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If you are not located in the United States, you -will have to check the laws of the country where you are located before -using this eBook. - -Title: Los sueños - Vol. 1 - -Author: Francisco Quevedo - -Editor: Julio Cejador y Frauca - -Release Date: August 5, 2021 [eBook #65999] - -Language: Spanish - -Character set encoding: UTF-8 - -Produced by: Andrés V. Galia, Sanly Bowitts and the Online Distributed - Proofreading Team at https://www.pgdp.net (This file was - produced from images generously made available by The Internet - Archive) - -*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK LOS SUEÑOS - VOL. 1 *** - - - NOTAS DEL TRANSCRIPTOR - -En la versión de texto sin formatear las palabras en itálicas están -indicadas con _guiones bajos_. - -La cubierta del libro fue agregada por el Transcriptor y ha sido puesta -en el dominio público. - -El criterio utilizado para llevar a cabo esta transcripción ha sido el -de respetar las reglas de la Real Academia Española vigentes cuando se -imprimió la presente edición. Esto se aplica a las notas producidas -por el editor de la obra, Julio Cejador y Frauca. También se adecuó la -ortografía de las mayúsculas acentuadas a las reglas establecidas por -la RAE. - -Sin embargo, en instancias en que el editor o el autor citan textos -de otras obras, el criterio seguido fue el de preservar la forma de -escritura original. - -Errores evidentes de impresión y de puntuación han sido corregidos. - -El Índice de capítulos, incluido al final en la publicación original, -ha sido trasladado al principio por el Transcriptor. - - - * * * * * - - - QUEVEDO - - - CLÁSICOS CASTELLANOS - - QUEVEDO - - - - - LOS SUEÑOS - I - - EDICIÓN Y NOTAS DE JULIO CEJADOR Y FRAUCA - - MADRID - EDICIONES DE “LA LECTURA” - 1916 - - - - - INTRODUCCIÓN - - -_Los Sueños_ fueron la obra principal que de 1606 a 1613 compuso el -joven satírico don Francisco de Quevedo Villegas (1580-1645); por -lo menos durante aquellos años escribió el de las _Calaveras_, el -_Alguacil alguacilado_ y el _Mundo por de dentro_. Es la obra que más -ha hecho sonar su nombre; fué el fruto ya maduro de hondo pensador, de -atento especulador de la ciencia de gobierno, de pintor maravilloso de -las costumbres, de satírico acerado de las lacras sociales, de espíritu -revoltoso y travieso y de estilista consumado. - -La traza de fantasear un sueño para dar rienda suelta a su vena -bulliciosa, mordaz y festiva por el variado e inverosímil campo de la -sátira de costumbres, tomóla de la _Divina comedia_, del Dante; de las -_Danzas de la muerte_ medioevales; del _Fin del mundo y segunda venida -de Cristo_, atribuida al bienaventurado Hipólito; de las pinturas del -Bosco, y sobre todo, del gran satírico griego Luciano de Samosata, a -quien no menos, antes más a las claras, había ya Cristóbal de Villalón -imitado medio siglo había en la magnífica sátira que corría manuscrita -con el título de _Crotalón_. La diferencia es grande, aunque la fuente -de donde corren entrambas aguas la misma, y no menos el común intento -moralizador por medio de la sátira de las costumbres. Es Villalón más -helenista; más español, Quevedo. La ironía es allí enteramente clásica -y lucianesca, recontando un gallo sus anteriores vidas en diversos -estados, con el sosiego de la musa griega y la tranquila objetividad -de un narrador filósofo, que por nada se altera; aquí la ironía es -roja y chillona, sin matices melindrosos, española enteramente, sin -el envoltorio de gallos ni de caballeros andantes, como la envolvió -clásicamente Cervantes en novela de inventiva sin igual. Quevedo es -satírico de golpe y porrazo, de antuvión, diría él; es poeta subjetivo -y lírico, con lirismo empapado en hieles, embrazada la porra en vez de -la lira. Ni liras ni cítaras ni formingues son para los callosos dedos -de este gañán de la sátira. Nada hay aquí de narrativo en el fondo, -como en Luciano y Villalón, porque las pinturas se suceden sin atadero, -y son brochazos, ricos de colorido, mas sin composición que los trabe -y armonice, que no lo es apenas el flojísimo hilo que enlaza los -retazos en el todo del pensamiento del juicio final, o del endemoniado -alguacil, o de la farsa del mundo. Tanto es así, que las pinceladas -podrían pasar del uno a los otros en estos _Sueños_, y siempre estarían -en su propio lugar. Al cabo y a la postre, en el soñar, ni hay hilo -que trabe las escenas ni unidad de composición alguna. El espíritu -volandero y mariposeador de Quevedo no podía más libremente revolotear -que en lo desatado y ligero de un sueño. No había nacido para el -teatro, la novela u otras obras largas; hoy hubiera sido un terrible -periodista satírico. - -Y de hecho _Los Sueños_ y demás sátiras de Quevedo son el periódico de -los tiempos de los Felipes III y IV. - -No pocos rasgos debían de apuntar a personas y personajes, que hoy -desconocemos; aun así y todo, como el satírico ahonda más en el mundo -y en la vida común que el historiador y el dramaturgo, las obras de -Quevedo son la mejor pintura de aquella sociedad. - -Dió Quevedo en la manera que más al justo le cuadraba. Y por eso mismo, -por la liviandad de su brillante fantasía y por el adecuado medio del -soñar, que para satirizar las costumbres y reírse de todo le ocurrió, -fué menos objetivo y sereno, menos clásico, de menor donosura que -Villalón y Luciano, y a la par de menor profundidad y menos filósofo -que ellos y que Lorenzo Gracián, que tras él vino a tomarle la vez. -_Los Sueños_ fueron la obra más propia de Quevedo: fué la primera que -comenzó, y tardó quince años en acabar, sin contar _La Hora de todos y -la fortuna con seso_, obra póstuma, y que no es más que otro de los -sueños, el mejor de ellos. En 1607 tenía acabados el _Sueño del juicio -final o de las Calaveras_, _El Alguacil endemoniado y el licenciado -calabrés_ o _El Alguacil alguacilado_. Adoleció en 1608 y fuése a -convalecer al Fresno de Torote, donde acabó el _Sueño del Infierno_ o -_Las Zahurdas de Plutón_. En 1612, retirado en la Torre de Juan Abad, -acabó probablemente el _Mundo por de dentro_. Vuelto de Sicilia y -muerto Felipe III (1621), desterrado a la misma Torre de Juan Abad, -escribió, además de otras obras, el _Sueño de la muerte_ o _Visita de -los chistes_. - -_La hora de todos y la fortuna con seso_, titulada por su autor -_Fantasía moral_, es sátira que de moral y social se convierte, a los -pocos capítulos, en sátira política, colección de valientes cuadros -políticos y de costumbres de la época. Las alusiones punzantes -contra ministros y próceres, que esmaltan a cada paso el discurso, -retrajeron al autor de darlo a la estampa, contentándose con que -corriese manuscrito, escociendo a los zaheridos en él y preparando su -descrédito. Empeñado ya en una guerra abierta con el vanidoso Atlante -de la Monarquía, el Conde-Duque de Olivares y los a él allegados para -traficar descaradamente con la suerte y libertad de los ciudadanos y -monopolizar, fiado en la imbecilidad del Príncipe, los destinos de un -gran pueblo, escribió por los años de 1639 _La Isla de los monopantos_, -esto es, de los que se enseñoreaban del Poder. Desapareció este -desenfado satírico cuando, preso en diciembre de aquel año, fueron -entrados a saco sus papeles; pero alcanzada la libertad en 1644 y caído -el privado, lo incluyó en _La Hora_, capítulo XXXIX, cuando acabó de -limar esta obra en 1644, haciéndola copiar a su amanuense en 1655. - -La historia del libro de los _Sueños_ puede resumirse, según don -Aureliano Fernández Guerra, cuya magnífica edición de las _Obras_ de -Quevedo, Madrid, 1880, es fuente indispensable tratándose del satírico, -de la manera siguiente. No puede asegurarse que en los quince años -que median entre 1612 y 1627 llegase a correr de molde ninguno de -ellos; pero debieron de imprimirse varias veces. Vieron por primera -vez en colección la luz pública fuera de los reinos de Castilla, en -Barcelona y en 1627, con el título de _Sueños y discursos de verdades -descubridoras de abusos, vicios y engaños de todos los oficios y -estados del mundo_. (_Tribunal de esta justa venganza_, pág. 37). - -Esta edición sirvió de original a la de Valencia del mismo año y a la -de Pamplona de 1631. (Licencias de esta edición y singularmente la del -fol. 198). Con el rótulo _Desvelos soñolientos y verdades soñadas_ -y la advertencia de que el libro salía _corregido y enmendado agora -de nuevo por el mismo autor y añadido un tratado de la Casa de locos -de amor_, los reimprimieron las prensas de Zaragoza en la primavera -del dicho año de 1627, ejemplar rarísimo, como todos los de estas -publicaciones primeras, y que se guarda en el Museo Británico. Allí se -conserva también la de Barcelona de 1629, que, adelantándola un año, -cita D. Nicolás Antonio. Tiene esta inscripción: _Desvelos soñolientos -y discursos de verdades soñadas, descubridoras de abusos, vicios y -engaños de todos los oficios y estados del mundo. En doce discursos. -Primera y segunda parte_. Después, en Lisboa, 1629. - -Las prensas no daban abasto para saciar la curiosidad general -entretenida con aquellos sabrosos desenfados, mientras ponía lengua -la murmuración en que el libro se imprimiese constantemente fuera de -estos reinos, y se mostraba ofendida de algunas libertades e impurezas -desapacibles, disgustada de la extraña mezcla de lugares de la -Escritura con chistes y bufonerías, y horrorizada de los escandalosos -nombres, que el autor hubo de poner a sus discursos. - -Los enemigos de Quevedo eran muchos y poderosos por la mano que había -tenido en los negocios de Sicilia, Nápoles y Venecia y por el favor que -gozó en la Corte de Felipe III. Cuando los enconados resentimientos -y la envidia le arrojaron entre cadenas y al destierro, entonces -se desarrebozaron sus émulos, satirizando torpemente su vida y sus -escritos. Con la dedicatoria del _Sueño de la muerte_ a doña María -Enríquez el año de 1622, coincide la licencia que se le concedió -para irse a curar a Villanueva de los Infantes de unas tercianas -malignas, y la libertad que se le dió, aunque con la prohibición de -entrar en la Corte ni acercarse a ella a diez leguas a la redonda, -cortapisa que desapareció por marzo del año siguiente. En febrero de -1624 ya formaba parte de la regia comitiva que acompañó a Felipe IV a -Andalucía, aposentándole en su propia casa de la Torre de Juan Abad; y -no menos el año 1626 fué con el Rey a las Corte de Barbastro, Monzón -y Barcelona. Aprovechando la holgura y libertad del reino de Aragón, -trató con el mercader Roberto Dupont y con el impresor Pedro Verges y -así pudo imprimir la _Política de Dios_, _El Buscón_ y _Los Sueños_. -Pero la fama creciente de Quevedo, acrecentada con el _Memorial por el -Patronato de Santiago_, publicado en febrero de 1628, recrudeció de -nuevo la malevolencia de los envidiosos, los cuales le pusieron mal con -el valido, el Conde-Duque de Olivares, hasta lograr que éste le metiese -en la cárcel por junio del mismo año de 1628 y le desterrase a la Torre -de Juan Abad, teniéndole allí preso desde abril hasta que se le mandó -tornar a la Corte en 29 de diciembre del mismo año. - -El encierro no quebrantaba su entereza, y con el arrojo y libertad que -le inflamaron siempre, dirigió a Felipe IV un largo y valiente memorial -insistiendo en la defensa de Santiago y haciendo la suya propia contra -todos sus adversarios. Pedía licencia para la impresión; pero por no -echar más leña al fuego no le fué concedida. - -Quevedo debió de conocer que sus adversarios no habían de cejar un -punto. Ello es que por entonces comenzó el Conde-Duque a tratar de -ganarse su voluntad y él se rindió, no ciertamente a las dádivas, -amenazas y persecuciones, pero sí a las muestras de amistad que le -dió el favorito, hasta llegar a imprimir el año de 1630 en Zaragoza -_El Chitón de las tarabillas_, en defensa del descabellado arbitrio de -Olivares sobre las minas y la baja de la moneda y en defensa del mismo -Conde-Duque. Por aquí acaso se explicará el inexplicable hecho de la -corrección y nueva redacción que hizo de _Los Sueños_, quitándoles -muchos pasajes de los que escandalizaban a los envidiosos y cuanto -aludía a la Escritura, a la Religión y a los clérigos y religiosos, -convirtiendo los _Sueños_ de cristianos en gentílicos. - -A principios del año 1629 pidió al Tribunal de la Inquisición recogiese -todas las impresiones hechas en Aragón y otras partes fuera de los -reinos de Castilla, y con la censura de fray Diego del Campo y la del -padre Juan Vélez Zabala, calificadores ambos del Santo Oficio, dió en -Madrid a la estampa sus obras satírico-morales en aquel otoño (_Índice -expurgatorio_ publicado en 1640 por el inquisidor general don Antonio -de Sotomayor). Intitulóse el libro _Juguetes de la niñez y travesuras -del ingenio_, Madrid, 1629. Cambiáronse los nombres de cada uno de los -sueños resultando: - -_El Sueño de las calaveras_, por _El Sueño del Juicio final_; _El -Alguacil alguacilado_, por _El Alguacil endemoniado_; _Las Zahurdas de -Plutón_, por _Sueño del Infierno_; _Visita de los chistes_, por _El -Sueño de la Muerte_. - -Añadiéronse nuevos tratados: _El Libro de todas las cosas y otras -muchas más_; _Aguja de navegar cultos_; _La Culta latiniparla_, y _La -caldera de Pero Gotero_, refundida luego, en _El Entremetido y la -Dueña y el Soplón_. Desaparecieron los romances _El Nacimiento del -autor_, _El Cabildo de los gatos_, _Las dos aves y los dos animales -fabulosos_, _La Premática del tiempo_ y la _Casa de locos de amor_. - -En fin, para imprimir por diez años los _Juguetes de la niñez_, -concedió licencia Su Majestad a Quevedo, a 20 de enero de 1631; y -Madrid (1788, 1794) Sevilla (1634, 1641) y Barcelona, (1635, dos -ediciones, 1695) los reprodujeron varias veces, ejemplares que la -rapacidad de libreros vergonzantes y la afición de los extranjeros -por las antiguas ediciones españolas han hecho rarísimos en nuestras -bibliotecas. Respetando la voluntad última del autor, se ha preferido -siempre imprimir esta edición de los _Juguetes de la niñez_. Pero -de esta redacción y corrección, si hoy se levantara Quevedo, cierto -estoy de que clamara amargamente: _Compulsus feci_. Huele demasiado a -teólogos escrupulosos no sólo todo lo variado y corregido, pero aun el -mismo título de _Juguetes de la niñez_. No lo eran ciertamente para -Quevedo, aunque así lo intituló por quitarse de enredos. Es la obra de -más valer que escribió, la de más maduro juicio, aunque escrita por -su mayor parte siendo todavía joven. Así lo pensaba su autor cuando -prosiguió por la misma vereda escribiendo, ya entrado en años, no -sólo la _Visita de los chistes_, sino _El Entremetido y la Dueña y el -Soplón_, y finalmente la obra póstuma y verdadero póstumo sueño, _La -Hora de todos y la fortuna con seso_. No son juguetes de niños, -sino filosofías de hombre muy maduro y asesado _Los Sueños de Quevedo_. -No es menester gran talento para comprenderlo; ¿y habrá quien crea que -para comprenderlo no lo tuvo el mismo Quevedo? ¿No se pasó toda la -vida satirizando las necedades de los hombres, poniéndolos al desnudo, -riéndose de sus ridiculeces? ¿Cómo le vamos a creer que escribió -“con ingenio _facinoroso_” sus _Sueños_ y que les puso “nombres más -_escandalosos_ que propios?” Los que se escandalizaron fueron sin duda -algunos teólogos a lo padre Niseno y los hipocritones de sus émulos. No -conocemos bien las apreturas en que se vió, aunque algo se traslucen -por lo poco que hemos historiado. Ello basta para saber que, si no -podemos juzgar en esta parte a Quevedo, afirmando que prevaricó y quedó -vencido y se desdijo feamente, lo cual dificultoso es de admitir en -varón de tanta entereza en tantas y tan graves persecuciones, sobre -todo la del Conde-Duque, cuando en la última vejez le empozó en la -mazmorra aquella del convento de San Marcos de León, donde por milagro -no acabó, tullido y lleno de enfermedades sus tristes días; por lo -menos basta para asegurarnos de que, si oficialmente y en lo de fuera, -fué su última voluntad la edición que llamó _Juguetes de la niñez_, en -lo de dentro de su pecho y en lo íntimo de su conciencia no fué así. - -¿Por qué han de ser “más escandalosos que propios” los títulos -cristianos, que no los gentílicos? Un cristiano no sueña en el -despertar de _calaveras_, sino en el _juicio final_; no en las -_zahurdas de Plutón_, sino en el _infierno_; un cristiano ve -_ángeles_, _diablos_; ve a _Dios_ y a _su Madre_, y no a _Júpiter_ y a -_defensores_ y _verdugos_ abstractos; un cristiano gran satírico, ve -y pinta las necedades de monjas, frailes, curas y obispos, lo mismo y -con mayor dolor que las de sastres y escribanos. Nada de escandaloso -ni impropio vió y pintó el Dante, cuando esto vió y pintó, y no es por -ello la _Divina Comedia_ obra de “ingenio facinoroso”. “Con desprecio” -dice Quevedo que dejó los _Sueños_, tal como primero los había -escrito. Permítame que le diga, no que se engañó y quiso engañarnos, -sino que quiso engañar y engañó con ese prefacio a sus adversarios -teologizantes. Con este borrar de trozos y cambiar de palabras, para -quitar a los _Sueños_ todo color cristiano, como si no fuera una -sátira de cristianos y por un cristiano escrita, las alegorías hechas -a la fuerza mitológicas, quedaron frías, falsas y sin fuerza alguna; -los asuntos inverisímiles; el texto, a veces oscuro e indescifrable; -la obra entera, descolorida, falseada, indigna de un satírico como -Quevedo. La edición verdaderamente crítica de _Los Sueños_ acaso -exigiera que se imprimiesen juntamente con la redacción corregida dos -o más de las anteriores o lo que primitivamente escribió Quevedo, -sacándola de todas ellas, si ello fuera hacedero. En la mía he añadido -como notas todas las variantes, por manera que pueda restituirse la -redacción primitiva. _La fortuna con seso i la hora de todos, fantasía -moral. Autor Nifroscrancot Viveque Vasgel Duacense. Traducido de Latín -en Español, por Don Estevan Pluvianes del Padron, Natural de la villa -del Cuervo Pilona_, Zaragoza, 1650, 1651. Fué escrita en 1635 y acabada -en 1636. La copia del amanuense de Quevedo, hecha en 1645, paró en la -biblioteca de los Duques de Frías. En la Nacional (T. 153, pág. 236) -hay tres pliegos con este epígrafe: _Fortuna con seso y hora de todos. -Adiciones del original a lo impreso, erratas, y índice de los asuntos -que contiene._ La primera colección en que se incluyó debió de ser la -de Madrid, 1658. El _Nifroscrancot_ es el anagrama de _Don Francisco -de Quevedo Villegas_, que según el ms. de la Nacional (pág. 240), debe -leerse: _Nifroscancod Diveque Vasgello_. - - JULIO CEJADOR. - - NOTA. Por razones editoriales dejamos para el tomo siguiente _El - Mundo por de dentro_, que debiera ir antes de la _Visita de los - Chistes_. - - - - - ÍNDICE - - - PÁG. - - INTRODUCCIÓN VII - - - Dedicatoria: A ninguna persona de todas cuantas - Dios crió en el mundo 3 - - - A los que han leído y leyeren 7 - - - Advertencia de las causas de esta impresión. Don - Alonso Messía de Leyva 11 - - - EL SUEÑO DE LAS CALAVERAS 21 - - Al Conde de Lemos, Presidente de Indias 25 - - Discurso 27 - - - EL ALGUACIL ALGUACILADO 53 - - Al Conde de Lemos, Presidente de Indias 57 - - Al pío lector 59 - - Discurso 61 - - - LAS ZAHURDAS DE PLUTÓN 87 - - Carta a un amigo suyo 91 - - Prólogo al ingrato y desconocido lector 93 - - Discurso 95 - - - VISITA DE LOS CHISTES 189 - - A doña Mirena Riqueza 193 - - A quien leyere 195 - - Discurso 197 - - - LOS SUEÑOS - - - - - DEDICATORIA - - A NINGUNA PERSONA DE TODAS - CUANTAS DIOS CRIÓ EN EL MUNDO - -Habiendo considerado que todos dedican sus libros con dos fines, que -pocas veces se apartan: el uno, de que la tal persona ayude para la -impresión con su bendita limosna; el otro, de que ampare la obra de los -murmuradores, y considerando, por haber sido yo murmurador muchos años, -que esto no sirve sino de tener dos de quien murmurar: del necio, que -se persuade que hay autoridad de que los maldicientes hagan caso, y -del presumido, que paga con su dinero esta lisonja, me he determinado -a escribille a trochimoche[1] y a dedicarle a tontas y a locas[2], y -suceda lo que sucediere[3]. Quien le compra y murmura, primero hace -burla de sí, que gastó mal el dinero, que del autor[4], que se le hizo -gastar mal. Y digan y hagan lo que quisieren las Mecenas[5], que, como -nunca los he visto andar a cachetes con los murmuradores sobre si dijo -o no dijo, y los veo muy pacíficos de amparo[6], desmentidos de todas -las calumnias que hacen a sus encomendados, sin acordarse del libro -del duelo, más he querido atreverme que engañarme. Hagan todos lo que -quisieren de mi libro, pues yo he dicho lo que he querido de todos. -Adiós, Mecenas, que me despido de dedicatoria[7]. - - - YO - - NOTAS: - -[1] _A trochimoche._ CORREAS, 517: “_Á trochimochi; hacer á -trochimochi._ (Por hacer la cosa mal y sin atención)”. Ídem, 507. -La frase, en su sentido propio, la oí a unos chalanes caminando por -una vereda entre dos cortijos de Córdoba. Preguntámosles que cómo -habían llegado tan presto de donde decían que venían: “Hemos venido á -‘trochimochi’. Esto es, _por trochas_ y atajos. El _mochi_ se añadió al -_trochi_ poniendo _mo-_ por _tro_-, como en _tus ni mus, cháncharras -máncharras, oste ni moste_”. (CEJADOR, _Leng. Cerv._, I, 77). - -[2] _Á tontas y á locas._ CORR., 517: “_Á tontas y á locas; á tontas -y á bobas._ (Por necia y simplemente hacer algo)”. Ídem, 507: Súplese -_maneras_. - -[3] _Suceda lo que sucediere_, modismo de proposición concesiva. -(_Leng. Cerv._, I, 265, 20). _Quij._, 1, 50. “Dude quien dudare”. Ídem, -1, 59: “Sea quien se quisiere”. Ídem, 2, 60: “Lleguen por do llegaren”. -Ídem, 2, 3: “Salga lo que saliere”. - -[4] _Que del autor, primero... que del autor_, antes, más bien. - -[5] _Mecenas_, el gran favorecedor de Virgilio y otros poetas. - -[6] _Pacíficos de amparo_, que no se toman trabajo ni guerra por -ampararlos. _Desmentidos_ que desmienten. A. PÉREZ, _Viern. dom._ I -_cuar._, fol. 247: “En hábito desmentido que nadie los conozca”. TORR., -_Fil. mor._, 13, 4: “Las barbas desmentidas, las muletas disimuladas”. -Quiere decir que no salen a las calumnias que se dicen de los libros -que se les dedican, que no salen por sus autores. _Desmentir_ era el -verbo propio para decirle a uno que miente, en el _libro_ o código _del -duelo_, y así juega aquí de él. ZABALETA, _Error_, 25: “El hombre noble -sabe que es grande mengua el mentir, por esto es tan grande su dolor -cuando le desmienten”. F. AGUADO, _Crist._, 20, 3: “Si dice que sí le -conoce le debemos desmentir y dalle en la cara con que no dice verdad”. - -[7] _Me despido de dedicatoria_, dejarse de. GRAN., _Guía_, 1, -28, 1: “Tienen por dificultosísima esta empresa y así se despiden -della”. Siendo un libro de crítica, comienza Quevedo criticando las -dedicatorias de los libros. - - - - - A LOS QUE HAN LEÍDO Y LEYEREN - - -Yo escribí con ingenio facinoroso[8] en los hervores de la niñez, -más ha de veinte y cuatro años, los que llamaron _Sueños_ míos, y -precipitado, les puse nombres más escandalosos que propios. Admítaseme -por disculpa que la sazón de mi vida era por entonces más propia -del ímpetu que de la consideración. Tuve facilidad en dar traslados -a los amigos; mas no me faltó cordura para conocer que en la forma -que estaban no eran sufribles a la imprenta y así los dejé con -desprecio[9]. Cuando, por la ganancia que se prometieron de lo sabroso -de aquellas agudezas, sin enmienda ni mejora, algunos mercaderes -extranjeros[10] las pusieron en la publicidad de la imprenta, sacándome -en las canas lo que atropellé antes del primero bozo, y no sólo -publicaron aquellos escritos sin lima ni censura, de que necesitaban, -antes añadieron a mi nombre tratados ajenos, añadiendo en unos y -dejando en otros muchas cosas considerables, yo, que me vi padecer, no -sólo mis descuidos, sino las malicias ajenas, doctrinado del escándalo -que se recibía de ver mezcladas veras y burlas, he desagraviado mi -opinión y sacado estas manchas[11] a mis escritos, para darlos bien -corregidos, no con menos gracia, sino con gracia más decente, pues -quitar lo que ofende no es disminuir, sino desembarazar lo que agrada. -Y porque no padezcan las demasías[12] del hurto que han padecido los -demás papeles, saco de nuevo el de la _Culta latiniparla_ y el _Cuento -de cuentos_, en que se agotan las imaginaciones que han embarazado -mi tiempo. Tanto ha podido el miedo[13] de los impresores, que me ha -quitado el gusto que yo tenía de divulgar estas cosas, que me dejan -ocupado en su disculpa y con obligación a la penitencia de haberlas -escrito. Si vuesamerced, señor lector, que me compró facinoroso, no me -compra[14] modesto, confesará que solamente le agradan los delitos y -que sólo le son gustosos discursos malhechores. - - - NOTAS: - -[8] _Facinoroso_, hoy facineroso, _facinor-is_, _facin-us_. _Quij._, 2, -49: “No soy ladrón ni persona facinorosa”. Se excusa Quevedo cobarde y -puerilmente, a mi parecer, de la soltura con que escribió primero _Los -Sueños_, que ahora da enmendados, acosado por tanta diatriba y saña de -sus émulos y temiendo no lograsen la suya con la Inquisición, aunque no -se había metido con él. Probablemente no los imprimió antes por tener -así más guardadas las espaldas, corriendo sólo las copias. - -[9] _Des-precio_, menosprecio, poco aprecio. - -[10] _Extranjeros_, de fuera de los reinos de Castilla, esto es, de -Aragón, Cataluña y Valencia, donde se imprimieron. - -[11] _Sacar manchas_, quitarlas, común. - -[12] _Las demasías_, los agravios que pudieran padecer estas dos obras, -si me las hurtaren, poniendo y quitando en ellas. - -[13] El miedo que tengo de los impresores, genitivo objetivo. - -[14] _Me compró_ cuando escribí mal; _no me compra_ cuando escribo -comedido. - - - - - ADVERTENCIA DE LAS CAUSAS DESTA IMPRESIÓN - DON ALONSO MESSÍA DE LEYVA - - -Habiendo visto impresos en Aragón y en otras partes fuera del reino, -con nombre de DON FRANCISCO DE QUEVEDO VILLEGAS, estos discursos, -con tanto descuido y malicia, que entre lo añadido y olvidado, y -errores de traslados e imprenta, se desconocían de su autor, y más -teniéndolos yo trasladados de su original, determiné, dándole cuenta, -de restituirlos, limpiándolos del contagio de tantos descuidos, porque -se vea cuán de otra suerte en su primera edad juzgaba con la pluma, -sin apartarse de la enseñanza. Y es cierto no consintiera hoy esta -impresión, a no hallarse obligado por las muchas que destos propios -tratados se han hecho en toda la Europa, tan adulteradas, que le -obligaron a pedir al tribunal supremo de la Inquisición las recogiese, -imitando en esta modestia, aunque tan diferente, a Eneas Silvio, que -después de pontífice, mandó recoger algunas obras de este estilo que -había divulgado en la mocedad. Salen enteras, como se verá en ellas, -con cosas que no habían salido, y en todas se ha excusado la mezcla de -lugares de la Sagrada Escritura y alguna licencia que no era apacible. -Que, aunque hoy se lee uno y otro en el Dante, DON FRANCISCO me ha -permitido esta lima. Y aseguro en su nombre que procurará agradar -a todos, sin ofender a alguno, cosa que en la generalidad con que -trata de sólo los malos, forzosamente será bienquisto, sujetándose a -la censura de los ministros de la santa Iglesia romana en todo, con -intento cristiano y obediencia rendida. - - * * * * * - -_Estos discursos, en la forma que salen corregidos y en parte -aumentados, conozco por míos, sin entremetimiento de obras ajenas que -me achacaron, y todo lo pongo debajo de la corrección de la santa -Iglesia romana y de los ministros que tiene señalados para limpiar -errores y escándalos de las impresiones. Y desde luego, con anticipado -rendimiento, me retrato de lo que no fuere ajustado a la verdad -católica o ofendiere a las buenas costumbres._ - - * * * * * - - NOTA: Precédenles en la impresión de Pamplona, de 1631, las poesías y - advertencias siguientes, parte de las cuales se hallan en la edición - de Barcelona de 1629, y todo creo que debe hallarse en las de la misma - ciudad y la de Valencia de 1627: - - - DEL DOCTOR DON MIGUEL RAMÍREZ - -_Aprobación._ - - Por comisión general - De un buen Consejo miré - Este libro, y no habla mal; - Gracia y sal tiene, y a fe - Que cura llagas su sal. - Contra la fe en nada va, - Consejos a tiempo da, - Castiga a quien lo merece; - Parecerá, si parece, - Y así, imprimir se podrá. - - - DEL BACHILLER PEDRO DE MELÉNDEZ - -_Aprobación._ - - Por comisión general - Del Consejo, sin pedillo, - Vi este libro con cuidado, - Y está bien, y bien mirado, - ¿Quién puede contradecillo? - Con discreción sin mentir - Murmura por corregir - Algunas malas costumbres; - Quita de vicios vislumbres, - Y así, se podrá imprimir. - - - DE DOÑA RAIMUNDA MATILDE - -_Décima._ - - Murmurando decir bien, - Diciendo bien murmurar, - De todos satirizar, - Y hablar de todos tan bien, - Sólo se hallará en quien - Al mismo infierno ha bajado; - Y aunque el bien ha deseado - Y el mal desterrar procura, - Es ya tal su desventura, - Que el Que-vedó, ha quedado mal[15]. - - DEL CAPITÁN DON JOSÉ DE BRACAMONTE - -_Dialogístico soneto entre Tomumbeyo Traquitantos, alguacil de la reina -Pantasilea, y Dragalvino, corchete._ - - - ALGUACIL - - Por el alcázar juro de Toledo, - Y voto al sacro Paladión troyano, - Que tengo de vengarme por mi mano - Y hacer manco del otro pie a Quevedo. - - - CORCHETE - - Y yo a la santa Inquisición, si puedo, - Le tengo de acusar de mal cristiano, - Probándole que cree en sueño vano - Y que habló con demonios a pie quedo. - - - ALGUACIL - - Aquesto, Dragalvino, poco importa: - Las verdades que dice tengo a mengua; - Saberlas todos, esto me deshace - El alma y corazón. - - - CORCHETE - - Su lengua corta, - Y publicarlas no podrá sin lengua; - Que esto del murmurar la lengua lo hace. - Mas temo, si lo hacemos, - Según su pico y lengua me promete, - Que, fuera una, no le nazcan siete. - - - DE DOÑA VIOLANTE MISEVEA - -_Soneto a todo lector destos_ Sueños, _en defensa y alabanza del autor._ - - Ola, lector, cualquiera que tú seas, - Si aquestos _Sueños_ a leer llegares, - Y de la vez primera te enfadares, - Segunda, por tu vida, no los leas. - Si te tocan, y acaso los afeas, - Con que sueños son sueños, no repares, - Que si como éstos son los que soñares, - No pecarás, a fe, aunque en sueños creas. - Pero si no te tocan, ve volando - Y di a todas las gentes que los gusten, - Que el premio es flor que esconde un basilisco; - Que no murmuren más de don Francisco - Ignorantes; ni es bien que a él se ajusten. - Durmiendo sabe él más que otros velando. - - - EL AUTOR AL VULGO - - Si dices mal de mi Sueño, - Vulgo, como tal harás; - Más di, que con decir más, - Dices bien dél y del dueño. - Diga él mal, y tú también; - Tú dél, y él de quien pretende, - Que todo, para el que entiende, - Le está a su gusto muy bien. - Pues si es tu fin ser Marcial - Y decir que es malicioso, - Lo alabas por ingenioso - Diciendo que dice mal. - Mas, vulgo, pues sé quién eres, - A la larga o a la corta - Diga yo lo que me importa, - Y di tú lo que quisieres. - - - AL ILUSTRE Y DESEOSO LECTOR - - PRÓLOGO - - -“Refiérese, no sé si por modo de cuento gracioso y ficticio, -que estando una vez muy enfermo un soldado muy preciado de cortés y -ladino, entre muchas de sus oraciones, pregarias y protestaciones -que hacía, finalmente vino a rematarlas, diciendo: ‘Y Dios me libre -de las manos del señor diablo’ (tratándole siempre con esta cortesía -todas las veces que le nombraba). Reparó en esto último uno de los -circunstantes, preguntándole juntamente luego por qué llamaba señor -al diablo, siendo la más vil criatura del mundo; a que respondió tan -presto el enfermo, diciendo: ‘¿Qué pierde el hombre en ser biencriado? -¿Qué sé yo a quién habré de menester, ni en qué manos he de dar?’ Digo -esto, señor lector, porque, supuesto que nuestra lengua vulgar, a -diferencia de la latina, tiene un vuesamerced y otros varios títulos, -mayormente cuando no se conoce la calidad y estado de la persona con -quien se habla, por no parecer nadie descortés, y, por el consiguiente, -malquisto y aborrecido de todos, me ha parecido tratar a vuesamerced -con este lenguaje y término, bien diferente de cuantos yo he podido ver -en todos los prólogos de los libros al lector, escritos en romance, -donde tratan a vuesamerced con un tú redondo, que si no arguye mucha -amistad y familiaridad, por fuerza ha de ser argumento de que quien -habla es superior y mandón, y a quien se habla inferior y criado. Y -hanme movido a esto las mismas razones del susodicho soldado enfermo, -atendiendo y considerando a que es la cortesía la llave maestra para -abrir la voluntad y afición, y la que, costando poco, vale mucho, y -que, en resolución, no puedo perder nada en ser cortés; que antes -entiendo perdería mucho si no lo fuese; que quien ha menester es muy -necio si regatea cortesías, y más yo, que tanto necesito de todos -para que me compren este libro que saco a luz a mi costa, y para que, -comprado y leído, me le alaben, con que de camino inciten y muevan -unos a otros a que hagan lo mismo, y tenga con esto este libro lo que -merece su bondad, y mayor expedición y corrida, y yo mayor ganancia, -para que con esto queden todos aprovechados, yo vendiendo y los -otros comprando y leyéndole. Verdad sea que para esto último de que -alaben estas obras de ingeniosas y agudas, confío dará poco trabajo -y ningún cuidado a los aficionados a ellas y a su autor, pues ellas -propias se traen consigo la recomendación y alabanza y el _Quevedo -me fecit_; porque son tales, que sólo tal autor podía hacer obras de -tanta erudición y agudeza; y ellas, por tener tanto de entrambas, -sólo podían ser hijas de tal y tan raro ingenio. Que si el autor es y -debe ser conocido y celebrado por estas obras más que por cuantas ha -hecho y se le han impreso hasta hoy en su nombre, ellas también quedan -estimadas y calificadas por lo que son, con sólo saber (como ya todos -saben) que las hizo DON FRANCISCO QUEVEDO. Y con él y con ellas no me -da tanto cuidado como podía darme una de las razones que me movió a -tratar a vuesamerced con esta cortesía, considerando que no sé en qué -manos ni en qué lenguas ha de dar este libro, que sale agora al teatro -del mundo donde nunca faltan censurantes y malcontentos, que con toda -propiedad, se llaman Zoilos y críticos, días peligrosos a la salud de -los buenos entendimientos, de quienes se puede entender lo que dijo -el doctísimo jurisconsulto don Mateo López Bravo[16]: _Ridendi vero, -romanuli, et graeculi nostri, qui grammaticorum infantia superbi, et -omnium rerum quantum garruli, ignari, triplici lingua stulti, a doctis -noscuntur._ Porque si vuesamerced las lee, no de prisa ni a pedazos, -sino deespacio y con atención todo él, pues no es muy grande (si no -quiere que se le pasen algunas de sus muchas sutilezas y agudezas por -alto y por entre ringlones), soy más que cierto que no se quejará de -que ellas y quien las hizo esparciar y aceptador de personas[17], -sino que a todos habla y a todos dice la verdad clara y lisa y lo que -siente, sin rastro de lisonja; y si acaso escuece y pica, considere que -no es sino sólo porque cuanto se dice es verdad y desengaño, que todos -le quieren, y nadie por su casa; y así, no hay sino paciencia, y calle -y callemos, que sendas nos tenemos. Y harto mejor fuera quejarse de las -faltas tan grandes del mundo, que movieron al autor a hablar tan claro -contra ellas, diciendo la verdad; que por eso dijo bien cierto alcalde -que vió preso a un estudiante porque hizo una sátira en que decía las -faltas del lugar, que harto mejor fuera haber preso a los que las -tienen. Y cuando nada desto baste a que deje de haber quien se queje y -murmure destas obras y de su autor, quiero hacer acordar a vuesamerced, -señor lector, sea quien fuere, aquel cuentecillo de cierto clérigo -viejo, que tenía una higuera con sus higos ya sazonados y maduros, a -la cual, subiendo unos estudiantes a hacerles declinar jurisdicción -bucólica, pensando él, por ser corto de vista, que eran aves o algunas -crueles sabandijas, puso en ella espantajos hasta conjurarlos; pero, -viendo que nada desto aprovechaba, considerando cuán buenas son las -oraciones mezcladas en piedras (armas primeras del mundo), se resolvió -de tirarlas a estos tordos racionales, diciendo que también Dios había -dado virtud a las piedras como a las plantas y yerbas, y hízolo con tal -denuedo, que dió con ellos ramas abajo y muy bien descalabrados. Sin -propósito parecerá a vuesamerced este cuento, y será, o por no saberme -yo bien explicar, o por no quererme vuesamerced entender (que no hay -más mal sordo que el que no quiere oir); pero yo sé lo entenderá si -ahonda un poco en sus sentidos varios que le puede dar (como en todo -lo deste libro). Y por si acaso quiere que yo lo explique, con ser así -que _frustra exprimitur, quod tacite subintelligitur, l. jam dubitari_, -dígole que si acaso no le obliga la cortesía y humildad con que le -trato, mire lo que dice, y cómo y de qué murmura y dice mal, si del -autor del libro o de sus obras; y guárdese de alguna lluvia de piedras -de las muchas verdades duras y secas que este libro tiene y su autor -puede enviarle, que le descalabren y hagan caer de arriba abajo, quiero -decir, de su estado y buena opinión que tiene de sabio, y no haga le -tengan por ignorante, murmurador y soberbio maldiciente, y del número -de unos necios que quieren parecer sabios en no haber libro que bien -les parezca ni cosa de que no hagan burla y menosprecio. Y guárdense -no les suceda a los tales lo que al asno de Sileno, que puso Júpiter -entre las estrellas; que por ser ellas tan resplandecientes y claras, y -él _auribus magnis_, como advirtió Luciano, descubrió más su disforme -fealdad con grande infamia. Y adviertan que el epíteto del autor es -el satírico, y créanme, y no errarán, que es más que temeridad echar -piedras del tejado del vecino quien tiene el suyo de vidrio. - -“Y nadie se maraville de que llame a vuesamerced con este título, -al parecer nuevo, de ilustre y deseoso lector, porque cuando no le -mereciera por la doctrina común y sabida del filósofo, que todo hombre -naturalmente desea saber, cosa que se alcanza con el estudio y atenta -lición y meditación de los libros buenos, doctos, agudos, ingeniosos -y claros; por sólo este libro (que lo es tanto como el que más) le -merecía muy en particular, pues es el que ha sido tan deseado, así -de cuantos han leído algo destos _Sueños_ y _Discursos_, como de los -que han oído referir y celebrar algunas o alguna de las innumerables -agudezas que contienen, lastimándose de verlos ir manuscritos, tan -adulterados y falsos, y muchos a pedazos y hechos un disparate, sin -pies ni cabeza, y tan desfigurados como el soldado desdichado que, -habiendo salido de su tierra para la guerra con bizarría, tallazo, -galas y plumas, vuelve a ella después de muchos años más desgarrado -y rompido que soldado, con un ojo menos, hecho un monóculo, medio -brazo, con una pierna de palo y todo él hecho un milagro de cera, bueno -para ofrecido, con el vestido de la munición, sin color determinado, -desconocido y roto, pidiendo limosna: como la cortesana que ha corrido -a Italia, Indias y la casa de Meca y del gran Solimán. Por lo cual, -cuantos han sabido que yo los tenía enteros y leídos por hombres doctos -y entendidos, con particular curiosidad y atención me han solicitado -con grandes instancias los hiciese comunes a todos, dándolos a la -impresión, asigurándome grande gusto, y, lo que más es, grande provecho -espiritual para todos, pues en ellos hallarán desengaños y avisos de lo -que pasa en este mundo y ha de pasar en el otro por todos, para estar -de todo bien prevenidos, que _mala praevisa minas nocent_. Con que me -he resuelto a condescender con el gusto y deseo de tantos, confiado en -que vuesamerced, señor lector, me agradecerá este trabajo y gasto con -comprarle; que con sólo esto me daré por satisfecho, y aun por pagado. -Y por la agudeza y sutil modo de hablar deste libro, porque no caiga en -alguna equivocación, ruego a vuesamerced que corrija las erratas que -hallare con su acostumbrada benignidad y clemencia, que también sería -demasiada presunción y mucha particularidad pretender que saliese este -libro sin ellas. Y porque entienda vuesamerced, señor lector, que le -deseo toda honra y provecho y guardarle de todo peligro, ruego a Dios -nuestro Señor le haga como el rey de las abejas, que contiene y da de -sí por la boca la dulzura de la miel, y no tiene aguijón por no quedar -muerto picando con él, como acontece a todas las demás abejas, que le -tienen, si bien en la cola y no en la boca; y le guarde de correctores -de vidas y obras ajenas, y sopladores de las suyas propias, que no se -venden, porque ellos venden en ellas a cuantos ven y tratan”. - -He aquí el índice de los discursos en la edición de Barcelona, 1635, y -de Sevilla, 1641: - - - DISCURSOS QUE SALEN EN ESTA IMPRESIÓN, AHORA AÑADIDOS, - QUE NUNCA SE HAN IMPRESO - - _El Libro de todas las cosas y otras muchas más_, fol. 88. - _Aguja de navegar cultos_, fol. 97. - _La Culta latiniparla_, fol. 99. - - - YA IMPRESOS - - _El Sueño de las Calaveras_, fol. 1. - _El Alguacil alguacilado_, fol. 7. - _Las Zahurdas de Plutón_, fol. 15. - _El Mundo por de dentro_, fol. 41. - _La Visita de los chistes_, fol. 53. - _El Caballero de la Tenaza_, fol. 80. - _El Entremetido y la Dueña y el Soplón_, fol. 105. - _El Cuento de cuentos entero_, fol. 136. - - - NOTAS: - -[15] Alude a la etimología que los heráldicos dan al apellido QUEVEDO, -suponiendo ridículamente que vale tanto como _que vedó_ y que hubo de -nacer de haber impedido uno de esta familia que los moros pasasen de -cierta puente en el valle de Toranzo. - -[16] Lib. 2, _De regendi ratione_. - -[17] El texto debe de estar viciado. Acaso deba leerse: “y quien las -hizo _esparcir sean aceptadores_ de personas”. - - - - - EL SUEÑO DE LAS CALAVERAS - -Acabó de escribir QUEVEDO este _Sueño_ a 3 de abril de 1607, a los -veinte y siete años de su edad, según nota de su sobrino don Pedro -Aldrete, que dice Castellanos haber tenido a la vista. (Edición de -Madrid, 1840). Censuráronle a 1.