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-The Project Gutenberg eBook of Los sueños - Vol. 1, by Francisco Quevedo
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and
-most other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms
-of the Project Gutenberg License included with this eBook or online at
-www.gutenberg.org. If you are not located in the United States, you
-will have to check the laws of the country where you are located before
-using this eBook.
-
-Title: Los sueños - Vol. 1
-
-Author: Francisco Quevedo
-
-Editor: Julio Cejador y Frauca
-
-Release Date: August 5, 2021 [eBook #65999]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: UTF-8
-
-Produced by: Andrés V. Galia, Sanly Bowitts and the Online Distributed
- Proofreading Team at https://www.pgdp.net (This file was
- produced from images generously made available by The Internet
- Archive)
-
-*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK LOS SUEÑOS - VOL. 1 ***
-
-
- NOTAS DEL TRANSCRIPTOR
-
-En la versión de texto sin formatear las palabras en itálicas están
-indicadas con _guiones bajos_.
-
-La cubierta del libro fue agregada por el Transcriptor y ha sido puesta
-en el dominio público.
-
-El criterio utilizado para llevar a cabo esta transcripción ha sido el
-de respetar las reglas de la Real Academia Española vigentes cuando se
-imprimió la presente edición. Esto se aplica a las notas producidas
-por el editor de la obra, Julio Cejador y Frauca. También se adecuó la
-ortografía de las mayúsculas acentuadas a las reglas establecidas por
-la RAE.
-
-Sin embargo, en instancias en que el editor o el autor citan textos
-de otras obras, el criterio seguido fue el de preservar la forma de
-escritura original.
-
-Errores evidentes de impresión y de puntuación han sido corregidos.
-
-El Índice de capítulos, incluido al final en la publicación original,
-ha sido trasladado al principio por el Transcriptor.
-
-
- * * * * *
-
-
- QUEVEDO
-
-
- CLÁSICOS CASTELLANOS
-
- QUEVEDO
-
-
-
-
- LOS SUEÑOS
- I
-
- EDICIÓN Y NOTAS DE JULIO CEJADOR Y FRAUCA
-
- MADRID
- EDICIONES DE “LA LECTURA”
- 1916
-
-
-
-
- INTRODUCCIÓN
-
-
-_Los Sueños_ fueron la obra principal que de 1606 a 1613 compuso el
-joven satírico don Francisco de Quevedo Villegas (1580-1645); por
-lo menos durante aquellos años escribió el de las _Calaveras_, el
-_Alguacil alguacilado_ y el _Mundo por de dentro_. Es la obra que más
-ha hecho sonar su nombre; fué el fruto ya maduro de hondo pensador, de
-atento especulador de la ciencia de gobierno, de pintor maravilloso de
-las costumbres, de satírico acerado de las lacras sociales, de espíritu
-revoltoso y travieso y de estilista consumado.
-
-La traza de fantasear un sueño para dar rienda suelta a su vena
-bulliciosa, mordaz y festiva por el variado e inverosímil campo de la
-sátira de costumbres, tomóla de la _Divina comedia_, del Dante; de las
-_Danzas de la muerte_ medioevales; del _Fin del mundo y segunda venida
-de Cristo_, atribuida al bienaventurado Hipólito; de las pinturas del
-Bosco, y sobre todo, del gran satírico griego Luciano de Samosata, a
-quien no menos, antes más a las claras, había ya Cristóbal de Villalón
-imitado medio siglo había en la magnífica sátira que corría manuscrita
-con el título de _Crotalón_. La diferencia es grande, aunque la fuente
-de donde corren entrambas aguas la misma, y no menos el común intento
-moralizador por medio de la sátira de las costumbres. Es Villalón más
-helenista; más español, Quevedo. La ironía es allí enteramente clásica
-y lucianesca, recontando un gallo sus anteriores vidas en diversos
-estados, con el sosiego de la musa griega y la tranquila objetividad
-de un narrador filósofo, que por nada se altera; aquí la ironía es
-roja y chillona, sin matices melindrosos, española enteramente, sin
-el envoltorio de gallos ni de caballeros andantes, como la envolvió
-clásicamente Cervantes en novela de inventiva sin igual. Quevedo es
-satírico de golpe y porrazo, de antuvión, diría él; es poeta subjetivo
-y lírico, con lirismo empapado en hieles, embrazada la porra en vez de
-la lira. Ni liras ni cítaras ni formingues son para los callosos dedos
-de este gañán de la sátira. Nada hay aquí de narrativo en el fondo,
-como en Luciano y Villalón, porque las pinturas se suceden sin atadero,
-y son brochazos, ricos de colorido, mas sin composición que los trabe
-y armonice, que no lo es apenas el flojísimo hilo que enlaza los
-retazos en el todo del pensamiento del juicio final, o del endemoniado
-alguacil, o de la farsa del mundo. Tanto es así, que las pinceladas
-podrían pasar del uno a los otros en estos _Sueños_, y siempre estarían
-en su propio lugar. Al cabo y a la postre, en el soñar, ni hay hilo
-que trabe las escenas ni unidad de composición alguna. El espíritu
-volandero y mariposeador de Quevedo no podía más libremente revolotear
-que en lo desatado y ligero de un sueño. No había nacido para el
-teatro, la novela u otras obras largas; hoy hubiera sido un terrible
-periodista satírico.
-
-Y de hecho _Los Sueños_ y demás sátiras de Quevedo son el periódico de
-los tiempos de los Felipes III y IV.
-
-No pocos rasgos debían de apuntar a personas y personajes, que hoy
-desconocemos; aun así y todo, como el satírico ahonda más en el mundo
-y en la vida común que el historiador y el dramaturgo, las obras de
-Quevedo son la mejor pintura de aquella sociedad.
-
-Dió Quevedo en la manera que más al justo le cuadraba. Y por eso mismo,
-por la liviandad de su brillante fantasía y por el adecuado medio del
-soñar, que para satirizar las costumbres y reírse de todo le ocurrió,
-fué menos objetivo y sereno, menos clásico, de menor donosura que
-Villalón y Luciano, y a la par de menor profundidad y menos filósofo
-que ellos y que Lorenzo Gracián, que tras él vino a tomarle la vez.
-_Los Sueños_ fueron la obra más propia de Quevedo: fué la primera que
-comenzó, y tardó quince años en acabar, sin contar _La Hora de todos y
-la fortuna con seso_, obra póstuma, y que no es más que otro de los
-sueños, el mejor de ellos. En 1607 tenía acabados el _Sueño del juicio
-final o de las Calaveras_, _El Alguacil endemoniado y el licenciado
-calabrés_ o _El Alguacil alguacilado_. Adoleció en 1608 y fuése a
-convalecer al Fresno de Torote, donde acabó el _Sueño del Infierno_ o
-_Las Zahurdas de Plutón_. En 1612, retirado en la Torre de Juan Abad,
-acabó probablemente el _Mundo por de dentro_. Vuelto de Sicilia y
-muerto Felipe III (1621), desterrado a la misma Torre de Juan Abad,
-escribió, además de otras obras, el _Sueño de la muerte_ o _Visita de
-los chistes_.
-
-_La hora de todos y la fortuna con seso_, titulada por su autor
-_Fantasía moral_, es sátira que de moral y social se convierte, a los
-pocos capítulos, en sátira política, colección de valientes cuadros
-políticos y de costumbres de la época. Las alusiones punzantes
-contra ministros y próceres, que esmaltan a cada paso el discurso,
-retrajeron al autor de darlo a la estampa, contentándose con que
-corriese manuscrito, escociendo a los zaheridos en él y preparando su
-descrédito. Empeñado ya en una guerra abierta con el vanidoso Atlante
-de la Monarquía, el Conde-Duque de Olivares y los a él allegados para
-traficar descaradamente con la suerte y libertad de los ciudadanos y
-monopolizar, fiado en la imbecilidad del Príncipe, los destinos de un
-gran pueblo, escribió por los años de 1639 _La Isla de los monopantos_,
-esto es, de los que se enseñoreaban del Poder. Desapareció este
-desenfado satírico cuando, preso en diciembre de aquel año, fueron
-entrados a saco sus papeles; pero alcanzada la libertad en 1644 y caído
-el privado, lo incluyó en _La Hora_, capítulo XXXIX, cuando acabó de
-limar esta obra en 1644, haciéndola copiar a su amanuense en 1655.
-
-La historia del libro de los _Sueños_ puede resumirse, según don
-Aureliano Fernández Guerra, cuya magnífica edición de las _Obras_ de
-Quevedo, Madrid, 1880, es fuente indispensable tratándose del satírico,
-de la manera siguiente. No puede asegurarse que en los quince años
-que median entre 1612 y 1627 llegase a correr de molde ninguno de
-ellos; pero debieron de imprimirse varias veces. Vieron por primera
-vez en colección la luz pública fuera de los reinos de Castilla, en
-Barcelona y en 1627, con el título de _Sueños y discursos de verdades
-descubridoras de abusos, vicios y engaños de todos los oficios y
-estados del mundo_. (_Tribunal de esta justa venganza_, pág. 37).
-
-Esta edición sirvió de original a la de Valencia del mismo año y a la
-de Pamplona de 1631. (Licencias de esta edición y singularmente la del
-fol. 198). Con el rótulo _Desvelos soñolientos y verdades soñadas_
-y la advertencia de que el libro salía _corregido y enmendado agora
-de nuevo por el mismo autor y añadido un tratado de la Casa de locos
-de amor_, los reimprimieron las prensas de Zaragoza en la primavera
-del dicho año de 1627, ejemplar rarísimo, como todos los de estas
-publicaciones primeras, y que se guarda en el Museo Británico. Allí se
-conserva también la de Barcelona de 1629, que, adelantándola un año,
-cita D. Nicolás Antonio. Tiene esta inscripción: _Desvelos soñolientos
-y discursos de verdades soñadas, descubridoras de abusos, vicios y
-engaños de todos los oficios y estados del mundo. En doce discursos.
-Primera y segunda parte_. Después, en Lisboa, 1629.
-
-Las prensas no daban abasto para saciar la curiosidad general
-entretenida con aquellos sabrosos desenfados, mientras ponía lengua
-la murmuración en que el libro se imprimiese constantemente fuera de
-estos reinos, y se mostraba ofendida de algunas libertades e impurezas
-desapacibles, disgustada de la extraña mezcla de lugares de la
-Escritura con chistes y bufonerías, y horrorizada de los escandalosos
-nombres, que el autor hubo de poner a sus discursos.
-
-Los enemigos de Quevedo eran muchos y poderosos por la mano que había
-tenido en los negocios de Sicilia, Nápoles y Venecia y por el favor que
-gozó en la Corte de Felipe III. Cuando los enconados resentimientos
-y la envidia le arrojaron entre cadenas y al destierro, entonces
-se desarrebozaron sus émulos, satirizando torpemente su vida y sus
-escritos. Con la dedicatoria del _Sueño de la muerte_ a doña María
-Enríquez el año de 1622, coincide la licencia que se le concedió
-para irse a curar a Villanueva de los Infantes de unas tercianas
-malignas, y la libertad que se le dió, aunque con la prohibición de
-entrar en la Corte ni acercarse a ella a diez leguas a la redonda,
-cortapisa que desapareció por marzo del año siguiente. En febrero de
-1624 ya formaba parte de la regia comitiva que acompañó a Felipe IV a
-Andalucía, aposentándole en su propia casa de la Torre de Juan Abad; y
-no menos el año 1626 fué con el Rey a las Corte de Barbastro, Monzón
-y Barcelona. Aprovechando la holgura y libertad del reino de Aragón,
-trató con el mercader Roberto Dupont y con el impresor Pedro Verges y
-así pudo imprimir la _Política de Dios_, _El Buscón_ y _Los Sueños_.
-Pero la fama creciente de Quevedo, acrecentada con el _Memorial por el
-Patronato de Santiago_, publicado en febrero de 1628, recrudeció de
-nuevo la malevolencia de los envidiosos, los cuales le pusieron mal con
-el valido, el Conde-Duque de Olivares, hasta lograr que éste le metiese
-en la cárcel por junio del mismo año de 1628 y le desterrase a la Torre
-de Juan Abad, teniéndole allí preso desde abril hasta que se le mandó
-tornar a la Corte en 29 de diciembre del mismo año.
-
-El encierro no quebrantaba su entereza, y con el arrojo y libertad que
-le inflamaron siempre, dirigió a Felipe IV un largo y valiente memorial
-insistiendo en la defensa de Santiago y haciendo la suya propia contra
-todos sus adversarios. Pedía licencia para la impresión; pero por no
-echar más leña al fuego no le fué concedida.
-
-Quevedo debió de conocer que sus adversarios no habían de cejar un
-punto. Ello es que por entonces comenzó el Conde-Duque a tratar de
-ganarse su voluntad y él se rindió, no ciertamente a las dádivas,
-amenazas y persecuciones, pero sí a las muestras de amistad que le
-dió el favorito, hasta llegar a imprimir el año de 1630 en Zaragoza
-_El Chitón de las tarabillas_, en defensa del descabellado arbitrio de
-Olivares sobre las minas y la baja de la moneda y en defensa del mismo
-Conde-Duque. Por aquí acaso se explicará el inexplicable hecho de la
-corrección y nueva redacción que hizo de _Los Sueños_, quitándoles
-muchos pasajes de los que escandalizaban a los envidiosos y cuanto
-aludía a la Escritura, a la Religión y a los clérigos y religiosos,
-convirtiendo los _Sueños_ de cristianos en gentílicos.
-
-A principios del año 1629 pidió al Tribunal de la Inquisición recogiese
-todas las impresiones hechas en Aragón y otras partes fuera de los
-reinos de Castilla, y con la censura de fray Diego del Campo y la del
-padre Juan Vélez Zabala, calificadores ambos del Santo Oficio, dió en
-Madrid a la estampa sus obras satírico-morales en aquel otoño (_Índice
-expurgatorio_ publicado en 1640 por el inquisidor general don Antonio
-de Sotomayor). Intitulóse el libro _Juguetes de la niñez y travesuras
-del ingenio_, Madrid, 1629. Cambiáronse los nombres de cada uno de los
-sueños resultando:
-
-_El Sueño de las calaveras_, por _El Sueño del Juicio final_; _El
-Alguacil alguacilado_, por _El Alguacil endemoniado_; _Las Zahurdas de
-Plutón_, por _Sueño del Infierno_; _Visita de los chistes_, por _El
-Sueño de la Muerte_.
-
-Añadiéronse nuevos tratados: _El Libro de todas las cosas y otras
-muchas más_; _Aguja de navegar cultos_; _La Culta latiniparla_, y _La
-caldera de Pero Gotero_, refundida luego, en _El Entremetido y la
-Dueña y el Soplón_. Desaparecieron los romances _El Nacimiento del
-autor_, _El Cabildo de los gatos_, _Las dos aves y los dos animales
-fabulosos_, _La Premática del tiempo_ y la _Casa de locos de amor_.
-
-En fin, para imprimir por diez años los _Juguetes de la niñez_,
-concedió licencia Su Majestad a Quevedo, a 20 de enero de 1631; y
-Madrid (1788, 1794) Sevilla (1634, 1641) y Barcelona, (1635, dos
-ediciones, 1695) los reprodujeron varias veces, ejemplares que la
-rapacidad de libreros vergonzantes y la afición de los extranjeros
-por las antiguas ediciones españolas han hecho rarísimos en nuestras
-bibliotecas. Respetando la voluntad última del autor, se ha preferido
-siempre imprimir esta edición de los _Juguetes de la niñez_. Pero
-de esta redacción y corrección, si hoy se levantara Quevedo, cierto
-estoy de que clamara amargamente: _Compulsus feci_. Huele demasiado a
-teólogos escrupulosos no sólo todo lo variado y corregido, pero aun el
-mismo título de _Juguetes de la niñez_. No lo eran ciertamente para
-Quevedo, aunque así lo intituló por quitarse de enredos. Es la obra de
-más valer que escribió, la de más maduro juicio, aunque escrita por
-su mayor parte siendo todavía joven. Así lo pensaba su autor cuando
-prosiguió por la misma vereda escribiendo, ya entrado en años, no
-sólo la _Visita de los chistes_, sino _El Entremetido y la Dueña y el
-Soplón_, y finalmente la obra póstuma y verdadero póstumo sueño, _La
-Hora de todos y la fortuna con seso_. No son juguetes de niños,
-sino filosofías de hombre muy maduro y asesado _Los Sueños de Quevedo_.
-No es menester gran talento para comprenderlo; ¿y habrá quien crea que
-para comprenderlo no lo tuvo el mismo Quevedo? ¿No se pasó toda la
-vida satirizando las necedades de los hombres, poniéndolos al desnudo,
-riéndose de sus ridiculeces? ¿Cómo le vamos a creer que escribió
-“con ingenio _facinoroso_” sus _Sueños_ y que les puso “nombres más
-_escandalosos_ que propios?” Los que se escandalizaron fueron sin duda
-algunos teólogos a lo padre Niseno y los hipocritones de sus émulos. No
-conocemos bien las apreturas en que se vió, aunque algo se traslucen
-por lo poco que hemos historiado. Ello basta para saber que, si no
-podemos juzgar en esta parte a Quevedo, afirmando que prevaricó y quedó
-vencido y se desdijo feamente, lo cual dificultoso es de admitir en
-varón de tanta entereza en tantas y tan graves persecuciones, sobre
-todo la del Conde-Duque, cuando en la última vejez le empozó en la
-mazmorra aquella del convento de San Marcos de León, donde por milagro
-no acabó, tullido y lleno de enfermedades sus tristes días; por lo
-menos basta para asegurarnos de que, si oficialmente y en lo de fuera,
-fué su última voluntad la edición que llamó _Juguetes de la niñez_, en
-lo de dentro de su pecho y en lo íntimo de su conciencia no fué así.
-
-¿Por qué han de ser “más escandalosos que propios” los títulos
-cristianos, que no los gentílicos? Un cristiano no sueña en el
-despertar de _calaveras_, sino en el _juicio final_; no en las
-_zahurdas de Plutón_, sino en el _infierno_; un cristiano ve
-_ángeles_, _diablos_; ve a _Dios_ y a _su Madre_, y no a _Júpiter_ y a
-_defensores_ y _verdugos_ abstractos; un cristiano gran satírico, ve
-y pinta las necedades de monjas, frailes, curas y obispos, lo mismo y
-con mayor dolor que las de sastres y escribanos. Nada de escandaloso
-ni impropio vió y pintó el Dante, cuando esto vió y pintó, y no es por
-ello la _Divina Comedia_ obra de “ingenio facinoroso”. “Con desprecio”
-dice Quevedo que dejó los _Sueños_, tal como primero los había
-escrito. Permítame que le diga, no que se engañó y quiso engañarnos,
-sino que quiso engañar y engañó con ese prefacio a sus adversarios
-teologizantes. Con este borrar de trozos y cambiar de palabras, para
-quitar a los _Sueños_ todo color cristiano, como si no fuera una
-sátira de cristianos y por un cristiano escrita, las alegorías hechas
-a la fuerza mitológicas, quedaron frías, falsas y sin fuerza alguna;
-los asuntos inverisímiles; el texto, a veces oscuro e indescifrable;
-la obra entera, descolorida, falseada, indigna de un satírico como
-Quevedo. La edición verdaderamente crítica de _Los Sueños_ acaso
-exigiera que se imprimiesen juntamente con la redacción corregida dos
-o más de las anteriores o lo que primitivamente escribió Quevedo,
-sacándola de todas ellas, si ello fuera hacedero. En la mía he añadido
-como notas todas las variantes, por manera que pueda restituirse la
-redacción primitiva. _La fortuna con seso i la hora de todos, fantasía
-moral. Autor Nifroscrancot Viveque Vasgel Duacense. Traducido de Latín
-en Español, por Don Estevan Pluvianes del Padron, Natural de la villa
-del Cuervo Pilona_, Zaragoza, 1650, 1651. Fué escrita en 1635 y acabada
-en 1636. La copia del amanuense de Quevedo, hecha en 1645, paró en la
-biblioteca de los Duques de Frías. En la Nacional (T. 153, pág. 236)
-hay tres pliegos con este epígrafe: _Fortuna con seso y hora de todos.
-Adiciones del original a lo impreso, erratas, y índice de los asuntos
-que contiene._ La primera colección en que se incluyó debió de ser la
-de Madrid, 1658. El _Nifroscrancot_ es el anagrama de _Don Francisco
-de Quevedo Villegas_, que según el ms. de la Nacional (pág. 240), debe
-leerse: _Nifroscancod Diveque Vasgello_.
-
- JULIO CEJADOR.
-
- NOTA. Por razones editoriales dejamos para el tomo siguiente _El
- Mundo por de dentro_, que debiera ir antes de la _Visita de los
- Chistes_.
-
-
-
-
- ÍNDICE
-
-
- PÁG.
-
- INTRODUCCIÓN VII
-
-
- Dedicatoria: A ninguna persona de todas cuantas
- Dios crió en el mundo 3
-
-
- A los que han leído y leyeren 7
-
-
- Advertencia de las causas de esta impresión. Don
- Alonso Messía de Leyva 11
-
-
- EL SUEÑO DE LAS CALAVERAS 21
-
- Al Conde de Lemos, Presidente de Indias 25
-
- Discurso 27
-
-
- EL ALGUACIL ALGUACILADO 53
-
- Al Conde de Lemos, Presidente de Indias 57
-
- Al pío lector 59
-
- Discurso 61
-
-
- LAS ZAHURDAS DE PLUTÓN 87
-
- Carta a un amigo suyo 91
-
- Prólogo al ingrato y desconocido lector 93
-
- Discurso 95
-
-
- VISITA DE LOS CHISTES 189
-
- A doña Mirena Riqueza 193
-
- A quien leyere 195
-
- Discurso 197
-
-
- LOS SUEÑOS
-
-
-
-
- DEDICATORIA
-
- A NINGUNA PERSONA DE TODAS
- CUANTAS DIOS CRIÓ EN EL MUNDO
-
-Habiendo considerado que todos dedican sus libros con dos fines, que
-pocas veces se apartan: el uno, de que la tal persona ayude para la
-impresión con su bendita limosna; el otro, de que ampare la obra de los
-murmuradores, y considerando, por haber sido yo murmurador muchos años,
-que esto no sirve sino de tener dos de quien murmurar: del necio, que
-se persuade que hay autoridad de que los maldicientes hagan caso, y
-del presumido, que paga con su dinero esta lisonja, me he determinado
-a escribille a trochimoche[1] y a dedicarle a tontas y a locas[2], y
-suceda lo que sucediere[3]. Quien le compra y murmura, primero hace
-burla de sí, que gastó mal el dinero, que del autor[4], que se le hizo
-gastar mal. Y digan y hagan lo que quisieren las Mecenas[5], que, como
-nunca los he visto andar a cachetes con los murmuradores sobre si dijo
-o no dijo, y los veo muy pacíficos de amparo[6], desmentidos de todas
-las calumnias que hacen a sus encomendados, sin acordarse del libro
-del duelo, más he querido atreverme que engañarme. Hagan todos lo que
-quisieren de mi libro, pues yo he dicho lo que he querido de todos.
-Adiós, Mecenas, que me despido de dedicatoria[7].
-
-
- YO
-
- NOTAS:
-
-[1] _A trochimoche._ CORREAS, 517: “_Á trochimochi; hacer á
-trochimochi._ (Por hacer la cosa mal y sin atención)”. Ídem, 507.
-La frase, en su sentido propio, la oí a unos chalanes caminando por
-una vereda entre dos cortijos de Córdoba. Preguntámosles que cómo
-habían llegado tan presto de donde decían que venían: “Hemos venido á
-‘trochimochi’. Esto es, _por trochas_ y atajos. El _mochi_ se añadió al
-_trochi_ poniendo _mo-_ por _tro_-, como en _tus ni mus, cháncharras
-máncharras, oste ni moste_”. (CEJADOR, _Leng. Cerv._, I, 77).
-
-[2] _Á tontas y á locas._ CORR., 517: “_Á tontas y á locas; á tontas
-y á bobas._ (Por necia y simplemente hacer algo)”. Ídem, 507: Súplese
-_maneras_.
-
-[3] _Suceda lo que sucediere_, modismo de proposición concesiva.
-(_Leng. Cerv._, I, 265, 20). _Quij._, 1, 50. “Dude quien dudare”. Ídem,
-1, 59: “Sea quien se quisiere”. Ídem, 2, 60: “Lleguen por do llegaren”.
-Ídem, 2, 3: “Salga lo que saliere”.
-
-[4] _Que del autor, primero... que del autor_, antes, más bien.
-
-[5] _Mecenas_, el gran favorecedor de Virgilio y otros poetas.
-
-[6] _Pacíficos de amparo_, que no se toman trabajo ni guerra por
-ampararlos. _Desmentidos_ que desmienten. A. PÉREZ, _Viern. dom._ I
-_cuar._, fol. 247: “En hábito desmentido que nadie los conozca”. TORR.,
-_Fil. mor._, 13, 4: “Las barbas desmentidas, las muletas disimuladas”.
-Quiere decir que no salen a las calumnias que se dicen de los libros
-que se les dedican, que no salen por sus autores. _Desmentir_ era el
-verbo propio para decirle a uno que miente, en el _libro_ o código _del
-duelo_, y así juega aquí de él. ZABALETA, _Error_, 25: “El hombre noble
-sabe que es grande mengua el mentir, por esto es tan grande su dolor
-cuando le desmienten”. F. AGUADO, _Crist._, 20, 3: “Si dice que sí le
-conoce le debemos desmentir y dalle en la cara con que no dice verdad”.
-
-[7] _Me despido de dedicatoria_, dejarse de. GRAN., _Guía_, 1,
-28, 1: “Tienen por dificultosísima esta empresa y así se despiden
-della”. Siendo un libro de crítica, comienza Quevedo criticando las
-dedicatorias de los libros.
-
-
-
-
- A LOS QUE HAN LEÍDO Y LEYEREN
-
-
-Yo escribí con ingenio facinoroso[8] en los hervores de la niñez,
-más ha de veinte y cuatro años, los que llamaron _Sueños_ míos, y
-precipitado, les puse nombres más escandalosos que propios. Admítaseme
-por disculpa que la sazón de mi vida era por entonces más propia
-del ímpetu que de la consideración. Tuve facilidad en dar traslados
-a los amigos; mas no me faltó cordura para conocer que en la forma
-que estaban no eran sufribles a la imprenta y así los dejé con
-desprecio[9]. Cuando, por la ganancia que se prometieron de lo sabroso
-de aquellas agudezas, sin enmienda ni mejora, algunos mercaderes
-extranjeros[10] las pusieron en la publicidad de la imprenta, sacándome
-en las canas lo que atropellé antes del primero bozo, y no sólo
-publicaron aquellos escritos sin lima ni censura, de que necesitaban,
-antes añadieron a mi nombre tratados ajenos, añadiendo en unos y
-dejando en otros muchas cosas considerables, yo, que me vi padecer, no
-sólo mis descuidos, sino las malicias ajenas, doctrinado del escándalo
-que se recibía de ver mezcladas veras y burlas, he desagraviado mi
-opinión y sacado estas manchas[11] a mis escritos, para darlos bien
-corregidos, no con menos gracia, sino con gracia más decente, pues
-quitar lo que ofende no es disminuir, sino desembarazar lo que agrada.
-Y porque no padezcan las demasías[12] del hurto que han padecido los
-demás papeles, saco de nuevo el de la _Culta latiniparla_ y el _Cuento
-de cuentos_, en que se agotan las imaginaciones que han embarazado
-mi tiempo. Tanto ha podido el miedo[13] de los impresores, que me ha
-quitado el gusto que yo tenía de divulgar estas cosas, que me dejan
-ocupado en su disculpa y con obligación a la penitencia de haberlas
-escrito. Si vuesamerced, señor lector, que me compró facinoroso, no me
-compra[14] modesto, confesará que solamente le agradan los delitos y
-que sólo le son gustosos discursos malhechores.
-
-
- NOTAS:
-
-[8] _Facinoroso_, hoy facineroso, _facinor-is_, _facin-us_. _Quij._, 2,
-49: “No soy ladrón ni persona facinorosa”. Se excusa Quevedo cobarde y
-puerilmente, a mi parecer, de la soltura con que escribió primero _Los
-Sueños_, que ahora da enmendados, acosado por tanta diatriba y saña de
-sus émulos y temiendo no lograsen la suya con la Inquisición, aunque no
-se había metido con él. Probablemente no los imprimió antes por tener
-así más guardadas las espaldas, corriendo sólo las copias.
-
-[9] _Des-precio_, menosprecio, poco aprecio.
-
-[10] _Extranjeros_, de fuera de los reinos de Castilla, esto es, de
-Aragón, Cataluña y Valencia, donde se imprimieron.
-
-[11] _Sacar manchas_, quitarlas, común.
-
-[12] _Las demasías_, los agravios que pudieran padecer estas dos obras,
-si me las hurtaren, poniendo y quitando en ellas.
-
-[13] El miedo que tengo de los impresores, genitivo objetivo.
-
-[14] _Me compró_ cuando escribí mal; _no me compra_ cuando escribo
-comedido.
-
-
-
-
- ADVERTENCIA DE LAS CAUSAS DESTA IMPRESIÓN
- DON ALONSO MESSÍA DE LEYVA
-
-
-Habiendo visto impresos en Aragón y en otras partes fuera del reino,
-con nombre de DON FRANCISCO DE QUEVEDO VILLEGAS, estos discursos,
-con tanto descuido y malicia, que entre lo añadido y olvidado, y
-errores de traslados e imprenta, se desconocían de su autor, y más
-teniéndolos yo trasladados de su original, determiné, dándole cuenta,
-de restituirlos, limpiándolos del contagio de tantos descuidos, porque
-se vea cuán de otra suerte en su primera edad juzgaba con la pluma,
-sin apartarse de la enseñanza. Y es cierto no consintiera hoy esta
-impresión, a no hallarse obligado por las muchas que destos propios
-tratados se han hecho en toda la Europa, tan adulteradas, que le
-obligaron a pedir al tribunal supremo de la Inquisición las recogiese,
-imitando en esta modestia, aunque tan diferente, a Eneas Silvio, que
-después de pontífice, mandó recoger algunas obras de este estilo que
-había divulgado en la mocedad. Salen enteras, como se verá en ellas,
-con cosas que no habían salido, y en todas se ha excusado la mezcla de
-lugares de la Sagrada Escritura y alguna licencia que no era apacible.
-Que, aunque hoy se lee uno y otro en el Dante, DON FRANCISCO me ha
-permitido esta lima. Y aseguro en su nombre que procurará agradar
-a todos, sin ofender a alguno, cosa que en la generalidad con que
-trata de sólo los malos, forzosamente será bienquisto, sujetándose a
-la censura de los ministros de la santa Iglesia romana en todo, con
-intento cristiano y obediencia rendida.
-
- * * * * *
-
-_Estos discursos, en la forma que salen corregidos y en parte
-aumentados, conozco por míos, sin entremetimiento de obras ajenas que
-me achacaron, y todo lo pongo debajo de la corrección de la santa
-Iglesia romana y de los ministros que tiene señalados para limpiar
-errores y escándalos de las impresiones. Y desde luego, con anticipado
-rendimiento, me retrato de lo que no fuere ajustado a la verdad
-católica o ofendiere a las buenas costumbres._
-
- * * * * *
-
- NOTA: Precédenles en la impresión de Pamplona, de 1631, las poesías y
- advertencias siguientes, parte de las cuales se hallan en la edición
- de Barcelona de 1629, y todo creo que debe hallarse en las de la misma
- ciudad y la de Valencia de 1627:
-
-
- DEL DOCTOR DON MIGUEL RAMÍREZ
-
-_Aprobación._
-
- Por comisión general
- De un buen Consejo miré
- Este libro, y no habla mal;
- Gracia y sal tiene, y a fe
- Que cura llagas su sal.
- Contra la fe en nada va,
- Consejos a tiempo da,
- Castiga a quien lo merece;
- Parecerá, si parece,
- Y así, imprimir se podrá.
-
-
- DEL BACHILLER PEDRO DE MELÉNDEZ
-
-_Aprobación._
-
- Por comisión general
- Del Consejo, sin pedillo,
- Vi este libro con cuidado,
- Y está bien, y bien mirado,
- ¿Quién puede contradecillo?
- Con discreción sin mentir
- Murmura por corregir
- Algunas malas costumbres;
- Quita de vicios vislumbres,
- Y así, se podrá imprimir.
-
-
- DE DOÑA RAIMUNDA MATILDE
-
-_Décima._
-
- Murmurando decir bien,
- Diciendo bien murmurar,
- De todos satirizar,
- Y hablar de todos tan bien,
- Sólo se hallará en quien
- Al mismo infierno ha bajado;
- Y aunque el bien ha deseado
- Y el mal desterrar procura,
- Es ya tal su desventura,
- Que el Que-vedó, ha quedado mal[15].
-
- DEL CAPITÁN DON JOSÉ DE BRACAMONTE
-
-_Dialogístico soneto entre Tomumbeyo Traquitantos, alguacil de la reina
-Pantasilea, y Dragalvino, corchete._
-
-
- ALGUACIL
-
- Por el alcázar juro de Toledo,
- Y voto al sacro Paladión troyano,
- Que tengo de vengarme por mi mano
- Y hacer manco del otro pie a Quevedo.
-
-
- CORCHETE
-
- Y yo a la santa Inquisición, si puedo,
- Le tengo de acusar de mal cristiano,
- Probándole que cree en sueño vano
- Y que habló con demonios a pie quedo.
-
-
- ALGUACIL
-
- Aquesto, Dragalvino, poco importa:
- Las verdades que dice tengo a mengua;
- Saberlas todos, esto me deshace
- El alma y corazón.
-
-
- CORCHETE
-
- Su lengua corta,
- Y publicarlas no podrá sin lengua;
- Que esto del murmurar la lengua lo hace.
- Mas temo, si lo hacemos,
- Según su pico y lengua me promete,
- Que, fuera una, no le nazcan siete.
-
-
- DE DOÑA VIOLANTE MISEVEA
-
-_Soneto a todo lector destos_ Sueños, _en defensa y alabanza del autor._
-
- Ola, lector, cualquiera que tú seas,
- Si aquestos _Sueños_ a leer llegares,
- Y de la vez primera te enfadares,
- Segunda, por tu vida, no los leas.
- Si te tocan, y acaso los afeas,
- Con que sueños son sueños, no repares,
- Que si como éstos son los que soñares,
- No pecarás, a fe, aunque en sueños creas.
- Pero si no te tocan, ve volando
- Y di a todas las gentes que los gusten,
- Que el premio es flor que esconde un basilisco;
- Que no murmuren más de don Francisco
- Ignorantes; ni es bien que a él se ajusten.
- Durmiendo sabe él más que otros velando.
-
-
- EL AUTOR AL VULGO
-
- Si dices mal de mi Sueño,
- Vulgo, como tal harás;
- Más di, que con decir más,
- Dices bien dél y del dueño.
- Diga él mal, y tú también;
- Tú dél, y él de quien pretende,
- Que todo, para el que entiende,
- Le está a su gusto muy bien.
- Pues si es tu fin ser Marcial
- Y decir que es malicioso,
- Lo alabas por ingenioso
- Diciendo que dice mal.
- Mas, vulgo, pues sé quién eres,
- A la larga o a la corta
- Diga yo lo que me importa,
- Y di tú lo que quisieres.
-
-
- AL ILUSTRE Y DESEOSO LECTOR
-
- PRÓLOGO
-
-
-“Refiérese, no sé si por modo de cuento gracioso y ficticio,
-que estando una vez muy enfermo un soldado muy preciado de cortés y
-ladino, entre muchas de sus oraciones, pregarias y protestaciones
-que hacía, finalmente vino a rematarlas, diciendo: ‘Y Dios me libre
-de las manos del señor diablo’ (tratándole siempre con esta cortesía
-todas las veces que le nombraba). Reparó en esto último uno de los
-circunstantes, preguntándole juntamente luego por qué llamaba señor
-al diablo, siendo la más vil criatura del mundo; a que respondió tan
-presto el enfermo, diciendo: ‘¿Qué pierde el hombre en ser biencriado?
-¿Qué sé yo a quién habré de menester, ni en qué manos he de dar?’ Digo
-esto, señor lector, porque, supuesto que nuestra lengua vulgar, a
-diferencia de la latina, tiene un vuesamerced y otros varios títulos,
-mayormente cuando no se conoce la calidad y estado de la persona con
-quien se habla, por no parecer nadie descortés, y, por el consiguiente,
-malquisto y aborrecido de todos, me ha parecido tratar a vuesamerced
-con este lenguaje y término, bien diferente de cuantos yo he podido ver
-en todos los prólogos de los libros al lector, escritos en romance,
-donde tratan a vuesamerced con un tú redondo, que si no arguye mucha
-amistad y familiaridad, por fuerza ha de ser argumento de que quien
-habla es superior y mandón, y a quien se habla inferior y criado. Y
-hanme movido a esto las mismas razones del susodicho soldado enfermo,
-atendiendo y considerando a que es la cortesía la llave maestra para
-abrir la voluntad y afición, y la que, costando poco, vale mucho, y
-que, en resolución, no puedo perder nada en ser cortés; que antes
-entiendo perdería mucho si no lo fuese; que quien ha menester es muy
-necio si regatea cortesías, y más yo, que tanto necesito de todos
-para que me compren este libro que saco a luz a mi costa, y para que,
-comprado y leído, me le alaben, con que de camino inciten y muevan
-unos a otros a que hagan lo mismo, y tenga con esto este libro lo que
-merece su bondad, y mayor expedición y corrida, y yo mayor ganancia,
-para que con esto queden todos aprovechados, yo vendiendo y los
-otros comprando y leyéndole. Verdad sea que para esto último de que
-alaben estas obras de ingeniosas y agudas, confío dará poco trabajo
-y ningún cuidado a los aficionados a ellas y a su autor, pues ellas
-propias se traen consigo la recomendación y alabanza y el _Quevedo
-me fecit_; porque son tales, que sólo tal autor podía hacer obras de
-tanta erudición y agudeza; y ellas, por tener tanto de entrambas,
-sólo podían ser hijas de tal y tan raro ingenio. Que si el autor es y
-debe ser conocido y celebrado por estas obras más que por cuantas ha
-hecho y se le han impreso hasta hoy en su nombre, ellas también quedan
-estimadas y calificadas por lo que son, con sólo saber (como ya todos
-saben) que las hizo DON FRANCISCO QUEVEDO. Y con él y con ellas no me
-da tanto cuidado como podía darme una de las razones que me movió a
-tratar a vuesamerced con esta cortesía, considerando que no sé en qué
-manos ni en qué lenguas ha de dar este libro, que sale agora al teatro
-del mundo donde nunca faltan censurantes y malcontentos, que con toda
-propiedad, se llaman Zoilos y críticos, días peligrosos a la salud de
-los buenos entendimientos, de quienes se puede entender lo que dijo
-el doctísimo jurisconsulto don Mateo López Bravo[16]: _Ridendi vero,
-romanuli, et graeculi nostri, qui grammaticorum infantia superbi, et
-omnium rerum quantum garruli, ignari, triplici lingua stulti, a doctis
-noscuntur._ Porque si vuesamerced las lee, no de prisa ni a pedazos,
-sino deespacio y con atención todo él, pues no es muy grande (si no
-quiere que se le pasen algunas de sus muchas sutilezas y agudezas por
-alto y por entre ringlones), soy más que cierto que no se quejará de
-que ellas y quien las hizo esparciar y aceptador de personas[17],
-sino que a todos habla y a todos dice la verdad clara y lisa y lo que
-siente, sin rastro de lisonja; y si acaso escuece y pica, considere que
-no es sino sólo porque cuanto se dice es verdad y desengaño, que todos
-le quieren, y nadie por su casa; y así, no hay sino paciencia, y calle
-y callemos, que sendas nos tenemos. Y harto mejor fuera quejarse de las
-faltas tan grandes del mundo, que movieron al autor a hablar tan claro
-contra ellas, diciendo la verdad; que por eso dijo bien cierto alcalde
-que vió preso a un estudiante porque hizo una sátira en que decía las
-faltas del lugar, que harto mejor fuera haber preso a los que las
-tienen. Y cuando nada desto baste a que deje de haber quien se queje y
-murmure destas obras y de su autor, quiero hacer acordar a vuesamerced,
-señor lector, sea quien fuere, aquel cuentecillo de cierto clérigo
-viejo, que tenía una higuera con sus higos ya sazonados y maduros, a
-la cual, subiendo unos estudiantes a hacerles declinar jurisdicción
-bucólica, pensando él, por ser corto de vista, que eran aves o algunas
-crueles sabandijas, puso en ella espantajos hasta conjurarlos; pero,
-viendo que nada desto aprovechaba, considerando cuán buenas son las
-oraciones mezcladas en piedras (armas primeras del mundo), se resolvió
-de tirarlas a estos tordos racionales, diciendo que también Dios había
-dado virtud a las piedras como a las plantas y yerbas, y hízolo con tal
-denuedo, que dió con ellos ramas abajo y muy bien descalabrados. Sin
-propósito parecerá a vuesamerced este cuento, y será, o por no saberme
-yo bien explicar, o por no quererme vuesamerced entender (que no hay
-más mal sordo que el que no quiere oir); pero yo sé lo entenderá si
-ahonda un poco en sus sentidos varios que le puede dar (como en todo
-lo deste libro). Y por si acaso quiere que yo lo explique, con ser así
-que _frustra exprimitur, quod tacite subintelligitur, l. jam dubitari_,
-dígole que si acaso no le obliga la cortesía y humildad con que le
-trato, mire lo que dice, y cómo y de qué murmura y dice mal, si del
-autor del libro o de sus obras; y guárdese de alguna lluvia de piedras
-de las muchas verdades duras y secas que este libro tiene y su autor
-puede enviarle, que le descalabren y hagan caer de arriba abajo, quiero
-decir, de su estado y buena opinión que tiene de sabio, y no haga le
-tengan por ignorante, murmurador y soberbio maldiciente, y del número
-de unos necios que quieren parecer sabios en no haber libro que bien
-les parezca ni cosa de que no hagan burla y menosprecio. Y guárdense
-no les suceda a los tales lo que al asno de Sileno, que puso Júpiter
-entre las estrellas; que por ser ellas tan resplandecientes y claras, y
-él _auribus magnis_, como advirtió Luciano, descubrió más su disforme
-fealdad con grande infamia. Y adviertan que el epíteto del autor es
-el satírico, y créanme, y no errarán, que es más que temeridad echar
-piedras del tejado del vecino quien tiene el suyo de vidrio.
-
-“Y nadie se maraville de que llame a vuesamerced con este título,
-al parecer nuevo, de ilustre y deseoso lector, porque cuando no le
-mereciera por la doctrina común y sabida del filósofo, que todo hombre
-naturalmente desea saber, cosa que se alcanza con el estudio y atenta
-lición y meditación de los libros buenos, doctos, agudos, ingeniosos
-y claros; por sólo este libro (que lo es tanto como el que más) le
-merecía muy en particular, pues es el que ha sido tan deseado, así
-de cuantos han leído algo destos _Sueños_ y _Discursos_, como de los
-que han oído referir y celebrar algunas o alguna de las innumerables
-agudezas que contienen, lastimándose de verlos ir manuscritos, tan
-adulterados y falsos, y muchos a pedazos y hechos un disparate, sin
-pies ni cabeza, y tan desfigurados como el soldado desdichado que,
-habiendo salido de su tierra para la guerra con bizarría, tallazo,
-galas y plumas, vuelve a ella después de muchos años más desgarrado
-y rompido que soldado, con un ojo menos, hecho un monóculo, medio
-brazo, con una pierna de palo y todo él hecho un milagro de cera, bueno
-para ofrecido, con el vestido de la munición, sin color determinado,
-desconocido y roto, pidiendo limosna: como la cortesana que ha corrido
-a Italia, Indias y la casa de Meca y del gran Solimán. Por lo cual,
-cuantos han sabido que yo los tenía enteros y leídos por hombres doctos
-y entendidos, con particular curiosidad y atención me han solicitado
-con grandes instancias los hiciese comunes a todos, dándolos a la
-impresión, asigurándome grande gusto, y, lo que más es, grande provecho
-espiritual para todos, pues en ellos hallarán desengaños y avisos de lo
-que pasa en este mundo y ha de pasar en el otro por todos, para estar
-de todo bien prevenidos, que _mala praevisa minas nocent_. Con que me
-he resuelto a condescender con el gusto y deseo de tantos, confiado en
-que vuesamerced, señor lector, me agradecerá este trabajo y gasto con
-comprarle; que con sólo esto me daré por satisfecho, y aun por pagado.
-Y por la agudeza y sutil modo de hablar deste libro, porque no caiga en
-alguna equivocación, ruego a vuesamerced que corrija las erratas que
-hallare con su acostumbrada benignidad y clemencia, que también sería
-demasiada presunción y mucha particularidad pretender que saliese este
-libro sin ellas. Y porque entienda vuesamerced, señor lector, que le
-deseo toda honra y provecho y guardarle de todo peligro, ruego a Dios
-nuestro Señor le haga como el rey de las abejas, que contiene y da de
-sí por la boca la dulzura de la miel, y no tiene aguijón por no quedar
-muerto picando con él, como acontece a todas las demás abejas, que le
-tienen, si bien en la cola y no en la boca; y le guarde de correctores
-de vidas y obras ajenas, y sopladores de las suyas propias, que no se
-venden, porque ellos venden en ellas a cuantos ven y tratan”.
-
-He aquí el índice de los discursos en la edición de Barcelona, 1635, y
-de Sevilla, 1641:
-
-
- DISCURSOS QUE SALEN EN ESTA IMPRESIÓN, AHORA AÑADIDOS,
- QUE NUNCA SE HAN IMPRESO
-
- _El Libro de todas las cosas y otras muchas más_, fol. 88.
- _Aguja de navegar cultos_, fol. 97.
- _La Culta latiniparla_, fol. 99.
-
-
- YA IMPRESOS
-
- _El Sueño de las Calaveras_, fol. 1.
- _El Alguacil alguacilado_, fol. 7.
- _Las Zahurdas de Plutón_, fol. 15.
- _El Mundo por de dentro_, fol. 41.
- _La Visita de los chistes_, fol. 53.
- _El Caballero de la Tenaza_, fol. 80.
- _El Entremetido y la Dueña y el Soplón_, fol. 105.
- _El Cuento de cuentos entero_, fol. 136.
-
-
- NOTAS:
-
-[15] Alude a la etimología que los heráldicos dan al apellido QUEVEDO,
-suponiendo ridículamente que vale tanto como _que vedó_ y que hubo de
-nacer de haber impedido uno de esta familia que los moros pasasen de
-cierta puente en el valle de Toranzo.
-
-[16] Lib. 2, _De regendi ratione_.
-
-[17] El texto debe de estar viciado. Acaso deba leerse: “y quien las
-hizo _esparcir sean aceptadores_ de personas”.
-
-
-
-
- EL SUEÑO DE LAS CALAVERAS
-
-Acabó de escribir QUEVEDO este _Sueño_ a 3 de abril de 1607, a los
-veinte y siete años de su edad, según nota de su sobrino don Pedro
-Aldrete, que dice Castellanos haber tenido a la vista. (Edición de
-Madrid, 1840). Censuráronle a 1.º de julio de 1610 fray Antolín Montojo,
-del Orden de Predicadores, y a 30 de julio de 1612, el franciscano
-fray Antonio de Santo Domingo: aquél adversa, éste favorablemente.
-Publicáronle por vez primera, junto con los otros, las prensas de
-Barcelona, en 1627, y el mismo año, con algunas variantes, las de
-Zaragoza, y dos después con grandes alteraciones, las de Madrid.
-Intitulóse primero _El Sueño del Juicio final_, y ya desde 1629. Hemos
-tenido presentes para nuestra impresión la de Pamplona, de 1631; la
-de Barcelona (Lorenzo Deu), 1635; la de Madrid (Díaz de la Carrera),
-1648; las más importantes colecciones de la última mitad de aquel siglo
-y un precioso manuscrito de la Biblioteca Colombina (Aa., 141, 4),
-letra de la primera década del siglo XVII. Al margen de las primeras
-ediciones se ven distribuidas las personas que entran en _El Sueño_,
-y, por su orden, son las siguientes: escribano, avariento, escribanos,
-mercaderes, mujeres hermosas, casada, ramera, médico, juez, abogado,
-tabernero, sastre, salteadores, capeadores, la locura, poetas,
-enamorados y valientes, judíos, filósofos, procuradores, desgracias y
-peste y pesadumbre (contra los médicos), Adán, reyes, Herodes, Pilatos,
-maestros de esgrima, dispenseros, pasteleros, filósofos, poetas, Orfeo;
-avariento, y cómo guarda los diez mandamientos; ladrones, escribanos,
-Judas, Mahoma, Lutero, médico, boticario, barbero, abogado, cómico,
-taberneros, sastres, ginoveses, caballero, sacristán, adúltera, Judas,
-Mahoma, Lutero, alguaciles, corchetes, astrólogo, letrado, escribano,
-alguaciles, avariento, médico, boticario.
-
-
-
-
- AL CONDE DE LEMOS, PRESIDENTE DE INDIAS
-
-
-A manos de vuecelencia van estas desnudas verdades, que buscan, no
-quien las vista, sino quien las consienta. Que a tal tiempo hemos
-venido, que con ser tan sumo bien, hemos de rogar con él. Prométese
-seguridad en ellas solas. Viva vuecelencia para honra de nuestra edad.
-
- DON FRANCISCO DE QUEVEDO VILLEGAS.
-
-
-
-
- DISCURSO
-
-
-Los sueños dice Homero que son de Júpiter y que él los envía[18], y
-en otro lugar, que se han de creer. Es así, cuando tocan en cosas
-importantes y piadosas o las sueñan reyes y grandes señores, como se
-colige del doctísimo y admirable Propercio en estos versos[19]:
-
- _Nec tu sperne piis venientia somnia portis:
- Quum pia venerunt somnia, pondus habent._
-
-Dígolo a propósito que tengo por caído del cielo uno que yo tuve estas
-noches pasadas, habiendo cerrado los ojos con el libro del Dante[20],
-lo cual fué causa de soñar que veía un tropel de visiones. Y aunque en
-casa de un poeta es cosa dificultosa creer que haya cosa de juicio, aun
-por sueños, le hubo en mí por la razón que da Claudiano en la prefación
-al libro segundo del _Rapto_, diciendo que todos los animales sueñan
-de noche como sombras de lo que trataron de día. Y Petronio Arbitro
-dice[21]:
-
- _Et canis in somnis leporis vestigia latrat._
-
-Y hablando de los jueces:
-
- _Et pavido cernit inclusum corde tribunal._
-
-
-Parecióme, pues, que veía un mancebo que, discurriendo por el aire,
-daba voz de su aliento a una trompeta, afeando con su fuerza, en parte,
-su hermosura. Halló el son obediencia en los mármoles y oídos en los
-muertos, y así, al punto comenzó a moverse toda la tierra y a dar
-licencia a los huesos que anduviesen unos en busca de otros. Y pasando
-tiempo, aunque fué breve, vi a los que habían sido soldados y capitanes
-levantarse de los sepulcros con ira, juzgándola por seña de guerra; a
-los avarientos, con ansias y congojas, recelando algún rebato, y los
-dados a vanidad y gula, con ser áspero el son, lo tuvieron por cosa de
-sarao o caza. Esto conocía yo en las semblantes de cada uno, y no vi
-que llegase el ruido de la trompeta a oreja que se persuadiese a lo que
-era[22].
-
-Después noté de la manera que[23] algunas almas huían, unas con asco
-y otras con miedo, de sus antiguos cuerpos: a cuál faltaba un brazo, a
-cuál un ojo. Y dióme risa ver la diversidad de figuras y admiróme la
-Providencia en que, estando barajados unos con otros, nadie por yerro
-de cuenta se ponía las piernas ni los miembros de los vecinos. Sólo en
-un cementerio me pareció que andaban destrocando[24] cabezas y que vi
-a un escribano que no le venía bien el alma y quiso decir que no era
-suya, por descartarse della.
-
-Después, ya que a noticia de todos llegó que era el día del juicio, fué
-de ver cómo los lujuriosos no querían que los hallasen sus ojos[25],
-por no llevar al tribunal testigos contra sí; los maldicientes, las
-lenguas; los ladrones y matadores gastaban los pies en huir de sus
-mismas manos.
-
-Y volviéndome a un lado, vi a un avariento que estaba preguntando a uno
-que, por haber sido embalsamado y estar lejos sus tripas, no hablaba
-porque no habían llegado, si habían de resucitar aquel día todos los
-enterrados, si resucitarían unos bolsones suyos.
-
-Riérame si no me lastimara a otra parte el afán con que una gran
-chusma de escribanos andaban huyendo de sus orejas[26], deseando no las
-llevar por no oir lo que esperaban; mas solos fueron sin ellas los que
-acá las habían perdido por ladrones: que por descuido no fueron los más.
-
-Pero lo que más me espantó fué ver los cuerpos de dos o tres
-mercaderes, que se habían vestido las almas del revés[27] y tenían
-todos los cinco sentidos en las uñas[28] de la mano derecha.
-
-Yo veía todo esto de una cuesta muy alta, cuando oí dar voces a mis
-pies que me apartase. Y no bien lo hice, cuando comenzaron a sacar
-las cabezas muchas mujeres hermosas, llamándome descortés y grosero,
-porque no había tenido más respeto a las damas. Que aun en el infierno
-están las tales y no pierden esta locura. Salieron fuera muy alegres
-de verse gallardas y desnudas entre tanta gente que las mirase; aunque
-luego, conociendo que era el día de la ira y que la hermosura las
-estaba acusando de secreto, comenzaron a caminar al valle con pasos más
-entretenidos.
-
-Una, que había sido casada siete veces, iba trazando disculpas para
-todos los maridos. Otra dellas, que había sido pública ramera, por
-no llegar al valle no hacía sino decir que se le habían olvidado las
-muelas y una ceja, y volvía y deteníase; pero, al fin, llegó a vista
-del teatro y fué tanta la gente de los que había ayudado a perder y que
-señalándola daban gritos contra ella, que se quiso esconder entre una
-caterva de corchetes, pareciéndole que aquélla no era gente de cuenta
-aun en aquel día.
-
-Divirtióme desto un gran ruido que por la orilla de un río venía de
-gente en cantidad tras un médico, que después supe que lo era en la
-sentencia. Eran hombres que había despachado sin razón antes de tiempo
-y venían por hacerle que pareciese, y, al fin, por fuerza, le pusieron
-delante del trono.
-
-A mi lado izquierdo oí como ruido de alguno que nadaba, y vi un juez,
-que lo había sido, que estaba en medio de un arroyo lavándose las
-manos[29], y esto hacía muchas veces. Lleguéme a preguntarle por qué se
-lavaba tanto, y díjome que en vida sobre ciertos negocios se las habían
-untado[30] y que estaba porfiando allí por no parecer con ellas de
-aquella suerte delante de la universal residencia.
-
-Era de ver una legión[31] de verdugos con azotes, palos y otros
-instrumentos, cómo traían a la audiencia una muchedumbre de taberneros,
-sastres y zapateros, que de miedo se hacían sordos, y, aunque habían
-resucitado, no querían salir de la sepultura.
-
-En el camino por donde pasaban, al ruido sacó un abogado la cabeza y
-preguntóles que adónde iban. Y respondiéronle:
-
---Al tribunal de Radamanto[32].
-
-A lo cual, metiéndose más adentro, dijo:
-
---Esto me ahorraré de andar después, si he de ir más abajo.
-
-Iba sudando un tabernero de congoja, tanto, que, cansado, se dejaba
-caer a cada paso, y a mí me pareció que le dijo un verdugo:
-
---Harto es que sudéis el agua y no nos la vendáis por vino.
-
-Uno de los sastres, pequeño de cuerpo, redondo de cara, malas barbas y
-peores hechos, no hacía sino decir:
-
-
---¿Qué pude hurtar yo, si andaba siempre muriéndome de hambre?
-
-Y los otros le decían, viendo que negaba haber sido ladrón, qué cosa
-era despreciarse de su oficio[33].
-
-Toparon con unos salteadores y capeadores[34] públicos que andaban
-huyendo unos de otros, y luego los verdugos cerraron con ellos,
-diciendo que los salteadores bien podían entrar en el número, porque
-eran a su modo sastres silvestres y monteses, como gatos del campo.
-Hubo pendencia entre ellos sobre afrentarse los unos de ir con los
-otros, y al fin, juntos llegaron al valle.
-
-Tras ellos venía la locura en una tropa, con sus cuatro costados,
-poetas, músicos[35], enamorados y valientes, gente en todo ajena
-deste día. Pusiéronse a un lado[36]. Andaban contándose dos o tres
-procuradores las caras que tenían, y espantábanse que les sobrasen
-tantas, habiendo vivido descaradamente[37]. Al fin vi hacer silencio a
-todos[38].
-
-El trono era obra donde trabajaron la omnipotencia y el milagro.
-Júpiter estaba vestido de sí mismo, hermoso para los unos y enojado
-para los otros[39]. El sol y las estrellas, colgando de su boca; el
-viento, tullido y mudo; el agua, recostada en sus orillas; suspensa la
-tierra, temerosa en sus hijos. De los hombres[40], algunos amenazaban
-al que les enseñó con su real ejemplo peores costumbres. Todos, en
-general, pensativos: los piadosos, en qué gracias le darían[41], cómo
-rogarían por sí, y los malos, en dar disculpas.
-
-Andaban los procuradores mostrando en sus pasos y colores[42] las
-cuentas que tenían que dar de sus encomendados, y los verdugos
-repasando sus copias, tarjas[43] y procesos. Al fin, todos los
-defensores estaban de la parte de adentro y los acusadores de la de
-afuera. Estaban guardas[44] a una puerta tan angosta, que los que
-estaban, a puros ayunos[45], flacos, aún tenían algo que dejar en la
-estrechura.
-
-A un lado estaban juntas las desgracias, peste y pesadumbres, dando
-voces contra los médicos. Decía la peste que ella los había herido;
-pero que ellos los habían despachado. Las pesadumbres, que no habían
-muerto ninguno sin ayuda de los doctores. Y las desgracias, que todos
-los que habían enterrado habían ido por entrambos.
-
-Con eso los médicos quedaron con cargo de dar cuenta de los difuntos.
-Y así, aunque los necios decían que ellos habían muerto más, se
-pusieron las médicos con papel y tinta en un alto con su arancel, y, en
-nombrando la gente, luego salía uno dellos, y en alta voz decía:
-
---Ante mí pasó a tantos de tal mes, etc.[46]
-
-Pilatos se andaba lavando las manos muy apriesa, para irse con sus
-manos lavadas[47] al brasero[48]. Era de ver cómo se entraban algunos
-pobres entre media docena de reyes, que tropezaban con las coronas,
-viendo entrar las de los sacerdotes tan sin detenerse[49].
-
-Llegó en esto un hombre desaforado, lleno de ceño, y alargando la
-mano, dijo:
-
---Ésta es la carta de examen[50].
-
-Admiráronse todos. Dijeron los porteros que quién era, y él, en altas
-voces, respondió:
-
---Maestro de esgrima examinado y de los más diestros del mundo[51].
-
-Y sacando unos papeles del pecho, dijo que aquéllos eran los
-testimonios de sus hazañas. Cayéronsele en el suelo, por descuido,
-los testimonios, y fueron a un tiempo a levantarlos dos furias y un
-alguacil, y él los levantó primero que las furias[52].
-
-Llegó un abogado y alargó el brazo para asille y metelle dentro[53], y
-él, retirándose, alargó el suyo, y dando un salto, dijo:
-
---Esta de puño es irreparable, y pues enseño a matar, bien puedo
-pretender que me llamen Galeno. Que si mis heridas anduvieran en
-mula[54], pasaran por médicos malos. Si me queréis probar, yo daré
-buena cuenta.
-
-Riéronse todos, y un oficial algo moreno le preguntó qué nuevas tenía
-de su alma. Pidiéronle[55] no sé qué cosas y respondió que no sabía
-tretas contra los enemigos della. Mandáronle que se fuese, y diciendo:
-
---Entre otro--se arrojó.
-
-Y llegaron unos despenseros a cuentas, y no rezándolas, y en el ruido
-con que venía la trulla[56], dijo un ministro:
-
---Despenseros son.
-
-Y otros dijeron:
-
---No son.
-
-Y otros:
-
---Sisón[57].
-
-Y dióles tanta pesadumbre la palabra “sisón”, que se turbaron mucho.
-Con todo, pidieron que se les buscase su abogado, y dijo un verdugo:
-
---Ahí está Judas, que es apóstol descartado.
-
-Cuando ellos oyeron esto, volviéndose a otra furia, que no se daba
-manos a[58] señalar hojas para leer, dijeron:
-
-
---Nadie mire, y vamos a partido y tomamos infinitos siglos de fuego.
-
-El verdugo, como buen jugador, dijo:
-
---¿Partido pedís? No tenéis buen juego[59].
-
-Comenzó a descubrir[60], y ellos, viendo que miraba, se echaron en
-baraja de su bella gracia.
-
-Pero tales voces, como venían tras de un malaventurado pastelero[61],
-no se oyeron jamás de hombres hechos cuartos, y pidiéndole que
-declarase en qué les había acomodado sus carnes, confesó que en los
-pasteles. Y mandaron que les fuesen restituidos sus miembros de
-cualquier estómago en que se hallasen. Dijéronle si quería ser juzgado,
-y respondió que sí, a Dios y a la ventura. La primera acusación decía
-no sé qué de gato por liebre, tanto de huesos y no de la misma carne,
-sino advenedizos, tanto de oveja y cabra, caballo y perro. Y cuando
-él vió que se les probaba a sus pasteles haberse hallado en ellos más
-animales que en el arca de Noé, porque en ella no hubo ratones ni
-moscas, y en ellos sí, volvió las espaldas y dejólos con la palabra en
-la boca.
-
-Fueron juzgados filósofos, y fué de ver cómo ocupaban sus
-entendimientos en hacer silogismos contra su salvación. Mas lo de
-los poetas fué de notar que, de puro locos, querían hacer a Júpiter
-malilla[62] de todas las cosas. Virgilio andaba con su _Sicelides
-musae_[63], diciendo que era el nacimiento; mas saltó un verdugo y dijo
-no sé qué de Mecenas y Octavia, y que había mil veces adorado unos
-cuernecillos suyos, que los traía por ser día de más fiesta; contó no
-sé qué cosas.
-
-Y al fin, llegando Orfeo, como más antiguo, a hablar por todos, le
-mandaron que se volviese otra vez a hacer el experimento de entrar en
-el infierno para salir, y a los demás, por hacérseles camino, que le
-acompañasen.
-
-Llegó tras ellos un avariento a la puerta y fué preguntado qué quería,
-diciéndole que los preceptos guardaban aquella puerta de quien no los
-había guardado, y él dijo que en cosas de guardar era imposible que
-hubiese pecado. Leyó el primero: “Amar a Dios sobre todas las cosas”,
-y dijo que él sólo aguardaba a tenerlas todas para amar a Dios sobre
-ellas. “No jurar”, dijo que, aun jurando falsamente, siempre había sido
-por muy grande interés, y que así no había sido en vano. “Guardar las
-fiestas”, éstas y aun los días de trabajo, guardaba y escondía. “Honrar
-padre y madre”, siempre les quité el sombrero. “No matar”, por guardar
-esto no comía, por ser matar la hambre comer. “De mujeres”, en cosas
-que cuestan dineros, ya está dicho. “No levantar falso testimonio”.
-
---Aquí--dijo un verdugo--es el negocio, avariento. Que, si confiesas
-haberle levantado, te condenas, y si no, delante del juez te le
-levantarás a ti mismo.
-
-Enfadóse el avariento, y dijo:
-
---Si no he de entrar, no gastemos tiempo.
-
-Que hasta aquello rehusó de gastar. Convencióse con su vida y fué
-llevado adonde merecía.
-
-Entraron en esto muchos ladrones y salváronse dellos algunos ahorcados.
-Y fué de manera el ánimo que tomaron los escribanos, que estaban
-delante de Mahoma, Lutero y Judas, viendo salvar ladrones, que entraron
-de golpe a ser sentenciados, de que les tomó a los verdugos muy gran
-risa. Los procuradores comenzaron a esforzarse y a llamar abogados.
-
-Dieron principio a la acusación los verdugos, y no la hacían en los
-procesos que tenían hechos de sus culpas, sino con los que ellos habían
-hecho en esta vida. Dijeron lo primero:
-
---Estos, señor, la mayor culpa suya es ser escribanos.
-
-Y ellos respondieron a voces, pensando que disimularían algo, que no
-eran sino secretarios. Los abogados comenzaron a dar descargo, que se
-acabó en:
-
---Es hombre y no lo hará otra vez[64], y alcen el dedo.
-
-Al fin se salvaron dos o tres, y a los demás dijeron los verdugos:
-
---Ya entienden.
-
-Hiciéronles del ojo, diciendo que importaban allí para jurar contra
-cierta gente[65]. Uno azuzaba testigos y repartía orejas[66] de lo que
-no se había dicho y ojos de lo que no había sucedido, salpicando de
-culpas postizas la inocencia.
-
-Estaba engordando la mentira a puros enredos, y vi a Judas y a Mahoma
-y a Lutero recatar desta vecindad, el uno, la bolsa, y el otro, el
-zancarrón. Lutero decía:
-
---Lo mismo hago yo escribiendo.
-
-Sólo se lo estorbó aquel médico que dije que, forzado de los que le
-habían traído, parecieron él, un boticario y un barbero, a los cuales
-dijo un verdugo que tenía las copias:
-
---Ante este doctor han pasado los más difuntos, con ayuda de este
-boticario y barbero, y a ellos se les debe gran parte deste día.
-
-Alegó un procurador por el boticario que daba de balde a los pobres;
-pero dijo un verdugo que hallaba por su cuenta que habían sido más
-dañosos dos botes de su tienda que diez mil de pica en la guerra,
-porque todas sus medicinas eran espurias, y que con esto había hecho
-liga con una peste y había destruido dos lugares.
-
-El médico se disculpaba con él, y, al fin, el boticario[67] se
-desapareció y el médico y el barbero andaban a daca mis muertes y toma
-las tuyas.
-
-Fué condenado un abogado porque tenía todos los derechos con
-corcovas,[68] cuando, descubierto un hombre que estaba detrás déste a
-gatas porque no le viesen, y preguntando quién era, dijo que cómico;
-pero un verdugo, muy enfadado, replicó:
-
---Farandulero es, señor, y pudiera haber ahorrado aquesta venida
-sabiendo lo que hay.
-
-Juró de irse, y fuése sobre su palabra.
-
-En esto dieron con muchos taberneros en el puesto, y fueron acusados de
-que habían muerto mucha cantidad de sed a traición, vendiendo agua por
-vino. Estos venían confiados en que habían dado a un hospital siempre
-vino puro[69] para los sacrificios; pero no les valió, ni a los sastres
-decir que habían vestido niños. Y así, todos fueron despachados como
-siempre se esperaba.
-
-Llegaron tres o cuatro extranjeros ricos, pidiendo asientos[70], y dijo
-un ministro:
-
---¿Piensan ganar en ellos? Pues esto es lo que les mata. Esta vez han
-dado mala cuenta y no hay donde se asienten, porque han quebrado el
-banco de su crédito.
-
-Y volviéndose a Júpiter, dijo un ministro:
-
---Todos los demás hombres, señor, dan cuenta de lo que es suyo; mas
-éstos, de lo ajeno y todo.
-
-Pronuncióse la sentencia contra ellos. Yo no la oí bien; pero ellos
-desaparecieron.
-
-Vino un caballero tan derecho, que, al parecer, quería competir con
-la misma justicia que le aguardaba. Hizo muchas reverencias a todos
-y con la mano una ceremonia, usada de los que beben en charco. Traía
-un cuello tan grande, que no se le echaba de ver si tenía cabeza.
-Preguntóle un portero, de parte de Júpiter, si era hombre. Y él
-respondió con grandes cortesías que sí y que por más señas se llamaba
-don Fulano, a fe de caballero. Rióse un ministro, y dijo:
-
---De codicia es el mancebo para el infierno.
-
-Preguntáronle qué pretendía, y respondió:
-
---Ser salvado.
-
-Y fué remitido a los verdugos para que le moliesen, y él sólo reparó en
-que le ajarían el cuello.[71]
-
-Entró tras él un hombre dando voces, diciendo:
-
---Aunque las doy, no tengo mal pleito[72]: que a cuantos simulacros
-hay[73], o a los más, he sacudido el polvo.
-
-Todos esperaban ver un Diocleciano o Nerón, por lo de sacudir el polvo,
-y vino a ser un sacristán que azotaba los retablos. Y se había ya con
-esto puesto en salvo; sino que dijo un ministro que se bebía el aceite
-de las lámparas y echaba la culpa a una lechuza, por lo cual habían
-muerto sin ella[74]; que pellizcaba de los ornamentos para vestirse,
-que heredaba en vida las vinajeras y que tomaba alforzas a los oficios.
-No sé qué descargo se dió, que le enseñaron el camino de la mano
-izquierda.
-
-Dando lugar unas damas alcorzadas[75], que comenzaron a hacer melindres
-de las malas figuras de los verdugos, dijo un procurador a Vesta que
-habían sido devotas de su nombre aquéllas: que las amparase. Y replicó
-un ministro que también fueron enemigas de su castidad.
-
---Sí, por cierto--dijo una que había sido adúltera.
-
-Y el demonio la acusó que había tenido un marido en ocho cuerpos; que
-se había casado de por junto en uno para mil. Condenóse esta sola, y
-iba diciendo:
-
---¡Ojalá supiera que me había de condenar, que no hubiera cansádome en
-hacer buenas obras!
-
-En esto, que era todo acabado, quedaron descubiertos Judas, Mahoma y
-Martín Lutero. Y preguntando un ministro cuál de los tres era Judas,
-Lutero y Mahoma, dijeron cada uno que él. Y corrióse Judas tanto, que
-dijo en altas voces:
-
---Señor, yo soy Judas, y bien conocéis vos que soy mucho mejor que
-éstos: porque, si os vendí, remedié al mundo, y éstos, vendiéndose a sí
-y a vos, lo han destruido todo.
-
-Fueron mandados quitar delante.
-
-Y un abogado que tenía la copia, halló que faltaban por juzgar los
-malos alguaciles y corchetes. Llamáronlos, y fué de ver que asomaron al
-puesto muy tristes, y dijeron:
-
---Aquí lo damos por condenado: no es menester nada.
-
-No bien lo dijeron, cuando, cargado de astrolabios y globos, entró
-un astrólogo dando voces y diciendo que se habían engañado, que no
-había de ser aquel día el del juicio, porque Saturno no había acabado
-sus movimientos ni el de trepidación el suyo. Volvióse un verdugo, y,
-viéndole tan cargado de madera y papel, le dijo:
-
---Ya os traéis la leña[76] con vos, como si supiérades que de cuantos
-cielos habéis tratado en vida, estáis de manera que, por la falta de
-uno solo en muerte, os iréis al infierno.
-
---Eso, no iré--dijo él.
-
---Pues llevaros han.
-
-Y así se hizo.
-
-Con esto se acabó la residencia y tribunal. Huyeron las sombras a su
-lugar, quedó el aire con nuevo aliento, floreció la tierra, rióse el
-cielo, Júpiter subió consigo a descansar en sí los dichosos y yo me
-quedé en el valle. Y discurriendo por él, oí mucho ruido y quejas en
-la tierra. Lleguéme por ver lo que había, y vi en una cueva honda,
-garganta del averno[77], penar muchos, y, entre otros, un letrado,
-revolviendo no tanto leyes como caldos[78]; un escribano, comiendo sólo
-letras, que no había solo querido leer en esta vida; todos ajuares del
-infierno. Las ropas y tocados de los condenados estaban prendidos, en
-vez de clavos y alfileres, con alguaciles. Un avariento, contando más
-duelos que dineros; un médico, pensando en un orinal, y un boticario,
-en una medicina. Dióme tanta risa ver esto, que me despertaron las
-carcajadas, y fué mucho quedar de tan triste sueño más alegre que
-espantado.
-
-Sueños son éstos que, si se duerme vuecelencia sobre ellos, verá que
-por ver las cosas como las veo, las esperará como las digo.
-
-
- NOTAS:
-
-[18] _Ilíada_, A, 63: καὶ γάρ τ᾽ ὄναρ ἐκ Διός ἐστιν, “etenim somnium ex
-Iove est”. _Ilíada_, B, 80: “Si otro cualquiera de los Aqueos hubiera
-contado este sueño, lo desecharíamos y desmentiríamos; pero lo ha visto
-el mejor de los Aqueos”.
-
-[19] En el libro IV, elegía 7, v. 87. “Ni menosprecies los sueños
-cuando vienen de las santas puertas: los sueños, cuando son santos,
-son muy de ponderar”. De _estas puertas de los sueños_, en Homero,
-_Odisea_, Δ, 809. De las clases de sueños y cuáles son como oráculos
-trató Macrobio, _In somnum Scipionis_, c. 3; donde, además, declara
-las _puertas del sueño_: de marfil las de los falsos, de cuerno las de
-los verdaderos, trayendo lo que dijo Porfirio al explicar a Homero:
-“Latet omne verum: hoc tamen anima, cum ab officiis corporis somno
-eius paulum, libera est, interdum aspicit: non nunquam tendit aciem,
-nec tamen pervenit. Et cum aspicit, tamen non libero et perfecto
-lumine videt, sed interiecto velamine, quod nexus naturae caligantis
-obducit... Hoc velamen cum in quiete ad _verum_ usque, aciem intro
-spicientis admittit, de _cornu_ creditur, cuius ista natura est, ut
-tenuatum visui pervium sit. Cum autem _a vero hebetat_ ac repellit
-obtutum, _ebur_ putatur, cuius corpus ita natura densatum est, ut
-ad quamvis extremitatem tenuitatis crassum, nullo visu ad ulteriora
-tendente penetretur”. _Caído del cielo_ es lo que dice Quevedo por
-piadoso; _pía_, voz religiosa que se empleaba con los manes o difuntos.
-
-[20] _Con el libro del Dante._ En _C P_: _con el libro del beato
-Hipólito (del) de la Fin del mundo y segunda venida de Cristo; lo cual
-fué causa de soñar (yo) que veía el Juicio final. Y aunque en casa
-de._--Περἰ τῆς συντελείας τοῡ χόσμου χαὶ περὶ τοῡ Ἀντιχριστοῡ χαι εἰς
-τἠν δευτέραν παρoυσιαν τοῡ Kυρίoυ ἡμῶν Ἰησoῡ Xριστoῡ.
-
-[21] _Satyricon_, pág. 368, edic. Michaele Hadrianide, Amstelodami,
-1669. “Hasta ladra el perro soñando que ventea una liebre”. “Los que
-tratan causas, leyes y el foro ven el tribunal metido en su aterrado
-corazón”.
-
-[22] _Que se persuadiese que era cosa de juicio. Después (C P)._
-
-[23] _De la manera que_, trasposición idiomática de la preposición con
-el relativo. (_Leng. Cerv._, I, 235). _Quij._, 2, 7: “Sé _al_ blanco
-_que_ tiras”. Ídem, 1, 29: “Ya se ha dicho _de_ la mala manera _que_
-Cardenio estaba vestido”.
-
-[24] _Destrocar_, trocar y deshacer el trueque otra vez. CORR., p.
-388: “Pelillos a la mar, que no hay destrocar”. CÉSPED. MENESES,
-_Historias_, c. 81: “Cuando los casos de tanta gravedad llegan a
-destrocarse sin remedio”. _Oro viejo_, 1, P. 57: “Que te coma y
-te destrueque y te | vuelva a comer”. En _P, destrozando_; en _C,
-destrocando cabezas y piernas y un escribano_. Los escribanos son para
-Quevedo desalmados, sin conciencia, por venderla a sus clientes.
-
-[25] Huye cada cual del miembro con que pecó, según el romance: “Ya me
-comen, ya me comen | por do más pecado había”. Los lujuriosos pecan
-contra la vergüenza, que es la guarda de la castidad y el instrumento
-de la vergüenza son los ojos.
-
-[26] _De sus orejas_, castigo del ladrón era el desorejarle.
-
-[27] En _P: se habían calzado las almas al revés_.
-
-[28] _Gente de uña_ se dicen los ladrones. T. RAMÓN, _Dom.
-17 Trin., 2_: “En no haber a qué echar las uñas, adiós, que me mudo”.
-QUEV., _Mus._, 7: “Y mira mi Perico, | que cuando te pidieren | las
-doncellas de uña | como sortija, gente de la carda, | que te acuerdes
-del ángel de la guarda”.
-
-[29] CORR., 195: “_Lavo mis manos._ (Quiere decir sálgome a fuera de
-culpa y del daño que pueden achacarme y venirme. Tómase del hecho y
-dicho de Pilatos)”.
-
-[30] _Untarle las manos_, con ungüento mejicano u oro. MANRIQUE,
-_Laurea_, 1, 8, 3: “Llega el pleiteante, úntale las manos con escudos”.
-Díjose del mancharse las manos con el soborno, al par de la conciencia.
-
-[31] En _P: legión de demonios_. Y siempre después por _verdugos_.
-
-[32] _Radamanto_, hijo de Júpiter y de Europa, hermano de Minos, y con
-él juez en los infiernos. En _P_: _y respondiéronle_: “_Al justo juicio
-de Dios, que era llegado_”. En _C_: _Respondió un diablo que al justo
-juicio de Dios, el cual era ya llegado. Respondió: Esto me ahorraré._
-
-[33] _De su oficio_, el más ladrón de todos, según dicen, por los
-retazos que sisan: _No pasa un alma, todos son sastres. Cien sastres,
-y cien molineros y cien tejedores, son trescientos ladrones._ (CORR.,
-270). _El sastre que no hurta no es rico por la aguja._ (Ídem, 83).
-
-[34] _Capeadores_, los que capeaban o hurtaban de noche capas, etc.
-
-[35] _De músicos, poetas y locos, todos tenemos un poco._ A los que han
-de añadirse los otros dos costados, el enamorado y el valentón: el que
-es estas cuatro cosas es loco _por los cuatro costados, gente ajena
-deste día_, esto es, _de juicio_.
-
-[36] “Donde se estaban mirando los sayones judíos y los filósofos”.
-Decían juntos, viendo a los Sumos Pontífices con sillas de gloria:
-“Diferentemente se aprovecharon de las narices los Papas que nosotros,
-pues con diez varas de ellas no olimos lo que teníamos entre manos”.
-(Ms. de la Biblioteca Colombina).
-
-[37] _Descaradamente_, sin cara propia, pues ponen una cara a cada
-ocasión. Véase _Guzmán de Alfarache_, 2, 3, 7.
-
-[38] “Hacíale también un silenciero de catedral, dando tales golpes
-con su bastón, que acudieron a ellos más de mil calóndrigos, no pocos
-racioneros y hasta un Obispo, un Arzobispo y un Inquisidor, trinidad
-que se arañaba por arrebatarse una buena conciencia, que acaso andaba
-por allí distraída, buscando a quién le viniese”. La censura tachó en
-1612 este párrafo, que nunca llegó a imprimirse. Castellanos lo publicó
-entre sus notas en la edición ilustrada que salió de la imprenta de
-Mellado en 1840.
-
-[39] En _C_ y _P_: _Dios estaba vestido de sí mismo, hermoso para los
-santos y enojado para los perdidos._
-
-[40] “Los hombres, unos tenían los ojos en Dios y otros en sí mismos.
-Cuál miraba a la tierra y cuál amenazaba al que le enseñó con sus malas
-costumbres y mal ejemplo”. (Ms. Colomb). “Toda la tierra y temerosa”
-(_C_).--“temerosa en sus hijos; y cual amenazaba al que le enseñó con
-su mal peores costumbres” (ídem).
-
-[41] En _C_ y _P_: _Los justos en qué gracias darían á Dios cómo_.
-Puso _piadosos_, que entre gentiles, hablando de _Júpiter_, era lo que
-respondía a _justos_ y a _Dios_.
-
-[42] _Colores_, como _caras_, que daba a entender antes. En _C_ y _P_:
-_Andaban los ángeles custodios mostrando_. En _M_: _mostrando en los
-pasos_.
-
-[43] _Tarjas_, aquí golpes, azotes.
-
-[44] _Estaban los diez mandamientos por guarda a una puerta_ (_B_) de
-la de afuera. _Estaban los diez_ (_M_).
-
-[45] _A puros ayunos_, a fuerza de ayunos. VALDERRAMA, _Ejerc. Sab. 2
-cuar._: “Cuando a puros ruegos y porfías le sacó la bendición”.
-
-[46] “Comenzóse la cuenta por Adán y, porque se vea si iba estrecha,
-hasta de una manzana le pidieron cuenta tan rigorosa, que le oí decir a
-Judas: ‛¿Qué tal la daré yo, que le vendí al mismo dueño un cordero’?
-
-“Pasaron todos los primeros Padres, vino el Testamento nuevo,
-pusiéronse en sus sillas al lado de Dios los apóstoles todos con el
-santo Pescador. Luego llegó un diablo y dijo: ‘Éste es el que señaló
-con toda la mano al que san Juan con un dedo, que fué el que dió la
-bofetada a Cristo’. Juzgó el mismo su causa y dieron con él en los
-entresuelos del mundo. Era de ver, etc”. (Ms.).
-
-[47] _Con sus manos lavadas._ (Meterse sin ser llamado). (CORR.,
-595), y sin haber puesto nada de su parte, tomado del no manchárselas
-estándose mano sobre mano. A. ÁLVAREZ, _Silva_, _Fer. 4 dom. 2 cuar._,
-14 c.: “Para que con sus manos lavadas se lo gocen”.
-
-[48] _Brasero_ era el lugar donde quemaban al delincuente, y alude al
-infierno. CARTUJANO, _Triunf._, 2: “Responda tablada con rostro quemado
-| y en su brasero las carnes desnudas”.
-
-[49] “Asomaron sus cabezas Herodes y Pilatos, y cada uno conocía en él,
-aunque gloriosas, sus iras. Decía Pilatos: ‛Esto merece quien se dejó
-gobernar por judigüelos’; y Herodes: ‛Yo no puedo ir al cielo, pues al
-limbo no se querrían más (_fiar de mí_) los inocentes con las nuevas
-que tienen de esotros’. Ello es fuerza de ir al infierno, que, en fin,
-es posada conocida”. (Ms.).
-
-[50] _Carta de examen_, tenía todo oficial, pues había de pasar por
-él, de lo cual están llenas las _Ordenanzas_ de ciudades. Alude
-Quevedo a don Luis Pacheco de Narváez, con quien tuvo un lance en
-casa del Presidente de Castilla el año 1608. Discurríase con motivo
-de las _Cien conclusiones_ de la verdadera destreza, que don Luis
-acababa de publicar. Impugnólas Quevedo, sostúvolas el maestro, no
-bastaron razones, se recurrió a la prueba, y al primer encuentro pegó
-don Francisco a Narváez y derribóle el sombrero de la cabeza. Fueron
-enemigos toda su vida. Dicen que Pacheco se juntó con Montalbán y
-con el padre Niseno para escribir en 1635 el _Tribunal de la justa
-venganza_. El libro de Narváez, que ha impreso Vindel en 1898, dice:
-_Modo fácil y nuevo para examinarse los maestros en la Destreza de las
-Armas y entender sus cien conclusiones ó fórmulas de saber, por Don
-Luis Pacheco de Narváez, maestro del Rey nuestro señor, en la Filosofía
-y Destreza de las Armas y Mayor en los Reynos de España_, Madrid, 1625.
-La obra publicada en 1600, Madrid, llevaba por título: _Libro de las
-grandezas de la espada, en que se declaran muchos secretos del que
-compuso el comendador Jerónimo de Carranza._ De este libro se burla
-Quevedo, no menos en la _Historia de la vida del Buscón Pablos_ (l. I,
-c. 8).
-
-[51] “y de los más ahigadados hombres del mundo y, porque lo crean,
-vean aquí el testimonio de mis hazañas. Y fué a sacarlos del seno con
-tanta prisa y cólera, que por mostrarlos se le cayeron en el suelo.
-Luego al punto arremetieron dos diablos y un alguacil a levantarlos, y
-vi que con mayor presteza levantó el alguacil los testimonios que los
-diablos. Llegó un ángel y alargó el brazo para asirle y meterle y él
-retirándose, etc.”. (Ms.).
-
-[52] _Furias._ En _P_: _diablos_; lo mismo que antes, donde pone el
-texto _verdugos_, trae _P_: _diablos_, gentilizando la obra en la
-última redacción, y por _ángel_ corrigió _abogado_.
-
-[53] _Metelle dentro_, ya ha dicho que _los defensores estaban de la
-parte de adentro_.
-
-[54] _En mula_ andaban los médicos.
-
-[55] “Pidiéronle la cuenta de no sé qué cosas y tretas de su salvación
-y él confesó que no sabía ninguna contra los enemigos del alma.
-Mandáronle que se fuese por línea recta al infierno. A lo cual replicó
-que le debían de tener por diestro de los del libro matemático, que él
-no sabía qué era línea recta. Hiciéronselo aprender y descendió entre
-todos. Llegaron haciendo cuenta unos despenseros, y conociéndolos en
-el ruido con que venían y la trulla, etc”. (Ms.). Son términos de la
-_destreza_.
-
-[56] _La trulla_, el tropel ruidoso. _Crotalón_, 4: “Siempre andaba en
-compañía de una trulla de clérigos santos”. S. HOROZCO, _Cancionero_,
-p. 182: “No parece sino infierno tanta trulla y confusión”.
-
-[57] _Sisón_, juega con el _sí son_ y el _sisón_ o el que sisa, como
-suelen _los despenseros_. L. RUEDA, I, 13: “Que Luquillas es uno de los
-mayores sisones del mundo”.
-
-[58] _No darse manos a_, no parar de. A. ÁLV., _Silv. Dom. 2 adv._, 6
-c., § 1: “Anduviese lista y servicial, no se dando manos a hacer”.
-
-[59] GALINDO, _P_, 237: _¿Partido pide?_ _No tiene buen juego._ Es
-darse a partido, entregarse con ciertas condiciones, propio del
-vencido. VALDERR., _Ejerc. Sab. ceniz._: “El cual, viendo que no podía
-escaparse, se dió a partido”.
-
-[60] _Descubrir_, echar cartas y poner de manifiesto las sisas de
-ellos, en el texto, por lo cual sigue la alegoría del juego, añadiendo
-que _se echaron en baraja_, en confusión, en el infierno.
-
-[61] Véase _Ordenanza 7 de los pasteleros_, de Valladolid: “no sea
-osado (como por la malicia de las gentes alguna vez aya acaecido)
-hacer pasteles, que no sean de vaca ó carnero o de venacion... no
-vendan pasteles de vaca por de carnero ni en ninguna manera de cabron
-ni cabra ni oveja”. Hablando de un ajusticiado, dice el mismo Quevedo
-en _Tacaño_, I, 7: “Los pasteleros desta tierra nos consolarán,
-acomodándole en los (pasteles) de a cuatro (reales)”.
-
-[62] _Malilla_, del juego del tresillo o del hombre; echar la culpa de
-todo a Júpiter. FONS., _Vid. Cristo_, 2, 1: “Son malillas del infierno,
-que no solamente no estorban los intentos despeñados..., sino que los
-atiza y asegura”. En _C_ y _P_: _querían hacer creer a Dios que era
-Júpiter, y que por él decían ellos todas las cosas. Y Virgilio._
-
-[63] _Sicelides musae_, comienzo de la égloga IV, “musas sicilianas”,
-esto es, de Teócrito o bucólicas, pastoriles. Créese, con Eusebio,
-Lactancio y Sanazaro, que cantó en ella _el nacimiento_ de Cristo: “Iam
-redit et Virgo... | iam novo progenies coelo demittitur alto. | Tu modo
-nascenti puero”... Literalmente trató del nacimiento del hijo de Asinio
-Pollión, el año que triunfó por la toma de _Salonas_ en Dalmacia, y
-alude a Octaviano. Vivía Virgilio junto a los huertos de Mecenas, su
-grande amigo y favorecedor de todos los poetas. De Octavia, hermana
-de Octaviano, Augusto, recibió gran suma de sextercios cuando le oyó
-recitar el trozo de la _Eneida_ (6, 882), donde habla de su infortunado
-hijo Marcelo, sucesor que iba a ser en el imperio y que murió a los
-diez y ocho años. A estos dones de uno y otra alude Quevedo, no menos
-que a ciertos cuernecillos de que hablan malas lenguas.
-
-[64] “unos decían: ‘Son bautizados y miembros de la Iglesia’. No
-tuvieron muchos dellos que decir otra cosa”. (El expresado Ms.). _Es
-hombre._ TERENCIO, _Heautontim._, 1: “Homo sum: humani nihil a me
-alienum puto”. “Como soy hombre, no tengo por ajenas las cosas de los
-hombres”. Así responde Cremes a Menedemo, que le había dicho: “¿Tan
-desocupado estás, Cremes, de tus cosas, que te vaga pensar en las
-ajenas, y mayormente en las que no te importan nada?”
-
-[65] “Y viendo ellos que por ser cristianos les daban más pena que a
-los gentiles, alegaron que el ser cristianos no era por su culpa, que
-los bautizaron cuando eran niños y que los padrinos la tenían. Digo de
-verdad que vide a Mahoma, a Judas y a Lutero tan cerca de atreverse
-a entrar en juicio, animados con ver salvar a un escribano, que me
-espanté de que no lo hiciesen. Y sólo se lo estorbó un médico, porque,
-forzado de los demonios y los que le habían traído, etc”. (Ms.).
-
-[66] _Repartía orejas_, como falso testigo de oídas, _y ojos_, como
-falso testigo de vista.
-
-[67] En _C_ y _P_: _boticario fué condenado, y el médico y el barbero
-(intercediendo S. Cosme y S. Damián) se salvaron._
-
-[68] _Con corcovas_, tuertos o torcidos. En _S_, _corvas_; en _M_,
-_encorvados_.
-
-[69] En _C_: _vino para las misas_. En _P_: _vino puro para las misas_;
-_pero_. Habiendo gentilizado la obra puso, por _misas_, _sacrificios_.
-Igualmente, por _niños_, había en _M_: _niños jesuses_, y en _P_:
-_vestido jesuses_, con lo que se entiende el _niños_ que quedó en la
-última redacción.
-
-[70] _Asientos_, retruécano de lugar donde asentarse y de tratos de
-cambio: sobre todo, los genoveses tenían todo el dinero de España, y
-era cosa sabida, por lo que añade que _habían quebrado el banco de
-su crédito_. En _C_ y _P_: _ginoveses ricos_ por _extranjeros_, que
-después puso.
-
-[71] Así reprodujo este pensamiento el autor de _La Verdad sospechosa_:
-
- “Yo sé quien tuvo ocasión
- De gozar su amada bella,
- Y no osó acercarse a ella
- Por no ajar un canjilón”.
-
-
-[72] CORR., 345: _Quien mal pleito tiene, a voces lo mete, o a barato
-lo mete_.
-
-[73] Por el gentílico _simulacros_ decían _C_ y _P_: _a cuantos santos
-hay en el cielo_.
-
-[74] _Sin ella, sin culpa_, que dice _C_.
-
-[75] _Alcorzadas_, muy peripuestas, como la alcorza o pasta azucarada,
-blanca y delicada, con que se bañan y adornan los dulces. QUEV., _Mus._
-7, _r._ 3: “Los Adonis en azúcar | a quien amor alcorzaba”.
-
-[76] _La leña_ de astrolabios y globos, causa de arder en los
-infiernos. Juan Arias de Loyola y Luis de Fonseca Coutiño fueron
-matemáticos, que en 1603 creyeron haber hallado el famoso _Punto fijo_.
-
-[77] En _C_: _en una cierra honda_. En _M_ y _P_: _garganta del
-infierno_.
-
-[78] CORR., 479: “_Revolver caldos._ (Por meter en cuestión y cizaña;
-_revolvedor de caldos_, el que revuelve y enmaraña pleitos y cosas)”.
-En _C_: _había querido leer, todos ajuares del infierno. Y las ropas y
-tocados de los condenados estaban presos con alguaciles: un avariento
-estaba contando duelos más que dineros._
-
-
-
-
- EL ALGUACIL ALGUACILADO
-
-
-El licenciado, a quien de mano maestra pinta Quevedo, vivió
-realmente. Llamábase don Jenaro Andreini, era capellán del conde de
-Lemos y asistía a la parroquia de San Pedro el Real, de esta Corte.
-Como viniese en peregrinación a España con el propósito de visitar el
-sepulcro de Santiago en la capital de Galicia, le vió un deudo del
-Conde ahuyentar los demonios. Cobróle afición, trájole a Madrid y en
-breve el italiano logró fama de estupendo exorcista. Sus conjuros
-frecuentes y exagerados fanatizaron a la plebe, llegando los escándalos
-a tal punto, que el Santo Oficio tuvo por último que extrañarle
-de estos reinos. (Carta de Quevedo, fecha en 1640, Archivo de la
-Inquisición. Castellanos, notas de la edición de Madrid de 1840).
-Siendo, como se verá, verdaderos demonios o peores los alguaciles,
-el título equivale a _alguacil endemoniado_ o _demonio alguacilado_.
-Y de hecho, _El alguacil endemoniado_ es el título en _C_ y _P_. Las
-figuras que entran en el _Sueño_, y se ven oportunamente distribuidas
-al margen en la edición de Pamplona (1631), son éstas, copiadas también
-las anotaciones por el mismo orden que tienen: “Seis géneros de
-alguaciles malos son como seis géneros de demonios, hipócrita, poetas,
-poetas de comedias, procuradores, artillero, escribanos, sastre,
-ciego, enamorados, sepultureros, pasteleros, astrólogos, alquimistas,
-médicos, mercaderes, ministros malos, necios, aguador, taberneros,
-mohatreros, venteros, enamorados, aduladores, cornudos, enamorados de
-viejas, pintura de los demonios, sastres, italiano, reyes, mercaderes,
-ginoveses, jueces, la justicia y la verdad, hurtar, alguaciles,
-mujeres, mujeres feas se condenan más que hermosas, mujer vieja, lindo
-y de zapatos blancos, pobres, diablo que predica y por qué”.
-
-
-
-
- AL CONDE DE LEMOS, PRESIDENTE DE INDIAS
-
-
-Bien sé que a los ojos de vuecelencia es más endemoniado el autor
-que el sujeto. Si lo fuere también el discurso, habré dado lo que
-se esperaba de mis pocas letras, que, amparadas como de dueño de
-vuecelencia y su grandeza, despreciarán cualquier temor. Ofrézcole
-este discurso del _Alguacil alguacilado_: recíbale vuecelencia con la
-humanidad que me hace merced, así yo vea en su casa la sucesión que
-tanta nobleza y méritos piden.
-
-Esté advertido vuecelencia que los seis géneros de demonios que
-cuentan los supersticiosos y los hechiceros, los cuales por esta orden
-divide Psello en el capítulo 2.º del _Libro de los demonios_[79],
-son los mismos que las órdenes en que se distribuyen los alguaciles
-malos. Los primeros llaman leliureones, que quiere decir ígneos; los
-segundos, aéreos; los terceros, terrenos; los cuartos, acuátiles; los
-quintos, subterráneos; los sextos, lucífugos, que huyen de la luz.
-Los ígneos son los criminales, que, a sangre y a fuego, persiguen los
-hombres. Los aéreos son los soplones, que dan viento. Ácueos son los
-porteros, que prenden por si vació o no vació sin decir _agua va_,
-fuera de tiempo, y, son ácueos, con ser casi todos borrachos y vinosos.
-Terrenos son los civiles que a puras comisiones y ejecuciones destruyen
-la tierra. Lucífugos, los rondadores, que huyen de la luz, debiendo la
-luz huir dellos. Los subterráneos, que están debajo de tierra, son los
-escudriñadores de vidas y fiscales de honras y levantadores de falsos
-testimonios, que debajo de tierra sacan qué acusar y andan siempre
-desenterrando los muertos y enterrando los vivos.
-
-
- NOTAS:
-
-[79] _Ex Michale Psello de Daemonibus, interpres Marsillius Fecinus._
-Venetiis, M.D.XVI. El ejemplar que hemos tenido a la vista, de la
-biblioteca de San Isidro, se ve apostillado, acaso por Quevedo. La
-letra se parece a la de sus juveniles años.
-
-
-
-
- AL PÍO LECTOR
-
-
-Y si fueres cruel, y no pío, perdona. Que este epíteto natural
-del pollo has heredado de Eneas[80], de quien desciendes. Y en
-agradecimiento de que te hago cortesía en no llamarte benigno lector,
-advierte que hay tres géneros de hombres en el mundo. Los unos que, por
-hallarse ignorantes, no escriben, y éstos merecen disculpa por haber
-callado y alabanza por haberse conocido. Otros, que no comunican lo que
-saben; a éstos se les ha de tener lástima de la condición y envidia
-del ingenio, pidiendo a Dios que les perdone lo pasado y les enmiende
-lo por venir. Los últimos no escriben de miedo de las malas lenguas;
-éstos merecen reprensión, pues, si la obra llega a manos de hombres
-sabios, no saben decir mal de nadie; si de ignorantes, ¿cómo pueden
-decir mal, sabiendo que si lo dicen de lo malo lo dicen de sí mismos? Y
-si del bueno, no importa, que ya saben todos que no lo entienden. Esta
-razón me animó a escribir el _Sueño de las calaveras_ y me permitió
-osadía para publicar este discurso. Si le quieres leer, léele, y si
-no, déjale, que no hay pena para quien no le leyere. Si le empezares a
-leer y te enfadare, en tu mano está con que tenga fin donde te fuere
-enfadoso. Sólo he querido advertirte en la primera hoja que este papel
-es sólo una reprensión de malos ministros de justicia, guardando el
-decoro que se debe a muchos, que hay loables por virtud y nobleza,
-poniendo todo lo que en él hay debajo la corrección de la Iglesia
-romana y ministros de buenas costumbres.
-
- NOTAS:
-
-[80] _Eneas_, a quien Virgilio apoda siempre _pío_, _pius_, por haber
-cumplido con la religión y deberes que debía a sus antepasados,
-trayendo a tanta costa suya, hasta Italia, sus venerandas cenizas. Que
-tal fué el valor de _pius_. _De quien desciendes_, por el mocosuena del
-_pío_, calificativo que suele darse al lector en los prólogos.
-
-
-
-
- DISCURSO
-
-
-Fué el caso que entré en San Pedro a buscar al licenciado Calabrés,
-hombre de bonete de tres altos[81], hecho a modo de medio celemín, ojos
-de espulgo[82], vivos y bulliciosos, puños de Corinto, asomo de camisa
-por cuello, mangas en escaramuza y calados de rasgones, los brazos en
-jarra y las manos en garfio[83]. Habla entre penitente y diciplinante,
-los ojos bajos y los pensamientos tiples; la color, a partes hendida y
-a partes quebrada, muy tardón[84] en las respuestas y abreviador en la
-mesa; gran lanzador de espíritus, tanto, que sustentaba el cuerpo con
-ellos[85]. Entendíasele de ensalmar, haciendo al bendecir unas cruces
-mayores que las de los malcasados. Hacía del desaliño humildad[86],
-contaba visiones, y, si se descuidaban a creerle, hacía milagros que me
-cansó.
-
-Éste, señor, era uno de los sepulcros hermosos, por de fuera
-blanqueados y llenos de molduras, y por de dentro pudrición y gusanos;
-fingiendo en lo exterior honestidad, siendo en lo interior del alma
-disoluto y de muy ancha y rasgada conciencia. Era, en buen romance,
-hipócrita, embeleco vivo, mentira con alma y fábula con voz. Halléle
-solo[87] con un hombre, que, atadas las manos y suelta la lengua,
-descompuestamente daba voces con frenéticos movimientos.
-
-
---¿Qué es esto?--le pregunté espantado.
-
-Respondióme:
-
---Un hombre endemoniado.
-
-Y, al punto, el espíritu respondió:
-
---No es hombre, sino alguacil. Mirad cómo habláis, que en la pregunta
-del uno y en la respuesta del otro se ve que sabéis poco. Y se ha de
-advertir que los diablos en los alguaciles estamos por fuerza y de mala
-gana, por lo cual, si queréis acertarme, debéis llamarme a mí demonio
-enaguacilado, y no a éste alguacil endemoniado, y avenisos mejor los
-hombres con nosotros que con ellos, si bien nuestra cárcel es peor,
-nuestro agarro, perdurable[88]. Verdugos y alguaciles malos parece
-que tenemos un mismo oficio, pues, bien mirado, nosotros procuramos
-condenar y los alguaciles también; nosotros, que haya vicios y pecados
-en el mundo, y los alguaciles lo desean y procuran, al parecer, con
-más ahinco, porque ellos lo han menester para su sustento y nosotros
-para nuestra compañía. Y es mucho más de culpar este oficio en los
-alguaciles que en nosotros, pues ellos hacen mal a hombres como ellos
-y a los de su género, y nosotros no[89]. Fuera desto, los demonios lo
-fuimos por querer ser como Dios, y los alguaciles son alguaciles por
-querer ser menos que todos[90]. Persuádete que alguaciles y nosotros
-somos de una profesión, sino que ellos son diablos con varilla, como
-cohetes, y nosotros alguaciles sin vara, que hacemos áspera vida en el
-infierno[91].
-
-Admiráronme las sutilezas del diablo. Enojóse Calabrés, revolvió sus
-conjuros, quísole enmudecer, y no pudo, y al echarle agua bendita
-comenzó a huir y a dar voces, diciendo:
-
---Clérigo, cata que no hace estos sentimientos el alguacil por la
-parte de bendita, sino por ser agua. No hay cosa que tanto aborrezca,
-pues si en su nombre se llama _alguacil_, es encajada una _l_ en
-medio[92]. Yo no traigo corchetes[93] ni soplones ni escribanito.
-Quítenme la tara[94] como al carbón y hágase la cuenta entre mí y el
-agarrador. Y porque acabéis de conocer quién son y cuán poco tienen de
-cristianos, advertid que de pocos nombres que del tiempo de los moros
-quedaron en España, llamándose ellos merinos[95], le han dejado por
-llamarse alguaciles. Que alguacil es palabra morisca. Y hacen bien, que
-conviene el nombre con la vida y ella con sus hechos.
-
---Eso es muy insolente cosa oírlo--dijo furioso mi licenciado--, y, si
-le damos licencia a este enredador, dirá otras mil bellaquerías y mucho
-mal de la justicia, porque corrige el mundo y le quita con su temor y
-diligencia las almas que tiene negociadas.
-
---No lo hago por eso--replicó el diablo--, sino porque ése es tu
-enemigo, que es de tu oficio[96]. Y ten lástima de mí y sácame del
-cuerpo déste, que soy demonio de prendas y calidad y perderé después
-mucho en el infierno por haber estado acá con malas compañías.
-
---Yo te echaré hoy fuera--dijo Calabrés--, de lástima de ese hombre,
-que aporreas por momentos y maltratas: que tus culpas no merecen piedad
-ni tu obstinación es capaz della.
-
---Pídeme albricias--respondió el diablo--si me sacas hoy. Y advierte
-que estos golpes que le doy y lo que le aporreo, no es sino que yo y
-él reñimos acá sobre quién ha de estar en mejor lugar y andamos a _más
-diablo es él_.
-
-Acabó esto con una gran risada: corrióse mi buen licenciado y
-determinóse a enmudecerle. Yo, que había comenzado a gustar de las
-sutilezas del diablo, le pedí que, pues estábamos solos, y él, como mi
-confidente, sabía[97] mis cosas secretas, y yo como amigo, las suyas,
-que le dejase hablar, apremiándole sólo a que no maltratase el cuerpo
-del alguacil. Hízose así, y al punto dijo:
-
---Donde hay poetas, parientes tenemos en corte los diablos, y todos
-nos lo debéis por lo que en el infierno os sufrimos: que habéis hallado
-tan fácil modo de condenaros, que hierve todo él en poetas. Y hemos
-hecho una ensancha[98] a su cuartel, y son tantos, que compiten en los
-votos y elecciones con los escribanos. Y no hay cosa tan graciosa como
-el primer año de noviciado de un poeta en penas, porque hay quien le
-lleva de acá cartas de favor para ministros, y créese que ha de topar
-con Radamanto y pregunta por el Cerbero y Aqueronte, y no puede creer
-sino que se los esconden.
-
---¿Qué géneros de penas les dan a los poetas?--repliqué yo.
-
---Muchas--dijo--y propias. Unos se atormentan oyendo alabar las obras
-de otros, y a los más es la pena el limpiarlos. Hay poeta que tiene mil
-años de infierno y aun no acaba de leer unas endechillas a los celos.
-Otros verás en otra parte aporrearse y darse de tizonazos sobre si
-dirá faz o cara. Cuál, para hallar un consonante no hay cerco[99] en
-el infierno que no haya rodado mordiéndose las uñas. Mas los que peor
-lo pasan y más mal lugar tienen son algunos poetas de comedias, por
-las muchas reinas que han hecho, las infantas[100] de Bretaña que han
-deshonrado, los casamientos desiguales que han efetuado en los fines
-de las comedias y los palos que han dado a muchos hombres honrados por
-acabar los entremeses. Mas es de advertir que los poetas de comedias
-no están entre los demás, sino que, por cuanto tratan de hacer enredos
-y marañas, se ponen entre los procuradores y solicitadores, gente que
-sólo trata deso.
-
-Y en el infierno están todos aposentados así. Que un artillero que
-bajó allá el otro día, queriendo que le pusiesen entre la gente de
-guerra, como al preguntarle del oficio que había tenido dijese que
-hacer tiros en el mundo, fué remitido al cuartel de los escribanos,
-pues son los que hacen tiros[101] en el mundo. Un sastre, porque dijo
-que había vivido de cortar de vestir[102], fué aposentado con los
-maldicientes. Un ciego, que quiso encajarse con los poetas, fué llevado
-a los enamorados, por serlo todos. Los que venían por el camino de los
-locos[103], ponemos con los astrólogos, y a los por mentecatos, con los
-alquimistas.
-
-Uno vino por unas muertes, y está con los médicos. Los mercaderes
-que se condenan por vender, están con Judas. Los malos ministros, por
-lo que han tomado, alojan con el mal ladrón. Los necios están con los
-verdugos. Y un aguador, que dijo había vendido agua fría, fué llevado
-con los taberneros. Llegó un mohatrero tres días ha, y dijo que él se
-condenaba por haber vendido gato por liebre, y pusímoslo de pies con
-los venteros, que dan lo mismo. Al fin, el infierno está repartido en
-estas partes.
-
---Oíte decir antes de los enamorados, y por ser cosa que a mí me toca,
-gustaría saber si hay muchos.
-
---Mancha es la de los enamorados--respondió--que lo toma todo, porque
-todos lo son de sí mismos: algunos, de sus dineros; otros, de sus
-palabras; otros, de sus obras, y algunos, de las mujeres. Y destos
-postreros hay menos que de todos en el infierno, porque las mujeres son
-tales, que, con ruindades, con malos tratos y peores correspondencias
-les dan ocasiones de arrepentimiento cada día a los hombres. Como
-digo, hay pocos déstos; pero buenos y de entretenimiento, si allá
-cupiera[104]. Algunos hay que en celos y esperanzas amortajados y en
-deseos, se van por la posta[105] al infierno, sin saber cómo ni cuándo
-ni de qué manera.
-
-Hay amantes alacayados[106], que arden llenos de cintas; otros
-crinitos[107], como cometas, llenos de cabellos, y otros que en los
-billetes solos que llevan de sus damas ahorran veinte años de leña a la
-fábrica de la casa, abrasándose lardeados[108] en ellos.
-
-Son de ver los que han querido doncellas, enamorados de doncellas,
-con las bocas abiertas y las manos extendidas. Déstos, unos se
-condenaban por tocar sin tocar pieza, hechos bufones[109] de los otros,
-siempre en vísperas del contento, sin tener jamás el día y con sólo
-el título de pretendientes[110]. Otros se condenan por el beso[111],
-brujuleando[112] siempre los gustos sin poderlos descubrir.
-
-Detrás de éstos, en una mazmorra, están los adúlteros[113]: éstos
-son los que mejor viven y peor lo pasan, pues otros les sustentan la
-cabalgadura y ellos la gozan.
-
---Gente es ésta--dije yo--cuyos agravios y favores todos son de una
-manera.
-
---Abajo, en un apartado muy sucio[114], lleno de mondaduras de rastro,
-quiero decir, cuernos[115], están los que acá llamamos cornudos, gente
-que aun en el infierno no pierde la paciencia. Que, como la llevan
-hecha a prueba de la mala mujer que han tenido, ninguna cosa los
-espanta.
-
-Tras ellos están los que se enamoran de viejas, con cadenas[116].
-Que los diablos de hombres de tan mal gusto[117] aún no pensamos que
-estamos seguros. Y si no estuviesen con prisiones, Barrabás aún no
-tendría bien guardadas las asentaderas dellos. Y tales como somos, les
-parecemos blancos y rubios[118].
-
-Lo primero que con éstos se hace es condenarles la lujuria y su
-herramienta a perpetua cárcel.
-
-Mas, dejando éstos, os quiero decir que estamos muy sentidos de
-los potajes que hacéis de nosotros, pintándonos con garras sin ser
-aguiluchos; con colas, habiendo diablos rabones[119]; con cuernos, no
-siendo casados, y malbarbados siempre, habiendo diablos de nosotros
-que podemos ser ermitaños y corregidores. Remediad esto. Que poco ha
-que fué Jerónimo Bosco[120] allá, y, preguntándole por qué había hecho
-tantos guisados de nosotros en sus sueños, dijo:
-
---Porque no había creído nunca que había demonios de veras.
-
-Lo otro, y lo que más sentimos, es que, hablando comúnmente, soléis
-decir:
-
---Miren el diablo del sastre, o diablo es el sastrecillo[121].
-
-A sastres nos comparáis, que damos leña con ellos al infierno y aun
-nos hacemos de rogar para recibirlos. Que, si no es la póliza[122] de
-quinientos, nunca hacemos recibo, por no malvezarlos y que ellos no
-aleguen posesión: _Quoniam consuetudo est altera lex_. Y como tienen
-posesión en el hurtar y quebrantar las fiestas, fundan agravio si no
-les abrimos las puertas grandes, como si fuesen de casa.
-
-También nos quejamos de que no hay cosa, por mala que sea, que no
-la deis al diablo, y, en enfadándoos algo, luego decís: “Pues el
-diablo te lleve”. Pues advertid que son más los que se van allá que
-los que traemos. Que no de todo hacemos caso. Dais al diablo un
-maltrapillo[123] y no le toma el diablo, porque hay algún maltrapillo
-que no le tomará el diablo. Dais al diablo un italiano, y no le toma el
-diablo, porque hay italiano que tomará al diablo. Y advertid que las
-más veces dais al diablo lo que él ya se tiene, digo, nos tenemos.
-
---¿Hay reyes en el infierno?--le pregunté yo.
-
-Y satisfizo a mi duda, diciendo:
-
---Todo el infierno es figuras[124] y hay muchos de los gentiles,
-porque el poder, libertad y mando les hace sacar a las virtudes de
-su medio y llegan los vicios a su extremo, y, viéndose en la suma
-reverencia de sus vasallos y con la grandeza puestos a dioses, quieren
-valer punto menos y parecerlo, y tienen muchos caminos para condenarse
-y muchos que los ayudan. Porque uno se condena por la crueldad, y,
-matando y destruyendo, es una guadaña coronada de vicios y una peste
-real de sus reinos. Otros se pierden por la cudicia, haciendo almacenes
-de sus villas y ciudades a fuerza de grandes pechos, que, en vez de
-criar, desustancian[125]. Y otros se van al infierno por terceras
-personas y se condenan por poderes, fiándose de infames ministros. Y
-es dolor verlos penar, porque, como bozales en trabajo, se les dobla
-el dolor con cualquier cosa. Sólo tienen bueno los reyes que, como
-es gente honrada, nunca vienen solos, sino con punta de dos o tres
-privados, y a veces el encaje[126], y se traen todo el reino tras sí,
-pues todos se gobiernan por ellos[127]. Aunque privado y rey es más
-penitencia que oficio y más carga que gozo. Ni hay cosa tan atormentada
-como la oreja del príncipe y del privado, pues de ella nunca escapan
-pretendientes quejosos y aduladores, y estos tormentos los califican
-para el descanso. Los malos reyes se van al infierno[128] por el camino
-real, y los mercaderes, por el de la plata.
-
---¿Quién te mete ahora con los mercaderes?--dijo Calabrés.
-
---Manjar es que nos tiene ya empalagados a los diablos y ahítos, y aun
-los vomitamos. Vienen allá a millares, condenándose en castellano y en
-guarismo[129]. Y habéis de saber que en España los misterios de las
-cuentas de los extranjeros son dolorosos para los millones que vienen
-de las Indias[130], y que los cañones de sus plumas son de batería
-contra las bolsas, y no hay renta que, si la cogen en medio el Tajo
-de sus plumas y el Jarama de su tinta, no la ahoguen. Y, en fin, han
-hecho entre nosotros sospechoso este nombre de asientos[131], que, como
-significan otra cosa, que me corro de nombrarla, no sabemos cuándo
-hablan a lo negociante o cuándo a lo deshonesto. Hombre destos[132] ha
-ido al infierno que, viendo la leña y fuego que se gasta, ha querido
-hacer estanco[133] de la lumbre. Y otro quiso arrendar los tormentos,
-pareciéndole que ganará con ellos mucho. Éstos tenemos allá junto a los
-jueces que acá los permitieron.
-
---¿Luego algunos jueces hay allá?
-
---¡Pues no!--dijo el espíritu--. Los jueces son nuestros faisanes,
-nuestros platos regalados y la simiente que más provecho y fruto nos
-da a los diablos. Porque de cada juez que sembramos, cogemos seis
-procuradores, dos relatores, cuatro escribanos, cinco letrados y cinco
-mil negociantes, y esto cada día. De cada escribano cogemos veinte
-oficiales; de cada oficial, treinta alguaciles; de cada alguacil,
-diez corchetes. Y si el año es fértil de trampas, no hay trojes en el
-infierno donde recoger el fruto de un mal ministro.
-
---¿También querrás decir que no hay justicia en la tierra, rebelde a
-los dioses?
-
---Y ¡cómo que no hay justicia! Pues ¿no has sabido lo de Astrea[134],
-que es la justicia, cuando, huyendo de la tierra, se subió al cielo?
-Pues por si no lo sabes, te lo quiero contar.
-
-Vinieron la verdad y la justicia a la tierra. La una no halló
-comodidad por desnuda ni la otra por rigurosa. Anduvieron mucho tiempo
-así, hasta que la verdad, de puro necesitada, asentó con un mudo.
-
-La justicia, desacomodada, anduvo por la tierra rogando a todos, y,
-viendo que no hacían caso della y que le usurpaban su nombre para
-honrar tiranías, determinó volverse huyendo al cielo. Salióse de las
-grandes ciudades y cortes y fuése a las aldeas de villanos, donde por
-algunos días, escondida en su pobreza, fué hospedada de la simplicidad
-hasta que envió contra ella requisitorias la malicia. Huyó entonces
-de todo punto, y fué de casa en casa pidiendo que la recogiesen.
-Preguntaban todos quién era. Y ella, que no sabe mentir, decía que la
-justicia. Respondíanle todos:
-
---Justicia[135], y no por mi casa; vaya por otra.
-
-Y así, no entraba en ninguna. Subióse al cielo y apenas dejó acá
-pisadas. Los hombres, que esto vieron, bautizaron con su nombre algunas
-varas, que arden muy bien allá, y acá sólo tienen nombre de justicia
-ellas y los que las traen[136]. Porque hay muchos déstos en quien la
-vara hurta más que el ladrón con ganzúa y llave falsa y escala. Y
-habéis de advertir que la codicia de los hombres ha hecho instrumento
-para hurtar todas sus partes, sentidos y potencias, que Dios les
-dió las unas para vivir y las otras para vivir bien. ¿No hurta la
-honra de la doncella con la voluntad el enamorado? ¿No hurta con el
-entendimiento el letrado, que le da malo y torcido a la ley? ¿No hurta
-con la memoria el representante, que nos lleva el tiempo? ¿No hurta el
-amor con los ojos, el discreto con la boca, el poderoso con los brazos,
-pues no medra quien no tiene los suyos; el valiente con las manos, el
-músico con los dedos, el gitano y cicatero[137] con las uñas, el médico
-con la muerte, el boticario con la salud, el astrólogo con el cielo?
-Y, al fin, cada uno hurta con una parte o con otra. Sólo el alguacil
-hurta con todo el cuerpo, pues acecha con los ojos, sigue con los pies,
-ase con las manos y atestigua con la boca, y, al fin, son tales los
-alguaciles, que dellos y de nosotros defienden a los hombres[138] pocas
-cosas.
-
---Espántome--dije yo--de ver que entre los ladrones no has metido a
-las mujeres, pues son de casa.
-
---No me las nombres--respondió--, que nos tienen enfadados y cansados,
-y, a no haber tantas allá, no era muy mala habitación el infierno,
-y diéramos porque enviudáramos en el infierno mucho. Que, como se
-urden enredos, y ellas, desde que murió Medusa la hechicera[139], no
-platican[140] otro, temo no haya alguna tan atrevida que quiera probar
-su habilidad con alguno de nosotros, por ver si sabrá dos puntos
-más[141]. Aunque sola una cosa tienen buena las condenadas, por la cual
-se puede tratar con ellas, que, como están desesperadas, no piden nada.
-
---¿De cuáles se condenan más: feas o hermosas?
-
---Feas--dijo al instante--, seis veces más, porque los pecados, para
-aborrecerlos, no es menester más que cometerlos, y las hermosas,
-que hallan tantos que las satisfagan el apetito carnal, hártanse y
-arrepiéntense; pero las feas, como no hallan nadie, allá se nos van
-en ayunas y con la misma hambre rogando a los hombres, y después que
-se usan ojinegras y cariaguileñas, hierve el infierno en blancas y
-rubias, y en viejas más que en todo, que, de envidia de las mozas,
-obstinadas espiran gruñendo. El otro día llevé yo una de setenta años
-que comía barro y hacía ejercicio para remediar las opilaciones, y se
-quejaba de dolor de muelas porque pensasen que las tenía. Y con tener
-ya amortajadas las sienes con la sábana blanca de sus canas y arada
-la frente, huía de los ratones y traía galas, pensando agradarnos a
-nosotros. Pusímosla allá por tormento al lado de un lindo déstos que
-se van allá con zapatos blancos y de puntillas, informados de que es
-tierra seca y sin lodos.
-
---En todo esto estoy bien--le dije--; sólo querría saber si hay en el
-infierno muchos pobres.
-
---¿Qué es pobres?--replicó.
-
---El hombre--dije yo--que no tiene nada de cuanto tiene el mundo.
-
---¡Hablara yo para mañana![142]--dijo el diablo--. Si lo que condena
-a los hombres es lo que tienen del mundo, y ésos no tienen nada, ¿cómo
-se condenan?[143] Por acá los libros nos tienen en blanco. Y no os
-espantéis, porque aun diablos les faltan a los pobres. Y a aunes más
-diablos sois unos para otros que nosotros mismos. ¿Hay diablo como
-un adulador, como un envidioso, como un amigo falso y como una mala
-compañía? Pues todos éstos le faltan al pobre, que no le adulan, ni le
-envidian, ni tiene amigo malo ni bueno ni le acompaña nadie. Éstos son
-los que verdaderamente viven bien y mueren mejor. ¿Cuál de vosotros
-sabe estimar el tiempo y poner precio al día, sabiendo que todo lo que
-pasó lo tiene la muerte en su poder y gobierna lo presente y aguarda
-todo lo por venir, como todos ellos?
-
---Cuando el diablo predica, el mundo se acaba. Pues ¿cómo, siendo
-tú padre de la mentira--dijo Calabrés--, dices cosas que bastan a
-convertir una piedra?
-
---¿Cómo?--respondió--. Por haceros mal y que no podáis decir que
-faltó quien os lo dijese. Y adviértase que en vuestros ojos veo muchas
-lágrimas de tristeza y pocas de arrepentimiento, y de las más se deben
-las gracias al pecado, que os harta o cansa, y no a la voluntad, que
-por malo le aborrezca.
-
---Mientes--dijo Calabrés--. Que muchos buenos hay hoy. Y ahora veo que
-en todo cuanto has dicho has mentido, y en pena saldrás hoy de este
-hombre.
-
-Apremióle a que callase[144], y, si un diablo por sí es malo, mudo es
-peor que diablo.
-
-Vuecelencia, con curiosa atención, mire esto y no mire a quien lo
-dijo[145]. Que por la boca de una sierpe de piedra sale un caño de
-agua[146].
-
-
- NOTAS:
-
-[81] En _C_ y _P_: _clérigo de bonete_. _De tres altos_, de tres pisos
-propiamente. SOLÍS, _Hist. Mej._, 3, 10: “Sería de hasta diez mil casas
-de segundo y tercer alto”. A. ÁLV., _Silva_, _Magd._, 2 c., § 2: “No
-es tela lisa, ni siempre de un peso; sino que tiene sus altos, como
-brocado”. El mejor brocado era el de tres altos, primero el fondo de
-la tela, segundo, la labor; tercero, el realce de plata, oro o seda
-escarchada o brisada.
-
-[82] _De espulgo_, investigadores, de espulgar. En _P_: _medio celemín;
-orillo por ceñidor, y no muy apretado, puños de Corinto_. En _C_: _tres
-altos: orillo por ceñidor, puños_.
-
-[83] “rosario en mano, disciplina en cinto, zapato grande y de ramplón,
-y oreja sorda; habla entre penitente y diciplinante, derribado el
-cuello al hombro, como el buen tirador que apunta al blanco, mayormente
-si es blanco de Méjico o de Segovia; los ojos bajos y muy clavados en
-el suelo, como el que cudicioso busca en él cuartos, y los pensamientos
-tiples, etc”. (Edición de Pamplona de 1631).
-
-[84] “tardón en la misa y abreviador en la mesa”. (La misma y el Ms. de
-la Biblioteca Colombina).
-
-[85] “gran cazador de diablos, tanto que sustentaba el cuerpo a puros
-espíritus”. (Ídem). Sobre estos endemoniados pueden leerse las obras de
-los números 602, 867 y 1057 de la Biblioteca Gallardo.
-
-[86] “Traía en la capa remiendos sobre sano; hacía del desaliño, etc”.
-(Ídem).
-
-[87] “en la sacristía”. (Edic. de Pamplona de 1631 y el Ms. Colomb).
-
-[88] “cuanto no se puede encarecer, pues nosotros huimos de la cruz y
-ellos la toman por instrumento para hacer mal. ¿Quién podrá negar que
-demonios y alguaciles no tenemos un mismo oficio?” (Edic. de Pamplona,
-1631, y el Ms. Colomb).
-
-[89] “que somos ángeles, aunque sin gracia”. (Edic. de Pamplona y el
-Ms. Colomb).
-
-[90] “Así que, por demás te cansas, padre, en poner reliquias a éste,
-pues no hay santo que si entra en sus manos no quede para ellas”.
-(Ídem).
-
-[91] “todos somos de una orden, sino que los alguaciles son diablos
-calzados y nosotros diablos recoletos, que hacemos áspera vida en el
-infierno”. (Ídem). _Con varilla_, la de autoridad, que llevaba en la
-mano.
-
-[92] “aborrezcan los alguaciles, pues aun por no verla en su nombre,
-llamándose propiamente aguaciles, han encajado una l en medio,
-llamándose _alguaciles_” (Ms. Colomb). _En-aguacil-ado_, dijo antes,
-por decirse también _aguacil_.
-
-[93] _Corchetes_, los subordinados que acompañaban al alguacil y
-llevaban presos a los que él les mandaba, que por eso se llamaban
-así. _Soplones_, los que le daban el soplo y aviso de lo que pasaba;
-_escriban-ito_, que tomaba por escrito las notas.
-
-[94] _Tara_, lo que se rebaja del peso en las mercancías por razón del
-casco o caja en que vienen encerradas.
-
-[95] Quiere decir que son más moriscos que cristianos. Los moriscos
-convertidos eran harto malos cristianos comúnmente. _Merino_ fué el
-gobernador y juez, y también el sayón o alguacil.
-
-[96] _Ése es tu enemigo_..., refrán. “Figulus figulum odit”.
-
-[97] “confesor, sabía”, etc. (Edición de Pamplona). _El tribunal de
-la justa venganza_, pág. 125, llama la atención sobre esta especie de
-haber sido confesor de Quevedo el licenciado Andreini.
-
-[98] _Ensancha_, posverbal de ensanchar, como _ensanche_. ARGENSOLA,
-_Maluc._, 8: “Se terraplenó y levantó con sus ensanchas”.
-
-[99] _Cerco_, cada región, tomado del Dante. En _C_: _no hay cerro en
-el infierno que no hayan rodeado_.
-
-[100] “adúlteras”. (Ms. Colomb). Critica los resobados asuntos.
-
-[101] CORR., 631: “_Hacer tiro._ (Por hacer engaño)”.
-
-[102] GALINDO, _C_, 1255: “_Cortarle de vestir._ Aquél de quien se
-murmura decimos que se le corta de vestir, como que se le toma la
-medida de su talle, traza y costumbre”. FONSECA, _Amor. Dios_, 1, 32:
-“Pónense en la iglesia mayor, sobre la losa del canónigo, cinco o seis
-de los que cortan de vestir sin ser sastres”.
-
-[103] “Otro que dijo que enterraba difuntos, fué acomodado con los
-pasteleros. Los que vienen por locos, ponémoslos con los astrólogos”...
-(Ms. Colomb).
-
-[104] _Si allá cupiera_, hubiera lugar para entretenimiento.
-
-[105] _Por la posta_, corriendo. T. RAMÓN, _Concept._, p. 60: “Que
-le pongan fuego en sus cebadas, con que le hizo venir por la posta”.
-_Sold. Píndaro_, 1, 1: “Recobrándose en las perdidas fuerzas, no sólo
-mejoró por la posta, mas dentro de quince días se halló fuera de
-riesgo”.
-
-[106] _Alacayados_, hechos lacayos. Corrijo así, como en _B_, el
-_alacayuelos_ de _C_. Las cintas son las que regalaban las damas a sus
-enamorados.
-
-[107] _Crinitos_, latinismo, con cabellera.
-
-[108] _Lardeados_, envueltos en los billetes, como la carne en
-lardo. _G. Alf._, 1, 3, 3: “Traía descubierta la cabeza, la barba
-rapada, reluciéndole el pellejo, como si se le lardearan con tocino”.
-_Esteban._, 6: “Seis libras de tocino de lardear”. En _C_: _Son de ver
-los amantes de monjas con las bocas abiertas y las manos estendidas,
-condenados por tocar._ Este texto aclara el que quedó confuso en la
-corrección definitiva. Sobre estos amoríos monjiles, hay de aquel
-tiempo una valiente y desenfadada composición poética en la sección de
-Manuscritos de la Biblioteca Nacional, que no copio por lo larga y sus
-puntas y collar de obscena; parece de Quevedo.
-
-[109] _Bufones_, hazmerreír; en _B_: _buscones_; en _C_: _los otros,
-metiendo y sacando los dedos por las orejas, y en vísperas._
-
-[110] _Pretendientes_. En _C_: _y con título de pretendientes de
-Antecristo._
-
-[111] “Están a su lado los que han querido doncellas y se han condenado
-por el beso, como Judas, brujuleando siempre los gustos”. (Ms. Colomb).
-En _P_: _por el beso como Judas._
-
-[112] _Brujulear_, atisbar, mirar al blanco propiamente, mirar por el
-agujerito de la puntería de la escopeta. TORR., _Fil. mor._, 4, 2:
-“Brujuleando su punto con todo tiento, apenas había disparado, cuando
-se vió su flecha en”.
-
-[113] _Adúlteros_, así en _C_, y quito _aduladores_, que en la última
-corrección no viene a cuento, como se ve por lo que sigue.
-
-[114] “En un sitio apartado están los curas y los frailes, polillas de
-los casados, martirio de los solteros y perseguidores, a trueque de
-indulgencias mentidas, de toda mujer de belleza en rostro o de ocultas
-gracias, aun cuando la rodee la toca, la guarde el velo y la defienda
-fuerte reja, que todo cede al poder de su corona sin ser reyes”. (Ms.
-antiguo que poseyó don José Muso y Valiente, citado por Castellanos,
-edición de 1840, pág. 387).
-
-[115] Es curiosa la siguiente noticia: “De cuernos se dijo
-_cornudo_..., y de _cornudo_ han derivado los de Madrid, entre nuestras
-casadas, en cierta lengua que ha descubierto el Marqués del Valle, que
-tiene en Nueva España un muy buen valle y lugar que llaman Cuerna-Vaca,
-con el cual se vió un pleito con uno de los mayores cornudos que hay
-de aquí allá, y creo para mí que el mejor derecho que éste tenía al
-lugar eran sus propios cuernos, puesto que parecía disparate a quien
-no sabía tan bien como yo esta historia. Bastaría que el Marqués se
-quiso concertar con él y darle la mitad del lugar con este partido:
-que pues el lugar se llamaba _Cuerna-Vaca_, él tomase para sí los
-cuernos, y para el Marqués la vaca. Y contentárase de la partición el
-pobre gentilhombre, sino que su mujer jamás lo quiso consentir ni se
-pudo acabar con ella, diciendo que, cuernos por cuernos, Valladolid
-en Castilla y que por la vaca lo había ella, que no por los cuernos,
-teniéndolos sembrados por su casa”.--_Paradoxa._--_Trata que no
-solamente no es cosa mala, dañosa ni vergonzosa ser un hombre cornudo,
-mas que los cuernos son buenos, honrosos y provechosos._ (Biblioteca
-Colombina, Aa, 141, 4, folio 89). El autor siguió los ejércitos del
-emperador Carlos V.
-
-[116] _Con cadenas_, en _G_: _todos atados con cadenas_.
-
-[117] _Las asentaderas_; en _C_: _bien guardada la trasera de ellos; y
-tales cuales somos._ Todo esto, sodomía harto manifiesta, propia, dice,
-de los que se enamoran de viejas.
-
-[118] Siendo tan feos, les parecemos guapos.
-
-[119] _Rabones, sin rabo._ Quito el _no_, como en _C_, que trae la
-edición corregida y no viene bien. _Coloquio de los perros_: “Tenía un
-asno rabón”.
-
-[120] Jerónimo van Alken o van Aken, llamado el Bosco o Bosch, pintor
-holandés, nacido en 1450, 1460 o 1462, y muerto en 1516, precursor de
-Goya en las aguas fuertes, y de Rops, simbolista moralizador con el más
-crudo realismo, verdadero misionero por medio de pinturas horribles de
-duendes, diablos y endriagos, y añadamos maravillosas. En España se
-guardan las más de ellas, en el Prado y en El Escorial.
-
-[121] En _P_: _sastrecillo. El diablo no es sastre_.
-
-[122] _Póliza_, orden breve y firmada, que se da por escrito, para
-percibir o cobrar algún dinero.
-
-[123] _Maltrapillo_, el malvestido y golfo. FERRER, _S. Andr._:
-“Sucede que llega un maltrapillo y sobre cosa que no monta un maravedí
-mueve pendencia en el mesón”. _Esteban._, 7: “Déjela voacé venir, seo
-maltrapillo”. _Dar al diablo o a los diablos_ es de enfado: lléveselo
-el diablo. CORR., 573: “_Dar a los diablos._ (Por enfadarse; estar dado
-a los diablos, enfadado)”. Ídem, 278: “Dad al diablo la llave, marido,
-que a todas puertas abre”.
-
-[124] _Figuras_, por personaje insigne, lumbrera, es una mamarrachada
-galicista, pues figura tiesa y figurón es de lo que se les trata con
-Quevedo. _Pragm. tiempo_: “Declaramos que sean tenidos por figuras los
-que a nadie quitan la gorra, y más si es de puro arrogantes”.
-
-[125] _Desustancian_. TIRSO, _Prud. muj._, 2, 20: “Y para que a todos
-sobre, | desustanciad al rey menos, | que no son vasallos buenos | los
-que a su rey tienen pobre”.
-
-[126] _Encaje_. Habiendo dicho _con punta de_, esto es, con el pico o
-añadidura de, pone aquí encaje, por _puntas y encajes_ o adornos de
-gorguera y vestiduras y tirando con el retruécano al _encaje_ o _ley
-del encaje_, que dice Cervantes, o sea la distribución de la justicia
-_se le encaja_ al rey en la mollera.
-
-[127] “Dichosos vosotros, españoles, que sin merecerlo sois vasallos
-y gobernados por un rey tan vigilante y católico, a cuya imitación os
-vais al cielo, y esto si hacéis buenas obras (y no entendáis por ellas
-palacios suntuosos, que éstos a Dios son enfadosos, pues vemos nació en
-Belén, en un portal destruido); no cual otros malos reyes, que se van
-al infierno por el camino real”, etc. (Edición de Pamplona, 1631).
-
-[128] “Allá tenemos un rey que hace poco llegó de acá, y si no
-fuera porque su mujer y un hijo que nos mandó antes, le atormentan,
-arañándole por asesino de sus vidas, lo pasara bien, porque en el
-tiempo que reinó en el mundo nos llenó el infierno de leña y de diablos
-ya amaestrados en el oficio. Mozo fué recomendado por él, que enciende
-el mayor hornillo de un soplo, y que a una vuelta de pala echa a la
-caldera un centenar de inquisidores. A éstos les pesa más por ser del
-oficio, y nosotros les damos más con que seguir allá el ejercicio que
-aquí tuvieron”. (Ms. de Muso y Valiente, ya citado). Cuando la censura
-no consintió que este párrafo corriese, hubo de recelar que alguien
-pudiera ver aludidos en él a Felipe II, a su mujer doña Isabel de la
-Paz, al príncipe don Carlos y al cardenal Espinosa.
-
-[129] “Más almas nos ha dado Disanzon y Plasencia que Mahoma”. (Ms.
-Colomb). En _C_: _España los ministros de las cuentas._ En _C_ y _P_:
-_cuenta de los ginoveses son._
-
-[130] _De las Indias._ Que se tardaba la flota o que se adelantaba
-la necesidad de las guerras, ello es que a cada paso el rey y los
-particulares, en farsas y en las Gradas de Sevilla, recurrían a los
-ginoveses, Fúcares y demás cambios, que todos eran extranjeros, los
-cuales les prestaban a buen interés y con mil géneros de mohatras más
-o menos paliadas, hasta con los famosos _cambios secos_. A ello alude
-Quevedo, y hablan en ello todos los tratadistas de cambios y usuras.
-_Tajo_ de la pluma, la punta que se tajaba.
-
-[131] _Asiento_ es _contrato_, concierto u obligación, anotación
-escrita de una partida, y de _aquí asentista_ o arbitrista, y además el
-trasero. En _C_: _asientos, que como significan traseros, no sabemos._
-
-[132] En _C_: _negociante ni cuando a lo bujarrón._
-
-[133] _Estanco_ o _monipodio_ que decían, esto es, _monopolio_, como
-el del _Coloquio de los perros_. MERCADO, _Tratos_, 2, 8: “Haciendo
-monipodio con sus consortes y compañeros... Que se conciertan los
-mercaderes de no abajar de tanto (que llamamos los castellanos
-monipodio). Lo primero en el Código sub rub. de monipodiis”... Véanse
-Leyes del reino, don Alf. XI, t. 7, part. 5: “Cotas y posturas ponen
-los mercaderes entre sí, haciendo juros y cofradías, que se ayuden
-unos a otros, poniendo precio entre sí”. _Atravesar_ llamaban a este
-estancar y acaparar unos cuantos toda la mercadería para venderla
-después a como ellos les parecía, de lo cual véase a MERCADO, _Trat._,
-2, 20: “Los que usan atravesar todo un género de ropa, o la mayor parte
-della, para que, teniéndola ellos toda, la puedan vender como quisieren
-y siempre quieren a precios excesivos y exorbitantes. Unos toman todas
-las perlas o todo el oro que ha venido en la flota, o todos los ruanes
-o todas las holandas o todos los anascotes o todas las rajas que vienen
-de Bretaña o Francia o todo el aceite de Valcargado o del Ajarafe. En
-Indias, o todos los vinos que han llegado o todo el herraje o todas las
-sedas”.
-
-[134] _Astrea._ Los poetas, entre ellos Arato (96), cuentan cómo,
-echada la Justicia de la tierra por los desafueros de los hombres,
-se remontó al cielo, y ésta creen ser _Astrea_, o hija de Astreo,
-celebrada como la constelación _Virgo_. “Paulatim deinde ad superos
-Astraea recessit”. (_Juvenal Sat._, 6).
-
-[135] “extrema per illos | Iustitia excedens terris vestigia fecit”.
-A lo que dice Natal Alejandro (_Mythologia_, 2, 2): “Nam quanto
-simpliciores erant homines, tanto iustiores erant natura: ubi legum
-volumina in civitatibus, quasi Astraeae testamenta composita sunt, illa
-simplicitas paulatim ad rusticos homines extra civitatem recessit”.
-
-[136] “los que la tienen. Y es de manera que tornó a bajar en Cristo
-después, y la justicia de acá la hizo de ella; porque hay muchos déstos
-en quien la vara hurta más que el ladrón”. (Ms. Colomb). “Algunas varas
-que, fuera de las cruces, arden algunas”. (_C_ y _P_).
-
-[137] _Cicatero_, ladrón de bolsas o _cicas_. L. RUEDA, 1, 100: “A los
-que cortan bolsas (llamamos) sicateros”. _Rinc. Cort._: “Manifiéstese
-la cica”.
-
-[138] En _P_: _defiende a los hombres la Santa Iglesia romana._ La
-Iglesia defiende de diablos y alguaciles; según el texto: pocas cosas
-libran a los hombres de diablos y alguaciles.
-
-[139] _Medusa_, que petrificaba con el mirar de sus ojos y enhechizaba
-con su hermosísima cabellera.
-
-[140] _Platicar_ por _practicar_ era común.
-
-[141] “_Sabe un punto más que el diablo._ (Por agudeza, y el vulgo dice
-de las mujeres que saben un punto más que el diablo, y es que para lo
-que quieren salen con extraordinario pensamiento)”. CORREAS, 565.
-
-[142] _Hablara yo para mañana; hablara yo para el tercio de la casa o
-para otro año._ (Dícese al que ya tarde acabó de decir lo que debía o
-quería). CORREAS.
-
-[143] En _C_: _¿cómo se han de condenar? Por allá los libros._ _En
-blanco_, sin apuntar un solo pobre.
-
-[144] En _C_ y _P_: _Usó de sus exorcismos y sin poder yo con él, le
-apremió a que callase._
-
-[145] En _C_ y _P_: _a quien lo dijo; que Herodes profetizó y por la
-boca._
-
-[146] “en la quijada de un león hay miel y el salmo dice que a veces
-recebimos _salutem ex inimicis nostris et de manu qui oderunt nos_”.
-(Ms. Colomb).
-
-
-
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- LAS ZAHURDAS DE PLUTÓN
-
-
-Véanse las figuras y asuntos que le componen, según se notan
-al margen en la edición de 1631: “Camino del cielo, camino del
-infierno, taberneros, hipócritas, ricos, pobres, discretos, necios,
-negociantes, reyes, eclesiásticos, soldados, seguir la virtud,
-mujeres interesadas, sastres, libreros, cocheros, bufones, truhanes y
-juglares, chocarreros, aduladores, marido que vende su mujer, mujer
-pública, faranduleros, zapateros, pasteleros, corchetes y alguaciles,
-mercader, plateros y buhoneros, caballero hidalgo y noble, honra
-mundana, valentía, capitanes, caballero, dueñas, padres que dejan ricos
-a sus hijos, necios que dicen: _¡Oh quién hubiera!_, los que abusan
-de la misericordia de Dios, tintureros, cornudos, sodomitas, viejas,
-muertos de repente, nadie muere de repente, que todo es avisos de la
-muerte, boticarios, barberos, zurdos, mujeres feas y que se pintan,
-memoria del bien perdido, gusano de la conciencia, sabios y doctos,
-escandalosos, taberneros, Judas, diablos, dispenseros, Judas, mujeres
-hermosas y malos letrados, malas mujeres, escribanos, alguaciles,
-enamorados, penséque, amor, poetas, los que no saben pedir a Dios,
-los que no cumplen los votos y promesas, hijos que no se acuerdan
-de sus padres muertos, ensalmadores y saludadores, saludadores,
-astrólogos y alquimistas, corchetes, sastres, alquimistas, astrólogos,
-supersticiosos, quirománticos, geométrico, mujeres hermosas, los
-vicios, herejes antes de Cristo, inmortalidad del alma, herejes después
-de Cristo, Mahoma, herejes, Lutero e impugnación de sus errores y
-defensa de las imágenes, defensa de las buenas obras y pasión de
-Cristo, Lucifer y su galería, emperadores, reyes, aposento de Lucifer
-y quién hay en él, alguaciles, coronistas, pesquisidores, doncellas,
-demandadores, madres postizas”.