º de julio de 1610 fray Antolín Montojo, -del Orden de Predicadores, y a 30 de julio de 1612, el franciscano -fray Antonio de Santo Domingo: aquél adversa, éste favorablemente. -Publicáronle por vez primera, junto con los otros, las prensas de -Barcelona, en 1627, y el mismo año, con algunas variantes, las de -Zaragoza, y dos después con grandes alteraciones, las de Madrid. -Intitulóse primero _El Sueño del Juicio final_, y ya desde 1629. Hemos -tenido presentes para nuestra impresión la de Pamplona, de 1631; la -de Barcelona (Lorenzo Deu), 1635; la de Madrid (Díaz de la Carrera), -1648; las más importantes colecciones de la última mitad de aquel siglo -y un precioso manuscrito de la Biblioteca Colombina (Aa., 141, 4), -letra de la primera década del siglo XVII. Al margen de las primeras -ediciones se ven distribuidas las personas que entran en _El Sueño_, -y, por su orden, son las siguientes: escribano, avariento, escribanos, -mercaderes, mujeres hermosas, casada, ramera, médico, juez, abogado, -tabernero, sastre, salteadores, capeadores, la locura, poetas, -enamorados y valientes, judíos, filósofos, procuradores, desgracias y -peste y pesadumbre (contra los médicos), Adán, reyes, Herodes, Pilatos, -maestros de esgrima, dispenseros, pasteleros, filósofos, poetas, Orfeo; -avariento, y cómo guarda los diez mandamientos; ladrones, escribanos, -Judas, Mahoma, Lutero, médico, boticario, barbero, abogado, cómico, -taberneros, sastres, ginoveses, caballero, sacristán, adúltera, Judas, -Mahoma, Lutero, alguaciles, corchetes, astrólogo, letrado, escribano, -alguaciles, avariento, médico, boticario. - - - - - AL CONDE DE LEMOS, PRESIDENTE DE INDIAS - - -A manos de vuecelencia van estas desnudas verdades, que buscan, no -quien las vista, sino quien las consienta. Que a tal tiempo hemos -venido, que con ser tan sumo bien, hemos de rogar con él. Prométese -seguridad en ellas solas. Viva vuecelencia para honra de nuestra edad. - - DON FRANCISCO DE QUEVEDO VILLEGAS. - - - - - DISCURSO - - -Los sueños dice Homero que son de Júpiter y que él los envía[18], y -en otro lugar, que se han de creer. Es así, cuando tocan en cosas -importantes y piadosas o las sueñan reyes y grandes señores, como se -colige del doctísimo y admirable Propercio en estos versos[19]: - - _Nec tu sperne piis venientia somnia portis: - Quum pia venerunt somnia, pondus habent._ - -Dígolo a propósito que tengo por caído del cielo uno que yo tuve estas -noches pasadas, habiendo cerrado los ojos con el libro del Dante[20], -lo cual fué causa de soñar que veía un tropel de visiones. Y aunque en -casa de un poeta es cosa dificultosa creer que haya cosa de juicio, aun -por sueños, le hubo en mí por la razón que da Claudiano en la prefación -al libro segundo del _Rapto_, diciendo que todos los animales sueñan -de noche como sombras de lo que trataron de día. Y Petronio Arbitro -dice[21]: - - _Et canis in somnis leporis vestigia latrat._ - -Y hablando de los jueces: - - _Et pavido cernit inclusum corde tribunal._ - - -Parecióme, pues, que veía un mancebo que, discurriendo por el aire, -daba voz de su aliento a una trompeta, afeando con su fuerza, en parte, -su hermosura. Halló el son obediencia en los mármoles y oídos en los -muertos, y así, al punto comenzó a moverse toda la tierra y a dar -licencia a los huesos que anduviesen unos en busca de otros. Y pasando -tiempo, aunque fué breve, vi a los que habían sido soldados y capitanes -levantarse de los sepulcros con ira, juzgándola por seña de guerra; a -los avarientos, con ansias y congojas, recelando algún rebato, y los -dados a vanidad y gula, con ser áspero el son, lo tuvieron por cosa de -sarao o caza. Esto conocía yo en las semblantes de cada uno, y no vi -que llegase el ruido de la trompeta a oreja que se persuadiese a lo que -era[22]. - -Después noté de la manera que[23] algunas almas huían, unas con asco -y otras con miedo, de sus antiguos cuerpos: a cuál faltaba un brazo, a -cuál un ojo. Y dióme risa ver la diversidad de figuras y admiróme la -Providencia en que, estando barajados unos con otros, nadie por yerro -de cuenta se ponía las piernas ni los miembros de los vecinos. Sólo en -un cementerio me pareció que andaban destrocando[24] cabezas y que vi -a un escribano que no le venía bien el alma y quiso decir que no era -suya, por descartarse della. - -Después, ya que a noticia de todos llegó que era el día del juicio, fué -de ver cómo los lujuriosos no querían que los hallasen sus ojos[25], -por no llevar al tribunal testigos contra sí; los maldicientes, las -lenguas; los ladrones y matadores gastaban los pies en huir de sus -mismas manos. - -Y volviéndome a un lado, vi a un avariento que estaba preguntando a uno -que, por haber sido embalsamado y estar lejos sus tripas, no hablaba -porque no habían llegado, si habían de resucitar aquel día todos los -enterrados, si resucitarían unos bolsones suyos. - -Riérame si no me lastimara a otra parte el afán con que una gran -chusma de escribanos andaban huyendo de sus orejas[26], deseando no las -llevar por no oir lo que esperaban; mas solos fueron sin ellas los que -acá las habían perdido por ladrones: que por descuido no fueron los más. - -Pero lo que más me espantó fué ver los cuerpos de dos o tres -mercaderes, que se habían vestido las almas del revés[27] y tenían -todos los cinco sentidos en las uñas[28] de la mano derecha. - -Yo veía todo esto de una cuesta muy alta, cuando oí dar voces a mis -pies que me apartase. Y no bien lo hice, cuando comenzaron a sacar -las cabezas muchas mujeres hermosas, llamándome descortés y grosero, -porque no había tenido más respeto a las damas. Que aun en el infierno -están las tales y no pierden esta locura. Salieron fuera muy alegres -de verse gallardas y desnudas entre tanta gente que las mirase; aunque -luego, conociendo que era el día de la ira y que la hermosura las -estaba acusando de secreto, comenzaron a caminar al valle con pasos más -entretenidos. - -Una, que había sido casada siete veces, iba trazando disculpas para -todos los maridos. Otra dellas, que había sido pública ramera, por -no llegar al valle no hacía sino decir que se le habían olvidado las -muelas y una ceja, y volvía y deteníase; pero, al fin, llegó a vista -del teatro y fué tanta la gente de los que había ayudado a perder y que -señalándola daban gritos contra ella, que se quiso esconder entre una -caterva de corchetes, pareciéndole que aquélla no era gente de cuenta -aun en aquel día. - -Divirtióme desto un gran ruido que por la orilla de un río venía de -gente en cantidad tras un médico, que después supe que lo era en la -sentencia. Eran hombres que había despachado sin razón antes de tiempo -y venían por hacerle que pareciese, y, al fin, por fuerza, le pusieron -delante del trono. - -A mi lado izquierdo oí como ruido de alguno que nadaba, y vi un juez, -que lo había sido, que estaba en medio de un arroyo lavándose las -manos[29], y esto hacía muchas veces. Lleguéme a preguntarle por qué se -lavaba tanto, y díjome que en vida sobre ciertos negocios se las habían -untado[30] y que estaba porfiando allí por no parecer con ellas de -aquella suerte delante de la universal residencia. - -Era de ver una legión[31] de verdugos con azotes, palos y otros -instrumentos, cómo traían a la audiencia una muchedumbre de taberneros, -sastres y zapateros, que de miedo se hacían sordos, y, aunque habían -resucitado, no querían salir de la sepultura. - -En el camino por donde pasaban, al ruido sacó un abogado la cabeza y -preguntóles que adónde iban. Y respondiéronle: - ---Al tribunal de Radamanto[32]. - -A lo cual, metiéndose más adentro, dijo: - ---Esto me ahorraré de andar después, si he de ir más abajo. - -Iba sudando un tabernero de congoja, tanto, que, cansado, se dejaba -caer a cada paso, y a mí me pareció que le dijo un verdugo: - ---Harto es que sudéis el agua y no nos la vendáis por vino. - -Uno de los sastres, pequeño de cuerpo, redondo de cara, malas barbas y -peores hechos, no hacía sino decir: - - ---¿Qué pude hurtar yo, si andaba siempre muriéndome de hambre? - -Y los otros le decían, viendo que negaba haber sido ladrón, qué cosa -era despreciarse de su oficio[33]. - -Toparon con unos salteadores y capeadores[34] públicos que andaban -huyendo unos de otros, y luego los verdugos cerraron con ellos, -diciendo que los salteadores bien podían entrar en el número, porque -eran a su modo sastres silvestres y monteses, como gatos del campo. -Hubo pendencia entre ellos sobre afrentarse los unos de ir con los -otros, y al fin, juntos llegaron al valle. - -Tras ellos venía la locura en una tropa, con sus cuatro costados, -poetas, músicos[35], enamorados y valientes, gente en todo ajena -deste día. Pusiéronse a un lado[36]. Andaban contándose dos o tres -procuradores las caras que tenían, y espantábanse que les sobrasen -tantas, habiendo vivido descaradamente[37]. Al fin vi hacer silencio a -todos[38]. - -El trono era obra donde trabajaron la omnipotencia y el milagro. -Júpiter estaba vestido de sí mismo, hermoso para los unos y enojado -para los otros[39]. El sol y las estrellas, colgando de su boca; el -viento, tullido y mudo; el agua, recostada en sus orillas; suspensa la -tierra, temerosa en sus hijos. De los hombres[40], algunos amenazaban -al que les enseñó con su real ejemplo peores costumbres. Todos, en -general, pensativos: los piadosos, en qué gracias le darían[41], cómo -rogarían por sí, y los malos, en dar disculpas. - -Andaban los procuradores mostrando en sus pasos y colores[42] las -cuentas que tenían que dar de sus encomendados, y los verdugos -repasando sus copias, tarjas[43] y procesos. Al fin, todos los -defensores estaban de la parte de adentro y los acusadores de la de -afuera. Estaban guardas[44] a una puerta tan angosta, que los que -estaban, a puros ayunos[45], flacos, aún tenían algo que dejar en la -estrechura. - -A un lado estaban juntas las desgracias, peste y pesadumbres, dando -voces contra los médicos. Decía la peste que ella los había herido; -pero que ellos los habían despachado. Las pesadumbres, que no habían -muerto ninguno sin ayuda de los doctores. Y las desgracias, que todos -los que habían enterrado habían ido por entrambos. - -Con eso los médicos quedaron con cargo de dar cuenta de los difuntos. -Y así, aunque los necios decían que ellos habían muerto más, se -pusieron las médicos con papel y tinta en un alto con su arancel, y, en -nombrando la gente, luego salía uno dellos, y en alta voz decía: - ---Ante mí pasó a tantos de tal mes, etc.[46] - -Pilatos se andaba lavando las manos muy apriesa, para irse con sus -manos lavadas[47] al brasero[48]. Era de ver cómo se entraban algunos -pobres entre media docena de reyes, que tropezaban con las coronas, -viendo entrar las de los sacerdotes tan sin detenerse[49]. - -Llegó en esto un hombre desaforado, lleno de ceño, y alargando la -mano, dijo: - ---Ésta es la carta de examen[50]. - -Admiráronse todos. Dijeron los porteros que quién era, y él, en altas -voces, respondió: - ---Maestro de esgrima examinado y de los más diestros del mundo[51]. - -Y sacando unos papeles del pecho, dijo que aquéllos eran los -testimonios de sus hazañas. Cayéronsele en el suelo, por descuido, -los testimonios, y fueron a un tiempo a levantarlos dos furias y un -alguacil, y él los levantó primero que las furias[52]. - -Llegó un abogado y alargó el brazo para asille y metelle dentro[53], y -él, retirándose, alargó el suyo, y dando un salto, dijo: - ---Esta de puño es irreparable, y pues enseño a matar, bien puedo -pretender que me llamen Galeno. Que si mis heridas anduvieran en -mula[54], pasaran por médicos malos. Si me queréis probar, yo daré -buena cuenta. - -Riéronse todos, y un oficial algo moreno le preguntó qué nuevas tenía -de su alma. Pidiéronle[55] no sé qué cosas y respondió que no sabía -tretas contra los enemigos della. Mandáronle que se fuese, y diciendo: - ---Entre otro--se arrojó. - -Y llegaron unos despenseros a cuentas, y no rezándolas, y en el ruido -con que venía la trulla[56], dijo un ministro: - ---Despenseros son. - -Y otros dijeron: - ---No son. - -Y otros: - ---Sisón[57]. - -Y dióles tanta pesadumbre la palabra “sisón”, que se turbaron mucho. -Con todo, pidieron que se les buscase su abogado, y dijo un verdugo: - ---Ahí está Judas, que es apóstol descartado. - -Cuando ellos oyeron esto, volviéndose a otra furia, que no se daba -manos a[58] señalar hojas para leer, dijeron: - - ---Nadie mire, y vamos a partido y tomamos infinitos siglos de fuego. - -El verdugo, como buen jugador, dijo: - ---¿Partido pedís? No tenéis buen juego[59]. - -Comenzó a descubrir[60], y ellos, viendo que miraba, se echaron en -baraja de su bella gracia. - -Pero tales voces, como venían tras de un malaventurado pastelero[61], -no se oyeron jamás de hombres hechos cuartos, y pidiéndole que -declarase en qué les había acomodado sus carnes, confesó que en los -pasteles. Y mandaron que les fuesen restituidos sus miembros de -cualquier estómago en que se hallasen. Dijéronle si quería ser juzgado, -y respondió que sí, a Dios y a la ventura. La primera acusación decía -no sé qué de gato por liebre, tanto de huesos y no de la misma carne, -sino advenedizos, tanto de oveja y cabra, caballo y perro. Y cuando -él vió que se les probaba a sus pasteles haberse hallado en ellos más -animales que en el arca de Noé, porque en ella no hubo ratones ni -moscas, y en ellos sí, volvió las espaldas y dejólos con la palabra en -la boca. - -Fueron juzgados filósofos, y fué de ver cómo ocupaban sus -entendimientos en hacer silogismos contra su salvación. Mas lo de -los poetas fué de notar que, de puro locos, querían hacer a Júpiter -malilla[62] de todas las cosas. Virgilio andaba con su _Sicelides -musae_[63], diciendo que era el nacimiento; mas saltó un verdugo y dijo -no sé qué de Mecenas y Octavia, y que había mil veces adorado unos -cuernecillos suyos, que los traía por ser día de más fiesta; contó no -sé qué cosas. - -Y al fin, llegando Orfeo, como más antiguo, a hablar por todos, le -mandaron que se volviese otra vez a hacer el experimento de entrar en -el infierno para salir, y a los demás, por hacérseles camino, que le -acompañasen. - -Llegó tras ellos un avariento a la puerta y fué preguntado qué quería, -diciéndole que los preceptos guardaban aquella puerta de quien no los -había guardado, y él dijo que en cosas de guardar era imposible que -hubiese pecado. Leyó el primero: “Amar a Dios sobre todas las cosas”, -y dijo que él sólo aguardaba a tenerlas todas para amar a Dios sobre -ellas. “No jurar”, dijo que, aun jurando falsamente, siempre había sido -por muy grande interés, y que así no había sido en vano. “Guardar las -fiestas”, éstas y aun los días de trabajo, guardaba y escondía. “Honrar -padre y madre”, siempre les quité el sombrero. “No matar”, por guardar -esto no comía, por ser matar la hambre comer. “De mujeres”, en cosas -que cuestan dineros, ya está dicho. “No levantar falso testimonio”. - ---Aquí--dijo un verdugo--es el negocio, avariento. Que, si confiesas -haberle levantado, te condenas, y si no, delante del juez te le -levantarás a ti mismo. - -Enfadóse el avariento, y dijo: - ---Si no he de entrar, no gastemos tiempo. - -Que hasta aquello rehusó de gastar. Convencióse con su vida y fué -llevado adonde merecía. - -Entraron en esto muchos ladrones y salváronse dellos algunos ahorcados. -Y fué de manera el ánimo que tomaron los escribanos, que estaban -delante de Mahoma, Lutero y Judas, viendo salvar ladrones, que entraron -de golpe a ser sentenciados, de que les tomó a los verdugos muy gran -risa. Los procuradores comenzaron a esforzarse y a llamar abogados. - -Dieron principio a la acusación los verdugos, y no la hacían en los -procesos que tenían hechos de sus culpas, sino con los que ellos habían -hecho en esta vida. Dijeron lo primero: - ---Estos, señor, la mayor culpa suya es ser escribanos. - -Y ellos respondieron a voces, pensando que disimularían algo, que no -eran sino secretarios. Los abogados comenzaron a dar descargo, que se -acabó en: - ---Es hombre y no lo hará otra vez[64], y alcen el dedo. - -Al fin se salvaron dos o tres, y a los demás dijeron los verdugos: - ---Ya entienden. - -Hiciéronles del ojo, diciendo que importaban allí para jurar contra -cierta gente[65]. Uno azuzaba testigos y repartía orejas[66] de lo que -no se había dicho y ojos de lo que no había sucedido, salpicando de -culpas postizas la inocencia. - -Estaba engordando la mentira a puros enredos, y vi a Judas y a Mahoma -y a Lutero recatar desta vecindad, el uno, la bolsa, y el otro, el -zancarrón. Lutero decía: - ---Lo mismo hago yo escribiendo. - -Sólo se lo estorbó aquel médico que dije que, forzado de los que le -habían traído, parecieron él, un boticario y un barbero, a los cuales -dijo un verdugo que tenía las copias: - ---Ante este doctor han pasado los más difuntos, con ayuda de este -boticario y barbero, y a ellos se les debe gran parte deste día. - -Alegó un procurador por el boticario que daba de balde a los pobres; -pero dijo un verdugo que hallaba por su cuenta que habían sido más -dañosos dos botes de su tienda que diez mil de pica en la guerra, -porque todas sus medicinas eran espurias, y que con esto había hecho -liga con una peste y había destruido dos lugares. - -El médico se disculpaba con él, y, al fin, el boticario[67] se -desapareció y el médico y el barbero andaban a daca mis muertes y toma -las tuyas. - -Fué condenado un abogado porque tenía todos los derechos con -corcovas,[68] cuando, descubierto un hombre que estaba detrás déste a -gatas porque no le viesen, y preguntando quién era, dijo que cómico; -pero un verdugo, muy enfadado, replicó: - ---Farandulero es, señor, y pudiera haber ahorrado aquesta venida -sabiendo lo que hay. - -Juró de irse, y fuése sobre su palabra. - -En esto dieron con muchos taberneros en el puesto, y fueron acusados de -que habían muerto mucha cantidad de sed a traición, vendiendo agua por -vino. Estos venían confiados en que habían dado a un hospital siempre -vino puro[69] para los sacrificios; pero no les valió, ni a los sastres -decir que habían vestido niños. Y así, todos fueron despachados como -siempre se esperaba. - -Llegaron tres o cuatro extranjeros ricos, pidiendo asientos[70], y dijo -un ministro: - ---¿Piensan ganar en ellos? Pues esto es lo que les mata. Esta vez han -dado mala cuenta y no hay donde se asienten, porque han quebrado el -banco de su crédito. - -Y volviéndose a Júpiter, dijo un ministro: - ---Todos los demás hombres, señor, dan cuenta de lo que es suyo; mas -éstos, de lo ajeno y todo. - -Pronuncióse la sentencia contra ellos. Yo no la oí bien; pero ellos -desaparecieron. - -Vino un caballero tan derecho, que, al parecer, quería competir con -la misma justicia que le aguardaba. Hizo muchas reverencias a todos -y con la mano una ceremonia, usada de los que beben en charco. Traía -un cuello tan grande, que no se le echaba de ver si tenía cabeza. -Preguntóle un portero, de parte de Júpiter, si era hombre. Y él -respondió con grandes cortesías que sí y que por más señas se llamaba -don Fulano, a fe de caballero. Rióse un ministro, y dijo: - ---De codicia es el mancebo para el infierno. - -Preguntáronle qué pretendía, y respondió: - ---Ser salvado. - -Y fué remitido a los verdugos para que le moliesen, y él sólo reparó en -que le ajarían el cuello.[71] - -Entró tras él un hombre dando voces, diciendo: - ---Aunque las doy, no tengo mal pleito[72]: que a cuantos simulacros -hay[73], o a los más, he sacudido el polvo. - -Todos esperaban ver un Diocleciano o Nerón, por lo de sacudir el polvo, -y vino a ser un sacristán que azotaba los retablos. Y se había ya con -esto puesto en salvo; sino que dijo un ministro que se bebía el aceite -de las lámparas y echaba la culpa a una lechuza, por lo cual habían -muerto sin ella[74]; que pellizcaba de los ornamentos para vestirse, -que heredaba en vida las vinajeras y que tomaba alforzas a los oficios. -No sé qué descargo se dió, que le enseñaron el camino de la mano -izquierda. - -Dando lugar unas damas alcorzadas[75], que comenzaron a hacer melindres -de las malas figuras de los verdugos, dijo un procurador a Vesta que -habían sido devotas de su nombre aquéllas: que las amparase. Y replicó -un ministro que también fueron enemigas de su castidad. - ---Sí, por cierto--dijo una que había sido adúltera. - -Y el demonio la acusó que había tenido un marido en ocho cuerpos; que -se había casado de por junto en uno para mil. Condenóse esta sola, y -iba diciendo: - ---¡Ojalá supiera que me había de condenar, que no hubiera cansádome en -hacer buenas obras! - -En esto, que era todo acabado, quedaron descubiertos Judas, Mahoma y -Martín Lutero. Y preguntando un ministro cuál de los tres era Judas, -Lutero y Mahoma, dijeron cada uno que él. Y corrióse Judas tanto, que -dijo en altas voces: - ---Señor, yo soy Judas, y bien conocéis vos que soy mucho mejor que -éstos: porque, si os vendí, remedié al mundo, y éstos, vendiéndose a sí -y a vos, lo han destruido todo. - -Fueron mandados quitar delante. - -Y un abogado que tenía la copia, halló que faltaban por juzgar los -malos alguaciles y corchetes. Llamáronlos, y fué de ver que asomaron al -puesto muy tristes, y dijeron: - ---Aquí lo damos por condenado: no es menester nada. - -No bien lo dijeron, cuando, cargado de astrolabios y globos, entró -un astrólogo dando voces y diciendo que se habían engañado, que no -había de ser aquel día el del juicio, porque Saturno no había acabado -sus movimientos ni el de trepidación el suyo. Volvióse un verdugo, y, -viéndole tan cargado de madera y papel, le dijo: - ---Ya os traéis la leña[76] con vos, como si supiérades que de cuantos -cielos habéis tratado en vida, estáis de manera que, por la falta de -uno solo en muerte, os iréis al infierno. - ---Eso, no iré--dijo él. - ---Pues llevaros han. - -Y así se hizo. - -Con esto se acabó la residencia y tribunal. Huyeron las sombras a su -lugar, quedó el aire con nuevo aliento, floreció la tierra, rióse el -cielo, Júpiter subió consigo a descansar en sí los dichosos y yo me -quedé en el valle. Y discurriendo por él, oí mucho ruido y quejas en -la tierra. Lleguéme por ver lo que había, y vi en una cueva honda, -garganta del averno[77], penar muchos, y, entre otros, un letrado, -revolviendo no tanto leyes como caldos[78]; un escribano, comiendo sólo -letras, que no había solo querido leer en esta vida; todos ajuares del -infierno. Las ropas y tocados de los condenados estaban prendidos, en -vez de clavos y alfileres, con alguaciles. Un avariento, contando más -duelos que dineros; un médico, pensando en un orinal, y un boticario, -en una medicina. Dióme tanta risa ver esto, que me despertaron las -carcajadas, y fué mucho quedar de tan triste sueño más alegre que -espantado. - -Sueños son éstos que, si se duerme vuecelencia sobre ellos, verá que -por ver las cosas como las veo, las esperará como las digo. - - - NOTAS: - -[18] _Ilíada_, A, 63: καὶ γάρ τ᾽ ὄναρ ἐκ Διός ἐστιν, “etenim somnium ex -Iove est”. _Ilíada_, B, 80: “Si otro cualquiera de los Aqueos hubiera -contado este sueño, lo desecharíamos y desmentiríamos; pero lo ha visto -el mejor de los Aqueos”. - -[19] En el libro IV, elegía 7, v. 87. “Ni menosprecies los sueños -cuando vienen de las santas puertas: los sueños, cuando son santos, -son muy de ponderar”. De _estas puertas de los sueños_, en Homero, -_Odisea_, Δ, 809. De las clases de sueños y cuáles son como oráculos -trató Macrobio, _In somnum Scipionis_, c. 3; donde, además, declara -las _puertas del sueño_: de marfil las de los falsos, de cuerno las de -los verdaderos, trayendo lo que dijo Porfirio al explicar a Homero: -“Latet omne verum: hoc tamen anima, cum ab officiis corporis somno -eius paulum, libera est, interdum aspicit: non nunquam tendit aciem, -nec tamen pervenit. Et cum aspicit, tamen non libero et perfecto -lumine videt, sed interiecto velamine, quod nexus naturae caligantis -obducit... Hoc velamen cum in quiete ad _verum_ usque, aciem intro -spicientis admittit, de _cornu_ creditur, cuius ista natura est, ut -tenuatum visui pervium sit. Cum autem _a vero hebetat_ ac repellit -obtutum, _ebur_ putatur, cuius corpus ita natura densatum est, ut -ad quamvis extremitatem tenuitatis crassum, nullo visu ad ulteriora -tendente penetretur”. _Caído del cielo_ es lo que dice Quevedo por -piadoso; _pía_, voz religiosa que se empleaba con los manes o difuntos. - -[20] _Con el libro del Dante._ En _C P_: _con el libro del beato -Hipólito (del) de la Fin del mundo y segunda venida de Cristo; lo cual -fué causa de soñar (yo) que veía el Juicio final. Y aunque en casa -de._--Περἰ τῆς συντελείας τοῡ χόσμου χαὶ περὶ τοῡ Ἀντιχριστοῡ χαι εἰς -τἠν δευτέραν παρoυσιαν τοῡ Kυρίoυ ἡμῶν Ἰησoῡ Xριστoῡ. - -[21] _Satyricon_, pág. 368, edic. Michaele Hadrianide, Amstelodami, -1669. “Hasta ladra el perro soñando que ventea una liebre”. “Los que -tratan causas, leyes y el foro ven el tribunal metido en su aterrado -corazón”. - -[22] _Que se persuadiese que era cosa de juicio. Después (C P)._ - -[23] _De la manera que_, trasposición idiomática de la preposición con -el relativo. (_Leng. Cerv._, I, 235). _Quij._, 2, 7: “Sé _al_ blanco -_que_ tiras”. Ídem, 1, 29: “Ya se ha dicho _de_ la mala manera _que_ -Cardenio estaba vestido”. - -[24] _Destrocar_, trocar y deshacer el trueque otra vez. CORR., p. -388: “Pelillos a la mar, que no hay destrocar”. CÉSPED. MENESES, -_Historias_, c. 81: “Cuando los casos de tanta gravedad llegan a -destrocarse sin remedio”. _Oro viejo_, 1, P. 57: “Que te coma y -te destrueque y te | vuelva a comer”. En _P, destrozando_; en _C, -destrocando cabezas y piernas y un escribano_. Los escribanos son para -Quevedo desalmados, sin conciencia, por venderla a sus clientes. - -[25] Huye cada cual del miembro con que pecó, según el romance: “Ya me -comen, ya me comen | por do más pecado había”. Los lujuriosos pecan -contra la vergüenza, que es la guarda de la castidad y el instrumento -de la vergüenza son los ojos. - -[26] _De sus orejas_, castigo del ladrón era el desorejarle. - -[27] En _P: se habían calzado las almas al revés_. - -[28] _Gente de uña_ se dicen los ladrones. T. RAMÓN, _Dom. -17 Trin., 2_: “En no haber a qué echar las uñas, adiós, que me mudo”. -QUEV., _Mus._, 7: “Y mira mi Perico, | que cuando te pidieren | las -doncellas de uña | como sortija, gente de la carda, | que te acuerdes -del ángel de la guarda”. - -[29] CORR., 195: “_Lavo mis manos._ (Quiere decir sálgome a fuera de -culpa y del daño que pueden achacarme y venirme. Tómase del hecho y -dicho de Pilatos)”. - -[30] _Untarle las manos_, con ungüento mejicano u oro. MANRIQUE, -_Laurea_, 1, 8, 3: “Llega el pleiteante, úntale las manos con escudos”. -Díjose del mancharse las manos con el soborno, al par de la conciencia. - -[31] En _P: legión de demonios_. Y siempre después por _verdugos_. - -[32] _Radamanto_, hijo de Júpiter y de Europa, hermano de Minos, y con -él juez en los infiernos. En _P_: _y respondiéronle_: “_Al justo juicio -de Dios, que era llegado_”. En _C_: _Respondió un diablo que al justo -juicio de Dios, el cual era ya llegado. Respondió: Esto me ahorraré._ - -[33] _De su oficio_, el más ladrón de todos, según dicen, por los -retazos que sisan: _No pasa un alma, todos son sastres. Cien sastres, -y cien molineros y cien tejedores, son trescientos ladrones._ (CORR., -270). _El sastre que no hurta no es rico por la aguja._ (Ídem, 83). - -[34] _Capeadores_, los que capeaban o hurtaban de noche capas, etc. - -[35] _De músicos, poetas y locos, todos tenemos un poco._ A los que han -de añadirse los otros dos costados, el enamorado y el valentón: el que -es estas cuatro cosas es loco _por los cuatro costados, gente ajena -deste día_, esto es, _de juicio_. - -[36] “Donde se estaban mirando los sayones judíos y los filósofos”. -Decían juntos, viendo a los Sumos Pontífices con sillas de gloria: -“Diferentemente se aprovecharon de las narices los Papas que nosotros, -pues con diez varas de ellas no olimos lo que teníamos entre manos”. -(Ms. de la Biblioteca Colombina). - -[37] _Descaradamente_, sin cara propia, pues ponen una cara a cada -ocasión. Véase _Guzmán de Alfarache_, 2, 3, 7. - -[38] “Hacíale también un silenciero de catedral, dando tales golpes -con su bastón, que acudieron a ellos más de mil calóndrigos, no pocos -racioneros y hasta un Obispo, un Arzobispo y un Inquisidor, trinidad -que se arañaba por arrebatarse una buena conciencia, que acaso andaba -por allí distraída, buscando a quién le viniese”. La censura tachó en -1612 este párrafo, que nunca llegó a imprimirse. Castellanos lo publicó -entre sus notas en la edición ilustrada que salió de la imprenta de -Mellado en 1840. - -[39] En _C_ y _P_: _Dios estaba vestido de sí mismo, hermoso para los -santos y enojado para los perdidos._ - -[40] “Los hombres, unos tenían los ojos en Dios y otros en sí mismos. -Cuál miraba a la tierra y cuál amenazaba al que le enseñó con sus malas -costumbres y mal ejemplo”. (Ms. Colomb). “Toda la tierra y temerosa” -(_C_).--“temerosa en sus hijos; y cual amenazaba al que le enseñó con -su mal peores costumbres” (ídem). - -[41] En _C_ y _P_: _Los justos en qué gracias darían á Dios cómo_. -Puso _piadosos_, que entre gentiles, hablando de _Júpiter_, era lo que -respondía a _justos_ y a _Dios_. - -[42] _Colores_, como _caras_, que daba a entender antes. En _C_ y _P_: -_Andaban los ángeles custodios mostrando_. En _M_: _mostrando en los -pasos_. - -[43] _Tarjas_, aquí golpes, azotes. - -[44] _Estaban los diez mandamientos por guarda a una puerta_ (_B_) de -la de afuera. _Estaban los diez_ (_M_). - -[45] _A puros ayunos_, a fuerza de ayunos. VALDERRAMA, _Ejerc. Sab. 2 -cuar._: “Cuando a puros ruegos y porfías le sacó la bendición”. - -[46] “Comenzóse la cuenta por Adán y, porque se vea si iba estrecha, -hasta de una manzana le pidieron cuenta tan rigorosa, que le oí decir a -Judas: ‛¿Qué tal la daré yo, que le vendí al mismo dueño un cordero’? - -“Pasaron todos los primeros Padres, vino el Testamento nuevo, -pusiéronse en sus sillas al lado de Dios los apóstoles todos con el -santo Pescador. Luego llegó un diablo y dijo: ‘Éste es el que señaló -con toda la mano al que san Juan con un dedo, que fué el que dió la -bofetada a Cristo’. Juzgó el mismo su causa y dieron con él en los -entresuelos del mundo. Era de ver, etc”. (Ms.). - -[47] _Con sus manos lavadas._ (Meterse sin ser llamado). (CORR., -595), y sin haber puesto nada de su parte, tomado del no manchárselas -estándose mano sobre mano. A. ÁLVAREZ, _Silva_, _Fer. 4 dom. 2 cuar._, -14 c.: “Para que con sus manos lavadas se lo gocen”. - -[48] _Brasero_ era el lugar donde quemaban al delincuente, y alude al -infierno. CARTUJANO, _Triunf._, 2: “Responda tablada con rostro quemado -| y en su brasero las carnes desnudas”. - -[49] “Asomaron sus cabezas Herodes y Pilatos, y cada uno conocía en él, -aunque gloriosas, sus iras. Decía Pilatos: ‛Esto merece quien se dejó -gobernar por judigüelos’; y Herodes: ‛Yo no puedo ir al cielo, pues al -limbo no se querrían más (_fiar de mí_) los inocentes con las nuevas -que tienen de esotros’. Ello es fuerza de ir al infierno, que, en fin, -es posada conocida”. (Ms.). - -[50] _Carta de examen_, tenía todo oficial, pues había de pasar por -él, de lo cual están llenas las _Ordenanzas_ de ciudades. Alude -Quevedo a don Luis Pacheco de Narváez, con quien tuvo un lance en -casa del Presidente de Castilla el año 1608. Discurríase con motivo -de las _Cien conclusiones_ de la verdadera destreza, que don Luis -acababa de publicar. Impugnólas Quevedo, sostúvolas el maestro, no -bastaron razones, se recurrió a la prueba, y al primer encuentro pegó -don Francisco a Narváez y derribóle el sombrero de la cabeza. Fueron -enemigos toda su vida. Dicen que Pacheco se juntó con Montalbán y -con el padre Niseno para escribir en 1635 el _Tribunal de la justa -venganza_. El libro de Narváez, que ha impreso Vindel en 1898, dice: -_Modo fácil y nuevo para examinarse los maestros en la Destreza de las -Armas y entender sus cien conclusiones ó fórmulas de saber, por Don -Luis Pacheco de Narváez, maestro del Rey nuestro señor, en la Filosofía -y Destreza de las Armas y Mayor en los Reynos de España_, Madrid, 1625. -La obra publicada en 1600, Madrid, llevaba por título: _Libro de las -grandezas de la espada, en que se declaran muchos secretos del que -compuso el comendador Jerónimo de Carranza._ De este libro se burla -Quevedo, no menos en la _Historia de la vida del Buscón Pablos_ (l. I, -c. 8). - -[51] “y de los más ahigadados hombres del mundo y, porque lo crean, -vean aquí el testimonio de mis hazañas. Y fué a sacarlos del seno con -tanta prisa y cólera, que por mostrarlos se le cayeron en el suelo. -Luego al punto arremetieron dos diablos y un alguacil a levantarlos, y -vi que con mayor presteza levantó el alguacil los testimonios que los -diablos. Llegó un ángel y alargó el brazo para asirle y meterle y él -retirándose, etc.”. (Ms.). - -[52] _Furias._ En _P_: _diablos_; lo mismo que antes, donde pone el -texto _verdugos_, trae _P_: _diablos_, gentilizando la obra en la -última redacción, y por _ángel_ corrigió _abogado_. - -[53] _Metelle dentro_, ya ha dicho que _los defensores estaban de la -parte de adentro_. - -[54] _En mula_ andaban los médicos. - -[55] “Pidiéronle la cuenta de no sé qué cosas y tretas de su salvación -y él confesó que no sabía ninguna contra los enemigos del alma. -Mandáronle que se fuese por línea recta al infierno. A lo cual replicó -que le debían de tener por diestro de los del libro matemático, que él -no sabía qué era línea recta. Hiciéronselo aprender y descendió entre -todos. Llegaron haciendo cuenta unos despenseros, y conociéndolos en -el ruido con que venían y la trulla, etc”. (Ms.). Son términos de la -_destreza_. - -[56] _La trulla_, el tropel ruidoso. _Crotalón_, 4: “Siempre andaba en -compañía de una trulla de clérigos santos”. S. HOROZCO, _Cancionero_, -p. 182: “No parece sino infierno tanta trulla y confusión”. - -[57] _Sisón_, juega con el _sí son_ y el _sisón_ o el que sisa, como -suelen _los despenseros_. L. RUEDA, I, 13: “Que Luquillas es uno de los -mayores sisones del mundo”. - -[58] _No darse manos a_, no parar de. A. ÁLV., _Silv. Dom. 2 adv._, 6 -c., § 1: “Anduviese lista y servicial, no se dando manos a hacer”. - -[59] GALINDO, _P_, 237: _¿Partido pide?_ _No tiene buen juego._ Es -darse a partido, entregarse con ciertas condiciones, propio del -vencido. VALDERR., _Ejerc. Sab. ceniz._: “El cual, viendo que no podía -escaparse, se dió a partido”. - -[60] _Descubrir_, echar cartas y poner de manifiesto las sisas de -ellos, en el texto, por lo cual sigue la alegoría del juego, añadiendo -que _se echaron en baraja_, en confusión, en el infierno. - -[61] Véase _Ordenanza 7 de los pasteleros_, de Valladolid: “no sea -osado (como por la malicia de las gentes alguna vez aya acaecido) -hacer pasteles, que no sean de vaca ó carnero o de venacion... no -vendan pasteles de vaca por de carnero ni en ninguna manera de cabron -ni cabra ni oveja”. Hablando de un ajusticiado, dice el mismo Quevedo -en _Tacaño_, I, 7: “Los pasteleros desta tierra nos consolarán, -acomodándole en los (pasteles) de a cuatro (reales)”. - -[62] _Malilla_, del juego del tresillo o del hombre; echar la culpa de -todo a Júpiter. FONS., _Vid. Cristo_, 2, 1: “Son malillas del infierno, -que no solamente no estorban los intentos despeñados..., sino que los -atiza y asegura”. En _C_ y _P_: _querían hacer creer a Dios que era -Júpiter, y que por él decían ellos todas las cosas. Y Virgilio._ - -[63] _Sicelides musae_, comienzo de la égloga IV, “musas sicilianas”, -esto es, de Teócrito o bucólicas, pastoriles. Créese, con Eusebio, -Lactancio y Sanazaro, que cantó en ella _el nacimiento_ de Cristo: “Iam -redit et Virgo... | iam novo progenies coelo demittitur alto. | Tu modo -nascenti puero”... Literalmente trató del nacimiento del hijo de Asinio -Pollión, el año que triunfó por la toma de _Salonas_ en Dalmacia, y -alude a Octaviano. Vivía Virgilio junto a los huertos de Mecenas, su -grande amigo y favorecedor de todos los poetas. De Octavia, hermana -de Octaviano, Augusto, recibió gran suma de sextercios cuando le oyó -recitar el trozo de la _Eneida_ (6, 882), donde habla de su infortunado -hijo Marcelo, sucesor que iba a ser en el imperio y que murió a los -diez y ocho años. A estos dones de uno y otra alude Quevedo, no menos -que a ciertos cuernecillos de que hablan malas lenguas. - -[64] “unos decían: ‘Son bautizados y miembros de la Iglesia’. No -tuvieron muchos dellos que decir otra cosa”. (El expresado Ms.). _Es -hombre._ TERENCIO, _Heautontim._, 1: “Homo sum: humani nihil a me -alienum puto”. “Como soy hombre, no tengo por ajenas las cosas de los -hombres”. Así responde Cremes a Menedemo, que le había dicho: “¿Tan -desocupado estás, Cremes, de tus cosas, que te vaga pensar en las -ajenas, y mayormente en las que no te importan nada?” - -[65] “Y viendo ellos que por ser cristianos les daban más pena que a -los gentiles, alegaron que el ser cristianos no era por su culpa, que -los bautizaron cuando eran niños y que los padrinos la tenían. Digo de -verdad que vide a Mahoma, a Judas y a Lutero tan cerca de atreverse -a entrar en juicio, animados con ver salvar a un escribano, que me -espanté de que no lo hiciesen. Y sólo se lo estorbó un médico, porque, -forzado de los demonios y los que le habían traído, etc”. (Ms.). - -[66] _Repartía orejas_, como falso testigo de oídas, _y ojos_, como -falso testigo de vista. - -[67] En _C_ y _P_: _boticario fué condenado, y el médico y el barbero -(intercediendo S. Cosme y S. Damián) se salvaron._ - -[68] _Con corcovas_, tuertos o torcidos. En _S_, _corvas_; en _M_, -_encorvados_. - -[69] En _C_: _vino para las misas_. En _P_: _vino puro para las misas_; -_pero_. Habiendo gentilizado la obra puso, por _misas_, _sacrificios_. -Igualmente, por _niños_, había en _M_: _niños jesuses_, y en _P_: -_vestido jesuses_, con lo que se entiende el _niños_ que quedó en la -última redacción. - -[70] _Asientos_, retruécano de lugar donde asentarse y de tratos de -cambio: sobre todo, los genoveses tenían todo el dinero de España, y -era cosa sabida, por lo que añade que _habían quebrado el banco de -su crédito_. En _C_ y _P_: _ginoveses ricos_ por _extranjeros_, que -después puso. - -[71] Así reprodujo este pensamiento el autor de _La Verdad sospechosa_: - - “Yo sé quien tuvo ocasión - De gozar su amada bella, - Y no osó acercarse a ella - Por no ajar un canjilón”. - - -[72] CORR., 345: _Quien mal pleito tiene, a voces lo mete, o a barato -lo mete_. - -[73] Por el gentílico _simulacros_ decían _C_ y _P_: _a cuantos santos -hay en el cielo_. - -[74] _Sin ella, sin culpa_, que dice _C_. - -[75] _Alcorzadas_, muy peripuestas, como la alcorza o pasta azucarada, -blanca y delicada, con que se bañan y adornan los dulces. QUEV., _Mus._ -7, _r._ 3: “Los Adonis en azúcar | a quien amor alcorzaba”. - -[76] _La leña_ de astrolabios y globos, causa de arder en los -infiernos. Juan Arias de Loyola y Luis de Fonseca Coutiño fueron -matemáticos, que en 1603 creyeron haber hallado el famoso _Punto fijo_. - -[77] En _C_: _en una cierra honda_. En _M_ y _P_: _garganta del -infierno_. - -[78] CORR., 479: “_Revolver caldos._ (Por meter en cuestión y cizaña; -_revolvedor de caldos_, el que revuelve y enmaraña pleitos y cosas)”. -En _C_: _había querido leer, todos ajuares del infierno. Y las ropas y -tocados de los condenados estaban presos con alguaciles: un avariento -estaba contando duelos más que dineros._ - - - - - EL ALGUACIL ALGUACILADO - - -El licenciado, a quien de mano maestra pinta Quevedo, vivió -realmente. Llamábase don Jenaro Andreini, era capellán del conde de -Lemos y asistía a la parroquia de San Pedro el Real, de esta Corte. -Como viniese en peregrinación a España con el propósito de visitar el -sepulcro de Santiago en la capital de Galicia, le vió un deudo del -Conde ahuyentar los demonios. Cobróle afición, trájole a Madrid y en -breve el italiano logró fama de estupendo exorcista. Sus conjuros -frecuentes y exagerados fanatizaron a la plebe, llegando los escándalos -a tal punto, que el Santo Oficio tuvo por último que extrañarle -de estos reinos. (Carta de Quevedo, fecha en 1640, Archivo de la -Inquisición. Castellanos, notas de la edición de Madrid de 1840). -Siendo, como se verá, verdaderos demonios o peores los alguaciles, -el título equivale a _alguacil endemoniado_ o _demonio alguacilado_. -Y de hecho, _El alguacil endemoniado_ es el título en _C_ y _P_. Las -figuras que entran en el _Sueño_, y se ven oportunamente distribuidas -al margen en la edición de Pamplona (1631), son éstas, copiadas también -las anotaciones por el mismo orden que tienen: “Seis géneros de -alguaciles malos son como seis géneros de demonios, hipócrita, poetas, -poetas de comedias, procuradores, artillero, escribanos, sastre, -ciego, enamorados, sepultureros, pasteleros, astrólogos, alquimistas, -médicos, mercaderes, ministros malos, necios, aguador, taberneros, -mohatreros, venteros, enamorados, aduladores, cornudos, enamorados de -viejas, pintura de los demonios, sastres, italiano, reyes, mercaderes, -ginoveses, jueces, la justicia y la verdad, hurtar, alguaciles, -mujeres, mujeres feas se condenan más que hermosas, mujer vieja, lindo -y de zapatos blancos, pobres, diablo que predica y por qué”. - - - - - AL CONDE DE LEMOS, PRESIDENTE DE INDIAS - - -Bien sé que a los ojos de vuecelencia es más endemoniado el autor -que el sujeto. Si lo fuere también el discurso, habré dado lo que -se esperaba de mis pocas letras, que, amparadas como de dueño de -vuecelencia y su grandeza, despreciarán cualquier temor. Ofrézcole -este discurso del _Alguacil alguacilado_: recíbale vuecelencia con la -humanidad que me hace merced, así yo vea en su casa la sucesión que -tanta nobleza y méritos piden. - -Esté advertido vuecelencia que los seis géneros de demonios que -cuentan los supersticiosos y los hechiceros, los cuales por esta orden -divide Psello en el capítulo 2.º del _Libro de los demonios_[79], -son los mismos que las órdenes en que se distribuyen los alguaciles -malos. Los primeros llaman leliureones, que quiere decir ígneos; los -segundos, aéreos; los terceros, terrenos; los cuartos, acuátiles; los -quintos, subterráneos; los sextos, lucífugos, que huyen de la luz. -Los ígneos son los criminales, que, a sangre y a fuego, persiguen los -hombres. Los aéreos son los soplones, que dan viento. Ácueos son los -porteros, que prenden por si vació o no vació sin decir _agua va_, -fuera de tiempo, y, son ácueos, con ser casi todos borrachos y vinosos. -Terrenos son los civiles que a puras comisiones y ejecuciones destruyen -la tierra. Lucífugos, los rondadores, que huyen de la luz, debiendo la -luz huir dellos. Los subterráneos, que están debajo de tierra, son los -escudriñadores de vidas y fiscales de honras y levantadores de falsos -testimonios, que debajo de tierra sacan qué acusar y andan siempre -desenterrando los muertos y enterrando los vivos. - - - NOTAS: - -[79] _Ex Michale Psello de Daemonibus, interpres Marsillius Fecinus._ -Venetiis, M.D.XVI. El ejemplar que hemos tenido a la vista, de la -biblioteca de San Isidro, se ve apostillado, acaso por Quevedo. La -letra se parece a la de sus juveniles años. - - - - - AL PÍO LECTOR - - -Y si fueres cruel, y no pío, perdona. Que este epíteto natural -del pollo has heredado de Eneas[80], de quien desciendes. Y en -agradecimiento de que te hago cortesía en no llamarte benigno lector, -advierte que hay tres géneros de hombres en el mundo. Los unos que, por -hallarse ignorantes, no escriben, y éstos merecen disculpa por haber -callado y alabanza por haberse conocido. Otros, que no comunican lo que -saben; a éstos se les ha de tener lástima de la condición y envidia -del ingenio, pidiendo a Dios que les perdone lo pasado y les enmiende -lo por venir. Los últimos no escriben de miedo de las malas lenguas; -éstos merecen reprensión, pues, si la obra llega a manos de hombres -sabios, no saben decir mal de nadie; si de ignorantes, ¿cómo pueden -decir mal, sabiendo que si lo dicen de lo malo lo dicen de sí mismos? Y -si del bueno, no importa, que ya saben todos que no lo entienden. Esta -razón me animó a escribir el _Sueño de las calaveras_ y me permitió -osadía para publicar este discurso. Si le quieres leer, léele, y si -no, déjale, que no hay pena para quien no le leyere. Si le empezares a -leer y te enfadare, en tu mano está con que tenga fin donde te fuere -enfadoso. Sólo he querido advertirte en la primera hoja que este papel -es sólo una reprensión de malos ministros de justicia, guardando el -decoro que se debe a muchos, que hay loables por virtud y nobleza, -poniendo todo lo que en él hay debajo la corrección de la Iglesia -romana y ministros de buenas costumbres. - - NOTAS: - -[80] _Eneas_, a quien Virgilio apoda siempre _pío_, _pius_, por haber -cumplido con la religión y deberes que debía a sus antepasados, -trayendo a tanta costa suya, hasta Italia, sus venerandas cenizas. Que -tal fué el valor de _pius_. _De quien desciendes_, por el mocosuena del -_pío_, calificativo que suele darse al lector en los prólogos. - - - - - DISCURSO - - -Fué el caso que entré en San Pedro a buscar al licenciado Calabrés, -hombre de bonete de tres altos[81], hecho a modo de medio celemín, ojos -de espulgo[82], vivos y bulliciosos, puños de Corinto, asomo de camisa -por cuello, mangas en escaramuza y calados de rasgones, los brazos en -jarra y las manos en garfio[83]. Habla entre penitente y diciplinante, -los ojos bajos y los pensamientos tiples; la color, a partes hendida y -a partes quebrada, muy tardón[84] en las respuestas y abreviador en la -mesa; gran lanzador de espíritus, tanto, que sustentaba el cuerpo con -ellos[85]. Entendíasele de ensalmar, haciendo al bendecir unas cruces -mayores que las de los malcasados. Hacía del desaliño humildad[86], -contaba visiones, y, si se descuidaban a creerle, hacía milagros que me -cansó. - -Éste, señor, era uno de los sepulcros hermosos, por de fuera -blanqueados y llenos de molduras, y por de dentro pudrición y gusanos; -fingiendo en lo exterior honestidad, siendo en lo interior del alma -disoluto y de muy ancha y rasgada conciencia. Era, en buen romance, -hipócrita, embeleco vivo, mentira con alma y fábula con voz. Halléle -solo[87] con un hombre, que, atadas las manos y suelta la lengua, -descompuestamente daba voces con frenéticos movimientos. - - ---¿Qué es esto?