-
-
-
-
- CARTA A UN AMIGO SUYO
-
-
-Envío a vuesamerced este discurso tercero al _Sueño_ y al _Alguacil_,
-donde puedo decir que he rematado las pocas fuerzas de mi ingenio,
-no sé si con alguna dicha. Quiera Dios halle algún agradecimiento mi
-deseo, cuando no merezca alabanza mi trabajo, que con esto tendré
-algún premio de los que da el vulgo con mano escasa. Que no soy tan
-soberbio que me precie de tener envidiosos, pues de tenerlos, tuviera
-por gloriosa recompensa el merecerlos tener. Vuesamerced, en Zaragoza,
-comunique este papel, haciéndole la acogida que a todas mis cosas,
-mientras yo acá esfuerzo la paciencia a maliciosas calumnias, que al
-parto de mis obras, sea aborto, suelen anticipar mis enemigos. Dé Dios
-a vuesamerced paz y salud. Del Fresno y mayo 3 de 1608.
-
-
- DON FRANCISCO DE QUEVEDO VILLEGAS.
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- PRÓLOGO AL INGRATO Y DESCONOCIDO LECTOR
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-Eres tan perverso, que ni te obligué llamándote pío, benévolo
-ni benigno en los más discursos porque no me persiguieses, y, ya
-desengañado, quiero hablar contigo claramente. Este discurso es del
-infierno. No me arguyas de maldiciente, porque digo mal de los que
-hay en él, pues no es posible que haya dentro nadie que bueno sea. Si
-te parece largo, en tu mano está: toma el infierno que te bastare y
-calla. Y si algo no te parece bien, o lo disimula piadoso o lo enmienda
-docto. Que errar es de hombres y ser herrado de bestias o esclavos. Si
-fuere oscuro, nunca el infierno fué claro; si triste y melancólico,
-yo no he prometido risa. Sólo te pido, lector, y aun te conjuro por
-todos los prólogos, que no tuerzas las razones ni ofendas con malicia
-mi buen celo. Pues, lo primero, guardo el decoro a las personas, y
-sólo reprendo los vicios, murmuro los descuidos y demasías de algunos
-oficiales, sin tocar en la pureza de los oficios, y, al fin, si te
-agradare el discurso, tú te holgarás, y si no, poco importa: que a mí
-de ti ni de él se me da nada.--_Vale._
-
-
-
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- DISCURSO
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-
-Yo, que en el _Sueño_ vi tantas cosas y en el _Alguacil alguacilado_ oí
-parte de las que no había visto, como sé que los sueños, las más veces,
-son burla de la fantasía y ocio del alma, y que el malo nunca dijo
-verdad[147], por no tener cierta noticia de las cosas que justamente
-se nos esconden[148], vi, guiado de mi ingenio, lo que se sigue, por
-particular providencia, que fué para traerme en el miedo la verdadera
-paz.
-
-Halléme en un lugar favorecido de naturaleza por el sosiego
-amable, donde, sin malicia, la hermosura entretenía la vista, muda
-recreación y sin respuesta humana, platicaban las fuentes entre las
-guijas y los árboles por las hojas, tal vez cantaba el pájaro, ni sé
-determinadamente si en competencia suya o agradeciéndoles su armonía.
-Ved cuál es de peregrino nuestro deseo, que no hallo paz en nada desto.
-Tendí los ojos, codicioso de ver algún camino por buscar compañía,
-y veo, cosa digna de admiración, dos sendas[149] que nacían de un
-mismo lugar, y una se iba apartando de la otra, como que huyesen de
-acompañarse.
-
-Era la de mano derecha tan angosta, que no admite encarecimiento,
-y estaba, de la poca gente[150] que por ella iba, llena de abrojos
-y asperezas y malos pasos. Con todo, vi algunos que trabajaban en
-pasarla; pero, por ir descalzos y desnudos, se iban dejando en el
-camino, unos, el pellejo; otros, los brazos; otros, las cabezas; otros,
-los pies, y todos iban amarillos y flacos. Pero noté que ninguno de
-los que iban por aquí miraba atrás, sino todos adelante. Decir que
-puede ir alguno a caballo es cosa de risa. Uno de los que allí estaban,
-preguntándole si podría yo caminar aquel desierto a caballo, me
-dijo[151]:
-
---Déjese de caballerías y caiga de su asno.
-
-Y miré con todo eso, y no vi huella de bestia ninguna. Y es cosa de
-admirar que no había señal de rueda de coche ni memoria apenas de que
-hubiese nadie caminado en él por allí jamás. Pregunté, espantado desto,
-a un mendigo, que estaba descansando y tomando aliento, si acaso había
-ventas en aquel camino o mesones en los paraderos. Respondióme:
-
---Venta aquí, señor, ni mesón, ¿cómo queréis que le haya en este
-camino, si es el de la virtud? En el camino de la vida--dijo--, el
-partir es nacer, el vivir es caminar, la venta es el mundo, y, en
-saliendo della, es una jornada sola y breve desde él a la pena o a la
-gloria.
-
-Diciendo esto, se levantó y dijo:
-
---Quedaos con Dios, que en el camino de la virtud es perder tiempo el
-pararse uno y peligroso responder a quien pregunta por curiosidad y no
-por provecho.
-
-Comenzó a andar dando tropezones y zancadillas y suspirando. Parecía
-que los ojos, con lágrimas, osaban ablandar los peñascos a los pies y
-hacer tratables los abrojos.
-
---¡Pesia[152] tal!--dije yo entre mí--; pues tras ser el camino tan
-trabajoso, ¿es la gente que en él anda tan seca y poco entretenida?
-¡Para mi humor es bueno!
-
-Di un paso atrás y salíme del camino del bien. Que jamás quise
-retirarme de la virtud que tuviese mucho que desandar ni que descansar.
-Volvíme a la mano izquierda y vi un acompañamiento tan reverendo,
-tanto coche, tanta carroza cargada de competencias al sol en humanas
-hermosuras y gran cantidad de galas y libreas, lindos caballos, mucha
-gente de capa negra y muchos caballeros. Yo, que siempre oí decir:
-“Dime con quién andas y diréte quién eres”, por ir con buena compañía
-puse el pie en el umbral del camino, y, sin sentirlo, me hallé
-resbalado en medio de él, como el que se desliza por el hielo, y topé
-con lo que había menester. Porque aquí todos eran bailes y fiestas,
-juegos y saraos; y no el otro camino, que, por falta de sastres,
-iban en él desnudos y rotos, y aquí nos sobraban mercaderes, joyeros
-y todos oficios. Pues ventas, a cada paso, y bodegones, sin número.
-No podré encarecer qué contento me hallé en ir en compañía de gente
-tan honrada[153], aunque el camino estaba algo embarazado, no tanto
-con las mulas de los médicos como con las barbas de los letrados,
-que era terrible la escuadra dellos que iba delante de unos jueces.
-No digo esto porque fuese menor el batallón de los doctores, a quien
-nueva elocuencia llama ponzoñas graduadas, pues se sabe que en las
-universidades estudian para tósigos[154]. Animóme para proseguir mi
-camino el ver, no sólo que iban muchos por él, sino la alegría que
-llevaban y que del otro se pasaban algunos al nuestro y del nuestro al
-otro, por sendas secretas.
-
-Otros caían que no se podían tener, y entre ellos fué de ver el cruel
-resbalón que una lechigada[155] de taberneros dió en las lágrimas,
-que otros habían derramado en el camino, que, por ser agua, se les
-fueron los pies y dieron en nuestra senda unos sobre otros. Íbamos
-dando vaya a los que veíamos por el camino de la virtud más trabajados.
-Hacíamos burla dellos, llamábamosles heces del mundo y desecho de la
-tierra. Algunos se tapaban los oídos y pasaban adelante. Otros, que se
-paraban a escucharnos, dellos desvanecidos de las muchas voces y dellos
-persuadidos de las razones y corridos de las vayas, caían y se bajaban.
-
-Vi una senda por donde iban muchos hombres de la misma suerte que
-los buenos, y desde lejos parecía que iban con ellos mismos, y,
-llegado que hube, vi que iban entre nosotros. Éstos me dijeron que
-eran los hipócritas, gente en quien la penitencia, el ayuno, que en
-otros son mercancía del cielo, es noviciado del infierno[156]. Iban
-muchas mujeres tras éstos, los cuales, siendo enredo con barba y
-maraña con ojos y embeleco, andaban salpicando de mentira a todos,
-siendo estanques donde pescan adrollas[157] los embustidores. Otros
-se encomiendan a ellos, que es como encomendarse al diablo por
-tercera persona. Éstos hacen oficio la humildad y pretenden honra,
-yendo de estrado en estrado y de mesa en mesa. Al fin conocí que iban
-arrebozados para nosotros; mas para los ojos eternos, que abiertos
-sobre todos juzgan el secreto más escuro de los retiramientos del alma,
-no tienen máscara. Bien que hay muchos buenos; mas son diferentes
-déstos, a quien antes se les ve la disimulación que la cara y alimentan
-su ambiciosa felicidad de aplauso de los pueblos, y, diciendo que son
-unos indignos y grandísimos pecadores y los más malos de la tierra,
-llamándose jumentos, engañan con la verdad, pues siendo hipócritas,
-lo son al fin. Iban éstos solos aparte, y reputados por más necios
-que los moros, más zafios que los bárbaros y sin ley, pues aquéllos,
-ya que no conocieron la vida eterna ni la van a gozar, conocieron la
-presente y holgáronse en ella; pero los hipócritas, ni la una ni la
-otra conocen, pues en ésta se atormentan y en la otra son atormentados.
-Y, en conclusión, déstos se dice con toda verdad que ganan el infierno
-con trabajos.
-
-Todos íbamos diciendo mal unos de otros: los ricos tras la riqueza, los
-pobres pidiendo a los ricos lo que Dios les quitó. Van por un camino
-los discretos, por no dejarse gobernar de otros, y los necios, por no
-entender a quien los gobierna, aguijan a todo andar. Las justicias
-llevan tras sí los negociantes; la pasión, a las malgobernadas
-justicias, y los reyes, desvanecidos y ambiciosos, todas las
-repúblicas[158].
-
-Vi algunos soldados, pero pocos, que por la otra senda infinitos iban
-en hileras ordenados, honradamente triunfando; pero los pocos que
-nos cupieron acá era gente que, si, como habían extendido el nombre
-de Dios jurando, lo hubieran hecho peleando, fueran famosos. Dos
-corrilleros[159] solos iban muy desnudos, que, por la mayor parte,
-los tales, que viven por su culpa, traen los golpes en los vestidos
-y sanos los cuerpos. Andaban contando entre sí las ocasiones en que
-se habían visto, los malos pasos que habían andado, que nunca éstos
-andan en buenos pasos. Nada los oíamos[160]; sólo, cuando por encarecer
-sus servicios dijo uno a los otros ¿qué digo, camarada?, ¡qué trances
-hemos pasado y qué tragos!, lo de los tragos se les creyó[161]. Miraban
-a estos pocos los muchos capitanes, maestres de campo, generales de
-ejércitos, que iban por el camino de la mano derecha enternecidos.
-Y oí decir a uno dellos que no lo pudo sufrir, mirando las hojas de
-lata[162] llenas de papeles inútiles que llevaban estos ciegos:
-
---¿Qué digo? ¿Soldados por acá? ¿Esto es de valientes, dejar este
-camino, de miedo de sus dificultades? Venid, que por aquí de cierto
-sabemos que sólo coronan[163] al que vence. ¿Qué vana esperanza os
-arrastra con anticipadas promesas de los reyes? No siempre con almas
-vendidas es bien que temerosamente suene en vuestros oídos: “Mata o
-muere”. Reprended la hambre del premio, que de buen varón es seguir la
-virtud sola y de cudiciosos los premios no más, y, quien no sosiega en
-la virtud y la sigue por el interés y mercedes que se siguen, más es
-mercader que virtuoso, pues la hace a precio de perecederos bienes.
-Ella es don de sí misma: quietaos en ella.
-
-Y aquí alzó la voz, y dijo:
-
---Advertid que la vida del hombre es guerra[164] consigo mismo y
-que toda la vida nos tienen en armas los enemigos del alma, que nos
-amenazan más dañoso vencimiento. Y advertid que ya los príncipes tienen
-por deuda nuestra sangre y vida, pues perdiéndolas por ellos, los más
-dicen que los pagamos y no que los servimos. ¡Volved, volved!
-
-
-Oyéronlo ellos muy atentamente,[165] y, enternecidos y enseñados, se
-encaminaron bien con los demás soldados.
-
-Iban las mujeres al infierno tras el dinero de los hombres, y los
-hombres tras ellas y su dinero, tropezando unos con otros.
-
-Noté cómo, al fin del camino de los buenos, algunos se engañaban y
-pasaban al de la perdición. Porque, como ellos saben que el camino[166]
-es angosto y el del infierno ancho, y al acabar veían al suyo ancho y
-el nuestro angosto, pensando que habían errado o trocado los caminos,
-se pasaban acá, y de acá allá los que se desengañaban del remate del
-nuestro.
-
-Vi una mujer que iba a pie, y espantado de que mujer se fuese al
-infierno sin silla o coche, busqué un escribano que me diera fe
-dello, y en todo el camino del infierno pude hallar ningún escribano
-ni alguacil. Y como no los vi en él, luego colegí que era aquél
-el camino[167] y este otro al revés. Quedé algo consolado y sólo
-me quedaba duda que cómo yo había oído decir que iban con grandes
-asperezas y penitencias por el camino dél[168], y veía que todas se
-iban holgando, cuando me sacó desta duda una gran parva de casados,
-que venían con sus mujeres de las manos, y que la mujer era ayuno del
-marido, pues por darle la perdiz y el capón, no comía, y que era su
-desnudez, pues por darle galas demasiadas y joyas impertinentes iba
-en cueros, y, al fin, conocí que un malcasado tiene en su mujer toda
-la herramienta necesaria para la muerte, y ellos y ellas, a veces el
-infierno portátil.
-
-Ver esta asperísima penitencia me confirmó de nuevo en que íbamos bien.
-Mas duróme poco, porque oí decir a mis espaldas:
-
---Dejen pasar los boticarios.
-
---¿Boticarios pasan?--dije yo entre mí--: ¡al infierno vamos!
-
-Y fué así, porque al punto nos hallamos dentro por una puerta como de
-ratonera, fácil de entrar e imposible de salir por ella.
-
-Y fué de ver que nadie en todo el camino dijo: “Al infierno vamos”, y
-todos, estando en él, dijeron muy espantados: “En el infierno estamos”.
-
---¿En el infierno?--dije yo muy afligido--. No puede ser.
-
-Quíselo poner a pleito. Comencéme a lamentar de las cosas que dejaba
-en el mundo: los parientes, los amigos, los conocidos, las damas. Y
-estando llorando esto, volví la cara hacia el mundo y vi venir por el
-mismo camino, despeñándose a todo correr, cuanto había conocido allá,
-poco menos. Consoléme algo en ver esto, y que, según se daban priesa a
-llegar al infierno, estarían conmigo presto. Comenzóseme a hacer áspera
-la morada y desapacibles los zaguanes.
-
-Fuí entrando poco a poco entre unos sastres que se me llegaron, que
-iban medrosos de los diablos. En la primera entrada hallamos siete
-demonios escribiendo los que íbamos entrando. Preguntáronme mi
-nombre. Díjele, y pasé. Llegaron a mis compañeros y dijeron que eran
-remendones, y dijo uno de los diablos:
-
---Deben entender los remendones en el mundo que no se hizo el infierno
-sino para ellos, según se vienen por acá.
-
-Preguntó otro diablo cuántos eran. Respondieron que ciento, y replicó
-un verdugo malbarbado, entrecano:
-
---¿Ciento y sastres? No pueden ser tan pocos; la menor partida que
-habemos recibido ha sido de mil y ochocientos. En verdad que estamos
-por no recibirles.
-
-Afligiéronse ellos, mas, al fin, entraron. Ved cuáles son los malos,
-que es para ellos amenaza el no dejarlos entrar en el infierno. Entró
-el primero un negro, chiquito, rubio, de mal pelo[169]. Dió un salto en
-viéndose allá, y dijo:
-
---Ahora acá estamos todos[170].
-
-Salió de un lugar donde estaba aposentado un diablo de marca mayor,
-corcovado y cojo, y, arrojándolos en una hondura muy grande, dijo:
-
---Allá va leña.
-
-Por curiosidad, me llegué a él y le pregunté de qué estaba corcovado y
-cojo, y me dijo, que era diablo de pocas palabras:
-
---Yo era recuero[171] de remendones, iba por ellos al mundo, y de
-traerlos a cuestas, me hice corcovado y cojo. He dado en la cuenta y
-hallo que se vienen ellos mucho más apriesa que yo los puedo traer.
-
-En esto hizo otro vómito dellos el mundo y hube de entrarme, porque no
-había dónde estar ya allí, y el monstruo infernal empezó a traspalar, y
-diz que es la mejor leña que se quema en el infierno remendones de todo
-oficio, gente que sólo tiene bueno ser enemiga de novedades.
-
-Pasé adelante por un pasadizo muy escuro, cuando por mi nombre me
-llamaron. Volví a la voz los ojos, casi tan medrosa como ellos, y
-hablóme un hombre que, por las tinieblas, no pude divisar más de lo que
-la llama que le atormentaba me permitía.
-
---¿No me conoce?--me dijo--. A...
-
-Ya lo iba a decir, y prosiguió tras su nombre: “el librero. Pues yo
-soy”.
-
-¡Quién tal pensara! Y es verdad, Dios, que yo siempre lo sospeché,
-porque era su tienda el burdel de los libros, pues todos los cuerpos
-que tenía eran de la gente de la vida, escandalosos y burlones. Un
-rótulo que decía: “Aquí se vende tinta fina, papel batido y dorado”,
-pudiera condenar a otro que hubiera menester más apetitos por ello.
-
---¿Qué quiere?--me dijo viéndome suspenso tratar conmigo estas cosas--.
-Pues es tanta mi desgracia, que todos se condenan por las malas obras
-que han hecho, y yo y algunos libreros nos condenamos por las obras
-malas que hacen los otros y por lo que hicimos barato de los libros en
-romance y traducidos de latín, sabiendo ya con ellos los tontos lo que
-encarecían en otros tiempos los sabios. Que ya hasta el lacayo latiniza
-y hallarán a Horacio en castellano en la caballeriza.
-
-Más iba a decir, sino que un demonio le comenzó a atormentar con
-humazos[172] de hojas de sus libros y otro a leerle algunos dellos. Yo,
-que vi que ya no hablaba, fuíme adelante, diciendo entre mí:
-
---Si hay quien se condena por obras malas ajenas, ¿qué harán los que
-las hicieron propias?
-
-En esto iba, cuando en una gran zahurda andaban mucho número de ánimas
-gimiendo y muchos diablos con látigos y zurriagas azotándolos. Pregunté
-qué gente eran, y dijeron que no eran sino cocheros. Y dijo un diablo
-lleno de cazcarrias, romo y calvo, que quisiera más, a manera de decir,
-lidiar con lacayos. Porque había cochero de aquéllos que pedía aun
-dineros por ser atormentado, y que la tema de todos era que habían de
-poner pleito a los diablos por el oficio, pues no sabían chasquear los
-azotes[173] tan bien como ellos.
-
---¿Qué causa hay para que éstos penen aquí?--dije.
-
-Y tan presto se levantó un cochero viejo de aquéllos, barbinegro y
-malcarado, y dijo:
-
---Señor, porque, siendo pícaros, nos venimos al infierno a caballo y
-mandando.
-
-Aquí le replicó el diablo:
-
---¿Y por qué calláis lo que encubristeis en el mundo, los pecados que
-facilitasteis y lo que mentisteis en un oficio tan vil?
-
-Dijo un cochero que lo había sido de un caballero, y aun esperaba que
-le había de sacar de allí:
-
---No ha habido tan honrado oficio en el mundo de diez años a esta
-parte, pues nos llegaron a poner cotas y sayos vaqueros, hábitos largos
-y valona, en forma de cuellos bajos[174]. ¿Cómo supieran condenarse las
-mujeres de los pícaros en su rincón, si no fuera por el desvanecimiento
-de verse en coche? Que hay mujer destos de honra postiza, que se fué
-por su pie al don[175], y por tirar una cortina, ir a una testera,
-hartará de ánimas a Perogotero[176].
-
---Así--dijo un diablo--, soltóse el cocherillo y no callará en diez
-años.
-
---¿Qué he de callar--dijo--, si nos tratáis de esta manera, debiendo
-regalarnos? Pues no os traemos al infierno la hacienda maltratada,
-arrastrada y a pie, llena de lodos, como los siempre rotos escuderos,
-zanqueando y despeados, sino sahumada[177], descansada, limpia y en
-coche. Por otros lo hiciéramos, que lo supieran agradecer. Pues ¡decir
-que merezco yo eso por barato y bienhablado y aguanoso[178], o porque
-llevé tullidos a misa, enfermos a comulgar o monjas a sus conventos! No
-se probará que en mi coche entrase nadie con buen pensamiento. Llegó a
-tanto, que por casarse y saber si una era doncella se hacía información
-si había entrado en él, porque era señal de corrupción. ¿Y tras desto
-me das este pago?
-
---Vía[179]--dijo un demonio mulato y zurdo.
-
-Redobló los palos y callaron. Y forzóme ir adelante el mal olor de los
-cocheros, que andaban por allí.
-
-Y lleguéme a unas bóvedas, donde comencé a tiritar de frío y dar diente
-con diente, que me helaba. Pregunté, movido de la novedad de ver frío
-en el infierno, qué era aquello, y salió a responder un diablo zambo,
-con espolones y grietas, lleno de sabañones, y dijo:
-
---Señor, este frío es de que en esta parte están recogidos los bufones,
-truhanes y juglares chocarreros, hombres por de más y que sobran en el
-mundo y que están aquí retirados, porque, si anduvieran por el infierno
-sueltos, su frialdad[180] es tanta, que templaría el dolor del fuego.
-
-Pedíle licencia para llegar a verlos. Diómela y calofriado[181]
-llegué, y vi la más infame casilla del mundo y una cosa, que no habrá
-quien lo crea, que se atormentaban unos a otros con las gracias que
-habían dicho acá. Y entre los bufones vi muchos hombres honrados, que
-yo había tenido por tales. Pregunté la causa y respondióme un diablo
-que eran aduladores y que por esto eran bufones de entre cuero y
-carne[182]. Y repliqué yo cómo se condenaban, y me respondieron[183]:
-
---Gente es que se viene acá sin avisar, a mesa puesta y a cama
-hecha[184], como en su casa. Y en parte, los queremos bien, porque
-ellos se son diablos para sí y para otros y nos ahorran de trabajos
-y se condenan a sí mismos, y por la mayor parte, en vida, los más ya
-andan con marca del infierno. Porque, el que no se deja arrancar los
-dientes por dinero, se deja matar hachas[185] en las nalgas o pelar las
-cejas. Y así, cuando acá los atormentamos, muchos dellos, después de
-las penas, sólo echan menos las pagas. ¿Veis aquél?--me dijo--. Pues
-mal juez fué, y está entre los bufones, pues por dar gusto no hizo
-justicia, y a los derechos, que no hizo tuertos[186], los hizo bizcos.
-
-Aquél fué marido descuidado, y está también entre los bufones, porque
-por dar gusto a todos, vendió el que tenía con su esposa, y tomaba a
-su mujer en dineros como ración y se iba a sufrir[187]. Aquella mujer,
-aunque principal, fué juglar, y está entre los truhanes, porque por dar
-gusto, hizo plato[188] de sí misma a todo apetito.
-
-Al fin, de todos estados entran en el número de los bufones, y por
-eso hay tantos que, bien mirado, en el mundo todos sois bufones,
-pues los unos os andáis riendo de los otros, y en todos, como digo,
-es naturaleza y en unos pocos oficio. Fuera déstos, hay bufones
-desgranados y bufones en racimos. Los desgranados son los que de uno en
-uno y de dos en dos andan a casa de los señores. Los en racimo son los
-faranduleros miserables de bululú[189], y déstos os certifico que, si
-ellos no se nos viniesen por acá, que nosotros no iríamos por ellos.
-
-Trabóse una pendencia adentro, y el diablo acudió a ver lo que era. Yo,
-que me vi suelto, entréme por un corral adelante, y hedía a chinches
-que no se podía sufrir.
-
---A chinches hiede--dije yo--: apostaré que alojan por aquí los
-zapateros.
-
-Y fué así, porque luego sentí el ruido de los bojes y vi los
-tranchetes. Tapéme las narices y asoméme a la zahurda donde estaban, y
-había infinitos. Díjome el guardián:
-
---Éstos son los que vinieron consigo mismos, digo, en cueros[190].
-Y como otros se van al infierno por su pie, éstos se van por los
-ajenos[191] y por los suyos y así vienen tan ligeros.
-
-Y doy fe de que en todo el infierno no hay árbol ninguno chico ni
-grande y que mintió Virgilio en decir que había mirtos en el lugar de
-los amantes, porque yo no vi selva ninguna, sino en el cuartel que dije
-de los zapateros, que estaba todo lleno de bojes, que no se gasta otra
-madera en los edificios.
-
-Estaban todos los zapateros vomitando de asco de unos pasteleros, que
-se les arrimaban a las puertas, que no cabían en un silo[192], donde
-estaban tantos, que andaban mil diablos con pisones atestando almas de
-pasteleros y aún no bastaban.
-
---¡Ay de nosotros--dijo uno--, que nos condenamos por el pecado de la
-carne[193], sin conocer mujer, tratando más en huesos!
-
-Lamentábase bravamente, cuando dijo un diablo:
-
---Ladrones, ¿quién merece el infierno mejor que vosotros, pues habéis
-hecho comer a los hombres caspa y os han servido de pañizuelos los de a
-real, sonándoos en ellos, donde muchas veces pasó por caña el tuétano
-de las narices? ¿Qué de estómagos pudieran ladrar, si resucitaran los
-perros que les hicistes comer? ¿Cuántas veces pasó por pasa la mosca
-golosa y muchas fué el mayor bocado de carne que comió el dueño del
-pastel? ¿Qué de dientes habéis hecho jinetes[194] y qué de estómagos
-habéis traído a caballo, dándoles a comer rocines enteros? ¿Y os
-quejáis, siendo gente antes condenada que nacida, los que hacéis así
-vuestro oficio? Pues ¿qué pudiera decir de vuestros caldos? Mas no soy
-amigo de revolver caldos. Padeced[195] y callad enhoramala. Que más
-hacemos nosotros en atormentaros que vosotros en sufrirlo. Y vos andad
-adelante, me dijo a mí, que tenemos que hacer éstos y yo.
-
-Partíme de allí y subíme por una cuesta donde en la cumbre y alrededor
-se estaban abrasando unos hombres en fuego inmortal, el cual encendían
-los diablos, en lugar de fuelles, con corchetes, que soplaban mucho
-más. Que aun allá tienen este oficio[196] y son abanicos de culpas y
-resuello de la provincia y vaharada[197] del verdugo.
-
-Vi un mercader que poco antes había muerto.
-
---¿Acá estáis?--dije yo--. ¿Qué os parece?
-
-¿No valiera más haber tenido poca hacienda y no estar aquí?
-
-Dijo en esto uno de los atormentadores:
-
---Pensaron que no había más y quisieron con la vara de medir sacar
-agua de las piedras[198]. Éstos son--dijo--los que han ganado como
-buenos caballeros el infierno por sus pulgares[199], pues a puras
-pulgaradas[200] se nos vienen acá. Mas ¿quién duda que la oscuridad
-de sus tiendas[201] les prometía estas tinieblas? Gente es ésta--dijo
-al cabo muy enojado--que quiso ser como Dios, pues pretendieron ser
-sin medida; mas Él, que todo lo ve, los trajo de sus rasos[202] a
-estos nublados, que los atormenten con rayos. Y si quieres acabar de
-saber cómo éstos son los que sirven allá a la locura de los hombres,
-juntamente con los plateros y buhoneros, has de advertir que, si Dios
-hiciera que el mundo amaneciera cuerdo un día, todos éstos quedaran
-pobres, pues entonces se conociera que en el diamante, perlas, oro
-y sedas diferentes, pagamos más lo inútil y demasiado y raro que lo
-necesario y honesto. Y advertid ahora que la cosa que más cara se os
-vende en el mundo es lo que menos vale, que es la vanidad que tenéis.
-Y estos mercaderes son los que alimentan todos vuestros desórdenes y
-apetitos.
-
-Tenía talle[203] de no acabar sus propiedades, si yo no me pasara
-adelante, movido de admiración de unas grandes carcajadas que oí. Fuíme
-allá por ver risa en el infierno, cosa tan nueva.
-
---¿Qué es esto?--dije.
-
-Cuando veo dos hombres dando voces en un alto, muy bien vestidos con
-calzas atacadas. El uno con capa y gorra, puños como cuellos y cuellos
-como calzas. El otro traía valones y un pergamino en las manos. Y a
-cada palabra que hablaban, se hundían siete u ocho mil diablos de risa
-y ellos se enojaban más. Lleguéme más cerca por oírlos, y oí al del
-pergamino, que, a la cuenta, era hidalgo, que decía:
-
---Pues si mi padre se decía tal cual y soy nieto de Esteban tales y
-cuales, y ha habido en mi linaje trece capitanes valerosísimos y de
-parte de mi madre doña Rodriga desciendo de cinco catedráticos los más
-doctos del mundo, ¿cómo me puedo haber condenado? Y tengo mi ejecutoria
-y soy libre de todo y no debo pagar pecho.
-
---Pues pagad espalda--dijo un diablo.
-
-Y dióle luego cuatro palos en ellas, que le derribó de la cuesta. Y
-luego le dijo:
-
---Acabaos de desengañar, que el que desciende del Cid, de Bernardo y
-de Gofredo[204], y no es como ellos, sino vicioso como vos, ése tal
-más destruye el linaje que lo hereda. Toda la sangre, hidalguillo,
-es colorada. Parecedlo en las costumbres y entonces creeré que
-descendéis del docto, cuando lo fuéredes o procuráredes serlo, y si
-no, vuestra nobleza será mentira breve en cuanto durare la vida. Que
-en la chancillería del infierno arrúgase el pergamino y consúmense las
-letras, y, el que en el mundo es virtuoso, ése es el hidalgo, y la
-virtud es la ejecutoria que acá respetamos, pues aunque descienda de
-hombres viles y bajos, como él con divinas costumbres se haga digno de
-imitación, se hace noble a sí y hace linaje para otros. Reímonos acá de
-ver lo que ultrajáis a los villanos, moros y judíos, como si en éstos
-no cupieran las virtudes, que vosotros despreciáis.
-
-Tres cosas son las que hacen ridículos a los hombres: la primera,
-la nobleza; la segunda, la honra; la tercera, la valentía. Pues es
-cierto que os contentáis con que hayan tenido vuestros padres virtud
-y nobleza para decir que la tenéis vosotros, siendo inútil parto del
-mundo. Acierta a tener muchas letras el hijo del labrador, es arzobispo
-el villano que se aplica a honestos estudios, y los caballeros que
-descienden de buenos padres, como si hubieran ellos de gobernar el
-cargo que les dan, quieren, ¡ved qué ciegos!, que les valga a ellos,
-viciosos, la virtud ajena de trescientos mil años, ya casi olvidada, y
-no quieren que el pobre se honre con la propia.
-
-Carcomióse el hidalgo de oir estas cosas, y el caballero que estaba a
-su lado se afligía, pegando los abanillos[205] del cuello y volviendo
-las cuchilladas de las calzas.
-
---Pues ¿qué diré de la honra mundana? Que más tiranías hace en el
-mundo y más daños y la que más gustos estorba. Muere de hambre un
-caballero pobre, no tiene con qué vestirse, ándase roto y remendado,
-o da en ladrón, y no lo pide, porque dice que tiene honra; ni quiere
-servir, porque dice que es deshonra. Todo cuanto se busca y afana dicen
-los hombres que es por sustentar honra. ¡Oh, lo que gasta la honra! Y
-llegado a ver lo que es la honra mundana, no es nada. Por la honra no
-come el que tiene gana donde le sabría bien. Por la honra se muere la
-viuda entre dos paredes. Por la honra, sin saber qué es hombre ni qué
-es gusto, se pasa la doncella treinta años casada consigo misma. Por la
-honra, la casada se quita a su deseo cuanto pide. Por la honra, pasan
-los hombres el mar. Por la honra, mata un hombre a otro. Por la honra,
-gastan todos más de lo que tienen. Y es la honra mundana, según esto,
-una necedad del cuerpo y alma, pues al uno quita los gustos y al otro
-el descanso. Y porque veáis cuáles sois los hombres desgraciados y cuán
-a peligro tenéis lo que más estimáis, hase de advertir que las cosas
-de más valor en vosotros son la honra, la vida y la hacienda. La honra
-está en arbitrio de las mujeres; la vida, en manos de los doctores, y
-la hacienda en las plumas de los escribanos.
-
---Desvaneceos, pues, bien, mortales--dije yo entre mí--. ¡Y cómo se
-echa de ver que esto es el infierno, donde, por atormentar a los
-hombres con amarguras, les dicen las verdades.
-
-Tornó en esto a proseguir, y dijo:
-
---¡La valentía! ¿Hay cosa tan digna de burla? Pues, no habiendo
-ninguna en el mundo sino la caridad, con que se vence la fiereza de
-otros y la de sí mismo y la de los mártires, todo el mundo es de
-valientes; siendo verdad que todo cuanto hacen los hombres, cuanto han
-hecho tantos capitanes valerosos como ha habido en la guerra, no lo han
-hecho de valentía, sino de miedo. Pues el que pelea en la tierra por
-defendella, pelea de miedo de mayor mal, que es ser cautivo y verse
-muerto, y el que sale a conquistar los que están en sus casas, a veces
-lo hace de miedo de que el otro no le acometa, y los que no llevan este
-intento, van vencidos de la cudicia.
-
---¡Ved qué valientes! ¡A robar oro y a inquietar los pueblos apartados,
-a quien Dios puso como defensa a nuestra ambición mares en medio y
-montañas ásperas! Mata uno a otro, primero vencido de la ira, pasión
-ciega, y otras veces de miedo de que le mate a él. Así, hombres que
-todo lo entendéis al revés, bobo llamáis al que no es sedicioso,
-alborotador y maldiciente; sabio llamáis al malacondicionado,
-perturbador y escandaloso; valiente, al que perturba el sosiego,
-y cobarde, al que con bien-compuestas costumbres escondido de las
-ocasiones, no da lugar a que le pierdan el respeto. Éstos tales son en
-quien ningún vicio tiene licencia.
-
---¡Oh, pesia tal!--dije yo--. Más estimo haber oído este diablo que
-cuanto tengo.
-
-Dijo en esto el de las calzas atacadas muy mohíno:
-
---Todo eso se entiende con ese escudero; pero no conmigo, a fe de
-caballero--y tornó a decir caballero tres cuartos de hora--. Que es
-ruin término y descortesía. ¡Deben de pensar que todos somos unos!
-
-Esto les dió a los diablos grandísima risa. Y luego, llegándose uno a
-él, le dijo que se desenojase y mirase qué había menester y qué era la
-cosa que más pena le daba, porque le querían tratar como quien era. Y
-al punto dijo:
-
---¡Bésoos las manos! Un molde para repasar el cuello.
-
-Tornaron a reír y él a atormentarse de nuevo.
-
-Yo, que tenía gana de ver todo lo que hubiese, pareciendo que me había
-detenido mucho, me partí. Y a poco que anduve, topé una laguna muy
-grande como el mar, y más sucia, adonde era tanto el ruido, que se me
-desvaneció la cabeza. Pregunté lo que era aquello, y dijéronme que
-allí penaban las mujeres que en el mundo se volvieron dueñas. Así supe
-cómo las dueñas de acá son ranas del infierno, que eternamente como
-ranas están hablando, sin tono y sin son[206], húmedas y en cieno, y
-son propiamente ranas infernales. Porque las dueñas ni son carne ni
-pescado[207], como ellas. Dióme grande risa el verlas convertidas en
-sabandijas tan pierniabiertas y que no se comen sino de medio abajo,
-como la dueña, cuya cara siempre es trabajosa y arrugada.
-
-Salí, dejando el charco a mano izquierda, a una dehesa donde estaban
-muchos hombres arañándose y dando voces, y eran infinitísimos y tenía
-seis porteros. Pregunté a uno qué gente era aquélla tan vieja y tan en
-cantidad.
-
---Éste es--dijo--el cuarto de los padres que se condenan por dejar
-ricos a sus hijos, que, por otro nombre, se llama el cuarto de los
-necios.
-
---¡Ay de mí!--dijo en esto uno--. Que no tuve día sosegado en la otra
-vida ni comí ni vestí por hacer un mayorazgo, y después de hecho, por
-aumentarle. Y en haciéndole, me morí sin médico, por no gastar dineros
-amontonados. Y apenas espiré, cuando mi hijo se enjugó las lágrimas con
-ellos. Y cierto de que estaba en el infierno por lo que vió que había
-ahorrado, viendo que no había menester misas, no me las dijo ni cumplió
-manda mía. Y permite Dios que aquí para más pena le vea desperdiciar lo
-que yo afané, y le oigo decir:
-
---Ya se condenó mi padre. ¿Por qué no tomó más sobre su ánima y se
-condenó por cosas de más importancia?
-
---¿Queréis saber--dijo un demonio--qué tanta[208] verdad es ésa?
-Que tienen ya por refrán en el mundo contra estos miserables decir:
-“Dichoso el hijo que tiene a su padre en el infierno”.[209]
-
-Apenas oyeron esto, cuando se pusieron todos a aullar y darse de
-bofetones. Hiciéronme lástima, no lo pude sufrir, y pasé adelante.
-
-Y llegando a una cárcel oscurísima, oí grande ruido de cadenas y
-grillos, fuego, azotes y gritos. Pregunté a uno de los que allí estaban
-qué estancia era aquélla, y dijéronme que era el cuarto de los de:
-_¡Oh, quién hubiera!_[210]
-
---No lo entiendo--dije--. ¿Quién son los de _¡oh, quién hubiera!?_
-
-Dijo al punto:
-
---Son gente necia que en el mundo vivía mal y se condenó sin
-entenderlo, y ahora acá se les va todo en decir: ¡Oh, quién hubiera
-oído misa! ¡Oh, quién hubiera callado! ¡Oh, quién hubiera favorecido al
-pobre! ¡Oh, quién no hubiera hurtado!
-
-Huí medroso de tan mala gente y tan ciega y di en unos corrales con
-otra peor. Pero admiróme más el título con que estaban aquí, porque
-preguntándoselo a un demonio, me dijo:
-
---Estos son los de: ¡Dios es piadoso!
-
---¡Dios sea conmigo!--dije al punto--. Pues ¿cómo puede ser que la
-misericordia condene siendo eso de la justicia? Vos habláis como diablo.
-
---Y vos--dijo el maldito--, como ignorante, pues no sabéis que la mitad
-de los que están aquí se condenan por la misericordia de Dios. Y si
-no, mirad cuántos son los que, cuando hacen algo malhecho y se lo
-reprenden, pasan adelante y dicen: “Dios es piadoso y no mira en
-niñerías; para eso es la misericordia de Dios tanta”. Y con esto,
-mientras ellos haciendo mal esperan en Dios, nosotros los esperamos acá.
-
---Luego ¿no se ha de esperar en Dios y en su misericordia?--dije yo.
-
---No lo entiendes--me respondieron--. Que de la piedad de Dios se ha
-de fiar, porque ayuda a buenos deseos y premia buenas obras; pero no
-todas veces con consentimiento de obstinaciones. Que se burlan a sí las
-almas, que consideran la misericordia de Dios encubridora de maldades
-y la aguardan como ellas la han menester, y no como ella es, purísima
-y infinita en los santos y capaces della, pues, los mismos que más en
-ella están confiados, son los que menos la dan para su remedio. No
-merece la piedad de Dios quien, sabiendo que es tanta, la convierte
-en licencia y no en provecho espiritual. Y de muchos tiene Dios
-misericordia que no la merecen ellos. Y en los más es así, pues nada de
-su mano pueden, sino por favor, y el hombre que más hace es procurar
-merecerla. Porque no os desvanezcáis y sepáis que aguardáis siempre al
-postrero día lo que quisiérades haber hecho al primero y que las más
-veces está pasado por vosotros lo que teméis que ha de venir.
-
---Esto se ve y se oye en el infierno. ¡Ah, lo que aprovechara allá uno
-destos escarmentados!
-
-Diciendo esto, llegué a una caballeriza donde estaban los tintoreros,
-que no averiguara un pesquisidor quiénes eran, porque los diablos
-parecían tintoreros y los tintoreros diablos. Pregunté a un mulato, que
-a puros cuernos tenía hecha espetera la frente, que dónde estaban los
-sodomitas, las viejas y los cornudos. Dijo:
-
---En todo el infierno están. Que ésa es gente que en vida son diablos,
-pues es su oficio traer corona de hueso[211]. De los sodomitas y
-viejas, no sólo no sabemos dellos, pero ni querríamos saber que
-supiesen de nosotros. Que en ellos peligran nuestras asentaderas, y
-los diablos por eso traemos colas. Porque, como aquéllos están acá,
-habemos menester mosqueador de los rabos. De las viejas, porque aun acá
-nos enfadan y atormentan, y, no hartas de vida, hay algunas que nos
-enamoran; muchas han venido acá muy arrugadas y canas y sin diente ni
-muela, y ninguna ha venido cansada de vivir. Y otra cosa más graciosa,
-que si os informáis dellas, ninguna vieja hay en el infierno. Porque
-la que está calva y sin muelas, arrugada y lagañosa de pura edad y
-de puro vieja, dice que el cabello se le cayó de una enfermedad, que
-los dientes y muelas se le cayeron de comer dulce, que está jibada de
-un golpe. Y no confesará que son años, si pensara[212] remozar por
-confesarlo.
-
-Junto a éstos estaban unos pocos dando voces y quejándose de su
-desdicha.
-
---¿Qué gente es ésta?--pregunté.
-
-Y respondióme uno dellos:
-
---Los sin ventura, muertos de repente.
-
---Mentís--dijo un diablo--. Que ningún hombre muere de repente; de
-descuidado y divertido, sí. ¿Cómo puede morir de repente quien dende
-que nace ve que va corriendo por la vida y lleva consigo la muerte?
-¿Qué otra cosa veis en el mundo sino entierros, muertos y sepulturas?
-¿Qué otra cosa oís en los púlpitos y leéis en los libros? ¿A qué
-volvéis los ojos que no os acuerde de la muerte? Vuestro vestido que
-se gasta, la casa que se cae, el muro que se envejece y hasta el sueño
-cada día os acuerda de la muerte, retratándola en sí. Pues ¿cómo puede
-haber hombre que se muera de repente en el mundo, si siempre lo andan
-avisando tantas cosas? No os habéis de llamar, no, gente que murió
-de repente, sino gente que murió incrédula de que podía morir así,
-sabiendo con cuán secretos pies entra la muerte en la mayor mocedad y
-que en una misma hora, en dar bien y mal, suele ser madre y madrastra.
-
-Volví la cabeza a un lado y vi en un seno muy grande apretura de almas
-y dióme un mal olor.
-
---¿Qué es esto?--dije.
-
-Y respondióme un juez amarillo, que estaba castigándolos:
-
---Éstos son los boticarios, que tienen el infierno lleno de
-bote en bote[213]. Gente que, como otros buscan ayudas[214] para
-salvarse, éstos las tienen para condenarse. Éstos son los verdaderos
-alquimistas, que no Demócrito Abderita en la _Arte sacra_, Avicena,
-Géber ni Raimundo Lull. Porque ellos escribieron cómo de los metales
-se podía hacer oro y no lo hicieron ellos, y, si lo hicieron, nadie lo
-ha sabido hacer después acá; pero estos tales boticarios de la agua
-turbia, que no clara, hacen oro y de los palos[215], oro hacen de las
-moscas, del estiércol; oro hacen de las arañas, de los alacranes y
-sapos, y oro hacen del papel, pues venden hasta el papel en que dan
-el ungüento. Así que sólo para éstos puso Dios virtud en las yerbas y
-piedras y palabras, pues no hay yerba, por dañosa que sea y mala, que
-no les valga dineros, hasta la ortiga y cicuta; ni hay piedra que no
-les dé ganancia, hasta el guijarro crudo, sirviendo de moleta[216].
-En las palabras también, pues jamás a éstos les falta cosa que les
-pidan, aunque no la tengan, como vean dinero, pues dan por aceite de
-matiolo[217] aceite de ballena, y no compra sino las palabras el que
-compra. Y su nombre no había de ser boticario, sino armeros; ni sus
-tiendas no se habían de llamar boticas, sino armerías de los doctores,
-donde el médico toma la daga de los lamedores[218], el montante de
-los jarabes y el mosquete de la purga maldita, demasiada, recetada
-a mala sazón y sin tiempo. Allí se ve todo esmeril de ungüentos, la
-asquerosa arcabucería de melecinas con munición de calas. Muchos déstos
-se salvan; pero no hay que pensar que, cuando mueren, tienen con qué
-enterrarse.
-
-Y si queréis reír ved tras ellos los barberillos cómo penan, que en
-subiendo esos dos escalones, están en ese cerro.
-
-Pero pasé allá y vi, ¡qué cosa tan admirable y qué justa pena!, los
-barberos atados y las manos sueltas, y sobre la cabeza una guitarra y
-entre las piernas un ajedrez con las piezas de juego de damas. Y cuando
-iba con aquella ansia natural de pasacalles a tañer, la guitarra le
-huía. Y cuando volvía abajo a dar de comer una pieza, se le sepultaba
-el ajedrez. Y ésta era su pena. No entendí salir de allí de risa.
-
-Estaban tras de una puerta unos hombres, muchos en cantidad, quejándose
-de que no hiciesen caso dellos, aun para atormentarlos. Y estábales
-diciendo un diablo, que eran todos tan diablos como ellos, que
-atormentasen a otros.
-
---¿Quién son?--le pregunté.
-
-Y dijo el diablo:
-
---Hablando con perdón, los zurdos[219], gente que no puede hacer
-cosa a derechas, quejándose de que no están con los otros condenados,
-y acá dudamos si son hombres o otra cosa. Que en el mundo ellos no
-sirven sino de enfados y de mal agüero. Pues, si uno va en negocios y
-topa zurdos, se vuelve como si topara un cuervo o oyera una lechuza.
-Y habéis de saber que, cuando Scévola[220] se quemó el brazo derecho
-porque erró a Porsena, que fué, no por quemarle y quedar manco, sino
-queriendo hacer en sí un gran castigo, dijo:
-
---Así, ¿que erré el golpe? Pues en pena he de quedar zurdo.
-
-Y cuando la justicia manda cortar a uno la mano derecha por una
-resistencia, es la pena hacerle zurdo, no el golpe. Y no queráis más,
-que, queriendo el otro echar una maldición muy grande, fea y afrentosa,
-dijo:
-
- Lanzada de moro izquierdo
- te atraviese el corazón[221].
-
-Y en el día del juicio todos los condenados, en señal de serlo,
-estarán a la mano izquierda. Al fin es gente hecha al revés y que se
-duda si son gente.
-
-En esto me llamó un diablo por señas y me advirtió con las manos que no
-hiciese ruido. Lleguéme a él y asoméme a una ventana, y dijo:
-
---Mira lo que hacen las feas.
-
-Y veo una muchedumbre de mujeres, unas tomándose puntos[222] en
-las caras, otras haciéndose de nuevo, porque ni la estatura en los
-chapines, ni la ceja con el cohol[223], ni el cabello en la tinta,
-ni el cuerpo en la ropa, ni las manos con la muda, ni la cara con el
-afeite, ni los labios con la color, eran los con que nacieron ellas. Y
-vi algunas poblando sus calvas con cabellos que eran suyos[224] sólo
-porque los habían comprado. Otra vi que tenía su media cara en las
-manos, en los botes de unto y en la color.
-
---Y no queráis más de las invenciones de las mujeres--dijo un
-diablo--; que hasta resplandor tienen sin ser soles ni estrellas. Las
-más duermen con una cara y se levantan con otra al estrado, y duermen
-con unos cabellos y amanecen con otros. Muchas veces pensáis que
-gozáis las mujeres de otro y no pasáis el adulterio de la carne. Mirad
-cómo consultan con el espejo sus caras. Éstas son las que se condenan
-solamente por buenas siendo malas.
-
-Espantóme la novedad de la causa con que se habían condenado aquellas
-mujeres, y, volviendo, vi un hombre asentado en una silla a solas, sin
-fuego ni hielo, ni demonio ni pena alguna, dando las más desesperadas
-voces que oí en el infierno, llorando el propio corazón, haciéndose
-pedazos a golpes y a vuelcos.
-
---¡Válgame Dios!--dije en mi alma--. ¿De qué se queja éste no
-atormentándole nadie?
-
-Y él, cada punto doblaba sus alaridos y voces.
-
---Dime--dije yo--: ¿qué eres y de qué te quejas, si ninguno te
-molesta, si el fuego no te arde ni el hielo te cerca?
-
---¡Ay!--dijo dando voces--, ¡que la mayor pena del infierno es la mía!
-¿Verdugos te parece que me faltan? ¡Triste de mí, que los más crueles
-están entregados a mi alma! ¿No los ves?--dijo.
-
-Y empezó a morder la silla y a dar vueltas alrededor y gemir.
-
---Velos, que sin piedad van midiendo a descompasadas culpas eternas
-penas. ¡Ay, qué terrible demonio eres, memoria del bien que pude
-hacer y de los consejos que desprecié y de los males que hice! ¡Qué
-representación tan continua! Déjasme tú y sale el entendimiento con
-imaginaciones de que hay gloria que pude gozar y que otros gozan a
-menos costa que yo mis penas! ¡Oh, qué hermoso que pintas el cielo,
-entendimiento, para acabarme! Déjame un poco siquiera. ¿Es posible que
-mi voluntad no ha de tener paz conmigo un punto? ¡Ay, huésped, y qué
-tres llamas invisibles y qué sayones incorpóreos me atormentan en las
-tres potencias del alma! Y cuando éstos se cansan, entra el gusano de
-la conciencia, cuya hambre en comer del alma nunca se acaba: vesme
-aquí, miserable y perpetuo alimento de sus dientes.
-
-Y diciendo esto, salió la voz:
-
---¿Hay en todo este desesperado palacio quien trueque sus almas y sus
-verdugos a mis penas? Así, mortal, pagan los que supieron en el mundo,
-tuvieron letras y discursos y fueron discretos: ellos se son infierno y
-martirio de sí mismos.
-
-Tornó amortecido a su ejercicio con más muestras de dolor. Apartéme de
-él medroso, diciendo:
-
---¡Ved de lo que sirve caudal de razón y doctrina y buen entendimiento
-mal aprovechado! ¡Quien se lo vió llorar solo y tenía dentro de su alma
-aposentado el infierno!
-
-Lleguéme, diciendo esto, a una gran compañía, donde penaban en diversos
-puestos muchos, y vi unos carros en que traían atenaceando muchas almas
-con pregones delante. Lleguéme a oir el pregón, y decía:
-
---Éstos manda Dios castigar por escandalosos y porque dieron mal
-ejemplo.
-
-Y vi a todos los que penaban, que cada uno los metía en sus penas, y
-así pasaban las de todos como causadores de su perdición. Pues éstos
-son los que enseñan en el mundo malas costumbres, de quien dijo Dios
-que valiera más no haber nacido[225].
-
-Pero dióme risa ver unos taberneros que se andaban sueltos por todo el
-infierno, penando sobre su palabra, sin prisión ninguna, teniéndola
-cuantos estaban en él. Y preguntando por qué a ellos solos los dejan
-andar sueltos, dijo un diablo:
-
---Y les abrimos las puertas. Que no hay para qué temer que se irán del
-infierno gente que hace en el mundo tantas diligencias para venir.
-Fuera de que los taberneros trasplantados acá, en tres meses son tan
-diablos como nosotros. Tenemos sólo cuenta de que no lleguen al fuego
-de los otros, porque no lo agüen.
-
-Pero, si queréis saber notables cosas, llegaos a aquel cerco. Veréis en
-la parte del infierno más hondo a Judas con su familia descomulgada de
-malditos dispenseros.
-
-Hícelo así, y vi a Judas, que me holgué mucho, cercado de sucesores
-suyos y sin cara[226]. No sabré decir sino que me sacó de la duda
-de ser barbirrojo[227], como le pintan los extranjeros por hacerle
-español, porque él me pareció capón. Y no es posible menos ni que tan
-mala inclinación y ánimo tan doblado se hallase sino en quien, por
-serlo, no fuese ni hombre ni mujer. ¿Y quién sino un capón tuviera tan
-poca vergüenza? ¿Y quién sino un capón pudiera condenarse por llevar
-las bolsas? ¿Y quién sino un capón tuviera tan poco ánimo que se
-ahorcase sin acordarse de la mucha misericordia de Dios? Ello[228] yo
-creo por muy cierto lo que fuere verdad; pero capón[229] me pareció que
-era Judas. Y lo mismo digo de los diablos, que todos son capones, sin
-pelo de barba y arrugados, aunque sospecho que, como todos se queman,
-que el estar[230] lampiños es de chamuscado el pelo con el fuego, y
-lo arrugado, del calor. Y debe ser así porque no vi ceja ni pestaña y
-todos eran calvos.
-
-Estaba, pues, Judas muy contento de ver cuán bien lo hacían algunos
-dispenseros en venirle a cortejar y a entretener, que muy pocos me
-dijeron que le dejaban de imitar. Miré más atentamente, y fuíme
-llegando donde estaba Judas, y vi que la pena de los dispenseros era
-que, como a Titio[231] le come un buitre las entrañas, a ellos se las
-descarnaban dos aves, que llaman sisones[232]. Y un diablo decía a
-voces de rato en rato:
-
---Sisones son dispenseros y los dispenseros, sisones.
-
-A este pregón se estremecían todos, y Judas estaba con sus treinta
-dineros atormentándose[233]. Yo le dije:
-
---Una cosa querría saber de ti: ¿por qué te pintan con botas y dicen
-por refrán _las botas de Judas_[234]?
-
---No porque yo las truje--respondió--; mas quisieron significar,
-poniéndome botas, que anduve siempre de camino para el infierno y por
-ser dispensero. Y así se han de pintar todos los que lo son. Ésta fué
-la causa, y no lo que algunos han colegido de verme con botas, diciendo
-que era portugués, que es mentira; que yo fuí...
-
-Y no me acuerdo bien de dónde me dijo que era, si de Calabria[235], si
-de otra parte.
-
---Y has de advertir que yo sólo soy el dispensero, que se ha condenado
-por vender; que todos los demás, fuera de algunos, se condenan por
-comprar[236]. Y en lo que dices que fuí traidor y maldito en dar a mi
-Maestro por tan poco precio, tienes razón, y no podía hacer yo otra
-cosa, fiándome de gente como los judíos[237], que era tan ruin, que
-pienso que, si pidiera un dinero más por él, no me lo tomaran. Y porque
-estás muy espantado y fiado en que yo soy el peor hombre que ha habido,
-ve ahí debajo y verás muchísimos tan malos. Vete--dijo--, que ya basta
-de conversación, que no los escurezco.
-
---Dices la verdad--le respondí.
-
-Y acogíme donde me señaló, y topé muchos demonios en el camino, con
-palos y lanzas, echando del infierno muchas mujeres hermosas y muchos
-malos letrados. Pregunté por qué los querían echar del infierno a
-aquéllos solos, y dijo un demonio:
-
---Porque eran de grandísimo provecho para la población del infierno en
-el mundo: las damas, con sus caras y con sus mentirosas hermosuras y
-buenos pareceres, y los letrados, con buenas caras y malos pareceres.
-
-Y que así los echaban porque trujesen gente.
-
-Pero el pleito más intrincado y el caso más difícil que yo vi en el
-infierno fué el que propuso una mujer condenada con otras muchas por
-malas, enfrente de unos ladrones, la cual decía:
-
---Decidnos, señor, ¿cómo ha de ser esto de dar y recibir, si los
-ladrones se condenan por tomar lo ajeno y la mujer por dar lo suyo?
-Aquí de Dios, que, si el ser puta es ser justicia, si es justicia dar a
-cada uno lo suyo, pues lo hacemos así, ¿de qué nos culpan?
-
-Dejé de escucharla, y pregunté, como nombraron ladrones, dónde estaban
-los escribanos.
-
---¡Es posible que no hay en el infierno ninguno ni le pude topar en
-todo el camino!
-
-Respondióme un verdugo:
-
---Bien creo yo que no toparíades ninguno por él.
-
---Pues ¿qué hacen? ¿Sálvanse todos?
-
---No--dijo--; pero dejan de andar y vuelan con plumas. Y el no haber
-escribanos por el camino de la perdición no es porque infinitísimos que
-son malos no vienen acá por él, sino porque, es tanta la prisa con que
-vienen, que volar y llegar y entrar es todo uno, tales plumas se tienen
-ellos, y así no se ven en el camino.
-
---Y acá--dije yo--, ¿cómo no hay ninguno?
-
---Sí hay--me respondió--; mas no usan ellos de nombre de escribano,
-que acá por gatos los conocemos. Y para que echéis de ver qué tantos
-hay, no habéis de mirar sino que, con ser el infierno tan gran casa,
-tan antigua, tan maltratada y sucia, no hay un ratón en toda ella, que
-ellos los cazan.
-
---Y los alguaciles malos, ¿no están en el infierno?
-
---Ninguno está en el infierno--dijo el demonio.
-
---¿Cómo puede ser, si se condenan algunos malos entre muchos buenos que
-hay?
-
---Dígoos que no están en el infierno porque en cada alguacil malo, aun
-en vida, está todo el infierno en él.
-
-Santigüéme y dije:
-
---Brava cosa es lo mal que los queréis los diablos a los alguaciles.
-
---¿No los habemos de querer mal, pues, según son endiablados los malos
-alguaciles, tememos que han de venir a hacer que sobremos nosotros para
-lo que es materia de condenar almas y que se nos han de levantar con el
-oficio de demonios y que ha de venir Lucifer a ahorrarse de diablos y
-despedirnos a nosotros por recibir a ellos?
-
-No quise en esta materia escuchar más, y así, me fuí adelante, y por
-una red vi un amenísimo cercado, todo lleno de almas, que, unas con
-silencio y otras con llanto, se estaban lamentando. Dijéronme que era
-el retiramiento de los enamorados. Gemí tristemente viendo que aun
-en la muerte no dejan los suspiros. Unos se respondían en sus amores
-y penaban con dudosas desconfianzas. ¡Oh, qué número dellos echaban
-la culpa de su perdición a sus deseos, cuya fuerza o cuyo pincel los
-mintió las hermosuras! Los más estaban descuidados por _penséque_,
-según me dijo un diablo.
-
---¿Quién es _penséque_--dije yo--, o qué género de delito?
-
-Rióse, y replicó:
-
---No es sino que se destruyen, fiándose de fabulosos semblantes, y
-luego dicen _pensé que_ no me obligara, _pensé que_ no me amartelara,
-_pensé que_ ella me diera a mí y no me quitara, _pensé que_ no tuviera
-otro con quien yo riñera, _pensé que_ se contentara conmigo solo,
-_pensé que_ me adoraba, y así, todos los amantes en el infierno están
-por _pensé que_. Éstos son la gente en quien más ejecuciones hace el
-arrepentimiento y los que menos sabían de sí. Estaba en medio dellos el
-amor, lleno de sarna, con un rótulo que decía:
-
- No hay quien este amor no dome
- Sin justicia o con razón,
- Porque es sarna y no afición
- Amor que se pega y come.
-
---¿Coplica hay?--dije yo--. No andan lejos de aquí los poetas.
-
-Cuando, volviéndome a un lado, veo una bandada de hasta cien mil dellos
-en una jaula, que llaman los Orates en el infierno. Volví a mirarlos, y
-díjome uno, señalando a las mujeres:
-
---¿Qué digo? Esas señoras hermosas todas se han vuelto medio camareras
-de los hombres, pues los desnudan y no los visten.
-
---¿Conceptos gastáis aun estando aquí? Buenos cascos tenéis--dije yo.
-
-Cuando uno entre todos, que estaba aherrojado y con más penas que
-todos, dijo:
-
---¡Plegue a Dios, hermano, que así se vea el que inventó los
-consonantes! Pues porque en un soneto
-
- Dije que una señora era absoluta,
- Y, siendo más honesta que Lucrecia,
- Por dar fin al cuarteto, la hice puta.
- Forzóme el consonante a llamar necia
- A la de más talento y mayor brío:
- ¡Oh, ley de consonantes, dura y recia!
- Habiendo en un terceto dicho lío,
- Un hidalgo afrenté tan solamente,
- Porque el verso acabó bien en judío.
- A Herodes otra vez llamé inocente,
- Mil veces a lo dulce dije amargo
- Y llamé al apacible impertinente.
- Y por el consonante tengo a cargo
- Otros delitos torpes, feos, rudos,
- Y llega mi proceso a ser tan largo,
- Que, porque en una octava dije escudos,
- Hice sin más ni más siete maridos
- Con honradas mujeres ser cornudos.
- Aquí nos tienen, como ves, metidos
- Y por el consonante condenados.
- ¡Oh, míseros poetas desdichados,
- A puros versos, como ves, perdidos!
-
---¡Hay tan graciosa locura--dije yo--, que, aun aquí, estáis sin
-dejarla ni de cansaros della! ¡Oh, qué vi dellos!
-
-Y decía un diablo:
-
---Ésta es gente que canta sus pecados como otros los lloran, pues en
-amancebándose, con hacerla pastora o mora, la sacan a la vergüenza en
-un romancico por todo el mundo. Si las quieren a sus damas, lo más que
-les dan es un soneto o unas octavas, y si las aborrecen o las dejan,
-lo menos que les dejan es una sátira. ¡Pues qué es verlas cargadas de
-pradicos de esmeraldas, de cabellos de oro, de perlas de la mañana, de
-fuentes de cristal, sin hallar sobre todo esto dinero para una camisa
-ni sobre su ingenio! Y es gente que apenas se conoce de qué ley son.
-Porque nombre es de cristianos, las almas de herejes, los pensamientos
-de alarbes y las palabras de gentiles.
-
---Si mucho me aguardo--dije entre mí--, yo oiré algo que me pese.
-
-Fuíme adelante y dejélos con deseo de llegar adonde estaban los que no
-supieron pedir a Dios. ¡Oh, qué muestras de dolor tan grandes hacían!
-¡Oh, qué sollozos tan lastimosos! Todos tenían las lenguas condenadas a
-perpetua cárcel y poseídos del silencio. Tal martirio, en voces ásperas
-de un demonio, recibían por los oídos:
-
---¡Oh, corvas almas, inclinadas al suelo, que con oración logrera y
-ruego mercader y comprador os atrevistes a Dios y le pedistes cosas
-que, de vergüenza de que otro hombre las oyese, aguardábades a coger
-solos los retablos! Pues ¿cómo? ¿Más respeto tuvisteis a los mortales
-que al Señor de todos? Quien os ve en un rincón, medrosos de ser oídos,
-pedir mormurando, sin dar licencia a las palabras que se saliesen de
-los dientes, cerrados de ofensas:
-
---¡Señor, muera mi padre y acabe yo de suceder en su hacienda; llevaos
-a vuestro reino a mi mayor hermano y aseguradme a mí el mayorazgo;
-halle yo una mina debajo de mis pies, el Rey se incline a favorecerme y
-véame yo cargado de sus favores!
-
---Y ved--dijo--a lo que llegó una desvergüenza que osastes decir.
-
-Y haced esto, que si lo hacéis, yo os prometo de casar dos huérfanas,
-de vestir seis pobres y de daros frontales.
-
---¡Qué ceguedad de hombres: prometer dádivas al que pedís, con ser
-la suma riqueza! Pedistes a Dios por merced lo que Él suele dar por
-castigo, y, si os lo da, os pesa de haberlo tenido cuando morís, y,
-si no os lo da, cuando vivís, y así, de puro necios, siempre tenéis
-quejas. Y si llegáis a ser ricos por votos, decidme, ¿cuáles cumplís?
-¿Qué tempestad no llena de promesas los santos? Y ¿qué bonanza tras
-ellas no los torna a desnudar, con olvido, de toques de campanas? ¿Qué
-de preseas ha ofrecido a los altares la espantosa cara del golfo? Y
-¿qué dellas ha muerto y quitado de los mismos templos el puerto? Nacen
-vuestros ofrecimientos de necesidad; y no de devoción. ¿Pedisteis[238]
-alguna vez a Dios paz en el alma, aumento de gracia, favores suyos o
-inspiraciones? No, por cierto; ni aun sabéis para qué son menester
-estas cosas ni lo que son. Ignoráis que el holocausto, sacrificio y
-oblación que Dios recibe de vosotros es de la pura conciencia humilde
-espíritu, caridad ardiente. Y esto, acompañado con lágrimas, es moneda,
-que aun Dios, si puede, es cudicioso en nosotros. Dios, hombres, por
-vuestro bien gusta que os acordéis dél, y, como, si no es en los
-trabajos, no os acordáis, por eso os da trabajos, porque tengáis dél
-memoria. Considerad vosotros, necios demandadores, cuán brevemente se
-os acabaron las cosas, que importunos pedisteis a Dios. ¡Qué presto os
-dejaron y cómo, ingratos, no os fueron compañía en el postrer paso!
-¿Veis cómo vuestros hijos aún no gastan de vuestras haciendas un real
-en obras pías, diciendo que no es posible que vosotros gustéis dellas,
-porque si gustárades en vida hiciérades algunas? Y pedís tales cosas
-a Dios, que muchas veces, por castigo de la desvergüenza con que las
-pedís, os las concede. Y bien, como suma sabiduría, conoció el peligro
-que tenéis en saber pedir, pues lo primero que os enseñó en el _Pater
-noster_ fué pedirle; pero pocos entendéis aquellas palabras donde Dios
-enseñó el lenguaje con que habéis de tratar con Él.
-
-Quisieren responderme; mas no les daban lugar las mordazas.
-
-Yo, que vi que no habían de hablar palabra, pasé adelante, donde
-estaban juntos los ensalmadores[239] ardiéndose vivos, y los
-saludadores también condenados por embestidores. Dijo un diablo:
-
---Veislos aquí a estos tratantes en santiguaduras, mercaderes de
-cruces, que embelesaron[240] el mundo y quisieron hacer creer que podía
-tener cosa buena un hablador. Gente es esta ensalmadora, que jamás
-hubo nadie que se quejase dellos. Porque, si les sanan antes, se lo
-agradecen, y si los matan, no se pueden quejar. Y siempre les agradecen
-lo que hacen y dan contento. Porque, si sanan, el enfermo los regala,
-y si matan, el heredero les agradece el trabajo. Si curan con agua y
-trapos la herida, que sanara por virtud de naturaleza, dicen que es por
-ciertas palabras virtuosas, que les enseñó un judío. ¡Mirad qué buen
-origen de palabras virtuosas! Y si se enfistola[241], empeora y muere,
-dicen que llegó su hora y el badajo[242] que se la dió y todo. Pues
-¿qué es de oir a éstos las mentiras que cuentan de uno, que tenía las
-tripas fuera en la mano en tal parte, y otro, que estaba pasado por las
-ijadas? Y lo que más me espanta es que siempre he medido la distancia
-de sus curas, y siempre las hicieron cuarenta o cincuenta leguas de
-allí, estando en servicio de un señor, que ha ya trece años que murió,
-porque no se averigüe tan presto la mentira, y por la mayor parte,
-estos tales que curan con agua, enferman ellos por vino. Al fin, éstos
-son por los que se dijo: “Hurtan que es bendición”[243], porque con la
-bendición hurtan, tras ser siempre gente ignorante. Y he notado que
-casi todos los ensalmos están llenos de solecismos. Y no sé qué virtud
-se tenga el solecismo por lo cual se pueda hacer nada. Al fin, vaya do
-fuere, ellos están acá algunos, que otros hay buenos hombres, que, como
-amigos de Dios, alcanzan dél la salud para los que curan: que la sombra
-de sus amigos suele dar vida.
-
-Pero para ver buena gente, mirad los saludadores[244], que también
-dicen que tienen virtud.
-
-Ellos se agraviaron, y dijeron que era verdad que la tienen. Y a esto
-respondió un diablo:
-
---¿Cómo es posible que por ningún camino se halle virtud en gente que
-anda siempre soplando?
-
---Alto--dijo un demonio--, que me he enojado. Vayan al cuartel de los
-porquerones[245], que viven de lo mismo.
-
-Fueron, aunque a su pesar. Y yo abajé otra grada por ver los que
-Judas me dijo que eran peores que él, y topé en una alcoba muy grande
-una gente desatinada, que los diablos confesaban que ni los entendían
-ni se podían averiguar con ellos. Eran astrólogos y alquimistas.
-Éstos andaban llenos de hornos y crisoles, de lodos, de minerales, de
-escorias, de cuernos, de estiércol, de sangre humana, de polvos y de
-alambiques. Aquí calcinaban, allí lavaban, allí apartaban y acullá
-purificaban. Cual estaba fijando el mercurio al martillo, y, habiendo
-resuelto la materia viscosa y ahuyentado la parte sutil, lo corruptivo
-del fuego, en llegándose a la copela, se le iba en humo. Otros
-disputaban si se había de dar fuego de mecha o si el fuego o no fuego
-de Raimundo[246] había de entenderse de la cal o si de luz efectiva
-del calor, y no de calor efectivo de fuego. Cuales, con el signo de
-Hermete, daban principio a la obra magna, y en otra parte miraban
-ya el negro blanco y le aguardaban colorado. Y juntando a esto _la
-proporción de naturaleza, con naturaleza se contenta la naturaleza, y
-con ella misma se ayuda_, y los demás oráculos ciegos suyos, esperaban
-la reducción de la primera materia, y, al cabo, reducían su sangre a
-la postrera podre, y, en lugar de hacer del estiércol cabellos, sangre
-humana, cuernos y escoria oro, hacían del oro estiércol, gastándolo
-neciamente. ¡Oh, qué de voces que oí sobre el padre muerto ha
-resucitado y tornarlo a matar! ¡Y qué bravas las daban sobre entender
-aquellas palabras tan referidas de todos los autores químicos!:
-
---¡Oh! Gracias sean dadas a Dios, que de la cosa más vil del mundo
-permite hacer una cosa tan rica[247].
-
-Sobre cuál era la cosa más vil se ardían. Uno decía que ya la había
-hallado, y, si la piedra filosofal[248] se había de hacer de la cosa
-más vil, era fuerza hacerse de corchetes. Y los cocieran y distilaran
-si no dijera otro que tenían mucha parte de aire para poder hacer
-la piedra, que no había de tener materiales tan vaporosos. Y así se
-resolvieron que la cosa más vil del mundo eran los sastres, pues cada
-punto se condenaban y que era gente más enjuta.
-
-Cerraran con ellos, si no dijera un diablo:
-
---¿Queréis saber cuál es la cosa más vil? Los alquimistas. Y así,
-porque se haga la piedra, es menester quemaros a todos.
-
-Diéronles fuego y ardían casi de buena gana sólo por ver la piedra
-filosofal.
-
-Al otro lado no era menos la trulla de astrólogos y supersticiosos. Un
-quiromántico[249] iba tomando las manos a todos los otros que se habían
-condenado, diciendo:
-
---¡Qué claro que se ve que se habían de condenar éstos por el monte de
-Saturno![250]
-
-Otro que estaba a gatas con un compás, midiendo alturas y notando
-estrellas, cercado de efemérides y tablas, se levantó y dijo en altas
-voces:
-
---Vive Dios[251] que, si me pariera mi madre medio minuto antes, que
-me salvo: porque Saturno, en aquel punto, mudaba el aspecto y Marte se
-pasaba a la casa de la vida, el escorpión perdía su malicia y yo, como
-di en procurador, fuí pobre mendigo[252].
-
-Otro tras él, andaba diciendo a los diablos, que le mortificaban, que
-mirasen bien si era verdad que él había muerto: que no podía ser, a
-causa que tenía Júpiter por ascendente y a Venus en la casa de la vida,
-sin aspecto ninguno malo, y que era fuerza que viviese noventa años.
-
---Miren--decía--que les notifico que miren bien si soy difunto, porque
-por mi cuenta es imposible que pueda ser esto.
-
-En esto, iba y venía, sin poderlo nadie sacar de aquí.
-
-Y para enmendar la locura déstos, salió otro geométrico, poniéndose
-en puntos con las ciencias, haciendo sus doce casas gobernadas por el
-impulso de la mano y rayas a imitación de los dedos, con supersticiosas
-palabras y oración. Y luego, después de sumados sus pares y nones,
-sacando juez y testigos, comenzaba a querer probar cuál era el
-astrólogo más cierto. Y si dijera _puntual_, acertara, pues es su
-ciencia de punto, como calza[253] sin ningún fundamento, aunque pese a
-Pedro de Abano[254], que era uno de los que allí estaban, acompañando a
-Cornelio Agripa, que, con una alma[255], ardía en cuatro cuerpos de sus
-obras malditas y descomulgadas, famoso hechicero.
-
-Tras éste vi, con su poligrafía y esteganografía, a Trithemio[256],
-que así llaman al autor de aquellas obras escandalosas, muy enojado con
-Cardano,[257] que estaba enfrente, porque dijo mal dél solo y supo ser
-mayor mentiroso en sus libros de _Subtilitate_, por hechizos de viejas
-que en ellos juntó.
-
-Julio César Scaligero[258] se estaba atormentando por otro lado en
-sus _Ejercitaciones_, mientras pensaba las desvergonzadas mentiras que
-escribió de Homero y los testimonios que le levantó por levantar a
-Virgilio aras, hecho idólatra de Marón.
-
-Estaba riéndose de sí mismo Artefio[259], con su mágica, haciendo
-las tablillas para entender el lenguaje de las aves, y Checol de
-Áscoli[260], muy triste y pelándose las barbas, porque, tras tanto
-experimento disparatado, no podía hallar nuevas necedades que escribir.
-
-Teofrasto Paracelso[261] estaba quejándose del tiempo que había gastado
-en la alquimia; pero contento en haber escrito medicina y mágica, que
-nadie la entendía, y haber llenado las imprentas de pullas a vuelta de
-muy agudas cosas.
-
-Y detrás de todos estaba Hubequer[262] el pordiosero, vestido de los
-andrajos de cuantos escribieron mentiras y desvergüenzas, hechizos
-y supersticiones, hecho su libro un Ginebra de moros, gentiles y
-cristianos.
-
-Allí estaba el secreto autor de la _Clavicula Salomonis_[263] y el que
-le imputó los sueños. ¡Oh, cómo se abrasaba burlado de vanas y necias
-oraciones el hereje que hizo el libro _Adversus omnia pericula mundi_!
-
-¡Qué bien ardía el Catan[264] y las obras de Races!
-
-Estaba Taysnerio[265] con su libro de fisonomías y manos, penando
-por los hombres, que había vuelto locos con sus disparates. Y reíase,
-sabiendo el bellaco que las fisonomías no se pueden sacar ciertas de
-particulares rostros de hombres que, o por miedo o por no poder, no
-muestran sus inclinaciones, y las reprimen, sino sólo de rostros y
-caras de príncipes y señores sin superior, en quien las inclinaciones
-no respetan nada para mostrarse.
-
-Estaba luego un triste autor[266], con sus rostros y manos, y los
-brutos concertando por las caras la similitud de las costumbres.
-
-A Escoto[267] el italiano vi allá, no por hechicero y mágico, sino por
-mentiroso y embustero.
-
-Había otra gran copia, y aguardaban sin duda mucha gente, porque había
-grandes campos vacíos. Y nadie estaba con justicia entre todos estos
-autores, presos por hechiceros, si no fueron unas mujeres hermosas,
-porque sus caras lo fueron solas en el mundo. ¡Oh, verdaderos hechizos!
-Que las damas sólo son veneno de la vida, que perturbando las potencias
-y ofendiendo los órganos a la vista, son causa de que la voluntad
-quiera por bueno lo que ofendidas las especies representan. Viendo
-esto, dije entre mí:
-
---Ya me parece que vamos llegándonos al cuartel de esta gente.[268]
-
-Dime priesa a llegar allá, y al fin asoméme a parte donde, sin
-favor particular del cielo, no se podía decir lo que había. A la
-puerta estaba la Justicia espantosa, y en la segunda entrada, el
-Vicio desvergonzado y soberbio, la Malicia ingrata e ignorante, la
-Incredulidad resoluta y ciega y la Inobediencia bestial y desbocada.
-Estaba la blasfemia insolente y tirana llena de sangre, ladrando por
-cien bocas y vertiendo veneno por todas, con los ojos armados de
-llamas ardientes. Grande horror me dió el umbral. Entré y vi a la
-puerta la gran suma de herejes antes de nacer Cristo[269]. Estaban los
-ofiteos[270], que se llaman así en griego de la serpiente que engañó a
-Eva, la cual veneraron, a causa de que supiésemos del bien y del mal.
-Los cainanos[271], que alabaron a Caín porque, como decían, siendo
-hijo del mal, prevaleció su mayor fuerza contra Abel. Los sethianos,
-de Seth. Estaba Dositheo[272] ardiendo como un horno, el cual creyó
-que se había de vivir sólo según la carne y no creía la resurrección,
-privándose a sí mismo (ignorante más que todas las bestias) de un bien
-tan grande. Pues, cuando fuera así que fuéramos solos animales como
-los otros, para morir consolados habíamos de fingirnos eternidad a
-nosotros mismos. Y así llama Lucano, en boca ajena, a los que no creen
-la inmortalidad del alma: _Felices errore suo_, dichosos con su error,
-si eso fuera así, que murieran las almas con los cuerpos.
-
---¡Malditos!--dije yo--: siguiérase que el animal del mundo a quien
-Dios dió menos discurso es el hombre, pues entiende al revés lo que
-más importa, esperando inmortalidad. Y seguirse hía que a la más
-noble criatura dió menos conocimiento y crió para mayor miseria la
-naturaleza, que Dios no. Pues quien sigue esa opinión no lo fíe.
-
-Estaba luego Saddoc, autor de los Sadduceos[273]. Los fariseos estaban
-aguardando al Mesías, no como Dios, sino como hombre[274].
-
-Estaban los heliognósticos[275] devictiacos, adoradores del sol; pero
-los más graciosos son los que veneran las ranas, que fueron plaga a
-Faraón, por ser azote de Dios.
-
-Estaban los musoritos[276] haciendo ratonera al arca a puro ratón de
-oro.
-
-Estaban los que adoraron la Mosca accaronita[277]: Ozías, el que quiso
-pedir a una mosca antes salud que a Dios, por lo cual Elías le castigó.
-
-Estaban los troglodytas[278], los de la fortuna del cielo[279], los de
-Baal[280], los de Asthar[281], los del ídolo Moloch[282], y Renfan[283]
-de la ara de Tofet[284], los puteoritas,[285] herejes veraniscos de
-pozos, los de la serpiente de metal.[286]
-
-Y entre todos sonaba la baraúnda y el llanto de las judías,
-que, debajo de tierra, en las cuevas, lloraban a Thamur[287] en
-su simulacro. Seguían los bahalitas,[288] luego la Pitonisa[289]
-arremangada, y detrás los de Asthar y Astharot,[290] y al fin, los que
-aguardaban a Herodes, y desto se llaman herodianos.[291]
-
-Y hube a todos éstos por locos y mentecatos.
-
-Mas llegué luego a los herejes que había después de Cristo:[292] allí
-vi a muchos, como Menandro[293] y Simón Mago,[294] su maestro.
-
-Estaba Saturnino[295] inventando disparates.
-
-Estaba el maldito Basílides[296] heresiarca.
-
-Estaba Nicolás[297] antioqueno, Carpócrates[298] y Cerintho[299] y el
-infame Ebión.[300]
-
-Vino luego Valentino[301], el que dió por principio de todo el mar y
-el silencio.
-
-Menandro[302], el mozo de Samaria, decía que él era el Salvador y que
-había caído del cielo, y por imitarlo, decía detrás del Montano[303]
-frigio que él era el Parácleto. Síguenle las desdichadas Priscilla y
-Maximilla heresiarcas. Llamáronse sus secuaces catafriges, y llegaron a
-tanta locura, que decían que en ellos, y no en los apóstoles, vino el
-Espíritu Santo.
-
-Estaba Nepos[304], obispo, en quien fué coroza la mitra, afirmando
-que los santos habían de reinar con Cristo en la tierra mil años en
-lascivias y regalos.
-
-Venía luego Sabino[305], prelado hereje arriano, el que en el concilio
-Niceno llamó idiotas a los que no seguían a Arrio.
-
-Después, en miserable lugar, estaban ardiendo por sentencia de
-Clemente, pontífice máximo que sucedió a Benedicto, los templarios,
-primero santos en Jerusalén y luego, de puro ricos, idólatras y
-deshonestos[306].
-
-¡Y qué fué ver a Guillermo, el hipócrita de Anvers, hecho padre de
-putas, prefiriendo las rameras a las honestas y la fornicación a
-la castidad! A los pies de éste yacía Bárbara, mujer del emperador
-Sigismundo[307], llamando necias a las vírgenes, habiendo hartas.
-Ella, bárbara como su nombre, servía de emperatriz a los diablos, y,
-no estando harta de delitos ni aun cansada, que en esto quiso llevar
-ventaja a Mesalina, decía que moría el alma y el cuerpo y otras cosas
-bien dignas de su nombre.
-
-Fuí pasando por éstos y llegué a una parte donde estaba uno solo
-arrinconado y muy sucio, con un zancajo[308] menos y un chirlo por la
-cara, lleno de cencerros, y ardiendo y blasfemando.
-
---¿Quién eres tú--le pregunté--, que entre tantos malos eres el peor?
-
---Yo--dijo él--soy Mahoma.
-
-Y decíaselo el tallecillo, la cuchillada y los dijes de arriero.
-
---Tú eres--dije yo--el más mal hombre que ha habido en el mundo y el
-que más almas ha traído acá.
-
---Todo lo estoy pasando--dijo--, mientras los malaventurados de
-africanos adoran el zancarrón o zancajo que aquí me falta.
-
---Picarón--dije--, ¿por qué vedaste el vino a los tuyos?
-
-Y me respondió:
-
---Porque si tras las borracheras que les dejé en mi Alcorán les
-permitiera las del vino, todos fueran borrachos.
-
---Y el tocino, ¿por qué se lo vedaste, perro esclavo, descendiente de
-Agar?
-
---Eso hice por no hacer agravio al vino, que lo fuera comer torreznos
-y beber agua, aunque yo vino y tocino gastaba. Y quise tan mal a los
-que creyeron en mí, que acá los quité la gloria y allá los perniles y
-las botas. Y, últimamente, mandé que no defendiesen mi ley por razón,
-porque ninguna hay ni para obedecella ni sustentalla; remitísela a
-las armas y metílos en ruido para toda la vida. Y el seguirme tanta
-gente no es en virtud de milagros, sino sólo en virtud de darles la
-ley a medida de sus apetitos, dándoles mujeres para mudar, y, por
-extraordinario, deshonestidades tan feas como las quisiesen, y con esto
-me seguían todos. Pero no se remató en mí todo el daño: tiende por ahí
-los ojos y verás qué honrada gente topas.
-
-Volvíme a un lado y vi todos los herejes de ahora, y topé con
-Maniqueo[309]. ¡Oh, qué vi de calvinistas arañando a Calvino! Y entre
-éstos estaba el principal, Josefo Scalígero[310], por tener su punta de
-ateísta y ser tan blasfemo, deslenguado y vano y sin juicio.
-
-Al cabo estaba el maldito Lutero, con su capilla y sus mujeres,
-hinchado como un sapo y blasfemando, y Melanchthon[311] comiéndose las
-manos tras sus herejías.
-
-Estaba el renegado Beza,[312] maestro de Ginebra, leyendo, sentado en
-cátedra de pestilencia, y allí lloré viendo el Enrico Estéfano.[313]
-Preguntéle no sé qué de la lengua griega, y estaba tal la suya, que no
-pudo responderme sino con bramidos.[314]
-
-Espantóme, Enrico, de que supieses nada. ¿De qué te aprovecharon tus
-letras y agudezas? Más le dijera si no me enterneciera la desventurada
-figura en que estaba el miserable penando.[315]
-
-Estaba ahorcado de un pie Helio Eobano hesso,[316] célebre poeta,
-competidor de Melanchthon. ¡Oh, cómo lloré mirando su gesto torpe con
-heridas y golpes y afeados con llamas sus ojos![317]
-
-Dime prisa a salir deste cercado, y pasé a una galería, donde estaba
-Lucifer cercado de diablas que también hay hembras como machos. No
-entré dentro, porque no me atreví a sufrir su aspecto disforme; sólo
-diré que tal galería tan bien ordenada no se ha visto en el mundo,
-porque toda estaba colgada de emperadores y reyes vivos como acá
-muertos. Allá vi toda la casa otomana,[318] los de Roma por su orden.
-
-Vi graciosísimas figuras: hilando a Sardanápalo, glotoneando a
-Eliogábalo, a Sapor emparentando con el sol y las estrellas. Viriato
-andaba a palos tras los romanos, Atila revolvía el mundo, Belisario
-ciego acusaba a los atenienses.[319]
-
-Llegó a mí el portero y me dijo:
-
-Lucifer manda que, porque tengáis qué contar en el otro mundo, que
-veáis[320] su camarín.
-
-Entré allá. Era un aposento curioso y lleno de buenas joyas. Tenía cosa
-de seis o siete mil cornudos y otros tantos alguaciles manidos.
-
---¿Aquí estáis?--dije yo--. ¿Cómo, diablos,[321] os había de hallar en
-el infierno, si estábades aquí?
-
-Había pipotes de médicos y muchísimos coronistas, lindas piezas,
-aduladores de molde[322] y con licencia. Y en las cuatro esquinas
-estaban ardiendo por hachas cuatro malos pesquisidores.[323] Y todas
-las poyatas, que son los estantes, llenas de vírgenes rociadas,
-doncellas[324] penadas como tazas,[325] y dijo el demonio:
-
---Doncellas son, que se vinieron al infierno con las doncelleces
-fiambres, y por cosa rara se guardan.
-
-Seguíanse luego demandadores[326], haciendo labor con diferentes sayos,
-y de las ánimas había muchos, porque piden para sí mismos y consumen
-ellos con vino cuanto les dan[327].
-
-Había madres postizas[328] y trastenderas de sus sobrinas y
-suegras[329] de sus nueras, por mascarones alrededor.
-
-Estaba en una peaña[330] Sebastián Gertel[331], general en lo de
-Alemaña contra el Emperador, tras haber sido alabardero suyo.
-
-No acabara yo de contar lo que vi en el camino si lo hubiera de
-decir todo. Salíme fuera y quedé como espantado, repitiendo conmigo
-estas cosas. Sólo pido a quien las leyere, las lea de suerte que el
-crédito que les diere le sea provechoso para no experimentar ni ver
-estos lugares, certificando al lector que no pretendo en ello ningún
-escándalo ni reprensión sino de los vicios[332], pues decir de los que
-están en el infierno no puede tocar a los buenos. Acabé este discurso
-en el Fresno[333], a postrero de abril de 1608, en 28 de mi edad[334].
-
-
- NOTAS:
-
-[147] En _P_: _y que el diablo nunca dijo verdad._ Llamamos el malo al
-diablo.
-
-[148] _Se nos esconden._ En _P_: _nos esconde Dios, vi, guiado del
-ángel de mi guarda, lo que se sigue, por particular providencia de
-Dios._ La corrección evita todo lo que mira a lo religioso.
-
-[149] _Dos sendas._ El mito que traen Jenofonte (_De dictis et factis
-Socratis_, l. 2) y Ateneo (_Dipn._, l. 12, c. 1), y cuenta así JUAN DE
-PINEDA (_Agric. crist._, 7, 7): “Siendo Hércules mancebo, llegó por
-un camino adonde se repartía en dos, y el de la mano derecha era muy
-áspero y estrecho y se llamaba de la virtud, y el de la mano izquierda
-muy ancho y llano y andadero era el de los vicios y pecados. Como él
-allí llegó, reparó un poco, pensando lo que le cumpliría más, y vió
-venir para sí dos mujeres, la una de las cuales, adelantándose de la
-otra, llegó a él muy compuesta y afeitada y con melindres de ramera,
-y le convidó al camino de los deleites, que le prometía con poco
-trabajo; mas llegando poco después la otra, vestida de blanco y con
-muy honesto y grave semblante, le avisó que se guardase de aquella
-engañadora, que le prometía vivienda enemiga de bondad, por la cual se
-perdería. Insistió mucho que la siguiese a ella por el camino más arduo
-y angosto, en el cual puso Dios el trabajoso sudor antes de la virtud,
-porque, considerándolo atentamente, vería que lo que se da barato es
-cosa vil, mas lo precioso siempre vale caro, y que ni Dios ni buenos
-amigos se pueden ganar sin diligencias trabajosas. Con los consejos
-de la blanca virtud determinó Hércules de se meter por el camino de
-la virtud, significado por el brazo diestro de la letra de Pitágoras
-(_Y_), que al principio sube agro y angosto y en el fin pára en anchura
-llana y holgada con perpetuidad”.
-
-[150] _De la gente_..., _de_ causal, a causa de.
-
-[151] En _P_: _me dijo: S. Pablo le dejó para dar el primer paso a esta
-senda. Y miré. Caballerías_, ejercicios a caballo, y, metafóricamente,
-fantasías. _Jineta_, p. 30: “De muchas maneras se corre con lanza y
-mil reglas hay escritas desta caballería”. VALDERRAMA, _Ejerc. Fer.
-5 dom. pas._: “Ni pasear las plazas haciendo caballerías, que ya no
-está gallardo ni para eso”. GALINDO, 655: “_Cayó de su asno_, del
-desengañado del error, que defendía por ignorancia crasa”. El error del
-ignorante es asno que lleva caballeros a muchos.
-
-[152] _Pesia_, pese a. _Pedr. Urdem._, 3: “¿Son por ventura mostrencas
-| mis gallinas, pesiatal?” TIRSO, _No hay peor sordo_, 1: “Yo entonces
-le dije: ¡Pesia | a tal! no es el perro mío”.
-
-[153] _Gente honrada_, de probidad, irónicamente, gente perdida, como
-aquí.
-
-[154] _Tósigo_, ponzoña, o hierba de ballesteros, que es lo que
-propiamente τόξιχος suena en griego, de τόξον arco, por emponzoñar con
-ella las flechas.
-
-[155] _Lechigada_, camada, conjunto de crías propiamente, de _lecho_.
-Contra los taberneros, que bautizan el vino.
-
-[156] “Había muchas mujeres tras éstos besándoles las ropas, que en
-besar algunas son peores que Judas, porque aquél besó (aunque con ánimo
-traidor) la cara del Justo, Hijo de Dios y Dios verdadero, y ellas
-besan los vestidos de otros tan malos como Judas. Atribúyolo, más que a
-devoción (a algunas) a golosina en el besar. Otras iban cogiéndoles de
-las capas para reliquias, y algunas cortan tanto, que da sospecha que
-lo hacen más por verlos en cueros o desnudos, que por fe que tengan con
-sus obras. Otras se encomiendan a ellos en sus oraciones, que es como
-encomendarse al diablo por tercera persona. Vi alguna pedirles hijos,
-y sospecho que marido que consiente en que pida hijos a otro la mujer,
-se dispone a agradecérselo si se les diere. Esto digo por ver que,
-pudiendo las mujeres encomendar sus deseos y necesidades a san Pedro, a
-san Pablo, a san Juan, a san Agustín, a santo Domingo, a san Francisco
-y otros santos que sabemos que pueden con Dios, se den a éstos que
-hacen oficio la humildad y pretenden irse al cielo de estrado en
-estrado y de mesa en mesa. Al fin conocí que iban éstos arrebozados”,
-etc. (Edición de Pamplona, 1631).
-
-[157] _Adrollas_, trapazas y engaños, sobre todo comprando o vendiendo
-al fiado. OÑA, _Postrim._, 1, 1, 8: “Tantas adrollas y trapazas
-inventadas en daño del bien común”. En Aragón, trola y drola; en
-Galicia, drola; en Germanía, droll, embuste. _Embustidor_, embustero,
-de _embustir_, cuyo posverbal es _embuste_.
-
-[158] “repúblicas. No faltaron en el camino muchos eclesiásticos,
-muchos teólogos”. (Edic. de Pamplona, 1631).
-
-[159] _Corrilleros_, los soldados fanfarrones, rompepoyos, que se
-pasan el día sentados, contando al corrillo de gente que les rodea mil
-hazañas embusteras.
-
-[160] “Y nada desto les creíamos, teniéndoles por mentirosos, sólo
-cuando por encarecer”, etc. (Edición de Pamplona, 1631).
-
-[161] “porque hacíanse recuas de mosquitos que les rodeaban las bocas
-golosas del aliento parlero, del mucho mosto que habían colado”. (Ídem).
-
-[162] _Hojas de lata_, donde aún hoy llevan la licencia los soldados
-licenciados del servicio, y entonces llevaban los testimonios y fees de
-sus hechos de armas y merecimientos.
-
-[163] _Coronan._ En _P_: _coronan al que legítimamente peleare._ De San
-Pablo: “Non coronatur nisi legitime certaverit”. (2 _Timot._, 2, 5).
-
-[164] “Militia est vita hominis super terram”. (_Job_, 7, 1).
-
-[165] “Atentamente y corridos de lo que les decían, como unos leones se
-entraron en una taberna. Y tan”. (Edición de Pamplona, 1631). El texto
-corregido perdió este brío y quedó sosísimo.
-
-[166] “del cielo”. Ídem.
-
-[167] “del cielo”. Ídem.
-
-[168] “por el otro camino”. (Edición de Bruselas de 1660).
-
-[169] _De mal pelo._ Hay cien frases en castellano que aluden al
-_bueno_ o _mal pelo_ y _pelaje_, tomadas del de los animales, que,
-estando _lucios_ y gordos, _les luce_ el pelo, y mal cebados, lo
-presentan malo.
-
-[170] _Acá estamos todos_, frase hecha, sobre todo de negros,
-igualándose con los demás blancos; en el texto viene muy a cuento entre
-diablos negros.
-
-[171] _Recuero_, trajinero con recuas.
-
-[172] _Humazos_, que se daba por las narices (_humo a narices_), con
-lana encendida, a las mujeres que padecían de flato o mal uterino, o
-los muchachos, al dormido, en las narices, con papel encendido, etc.
-VILLALVA, _Empr._, 2, 34: “Como se queda la colmena cuando le dan
-humazo, desamparándola y huyendo las abejas”. FONS., _Vid. Cristo_,
-3, 2, 14: “Ya le den humazos a las narices..., para el demonio eran
-pebetes, para Dios eran humazos”.
-
-[173] _Chasquear los azotes_, menearlos con chasquido. F. AGUADO,
-_Crist._, 44: “La conciencia tiene el azote en la mano, y antes que el
-hombre se desmande, le chasquea y después revuelve sobre él”.
-
-[174] “de cuellos bajos; por lo que parecíamos confesores en saber
-pecados, y supimos muchas cosas nosotros que no las supieron ellos”.
-(Edic. de Pamplona, 1631).
-
-[175] “a don, como a la pila santa catecúmena, que por tirar”. Ídem.
-
-[176] _Perogotero_, Pero Botero, Satanás, que así le llaman, por andar
-entre pez, como los boteros.
-
-[177] _Sahumado_ decíase de lo muy bien dispuesto y a gusto,
-propiamente perfumado con sahumerios. En particular, “encareciendo que
-cobrará y hará volver y pagar algo”. (CORR., 566). _Quij._, I, 4: “De
-pagaros... un real sobre otro y aun sahumados”. _G. Alf._, I, 3, 3:
-“Nos ponían la moneda sobre la tabla, sahumada y lavada con agua de
-ángeles”.
-
-[178] “Los demás cocheros, en comparación de mis mosquitos eran ranas.
-No se probará”, etc. (Edición de Barcelona de 1635). _Aguanoso_ lo
-suele decir Quevedo por aguado, el que sólo bebe agua y no vino.
-
-[179] _Vía_, paso, abran paso o camino, mientras le azotaba, como el
-verdugo al que pasea por las acostumbradas. El abuso de los coches en
-aquel tiempo y lo que con ellos se cometía, hizo se diesen pragmáticas,
-y hay alusiones a ello en todos los escritores.
-
-[180] _Frialdad_, sosera en los chistes, poca gracia, y _frío_ se
-dice del soso en el gracejar. J. PIN., _Agr._, 1, 8: “Ateneo dice
-una frialdad”. F. SILVA, _Celest._, 29: “Decidor y desenvuelto como
-Grajales, que no otro tan lindo como Felides, si fuera frío”.
-
-[181] _Calofriado_, por el frío que da escalofríos o calofríos. CÉSPED.
-MENESES, _Historias_, c. 44: “Dejando aquel pecho de mármol con unos
-calofríos que si no procedieran de amor”.
-
-[182] _De entre cuero y carne_, que hieren mucho más, como los que con
-bromas pesadas y murmuraciones dan que sentir. CÁCERES, _ps._ 63: “Son
-hombres, que traen las lenguas bien amoladas y afiladas. Cortan entre
-cuero y carne”.
-
-[183] “respondieron que como se condenan otros por no tener gracia,
-ellos se condenan por tenerla o quererla tener”. (Edic. de Pamplona,
-1631).
-
-[184] CORR., 21: “_A mesa puesta y cama hecha._ (Entiéndese venir,
-sentarse y ser admitido)”. Ídem, 567: “_Sentarse a mesa puesta._ (El
-que no pone cuidado y nada le cuesta)”. Ídem, 54: “_Asentaisos a mesa
-puesta con vuestras manos lavadas y poca vergüenza_”.
-
-[185] _Matar hachas_, apagarlas.
-
-[186] _Tuerto_, torcido, lo contra derecho. GALINDO, _D_, 414: “_A
-veces con el tuerto llega el hombre a su derecho_, o _con un poco de
-tuerto_”.
-
-[187] _Sufrir_, condescender, vendiéndola a otros por dinero. _Sufrir_
-es tolerar, y sólo por galicismo lo emplean hoy como _padecer_; véase
-_Lazarillo_, mi edición.
-
-[188] _Hacer plato_ es servir; metafóricamente, ofrecer con
-ostentación, ostentar. FONSECA, _Amor de Dios_, 37: “Sentóle consigo
-a la mesa y mandó a sus criados trujesen una espalda de carnero y
-haciéndole el plato”. CÁCERES, _ps._ 40: “Hace honra de la maraña
-que me tiene urdida. Hace plato de la traición que usa conmigo”.
-Ídem, _ps._ 48: “Aquellos que hacen ostentación y plato de sus muchas
-riquezas”.
-
-[189] Acerca de esta clase de comediantes dice en su _Viaje
-entretenido_ Agustín de Rojas: “Pues sabed que hay ocho maneras
-de compañías y representantes, y todas diferentes: bululú, ñaque,
-gangarilla, cambaleo, garnacha, bojiganga, farándula y compañía. El
-_bululú_ es un representante solo, que camina a pie y pasa su camino
-y entra en el pueblo, habla al cura y dícele que sabe una comedia y
-alguna loa, que junte al barbero y sacristán y se la dirá, porque le
-den alguna cosa para pasar adelante. Júntanse éstos y él súbese sobre
-una arca y va diciendo: ‘Ahora sale la dama y dice esto y esto’. Y va
-representando y el cura pidiendo limosna en un sombrero. Y junta cuatro
-o cinco cuartos, algún pedazo de pan y escudilla de caldo que le da el
-cura, y con esto sigue su estrella y prosigue su camino hasta que halla
-remedio”.
-
-[190] _En cueros_, en que tratan los zapateros.
-
-[191] _Por los_ pies _ajenos_, que calzan.
-
-[192] _Silo_, granero debajo de tierra. HERRERA, _Agr._, 1, 6: “El
-grano... de silo soterraño”.
-
-[193] _Pecado de carne_, por engañar metiendo en los pasteles carne
-mala y prohibida y huesos machacados.
-
-[194] _Jinetes_, por la carne de caballo, metida en los pasteles, y
-_estómagos_ a caballo sobre rocín, que también metían en ellos.
-
-[195] _Padeced_, no dice _sufrid_, que es padecer con paciencia.
-
-[196] _Este oficio_, de soplones, de ir con el soplo, como lo explica
-en lo que sigue.
-
-[197] _Vah-ar-ada_, tufarada de _vah-o_. _Buscón_, 23: “Bébase, me
-dijo, esta media azumbre de vino puro, que, si no da vaharada, no
-parecerá valiente. Ellos y los malditos alguaciles. Por soplar,
-daban crueles voces. Uno de ellos decía: ‘Yo al justo vendí: ¡Que me
-persiguen!’ Dije yo entre mí: ‘¡Al Justo vendiste! Éste es Judas’. Y
-lleguéme con codicia de ver si era barbinegro o bermejo, cuando le
-conozco, y era un mercader”, etc. (Edición de Pamplona, 1631).
-
-[198] Pensaron los ladronazos que no había más y quisieron con la vara
-de medir hacer lo que Moisés con la vara de Dios y sacar agua de las
-piedras.
-
-[199] _Por sus pulgares_, con trabajo, y díjose propiamente del
-menearlos al hilar. CORR., 633: “_Hilado con estos pulgares, por mis
-pulgares._ (Encarece el cuidado de hilarlo)”.
-
-[200] _Pulgar-ada_ es medida del ancho del dedo pulgar, el cual se
-llamó así del servir para matar las pulgas: _Éste mata los cocos_,
-como dice la formulilla para enseñar al niño los nombres y usos de los
-dedos. _Siglo pitagór._, 7: “¿Piensas que es esta tela terciopelo | que
-crece a pulgaradas?”--Dice que _a puras pulgaradas_, a puro medir se
-van los mercaderes al infierno.
-
-[201] _La oscuridad de sus tiendas_, buscada a propósito para engañar,
-y así muchos colgaban telas delante de ellas. _Ordenanz. Valladol._,
-24: “Otrosi ordenamos y mandamos que ningun mercader de sedas y paños,
-lienzos y fustanes o sargas tenga en las luces de sus tiendas o votivas
-colgada ninguna cosa con las que pueda oscurecer ni menos delante de
-las puertas de las dichas tiendas, si no fuere de manera que libremente
-pueda entrar la claridad por todo el grandor de ellas”.
-
-[202] _Raso_, tela, y el cielo limpio de nubes. MÁRQUEZ, _Tr. Jer._, 2,
-3: “El viento deja el cielo raso”.
-
-[203] _Talle de_ CERV., _Cuev. de Salam._: “Así tiene el talle de
-hablar por el colodrillo como por la boca”. _Laber. amor_, 1: “_Talle
-tienen_ los mozos de avisados”.
-
-[204] Se acuerda Quevedo del comienzo del c. IV, parte 3.ª, _De Rege_,
-de Mariana.
-
-[205] _Aban-illos_, pliegues, y dijéronse por su parecido al aban-illo
-o aban-ico, de _aban-o_, que se derivó del vannus o aventador latino.
-LOPE, _Entrem. Marq. Alf._, t. II, p. 276: “El abano es de su gusto”.
-LOPE, _Vaq. Moraña_, t. VII, p. 568: “¡Qué abanillo! Una sartén”.
-_Abanillos_ son lo que, a la francesa, llaman hoy feamente _plisé_,
-y que de ordinario se decía _aban-ino_, otro diminutivo de _aban-o_,
-LOPE, _Dorotea_, 2, 5: “Tengo que almidonar tres o cuatro abaninos
-de cadeneta”. _Cuchillada_, abertura a lo largo para adorno en los
-vestidos, que se viese el aforro de otro color. _Calzas_ eran los
-calzones; _atacadas_, cuando se ajustaban mucho y se atacaban con
-muchas agujetas por la cintura para que estuviesen firmes y sin arrugas.
-
-[206] _Sin tono y sin son_, sin ton ni son, a destiempo, sin discreción
-ni substancia en lo que dicen. CORR., 564: “_Salir sin ton ni son._
-(Cuando uno habla sin tiempo ni sazón)”. Díjose acaso del cantor que se
-salía del tono y sonido que le acompañaba, saliéndose de tono, y más
-ciertamente del bailar fuera de sazón, sin música.
-
-[207] CORR., 553: “_Ni es carne ni pescado._ (Como el que ni ata ni
-desata y no es para nada)”.
-
-[208] _Que tanto_, cuanto. VALDÉS, _Corint._: “Por estas contraseñas
-se conoce qué tanto tiene el hombre de esta caridad”. _Entremeses_, s.
-XVII, p. 55: “Sabéis que tanto lo quieren, que ha enseñado a mi amo el
-amo, amas, amavi”.
-
-[209] CORR., 288: “_Dichoso el hijo, que tiene a su padre en el
-infierno._ (El italiano)”. Ídem, 300: “_Guay del hijo, que el padre va
-a Paraíso_”.
-
-[210] Son los del _penséque_. CORR., 388: “_Penseque, asneque, burreque
-con sus parientes._ (Añádenlo al que se excusa diciendo ‘pensé
-que’)”. Del pensar por considerar y por dar pienso al asno, esto es,
-a sí propio. CORR., 388: “_Penseque, asneque y burreque_, todos son
-hermanos. (Trata de asno y burro al que pierde la cosa y se excusa con
-‘pensé que’)”. _A penseque y a creíque los ahorcaron en Madrid._ L.
-GRAC., _Crit._, 2, 13: “Y señalaron pienso a los penseque”. Es el _Non
-putaram_, de Cicerón.
-
-[211] _Corona de hueso_, cuernos.
-
-[212] _Si pensara_, aunque pensara. En el _Quijote_ passim (_Leng.
-Cervantes_, 1, 265, 8).
-
-[213] _Lleno de bote en bote_, lleno, frase conocida y con el
-retruécano de los botes o vasijas de la botica. L. GRAC., _Crit._, 1,
-7: “No faltó quien dijo que estaba de bote en bote vacía”. Q. BENAV.,
-1, 270: “La triste casa del mundo | de bote en bote está llena | de los
-locos que”.
-
-[214] _Ayudas_, lavativas.
-
-[215] _De los palos_, que sirven para medicinas, sobre todo alude al
-que servía para las bubas, “el palo santo” o guayaco, que dice Lucas
-Hidalgo en su magnifica apología de estas bravas señoras (_Diálog. de
-apacible entretenimiento_, 3, 2). De este palo, árbol americano, trata
-Monardes (_Drog. Ind., f._ II), y fué introducido en España en 1508 y
-en Italia en 1517. Conocidas son las coplas de Cristóbal de Castillejo
-“en alabanza del palo de las Indias, estando en la cura dél”. De todas
-esas cosas que recuenta Quevedo, y de otras, se hacían medicinas y los
-boticarios oro y dinero.
-
-[216] _Moleta_, muela pequeña para moler colores, medicinas, etc.
-PALOMINO, _Mus. Pict._, 5, 3, 5.
-
-[217] _Aceite de matiolo._ De los raros aceites y ungüentos véase
-LAGUNA, _Dioscórides_, 1, c. 28 y siguientes, y es de notar entre las
-porquerías de la añeja medicina lo siguiente: “Tratando de los aceites,
-Dioscórides hace juntamente mención de tres especies de suciedades que
-solían en su tiempo cogerse. Era la una y la primera de todas aquélla
-que de los que se bañaban después de untados, nadaba sobre el agua
-del baño. Por la segunda entiende el sudor, que se raía de los que se
-ejercitaban en las palestras, el cual era envuelto con polvo y tierra,
-tenía necesariamente más cuerpo. La tercera suciedad era la que se
-cogía de las paredes y de las estatuas de la palestra”. _Matiolo_ es
-una crucífera, _mathiola_, o alhelí blanco.
-
-[218] _Lamedor_, composición pectoral, de consistencia media entre
-electuario y jarabe, y se daba a los enfermos para que, poco a poco,
-la dejasen deslizar por la garganta al pecho; por tomarse lamiendo.
-FRAGOSO, _Cirug. Simpl._, voz _violeta_: “Sin el lamedor ordinario,
-se hace de las violetas un jarabe purgativo con la novena infusión
-de ellas y azúcar fino”. _Mosquete_ y _esmeril_ son armas de fuego
-antiguas.
-
-[219] _Zurdos._ Supersticiones viejas. La del zurdo se funda en no ser
-derecho, sino siniestro, y las cosas siniestras o los siniestros son
-desgracias. La del cuervo, en ser negro, y malo y negro es todo uno
-en castellano y en la etimología latina. La de la lechuza, en ser ave
-nocturna.
-
-[220] _Scévola_, así llamado _de scaevus_, zurdo. El cuento lo traen
-Plutarco (_Poplicola_, 17), Valerio Máximo (3, 3, 1), Floro (I, 10),
-Silio (8, 385) y Livio (2, 12). Queriendo matar a Porsena, rey de
-Etruria, por error, no conociéndolo, mató a uno de los cortesanos
-del Rey. Para castigar su mano, que así erró el golpe, la puso en el
-fuego, teniéndola en él hasta consumirse. De aquí tomó el nombre de
-_Scaevola_, esto es, zurdo, _scaevus_, σχαιός, porque desde entonces no
-le quedó más que la zurda.
-
-[221] EN CORREAS, 191: “_Lanzada de moro izquierdo, que atraviese el
-corazón_”. (De un romance).
-
-[222] _Tomarse puntos_ es coserse los puntos sueltos de la media, y
-de ahí coserse algún chirlo o herida. Tan de nuevo se hacen con los
-afeites, que éstos se llamaron _mudas_, por mudarse con ellas el color
-del rostro y manos.
-
-[223] El _cohol_ o _alcohol_ con que se alcoholaban, como todavía
-las moras y los moritos, para que se les agranden los ojos, que los
-llevan llenos de churretes negros. De ello traté en mi edición de _La
-Celestina_.
-
-[224] _Con cabellos_ ajenos, como hoy con las trenzas de muertos o de
-chinos, que gastan las mujeres.
-
- “Carmina Paulus emit,
- Recitat sua carmina Paulus:
- Nam quod emas, potes dicere iure tuum”.
-
-Que escribió un célebre humanista imitando a Marcial, el cual dice (l.
-I, ep. 30):
-
- “Fama refert nostros te, Fidentine, libellos
- Non aliter populo, quam recitare tuos.
- Si mea vis dici, gratis tibi carmina mittam.
- Si dici tua vis, haec eme, ne mea sint”.
-
- “Se ruge, Fidentino, que mis obrillas
- las lees a la gente, cual si fueran tuyas.
- Si quieres que pasen por mías, te las enviaré de balde.
- Si quieres que pasen por tuyas, cómpralas, para que dejen
- [de ser mías”.
-
-
-[225] MATEO, 26, 24: “Bonum erat ei, si natus non fuisset homo ille”.
-
-[226] _Sin cara_, descarados, desvergonzados.
-
-[227] _Barbirojo_. TIRSO, _Mari Hernánd._, 1, 10: “Que acá son | los
-jodíos barbirojos”. Ídem, _Vergonz. en Palac._, 1, 4: “Tenéis el
-cabello rubio, | no hay que fiar dese pelo”. Es tradición haber sido
-Judas de poca barba y roja, y debe fundarse esto en que los de tal
-barba son tenidos por traidores y malos. CORR., 402: “_Poca barba y
-bermeja color, debajo de Dios no le hay peor_”. Ídem, 304: “_Barba
-roja y mal color, debajo del cielo no le hay peor_”. Ídem, 388: “_Pelo
-bermejo, mala carne y peor pellejo_”. Ídem, 54: “_Asno cojo y hombre
-rojo y el demuño todo es uno_”. Ídem, 123: “_En ruin ganado poco hay
-que escoger y en barba roja menos que creer_”. Ya antes (edic. de
-Pamplona, 1631, nota 191) dice el texto, hablando de Judas: “Lleguéme
-con codicia de ver si era barbinegro o bermejo”. En _Tac._, 13,
-el dómine Cabra es de _pelo bermejo_. En _Perinola_: “Eso dijo la
-pelijudas, una bermejuela abuchornada de rizos”. _Peliju(d)as_ llaman
-en Andalucía a las de pelo rojo.
-
-[228] _Ello._ CORR., 536: “_Ello._ (Esta palabra _ello_ comienza muchas
-veces ociosa y se entremete baldíamente en muchas ocasiones: otras es
-pronombre)”. _Píc. Just._, 1, 2: “Ello, yo no sé por qué mi padre no me
-llamó la torda”. Ídem, 2, 1, 2, 3: “Ello, nunca faltan bellacos”.
-
-[229] En _P_: _muy cierto lo que manda la Iglesia Romana; pero en el
-infierno, capón._
-
-[230] _Que el estar_, repetido el _que_, _sospecho que... que el
-estar_. Era común, por la claridad, cuando se corta la frase por un
-inciso cualquiera.
-
-[231] _Titio_, por haber pretendido deshonrar a Latona. Véase Virgilio
-(_Eneida_, 6), Ovidio (_Metam._, 4), Horacio (_Od._, 3, 4), Tíbulo (1,
-3), Píndaro (_Pit._, 4), etc.
-
-[232] _Sisón_, especie de francolín ceniciento. _Diálog. montería_,
-13: “Los sisones gallardos y pintados, que vuelan con tanta gala, que
-parece que silban con las alas, hiriendo el viento, de donde se les
-debió de poner el nombre que tienen”. Además es el que sisa, como los
-despenseros saben hacerlo.
-
-[233] “Tenía un bote junto a sí. No me sufrió el corazón a no decirle
-algo. Y así, llegándome cerca, le dije: ‘¿Cómo, traidor infame sobre
-todos los hombres, vendiste a tu Maestro, a tu Señor y a tu Dios
-por tan poco dinero?’ A lo cual respondió: ‘Pues vosotros, ¿por qué
-os quejáis deso? Que sobrado de bien os estuvo, pues fué el medio y
-arcaduz para vuestra salud. Yo soy el que me he de quejar y fuí a quien
-le estuvo mal, y ha habido herejes que me han tenido con veneración,
-porque di principio en la entrega a la medicina de vuestro mal. Y no
-penséis que soy yo solo el Judas; que, después que Cristo murió, hay
-otros peores que yo y más ingratos, pues no sólo le venden, pero le
-venden y compran, azotan y crucifican, y, lo que es más que todo,
-ingratos a vida y pasión y muerte y resurrección, le maltratan y
-persiguen en nombre de sus hijos. Y si yo lo hice antes que muriese,
-con nombre de apóstol y dispensero, este bote lo dice, que es el de la
-Madalena, que codicioso quería que se vendiese y se diese a pobres, y
-ahora es una de las mayores penas que tengo ésta, ver lo que quería
-para remediar pobres, vendido. Porque todo lo aplicaba a vender, y
-después, por salir con mi tema y vender el ungüento, vendí al Señor que
-le tenía, y así remedié más pobres que quisiera’. ‘Ladrón, dije yo,
-que no me pude reportar, pues, si viendo a la Madalena a los pies de
-Cristo te tocó la codicia de riqueza, cogieras las perlas de las muchas
-lágrimas que lloraba, hartáraste de oro con las hebras de cabellos que
-arrancaba de su cabeza y no cudiciaras su ungüento con alma boticaria.
-Pero una cosa querría saber de ti: por qué te pintan con botas’,” etc.
-(Edición de Pamplona, 1631).
-
-[234] Sólo hallo en CORREAS, 192: “_Las botas de Tobías._ (Es apodo
-ordinario a botas viejas de camino)”.
-
-[235] _De Calabria_, alude acaso a Calabrés, el del _Alguacil
-alguacilado_.
-
-[236] _Por comprar_, sisando en las compras.
-
-[237] _Los judíos_ fueron siempre tenidos por avariciosos, sobre todo
-de dinero, así siempre se dieron a mercadear. CORR., 275: _Judío para
-la mercadería y fraile para la hipocresía; o judío por la mercadería y
-fraile por la hipocresía._ Ídem, 33: _Al judío dalde un palmo y tomará
-cuatro._ Ídem, 275: _Judío ni puerco, no le metas en tu güerto._
-
-[238] “lo que conviene? No por cierto”, etc. (Edic. de Barcelona, 1635).
-
-[239] _Ensalmadores_, los que curan con ensalmos; _saludadores_, los
-mismos, porque dan salud. Corren todavía por ahí las _nóminas_ o
-_lóminas_, que llaman, y son oraciones antiguas, corrompidas, medio en
-latín y medio en romance, que venden todos estos embustidores contra el
-aojo y otras enfermedades de niños y de ganados.
-
-[240] _Santiguaduras_ o _santiguaderas_, acción de santiguar los
-ensalmadores. QUEV., _Tac._, 16: “El cual se había hecho ensalmador
-con unas santiguaderas y oraciones que había aprendido de una vieja”.
-_Santiguar_ es hacer la cruz sobre enfermo o endemoniado. CASTILLO,
-_S. Domingo_, 1, 1, 45: “No me echéis esa maldición, padre mío, decía
-el hereje, sino santiguadme, como soléis, con la señal de la cruz”.
-_Lozana andal._, 216: “Yo sé ensalmar y encomendar y santiguar cuando
-alguno está aojado, que vieja me rezó, que era saludadora como yo;
-sé quitar ahitos, sé para las lombrices, sé encantar la terciana...
-Sé sanar la sordera y sé ensolver sueños, sé conocer en la frente la
-phisionomía y la chiromancia en la mano y prenosticar”.
-
-[241] _Enfistolarse_ o _afistolarse_ la herida; convertirse en fístula.
-_Selvagia_, 3: “Pone la triaca saludable en la infistolada y encurable
-herida”. P. VEGA, _ps._ 3, 5, 1: “Vinieron las llagas a afistolarse”.
-
-[242] _Badajo_, dícese metafóricamente al bobo y necio. S. HOROZCO,
-_Cancionero_, p. 16: “Pues bien sacado de cuajo | de ambos el ser y
-valor, | cada cual sin gran trabajo | podrie ser gentil badajo | de
-la campana mayor”. L. RUEDA, _Eufem._, 1: “Superlativo quieres decir,
-badajo”.
-
-[243] _Hurtan que es bendición._ CORR., 633: “_Hurtar la bendición._
-(Llegar primero que el otro al bien y provecho)”.
-
-[244] _Los saludadores_, propiamente curanderos que dan la salud del
-mal de rabia. Diz que tienen una cruz en el cielo de la boca, que nacen
-en Viernes Santo, a las tres de la tarde, y no sé qué más. Contra dicho
-mal suele dar el saludador al mordido de perro rabioso pan sin sal
-para sanarlo. Mediante una bendición, y más comúnmente algunos esputos
-que arroja en una jofaina de agua, ve en el fondo la figura del perro
-y en su aspecto conoce si estaba o no rabioso. Chupa la ponzoña de la
-herida, bendice los ganados con su soplo y aliento en el nombre de
-Dios, con los que los preserva de enfermedad, a lo cual alude Quevedo
-al decir luego que andan _siempre soplando_, y en la Jácara 1: “Gran
-saludador de culpas, | un fuelle de Satanás”. Igualmente soplan al
-que tiene mal de corazón. F. AGUADO, _Cristiano_, 74: “Alude en estas
-palabras el Apóstol al oficio que hacen los saludadores con los que
-padecen mal de corazón, a los cuales, cuando los derriba el accidente
-en tierra, ellos, con un soplo suave, los ponen en pie”. J. PIN.,
-_Agr._, 24, 38: “Los saludadores curan con el soplo”.
-
-[245] _Los porquerones viven_ de soplar o ir con el soplo al alguacil.
-Llamaban así a los corchetes o ministros de justicia. _Comed.
-Florin._, 10: “Los que acompañan los alguaciles, que llaman aquí
-porquerones.--Alguno que tiene envidia a su oficio, les llama tal
-nombre”.
-
-[246] Además de _Raimundo Lulio_ y los citados, fueron maestros de
-la alquimia Rosino, Alchindo, Morieno, Gilgilides, Jever, Pitágoras,
-Avicena, Alberto Magno, Aristóteles, el Panteo, etc, etc. Sobre todo,
-metió ruido el libro de Juan Francisco Pico Mirandulano, de _Auro
-conficiendo_. Pero nadie hizo oro, sino que gastó el suyo y el de sus
-amigos.
-
-[247] “Y sobre que cada uno quería decir cuál era la cosa más vil se
-ardían todos”. (Edic. de Barcelona, 1635).
-
-[248] _La piedra filosofal_ llamaban a la materia vil, de la cual
-soñaban poderse hacer oro puro.
-
-[249] _Quiromántico_, adivino por las rayas y demás señales de la mano.
-
-[250] _Monte de Saturno_, la carnosidad que hay en la base del dedo
-del corazón o medio o dedo de Saturno; el pulgar es el dedo de Venus y
-monte de Venus toda su gran base, y así, de Júpiter el índice, de Apolo
-el anular, de Mercurio el meñique, con sus montes correspondientes.
-Del monte de Saturno baja una línea hacia abajo por toda la palma de
-la mano, que llaman línea de Saturno o de la suerte. Sin duda, los
-quirománticos la tienen de irse al infierno.
-
-[251] _Vive Dios._ Sacaba el horóscopo este astrólogo judiciario,
-levantando figuras para averiguar qué astro ascendía en el meridiano en
-el momento de nacer él mismo.
-
-[252] “Otro corría seguido de una tarasca con uñas de a vara y rabo de
-macho, como vara de alcalde manchego, que le atenazaba con un asador,
-diciéndole: ‘Aguarda, salta-tumbas, come-estolas y arañón de altares;
-págame las dos hijas que me robaste en el honor en el campanario de tus
-hazañas, y que cansado remitistes, por hechiceras, a la hoguera del
-Santo Oficio’. ‘Cierto’, gritaron dos furias vestidas de sambenitos,
-por cuyas caperuzas salían negras llamas, y arremetieron a él. El pobre
-iba dando alaridos que me horrorizaron”. (Lo suprimió la censura en la
-primera edición, según Castellanos, tomo I, pág. 399).
-
-[253] _Calza_, hecha de punto de media.
-
-[254] _Pedro de Abano_, médico y astrólogo. Nació en 1250, en la aldea
-de Abano, cerca de Padua. El nombre latino de aquel pueblo es Aponus,
-y por esto se le llamaba Pedro de Apono o Aponensis y también Pedro de
-Padua. En Medicina poseía todos los conocimientos de su siglo; pero
-añadió a ellos los sueños todos y delirios de la astrología judiciaria.
-Acusado de mágico y hereje, fué por la Inquisición perseguido y
-procesado.
-
-[255] _Henrico Cornelio Agripa_, a quien el padre Martín del Río da el
-nombre de archimago, Paulo Jovio el de portentoso ingenio, Luis Vives
-el de milagro de todas las ciencias y Gabriel Naudeo compara con Argos;
-nació en Colonia en 1486 y llegó a hablar ocho idiomas. Secretario
-del emperador Maximiliano, soldado en Italia bajo las órdenes de
-Antonio de Leiva, médico y jurista en Francia y España, teólogo en su
-patria y en Lombardía y libre y atrevido y soberbio en toda Europa,
-fué médico, historiador y consejero de Príncipes, amigo singular de
-Cardenales y Obispos, y en todas partes inconstante y malquisto.
-Escribió diferentes obras, y entre ellas las que más celebridad le
-dieron, son: _De incertitudine et vanitate scientiarum declamatio
-invectiva_, impresa por vez primera en 1527, donde intenta probar no
-haber nada ni más pernicioso ni de mayor peligro para la vida de los
-hombres y para la salud de sus almas que las ciencias y las artes. _De
-occulta philosophia libri III_, publicada en Amberes, 1531, por la
-cual se le acusó de mágico y arrojó a una prisión en Bruselas. Aunque
-sus escritos le confiesan apreciador de Lutero, y Melanchthon, jamás
-abrazó la religión reformada; bien que es difícil averiguar la religión
-de un hombre que a diestro y siniestro repartía recetas para hacer
-sahumerios, hechizos y talismanes. Murió en Grenoble, en un hospital,
-por los años de 1535.
-
-[256] “harto de demonios, ya que en vida parece que siempre tuvo hambre
-dellos, muy enojado con Cardano”, etc. (Edic. de Pamplona, 1631).
-
-_Juan Trithemio_, historiador y teólogo, tomó su apellido de
-Trittenheim, lugar del electorado de Tréveris, donde nació en 1462.
-Vistió el hábito de San Benito y por muchos años fué abad del
-monasterio de Spanhein, y después en Wurtzbourg, donde falleció en
-1516. Escribió muchas obras históricas, utilísimas para el conocimiento
-de la Edad Media; otras muchas espirituales y místicas y otras de
-filosofía oculta, que dieron al autor fama de hechicero. Estas últimas
-son: primera, _Philosophia naturalis de Geomantia_, arte de adivinar
-por medio de líneas, puntos y figuras trazadas en la tierra; segunda,
-_Tratado de Alquimia_; tercera, la _Polygraphia_, en seis libros.
-No entiende por este nombre Trithemio una miscelánea de diferentes
-asuntos o distintos géneros, sino el modo de escribir una misma
-palabra de varias maneras, para lo cual enseña trece alfabetos nuevos,
-compuestos de letras tomadas de idiomas extranjeros o de caracteres
-arbitrarios. Esto contribuyó a perfeccionar y extender, por medio de
-cifras, las comunicaciones diplomáticas; cuarta, _Steganographia,
-hoc est, ars per occultam scripturam animi sui voluntatem absentibus
-aperiendi_. Las voces inauditas y caprichosas de que está lleno este
-libro enigmático hicieron creer que era de nigromancia. No contiene
-otra cosa que secretos ingeniosos de extender cartas, y jamás fué otro
-el intento de su autor que el de servir con ellos a Felipe, duque de
-Baviera. Con motivo de lo que dice Quevedo sobre la _Polygraphia_ y
-_Steganographia_, el erudito y juicioso Feijóo deduce que ni las vió
-ni tuvo bastante noticia de estos dos libros de un sabio y ejemplar
-religioso. El primero de ellos nunca ha ofrecido, ni podido ofrecer a
-nadie, reparo alguno; mas la Inquisición de España, lo mismo que el
-autor de _Las Zahurdas de Plutón_, condenaron sin fundamento el segundo.
-
-[257] _Jernimo Cardan o Cardano_, médico y geómetra, nació el 1501 en
-Pavía. Contribuyó mucho a los adelantamientos de las Matemáticas; pero
-se dejó arrastrar de las extravagancias y locura de los astrólogos y
-nigromantes. Baste decir que afirmaba tener un demonio asistente, que
-le inspiraba sus escritos. Formaba horóscopos de todos los personajes
-de su tiempo, y, cuando los sucesos desmentían sus predicciones,
-atribuíalo, no a incertidumbre del arte, sino a ignorancia del artista.
-Murió de setenta y cinco años, y sus dos tratados _De subtilitate
-rerum_ y _De rerum varietate_, sobre todo, abrazan el conjunto de sus
-conocimientos en Física, Metafísica e Historia natural: vivo ejemplo
-de los errores deplorables en que suelen caer hombres de no vulgar
-ingenio. Sus obras se imprimieron en 10 volúmenes en folio, Ginebra,
-1620.
-
-[258] _Julio César Scaligero_, del territorio veronés, estudió en Padua
-la Medicina y las bellas letras. Nombrado médico del Obispo de Agen, se
-connaturalizó en Francia, donde murió en 1558. Tuvo disputas literarias
-con Erasmo y Cardano, y, como éste, su espíritu familiar. Fué mediano
-poeta y el mejor prosista de aquel siglo, obligando con su ejemplo y
-censura a que observasen los escritores las reglas de la Gramática e
-hiciesen su estilo más claro y elegante. Su gusto, sin embargo, era
-pésimo y disparatadas sus opiniones acerca del mérito de los antiguos
-vates. Conociendo las reglas de crítica, hablando de ellas con acierto,
-siempre las aplicó desatinado, privándole una severidad caprichosa de
-estimar y saborear las obras de los grandes maestros. Escribió contra
-el libro _De subtilitate_, de Cardano. Increíble parece que prefiriese
-Virgilio a Homero y a todo lo griego lo latino, con ser una hijuela e
-imitación todo el arte romano del helénico.
-
-[259] _Artefio_ (_Artephius_), filósofo hermético, vivía hacia el año
-1130, musulmán o judío. Suyos son los tratados siguientes: primero,
-_Clavis majoris sapientiae_; segundo, _Liber secretus_; tercero, _De
-characteribus planetarum, cantu et motibus avium, rerum praeteritarum
-et futurarum, lapideque philosophico,_ que es el que refiere Quevedo;
-cuarto, _De vita propaganda_, que dice el bueno de Artefio concluyó a
-la edad de 1025 años; quinto, _Speculum speculorum_.
-
-[260] _Cecco d’Ascoli._ Por este nombre es conocido _Francisco
-Stabili_, natural de aquella populosa ciudad de la marca de Ancona.
-La palabra _Cecco_ no es otra cosa que un diminutivo de _Francesco_.
-Nació en 1257, y en Bolonia explicó Filosofía y Astrología. Acusado a
-la Inquisición por hablar mal de la fe, quitóle el Tribunal los títulos
-de doctor y maestro, prohibióle enseñar y le impuso una multa. Por
-sustraerse al castigo, refugióse en Florencia, donde los admiradores
-del Dante y Cavalcanti, ingenios a quienes el Cecco había censurado
-con torpe saña, uniéndose a los jueces del Santo Oficio, le quemaron
-como hereje en 1327, a los setenta años de su edad. Absurda y bárbara
-sentencia, que en vano se busca fundada en el comentario de Stabili,
-_In sphaeram Joannis de Sacrobosco_, aun cuando lo coloque Martín del
-Río entre los escritores supersticiosos, ni en el indigesto poema
-_L’Acerba_, baturrillo de física, historia natural, moral, filosofía
-y visiones astrológicas. Publicaron la primera de estas dos obras los
-moldes de Basilea en 1485, y la segunda vió la luz en Brescia, sin
-año de impresión, que es sumamente rara. Quevedo, en vez de _Cecco
-d’Ascoli_, dijo en las primeras ediciones _Mizaldo_. Antonio Mizaldo,
-monsluciano, gran charlatán, publicó por los años de 1549 y 1551 las
-obras siguientes: primera, _Cometographia: crinitarum stellarum quas
-mundus nunquam impunè vidit, aliorumqué ignitorum aëris phaenomenorum
-natura et portenta, duobus libris philosophicè juxta ac astronomicè
-expediens_, París, 1549, en 4.º; segunda, _Planetologia, rebus
-astronomicis, medicis, et philosophicis eruditè referta_, Lyon, 1551,
-en 4.º. En _M_, _F_, _P_: _aves; y Misaldo muy triste._
-
-[261] _Teofrasto Paracelso_, famoso alquimista del siglo XVI, nació en
-Suiza en 1493. Después de recorrer la mayor parte de Europa y parte
-del Asia, ejerció la Medicina en Alemania con extraordinaria fama, que
-se granjeó por su charlatanería. Murió en un Hospital de Saltzburgo
-(1541), sumido en la pobreza, en edad de cuarenta y ocho años, quien se
-vanagloriaba de poseer los secretos de trasmutar en oro los metales y
-de prolongar por muchos siglos la vida.
-
-[262] _Ubecherio_ y _Vbequer_ estampan dos muy antiguos manuscritos
-de la _Biblioteca de las Cortes_, que fueron de don Luis de Salazar
-y Castro: F. 3, L. 31, págs. 107 y 94. _Hubequer_ las impresiones de
-Ruán, 1629; Pamplona, 1631; Barcelona, 1635; Madrid, 1648. _Habequer_
-la de Bruselas, de 1660, y desde entonces todas.
-
-[263] _Clavícula de Salomón._ El padre Martín del Río, hablando del
-origen de la magia, dice: “A estos desatinos entrelazan torpemente
-la autoridad de Salomón, a quien atribuyen cierta _Clavícula_ y
-_otro gran volumen dividido en siete partes_, lleno de sacrificios y
-encantamientos de demonios. Los judíos y alárabes de España dejaban
-por derecho hereditario a sus sucesores este libro y por él adoraban
-algunas maravillas y cosas increíbles. La Inquisición entregó a las
-llamas cuantos ejemplares pudo haber de estas obras, y ojalá ni
-siquiera uno solo hubiera dejado a vida”. Teófilo Folengo, en la
-_Macaronea_, XVIII, dice de ellas:
-
- “En Salamonis habet liber hic pentacula plumbi.
- Aspice cum quantis sunt compassata figuris”.
-
-
-[264] _El Catan_, Cattan o Catanes (Cristóbal), filósofo hermético
-suizo, nacido en Ginebra, escribió _Géomane_, _livre non moins plaisant
-et recréatif_, etc. _Le tout suis en lumière par Gabriel du Préan._
-París, 1577; Londres, 1591; París, 1558. _Rázes_ o _Rasis_, célebre
-médico y fecundísimo escritor persa. En la Edad Media corrieron por
-Europa, como de obras suyas, bárbaras traslaciones latinas, y le
-atribuyó mil delirios la malicia y la ignorancia, utilizando la noticia
-de haber escrito Rázes un libro de medicina mística o talismánica,
-apoyado en la influencia de los astros o en la de torpes figuras de
-animales. _Latan_ dice el manuscrito de la _Biblioteca de las Cortes_,
-L. 31, pág. 95.
-
-[265] _Juan Taysnerio_ (Taisnier), capellán del emperador Carlos V
-en la empresa de Túnez (1535), peregrino estudioso en África y en
-Asia, maestro de Matemáticas en Roma y Ferrara, músico del Arzobispo
-de Colonia, retirándose a su patria Ath, en el Hainau, publicó un
-Tratado sobre el imán, que fué muy útil para los navegantes, escrito
-algunos años había por Pedro Peregrini. Apropióse también otra obra
-_De motu locali et perpetuo_; mas la que en justicia le pertenece es
-una que imprimió con el título _De Sphaera_. También sacó a luz un
-libro de _Physionomia_, que, según Gabriel Naudeo, fué compuesto por
-Bartolomé Cocles. El deseo de adquirir riquezas le hizo dedicarse a
-la quiromancia y al arte de adivinar y predecir lo futuro, con que
-engañaba al bajo pueblo, vendiéndole a muy caro precio sus groseras
-mentiras. Envejecióse en este oficio y murió lleno de ignominia en 1598.
-
-[266] _Un triste autor._ Llámale Quevedo _Cicardo Eubino_ en todas las
-ediciones anteriores a los _Juguetes de la niñez_. _Eylhardo Lubino_
-dice el manuscrito de la _Biblioteca de las Cortes_, L. 31, pág 95.
-Acaso deba leerse _Siccardo_ _Eugubino_, tomando el sobrenombre de
-Eugubio o Gubio, lugar del ducado de Urbino.
-
-[267] _Miguel Scoto_ nació en el condado de Fife (_Escocia_), en el
-reinado de Alejandro II. Vivió algunos años en Francia y, noticioso
-de que el emperador Federico II favorecía las ciencias, pasó a la
-Corte de este Príncipe y exclusivamente se dedicó al estudio de la
-Medicina y de la Química. Se cree que murió en 1291. Su afición a las
-ciencias ocultas le ocasionó ser blanco de las críticas severas de
-Pico de la Mirándula en su obra contra los astrólogos. Boccaccio, en
-sus _Novelas_, habla de él como de un hábil mágico. Folengo, en su
-_Macaronea_, afirma lo propio en estos versos:
-
- “Ecce Michaelis de Incantu Regula Scoti,
- Qua post sex formas cerae fabricantur imago
- Demonii Sathan, Saturni facta piombo.
- Cui suffimigio per sirica rubra cremato,
- Hac (licet obsistant) coguntur amare puellae”.
-
-En fin, Dante le representa de la propia manera en el _Infierno_:
-
- “Quell’ altro che ne’ fianchi è cossi poco,
- Michele Scotto fu, che veramente
- Delle magiche frode seppe il giuoco”.
-
-Landino, expositor de Dante, cuenta que muchas veces convidaba Scoto
-a sus amigos sin aparejar manjares ningunos; pero, sentado a la mesa,
-hacía venir por obra del diablo infinitos y preciosos de la cocina de
-los más prepotentes Monarcas de la tierra. Añade que, siendo astrólogo
-(matemático) del Emperador de Alemania, le señaló el lugar en que había
-de morir y que el mismo Scoto se predijo su muerte. Porque muchos
-italianos le tuvieron por español, cuando este hombre exclusivamente
-pertenece a la historia de Italia, cuéntale con harta razón Quevedo
-entre los de aquel país. Escribió _Physiognomia et de homninis
-procreatione_, libro que se imprimió en 1477. Ítem: _Quaestio curiosa
-de natura solis et lunae_, esto es, de la naturaleza del oro y de la
-plata para la pretendida trasmutación de los metales.
-
-[268] “de la gente peor que Judas”. (Edic. de Pamplona. 1635).
-
-[269] Quevedo, para estos argüídos de herejes antes de la venida de
-Cristo, no hizo sino compilar el _Catálogo de las herejías_, formado
-por el Obispo de Brescia, Filastrio, varón doctísimo en las Sagradas
-Escrituras, amigo y familiar de San Ambrosio de Milán. Floreció en
-el imperio de Teodosio por los años de 380. _Philastrii episcopi
-brixiensis haereseon catalogus._ (Basilea, 1528, sin noticia del
-impresor, que debe de ser Juan Fabro).
-
-[270] _Ofitas_ (_ophitae_). Advierte Filastrio que deben contarse los
-primeros entre los herejes anteriores al Salvador, como que atribuían
-alguna fuerza divina a la serpiente, suponiéndola arrojada del primer
-cielo a otro, por haber dado a Eva la ciencia del bien y el mal, que de
-allí trascendió a todo el género humano.
-
-[271] _Cainanos_. _Caiani_ los llama Filastrio. Habla éste en seguida
-de la herejía de los _sethianos_, quienes deliraban suponiendo que en
-el principio, creados los dos hijos de Adán y constituidos ángeles en
-disensión (tenían a los varones y a las hembras por dioses y diosas),
-la virtud femenil se retiró al cielo por la muerte de Abel el justo.
-Eva entonces creyó necesario parir al justo Seth, que le sustituyese,
-y en él puso un espíritu de gran virtud para destruir a las virtudes
-enemigas. Más adelante hubo herejes que aseguraban que Cristo era el
-mismo Seth.
-
-[272] A _Dositheo_, mágico de Samaria, que pretendió ser el Mesías, se
-le reputa primer heresiarca. Es sabido que los samaritanos seguían la
-ley de Moisés como los judíos, como ellos esperaban al Mesías. Dositheo
-pensó, valiéndose de la magia, pasar por enviado de Dios y tuvo treinta
-discípulos predilectos, que sostuvieron tamaña impostura. Observaba la
-circuncisión y guardaba el ayuno, y, para hacer creer que había subido
-al cielo, dicen que se encerró en una cueva y que allí se dejó morir
-de hambre. Fué, según San Jerónimo, maestro y guía de los saduceos.
-Estimaban sus sectarios en mucho la virginidad, y una de sus peculiares
-costumbres era la de permanecer por espacio de veinticuatro horas en la
-misma postura que tenían al comenzar el sábado. Simón Mago perteneció a
-esta secta, que hasta el siglo VI duró en Egipto. En _P_: _Dorileo_; en
-_B_: _Dotileo_.
-
-[273] Los _saduceos_ (_sadducaei_) tomaron su nombre de _Saddoc_,
-discípulo de Dositheo, quien afirmó la herejía de su maestro.
-Profesaban la locura de Epicuro más bien que la divina ley, no
-esperando en la otra vida premio ni castigo, y sosteniendo, por
-consiguiente, que ni el temor ni la esperanza debían ser parte para
-odiar el vicio y abrazar la virtud. Predicó el Redentor contra esta
-pestífera herejía. En _P B_: _Estaba luego Aspad_, _autor_.
-
-[274] En el Catálogo siguen, después de los _fariseos_, los
-_samaritanos_, _nazareos_ y _essenos_.
-
-[275] En _P_: _Eliogaristas_; en _B_: _Eliogaristas_, _Divictiacos_.
-
-[276] _Musoritos._ (_Reg._, I, cap. 6). En P B: _muscoritos._
-
-[277] _Mosca accaronita._ Beel-zebub (esto es, señor de las moscas) era
-el ídolo de la ciudad de Accaron. (_Reg._, IV, 1; _Math._, X, 25).