--le pregunté espantado. - -Respondióme: - ---Un hombre endemoniado. - -Y, al punto, el espíritu respondió: - ---No es hombre, sino alguacil. Mirad cómo habláis, que en la pregunta -del uno y en la respuesta del otro se ve que sabéis poco. Y se ha de -advertir que los diablos en los alguaciles estamos por fuerza y de mala -gana, por lo cual, si queréis acertarme, debéis llamarme a mí demonio -enaguacilado, y no a éste alguacil endemoniado, y avenisos mejor los -hombres con nosotros que con ellos, si bien nuestra cárcel es peor, -nuestro agarro, perdurable[88]. Verdugos y alguaciles malos parece -que tenemos un mismo oficio, pues, bien mirado, nosotros procuramos -condenar y los alguaciles también; nosotros, que haya vicios y pecados -en el mundo, y los alguaciles lo desean y procuran, al parecer, con -más ahinco, porque ellos lo han menester para su sustento y nosotros -para nuestra compañía. Y es mucho más de culpar este oficio en los -alguaciles que en nosotros, pues ellos hacen mal a hombres como ellos -y a los de su género, y nosotros no[89]. Fuera desto, los demonios lo -fuimos por querer ser como Dios, y los alguaciles son alguaciles por -querer ser menos que todos[90]. Persuádete que alguaciles y nosotros -somos de una profesión, sino que ellos son diablos con varilla, como -cohetes, y nosotros alguaciles sin vara, que hacemos áspera vida en el -infierno[91]. - -Admiráronme las sutilezas del diablo. Enojóse Calabrés, revolvió sus -conjuros, quísole enmudecer, y no pudo, y al echarle agua bendita -comenzó a huir y a dar voces, diciendo: - ---Clérigo, cata que no hace estos sentimientos el alguacil por la -parte de bendita, sino por ser agua. No hay cosa que tanto aborrezca, -pues si en su nombre se llama _alguacil_, es encajada una _l_ en -medio[92]. Yo no traigo corchetes[93] ni soplones ni escribanito. -Quítenme la tara[94] como al carbón y hágase la cuenta entre mí y el -agarrador. Y porque acabéis de conocer quién son y cuán poco tienen de -cristianos, advertid que de pocos nombres que del tiempo de los moros -quedaron en España, llamándose ellos merinos[95], le han dejado por -llamarse alguaciles. Que alguacil es palabra morisca. Y hacen bien, que -conviene el nombre con la vida y ella con sus hechos. - ---Eso es muy insolente cosa oírlo--dijo furioso mi licenciado--, y, si -le damos licencia a este enredador, dirá otras mil bellaquerías y mucho -mal de la justicia, porque corrige el mundo y le quita con su temor y -diligencia las almas que tiene negociadas. - ---No lo hago por eso--replicó el diablo--, sino porque ése es tu -enemigo, que es de tu oficio[96]. Y ten lástima de mí y sácame del -cuerpo déste, que soy demonio de prendas y calidad y perderé después -mucho en el infierno por haber estado acá con malas compañías. - ---Yo te echaré hoy fuera--dijo Calabrés--, de lástima de ese hombre, -que aporreas por momentos y maltratas: que tus culpas no merecen piedad -ni tu obstinación es capaz della. - ---Pídeme albricias--respondió el diablo--si me sacas hoy. Y advierte -que estos golpes que le doy y lo que le aporreo, no es sino que yo y -él reñimos acá sobre quién ha de estar en mejor lugar y andamos a _más -diablo es él_. - -Acabó esto con una gran risada: corrióse mi buen licenciado y -determinóse a enmudecerle. Yo, que había comenzado a gustar de las -sutilezas del diablo, le pedí que, pues estábamos solos, y él, como mi -confidente, sabía[97] mis cosas secretas, y yo como amigo, las suyas, -que le dejase hablar, apremiándole sólo a que no maltratase el cuerpo -del alguacil. Hízose así, y al punto dijo: - ---Donde hay poetas, parientes tenemos en corte los diablos, y todos -nos lo debéis por lo que en el infierno os sufrimos: que habéis hallado -tan fácil modo de condenaros, que hierve todo él en poetas. Y hemos -hecho una ensancha[98] a su cuartel, y son tantos, que compiten en los -votos y elecciones con los escribanos. Y no hay cosa tan graciosa como -el primer año de noviciado de un poeta en penas, porque hay quien le -lleva de acá cartas de favor para ministros, y créese que ha de topar -con Radamanto y pregunta por el Cerbero y Aqueronte, y no puede creer -sino que se los esconden. - ---¿Qué géneros de penas les dan a los poetas?--repliqué yo. - ---Muchas--dijo--y propias. Unos se atormentan oyendo alabar las obras -de otros, y a los más es la pena el limpiarlos. Hay poeta que tiene mil -años de infierno y aun no acaba de leer unas endechillas a los celos. -Otros verás en otra parte aporrearse y darse de tizonazos sobre si -dirá faz o cara. Cuál, para hallar un consonante no hay cerco[99] en -el infierno que no haya rodado mordiéndose las uñas. Mas los que peor -lo pasan y más mal lugar tienen son algunos poetas de comedias, por -las muchas reinas que han hecho, las infantas[100] de Bretaña que han -deshonrado, los casamientos desiguales que han efetuado en los fines -de las comedias y los palos que han dado a muchos hombres honrados por -acabar los entremeses. Mas es de advertir que los poetas de comedias -no están entre los demás, sino que, por cuanto tratan de hacer enredos -y marañas, se ponen entre los procuradores y solicitadores, gente que -sólo trata deso. - -Y en el infierno están todos aposentados así. Que un artillero que -bajó allá el otro día, queriendo que le pusiesen entre la gente de -guerra, como al preguntarle del oficio que había tenido dijese que -hacer tiros en el mundo, fué remitido al cuartel de los escribanos, -pues son los que hacen tiros[101] en el mundo. Un sastre, porque dijo -que había vivido de cortar de vestir[102], fué aposentado con los -maldicientes. Un ciego, que quiso encajarse con los poetas, fué llevado -a los enamorados, por serlo todos. Los que venían por el camino de los -locos[103], ponemos con los astrólogos, y a los por mentecatos, con los -alquimistas. - -Uno vino por unas muertes, y está con los médicos. Los mercaderes -que se condenan por vender, están con Judas. Los malos ministros, por -lo que han tomado, alojan con el mal ladrón. Los necios están con los -verdugos. Y un aguador, que dijo había vendido agua fría, fué llevado -con los taberneros. Llegó un mohatrero tres días ha, y dijo que él se -condenaba por haber vendido gato por liebre, y pusímoslo de pies con -los venteros, que dan lo mismo. Al fin, el infierno está repartido en -estas partes. - ---Oíte decir antes de los enamorados, y por ser cosa que a mí me toca, -gustaría saber si hay muchos. - ---Mancha es la de los enamorados--respondió--que lo toma todo, porque -todos lo son de sí mismos: algunos, de sus dineros; otros, de sus -palabras; otros, de sus obras, y algunos, de las mujeres. Y destos -postreros hay menos que de todos en el infierno, porque las mujeres son -tales, que, con ruindades, con malos tratos y peores correspondencias -les dan ocasiones de arrepentimiento cada día a los hombres. Como -digo, hay pocos déstos; pero buenos y de entretenimiento, si allá -cupiera[104]. Algunos hay que en celos y esperanzas amortajados y en -deseos, se van por la posta[105] al infierno, sin saber cómo ni cuándo -ni de qué manera. - -Hay amantes alacayados[106], que arden llenos de cintas; otros -crinitos[107], como cometas, llenos de cabellos, y otros que en los -billetes solos que llevan de sus damas ahorran veinte años de leña a la -fábrica de la casa, abrasándose lardeados[108] en ellos. - -Son de ver los que han querido doncellas, enamorados de doncellas, -con las bocas abiertas y las manos extendidas. Déstos, unos se -condenaban por tocar sin tocar pieza, hechos bufones[109] de los otros, -siempre en vísperas del contento, sin tener jamás el día y con sólo -el título de pretendientes[110]. Otros se condenan por el beso[111], -brujuleando[112] siempre los gustos sin poderlos descubrir. - -Detrás de éstos, en una mazmorra, están los adúlteros[113]: éstos -son los que mejor viven y peor lo pasan, pues otros les sustentan la -cabalgadura y ellos la gozan. - ---Gente es ésta--dije yo--cuyos agravios y favores todos son de una -manera. - ---Abajo, en un apartado muy sucio[114], lleno de mondaduras de rastro, -quiero decir, cuernos[115], están los que acá llamamos cornudos, gente -que aun en el infierno no pierde la paciencia. Que, como la llevan -hecha a prueba de la mala mujer que han tenido, ninguna cosa los -espanta. - -Tras ellos están los que se enamoran de viejas, con cadenas[116]. -Que los diablos de hombres de tan mal gusto[117] aún no pensamos que -estamos seguros. Y si no estuviesen con prisiones, Barrabás aún no -tendría bien guardadas las asentaderas dellos. Y tales como somos, les -parecemos blancos y rubios[118]. - -Lo primero que con éstos se hace es condenarles la lujuria y su -herramienta a perpetua cárcel. - -Mas, dejando éstos, os quiero decir que estamos muy sentidos de -los potajes que hacéis de nosotros, pintándonos con garras sin ser -aguiluchos; con colas, habiendo diablos rabones[119]; con cuernos, no -siendo casados, y malbarbados siempre, habiendo diablos de nosotros -que podemos ser ermitaños y corregidores. Remediad esto. Que poco ha -que fué Jerónimo Bosco[120] allá, y, preguntándole por qué había hecho -tantos guisados de nosotros en sus sueños, dijo: - ---Porque no había creído nunca que había demonios de veras. - -Lo otro, y lo que más sentimos, es que, hablando comúnmente, soléis -decir: - ---Miren el diablo del sastre, o diablo es el sastrecillo[121]. - -A sastres nos comparáis, que damos leña con ellos al infierno y aun -nos hacemos de rogar para recibirlos. Que, si no es la póliza[122] de -quinientos, nunca hacemos recibo, por no malvezarlos y que ellos no -aleguen posesión: _Quoniam consuetudo est altera lex_. Y como tienen -posesión en el hurtar y quebrantar las fiestas, fundan agravio si no -les abrimos las puertas grandes, como si fuesen de casa. - -También nos quejamos de que no hay cosa, por mala que sea, que no -la deis al diablo, y, en enfadándoos algo, luego decís: “Pues el -diablo te lleve”. Pues advertid que son más los que se van allá que -los que traemos. Que no de todo hacemos caso. Dais al diablo un -maltrapillo[123] y no le toma el diablo, porque hay algún maltrapillo -que no le tomará el diablo. Dais al diablo un italiano, y no le toma el -diablo, porque hay italiano que tomará al diablo. Y advertid que las -más veces dais al diablo lo que él ya se tiene, digo, nos tenemos. - ---¿Hay reyes en el infierno?--le pregunté yo. - -Y satisfizo a mi duda, diciendo: - ---Todo el infierno es figuras[124] y hay muchos de los gentiles, -porque el poder, libertad y mando les hace sacar a las virtudes de -su medio y llegan los vicios a su extremo, y, viéndose en la suma -reverencia de sus vasallos y con la grandeza puestos a dioses, quieren -valer punto menos y parecerlo, y tienen muchos caminos para condenarse -y muchos que los ayudan. Porque uno se condena por la crueldad, y, -matando y destruyendo, es una guadaña coronada de vicios y una peste -real de sus reinos. Otros se pierden por la cudicia, haciendo almacenes -de sus villas y ciudades a fuerza de grandes pechos, que, en vez de -criar, desustancian[125]. Y otros se van al infierno por terceras -personas y se condenan por poderes, fiándose de infames ministros. Y -es dolor verlos penar, porque, como bozales en trabajo, se les dobla -el dolor con cualquier cosa. Sólo tienen bueno los reyes que, como -es gente honrada, nunca vienen solos, sino con punta de dos o tres -privados, y a veces el encaje[126], y se traen todo el reino tras sí, -pues todos se gobiernan por ellos[127]. Aunque privado y rey es más -penitencia que oficio y más carga que gozo. Ni hay cosa tan atormentada -como la oreja del príncipe y del privado, pues de ella nunca escapan -pretendientes quejosos y aduladores, y estos tormentos los califican -para el descanso. Los malos reyes se van al infierno[128] por el camino -real, y los mercaderes, por el de la plata. - ---¿Quién te mete ahora con los mercaderes?--dijo Calabrés. - ---Manjar es que nos tiene ya empalagados a los diablos y ahítos, y aun -los vomitamos. Vienen allá a millares, condenándose en castellano y en -guarismo[129]. Y habéis de saber que en España los misterios de las -cuentas de los extranjeros son dolorosos para los millones que vienen -de las Indias[130], y que los cañones de sus plumas son de batería -contra las bolsas, y no hay renta que, si la cogen en medio el Tajo -de sus plumas y el Jarama de su tinta, no la ahoguen. Y, en fin, han -hecho entre nosotros sospechoso este nombre de asientos[131], que, como -significan otra cosa, que me corro de nombrarla, no sabemos cuándo -hablan a lo negociante o cuándo a lo deshonesto. Hombre destos[132] ha -ido al infierno que, viendo la leña y fuego que se gasta, ha querido -hacer estanco[133] de la lumbre. Y otro quiso arrendar los tormentos, -pareciéndole que ganará con ellos mucho. Éstos tenemos allá junto a los -jueces que acá los permitieron. - ---¿Luego algunos jueces hay allá? - ---¡Pues no!--dijo el espíritu--. Los jueces son nuestros faisanes, -nuestros platos regalados y la simiente que más provecho y fruto nos -da a los diablos. Porque de cada juez que sembramos, cogemos seis -procuradores, dos relatores, cuatro escribanos, cinco letrados y cinco -mil negociantes, y esto cada día. De cada escribano cogemos veinte -oficiales; de cada oficial, treinta alguaciles; de cada alguacil, -diez corchetes. Y si el año es fértil de trampas, no hay trojes en el -infierno donde recoger el fruto de un mal ministro. - ---¿También querrás decir que no hay justicia en la tierra, rebelde a -los dioses? - ---Y ¡cómo que no hay justicia! Pues ¿no has sabido lo de Astrea[134], -que es la justicia, cuando, huyendo de la tierra, se subió al cielo? -Pues por si no lo sabes, te lo quiero contar. - -Vinieron la verdad y la justicia a la tierra. La una no halló -comodidad por desnuda ni la otra por rigurosa. Anduvieron mucho tiempo -así, hasta que la verdad, de puro necesitada, asentó con un mudo. - -La justicia, desacomodada, anduvo por la tierra rogando a todos, y, -viendo que no hacían caso della y que le usurpaban su nombre para -honrar tiranías, determinó volverse huyendo al cielo. Salióse de las -grandes ciudades y cortes y fuése a las aldeas de villanos, donde por -algunos días, escondida en su pobreza, fué hospedada de la simplicidad -hasta que envió contra ella requisitorias la malicia. Huyó entonces -de todo punto, y fué de casa en casa pidiendo que la recogiesen. -Preguntaban todos quién era. Y ella, que no sabe mentir, decía que la -justicia. Respondíanle todos: - ---Justicia[135], y no por mi casa; vaya por otra. - -Y así, no entraba en ninguna. Subióse al cielo y apenas dejó acá -pisadas. Los hombres, que esto vieron, bautizaron con su nombre algunas -varas, que arden muy bien allá, y acá sólo tienen nombre de justicia -ellas y los que las traen[136]. Porque hay muchos déstos en quien la -vara hurta más que el ladrón con ganzúa y llave falsa y escala. Y -habéis de advertir que la codicia de los hombres ha hecho instrumento -para hurtar todas sus partes, sentidos y potencias, que Dios les -dió las unas para vivir y las otras para vivir bien. ¿No hurta la -honra de la doncella con la voluntad el enamorado? ¿No hurta con el -entendimiento el letrado, que le da malo y torcido a la ley? ¿No hurta -con la memoria el representante, que nos lleva el tiempo? ¿No hurta el -amor con los ojos, el discreto con la boca, el poderoso con los brazos, -pues no medra quien no tiene los suyos; el valiente con las manos, el -músico con los dedos, el gitano y cicatero[137] con las uñas, el médico -con la muerte, el boticario con la salud, el astrólogo con el cielo? -Y, al fin, cada uno hurta con una parte o con otra. Sólo el alguacil -hurta con todo el cuerpo, pues acecha con los ojos, sigue con los pies, -ase con las manos y atestigua con la boca, y, al fin, son tales los -alguaciles, que dellos y de nosotros defienden a los hombres[138] pocas -cosas. - ---Espántome--dije yo--de ver que entre los ladrones no has metido a -las mujeres, pues son de casa. - ---No me las nombres--respondió--, que nos tienen enfadados y cansados, -y, a no haber tantas allá, no era muy mala habitación el infierno, -y diéramos porque enviudáramos en el infierno mucho. Que, como se -urden enredos, y ellas, desde que murió Medusa la hechicera[139], no -platican[140] otro, temo no haya alguna tan atrevida que quiera probar -su habilidad con alguno de nosotros, por ver si sabrá dos puntos -más[141]. Aunque sola una cosa tienen buena las condenadas, por la cual -se puede tratar con ellas, que, como están desesperadas, no piden nada. - ---¿De cuáles se condenan más: feas o hermosas? - ---Feas--dijo al instante--, seis veces más, porque los pecados, para -aborrecerlos, no es menester más que cometerlos, y las hermosas, -que hallan tantos que las satisfagan el apetito carnal, hártanse y -arrepiéntense; pero las feas, como no hallan nadie, allá se nos van -en ayunas y con la misma hambre rogando a los hombres, y después que -se usan ojinegras y cariaguileñas, hierve el infierno en blancas y -rubias, y en viejas más que en todo, que, de envidia de las mozas, -obstinadas espiran gruñendo. El otro día llevé yo una de setenta años -que comía barro y hacía ejercicio para remediar las opilaciones, y se -quejaba de dolor de muelas porque pensasen que las tenía. Y con tener -ya amortajadas las sienes con la sábana blanca de sus canas y arada -la frente, huía de los ratones y traía galas, pensando agradarnos a -nosotros. Pusímosla allá por tormento al lado de un lindo déstos que -se van allá con zapatos blancos y de puntillas, informados de que es -tierra seca y sin lodos. - ---En todo esto estoy bien--le dije--; sólo querría saber si hay en el -infierno muchos pobres. - ---¿Qué es pobres?--replicó. - ---El hombre--dije yo--que no tiene nada de cuanto tiene el mundo. - ---¡Hablara yo para mañana![142]--dijo el diablo--. Si lo que condena -a los hombres es lo que tienen del mundo, y ésos no tienen nada, ¿cómo -se condenan?[143] Por acá los libros nos tienen en blanco. Y no os -espantéis, porque aun diablos les faltan a los pobres. Y a aunes más -diablos sois unos para otros que nosotros mismos. ¿Hay diablo como -un adulador, como un envidioso, como un amigo falso y como una mala -compañía? Pues todos éstos le faltan al pobre, que no le adulan, ni le -envidian, ni tiene amigo malo ni bueno ni le acompaña nadie. Éstos son -los que verdaderamente viven bien y mueren mejor. ¿Cuál de vosotros -sabe estimar el tiempo y poner precio al día, sabiendo que todo lo que -pasó lo tiene la muerte en su poder y gobierna lo presente y aguarda -todo lo por venir, como todos ellos? - ---Cuando el diablo predica, el mundo se acaba. Pues ¿cómo, siendo -tú padre de la mentira--dijo Calabrés--, dices cosas que bastan a -convertir una piedra? - ---¿Cómo?--respondió--. Por haceros mal y que no podáis decir que -faltó quien os lo dijese. Y adviértase que en vuestros ojos veo muchas -lágrimas de tristeza y pocas de arrepentimiento, y de las más se deben -las gracias al pecado, que os harta o cansa, y no a la voluntad, que -por malo le aborrezca. - ---Mientes--dijo Calabrés--. Que muchos buenos hay hoy. Y ahora veo que -en todo cuanto has dicho has mentido, y en pena saldrás hoy de este -hombre. - -Apremióle a que callase[144], y, si un diablo por sí es malo, mudo es -peor que diablo. - -Vuecelencia, con curiosa atención, mire esto y no mire a quien lo -dijo[145]. Que por la boca de una sierpe de piedra sale un caño de -agua[146]. - - - NOTAS: - -[81] En _C_ y _P_: _clérigo de bonete_. _De tres altos_, de tres pisos -propiamente. SOLÍS, _Hist. Mej._, 3, 10: “Sería de hasta diez mil casas -de segundo y tercer alto”. A. ÁLV., _Silva_, _Magd._, 2 c., § 2: “No -es tela lisa, ni siempre de un peso; sino que tiene sus altos, como -brocado”. El mejor brocado era el de tres altos, primero el fondo de -la tela, segundo, la labor; tercero, el realce de plata, oro o seda -escarchada o brisada. - -[82] _De espulgo_, investigadores, de espulgar. En _P_: _medio celemín; -orillo por ceñidor, y no muy apretado, puños de Corinto_. En _C_: _tres -altos: orillo por ceñidor, puños_. - -[83] “rosario en mano, disciplina en cinto, zapato grande y de ramplón, -y oreja sorda; habla entre penitente y diciplinante, derribado el -cuello al hombro, como el buen tirador que apunta al blanco, mayormente -si es blanco de Méjico o de Segovia; los ojos bajos y muy clavados en -el suelo, como el que cudicioso busca en él cuartos, y los pensamientos -tiples, etc”. (Edición de Pamplona de 1631). - -[84] “tardón en la misa y abreviador en la mesa”. (La misma y el Ms. de -la Biblioteca Colombina). - -[85] “gran cazador de diablos, tanto que sustentaba el cuerpo a puros -espíritus”. (Ídem). Sobre estos endemoniados pueden leerse las obras de -los números 602, 867 y 1057 de la Biblioteca Gallardo. - -[86] “Traía en la capa remiendos sobre sano; hacía del desaliño, etc”. -(Ídem). - -[87] “en la sacristía”. (Edic. de Pamplona de 1631 y el Ms. Colomb). - -[88] “cuanto no se puede encarecer, pues nosotros huimos de la cruz y -ellos la toman por instrumento para hacer mal. ¿Quién podrá negar que -demonios y alguaciles no tenemos un mismo oficio?” (Edic. de Pamplona, -1631, y el Ms. Colomb). - -[89] “que somos ángeles, aunque sin gracia”. (Edic. de Pamplona y el -Ms. Colomb). - -[90] “Así que, por demás te cansas, padre, en poner reliquias a éste, -pues no hay santo que si entra en sus manos no quede para ellas”. -(Ídem). - -[91] “todos somos de una orden, sino que los alguaciles son diablos -calzados y nosotros diablos recoletos, que hacemos áspera vida en el -infierno”. (Ídem). _Con varilla_, la de autoridad, que llevaba en la -mano. - -[92] “aborrezcan los alguaciles, pues aun por no verla en su nombre, -llamándose propiamente aguaciles, han encajado una l en medio, -llamándose _alguaciles_” (Ms. Colomb). _En-aguacil-ado_, dijo antes, -por decirse también _aguacil_. - -[93] _Corchetes_, los subordinados que acompañaban al alguacil y -llevaban presos a los que él les mandaba, que por eso se llamaban -así. _Soplones_, los que le daban el soplo y aviso de lo que pasaba; -_escriban-ito_, que tomaba por escrito las notas. - -[94] _Tara_, lo que se rebaja del peso en las mercancías por razón del -casco o caja en que vienen encerradas. - -[95] Quiere decir que son más moriscos que cristianos. Los moriscos -convertidos eran harto malos cristianos comúnmente. _Merino_ fué el -gobernador y juez, y también el sayón o alguacil. - -[96] _Ése es tu enemigo_..., refrán. “Figulus figulum odit”. - -[97] “confesor, sabía”, etc. (Edición de Pamplona). _El tribunal de -la justa venganza_, pág. 125, llama la atención sobre esta especie de -haber sido confesor de Quevedo el licenciado Andreini. - -[98] _Ensancha_, posverbal de ensanchar, como _ensanche_. ARGENSOLA, -_Maluc._, 8: “Se terraplenó y levantó con sus ensanchas”. - -[99] _Cerco_, cada región, tomado del Dante. En _C_: _no hay cerro en -el infierno que no hayan rodeado_. - -[100] “adúlteras”. (Ms. Colomb). Critica los resobados asuntos. - -[101] CORR., 631: “_Hacer tiro._ (Por hacer engaño)”. - -[102] GALINDO, _C_, 1255: “_Cortarle de vestir._ Aquél de quien se -murmura decimos que se le corta de vestir, como que se le toma la -medida de su talle, traza y costumbre”. FONSECA, _Amor. Dios_, 1, 32: -“Pónense en la iglesia mayor, sobre la losa del canónigo, cinco o seis -de los que cortan de vestir sin ser sastres”. - -[103] “Otro que dijo que enterraba difuntos, fué acomodado con los -pasteleros. Los que vienen por locos, ponémoslos con los astrólogos”... -(Ms. Colomb). - -[104] _Si allá cupiera_, hubiera lugar para entretenimiento. - -[105] _Por la posta_, corriendo. T. RAMÓN, _Concept._, p. 60: “Que -le pongan fuego en sus cebadas, con que le hizo venir por la posta”. -_Sold. Píndaro_, 1, 1: “Recobrándose en las perdidas fuerzas, no sólo -mejoró por la posta, mas dentro de quince días se halló fuera de -riesgo”. - -[106] _Alacayados_, hechos lacayos. Corrijo así, como en _B_, el -_alacayuelos_ de _C_. Las cintas son las que regalaban las damas a sus -enamorados. - -[107] _Crinitos_, latinismo, con cabellera. - -[108] _Lardeados_, envueltos en los billetes, como la carne en -lardo. _G. Alf._, 1, 3, 3: “Traía descubierta la cabeza, la barba -rapada, reluciéndole el pellejo, como si se le lardearan con tocino”. -_Esteban._, 6: “Seis libras de tocino de lardear”. En _C_: _Son de ver -los amantes de monjas con las bocas abiertas y las manos estendidas, -condenados por tocar._ Este texto aclara el que quedó confuso en la -corrección definitiva. Sobre estos amoríos monjiles, hay de aquel -tiempo una valiente y desenfadada composición poética en la sección de -Manuscritos de la Biblioteca Nacional, que no copio por lo larga y sus -puntas y collar de obscena; parece de Quevedo. - -[109] _Bufones_, hazmerreír; en _B_: _buscones_; en _C_: _los otros, -metiendo y sacando los dedos por las orejas, y en vísperas._ - -[110] _Pretendientes_. En _C_: _y con título de pretendientes de -Antecristo._ - -[111] “Están a su lado los que han querido doncellas y se han condenado -por el beso, como Judas, brujuleando siempre los gustos”. (Ms. Colomb). -En _P_: _por el beso como Judas._ - -[112] _Brujulear_, atisbar, mirar al blanco propiamente, mirar por el -agujerito de la puntería de la escopeta. TORR., _Fil. mor._, 4, 2: -“Brujuleando su punto con todo tiento, apenas había disparado, cuando -se vió su flecha en”. - -[113] _Adúlteros_, así en _C_, y quito _aduladores_, que en la última -corrección no viene a cuento, como se ve por lo que sigue. - -[114] “En un sitio apartado están los curas y los frailes, polillas de -los casados, martirio de los solteros y perseguidores, a trueque de -indulgencias mentidas, de toda mujer de belleza en rostro o de ocultas -gracias, aun cuando la rodee la toca, la guarde el velo y la defienda -fuerte reja, que todo cede al poder de su corona sin ser reyes”. (Ms. -antiguo que poseyó don José Muso y Valiente, citado por Castellanos, -edición de 1840, pág. 387). - -[115] Es curiosa la siguiente noticia: “De cuernos se dijo -_cornudo_..., y de _cornudo_ han derivado los de Madrid, entre nuestras -casadas, en cierta lengua que ha descubierto el Marqués del Valle, que -tiene en Nueva España un muy buen valle y lugar que llaman Cuerna-Vaca, -con el cual se vió un pleito con uno de los mayores cornudos que hay -de aquí allá, y creo para mí que el mejor derecho que éste tenía al -lugar eran sus propios cuernos, puesto que parecía disparate a quien -no sabía tan bien como yo esta historia. Bastaría que el Marqués se -quiso concertar con él y darle la mitad del lugar con este partido: -que pues el lugar se llamaba _Cuerna-Vaca_, él tomase para sí los -cuernos, y para el Marqués la vaca. Y contentárase de la partición el -pobre gentilhombre, sino que su mujer jamás lo quiso consentir ni se -pudo acabar con ella, diciendo que, cuernos por cuernos, Valladolid -en Castilla y que por la vaca lo había ella, que no por los cuernos, -teniéndolos sembrados por su casa”.--_Paradoxa._--_Trata que no -solamente no es cosa mala, dañosa ni vergonzosa ser un hombre cornudo, -mas que los cuernos son buenos, honrosos y provechosos._ (Biblioteca -Colombina, Aa, 141, 4, folio 89). El autor siguió los ejércitos del -emperador Carlos V. - -[116] _Con cadenas_, en _G_: _todos atados con cadenas_. - -[117] _Las asentaderas_; en _C_: _bien guardada la trasera de ellos; y -tales cuales somos._ Todo esto, sodomía harto manifiesta, propia, dice, -de los que se enamoran de viejas. - -[118] Siendo tan feos, les parecemos guapos. - -[119] _Rabones, sin rabo._ Quito el _no_, como en _C_, que trae la -edición corregida y no viene bien. _Coloquio de los perros_: “Tenía un -asno rabón”. - -[120] Jerónimo van Alken o van Aken, llamado el Bosco o Bosch, pintor -holandés, nacido en 1450, 1460 o 1462, y muerto en 1516, precursor de -Goya en las aguas fuertes, y de Rops, simbolista moralizador con el más -crudo realismo, verdadero misionero por medio de pinturas horribles de -duendes, diablos y endriagos, y añadamos maravillosas. En España se -guardan las más de ellas, en el Prado y en El Escorial. - -[121] En _P_: _sastrecillo. El diablo no es sastre_. - -[122] _Póliza_, orden breve y firmada, que se da por escrito, para -percibir o cobrar algún dinero. - -[123] _Maltrapillo_, el malvestido y golfo. FERRER, _S. Andr._: -“Sucede que llega un maltrapillo y sobre cosa que no monta un maravedí -mueve pendencia en el mesón”. _Esteban._, 7: “Déjela voacé venir, seo -maltrapillo”. _Dar al diablo o a los diablos_ es de enfado: lléveselo -el diablo. CORR., 573: “_Dar a los diablos._ (Por enfadarse; estar dado -a los diablos, enfadado)”. Ídem, 278: “Dad al diablo la llave, marido, -que a todas puertas abre”. - -[124] _Figuras_, por personaje insigne, lumbrera, es una mamarrachada -galicista, pues figura tiesa y figurón es de lo que se les trata con -Quevedo. _Pragm. tiempo_: “Declaramos que sean tenidos por figuras los -que a nadie quitan la gorra, y más si es de puro arrogantes”. - -[125] _Desustancian_. TIRSO, _Prud. muj._, 2, 20: “Y para que a todos -sobre, | desustanciad al rey menos, | que no son vasallos buenos | los -que a su rey tienen pobre”. - -[126] _Encaje_. Habiendo dicho _con punta de_, esto es, con el pico o -añadidura de, pone aquí encaje, por _puntas y encajes_ o adornos de -gorguera y vestiduras y tirando con el retruécano al _encaje_ o _ley -del encaje_, que dice Cervantes, o sea la distribución de la justicia -_se le encaja_ al rey en la mollera. - -[127] “Dichosos vosotros, españoles, que sin merecerlo sois vasallos -y gobernados por un rey tan vigilante y católico, a cuya imitación os -vais al cielo, y esto si hacéis buenas obras (y no entendáis por ellas -palacios suntuosos, que éstos a Dios son enfadosos, pues vemos nació en -Belén, en un portal destruido); no cual otros malos reyes, que se van -al infierno por el camino real”, etc. (Edición de Pamplona, 1631). - -[128] “Allá tenemos un rey que hace poco llegó de acá, y si no -fuera porque su mujer y un hijo que nos mandó antes, le atormentan, -arañándole por asesino de sus vidas, lo pasara bien, porque en el -tiempo que reinó en el mundo nos llenó el infierno de leña y de diablos -ya amaestrados en el oficio. Mozo fué recomendado por él, que enciende -el mayor hornillo de un soplo, y que a una vuelta de pala echa a la -caldera un centenar de inquisidores. A éstos les pesa más por ser del -oficio, y nosotros les damos más con que seguir allá el ejercicio que -aquí tuvieron”. (Ms. de Muso y Valiente, ya citado). Cuando la censura -no consintió que este párrafo corriese, hubo de recelar que alguien -pudiera ver aludidos en él a Felipe II, a su mujer doña Isabel de la -Paz, al príncipe don Carlos y al cardenal Espinosa. - -[129] “Más almas nos ha dado Disanzon y Plasencia que Mahoma”. (Ms. -Colomb). En _C_: _España los ministros de las cuentas._ En _C_ y _P_: -_cuenta de los ginoveses son._ - -[130] _De las Indias._ Que se tardaba la flota o que se adelantaba -la necesidad de las guerras, ello es que a cada paso el rey y los -particulares, en farsas y en las Gradas de Sevilla, recurrían a los -ginoveses, Fúcares y demás cambios, que todos eran extranjeros, los -cuales les prestaban a buen interés y con mil géneros de mohatras más -o menos paliadas, hasta con los famosos _cambios secos_. A ello alude -Quevedo, y hablan en ello todos los tratadistas de cambios y usuras. -_Tajo_ de la pluma, la punta que se tajaba. - -[131] _Asiento_ es _contrato_, concierto u obligación, anotación -escrita de una partida, y de _aquí asentista_ o arbitrista, y además el -trasero. En _C_: _asientos, que como significan traseros, no sabemos._ - -[132] En _C_: _negociante ni cuando a lo bujarrón._ - -[133] _Estanco_ o _monipodio_ que decían, esto es, _monopolio_, como -el del _Coloquio de los perros_. MERCADO, _Tratos_, 2, 8: “Haciendo -monipodio con sus consortes y compañeros... Que se conciertan los -mercaderes de no abajar de tanto (que llamamos los castellanos -monipodio). Lo primero en el Código sub rub. de monipodiis”... Véanse -Leyes del reino, don Alf. XI, t. 7, part. 5: “Cotas y posturas ponen -los mercaderes entre sí, haciendo juros y cofradías, que se ayuden -unos a otros, poniendo precio entre sí”. _Atravesar_ llamaban a este -estancar y acaparar unos cuantos toda la mercadería para venderla -después a como ellos les parecía, de lo cual véase a MERCADO, _Trat._, -2, 20: “Los que usan atravesar todo un género de ropa, o la mayor parte -della, para que, teniéndola ellos toda, la puedan vender como quisieren -y siempre quieren a precios excesivos y exorbitantes. Unos toman todas -las perlas o todo el oro que ha venido en la flota, o todos los ruanes -o todas las holandas o todos los anascotes o todas las rajas que vienen -de Bretaña o Francia o todo el aceite de Valcargado o del Ajarafe. En -Indias, o todos los vinos que han llegado o todo el herraje o todas las -sedas”. - -[134] _Astrea._ Los poetas, entre ellos Arato (96), cuentan cómo, -echada la Justicia de la tierra por los desafueros de los hombres, -se remontó al cielo, y ésta creen ser _Astrea_, o hija de Astreo, -celebrada como la constelación _Virgo_. “Paulatim deinde ad superos -Astraea recessit”. (_Juvenal Sat._, 6). - -[135] “extrema per illos | Iustitia excedens terris vestigia fecit”. -A lo que dice Natal Alejandro (_Mythologia_, 2, 2): “Nam quanto -simpliciores erant homines, tanto iustiores erant natura: ubi legum -volumina in civitatibus, quasi Astraeae testamenta composita sunt, illa -simplicitas paulatim ad rusticos homines extra civitatem recessit”. - -[136] “los que la tienen. Y es de manera que tornó a bajar en Cristo -después, y la justicia de acá la hizo de ella; porque hay muchos déstos -en quien la vara hurta más que el ladrón”. (Ms. Colomb). “Algunas varas -que, fuera de las cruces, arden algunas”. (_C_ y _P_). - -[137] _Cicatero_, ladrón de bolsas o _cicas_. L. RUEDA, 1, 100: “A los -que cortan bolsas (llamamos) sicateros”. _Rinc. Cort._: “Manifiéstese -la cica”. - -[138] En _P_: _defiende a los hombres la Santa Iglesia romana._ La -Iglesia defiende de diablos y alguaciles; según el texto: pocas cosas -libran a los hombres de diablos y alguaciles. - -[139] _Medusa_, que petrificaba con el mirar de sus ojos y enhechizaba -con su hermosísima cabellera. - -[140] _Platicar_ por _practicar_ era común. - -[141] “_Sabe un punto más que el diablo._ (Por agudeza, y el vulgo dice -de las mujeres que saben un punto más que el diablo, y es que para lo -que quieren salen con extraordinario pensamiento)”. CORREAS, 565. - -[142] _Hablara yo para mañana; hablara yo para el tercio de la casa o -para otro año._ (Dícese al que ya tarde acabó de decir lo que debía o -quería). CORREAS. - -[143] En _C_: _¿cómo se han de condenar? Por allá los libros._ _En -blanco_, sin apuntar un solo pobre. - -[144] En _C_ y _P_: _Usó de sus exorcismos y sin poder yo con él, le -apremió a que callase._ - -[145] En _C_ y _P_: _a quien lo dijo; que Herodes profetizó y por la -boca._ - -[146] “en la quijada de un león hay miel y el salmo dice que a veces -recebimos _salutem ex inimicis nostris et de manu qui oderunt nos_”. -(Ms. Colomb). - - - - - LAS ZAHURDAS DE PLUTÓN - - -Véanse las figuras y asuntos que le componen, según se notan -al margen en la edición de 1631: “Camino del cielo, camino del -infierno, taberneros, hipócritas, ricos, pobres, discretos, necios, -negociantes, reyes, eclesiásticos, soldados, seguir la virtud, -mujeres interesadas, sastres, libreros, cocheros, bufones, truhanes y -juglares, chocarreros, aduladores, marido que vende su mujer, mujer -pública, faranduleros, zapateros, pasteleros, corchetes y alguaciles, -mercader, plateros y buhoneros, caballero hidalgo y noble, honra -mundana, valentía, capitanes, caballero, dueñas, padres que dejan ricos -a sus hijos, necios que dicen: _¡Oh quién hubiera!_, los que abusan -de la misericordia de Dios, tintureros, cornudos, sodomitas, viejas, -muertos de repente, nadie muere de repente, que todo es avisos de la -muerte, boticarios, barberos, zurdos, mujeres feas y que se pintan, -memoria del bien perdido, gusano de la conciencia, sabios y doctos, -escandalosos, taberneros, Judas, diablos, dispenseros, Judas, mujeres -hermosas y malos letrados, malas mujeres, escribanos, alguaciles, -enamorados, penséque, amor, poetas, los que no saben pedir a Dios, -los que no cumplen los votos y promesas, hijos que no se acuerdan -de sus padres muertos, ensalmadores y saludadores, saludadores, -astrólogos y alquimistas, corchetes, sastres, alquimistas, astrólogos, -supersticiosos, quirománticos, geométrico, mujeres hermosas, los -vicios, herejes antes de Cristo, inmortalidad del alma, herejes después -de Cristo, Mahoma, herejes, Lutero e impugnación de sus errores y -defensa de las imágenes, defensa de las buenas obras y pasión de -Cristo, Lucifer y su galería, emperadores, reyes, aposento de Lucifer -y quién hay en él, alguaciles, coronistas, pesquisidores, doncellas, -demandadores, madres postizas”. - - - - - CARTA A UN AMIGO SUYO - - -Envío a vuesamerced este discurso tercero al _Sueño_ y al _Alguacil_, -donde puedo decir que he rematado las pocas fuerzas de mi ingenio, -no sé si con alguna dicha. Quiera Dios halle algún agradecimiento mi -deseo, cuando no merezca alabanza mi trabajo, que con esto tendré -algún premio de los que da el vulgo con mano escasa. Que no soy tan -soberbio que me precie de tener envidiosos, pues de tenerlos, tuviera -por gloriosa recompensa el merecerlos tener. Vuesamerced, en Zaragoza, -comunique este papel, haciéndole la acogida que a todas mis cosas, -mientras yo acá esfuerzo la paciencia a maliciosas calumnias, que al -parto de mis obras, sea aborto, suelen anticipar mis enemigos. Dé Dios -a vuesamerced paz y salud. Del Fresno y mayo 3 de 1608. - - - DON FRANCISCO DE QUEVEDO VILLEGAS. - - - - - PRÓLOGO AL INGRATO Y DESCONOCIDO LECTOR - - -Eres tan perverso, que ni te obligué llamándote pío, benévolo -ni benigno en los más discursos porque no me persiguieses, y, ya -desengañado, quiero hablar contigo claramente. Este discurso es del -infierno. No me arguyas de maldiciente, porque digo mal de los que -hay en él, pues no es posible que haya dentro nadie que bueno sea. Si -te parece largo, en tu mano está: toma el infierno que te bastare y -calla. Y si algo no te parece bien, o lo disimula piadoso o lo enmienda -docto. Que errar es de hombres y ser herrado de bestias o esclavos. Si -fuere oscuro, nunca el infierno fué claro; si triste y melancólico, -yo no he prometido risa. Sólo te pido, lector, y aun te conjuro por -todos los prólogos, que no tuerzas las razones ni ofendas con malicia -mi buen celo. Pues, lo primero, guardo el decoro a las personas, y -sólo reprendo los vicios, murmuro los descuidos y demasías de algunos -oficiales, sin tocar en la pureza de los oficios, y, al fin, si te -agradare el discurso, tú te holgarás, y si no, poco importa: que a mí -de ti ni de él se me da nada.--_Vale._ - - - - - DISCURSO - - -Yo, que en el _Sueño_ vi tantas cosas y en el _Alguacil alguacilado_ oí -parte de las que no había visto, como sé que los sueños, las más veces, -son burla de la fantasía y ocio del alma, y que el malo nunca dijo -verdad[147], por no tener cierta noticia de las cosas que justamente -se nos esconden[148], vi, guiado de mi ingenio, lo que se sigue, por -particular providencia, que fué para traerme en el miedo la verdadera -paz. - -Halléme en un lugar favorecido de naturaleza por el sosiego -amable, donde, sin malicia, la hermosura entretenía la vista, muda -recreación y sin respuesta humana, platicaban las fuentes entre las -guijas y los árboles por las hojas, tal vez cantaba el pájaro, ni sé -determinadamente si en competencia suya o agradeciéndoles su armonía. -Ved cuál es de peregrino nuestro deseo, que no hallo paz en nada desto. -Tendí los ojos, codicioso de ver algún camino por buscar compañía, -y veo, cosa digna de admiración, dos sendas[149] que nacían de un -mismo lugar, y una se iba apartando de la otra, como que huyesen de -acompañarse. - -Era la de mano derecha tan angosta, que no admite encarecimiento, -y estaba, de la poca gente[150] que por ella iba, llena de abrojos -y asperezas y malos pasos. Con todo, vi algunos que trabajaban en -pasarla; pero, por ir descalzos y desnudos, se iban dejando en el -camino, unos, el pellejo; otros, los brazos; otros, las cabezas; otros, -los pies, y todos iban amarillos y flacos. Pero noté que ninguno de -los que iban por aquí miraba atrás, sino todos adelante. Decir que -puede ir alguno a caballo es cosa de risa. Uno de los que allí estaban, -preguntándole si podría yo caminar aquel desierto a caballo, me -dijo[151]: - ---Déjese de caballerías y caiga de su asno. - -Y miré con todo eso, y no vi huella de bestia ninguna. Y es cosa de -admirar que no había señal de rueda de coche ni memoria apenas de que -hubiese nadie caminado en él por allí jamás. Pregunté, espantado desto, -a un mendigo, que estaba descansando y tomando aliento, si acaso había -ventas en aquel camino o mesones en los paraderos. Respondióme: - ---Venta aquí, señor, ni mesón, ¿cómo queréis que le haya en este -camino, si es el de la virtud? En el camino de la vida--dijo--, el -partir es nacer, el vivir es caminar, la venta es el mundo, y, en -saliendo della, es una jornada sola y breve desde él a la pena o a la -gloria. - -Diciendo esto, se levantó y dijo: - ---Quedaos con Dios, que en el camino de la virtud es perder tiempo el -pararse uno y peligroso responder a quien pregunta por curiosidad y no -por provecho. - -Comenzó a andar dando tropezones y zancadillas y suspirando. Parecía -que los ojos, con lágrimas, osaban ablandar los peñascos a los pies y -hacer tratables los abrojos. - ---¡Pesia[152] tal!--dije yo entre mí--; pues tras ser el camino tan -trabajoso, ¿es la gente que en él anda tan seca y poco entretenida? -¡Para mi humor es bueno! - -Di un paso atrás y salíme del camino del bien. Que jamás quise -retirarme de la virtud que tuviese mucho que desandar ni que descansar. -Volvíme a la mano izquierda y vi un acompañamiento tan reverendo, -tanto coche, tanta carroza cargada de competencias al sol en humanas -hermosuras y gran cantidad de galas y libreas, lindos caballos, mucha -gente de capa negra y muchos caballeros. Yo, que siempre oí decir: -“Dime con quién andas y diréte quién eres”, por ir con buena compañía -puse el pie en el umbral del camino, y, sin sentirlo, me hallé -resbalado en medio de él, como el que se desliza por el hielo, y topé -con lo que había menester. Porque aquí todos eran bailes y fiestas, -juegos y saraos; y no el otro camino, que, por falta de sastres, -iban en él desnudos y rotos, y aquí nos sobraban mercaderes, joyeros -y todos oficios. Pues ventas, a cada paso, y bodegones, sin número. -No podré encarecer qué contento me hallé en ir en compañía de gente -tan honrada[153], aunque el camino estaba algo embarazado, no tanto -con las mulas de los médicos como con las barbas de los letrados, -que era terrible la escuadra dellos que iba delante de unos jueces. -No digo esto porque fuese menor el batallón de los doctores, a quien -nueva elocuencia llama ponzoñas graduadas, pues se sabe que en las -universidades estudian para tósigos[154]. Animóme para proseguir mi -camino el ver, no sólo que iban muchos por él, sino la alegría que -llevaban y que del otro se pasaban algunos al nuestro y del nuestro al -otro, por sendas secretas. - -Otros caían que no se podían tener, y entre ellos fué de ver el cruel -resbalón que una lechigada[155] de taberneros dió en las lágrimas, -que otros habían derramado en el camino, que, por ser agua, se les -fueron los pies y dieron en nuestra senda unos sobre otros. Íbamos -dando vaya a los que veíamos por el camino de la virtud más trabajados. -Hacíamos burla dellos, llamábamosles heces del mundo y desecho de la -tierra. Algunos se tapaban los oídos y pasaban adelante. Otros, que se -paraban a escucharnos, dellos desvanecidos de las muchas voces y dellos -persuadidos de las razones y corridos de las vayas, caían y se bajaban. - -Vi una senda por donde iban muchos hombres de la misma suerte que -los buenos, y desde lejos parecía que iban con ellos mismos, y, -llegado que hube, vi que iban entre nosotros. Éstos me dijeron que -eran los hipócritas, gente en quien la penitencia, el ayuno, que en -otros son mercancía del cielo, es noviciado del infierno[156]. Iban -muchas mujeres tras éstos, los cuales, siendo enredo con barba y -maraña con ojos y embeleco, andaban salpicando de mentira a todos, -siendo estanques donde pescan adrollas[157] los embustidores. Otros -se encomiendan a ellos, que es como encomendarse al diablo por -tercera persona. Éstos hacen oficio la humildad y pretenden honra, -yendo de estrado en estrado y de mesa en mesa. Al fin conocí que iban -arrebozados para nosotros; mas para los ojos eternos, que abiertos -sobre todos juzgan el secreto más escuro de los retiramientos del alma, -no tienen máscara. Bien que hay muchos buenos; mas son diferentes -déstos, a quien antes se les ve la disimulación que la cara y alimentan -su ambiciosa felicidad de aplauso de los pueblos, y, diciendo que son -unos indignos y grandísimos pecadores y los más malos de la tierra, -llamándose jumentos, engañan con la verdad, pues siendo hipócritas, -lo son al fin. Iban éstos solos aparte, y reputados por más necios -que los moros, más zafios que los bárbaros y sin ley, pues aquéllos, -ya que no conocieron la vida eterna ni la van a gozar, conocieron la -presente y holgáronse en ella; pero los hipócritas, ni la una ni la -otra conocen, pues en ésta se atormentan y en la otra son atormentados. -Y, en conclusión, déstos se dice con toda verdad que ganan el infierno -con trabajos. - -Todos íbamos diciendo mal unos de otros: los ricos tras la riqueza, los -pobres pidiendo a los ricos lo que Dios les quitó. Van por un camino -los discretos, por no dejarse gobernar de otros, y los necios, por no -entender a quien los gobierna, aguijan a todo andar. Las justicias -llevan tras sí los negociantes; la pasión, a las malgobernadas -justicias, y los reyes, desvanecidos y ambiciosos, todas las -repúblicas[158]. - -Vi algunos soldados, pero pocos, que por la otra senda infinitos iban -en hileras ordenados, honradamente triunfando; pero los pocos que -nos cupieron acá era gente que, si, como habían extendido el nombre -de Dios jurando, lo hubieran hecho peleando, fueran famosos. Dos -corrilleros[159] solos iban muy desnudos, que, por la mayor parte, -los tales, que viven por su culpa, traen los golpes en los vestidos -y sanos los cuerpos. Andaban contando entre sí las ocasiones en que -se habían visto, los malos pasos que habían andado, que nunca éstos -andan en buenos pasos. Nada los oíamos[160]; sólo, cuando por encarecer -sus servicios dijo uno a los otros ¿qué digo, camarada?, ¡qué trances -hemos pasado y qué tragos!, lo de los tragos se les creyó[161]. Miraban -a estos pocos los muchos capitanes, maestres de campo, generales de -ejércitos, que iban por el camino de la mano derecha enternecidos. -Y oí decir a uno dellos que no lo pudo sufrir, mirando las hojas de -lata[162] llenas de papeles inútiles que llevaban estos ciegos: - ---¿Qué digo? ¿Soldados por acá? ¿Esto es de valientes, dejar este -camino, de miedo de sus dificultades? Venid, que por aquí de cierto -sabemos que sólo coronan[163] al que vence. ¿Qué vana esperanza os -arrastra con anticipadas promesas de los reyes? No siempre con almas -vendidas es bien que temerosamente suene en vuestros oídos: “Mata o -muere”. Reprended la hambre del premio, que de buen varón es seguir la -virtud sola y de cudiciosos los premios no más, y, quien no sosiega en -la virtud y la sigue por el interés y mercedes que se siguen, más es -mercader que virtuoso, pues la hace a precio de perecederos bienes. -Ella es don de sí misma: quietaos en ella. - -Y aquí alzó la voz, y dijo: - ---Advertid que la vida del hombre es guerra[164] consigo mismo y -que toda la vida nos tienen en armas los enemigos del alma, que nos -amenazan más dañoso vencimiento. Y advertid que ya los príncipes tienen -por deuda nuestra sangre y vida, pues perdiéndolas por ellos, los más -dicen que los pagamos y no que los servimos. ¡Volved, volved! - - -Oyéronlo ellos muy atentamente,[165] y, enternecidos y enseñados, se -encaminaron bien con los demás soldados. - -Iban las mujeres al infierno tras el dinero de los hombres, y los -hombres tras ellas y su dinero, tropezando unos con otros. - -Noté cómo, al fin del camino de los buenos, algunos se engañaban y -pasaban al de la perdición. Porque, como ellos saben que el camino[166] -es angosto y el del infierno ancho, y al acabar veían al suyo ancho y -el nuestro angosto, pensando que habían errado o trocado los caminos, -se pasaban acá, y de acá allá los que se desengañaban del remate del -nuestro. - -Vi una mujer que iba a pie, y espantado de que mujer se fuese al -infierno sin silla o coche, busqué un escribano que me diera fe -dello, y en todo el camino del infierno pude hallar ningún escribano -ni alguacil. Y como no los vi en él, luego colegí que era aquél -el camino[167] y este otro al revés. Quedé algo consolado y sólo -me quedaba duda que cómo yo había oído decir que iban con grandes -asperezas y penitencias por el camino dél[168], y veía que todas se -iban holgando, cuando me sacó desta duda una gran parva de casados, -que venían con sus mujeres de las manos, y que la mujer era ayuno del -marido, pues por darle la perdiz y el capón, no comía, y que era su -desnudez, pues por darle galas demasiadas y joyas impertinentes iba -en cueros, y, al fin, conocí que un malcasado tiene en su mujer toda -la herramienta necesaria para la muerte, y ellos y ellas, a veces el -infierno portátil. - -Ver esta asperísima penitencia me confirmó de nuevo en que íbamos bien. -Mas duróme poco, porque oí decir a mis espaldas: - ---Dejen pasar los boticarios. - ---¿Boticarios pasan?--dije yo entre mí--: ¡al infierno vamos! - -Y fué así, porque al punto nos hallamos dentro por una puerta como de -ratonera, fácil de entrar e imposible de salir por ella. - -Y fué de ver que nadie en todo el camino dijo: “Al infierno vamos”, y -todos, estando en él, dijeron muy espantados: “En el infierno estamos”. - ---¿En el infierno?--dije yo muy afligido--. No puede ser. - -Quíselo poner a pleito. Comencéme a lamentar de las cosas que dejaba -en el mundo: los parientes, los amigos, los conocidos, las damas. Y -estando llorando esto, volví la cara hacia el mundo y vi venir por el -mismo camino, despeñándose a todo correr, cuanto había conocido allá, -poco menos. Consoléme algo en ver esto, y que, según se daban priesa a -llegar al infierno, estarían conmigo presto. Comenzóseme a hacer áspera -la morada y desapacibles los zaguanes. - -Fuí entrando poco a poco entre unos sastres que se me llegaron, que -iban medrosos de los diablos. En la primera entrada hallamos siete -demonios escribiendo los que íbamos entrando. Preguntáronme mi -nombre. Díjele, y pasé. Llegaron a mis compañeros y dijeron que eran -remendones, y dijo uno de los diablos: - ---Deben entender los remendones en el mundo que no se hizo el infierno -sino para ellos, según se vienen por acá. - -Preguntó otro diablo cuántos eran. Respondieron que ciento, y replicó -un verdugo malbarbado, entrecano: - ---¿Ciento y sastres? No pueden ser tan pocos; la menor partida que -habemos recibido ha sido de mil y ochocientos. En verdad que estamos -por no recibirles. - -Afligiéronse ellos, mas, al fin, entraron. Ved cuáles son los malos, -que es para ellos amenaza el no dejarlos entrar en el infierno. Entró -el primero un negro, chiquito, rubio, de mal pelo[169]. Dió un salto en -viéndose allá, y dijo: - ---Ahora acá estamos todos[170]. - -Salió de un lugar donde estaba aposentado un diablo de marca mayor, -corcovado y cojo, y, arrojándolos en una hondura muy grande, dijo: - ---Allá va leña. - -Por curiosidad, me llegué a él y le pregunté de qué estaba corcovado y -cojo, y me dijo, que era diablo de pocas palabras: - ---Yo era recuero[171] de remendones, iba por ellos al mundo, y de -traerlos a cuestas, me hice corcovado y cojo. He dado en la cuenta y -hallo que se vienen ellos mucho más apriesa que yo los puedo traer. - -En esto hizo otro vómito dellos el mundo y hube de entrarme, porque no -había dónde estar ya allí, y el monstruo infernal empezó a traspalar, y -diz que es la mejor leña que se quema en el infierno remendones de todo -oficio, gente que sólo tiene bueno ser enemiga de novedades. - -Pasé adelante por un pasadizo muy escuro, cuando por mi nombre me -llamaron. Volví a la voz los ojos, casi tan medrosa como ellos, y -hablóme un hombre que, por las tinieblas, no pude divisar más de lo que -la llama que le atormentaba me permitía. - ---¿No me conoce?--me dijo--. A... - -Ya lo iba a decir, y prosiguió tras su nombre: “el librero. Pues yo -soy”. - -¡Quién tal pensara! Y es verdad, Dios, que yo siempre lo sospeché, -porque era su tienda el burdel de los libros, pues todos los cuerpos -que tenía eran de la gente de la vida, escandalosos y burlones. Un -rótulo que decía: “Aquí se vende tinta fina, papel batido y dorado”, -pudiera condenar a otro que hubiera menester más apetitos por ello. - ---¿Qué quiere?--me dijo viéndome suspenso tratar conmigo estas cosas--. -Pues es tanta mi desgracia, que todos se condenan por las malas obras -que han hecho, y yo y algunos libreros nos condenamos por las obras -malas que hacen los otros y por lo que hicimos barato de los libros en -romance y traducidos de latín, sabiendo ya con ellos los tontos lo que -encarecían en otros tiempos los sabios. Que ya hasta el lacayo latiniza -y hallarán a Horacio en castellano en la caballeriza. - -Más iba a decir, sino que un demonio le comenzó a atormentar con -humazos[172] de hojas de sus libros y otro a leerle algunos dellos. Yo, -que vi que ya no hablaba, fuíme adelante, diciendo entre mí: - ---Si hay quien se condena por obras malas ajenas, ¿qué harán los que -las hicieron propias? - -En esto iba, cuando en una gran zahurda andaban mucho número de ánimas -gimiendo y muchos diablos con látigos y zurriagas azotándolos. Pregunté -qué gente eran, y dijeron que no eran sino cocheros. Y dijo un diablo -lleno de cazcarrias, romo y calvo, que quisiera más, a manera de decir, -lidiar con lacayos. Porque había cochero de aquéllos que pedía aun -dineros por ser atormentado, y que la tema de todos era que habían de -poner pleito a los diablos por el oficio, pues no sabían chasquear los -azotes[173] tan bien como ellos. - ---¿Qué causa hay para que éstos penen aquí?--dije. - -Y tan presto se levantó un cochero viejo de aquéllos, barbinegro y -malcarado, y dijo: - ---Señor, porque, siendo pícaros, nos venimos al infierno a caballo y -mandando. - -Aquí le replicó el diablo: - ---¿Y por qué calláis lo que encubristeis en el mundo, los pecados que -facilitasteis y lo que mentisteis en un oficio tan vil? - -Dijo un cochero que lo había sido de un caballero, y aun esperaba que -le había de sacar de allí: - ---No ha habido tan honrado oficio en el mundo de diez años a esta -parte, pues nos llegaron a poner cotas y sayos vaqueros, hábitos largos -y valona, en forma de cuellos bajos[174]. ¿Cómo supieran condenarse las -mujeres de los pícaros en su rincón, si no fuera por el desvanecimiento -de verse en coche? Que hay mujer destos de honra postiza, que se fué -por su pie al don[175], y por tirar una cortina, ir a una testera, -hartará de ánimas a Perogotero[176]. - ---Así--dijo un diablo--, soltóse el cocherillo y no callará en diez -años. - ---¿Qué he de callar--dijo--, si nos tratáis de esta manera, debiendo -regalarnos? Pues no os traemos al infierno la hacienda maltratada, -arrastrada y a pie, llena de lodos, como los siempre rotos escuderos, -zanqueando y despeados, sino sahumada[177], descansada, limpia y en -coche. Por otros lo hiciéramos, que lo supieran agradecer. Pues ¡decir -que merezco yo eso por barato y bienhablado y aguanoso[178], o porque -llevé tullidos a misa, enfermos a comulgar o monjas a sus conventos! No -se probará que en mi coche entrase nadie con buen pensamiento. Llegó a -tanto, que por casarse y saber si una era doncella se hacía información -si había entrado en él, porque era señal de corrupción. ¿Y tras desto -me das este pago? - ---Vía[179]--dijo un demonio mulato y zurdo. - -Redobló los palos y callaron. Y forzóme ir adelante el mal olor de los -cocheros, que andaban por allí. - -Y lleguéme a unas bóvedas, donde comencé a tiritar de frío y dar diente -con diente, que me helaba. Pregunté, movido de la novedad de ver frío -en el infierno, qué era aquello, y salió a responder un diablo zambo, -con espolones y grietas, lleno de sabañones, y dijo: - ---Señor, este frío es de que en esta parte están recogidos los bufones, -truhanes y juglares chocarreros, hombres por de más y que sobran en el -mundo y que están aquí retirados, porque, si anduvieran por el infierno -sueltos, su frialdad[180] es tanta, que templaría el dolor del fuego. - -Pedíle licencia para llegar a verlos. Diómela y calofriado[181] -llegué, y vi la más infame casilla del mundo y una cosa, que no habrá -quien lo crea, que se atormentaban unos a otros con las gracias que -habían dicho acá. Y entre los bufones vi muchos hombres honrados, que -yo había tenido por tales. Pregunté la causa y respondióme un diablo -que eran aduladores y que por esto eran bufones de entre cuero y -carne[182]. Y repliqué yo cómo se condenaban, y me respondieron[183]: - ---Gente es que se viene acá sin avisar, a mesa puesta y a cama -hecha[184], como en su casa. Y en parte, los queremos bien, porque -ellos se son diablos para sí y para otros y nos ahorran de trabajos -y se condenan a sí mismos, y por la mayor parte, en vida, los más ya -andan con marca del infierno. Porque, el que no se deja arrancar los -dientes por dinero, se deja matar hachas[185] en las nalgas o pelar las -cejas. Y así, cuando acá los atormentamos, muchos dellos, después de -las penas, sólo echan menos las pagas. ¿Veis aquél?--me dijo--. Pues -mal juez fué, y está entre los bufones, pues por dar gusto no hizo -justicia, y a los derechos, que no hizo tuertos[186], los hizo bizcos. - -Aquél fué marido descuidado, y está también entre los bufones, porque -por dar gusto a todos, vendió el que tenía con su esposa, y tomaba a -su mujer en dineros como ración y se iba a sufrir[187]. Aquella mujer, -aunque principal, fué juglar, y está entre los truhanes, porque por dar -gusto, hizo plato[188] de sí misma a todo apetito. - -Al fin, de todos estados entran en el número de los bufones, y por -eso hay tantos que, bien mirado, en el mundo todos sois bufones, -pues los unos os andáis riendo de los otros, y en todos, como digo, -es naturaleza y en unos pocos oficio. Fuera déstos, hay bufones -desgranados y bufones en racimos. Los desgranados son los que de uno en -uno y de dos en dos andan a casa de los señores. Los en racimo son los -faranduleros miserables de bululú[189], y déstos os certifico que, si -ellos no se nos viniesen por acá, que nosotros no iríamos por ellos. - -Trabóse una pendencia adentro, y el diablo acudió a ver lo que era. Yo, -que me vi suelto, entréme por un corral adelante, y hedía a chinches -que no se podía sufrir. - ---A chinches hiede--dije yo--: apostaré que alojan por aquí los -zapateros. - -Y fué así, porque luego sentí el ruido de los bojes y vi los -tranchetes. Tapéme las narices y asoméme a la zahurda donde estaban, y -había infinitos. Díjome el guardián: - ---Éstos son los que vinieron consigo mismos, digo, en cueros[190]. -Y como otros se van al infierno por su pie, éstos se van por los -ajenos[191] y por los suyos y así vienen tan ligeros. - -Y doy fe de que en todo el infierno no hay árbol ninguno chico ni -grande y que mintió Virgilio en decir que había mirtos en el lugar de -los amantes, porque yo no vi selva ninguna, sino en el cuartel que dije -de los zapateros, que estaba todo lleno de bojes, que no se gasta otra -madera en los edificios. - -Estaban todos los zapateros vomitando de asco de unos pasteleros, que -se les arrimaban a las puertas, que no cabían en un silo[192], donde -estaban tantos, que andaban mil diablos con pisones atestando almas de -pasteleros y aún no bastaban. - ---¡Ay de nosotros--dijo uno--, que nos condenamos por el pecado de la -carne[193], sin conocer mujer, tratando más en huesos! - -Lamentábase bravamente, cuando dijo un diablo: - ---Ladrones, ¿quién merece el infierno mejor que vosotros, pues habéis -hecho comer a los hombres caspa y os han servido de pañizuelos los de a -real, sonándoos en ellos, donde muchas veces pasó por caña el tuétano -de las narices? ¿Qué de estómagos pudieran ladrar, si resucitaran los -perros que les hicistes comer? ¿Cuántas veces pasó por pasa la mosca -golosa y muchas fué el mayor bocado de carne que comió el dueño del -pastel? ¿Qué de dientes habéis hecho jinetes[194] y qué de estómagos -habéis traído a caballo, dándoles a comer rocines enteros? ¿Y os -quejáis, siendo gente antes condenada que nacida, los que hacéis así -vuestro oficio? Pues ¿qué pudiera decir de vuestros caldos? Mas no soy -amigo de revolver caldos. Padeced[195] y callad enhoramala. Que más -hacemos nosotros en atormentaros que vosotros en sufrirlo. Y vos andad -adelante, me dijo a mí, que tenemos que hacer éstos y yo. - -Partíme de allí y subíme por una cuesta donde en la cumbre y alrededor -se estaban abrasando unos hombres en fuego inmortal, el cual encendían -los diablos, en lugar de fuelles, con corchetes, que soplaban mucho -más. Que aun allá tienen este oficio[196] y son abanicos de culpas y -resuello de la provincia y vaharada[197] del verdugo. - -Vi un mercader que poco antes había muerto. - ---¿Acá estáis?--dije yo--. ¿Qué os parece? - -¿No valiera más haber tenido poca hacienda y no estar aquí? - -Dijo en esto uno de los atormentadores: - ---Pensaron que no había más y quisieron con la vara de medir sacar -agua de las piedras[198]. Éstos son--dijo--los que han ganado como -buenos caballeros el infierno por sus pulgares[199], pues a puras -pulgaradas[200] se nos vienen acá. Mas ¿quién duda que la oscuridad -de sus tiendas[201] les prometía estas tinieblas? Gente es ésta--dijo -al cabo muy enojado--que quiso ser como Dios, pues pretendieron ser -sin medida; mas Él, que todo lo ve, los trajo de sus rasos[202] a -estos nublados, que los atormenten con rayos. Y si quieres acabar de -saber cómo éstos son los que sirven allá a la locura de los hombres, -juntamente con los plateros y buhoneros, has de advertir que, si Dios -hiciera que el mundo amaneciera cuerdo un día, todos éstos quedaran -pobres, pues entonces se conociera que en el diamante, perlas, oro -y sedas diferentes, pagamos más lo inútil y demasiado y raro que lo -necesario y honesto. Y advertid ahora que la cosa que más cara se os -vende en el mundo es lo que menos vale, que es la vanidad que tenéis. -Y estos mercaderes son los que alimentan todos vuestros desórdenes y -apetitos. - -Tenía talle[203] de no acabar sus propiedades, si yo no me pasara -adelante, movido de admiración de unas grandes carcajadas que oí. Fuíme -allá por ver risa en el infierno, cosa tan nueva. - ---¿Qué es esto?--dije. - -Cuando veo dos hombres dando voces en un alto, muy bien vestidos con -calzas atacadas. El uno con capa y gorra, puños como cuellos y cuellos -como calzas. El otro traía valones y un pergamino en las manos. Y a -cada palabra que hablaban, se hundían siete u ocho mil diablos de risa -y ellos se enojaban más. Lleguéme más cerca por oírlos, y oí al del -pergamino, que, a la cuenta, era hidalgo, que decía: - ---Pues si mi padre se decía tal cual y soy nieto de Esteban tales y -cuales, y ha habido en mi linaje trece capitanes valerosísimos y de -parte de mi madre doña Rodriga desciendo de cinco catedráticos los más -doctos del mundo, ¿cómo me puedo haber condenado? Y tengo mi ejecutoria -y soy libre de todo y no debo pagar pecho. - ---Pues pagad espalda--dijo un diablo. - -Y dióle luego cuatro palos en ellas, que le derribó de la cuesta. Y -luego le dijo: - ---Acabaos de desengañar, que el que desciende del Cid, de Bernardo y -de Gofredo[204], y no es como ellos, sino vicioso como vos, ése tal -más destruye el linaje que lo hereda. Toda la sangre, hidalguillo, -es colorada. Parecedlo en las costumbres y entonces creeré que -descendéis del docto, cuando lo fuéredes o procuráredes serlo, y si -no, vuestra nobleza será mentira breve en cuanto durare la vida. Que -en la chancillería del infierno arrúgase el pergamino y consúmense las -letras, y, el que en el mundo es virtuoso, ése es el hidalgo, y la -virtud es la ejecutoria que acá respetamos, pues aunque descienda de -hombres viles y bajos, como él con divinas costumbres se haga digno de -imitación, se hace noble a sí y hace linaje para otros. Reímonos acá de -ver lo que ultrajáis a los villanos, moros y judíos, como si en éstos -no cupieran las virtudes, que vosotros despreciáis. - -Tres cosas son las que hacen ridículos a los hombres: la primera, -la nobleza; la segunda, la honra; la tercera, la valentía. Pues es -cierto que os contentáis con que hayan tenido vuestros padres virtud -y nobleza para decir que la tenéis vosotros, siendo inútil parto del -mundo. Acierta a tener muchas letras el hijo del labrador, es arzobispo -el villano que se aplica a honestos estudios, y los caballeros que -descienden de buenos padres, como si hubieran ellos de gobernar el -cargo que les dan, quieren, ¡ved qué ciegos!, que les valga a ellos, -viciosos, la virtud ajena de trescientos mil años, ya casi olvidada, y -no quieren que el pobre se honre con la propia. - -Carcomióse el hidalgo de oir estas cosas, y el caballero que estaba a -su lado se afligía, pegando los abanillos[205] del cuello y volviendo -las cuchilladas de las calzas. - ---Pues ¿qué diré de la honra mundana? Que más tiranías hace en el -mundo y más daños y la que más gustos estorba. Muere de hambre un -caballero pobre, no tiene con qué vestirse, ándase roto y remendado, -o da en ladrón, y no lo pide, porque dice que tiene honra; ni quiere -servir, porque dice que es deshonra. Todo cuanto se busca y afana dicen -los hombres que es por sustentar honra. ¡Oh, lo que gasta la honra! Y -llegado a ver lo que es la honra mundana, no es nada. Por la honra no -come el que tiene gana donde le sabría bien. Por la honra se muere la -viuda entre dos paredes. Por la honra, sin saber qué es hombre ni qué -es gusto, se pasa la doncella treinta años casada consigo misma. Por la -honra, la casada se quita a su deseo cuanto pide. Por la honra, pasan -los hombres el mar. Por la honra, mata un hombre a otro. Por la honra, -gastan todos más de lo que tienen. Y es la honra mundana, según esto, -una necedad del cuerpo y alma, pues al uno quita los gustos y al otro -el descanso. Y porque veáis cuáles sois los hombres desgraciados y cuán -a peligro tenéis lo que más estimáis, hase de advertir que las cosas -de más valor en vosotros son la honra, la vida y la hacienda. La honra -está en arbitrio de las mujeres; la vida, en manos de los doctores, y -la hacienda en las plumas de los escribanos. - ---Desvaneceos, pues, bien, mortales--dije yo entre mí--. ¡Y cómo se -echa de ver que esto es el infierno, donde, por atormentar a los -hombres con amarguras, les dicen las verdades. - -Tornó en esto a proseguir, y dijo: - ---¡La valentía! ¿Hay cosa tan digna de burla? Pues, no habiendo -ninguna en el mundo sino la caridad, con que se vence la fiereza de -otros y la de sí mismo y la de los mártires, todo el mundo es de -valientes; siendo verdad que todo cuanto hacen los hombres, cuanto han -hecho tantos capitanes valerosos como ha habido en la guerra, no lo han -hecho de valentía, sino de miedo. Pues el que pelea en la tierra por -defendella, pelea de miedo de mayor mal, que es ser cautivo y verse -muerto, y el que sale a conquistar los que están en sus casas, a veces -lo hace de miedo de que el otro no le acometa, y los que no llevan este -intento, van vencidos de la cudicia. - ---¡Ved qué valientes! ¡A robar oro y a inquietar los pueblos apartados, -a quien Dios puso como defensa a nuestra ambición mares en medio y -montañas ásperas! Mata uno a otro, primero vencido de la ira, pasión -ciega, y otras veces de miedo de que le mate a él. Así, hombres que -todo lo entendéis al revés, bobo llamáis al que no es sedicioso, -alborotador y maldiciente; sabio llamáis al malacondicionado, -perturbador y escandaloso; valiente, al que perturba el sosiego, -y cobarde, al que con bien-compuestas costumbres escondido de las -ocasiones, no da lugar a que le pierdan el respeto. Éstos tales son en -quien ningún vicio tiene licencia. - ---¡Oh, pesia tal!--dije yo--. Más estimo haber oído este diablo que -cuanto tengo. - -Dijo en esto el de las calzas atacadas muy mohíno: - ---Todo eso se entiende con ese escudero; pero no conmigo, a fe de -caballero--y tornó a decir caballero tres cuartos de hora--. Que es -ruin término y descortesía. ¡Deben de pensar que todos somos unos! - -Esto les dió a los diablos grandísima risa. Y luego, llegándose uno a -él, le dijo que se desenojase y mirase qué había menester y qué era la -cosa que más pena le daba, porque le querían tratar como quien era. Y -al punto dijo: - ---¡Bésoos las manos! Un molde para repasar el cuello. - -Tornaron a reír y él a atormentarse de nuevo. - -Yo, que tenía gana de ver todo lo que hubiese, pareciendo que me había -detenido mucho, me partí. Y a poco que anduve, topé una laguna muy -grande como el mar, y más sucia, adonde era tanto el ruido, que se me -desvaneció la cabeza. Pregunté lo que era aquello, y dijéronme que -allí penaban las mujeres que en el mundo se volvieron dueñas. Así supe -cómo las dueñas de acá son ranas del infierno, que eternamente como -ranas están hablando, sin tono y sin son[206], húmedas y en cieno, y -son propiamente ranas infernales. Porque las dueñas ni son carne ni -pescado[207], como ellas. Dióme grande risa el verlas convertidas en -sabandijas tan pierniabiertas y que no se comen sino de medio abajo, -como la dueña, cuya cara siempre es trabajosa y arrugada. - -Salí, dejando el charco a mano izquierda, a una dehesa donde estaban -muchos hombres arañándose y dando voces, y eran infinitísimos y tenía -seis porteros. Pregunté a uno qué gente era aquélla tan vieja y tan en -cantidad. - ---Éste es--dijo--el cuarto de los padres que se condenan por dejar -ricos a sus hijos, que, por otro nombre, se llama el cuarto de los -necios. - ---¡Ay de mí!--dijo en esto uno--. Que no tuve día sosegado en la otra -vida ni comí ni vestí por hacer un mayorazgo, y después de hecho, por -aumentarle. Y en haciéndole, me morí sin médico, por no gastar dineros -amontonados. Y apenas espiré, cuando mi hijo se enjugó las lágrimas con -ellos. Y cierto de que estaba en el infierno por lo que vió que había -ahorrado, viendo que no había menester misas, no me las dijo ni cumplió -manda mía. Y permite Dios que aquí para más pena le vea desperdiciar lo -que yo afané, y le oigo decir: - ---Ya se condenó mi padre. ¿Por qué no tomó más sobre su ánima y se -condenó por cosas de más importancia? - ---¿Queréis saber--dijo un demonio--qué tanta[208] verdad es ésa? -Que tienen ya por refrán en el mundo contra estos miserables decir: -“Dichoso el hijo que tiene a su padre en el infierno”.[209] - -Apenas oyeron esto, cuando se pusieron todos a aullar y darse de -bofetones. Hiciéronme lástima, no lo pude sufrir, y pasé adelante. - -Y llegando a una cárcel oscurísima, oí grande ruido de cadenas y -grillos, fuego, azotes y gritos. Pregunté a uno de los que allí estaban -qué estancia era aquélla, y dijéronme que era el cuarto de los de: -_¡Oh, quién hubiera!_[210] - ---No lo entiendo--dije--. ¿Quién son los de _¡oh, quién hubiera!?_ - -Dijo al punto: - ---Son gente necia que en el mundo vivía mal y se condenó sin -entenderlo, y ahora acá se les va todo en decir: ¡Oh, quién hubiera -oído misa! ¡Oh, quién hubiera callado! ¡Oh, quién hubiera favorecido al -pobre! ¡Oh, quién no hubiera hurtado! - -Huí medroso de tan mala gente y tan ciega y di en unos corrales con -otra peor. Pero admiróme más el título con que estaban aquí, porque -preguntándoselo a un demonio, me dijo: - ---Estos son los de: ¡Dios es piadoso! - ---¡Dios sea conmigo!--dije al punto--. Pues ¿cómo puede ser que la -misericordia condene siendo eso de la justicia? Vos habláis como diablo. - ---Y vos--dijo el maldito--, como ignorante, pues no sabéis que la mitad -de los que están aquí se condenan por la misericordia de Dios. Y si -no, mirad cuántos son los que, cuando hacen algo malhecho y se lo -reprenden, pasan adelante y dicen: “Dios es piadoso y no mira en -niñerías; para eso es la misericordia de Dios tanta”. Y con esto, -mientras ellos haciendo mal esperan en Dios, nosotros los esperamos acá. - ---Luego ¿no se ha de esperar en Dios y en su misericordia?--dije yo. - ---No lo entiendes--me respondieron--. Que de la piedad de Dios se ha -de fiar, porque ayuda a buenos deseos y premia buenas obras; pero no -todas veces con consentimiento de obstinaciones. Que se burlan a sí las -almas, que consideran la misericordia de Dios encubridora de maldades -y la aguardan como ellas la han menester, y no como ella es, purísima -y infinita en los santos y capaces della, pues, los mismos que más en -ella están confiados, son los que menos la dan para su remedio. No -merece la piedad de Dios quien, sabiendo que es tanta, la convierte -en licencia y no en provecho espiritual. Y de muchos tiene Dios -misericordia que no la merecen ellos. Y en los más es así, pues nada de -su mano pueden, sino por favor, y el hombre que más hace es procurar -merecerla. Porque no os desvanezcáis y sepáis que aguardáis siempre al -postrero día lo que quisiérades haber hecho al primero y que las más -veces está pasado por vosotros lo que teméis que ha de venir. - ---Esto se ve y se oye en el infierno. ¡Ah, lo que aprovechara allá uno -destos escarmentados! - -Diciendo esto, llegué a una caballeriza donde estaban los tintoreros, -que no averiguara un pesquisidor quiénes eran, porque los diablos -parecían tintoreros y los tintoreros diablos. Pregunté a un mulato, que -a puros cuernos tenía hecha espetera la frente, que dónde estaban los -sodomitas, las viejas y los cornudos. Dijo: - ---En todo el infierno están. Que ésa es gente que en vida son diablos, -pues es su oficio traer corona de hueso[211]. De los sodomitas y -viejas, no sólo no sabemos dellos, pero ni querríamos saber que -supiesen de nosotros. Que en ellos peligran nuestras asentaderas, y -los diablos por eso traemos colas. Porque, como aquéllos están acá, -habemos menester mosqueador de los rabos. De las viejas, porque aun acá -nos enfadan y atormentan, y, no hartas de vida, hay algunas que nos -enamoran; muchas han venido acá muy arrugadas y canas y sin diente ni -muela, y ninguna ha venido cansada de vivir. Y otra cosa más graciosa, -que si os informáis dellas, ninguna vieja hay en el infierno. Porque -la que está calva y sin muelas, arrugada y lagañosa de pura edad y -de puro vieja, dice que el cabello se le cayó de una enfermedad, que -los dientes y muelas se le cayeron de comer dulce, que está jibada de -un golpe. Y no confesará que son años, si pensara[212] remozar por -confesarlo. - -Junto a éstos estaban unos pocos dando voces y quejándose de su -desdicha. - ---¿Qué gente es ésta?--pregunté. - -Y respondióme uno dellos: - ---Los sin ventura, muertos de repente. - ---Mentís--dijo un diablo--. Que ningún hombre muere de repente; de -descuidado y divertido, sí. ¿Cómo puede morir de repente quien dende -que nace ve que va corriendo por la vida y lleva consigo la muerte? -¿Qué otra cosa veis en el mundo sino entierros, muertos y sepulturas? -¿Qué otra cosa oís en los púlpitos y leéis en los libros? ¿A qué -volvéis los ojos que no os acuerde de la muerte? Vuestro vestido que -se gasta, la casa que se cae, el muro que se envejece y hasta el sueño -cada día os acuerda de la muerte, retratándola en sí. Pues ¿cómo puede -haber hombre que se muera de repente en el mundo, si siempre lo andan -avisando tantas cosas? No os habéis de llamar, no, gente que murió -de repente, sino gente que murió incrédula de que podía morir así, -sabiendo con cuán secretos pies entra la muerte en la mayor mocedad y -que en una misma hora, en dar bien y mal, suele ser madre y madrastra. - -Volví la cabeza a un lado y vi en un seno muy grande apretura de almas -y dióme un mal olor. - ---¿Qué es esto?--dije. - -Y respondióme un juez amarillo, que estaba castigándolos: - ---Éstos son los boticarios, que tienen el infierno lleno de -bote en bote[213]. Gente que, como otros buscan ayudas[214] para -salvarse, éstos las tienen para condenarse. Éstos son los verdaderos -alquimistas, que no Demócrito Abderita en la _Arte sacra_, Avicena, -Géber ni Raimundo Lull. Porque ellos escribieron cómo de los metales -se podía hacer oro y no lo hicieron ellos, y, si lo hicieron, nadie lo -ha sabido hacer después acá; pero estos tales boticarios de la agua -turbia, que no clara, hacen oro y de los palos[215], oro hacen de las -moscas, del estiércol; oro hacen de las arañas, de los alacranes y -sapos, y oro hacen del papel, pues venden hasta el papel en que dan -el ungüento. Así que sólo para éstos puso Dios virtud en las yerbas y -piedras y palabras, pues no hay yerba, por dañosa que sea y mala, que -no les valga dineros, hasta la ortiga y cicuta; ni hay piedra que no -les dé ganancia, hasta el guijarro crudo, sirviendo de moleta[216]. -En las palabras también, pues jamás a éstos les falta cosa que les -pidan, aunque no la tengan, como vean dinero, pues dan por aceite de -matiolo[217] aceite de ballena, y no compra sino las palabras el que -compra. Y su nombre no había de ser boticario, sino armeros; ni sus -tiendas no se habían de llamar boticas, sino armerías de los doctores, -donde el médico toma la daga de los lamedores[218], el montante de -los jarabes y el mosquete de la purga maldita, demasiada, recetada -a mala sazón y sin tiempo. Allí se ve todo esmeril de ungüentos, la -asquerosa arcabucería de melecinas con munición de calas. Muchos déstos -se salvan; pero no hay que pensar que, cuando mueren, tienen con qué -enterrarse. - -Y si queréis reír ved tras ellos los barberillos cómo penan, que en -subiendo esos dos escalones, están en ese cerro. - -Pero pasé allá y vi, ¡qué cosa tan admirable y qué justa pena!, los -barberos atados y las manos sueltas, y sobre la cabeza una guitarra y -entre las piernas un ajedrez con las piezas de juego de damas. Y cuando -iba con aquella ansia natural de pasacalles a tañer, la guitarra le -huía. Y cuando volvía abajo a dar de comer una pieza, se le sepultaba -el ajedrez. Y ésta era su pena. No entendí salir de allí de risa. - -Estaban tras de una puerta unos hombres, muchos en cantidad, quejándose -de que no hiciesen caso dellos, aun para atormentarlos. Y estábales -diciendo un diablo, que eran todos tan diablos como ellos, que -atormentasen a otros. - ---¿Quién son?--le pregunté. - -Y dijo el diablo: - ---Hablando con perdón, los zurdos[219], gente que no puede hacer -cosa a derechas, quejándose de que no están con los otros condenados, -y acá dudamos si son hombres o otra cosa. Que en el mundo ellos no -sirven sino de enfados y de mal agüero. Pues, si uno va en negocios y -topa zurdos, se vuelve como si topara un cuervo o oyera una lechuza. -Y habéis de saber que, cuando Scévola[220] se quemó el brazo derecho -porque erró a Porsena, que fué, no por quemarle y quedar manco, sino -queriendo hacer en sí un gran castigo, dijo: - ---Así, ¿que erré el golpe? Pues en pena he de quedar zurdo. - -Y cuando la justicia manda cortar a uno la mano derecha por una -resistencia, es la pena hacerle zurdo, no el golpe. Y no queráis más, -que, queriendo el otro echar una maldición muy grande, fea y afrentosa, -dijo: - - Lanzada de moro izquierdo - te atraviese el corazón[221]. - -Y en el día del juicio todos los condenados, en señal de serlo, -estarán a la mano izquierda. Al fin es gente hecha al revés y que se -duda si son gente. - -En esto me llamó un diablo por señas y me advirtió con las manos que no -hiciese ruido. Lleguéme a él y asoméme a una ventana, y dijo: - ---Mira lo que hacen las feas. - -Y veo una muchedumbre de mujeres, unas tomándose puntos[222] en -las caras, otras haciéndose de nuevo, porque ni la estatura en los -chapines, ni la ceja con el cohol[223], ni el cabello en la tinta, -ni el cuerpo en la ropa, ni las manos con la muda, ni la cara con el -afeite, ni los labios con la color, eran los con que nacieron ellas. Y -vi algunas poblando sus calvas con cabellos que eran suyos[224] sólo -porque los habían comprado. Otra vi que tenía su media cara en las -manos, en los botes de unto y en la color. - ---Y no queráis más de las invenciones de las mujeres--dijo un -diablo--; que hasta resplandor tienen sin ser soles ni estrellas. Las -más duermen con una cara y se levantan con otra al estrado, y duermen -con unos cabellos y amanecen con otros. Muchas veces pensáis que -gozáis las mujeres de otro y no pasáis el adulterio de la carne. Mirad -cómo consultan con el espejo sus caras. Éstas son las que se condenan -solamente por buenas siendo malas. - -Espantóme la novedad de la causa con que se habían condenado aquellas -mujeres, y, volviendo, vi un hombre asentado en una silla a solas, sin -fuego ni hielo, ni demonio ni pena alguna, dando las más desesperadas -voces que oí en el infierno, llorando el propio corazón, haciéndose -pedazos a golpes y a vuelcos. - ---¡Válgame Dios!--dije en mi alma--. ¿De qué se queja éste no -atormentándole nadie? - -Y él, cada punto doblaba sus alaridos y voces. - ---Dime--dije yo--: ¿qué eres y de qué te quejas, si ninguno te -molesta, si el fuego no te arde ni el hielo te cerca? - ---¡Ay!--dijo dando voces--, ¡que la mayor pena del infierno es la mía! -¿Verdugos te parece que me faltan? ¡Triste de mí, que los más crueles -están entregados a mi alma! ¿No los ves?--dijo. - -Y empezó a morder la silla y a dar vueltas alrededor y gemir. - ---Velos, que sin piedad van midiendo a descompasadas culpas eternas -penas. ¡Ay, qué terrible demonio eres, memoria del bien que pude -hacer y de los consejos que desprecié y de los males que hice! ¡Qué -representación tan continua! Déjasme tú y sale el entendimiento con -imaginaciones de que hay gloria que pude gozar y que otros gozan a -menos costa que yo mis penas! ¡Oh, qué hermoso que pintas el cielo, -entendimiento, para acabarme! Déjame un poco siquiera. ¿Es posible que -mi voluntad no ha de tener paz conmigo un punto? ¡Ay, huésped, y qué -tres llamas invisibles y qué sayones incorpóreos me atormentan en las -tres potencias del alma! Y cuando éstos se cansan, entra el gusano de -la conciencia, cuya hambre en comer del alma nunca se acaba: vesme -aquí, miserable y perpetuo alimento de sus dientes. - -Y diciendo esto, salió la voz: - ---¿Hay en todo este desesperado palacio quien trueque sus almas y sus -verdugos a mis penas? Así, mortal, pagan los que supieron en el mundo, -tuvieron letras y discursos y fueron discretos: ellos se son infierno y -martirio de sí mismos. - -Tornó amortecido a su ejercicio con más muestras de dolor. Apartéme de -él medroso, diciendo: - ---¡Ved de lo que sirve caudal de razón y doctrina y buen entendimiento -mal aprovechado! ¡Quien se lo vió llorar solo y tenía dentro de su alma -aposentado el infierno! - -Lleguéme, diciendo esto, a una gran compañía, donde penaban en diversos -puestos muchos, y vi unos carros en que traían atenaceando muchas almas -con pregones delante. Lleguéme a oir el pregón, y decía: - ---Éstos manda Dios castigar por escandalosos y porque dieron mal -ejemplo. - -Y vi a todos los que penaban, que cada uno los metía en sus penas, y -así pasaban las de todos como causadores de su perdición. Pues éstos -son los que enseñan en el mundo malas costumbres, de quien dijo Dios -que valiera más no haber nacido[225]. - -Pero dióme risa ver unos taberneros que se andaban sueltos por todo el -infierno, penando sobre su palabra, sin prisión ninguna, teniéndola -cuantos estaban en él. Y preguntando por qué a ellos solos los dejan -andar sueltos, dijo un diablo: - ---Y les abrimos las puertas. Que no hay para qué temer que se irán del -infierno gente que hace en el mundo tantas diligencias para venir. -Fuera de que los taberneros trasplantados acá, en tres meses son tan -diablos como nosotros. Tenemos sólo cuenta de que no lleguen al fuego -de los otros, porque no lo agüen. - -Pero, si queréis saber notables cosas, llegaos a aquel cerco. Veréis en -la parte del infierno más hondo a Judas con su familia descomulgada de -malditos dispenseros. - -Hícelo así, y vi a Judas, que me holgué mucho, cercado de sucesores -suyos y sin cara[226]. No sabré decir sino que me sacó de la duda -de ser barbirrojo[227], como le pintan los extranjeros por hacerle -español, porque él me pareció capón. Y no es posible menos ni que tan -mala inclinación y ánimo tan doblado se hallase sino en quien, por -serlo, no fuese ni hombre ni mujer. ¿Y quién sino un capón tuviera tan -poca vergüenza? ¿Y quién sino un capón pudiera condenarse por llevar -las bolsas? ¿Y quién sino un capón tuviera tan poco ánimo que se -ahorcase sin acordarse de la mucha misericordia de Dios? Ello[228] yo -creo por muy cierto lo que fuere verdad; pero capón[229] me pareció que -era Judas. Y lo mismo digo de los diablos, que todos son capones, sin -pelo de barba y arrugados, aunque sospecho que, como todos se queman, -que el estar[230] lampiños es de chamuscado el pelo con el fuego, y -lo arrugado, del calor. Y debe ser así porque no vi ceja ni pestaña y -todos eran calvos. - -Estaba, pues, Judas muy contento de ver cuán bien lo hacían algunos -dispenseros en venirle a cortejar y a entretener, que muy pocos me -dijeron que le dejaban de imitar. Miré más atentamente, y fuíme -llegando donde estaba Judas, y vi que la pena de los dispenseros era -que, como a Titio[231] le come un buitre las entrañas, a ellos se las -descarnaban dos aves, que llaman sisones[232]. Y un diablo decía a -voces de rato en rato: - ---Sisones son dispenseros y los dispenseros, sisones. - -A este pregón se estremecían todos, y Judas estaba con sus treinta -dineros atormentándose[233]. Yo le dije: - ---Una cosa querría saber de ti: ¿por qué te pintan con botas y dicen -por refrán _las botas de Judas_[234]? - ---No porque yo las truje--respondió--; mas quisieron significar, -poniéndome botas, que anduve siempre de camino para el infierno y por -ser dispensero. Y así se han de pintar todos los que lo son. Ésta fué -la causa, y no lo que algunos han colegido de verme con botas, diciendo -que era portugués, que es mentira; que yo fuí... - -Y no me acuerdo bien de dónde me dijo que era, si de Calabria[235], si -de otra parte. - ---Y has de advertir que yo sólo soy el dispensero, que se ha condenado -por vender; que todos los demás, fuera de algunos, se condenan por -comprar[236]. Y en lo que dices que fuí traidor y maldito en dar a mi -Maestro por tan poco precio, tienes razón, y no podía hacer yo otra -cosa, fiándome de gente como los judíos[237], que era tan ruin, que -pienso que, si pidiera un dinero más por él, no me lo tomaran. Y porque -estás muy espantado y fiado en que yo soy el peor hombre que ha habido, -ve ahí debajo y verás muchísimos tan malos. Vete--dijo--, que ya basta -de conversación, que no los escurezco. - ---Dices la verdad--le respondí. - -Y acogíme donde me señaló, y topé muchos demonios en el camino, con -palos y lanzas, echando del infierno muchas mujeres hermosas y muchos -malos letrados. Pregunté por qué los querían echar del infierno a -aquéllos solos, y dijo un demonio: - ---Porque eran de grandísimo provecho para la población del infierno en -el mundo: las damas, con sus caras y con sus mentirosas hermosuras y -buenos pareceres, y los letrados, con buenas caras y malos pareceres. - -Y que así los echaban porque trujesen gente. - -Pero el pleito más intrincado y el caso más difícil que yo vi en el -infierno fué el que propuso una mujer condenada con otras muchas por -malas, enfrente de unos ladrones, la cual decía: - ---Decidnos, señor, ¿cómo ha de ser esto de dar y recibir, si los -ladrones se condenan por tomar lo ajeno y la mujer por dar lo suyo? -Aquí de Dios, que, si el ser puta es ser justicia, si es justicia dar a -cada uno lo suyo, pues lo hacemos así, ¿de qué nos culpan? - -Dejé de escucharla, y pregunté, como nombraron ladrones, dónde estaban -los escribanos. - ---¡Es posible que no hay en el infierno ninguno ni le pude topar en -todo el camino! - -Respondióme un verdugo: - ---Bien creo yo que no toparíades ninguno por él. - ---Pues ¿qué hacen? ¿Sálvanse todos? - ---No--dijo--; pero dejan de andar y vuelan con plumas. Y el no haber -escribanos por el camino de la perdición no es porque infinitísimos que -son malos no vienen acá por él, sino porque, es tanta la prisa con que -vienen, que volar y llegar y entrar es todo uno, tales plumas se tienen -ellos, y así no se ven en el camino. - ---Y acá--dije yo--, ¿cómo no hay ninguno? - ---Sí hay--me respondió--; mas no usan ellos de nombre de escribano, -que acá por gatos los conocemos. Y para que echéis de ver qué tantos -hay, no habéis de mirar sino que, con ser el infierno tan gran casa, -tan antigua, tan maltratada y sucia, no hay un ratón en toda ella, que -ellos los cazan. - ---Y los alguaciles malos, ¿no están en el infierno? - ---Ninguno está en el infierno--dijo el demonio. - ---¿Cómo puede ser, si se condenan algunos malos entre muchos buenos que -hay? - ---Dígoos que no están en el infierno porque en cada alguacil malo, aun -en vida, está todo el infierno en él. - -Santigüéme y dije: - ---Brava cosa es lo mal que los queréis los diablos a los alguaciles. - ---¿No los habemos de querer mal, pues, según son endiablados los malos -alguaciles, tememos que han de venir a hacer que sobremos nosotros para -lo que es materia de condenar almas y que se nos han de levantar con el -oficio de demonios y que ha de venir Lucifer a ahorrarse de diablos y -despedirnos a nosotros por recibir a ellos? - -No quise en esta materia escuchar más, y así, me fuí adelante, y por -una red vi un amenísimo cercado, todo lleno de almas, que, unas con -silencio y otras con llanto, se estaban lamentando. Dijéronme que era -el retiramiento de los enamorados. Gemí tristemente viendo que aun -en la muerte no dejan los suspiros. Unos se respondían en sus amores -y penaban con dudosas desconfianzas. ¡Oh, qué número dellos echaban -la culpa de su perdición a sus deseos, cuya fuerza o cuyo pincel los -mintió las hermosuras! Los más estaban descuidados por _penséque_, -según me dijo un diablo. - ---¿Quién es _penséque_--dije yo--, o qué género de delito? - -Rióse, y replicó: - ---No es sino que se destruyen, fiándose de fabulosos semblantes, y -luego dicen _pensé que_ no me obligara, _pensé que_ no me amartelara, -_pensé que_ ella me diera a mí y no me quitara, _pensé que_ no tuviera -otro con quien yo riñera, _pensé que_ se contentara conmigo solo, -_pensé que_ me adoraba, y así, todos los amantes en el infierno están -por _pensé que_. Éstos son la gente en quien más ejecuciones hace el -arrepentimiento y los que menos sabían de sí. Estaba en medio dellos el -amor, lleno de sarna, con un rótulo que decía: - - No hay quien este amor no dome - Sin justicia o con razón, - Porque es sarna y no afición - Amor que se pega y come. - ---¿Coplica hay?