-
-[278] _Troglodytas_, voz griega, que designa los que idolatran en
-cavernas escondidas, sin cuidarse de labrar casas ni cultivar tierras.
-Este nombre es imaginario, porque sobre la visión del profeta Ezequiel
-(c. 8, vv. 8, 9, 10 y 11), que vió idolatrar a setenta ancianos,
-imaginó Filastrio que lo ejecutaban ocultos en cuevas, no siendo sino
-en edificios, y el que hizo el índice de Filastrio, equivocado así, los
-llamó _trogloditas_.
-
-[279] _Los de la fortuna_ (_o reina_) _del cielo_. Era la luna o Iside
-o Diana. (_Ierem._, XLIV, 17).
-
-[280] _Baal_, que significa _señor_, era el ídolo de los samaritanos y
-moabitas. Unos le creen Marte y otros Júpiter, en cuya representación
-le adoraban los sidonios y como a supremo hacedor los caldeos. Éstos
-al sol llamaron _Baal_ y los fenicios le veneraban por criador único
-del firmamento. Baal fué un rey de los tirios, cuyo nombre, conservado
-en la memoria de los hombres, llegó a convertirse en el de un dios.
-(_Num._, XXII, 41; _Jud._, VI, 25; _Philastrii_, 6).
-
-[281] Los _astharitas_ veneraban y ofrecían sacrificios a Astar,
-simulacro de los sidonios, y a Camos, escándalo de Moab, ídolos de
-hombres y mujeres, a quienes ofrecían sacrificios. Así como los
-gentiles entendían por _Baal_ todos los dioses, del propio modo todas
-las diosas por _Astar_ o _Astaroth_; aunque Astaroth o Astarthe en el
-presente caso es propiamente la Venus siria, nacida en Tiro y casada
-con Adonis. (_Jud._, II, 11; _Reg._, IV, cap. XXIII, 13; Cicerón, _De
-nat. deor._, III. 23). En _P B_: _los de Astarot_.
-
-[282] _Moloch_ o _Mélech_ (esto es, _rey_), dios de los ammontas:
-créese que era el sol. En su honor, Salomón hizo edificar un templo en
-el monte Olivete, que el rey Josías quemó y redujo a polvo. Para la
-superstición de este ídolo había consagrado cierto valle al Oriente de
-Jerusalén, llamado Topheth. (III, _Reg._, XI, 5, 6, 7; _Act._, VII, 43).
-
-[283] _La estrella de Rempham_ se cree que fuese la de Saturno.
-(_Act._, VII, 43). En _P B_: _Moloch y Temphan_.
-
-[284] _El ara de Topheth_ estaba en el valle del hijo de Ennom, al
-pie del monte Moria. Se llamó Topheth (tambor) porque los sacerdotes
-del ídolo de Moloch tocaban tambores para que no se enterneciesen los
-israelitas oyendo los gritos de sus propios hijos e hijas, a quienes,
-ofrecidos en holocausto, devoraban las llamas lastimosamente. (_Reg._,
-IV, cap. XXIII; _Math._, 10, v. 22).
-
-[285] _Puteoritas_. Filastrio incluye estos herejes en su Índice,
-tomando la letra y no el sentido metafórico del versículo 13, cap.
-II de Jeremías. _Herejes veraníseos_ los nombran las ediciones de
-Pamplona, 1631, y Barcelona, 1635, lo que parece un yerro de imprenta,
-no obstante que una y otra lo escriban del propio modo. En _P B_:
-_pateoritas_.
-
-[286] _Los de la serpiente de metal._ Moisés la hizo por mandado del
-Señor para que su pueblo se acordase del milagro que obró con Israel,
-librándolo de aquellos mortíferos reptiles. Abandonados los judíos a
-la impiedad, ofrecían inciensos al simulacro, como si fuera un dios, y
-tuvo Ezequías, para restaurar la pureza del culto, que hacer pedazos la
-serpiente de bronce. (_Reg._, IV, cap. XVIII, 4).
-
-[287] _Thamur_ es el mismo Faraón, rey de Egipto en los tiempos de
-Moisés. Las mujeres de Judea, sentadas en derredor de su simulacro,
-le adoraban con grandes llantos y gemidos. (_Philast._, 9). En _P B_:
-_lloraba Shamar_.
-
-[288] Los _bahalitas_ o _belitas_ adoraban en cuevas escondidas a Belo
-y sus hijos. Este rey del Oriente fué el primer autor de la idolatría y
-del sacerdocio entre los caldeos. (Ídem). En _P B_: _dathalitas_.
-
-[289] _La pythonisa_ y los pythones eran los magos y adivinos. Quitólos
-y acabó con ellos el piadoso rey Josías. (_Reg._, lib. I et IV, cap.
-XXVIII et XXIII).
-
-[290] Los de _Asthar y Astharoth_ son cuantos adoran figuras de hombres
-y mujeres, y con este nombre genérico se conocen los que después de la
-muerte de Josué y de los ancianos cayeron en abominaciones. (_Jud._,
-II, 12 et 13).
-
-[291] Los _herodianos_ confesaban la resurrección y recibían la ley y
-los profetas, esperando como el Cristo a Herodes, rey de los judíos.
-(_Philast._, 12).
-
-[292] Para los herejes posteriores a la venida de Jesucristo se valió
-Quevedo, buscando siempre lo más raro, según su genio, además del
-índice de Filastrio, de los Catálogos de Juan Ravisio Textor. _Joannis
-Ravissi Textoris Officinae._ Lugduni, 1585, t. II.
-
-[293] _Menandro_, mago de Samaria y discípulo de Simón, hizo porque le
-creyesen el salvador bajado del Olimpo para la salud de los hombres.
-Decía que su bautismo libraba de vejez y enseñaba que no se podía
-vencer a los ángeles con ningún pacto, sino con los recursos de la
-magia.
-
-[294] _Simón Mago_, samaritano, alucinó con sus artes depravadas a
-muchos en Palestina, hasta el punto de que le veneraban como a padre.
-En Roma, imperando Claudio, logró ser tenido por Dios y dicen que
-honrado con aras y sacrificios. Fué autor de la _simonía_, esto es, dar
-lo espiritual en precio de cosas temporales. Pretendiendo volar por los
-aires, en la capital del mundo, delante de Nerón, cayó por oración de
-San Pedro y murió, dejando manifiesta su impostura.
-
-[295] _Saturnino_, antioqueno, discípulo de Menandro, cuyas máximas
-siguió; deliraba estableciendo el sistema de la creación del mundo por
-los ángeles y negaba que Cristo se hubiese hecho hombre. Reputaba la
-vida como funesto presente, era la continencia uno de los principales
-puntos de su herejía y condenaba las nupcias. En _P B_: _Saturno_.
-
-[296] _Basílides_, heresiarca del siglo II, fué natural de Alejandría,
-discípulo de Menandro y maestro de Marción. Sus desatinos cundieron
-por todo el Egipto. Creía en la metempsícosis. Enseñaba que de un Dios
-único e innato provino el entendimiento, de éste el verbo, de éste el
-sentido, de éste y de la virtud la sabiduría, y de ambas procedieron el
-principado, las potestades y los ángeles. Decía que ellos fueron los
-autores del mundo, dieron principio al bien y al mal que le gobierna,
-y que las inteligencias angélicas, distribuidas en trescientos sesenta
-y cinco órdenes, presidían otros tantos cielos; que el Hijo de Dios,
-enviado para libertar al género humano, sólo tomó el aspecto de hombre
-y que fué crucificado bajo la figura de Simón Cirineo. Murió en 131.
-
-[297] _Nicolao_, antioqueno, cabeza de la secta de los nicolaítas,
-suponen que fué uno de los siete diáconos elegidos por los Apóstoles,
-de quienes hubo de separarse y de la Doctrina verdadera, cayendo en
-lastimosos errores; pero varios santos Padres creen que los nicolaítas
-quisieron autorizar su herejía con el nombre del antiguo diácono.
-Estos sectarios rechazaban la ley del matrimonio, pretendiendo que
-las mujeres fuesen comunes. Llamáronse gnósticos, esto es, sabios y
-espirituales.
-
-[298] _Carpócrates_, heresiarca, natural de Alejandría, vivió en los
-tiempos de Hadriano. Educado en la filosofía platónica, sostuvo la
-existencia de un ser supremo y de los ángeles derivados de él por una
-infinidad de generaciones. Creía que eran las almas emanaciones de la
-divinidad; pero que, habiendo degenerado de su origen celeste, fueron
-condenadas a estar unidas a cuerpos mortales. Reputaba a Jesucristo
-puramente hombre engendrado por San José. Admitió un dios bueno y otro
-malo.
-
-[299] _Cerintho_, heresiarca famoso del tiempo de los Apóstoles;
-nació en Antioquía, de una familia judaica. Estudió con los célebres
-filósofos de la escuela de Alejandría, y, trasladándose a Jerusalén, se
-alzó cabeza de una facción compuesta de judíos conversos que, uniendo
-las ceremonias de la ley antigua con los preceptos del Evangelio, se
-oponían a la predicación de la fe del Crucificado a los gentiles. Por
-ello, anatematizado Cerintho y separado de la comunión de los fieles,
-pasó al Asia, y mezclando ideas de la filosofía oriental con doctrinas
-judaicas y cristianas, formó una secta, que se extendió por varias
-provincias. Tiénesele por inventor del error de los milenarios carnales
-y groseros.
-
-[300] _Ebión_, su discípulo, cuyos sectarios se llamaban ebionitas;
-negó la divinidad de Cristo, sosteniendo que con el Evangelio se había
-de guardar la ley de Moisés, que fué también error de los nazareos. En
-_P_: _Elión_; en _B_: _Abión_.
-
-[301] _Valentino_, egipcio, a mediados del siglo II ambicionaba y no
-logró un obispado. El despecho le hizo caer en tales demencias, que
-admitía hasta treinta dioses, a quienes llamaba _aeonas_. Dijo que
-Jesucristo tomó cuerpo celeste y no de las entrañas de María. En _P B_:
-_Valentiniano_.
-
-[302] _Menandro_, _el mozo de Samaria_, es el mismo de quien se habló
-antes.
-
-[303] _Montano_, heresiarca del siglo II, nació en Ardaban, pueblo
-de la Misia. Abrazó el Cristianismo creyendo ascender a las primeras
-dignidades eclesiásticas, y no habiéndolo alcanzado, se propuso que le
-venerasen profeta. Como se atrajese a dos damas de la Frigia, llamadas
-_Priscilla_ y _Maximilla_, que abandonaron con extraña locura a sus
-maridos por seguirle, comenzó a predicar que era el profeta escogido
-para revelar a los hombres las verdades que no estaban en estado de oir
-en tiempos de los Apóstoles. La severidad de su moral y las rigorosas
-penitencias que imponía a sus discípulos atrajéronle considerable
-número de partidarios, que se llamaron _cataphryges_, quienes le daban
-el nombre de Paracleto. Murió, según la opinión más cierta, en 212. El
-grande Tertuliano se inficionó en la herejía de los montanistas. En
-_P_: _Prisca_; en _B_: _Prisea._
-
-[304] Hubo un obispo en Egipto llamado _Nepos_, que decía, como
-Cerintho, que los santos reinarán con Cristo mil años en la tierra en
-deleites sensuales y groseros.
-
-[305] _Sabino_, obispo de Heraclea, llamó a todos los cristianos que
-en el Concilio Niceno anatematizaron a Arrio, idiotas, perezosos y de
-ingenio enfermizo.
-
-[306] Este período falta en las ediciones de Pamplona y Barcelona de
-1631 y 1635.
-
-[307] El emperador Sigismundo, muerta su primera mujer María de
-Hungría, de quien no tuvo hijos, se casó con Bárbara, cuyo padre era
-Herman, conde de Cillei. Bárbara fué tan mala como Isabel de Baviera,
-su contemporánea y pariente, mereciendo por su disolución y vicios el
-nombre de _Mesalina de Alemania_. Isabel, hija de este matrimonio, casó
-con Alberto de Austria.
-
-[308] _Zancajo_, el hueso que forma el talón, y lo pone por el
-_zancarrón_, o hueso del pie desnudo y sin carne, y _el de Mahoma_
-dícese por sus huesos, que van a visitar los moros en la mezquita de
-Meca. Los _cencerros_, por haber sido recuero, y tales son los _dijes
-de arriero_, que después pone.
-
-[309] _Manes_, hereje persa, que vino a Roma imperando Aureliano. Sus
-discípulos son llamados _maniqueos_. Establecía dos principios, uno a
-otro contrario, siendo el malo autor de las bodas, de las comidas de
-carne y del vino. Afirmaba que él de una virgen era hijo, y que fué
-educado en las selvas. Ponía en Cristo una sola naturaleza, la divina,
-y suponía fantástica la humana, por no creer verisímil que Dios hubiese
-querido padecer.
-
-[310] _Josepho Scalígero_, uno de los más célebres filólogos de
-Francia, fué hijo de Julio César Scalígero, y nació en 1540. Dotado
-de prodigiosa memoria y de tanto tesón para el estudio, llegó a saber
-trece lenguas e instruirse profundamente en las bellas letras, la
-historia, la cronología y las antigüedades. Hízose protestante a la
-edad de veintidós años, absteniéndose de tomar parte en las tenaces
-contiendas religiosas de su época. Consagróse a corregir y explicar los
-autores antiguos, y, aun cuando les atribuye frecuentemente sus propias
-ideas, no por eso dejó de ilustrarlos. Murió en 1609.
-
-[311] _Felipe Melanchthon_ nació en Breten, en el Bajo Palatínado, año
-de 1497. Llamábase Schwart-Erde, que en alemán quiere decir tierra
-negra. Tomó por consejo de un tío el otro nombre, que en griego
-significa lo mismo. Dió muestras desde muy temprano de una disposición
-extraordinaria para las letras, y a los veintiún años fué nombrado
-catedrático de Griego en Wittemberg. Allí trabó amistad con Lutero,
-que enseñaba Teología, y de común acuerdo trabajaron para restablecer
-la Reforma. El carácter de Melanchthon era tan dulce como arrebatado y
-bilioso el de Lutero. Por esta causa fué escogido aquél para redactar
-su célebre confesión de Ausburg. Murió en 1560, dejando escritas muchas
-obras, la mayor parte en defensa del protestantismo. CORR., 596:
-“_Comerse las manos._ (Por lo que se come con gusto)”. _Gitanilla_:
-“Cuando le sepas, has de gustar del de modo que te comas las manos tras
-él”.
-
-[312] _Teodoro Beza_ nació en Vezelai, pequeña ciudad del Nivernais,
-año de 1519. Estudió en París y vivió mucho tiempo en Francia, donde
-gozaba pingües beneficios eclesiásticos. Retiróse a Ginebra en 1548 y
-públicamente abrazó la Reforma. Atrajo a estas opiniones a Antonio de
-Borbón y Juana de Navarra, su mujer; concurrió al coloquio de Poissy;
-sucedió a Calvino en todos sus empleos, y falleció de ochenta y seis
-años.
-
-[313] “doctísimo”. (Edic. de Pamplona de 1631). _Henrico Stéphano_
-nació en París, año de 1528, de una familia de sabios impresores. Sus
-conocimientos extraordinarios en las lenguas griega, latina y vulgares
-de Europa, el trabajo que puso en restaurar y anotar las obras de los
-antiguos, sus frecuentes viajes en busca de manuscritos preciosos y
-la comunicación con todos los ingenios de su época, le dieron grande
-nombradía. Como abrazase la religión reformada, echó sobre sí el odio
-de los católicos, atrayéndole la animadversión de muchos literatos la
-crítica mordaz que usaba contra los que no seguían sus opiniones. Murió
-en el Hospital de Lyon, 1598.
-
-[314] “¡Válame Dios, dije, llegándome a Lutero como a mal hombre, por
-no decir como a mal fraile: te atreviste a decir que no se habían
-de adorar las imágenes, si en ellas no se adora sino la espiritual
-grandeza que a nuestro modo representan! Si dices que para acordarte
-de Dios no has menester imágenes, es verdad y no te las dan para
-eso, sino para que te muevan afectos la representación de la verdad
-que reverenciamos y del Señor que amamos sobre todo bien. Como los
-enamorados, que el retrato de su dama no le traen para acordarse della,
-pues ya presuponen memoria della en acordarse de que la traen, sino
-para deleitarse con la parte que se les concede del bien ausente.
-Dices también que Cristo pagó por todos y que no hay sino vivir como
-quisiéremos, porque el que me hizo a mí sin mí, me salvará a mí sin mí.
-Bien me hizo a mí sin mí; pero hecho, siente que yo destruya su obra
-y manche su pintura y borre su imagen. Y si, como confiesas, sintió
-en el primer hombre tanto un pecado, que por satisfacerle mostrando
-su amor murió, ¿cómo te dejas decir que murió para darnos libertad de
-pecar quien siente tanto que pequemos? Y si murió y padeció Cristo
-para enseñarnos lo que cuesta un pecado y lo que hemos de huirle,
-¿de dónde coliges que murió para darnos licencia para hacer delitos?
-Que satisfizo por todos es verdad, ¿luego no tenemos que trabajar
-nosotros? Mientes, pues hay que trabajar en no caer en otros y pagar
-los cometidos delitos. Enojóse Dios por un pecado, cuando no le debemos
-sino la creación sola, y ¿no sentiría las culpas, cuando le debemos
-redempción costosa y trabajosa? Espántome, Lutero, de que supieses
-nada. ¿De qué te aprovecharon tus letras y agudeza? Más le dijera, si
-no me enterneciera la desventurada figura en que estaba el miserable
-Lutero. Estaba ahorcado”, etc. (Edic. de Pamplona, 1631, y Ms. de la
-Bibl. de las Cortes, F. 3, pág. 109; L. 31, pág. 98).
-
-[315] En _P_: _estaba el miserable Lutero. Estaba ahorcado penando
-Helyovano, este célebre._
-
-[316] _Helio Eobano hesso._ Este sobrenombre indica su patria en el
-Hesse, donde nació en 1488. Fué mirado como uno de los primeros poetas
-latinos de su época. La necesidad le obligó a emprender la Medicina y
-escribió un Tratado sobre la dieta, que fué recibido con mucho aplauso.
-Tuvo comunicación estrecha con los sabios más distinguidos de la
-Alemania protestante y murió en 1540.
-
-[317] “No pude sino suspirar”. (Edic. de Pamplona, 1631).
-
-[318] “Miré por los españoles y no vi corona ninguna española: quedé
-contentísimo, que no lo sabré decir”. (Ídem).
-
-[319] “y Julio César estaba llamando de traidores a Bruto y Casio. ¡Oh
-cuáles andaban el mal obispo don Olpas y el conde don Julián, pisando
-su propia patria y manchándose en sangre cristiana! Allí vi colgados
-otros muchos de todas naciones, cuando se llegó a mí el portero y
-dijo:”, etcétera. (Ms. de la Biblioteca de las Cortes, F. 3, y L. 31,
-págs. 110 y 100).
-
-[320] _Que... que veáis_, repetida la conjunción a causa del inciso.
-
-[321] _¿Cómo, diablos._ Aquí _diablos_ es a manera de voto o
-exclamación de extrañeza, por tenerse al diablo como autor de
-maravillas.
-
-[322] _De molde_, por sus historias impresas, _y con licencia_.
-
-[323] _Pesquisidores_, por el abuso de malpesquisar.
-
-[324] “ocicadas, doncellas preñadas como tazas”; y dijo el demonio:
-“Doncellas son que vinieron al infierno con... fiambre, y por cosa rara
-se guardan acá”. (Ídem, págs. 110 y 101); “con los virgos fiambres”
-(_P_).
-
-[325] _Penadas como tazas_, que eran de cuello muy angosto, para que
-con pena o a duras penas saliese el licor y más lentamente se dejase
-saborear. PEDRO VEGA, _ps._ 7. v. 11, d. 3: “Las copas, que llaman
-penadas, porque escasean la bebida, tarda en colar, dura y son mayores
-sus sabores”. QUEV., _Poem. her._, 1: “Que a las tazas penadas echan
-retos”.
-
-[326] _Demandadores_, que se visten diferentemente y como que se
-disfrazan para mendigar. Y demandadores para las ánimas, que se lo
-gastan en beber.
-
-[327] En _P_: _porque piden para sus misas y consumen ellos con vino,
-cuanto les dan, sin ser sacerdotes._ (Edic. de Pamplona, 1631).
-
-[328] En vez de mascarones había en el camarín _madres postizas_ o sean
-terceronas que se hacen madres de las jóvenes que ofrecen, o que venden
-a sus sobrinas como en trastienda, escondidamente.
-
-[329] En el Ms. citado, por _suegras_ léese _terceras_.
-
-[330] _Peaña_ o _peana_ se decía. T. RAMÓN, _Dom. 21_, _Trin._ 1: “Le
-tenemos en los sacrarios y peañas sacramentado”. J. PIN., _Agr._, 5,
-26: “También se mostró en la peaña el nombre de Academia, luego que la
-nombrastes”.
-
-[331] Sebastián Quartel, general en Alemania contra el Emperador, tras
-haber sido su alabardero, tabernero en Roma y borracho en todas partes.
-(Ms. de la Biblioteca de las Cortes, F. 3, y L. 31, págs. 111 y 102). En
-_P R_: _Sebastián Gortel._
-
-[332] “por los cuales los hombres se condenan y son condenados”. (Ms.,
-ídem).
-
-[333] En _B_: _Fresno, 31 de abril de 1608._ Y añade: _sub correctione
-sanctae Matris ecclesiae_ (P).
-
-[334] Castellanos (tomo 1, pág. 428, impresión de 1840) estampó
-que poseía una censura del _Sueño del infierno_ hecha por fray
-Antonio Méndez de Santo Domingo. Hoy, según me manifiesta--dice don
-Aureliano--, no es ya dueño de aquel documento. En él parece que se
-veía inserto y anatematizado un largo párrafo de la papisa Juana, que
-el mismo señor Castellanos publicó en el lugar referido. Si es, como se
-supone, de Quevedo, razón tuvo el censor oponiéndose a que afease obra
-de tan ingenioso escritor un rasgo de ningún interés, de muy escaso
-gracejo y de no pequeño escándalo. No se encuentra en ninguno de los
-antiguos manuscritos.
-
-
-
-
- VISITA DE LOS CHISTES
-
-
-Las impresiones anteriores al año de 1629 tienen al margen del texto
-las notillas que copiamos a continuación, y que, expresando el asunto
-de cada párrafo, constituyen el argumento, digámoslo así, de toda la
-obra; “Médicos, recetas, cirujanos, sacamuelas, barberos, habladores,
-chismosos, mentirosos, entremetidos, la muerte, enfadosos, habladores
-y entremetidos, médicos, los tres enemigos del alma, el dinero contra
-los tres enemigos del alma, las postrimerías, el infierno, el juicio,
-malas nuevas, el llanto, el dolor, envidia, la discordia, casamenteros
-y sastres, la muerte de amores, la muerte de frío, la muerte de
-miedo, avarientos, la muerte de risa, Joan de la Encina, el Rey que
-rabió, el rey Perico, Mateo Pico, nigrománticos, ginoveses, honra,
-maridos, mujeres, letrados, pleitos y pleitear, Venecia, cómo se ha de
-tratar con los Reyes y Príncipes, Rey de España, Agrages, Arbalias,
-Chisgaravís, Pero Grullo, profecías y verdades de Pero Grullo, dinero,
-el dinero es como las mujeres, casados, escribanos y ginoveses, el
-otro, Calaínos, Cantipalos, dueña Quintañona, don Diego de Noche,
-Cochitehervite, Trochimoche, doña Fáfula, comedias, autos del Corpus,
-entremeses, Marizápalos, Marirrabadilla, Marta con sus pollos, alma de
-Garibay, Perico de los palotes, Pateta, Juan de las calzas blancas,
-Pedro por demás, el bobo de Coria, Pedro de Urde-males, san Macarro,
-san Leprisco y san Ciruelo, santo de Pajares, fray Jarro y san Porro,
-don Diego de Noche, Diego Moreno, marido cornudo”.
-
-
-
-
- A DOÑA MIRENA RIQUEZA
-
-
-Harto es que me haya quedado algún discurso después que vi a
-vuesa merced[335], y creo que me dejó éste por ser de la muerte. No
-se lo dedico porque me lo ampare; llévoselo yo porque le mejore.
-Designio interesado[336] es el mío, para la enmienda de lo que puede
-estar escrito con algún desaliño, o imaginado con poca felicidad.
-No me atrevo yo a encarecer la invención, por no acreditarme de
-invencionero[337]. Procurado he pulir el estilo y sazonar la pluma con
-curiosidad. Ni entre la risa me he olvidado de la doctrina. Si me han
-aprovechado el estudio[338] y la diligencia, le remito a la censura,
-que vuesa merced hiciera dél, si llega a merecer que le mire. Y podré
-yo decir entonces que soy dichoso por sueños. Guarde Dios a vuesa
-merced, que lo mismo hiciera yo. En la prisión y en la Torre, a 6 de
-abril de 1622.
-
- NOTAS:
-
-[335] “veo a vuesa merced”. (Edic. de Pamplona, 1631: Barcelona, 1635,
-y todas las posteriores).
-
-[336] “el mayor designio interesado es el mío para la enmienda”. (Ídem).
-
-[337] _Invencionero._ T. RAM., _Dom._, 14, 6: “Algunos grandes, grandes
-invencioneros de trajes”.
-
-[338] _Estudio_, así en _A_; en la corregida y de don Aureliano:
-_estilo_.
-
-
-
-
- A QUIEN LEYERE
-
-
-He querido que la muerte acabe mis discursos como las demás cosas.
-Quiera Dios que tenga buena suerte. Este es el quinto sueño[339]; no me
-queda ya que soñar. Y si en la _Visita de los Chistes_ no despierto, no
-hay que aguardarme[340]. Si te pareciere que ya es mucho sueño, perdona
-algo la modorra que padezco; y si no, guárdame el sueño[341], que yo
-seré sietedurmiente[342] de las tales figuras. _Vale._[343]
-
-
- NOTAS:
-
-[339] “tratado al _Sueño del juicio_, al _Alguacil endemoniado_, al
-_Infierno_ y al _Mundo por de dentro_”. (Ms. de la Biblioteca Nacional
-y la edición de Pamplona, 1631).
-
-[340] “Y si en la _Visita de la muerte_”. (Ídem).
-
-[341] _Guardarle el sueño_, cuidarle mientras duerme. ZAMORA, _Monarq.
-mist._, 2, 5: “Que aquel haber de guardar el sueño a otro a costa del
-suyo”.
-
-[342] _Sietedurmiente_, muy dormilón, aludiendo a los sietedurmientes,
-que diz no despertaron en muchos años. Fueron siete hermanos que
-sufrieron martirio en Éfeso en tiempo de Decio. Habiéndose ocultado
-en una caverna, fueron emparedados en ella de orden del Emperador.
-Halláronse ciento cincuenta y siete o ciento ochenta y cuatro años
-después dormidos en el mismo lugar y vivieron un día. (BALT. ALCÁZ.,
-_Biblióf. Andal._, p. 163). Nótese que _siete_ indica muchedumbre,
-así _sietepicos_ es la muy parlera, _sieteencarado_ el muy disimulado
-(_Autos del siglo_ XVI, 3, 285); _sietedoblar_, doblar muchas veces.
-J. PIN., _Agr._, 5, 40: “Un portal que por sietedoblar los ecos;
-_sietecueros_, tumor en el dedo; _sietecolores_, cierto pajarito
-americano; _siete-cabezas_, el que la tiene grande”.
-
-[343] “postrimerías. _Vale_”. (Edic. de Pamplona).
-
-
-
-
- DISCURSO
-
-
-Están siempre cautelosos y prevenidos los ruines pensamientos, la
-desesperación cobarde y la tristeza, esperando coger a solas a un
-desdichado para mostrarse alentados con él. Propia condición de
-cobardes, en que juntamente hacen ostentación de su malicia y de su
-vileza. Por bien que lo tengo considerado en otros, me sucedió en mi
-prisión. Pues habiendo, o por acariciar mi sentimiento o por hacer
-lisonja a mi melancolía, leído aquellos versos que Lucrecio escribió
-con tan animosas palabras[344], me vencí de la imaginación, y debajo
-del peso de tan ponderadas palabras y razones me dejé caer tan postrado
-con el dolor del desengaño que leí, que ni sé si me desmayé advertido o
-escandalizado. Para que la confesión de mi flaqueza se pueda disculpar,
-escribo por introducción a mi discurso la voz del poeta divino, que
-suena ansí, rigurosa con amenazas tan elegantes:
-
- _Denique si vocem rerum natura repente
- Mittat et hoc alicui nostrum sic increpet ipsa:
- Quid tibi tantopere est, mortalis, quod nimis aegris
- Luctibus indulges? Quid mortem congemis ac fles?
- Nam si grata fuit tibi vita anteacta, priorque,
- Et non omnia pertusum congesta quasi in vas
- Commoda perfluxere atque ingrata interiere:
- Cur non, ut plenus vitae, conviva, recedis?
- Aequo animoque capis securam, stulte, quietem?_
-
-Entróseme luego por la memoria de rondón Job dando voces y diciendo:
-
- Al fin, hombre nacido[345]
- De mujer flaca, de miserias lleno,
- A breve vida como flor traído,
- De todo bien y de descanso ajeno,
- Que, como sombra vana,
- Huye a la tarde y nace a la mañana.
-
-Con este conocimiento propio acompañaba luego el de la vida, que
-hicimos, diciendo:
-
- Guerra es la vida del hombre[346]
- Mientras vive en este suelo,
- Y sus horas y sus días,
- Como las del jornalero.
-
-Yo, que arrebatado de la consideración, me vi a los pies de los
-desengaños, rendido, con lastimoso sentimiento y con celo enojado,
-repetí a éstos en la fantasía:
-
- ¡Qué perezosos pies, qué entretenidos[347]
- Pasos lleva la muerte por mis daños!
- El camino me alargan los engaños
- Y en mí se escandalizan los perdidos.
- Mis ojos no se dan por entendidos,
- Y, por descaminar mis desengaños,
- Me disimulan la verdad los años
- Y les guardan el sueño a los sentidos.
- Del vientre a la prisión vine en naciendo,
- De la prisión iré al sepulcro amando,
- Y siempre en el sepulcro estaré ardiendo:
- Cuantos plazos la muerte me va dando,
- Prolijidades son, que va creciendo,
- Porque no acabe de morir penando.
-
-Entre estas demandas y respuestas, fatigado y combatido (sospecho
-que fué cortesía del sueño piadoso, más que de natural), me quedé
-dormido. Luego que desembarazada el alma se vió ociosa sin la tarea
-de los sentidos[348] exteriores, me embistió desta manera la comedia
-siguiente, y así la recitaron mis potencias a escuras, siendo yo para
-mis fantasías auditorio y teatro.
-
-Fueron entrando unos médicos a caballo en unas mulas, que con
-gualdrapas negras parecían tumbas con orejas. El paso era divertido,
-torpe y desigual, de manera que los dueños iban encima en mareta[349]
-y algunos vaivenes de serradores; la vista asquerosa de puro pasear
-los ojos por orinales y servicios; las bocas emboscadas en barbas, que
-apenas se las hallara un brazo; sayos con resabios de vaqueros[350];
-guantes en infusión, doblados como los que curan[351]; sortijón[352] en
-el pulgar con piedra tan grande, que cuando toma el pulso pronostica
-al enfermo la losa. Eran éstos en gran número, y todos rodeados de
-platicantes[353], que cursan en lacayos, y, tratando más con las mulas
-que con los doctores, se gradúan de médicos. Yo, viéndolos, dije:
-
---Si déstos se hacen estos otros, no es mucho que estos otros nos
-deshagan a nosotros.
-
-Alrededor venía gran chusma y caterva de boticarios con espátulas
-desenvainadas y jeringas en ristre, armados de cala[354] en parche,
-como de punta en blanco. Los medicamentos que éstos venden, aunque
-estén caducando en las redomas de puro añejos, y los socrocios[355]
-tengan telarañas, los dan, y así son medicinas redomadas[356] las
-suyas. El clamor del que muere empieza en el almirez del boticario,
-va al pasacalles[357] del barbero, paséase por el tableteado[358] de
-los guantes del dotor, y acábase en las campanas de la iglesia. No hay
-gente más fiera que estos boticarios. Son armeros de los dotores: ellos
-les dan armas. No hay cosa suya que no tenga achaques de guerra y que
-no aluda a armas ofensivas. Jarabes que antes les sobran letras para
-jara[359], que les falten. Botes[360] se dicen los de pica; espátulas
-son espadas en su lengua; píldoras son balas; clísteres y melecinas,
-cañones; y así se llaman cañón de melecina. Y bien mirado, si así se
-toca la tecla de las purgas, sus tiendas son purgatorios, y ellos los
-infiernos, los enfermos los condenados[361], y los médicos los diablos.
-Y es cierto que son diablos los médicos, pues unos y otros andan tras
-los malos y huyen de los buenos, y todo su fin es que los buenos sean
-malos y que los malos no sean buenos jamás.
-
-Venían todos vestidos de recetas y coronados de erres[362]
-asaeteadas, con que empiezan las recetas. Y consideré que los dotores
-hablan a los boticarios diciendo: _Recipe_, que quiere decir _recibe_.
-De la misma suerte habla la mala madre a la hija, y la codicia al
-mal ministro. ¡Pues decir que en la receta hay otra cosa que erres
-asaeteadas por delincuentes, y luego _Ana_, _Ana_,[363] que juntas
-hacen un Annás para condenar a un justo! Síguense uncias y más
-onzas:[364] ¡qué alivio para desollar un cordero enfermo! Y luego
-ensartan nombres de simples, que parecen invocaciones de demonios:
-_Buphthálmus_,[365] _opopánax_, _leontopétalon_, _tragoríganum_,
-_potamogéton senos pugillos_, _diacathalicon_, _petroselinum_,
-_scilla_ y _rapa_. Y sabido qué quiere decir tan espantosa baraúnda
-de voces tan rellenas de letrones, son zanahoria, rábanos y perejil
-y otras suciedades. Y como han oído decir que quien no te conoce
-te compre,[366] disfrazan las legumbres porque no sean conocidas y
-las compren los enfermos. _Elingatis_[367] dicen lo que es lamer,
-_catapotia_ las píldoras, _clyster_ la melecina, _glans_ o _balanus_ la
-cala, y _errhinae_ el moquear. Y son tales los nombres de sus recetas
-y tales sus medicinas, que las más veces, de asco de sus porquerías y
-hediondeces con que persiguen a los enfermos, se huyen las enfermedades.
-
-¿Qué dolor habrá de tan mal gusto, que no se huya de los tuétanos
-por no aguardar el emplasto de Guillén Serven[368] y verse convertir
-en baúl una pierna o muslo donde él está? Cuando vi a éstos y a los
-dotores, entendí cuan mal se dice para notar diferencia aquel asqueroso
-refrán: “Mucho va del c... al pulso”;[369] que antes no va nada, y
-sólo van los médicos, pues inmediatamente desde él van al servicio y
-al orinal a preguntar a los meados lo que no saben, porque Galeno los
-remitió a la cámara y a la orina. Y como si el orinal les hablase al
-oído, se le llegan a la oreja, avahándose[370] los barbones con su
-niebla. ¿Pues verles hacer que se entienden con la cámara por señas,
-y tomar su parecer al bacín, y su dicho a la hedentina[371]? No les
-esperara un diablo. ¡Oh malditos pesquisidores contra la vida, pues
-ahorcan con el garrotillo, degüellan con sangrías, azotan con ventosas,
-destierran las almas, pues las sacan de la tierra de sus cuerpos sin
-alma y sin conciencia!
-
-Luego se seguían los cirujanos cargados de pinzas, tientas[372],
-cauterios, tijeras, navajas, sierras, limas, tenazas y lancetones.
-Entre ellos se oía una voz muy dolorosa a mis oídos, que decía:
-
---Corta, arranca, abre, asierra, despedaza, pica, punza, ajigota[373],
-rebana, descarna y abrasa.
-
-Dióme gran temor, y más verlos el paloteado que hacían con los
-cauterios y tientas. Unos huesos se me querían entrar de miedo dentro
-de otros. Híceme un ovillo.
-
-En tanto vinieron unos demonios con unas cadenas de muelas y dientes,
-haciendo bragueros, y en esto conocí que eran sacamuelas, el oficio
-más maldito del mundo, pues no sirven sino de despoblar bocas y
-adelantar la vejez. Éstos, con las muelas ajenas y no ver diente, que
-no quieran ver antes en su collar que en las quijadas, desconfían[374]
-a las gentes de Santa Polonia, levantan testimonios a las encías y
-desempiedran las bocas. No he tenido peor rato que tuve en ver sus
-gatillos[375] andar tras los dientes ajenos, como si fueran ratones, y
-pedir dineros por sacar una muela, como si la pusieran.
-
---¿Quién vendrá acompañado desta maldita canalla?--decía yo.
-
-Y me parecía que aun el diablo era poca cosa para tan maldita gente,
-cuando veo venir gran ruido de guitarras. Alegréme un poco. Tocaban
-todos pasacalles y vacas. Que me maten si no son barberos. Ellos[376],
-que entran. No fué mucha habilidad el acertar. Que esta gente tiene
-pasacalles infusos y guitarra gratis data[377]. Era de ver puntear[378]
-a unos y rasgar a otros. Yo decía entre mí:
-
---¡Dolor de la barba, que, ensayada en saltarenes[379], se ha de ver
-raspar y del brazo, que ha de recibir una sangría, pasada por chaconas
-y folías!
-
-Consideré que todos demás ministros del martirio, inducidores de la
-muerte, estaban en mala moneda y eran oficiales de vellón y hierro
-viejo, y que solos los barberos se habían trocado en plata[380]. Y
-entretúveme en verlos manosear una cara, sobajar otra[381] y lo que se
-huelgan con un testuz en el lavatorio.
-
-Luego comenzó a entrar una gran cantidad de gente. Los primeros eran
-habladores. Parecían azudas[382] en conversación, cuya música era peor
-que la de órganos destemplados. Unos hablaban de hilván[383], otros
-a borbotones, otros a chorretadas, otros habladorísimos hablaban a
-cántaros. Gente que parece que lleva pujo de decir necedades, como si
-hubiera tomado alguna purga confeccionada de hojas de Calepino[384] de
-ocho lenguas. Éstos me dijeron que eran habladores de diluvios, sin
-escampar[385] de día ni de noche. Gente que habla entre sueños, y que
-madruga a hablar. Había habladores secos[386] y habladores que llaman
-del río o del rocío y de la espuma; gente que graniza de perdigones.
-Otros que llaman tarabilla[387]; gente que se va de palabras como de
-cámaras, que hablan a toda furia. Había otros habladores nadadores, que
-hablan nadando con los brazos hacia todas partes y tirando manotadas
-y coces. Otros jimios, haciendo gestos y visajes. Venían los unos
-consumiendo a los otros.
-
-Síguense los chismosos, muy solícitos de orejas, muy atentos de
-ojos, muy encarnizados de malicia. Y andaban hechos uñas de las vidas
-ajenas, espulgándolos[388] a todos. Venían tras ellos los mentirosos,
-contentos, muy gordos, risueños y bien vestidos y medrados, que, no
-teniendo otro oficio, son milagro del mundo, con un gran auditorio de
-mentecatos y ruines.
-
-Detrás venían los entremetidos, muy soberbios y satisfechos y
-presumidos, que son las tres lepras de la honra del mundo. Venían
-injiriéndose en los otros y penetrándose en todo, tejidos y enmarañados
-en cualquier negocio. Son lapas de la ambición[389] y pulpos de la
-prosperidad. Estos venían los postreros, según pareció, porque no entró
-en gran rato nadie. Pregunté que cómo venían tan apartados, y dijéronme
-unos habladores, sin preguntarlo yo a ellos:
-
---Estos entremetidos son la quinta esencia de los enfadosos, y por eso
-no hay otra cosa peor que ellos.
-
-En esto estaba yo considerando la diferencia tan grande del
-acompañamiento y no sabía imaginar quién pudiese venir.
-
-En esto entró una que parecía mujer, muy galana y llena de coronas,
-cetros, hoces, abarcas, chapines, tiaras, caperuzas, mitras, monteras,
-brocados, pellejos, seda, oro, garrotes, diamantes, serones, perlas y
-guijarros. Un ojo abierto y otro cerrado y vestida y desnuda de todas
-colores. Por el un lado era moza y por el otro era vieja. Unas veces
-venía despacio y otras apriesa. Parecía que estaba lejos y estaba
-cerca. Y cuando pensé que empezaba a entrar, estaba ya a mi cabecera.
-
-Yo me quedé como hombre que le preguntan qué es cosa y cosa[390],
-viendo tan extraño ajuar y tan desbaratada compostura. No me
-espantó; suspendióme, y no sin risa, porque, bien mirado, era figura
-donosa[391]. Pregúntele quién era, y díjome[392]:
-
---La muerte.
-
-¿La muerte? Quedé pasmado. Y apenas abrigué al corazón algún aliento
-para respirar, y, muy torpe de lengua, dando trasijos[393] con las
-razones, la dije:
-
---Pues ¿a qué vienes?
-
---Por ti--dijo.
-
---¡Jesús mil veces! Muérome según eso.
-
---No te mueres--dijo ella--; vivo has de venir conmigo a hacer una
-visita a los difuntos. Que pues han venido tantos muertos a los vivos,
-razón será que vaya un vivo a los muertos y que los muertos sean oídos.
-¿Has oído decir que yo ejecuto sin embargo? Alto, ven conmigo.
-
-Perdido de miedo, le dije:
-
---¿No me dejarás vestir?
-
---No es menester--respondió--. Que conmigo nadie va vestido, ni soy
-embarazosa. Yo traigo los trastos de todos, porque vayan más ligeros.
-
-Fuí con ella donde me guiaba. Que no sabré decir por dónde, según iba
-poseído del espanto. En el camino la dije:
-
---Yo no veo señas de la muerte[394], porque allá nos la pintan unos
-huesos descarnados con su guadaña.
-
-Paróse y respondió:
-
---Eso no es la muerte, sino los muertos, o lo que queda de los vivos.
-Estos huesos son el dibujo sobre que se labra el cuerpo del hombre. La
-muerte no la conocéis, y sois vosotros mismos vuestra muerte. Tiene la
-cara de cada uno de vosotros, y todos sois muertes de vosotros mismos.
-La calavera es el muerto, y la cara es la muerte. Y lo que llamáis
-morir es acabar de morir, y lo que llamáis nacer es empezar a morir,
-y lo que llamáis vivir es morir viviendo. Y los huesos es lo que de
-vosotros deja la muerte y lo que le sobra a la sepultura. Si esto
-entendiérades así, cada uno de vosotros estuviera mirando en sí su
-muerte cada día y la ajena en el otro, y viérades que todas vuestras
-casas están llenas della y que en vuestro lugar hay tantas muertes
-como personas, y no la estuviérades aguardando, sino acompañándola y
-disponiéndola. Pensáis que es huesos la muerte y que hasta que veáis
-venir la calavera y la guadaña no hay muerte para vosotros, y primero
-sois calavera y huesos que creáis que lo podéis ser.
-
---Dime--dije yo--: ¿qué significan éstos que te acompañan, y por qué
-van, siendo tú la muerte, más cerca de tu persona los enfadosos y
-habladores que los médicos?
-
-Respondióme:
-
---Mucha más gente enferma de los enfadosos que de los tabardillos y
-calenturas, y mucha más gente matan los habladores y entremetidos
-que los médicos. Y has de saber que todos enferman del exceso o
-destemplanza de humores; pero, lo que es morir, todos mueren de los
-médicos que los curan. Y así, no habéis de decir, cuando preguntan:
-“¿De qué murió Fulano?”, de calentura, de dolor de costado, de
-tabardillo, de peste, de heridas, sino murió de un dotor Tal que le
-dió, de un dotor Cual. Y es de advertir que en todos los oficios, artes
-y estados se ha introducido el don en hidalgos, en villanos[395]. Yo
-he visto sastres y albañiles[396] con don y ladrones y galeotes en
-galeras. Pues si se mira en las ciencias, en todas hay millares. Sólo
-de los médicos ninguno ha habido con don, pudiéndolos tener muchos; mas
-todos tienen don de matar, y quieren más din[397] al despedirse que don
-al llamarlos.
-
-En esto llegamos a una sima grandísima, la muerte predicadora y yo
-desengañado. Zambullóse sin llamar, como de casa, y yo tras ella,
-animado con el esfuerzo que me daba mi conocimiento tan valiente.
-Estaban a la entrada tres bultos armados a un lado y otro monstruo
-terrible enfrente, siempre combatiendo entre sí todos, y los tres con
-el uno y el uno con los tres. Paróse la Muerte, y díjome:
-
---¿Conoces a esta gente?
-
---Ni Dios me la deje conocer--dije yo.
-
---Pues con ellos andas a las vueltas--dijo ella--desde que naciste.
-Mira cómo vives--replicó--. Éstos son los enemigos del hombre: el Mundo
-es aquél, éste es el Diablo y aquélla la Carne[398].
-
-Y es cosa notable que eran todos parecidos unos a otros, que no se
-diferenciaban. Díjome la Muerte:
-
---Son tan parecidos, que en el mundo tenéis a los unos por los otros.
-Piensa un soberbio que tiene todo el mundo, y tiene al diablo. Piensa
-un lujurioso que tiene la carne, y tiene al demonio[399]. Y así anda
-todo.
-
---¿Quién es--dije yo--aquél que está allí apartado, haciéndose pedazos
-con estos tres con tantas caras y figuras?
-
---Ése es--dijo la Muerte--el Dinero, que tiene puesto pleito a los
-tres enemigos del alma, diciendo que quiere ahorrar de émulos y que
-adonde él está no son menester, porque él solo es todos tres enemigos.
-Y fúndase para decir que el dinero es el diablo, en que todos decís:
-“Diablo es el dinero” y que “Lo que no hiciere el dinero, no lo hará el
-diablo”, “Endiablada cosa es el dinero”.
-
-Para ser el Mundo, dice que vosotros decís que “No hay más mundo que el
-dinero”, “Quien no tiene dinero, váyase del mundo”; al que le quitan el
-dinero decís que “Le echan del mundo”, y que “Todo se da por el dinero”.
-
-Para decir que es la carne el dinero, dice el Dinero: “Dígalo la
-Carne”, y remítese a las putas y mujeres malas, que es lo mismo que
-interesadas.
-
---No tiene mal pleito el Dinero--dije yo--, según se platica por allá.
-
-Con esto, nos fuimos más abajo, y, antes de entrar por una puerta muy
-chica y lóbrega, me dijo:
-
---Estos dos, que saldrán aquí conmigo, son las postrimerías.
-
-Abrióse la puerta, y estaban a un lado el infierno y el que llaman
-juicio[400] de Minos[401], así me dijo la Muerte que se llamaban.
-Estuve mirando al infierno con atención, y me pareció notable cosa.
-Díjome la Muerte:
-
---¿Qué miras?
-
---Miro--respondí--al Infierno, y me parece que le he visto otras veces.
-
---¿Dónde?--preguntó.
-
---¿Dónde?--dije--. En la codicia de los jueces, en el odio de
-los poderosos, en las lenguas de los maldicientes, en las malas
-intenciones, en las venganzas en el apetito de los lujuriosos, en la
-vanidad de los príncipes. Y donde cabe el infierno todo, sin que se
-pierda gota, es en la hipocresía de los mohatreros de las virtudes, que
-hacen logro del ayuno y del oir misa. Y lo que más he estimado es haber
-visto el juicio de Minos, porque hasta ahora[402] he vivido engañado,
-y ahora veo el Juicio como es. Echo de ver que el que hay en el mundo
-no es juicio ni hay hombre de juicio, y que hay muy poco juicio en el
-mundo. ¡Pesia tal!--decía yo--. Si deste juicio hubiera allá, no digo
-parte, sino nuevas creídas, sombra o señas, otra cosa fuera. Si los que
-han de ser jueces han de tener deste juicio, buena anda la cosa en el
-mundo. Miedo me da de tornar arriba, viendo que, siendo éste el juicio,
-se está aquí casi entero, y que poca parte está repartida entre los
-vivos. Más quiero muerte con juicio que vida sin él.
-
-Con esto, bajamos a un grandísimo llano, donde parecía estaba
-depositada la oscuridad para las noches. Díjome la Muerte:
-
---Aquí has de parar, que hemos llegado a mi tribunal y audiencia.
-
-Aquí estaban las paredes colgadas de pésames. A un lado estaban las
-malas nuevas, ciertas y creídas y no esperadas; el llanto, en las
-mujeres engañoso, engañado en los amantes, perdido de los necios y
-desacreditado en los pobres. El dolor se había desconsolado y creído, y
-solos los cuidados estaban solícitos y vigilantes, hechos carcomas de
-reyes y príncipes, alimentándose de los soberbios y ambiciosos. Estaba
-la envidia con hábito de viuda, tan parecida a dueña, que la quise
-llamar Álvarez o González. En ayunas de todas las cosas, cebada en sí
-misma, magra y exprimida. Los dientes, con andar siempre mordiendo de
-lo mejor y de lo bueno, los tenía amarillos y gastados. Y es la causa
-que lo bueno y santo, para morderlo, no llega a los dientes; mas nada
-bueno le puede entrar de los dientes adentro[403]. La discordia estaba
-debajo della, como que nacía de su vientre, y creo que es su hija
-legítima. Ésta, huyendo de los casados, que siempre andan a voces, se
-había ido a las comunidades y colegios, y, viendo que sobraba en ambas
-partes, se fué a los palacios y cortes, donde es lugarteniente de los
-diablos. La ingratitud estaba en un gran horno, haciendo de una masa de
-soberbia y odio demonios nuevos cada momento. Holguéme de verla, porque
-siempre había sospechado que los ingratos eran diablos y caí entonces
-en que los ángeles, para ser diablos, fueron primero ingratos. Andaba
-todo hirviendo de maldiciones.
-
---¿Quién diablos--dije yo--está lloviendo maldiciones aquí?
-
-Díjome un muerto que estaba a mi lado:
-
---¿Maldiciones queréis que falten donde hay casamenteros y sastres, que
-son la gente más maldita del mundo, pues todos decís: “Mal haya quien
-me casó”, “Mal haya quien con vos me juntó”, y los más, “Mal haya quien
-me vistió”?
-
---¿Qué tiene que ver--dije yo--sastres y casamenteros en la audiencia
-de la muerte?
-
---¡Pesia tal!--dijo el muerto, que era impaciente--. ¿Estáis loco?
-Que, si no hubiera casamenteros, ¿hubiera la mitad de los muertos y
-desesperados? ¡A mí me lo decid, que soy marido! Cinco, como bolo[404],
-y se me quedó allá la mujer y piensa acompañarme otros diez[405]. Pues
-sastres, ¿a quién no matarán las mentiras y largas de los sastres y
-hurtos? Y son tales, que para llamar a la desdicha peor nombre, la
-llaman desastre, del sastre, y es el principal miembro de este tribunal
-que aquí veis.
-
-Alcé los ojos y vi la Muerte en su trono, y a los lados, muchas
-muertes. Estaba la muerte de amores, la muerte de frío, la muerte de
-hambre, la muerte de miedo y la muerte de risa, todas con diferentes
-insignias. La muerte de amores estaba con muy poquito seso[406]. Tenía,
-por estar acompañada, porque no se le corrompiese por la antigüedad, a
-Píramo y Tisbe[407], embalsamados, y a Leandro y Hero y a Macías, en
-cecina, y algunos portugueses derretidos. Mucha gente vi que estaba
-ya para acabar debajo de su guadaña, y, a puros milagros del interés,
-resucitaban.
-
-En la muerte de frío vi a todos los ricos, que, como no tienen mujer ni
-hijos ni sobrinos[408] que los quieran, sino a sus haciendas, estando
-malos, cada uno carga en lo que puede y mueren de frío.
-
-La muerte de miedo estaba la más rica y pomposa y con acompañamiento
-más magnífico, porque estaba toda cercada de gran número de tiranos
-y poderosos. Éstos mueren a sus mismas manos, y sus sayones con sus
-conciencias[409], y ellos son verdugos de sí mismos, y sólo un bien
-hacen en el mundo, que, matándose a sí de miedo, recelo y desconfianza,
-vengan de sí propios a los inocentes. Estaban con ellos los avarientos,
-cerrando cofres, arcones y ventanas, enlodando resquicios, hechos
-sepulturas de sus talegos, y pendientes de cualquier ruido del viento,
-los ojos hambrientos de sueño, las bocas quejosas de las manos, las
-almas trocadas en plata y oro.
-
-La muerte de risa era la postrera, y tenía un grandísimo cerco de
-confiados y tarde arrepentidos. Gente que vive como si no hubiese
-justicia y muere como si no hubiese misericordia. Éstos son los que,
-diciéndoles: “Restituid lo mal llevado”, dicen: “Es cosa de risa”.
-“Mirad que estáis viejo y que ya no tiene el pecado que roer en vos:
-dejad la mujercilla que embarazáis inútil, que cansáis enfermo; mirad
-que el mismo diablo os desprecia ya por trasto embarazoso y la misma
-culpa tiene asco de vos”. Responden: “Es cosa de risa, y que nunca se
-sintieron mejores”. Otros hay que están enfermos, y, exhortándolos a
-que hagan testamento, que se confiesen, dicen que se sienten buenos y
-que han estado de aquella manera mil veces. Éstos son gente que están
-en el otro mundo y aún no se persuaden a que son difuntos.
-
-Maravillóme esta visión, y dije, herido del dolor y conocimiento:
-
---¡Diónos Dios una vida sola y tantas muertes! ¡De una manera se nace
-y de tantas se muere! Si yo vuelvo al mundo, yo procuraré empezar a
-vivir.
-
-En esto estaba, cuando se oyó una voz que dijo tres veces:
-
---Muertos, muertos, muertos.
-
-Con esto se rebulló el suelo y todas las paredes, y empezaron a salir
-cabezas, brazos y bultos extraordinarios. Pusiéronse en orden con
-silencio.
-
---Hablen por su orden--dijo la Muerte.
-
-Luego salió uno con grandísima cólera y priesa y se vino para mí, que
-entendí que me quería maltratar, y dijo:
-
---Vivos de Satanás, ¿qué me queréis, que no me dejáis muerto y
-consumido? ¿Qué os he hecho que, sin tener parte en nada, me disfamáis
-en todo y me echáis la culpa de lo que no sé?
-
---¿Quién eres--le dije con una cortesía temerosa--que no te entiendo?
-
---Soy yo--dijo--el malaventurado _Juan de la Encina_[410], el
-que, habiendo muchos años que estoy aquí, toda la vida andáis, en
-haciéndose un disparate, o en diciéndole vosotros, diciendo: “No
-hiciera más _Juan de la Encina_; daca los disparates de _Juan de la
-Encina_”. Habéis de saber que para hacer y decir disparates, todos
-los hombres sois _Juan de la Encina_, y que este apellido de Encina
-es muy largo en cuanto a disparates. Pero pregunto si yo hice los
-testamentos en que dejáis que otros hagan por vuestra alma lo que no
-habéis querido hacer. ¿He porfiado con los poderosos? ¿Teñíme la barba
-por no parecer viejo? ¿Fuí viejo, sucio y mentiroso? ¿Llamé favor el
-pedirme lo que tenía? ¿Enamoréme con mi dinero y el quitarme lo que
-tenía? ¿Entendí yo que sería bueno para mí el que a mi intercesión
-fué ruin con otro que se fió dél? ¿Gasté yo la vida en pretender con
-qué vivir, y, cuando tuve con qué, no tuve vida que vivir? ¿Creí las
-sumisiones del que me hubo menester? ¿Caséme por vengarme de mi amiga?
-¿Fuí yo tan miserable que gastase un real segoviano en buscar un cuarto
-incierto? ¿Pudríme[411] de que otro fuese rico o medrase? ¿He creído
-las apariencias de la fortuna? ¿Tuve yo por dichosos a los que al lado
-de los príncipes dan toda la vida por una hora? ¿Heme preciado de
-hereje y de malreglado en todo y peor contento, porque me tengan por
-entendido? ¿Fuí desvergonzado por campear de valiente? Pues si _Juan de
-la Encina_ no ha hecho nada desto, ¿qué necedades hizo este pobre _Juan
-de la Encina_? Pues en cuanto a decir necedades, sacadme un ojo[412]
-con una. Ladrones, que llamáis disparates los míos y parates[413] los
-vuestros, pregunto yo: ¿_Juan de la Encina_ fué acaso el que dijo:
-“Haz bien y no cates a quién[414]”, habiendo de ser al contrario: “Si
-hicieres bien, mira a quién”? ¿Fué _Juan de la Encina_ quien, para
-decir que uno era malo, dijo: “Es hombre que ni teme ni debe”[415],
-habiendo de decir que ni teme ni paga? Pues es cierto que la mejor
-señal de ser bueno es ni temer ni deber, y la mayor de la maldad, ni
-temer ni pagar. ¿Dijo _Juan de la Encina_: “De los pescados, el mero;
-de las carnes, el carnero[416]; de las aves, la perdiz, de las damas,
-la Beatriz”? No lo dijo, porque él no dijera sino: “De las carnes, la
-mujer; de los pescados[417], el carnero; de las aves, el Ave María, y
-después la presentada[418]; de las damas, la más barata”. Mirad si es
-desbaratado _Juan de la Encina_: no prestó sino paciencia, no dió sino
-pesadumbres; él no gastaba con los hombres que piden dinero ni con las
-mujeres que piden matrimonio. ¿Qué necedades pudo hacer _Juan de la
-Encina_, desnudo por no tratar con sastres, que se dejó quitar de la
-hacienda por no haber menester letrados, que se murió antes de enfermo
-que de curado, para ahorrarse el médico? Sólo un disparate hizo, que
-fué, siendo calvo, quitar a nadie el sombrero, pues fuera menos mal ser
-descortés que calvo, y fuera mejor que le mataran a palos porque no se
-quitaba el sombrero, que no a apodos porque era calvario[419]. Y si por
-hacer una necedad anda _Juan de la Encina_ por todos esos púlpitos y
-cátedras, con votos, gobiernos y estados, enhoramala para ellos, que
-todo el mundo es monte[420] y todos son Encinas.
-
-En esto estábamos, cuando, muy estirado y con gran ceño, emparejó[421]
-otro muerto conmigo, y dijo:
-
---Volved acá la cara; no penséis que habláis con _Juan de la Encina_.
-
---¿Quién es vuesamerced--dije yo--, que con tanto imperio habla, y
-donde todos son iguales presume diferencia?
-
---Yo soy--dijo--el _Rey que rabió_[422]. Y si no me conocéis, por
-lo menos no podéis dejar de acordaros de mí, porque sois los vivos
-tan endiablados, que a todo decís que se acuerda del _Rey que rabió_,
-y, en habiendo un paredón viejo, un muro caído, una gorra calva, un
-ferreruelo lampiño, un trabajazo rancio, un vestido caduco, una mujer
-manida de años y rellena de siglos, luego decís que se acuerda del _Rey
-que rabió_. No ha habido tan desdichado rey en el mundo, pues no se
-acuerdan dél sino vejeces y harapos, antigüedades y visiones[423]. Y ni
-ha habido rey de tan mala memoria ni tan asquerosa ni tan carroña[424]
-ni tan caduca, carcomida y apolillada. Han dado en decir que rabié, y
-juro a Dios que mienten; sino que han dado todos en decir que rabié, y
-no tiene ya remedio. Y no soy yo el primero rey que rabió ni el solo,
-que no hay rey, ni le ha habido, ni le habrá, a quien no levanten que
-rabia. Ni sé yo cómo pueden dejar de rabiar todos los reyes. Porque
-andan siempre mordidos por las orejas de envidiosos y aduladores que
-rabian.
-
-Otro, que estaba al lado del _Rey que rabió_, dijo:
-
---Vuesa merced se consuele conmigo, que soy el _rey Perico_[425],
-y no me dejan descansar de día ni de noche. No hay cosa sucia, ni
-desaliñada, ni pobre, ni antigua, ni mala, que no digan que fué en
-tiempo del _rey Perico_. Mi tiempo fué mejor que ellos pueden pensar.
-Y para ver quién fuí yo y mi tiempo y quién son ellos, no es menester
-más que oíllos, porque en diciendo a una doncella; ahora la madre:
-“Hija, las mujeres, bajar[426] los ojos y mirar a la tierra, y no a
-los hombres”, responden: “Eso fué en tiempo del _rey Perico_; los
-hombres han de mirar a la tierra, pues fueron hechos della, y las
-mujeres al hombre, pues fueron hechas dél”. Si un padre dice a su hijo:
-“No jures, no juegues, reza las oraciones cada mañana, persígnate en
-levantándote, echa la bendición a la mesa”, dice que: “Eso se usaba en
-tiempo del _rey Perico_”. Ahora le tendrán por un maricón si sabe[427]
-persignarse, y se reirán dél si no jura y blasfema. Porque en nuestros
-tiempos más tienen por hombre al que jura que al que tiene barbas.
-
-Al que acabó de decir esto se llegó un muertecillo muy agudo, y sin
-hacer cortesía, dijo:
-
---Basta lo que han hablado, que somos muchos y este hombre vivo está
-fuera de sí y aturdido.
-
---No dijera más _Mateo Pico_[428], y vengo a eso sólo.
-
---Pues, bellaco vivo, ¿qué dijo _Mateo Pico_, que luego andáis _si
-dijera más, no dijera más?_ ¿Cómo sabéis que no dijera más _Mateo
-Pico_? Dejadme tornar a vivir sin tornar a nacer: que no me hallo bien
-en barrigas de mujeres, que me han costado mucho, y veréis si digo más,
-ladrones viejos. Pues si yo viera vuestras maldades, vuestras tiranías,
-vuestras insolencias, vuestros robos, ¿no dijera más? Dijera más y
-más, y dijera tanto, que enmendárades el refrán, diciendo: “Más dijera
-_Mateo Pico_”. Aquí estoy, y digo más, y avisad desto a los habladores
-de allá; que yo apelo deste refrán con las mil y quinientas[429].
-
-Quedé confuso de mi inadvertencia y desdicha en topar con el mismo
-_Mateo Pico_. Era un hombrecillo menudo, todo chillido, que parecía que
-rezumaba[430] de palabras por todas sus conjunturas, zambo de ojos y
-bizco de piernas, y me parece que le he visto mil veces en diferentes
-partes.
-
-Quitóse de delante y descubrióse una grandísima redoma de vidrio.
-Dijéronme que llegase, y vi jigote, que se bullía en un ardor[431]
-terrible, y andaba danzando por todo el garrafón, y poco a poco se
-fueron juntando unos pedazos de carne y unas tajadas, y déstas se
-fué componiendo un brazo, un muslo y una pierna, y, al fin, se coció
-y enderezó un hombre entero. De todo lo que había visto y pasado me
-olvidé, y esta visión me dejó tan fuera de mí, que no diferenciaba de
-los muertos.
-
---¡Jesús mil veces!--dije--. ¿Qué hombre es éste, nacido en
-guisado[432], hijo de una redoma?
-
-En esto, oí una voz que salía de la vasija, y dijo:
-
---¿Qué año es éste?
-
---De seiscientos y veintidós[433]--respondí.
-
---Este año esperaba yo.
-
---¿Quién eres--dije--, que, parido de una redoma, hablas y vives?
-
---¿No me conoces?--dijo--. La redoma y las tajadas, ¿no te advierten
-que soy aquel famoso nigromántico de Europa[434]? ¿No has oído decir
-que me hice tajadas dentro de una redoma para ser inmortal[435]?
-
---Toda mi vida lo he oído decir--le respondí--; mas túvelo por
-conversación de la cuna y cuento de entre dijes[436] y babador. ¿Qué tú
-eres? Yo confieso que lo más que llegué a sospechar fué que eras algún
-alquimista, que penabas en esa redoma, o algún boticario. Todos mis
-temores doy por bien empleados por haberte visto.
-
---Sábete--dijo--que[437] mi nombre no fué del título que me da la
-ignorancia, aunque tuve muchos; sólo te digo que estudié y escribí
-muchos libros, y los míos quemaron, no sin dolor de los doctos[438].
-
---Sí, me acuerdo--dije yo--. Oído he decir que estás enterrado[439] en
-un convento de religiosos; mas hoy me he desengañado.
-
---Ya que has venido aquí--dijo--, desatapa esa redoma.
-
-Yo empecé a hacer fuerza y a desmoronar tierra con que estaba enlodado
-el vidrio de que era hecha, y díjome:
-
---Espera. Dime primero[440]: ¿hay mucho dinero en España? ¿En qué
-opinión está el dinero? ¿Qué fuerza alcanza? ¿Qué crédito? ¿Qué valor?
-
-Respondíle:
-
---No han descaecido las flotas de las Indias, aunque los extranjeros
-han echado unas sanguijuelas[441] desde España al cerro del Potosí, con
-que se van restañando las venas y a chupones se empezaron a secar las
-minas.
-
---¿Ginoveses[442] andan a la zacapela[443] con el dinero?--dijo
-él--. Vuélvome jigote. Hijo mío, los ginoveses son lamparones del
-dinero, enfermedad que procede de tratar con gatos[444]. Y vese que
-son lamparones porque sólo el dinero que va a Francia[445] no admite
-ginoveses en su comercio. ¿Salir tenía yo, andando esos usagres de
-bolsas[446] por las calles? No digo yo hecho jigote en redoma, sino
-hecho polvos en salvadera quiero estar antes que verlos hechos dueños
-de todo.
-
---Señor nigromántico--repliqué yo--, aunque esto es así, han dado
-en adolecer de caballeros en teniendo caudal, úntanse de señores y
-enferman de príncipes. Y con esto y los gastos y empréstidos[447] se
-apolilla la mercancía y se viene todo a repartir en deudas y locuras. Y
-ordena el demonio que las putas vendan las rentas reales dellos, porque
-los engañan, los enferman, los enamoran, los roban, y después los
-hereda el consejo de Hacienda. La verdad adelgaza y no quiebra[448];
-en esto se conoce que los ginoveses no son verdad, porque adelgazan y
-quiebran.
-
---Animádome has--dijo--con eso. Dispondréme a salir desta vasija--como
-primero me digas en qué estado está la honra en el mundo.
-
---Mucho hay que decir en esto--le respondí yo--. Tocado has una tecla
-del diablo. Todos tienen honra, y todos son honrados, y todos lo
-hacen todo caso de honra. Hay honra en todos estados, y la honra se
-está cayendo de su estado, y parece que está ya siete estadios debajo
-tierra. Si hurtan, dicen que por conservar esta negra de honra, y
-que quieren más hurtar que pedir. Si piden, dicen que por conservar
-esta negra honra, y que es mejor pedir que no hurtar. Si levantan un
-testimonio, si matan a uno, lo mismo dicen; que un hombre honrado[449]
-antes se ha de dejar morir entre dos paredes, que sujetarse a nadie;
-y todo lo hacen al revés. Y al fin en el mundo todos han dado en la
-cuenta, y llaman honra a la comodidad y con presumir de honrados y no
-serlo se ríen del mundo.
-
---El diablo puede salir a vivir en ese mundecillo--dijo él[450]--.
-Considérome yo a los hombres con unas honras títeres, que chillan,
-bullen y saltan, que parecen honras, y mirado bien son andrajos y
-palillos[451]. ¿El no decir verdad será mérito? ¿El embuste y la
-trapaza, caballería? ¿Y la insolencia, donaire? Honrados eran los
-españoles cuando podían decir deshonestos y borrachos[452] a los
-extranjeros; mas andan diciendo aquí malas lenguas que ya en España
-ni el vino se queja de malbebido ni los hombres mueren de sed. En mi
-tiempo no sabía el vino por dónde subía a las cabezas, y ahora parece
-que se sube hacia arriba[453]. Pues los maridos, porque tratamos de
-honras, considero yo que andarán hechos buhoneros[454] de sus mujeres,
-alabando cada uno a sus agujas. Hay maridos calzadores, que los meten
-para calzarse la mujer con más descanso y sacarlos fuera ellos. Hay
-maridos linternas, muy compuestos, muy lucidos, muy bravos, que vistos
-de noche a escuras parecen estrellas, y llegados cerca son candelilla,
-cuerno y hierro, rata por cantidad. Otros maridos hay jeringas, que
-apartados atraen, y llegando se apartan. Pues la cosa más digna de
-risa es la honra de las mujeres, cuando piden su honra, que es pedir
-lo que dan. Y si creemos a la gente y a los refranes que dicen:
-“Lo que arrastra honra[455]”, la honra del marido son las culebras
-y las faldas. No estoy dos dedos[456] de volverme jigote, dijo el
-nigromántico, para siempre jamás: no sé qué me sospecho. Dime, ¿hay
-letrados?
-
---Hay plaga de letrados--dije yo--. No hay otra cosa sino letrados.
-Porque unos lo son por oficio, otros lo son por presunción, otros por
-estudio, y déstos pocos, y otros (éstos son los más) son letrados
-porque tratan con otros más ignorantes que ellos (en esta materia
-hablaré como apasionado), y todos se gradúan de dotores y bachilleres,
-licenciados y maestros, más por los mentecatos con quien tratan que
-por las universidades, y valiera más a España langosta perpetua que
-licenciados al quitar[457].
-
---Por ninguna cosa saldré de aquí--dijo el nigromántico--. ¿Eso pasa?
-Ya yo[458] los temía, y por las estrellas alcancé esa desventura, y por
-no ver los tiempos que han pasado embutidos de letrados me avecindé en
-esta redoma, y por no los ver me quedaré hecho pastel en bote.
-
-Repliqué:
-
---En los tiempos pasados, que la justicia estaba más sana, tenía
-menos dotores, y hala[459] sucedido lo que a los enfermos, que cuantas
-más juntas de dotores se hacen sobre él, más peligro muestra y peor le
-va, sana menos y gasta más. La justicia, por lo que tiene de verdad,
-andaba desnuda; ahora anda empapelada como especias. Un Fuero-Juzgo
-con su _maguer_ y su _cuemo_[460], y _conusco_ y _faciamus_ era
-todas las librerías. Y aunque son voces antiguas, suenan con mayor
-propiedad, pues llaman sayón al alguacil y otras cosas semejantes.
-Ahora ha entrado una cáfila de Menoquios, Surdos y Fabros, Farinacios
-y Cujacios[461], consejos y decisiones y responsiones y lecciones
-y meditaciones. Y cada día salen autores, y cada uno con tres
-volúmenes: _Doctoris Putei_[462], 1. 6, vol. 1, 2, 3, 4, 5, 6 hasta 15;
-_Licenciati Abbatis De Usuris_; _Petri Cusqui In Codicem_; _Rupis_,
-_Brutiparcin, Castani_; _Montocanense De Adulterio et Parricidio_;
-_Cornazano_, _Rocabruno_, etc.[463] Los letrados todos tienen un
-cimenterio por librería, y por ostentación andan diciendo: “Tengo
-tantos cuerpos”. Y es cosa brava que las librerías de los letrados
-todas son cuerpos sin alma, quizá por imitar a sus amos.
-
-No hay cosa en que no nos dejen tener razón; sólo lo que no dejan
-tener a las partes es el dinero, que le quieren ellos para sí. Y los
-pleitos no son sobre si lo que deben a uno se lo han de pagar a él,
-que eso no tiene necesidad de preguntas y respuestas; los pleitos son
-sobre que el dinero sea de letrados y del procurador sin justicia, y
-la justicia sin dinero de las partes. ¿Queréis ver qué tan[464] malos
-son los letrados? Que si no hubiera letrados, no hubiera porfías; y si
-no hubiera porfías, no hubiera pleitos; y si no hubiera pleitos, no
-hubiera procuradores; y si no hubiera procuradores, no hubiera enredos;
-y si no hubiera enredos, no hubiera delitos; y si no hubiera delitos,
-no hubiera alguaciles; y si no hubiera alguaciles, no hubiera cárcel;
-y si no hubiera cárcel, no hubiera jueces; y si no hubiera jueces, no
-hubiera pasión; y si no hubiera pasión, no hubiera cohecho. Mirad la
-retahila de infernales sabandijas que se produce de un licenciadito, lo
-que disimula una barbaza y lo que autoriza una gorra. Llegaréis a pedir
-un parecer, y os dirán:
-
---Negocio es de estudio. Diga vuesamerced que ya estoy al cabo. Habla
-la ley en propios términos.
-
-Toman un quintal de libros, danle dos bofetadas hacia arriba y hacia
-abajo, y leen de priesa[465], arremedando un abejón; luego dan un gran
-golpe con el libro patas arriba sobre una mesa, muy esparrancado[466]
-de capítulos, y dicen:
-
---En el propio caso habla el jurisconsulto. Vuesamerced me deje los
-papeles, que me quiero poner bien en el hecho del negocio, y téngalo
-por más que bueno, y vuélvase por acá mañana en la noche. Porque estoy
-escribiendo sobre la tenuta[467] de Trasbarras; mas por servir a
-vuesamerced lo dejaré todo.
-
-Y cuando al despediros le queréis pagar, que es para ellos la verdadera
-luz y entendimiento del negocio que han de resolver, dice, haciendo
-grandes cortesías y acompañamientos:
-
---¡Jesús, señor!
-
-Y entre Jesús y señor alarga la mano, y para gastos de pareceres se
-emboca un doblón.
-
---No he de salir de aquí--dijo el nigromántico--hasta que los pleitos
-se determinen a garrotazos. Que en el tiempo que por falta de letrados
-se determinaban las causas a cuchilladas, decían que el palo era
-alcalde[468], y de ahí vino: Júzguelo el alcalde de palo. Y si he de
-salir, ha de ser sólo a dar arbitrio a los reyes del mundo; que quien
-quisiere estar en paz y rico, que pague los letrados a su enemigo para
-que lo embelequen[469] y roben y consuman. Dime, ¿hay todavía Venecia
-en el mundo?
-
---Sí la hay--dije yo--: no hay otra cosa sino Venecia y venecianos.
-
---¡Oh! doyla al diablo--dijo el nigromántico--por vengarme del mismo
-diablo, que no sé que pueda darla a nadie, sino por hacerle mal.
-Es república ésa que, mientras que no tuviere conciencia, durará.
-Porque si restituye lo ajeno, no le queda nada. ¡Linda gente! La
-ciudad fundada en el agua; el tesoro y la libertad, en el aire; la
-deshonestidad, en el fuego.
-
-Y, al fin, es gente de quien huyó la tierra y son narices de las
-naciones y el albañal de las monarquías, por donde purgan las
-inmundicias de la paz y de la guerra. Y el turco los permite por
-hacer mal a los cristianos; los cristianos, por hacer mal a los
-turcos, y ellos, por poder hacer mal a unos y a otros, no son moros ni
-cristianos. Y así dijo uno dellos mismos en una ocasión de guerra, para
-animar a los suyos contra los cristianos:
-
---Ea, que antes fuisteis venecianos que cristianos.
-
---Dejemos eso, y dime: ¿hay muchos golosos de valimientos de los
-hombres del mundo?
-
---Enfermedad es--dije yo--ésa de que todos los reinos son hospitales.
-
-Y él replicó:
-
---Antes casas de orates entendí yo; mas según la relación que me
-haces, no me he de mover de aquí. Mas quiero que tú les digas a esas
-bestias que en albarda tienen la vanidad y ambición, que los reyes y
-príncipes son azogue en todo. Lo primero, el azogue, si le quieren
-apretar, se va: así sucede a los que quieren tomarse con los reyes
-más mano de lo que es razón. El azogue no tiene quietud: así son los
-ánimos por la continua mareta de negocios. Los que tratan y andan con
-el azogue, todos andan temblando: así han de hacer los que tratan con
-los reyes, temblar delante dellos de respeto y temor, porque, si no,
-es fuerza que tiemblen después hasta que caigan. ¿Quién reina ahora en
-España, que es la postrera curiosidad que he de saber, que me quiero
-volver a jigote, que me hallo mejor?
-
---Murió Filipo III--dije yo.
-
---Fué santo Rey y de virtud incomparable--dijo el nigromántico--, según
-leí yo en las estrellas pronosticado.
-
---Reina Filipo IV días ha--dije yo[470].
-
---¿Eso pasa?--dijo--. ¿Que ya ha dado el tercero cuarto para la hora
-que yo esperaba?
-
-Y diciendo y haciendo subió por la redoma y la trastornó y salió fuera.
-Iba diciendo y corriendo:
-
---Más justicia se ha de hacer ahora por un cuarto que en otros tiempos
-por doce millones[471].
-
-Yo quise partir tras él, cuando me asió del brazo un muerto, y dijo:
-
---Déjale ir. Que nos tenía con cuidado a todos. Y cuando vayas al
-otro mundo, di que _Agrages_ estuvo contigo, y que se queja que le
-levantéis: _Agora lo veredes._ Yo soy _Agrages_. Mira bien que no he
-dicho tal. Que a mí no se me da nada que ahora ni nunca lo veáis. Y
-siempre andáis diciendo: _Ahora lo veredes, dijo Agrages._ Sólo ahora,
-que a ti y al de la redoma os oí decir que reinaba Filipo IV, digo
-que ahora lo veredes. Y pues soy _Agrages_, ahora lo veredes, dijo
-_Agrages_[472].
-
-Fuése, y púsoseme delante, enfrente de mí, un hombrecillo, que parecía
-remate de cuchar[473], con pelo de limpiadera, erizado, bermejizo y
-pecoso.
-
---Dígote sastre[474]--dije yo.
-
-Y él tan presto dijo:
-
---Oir, que no pica[475]. Pues no soy sino solicitador. Y no pongáis
-nombres a nadie. Yo me llamo _Arbalias_, y os lo he querido decir para
-que no andéis allá en la vida: “Es un _Arbalias_”, a unos y a otros,
-sin saber a quién[476] lo decís[477].
-
-Muy enojado, a mí se llegó un hombre viejo, muy ponderado de testuz,
-de los que traen canas por vanidad, un gran haz de barbas, ojos a la
-sombra muy metidos[478], frentaza llena de surcos, ceño descontento
-y vestido que, juntando lo extraordinario con el desaliño, hacía
-misteriosa la pobreza.
-
---Más despacio te he menester que _Arbalias_--me dijo--. Siéntate.
-
-Sentóse y sentéme. Y como si le dispararan de un arcabuz, en figura de
-trasgo se apareció entre los dos otro hombrecillo, que parecía astilla
-e _Arbalias_, y no hacía sino chillar y bullir. Díjole el viejo, con
-una voz muy honrada[479]:
-
---Idos a enfadar a otra parte, que luego vendréis.
-
---Yo también he de hablar--decía, y no paraba.
-
---¿Quién es éste?--pregunté.
-
-Dijo el viejo:
-
---¿No has caído en quién puede ser? Éste es _Chisgaravís_[480].
-
---Docientos mil déstos andan por Madrid--dije yo--, y no hay otra cosa
-sino Chisgaravises.
-
-Replicó el viejo:
-
---Éste anda aquí cansando los muertos y a los diablos; pero déjate
-deso y vamos a lo que importa. Yo soy _Pedro_, y no _Pero Grullo_, que
-quitándome una _d_ en el nombre, me hacéis el santo, fruta[481].
-
-Es, ¡Dios!, verdad que, cuando dijo _Pero Grullo_, me pareció que le
-vía[482] las alas[483].
-
---Huélgome de conocerte--repliqué--. ¿Qué, tú eres el de las
-profecías, que dicen de _Pero Grullo_[484]?
-
---A eso vengo--dijo el profeta estantigua[485]--; deso debemos de
-tratar. Vosotros decís que mis profecías son disparates, y hacéis mucha
-burla dellas. Estemos a cuentas. Las profecías de _Pero Grullo_, que
-soy yo, dicen así:
-
- Muchas cosas nos dejaron[486]
- Las antiguas profecías:
-
- Dijeron que en nuestros días
- Será lo que Dios quisiere.
-
-Pues, bribones, adormecidos en maldad, infames, si esta profecía se
-cumpliera, ¿había más que desear? Si fuera lo que Dios quisiere, fuera
-siempre lo justo, lo bueno, lo santo; no fuera lo que quiere el diablo,
-el dinero y la cudicia. Pues hoy lo menos es que Dios quiere y lo más
-lo que queremos nosotros contra su ley. Y ahora el dinero es todos los
-quereres, porque él es querido y el que quiere, y no se hace sino lo
-que él quiere, y el dinero es el Narciso, que se quiere a sí mismo y no
-tiene amor sino a sí[487]. Prosigo:
-
- Si lloviere hará lodos,
- Y será cosa de ver
- Que nadie podrá correr
- Sin echar atrás los codos.
-
-Hacedme merced de correr los codos adelante y negadme que esto no es
-verdad. Diréis que de puro verdad es necedad: ¡buen achaquito, hermanos
-vivos! La verdad, ansí, decís que amarga; poca verdad decís que es
-mentira, muchas verdades, que es necedad. ¿De qué manera ha de ser la
-verdad para que os agrade? Y sois tan necios, que no habéis echado de
-ver que no es tan profecía de _Pero Grullo_ como decís, pues hay quien
-corra echando los codos adelante, que son los médicos, cuando vuelven
-la mano atrás a recibir el dinero de la visita al despedirse, que toman
-el dinero corriendo y corren como una mona al que se lo da porque le
-maten.
-
- El que tuviere tendrá,
- Será el casado marido,
- Y el perdido más perdido,
- Quien menos guarda y más da.
-
-Ya estás diciendo entre ti: “¿Qué perogrullada es ésta?” _El que
-tuviere, tendrá_--replicó luego--. Pues así es. Que no tiene el que
-gana mucho ni el que hereda mucho ni el que recibe mucho; sólo tiene el
-que tiene y no gasta. Y quien tiene poco, tiene, y si tiene dos pocos,
-tiene algo, y si tiene dos algos, más es, y si tiene dos mases, tiene
-mucho, y si tiene dos muchos, es rico. Que el dinero (y llevaos esta
-doctrina de _Pero Grullo_) es como las mujeres, amigo de andar y que le
-manoseen y le obedezcan, enemigo de que le guarden, que se anda tras
-los que no le merecen y, al cabo, deja a todos con dolor de sus almas,
-amigo de andar de casa en casa. Y para ver cuán ruin es el dinero, que
-no parece sino que ha sido cotorrera[488], habéis de ver a cuán ruin
-gente le da el Señor, y en esto conoceréis lo que son los bienes deste
-mundo, en los dueños dellos. Echad los ojos por esos mercaderes, si no
-es que estén ya allá, pues roban los ojos. Mirad esos joyeros, que, a
-persuasión de la locura, venden enredos resplandecientes y embustes de
-colores, donde se anegan los dotes de los recién casados. ¡Pues qué,
-si vais a la platería! No volveréis enteros. Allí cuesta la honra,
-y hay quien hace creer a un malaventurado se ciña su patrimonio al
-dedo[489], y, no sintiendo los artejos el peso, está ahullando en su
-casa. No trato de los pasteleros y sastres, ni de los roperos, que son
-sastres a Dios y a la ventura[490] y ladrones a diablos y desgracia.
-Tras éstos se anda el dinero. Y ¿no tendrá asco cualquier bien aliñado
-de costumbres y pulido de conciencia de comunicarle ningún deseo?
-Dejemos esto y vamos a la segunda profecía, que dice: _Será_ _el casado
-marido_. Vive el cielo de la cama (dijo muy colérico, porque hice no
-sé qué gesto oyendo la grullada), que si no os oís con mesura y si os
-rezumáis de carcajadas[491], que os pele las barbas. Oíd noramala, que
-a oir habéis venido y a aprender. ¿Pensáis que todos los casados son
-maridos? Pues mentís, que hay muchos casados solteros y muchos solteros
-maridos. Y hay hombre que se casa para morir doncel y doncella que se
-casa para morir virgen de su marido. Y habéisme engañado y sois maldito
-hombre, y aquí han venido mil muertos diciendo que los habéis muerto a
-puras bellaquerías. Y certifícoos que si no mirara..., que os arrancara
-las narices y los ojos, bellaconazo, enemigo de todas las cosas. Reíos
-también de esta profecía:
-
- Las mujeres parirán
- Si se empreñan y parieren,
- Y los hijos que nacieren
- De cuyos fueren serán.
-
-¿Veis que parece bobada de Pero Grullo? Pues yo os prometo que si se
-averiguara esto de los padres, había de haber una confusión de daca mi
-mayorazgo y toma tu herencia. Hay en esto de las barrigas mucho que
-decir, y, como los hijos es una cosa que se hace a escuras y sin luz,
-no hay quien averigüe quién fué concebido a escote ni quién a medias,
-y es menester creer el parto, y todos heredamos por el dicho del
-nacer[492], sin más acá ni más allá. Esto se entiende de las mujeres,
-que meten oficiales; que mi profecía no habla con la gente honrada, si
-algún maldito como vos no lo tuerce. ¿Cuántos pensáis que el día del
-juicio conocerán por padre a su paje, a su escudero, a su esclavo y
-a su vecino? Y ¿cuántos padres se hallarán sin descendencia? Allá lo
-veréis.
-
---Esta profecía y las demás--dije yo--, no las consideramos allá desta
-manera, y te prometo que tienen más veras de las que parecen, y que,
-oídas en tu boca, son de otra suerte. Y confieso que te hacen agravio.
-
---Pues oye--dijo--otra:
-
- Volaráse con las plumas,
- Andaráse con los pies,
- Serán seis dos veces tres.
-
-_Volaráse con las plumas._ Pensáis que lo digo por los pájaros, y os
-engañáis, que eso fuera necedad. Dígalo por los escribanos y ginoveses,
-que éstos nos vuelan con las plumas el dinero[493] de delante. Y porque
-vean en el otro mundo que profeticé de los tiempos de ahora y que hay
-_Pero Grullo_ para los que vivís, llévate este mendrugo de profecías,
-que a fe que hay que hacer en entenderlo. Fuése y dejóme un papel en
-que estaban escritos estos ringlones[494] por esta orden:
-
- Nació viernes de Pasión
- Para que zahorí[495] fuera,
- Porque en su día muriera
- El bueno y el mal ladrón.
- Habrá mil revoluciones
- Entre linajes honrados,
- Restituirá los hurtados,
- Castigará los ladrones.
- Y si quisiere primero
- Las pérdidas remediar,
- Lo hará sólo con echar
- La soga tras el caldero[496].
- Y en estos tiempos que ensarto
- Veréis (maravilla extraña)
-
-
- Que se desempeña España
- Solamente con un Cuarto[497].
- Mis profecías mayores
- Verán cumplida la ley
- Cuando fuere Cuarto el rey
- Y cuartos[498] los malhechores.
-
-Leí con admiración las cinco profecías de _Pero Grullo_, y estaba
-meditando en ellas, cuando por detrás me llamaron. Volvíme y era un
-muerto muy lacio y afligido, muy blanco[499] y vestido de blanco, y
-dijo:
-
---Duélete de mí, y, si eres buen cristiano, sácame de poder de los
-cuentos de los habladores y de los ignorantes, que no me dejan
-descansar, y méteme donde quisieres.
-
-Hincóse de rodillas, y, despedazándose a bofetadas, lloraba como niño.
-
---¿Quién eres--dije--, que a tanta desventura estás condenado?
-
---Yo soy--dijo--un hombre muy viejo, a quien levantan mil testimonios
-y achacan mil mentiras. Yo soy el _Otro_, y me conocerás, pues no
-hay cosa que no la diga el _Otro_. Y luego, en no sabiendo cómo dar
-razón de sí, dicen: “Como dijo el _Otro_”.[500] Yo no he dicho nada
-ni despego la boca. En latín me llaman _Quidam_, y por esos libros
-me hallarás abultando ringlones y llenando cláusulas. Y quiero, por
-amor de Dios, que vayas al otro mundo y digas cómo has visto al _Otro_
-en blanco y que no tiene nada escrito y que no dice nada ni lo ha de
-decir ni lo ha dicho, y que desmiente desde aquí a cuantos le citan y
-achacan lo que no saben, pues soy autor de los idiotas y el texto de
-los ignorantes. Y has de advertir que en los chismes me llaman _Cierta
-persona_; en los enredos, _No sé quién_; en las cátedras, _Cierto
-autor_, y todo lo soy el desdichado _Otro_. Haz esto y sácame de tanta
-desaventura y miseria.
-
---Aún aquí estáis, ¿y no queréis dejar hablar a nadie?--dijo un muerto
-hablando, armado de punta en blanco, muy colérico; y asiéndome de un
-brazo, dijo:
-
---Oíd acá, y pues habéis venido por estafeta de los muertos a los
-vivos, cuando vais[501] allá decidles que me tienen muy enfadado todos
-juntos.
-
---¿Quién eres?--le pregunté.
-
---Soy--dijo--_Calaínos_.
-
---¿_Calaínos_ eres?--dije--. No sé cómo no estás desainado, porque
-eternamente dicen: “Cabalgaba _Calaínos_[502]”.
-
---¿Saben ellos mis cuentos? Mis cuentos fueron muy buenos y muy
-verdaderos. Y no se metan en cuentos conmigo.
-
---Mucha razón tiene el señor _Calaínos_--dijo otro que se allegó--. Y
-él y yo estamos muy agraviados. Yo soy _Cantimpalos_. Y no hacen sino
-decir: “El ánsar de _Cantimpalos_[503], que salía al lobo al camino”.
-Y es menester que les digáis que me han hecho de asno ánsar, y que
-era asno el que yo tenía, y no ánsar, y los ánsares no tienen que ver
-con los lobos, y que me restituyan a mi asno en el refrán y que me le
-restituyan luego y tomen su ánsar: justicia con costas, y para ello,
-etc.
-
-Con su báculo venía una vieja o espantajo, diciendo:
-
---¿Quién está allá a las sepulturas?
-
-Con una cara hecha de un orejón[504], los ojos en dos cuévanos de
-vendimiar, la frente con tantas rayas y de tal color y hechura que
-parecía planta de pie; la nariz, en conversación con la barbilla, que
-casi juntándose hacían garra, y una cara de la impresión del grifo;
-la boca, a la sombra de la nariz, de hechura de lamprea[505], sin
-diente ni muela, con sus pliegues de bolsa a lo jimio, y apuntándole
-ya el bozo de las calaveras en un mostacho erizado; la cabeza, con
-temblor de sonajas y la habla danzante; unas tocas muy largas sobre el
-monjil negro; esmaltada de mortaja la tumba, con un rosario muy grande
-colgando, y ella corva, que parecía, con las muertecillas que colgaban
-dél, que venía pescando calaverillas chicas. Yo, que vi semejante
-abreviación del otro mundo, dije a grandes voces, pensando que sería
-sorda:
-
---¡Ah, señora! ¡Ah, madre! ¡Ah, tía! ¿Quién sois? ¿Queréis algo?
-
-Ella, entonces, levantando el _ab initio et ante saecula_[506] de la
-cara, y parándose, dijo:
-
---No soy sorda, ni madre ni tía; nombre tengo y trabajos, y vuestras
-sinrazones me tienen acabada.
-
-¡Quién creyera que en el otro mundo hubiera presunción de mocedad, y en
-una cecina[507] como ésta! Llegóse más cerca, y tenía los ojos haciendo
-aguas, y en el pico de la nariz columpiándose una moquita, por donde
-echaba un tufo de cimenterio. Díjela que perdonase y pregúntele su
-nombre. Díjome:
-
---Yo soy _Dueña Quintañona_.[508]
-
---Qué, ¿dueñas hay entre los muertos?--dije maravillado--. Bien hacen
-de pedir cada día a Dios misericordia más que _requiescant in pace_,
-descansen en paz; porque si hay dueñas, meterán en ruido a todos.
-Yo creí que las mujeres se morían cuando se volvían dueñas, y que
-las dueñas no tenían de morir, y que el mundo está condenado a dueña
-perdurable, que nunca se acaba; mas ahora que te veo acá, me desengaño
-y me he holgado de verte. Porque por allá luego decimos: “Miren la
-_Dueña Quintañona_, daca la _Dueña Quintañona_”.
-
---Dios os lo pague y el diablo os lleve--dijo--, que tanta memoria
-tenéis de mí y sin habello yo de menester. Decid: ¿no hay allá dueñas
-de mayor número que yo? Yo soy _Quintañona_; ¿no hay deciochenas y
-setentonas? Pues ¿por qué no dais tras dellas y me dejáis a mí, que ha
-más de ochocientos años que vine a fundar dueñas al infierno, y hasta
-ahora no se han atrevido los diablos a recibirlas, diciendo que andamos
-ahorrando penas a los condenados y guardando cabos de tizones como
-de velas, y que no habrá cosa cierta en el infierno? Y estoy rogando
-con mi persona al purgatorio y todas las almas dicen en viéndome:
-“¿Dueña?, no por mi casa”. Con el cielo no quiero nada, que las dueñas,
-en no habiendo a quién atormentar y un poco de chisme[509], perecemos.
-Los muertos también se quejan de que no los dejo ser muertos como lo
-habían de ser, y todos me han dejado en mi albedrío si quiero ser
-dueña en el mundo; mas quiero estarme aquí, por servir de fantasma en
-mi estado toda la vida y sentada a la orilla de una tarima guardando
-doncellas, que son más de trabajo que de guardar. Pues, en viniendo
-una visita, ¿aquel _llamen a la dueña?_[510] Y a la pobre dueña todo
-el día le están dando su recaudo todos. En faltando un cabo de vela,
-_llamen a Álvarez, la dueña le tiene_. Si falta un retacillo de algo,
-_la dueña estaba allí_. Que nos tienen por cigüeñas, tortugas y erizos
-de las casas, que nos comemos las sabandijas. Si algún chisme hay,
-_¡alto!, a la dueña_. Y somos la gente más bien aposentada en el mundo,
-porque en el invierno nos ponen en los sótanos y los veranos en los
-zaquizamíes[511]. Y lo mejor es que nadie nos puede ver: las criadas,
-porque dicen que las guardamos; los señores, porque los gastamos; los
-criados, porque nos guardamos; los de fuera, por el _coram vobis_[512]
-de responso, y tienen razón, porque ver una de nosotras encaramada
-sobre unos chapines, muy alta y muy derecha, parecemos túmulo vivo.
-Pues ¡cuando en una visita de señoras hay conjunción de dueñas! Allí se
-engendran las angustias y sollozos, de allí proceden las calamidades y
-plagas, los enredos y embustes, marañas y parlerías, porque las dueñas
-influyen[513] acelgas y lantejas y pronostican candiles y veladores y
-tijeras de despabilar. Pues ¡qué cosa es levantarse ocho viejas como
-ocho cabos de años[514] o ocho sin cabo, ensabanadas, y despedirse
-con unas bocas de tejadillo[515], con unas hablas sin hueso, dando
-tabletadas con las encías y poniéndose cada una a las espaldas de su
-ama a entristecerlas, las asentaderas bajas, trompicando y dando de
-ojos, adonde en una silla, entre andas y ataúd, la llevan los pícaros
-arrastrando! Antes quiero estarme entre muertos y vivos pereciendo que
-volver a ser dueña. Pues hubo caminante que, preguntando dónde había de
-parar una noche de invierno, yendo a Valladolid, y diciéndole que en
-un lugar que se llama Dueñas, dijo que si había adónde parar antes o
-después. Dijéronle que no, y él a esto, dijo:
-
---Más quiero parar en la horca que en Dueñas[516].
-
-Y se quedó fuera, en la picota. Sólo os pido, así os libre Dios de
-dueñas (y no es pequeña bendición, que para decir que destruirán a uno
-dicen que le pondrán cual digan dueñas[517], ¡mirad lo que es decir
-dueñas!); ruégote[518] encarecidamente que hagas que metan otra dueña
-en el refrán y me dejen descansar a mí, que estoy muy vieja para andar
-en refranes y querría andar en zancos, porque no deja de cansar a una
-persona andar de boca en boca.
-
-Muy angosto, muy a teja vana, las carnes de venado, en un cendal, con
-unas mangas por gregüescos y una esclavina por capa y un soportal por
-sombrero, amarrado a una espada, se llegó a mí un rebozado y llamóme en
-la seña de los sombrereros.
-
---Ce, ce--me dijo.
-
-Yo le respondí luego. Llegúeme a él y entendí que era algún muerto
-envergonzante[519]. Pregúntele quién era.
-
---Yo soy el malcosido y peor sustentado _don Diego de Noche_[520].
-
---Más precio haberte visto--dije yo--que a cuanto tengo. ¡Oh, estómago
-aventurero! ¡Oh, gaznate de rapiña! ¡Oh, panza al trote! ¡Oh, susto
-de los banquetes! ¡Oh, mosca de los platos! ¡Oh, sacabocados de los
-señores! ¡Oh, tarasca de los convites y cáncer de las ollas! ¡Oh,
-sabañón de las cenas! ¡Oh, sarna de los almuerzos! ¡Oh, sarpullido del
-mediodía! No hay otra cosa en el mundo sino cofrades, discípulos y
-hijos tuyos.
-
---Sea por amor de Dios--dijo _don Diego de Noche_--, que esto me
-faltaba por oir; mas, en pago de mi paciencia, os ruego que os
-lastiméis de mí, pues en vida siempre andaba cerniendo las carnes
-el invierno por las picaduras del verano, sin poder hartar estas
-asentaderas de gregüescos; el jubón en pelo sobre las carnes, el más
-tiempo en ayunas de camisa, siempre dándome por entendido de las
-mesas ajenas; esforzando, con pistos de cerote y ramplones[521],
-desmayos de calzado; animando a las medias a puras sustancias de hilo
-y aguja. Y llegué a estado en que, viéndome calzado de geomancía[522],
-porque todas las calzas eran puntos, cansado de andar restañando el
-ventanaje[523], me entinté la pierna y dejé correr. No se vió jamás
-socorrido de pañizuelos mi catarro, que, afilando el brazo por las
-narices, me pavonaba de romadizo. Y si acaso alcanzaba algún pañizuelo,
-porque no le viesen al sonarme, me rebozaba, y, haciendo el coco[524]
-con la capa, tapando el rostro, me sonaba a escuras. En el vestir he
-parecido árbol, que en el verano me he abrigado y vestido y en el
-invierno he andado desnudo.
-
-No me han prestado cosa que haya vuelto: hasta espadas, que dicen que
-no hay ninguna sin vuelta[525], si todos me las prestasen, todas serían
-sin vuelta. Y con no haber dicho verdad en toda mi vida y aborrecídola,
-decían todos que mi persona era buena para verdad desnuda y amarga. En
-abriendo yo la boca, lo mejor que se podía esperar era un bostezo o
-un parasismo, porque todos esperaban el: _déme vuesa merced, présteme
-hágame merced_, y así estaban armados de respuestas. Y en despegando
-los labios, de tropel se oía: _No hay qué dar, Dios le provea, cierto
-que no tengo, yo me holgara, no hay un cuarto._
-
-Y fuí tan desdichado, que a tres cosas siempre llegué tarde. A pedir
-prestado llegué siempre dos horas después, y siempre me pagaban con
-decir:
-
---Si llegara vuesamerced dos horas antes, se le prestara ese dinero.
-
-A ver los lugares llegué dos años después, y en alabando cualquier
-lugar, me decían:
-
---Ahora no vale nada; ¡si vuesamerced lo viera dos años ha!
-
-A conocer y alabar las mujeres hermosas llegué siempre tres años
-después, y me decían:
-
---Tres años atrás me había vuesamerced de ver, que vertía sangre por
-las mejillas.
-
-Según esto, fuera harto mejor que me llamaran _don Diego Después_, que
-no _don Diego de Noche_. Decir que después de muerto descanso, aquí
-estoy y no me harto de muerte: los gusanos se mueren de hambre conmigo
-y yo me como a los gusanos de hambre, y los muertos andan siempre
-huyendo de mí, porque no les pegue el _don_ o les hurte los huesos o
-les pida prestado. Y los diablos se recatan de mí, porque no me meta de
-gorra a calentarme y ando por estos rincones introducido en telaraña.
-Hartos don Diegos hay allá, de quien pueden echar mano.
-
-Déjenme con mi trabajo, que no viene muerto que luego no pregunte por
-_don Diego de Noche_. Y diles a todos los _dones_[526] a teja vana,
-caballeros chirles, hacia-hidalgos y casi-dones, que hagan bien por mí.
-Que estoy penando en una bigotera de fuego, porque, siendo gentilhombre
-mendicante, caminaba con horma y bigotera[527] a un lado y molde para
-el cuello y la bula en el otro. Y esto y sacar mi sombra[528] llamaba
-yo mudar mi casa.
-
-Desapareció aquel caballero visión, y dió gana de comer a los muertos,
-cuando llegó a mí, con la mayor prisa que se ha visto, un hombre alto
-y flaco, menudo de facciones, de hechura de cerbatana, y, sin dejarme
-descansar, me dijo:
-
---Hermano, dejadlo todo presto, luego, que os aguardan los muertos, que
-no pueden venir acá, y habéis de ir al instante a oírlos y hacer lo que
-os mandaren sin replicar y sin dilación luego.
-
-Enfadóme la prisa del diablo del muerto, que no vi hombre más
-súpito[529], y dije:
-
---Señor mío, esto no es cochite hervite[530].
-
---Sí es--dijo muy demudado--. Dígoos que yo soy _Cochitehervite_, y el
-que viene a mi lado (aunque yo no le había visto) es _Trochimochi_, que
-somos más parecidos que el freír y el llover.
-
-Yo, que me vi entre _Cochitehervite_ y _Trochimochi_, fuí como un rayo
-donde me llamaban.
-
-Estaban sentadas unas muertas a un lado, y dijo _Cochitehervite_:
-
---Aquí está _doña Fáfula_[531], _Mari-Zápalos_ y _Mari-Rabadilla_.
-
-Dijo _Trochimochi_:
-
---Despachen, señoras, que está detenida mucha gente.
-
-_Doña Fáfula_ dijo:
-
---Yo soy una mujer muy principal.
-
---Nosotras somos--dijeron las otras--las desdichadas que vosotros los
-vivos traéis en las conversaciones disfamadas.
-
---Por mí no se me da nada--dijo _doña Fáfula_--; pero quiero que sepan
-que soy mujer de un mal poeta de comedias, que escribió infinitas y que
-me dijo un día el papel:
-
---Señora[532], tanto mejor me hallara en andrajos en los muladares, que
-en coplas en las comedias cuanto no lo sabré encarecer.
-
-Fuí mujer de mucho valor y tuve con mi marido el poeta mil pesadumbres
-sobre las comedias, autos y entremeses. Decíale yo que por qué cuando
-en las comedias un vasallo, arrodillado, dice al rey: _Dame esos
-pies_, responde siempre: _Los brazos será mejor._ Que la razón era en
-diciendo. _Dame esos pies_, responder: _¿Con qué andaré yo después?_
-Sobre la hambre de los lacayos y el miedo, tuve grandes peloteras[533]
-con él. Y tuve buenos respetos: que le hice mirar al fin de las
-comedias por la honra de las infantas, porque las llevaba de voleo[534]
-y era compasión. No me pagarán esto sus padres dellas en su vida.
-Fuíle a la mano en los dotes de los casamientos para acabar la maraña
-en la tercera jornada, porque no hubiera rentas en el mundo. Y en una
-comedia, porque no se casasen todos, le pedí que el lacayo, queriéndole
-casar su señor con la criada, no quisiese casarse ni hubiese remedio,
-siquiera porque saliera un lacayo soltero. Donde mayores voces tuvimos,
-que casi me quise descasar, fué sobre los autos del Corpus. Decíale yo:
-
---Hombre del diablo, ¿es posible que siempre en los autos del Corpus
-ha de entrar el diablo? con grande brío, hablando a voces, gritos
-y patadas, y con un brío que parece que todo el teatro es suyo y
-poco para hacer su papel, como quien dice: “¡Huela[535] la casa al
-diablo[536]!” Por vida vuestra que hagáis un auto donde el diablo no
-diga esta boca es mía, y, pues tiene por qué callar, no hable y que
-hable quien puede[537] y tiene razón, y enójese en un auto. Que, aunque
-es la misma paciencia, tal vez se indignó y tomó el azote y trastornó
-mesas y tiendas y cátedras y hizo ruido.
-
-Hícele que, pues podía decir Padre eterno, no dijese Padre eternal; ni
-Satán, sino Satanás: que aquellas palabras eran buenas cuando el diablo
-entra diciendo bú, bú, bú[538] y se sale como cohete. Desagravié los
-entremeses, que a todos les daban de palos[539], y con todos sus palos
-hacían los entremeses. Cuando se dolían dellos:
-
---Duélanse--decía yo--de las comedias, que acaban en casamientos y son
-peores, porque son palos y mujer.
-
-Las comedias, que oyeron esto, por vengarse, pegaron los casamientos
-a los entremeses, y ellos, por escaparse y ser solteros, algunos se
-acaban en barbería, guitarricas y cántico.
-
---¿Tan malas son las mujeres--dijo _Mari-Zápalos_[540]--, señora _doña
-Fáfula_[541]?
-
-_Doña Fáfula_, enfadada y con mucho toldo, dijo:
-
---¡Miren con qué nos viene ahora _Mari-Zápalos_!
-
-Si vengo, no vengo, se quisieron arañar, y así se asieron, porque
-_Mari-Rabadilla_[542], que estaba allí, no pudo llegar a meterlas en
-paz, que sus hijos por comer cada uno en su escudilla, se estaban dando
-de puñadas.
-
---Mirad--decía _doña Fáfula_--que digáis en el mundo quién soy.
-
-Decía _Mari-Zápalos_:
-
---Mirá que digáis cómo la he puesto.
-
-_Mari-Rabadilla_ dijo:
-
---Decidles a los vivos que si mis hijos comen cada uno en su escudilla,
-qué mal les hacen a ellos. ¡Cuánto peores son ellos, que comen en la
-escudilla de los otros, como _don Diego de Noche_ y otros cofrades de
-su talle!
-
-Apartéme de allí, que me hendía la cabeza, y vi venir un ruido de
-piullidos[543] y chillidos grandísimos y una mujer corriendo como una
-loca, diciendo:
-
---Pío, pío.
-
-Yo entendí que era la reina Dido, que andaba tras el pío Eneas[544] por
-el perro muerto a la zacapela, cuando oigo decir:
-
-
---Allá va _Marta_ con sus pollos[545].
-
---Válate el diablo, ¿y acá estás? ¿Para quién crías esos pollos?--dije
-yo.
-
---Yo me lo sé--dijo ella--: criólos para comérmelos, pues siempre
-decís: “Muera _Marta_ y muera harta[546]”. Y decildes a los del mundo
-que quién canta bien después de hambriento y que no digan necedades,
-que es cosa sabida que no hay tono como el del ahíto[547]. Decildes que
-me dejen con mis pollos a mí y que repartan esos refranes entre otras
-_Martas_, que cantan después de hartas[548]. Que harto embarazada estoy
-yo acá con mis pollos, sin que ande inquieta en vuestro refrán[549].
-
-¡Oh, qué voces y gritos se oían por toda aquella sima! Unos corrían a
-una parte y otros a otra, y todo se turbó en un instante. Yo no sabía
-dónde me esconder. Oíanse grandísimas voces que decían:
-
---Yo no te quiero, nadie te quiere.
-
-Y todos decían esto. Cuando yo oí aquellos gritos, dije:
-
---Sin duda, es éste algún pobre, pues no le quiere nadie: las señas de
-pobre son, por lo menos.
-
-Todos me decían:
-
---Hacia ti, mira que va a ti.
-
-Y yo no sabía qué me hacer, y andaba como un loco mirando dónde huir,
-cuando me asió una cosa, que apenas divisaba lo que era, como sombra.
-Atemoricéme, púsoseme en pie el cabello, sacudióme el temor los huesos.
-
---¿Quién eres, o qué eres o qué quieres--le dije--, que no te veo y te
-siento?
-
---Yo soy--dijo--el alma de _Garibay_, que ando buscando quién me
-quiera, y todos huyen de mí, y tenéis la culpa vosotros los vivos, que
-habéis introducido decir que el alma de _Garibay_ no la quiso Dios ni
-el diablo[550]. Y en esto decís una mentira y una herejía. La herejía
-es decir que no la quiso Dios: que Dios todas almas quiere y por todas
-murió[551]. Ellas son las que no quieren a Dios. Así que Dios quiso
-el alma de _Garibay_ como las demás. La mentira consiste en decir que
-no la quiso el diablo. ¿Hay alma que no la quiera el diablo? No por
-cierto. Que, pues él no hace asco de la de los pasteleros, roperos,
-sastres ni sombrereros, no lo hará de mí. Cuando yo viví en el mundo,
-me quiso una mujer calva y chica, gorda y fea, melindrosa y sucia, con
-otra docena de faltas. Si esto no es querer el diablo, no sé qué es el
-diablo, pues veo, según esto, que me quiso por poderes, y esta mujer,
-en virtud dellos, me endiabló, y ahora ando en pena por todos estos
-sótanos y sepulcros. Y he tomado por arbitrio volverme al mundo y andar
-entre los desalmados corchetes y mohatreros, que, por tener alma, todos
-me reciben. Y así, todos éstos y los demás oficios deste jaez tienen el
-ánima de _Garibay_. Y decildes que muchos dellos, que allá dicen que el
-alma de _Garibay_ no la quiso Dios ni el diablo, la quieren ellos por
-alma y la tienen por alma, y que dejen a _Garibay_ y miren por sí.
-
-En esto desapareció con otro tanto ruido. Iba tras ella gran chusma
-de traperos, mesoneros, venteros, pintores, chicarreros y joyeros,
-diciéndola:
-
---Aguarda, mi alma.
-
-No vi cosa tan requebrada. Y espantóme que nadie la quería al entrar y
-casi todos la requebraban al salir.
-
-Yo quedé confuso cuando se llegaron a mí _Perico de los Palotes_[552]
-y _Pateta, Juan de las calzas blancas, Pedro por demás, el Bobo de
-Coria, Pedro de Urdemalas_, así me dijeron que se llamaban, y dijeron:
-
---No queremos tratar del agravio que se nos hace a nosotros en los
-cuentos y en conversaciones, que no se ha de hacer todo en un día.
-
-Yo les dije que hacían bien, porque estaba tal con la variedad de cosas
-que había visto, que no me acordaba de nada.
-
---Sólo queremos--dijo _Pateta_--que veas el retablo que tenemos de los
-muertos a puro refrán.
-
-Alcé los ojos y estaban a un lado el _santo Macarro_[553] jugando
-al abejón, y a su lado el de _santo Leprisco_[554]. Luego, en medio,
-estaba _san Ciruelo_[555] y muchas mandas y promesas de señores y
-príncipes aguardando su día, porque entonces las harían buenas, que
-sería el día de _san Ciruelo_. Por encima dél estaba el _santo de
-Pajares_[556] y _fray Jarro_, hecho una bota, por sacristán junto a san
-Porro[557], que se quejaba de los carreteros. Dijo _fray Jarro_, con
-una vendimia por ojos, escupiendo racimos y oliendo a lagares, hechas
-las manos dos piezgos y la nariz espita, la habla remostada con un
-tonillo del carro:
-
---Éstos son santos que ha canonizado la picardía con poco temor de Dios.
-
-Yo me quería ir y oigo que decía el _santo de Pajares_:
-
---Ah, compañero, decildes a los del siglo que muchos picarones, que
-allá tenéis por santos, tienen acá guardados los pajares, y lo demás
-que tenemos que decir se dirá otro día.
-
-Volví las espaldas y topé cosido conmigo a _don Diego de Noche_,
-rascándose en una esquina, y conocíle y díjele:
-
---¿Es posible que aún hay que comer en vuesamerced, señor don Diego?
-
-Y díjome:
-
---Por mis pecados soy refitorio y bodegón de piojos. Querría
-suplicaros, pues os vais y allá habrá muchos y acá no se hallan
-por el bienparecer, que ando muy desabrigado, que me enviéis algún
-mondadientes. Que, como yo lo traiga en la boca, todo me sobra, que
-soy amigo de traer las quijadas hechas jugador de manos, y, al fin, se
-masca y se chupa y hay algo entre los dientes, y, poco a poco, se roe.
-Y si es de lentisco, es bueno para las opilaciones.
-
-Dióme grande risa y apartéme dél huyendo, por no lo ver aserrar con
-las costillas un paredón a puros concomos[558].
-
-Dando gritos y alaridos venía un muerto, diciendo:
-
---A mí me toca, yo lo sabré, ello dirá, entenderémonos, ¿qué es esto?
-
-Y otras razones tales.
-
---¿Quién es éste tan entremetido en todas las cosas?
-
-Y respondióme un difunto:
-
---Éste es _Vargas_[559], que, como dicen: _Averígüelo Vargas_, viene
-averiguándolo todo.
-
-Topó en el camino a _Villadiego_. El pobre estaba afligidísimo,
-hablando entre sí. Llamóle, y dijóle:
-
---Señor _Vargas_, pues vuesamerced lo averigua todo, hágame merced de
-averiguar quién fueron las de _Villadiego_, que todos las toman. Porque
-yo soy _Villadiego_[560], y en tantos años no lo he podido saber ni las
-echo menos, y querría salir, si es posible, deste encanto.
-
-_Vargas_ le dijo:
-
---Tiempo hay, que ahora ando averiguando cuál fué primero, la mentira
-o el sastre. Porque si la mentira fué primero, ¿quién la pudo decir si
-no había sastres? Y si fueron primero los sastres, ¿cómo pudo haber
-sastres sin mentira? En averiguando esto, volveré.
-
-Y con esto se desapareció. Venía tras él _Miguel de Vergas_, diciendo:
-
---Yo soy el Miguel de las negaciones, sin qué ni para qué, y siempre
-ando con un no a las ancas: _Eso no, Miguel de Vergas_[561]. Y nadie me
-concede nada, y no sé por qué ni qué he hecho.
-
-Más dijera, según mostraba pasión, si no llegara una pobre mujer
-cargada de bodigos y llena de males y plañiendo.
-
---¿Quién eres--la dije--, mujer desdichada?
-
---La _manceba del Abad_--respondió ella--, que anda en los cuentos
-de niños partiendo el mal con el que le va a buscar, y así dicen las
-empuñadoras de las consejas[562]: “Y el mal para quien le fuere a
-buscar y para la _manceba del Abad_”. Yo no descaso a nadie; antes hago
-que se casen todos. ¿Qué me quieren, que no hay mal, venga por donde
-viniere, que no sea para mí?
-
-Fuése y quedó a su lado un hombre triste, entre calavera y mala nueva.
-
---¿Quién eres--le dije--, tan aciago, que, como dicen, para martes[563]
-sobras?
-
---Yo soy--dijo _Mátalascallando_[564], y nadie sabe por qué me llaman
-así, y es bellaquería, que quien mata es a puro hablar, y ésos son
-_Mátalashablando_. Que las mujeres no quieren en un hombre sino que
-otorgue, supuesto que ellas piden siempre. Y si quien calla otorga,
-yo me he de llamar _Resucítalascallando_. Y no que andan por ahí unos
-mozuelos con unas lenguas de portante[565] matando a cuantos los oyen,
-y así hay infinitos oídos con mataduras.
-
---Así es verdad--dijo _Lanzarote_--, que a mí me tienen ésos consumido
-a puro lanzarotar con si viene o no viene de Bretaña, y son tan grandes
-habladores, que, viendo que mi romance dice:
-
- Doncellas curaban dél
- Y dueñas de su rocino,
-
-han dicho que de aquí se saca que en mi tiempo las dueñas eran mozos
-de caballos, pues curaban del rocino[566]. ¡Bueno estuviera el rocín
-en poder de dueñas! ¡El diablo se lo daba! Es verdad, y yo no lo puedo
-negar, que las dueñas, por ser mozas, aunque fuese de caballos, se
-entremetieron en eso, como en otras cosas; mas yo hice lo que convenía.
-
---Crean al señor _Lanzarote_--dijo un pobre mozo sencillo, humilde y
-caribobo--, que yo lo certifico[567].
-
---¿Quién eres tú, que pretendes crédito entre los podridos?
-
---Yo soy el pobre _Juan de buena alma_[568], que ni me ha aprovechado
-tener buen alma ni nada para que me dejen ser muerto. ¡Extraña cosa,
-que sirva yo en el mundo de apodo! Es _Juan de buen alma_, dicen al
-marido que sufre y al galán que engañan y al hombre que estafan y al
-señor que roban y a la mujer que embelecan. Yo estoy aquí sin meterme
-con nadie.
-
---Eso es nonada--dijo _Juan Ramos_--, que, voto a Cristo, que los
-diablos me hicieron tener una gata. Más me valiera comerme de ratones,
-que no me dejan descansar: daca la gata de _Juan Ramos_[569], toma la
-gata de _Juan Ramos_. Y ahora no hay doncellita ni contadorcito, que
-ayer no tenía que contar sino duelos y quebrantos, ni secretario, ni
-ministro, ni hipócrita, ni pretendiente, ni juez, ni pleiteante, ni
-viuda, que no se haga la gata de _Juan Ramos_. Y todo soy gatas, que
-parezco a febrero[570]. Y quisiera ser antes _sastre del Campillo_ que
-_Juan Ramos_.
-
-Tan presto saltó el _sastre del Campillo_[571], y dijo que quién metía
-a _Juan Ramos_ con el sastre. Y él dijo que no mejoraba de apellido,
-aunque mudaba de sexo.
-
---Pues dijeran el gato de _Juan Ramos_, y no la gata.
-
-Si dijeran, no dijeran, el sastre desconfió de las tijeras y fió de
-las uñas[572], con razón, y empezóse una brega del diablo. Viendo tal
-escarapela[573][574], íbame poco a poco y buscando quién me guiase,
-cuando, sin hablar palabra ni chistar, como dicen los niños, un muerto
-de buena disposición, bien vestido y de buena cara, cerró conmigo. Yo
-temí que era loco y cerré con él. Metiéronnos en paz. Decía el muerto:
-
---Déjenme a ese bellaco, deshonrabuenos[575]. Voto al cielo de la
-cama[576], que le he de hacer que se quede acá.
-
-Yo estaba colérico y díjele:
-
---Llega y te tornaré a matar, infame, que no puedes ser hombre de bien:
-llega, cabrón.
-
-¡Quién tal dijo! No le hube llamado la mala palabra, cuando otra vez se
-quiso abalanzar a mí y yo a él. Llegáronse otros muertos y dijeron:
-
---¿Qué habéis hecho? ¿Sabéis con quién habláis? ¿A _Diego Moreno_[577]
-llamáis cabrón? ¿No hallastes sabandijas de mejor frente?
-
---¿Qué, éste es _Diego Moreno_?--dije yo.
-
-Enójeme más y alcé la voz, diciendo:
-
---Infame, pues ¿tú hablas? ¿Tú dices a los otros deshonrabuenos? La
-muerte no tiene honra, pues consiente que éste ande aquí. ¿Qué le he
-hecho yo?
-
---Entremés[578]--dijo tan presto _Diego Moreno_--. ¿Yo soy cabrón
-y otras bellaquerías que compusiste a él semejantes? ¿No hay otros
-Morenos de quien echar mano? ¿No sabías que todos los Morenos, aunque
-se llamen Juanes[579], en casándose se vuelven Diegos y que el color de
-los más maridos es moreno? ¿Qué he hecho yo que no hayan hecho otros
-muchos más? ¿Acabóse en mí el cuerno? ¿Levánteme yo a mayores con la
-cornamenta? ¿Encareciéronse por mi muerte los cabos de cuchillos y los
-tinteros? Pues ¿qué los ha movido a traerme por tablados? Yo fuí marido
-de tomo y lomo[580], porque tomaba y engordaba: sietedurmientes[581]
-era con los ricos y grulla con los pobres, poco malicioso. Lo que podía
-echar a la bolsa no lo echaba a mala parte. Mi mujer era una picaronaza
-y ella me disfamaba, porque dió en decir:
-
---Dios me le guarde[582] a mi _Diego Moreno_, que nunca me dijo malo ni
-bueno.
-
-Y miente la bellaca, que yo dije malo y bueno ducientas veces. Y si
-está el remedio en eso, a los cabronazos que hay ahora en el mundo
-decildes que se anden diciendo malo y bueno, a sus mujeres, a ver si
-les desmocharán[583] las sienes y si podrán restañar el flujo del
-hueso. Lo otro: yo dicen que no dije malo ni bueno, y es tan al revés,
-que en viendo entrar en mi casa poetas, decía ¡malo!; y en viendo salir
-ginoveses[584], decía ¡bueno! Si vía con mi mujer galancetes, decía
-¡malo!; si vía mercaderes, decía ¡bueno! Si topaba en mi escalera
-valientes, decía ¡remalo!; si encontraba obligados y tratantes, decía
-¡rebueno! Pues ¿qué más bueno y malo había de decir? En mi tiempo hacía
-tanto ruido un marido postizo[585], que se vendía el mundo por uno y no
-se hallaba. Ahora se casan por suficiencia y se ponen a maridos como a
-sastres y escribientes. Y hay platicantes de cornudo y aprendices de
-maridería. Y anda el negocio de suerte, que, si volviera al mundo, con
-ser el propio _Diego Moreno_, a ser cornudo, me pusiera a platicante
-y aprendiz delante del acatamiento de los que peinan medellín[586] y
-barban de cabrío.
-
---¿Para qué son esas humildades--dije yo--si fuiste el primer hombre
-que endureció[587] de cabeza los matrimonios, el primero que crió
-desde el sombrero vidrieras de linternas, el primero que injirió los
-casamientos sin montera? Al mundo voy solo a escribir de día y de noche
-entremeses de tu vida.
-
---No irás esta vez--dijo.
-
-Y asímonos a bocados, y a la grita y ruido[588] que traíamos, después
-de un vuelco que di en la cama, diciendo: “¡Válgate el diablo! ¿Ahora
-te enojas, propia condición de cornudos enojarse después de muertos?”...
-
-Con esto me hallé en mi aposento tan cansado y tan colérico como si la
-pendencia hubiera sido verdad y la peregrinación no hubiera sido sueño.
-Con todo eso, me pareció no despreciar del todo esta visión y darle
-algún crédito, pareciéndome que los muertos pocas veces se burlan y
-que, gente sin pretensión y desengañada, más atienden[589] a enseñar
-que a entretener.
-
-
- NOTAS:
-
-[344] Lib. III, v. 945. _De rerum natura._ En fin, si de repente
-abriera la boca la naturaleza y nos reprochara diciéndonos a cualquiera
-de nosotros: “¿A qué tanto hacer sentimiento, o mortal, y entregarte al
-amargo llanto? ¿A qué te congojas y lloras por haber de morir? Porque,
-si agradable te fué el pasado y anterior vivir y no se fué todo en
-balde, lo agradable y desagradable, como cayendo en saco roto, ¿cómo no
-sales ya del convite de la vida bien repleto y cómo, necio, no abrazas
-con ánimo sosegado el seguro descanso?”
-
-[345] _Homo natus de muliere_, etc. (Cap, 14).
-
-[346] _Militia est vita hominis super terram_, etc. (Job, 7).
-
-[347] “le tomé a Job aquellas palabras de la boca, con que empieza su
-dolor a descubrirse”: _Pereat dies in gua natus sum_, etc., cap. III:
-
- “Perezca el primero día
- En que yo nací a la tierra,
- Y la noche en que el varón
- Fué concebido, perezca.
- “Vuélvase aquel día triste
- En miserables tinieblas;
- No le alumbre más la luz,
- Ni tenga Dios con él cuenta.
- “Tenebroso torbellino
- Aquella noche posea;
- No esté entre los días del año,
- Ni entre los meses la tengan.
- “Indigna sea de alabanza,
- Solitaria siempre sea;
- Maldíganla los que el día
- Maldicen con voz soberbia;
- “Los que para levantar
- A Leviatán se aparejan,
- Y con sus escuridades
- Se escurecen las estrellas.
- “Espere la luz hermosa,
- Y nunca clara luz vea,
- Ni el nacimiento rosado
- De la aurora envuelta en perlas.
- “Porque no cerró del vientre
- Que a mí me trujo las puertas,
- Y porque mi sepultura
- No fué mi cuna primera”.
-
-“Entre estas demandas”, etc. (Ms. de la Biblioteca Nacional y la edic.
-de Pamplona de 1631).
-
-[348] “traba de los sentidos”. (Edic. de Pamplona).
-
-[349] _En mareta_ es el movimiento de las olas del mar, cuando se
-empiezan a levantar con el viento. P. VEGA, 1, 10, 2: “Cuando se
-levanta mareta, claro está que menea y bambolea a los que están
-dentro”. _Licenc. Vidriera_: “Fatigan las maretas”. _Marete_ es casi
-lo mismo. _Diál. montería_, 11: “Las vueltas que da (el lebretón) con
-que muele a los galgos, las cuales llamamos los cazadores regates y
-maretes”. Y _mar-ot-ear_, en Córdoba lo tengo oído por huir y volver la
-res, defendiéndose con maña de los perros que la acosan.
-
-[350] _Sayo vaquero_, vestido exterior para todo el cuerpo, atacado por
-una abertura atrás en lo que hace de jubón. Después lo usaron los niños
-y se llamaba sólo vaquero. LOPE, _Rim. Sagr._, f. 173: “El sayo vaquero
-| de color de nácar”.
-
-[351] _Como los que curan_, los que se están curando y curtiendo en
-infusión de perfumes, de ámbar, etc.
-
-[352] La gran sortija de los médicos era tan conocida como la de los
-Obispos. En éstos indica el desposorio de Cristo con su Iglesia; en
-aquéllos hubo de provenir de las virtudes curanderas que a las piedras
-se atribuían, y así en el anillo llevaban una bien grande.
-
-[353] _De platicantes_, que practicaban curando o cuidando de las mulas
-de sus amos los médicos, por lo que los llama lacayos.
-
-[354] _Cala_, la tienta del cirujano, con que va penetrando y tanteando
-lo hondo de la herida. Dice _de cala en parche, como de punta en
-blanco_, en el sentido etimológico de la segunda frase, que es el de
-apuntando al blanco, y así apuntando con la cala a la piel del herido o
-al parche de la herida.
-
-[355] _Socrocio_, emplasto o pítima de color de azafrán, de
-_subcroceum_, _croceum_, de azafrán. BURG., _Gatom._, 1: “Que alguna
-vez el ocio | es de las armas cordial socrocio”.
-
-[356] _Redomado_, que han pasado largo tiempo en redoma, y que es
-doblada, cautelosa, que se dijo del no manifestar claramente la
-intención, sino tenerla muy guardada, como en redoma. QUEV., _Tac._,
-21: “Con una alcorzada y otra redomada”. Q. BENAV., 1, 147: “¡Pues y a
-unos bellacotes redomados!”
-
-[357] _Pasacalles_ y pasacalle, música de la guitarra. _Tacaño_, 10:
-“Tocando un pasacalles, publicas en las costillas de cinco laudes
-(azotando)”. NAVARRETE Y RIVERA, _Esc. del danzar_: “Quisiera un baile
-nuevo...--¿Un pasacalle? | Eso es de azotados. | Dios me libre de
-bailes arriesgados”.
-
-[358] _Tableteado_, tecleado o acción de teclear o tabletear con los
-dedos tomando el pulso.
-
-[359] _Jara_, saeta o palo arrojadizo. _Quij._, 2, 23: “Que no la
-alcanzara una jara”.
-
-[360] _Bote_, vaso de botica, y golpe arrojando o botando lanza, pica,
-pelota. NISENO, _Juev., 3_, _Cuar., 2_: “Desdeñando los acerados botes
-de las lanzas”.
-
-[361] “a muerte”. (Edic. de Barcelona, 1635).
-
-[362] _Erres_, la _R_, que significa _Récipe_ en las recetas, de donde
-se dijo _darle_ o _echarle un récipe_ por reprenderle, por lo amargas
-que solían ser las medicinas. A los delincuentes asaeteaba la Santa
-Hermandad en Peralvillo, junto a Ciudad Real.
-
-[363] _Ana_, cifra con que los médicos denotan que sean de peso o
-partes iguales los ingredientes de una receta. Véase en “Clásicos
-Castellanos” mi edición de HITA, 1335. _Annás_, sumo sacerdote en
-Jerusalén, depuesto por Valerius Gratus para cuando Jesús murió; pero
-que todavía conservaba una preeminencia real y para los judíos era el
-único pontífice legítimo, aunque los romanos habían nombrado a su yerno
-Caifás. Al uno y al otro llevaron preso a Jesús, o al _Justo_ para que
-le condenasen.
-
-[364] _Uncias_ u onzas, en las recetas, como se ve en el lugar citado
-del Arcipreste.
-
-[365] _Buphthalmus_, planta llamada ojo de buey; _opopanax_, el zumo de
-la panacea, hierba silvestre llamada heraclio; _leontopétalon_, especie
-de col, cuya raíz, bebida en vino, es medicinal contra el veneno de
-las serpientes; _tragoriganum_, orégano cabruno; _potamogeton senos
-pugillos_, seis puñados de hierba potamogéton, que nace en lugares
-acuosos; _diacathalicon_, electuario hecho de cañafístola, ruibarbo,
-tamarindos, etc.; _petroselinum_, especie de perejil que nace entre
-las piedras; _scilla_, cebolla albarrana; _rapa_, nabo. En cuantas
-ediciones se han hecho de este _Sueño_ durante dos siglos se han
-apurado los desatinos al estampar tales nombres. Los manuscritos aún
-están más disparatados.
-
-[366] “_El que no te conoce te compre._ Usamos deste refrán para
-encarecer las faltas que alguno tiene; tómase la metáfora de la
-cabalgadura que tiene tachas encubiertas, que si no es encubriéndolas y
-concertándose con el albéitar que no las diga, no se puede vender”. (S.
-BALLESTA.)
-
-[367] _Elingatis_, de _elingere_, lamer; _catapotium_, píldora que se
-traga sin mascar; _clyster_, la ayuda, melecina o lavativa; _glans_
-o _balanus_, cala, mecha que se hace con jabón, aceite, sal y otros
-ingredientes para exonerar el vientre; _errhinae_, medicina que se toma
-para estornudar.
-
-[368] _Guillén Servén_; en _B_: _Guillén Cervén_.
-
-[369] CORR., 550: “_Lo que va del c... al pulso._ (En lo que hay gran
-diferencia)”. Ídem, 200: _Lo que va del c... al pulso._ Ídem, 475:
-_Mucho va del c... al pulso._ Ídem, 335: _¿Qué tiene que ver el c...
-con el pulso?_
-
-[370] _Avahándose_, llenándose de vaho los médicos de grandes barbas.
-HERR., _Agr._, 3, 3: “Y cuanto pro hace el estiércol a las raíces...
-tanto daño hace el humo dello al árbol avahando la flor”. VILLALVA,
-_Empres._, 2, 21: “Querría, pues, el demonio quitarle la lisura y buena
-tez y avahar si pudiese este espejo en que se mira Dios”.
-
-[371] _Hedentina_, hedor fuerte y malo. HERR., _H. Ind. Dec._, 3, 2, 8:
-“Dormían entre los muertos y estaban en perpetua hedentina, de donde
-nació la peste, que acabó a muchos”.
-
-[372] _Tienta_, hierro para tentar el cirujano la herida. TORR.,
-_Filos, mor._, 2, 1: “Es también como la tienta del zurujano, que hurga
-la herida”.
-
-[373] _Ajigotar_, hacer jigote o menuzos, desmenuzar.
-
-[374] _Desconfían_, hacen desconfiar de _Santa Polonia_, abogada del
-dolor de muelas, factitivo.
-
-[375] _Gatillo_, para arrancar muelas, y juega del vocablo.
-
-[376] _Ellos_ (son), helos que entran.
-
-[377] _Gratis data_, en plural neutro, de los dones y gracias
-espirituales.
-
-[378] _Puntear_ la guitarra es pizcar las cuerdas; _rasgar_ o
-_rasguearla_, arrastrar los dedos por ellas.
-
-[379] _Saltaren_, _chacona_, _folía_, varias tocatas, cantos y bailes
-de la época, en que entendían los barberos, como hasta poco ha.
-
-[380] En _P B_: _en plata y oro._
-
-[381] En _P B_: _sobajar una zalea._
-
-[382] _Azuda_, noria para sacar agua.
-
-[383] _De hilván_, seguidamente, hilvanando razones como en hilo
-seguido.
-
-[384] _Calepino_ (Ambrosio), famoso autor del Diccionario en siete
-lenguas, a las cuales éstos añadían la suya.
-
-[385] _Escampar_, aclararse el cielo nublado, dejando de llover. QUEV.,
-_Jac_. 8: “Llueva cárceles mi cielo | diez años sin escampar”.
-
-[386] _Secos_, que no chispean salivillas al hablar.
-
-[387] _Tarabilla_, la cítola o tarara del molino, que golpetea y dícese
-del charlatán ser una tarabilla. (CORR., 607).
-
-[388] _Espulgar_, examinar cuidadosamente, como quien se espulga.
-_Quij._, 2, 60: “Acudieron los bandoleros a espulgar al rucio y a no
-dejarle cosa de cuantas en las alforjas y la maleta traía”. _Diál.
-perr._: “Para recebir un criado, primero le espulgan el linaje”.
-
-[389] _Sólo paz de la ambición_, dice el ejemplar de Pamplona de
-1631; _Solapas de la ambición_, el de Barcelona, 1635, y todas las
-impresiones posteriores hasta la de don Aureliano.
-
-[390] _Cosa y cosa_, o como en _P B_: _cosi y cosa_, o _cosicosa_, o
-_quisicosa_, o _cosillina_ en León, o _recosita_ en Segovia, es la
-adivinanza y enigma. BALT. VITOR., 2, 411: “Un enigma o cosicosa”.
-TIRSO, _Mari Hern._, 2, 10: “Ven acá, ¿qué es cosicosa, | que lo que
-adoro aborrezco, | lo que me pesa hallar busco, | lo que me abrasa es
-de yelo?”
-
-[391] “(como vulgarmente se dice)”. (Edic. de Barcelona, 1635).
-
-[392] “y díjome sin más ni más, con una voz muy seca y delgada” (_A_).
-
-[393] _Trasijos_, de trasijado o estrecho de ijares, el de ijar que
-forma un hueco o hundimiento más o menos hondo. Quiere decir que
-hablaba cortando las razones, como el que va ijadeando, lo cual se
-hace hundiendo los ijares al alentar de cansado. D. MURILLO, _Juev.
-dom._, 4 cuar.: “Es un pobre, flaco, trasijado”. A. PÉREZ, _Ceniza_,
-f. 32: “Como el perro de buena raza, cuantos más palmos echa de lengua
-y más ijadeando va, es señal que por más suya lleva la presa”. _G.
-Alfarache_, 1, 2, 7: “Andando en este cuidado solícito, dándole mil
-trasijos”.
-
-[394] _Ya sé, veo señas de la muerte, porque a ella nos la pintan_,
-imprimieron todos los ejemplares antiguos. Ibarra y Sancha: _Ya se ven
-señales_, etc., y así todos los modernos. El Ms. fija la verdadera
-lección, que adoptamos nosotros.
-
-[395] “y en frailes, como se ve en la Cartuja”. (Ms. de la Bibl.
-Nacional y la edic. de Pamplona, 1631).
-
-[396] “clérigos millares, teólogos muchos y letrados todos”. (Ms. ídem).
-
-[397] _Din_, _din-ero_, contribuyendo a ello el sonsonete de la moneda
-menuda, que suena con _i_, y el de la gorda, que suena _o_, y así
-_din_, _don_ y _din dan_. _Bañ. Arg._, 1: “Como yo soy sacristán, |
-toco el din, el don y el dan”. Q. BENAV., 1, 56: “¿Quién la tañe?--La
-campana. |--¿Quién la canta?--El sacristán. | Din, dan, din, dan”.
-
-[398] “tres enemigos del alma”. (Ms.).
-
-[399] “Así que quien tiene el uno, tiene a todos tres”. (Ms.).
-
-[400] “al otro el juicio, así me dijo la muerte”, etc. (Edición de
-Pamplona. 1631).
-
-[401] _Minos_, el otro juez gentílico de los infiernos.
-
-[402] “porque hasta agora”, etc. (Edición de Pamplona, 1631).
-
-[403] _No entrarle de los dientes adentro_, no gustarle, tenerle
-inquina a la cosa o persona. CORR., 562: “_No me entra de los dientes
-adentro; no me entró nunca, no me entrará._ (Dícese de uno que no se
-quiere bien)”.
-
-[404] “cuarto, como bolo”. (Edic. de Barcelona, 1635). Acaso _cinca_,
-término del juego de bolos, cuando la bola no entra por la caja, cuando
-no va rodando, cuando no pasa por la raya, y al birlar, cuando no birla
-siete bolos y en otros lances, según ponen por condición los jugadores,
-en estos casos se pierden cinco rayas. Quiere decir que es marido y le
-sucedió mal con su mujer.
-
-[405] “de otros diez” (_A_). Que a su mujer le sucederá doblemente mal,
-perdiendo diez rayas.
-
-[406] “como siempre”. (Edic. de Barcelona, 1635).
-
-[407] _Píramo y Tisbe_, etc. De todos estos amantes hablé en mi
-edición de _La Celestina_. A los portugueses llamaban _sebosos_ por lo
-amartelados, pegajosos y derretidos de amor; pero acaso primeramente
-de los _suevos_. ROSAL: “Los portugueses se llamaron sevosos, por
-suevosos, de los suevos, que sortearon con los alanos la parte
-occidental de España, y los alanos asentaron en Galicia y Asturias, los
-suevos en Portugal”.
-
-[408] “obispos y prelados y a los más eclesiásticos, que como no
-tienen”, etc. (El Ms. y la edición de Pamplona, 1631). Así debe leerse
-el texto para que sea recto el sentido.
-
-[409] “por quien se dijo: _Fugit impius, nemine
-persequente._--_Proverb._, XXVIII, 1”. (Ídem).
-
-[410] Nació en 1469, y joven, siguió la corte, logrando colocación en
-la casa y familia del primer duque de Alba don Fadrique de Toledo,
-donde se distinguió en representaciones privadas: músico, poeta
-y cómico gracioso. Por junio de 1496 se publicó en Salamanca el
-_Cancionero de las obras de Juan del Encina_, colección importantísima
-para la historia literaria de aquel tiempo, en la cual se encuentran
-imitaciones y traducciones no infelices de Virgilio, romances de algún
-artificio, piezas dramáticas, verdaderos albores de nuestro teatro, y
-_El Arte de trobar_, lleno de noticias sumamente curiosas. Incluyó en
-el _Cancionero_ los _Disparates trobados_, que comienzan:
-
- “Anoche, de madrugada,
- Ya después de mediodía”, etc.,
-
-que cerca de tres siglos después en más de una ocasión parodió el autor
-de las _Fábulas literarias_, y, como los farsantes del siglo XVI los
-acomodasen en lugar de loa y entremés al aderezar las representaciones
-dramáticas, hiciéronlos populares en toda España y quedaron por
-proverbio en el vulgo. Véase Cejador, _Hist. Leng. y Liter. Cast._,
-I, 433. _Esteban._: “Mientras vos queréis ganar premios con vuestros
-disparates de Juan de la Encina”.
-
-[411] _Pudrirse_, sentir demasiado males ajenos, como en el _Hospital
-de los podridos_, de _Cervantes_ (?).
-
-[412] _Sacarle el ojo_, como _quebrarle el ojo_, es el mayor daño que
-se puede hacer a una persona. ZAMORA, _Mon. mist._, 3. Visit.: “Ella,
-la que pudo quebrar el ojo al demonio”. _G. Alf._, 2, 2, 1: “No pudo
-este filósofo... quebrarle los ojos con mayor golpe o pedrada que
-con llamarle hombre sin amigos”. _Mirones_: “Su madre, en lugar de
-consolarla, sacábale los ojos con los dedos”. A. PÉREZ, _Viern. dom._,
-1 cuar, f. 271: “Toda Jerusalén, que a un grito le quería hundir y
-sacar los ojos porque llevaba aquella carga”.
-
-[413] _Parates_, burlesco vocablo, quitado el _dis._
-
-[414] CORR., 490: “_Haz bien y no cates a quién; haz mal y guárdate”._
-(Con letras de oro había de estar escrito este refrán, digno de la
-nobleza y caridad española, que no le he visto en otra lengua. Haz
-bien y no cates a quién; la otra parte: haz mal y guárdate, aunque
-está en imperativo, por concordar con el primero, aquí es condicional,
-y quiere decir: si hicieres mal, guárdate, y debajo de esto, por la
-consecuencia del daño que se te seguiría, amonesta que no hagas mal,
-que así como del bien se coge fruto cierto, aunque se haga a los que
-no pensamos ver más, así también del mal se recibe castigo por caminos
-no pensados; es la razón que Dios está a la mira para premiar el bien
-y castigar el mal. Algunos escarmentados truecan las palabras y dicen:
-“Haz mal y no cates a quién; haz bien y guárdate”. Lo primero, según
-leyes del mundo, porque hay muchos que hacen mal y no son castigados, y
-se pasean libres hasta que lo pagan por juicio de Dios, y porque para
-hacer mal no son menester rodeos, y de suyo se está dicho que se deben
-guardar. Lo segundo, haz bien y guárdate, se dice con escarmiento y
-aviso, por ser tan ordinario recibir daño por hacer bien, de que hay
-muchos ejemplos cada día, como quien presta no cobra, si cobra, no tal,
-si tal, enemigo mortal; por fianzas, cuántos vemos perdidos y cuántas
-quejas de ingratitudes y malas correspondencias, y así amonesta al que
-hiciere bien, mire cómo le hace, y se abroquele para el daño como se
-fía para pagar; si da la mano a uno que se ahoga, désela de manera que
-se asegure primero, y tenga cuidado para que el otro no le lleve detrás
-de sí a lo hondo y se ahoguen entrambos)”. Deshace Quevedo refranes,
-riéndose irónicamente de ellos, como de los idiotismos en el _Cuento de
-cuentos_, “siendo contra el Espíritu Santo, que dice: _Si benefeceris,
-scito cui feceris, et erit gratia in bonis tuis multa_; si hicieres
-bien”, etc. (Edic. de Pamplona y el Ms.).
-
-[415] CORR., 214: “_Ni teme ni debe._ (Dícese de un atrevido y arrojado
-y de un desvergonzado)”.
-
-[416] SORAPAN, _Medic._, 14: “De las carnes, el carnero; de los
-pescados, el mero”.
-
-[417] _De los pescados, el carnero_, como el refrán. _De las aves, el
-lechón_, o _De las aves que vuelan, el cebón, el cerdo, el cochino_.
-
-[418] _La presentada_, la regalada por otro.
-
-[419] _Calvario_ de cruces, por los malos apodos que le colgaron. En
-_A_: _era calvo._
-
-[420] “es muerte, y todos son Encinas”. (Todos los impresos. El
-manuscrito es únicamente quien dice _monte_).
-
-[421] _Emparejó con. Vid. Núñ. Alba_, p. 96: “Cuando emparejó con
-nuestros escuadrones”. QUEV., _Tac._, 12: “Emparejando le saludé”.
-CÁCERES, _ps._ 49: “Emparejabas con el que más corría”.
-
-[422] CORR., 107: “_El rey que rabió; y llevaba la manta arrastrando_”.
-Suele decirse _El rey que rabió por gachas_, o ser algo _del tiempo del
-rey que rabió por gachas_, queriendo indicar tiempo muy antiguo, cuando
-hasta los Reyes tenían desdichas y dificultades, lo cual es de todo
-tiempo. Es, pues, irónico el refrán, y no hay que buscar tal rey, pues
-siempre los habrá. _Gachas_ debe interpretarse por graves dificultades,
-como en vascuence suena y lo da a entender lo otro de _y llevaba la
-manta arrastrando_.
-
-[423] _Visiones_, viejas y viejos que parecen fantasmas.
-
-[424] _Carroña_, adjetivado por Quevedo, propiamente es substantivo:
-el cadáver a que acuden los buitres y grajos y lo dejan mondo en los
-huesos.
-
-[425] CORR., 521: “_El rey Grillo_, _el rey Perico_, _el rey Mandinga._
-(De mandinga, por reyezuelos)”. Úsase como el anterior, denotando mal
-tiempo, en que era rey un pobretón y para poco, lo cual confirma que
-_el que rabió por gachas_ ha de entenderse como declaré con Correas, de
-un rey que tuvo que sufrir desdichas. _Perico_ es diminutivo apocado y
-despectivo de _Pero_ o Pedro. Hay quien acude a Chilperico; pero eso es
-buscar ruidos de balde.
-
-[426] _Bajar_, _mirar_, infinitivos, como imperativos (véase CEJADOR,
-_Lengua de Cervantes_, I, 214).
-
-[427] “mal tiempo si sabe”, etc. (Ediciones de Pamplona, 1631, y
-Barcelona, 1635, y todos los impresos).
-
-[428] CORR., 559: “_No dijera más Mateo Pico._ (A la cosa disparatada
-que dicen)”. Llamó así el pueblo al que disparataba por mucho hablar,
-por su _pico_, que es por lo que dice de él Quevedo que era _agudo_ y
-que _sin hacer_ más _cortesía_ metía su cucharón.
-
-[429] PEDRO VEGA, _ps._ 6, 4, 2: “Los que apelan con las mil y
-quinientas aventuran tanta moneda como depositan, por ver su pleito en
-mejores manos”. H. SANTIAGO, _Juev. dom._, 1 cuar., f. 155: “Aunque vee
-tres sentencias conformes contra sí, apela con las mil y quinientas
-al último y supremo tribunal de la misericordia”. Eran las mil y
-quinientas doblas que depositaban para recurrir en última apelación
-judicial en una de las salas del Consejo de Castilla. (_Novís.
-Recopil._, l. 4, t. 5. l. 1).
-
-[430] “que se rezumaba” (_A_); “coyunturas” (_A B_).
-
-[431] “bullía en un hervor” (_A_).
-
-[432] “nacido de un jigotado” (_A_).
-
-[433] 1621 dice el Ms., copia muy antigua de lo que hasta fin de
-aquel año tenía bosquejado Quevedo. Sin número son las erratas que la
-desdoran por torpeza del amanuense, que no entendía los originales;
-pero debemos a toda ley reconocerla como utilísima para aclarar y fijar
-el texto de este Sueño, uno de los más estropeados por antiguos y
-modernos impresores.
-
-[434] “el marqués de Villena? ¿No has oído”, etc. (El manuscrito).
-
-[435] Don Enrique de Villena fué nieto del Marqués de Villena, primer
-Condestable de Castilla, y después Duque de Gandía, hijo del infante
-don Pedro de Aragón. Tuvo don Enrique por madre a doña Juana, hija
-bastarda del rey don Enrique III, y trabajó más en las ciencias que
-en las armas, afición natural que en vano contrariaron sus padres,
-queriéndole más caballero que letrado. La ignorancia, legislador
-universal, le trató con desdén; la envidia extendió que el Marqués supo
-mucho en el cielo y poco en la tierra; la malicia le disfamó con el
-vulgo y con todas las generaciones: le dió los nombres de estrellero y
-nigromante, haciendo aprender al vulgo que el Marqués dispuso que le
-picasen y convirtiesen en jigote y le encerrasen en una redoma para
-volver a segunda vida. Fué historiador y poeta y murió en Madrid de
-cincuenta años, a 15 de diciembre de 1434. Depositaron su cuerpo en el
-convento de San Francisco. (Fernán Pérez de Guzmán, _Generaciones y
-semblanzas_, cap. XXVIII).
-
-[436] _Dijes_, _dij_ ó dije en singular: evangelios, relicarios,
-chupadores, campanillas y otras bujerías que ponen a los niños en
-la garganta, etc., para preservarlos de algún mal, divertirlos o
-adornarlos.
-
-[437] “Sabe, dijo, que no fuí marqués de Villena, que ese título me
-da la inocencia: llamáronme don Enrique de Villena, fuí infante de
-Castilla; estudié y escribí”, etc. (El manuscrito). Pertenecióle el
-marquesado de Villena legítimamente; pero fué desheredado de él,
-quedando anulado su derecho por el mismo poder que se lo otorgara,
-aún en vida del agraciado con él, su abuelo don Alfonso de Aragón,
-disfrutándolo en tiempo de don Enrique dos Infantes de aquel reino.
-Llamóse él siempre, en son de protesta, _de Villena_, no usando nunca
-su apellido, así como su hija doña Isabel, que se llamó _de Villena_
-(véase Felipe Benicio Navarro, en su edición del _Arte Cisoria_).
-
-[438] Con motivo de esta quema bárbara, el bachiller de Cibdarreal
-escribió al autor de _Las Trescientas_: “No le bastó a don Enrique de
-Villena su saber para no morirse, ni tampoco le bastó ser tío del Rey
-para no ser llamado por encantador. Dos carretas son cargadas de los
-libros que dejó que al Rey le han traído; e porque diz que son mágicos
-e de artes non cumplideras de leer, el Rey mandó que a la posada de
-fray Lope de Barrientos fuesen llevados; e fray Lope, que más se cura
-de andar del Príncipe que de ser revisor de nigromancias, fizo quemar
-más de cien libros, que no los vió él más que el Rey de Marroecos, ni
-más los entiende que el Deán de Cidá Rodrigo; ca son muchos los que
-en este tiempo se fan dotos faciendo a otros insipientes e magos; e
-peor es que se fazan beatos faciendo a otros nigromantes”. (_Epístola_
-66). Sabido es que las _Cartas_ de Cibdarreal son apócrifas, pues se
-escribieron el siglo XVII. El mismo Barrientos, en su _Tratado de las
-especies de adivinanza_, dice al tratar del libro mágico del _Angel
-Raziel_: “Este libro es aquél que después de la muerte de don Enrique
-de Villena, tú, como rey christianissimo (era don Juan II), mandaste
-a mí, tu siervo et fechura, que lo quemasse a vuelta de otros muchos,
-lo cual yo puse en ejecución en presencia de algunos tus servidores, e
-puesto que aquéste fué et es de loar, pero por otro respecto en alguna
-manera es bueno de guardar los dichos libros, tanto que estuviessen
-en guarda e poder de buenas personas fiables”. La _Crónica de D. Juan
-II_ dice: “Fr. Lope miró los libros e fizo quemar _algunos e los otros
-quedaron en su poder_”.
-
-[439] “estabas enterrado en San Francisco de Madrid; mas hoy me he
-desengañado”. (Ms.).
-
-[440] “¿Hay paz en el mundo?” “Paz, respondí, universal. No hay guerra
-con nadie”. “¿Eso pasa? Torna a tapar, que en tiempo de paz mandarán
-los poltrones, medrarán los vicios, valdrán los ignorantes, gobernarán
-los tiranos, tiranizarán los letrados, letradeará el interés, porque la
-paz es enemiga (amiga) de pícaros. No quiero nada de allá fuera: bien
-estoy en la redoma. Vuélvome jigote”. Afligióme grandemente, porque
-empezaba ya a desmigajarse, y díjele: “Aguarda, que toda paz que no
-se hace con buena (voluntad) es sospechosa. Paz rogada, y comprada
-y pretendida es salsa y apetito para guerras. No hay para quién sea
-la paz; porque si los ángeles dijeron: _Pax hominibus in terra bonae
-voluntatis_, el sobrescrito de la paz viene a muy pocos de los que hoy
-viven en el mundo. Está para dar un estallido; todo se va revolviendo”.
-Con esto se sosegó y puesto en pie, dijo: “Con esperanzas de guerra
-saldré de aquí, porque la necesidad fuerza que los príncipes conozcan
-y diferencien al bueno del que lo parece. En la guerra se acaban las
-raposerías de la pluma y la hipocresía de los dotores, y se restaña
-el pujamiento de licenciados. Abre ahí; pero dime primero: ¿hay mucho
-dinero en España?”, etc. (Ms.). El penúltimo párrafo confirma haberse
-bosquejado la _Visita de los chistes_ en 1621, época en que terminaba
-la tregua de doce años con los holandeses y en que dominaba en todos
-los españoles el espíritu guerrero, por creer que dicha tregua y la paz
-que hubo en gran parte del reinado de Felipe III fueron origen de todos
-los males de la Monarquía. Rota la guerra en el mismo año y vistos
-los desastrosos resultados de ella, la opinión varió completamente, y
-Quevedo, al retocar su discurso, eliminó el párrafo.
-
-[441] “Génova ha hecho unas sanguijuelas”, etc. (Ms. y edición de
-Pamplona, 1631).
-
-[442] _Los ginoveses_, con sus cambios, recambios y demás mohatras, se
-llevaban todo el dinero de España.
-
-[443] _Zacapela_, o _zacapella_ o _sacapela_, riña, como en
-_pela-mela_, _pelotera_, _escara-pela_, _gara-pela_, del sacar y tirar
-los pelos y a pelladas (CEJADOR, _Tesoro_, _Silbantes_, 196). _Cuento
-de cuentos_: “La zacapela que traía la gente bajuna”.
-
-[444] _Gatos_, tomado también aquí por bolsa, como se usaba de su piel
-y aún se usa por Segovia y el resto de Castilla.
-
-[445] “sana de esos lamparones, porque el rey de Francia no admite”,
-etc. (Ms.). Decíase que el Rey de Francia tenía virtud de curar los
-lamparones.
-
-[446] “usajes de bolsas”. (Edic. de Pamplona y Barcelona y todos los
-impresos). _Usagre_, especie de sarna acre que roe y come la carne
-en perros, etc. J. PIN., _Agr._, 20, 3: “Y su desnudez y su sarna y
-usagre”.
-
-[447] _Empréstidos._ A. VENEG., _Agonía_, 3, 10: “Las limosnas y
-empréstidos que hicieron”.
-
-[448] CORR., 182: “La verdad adelgaza, mas no quiebra su hilaza”.
-
-
-[449] “no ha de perdonar nada, que no ha de sufrir cosa ninguna; que el
-hombre honrado antes”, etc. (Ms.).
-
-[450] “mundo. El diablo puede salir a vivir en ese mundecillo, dijo el
-Marqués. Considero yo” (_A_).
-
-[451] _Palillos_, los bolillos de hacer encaje y randas, y dícese de lo
-sin consistencia, substancia ni solidez. TIMONEDA, p. 225: “Que yo no
-quiero llevar | mi vida puesta en palillos”. D. VEGA, _S. Dom._: “El
-reino del mundo es reino de palillos y que tiene los fundamentos de
-agua y lana”. CERV., _Juez div._: “Ya había yo de haber procurado algún
-favor de palillos de aquí o de allí”. CABR., p. 485: “Justicia armada
-sobre palillos”.
-
-[452] “putos y borrachos” (_A_).
-
-[453] “No había entonces otro puto sino _oxte_, que siempre fué _oxte
-puto_, que todos eran mujeriegos, a puto el postrero; ahora me dicen
-que los... se han introducido en barrigas”. (Ms.).
-
-[454] CORR., 328: _Cada buhonero alaba sus agujas._
-
-[455] _Lo que arrastra honra_, de las ropas rozagantes, y con ironía
-del desaliño. _Grac._, _Crit._, 3, 6: “Antes lo que honra, arrastra y
-trae a muchos más arrastrados que sillas”.
-
-[456] _Dos dedos._ _Quij._, 1, 13: “No estoy en dos dedos de ponello
-en duda”. Ídem, 2, 52: “No faltaron dos dedos para volverme loca de
-contento”. Díjose del dedo como medida.
-
-[457] _Al quitar_, de censos, ventas, etc., no perpetuas. TIRSO, _Vill.
-Sagra._ 2, 2: “Hay parientes al quitar, | que son de casta de censos”.
-Ídem, 3, 26: “Bodeguero de por vida, | no bodeguero al quitar”.
-
-[458] _Ya yo_, así se decía y nunca _yo ya_. _Quij._, 1, 8: “Que ya yo
-os conozco”. _Cal. Dimna_: “Ya yo oí decir”.
-
-[459] “hale” (_A_).
-
-[460] _Mujer_, en vez de la conjunción anticuada _maguer_, aunque,
-estampan muchas ediciones antiguas y modernas. Todas, sin exceptuar una
-siquiera, ilustrada o sin ilustrar, dicen _cuerno_ en lugar de _cuemo_,
-adverbio también anticuado, que vale _como_: descuido ciertamente digno
-de censura.
-
-[461] _Santiago Menochius_, jurisconsulto, fué natural de Pavía y
-profesor de Derecho en Padua por muchos años en el siglo XVI. Felipe
-II le nombró consejero y Presidente del Consejo del Milanesado.
-Murió en 1607. Sus obras componen ocho volúmenes en folio: la más
-interesante es un tratado de _Praesumptionibus_, _conjecturis_, etc.
-_Juan Pedro Surdo_ escribió, entre otras obras, las que llevan el
-título de _Decisiones_, _Decisiones Senatus Mantuani_ y _Consilia_,
-_sive responsa juris_, que he visto impresas desde el año de 1599 al
-de 1611, en folio. _Juan Fáber_, _Fabre_ o _Le Fevre_, jurisconsulto,
-murió en Angulema, de cuyo territorio era natural, en 1340. Escribió
-un Comentario a la _Instituta_ y otra obra intitulada _Breviarium
-in Codicem_. La primera se imprimió en Venecia en 1488, en folio.
-_Próspero Farinacci_ nació en Roma el año de 1554. La colección de sus
-obras, que todas tratan sobre los derechos civil y canónico, se compone
-de 13 tomos en folio. Murió en 1618. _Jacques Cujas_ (Cuyacio), célebre
-jurisconsulto, nació en Tolosa en 1520. Sus obras componen 10 tomos en
-folio, reimpresas distintas veces.
-
-[462] “Doctoris Putei in legem 6, volumen 1, 2, 3, 4, 5, 6, hasta
-15. Licentiati Abtitis de Usuris, Petri Cusqui, in Codigum, Rupis,
-Bruticarpin, Castani, Montoncanense de Adulterio, et Parricidio,
-Cornarano, Rocabruno. (_Impresión de Pamplona, 1631._) Doctoris Putiri
-in legem sextam, volumine 1.º, 2.º, 3.º, 4.º, 5.º, 6.º hasta 15.
-Licenciati Nupti de Usuris, Petri Jusque in quodigum, Ruptis, Bruti,
-Corpin, Castan, Monto, Canente de Adulterio, etc. Los letrados”...
-(Ms.).
-
-[463] _Doctoris Putei._ _Jacobus Puteus_ o _de Puteo_ escribió
-las obras siguientes: _Decisiones_; _Decisiones Rotae Romanae_;
-_Allegatio pro communitate Terrae Valentiae contra communitatem sancti
-Salvatoris_, que, desde los años de 1583 a 1610 he visto impresas en
-Venecia y en León de Francia. _De Bernabé Cornazzano_ conozco la obra
-en folio intitulada _Novissimae decisiones Rotae Lucensis_, impresión
-de Venecia de 1598. Casi todos los demás nombres de autores están
-corruptos, en mi sentir. El asunto no merece la pena de que, por fijar
-la verdadera forma en que deban escribirse, abandonemos otros trabajos;
-tarea dificilísima además, por la multitud de libros que aparecían a
-cada hora en aquella época sobre materias jurídicas, y cuya memoria se
-ha perdido, y empresa aventurada tal vez, siendo posible que, a vueltas
-de nombres verdaderos de autores, añadiese Quevedo otros imaginados.
-_Petri Cusqui_ pudiera ser _Rochus de Curte_, que escribió _De jure
-patronatus_, impreso en León de Francia, 1573. _Rupis_, acaso _J. B.
-Lupi_, de quien es el tratado _De usuris et commerciis illicitis_.
-_Brutiparcin_ es, a no dudar, _Jacobo de Butrigariis_, que escribió
-_De oppositione compromissi, et ejus forma_. Para el nombre _Castani_
-se ocurren los de _Bartolomé Chassaneo_, consejero del Parlamento de
-París en 1531, y que publicó alguna obra jurídica, y del abad _Nicolao
-Cataniense_, que escribió muchos Tratados sobre derecho pontificio.
-Pero esto es hablar a Dios y a ventura.
-
-[464] _Qué tan_, cuán. _Tac._, 1, 9: “Yo le diré a v. m. qué tan
-doctos”.
-
-[465] En lugar de _leen aprisa, arremedando un abejón_, que dice el
-Ms. y pide el sentido, en la edición de Pamplona se estampa: _leen de
-prisa, reméndanle un anexion_; en la de Barcelona: leen de priesa,
-remedándole una anexion; Ibarra y Sancha imprimieron de propia
-autoridad _remiéndanle una anexión_. No hay un ejemplar donde el
-sentido esté recto.
-
-[466] _Es-parr-anc-ado_, de _parr-ar_, extender (_Herr._, _Agr._, 2,
-21) y anca. En Murcia _parr-anc-ana_ es la persona pequeña y gruesa;
-en Andalucía, _a-parr-an-ado_. En Palencia _a parr-anqu-illas_ es a
-horcajadas, extendidas las anquillas. _Entrem._: “Muy esparrancado de
-ojos decía”. _Desparrancado_ en P. ESPINOSA, _Perro y Cal_.
-
-
-[467] _Tenuta_, posesión de los frutos, rentas y preeminencias de
-algún mayorazgo, que se goza hasta la decisión de la pertenencia de su
-propiedad entre dos o más litigantes. _Recop._, l. 4, t. 19, l. 5.
-
-[468] CORR., 545: _Un alcalde de palo lo mandará._ Esto es, de madera,
-un zote, sin juicio; sino que Quevedo hace un chiste sobre _el palo_.
-
-[469] _Lo embelequen_, lo engañen con embelecos.
-
-[470] “dos días ha, dije yo”. (Ms.). Aquí llegaba Quevedo el 2 de abril
-de 1621, cuando se extendió por su prisión de la Torre la noticia de la
-muerte de Felipe III.
-
-[471] Rasgo ingenioso, pero de amargo desconsuelo, porque pinta hasta
-qué extremo habían prostituido los Tribunales en aquella época la
-inmoralidad y la avaricia.
-
-[472] _Agrajes_, sobrino de la reina Elisena, madre de Amadís de Gaula,
-e hijo del rey Languines, es uno de los héroes del famoso libro de
-Amadís, cuya lectura, muy común entre próceres e hidalgos en los siglos
-XV y XVI, llevó al pueblo el adagio en fórmula de amenaza, que tan
-galanamente se ridiculiza en este sitio. CORR., 57: _Agora lo veredes,
-dijo Agrajes con sus pajes._ La expresión _Ahora lo veredes_ solían
-decirla el mismo Agrajes y los demás caballeros, respondiendo a las
-provocaciones de sus contrarios y remitiéndose a las manos. “Poniendo
-mano a la espada, arremetió contra Florambel, diciendo: agora lo
-veréis, don cobarde caballero” (_Florambel de Lucea_. 4, 1). “Ahora lo
-veréis, dijo Amadís, y abajando su lanza se vino para él”. (_Amad. de
-Grecia_, 2.ª pte., c. 48). “Ahora lo veredes, dijo Agrajes, respondió
-don Quijote” (_Quij._, 1, 8).
-
-[473] “hecho en remate de cuchara”. (Ms.).
-
-[474] _Dígote sastre._ _Ser un sastre_ es ser un pillo, y por tal le
-tuvo, viéndole con pelo como cerdas de limpiadera, erizado y bermejizo,
-esto es, de pelo bermejo y malo, señal de ello.
-
-[475] _Oir, que no pica._ Doy oídos, que eso no daña nunca.
-
-[476] “mirar a quién”. (Ms.).
-
-[477] Este período hállase en todos los impresos estragado y falto.
-Muchos antiguos manuscritos escriben _Harbalias_. De _arbar_; en
-Covarrubias, _harbar_, el cual dice que significa “hacer la cosa muy
-de priesa, como harbar la plana el muchacho, cuando escribe de priesa
-y mal”. _Quij._, 2, 4: “Porque no hará sino arbar, arbar, como sastre
-en vísperas de pascuas”. Nótese que a esto alude Quevedo al tenerle
-por sastre. J. ENC., 78: “Come, no nos tome | la cuaresma rellanados.
-| Arbemos estos bocados”. Aquí vale arrebatar, y tal es su propio
-valor, y lo supone Quevedo, diciendo era un solicitador y un sastre y
-que parecía remate de cuchara; en fin, que no se ha de dar este nombre
-a cualquiera, sino al solicitador. La _h_ de Covarrubias es de la
-etimología que él le dió, del hebraico _harbagh_, cuatro, porque dice
-que el que escribe mal hace cuatro letras por una. Véase su etimología
-en CEJADOR, _Tesoro_, _R_, 48.
-
-[478] “ojos a lo sombrero” (_B_).
-
-[479] “honda y desenfadada”: “Idos”, etc. (Ms.).
-
-[480] _Chisgaravís_, “el hombrecillo de poca substancia”. (ROSAL.)
-Dícese del muchacho revoltoso, vivaracho y bullidor, y del revoltijo y
-enredo: su etimología en el _Tesoro_, _Silbantes_, 5. L. GRAC., _Crit._
-2, 1: “Aquél que sale hecho un Catón, ¿no era poco ha un chisgarabís?”
-
-[481] _Me hacéis el santo_, _fruta_, me convertís en fruta, esto es,
-en _Pero_, el santo, esto es, San _Pedro_. _Pero_ decíase antes por
-_Pedro_, de donde _Per-ico_ y _Pé-ez_.
-
-[482] _Vía_ se decía por _veía_.
-
-[483] _Las alas_, como a _grullo_.
-
-[484] Los villanos, cuando se les anuncia o explica lo que no requiere
-explicación y no puede menos de suceder, cantan hoy todavía esta copla:
-
- Son esas profecías
- De Pero Grullo,
- Que a la mano cerrada
- Llamaba puño.
-
-Y llámanse _perogrulladas_ aquellas verdades que de puro manifiestas,
-afirmarlas es necedad. El autor de la _Pícara Justina_ escribió que
-_Pero Grullo_ fué asturiano y que hay una profecía suya en Asturias
-de que ha de venir por el río una avenida de oro y toneles de vino de
-Ribadavia, y, por estar prevenidos para la pesca, los paisanos andan
-siempre descalzos. Etimológicamente de _gorullo_, montón, es uno del
-montón, un cualquiera. Es el que dice claramente verdades tontas,
-necedades, y si la principal, que le atribuyen de que _a la mano
-cerrada llamaba puño_, fué causa de su nombre, como pudiera, gorullo
-aludiría al puño o amontonamiento de dedos. _Quij._, 2, 62: “No dijera
-mas el profeta Perogrullo”. CORR., 432: _Vámonos a acostar, Pero Grullo,
-que cantan los gallos a menudo; hilar, hilar, Teresita, que, si los
-gallos cantan, no es hora._
-
-[485] _Estantigua_, como quien dice visión, fantasma, y de su valor
-traté en mi edición del _Lazarillo_.
-
-[486] “dijeron”. (Ms.). “refieren”. (La impresión de Bruselas de 1660).
-
-[487] Termina aquí el Ms. de Lastanosa, y tal vez lo que hasta fines
-del año de 1621 tenía escrito el prisionero de la Torre de Juan Abad.
-
-[488] _Cotorrera_, la que anda de cotorro en cotorro, parlanchina
-y chismera, de donde la hembra del papagayo. PARRA, _Luz_, 1, 1:
-“¿Qué diremos de tantos papagayos y qué de tantas cotorreras, que ni
-entienden lo que piden a Dios ni saben lo que ruegan?” QUEV., _Rom._,
-6: “De las mizas cotorreras”. En Aragón también es _cotorrero_ el que
-asiste a toda diversión y quiere verlo y saberlo todo y parlarlo todo.
-ROSAL: “Cotorrera, la que a tales lugares (cotorros o pedazos de tierra
-o monte cercado, que dicen soto o sotillo) se retira con hombres, como
-a lonja de sus torpes mercaderías, como de cárcava, carcaveras”.
-
-[489] _Al dedo_, trocado en una sortija.
-
-[490] “_A Dios y a ventura._ (Cuando nos arrojamos a lo dudoso en
-confianza que Dios ayudará y podrá haber buena suerte)”. (Corr., 505).
-Lo de _a diablos y desgracia_ es por contraste.
-
-[491] “de risa”. (Edición de Madrid, 1648, y todas las siguientes).
-
-[492] _Por el dicho del nacer_, por lo que se dice acerca de nuestro
-nacimiento, de ser hijos de tales o cuales padres, sin otra certeza.
-
-[493] _Nos vuelan... el dinero_, hacer volar, hacer que desaparezca,
-llevándoselo, factitivo. P. VEGA, _ps._ 3, 8, 2: “Quedan firmes, no las
-vuela el aire (las tejas)”. D. VEGA. _S. Pedro_: “Y el otro que la oye
-(la palabra), la coge y la vuela, y así va pasando de lengua en lengua”.
-
-[494] _Ringlón_, como _ringle_, _ringlera_, _ringla_, etc. ZAMORA,
-_Mon. mist._, pte. 3, 86, 6: “Apenas he borrado ringlón, trasladado
-hoja ni vuelto al molde razón ninguna”.
-
-[495] _Zahorí._ Cree el vulgo que el zahorí, esto es, el que tiene
-virtud para ver lo que hay debajo de la tierra, nace el Viernes Santo.
-Alude a Felipe IV, el cual “nació en Valladolid, Viernes Santo, 8 de
-abril 1605. Baptizóle en el Convento de S. Pablo, del Orden de Santo
-Domingo, en la misma pila que fué baptizado este Santo, don Bernardo de
-Rojas, Cardenal y Arzobispo de Toledo”. (GIL GONZÁL., DÁVILA, _Teatr.
-Madrid_, p. 51).
-
-[496] CORR., 141: “_Echar la soga tras el caldero._ (Es tras lo
-perdido, soltar el instrumento y remedio con que se ha de obrar y echar
-lo menos tras lo más)”.
-
-[497] Con un Cuarto, con Felipe IV. Faltan esta redondilla y la
-anterior en la edición de Barcelona, 1635; en la de Madrid, 1648, y,
-menos en las de Pamplona, 1631, y Bruselas, 1660, en todas las demás,
-antiguas y modernas. Únicamente la impresión de Ruán, 1629, incluye
-la penúltima profecía, pero suprime la tercera. Sin duda, convencido
-Quevedo de que el mal gobierno de Felipe IV hacía bueno el de su padre
-y que los apuros y empeños del Tesoro, lejos de menguar, iban en
-creciente, al reimprimir su discurso en 1629 echó abajo mucho de cuanto
-le había hecho ver el buen deseo y las esperanzas, risueñas siempre, de
-un nuevo reinado.
-
-[498] _Y_ (hechos) _cuartos_, descuartizados.
-
-[499] _Muy blanco_, por ser el _Otro_ un cualquiera, que está en
-blanco, para que cada cual fantasee a quien se le antoje y lo escriba
-en ese blanco.
-
-[500] CORR., 361: “_Como dijo el otro._ (Dicen esto probando lo que
-hacen, y a veces refiriendo un refrán al propósito)”.
-
-[501] _Vais_, por _vayáis_, era común, y lo mismo en todo el indicativo
-por el subjuntivo.
-
-[502]
-
- “Ya cabalga Calaínos
- A las sombras de una oliva,
- El pie tiene en el estribo,
- Cabalga de gallardía”.
-
-Así principia el romance de Calaínos, que cita Cervantes en su
-_Quijote_, 2, 9, rústica improvisación de algún iletrado juglar sobre
-asunto dado. El señor don Agustín Durán lo insertó en su _Romancero
-general_, extrañando que pare en proverbio el refrán que dice: _Tan
-malo como las coplas de Calaínos_; porque el romance es de los mejores
-de su clase, su narración interesante y animada, sencillo y bien
-sentido a veces, y menos pesado que otros.
-
-Según el texto, lo más usual en tiempos de Quevedo era decir: _Cuentos
-son ésos de Calaínos_, denotando los razonamientos o escritos
-impertinentes y frívolos de cosas que no importan. Y se tomaba la frase
-de las aventuras de aquel paladín señor de Montesclaros y Constantina
-la llana, que vino a España a servir a Almanzor, rey de Sansueña, por
-amores de su hija la infanta Sevilla. Pidióle ésta que le trajese en
-arras tres cabezas de los doce Pares de Francia, y el valeroso alarbe
-pereció en la empresa a manos de Roldán, después de haber vencido a
-Baldovinos. No se remonta la antigüedad del romance de Calaínos más
-allá del siglo xv, puesto que en él se habla del preste Juan, del
-soldán de Babilonia y de las tierras del Gran Turco. CORR., 145:
-“_Ya cabalga Calaínos; ya cabalga, ya se va._ (Quedó de unas de sus
-coplas)”. Ídem, 548: “_Las coplas de Calaínos._ (Por cosa de poco
-valor. Fué un moro)”. Ídem 558: _No se me da las coplas de Calaínos,
-las coplas del perro de Alba._
-
-[503] CORR., 75: “_El ánsar de Cantimplora, que salió al lobo al
-camino._ (Adelante se dirá la gansa de Cantipalos, con su origen)”.
-Ídem, 172: “_La gansa de Cantimpalos, que salía al lobo al camino._
-Los de este lugar cuentan por tradición de los pasados que una mujer
-llamada la _Gansa_ salía al camino de otro lugarejo vecino a tratar
-a solas con el cura de allí, que se llamaba Lobo. Cantimpalos o
-Cantipalos es cerca de Segovia; el otro lugarcillo del cura ya está
-despoblado. El vulgo ha trocado este refrán en el otro: _El ánsar de
-Cantimpalos o Cantimpalo_, porque a los nombres que empiezan en _A_,
-aunque sean de hembras, se pone el artículo _el_: _el ánsar_ por _la
-ánsar_, hembra”. Yo supongo que estos cuentos se inventaron después,
-y que _cant-i-palo_ se aplicó al pueblo ése; pero que de suyo sólo
-significaba _el ánsar_ o _ganso_ bobo, que él mismo se mete en peligro,
-y por ello _cantos_ o piedras _y palos_ merece o le dan.
-
-[504] _De un orejón_, muy arrugada.
-
-[505] “lámpara” (dice la edición de Barcelona, 1635).
-
-[506] El _ab initio et ante saecula_, frase del _Eccl._, 24, 14, para
-indicar aquí la vejez de la vieja, desde la eternidad.
-
-[507] _Cecina_, carne curada, por lo vieja.
-
-[508] _Dueña_ se decía siempre en España por oposición a doncella; pero
-dueña y doncella se comprendía en el nombre general de dama. Con el
-tiempo, y en el siglo XVII, vino a circunscribirse el nombre de dueña,
-aplicándose tan sólo a aquellas “luengas y repulgadas tocas, escogidas
-para autorizar las salas y los estrados de señoras principales”, que
-tan al revés de lo que debían usaban, según Cervantes, “su ya casi
-forzoso oficio”. El mismo peregrino ingenio afirmaba que todas son
-amigas de saber, entender y oler, y general en ellas la costumbre de
-ser chismosas, llamándolas en _El celoso extremeño_ “perdición de mil
-recatadas y buenas intenciones”. El pueblo, conforme a la irrecusable
-autoridad de don Quijote, se burlaba de ellas, comparándolas a la
-_dueña Quintañona_, quien fué nada menos que la Hebe de Lanzarote del
-Lago, puesto que le escanciaba el vino, como canta el popular romance:
-
- “Nunca fuera caballero”, etc.
-
-y la medianera en sus amores con Ginebra. _Quintañón_, _de cien años_,
-como el quintal, cien libras, del muy viejo. GÓNGORA, _Dec. burl._: “De
-un Serafín quintañón | el menor hoy blanco diente”.
-
-[509] _Chisme_, murmuración, y a ella alude la que sigue, de la frase
-_desenterrarle los huesos_, por murmurar, y díjose por la mayor
-ignominia, que se hacía a los insignes malhechores, muertos sin castigo
-legal, de desenterrarlos. CÁCER., _ps._ 72: “Les desenterraran los
-huesos”. GALLO, _Job_, 30, 4: “Son dientes mordaces, y cuando no hallan
-corteza de que morder, desentierran las raíces y aun los huesos de sus
-abuelos para decir que no son virtuosos los que viven”.
-
-[510] _Aquel_ dice: _llamen a la dueña_, esto es, cualquiera de casa
-acude a ella.
-
-[511] _En los sótanos_, guardados y calientes; _zaquizamíes_, en lo
-alto y bien aireado.
-
-[512] _Coram vobis_, ante vosotros. Es la presencia grave y autorizada
-de uno, y así se dice que _tiene gran coramvobis_ el de tal presencia
-y persona. J. POLO, pl. 123: “Éste es nuestro coramvobis; | mas no
-es razón que le falte | el usado titulillo, | gran soplón de suae
-aetatis”. De aquí la cara o rostro, y hoy la panza gorda y respetable.
-
-[513] _Influyen_, pronostican, indican, verbo astrológico. Quiere
-decir que auguran enfermo a quien cuidar y tarea nocturna, por ser dos
-ocupaciones de las dueñas. De las _acelgas_ y _lentejas_ véase LAGUNA,
-que dice ser resolutivas de opilaciones.
-
-[514] _Cabo de año_, oficio religioso por un difunto al año de morir,
-con su catafalco, etc.; viejas _sin cabo_, tan viejas que no tienen fin.
-
-[515] _De tejadillo_, alude al llevar el manto encima de la frente,
-dejándola descubierta, que así los labios y encías dejan descubierta la
-boca sin dientes o _sin hueso_, que dice luego.
-
-[516] _Dueñas_, población cerca de Valladolid, y todavía más de
-Palencia. _La picota_ estaba a la salida de poblado y era algún
-altozano, cuando lo había: allí estaba _el rollo_, por ser una columna
-con su base, lugar de ignominia.
-
-[517] CORR., 405: “_Púsele cual digan dueñas; poner cual digan dueñas._
-(Es maltratar de arte que las dueñas hayan lástima y hablen de ello las
-dueñas)”. Ídem, 597: “_Cual digan dueñas._ (Por tratar y poner mal)”.
-Las dueñas charlan y chismean en sus juntas y nunca para bien.
-
-[518] _Ruégote_, olvidando Quevedo el _os pido_, por el paréntesis.
-
-[519] _Envergonzante_, vergonzante. QUEV., _Rom._, 76: “Mujer moza es
-mucho gasto | para envergonzante lindo”. _Píc. Just._, 2, 2, 4, 3: “La
-ramera envergonzante”. Aquí alude al _de Noche_, encubierto que tal
-suena envergonzante, y como tal lo ha pintado antes Quevedo.
-
-[520] Es _don Diego de Noche_ figura imaginada para significar
-cualquier paseante embozado de los que viven de gorra, susto perpetuo
-de los transeúntes, coco de los padres y maridos y acíbar nocturno
-de los saraos y bailes de candil. Fué muy común en el siglo XVI
-llamar también _don Fulano de Noche_ a los que hasta puesto el sol no
-mostraban sus primores y habilidades. Argote de Molina, en la _Sucesión
-de los Manueles_ nos ha conservado la memoria de don Pedro de Guzmán,
-que llamaron don Pedro de Noche, por la dulzura de su garganta y
-suavidad de su música, que tuvo sobre todos los que había entonces en
-Castilla, la cual solamente de noche ejercitaba. Este don Diego es en
-parte el _sablista_ moderno, que _sablea_ o _da sablazos_, esto es,
-gorrón y pedigüeño. CORR., 582: “_Don Diego de noche._ (Poner don a
-quien no le tiene, y para burlarse de mujeres enamoradas)”. Este dicho
-de Correas alude a la explicación dada, que concuerda con lo que dice
-Quevedo. _A lo tío Diego_ es en Andalucía obrar uno con socarronería,
-afectando sencillez y procediendo con malicia. Tal los presuntuosos
-del dicho de Correas, que ostentan lo que no tienen y con que se daba
-vaya a las enamoradas, y tal el gorrón rebozado del texto y de la
-explicación, donde _de noche_ indica el rebozo y la socarronería.
-
-[521] _Ramplón_, dícese de la pieza de hierro que tiene las
-extremidades vueltas, como herradura ramplona, y por extensión del
-zapato tosco de mucha vuelta o que sobresale, y el zapato de patinar o
-patín, ganchudo. COLOMA, _G. Fland._, 2: “Mandó hacer doce mil pares
-de ramplones con que servirse de los hielos”. BARBAD., _Corr., vic._:
-“Traía medias de cordellate y zapatos de ramplón”.
-
-[522] _Geomancía_, adivinación por los cuerpos terrestres o por lineas
-y círculos hechos en tierra.
-
-[523] _Restañando el ventanaje_, remendar agujeros. _Entintar._ QUEV.,
-_Letr. satír._, 10: “Yo conozco caballero, | que entinta el cabello en
-vano”.
-
-[524] _Hacer el coco_ es arrebujarse para meter miedo al niño con el
-coco o bu o fantasma.
-
-[525] _Vuelta de la espada_, torcimiento del filo o corte. SANTILLANA:
-“No hay espada sin vuelta, ni puta sin alcahueta”. Juega del vocablo
-_vuelta_, acción de devolver, como dicen los muchachos al recibir
-una cosa: “¿Tiene tornillo? Pues al bolsillo. ¿Tiene tornaco? Pues
-al bolchaco. ¿Tiene tornón? Pues al bolsón”. Al prestar algo suele
-decirse: “Tiene tornillo”, esto es, que se ha de volver a su dueño.
-
-[526] _Diles... los dones_, alude a la explicación de Correas.
-
-[527] _Bigotera_, asiento enfrente de la testera, para que vaya el
-criado u otra persona, en cupés y berlinas; además funda de gamuza o
-badanilla para meter los bigotes, cuando se estaba en casa, para que no
-se ajasen y para componerlos, como hoy se usan de otra clase.
-
-[528] _Mi sombra_, dícelo por lo enjuto y delgado de su personilla,
-como pudiera haber dicho _mi raspa_; por lo mismo le llama luego
-_caballero visión_, cuya vista puso hambre en los muertos.
-
-[529] _Súpito_, vulgar en todas partes. F. SILVA, _Celest._, 26: “Cata,
-señora, que no seas tan súpita”.
-
-[530] CORR., 363: “_Cochite hervite._ (Dícese a los que quieren las
-cosas muy aceleradas)”. De _cocharse_, que se usa en Segovia, de
-_cocho_ o cocido, y de _hervir_, y alude al _Antes cocho que hierva_.
-CÁCER., _ps._ 105: Quisieron ellos que cochite hervite los metiera
-luego Dios en la tierra, que les había prometido.
-
-[531] ¿_Doña Fáfula_ será _doña Fábula_, corrompido el nombre por la
-malicia de los villanos o de los mosqueteros, cruel pesadilla de los
-poetas dramáticos? A valer esta conjetura, tendría entonces aquella
-frase la misma significación que hoy tiene el manoseado chiste: _En la
-comedia no salió al fin el argumento_, que algunas almas pandas y no
-nada caritativas repiten cuando es trivial el asunto y se maneja con
-ruda Minerva. Es crítica de comedias.
-
-[532] “día: Señora, tanto” (_P_).
-
-[533] CORR., 612: “_Tuvieron gran pelotera._ (Por gran grita y voces
-alterando; varíase)”. Del enzarzarse riñendo, como haciéndose una
-pelota.
-
-[534] _De voleo_, de vuelo, en volandas, volando, esto es, de prisa.
-CABR., p. 226: “Sus llagas y dolores le llevaban de voleo a la muerte”.
-CÁCER., _ps._ 25: “Ello mesmo se le viene de voleo”.
-
-[535] CORR., 302: _Güela la casa a hombre, y él iba rodando la
-escalera._
-
-[536] “y Cristo muy mansueto, que parece que apenas echa la habla por
-la boca?” (Edición de Pamplona, 1631).
-
-[537] “Cristo, pues puede”, etc. (Edición de Pamplona, 1631). Sin esta
-corrección no se entiende lo que luego añade: _aunque es la misma
-paciencia..._
-
-[538] _Bu_, del soplar, y lo decía el diablo metiendo miedo en
-comedias. S. BADAJ., 2, p. 73: “Diablo: Bubu, bu, bu, bu, bu, bu”.
-Ídem, 1. p. 212: “Diablo: Bu, bu, bu, bu”. (CEJADOR, _Tesoro_, _B_, 2).
-
-[539] En palos y riñas o en canto y baile acababan casi siempre; véanse
-los de Lope de Rueda, Sánchez de Badajoz y Quiñones de Benavente.
-
-[540] CORR., 617: “_Marizápalos._ (Por mujer desaliñada que arrastra
-y da las faldas en los zancajos)”. Es por lo mismo la que ahuyenta
-a todos, de ¡zape!, y así dice luego: “Mira que digáis cómo la he
-puesto”. Además, la desechada de todos con el _¡zape!_ Así _Balcón de
-Marizápalos_ fué el que improvisó en la plaza Mayor de Madrid Felipe
-IV una noche para cierta favorita que no tenía dónde presentarse.
-Fué además nombre de un baile. ZAMORA, _Gurruminas_: “Marizápalos
-era muchacha | y enamoradita de Pedro Martín, | por sobrina del cura
-estimada, | la gala del pueblo, la flor del abril”. D. TORRES, _Ronda
-al uso_: “Marizápalos era”... _Bibl. Gallardo_, 2, 204: “Marizápalos
-bajó una tarde | al fresco sotillo de Vaciamadrid... | Respondió
-Marizápalos ¡zape! | levando sus voces cariños de miz”. Véase CEJADOR,
-_Tesoro, Silb._, 212, _zápele_, etc.
-
-[541] “doña Fábula” (_P_).
-
-[542] CORR., 617: “_Marirrabadilla._ (Los desiguales y ruines que
-quieren ser tanto como otros buenos)”. Los junto a la cola, dicen
-también. CORR., 170: “_La necesidad obliga_ _al más desvalido nombre,
-que es de Marirrabadilla._ (A sorrabar a otros, que así llaman al rogar
-y pedir con sumisión)”. CORR., 118: “_Los hijos de Marirrabadilla, cada
-uno en su escudilla_, o _En casa de Marirrabadilla, cada uno con su
-escudilla. Estar como los hijos de Marirrabadilla_”. Esto es, que en
-las familias como la de esta ruin señora, todos riñen por la comida.
-
-[543] _Piullido_, de _pi-ular_ o pi-ar las aves cuando son pequeñas,
-sobre todo los pollos, y úsase en Murcia; diminutivo _-ol_, de _pi-ar_.
-
-[544] _Pius Aeneas_ le llama Virgilio.
-
-[545] CORR., 71: “_Allá se lo haya Marta con sus pollos._ (El descuido
-vulgar deshace la consonancia, habiendo de ser la postrera palabra
-_Marta_)”. Ídem, 60: _Acá lo ha Marta con sus pollos._ Estos refranes
-salieron de aquel otro de CORR., 353: _¿Con qué viene Marta, la que
-los pollos harta?_ Ídem, 442: “_Marta, la que los pollos harta._
-(A desdén de la impertinente)”. Y díjose del ser piadosa. CORR.,
-449: _Más piadosa que Marta con sus pollos._ Ídem, 442: _Marta la
-piadosa, que daba el caldo a los ahorcados._ Ídem, 442: _Marta la
-piadosa, que mascaba el vino a los enfermos._ Ídem, 442: _Marta la
-piadosa, que mascaba la miel a los dolientes._ Ídem, 442: “_Marta la
-piadosa._ (Dícese a personas piadosas y a veces con ironía y reprende
-imprudencias y blanduras dañosas)”. ¿Por qué a la mujer activa llamó
-el pueblo _Marta_? Creo que por _Marta_, la que servía a Jesús, que la
-reprendió por ello (_Luc._, 10, 40 y 41): _Satagebat... sollicita es._
-Marta es la que marra y yerra o otros dichos, y así daba a sus pollos
-lo contrario de lo que habían menester.
-
-[546] CORR., 471: _Muera Marta y muera harta._
-
-[547] CORR., 220: _No hay tono como el del pito._
-
-[548] CORR., 309: _Bien canta Marta después de harta._
-
-[549] CORR., 205: _Los pollos de María, que piden pan y danles agua._
-TIMONEDA, p. 393: _Los pollos de Marta, que piaban por beber y dábanles
-a comer._
-
-[550] CORR., 359: “_Como el alma de Garibay, que ni la quiso Dios ni
-el diablo._ (Cuando algo se da por perdido, se dice: tan perdido es
-como el alma de Garibay)”. Es explicación de la etimología de Garibay,
-aunque no falta la correspondiente leyenda, que trae SBARBI. Es el
-desecho o aechaduras de la criba, _gari_, trigo, y _bay_, criba, en
-éuskero, _criba de trigo_. Por eso del aechar se dijo _estar como el
-alma de Garibay, que ni pena ni gloria_, indeciso, del estar meneándose
-como el cedazo.
-
-[551] “todas las almas quiere y por todas las almas murió” (_B_).
-
-[552] CORR., 601: “_Perico de los palotes._ (Apodo de bobo y necio)”.
-COVARR.: “Un bobo que tañía un tambor con dos palotes. El que se
-afrenta de que le traten indecentemente, suele decir: Sí, que no soy yo
-Perico el de los Palotes”. Protodemonio le llama el _Diablo cojuelo_,
-10, y en los _Entrem. s. XVII_, 473: “Periquito el de los palotes | si
-no tienes cuartos | que dame doblones”. Acaso, más que a los _palillos_
-de tambor alude a los _palotes_ del que no sabe escribir; o a las
-muletas del diablo cojuelo. _Pateta_, el diablo, como _Patillas_, el
-diablo cojuelo, por lo aviesos que suelen ser y malos los cojos, que
-cojo significan todos estos nombres, luego el diablo, y porque cuentan
-las viejas que el diablo quedó cojo al caer despeñado del cielo, que
-es decir que se hizo avieso y malo. CORR., 601: “_Llevárselo Pateta_,
-perderse, irse al infierno”. _No dijera más Pateta_ (QUEV., _C. de
-c._). “_Juan de las calzas blancas._ (Dícenlo por un difunto que salía
-de la sepultura)”. (_Corr._, 571). LOPE, _Dorot._: “No para damas, que
-las hacen piernas de difuntos, y desde Juan de las calzas blancas son
-contra la pramática del buen gusto”. _Don. hablador_, 1, 7: “Me decía
-por libre, saliendo de Santarsis como Juan de las calzas blancas, en
-piernas a lo soldado, sin capa, sin sombrero ni cuello”. “_Pedro por
-demás._ (Sin hacer nada)”. (CORR., 601). B. GARAY, 4. “_El Bobo de
-Coria, que empreñó a su madre y a sus hermanas y preguntaba si era
-pecado_”. (CORR., 88). Un cuento sobre ello hizo Villergas (_El tío
-Camorra_, paliza 22, año 1848). “_Pedro de Urdemalas._ (Es tenido por
-un mozo que sirviendo hizo muchas burlas a los que sirvió)”. (CORR.,
-601). Añaden: _o todo el monte o nada._ Es el que urde muy malas artes,
-y Cervantes hizo de él un entremés.
-
-[553] _El santo Macarro jugando al abejón_ (CORR., 82). Vanle tiznando
-la cara los demás, sustituyéndole el que se ríe, y él ha de estar muy
-serio, zumbando como abejón. TORR., _Son. a M. A. Cast._: “Quiere
-llamarse ingenio, si es macarro, | si trata los asuntos con desbarro”.
-Confundióse con mocarro. Q. BENAV., 2, 266: “Ya que éste es | un
-mocarro”. FIGUEROA, _Plaza_, f. 255. Díjose por las _muecas_ y visajes
-del tiznado.
-
-[554] CORR., 172: “_La de santo Leprisco._ (Dicho de donaire, como San
-Ciruelo, San Pito)”. Sin duda, del _prisco_.
-
-[555] CORR., 565: “_San Ciruelo._ (Por santo no determinado ni cierto,
-y así, diciendo para tal día, es para nunca jamás)”. Dícese del torpe,
-necio, y bruto y se dijo del santo, por la madera de ciruelo o de
-prisco, de que salió alguna imagen de santo. _Entrem. romanc._: “Aunque
-es largo mi negocio | la vuelta será muy breve: | el día de san Ciruelo
-| o la semana sin viernes”.
-
-[556] CORR., 519: “_El santo Pajares._ (Dicho a desdén)”. _El santo
-de Pajares, que se quemó el santo y se salvó la paja._ Dícese santo
-de Pajares del que, jugando, le van tiznando la cara sin haberse
-de reír, so pena de tomar su lugar, lo cual se hacía con pajas o
-cosa carbonizada. De aquí el refrán del que no supo mirar por sí,
-aprovechando a otros, y del hipócrita y del parado y necio. _Comed.
-Florin._, 9: “Pensé que eras un santillo.--De Pajares, que ardía él y
-no la paja”. LOPE, _Dama boba_, 2, 8. “_Fray Jarro, fraile cucarro._
-(Apodo a niños frailitos)”. (CORR., 583). Ídem, 87: _El fraile cucarro,
-deja la misa y vase al jarro._ Decimos _A propósito, fray Jarro_, de lo
-sin sazón ni ocasión, aludiendo al bebedor, que con cualquiera ocasión
-echa mano al jarro, y sin duda era el fraile _cucarro_ o _cuco_ el
-primero que tal costumbre tuvo.
-
-[557] _San Porro_, dícese como _porro_, del bruto, por ser romo como
-una porra.
-
-[558] _Concomos_; _carcomos_ en _P_; _corcovos_ en la edic. corregida.
-Es la acción de _concomerse_ o menear mucho los hombros, como sierra
-al serrar. MORETO, _Las traves._, 3: “Hubo concomo de lomos?” Lo mismo
-vale _concomio_.
-
-[559] _Vargas_ podrá ser el alcalde de Corte por los años de 1480, a
-quien cometía la averiguación de los memoriales la Reina Católica, u
-otros varios que dice CORR., p. 66; pero de suyo es personificación
-del monte muy enzarzado, y _Averígüelo Vargas_ alude al dicho
-enzarzamiento. Monte y ramaje es lo que varga significa (_Tesoro_, _B_).
-
-[560] Véase _La Celestina_ (mi edic). sobre _Villadiego_.
-
-[561] _Eso no, Miguel de Vergas._ Tuvo principio en Salamanca. Fuera de
-la puente hay una ermita de la Trinidad, donde, al pie de una imagen
-de Dios Padre, se hizo pintar un devoto ciudadano llamado _Miguel de
-Vergas_, con una copla que decía así:
-
- “Querría honra y provecho
- Y que nada me faltase,
- Y cuando Dios me llevase,
- Irme a la gloria derecho”.
-
-Al pie de la copla escribió un estudiante: _Eso no, Miguel de Vergas._
-(Doctor Francisco de El Rosal, _Biblioteca Nacional_, T. 127. _Origen y
-etimología de todos los vocablos originales de la lengua castellana_,
-alfabeto III, p. 31). CORREAS, p. 133, lo confirma: “_Eso no, Miguel de
-Vergas, que tenéis muchos pecados”._ (Este refrán nació en Salamanca,
-adonde hubo un ciudadano rico y que casó dos hijas con dos doctores
-y hizo racionero un hijo, que después fué canónigo y tuvo otras
-dignidades; y en la torre de la Trinidad, parroquia del arrabal, están
-dos pinturas de bulto relevadas en la pared por la parte de afuera:
-la una de Dios Padre y la otra de un hombre arrodillado delante, y
-por los efectos ya vistos y por la postura de las figuras, fingió el
-vulgo que Miguel de Vergas hace esta oración: “Señor, case yo mis
-hijas con dotores y a mi hijo véale canónigo en la Iglesia mayor, y
-después de mis días, llévame con vos a la gloria”. A esto dicen: “Eso
-no, Miguel de Vergas”; y parece que lo dice el ademán de la pintura,
-dando a entender que no puede haber dos glorias, acá y allá. Fué Miguel
-de Vergas virtuoso y pío y hizo la dicha torre y reparó la iglesia y
-fundó en ella una capilla para su entierro y lucióse su virtud en su
-descendencia).
-
-[562] _Empuñadura de conseja_, comienzo de cuento en fórmula
-tradicional. CORR., 74: “Érase que se era, el bien para todos sea y el
-mal para la manceba del abad”.
-
-[563] “_En Martes, ni tu tela urdas ni tu hija cases._ (Opinión del
-vulgo contra el martes, y nace de ser tenido Marte en la gentilidad por
-dios de las batallas, y este planeta domina en ese día, y por eso le
-tienen por aciago los ignorantes, tomándolo de la gentilidad, que no
-hacía casamientos en martes por su dios de disensiones y batallas)”.
-(CORR., 122). Ídem, 111: _En el martes, ni paños cortes ni hija cases._
-Ídem. 122: _En martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu ropa
-tajes. Nacer en martes_ es ser desgraciado, como lo dice una canción
-popular: “_Dar con la del martes_, con la mala”. (CORR., 575).
-
-[564] _“Mátalas callando y tómalas a tiento y pálpalas a tiento o
-a ciegas._ (Dícese del que con sosiego y secreto hace las cosas
-cautamente)”. (CORR., 458). Esto es, del hipócrita. _Mátalas hablando_
-lo inventa Quevedo al propósito, no menos que _Resucítalas callando_.
-Yo creo se dijo propiamente de las pulgas.
-
-[565] _Portante_, paso apresurado. QUEV., _Cart. Viaj._: “Soy tartamudo
-de zancas y achacoso de portante”. _G. Alf._, 2, 3, 5: “Porque iba de
-portante y según llevaba el paso presto saliéramos de muda”.
-
-[566] Las aventuras de Lanzarote constituyen la parte festiva y amena
-de los libros caballerescos de Artús o Arturo, príncipe de los silures,
-que floreció a fines del siglo VI y fué el Pelayo de la Gran Bretaña
-contra los sajones, dueños a la sazón de toda la isla. Instituyóse
-en tiempos de este buen Rey, según la irrecusable autoridad de don
-Quijote, la famosa Orden de la Tabla redonda, y pasaron sin faltar un
-punto los amores de _don Lanzarote del Lago_ con la reina Ginebra,
-hija del rey de Escocia y mujer de Artús, siendo mediadera de ellas y
-sabidora la honrada _dueña Quintañona_, de donde nació aquel tan sabido
-romance y tan decantado en nuestra España de
-
- “Nunca fuera caballero
- De damas tan bien servido
- Como fuera Lanzarote
- Cuando de Bretaña vino”.
-
-Pasa como autor del libro de _Lanzarote_ Arnaldo Daniel, poeta
-provenzal de fines del siglo XII.
-
-[567] _Certifico_, lo abono, lo fío.
-
-[568] CORR., 273: “_Juan de buen alma._ (A uno que es bonazo y flojo)”.
-T. RAMÓN, _Dom. 17. Trin._ 5: “De unos Joanes de buena alma”. GRAN.,
-_Comp._, 3, 3: “Los que en las religiones no tienen más que esta bondad
-natural, no son más que un Juan de buen alma”. LAGUNA, _Diosc._, 4,
-96: “Al que no es revoltoso ni sabe ofender a nadie, antes sufriendo
-injurias y dando gracias por ellas pasa la vida, dicen que no es deste
-mundo, sino un Juan de buen alma”.
-
-[569] CORR., 173: _La gata de Juan Ramos cierra los ojos y abre las
-manos._ QUEV., _C. de c._: “Con mucha sorna se vino mano sobre mano,
-hecho gatica de Juan Ramos”. Dícese del que disimuladamente y con
-melindre pretende una cosa, dando a entender que no la quiere, o que
-se hace la muerta y boba. CORR., 173: “_La gata de Marirramos, que se
-hacía muertecina para cazar los ratos._ (En éstos, unos dicen Juan
-Ramos, otros Mari Ramos, otros Marcos)”. CORR., 87: “El gato de Marcos
-Ramos, halaga con la cola y araña con las manos”. Ídem, 492: “_Hacer
-del gato de Juan Hurtado._ (Es hacerse mojigato)”. _O hacer de la gata
-muerta_ (CORR., 492).
-
-[570] _Febrero_, mes de los gatos y gatas, que suele decirse a los
-niños, cuando preguntan por qué andan alborotados y gritan, que _les
-duelen las muelas_.
-
-[571] _El sastre del Campillo o de Piedras Albas, que ponía de su casa
-aguja y hilo, o el alfayate de la encrucijada, pone el hilo de su casa.
-El sastre del cantillo, cosía de balde y ponía el hilo._ (CORR., 82).
-_El sastre de Peralvillo, que hacía la costura de balde y ponía el
-hilo_ (ídem, 82).
-
-[572] _De las uñas_, por lo que hurta.
-
-[573] _Escarapela_, riña. _F. Silva_, _Celest._, 23: “Si tú hubieras
-visto en la escarapela que nos hemos visto”. (Véase _Tesoro_,
-_Silbant._, 299).
-
-[574] Todo lo anterior, desde el principio del párrafo, donde se habla
-de _Vargas_, hasta este punto, falta en la edición de Pamplona, y debió
-ser añadido por Quevedo en 1629. Ya en adelante conforman ésta y la de
-Barcelona de 1635.
-
-[575] _Deshonrabuenos_, el que murmura quitando la honra y el que
-desdice de su linaje. J. POLO, pl. 223: “Volvedme mi honra, que sois
-un deshonrabuenos”. CÁCER., _ps._ 21: “Dicen que soy deshonrabuenos”.
-CORR., 579: _“Deshonra buenos y linajes._ (Al bellaco)”.
-
-[576] _Al cielo_, y para desviar el voto del cielo añade _de la cama_.
-
-[577] _Diego Moreno, de buena disposición, bien vestido y de buena
-cara._ QUEV.: “Y para nosotros | vino la (edad) de cuerno, | rica de
-ganados | y Diegos Morenos”.
-
-[578] _Entremés_ o diversión de todos, dice Diego Moreno que le
-hicieron. Es el consentidor, por lo cual dice antes Quevedo que iba
-_bien vestido, y de buena cara_, y luego que fué _marido de tomo y
-lomo, porque tomaba y engordaba_ de lo que ganaba su mujer.
-
-[579] _Aunque se llamen Juanes_, esto es, sean bobos (_Celest._, mi
-edic.), _se vuelven Diegos_, que viven de gorra, como hemos visto. Por
-eso se llaman _Diego y Moreno_, por llamarse así los negros. J. RUFO,
-_Apotegm._, f. 105, del 1596: “Al chico de cuerpo se le ha de llamar
-mediano; al moreno, trigueño, y al negro, moreno”.
-
-[580] “_De tomo y lomo._ (Por cosa fornida)”. (_Corr._, 758); esto es,
-_muy marido_.
-
-[581] _Sietedurmientes_, que ni oía ni veía a los que solicitaban a su
-mujer, si eran ricos, y grulla, esto es, vigilante, si pobres: “cogen
-una piedra pesada con el pie derecho y le levantan, porque si acaso se
-duermen, cayendo la piedra, las despierta” (VALDECEBRO, _Aves_, 11, 50).
-
-[582] _Dios me le guarde_..., es un consentidor.
-
-[583] “desmocharan las testas” (_P_).
-
-[584] _Poetas_, por ser pobres; _ginoveses_, por ser ricos.
-
-[585] _Marido postizo_, el que siempre hace de acusativo, que padece,
-mientras otros hacen de nominativo, que obra, en frase del _Guzmán de
-Alforache_, en cuya pte. 2, l. 3, c. 5, se trata largamente de ellos.
-
-[586] _Medellín_, acaso alude a los ganados extremeños, como en el
-_barbar de cabrío_, o tener barbas de chivo.
-
-[587] _Endureció_, con la cornamenta, y lo mismo da a entender con las
-frases que siguen.
-
-[588] _Y a la grita y ruido_..., _me desperté_, tenía intención de
-escribir Quevedo; pero se le fué al cielo el santo y el período quedó
-desbaratado.
-
-[589] _Atienden_, sujeto de este verbo plural es el colectivo _gente_.
-
-
- FIN DEL TOMO PRIMERO
-
-
- ESTE LIBRO SE ACABÓ DE IMPRIMIR EN
- LA TIPOGRAFÍA DE “LA LECTURA” EL
- DÍA VII DE MARZO DEL AÑO MCMXVI
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-*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK LOS SUEÑOS - VOL. 1 ***
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- Los sueños - Vol. 1, by Quevedo&mdash;A Project Gutenberg eBook
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-
-<div style='text-align:center; font-size:1.2em; font-weight:bold'>The Project Gutenberg eBook of Los sueños - Vol. 1, by Francisco Quevedo</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and
-most other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms
-of the Project Gutenberg License included with this eBook or online
-at <a href="https://www.gutenberg.org">www.gutenberg.org</a>. If you
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-</div>
-
-<p style='display:block; margin-top:1em; margin-bottom:1em; margin-left:2em; text-indent:-2em'>Title: Los sueños - Vol. 1</p>
-
-<div style='display:block; margin-top:1em; margin-bottom:1em; margin-left:2em; text-indent:-2em'>Author: Francisco Quevedo</div>
-
-<div style='display:block; margin-top:1em; margin-bottom:1em; margin-left:2em; text-indent:-2em'>Editor: Julio Cejador y Frauca</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>Release Date: August 5, 2021 [eBook #65999]</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>Language: Spanish</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>Character set encoding: UTF-8</div>
-
-<div style='display:block; margin-left:2em; text-indent:-2em'>Produced by: Andrés V. Galia, Sanly Bowitts and the Online Distributed Proofreading Team at https://www.pgdp.net (This file was produced from images generously made available by The Internet Archive)</div>
-
-<div style='margin-top:2em; margin-bottom:4em'>*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK LOS SUEÑOS - VOL. 1 ***</div>
-
-<div class="figcenter illowp47" id="cover" style="max-width: 59.875em;">
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-</div>
-
-<div class="chapter">
-<div class="tnote">
-
-
- <p class="p2 center big1">NOTAS DEL TRANSCRIPTOR</p>
-
-<p>En la versión de texto sin formatear las palabras en itálicas están
-indicadas con _guiones bajos_.</p>
-
-<p>La cubierta del libro fue agregada por el Transcriptor y ha sido puesta
-en el dominio público.</p>
-
-<p>El criterio utilizado para llevar a cabo esta transcripción ha sido el
-de respetar las reglas de la Real Academia Española vigentes cuando se
-imprimió la presente edición. Esto se aplica a las notas producidas
-por el editor de la obra, Julio Cejador y Frauca. También se adecuó la
-ortografía de las mayúsculas acentuadas a las reglas establecidas por
-la RAE.</p>
-
-<p>Sin embargo, en instancias en que el editor o el autor citan textos
-de otras obras, el criterio seguido fue el de preservar la forma de
-escritura original.</p>
-
-<p>Errores evidentes de impresión y de puntuación han sido corregidos.</p>
-
-<p>El Índice de capítulos, incluido al final en la publicación original,
-ha sido trasladado al principio por el Transcriptor.</p>
-</div>
-</div>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="half-title">QUEVEDO</p>
-</div>
-
-
-
-<div class="chapter">
-<div class="box">
-
-<p class="center big1">CLÁSICOS CASTELLANOS</p>
-
-<hr class="rf" />
-
-<p class="center p4 big3">QUEVEDO</p>
-
-<h1>LOS SUEÑOS<br />
-I</h1>
-
-<p class="p2 center">EDICIÓN Y NOTAS DE JULIO CEJADOR Y FRAUCA</p>
-
-<hr class="rf" />
-
-<p class="p4 center big1">MADRID<br />
-EDICIONES DE “LA LECTURA”<br />
-<small>1916</small></p>
-</div>
-</div>
-
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_vii"></a>[Pg vii]</span></p>
-<h2 class="nobreak" >INTRODUCCIÓN</h2>
-</div>
-
-
-<p class="p1"><cite>Los Sueños</cite> fueron la obra principal que
-de 1606 a 1613 compuso el joven satírico
-don Francisco de Quevedo Villegas (1580-1645);
-por lo menos durante aquellos años
-escribió el de las <cite>Calaveras</cite>, el <cite>Alguacil
-alguacilado</cite> y el <cite>Mundo por de dentro</cite>. Es la
-obra que más ha hecho sonar su nombre;
-fué el fruto ya maduro de hondo pensador,
-de atento especulador de la ciencia
-de gobierno, de pintor maravilloso de las
-costumbres, de satírico acerado de las lacras
-sociales, de espíritu revoltoso y travieso
-y de estilista consumado.</p>
-
-<p>La traza de fantasear un sueño para dar
-rienda suelta a su vena bulliciosa, mordaz
-y festiva por el variado e inverosímil campo
-de la sátira de costumbres, tomóla de
-la <cite>Divina comedia</cite>, del Dante; de las <cite>Danzas
-de la muerte</cite> medioevales; del <cite>Fin del<span class="pagenum"><a id="Page_viii"></a>[Pg viii]</span>
-mundo y segunda venida de Cristo</cite>, atribuida
-al bienaventurado Hipólito; de las pinturas
-del Bosco, y sobre todo, del gran satírico
-griego Luciano de Samosata, a quien
-no menos, antes más a las claras, había ya
-Cristóbal de Villalón imitado medio siglo
-había en la magnífica sátira que corría
-manuscrita con el título de <cite>Crotalón</cite>. La
-diferencia es grande, aunque la fuente de
-donde corren entrambas aguas la misma,
-y no menos el común intento moralizador
-por medio de la sátira de las costumbres.
-Es Villalón más helenista; más español,
-Quevedo. La ironía es allí enteramente
-clásica y lucianesca, recontando un gallo
-sus anteriores vidas en diversos estados,
-con el sosiego de la musa griega y la tranquila
-objetividad de un narrador filósofo,
-que por nada se altera; aquí la ironía es
-roja y chillona, sin matices melindrosos,
-española enteramente, sin el envoltorio de
-gallos ni de caballeros andantes, como la
-envolvió clásicamente Cervantes en novela
-de inventiva sin igual. Quevedo es satírico
-de golpe y porrazo, de antuvión, diría<span class="pagenum"><a id="Page_ix"></a>[Pg ix]</span>
-él; es poeta subjetivo y lírico, con lirismo
-empapado en hieles, embrazada la porra
-en vez de la lira. Ni liras ni cítaras ni formingues
-son para los callosos dedos de
-este gañán de la sátira. Nada hay aquí de
-narrativo en el fondo, como en Luciano y
-Villalón, porque las pinturas se suceden
-sin atadero, y son brochazos, ricos de colorido,
-mas sin composición que los trabe
-y armonice, que no lo es apenas el flojísimo
-hilo que enlaza los retazos en el todo
-del pensamiento del juicio final, o del
-endemoniado alguacil, o de la farsa del
-mundo. Tanto es así, que las pinceladas
-podrían pasar del uno a los otros en estos
-<cite>Sueños</cite>, y siempre estarían en su propio
-lugar. Al cabo y a la postre, en el soñar,
-ni hay hilo que trabe las escenas ni unidad
-de composición alguna. El espíritu volandero
-y mariposeador de Quevedo no podía
-más libremente revolotear que en lo
-desatado y ligero de un sueño. No había
-nacido para el teatro, la novela u otras
-obras largas; hoy hubiera sido un terrible
-periodista satírico.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_x"></a>[Pg x]</span></p>
-
-<p>Y de hecho <cite>Los Sueños</cite> y demás sátiras
-de Quevedo son el periódico de los tiempos
-de los Felipes III y IV.</p>
-
-<p>No pocos rasgos debían de apuntar a
-personas y personajes, que hoy desconocemos;
-aun así y todo, como el satírico
-ahonda más en el mundo y en la vida común
-que el historiador y el dramaturgo,
-las obras de Quevedo son la mejor pintura
-de aquella sociedad.</p>
-
-<p>Dió Quevedo en la manera que más al
-justo le cuadraba. Y por eso mismo, por
-la liviandad de su brillante fantasía y por
-el adecuado medio del soñar, que para
-satirizar las costumbres y reírse de todo le
-ocurrió, fué menos objetivo y sereno, menos
-clásico, de menor donosura que Villalón
-y Luciano, y a la par de menor profundidad
-y menos filósofo que ellos y que
-Lorenzo Gracián, que tras él vino a tomarle
-la vez. <cite>Los Sueños</cite> fueron la obra
-más propia de Quevedo: fué la primera
-que comenzó, y tardó quince años en acabar,
-sin contar <cite>La Hora de todos y la fortuna
-con seso</cite>, obra póstuma, y que no es más<span class="pagenum"><a id="Page_xi"></a>[Pg xi]</span>
-que otro de los sueños, el mejor de ellos.
-En 1607 tenía acabados el <cite>Sueño del juicio
-final o de las Calaveras</cite>, <cite>El Alguacil endemoniado
-y el licenciado calabrés</cite> o <cite>El Alguacil
-alguacilado</cite>. Adoleció en 1608 y fuése a
-convalecer al Fresno de Torote, donde
-acabó el <cite>Sueño del Infierno</cite> o <cite>Las Zahurdas
-de Plutón</cite>. En 1612, retirado en la Torre de
-Juan Abad, acabó probablemente el <cite>Mundo
-por de dentro</cite>. Vuelto de Sicilia y muerto
-Felipe III (1621), desterrado a la misma
-Torre de Juan Abad, escribió, además de
-otras obras, el <cite>Sueño de la muerte</cite> o <cite>Visita
-de los chistes</cite>.</p>
-
-<p><em>La hora de todos y la fortuna con seso</em>, titulada
-por su autor <cite>Fantasía moral</cite>, es sátira
-que de moral y social se convierte, a
-los pocos capítulos, en sátira política, colección
-de valientes cuadros políticos y de
-costumbres de la época. Las alusiones
-punzantes contra ministros y próceres,
-que esmaltan a cada paso el discurso, retrajeron
-al autor de darlo a la estampa,
-contentándose con que corriese manuscrito,
-escociendo a los zaheridos en él y pre<span class="pagenum"><a id="Page_xii"></a>[Pg xii]</span>parando
-su descrédito. Empeñado ya en
-una guerra abierta con el vanidoso Atlante
-de la Monarquía, el Conde-Duque de
-Olivares y los a él allegados para traficar
-descaradamente con la suerte y libertad
-de los ciudadanos y monopolizar, fiado en
-la imbecilidad del Príncipe, los destinos
-de un gran pueblo, escribió por los años
-de 1639 <cite>La Isla de los monopantos</cite>, esto
-es, de los que se enseñoreaban del Poder.
-Desapareció este desenfado satírico cuando,
-preso en diciembre de aquel año,
-fueron entrados a saco sus papeles; pero
-alcanzada la libertad en 1644 y caído
-el privado, lo incluyó en <cite>La Hora</cite>, capítulo
-XXXIX, cuando acabó de limar esta
-obra en 1644, haciéndola copiar a su amanuense
-en 1655.</p>
-
-<p>La historia del libro de los <cite>Sueños</cite> puede
-resumirse, según don Aureliano Fernández
-Guerra, cuya magnífica edición
-de las <cite>Obras</cite> de Quevedo, Madrid, 1880,
-es fuente indispensable tratándose del
-satírico, de la manera siguiente. No puede
-asegurarse que en los quince años<span class="pagenum"><a id="Page_xiii"></a>[Pg xiii]</span>
-que median entre 1612 y 1627 llegase
-a correr de molde ninguno de ellos; pero
-debieron de imprimirse varias veces.
-Vieron por primera vez en colección la
-luz pública fuera de los reinos de Castilla,
-en Barcelona y en 1627, con el título de
-<cite>Sueños y discursos de verdades descubridoras
-de abusos, vicios y engaños de todos
-los oficios y estados del mundo</cite>. (<cite>Tribunal
-de esta justa venganza</cite>, pág. 37).</p>
-
-<p>Esta edición sirvió de original a la de
-Valencia del mismo año y a la de Pamplona
-de 1631. (Licencias de esta edición
-y singularmente la del fol. 198). Con el
-rótulo <cite>Desvelos soñolientos y verdades soñadas</cite>
-y la advertencia de que el libro salía
-<em>corregido y enmendado agora de nuevo por el
-mismo autor y añadido un tratado de la
-Casa de locos de amor</em>, los reimprimieron
-las prensas de Zaragoza en la primavera
-del dicho año de 1627, ejemplar rarísimo,
-como todos los de estas publicaciones
-primeras, y que se guarda en el Museo
-Británico. Allí se conserva también la de
-Barcelona de 1629, que, adelantándola un<span class="pagenum"><a id="Page_xiv"></a>[Pg xiv]</span>
-año, cita D. Nicolás Antonio. Tiene esta
-inscripción: <em>Desvelos soñolientos y discursos
-de verdades soñadas, descubridoras de
-abusos, vicios y engaños de todos los oficios
-y estados del mundo. En doce discursos.
-Primera y segunda parte</em>. Después, en Lisboa,
-1629.</p>
-
-<p>Las prensas no daban abasto para saciar
-la curiosidad general entretenida con
-aquellos sabrosos desenfados, mientras
-ponía lengua la murmuración en que el
-libro se imprimiese constantemente fuera
-de estos reinos, y se mostraba ofendida
-de algunas libertades e impurezas desapacibles,
-disgustada de la extraña mezcla de
-lugares de la Escritura con chistes y bufonerías,
-y horrorizada de los escandalosos
-nombres, que el autor hubo de poner
-a sus discursos.</p>
-
-<p>Los enemigos de Quevedo eran muchos
-y poderosos por la mano que había
-tenido en los negocios de Sicilia, Nápoles
-y Venecia y por el favor que gozó en la
-Corte de Felipe III. Cuando los enconados
-resentimientos y la envidia le arroja<span class="pagenum"><a id="Page_xv"></a>[Pg xv]</span>ron
-entre cadenas y al destierro, entonces
-se desarrebozaron sus émulos, satirizando
-torpemente su vida y sus escritos. Con la
-dedicatoria del <em>Sueño de la muerte</em> a doña
-María Enríquez el año de 1622, coincide la
-licencia que se le concedió para irse a curar
-a Villanueva de los Infantes de unas
-tercianas malignas, y la libertad que se le
-dió, aunque con la prohibición de entrar
-en la Corte ni acercarse a ella a diez leguas
-a la redonda, cortapisa que desapareció
-por marzo del año siguiente. En febrero
-de 1624 ya formaba parte de la regia
-comitiva que acompañó a Felipe IV a
-Andalucía, aposentándole en su propia
-casa de la Torre de Juan Abad; y no menos
-el año 1626 fué con el Rey a las
-Corte de Barbastro, Monzón y Barcelona.
-Aprovechando la holgura y libertad del
-reino de Aragón, trató con el mercader
-Roberto Dupont y con el impresor Pedro
-Verges y así pudo imprimir la <cite>Política de
-Dios</cite>, <cite>El Buscón</cite> y <cite>Los Sueños</cite>. Pero la fama
-creciente de Quevedo, acrecentada con el
-<cite>Memorial por el Patronato de Santiago</cite>, pu<span class="pagenum"><a id="Page_xvi"></a>[Pg xvi]</span>blicado
-en febrero de 1628, recrudeció
-de nuevo la malevolencia de los envidiosos,
-los cuales le pusieron mal con el valido,
-el Conde-Duque de Olivares, hasta
-lograr que éste le metiese en la cárcel por
-junio del mismo año de 1628 y le desterrase
-a la Torre de Juan Abad, teniéndole
-allí preso desde abril hasta que se le
-mandó tornar a la Corte en 29 de diciembre
-del mismo año.</p>
-
-<p>El encierro no quebrantaba su entereza,
-y con el arrojo y libertad que le inflamaron
-siempre, dirigió a Felipe IV un largo
-y valiente memorial insistiendo en la defensa
-de Santiago y haciendo la suya propia
-contra todos sus adversarios. Pedía licencia
-para la impresión; pero por no
-echar más leña al fuego no le fué concedida.</p>
-
-<p>Quevedo debió de conocer que sus adversarios
-no habían de cejar un punto.
-Ello es que por entonces comenzó el
-Conde-Duque a tratar de ganarse su voluntad
-y él se rindió, no ciertamente a las
-dádivas, amenazas y persecuciones, pero<span class="pagenum"><a id="Page_xvii"></a>[Pg xvii]</span>
-sí a las muestras de amistad que le dió el
-favorito, hasta llegar a imprimir el año de
-1630 en Zaragoza <cite>El Chitón de las tarabillas</cite>,
-en defensa del descabellado arbitrio
-de Olivares sobre las minas y la baja de
-la moneda y en defensa del mismo Conde-Duque.
-Por aquí acaso se explicará el inexplicable
-hecho de la corrección y nueva
-redacción que hizo de <cite>Los Sueños</cite>, quitándoles
-muchos pasajes de los que escandalizaban
-a los envidiosos y cuanto aludía
-a la Escritura, a la Religión y a los clérigos
-y religiosos, convirtiendo los <cite>Sueños</cite>
-de cristianos en gentílicos.</p>
-
-<p>A principios del año 1629 pidió al Tribunal
-de la Inquisición recogiese todas
-las impresiones hechas en Aragón y otras
-partes fuera de los reinos de Castilla, y
-con la censura de fray Diego del Campo
-y la del padre Juan Vélez Zabala, calificadores
-ambos del Santo Oficio, dió en Madrid
-a la estampa sus obras satírico-morales
-en aquel otoño (<cite>Índice expurgatorio</cite> publicado
-en 1640 por el inquisidor general
-don Antonio de Sotomayor). Intitulóse el<span class="pagenum"><a id="Page_xviii"></a>[Pg xviii]</span>
-libro <cite>Juguetes de la niñez y travesuras del
-ingenio</cite>, Madrid, 1629. Cambiáronse los
-nombres de cada uno de los sueños resultando:</p>
-
-<p><cite>El Sueño de las calaveras</cite>, por <cite>El Sueño
-del Juicio final</cite>; <cite>El Alguacil alguacilado</cite>,
-por <cite>El Alguacil endemoniado</cite>; <cite>Las Zahurdas
-de Plutón</cite>, por <cite>Sueño del Infierno</cite>; <cite>Visita
-de los chistes</cite>, por <cite>El Sueño de la
-Muerte</cite>.</p>
-
-<p>Añadiéronse nuevos tratados: <cite>El Libro
-de todas las cosas y otras muchas más</cite>;
-<cite>Aguja de navegar cultos</cite>; <cite>La Culta latiniparla</cite>,
-y <cite>La caldera de Pero Gotero</cite>, refundida
-luego, en <cite>El Entremetido y la Dueña y el Soplón</cite>. Desaparecieron los romances
-<cite>El Nacimiento del autor</cite>, <cite>El Cabildo de los
-gatos</cite>, <cite>Las dos aves y los dos animales fabulosos</cite>,
-<cite>La Premática del tiempo</cite> y la <cite>Casa
-de locos de amor</cite>.</p>
-
-<p>En fin, para imprimir por diez años los
-<cite>Juguetes de la niñez</cite>, concedió licencia Su
-Majestad a Quevedo, a 20 de enero de
-1631; y Madrid (1788, 1794) Sevilla
-(1634, 1641) y Barcelona, (1635, dos edi<span class="pagenum"><a id="Page_xix"></a>[Pg xix]</span>ciones,
-1695) los reprodujeron varias veces,
-ejemplares que la rapacidad de libreros
-vergonzantes y la afición de los
-extranjeros por las antiguas ediciones españolas
-han hecho rarísimos en nuestras
-bibliotecas. Respetando la voluntad última
-del autor, se ha preferido siempre imprimir
-esta edición de los <cite>Juguetes de la niñez</cite>.
-Pero de esta redacción y corrección, si
-hoy se levantara Quevedo, cierto estoy
-de que clamara amargamente: <cite>Compulsus
-feci</cite>. Huele demasiado a teólogos escrupulosos
-no sólo todo lo variado y corregido,
-pero aun el mismo título de <cite>Juguetes de la
-niñez</cite>. No lo eran ciertamente para Quevedo,
-aunque así lo intituló por quitarse
-de enredos. Es la obra de más valer que
-escribió, la de más maduro juicio, aunque
-escrita por su mayor parte siendo todavía
-joven. Así lo pensaba su autor cuando
-prosiguió por la misma vereda escribiendo,
-ya entrado en años, no sólo la <cite>Visita de
-los chistes</cite>, sino <cite>El Entremetido y la Dueña
-y el Soplón</cite>, y finalmente la obra póstuma y
-verdadero póstumo sueño, <em>La Hora de todos
-y la fortuna con seso</em>. No son juguetes
-<span class="pagenum"><a id="Page_xx"></a>[Pg xx]</span>
-de niños, sino filosofías de hombre muy
-maduro y asesado <em>Los Sueños de Quevedo</em>.
-No es menester gran talento para comprenderlo;
-¿y habrá quien crea que para
-comprenderlo no lo tuvo el mismo Quevedo?
-¿No se pasó toda la vida satirizando
-las necedades de los hombres, poniéndolos
-al desnudo, riéndose de sus ridiculeces?
-¿Cómo le vamos a creer que escribió
-“con ingenio <em>facinoroso</em>” sus <em>Sueños</em> y que
-les puso “nombres más <em>escandalosos</em> que
-propios?” Los que se escandalizaron fueron
-sin duda algunos teólogos a lo padre
-Niseno y los hipocritones de sus émulos.
-No conocemos bien las apreturas en que
-se vió, aunque algo se traslucen por lo
-poco que hemos historiado. Ello basta
-para saber que, si no podemos juzgar en
-esta parte a Quevedo, afirmando que prevaricó
-y quedó vencido y se desdijo feamente,
-lo cual dificultoso es de admitir
-en varón de tanta entereza en tantas y
-tan graves persecuciones, sobre todo la
-del Conde-Duque, cuando en la última<span class="pagenum"><a id="Page_xxi"></a>[Pg xxi]</span>
-vejez le empozó en la mazmorra aquella
-del convento de San Marcos de León,
-donde por milagro no acabó, tullido y
-lleno de enfermedades sus tristes días;
-por lo menos basta para asegurarnos de
-que, si oficialmente y en lo de fuera, fué
-su última voluntad la edición que llamó
-<cite>Juguetes de la niñez</cite>, en lo de dentro de su
-pecho y en lo íntimo de su conciencia no
-fué así.</p>
-
-<p>¿Por qué han de ser “más escandalosos
-que propios” los títulos cristianos, que no
-los gentílicos? Un cristiano no sueña en
-el despertar de <em>calaveras</em>, sino en el <em>juicio
-final</em>; no en las <em>zahurdas de Plutón</em>, sino
-en el <em>infierno</em>; un cristiano ve <em>ángeles</em>, <em>diablos</em>;
-ve a <em>Dios</em> y a <em>su Madre</em>, y no a <em>Júpiter</em>
-y a <em>defensores</em> y <em>verdugos</em> abstractos;
-un cristiano gran satírico, ve y pinta las
-necedades de monjas, frailes, curas y obispos,
-lo mismo y con mayor dolor que las
-de sastres y escribanos. Nada de escandaloso
-ni impropio vió y pintó el Dante, cuando
-esto vió y pintó, y no es por ello la <em>Divina
-Comedia</em> obra de “ingenio facinoro<span class="pagenum"><a id="Page_xxii"></a>[Pg xxii]</span>so”.
-“Con desprecio” dice Quevedo que
-dejó los <em>Sueños</em>, tal como primero los había
-escrito. Permítame que le diga, no que
-se engañó y quiso engañarnos, sino que
-quiso engañar y engañó con ese prefacio
-a sus adversarios teologizantes. Con este
-borrar de trozos y cambiar de palabras,
-para quitar a los <em>Sueños</em> todo color cristiano,
-como si no fuera una sátira de cristianos
-y por un cristiano escrita, las alegorías
-hechas a la fuerza mitológicas, quedaron
-frías, falsas y sin fuerza alguna; los
-asuntos inverisímiles; el texto, a veces oscuro
-e indescifrable; la obra entera, descolorida,
-falseada, indigna de un satírico como
-Quevedo. La edición verdaderamente crítica
-de <em>Los Sueños</em> acaso exigiera que se
-imprimiesen juntamente con la redacción
-corregida dos o más de las anteriores o
-lo que primitivamente escribió Quevedo,
-sacándola de todas ellas, si ello fuera hacedero.
-En la mía he añadido como notas
-todas las variantes, por manera que pueda
-restituirse la redacción primitiva. <em>La fortuna
-con seso i la hora de todos, <span class="pagenum"><a id="Page_xxiii"></a>[Pg xxiii]</span>fantasía
-moral. Autor Nifroscrancot Viveque Vasgel
-Duacense. Traducido de Latín en Español,
-por Don Estevan Pluvianes del Padron,
-Natural de la villa del Cuervo Pilona</em>,
-Zaragoza, 1650, 1651. Fué escrita en
-1635 y acabada en 1636. La copia del amanuense
-de Quevedo, hecha en 1645, paró
-en la biblioteca de los Duques de Frías. En
-la Nacional (T. 153, pág. 236) hay tres
-pliegos con este epígrafe: <em>Fortuna con seso
-y hora de todos. Adiciones del original a
-lo impreso, erratas, y índice de los asuntos
-que contiene.</em> La primera colección en
-que se incluyó debió de ser la de Madrid,
-1658. El <em>Nifroscrancot</em> es el anagrama de
-<em>Don Francisco de Quevedo Villegas</em>, que
-según el ms. de la Nacional (pág. 240),
-debe leerse: <em>Nifroscancod Diveque Vasgello</em>.</p>
-
-<p class="right" style="padding-right: 2em; "><span class="smcap">Julio Cejador.</span></p>
-
-<hr class="chap"/>
-
-<p><span class="smcap">Nota.</span> Por razones editoriales dejamos para el tomo
-siguiente <cite>El Mundo por de dentro</cite>, que debiera ir antes
-de la <cite>Visita de los Chistes</cite>.</p>
-
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_xxiv"></a>[Pg xxiv]<br /><a id="Page_1"></a>[Pg 1]</span></p>
-<p class="center p4 big2">ÍNDICE</p>
-</div>
-
-
-<table class="autotable" border="0" summary="cont">
-
-<tr>
-<td class="tdl"></td>
-<td class="tdr"><span class="allsmcap">PÁG.</span></td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl"><span class="smcap">Introducción</span></td>
-<td class="tdr" style="padding-right: 0.7em;"><a href="#Page_vii"><span class="allsmcap">VII</span></a></td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl">Dedicatoria: A ninguna persona de todas cuantas<br />
-<span style="padding-left: 1em;">Dios crió en el mundo</span></td>
-<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_3">3</a></td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl">A los que han leído y leyeren</td>
-<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_7">7</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl">Advertencia de las causas de esta impresión.<br />
-<span style="padding-left: 1em;"> Don Alonso Messía de Leyva</span></td>
-<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_11">11</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl"></td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl"><span class="smcap">El sueño de las Calaveras</span></td>
-<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_21">21</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl">Al Conde de Lemos, Presidente de Indias</td>
-<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_25">25</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl">Discurso</td>
-<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_27">27</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl"></td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl"><span class="smcap">El alguacil alguacilado</span></td>
-<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_53">53</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl">Al Conde de Lemos, Presidente de Indias</td>
-<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_57">57</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl">Al pío lector</td>
-<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_59">59</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl">Discurso</td>
-<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_61">61</a> </td>
-</tr>
-
-
-<tr>
-<td class="tdl"></td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl"><span class="smcap">Las zahurdas de Plutón</span></td>
-<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_87">87</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl">Carta a un amigo suyo</td>
-<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_91">91</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl">Prólogo al ingrato y desconocido lector</td>
-<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_93">93</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl">Discurso</td>
-<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_95">95</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl"></td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl"><span class="smcap">Visita de los chistes</span></td>
-<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_189">189</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl">A doña Mirena Riqueza</td>
-<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_193">193</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl">A quien leyere</td>
-<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_195">195</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl">Discurso</td>
-<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_197">197</a> </td>
-</tr>
-</table>
-
-
-<div class="chapter">
-<p class="half-title p6b">LOS SUEÑOS</p>
-</div>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_2"></a>[Pg 2]</span></p>
-</div>
-
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_3"></a>[Pg 3]</span></p>
-
-<h2 class="nobreak" >DEDICATORIA</h2>
-
-
-<p class="center p2">A NINGUNA PERSONA DE TODAS<br />
-CUANTAS DIOS CRIÓ EN EL MUNDO</p>
-
-
-<p class="p1">Habiendo considerado que todos dedican sus
-libros con dos fines, que pocas veces se apartan:
-el uno, de que la tal persona ayude para la impresión
-con su bendita limosna; el otro, de que
-ampare la obra de los murmuradores, y considerando,
-por haber sido yo murmurador muchos
-años, que esto no sirve sino de tener dos de
-quien murmurar: del necio, que se persuade
-que hay autoridad de que los maldicientes hagan
-caso, y del presumido, que paga con su dinero
-esta lisonja, me he determinado a escribille
-a trochimoche<a id="FNanchor_1" href="#Footnote_1" class="fnanchor">[1]</a> y a dedicarle a tontas y a
-<span class="pagenum"><a id="Page_4"></a>[Pg 4]</span>locas<a id="FNanchor_2" href="#Footnote_2" class="fnanchor">[2]</a>, y suceda lo que sucediere<a id="FNanchor_3" href="#Footnote_3" class="fnanchor">[3]</a>. Quien le compra
-y murmura, primero hace burla de sí, que
-gastó mal el dinero, que del autor<a id="FNanchor_4" href="#Footnote_4" class="fnanchor">[4]</a>, que se le
-hizo gastar mal. Y digan y hagan lo que quisieren
-las Mecenas<a id="FNanchor_5" href="#Footnote_5" class="fnanchor">[5]</a>, que, como nunca los he visto
-andar a cachetes con los murmuradores sobre si
-dijo o no dijo, y los veo muy pacíficos de amparo<a id="FNanchor_6" href="#Footnote_6" class="fnanchor">[6]</a>,
-desmentidos de todas las calumnias que
-hacen a sus encomendados, sin acordarse del
-libro del duelo, más he querido atreverme que
-<span class="pagenum"><a id="Page_5"></a>[Pg 5]</span>engañarme. Hagan todos lo que quisieren de
-mi libro, pues yo he dicho lo que he querido de
-todos. Adiós, Mecenas, que me despido de dedicatoria<a id="FNanchor_7" href="#Footnote_7" class="fnanchor">[7]</a>.</p>
-
-<p class="right" style="padding-right: 2em;">Y<small>O</small></p>
-
-<div class="chapter">
-<div class="footnotes">
-<p class="p2 center big2">NOTAS:</p>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_1" href="#FNanchor_1" class="label">[1]</a> <em>A trochimoche.</em> <span class="smcap">Correas</span>, 517: “<em>Á trochimochi; hacer
-á trochimochi.</em> (Por hacer la cosa mal y sin atención)”.
-Ídem, 507. La frase, en su sentido propio, la oí a unos
-chalanes caminando por una vereda entre dos cortijos de
-Córdoba. Preguntámosles que cómo habían llegado tan
-presto de donde decían que venían: “Hemos venido á ‘trochimochi’.
-Esto es, <em>por trochas</em> y atajos. El <em>mochi</em> se
-añadió al <em>trochi</em> poniendo <em>mo-</em> por <em>tro</em>-, como en <em>tus ni mus,
-cháncharras máncharras, oste ni moste</em>”. (<span class="smcap">Cejador</span>, <i>Leng.
-Cerv.</i>, I, 77).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_2" href="#FNanchor_2" class="label">[2]</a> <em>Á tontas y á locas.</em> <span class="smcap">Corr.</span>, 517: “<em>Á tontas y á locas;
-á tontas y á bobas.</em> (Por necia y simplemente hacer algo)”.
-Ídem, 507: Súplese <em>maneras</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_3" href="#FNanchor_3" class="label">[3]</a> <em>Suceda lo que sucediere</em>, modismo de proposición
-concesiva. (<em>Leng. Cerv.</em>, I, 265, 20). <em>Quij.</em>, 1, 50. “Dude
-quien dudare”. Ídem, 1, 59: “Sea quien se quisiere”. Ídem,
-2, 60: “Lleguen por do llegaren”. Ídem, 2, 3: “Salga lo
-que saliere”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_4" href="#FNanchor_4" class="label">[4]</a> <em>Que del autor, primero... que del autor</em>, antes, más
-bien.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_5" href="#FNanchor_5" class="label">[5]</a> <em>Mecenas</em>, el gran favorecedor de Virgilio y otros
-poetas.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_6" href="#FNanchor_6" class="label">[6]</a> <em>Pacíficos de amparo</em>, que no se toman trabajo ni
-guerra por ampararlos. <em>Desmentidos</em> que desmienten. <span class="smcap">A. Pérez</span>,
-<em>Viern. dom.</em> <span class="allsmcap">I</span> <em>cuar.</em>, fol. 247: “En hábito desmentido
-que nadie los conozca”. <span class="smcap">Torr.</span>, <em>Fil. mor.</em>, 13, 4: “Las barbas
-desmentidas, las muletas disimuladas”. Quiere decir
-que no salen a las calumnias que se dicen de los libros que
-se les dedican, que no salen por sus autores. <em>Desmentir</em>
-era el verbo propio para decirle a uno que miente, en
-el <em>libro</em> o código <em>del duelo</em>, y así juega aquí de él. <span class="smcap">Zabaleta</span>,
-<em>Error</em>, 25: “El hombre noble sabe que es grande mengua
-el mentir, por esto es tan grande su dolor cuando le desmienten”.
-<span class="smcap">F. Aguado</span>, <em>Crist.</em>, 20, 3: “Si dice que sí le conoce
-le debemos desmentir y dalle en la cara con que no dice
-verdad”.</p></div>
-
-<span class="pagenum"><a id="Page_6"></a>[Pg 6]</span>
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_7" href="#FNanchor_7" class="label">[7]</a> <em>Me despido de dedicatoria</em>, dejarse de. <span class="smcap">Gran.</span>, <em>Guía</em>,
-1, 28, 1: “Tienen por dificultosísima esta empresa y así
-se despiden della”. Siendo un libro de crítica, comienza
-Quevedo criticando las dedicatorias de los libros.</p></div></div>
-</div>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_7"></a>[Pg 7]</span></p>
-</div>
-
-<h2 class="nobreak" >A LOS QUE HAN LEÍDO Y LEYEREN</h2>
-
-
-<p>Yo escribí con ingenio facinoroso<a id="FNanchor_8" href="#Footnote_8" class="fnanchor">[8]</a> en los hervores
-de la niñez, más ha de veinte y cuatro
-años, los que llamaron <em>Sueños</em> míos, y precipitado,
-les puse nombres más escandalosos que
-propios. Admítaseme por disculpa que la sazón
-de mi vida era por entonces más propia del ímpetu
-que de la consideración. Tuve facilidad en
-dar traslados a los amigos; mas no me faltó
-cordura para conocer que en la forma que estaban
-no eran sufribles a la imprenta y así los
-dejé con desprecio<a id="FNanchor_9" href="#Footnote_9" class="fnanchor">[9]</a>. Cuando, por la ganancia que
-se prometieron de lo sabroso de aquellas agudezas,
-<span class="pagenum"><a id="Page_8"></a>[Pg 8]</span>sin enmienda ni mejora, algunos mercaderes
-extranjeros<a id="FNanchor_10" href="#Footnote_10" class="fnanchor">[10]</a> las pusieron en la publicidad de
-la imprenta, sacándome en las canas lo que atropellé
-antes del primero bozo, y no sólo publicaron
-aquellos escritos sin lima ni censura, de
-que necesitaban, antes añadieron a mi nombre
-tratados ajenos, añadiendo en unos y dejando
-en otros muchas cosas considerables, yo, que
-me vi padecer, no sólo mis descuidos, sino las
-malicias ajenas, doctrinado del escándalo que se
-recibía de ver mezcladas veras y burlas, he desagraviado
-mi opinión y sacado estas manchas<a id="FNanchor_11" href="#Footnote_11" class="fnanchor">[11]</a>
-a mis escritos, para darlos bien corregidos, no
-con menos gracia, sino con gracia más decente,
-pues quitar lo que ofende no es disminuir, sino
-desembarazar lo que agrada. Y porque no padezcan
-las demasías<a id="FNanchor_12" href="#Footnote_12" class="fnanchor">[12]</a> del hurto que han padecido
-los demás papeles, saco de nuevo el de la <em>Culta
-latiniparla</em> y el <em>Cuento de cuentos</em>, en que se
-agotan las imaginaciones que han embarazado
-mi tiempo. Tanto ha podido el miedo<a id="FNanchor_13" href="#Footnote_13" class="fnanchor">[13]</a> de los
-impresores, que me ha quitado el gusto que yo
-<span class="pagenum"><a id="Page_9"></a>[Pg 9]</span>tenía de divulgar estas cosas, que me dejan ocupado
-en su disculpa y con obligación a la penitencia
-de haberlas escrito. Si vuesamerced, señor
-lector, que me compró facinoroso, no me compra<a id="FNanchor_14" href="#Footnote_14" class="fnanchor">[14]</a>
-modesto, confesará que solamente le agradan
-los delitos y que sólo le son gustosos discursos
-malhechores.</p>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_10"></a>[Pg 10]</span></p>
-</div>
-
-<div class="footnotes">
-<p class="p2 center big2">NOTAS:</p>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_8" href="#FNanchor_8" class="label">[8]</a> <em>Facinoroso</em>, hoy facineroso, <em>facinor-is</em>, <em>facin-us</em>. <em>Quij.</em>,
-2, 49: “No soy ladrón ni persona facinorosa”. Se excusa
-Quevedo cobarde y puerilmente, a mi parecer, de la soltura
-con que escribió primero <em>Los Sueños</em>, que ahora da
-enmendados, acosado por tanta diatriba y saña de sus
-émulos y temiendo no lograsen la suya con la Inquisición,
-aunque no se había metido con él. Probablemente no los
-imprimió antes por tener así más guardadas las espaldas,
-corriendo sólo las copias.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_9" href="#FNanchor_9" class="label">[9]</a> <em>Des-precio</em>, menosprecio, poco aprecio.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_10" href="#FNanchor_10" class="label">[10]</a> <em>Extranjeros</em>, de fuera de los reinos de Castilla, esto
-es, de Aragón, Cataluña y Valencia, donde se imprimieron.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_11" href="#FNanchor_11" class="label">[11]</a> <em>Sacar manchas</em>, quitarlas, común.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_12" href="#FNanchor_12" class="label">[12]</a> <em>Las demasías</em>, los agravios que pudieran padecer estas
-dos obras, si me las hurtaren, poniendo y quitando en
-ellas.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_13" href="#FNanchor_13" class="label">[13]</a> El miedo que tengo de los impresores, genitivo objetivo.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_14" href="#FNanchor_14" class="label">[14]</a> <em>Me compró</em> cuando escribí mal; <em>no me compra</em> cuando
-escribo comedido.</p></div></div>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_11"></a>[Pg 11]</span></p>
-</div>
-
-<h2 class="nobreak">ADVERTENCIA DE LAS CAUSAS<br />
-DESTA IMPRESIÓN</h2>
-
-<p class="center p1 big1">DON ALONSO MESSÍA DE LEYVA</p>
-
-
-<p class="p1">Habiendo visto impresos en Aragón y en otras
-partes fuera del reino, con nombre de <span class="smcap">don Francisco
-de Quevedo Villegas</span>, estos discursos,
-con tanto descuido y malicia, que entre lo añadido
-y olvidado, y errores de traslados e imprenta,
-se desconocían de su autor, y más
-teniéndolos yo trasladados de su original, determiné,
-dándole cuenta, de restituirlos, limpiándolos
-del contagio de tantos descuidos,
-porque se vea cuán de otra suerte en su primera
-edad juzgaba con la pluma, sin apartarse de la
-enseñanza. Y es cierto no consintiera hoy esta
-impresión, a no hallarse obligado por las muchas
-que destos propios tratados se han hecho en toda
-la Europa, tan adulteradas, que le obligaron a
-pedir al tribunal supremo de la Inquisición las
-recogiese, imitando en esta modestia, aunque tan
-diferente, a Eneas Silvio, que después de pontífice,
-mandó recoger algunas obras de este estilo
-que había divulgado en la mocedad. Salen
-enteras, como se verá en ellas, con cosas que no
-habían salido, y en todas se ha excusado la mezcla
-de lugares de la Sagrada Escritura y alguna
-licencia que no era apacible. Que, aunque hoy
-se lee uno y otro en el Dante, <span class="smcap">don Francisco</span>
-me ha permitido esta lima. Y aseguro en su
-nombre que procurará agradar a todos, sin ofender
-a alguno, cosa que en la generalidad con
-que trata de sólo los malos, forzosamente será
-bienquisto, sujetándose a la censura de los ministros
-de la santa Iglesia romana en todo, con
-intento cristiano y obediencia rendida.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p><em>Estos discursos, en la forma que salen corregidos
-y en parte aumentados, conozco por míos,
-sin entremetimiento de obras ajenas que me
-achacaron, y todo lo pongo debajo de la corrección
-de la santa Iglesia romana y de los ministros
-que tiene señalados para limpiar errores y
-escándalos de las impresiones. Y desde luego,
-con anticipado rendimiento, me retrato de lo que
-no fuere ajustado a la verdad católica o ofendiere
-a las buenas costumbres.</em></p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p><span class="smcap">Nota</span>: Precédenles en la impresión de Pamplona, de 1631,
-las poesías y advertencias siguientes, parte de las cuales
-se hallan en la edición de Barcelona de 1629, y todo creo
-que debe hallarse en las de la misma ciudad y la de Valencia
-de 1627:</p>
-
-<div class="small1">
-<p class="center p1">DEL DOCTOR DON MIGUEL RAMÍREZ</p>
-
-<p class="center"><em>Aprobación.</em></p>
-
-<div class="poetry-container pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Por comisión general</span><br />
-De un buen Consejo miré<br />
-Este libro, y no habla mal;<br />
-Gracia y sal tiene, y a fe<br />
-Que cura llagas su sal.<br />
-Contra la fe en nada va,<br />
-Consejos a tiempo da,<br />
-Castiga a quien lo merece;<br />
-<span class="pagenum"><a id="Page_12"></a>[Pg 12]</span>Parecerá, si parece,<br />
-Y así, imprimir se podrá.</p>
-</div>
-</div>
-
-<p class="center p1">DEL BACHILLER PEDRO DE MELÉNDEZ</p>
-
-<p class="center"><em>Aprobación.</em></p>
-
-<div class="poetry-container pw15">
-<div class="poetry">
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Por comisión general</span><br />
-Del Consejo, sin pedillo,<br />
-Vi este libro con cuidado,<br />
-Y está bien, y bien mirado,<br />
-¿Quién puede contradecillo?<br />
-Con discreción sin mentir<br />
-Murmura por corregir<br />
-Algunas malas costumbres;<br />
-Quita de vicios vislumbres,<br />
-Y así, se podrá imprimir.</p>
-</div>
-</div>
-
-
-
-<p class="center p1">DE DOÑA RAIMUNDA MATILDE</p>
-
-<p class="center"><em>Décima.</em></p>
-
-<div class="poetry-container pw15">
-<div class="poetry">
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Murmurando decir bien,</span><br />
-Diciendo bien murmurar,<br />
-De todos satirizar,<br />
-Y hablar de todos tan bien,<br />
-Sólo se hallará en quien<br />
-Al mismo infierno ha bajado;<br />
-Y aunque el bien ha deseado<br />
-Y el mal desterrar procura,<br />
-Es ya tal su desventura,<br />
-Que el Que-vedó, ha quedado mal<a id="FNanchor_15" href="#Footnote_15" class="fnanchor">[15]</a>.</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_13"></a>[Pg 13]</span></p>
-
-<p class="center p1">DEL CAPITÁN DON JOSÉ DE BRACAMONTE</p>
-
-<p class="center"><em>Dialogístico soneto entre Tomumbeyo Traquitantos,<br />
-alguacil de la reina Pantasilea, y Dragalvino, corchete.</em></p>
-
-
-<p class="center p1">ALGUACIL</p>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Por el alcázar juro de Toledo,</span><br />
-Y voto al sacro Paladión troyano,<br />
-Que tengo de vengarme por mi mano<br />
-Y hacer manco del otro pie a Quevedo.</p>
-</div>
-</div>
-
-<p class="center p1">CORCHETE</p>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y yo a la santa Inquisición, si puedo,</span><br />
-Le tengo de acusar de mal cristiano,<br />
-Probándole que cree en sueño vano<br />
-Y que habló con demonios a pie quedo.</p>
-</div>
-</div>
-
-<p class="center p1">ALGUACIL</p>
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Aquesto, Dragalvino, poco importa:</span><br />
-Las verdades que dice tengo a mengua;<br />
-Saberlas todos, esto me deshace<br />
-<span style="margin-left: 1em;">El alma y corazón.</span></p>
-</div>
-</div>
-
-<p class="center p1">CORCHETE</p>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="p1"><span style="margin-left: 10em;">Su lengua corta,</span><br />
-Y publicarlas no podrá sin lengua;<br />
-Que esto del murmurar la lengua lo hace.<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Mas temo, si lo hacemos,</span><br />
-Según su pico y lengua me promete,<br />
-Que, fuera una, no le nazcan siete.</p>
-</div>
-</div>
-
-
-
-<p class="center p1">DE DOÑA VIOLANTE MISEVEA</p>
-
-<p class="center"><em>Soneto a todo lector destos</em> Sueños,<br />
-<em>en defensa y alabanza del autor.</em></p>
-
-<div class="poetry-container pw25">
-<div class="poetry">
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Ola, lector, cualquiera que tú seas,</span><br />
-Si aquestos <em>Sueños</em> a leer llegares,<br />
-<span class="pagenum"><a id="Page_14"></a>[Pg 14]</span>Y de la vez primera te enfadares,<br />
-Segunda, por tu vida, no los leas.<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Si te tocan, y acaso los afeas,</span><br />
-Con que sueños son sueños, no repares,<br />
-Que si como éstos son los que soñares,<br />
-No pecarás, a fe, aunque en sueños creas.<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Pero si no te tocan, ve volando</span><br />
-Y di a todas las gentes que los gusten,<br />
-Que el premio es flor que esconde un basilisco;<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Que no murmuren más de don Francisco</span><br />
-Ignorantes; ni es bien que a él se ajusten.<br />
-Durmiendo sabe él más que otros velando.</p>
-</div>
-</div>
-
-<p class="center p1">EL AUTOR AL VULGO</p>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Si dices mal de mi Sueño,</span><br />
-Vulgo, como tal harás;<br />
-Más di, que con decir más,<br />
-Dices bien dél y del dueño.<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Diga él mal, y tú también;</span><br />
-Tú dél, y él de quien pretende,<br />
-Que todo, para el que entiende,<br />
-Le está a su gusto muy bien.<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Pues si es tu fin ser Marcial</span><br />
-Y decir que es malicioso,<br />
-Lo alabas por ingenioso<br />
-Diciendo que dice mal.<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Mas, vulgo, pues sé quién eres,</span><br />
-A la larga o a la corta<br />
-Diga yo lo que me importa,<br />
-Y di tú lo que quisieres.</p>
-</div>
-</div>
-
-<p class="center p1">AL ILUSTRE Y DESEOSO LECTOR</p>
-
-<p class="center"><span class="smcap">Prólogo</span></p>
-
-<p>“Refiérese, no sé si por modo de cuento gracioso y
-ficticio, que estando una vez muy enfermo un soldado muy
-preciado de cortés y ladino, entre muchas de sus oracio<span class="pagenum"><a id="Page_15"></a>[Pg 15]</span>nes,
-pregarias y protestaciones que hacía, finalmente vino
-a rematarlas, diciendo: ‘Y Dios me libre de las manos
-del señor diablo’ (tratándole siempre con esta cortesía
-todas las veces que le nombraba). Reparó en esto último
-uno de los circunstantes, preguntándole juntamente luego
-por qué llamaba señor al diablo, siendo la más vil criatura
-del mundo; a que respondió tan presto el enfermo, diciendo:
-‘¿Qué pierde el hombre en ser biencriado? ¿Qué
-sé yo a quién habré de menester, ni en qué manos he de
-dar?’ Digo esto, señor lector, porque, supuesto que nuestra
-lengua vulgar, a diferencia de la latina, tiene un
-vuesamerced y otros varios títulos, mayormente cuando
-no se conoce la calidad y estado de la persona con
-quien se habla, por no parecer nadie descortés, y, por el
-consiguiente, malquisto y aborrecido de todos, me ha parecido
-tratar a vuesamerced con este lenguaje y término,
-bien diferente de cuantos yo he podido ver en todos los
-prólogos de los libros al lector, escritos en romance, donde
-tratan a vuesamerced con un tú redondo, que si no arguye
-mucha amistad y familiaridad, por fuerza ha de ser argumento
-de que quien habla es superior y mandón, y a
-quien se habla inferior y criado. Y hanme movido a esto
-las mismas razones del susodicho soldado enfermo, atendiendo
-y considerando a que es la cortesía la llave maestra
-para abrir la voluntad y afición, y la que, costando
-poco, vale mucho, y que, en resolución, no puedo perder
-nada en ser cortés; que antes entiendo perdería mucho
-si no lo fuese; que quien ha menester es muy necio si regatea
-cortesías, y más yo, que tanto necesito de todos
-para que me compren este libro que saco a luz a mi costa,
-y para que, comprado y leído, me le alaben, con que de camino
-inciten y muevan unos a otros a que hagan lo mismo,
-y tenga con esto este libro lo que merece su bondad, y
-mayor expedición y corrida, y yo mayor ganancia, para que
-con esto queden todos aprovechados, yo vendiendo y los
-otros comprando y leyéndole. Verdad sea que para esto
-último de que alaben estas obras de ingeniosas y agudas,
-confío dará poco trabajo y ningún cuidado a los aficionados<span class="pagenum"><a id="Page_16"></a>[Pg 16]</span>
-a ellas y a su autor, pues ellas propias se traen consigo
-la recomendación y alabanza y el <em>Quevedo me fecit</em>; porque
-son tales, que sólo tal autor podía hacer obras de tanta
-erudición y agudeza; y ellas, por tener tanto de entrambas,
-sólo podían ser hijas de tal y tan raro ingenio. Que si el
-autor es y debe ser conocido y celebrado por estas obras
-más que por cuantas ha hecho y se le han impreso hasta
-hoy en su nombre, ellas también quedan estimadas y calificadas
-por lo que son, con sólo saber (como ya todos
-saben) que las hizo <span class="smcap">don Francisco Quevedo</span>. Y con él
-y con ellas no me da tanto cuidado como podía darme una
-de las razones que me movió a tratar a vuesamerced con
-esta cortesía, considerando que no sé en qué manos ni
-en qué lenguas ha de dar este libro, que sale agora al
-teatro del mundo donde nunca faltan censurantes y malcontentos,
-que con toda propiedad, se llaman Zoilos y
-críticos, días peligrosos a la salud de los buenos entendimientos,
-de quienes se puede entender lo que dijo el
-doctísimo jurisconsulto don Mateo López Bravo<a id="FNanchor_16" href="#Footnote_16" class="fnanchor">[16]</a>: <em>Ridendi
-vero, romanuli, et graeculi nostri, qui grammaticorum
-infantia superbi, et omnium rerum quantum garruli,
-ignari, triplici lingua stulti, a doctis noscuntur.</em> Porque si
-vuesamerced las lee, no de prisa ni a pedazos, sino deespacio
-y con atención todo él, pues no es muy grande (si
-no quiere que se le pasen algunas de sus muchas sutilezas
-y agudezas por alto y por entre ringlones), soy más que
-cierto que no se quejará de que ellas y quien las hizo esparciar
-y aceptador de personas<a id="FNanchor_17" href="#Footnote_17" class="fnanchor">[17]</a>, sino que a todos habla
-y a todos dice la verdad clara y lisa y lo que siente, sin
-rastro de lisonja; y si acaso escuece y pica, considere que
-no es sino sólo porque cuanto se dice es verdad y desengaño,
-que todos le quieren, y nadie por su casa; y así,
-no hay sino paciencia, y calle y callemos, que sendas nos
-tenemos. Y harto mejor fuera quejarse de las faltas tan
-<span class="pagenum"><a id="Page_17"></a>[Pg 17]</span>grandes del mundo, que movieron al autor a hablar tan
-claro contra ellas, diciendo la verdad; que por eso dijo
-bien cierto alcalde que vió preso a un estudiante porque
-hizo una sátira en que decía las faltas del lugar, que harto
-mejor fuera haber preso a los que las tienen. Y cuando
-nada desto baste a que deje de haber quien se queje y murmure
-destas obras y de su autor, quiero hacer acordar a
-vuesamerced, señor lector, sea quien fuere, aquel cuentecillo
-de cierto clérigo viejo, que tenía una higuera con sus higos
-ya sazonados y maduros, a la cual, subiendo unos estudiantes
-a hacerles declinar jurisdicción bucólica, pensando él,
-por ser corto de vista, que eran aves o algunas crueles
-sabandijas, puso en ella espantajos hasta conjurarlos; pero,
-viendo que nada desto aprovechaba, considerando cuán
-buenas son las oraciones mezcladas en piedras (armas primeras
-del mundo), se resolvió de tirarlas a estos tordos
-racionales, diciendo que también Dios había dado virtud
-a las piedras como a las plantas y yerbas, y hízolo con
-tal denuedo, que dió con ellos ramas abajo y muy bien
-descalabrados. Sin propósito parecerá a vuesamerced este
-cuento, y será, o por no saberme yo bien explicar, o por
-no quererme vuesamerced entender (que no hay más mal
-sordo que el que no quiere oir); pero yo sé lo entenderá
-si ahonda un poco en sus sentidos varios que le puede dar
-(como en todo lo deste libro). Y por si acaso quiere que
-yo lo explique, con ser así que <em>frustra exprimitur, quod
-tacite subintelligitur, l. jam dubitari</em>, dígole que si acaso
-no le obliga la cortesía y humildad con que le trato, mire
-lo que dice, y cómo y de qué murmura y dice mal, si del autor
-del libro o de sus obras; y guárdese de alguna lluvia
-de piedras de las muchas verdades duras y secas que este
-libro tiene y su autor puede enviarle, que le descalabren y
-hagan caer de arriba abajo, quiero decir, de su estado y
-buena opinión que tiene de sabio, y no haga le tengan por
-ignorante, murmurador y soberbio maldiciente, y del número
-de unos necios que quieren parecer sabios en no haber libro
-que bien les parezca ni cosa de que no hagan burla y
-menosprecio. Y guárdense no les suceda a los tales lo que<span class="pagenum"><a id="Page_18"></a>[Pg 18]</span>
-al asno de Sileno, que puso Júpiter entre las estrellas; que
-por ser ellas tan resplandecientes y claras, y él <em>auribus
-magnis</em>, como advirtió Luciano, descubrió más su disforme
-fealdad con grande infamia. Y adviertan que el epíteto del
-autor es el satírico, y créanme, y no errarán, que es más
-que temeridad echar piedras del tejado del vecino quien
-tiene el suyo de vidrio.</p>
-
-<p>“Y nadie se maraville de que llame a vuesamerced con
-este título, al parecer nuevo, de ilustre y deseoso lector,
-porque cuando no le mereciera por la doctrina común y
-sabida del filósofo, que todo hombre naturalmente desea
-saber, cosa que se alcanza con el estudio y atenta lición y
-meditación de los libros buenos, doctos, agudos, ingeniosos
-y claros; por sólo este libro (que lo es tanto como el que
-más) le merecía muy en particular, pues es el que ha sido
-tan deseado, así de cuantos han leído algo destos <em>Sueños</em>
-y <em>Discursos</em>, como de los que han oído referir y celebrar
-algunas o alguna de las innumerables agudezas que contienen,
-lastimándose de verlos ir manuscritos, tan adulterados
-y falsos, y muchos a pedazos y hechos un disparate,
-sin pies ni cabeza, y tan desfigurados como el soldado desdichado
-que, habiendo salido de su tierra para la guerra
-con bizarría, tallazo, galas y plumas, vuelve a ella después
-de muchos años más desgarrado y rompido que soldado,
-con un ojo menos, hecho un monóculo, medio brazo, con
-una pierna de palo y todo él hecho un milagro de cera,
-bueno para ofrecido, con el vestido de la munición, sin
-color determinado, desconocido y roto, pidiendo limosna:
-como la cortesana que ha corrido a Italia, Indias y la casa
-de Meca y del gran Solimán. Por lo cual, cuantos han sabido
-que yo los tenía enteros y leídos por hombres doctos
-y entendidos, con particular curiosidad y atención me han
-solicitado con grandes instancias los hiciese comunes a todos,
-dándolos a la impresión, asigurándome grande gusto,
-y, lo que más es, grande provecho espiritual para todos,
-pues en ellos hallarán desengaños y avisos de lo que pasa
-en este mundo y ha de pasar en el otro por todos, para
-estar de todo bien prevenidos, que <em>mala praevisa minas<span class="pagenum"><a id="Page_19"></a>[Pg 19]</span>
-nocent</em>. Con que me he resuelto a condescender con el gusto
-y deseo de tantos, confiado en que vuesamerced, señor
-lector, me agradecerá este trabajo y gasto con comprarle;
-que con sólo esto me daré por satisfecho, y aun por pagado.
-Y por la agudeza y sutil modo de hablar deste libro, porque
-no caiga en alguna equivocación, ruego a vuesamerced
-que corrija las erratas que hallare con su acostumbrada
-benignidad y clemencia, que también sería demasiada presunción
-y mucha particularidad pretender que saliese este
-libro sin ellas. Y porque entienda vuesamerced, señor lector,
-que le deseo toda honra y provecho y guardarle de todo
-peligro, ruego a Dios nuestro Señor le haga como el rey
-de las abejas, que contiene y da de sí por la boca la dulzura
-de la miel, y no tiene aguijón por no quedar muerto
-picando con él, como acontece a todas las demás abejas,
-que le tienen, si bien en la cola y no en la boca; y le guarde
-de correctores de vidas y obras ajenas, y sopladores de las
-suyas propias, que no se venden, porque ellos venden en
-ellas a cuantos ven y tratan”.</p>
-
-<p>He aquí el índice de los discursos en la edición de Barcelona,
-1635, y de Sevilla, 1641:</p>
-
-
-<p class="center p1">DISCURSOS QUE SALEN EN ESTA IMPRESIÓN, AHORA AÑADIDOS,<br />
-QUE NUNCA SE HAN IMPRESO</p>
-
-<p class="indent5"><em>El Libro de todas las cosas y otras muchas más</em>, fol. 88.<br />
-<em>Aguja de navegar cultos</em>, fol. 97.<br />
-<em>La Culta latiniparla</em>, fol. 99.</p>
-
-
-<p class="center p1">YA IMPRESOS</p>
-
-<p class="indent5"><em>El Sueño de las Calaveras</em>, fol. 1.<br />
-<em>El Alguacil alguacilado</em>, fol. 7.<br />
-<em>Las Zahurdas de Plutón</em>, fol. 15.<br />
-<em>El Mundo por de dentro</em>, fol. 41.<br />
-<em>La Visita de los chistes</em>, fol. 53.<br />
-<em>El Caballero de la Tenaza</em>, fol. 80.<br />
-<em>El Entremetido y la Dueña y el Soplón</em>, fol. 105.<br />
-<em>El Cuento de cuentos entero</em>, fol. 136.</p>
-</div>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_20"></a>[Pg 20]</span></p>
-</div>
-
-
-<div class="footnotes">
-<p class="p2 center big2">NOTAS:</p>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_15" href="#FNanchor_15" class="label">[15]</a> Alude a la etimología que los heráldicos dan al
-apellido <span class="smcap">Quevedo</span>, suponiendo ridículamente que vale tanto
-como <em>que vedó</em> y que hubo de nacer de haber impedido
-uno de esta familia que los moros pasasen de cierta puente
-en el valle de Toranzo.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_16" href="#FNanchor_16" class="label">[16]</a> Lib. 2, <em>De regendi ratione</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_17" href="#FNanchor_17" class="label">[17]</a> El texto debe de estar viciado. Acaso deba leerse: “y
-quien las hizo <em>esparcir sean aceptadores</em> de personas”.</p></div></div>
-
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_21"></a>[Pg 21]</span></p>
-</div>
-
-<h2 class="nobreak">EL SUEÑO DE LAS CALAVERAS</h2>
-
-
-<p class="p1">Acabó de escribir <span class="smcap">Quevedo</span> este <em>Sueño</em> a 3 de abril
-de 1607, a los veinte y siete años de su edad, según nota
-de su sobrino don Pedro Aldrete, que dice Castellanos haber
-tenido a la vista. (Edición de Madrid, 1840). Censuráronle
-a 1.º de julio de 1610 fray Antolín Montojo, del
-Orden de Predicadores, y a 30 de julio de 1612, el franciscano
-fray Antonio de Santo Domingo: aquél adversa,
-éste favorablemente. Publicáronle por vez primera, junto
-con los otros, las prensas de Barcelona, en 1627, y el mismo
-año, con algunas variantes, las de Zaragoza, y dos después
-con grandes alteraciones, las de Madrid. Intitulóse primero
-<em>El Sueño del Juicio final</em>, y ya desde 1629. Hemos tenido
-presentes para nuestra impresión la de Pamplona, de 1631;
-la de Barcelona (Lorenzo Deu), 1635; la de Madrid (Díaz
-de la Carrera), 1648; las más importantes colecciones de
-la última mitad de aquel siglo y un precioso manuscrito de
-la Biblioteca Colombina (Aa., 141, 4), letra de la primera
-década del siglo <span class="allsmcap">XVII</span>. Al margen de las primeras ediciones
-se ven distribuidas las personas que entran en <em>El Sueño</em>,
-y, por su orden, son las siguientes: escribano, avariento,
-escribanos, mercaderes, mujeres hermosas, casada, ramera,
-médico, juez, abogado, tabernero, sastre, salteadores, capeadores,
-la locura, poetas, enamorados y valientes, judíos,
-filósofos, procuradores, desgracias y peste y pesadumbre
-(contra los médicos), Adán, reyes, Herodes, Pilatos, maestros
-de esgrima, dispenseros, pasteleros, filósofos, poetas,
-Orfeo; avariento, y cómo guarda los diez mandamientos;
-ladrones, escribanos, Judas, Mahoma, Lutero, médico, boticario,
-barbero, abogado, cómico, taberneros, sastres, ginoveses,
-caballero, sacristán, adúltera, Judas, Mahoma, Lutero,
-alguaciles, corchetes, astrólogo, letrado, escribano, alguaciles,
-avariento, médico, boticario.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_22"></a>[Pg 22]<br /><a id="Page_23"></a>[Pg 23]</span></p>
-
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_24"></a>[Pg 24]</span></p>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_25"></a>[Pg 25]</span></p>
-</div>
-
-<h2 class="nobreak" >AL CONDE DE LEMOS,<br />
-PRESIDENTE DE INDIAS</h2>
-
-
-
-<p class="p1">A manos de vuecelencia van estas desnudas
-verdades, que buscan, no quien las vista, sino
-quien las consienta. Que a tal tiempo hemos venido,
-que con ser tan sumo bien, hemos de rogar
-con él. Prométese seguridad en ellas solas. Viva
-vuecelencia para honra de nuestra edad.</p>
-
-
-<p class="p1 right" style="padding-right: 2em;"><span class="smcap">Don Francisco de Quevedo Villegas.</span></p>
-
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_26"></a>[Pg 26]<br /><a id="Page_27"></a>[Pg 27]</span></p>
-<h2 class="nobreak" >DISCURSO</h2>
-</div>
-
-
-<p>Los sueños dice Homero que son de Júpiter
-y que él los envía<a id="FNanchor_18" href="#Footnote_18" class="fnanchor">[18]</a>, y en otro lugar, que se han
-de creer. Es así, cuando tocan en cosas importantes
-y piadosas o las sueñan reyes y grandes
-señores, como se colige del doctísimo y admirable
-Propercio en estos versos<a id="FNanchor_19" href="#Footnote_19" class="fnanchor">[19]</a>:</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_28"></a>[Pg 28]</span></p>
-
-<div class="poetry-container pw25">
-<div class="poetry">
-<p class="p1"><i lang="la" xml:lang="la">Nec tu sperne piis venientia somnia portis:<br />
-Quum pia venerunt somnia, pondus habent.</i></p>
-</div>
-</div>
-
-<p class="p1">Dígolo a propósito que tengo por caído del
-cielo uno que yo tuve estas noches pasadas, habiendo
-cerrado los ojos con el libro del Dante<a id="FNanchor_20" href="#Footnote_20" class="fnanchor">[20]</a>, lo
-cual fué causa de soñar que veía un tropel de visiones.
-Y aunque en casa de un poeta es cosa
-dificultosa creer que haya cosa de juicio, aun por
-sueños, le hubo en mí por la razón que da Claudiano
-en la prefación al libro segundo del <em>Rapto</em>,
-diciendo que todos los animales sueñan de noche
-como sombras de lo que trataron de día. Y Petronio
-Arbitro dice<a id="FNanchor_21" href="#Footnote_21" class="fnanchor">[21]</a>:</p>
-
-<p class="p1 indent5"><i lang="la" xml:lang="la">Et canis in somnis leporis vestigia latrat.</i></p>
-
-<p>Y hablando de los jueces:</p>
-
-<p class="p1 indent5"><i lang="la" xml:lang="la">Et pavido cernit inclusum corde tribunal.</i></p>
-
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_29"></a>[Pg 29]</span></p>
-
-<p>Parecióme, pues, que veía un mancebo que,
-discurriendo por el aire, daba voz de su aliento a
-una trompeta, afeando con su fuerza, en parte,
-su hermosura. Halló el son obediencia en los
-mármoles y oídos en los muertos, y así, al punto
-comenzó a moverse toda la tierra y a dar licencia
-a los huesos que anduviesen unos en busca
-de otros. Y pasando tiempo, aunque fué breve,
-vi a los que habían sido soldados y capitanes levantarse
-de los sepulcros con ira, juzgándola por
-seña de guerra; a los avarientos, con ansias y
-congojas, recelando algún rebato, y los dados
-a vanidad y gula, con ser áspero el son, lo tuvieron
-por cosa de sarao o caza. Esto conocía
-yo en las semblantes de cada uno, y no vi que
-llegase el ruido de la trompeta a oreja que se
-persuadiese a lo que era<a id="FNanchor_22" href="#Footnote_22" class="fnanchor">[22]</a>.</p>
-
-<p>Después noté de la manera que<a id="FNanchor_23" href="#Footnote_23" class="fnanchor">[23]</a> algunas almas
-huían, unas con asco y otras con miedo, de sus
-antiguos cuerpos: a cuál faltaba un brazo, a cuál
-un ojo. Y dióme risa ver la diversidad de figuras
-y admiróme la Providencia en que, estando barajados
-unos con otros, nadie por yerro de cuenta
-se ponía las piernas ni los miembros de los
-<span class="pagenum"><a id="Page_30"></a>[Pg 30]</span>vecinos. Sólo en un cementerio me pareció que
-andaban destrocando<a id="FNanchor_24" href="#Footnote_24" class="fnanchor">[24]</a> cabezas y que vi a un escribano
-que no le venía bien el alma y quiso decir
-que no era suya, por descartarse della.</p>
-
-<p>Después, ya que a noticia de todos llegó que
-era el día del juicio, fué de ver cómo los lujuriosos
-no querían que los hallasen sus ojos<a id="FNanchor_25" href="#Footnote_25" class="fnanchor">[25]</a>, por
-no llevar al tribunal testigos contra sí; los maldicientes,
-las lenguas; los ladrones y matadores
-gastaban los pies en huir de sus mismas manos.</p>
-
-<p>Y volviéndome a un lado, vi a un avariento
-que estaba preguntando a uno que, por haber
-sido embalsamado y estar lejos sus tripas, no
-hablaba porque no habían llegado, si habían de
-resucitar aquel día todos los enterrados, si resucitarían
-unos bolsones suyos.</p>
-
-<p>Riérame si no me lastimara a otra parte el
-afán con que una gran chusma de escribanos
-<span class="pagenum"><a id="Page_31"></a>[Pg 31]</span>andaban huyendo de sus orejas<a id="FNanchor_26" href="#Footnote_26" class="fnanchor">[26]</a>, deseando no
-las llevar por no oir lo que esperaban; mas solos
-fueron sin ellas los que acá las habían perdido
-por ladrones: que por descuido no fueron
-los más.</p>
-
-<p>Pero lo que más me espantó fué ver los cuerpos
-de dos o tres mercaderes, que se habían
-vestido las almas del revés<a id="FNanchor_27" href="#Footnote_27" class="fnanchor">[27]</a> y tenían todos los
-cinco sentidos en las uñas<a id="FNanchor_28" href="#Footnote_28" class="fnanchor">[28]</a> de la mano derecha.</p>
-
-<p>Yo veía todo esto de una cuesta muy alta,
-cuando oí dar voces a mis pies que me apartase.
-Y no bien lo hice, cuando comenzaron a sacar
-las cabezas muchas mujeres hermosas, llamándome
-descortés y grosero, porque no había tenido
-más respeto a las damas. Que aun en el
-infierno están las tales y no pierden esta locura.
-Salieron fuera muy alegres de verse gallardas
-y desnudas entre tanta gente que las mirase;
-aunque luego, conociendo que era el día de la
-ira y que la hermosura las estaba acusando de
-secreto, comenzaron a caminar al valle con pasos
-más entretenidos.</p>
-
-<p>Una, que había sido casada siete veces, iba
-<span class="pagenum"><a id="Page_32"></a>[Pg 32]</span>trazando disculpas para todos los maridos. Otra
-dellas, que había sido pública ramera, por no
-llegar al valle no hacía sino decir que se le
-habían olvidado las muelas y una ceja, y volvía
-y deteníase; pero, al fin, llegó a vista del
-teatro y fué tanta la gente de los que había
-ayudado a perder y que señalándola daban gritos
-contra ella, que se quiso esconder entre
-una caterva de corchetes, pareciéndole que aquélla
-no era gente de cuenta aun en aquel día.</p>
-
-<p>Divirtióme desto un gran ruido que por la
-orilla de un río venía de gente en cantidad tras
-un médico, que después supe que lo era en la
-sentencia. Eran hombres que había despachado
-sin razón antes de tiempo y venían por hacerle
-que pareciese, y, al fin, por fuerza, le pusieron
-delante del trono.</p>
-
-<p>A mi lado izquierdo oí como ruido de alguno
-que nadaba, y vi un juez, que lo había sido, que
-estaba en medio de un arroyo lavándose las manos<a id="FNanchor_29" href="#Footnote_29" class="fnanchor">[29]</a>,
-y esto hacía muchas veces. Lleguéme a
-preguntarle por qué se lavaba tanto, y díjome
-que en vida sobre ciertos negocios se las habían
-untado<a id="FNanchor_30" href="#Footnote_30" class="fnanchor">[30]</a> y que estaba porfiando allí por no parecer
-<span class="pagenum"><a id="Page_33"></a>[Pg 33]</span>con ellas de aquella suerte delante de la universal
-residencia.</p>
-
-<p>Era de ver una legión<a id="FNanchor_31" href="#Footnote_31" class="fnanchor">[31]</a> de verdugos con azotes,
-palos y otros instrumentos, cómo traían a la audiencia
-una muchedumbre de taberneros, sastres
-y zapateros, que de miedo se hacían sordos, y,
-aunque habían resucitado, no querían salir de
-la sepultura.</p>
-
-<p>En el camino por donde pasaban, al ruido
-sacó un abogado la cabeza y preguntóles que
-adónde iban. Y respondiéronle:</p>
-
-<p>&mdash;Al tribunal de Radamanto<a id="FNanchor_32" href="#Footnote_32" class="fnanchor">[32]</a>.</p>
-
-<p>A lo cual, metiéndose más adentro, dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Esto me ahorraré de andar después, si he
-de ir más abajo.</p>
-
-<p>Iba sudando un tabernero de congoja, tanto,
-que, cansado, se dejaba caer a cada paso, y a
-mí me pareció que le dijo un verdugo:</p>
-
-<p>&mdash;Harto es que sudéis el agua y no nos la
-vendáis por vino.</p>
-
-<p>Uno de los sastres, pequeño de cuerpo, redondo
-de cara, malas barbas y peores hechos, no
-hacía sino decir:</p>
-
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_34"></a>[Pg 34]</span></p>
-<p>&mdash;¿Qué pude hurtar yo, si andaba siempre
-muriéndome de hambre?</p>
-
-<p>Y los otros le decían, viendo que negaba haber
-sido ladrón, qué cosa era despreciarse de
-su oficio<a id="FNanchor_33" href="#Footnote_33" class="fnanchor">[33]</a>.</p>
-
-<p>Toparon con unos salteadores y capeadores<a id="FNanchor_34" href="#Footnote_34" class="fnanchor">[34]</a>
-públicos que andaban huyendo unos de otros, y
-luego los verdugos cerraron con ellos, diciendo
-que los salteadores bien podían entrar en el número,
-porque eran a su modo sastres silvestres
-y monteses, como gatos del campo. Hubo pendencia
-entre ellos sobre afrentarse los unos de ir
-con los otros, y al fin, juntos llegaron al valle.</p>
-
-<p>Tras ellos venía la locura en una tropa, con
-sus cuatro costados, poetas, músicos<a id="FNanchor_35" href="#Footnote_35" class="fnanchor">[35]</a>, enamorados
-y valientes, gente en todo ajena deste día.
-Pusiéronse a un lado<a id="FNanchor_36" href="#Footnote_36" class="fnanchor">[36]</a>. Andaban contándose dos
-<span class="pagenum"><a id="Page_35"></a>[Pg 35]</span>o tres procuradores las caras que tenían, y espantábanse
-que les sobrasen tantas, habiendo
-vivido descaradamente<a id="FNanchor_37" href="#Footnote_37" class="fnanchor">[37]</a>. Al fin vi hacer silencio
-a todos<a id="FNanchor_38" href="#Footnote_38" class="fnanchor">[38]</a>.</p>
-
-<p>El trono era obra donde trabajaron la omnipotencia
-y el milagro. Júpiter estaba vestido de
-sí mismo, hermoso para los unos y enojado para
-los otros<a id="FNanchor_39" href="#Footnote_39" class="fnanchor">[39]</a>. El sol y las estrellas, colgando de su
-boca; el viento, tullido y mudo; el agua, recostada
-en sus orillas; suspensa la tierra, temerosa
-en sus hijos. De los hombres<a id="FNanchor_40" href="#Footnote_40" class="fnanchor">[40]</a>, algunos amenazaban
-al que les enseñó con su real ejemplo peores
-costumbres. Todos, en general, pensativos: los
-<span class="pagenum"><a id="Page_36"></a>[Pg 36]</span>piadosos, en qué gracias le darían<a id="FNanchor_41" href="#Footnote_41" class="fnanchor">[41]</a>, cómo rogarían
-por sí, y los malos, en dar disculpas.</p>
-
-<p>Andaban los procuradores mostrando en sus
-pasos y colores<a id="FNanchor_42" href="#Footnote_42" class="fnanchor">[42]</a> las cuentas que tenían que dar
-de sus encomendados, y los verdugos repasando
-sus copias, tarjas<a id="FNanchor_43" href="#Footnote_43" class="fnanchor">[43]</a> y procesos. Al fin, todos los
-defensores estaban de la parte de adentro y los
-acusadores de la de afuera. Estaban guardas<a id="FNanchor_44" href="#Footnote_44" class="fnanchor">[44]</a> a
-una puerta tan angosta, que los que estaban, a
-puros ayunos<a id="FNanchor_45" href="#Footnote_45" class="fnanchor">[45]</a>, flacos, aún tenían algo que dejar
-en la estrechura.</p>
-
-<p>A un lado estaban juntas las desgracias, peste
-y pesadumbres, dando voces contra los médicos.
-Decía la peste que ella los había herido; pero
-que ellos los habían despachado. Las pesadumbres,
-que no habían muerto ninguno sin ayuda
-de los doctores. Y las desgracias, que todos los
-que habían enterrado habían ido por entrambos.</p>
-
-<p>Con eso los médicos quedaron con cargo de
-<span class="pagenum"><a id="Page_37"></a>[Pg 37]</span>dar cuenta de los difuntos. Y así, aunque los
-necios decían que ellos habían muerto más, se
-pusieron las médicos con papel y tinta en un alto
-con su arancel, y, en nombrando la gente, luego
-salía uno dellos, y en alta voz decía:</p>
-
-<p>&mdash;Ante mí pasó a tantos de tal mes, etc.<a id="FNanchor_46" href="#Footnote_46" class="fnanchor">[46]</a></p>
-
-<p>Pilatos se andaba lavando las manos muy
-apriesa, para irse con sus manos lavadas<a id="FNanchor_47" href="#Footnote_47" class="fnanchor">[47]</a> al
-brasero<a id="FNanchor_48" href="#Footnote_48" class="fnanchor">[48]</a>. Era de ver cómo se entraban algunos
-pobres entre media docena de reyes, que tropezaban
-con las coronas, viendo entrar las de los
-sacerdotes tan sin detenerse<a id="FNanchor_49" href="#Footnote_49" class="fnanchor">[49]</a>.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_38"></a>[Pg 38]</span></p>
-
-<p>Llegó en esto un hombre desaforado, lleno de
-ceño, y alargando la mano, dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Ésta es la carta de examen<a id="FNanchor_50" href="#Footnote_50" class="fnanchor">[50]</a>.</p>
-
-<p>Admiráronse todos. Dijeron los porteros que
-quién era, y él, en altas voces, respondió:</p>
-
-<p>&mdash;Maestro de esgrima examinado y de los
-más diestros del mundo<a id="FNanchor_51" href="#Footnote_51" class="fnanchor">[51]</a>.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_39"></a>[Pg 39]</span></p>
-
-<p>Y sacando unos papeles del pecho, dijo que
-aquéllos eran los testimonios de sus hazañas.