--dije yo--. No andan lejos de aquí los poetas. - -Cuando, volviéndome a un lado, veo una bandada de hasta cien mil dellos -en una jaula, que llaman los Orates en el infierno. Volví a mirarlos, y -díjome uno, señalando a las mujeres: - ---¿Qué digo? Esas señoras hermosas todas se han vuelto medio camareras -de los hombres, pues los desnudan y no los visten. - ---¿Conceptos gastáis aun estando aquí? Buenos cascos tenéis--dije yo. - -Cuando uno entre todos, que estaba aherrojado y con más penas que -todos, dijo: - ---¡Plegue a Dios, hermano, que así se vea el que inventó los -consonantes! Pues porque en un soneto - - Dije que una señora era absoluta, - Y, siendo más honesta que Lucrecia, - Por dar fin al cuarteto, la hice puta. - Forzóme el consonante a llamar necia - A la de más talento y mayor brío: - ¡Oh, ley de consonantes, dura y recia! - Habiendo en un terceto dicho lío, - Un hidalgo afrenté tan solamente, - Porque el verso acabó bien en judío. - A Herodes otra vez llamé inocente, - Mil veces a lo dulce dije amargo - Y llamé al apacible impertinente. - Y por el consonante tengo a cargo - Otros delitos torpes, feos, rudos, - Y llega mi proceso a ser tan largo, - Que, porque en una octava dije escudos, - Hice sin más ni más siete maridos - Con honradas mujeres ser cornudos. - Aquí nos tienen, como ves, metidos - Y por el consonante condenados. - ¡Oh, míseros poetas desdichados, - A puros versos, como ves, perdidos! - ---¡Hay tan graciosa locura--dije yo--, que, aun aquí, estáis sin -dejarla ni de cansaros della! ¡Oh, qué vi dellos! - -Y decía un diablo: - ---Ésta es gente que canta sus pecados como otros los lloran, pues en -amancebándose, con hacerla pastora o mora, la sacan a la vergüenza en -un romancico por todo el mundo. Si las quieren a sus damas, lo más que -les dan es un soneto o unas octavas, y si las aborrecen o las dejan, -lo menos que les dejan es una sátira. ¡Pues qué es verlas cargadas de -pradicos de esmeraldas, de cabellos de oro, de perlas de la mañana, de -fuentes de cristal, sin hallar sobre todo esto dinero para una camisa -ni sobre su ingenio! Y es gente que apenas se conoce de qué ley son. -Porque nombre es de cristianos, las almas de herejes, los pensamientos -de alarbes y las palabras de gentiles. - ---Si mucho me aguardo--dije entre mí--, yo oiré algo que me pese. - -Fuíme adelante y dejélos con deseo de llegar adonde estaban los que no -supieron pedir a Dios. ¡Oh, qué muestras de dolor tan grandes hacían! -¡Oh, qué sollozos tan lastimosos! Todos tenían las lenguas condenadas a -perpetua cárcel y poseídos del silencio. Tal martirio, en voces ásperas -de un demonio, recibían por los oídos: - ---¡Oh, corvas almas, inclinadas al suelo, que con oración logrera y -ruego mercader y comprador os atrevistes a Dios y le pedistes cosas -que, de vergüenza de que otro hombre las oyese, aguardábades a coger -solos los retablos! Pues ¿cómo? ¿Más respeto tuvisteis a los mortales -que al Señor de todos? Quien os ve en un rincón, medrosos de ser oídos, -pedir mormurando, sin dar licencia a las palabras que se saliesen de -los dientes, cerrados de ofensas: - ---¡Señor, muera mi padre y acabe yo de suceder en su hacienda; llevaos -a vuestro reino a mi mayor hermano y aseguradme a mí el mayorazgo; -halle yo una mina debajo de mis pies, el Rey se incline a favorecerme y -véame yo cargado de sus favores! - ---Y ved--dijo--a lo que llegó una desvergüenza que osastes decir. - -Y haced esto, que si lo hacéis, yo os prometo de casar dos huérfanas, -de vestir seis pobres y de daros frontales. - ---¡Qué ceguedad de hombres: prometer dádivas al que pedís, con ser -la suma riqueza! Pedistes a Dios por merced lo que Él suele dar por -castigo, y, si os lo da, os pesa de haberlo tenido cuando morís, y, -si no os lo da, cuando vivís, y así, de puro necios, siempre tenéis -quejas. Y si llegáis a ser ricos por votos, decidme, ¿cuáles cumplís? -¿Qué tempestad no llena de promesas los santos? Y ¿qué bonanza tras -ellas no los torna a desnudar, con olvido, de toques de campanas? ¿Qué -de preseas ha ofrecido a los altares la espantosa cara del golfo? Y -¿qué dellas ha muerto y quitado de los mismos templos el puerto? Nacen -vuestros ofrecimientos de necesidad; y no de devoción. ¿Pedisteis[238] -alguna vez a Dios paz en el alma, aumento de gracia, favores suyos o -inspiraciones? No, por cierto; ni aun sabéis para qué son menester -estas cosas ni lo que son. Ignoráis que el holocausto, sacrificio y -oblación que Dios recibe de vosotros es de la pura conciencia humilde -espíritu, caridad ardiente. Y esto, acompañado con lágrimas, es moneda, -que aun Dios, si puede, es cudicioso en nosotros. Dios, hombres, por -vuestro bien gusta que os acordéis dél, y, como, si no es en los -trabajos, no os acordáis, por eso os da trabajos, porque tengáis dél -memoria. Considerad vosotros, necios demandadores, cuán brevemente se -os acabaron las cosas, que importunos pedisteis a Dios. ¡Qué presto os -dejaron y cómo, ingratos, no os fueron compañía en el postrer paso! -¿Veis cómo vuestros hijos aún no gastan de vuestras haciendas un real -en obras pías, diciendo que no es posible que vosotros gustéis dellas, -porque si gustárades en vida hiciérades algunas? Y pedís tales cosas -a Dios, que muchas veces, por castigo de la desvergüenza con que las -pedís, os las concede. Y bien, como suma sabiduría, conoció el peligro -que tenéis en saber pedir, pues lo primero que os enseñó en el _Pater -noster_ fué pedirle; pero pocos entendéis aquellas palabras donde Dios -enseñó el lenguaje con que habéis de tratar con Él. - -Quisieren responderme; mas no les daban lugar las mordazas. - -Yo, que vi que no habían de hablar palabra, pasé adelante, donde -estaban juntos los ensalmadores[239] ardiéndose vivos, y los -saludadores también condenados por embestidores. Dijo un diablo: - ---Veislos aquí a estos tratantes en santiguaduras, mercaderes de -cruces, que embelesaron[240] el mundo y quisieron hacer creer que podía -tener cosa buena un hablador. Gente es esta ensalmadora, que jamás -hubo nadie que se quejase dellos. Porque, si les sanan antes, se lo -agradecen, y si los matan, no se pueden quejar. Y siempre les agradecen -lo que hacen y dan contento. Porque, si sanan, el enfermo los regala, -y si matan, el heredero les agradece el trabajo. Si curan con agua y -trapos la herida, que sanara por virtud de naturaleza, dicen que es por -ciertas palabras virtuosas, que les enseñó un judío. ¡Mirad qué buen -origen de palabras virtuosas! Y si se enfistola[241], empeora y muere, -dicen que llegó su hora y el badajo[242] que se la dió y todo. Pues -¿qué es de oir a éstos las mentiras que cuentan de uno, que tenía las -tripas fuera en la mano en tal parte, y otro, que estaba pasado por las -ijadas? Y lo que más me espanta es que siempre he medido la distancia -de sus curas, y siempre las hicieron cuarenta o cincuenta leguas de -allí, estando en servicio de un señor, que ha ya trece años que murió, -porque no se averigüe tan presto la mentira, y por la mayor parte, -estos tales que curan con agua, enferman ellos por vino. Al fin, éstos -son por los que se dijo: “Hurtan que es bendición”[243], porque con la -bendición hurtan, tras ser siempre gente ignorante. Y he notado que -casi todos los ensalmos están llenos de solecismos. Y no sé qué virtud -se tenga el solecismo por lo cual se pueda hacer nada. Al fin, vaya do -fuere, ellos están acá algunos, que otros hay buenos hombres, que, como -amigos de Dios, alcanzan dél la salud para los que curan: que la sombra -de sus amigos suele dar vida. - -Pero para ver buena gente, mirad los saludadores[244], que también -dicen que tienen virtud. - -Ellos se agraviaron, y dijeron que era verdad que la tienen. Y a esto -respondió un diablo: - ---¿Cómo es posible que por ningún camino se halle virtud en gente que -anda siempre soplando? - ---Alto--dijo un demonio--, que me he enojado. Vayan al cuartel de los -porquerones[245], que viven de lo mismo. - -Fueron, aunque a su pesar. Y yo abajé otra grada por ver los que -Judas me dijo que eran peores que él, y topé en una alcoba muy grande -una gente desatinada, que los diablos confesaban que ni los entendían -ni se podían averiguar con ellos. Eran astrólogos y alquimistas. -Éstos andaban llenos de hornos y crisoles, de lodos, de minerales, de -escorias, de cuernos, de estiércol, de sangre humana, de polvos y de -alambiques. Aquí calcinaban, allí lavaban, allí apartaban y acullá -purificaban. Cual estaba fijando el mercurio al martillo, y, habiendo -resuelto la materia viscosa y ahuyentado la parte sutil, lo corruptivo -del fuego, en llegándose a la copela, se le iba en humo. Otros -disputaban si se había de dar fuego de mecha o si el fuego o no fuego -de Raimundo[246] había de entenderse de la cal o si de luz efectiva -del calor, y no de calor efectivo de fuego. Cuales, con el signo de -Hermete, daban principio a la obra magna, y en otra parte miraban -ya el negro blanco y le aguardaban colorado. Y juntando a esto _la -proporción de naturaleza, con naturaleza se contenta la naturaleza, y -con ella misma se ayuda_, y los demás oráculos ciegos suyos, esperaban -la reducción de la primera materia, y, al cabo, reducían su sangre a -la postrera podre, y, en lugar de hacer del estiércol cabellos, sangre -humana, cuernos y escoria oro, hacían del oro estiércol, gastándolo -neciamente. ¡Oh, qué de voces que oí sobre el padre muerto ha -resucitado y tornarlo a matar! ¡Y qué bravas las daban sobre entender -aquellas palabras tan referidas de todos los autores químicos!: - ---¡Oh! Gracias sean dadas a Dios, que de la cosa más vil del mundo -permite hacer una cosa tan rica[247]. - -Sobre cuál era la cosa más vil se ardían. Uno decía que ya la había -hallado, y, si la piedra filosofal[248] se había de hacer de la cosa -más vil, era fuerza hacerse de corchetes. Y los cocieran y distilaran -si no dijera otro que tenían mucha parte de aire para poder hacer -la piedra, que no había de tener materiales tan vaporosos. Y así se -resolvieron que la cosa más vil del mundo eran los sastres, pues cada -punto se condenaban y que era gente más enjuta. - -Cerraran con ellos, si no dijera un diablo: - ---¿Queréis saber cuál es la cosa más vil? Los alquimistas. Y así, -porque se haga la piedra, es menester quemaros a todos. - -Diéronles fuego y ardían casi de buena gana sólo por ver la piedra -filosofal. - -Al otro lado no era menos la trulla de astrólogos y supersticiosos. Un -quiromántico[249] iba tomando las manos a todos los otros que se habían -condenado, diciendo: - ---¡Qué claro que se ve que se habían de condenar éstos por el monte de -Saturno![250] - -Otro que estaba a gatas con un compás, midiendo alturas y notando -estrellas, cercado de efemérides y tablas, se levantó y dijo en altas -voces: - ---Vive Dios[251] que, si me pariera mi madre medio minuto antes, que -me salvo: porque Saturno, en aquel punto, mudaba el aspecto y Marte se -pasaba a la casa de la vida, el escorpión perdía su malicia y yo, como -di en procurador, fuí pobre mendigo[252]. - -Otro tras él, andaba diciendo a los diablos, que le mortificaban, que -mirasen bien si era verdad que él había muerto: que no podía ser, a -causa que tenía Júpiter por ascendente y a Venus en la casa de la vida, -sin aspecto ninguno malo, y que era fuerza que viviese noventa años. - ---Miren--decía--que les notifico que miren bien si soy difunto, porque -por mi cuenta es imposible que pueda ser esto. - -En esto, iba y venía, sin poderlo nadie sacar de aquí. - -Y para enmendar la locura déstos, salió otro geométrico, poniéndose -en puntos con las ciencias, haciendo sus doce casas gobernadas por el -impulso de la mano y rayas a imitación de los dedos, con supersticiosas -palabras y oración. Y luego, después de sumados sus pares y nones, -sacando juez y testigos, comenzaba a querer probar cuál era el -astrólogo más cierto. Y si dijera _puntual_, acertara, pues es su -ciencia de punto, como calza[253] sin ningún fundamento, aunque pese a -Pedro de Abano[254], que era uno de los que allí estaban, acompañando a -Cornelio Agripa, que, con una alma[255], ardía en cuatro cuerpos de sus -obras malditas y descomulgadas, famoso hechicero. - -Tras éste vi, con su poligrafía y esteganografía, a Trithemio[256], -que así llaman al autor de aquellas obras escandalosas, muy enojado con -Cardano,[257] que estaba enfrente, porque dijo mal dél solo y supo ser -mayor mentiroso en sus libros de _Subtilitate_, por hechizos de viejas -que en ellos juntó. - -Julio César Scaligero[258] se estaba atormentando por otro lado en -sus _Ejercitaciones_, mientras pensaba las desvergonzadas mentiras que -escribió de Homero y los testimonios que le levantó por levantar a -Virgilio aras, hecho idólatra de Marón. - -Estaba riéndose de sí mismo Artefio[259], con su mágica, haciendo -las tablillas para entender el lenguaje de las aves, y Checol de -Áscoli[260], muy triste y pelándose las barbas, porque, tras tanto -experimento disparatado, no podía hallar nuevas necedades que escribir. - -Teofrasto Paracelso[261] estaba quejándose del tiempo que había gastado -en la alquimia; pero contento en haber escrito medicina y mágica, que -nadie la entendía, y haber llenado las imprentas de pullas a vuelta de -muy agudas cosas. - -Y detrás de todos estaba Hubequer[262] el pordiosero, vestido de los -andrajos de cuantos escribieron mentiras y desvergüenzas, hechizos -y supersticiones, hecho su libro un Ginebra de moros, gentiles y -cristianos. - -Allí estaba el secreto autor de la _Clavicula Salomonis_[263] y el que -le imputó los sueños. ¡Oh, cómo se abrasaba burlado de vanas y necias -oraciones el hereje que hizo el libro _Adversus omnia pericula mundi_! - -¡Qué bien ardía el Catan[264] y las obras de Races! - -Estaba Taysnerio[265] con su libro de fisonomías y manos, penando -por los hombres, que había vuelto locos con sus disparates. Y reíase, -sabiendo el bellaco que las fisonomías no se pueden sacar ciertas de -particulares rostros de hombres que, o por miedo o por no poder, no -muestran sus inclinaciones, y las reprimen, sino sólo de rostros y -caras de príncipes y señores sin superior, en quien las inclinaciones -no respetan nada para mostrarse. - -Estaba luego un triste autor[266], con sus rostros y manos, y los -brutos concertando por las caras la similitud de las costumbres. - -A Escoto[267] el italiano vi allá, no por hechicero y mágico, sino por -mentiroso y embustero. - -Había otra gran copia, y aguardaban sin duda mucha gente, porque había -grandes campos vacíos. Y nadie estaba con justicia entre todos estos -autores, presos por hechiceros, si no fueron unas mujeres hermosas, -porque sus caras lo fueron solas en el mundo. ¡Oh, verdaderos hechizos! -Que las damas sólo son veneno de la vida, que perturbando las potencias -y ofendiendo los órganos a la vista, son causa de que la voluntad -quiera por bueno lo que ofendidas las especies representan. Viendo -esto, dije entre mí: - ---Ya me parece que vamos llegándonos al cuartel de esta gente.[268] - -Dime priesa a llegar allá, y al fin asoméme a parte donde, sin -favor particular del cielo, no se podía decir lo que había. A la -puerta estaba la Justicia espantosa, y en la segunda entrada, el -Vicio desvergonzado y soberbio, la Malicia ingrata e ignorante, la -Incredulidad resoluta y ciega y la Inobediencia bestial y desbocada. -Estaba la blasfemia insolente y tirana llena de sangre, ladrando por -cien bocas y vertiendo veneno por todas, con los ojos armados de -llamas ardientes. Grande horror me dió el umbral. Entré y vi a la -puerta la gran suma de herejes antes de nacer Cristo[269]. Estaban los -ofiteos[270], que se llaman así en griego de la serpiente que engañó a -Eva, la cual veneraron, a causa de que supiésemos del bien y del mal. -Los cainanos[271], que alabaron a Caín porque, como decían, siendo -hijo del mal, prevaleció su mayor fuerza contra Abel. Los sethianos, -de Seth. Estaba Dositheo[272] ardiendo como un horno, el cual creyó -que se había de vivir sólo según la carne y no creía la resurrección, -privándose a sí mismo (ignorante más que todas las bestias) de un bien -tan grande. Pues, cuando fuera así que fuéramos solos animales como -los otros, para morir consolados habíamos de fingirnos eternidad a -nosotros mismos. Y así llama Lucano, en boca ajena, a los que no creen -la inmortalidad del alma: _Felices errore suo_, dichosos con su error, -si eso fuera así, que murieran las almas con los cuerpos. - ---¡Malditos!--dije yo--: siguiérase que el animal del mundo a quien -Dios dió menos discurso es el hombre, pues entiende al revés lo que -más importa, esperando inmortalidad. Y seguirse hía que a la más -noble criatura dió menos conocimiento y crió para mayor miseria la -naturaleza, que Dios no. Pues quien sigue esa opinión no lo fíe. - -Estaba luego Saddoc, autor de los Sadduceos[273]. Los fariseos estaban -aguardando al Mesías, no como Dios, sino como hombre[274]. - -Estaban los heliognósticos[275] devictiacos, adoradores del sol; pero -los más graciosos son los que veneran las ranas, que fueron plaga a -Faraón, por ser azote de Dios. - -Estaban los musoritos[276] haciendo ratonera al arca a puro ratón de -oro. - -Estaban los que adoraron la Mosca accaronita[277]: Ozías, el que quiso -pedir a una mosca antes salud que a Dios, por lo cual Elías le castigó. - -Estaban los troglodytas[278], los de la fortuna del cielo[279], los de -Baal[280], los de Asthar[281], los del ídolo Moloch[282], y Renfan[283] -de la ara de Tofet[284], los puteoritas,[285] herejes veraniscos de -pozos, los de la serpiente de metal.[286] - -Y entre todos sonaba la baraúnda y el llanto de las judías, -que, debajo de tierra, en las cuevas, lloraban a Thamur[287] en -su simulacro. Seguían los bahalitas,[288] luego la Pitonisa[289] -arremangada, y detrás los de Asthar y Astharot,[290] y al fin, los que -aguardaban a Herodes, y desto se llaman herodianos.[291] - -Y hube a todos éstos por locos y mentecatos. - -Mas llegué luego a los herejes que había después de Cristo:[292] allí -vi a muchos, como Menandro[293] y Simón Mago,[294] su maestro. - -Estaba Saturnino[295] inventando disparates. - -Estaba el maldito Basílides[296] heresiarca. - -Estaba Nicolás[297] antioqueno, Carpócrates[298] y Cerintho[299] y el -infame Ebión.[300] - -Vino luego Valentino[301], el que dió por principio de todo el mar y -el silencio. - -Menandro[302], el mozo de Samaria, decía que él era el Salvador y que -había caído del cielo, y por imitarlo, decía detrás del Montano[303] -frigio que él era el Parácleto. Síguenle las desdichadas Priscilla y -Maximilla heresiarcas. Llamáronse sus secuaces catafriges, y llegaron a -tanta locura, que decían que en ellos, y no en los apóstoles, vino el -Espíritu Santo. - -Estaba Nepos[304], obispo, en quien fué coroza la mitra, afirmando -que los santos habían de reinar con Cristo en la tierra mil años en -lascivias y regalos. - -Venía luego Sabino[305], prelado hereje arriano, el que en el concilio -Niceno llamó idiotas a los que no seguían a Arrio. - -Después, en miserable lugar, estaban ardiendo por sentencia de -Clemente, pontífice máximo que sucedió a Benedicto, los templarios, -primero santos en Jerusalén y luego, de puro ricos, idólatras y -deshonestos[306]. - -¡Y qué fué ver a Guillermo, el hipócrita de Anvers, hecho padre de -putas, prefiriendo las rameras a las honestas y la fornicación a -la castidad! A los pies de éste yacía Bárbara, mujer del emperador -Sigismundo[307], llamando necias a las vírgenes, habiendo hartas. -Ella, bárbara como su nombre, servía de emperatriz a los diablos, y, -no estando harta de delitos ni aun cansada, que en esto quiso llevar -ventaja a Mesalina, decía que moría el alma y el cuerpo y otras cosas -bien dignas de su nombre. - -Fuí pasando por éstos y llegué a una parte donde estaba uno solo -arrinconado y muy sucio, con un zancajo[308] menos y un chirlo por la -cara, lleno de cencerros, y ardiendo y blasfemando. - ---¿Quién eres tú--le pregunté--, que entre tantos malos eres el peor? - ---Yo--dijo él--soy Mahoma. - -Y decíaselo el tallecillo, la cuchillada y los dijes de arriero. - ---Tú eres--dije yo--el más mal hombre que ha habido en el mundo y el -que más almas ha traído acá. - ---Todo lo estoy pasando--dijo--, mientras los malaventurados de -africanos adoran el zancarrón o zancajo que aquí me falta. - ---Picarón--dije--, ¿por qué vedaste el vino a los tuyos? - -Y me respondió: - ---Porque si tras las borracheras que les dejé en mi Alcorán les -permitiera las del vino, todos fueran borrachos. - ---Y el tocino, ¿por qué se lo vedaste, perro esclavo, descendiente de -Agar? - ---Eso hice por no hacer agravio al vino, que lo fuera comer torreznos -y beber agua, aunque yo vino y tocino gastaba. Y quise tan mal a los -que creyeron en mí, que acá los quité la gloria y allá los perniles y -las botas. Y, últimamente, mandé que no defendiesen mi ley por razón, -porque ninguna hay ni para obedecella ni sustentalla; remitísela a -las armas y metílos en ruido para toda la vida. Y el seguirme tanta -gente no es en virtud de milagros, sino sólo en virtud de darles la -ley a medida de sus apetitos, dándoles mujeres para mudar, y, por -extraordinario, deshonestidades tan feas como las quisiesen, y con esto -me seguían todos. Pero no se remató en mí todo el daño: tiende por ahí -los ojos y verás qué honrada gente topas. - -Volvíme a un lado y vi todos los herejes de ahora, y topé con -Maniqueo[309]. ¡Oh, qué vi de calvinistas arañando a Calvino! Y entre -éstos estaba el principal, Josefo Scalígero[310], por tener su punta de -ateísta y ser tan blasfemo, deslenguado y vano y sin juicio. - -Al cabo estaba el maldito Lutero, con su capilla y sus mujeres, -hinchado como un sapo y blasfemando, y Melanchthon[311] comiéndose las -manos tras sus herejías. - -Estaba el renegado Beza,[312] maestro de Ginebra, leyendo, sentado en -cátedra de pestilencia, y allí lloré viendo el Enrico Estéfano.[313] -Preguntéle no sé qué de la lengua griega, y estaba tal la suya, que no -pudo responderme sino con bramidos.[314] - -Espantóme, Enrico, de que supieses nada. ¿De qué te aprovecharon tus -letras y agudezas? Más le dijera si no me enterneciera la desventurada -figura en que estaba el miserable penando.[315] - -Estaba ahorcado de un pie Helio Eobano hesso,[316] célebre poeta, -competidor de Melanchthon. ¡Oh, cómo lloré mirando su gesto torpe con -heridas y golpes y afeados con llamas sus ojos![317] - -Dime prisa a salir deste cercado, y pasé a una galería, donde estaba -Lucifer cercado de diablas que también hay hembras como machos. No -entré dentro, porque no me atreví a sufrir su aspecto disforme; sólo -diré que tal galería tan bien ordenada no se ha visto en el mundo, -porque toda estaba colgada de emperadores y reyes vivos como acá -muertos. Allá vi toda la casa otomana,[318] los de Roma por su orden. - -Vi graciosísimas figuras: hilando a Sardanápalo, glotoneando a -Eliogábalo, a Sapor emparentando con el sol y las estrellas. Viriato -andaba a palos tras los romanos, Atila revolvía el mundo, Belisario -ciego acusaba a los atenienses.[319] - -Llegó a mí el portero y me dijo: - -Lucifer manda que, porque tengáis qué contar en el otro mundo, que -veáis[320] su camarín. - -Entré allá. Era un aposento curioso y lleno de buenas joyas. Tenía cosa -de seis o siete mil cornudos y otros tantos alguaciles manidos. - ---¿Aquí estáis?--dije yo--. ¿Cómo, diablos,[321] os había de hallar en -el infierno, si estábades aquí? - -Había pipotes de médicos y muchísimos coronistas, lindas piezas, -aduladores de molde[322] y con licencia. Y en las cuatro esquinas -estaban ardiendo por hachas cuatro malos pesquisidores.[323] Y todas -las poyatas, que son los estantes, llenas de vírgenes rociadas, -doncellas[324] penadas como tazas,[325] y dijo el demonio: - ---Doncellas son, que se vinieron al infierno con las doncelleces -fiambres, y por cosa rara se guardan. - -Seguíanse luego demandadores[326], haciendo labor con diferentes sayos, -y de las ánimas había muchos, porque piden para sí mismos y consumen -ellos con vino cuanto les dan[327]. - -Había madres postizas[328] y trastenderas de sus sobrinas y -suegras[329] de sus nueras, por mascarones alrededor. - -Estaba en una peaña[330] Sebastián Gertel[331], general en lo de -Alemaña contra el Emperador, tras haber sido alabardero suyo. - -No acabara yo de contar lo que vi en el camino si lo hubiera de -decir todo. Salíme fuera y quedé como espantado, repitiendo conmigo -estas cosas. Sólo pido a quien las leyere, las lea de suerte que el -crédito que les diere le sea provechoso para no experimentar ni ver -estos lugares, certificando al lector que no pretendo en ello ningún -escándalo ni reprensión sino de los vicios[332], pues decir de los que -están en el infierno no puede tocar a los buenos. Acabé este discurso -en el Fresno[333], a postrero de abril de 1608, en 28 de mi edad[334]. - - - NOTAS: - -[147] En _P_: _y que el diablo nunca dijo verdad._ Llamamos el malo al -diablo. - -[148] _Se nos esconden._ En _P_: _nos esconde Dios, vi, guiado del -ángel de mi guarda, lo que se sigue, por particular providencia de -Dios._ La corrección evita todo lo que mira a lo religioso. - -[149] _Dos sendas._ El mito que traen Jenofonte (_De dictis et factis -Socratis_, l. 2) y Ateneo (_Dipn._, l. 12, c. 1), y cuenta así JUAN DE -PINEDA (_Agric. crist._, 7, 7): “Siendo Hércules mancebo, llegó por -un camino adonde se repartía en dos, y el de la mano derecha era muy -áspero y estrecho y se llamaba de la virtud, y el de la mano izquierda -muy ancho y llano y andadero era el de los vicios y pecados. Como él -allí llegó, reparó un poco, pensando lo que le cumpliría más, y vió -venir para sí dos mujeres, la una de las cuales, adelantándose de la -otra, llegó a él muy compuesta y afeitada y con melindres de ramera, -y le convidó al camino de los deleites, que le prometía con poco -trabajo; mas llegando poco después la otra, vestida de blanco y con -muy honesto y grave semblante, le avisó que se guardase de aquella -engañadora, que le prometía vivienda enemiga de bondad, por la cual se -perdería. Insistió mucho que la siguiese a ella por el camino más arduo -y angosto, en el cual puso Dios el trabajoso sudor antes de la virtud, -porque, considerándolo atentamente, vería que lo que se da barato es -cosa vil, mas lo precioso siempre vale caro, y que ni Dios ni buenos -amigos se pueden ganar sin diligencias trabajosas. Con los consejos -de la blanca virtud determinó Hércules de se meter por el camino de -la virtud, significado por el brazo diestro de la letra de Pitágoras -(_Y_), que al principio sube agro y angosto y en el fin pára en anchura -llana y holgada con perpetuidad”. - -[150] _De la gente_..., _de_ causal, a causa de. - -[151] En _P_: _me dijo: S. Pablo le dejó para dar el primer paso a esta -senda. Y miré. Caballerías_, ejercicios a caballo, y, metafóricamente, -fantasías. _Jineta_, p. 30: “De muchas maneras se corre con lanza y -mil reglas hay escritas desta caballería”. VALDERRAMA, _Ejerc. Fer. -5 dom. pas._: “Ni pasear las plazas haciendo caballerías, que ya no -está gallardo ni para eso”. GALINDO, 655: “_Cayó de su asno_, del -desengañado del error, que defendía por ignorancia crasa”. El error del -ignorante es asno que lleva caballeros a muchos. - -[152] _Pesia_, pese a. _Pedr. Urdem._, 3: “¿Son por ventura mostrencas -| mis gallinas, pesiatal?” TIRSO, _No hay peor sordo_, 1: “Yo entonces -le dije: ¡Pesia | a tal! no es el perro mío”. - -[153] _Gente honrada_, de probidad, irónicamente, gente perdida, como -aquí. - -[154] _Tósigo_, ponzoña, o hierba de ballesteros, que es lo que -propiamente τόξιχος suena en griego, de τόξον arco, por emponzoñar con -ella las flechas. - -[155] _Lechigada_, camada, conjunto de crías propiamente, de _lecho_. -Contra los taberneros, que bautizan el vino. - -[156] “Había muchas mujeres tras éstos besándoles las ropas, que en -besar algunas son peores que Judas, porque aquél besó (aunque con ánimo -traidor) la cara del Justo, Hijo de Dios y Dios verdadero, y ellas -besan los vestidos de otros tan malos como Judas. Atribúyolo, más que a -devoción (a algunas) a golosina en el besar. Otras iban cogiéndoles de -las capas para reliquias, y algunas cortan tanto, que da sospecha que -lo hacen más por verlos en cueros o desnudos, que por fe que tengan con -sus obras. Otras se encomiendan a ellos en sus oraciones, que es como -encomendarse al diablo por tercera persona. Vi alguna pedirles hijos, -y sospecho que marido que consiente en que pida hijos a otro la mujer, -se dispone a agradecérselo si se les diere. Esto digo por ver que, -pudiendo las mujeres encomendar sus deseos y necesidades a san Pedro, a -san Pablo, a san Juan, a san Agustín, a santo Domingo, a san Francisco -y otros santos que sabemos que pueden con Dios, se den a éstos que -hacen oficio la humildad y pretenden irse al cielo de estrado en -estrado y de mesa en mesa. Al fin conocí que iban éstos arrebozados”, -etc. (Edición de Pamplona, 1631). - -[157] _Adrollas_, trapazas y engaños, sobre todo comprando o vendiendo -al fiado. OÑA, _Postrim._, 1, 1, 8: “Tantas adrollas y trapazas -inventadas en daño del bien común”. En Aragón, trola y drola; en -Galicia, drola; en Germanía, droll, embuste. _Embustidor_, embustero, -de _embustir_, cuyo posverbal es _embuste_. - -[158] “repúblicas. No faltaron en el camino muchos eclesiásticos, -muchos teólogos”. (Edic. de Pamplona, 1631). - -[159] _Corrilleros_, los soldados fanfarrones, rompepoyos, que se -pasan el día sentados, contando al corrillo de gente que les rodea mil -hazañas embusteras. - -[160] “Y nada desto les creíamos, teniéndoles por mentirosos, sólo -cuando por encarecer”, etc. (Edición de Pamplona, 1631). - -[161] “porque hacíanse recuas de mosquitos que les rodeaban las bocas -golosas del aliento parlero, del mucho mosto que habían colado”. (Ídem). - -[162] _Hojas de lata_, donde aún hoy llevan la licencia los soldados -licenciados del servicio, y entonces llevaban los testimonios y fees de -sus hechos de armas y merecimientos. - -[163] _Coronan._ En _P_: _coronan al que legítimamente peleare._ De San -Pablo: “Non coronatur nisi legitime certaverit”. (2 _Timot._, 2, 5). - -[164] “Militia est vita hominis super terram”. (_Job_, 7, 1). - -[165] “Atentamente y corridos de lo que les decían, como unos leones se -entraron en una taberna. Y tan”. (Edición de Pamplona, 1631). El texto -corregido perdió este brío y quedó sosísimo. - -[166] “del cielo”. Ídem. - -[167] “del cielo”. Ídem. - -[168] “por el otro camino”. (Edición de Bruselas de 1660). - -[169] _De mal pelo._ Hay cien frases en castellano que aluden al -_bueno_ o _mal pelo_ y _pelaje_, tomadas del de los animales, que, -estando _lucios_ y gordos, _les luce_ el pelo, y mal cebados, lo -presentan malo. - -[170] _Acá estamos todos_, frase hecha, sobre todo de negros, -igualándose con los demás blancos; en el texto viene muy a cuento entre -diablos negros. - -[171] _Recuero_, trajinero con recuas. - -[172] _Humazos_, que se daba por las narices (_humo a narices_), con -lana encendida, a las mujeres que padecían de flato o mal uterino, o -los muchachos, al dormido, en las narices, con papel encendido, etc. -VILLALVA, _Empr._, 2, 34: “Como se queda la colmena cuando le dan -humazo, desamparándola y huyendo las abejas”. FONS., _Vid. Cristo_, -3, 2, 14: “Ya le den humazos a las narices..., para el demonio eran -pebetes, para Dios eran humazos”. - -[173] _Chasquear los azotes_, menearlos con chasquido. F. AGUADO, -_Crist._, 44: “La conciencia tiene el azote en la mano, y antes que el -hombre se desmande, le chasquea y después revuelve sobre él”. - -[174] “de cuellos bajos; por lo que parecíamos confesores en saber -pecados, y supimos muchas cosas nosotros que no las supieron ellos”. -(Edic. de Pamplona, 1631). - -[175] “a don, como a la pila santa catecúmena, que por tirar”. Ídem. - -[176] _Perogotero_, Pero Botero, Satanás, que así le llaman, por andar -entre pez, como los boteros. - -[177] _Sahumado_ decíase de lo muy bien dispuesto y a gusto, -propiamente perfumado con sahumerios. En particular, “encareciendo que -cobrará y hará volver y pagar algo”. (CORR., 566). _Quij._, I, 4: “De -pagaros... un real sobre otro y aun sahumados”. _G. Alf._, I, 3, 3: -“Nos ponían la moneda sobre la tabla, sahumada y lavada con agua de -ángeles”. - -[178] “Los demás cocheros, en comparación de mis mosquitos eran ranas. -No se probará”, etc. (Edición de Barcelona de 1635). _Aguanoso_ lo -suele decir Quevedo por aguado, el que sólo bebe agua y no vino. - -[179] _Vía_, paso, abran paso o camino, mientras le azotaba, como el -verdugo al que pasea por las acostumbradas. El abuso de los coches en -aquel tiempo y lo que con ellos se cometía, hizo se diesen pragmáticas, -y hay alusiones a ello en todos los escritores. - -[180] _Frialdad_, sosera en los chistes, poca gracia, y _frío_ se -dice del soso en el gracejar. J. PIN., _Agr._, 1, 8: “Ateneo dice -una frialdad”. F. SILVA, _Celest._, 29: “Decidor y desenvuelto como -Grajales, que no otro tan lindo como Felides, si fuera frío”. - -[181] _Calofriado_, por el frío que da escalofríos o calofríos. CÉSPED. -MENESES, _Historias_, c. 44: “Dejando aquel pecho de mármol con unos -calofríos que si no procedieran de amor”. - -[182] _De entre cuero y carne_, que hieren mucho más, como los que con -bromas pesadas y murmuraciones dan que sentir. CÁCERES, _ps._ 63: “Son -hombres, que traen las lenguas bien amoladas y afiladas. Cortan entre -cuero y carne”. - -[183] “respondieron que como se condenan otros por no tener gracia, -ellos se condenan por tenerla o quererla tener”. (Edic. de Pamplona, -1631). - -[184] CORR., 21: “_A mesa puesta y cama hecha._ (Entiéndese venir, -sentarse y ser admitido)”. Ídem, 567: “_Sentarse a mesa puesta._ (El -que no pone cuidado y nada le cuesta)”. Ídem, 54: “_Asentaisos a mesa -puesta con vuestras manos lavadas y poca vergüenza_”. - -[185] _Matar hachas_, apagarlas. - -[186] _Tuerto_, torcido, lo contra derecho. GALINDO, _D_, 414: “_A -veces con el tuerto llega el hombre a su derecho_, o _con un poco de -tuerto_”. - -[187] _Sufrir_, condescender, vendiéndola a otros por dinero. _Sufrir_ -es tolerar, y sólo por galicismo lo emplean hoy como _padecer_; véase -_Lazarillo_, mi edición. - -[188] _Hacer plato_ es servir; metafóricamente, ofrecer con -ostentación, ostentar. FONSECA, _Amor de Dios_, 37: “Sentóle consigo -a la mesa y mandó a sus criados trujesen una espalda de carnero y -haciéndole el plato”. CÁCERES, _ps._ 40: “Hace honra de la maraña -que me tiene urdida. Hace plato de la traición que usa conmigo”. -Ídem, _ps._ 48: “Aquellos que hacen ostentación y plato de sus muchas -riquezas”. - -[189] Acerca de esta clase de comediantes dice en su _Viaje -entretenido_ Agustín de Rojas: “Pues sabed que hay ocho maneras -de compañías y representantes, y todas diferentes: bululú, ñaque, -gangarilla, cambaleo, garnacha, bojiganga, farándula y compañía. El -_bululú_ es un representante solo, que camina a pie y pasa su camino -y entra en el pueblo, habla al cura y dícele que sabe una comedia y -alguna loa, que junte al barbero y sacristán y se la dirá, porque le -den alguna cosa para pasar adelante. Júntanse éstos y él súbese sobre -una arca y va diciendo: ‘Ahora sale la dama y dice esto y esto’. Y va -representando y el cura pidiendo limosna en un sombrero. Y junta cuatro -o cinco cuartos, algún pedazo de pan y escudilla de caldo que le da el -cura, y con esto sigue su estrella y prosigue su camino hasta que halla -remedio”. - -[190] _En cueros_, en que tratan los zapateros. - -[191] _Por los_ pies _ajenos_, que calzan. - -[192] _Silo_, granero debajo de tierra. HERRERA, _Agr._, 1, 6: “El -grano... de silo soterraño”. - -[193] _Pecado de carne_, por engañar metiendo en los pasteles carne -mala y prohibida y huesos machacados. - -[194] _Jinetes_, por la carne de caballo, metida en los pasteles, y -_estómagos_ a caballo sobre rocín, que también metían en ellos. - -[195] _Padeced_, no dice _sufrid_, que es padecer con paciencia. - -[196] _Este oficio_, de soplones, de ir con el soplo, como lo explica -en lo que sigue. - -[197] _Vah-ar-ada_, tufarada de _vah-o_. _Buscón_, 23: “Bébase, me -dijo, esta media azumbre de vino puro, que, si no da vaharada, no -parecerá valiente. Ellos y los malditos alguaciles. Por soplar, -daban crueles voces. Uno de ellos decía: ‘Yo al justo vendí: ¡Que me -persiguen!’ Dije yo entre mí: ‘¡Al Justo vendiste! Éste es Judas’. Y -lleguéme con codicia de ver si era barbinegro o bermejo, cuando le -conozco, y era un mercader”, etc. (Edición de Pamplona, 1631). - -[198] Pensaron los ladronazos que no había más y quisieron con la vara -de medir hacer lo que Moisés con la vara de Dios y sacar agua de las -piedras. - -[199] _Por sus pulgares_, con trabajo, y díjose propiamente del -menearlos al hilar. CORR., 633: “_Hilado con estos pulgares, por mis -pulgares._ (Encarece el cuidado de hilarlo)”. - -[200] _Pulgar-ada_ es medida del ancho del dedo pulgar, el cual se -llamó así del servir para matar las pulgas: _Éste mata los cocos_, -como dice la formulilla para enseñar al niño los nombres y usos de los -dedos. _Siglo pitagór._, 7: “¿Piensas que es esta tela terciopelo | que -crece a pulgaradas?”--Dice que _a puras pulgaradas_, a puro medir se -van los mercaderes al infierno. - -[201] _La oscuridad de sus tiendas_, buscada a propósito para engañar, -y así muchos colgaban telas delante de ellas. _Ordenanz. Valladol._, -24: “Otrosi ordenamos y mandamos que ningun mercader de sedas y paños, -lienzos y fustanes o sargas tenga en las luces de sus tiendas o votivas -colgada ninguna cosa con las que pueda oscurecer ni menos delante de -las puertas de las dichas tiendas, si no fuere de manera que libremente -pueda entrar la claridad por todo el grandor de ellas”. - -[202] _Raso_, tela, y el cielo limpio de nubes. MÁRQUEZ, _Tr. Jer._, 2, -3: “El viento deja el cielo raso”. - -[203] _Talle de_ CERV., _Cuev. de Salam._: “Así tiene el talle de -hablar por el colodrillo como por la boca”. _Laber. amor_, 1: “_Talle -tienen_ los mozos de avisados”. - -[204] Se acuerda Quevedo del comienzo del c. IV, parte 3.ª, _De Rege_, -de Mariana. - -[205] _Aban-illos_, pliegues, y dijéronse por su parecido al aban-illo -o aban-ico, de _aban-o_, que se derivó del vannus o aventador latino. -LOPE, _Entrem. Marq. Alf._, t. II, p. 276: “El abano es de su gusto”. -LOPE, _Vaq. Moraña_, t. VII, p. 568: “¡Qué abanillo! Una sartén”. -_Abanillos_ son lo que, a la francesa, llaman hoy feamente _plisé_, -y que de ordinario se decía _aban-ino_, otro diminutivo de _aban-o_, -LOPE, _Dorotea_, 2, 5: “Tengo que almidonar tres o cuatro abaninos -de cadeneta”. _Cuchillada_, abertura a lo largo para adorno en los -vestidos, que se viese el aforro de otro color. _Calzas_ eran los -calzones; _atacadas_, cuando se ajustaban mucho y se atacaban con -muchas agujetas por la cintura para que estuviesen firmes y sin arrugas. - -[206] _Sin tono y sin son_, sin ton ni son, a destiempo, sin discreción -ni substancia en lo que dicen. CORR., 564: “_Salir sin ton ni son._ -(Cuando uno habla sin tiempo ni sazón)”. Díjose acaso del cantor que se -salía del tono y sonido que le acompañaba, saliéndose de tono, y más -ciertamente del bailar fuera de sazón, sin música. - -[207] CORR., 553: “_Ni es carne ni pescado._ (Como el que ni ata ni -desata y no es para nada)”. - -[208] _Que tanto_, cuanto. VALDÉS, _Corint._: “Por estas contraseñas -se conoce qué tanto tiene el hombre de esta caridad”. _Entremeses_, s. -XVII, p. 55: “Sabéis que tanto lo quieren, que ha enseñado a mi amo el -amo, amas, amavi”. - -[209] CORR., 288: “_Dichoso el hijo, que tiene a su padre en el -infierno._ (El italiano)”. Ídem, 300: “_Guay del hijo, que el padre va -a Paraíso_”. - -[210] Son los del _penséque_. CORR., 388: “_Penseque, asneque, burreque -con sus parientes._ (Añádenlo al que se excusa diciendo ‘pensé -que’)”. Del pensar por considerar y por dar pienso al asno, esto es, -a sí propio. CORR., 388: “_Penseque, asneque y burreque_, todos son -hermanos. (Trata de asno y burro al que pierde la cosa y se excusa con -‘pensé que’)”. _A penseque y a creíque los ahorcaron en Madrid._ L. -GRAC., _Crit._, 2, 13: “Y señalaron pienso a los penseque”. Es el _Non -putaram_, de Cicerón. - -[211] _Corona de hueso_, cuernos. - -[212] _Si pensara_, aunque pensara. En el _Quijote_ passim (_Leng. -Cervantes_, 1, 265, 8). - -[213] _Lleno de bote en bote_, lleno, frase conocida y con el -retruécano de los botes o vasijas de la botica. L. GRAC., _Crit._, 1, -7: “No faltó quien dijo que estaba de bote en bote vacía”. Q. BENAV., -1, 270: “La triste casa del mundo | de bote en bote está llena | de los -locos que”. - -[214] _Ayudas_, lavativas. - -[215] _De los palos_, que sirven para medicinas, sobre todo alude al -que servía para las bubas, “el palo santo” o guayaco, que dice Lucas -Hidalgo en su magnifica apología de estas bravas señoras (_Diálog. de -apacible entretenimiento_, 3, 2). De este palo, árbol americano, trata -Monardes (_Drog. Ind., f._ II), y fué introducido en España en 1508 y -en Italia en 1517. Conocidas son las coplas de Cristóbal de Castillejo -“en alabanza del palo de las Indias, estando en la cura dél”. De todas -esas cosas que recuenta Quevedo, y de otras, se hacían medicinas y los -boticarios oro y dinero. - -[216] _Moleta_, muela pequeña para moler colores, medicinas, etc. -PALOMINO, _Mus. Pict._, 5, 3, 5. - -[217] _Aceite de matiolo._ De los raros aceites y ungüentos véase -LAGUNA, _Dioscórides_, 1, c. 28 y siguientes, y es de notar entre las -porquerías de la añeja medicina lo siguiente: “Tratando de los aceites, -Dioscórides hace juntamente mención de tres especies de suciedades que -solían en su tiempo cogerse. Era la una y la primera de todas aquélla -que de los que se bañaban después de untados, nadaba sobre el agua -del baño. Por la segunda entiende el sudor, que se raía de los que se -ejercitaban en las palestras, el cual era envuelto con polvo y tierra, -tenía necesariamente más cuerpo. La tercera suciedad era la que se -cogía de las paredes y de las estatuas de la palestra”. _Matiolo_ es -una crucífera, _mathiola_, o alhelí blanco. - -[218] _Lamedor_, composición pectoral, de consistencia media entre -electuario y jarabe, y se daba a los enfermos para que, poco a poco, -la dejasen deslizar por la garganta al pecho; por tomarse lamiendo. -FRAGOSO, _Cirug. Simpl._, voz _violeta_: “Sin el lamedor ordinario, -se hace de las violetas un jarabe purgativo con la novena infusión -de ellas y azúcar fino”. _Mosquete_ y _esmeril_ son armas de fuego -antiguas. - -[219] _Zurdos._ Supersticiones viejas. La del zurdo se funda en no ser -derecho, sino siniestro, y las cosas siniestras o los siniestros son -desgracias. La del cuervo, en ser negro, y malo y negro es todo uno -en castellano y en la etimología latina. La de la lechuza, en ser ave -nocturna. - -[220] _Scévola_, así llamado _de scaevus_, zurdo. El cuento lo traen -Plutarco (_Poplicola_, 17), Valerio Máximo (3, 3, 1), Floro (I, 10), -Silio (8, 385) y Livio (2, 12). Queriendo matar a Porsena, rey de -Etruria, por error, no conociéndolo, mató a uno de los cortesanos -del Rey. Para castigar su mano, que así erró el golpe, la puso en el -fuego, teniéndola en él hasta consumirse. De aquí tomó el nombre de -_Scaevola_, esto es, zurdo, _scaevus_, σχαιός, porque desde entonces no -le quedó más que la zurda. - -[221] EN CORREAS, 191: “_Lanzada de moro izquierdo, que atraviese el -corazón_”. (De un romance). - -[222] _Tomarse puntos_ es coserse los puntos sueltos de la media, y -de ahí coserse algún chirlo o herida. Tan de nuevo se hacen con los -afeites, que éstos se llamaron _mudas_, por mudarse con ellas el color -del rostro y manos. - -[223] El _cohol_ o _alcohol_ con que se alcoholaban, como todavía -las moras y los moritos, para que se les agranden los ojos, que los -llevan llenos de churretes negros. De ello traté en mi edición de _La -Celestina_. - -[224] _Con cabellos_ ajenos, como hoy con las trenzas de muertos o de -chinos, que gastan las mujeres. - - “Carmina Paulus emit, - Recitat sua carmina Paulus: - Nam quod emas, potes dicere iure tuum”. - -Que escribió un célebre humanista imitando a Marcial, el cual dice (l. -I, ep. 30): - - “Fama refert nostros te, Fidentine, libellos - Non aliter populo, quam recitare tuos. - Si mea vis dici, gratis tibi carmina mittam. - Si dici tua vis, haec eme, ne mea sint”. - - “Se ruge, Fidentino, que mis obrillas - las lees a la gente, cual si fueran tuyas. - Si quieres que pasen por mías, te las enviaré de balde. - Si quieres que pasen por tuyas, cómpralas, para que dejen - [de ser mías”. - - -[225] MATEO, 26, 24: “Bonum erat ei, si natus non fuisset homo ille”. - -[226] _Sin cara_, descarados, desvergonzados. - -[227] _Barbirojo_. TIRSO, _Mari Hernánd._, 1, 10: “Que acá son | los -jodíos barbirojos”. Ídem, _Vergonz. en Palac._, 1, 4: “Tenéis el -cabello rubio, | no hay que fiar dese pelo”. Es tradición haber sido -Judas de poca barba y roja, y debe fundarse esto en que los de tal -barba son tenidos por traidores y malos. CORR., 402: “_Poca barba y -bermeja color, debajo de Dios no le hay peor_”. Ídem, 304: “_Barba -roja y mal color, debajo del cielo no le hay peor_”. Ídem, 388: “_Pelo -bermejo, mala carne y peor pellejo_”. Ídem, 54: “_Asno cojo y hombre -rojo y el demuño todo es uno_”. Ídem, 123: “_En ruin ganado poco hay -que escoger y en barba roja menos que creer_”. Ya antes (edic. de -Pamplona, 1631, nota 191) dice el texto, hablando de Judas: “Lleguéme -con codicia de ver si era barbinegro o bermejo”. En _Tac._, 13, -el dómine Cabra es de _pelo bermejo_. En _Perinola_: “Eso dijo la -pelijudas, una bermejuela abuchornada de rizos”. _Peliju(d)as_ llaman -en Andalucía a las de pelo rojo. - -[228] _Ello._ CORR., 536: “_Ello._ (Esta palabra _ello_ comienza muchas -veces ociosa y se entremete baldíamente en muchas ocasiones: otras es -pronombre)”. _Píc. Just._, 1, 2: “Ello, yo no sé por qué mi padre no me -llamó la torda”. Ídem, 2, 1, 2, 3: “Ello, nunca faltan bellacos”. - -[229] En _P_: _muy cierto lo que manda la Iglesia Romana; pero en el -infierno, capón._ - -[230] _Que el estar_, repetido el _que_, _sospecho que... que el -estar_. Era común, por la claridad, cuando se corta la frase por un -inciso cualquiera. - -[231] _Titio_, por haber pretendido deshonrar a Latona. Véase Virgilio -(_Eneida_, 6), Ovidio (_Metam._, 4), Horacio (_Od._, 3, 4), Tíbulo (1, -3), Píndaro (_Pit._, 4), etc. - -[232] _Sisón_, especie de francolín ceniciento. _Diálog. montería_, -13: “Los sisones gallardos y pintados, que vuelan con tanta gala, que -parece que silban con las alas, hiriendo el viento, de donde se les -debió de poner el nombre que tienen”. Además es el que sisa, como los -despenseros saben hacerlo. - -[233] “Tenía un bote junto a sí. No me sufrió el corazón a no decirle -algo. Y así, llegándome cerca, le dije: ‘¿Cómo, traidor infame sobre -todos los hombres, vendiste a tu Maestro, a tu Señor y a tu Dios -por tan poco dinero?’ A lo cual respondió: ‘Pues vosotros, ¿por qué -os quejáis deso? Que sobrado de bien os estuvo, pues fué el medio y -arcaduz para vuestra salud. Yo soy el que me he de quejar y fuí a quien -le estuvo mal, y ha habido herejes que me han tenido con veneración, -porque di principio en la entrega a la medicina de vuestro mal. Y no -penséis que soy yo solo el Judas; que, después que Cristo murió, hay -otros peores que yo y más ingratos, pues no sólo le venden, pero le -venden y compran, azotan y crucifican, y, lo que es más que todo, -ingratos a vida y pasión y muerte y resurrección, le maltratan y -persiguen en nombre de sus hijos. Y si yo lo hice antes que muriese, -con nombre de apóstol y dispensero, este bote lo dice, que es el de la -Madalena, que codicioso quería que se vendiese y se diese a pobres, y -ahora es una de las mayores penas que tengo ésta, ver lo que quería -para remediar pobres, vendido. Porque todo lo aplicaba a vender, y -después, por salir con mi tema y vender el ungüento, vendí al Señor que -le tenía, y así remedié más pobres que quisiera’. ‘Ladrón, dije yo, -que no me pude reportar, pues, si viendo a la Madalena a los pies de -Cristo te tocó la codicia de riqueza, cogieras las perlas de las muchas -lágrimas que lloraba, hartáraste de oro con las hebras de cabellos que -arrancaba de su cabeza y no cudiciaras su ungüento con alma boticaria. -Pero una cosa querría saber de ti: por qué te pintan con botas’,” etc. -(Edición de Pamplona, 1631). - -[234] Sólo hallo en CORREAS, 192: “_Las botas de Tobías._ (Es apodo -ordinario a botas viejas de camino)”. - -[235] _De Calabria_, alude acaso a Calabrés, el del _Alguacil -alguacilado_. - -[236] _Por comprar_, sisando en las compras. - -[237] _Los judíos_ fueron siempre tenidos por avariciosos, sobre todo -de dinero, así siempre se dieron a mercadear. CORR., 275: _Judío para -la mercadería y fraile para la hipocresía; o judío por la mercadería y -fraile por la hipocresía._ Ídem, 33: _Al judío dalde un palmo y tomará -cuatro._ Ídem, 275: _Judío ni puerco, no le metas en tu güerto._ - -[238] “lo que conviene? No por cierto”, etc. (Edic. de Barcelona, 1635). - -[239] _Ensalmadores_, los que curan con ensalmos; _saludadores_, los -mismos, porque dan salud. Corren todavía por ahí las _nóminas_ o -_lóminas_, que llaman, y son oraciones antiguas, corrompidas, medio en -latín y medio en romance, que venden todos estos embustidores contra el -aojo y otras enfermedades de niños y de ganados. - -[240] _Santiguaduras_ o _santiguaderas_, acción de santiguar los -ensalmadores. QUEV., _Tac._, 16: “El cual se había hecho ensalmador -con unas santiguaderas y oraciones que había aprendido de una vieja”. -_Santiguar_ es hacer la cruz sobre enfermo o endemoniado. CASTILLO, -_S. Domingo_, 1, 1, 45: “No me echéis esa maldición, padre mío, decía -el hereje, sino santiguadme, como soléis, con la señal de la cruz”. -_Lozana andal._, 216: “Yo sé ensalmar y encomendar y santiguar cuando -alguno está aojado, que vieja me rezó, que era saludadora como yo; -sé quitar ahitos, sé para las lombrices, sé encantar la terciana... -Sé sanar la sordera y sé ensolver sueños, sé conocer en la frente la -phisionomía y la chiromancia en la mano y prenosticar”. - -[241] _Enfistolarse_ o _afistolarse_ la herida; convertirse en fístula. -_Selvagia_, 3: “Pone la triaca saludable en la infistolada y encurable -herida”. P. VEGA, _ps._ 3, 5, 1: “Vinieron las llagas a afistolarse”. - -[242] _Badajo_, dícese metafóricamente al bobo y necio. S. HOROZCO, -_Cancionero_, p. 16: “Pues bien sacado de cuajo | de ambos el ser y -valor, | cada cual sin gran trabajo | podrie ser gentil badajo | de -la campana mayor”. L. RUEDA, _Eufem._, 1: “Superlativo quieres decir, -badajo”. - -[243] _Hurtan que es bendición._ CORR., 633: “_Hurtar la bendición._ -(Llegar primero que el otro al bien y provecho)”. - -[244] _Los saludadores_, propiamente curanderos que dan la salud del -mal de rabia. Diz que tienen una cruz en el cielo de la boca, que nacen -en Viernes Santo, a las tres de la tarde, y no sé qué más. Contra dicho -mal suele dar el saludador al mordido de perro rabioso pan sin sal -para sanarlo. Mediante una bendición, y más comúnmente algunos esputos -que arroja en una jofaina de agua, ve en el fondo la figura del perro -y en su aspecto conoce si estaba o no rabioso. Chupa la ponzoña de la -herida, bendice los ganados con su soplo y aliento en el nombre de -Dios, con los que los preserva de enfermedad, a lo cual alude Quevedo -al decir luego que andan _siempre soplando_, y en la Jácara 1: “Gran -saludador de culpas, | un fuelle de Satanás”. Igualmente soplan al -que tiene mal de corazón. F. AGUADO, _Cristiano_, 74: “Alude en estas -palabras el Apóstol al oficio que hacen los saludadores con los que -padecen mal de corazón, a los cuales, cuando los derriba el accidente -en tierra, ellos, con un soplo suave, los ponen en pie”. J. PIN., -_Agr._, 24, 38: “Los saludadores curan con el soplo”. - -[245] _Los porquerones viven_ de soplar o ir con el soplo al alguacil. -Llamaban así a los corchetes o ministros de justicia. _Comed. -Florin._, 10: “Los que acompañan los alguaciles, que llaman aquí -porquerones.--Alguno que tiene envidia a su oficio, les llama tal -nombre”. - -[246] Además de _Raimundo Lulio_ y los citados, fueron maestros de -la alquimia Rosino, Alchindo, Morieno, Gilgilides, Jever, Pitágoras, -Avicena, Alberto Magno, Aristóteles, el Panteo, etc, etc. Sobre todo, -metió ruido el libro de Juan Francisco Pico Mirandulano, de _Auro -conficiendo_. Pero nadie hizo oro, sino que gastó el suyo y el de sus -amigos. - -[247] “Y sobre que cada uno quería decir cuál era la cosa más vil se -ardían todos”. (Edic. de Barcelona, 1635). - -[248] _La piedra filosofal_ llamaban a la materia vil, de la cual -soñaban poderse hacer oro puro. - -[249] _Quiromántico_, adivino por las rayas y demás señales de la mano. - -[250] _Monte de Saturno_, la carnosidad que hay en la base del dedo -del corazón o medio o dedo de Saturno; el pulgar es el dedo de Venus y -monte de Venus toda su gran base, y así, de Júpiter el índice, de Apolo -el anular, de Mercurio el meñique, con sus montes correspondientes. -Del monte de Saturno baja una línea hacia abajo por toda la palma de -la mano, que llaman línea de Saturno o de la suerte. Sin duda, los -quirománticos la tienen de irse al infierno. - -[251] _Vive Dios._ Sacaba el horóscopo este astrólogo judiciario, -levantando figuras para averiguar qué astro ascendía en el meridiano en -el momento de nacer él mismo. - -[252] “Otro corría seguido de una tarasca con uñas de a vara y rabo de -macho, como vara de alcalde manchego, que le atenazaba con un asador, -diciéndole: ‘Aguarda, salta-tumbas, come-estolas y arañón de altares; -págame las dos hijas que me robaste en el honor en el campanario de tus -hazañas, y que cansado remitistes, por hechiceras, a la hoguera del -Santo Oficio’. ‘Cierto’, gritaron dos furias vestidas de sambenitos, -por cuyas caperuzas salían negras llamas, y arremetieron a él. El pobre -iba dando alaridos que me horrorizaron”. (Lo suprimió la censura en la -primera edición, según Castellanos, tomo I, pág. 399). - -[253] _Calza_, hecha de punto de media. - -[254] _Pedro de Abano_, médico y astrólogo. Nació en 1250, en la aldea -de Abano, cerca de Padua. El nombre latino de aquel pueblo es Aponus, -y por esto se le llamaba Pedro de Apono o Aponensis y también Pedro de -Padua. En Medicina poseía todos los conocimientos de su siglo; pero -añadió a ellos los sueños todos y delirios de la astrología judiciaria. -Acusado de mágico y hereje, fué por la Inquisición perseguido y -procesado. - -[255] _Henrico Cornelio Agripa_, a quien el padre Martín del Río da el -nombre de archimago, Paulo Jovio el de portentoso ingenio, Luis Vives -el de milagro de todas las ciencias y Gabriel Naudeo compara con Argos; -nació en Colonia en 1486 y llegó a hablar ocho idiomas. Secretario -del emperador Maximiliano, soldado en Italia bajo las órdenes de -Antonio de Leiva, médico y jurista en Francia y España, teólogo en su -patria y en Lombardía y libre y atrevido y soberbio en toda Europa, -fué médico, historiador y consejero de Príncipes, amigo singular de -Cardenales y Obispos, y en todas partes inconstante y malquisto. -Escribió diferentes obras, y entre ellas las que más celebridad le -dieron, son: _De incertitudine et vanitate scientiarum declamatio -invectiva_, impresa por vez primera en 1527, donde intenta probar no -haber nada ni más pernicioso ni de mayor peligro para la vida de los -hombres y para la salud de sus almas que las ciencias y las artes. _De -occulta philosophia libri III_, publicada en Amberes, 1531, por la -cual se le acusó de mágico y arrojó a una prisión en Bruselas. Aunque -sus escritos le confiesan apreciador de Lutero, y Melanchthon, jamás -abrazó la religión reformada; bien que es difícil averiguar la religión -de un hombre que a diestro y siniestro repartía recetas para hacer -sahumerios, hechizos y talismanes. Murió en Grenoble, en un hospital, -por los años de 1535. - -[256] “harto de demonios, ya que en vida parece que siempre tuvo hambre -dellos, muy enojado con Cardano”, etc. (Edic. de Pamplona, 1631). - -_Juan Trithemio_, historiador y teólogo, tomó su apellido de -Trittenheim, lugar del electorado de Tréveris, donde nació en 1462. -Vistió el hábito de San Benito y por muchos años fué abad del -monasterio de Spanhein, y después en Wurtzbourg, donde falleció en -1516. Escribió muchas obras históricas, utilísimas para el conocimiento -de la Edad Media; otras muchas espirituales y místicas y otras de -filosofía oculta, que dieron al autor fama de hechicero. Estas últimas -son: primera, _Philosophia naturalis de Geomantia_, arte de adivinar -por medio de líneas, puntos y figuras trazadas en la tierra; segunda, -_Tratado de Alquimia_; tercera, la _Polygraphia_, en seis libros. -No entiende por este nombre Trithemio una miscelánea de diferentes -asuntos o distintos géneros, sino el modo de escribir una misma -palabra de varias maneras, para lo cual enseña trece alfabetos nuevos, -compuestos de letras tomadas de idiomas extranjeros o de caracteres -arbitrarios. Esto contribuyó a perfeccionar y extender, por medio de -cifras, las comunicaciones diplomáticas; cuarta, _Steganographia, -hoc est, ars per occultam scripturam animi sui voluntatem absentibus -aperiendi_. Las voces inauditas y caprichosas de que está lleno este -libro enigmático hicieron creer que era de nigromancia. No contiene -otra cosa que secretos ingeniosos de extender cartas, y jamás fué otro -el intento de su autor que el de servir con ellos a Felipe, duque de -Baviera. Con motivo de lo que dice Quevedo sobre la _Polygraphia_ y -_Steganographia_, el erudito y juicioso Feijóo deduce que ni las vió -ni tuvo bastante noticia de estos dos libros de un sabio y ejemplar -religioso. El primero de ellos nunca ha ofrecido, ni podido ofrecer a -nadie, reparo alguno; mas la Inquisición de España, lo mismo que el -autor de _Las Zahurdas de Plutón_, condenaron sin fundamento el segundo. - -[257] _Jernimo Cardan o Cardano_, médico y geómetra, nació el 1501 en -Pavía. Contribuyó mucho a los adelantamientos de las Matemáticas; pero -se dejó arrastrar de las extravagancias y locura de los astrólogos y -nigromantes. Baste decir que afirmaba tener un demonio asistente, que -le inspiraba sus escritos. Formaba horóscopos de todos los personajes -de su tiempo, y, cuando los sucesos desmentían sus predicciones, -atribuíalo, no a incertidumbre del arte, sino a ignorancia del artista. -Murió de setenta y cinco años, y sus dos tratados _De subtilitate -rerum_ y _De rerum varietate_, sobre todo, abrazan el conjunto de sus -conocimientos en Física, Metafísica e Historia natural: vivo ejemplo -de los errores deplorables en que suelen caer hombres de no vulgar -ingenio. Sus obras se imprimieron en 10 volúmenes en folio, Ginebra, -1620. - -[258] _Julio César Scaligero_, del territorio veronés, estudió en Padua -la Medicina y las bellas letras. Nombrado médico del Obispo de Agen, se -connaturalizó en Francia, donde murió en 1558. Tuvo disputas literarias -con Erasmo y Cardano, y, como éste, su espíritu familiar. Fué mediano -poeta y el mejor prosista de aquel siglo, obligando con su ejemplo y -censura a que observasen los escritores las reglas de la Gramática e -hiciesen su estilo más claro y elegante. Su gusto, sin embargo, era -pésimo y disparatadas sus opiniones acerca del mérito de los antiguos -vates. Conociendo las reglas de crítica, hablando de ellas con acierto, -siempre las aplicó desatinado, privándole una severidad caprichosa de -estimar y saborear las obras de los grandes maestros. Escribió contra -el libro _De subtilitate_, de Cardano. Increíble parece que prefiriese -Virgilio a Homero y a todo lo griego lo latino, con ser una hijuela e -imitación todo el arte romano del helénico. - -[259] _Artefio_ (_Artephius_), filósofo hermético, vivía hacia el año -1130, musulmán o judío. Suyos son los tratados siguientes: primero, -_Clavis majoris sapientiae_; segundo, _Liber secretus_; tercero, _De -characteribus planetarum, cantu et motibus avium, rerum praeteritarum -et futurarum, lapideque philosophico,_ que es el que refiere Quevedo; -cuarto, _De vita propaganda_, que dice el bueno de Artefio concluyó a -la edad de 1025 años; quinto, _Speculum speculorum_. - -[260] _Cecco d’Ascoli._ Por este nombre es conocido _Francisco -Stabili_, natural de aquella populosa ciudad de la marca de Ancona. -La palabra _Cecco_ no es otra cosa que un diminutivo de _Francesco_. -Nació en 1257, y en Bolonia explicó Filosofía y Astrología. Acusado a -la Inquisición por hablar mal de la fe, quitóle el Tribunal los títulos -de doctor y maestro, prohibióle enseñar y le impuso una multa. Por -sustraerse al castigo, refugióse en Florencia, donde los admiradores -del Dante y Cavalcanti, ingenios a quienes el Cecco había censurado -con torpe saña, uniéndose a los jueces del Santo Oficio, le quemaron -como hereje en 1327, a los setenta años de su edad. Absurda y bárbara -sentencia, que en vano se busca fundada en el comentario de Stabili, -_In sphaeram Joannis de Sacrobosco_, aun cuando lo coloque Martín del -Río entre los escritores supersticiosos, ni en el indigesto poema -_L’Acerba_, baturrillo de física, historia natural, moral, filosofía -y visiones astrológicas. Publicaron la primera de estas dos obras los -moldes de Basilea en 1485, y la segunda vió la luz en Brescia, sin -año de impresión, que es sumamente rara. Quevedo, en vez de _Cecco -d’Ascoli_, dijo en las primeras ediciones _Mizaldo_. Antonio Mizaldo, -monsluciano, gran charlatán, publicó por los años de 1549 y 1551 las -obras siguientes: primera, _Cometographia: crinitarum stellarum quas -mundus nunquam impunè vidit, aliorumqué ignitorum aëris phaenomenorum -natura et portenta, duobus libris philosophicè juxta ac astronomicè -expediens_, París, 1549, en 4.º; segunda, _Planetologia, rebus -astronomicis, medicis, et philosophicis eruditè referta_, Lyon, 1551, -en 4.º. En _M_, _F_, _P_: _aves; y Misaldo muy triste._ - -[261] _Teofrasto Paracelso_, famoso alquimista del siglo XVI, nació en -Suiza en 1493. Después de recorrer la mayor parte de Europa y parte -del Asia, ejerció la Medicina en Alemania con extraordinaria fama, que -se granjeó por su charlatanería. Murió en un Hospital de Saltzburgo -(1541), sumido en la pobreza, en edad de cuarenta y ocho años, quien se -vanagloriaba de poseer los secretos de trasmutar en oro los metales y -de prolongar por muchos siglos la vida. - -[262] _Ubecherio_ y _Vbequer_ estampan dos muy antiguos manuscritos -de la _Biblioteca de las Cortes_, que fueron de don Luis de Salazar -y Castro: F. 3, L. 31, págs. 107 y 94. _Hubequer_ las impresiones de -Ruán, 1629; Pamplona, 1631; Barcelona, 1635; Madrid, 1648. _Habequer_ -la de Bruselas, de 1660, y desde entonces todas. - -[263] _Clavícula de Salomón._ El padre Martín del Río, hablando del -origen de la magia, dice: “A estos desatinos entrelazan torpemente -la autoridad de Salomón, a quien atribuyen cierta _Clavícula_ y -_otro gran volumen dividido en siete partes_, lleno de sacrificios y -encantamientos de demonios. Los judíos y alárabes de España dejaban -por derecho hereditario a sus sucesores este libro y por él adoraban -algunas maravillas y cosas increíbles. La Inquisición entregó a las -llamas cuantos ejemplares pudo haber de estas obras, y ojalá ni -siquiera uno solo hubiera dejado a vida”. Teófilo Folengo, en la -_Macaronea_, XVIII, dice de ellas: - - “En Salamonis habet liber hic pentacula plumbi. - Aspice cum quantis sunt compassata figuris”. - - -[264] _El Catan_, Cattan o Catanes (Cristóbal), filósofo hermético -suizo, nacido en Ginebra, escribió _Géomane_, _livre non moins plaisant -et recréatif_, etc. _Le tout suis en lumière par Gabriel du Préan._ -París, 1577; Londres, 1591; París, 1558. _Rázes_ o _Rasis_, célebre -médico y fecundísimo escritor persa. En la Edad Media corrieron por -Europa, como de obras suyas, bárbaras traslaciones latinas, y le -atribuyó mil delirios la malicia y la ignorancia, utilizando la noticia -de haber escrito Rázes un libro de medicina mística o talismánica, -apoyado en la influencia de los astros o en la de torpes figuras de -animales. _Latan_ dice el manuscrito de la _Biblioteca de las Cortes_, -L. 31, pág. 95. - -[265] _Juan Taysnerio_ (Taisnier), capellán del emperador Carlos V -en la empresa de Túnez (1535), peregrino estudioso en África y en -Asia, maestro de Matemáticas en Roma y Ferrara, músico del Arzobispo -de Colonia, retirándose a su patria Ath, en el Hainau, publicó un -Tratado sobre el imán, que fué muy útil para los navegantes, escrito -algunos años había por Pedro Peregrini. Apropióse también otra obra -_De motu locali et perpetuo_; mas la que en justicia le pertenece es -una que imprimió con el título _De Sphaera_. También sacó a luz un -libro de _Physionomia_, que, según Gabriel Naudeo, fué compuesto por -Bartolomé Cocles. El deseo de adquirir riquezas le hizo dedicarse a -la quiromancia y al arte de adivinar y predecir lo futuro, con que -engañaba al bajo pueblo, vendiéndole a muy caro precio sus groseras -mentiras. Envejecióse en este oficio y murió lleno de ignominia en 1598. - -[266] _Un triste autor._ Llámale Quevedo _Cicardo Eubino_ en todas las -ediciones anteriores a los _Juguetes de la niñez_. _Eylhardo Lubino_ -dice el manuscrito de la _Biblioteca de las Cortes_, L. 31, pág 95. -Acaso deba leerse _Siccardo_ _Eugubino_, tomando el sobrenombre de -Eugubio o Gubio, lugar del ducado de Urbino. - -[267] _Miguel Scoto_ nació en el condado de Fife (_Escocia_), en el -reinado de Alejandro II. Vivió algunos años en Francia y, noticioso -de que el emperador Federico II favorecía las ciencias, pasó a la -Corte de este Príncipe y exclusivamente se dedicó al estudio de la -Medicina y de la Química. Se cree que murió en 1291. Su afición a las -ciencias ocultas le ocasionó ser blanco de las críticas severas de -Pico de la Mirándula en su obra contra los astrólogos. Boccaccio, en -sus _Novelas_, habla de él como de un hábil mágico. Folengo, en su -_Macaronea_, afirma lo propio en estos versos: - - “Ecce Michaelis de Incantu Regula Scoti, - Qua post sex formas cerae fabricantur imago - Demonii Sathan, Saturni facta piombo. - Cui suffimigio per sirica rubra cremato, - Hac (licet obsistant) coguntur amare puellae”. - -En fin, Dante le representa de la propia manera en el _Infierno_: - - “Quell’ altro che ne’ fianchi è cossi poco, - Michele Scotto fu, che veramente - Delle magiche frode seppe il giuoco”. - -Landino, expositor de Dante, cuenta que muchas veces convidaba Scoto -a sus amigos sin aparejar manjares ningunos; pero, sentado a la mesa, -hacía venir por obra del diablo infinitos y preciosos de la cocina de -los más prepotentes Monarcas de la tierra. Añade que, siendo astrólogo -(matemático) del Emperador de Alemania, le señaló el lugar en que había -de morir y que el mismo Scoto se predijo su muerte. Porque muchos -italianos le tuvieron por español, cuando este hombre exclusivamente -pertenece a la historia de Italia, cuéntale con harta razón Quevedo -entre los de aquel país. Escribió _Physiognomia et de homninis -procreatione_, libro que se imprimió en 1477. Ítem: _Quaestio curiosa -de natura solis et lunae_, esto es, de la naturaleza del oro y de la -plata para la pretendida trasmutación de los metales. - -[268] “de la gente peor que Judas”. (Edic. de Pamplona. 1635). - -[269] Quevedo, para estos argüídos de herejes antes de la venida de -Cristo, no hizo sino compilar el _Catálogo de las herejías_, formado -por el Obispo de Brescia, Filastrio, varón doctísimo en las Sagradas -Escrituras, amigo y familiar de San Ambrosio de Milán. Floreció en -el imperio de Teodosio por los años de 380. _Philastrii episcopi -brixiensis haereseon catalogus._ (Basilea, 1528, sin noticia del -impresor, que debe de ser Juan Fabro). - -[270] _Ofitas_ (_ophitae_). Advierte Filastrio que deben contarse los -primeros entre los herejes anteriores al Salvador, como que atribuían -alguna fuerza divina a la serpiente, suponiéndola arrojada del primer -cielo a otro, por haber dado a Eva la ciencia del bien y el mal, que de -allí trascendió a todo el género humano. - -[271] _Cainanos_. _Caiani_ los llama Filastrio. Habla éste en seguida -de la herejía de los _sethianos_, quienes deliraban suponiendo que en -el principio, creados los dos hijos de Adán y constituidos ángeles en -disensión (tenían a los varones y a las hembras por dioses y diosas), -la virtud femenil se retiró al cielo por la muerte de Abel el justo. -Eva entonces creyó necesario parir al justo Seth, que le sustituyese, -y en él puso un espíritu de gran virtud para destruir a las virtudes -enemigas. Más adelante hubo herejes que aseguraban que Cristo era el -mismo Seth. - -[272] A _Dositheo_, mágico de Samaria, que pretendió ser el Mesías, se -le reputa primer heresiarca. Es sabido que los samaritanos seguían la -ley de Moisés como los judíos, como ellos esperaban al Mesías. Dositheo -pensó, valiéndose de la magia, pasar por enviado de Dios y tuvo treinta -discípulos predilectos, que sostuvieron tamaña impostura. Observaba la -circuncisión y guardaba el ayuno, y, para hacer creer que había subido -al cielo, dicen que se encerró en una cueva y que allí se dejó morir -de hambre. Fué, según San Jerónimo, maestro y guía de los saduceos. -Estimaban sus sectarios en mucho la virginidad, y una de sus peculiares -costumbres era la de permanecer por espacio de veinticuatro horas en la -misma postura que tenían al comenzar el sábado. Simón Mago perteneció a -esta secta, que hasta el siglo VI duró en Egipto. En _P_: _Dorileo_; en -_B_: _Dotileo_. - -[273] Los _saduceos_ (_sadducaei_) tomaron su nombre de _Saddoc_, -discípulo de Dositheo, quien afirmó la herejía de su maestro. -Profesaban la locura de Epicuro más bien que la divina ley, no -esperando en la otra vida premio ni castigo, y sosteniendo, por -consiguiente, que ni el temor ni la esperanza debían ser parte para -odiar el vicio y abrazar la virtud. Predicó el Redentor contra esta -pestífera herejía. En _P B_: _Estaba luego Aspad_, _autor_. - -[274] En el Catálogo siguen, después de los _fariseos_, los -_samaritanos_, _nazareos_ y _essenos_. - -[275] En _P_: _Eliogaristas_; en _B_: _Eliogaristas_, _Divictiacos_. - -[276] _Musoritos._ (_Reg._, I, cap. 6). En P B: _muscoritos._ - -[277] _Mosca accaronita._ Beel-zebub (esto es, señor de las moscas) era -el ídolo de la ciudad de Accaron. (_Reg._, IV, 1; _Math._, X, 25). - -[278] _Troglodytas_, voz griega, que designa los que idolatran en -cavernas escondidas, sin cuidarse de labrar casas ni cultivar tierras. -Este nombre es imaginario, porque sobre la visión del profeta Ezequiel -(c. 8, vv. 8, 9, 10 y 11), que vió idolatrar a setenta ancianos, -imaginó Filastrio que lo ejecutaban ocultos en cuevas, no siendo sino -en edificios, y el que hizo el índice de Filastrio, equivocado así, los -llamó _trogloditas_. - -[279] _Los de la fortuna_ (_o reina_) _del cielo_. Era la luna o Iside -o Diana. (_Ierem._, XLIV, 17). - -[280] _Baal_, que significa _señor_, era el ídolo de los samaritanos y -moabitas. Unos le creen Marte y otros Júpiter, en cuya representación -le adoraban los sidonios y como a supremo hacedor los caldeos. Éstos -al sol llamaron _Baal_ y los fenicios le veneraban por criador único -del firmamento. Baal fué un rey de los tirios, cuyo nombre, conservado -en la memoria de los hombres, llegó a convertirse en el de un dios. -(_Num._, XXII, 41; _Jud._, VI, 25; _Philastrii_, 6). - -[281] Los _astharitas_ veneraban y ofrecían sacrificios a Astar, -simulacro de los sidonios, y a Camos, escándalo de Moab, ídolos de -hombres y mujeres, a quienes ofrecían sacrificios. Así como los -gentiles entendían por _Baal_ todos los dioses, del propio modo todas -las diosas por _Astar_ o _Astaroth_; aunque Astaroth o Astarthe en el -presente caso es propiamente la Venus siria, nacida en Tiro y casada -con Adonis. (_Jud._, II, 11; _Reg._, IV, cap. XXIII, 13; Cicerón, _De -nat. deor._, III. 23). En _P B_: _los de Astarot_. - -[282] _Moloch_ o _Mélech_ (esto es, _rey_), dios de los ammontas: -créese que era el sol. En su honor, Salomón hizo edificar un templo en -el monte Olivete, que el rey Josías quemó y redujo a polvo. Para la -superstición de este ídolo había consagrado cierto valle al Oriente de -Jerusalén, llamado Topheth. (III, _Reg._, XI, 5, 6, 7; _Act._, VII, 43). - -[283] _La estrella de Rempham_ se cree que fuese la de Saturno. -(_Act._, VII, 43). En _P B_: _Moloch y Temphan_. - -[284] _El ara de Topheth_ estaba en el valle del hijo de Ennom, al -pie del monte Moria. Se llamó Topheth (tambor) porque los sacerdotes -del ídolo de Moloch tocaban tambores para que no se enterneciesen los -israelitas oyendo los gritos de sus propios hijos e hijas, a quienes, -ofrecidos en holocausto, devoraban las llamas lastimosamente. (_Reg._, -IV, cap. XXIII; _Math._, 10, v. 22). - -[285] _Puteoritas_. Filastrio incluye estos herejes en su Índice, -tomando la letra y no el sentido metafórico del versículo 13, cap. -II de Jeremías. _Herejes veraníseos_ los nombran las ediciones de -Pamplona, 1631, y Barcelona, 1635, lo que parece un yerro de imprenta, -no obstante que una y otra lo escriban del propio modo. En _P B_: -_pateoritas_. - -[286] _Los de la serpiente de metal._ Moisés la hizo por mandado del -Señor para que su pueblo se acordase del milagro que obró con Israel, -librándolo de aquellos mortíferos reptiles. Abandonados los judíos a -la impiedad, ofrecían inciensos al simulacro, como si fuera un dios, y -tuvo Ezequías, para restaurar la pureza del culto, que hacer pedazos la -serpiente de bronce. (_Reg._, IV, cap. XVIII, 4). - -[287] _Thamur_ es el mismo Faraón, rey de Egipto en los tiempos de -Moisés. Las mujeres de Judea, sentadas en derredor de su simulacro, -le adoraban con grandes llantos y gemidos. (_Philast._, 9). En _P B_: -_lloraba Shamar_. - -[288] Los _bahalitas_ o _belitas_ adoraban en cuevas escondidas a Belo -y sus hijos. Este rey del Oriente fué el primer autor de la idolatría y -del sacerdocio entre los caldeos. (Ídem). En _P B_: _dathalitas_. - -[289] _La pythonisa_ y los pythones eran los magos y adivinos. Quitólos -y acabó con ellos el piadoso rey Josías. (_Reg._, lib. I et IV, cap. -XXVIII et XXIII). - -[290] Los de _Asthar y Astharoth_ son cuantos adoran figuras de hombres -y mujeres, y con este nombre genérico se conocen los que después de la -muerte de Josué y de los ancianos cayeron en abominaciones. (_Jud._, -II, 12 et 13). - -[291] Los _herodianos_ confesaban la resurrección y recibían la ley y -los profetas, esperando como el Cristo a Herodes, rey de los judíos. -(_Philast._, 12). - -[292] Para los herejes posteriores a la venida de Jesucristo se valió -Quevedo, buscando siempre lo más raro, según su genio, además del -índice de Filastrio, de los Catálogos de Juan Ravisio Textor. _Joannis -Ravissi Textoris Officinae._ Lugduni, 1585, t. II. - -[293] _Menandro_, mago de Samaria y discípulo de Simón, hizo porque le -creyesen el salvador bajado del Olimpo para la salud de los hombres. -Decía que su bautismo libraba de vejez y enseñaba que no se podía -vencer a los ángeles con ningún pacto, sino con los recursos de la -magia. - -[294] _Simón Mago_, samaritano, alucinó con sus artes depravadas a -muchos en Palestina, hasta el punto de que le veneraban como a padre. -En Roma, imperando Claudio, logró ser tenido por Dios y dicen que -honrado con aras y sacrificios. Fué autor de la _simonía_, esto es, dar -lo espiritual en precio de cosas temporales. Pretendiendo volar por los -aires, en la capital del mundo, delante de Nerón, cayó por oración de -San Pedro y murió, dejando manifiesta su impostura. - -[295] _Saturnino_, antioqueno, discípulo de Menandro, cuyas máximas -siguió; deliraba estableciendo el sistema de la creación del mundo por -los ángeles y negaba que Cristo se hubiese hecho hombre. Reputaba la -vida como funesto presente, era la continencia uno de los principales -puntos de su herejía y condenaba las nupcias. En _P B_: _Saturno_. - -[296] _Basílides_, heresiarca del siglo II, fué natural de Alejandría, -discípulo de Menandro y maestro de Marción. Sus desatinos cundieron -por todo el Egipto. Creía en la metempsícosis. Enseñaba que de un Dios -único e innato provino el entendimiento, de éste el verbo, de éste el -sentido, de éste y de la virtud la sabiduría, y de ambas procedieron el -principado, las potestades y los ángeles. Decía que ellos fueron los -autores del mundo, dieron principio al bien y al mal que le gobierna, -y que las inteligencias angélicas, distribuidas en trescientos sesenta -y cinco órdenes, presidían otros tantos cielos; que el Hijo de Dios, -enviado para libertar al género humano, sólo tomó el aspecto de hombre -y que fué crucificado bajo la figura de Simón Cirineo. Murió en 131. - -[297] _Nicolao_, antioqueno, cabeza de la secta de los nicolaítas, -suponen que fué uno de los siete diáconos elegidos por los Apóstoles, -de quienes hubo de separarse y de la Doctrina verdadera, cayendo en -lastimosos errores; pero varios santos Padres creen que los nicolaítas -quisieron autorizar su herejía con el nombre del antiguo diácono. -Estos sectarios rechazaban la ley del matrimonio, pretendiendo que -las mujeres fuesen comunes. Llamáronse gnósticos, esto es, sabios y -espirituales. - -[298] _Carpócrates_, heresiarca, natural de Alejandría, vivió en los -tiempos de Hadriano. Educado en la filosofía platónica, sostuvo la -existencia de un ser supremo y de los ángeles derivados de él por una -infinidad de generaciones. Creía que eran las almas emanaciones de la -divinidad; pero que, habiendo degenerado de su origen celeste, fueron -condenadas a estar unidas a cuerpos mortales. Reputaba a Jesucristo -puramente hombre engendrado por San José. Admitió un dios bueno y otro -malo. - -[299] _Cerintho_, heresiarca famoso del tiempo de los Apóstoles; -nació en Antioquía, de una familia judaica. Estudió con los célebres -filósofos de la escuela de Alejandría, y, trasladándose a Jerusalén, se -alzó cabeza de una facción compuesta de judíos conversos que, uniendo -las ceremonias de la ley antigua con los preceptos del Evangelio, se -oponían a la predicación de la fe del Crucificado a los gentiles. Por -ello, anatematizado Cerintho y separado de la comunión de los fieles, -pasó al Asia, y mezclando ideas de la filosofía oriental con doctrinas -judaicas y cristianas, formó una secta, que se extendió por varias -provincias. Tiénesele por inventor del error de los milenarios carnales -y groseros. - -[300] _Ebión_, su discípulo, cuyos sectarios se llamaban ebionitas; -negó la divinidad de Cristo, sosteniendo que con el Evangelio se había -de guardar la ley de Moisés, que fué también error de los nazareos. En -_P_: _Elión_; en _B_: _Abión_. - -[301] _Valentino_, egipcio, a mediados del siglo II ambicionaba y no -logró un obispado. El despecho le hizo caer en tales demencias, que -admitía hasta treinta dioses, a quienes llamaba _aeonas_. Dijo que -Jesucristo tomó cuerpo celeste y no de las entrañas de María. En _P B_: -_Valentiniano_. - -[302] _Menandro_, _el mozo de Samaria_, es el mismo de quien se habló -antes. - -[303] _Montano_, heresiarca del siglo II, nació en Ardaban, pueblo -de la Misia. Abrazó el Cristianismo creyendo ascender a las primeras -dignidades eclesiásticas, y no habiéndolo alcanzado, se propuso que le -venerasen profeta. Como se atrajese a dos damas de la Frigia, llamadas -_Priscilla_ y _Maximilla_, que abandonaron con extraña locura a sus -maridos por seguirle, comenzó a predicar que era el profeta escogido -para revelar a los hombres las verdades que no estaban en estado de oir -en tiempos de los Apóstoles. La severidad de su moral y las rigorosas -penitencias que imponía a sus discípulos atrajéronle considerable -número de partidarios, que se llamaron _cataphryges_, quienes le daban -el nombre de Paracleto. Murió, según la opinión más cierta, en 212. El -grande Tertuliano se inficionó en la herejía de los montanistas. En -_P_: _Prisca_; en _B_: _Prisea._ - -[304] Hubo un obispo en Egipto llamado _Nepos_, que decía, como -Cerintho, que los santos reinarán con Cristo mil años en la tierra en -deleites sensuales y groseros. - -[305] _Sabino_, obispo de Heraclea, llamó a todos los cristianos que -en el Concilio Niceno anatematizaron a Arrio, idiotas, perezosos y de -ingenio enfermizo. - -[306] Este período falta en las ediciones de Pamplona y Barcelona de -1631 y 1635. - -[307] El emperador Sigismundo, muerta su primera mujer María de -Hungría, de quien no tuvo hijos, se casó con Bárbara, cuyo padre era -Herman, conde de Cillei. Bárbara fué tan mala como Isabel de Baviera, -su contemporánea y pariente, mereciendo por su disolución y vicios el -nombre de _Mesalina de Alemania_. Isabel, hija de este matrimonio, casó -con Alberto de Austria. - -[308] _Zancajo_, el hueso que forma el talón, y lo pone por el -_zancarrón_, o hueso del pie desnudo y sin carne, y _el de Mahoma_ -dícese por sus huesos, que van a visitar los moros en la mezquita de -Meca. Los _cencerros_, por haber sido recuero, y tales son los _dijes -de arriero_, que después pone. - -[309] _Manes_, hereje persa, que vino a Roma imperando Aureliano. Sus -discípulos son llamados _maniqueos_. Establecía dos principios, uno a -otro contrario, siendo el malo autor de las bodas, de las comidas de -carne y del vino. Afirmaba que él de una virgen era hijo, y que fué -educado en las selvas. Ponía en Cristo una sola naturaleza, la divina, -y suponía fantástica la humana, por no creer verisímil que Dios hubiese -querido padecer. - -[310] _Josepho Scalígero_, uno de los más célebres filólogos de -Francia, fué hijo de Julio César Scalígero, y nació en 1540. Dotado -de prodigiosa memoria y de tanto tesón para el estudio, llegó a saber -trece lenguas e instruirse profundamente en las bellas letras, la -historia, la cronología y las antigüedades. Hízose protestante a la -edad de veintidós años, absteniéndose de tomar parte en las tenaces -contiendas religiosas de su época. Consagróse a corregir y explicar los -autores antiguos, y, aun cuando les atribuye frecuentemente sus propias -ideas, no por eso dejó de ilustrarlos. Murió en 1609. - -[311] _Felipe Melanchthon_ nació en Breten, en el Bajo Palatínado, año -de 1497. Llamábase Schwart-Erde, que en alemán quiere decir tierra -negra. Tomó por consejo de un tío el otro nombre, que en griego -significa lo mismo. Dió muestras desde muy temprano de una disposición -extraordinaria para las letras, y a los veintiún años fué nombrado -catedrático de Griego en Wittemberg. Allí trabó amistad con Lutero, -que enseñaba Teología, y de común acuerdo trabajaron para restablecer -la Reforma. El carácter de Melanchthon era tan dulce como arrebatado y -bilioso el de Lutero. Por esta causa fué escogido aquél para redactar -su célebre confesión de Ausburg. Murió en 1560, dejando escritas muchas -obras, la mayor parte en defensa del protestantismo. CORR., 596: -“_Comerse las manos._ (Por lo que se come con gusto)”. _Gitanilla_: -“Cuando le sepas, has de gustar del de modo que te comas las manos tras -él”. - -[312] _Teodoro Beza_ nació en Vezelai, pequeña ciudad del Nivernais, -año de 1519. Estudió en París y vivió mucho tiempo en Francia, donde -gozaba pingües beneficios eclesiásticos. Retiróse a Ginebra en 1548 y -públicamente abrazó la Reforma. Atrajo a estas opiniones a Antonio de -Borbón y Juana de Navarra, su mujer; concurrió al coloquio de Poissy; -sucedió a Calvino en todos sus empleos, y falleció de ochenta y seis -años. - -[313] “doctísimo”. (Edic. de Pamplona de 1631). _Henrico Stéphano_ -nació en París, año de 1528, de una familia de sabios impresores. Sus -conocimientos extraordinarios en las lenguas griega, latina y vulgares -de Europa, el trabajo que puso en restaurar y anotar las obras de los -antiguos, sus frecuentes viajes en busca de manuscritos preciosos y -la comunicación con todos los ingenios de su época, le dieron grande -nombradía. Como abrazase la religión reformada, echó sobre sí el odio -de los católicos, atrayéndole la animadversión de muchos literatos la -crítica mordaz que usaba contra los que no seguían sus opiniones. Murió -en el Hospital de Lyon, 1598. - -[314] “¡Válame Dios, dije, llegándome a Lutero como a mal hombre, por -no decir como a mal fraile: te atreviste a decir que no se habían -de adorar las imágenes, si en ellas no se adora sino la espiritual -grandeza que a nuestro modo representan! Si dices que para acordarte -de Dios no has menester imágenes, es verdad y no te las dan para -eso, sino para que te muevan afectos la representación de la verdad -que reverenciamos y del Señor que amamos sobre todo bien. Como los -enamorados, que el retrato de su dama no le traen para acordarse della, -pues ya presuponen memoria della en acordarse de que la traen, sino -para deleitarse con la parte que se les concede del bien ausente. -Dices también que Cristo pagó por todos y que no hay sino vivir como -quisiéremos, porque el que me hizo a mí sin mí, me salvará a mí sin mí. -Bien me hizo a mí sin mí; pero hecho, siente que yo destruya su obra -y manche su pintura y borre su imagen. Y si, como confiesas, sintió -en el primer hombre tanto un pecado, que por satisfacerle mostrando -su amor murió, ¿cómo te dejas decir que murió para darnos libertad de -pecar quien siente tanto que pequemos? Y si murió y padeció Cristo -para enseñarnos lo que cuesta un pecado y lo que hemos de huirle, -¿de dónde coliges que murió para darnos licencia para hacer delitos? -Que satisfizo por todos es verdad, ¿luego no tenemos que trabajar -nosotros? Mientes, pues hay que trabajar en no caer en otros y pagar -los cometidos delitos. Enojóse Dios por un pecado, cuando no le debemos -sino la creación sola, y ¿no sentiría las culpas, cuando le debemos -redempción costosa y trabajosa? Espántome, Lutero, de que supieses -nada. ¿De qué te aprovecharon tus letras y agudeza? Más le dijera, si -no me enterneciera la desventurada figura en que estaba el miserable -Lutero. Estaba ahorcado”, etc. (Edic. de Pamplona, 1631, y Ms. de la -Bibl. de las Cortes, F. 3, pág. 109; L. 31, pág. 98). - -[315] En _P_: _estaba el miserable Lutero. Estaba ahorcado penando -Helyovano, este célebre._ - -[316] _Helio Eobano hesso._ Este sobrenombre indica su patria en el -Hesse, donde nació en 1488. Fué mirado como uno de los primeros poetas -latinos de su época. La necesidad le obligó a emprender la Medicina y -escribió un Tratado sobre la dieta, que fué recibido con mucho aplauso. -Tuvo comunicación estrecha con los sabios más distinguidos de la -Alemania protestante y murió en 1540. - -[317] “No pude sino suspirar”. (Edic. de Pamplona, 1631). - -[318] “Miré por los españoles y no vi corona ninguna española: quedé -contentísimo, que no lo sabré decir”. (Ídem). - -[319] “y Julio César estaba llamando de traidores a Bruto y Casio. ¡Oh -cuáles andaban el mal obispo don Olpas y el conde don Julián, pisando -su propia patria y manchándose en sangre cristiana! Allí vi colgados -otros muchos de todas naciones, cuando se llegó a mí el portero y -dijo:”, etcétera. (Ms. de la Biblioteca de las Cortes, F. 3, y L. 31, -págs. 110 y 100). - -[320] _Que... que veáis_, repetida la conjunción a causa del inciso. - -[321] _¿Cómo, diablos._ Aquí _diablos_ es a manera de voto o -exclamación de extrañeza, por tenerse al diablo como autor de -maravillas. - -[322] _De molde_, por sus historias impresas, _y con licencia_. - -[323] _Pesquisidores_, por el abuso de malpesquisar. - -[324] “ocicadas, doncellas preñadas como tazas”; y dijo el demonio: -“Doncellas son que vinieron al infierno con... fiambre, y por cosa rara -se guardan acá”. (Ídem, págs. 110 y 101); “con los virgos fiambres” -(_P_). - -[325] _Penadas como tazas_, que eran de cuello muy angosto, para que -con pena o a duras penas saliese el licor y más lentamente se dejase -saborear. PEDRO VEGA, _ps._ 7. v. 11, d. 3: “Las copas, que llaman -penadas, porque escasean la bebida, tarda en colar, dura y son mayores -sus sabores”. QUEV., _Poem. her._, 1: “Que a las tazas penadas echan -retos”. - -[326] _Demandadores_, que se visten diferentemente y como que se -disfrazan para mendigar. Y demandadores para las ánimas, que se lo -gastan en beber. - -[327] En _P_: _porque piden para sus misas y consumen ellos con vino, -cuanto les dan, sin ser sacerdotes._ (Edic. de Pamplona, 1631). - -[328] En vez de mascarones había en el camarín _madres postizas_ o sean -terceronas que se hacen madres de las jóvenes que ofrecen, o que venden -a sus sobrinas como en trastienda, escondidamente. - -[329] En el Ms. citado, por _suegras_ léese _terceras_. - -[330] _Peaña_ o _peana_ se decía. T. RAMÓN, _Dom. 21_, _Trin._ 1: “Le -tenemos en los sacrarios y peañas sacramentado”. J. PIN., _Agr._, 5, -26: “También se mostró en la peaña el nombre de Academia, luego que la -nombrastes”. - -[331] Sebastián Quartel, general en Alemania contra el Emperador, tras -haber sido su alabardero, tabernero en Roma y borracho en todas partes. -(Ms. de la Biblioteca de las Cortes, F. 3, y L. 31, págs. 111 y 102). En -_P R_: _Sebastián Gortel._ - -[332] “por los cuales los hombres se condenan y son condenados”. (Ms., -ídem). - -[333] En _B_: _Fresno, 31 de abril de 1608._ Y añade: _sub correctione -sanctae Matris ecclesiae_ (P). - -[334] Castellanos (tomo 1, pág. 428, impresión de 1840) estampó -que poseía una censura del _Sueño del infierno_ hecha por fray -Antonio Méndez de Santo Domingo. Hoy, según me manifiesta--dice don -Aureliano--, no es ya dueño de aquel documento. En él parece que se -veía inserto y anatematizado un largo párrafo de la papisa Juana, que -el mismo señor Castellanos publicó en el lugar referido. Si es, como se -supone, de Quevedo, razón tuvo el censor oponiéndose a que afease obra -de tan ingenioso escritor un rasgo de ningún interés, de muy escaso -gracejo y de no pequeño escándalo. No se encuentra en ninguno de los -antiguos manuscritos. - - - - - VISITA DE LOS CHISTES - - -Las impresiones anteriores al año de 1629 tienen al margen del texto -las notillas que copiamos a continuación, y que, expresando el asunto -de cada párrafo, constituyen el argumento, digámoslo así, de toda la -obra; “Médicos, recetas, cirujanos, sacamuelas, barberos, habladores, -chismosos, mentirosos, entremetidos, la muerte, enfadosos, habladores -y entremetidos, médicos, los tres enemigos del alma, el dinero contra -los tres enemigos del alma, las postrimerías, el infierno, el juicio, -malas nuevas, el llanto, el dolor, envidia, la discordia, casamenteros -y sastres, la muerte de amores, la muerte de frío, la muerte de -miedo, avarientos, la muerte de risa, Joan de la Encina, el Rey que -rabió, el rey Perico, Mateo Pico, nigrománticos, ginoveses, honra, -maridos, mujeres, letrados, pleitos y pleitear, Venecia, cómo se ha de -tratar con los Reyes y Príncipes, Rey de España, Agrages, Arbalias, -Chisgaravís, Pero Grullo, profecías y verdades de Pero Grullo, dinero, -el dinero es como las mujeres, casados, escribanos y ginoveses, el -otro, Calaínos, Cantipalos, dueña Quintañona, don Diego de Noche, -Cochitehervite, Trochimoche, doña Fáfula, comedias, autos del Corpus, -entremeses, Marizápalos, Marirrabadilla, Marta con sus pollos, alma de -Garibay, Perico de los palotes, Pateta, Juan de las calzas blancas, -Pedro por demás, el bobo de Coria, Pedro de Urde-males, san Macarro, -san Leprisco y san Ciruelo, santo de Pajares, fray Jarro y san Porro, -don Diego de Noche, Diego Moreno, marido cornudo”. - - - - - A DOÑA MIRENA RIQUEZA - - -Harto es que me haya quedado algún discurso después que vi a -vuesa merced[335], y creo que me dejó éste por ser de la muerte. No -se lo dedico porque me lo ampare; llévoselo yo porque le mejore. -Designio interesado[336] es el mío, para la enmienda de lo que puede -estar escrito con algún desaliño, o imaginado con poca felicidad. -No me atrevo yo a encarecer la invención, por no acreditarme de -invencionero[337]. Procurado he pulir el estilo y sazonar la pluma con -curiosidad. Ni entre la risa me he olvidado de la doctrina. Si me han -aprovechado el estudio[338] y la diligencia, le remito a la censura, -que vuesa merced hiciera dél, si llega a merecer que le mire. Y podré -yo decir entonces que soy dichoso por sueños. Guarde Dios a vuesa -merced, que lo mismo hiciera yo. En la prisión y en la Torre, a 6 de -abril de 1622. - - NOTAS: - -[335] “veo a vuesa merced”. (Edic. de Pamplona, 1631: Barcelona, 1635, -y todas las posteriores). - -[336] “el mayor designio interesado es el mío para la enmienda”. (Ídem). - -[337] _Invencionero._ T. RAM., _Dom._, 14, 6: “Algunos grandes, grandes -invencioneros de trajes”. - -[338] _Estudio_, así en _A_; en la corregida y de don Aureliano: -_estilo_. - - - - - A QUIEN LEYERE - - -He querido que la muerte acabe mis discursos como las demás cosas. -Quiera Dios que tenga buena suerte. Este es el quinto sueño[339]; no me -queda ya que soñar. Y si en la _Visita de los Chistes_ no despierto, no -hay que aguardarme[340]. Si te pareciere que ya es mucho sueño, perdona -algo la modorra que padezco; y si no, guárdame el sueño[341], que yo -seré sietedurmiente[342] de las tales figuras. _Vale._[343] - - - NOTAS: - -[339] “tratado al _Sueño del juicio_, al _Alguacil endemoniado_, al -_Infierno_ y al _Mundo por de dentro_”. (Ms. de la Biblioteca Nacional -y la edición de Pamplona, 1631). - -[340] “Y si en la _Visita de la muerte_”. (Ídem). - -[341] _Guardarle el sueño_, cuidarle mientras duerme. ZAMORA, _Monarq. -mist._, 2, 5: “Que aquel haber de guardar el sueño a otro a costa del -suyo”. - -[342] _Sietedurmiente_, muy dormilón, aludiendo a los sietedurmientes, -que diz no despertaron en muchos años. Fueron siete hermanos que -sufrieron martirio en Éfeso en tiempo de Decio. Habiéndose ocultado -en una caverna, fueron emparedados en ella de orden del Emperador. -Halláronse ciento cincuenta y siete o ciento ochenta y cuatro años -después dormidos en el mismo lugar y vivieron un día. (BALT. ALCÁZ., -_Biblióf. Andal._, p. 163). Nótese que _siete_ indica muchedumbre, -así _sietepicos_ es la muy parlera, _sieteencarado_ el muy disimulado -(_Autos del siglo_ XVI, 3, 285); _sietedoblar_, doblar muchas veces. -J. PIN., _Agr._, 5, 40: “Un portal que por sietedoblar los ecos; -_sietecueros_, tumor en el dedo; _sietecolores_, cierto pajarito -americano; _siete-cabezas_, el que la tiene grande”. - -[343] “postrimerías. _Vale_”. (Edic. de Pamplona). - - - - - DISCURSO - - -Están siempre cautelosos y prevenidos los ruines pensamientos, la -desesperación cobarde y la tristeza, esperando coger a solas a un -desdichado para mostrarse alentados con él. Propia condición de -cobardes, en que juntamente hacen ostentación de su malicia y de su -vileza. Por bien que lo tengo considerado en otros, me sucedió en mi -prisión. Pues habiendo, o por acariciar mi sentimiento o por hacer -lisonja a mi melancolía, leído aquellos versos que Lucrecio escribió -con tan animosas palabras[344], me vencí de la imaginación, y debajo -del peso de tan ponderadas palabras y razones me dejé caer tan postrado -con el dolor del desengaño que leí, que ni sé si me desmayé advertido o -escandalizado. Para que la confesión de mi flaqueza se pueda disculpar, -escribo por introducción a mi discurso la voz del poeta divino, que -suena ansí, rigurosa con amenazas tan elegantes: - - _Denique si vocem rerum natura repente - Mittat et hoc alicui nostrum sic increpet ipsa: - Quid tibi tantopere est, mortalis, quod nimis aegris - Luctibus indulges? Quid mortem congemis ac fles? - Nam si grata fuit tibi vita anteacta, priorque, - Et non omnia pertusum congesta quasi in vas - Commoda perfluxere atque ingrata interiere: - Cur non, ut plenus vitae, conviva, recedis? - Aequo animoque capis securam, stulte, quietem?_ - -Entróseme luego por la memoria de rondón Job dando voces y diciendo: - - Al fin, hombre nacido[345] - De mujer flaca, de miserias lleno, - A breve vida como flor traído, - De todo bien y de descanso ajeno, - Que, como sombra vana, - Huye a la tarde y nace a la mañana. - -Con este conocimiento propio acompañaba luego el de la vida, que -hicimos, diciendo: - - Guerra es la vida del hombre[346] - Mientras vive en este suelo, - Y sus horas y sus días, - Como las del jornalero. - -Yo, que arrebatado de la consideración, me vi a los pies de los -desengaños, rendido, con lastimoso sentimiento y con celo enojado, -repetí a éstos en la fantasía: - - ¡Qué perezosos pies, qué entretenidos[347] - Pasos lleva la muerte por mis daños! - El camino me alargan los engaños - Y en mí se escandalizan los perdidos. - Mis ojos no se dan por entendidos, - Y, por descaminar mis desengaños, - Me disimulan la verdad los años - Y les guardan el sueño a los sentidos. - Del vientre a la prisión vine en naciendo, - De la prisión iré al sepulcro amando, - Y siempre en el sepulcro estaré ardiendo: - Cuantos plazos la muerte me va dando, - Prolijidades son, que va creciendo, - Porque no acabe de morir penando. - -Entre estas demandas y respuestas, fatigado y combatido (sospecho -que fué cortesía del sueño piadoso, más que de natural), me quedé -dormido. Luego que desembarazada el alma se vió ociosa sin la tarea -de los sentidos[348] exteriores, me embistió desta manera la comedia -siguiente, y así la recitaron mis potencias a escuras, siendo yo para -mis fantasías auditorio y teatro. - -Fueron entrando unos médicos a caballo en unas mulas, que con -gualdrapas negras parecían tumbas con orejas. El paso era divertido, -torpe y desigual, de manera que los dueños iban encima en mareta[349] -y algunos vaivenes de serradores; la vista asquerosa de puro pasear -los ojos por orinales y servicios; las bocas emboscadas en barbas, que -apenas se las hallara un brazo; sayos con resabios de vaqueros[350]; -guantes en infusión, doblados como los que curan[351]; sortijón[352] en -el pulgar con piedra tan grande, que cuando toma el pulso pronostica -al enfermo la losa. Eran éstos en gran número, y todos rodeados de -platicantes[353], que cursan en lacayos, y, tratando más con las mulas -que con los doctores, se gradúan de médicos. Yo, viéndolos, dije: - ---Si déstos se hacen estos otros, no es mucho que estos otros nos -deshagan a nosotros. - -Alrededor venía gran chusma y caterva de boticarios con espátulas -desenvainadas y jeringas en ristre, armados de cala[354] en parche, -como de punta en blanco. Los medicamentos que éstos venden, aunque -estén caducando en las redomas de puro añejos, y los socrocios[355] -tengan telarañas, los dan, y así son medicinas redomadas[356] las -suyas. El clamor del que muere empieza en el almirez del boticario, -va al pasacalles[357] del barbero, paséase por el tableteado[358] de -los guantes del dotor, y acábase en las campanas de la iglesia. No hay -gente más fiera que estos boticarios. Son armeros de los dotores: ellos -les dan armas. No hay cosa suya que no tenga achaques de guerra y que -no aluda a armas ofensivas. Jarabes que antes les sobran letras para -jara[359], que les falten. Botes[360] se dicen los de pica; espátulas -son espadas en su lengua; píldoras son balas; clísteres y melecinas, -cañones; y así se llaman cañón de melecina. Y bien mirado, si así se -toca la tecla de las purgas, sus tiendas son purgatorios, y ellos los -infiernos, los enfermos los condenados[361], y los médicos los diablos. -Y es cierto que son diablos los médicos, pues unos y otros andan tras -los malos y huyen de los buenos, y todo su fin es que los buenos sean -malos y que los malos no sean buenos jamás. - -Venían todos vestidos de recetas y coronados de erres[362] -asaeteadas, con que empiezan las recetas. Y consideré que los dotores -hablan a los boticarios diciendo: _Recipe_, que quiere decir _recibe_. -De la misma suerte habla la mala madre a la hija, y la codicia al -mal ministro. ¡Pues decir que en la receta hay otra cosa que erres -asaeteadas por delincuentes, y luego _Ana_, _Ana_,[363] que juntas -hacen un Annás para condenar a un justo! Síguense uncias y más -onzas:[364] ¡qué alivio para desollar un cordero enfermo! Y luego -ensartan nombres de simples, que parecen invocaciones de demonios: -_Buphthálmus_,[365] _opopánax_, _leontopétalon_, _tragoríganum_, -_potamogéton senos pugillos_, _diacathalicon_, _petroselinum_, -_scilla_ y _rapa_. Y sabido qué quiere decir tan espantosa baraúnda -de voces tan rellenas de letrones, son zanahoria, rábanos y perejil -y otras suciedades. Y como han oído decir que quien no te conoce -te compre,[366] disfrazan las legumbres porque no sean conocidas y -las compren los enfermos. _Elingatis_[367] dicen lo que es lamer, -_catapotia_ las píldoras, _clyster_ la melecina, _glans_ o _balanus_ la -cala, y _errhinae_ el moquear. Y son tales los nombres de sus recetas -y tales sus medicinas, que las más veces, de asco de sus porquerías y -hediondeces con que persiguen a los enfermos, se huyen las enfermedades. - -¿Qué dolor habrá de tan mal gusto, que no se huya de los tuétanos -por no aguardar el emplasto de Guillén Serven[368] y verse convertir -en baúl una pierna o muslo donde él está? Cuando vi a éstos y a los -dotores, entendí cuan mal se dice para notar diferencia aquel asqueroso -refrán: “Mucho va del c... al pulso”;[369] que antes no va nada, y -sólo van los médicos, pues inmediatamente desde él van al servicio y -al orinal a preguntar a los meados lo que no saben, porque Galeno los -remitió a la cámara y a la orina. Y como si el orinal les hablase al -oído, se le llegan a la oreja, avahándose[370] los barbones con su -niebla. ¿Pues verles hacer que se entienden con la cámara por señas, -y tomar su parecer al bacín, y su dicho a la hedentina[371]? No les -esperara un diablo. ¡Oh malditos pesquisidores contra la vida, pues -ahorcan con el garrotillo, degüellan con sangrías, azotan con ventosas, -destierran las almas, pues las sacan de la tierra de sus cuerpos sin -alma y sin conciencia! - -Luego se seguían los cirujanos cargados de pinzas, tientas[372], -cauterios, tijeras, navajas, sierras, limas, tenazas y lancetones. -Entre ellos se oía una voz muy dolorosa a mis oídos, que decía: - ---Corta, arranca, abre, asierra, despedaza, pica, punza, ajigota[373], -rebana, descarna y abrasa. - -Dióme gran temor, y más verlos el paloteado que hacían con los -cauterios y tientas. Unos huesos se me querían entrar de miedo dentro -de otros. Híceme un ovillo. - -En tanto vinieron unos demonios con unas cadenas de muelas y dientes, -haciendo bragueros, y en esto conocí que eran sacamuelas, el oficio -más maldito del mundo, pues no sirven sino de despoblar bocas y -adelantar la vejez. Éstos, con las muelas ajenas y no ver diente, que -no quieran ver antes en su collar que en las quijadas, desconfían[374] -a las gentes de Santa Polonia, levantan testimonios a las encías y -desempiedran las bocas. No he tenido peor rato que tuve en ver sus -gatillos[375] andar tras los dientes ajenos, como si fueran ratones, y -pedir dineros por sacar una muela, como si la pusieran. - ---¿Quién vendrá acompañado desta maldita canalla?--decía yo. - -Y me parecía que aun el diablo era poca cosa para tan maldita gente, -cuando veo venir gran ruido de guitarras. Alegréme un poco. Tocaban -todos pasacalles y vacas. Que me maten si no son barberos. Ellos[376], -que entran. No fué mucha habilidad el acertar. Que esta gente tiene -pasacalles infusos y guitarra gratis data[377]. Era de ver puntear[378] -a unos y rasgar a otros. Yo decía entre mí: - ---¡Dolor de la barba, que, ensayada en saltarenes[379], se ha de ver -raspar y del brazo, que ha de recibir una sangría, pasada por chaconas -y folías! - -Consideré que todos demás ministros del martirio, inducidores de la -muerte, estaban en mala moneda y eran oficiales de vellón y hierro -viejo, y que solos los barberos se habían trocado en plata[380]. Y -entretúveme en verlos manosear una cara, sobajar otra[381] y lo que se -huelgan con un testuz en el lavatorio. - -Luego comenzó a entrar una gran cantidad de gente. Los primeros eran -habladores. Parecían azudas[382] en conversación, cuya música era peor -que la de órganos destemplados. Unos hablaban de hilván[383], otros -a borbotones, otros a chorretadas, otros habladorísimos hablaban a -cántaros. Gente que parece que lleva pujo de decir necedades, como si -hubiera tomado alguna purga confeccionada de hojas de Calepino[384] de -ocho lenguas. Éstos me dijeron que eran habladores de diluvios, sin -escampar[385] de día ni de noche. Gente que habla entre sueños, y que -madruga a hablar. Había habladores secos[386] y habladores que llaman -del río o del rocío y de la espuma; gente que graniza de perdigones. -Otros que llaman tarabilla[387]; gente que se va de palabras como de -cámaras, que hablan a toda furia. Había otros habladores nadadores, que -hablan nadando con los brazos hacia todas partes y tirando manotadas -y coces. Otros jimios, haciendo gestos y visajes. Venían los unos -consumiendo a los otros. - -Síguense los chismosos, muy solícitos de orejas, muy atentos de -ojos, muy encarnizados de malicia. Y andaban hechos uñas de las vidas -ajenas, espulgándolos[388] a todos. Venían tras ellos los mentirosos, -contentos, muy gordos, risueños y bien vestidos y medrados, que, no -teniendo otro oficio, son milagro del mundo, con un gran auditorio de -mentecatos y ruines. - -Detrás venían los entremetidos, muy soberbios y satisfechos y -presumidos, que son las tres lepras de la honra del mundo. Venían -injiriéndose en los otros y penetrándose en todo, tejidos y enmarañados -en cualquier negocio. Son lapas de la ambición[389] y pulpos de la -prosperidad. Estos venían los postreros, según pareció, porque no entró -en gran rato nadie. Pregunté que cómo venían tan apartados, y dijéronme -unos habladores, sin preguntarlo yo a ellos: - ---Estos entremetidos son la quinta esencia de los enfadosos, y por eso -no hay otra cosa peor que ellos. - -En esto estaba yo considerando la diferencia tan grande del -acompañamiento y no sabía imaginar quién pudiese venir. - -En esto entró una que parecía mujer, muy galana y llena de coronas, -cetros, hoces, abarcas, chapines, tiaras, caperuzas, mitras, monteras, -brocados, pellejos, seda, oro, garrotes, diamantes, serones, perlas y -guijarros. Un ojo abierto y otro cerrado y vestida y desnuda de todas -colores. Por el un lado era moza y por el otro era vieja. Unas veces -venía despacio y otras apriesa. Parecía que estaba lejos y estaba -cerca. Y cuando pensé que empezaba a entrar, estaba ya a mi cabecera. - -Yo me quedé como hombre que le preguntan qué es cosa y cosa[390], -viendo tan extraño ajuar y tan desbaratada compostura. No me -espantó; suspendióme, y no sin risa, porque, bien mirado, era figura -donosa[391]. Pregúntele quién era, y díjome[392]: - ---La muerte. - -¿La muerte? Quedé pasmado. Y apenas abrigué al corazón algún aliento -para respirar, y, muy torpe de lengua, dando trasijos[393] con las -razones, la dije: - ---Pues ¿a qué vienes? - ---Por ti--dijo. - ---¡Jesús mil veces! Muérome según eso. - ---No te mueres--dijo ella--; vivo has de venir conmigo a hacer una -visita a los difuntos. Que pues han venido tantos muertos a los vivos, -razón será que vaya un vivo a los muertos y que los muertos sean oídos. -¿Has oído decir que yo ejecuto sin embargo? Alto, ven conmigo. - -Perdido de miedo, le dije: - ---¿No me dejarás vestir? - ---No es menester--respondió--. Que conmigo nadie va vestido, ni soy -embarazosa. Yo traigo los trastos de todos, porque vayan más ligeros. - -Fuí con ella donde me guiaba. Que no sabré decir por dónde, según iba -poseído del espanto. En el camino la dije: - ---Yo no veo señas de la muerte[394], porque allá nos la pintan unos -huesos descarnados con su guadaña. - -Paróse y respondió: - ---Eso no es la muerte, sino los muertos, o lo que queda de los vivos. -Estos huesos son el dibujo sobre que se labra el cuerpo del hombre. La -muerte no la conocéis, y sois vosotros mismos vuestra muerte. Tiene la -cara de cada uno de vosotros, y todos sois muertes de vosotros mismos. -La calavera es el muerto, y la cara es la muerte. Y lo que llamáis -morir es acabar de morir, y lo que llamáis nacer es empezar a morir, -y lo que llamáis vivir es morir viviendo. Y los huesos es lo que de -vosotros deja la muerte y lo que le sobra a la sepultura. Si esto -entendiérades así, cada uno de vosotros estuviera mirando en sí su -muerte cada día y la ajena en el otro, y viérades que todas vuestras -casas están llenas della y que en vuestro lugar hay tantas muertes -como personas, y no la estuviérades aguardando, sino acompañándola y -disponiéndola. Pensáis que es huesos la muerte y que hasta que veáis -venir la calavera y la guadaña no hay muerte para vosotros, y primero -sois calavera y huesos que creáis que lo podéis ser. - ---Dime--dije yo--: ¿qué significan éstos que te acompañan, y por qué -van, siendo tú la muerte, más cerca de tu persona los enfadosos y -habladores que los médicos? - -Respondióme: - ---Mucha más gente enferma de los enfadosos que de los tabardillos y -calenturas, y mucha más gente matan los habladores y entremetidos -que los médicos. Y has de saber que todos enferman del exceso o -destemplanza de humores; pero, lo que es morir, todos mueren de los -médicos que los curan. Y así, no habéis de decir, cuando preguntan: -“¿De qué murió Fulano?”, de calentura, de dolor de costado, de -tabardillo, de peste, de heridas, sino murió de un dotor Tal que le -dió, de un dotor Cual. Y es de advertir que en todos los oficios, artes -y estados se ha introducido el don en hidalgos, en villanos[395]. Yo -he visto sastres y albañiles[396] con don y ladrones y galeotes en -galeras. Pues si se mira en las ciencias, en todas hay millares. Sólo -de los médicos ninguno ha habido con don, pudiéndolos tener muchos; mas -todos tienen don de matar, y quieren más din[397] al despedirse que don -al llamarlos. - -En esto llegamos a una sima grandísima, la muerte predicadora y yo -desengañado. Zambullóse sin llamar, como de casa, y yo tras ella, -animado con el esfuerzo que me daba mi conocimiento tan valiente. -Estaban a la entrada tres bultos armados a un lado y otro monstruo -terrible enfrente, siempre combatiendo entre sí todos, y los tres con -el uno y el uno con los tres. Paróse la Muerte, y díjome: - ---¿Conoces a esta gente? - ---Ni Dios me la deje conocer--dije yo. - ---Pues con ellos andas a las vueltas--dijo ella--desde que naciste. -Mira cómo vives--replicó--. Éstos son los enemigos del hombre: el Mundo -es aquél, éste es el Diablo y aquélla la Carne[398]. - -Y es cosa notable que eran todos parecidos unos a otros, que no se -diferenciaban. Díjome la Muerte: - ---Son tan parecidos, que en el mundo tenéis a los unos por los otros. -Piensa un soberbio que tiene todo el mundo, y tiene al diablo. Piensa -un lujurioso que tiene la carne, y tiene al demonio[399]. Y así anda -todo. - ---¿Quién es--dije yo--aquél que está allí apartado, haciéndose pedazos -con estos tres con tantas caras y figuras? - ---Ése es--dijo la Muerte--el Dinero, que tiene puesto pleito a los -tres enemigos del alma, diciendo que quiere ahorrar de émulos y que -adonde él está no son menester, porque él solo es todos tres enemigos. -Y fúndase para decir que el dinero es el diablo, en que todos decís: -“Diablo es el dinero” y que “Lo que no hiciere el dinero, no lo hará el -diablo”, “Endiablada cosa es el dinero”. - -Para ser el Mundo, dice que vosotros decís que “No hay más mundo que el -dinero”, “Quien no tiene dinero, váyase del mundo”; al que le quitan el -dinero decís que “Le echan del mundo”, y que “Todo se da por el dinero”. - -Para decir que es la carne el dinero, dice el Dinero: “Dígalo la -Carne”, y remítese a las putas y mujeres malas, que es lo mismo que -interesadas. - ---No tiene mal pleito el Dinero--dije yo--, según se platica por allá. - -Con esto, nos fuimos más abajo, y, antes de entrar por una puerta muy -chica y lóbrega, me dijo: - ---Estos dos, que saldrán aquí conmigo, son las postrimerías. - -Abrióse la puerta, y estaban a un lado el infierno y el que llaman -juicio[400] de Minos[401], así me dijo la Muerte que se llamaban. -Estuve mirando al infierno con atención, y me pareció notable cosa. -Díjome la Muerte: - ---¿Qué miras? - ---Miro--respondí--al Infierno, y me parece que le he visto otras veces. - ---¿Dónde?--preguntó. - ---¿Dónde?--dije--. En la codicia de los jueces, en el odio de -los poderosos, en las lenguas de los maldicientes, en las malas -intenciones, en las venganzas en el apetito de los lujuriosos, en la -vanidad de los príncipes. Y donde cabe el infierno todo, sin que se -pierda gota, es en la hipocresía de los mohatreros de las virtudes, que -hacen logro del ayuno y del oir misa. Y lo que más he estimado es haber -visto el juicio de Minos, porque hasta ahora[402] he vivido engañado, -y ahora veo el Juicio como es. Echo de ver que el que hay en el mundo -no es juicio ni hay hombre de juicio, y que hay muy poco juicio en el -mundo. ¡Pesia tal!--decía yo--. Si deste juicio hubiera allá, no digo -parte, sino nuevas creídas, sombra o señas, otra cosa fuera. Si los que -han de ser jueces han de tener deste juicio, buena anda la cosa en el -mundo. Miedo me da de tornar arriba, viendo que, siendo éste el juicio, -se está aquí casi entero, y que poca parte está repartida entre los -vivos. Más quiero muerte con juicio que vida sin él. - -Con esto, bajamos a un grandísimo llano, donde parecía estaba -depositada la oscuridad para las noches. Díjome la Muerte: - ---Aquí has de parar, que hemos llegado a mi tribunal y audiencia. - -Aquí estaban las paredes colgadas de pésames. A un lado estaban las -malas nuevas, ciertas y creídas y no esperadas; el llanto, en las -mujeres engañoso, engañado en los amantes, perdido de los necios y -desacreditado en los pobres. El dolor se había desconsolado y creído, y -solos los cuidados estaban solícitos y vigilantes, hechos carcomas de -reyes y príncipes, alimentándose de los soberbios y ambiciosos. Estaba -la envidia con hábito de viuda, tan parecida a dueña, que la quise -llamar Álvarez o González. En ayunas de todas las cosas, cebada en sí -misma, magra y exprimida. Los dientes, con andar siempre mordiendo de -lo mejor y de lo bueno, los tenía amarillos y gastados. Y es la causa -que lo bueno y santo, para morderlo, no llega a los dientes; mas nada -bueno le puede entrar de los dientes adentro[403]. La discordia estaba -debajo della, como que nacía de su vientre, y creo que es su hija -legítima. Ésta, huyendo de los casados, que siempre andan a voces, se -había ido a las comunidades y colegios, y, viendo que sobraba en ambas -partes, se fué a los palacios y cortes, donde es lugarteniente de los -diablos. La ingratitud estaba en un gran horno, haciendo de una masa de -soberbia y odio demonios nuevos cada momento. Holguéme de verla, porque -siempre había sospechado que los ingratos eran diablos y caí entonces -en que los ángeles, para ser diablos, fueron primero ingratos. Andaba -todo hirviendo de maldiciones. - ---¿Quién diablos--dije yo--está lloviendo maldiciones aquí? - -Díjome un muerto que estaba a mi lado: - ---¿Maldiciones queréis que falten donde hay casamenteros y sastres, que -son la gente más maldita del mundo, pues todos decís: “Mal haya quien -me casó”, “Mal haya quien con vos me juntó”, y los más, “Mal haya quien -me vistió”? - ---¿Qué tiene que ver--dije yo--sastres y casamenteros en la audiencia -de la muerte? - ---¡Pesia tal!--dijo el muerto, que era impaciente--. ¿Estáis loco? -Que, si no hubiera casamenteros, ¿hubiera la mitad de los muertos y -desesperados? ¡A mí me lo decid, que soy marido! Cinco, como bolo[404], -y se me quedó allá la mujer y piensa acompañarme otros diez[405]. Pues -sastres, ¿a quién no matarán las mentiras y largas de los sastres y -hurtos? Y son tales, que para llamar a la desdicha peor nombre, la -llaman desastre, del sastre, y es el principal miembro de este tribunal -que aquí veis. - -Alcé los ojos y vi la Muerte en su trono, y a los lados, muchas -muertes. Estaba la muerte de amores, la muerte de frío, la muerte de -hambre, la muerte de miedo y la muerte de risa, todas con diferentes -insignias. La muerte de amores estaba con muy poquito seso[406]. Tenía, -por estar acompañada, porque no se le corrompiese por la antigüedad, a -Píramo y Tisbe[407], embalsamados, y a Leandro y Hero y a Macías, en -cecina, y algunos portugueses derretidos. Mucha gente vi que estaba -ya para acabar debajo de su guadaña, y, a puros milagros del interés, -resucitaban. - -En la muerte de frío vi a todos los ricos, que, como no tienen mujer ni -hijos ni sobrinos[408] que los quieran, sino a sus haciendas, estando -malos, cada uno carga en lo que puede y mueren de frío. - -La muerte de miedo estaba la más rica y pomposa y con acompañamiento -más magnífico, porque estaba toda cercada de gran número de tiranos -y poderosos. Éstos mueren a sus mismas manos, y sus sayones con sus -conciencias[409], y ellos son verdugos de sí mismos, y sólo un bien -hacen en el mundo, que, matándose a sí de miedo, recelo y desconfianza, -vengan de sí propios a los inocentes. Estaban con ellos los avarientos, -cerrando cofres, arcones y ventanas, enlodando resquicios, hechos -sepulturas de sus talegos, y pendientes de cualquier ruido del viento, -los ojos hambrientos de sueño, las bocas quejosas de las manos, las -almas trocadas en plata y oro. - -La muerte de risa era la postrera, y tenía un grandísimo cerco de -confiados y tarde arrepentidos. Gente que vive como si no hubiese -justicia y muere como si no hubiese misericordia. Éstos son los que, -diciéndoles: “Restituid lo mal llevado”, dicen: “Es cosa de risa”. -“Mirad que estáis viejo y que ya no tiene el pecado que roer en vos: -dejad la mujercilla que embarazáis inútil, que cansáis enfermo; mirad -que el mismo diablo os desprecia ya por trasto embarazoso y la misma -culpa tiene asco de vos”. Responden: “Es cosa de risa, y que nunca se -sintieron mejores”. Otros hay que están enfermos, y, exhortándolos a -que hagan testamento, que se confiesen, dicen que se sienten buenos y -que han estado de aquella manera mil veces. Éstos son gente que están -en el otro mundo y aún no se persuaden a que son difuntos. - -Maravillóme esta visión, y dije, herido del dolor y conocimiento: - ---¡Diónos Dios una vida sola y tantas muertes! ¡De una manera se nace -y de tantas se muere! Si yo vuelvo al mundo, yo procuraré empezar a -vivir. - -En esto estaba, cuando se oyó una voz que dijo tres veces: - ---Muertos, muertos, muertos. - -Con esto se rebulló el suelo y todas las paredes, y empezaron a salir -cabezas, brazos y bultos extraordinarios. Pusiéronse en orden con -silencio. - ---Hablen por su orden--dijo la Muerte. - -Luego salió uno con grandísima cólera y priesa y se vino para mí, que -entendí que me quería maltratar, y dijo: - ---Vivos de Satanás, ¿qué me queréis, que no me dejáis muerto y -consumido? ¿Qué os he hecho que, sin tener parte en nada, me disfamáis -en todo y me echáis la culpa de lo que no sé? - ---¿Quién eres--le dije con una cortesía temerosa--que no te entiendo? - ---Soy yo--dijo--el malaventurado _Juan de la Encina_[410], el -que, habiendo muchos años que estoy aquí, toda la vida andáis, en -haciéndose un disparate, o en diciéndole vosotros, diciendo: “No -hiciera más _Juan de la Encina_; daca los disparates de _Juan de la -Encina_”. Habéis de saber que para hacer y decir disparates, todos -los hombres sois _Juan de la Encina_, y que este apellido de Encina -es muy largo en cuanto a disparates. Pero pregunto si yo hice los -testamentos en que dejáis que otros hagan por vuestra alma lo que no -habéis querido hacer. ¿He porfiado con los poderosos? ¿Teñíme la barba -por no parecer viejo? ¿Fuí viejo, sucio y mentiroso? ¿Llamé favor el -pedirme lo que tenía? ¿Enamoréme con mi dinero y el quitarme lo que -tenía? ¿Entendí yo que sería bueno para mí el que a mi intercesión -fué ruin con otro que se fió dél? ¿Gasté yo la vida en pretender con -qué vivir, y, cuando tuve con qué, no tuve vida que vivir? ¿Creí las -sumisiones del que me hubo menester? ¿Caséme por vengarme de mi amiga? -¿Fuí yo tan miserable que gastase un real segoviano en buscar un cuarto -incierto? ¿Pudríme[411] de que otro fuese rico o medrase? ¿He creído -las apariencias de la fortuna? ¿Tuve yo por dichosos a los que al lado -de los príncipes dan toda la vida por una hora? ¿Heme preciado de -hereje y de malreglado en todo y peor contento, porque me tengan por -entendido? ¿Fuí desvergonzado por campear de valiente? Pues si _Juan de -la Encina_ no ha hecho nada desto, ¿qué necedades hizo este pobre _Juan -de la Encina_? Pues en cuanto a decir necedades, sacadme un ojo[412] -con una. Ladrones, que llamáis disparates los míos y parates[413] los -vuestros, pregunto yo: ¿_Juan de la Encina_ fué acaso el que dijo: -“Haz bien y no cates a quién[414]”, habiendo de ser al contrario: “Si -hicieres bien, mira a quién”? ¿Fué _Juan de la Encina_ quien, para -decir que uno era malo, dijo: “Es hombre que ni teme ni debe”[415], -habiendo de decir que ni teme ni paga? Pues es cierto que la mejor -señal de ser bueno es ni temer ni deber, y la mayor de la maldad, ni -temer ni pagar. ¿Dijo _Juan de la Encina_: “De los pescados, el mero; -de las carnes, el carnero[416]; de las aves, la perdiz, de las damas, -la Beatriz”? No lo dijo, porque él no dijera sino: “De las carnes, la -mujer; de los pescados[417], el carnero; de las aves, el Ave María, y -después la presentada[418]; de las damas, la más barata”. Mirad si es -desbaratado _Juan de la Encina_: no prestó sino paciencia, no dió sino -pesadumbres; él no gastaba con los hombres que piden dinero ni con las -mujeres que piden matrimonio. ¿Qué necedades pudo hacer _Juan de la -Encina_, desnudo por no tratar con sastres, que se dejó quitar de la -hacienda por no haber menester letrados, que se murió antes de enfermo -que de curado, para ahorrarse el médico? Sólo un disparate hizo, que -fué, siendo calvo, quitar a nadie el sombrero, pues fuera menos mal ser -descortés que calvo, y fuera mejor que le mataran a palos porque no se -quitaba el sombrero, que no a apodos porque era calvario[419]. Y si por -hacer una necedad anda _Juan de la Encina_ por todos esos púlpitos y -cátedras, con votos, gobiernos y estados, enhoramala para ellos, que -todo el mundo es monte[420] y todos son Encinas. - -En esto estábamos, cuando, muy estirado y con gran ceño, emparejó[421] -otro muerto conmigo, y dijo: - ---Volved acá la cara; no penséis que habláis con _Juan de la Encina_. - ---¿Quién es vuesamerced--dije yo--, que con tanto imperio habla, y -donde todos son iguales presume diferencia? - ---Yo soy--dijo--el _Rey que rabió_[422]. Y si no me conocéis, por -lo menos no podéis dejar de acordaros de mí, porque sois los vivos -tan endiablados, que a todo decís que se acuerda del _Rey que rabió_, -y, en habiendo un paredón viejo, un muro caído, una gorra calva, un -ferreruelo lampiño, un trabajazo rancio, un vestido caduco, una mujer -manida de años y rellena de siglos, luego decís que se acuerda del _Rey -que rabió_. No ha habido tan desdichado rey en el mundo, pues no se -acuerdan dél sino vejeces y harapos, antigüedades y visiones[423]. Y ni -ha habido rey de tan mala memoria ni tan asquerosa ni tan carroña[424] -ni tan caduca, carcomida y apolillada. Han dado en decir que rabié, y -juro a Dios que mienten; sino que han dado todos en decir que rabié, y -no tiene ya remedio. Y no soy yo el primero rey que rabió ni el solo, -que no hay rey, ni le ha habido, ni le habrá, a quien no levanten que -rabia. Ni sé yo cómo pueden dejar de rabiar todos los reyes. Porque -andan siempre mordidos por las orejas de envidiosos y aduladores que -rabian. - -Otro, que estaba al lado del _Rey que rabió_, dijo: - ---Vuesa merced se consuele conmigo, que soy el _rey Perico_[425], -y no me dejan descansar de día ni de noche. No hay cosa sucia, ni -desaliñada, ni pobre, ni antigua, ni mala, que no digan que fué en -tiempo del _rey Perico_. Mi tiempo fué mejor que ellos pueden pensar. -Y para ver quién fuí yo y mi tiempo y quién son ellos, no es menester -más que oíllos, porque en diciendo a una doncella; ahora la madre: -“Hija, las mujeres, bajar[426] los ojos y mirar a la tierra, y no a -los hombres”, responden: “Eso fué en tiempo del _rey Perico_; los -hombres han de mirar a la tierra, pues fueron hechos della, y las -mujeres al hombre, pues fueron hechas dél”. Si un padre dice a su hijo: -“No jures, no juegues, reza las oraciones cada mañana, persígnate en -levantándote, echa la bendición a la mesa”, dice que: “Eso se usaba en -tiempo del _rey Perico_”. Ahora le tendrán por un maricón si sabe[427] -persignarse, y se reirán dél si no jura y blasfema. Porque en nuestros -tiempos más tienen por hombre al que jura que al que tiene barbas. - -Al que acabó de decir esto se llegó un muertecillo muy agudo, y sin -hacer cortesía, dijo: - ---Basta lo que han hablado, que somos muchos y este hombre vivo está -fuera de sí y aturdido. - ---No dijera más _Mateo Pico_[428], y vengo a eso sólo. - ---Pues, bellaco vivo, ¿qué dijo _Mateo Pico_, que luego andáis _si -dijera más, no dijera más?_ ¿Cómo sabéis que no dijera más _Mateo -Pico_? Dejadme tornar a vivir sin tornar a nacer: que no me hallo bien -en barrigas de mujeres, que me han costado mucho, y veréis si digo más, -ladrones viejos. Pues si yo viera vuestras maldades, vuestras tiranías, -vuestras insolencias, vuestros robos, ¿no dijera más? Dijera más y -más, y dijera tanto, que enmendárades el refrán, diciendo: “Más dijera -_Mateo Pico_”. Aquí estoy, y digo más, y avisad desto a los habladores -de allá; que yo apelo deste refrán con las mil y quinientas[429]. - -Quedé confuso de mi inadvertencia y desdicha en topar con el mismo -_Mateo Pico_. Era un hombrecillo menudo, todo chillido, que parecía que -rezumaba[430] de palabras por todas sus conjunturas, zambo de ojos y -bizco de piernas, y me parece que le he visto mil veces en diferentes -partes. - -Quitóse de delante y descubrióse una grandísima redoma de vidrio. -Dijéronme que llegase, y vi jigote, que se bullía en un ardor[431] -terrible, y andaba danzando por todo el garrafón, y poco a poco se -fueron juntando unos pedazos de carne y unas tajadas, y déstas se -fué componiendo un brazo, un muslo y una pierna, y, al fin, se coció -y enderezó un hombre entero. De todo lo que había visto y pasado me -olvidé, y esta visión me dejó tan fuera de mí, que no diferenciaba de -los muertos. - ---¡Jesús mil veces!--dije--. ¿Qué hombre es éste, nacido en -guisado[432], hijo de una redoma? - -En esto, oí una voz que salía de la vasija, y dijo: - ---¿Qué año es éste? - ---De seiscientos y veintidós[433]--respondí. - ---Este año esperaba yo. - ---¿Quién eres--dije--, que, parido de una redoma, hablas y vives? - ---¿No me conoces?--dijo--. La redoma y las tajadas, ¿no te advierten -que soy aquel famoso nigromántico de Europa[434]? ¿No has oído decir -que me hice tajadas dentro de una redoma para ser inmortal[435]? - ---Toda mi vida lo he oído decir--le respondí--; mas túvelo por -conversación de la cuna y cuento de entre dijes[436] y babador. ¿Qué tú -eres? Yo confieso que lo más que llegué a sospechar fué que eras algún -alquimista, que penabas en esa redoma, o algún boticario. Todos mis -temores doy por bien empleados por haberte visto. - ---Sábete--dijo--que[437] mi nombre no fué del título que me da la -ignorancia, aunque tuve muchos; sólo te digo que estudié y escribí -muchos libros, y los míos quemaron, no sin dolor de los doctos[438]. - ---Sí, me acuerdo--dije yo--. Oído he decir que estás enterrado[439] en -un convento de religiosos; mas hoy me he desengañado. - ---Ya que has venido aquí--dijo--, desatapa esa redoma. - -Yo empecé a hacer fuerza y a desmoronar tierra con que estaba enlodado -el vidrio de que era hecha, y díjome: - ---Espera. Dime primero[440]: ¿hay mucho dinero en España? ¿En qué -opinión está el dinero? ¿Qué fuerza alcanza? ¿Qué crédito? ¿Qué valor? - -Respondíle: - ---No han descaecido las flotas de las Indias, aunque los extranjeros -han echado unas sanguijuelas[441] desde España al cerro del Potosí, con -que se van restañando las venas y a chupones se empezaron a secar las -minas. - ---¿Ginoveses[442] andan a la zacapela[443] con el dinero?--dijo -él--. Vuélvome jigote. Hijo mío, los ginoveses son lamparones del -dinero, enfermedad que procede de tratar con gatos[444]. Y vese que -son lamparones porque sólo el dinero que va a Francia[445] no admite -ginoveses en su comercio. ¿Salir tenía yo, andando esos usagres de -bolsas[446] por las calles? No digo yo hecho jigote en redoma, sino -hecho polvos en salvadera quiero estar antes que verlos hechos dueños -de todo. - ---Señor nigromántico--repliqué yo--, aunque esto es así, han dado -en adolecer de caballeros en teniendo caudal, úntanse de señores y -enferman de príncipes. Y con esto y los gastos y empréstidos[447] se -apolilla la mercancía y se viene todo a repartir en deudas y locuras. Y -ordena el demonio que las putas vendan las rentas reales dellos, porque -los engañan, los enferman, los enamoran, los roban, y después los -hereda el consejo de Hacienda. La verdad adelgaza y no quiebra[448]; -en esto se conoce que los ginoveses no son verdad, porque adelgazan y -quiebran. - ---Animádome has--dijo--con eso. Dispondréme a salir desta vasija--como -primero me digas en qué estado está la honra en el mundo. - ---Mucho hay que decir en esto--le respondí yo--. Tocado has una tecla -del diablo. Todos tienen honra, y todos son honrados, y todos lo -hacen todo caso de honra. Hay honra en todos estados, y la honra se -está cayendo de su estado, y parece que está ya siete estadios debajo -tierra. Si hurtan, dicen que por conservar esta negra de honra, y -que quieren más hurtar que pedir. Si piden, dicen que por conservar -esta negra honra, y que es mejor pedir que no hurtar. Si levantan un -testimonio, si matan a uno, lo mismo dicen; que un hombre honrado[449] -antes se ha de dejar morir entre dos paredes, que sujetarse a nadie; -y todo lo hacen al revés. Y al fin en el mundo todos han dado en la -cuenta, y llaman honra a la comodidad y con presumir de honrados y no -serlo se ríen del mundo. - ---El diablo puede salir a vivir en ese mundecillo--dijo él[450]--. -Considérome yo a los hombres con unas honras títeres, que chillan, -bullen y saltan, que parecen honras, y mirado bien son andrajos y -palillos[451]. ¿El no decir verdad será mérito? ¿El embuste y la -trapaza, caballería? ¿Y la insolencia, donaire? Honrados eran los -españoles cuando podían decir deshonestos y borrachos[452] a los -extranjeros; mas andan diciendo aquí malas lenguas que ya en España -ni el vino se queja de malbebido ni los hombres mueren de sed. En mi -tiempo no sabía el vino por dónde subía a las cabezas, y ahora parece -que se sube hacia arriba[453]. Pues los maridos, porque tratamos de -honras, considero yo que andarán hechos buhoneros[454] de sus mujeres, -alabando cada uno a sus agujas. Hay maridos calzadores, que los meten -para calzarse la mujer con más descanso y sacarlos fuera ellos. Hay -maridos linternas, muy compuestos, muy lucidos, muy bravos, que vistos -de noche a escuras parecen estrellas, y llegados cerca son candelilla, -cuerno y hierro, rata por cantidad. Otros maridos hay jeringas, que -apartados atraen, y llegando se apartan. Pues la cosa más digna de -risa es la honra de las mujeres, cuando piden su honra, que es pedir -lo que dan. Y si creemos a la gente y a los refranes que dicen: -“Lo que arrastra honra[455]”, la honra del marido son las culebras -y las faldas. No estoy dos dedos[456] de volverme jigote, dijo el -nigromántico, para siempre jamás: no sé qué me sospecho. Dime, ¿hay -letrados? - ---Hay plaga de letrados--dije yo--. No hay otra cosa sino letrados. -Porque unos lo son por oficio, otros lo son por presunción, otros por -estudio, y déstos pocos, y otros (éstos son los más) son letrados -porque tratan con otros más ignorantes que ellos (en esta materia -hablaré como apasionado), y todos se gradúan de dotores y bachilleres, -licenciados y maestros, más por los mentecatos con quien tratan que -por las universidades, y valiera más a España langosta perpetua que -licenciados al quitar[457]. - ---Por ninguna cosa saldré de aquí--dijo el nigromántico--. ¿Eso pasa? -Ya yo[458] los temía, y por las estrellas alcancé esa desventura, y por -no ver los tiempos que han pasado embutidos de letrados me avecindé en -esta redoma, y por no los ver me quedaré hecho pastel en bote. - -Repliqué: - ---En los tiempos pasados, que la justicia estaba más sana, tenía -menos dotores, y hala[459] sucedido lo que a los enfermos, que cuantas -más juntas de dotores se hacen sobre él, más peligro muestra y peor le -va, sana menos y gasta más. La justicia, por lo que tiene de verdad, -andaba desnuda; ahora anda empapelada como especias. Un Fuero-Juzgo -con su _maguer_ y su _cuemo_[460], y _conusco_ y _faciamus_ era -todas las librerías. Y aunque son voces antiguas, suenan con mayor -propiedad, pues llaman sayón al alguacil y otras cosas semejantes. -Ahora ha entrado una cáfila de Menoquios, Surdos y Fabros, Farinacios -y Cujacios[461], consejos y decisiones y responsiones y lecciones -y meditaciones. Y cada día salen autores, y cada uno con tres -volúmenes: _Doctoris Putei_[462], 1. 