-Cayéronsele en el suelo, por descuido, los testimonios,
-y fueron a un tiempo a levantarlos
-dos furias y un alguacil, y él los levantó primero
-que las furias<a id="FNanchor_52" href="#Footnote_52" class="fnanchor">[52]</a>.</p>
-
-<p>Llegó un abogado y alargó el brazo para asille
-y metelle dentro<a id="FNanchor_53" href="#Footnote_53" class="fnanchor">[53]</a>, y él, retirándose, alargó el
-suyo, y dando un salto, dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Esta de puño es irreparable, y pues enseño
-a matar, bien puedo pretender que me llamen
-Galeno. Que si mis heridas anduvieran en mula<a id="FNanchor_54" href="#Footnote_54" class="fnanchor">[54]</a>,
-pasaran por médicos malos. Si me queréis probar,
-yo daré buena cuenta.</p>
-
-<p>Riéronse todos, y un oficial algo moreno le
-preguntó qué nuevas tenía de su alma. Pidiéronle<a id="FNanchor_55" href="#Footnote_55" class="fnanchor">[55]</a>
-no sé qué cosas y respondió que no sabía
-<span class="pagenum"><a id="Page_40"></a>[Pg 40]</span>tretas contra los enemigos della. Mandáronle
-que se fuese, y diciendo:</p>
-
-<p>&mdash;Entre otro&mdash;se arrojó.</p>
-
-<p>Y llegaron unos despenseros a cuentas, y no
-rezándolas, y en el ruido con que venía la trulla<a id="FNanchor_56" href="#Footnote_56" class="fnanchor">[56]</a>,
-dijo un ministro:</p>
-
-<p>&mdash;Despenseros son.</p>
-
-<p>Y otros dijeron:</p>
-
-<p>&mdash;No son.</p>
-
-<p>Y otros:</p>
-
-<p>&mdash;Sisón<a id="FNanchor_57" href="#Footnote_57" class="fnanchor">[57]</a>.</p>
-
-<p>Y dióles tanta pesadumbre la palabra “sisón”,
-que se turbaron mucho. Con todo, pidieron que
-se les buscase su abogado, y dijo un verdugo:</p>
-
-<p>&mdash;Ahí está Judas, que es apóstol descartado.</p>
-
-<p>Cuando ellos oyeron esto, volviéndose a otra
-furia, que no se daba manos a<a id="FNanchor_58" href="#Footnote_58" class="fnanchor">[58]</a> señalar hojas para
-leer, dijeron:</p>
-
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_41"></a>[Pg 41]</span></p>
-
-<p>&mdash;Nadie mire, y vamos a partido y tomamos
-infinitos siglos de fuego.</p>
-
-<p>El verdugo, como buen jugador, dijo:</p>
-
-<p>&mdash;¿Partido pedís? No tenéis buen juego<a id="FNanchor_59" href="#Footnote_59" class="fnanchor">[59]</a>.</p>
-
-<p>Comenzó a descubrir<a id="FNanchor_60" href="#Footnote_60" class="fnanchor">[60]</a>, y ellos, viendo que
-miraba, se echaron en baraja de su bella gracia.</p>
-
-<p>Pero tales voces, como venían tras de un
-malaventurado pastelero<a id="FNanchor_61" href="#Footnote_61" class="fnanchor">[61]</a>, no se oyeron jamás
-de hombres hechos cuartos, y pidiéndole que
-declarase en qué les había acomodado sus carnes,
-confesó que en los pasteles. Y mandaron
-que les fuesen restituidos sus miembros de
-cualquier estómago en que se hallasen. Dijéronle
-si quería ser juzgado, y respondió que sí,
-a Dios y a la ventura. La primera acusación
-decía no sé qué de gato por liebre, tanto de
-huesos y no de la misma carne, sino advenedizos,
-<span class="pagenum"><a id="Page_42"></a>[Pg 42]</span>tanto de oveja y cabra, caballo y perro.
-Y cuando él vió que se les probaba a sus pasteles
-haberse hallado en ellos más animales que
-en el arca de Noé, porque en ella no hubo ratones
-ni moscas, y en ellos sí, volvió las espaldas
-y dejólos con la palabra en la boca.</p>
-
-<p>Fueron juzgados filósofos, y fué de ver cómo
-ocupaban sus entendimientos en hacer silogismos
-contra su salvación. Mas lo de los poetas
-fué de notar que, de puro locos, querían hacer
-a Júpiter malilla<a id="FNanchor_62" href="#Footnote_62" class="fnanchor">[62]</a> de todas las cosas. Virgilio
-andaba con su <em>Sicelides musae</em><a id="FNanchor_63" href="#Footnote_63" class="fnanchor">[63]</a>, diciendo que
-<span class="pagenum"><a id="Page_43"></a>[Pg 43]</span>era el nacimiento; mas saltó un verdugo y dijo
-no sé qué de Mecenas y Octavia, y que había
-mil veces adorado unos cuernecillos suyos, que
-los traía por ser día de más fiesta; contó no sé
-qué cosas.</p>
-
-<p>Y al fin, llegando Orfeo, como más antiguo,
-a hablar por todos, le mandaron que se volviese
-otra vez a hacer el experimento de entrar en
-el infierno para salir, y a los demás, por hacérseles
-camino, que le acompañasen.</p>
-
-<p>Llegó tras ellos un avariento a la puerta y
-fué preguntado qué quería, diciéndole que los
-preceptos guardaban aquella puerta de quien no
-los había guardado, y él dijo que en cosas de
-guardar era imposible que hubiese pecado. Leyó
-el primero: “Amar a Dios sobre todas las cosas”,
-y dijo que él sólo aguardaba a tenerlas
-todas para amar a Dios sobre ellas. “No jurar”,
-dijo que, aun jurando falsamente, siempre
-había sido por muy grande interés, y que
-así no había sido en vano. “Guardar las fiestas”,
-éstas y aun los días de trabajo, guardaba
-y escondía. “Honrar padre y madre”, siempre
-les quité el sombrero. “No matar”, por guardar
-esto no comía, por ser matar la hambre comer.
-“De mujeres”, en cosas que cuestan dineros,
-ya está dicho. “No levantar falso testimonio<span class="pagenum"><a id="Page_44"></a>[Pg 44]</span>”.</p>
-
-<p>&mdash;Aquí&mdash;dijo un verdugo&mdash;es el negocio,
-avariento. Que, si confiesas haberle levantado,
-te condenas, y si no, delante del juez te le levantarás
-a ti mismo.</p>
-
-<p>Enfadóse el avariento, y dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Si no he de entrar, no gastemos tiempo.</p>
-
-<p>Que hasta aquello rehusó de gastar. Convencióse
-con su vida y fué llevado adonde merecía.</p>
-
-<p>Entraron en esto muchos ladrones y salváronse
-dellos algunos ahorcados. Y fué de manera
-el ánimo que tomaron los escribanos, que
-estaban delante de Mahoma, Lutero y Judas,
-viendo salvar ladrones, que entraron de golpe
-a ser sentenciados, de que les tomó a los verdugos
-muy gran risa. Los procuradores comenzaron
-a esforzarse y a llamar abogados.</p>
-
-<p>Dieron principio a la acusación los verdugos,
-y no la hacían en los procesos que tenían
-hechos de sus culpas, sino con los que ellos
-habían hecho en esta vida. Dijeron lo primero:</p>
-
-<p>&mdash;Estos, señor, la mayor culpa suya es ser
-escribanos.</p>
-
-<p>Y ellos respondieron a voces, pensando que
-disimularían algo, que no eran sino secretarios.
-Los abogados comenzaron a dar descargo, que
-se acabó en:</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_45"></a>[Pg 45]</span></p>
-
-<p>&mdash;Es hombre y no lo hará otra vez<a id="FNanchor_64" href="#Footnote_64" class="fnanchor">[64]</a>, y alcen
-el dedo.</p>
-
-<p>Al fin se salvaron dos o tres, y a los demás
-dijeron los verdugos:</p>
-
-<p>&mdash;Ya entienden.</p>
-
-<p>Hiciéronles del ojo, diciendo que importaban
-allí para jurar contra cierta gente<a id="FNanchor_65" href="#Footnote_65" class="fnanchor">[65]</a>. Uno azuzaba
-testigos y repartía orejas<a id="FNanchor_66" href="#Footnote_66" class="fnanchor">[66]</a> de lo que no se había
-dicho y ojos de lo que no había sucedido, salpicando
-de culpas postizas la inocencia.</p>
-
-<p>Estaba engordando la mentira a puros enredos,
-y vi a Judas y a Mahoma y a Lutero recatar
-desta vecindad, el uno, la bolsa, y el otro,
-el zancarrón. Lutero decía:</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_46"></a>[Pg 46]</span></p>
-
-<p>&mdash;Lo mismo hago yo escribiendo.</p>
-
-<p>Sólo se lo estorbó aquel médico que dije que,
-forzado de los que le habían traído, parecieron
-él, un boticario y un barbero, a los cuales dijo
-un verdugo que tenía las copias:</p>
-
-<p>&mdash;Ante este doctor han pasado los más difuntos,
-con ayuda de este boticario y barbero,
-y a ellos se les debe gran parte deste día.</p>
-
-<p>Alegó un procurador por el boticario que
-daba de balde a los pobres; pero dijo un verdugo
-que hallaba por su cuenta que habían sido
-más dañosos dos botes de su tienda que diez
-mil de pica en la guerra, porque todas sus medicinas
-eran espurias, y que con esto había hecho
-liga con una peste y había destruido dos
-lugares.</p>
-
-<p>El médico se disculpaba con él, y, al fin, el
-boticario<a id="FNanchor_67" href="#Footnote_67" class="fnanchor">[67]</a> se desapareció y el médico y el barbero
-andaban a daca mis muertes y toma las
-tuyas.</p>
-
-<p>Fué condenado un abogado porque tenía todos
-los derechos con corcovas,<a id="FNanchor_68" href="#Footnote_68" class="fnanchor">[68]</a> cuando, descubierto
-un hombre que estaba detrás déste a gatas
-porque no le viesen, y preguntando quién
-<span class="pagenum"><a id="Page_47"></a>[Pg 47]</span>era, dijo que cómico; pero un verdugo, muy
-enfadado, replicó:</p>
-
-<p>&mdash;Farandulero es, señor, y pudiera haber
-ahorrado aquesta venida sabiendo lo que hay.</p>
-
-<p>Juró de irse, y fuése sobre su palabra.</p>
-
-<p>En esto dieron con muchos taberneros en el
-puesto, y fueron acusados de que habían muerto
-mucha cantidad de sed a traición, vendiendo
-agua por vino. Estos venían confiados en que
-habían dado a un hospital siempre vino puro<a id="FNanchor_69" href="#Footnote_69" class="fnanchor">[69]</a>
-para los sacrificios; pero no les valió, ni a los
-sastres decir que habían vestido niños. Y así,
-todos fueron despachados como siempre se esperaba.</p>
-
-<p>Llegaron tres o cuatro extranjeros ricos, pidiendo
-asientos<a id="FNanchor_70" href="#Footnote_70" class="fnanchor">[70]</a>, y dijo un ministro:</p>
-
-<p>&mdash;¿Piensan ganar en ellos? Pues esto es lo
-que les mata. Esta vez han dado mala cuenta
-y no hay donde se asienten, porque han quebrado
-el banco de su crédito.</p>
-
-<p>Y volviéndose a Júpiter, dijo un ministro:</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_48"></a>[Pg 48]</span></p>
-
-<p>&mdash;Todos los demás hombres, señor, dan cuenta
-de lo que es suyo; mas éstos, de lo ajeno y
-todo.</p>
-
-<p>Pronuncióse la sentencia contra ellos. Yo no
-la oí bien; pero ellos desaparecieron.</p>
-
-<p>Vino un caballero tan derecho, que, al parecer,
-quería competir con la misma justicia que le
-aguardaba. Hizo muchas reverencias a todos y
-con la mano una ceremonia, usada de los que
-beben en charco. Traía un cuello tan grande,
-que no se le echaba de ver si tenía cabeza. Preguntóle
-un portero, de parte de Júpiter, si era
-hombre. Y él respondió con grandes cortesías
-que sí y que por más señas se llamaba don Fulano,
-a fe de caballero. Rióse un ministro, y
-dijo:</p>
-
-<p>&mdash;De codicia es el mancebo para el infierno.</p>
-
-<p>Preguntáronle qué pretendía, y respondió:</p>
-
-<p>&mdash;Ser salvado.</p>
-
-<p>Y fué remitido a los verdugos para que le
-moliesen, y él sólo reparó en que le ajarían el
-cuello.<a id="FNanchor_71" href="#Footnote_71" class="fnanchor">[71]</a></p>
-
-<p>Entró tras él un hombre dando voces, diciendo:</p>
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_49"></a>[Pg 49]</span></p>
-<p>&mdash;Aunque las doy, no tengo mal pleito<a id="FNanchor_72" href="#Footnote_72" class="fnanchor">[72]</a>: que
-a cuantos simulacros hay<a id="FNanchor_73" href="#Footnote_73" class="fnanchor">[73]</a>, o a los más, he sacudido
-el polvo.</p>
-
-<p>Todos esperaban ver un Diocleciano o Nerón,
-por lo de sacudir el polvo, y vino a ser un sacristán
-que azotaba los retablos. Y se había ya
-con esto puesto en salvo; sino que dijo un ministro
-que se bebía el aceite de las lámparas y
-echaba la culpa a una lechuza, por lo cual habían
-muerto sin ella<a id="FNanchor_74" href="#Footnote_74" class="fnanchor">[74]</a>; que pellizcaba de los ornamentos
-para vestirse, que heredaba en vida las
-vinajeras y que tomaba alforzas a los oficios.
-No sé qué descargo se dió, que le enseñaron el
-camino de la mano izquierda.</p>
-
-<p>Dando lugar unas damas alcorzadas<a id="FNanchor_75" href="#Footnote_75" class="fnanchor">[75]</a>, que comenzaron
-a hacer melindres de las malas figuras
-de los verdugos, dijo un procurador a Vesta
-que habían sido devotas de su nombre aquéllas:
-que las amparase. Y replicó un ministro que
-también fueron enemigas de su castidad.</p>
-
-<p>&mdash;Sí, por cierto&mdash;dijo una que había sido
-adúltera.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_50"></a>[Pg 50]</span></p>
-
-<p>Y el demonio la acusó que había tenido un
-marido en ocho cuerpos; que se había casado
-de por junto en uno para mil. Condenóse esta
-sola, y iba diciendo:</p>
-
-<p>&mdash;¡Ojalá supiera que me había de condenar,
-que no hubiera cansádome en hacer buenas
-obras!</p>
-
-<p>En esto, que era todo acabado, quedaron descubiertos
-Judas, Mahoma y Martín Lutero. Y
-preguntando un ministro cuál de los tres era
-Judas, Lutero y Mahoma, dijeron cada uno que
-él. Y corrióse Judas tanto, que dijo en altas
-voces:</p>
-
-<p>&mdash;Señor, yo soy Judas, y bien conocéis vos
-que soy mucho mejor que éstos: porque, si os
-vendí, remedié al mundo, y éstos, vendiéndose
-a sí y a vos, lo han destruido todo.</p>
-
-<p>Fueron mandados quitar delante.</p>
-
-<p>Y un abogado que tenía la copia, halló que
-faltaban por juzgar los malos alguaciles y corchetes.
-Llamáronlos, y fué de ver que asomaron
-al puesto muy tristes, y dijeron:</p>
-
-<p>&mdash;Aquí lo damos por condenado: no es menester
-nada.</p>
-
-<p>No bien lo dijeron, cuando, cargado de astrolabios
-y globos, entró un astrólogo dando
-voces y diciendo que se habían engañado, que
-no había de ser aquel día el del juicio, porque
-Saturno no había acabado sus movimientos ni<span class="pagenum"><a id="Page_51"></a>[Pg 51]</span>
-el de trepidación el suyo. Volvióse un verdugo,
-y, viéndole tan cargado de madera y papel, le
-dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Ya os traéis la leña<a id="FNanchor_76" href="#Footnote_76" class="fnanchor">[76]</a> con vos, como si supiérades
-que de cuantos cielos habéis tratado
-en vida, estáis de manera que, por la falta de
-uno solo en muerte, os iréis al infierno.</p>
-
-<p>&mdash;Eso, no iré&mdash;dijo él.</p>
-
-<p>&mdash;Pues llevaros han.</p>
-
-<p>Y así se hizo.</p>
-
-<p>Con esto se acabó la residencia y tribunal.
-Huyeron las sombras a su lugar, quedó el aire
-con nuevo aliento, floreció la tierra, rióse el
-cielo, Júpiter subió consigo a descansar en sí
-los dichosos y yo me quedé en el valle. Y discurriendo
-por él, oí mucho ruido y quejas en la
-tierra. Lleguéme por ver lo que había, y vi en
-una cueva honda, garganta del averno<a id="FNanchor_77" href="#Footnote_77" class="fnanchor">[77]</a>, penar
-muchos, y, entre otros, un letrado, revolviendo
-no tanto leyes como caldos<a id="FNanchor_78" href="#Footnote_78" class="fnanchor">[78]</a>; un escribano, comiendo
-<span class="pagenum"><a id="Page_52"></a>[Pg 52]</span>sólo letras, que no había solo querido
-leer en esta vida; todos ajuares del infierno.
-Las ropas y tocados de los condenados estaban
-prendidos, en vez de clavos y alfileres, con alguaciles.
-Un avariento, contando más duelos
-que dineros; un médico, pensando en un orinal,
-y un boticario, en una medicina. Dióme tanta
-risa ver esto, que me despertaron las carcajadas,
-y fué mucho quedar de tan triste sueño
-más alegre que espantado.</p>
-
-<p>Sueños son éstos que, si se duerme vuecelencia
-sobre ellos, verá que por ver las cosas
-como las veo, las esperará como las digo.</p>
-
-
-<div class="chapter">
-<div class="footnotes">
-<p class="p2 center big2">NOTAS:</p>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_18" href="#FNanchor_18" class="label">[18]</a> <em>Ilíada</em>, A, 63: καὶ γάρ τ᾽ ὄναρ ἐκ Διός ἐστιν, “etenim
-somnium ex Iove est”. <em>Ilíada</em>, B, 80: “Si otro cualquiera de
-los Aqueos hubiera contado este sueño, lo desecharíamos y
-desmentiríamos; pero lo ha visto el mejor de los Aqueos”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_19" href="#FNanchor_19" class="label">[19]</a> En el libro IV, elegía 7, v. 87. “Ni menosprecies los
-sueños cuando vienen de las santas puertas: los sueños,
-cuando son santos, son muy de ponderar”. De <em>estas puertas
-de los sueños</em>, en Homero, <em>Odisea</em>, Δ, 809. De las clases de
-sueños y cuáles son como oráculos trató Macrobio, <em>In somnum
-Scipionis</em>, c. 3; donde, además, declara las <em>puertas del sueño</em>:
-de marfil las de los falsos, de cuerno las de los verdaderos,
-trayendo lo que dijo Porfirio al explicar a Homero:
-“Latet omne verum: hoc tamen anima, cum ab officiis corporis
-somno eius paulum, libera est, interdum aspicit: non
-nunquam tendit aciem, nec tamen pervenit. Et cum aspicit,
-tamen non libero et perfecto lumine videt, sed interiecto
-velamine, quod nexus naturae caligantis obducit... Hoc velamen
-cum in quiete ad <em>verum</em> usque, aciem intro spicientis
-admittit, de <em>cornu</em> creditur, cuius ista natura est, ut tenuatum
-visui pervium sit. Cum autem <em>a vero hebetat</em> ac
-repellit obtutum, <em>ebur</em> putatur, cuius corpus ita natura densatum
-est, ut ad quamvis extremitatem tenuitatis crassum,
-nullo visu ad ulteriora tendente penetretur”. <em>Caído del cielo</em>
-es lo que dice Quevedo por piadoso; <em>pía</em>, voz religiosa que
-se empleaba con los manes o difuntos.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_20" href="#FNanchor_20" class="label">[20]</a> <em>Con el libro del Dante.</em> En <em>C P</em>: <em>con el libro del beato
-Hipólito (del) de la Fin del mundo y segunda venida de
-Cristo; lo cual fué causa de soñar (yo) que veía el Juicio
-final. Y aunque en casa de.</em>&mdash;Περἰ τῆς συντελείας τοῡ χόσμου
-χαὶ περὶ τοῡ Ἀντιχριστοῡ χαι εἰς τἠν δευτέραν παρoυσιαν τοῡ
-Kυρίoυ ἡμῶν Ἰησoῡ Xριστoῡ.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_21" href="#FNanchor_21" class="label">[21]</a> <em>Satyricon</em>, pág. 368, edic. Michaele Hadrianide, Amstelodami,
-1669. “Hasta ladra el perro soñando que ventea una
-liebre”. “Los que tratan causas, leyes y el foro ven el tribunal
-metido en su aterrado corazón”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_22" href="#FNanchor_22" class="label">[22]</a> <em>Que se persuadiese que era cosa de juicio. Después
-(C P).</em></p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_23" href="#FNanchor_23" class="label">[23]</a> <em>De la manera que</em>, trasposición idiomática de la preposición
-con el relativo. (<em>Leng. Cerv.</em>, I, 235). <em>Quij.</em>, 2, 7:
-“Sé <em>al</em> blanco <em>que</em> tiras”. Ídem, 1, 29: “Ya se ha dicho <em>de</em>
-la mala manera <em>que</em> Cardenio estaba vestido”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_24" href="#FNanchor_24" class="label">[24]</a> <em>Destrocar</em>, trocar y deshacer el trueque otra vez.
-<span class="smcap">Corr.</span>, p. 388: “Pelillos a la mar, que no hay destrocar”.
-<span class="smcap">Césped.</span> <span class="smcap">Meneses</span>, <em>Historias</em>, c. 81: “Cuando los casos de
-tanta gravedad llegan a destrocarse sin remedio”. <em>Oro viejo</em>,
-1, P. 57: “Que te coma y te destrueque y te | vuelva a
-comer”. En <em>P, destrozando</em>; en <em>C, destrocando cabezas y
-piernas y un escribano</em>. Los escribanos son para Quevedo
-desalmados, sin conciencia, por venderla a sus clientes.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_25" href="#FNanchor_25" class="label">[25]</a> Huye cada cual del miembro con que pecó, según el
-romance: “Ya me comen, ya me comen | por do más pecado
-había”. Los lujuriosos pecan contra la vergüenza, que es
-la guarda de la castidad y el instrumento de la vergüenza
-son los ojos.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_26" href="#FNanchor_26" class="label">[26]</a> <em>De sus orejas</em>, castigo del ladrón era el desorejarle.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_27" href="#FNanchor_27" class="label">[27]</a> En <em>P: se habían calzado las almas al revés</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_28" href="#FNanchor_28" class="label">[28]</a> <em>Gente de uña</em> se dicen los ladrones. <span class="smcap">T. Ramón</span>, <em>Dom.
-17 Trin., 2</em>: “En no haber a qué echar las uñas, adiós, que
-me mudo”. <span class="smcap">Quev.</span>, <em>Mus.</em>, 7: “Y mira mi Perico, | que cuando
-te pidieren | las doncellas de uña | como sortija, gente de
-la carda, | que te acuerdes del ángel de la guarda”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_29" href="#FNanchor_29" class="label">[29]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 195: “<em>Lavo mis manos.</em> (Quiere decir sálgome
-a fuera de culpa y del daño que pueden achacarme y
-venirme. Tómase del hecho y dicho de Pilatos)”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_30" href="#FNanchor_30" class="label">[30]</a> <em>Untarle las manos</em>, con ungüento mejicano u oro.
-<span class="smcap">Manrique</span>, <em>Laurea</em>, 1, 8, 3: “Llega el pleiteante, úntale las
-manos con escudos”. Díjose del mancharse las manos con
-el soborno, al par de la conciencia.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_31" href="#FNanchor_31" class="label">[31]</a> En <em>P: legión de demonios</em>. Y siempre después por
-<em>verdugos</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_32" href="#FNanchor_32" class="label">[32]</a> <em>Radamanto</em>, hijo de Júpiter y de Europa, hermano
-de Minos, y con él juez en los infiernos. En <em>P</em>: <em>y respondiéronle</em>:
-“<em>Al justo juicio de Dios, que era llegado</em>”. En
-<em>C</em>: <em>Respondió un diablo que al justo juicio de Dios, el cual
-era ya llegado. Respondió: Esto me ahorraré.</em></p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_33" href="#FNanchor_33" class="label">[33]</a> <em>De su oficio</em>, el más ladrón de todos, según dicen,
-por los retazos que sisan: <em>No pasa un alma, todos son sastres.
-Cien sastres, y cien molineros y cien tejedores, son
-trescientos ladrones.</em> (<span class="smcap">Corr.</span>, 270). <em>El sastre que no hurta no
-es rico por la aguja.</em> (Ídem, 83).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_34" href="#FNanchor_34" class="label">[34]</a> <em>Capeadores</em>, los que capeaban o hurtaban de noche
-capas, etc.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_35" href="#FNanchor_35" class="label">[35]</a> <em>De músicos, poetas y locos, todos tenemos un poco.</em>
-A los que han de añadirse los otros dos costados, el enamorado
-y el valentón: el que es estas cuatro cosas es loco <em>por
-los cuatro costados, gente ajena deste día</em>, esto es, <em>de juicio</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_36" href="#FNanchor_36" class="label">[36]</a> “Donde se estaban mirando los sayones judíos y los
-filósofos”. Decían juntos, viendo a los Sumos Pontífices con
-sillas de gloria: “Diferentemente se aprovecharon de las
-narices los Papas que nosotros, pues con diez varas de
-ellas no olimos lo que teníamos entre manos”. (Ms. de la
-Biblioteca Colombina).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_37" href="#FNanchor_37" class="label">[37]</a> <em>Descaradamente</em>, sin cara propia, pues ponen una cara
-a cada ocasión. Véase <em>Guzmán de Alfarache</em>, 2, 3, 7.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_38" href="#FNanchor_38" class="label">[38]</a> “Hacíale también un silenciero de catedral, dando
-tales golpes con su bastón, que acudieron a ellos más de
-mil calóndrigos, no pocos racioneros y hasta un Obispo,
-un Arzobispo y un Inquisidor, trinidad que se arañaba por
-arrebatarse una buena conciencia, que acaso andaba por allí
-distraída, buscando a quién le viniese”. La censura tachó
-en 1612 este párrafo, que nunca llegó a imprimirse. Castellanos
-lo publicó entre sus notas en la edición ilustrada que
-salió de la imprenta de Mellado en 1840.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_39" href="#FNanchor_39" class="label">[39]</a> En <em>C</em> y <em>P</em>: <em>Dios estaba vestido de sí mismo, hermoso
-para los santos y enojado para los perdidos.</em></p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_40" href="#FNanchor_40" class="label">[40]</a> “Los hombres, unos tenían los ojos en Dios y otros
-en sí mismos. Cuál miraba a la tierra y cuál amenazaba al
-que le enseñó con sus malas costumbres y mal ejemplo”.
-(Ms. Colomb). “Toda la tierra y temerosa” (<em>C</em>).&mdash;“temerosa
-en sus hijos; y cual amenazaba al que le enseñó con su
-mal peores costumbres” (ídem).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_41" href="#FNanchor_41" class="label">[41]</a> En <em>C</em> y <em>P</em>: <em>Los justos en qué gracias darían á Dios
-cómo</em>. Puso <em>piadosos</em>, que entre gentiles, hablando de <em>Júpiter</em>,
-era lo que respondía a <em>justos</em> y a <em>Dios</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_42" href="#FNanchor_42" class="label">[42]</a> <em>Colores</em>, como <em>caras</em>, que daba a entender antes. En
-<em>C</em> y <em>P</em>: <em>Andaban los ángeles custodios mostrando</em>. En <em>M</em>:
-<em>mostrando en los pasos</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_43" href="#FNanchor_43" class="label">[43]</a> <em>Tarjas</em>, aquí golpes, azotes.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_44" href="#FNanchor_44" class="label">[44]</a> <em>Estaban los diez mandamientos por guarda a una
-puerta</em> (<em>B</em>) de la de afuera. <em>Estaban los diez</em> (<em>M</em>).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_45" href="#FNanchor_45" class="label">[45]</a> <em>A puros ayunos</em>, a fuerza de ayunos. <span class="smcap">Valderrama</span>,
-<em>Ejerc. Sab. 2 cuar.</em>: “Cuando a puros ruegos y porfías le
-sacó la bendición”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_46" href="#FNanchor_46" class="label">[46]</a> “Comenzóse la cuenta por Adán y, porque se vea si
-iba estrecha, hasta de una manzana le pidieron cuenta tan
-rigorosa, que le oí decir a Judas: ‛¿Qué tal la daré yo, que
-le vendí al mismo dueño un cordero’?
-</p>
-<p>
-“Pasaron todos los primeros Padres, vino el Testamento
-nuevo, pusiéronse en sus sillas al lado de Dios los apóstoles
-todos con el santo Pescador. Luego llegó un diablo y dijo:
-‘Éste es el que señaló con toda la mano al que san Juan
-con un dedo, que fué el que dió la bofetada a Cristo’.
-Juzgó el mismo su causa y dieron con él en los entresuelos
-del mundo. Era de ver, etc”. (Ms.).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_47" href="#FNanchor_47" class="label">[47]</a> <em>Con sus manos lavadas.</em> (Meterse sin ser llamado).
-(<span class="smcap">Corr.</span>, 595), y sin haber puesto nada de su parte, tomado
-del no manchárselas estándose mano sobre mano. <span class="smcap">A. Álvarez</span>,
-<em>Silva</em>, <em>Fer. 4 dom. 2 cuar.</em>, 14 c.: “Para que con
-sus manos lavadas se lo gocen”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_48" href="#FNanchor_48" class="label">[48]</a> <em>Brasero</em> era el lugar donde quemaban al delincuente,
-y alude al infierno. <span class="smcap">Cartujano</span>, <em>Triunf.</em>, 2: “Responda tablada
-con rostro quemado | y en su brasero las carnes
-desnudas”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_49" href="#FNanchor_49" class="label">[49]</a> “Asomaron sus cabezas Herodes y Pilatos, y cada
-uno conocía en él, aunque gloriosas, sus iras. Decía Pilatos:
-‛Esto merece quien se dejó gobernar por judigüelos’;
-y Herodes: ‛Yo no puedo ir al cielo, pues al limbo
-no se querrían más (<em>fiar de mí</em>) los inocentes con las
-nuevas que tienen de esotros’. Ello es fuerza de ir al infierno,
-que, en fin, es posada conocida”. (Ms.).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_50" href="#FNanchor_50" class="label">[50]</a> <em>Carta de examen</em>, tenía todo oficial, pues había de
-pasar por él, de lo cual están llenas las <em>Ordenanzas</em> de
-ciudades. Alude Quevedo a don Luis Pacheco de Narváez,
-con quien tuvo un lance en casa del Presidente de Castilla
-el año 1608. Discurríase con motivo de las <em>Cien conclusiones</em>
-de la verdadera destreza, que don Luis acababa
-de publicar. Impugnólas Quevedo, sostúvolas el maestro,
-no bastaron razones, se recurrió a la prueba, y al primer
-encuentro pegó don Francisco a Narváez y derribóle el
-sombrero de la cabeza. Fueron enemigos toda su vida.
-Dicen que Pacheco se juntó con Montalbán y con el padre
-Niseno para escribir en 1635 el <em>Tribunal de la justa venganza</em>.
-El libro de Narváez, que ha impreso Vindel en 1898,
-dice: <em>Modo fácil y nuevo para examinarse los maestros en
-la Destreza de las Armas y entender sus cien conclusiones
-ó fórmulas de saber, por Don Luis Pacheco de Narváez,
-maestro del Rey nuestro señor, en la Filosofía y Destreza
-de las Armas y Mayor en los Reynos de España</em>, Madrid,
-1625. La obra publicada en 1600, Madrid, llevaba por
-título: <em>Libro de las grandezas de la espada, en que se
-declaran muchos secretos del que compuso el comendador
-Jerónimo de Carranza.</em> De este libro se burla Quevedo,
-no menos en la <em>Historia de la vida del Buscón Pablos</em>
-(l. I, c. 8).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_51" href="#FNanchor_51" class="label">[51]</a> “y de los más ahigadados hombres del mundo y,
-porque lo crean, vean aquí el testimonio de mis hazañas.
-Y fué a sacarlos del seno con tanta prisa y cólera, que
-por mostrarlos se le cayeron en el suelo. Luego al punto
-arremetieron dos diablos y un alguacil a levantarlos, y vi
-que con mayor presteza levantó el alguacil los testimonios
-que los diablos. Llegó un ángel y alargó el brazo para
-asirle y meterle y él retirándose, etc.”. (Ms.).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_52" href="#FNanchor_52" class="label">[52]</a> <em>Furias.</em> En <em>P</em>: <em>diablos</em>; lo mismo que antes, donde
-pone el texto <em>verdugos</em>, trae <em>P</em>: <em>diablos</em>, gentilizando la
-obra en la última redacción, y por <em>ángel</em> corrigió <em>abogado</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_53" href="#FNanchor_53" class="label">[53]</a> <em>Metelle dentro</em>, ya ha dicho que <em>los defensores estaban
-de la parte de adentro</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_54" href="#FNanchor_54" class="label">[54]</a> <em>En mula</em> andaban los médicos.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_55" href="#FNanchor_55" class="label">[55]</a> “Pidiéronle la cuenta de no sé qué cosas y tretas
-de su salvación y él confesó que no sabía ninguna contra
-los enemigos del alma. Mandáronle que se fuese por línea
-recta al infierno. A lo cual replicó que le debían de tener
-por diestro de los del libro matemático, que él no sabía qué
-era línea recta. Hiciéronselo aprender y descendió entre
-todos. Llegaron haciendo cuenta unos despenseros, y conociéndolos
-en el ruido con que venían y la trulla, etc”.
-(Ms.). Son términos de la <em>destreza</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_56" href="#FNanchor_56" class="label">[56]</a> <em>La trulla</em>, el tropel ruidoso. <em>Crotalón</em>, 4: “Siempre
-andaba en compañía de una trulla de clérigos santos”.
-<span class="smcap">S. Horozco</span>, <em>Cancionero</em>, p. 182: “No parece sino infierno
-tanta trulla y confusión”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_57" href="#FNanchor_57" class="label">[57]</a> <em>Sisón</em>, juega con el <em>sí son</em> y el <em>sisón</em> o el que sisa,
-como suelen <em>los despenseros</em>. <span class="smcap">L. Rueda</span>, I, 13: “Que Luquillas
-es uno de los mayores sisones del mundo”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_58" href="#FNanchor_58" class="label">[58]</a> <em>No darse manos a</em>, no parar de. <span class="smcap">A. Álv.</span>, <em>Silv. Dom.
-2 adv.</em>, 6 c., § 1: “Anduviese lista y servicial, no se dando
-manos a hacer”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_59" href="#FNanchor_59" class="label">[59]</a> <span class="smcap">Galindo</span>, <em>P</em>, 237: <em>¿Partido pide?</em> <em>No tiene buen juego.</em>
-Es darse a partido, entregarse con ciertas condiciones, propio
-del vencido. <span class="smcap">Valderr.</span>, <em>Ejerc. Sab. ceniz.</em>: “El cual,
-viendo que no podía escaparse, se dió a partido”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_60" href="#FNanchor_60" class="label">[60]</a> <em>Descubrir</em>, echar cartas y poner de manifiesto las
-sisas de ellos, en el texto, por lo cual sigue la alegoría del
-juego, añadiendo que <em>se echaron en baraja</em>, en confusión,
-en el infierno.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_61" href="#FNanchor_61" class="label">[61]</a> Véase <em>Ordenanza 7 de los pasteleros</em>, de Valladolid:
-“no sea osado (como por la malicia de las gentes alguna
-vez aya acaecido) hacer pasteles, que no sean de vaca ó
-carnero o de venacion... no vendan pasteles de vaca por
-de carnero ni en ninguna manera de cabron ni cabra ni
-oveja”. Hablando de un ajusticiado, dice el mismo Quevedo
-en <em>Tacaño</em>, I, 7: “Los pasteleros desta tierra nos consolarán,
-acomodándole en los (pasteles) de a cuatro (reales)”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_62" href="#FNanchor_62" class="label">[62]</a> <em>Malilla</em>, del juego del tresillo o del hombre; echar la
-culpa de todo a Júpiter. <span class="smcap">Fons.</span>, <em>Vid. Cristo</em>, 2, 1: “Son malillas
-del infierno, que no solamente no estorban los intentos
-despeñados..., sino que los atiza y asegura”. En <em>C</em> y <em>P</em>:
-<em>querían hacer creer a Dios que era Júpiter, y que por él
-decían ellos todas las cosas. Y Virgilio.</em></p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_63" href="#FNanchor_63" class="label">[63]</a> <em>Sicelides musae</em>, comienzo de la égloga IV, “musas
-sicilianas”, esto es, de Teócrito o bucólicas, pastoriles.
-Créese, con Eusebio, Lactancio y Sanazaro, que cantó en
-ella <em>el nacimiento</em> de Cristo: “Iam redit et Virgo... | iam
-novo progenies coelo demittitur alto. | Tu modo nascenti
-puero”... Literalmente trató del nacimiento del hijo de
-Asinio Pollión, el año que triunfó por la toma de <em>Salonas</em>
-en Dalmacia, y alude a Octaviano. Vivía Virgilio junto a
-los huertos de Mecenas, su grande amigo y favorecedor de
-todos los poetas. De Octavia, hermana de Octaviano, Augusto,
-recibió gran suma de sextercios cuando le oyó recitar
-el trozo de la <em>Eneida</em> (6, 882), donde habla de su
-infortunado hijo Marcelo, sucesor que iba a ser en el imperio
-y que murió a los diez y ocho años. A estos dones de uno
-y otra alude Quevedo, no menos que a ciertos cuernecillos
-de que hablan malas lenguas.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_64" href="#FNanchor_64" class="label">[64]</a> “unos decían: ‘Son bautizados y miembros de la
-Iglesia’. No tuvieron muchos dellos que decir otra cosa”.
-(El expresado Ms.). <em>Es hombre.</em> <span class="smcap">Terencio</span>, <em>Heautontim.</em>, 1:
-“Homo sum: humani nihil a me alienum puto”. “Como soy
-hombre, no tengo por ajenas las cosas de los hombres”. Así
-responde Cremes a Menedemo, que le había dicho: “¿Tan
-desocupado estás, Cremes, de tus cosas, que te vaga pensar
-en las ajenas, y mayormente en las que no te importan
-nada?”</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_65" href="#FNanchor_65" class="label">[65]</a> “Y viendo ellos que por ser cristianos les daban más
-pena que a los gentiles, alegaron que el ser cristianos no
-era por su culpa, que los bautizaron cuando eran niños y
-que los padrinos la tenían. Digo de verdad que vide a
-Mahoma, a Judas y a Lutero tan cerca de atreverse a entrar
-en juicio, animados con ver salvar a un escribano, que me
-espanté de que no lo hiciesen. Y sólo se lo estorbó un médico,
-porque, forzado de los demonios y los que le habían
-traído, etc”. (Ms.).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_66" href="#FNanchor_66" class="label">[66]</a> <em>Repartía orejas</em>, como falso testigo de oídas, <em>y ojos</em>,
-como falso testigo de vista.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_67" href="#FNanchor_67" class="label">[67]</a> En <em>C</em> y <em>P</em>: <em>boticario fué condenado, y el médico y
-el barbero (intercediendo S. Cosme y S. Damián) se salvaron.</em></p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_68" href="#FNanchor_68" class="label">[68]</a> <em>Con corcovas</em>, tuertos o torcidos. En <em>S</em>, <em>corvas</em>; en
-<em>M</em>, <em>encorvados</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_69" href="#FNanchor_69" class="label">[69]</a> En <em>C</em>: <em>vino para las misas</em>. En <em>P</em>: <em>vino puro para las
-misas</em>; <em>pero</em>. Habiendo gentilizado la obra puso, por <em>misas</em>,
-<em>sacrificios</em>. Igualmente, por <em>niños</em>, había en <em>M</em>: <em>niños
-jesuses</em>, y en <em>P</em>: <em>vestido jesuses</em>, con lo que se entiende el
-<em>niños</em> que quedó en la última redacción.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_70" href="#FNanchor_70" class="label">[70]</a> <em>Asientos</em>, retruécano de lugar donde asentarse y de
-tratos de cambio: sobre todo, los genoveses tenían todo el
-dinero de España, y era cosa sabida, por lo que añade que
-<em>habían quebrado el banco de su crédito</em>. En <em>C</em> y <em>P</em>: <em>ginoveses
-ricos</em> por <em>extranjeros</em>, que después puso.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_71" href="#FNanchor_71" class="label">[71]</a> Así reprodujo este pensamiento el autor de <em>La Verdad
-sospechosa</em>:
-</p>
-
-<div class="poetry-container pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">“Yo sé quien tuvo ocasión</span><br />
-De gozar su amada bella,<br />
-Y no osó acercarse a ella<br />
-Por no ajar un canjilón”.</p>
-</div>
-</div>
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_72" href="#FNanchor_72" class="label">[72]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 345: <em>Quien mal pleito tiene, a voces lo mete,
-o a barato lo mete</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_73" href="#FNanchor_73" class="label">[73]</a> Por el gentílico <em>simulacros</em> decían <em>C</em> y <em>P</em>: <em>a cuantos
-santos hay en el cielo</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_74" href="#FNanchor_74" class="label">[74]</a> <em>Sin ella, sin culpa</em>, que dice <em>C</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_75" href="#FNanchor_75" class="label">[75]</a> <em>Alcorzadas</em>, muy peripuestas, como la alcorza o pasta
-azucarada, blanca y delicada, con que se bañan y adornan
-los dulces. <span class="smcap">Quev.</span>, <em>Mus.</em> 7, <em>r.</em> 3: “Los Adonis en azúcar |
-a quien amor alcorzaba”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_76" href="#FNanchor_76" class="label">[76]</a> <em>La leña</em> de astrolabios y globos, causa de arder en
-los infiernos. Juan Arias de Loyola y Luis de Fonseca
-Coutiño fueron matemáticos, que en 1603 creyeron haber
-hallado el famoso <em>Punto fijo</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_77" href="#FNanchor_77" class="label">[77]</a> En <em>C</em>: <em>en una cierra honda</em>. En <em>M</em> y <em>P</em>: <em>garganta
-del infierno</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_78" href="#FNanchor_78" class="label">[78]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 479: “<em>Revolver caldos.</em> (Por meter en cuestión
-y cizaña; <em>revolvedor de caldos</em>, el que revuelve y enmaraña
-pleitos y cosas)”. En <em>C</em>: <em>había querido leer, todos
-ajuares del infierno. Y las ropas y tocados de los condenados
-estaban presos con alguaciles: un avariento estaba
-contando duelos más que dineros.</em></p></div></div>
-</div>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_53"></a>[Pg 53]</span></p>
-</div>
-
-<h2 class="nobreak" >EL ALGUACIL ALGUACILADO</h2>
-
-
-<p class="p1">El licenciado, a quien de mano maestra pinta Quevedo,
-vivió realmente. Llamábase don Jenaro Andreini,
-era capellán del conde de Lemos y asistía a la parroquia de
-San Pedro el Real, de esta Corte. Como viniese en peregrinación
-a España con el propósito de visitar el sepulcro
-de Santiago en la capital de Galicia, le vió un deudo del
-Conde ahuyentar los demonios. Cobróle afición, trájole
-a Madrid y en breve el italiano logró fama de estupendo
-exorcista. Sus conjuros frecuentes y exagerados fanatizaron
-a la plebe, llegando los escándalos a tal punto, que
-el Santo Oficio tuvo por último que extrañarle de estos
-reinos. (Carta de Quevedo, fecha en 1640, Archivo de la
-Inquisición. Castellanos, notas de la edición de Madrid de
-1840). Siendo, como se verá, verdaderos demonios o peores
-los alguaciles, el título equivale a <em>alguacil endemoniado</em> o
-<em>demonio alguacilado</em>. Y de hecho, <em>El alguacil endemoniado</em>
-es el título en <em>C</em> y <em>P</em>. Las figuras que entran en el <em>Sueño</em>,
-y se ven oportunamente distribuidas al margen en la edición
-de Pamplona (1631), son éstas, copiadas también las
-anotaciones por el mismo orden que tienen: “Seis géneros
-de alguaciles malos son como seis géneros de demonios,
-hipócrita, poetas, poetas de comedias, procuradores,
-artillero, escribanos, sastre, ciego, enamorados, sepultureros,
-pasteleros, astrólogos, alquimistas, médicos, mercaderes,
-ministros malos, necios, aguador, taberneros, mohatreros,
-venteros, enamorados, aduladores, cornudos, enamorados
-de viejas, pintura de los demonios, sastres, italiano,
-reyes, mercaderes, ginoveses, jueces, la justicia y la
-verdad, hurtar, alguaciles, mujeres, mujeres feas se condenan
-más que hermosas, mujer vieja, lindo y de zapatos
-blancos, pobres, diablo que predica y por qué”.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_54"></a>[Pg 54]<br /><a id="Page_55"></a>[Pg 55]</span></p>
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_56"></a>[Pg 56]</span></p>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_57"></a>[Pg 57]</span></p>
-<h2 class="nobreak" >AL CONDE DE LEMOS,<br />
-PRESIDENTE DE INDIAS</h2>
-</div>
-
-
-<p class="p1">Bien sé que a los ojos de vuecelencia es más
-endemoniado el autor que el sujeto. Si lo fuere
-también el discurso, habré dado lo que se
-esperaba de mis pocas letras, que, amparadas
-como de dueño de vuecelencia y su grandeza,
-despreciarán cualquier temor. Ofrézcole este
-discurso del <em>Alguacil alguacilado</em>: recíbale vuecelencia
-con la humanidad que me hace merced,
-así yo vea en su casa la sucesión que tanta
-nobleza y méritos piden.</p>
-
-<p>Esté advertido vuecelencia que los seis géneros
-de demonios que cuentan los supersticiosos
-y los hechiceros, los cuales por esta
-orden divide Psello en el capítulo 2.º del <em>Libro
-de los demonios</em><a id="FNanchor_79" href="#Footnote_79" class="fnanchor">[79]</a>, son los mismos que las órdenes
-en que se distribuyen los alguaciles malos.
-Los primeros llaman leliureones, que quiere decir
-ígneos; los segundos, aéreos; los terceros,
-terrenos; los cuartos, acuátiles; los quintos,
-subterráneos; los sextos, lucífugos, que huyen
-de la luz. Los ígneos son los criminales, que,
-a sangre y a fuego, persiguen los hombres.
-Los aéreos son los soplones, que dan viento.
-Ácueos son los porteros, que prenden por si vació
-o no vació sin decir <em>agua va</em>, fuera de tiempo,
-y, son ácueos, con ser casi todos borrachos
-y vinosos. Terrenos son los civiles que a puras
-comisiones y ejecuciones destruyen la tierra.
-Lucífugos, los rondadores, que huyen de la luz,
-debiendo la luz huir dellos. Los subterráneos,
-que están debajo de tierra, son los escudriñadores
-de vidas y fiscales de honras y levantadores
-de falsos testimonios, que debajo de tierra
-sacan qué acusar y andan siempre desenterrando
-los muertos y enterrando los vivos.</p>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_58"></a>[Pg 58]</span></p>
-</div>
-
-<div class="footnotes">
-<p class="p2 center big2">NOTAS:</p>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_79" href="#FNanchor_79" class="label">[79]</a> <em>Ex Michale Psello de Daemonibus, interpres Marsillius
-Fecinus.</em> Venetiis, M.D.XVI. El ejemplar que hemos
-tenido a la vista, de la biblioteca de San Isidro, se ve
-apostillado, acaso por Quevedo. La letra se parece a la de
-sus juveniles años.</p></div></div>
-
-
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_59"></a>[Pg 59]</span></p>
-<h2 class="nobreak" >AL PÍO LECTOR</h2>
-</div>
-
-
-<p class="p1">Y si fueres cruel, y no pío, perdona. Que
-este epíteto natural del pollo has heredado de
-Eneas<a id="FNanchor_80" href="#Footnote_80" class="fnanchor">[80]</a>, de quien desciendes. Y en agradecimiento
-de que te hago cortesía en no llamarte benigno
-lector, advierte que hay tres géneros de
-hombres en el mundo. Los unos que, por hallarse
-ignorantes, no escriben, y éstos merecen
-disculpa por haber callado y alabanza por haberse
-conocido. Otros, que no comunican lo
-que saben; a éstos se les ha de tener lástima de
-la condición y envidia del ingenio, pidiendo a
-Dios que les perdone lo pasado y les enmiende
-lo por venir. Los últimos no escriben de miedo
-de las malas lenguas; éstos merecen reprensión,
-pues, si la obra llega a manos de hombres sabios,
-no saben decir mal de nadie; si de ignorantes,
-¿cómo pueden decir mal, sabiendo que
-si lo dicen de lo malo lo dicen de sí mismos?
-Y si del bueno, no importa, que ya saben todos
-que no lo entienden. Esta razón me animó a
-escribir el <em>Sueño de las calaveras</em> y me permitió
-osadía para publicar este discurso. Si le quieres
-leer, léele, y si no, déjale, que no hay pena para
-quien no le leyere. Si le empezares a leer y te
-enfadare, en tu mano está con que tenga fin
-donde te fuere enfadoso. Sólo he querido advertirte
-en la primera hoja que este papel es
-sólo una reprensión de malos ministros de justicia,
-guardando el decoro que se debe a muchos,
-que hay loables por virtud y nobleza, poniendo
-todo lo que en él hay debajo la corrección
-de la Iglesia romana y ministros de buenas
-costumbres.</p>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_60"></a>[Pg 60]</span></p>
-</div>
-
-<div class="footnotes">
-<p class="p2 center big2">NOTAS:</p>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_80" href="#FNanchor_80" class="label">[80]</a> <em>Eneas</em>, a quien Virgilio apoda siempre <em>pío</em>, <em>pius</em>,
-por haber cumplido con la religión y deberes que debía a
-sus antepasados, trayendo a tanta costa suya, hasta Italia,
-sus venerandas cenizas. Que tal fué el valor de <em>pius</em>. <em>De
-quien desciendes</em>, por el mocosuena del <em>pío</em>, calificativo que
-suele darse al lector en los prólogos.</p></div></div>
-
-
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_61"></a>[Pg 61]</span></p>
-<h2 class="nobreak" >DISCURSO</h2>
-</div>
-
-
-<p>Fué el caso que entré en San Pedro a buscar
-al licenciado Calabrés, hombre de bonete de
-tres altos<a id="FNanchor_81" href="#Footnote_81" class="fnanchor">[81]</a>, hecho a modo de medio celemín, ojos
-de espulgo<a id="FNanchor_82" href="#Footnote_82" class="fnanchor">[82]</a>, vivos y bulliciosos, puños de Corinto,
-asomo de camisa por cuello, mangas en
-escaramuza y calados de rasgones, los brazos
-en jarra y las manos en garfio<a id="FNanchor_83" href="#Footnote_83" class="fnanchor">[83]</a>. Habla entre
-penitente y diciplinante, los ojos bajos y los
-pensamientos tiples; la color, a partes hendida
-<span class="pagenum"><a id="Page_62"></a>[Pg 62]</span>y a partes quebrada, muy tardón<a id="FNanchor_84" href="#Footnote_84" class="fnanchor">[84]</a> en las respuestas
-y abreviador en la mesa; gran lanzador de
-espíritus, tanto, que sustentaba el cuerpo con
-ellos<a id="FNanchor_85" href="#Footnote_85" class="fnanchor">[85]</a>. Entendíasele de ensalmar, haciendo al
-bendecir unas cruces mayores que las de los
-malcasados. Hacía del desaliño humildad<a id="FNanchor_86" href="#Footnote_86" class="fnanchor">[86]</a>, contaba
-visiones, y, si se descuidaban a creerle,
-hacía milagros que me cansó.</p>
-
-<p>Éste, señor, era uno de los sepulcros hermosos,
-por de fuera blanqueados y llenos de molduras,
-y por de dentro pudrición y gusanos;
-fingiendo en lo exterior honestidad, siendo en
-lo interior del alma disoluto y de muy ancha y
-rasgada conciencia. Era, en buen romance, hipócrita,
-embeleco vivo, mentira con alma y
-fábula con voz. Halléle solo<a id="FNanchor_87" href="#Footnote_87" class="fnanchor">[87]</a> con un hombre,
-que, atadas las manos y suelta la lengua, descompuestamente
-daba voces con frenéticos movimientos.</p>
-
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_63"></a>[Pg 63]</span></p>
-
-<p>&mdash;¿Qué es esto?&mdash;le pregunté espantado.</p>
-
-<p>Respondióme:</p>
-
-<p>&mdash;Un hombre endemoniado.</p>
-
-<p>Y, al punto, el espíritu respondió:</p>
-
-<p>&mdash;No es hombre, sino alguacil. Mirad cómo
-habláis, que en la pregunta del uno y en la respuesta
-del otro se ve que sabéis poco. Y se ha
-de advertir que los diablos en los alguaciles
-estamos por fuerza y de mala gana, por lo cual,
-si queréis acertarme, debéis llamarme a mí demonio
-enaguacilado, y no a éste alguacil endemoniado,
-y avenisos mejor los hombres con
-nosotros que con ellos, si bien nuestra cárcel
-es peor, nuestro agarro, perdurable<a id="FNanchor_88" href="#Footnote_88" class="fnanchor">[88]</a>. Verdugos
-y alguaciles malos parece que tenemos un mismo
-oficio, pues, bien mirado, nosotros procuramos
-condenar y los alguaciles también; nosotros,
-que haya vicios y pecados en el mundo,
-y los alguaciles lo desean y procuran, al parecer,
-con más ahinco, porque ellos lo han menester
-para su sustento y nosotros para nuestra compañía.
-Y es mucho más de culpar este oficio en
-los alguaciles que en nosotros, pues ellos hacen
-mal a hombres como ellos y a los de su género,
-<span class="pagenum"><a id="Page_64"></a>[Pg 64]</span>y nosotros no<a id="FNanchor_89" href="#Footnote_89" class="fnanchor">[89]</a>. Fuera desto, los demonios lo
-fuimos por querer ser como Dios, y los alguaciles
-son alguaciles por querer ser menos que
-todos<a id="FNanchor_90" href="#Footnote_90" class="fnanchor">[90]</a>. Persuádete que alguaciles y nosotros somos
-de una profesión, sino que ellos son diablos
-con varilla, como cohetes, y nosotros alguaciles
-sin vara, que hacemos áspera vida en el infierno<a id="FNanchor_91" href="#Footnote_91" class="fnanchor">[91]</a>.</p>
-
-<p>Admiráronme las sutilezas del diablo. Enojóse
-Calabrés, revolvió sus conjuros, quísole enmudecer,
-y no pudo, y al echarle agua bendita
-comenzó a huir y a dar voces, diciendo:</p>
-
-<p>&mdash;Clérigo, cata que no hace estos sentimientos
-el alguacil por la parte de bendita, sino
-por ser agua. No hay cosa que tanto aborrezca,
-pues si en su nombre se llama <em>alguacil</em>, es encajada
-una <em>l</em> en medio<a id="FNanchor_92" href="#Footnote_92" class="fnanchor">[92]</a>. Yo no traigo corchetes<a id="FNanchor_93" href="#Footnote_93" class="fnanchor">[93]</a>
-<span class="pagenum"><a id="Page_65"></a>[Pg 65]</span>ni soplones ni escribanito. Quítenme la tara<a id="FNanchor_94" href="#Footnote_94" class="fnanchor">[94]</a>
-como al carbón y hágase la cuenta entre mí y
-el agarrador. Y porque acabéis de conocer quién
-son y cuán poco tienen de cristianos, advertid
-que de pocos nombres que del tiempo de los
-moros quedaron en España, llamándose ellos
-merinos<a id="FNanchor_95" href="#Footnote_95" class="fnanchor">[95]</a>, le han dejado por llamarse alguaciles.
-Que alguacil es palabra morisca. Y hacen bien,
-que conviene el nombre con la vida y ella con
-sus hechos.</p>
-
-<p>&mdash;Eso es muy insolente cosa oírlo&mdash;dijo furioso
-mi licenciado&mdash;, y, si le damos licencia a
-este enredador, dirá otras mil bellaquerías y mucho
-mal de la justicia, porque corrige el mundo
-y le quita con su temor y diligencia las almas
-que tiene negociadas.</p>
-
-<p>&mdash;No lo hago por eso&mdash;replicó el diablo&mdash;,
-sino porque ése es tu enemigo, que es de tu
-oficio<a id="FNanchor_96" href="#Footnote_96" class="fnanchor">[96]</a>. Y ten lástima de mí y sácame del cuerpo
-déste, que soy demonio de prendas y calidad
-y perderé después mucho en el infierno por haber
-estado acá con malas compañías.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_66"></a>[Pg 66]</span></p>
-
-<p>&mdash;Yo te echaré hoy fuera&mdash;dijo Calabrés&mdash;,
-de lástima de ese hombre, que aporreas por momentos
-y maltratas: que tus culpas no merecen
-piedad ni tu obstinación es capaz della.</p>
-
-<p>&mdash;Pídeme albricias&mdash;respondió el diablo&mdash;si
-me sacas hoy. Y advierte que estos golpes que le
-doy y lo que le aporreo, no es sino que yo y él
-reñimos acá sobre quién ha de estar en mejor
-lugar y andamos a <em>más diablo es él</em>.</p>
-
-<p>Acabó esto con una gran risada: corrióse mi
-buen licenciado y determinóse a enmudecerle.
-Yo, que había comenzado a gustar de las sutilezas
-del diablo, le pedí que, pues estábamos solos,
-y él, como mi confidente, sabía<a id="FNanchor_97" href="#Footnote_97" class="fnanchor">[97]</a> mis cosas secretas,
-y yo como amigo, las suyas, que le dejase
-hablar, apremiándole sólo a que no maltratase el
-cuerpo del alguacil. Hízose así, y al punto dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Donde hay poetas, parientes tenemos en
-corte los diablos, y todos nos lo debéis por lo
-que en el infierno os sufrimos: que habéis hallado
-tan fácil modo de condenaros, que hierve
-todo él en poetas. Y hemos hecho una ensancha<a id="FNanchor_98" href="#Footnote_98" class="fnanchor">[98]</a>
-<span class="pagenum"><a id="Page_67"></a>[Pg 67]</span>a su cuartel, y son tantos, que compiten en los
-votos y elecciones con los escribanos. Y no hay
-cosa tan graciosa como el primer año de noviciado
-de un poeta en penas, porque hay quien
-le lleva de acá cartas de favor para ministros,
-y créese que ha de topar con Radamanto y pregunta
-por el Cerbero y Aqueronte, y no puede
-creer sino que se los esconden.</p>
-
-<p>&mdash;¿Qué géneros de penas les dan a los poetas?&mdash;repliqué
-yo.</p>
-
-<p>&mdash;Muchas&mdash;dijo&mdash;y propias. Unos se atormentan
-oyendo alabar las obras de otros, y a
-los más es la pena el limpiarlos. Hay poeta que
-tiene mil años de infierno y aun no acaba de
-leer unas endechillas a los celos. Otros verás
-en otra parte aporrearse y darse de tizonazos
-sobre si dirá faz o cara. Cuál, para hallar un
-consonante no hay cerco<a id="FNanchor_99" href="#Footnote_99" class="fnanchor">[99]</a> en el infierno que no
-haya rodado mordiéndose las uñas. Mas los que
-peor lo pasan y más mal lugar tienen son algunos
-poetas de comedias, por las muchas reinas
-que han hecho, las infantas<a id="FNanchor_100" href="#Footnote_100" class="fnanchor">[100]</a> de Bretaña que han
-deshonrado, los casamientos desiguales que han
-efetuado en los fines de las comedias y los palos
-<span class="pagenum"><a id="Page_68"></a>[Pg 68]</span>que han dado a muchos hombres honrados
-por acabar los entremeses. Mas es de advertir
-que los poetas de comedias no están entre los
-demás, sino que, por cuanto tratan de hacer
-enredos y marañas, se ponen entre los procuradores
-y solicitadores, gente que sólo trata
-deso.</p>
-
-<p>Y en el infierno están todos aposentados así.
-Que un artillero que bajó allá el otro día, queriendo
-que le pusiesen entre la gente de guerra,
-como al preguntarle del oficio que había tenido
-dijese que hacer tiros en el mundo, fué remitido
-al cuartel de los escribanos, pues son los que hacen
-tiros<a id="FNanchor_101" href="#Footnote_101" class="fnanchor">[101]</a> en el mundo. Un sastre, porque dijo
-que había vivido de cortar de vestir<a id="FNanchor_102" href="#Footnote_102" class="fnanchor">[102]</a>, fué aposentado
-con los maldicientes. Un ciego, que quiso
-encajarse con los poetas, fué llevado a los enamorados,
-por serlo todos. Los que venían por el
-camino de los locos<a id="FNanchor_103" href="#Footnote_103" class="fnanchor">[103]</a>, ponemos con los astrólogos,
-y a los por mentecatos, con los alquimistas.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_69"></a>[Pg 69]</span></p>
-
-<p>Uno vino por unas muertes, y está con los médicos.
-Los mercaderes que se condenan por
-vender, están con Judas. Los malos ministros,
-por lo que han tomado, alojan con el mal ladrón.
-Los necios están con los verdugos. Y un
-aguador, que dijo había vendido agua fría, fué
-llevado con los taberneros. Llegó un mohatrero
-tres días ha, y dijo que él se condenaba por
-haber vendido gato por liebre, y pusímoslo de
-pies con los venteros, que dan lo mismo. Al fin,
-el infierno está repartido en estas partes.</p>
-
-<p>&mdash;Oíte decir antes de los enamorados, y por
-ser cosa que a mí me toca, gustaría saber si
-hay muchos.</p>
-
-<p>&mdash;Mancha es la de los enamorados&mdash;respondió&mdash;que
-lo toma todo, porque todos lo son de
-sí mismos: algunos, de sus dineros; otros, de
-sus palabras; otros, de sus obras, y algunos, de
-las mujeres. Y destos postreros hay menos que
-de todos en el infierno, porque las mujeres son
-tales, que, con ruindades, con malos tratos y
-peores correspondencias les dan ocasiones de
-arrepentimiento cada día a los hombres. Como
-digo, hay pocos déstos; pero buenos y de entretenimiento,
-si allá cupiera<a id="FNanchor_104" href="#Footnote_104" class="fnanchor">[104]</a>. Algunos hay que
-en celos y esperanzas amortajados y en deseos,
-<span class="pagenum"><a id="Page_70"></a>[Pg 70]</span>se van por la posta<a id="FNanchor_105" href="#Footnote_105" class="fnanchor">[105]</a> al infierno, sin saber cómo
-ni cuándo ni de qué manera.</p>
-
-<p>Hay amantes alacayados<a id="FNanchor_106" href="#Footnote_106" class="fnanchor">[106]</a>, que arden llenos
-de cintas; otros crinitos<a id="FNanchor_107" href="#Footnote_107" class="fnanchor">[107]</a>, como cometas, llenos
-de cabellos, y otros que en los billetes solos que
-llevan de sus damas ahorran veinte años de
-leña a la fábrica de la casa, abrasándose lardeados<a id="FNanchor_108" href="#Footnote_108" class="fnanchor">[108]</a>
-en ellos.</p>
-
-<p>Son de ver los que han querido doncellas,
-enamorados de doncellas, con las bocas abiertas
-y las manos extendidas. Déstos, unos se condenaban
-por tocar sin tocar pieza, hechos bufones<a id="FNanchor_109" href="#Footnote_109" class="fnanchor">[109]</a>
-de los otros, siempre en vísperas del contento,
-<span class="pagenum"><a id="Page_71"></a>[Pg 71]</span>sin tener jamás el día y con sólo el título de
-pretendientes<a id="FNanchor_110" href="#Footnote_110" class="fnanchor">[110]</a>. Otros se condenan por el beso<a id="FNanchor_111" href="#Footnote_111" class="fnanchor">[111]</a>,
-brujuleando<a id="FNanchor_112" href="#Footnote_112" class="fnanchor">[112]</a> siempre los gustos sin poderlos descubrir.</p>
-
-<p>Detrás de éstos, en una mazmorra, están los
-adúlteros<a id="FNanchor_113" href="#Footnote_113" class="fnanchor">[113]</a>: éstos son los que mejor viven y peor
-lo pasan, pues otros les sustentan la cabalgadura
-y ellos la gozan.</p>
-
-<p>&mdash;Gente es ésta&mdash;dije yo&mdash;cuyos agravios y
-favores todos son de una manera.</p>
-
-<p>&mdash;Abajo, en un apartado muy sucio<a id="FNanchor_114" href="#Footnote_114" class="fnanchor">[114]</a>, lleno de
-mondaduras de rastro, quiero decir, cuernos<a id="FNanchor_115" href="#Footnote_115" class="fnanchor">[115]</a>,
-<span class="pagenum"><a id="Page_72"></a>[Pg 72]</span>están los que acá llamamos cornudos, gente que
-aun en el infierno no pierde la paciencia. Que,
-como la llevan hecha a prueba de la mala mujer
-que han tenido, ninguna cosa los espanta.</p>
-
-<p>Tras ellos están los que se enamoran de viejas,
-con cadenas<a id="FNanchor_116" href="#Footnote_116" class="fnanchor">[116]</a>. Que los diablos de hombres
-de tan mal gusto<a id="FNanchor_117" href="#Footnote_117" class="fnanchor">[117]</a> aún no pensamos que estamos
-seguros. Y si no estuviesen con prisiones, Barrabás
-aún no tendría bien guardadas las asentaderas
-dellos. Y tales como somos, les parecemos
-blancos y rubios<a id="FNanchor_118" href="#Footnote_118" class="fnanchor">[118]</a>.</p>
-
-<p>Lo primero que con éstos <span class="pagenum"><a id="Page_73"></a>[Pg 73]</span>se hace es condenarles la lujuria y su
-herramienta a perpetua cárcel.</p>
-
-<p>Mas, dejando éstos, os quiero decir que estamos
-muy sentidos de los potajes que hacéis de
-nosotros, pintándonos con garras sin ser aguiluchos;
-con colas, habiendo diablos rabones<a id="FNanchor_119" href="#Footnote_119" class="fnanchor">[119]</a>; con
-cuernos, no siendo casados, y malbarbados
-siempre, habiendo diablos de nosotros que podemos
-ser ermitaños y corregidores. Remediad
-esto. Que poco ha que fué Jerónimo Bosco<a id="FNanchor_120" href="#Footnote_120" class="fnanchor">[120]</a> allá,
-y, preguntándole por qué había hecho tantos
-guisados de nosotros en sus sueños, dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Porque no había creído nunca que había
-demonios de veras.</p>
-
-<p>Lo otro, y lo que más sentimos, es que, hablando
-comúnmente, soléis decir:</p>
-
-<p>&mdash;Miren el diablo del sastre, o diablo es el
-sastrecillo<a id="FNanchor_121" href="#Footnote_121" class="fnanchor">[121]</a>.</p>
-
-<p>A sastres nos comparáis, que damos leña con
-<span class="pagenum"><a id="Page_74"></a>[Pg 74]</span>ellos al infierno y aun nos hacemos de rogar para
-recibirlos. Que, si no es la póliza<a id="FNanchor_122" href="#Footnote_122" class="fnanchor">[122]</a> de quinientos,
-nunca hacemos recibo, por no malvezarlos y
-que ellos no aleguen posesión: <em>Quoniam consuetudo
-est altera lex</em>. Y como tienen posesión en
-el hurtar y quebrantar las fiestas, fundan agravio
-si no les abrimos las puertas grandes, como
-si fuesen de casa.</p>
-
-<p>También nos quejamos de que no hay cosa,
-por mala que sea, que no la deis al diablo, y,
-en enfadándoos algo, luego decís: “Pues el diablo
-te lleve”. Pues advertid que son más los que
-se van allá que los que traemos. Que no de
-todo hacemos caso. Dais al diablo un maltrapillo<a id="FNanchor_123" href="#Footnote_123" class="fnanchor">[123]</a>
-y no le toma el diablo, porque hay algún maltrapillo
-que no le tomará el diablo. Dais al diablo
-un italiano, y no le toma el diablo, porque hay
-italiano que tomará al diablo. Y advertid que
-las más veces dais al diablo lo que él ya se
-tiene, digo, nos tenemos.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_75"></a>[Pg 75]</span></p>
-
-<p>&mdash;¿Hay reyes en el infierno?&mdash;le pregunté
-yo.</p>
-
-<p>Y satisfizo a mi duda, diciendo:</p>
-
-<p>&mdash;Todo el infierno es figuras<a id="FNanchor_124" href="#Footnote_124" class="fnanchor">[124]</a> y hay muchos
-de los gentiles, porque el poder, libertad y mando
-les hace sacar a las virtudes de su medio y
-llegan los vicios a su extremo, y, viéndose en
-la suma reverencia de sus vasallos y con la grandeza
-puestos a dioses, quieren valer punto menos
-y parecerlo, y tienen muchos caminos para
-condenarse y muchos que los ayudan. Porque
-uno se condena por la crueldad, y, matando y
-destruyendo, es una guadaña coronada de vicios
-y una peste real de sus reinos. Otros se
-pierden por la cudicia, haciendo almacenes de
-sus villas y ciudades a fuerza de grandes pechos,
-que, en vez de criar, desustancian<a id="FNanchor_125" href="#Footnote_125" class="fnanchor">[125]</a>. Y otros
-se van al infierno por terceras personas y se
-condenan por poderes, fiándose de infames ministros.
-Y es dolor verlos penar, porque, como
-bozales en trabajo, se les dobla el dolor con
-cualquier cosa. Sólo tienen bueno los reyes que,
-<span class="pagenum"><a id="Page_76"></a>[Pg 76]</span>como es gente honrada, nunca vienen solos, sino
-con punta de dos o tres privados, y a veces el
-encaje<a id="FNanchor_126" href="#Footnote_126" class="fnanchor">[126]</a>, y se traen todo el reino tras sí, pues todos
-se gobiernan por ellos<a id="FNanchor_127" href="#Footnote_127" class="fnanchor">[127]</a>. Aunque privado y
-rey es más penitencia que oficio y más carga
-que gozo. Ni hay cosa tan atormentada como
-la oreja del príncipe y del privado, pues de ella
-nunca escapan pretendientes quejosos y aduladores,
-y estos tormentos los califican para el
-descanso. Los malos reyes se van al infierno<a id="FNanchor_128" href="#Footnote_128" class="fnanchor">[128]</a>
-<span class="pagenum"><a id="Page_77"></a>[Pg 77]</span>por el camino real, y los mercaderes, por el de la
-plata.</p>
-
-<p>&mdash;¿Quién te mete ahora con los mercaderes?&mdash;dijo
-Calabrés.</p>
-
-<p>&mdash;Manjar es que nos tiene ya empalagados a
-los diablos y ahítos, y aun los vomitamos. Vienen
-allá a millares, condenándose en castellano
-y en guarismo<a id="FNanchor_129" href="#Footnote_129" class="fnanchor">[129]</a>. Y habéis de saber que en España
-los misterios de las cuentas de los extranjeros
-son dolorosos para los millones que vienen de
-las Indias<a id="FNanchor_130" href="#Footnote_130" class="fnanchor">[130]</a>, y que los cañones de sus plumas son
-de batería contra las bolsas, y no hay renta que,
-si la cogen en medio el Tajo de sus plumas y
-el Jarama de su tinta, no la ahoguen. Y, en
-fin, han hecho entre nosotros sospechoso este
-<span class="pagenum"><a id="Page_78"></a>[Pg 78]</span>nombre de asientos<a id="FNanchor_131" href="#Footnote_131" class="fnanchor">[131]</a>, que, como significan otra
-cosa, que me corro de nombrarla, no sabemos
-cuándo hablan a lo negociante o cuándo a lo
-deshonesto. Hombre destos<a id="FNanchor_132" href="#Footnote_132" class="fnanchor">[132]</a> ha ido al infierno
-que, viendo la leña y fuego que se gasta, ha
-querido hacer estanco<a id="FNanchor_133" href="#Footnote_133" class="fnanchor">[133]</a> de la lumbre. Y otro quiso
-arrendar los tormentos, pareciéndole que ganará
-con ellos mucho. Éstos tenemos allá junto
-a los jueces que acá los permitieron.</p>
-
-<p>&mdash;¿Luego algunos jueces hay allá?</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_79"></a>[Pg 79]</span></p>
-
-<p>&mdash;¡Pues no!&mdash;dijo el espíritu&mdash;. Los jueces
-son nuestros faisanes, nuestros platos regalados
-y la simiente que más provecho y fruto nos da
-a los diablos. Porque de cada juez que sembramos,
-cogemos seis procuradores, dos relatores,
-cuatro escribanos, cinco letrados y cinco mil negociantes,
-y esto cada día. De cada escribano cogemos
-veinte oficiales; de cada oficial, treinta
-alguaciles; de cada alguacil, diez corchetes. Y
-si el año es fértil de trampas, no hay trojes en
-el infierno donde recoger el fruto de un mal ministro.</p>
-
-<p>&mdash;¿También querrás decir que no hay justicia
-en la tierra, rebelde a los dioses?</p>
-
-<p>&mdash;Y ¡cómo que no hay justicia! Pues ¿no has
-sabido lo de Astrea<a id="FNanchor_134" href="#Footnote_134" class="fnanchor">[134]</a>, que es la justicia, cuando,
-huyendo de la tierra, se subió al cielo? Pues por
-si no lo sabes, te lo quiero contar.</p>
-
-<p>Vinieron la verdad y la justicia a la tierra. La
-una no halló comodidad por desnuda ni la otra
-por rigurosa. Anduvieron mucho tiempo así,
-hasta que la verdad, de puro necesitada, asentó
-con un mudo.</p>
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_80"></a>[Pg 80]</span></p>
-<p>La justicia, desacomodada, anduvo por la tierra
-rogando a todos, y, viendo que no hacían
-caso della y que le usurpaban su nombre para
-honrar tiranías, determinó volverse huyendo al
-cielo. Salióse de las grandes ciudades y cortes y
-fuése a las aldeas de villanos, donde por algunos
-días, escondida en su pobreza, fué hospedada de
-la simplicidad hasta que envió contra ella requisitorias
-la malicia. Huyó entonces de todo
-punto, y fué de casa en casa pidiendo que la recogiesen.
-Preguntaban todos quién era. Y ella,
-que no sabe mentir, decía que la justicia. Respondíanle
-todos:</p>
-
-<p>&mdash;Justicia<a id="FNanchor_135" href="#Footnote_135" class="fnanchor">[135]</a>, y no por mi casa; vaya por otra.</p>
-
-<p>Y así, no entraba en ninguna. Subióse al cielo
-y apenas dejó acá pisadas. Los hombres, que
-esto vieron, bautizaron con su nombre algunas
-varas, que arden muy bien allá, y acá sólo tienen
-nombre de justicia ellas y los que las traen<a id="FNanchor_136" href="#Footnote_136" class="fnanchor">[136]</a>.
-Porque hay muchos déstos en quien la vara
-<span class="pagenum"><a id="Page_81"></a>[Pg 81]</span>hurta más que el ladrón con ganzúa y llave falsa
-y escala. Y habéis de advertir que la codicia de
-los hombres ha hecho instrumento para hurtar
-todas sus partes, sentidos y potencias, que Dios
-les dió las unas para vivir y las otras para vivir
-bien. ¿No hurta la honra de la doncella con la
-voluntad el enamorado? ¿No hurta con el entendimiento
-el letrado, que le da malo y torcido
-a la ley? ¿No hurta con la memoria el representante,
-que nos lleva el tiempo? ¿No hurta el
-amor con los ojos, el discreto con la boca, el
-poderoso con los brazos, pues no medra quien
-no tiene los suyos; el valiente con las manos, el
-músico con los dedos, el gitano y cicatero<a id="FNanchor_137" href="#Footnote_137" class="fnanchor">[137]</a> con las
-uñas, el médico con la muerte, el boticario con la
-salud, el astrólogo con el cielo? Y, al fin, cada
-uno hurta con una parte o con otra. Sólo el
-alguacil hurta con todo el cuerpo, pues acecha
-con los ojos, sigue con los pies, ase con las
-manos y atestigua con la boca, y, al fin, son
-tales los alguaciles, que dellos y de nosotros
-defienden a los hombres<a id="FNanchor_138" href="#Footnote_138" class="fnanchor">[138]</a> pocas cosas.</p>
-
-<p>&mdash;Espántome&mdash;dije yo&mdash;de ver que entre los
-<span class="pagenum"><a id="Page_82"></a>[Pg 82]</span>ladrones no has metido a las mujeres, pues son
-de casa.</p>
-
-<p>&mdash;No me las nombres&mdash;respondió&mdash;, que nos
-tienen enfadados y cansados, y, a no haber tantas
-allá, no era muy mala habitación el infierno, y
-diéramos porque enviudáramos en el infierno
-mucho. Que, como se urden enredos, y ellas,
-desde que murió Medusa la hechicera<a id="FNanchor_139" href="#Footnote_139" class="fnanchor">[139]</a>, no platican<a id="FNanchor_140" href="#Footnote_140" class="fnanchor">[140]</a>
-otro, temo no haya alguna tan atrevida
-que quiera probar su habilidad con alguno de
-nosotros, por ver si sabrá dos puntos más<a id="FNanchor_141" href="#Footnote_141" class="fnanchor">[141]</a>.
-Aunque sola una cosa tienen buena las condenadas,
-por la cual se puede tratar con ellas, que,
-como están desesperadas, no piden nada.</p>
-
-<p>&mdash;¿De cuáles se condenan más: feas o hermosas?</p>
-
-<p>&mdash;Feas&mdash;dijo al instante&mdash;, seis veces más,
-porque los pecados, para aborrecerlos, no es
-menester más que cometerlos, y las hermosas,
-que hallan tantos que las satisfagan el apetito
-carnal, hártanse y arrepiéntense; pero las feas,
-como no hallan nadie, allá se nos van en ayunas
-<span class="pagenum"><a id="Page_83"></a>[Pg 83]</span>y con la misma hambre rogando a los hombres,
-y después que se usan ojinegras y cariaguileñas,
-hierve el infierno en blancas y rubias, y en
-viejas más que en todo, que, de envidia de las
-mozas, obstinadas espiran gruñendo. El otro
-día llevé yo una de setenta años que comía barro
-y hacía ejercicio para remediar las opilaciones,
-y se quejaba de dolor de muelas porque
-pensasen que las tenía. Y con tener ya amortajadas
-las sienes con la sábana blanca de sus
-canas y arada la frente, huía de los ratones y
-traía galas, pensando agradarnos a nosotros.
-Pusímosla allá por tormento al lado de un lindo
-déstos que se van allá con zapatos blancos y de
-puntillas, informados de que es tierra seca y
-sin lodos.</p>
-
-<p>&mdash;En todo esto estoy bien&mdash;le dije&mdash;; sólo
-querría saber si hay en el infierno muchos pobres.</p>
-
-<p>&mdash;¿Qué es pobres?&mdash;replicó.</p>
-
-<p>&mdash;El hombre&mdash;dije yo&mdash;que no tiene nada de
-cuanto tiene el mundo.</p>
-
-<p>&mdash;¡Hablara yo para mañana!<a id="FNanchor_142" href="#Footnote_142" class="fnanchor">[142]</a>&mdash;dijo el diablo&mdash;.
-Si lo que condena a los hombres es lo
-que tienen del mundo, y ésos no tienen nada,
-<span class="pagenum"><a id="Page_84"></a>[Pg 84]</span>¿cómo se condenan?<a id="FNanchor_143" href="#Footnote_143" class="fnanchor">[143]</a> Por acá los libros nos tienen
-en blanco. Y no os espantéis, porque aun
-diablos les faltan a los pobres. Y a aunes más
-diablos sois unos para otros que nosotros mismos.
-¿Hay diablo como un adulador, como un
-envidioso, como un amigo falso y como una
-mala compañía? Pues todos éstos le faltan al
-pobre, que no le adulan, ni le envidian, ni tiene
-amigo malo ni bueno ni le acompaña nadie.
-Éstos son los que verdaderamente viven bien
-y mueren mejor. ¿Cuál de vosotros sabe estimar
-el tiempo y poner precio al día, sabiendo
-que todo lo que pasó lo tiene la muerte en su
-poder y gobierna lo presente y aguarda todo
-lo por venir, como todos ellos?</p>
-
-<p>&mdash;Cuando el diablo predica, el mundo se acaba.
-Pues ¿cómo, siendo tú padre de la mentira&mdash;dijo
-Calabrés&mdash;, dices cosas que bastan a
-convertir una piedra?</p>
-
-<p>&mdash;¿Cómo?&mdash;respondió&mdash;. Por haceros mal y
-que no podáis decir que faltó quien os lo dijese.
-Y adviértase que en vuestros ojos veo muchas
-lágrimas de tristeza y pocas de arrepentimiento,
-y de las más se deben las gracias al pecado, que
-os harta o cansa, y no a la voluntad, que por
-malo le aborrezca.</p>
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_85"></a>[Pg 85]</span></p>
-<p>&mdash;Mientes&mdash;dijo Calabrés&mdash;. Que muchos
-buenos hay hoy. Y ahora veo que en todo cuanto
-has dicho has mentido, y en pena saldrás hoy
-de este hombre.</p>
-
-<p>Apremióle a que callase<a id="FNanchor_144" href="#Footnote_144" class="fnanchor">[144]</a>, y, si un diablo por
-sí es malo, mudo es peor que diablo.</p>
-
-<p>Vuecelencia, con curiosa atención, mire esto
-y no mire a quien lo dijo<a id="FNanchor_145" href="#Footnote_145" class="fnanchor">[145]</a>. Que por la boca de
-una sierpe de piedra sale un caño de agua<a id="FNanchor_146" href="#Footnote_146" class="fnanchor">[146]</a>.</p>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_86"></a>[Pg 86]</span></p>
-</div>
-
-<div class="footnotes">
-<p class="p2 center big2">NOTAS:</p>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_81" href="#FNanchor_81" class="label">[81]</a> En <em>C</em> y <em>P</em>: <em>clérigo de bonete</em>. <em>De tres altos</em>, de tres
-pisos propiamente. <span class="smcap">Solís</span>, <em>Hist. Mej.</em>, 3, 10: “Sería de hasta
-diez mil casas de segundo y tercer alto”. <span class="smcap">A. Álv.</span>, <em>Silva</em>,
-<em>Magd.</em>, 2 c., § 2: “No es tela lisa, ni siempre de un peso;
-sino que tiene sus altos, como brocado”. El mejor brocado
-era el de tres altos, primero el fondo de la tela,
-segundo, la labor; tercero, el realce de plata, oro o seda
-escarchada o brisada.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_82" href="#FNanchor_82" class="label">[82]</a> <em>De espulgo</em>, investigadores, de espulgar. En <em>P</em>: <em>medio
-celemín; orillo por ceñidor, y no muy apretado, puños
-de Corinto</em>. En <em>C</em>: <em>tres altos: orillo por ceñidor, puños</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_83" href="#FNanchor_83" class="label">[83]</a> “rosario en mano, disciplina en cinto, zapato grande
-y de ramplón, y oreja sorda; habla entre penitente y diciplinante,
-derribado el cuello al hombro, como el buen tirador
-que apunta al blanco, mayormente si es blanco de
-Méjico o de Segovia; los ojos bajos y muy clavados en
-el suelo, como el que cudicioso busca en él cuartos, y los
-pensamientos tiples, etc”. (Edición de Pamplona de 1631).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_84" href="#FNanchor_84" class="label">[84]</a> “tardón en la misa y abreviador en la mesa”. (La
-misma y el Ms. de la Biblioteca Colombina).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_85" href="#FNanchor_85" class="label">[85]</a> “gran cazador de diablos, tanto que sustentaba el
-cuerpo a puros espíritus”. (Ídem). Sobre estos endemoniados
-pueden leerse las obras de los números 602, 867 y 1057
-de la Biblioteca Gallardo.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_86" href="#FNanchor_86" class="label">[86]</a> “Traía en la capa remiendos sobre sano; hacía del
-desaliño, etc”. (Ídem).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_87" href="#FNanchor_87" class="label">[87]</a> “en la sacristía”. (Edic. de Pamplona de 1631 y el
-Ms. Colomb).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_88" href="#FNanchor_88" class="label">[88]</a> “cuanto no se puede encarecer, pues nosotros huimos
-de la cruz y ellos la toman por instrumento para hacer
-mal. ¿Quién podrá negar que demonios y alguaciles no
-tenemos un mismo oficio?” (Edic. de Pamplona, 1631, y
-el Ms. Colomb).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_89" href="#FNanchor_89" class="label">[89]</a> “que somos ángeles, aunque sin gracia”. (Edic. de
-Pamplona y el Ms. Colomb).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_90" href="#FNanchor_90" class="label">[90]</a> “Así que, por demás te cansas, padre, en poner reliquias
-a éste, pues no hay santo que si entra en sus manos
-no quede para ellas”. (Ídem).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_91" href="#FNanchor_91" class="label">[91]</a> “todos somos de una orden, sino que los alguaciles
-son diablos calzados y nosotros diablos recoletos, que hacemos
-áspera vida en el infierno”. (Ídem). <em>Con varilla</em>, la
-de autoridad, que llevaba en la mano.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_92" href="#FNanchor_92" class="label">[92]</a> “aborrezcan los alguaciles, pues aun por no verla en
-su nombre, llamándose propiamente aguaciles, han encajado
-una l en medio, llamándose <em>alguaciles</em>” (Ms. Colomb). <em>En-aguacil-ado</em>,
-dijo antes, por decirse también <em>aguacil</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_93" href="#FNanchor_93" class="label">[93]</a> <em>Corchetes</em>, los subordinados que acompañaban al alguacil
-y llevaban presos a los que él les mandaba, que por
-eso se llamaban así. <em>Soplones</em>, los que le daban el soplo y
-aviso de lo que pasaba; <em>escriban-ito</em>, que tomaba por escrito
-las notas.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_94" href="#FNanchor_94" class="label">[94]</a> <em>Tara</em>, lo que se rebaja del peso en las mercancías
-por razón del casco o caja en que vienen encerradas.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_95" href="#FNanchor_95" class="label">[95]</a> Quiere decir que son más moriscos que cristianos.
-Los moriscos convertidos eran harto malos cristianos comúnmente.
-<em>Merino</em> fué el gobernador y juez, y también el
-sayón o alguacil.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_96" href="#FNanchor_96" class="label">[96]</a> <em>Ése es tu enemigo</em>..., refrán. “Figulus figulum odit”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_97" href="#FNanchor_97" class="label">[97]</a> “confesor, sabía”, etc. (Edición de Pamplona). <em>El
-tribunal de la justa venganza</em>, pág. 125, llama la atención
-sobre esta especie de haber sido confesor de Quevedo el
-licenciado Andreini.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_98" href="#FNanchor_98" class="label">[98]</a> <em>Ensancha</em>, posverbal de ensanchar, como <em>ensanche</em>. <span class="smcap">Argensola</span>,
-<em>Maluc.</em>, 8: “Se terraplenó y levantó con sus ensanchas”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_99" href="#FNanchor_99" class="label">[99]</a> <em>Cerco</em>, cada región, tomado del Dante. En <em>C</em>: <em>no
-hay cerro en el infierno que no hayan rodeado</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_100" href="#FNanchor_100" class="label">[100]</a> “adúlteras”. (Ms. Colomb). Critica los resobados
-asuntos.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_101" href="#FNanchor_101" class="label">[101]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 631: “<em>Hacer tiro.</em> (Por hacer engaño)”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_102" href="#FNanchor_102" class="label">[102]</a> <span class="smcap">Galindo</span>, <em>C</em>, 1255: “<em>Cortarle de vestir.</em> Aquél de quien
-se murmura decimos que se le corta de vestir, como que se
-le toma la medida de su talle, traza y costumbre”. <span class="smcap">Fonseca</span>,
-<em>Amor. Dios</em>, 1, 32: “Pónense en la iglesia mayor, sobre
-la losa del canónigo, cinco o seis de los que cortan de
-vestir sin ser sastres”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_103" href="#FNanchor_103" class="label">[103]</a> “Otro que dijo que enterraba difuntos, fué acomodado
-con los pasteleros. Los que vienen por locos, ponémoslos
-con los astrólogos”... (Ms. Colomb).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_104" href="#FNanchor_104" class="label">[104]</a> <em>Si allá cupiera</em>, hubiera lugar para entretenimiento.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_105" href="#FNanchor_105" class="label">[105]</a> <em>Por la posta</em>, corriendo. <span class="smcap">T. Ramón</span>, <em>Concept.</em>, p. 60:
-“Que le pongan fuego en sus cebadas, con que le hizo venir
-por la posta”. <em>Sold. Píndaro</em>, 1, 1: “Recobrándose en las
-perdidas fuerzas, no sólo mejoró por la posta, mas dentro
-de quince días se halló fuera de riesgo”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_106" href="#FNanchor_106" class="label">[106]</a> <em>Alacayados</em>, hechos lacayos. Corrijo así, como en
-<em>B</em>, el <em>alacayuelos</em> de <em>C</em>. Las cintas son las que regalaban las
-damas a sus enamorados.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_107" href="#FNanchor_107" class="label">[107]</a> <em>Crinitos</em>, latinismo, con cabellera.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_108" href="#FNanchor_108" class="label">[108]</a> <em>Lardeados</em>, envueltos en los billetes, como la carne en
-lardo. <em>G. Alf.</em>, 1, 3, 3: “Traía descubierta la cabeza, la barba
-rapada, reluciéndole el pellejo, como si se le lardearan con
-tocino”. <em>Esteban.</em>, 6: “Seis libras de tocino de lardear”. En
-<em>C</em>: <em>Son de ver los amantes de monjas con las bocas abiertas
-y las manos estendidas, condenados por tocar.</em> Este texto
-aclara el que quedó confuso en la corrección definitiva. Sobre
-estos amoríos monjiles, hay de aquel tiempo una valiente
-y desenfadada composición poética en la sección de Manuscritos
-de la Biblioteca Nacional, que no copio por lo larga
-y sus puntas y collar de obscena; parece de Quevedo.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_109" href="#FNanchor_109" class="label">[109]</a> <em>Bufones</em>, hazmerreír; en <em>B</em>: <em>buscones</em>; en <em>C</em>: <em>los otros,
-metiendo y sacando los dedos por las orejas, y en vísperas.</em></p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_110" href="#FNanchor_110" class="label">[110]</a> <em>Pretendientes</em>. En <em>C</em>: <em>y con título de pretendientes
-de Antecristo.</em></p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_111" href="#FNanchor_111" class="label">[111]</a> “Están a su lado los que han querido doncellas y se
-han condenado por el beso, como Judas, brujuleando siempre
-los gustos”. (Ms. Colomb). En <em>P</em>: <em>por el beso como Judas.</em></p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_112" href="#FNanchor_112" class="label">[112]</a> <em>Brujulear</em>, atisbar, mirar al blanco propiamente, mirar
-por el agujerito de la puntería de la escopeta. <span class="smcap">Torr.</span>,
-<em>Fil. mor.</em>, 4, 2: “Brujuleando su punto con todo tiento,
-apenas había disparado, cuando se vió su flecha en”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_113" href="#FNanchor_113" class="label">[113]</a> <em>Adúlteros</em>, así en <em>C</em>, y quito <em>aduladores</em>, que en la
-última corrección no viene a cuento, como se ve por lo
-que sigue.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_114" href="#FNanchor_114" class="label">[114]</a> “En un sitio apartado están los curas y los frailes,
-polillas de los casados, martirio de los solteros y perseguidores,
-a trueque de indulgencias mentidas, de toda mujer
-de belleza en rostro o de ocultas gracias, aun cuando la
-rodee la toca, la guarde el velo y la defienda fuerte reja,
-que todo cede al poder de su corona sin ser reyes”.
-(Ms. antiguo que poseyó don José Muso y Valiente, citado
-por Castellanos, edición de 1840, pág. 387).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_115" href="#FNanchor_115" class="label">[115]</a> Es curiosa la siguiente noticia: “De cuernos se dijo
-<em>cornudo</em>..., y de <em>cornudo</em> han derivado los de Madrid,
-entre nuestras casadas, en cierta lengua que ha descubierto
-el Marqués del Valle, que tiene en Nueva España un
-muy buen valle y lugar que llaman Cuerna-Vaca, con el
-cual se vió un pleito con uno de los mayores cornudos
-que hay de aquí allá, y creo para mí que el mejor derecho
-que éste tenía al lugar eran sus propios cuernos, puesto
-que parecía disparate a quien no sabía tan bien como yo
-esta historia. Bastaría que el Marqués se quiso concertar
-con él y darle la mitad del lugar con este partido: que
-pues el lugar se llamaba <em>Cuerna-Vaca</em>, él tomase para sí
-los cuernos, y para el Marqués la vaca. Y contentárase
-de la partición el pobre gentilhombre, sino que su mujer
-jamás lo quiso consentir ni se pudo acabar con ella, diciendo
-que, cuernos por cuernos, Valladolid en Castilla y
-que por la vaca lo había ella, que no por los cuernos, teniéndolos
-sembrados por su casa”.&mdash;<em>Paradoxa.</em>&mdash;<em>Trata que
-no solamente no es cosa mala, dañosa ni vergonzosa ser
-un hombre cornudo, mas que los cuernos son buenos, honrosos
-y provechosos.</em> (Biblioteca Colombina, Aa, 141, 4, folio
-89). El autor siguió los ejércitos del emperador Carlos
-V.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_116" href="#FNanchor_116" class="label">[116]</a> <em>Con cadenas</em>, en <em>G</em>: <em>todos atados con cadenas</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_117" href="#FNanchor_117" class="label">[117]</a> <em>Las asentaderas</em>; en <em>C</em>: <em>bien guardada la trasera de
-ellos; y tales cuales somos.</em> Todo esto, sodomía harto manifiesta,
-propia, dice, de los que se enamoran de viejas.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_118" href="#FNanchor_118" class="label">[118]</a> Siendo tan feos, les parecemos guapos.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_119" href="#FNanchor_119" class="label">[119]</a> <em>Rabones, sin rabo.</em> Quito el <em>no</em>, como en <em>C</em>, que trae
-la edición corregida y no viene bien. <em>Coloquio de los
-perros</em>: “Tenía un asno rabón”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_120" href="#FNanchor_120" class="label">[120]</a> Jerónimo van Alken o van Aken, llamado el Bosco
-o Bosch, pintor holandés, nacido en 1450, 1460 o 1462, y
-muerto en 1516, precursor de Goya en las aguas fuertes,
-y de Rops, simbolista moralizador con el más crudo realismo,
-verdadero misionero por medio de pinturas horribles
-de duendes, diablos y endriagos, y añadamos maravillosas.
-En España se guardan las más de ellas, en el Prado
-y en El Escorial.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_121" href="#FNanchor_121" class="label">[121]</a> En <em>P</em>: <em>sastrecillo. El diablo no es sastre</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_122" href="#FNanchor_122" class="label">[122]</a> <em>Póliza</em>, orden breve y firmada, que se da por escrito,
-para percibir o cobrar algún dinero.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_123" href="#FNanchor_123" class="label">[123]</a> <em>Maltrapillo</em>, el malvestido y golfo. <span class="smcap">Ferrer</span>, <em>S. Andr.</em>:
-“Sucede que llega un maltrapillo y sobre cosa que no
-monta un maravedí mueve pendencia en el mesón”. <em>Esteban.</em>,
-7: “Déjela voacé venir, seo maltrapillo”. <em>Dar al
-diablo o a los diablos</em> es de enfado: lléveselo el diablo.
-<span class="smcap">Corr.</span>, 573: “<em>Dar a los diablos.</em> (Por enfadarse; estar dado
-a los diablos, enfadado)”. Ídem, 278: “Dad al diablo la
-llave, marido, que a todas puertas abre”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_124" href="#FNanchor_124" class="label">[124]</a> <em>Figuras</em>, por personaje insigne, lumbrera, es una
-mamarrachada galicista, pues figura tiesa y figurón es de
-lo que se les trata con Quevedo. <em>Pragm. tiempo</em>: “Declaramos
-que sean tenidos por figuras los que a nadie quitan
-la gorra, y más si es de puro arrogantes”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_125" href="#FNanchor_125" class="label">[125]</a> <em>Desustancian</em>. <span class="smcap">Tirso</span>, <em>Prud. muj.</em>, 2, 20: “Y para
-que a todos sobre, | desustanciad al rey menos, | que no
-son vasallos buenos | los que a su rey tienen pobre”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_126" href="#FNanchor_126" class="label">[126]</a> <em>Encaje</em>. Habiendo dicho <em>con punta de</em>, esto es, con
-el pico o añadidura de, pone aquí encaje, por <em>puntas y
-encajes</em> o adornos de gorguera y vestiduras y tirando con
-el retruécano al <em>encaje</em> o <em>ley del encaje</em>, que dice Cervantes,
-o sea la distribución de la justicia <em>se le encaja</em> al rey
-en la mollera.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_127" href="#FNanchor_127" class="label">[127]</a> “Dichosos vosotros, españoles, que sin merecerlo
-sois vasallos y gobernados por un rey tan vigilante y católico,
-a cuya imitación os vais al cielo, y esto si hacéis
-buenas obras (y no entendáis por ellas palacios suntuosos,
-que éstos a Dios son enfadosos, pues vemos nació en
-Belén, en un portal destruido); no cual otros malos reyes,
-que se van al infierno por el camino real”, etc. (Edición
-de Pamplona, 1631).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_128" href="#FNanchor_128" class="label">[128]</a> “Allá tenemos un rey que hace poco llegó de acá,
-y si no fuera porque su mujer y un hijo que nos mandó
-antes, le atormentan, arañándole por asesino de sus vidas,
-lo pasara bien, porque en el tiempo que reinó en el mundo
-nos llenó el infierno de leña y de diablos ya amaestrados
-en el oficio. Mozo fué recomendado por él, que enciende
-el mayor hornillo de un soplo, y que a una vuelta de pala
-echa a la caldera un centenar de inquisidores. A éstos les
-pesa más por ser del oficio, y nosotros les damos más con
-que seguir allá el ejercicio que aquí tuvieron”. (Ms. de
-Muso y Valiente, ya citado). Cuando la censura no consintió
-que este párrafo corriese, hubo de recelar que alguien
-pudiera ver aludidos en él a Felipe II, a su mujer
-doña Isabel de la Paz, al príncipe don Carlos y al cardenal
-Espinosa.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_129" href="#FNanchor_129" class="label">[129]</a> “Más almas nos ha dado Disanzon y Plasencia que
-Mahoma”. (Ms. Colomb). En <em>C</em>: <em>España los ministros de
-las cuentas.</em> En <em>C</em> y <em>P</em>: <em>cuenta de los ginoveses son.</em></p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_130" href="#FNanchor_130" class="label">[130]</a> <em>De las Indias.</em> Que se tardaba la flota o que se adelantaba
-la necesidad de las guerras, ello es que a cada paso
-el rey y los particulares, en farsas y en las Gradas de
-Sevilla, recurrían a los ginoveses, Fúcares y demás cambios,
-que todos eran extranjeros, los cuales les prestaban
-a buen interés y con mil géneros de mohatras más o
-menos paliadas, hasta con los famosos <em>cambios secos</em>. A
-ello alude Quevedo, y hablan en ello todos los tratadistas
-de cambios y usuras. <em>Tajo</em> de la pluma, la punta que se
-tajaba.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_131" href="#FNanchor_131" class="label">[131]</a> <em>Asiento</em> es <em>contrato</em>, concierto u obligación, anotación
-escrita de una partida, y de <em>aquí asentista</em> o arbitrista,
-y además el trasero. En <em>C</em>: <em>asientos, que como significan
-traseros, no sabemos.</em></p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_132" href="#FNanchor_132" class="label">[132]</a> En <em>C</em>: <em>negociante ni cuando a lo bujarrón.</em></p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_133" href="#FNanchor_133" class="label">[133]</a> <em>Estanco</em> o <em>monipodio</em> que decían, esto es, <em>monopolio</em>,
-como el del <em>Coloquio de los perros</em>. <span class="smcap">Mercado</span>, <em>Tratos</em>, 2, 8:
-“Haciendo monipodio con sus consortes y compañeros...
-Que se conciertan los mercaderes de no abajar de tanto
-(que llamamos los castellanos monipodio). Lo primero en
-el Código sub rub. de monipodiis”... Véanse Leyes del
-reino, don Alf. XI, t. 7, part. 5: “Cotas y posturas ponen
-los mercaderes entre sí, haciendo juros y cofradías, que
-se ayuden unos a otros, poniendo precio entre sí”. <em>Atravesar</em>
-llamaban a este estancar y acaparar unos cuantos
-toda la mercadería para venderla después a como ellos
-les parecía, de lo cual véase a <span class="smcap">Mercado</span>, <em>Trat.</em>, 2, 20:
-“Los que usan atravesar todo un género de ropa, o la mayor
-parte della, para que, teniéndola ellos toda, la puedan
-vender como quisieren y siempre quieren a precios excesivos
-y exorbitantes. Unos toman todas las perlas o todo
-el oro que ha venido en la flota, o todos los ruanes o todas
-las holandas o todos los anascotes o todas las rajas que
-vienen de Bretaña o Francia o todo el aceite de Valcargado
-o del Ajarafe. En Indias, o todos los vinos que han llegado
-o todo el herraje o todas las sedas”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_134" href="#FNanchor_134" class="label">[134]</a> <em>Astrea.</em> Los poetas, entre ellos Arato (96), cuentan
-cómo, echada la Justicia de la tierra por los desafueros
-de los hombres, se remontó al cielo, y ésta creen ser <em>Astrea</em>,
-o hija de Astreo, celebrada como la constelación <em>Virgo</em>.
-“Paulatim deinde ad superos Astraea recessit”. (<em>Juvenal
-Sat.</em>, 6).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_135" href="#FNanchor_135" class="label">[135]</a> “extrema per illos | Iustitia excedens terris vestigia
-fecit”. A lo que dice Natal Alejandro (<em>Mythologia</em>, 2, 2):
-“Nam quanto simpliciores erant homines, tanto iustiores
-erant natura: ubi legum volumina in civitatibus, quasi
-Astraeae testamenta composita sunt, illa simplicitas paulatim
-ad rusticos homines extra civitatem recessit”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_136" href="#FNanchor_136" class="label">[136]</a> “los que la tienen. Y es de manera que tornó a bajar
-en Cristo después, y la justicia de acá la hizo de ella;
-porque hay muchos déstos en quien la vara hurta más que
-el ladrón”. (Ms. Colomb). “Algunas varas que, fuera de las
-cruces, arden algunas”. (<em>C</em> y <em>P</em>).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_137" href="#FNanchor_137" class="label">[137]</a> <em>Cicatero</em>, ladrón de bolsas o <em>cicas</em>. <span class="smcap">L. Rueda</span>, 1, 100:
-“A los que cortan bolsas (llamamos) sicateros”. <em>Rinc.
-Cort.</em>: “Manifiéstese la cica”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_138" href="#FNanchor_138" class="label">[138]</a> En <em>P</em>: <em>defiende a los hombres la Santa Iglesia romana.</em>
-La Iglesia defiende de diablos y alguaciles; según el
-texto: pocas cosas libran a los hombres de diablos y alguaciles.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_139" href="#FNanchor_139" class="label">[139]</a> <em>Medusa</em>, que petrificaba con el mirar de sus ojos y
-enhechizaba con su hermosísima cabellera.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_140" href="#FNanchor_140" class="label">[140]</a> <em>Platicar</em> por <em>practicar</em> era común.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_141" href="#FNanchor_141" class="label">[141]</a> “<em>Sabe un punto más que el diablo.</em> (Por agudeza, y
-el vulgo dice de las mujeres que saben un punto más que
-el diablo, y es que para lo que quieren salen con extraordinario
-pensamiento)”. <span class="smcap">Correas</span>, 565.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_142" href="#FNanchor_142" class="label">[142]</a> <em>Hablara yo para mañana; hablara yo para el tercio
-de la casa o para otro año.</em> (Dícese al que ya tarde acabó
-de decir lo que debía o quería). <span class="smcap">Correas.</span></p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_143" href="#FNanchor_143" class="label">[143]</a> En <em>C</em>: <em>¿cómo se han de condenar? Por allá los libros.</em>
-<em>En blanco</em>, sin apuntar un solo pobre.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_144" href="#FNanchor_144" class="label">[144]</a> En <em>C</em> y <em>P</em>: <em>Usó de sus exorcismos y sin poder yo
-con él, le apremió a que callase.</em></p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_145" href="#FNanchor_145" class="label">[145]</a> En <em>C</em> y <em>P</em>: <em>a quien lo dijo; que Herodes profetizó
-y por la boca.</em></p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_146" href="#FNanchor_146" class="label">[146]</a> “en la quijada de un león hay miel y el salmo dice
-que a veces recebimos <em>salutem ex inimicis nostris et de
-manu qui oderunt nos</em>”. (Ms. Colomb).</p></div></div>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_87"></a>[Pg 87]</span></p>
-</div>
-
-<h2 class="nobreak" >LAS ZAHURDAS DE PLUTÓN</h2>
-
-<p class="p1">Véanse las figuras y asuntos que le componen, según
-se notan al margen en la edición de 1631: “Camino del
-cielo, camino del infierno, taberneros, hipócritas, ricos,
-pobres, discretos, necios, negociantes, reyes, eclesiásticos,
-soldados, seguir la virtud, mujeres interesadas, sastres,
-libreros, cocheros, bufones, truhanes y juglares, chocarreros,
-aduladores, marido que vende su mujer, mujer pública,
-faranduleros, zapateros, pasteleros, corchetes y alguaciles,
-mercader, plateros y buhoneros, caballero hidalgo y noble,
-honra mundana, valentía, capitanes, caballero, dueñas, padres
-que dejan ricos a sus hijos, necios que dicen: <em>¡Oh
-quién hubiera!</em>, los que abusan de la misericordia de Dios,
-tintureros, cornudos, sodomitas, viejas, muertos de repente,
-nadie muere de repente, que todo es avisos de la muerte,
-boticarios, barberos, zurdos, mujeres feas y que se pintan,
-memoria del bien perdido, gusano de la conciencia, sabios
-y doctos, escandalosos, taberneros, Judas, diablos, dispenseros,
-Judas, mujeres hermosas y malos letrados, malas
-mujeres, escribanos, alguaciles, enamorados, penséque,
-amor, poetas, los que no saben pedir a Dios, los que no
-cumplen los votos y promesas, hijos que no se acuerdan de
-sus padres muertos, ensalmadores y saludadores, saludadores,
-astrólogos y alquimistas, corchetes, sastres, alquimistas,
-astrólogos, supersticiosos, quirománticos, geométrico,
-mujeres hermosas, los vicios, herejes antes de Cristo, inmortalidad
-del alma, herejes después de Cristo, Mahoma,
-herejes, Lutero e impugnación de sus errores y defensa de
-las imágenes, defensa de las buenas obras y pasión de
-Cristo, Lucifer y su galería, emperadores, reyes, aposento
-de Lucifer y quién hay en él, alguaciles, coronistas, pesquisidores,
-doncellas, demandadores, madres postizas”.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_88"></a>[Pg 88]<br /><a id="Page_89"></a>[Pg 89]</span></p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_90"></a>[Pg 90]</span></p>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_91"></a>[Pg 91]</span></p>
-<h2 class="nobreak" >CARTA A UN AMIGO SUYO</h2>
-</div>
-
-
-<p class="p1">Envío a vuesamerced este discurso tercero al
-<em>Sueño</em> y al <em>Alguacil</em>, donde puedo decir que he
-rematado las pocas fuerzas de mi ingenio, no
-sé si con alguna dicha. Quiera Dios halle algún
-agradecimiento mi deseo, cuando no merezca
-alabanza mi trabajo, que con esto tendré algún
-premio de los que da el vulgo con mano escasa.
-Que no soy tan soberbio que me precie de tener
-envidiosos, pues de tenerlos, tuviera por gloriosa
-recompensa el merecerlos tener. Vuesamerced,
-en Zaragoza, comunique este papel, haciéndole
-la acogida que a todas mis cosas, mientras
-yo acá esfuerzo la paciencia a maliciosas
-calumnias, que al parto de mis obras, sea aborto,
-suelen anticipar mis enemigos. Dé Dios a vuesamerced
-paz y salud. Del Fresno y mayo 3 de
-1608.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_92"></a>[Pg 92]</span></p>
-
-<p class="p1 right" style="padding-right: 2em;"><span class="smcap">Don Francisco de Quevedo Villegas.</span></p>
-
-
-
-<div class="chapter">
-
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_93"></a>[Pg 93]</span></p>
-<h2 class="nobreak" >PRÓLOGO AL INGRATO Y DESCONOCIDO LECTOR</h2>
-</div>
-
-
-<p>Eres tan perverso, que ni te obligué llamándote
-pío, benévolo ni benigno en los más discursos
-porque no me persiguieses, y, ya desengañado,
-quiero hablar contigo claramente. Este discurso
-es del infierno. No me arguyas de maldiciente,
-porque digo mal de los que hay en él, pues no es
-posible que haya dentro nadie que bueno sea.
-Si te parece largo, en tu mano está: toma el
-infierno que te bastare y calla. Y si algo no te
-parece bien, o lo disimula piadoso o lo enmienda
-docto. Que errar es de hombres y ser herrado
-de bestias o esclavos. Si fuere oscuro, nunca el
-infierno fué claro; si triste y melancólico, yo no
-he prometido risa. Sólo te pido, lector, y aun te
-conjuro por todos los prólogos, que no tuerzas
-las razones ni ofendas con malicia mi buen celo.
-Pues, lo primero, guardo el decoro a las personas,
-y sólo reprendo los vicios, murmuro los<span class="pagenum"><a id="Page_94"></a>[Pg 94]</span>
-descuidos y demasías de algunos oficiales, sin
-tocar en la pureza de los oficios, y, al fin, si te
-agradare el discurso, tú te holgarás, y si no, poco
-importa: que a mí de ti ni de él se me da nada.&mdash;<em>Vale.</em></p>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_95"></a>[Pg 95]</span></p>
-
-<h2 class="nobreak" >DISCURSO</h2>
-</div>
-
-
-<p>Yo, que en el <em>Sueño</em> vi tantas cosas y en el
-<em>Alguacil alguacilado</em> oí parte de las que no había
-visto, como sé que los sueños, las más veces,
-son burla de la fantasía y ocio del alma, y que
-el malo nunca dijo verdad<a id="FNanchor_147" href="#Footnote_147" class="fnanchor">[147]</a>, por no tener cierta
-noticia de las cosas que justamente se nos esconden<a id="FNanchor_148" href="#Footnote_148" class="fnanchor">[148]</a>,
-vi, guiado de mi ingenio, lo que se sigue,
-por particular providencia, que fué para traerme
-en el miedo la verdadera paz.</p>
-
-<p>Halléme en un lugar favorecido de naturaleza
-por el sosiego amable, donde, sin malicia,
-la hermosura entretenía la vista, muda recreación
-y sin respuesta humana, platicaban las fuentes
-entre las guijas y los árboles por las hojas,
-tal vez cantaba el pájaro, ni sé determinadamente
-<span class="pagenum"><a id="Page_96"></a>[Pg 96]</span>si en competencia suya o agradeciéndoles
-su armonía. Ved cuál es de peregrino nuestro
-deseo, que no hallo paz en nada desto. Tendí
-los ojos, codicioso de ver algún camino por buscar
-compañía, y veo, cosa digna de admiración,
-dos sendas<a id="FNanchor_149" href="#Footnote_149" class="fnanchor">[149]</a> que nacían de un mismo lugar, y
-una se iba apartando de la otra, como que huyesen
-de acompañarse.</p>
-
-<p>Era la de mano derecha tan angosta, que no
-<span class="pagenum"><a id="Page_97"></a>[Pg 97]</span>admite encarecimiento, y estaba, de la poca gente<a id="FNanchor_150" href="#Footnote_150" class="fnanchor">[150]</a>
-que por ella iba, llena de abrojos y asperezas y
-malos pasos. Con todo, vi algunos que trabajaban
-en pasarla; pero, por ir descalzos y desnudos,
-se iban dejando en el camino, unos, el
-pellejo; otros, los brazos; otros, las cabezas;
-otros, los pies, y todos iban amarillos y flacos.
-Pero noté que ninguno de los que iban por aquí
-miraba atrás, sino todos adelante. Decir que puede
-ir alguno a caballo es cosa de risa. Uno de
-los que allí estaban, preguntándole si podría yo
-caminar aquel desierto a caballo, me dijo<a id="FNanchor_151" href="#Footnote_151" class="fnanchor">[151]</a>:</p>
-
-<p>&mdash;Déjese de caballerías y caiga de su asno.</p>
-
-<p>Y miré con todo eso, y no vi huella de bestia
-ninguna. Y es cosa de admirar que no había señal
-de rueda de coche ni memoria apenas de
-que hubiese nadie caminado en él por allí jamás.
-Pregunté, espantado desto, a un mendigo,
-que estaba descansando y tomando aliento, si
-acaso había ventas en aquel camino o mesones
-en los paraderos. Respondióme:</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_98"></a>[Pg 98]</span></p>
-
-<p>&mdash;Venta aquí, señor, ni mesón, ¿cómo queréis
-que le haya en este camino, si es el de la virtud?
-En el camino de la vida&mdash;dijo&mdash;, el partir es
-nacer, el vivir es caminar, la venta es el mundo,
-y, en saliendo della, es una jornada sola y breve
-desde él a la pena o a la gloria.</p>
-
-<p>Diciendo esto, se levantó y dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Quedaos con Dios, que en el camino de la
-virtud es perder tiempo el pararse uno y peligroso
-responder a quien pregunta por curiosidad
-y no por provecho.</p>
-
-<p>Comenzó a andar dando tropezones y zancadillas
-y suspirando. Parecía que los ojos, con
-lágrimas, osaban ablandar los peñascos a los
-pies y hacer tratables los abrojos.</p>
-
-<p>&mdash;¡Pesia<a id="FNanchor_152" href="#Footnote_152" class="fnanchor">[152]</a> tal!&mdash;dije yo entre mí&mdash;; pues tras
-ser el camino tan trabajoso, ¿es la gente que en
-él anda tan seca y poco entretenida? ¡Para mi
-humor es bueno!</p>
-
-<p>Di un paso atrás y salíme del camino del bien.
-Que jamás quise retirarme de la virtud que tuviese
-mucho que desandar ni que descansar.
-Volvíme a la mano izquierda y vi un acompañamiento
-tan reverendo, tanto coche, tanta carroza
-cargada de competencias al sol en humanas hermosuras
-<span class="pagenum"><a id="Page_99"></a>[Pg 99]</span>y gran cantidad de galas y libreas, lindos
-caballos, mucha gente de capa negra y muchos
-caballeros. Yo, que siempre oí decir: “Dime
-con quién andas y diréte quién eres”, por ir con
-buena compañía puse el pie en el umbral del camino,
-y, sin sentirlo, me hallé resbalado en medio
-de él, como el que se desliza por el hielo, y
-topé con lo que había menester. Porque aquí todos
-eran bailes y fiestas, juegos y saraos; y no
-el otro camino, que, por falta de sastres, iban en
-él desnudos y rotos, y aquí nos sobraban mercaderes,
-joyeros y todos oficios. Pues ventas, a
-cada paso, y bodegones, sin número. No podré
-encarecer qué contento me hallé en ir en compañía
-de gente tan honrada<a id="FNanchor_153" href="#Footnote_153" class="fnanchor">[153]</a>, aunque el camino
-estaba algo embarazado, no tanto con las mulas
-de los médicos como con las barbas de los letrados,
-que era terrible la escuadra dellos que
-iba delante de unos jueces. No digo esto porque
-fuese menor el batallón de los doctores, a quien
-nueva elocuencia llama ponzoñas graduadas,
-pues se sabe que en las universidades estudian
-para tósigos<a id="FNanchor_154" href="#Footnote_154" class="fnanchor">[154]</a>. Animóme para proseguir mi camino
-el ver, no sólo que iban muchos por él,
-<span class="pagenum"><a id="Page_100"></a>[Pg 100]</span>sino la alegría que llevaban y que del otro se pasaban
-algunos al nuestro y del nuestro al otro,
-por sendas secretas.</p>
-
-<p>Otros caían que no se podían tener, y entre
-ellos fué de ver el cruel resbalón que una lechigada<a id="FNanchor_155" href="#Footnote_155" class="fnanchor">[155]</a>
-de taberneros dió en las lágrimas, que otros
-habían derramado en el camino, que, por ser
-agua, se les fueron los pies y dieron en nuestra
-senda unos sobre otros. Íbamos dando vaya a
-los que veíamos por el camino de la virtud más
-trabajados. Hacíamos burla dellos, llamábamosles
-heces del mundo y desecho de la tierra. Algunos
-se tapaban los oídos y pasaban adelante.
-Otros, que se paraban a escucharnos, dellos desvanecidos
-de las muchas voces y dellos persuadidos
-de las razones y corridos de las vayas,
-caían y se bajaban.</p>
-
-<p>Vi una senda por donde iban muchos hombres
-de la misma suerte que los buenos, y desde lejos
-parecía que iban con ellos mismos, y, llegado que
-hube, vi que iban entre nosotros. Éstos me dijeron
-que eran los hipócritas, gente en quien la
-penitencia, el ayuno, que en otros son mercancía
-del cielo, es noviciado del infierno<a id="FNanchor_156" href="#Footnote_156" class="fnanchor">[156]</a>. Iban muchas
-<span class="pagenum"><a id="Page_101"></a>[Pg 101]</span>mujeres tras éstos, los cuales, siendo enredo con
-barba y maraña con ojos y embeleco, andaban
-salpicando de mentira a todos, siendo estanques
-donde pescan adrollas<a id="FNanchor_157" href="#Footnote_157" class="fnanchor">[157]</a> los embustidores. Otros
-se encomiendan a ellos, que es como encomendarse
-al diablo por tercera persona. Éstos hacen
-oficio la humildad y pretenden honra, yendo de
-estrado en estrado y de mesa en mesa. Al fin
-conocí que iban arrebozados para nosotros; mas
-para los ojos eternos, que abiertos sobre todos
-juzgan el secreto más escuro de los retiramientos
-del alma, no tienen máscara. Bien que hay
-<span class="pagenum"><a id="Page_102"></a>[Pg 102]</span>muchos buenos; mas son diferentes déstos, a
-quien antes se les ve la disimulación que la cara
-y alimentan su ambiciosa felicidad de aplauso de
-los pueblos, y, diciendo que son unos indignos y
-grandísimos pecadores y los más malos de la tierra,
-llamándose jumentos, engañan con la verdad,
-pues siendo hipócritas, lo son al fin. Iban
-éstos solos aparte, y reputados por más necios
-que los moros, más zafios que los bárbaros y sin
-ley, pues aquéllos, ya que no conocieron la vida
-eterna ni la van a gozar, conocieron la presente
-y holgáronse en ella; pero los hipócritas, ni la
-una ni la otra conocen, pues en ésta se atormentan
-y en la otra son atormentados. Y, en
-conclusión, déstos se dice con toda verdad que
-ganan el infierno con trabajos.</p>
-
-<p>Todos íbamos diciendo mal unos de otros: los
-ricos tras la riqueza, los pobres pidiendo a los
-ricos lo que Dios les quitó. Van por un camino
-los discretos, por no dejarse gobernar de otros,
-y los necios, por no entender a quien los gobierna,
-aguijan a todo andar. Las justicias llevan
-tras sí los negociantes; la pasión, a las malgobernadas
-justicias, y los reyes, desvanecidos
-y ambiciosos, todas las repúblicas<a id="FNanchor_158" href="#Footnote_158" class="fnanchor">[158]</a>.</p>
-
-<p>Vi algunos soldados, pero pocos, que por la
-<span class="pagenum"><a id="Page_103"></a>[Pg 103]</span>otra senda infinitos iban en hileras ordenados,
-honradamente triunfando; pero los pocos que
-nos cupieron acá era gente que, si, como habían
-extendido el nombre de Dios jurando, lo
-hubieran hecho peleando, fueran famosos. Dos
-corrilleros<a id="FNanchor_159" href="#Footnote_159" class="fnanchor">[159]</a> solos iban muy desnudos, que, por la
-mayor parte, los tales, que viven por su culpa,
-traen los golpes en los vestidos y sanos los cuerpos.
-Andaban contando entre sí las ocasiones
-en que se habían visto, los malos pasos que habían
-andado, que nunca éstos andan en buenos
-pasos. Nada los oíamos<a id="FNanchor_160" href="#Footnote_160" class="fnanchor">[160]</a>; sólo, cuando por encarecer
-sus servicios dijo uno a los otros ¿qué
-digo, camarada?, ¡qué trances hemos pasado y
-qué tragos!, lo de los tragos se les creyó<a id="FNanchor_161" href="#Footnote_161" class="fnanchor">[161]</a>. Miraban
-a estos pocos los muchos capitanes, maestres
-de campo, generales de ejércitos, que iban
-por el camino de la mano derecha enternecidos.
-Y oí decir a uno dellos que no lo pudo sufrir,
-mirando las hojas de lata<a id="FNanchor_162" href="#Footnote_162" class="fnanchor">[162]</a> llenas de papeles inútiles
-que llevaban estos ciegos:</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_104"></a>[Pg 104]</span></p>
-
-<p>&mdash;¿Qué digo? ¿Soldados por acá? ¿Esto es
-de valientes, dejar este camino, de miedo de sus
-dificultades? Venid, que por aquí de cierto sabemos
-que sólo coronan<a id="FNanchor_163" href="#Footnote_163" class="fnanchor">[163]</a> al que vence. ¿Qué
-vana esperanza os arrastra con anticipadas promesas
-de los reyes? No siempre con almas
-vendidas es bien que temerosamente suene en
-vuestros oídos: “Mata o muere”. Reprended la
-hambre del premio, que de buen varón es seguir
-la virtud sola y de cudiciosos los premios no
-más, y, quien no sosiega en la virtud y la sigue
-por el interés y mercedes que se siguen, más es
-mercader que virtuoso, pues la hace a precio de
-perecederos bienes. Ella es don de sí misma:
-quietaos en ella.</p>
-
-<p>Y aquí alzó la voz, y dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Advertid que la vida del hombre es guerra<a id="FNanchor_164" href="#Footnote_164" class="fnanchor">[164]</a>
-consigo mismo y que toda la vida nos tienen en
-armas los enemigos del alma, que nos amenazan
-más dañoso vencimiento. Y advertid que ya los
-príncipes tienen por deuda nuestra sangre y vida,
-pues perdiéndolas por ellos, los más dicen
-que los pagamos y no que los servimos. ¡Volved,
-volved!</p>
-
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_105"></a>[Pg 105]</span></p>
-
-<p>Oyéronlo ellos muy atentamente,<a id="FNanchor_165" href="#Footnote_165" class="fnanchor">[165]</a> y, enternecidos
-y enseñados, se encaminaron bien con los
-demás soldados.</p>
-
-<p>Iban las mujeres al infierno tras el dinero de
-los hombres, y los hombres tras ellas y su dinero,
-tropezando unos con otros.</p>
-
-<p>Noté cómo, al fin del camino de los buenos,
-algunos se engañaban y pasaban al de la perdición.
-Porque, como ellos saben que el camino<a id="FNanchor_166" href="#Footnote_166" class="fnanchor">[166]</a>
-es angosto y el del infierno ancho, y al acabar
-veían al suyo ancho y el nuestro angosto, pensando
-que habían errado o trocado los caminos,
-se pasaban acá, y de acá allá los que se desengañaban
-del remate del nuestro.</p>
-
-<p>Vi una mujer que iba a pie, y espantado de
-que mujer se fuese al infierno sin silla o coche,
-busqué un escribano que me diera fe dello, y en
-todo el camino del infierno pude hallar ningún
-escribano ni alguacil. Y como no los vi en
-él, luego colegí que era aquél el camino<a id="FNanchor_167" href="#Footnote_167" class="fnanchor">[167]</a> y este
-otro al revés. Quedé algo consolado y sólo me
-quedaba duda que cómo yo había oído decir
-que iban con grandes asperezas y penitencias
-<span class="pagenum"><a id="Page_106"></a>[Pg 106]</span>por el camino dél<a id="FNanchor_168" href="#Footnote_168" class="fnanchor">[168]</a>, y veía que todas se iban holgando,
-cuando me sacó desta duda una gran
-parva de casados, que venían con sus mujeres
-de las manos, y que la mujer era ayuno del marido,
-pues por darle la perdiz y el capón, no
-comía, y que era su desnudez, pues por darle
-galas demasiadas y joyas impertinentes iba en
-cueros, y, al fin, conocí que un malcasado tiene
-en su mujer toda la herramienta necesaria para
-la muerte, y ellos y ellas, a veces el infierno
-portátil.</p>
-
-<p>Ver esta asperísima penitencia me confirmó
-de nuevo en que íbamos bien. Mas duróme poco,
-porque oí decir a mis espaldas:</p>
-
-<p>&mdash;Dejen pasar los boticarios.</p>
-
-<p>&mdash;¿Boticarios pasan?&mdash;dije yo entre mí&mdash;:
-¡al infierno vamos!</p>
-
-<p>Y fué así, porque al punto nos hallamos dentro
-por una puerta como de ratonera, fácil de
-entrar e imposible de salir por ella.</p>
-
-<p>Y fué de ver que nadie en todo el camino dijo:
-“Al infierno vamos”, y todos, estando en él,
-dijeron muy espantados: “En el infierno estamos”.</p>
-
-<p>&mdash;¿En el infierno?&mdash;dije yo muy afligido&mdash;.
-No puede ser.</p>
-
-<p>Quíselo poner a pleito. Comencéme a lamentar
-<span class="pagenum"><a id="Page_107"></a>[Pg 107]</span>de las cosas que dejaba en el mundo: los
-parientes, los amigos, los conocidos, las damas.
-Y estando llorando esto, volví la cara hacia el
-mundo y vi venir por el mismo camino, despeñándose
-a todo correr, cuanto había conocido
-allá, poco menos. Consoléme algo en ver esto,
-y que, según se daban priesa a llegar al infierno,
-estarían conmigo presto. Comenzóseme a hacer
-áspera la morada y desapacibles los zaguanes.</p>
-
-<p>Fuí entrando poco a poco entre unos sastres
-que se me llegaron, que iban medrosos de los
-diablos. En la primera entrada hallamos siete demonios
-escribiendo los que íbamos entrando.
-Preguntáronme mi nombre. Díjele, y pasé. Llegaron
-a mis compañeros y dijeron que eran remendones,
-y dijo uno de los diablos:</p>
-
-<p>&mdash;Deben entender los remendones en el mundo
-que no se hizo el infierno sino para ellos, según
-se vienen por acá.</p>
-
-<p>Preguntó otro diablo cuántos eran. Respondieron
-que ciento, y replicó un verdugo malbarbado,
-entrecano:</p>
-
-<p>&mdash;¿Ciento y sastres? No pueden ser tan pocos;
-la menor partida que habemos recibido ha
-sido de mil y ochocientos. En verdad que estamos
-por no recibirles.</p>
-
-<p>Afligiéronse ellos, mas, al fin, entraron. Ved
-cuáles son los malos, que es para ellos amenaza
-el no dejarlos entrar en el infierno. Entró el<span class="pagenum"><a id="Page_108"></a>[Pg 108]</span>
-primero un negro, chiquito, rubio, de mal pelo<a id="FNanchor_169" href="#Footnote_169" class="fnanchor">[169]</a>.
-Dió un salto en viéndose allá, y dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Ahora acá estamos todos<a id="FNanchor_170" href="#Footnote_170" class="fnanchor">[170]</a>.</p>
-
-<p>Salió de un lugar donde estaba aposentado un
-diablo de marca mayor, corcovado y cojo, y,
-arrojándolos en una hondura muy grande, dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Allá va leña.</p>
-
-<p>Por curiosidad, me llegué a él y le pregunté de
-qué estaba corcovado y cojo, y me dijo, que
-era diablo de pocas palabras:</p>
-
-<p>&mdash;Yo era recuero<a id="FNanchor_171" href="#Footnote_171" class="fnanchor">[171]</a> de remendones, iba por ellos
-al mundo, y de traerlos a cuestas, me hice corcovado
-y cojo. He dado en la cuenta y hallo
-que se vienen ellos mucho más apriesa que yo
-los puedo traer.</p>
-
-<p>En esto hizo otro vómito dellos el mundo y
-hube de entrarme, porque no había dónde estar
-ya allí, y el monstruo infernal empezó a traspalar,
-y diz que es la mejor leña que se quema
-en el infierno remendones de todo oficio, gente
-que sólo tiene bueno ser enemiga de novedades.</p>
-
-<p>Pasé adelante por un pasadizo muy escuro,
-<span class="pagenum"><a id="Page_109"></a>[Pg 109]</span>cuando por mi nombre me llamaron. Volví a la
-voz los ojos, casi tan medrosa como ellos, y
-hablóme un hombre que, por las tinieblas, no
-pude divisar más de lo que la llama que le atormentaba
-me permitía.</p>
-
-<p>&mdash;¿No me conoce?&mdash;me dijo&mdash;. A...</p>
-
-<p>Ya lo iba a decir, y prosiguió tras su nombre:
-“el librero. Pues yo soy”.</p>
-
-<p>¡Quién tal pensara! Y es verdad, Dios, que
-yo siempre lo sospeché, porque era su tienda
-el burdel de los libros, pues todos los cuerpos
-que tenía eran de la gente de la vida, escandalosos
-y burlones. Un rótulo que decía: “Aquí se
-vende tinta fina, papel batido y dorado”, pudiera
-condenar a otro que hubiera menester más apetitos
-por ello.</p>
-
-<p>&mdash;¿Qué quiere?&mdash;me dijo viéndome suspenso
-tratar conmigo estas cosas&mdash;. Pues es tanta mi
-desgracia, que todos se condenan por las malas
-obras que han hecho, y yo y algunos libreros nos
-condenamos por las obras malas que hacen los
-otros y por lo que hicimos barato de los libros
-en romance y traducidos de latín, sabiendo ya
-con ellos los tontos lo que encarecían en otros
-tiempos los sabios. Que ya hasta el lacayo latiniza
-y hallarán a Horacio en castellano en la caballeriza.</p>
-
-<p>Más iba a decir, sino que un demonio le c<span class="pagenum"><a id="Page_110"></a>[Pg 110]</span>omenzó
-a atormentar con humazos<a id="FNanchor_172" href="#Footnote_172" class="fnanchor">[172]</a> de hojas de
-sus libros y otro a leerle algunos dellos. Yo, que
-vi que ya no hablaba, fuíme adelante, diciendo
-entre mí:</p>
-
-<p>&mdash;Si hay quien se condena por obras malas
-ajenas, ¿qué harán los que las hicieron propias?</p>
-
-<p>En esto iba, cuando en una gran zahurda andaban
-mucho número de ánimas gimiendo y
-muchos diablos con látigos y zurriagas azotándolos.
-Pregunté qué gente eran, y dijeron que
-no eran sino cocheros. Y dijo un diablo lleno de
-cazcarrias, romo y calvo, que quisiera más, a
-manera de decir, lidiar con lacayos. Porque había
-cochero de aquéllos que pedía aun dineros
-por ser atormentado, y que la tema de todos
-era que habían de poner pleito a los diablos por
-el oficio, pues no sabían chasquear los azotes<a id="FNanchor_173" href="#Footnote_173" class="fnanchor">[173]</a>
-tan bien como ellos.</p>
-
-<p>&mdash;¿Qué causa hay para que éstos penen aquí?&mdash;dije.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_111"></a>[Pg 111]</span></p>
-
-<p>Y tan presto se levantó un cochero viejo de
-aquéllos, barbinegro y malcarado, y dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Señor, porque, siendo pícaros, nos venimos
-al infierno a caballo y mandando.</p>
-
-<p>Aquí le replicó el diablo:</p>
-
-<p>&mdash;¿Y por qué calláis lo que encubristeis en
-el mundo, los pecados que facilitasteis y lo que
-mentisteis en un oficio tan vil?</p>
-
-<p>Dijo un cochero que lo había sido de un caballero,
-y aun esperaba que le había de sacar
-de allí:</p>
-
-<p>&mdash;No ha habido tan honrado oficio en el mundo
-de diez años a esta parte, pues nos llegaron
-a poner cotas y sayos vaqueros, hábitos largos
-y valona, en forma de cuellos bajos<a id="FNanchor_174" href="#Footnote_174" class="fnanchor">[174]</a>. ¿Cómo supieran
-condenarse las mujeres de los pícaros en
-su rincón, si no fuera por el desvanecimiento de
-verse en coche? Que hay mujer destos de honra
-postiza, que se fué por su pie al don<a id="FNanchor_175" href="#Footnote_175" class="fnanchor">[175]</a>, y por tirar
-una cortina, ir a una testera, hartará de
-ánimas a Perogotero<a id="FNanchor_176" href="#Footnote_176" class="fnanchor">[176]</a>.</p>
-
-<p>&mdash;Así&mdash;dijo un diablo&mdash;, soltóse el cocherillo
-y no callará en diez años.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_112"></a>[Pg 112]</span></p>
-
-<p>&mdash;¿Qué he de callar&mdash;dijo&mdash;, si nos tratáis
-de esta manera, debiendo regalarnos? Pues no
-os traemos al infierno la hacienda maltratada,
-arrastrada y a pie, llena de lodos, como los siempre
-rotos escuderos, zanqueando y despeados,
-sino sahumada<a id="FNanchor_177" href="#Footnote_177" class="fnanchor">[177]</a>, descansada, limpia y en coche.
-Por otros lo hiciéramos, que lo supieran agradecer.
-Pues ¡decir que merezco yo eso por barato
-y bienhablado y aguanoso<a id="FNanchor_178" href="#Footnote_178" class="fnanchor">[178]</a>, o porque llevé tullidos
-a misa, enfermos a comulgar o monjas a sus
-conventos! No se probará que en mi coche entrase
-nadie con buen pensamiento. Llegó a tanto,
-que por casarse y saber si una era doncella
-se hacía información si había entrado en él,
-porque era señal de corrupción. ¿Y tras desto
-me das este pago?</p>
-
-<p>&mdash;Vía<a id="FNanchor_179" href="#Footnote_179" class="fnanchor">[179]</a>&mdash;dijo un demonio mulato y zurdo.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_113"></a>[Pg 113]</span></p>
-
-<p>Redobló los palos y callaron. Y forzóme ir
-adelante el mal olor de los cocheros, que andaban
-por allí.</p>
-
-<p>Y lleguéme a unas bóvedas, donde comencé
-a tiritar de frío y dar diente con diente, que
-me helaba. Pregunté, movido de la novedad de
-ver frío en el infierno, qué era aquello, y salió
-a responder un diablo zambo, con espolones y
-grietas, lleno de sabañones, y dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Señor, este frío es de que en esta parte
-están recogidos los bufones, truhanes y juglares
-chocarreros, hombres por de más y que sobran
-en el mundo y que están aquí retirados, porque,
-si anduvieran por el infierno sueltos, su frialdad<a id="FNanchor_180" href="#Footnote_180" class="fnanchor">[180]</a>
-es tanta, que templaría el dolor del fuego.</p>
-
-<p>Pedíle licencia para llegar a verlos. Diómela y
-calofriado<a id="FNanchor_181" href="#Footnote_181" class="fnanchor">[181]</a> llegué, y vi la más infame casilla del
-mundo y una cosa, que no habrá quien lo crea,
-que se atormentaban unos a otros con las gracias
-que habían dicho acá. Y entre los bufones vi
-muchos hombres honrados, que yo había tenido
-por tales. Pregunté la causa y respondióme un
-<span class="pagenum"><a id="Page_114"></a>[Pg 114]</span>diablo que eran aduladores y que por esto eran
-bufones de entre cuero y carne<a id="FNanchor_182" href="#Footnote_182" class="fnanchor">[182]</a>. Y repliqué yo
-cómo se condenaban, y me respondieron<a id="FNanchor_183" href="#Footnote_183" class="fnanchor">[183]</a>:</p>
-
-<p>&mdash;Gente es que se viene acá sin avisar, a mesa
-puesta y a cama hecha<a id="FNanchor_184" href="#Footnote_184" class="fnanchor">[184]</a>, como en su casa. Y en
-parte, los queremos bien, porque ellos se son diablos
-para sí y para otros y nos ahorran de trabajos
-y se condenan a sí mismos, y por la mayor
-parte, en vida, los más ya andan con marca del
-infierno. Porque, el que no se deja arrancar los
-dientes por dinero, se deja matar hachas<a id="FNanchor_185" href="#Footnote_185" class="fnanchor">[185]</a> en las
-nalgas o pelar las cejas. Y así, cuando acá los
-atormentamos, muchos dellos, después de las penas,
-sólo echan menos las pagas. ¿Veis aquél?&mdash;me dijo&mdash;.
-Pues mal juez fué, y está entre los
-bufones, pues por dar gusto no hizo justicia, y a
-los derechos, que no hizo tuertos<a id="FNanchor_186" href="#Footnote_186" class="fnanchor">[186]</a>, los hizo bizcos.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_115"></a>[Pg 115]</span></p>
-
-<p>Aquél fué marido descuidado, y está también
-entre los bufones, porque por dar gusto a todos,
-vendió el que tenía con su esposa, y tomaba a
-su mujer en dineros como ración y se iba a sufrir<a id="FNanchor_187" href="#Footnote_187" class="fnanchor">[187]</a>.
-Aquella mujer, aunque principal, fué juglar,
-y está entre los truhanes, porque por dar
-gusto, hizo plato<a id="FNanchor_188" href="#Footnote_188" class="fnanchor">[188]</a> de sí misma a todo apetito.</p>
-
-<p>Al fin, de todos estados entran en el número
-de los bufones, y por eso hay tantos que, bien
-mirado, en el mundo todos sois bufones, pues
-los unos os andáis riendo de los otros, y en todos,
-como digo, es naturaleza y en unos pocos
-oficio. Fuera déstos, hay bufones desgranados y
-bufones en racimos. Los desgranados son los
-que de uno en uno y de dos en dos andan a casa
-de los señores. Los en racimo son los faranduleros
-miserables de bululú<a id="FNanchor_189" href="#Footnote_189" class="fnanchor">[189]</a>, y déstos os certifico
-<span class="pagenum"><a id="Page_116"></a>[Pg 116]</span>que, si ellos no se nos viniesen por acá, que nosotros
-no iríamos por ellos.</p>
-
-<p>Trabóse una pendencia adentro, y el diablo
-acudió a ver lo que era. Yo, que me vi suelto,
-entréme por un corral adelante, y hedía a chinches
-que no se podía sufrir.</p>
-
-<p>&mdash;A chinches hiede&mdash;dije yo&mdash;: apostaré que
-alojan por aquí los zapateros.</p>
-
-<p>Y fué así, porque luego sentí el ruido de los
-bojes y vi los tranchetes. Tapéme las narices y
-asoméme a la zahurda donde estaban, y había
-infinitos. Díjome el guardián:</p>
-
-<p>&mdash;Éstos son los que vinieron consigo mismos,
-digo, en cueros<a id="FNanchor_190" href="#Footnote_190" class="fnanchor">[190]</a>. Y como otros se van al infierno
-por su pie, éstos se van por los ajenos<a id="FNanchor_191" href="#Footnote_191" class="fnanchor">[191]</a> y por los
-suyos y así vienen tan ligeros.</p>
-
-<p>Y doy fe de que en todo el infierno no hay
-árbol ninguno chico ni grande y que mintió Virgilio
-en decir que había mirtos en el lugar de los
-amantes, porque yo no vi selva ninguna, sino en
-<span class="pagenum"><a id="Page_117"></a>[Pg 117]</span>el cuartel que dije de los zapateros, que estaba
-todo lleno de bojes, que no se gasta otra madera
-en los edificios.</p>
-
-<p>Estaban todos los zapateros vomitando de
-asco de unos pasteleros, que se les arrimaban a
-las puertas, que no cabían en un silo<a id="FNanchor_192" href="#Footnote_192" class="fnanchor">[192]</a>, donde
-estaban tantos, que andaban mil diablos con pisones
-atestando almas de pasteleros y aún no
-bastaban.</p>
-
-<p>&mdash;¡Ay de nosotros&mdash;dijo uno&mdash;, que nos condenamos
-por el pecado de la carne<a id="FNanchor_193" href="#Footnote_193" class="fnanchor">[193]</a>, sin conocer
-mujer, tratando más en huesos!</p>
-
-<p>Lamentábase bravamente, cuando dijo un
-diablo:</p>
-
-<p>&mdash;Ladrones, ¿quién merece el infierno mejor
-que vosotros, pues habéis hecho comer a los
-hombres caspa y os han servido de pañizuelos
-los de a real, sonándoos en ellos, donde muchas
-veces pasó por caña el tuétano de las narices?
-¿Qué de estómagos pudieran ladrar, si resucitaran
-los perros que les hicistes comer? ¿Cuántas
-veces pasó por pasa la mosca golosa y muchas
-fué el mayor bocado de carne que comió el dueño
-del pastel? ¿Qué de dientes habéis hecho jinetes<a id="FNanchor_194" href="#Footnote_194" class="fnanchor">[194]</a>
-<span class="pagenum"><a id="Page_118"></a>[Pg 118]</span>y qué de estómagos habéis traído a caballo, dándoles
-a comer rocines enteros? ¿Y os quejáis,
-siendo gente antes condenada que nacida, los que
-hacéis así vuestro oficio? Pues ¿qué pudiera decir
-de vuestros caldos? Mas no soy amigo de
-revolver caldos. Padeced<a id="FNanchor_195" href="#Footnote_195" class="fnanchor">[195]</a> y callad enhoramala.
-Que más hacemos nosotros en atormentaros
-que vosotros en sufrirlo. Y vos andad adelante,
-me dijo a mí, que tenemos que hacer éstos y yo.</p>
-
-<p>Partíme de allí y subíme por una cuesta donde
-en la cumbre y alrededor se estaban abrasando
-unos hombres en fuego inmortal, el cual encendían
-los diablos, en lugar de fuelles, con corchetes,
-que soplaban mucho más. Que aun allá tienen
-este oficio<a id="FNanchor_196" href="#Footnote_196" class="fnanchor">[196]</a> y son abanicos de culpas y
-resuello de la provincia y vaharada<a id="FNanchor_197" href="#Footnote_197" class="fnanchor">[197]</a> del verdugo.</p>
-
-<p>Vi un mercader que poco antes había muerto.</p>
-
-<p>&mdash;¿Acá estáis?&mdash;dije yo&mdash;. ¿Qué os parece?</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_119"></a>[Pg 119]</span></p>
-
-<p>¿No valiera más haber tenido poca hacienda y
-no estar aquí?</p>
-
-<p>Dijo en esto uno de los atormentadores:</p>
-
-<p>&mdash;Pensaron que no había más y quisieron con
-la vara de medir sacar agua de las piedras<a id="FNanchor_198" href="#Footnote_198" class="fnanchor">[198]</a>. Éstos
-son&mdash;dijo&mdash;los que han ganado como buenos
-caballeros el infierno por sus pulgares<a id="FNanchor_199" href="#Footnote_199" class="fnanchor">[199]</a>, pues a
-puras pulgaradas<a id="FNanchor_200" href="#Footnote_200" class="fnanchor">[200]</a> se nos vienen acá. Mas ¿quién
-duda que la oscuridad de sus tiendas<a id="FNanchor_201" href="#Footnote_201" class="fnanchor">[201]</a> les prometía
-estas tinieblas? Gente es ésta&mdash;dijo al cabo
-muy enojado&mdash;que quiso ser como Dios, pues
-pretendieron ser sin medida; mas Él, que todo
-<span class="pagenum"><a id="Page_120"></a>[Pg 120]</span>lo ve, los trajo de sus rasos<a id="FNanchor_202" href="#Footnote_202" class="fnanchor">[202]</a> a estos nublados,
-que los atormenten con rayos. Y si quieres acabar
-de saber cómo éstos son los que sirven allá
-a la locura de los hombres, juntamente con los
-plateros y buhoneros, has de advertir que, si
-Dios hiciera que el mundo amaneciera cuerdo
-un día, todos éstos quedaran pobres, pues entonces
-se conociera que en el diamante, perlas,
-oro y sedas diferentes, pagamos más lo inútil y
-demasiado y raro que lo necesario y honesto.
-Y advertid ahora que la cosa que más cara se
-os vende en el mundo es lo que menos vale, que
-es la vanidad que tenéis. Y estos mercaderes son
-los que alimentan todos vuestros desórdenes y
-apetitos.</p>
-
-<p>Tenía talle<a id="FNanchor_203" href="#Footnote_203" class="fnanchor">[203]</a> de no acabar sus propiedades, si
-yo no me pasara adelante, movido de admiración
-de unas grandes carcajadas que oí. Fuíme
-allá por ver risa en el infierno, cosa tan nueva.</p>
-
-<p>&mdash;¿Qué es esto?&mdash;dije.</p>
-
-<p>Cuando veo dos hombres dando voces en un
-alto, muy bien vestidos con calzas atacadas. El
-uno con capa y gorra, puños como cuellos y cuellos
-como calzas. El otro traía valones y un pergamino
-<span class="pagenum"><a id="Page_121"></a>[Pg 121]</span>en las manos. Y a cada palabra que
-hablaban, se hundían siete u ocho mil diablos
-de risa y ellos se enojaban más. Lleguéme más
-cerca por oírlos, y oí al del pergamino, que, a
-la cuenta, era hidalgo, que decía:</p>
-
-<p>&mdash;Pues si mi padre se decía tal cual y soy
-nieto de Esteban tales y cuales, y ha habido en
-mi linaje trece capitanes valerosísimos y de parte
-de mi madre doña Rodriga desciendo de cinco
-catedráticos los más doctos del mundo, ¿cómo
-me puedo haber condenado? Y tengo mi
-ejecutoria y soy libre de todo y no debo pagar
-pecho.</p>
-
-<p>&mdash;Pues pagad espalda&mdash;dijo un diablo.</p>
-
-<p>Y dióle luego cuatro palos en ellas, que le
-derribó de la cuesta. Y luego le dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Acabaos de desengañar, que el que desciende
-del Cid, de Bernardo y de Gofredo<a id="FNanchor_204" href="#Footnote_204" class="fnanchor">[204]</a>, y no es
-como ellos, sino vicioso como vos, ése tal más
-destruye el linaje que lo hereda. Toda la sangre,
-hidalguillo, es colorada. Parecedlo en las
-costumbres y entonces creeré que descendéis
-del docto, cuando lo fuéredes o procuráredes
-serlo, y si no, vuestra nobleza será mentira breve
-en cuanto durare la vida. Que en la chancillería
-del infierno arrúgase el pergamino y consúmense
-<span class="pagenum"><a id="Page_122"></a>[Pg 122]</span>las letras, y, el que en el mundo es
-virtuoso, ése es el hidalgo, y la virtud es la
-ejecutoria que acá respetamos, pues aunque descienda
-de hombres viles y bajos, como él con
-divinas costumbres se haga digno de imitación,
-se hace noble a sí y hace linaje para otros. Reímonos
-acá de ver lo que ultrajáis a los villanos,
-moros y judíos, como si en éstos no cupieran
-las virtudes, que vosotros despreciáis.</p>
-
-<p>Tres cosas son las que hacen ridículos a los
-hombres: la primera, la nobleza; la segunda, la
-honra; la tercera, la valentía. Pues es cierto que
-os contentáis con que hayan tenido vuestros padres
-virtud y nobleza para decir que la tenéis
-vosotros, siendo inútil parto del mundo. Acierta
-a tener muchas letras el hijo del labrador, es
-arzobispo el villano que se aplica a honestos estudios,
-y los caballeros que descienden de buenos
-padres, como si hubieran ellos de gobernar
-el cargo que les dan, quieren, ¡ved qué ciegos!,
-que les valga a ellos, viciosos, la virtud ajena de
-trescientos mil años, ya casi olvidada, y no quieren
-que el pobre se honre con la propia.</p>
-
-<p>Carcomióse el hidalgo de oir estas cosas, y el
-caballero que estaba a su lado se afligía, pegando
-los abanillos<a id="FNanchor_205" href="#Footnote_205" class="fnanchor">[205]</a> del cuello y volviendo las cuchilladas
-de las calzas.</p>
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_123"></a>[Pg 123]</span></p>
-<p>&mdash;Pues ¿qué diré de la honra mundana? Que
-más tiranías hace en el mundo y más daños y la
-que más gustos estorba. Muere de hambre un
-caballero pobre, no tiene con qué vestirse, ándase
-roto y remendado, o da en ladrón, y no lo pide,
-porque dice que tiene honra; ni quiere servir,
-porque dice que es deshonra. Todo cuanto se
-busca y afana dicen los hombres que es por
-sustentar honra. ¡Oh, lo que gasta la honra!
-Y llegado a ver lo que es la honra mundana, no
-es nada. Por la honra no come el que tiene gana
-donde le sabría bien. Por la honra se muere la
-viuda entre dos paredes. Por la honra, sin saber
-qué es hombre ni qué es gusto, se pasa la
-doncella treinta años casada consigo misma. Por
-la honra, la casada se quita a su deseo cuanto
-pide. Por la honra, pasan los hombres el mar.
-Por la honra, mata un hombre a otro. Por la
-honra, gastan todos más de lo que tienen. Y es
-la honra mundana, según esto, una necedad del
-<span class="pagenum"><a id="Page_124"></a>[Pg 124]</span>cuerpo y alma, pues al uno quita los gustos y al
-otro el descanso. Y porque veáis cuáles sois los
-hombres desgraciados y cuán a peligro tenéis
-lo que más estimáis, hase de advertir que las
-cosas de más valor en vosotros son la honra,
-la vida y la hacienda. La honra está en arbitrio
-de las mujeres; la vida, en manos de los doctores,
-y la hacienda en las plumas de los escribanos.</p>
-
-<p>&mdash;Desvaneceos, pues, bien, mortales&mdash;dije yo
-entre mí&mdash;. ¡Y cómo se echa de ver que esto es
-el infierno, donde, por atormentar a los hombres
-con amarguras, les dicen las verdades.</p>
-
-<p>Tornó en esto a proseguir, y dijo:</p>
-
-<p>&mdash;¡La valentía! ¿Hay cosa tan digna de burla?
-Pues, no habiendo ninguna en el mundo
-sino la caridad, con que se vence la fiereza de
-otros y la de sí mismo y la de los mártires, todo
-el mundo es de valientes; siendo verdad que todo
-cuanto hacen los hombres, cuanto han hecho
-tantos capitanes valerosos como ha habido en
-la guerra, no lo han hecho de valentía, sino de
-miedo. Pues el que pelea en la tierra por defendella,
-pelea de miedo de mayor mal, que es
-ser cautivo y verse muerto, y el que sale a
-conquistar los que están en sus casas, a veces
-lo hace de miedo de que el otro no le acometa,
-y los que no llevan este intento, van vencidos
-de la cudicia.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_125"></a>[Pg 125]</span></p>
-
-<p>&mdash;¡Ved qué valientes! ¡A robar oro y a inquietar
-los pueblos apartados, a quien Dios puso
-como defensa a nuestra ambición mares en medio
-y montañas ásperas! Mata uno a otro, primero
-vencido de la ira, pasión ciega, y otras
-veces de miedo de que le mate a él. Así, hombres
-que todo lo entendéis al revés, bobo llamáis
-al que no es sedicioso, alborotador y maldiciente;
-sabio llamáis al malacondicionado,
-perturbador y escandaloso; valiente, al que perturba
-el sosiego, y cobarde, al que con bien-compuestas
-costumbres escondido de las ocasiones,
-no da lugar a que le pierdan el respeto.
-Éstos tales son en quien ningún vicio tiene
-licencia.</p>
-
-<p>&mdash;¡Oh, pesia tal!&mdash;dije yo&mdash;. Más estimo haber
-oído este diablo que cuanto tengo.</p>
-
-<p>Dijo en esto el de las calzas atacadas muy
-mohíno:</p>
-
-<p>&mdash;Todo eso se entiende con ese escudero; pero
-no conmigo, a fe de caballero&mdash;y tornó a decir
-caballero tres cuartos de hora&mdash;. Que es ruin
-término y descortesía. ¡Deben de pensar que
-todos somos unos!</p>
-
-<p>Esto les dió a los diablos grandísima risa. Y
-luego, llegándose uno a él, le dijo que se desenojase
-y mirase qué había menester y qué era
-la cosa que más pena le daba, porque le querían
-tratar como quien era. Y al punto dijo:</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_126"></a>[Pg 126]</span></p>
-
-<p>&mdash;¡Bésoos las manos! Un molde para repasar
-el cuello.</p>
-
-<p>Tornaron a reír y él a atormentarse de
-nuevo.</p>
-
-<p>Yo, que tenía gana de ver todo lo que hubiese,
-pareciendo que me había detenido mucho,
-me partí. Y a poco que anduve, topé una laguna
-muy grande como el mar, y más sucia, adonde
-era tanto el ruido, que se me desvaneció la
-cabeza. Pregunté lo que era aquello, y dijéronme
-que allí penaban las mujeres que en el mundo se
-volvieron dueñas. Así supe cómo las dueñas de
-acá son ranas del infierno, que eternamente como
-ranas están hablando, sin tono y sin son<a id="FNanchor_206" href="#Footnote_206" class="fnanchor">[206]</a>, húmedas
-y en cieno, y son propiamente ranas
-infernales. Porque las dueñas ni son carne ni
-pescado<a id="FNanchor_207" href="#Footnote_207" class="fnanchor">[207]</a>, como ellas. Dióme grande risa el verlas
-convertidas en sabandijas tan pierniabiertas y
-que no se comen sino de medio abajo, como la
-dueña, cuya cara siempre es trabajosa y arrugada.</p>
-
-<p>Salí, dejando el charco a mano izquierda, a
-<span class="pagenum"><a id="Page_127"></a>[Pg 127]</span>una dehesa donde estaban muchos hombres arañándose
-y dando voces, y eran infinitísimos y
-tenía seis porteros. Pregunté a uno qué gente
-era aquélla tan vieja y tan en cantidad.</p>
-
-<p>&mdash;Éste es&mdash;dijo&mdash;el cuarto de los padres que
-se condenan por dejar ricos a sus hijos, que,
-por otro nombre, se llama el cuarto de los necios.</p>
-
-<p>&mdash;¡Ay de mí!&mdash;dijo en esto uno&mdash;. Que no
-tuve día sosegado en la otra vida ni comí ni
-vestí por hacer un mayorazgo, y después de hecho,
-por aumentarle. Y en haciéndole, me morí
-sin médico, por no gastar dineros amontonados.
-Y apenas espiré, cuando mi hijo se enjugó las
-lágrimas con ellos. Y cierto de que estaba en el
-infierno por lo que vió que había ahorrado, viendo
-que no había menester misas, no me las dijo
-ni cumplió manda mía. Y permite Dios que aquí
-para más pena le vea desperdiciar lo que yo
-afané, y le oigo decir:</p>
-
-<p>&mdash;Ya se condenó mi padre. ¿Por qué no tomó
-más sobre su ánima y se condenó por cosas de
-más importancia?</p>
-
-<p>&mdash;¿Queréis saber&mdash;dijo un demonio&mdash;qué
-tanta<a id="FNanchor_208" href="#Footnote_208" class="fnanchor">[208]</a> verdad es ésa? Que tienen ya por refrán
-<span class="pagenum"><a id="Page_128"></a>[Pg 128]</span>en el mundo contra estos miserables decir: “Dichoso
-el hijo que tiene a su padre en el infierno”.<a id="FNanchor_209" href="#Footnote_209" class="fnanchor">[209]</a></p>
-
-<p>Apenas oyeron esto, cuando se pusieron todos
-a aullar y darse de bofetones. Hiciéronme lástima,
-no lo pude sufrir, y pasé adelante.</p>
-
-<p>Y llegando a una cárcel oscurísima, oí grande
-ruido de cadenas y grillos, fuego, azotes y gritos.
-Pregunté a uno de los que allí estaban qué
-estancia era aquélla, y dijéronme que era el
-cuarto de los de: <em>¡Oh, quién hubiera!</em><a id="FNanchor_210" href="#Footnote_210" class="fnanchor">[210]</a></p>
-
-<p>&mdash;No lo entiendo&mdash;dije&mdash;. ¿Quién son los de
-<em>¡oh, quién hubiera!?</em></p>
-
-<p>Dijo al punto:</p>
-
-<p>&mdash;Son gente necia que en el mundo vivía mal
-y se condenó sin entenderlo, y ahora acá se les
-va todo en decir: ¡Oh, quién hubiera oído
-misa! ¡Oh, quién hubiera callado! ¡Oh, quién
-hubiera favorecido al pobre! ¡Oh, quién no
-hubiera hurtado!</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_129"></a>[Pg 129]</span></p>
-
-<p>Huí medroso de tan mala gente y tan
-ciega y di en unos corrales con otra peor. Pero
-admiróme más el título con que estaban aquí,
-porque preguntándoselo a un demonio, me
-dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Estos son los de: ¡Dios es piadoso!</p>
-
-<p>&mdash;¡Dios sea conmigo!&mdash;dije al punto&mdash;. Pues
-¿cómo puede ser que la misericordia condene
-siendo eso de la justicia? Vos habláis como
-diablo.</p>
-
-<p>&mdash;Y vos&mdash;dijo el maldito&mdash;, como ignorante,
-pues no sabéis que la mitad de los que están aquí
-se condenan por la misericordia de Dios. Y si no,
-mirad cuántos son los que, cuando hacen algo
-malhecho y se lo reprenden, pasan adelante y
-dicen: “Dios es piadoso y no mira en niñerías;
-para eso es la misericordia de Dios tanta”. Y
-con esto, mientras ellos haciendo mal esperan
-en Dios, nosotros los esperamos acá.</p>
-
-<p>&mdash;Luego ¿no se ha de esperar en Dios y en
-su misericordia?&mdash;dije yo.</p>
-
-<p>&mdash;No lo entiendes&mdash;me respondieron&mdash;. Que
-de la piedad de Dios se ha de fiar, porque ayuda
-a buenos deseos y premia buenas obras; pero
-no todas veces con consentimiento de obstinaciones.
-Que se burlan a sí las almas, que consideran
-la misericordia de Dios encubridora de
-maldades y la aguardan como ellas la han menester,
-y no como ella es, purísima y infinita en<span class="pagenum"><a id="Page_130"></a>[Pg 130]</span>
-los santos y capaces della, pues, los mismos que
-más en ella están confiados, son los que menos la
-dan para su remedio. No merece la piedad de
-Dios quien, sabiendo que es tanta, la convierte
-en licencia y no en provecho espiritual. Y de
-muchos tiene Dios misericordia que no la merecen
-ellos. Y en los más es así, pues nada de su
-mano pueden, sino por favor, y el hombre que
-más hace es procurar merecerla. Porque no os
-desvanezcáis y sepáis que aguardáis siempre al
-postrero día lo que quisiérades haber hecho al
-primero y que las más veces está pasado por vosotros
-lo que teméis que ha de venir.</p>
-
-<p>&mdash;Esto se ve y se oye en el infierno. ¡Ah, lo que
-aprovechara allá uno destos escarmentados!</p>
-
-<p>Diciendo esto, llegué a una caballeriza donde
-estaban los tintoreros, que no averiguara un pesquisidor
-quiénes eran, porque los diablos parecían
-tintoreros y los tintoreros diablos. Pregunté
-a un mulato, que a puros cuernos tenía hecha
-espetera la frente, que dónde estaban los sodomitas,
-las viejas y los cornudos. Dijo:</p>
-
-<p>&mdash;En todo el infierno están. Que ésa es gente
-que en vida son diablos, pues es su oficio traer
-corona de hueso<a id="FNanchor_211" href="#Footnote_211" class="fnanchor">[211]</a>. De los sodomitas y viejas, no
-sólo no sabemos dellos, pero ni querríamos saber
-que supiesen de nosotros. Que en ellos peligran
-<span class="pagenum"><a id="Page_131"></a>[Pg 131]</span>nuestras asentaderas, y los diablos por
-eso traemos colas. Porque, como aquéllos están
-acá, habemos menester mosqueador de los rabos.
-De las viejas, porque aun acá nos enfadan y atormentan,
-y, no hartas de vida, hay algunas que
-nos enamoran; muchas han venido acá muy
-arrugadas y canas y sin diente ni muela, y ninguna
-ha venido cansada de vivir. Y otra cosa
-más graciosa, que si os informáis dellas, ninguna
-vieja hay en el infierno. Porque la que
-está calva y sin muelas, arrugada y lagañosa
-de pura edad y de puro vieja, dice que el cabello
-se le cayó de una enfermedad, que los
-dientes y muelas se le cayeron de comer dulce,
-que está jibada de un golpe. Y no confesará
-que son años, si pensara<a id="FNanchor_212" href="#Footnote_212" class="fnanchor">[212]</a> remozar por confesarlo.</p>
-
-<p>Junto a éstos estaban unos pocos dando voces
-y quejándose de su desdicha.</p>
-
-<p>&mdash;¿Qué gente es ésta?&mdash;pregunté.</p>
-
-<p>Y respondióme uno dellos:</p>
-
-<p>&mdash;Los sin ventura, muertos de repente.</p>
-
-<p>&mdash;Mentís&mdash;dijo un diablo&mdash;. Que ningún
-hombre muere de repente; de descuidado y divertido,
-sí. ¿Cómo puede morir de repente quien
-dende que nace ve que va corriendo por la
-<span class="pagenum"><a id="Page_132"></a>[Pg 132]</span>vida y lleva consigo la muerte? ¿Qué otra
-cosa veis en el mundo sino entierros, muertos
-y sepulturas? ¿Qué otra cosa oís en los
-púlpitos y leéis en los libros? ¿A qué volvéis
-los ojos que no os acuerde de la muerte?
-Vuestro vestido que se gasta, la casa que se
-cae, el muro que se envejece y hasta el sueño
-cada día os acuerda de la muerte, retratándola
-en sí. Pues ¿cómo puede haber hombre que
-se muera de repente en el mundo, si siempre
-lo andan avisando tantas cosas? No os habéis
-de llamar, no, gente que murió de repente,
-sino gente que murió incrédula de que podía
-morir así, sabiendo con cuán secretos pies entra
-la muerte en la mayor mocedad y que en una
-misma hora, en dar bien y mal, suele ser madre y
-madrastra.</p>
-
-<p>Volví la cabeza a un lado y vi en un seno muy
-grande apretura de almas y dióme un mal olor.</p>
-
-<p>&mdash;¿Qué es esto?&mdash;dije.</p>
-
-<p>Y respondióme un juez amarillo, que estaba
-castigándolos:</p>
-
-<p>&mdash;Éstos son los boticarios, que tienen el infierno
-lleno de bote en bote<a id="FNanchor_213" href="#Footnote_213" class="fnanchor">[213]</a>. Gente que, como
-<span class="pagenum"><a id="Page_133"></a>[Pg 133]</span>otros buscan ayudas<a id="FNanchor_214" href="#Footnote_214" class="fnanchor">[214]</a> para salvarse, éstos las
-tienen para condenarse. Éstos son los verdaderos
-alquimistas, que no Demócrito Abderita en
-la <em>Arte sacra</em>, Avicena, Géber ni Raimundo Lull.
-Porque ellos escribieron cómo de los metales se
-podía hacer oro y no lo hicieron ellos, y, si lo
-hicieron, nadie lo ha sabido hacer después acá;
-pero estos tales boticarios de la agua turbia, que
-no clara, hacen oro y de los palos<a id="FNanchor_215" href="#Footnote_215" class="fnanchor">[215]</a>, oro hacen de
-las moscas, del estiércol; oro hacen de las arañas,
-de los alacranes y sapos, y oro hacen del
-papel, pues venden hasta el papel en que dan el
-ungüento. Así que sólo para éstos puso Dios
-virtud en las yerbas y piedras y palabras, pues
-no hay yerba, por dañosa que sea y mala, que
-no les valga dineros, hasta la ortiga y cicuta; ni
-hay piedra que no les dé ganancia, hasta el guijarro
-crudo, sirviendo de moleta<a id="FNanchor_216" href="#Footnote_216" class="fnanchor">[216]</a>. En las palabras
-<span class="pagenum"><a id="Page_134"></a>[Pg 134]</span>también, pues jamás a éstos les falta cosa que
-les pidan, aunque no la tengan, como vean dinero,
-pues dan por aceite de matiolo<a id="FNanchor_217" href="#Footnote_217" class="fnanchor">[217]</a> aceite de
-ballena, y no compra sino las palabras el que
-compra. Y su nombre no había de ser boticario,
-sino armeros; ni sus tiendas no se habían de llamar
-boticas, sino armerías de los doctores, donde
-el médico toma la daga de los lamedores<a id="FNanchor_218" href="#Footnote_218" class="fnanchor">[218]</a>, el montante
-de los jarabes y el mosquete de la purga
-maldita, demasiada, recetada a mala sazón y sin
-tiempo. Allí se ve todo esmeril de ungüentos, la
-asquerosa arcabucería de melecinas con munición
-de calas. Muchos déstos se salvan; pero no
-<span class="pagenum"><a id="Page_135"></a>[Pg 135]</span>hay que pensar que, cuando mueren, tienen con
-qué enterrarse.</p>
-
-<p>Y si queréis reír ved tras ellos los barberillos
-cómo penan, que en subiendo esos dos escalones,
-están en ese cerro.</p>
-
-<p>Pero pasé allá y vi, ¡qué cosa tan admirable y
-qué justa pena!, los barberos atados y las manos
-sueltas, y sobre la cabeza una guitarra y
-entre las piernas un ajedrez con las piezas de
-juego de damas. Y cuando iba con aquella ansia
-natural de pasacalles a tañer, la guitarra le huía.
-Y cuando volvía abajo a dar de comer una pieza,
-se le sepultaba el ajedrez. Y ésta era su pena.
-No entendí salir de allí de risa.</p>
-
-<p>Estaban tras de una puerta unos hombres, muchos
-en cantidad, quejándose de que no hiciesen
-caso dellos, aun para atormentarlos. Y estábales
-diciendo un diablo, que eran todos tan diablos
-como ellos, que atormentasen a otros.</p>
-
-<p>&mdash;¿Quién son?&mdash;le pregunté.</p>
-
-<p>Y dijo el diablo:</p>
-
-<p>&mdash;Hablando con perdón, los zurdos<a id="FNanchor_219" href="#Footnote_219" class="fnanchor">[219]</a>, gente
-que no puede hacer cosa a derechas, quejándose
-de que no están con los otros condenados, y acá
-<span class="pagenum"><a id="Page_136"></a>[Pg 136]</span>dudamos si son hombres o otra cosa. Que en el
-mundo ellos no sirven sino de enfados y de
-mal agüero. Pues, si uno va en negocios y topa
-zurdos, se vuelve como si topara un cuervo o
-oyera una lechuza. Y habéis de saber que, cuando
-Scévola<a id="FNanchor_220" href="#Footnote_220" class="fnanchor">[220]</a> se quemó el brazo derecho porque
-erró a Porsena, que fué, no por quemarle y quedar
-manco, sino queriendo hacer en sí un gran
-castigo, dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Así, ¿que erré el golpe? Pues en pena he
-de quedar zurdo.</p>
-
-<p>Y cuando la justicia manda cortar a uno la
-mano derecha por una resistencia, es la pena
-hacerle zurdo, no el golpe. Y no queráis más,
-que, queriendo el otro echar una maldición muy
-grande, fea y afrentosa, dijo:</p>
-
-<p>
-<span style="margin-left: 1em;">Lanzada de moro izquierdo</span><br />
-te atraviese el corazón<a id="FNanchor_221" href="#Footnote_221" class="fnanchor">[221]</a>.<br />
-</p>
-
-<p>Y en el día del juicio todos los condenados, en
-señal de serlo, estarán a la mano izquierda. Al
-<span class="pagenum"><a id="Page_137"></a>[Pg 137]</span>fin es gente hecha al revés y que se duda si son
-gente.</p>
-
-<p>En esto me llamó un diablo por señas y me
-advirtió con las manos que no hiciese ruido. Lleguéme
-a él y asoméme a una ventana, y dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Mira lo que hacen las feas.</p>
-
-<p>Y veo una muchedumbre de mujeres, unas
-tomándose puntos<a id="FNanchor_222" href="#Footnote_222" class="fnanchor">[222]</a> en las caras, otras haciéndose
-de nuevo, porque ni la estatura en los chapines,
-ni la ceja con el cohol<a id="FNanchor_223" href="#Footnote_223" class="fnanchor">[223]</a>, ni el cabello en la tinta, ni
-el cuerpo en la ropa, ni las manos con la muda,
-ni la cara con el afeite, ni los labios con la color,
-eran los con que nacieron ellas. Y vi algunas poblando
-sus calvas con cabellos que eran suyos<a id="FNanchor_224" href="#Footnote_224" class="fnanchor">[224]</a>
-sólo porque los habían comprado. Otra vi que
-tenía su media cara en las manos, en los botes
-de unto y en la color.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_138"></a>[Pg 138]</span></p>
-
-<p>&mdash;Y no queráis más de las invenciones de
-las mujeres&mdash;dijo un diablo&mdash;; que hasta resplandor
-tienen sin ser soles ni estrellas. Las más
-duermen con una cara y se levantan con otra al
-estrado, y duermen con unos cabellos y amanecen
-con otros. Muchas veces pensáis que gozáis
-las mujeres de otro y no pasáis el adulterio de la
-carne. Mirad cómo consultan con el espejo sus
-caras. Éstas son las que se condenan solamente
-por buenas siendo malas.</p>
-
-<p>Espantóme la novedad de la causa con que se
-habían condenado aquellas mujeres, y, volviendo,
-vi un hombre asentado en una silla a solas,
-sin fuego ni hielo, ni demonio ni pena alguna,
-dando las más desesperadas voces que oí en el
-infierno, llorando el propio corazón, haciéndose
-pedazos a golpes y a vuelcos.</p>
-
-<p>&mdash;¡Válgame Dios!&mdash;dije en mi alma&mdash;. ¿De
-qué se queja éste no atormentándole nadie?</p>
-
-<p>Y él, cada punto doblaba sus alaridos y voces.</p>
-
-<p>&mdash;Dime&mdash;dije yo&mdash;: ¿qué eres y de qué te
-<span class="pagenum"><a id="Page_139"></a>[Pg 139]</span>quejas, si ninguno te molesta, si el fuego no te
-arde ni el hielo te cerca?</p>
-
-<p>&mdash;¡Ay!&mdash;dijo dando voces&mdash;, ¡que la mayor
-pena del infierno es la mía! ¿Verdugos te parece
-que me faltan? ¡Triste de mí, que los más
-crueles están entregados a mi alma! ¿No los
-ves?&mdash;dijo.</p>
-
-<p>Y empezó a morder la silla y a dar vueltas
-alrededor y gemir.</p>
-
-<p>&mdash;Velos, que sin piedad van midiendo a descompasadas
-culpas eternas penas. ¡Ay, qué terrible
-demonio eres, memoria del bien que pude
-hacer y de los consejos que desprecié y de los
-males que hice! ¡Qué representación tan continua!
-Déjasme tú y sale el entendimiento con
-imaginaciones de que hay gloria que pude gozar
-y que otros gozan a menos costa que yo
-mis penas! ¡Oh, qué hermoso que pintas el cielo,
-entendimiento, para acabarme! Déjame un
-poco siquiera. ¿Es posible que mi voluntad no
-ha de tener paz conmigo un punto? ¡Ay, huésped,
-y qué tres llamas invisibles y qué sayones
-incorpóreos me atormentan en las tres potencias
-del alma! Y cuando éstos se cansan, entra
-el gusano de la conciencia, cuya hambre en comer
-del alma nunca se acaba: vesme aquí, miserable
-y perpetuo alimento de sus dientes.</p>
-
-<p>Y diciendo esto, salió la voz:</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_140"></a>[Pg 140]</span></p>
-
-<p>&mdash;¿Hay en todo este desesperado palacio
-quien trueque sus almas y sus verdugos a mis
-penas? Así, mortal, pagan los que supieron en
-el mundo, tuvieron letras y discursos y fueron
-discretos: ellos se son infierno y martirio de sí
-mismos.</p>
-
-<p>Tornó amortecido a su ejercicio con más
-muestras de dolor. Apartéme de él medroso,
-diciendo:</p>
-
-<p>&mdash;¡Ved de lo que sirve caudal de razón y doctrina
-y buen entendimiento mal aprovechado!
-¡Quien se lo vió llorar solo y tenía dentro de
-su alma aposentado el infierno!</p>
-
-<p>Lleguéme, diciendo esto, a una gran compañía,
-donde penaban en diversos puestos muchos,
-y vi unos carros en que traían atenaceando muchas
-almas con pregones delante. Lleguéme a
-oir el pregón, y decía:</p>
-
-<p>&mdash;Éstos manda Dios castigar por escandalosos
-y porque dieron mal ejemplo.</p>
-
-<p>Y vi a todos los que penaban, que cada uno
-los metía en sus penas, y así pasaban las de
-todos como causadores de su perdición. Pues
-éstos son los que enseñan en el mundo malas
-costumbres, de quien dijo Dios que valiera más
-no haber nacido<a id="FNanchor_225" href="#Footnote_225" class="fnanchor">[225]</a>.</p>
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_141"></a>[Pg 141]</span></p>
-<p>Pero dióme risa ver unos taberneros que se
-andaban sueltos por todo el infierno, penando
-sobre su palabra, sin prisión ninguna, teniéndola
-cuantos estaban en él. Y preguntando por
-qué a ellos solos los dejan andar sueltos, dijo
-un diablo:</p>
-
-<p>&mdash;Y les abrimos las puertas. Que no hay para
-qué temer que se irán del infierno gente que
-hace en el mundo tantas diligencias para venir.
-Fuera de que los taberneros trasplantados acá,
-en tres meses son tan diablos como nosotros.
-Tenemos sólo cuenta de que no lleguen al fuego
-de los otros, porque no lo agüen.</p>
-
-<p>Pero, si queréis saber notables cosas, llegaos
-a aquel cerco. Veréis en la parte del infierno más
-hondo a Judas con su familia descomulgada de
-malditos dispenseros.</p>
-
-<p>Hícelo así, y vi a Judas, que me holgué mucho,
-cercado de sucesores suyos y sin cara<a id="FNanchor_226" href="#Footnote_226" class="fnanchor">[226]</a>. No
-sabré decir sino que me sacó de la duda de ser
-barbirrojo<a id="FNanchor_227" href="#Footnote_227" class="fnanchor">[227]</a>, como le pintan los extranjeros por
-<span class="pagenum"><a id="Page_142"></a>[Pg 142]</span>hacerle español, porque él me pareció capón.
-Y no es posible menos ni que tan mala inclinación
-y ánimo tan doblado se hallase sino en
-quien, por serlo, no fuese ni hombre ni mujer.
-¿Y quién sino un capón tuviera tan poca vergüenza?
-¿Y quién sino un capón pudiera condenarse
-por llevar las bolsas? ¿Y quién sino un
-capón tuviera tan poco ánimo que se ahorcase
-sin acordarse de la mucha misericordia de
-Dios? Ello<a id="FNanchor_228" href="#Footnote_228" class="fnanchor">[228]</a> yo creo por muy cierto lo que fuere
-verdad; pero capón<a id="FNanchor_229" href="#Footnote_229" class="fnanchor">[229]</a> me pareció que era Judas.
-Y lo mismo digo de los diablos, que todos
-son capones, sin pelo de barba y arrugados,
-aunque sospecho que, como todos se queman,
-que el estar<a id="FNanchor_230" href="#Footnote_230" class="fnanchor">[230]</a> lampiños es de chamuscado el pelo
-<span class="pagenum"><a id="Page_143"></a>[Pg 143]</span>con el fuego, y lo arrugado, del calor. Y debe
-ser así porque no vi ceja ni pestaña y todos
-eran calvos.</p>
-
-<p>Estaba, pues, Judas muy contento de ver
-cuán bien lo hacían algunos dispenseros en venirle
-a cortejar y a entretener, que muy pocos
-me dijeron que le dejaban de imitar. Miré más
-atentamente, y fuíme llegando donde estaba
-Judas, y vi que la pena de los dispenseros era
-que, como a Titio<a id="FNanchor_231" href="#Footnote_231" class="fnanchor">[231]</a> le come un buitre las entrañas,
-a ellos se las descarnaban dos aves, que
-llaman sisones<a id="FNanchor_232" href="#Footnote_232" class="fnanchor">[232]</a>. Y un diablo decía a voces de
-rato en rato:</p>
-
-<p>&mdash;Sisones son dispenseros y los dispenseros,
-sisones.</p>
-
-<p>A este pregón se estremecían todos, y Judas
-estaba con sus treinta dineros atormentándose<a id="FNanchor_233" href="#Footnote_233" class="fnanchor">[233]</a>.
-Yo le dije:</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_144"></a>[Pg 144]</span></p>
-
-<p>&mdash;Una cosa querría saber de ti: ¿por qué te
-pintan con botas y dicen por refrán <em>las botas
-de Judas</em><a id="FNanchor_234" href="#Footnote_234" class="fnanchor">[234]</a>?</p>
-
-<p>&mdash;No porque yo las truje&mdash;respondió&mdash;; mas
-quisieron significar, poniéndome botas, que anduve
-siempre de camino para el infierno y por
-ser dispensero. Y así se han de pintar todos los
-que lo son. Ésta fué la causa, y no lo que algunos
-han colegido de verme con botas, diciendo
-que era portugués, que es mentira; que yo fuí...</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_145"></a>[Pg 145]</span></p>
-
-<p>Y no me acuerdo bien de dónde me dijo que
-era, si de Calabria<a id="FNanchor_235" href="#Footnote_235" class="fnanchor">[235]</a>, si de otra parte.</p>
-
-<p>&mdash;Y has de advertir que yo sólo soy el dispensero,
-que se ha condenado por vender; que
-todos los demás, fuera de algunos, se condenan
-por comprar<a id="FNanchor_236" href="#Footnote_236" class="fnanchor">[236]</a>. Y en lo que dices que fuí traidor
-y maldito en dar a mi Maestro por tan poco
-precio, tienes razón, y no podía hacer yo otra
-cosa, fiándome de gente como los judíos<a id="FNanchor_237" href="#Footnote_237" class="fnanchor">[237]</a>, que
-era tan ruin, que pienso que, si pidiera un dinero
-más por él, no me lo tomaran. Y porque estás
-muy espantado y fiado en que yo soy el peor
-hombre que ha habido, ve ahí debajo y verás
-muchísimos tan malos. Vete&mdash;dijo&mdash;, que ya
-basta de conversación, que no los escurezco.</p>
-
-<p>&mdash;Dices la verdad&mdash;le respondí.</p>
-
-<p>Y acogíme donde me señaló, y topé muchos
-demonios en el camino, con palos y lanzas,
-echando del infierno muchas mujeres hermosas
-y muchos malos letrados. Pregunté por qué los
-<span class="pagenum"><a id="Page_146"></a>[Pg 146]</span>querían echar del infierno a aquéllos solos, y
-dijo un demonio:</p>
-
-<p>&mdash;Porque eran de grandísimo provecho para
-la población del infierno en el mundo: las damas,
-con sus caras y con sus mentirosas hermosuras
-y buenos pareceres, y los letrados, con
-buenas caras y malos pareceres.</p>
-
-<p>Y que así los echaban porque trujesen gente.</p>
-
-<p>Pero el pleito más intrincado y el caso más
-difícil que yo vi en el infierno fué el que propuso
-una mujer condenada con otras muchas por
-malas, enfrente de unos ladrones, la cual
-decía:</p>
-
-<p>&mdash;Decidnos, señor, ¿cómo ha de ser esto de
-dar y recibir, si los ladrones se condenan por
-tomar lo ajeno y la mujer por dar lo suyo?
-Aquí de Dios, que, si el ser puta es ser justicia,
-si es justicia dar a cada uno lo suyo, pues
-lo hacemos así, ¿de qué nos culpan?</p>
-
-<p>Dejé de escucharla, y pregunté, como nombraron
-ladrones, dónde estaban los escribanos.</p>
-
-<p>&mdash;¡Es posible que no hay en el infierno ninguno
-ni le pude topar en todo el camino!</p>
-
-<p>Respondióme un verdugo:</p>
-
-<p>&mdash;Bien creo yo que no toparíades ninguno
-por él.</p>
-
-<p>&mdash;Pues ¿qué hacen? ¿Sálvanse todos?</p>
-
-<p>&mdash;No&mdash;dijo&mdash;; pero dejan de andar y vuelan
-con plumas. Y el no haber escribanos por el ca<span class="pagenum"><a id="Page_147"></a>[Pg 147]</span>mino
-de la perdición no es porque infinitísimos
-que son malos no vienen acá por él, sino porque,
-es tanta la prisa con que vienen, que volar
-y llegar y entrar es todo uno, tales plumas se
-tienen ellos, y así no se ven en el camino.</p>
-
-<p>&mdash;Y acá&mdash;dije yo&mdash;, ¿cómo no hay ninguno?</p>
-
-<p>&mdash;Sí hay&mdash;me respondió&mdash;; mas no usan
-ellos de nombre de escribano, que acá por gatos
-los conocemos. Y para que echéis de ver qué
-tantos hay, no habéis de mirar sino que, con ser
-el infierno tan gran casa, tan antigua, tan maltratada
-y sucia, no hay un ratón en toda ella,
-que ellos los cazan.</p>
-
-<p>&mdash;Y los alguaciles malos, ¿no están en el infierno?</p>
-
-<p>&mdash;Ninguno está en el infierno&mdash;dijo el demonio.</p>
-
-<p>&mdash;¿Cómo puede ser, si se condenan algunos
-malos entre muchos buenos que hay?</p>
-
-<p>&mdash;Dígoos que no están en el infierno porque
-en cada alguacil malo, aun en vida, está todo el
-infierno en él.</p>
-
-<p>Santigüéme y dije:</p>
-
-<p>&mdash;Brava cosa es lo mal que los queréis los
-diablos a los alguaciles.</p>
-
-<p>&mdash;¿No los habemos de querer mal, pues, según
-son endiablados los malos alguaciles, tememos
-que han de venir a hacer que sobremos nosotros
-para lo que es materia de condenar almas y que<span class="pagenum"><a id="Page_148"></a>[Pg 148]</span>
-se nos han de levantar con el oficio de demonios
-y que ha de venir Lucifer a ahorrarse de diablos
-y despedirnos a nosotros por recibir a ellos?</p>
-
-<p>No quise en esta materia escuchar más, y así,
-me fuí adelante, y por una red vi un amenísimo
-cercado, todo lleno de almas, que, unas con silencio
-y otras con llanto, se estaban lamentando.
-Dijéronme que era el retiramiento de los enamorados.
-Gemí tristemente viendo que aun en
-la muerte no dejan los suspiros. Unos se respondían
-en sus amores y penaban con dudosas
-desconfianzas. ¡Oh, qué número dellos echaban
-la culpa de su perdición a sus deseos, cuya fuerza
-o cuyo pincel los mintió las hermosuras! Los
-más estaban descuidados por <em>penséque</em>, según
-me dijo un diablo.</p>
-
-<p>&mdash;¿Quién es <em>penséque</em>&mdash;dije yo&mdash;, o qué género
-de delito?</p>
-
-<p>Rióse, y replicó:</p>
-
-<p>&mdash;No es sino que se destruyen, fiándose de fabulosos
-semblantes, y luego dicen <em>pensé que</em> no
-me obligara, <em>pensé que</em> no me amartelara, <em>pensé
-que</em> ella me diera a mí y no me quitara, <em>pensé
-que</em> no tuviera otro con quien yo riñera, <em>pensé
-que</em> se contentara conmigo solo, <em>pensé que</em> me
-adoraba, y así, todos los amantes en el infierno
-están por <em>pensé que</em>. Éstos son la gente en quien
-más ejecuciones hace el arrepentimiento y los
-que menos sabían de sí. Estaba en medio de<span class="pagenum"><a id="Page_149"></a>[Pg 149]</span>llos
-el amor, lleno de sarna, con un rótulo que
-decía:</p>
-
-<p>
-<span style="margin-left: 1em;">No hay quien este amor no dome</span><br />
-Sin justicia o con razón,<br />
-Porque es sarna y no afición<br />
-Amor que se pega y come.<br />
-</p>
-
-<p>&mdash;¿Coplica hay?&mdash;dije yo&mdash;. No andan lejos
-de aquí los poetas.</p>
-
-<p>Cuando, volviéndome a un lado, veo una bandada
-de hasta cien mil dellos en una jaula,
-que llaman los Orates en el infierno. Volví a
-mirarlos, y díjome uno, señalando a las mujeres:</p>
-
-<p>&mdash;¿Qué digo? Esas señoras hermosas todas
-se han vuelto medio camareras de los hombres,
-pues los desnudan y no los visten.</p>
-
-<p>&mdash;¿Conceptos gastáis aun estando aquí?
-Buenos cascos tenéis&mdash;dije yo.</p>
-
-<p>Cuando uno entre todos, que estaba aherrojado
-y con más penas que todos, dijo:</p>
-
-<p>&mdash;¡Plegue a Dios, hermano, que así se vea el
-que inventó los consonantes! Pues porque en un
-soneto</p>
-
-
-<p class="p1 indent20"><span style="margin-left: 1em;">Dije que una señora era absoluta,</span><br />
-Y, siendo más honesta que Lucrecia,<br />
-Por dar fin al cuarteto, la hice puta.<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Forzóme el consonante a llamar necia</span><br />
-A la de más talento y mayor brío:<br />
-¡Oh, ley de consonantes, dura y recia!<span class="pagenum"><a id="Page_150"></a>[Pg 150]</span><br />
-<span style="margin-left: 1em;">Habiendo en un terceto dicho lío,</span><br />
-Un hidalgo afrenté tan solamente,<br />
-Porque el verso acabó bien en judío.<br />
-<span style="margin-left: 1em;">A Herodes otra vez llamé inocente,</span><br />
-Mil veces a lo dulce dije amargo<br />
-Y llamé al apacible impertinente.<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Y por el consonante tengo a cargo</span><br />
-Otros delitos torpes, feos, rudos,<br />
-Y llega mi proceso a ser tan largo,<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Que, porque en una octava dije escudos,</span><br />
-Hice sin más ni más siete maridos<br />
-Con honradas mujeres ser cornudos.<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Aquí nos tienen, como ves, metidos</span><br />
-Y por el consonante condenados.<br />
-¡Oh, míseros poetas desdichados,<br />
-A puros versos, como ves, perdidos!</p>
-
-
-
-<p class="p1">&mdash;¡Hay tan graciosa locura&mdash;dije yo&mdash;, que,
-aun aquí, estáis sin dejarla ni de cansaros della!
-¡Oh, qué vi dellos!</p>
-
-
-<p>Y decía un diablo:</p>
-
-<div class="section">
-<p>&mdash;Ésta es gente que canta sus pecados como
-otros los lloran, pues en amancebándose, con
-hacerla pastora o mora, la sacan a la vergüenza
-en un romancico por todo el mundo. Si las quieren
-a sus damas, lo más que les dan es un soneto
-o unas octavas, y si las aborrecen o las dejan,
-lo menos que les dejan es una sátira. ¡Pues qué
-es verlas cargadas de pradicos de esmeraldas, de
-cabellos de oro, de perlas de la mañana, de fuentes
-de cristal, sin hallar sobre todo esto dinero
-para una camisa ni sobre su ingenio! Y es gente<span class="pagenum"><a id="Page_151"></a>[Pg 151]</span>
-que apenas se conoce de qué ley son. Porque
-nombre es de cristianos, las almas de herejes,
-los pensamientos de alarbes y las palabras de
-gentiles.</p>
-</div>
-
-<p>&mdash;Si mucho me aguardo&mdash;dije entre mí&mdash;, yo
-oiré algo que me pese.</p>
-
-<p>Fuíme adelante y dejélos con deseo de llegar
-adonde estaban los que no supieron pedir a
-Dios. ¡Oh, qué muestras de dolor tan grandes
-hacían! ¡Oh, qué sollozos tan lastimosos! Todos
-tenían las lenguas condenadas a perpetua
-cárcel y poseídos del silencio. Tal martirio, en
-voces ásperas de un demonio, recibían por los
-oídos:</p>
-
-<p>&mdash;¡Oh, corvas almas, inclinadas al suelo, que
-con oración logrera y ruego mercader y comprador
-os atrevistes a Dios y le pedistes cosas
-que, de vergüenza de que otro hombre las oyese,
-aguardábades a coger solos los retablos! Pues
-¿cómo? ¿Más respeto tuvisteis a los mortales
-que al Señor de todos? Quien os ve en un rincón,
-medrosos de ser oídos, pedir mormurando,
-sin dar licencia a las palabras que se saliesen
-de los dientes, cerrados de ofensas:</p>
-
-<p>&mdash;¡Señor, muera mi padre y acabe yo de suceder
-en su hacienda; llevaos a vuestro reino a mi
-mayor hermano y aseguradme a mí el mayorazgo;
-halle yo una mina debajo de mis pies, el Rey<span class="pagenum"><a id="Page_152"></a>[Pg 152]</span>
-se incline a favorecerme y véame yo cargado de
-sus favores!</p>
-
-<p>&mdash;Y ved&mdash;dijo&mdash;a lo que llegó una desvergüenza
-que osastes decir.</p>
-
-<p>Y haced esto, que si lo hacéis, yo os prometo
-de casar dos huérfanas, de vestir seis pobres y
-de daros frontales.</p>
-
-<p>&mdash;¡Qué ceguedad de hombres: prometer dádivas
-al que pedís, con ser la suma riqueza! Pedistes
-a Dios por merced lo que Él suele dar por
-castigo, y, si os lo da, os pesa de haberlo tenido
-cuando morís, y, si no os lo da, cuando vivís,
-y así, de puro necios, siempre tenéis quejas. Y
-si llegáis a ser ricos por votos, decidme, ¿cuáles
-cumplís? ¿Qué tempestad no llena de promesas
-los santos? Y ¿qué bonanza tras ellas no los
-torna a desnudar, con olvido, de toques de campanas?
-¿Qué de preseas ha ofrecido a los altares
-la espantosa cara del golfo? Y ¿qué dellas ha
-muerto y quitado de los mismos templos el puerto?
-Nacen vuestros ofrecimientos de necesidad;
-y no de devoción. ¿Pedisteis<a id="FNanchor_238" href="#Footnote_238" class="fnanchor">[238]</a> alguna vez a Dios
-paz en el alma, aumento de gracia, favores suyos
-o inspiraciones? No, por cierto; ni aun sabéis
-para qué son menester estas cosas ni lo que son.
-Ignoráis que el holocausto, sacrificio y oblación
-<span class="pagenum"><a id="Page_153"></a>[Pg 153]</span>que Dios recibe de vosotros es de la pura conciencia
-humilde espíritu, caridad ardiente. Y
-esto, acompañado con lágrimas, es moneda, que
-aun Dios, si puede, es cudicioso en nosotros.
-Dios, hombres, por vuestro bien gusta que os
-acordéis dél, y, como, si no es en los trabajos,
-no os acordáis, por eso os da trabajos, porque
-tengáis dél memoria. Considerad vosotros, necios
-demandadores, cuán brevemente se os acabaron
-las cosas, que importunos pedisteis a Dios.
-¡Qué presto os dejaron y cómo, ingratos, no
-os fueron compañía en el postrer paso! ¿Veis
-cómo vuestros hijos aún no gastan de vuestras
-haciendas un real en obras pías, diciendo que no
-es posible que vosotros gustéis dellas, porque
-si gustárades en vida hiciérades algunas? Y
-pedís tales cosas a Dios, que muchas veces, por
-castigo de la desvergüenza con que las pedís,
-os las concede. Y bien, como suma sabiduría,
-conoció el peligro que tenéis en saber pedir, pues
-lo primero que os enseñó en el <em>Pater noster</em> fué
-pedirle; pero pocos entendéis aquellas palabras
-donde Dios enseñó el lenguaje con que habéis de
-tratar con Él.</p>
-
-<p>Quisieren responderme; mas no les daban lugar
-las mordazas.</p>
-
-<p>Yo, que vi que no habían de hablar palabra,
-pasé adelante, donde estaban juntos los ensal<span class="pagenum"><a id="Page_154"></a>[Pg 154]</span>madores<a id="FNanchor_239" href="#Footnote_239" class="fnanchor">[239]</a>
-ardiéndose vivos, y los saludadores
-también condenados por embestidores. Dijo un
-diablo:</p>
-
-<p>&mdash;Veislos aquí a estos tratantes en santiguaduras,
-mercaderes de cruces, que embelesaron<a id="FNanchor_240" href="#Footnote_240" class="fnanchor">[240]</a> el
-mundo y quisieron hacer creer que podía tener
-cosa buena un hablador. Gente es esta ensalmadora,
-que jamás hubo nadie que se quejase
-dellos. Porque, si les sanan antes, se lo agradecen,
-y si los matan, no se pueden quejar. Y siempre
-les agradecen lo que hacen y dan contento.
-Porque, si sanan, el enfermo los regala, y si matan,
-el heredero les agradece el trabajo. Si curan
-con agua y trapos la herida, que sanara por
-virtud de naturaleza, dicen que es por ciertas<span class="pagenum"><a id="Page_155"></a>[Pg 155]</span>
-palabras virtuosas, que les enseñó un judío. ¡Mirad
-qué buen origen de palabras virtuosas! Y
-si se enfistola<a id="FNanchor_241" href="#Footnote_241" class="fnanchor">[241]</a>, empeora y muere, dicen que llegó
-su hora y el badajo<a id="FNanchor_242" href="#Footnote_242" class="fnanchor">[242]</a> que se la dió y todo. Pues
-¿qué es de oir a éstos las mentiras que cuentan
-de uno, que tenía las tripas fuera en la mano en
-tal parte, y otro, que estaba pasado por las ijadas?
-Y lo que más me espanta es que siempre
-he medido la distancia de sus curas, y siempre
-las hicieron cuarenta o cincuenta leguas de allí,
-estando en servicio de un señor, que ha ya trece
-años que murió, porque no se averigüe tan presto
-la mentira, y por la mayor parte, estos tales
-que curan con agua, enferman ellos por vino. Al
-fin, éstos son por los que se dijo: “Hurtan que
-es bendición”<a id="FNanchor_243" href="#Footnote_243" class="fnanchor">[243]</a>, porque con la bendición hurtan,
-tras ser siempre gente ignorante. Y he notado
-que casi todos los ensalmos están llenos de solecismos.
-Y no sé qué virtud se tenga el solecismo
-por lo cual se pueda hacer nada. Al fin,
-<span class="pagenum"><a id="Page_156"></a>[Pg 156]</span>vaya do fuere, ellos están acá algunos, que otros
-hay buenos hombres, que, como amigos de Dios,
-alcanzan dél la salud para los que curan: que la
-sombra de sus amigos suele dar vida.</p>
-
-<p>Pero para ver buena gente, mirad los saludadores<a id="FNanchor_244" href="#Footnote_244" class="fnanchor">[244]</a>,
-que también dicen que tienen virtud.</p>
-
-<p>Ellos se agraviaron, y dijeron que era verdad
-que la tienen. Y a esto respondió un diablo:</p>
-
-<p>&mdash;¿Cómo es posible que por ningún camino
-se halle virtud en gente que anda siempre soplando?</p>
-
-<p>&mdash;Alto&mdash;dijo un demonio&mdash;, que me he enojado.
-Vayan al cuartel de los porquerones<a id="FNanchor_245" href="#Footnote_245" class="fnanchor">[245]</a>, que
-viven de lo mismo.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_157"></a>[Pg 157]</span></p>
-
-<p>Fueron, aunque a su pesar. Y yo abajé otra
-grada por ver los que Judas me dijo que eran
-peores que él, y topé en una alcoba muy grande
-una gente desatinada, que los diablos confesaban
-que ni los entendían ni se podían averiguar
-con ellos. Eran astrólogos y alquimistas. Éstos
-andaban llenos de hornos y crisoles, de lodos, de
-minerales, de escorias, de cuernos, de estiércol,
-de sangre humana, de polvos y de alambiques.
-Aquí calcinaban, allí lavaban, allí apartaban y
-acullá purificaban. Cual estaba fijando el mercurio
-al martillo, y, habiendo resuelto la materia
-viscosa y ahuyentado la parte sutil, lo corruptivo
-del fuego, en llegándose a la copela, se
-le iba en humo. Otros disputaban si se había
-de dar fuego de mecha o si el fuego o no fuego
-de Raimundo<a id="FNanchor_246" href="#Footnote_246" class="fnanchor">[246]</a> había de entenderse de la cal o
-si de luz efectiva del calor, y no de calor efectivo
-de fuego. Cuales, con el signo de Hermete,
-daban principio a la obra magna, y en otra parte
-<span class="pagenum"><a id="Page_158"></a>[Pg 158]</span>miraban ya el negro blanco y le aguardaban
-colorado. Y juntando a esto <em>la proporción de
-naturaleza, con naturaleza se contenta la naturaleza,
-y con ella misma se ayuda</em>, y los demás
-oráculos ciegos suyos, esperaban la reducción de
-la primera materia, y, al cabo, reducían su sangre
-a la postrera podre, y, en lugar de hacer
-del estiércol cabellos, sangre humana, cuernos
-y escoria oro, hacían del oro estiércol, gastándolo
-neciamente. ¡Oh, qué de voces que oí sobre
-el padre muerto ha resucitado y tornarlo a matar!
-¡Y qué bravas las daban sobre entender
-aquellas palabras tan referidas de todos los autores
-químicos!:</p>
-
-<p>&mdash;¡Oh! Gracias sean dadas a Dios, que de la
-cosa más vil del mundo permite hacer una cosa
-tan rica<a id="FNanchor_247" href="#Footnote_247" class="fnanchor">[247]</a>.</p>
-
-<p>Sobre cuál era la cosa más vil se ardían. Uno
-decía que ya la había hallado, y, si la piedra filosofal<a id="FNanchor_248" href="#Footnote_248" class="fnanchor">[248]</a>
-se había de hacer de la cosa más vil, era
-fuerza hacerse de corchetes. Y los cocieran y
-distilaran si no dijera otro que tenían mucha
-parte de aire para poder hacer la piedra, que
-no había de tener materiales tan vaporosos. Y
-así se resolvieron que la cosa más vil del mundo<span class="pagenum"><a id="Page_159"></a>[Pg 159]</span>
-eran los sastres, pues cada punto se condenaban
-y que era gente más enjuta.</p>
-
-<p>Cerraran con ellos, si no dijera un diablo:</p>
-
-<p>&mdash;¿Queréis saber cuál es la cosa más vil? Los
-alquimistas. Y así, porque se haga la piedra, es
-menester quemaros a todos.</p>
-
-<p>Diéronles fuego y ardían casi de buena gana
-sólo por ver la piedra filosofal.</p>
-
-<p>Al otro lado no era menos la trulla de astrólogos
-y supersticiosos. Un quiromántico<a id="FNanchor_249" href="#Footnote_249" class="fnanchor">[249]</a> iba
-tomando las manos a todos los otros que se habían
-condenado, diciendo:</p>
-
-<p>&mdash;¡Qué claro que se ve que se habían de
-condenar éstos por el monte de Saturno!<a id="FNanchor_250" href="#Footnote_250" class="fnanchor">[250]</a></p>
-
-<p>Otro que estaba a gatas con un compás, midiendo
-alturas y notando estrellas, cercado de
-efemérides y tablas, se levantó y dijo en altas
-voces:</p>
-
-<p>&mdash;Vive Dios<a id="FNanchor_251" href="#Footnote_251" class="fnanchor">[251]</a> que, si me pariera mi madre
-medio minuto antes, que me salvo: porque Saturno,
-<span class="pagenum"><a id="Page_160"></a>[Pg 160]</span>en aquel punto, mudaba el aspecto y
-Marte se pasaba a la casa de la vida, el escorpión
-perdía su malicia y yo, como di en procurador,
-fuí pobre mendigo<a id="FNanchor_252" href="#Footnote_252" class="fnanchor">[252]</a>.</p>
-
-<p>Otro tras él, andaba diciendo a los diablos,
-que le mortificaban, que mirasen bien si era
-verdad que él había muerto: que no podía ser,
-a causa que tenía Júpiter por ascendente y a
-Venus en la casa de la vida, sin aspecto ninguno
-malo, y que era fuerza que viviese noventa años.</p>
-
-<p>&mdash;Miren&mdash;decía&mdash;que les notifico que miren
-bien si soy difunto, porque por mi cuenta es imposible
-que pueda ser esto.</p>
-
-<p>En esto, iba y venía, sin poderlo nadie sacar
-de aquí.</p>
-
-<p>Y para enmendar la locura déstos, salió otro
-geométrico, poniéndose en puntos con las ciencias,
-haciendo sus doce casas gobernadas por el
-<span class="pagenum"><a id="Page_161"></a>[Pg 161]</span>impulso de la mano y rayas a imitación de los
-dedos, con supersticiosas palabras y oración. Y
-luego, después de sumados sus pares y nones,
-sacando juez y testigos, comenzaba a querer
-probar cuál era el astrólogo más cierto. Y si
-dijera <em>puntual</em>, acertara, pues es su ciencia de
-punto, como calza<a id="FNanchor_253" href="#Footnote_253" class="fnanchor">[253]</a> sin ningún fundamento, aunque
-pese a Pedro de Abano<a id="FNanchor_254" href="#Footnote_254" class="fnanchor">[254]</a>, que era uno de los
-que allí estaban, acompañando a Cornelio Agripa,
-que, con una alma<a id="FNanchor_255" href="#Footnote_255" class="fnanchor">[255]</a>, ardía en cuatro cuerpos
-de sus obras malditas y descomulgadas, famoso
-hechicero.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_162"></a>[Pg 162]</span></p>
-
-<p>Tras éste vi, con su poligrafía y esteganografía,
-a Trithemio<a id="FNanchor_256" href="#Footnote_256" class="fnanchor">[256]</a>, que así llaman al autor de
-<span class="pagenum"><a id="Page_163"></a>[Pg 163]</span>aquellas obras escandalosas, muy enojado con
-Cardano,<a id="FNanchor_257" href="#Footnote_257" class="fnanchor">[257]</a> que estaba enfrente, porque dijo mal
-dél solo y supo ser mayor mentiroso en sus
-libros de <em>Subtilitate</em>, por hechizos de viejas que
-en ellos juntó.</p>
-
-<p>Julio César Scaligero<a id="FNanchor_258" href="#Footnote_258" class="fnanchor">[258]</a> se estaba atormentando<span class="pagenum"><a id="Page_164"></a>[Pg 164]</span>
-por otro lado en sus <em>Ejercitaciones</em>, mientras
-pensaba las desvergonzadas mentiras que escribió
-de Homero y los testimonios que le levantó
-por levantar a Virgilio aras, hecho idólatra de
-Marón.</p>
-
-<p>Estaba riéndose de sí mismo Artefio<a id="FNanchor_259" href="#Footnote_259" class="fnanchor">[259]</a>, con su
-mágica, haciendo las tablillas para entender el
-lenguaje de las aves, y Checol de Áscoli<a id="FNanchor_260" href="#Footnote_260" class="fnanchor">[260]</a>, muy<span class="pagenum"><a id="Page_165"></a>[Pg 165]</span>
-triste y pelándose las barbas, porque, tras tanto
-experimento disparatado, no podía hallar nuevas
-necedades que escribir.</p>
-
-<p>Teofrasto Paracelso<a id="FNanchor_261" href="#Footnote_261" class="fnanchor">[261]</a> estaba quejándose del
-tiempo que había gastado en la alquimia; pero
-contento en haber escrito medicina y mágica,
-que nadie la entendía, y haber llenado las imprentas
-de pullas a vuelta de muy agudas cosas.</p>
-
-<p>Y detrás de todos estaba Hubequer<a id="FNanchor_262" href="#Footnote_262" class="fnanchor">[262]</a> el pordiosero,
-<span class="pagenum"><a id="Page_166"></a>[Pg 166]</span>vestido de los andrajos de cuantos escribieron
-mentiras y desvergüenzas, hechizos
-y supersticiones, hecho su libro un Ginebra de
-moros, gentiles y cristianos.</p>
-
-<p>Allí estaba el secreto autor de la <em>Clavicula
-Salomonis</em><a id="FNanchor_263" href="#Footnote_263" class="fnanchor">[263]</a> y el que le imputó los sueños. ¡Oh,
-cómo se abrasaba burlado de vanas y necias oraciones
-el hereje que hizo el libro <em>Adversus omnia
-pericula mundi</em>!</p>
-
-<p>¡Qué bien ardía el Catan<a id="FNanchor_264" href="#Footnote_264" class="fnanchor">[264]</a> y las obras de Races!</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_167"></a>[Pg 167]</span></p>
-
-<p>Estaba Taysnerio<a id="FNanchor_265" href="#Footnote_265" class="fnanchor">[265]</a> con su libro de fisonomías y
-manos, penando por los hombres, que había
-vuelto locos con sus disparates. Y reíase, sabiendo
-el bellaco que las fisonomías no se pueden
-sacar ciertas de particulares rostros de hombres
-que, o por miedo o por no poder, no muestran
-sus inclinaciones, y las reprimen, sino sólo de
-rostros y caras de príncipes y señores sin superior,
-en quien las inclinaciones no respetan
-nada para mostrarse.</p>
-
-<p>Estaba luego un triste autor<a id="FNanchor_266" href="#Footnote_266" class="fnanchor">[266]</a>, con sus rostros<span class="pagenum"><a id="Page_168"></a>[Pg 168]</span>
-y manos, y los brutos concertando por las caras
-la similitud de las costumbres.</p>
-
-<p>A Escoto<a id="FNanchor_267" href="#Footnote_267" class="fnanchor">[267]</a> el italiano vi allá, no por hechicero
-y mágico, sino por mentiroso y embustero.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_169"></a>[Pg 169]</span></p>
-
-<p>Había otra gran copia, y aguardaban sin duda
-mucha gente, porque había grandes campos
-vacíos. Y nadie estaba con justicia entre todos
-estos autores, presos por hechiceros, si no fueron
-unas mujeres hermosas, porque sus caras
-lo fueron solas en el mundo. ¡Oh, verdaderos
-hechizos! Que las damas sólo son veneno de la
-vida, que perturbando las potencias y ofendiendo
-los órganos a la vista, son causa de que la
-voluntad quiera por bueno lo que ofendidas las
-especies representan. Viendo esto, dije entre mí:</p>
-
-<p>&mdash;Ya me parece que vamos llegándonos al
-cuartel de esta gente.<a id="FNanchor_268" href="#Footnote_268" class="fnanchor">[268]</a></p>
-
-<p>Dime priesa a llegar allá, y al fin asoméme a
-parte donde, sin favor particular del cielo, no
-se podía decir lo que había. A la puerta estaba
-la Justicia espantosa, y en la segunda entrada,
-el Vicio desvergonzado y soberbio, la Malicia
-ingrata e ignorante, la Incredulidad resoluta y
-ciega y la Inobediencia bestial y desbocada.
-Estaba la blasfemia insolente y tirana llena de
-sangre, ladrando por cien bocas y vertiendo veneno<span class="pagenum"><a id="Page_170"></a>[Pg 170]</span>
-por todas, con los ojos armados de llamas
-ardientes. Grande horror me dió el umbral. Entré
-y vi a la puerta la gran suma de herejes antes
-de nacer Cristo<a id="FNanchor_269" href="#Footnote_269" class="fnanchor">[269]</a>. Estaban los ofiteos<a id="FNanchor_270" href="#Footnote_270" class="fnanchor">[270]</a>, que se
-llaman así en griego de la serpiente que engañó
-a Eva, la cual veneraron, a causa de que supiésemos
-del bien y del mal. Los cainanos<a id="FNanchor_271" href="#Footnote_271" class="fnanchor">[271]</a>, que alabaron
-a Caín porque, como decían, siendo hijo
-del mal, prevaleció su mayor fuerza contra Abel.
-Los sethianos, de Seth. Estaba Dositheo<a id="FNanchor_272" href="#Footnote_272" class="fnanchor">[272]</a> ardiendo<span class="pagenum"><a id="Page_171"></a>[Pg 171]</span>
-como un horno, el cual creyó que se
-había de vivir sólo según la carne y no creía la
-resurrección, privándose a sí mismo (ignorante
-más que todas las bestias) de un bien tan grande.
-Pues, cuando fuera así que fuéramos solos animales
-como los otros, para morir consolados
-habíamos de fingirnos eternidad a nosotros mismos.
-Y así llama Lucano, en boca ajena, a los
-que no creen la inmortalidad del alma: <em>Felices
-errore suo</em>, dichosos con su error, si eso fuera
-así, que murieran las almas con los cuerpos.</p>
-
-<p>&mdash;¡Malditos!&mdash;dije yo&mdash;: siguiérase que el
-animal del mundo a quien Dios dió menos discurso
-es el hombre, pues entiende al revés lo que
-más importa, esperando inmortalidad. Y seguirse
-hía que a la más noble criatura dió menos
-conocimiento y crió para mayor miseria la
-naturaleza, que Dios no. Pues quien sigue esa
-opinión no lo fíe.</p>
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_172"></a>[Pg 172]</span></p>
-<p>Estaba luego Saddoc, autor de los Sadduceos<a id="FNanchor_273" href="#Footnote_273" class="fnanchor">[273]</a>.
-Los fariseos estaban aguardando al Mesías,
-no como Dios, sino como hombre<a id="FNanchor_274" href="#Footnote_274" class="fnanchor">[274]</a>.</p>
-
-<p>Estaban los heliognósticos<a id="FNanchor_275" href="#Footnote_275" class="fnanchor">[275]</a> devictiacos, adoradores
-del sol; pero los más graciosos son los
-que veneran las ranas, que fueron plaga a Faraón,
-por ser azote de Dios.</p>
-
-<p>Estaban los musoritos<a id="FNanchor_276" href="#Footnote_276" class="fnanchor">[276]</a> haciendo ratonera al
-arca a puro ratón de oro.</p>
-
-<p>Estaban los que adoraron la Mosca accaronita<a id="FNanchor_277" href="#Footnote_277" class="fnanchor">[277]</a>:
-Ozías, el que quiso pedir a una mosca
-antes salud que a Dios, por lo cual Elías le
-castigó.</p>
-
-<p>Estaban los troglodytas<a id="FNanchor_278" href="#Footnote_278" class="fnanchor">[278]</a>, los de la fortuna
-del cielo<a id="FNanchor_279" href="#Footnote_279" class="fnanchor">[279]</a>, los de Baal<a id="FNanchor_280" href="#Footnote_280" class="fnanchor">[280]</a>, los de Asthar<a id="FNanchor_281" href="#Footnote_281" class="fnanchor">[281]</a>, los del ídolo
-Moloch<a id="FNanchor_282" href="#Footnote_282" class="fnanchor">[282]</a>, y Renfan<a id="FNanchor_283" href="#Footnote_283" class="fnanchor">[283]</a> de la ara de Tofet<a id="FNanchor_284" href="#Footnote_284" class="fnanchor">[284]</a>, los puteoritas,<a id="FNanchor_285" href="#Footnote_285" class="fnanchor">[285]</a>
-herejes veraniscos de pozos, los de la serpiente de metal.<a id="FNanchor_286" href="#Footnote_286" class="fnanchor">[286]</a></p>
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_173"></a>[Pg 173]</span></p>
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_174"></a>[Pg 174]</span></p>
-
-<p>Y entre todos sonaba la baraúnda y el llanto
-de las judías, que, debajo de tierra, en las cuevas,
-lloraban a Thamur<a id="FNanchor_287" href="#Footnote_287" class="fnanchor">[287]</a> en su simulacro. Seguían
-los bahalitas,<a id="FNanchor_288" href="#Footnote_288" class="fnanchor">[288]</a> luego la Pitonisa<a id="FNanchor_289" href="#Footnote_289" class="fnanchor">[289]</a> arremangada, y
-detrás los de Asthar y Astharot,<a id="FNanchor_290" href="#Footnote_290" class="fnanchor">[290]</a> y al fin, los que
-aguardaban a Herodes, y desto se llaman herodianos.<a id="FNanchor_291" href="#Footnote_291" class="fnanchor">[291]</a></p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_175"></a>[Pg 175]</span></p>
-
-<p>Y hube a todos éstos por locos y mentecatos.</p>
-
-<p>Mas llegué luego a los herejes que había después
-de Cristo:<a id="FNanchor_292" href="#Footnote_292" class="fnanchor">[292]</a> allí vi a muchos, como Menandro<a id="FNanchor_293" href="#Footnote_293" class="fnanchor">[293]</a>
-y Simón Mago,<a id="FNanchor_294" href="#Footnote_294" class="fnanchor">[294]</a> su maestro.</p>
-
-<p>Estaba Saturnino<a id="FNanchor_295" href="#Footnote_295" class="fnanchor">[295]</a> inventando disparates.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_176"></a>[Pg 176]</span></p>
-
-<p>Estaba el maldito Basílides<a id="FNanchor_296" href="#Footnote_296" class="fnanchor">[296]</a> heresiarca.</p>
-
-<p>Estaba Nicolás<a id="FNanchor_297" href="#Footnote_297" class="fnanchor">[297]</a> antioqueno, Carpócrates<a id="FNanchor_298" href="#Footnote_298" class="fnanchor">[298]</a> y Cerintho<a id="FNanchor_299" href="#Footnote_299" class="fnanchor">[299]</a>
-y el infame Ebión.<a id="FNanchor_300" href="#Footnote_300" class="fnanchor">[300]</a></p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_177"></a>[Pg 177]</span></p>
-
-<p>Vino luego Valentino<a id="FNanchor_301" href="#Footnote_301" class="fnanchor">[301]</a>, el que dió por principio
-de todo el mar y el silencio.</p>
-
-<p>Menandro<a id="FNanchor_302" href="#Footnote_302" class="fnanchor">[302]</a>, el mozo de Samaria, decía que él
-era el Salvador y que había caído del cielo,
-y por imitarlo, decía detrás del Montano<a id="FNanchor_303" href="#Footnote_303" class="fnanchor">[303]</a> frigio
-<span class="pagenum"><a id="Page_178"></a>[Pg 178]</span>que él era el Parácleto. Síguenle las desdichadas
-Priscilla y Maximilla heresiarcas. Llamáronse
-sus secuaces catafriges, y llegaron a tanta
-locura, que decían que en ellos, y no en los
-apóstoles, vino el Espíritu Santo.</p>
-
-<p>Estaba Nepos<a id="FNanchor_304" href="#Footnote_304" class="fnanchor">[304]</a>, obispo, en quien fué coroza la
-mitra, afirmando que los santos habían de reinar
-con Cristo en la tierra mil años en lascivias
-y regalos.</p>
-
-<p>Venía luego Sabino<a id="FNanchor_305" href="#Footnote_305" class="fnanchor">[305]</a>, prelado hereje arriano,
-el que en el concilio Niceno llamó idiotas a los
-que no seguían a Arrio.</p>
-
-<p>Después, en miserable lugar, estaban ardiendo
-por sentencia de Clemente, pontífice máximo
-que sucedió a Benedicto, los templarios, primero
-santos en Jerusalén y luego, de puro ricos,
-idólatras y deshonestos<a id="FNanchor_306" href="#Footnote_306" class="fnanchor">[306]</a>.</p>
-
-<p>¡Y qué fué ver a Guillermo, el hipócrita de
-Anvers, hecho padre de putas, prefiriendo las
-rameras a las honestas y la fornicación a la
-castidad! A los pies de éste yacía Bárbara, mujer<span class="pagenum"><a id="Page_179"></a>[Pg 179]</span>
-del emperador Sigismundo<a id="FNanchor_307" href="#Footnote_307" class="fnanchor">[307]</a>, llamando necias a
-las vírgenes, habiendo hartas. Ella, bárbara como
-su nombre, servía de emperatriz a los diablos,
-y, no estando harta de delitos ni aun cansada,
-que en esto quiso llevar ventaja a Mesalina,
-decía que moría el alma y el cuerpo y otras
-cosas bien dignas de su nombre.</p>
-
-<p>Fuí pasando por éstos y llegué a una parte
-donde estaba uno solo arrinconado y muy sucio,
-con un zancajo<a id="FNanchor_308" href="#Footnote_308" class="fnanchor">[308]</a> menos y un chirlo por la cara,
-lleno de cencerros, y ardiendo y blasfemando.</p>
-
-<p>&mdash;¿Quién eres tú&mdash;le pregunté&mdash;, que entre
-tantos malos eres el peor?</p>
-
-<p>&mdash;Yo&mdash;dijo él&mdash;soy Mahoma.</p>
-
-<p>Y decíaselo el tallecillo, la cuchillada y los
-dijes de arriero.</p>
-
-<p>&mdash;Tú eres&mdash;dije yo&mdash;el más mal hombre que
-ha habido en el mundo y el que más almas ha
-traído acá.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_180"></a>[Pg 180]</span></p>
-
-<p>&mdash;Todo lo estoy pasando&mdash;dijo&mdash;, mientras
-los malaventurados de africanos adoran el zancarrón
-o zancajo que aquí me falta.</p>
-
-<p>&mdash;Picarón&mdash;dije&mdash;, ¿por qué vedaste el vino
-a los tuyos?</p>
-
-<p>Y me respondió:</p>
-
-<p>&mdash;Porque si tras las borracheras que les dejé
-en mi Alcorán les permitiera las del vino, todos
-fueran borrachos.</p>
-
-<p>&mdash;Y el tocino, ¿por qué se lo vedaste, perro
-esclavo, descendiente de Agar?</p>
-
-<p>&mdash;Eso hice por no hacer agravio al vino, que
-lo fuera comer torreznos y beber agua, aunque
-yo vino y tocino gastaba. Y quise tan mal a los
-que creyeron en mí, que acá los quité la gloria
-y allá los perniles y las botas. Y, últimamente,
-mandé que no defendiesen mi ley por razón, porque
-ninguna hay ni para obedecella ni sustentalla;
-remitísela a las armas y metílos en ruido
-para toda la vida. Y el seguirme tanta gente no
-es en virtud de milagros, sino sólo en virtud de
-darles la ley a medida de sus apetitos, dándoles
-mujeres para mudar, y, por extraordinario, deshonestidades
-tan feas como las quisiesen, y con
-esto me seguían todos. Pero no se remató en mí
-todo el daño: tiende por ahí los ojos y verás qué
-honrada gente topas.</p>
-
-<p>Volvíme a un lado y vi todos los herejes de<span class="pagenum"><a id="Page_181"></a>[Pg 181]</span>
-ahora, y topé con Maniqueo<a id="FNanchor_309" href="#Footnote_309" class="fnanchor">[309]</a>. ¡Oh, qué vi de calvinistas
-arañando a Calvino! Y entre éstos estaba
-el principal, Josefo Scalígero<a id="FNanchor_310" href="#Footnote_310" class="fnanchor">[310]</a>, por tener su
-punta de ateísta y ser tan blasfemo, deslenguado
-y vano y sin juicio.</p>
-
-<p>Al cabo estaba el maldito Lutero, con su capilla
-y sus mujeres, hinchado como un sapo y
-blasfemando, y Melanchthon<a id="FNanchor_311" href="#Footnote_311" class="fnanchor">[311]</a> comiéndose las
-manos tras sus herejías.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_182"></a>[Pg 182]</span></p>
-
-<p>Estaba el renegado Beza,<a id="FNanchor_312" href="#Footnote_312" class="fnanchor">[312]</a> maestro de Ginebra,
-leyendo, sentado en cátedra de pestilencia, y allí
-lloré viendo el Enrico Estéfano.<a id="FNanchor_313" href="#Footnote_313" class="fnanchor">[313]</a> Preguntéle no sé
-qué de la lengua griega, y estaba tal la suya,
-que no pudo responderme sino con bramidos.<a id="FNanchor_314" href="#Footnote_314" class="fnanchor">[314]</a></p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_183"></a>[Pg 183]</span></p>
-
-<p>Espantóme, Enrico, de que supieses nada. ¿De
-qué te aprovecharon tus letras y agudezas? Más
-le dijera si no me enterneciera la desventurada
-figura en que estaba el miserable penando.<a id="FNanchor_315" href="#Footnote_315" class="fnanchor">[315]</a></p>
-
-<p>Estaba ahorcado de un pie Helio Eobano
-<span class="pagenum"><a id="Page_184"></a>[Pg 184]</span>hesso,<a id="FNanchor_316" href="#Footnote_316" class="fnanchor">[316]</a> célebre poeta, competidor de Melanchthon.
-¡Oh, cómo lloré mirando su gesto torpe
-con heridas y golpes y afeados con llamas sus
-ojos!<a id="FNanchor_317" href="#Footnote_317" class="fnanchor">[317]</a></p>
-
-<p>Dime prisa a salir deste cercado, y pasé a una
-galería, donde estaba Lucifer cercado de diablas
-que también hay hembras como machos. No
-entré dentro, porque no me atreví a sufrir su
-aspecto disforme; sólo diré que tal galería tan
-bien ordenada no se ha visto en el mundo, porque
-toda estaba colgada de emperadores y reyes
-vivos como acá muertos. Allá vi toda la casa
-otomana,<a id="FNanchor_318" href="#Footnote_318" class="fnanchor">[318]</a> los de Roma por su orden.</p>
-
-<p>Vi graciosísimas figuras: hilando a Sardanápalo,
-glotoneando a Eliogábalo, a Sapor emparentando
-con el sol y las estrellas. Viriato andaba
-a palos tras los romanos, Atila revolvía el
-mundo, Belisario ciego acusaba a los atenienses.<a id="FNanchor_319" href="#Footnote_319" class="fnanchor">[319]</a></p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_185"></a>[Pg 185]</span></p>
-
-<p>Llegó a mí el portero y me dijo:</p>
-
-<p>Lucifer manda que, porque tengáis qué contar
-en el otro mundo, que veáis<a id="FNanchor_320" href="#Footnote_320" class="fnanchor">[320]</a> su camarín.</p>
-
-<p>Entré allá. Era un aposento curioso y lleno de
-buenas joyas. Tenía cosa de seis o siete mil
-cornudos y otros tantos alguaciles manidos.</p>
-
-<p>&mdash;¿Aquí estáis?&mdash;dije yo&mdash;. ¿Cómo, diablos,<a id="FNanchor_321" href="#Footnote_321" class="fnanchor">[321]</a>
-os había de hallar en el infierno, si estábades
-aquí?</p>
-
-<p>Había pipotes de médicos y muchísimos coronistas,
-lindas piezas, aduladores de molde<a id="FNanchor_322" href="#Footnote_322" class="fnanchor">[322]</a> y con
-licencia. Y en las cuatro esquinas estaban ardiendo
-por hachas cuatro malos pesquisidores.<a id="FNanchor_323" href="#Footnote_323" class="fnanchor">[323]</a>
-Y todas las poyatas, que son los estantes, llenas
-de vírgenes rociadas, doncellas<a id="FNanchor_324" href="#Footnote_324" class="fnanchor">[324]</a> penadas como
-tazas,<a id="FNanchor_325" href="#Footnote_325" class="fnanchor">[325]</a> y dijo el demonio:</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_186"></a>[Pg 186]</span></p>
-
-<p>&mdash;Doncellas son, que se vinieron al infierno
-con las doncelleces fiambres, y por cosa rara se
-guardan.</p>
-
-<p>Seguíanse luego demandadores<a id="FNanchor_326" href="#Footnote_326" class="fnanchor">[326]</a>, haciendo labor
-con diferentes sayos, y de las ánimas había
-muchos, porque piden para sí mismos y consumen
-ellos con vino cuanto les dan<a id="FNanchor_327" href="#Footnote_327" class="fnanchor">[327]</a>.</p>
-
-<p>Había madres postizas<a id="FNanchor_328" href="#Footnote_328" class="fnanchor">[328]</a> y trastenderas de sus
-sobrinas y suegras<a id="FNanchor_329" href="#Footnote_329" class="fnanchor">[329]</a> de sus nueras, por mascarones
-alrededor.</p>
-
-<p>Estaba en una peaña<a id="FNanchor_330" href="#Footnote_330" class="fnanchor">[330]</a> Sebastián Gertel<a id="FNanchor_331" href="#Footnote_331" class="fnanchor">[331]</a>, general
-<span class="pagenum"><a id="Page_187"></a>[Pg 187]</span>en lo de Alemaña contra el Emperador, tras
-haber sido alabardero suyo.</p>
-
-<p>No acabara yo de contar lo que vi en el camino
-si lo hubiera de decir todo. Salíme fuera
-y quedé como espantado, repitiendo conmigo estas
-cosas. Sólo pido a quien las leyere, las lea
-de suerte que el crédito que les diere le sea provechoso
-para no experimentar ni ver estos lugares,
-certificando al lector que no pretendo en
-ello ningún escándalo ni reprensión sino de los
-vicios<a id="FNanchor_332" href="#Footnote_332" class="fnanchor">[332]</a>, pues decir de los que están en el infierno
-no puede tocar a los buenos. Acabé este discurso
-en el Fresno<a id="FNanchor_333" href="#Footnote_333" class="fnanchor">[333]</a>, a postrero de abril de 1608, en 28
-de mi edad<a id="FNanchor_334" href="#Footnote_334" class="fnanchor">[334]</a>.</p>
-
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_188"></a>[Pg 188]</span></p>
-</div>
-
-<div class="footnotes">
-<p class="p2 center big2">NOTAS:</p>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_147" href="#FNanchor_147" class="label">[147]</a> En <em>P</em>: <em>y que el diablo nunca dijo verdad.</em> Llamamos
-el malo al diablo.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_148" href="#FNanchor_148" class="label">[148]</a> <em>Se nos esconden.</em> En <em>P</em>: <em>nos esconde Dios, vi, guiado
-del ángel de mi guarda, lo que se sigue, por particular providencia
-de Dios.</em> La corrección evita todo lo que mira a
-lo religioso.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_149" href="#FNanchor_149" class="label">[149]</a> <em>Dos sendas.</em> El mito que traen Jenofonte (<em>De dictis
-et factis Socratis</em>, l. 2) y Ateneo (<em>Dipn.</em>, l. 12, c. 1), y cuenta
-así <span class="smcap">Juan de Pineda</span> (<em>Agric. crist.</em>, 7, 7): “Siendo Hércules
-mancebo, llegó por un camino adonde se repartía en
-dos, y el de la mano derecha era muy áspero y estrecho
-y se llamaba de la virtud, y el de la mano izquierda muy
-ancho y llano y andadero era el de los vicios y pecados.
-Como él allí llegó, reparó un poco, pensando lo que le cumpliría
-más, y vió venir para sí dos mujeres, la una de las
-cuales, adelantándose de la otra, llegó a él muy compuesta
-y afeitada y con melindres de ramera, y le convidó al camino
-de los deleites, que le prometía con poco trabajo;
-mas llegando poco después la otra, vestida de blanco y
-con muy honesto y grave semblante, le avisó que se guardase
-de aquella engañadora, que le prometía vivienda
-enemiga de bondad, por la cual se perdería. Insistió mucho
-que la siguiese a ella por el camino más arduo y angosto,
-en el cual puso Dios el trabajoso sudor antes de la virtud,
-porque, considerándolo atentamente, vería que lo que se da
-barato es cosa vil, mas lo precioso siempre vale caro, y que
-ni Dios ni buenos amigos se pueden ganar sin diligencias
-trabajosas. Con los consejos de la blanca virtud determinó
-Hércules de se meter por el camino de la virtud, significado
-por el brazo diestro de la letra de Pitágoras (<em>Y</em>), que al
-principio sube agro y angosto y en el fin pára en anchura
-llana y holgada con perpetuidad”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_150" href="#FNanchor_150" class="label">[150]</a> <em>De la gente</em>..., <em>de</em> causal, a causa de.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_151" href="#FNanchor_151" class="label">[151]</a> En <em>P</em>: <em>me dijo: S. Pablo le dejó para dar el primer
-paso a esta senda. Y miré. Caballerías</em>, ejercicios a caballo,
-y, metafóricamente, fantasías. <em>Jineta</em>, p. 30: “De muchas
-maneras se corre con lanza y mil reglas hay escritas desta
-caballería”. <span class="smcap">Valderrama</span>, <em>Ejerc. Fer. 5 dom. pas.</em>: “Ni pasear
-las plazas haciendo caballerías, que ya no está gallardo
-ni para eso”. <span class="smcap">Galindo</span>, 655: “<em>Cayó de su asno</em>, del desengañado
-del error, que defendía por ignorancia crasa”. El error
-del ignorante es asno que lleva caballeros a muchos.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_152" href="#FNanchor_152" class="label">[152]</a> <em>Pesia</em>, pese a. <em>Pedr. Urdem.</em>, 3: “¿Son por ventura
-mostrencas | mis gallinas, pesiatal?” <span class="smcap">Tirso</span>, <em>No hay peor
-sordo</em>, 1: “Yo entonces le dije: ¡Pesia | a tal! no es el
-perro mío”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_153" href="#FNanchor_153" class="label">[153]</a> <em>Gente honrada</em>, de probidad, irónicamente, gente
-perdida, como aquí.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_154" href="#FNanchor_154" class="label">[154]</a> <em>Tósigo</em>, ponzoña, o hierba de ballesteros, que es lo
-que propiamente τόξιχος suena en griego, de τόξον arco,
-por emponzoñar con ella las flechas.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_155" href="#FNanchor_155" class="label">[155]</a> <em>Lechigada</em>, camada, conjunto de crías propiamente,
-de <em>lecho</em>. Contra los taberneros, que bautizan el vino.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_156" href="#FNanchor_156" class="label">[156]</a> “Había muchas mujeres tras éstos besándoles las
-ropas, que en besar algunas son peores que Judas, porque
-aquél besó (aunque con ánimo traidor) la cara del Justo,
-Hijo de Dios y Dios verdadero, y ellas besan los vestidos
-de otros tan malos como Judas. Atribúyolo, más que a devoción
-(a algunas) a golosina en el besar. Otras iban cogiéndoles
-de las capas para reliquias, y algunas cortan tanto,
-que da sospecha que lo hacen más por verlos en cueros
-o desnudos, que por fe que tengan con sus obras. Otras
-se encomiendan a ellos en sus oraciones, que es como
-encomendarse al diablo por tercera persona. Vi alguna pedirles
-hijos, y sospecho que marido que consiente en que
-pida hijos a otro la mujer, se dispone a agradecérselo si
-se les diere. Esto digo por ver que, pudiendo las mujeres
-encomendar sus deseos y necesidades a san Pedro, a san
-Pablo, a san Juan, a san Agustín, a santo Domingo, a
-san Francisco y otros santos que sabemos que pueden
-con Dios, se den a éstos que hacen oficio la humildad y
-pretenden irse al cielo de estrado en estrado y de mesa en
-mesa. Al fin conocí que iban éstos arrebozados”, etc. (Edición
-de Pamplona, 1631).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_157" href="#FNanchor_157" class="label">[157]</a> <em>Adrollas</em>, trapazas y engaños, sobre todo comprando
-o vendiendo al fiado. <span class="smcap">Oña</span>, <em>Postrim.</em>, 1, 1, 8: “Tantas adrollas
-y trapazas inventadas en daño del bien común”. En
-Aragón, trola y drola; en Galicia, drola; en Germanía, droll,
-embuste. <em>Embustidor</em>, embustero, de <em>embustir</em>, cuyo posverbal
-es <em>embuste</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_158" href="#FNanchor_158" class="label">[158]</a> “repúblicas. No faltaron en el camino muchos eclesiásticos,
-muchos teólogos”. (Edic. de Pamplona, 1631).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_159" href="#FNanchor_159" class="label">[159]</a> <em>Corrilleros</em>, los soldados fanfarrones, rompepoyos,
-que se pasan el día sentados, contando al corrillo de gente
-que les rodea mil hazañas embusteras.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_160" href="#FNanchor_160" class="label">[160]</a> “Y nada desto les creíamos, teniéndoles por mentirosos,
-sólo cuando por encarecer”, etc. (Edición de Pamplona,
-1631).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_161" href="#FNanchor_161" class="label">[161]</a> “porque hacíanse recuas de mosquitos que les rodeaban
-las bocas golosas del aliento parlero, del mucho
-mosto que habían colado”. (Ídem).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_162" href="#FNanchor_162" class="label">[162]</a> <em>Hojas de lata</em>, donde aún hoy llevan la licencia los
-soldados licenciados del servicio, y entonces llevaban los
-testimonios y fees de sus hechos de armas y merecimientos.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_163" href="#FNanchor_163" class="label">[163]</a> <em>Coronan.</em> En <em>P</em>: <em>coronan al que legítimamente peleare.</em>
-De San Pablo: “Non coronatur nisi legitime certaverit”.
-(2 <em>Timot.</em>, 2, 5).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_164" href="#FNanchor_164" class="label">[164]</a> “Militia est vita hominis super terram”. (<em>Job</em>, 7, 1).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_165" href="#FNanchor_165" class="label">[165]</a> “Atentamente y corridos de lo que les decían, como
-unos leones se entraron en una taberna. Y tan”. (Edición
-de Pamplona, 1631). El texto corregido perdió este
-brío y quedó sosísimo.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_166" href="#FNanchor_166" class="label">[166]</a> “del cielo”. Ídem.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_167" href="#FNanchor_167" class="label">[167]</a> “del cielo”. Ídem.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_168" href="#FNanchor_168" class="label">[168]</a> “por el otro camino”. (Edición de Bruselas de 1660).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_169" href="#FNanchor_169" class="label">[169]</a> <em>De mal pelo.</em> Hay cien frases en castellano que aluden
-al <em>bueno</em> o <em>mal pelo</em> y <em>pelaje</em>, tomadas del de los animales,
-que, estando <em>lucios</em> y gordos, <em>les luce</em> el pelo, y
-mal cebados, lo presentan malo.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_170" href="#FNanchor_170" class="label">[170]</a> <em>Acá estamos todos</em>, frase hecha, sobre todo de negros,
-igualándose con los demás blancos; en el texto viene muy
-a cuento entre diablos negros.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_171" href="#FNanchor_171" class="label">[171]</a> <em>Recuero</em>, trajinero con recuas.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_172" href="#FNanchor_172" class="label">[172]</a> <em>Humazos</em>, que se daba por las narices (<em>humo a narices</em>),
-con lana encendida, a las mujeres que padecían de
-flato o mal uterino, o los muchachos, al dormido, en las
-narices, con papel encendido, etc. <span class="smcap">Villalva</span>, <em>Empr.</em>, 2, 34:
-“Como se queda la colmena cuando le dan humazo, desamparándola
-y huyendo las abejas”. <span class="smcap">Fons.</span>, <em>Vid. Cristo</em>,
-3, 2, 14: “Ya le den humazos a las narices..., para el demonio
-eran pebetes, para Dios eran humazos”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_173" href="#FNanchor_173" class="label">[173]</a> <em>Chasquear los azotes</em>, menearlos con chasquido.
-<span class="smcap">F. Aguado</span>, <em>Crist.</em>, 44: “La conciencia tiene el azote en la
-mano, y antes que el hombre se desmande, le chasquea
-y después revuelve sobre él”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_174" href="#FNanchor_174" class="label">[174]</a> “de cuellos bajos; por lo que parecíamos confesores
-en saber pecados, y supimos muchas cosas nosotros
-que no las supieron ellos”. (Edic. de Pamplona, 1631).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_175" href="#FNanchor_175" class="label">[175]</a> “a don, como a la pila santa catecúmena, que por
-tirar”. Ídem.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_176" href="#FNanchor_176" class="label">[176]</a> <em>Perogotero</em>, Pero Botero, Satanás, que así le llaman,
-por andar entre pez, como los boteros.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_177" href="#FNanchor_177" class="label">[177]</a> <em>Sahumado</em> decíase de lo muy bien dispuesto y a gusto,
-propiamente perfumado con sahumerios. En particular,
-“encareciendo que cobrará y hará volver y pagar algo”.
-(<span class="smcap">Corr.</span>, 566). <em>Quij.</em>, I, 4: “De pagaros... un real sobre otro
-y aun sahumados”. <em>G. Alf.</em>, I, 3, 3: “Nos ponían la moneda
-sobre la tabla, sahumada y lavada con agua de
-ángeles”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_178" href="#FNanchor_178" class="label">[178]</a> “Los demás cocheros, en comparación de mis mosquitos
-eran ranas. No se probará”, etc. (Edición de Barcelona
-de 1635). <em>Aguanoso</em> lo suele decir Quevedo por
-aguado, el que sólo bebe agua y no vino.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_179" href="#FNanchor_179" class="label">[179]</a> <em>Vía</em>, paso, abran paso o camino, mientras le azotaba,
-como el verdugo al que pasea por las acostumbradas.
-El abuso de los coches en aquel tiempo y lo que con ellos
-se cometía, hizo se diesen pragmáticas, y hay alusiones
-a ello en todos los escritores.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_180" href="#FNanchor_180" class="label">[180]</a> <em>Frialdad</em>, sosera en los chistes, poca gracia, y <em>frío</em>
-se dice del soso en el gracejar. <span class="smcap">J. Pin.</span>, <em>Agr.</em>, 1, 8: “Ateneo
-dice una frialdad”. <span class="smcap">F. Silva</span>, <em>Celest.</em>, 29: “Decidor y
-desenvuelto como Grajales, que no otro tan lindo como
-Felides, si fuera frío”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_181" href="#FNanchor_181" class="label">[181]</a> <em>Calofriado</em>, por el frío que da escalofríos o calofríos.
-<span class="smcap">Césped. Meneses</span>, <em>Historias</em>, c. 44: “Dejando aquel pecho
-de mármol con unos calofríos que si no procedieran de
-amor”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_182" href="#FNanchor_182" class="label">[182]</a> <em>De entre cuero y carne</em>, que hieren mucho más, como
-los que con bromas pesadas y murmuraciones dan que
-sentir. <span class="smcap">Cáceres</span>, <em>ps.</em> 63: “Son hombres, que traen las lenguas
-bien amoladas y afiladas. Cortan entre cuero y carne”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_183" href="#FNanchor_183" class="label">[183]</a> “respondieron que como se condenan otros por no
-tener gracia, ellos se condenan por tenerla o quererla tener”.
-(Edic. de Pamplona, 1631).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_184" href="#FNanchor_184" class="label">[184]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 21: “<em>A mesa puesta y cama hecha.</em> (Entiéndese
-venir, sentarse y ser admitido)”. Ídem, 567: “<em>Sentarse
-a mesa puesta.</em> (El que no pone cuidado y nada le cuesta)”.
-Ídem, 54: “<em>Asentaisos a mesa puesta con vuestras manos
-lavadas y poca vergüenza</em>”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_185" href="#FNanchor_185" class="label">[185]</a> <em>Matar hachas</em>, apagarlas.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_186" href="#FNanchor_186" class="label">[186]</a> <em>Tuerto</em>, torcido, lo contra derecho. <span class="smcap">Galindo</span>, <em>D</em>, 414:
-“<em>A veces con el tuerto llega el hombre a su derecho</em>, o
-<em>con un poco de tuerto</em>”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_187" href="#FNanchor_187" class="label">[187]</a> <em>Sufrir</em>, condescender, vendiéndola a otros por dinero.
-<em>Sufrir</em> es tolerar, y sólo por galicismo lo emplean hoy
-como <em>padecer</em>; véase <em>Lazarillo</em>, mi edición.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_188" href="#FNanchor_188" class="label">[188]</a> <em>Hacer plato</em> es servir; metafóricamente, ofrecer con
-ostentación, ostentar. <span class="smcap">Fonseca</span>, <em>Amor de Dios</em>, 37: “Sentóle
-consigo a la mesa y mandó a sus criados trujesen una espalda
-de carnero y haciéndole el plato”. <span class="smcap">Cáceres</span>, <em>ps.</em> 40:
-“Hace honra de la maraña que me tiene urdida. Hace plato
-de la traición que usa conmigo”. Ídem, <em>ps.</em> 48: “Aquellos
-que hacen ostentación y plato de sus muchas riquezas”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_189" href="#FNanchor_189" class="label">[189]</a> Acerca de esta clase de comediantes dice en su
-<em>Viaje entretenido</em> Agustín de Rojas: “Pues sabed que hay
-ocho maneras de compañías y representantes, y todas diferentes:
-bululú, ñaque, gangarilla, cambaleo, garnacha, bojiganga,
-farándula y compañía. El <em>bululú</em> es un representante
-solo, que camina a pie y pasa su camino y entra en
-el pueblo, habla al cura y dícele que sabe una comedia y
-alguna loa, que junte al barbero y sacristán y se la dirá,
-porque le den alguna cosa para pasar adelante. Júntanse
-éstos y él súbese sobre una arca y va diciendo: ‘Ahora
-sale la dama y dice esto y esto’. Y va representando y el
-cura pidiendo limosna en un sombrero. Y junta cuatro o
-cinco cuartos, algún pedazo de pan y escudilla de caldo
-que le da el cura, y con esto sigue su estrella y prosigue
-su camino hasta que halla remedio”.</p></div>
-
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_190" href="#FNanchor_190" class="label">[190]</a> <em>En cueros</em>, en que tratan los zapateros.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_191" href="#FNanchor_191" class="label">[191]</a> <em>Por los</em> pies <em>ajenos</em>, que calzan.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_192" href="#FNanchor_192" class="label">[192]</a> <em>Silo</em>, granero debajo de tierra. <span class="smcap">Herrera</span>, <em>Agr.</em>, 1, 6:
-“El grano... de silo soterraño”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_193" href="#FNanchor_193" class="label">[193]</a> <em>Pecado de carne</em>, por engañar metiendo en los pasteles
-carne mala y prohibida y huesos machacados.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_194" href="#FNanchor_194" class="label">[194]</a> <em>Jinetes</em>, por la carne de caballo, metida en los pasteles,
-y <em>estómagos</em> a caballo sobre rocín, que también metían
-en ellos.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_195" href="#FNanchor_195" class="label">[195]</a> <em>Padeced</em>, no dice <em>sufrid</em>, que es padecer con paciencia.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_196" href="#FNanchor_196" class="label">[196]</a> <em>Este oficio</em>, de soplones, de ir con el soplo, como lo
-explica en lo que sigue.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_197" href="#FNanchor_197" class="label">[197]</a> <em>Vah-ar-ada</em>, tufarada de <em>vah-o</em>. <em>Buscón</em>, 23: “Bébase,
-me dijo, esta media azumbre de vino puro, que, si no da
-vaharada, no parecerá valiente. Ellos y los malditos alguaciles.
-Por soplar, daban crueles voces. Uno de ellos decía:
-‘Yo al justo vendí: ¡Que me persiguen!’ Dije yo
-entre mí: ‘¡Al Justo vendiste! Éste es Judas’. Y lleguéme
-con codicia de ver si era barbinegro o bermejo, cuando
-le conozco, y era un mercader”, etc. (Edición de Pamplona,
-1631).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_198" href="#FNanchor_198" class="label">[198]</a> Pensaron los ladronazos que no había más y quisieron
-con la vara de medir hacer lo que Moisés con la vara
-de Dios y sacar agua de las piedras.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_199" href="#FNanchor_199" class="label">[199]</a> <em>Por sus pulgares</em>, con trabajo, y díjose propiamente
-del menearlos al hilar. <span class="smcap">Corr.</span>, 633: “<em>Hilado con estos pulgares,
-por mis pulgares.</em> (Encarece el cuidado de hilarlo)”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_200" href="#FNanchor_200" class="label">[200]</a> <em>Pulgar-ada</em> es medida del ancho del dedo pulgar, el
-cual se llamó así del servir para matar las pulgas: <em>Éste
-mata los cocos</em>, como dice la formulilla para enseñar al niño
-los nombres y usos de los dedos. <em>Siglo pitagór.</em>, 7: “¿Piensas
-que es esta tela terciopelo | que crece a pulgaradas?”&mdash;Dice
-que <em>a puras pulgaradas</em>, a puro medir se van los mercaderes
-al infierno.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_201" href="#FNanchor_201" class="label">[201]</a> <em>La oscuridad de sus tiendas</em>, buscada a propósito para
-engañar, y así muchos colgaban telas delante de ellas.
-<em>Ordenanz. Valladol.</em>, 24: “Otrosi ordenamos y mandamos
-que ningun mercader de sedas y paños, lienzos y fustanes
-o sargas tenga en las luces de sus tiendas o votivas colgada
-ninguna cosa con las que pueda oscurecer ni menos
-delante de las puertas de las dichas tiendas, si no fuere
-de manera que libremente pueda entrar la claridad por todo
-el grandor de ellas”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_202" href="#FNanchor_202" class="label">[202]</a> <em>Raso</em>, tela, y el cielo limpio de nubes. <span class="smcap">Márquez</span>,
-<em>Tr. Jer.</em>, 2, 3: “El viento deja el cielo raso”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_203" href="#FNanchor_203" class="label">[203]</a> <em>Talle de</em> <span class="smcap">Cerv.</span>, <em>Cuev. de Salam.</em>: “Así tiene el talle
-de hablar por el colodrillo como por la boca”. <em>Laber. amor</em>,
-1: “<em>Talle tienen</em> los mozos de avisados”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_204" href="#FNanchor_204" class="label">[204]</a> Se acuerda Quevedo del comienzo del c. IV, parte 3.ª,
-<em>De Rege</em>, de Mariana.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_205" href="#FNanchor_205" class="label">[205]</a> <em>Aban-illos</em>, pliegues, y dijéronse por su parecido al
-aban-illo o aban-ico, de <em>aban-o</em>, que se derivó del vannus o
-aventador latino. <span class="smcap">Lope</span>, <em>Entrem. Marq. Alf.</em>, t. II, p. 276:
-“El abano es de su gusto”. <span class="smcap">Lope</span>, <em>Vaq. Moraña</em>, t. VII,
-p. 568: “¡Qué abanillo! Una sartén”. <em>Abanillos</em> son lo
-que, a la francesa, llaman hoy feamente <em>plisé</em>, y que de
-ordinario se decía <em>aban-ino</em>, otro diminutivo de <em>aban-o</em>,
-<span class="smcap">Lope</span>, <em>Dorotea</em>, 2, 5: “Tengo que almidonar tres o cuatro
-abaninos de cadeneta”. <em>Cuchillada</em>, abertura a lo largo para
-adorno en los vestidos, que se viese el aforro de otro color.
-<em>Calzas</em> eran los calzones; <em>atacadas</em>, cuando se ajustaban
-mucho y se atacaban con muchas agujetas por la cintura
-para que estuviesen firmes y sin arrugas.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_206" href="#FNanchor_206" class="label">[206]</a> <em>Sin tono y sin son</em>, sin ton ni son, a destiempo, sin
-discreción ni substancia en lo que dicen. <span class="smcap">Corr.</span>, 564: “<em>Salir
-sin ton ni son.</em> (Cuando uno habla sin tiempo ni sazón)”.
-Díjose acaso del cantor que se salía del tono y sonido que
-le acompañaba, saliéndose de tono, y más ciertamente del
-bailar fuera de sazón, sin música.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_207" href="#FNanchor_207" class="label">[207]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 553: “<em>Ni es carne ni pescado.</em> (Como el que
-ni ata ni desata y no es para nada)”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_208" href="#FNanchor_208" class="label">[208]</a> <em>Que tanto</em>, cuanto. <span class="smcap">Valdés</span>, <em>Corint.</em>: “Por estas contraseñas
-se conoce qué tanto tiene el hombre de esta caridad”.
-<em>Entremeses</em>, s. <span class="allsmcap">XVII</span>, p. 55: “Sabéis que tanto lo
-quieren, que ha enseñado a mi amo el amo, amas, amavi”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_209" href="#FNanchor_209" class="label">[209]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 288: “<em>Dichoso el hijo, que tiene a su padre en
-el infierno.</em> (El italiano)”. Ídem, 300: “<em>Guay del hijo, que
-el padre va a Paraíso</em>”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_210" href="#FNanchor_210" class="label">[210]</a> Son los del <em>penséque</em>. <span class="smcap">Corr.</span>, 388: “<em>Penseque, asneque,
-burreque con sus parientes.</em> (Añádenlo al que se excusa
-diciendo ‘pensé que’)”. Del pensar por considerar y
-por dar pienso al asno, esto es, a sí propio. <span class="smcap">Corr.</span>, 388:
-“<em>Penseque, asneque y burreque</em>, todos son hermanos. (Trata
-de asno y burro al que pierde la cosa y se excusa con
-‘pensé que’)”. <em>A penseque y a creíque los ahorcaron en
-Madrid.</em> <span class="smcap">L. Grac.</span>, <em>Crit.</em>, 2, 13: “Y señalaron pienso a los
-penseque”. Es el <em>Non putaram</em>, de Cicerón.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_211" href="#FNanchor_211" class="label">[211]</a> <em>Corona de hueso</em>, cuernos.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_212" href="#FNanchor_212" class="label">[212]</a> <em>Si pensara</em>, aunque pensara. En el <em>Quijote</em> passim
-(<em>Leng. Cervantes</em>, 1, 265, 8).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_213" href="#FNanchor_213" class="label">[213]</a> <em>Lleno de bote en bote</em>, lleno, frase conocida y con el
-retruécano de los botes o vasijas de la botica. <span class="smcap">L. Grac.</span>, <em>Crit.</em>,
-1, 7: “No faltó quien dijo que estaba de bote en bote
-vacía”. <span class="smcap">Q. Benav.</span>, 1, 270: “La triste casa del mundo | de
-bote en bote está llena | de los locos que”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_214" href="#FNanchor_214" class="label">[214]</a> <em>Ayudas</em>, lavativas.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_215" href="#FNanchor_215" class="label">[215]</a> <em>De los palos</em>, que sirven para medicinas, sobre todo
-alude al que servía para las bubas, “el palo santo” o
-guayaco, que dice Lucas Hidalgo en su magnifica apología
-de estas bravas señoras (<em>Diálog. de apacible entretenimiento</em>,
-3, 2). De este palo, árbol americano, trata Monardes
-(<em>Drog. Ind., f.</em> <span class="allsmcap">II</span>), y fué introducido en España en 1508 y
-en Italia en 1517. Conocidas son las coplas de Cristóbal de
-Castillejo “en alabanza del palo de las Indias, estando
-en la cura dél”. De todas esas cosas que recuenta Quevedo,
-y de otras, se hacían medicinas y los boticarios oro
-y dinero.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_216" href="#FNanchor_216" class="label">[216]</a> <em>Moleta</em>, muela pequeña para moler colores, medicinas,
-etc. <span class="smcap">Palomino</span>, <em>Mus. Pict.</em>, 5, 3, 5.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_217" href="#FNanchor_217" class="label">[217]</a> <em>Aceite de matiolo.</em> De los raros aceites y ungüentos
-véase <span class="smcap">Laguna</span>, <em>Dioscórides</em>, 1, c. 28 y siguientes, y es de
-notar entre las porquerías de la añeja medicina lo siguiente:
-“Tratando de los aceites, Dioscórides hace juntamente
-mención de tres especies de suciedades que solían en su
-tiempo cogerse. Era la una y la primera de todas aquélla
-que de los que se bañaban después de untados, nadaba sobre
-el agua del baño. Por la segunda entiende el sudor,
-que se raía de los que se ejercitaban en las palestras, el
-cual era envuelto con polvo y tierra, tenía necesariamente
-más cuerpo. La tercera suciedad era la que se cogía de las
-paredes y de las estatuas de la palestra”. <em>Matiolo</em> es una
-crucífera, <em>mathiola</em>, o alhelí blanco.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_218" href="#FNanchor_218" class="label">[218]</a> <em>Lamedor</em>, composición pectoral, de consistencia media
-entre electuario y jarabe, y se daba a los enfermos para
-que, poco a poco, la dejasen deslizar por la garganta al pecho;
-por tomarse lamiendo. <span class="smcap">Fragoso</span>, <em>Cirug. Simpl.</em>, voz
-<em>violeta</em>: “Sin el lamedor ordinario, se hace de las violetas
-un jarabe purgativo con la novena infusión de ellas y
-azúcar fino”. <em>Mosquete</em> y <em>esmeril</em> son armas de fuego antiguas.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_219" href="#FNanchor_219" class="label">[219]</a> <em>Zurdos.</em> Supersticiones viejas. La del zurdo se funda
-en no ser derecho, sino siniestro, y las cosas siniestras o
-los siniestros son desgracias. La del cuervo, en ser negro,
-y malo y negro es todo uno en castellano y en la etimología
-latina. La de la lechuza, en ser ave nocturna.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_220" href="#FNanchor_220" class="label">[220]</a> <em>Scévola</em>, así llamado <em>de scaevus</em>, zurdo. El cuento lo
-traen Plutarco (<em>Poplicola</em>, 17), Valerio Máximo (3, 3, 1),
-Floro (I, 10), Silio (8, 385) y Livio (2, 12). Queriendo matar
-a Porsena, rey de Etruria, por error, no conociéndolo, mató
-a uno de los cortesanos del Rey. Para castigar su mano,
-que así erró el golpe, la puso en el fuego, teniéndola en
-él hasta consumirse. De aquí tomó el nombre de <em>Scaevola</em>,
-esto es, zurdo, <em>scaevus</em>, σχαιός, porque desde entonces
-no le quedó más que la zurda.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_221" href="#FNanchor_221" class="label">[221]</a> <span class="smcap">En Correas</span>, 191: “<em>Lanzada de moro izquierdo, que
-atraviese el corazón</em>”. (De un romance).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_222" href="#FNanchor_222" class="label">[222]</a> <em>Tomarse puntos</em> es coserse los puntos sueltos de la
-media, y de ahí coserse algún chirlo o herida. Tan de
-nuevo se hacen con los afeites, que éstos se llamaron <em>mudas</em>,
-por mudarse con ellas el color del rostro y manos.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_223" href="#FNanchor_223" class="label">[223]</a> El <em>cohol</em> o <em>alcohol</em> con que se alcoholaban, como todavía
-las moras y los moritos, para que se les agranden los
-ojos, que los llevan llenos de churretes negros. De ello traté
-en mi edición de <em>La Celestina</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_224" href="#FNanchor_224" class="label">[224]</a> <em>Con cabellos</em> ajenos, como hoy con las trenzas de
-muertos o de chinos, que gastan las mujeres.
-</p>
-
-
-<div class="poetry-container pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">“Carmina Paulus emit,</span><br />
-Recitat sua carmina Paulus:<br />
-Nam quod emas, potes dicere iure tuum”.</p>
-</div>
-</div>
-
-<p class="p1">Que escribió un célebre humanista imitando a Marcial, el
-cual dice (l. <span class="allsmcap">I</span>, ep. 30):</p>
-
-
-<div class="poetry-container pw35">
-<div class="poetry">
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">“Fama refert nostros te, Fidentine, libellos</span><br />
-Non aliter populo, quam recitare tuos.<br />
-Si mea vis dici, gratis tibi carmina mittam.<br />
-Si dici tua vis, haec eme, ne mea sint”.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">“Se ruge, Fidentino, que mis obrillas</span><br />
-las lees a la gente, cual si fueran tuyas.<br />
-Si quieres que pasen por mías, te las enviaré de balde.<br />
-Si quieres que pasen por tuyas, cómpralas, para que dejen de ser mías”.</p>
-</div>
-</div>
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_225" href="#FNanchor_225" class="label">[225]</a> <span class="smcap">Mateo</span>, 26, 24: “Bonum erat ei, si natus non fuisset
-homo ille”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_226" href="#FNanchor_226" class="label">[226]</a> <em>Sin cara</em>, descarados, desvergonzados.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_227" href="#FNanchor_227" class="label">[227]</a> <em>Barbirojo</em>. <span class="smcap">Tirso</span>, <em>Mari Hernánd.</em>, 1, 10: “Que acá
-son | los jodíos barbirojos”. Ídem, <em>Vergonz. en Palac.</em>,
-1, 4: “Tenéis el cabello rubio, | no hay que fiar dese pelo”.
-Es tradición haber sido Judas de poca barba y roja, y
-debe fundarse esto en que los de tal barba son tenidos
-por traidores y malos. <span class="smcap">Corr.</span>, 402: “<em>Poca barba y bermeja
-color, debajo de Dios no le hay peor</em>”. Ídem, 304: “<em>Barba
-roja y mal color, debajo del cielo no le hay peor</em>”. Ídem,
-388: “<em>Pelo bermejo, mala carne y peor pellejo</em>”. Ídem, 54:
-“<em>Asno cojo y hombre rojo y el demuño todo es uno</em>”.
-Ídem, 123: “<em>En ruin ganado poco hay que escoger y en
-barba roja menos que creer</em>”. Ya antes (edic. de Pamplona,
-1631, nota 191) dice el texto, hablando de Judas: “Lleguéme
-con codicia de ver si era barbinegro o bermejo”.
-En <em>Tac.</em>, 13, el dómine Cabra es de <em>pelo bermejo</em>. En
-<em>Perinola</em>: “Eso dijo la pelijudas, una bermejuela abuchornada
-de rizos”. <em>Peliju(d)as</em> llaman en Andalucía a las de
-pelo rojo.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_228" href="#FNanchor_228" class="label">[228]</a> <em>Ello.</em> <span class="smcap">Corr.</span>, 536: “<em>Ello.</em> (Esta palabra <em>ello</em> comienza
-muchas veces ociosa y se entremete baldíamente en
-muchas ocasiones: otras es pronombre)”. <em>Píc. Just.</em>, 1, 2:
-“Ello, yo no sé por qué mi padre no me llamó la torda”.
-Ídem, 2, 1, 2, 3: “Ello, nunca faltan bellacos”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_229" href="#FNanchor_229" class="label">[229]</a> En <em>P</em>: <em>muy cierto lo que manda la Iglesia Romana;
-pero en el infierno, capón.</em></p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_230" href="#FNanchor_230" class="label">[230]</a> <em>Que el estar</em>, repetido el <em>que</em>, <em>sospecho que... que
-el estar</em>. Era común, por la claridad, cuando se corta
-la frase por un inciso cualquiera.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_231" href="#FNanchor_231" class="label">[231]</a> <em>Titio</em>, por haber pretendido deshonrar a Latona.
-Véase Virgilio (<em>Eneida</em>, 6), Ovidio (<em>Metam.</em>, 4), Horacio
-(<em>Od.</em>, 3, 4), Tíbulo (1, 3), Píndaro (<em>Pit.</em>, 4), etc.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_232" href="#FNanchor_232" class="label">[232]</a> <em>Sisón</em>, especie de francolín ceniciento. <em>Diálog. montería</em>,
-13: “Los sisones gallardos y pintados, que vuelan
-con tanta gala, que parece que silban con las alas, hiriendo
-el viento, de donde se les debió de poner el nombre que
-tienen”. Además es el que sisa, como los despenseros saben
-hacerlo.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_233" href="#FNanchor_233" class="label">[233]</a> “Tenía un bote junto a sí. No me sufrió el corazón
-a no decirle algo. Y así, llegándome cerca, le dije: ‘¿Cómo,
-traidor infame sobre todos los hombres, vendiste a
-tu Maestro, a tu Señor y a tu Dios por tan poco dinero?’
-A lo cual respondió: ‘Pues vosotros, ¿por qué os quejáis
-deso? Que sobrado de bien os estuvo, pues fué el medio
-y arcaduz para vuestra salud. Yo soy el que me he de
-quejar y fuí a quien le estuvo mal, y ha habido herejes
-que me han tenido con veneración, porque di principio
-en la entrega a la medicina de vuestro mal. Y no penséis
-que soy yo solo el Judas; que, después que Cristo murió,
-hay otros peores que yo y más ingratos, pues no sólo
-le venden, pero le venden y compran, azotan y crucifican,
-y, lo que es más que todo, ingratos a vida y pasión y
-muerte y resurrección, le maltratan y persiguen en nombre
-de sus hijos. Y si yo lo hice antes que muriese, con
-nombre de apóstol y dispensero, este bote lo dice, que es
-el de la Madalena, que codicioso quería que se vendiese
-y se diese a pobres, y ahora es una de las mayores penas
-que tengo ésta, ver lo que quería para remediar pobres,
-vendido. Porque todo lo aplicaba a vender, y después,
-por salir con mi tema y vender el ungüento, vendí al Señor
-que le tenía, y así remedié más pobres que quisiera’.
-‘Ladrón, dije yo, que no me pude reportar, pues, si viendo
-a la Madalena a los pies de Cristo te tocó la codicia de
-riqueza, cogieras las perlas de las muchas lágrimas que
-lloraba, hartáraste de oro con las hebras de cabellos que
-arrancaba de su cabeza y no cudiciaras su ungüento con
-alma boticaria. Pero una cosa querría saber de ti: por qué
-te pintan con botas’,” etc. (Edición de Pamplona, 1631).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_234" href="#FNanchor_234" class="label">[234]</a> Sólo hallo en <span class="smcap">Correas</span>, 192: “<em>Las botas de Tobías.</em>
-(Es apodo ordinario a botas viejas de camino)”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_235" href="#FNanchor_235" class="label">[235]</a> <em>De Calabria</em>, alude acaso a Calabrés, el del <em>Alguacil
-alguacilado</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_236" href="#FNanchor_236" class="label">[236]</a> <em>Por comprar</em>, sisando en las compras.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_237" href="#FNanchor_237" class="label">[237]</a> <em>Los judíos</em> fueron siempre tenidos por avariciosos,
-sobre todo de dinero, así siempre se dieron a mercadear.
-<span class="smcap">Corr.</span>, 275: <em>Judío para la mercadería y fraile para la
-hipocresía; o judío por la mercadería y fraile por la hipocresía.</em>
-Ídem, 33: <em>Al judío dalde un palmo y tomará
-cuatro.</em> Ídem, 275: <em>Judío ni puerco, no le metas en tu
-güerto.</em></p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_238" href="#FNanchor_238" class="label">[238]</a> “lo que conviene? No por cierto”, etc. (Edic. de
-Barcelona, 1635).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_239" href="#FNanchor_239" class="label">[239]</a> <em>Ensalmadores</em>, los que curan con ensalmos; <em>saludadores</em>,
-los mismos, porque dan salud. Corren todavía
-por ahí las <em>nóminas</em> o <em>lóminas</em>, que llaman, y son oraciones
-antiguas, corrompidas, medio en latín y medio en romance,
-que venden todos estos embustidores contra el
-aojo y otras enfermedades de niños y de ganados.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_240" href="#FNanchor_240" class="label">[240]</a> <em>Santiguaduras</em> o <em>santiguaderas</em>, acción de santiguar
-los ensalmadores. <span class="smcap">Quev.</span>, <em>Tac.</em>, 16: “El cual se había hecho
-ensalmador con unas santiguaderas y oraciones que había
-aprendido de una vieja”. <em>Santiguar</em> es hacer la cruz
-sobre enfermo o endemoniado. <span class="smcap">Castillo</span>, <em>S. Domingo</em>, 1,
-1, 45: “No me echéis esa maldición, padre mío, decía el
-hereje, sino santiguadme, como soléis, con la señal de
-la cruz”. <em>Lozana andal.</em>, 216: “Yo sé ensalmar y encomendar
-y santiguar cuando alguno está aojado, que vieja me
-rezó, que era saludadora como yo; sé quitar ahitos, sé
-para las lombrices, sé encantar la terciana... Sé sanar la
-sordera y sé ensolver sueños, sé conocer en la frente la
-phisionomía y la chiromancia en la mano y prenosticar”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_241" href="#FNanchor_241" class="label">[241]</a> <em>Enfistolarse</em> o <em>afistolarse</em> la herida; convertirse en
-fístula. <em>Selvagia</em>, 3: “Pone la triaca saludable en la infistolada
-y encurable herida”. <span class="smcap">P. Vega</span>, <em>ps.</em> 3, 5, 1: “Vinieron
-las llagas a afistolarse”.</p></div>
-
-<div class="section">
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_242" href="#FNanchor_242" class="label">[242]</a> <em>Badajo</em>, dícese metafóricamente al bobo y necio.
-<span class="smcap">S. Horozco</span>, <em>Cancionero</em>, p. 16: “Pues bien sacado de cuajo |
-de ambos el ser y valor, | cada cual sin gran trabajo |
-podrie ser gentil badajo | de la campana mayor”. <span class="smcap">L. Rueda</span>,
-<em>Eufem.</em>, 1: “Superlativo quieres decir, badajo”.</p></div>
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_243" href="#FNanchor_243" class="label">[243]</a> <em>Hurtan que es bendición.</em> <span class="smcap">Corr.</span>, 633: “<em>Hurtar la
-bendición.</em> (Llegar primero que el otro al bien y provecho)”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_244" href="#FNanchor_244" class="label">[244]</a> <em>Los saludadores</em>, propiamente curanderos que dan
-la salud del mal de rabia. Diz que tienen una cruz en el
-cielo de la boca, que nacen en Viernes Santo, a las tres
-de la tarde, y no sé qué más. Contra dicho mal suele dar
-el saludador al mordido de perro rabioso pan sin sal para
-sanarlo. Mediante una bendición, y más comúnmente algunos
-esputos que arroja en una jofaina de agua, ve
-en el fondo la figura del perro y en su aspecto conoce si
-estaba o no rabioso. Chupa la ponzoña de la herida, bendice
-los ganados con su soplo y aliento en el nombre de
-Dios, con los que los preserva de enfermedad, a lo cual
-alude Quevedo al decir luego que andan <em>siempre soplando</em>,
-y en la Jácara 1: “Gran saludador de culpas, | un fuelle
-de Satanás”. Igualmente soplan al que tiene mal de corazón.
-<span class="smcap">F. Aguado</span>, <em>Cristiano</em>, 74: “Alude en estas palabras el
-Apóstol al oficio que hacen los saludadores con los que padecen
-mal de corazón, a los cuales, cuando los derriba el
-accidente en tierra, ellos, con un soplo suave, los ponen
-en pie”. <span class="smcap">J. Pin.</span>, <em>Agr.</em>, 24, 38: “Los saludadores curan con
-el soplo”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_245" href="#FNanchor_245" class="label">[245]</a> <em>Los porquerones viven</em> de soplar o ir con el soplo
-al alguacil. Llamaban así a los corchetes o ministros de
-justicia. <em>Comed. Florin.</em>, 10: “Los que acompañan los alguaciles,
-que llaman aquí porquerones.&mdash;Alguno que tiene
-envidia a su oficio, les llama tal nombre”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_246" href="#FNanchor_246" class="label">[246]</a> Además de <em>Raimundo Lulio</em> y los citados, fueron
-maestros de la alquimia Rosino, Alchindo, Morieno, Gilgilides,
-Jever, Pitágoras, Avicena, Alberto Magno, Aristóteles,
-el Panteo, etc, etc. Sobre todo, metió ruido el
-libro de Juan Francisco Pico Mirandulano, de <em>Auro conficiendo</em>.
-Pero nadie hizo oro, sino que gastó el suyo y
-el de sus amigos.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_247" href="#FNanchor_247" class="label">[247]</a> “Y sobre que cada uno quería decir cuál era la
-cosa más vil se ardían todos”. (Edic. de Barcelona, 1635).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_248" href="#FNanchor_248" class="label">[248]</a> <em>La piedra filosofal</em> llamaban a la materia vil, de la
-cual soñaban poderse hacer oro puro.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_249" href="#FNanchor_249" class="label">[249]</a> <em>Quiromántico</em>, adivino por las rayas y demás señales
-de la mano.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_250" href="#FNanchor_250" class="label">[250]</a> <em>Monte de Saturno</em>, la carnosidad que hay en la base
-del dedo del corazón o medio o dedo de Saturno; el
-pulgar es el dedo de Venus y monte de Venus toda su
-gran base, y así, de Júpiter el índice, de Apolo el anular,
-de Mercurio el meñique, con sus montes correspondientes.
-Del monte de Saturno baja una línea hacia abajo por
-toda la palma de la mano, que llaman línea de Saturno o
-de la suerte. Sin duda, los quirománticos la tienen de
-irse al infierno.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_251" href="#FNanchor_251" class="label">[251]</a> <em>Vive Dios.</em> Sacaba el horóscopo este astrólogo judiciario,
-levantando figuras para averiguar qué astro ascendía
-en el meridiano en el momento de nacer él mismo.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_252" href="#FNanchor_252" class="label">[252]</a> “Otro corría seguido de una tarasca con uñas de
-a vara y rabo de macho, como vara de alcalde manchego,
-que le atenazaba con un asador, diciéndole: ‘Aguarda,
-salta-tumbas, come-estolas y arañón de altares; págame
-las dos hijas que me robaste en el honor en el campanario
-de tus hazañas, y que cansado remitistes, por hechiceras,
-a la hoguera del Santo Oficio’. ‘Cierto’, gritaron
-dos furias vestidas de sambenitos, por cuyas caperuzas
-salían negras llamas, y arremetieron a él. El pobre iba
-dando alaridos que me horrorizaron”. (Lo suprimió la
-censura en la primera edición, según Castellanos, tomo I,
-pág. 399).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_253" href="#FNanchor_253" class="label">[253]</a> <em>Calza</em>, hecha de punto de media.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_254" href="#FNanchor_254" class="label">[254]</a> <em>Pedro de Abano</em>, médico y astrólogo. Nació en 1250,
-en la aldea de Abano, cerca de Padua. El nombre latino
-de aquel pueblo es Aponus, y por esto se le llamaba Pedro
-de Apono o Aponensis y también Pedro de Padua. En Medicina
-poseía todos los conocimientos de su siglo; pero
-añadió a ellos los sueños todos y delirios de la astrología
-judiciaria. Acusado de mágico y hereje, fué por la Inquisición
-perseguido y procesado.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_255" href="#FNanchor_255" class="label">[255]</a> <em>Henrico Cornelio Agripa</em>, a quien el padre Martín del
-Río da el nombre de archimago, Paulo Jovio el de portentoso
-ingenio, Luis Vives el de milagro de todas las ciencias y
-Gabriel Naudeo compara con Argos; nació en Colonia en
-1486 y llegó a hablar ocho idiomas. Secretario del emperador
-Maximiliano, soldado en Italia bajo las órdenes
-de Antonio de Leiva, médico y jurista en Francia y España,
-teólogo en su patria y en Lombardía y libre y atrevido
-y soberbio en toda Europa, fué médico, historiador y
-consejero de Príncipes, amigo singular de Cardenales y
-Obispos, y en todas partes inconstante y malquisto. Escribió
-diferentes obras, y entre ellas las que más celebridad
-le dieron, son: <em>De incertitudine et vanitate scientiarum
-declamatio invectiva</em>, impresa por vez primera en
-1527, donde intenta probar no haber nada ni más pernicioso
-ni de mayor peligro para la vida de los hombres y
-para la salud de sus almas que las ciencias y las artes.
-<em>De occulta philosophia libri III</em>, publicada en Amberes,
-1531, por la cual se le acusó de mágico y arrojó a una
-prisión en Bruselas. Aunque sus escritos le confiesan apreciador
-de Lutero, y Melanchthon, jamás abrazó la religión
-reformada; bien que es difícil averiguar la religión de un
-hombre que a diestro y siniestro repartía recetas para
-hacer sahumerios, hechizos y talismanes. Murió en Grenoble,
-en un hospital, por los años de 1535.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_256" href="#FNanchor_256" class="label">[256]</a> “harto de demonios, ya que en vida parece que siempre
-tuvo hambre dellos, muy enojado con Cardano”, etc.
-(Edic. de Pamplona, 1631).
-</p>
-<p>
-<em>Juan Trithemio</em>, historiador y teólogo, tomó su apellido
-de Trittenheim, lugar del electorado de Tréveris, donde
-nació en 1462. Vistió el hábito de San Benito y por muchos
-años fué abad del monasterio de Spanhein, y después en
-Wurtzbourg, donde falleció en 1516. Escribió muchas obras
-históricas, utilísimas para el conocimiento de la Edad Media;
-otras muchas espirituales y místicas y otras de filosofía
-oculta, que dieron al autor fama de hechicero. Estas
-últimas son: primera, <em>Philosophia naturalis de Geomantia</em>,
-arte de adivinar por medio de líneas, puntos y figuras trazadas
-en la tierra; segunda, <em>Tratado de Alquimia</em>; tercera,
-la <em>Polygraphia</em>, en seis libros. No entiende por este nombre
-Trithemio una miscelánea de diferentes asuntos o distintos
-géneros, sino el modo de escribir una misma palabra
-de varias maneras, para lo cual enseña trece alfabetos nuevos,
-compuestos de letras tomadas de idiomas extranjeros
-o de caracteres arbitrarios. Esto contribuyó a perfeccionar
-y extender, por medio de cifras, las comunicaciones
-diplomáticas; cuarta, <em>Steganographia, hoc est, ars per occultam
-scripturam animi sui voluntatem absentibus aperiendi</em>.
-Las voces inauditas y caprichosas de que está lleno este
-libro enigmático hicieron creer que era de nigromancia.
-No contiene otra cosa que secretos ingeniosos de extender
-cartas, y jamás fué otro el intento de su autor que el de
-servir con ellos a Felipe, duque de Baviera. Con motivo de
-lo que dice Quevedo sobre la <em>Polygraphia</em> y <em>Steganographia</em>,
-el erudito y juicioso Feijóo deduce que ni las vió ni
-tuvo bastante noticia de estos dos libros de un sabio y
-ejemplar religioso. El primero de ellos nunca ha ofrecido,
-ni podido ofrecer a nadie, reparo alguno; mas la Inquisición
-de España, lo mismo que el autor de <em>Las Zahurdas
-de Plutón</em>, condenaron sin fundamento el segundo.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_257" href="#FNanchor_257" class="label">[257]</a> <em>Jernimo Cardan o Cardano</em>, médico y geómetra, nació
-el 1501 en Pavía. Contribuyó mucho a los adelantamientos
-de las Matemáticas; pero se dejó arrastrar de las extravagancias
-y locura de los astrólogos y nigromantes. Baste
-decir que afirmaba tener un demonio asistente, que le inspiraba
-sus escritos. Formaba horóscopos de todos los personajes
-de su tiempo, y, cuando los sucesos desmentían sus
-predicciones, atribuíalo, no a incertidumbre del arte, sino
-a ignorancia del artista. Murió de setenta y cinco años,
-y sus dos tratados <em>De subtilitate rerum</em> y <em>De rerum varietate</em>,
-sobre todo, abrazan el conjunto de sus conocimientos
-en Física, Metafísica e Historia natural: vivo ejemplo
-de los errores deplorables en que suelen caer hombres de
-no vulgar ingenio. Sus obras se imprimieron en 10 volúmenes
-en folio, Ginebra, 1620.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_258" href="#FNanchor_258" class="label">[258]</a> <em>Julio César Scaligero</em>, del territorio veronés, estudió
-en Padua la Medicina y las bellas letras. Nombrado
-médico del Obispo de Agen, se connaturalizó en Francia,
-donde murió en 1558. Tuvo disputas literarias con Erasmo
-y Cardano, y, como éste, su espíritu familiar. Fué mediano
-poeta y el mejor prosista de aquel siglo, obligando con su
-ejemplo y censura a que observasen los escritores las reglas
-de la Gramática e hiciesen su estilo más claro y elegante.
-Su gusto, sin embargo, era pésimo y disparatadas sus
-opiniones acerca del mérito de los antiguos vates. Conociendo
-las reglas de crítica, hablando de ellas con acierto,
-siempre las aplicó desatinado, privándole una severidad
-caprichosa de estimar y saborear las obras de los grandes
-maestros. Escribió contra el libro <em>De subtilitate</em>, de Cardano.
-Increíble parece que prefiriese Virgilio a Homero y a todo
-lo griego lo latino, con ser una hijuela e imitación todo el
-arte romano del helénico.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_259" href="#FNanchor_259" class="label">[259]</a> <em>Artefio</em> (<em>Artephius</em>), filósofo hermético, vivía hacia
-el año 1130, musulmán o judío. Suyos son los tratados siguientes:
-primero, <em>Clavis majoris sapientiae</em>; segundo, <em>Liber
-secretus</em>; tercero, <em>De characteribus planetarum, cantu et
-motibus avium, rerum praeteritarum et futurarum, lapideque
-philosophico,</em> que es el que refiere Quevedo; cuarto, <em>De
-vita propaganda</em>, que dice el bueno de Artefio concluyó a
-la edad de 1025 años; quinto, <em>Speculum speculorum</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_260" href="#FNanchor_260" class="label">[260]</a> <em>Cecco d’Ascoli.</em> Por este nombre es conocido <em>Francisco
-Stabili</em>, natural de aquella populosa ciudad de la marca
-de Ancona. La palabra <em>Cecco</em> no es otra cosa que un diminutivo
-de <em>Francesco</em>. Nació en 1257, y en Bolonia explicó
-Filosofía y Astrología. Acusado a la Inquisición por hablar
-mal de la fe, quitóle el Tribunal los títulos de doctor y
-maestro, prohibióle enseñar y le impuso una multa. Por
-sustraerse al castigo, refugióse en Florencia, donde los admiradores
-del Dante y Cavalcanti, ingenios a quienes el
-Cecco había censurado con torpe saña, uniéndose a los
-jueces del Santo Oficio, le quemaron como hereje en 1327,
-a los setenta años de su edad. Absurda y bárbara sentencia,
-que en vano se busca fundada en el comentario de
-Stabili, <em>In sphaeram Joannis de Sacrobosco</em>, aun cuando
-lo coloque Martín del Río entre los escritores supersticiosos,
-ni en el indigesto poema <em>L’Acerba</em>, baturrillo de física,
-historia natural, moral, filosofía y visiones astrológicas.
-Publicaron la primera de estas dos obras los moldes de
-Basilea en 1485, y la segunda vió la luz en Brescia, sin
-año de impresión, que es sumamente rara. Quevedo, en vez
-de <em>Cecco d’Ascoli</em>, dijo en las primeras ediciones <em>Mizaldo</em>.
-Antonio Mizaldo, monsluciano, gran charlatán, publicó por
-los años de 1549 y 1551 las obras siguientes: primera,
-<em>Cometographia: crinitarum stellarum quas mundus nunquam
-impunè vidit, aliorumqué ignitorum aëris phaenomenorum
-natura et portenta, duobus libris philosophicè juxta
-ac astronomicè expediens</em>, París, 1549, en 4.º; segunda,
-<em>Planetologia, rebus astronomicis, medicis, et philosophicis
-eruditè referta</em>, Lyon, 1551, en 4.º. En <em>M</em>, <em>F</em>, <em>P</em>: <em>aves; y
-Misaldo muy triste.</em></p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_261" href="#FNanchor_261" class="label">[261]</a> <em>Teofrasto Paracelso</em>, famoso alquimista del siglo <span class="allsmcap">XVI</span>,
-nació en Suiza en 1493. Después de recorrer la mayor parte
-de Europa y parte del Asia, ejerció la Medicina en Alemania
-con extraordinaria fama, que se granjeó por su
-charlatanería. Murió en un Hospital de Saltzburgo (1541),
-sumido en la pobreza, en edad de cuarenta y ocho años,
-quien se vanagloriaba de poseer los secretos de trasmutar
-en oro los metales y de prolongar por muchos siglos
-la vida.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_262" href="#FNanchor_262" class="label">[262]</a> <em>Ubecherio</em> y <em>Vbequer</em> estampan dos muy antiguos
-manuscritos de la <em>Biblioteca de las Cortes</em>, que fueron de
-don Luis de Salazar y Castro: F. 3, L. 31, págs. 107 y 94.
-<em>Hubequer</em> las impresiones de Ruán, 1629; Pamplona, 1631;
-Barcelona, 1635; Madrid, 1648. <em>Habequer</em> la de Bruselas,
-de 1660, y desde entonces todas.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_263" href="#FNanchor_263" class="label">[263]</a> <em>Clavícula de Salomón.</em> El padre Martín del Río, hablando
-del origen de la magia, dice: “A estos desatinos
-entrelazan torpemente la autoridad de Salomón, a quien
-atribuyen cierta <em>Clavícula</em> y <em>otro gran volumen dividido en
-siete partes</em>, lleno de sacrificios y encantamientos de demonios.
-Los judíos y alárabes de España dejaban por derecho
-hereditario a sus sucesores este libro y por él adoraban
-algunas maravillas y cosas increíbles. La Inquisición
-entregó a las llamas cuantos ejemplares pudo haber de
-estas obras, y ojalá ni siquiera uno solo hubiera dejado a
-vida”. Teófilo Folengo, en la <em>Macaronea</em>, XVIII, dice de
-ellas:
-</p>
-<p>
-
-“En Salamonis habet liber hic pentacula plumbi.<br />
-Aspice cum quantis sunt compassata figuris”.</p>
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_264" href="#FNanchor_264" class="label">[264]</a> <em>El Catan</em>, Cattan o Catanes (Cristóbal), filósofo hermético
-suizo, nacido en Ginebra, escribió <em>Géomane</em>, <em>livre
-non moins plaisant et recréatif</em>, etc. <em>Le tout suis en lumière
-par Gabriel du Préan.</em> París, 1577; Londres, 1591; París,
-1558. <em>Rázes</em> o <em>Rasis</em>, célebre médico y fecundísimo escritor
-persa. En la Edad Media corrieron por Europa, como
-de obras suyas, bárbaras traslaciones latinas, y le atribuyó
-mil delirios la malicia y la ignorancia, utilizando la noticia
-de haber escrito Rázes un libro de medicina mística
-o talismánica, apoyado en la influencia de los astros o en
-la de torpes figuras de animales. <em>Latan</em> dice el manuscrito
-de la <em>Biblioteca de las Cortes</em>, L. 31, pág. 95.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_265" href="#FNanchor_265" class="label">[265]</a> <em>Juan Taysnerio</em> (Taisnier), capellán del emperador
-Carlos V en la empresa de Túnez (1535), peregrino estudioso
-en África y en Asia, maestro de Matemáticas en Roma y Ferrara,
-músico del Arzobispo de Colonia, retirándose a su patria
-Ath, en el Hainau, publicó un Tratado sobre el imán, que
-fué muy útil para los navegantes, escrito algunos años había
-por Pedro Peregrini. Apropióse también otra obra
-<em>De motu locali et perpetuo</em>; mas la que en justicia le pertenece
-es una que imprimió con el título <em>De Sphaera</em>. También
-sacó a luz un libro de <em>Physionomia</em>, que, según Gabriel
-Naudeo, fué compuesto por Bartolomé Cocles. El
-deseo de adquirir riquezas le hizo dedicarse a la quiromancia
-y al arte de adivinar y predecir lo futuro, con que
-engañaba al bajo pueblo, vendiéndole a muy caro precio
-sus groseras mentiras. Envejecióse en este oficio y murió
-lleno de ignominia en 1598.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_266" href="#FNanchor_266" class="label">[266]</a> <em>Un triste autor.</em> Llámale Quevedo <em>Cicardo Eubino</em>
-en todas las ediciones anteriores a los <em>Juguetes de la
-niñez</em>. <em>Eylhardo Lubino</em> dice el manuscrito de la <em>Biblioteca
-de las Cortes</em>, L. 31, pág 95. Acaso deba leerse <em>Siccardo</em>
-<em>Eugubino</em>, tomando el sobrenombre de Eugubio o Gubio,
-lugar del ducado de Urbino.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_267" href="#FNanchor_267" class="label">[267]</a> <em>Miguel Scoto</em> nació en el condado de Fife (<em>Escocia</em>),
-en el reinado de Alejandro II. Vivió algunos años en Francia
-y, noticioso de que el emperador Federico II favorecía
-las ciencias, pasó a la Corte de este Príncipe y exclusivamente
-se dedicó al estudio de la Medicina y de la
-Química. Se cree que murió en 1291. Su afición a las
-ciencias ocultas le ocasionó ser blanco de las críticas
-severas de Pico de la Mirándula en su obra contra los
-astrólogos. Boccaccio, en sus <em>Novelas</em>, habla de él como de
-un hábil mágico. Folengo, en su <em>Macaronea</em>, afirma lo
-propio en estos versos:</p>
-
-<div class="poetry-container pw25">
-<div class="poetry">
-<p class="p1">“Ecce Michaelis de Incantu Regula Scoti,<br />
-Qua post sex formas cerae fabricantur imago<br />
-Demonii Sathan, Saturni facta piombo.<br />
-Cui suffimigio per sirica rubra cremato,<br />
-Hac (licet obsistant) coguntur amare puellae”.</p>
-</div>
-</div>
-
-<p class="p1">En fin, Dante le representa de la propia manera en el
-<em>Infierno</em>:</p>
-
-<div class="poetry-container pw30">
-<div class="poetry">
-<p class="p1">“Quell’ altro che ne’ fianchi è cossi poco,<br />
-Michele Scotto fu, che veramente<br />
-Delle magiche frode seppe il giuoco”.</p>
-</div>
-</div>
-
-<p class="p1">Landino, expositor de Dante, cuenta que muchas veces
-convidaba Scoto a sus amigos sin aparejar manjares ningunos;
-pero, sentado a la mesa, hacía venir por obra del
-diablo infinitos y preciosos de la cocina de los más prepotentes
-Monarcas de la tierra. Añade que, siendo astrólogo
-(matemático) del Emperador de Alemania, le señaló
-el lugar en que había de morir y que el mismo Scoto se
-predijo su muerte. Porque muchos italianos le tuvieron por
-español, cuando este hombre exclusivamente pertenece a
-la historia de Italia, cuéntale con harta razón Quevedo
-entre los de aquel país. Escribió <em>Physiognomia et de homninis
-procreatione</em>, libro que se imprimió en 1477. Ítem:
-<em>Quaestio curiosa de natura solis et lunae</em>, esto es, de la
-naturaleza del oro y de la plata para la pretendida trasmutación
-de los metales.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_268" href="#FNanchor_268" class="label">[268]</a> “de la gente peor que Judas”. (Edic. de Pamplona.
-1635).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_269" href="#FNanchor_269" class="label">[269]</a> Quevedo, para estos argüídos de herejes antes de la
-venida de Cristo, no hizo sino compilar el <em>Catálogo de
-las herejías</em>, formado por el Obispo de Brescia, Filastrio,
-varón doctísimo en las Sagradas Escrituras, amigo y familiar
-de San Ambrosio de Milán. Floreció en el imperio
-de Teodosio por los años de 380. <em>Philastrii episcopi
-brixiensis haereseon catalogus.</em> (Basilea, 1528, sin noticia
-del impresor, que debe de ser Juan Fabro).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_270" href="#FNanchor_270" class="label">[270]</a> <em>Ofitas</em> (<em>ophitae</em>). Advierte Filastrio que deben contarse
-los primeros entre los herejes anteriores al Salvador,
-como que atribuían alguna fuerza divina a la serpiente,
-suponiéndola arrojada del primer cielo a otro, por haber
-dado a Eva la ciencia del bien y el mal, que de allí
-trascendió a todo el género humano.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_271" href="#FNanchor_271" class="label">[271]</a> <em>Cainanos</em>. <em>Caiani</em> los llama Filastrio. Habla éste en
-seguida de la herejía de los <em>sethianos</em>, quienes deliraban
-suponiendo que en el principio, creados los dos hijos de
-Adán y constituidos ángeles en disensión (tenían a los varones
-y a las hembras por dioses y diosas), la virtud femenil
-se retiró al cielo por la muerte de Abel el justo. Eva
-entonces creyó necesario parir al justo Seth, que le sustituyese,
-y en él puso un espíritu de gran virtud para destruir
-a las virtudes enemigas. Más adelante hubo herejes
-que aseguraban que Cristo era el mismo Seth.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_272" href="#FNanchor_272" class="label">[272]</a> A <em>Dositheo</em>, mágico de Samaria, que pretendió ser el
-Mesías, se le reputa primer heresiarca. Es sabido que los
-samaritanos seguían la ley de Moisés como los judíos, como
-ellos esperaban al Mesías. Dositheo pensó, valiéndose
-de la magia, pasar por enviado de Dios y tuvo treinta
-discípulos predilectos, que sostuvieron tamaña impostura.
-Observaba la circuncisión y guardaba el ayuno, y, para
-hacer creer que había subido al cielo, dicen que se encerró
-en una cueva y que allí se dejó morir de hambre. Fué,
-según San Jerónimo, maestro y guía de los saduceos. Estimaban
-sus sectarios en mucho la virginidad, y una de sus
-peculiares costumbres era la de permanecer por espacio
-de veinticuatro horas en la misma postura que tenían al
-comenzar el sábado. Simón Mago perteneció a esta secta,
-que hasta el siglo VI duró en Egipto. En <em>P</em>: <em>Dorileo</em>; en <em>B</em>:
-<em>Dotileo</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_273" href="#FNanchor_273" class="label">[273]</a> Los <em>saduceos</em> (<em>sadducaei</em>) tomaron su nombre de
-<em>Saddoc</em>, discípulo de Dositheo, quien afirmó la herejía de
-su maestro. Profesaban la locura de Epicuro más bien que
-la divina ley, no esperando en la otra vida premio ni castigo,
-y sosteniendo, por consiguiente, que ni el temor ni
-la esperanza debían ser parte para odiar el vicio y abrazar
-la virtud. Predicó el Redentor contra esta pestífera herejía.
-En <em>P B</em>: <em>Estaba luego Aspad</em>, <em>autor</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_274" href="#FNanchor_274" class="label">[274]</a> En el Catálogo siguen, después de los <em>fariseos</em>, los
-<em>samaritanos</em>, <em>nazareos</em> y <em>essenos</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_275" href="#FNanchor_275" class="label">[275]</a> En <em>P</em>: <em>Eliogaristas</em>; en <em>B</em>: <em>Eliogaristas</em>, <em>Divictiacos</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_276" href="#FNanchor_276" class="label">[276]</a> <em>Musoritos.</em> (<em>Reg.</em>, I, cap. 6). En P B: <em>muscoritos.</em></p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_277" href="#FNanchor_277" class="label">[277]</a> <em>Mosca accaronita.</em> Beel-zebub (esto es, señor de las
-moscas) era el ídolo de la ciudad de Accaron. (<em>Reg.</em>, IV,
-1; <em>Math.</em>, X, 25).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_278" href="#FNanchor_278" class="label">[278]</a> <em>Troglodytas</em>, voz griega, que designa los que idolatran
-en cavernas escondidas, sin cuidarse de labrar casas
-ni cultivar tierras. Este nombre es imaginario, porque sobre
-la visión del profeta Ezequiel (c. 8, vv. 8, 9, 10 y 11),
-que vió idolatrar a setenta ancianos, imaginó Filastrio que
-lo ejecutaban ocultos en cuevas, no siendo sino en edificios,
-y el que hizo el índice de Filastrio, equivocado así, los
-llamó <em>trogloditas</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_279" href="#FNanchor_279" class="label">[279]</a> <em>Los de la fortuna</em> (<em>o reina</em>) <em>del cielo</em>. Era la luna o
-Iside o Diana. (<em>Ierem.</em>, XLIV, 17).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_280" href="#FNanchor_280" class="label">[280]</a> <em>Baal</em>, que significa <em>señor</em>, era el ídolo de los samaritanos
-y moabitas. Unos le creen Marte y otros Júpiter, en
-cuya representación le adoraban los sidonios y como a supremo
-hacedor los caldeos. Éstos al sol llamaron <em>Baal</em> y los
-fenicios le veneraban por criador único del firmamento.
-Baal fué un rey de los tirios, cuyo nombre, conservado en
-la memoria de los hombres, llegó a convertirse en el de
-un dios. (<em>Num.</em>, XXII, 41; <em>Jud.</em>, VI, 25; <em>Philastrii</em>, 6).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_281" href="#FNanchor_281" class="label">[281]</a> Los <em>astharitas</em> veneraban y ofrecían sacrificios a Astar,
-simulacro de los sidonios, y a Camos, escándalo de
-Moab, ídolos de hombres y mujeres, a quienes ofrecían
-sacrificios. Así como los gentiles entendían por <em>Baal</em> todos
-los dioses, del propio modo todas las diosas por <em>Astar</em> o
-<em>Astaroth</em>; aunque Astaroth o Astarthe en el presente caso
-es propiamente la Venus siria, nacida en Tiro y casada
-con Adonis. (<em>Jud.</em>, II, 11; <em>Reg.</em>, IV, cap. XXIII, 13; Cicerón,
-<em>De nat. deor.</em>, III. 23). En <em>P B</em>: <em>los de Astarot</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_282" href="#FNanchor_282" class="label">[282]</a> <em>Moloch</em> o <em>Mélech</em> (esto es, <em>rey</em>), dios de los ammontas:
-créese que era el sol. En su honor, Salomón hizo edificar
-un templo en el monte Olivete, que el rey Josías
-quemó y redujo a polvo. Para la superstición de este ídolo
-había consagrado cierto valle al Oriente de Jerusalén, llamado
-Topheth. (III, <em>Reg.</em>, XI, 5, 6, 7; <em>Act.</em>, VII, 43).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_283" href="#FNanchor_283" class="label">[283]</a> <em>La estrella de Rempham</em> se cree que fuese la de Saturno.
-(<em>Act.</em>, VII, 43). En <em>P B</em>: <em>Moloch y Temphan</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_284" href="#FNanchor_284" class="label">[284]</a> <em>El ara de Topheth</em> estaba en el valle del hijo de
-Ennom, al pie del monte Moria. Se llamó Topheth (tambor)
-porque los sacerdotes del ídolo de Moloch tocaban tambores
-para que no se enterneciesen los israelitas oyendo los
-gritos de sus propios hijos e hijas, a quienes, ofrecidos
-en holocausto, devoraban las llamas lastimosamente. (<em>Reg.</em>,
-IV, cap. XXIII; <em>Math.</em>, 10, v. 22).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_285" href="#FNanchor_285" class="label">[285]</a> <em>Puteoritas</em>. Filastrio incluye estos herejes en su Índice,
-tomando la letra y no el sentido metafórico del versículo
-13, cap. II de Jeremías. <em>Herejes veraníseos</em> los nombran
-las ediciones de Pamplona, 1631, y Barcelona, 1635,
-lo que parece un yerro de imprenta, no obstante que una
-y otra lo escriban del propio modo. En <em>P B</em>: <em>pateoritas</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_286" href="#FNanchor_286" class="label">[286]</a> <em>Los de la serpiente de metal.</em> Moisés la hizo por
-mandado del Señor para que su pueblo se acordase del
-milagro que obró con Israel, librándolo de aquellos mortíferos
-reptiles. Abandonados los judíos a la impiedad, ofrecían
-inciensos al simulacro, como si fuera un dios, y tuvo
-Ezequías, para restaurar la pureza del culto, que hacer
-pedazos la serpiente de bronce. (<em>Reg.</em>, IV, cap. XVIII, 4).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_287" href="#FNanchor_287" class="label">[287]</a> <em>Thamur</em> es el mismo Faraón, rey de Egipto en los
-tiempos de Moisés. Las mujeres de Judea, sentadas en derredor
-de su simulacro, le adoraban con grandes llantos y
-gemidos. (<em>Philast.</em>, 9). En <em>P B</em>: <em>lloraba Shamar</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_288" href="#FNanchor_288" class="label">[288]</a> Los <em>bahalitas</em> o <em>belitas</em> adoraban en cuevas escondidas
-a Belo y sus hijos. Este rey del Oriente fué el primer autor
-de la idolatría y del sacerdocio entre los caldeos. (Ídem).
-En <em>P B</em>: <em>dathalitas</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_289" href="#FNanchor_289" class="label">[289]</a> <em>La pythonisa</em> y los pythones eran los magos y adivinos.
-Quitólos y acabó con ellos el piadoso rey Josías.
-(<em>Reg.</em>, lib. I et IV, cap. XXVIII et XXIII).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_290" href="#FNanchor_290" class="label">[290]</a> Los de <em>Asthar y Astharoth</em> son cuantos adoran figuras
-de hombres y mujeres, y con este nombre genérico se
-conocen los que después de la muerte de Josué y de los
-ancianos cayeron en abominaciones. (<em>Jud.</em>, II, 12 et 13).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_291" href="#FNanchor_291" class="label">[291]</a> Los <em>herodianos</em> confesaban la resurrección y recibían
-la ley y los profetas, esperando como el Cristo a Herodes,
-rey de los judíos. (<em>Philast.</em>, 12).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_292" href="#FNanchor_292" class="label">[292]</a> Para los herejes posteriores a la venida de Jesucristo
-se valió Quevedo, buscando siempre lo más raro, según su
-genio, además del índice de Filastrio, de los Catálogos de
-Juan Ravisio Textor. <em>Joannis Ravissi Textoris Officinae.</em>
-Lugduni, 1585, t. II.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_293" href="#FNanchor_293" class="label">[293]</a> <em>Menandro</em>, mago de Samaria y discípulo de Simón,
-hizo porque le creyesen el salvador bajado del Olimpo
-para la salud de los hombres. Decía que su bautismo
-libraba de vejez y enseñaba que no se podía vencer a los
-ángeles con ningún pacto, sino con los recursos de la
-magia.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_294" href="#FNanchor_294" class="label">[294]</a> <em>Simón Mago</em>, samaritano, alucinó con sus artes depravadas
-a muchos en Palestina, hasta el punto de que
-le veneraban como a padre. En Roma, imperando Claudio,
-logró ser tenido por Dios y dicen que honrado con aras y
-sacrificios. Fué autor de la <em>simonía</em>, esto es, dar lo espiritual
-en precio de cosas temporales. Pretendiendo volar
-por los aires, en la capital del mundo, delante de Nerón,
-cayó por oración de San Pedro y murió, dejando manifiesta
-su impostura.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_295" href="#FNanchor_295" class="label">[295]</a> <em>Saturnino</em>, antioqueno, discípulo de Menandro, cuyas
-máximas siguió; deliraba estableciendo el sistema de la
-creación del mundo por los ángeles y negaba que Cristo
-se hubiese hecho hombre. Reputaba la vida como funesto
-presente, era la continencia uno de los principales puntos
-de su herejía y condenaba las nupcias. En <em>P B</em>: <em>Saturno</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_296" href="#FNanchor_296" class="label">[296]</a> <em>Basílides</em>, heresiarca del siglo II, fué natural de
-Alejandría, discípulo de Menandro y maestro de Marción.
-Sus desatinos cundieron por todo el Egipto. Creía en la
-metempsícosis. Enseñaba que de un Dios único e innato
-provino el entendimiento, de éste el verbo, de éste el
-sentido, de éste y de la virtud la sabiduría, y de ambas
-procedieron el principado, las potestades y los ángeles.
-Decía que ellos fueron los autores del mundo, dieron principio
-al bien y al mal que le gobierna, y que las inteligencias
-angélicas, distribuidas en trescientos sesenta y cinco
-órdenes, presidían otros tantos cielos; que el Hijo de
-Dios, enviado para libertar al género humano, sólo tomó
-el aspecto de hombre y que fué crucificado bajo la figura
-de Simón Cirineo. Murió en 131.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_297" href="#FNanchor_297" class="label">[297]</a> <em>Nicolao</em>, antioqueno, cabeza de la secta de los nicolaítas,
-suponen que fué uno de los siete diáconos elegidos
-por los Apóstoles, de quienes hubo de separarse y de la
-Doctrina verdadera, cayendo en lastimosos errores; pero
-varios santos Padres creen que los nicolaítas quisieron autorizar
-su herejía con el nombre del antiguo diácono. Estos
-sectarios rechazaban la ley del matrimonio, pretendiendo
-que las mujeres fuesen comunes. Llamáronse gnósticos,
-esto es, sabios y espirituales.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_298" href="#FNanchor_298" class="label">[298]</a> <em>Carpócrates</em>, heresiarca, natural de Alejandría, vivió
-en los tiempos de Hadriano. Educado en la filosofía platónica,
-sostuvo la existencia de un ser supremo y de los
-ángeles derivados de él por una infinidad de generaciones.
-Creía que eran las almas emanaciones de la divinidad;
-pero que, habiendo degenerado de su origen celeste, fueron
-condenadas a estar unidas a cuerpos mortales. Reputaba
-a Jesucristo puramente hombre engendrado por San José.
-Admitió un dios bueno y otro malo.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_299" href="#FNanchor_299" class="label">[299]</a> <em>Cerintho</em>, heresiarca famoso del tiempo de los Apóstoles;
-nació en Antioquía, de una familia judaica. Estudió
-con los célebres filósofos de la escuela de Alejandría, y,
-trasladándose a Jerusalén, se alzó cabeza de una facción
-compuesta de judíos conversos que, uniendo las ceremonias
-de la ley antigua con los preceptos del Evangelio,
-se oponían a la predicación de la fe del Crucificado a los
-gentiles. Por ello, anatematizado Cerintho y separado de
-la comunión de los fieles, pasó al Asia, y mezclando ideas de
-la filosofía oriental con doctrinas judaicas y cristianas,
-formó una secta, que se extendió por varias provincias.
-Tiénesele por inventor del error de los milenarios carnales
-y groseros.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_300" href="#FNanchor_300" class="label">[300]</a> <em>Ebión</em>, su discípulo, cuyos sectarios se llamaban
-ebionitas; negó la divinidad de Cristo, sosteniendo que
-con el Evangelio se había de guardar la ley de Moisés,
-que fué también error de los nazareos. En <em>P</em>: <em>Elión</em>; en <em>B</em>:
-<em>Abión</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_301" href="#FNanchor_301" class="label">[301]</a> <em>Valentino</em>, egipcio, a mediados del siglo II ambicionaba
-y no logró un obispado. El despecho le hizo caer en
-tales demencias, que admitía hasta treinta dioses, a quienes
-llamaba <em>aeonas</em>. Dijo que Jesucristo tomó cuerpo celeste
-y no de las entrañas de María. En <em>P B</em>: <em>Valentiniano</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_302" href="#FNanchor_302" class="label">[302]</a> <em>Menandro</em>, <em>el mozo de Samaria</em>, es el mismo de
-quien se habló antes.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_303" href="#FNanchor_303" class="label">[303]</a> <em>Montano</em>, heresiarca del siglo II, nació en Ardaban,
-pueblo de la Misia. Abrazó el Cristianismo creyendo ascender
-a las primeras dignidades eclesiásticas, y no habiéndolo
-alcanzado, se propuso que le venerasen profeta.
-Como se atrajese a dos damas de la Frigia, llamadas <em>Priscilla</em>
-y <em>Maximilla</em>, que abandonaron con extraña locura a
-sus maridos por seguirle, comenzó a predicar que era el
-profeta escogido para revelar a los hombres las verdades
-que no estaban en estado de oir en tiempos de los Apóstoles.
-La severidad de su moral y las rigorosas penitencias
-que imponía a sus discípulos atrajéronle considerable
-número de partidarios, que se llamaron <em>cataphryges</em>, quienes
-le daban el nombre de Paracleto. Murió, según la
-opinión más cierta, en 212. El grande Tertuliano se inficionó
-en la herejía de los montanistas. En <em>P</em>: <em>Prisca</em>;
-en <em>B</em>: <em>Prisea.</em></p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_304" href="#FNanchor_304" class="label">[304]</a> Hubo un obispo en Egipto llamado <em>Nepos</em>, que decía,
-como Cerintho, que los santos reinarán con Cristo mil años
-en la tierra en deleites sensuales y groseros.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_305" href="#FNanchor_305" class="label">[305]</a> <em>Sabino</em>, obispo de Heraclea, llamó a todos los cristianos
-que en el Concilio Niceno anatematizaron a Arrio,
-idiotas, perezosos y de ingenio enfermizo.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_306" href="#FNanchor_306" class="label">[306]</a> Este período falta en las ediciones de Pamplona y
-Barcelona de 1631 y 1635.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_307" href="#FNanchor_307" class="label">[307]</a> El emperador Sigismundo, muerta su primera mujer
-María de Hungría, de quien no tuvo hijos, se casó con
-Bárbara, cuyo padre era Herman, conde de Cillei. Bárbara
-fué tan mala como Isabel de Baviera, su contemporánea y
-pariente, mereciendo por su disolución y vicios el nombre
-de <em>Mesalina de Alemania</em>. Isabel, hija de este matrimonio,
-casó con Alberto de Austria.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_308" href="#FNanchor_308" class="label">[308]</a> <em>Zancajo</em>, el hueso que forma el talón, y lo pone por
-el <em>zancarrón</em>, o hueso del pie desnudo y sin carne, y <em>el
-de Mahoma</em> dícese por sus huesos, que van a visitar los
-moros en la mezquita de Meca. Los <em>cencerros</em>, por haber
-sido recuero, y tales son los <em>dijes de arriero</em>, que después
-pone.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_309" href="#FNanchor_309" class="label">[309]</a> <em>Manes</em>, hereje persa, que vino a Roma imperando
-Aureliano. Sus discípulos son llamados <em>maniqueos</em>. Establecía
-dos principios, uno a otro contrario, siendo el
-malo autor de las bodas, de las comidas de carne y del
-vino. Afirmaba que él de una virgen era hijo, y que fué
-educado en las selvas. Ponía en Cristo una sola naturaleza,
-la divina, y suponía fantástica la humana, por no
-creer verisímil que Dios hubiese querido padecer.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_310" href="#FNanchor_310" class="label">[310]</a> <em>Josepho Scalígero</em>, uno de los más célebres filólogos
-de Francia, fué hijo de Julio César Scalígero, y nació
-en 1540. Dotado de prodigiosa memoria y de tanto
-tesón para el estudio, llegó a saber trece lenguas e instruirse
-profundamente en las bellas letras, la historia, la
-cronología y las antigüedades. Hízose protestante a la
-edad de veintidós años, absteniéndose de tomar parte en
-las tenaces contiendas religiosas de su época. Consagróse
-a corregir y explicar los autores antiguos, y, aun cuando
-les atribuye frecuentemente sus propias ideas, no por eso
-dejó de ilustrarlos. Murió en 1609.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_311" href="#FNanchor_311" class="label">[311]</a> <em>Felipe Melanchthon</em> nació en Breten, en el Bajo
-Palatínado, año de 1497. Llamábase Schwart-Erde, que en
-alemán quiere decir tierra negra. Tomó por consejo de
-un tío el otro nombre, que en griego significa lo mismo.
-Dió muestras desde muy temprano de una disposición
-extraordinaria para las letras, y a los veintiún años fué
-nombrado catedrático de Griego en Wittemberg. Allí trabó
-amistad con Lutero, que enseñaba Teología, y de común
-acuerdo trabajaron para restablecer la Reforma. El carácter
-de Melanchthon era tan dulce como arrebatado y bilioso
-el de Lutero. Por esta causa fué escogido aquél para
-redactar su célebre confesión de Ausburg. Murió en 1560,
-dejando escritas muchas obras, la mayor parte en defensa
-del protestantismo. <span class="smcap">Corr.</span>, 596: “<em>Comerse las manos.</em>
-(Por lo que se come con gusto)”. <em>Gitanilla</em>: “Cuando le
-sepas, has de gustar del de modo que te comas las manos
-tras él”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_312" href="#FNanchor_312" class="label">[312]</a> <em>Teodoro Beza</em> nació en Vezelai, pequeña ciudad del
-Nivernais, año de 1519. Estudió en París y vivió mucho
-tiempo en Francia, donde gozaba pingües beneficios eclesiásticos.
-Retiróse a Ginebra en 1548 y públicamente abrazó
-la Reforma. Atrajo a estas opiniones a Antonio de
-Borbón y Juana de Navarra, su mujer; concurrió al coloquio
-de Poissy; sucedió a Calvino en todos sus empleos,
-y falleció de ochenta y seis años.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_313" href="#FNanchor_313" class="label">[313]</a> “doctísimo”. (Edic. de Pamplona de 1631). <em>Henrico
-Stéphano</em> nació en París, año de 1528, de una familia
-de sabios impresores. Sus conocimientos extraordinarios
-en las lenguas griega, latina y vulgares de Europa,
-el trabajo que puso en restaurar y anotar las obras de los
-antiguos, sus frecuentes viajes en busca de manuscritos
-preciosos y la comunicación con todos los ingenios de su
-época, le dieron grande nombradía. Como abrazase la
-religión reformada, echó sobre sí el odio de los católicos,
-atrayéndole la animadversión de muchos literatos la crítica
-mordaz que usaba contra los que no seguían sus opiniones.
-Murió en el Hospital de Lyon, 1598.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_314" href="#FNanchor_314" class="label">[314]</a> “¡Válame Dios, dije, llegándome a Lutero como a
-mal hombre, por no decir como a mal fraile: te atreviste
-a decir que no se habían de adorar las imágenes, si en
-ellas no se adora sino la espiritual grandeza que a nuestro
-modo representan! Si dices que para acordarte de Dios
-no has menester imágenes, es verdad y no te las dan para
-eso, sino para que te muevan afectos la representación de
-la verdad que reverenciamos y del Señor que amamos sobre
-todo bien. Como los enamorados, que el retrato de
-su dama no le traen para acordarse della, pues ya presuponen
-memoria della en acordarse de que la traen, sino
-para deleitarse con la parte que se les concede del bien
-ausente. Dices también que Cristo pagó por todos y que
-no hay sino vivir como quisiéremos, porque el que me hizo
-a mí sin mí, me salvará a mí sin mí. Bien me hizo a mí
-sin mí; pero hecho, siente que yo destruya su obra y manche
-su pintura y borre su imagen. Y si, como confiesas, sintió
-en el primer hombre tanto un pecado, que por satisfacerle
-mostrando su amor murió, ¿cómo te dejas decir
-que murió para darnos libertad de pecar quien siente tanto
-que pequemos? Y si murió y padeció Cristo para enseñarnos
-lo que cuesta un pecado y lo que hemos de huirle, ¿de
-dónde coliges que murió para darnos licencia para hacer
-delitos? Que satisfizo por todos es verdad, ¿luego no tenemos
-que trabajar nosotros? Mientes, pues hay que trabajar
-en no caer en otros y pagar los cometidos delitos.
-Enojóse Dios por un pecado, cuando no le debemos sino
-la creación sola, y ¿no sentiría las culpas, cuando le debemos
-redempción costosa y trabajosa? Espántome, Lutero,
-de que supieses nada. ¿De qué te aprovecharon tus letras
-y agudeza? Más le dijera, si no me enterneciera la desventurada
-figura en que estaba el miserable Lutero. Estaba
-ahorcado”, etc. (Edic. de Pamplona, 1631, y Ms. de
-la Bibl. de las Cortes, F. 3, pág. 109; L. 31, pág. 98).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_315" href="#FNanchor_315" class="label">[315]</a> En <em>P</em>: <em>estaba el miserable Lutero. Estaba ahorcado
-penando Helyovano, este célebre.</em></p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_316" href="#FNanchor_316" class="label">[316]</a> <em>Helio Eobano hesso.</em> Este sobrenombre indica su
-patria en el Hesse, donde nació en 1488. Fué mirado como
-uno de los primeros poetas latinos de su época. La necesidad
-le obligó a emprender la Medicina y escribió un
-Tratado sobre la dieta, que fué recibido con mucho aplauso.
-Tuvo comunicación estrecha con los sabios más distinguidos
-de la Alemania protestante y murió en 1540.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_317" href="#FNanchor_317" class="label">[317]</a> “No pude sino suspirar”. (Edic. de Pamplona, 1631).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_318" href="#FNanchor_318" class="label">[318]</a> “Miré por los españoles y no vi corona ninguna española:
-quedé contentísimo, que no lo sabré decir”. (Ídem).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_319" href="#FNanchor_319" class="label">[319]</a> “y Julio César estaba llamando de traidores a Bruto
-y Casio. ¡Oh cuáles andaban el mal obispo don Olpas y
-el conde don Julián, pisando su propia patria y manchándose
-en sangre cristiana! Allí vi colgados otros muchos
-de todas naciones, cuando se llegó a mí el portero y dijo:”,
-etcétera. (Ms. de la Biblioteca de las Cortes, F. 3, y L. 31,
-págs. 110 y 100).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_320" href="#FNanchor_320" class="label">[320]</a> <em>Que... que veáis</em>, repetida la conjunción a causa
-del inciso.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_321" href="#FNanchor_321" class="label">[321]</a> <em>¿Cómo, diablos.</em> Aquí <em>diablos</em> es a manera de voto o
-exclamación de extrañeza, por tenerse al diablo como
-autor de maravillas.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_322" href="#FNanchor_322" class="label">[322]</a> <em>De molde</em>, por sus historias impresas, <em>y con licencia</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_323" href="#FNanchor_323" class="label">[323]</a> <em>Pesquisidores</em>, por el abuso de malpesquisar.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_324" href="#FNanchor_324" class="label">[324]</a> “ocicadas, doncellas preñadas como tazas”; y dijo el
-demonio: “Doncellas son que vinieron al infierno con...
-fiambre, y por cosa rara se guardan acá”. (Ídem, págs. 110
-y 101); “con los virgos fiambres” (<em>P</em>).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_325" href="#FNanchor_325" class="label">[325]</a> <em>Penadas como tazas</em>, que eran de cuello muy angosto,
-para que con pena o a duras penas saliese el licor
-y más lentamente se dejase saborear. <span class="smcap">Pedro Vega</span>, <em>ps.</em> 7.
-v. 11, d. 3: “Las copas, que llaman penadas, porque escasean
-la bebida, tarda en colar, dura y son mayores sus sabores”.
-<span class="smcap">Quev.</span>, <em>Poem. her.</em>, 1: “Que a las tazas penadas
-echan retos”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_326" href="#FNanchor_326" class="label">[326]</a> <em>Demandadores</em>, que se visten diferentemente y como
-que se disfrazan para mendigar. Y demandadores para
-las ánimas, que se lo gastan en beber.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_327" href="#FNanchor_327" class="label">[327]</a> En <em>P</em>: <em>porque piden para sus misas y consumen
-ellos con vino, cuanto les dan, sin ser sacerdotes.</em> (Edic. de
-Pamplona, 1631).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_328" href="#FNanchor_328" class="label">[328]</a> En vez de mascarones había en el camarín <em>madres
-postizas</em> o sean terceronas que se hacen madres de las jóvenes
-que ofrecen, o que venden a sus sobrinas como en
-trastienda, escondidamente.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_329" href="#FNanchor_329" class="label">[329]</a> En el Ms. citado, por <em>suegras</em> léese <em>terceras</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_330" href="#FNanchor_330" class="label">[330]</a> <em>Peaña</em> o <em>peana</em> se decía. <span class="smcap">T. Ramón</span>, <em>Dom. 21</em>, <em>Trin.</em> 1:
-“Le tenemos en los sacrarios y peañas sacramentado”.
-<span class="smcap">J. Pin.</span>, <em>Agr.</em>, 5, 26: “También se mostró en la peaña el
-nombre de Academia, luego que la nombrastes”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_331" href="#FNanchor_331" class="label">[331]</a> Sebastián Quartel, general en Alemania contra el Emperador,
-tras haber sido su alabardero, tabernero en Roma
-y borracho en todas partes. (Ms. de la Biblioteca de las
-Cortes, F. 3, y L. 31, págs. 111 y 102). En <em>P R</em>: <em>Sebastián
-Gortel.</em></p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_332" href="#FNanchor_332" class="label">[332]</a> “por los cuales los hombres se condenan y son
-condenados”. (Ms., ídem).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_333" href="#FNanchor_333" class="label">[333]</a> En <em>B</em>: <em>Fresno, 31 de abril de 1608.</em> Y añade: <em>sub
-correctione sanctae Matris ecclesiae</em> (P).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_334" href="#FNanchor_334" class="label">[334]</a> Castellanos (tomo 1, pág. 428, impresión de 1840)
-estampó que poseía una censura del <em>Sueño del infierno</em> hecha
-por fray Antonio Méndez de Santo Domingo. Hoy, según
-me manifiesta&mdash;dice don Aureliano&mdash;, no es ya dueño de
-aquel documento. En él parece que se veía inserto y anatematizado
-un largo párrafo de la papisa Juana, que el mismo
-señor Castellanos publicó en el lugar referido. Si es,
-como se supone, de Quevedo, razón tuvo el censor oponiéndose
-a que afease obra de tan ingenioso escritor un rasgo
-de ningún interés, de muy escaso gracejo y de no pequeño
-escándalo. No se encuentra en ninguno de los antiguos manuscritos.</p></div></div>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_189"></a>[Pg 189]</span></p>
-</div>
-
-<h2 class="nobreak" >VISITA DE LOS CHISTES</h2>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_190"></a>[Pg 190]<br /><a id="Page_191"></a>[Pg 191]</span></p>
-
-<p>Las impresiones anteriores al año de 1629 tienen al
-margen del texto las notillas que copiamos a continuación,
-y que, expresando el asunto de cada párrafo, constituyen
-el argumento, digámoslo así, de toda la obra;
-“Médicos, recetas, cirujanos, sacamuelas, barberos, habladores,
-chismosos, mentirosos, entremetidos, la muerte, enfadosos,
-habladores y entremetidos, médicos, los tres enemigos
-del alma, el dinero contra los tres enemigos del alma,
-las postrimerías, el infierno, el juicio, malas nuevas, el
-llanto, el dolor, envidia, la discordia, casamenteros y sastres,
-la muerte de amores, la muerte de frío, la muerte
-de miedo, avarientos, la muerte de risa, Joan de la
-Encina, el Rey que rabió, el rey Perico, Mateo Pico, nigrománticos,
-ginoveses, honra, maridos, mujeres, letrados,
-pleitos y pleitear, Venecia, cómo se ha de tratar con los
-Reyes y Príncipes, Rey de España, Agrages, Arbalias, Chisgaravís,
-Pero Grullo, profecías y verdades de Pero Grullo,
-dinero, el dinero es como las mujeres, casados, escribanos
-y ginoveses, el otro, Calaínos, Cantipalos, dueña Quintañona,
-don Diego de Noche, Cochitehervite, Trochimoche,
-doña Fáfula, comedias, autos del Corpus, entremeses, Marizápalos,
-Marirrabadilla, Marta con sus pollos, alma de
-<span class="pagenum"><a id="Page_192"></a>[Pg 192]</span>
-Garibay, Perico de los palotes, Pateta, Juan de las calzas
-blancas, Pedro por demás, el bobo de Coria, Pedro de
-Urde-males, san Macarro, san Leprisco y san Ciruelo, santo
-de Pajares, fray Jarro y san Porro, don Diego de Noche,
-Diego Moreno, marido cornudo”.</p>
-
-
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_193"></a>[Pg 193]</span></p>
-<h2 class="nobreak" >A DOÑA MIRENA RIQUEZA</h2>
-</div>
-
-
-<p>Harto es que me haya quedado algún discurso
-después que vi a vuesa merced<a id="FNanchor_335" href="#Footnote_335" class="fnanchor">[335]</a>, y creo
-que me dejó éste por ser de la muerte. No se
-lo dedico porque me lo ampare; llévoselo yo
-porque le mejore. Designio interesado<a id="FNanchor_336" href="#Footnote_336" class="fnanchor">[336]</a> es el
-mío, para la enmienda de lo que puede estar
-escrito con algún desaliño, o imaginado con
-poca felicidad. No me atrevo yo a encarecer
-la invención, por no acreditarme de invencionero<a id="FNanchor_337" href="#Footnote_337" class="fnanchor">[337]</a>.
-Procurado he pulir el estilo y sazonar
-la pluma con curiosidad. Ni entre la risa me
-he olvidado de la doctrina. Si me han aprovechado
-el estudio<a id="FNanchor_338" href="#Footnote_338" class="fnanchor">[338]</a> y la diligencia, le remito a
-la censura, que vuesa merced hiciera dél, si
-llega a merecer que le mire. Y podré yo decir
-entonces que soy dichoso por sueños. Guarde
-Dios a vuesa merced, que lo mismo hiciera
-yo. En la prisión y en la Torre, a 6 de abril
-de 1622.</p>
-
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_194"></a>[Pg 194]</span></p>
-</div>
-
-<div class="footnotes">
-<p class="p2 center big2">NOTAS:</p>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_335" href="#FNanchor_335" class="label">[335]</a> “veo a vuesa merced”. (Edic. de Pamplona, 1631:
-Barcelona, 1635, y todas las posteriores).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_336" href="#FNanchor_336" class="label">[336]</a> “el mayor designio interesado es el mío para la
-enmienda”. (Ídem).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_337" href="#FNanchor_337" class="label">[337]</a> <em>Invencionero.</em> <span class="smcap">T. Ram.</span>, <em>Dom.</em>, 14, 6: “Algunos grandes,
-grandes invencioneros de trajes”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_338" href="#FNanchor_338" class="label">[338]</a> <em>Estudio</em>, así en <em>A</em>; en la corregida y de don Aureliano:
-<em>estilo</em>.</p></div></div>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_195"></a>[Pg 195]</span></p>
-
-
-<h2 class="nobreak" >A QUIEN LEYERE</h2>
-</div>
-
-
-<p class="p1">He querido que la muerte acabe mis discursos
-como las demás cosas. Quiera Dios que
-tenga buena suerte. Este es el quinto sueño<a id="FNanchor_339" href="#Footnote_339" class="fnanchor">[339]</a>;
-no me queda ya que soñar. Y si en la <em>Visita
-de los Chistes</em> no despierto, no hay que aguardarme<a id="FNanchor_340" href="#Footnote_340" class="fnanchor">[340]</a>.
-Si te pareciere que ya es mucho sueño,
-perdona algo la modorra que padezco; y si no,
-guárdame el sueño<a id="FNanchor_341" href="#Footnote_341" class="fnanchor">[341]</a>, que yo seré sietedurmiente<a id="FNanchor_342" href="#Footnote_342" class="fnanchor">[342]</a>
-de las tales figuras. <em>Vale.</em><a id="FNanchor_343" href="#Footnote_343" class="fnanchor">[343]</a></p>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_196"></a>[Pg 196]</span></p>
-</div>
-
-<div class="footnotes">
-<p class="p2 center big2">NOTAS:</p>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_339" href="#FNanchor_339" class="label">[339]</a> “tratado al <em>Sueño del juicio</em>, al <em>Alguacil endemoniado</em>,
-al <em>Infierno</em> y al <em>Mundo por de dentro</em>”. (Ms. de la
-Biblioteca Nacional y la edición de Pamplona, 1631).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_340" href="#FNanchor_340" class="label">[340]</a> “Y si en la <em>Visita de la muerte</em>”. (Ídem).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_341" href="#FNanchor_341" class="label">[341]</a> <em>Guardarle el sueño</em>, cuidarle mientras duerme. <span class="smcap">Zamora</span>,
-<em>Monarq. mist.</em>, 2, 5: “Que aquel haber de guardar
-el sueño a otro a costa del suyo”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_342" href="#FNanchor_342" class="label">[342]</a> <em>Sietedurmiente</em>, muy dormilón, aludiendo a los sietedurmientes,
-que diz no despertaron en muchos años. Fueron
-siete hermanos que sufrieron martirio en Éfeso en
-tiempo de Decio. Habiéndose ocultado en una caverna,
-fueron emparedados en ella de orden del Emperador. Halláronse
-ciento cincuenta y siete o ciento ochenta y cuatro
-años después dormidos en el mismo lugar y vivieron un
-día. (<span class="smcap">Balt. Alcáz.</span>, <em>Biblióf. Andal.</em>, p. 163). Nótese que
-<em>siete</em> indica muchedumbre, así <em>sietepicos</em> es la muy parlera,
-<em>sieteencarado</em> el muy disimulado (<em>Autos del siglo</em> <span class="allsmcap">XVI</span>, 3,
-285); <em>sietedoblar</em>, doblar muchas veces. <span class="smcap">J. Pin.</span>, <em>Agr.</em>, 5, 40:
-“Un portal que por sietedoblar los ecos; <em>sietecueros</em>, tumor
-en el dedo; <em>sietecolores</em>, cierto pajarito americano; <em>siete-cabezas</em>,
-el que la tiene grande”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_343" href="#FNanchor_343" class="label">[343]</a> “postrimerías. <em>Vale</em>”. (Edic. de Pamplona).</p></div></div>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_197"></a>[Pg 197]</span></p>
-<h2 class="nobreak" >DISCURSO</h2>
-</div>
-
-
-<p class="p1">Están siempre cautelosos y prevenidos los
-ruines pensamientos, la desesperación cobarde
-y la tristeza, esperando coger a solas a un desdichado
-para mostrarse alentados con él. Propia
-condición de cobardes, en que juntamente
-hacen ostentación de su malicia y de su vileza.
-Por bien que lo tengo considerado en otros,
-me sucedió en mi prisión. Pues habiendo, o
-por acariciar mi sentimiento o por hacer lisonja
-a mi melancolía, leído aquellos versos
-que Lucrecio escribió con tan animosas palabras<a id="FNanchor_344" href="#Footnote_344" class="fnanchor">[344]</a>,
-me vencí de la imaginación, y debajo
-del peso de tan ponderadas palabras y razones
-me dejé caer tan postrado con el dolor del
-<span class="pagenum"><a id="Page_198"></a>[Pg 198]</span>desengaño que leí, que ni sé si me desmayé
-advertido o escandalizado. Para que la confesión
-de mi flaqueza se pueda disculpar, escribo
-por introducción a mi discurso la voz del
-poeta divino, que suena ansí, rigurosa con
-amenazas tan elegantes:</p>
-
-<div class="poetry-container pw25">
-<div class="poetry">
-<p class="p1"><i lang="la" xml:lang="la"><span style="margin-left: 1em;">Denique si vocem rerum natura repente</span><br />
-Mittat et hoc alicui nostrum sic increpet ipsa:<br />
-Quid tibi tantopere est, mortalis, quod nimis aegris<br />
-Luctibus indulges? Quid mortem congemis ac fles?<br />
-Nam si grata fuit tibi vita anteacta, priorque,<br />
-Et non omnia pertusum congesta quasi in vas<br />
-Commoda perfluxere atque ingrata interiere:<br />
-Cur non, ut plenus vitae, conviva, recedis?<br />
-Aequo animoque capis securam, stulte, quietem?</i></p>
-</div>
-</div>
-
-<p class="p1">Entróseme luego por la memoria de rondón
-Job dando voces y diciendo:</p>
-
-
-<div class="poetry-container pw25">
-<div class="poetry">
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Al fin, hombre nacido<a id="FNanchor_345" href="#Footnote_345" class="fnanchor">[345]</a></span><br />
-De mujer flaca, de miserias lleno,<br />
-A breve vida como flor traído,<br />
-De todo bien y de descanso ajeno,<br />
-Que, como sombra vana,<br />
-Huye a la tarde y nace a la mañana.</p>
-</div>
-</div>
-
-<p class="p1">Con este conocimiento propio acompañaba
-luego el de la vida, que hicimos, diciendo:</p>
-
-<div class="poetry-container pw25">
-<div class="poetry">
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Guerra es la vida del hombre<a id="FNanchor_346" href="#Footnote_346" class="fnanchor">[346]</a></span><br />
-Mientras vive en este suelo,<br />
-Y sus horas y sus días,<br />
-Como las del jornalero.</p>
-</div>
-</div>
-
-<p class="p1">Yo, que arrebatado de la consideración, me
-vi a los pies de los desengaños, rendido, con
-<span class="pagenum"><a id="Page_199"></a>[Pg 199]</span>lastimoso sentimiento y con celo enojado, repetí
-a éstos en la fantasía:</p>
-
-<div class="poetry-container pw25">
-<div class="poetry">
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡Qué perezosos pies, qué entretenidos<a id="FNanchor_347" href="#Footnote_347" class="fnanchor">[347]</a></span><br />
-Pasos lleva la muerte por mis daños!<br />
-El camino me alargan los engaños<br />
-Y en mí se escandalizan los perdidos.<br />
-<span class="pagenum"><a id="Page_200"></a>[Pg 200]</span>
-<span style="margin-left: 1em;">Mis ojos no se dan por entendidos,</span><br />
-Y, por descaminar mis desengaños,<br />
-Me disimulan la verdad los años<br />
-Y les guardan el sueño a los sentidos.<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Del vientre a la prisión vine en naciendo,</span><br />
-De la prisión iré al sepulcro amando,<br />
-Y siempre en el sepulcro estaré ardiendo:<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Cuantos plazos la muerte me va dando,</span><br />
-Prolijidades son, que va creciendo,<br />
-Porque no acabe de morir penando.</p>
-</div>
-</div>
-
-<p class="p1">Entre estas demandas y respuestas, fatigado
-y combatido (sospecho que fué cortesía del
-sueño piadoso, más que de natural), me quedé
-dormido. Luego que desembarazada el alma se
-vió ociosa sin la tarea de los sentidos<a id="FNanchor_348" href="#Footnote_348" class="fnanchor">[348]</a> exteriores,
-me embistió desta manera la comedia siguiente,
-y así la recitaron mis potencias a escuras, siendo
-yo para mis fantasías auditorio y teatro.</p>
-
-<p>Fueron entrando unos médicos a caballo en
-unas mulas, que con gualdrapas negras parecían
-tumbas con orejas. El paso era divertido,
-torpe y desigual, de manera que los dueños
-iban encima en mareta<a id="FNanchor_349" href="#Footnote_349" class="fnanchor">[349]</a> y algunos vaivenes de<span class="pagenum"><a id="Page_201"></a>[Pg 201]</span>
-serradores; la vista asquerosa de puro pasear
-los ojos por orinales y servicios; las bocas emboscadas
-en barbas, que apenas se las hallara
-un brazo; sayos con resabios de vaqueros<a id="FNanchor_350" href="#Footnote_350" class="fnanchor">[350]</a>;
-guantes en infusión, doblados como los que curan<a id="FNanchor_351" href="#Footnote_351" class="fnanchor">[351]</a>;
-sortijón<a id="FNanchor_352" href="#Footnote_352" class="fnanchor">[352]</a> en el pulgar con piedra tan grande,
-que cuando toma el pulso pronostica al enfermo
-la losa. Eran éstos en gran número, y
-todos rodeados de platicantes<a id="FNanchor_353" href="#Footnote_353" class="fnanchor">[353]</a>, que cursan en
-lacayos, y, tratando más con las mulas que
-con los doctores, se gradúan de médicos. Yo,
-viéndolos, dije:</p>
-
-<p>&mdash;Si déstos se hacen estos otros, no es mucho
-que estos otros nos deshagan a nosotros.</p>
-
-<p>Alrededor venía gran chusma y caterva de
-boticarios con espátulas desenvainadas y jeringas
-en ristre, armados de cala<a id="FNanchor_354" href="#Footnote_354" class="fnanchor">[354]</a> en parche,
-<span class="pagenum"><a id="Page_202"></a>[Pg 202]</span>como de punta en blanco. Los medicamentos
-que éstos venden, aunque estén caducando en
-las redomas de puro añejos, y los socrocios<a id="FNanchor_355" href="#Footnote_355" class="fnanchor">[355]</a>
-tengan telarañas, los dan, y así son medicinas
-redomadas<a id="FNanchor_356" href="#Footnote_356" class="fnanchor">[356]</a> las suyas. El clamor del que muere
-empieza en el almirez del boticario, va al pasacalles<a id="FNanchor_357" href="#Footnote_357" class="fnanchor">[357]</a>
-del barbero, paséase por el tableteado<a id="FNanchor_358" href="#Footnote_358" class="fnanchor">[358]</a> de
-los guantes del dotor, y acábase en las campanas
-de la iglesia. No hay gente más fiera que
-estos boticarios. Son armeros de los dotores:
-ellos les dan armas. No hay cosa suya que no
-tenga achaques de guerra y que no aluda a
-armas ofensivas. Jarabes que antes les sobran
-<span class="pagenum"><a id="Page_203"></a>[Pg 203]</span>letras para jara<a id="FNanchor_359" href="#Footnote_359" class="fnanchor">[359]</a>, que les falten. Botes<a id="FNanchor_360" href="#Footnote_360" class="fnanchor">[360]</a> se dicen
-los de pica; espátulas son espadas en su lengua;
-píldoras son balas; clísteres y melecinas, cañones;
-y así se llaman cañón de melecina. Y bien
-mirado, si así se toca la tecla de las purgas, sus
-tiendas son purgatorios, y ellos los infiernos,
-los enfermos los condenados<a id="FNanchor_361" href="#Footnote_361" class="fnanchor">[361]</a>, y los médicos los
-diablos. Y es cierto que son diablos los médicos,
-pues unos y otros andan tras los malos y
-huyen de los buenos, y todo su fin es que los
-buenos sean malos y que los malos no sean buenos
-jamás.</p>
-
-<p>Venían todos vestidos de recetas y coronados
-de erres<a id="FNanchor_362" href="#Footnote_362" class="fnanchor">[362]</a> asaeteadas, con que empiezan las
-recetas. Y consideré que los dotores hablan a
-los boticarios diciendo: <em>Recipe</em>, que quiere decir
-<em>recibe</em>. De la misma suerte habla la mala
-madre a la hija, y la codicia al mal ministro.
-¡Pues decir que en la receta hay otra cosa que
-erres asaeteadas por delincuentes, y luego <em>Ana</em>,
-<span class="pagenum"><a id="Page_204"></a>[Pg 204]</span><em>Ana</em>,<a id="FNanchor_363" href="#Footnote_363" class="fnanchor">[363]</a> que juntas hacen un Annás para condenar
-a un justo! Síguense uncias y más onzas:<a id="FNanchor_364" href="#Footnote_364" class="fnanchor">[364]</a>
-¡qué alivio para desollar un cordero enfermo!
-Y luego ensartan nombres de simples,
-que parecen invocaciones de demonios: <em>Buphthálmus</em>,<a id="FNanchor_365" href="#Footnote_365" class="fnanchor">[365]</a>
-<em>opopánax</em>, <em>leontopétalon</em>, <em>tragoríganum</em>,
-<em>potamogéton senos pugillos</em>, <em>diacathalicon</em>,
-<em>petroselinum</em>, <em>scilla</em> y <em>rapa</em>. Y sabido qué
-quiere decir tan espantosa baraúnda de voces
-tan rellenas de letrones, son zanahoria, rábanos
-y perejil y otras suciedades. Y como han<span class="pagenum"><a id="Page_205"></a>[Pg 205]</span>
-oído decir que quien no te conoce te compre,<a id="FNanchor_366" href="#Footnote_366" class="fnanchor">[366]</a>
-disfrazan las legumbres porque no sean conocidas
-y las compren los enfermos. <em>Elingatis</em><a id="FNanchor_367" href="#Footnote_367" class="fnanchor">[367]</a>
-dicen lo que es lamer, <em>catapotia</em> las píldoras,
-<em>clyster</em> la melecina, <em>glans</em> o <em>balanus</em> la cala, y
-<em>errhinae</em> el moquear. Y son tales los nombres
-de sus recetas y tales sus medicinas, que las
-más veces, de asco de sus porquerías y hediondeces
-con que persiguen a los enfermos, se huyen
-las enfermedades.</p>
-
-<p>¿Qué dolor habrá de tan mal gusto, que no
-se huya de los tuétanos por no aguardar el
-emplasto de Guillén Serven<a id="FNanchor_368" href="#Footnote_368" class="fnanchor">[368]</a> y verse convertir
-en baúl una pierna o muslo donde él está?
-Cuando vi a éstos y a los dotores, entendí cuan
-mal se dice para notar diferencia aquel asqueroso
-refrán: “Mucho va del c... al pulso”;<a id="FNanchor_369" href="#Footnote_369" class="fnanchor">[369]</a>
-que antes no va nada, y sólo van los médicos,
-<span class="pagenum"><a id="Page_206"></a>[Pg 206]</span>pues inmediatamente desde él van al servicio
-y al orinal a preguntar a los meados lo que no
-saben, porque Galeno los remitió a la cámara
-y a la orina. Y como si el orinal les hablase al
-oído, se le llegan a la oreja, avahándose<a id="FNanchor_370" href="#Footnote_370" class="fnanchor">[370]</a> los
-barbones con su niebla. ¿Pues verles hacer que
-se entienden con la cámara por señas, y tomar
-su parecer al bacín, y su dicho a la hedentina<a id="FNanchor_371" href="#Footnote_371" class="fnanchor">[371]</a>?
-No les esperara un diablo. ¡Oh malditos pesquisidores
-contra la vida, pues ahorcan con el garrotillo,
-degüellan con sangrías, azotan con
-ventosas, destierran las almas, pues las sacan
-de la tierra de sus cuerpos sin alma y sin conciencia!</p>
-
-<p>Luego se seguían los cirujanos cargados de
-pinzas, tientas<a id="FNanchor_372" href="#Footnote_372" class="fnanchor">[372]</a>, cauterios, tijeras, navajas, sierras,
-limas, tenazas y lancetones. Entre ellos se
-oía una voz muy dolorosa a mis oídos, que
-decía:</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_207"></a>[Pg 207]</span></p>
-
-<p>&mdash;Corta, arranca, abre, asierra, despedaza,
-pica, punza, ajigota<a id="FNanchor_373" href="#Footnote_373" class="fnanchor">[373]</a>, rebana, descarna y abrasa.</p>
-
-<p>Dióme gran temor, y más verlos el paloteado
-que hacían con los cauterios y tientas. Unos
-huesos se me querían entrar de miedo dentro
-de otros. Híceme un ovillo.</p>
-
-<p>En tanto vinieron unos demonios con unas
-cadenas de muelas y dientes, haciendo bragueros,
-y en esto conocí que eran sacamuelas, el
-oficio más maldito del mundo, pues no sirven
-sino de despoblar bocas y adelantar la vejez. Éstos,
-con las muelas ajenas y no ver diente, que
-no quieran ver antes en su collar que en las
-quijadas, desconfían<a id="FNanchor_374" href="#Footnote_374" class="fnanchor">[374]</a> a las gentes de Santa Polonia,
-levantan testimonios a las encías y desempiedran
-las bocas. No he tenido peor rato
-que tuve en ver sus gatillos<a id="FNanchor_375" href="#Footnote_375" class="fnanchor">[375]</a> andar tras los dientes
-ajenos, como si fueran ratones, y pedir dineros
-por sacar una muela, como si la pusieran.</p>
-
-<p>&mdash;¿Quién vendrá acompañado desta maldita
-canalla?&mdash;decía yo.</p>
-
-<p>Y me parecía que aun el diablo era poca cosa
-para tan maldita gente, cuando veo venir gran
-ruido de guitarras. Alegréme un poco. Tocaban
-todos pasacalles y vacas. Que me maten si<span class="pagenum"><a id="Page_208"></a>[Pg 208]</span>
-no son barberos. Ellos<a id="FNanchor_376" href="#Footnote_376" class="fnanchor">[376]</a>, que entran. No fué mucha
-habilidad el acertar. Que esta gente tiene
-pasacalles infusos y guitarra gratis data<a id="FNanchor_377" href="#Footnote_377" class="fnanchor">[377]</a>. Era
-de ver puntear<a id="FNanchor_378" href="#Footnote_378" class="fnanchor">[378]</a> a unos y rasgar a otros. Yo decía
-entre mí:</p>
-
-<p>&mdash;¡Dolor de la barba, que, ensayada en saltarenes<a id="FNanchor_379" href="#Footnote_379" class="fnanchor">[379]</a>,
-se ha de ver raspar y del brazo, que ha
-de recibir una sangría, pasada por chaconas y
-folías!</p>
-
-<p>Consideré que todos demás ministros del martirio,
-inducidores de la muerte, estaban en mala
-moneda y eran oficiales de vellón y hierro viejo,
-y que solos los barberos se habían trocado
-en plata<a id="FNanchor_380" href="#Footnote_380" class="fnanchor">[380]</a>. Y entretúveme en verlos manosear
-una cara, sobajar otra<a id="FNanchor_381" href="#Footnote_381" class="fnanchor">[381]</a> y lo que se huelgan con
-un testuz en el lavatorio.</p>
-
-<p>Luego comenzó a entrar una gran cantidad
-de gente. Los primeros eran habladores. Parecían
-azudas<a id="FNanchor_382" href="#Footnote_382" class="fnanchor">[382]</a> en conversación, cuya música era
-peor que la de órganos destemplados. Unos hablaban<span class="pagenum"><a id="Page_209"></a>[Pg 209]</span>
-de hilván<a id="FNanchor_383" href="#Footnote_383" class="fnanchor">[383]</a>, otros a borbotones, otros a
-chorretadas, otros habladorísimos hablaban a
-cántaros. Gente que parece que lleva pujo de
-decir necedades, como si hubiera tomado alguna
-purga confeccionada de hojas de Calepino<a id="FNanchor_384" href="#Footnote_384" class="fnanchor">[384]</a> de
-ocho lenguas. Éstos me dijeron que eran habladores
-de diluvios, sin escampar<a id="FNanchor_385" href="#Footnote_385" class="fnanchor">[385]</a> de día ni de noche.
-Gente que habla entre sueños, y que madruga
-a hablar. Había habladores secos<a id="FNanchor_386" href="#Footnote_386" class="fnanchor">[386]</a> y habladores
-que llaman del río o del rocío y de la espuma;
-gente que graniza de perdigones. Otros que llaman
-tarabilla<a id="FNanchor_387" href="#Footnote_387" class="fnanchor">[387]</a>; gente que se va de palabras como
-de cámaras, que hablan a toda furia. Había otros
-habladores nadadores, que hablan nadando con
-los brazos hacia todas partes y tirando manotadas
-y coces. Otros jimios, haciendo gestos y
-visajes. Venían los unos consumiendo a los
-otros.</p>
-
-<p>Síguense los chismosos, muy solícitos de orejas,
-muy atentos de ojos, muy encarnizados de
-malicia. Y andaban hechos uñas de las vidas<span class="pagenum"><a id="Page_210"></a>[Pg 210]</span>
-ajenas, espulgándolos<a id="FNanchor_388" href="#Footnote_388" class="fnanchor">[388]</a> a todos. Venían tras ellos
-los mentirosos, contentos, muy gordos, risueños
-y bien vestidos y medrados, que, no teniendo
-otro oficio, son milagro del mundo, con un
-gran auditorio de mentecatos y ruines.</p>
-
-<p>Detrás venían los entremetidos, muy soberbios
-y satisfechos y presumidos, que son las tres
-lepras de la honra del mundo. Venían injiriéndose
-en los otros y penetrándose en todo, tejidos
-y enmarañados en cualquier negocio. Son
-lapas de la ambición<a id="FNanchor_389" href="#Footnote_389" class="fnanchor">[389]</a> y pulpos de la prosperidad.
-Estos venían los postreros, según pareció,
-porque no entró en gran rato nadie. Pregunté
-que cómo venían tan apartados, y dijéronme
-unos habladores, sin preguntarlo yo a ellos:</p>
-
-<p>&mdash;Estos entremetidos son la quinta esencia de
-los enfadosos, y por eso no hay otra cosa peor
-que ellos.</p>
-
-<p>En esto estaba yo considerando la diferencia
-tan grande del acompañamiento y no sabía imaginar
-quién pudiese venir.</p>
-
-<p>En esto entró una que parecía mujer, muy<span class="pagenum"><a id="Page_211"></a>[Pg 211]</span>
-galana y llena de coronas, cetros, hoces, abarcas,
-chapines, tiaras, caperuzas, mitras, monteras,
-brocados, pellejos, seda, oro, garrotes, diamantes,
-serones, perlas y guijarros. Un ojo abierto
-y otro cerrado y vestida y desnuda de todas colores.
-Por el un lado era moza y por el otro era
-vieja. Unas veces venía despacio y otras apriesa.
-Parecía que estaba lejos y estaba cerca. Y cuando
-pensé que empezaba a entrar, estaba ya a
-mi cabecera.</p>
-
-<p>Yo me quedé como hombre que le preguntan
-qué es cosa y cosa<a id="FNanchor_390" href="#Footnote_390" class="fnanchor">[390]</a>, viendo tan extraño ajuar y
-tan desbaratada compostura. No me espantó;
-suspendióme, y no sin risa, porque, bien mirado,
-era figura donosa<a id="FNanchor_391" href="#Footnote_391" class="fnanchor">[391]</a>. Pregúntele quién era, y
-díjome<a id="FNanchor_392" href="#Footnote_392" class="fnanchor">[392]</a>:</p>
-
-<p>&mdash;La muerte.</p>
-
-<p>¿La muerte? Quedé pasmado. Y apenas abrigué
-al corazón algún aliento para respirar, y,
-muy torpe de lengua, dando trasijos<a id="FNanchor_393" href="#Footnote_393" class="fnanchor">[393]</a> con las
-razones, la dije:</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_212"></a>[Pg 212]</span></p>
-
-<p>&mdash;Pues ¿a qué vienes?</p>
-
-<p>&mdash;Por ti&mdash;dijo.</p>
-
-<p>&mdash;¡Jesús mil veces! Muérome según eso.</p>
-
-<p>&mdash;No te mueres&mdash;dijo ella&mdash;; vivo has de
-venir conmigo a hacer una visita a los difuntos.
-Que pues han venido tantos muertos a los vivos,
-razón será que vaya un vivo a los muertos y que
-los muertos sean oídos. ¿Has oído decir que yo
-ejecuto sin embargo? Alto, ven conmigo.</p>
-
-<p>Perdido de miedo, le dije:</p>
-
-<p>&mdash;¿No me dejarás vestir?</p>
-
-<p>&mdash;No es menester&mdash;respondió&mdash;. Que conmigo
-nadie va vestido, ni soy embarazosa. Yo
-traigo los trastos de todos, porque vayan más
-ligeros.</p>
-
-<p>Fuí con ella donde me guiaba. Que no sabré
-decir por dónde, según iba poseído del espanto.
-En el camino la dije:</p>
-
-<p>&mdash;Yo no veo señas de la muerte<a id="FNanchor_394" href="#Footnote_394" class="fnanchor">[394]</a>, porque allá
-<span class="pagenum"><a id="Page_213"></a>[Pg 213]</span>nos la pintan unos huesos descarnados con su
-guadaña.</p>
-
-<p>Paróse y respondió:</p>
-
-<p>&mdash;Eso no es la muerte, sino los muertos, o
-lo que queda de los vivos. Estos huesos son el
-dibujo sobre que se labra el cuerpo del hombre.
-La muerte no la conocéis, y sois vosotros mismos
-vuestra muerte. Tiene la cara de cada uno
-de vosotros, y todos sois muertes de vosotros
-mismos. La calavera es el muerto, y la cara es
-la muerte. Y lo que llamáis morir es acabar de
-morir, y lo que llamáis nacer es empezar a morir,
-y lo que llamáis vivir es morir viviendo. Y
-los huesos es lo que de vosotros deja la muerte
-y lo que le sobra a la sepultura. Si esto entendiérades
-así, cada uno de vosotros estuviera
-mirando en sí su muerte cada día y la ajena en
-el otro, y viérades que todas vuestras casas están
-llenas della y que en vuestro lugar hay tantas
-muertes como personas, y no la estuviérades
-aguardando, sino acompañándola y disponiéndola.
-Pensáis que es huesos la muerte y que
-hasta que veáis venir la calavera y la guadaña
-no hay muerte para vosotros, y primero
-sois calavera y huesos que creáis que lo podéis
-ser.</p>
-
-<p>&mdash;Dime&mdash;dije yo&mdash;: ¿qué significan éstos que
-te acompañan, y por qué van, siendo tú la muer<span class="pagenum"><a id="Page_214"></a>[Pg 214]</span>te,
-más cerca de tu persona los enfadosos y habladores
-que los médicos?</p>
-
-<p>Respondióme:</p>
-
-<p>&mdash;Mucha más gente enferma de los enfadosos
-que de los tabardillos y calenturas, y mucha más
-gente matan los habladores y entremetidos que
-los médicos. Y has de saber que todos enferman
-del exceso o destemplanza de humores; pero,
-lo que es morir, todos mueren de los médicos
-que los curan. Y así, no habéis de decir, cuando
-preguntan: “¿De qué murió Fulano?”, de calentura,
-de dolor de costado, de tabardillo, de
-peste, de heridas, sino murió de un dotor Tal
-que le dió, de un dotor Cual. Y es de advertir
-que en todos los oficios, artes y estados se ha
-introducido el don en hidalgos, en villanos<a id="FNanchor_395" href="#Footnote_395" class="fnanchor">[395]</a>. Yo
-he visto sastres y albañiles<a id="FNanchor_396" href="#Footnote_396" class="fnanchor">[396]</a> con don y ladrones y
-galeotes en galeras. Pues si se mira en las ciencias,
-en todas hay millares. Sólo de los médicos
-ninguno ha habido con don, pudiéndolos tener
-muchos; mas todos tienen don de matar, y
-quieren más din<a id="FNanchor_397" href="#Footnote_397" class="fnanchor">[397]</a> al despedirse que don al llamarlos.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_215"></a>[Pg 215]</span></p>
-
-<p>En esto llegamos a una sima grandísima, la
-muerte predicadora y yo desengañado. Zambullóse
-sin llamar, como de casa, y yo tras ella, animado
-con el esfuerzo que me daba mi conocimiento
-tan valiente. Estaban a la entrada tres
-bultos armados a un lado y otro monstruo terrible
-enfrente, siempre combatiendo entre sí
-todos, y los tres con el uno y el uno con los
-tres. Paróse la Muerte, y díjome:</p>
-
-<p>&mdash;¿Conoces a esta gente?</p>
-
-<p>&mdash;Ni Dios me la deje conocer&mdash;dije yo.</p>
-
-<p>&mdash;Pues con ellos andas a las vueltas&mdash;dijo
-ella&mdash;desde que naciste. Mira cómo vives&mdash;replicó&mdash;.
-Éstos son los enemigos del hombre: el
-Mundo es aquél, éste es el Diablo y aquélla la
-Carne<a id="FNanchor_398" href="#Footnote_398" class="fnanchor">[398]</a>.</p>
-
-<p>Y es cosa notable que eran todos parecidos
-unos a otros, que no se diferenciaban. Díjome la
-Muerte:</p>
-
-<p>&mdash;Son tan parecidos, que en el mundo tenéis
-a los unos por los otros. Piensa un soberbio que
-tiene todo el mundo, y tiene al diablo. Piensa
-un lujurioso que tiene la carne, y tiene al demonio<a id="FNanchor_399" href="#Footnote_399" class="fnanchor">[399]</a>.
-Y así anda todo.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_216"></a>[Pg 216]</span></p>
-
-<p>&mdash;¿Quién es&mdash;dije yo&mdash;aquél que está allí
-apartado, haciéndose pedazos con estos tres con
-tantas caras y figuras?</p>
-
-<p>&mdash;Ése es&mdash;dijo la Muerte&mdash;el Dinero, que
-tiene puesto pleito a los tres enemigos del alma,
-diciendo que quiere ahorrar de émulos y que
-adonde él está no son menester, porque él solo
-es todos tres enemigos. Y fúndase para decir
-que el dinero es el diablo, en que todos decís:
-“Diablo es el dinero” y que “Lo que no hiciere
-el dinero, no lo hará el diablo”, “Endiablada
-cosa es el dinero”.</p>
-
-<p>Para ser el Mundo, dice que vosotros decís
-que “No hay más mundo que el dinero”, “Quien
-no tiene dinero, váyase del mundo”; al que le
-quitan el dinero decís que “Le echan del mundo”,
-y que “Todo se da por el dinero”.</p>
-
-<p>Para decir que es la carne el dinero, dice el
-Dinero: “Dígalo la Carne”, y remítese a las
-putas y mujeres malas, que es lo mismo que
-interesadas.</p>
-
-<p>&mdash;No tiene mal pleito el Dinero&mdash;dije yo&mdash;,
-según se platica por allá.</p>
-
-<p>Con esto, nos fuimos más abajo, y, antes de
-entrar por una puerta muy chica y lóbrega, me
-dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Estos dos, que saldrán aquí conmigo, son
-las postrimerías.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_217"></a>[Pg 217]</span></p>
-
-<p>Abrióse la puerta, y estaban a un lado el infierno
-y el que llaman juicio<a id="FNanchor_400" href="#Footnote_400" class="fnanchor">[400]</a> de Minos<a id="FNanchor_401" href="#Footnote_401" class="fnanchor">[401]</a>, así me
-dijo la Muerte que se llamaban. Estuve mirando
-al infierno con atención, y me pareció notable
-cosa. Díjome la Muerte:</p>
-
-<p>&mdash;¿Qué miras?</p>
-
-<p>&mdash;Miro&mdash;respondí&mdash;al Infierno, y me parece
-que le he visto otras veces.</p>
-
-<p>&mdash;¿Dónde?&mdash;preguntó.</p>
-
-<p>&mdash;¿Dónde?&mdash;dije&mdash;. En la codicia de los jueces,
-en el odio de los poderosos, en las lenguas
-de los maldicientes, en las malas intenciones, en
-las venganzas en el apetito de los lujuriosos,
-en la vanidad de los príncipes. Y donde cabe el
-infierno todo, sin que se pierda gota, es en la
-hipocresía de los mohatreros de las virtudes,
-que hacen logro del ayuno y del oir misa. Y lo
-que más he estimado es haber visto el juicio de
-Minos, porque hasta ahora<a id="FNanchor_402" href="#Footnote_402" class="fnanchor">[402]</a> he vivido engañado,
-y ahora veo el Juicio como es. Echo de ver que
-el que hay en el mundo no es juicio ni hay
-hombre de juicio, y que hay muy poco juicio en
-el mundo. ¡Pesia tal!&mdash;decía yo&mdash;. Si deste
-juicio hubiera allá, no digo parte, sino nuevas
-<span class="pagenum"><a id="Page_218"></a>[Pg 218]</span>creídas, sombra o señas, otra cosa fuera. Si los
-que han de ser jueces han de tener deste juicio,
-buena anda la cosa en el mundo. Miedo me da
-de tornar arriba, viendo que, siendo éste el
-juicio, se está aquí casi entero, y que poca parte
-está repartida entre los vivos. Más quiero muerte
-con juicio que vida sin él.</p>
-
-<p>Con esto, bajamos a un grandísimo llano,
-donde parecía estaba depositada la oscuridad
-para las noches. Díjome la Muerte:</p>
-
-<p>&mdash;Aquí has de parar, que hemos llegado a
-mi tribunal y audiencia.</p>
-
-<p>Aquí estaban las paredes colgadas de pésames.
-A un lado estaban las malas nuevas, ciertas y
-creídas y no esperadas; el llanto, en las mujeres
-engañoso, engañado en los amantes, perdido de
-los necios y desacreditado en los pobres. El dolor
-se había desconsolado y creído, y solos los
-cuidados estaban solícitos y vigilantes, hechos
-carcomas de reyes y príncipes, alimentándose de
-los soberbios y ambiciosos. Estaba la envidia con
-hábito de viuda, tan parecida a dueña, que la
-quise llamar Álvarez o González. En ayunas de
-todas las cosas, cebada en sí misma, magra y
-exprimida. Los dientes, con andar siempre mordiendo
-de lo mejor y de lo bueno, los tenía amarillos
-y gastados. Y es la causa que lo bueno
-y santo, para morderlo, no llega a los dientes;
-mas nada bueno le puede entrar de los dientes<span class="pagenum"><a id="Page_219"></a>[Pg 219]</span>
-adentro<a id="FNanchor_403" href="#Footnote_403" class="fnanchor">[403]</a>. La discordia estaba debajo della,
-como que nacía de su vientre, y creo que es su
-hija legítima. Ésta, huyendo de los casados, que
-siempre andan a voces, se había ido a las comunidades
-y colegios, y, viendo que sobraba en ambas
-partes, se fué a los palacios y cortes, donde
-es lugarteniente de los diablos. La ingratitud
-estaba en un gran horno, haciendo de una masa
-de soberbia y odio demonios nuevos cada momento.
-Holguéme de verla, porque siempre había
-sospechado que los ingratos eran diablos
-y caí entonces en que los ángeles, para ser diablos,
-fueron primero ingratos. Andaba todo hirviendo
-de maldiciones.</p>
-
-<p>&mdash;¿Quién diablos&mdash;dije yo&mdash;está lloviendo
-maldiciones aquí?</p>
-
-<p>Díjome un muerto que estaba a mi lado:</p>
-
-<p>&mdash;¿Maldiciones queréis que falten donde hay
-casamenteros y sastres, que son la gente más
-maldita del mundo, pues todos decís: “Mal
-haya quien me casó”, “Mal haya quien con
-vos me juntó”, y los más, “Mal haya quien
-me vistió”?</p>
-
-<p>&mdash;¿Qué tiene que ver&mdash;dije yo&mdash;sastres y casamenteros
-en la audiencia de la muerte?</p>
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_220"></a>[Pg 220]</span></p>
-<p>&mdash;¡Pesia tal!&mdash;dijo el muerto, que era impaciente&mdash;.
-¿Estáis loco? Que, si no hubiera casamenteros,
-¿hubiera la mitad de los muertos
-y desesperados? ¡A mí me lo decid, que soy
-marido! Cinco, como bolo<a id="FNanchor_404" href="#Footnote_404" class="fnanchor">[404]</a>, y se me quedó allá
-la mujer y piensa acompañarme otros diez<a id="FNanchor_405" href="#Footnote_405" class="fnanchor">[405]</a>. Pues
-sastres, ¿a quién no matarán las mentiras y largas
-de los sastres y hurtos? Y son tales, que para
-llamar a la desdicha peor nombre, la llaman
-desastre, del sastre, y es el principal miembro
-de este tribunal que aquí veis.</p>
-
-<p>Alcé los ojos y vi la Muerte en su trono, y a
-los lados, muchas muertes. Estaba la muerte de
-amores, la muerte de frío, la muerte de hambre,
-la muerte de miedo y la muerte de risa, todas
-con diferentes insignias. La muerte de amores
-estaba con muy poquito seso<a id="FNanchor_406" href="#Footnote_406" class="fnanchor">[406]</a>. Tenía, por estar
-acompañada, porque no se le corrompiese por
-la antigüedad, a Píramo y Tisbe<a id="FNanchor_407" href="#Footnote_407" class="fnanchor">[407]</a>, embalsamados,
-<span class="pagenum"><a id="Page_221"></a>[Pg 221]</span>y a Leandro y Hero y a Macías, en cecina, y
-algunos portugueses derretidos. Mucha gente
-vi que estaba ya para acabar debajo de su guadaña,
-y, a puros milagros del interés, resucitaban.</p>
-
-<p>En la muerte de frío vi a todos los ricos, que,
-como no tienen mujer ni hijos ni sobrinos<a id="FNanchor_408" href="#Footnote_408" class="fnanchor">[408]</a> que
-los quieran, sino a sus haciendas, estando malos,
-cada uno carga en lo que puede y mueren de
-frío.</p>
-
-<p>La muerte de miedo estaba la más rica y pomposa
-y con acompañamiento más magnífico, porque
-estaba toda cercada de gran número de tiranos
-y poderosos. Éstos mueren a sus mismas
-manos, y sus sayones con sus conciencias<a id="FNanchor_409" href="#Footnote_409" class="fnanchor">[409]</a>, y
-ellos son verdugos de sí mismos, y sólo un bien
-hacen en el mundo, que, matándose a sí de
-miedo, recelo y desconfianza, vengan de sí propios
-a los inocentes. Estaban con ellos los avarientos,
-cerrando cofres, arcones y ventanas, enlodando
-resquicios, hechos sepulturas de sus talegos,
-<span class="pagenum"><a id="Page_222"></a>[Pg 222]</span>y pendientes de cualquier ruido del viento,
-los ojos hambrientos de sueño, las bocas quejosas
-de las manos, las almas trocadas en plata y
-oro.</p>
-
-<p>La muerte de risa era la postrera, y tenía
-un grandísimo cerco de confiados y tarde arrepentidos.
-Gente que vive como si no hubiese justicia
-y muere como si no hubiese misericordia.
-Éstos son los que, diciéndoles: “Restituid lo
-mal llevado”, dicen: “Es cosa de risa”. “Mirad
-que estáis viejo y que ya no tiene el pecado que
-roer en vos: dejad la mujercilla que embarazáis
-inútil, que cansáis enfermo; mirad que el mismo
-diablo os desprecia ya por trasto embarazoso y
-la misma culpa tiene asco de vos”. Responden:
-“Es cosa de risa, y que nunca se sintieron mejores”.
-Otros hay que están enfermos, y, exhortándolos
-a que hagan testamento, que se
-confiesen, dicen que se sienten buenos y que
-han estado de aquella manera mil veces. Éstos
-son gente que están en el otro mundo y aún
-no se persuaden a que son difuntos.</p>
-
-<p>Maravillóme esta visión, y dije, herido del
-dolor y conocimiento:</p>
-
-<p>&mdash;¡Diónos Dios una vida sola y tantas muertes!
-¡De una manera se nace y de tantas se
-muere! Si yo vuelvo al mundo, yo procuraré empezar
-a vivir.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_223"></a>[Pg 223]</span></p>
-
-<p>En esto estaba, cuando se oyó una voz que
-dijo tres veces:</p>
-
-<p>&mdash;Muertos, muertos, muertos.</p>
-
-<p>Con esto se rebulló el suelo y todas las paredes,
-y empezaron a salir cabezas, brazos y bultos
-extraordinarios. Pusiéronse en orden con
-silencio.</p>
-
-<p>&mdash;Hablen por su orden&mdash;dijo la Muerte.</p>
-
-<p>Luego salió uno con grandísima cólera y priesa
-y se vino para mí, que entendí que me quería
-maltratar, y dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Vivos de Satanás, ¿qué me queréis, que no
-me dejáis muerto y consumido? ¿Qué os he
-hecho que, sin tener parte en nada, me disfamáis
-en todo y me echáis la culpa de lo que
-no sé?</p>
-
-<p>&mdash;¿Quién eres&mdash;le dije con una cortesía temerosa&mdash;que
-no te entiendo?</p>
-
-<p>&mdash;Soy yo&mdash;dijo&mdash;el malaventurado <em>Juan de
-la Encina</em><a id="FNanchor_410" href="#Footnote_410" class="fnanchor">[410]</a>, el que, habiendo muchos años que
-estoy aquí, toda la vida andáis, en haciéndose un
-<span class="pagenum"><a id="Page_224"></a>[Pg 224]</span>disparate, o en diciéndole vosotros, diciendo:
-“No hiciera más <em>Juan de la Encina</em>; daca los
-disparates de <em>Juan de la Encina</em>”. Habéis de saber
-que para hacer y decir disparates, todos los
-hombres sois <em>Juan de la Encina</em>, y que este apellido
-de Encina es muy largo en cuanto a disparates.
-Pero pregunto si yo hice los testamentos
-en que dejáis que otros hagan por vuestra
-alma lo que no habéis querido hacer. ¿He porfiado
-con los poderosos? ¿Teñíme la barba por
-no parecer viejo? ¿Fuí viejo, sucio y mentiroso?
-¿Llamé favor el pedirme lo que tenía? ¿Enamoréme
-con mi dinero y el quitarme lo que tenía?
-¿Entendí yo que sería bueno para mí el que a mi
-intercesión fué ruin con otro que se fió dél?
-¿Gasté yo la vida en pretender con qué vivir, y,
-cuando tuve con qué, no tuve vida que vivir?
-¿Creí las sumisiones del que me hubo menester?
-¿Caséme por vengarme de mi amiga? ¿Fuí yo
-<span class="pagenum"><a id="Page_225"></a>[Pg 225]</span>tan miserable que gastase un real segoviano en
-buscar un cuarto incierto? ¿Pudríme<a id="FNanchor_411" href="#Footnote_411" class="fnanchor">[411]</a> de que otro
-fuese rico o medrase? ¿He creído las apariencias
-de la fortuna? ¿Tuve yo por dichosos a los
-que al lado de los príncipes dan toda la vida por
-una hora? ¿Heme preciado de hereje y de malreglado
-en todo y peor contento, porque me
-tengan por entendido? ¿Fuí desvergonzado por
-campear de valiente? Pues si <em>Juan de la Encina</em>
-no ha hecho nada desto, ¿qué necedades hizo
-este pobre <em>Juan de la Encina</em>? Pues en cuanto a
-decir necedades, sacadme un ojo<a id="FNanchor_412" href="#Footnote_412" class="fnanchor">[412]</a> con una. Ladrones,
-que llamáis disparates los míos y parates<a id="FNanchor_413" href="#Footnote_413" class="fnanchor">[413]</a>
-los vuestros, pregunto yo: ¿<em>Juan de la Encina</em>
-fué acaso el que dijo: “Haz bien y no cates a
-quién<a id="FNanchor_414" href="#Footnote_414" class="fnanchor">[414]</a>”, habiendo de ser al contrario: “Si hicieres
-bien, mira a quién”? ¿Fué <em>Juan de la Encina</em><span class="pagenum"><a id="Page_226"></a>[Pg 226]</span>
-quien, para decir que uno era malo, dijo: “Es
-hombre que ni teme ni debe”<a id="FNanchor_415" href="#Footnote_415" class="fnanchor">[415]</a>, habiendo de
-decir que ni teme ni paga? Pues es cierto que la
-mejor señal de ser bueno es ni temer ni deber,
-y la mayor de la maldad, ni temer ni pagar. ¿Dijo
-<em>Juan de la Encina</em>: “De los pescados, el mero;<span class="pagenum"><a id="Page_227"></a>[Pg 227]</span>
-de las carnes, el carnero<a id="FNanchor_416" href="#Footnote_416" class="fnanchor">[416]</a>; de las aves, la perdiz,
-de las damas, la Beatriz”? No lo dijo, porque
-él no dijera sino: “De las carnes, la mujer;
-de los pescados<a id="FNanchor_417" href="#Footnote_417" class="fnanchor">[417]</a>, el carnero; de las aves, el
-Ave María, y después la presentada<a id="FNanchor_418" href="#Footnote_418" class="fnanchor">[418]</a>; de las damas,
-la más barata”. Mirad si es desbaratado
-<em>Juan de la Encina</em>: no prestó sino paciencia,
-no dió sino pesadumbres; él no gastaba con los
-hombres que piden dinero ni con las mujeres
-que piden matrimonio. ¿Qué necedades pudo
-hacer <em>Juan de la Encina</em>, desnudo por no tratar
-con sastres, que se dejó quitar de la hacienda
-por no haber menester letrados, que se murió
-antes de enfermo que de curado, para ahorrarse
-el médico? Sólo un disparate hizo, que fué,
-siendo calvo, quitar a nadie el sombrero, pues
-fuera menos mal ser descortés que calvo, y
-fuera mejor que le mataran a palos porque
-no se quitaba el sombrero, que no a apodos
-porque era calvario<a id="FNanchor_419" href="#Footnote_419" class="fnanchor">[419]</a>. Y si por hacer una necedad
-anda <em>Juan de la Encina</em> por todos esos púlpitos
-y cátedras, con votos, gobiernos y estados, enhoramala<span class="pagenum"><a id="Page_228"></a>[Pg 228]</span>
-para ellos, que todo el mundo es
-monte<a id="FNanchor_420" href="#Footnote_420" class="fnanchor">[420]</a> y todos son Encinas.</p>
-
-<p>En esto estábamos, cuando, muy estirado y
-con gran ceño, emparejó<a id="FNanchor_421" href="#Footnote_421" class="fnanchor">[421]</a> otro muerto conmigo,
-y dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Volved acá la cara; no penséis que habláis
-con <em>Juan de la Encina</em>.</p>
-
-<p>&mdash;¿Quién es vuesamerced&mdash;dije yo&mdash;, que
-con tanto imperio habla, y donde todos son
-iguales presume diferencia?</p>
-
-<p>&mdash;Yo soy&mdash;dijo&mdash;el <em>Rey que rabió</em><a id="FNanchor_422" href="#Footnote_422" class="fnanchor">[422]</a>. Y si no
-me conocéis, por lo menos no podéis dejar de
-acordaros de mí, porque sois los vivos tan endiablados,
-que a todo decís que se acuerda del
-<em>Rey que rabió</em>, y, en habiendo un paredón viejo,
-un muro caído, una gorra calva, un ferreruelo
-lampiño, un trabajazo rancio, un vestido caduco,
-<span class="pagenum"><a id="Page_229"></a>[Pg 229]</span>una mujer manida de años y rellena de
-siglos, luego decís que se acuerda del <em>Rey que
-rabió</em>. No ha habido tan desdichado rey en el
-mundo, pues no se acuerdan dél sino vejeces y
-harapos, antigüedades y visiones<a id="FNanchor_423" href="#Footnote_423" class="fnanchor">[423]</a>. Y ni ha habido
-rey de tan mala memoria ni tan asquerosa
-ni tan carroña<a id="FNanchor_424" href="#Footnote_424" class="fnanchor">[424]</a> ni tan caduca, carcomida y apolillada.
-Han dado en decir que rabié, y juro a
-Dios que mienten; sino que han dado todos en
-decir que rabié, y no tiene ya remedio. Y no
-soy yo el primero rey que rabió ni el solo, que
-no hay rey, ni le ha habido, ni le habrá, a quien
-no levanten que rabia. Ni sé yo cómo pueden
-dejar de rabiar todos los reyes. Porque andan
-siempre mordidos por las orejas de envidiosos
-y aduladores que rabian.</p>
-
-<p>Otro, que estaba al lado del <em>Rey que rabió</em>,
-dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Vuesa merced se consuele conmigo, que
-soy el <em>rey Perico</em><a id="FNanchor_425" href="#Footnote_425" class="fnanchor">[425]</a>, y no me dejan descansar de<span class="pagenum"><a id="Page_230"></a>[Pg 230]</span>
-día ni de noche. No hay cosa sucia, ni desaliñada,
-ni pobre, ni antigua, ni mala, que no digan
-que fué en tiempo del <em>rey Perico</em>. Mi tiempo fué
-mejor que ellos pueden pensar. Y para ver quién
-fuí yo y mi tiempo y quién son ellos, no es menester
-más que oíllos, porque en diciendo a una
-doncella; ahora la madre: “Hija, las mujeres,
-bajar<a id="FNanchor_426" href="#Footnote_426" class="fnanchor">[426]</a> los ojos y mirar a la tierra, y no a los
-hombres”, responden: “Eso fué en tiempo del
-<em>rey Perico</em>; los hombres han de mirar a la tierra,
-pues fueron hechos della, y las mujeres al
-hombre, pues fueron hechas dél”. Si un padre
-dice a su hijo: “No jures, no juegues, reza las
-oraciones cada mañana, persígnate en levantándote,
-echa la bendición a la mesa”, dice que:
-“Eso se usaba en tiempo del <em>rey Perico</em>”. Ahora
-le tendrán por un maricón si sabe<a id="FNanchor_427" href="#Footnote_427" class="fnanchor">[427]</a> persignarse,
-y se reirán dél si no jura y blasfema. Porque
-en nuestros tiempos más tienen por hombre al
-que jura que al que tiene barbas.</p>
-
-<p>Al que acabó de decir esto se llegó un muertecillo
-muy agudo, y sin hacer cortesía, dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Basta lo que han hablado, que somos muchos
-y este hombre vivo está fuera de sí y aturdido.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_231"></a>[Pg 231]</span></p>
-
-<p>&mdash;No dijera más <em>Mateo Pico</em><a id="FNanchor_428" href="#Footnote_428" class="fnanchor">[428]</a>, y vengo a eso
-sólo.</p>
-
-<p>&mdash;Pues, bellaco vivo, ¿qué dijo <em>Mateo Pico</em>,
-que luego andáis <em>si dijera más, no dijera más?</em>
-¿Cómo sabéis que no dijera más <em>Mateo Pico</em>?
-Dejadme tornar a vivir sin tornar a nacer: que
-no me hallo bien en barrigas de mujeres, que
-me han costado mucho, y veréis si digo más,
-ladrones viejos. Pues si yo viera vuestras maldades,
-vuestras tiranías, vuestras insolencias,
-vuestros robos, ¿no dijera más? Dijera más y
-más, y dijera tanto, que enmendárades el refrán,
-diciendo: “Más dijera <em>Mateo Pico</em>”. Aquí
-estoy, y digo más, y avisad desto a los habladores
-de allá; que yo apelo deste refrán con las
-mil y quinientas<a id="FNanchor_429" href="#Footnote_429" class="fnanchor">[429]</a>.</p>
-
-<p>Quedé confuso de mi inadvertencia y desdicha
-en topar con el mismo <em>Mateo Pico</em>. Era un
-hombrecillo menudo, todo chillido, que parecía<span class="pagenum"><a id="Page_232"></a>[Pg 232]</span>
-que rezumaba<a id="FNanchor_430" href="#Footnote_430" class="fnanchor">[430]</a> de palabras por todas sus conjunturas,
-zambo de ojos y bizco de piernas, y
-me parece que le he visto mil veces en diferentes
-partes.</p>
-
-<p>Quitóse de delante y descubrióse una grandísima
-redoma de vidrio. Dijéronme que llegase,
-y vi jigote, que se bullía en un ardor<a id="FNanchor_431" href="#Footnote_431" class="fnanchor">[431]</a> terrible,
-y andaba danzando por todo el garrafón, y poco
-a poco se fueron juntando unos pedazos de
-carne y unas tajadas, y déstas se fué componiendo
-un brazo, un muslo y una pierna, y, al
-fin, se coció y enderezó un hombre entero. De
-todo lo que había visto y pasado me olvidé, y
-esta visión me dejó tan fuera de mí, que no diferenciaba
-de los muertos.</p>
-
-<p>&mdash;¡Jesús mil veces!&mdash;dije&mdash;. ¿Qué hombre es
-éste, nacido en guisado<a id="FNanchor_432" href="#Footnote_432" class="fnanchor">[432]</a>, hijo de una redoma?</p>
-
-<p>En esto, oí una voz que salía de la vasija,
-y dijo:</p>
-
-<p>&mdash;¿Qué año es éste?</p>
-
-<p>&mdash;De seiscientos y veintidós<a id="FNanchor_433" href="#Footnote_433" class="fnanchor">[433]</a>&mdash;respondí.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_233"></a>[Pg 233]</span></p>
-
-<p>&mdash;Este año esperaba yo.</p>
-
-<p>&mdash;¿Quién eres&mdash;dije&mdash;, que, parido de una
-redoma, hablas y vives?</p>
-
-<p>&mdash;¿No me conoces?&mdash;dijo&mdash;. La redoma y
-las tajadas, ¿no te advierten que soy aquel famoso
-nigromántico de Europa<a id="FNanchor_434" href="#Footnote_434" class="fnanchor">[434]</a>? ¿No has oído
-decir que me hice tajadas dentro de una redoma
-para ser inmortal<a id="FNanchor_435" href="#Footnote_435" class="fnanchor">[435]</a>?</p>
-
-<p>&mdash;Toda mi vida lo he oído decir&mdash;le respondí&mdash;;
-mas túvelo por conversación de la cuna
-y cuento de entre dijes<a id="FNanchor_436" href="#Footnote_436" class="fnanchor">[436]</a> y babador. ¿Qué tú eres?
-Yo confieso que lo más que llegué a sospechar<span class="pagenum"><a id="Page_234"></a>[Pg 234]</span>
-fué que eras algún alquimista, que penabas en
-esa redoma, o algún boticario. Todos mis temores
-doy por bien empleados por haberte visto.</p>
-
-<p>&mdash;Sábete&mdash;dijo&mdash;que<a id="FNanchor_437" href="#Footnote_437" class="fnanchor">[437]</a> mi nombre no fué del
-título que me da la ignorancia, aunque tuve
-muchos; sólo te digo que estudié y escribí muchos
-libros, y los míos quemaron, no sin dolor
-de los doctos<a id="FNanchor_438" href="#Footnote_438" class="fnanchor">[438]</a>.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_235"></a>[Pg 235]</span></p>
-
-<p>&mdash;Sí, me acuerdo&mdash;dije yo&mdash;. Oído he decir
-que estás enterrado<a id="FNanchor_439" href="#Footnote_439" class="fnanchor">[439]</a> en un convento de religiosos;
-mas hoy me he desengañado.</p>
-
-<p>&mdash;Ya que has venido aquí&mdash;dijo&mdash;, desatapa
-esa redoma.</p>
-
-<p>Yo empecé a hacer fuerza y a desmoronar tierra
-con que estaba enlodado el vidrio de que era
-hecha, y díjome:</p>
-
-<p>&mdash;Espera. Dime primero<a id="FNanchor_440" href="#Footnote_440" class="fnanchor">[440]</a>: ¿hay mucho dinero<span class="pagenum"><a id="Page_236"></a>[Pg 236]</span>
-en España? ¿En qué opinión está el dinero?
-¿Qué fuerza alcanza? ¿Qué crédito? ¿Qué valor?</p>
-
-<p>Respondíle:</p>
-
-<p>&mdash;No han descaecido las flotas de las Indias,
-aunque los extranjeros han echado unas sanguijuelas<a id="FNanchor_441" href="#Footnote_441" class="fnanchor">[441]</a>
-desde España al cerro del Potosí, con que
-se van restañando las venas y a chupones se empezaron
-a secar las minas.</p>
-
-<p>&mdash;¿Ginoveses<a id="FNanchor_442" href="#Footnote_442" class="fnanchor">[442]</a> andan a la zacapela<a id="FNanchor_443" href="#Footnote_443" class="fnanchor">[443]</a> con el dinero?&mdash;dijo
-él&mdash;. Vuélvome jigote. Hijo mío,
-los ginoveses son lamparones del dinero, enfermedad<span class="pagenum"><a id="Page_237"></a>[Pg 237]</span>
-que procede de tratar con gatos<a id="FNanchor_444" href="#Footnote_444" class="fnanchor">[444]</a>. Y vese
-que son lamparones porque sólo el dinero que
-va a Francia<a id="FNanchor_445" href="#Footnote_445" class="fnanchor">[445]</a> no admite ginoveses en su comercio.
-¿Salir tenía yo, andando esos usagres de
-bolsas<a id="FNanchor_446" href="#Footnote_446" class="fnanchor">[446]</a> por las calles? No digo yo hecho jigote
-en redoma, sino hecho polvos en salvadera
-quiero estar antes que verlos hechos dueños de
-todo.</p>
-
-<p>&mdash;Señor nigromántico&mdash;repliqué yo&mdash;, aunque
-esto es así, han dado en adolecer de caballeros
-en teniendo caudal, úntanse de señores y
-enferman de príncipes. Y con esto y los gastos
-y empréstidos<a id="FNanchor_447" href="#Footnote_447" class="fnanchor">[447]</a> se apolilla la mercancía y se viene
-todo a repartir en deudas y locuras. Y ordena
-el demonio que las putas vendan las rentas reales
-dellos, porque los engañan, los enferman,
-los enamoran, los roban, y después los hereda
-el consejo de Hacienda. La verdad adelgaza
-y no quiebra<a id="FNanchor_448" href="#Footnote_448" class="fnanchor">[448]</a>; en esto se conoce que los ginoveses<span class="pagenum"><a id="Page_238"></a>[Pg 238]</span>
-no son verdad, porque adelgazan y quiebran.</p>
-
-<p>&mdash;Animádome has&mdash;dijo&mdash;con eso. Dispondréme
-a salir desta vasija&mdash;como primero me
-digas en qué estado está la honra en el mundo.</p>
-
-<p>&mdash;Mucho hay que decir en esto&mdash;le respondí
-yo&mdash;. Tocado has una tecla del diablo. Todos
-tienen honra, y todos son honrados, y todos
-lo hacen todo caso de honra. Hay honra en
-todos estados, y la honra se está cayendo de
-su estado, y parece que está ya siete estadios
-debajo tierra. Si hurtan, dicen que por conservar
-esta negra de honra, y que quieren más
-hurtar que pedir. Si piden, dicen que por conservar
-esta negra honra, y que es mejor pedir
-que no hurtar. Si levantan un testimonio, si
-matan a uno, lo mismo dicen; que un hombre
-honrado<a id="FNanchor_449" href="#Footnote_449" class="fnanchor">[449]</a> antes se ha de dejar morir entre dos
-paredes, que sujetarse a nadie; y todo lo hacen
-al revés. Y al fin en el mundo todos han dado
-en la cuenta, y llaman honra a la comodidad
-y con presumir de honrados y no serlo se ríen
-del mundo.</p>
-
-<p>&mdash;El diablo puede salir a vivir en ese mundecillo&mdash;dijo
-él<a id="FNanchor_450" href="#Footnote_450" class="fnanchor">[450]</a>&mdash;. Considérome yo a los hombres
-<span class="pagenum"><a id="Page_239"></a>[Pg 239]</span>con unas honras títeres, que chillan, bullen
-y saltan, que parecen honras, y mirado bien son
-andrajos y palillos<a id="FNanchor_451" href="#Footnote_451" class="fnanchor">[451]</a>. ¿El no decir verdad será
-mérito? ¿El embuste y la trapaza, caballería?
-¿Y la insolencia, donaire? Honrados eran los
-españoles cuando podían decir deshonestos y
-borrachos<a id="FNanchor_452" href="#Footnote_452" class="fnanchor">[452]</a> a los extranjeros; mas andan diciendo
-aquí malas lenguas que ya en España
-ni el vino se queja de malbebido ni los
-hombres mueren de sed. En mi tiempo no sabía
-el vino por dónde subía a las cabezas, y
-ahora parece que se sube hacia arriba<a id="FNanchor_453" href="#Footnote_453" class="fnanchor">[453]</a>. Pues
-los maridos, porque tratamos de honras, considero
-yo que andarán hechos buhoneros<a id="FNanchor_454" href="#Footnote_454" class="fnanchor">[454]</a> de
-sus mujeres, alabando cada uno a sus agujas.
-Hay maridos calzadores, que los meten para
-calzarse la mujer con más descanso y sacarlos
-fuera ellos. Hay maridos linternas, muy compuestos,
-<span class="pagenum"><a id="Page_240"></a>[Pg 240]</span>muy lucidos, muy bravos, que vistos
-de noche a escuras parecen estrellas, y llegados
-cerca son candelilla, cuerno y hierro, rata
-por cantidad. Otros maridos hay jeringas, que
-apartados atraen, y llegando se apartan. Pues
-la cosa más digna de risa es la honra de las
-mujeres, cuando piden su honra, que es pedir
-lo que dan. Y si creemos a la gente y a los
-refranes que dicen: “Lo que arrastra honra<a id="FNanchor_455" href="#Footnote_455" class="fnanchor">[455]</a>”,
-la honra del marido son las culebras y las faldas.
-No estoy dos dedos<a id="FNanchor_456" href="#Footnote_456" class="fnanchor">[456]</a> de volverme jigote,
-dijo el nigromántico, para siempre jamás: no
-sé qué me sospecho. Dime, ¿hay letrados?</p>
-
-<p>&mdash;Hay plaga de letrados&mdash;dije yo&mdash;. No hay
-otra cosa sino letrados. Porque unos lo son
-por oficio, otros lo son por presunción, otros
-por estudio, y déstos pocos, y otros (éstos son
-los más) son letrados porque tratan con otros
-más ignorantes que ellos (en esta materia hablaré
-como apasionado), y todos se gradúan
-de dotores y bachilleres, licenciados y maestros,
-más por los mentecatos con quien tratan
-que por las universidades, y valiera más a<span class="pagenum"><a id="Page_241"></a>[Pg 241]</span>
-España langosta perpetua que licenciados al
-quitar<a id="FNanchor_457" href="#Footnote_457" class="fnanchor">[457]</a>.</p>
-
-<p>&mdash;Por ninguna cosa saldré de aquí&mdash;dijo el
-nigromántico&mdash;. ¿Eso pasa? Ya yo<a id="FNanchor_458" href="#Footnote_458" class="fnanchor">[458]</a> los temía,
-y por las estrellas alcancé esa desventura, y
-por no ver los tiempos que han pasado embutidos
-de letrados me avecindé en esta redoma,
-y por no los ver me quedaré hecho pastel en
-bote.</p>
-
-<p>Repliqué:</p>
-
-<p>&mdash;En los tiempos pasados, que la justicia
-estaba más sana, tenía menos dotores, y hala<a id="FNanchor_459" href="#Footnote_459" class="fnanchor">[459]</a>
-sucedido lo que a los enfermos, que cuantas
-más juntas de dotores se hacen sobre él, más
-peligro muestra y peor le va, sana menos y
-gasta más. La justicia, por lo que tiene de verdad,
-andaba desnuda; ahora anda empapelada
-como especias. Un Fuero-Juzgo con su <em>maguer</em>
-y su <em>cuemo</em><a id="FNanchor_460" href="#Footnote_460" class="fnanchor">[460]</a>, y <em>conusco</em> y <em>faciamus</em> era todas
-<span class="pagenum"><a id="Page_242"></a>[Pg 242]</span>las librerías. Y aunque son voces antiguas,
-suenan con mayor propiedad, pues llaman sayón
-al alguacil y otras cosas semejantes. Ahora
-ha entrado una cáfila de Menoquios, Surdos
-y Fabros, Farinacios y Cujacios<a id="FNanchor_461" href="#Footnote_461" class="fnanchor">[461]</a>, consejos
-y decisiones y responsiones y lecciones y
-meditaciones. Y cada día salen autores, y cada
-uno con tres volúmenes: <em>Doctoris Putei</em><a id="FNanchor_462" href="#Footnote_462" class="fnanchor">[462]</a>, 1. 6,
-vol. 1, 2, 3, 4, 5, 6 hasta 15; <em>Licenciati Abbatis
-<span class="pagenum"><a id="Page_243"></a>[Pg 243]</span>De Usuris</em>; <em>Petri Cusqui In Codicem</em>; <em>Rupis</em>,
-<em>Brutiparcin, Castani</em>; <em>Montocanense De
-Adulterio et Parricidio</em>; <em>Cornazano</em>, <em>Rocabruno</em>,
-etc.<a id="FNanchor_463" href="#Footnote_463" class="fnanchor">[463]</a> Los letrados todos tienen un cimenterio
-por librería, y por ostentación andan diciendo:
-“Tengo tantos cuerpos”. Y es cosa brava
-que las librerías de los letrados todas son
-cuerpos sin alma, quizá por imitar a sus amos.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_244"></a>[Pg 244]</span></p>
-
-<p>No hay cosa en que no nos dejen tener razón;
-sólo lo que no dejan tener a las partes es el dinero,
-que le quieren ellos para sí. Y los pleitos
-no son sobre si lo que deben a uno se lo
-han de pagar a él, que eso no tiene necesidad
-de preguntas y respuestas; los pleitos son sobre
-que el dinero sea de letrados y del procurador
-sin justicia, y la justicia sin dinero de
-las partes. ¿Queréis ver qué tan<a id="FNanchor_464" href="#Footnote_464" class="fnanchor">[464]</a> malos son los
-letrados? Que si no hubiera letrados, no hubiera
-porfías; y si no hubiera porfías, no
-hubiera pleitos; y si no hubiera pleitos, no
-hubiera procuradores; y si no hubiera procuradores,
-no hubiera enredos; y si no hubiera enredos,
-no hubiera delitos; y si no hubiera delitos,
-no hubiera alguaciles; y si no hubiera
-alguaciles, no hubiera cárcel; y si no hubiera
-cárcel, no hubiera jueces; y si no hubiera jueces,
-no hubiera pasión; y si no hubiera pasión,
-no hubiera cohecho. Mirad la retahila de infernales
-sabandijas que se produce de un licenciadito,
-lo que disimula una barbaza y lo
-que autoriza una gorra. Llegaréis a pedir un
-parecer, y os dirán:</p>
-
-<p>&mdash;Negocio es de estudio. Diga vuesamerced
-que ya estoy al cabo. Habla la ley en propios
-términos.</p>
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_245"></a>[Pg 245]</span></p>
-<p>Toman un quintal de libros, danle dos bofetadas
-hacia arriba y hacia abajo, y leen de
-priesa<a id="FNanchor_465" href="#Footnote_465" class="fnanchor">[465]</a>, arremedando un abejón; luego dan un
-gran golpe con el libro patas arriba sobre una
-mesa, muy esparrancado<a id="FNanchor_466" href="#Footnote_466" class="fnanchor">[466]</a> de capítulos, y dicen:</p>
-
-<p>&mdash;En el propio caso habla el jurisconsulto.
-Vuesamerced me deje los papeles, que me quiero
-poner bien en el hecho del negocio, y téngalo
-por más que bueno, y vuélvase por acá
-mañana en la noche. Porque estoy escribiendo
-sobre la tenuta<a id="FNanchor_467" href="#Footnote_467" class="fnanchor">[467]</a> de Trasbarras; mas por servir
-a vuesamerced lo dejaré todo.</p>
-
-<p>Y cuando al despediros le queréis pagar,
-que es para ellos la verdadera luz y entendimiento
-del negocio que han de resolver, dice,
-haciendo grandes cortesías y acompañamientos:</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_246"></a>[Pg 246]</span></p>
-
-<p>&mdash;¡Jesús, señor!</p>
-
-<p>Y entre Jesús y señor alarga la mano, y
-para gastos de pareceres se emboca un doblón.</p>
-
-<p>&mdash;No he de salir de aquí&mdash;dijo el nigromántico&mdash;hasta
-que los pleitos se determinen
-a garrotazos. Que en el tiempo que por falta
-de letrados se determinaban las causas a cuchilladas,
-decían que el palo era alcalde<a id="FNanchor_468" href="#Footnote_468" class="fnanchor">[468]</a>, y de
-ahí vino: Júzguelo el alcalde de palo. Y si he
-de salir, ha de ser sólo a dar arbitrio a los
-reyes del mundo; que quien quisiere estar en
-paz y rico, que pague los letrados a su enemigo
-para que lo embelequen<a id="FNanchor_469" href="#Footnote_469" class="fnanchor">[469]</a> y roben y consuman.
-Dime, ¿hay todavía Venecia en el
-mundo?</p>
-
-<p>&mdash;Sí la hay&mdash;dije yo&mdash;: no hay otra cosa
-sino Venecia y venecianos.</p>
-
-<p>&mdash;¡Oh! doyla al diablo&mdash;dijo el nigromántico&mdash;por
-vengarme del mismo diablo, que no
-sé que pueda darla a nadie, sino por hacerle
-mal. Es república ésa que, mientras que no tuviere
-conciencia, durará. Porque si restituye lo
-ajeno, no le queda nada. ¡Linda gente! La ciudad
-fundada en el agua; el tesoro y la libertad,
-en el aire; la deshonestidad, en el fuego.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_247"></a>[Pg 247]</span></p>
-
-<p>Y, al fin, es gente de quien huyó la tierra y son
-narices de las naciones y el albañal de las monarquías,
-por donde purgan las inmundicias de
-la paz y de la guerra. Y el turco los permite por
-hacer mal a los cristianos; los cristianos, por
-hacer mal a los turcos, y ellos, por poder hacer
-mal a unos y a otros, no son moros ni cristianos.
-Y así dijo uno dellos mismos en una ocasión
-de guerra, para animar a los suyos contra los
-cristianos:</p>
-
-<p>&mdash;Ea, que antes fuisteis venecianos que cristianos.</p>
-
-<p>&mdash;Dejemos eso, y dime: ¿hay muchos golosos
-de valimientos de los hombres del mundo?</p>
-
-<p>&mdash;Enfermedad es&mdash;dije yo&mdash;ésa de que todos
-los reinos son hospitales.</p>
-
-<p>Y él replicó:</p>
-
-<p>&mdash;Antes casas de orates entendí yo; mas
-según la relación que me haces, no me he de mover
-de aquí. Mas quiero que tú les digas a esas
-bestias que en albarda tienen la vanidad y ambición,
-que los reyes y príncipes son azogue en
-todo. Lo primero, el azogue, si le quieren apretar,
-se va: así sucede a los que quieren tomarse
-con los reyes más mano de lo que es razón. El
-azogue no tiene quietud: así son los ánimos por
-la continua mareta de negocios. Los que tratan
-y andan con el azogue, todos andan temblando:
-así han de hacer los que tratan con los reyes,<span class="pagenum"><a id="Page_248"></a>[Pg 248]</span>
-temblar delante dellos de respeto y temor, porque,
-si no, es fuerza que tiemblen después hasta
-que caigan. ¿Quién reina ahora en España, que
-es la postrera curiosidad que he de saber, que
-me quiero volver a jigote, que me hallo mejor?</p>
-
-<p>&mdash;Murió Filipo III&mdash;dije yo.</p>
-
-<p>&mdash;Fué santo Rey y de virtud incomparable&mdash;dijo
-el nigromántico&mdash;, según leí yo en las
-estrellas pronosticado.</p>
-
-<p>&mdash;Reina Filipo IV días ha&mdash;dije yo<a id="FNanchor_470" href="#Footnote_470" class="fnanchor">[470]</a>.</p>
-
-<p>&mdash;¿Eso pasa?&mdash;dijo&mdash;. ¿Que ya ha dado el
-tercero cuarto para la hora que yo esperaba?</p>
-
-<p>Y diciendo y haciendo subió por la redoma
-y la trastornó y salió fuera. Iba diciendo y
-corriendo:</p>
-
-<p>&mdash;Más justicia se ha de hacer ahora por un
-cuarto que en otros tiempos por doce millones<a id="FNanchor_471" href="#Footnote_471" class="fnanchor">[471]</a>.</p>
-
-<p>Yo quise partir tras él, cuando me asió del
-brazo un muerto, y dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Déjale ir. Que nos tenía con cuidado a todos.
-Y cuando vayas al otro mundo, di que
-<em>Agrages</em> estuvo contigo, y que se queja que le
-levantéis: <em>Agora lo veredes.</em> Yo soy <em>Agrages</em>.
-Mira bien que no he dicho tal. Que a mí no se
-<span class="pagenum"><a id="Page_249"></a>[Pg 249]</span>me da nada que ahora ni nunca lo veáis. Y
-siempre andáis diciendo: <em>Ahora lo veredes, dijo
-Agrages.</em> Sólo ahora, que a ti y al de la redoma
-os oí decir que reinaba Filipo IV, digo que
-ahora lo veredes. Y pues soy <em>Agrages</em>, ahora lo
-veredes, dijo <em>Agrages</em><a id="FNanchor_472" href="#Footnote_472" class="fnanchor">[472]</a>.</p>
-
-<p>Fuése, y púsoseme delante, enfrente de mí,
-un hombrecillo, que parecía remate de cuchar<a id="FNanchor_473" href="#Footnote_473" class="fnanchor">[473]</a>,
-con pelo de limpiadera, erizado, bermejizo y
-pecoso.</p>
-
-<p>&mdash;Dígote sastre<a id="FNanchor_474" href="#Footnote_474" class="fnanchor">[474]</a>&mdash;dije yo.</p>
-
-<p>Y él tan presto dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Oir, que no pica<a id="FNanchor_475" href="#Footnote_475" class="fnanchor">[475]</a>. Pues no soy sino solicitador.
-Y no pongáis nombres a nadie. Yo me
-<span class="pagenum"><a id="Page_250"></a>[Pg 250]</span>llamo <em>Arbalias</em>, y os lo he querido decir para
-que no andéis allá en la vida: “Es un <em>Arbalias</em>”,
-a unos y a otros, sin saber a quién<a id="FNanchor_476" href="#Footnote_476" class="fnanchor">[476]</a> lo
-decís<a id="FNanchor_477" href="#Footnote_477" class="fnanchor">[477]</a>.</p>
-
-<p>Muy enojado, a mí se llegó un hombre viejo,
-muy ponderado de testuz, de los que traen canas
-por vanidad, un gran haz de barbas, ojos a la
-sombra muy metidos<a id="FNanchor_478" href="#Footnote_478" class="fnanchor">[478]</a>, frentaza llena de surcos,
-ceño descontento y vestido que, juntando lo
-extraordinario con el desaliño, hacía misteriosa
-la pobreza.</p>
-
-<p>&mdash;Más despacio te he menester que <em>Arbalias</em>&mdash;me dijo&mdash;.
-Siéntate.</p>
-
-<p>Sentóse y sentéme. Y como si le dispararan de
-un arcabuz, en figura de trasgo se apareció entre
-los dos otro hombrecillo, que parecía astilla
-<span class="pagenum"><a id="Page_251"></a>[Pg 251]</span>e <em>Arbalias</em>, y no hacía sino chillar y bullir. Díjole
-el viejo, con una voz muy honrada<a id="FNanchor_479" href="#Footnote_479" class="fnanchor">[479]</a>:</p>
-
-<div class="section">
-<p>&mdash;Idos a enfadar a otra parte, que luego vendréis.</p>
-</div>
-
-<p>&mdash;Yo también he de hablar&mdash;decía, y no paraba.</p>
-
-<p>&mdash;¿Quién es éste?&mdash;pregunté.</p>
-
-<p>Dijo el viejo:</p>
-
-<p>&mdash;¿No has caído en quién puede ser? Éste
-es <em>Chisgaravís</em><a id="FNanchor_480" href="#Footnote_480" class="fnanchor">[480]</a>.</p>
-
-<p>&mdash;Docientos mil déstos andan por Madrid&mdash;dije
-yo&mdash;, y no hay otra cosa sino Chisgaravises.</p>
-
-<p>Replicó el viejo:</p>
-
-<p>&mdash;Éste anda aquí cansando los muertos y a
-los diablos; pero déjate deso y vamos a lo que
-importa. Yo soy <em>Pedro</em>, y no <em>Pero Grullo</em>, que
-quitándome una <em>d</em> en el nombre, me hacéis el
-santo, fruta<a id="FNanchor_481" href="#Footnote_481" class="fnanchor">[481]</a>.</p>
-
-<p>Es, ¡Dios!, verdad que, cuando dijo <em>Pero
-Grullo</em>, me pareció que le vía<a id="FNanchor_482" href="#Footnote_482" class="fnanchor">[482]</a> las alas<a id="FNanchor_483" href="#Footnote_483" class="fnanchor">[483]</a>.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_252"></a>[Pg 252]</span></p>
-
-<p>&mdash;Huélgome de conocerte&mdash;repliqué&mdash;. ¿Qué,
-tú eres el de las profecías, que dicen de <em>Pero
-Grullo</em><a id="FNanchor_484" href="#Footnote_484" class="fnanchor">[484]</a>?</p>
-
-<p>&mdash;A eso vengo&mdash;dijo el profeta estantigua<a id="FNanchor_485" href="#Footnote_485" class="fnanchor">[485]</a>&mdash;;
-deso debemos de tratar. Vosotros decís que mis
-profecías son disparates, y hacéis mucha burla
-dellas. Estemos a cuentas. Las profecías de <em>Pero
-Grullo</em>, que soy yo, dicen así:</p>
-
-
-<p class="p1 indent20"><span style="margin-left: 1em;">Muchas cosas nos dejaron<a id="FNanchor_486" href="#Footnote_486" class="fnanchor">[486]</a></span><br />
-Las antiguas profecías:<br />
-<span class="pagenum"><a id="Page_253"></a>[Pg 253]</span>
-Dijeron que en nuestros días<br />
-Será lo que Dios quisiere.</p>
-
-<p class="p1">Pues, bribones, adormecidos en maldad, infames,
-si esta profecía se cumpliera, ¿había más
-que desear? Si fuera lo que Dios quisiere, fuera
-siempre lo justo, lo bueno, lo santo; no fuera
-lo que quiere el diablo, el dinero y la cudicia.
-Pues hoy lo menos es que Dios quiere y lo más
-lo que queremos nosotros contra su ley. Y ahora
-el dinero es todos los quereres, porque él es
-querido y el que quiere, y no se hace sino lo que
-él quiere, y el dinero es el Narciso, que se
-quiere a sí mismo y no tiene amor sino a sí<a id="FNanchor_487" href="#Footnote_487" class="fnanchor">[487]</a>.
-Prosigo:</p>
-
-<p class="p1 indent20">
-<span style="margin-left: 1em;">Si lloviere hará lodos,</span><br />
-Y será cosa de ver<br />
-Que nadie podrá correr<br />
-Sin echar atrás los codos.</p>
-
-<p class="p1">Hacedme merced de correr los codos adelante
-y negadme que esto no es verdad. Diréis que de
-puro verdad es necedad: ¡buen achaquito, hermanos
-vivos! La verdad, ansí, decís que amarga;
-poca verdad decís que es mentira, muchas
-verdades, que es necedad. ¿De qué manera ha
-de ser la verdad para que os agrade? Y sois
-tan necios, que no habéis echado de ver que no<span class="pagenum"><a id="Page_254"></a>[Pg 254]</span>
-es tan profecía de <em>Pero Grullo</em> como decís, pues
-hay quien corra echando los codos adelante,
-que son los médicos, cuando vuelven la mano
-atrás a recibir el dinero de la visita al despedirse,
-que toman el dinero corriendo y corren
-como una mona al que se lo da porque le maten.</p>
-
-
-<p class="p1 indent20"><span style="margin-left: 1em;">El que tuviere tendrá,</span><br />
-Será el casado marido,<br />
-Y el perdido más perdido,<br />
-Quien menos guarda y más da.</p>
-
-<p class="p1">Ya estás diciendo entre ti: “¿Qué perogrullada
-es ésta?” <em>El que tuviere, tendrá</em>&mdash;replicó
-luego&mdash;. Pues así es. Que no tiene el que gana
-mucho ni el que hereda mucho ni el que recibe
-mucho; sólo tiene el que tiene y no gasta. Y
-quien tiene poco, tiene, y si tiene dos pocos,
-tiene algo, y si tiene dos algos, más es, y si tiene
-dos mases, tiene mucho, y si tiene dos muchos,
-es rico. Que el dinero (y llevaos esta doctrina
-de <em>Pero Grullo</em>) es como las mujeres, amigo de
-andar y que le manoseen y le obedezcan, enemigo
-de que le guarden, que se anda tras los que
-no le merecen y, al cabo, deja a todos con dolor
-de sus almas, amigo de andar de casa en casa. Y
-para ver cuán ruin es el dinero, que no parece
-sino que ha sido cotorrera<a id="FNanchor_488" href="#Footnote_488" class="fnanchor">[488]</a>, habéis de ver a cuán<span class="pagenum"><a id="Page_255"></a>[Pg 255]</span>
-ruin gente le da el Señor, y en esto conoceréis
-lo que son los bienes deste mundo, en los dueños
-dellos. Echad los ojos por esos mercaderes,
-si no es que estén ya allá, pues roban los ojos.
-Mirad esos joyeros, que, a persuasión de la locura,
-venden enredos resplandecientes y embustes
-de colores, donde se anegan los dotes de los
-recién casados. ¡Pues qué, si vais a la platería!
-No volveréis enteros. Allí cuesta la honra, y hay
-quien hace creer a un malaventurado se ciña su
-patrimonio al dedo<a id="FNanchor_489" href="#Footnote_489" class="fnanchor">[489]</a>, y, no sintiendo los artejos
-el peso, está ahullando en su casa. No trato de
-los pasteleros y sastres, ni de los roperos, que
-son sastres a Dios y a la ventura<a id="FNanchor_490" href="#Footnote_490" class="fnanchor">[490]</a> y ladrones
-a diablos y desgracia. Tras éstos se anda
-el dinero. Y ¿no tendrá asco cualquier bien
-aliñado de costumbres y pulido de conciencia
-de comunicarle ningún deseo? Dejemos esto
-y vamos a la segunda profecía, que dice: <em>Será</em>
-<span class="pagenum"><a id="Page_256"></a>[Pg 256]</span><em>el casado marido</em>. Vive el cielo de la cama (dijo
-muy colérico, porque hice no sé qué gesto oyendo
-la grullada), que si no os oís con mesura y
-si os rezumáis de carcajadas<a id="FNanchor_491" href="#Footnote_491" class="fnanchor">[491]</a>, que os pele las
-barbas. Oíd noramala, que a oir habéis venido y
-a aprender. ¿Pensáis que todos los casados son
-maridos? Pues mentís, que hay muchos casados
-solteros y muchos solteros maridos. Y hay hombre
-que se casa para morir doncel y doncella que
-se casa para morir virgen de su marido. Y habéisme
-engañado y sois maldito hombre, y aquí
-han venido mil muertos diciendo que los habéis
-muerto a puras bellaquerías. Y certifícoos que si
-no mirara..., que os arrancara las narices y los
-ojos, bellaconazo, enemigo de todas las cosas.
-Reíos también de esta profecía:</p>
-
-<p class="p1 indent20">
-<span style="margin-left: 1em;">Las mujeres parirán</span><br />
-Si se empreñan y parieren,<br />
-Y los hijos que nacieren<br />
-De cuyos fueren serán.</p>
-
-
-<p class="p1">¿Veis que parece bobada de Pero Grullo?
-Pues yo os prometo que si se averiguara esto
-de los padres, había de haber una confusión de
-daca mi mayorazgo y toma tu herencia. Hay
-en esto de las barrigas mucho que decir, y,
-como los hijos es una cosa que se hace a escuras
-y sin luz, no hay quien averigüe quién fué concebido
-<span class="pagenum"><a id="Page_257"></a>[Pg 257]</span>a escote ni quién a medias, y es menester
-creer el parto, y todos heredamos por el dicho
-del nacer<a id="FNanchor_492" href="#Footnote_492" class="fnanchor">[492]</a>, sin más acá ni más allá. Esto se entiende
-de las mujeres, que meten oficiales; que
-mi profecía no habla con la gente honrada, si
-algún maldito como vos no lo tuerce. ¿Cuántos
-pensáis que el día del juicio conocerán por padre
-a su paje, a su escudero, a su esclavo y a
-su vecino? Y ¿cuántos padres se hallarán sin
-descendencia? Allá lo veréis.</p>
-
-<p>&mdash;Esta profecía y las demás&mdash;dije yo&mdash;, no
-las consideramos allá desta manera, y te prometo
-que tienen más veras de las que parecen, y
-que, oídas en tu boca, son de otra suerte. Y
-confieso que te hacen agravio.</p>
-
-<p>&mdash;Pues oye&mdash;dijo&mdash;otra:</p>
-
-
-<p class="p1 indent20">
-<span style="margin-left: 1em;">Volaráse con las plumas,</span><br />
-Andaráse con los pies,<br />
-Serán seis dos veces tres.</p>
-
-
-<p class="p1"><em>Volaráse con las plumas.</em> Pensáis que lo digo
-por los pájaros, y os engañáis, que eso fuera
-necedad. Dígalo por los escribanos y ginoveses,
-que éstos nos vuelan con las plumas el dinero<a id="FNanchor_493" href="#Footnote_493" class="fnanchor">[493]</a>
-de delante. Y porque vean en el otro mundo
-<span class="pagenum"><a id="Page_258"></a>[Pg 258]</span>que profeticé de los tiempos de ahora y que
-hay <em>Pero Grullo</em> para los que vivís, llévate este
-mendrugo de profecías, que a fe que hay que
-hacer en entenderlo. Fuése y dejóme un papel
-en que estaban escritos estos ringlones<a id="FNanchor_494" href="#Footnote_494" class="fnanchor">[494]</a> por esta
-orden:</p>
-
-<p class="p1 indent20"><span style="margin-left: 1em;">Nació viernes de Pasión</span><br />
-Para que zahorí<a id="FNanchor_495" href="#Footnote_495" class="fnanchor">[495]</a> fuera,<br />
-Porque en su día muriera<br />
-El bueno y el mal ladrón.<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Habrá mil revoluciones</span><br />
-Entre linajes honrados,<br />
-Restituirá los hurtados,<br />
-Castigará los ladrones.<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Y si quisiere primero</span><br />
-Las pérdidas remediar,<br />
-Lo hará sólo con echar<br />
-La soga tras el caldero<a id="FNanchor_496" href="#Footnote_496" class="fnanchor">[496]</a>.<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Y en estos tiempos que ensarto</span><br />
-Veréis (maravilla extraña)<br />
-<span class="pagenum"><a id="Page_259"></a>[Pg 259]</span>
-Que se desempeña España<br />
-Solamente con un Cuarto<a id="FNanchor_497" href="#Footnote_497" class="fnanchor">[497]</a>.<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Mis profecías mayores</span><br />
-Verán cumplida la ley<br />
-Cuando fuere Cuarto el rey<br />
-Y cuartos<a id="FNanchor_498" href="#Footnote_498" class="fnanchor">[498]</a> los malhechores.</p>
-
-<p class="p1">Leí con admiración las cinco profecías de
-<em>Pero Grullo</em>, y estaba meditando en ellas, cuando
-por detrás me llamaron. Volvíme y era un
-muerto muy lacio y afligido, muy blanco<a id="FNanchor_499" href="#Footnote_499" class="fnanchor">[499]</a> y vestido
-de blanco, y dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Duélete de mí, y, si eres buen cristiano, sácame
-de poder de los cuentos de los habladores
-y de los ignorantes, que no me dejan descansar,
-y méteme donde quisieres.</p>
-
-<p>Hincóse de rodillas, y, despedazándose a bofetadas,
-lloraba como niño.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_260"></a>[Pg 260]</span></p>
-
-<p>&mdash;¿Quién eres&mdash;dije&mdash;, que a tanta desventura
-estás condenado?</p>
-
-<p>&mdash;Yo soy&mdash;dijo&mdash;un hombre muy viejo, a
-quien levantan mil testimonios y achacan mil
-mentiras. Yo soy el <em>Otro</em>, y me conocerás, pues
-no hay cosa que no la diga el <em>Otro</em>. Y luego,
-en no sabiendo cómo dar razón de sí, dicen:
-“Como dijo el <em>Otro</em>”.<a id="FNanchor_500" href="#Footnote_500" class="fnanchor">[500]</a> Yo no he dicho nada ni
-despego la boca. En latín me llaman <em>Quidam</em>,
-y por esos libros me hallarás abultando ringlones
-y llenando cláusulas. Y quiero, por amor de
-Dios, que vayas al otro mundo y digas cómo
-has visto al <em>Otro</em> en blanco y que no tiene nada
-escrito y que no dice nada ni lo ha de decir ni
-lo ha dicho, y que desmiente desde aquí a cuantos
-le citan y achacan lo que no saben, pues soy
-autor de los idiotas y el texto de los ignorantes.
-Y has de advertir que en los chismes me llaman
-<em>Cierta persona</em>; en los enredos, <em>No sé quién</em>;
-en las cátedras, <em>Cierto autor</em>, y todo lo soy el
-desdichado <em>Otro</em>. Haz esto y sácame de tanta
-desaventura y miseria.</p>
-
-<p>&mdash;Aún aquí estáis, ¿y no queréis dejar hablar
-a nadie?&mdash;dijo un muerto hablando, armado
-de punta en blanco, muy colérico; y asiéndome
-de un brazo, dijo:</p>
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_261"></a>[Pg 261]</span></p>
-<p>&mdash;Oíd acá, y pues habéis venido por estafeta
-de los muertos a los vivos, cuando vais<a id="FNanchor_501" href="#Footnote_501" class="fnanchor">[501]</a> allá decidles
-que me tienen muy enfadado todos juntos.</p>
-
-<p>&mdash;¿Quién eres?&mdash;le pregunté.</p>
-
-<p>&mdash;Soy&mdash;dijo&mdash;<em>Calaínos</em>.</p>
-
-<p>&mdash;¿<em>Calaínos</em> eres?&mdash;dije&mdash;. No sé cómo no
-estás desainado, porque eternamente dicen:
-“Cabalgaba <em>Calaínos</em><a id="FNanchor_502" href="#Footnote_502" class="fnanchor">[502]</a>”.</p>
-
-<p>&mdash;¿Saben ellos mis cuentos? Mis cuentos fueron
-<span class="pagenum"><a id="Page_262"></a>[Pg 262]</span>muy buenos y muy verdaderos. Y no se
-metan en cuentos conmigo.</p>
-
-<p>&mdash;Mucha razón tiene el señor <em>Calaínos</em>&mdash;dijo
-otro que se allegó&mdash;. Y él y yo estamos muy
-agraviados. Yo soy <em>Cantimpalos</em>. Y no hacen
-sino decir: “El ánsar de <em>Cantimpalos</em><a id="FNanchor_503" href="#Footnote_503" class="fnanchor">[503]</a>, que salía
-al lobo al camino”. Y es menester que les digáis
-que me han hecho de asno ánsar, y que era
-asno el que yo tenía, y no ánsar, y los ánsares
-no tienen que ver con los lobos, y que me restituyan
-a mi asno en el refrán y que me le restituyan
-luego y tomen su ánsar: justicia con costas,
-y para ello, etc.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_263"></a>[Pg 263]</span></p>
-<p>Con su báculo venía una vieja o espantajo,
-diciendo:</p>
-
-<p>&mdash;¿Quién está allá a las sepulturas?</p>
-
-<p>Con una cara hecha de un orejón<a id="FNanchor_504" href="#Footnote_504" class="fnanchor">[504]</a>, los ojos en
-dos cuévanos de vendimiar, la frente con tantas
-rayas y de tal color y hechura que parecía planta
-de pie; la nariz, en conversación con la barbilla,
-que casi juntándose hacían garra, y una cara
-de la impresión del grifo; la boca, a la sombra
-de la nariz, de hechura de lamprea<a id="FNanchor_505" href="#Footnote_505" class="fnanchor">[505]</a>, sin diente
-ni muela, con sus pliegues de bolsa a lo jimio,
-y apuntándole ya el bozo de las calaveras en
-un mostacho erizado; la cabeza, con temblor de
-sonajas y la habla danzante; unas tocas muy largas
-sobre el monjil negro; esmaltada de mortaja
-la tumba, con un rosario muy grande colgando,
-y ella corva, que parecía, con las muertecillas
-que colgaban dél, que venía pescando calaverillas
-chicas. Yo, que vi semejante abreviación del
-otro mundo, dije a grandes voces, pensando que
-sería sorda:</p>
-
-<p>&mdash;¡Ah, señora! ¡Ah, madre! ¡Ah, tía! ¿Quién
-sois? ¿Queréis algo?</p>
-
-<p>Ella, entonces, levantando el <em>ab initio et ante
-saecula</em><a id="FNanchor_506" href="#Footnote_506" class="fnanchor">[506]</a> de la cara, y parándose, dijo:</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_264"></a>[Pg 264]</span></p>
-
-<p>&mdash;No soy sorda, ni madre ni tía; nombre tengo
-y trabajos, y vuestras sinrazones me tienen
-acabada.</p>
-
-<p>¡Quién creyera que en el otro mundo hubiera
-presunción de mocedad, y en una cecina<a id="FNanchor_507" href="#Footnote_507" class="fnanchor">[507]</a> como
-ésta! Llegóse más cerca, y tenía los ojos haciendo
-aguas, y en el pico de la nariz columpiándose
-una moquita, por donde echaba un tufo
-de cimenterio. Díjela que perdonase y pregúntele
-su nombre. Díjome:</p>
-
-<p>&mdash;Yo soy <em>Dueña Quintañona</em>.<a id="FNanchor_508" href="#Footnote_508" class="fnanchor">[508]</a></p>
-
-<p>&mdash;Qué, ¿dueñas hay entre los muertos?&mdash;dije
-maravillado&mdash;. Bien hacen de pedir cada día
-a Dios misericordia más que <em>requiescant in pace</em>,
-descansen en paz; porque si hay dueñas, meterán
-en ruido a todos. Yo creí que las mujeres
-se morían cuando se volvían dueñas, y que las
-dueñas no tenían de morir, y que el mundo está
-condenado a dueña perdurable, que nunca se
-acaba; mas ahora que te veo acá, me desengaño
-y me he holgado de verte. Porque por allá luego
-decimos: “Miren la <em>Dueña Quintañona</em>, daca la
-<em>Dueña Quintañona</em>”.</p>
-
-<p>&mdash;Dios os lo pague y el diablo os lleve&mdash;dijo&mdash;,
-que tanta memoria tenéis de mí y sin habello
-yo de menester. Decid: ¿no hay allá dueñas
-<span class="pagenum"><a id="Page_265"></a>[Pg 265]</span>de mayor número que yo? Yo soy <em>Quintañona</em>;
-¿no hay deciochenas y setentonas? Pues
-¿por qué no dais tras dellas y me dejáis a mí,
-que ha más de ochocientos años que vine a
-fundar dueñas al infierno, y hasta ahora no se
-han atrevido los diablos a recibirlas, diciendo
-que andamos ahorrando penas a los condenados
-y guardando cabos de tizones como de velas, y
-que no habrá cosa cierta en el infierno? Y estoy
-rogando con mi persona al purgatorio y todas
-las almas dicen en viéndome: “¿Dueña?, no
-por mi casa”. Con el cielo no quiero nada, que
-las dueñas, en no habiendo a quién atormentar
-<span class="pagenum"><a id="Page_266"></a>[Pg 266]</span>y un poco de chisme<a id="FNanchor_509" href="#Footnote_509" class="fnanchor">[509]</a>, perecemos. Los muertos
-también se quejan de que no los dejo ser muertos
-como lo habían de ser, y todos me han dejado
-en mi albedrío si quiero ser dueña en el mundo;
-mas quiero estarme aquí, por servir de fantasma
-en mi estado toda la vida y sentada a la orilla
-de una tarima guardando doncellas, que son más
-de trabajo que de guardar. Pues, en viniendo
-una visita, ¿aquel <em>llamen a la dueña?</em><a id="FNanchor_510" href="#Footnote_510" class="fnanchor">[510]</a> Y a la pobre
-dueña todo el día le están dando su recaudo
-todos. En faltando un cabo de vela, <em>llamen a
-Álvarez, la dueña le tiene</em>. Si falta un retacillo
-de algo, <em>la dueña estaba allí</em>. Que nos tienen por
-cigüeñas, tortugas y erizos de las casas, que nos
-comemos las sabandijas. Si algún chisme hay,
-<em>¡alto!, a la dueña</em>. Y somos la gente más bien
-aposentada en el mundo, porque en el invierno
-nos ponen en los sótanos y los veranos en los
-zaquizamíes<a id="FNanchor_511" href="#Footnote_511" class="fnanchor">[511]</a>. Y lo mejor es que nadie nos puede
-<span class="pagenum"><a id="Page_267"></a>[Pg 267]</span>ver: las criadas, porque dicen que las guardamos;
-los señores, porque los gastamos; los criados,
-porque nos guardamos; los de fuera, por
-el <em>coram vobis</em><a id="FNanchor_512" href="#Footnote_512" class="fnanchor">[512]</a> de responso, y tienen razón, porque
-ver una de nosotras encaramada sobre unos
-chapines, muy alta y muy derecha, parecemos
-túmulo vivo. Pues ¡cuando en una visita de señoras
-hay conjunción de dueñas! Allí se engendran
-las angustias y sollozos, de allí proceden
-las calamidades y plagas, los enredos y embustes,
-marañas y parlerías, porque las dueñas influyen<a id="FNanchor_513" href="#Footnote_513" class="fnanchor">[513]</a>
-acelgas y lantejas y pronostican candiles
-y veladores y tijeras de despabilar. Pues ¡qué
-cosa es levantarse ocho viejas como ocho cabos
-de años<a id="FNanchor_514" href="#Footnote_514" class="fnanchor">[514]</a> o ocho sin cabo, ensabanadas, y despedirse
-con unas bocas de tejadillo<a id="FNanchor_515" href="#Footnote_515" class="fnanchor">[515]</a>, con unas
-<span class="pagenum"><a id="Page_268"></a>[Pg 268]</span>hablas sin hueso, dando tabletadas con las encías
-y poniéndose cada una a las espaldas de
-su ama a entristecerlas, las asentaderas bajas,
-trompicando y dando de ojos, adonde en una silla,
-entre andas y ataúd, la llevan los pícaros
-arrastrando! Antes quiero estarme entre muertos
-y vivos pereciendo que volver a ser dueña.
-Pues hubo caminante que, preguntando dónde
-había de parar una noche de invierno, yendo a
-Valladolid, y diciéndole que en un lugar que se
-llama Dueñas, dijo que si había adónde parar
-antes o después. Dijéronle que no, y él a esto,
-dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Más quiero parar en la horca que en Dueñas<a id="FNanchor_516" href="#Footnote_516" class="fnanchor">[516]</a>.</p>
-
-<p>Y se quedó fuera, en la picota. Sólo os pido,
-así os libre Dios de dueñas (y no es pequeña
-bendición, que para decir que destruirán a uno
-dicen que le pondrán cual digan dueñas<a id="FNanchor_517" href="#Footnote_517" class="fnanchor">[517]</a>, ¡mirad
-lo que es decir dueñas!); ruégote<a id="FNanchor_518" href="#Footnote_518" class="fnanchor">[518]</a> encarecidamente
-<span class="pagenum"><a id="Page_269"></a>[Pg 269]</span>que hagas que metan otra dueña en el refrán
-y me dejen descansar a mí, que estoy muy
-vieja para andar en refranes y querría andar
-en zancos, porque no deja de cansar a una persona
-andar de boca en boca.</p>
-
-<p>Muy angosto, muy a teja vana, las carnes de
-venado, en un cendal, con unas mangas por
-gregüescos y una esclavina por capa y un soportal
-por sombrero, amarrado a una espada,
-se llegó a mí un rebozado y llamóme en la seña
-de los sombrereros.</p>
-
-<p>&mdash;Ce, ce&mdash;me dijo.</p>
-
-<p>Yo le respondí luego. Llegúeme a él y entendí
-que era algún muerto envergonzante<a id="FNanchor_519" href="#Footnote_519" class="fnanchor">[519]</a>. Pregúntele
-quién era.</p>
-
-<p>&mdash;Yo soy el malcosido y peor sustentado <em>don
-Diego de Noche</em><a id="FNanchor_520" href="#Footnote_520" class="fnanchor">[520]</a>.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_270"></a>[Pg 270]</span></p>
-
-<p>&mdash;Más precio haberte visto&mdash;dije yo&mdash;que a
-cuanto tengo. ¡Oh, estómago aventurero! ¡Oh,
-gaznate de rapiña! ¡Oh, panza al trote! ¡Oh,
-susto de los banquetes! ¡Oh, mosca de los platos!
-¡Oh, sacabocados de los señores! ¡Oh, tarasca
-de los convites y cáncer de las ollas! ¡Oh,
-sabañón de las cenas! ¡Oh, sarna de los almuerzos!
-¡Oh, sarpullido del mediodía! No hay otra
-cosa en el mundo sino cofrades, discípulos y
-hijos tuyos.</p>
-
-<p>&mdash;Sea por amor de Dios&mdash;dijo <em>don Diego
-de Noche</em>&mdash;, que esto me faltaba por oir; mas,
-en pago de mi paciencia, os ruego que os lastiméis
-de mí, pues en vida siempre andaba cerniendo
-las carnes el invierno por las picaduras
-del verano, sin poder hartar estas asentaderas de
-gregüescos; el jubón en pelo sobre las carnes,
-el más tiempo en ayunas de camisa, siempre
-<span class="pagenum"><a id="Page_271"></a>[Pg 271]</span>dándome por entendido de las mesas ajenas;
-esforzando, con pistos de cerote y ramplones<a id="FNanchor_521" href="#Footnote_521" class="fnanchor">[521]</a>,
-desmayos de calzado; animando a las medias a
-puras sustancias de hilo y aguja. Y llegué a
-estado en que, viéndome calzado de geomancía<a id="FNanchor_522" href="#Footnote_522" class="fnanchor">[522]</a>,
-porque todas las calzas eran puntos, cansado de
-andar restañando el ventanaje<a id="FNanchor_523" href="#Footnote_523" class="fnanchor">[523]</a>, me entinté la
-pierna y dejé correr. No se vió jamás socorrido
-de pañizuelos mi catarro, que, afilando el brazo
-por las narices, me pavonaba de romadizo. Y
-si acaso alcanzaba algún pañizuelo, porque no
-le viesen al sonarme, me rebozaba, y, haciendo
-el coco<a id="FNanchor_524" href="#Footnote_524" class="fnanchor">[524]</a> con la capa, tapando el rostro, me sonaba
-a escuras. En el vestir he parecido árbol, que
-en el verano me he abrigado y vestido y en el
-invierno he andado desnudo.</p>
-
-<p>No me han prestado cosa que haya vuelto:
-hasta espadas, que dicen que no hay ninguna sin
-<span class="pagenum"><a id="Page_272"></a>[Pg 272]</span>vuelta<a id="FNanchor_525" href="#Footnote_525" class="fnanchor">[525]</a>, si todos me las prestasen, todas serían sin
-vuelta. Y con no haber dicho verdad en toda mi
-vida y aborrecídola, decían todos que mi persona
-era buena para verdad desnuda y amarga.
-En abriendo yo la boca, lo mejor que se podía
-esperar era un bostezo o un parasismo, porque
-todos esperaban el: <em>déme vuesa merced, présteme
-hágame merced</em>, y así estaban armados de
-respuestas. Y en despegando los labios, de tropel
-se oía: <em>No hay qué dar, Dios le provea, cierto
-que no tengo, yo me holgara, no hay un cuarto.</em></p>
-
-<p>Y fuí tan desdichado, que a tres cosas siempre
-llegué tarde. A pedir prestado llegué siempre
-dos horas después, y siempre me pagaban
-con decir:</p>
-
-<p>&mdash;Si llegara vuesamerced dos horas antes, se
-le prestara ese dinero.</p>
-
-<p>A ver los lugares llegué dos años después, y
-en alabando cualquier lugar, me decían:</p>
-
-<p>&mdash;Ahora no vale nada; ¡si vuesamerced lo
-viera dos años ha!</p>
-
-<p>A conocer y alabar las mujeres hermosas llegué
-siempre tres años después, y me decían:</p>
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_273"></a>[Pg 273]</span></p>
-<p>&mdash;Tres años atrás me había vuesamerced de
-ver, que vertía sangre por las mejillas.</p>
-
-<p>Según esto, fuera harto mejor que me llamaran
-<em>don Diego Después</em>, que no <em>don Diego
-de Noche</em>. Decir que después de muerto descanso,
-aquí estoy y no me harto de muerte: los
-gusanos se mueren de hambre conmigo y yo
-me como a los gusanos de hambre, y los muertos
-andan siempre huyendo de mí, porque no les
-pegue el <em>don</em> o les hurte los huesos o les pida
-prestado. Y los diablos se recatan de mí, porque
-no me meta de gorra a calentarme y ando
-por estos rincones introducido en telaraña.
-Hartos don Diegos hay allá, de quien pueden
-echar mano.</p>
-
-<p>Déjenme con mi trabajo, que no viene muerto
-que luego no pregunte por <em>don Diego de
-Noche</em>. Y diles a todos los <em>dones</em><a id="FNanchor_526" href="#Footnote_526" class="fnanchor">[526]</a> a teja vana,
-caballeros chirles, hacia-hidalgos y casi-dones,
-que hagan bien por mí. Que estoy penando en
-una bigotera de fuego, porque, siendo gentilhombre
-mendicante, caminaba con horma y bigotera<a id="FNanchor_527" href="#Footnote_527" class="fnanchor">[527]</a>
-a un lado y molde para el cuello y la bula en
-<span class="pagenum"><a id="Page_274"></a>[Pg 274]</span>el otro. Y esto y sacar mi sombra<a id="FNanchor_528" href="#Footnote_528" class="fnanchor">[528]</a> llamaba yo
-mudar mi casa.</p>
-
-<p>Desapareció aquel caballero visión, y dió gana
-de comer a los muertos, cuando llegó a mí, con
-la mayor prisa que se ha visto, un hombre alto
-y flaco, menudo de facciones, de hechura de
-cerbatana, y, sin dejarme descansar, me dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Hermano, dejadlo todo presto, luego, que
-os aguardan los muertos, que no pueden venir
-acá, y habéis de ir al instante a oírlos y hacer
-lo que os mandaren sin replicar y sin dilación
-luego.</p>
-
-<p>Enfadóme la prisa del diablo del muerto, que
-no vi hombre más súpito<a id="FNanchor_529" href="#Footnote_529" class="fnanchor">[529]</a>, y dije:</p>
-
-<p>&mdash;Señor mío, esto no es cochite hervite<a id="FNanchor_530" href="#Footnote_530" class="fnanchor">[530]</a>.</p>
-
-<p>&mdash;Sí es&mdash;dijo muy demudado&mdash;. Dígoos que
-yo soy <em>Cochitehervite</em>, y el que viene a mi lado
-(aunque yo no le había visto) es <em>Trochimochi</em>,
-que somos más parecidos que el freír y el
-llover.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_275"></a>[Pg 275]</span></p>
-
-<p>Yo, que me vi entre <em>Cochitehervite</em> y <em>Trochimochi</em>,
-fuí como un rayo donde me llamaban.</p>
-
-<p>Estaban sentadas unas muertas a un lado, y
-dijo <em>Cochitehervite</em>:</p>
-
-<p>&mdash;Aquí está <em>doña Fáfula</em><a id="FNanchor_531" href="#Footnote_531" class="fnanchor">[531]</a>, <em>Mari-Zápalos</em> y
-<em>Mari-Rabadilla</em>.</p>
-
-<p>Dijo <em>Trochimochi</em>:</p>
-
-<p>&mdash;Despachen, señoras, que está detenida mucha
-gente.</p>
-
-<p><em>Doña Fáfula</em> dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Yo soy una mujer muy principal.</p>
-
-<p>&mdash;Nosotras somos&mdash;dijeron las otras&mdash;las
-desdichadas que vosotros los vivos traéis en las
-conversaciones disfamadas.</p>
-
-<p>&mdash;Por mí no se me da nada&mdash;dijo <em>doña Fáfula</em>&mdash;;
-pero quiero que sepan que soy mujer de
-un mal poeta de comedias, que escribió infinitas
-y que me dijo un día el papel:</p>
-
-<p>&mdash;Señora<a id="FNanchor_532" href="#Footnote_532" class="fnanchor">[532]</a>, tanto mejor me hallara en andrajos
-en los muladares, que en coplas en las comedias
-cuanto no lo sabré encarecer.</p>
-
-<p>Fuí mujer de mucho valor y tuve con mi marido
-<span class="pagenum"><a id="Page_276"></a>[Pg 276]</span>el poeta mil pesadumbres sobre las comedias,
-autos y entremeses. Decíale yo que por qué
-cuando en las comedias un vasallo, arrodillado,
-dice al rey: <em>Dame esos pies</em>, responde siempre:
-<em>Los brazos será mejor.</em> Que la razón era en diciendo.
-<em>Dame esos pies</em>, responder: <em>¿Con qué
-andaré yo después?</em> Sobre la hambre de los lacayos
-y el miedo, tuve grandes peloteras<a id="FNanchor_533" href="#Footnote_533" class="fnanchor">[533]</a> con él.
-Y tuve buenos respetos: que le hice mirar al fin
-de las comedias por la honra de las infantas,
-porque las llevaba de voleo<a id="FNanchor_534" href="#Footnote_534" class="fnanchor">[534]</a> y era compasión. No
-me pagarán esto sus padres dellas en su vida.
-Fuíle a la mano en los dotes de los casamientos
-para acabar la maraña en la tercera jornada,
-porque no hubiera rentas en el mundo. Y en
-una comedia, porque no se casasen todos, le pedí
-que el lacayo, queriéndole casar su señor con
-la criada, no quisiese casarse ni hubiese remedio,
-siquiera porque saliera un lacayo soltero.
-Donde mayores voces tuvimos, que casi me quise
-descasar, fué sobre los autos del Corpus. Decíale
-yo:</p>
-
-<p>&mdash;Hombre del diablo, ¿es posible que siempre
-<span class="pagenum"><a id="Page_277"></a>[Pg 277]</span>en los autos del Corpus ha de entrar el diablo?
-con grande brío, hablando a voces, gritos y patadas,
-y con un brío que parece que todo el teatro
-es suyo y poco para hacer su papel, como
-quien dice: “¡Huela<a id="FNanchor_535" href="#Footnote_535" class="fnanchor">[535]</a> la casa al diablo<a id="FNanchor_536" href="#Footnote_536" class="fnanchor">[536]</a>!” Por vida
-vuestra que hagáis un auto donde el diablo no
-diga esta boca es mía, y, pues tiene por qué callar,
-no hable y que hable quien puede<a id="FNanchor_537" href="#Footnote_537" class="fnanchor">[537]</a> y tiene
-razón, y enójese en un auto. Que, aunque es la
-misma paciencia, tal vez se indignó y tomó el
-azote y trastornó mesas y tiendas y cátedras y
-hizo ruido.</p>
-
-<p>Hícele que, pues podía decir Padre eterno,
-no dijese Padre eternal; ni Satán, sino Satanás:
-que aquellas palabras eran buenas cuando el diablo
-entra diciendo bú, bú, bú<a id="FNanchor_538" href="#Footnote_538" class="fnanchor">[538]</a> y se sale como
-cohete. Desagravié los entremeses, que a todos
-les daban de palos<a id="FNanchor_539" href="#Footnote_539" class="fnanchor">[539]</a>, y con todos sus palos hacían
-los entremeses. Cuando se dolían dellos:</p>
-
-<p>&mdash;Duélanse&mdash;decía yo&mdash;de las comedias, que
-<span class="pagenum"><a id="Page_278"></a>[Pg 278]</span>acaban en casamientos y son peores, porque son
-palos y mujer.</p>
-
-<p>Las comedias, que oyeron esto, por vengarse,
-pegaron los casamientos a los entremeses, y
-ellos, por escaparse y ser solteros, algunos se
-acaban en barbería, guitarricas y cántico.</p>
-
-<p>&mdash;¿Tan malas son las mujeres&mdash;dijo <em>Mari-Zápalos</em><a id="FNanchor_540" href="#Footnote_540" class="fnanchor">[540]</a>&mdash;,
-señora <em>doña Fáfula</em><a id="FNanchor_541" href="#Footnote_541" class="fnanchor">[541]</a>?</p>
-
-<p><em>Doña Fáfula</em>, enfadada y con mucho toldo,
-dijo:</p>
-
-<p>&mdash;¡Miren con qué nos viene ahora <em>Mari-Zápalos</em>!</p>
-
-<p>Si vengo, no vengo, se quisieron arañar, y así
-se asieron, porque <em>Mari-Rabadilla</em><a id="FNanchor_542" href="#Footnote_542" class="fnanchor">[542]</a>, que estaba
-<span class="pagenum"><a id="Page_279"></a>[Pg 279]</span>allí, no pudo llegar a meterlas en paz, que sus
-hijos por comer cada uno en su escudilla, se
-estaban dando de puñadas.</p>
-
-<p>&mdash;Mirad&mdash;decía <em>doña Fáfula</em>&mdash;que digáis en
-el mundo quién soy.</p>
-
-<p>Decía <em>Mari-Zápalos</em>:</p>
-
-<p>&mdash;Mirá que digáis cómo la he puesto.</p>
-
-<p><em>Mari-Rabadilla</em> dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Decidles a los vivos que si mis hijos comen
-cada uno en su escudilla, qué mal les hacen a
-ellos. ¡Cuánto peores son ellos, que comen en
-la escudilla de los otros, como <em>don Diego de
-Noche</em> y otros cofrades de su talle!</p>
-
-<p>Apartéme de allí, que me hendía la cabeza,
-y vi venir un ruido de piullidos<a id="FNanchor_543" href="#Footnote_543" class="fnanchor">[543]</a> y chillidos grandísimos
-y una mujer corriendo como una loca,
-diciendo:</p>
-
-<p>&mdash;Pío, pío.</p>
-
-<p>Yo entendí que era la reina Dido, que andaba
-tras el pío Eneas<a id="FNanchor_544" href="#Footnote_544" class="fnanchor">[544]</a> por el perro muerto a la zacapela,
-cuando oigo decir:</p>
-
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_280"></a>[Pg 280]</span></p>
-
-<p>&mdash;Allá va <em>Marta</em> con sus pollos<a id="FNanchor_545" href="#Footnote_545" class="fnanchor">[545]</a>.</p>
-
-<p>&mdash;Válate el diablo, ¿y acá estás? ¿Para quién
-crías esos pollos?&mdash;dije yo.</p>
-
-<p>&mdash;Yo me lo sé&mdash;dijo ella&mdash;: criólos para comérmelos,
-pues siempre decís: “Muera <em>Marta</em>
-y muera harta<a id="FNanchor_546" href="#Footnote_546" class="fnanchor">[546]</a>”. Y decildes a los del mundo que
-quién canta bien después de hambriento y que
-no digan necedades, que es cosa sabida que no
-hay tono como el del ahíto<a id="FNanchor_547" href="#Footnote_547" class="fnanchor">[547]</a>. Decildes que me
-dejen con mis pollos a mí y que repartan esos
-refranes entre otras <em>Martas</em>, que cantan después
-de hartas<a id="FNanchor_548" href="#Footnote_548" class="fnanchor">[548]</a>. Que harto embarazada estoy yo acá
-<span class="pagenum"><a id="Page_281"></a>[Pg 281]</span>con mis pollos, sin que ande inquieta en vuestro
-refrán<a id="FNanchor_549" href="#Footnote_549" class="fnanchor">[549]</a>.</p>
-
-<p>¡Oh, qué voces y gritos se oían por toda
-aquella sima! Unos corrían a una parte y otros
-a otra, y todo se turbó en un instante. Yo no
-sabía dónde me esconder. Oíanse grandísimas
-voces que decían:</p>
-
-<p>&mdash;Yo no te quiero, nadie te quiere.</p>
-
-<p>Y todos decían esto. Cuando yo oí aquellos
-gritos, dije:</p>
-
-<p>&mdash;Sin duda, es éste algún pobre, pues no le
-quiere nadie: las señas de pobre son, por lo
-menos.</p>
-
-<p>Todos me decían:</p>
-
-<p>&mdash;Hacia ti, mira que va a ti.</p>
-
-<p>Y yo no sabía qué me hacer, y andaba como
-un loco mirando dónde huir, cuando me asió una
-cosa, que apenas divisaba lo que era, como sombra.
-Atemoricéme, púsoseme en pie el cabello,
-sacudióme el temor los huesos.</p>
-
-<p>&mdash;¿Quién eres, o qué eres o qué quieres&mdash;le
-dije&mdash;, que no te veo y te siento?</p>
-
-<p>&mdash;Yo soy&mdash;dijo&mdash;el alma de <em>Garibay</em>, que
-ando buscando quién me quiera, y todos huyen
-de mí, y tenéis la culpa vosotros los vivos, que
-<span class="pagenum"><a id="Page_282"></a>[Pg 282]</span>habéis introducido decir que el alma de <em>Garibay</em>
-no la quiso Dios ni el diablo<a id="FNanchor_550" href="#Footnote_550" class="fnanchor">[550]</a>. Y en esto decís
-una mentira y una herejía. La herejía es decir
-que no la quiso Dios: que Dios todas almas
-quiere y por todas murió<a id="FNanchor_551" href="#Footnote_551" class="fnanchor">[551]</a>. Ellas son las que no
-quieren a Dios. Así que Dios quiso el alma de
-<em>Garibay</em> como las demás. La mentira consiste
-en decir que no la quiso el diablo. ¿Hay alma
-que no la quiera el diablo? No por cierto. Que,
-pues él no hace asco de la de los pasteleros, roperos,
-sastres ni sombrereros, no lo hará de
-mí. Cuando yo viví en el mundo, me quiso una
-mujer calva y chica, gorda y fea, melindrosa y
-sucia, con otra docena de faltas. Si esto no es
-querer el diablo, no sé qué es el diablo, pues
-veo, según esto, que me quiso por poderes, y
-esta mujer, en virtud dellos, me endiabló, y ahora
-ando en pena por todos estos sótanos y sepulcros.
-Y he tomado por arbitrio volverme al
-mundo y andar entre los desalmados corchetes
-<span class="pagenum"><a id="Page_283"></a>[Pg 283]</span>y mohatreros, que, por tener alma, todos me reciben.
-Y así, todos éstos y los demás oficios deste
-jaez tienen el ánima de <em>Garibay</em>. Y decildes
-que muchos dellos, que allá dicen que el alma de
-<em>Garibay</em> no la quiso Dios ni el diablo, la quieren
-ellos por alma y la tienen por alma, y que dejen
-a <em>Garibay</em> y miren por sí.</p>
-
-<p>En esto desapareció con otro tanto ruido. Iba
-tras ella gran chusma de traperos, mesoneros,
-venteros, pintores, chicarreros y joyeros, diciéndola:</p>
-
-<p>&mdash;Aguarda, mi alma.</p>
-
-<p>No vi cosa tan requebrada. Y espantóme que
-nadie la quería al entrar y casi todos la requebraban
-al salir.</p>
-
-<p>Yo quedé confuso cuando se llegaron a mí
-<em>Perico de los Palotes</em><a id="FNanchor_552" href="#Footnote_552" class="fnanchor">[552]</a> y <em>Pateta, Juan de las calzas
-blancas, Pedro por demás, el Bobo de Coria,
-Pedro de Urdemalas</em>, así me dijeron que se llamaban,
-y dijeron:</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_284"></a>[Pg 284]</span></p>
-
-<p>&mdash;No queremos tratar del agravio que se nos
-hace a nosotros en los cuentos y en conversaciones,
-que no se ha de hacer todo en un día.</p>
-
-<p>Yo les dije que hacían bien, porque estaba
-tal con la variedad de cosas que había visto, que
-no me acordaba de nada.</p>
-
-<p>&mdash;Sólo queremos&mdash;dijo <em>Pateta</em>&mdash;que veas el
-retablo que tenemos de los muertos a puro
-refrán.</p>
-
-<p>Alcé los ojos y estaban a un lado el <em>santo
-Macarro</em><a id="FNanchor_553" href="#Footnote_553" class="fnanchor">[553]</a> jugando al abejón, y a su lado el de
-<span class="pagenum"><a id="Page_285"></a>[Pg 285]</span><em>santo Leprisco</em><a id="FNanchor_554" href="#Footnote_554" class="fnanchor">[554]</a>. Luego, en medio, estaba <em>san
-Ciruelo</em><a id="FNanchor_555" href="#Footnote_555" class="fnanchor">[555]</a> y muchas mandas y promesas de señores
-y príncipes aguardando su día, porque entonces
-las harían buenas, que sería el día de <em>san Ciruelo</em>.
-Por encima dél estaba el <em>santo de Pajares</em><a id="FNanchor_556" href="#Footnote_556" class="fnanchor">[556]</a> y <em>fray
-Jarro</em>, hecho una bota, por sacristán junto a san
-Porro<a id="FNanchor_557" href="#Footnote_557" class="fnanchor">[557]</a>, que se quejaba de los carreteros. Dijo
-<em>fray Jarro</em>, con una vendimia por ojos, escupiendo
-<span class="pagenum"><a id="Page_286"></a>[Pg 286]</span>racimos y oliendo a lagares, hechas las
-manos dos piezgos y la nariz espita, la habla
-remostada con un tonillo del carro:</p>
-
-<p>&mdash;Éstos son santos que ha canonizado la picardía
-con poco temor de Dios.</p>
-
-<p>Yo me quería ir y oigo que decía el <em>santo de
-Pajares</em>:</p>
-
-<p>&mdash;Ah, compañero, decildes a los del siglo que
-muchos picarones, que allá tenéis por santos,
-tienen acá guardados los pajares, y lo demás
-que tenemos que decir se dirá otro día.</p>
-
-<p>Volví las espaldas y topé cosido conmigo a
-<em>don Diego de Noche</em>, rascándose en una esquina,
-y conocíle y díjele:</p>
-
-<p>&mdash;¿Es posible que aún hay que comer en vuesamerced,
-señor don Diego?</p>
-
-<p>Y díjome:</p>
-
-<p>&mdash;Por mis pecados soy refitorio y bodegón de
-piojos. Querría suplicaros, pues os vais y allá
-habrá muchos y acá no se hallan por el bienparecer,
-que ando muy desabrigado, que me enviéis
-algún mondadientes. Que, como yo lo traiga en
-la boca, todo me sobra, que soy amigo de traer
-las quijadas hechas jugador de manos, y, al
-fin, se masca y se chupa y hay algo entre los
-dientes, y, poco a poco, se roe. Y si es de lentisco,
-es bueno para las opilaciones.</p>
-
-<p>Dióme grande risa y apartéme dél huyendo,<span class="pagenum"><a id="Page_287"></a>[Pg 287]</span>
-por no lo ver aserrar con las costillas un paredón
-a puros concomos<a id="FNanchor_558" href="#Footnote_558" class="fnanchor">[558]</a>.</p>
-
-<p>Dando gritos y alaridos venía un muerto, diciendo:</p>
-
-<p>&mdash;A mí me toca, yo lo sabré, ello dirá, entenderémonos,
-¿qué es esto?</p>
-
-<p>Y otras razones tales.</p>
-
-<p>&mdash;¿Quién es éste tan entremetido en todas las
-cosas?</p>
-
-<p>Y respondióme un difunto:</p>
-
-<p>&mdash;Éste es <em>Vargas</em><a id="FNanchor_559" href="#Footnote_559" class="fnanchor">[559]</a>, que, como dicen: <em>Averígüelo
-Vargas</em>, viene averiguándolo todo.</p>
-
-<p>Topó en el camino a <em>Villadiego</em>. El pobre estaba
-afligidísimo, hablando entre sí. Llamóle, y
-dijóle:</p>
-
-<p>&mdash;Señor <em>Vargas</em>, pues vuesamerced lo averigua
-todo, hágame merced de averiguar quién
-fueron las de <em>Villadiego</em>, que todos las toman.
-Porque yo soy <em>Villadiego</em><a id="FNanchor_560" href="#Footnote_560" class="fnanchor">[560]</a>, y en tantos años no lo
-he podido saber ni las echo menos, y querría
-salir, si es posible, deste encanto.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_288"></a>[Pg 288]</span></p>
-
-<div class="section">
-<p><em>Vargas</em> le dijo:</p>
-</div>
-
-
-<p>&mdash;Tiempo hay, que ahora ando averiguando
-cuál fué primero, la mentira o el sastre. Porque
-si la mentira fué primero, ¿quién la pudo
-decir si no había sastres? Y si fueron primero
-los sastres, ¿cómo pudo haber sastres sin mentira?
-En averiguando esto, volveré.</p>
-
-<p>Y con esto se desapareció. Venía tras él <em>Miguel
-de Vergas</em>, diciendo:</p>
-
-<p>&mdash;Yo soy el Miguel de las negaciones, sin qué
-ni para qué, y siempre ando con un no a las ancas:
-<em>Eso no, Miguel de Vergas</em><a id="FNanchor_561" href="#Footnote_561" class="fnanchor">[561]</a>. Y nadie me
-concede nada, y no sé por qué ni qué he hecho.</p>
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_289"></a>[Pg 289]</span></p>
-<p>Más dijera, según mostraba pasión, si no llegara
-una pobre mujer cargada de bodigos y llena
-de males y plañiendo.</p>
-
-<p>&mdash;¿Quién eres&mdash;la dije&mdash;, mujer desdichada?</p>
-
-<p>&mdash;La <em>manceba del Abad</em>&mdash;respondió ella&mdash;,
-que anda en los cuentos de niños partiendo el
-mal con el que le va a buscar, y así dicen las
-empuñadoras de las consejas<a id="FNanchor_562" href="#Footnote_562" class="fnanchor">[562]</a>: “Y el mal para
-quien le fuere a buscar y para la <em>manceba del
-Abad</em>”. Yo no descaso a nadie; antes hago que
-se casen todos. ¿Qué me quieren, que no hay
-mal, venga por donde viniere, que no sea para
-mí?</p>
-
-<p>Fuése y quedó a su lado un hombre triste, entre
-calavera y mala nueva.</p>
-
-<p>&mdash;¿Quién eres&mdash;le dije&mdash;, tan aciago, que,
-como dicen, para martes<a id="FNanchor_563" href="#Footnote_563" class="fnanchor">[563]</a> sobras?</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_290"></a>[Pg 290]</span></p>
-
-<p>&mdash;Yo soy&mdash;dijo <em>Mátalascallando</em><a id="FNanchor_564" href="#Footnote_564" class="fnanchor">[564]</a>, y nadie sabe
-por qué me llaman así, y es bellaquería, que
-quien mata es a puro hablar, y ésos son <em>Mátalashablando</em>.
-Que las mujeres no quieren en un
-hombre sino que otorgue, supuesto que ellas piden
-siempre. Y si quien calla otorga, yo me he
-de llamar <em>Resucítalascallando</em>. Y no que andan
-por ahí unos mozuelos con unas lenguas de
-portante<a id="FNanchor_565" href="#Footnote_565" class="fnanchor">[565]</a> matando a cuantos los oyen, y así hay
-infinitos oídos con mataduras.</p>
-
-<p>&mdash;Así es verdad&mdash;dijo <em>Lanzarote</em>&mdash;, que a mí
-me tienen ésos consumido a puro lanzarotar con
-si viene o no viene de Bretaña, y son tan grandes
-habladores, que, viendo que mi romance dice:</p>
-
-<div class="poetry-container pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Doncellas curaban dél</span><br />
-Y dueñas de su rocino,</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_291"></a>[Pg 291]</span></p>
-
-<p class="p1">han dicho que de aquí se saca que en mi tiempo
-las dueñas eran mozos de caballos, pues curaban
-del rocino<a id="FNanchor_566" href="#Footnote_566" class="fnanchor">[566]</a>. ¡Bueno estuviera el rocín en poder
-de dueñas! ¡El diablo se lo daba! Es verdad, y
-yo no lo puedo negar, que las dueñas, por ser
-mozas, aunque fuese de caballos, se entremetieron
-en eso, como en otras cosas; mas yo hice lo
-que convenía.</p>
-
-<p>&mdash;Crean al señor <em>Lanzarote</em>&mdash;dijo un pobre
-mozo sencillo, humilde y caribobo&mdash;, que yo lo
-certifico<a id="FNanchor_567" href="#Footnote_567" class="fnanchor">[567]</a>.</p>
-
-<p>&mdash;¿Quién eres tú, que pretendes crédito entre
-los podridos?</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_292"></a>[Pg 292]</span></p>
-
-<p>&mdash;Yo soy el pobre <em>Juan de buena alma</em><a id="FNanchor_568" href="#Footnote_568" class="fnanchor">[568]</a>, que
-ni me ha aprovechado tener buen alma ni nada
-para que me dejen ser muerto. ¡Extraña cosa,
-que sirva yo en el mundo de apodo! Es <em>Juan de
-buen alma</em>, dicen al marido que sufre y al galán
-que engañan y al hombre que estafan y al señor
-que roban y a la mujer que embelecan. Yo estoy
-aquí sin meterme con nadie.</p>
-
-<p>&mdash;Eso es nonada&mdash;dijo <em>Juan Ramos</em>&mdash;, que,
-voto a Cristo, que los diablos me hicieron tener
-una gata. Más me valiera comerme de ratones,
-que no me dejan descansar: daca la gata de <em>Juan
-Ramos</em><a id="FNanchor_569" href="#Footnote_569" class="fnanchor">[569]</a>, toma la gata de <em>Juan Ramos</em>. Y ahora
-<span class="pagenum"><a id="Page_293"></a>[Pg 293]</span>no hay doncellita ni contadorcito, que ayer no
-tenía que contar sino duelos y quebrantos, ni
-secretario, ni ministro, ni hipócrita, ni pretendiente,
-ni juez, ni pleiteante, ni viuda, que no se
-haga la gata de <em>Juan Ramos</em>. Y todo soy gatas,
-que parezco a febrero<a id="FNanchor_570" href="#Footnote_570" class="fnanchor">[570]</a>. Y quisiera ser antes <em>sastre
-del Campillo</em> que <em>Juan Ramos</em>.</p>
-
-<p>Tan presto saltó el <em>sastre del Campillo</em><a id="FNanchor_571" href="#Footnote_571" class="fnanchor">[571]</a>, y dijo
-que quién metía a <em>Juan Ramos</em> con el sastre. Y
-él dijo que no mejoraba de apellido, aunque mudaba
-de sexo.</p>
-
-<p>&mdash;Pues dijeran el gato de <em>Juan Ramos</em>, y no
-la gata.</p>
-
-<p>Si dijeran, no dijeran, el sastre desconfió de
-las tijeras y fió de las uñas<a id="FNanchor_572" href="#Footnote_572" class="fnanchor">[572]</a>, con razón, y empezóse
-una brega del diablo. Viendo tal escarapela<a id="FNanchor_573" href="#Footnote_573" class="fnanchor">[573]</a><a id="FNanchor_574" href="#Footnote_574" class="fnanchor">[574]</a>,
-íbame poco a poco y buscando quién me
-<span class="pagenum"><a id="Page_294"></a>[Pg 294]</span>guiase, cuando, sin hablar palabra ni chistar, como
-dicen los niños, un muerto de buena disposición,
-bien vestido y de buena cara, cerró conmigo.
-Yo temí que era loco y cerré con él. Metiéronnos
-en paz. Decía el muerto:</p>
-
-<p>&mdash;Déjenme a ese bellaco, deshonrabuenos<a id="FNanchor_575" href="#Footnote_575" class="fnanchor">[575]</a>.
-Voto al cielo de la cama<a id="FNanchor_576" href="#Footnote_576" class="fnanchor">[576]</a>, que le he de hacer
-que se quede acá.</p>
-
-<p>Yo estaba colérico y díjele:</p>
-
-<p>&mdash;Llega y te tornaré a matar, infame, que
-no puedes ser hombre de bien: llega, cabrón.</p>
-
-<p>¡Quién tal dijo! No le hube llamado la mala
-palabra, cuando otra vez se quiso abalanzar
-a mí y yo a él. Llegáronse otros muertos y
-dijeron:</p>
-
-<p>&mdash;¿Qué habéis hecho? ¿Sabéis con quién habláis?
-¿A <em>Diego Moreno</em><a id="FNanchor_577" href="#Footnote_577" class="fnanchor">[577]</a> llamáis cabrón? ¿No
-hallastes sabandijas de mejor frente?</p>
-
-<p>&mdash;¿Qué, éste es <em>Diego Moreno</em>?&mdash;dije yo.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_295"></a>[Pg 295]</span></p>
-
-<p>Enójeme más y alcé la voz, diciendo:</p>
-
-<p>&mdash;Infame, pues ¿tú hablas? ¿Tú dices a los
-otros deshonrabuenos? La muerte no tiene
-honra, pues consiente que éste ande aquí. ¿Qué
-le he hecho yo?</p>
-
-<p>&mdash;Entremés<a id="FNanchor_578" href="#Footnote_578" class="fnanchor">[578]</a>&mdash;dijo tan presto <em>Diego Moreno</em>&mdash;.
-¿Yo soy cabrón y otras bellaquerías que
-compusiste a él semejantes? ¿No hay otros
-Morenos de quien echar mano? ¿No sabías
-que todos los Morenos, aunque se llamen Juanes<a id="FNanchor_579" href="#Footnote_579" class="fnanchor">[579]</a>,
-en casándose se vuelven Diegos y que el
-color de los más maridos es moreno? ¿Qué he
-hecho yo que no hayan hecho otros muchos
-más? ¿Acabóse en mí el cuerno? ¿Levánteme
-yo a mayores con la cornamenta? ¿Encareciéronse
-por mi muerte los cabos de cuchillos y
-los tinteros? Pues ¿qué los ha movido a traerme
-por tablados? Yo fuí marido de tomo y
-lomo<a id="FNanchor_580" href="#Footnote_580" class="fnanchor">[580]</a>, porque tomaba y engordaba: sietedurmientes<a id="FNanchor_581" href="#Footnote_581" class="fnanchor">[581]</a>
-<span class="pagenum"><a id="Page_296"></a>[Pg 296]</span>era con los ricos y grulla con los pobres,
-poco malicioso. Lo que podía echar a la
-bolsa no lo echaba a mala parte. Mi mujer era
-una picaronaza y ella me disfamaba, porque
-dió en decir:</p>
-
-<p>&mdash;Dios me le guarde<a id="FNanchor_582" href="#Footnote_582" class="fnanchor">[582]</a> a mi <em>Diego Moreno</em>,
-que nunca me dijo malo ni bueno.</p>
-
-<p>Y miente la bellaca, que yo dije malo y bueno
-ducientas veces. Y si está el remedio en eso,
-a los cabronazos que hay ahora en el mundo
-decildes que se anden diciendo malo y bueno,
-a sus mujeres, a ver si les desmocharán<a id="FNanchor_583" href="#Footnote_583" class="fnanchor">[583]</a> las sienes
-y si podrán restañar el flujo del hueso.
-Lo otro: yo dicen que no dije malo ni bueno,
-y es tan al revés, que en viendo entrar en mi
-casa poetas, decía ¡malo!; y en viendo salir ginoveses<a id="FNanchor_584" href="#Footnote_584" class="fnanchor">[584]</a>,
-decía ¡bueno! Si vía con mi mujer
-galancetes, decía ¡malo!; si vía mercaderes,
-decía ¡bueno! Si topaba en mi escalera valientes,
-decía ¡remalo!; si encontraba obligados y
-tratantes, decía ¡rebueno! Pues ¿qué más bueno
-y malo había de decir? En mi tiempo hacía
-<span class="pagenum"><a id="Page_297"></a>[Pg 297]</span>tanto ruido un marido postizo<a id="FNanchor_585" href="#Footnote_585" class="fnanchor">[585]</a>, que se vendía
-el mundo por uno y no se hallaba. Ahora se
-casan por suficiencia y se ponen a maridos como
-a sastres y escribientes. Y hay platicantes
-de cornudo y aprendices de maridería. Y anda
-el negocio de suerte, que, si volviera al mundo,
-con ser el propio <em>Diego Moreno</em>, a ser cornudo,
-me pusiera a platicante y aprendiz delante del
-acatamiento de los que peinan medellín<a id="FNanchor_586" href="#Footnote_586" class="fnanchor">[586]</a> y barban
-de cabrío.</p>
-
-<p>&mdash;¿Para qué son esas humildades&mdash;dije yo&mdash;si
-fuiste el primer hombre que endureció<a id="FNanchor_587" href="#Footnote_587" class="fnanchor">[587]</a> de
-cabeza los matrimonios, el primero que crió
-desde el sombrero vidrieras de linternas, el
-primero que injirió los casamientos sin montera?
-Al mundo voy solo a escribir de día y de
-noche entremeses de tu vida.</p>
-
-<p>&mdash;No irás esta vez&mdash;dijo.</p>
-
-<p>Y asímonos a bocados, y a la grita y ruido<a id="FNanchor_588" href="#Footnote_588" class="fnanchor">[588]</a>
-que traíamos, después de un vuelco que di en
-la cama, diciendo: “¡Válgate el diablo! ¿Ahora
-te enojas, propia condición de cornudos
-enojarse después de muertos?”...</p>
-
-<p>Con esto me hallé en mi aposento tan cansado
-y tan colérico como si la pendencia hubiera
-sido verdad y la peregrinación no hubiera
-sido sueño. Con todo eso, me pareció no despreciar
-del todo esta visión y darle algún crédito,
-pareciéndome que los muertos pocas veces
-se burlan y que, gente sin pretensión y
-desengañada, más atienden<a id="FNanchor_589" href="#Footnote_589" class="fnanchor">[589]</a> a enseñar que a
-entretener.</p>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_298"></a>[Pg 298]</span></p>
-</div>
-
-<div class="footnotes">
-<p class="p2 center big2">NOTAS:</p>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_344" href="#FNanchor_344" class="label">[344]</a> Lib. III, v. 945. <em>De rerum natura.</em>
-En fin, si de repente abriera la boca la naturaleza y
-nos reprochara diciéndonos a cualquiera de nosotros: “¿A qué tanto
-hacer sentimiento, o mortal, y entregarte al amargo llanto? ¿A qué
-te congojas y lloras por haber de morir? Porque, si agradable te fué
-el pasado y anterior vivir y no se fué todo en balde, lo agradable y
-desagradable, como cayendo en saco roto, ¿cómo no sales ya del convite
-de la vida bien repleto y cómo, necio, no abrazas con ánimo sosegado
-el seguro descanso?”</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_345" href="#FNanchor_345" class="label">[345]</a> <em>Homo natus de muliere</em>, etc.
-(Cap, 14).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_346" href="#FNanchor_346" class="label">[346]</a> <em>Militia est vita hominis super terram</em>,
-etc. (Job, 7).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_347" href="#FNanchor_347" class="label">[347]</a> “le tomé a Job aquellas palabras de
-la boca, con que empieza su dolor a descubrirse”: <em>Pereat dies in
-gua natus sum</em>, etc., cap. III:</p>
-
-<div class="poetry-container pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="p1"><span style="margin-left: 0.5em;">“Perezca el primero día</span><br />
-En que yo nací a la tierra,<br />
-Y la noche en que el varón<br />
-Fué concebido, perezca.<br />
-<span style="margin-left: 0.5em;">“Vuélvase aquel día triste</span><br />
-En miserables tinieblas;<br />
-No le alumbre más la luz,<br />
-Ni tenga Dios con él cuenta.<br />
-<span style="margin-left: 0.5em;">“Tenebroso torbellino</span><br />
-Aquella noche posea;<br />
-No esté entre los días del año,<br />
-Ni entre los meses la tengan.<br />
-<span style="margin-left: 0.5em;">“Indigna sea de alabanza,</span><br />
-Solitaria siempre sea;<br />
-Maldíganla los que el día<br />
-Maldicen con voz soberbia;<br />
-<span style="margin-left: 0.5em;">“Los que para levantar</span><br />
-A Leviatán se aparejan,<br />
-Y con sus escuridades<br />
-Se escurecen las estrellas.<br />
-<span style="margin-left: 0.5em;">“Espere la luz hermosa,</span><br />
-Y nunca clara luz vea,<br />
-Ni el nacimiento rosado<br />
-De la aurora envuelta en perlas.<br />
-<span style="margin-left: 0.5em;">“Porque no cerró del vientre</span><br />
-Que a mí me trujo las puertas,<br />
-Y porque mi sepultura<br />
-No fué mi cuna primera”.</p>
-</div>
-</div>
-
-<p class="p1">“Entre estas demandas”, etc. (Ms. de la Biblioteca Nacional y la
-edic. de Pamplona de 1631).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_348" href="#FNanchor_348" class="label">[348]</a> “traba de los sentidos”. (Edic. de Pamplona).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_349" href="#FNanchor_349" class="label">[349]</a> <em>En mareta</em> es el movimiento
-de las olas del mar, cuando se empiezan a levantar con el viento.
-<span class="smcap">P. Vega</span>, 1, 10, 2: “Cuando se levanta mareta, claro está
-que menea y bambolea a los que están dentro”. <em>Licenc. Vidriera</em>:
-“Fatigan las maretas”. <em>Marete</em> es casi lo mismo. <em>Diál. montería</em>,
-11: “Las vueltas que da (el lebretón) con que muele a los galgos, las
-cuales llamamos los cazadores regates y maretes”. Y <em>mar-ot-ear</em>, en
-Córdoba lo tengo oído por huir y volver la res, defendiéndose con
-maña de los perros que la acosan.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_350" href="#FNanchor_350" class="label">[350]</a> <em>Sayo vaquero</em>, vestido exterior para todo el cuerpo,
-atacado por una abertura atrás en lo que hace de jubón. Después lo
-usaron los niños y se llamaba sólo vaquero. <span class="smcap">Lope</span>, <em>Rim.
-Sagr.</em>, f. 173: “El sayo vaquero | de color de nácar”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_351" href="#FNanchor_351" class="label">[351]</a> <em>Como los que curan</em>, los que
-se están curando y curtiendo en infusión de perfumes, de ámbar, etc.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_352" href="#FNanchor_352" class="label">[352]</a> La gran sortija de los médicos era tan conocida como la
-de los Obispos. En éstos indica el desposorio de Cristo con su Iglesia;
-en aquéllos hubo de provenir de las virtudes curanderas que a las
-piedras se atribuían, y así en el anillo llevaban una bien grande.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_353" href="#FNanchor_353" class="label">[353]</a> <em>De platicantes</em>, que practicaban curando o cuidando
-de las mulas de sus amos los médicos, por lo que los llama lacayos.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_354" href="#FNanchor_354" class="label">[354]</a> <em>Cala</em>, la tienta del cirujano, con que va penetrando y
-tanteando lo hondo de la herida. Dice <em>de cala en parche, como de punta
-en blanco</em>, en el sentido etimológico de la segunda frase, que es el de
-apuntando al blanco, y así apuntando con la cala a la piel del herido o
-al parche de la herida.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_355" href="#FNanchor_355" class="label">[355]</a> <em>Socrocio</em>, emplasto o pítima de color de azafrán, de
-<em>subcroceum</em>, <em>croceum</em>, de azafrán. <span class="smcap">Burg.</span>, <em>Gatom.</em>, 1: “Que alguna vez el
-ocio | es de las armas cordial socrocio”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_356" href="#FNanchor_356" class="label">[356]</a> <em>Redomado</em>, que han pasado largo tiempo en redoma, y
-que es doblada, cautelosa, que se dijo del no manifestar claramente la
-intención, sino tenerla muy guardada, como en redoma. <span class="smcap">Quev.</span>,
-<em>Tac.</em>, 21: “Con una alcorzada y otra redomada”. <span class="smcap">Q. Benav.</span>, 1,
-147: “¡Pues y a unos bellacotes redomados!”</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_357" href="#FNanchor_357" class="label">[357]</a> <em>Pasacalles</em> y pasacalle, música de la guitarra.
-<em>Tacaño</em>, 10: “Tocando un pasacalles, publicas en las costillas de
-cinco laudes (azotando)”. <span class="smcap">Navarrete y Rivera</span>, <em>Esc. del
-danzar</em>: “Quisiera un baile nuevo...&mdash;¿Un pasacalle? | Eso es de
-azotados. | Dios me libre de bailes arriesgados”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_358" href="#FNanchor_358" class="label">[358]</a> <em>Tableteado</em>, tecleado o acción de teclear o tabletear
-con los dedos tomando el pulso.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_359" href="#FNanchor_359" class="label">[359]</a> <em>Jara</em>, saeta o palo arrojadizo. <em>Quij.</em>, 2, 23: “Que no
-la alcanzara una jara”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_360" href="#FNanchor_360" class="label">[360]</a> <em>Bote</em>, vaso de botica, y golpe arrojando o botando
-lanza, pica, pelota. <span class="smcap">Niseno</span>, <em>Juev., 3</em>,
-<span style="margin-left: 0.5em;"><em>Cuar., 2</em>: “Desdeñando los acerados botes de las lanzas”.</span></p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_361" href="#FNanchor_361" class="label">[361]</a> “a muerte”. (Edic. de Barcelona, 1635).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_362" href="#FNanchor_362" class="label">[362]</a> <em>Erres</em>, la <em>R</em>, que significa
-<em>Récipe</em> en las recetas, de donde se dijo <em>darle</em> o <em>echarle un récipe</em>
-por reprenderle, por lo amargas que solían ser las medicinas. A los
-delincuentes asaeteaba la Santa Hermandad en Peralvillo, junto a Ciudad
-Real.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_363" href="#FNanchor_363" class="label">[363]</a> <em>Ana</em>, cifra con que los médicos denotan que
-sean de peso o partes iguales los ingredientes de una receta. Véase
-en “Clásicos Castellanos” mi edición de <span class="smcap">Hita</span>, 1335. <em>Annás</em>,
-sumo sacerdote en Jerusalén, depuesto por Valerius Gratus para cuando
-Jesús murió; pero que todavía conservaba una preeminencia real y
-para los judíos era el único pontífice legítimo, aunque los romanos
-habían nombrado a su yerno Caifás. Al uno y al otro llevaron preso a
-Jesús, o al <em>Justo</em> para que le condenasen.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_364" href="#FNanchor_364" class="label">[364]</a> <em>Uncias</em> u
-onzas, en las recetas, como se ve en el lugar citado del Arcipreste.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_365" href="#FNanchor_365" class="label">[365]</a> <em>Buphthalmus</em>, planta llamada ojo de buey;
-<em>opopanax</em>, el zumo de la panacea, hierba silvestre llamada
-heraclio; <em>leontopétalon</em>, especie de col, cuya raíz, bebida en vino,
-es medicinal contra el veneno de las serpientes; <em>tragoriganum</em>,
-orégano cabruno; <em>potamogeton senos pugillos</em>,
-seis puñados de hierba potamogéton, que nace en lugares acuosos;
-<em>diacathalicon</em>, electuario hecho de cañafístola, ruibarbo, tamarindos,
-etc.; <em>petroselinum</em>, especie de perejil que nace entre las piedras;
-<em>scilla</em>, cebolla albarrana; <em>rapa</em>, nabo. En cuantas ediciones se han
-hecho de este <em>Sueño</em> durante dos siglos se han apurado los desatinos
-al estampar tales nombres. Los manuscritos aún están más disparatados.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_366" href="#FNanchor_366" class="label">[366]</a> “<em>El que no te conoce te compre.</em> Usamos deste refrán
-para encarecer las faltas que alguno tiene; tómase la metáfora de la
-cabalgadura que tiene tachas encubiertas, que si no es encubriéndolas
-y concertándose con el albéitar que no las diga, no se puede vender”.
-(<span class="smcap">S. Ballesta.</span>)</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_367" href="#FNanchor_367" class="label">[367]</a> <em>Elingatis</em>, de <em>elingere</em>,
-lamer; <em>catapotium</em>, píldora que se traga sin mascar; <em>clyster</em>, la
-ayuda, melecina o lavativa; <em>glans</em> o <em>balanus</em>, cala, mecha que se
-hace con jabón, aceite, sal y otros ingredientes para exonerar el
-vientre; <em>errhinae</em>, medicina que se toma para estornudar.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_368" href="#FNanchor_368" class="label">[368]</a> <em>Guillén Servén</em>; en <em>B</em>: <em>Guillén Cervén</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_369" href="#FNanchor_369" class="label">[369]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 550: “<em>Lo que va del c... al pulso.</em> (En
-lo que hay gran diferencia)”. Ídem, 200: <em>Lo que va del c... al pulso.</em>
-Ídem, 475: <em>Mucho va del c... al pulso.</em> Ídem, 335: <em>¿Qué tiene que ver
-el c... con el pulso?</em></p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_370" href="#FNanchor_370" class="label">[370]</a> <em>Avahándose</em>, llenándose de
-vaho los médicos de grandes barbas. <span class="smcap">Herr.</span>, <em>Agr.</em>, 3, 3: “Y
-cuanto pro hace el estiércol a las raíces... tanto daño hace el humo
-dello al árbol avahando la flor”. <span class="smcap">Villalva</span>, <em>Empres.</em>, 2, 21:
-“Querría, pues, el demonio quitarle la lisura y buena tez y avahar si
-pudiese este espejo en que se mira Dios”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_371" href="#FNanchor_371" class="label">[371]</a> <em>Hedentina</em>,
-hedor fuerte y malo. <span class="smcap">Herr.</span>, <em>H. Ind. Dec.</em>, 3, 2, 8: “Dormían
-entre los muertos y estaban en perpetua hedentina, de donde nació la
-peste, que acabó a muchos”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_372" href="#FNanchor_372" class="label">[372]</a> <em>Tienta</em>, hierro para
-tentar el cirujano la herida. <span class="smcap">Torr.</span>, <em>Filos, mor.</em>, 2, 1: “Es
-también como la tienta del zurujano, que hurga la herida”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_373" href="#FNanchor_373" class="label">[373]</a> <em>Ajigotar</em>, hacer jigote o menuzos, desmenuzar.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_374" href="#FNanchor_374" class="label">[374]</a> <em>Desconfían</em>, hacen desconfiar de <em>Santa Polonia</em>, abogada del dolor
-de muelas, factitivo.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_375" href="#FNanchor_375" class="label">[375]</a> <em>Gatillo</em>, para arrancar muelas, y juega del vocablo.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_376" href="#FNanchor_376" class="label">[376]</a> <em>Ellos</em> (son), helos que entran.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_377" href="#FNanchor_377" class="label">[377]</a> <em>Gratis data</em>, en plural neutro, de los dones y gracias
-espirituales.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_378" href="#FNanchor_378" class="label">[378]</a> <em>Puntear</em> la guitarra es pizcar las
-cuerdas; <em>rasgar</em> o <em>rasguearla</em>, arrastrar los dedos por ellas.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_379" href="#FNanchor_379" class="label">[379]</a> <em>Saltaren</em>, <em>chacona</em>, <em>folía</em>, varias tocatas, cantos
-y bailes de la época, en que entendían los barberos, como hasta poco
-ha.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_380" href="#FNanchor_380" class="label">[380]</a> En <em>P B</em>: <em>en plata y oro.</em></p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_381" href="#FNanchor_381" class="label">[381]</a> En <em>P B</em>: <em>sobajar una zalea.</em></p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_382" href="#FNanchor_382" class="label">[382]</a> <em>Azuda</em>, noria para sacar agua.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_383" href="#FNanchor_383" class="label">[383]</a> <em>De hilván</em>, seguidamente, hilvanando razones como en
-hilo seguido.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_384" href="#FNanchor_384" class="label">[384]</a> <em>Calepino</em> (Ambrosio), famoso autor del Diccionario en
-siete lenguas, a las cuales éstos añadían la suya.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_385" href="#FNanchor_385" class="label">[385]</a> <em>Escampar</em>, aclararse el cielo nublado, dejando de
-llover. <span class="smcap">Quev.</span>, <em>Jac</em>. 8: “Llueva cárceles mi cielo | diez años
-sin escampar”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_386" href="#FNanchor_386" class="label">[386]</a> <em>Secos</em>, que no chispean salivillas al hablar.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_387" href="#FNanchor_387" class="label">[387]</a> <em>Tarabilla</em>, la cítola o tarara del molino, que golpetea
-y dícese del charlatán ser una tarabilla. (<span class="smcap">Corr.</span>, 607).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_388" href="#FNanchor_388" class="label">[388]</a> <em>Espulgar</em>, examinar cuidadosamente, como quien se
-espulga. <em>Quij.</em>, 2, 60: “Acudieron los bandoleros a espulgar al rucio
-y a no dejarle cosa de cuantas en las alforjas y la maleta traía”.
-<em>Diál. perr.</em>: “Para recebir un criado, primero le espulgan el linaje”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_389" href="#FNanchor_389" class="label">[389]</a> <em>Sólo paz de la ambición</em>, dice el ejemplar de Pamplona
-de 1631; <em>Solapas de la ambición</em>, el de Barcelona, 1635, y todas las
-impresiones posteriores hasta la de don Aureliano.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_390" href="#FNanchor_390" class="label">[390]</a> <em>Cosa y cosa</em>, o como en <em>P B</em>: <em>cosi y cosa</em>, o
-<em>cosicosa</em>, o <em>quisicosa</em>, o <em>cosillina</em> en León, o <em>recosita</em> en
-Segovia, es la adivinanza y enigma. <span class="smcap">Balt. Vitor.</span>, 2, 411: “Un
-enigma o cosicosa”. <span class="smcap">Tirso</span>, <em>Mari Hern.</em>, 2, 10: “Ven acá, ¿qué
-es cosicosa, | que lo que adoro aborrezco, | lo que me pesa hallar
-busco, | lo que me abrasa es de yelo?”</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_391" href="#FNanchor_391" class="label">[391]</a> “(como vulgarmente se dice)”. (Edic. de Barcelona,
-1635).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_392" href="#FNanchor_392" class="label">[392]</a> “y díjome sin más ni más, con una voz muy seca y
-delgada” (<em>A</em>).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_393" href="#FNanchor_393" class="label">[393]</a> <em>Trasijos</em>, de trasijado o estrecho de ijares, el
-de ijar que forma un hueco o hundimiento más o menos hondo. Quiere
-decir que hablaba cortando las razones, como el que va ijadeando,
-lo cual se hace hundiendo los ijares al alentar de cansado. <span class="smcap">D.
-Murillo</span>, <em>Juev. dom.</em>, 4 cuar.: “Es un pobre, flaco, trasijado”.
-<span class="smcap">A. Pérez</span>, <em>Ceniza</em>, f. 32: “Como el perro de buena raza,
-cuantos más palmos echa de lengua y más ijadeando va, es señal que por
-más suya lleva la presa”. <em>G. Alfarache</em>, 1, 2, 7: “Andando en este
-cuidado solícito, dándole mil trasijos”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_394" href="#FNanchor_394" class="label">[394]</a> <em>Ya sé, veo señas de la muerte, porque a ella nos la
-pintan</em>, imprimieron todos los ejemplares antiguos. Ibarra y Sancha:
-<em>Ya se ven señales</em>, etc., y así todos los modernos. El Ms. fija la
-verdadera lección, que adoptamos nosotros.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_395" href="#FNanchor_395" class="label">[395]</a> “y en frailes, como se ve en la
-Cartuja”. (Ms. de la Bibl. Nacional y la edic. de Pamplona, 1631).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_396" href="#FNanchor_396" class="label">[396]</a> “clérigos millares, teólogos muchos y letrados todos”.
-(Ms. ídem).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_397" href="#FNanchor_397" class="label">[397]</a> <em>Din</em>, <em>din-ero</em>, contribuyendo a ello el sonsonete de
-la moneda menuda, que suena con <em>i</em>, y el de la gorda, que suena <em>o</em>, y
-así <em>din</em>, <em>don</em> y <em>din dan</em>. <em>Bañ. Arg.</em>, 1: “Como yo soy sacristán, |
-toco el din, el don y el dan”. <span class="smcap">Q. Benav.</span>, 1, 56: “¿Quién la
-tañe?&mdash;La campana. |&mdash;¿Quién la canta?&mdash;El sacristán. | Din, dan, din,
-dan”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_398" href="#FNanchor_398" class="label">[398]</a> “tres enemigos del alma”. (Ms.).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_399" href="#FNanchor_399" class="label">[399]</a> “Así que quien tiene el uno, tiene a todos tres”. (Ms.).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_400" href="#FNanchor_400" class="label">[400]</a> “al otro el juicio, así me dijo la muerte”, etc.
-(Edición de Pamplona. 1631).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_401" href="#FNanchor_401" class="label">[401]</a> <em>Minos</em>, el otro juez gentílico de los infiernos.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_402" href="#FNanchor_402" class="label">[402]</a> “porque hasta agora”, etc. (Edición de Pamplona, 1631).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_403" href="#FNanchor_403" class="label">[403]</a> <em>No entrarle de los dientes adentro</em>, no gustarle,
-tenerle inquina a la cosa o persona. <span class="smcap">Corr.</span>, 562: “<em>No me entra
-de los dientes adentro; no me entró nunca, no me entrará.</em> (Dícese de
-uno que no se quiere bien)”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_404" href="#FNanchor_404" class="label">[404]</a> “cuarto, como bolo”. (Edic. de Barcelona, 1635).
-Acaso <em>cinca</em>, término del juego de bolos, cuando la bola no entra
-por la caja, cuando no va rodando, cuando no pasa por la raya, y al
-birlar, cuando no birla siete bolos y en otros lances, según ponen por
-condición los jugadores, en estos casos se pierden cinco rayas. Quiere
-decir que es marido y le sucedió mal con su mujer.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_405" href="#FNanchor_405" class="label">[405]</a> “de otros diez” (<em>A</em>). Que a su mujer le sucederá
-doblemente mal, perdiendo diez rayas.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_406" href="#FNanchor_406" class="label">[406]</a> “como siempre”. (Edic. de Barcelona, 1635).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_407" href="#FNanchor_407" class="label">[407]</a> <em>Píramo y Tisbe</em>, etc. De todos estos amantes hablé en
-mi edición de <em>La Celestina</em>. A los portugueses llamaban <em>sebosos</em> por
-lo amartelados, pegajosos y derretidos de amor; pero acaso primeramente
-de los <em>suevos</em>. <span class="smcap">Rosal</span>: “Los portugueses se llamaron sevosos,
-por suevosos, de los suevos, que sortearon con los alanos la parte
-occidental de España, y los alanos asentaron en Galicia y Asturias, los
-suevos en Portugal”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_408" href="#FNanchor_408" class="label">[408]</a> “obispos y prelados y a los más eclesiásticos, que como
-no tienen”, etc. (El Ms. y la edición de Pamplona, 1631). Así debe
-leerse el texto para que sea recto el sentido.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_409" href="#FNanchor_409" class="label">[409]</a> “por quien se dijo: <em>Fugit impius, nemine
-persequente.</em>&mdash;<em>Proverb.</em>, XXVIII, 1”. (Ídem).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_410" href="#FNanchor_410" class="label">[410]</a> Nació en 1469, y joven, siguió la corte,
-logrando colocación en la casa y familia del primer duque de Alba don
-Fadrique de Toledo, donde se distinguió en representaciones privadas:
-músico, poeta y cómico gracioso. Por junio de 1496 se publicó en
-Salamanca el <em>Cancionero de las obras de Juan del Encina</em>, colección
-importantísima para la historia literaria de aquel tiempo, en la cual
-se encuentran imitaciones y traducciones no infelices de Virgilio,
-romances de algún artificio, piezas dramáticas, verdaderos albores de
-nuestro teatro, y <em>El Arte de trobar</em>, lleno de noticias sumamente
-curiosas. Incluyó en el <em>Cancionero</em> los <em>Disparates trobados</em>, que
-comienzan:</p>
-
-<div class="poetry-container pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="p1">“Anoche, de madrugada,<br />
-Ya después de mediodía”, etc.,</p>
-</div>
-</div>
-
-<p class="p1">que cerca de tres siglos después en más de una ocasión parodió el autor
-de las <em>Fábulas literarias</em>, y, como los farsantes del siglo
-<span class="allsmcap">XVI</span> los acomodasen en lugar de loa y entremés al aderezar
-las representaciones dramáticas, hiciéronlos populares en toda España
-y quedaron por proverbio en el vulgo. Véase Cejador, <em>Hist. Leng.
-y Liter. Cast.</em>, I, 433. <em>Esteban.</em>: “Mientras vos queréis ganar
-premios con vuestros disparates de Juan de la Encina”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_411" href="#FNanchor_411" class="label">[411]</a> <em>Pudrirse</em>, sentir demasiado males ajenos, como en el
-<em>Hospital de los podridos</em>, de <em>Cervantes</em> (?).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_412" href="#FNanchor_412" class="label">[412]</a> <em>Sacarle el ojo</em>, como <em>quebrarle el ojo</em>, es el mayor
-daño que se puede hacer a una persona. <span class="smcap">Zamora</span>, <em>Mon. mist.</em>,
-3. Visit.: “Ella, la que pudo quebrar el ojo al demonio”. <em>G. Alf.</em>,
-2, 2, 1: “No pudo este filósofo... quebrarle los ojos con mayor golpe
-o pedrada que con llamarle hombre sin amigos”. <em>Mirones</em>: “Su madre,
-en lugar de consolarla, sacábale los ojos con los dedos”. <span class="smcap">A.
-Pérez</span>, <em>Viern. dom.</em>, 1 cuar, f. 271: “Toda Jerusalén, que a un
-grito le quería hundir y sacar los ojos porque llevaba aquella carga”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_413" href="#FNanchor_413" class="label">[413]</a> <em>Parates</em>, burlesco vocablo, quitado el <em>dis.</em></p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_414" href="#FNanchor_414" class="label">[414]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 490: “<em>Haz bien y no cates a quién;
-haz mal y guárdate”.</em> (Con letras de oro había de estar escrito este
-refrán, digno de la nobleza y caridad española, que no le he visto en
-otra lengua. Haz bien y no cates a quién; la otra parte: haz mal y
-guárdate, aunque está en imperativo, por concordar con el primero, aquí
-es condicional, y quiere decir: si hicieres mal, guárdate, y debajo de
-esto, por la consecuencia del daño que se te seguiría, amonesta que no
-hagas mal, que así como del bien se coge fruto cierto, aunque se haga
-a los que no pensamos ver más, así también del mal se recibe castigo
-por caminos no pensados; es la razón que Dios está a la mira para
-premiar el bien y castigar el mal. Algunos escarmentados truecan las
-palabras y dicen: “Haz mal y no cates a quién; haz bien y guárdate”.
-Lo primero, según leyes del mundo, porque hay muchos que hacen mal y
-no son castigados, y se pasean libres hasta que lo pagan por juicio de
-Dios, y porque para hacer mal no son menester rodeos, y de suyo se está
-dicho que se deben guardar. Lo segundo, haz bien y guárdate, se dice
-con escarmiento y aviso, por ser tan ordinario recibir daño por hacer
-bien, de que hay muchos ejemplos cada día, como quien presta no cobra,
-si cobra, no tal, si tal, enemigo mortal; por fianzas, cuántos vemos
-perdidos y cuántas quejas de ingratitudes y malas correspondencias, y
-así amonesta al que hiciere bien, mire cómo le hace, y se abroquele
-para el daño como se fía para pagar; si da la mano a uno que se ahoga,
-désela de manera que se asegure primero, y tenga cuidado para que el
-otro no le lleve detrás de sí a lo hondo y se ahoguen entrambos)”.
-Deshace Quevedo refranes, riéndose irónicamente de ellos, como de los
-idiotismos en el <em>Cuento de cuentos</em>, “siendo contra el Espíritu Santo,
-que dice: <em>Si benefeceris, scito cui feceris, et erit gratia in bonis
-tuis multa</em>; si hicieres bien”, etc. (Edic. de Pamplona y el Ms.).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_415" href="#FNanchor_415" class="label">[415]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 214: “<em>Ni teme ni debe.</em> (Dícese
-de un atrevido y arrojado y de un desvergonzado)”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_416" href="#FNanchor_416" class="label">[416]</a> <span class="smcap">Sorapan</span>, <em>Medic.</em>, 14: “De las carnes, el
-carnero; de los pescados, el mero”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_417" href="#FNanchor_417" class="label">[417]</a> <em>De los pescados, el carnero</em>, como el refrán. <em>De las
-aves, el lechón</em>, o <em>De las aves que vuelan, el cebón, el cerdo, el
-cochino</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_418" href="#FNanchor_418" class="label">[418]</a> <em>La presentada</em>, la regalada por otro.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_419" href="#FNanchor_419" class="label">[419]</a> <em>Calvario</em> de cruces, por los malos apodos que le
-colgaron. En <em>A</em>: <em>era calvo.</em></p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_420" href="#FNanchor_420" class="label">[420]</a> “es muerte, y todos son Encinas”. (Todos los impresos.
-El manuscrito es únicamente quien dice <em>monte</em>).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_421" href="#FNanchor_421" class="label">[421]</a> <em>Emparejó con. Vid. Núñ. Alba</em>, p. 96: “Cuando emparejó
-con nuestros escuadrones”. <span class="smcap">Quev.</span>, <em>Tac.</em>, 12: “Emparejando le saludé”.
-<span class="smcap">Cáceres</span>, <em>ps.</em> 49: “Emparejabas con el que más corría”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_422" href="#FNanchor_422" class="label">[422]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 107: “<em>El rey que rabió; y llevaba la
-manta arrastrando</em>”. Suele decirse <em>El rey que rabió por gachas</em>,
-o ser algo <em>del tiempo del rey que rabió por gachas</em>, queriendo
-indicar tiempo muy antiguo, cuando hasta los Reyes tenían desdichas y
-dificultades, lo cual es de todo tiempo. Es, pues, irónico el refrán,
-y no hay que buscar tal rey, pues siempre los habrá. <em>Gachas</em> debe
-interpretarse por graves dificultades, como en vascuence suena y lo da
-a entender lo otro de <em>y llevaba la manta arrastrando</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_423" href="#FNanchor_423" class="label">[423]</a> <em>Visiones</em>, viejas y viejos que parecen fantasmas.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_424" href="#FNanchor_424" class="label">[424]</a> <em>Carroña</em>, adjetivado por Quevedo, propiamente es
-substantivo: el cadáver a que acuden los buitres y grajos y lo dejan
-mondo en los huesos.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_425" href="#FNanchor_425" class="label">[425]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 521: “<em>El rey Grillo</em>, <em>el rey Perico</em>,
-<em>el rey Mandinga.</em> (De mandinga, por reyezuelos)”. Úsase como el
-anterior, denotando mal tiempo, en que era rey un pobretón y para poco,
-lo cual confirma que <em>el que rabió por gachas</em> ha de entenderse como
-declaré con Correas, de un rey que tuvo que sufrir desdichas. <em>Perico</em>
-es diminutivo apocado y despectivo de <em>Pero</em> o Pedro. Hay quien acude a
-Chilperico; pero eso es buscar ruidos de balde.</p></div>
-
-<div class="section">
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_426" href="#FNanchor_426" class="label">[426]</a> <em>Bajar</em>, <em>mirar</em>, infinitivos,
-como imperativos (véase <span class="smcap">Cejador</span>, <em>Lengua de Cervantes</em>,
-I, 214).</p></div>
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_427" href="#FNanchor_427" class="label">[427]</a> “mal tiempo si sabe”, etc. (Ediciones de Pamplona, 1631,
-y Barcelona, 1635, y todos los impresos).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_428" href="#FNanchor_428" class="label">[428]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 559: “<em>No dijera más Mateo Pico.</em> (A la
-cosa disparatada que dicen)”. Llamó así el pueblo al que disparataba
-por mucho hablar, por su <em>pico</em>, que es por lo que dice de él Quevedo
-que era <em>agudo</em> y que <em>sin hacer</em> más <em>cortesía</em> metía su cucharón.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_429" href="#FNanchor_429" class="label">[429]</a> <span class="smcap">Pedro Vega</span>, <em>ps.</em> 6, 4,
-2: “Los que apelan con las mil y quinientas aventuran tanta moneda como
-depositan, por ver su pleito en mejores manos”. <span class="smcap">H. Santiago</span>,
-<em>Juev. dom.</em>, 1 cuar., f. 155: “Aunque vee tres sentencias conformes
-contra sí, apela con las mil y quinientas al último y supremo tribunal
-de la misericordia”. Eran las mil y quinientas doblas que depositaban
-para recurrir en última apelación judicial en una de las salas del
-Consejo de Castilla. (<em>Novís. Recopil.</em>, l. 4, t. 5. l. 1).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_430" href="#FNanchor_430" class="label">[430]</a> “que se rezumaba” (<em>A</em>); “coyunturas” (<em>A B</em>).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_431" href="#FNanchor_431" class="label">[431]</a> “bullía en un hervor” (<em>A</em>).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_432" href="#FNanchor_432" class="label">[432]</a> “nacido de un jigotado” (<em>A</em>).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_433" href="#FNanchor_433" class="label">[433]</a> 1621 dice el Ms., copia muy antigua de lo que
-hasta fin de aquel año tenía bosquejado Quevedo. Sin número son las
-erratas que la desdoran por torpeza del amanuense, que no entendía los
-originales; pero debemos a toda ley reconocerla como utilísima para
-aclarar y fijar el texto de este Sueño, uno de los más estropeados
-por antiguos y modernos impresores.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_434" href="#FNanchor_434" class="label">[434]</a> “el marqués de Villena? ¿No has oído”, etc. (El
-manuscrito).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_435" href="#FNanchor_435" class="label">[435]</a> Don Enrique de Villena fué nieto del Marqués de Villena,
-primer Condestable de Castilla, y después Duque de Gandía, hijo del
-infante don Pedro de Aragón. Tuvo don Enrique por madre a doña Juana,
-hija bastarda del rey don Enrique III, y trabajó más en las ciencias
-que en las armas, afición natural que en vano contrariaron sus padres,
-queriéndole más caballero que letrado. La ignorancia, legislador
-universal, le trató con desdén; la envidia extendió que el Marqués supo
-mucho en el cielo y poco en la tierra; la malicia le disfamó con el
-vulgo y con todas las generaciones: le dió los nombres de estrellero y
-nigromante, haciendo aprender al vulgo que el Marqués dispuso que le
-picasen y convirtiesen en jigote y le encerrasen en una redoma para
-volver a segunda vida. Fué historiador y poeta y murió en Madrid de
-cincuenta años, a 15 de diciembre de 1434. Depositaron su cuerpo en el
-convento de San Francisco. (Fernán Pérez de Guzmán, <em>Generaciones y
-semblanzas</em>, cap. XXVIII).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_436" href="#FNanchor_436" class="label">[436]</a> <em>Dijes</em>, <em>dij</em> ó dije en
-singular: evangelios, relicarios, chupadores, campanillas y otras
-bujerías que ponen a los niños en la garganta, etc., para preservarlos
-de algún mal, divertirlos o adornarlos.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_437" href="#FNanchor_437" class="label">[437]</a> “Sabe, dijo, que no fuí marqués de Villena, que ese
-título me da la inocencia: llamáronme don Enrique de Villena, fuí
-infante de Castilla; estudié y escribí”, etc. (El manuscrito).
-Pertenecióle el marquesado de Villena legítimamente; pero fué
-desheredado de él, quedando anulado su derecho por el mismo poder que
-se lo otorgara, aún en vida del agraciado con él, su abuelo don
-Alfonso de Aragón, disfrutándolo en tiempo de don Enrique dos Infantes
-de aquel reino. Llamóse él siempre, en son de protesta, <em>de Villena</em>,
-no usando nunca su apellido, así como su hija doña Isabel, que se llamó
-<em>de Villena</em> (véase Felipe Benicio Navarro, en su edición del <em>Arte
-Cisoria</em>).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_438" href="#FNanchor_438" class="label">[438]</a> Con motivo de esta quema bárbara, el bachiller de
-Cibdarreal escribió al autor de <em>Las Trescientas</em>: “No le bastó a
-don Enrique de Villena su saber para no morirse, ni tampoco le bastó
-ser tío del Rey para no ser llamado por encantador. Dos carretas son
-cargadas de los libros que dejó que al Rey le han traído; e porque
-diz que son mágicos e de artes non cumplideras de leer, el Rey mandó
-que a la posada de fray Lope de Barrientos fuesen llevados; e fray
-Lope, que más se cura de andar del Príncipe que de ser revisor de
-nigromancias, fizo quemar más de cien libros, que no los vió él más
-que el Rey de Marroecos, ni más los entiende que el Deán de Cidá
-Rodrigo; ca son muchos los que en este tiempo se fan dotos faciendo
-a otros insipientes e magos; e peor es que se fazan beatos faciendo
-a otros nigromantes”. (<em>Epístola</em> 66). Sabido es que las <em>Cartas</em> de
-Cibdarreal son apócrifas, pues se escribieron el siglo <span class="allsmcap">XVII</span>.
-El mismo Barrientos, en su <em>Tratado de las especies de adivinanza</em>,
-dice al tratar del libro mágico del <em>Angel Raziel</em>: “Este libro es
-aquél que después de la muerte de don Enrique de Villena, tú,
-como rey christianissimo (era don Juan II), mandaste a mí, tu siervo et
-fechura, que lo quemasse a vuelta de otros muchos, lo cual yo puse en
-ejecución en presencia de algunos tus servidores, e puesto que aquéste
-fué et es de loar, pero por otro respecto en alguna manera es bueno
-de guardar los dichos libros, tanto que estuviessen en guarda e poder
-de buenas personas fiables”. La <em>Crónica de D. Juan II</em> dice: “Fr.
-Lope miró los libros e fizo quemar <em>algunos e los otros quedaron en su
-poder</em>”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_439" href="#FNanchor_439" class="label">[439]</a> “estabas enterrado en San Francisco de Madrid; mas hoy
-me he desengañado”. (Ms.).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_440" href="#FNanchor_440" class="label">[440]</a> “¿Hay paz en el mundo?” “Paz, respondí, universal. No hay guerra
-con nadie”. “¿Eso pasa? Torna a tapar, que en tiempo de paz mandarán
-los poltrones, medrarán los vicios, valdrán los ignorantes, gobernarán
-los tiranos, tiranizarán los letrados, letradeará el interés, porque
-la paz es enemiga (amiga) de pícaros. No quiero nada de allá fuera:
-bien estoy en la redoma. Vuélvome jigote”. Afligióme grandemente,
-porque empezaba ya a desmigajarse, y díjele: “Aguarda, que toda paz
-que no se hace con buena (voluntad) es sospechosa. Paz rogada, y
-comprada y pretendida es salsa y apetito para guerras. No hay para
-quién sea la paz; porque si los ángeles dijeron: <em>Pax hominibus in
-terra bonae voluntatis</em>, el sobrescrito de la paz viene a muy pocos de
-los que hoy viven en el mundo. Está para dar un estallido; todo se va
-revolviendo”. Con esto se sosegó y puesto en pie, dijo: “Con esperanzas
-de guerra saldré de aquí, porque la necesidad fuerza que los príncipes
-conozcan y diferencien al bueno del que lo parece. En la guerra se
-acaban las raposerías de la pluma y la hipocresía de los dotores, y
-se restaña el pujamiento de licenciados. Abre ahí; pero dime primero:
-¿hay mucho dinero en España?”, etc. (Ms.). El penúltimo párrafo
-confirma haberse bosquejado la <em>Visita de los chistes</em> en 1621, época
-en que terminaba la tregua de doce años con los holandeses y en que
-dominaba en todos los españoles el espíritu guerrero, por creer que
-dicha tregua y la paz que hubo en gran parte del reinado de Felipe III
-fueron origen de todos los males de la Monarquía. Rota la guerra en
-el mismo año y vistos los desastrosos resultados de ella, la opinión
-varió completamente, y Quevedo, al retocar su discurso, eliminó el
-párrafo.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_441" href="#FNanchor_441" class="label">[441]</a> “Génova ha hecho unas sanguijuelas”, etc. (Ms.
-y edición de Pamplona, 1631).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_442" href="#FNanchor_442" class="label">[442]</a> <em>Los ginoveses</em>, con sus cambios, recambios y demás
-mohatras, se llevaban todo el dinero de España.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_443" href="#FNanchor_443" class="label">[443]</a> <em>Zacapela</em>, o <em>zacapella</em> o <em>sacapela</em>,
-riña, como en <em>pela-mela</em>, <em>pelotera</em>, <em>escara-pela</em>, <em>gara-pela</em>,
-del sacar y tirar los pelos y a pelladas (<span class="smcap">Cejador</span>, <em>Tesoro</em>,
-<em>Silbantes</em>, 196). <em>Cuento de cuentos</em>: “La zacapela que traía la gente
-bajuna”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_444" href="#FNanchor_444" class="label">[444]</a> <em>Gatos</em>, tomado también aquí por bolsa, como
-se usaba de su piel y aún se usa por Segovia y el resto de Castilla.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_445" href="#FNanchor_445" class="label">[445]</a> “sana de esos lamparones, porque el rey de Francia no
-admite”, etc. (Ms.). Decíase que el Rey de Francia tenía virtud de
-curar los lamparones.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_446" href="#FNanchor_446" class="label">[446]</a> “usajes de bolsas”. (Edic. de Pamplona y Barcelona y
-todos los impresos). <em>Usagre</em>, especie de sarna acre que roe y come la
-carne en perros, etc. <span class="smcap">J. Pin.</span>, <em>Agr.</em>, 20, 3: “Y su desnudez y
-su sarna y usagre”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_447" href="#FNanchor_447" class="label">[447]</a> <em>Empréstidos.</em> <span class="smcap">A. Veneg.</span>,
-<em>Agonía</em>, 3, 10: “Las limosnas y empréstidos que hicieron”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_448" href="#FNanchor_448" class="label">[448]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 182: “La verdad adelgaza, mas no quiebra
-su hilaza”.</p></div>
-
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_449" href="#FNanchor_449" class="label">[449]</a> “no ha de perdonar nada, que no ha de sufrir cosa
-ninguna; que el hombre honrado antes”, etc. (Ms.).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_450" href="#FNanchor_450" class="label">[450]</a> “mundo. El diablo puede salir a vivir en ese mundecillo,
-dijo el Marqués. Considero yo” (<em>A</em>).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_451" href="#FNanchor_451" class="label">[451]</a> <em>Palillos</em>, los bolillos de hacer encaje y
-randas, y dícese de lo sin consistencia, substancia ni solidez.
-<span class="smcap">Timoneda</span>, p. 225: “Que yo no quiero llevar | mi vida puesta en
-palillos”. <span class="smcap">D. Vega</span>, <em>S. Dom.</em>: “El reino del mundo es reino de
-palillos y que tiene los fundamentos de agua y lana”. <span class="smcap">Cerv.</span>,
-<em>Juez div.</em>: “Ya había yo de haber procurado algún favor de palillos
-de aquí o de allí”. <span class="smcap">Cabr.</span>, p. 485: “Justicia armada sobre
-palillos”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_452" href="#FNanchor_452" class="label">[452]</a> “putos y borrachos” (<em>A</em>).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_453" href="#FNanchor_453" class="label">[453]</a> “No había entonces otro puto sino <em>oxte</em>, que siempre
-fué <em>oxte puto</em>, que todos eran mujeriegos, a puto el postrero; ahora
-me dicen que los... se han introducido en barrigas”. (Ms.).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_454" href="#FNanchor_454" class="label">[454]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 328: <em>Cada buhonero alaba sus agujas.</em></p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_455" href="#FNanchor_455" class="label">[455]</a> <em>Lo que arrastra honra</em>, de las ropas rozagantes, y
-con ironía del desaliño. <em>Grac.</em>, <em>Crit.</em>, 3, 6: “Antes lo que honra,
-arrastra y trae a muchos más arrastrados que sillas”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_456" href="#FNanchor_456" class="label">[456]</a> <em>Dos dedos.</em> <em>Quij.</em>, 1, 13: “No estoy en dos dedos de
-ponello en duda”. Ídem, 2, 52: “No faltaron dos dedos para volverme
-loca de contento”. Díjose del dedo como medida.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_457" href="#FNanchor_457" class="label">[457]</a> <em>Al quitar</em>, de censos, ventas, etc., no perpetuas.
-<span class="smcap">Tirso</span>, <em>Vill. Sagra.</em> 2, 2: “Hay parientes al quitar,
-| que son de casta de censos”. Ídem, 3, 26: “Bodeguero de por vida, |
-no bodeguero al quitar”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_458" href="#FNanchor_458" class="label">[458]</a> <em>Ya yo</em>, así se decía y nunca <em>yo ya</em>. <em>Quij.</em>, 1, 8:
-“Que ya yo os conozco”. <em>Cal. Dimna</em>: “Ya yo oí decir”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_459" href="#FNanchor_459" class="label">[459]</a> “hale” (<em>A</em>).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_460" href="#FNanchor_460" class="label">[460]</a> <em>Mujer</em>, en vez de la conjunción anticuada
-<em>maguer</em>, aunque, estampan muchas ediciones antiguas y modernas. Todas,
-sin exceptuar una siquiera, ilustrada o sin ilustrar, dicen <em>cuerno</em>
-en lugar de <em>cuemo</em>, adverbio también anticuado, que vale <em>como</em>:
-descuido ciertamente digno de censura.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_461" href="#FNanchor_461" class="label">[461]</a> <em>Santiago Menochius</em>, jurisconsulto, fué natural de
-Pavía y profesor de Derecho en Padua por muchos años en el siglo
-<span class="allsmcap">XVI</span>. Felipe II le nombró consejero y Presidente del Consejo
-del Milanesado. Murió en 1607. Sus obras componen ocho volúmenes
-en folio: la más interesante es un tratado de <em>Praesumptionibus</em>,
-<em>conjecturis</em>, etc. <em>Juan Pedro Surdo</em> escribió, entre otras obras, las
-que llevan el título de <em>Decisiones</em>, <em>Decisiones Senatus Mantuani</em>
-y <em>Consilia</em>, <em>sive responsa juris</em>, que he visto impresas desde el
-año de 1599 al de 1611, en folio. <em>Juan Fáber</em>, <em>Fabre</em> o <em>Le Fevre</em>,
-jurisconsulto, murió en Angulema, de cuyo territorio era natural, en
-1340. Escribió un Comentario a la <em>Instituta</em> y otra obra intitulada
-<em>Breviarium in Codicem</em>. La primera se imprimió en Venecia en 1488, en
-folio. <em>Próspero Farinacci</em> nació en Roma el año de 1554. La colección
-de sus obras, que todas tratan sobre los derechos civil y canónico, se
-compone de 13 tomos en folio. Murió en 1618. <em>Jacques Cujas</em> (Cuyacio),
-célebre jurisconsulto, nació en Tolosa en 1520. Sus obras componen 10
-tomos en folio, reimpresas distintas veces.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_462" href="#FNanchor_462" class="label">[462]</a> “Doctoris Putei in legem 6, volumen 1,
-2, 3, 4, 5, 6, hasta 15. Licentiati Abtitis de Usuris, Petri Cusqui,
-in Codigum, Rupis, Bruticarpin, Castani, Montoncanense de Adulterio,
-et Parricidio, Cornarano, Rocabruno. (<em>Impresión de Pamplona, 1631.</em>)
-Doctoris Putiri in legem sextam, volumine 1.º, 2.º, 3.º, 4.º, 5.º,
-6.º hasta 15. Licenciati Nupti de Usuris, Petri Jusque in quodigum,
-Ruptis, Bruti, Corpin, Castan, Monto, Canente de Adulterio, etc.
-Los letrados”... (Ms.).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_463" href="#FNanchor_463" class="label">[463]</a> <em>Doctoris Putei.</em> <em>Jacobus Puteus</em> o <em>de Puteo</em> escribió
-las obras siguientes: <em>Decisiones</em>; <em>Decisiones Rotae Romanae</em>;
-<em>Allegatio pro communitate Terrae Valentiae contra communitatem sancti
-Salvatoris</em>, que, desde los años de 1583 a 1610 he visto impresas en
-Venecia y en León de Francia. <em>De Bernabé Cornazzano</em> conozco la obra
-en folio intitulada <em>Novissimae decisiones Rotae Lucensis</em>, impresión
-de Venecia de 1598. Casi todos los demás nombres de autores están
-corruptos, en mi sentir. El asunto no merece la pena de que, por fijar
-la verdadera forma en que deban escribirse, abandonemos otros trabajos;
-tarea dificilísima además, por la multitud de libros que aparecían a
-cada hora en aquella época sobre materias jurídicas, y cuya memoria se
-ha perdido, y empresa aventurada tal vez, siendo posible que, a vueltas
-de nombres verdaderos de autores, añadiese Quevedo otros imaginados.
-<em>Petri Cusqui</em> pudiera ser <em>Rochus de Curte</em>, que escribió <em>De jure
-patronatus</em>, impreso en León de Francia, 1573. <em>Rupis</em>, acaso <em>J. B.
-Lupi</em>, de quien es el tratado <em>De usuris et commerciis illicitis</em>.
-<em>Brutiparcin</em> es, a no dudar, <em>Jacobo de Butrigariis</em>, que escribió
-<em>De oppositione compromissi, et ejus forma</em>. Para el nombre <em>Castani</em>
-se ocurren los de <em>Bartolomé Chassaneo</em>, consejero del Parlamento de
-París en 1531, y que publicó alguna obra jurídica, y del abad <em>Nicolao
-Cataniense</em>, que escribió muchos Tratados sobre derecho pontificio.
-Pero esto es hablar a Dios y a ventura.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_464" href="#FNanchor_464" class="label">[464]</a> <em>Qué tan</em>, cuán. <em>Tac.</em>, 1, 9: “Yo le
-diré a v. m. qué tan doctos”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_465" href="#FNanchor_465" class="label">[465]</a> En lugar de <em>leen aprisa, arremedando un abejón</em>, que
-dice el Ms. y pide el sentido, en la edición de Pamplona se estampa:
-<em>leen de prisa, reméndanle un anexion</em>; en la de Barcelona: leen de
-priesa, remedándole una anexion; Ibarra y Sancha imprimieron de propia
-autoridad <em>remiéndanle una anexión</em>. No hay un ejemplar donde el
-sentido esté recto.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_466" href="#FNanchor_466" class="label">[466]</a> <em>Es-parr-anc-ado</em>, de <em>parr-ar</em>, extender (<em>Herr.</em>, <em>Agr.</em>, 2,
-21) y anca. En Murcia <em>parr-anc-ana</em> es la persona pequeña y gruesa;
-en Andalucía, <em>a-parr-an-ado</em>. En Palencia <em>a parr-anqu-illas</em> es a
-horcajadas, extendidas las anquillas. <em>Entrem.</em>: “Muy esparrancado de
-ojos decía”. <em>Desparrancado</em> en <span class="smcap">P. Espinosa</span>, <em>Perro y Cal</em>.</p></div>
-
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_467" href="#FNanchor_467" class="label">[467]</a> <em>Tenuta</em>, posesión de los frutos, rentas y preeminencias
-de algún mayorazgo, que se goza hasta la decisión de la pertenencia
-de su propiedad entre dos o más litigantes. <em>Recop.</em>, l. 4, t. 19,
-l. 5.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_468" href="#FNanchor_468" class="label">[468]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 545: <em>Un alcalde de palo lo
-mandará.</em> Esto es, de madera, un zote, sin juicio; sino que Quevedo
-hace un chiste sobre <em>el palo</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_469" href="#FNanchor_469" class="label">[469]</a> <em>Lo embelequen</em>, lo
-engañen con embelecos.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_470" href="#FNanchor_470" class="label">[470]</a> “dos días ha, dije yo”. (Ms.).
-Aquí llegaba Quevedo el 2 de abril de 1621, cuando se extendió por su
-prisión de la Torre la noticia de la muerte de Felipe III.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_471" href="#FNanchor_471" class="label">[471]</a> Rasgo ingenioso, pero de amargo desconsuelo, porque
-pinta hasta qué extremo habían prostituido los Tribunales en aquella
-época la inmoralidad y la avaricia.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_472" href="#FNanchor_472" class="label">[472]</a> <em>Agrajes</em>, sobrino de la
-reina Elisena, madre de Amadís de Gaula, e hijo del rey Languines, es
-uno de los héroes del famoso libro de Amadís, cuya lectura, muy común
-entre próceres e hidalgos en los siglos <span class="allsmcap">XV</span> y <span class="allsmcap">XVI</span>,
-llevó al pueblo el adagio en fórmula de amenaza, que tan galanamente
-se ridiculiza en este sitio. <span class="smcap">Corr.</span>, 57: <em>Agora lo veredes,
-dijo Agrajes con sus pajes.</em> La expresión <em>Ahora lo veredes</em> solían
-decirla el mismo Agrajes y los demás caballeros, respondiendo a las
-provocaciones de sus contrarios y remitiéndose a las manos. “Poniendo
-mano a la espada, arremetió contra Florambel, diciendo: agora lo
-veréis, don cobarde caballero” (<em>Florambel de Lucea</em>. 4, 1). “Ahora lo
-veréis, dijo Amadís, y abajando su lanza se vino para él”. (<em>Amad. de
-Grecia</em>, 2.ª pte., c. 48). “Ahora lo veredes, dijo Agrajes, respondió
-don Quijote” (<em>Quij.</em>, 1, 8).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_473" href="#FNanchor_473" class="label">[473]</a> “hecho en remate de cuchara”. (Ms.).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_474" href="#FNanchor_474" class="label">[474]</a> <em>Dígote sastre.</em> <em>Ser un sastre</em> es
-ser un pillo, y por tal le tuvo, viéndole con pelo como cerdas de
-limpiadera, erizado y bermejizo, esto es, de pelo bermejo y malo, señal
-de ello.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_475" href="#FNanchor_475" class="label">[475]</a> <em>Oir, que no pica.</em> Doy oídos, que eso no
-daña nunca.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_476" href="#FNanchor_476" class="label">[476]</a> “mirar a quién”. (Ms.).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_477" href="#FNanchor_477" class="label">[477]</a> Este período hállase en todos los impresos estragado y
-falto. Muchos antiguos manuscritos escriben <em>Harbalias</em>. De <em>arbar</em>; en
-Covarrubias, <em>harbar</em>, el cual dice que significa “hacer la cosa muy
-de priesa, como harbar la plana el muchacho, cuando escribe de priesa
-y mal”. <em>Quij.</em>, 2, 4: “Porque no hará sino arbar, arbar, como sastre
-en vísperas de pascuas”. Nótese que a esto alude Quevedo al tenerle
-por sastre. <span class="smcap">J. Enc.</span>, 78: “Come, no nos tome | la cuaresma
-rellanados. | Arbemos estos bocados”. Aquí vale arrebatar, y tal es su
-propio valor, y lo supone Quevedo, diciendo era un solicitador y un
-sastre y que parecía remate de cuchara; en fin, que no se ha de dar
-este nombre a cualquiera, sino al solicitador. La <em>h</em> de Covarrubias
-es de la etimología que él le dió, del hebraico <em>harbagh</em>, cuatro,
-porque dice que el que escribe mal hace cuatro letras por una. Véase su
-etimología en <span class="smcap">Cejador</span>, <em>Tesoro</em>, <em>R</em>, 48.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_478" href="#FNanchor_478" class="label">[478]</a> “ojos a lo sombrero” (<em>B</em>).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_479" href="#FNanchor_479" class="label">[479]</a> “honda y desenfadada”: “Idos”,
-etc. (Ms.).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_480" href="#FNanchor_480" class="label">[480]</a> <em>Chisgaravís</em>, “el hombrecillo de poca substancia”.
-(<span class="smcap">Rosal.</span>) Dícese del muchacho revoltoso, vivaracho y bullidor,
-y del revoltijo y enredo: su etimología en el <em>Tesoro</em>, <em>Silbantes</em>, 5.
-<span class="smcap">L. Grac.</span>, <em>Crit.</em> 2, 1: “Aquél que sale hecho un Catón, ¿no
-era poco ha un chisgarabís?”</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_481" href="#FNanchor_481" class="label">[481]</a> <em>Me hacéis el santo</em>, <em>fruta</em>, me convertís en fruta, esto es,
-en <em>Pero</em>, el santo, esto es, San <em>Pedro</em>. <em>Pero</em> decíase antes por
-<em>Pedro</em>, de donde <em>Per-ico</em> y <em>Pé-ez</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_482" href="#FNanchor_482" class="label">[482]</a> <em>Vía</em> se decía por <em>veía</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_483" href="#FNanchor_483" class="label">[483]</a> <em>Las alas</em>, como a <em>grullo</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_484" href="#FNanchor_484" class="label">[484]</a> Los villanos, cuando se les anuncia o explica lo que
-no requiere explicación y no puede menos de suceder, cantan
-hoy todavía esta copla:
-</p>
-
-<div class="poetry-container pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Son esas profecías</span><br />
-De Pero Grullo,<br />
-Que a la mano cerrada<br />
-Llamaba puño.</p>
-</div>
-</div>
-
-<p class="p1">Y llámanse <em>perogrulladas</em> aquellas verdades que de puro
-manifiestas, afirmarlas es necedad. El autor de la <em>Pícara
-Justina</em> escribió que <em>Pero Grullo</em> fué asturiano y que hay
-una profecía suya en Asturias de que ha de venir por el
-río una avenida de oro y toneles de vino de Ribadavia,
-y, por estar prevenidos para la pesca, los paisanos andan
-siempre descalzos. Etimológicamente de <em>gorullo</em>, montón,
-es uno del montón, un cualquiera. Es el que dice claramente
-verdades tontas, necedades, y si la principal, que
-le atribuyen de que <em>a la mano cerrada llamaba puño</em>, fué
-causa de su nombre, como pudiera, gorullo aludiría al
-puño o amontonamiento de dedos. <em>Quij.</em>, 2, 62: “No dijera
-mas el profeta Perogrullo”. <span class="smcap">Corr.</span>, 432: <em>Vámonos a acostar,
-Pero Grullo, que cantan los gallos a menudo; hilar, hilar,
-Teresita, que, si los gallos cantan, no es hora.</em></p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_485" href="#FNanchor_485" class="label">[485]</a> <em>Estantigua</em>, como quien dice visión, fantasma, y de
-su valor traté en mi edición del <em>Lazarillo</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_486" href="#FNanchor_486" class="label">[486]</a> “dijeron”. (Ms.). “refieren”. (La impresión de Bruselas
-de 1660).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_487" href="#FNanchor_487" class="label">[487]</a> Termina aquí el Ms. de Lastanosa, y tal vez lo que
-hasta fines del año de 1621 tenía escrito el prisionero de
-la Torre de Juan Abad.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_488" href="#FNanchor_488" class="label">[488]</a> <em>Cotorrera</em>, la que anda de cotorro en cotorro, parlanchina
-y chismera, de donde la hembra del papagayo.
-<span class="smcap">Parra</span>, <em>Luz</em>, 1, 1: “¿Qué diremos de tantos papagayos y qué
-de tantas cotorreras, que ni entienden lo que piden a
-Dios ni saben lo que ruegan?” <span class="smcap">Quev.</span>, <em>Rom.</em>, 6: “De las
-mizas cotorreras”. En Aragón también es <em>cotorrero</em> el
-que asiste a toda diversión y quiere verlo y saberlo todo
-y parlarlo todo. <span class="smcap">Rosal</span>: “Cotorrera, la que a tales lugares
-(cotorros o pedazos de tierra o monte cercado, que dicen
-soto o sotillo) se retira con hombres, como a lonja de
-sus torpes mercaderías, como de cárcava, carcaveras”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_489" href="#FNanchor_489" class="label">[489]</a> <em>Al dedo</em>, trocado en una sortija.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_490" href="#FNanchor_490" class="label">[490]</a> “<em>A Dios y a ventura.</em> (Cuando nos arrojamos a lo
-dudoso en confianza que Dios ayudará y podrá haber buena
-suerte)”. (Corr., 505). Lo de <em>a diablos y desgracia</em> es por
-contraste.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_491" href="#FNanchor_491" class="label">[491]</a> “de risa”. (Edición de Madrid, 1648, y todas las
-siguientes).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_492" href="#FNanchor_492" class="label">[492]</a> <em>Por el dicho del nacer</em>, por lo que se dice acerca de
-nuestro nacimiento, de ser hijos de tales o cuales padres,
-sin otra certeza.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_493" href="#FNanchor_493" class="label">[493]</a> <em>Nos vuelan... el dinero</em>, hacer volar, hacer que desaparezca,
-llevándoselo, factitivo. <span class="smcap">P. Vega</span>, <em>ps.</em> 3, 8, 2:
-“Quedan firmes, no las vuela el aire (las tejas)”. <span class="smcap">D. Vega.</span>
-<em>S. Pedro</em>: “Y el otro que la oye (la palabra), la coge y
-la vuela, y así va pasando de lengua en lengua”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_494" href="#FNanchor_494" class="label">[494]</a> <em>Ringlón</em>, como <em>ringle</em>, <em>ringlera</em>, <em>ringla</em>, etc. <span class="smcap">Zamora</span>,
-<em>Mon. mist.</em>, pte. 3, 86, 6: “Apenas he borrado ringlón,
-trasladado hoja ni vuelto al molde razón ninguna”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_495" href="#FNanchor_495" class="label">[495]</a> <em>Zahorí.</em> Cree el vulgo que el zahorí, esto es, el que
-tiene virtud para ver lo que hay debajo de la tierra, nace
-el Viernes Santo. Alude a Felipe IV, el cual “nació en
-Valladolid, Viernes Santo, 8 de abril 1605. Baptizóle en el
-Convento de S. Pablo, del Orden de Santo Domingo, en
-la misma pila que fué baptizado este Santo, don Bernardo
-de Rojas, Cardenal y Arzobispo de Toledo”. (<span class="smcap">Gil Gonzál.,
-Dávila</span>, <em>Teatr. Madrid</em>, p. 51).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_496" href="#FNanchor_496" class="label">[496]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 141: “<em>Echar la soga tras el caldero.</em> (Es tras
-lo perdido, soltar el instrumento y remedio con que se ha
-de obrar y echar lo menos tras lo más)”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_497" href="#FNanchor_497" class="label">[497]</a> Con un Cuarto, con Felipe IV. Faltan esta redondilla
-y la anterior en la edición de Barcelona, 1635; en la de
-Madrid, 1648, y, menos en las de Pamplona, 1631, y Bruselas,
-1660, en todas las demás, antiguas y modernas. Únicamente
-la impresión de Ruán, 1629, incluye la penúltima
-profecía, pero suprime la tercera. Sin duda, convencido
-Quevedo de que el mal gobierno de Felipe IV hacía bueno
-el de su padre y que los apuros y empeños del Tesoro,
-lejos de menguar, iban en creciente, al reimprimir su discurso
-en 1629 echó abajo mucho de cuanto le había hecho
-ver el buen deseo y las esperanzas, risueñas siempre, de
-un nuevo reinado.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_498" href="#FNanchor_498" class="label">[498]</a> <em>Y</em> (hechos) <em>cuartos</em>, descuartizados.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_499" href="#FNanchor_499" class="label">[499]</a> <em>Muy blanco</em>, por ser el <em>Otro</em> un cualquiera, que está
-en blanco, para que cada cual fantasee a quien se le antoje
-y lo escriba en ese blanco.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_500" href="#FNanchor_500" class="label">[500]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 361: “<em>Como dijo el otro.</em> (Dicen esto probando
-lo que hacen, y a veces refiriendo un refrán al propósito)”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_501" href="#FNanchor_501" class="label">[501]</a> <em>Vais</em>, por <em>vayáis</em>, era común, y lo mismo en todo el
-indicativo por el subjuntivo.</p></div>
-
-<div class="section">
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_502" href="#FNanchor_502" class="label">[502]</a></p>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">“Ya cabalga Calaínos</span><br />
-A las sombras de una oliva,<br />
-El pie tiene en el estribo,<br />
-Cabalga de gallardía”.</p>
-</div>
-</div>
-
-<p class="p1">Así principia el romance de Calaínos, que cita Cervantes
-en su <em>Quijote</em>, 2, 9, rústica improvisación de algún iletrado
-juglar sobre asunto dado. El señor don Agustín
-Durán lo insertó en su <em>Romancero general</em>, extrañando
-que pare en proverbio el refrán que dice: <em>Tan malo como
-las coplas de Calaínos</em>; porque el romance es de los mejores
-de su clase, su narración interesante y animada, sencillo
-y bien sentido a veces, y menos pesado que otros.</p>
-
-<p>Según el texto, lo más usual en tiempos de Quevedo
-era decir: <em>Cuentos son ésos de Calaínos</em>, denotando los
-razonamientos o escritos impertinentes y frívolos de cosas
-que no importan. Y se tomaba la frase de las aventuras de
-aquel paladín señor de Montesclaros y Constantina la
-llana, que vino a España a servir a Almanzor, rey de
-Sansueña, por amores de su hija la infanta Sevilla. Pidióle
-ésta que le trajese en arras tres cabezas de los
-doce Pares de Francia, y el valeroso alarbe pereció en
-la empresa a manos de Roldán, después de haber vencido
-a Baldovinos. No se remonta la antigüedad del romance
-de Calaínos más allá del siglo xv, puesto que en
-él se habla del preste Juan, del soldán de Babilonia y de las
-tierras del Gran Turco. <span class="smcap">Corr.</span>, 145: “<em>Ya cabalga Calaínos;
-ya cabalga, ya se va.</em> (Quedó de unas de sus coplas)”. Ídem, 548:
-“<em>Las coplas de Calaínos.</em> (Por cosa de poco valor. Fué un
-moro)”. Ídem 558: <em>No se me da las coplas de Calaínos, las coplas
-del perro de Alba.</em></p></div>
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_503" href="#FNanchor_503" class="label">[503]</a>
-<span class="smcap">Corr.</span>, 75: “<em>El ánsar de Cantimplora, que
-salió al lobo al camino.</em> (Adelante se dirá la gansa de Cantipalos,
-con su origen)”. Ídem, 172: “<em>La gansa de Cantimpalos, que salía al
-lobo al camino.</em> Los de este lugar cuentan por tradición de los
-pasados que una mujer llamada la <em>Gansa</em> salía al camino de otro
-lugarejo vecino a tratar a solas con el cura de allí, que se llamaba
-Lobo. Cantimpalos o Cantipalos es cerca de Segovia; el otro lugarcillo
-del cura ya está despoblado. El vulgo ha trocado este refrán en el
-otro: <em>El ánsar de Cantimpalos o Cantimpalo</em>,
-
-porque a los nombres que empiezan en <em>A</em>, aunque
-sean de hembras, se pone el artículo <em>el</em>: <em>el ánsar</em> por <em>la
-ánsar</em>, hembra”. Yo supongo que estos cuentos se inventaron
-después, y que <em>cant-i-palo</em> se aplicó al pueblo ése;
-pero que de suyo sólo significaba <em>el ánsar</em> o <em>ganso</em> bobo,
-que él mismo se mete en peligro, y por ello <em>cantos</em> o piedras
-<em>y palos</em> merece o le dan.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_504" href="#FNanchor_504" class="label">[504]</a> <em>De un orejón</em>, muy arrugada.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_505" href="#FNanchor_505" class="label">[505]</a> “lámpara” (dice la edición de Barcelona, 1635).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_506" href="#FNanchor_506" class="label">[506]</a> El <em>ab initio et ante saecula</em>, frase del <em>Eccl.</em>, 24, 14,
-para indicar aquí la vejez de la vieja, desde la eternidad.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_507" href="#FNanchor_507" class="label">[507]</a> <em>Cecina</em>, carne curada, por lo vieja.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_508" href="#FNanchor_508" class="label">[508]</a> <em>Dueña</em> se decía siempre en España por oposición a
-doncella; pero dueña y doncella se comprendía en el
-nombre general de dama. Con el tiempo, y en el siglo <span class="allsmcap">XVII</span>,
-vino a circunscribirse el nombre de dueña, aplicándose tan
-sólo a aquellas “luengas y repulgadas tocas, escogidas para
-autorizar las salas y los estrados de señoras principales”,
-que tan al revés de lo que debían usaban, según Cervantes,
-“su ya casi forzoso oficio”. El mismo peregrino ingenio
-afirmaba que todas son amigas de saber, entender y
-oler, y general en ellas la costumbre de ser chismosas,
-llamándolas en <em>El celoso extremeño</em> “perdición de mil recatadas
-y buenas intenciones”. El pueblo, conforme a la
-irrecusable autoridad de don Quijote, se burlaba de ellas,
-comparándolas a la <em>dueña Quintañona</em>, quien fué nada menos
-que la Hebe de Lanzarote del Lago, puesto que le
-escanciaba el vino, como canta el popular romance:</p>
-
-<p>“Nunca fuera caballero”, etc.</p>
-
-<p>y la medianera en sus amores con Ginebra. <em>Quintañón</em>,
-<em>de cien años</em>, como el quintal, cien libras, del muy viejo.
-<span class="smcap">Góngora</span>, <em>Dec. burl.</em>: “De un Serafín quintañón | el menor
-hoy blanco diente”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_509" href="#FNanchor_509" class="label">[509]</a> <em>Chisme</em>, murmuración, y a ella alude la que sigue,
-de la frase <em>desenterrarle los huesos</em>, por murmurar, y
-díjose por la mayor ignominia, que se hacía a los insignes
-malhechores, muertos sin castigo legal, de desenterrarlos.
-<span class="smcap">Cácer.</span>, <em>ps.</em> 72: “Les desenterraran los huesos”. <span class="smcap">Gallo</span>,
-<em>Job</em>, 30, 4: “Son dientes mordaces, y cuando no hallan corteza
-de que morder, desentierran las raíces y aun los huesos
-de sus abuelos para decir que no son virtuosos los que
-viven”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_510" href="#FNanchor_510" class="label">[510]</a> <em>Aquel</em> dice: <em>llamen a la dueña</em>, esto es, cualquiera
-de casa acude a ella.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_511" href="#FNanchor_511" class="label">[511]</a> <em>En los sótanos</em>, guardados y calientes; <em>zaquizamíes</em>,
-en lo alto y bien aireado.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_512" href="#FNanchor_512" class="label">[512]</a> <em>Coram vobis</em>, ante vosotros. Es la presencia grave y
-autorizada de uno, y así se dice que <em>tiene gran coramvobis</em>
-el de tal presencia y persona. <span class="smcap">J. Polo</span>, pl. 123: “Éste
-es nuestro coramvobis; | mas no es razón que le falte | el
-usado titulillo, | gran soplón de suae aetatis”. De aquí la
-cara o rostro, y hoy la panza gorda y respetable.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_513" href="#FNanchor_513" class="label">[513]</a> <em>Influyen</em>, pronostican, indican, verbo astrológico.
-Quiere decir que auguran enfermo a quien cuidar y tarea
-nocturna, por ser dos ocupaciones de las dueñas. De las
-<em>acelgas</em> y <em>lentejas</em> véase <span class="smcap">Laguna</span>, que dice ser resolutivas
-de opilaciones.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_514" href="#FNanchor_514" class="label">[514]</a> <em>Cabo de año</em>, oficio religioso por un difunto al año
-de morir, con su catafalco, etc.; viejas <em>sin cabo</em>, tan viejas
-que no tienen fin.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_515" href="#FNanchor_515" class="label">[515]</a> <em>De tejadillo</em>, alude al llevar el manto encima de la
-frente, dejándola descubierta, que así los labios y encías
-dejan descubierta la boca sin dientes o <em>sin hueso</em>, que
-dice luego.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_516" href="#FNanchor_516" class="label">[516]</a> <em>Dueñas</em>, población cerca de Valladolid, y todavía
-más de Palencia. <em>La picota</em> estaba a la salida de poblado
-y era algún altozano, cuando lo había: allí estaba <em>el rollo</em>,
-por ser una columna con su base, lugar de ignominia.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_517" href="#FNanchor_517" class="label">[517]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 405: “<em>Púsele cual digan dueñas; poner cual
-digan dueñas.</em> (Es maltratar de arte que las dueñas hayan
-lástima y hablen de ello las dueñas)”. Ídem, 597: “<em>Cual
-digan dueñas.</em> (Por tratar y poner mal)”. Las dueñas charlan
-y chismean en sus juntas y nunca para bien.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_518" href="#FNanchor_518" class="label">[518]</a> <em>Ruégote</em>, olvidando Quevedo el <em>os pido</em>, por el paréntesis.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_519" href="#FNanchor_519" class="label">[519]</a> <em>Envergonzante</em>, vergonzante. <span class="smcap">Quev.</span>, <em>Rom.</em>, 76: “Mujer
-moza es mucho gasto | para envergonzante lindo”. <em>Píc.
-Just.</em>, 2, 2, 4, 3: “La ramera envergonzante”. Aquí alude
-al <em>de Noche</em>, encubierto que tal suena envergonzante, y
-como tal lo ha pintado antes Quevedo.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_520" href="#FNanchor_520" class="label">[520]</a> Es <em>don Diego de Noche</em> figura imaginada para significar
-cualquier paseante embozado de los que viven de
-gorra, susto perpetuo de los transeúntes, coco de los padres
-y maridos y acíbar nocturno de los saraos y bailes
-de candil. Fué muy común en el siglo <small>XVI</small> llamar también
-<em>don Fulano de Noche</em> a los que hasta puesto el sol no
-mostraban sus primores y habilidades. Argote de Molina,
-en la <em>Sucesión de los Manueles</em> nos ha conservado la
-memoria de don Pedro de Guzmán, que llamaron don
-Pedro de Noche, por la dulzura de su garganta y suavidad
-de su música, que tuvo sobre todos los que había entonces
-en Castilla, la cual solamente de noche ejercitaba. Este
-don Diego es en parte el <em>sablista</em> moderno, que <em>sablea</em> o <em>da
-sablazos</em>, esto es, gorrón y pedigüeño. <span class="smcap">Corr.</span>, 582: “<em>Don
-Diego de noche.</em> (Poner don a quien no le tiene, y para
-burlarse de mujeres enamoradas)”. Este dicho de Correas
-alude a la explicación dada, que concuerda con lo que
-dice Quevedo. <em>A lo tío Diego</em> es en Andalucía obrar
-uno con socarronería, afectando sencillez y procediendo
-con malicia. Tal los presuntuosos del dicho de Correas,
-que ostentan lo que no tienen y con que se daba vaya
-a las enamoradas, y tal el gorrón rebozado del texto y
-de la explicación, donde <em>de noche</em> indica el rebozo y la
-socarronería.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_521" href="#FNanchor_521" class="label">[521]</a> <em>Ramplón</em>, dícese de la pieza de hierro que tiene las
-extremidades vueltas, como herradura ramplona, y por extensión
-del zapato tosco de mucha vuelta o que sobresale,
-y el zapato de patinar o patín, ganchudo. <span class="smcap">Coloma</span>, <em>G. Fland.</em>,
-2: “Mandó hacer doce mil pares de ramplones con que
-servirse de los hielos”. <span class="smcap">Barbad.</span>, <em>Corr., vic.</em>: “Traía medias
-de cordellate y zapatos de ramplón”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_522" href="#FNanchor_522" class="label">[522]</a> <em>Geomancía</em>, adivinación por los cuerpos terrestres
-o por lineas y círculos hechos en tierra.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_523" href="#FNanchor_523" class="label">[523]</a> <em>Restañando el ventanaje</em>, remendar agujeros. <em>Entintar.</em>
-<span class="smcap">Quev.</span>, <em>Letr. satír.</em>, 10: “Yo conozco caballero, |
-que entinta el cabello en vano”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_524" href="#FNanchor_524" class="label">[524]</a> <em>Hacer el coco</em> es arrebujarse para meter miedo al
-niño con el coco o bu o fantasma.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_525" href="#FNanchor_525" class="label">[525]</a> <em>Vuelta de la espada</em>, torcimiento del filo o corte. <span class="smcap">Santillana</span>:
-“No hay espada sin vuelta, ni puta sin alcahueta”.
-Juega del vocablo <em>vuelta</em>, acción de devolver, como dicen
-los muchachos al recibir una cosa: “¿Tiene tornillo? Pues
-al bolsillo. ¿Tiene tornaco? Pues al bolchaco. ¿Tiene tornón?
-Pues al bolsón”. Al prestar algo suele decirse: “Tiene
-tornillo”, esto es, que se ha de volver a su dueño.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_526" href="#FNanchor_526" class="label">[526]</a> <em>Diles... los dones</em>, alude a la explicación de Correas.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_527" href="#FNanchor_527" class="label">[527]</a> <em>Bigotera</em>, asiento enfrente de la testera, para que
-vaya el criado u otra persona, en cupés y berlinas; además
-funda de gamuza o badanilla para meter los bigotes,
-cuando se estaba en casa, para que no se ajasen y para
-componerlos, como hoy se usan de otra clase.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_528" href="#FNanchor_528" class="label">[528]</a> <em>Mi sombra</em>, dícelo por lo enjuto y delgado de su
-personilla, como pudiera haber dicho <em>mi raspa</em>; por lo
-mismo le llama luego <em>caballero visión</em>, cuya vista puso
-hambre en los muertos.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_529" href="#FNanchor_529" class="label">[529]</a> <em>Súpito</em>, vulgar en todas partes. <span class="smcap">F. Silva</span>, <em>Celest.</em>, 26:
-“Cata, señora, que no seas tan súpita”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_530" href="#FNanchor_530" class="label">[530]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 363: “<em>Cochite hervite.</em> (Dícese a los que quieren
-las cosas muy aceleradas)”. De <em>cocharse</em>, que se usa
-en Segovia, de <em>cocho</em> o cocido, y de <em>hervir</em>, y alude al
-<em>Antes cocho que hierva</em>. <span class="smcap">Cácer.</span>, <em>ps.</em> 105: Quisieron ellos
-que cochite hervite los metiera luego Dios en la tierra,
-que les había prometido.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_531" href="#FNanchor_531" class="label">[531]</a> ¿<em>Doña Fáfula</em> será <em>doña Fábula</em>, corrompido el nombre
-por la malicia de los villanos o de los mosqueteros,
-cruel pesadilla de los poetas dramáticos? A valer esta conjetura,
-tendría entonces aquella frase la misma significación
-que hoy tiene el manoseado chiste: <em>En la comedia
-no salió al fin el argumento</em>, que algunas almas pandas
-y no nada caritativas repiten cuando es trivial el asunto
-y se maneja con ruda Minerva. Es crítica de comedias.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_532" href="#FNanchor_532" class="label">[532]</a> “día: Señora, tanto” (<em>P</em>).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_533" href="#FNanchor_533" class="label">[533]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 612: “<em>Tuvieron gran pelotera.</em> (Por gran grita
-y voces alterando; varíase)”. Del enzarzarse riñendo, como
-haciéndose una pelota.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_534" href="#FNanchor_534" class="label">[534]</a> <em>De voleo</em>, de vuelo, en volandas, volando, esto es,
-de prisa. <span class="smcap">Cabr.</span>, p. 226: “Sus llagas y dolores le llevaban
-de voleo a la muerte”. <span class="smcap">Cácer.</span>, <em>ps.</em> 25: “Ello mesmo se
-le viene de voleo”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_535" href="#FNanchor_535" class="label">[535]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 302: <em>Güela la casa a hombre, y él iba rodando
-la escalera.</em></p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_536" href="#FNanchor_536" class="label">[536]</a> “y Cristo muy mansueto, que parece que apenas echa
-la habla por la boca?” (Edición de Pamplona, 1631).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_537" href="#FNanchor_537" class="label">[537]</a> “Cristo, pues puede”, etc. (Edición de Pamplona,
-1631). Sin esta corrección no se entiende lo que luego
-añade: <em>aunque es la misma paciencia...</em></p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_538" href="#FNanchor_538" class="label">[538]</a> <em>Bu</em>, del soplar, y lo decía el diablo metiendo miedo
-en comedias. <span class="smcap">S. Badaj.</span>, 2, p. 73: “Diablo: Bubu, bu, bu,
-bu, bu, bu”. Ídem, 1. p. 212: “Diablo: Bu, bu, bu, bu”.
-(<span class="smcap">Cejador</span>, <em>Tesoro</em>, <em>B</em>, 2).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_539" href="#FNanchor_539" class="label">[539]</a> En palos y riñas o en canto y baile acababan casi
-siempre; véanse los de Lope de Rueda, Sánchez de Badajoz
-y Quiñones de Benavente.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_540" href="#FNanchor_540" class="label">[540]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 617: “<em>Marizápalos.</em> (Por mujer desaliñada que
-arrastra y da las faldas en los zancajos)”. Es por lo mismo
-la que ahuyenta a todos, de ¡zape!, y así dice luego:
-“Mira que digáis cómo la he puesto”. Además, la desechada
-de todos con el <em>¡zape!</em> Así <em>Balcón de Marizápalos</em> fué
-el que improvisó en la plaza Mayor de Madrid Felipe IV
-una noche para cierta favorita que no tenía dónde presentarse.
-Fué además nombre de un baile. <span class="smcap">Zamora</span>, <em>Gurruminas</em>:
-“Marizápalos era muchacha | y enamoradita de Pedro
-Martín, | por sobrina del cura estimada, | la gala del
-pueblo, la flor del abril”. <span class="smcap">D. Torres</span>, <em>Ronda al uso</em>: “Marizápalos
-era”... <em>Bibl. Gallardo</em>, 2, 204: “Marizápalos bajó
-una tarde | al fresco sotillo de Vaciamadrid... | Respondió
-Marizápalos ¡zape! | levando sus voces cariños de
-miz”. Véase <span class="smcap">Cejador</span>, <em>Tesoro, Silb.</em>, 212, <em>zápele</em>, etc.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_541" href="#FNanchor_541" class="label">[541]</a> “doña Fábula” (<em>P</em>).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_542" href="#FNanchor_542" class="label">[542]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 617: “<em>Marirrabadilla.</em> (Los desiguales y ruines
-que quieren ser tanto como otros buenos)”. Los junto
-a la cola, dicen también. <span class="smcap">Corr.</span>, 170: “<em>La necesidad obliga</em>
-<em>al más desvalido nombre, que es de Marirrabadilla.</em> (A
-sorrabar a otros, que así llaman al rogar y pedir con sumisión)”.
-<span class="smcap">Corr.</span>, 118: “<em>Los hijos de Marirrabadilla, cada
-uno en su escudilla</em>, o <em>En casa de Marirrabadilla, cada
-uno con su escudilla. Estar como los hijos de Marirrabadilla</em>”.
-Esto es, que en las familias como la de esta ruin
-señora, todos riñen por la comida.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_543" href="#FNanchor_543" class="label">[543]</a> <em>Piullido</em>, de <em>pi-ular</em> o pi-ar las aves cuando son pequeñas,
-sobre todo los pollos, y úsase en Murcia; diminutivo
-<em>-ol</em>, de <em>pi-ar</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_544" href="#FNanchor_544" class="label">[544]</a> <em>Pius Aeneas</em> le llama Virgilio.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_545" href="#FNanchor_545" class="label">[545]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 71: “<em>Allá se lo haya Marta con sus pollos.</em>
-(El descuido vulgar deshace la consonancia, habiendo de
-ser la postrera palabra <em>Marta</em>)”. Ídem, 60: <em>Acá lo ha Marta
-con sus pollos.</em> Estos refranes salieron de aquel otro de
-<span class="smcap">Corr.</span>, 353: <em>¿Con qué viene Marta, la que los pollos harta?</em>
-Ídem, 442: “<em>Marta, la que los pollos harta.</em> (A desdén de
-la impertinente)”. Y díjose del ser piadosa. <span class="smcap">Corr.</span>, 449:
-<em>Más piadosa que Marta con sus pollos.</em> Ídem, 442: <em>Marta
-la piadosa, que daba el caldo a los ahorcados.</em> Ídem, 442:
-<em>Marta la piadosa, que mascaba el vino a los enfermos.</em>
-Ídem, 442: <em>Marta la piadosa, que mascaba la miel a los
-dolientes.</em> Ídem, 442: “<em>Marta la piadosa.</em> (Dícese a personas
-piadosas y a veces con ironía y reprende imprudencias
-y blanduras dañosas)”. ¿Por qué a la mujer activa
-llamó el pueblo <em>Marta</em>? Creo que por <em>Marta</em>, la que servía
-a Jesús, que la reprendió por ello (<em>Luc.</em>, 10, 40 y 41):
-<em>Satagebat... sollicita es.</em> Marta es la que marra y yerra o
-otros dichos, y así daba a sus pollos lo contrario de lo que
-habían menester.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_546" href="#FNanchor_546" class="label">[546]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 471: <em>Muera Marta y muera harta.</em></p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_547" href="#FNanchor_547" class="label">[547]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 220: <em>No hay tono como el del pito.</em></p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_548" href="#FNanchor_548" class="label">[548]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 309: <em>Bien canta Marta después de harta.</em></p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_549" href="#FNanchor_549" class="label">[549]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 205: <em>Los pollos de María, que piden pan y
-danles agua.</em> <span class="smcap">Timoneda</span>, p. 393: <em>Los pollos de Marta, que
-piaban por beber y dábanles a comer.</em></p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_550" href="#FNanchor_550" class="label">[550]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 359: “<em>Como el alma de Garibay, que ni la
-quiso Dios ni el diablo.</em> (Cuando algo se da por perdido,
-se dice: tan perdido es como el alma de Garibay)”. Es
-explicación de la etimología de Garibay, aunque no falta
-la correspondiente leyenda, que trae <span class="smcap">Sbarbi</span>. Es el desecho
-o aechaduras de la criba, <em>gari</em>, trigo, y <em>bay</em>, criba, en éuskero,
-<em>criba de trigo</em>. Por eso del aechar se dijo <em>estar como
-el alma de Garibay, que ni pena ni gloria</em>, indeciso, del
-estar meneándose como el cedazo.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_551" href="#FNanchor_551" class="label">[551]</a> “todas las almas quiere y por todas las almas murió”
-(<em>B</em>).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_552" href="#FNanchor_552" class="label">[552]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 601: “<em>Perico de los palotes.</em> (Apodo de bobo
-y necio)”. <span class="smcap">Covarr.</span>: “Un bobo que tañía un tambor con dos
-palotes. El que se afrenta de que le traten indecentemente,
-suele decir: Sí, que no soy yo Perico el de los Palotes”.
-Protodemonio le llama el <em>Diablo cojuelo</em>, 10, y en los
-<em>Entrem. s. <span class="allsmcap">XVII</span></em>, 473: “Periquito el de los palotes | si
-no tienes cuartos | que dame doblones”. Acaso, más que
-a los <em>palillos</em> de tambor alude a los <em>palotes</em> del que no
-sabe escribir; o a las muletas del diablo cojuelo. <em>Pateta</em>,
-el diablo, como <em>Patillas</em>, el diablo cojuelo, por lo
-aviesos que suelen ser y malos los cojos, que cojo significan
-todos estos nombres, luego el diablo, y porque
-cuentan las viejas que el diablo quedó cojo al caer despeñado
-del cielo, que es decir que se hizo avieso y
-malo. <span class="smcap">Corr.</span>, 601: “<em>Llevárselo Pateta</em>, perderse, irse al
-infierno”. <em>No dijera más Pateta</em> (<span class="smcap">Quev.</span>, <em>C. de c.</em>).
-“<em>Juan de las calzas blancas.</em> (Dícenlo por un difunto que
-salía de la sepultura)”. (<em>Corr.</em>, 571). <span class="smcap">Lope</span>, <em>Dorot.</em>: “No
-para damas, que las hacen piernas de difuntos, y desde
-Juan de las calzas blancas son contra la pramática del
-buen gusto”. <em>Don. hablador</em>, 1, 7: “Me decía por libre,
-saliendo de Santarsis como Juan de las calzas blancas, en
-piernas a lo soldado, sin capa, sin sombrero ni cuello”.
-“<em>Pedro por demás.</em> (Sin hacer nada)”. (<span class="smcap">Corr.</span>, 601). <span class="smcap">B. Garay</span>,
-4. “<em>El Bobo de Coria, que empreñó a su madre y a
-sus hermanas y preguntaba si era pecado</em>”. (<span class="smcap">Corr.</span>, 88). Un
-cuento sobre ello hizo Villergas (<em>El tío Camorra</em>, paliza 22,
-año 1848). “<em>Pedro de Urdemalas.</em> (Es tenido por un mozo
-que sirviendo hizo muchas burlas a los que sirvió)”. (<span class="smcap">Corr.</span>,
-601). Añaden: <em>o todo el monte o nada.</em> Es el que urde muy
-malas artes, y Cervantes hizo de él un entremés.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_553" href="#FNanchor_553" class="label">[553]</a> <em>El santo Macarro jugando al abejón</em> (<span class="smcap">Corr.</span>, 82).
-Vanle tiznando la cara los demás, sustituyéndole el que
-se ríe, y él ha de estar muy serio, zumbando como abejón.
-<span class="smcap">Torr.</span>, <em>Son. a M. A. Cast.</em>: “Quiere llamarse ingenio, si es
-macarro, | si trata los asuntos con desbarro”. Confundióse
-con mocarro. <span class="smcap">Q. Benav.</span>, 2, 266: “Ya que éste es | un
-mocarro”. <span class="smcap">Figueroa</span>, <em>Plaza</em>, f. 255. Díjose por las <em>muecas</em>
-y visajes del tiznado.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_554" href="#FNanchor_554" class="label">[554]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 172: “<em>La de santo Leprisco.</em> (Dicho de donaire,
-como San Ciruelo, San Pito)”. Sin duda, del <em>prisco</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_555" href="#FNanchor_555" class="label">[555]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 565: “<em>San Ciruelo.</em> (Por santo no determinado
-ni cierto, y así, diciendo para tal día, es para nunca
-jamás)”. Dícese del torpe, necio, y bruto y se dijo del santo,
-por la madera de ciruelo o de prisco, de que salió alguna
-imagen de santo. <em>Entrem. romanc.</em>: “Aunque es largo mi
-negocio | la vuelta será muy breve: | el día de san Ciruelo |
-o la semana sin viernes”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_556" href="#FNanchor_556" class="label">[556]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 519: “<em>El santo Pajares.</em> (Dicho a desdén)”.
-<em>El santo de Pajares, que se quemó el santo y se salvó la
-paja.</em> Dícese santo de Pajares del que, jugando, le van
-tiznando la cara sin haberse de reír, so pena de tomar
-su lugar, lo cual se hacía con pajas o cosa carbonizada.
-De aquí el refrán del que no supo mirar por sí, aprovechando
-a otros, y del hipócrita y del parado y necio.
-<em>Comed. Florin.</em>, 9: “Pensé que eras un santillo.&mdash;De Pajares,
-que ardía él y no la paja”. <span class="smcap">Lope</span>, <em>Dama boba</em>, 2, 8.
-“<em>Fray Jarro, fraile cucarro.</em> (Apodo a niños frailitos)”.
-(<span class="smcap">Corr.</span>, 583). Ídem, 87: <em>El fraile cucarro, deja la misa y
-vase al jarro.</em> Decimos <em>A propósito, fray Jarro</em>, de lo sin
-sazón ni ocasión, aludiendo al bebedor, que con cualquiera
-ocasión echa mano al jarro, y sin duda era el
-fraile <em>cucarro</em> o <em>cuco</em> el primero que tal costumbre tuvo.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_557" href="#FNanchor_557" class="label">[557]</a> <em>San Porro</em>, dícese como <em>porro</em>, del bruto, por ser
-romo como una porra.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_558" href="#FNanchor_558" class="label">[558]</a> <em>Concomos</em>; <em>carcomos</em> en <em>P</em>; <em>corcovos</em> en la edic. corregida.
-Es la acción de <em>concomerse</em> o menear mucho los
-hombros, como sierra al serrar. <span class="smcap">Moreto</span>, <em>Las traves.</em>, 3:
-“Hubo concomo de lomos?” Lo mismo vale <em>concomio</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_559" href="#FNanchor_559" class="label">[559]</a> <em>Vargas</em> podrá ser el alcalde de Corte por los años
-de 1480, a quien cometía la averiguación de los memoriales
-la Reina Católica, u otros varios que dice <span class="smcap">Corr.</span>,
-p. 66; pero de suyo es personificación del monte muy enzarzado,
-y <em>Averígüelo Vargas</em> alude al dicho enzarzamiento.
-Monte y ramaje es lo que varga significa (<em>Tesoro</em>, <em>B</em>).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_560" href="#FNanchor_560" class="label">[560]</a> Véase <em>La Celestina</em> (mi edic). sobre <em>Villadiego</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_561" href="#FNanchor_561" class="label">[561]</a> <em>Eso no, Miguel de Vergas.</em> Tuvo principio en Salamanca.
-Fuera de la puente hay una ermita de la Trinidad,
-donde, al pie de una imagen de Dios Padre, se
-hizo pintar un devoto ciudadano llamado <em>Miguel de Vergas</em>,
-con una copla que decía así:</p>
-
-<div class="poetry-container pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">“Querría honra y provecho</span><br />
-Y que nada me faltase,<br />
-Y cuando Dios me llevase,<br />
-Irme a la gloria derecho”.</p>
-</div>
-</div>
-
-<p class="p1">Al pie de la copla escribió un estudiante: <em>Eso no, Miguel
-de Vergas.</em> (Doctor Francisco de El Rosal, <em>Biblioteca Nacional</em>,
-T. 127. <em>Origen y etimología de todos los vocablos
-originales de la lengua castellana</em>, alfabeto III, p. 31). <span class="smcap">Correas</span>,
-p. 133, lo confirma: “<em>Eso no, Miguel de Vergas, que
-tenéis muchos pecados”.</em> (Este refrán nació en Salamanca,
-adonde hubo un ciudadano rico y que casó dos hijas con dos
-doctores y hizo racionero un hijo, que después fué canónigo y
-tuvo otras dignidades; y en la torre de la Trinidad, parroquia
-del arrabal, están dos pinturas de bulto relevadas en la
-pared por la parte de afuera: la una de Dios Padre y la
-otra de un hombre arrodillado delante, y por los efectos
-ya vistos y por la postura de las figuras, fingió el vulgo
-que Miguel de Vergas hace esta oración: “Señor, case yo
-mis hijas con dotores y a mi hijo véale canónigo en la
-Iglesia mayor, y después de mis días, llévame con vos a la
-gloria”. A esto dicen: “Eso no, Miguel de Vergas”; y
-parece que lo dice el ademán de la pintura, dando a entender
-que no puede haber dos glorias, acá y allá. Fué
-Miguel de Vergas virtuoso y pío y hizo la dicha torre y
-reparó la iglesia y fundó en ella una capilla para su entierro
-y lucióse su virtud en su descendencia).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_562" href="#FNanchor_562" class="label">[562]</a> <em>Empuñadura de conseja</em>, comienzo de cuento en fórmula
-tradicional. <span class="smcap">Corr.</span>, 74: “Érase que se era, el bien para
-todos sea y el mal para la manceba del abad”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_563" href="#FNanchor_563" class="label">[563]</a> “<em>En Martes, ni tu tela urdas ni tu hija cases.</em> (Opinión
-del vulgo contra el martes, y nace de ser tenido Marte
-en la gentilidad por dios de las batallas, y este planeta
-domina en ese día, y por eso le tienen por aciago los ignorantes,
-tomándolo de la gentilidad, que no hacía casamientos
-en martes por su dios de disensiones y batallas)”.
-(<span class="smcap">Corr.</span>, 122). Ídem, 111: <em>En el martes, ni paños cortes ni
-hija cases.</em> Ídem. 122: <em>En martes, ni tu casa mudes, ni tu
-hija cases, ni tu ropa tajes. Nacer en martes</em> es ser desgraciado,
-como lo dice una canción popular: “<em>Dar con la del
-martes</em>, con la mala”. (<span class="smcap">Corr.</span>, 575).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_564" href="#FNanchor_564" class="label">[564]</a> <em>“Mátalas callando y tómalas a tiento y pálpalas a
-tiento o a ciegas.</em> (Dícese del que con sosiego y secreto
-hace las cosas cautamente)”. (<span class="smcap">Corr.</span>, 458). Esto es, del hipócrita.
-<em>Mátalas hablando</em> lo inventa Quevedo al propósito,
-no menos que <em>Resucítalas callando</em>. Yo creo se dijo
-propiamente de las pulgas.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_565" href="#FNanchor_565" class="label">[565]</a> <em>Portante</em>, paso apresurado. <span class="smcap">Quev.</span>, <em>Cart. Viaj.</em>: “Soy
-tartamudo de zancas y achacoso de portante”. <em>G. Alf.</em>,
-2, 3, 5: “Porque iba de portante y según llevaba el paso
-presto saliéramos de muda”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_566" href="#FNanchor_566" class="label">[566]</a> Las aventuras de Lanzarote constituyen la parte
-festiva y amena de los libros caballerescos de Artús o
-Arturo, príncipe de los silures, que floreció a fines del
-siglo VI y fué el Pelayo de la Gran Bretaña contra los sajones,
-dueños a la sazón de toda la isla. Instituyóse en
-tiempos de este buen Rey, según la irrecusable autoridad
-de don Quijote, la famosa Orden de la Tabla redonda,
-y pasaron sin faltar un punto los amores de <em>don Lanzarote
-del Lago</em> con la reina Ginebra, hija del rey de Escocia
-y mujer de Artús, siendo mediadera de ellas y sabidora
-la honrada <em>dueña Quintañona</em>, de donde nació aquel tan
-sabido romance y tan decantado en nuestra España de
-</p>
-
-<div class="poetry-container pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">“Nunca fuera caballero</span><br />
-De damas tan bien servido<br />
-Como fuera Lanzarote<br />
-Cuando de Bretaña vino”.</p>
-</div>
-</div>
-
-<p class="p1">Pasa como autor del libro de <em>Lanzarote</em> Arnaldo Daniel,
-poeta provenzal de fines del siglo <span class="allsmcap">XII</span>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_567" href="#FNanchor_567" class="label">[567]</a> <em>Certifico</em>, lo abono, lo fío.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_568" href="#FNanchor_568" class="label">[568]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 273: “<em>Juan de buen alma.</em> (A uno que es bonazo
-y flojo)”. <span class="smcap">T. Ramón</span>, <em>Dom. 17. Trin.</em> 5: “De unos
-Joanes de buena alma”. <span class="smcap">Gran.</span>, <em>Comp.</em>, 3, 3: “Los que
-en las religiones no tienen más que esta bondad natural,
-no son más que un Juan de buen alma”. <span class="smcap">Laguna</span>, <em>Diosc.</em>,
-4, 96: “Al que no es revoltoso ni sabe ofender a nadie,
-antes sufriendo injurias y dando gracias por ellas pasa la
-vida, dicen que no es deste mundo, sino un Juan de buen
-alma”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_569" href="#FNanchor_569" class="label">[569]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 173: <em>La gata de Juan Ramos cierra los ojos
-y abre las manos.</em> <span class="smcap">Quev.</span>, <em>C. de c.</em>: “Con mucha sorna se
-vino mano sobre mano, hecho gatica de Juan Ramos”.
-Dícese del que disimuladamente y con melindre pretende
-una cosa, dando a entender que no la quiere, o que se
-hace la muerta y boba. <span class="smcap">Corr.</span>, 173: “<em>La gata de Marirramos,
-que se hacía muertecina para cazar los ratos.</em> (En
-éstos, unos dicen Juan Ramos, otros Mari Ramos, otros
-Marcos)”. <span class="smcap">Corr.</span>, 87: “El gato de Marcos Ramos, halaga
-con la cola y araña con las manos”. Ídem, 492: “<em>Hacer
-del gato de Juan Hurtado.</em> (Es hacerse mojigato)”. <em>O hacer
-de la gata muerta</em> (<span class="smcap">Corr.</span>, 492).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_570" href="#FNanchor_570" class="label">[570]</a> <em>Febrero</em>, mes de los gatos y gatas, que suele decirse
-a los niños, cuando preguntan por qué andan alborotados
-y gritan, que <em>les duelen las muelas</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_571" href="#FNanchor_571" class="label">[571]</a> <em>El sastre del Campillo o de Piedras Albas, que ponía
-de su casa aguja y hilo, o el alfayate de la encrucijada,
-pone el hilo de su casa. El sastre del cantillo, cosía
-de balde y ponía el hilo.</em> (<span class="smcap">Corr.</span>, 82). <em>El sastre de Peralvillo,
-que hacía la costura de balde y ponía el hilo</em> (ídem, 82).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_572" href="#FNanchor_572" class="label">[572]</a> <em>De las uñas</em>, por lo que hurta.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_573" href="#FNanchor_573" class="label">[573]</a> <em>Escarapela</em>, riña. <em>F. Silva</em>, <em>Celest.</em>, 23: “Si tú
-hubieras visto en la escarapela que nos hemos visto”.
-(Véase <em>Tesoro</em>, <em>Silbant.</em>, 299).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_574" href="#FNanchor_574" class="label">[574]</a> Todo lo anterior, desde el principio del párrafo,
-donde se habla de <em>Vargas</em>, hasta este punto, falta en la
-edición de Pamplona, y debió ser añadido por Quevedo
-en 1629. Ya en adelante conforman ésta y la de Barcelona
-de 1635.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_575" href="#FNanchor_575" class="label">[575]</a> <em>Deshonrabuenos</em>, el que murmura quitando la honra
-y el que desdice de su linaje. <span class="smcap">J. Polo</span>, pl. 223: “Volvedme
-mi honra, que sois un deshonrabuenos”. <span class="smcap">Cácer.</span>, <em>ps.</em> 21:
-“Dicen que soy deshonrabuenos”. <span class="smcap">Corr.</span>, 579: <em>“Deshonra
-buenos y linajes.</em> (Al bellaco)”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_576" href="#FNanchor_576" class="label">[576]</a> <em>Al cielo</em>, y para desviar el voto del cielo añade <em>de
-la cama</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_577" href="#FNanchor_577" class="label">[577]</a> <em>Diego Moreno, de buena disposición, bien vestido y
-de buena cara.</em> <span class="smcap">Quev.</span>: “Y para nosotros | vino la (edad) de
-cuerno, | rica de ganados | y Diegos Morenos”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_578" href="#FNanchor_578" class="label">[578]</a> <em>Entremés</em> o diversión de todos, dice Diego Moreno
-que le hicieron. Es el consentidor, por lo cual dice antes
-Quevedo que iba <em>bien vestido, y de buena cara</em>, y luego
-que fué <em>marido de tomo y lomo, porque tomaba y engordaba</em>
-de lo que ganaba su mujer.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_579" href="#FNanchor_579" class="label">[579]</a> <em>Aunque se llamen Juanes</em>, esto es, sean bobos (<em>Celest.</em>,
-mi edic.), <em>se vuelven Diegos</em>, que viven de gorra, como hemos
-visto. Por eso se llaman <em>Diego y Moreno</em>, por llamarse
-así los negros. <span class="smcap">J. Rufo</span>, <em>Apotegm.</em>, f. 105, del 1596: “Al
-chico de cuerpo se le ha de llamar mediano; al moreno,
-trigueño, y al negro, moreno”.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_580" href="#FNanchor_580" class="label">[580]</a> “<em>De tomo y lomo.</em> (Por cosa fornida)”. (<em>Corr.</em>, 758);
-esto es, <em>muy marido</em>.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_581" href="#FNanchor_581" class="label">[581]</a> <em>Sietedurmientes</em>, que ni oía ni veía a los que solicitaban
-a su mujer, si eran ricos, y grulla, esto es, vigilante,
-si pobres: “cogen una piedra pesada con el pie derecho
-y le levantan, porque si acaso se duermen, cayendo
-la piedra, las despierta” (<span class="smcap">Valdecebro</span>, <em>Aves</em>, 11, 50).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_582" href="#FNanchor_582" class="label">[582]</a> <em>Dios me le guarde</em>..., es un consentidor.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_583" href="#FNanchor_583" class="label">[583]</a> “desmocharan las testas” (<em>P</em>).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_584" href="#FNanchor_584" class="label">[584]</a> <em>Poetas</em>, por ser pobres; <em>ginoveses</em>, por ser ricos.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_585" href="#FNanchor_585" class="label">[585]</a> <em>Marido postizo</em>, el que siempre hace de acusativo,
-que padece, mientras otros hacen de nominativo, que obra,
-en frase del <em>Guzmán de Alforache</em>, en cuya pte. 2, l. 3,
-c. 5, se trata largamente de ellos.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_586" href="#FNanchor_586" class="label">[586]</a> <em>Medellín</em>, acaso alude a los ganados extremeños, como
-en el <em>barbar de cabrío</em>, o tener barbas de chivo.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_587" href="#FNanchor_587" class="label">[587]</a> <em>Endureció</em>, con la cornamenta, y lo mismo da a entender
-con las frases que siguen.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_588" href="#FNanchor_588" class="label">[588]</a> <em>Y a la grita y ruido</em>..., <em>me desperté</em>, tenía intención
-de escribir Quevedo; pero se le fué al cielo el santo y
-el período quedó desbaratado.</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_589" href="#FNanchor_589" class="label">[589]</a> <em>Atienden</em>, sujeto de este verbo plural es el colectivo
-<em>gente</em>.</p></div></div>
-
-<hr class="chap" />
-
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_299"></a>[Pg 299]</span></p>
-<p class="p4 center">FIN DEL TOMO PRIMERO</p>
-
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_300"></a>[Pg 300]<br /><a id="Page_301"></a>[Pg 301]</span></p>
-</div>
-
-<p class="center p6">ESTE LIBRO SE ACABÓ DE IMPRIMIR<br />
-EN LA TIPOGRAFÍA DE “LA LECTURA”<br />
-EL DÍA VII DE MARZO<br />
-DEL AÑO MCMXVI</p>
-
-<div style='display:block; margin-top:4em'>*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK LOS SUEÑOS - VOL. 1 ***</div>
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-</div>
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-generations. To learn more about the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation and how your efforts and donations can help, see
-Sections 3 and 4 and the Foundation information page at www.gutenberg.org.
-</div>
-
-<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'>
-Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
-</div>
-
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-501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
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-Archive Foundation are tax deductible to the full extent permitted by
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-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
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-Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email contact links and up
-to date contact information can be found at the Foundation&#8217;s website
-and official page at www.gutenberg.org/contact
-</div>
-
-<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'>
-Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
-</div>
-
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-</div>
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-Section 5. General Information About Project Gutenberg&#8482; electronic works
-</div>
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