6, vol. 1, 2, 3, 4, 5, 6 hasta 15; -_Licenciati Abbatis De Usuris_; _Petri Cusqui In Codicem_; _Rupis_, -_Brutiparcin, Castani_; _Montocanense De Adulterio et Parricidio_; -_Cornazano_, _Rocabruno_, etc.[463] Los letrados todos tienen un -cimenterio por librería, y por ostentación andan diciendo: “Tengo -tantos cuerpos”. Y es cosa brava que las librerías de los letrados -todas son cuerpos sin alma, quizá por imitar a sus amos. - -No hay cosa en que no nos dejen tener razón; sólo lo que no dejan -tener a las partes es el dinero, que le quieren ellos para sí. Y los -pleitos no son sobre si lo que deben a uno se lo han de pagar a él, -que eso no tiene necesidad de preguntas y respuestas; los pleitos son -sobre que el dinero sea de letrados y del procurador sin justicia, y -la justicia sin dinero de las partes. ¿Queréis ver qué tan[464] malos -son los letrados? Que si no hubiera letrados, no hubiera porfías; y si -no hubiera porfías, no hubiera pleitos; y si no hubiera pleitos, no -hubiera procuradores; y si no hubiera procuradores, no hubiera enredos; -y si no hubiera enredos, no hubiera delitos; y si no hubiera delitos, -no hubiera alguaciles; y si no hubiera alguaciles, no hubiera cárcel; -y si no hubiera cárcel, no hubiera jueces; y si no hubiera jueces, no -hubiera pasión; y si no hubiera pasión, no hubiera cohecho. Mirad la -retahila de infernales sabandijas que se produce de un licenciadito, lo -que disimula una barbaza y lo que autoriza una gorra. Llegaréis a pedir -un parecer, y os dirán: - ---Negocio es de estudio. Diga vuesamerced que ya estoy al cabo. Habla -la ley en propios términos. - -Toman un quintal de libros, danle dos bofetadas hacia arriba y hacia -abajo, y leen de priesa[465], arremedando un abejón; luego dan un gran -golpe con el libro patas arriba sobre una mesa, muy esparrancado[466] -de capítulos, y dicen: - ---En el propio caso habla el jurisconsulto. Vuesamerced me deje los -papeles, que me quiero poner bien en el hecho del negocio, y téngalo -por más que bueno, y vuélvase por acá mañana en la noche. Porque estoy -escribiendo sobre la tenuta[467] de Trasbarras; mas por servir a -vuesamerced lo dejaré todo. - -Y cuando al despediros le queréis pagar, que es para ellos la verdadera -luz y entendimiento del negocio que han de resolver, dice, haciendo -grandes cortesías y acompañamientos: - ---¡Jesús, señor! - -Y entre Jesús y señor alarga la mano, y para gastos de pareceres se -emboca un doblón. - ---No he de salir de aquí--dijo el nigromántico--hasta que los pleitos -se determinen a garrotazos. Que en el tiempo que por falta de letrados -se determinaban las causas a cuchilladas, decían que el palo era -alcalde[468], y de ahí vino: Júzguelo el alcalde de palo. Y si he de -salir, ha de ser sólo a dar arbitrio a los reyes del mundo; que quien -quisiere estar en paz y rico, que pague los letrados a su enemigo para -que lo embelequen[469] y roben y consuman. Dime, ¿hay todavía Venecia -en el mundo? - ---Sí la hay--dije yo--: no hay otra cosa sino Venecia y venecianos. - ---¡Oh! doyla al diablo--dijo el nigromántico--por vengarme del mismo -diablo, que no sé que pueda darla a nadie, sino por hacerle mal. -Es república ésa que, mientras que no tuviere conciencia, durará. -Porque si restituye lo ajeno, no le queda nada. ¡Linda gente! La -ciudad fundada en el agua; el tesoro y la libertad, en el aire; la -deshonestidad, en el fuego. - -Y, al fin, es gente de quien huyó la tierra y son narices de las -naciones y el albañal de las monarquías, por donde purgan las -inmundicias de la paz y de la guerra. Y el turco los permite por -hacer mal a los cristianos; los cristianos, por hacer mal a los -turcos, y ellos, por poder hacer mal a unos y a otros, no son moros ni -cristianos. Y así dijo uno dellos mismos en una ocasión de guerra, para -animar a los suyos contra los cristianos: - ---Ea, que antes fuisteis venecianos que cristianos. - ---Dejemos eso, y dime: ¿hay muchos golosos de valimientos de los -hombres del mundo? - ---Enfermedad es--dije yo--ésa de que todos los reinos son hospitales. - -Y él replicó: - ---Antes casas de orates entendí yo; mas según la relación que me -haces, no me he de mover de aquí. Mas quiero que tú les digas a esas -bestias que en albarda tienen la vanidad y ambición, que los reyes y -príncipes son azogue en todo. Lo primero, el azogue, si le quieren -apretar, se va: así sucede a los que quieren tomarse con los reyes -más mano de lo que es razón. El azogue no tiene quietud: así son los -ánimos por la continua mareta de negocios. Los que tratan y andan con -el azogue, todos andan temblando: así han de hacer los que tratan con -los reyes, temblar delante dellos de respeto y temor, porque, si no, -es fuerza que tiemblen después hasta que caigan. ¿Quién reina ahora en -España, que es la postrera curiosidad que he de saber, que me quiero -volver a jigote, que me hallo mejor? - ---Murió Filipo III--dije yo. - ---Fué santo Rey y de virtud incomparable--dijo el nigromántico--, según -leí yo en las estrellas pronosticado. - ---Reina Filipo IV días ha--dije yo[470]. - ---¿Eso pasa?--dijo--. ¿Que ya ha dado el tercero cuarto para la hora -que yo esperaba? - -Y diciendo y haciendo subió por la redoma y la trastornó y salió fuera. -Iba diciendo y corriendo: - ---Más justicia se ha de hacer ahora por un cuarto que en otros tiempos -por doce millones[471]. - -Yo quise partir tras él, cuando me asió del brazo un muerto, y dijo: - ---Déjale ir. Que nos tenía con cuidado a todos. Y cuando vayas al -otro mundo, di que _Agrages_ estuvo contigo, y que se queja que le -levantéis: _Agora lo veredes._ Yo soy _Agrages_. Mira bien que no he -dicho tal. Que a mí no se me da nada que ahora ni nunca lo veáis. Y -siempre andáis diciendo: _Ahora lo veredes, dijo Agrages._ Sólo ahora, -que a ti y al de la redoma os oí decir que reinaba Filipo IV, digo -que ahora lo veredes. Y pues soy _Agrages_, ahora lo veredes, dijo -_Agrages_[472]. - -Fuése, y púsoseme delante, enfrente de mí, un hombrecillo, que parecía -remate de cuchar[473], con pelo de limpiadera, erizado, bermejizo y -pecoso. - ---Dígote sastre[474]--dije yo. - -Y él tan presto dijo: - ---Oir, que no pica[475]. Pues no soy sino solicitador. Y no pongáis -nombres a nadie. Yo me llamo _Arbalias_, y os lo he querido decir para -que no andéis allá en la vida: “Es un _Arbalias_”, a unos y a otros, -sin saber a quién[476] lo decís[477]. - -Muy enojado, a mí se llegó un hombre viejo, muy ponderado de testuz, -de los que traen canas por vanidad, un gran haz de barbas, ojos a la -sombra muy metidos[478], frentaza llena de surcos, ceño descontento -y vestido que, juntando lo extraordinario con el desaliño, hacía -misteriosa la pobreza. - ---Más despacio te he menester que _Arbalias_--me dijo--. Siéntate. - -Sentóse y sentéme. Y como si le dispararan de un arcabuz, en figura de -trasgo se apareció entre los dos otro hombrecillo, que parecía astilla -e _Arbalias_, y no hacía sino chillar y bullir. Díjole el viejo, con -una voz muy honrada[479]: - ---Idos a enfadar a otra parte, que luego vendréis. - ---Yo también he de hablar--decía, y no paraba. - ---¿Quién es éste?--pregunté. - -Dijo el viejo: - ---¿No has caído en quién puede ser? Éste es _Chisgaravís_[480]. - ---Docientos mil déstos andan por Madrid--dije yo--, y no hay otra cosa -sino Chisgaravises. - -Replicó el viejo: - ---Éste anda aquí cansando los muertos y a los diablos; pero déjate -deso y vamos a lo que importa. Yo soy _Pedro_, y no _Pero Grullo_, que -quitándome una _d_ en el nombre, me hacéis el santo, fruta[481]. - -Es, ¡Dios!, verdad que, cuando dijo _Pero Grullo_, me pareció que le -vía[482] las alas[483]. - ---Huélgome de conocerte--repliqué--. ¿Qué, tú eres el de las -profecías, que dicen de _Pero Grullo_[484]? - ---A eso vengo--dijo el profeta estantigua[485]--; deso debemos de -tratar. Vosotros decís que mis profecías son disparates, y hacéis mucha -burla dellas. Estemos a cuentas. Las profecías de _Pero Grullo_, que -soy yo, dicen así: - - Muchas cosas nos dejaron[486] - Las antiguas profecías: - - Dijeron que en nuestros días - Será lo que Dios quisiere. - -Pues, bribones, adormecidos en maldad, infames, si esta profecía se -cumpliera, ¿había más que desear? Si fuera lo que Dios quisiere, fuera -siempre lo justo, lo bueno, lo santo; no fuera lo que quiere el diablo, -el dinero y la cudicia. Pues hoy lo menos es que Dios quiere y lo más -lo que queremos nosotros contra su ley. Y ahora el dinero es todos los -quereres, porque él es querido y el que quiere, y no se hace sino lo -que él quiere, y el dinero es el Narciso, que se quiere a sí mismo y no -tiene amor sino a sí[487]. Prosigo: - - Si lloviere hará lodos, - Y será cosa de ver - Que nadie podrá correr - Sin echar atrás los codos. - -Hacedme merced de correr los codos adelante y negadme que esto no es -verdad. Diréis que de puro verdad es necedad: ¡buen achaquito, hermanos -vivos! La verdad, ansí, decís que amarga; poca verdad decís que es -mentira, muchas verdades, que es necedad. ¿De qué manera ha de ser la -verdad para que os agrade? Y sois tan necios, que no habéis echado de -ver que no es tan profecía de _Pero Grullo_ como decís, pues hay quien -corra echando los codos adelante, que son los médicos, cuando vuelven -la mano atrás a recibir el dinero de la visita al despedirse, que toman -el dinero corriendo y corren como una mona al que se lo da porque le -maten. - - El que tuviere tendrá, - Será el casado marido, - Y el perdido más perdido, - Quien menos guarda y más da. - -Ya estás diciendo entre ti: “¿Qué perogrullada es ésta?” _El que -tuviere, tendrá_--replicó luego--. Pues así es. Que no tiene el que -gana mucho ni el que hereda mucho ni el que recibe mucho; sólo tiene el -que tiene y no gasta. Y quien tiene poco, tiene, y si tiene dos pocos, -tiene algo, y si tiene dos algos, más es, y si tiene dos mases, tiene -mucho, y si tiene dos muchos, es rico. Que el dinero (y llevaos esta -doctrina de _Pero Grullo_) es como las mujeres, amigo de andar y que le -manoseen y le obedezcan, enemigo de que le guarden, que se anda tras -los que no le merecen y, al cabo, deja a todos con dolor de sus almas, -amigo de andar de casa en casa. Y para ver cuán ruin es el dinero, que -no parece sino que ha sido cotorrera[488], habéis de ver a cuán ruin -gente le da el Señor, y en esto conoceréis lo que son los bienes deste -mundo, en los dueños dellos. Echad los ojos por esos mercaderes, si no -es que estén ya allá, pues roban los ojos. Mirad esos joyeros, que, a -persuasión de la locura, venden enredos resplandecientes y embustes de -colores, donde se anegan los dotes de los recién casados. ¡Pues qué, -si vais a la platería! No volveréis enteros. Allí cuesta la honra, -y hay quien hace creer a un malaventurado se ciña su patrimonio al -dedo[489], y, no sintiendo los artejos el peso, está ahullando en su -casa. No trato de los pasteleros y sastres, ni de los roperos, que son -sastres a Dios y a la ventura[490] y ladrones a diablos y desgracia. -Tras éstos se anda el dinero. Y ¿no tendrá asco cualquier bien aliñado -de costumbres y pulido de conciencia de comunicarle ningún deseo? -Dejemos esto y vamos a la segunda profecía, que dice: _Será_ _el casado -marido_. Vive el cielo de la cama (dijo muy colérico, porque hice no -sé qué gesto oyendo la grullada), que si no os oís con mesura y si os -rezumáis de carcajadas[491], que os pele las barbas. Oíd noramala, que -a oir habéis venido y a aprender. ¿Pensáis que todos los casados son -maridos? Pues mentís, que hay muchos casados solteros y muchos solteros -maridos. Y hay hombre que se casa para morir doncel y doncella que se -casa para morir virgen de su marido. Y habéisme engañado y sois maldito -hombre, y aquí han venido mil muertos diciendo que los habéis muerto a -puras bellaquerías. Y certifícoos que si no mirara..., que os arrancara -las narices y los ojos, bellaconazo, enemigo de todas las cosas. Reíos -también de esta profecía: - - Las mujeres parirán - Si se empreñan y parieren, - Y los hijos que nacieren - De cuyos fueren serán. - -¿Veis que parece bobada de Pero Grullo? Pues yo os prometo que si se -averiguara esto de los padres, había de haber una confusión de daca mi -mayorazgo y toma tu herencia. Hay en esto de las barrigas mucho que -decir, y, como los hijos es una cosa que se hace a escuras y sin luz, -no hay quien averigüe quién fué concebido a escote ni quién a medias, -y es menester creer el parto, y todos heredamos por el dicho del -nacer[492], sin más acá ni más allá. Esto se entiende de las mujeres, -que meten oficiales; que mi profecía no habla con la gente honrada, si -algún maldito como vos no lo tuerce. ¿Cuántos pensáis que el día del -juicio conocerán por padre a su paje, a su escudero, a su esclavo y -a su vecino? Y ¿cuántos padres se hallarán sin descendencia? Allá lo -veréis. - ---Esta profecía y las demás--dije yo--, no las consideramos allá desta -manera, y te prometo que tienen más veras de las que parecen, y que, -oídas en tu boca, son de otra suerte. Y confieso que te hacen agravio. - ---Pues oye--dijo--otra: - - Volaráse con las plumas, - Andaráse con los pies, - Serán seis dos veces tres. - -_Volaráse con las plumas._ Pensáis que lo digo por los pájaros, y os -engañáis, que eso fuera necedad. Dígalo por los escribanos y ginoveses, -que éstos nos vuelan con las plumas el dinero[493] de delante. Y porque -vean en el otro mundo que profeticé de los tiempos de ahora y que hay -_Pero Grullo_ para los que vivís, llévate este mendrugo de profecías, -que a fe que hay que hacer en entenderlo. Fuése y dejóme un papel en -que estaban escritos estos ringlones[494] por esta orden: - - Nació viernes de Pasión - Para que zahorí[495] fuera, - Porque en su día muriera - El bueno y el mal ladrón. - Habrá mil revoluciones - Entre linajes honrados, - Restituirá los hurtados, - Castigará los ladrones. - Y si quisiere primero - Las pérdidas remediar, - Lo hará sólo con echar - La soga tras el caldero[496]. - Y en estos tiempos que ensarto - Veréis (maravilla extraña) - - - Que se desempeña España - Solamente con un Cuarto[497]. - Mis profecías mayores - Verán cumplida la ley - Cuando fuere Cuarto el rey - Y cuartos[498] los malhechores. - -Leí con admiración las cinco profecías de _Pero Grullo_, y estaba -meditando en ellas, cuando por detrás me llamaron. Volvíme y era un -muerto muy lacio y afligido, muy blanco[499] y vestido de blanco, y -dijo: - ---Duélete de mí, y, si eres buen cristiano, sácame de poder de los -cuentos de los habladores y de los ignorantes, que no me dejan -descansar, y méteme donde quisieres. - -Hincóse de rodillas, y, despedazándose a bofetadas, lloraba como niño. - ---¿Quién eres--dije--, que a tanta desventura estás condenado? - ---Yo soy--dijo--un hombre muy viejo, a quien levantan mil testimonios -y achacan mil mentiras. Yo soy el _Otro_, y me conocerás, pues no -hay cosa que no la diga el _Otro_. Y luego, en no sabiendo cómo dar -razón de sí, dicen: “Como dijo el _Otro_”.[500] Yo no he dicho nada -ni despego la boca. En latín me llaman _Quidam_, y por esos libros -me hallarás abultando ringlones y llenando cláusulas. Y quiero, por -amor de Dios, que vayas al otro mundo y digas cómo has visto al _Otro_ -en blanco y que no tiene nada escrito y que no dice nada ni lo ha de -decir ni lo ha dicho, y que desmiente desde aquí a cuantos le citan y -achacan lo que no saben, pues soy autor de los idiotas y el texto de -los ignorantes. Y has de advertir que en los chismes me llaman _Cierta -persona_; en los enredos, _No sé quién_; en las cátedras, _Cierto -autor_, y todo lo soy el desdichado _Otro_. Haz esto y sácame de tanta -desaventura y miseria. - ---Aún aquí estáis, ¿y no queréis dejar hablar a nadie?--dijo un muerto -hablando, armado de punta en blanco, muy colérico; y asiéndome de un -brazo, dijo: - ---Oíd acá, y pues habéis venido por estafeta de los muertos a los -vivos, cuando vais[501] allá decidles que me tienen muy enfadado todos -juntos. - ---¿Quién eres?--le pregunté. - ---Soy--dijo--_Calaínos_. - ---¿_Calaínos_ eres?--dije--. No sé cómo no estás desainado, porque -eternamente dicen: “Cabalgaba _Calaínos_[502]”. - ---¿Saben ellos mis cuentos? Mis cuentos fueron muy buenos y muy -verdaderos. Y no se metan en cuentos conmigo. - ---Mucha razón tiene el señor _Calaínos_--dijo otro que se allegó--. Y -él y yo estamos muy agraviados. Yo soy _Cantimpalos_. Y no hacen sino -decir: “El ánsar de _Cantimpalos_[503], que salía al lobo al camino”. -Y es menester que les digáis que me han hecho de asno ánsar, y que -era asno el que yo tenía, y no ánsar, y los ánsares no tienen que ver -con los lobos, y que me restituyan a mi asno en el refrán y que me le -restituyan luego y tomen su ánsar: justicia con costas, y para ello, -etc. - -Con su báculo venía una vieja o espantajo, diciendo: - ---¿Quién está allá a las sepulturas? - -Con una cara hecha de un orejón[504], los ojos en dos cuévanos de -vendimiar, la frente con tantas rayas y de tal color y hechura que -parecía planta de pie; la nariz, en conversación con la barbilla, que -casi juntándose hacían garra, y una cara de la impresión del grifo; -la boca, a la sombra de la nariz, de hechura de lamprea[505], sin -diente ni muela, con sus pliegues de bolsa a lo jimio, y apuntándole -ya el bozo de las calaveras en un mostacho erizado; la cabeza, con -temblor de sonajas y la habla danzante; unas tocas muy largas sobre el -monjil negro; esmaltada de mortaja la tumba, con un rosario muy grande -colgando, y ella corva, que parecía, con las muertecillas que colgaban -dél, que venía pescando calaverillas chicas. Yo, que vi semejante -abreviación del otro mundo, dije a grandes voces, pensando que sería -sorda: - ---¡Ah, señora! ¡Ah, madre! ¡Ah, tía! ¿Quién sois? ¿Queréis algo? - -Ella, entonces, levantando el _ab initio et ante saecula_[506] de la -cara, y parándose, dijo: - ---No soy sorda, ni madre ni tía; nombre tengo y trabajos, y vuestras -sinrazones me tienen acabada. - -¡Quién creyera que en el otro mundo hubiera presunción de mocedad, y en -una cecina[507] como ésta! Llegóse más cerca, y tenía los ojos haciendo -aguas, y en el pico de la nariz columpiándose una moquita, por donde -echaba un tufo de cimenterio. Díjela que perdonase y pregúntele su -nombre. Díjome: - ---Yo soy _Dueña Quintañona_.[508] - ---Qué, ¿dueñas hay entre los muertos?--dije maravillado--. Bien hacen -de pedir cada día a Dios misericordia más que _requiescant in pace_, -descansen en paz; porque si hay dueñas, meterán en ruido a todos. -Yo creí que las mujeres se morían cuando se volvían dueñas, y que -las dueñas no tenían de morir, y que el mundo está condenado a dueña -perdurable, que nunca se acaba; mas ahora que te veo acá, me desengaño -y me he holgado de verte. Porque por allá luego decimos: “Miren la -_Dueña Quintañona_, daca la _Dueña Quintañona_”. - ---Dios os lo pague y el diablo os lleve--dijo--, que tanta memoria -tenéis de mí y sin habello yo de menester. Decid: ¿no hay allá dueñas -de mayor número que yo? Yo soy _Quintañona_; ¿no hay deciochenas y -setentonas? Pues ¿por qué no dais tras dellas y me dejáis a mí, que ha -más de ochocientos años que vine a fundar dueñas al infierno, y hasta -ahora no se han atrevido los diablos a recibirlas, diciendo que andamos -ahorrando penas a los condenados y guardando cabos de tizones como -de velas, y que no habrá cosa cierta en el infierno? Y estoy rogando -con mi persona al purgatorio y todas las almas dicen en viéndome: -“¿Dueña?, no por mi casa”. Con el cielo no quiero nada, que las dueñas, -en no habiendo a quién atormentar y un poco de chisme[509], perecemos. -Los muertos también se quejan de que no los dejo ser muertos como lo -habían de ser, y todos me han dejado en mi albedrío si quiero ser -dueña en el mundo; mas quiero estarme aquí, por servir de fantasma en -mi estado toda la vida y sentada a la orilla de una tarima guardando -doncellas, que son más de trabajo que de guardar. Pues, en viniendo -una visita, ¿aquel _llamen a la dueña?_[510] Y a la pobre dueña todo -el día le están dando su recaudo todos. En faltando un cabo de vela, -_llamen a Álvarez, la dueña le tiene_. Si falta un retacillo de algo, -_la dueña estaba allí_. Que nos tienen por cigüeñas, tortugas y erizos -de las casas, que nos comemos las sabandijas. Si algún chisme hay, -_¡alto!, a la dueña_. Y somos la gente más bien aposentada en el mundo, -porque en el invierno nos ponen en los sótanos y los veranos en los -zaquizamíes[511]. Y lo mejor es que nadie nos puede ver: las criadas, -porque dicen que las guardamos; los señores, porque los gastamos; los -criados, porque nos guardamos; los de fuera, por el _coram vobis_[512] -de responso, y tienen razón, porque ver una de nosotras encaramada -sobre unos chapines, muy alta y muy derecha, parecemos túmulo vivo. -Pues ¡cuando en una visita de señoras hay conjunción de dueñas! Allí se -engendran las angustias y sollozos, de allí proceden las calamidades y -plagas, los enredos y embustes, marañas y parlerías, porque las dueñas -influyen[513] acelgas y lantejas y pronostican candiles y veladores y -tijeras de despabilar. Pues ¡qué cosa es levantarse ocho viejas como -ocho cabos de años[514] o ocho sin cabo, ensabanadas, y despedirse -con unas bocas de tejadillo[515], con unas hablas sin hueso, dando -tabletadas con las encías y poniéndose cada una a las espaldas de su -ama a entristecerlas, las asentaderas bajas, trompicando y dando de -ojos, adonde en una silla, entre andas y ataúd, la llevan los pícaros -arrastrando! Antes quiero estarme entre muertos y vivos pereciendo que -volver a ser dueña. Pues hubo caminante que, preguntando dónde había de -parar una noche de invierno, yendo a Valladolid, y diciéndole que en -un lugar que se llama Dueñas, dijo que si había adónde parar antes o -después. Dijéronle que no, y él a esto, dijo: - ---Más quiero parar en la horca que en Dueñas[516]. - -Y se quedó fuera, en la picota. Sólo os pido, así os libre Dios de -dueñas (y no es pequeña bendición, que para decir que destruirán a uno -dicen que le pondrán cual digan dueñas[517], ¡mirad lo que es decir -dueñas!); ruégote[518] encarecidamente que hagas que metan otra dueña -en el refrán y me dejen descansar a mí, que estoy muy vieja para andar -en refranes y querría andar en zancos, porque no deja de cansar a una -persona andar de boca en boca. - -Muy angosto, muy a teja vana, las carnes de venado, en un cendal, con -unas mangas por gregüescos y una esclavina por capa y un soportal por -sombrero, amarrado a una espada, se llegó a mí un rebozado y llamóme en -la seña de los sombrereros. - ---Ce, ce--me dijo. - -Yo le respondí luego. Llegúeme a él y entendí que era algún muerto -envergonzante[519]. Pregúntele quién era. - ---Yo soy el malcosido y peor sustentado _don Diego de Noche_[520]. - ---Más precio haberte visto--dije yo--que a cuanto tengo. ¡Oh, estómago -aventurero! ¡Oh, gaznate de rapiña! ¡Oh, panza al trote! ¡Oh, susto -de los banquetes! ¡Oh, mosca de los platos! ¡Oh, sacabocados de los -señores! ¡Oh, tarasca de los convites y cáncer de las ollas! ¡Oh, -sabañón de las cenas! ¡Oh, sarna de los almuerzos! ¡Oh, sarpullido del -mediodía! No hay otra cosa en el mundo sino cofrades, discípulos y -hijos tuyos. - ---Sea por amor de Dios--dijo _don Diego de Noche_--, que esto me -faltaba por oir; mas, en pago de mi paciencia, os ruego que os -lastiméis de mí, pues en vida siempre andaba cerniendo las carnes -el invierno por las picaduras del verano, sin poder hartar estas -asentaderas de gregüescos; el jubón en pelo sobre las carnes, el más -tiempo en ayunas de camisa, siempre dándome por entendido de las -mesas ajenas; esforzando, con pistos de cerote y ramplones[521], -desmayos de calzado; animando a las medias a puras sustancias de hilo -y aguja. Y llegué a estado en que, viéndome calzado de geomancía[522], -porque todas las calzas eran puntos, cansado de andar restañando el -ventanaje[523], me entinté la pierna y dejé correr. No se vió jamás -socorrido de pañizuelos mi catarro, que, afilando el brazo por las -narices, me pavonaba de romadizo. Y si acaso alcanzaba algún pañizuelo, -porque no le viesen al sonarme, me rebozaba, y, haciendo el coco[524] -con la capa, tapando el rostro, me sonaba a escuras. En el vestir he -parecido árbol, que en el verano me he abrigado y vestido y en el -invierno he andado desnudo. - -No me han prestado cosa que haya vuelto: hasta espadas, que dicen que -no hay ninguna sin vuelta[525], si todos me las prestasen, todas serían -sin vuelta. Y con no haber dicho verdad en toda mi vida y aborrecídola, -decían todos que mi persona era buena para verdad desnuda y amarga. En -abriendo yo la boca, lo mejor que se podía esperar era un bostezo o -un parasismo, porque todos esperaban el: _déme vuesa merced, présteme -hágame merced_, y así estaban armados de respuestas. Y en despegando -los labios, de tropel se oía: _No hay qué dar, Dios le provea, cierto -que no tengo, yo me holgara, no hay un cuarto._ - -Y fuí tan desdichado, que a tres cosas siempre llegué tarde. A pedir -prestado llegué siempre dos horas después, y siempre me pagaban con -decir: - ---Si llegara vuesamerced dos horas antes, se le prestara ese dinero. - -A ver los lugares llegué dos años después, y en alabando cualquier -lugar, me decían: - ---Ahora no vale nada; ¡si vuesamerced lo viera dos años ha! - -A conocer y alabar las mujeres hermosas llegué siempre tres años -después, y me decían: - ---Tres años atrás me había vuesamerced de ver, que vertía sangre por -las mejillas. - -Según esto, fuera harto mejor que me llamaran _don Diego Después_, que -no _don Diego de Noche_. Decir que después de muerto descanso, aquí -estoy y no me harto de muerte: los gusanos se mueren de hambre conmigo -y yo me como a los gusanos de hambre, y los muertos andan siempre -huyendo de mí, porque no les pegue el _don_ o les hurte los huesos o -les pida prestado. Y los diablos se recatan de mí, porque no me meta de -gorra a calentarme y ando por estos rincones introducido en telaraña. -Hartos don Diegos hay allá, de quien pueden echar mano. - -Déjenme con mi trabajo, que no viene muerto que luego no pregunte por -_don Diego de Noche_. Y diles a todos los _dones_[526] a teja vana, -caballeros chirles, hacia-hidalgos y casi-dones, que hagan bien por mí. -Que estoy penando en una bigotera de fuego, porque, siendo gentilhombre -mendicante, caminaba con horma y bigotera[527] a un lado y molde para -el cuello y la bula en el otro. Y esto y sacar mi sombra[528] llamaba -yo mudar mi casa. - -Desapareció aquel caballero visión, y dió gana de comer a los muertos, -cuando llegó a mí, con la mayor prisa que se ha visto, un hombre alto -y flaco, menudo de facciones, de hechura de cerbatana, y, sin dejarme -descansar, me dijo: - ---Hermano, dejadlo todo presto, luego, que os aguardan los muertos, que -no pueden venir acá, y habéis de ir al instante a oírlos y hacer lo que -os mandaren sin replicar y sin dilación luego. - -Enfadóme la prisa del diablo del muerto, que no vi hombre más -súpito[529], y dije: - ---Señor mío, esto no es cochite hervite[530]. - ---Sí es--dijo muy demudado--. Dígoos que yo soy _Cochitehervite_, y el -que viene a mi lado (aunque yo no le había visto) es _Trochimochi_, que -somos más parecidos que el freír y el llover. - -Yo, que me vi entre _Cochitehervite_ y _Trochimochi_, fuí como un rayo -donde me llamaban. - -Estaban sentadas unas muertas a un lado, y dijo _Cochitehervite_: - ---Aquí está _doña Fáfula_[531], _Mari-Zápalos_ y _Mari-Rabadilla_. - -Dijo _Trochimochi_: - ---Despachen, señoras, que está detenida mucha gente. - -_Doña Fáfula_ dijo: - ---Yo soy una mujer muy principal. - ---Nosotras somos--dijeron las otras--las desdichadas que vosotros los -vivos traéis en las conversaciones disfamadas. - ---Por mí no se me da nada--dijo _doña Fáfula_--; pero quiero que sepan -que soy mujer de un mal poeta de comedias, que escribió infinitas y que -me dijo un día el papel: - ---Señora[532], tanto mejor me hallara en andrajos en los muladares, que -en coplas en las comedias cuanto no lo sabré encarecer. - -Fuí mujer de mucho valor y tuve con mi marido el poeta mil pesadumbres -sobre las comedias, autos y entremeses. Decíale yo que por qué cuando -en las comedias un vasallo, arrodillado, dice al rey: _Dame esos -pies_, responde siempre: _Los brazos será mejor._ Que la razón era en -diciendo. _Dame esos pies_, responder: _¿Con qué andaré yo después?_ -Sobre la hambre de los lacayos y el miedo, tuve grandes peloteras[533] -con él. Y tuve buenos respetos: que le hice mirar al fin de las -comedias por la honra de las infantas, porque las llevaba de voleo[534] -y era compasión. No me pagarán esto sus padres dellas en su vida. -Fuíle a la mano en los dotes de los casamientos para acabar la maraña -en la tercera jornada, porque no hubiera rentas en el mundo. Y en una -comedia, porque no se casasen todos, le pedí que el lacayo, queriéndole -casar su señor con la criada, no quisiese casarse ni hubiese remedio, -siquiera porque saliera un lacayo soltero. Donde mayores voces tuvimos, -que casi me quise descasar, fué sobre los autos del Corpus. Decíale yo: - ---Hombre del diablo, ¿es posible que siempre en los autos del Corpus -ha de entrar el diablo? con grande brío, hablando a voces, gritos -y patadas, y con un brío que parece que todo el teatro es suyo y -poco para hacer su papel, como quien dice: “¡Huela[535] la casa al -diablo[536]!” Por vida vuestra que hagáis un auto donde el diablo no -diga esta boca es mía, y, pues tiene por qué callar, no hable y que -hable quien puede[537] y tiene razón, y enójese en un auto. Que, aunque -es la misma paciencia, tal vez se indignó y tomó el azote y trastornó -mesas y tiendas y cátedras y hizo ruido. - -Hícele que, pues podía decir Padre eterno, no dijese Padre eternal; ni -Satán, sino Satanás: que aquellas palabras eran buenas cuando el diablo -entra diciendo bú, bú, bú[538] y se sale como cohete. Desagravié los -entremeses, que a todos les daban de palos[539], y con todos sus palos -hacían los entremeses. Cuando se dolían dellos: - ---Duélanse--decía yo--de las comedias, que acaban en casamientos y son -peores, porque son palos y mujer. - -Las comedias, que oyeron esto, por vengarse, pegaron los casamientos -a los entremeses, y ellos, por escaparse y ser solteros, algunos se -acaban en barbería, guitarricas y cántico. - ---¿Tan malas son las mujeres--dijo _Mari-Zápalos_[540]--, señora _doña -Fáfula_[541]? - -_Doña Fáfula_, enfadada y con mucho toldo, dijo: - ---¡Miren con qué nos viene ahora _Mari-Zápalos_! - -Si vengo, no vengo, se quisieron arañar, y así se asieron, porque -_Mari-Rabadilla_[542], que estaba allí, no pudo llegar a meterlas en -paz, que sus hijos por comer cada uno en su escudilla, se estaban dando -de puñadas. - ---Mirad--decía _doña Fáfula_--que digáis en el mundo quién soy. - -Decía _Mari-Zápalos_: - ---Mirá que digáis cómo la he puesto. - -_Mari-Rabadilla_ dijo: - ---Decidles a los vivos que si mis hijos comen cada uno en su escudilla, -qué mal les hacen a ellos. ¡Cuánto peores son ellos, que comen en la -escudilla de los otros, como _don Diego de Noche_ y otros cofrades de -su talle! - -Apartéme de allí, que me hendía la cabeza, y vi venir un ruido de -piullidos[543] y chillidos grandísimos y una mujer corriendo como una -loca, diciendo: - ---Pío, pío. - -Yo entendí que era la reina Dido, que andaba tras el pío Eneas[544] por -el perro muerto a la zacapela, cuando oigo decir: - - ---Allá va _Marta_ con sus pollos[545]. - ---Válate el diablo, ¿y acá estás? ¿Para quién crías esos pollos?--dije -yo. - ---Yo me lo sé--dijo ella--: criólos para comérmelos, pues siempre -decís: “Muera _Marta_ y muera harta[546]”. Y decildes a los del mundo -que quién canta bien después de hambriento y que no digan necedades, -que es cosa sabida que no hay tono como el del ahíto[547]. Decildes que -me dejen con mis pollos a mí y que repartan esos refranes entre otras -_Martas_, que cantan después de hartas[548]. Que harto embarazada estoy -yo acá con mis pollos, sin que ande inquieta en vuestro refrán[549]. - -¡Oh, qué voces y gritos se oían por toda aquella sima! Unos corrían a -una parte y otros a otra, y todo se turbó en un instante. Yo no sabía -dónde me esconder. Oíanse grandísimas voces que decían: - ---Yo no te quiero, nadie te quiere. - -Y todos decían esto. Cuando yo oí aquellos gritos, dije: - ---Sin duda, es éste algún pobre, pues no le quiere nadie: las señas de -pobre son, por lo menos. - -Todos me decían: - ---Hacia ti, mira que va a ti. - -Y yo no sabía qué me hacer, y andaba como un loco mirando dónde huir, -cuando me asió una cosa, que apenas divisaba lo que era, como sombra. -Atemoricéme, púsoseme en pie el cabello, sacudióme el temor los huesos. - ---¿Quién eres, o qué eres o qué quieres--le dije--, que no te veo y te -siento? - ---Yo soy--dijo--el alma de _Garibay_, que ando buscando quién me -quiera, y todos huyen de mí, y tenéis la culpa vosotros los vivos, que -habéis introducido decir que el alma de _Garibay_ no la quiso Dios ni -el diablo[550]. Y en esto decís una mentira y una herejía. La herejía -es decir que no la quiso Dios: que Dios todas almas quiere y por todas -murió[551]. Ellas son las que no quieren a Dios. Así que Dios quiso -el alma de _Garibay_ como las demás. La mentira consiste en decir que -no la quiso el diablo. ¿Hay alma que no la quiera el diablo? No por -cierto. Que, pues él no hace asco de la de los pasteleros, roperos, -sastres ni sombrereros, no lo hará de mí. Cuando yo viví en el mundo, -me quiso una mujer calva y chica, gorda y fea, melindrosa y sucia, con -otra docena de faltas. Si esto no es querer el diablo, no sé qué es el -diablo, pues veo, según esto, que me quiso por poderes, y esta mujer, -en virtud dellos, me endiabló, y ahora ando en pena por todos estos -sótanos y sepulcros. Y he tomado por arbitrio volverme al mundo y andar -entre los desalmados corchetes y mohatreros, que, por tener alma, todos -me reciben. Y así, todos éstos y los demás oficios deste jaez tienen el -ánima de _Garibay_. Y decildes que muchos dellos, que allá dicen que el -alma de _Garibay_ no la quiso Dios ni el diablo, la quieren ellos por -alma y la tienen por alma, y que dejen a _Garibay_ y miren por sí. - -En esto desapareció con otro tanto ruido. Iba tras ella gran chusma -de traperos, mesoneros, venteros, pintores, chicarreros y joyeros, -diciéndola: - ---Aguarda, mi alma. - -No vi cosa tan requebrada. Y espantóme que nadie la quería al entrar y -casi todos la requebraban al salir. - -Yo quedé confuso cuando se llegaron a mí _Perico de los Palotes_[552] -y _Pateta, Juan de las calzas blancas, Pedro por demás, el Bobo de -Coria, Pedro de Urdemalas_, así me dijeron que se llamaban, y dijeron: - ---No queremos tratar del agravio que se nos hace a nosotros en los -cuentos y en conversaciones, que no se ha de hacer todo en un día. - -Yo les dije que hacían bien, porque estaba tal con la variedad de cosas -que había visto, que no me acordaba de nada. - ---Sólo queremos--dijo _Pateta_--que veas el retablo que tenemos de los -muertos a puro refrán. - -Alcé los ojos y estaban a un lado el _santo Macarro_[553] jugando -al abejón, y a su lado el de _santo Leprisco_[554]. Luego, en medio, -estaba _san Ciruelo_[555] y muchas mandas y promesas de señores y -príncipes aguardando su día, porque entonces las harían buenas, que -sería el día de _san Ciruelo_. Por encima dél estaba el _santo de -Pajares_[556] y _fray Jarro_, hecho una bota, por sacristán junto a san -Porro[557], que se quejaba de los carreteros. Dijo _fray Jarro_, con -una vendimia por ojos, escupiendo racimos y oliendo a lagares, hechas -las manos dos piezgos y la nariz espita, la habla remostada con un -tonillo del carro: - ---Éstos son santos que ha canonizado la picardía con poco temor de Dios. - -Yo me quería ir y oigo que decía el _santo de Pajares_: - ---Ah, compañero, decildes a los del siglo que muchos picarones, que -allá tenéis por santos, tienen acá guardados los pajares, y lo demás -que tenemos que decir se dirá otro día. - -Volví las espaldas y topé cosido conmigo a _don Diego de Noche_, -rascándose en una esquina, y conocíle y díjele: - ---¿Es posible que aún hay que comer en vuesamerced, señor don Diego? - -Y díjome: - ---Por mis pecados soy refitorio y bodegón de piojos. Querría -suplicaros, pues os vais y allá habrá muchos y acá no se hallan -por el bienparecer, que ando muy desabrigado, que me enviéis algún -mondadientes. Que, como yo lo traiga en la boca, todo me sobra, que -soy amigo de traer las quijadas hechas jugador de manos, y, al fin, se -masca y se chupa y hay algo entre los dientes, y, poco a poco, se roe. -Y si es de lentisco, es bueno para las opilaciones. - -Dióme grande risa y apartéme dél huyendo, por no lo ver aserrar con -las costillas un paredón a puros concomos[558]. - -Dando gritos y alaridos venía un muerto, diciendo: - ---A mí me toca, yo lo sabré, ello dirá, entenderémonos, ¿qué es esto? - -Y otras razones tales. - ---¿Quién es éste tan entremetido en todas las cosas? - -Y respondióme un difunto: - ---Éste es _Vargas_[559], que, como dicen: _Averígüelo Vargas_, viene -averiguándolo todo. - -Topó en el camino a _Villadiego_. El pobre estaba afligidísimo, -hablando entre sí. Llamóle, y dijóle: - ---Señor _Vargas_, pues vuesamerced lo averigua todo, hágame merced de -averiguar quién fueron las de _Villadiego_, que todos las toman. Porque -yo soy _Villadiego_[560], y en tantos años no lo he podido saber ni las -echo menos, y querría salir, si es posible, deste encanto. - -_Vargas_ le dijo: - ---Tiempo hay, que ahora ando averiguando cuál fué primero, la mentira -o el sastre. Porque si la mentira fué primero, ¿quién la pudo decir si -no había sastres? Y si fueron primero los sastres, ¿cómo pudo haber -sastres sin mentira? En averiguando esto, volveré. - -Y con esto se desapareció. Venía tras él _Miguel de Vergas_, diciendo: - ---Yo soy el Miguel de las negaciones, sin qué ni para qué, y siempre -ando con un no a las ancas: _Eso no, Miguel de Vergas_[561]. Y nadie me -concede nada, y no sé por qué ni qué he hecho. - -Más dijera, según mostraba pasión, si no llegara una pobre mujer -cargada de bodigos y llena de males y plañiendo. - ---¿Quién eres--la dije--, mujer desdichada? - ---La _manceba del Abad_--respondió ella--, que anda en los cuentos -de niños partiendo el mal con el que le va a buscar, y así dicen las -empuñadoras de las consejas[562]: “Y el mal para quien le fuere a -buscar y para la _manceba del Abad_”. Yo no descaso a nadie; antes hago -que se casen todos. ¿Qué me quieren, que no hay mal, venga por donde -viniere, que no sea para mí? - -Fuése y quedó a su lado un hombre triste, entre calavera y mala nueva. - ---¿Quién eres--le dije--, tan aciago, que, como dicen, para martes[563] -sobras? - ---Yo soy--dijo _Mátalascallando_[564], y nadie sabe por qué me llaman -así, y es bellaquería, que quien mata es a puro hablar, y ésos son -_Mátalashablando_. Que las mujeres no quieren en un hombre sino que -otorgue, supuesto que ellas piden siempre. Y si quien calla otorga, -yo me he de llamar _Resucítalascallando_. Y no que andan por ahí unos -mozuelos con unas lenguas de portante[565] matando a cuantos los oyen, -y así hay infinitos oídos con mataduras. - ---Así es verdad--dijo _Lanzarote_--, que a mí me tienen ésos consumido -a puro lanzarotar con si viene o no viene de Bretaña, y son tan grandes -habladores, que, viendo que mi romance dice: - - Doncellas curaban dél - Y dueñas de su rocino, - -han dicho que de aquí se saca que en mi tiempo las dueñas eran mozos -de caballos, pues curaban del rocino[566]. ¡Bueno estuviera el rocín -en poder de dueñas! ¡El diablo se lo daba! Es verdad, y yo no lo puedo -negar, que las dueñas, por ser mozas, aunque fuese de caballos, se -entremetieron en eso, como en otras cosas; mas yo hice lo que convenía. - ---Crean al señor _Lanzarote_--dijo un pobre mozo sencillo, humilde y -caribobo--, que yo lo certifico[567]. - ---¿Quién eres tú, que pretendes crédito entre los podridos? - ---Yo soy el pobre _Juan de buena alma_[568], que ni me ha aprovechado -tener buen alma ni nada para que me dejen ser muerto. ¡Extraña cosa, -que sirva yo en el mundo de apodo! Es _Juan de buen alma_, dicen al -marido que sufre y al galán que engañan y al hombre que estafan y al -señor que roban y a la mujer que embelecan. Yo estoy aquí sin meterme -con nadie. - ---Eso es nonada--dijo _Juan Ramos_--, que, voto a Cristo, que los -diablos me hicieron tener una gata. Más me valiera comerme de ratones, -que no me dejan descansar: daca la gata de _Juan Ramos_[569], toma la -gata de _Juan Ramos_. Y ahora no hay doncellita ni contadorcito, que -ayer no tenía que contar sino duelos y quebrantos, ni secretario, ni -ministro, ni hipócrita, ni pretendiente, ni juez, ni pleiteante, ni -viuda, que no se haga la gata de _Juan Ramos_. Y todo soy gatas, que -parezco a febrero[570]. Y quisiera ser antes _sastre del Campillo_ que -_Juan Ramos_. - -Tan presto saltó el _sastre del Campillo_[571], y dijo que quién metía -a _Juan Ramos_ con el sastre. Y él dijo que no mejoraba de apellido, -aunque mudaba de sexo. - ---Pues dijeran el gato de _Juan Ramos_, y no la gata. - -Si dijeran, no dijeran, el sastre desconfió de las tijeras y fió de -las uñas[572], con razón, y empezóse una brega del diablo. Viendo tal -escarapela[573][574], íbame poco a poco y buscando quién me guiase, -cuando, sin hablar palabra ni chistar, como dicen los niños, un muerto -de buena disposición, bien vestido y de buena cara, cerró conmigo. Yo -temí que era loco y cerré con él. Metiéronnos en paz. Decía el muerto: - ---Déjenme a ese bellaco, deshonrabuenos[575]. Voto al cielo de la -cama[576], que le he de hacer que se quede acá. - -Yo estaba colérico y díjele: - ---Llega y te tornaré a matar, infame, que no puedes ser hombre de bien: -llega, cabrón. - -¡Quién tal dijo! No le hube llamado la mala palabra, cuando otra vez se -quiso abalanzar a mí y yo a él. Llegáronse otros muertos y dijeron: - ---¿Qué habéis hecho? ¿Sabéis con quién habláis? ¿A _Diego Moreno_[577] -llamáis cabrón? ¿No hallastes sabandijas de mejor frente? - ---¿Qué, éste es _Diego Moreno_?--dije yo. - -Enójeme más y alcé la voz, diciendo: - ---Infame, pues ¿tú hablas? ¿Tú dices a los otros deshonrabuenos? La -muerte no tiene honra, pues consiente que éste ande aquí. ¿Qué le he -hecho yo? - ---Entremés[578]--dijo tan presto _Diego Moreno_--. ¿Yo soy cabrón -y otras bellaquerías que compusiste a él semejantes? ¿No hay otros -Morenos de quien echar mano? ¿No sabías que todos los Morenos, aunque -se llamen Juanes[579], en casándose se vuelven Diegos y que el color de -los más maridos es moreno? ¿Qué he hecho yo que no hayan hecho otros -muchos más? ¿Acabóse en mí el cuerno? ¿Levánteme yo a mayores con la -cornamenta? ¿Encareciéronse por mi muerte los cabos de cuchillos y los -tinteros? Pues ¿qué los ha movido a traerme por tablados? Yo fuí marido -de tomo y lomo[580], porque tomaba y engordaba: sietedurmientes[581] -era con los ricos y grulla con los pobres, poco malicioso. Lo que podía -echar a la bolsa no lo echaba a mala parte. Mi mujer era una picaronaza -y ella me disfamaba, porque dió en decir: - ---Dios me le guarde[582] a mi _Diego Moreno_, que nunca me dijo malo ni -bueno. - -Y miente la bellaca, que yo dije malo y bueno ducientas veces. Y si -está el remedio en eso, a los cabronazos que hay ahora en el mundo -decildes que se anden diciendo malo y bueno, a sus mujeres, a ver si -les desmocharán[583] las sienes y si podrán restañar el flujo del -hueso. Lo otro: yo dicen que no dije malo ni bueno, y es tan al revés, -que en viendo entrar en mi casa poetas, decía ¡malo!; y en viendo salir -ginoveses[584], decía ¡bueno! Si vía con mi mujer galancetes, decía -¡malo!; si vía mercaderes, decía ¡bueno! Si topaba en mi escalera -valientes, decía ¡remalo!; si encontraba obligados y tratantes, decía -¡rebueno! Pues ¿qué más bueno y malo había de decir? En mi tiempo hacía -tanto ruido un marido postizo[585], que se vendía el mundo por uno y no -se hallaba. Ahora se casan por suficiencia y se ponen a maridos como a -sastres y escribientes. Y hay platicantes de cornudo y aprendices de -maridería. Y anda el negocio de suerte, que, si volviera al mundo, con -ser el propio _Diego Moreno_, a ser cornudo, me pusiera a platicante -y aprendiz delante del acatamiento de los que peinan medellín[586] y -barban de cabrío. - ---¿Para qué son esas humildades--dije yo--si fuiste el primer hombre -que endureció[587] de cabeza los matrimonios, el primero que crió -desde el sombrero vidrieras de linternas, el primero que injirió los -casamientos sin montera? Al mundo voy solo a escribir de día y de noche -entremeses de tu vida. - ---No irás esta vez--dijo. - -Y asímonos a bocados, y a la grita y ruido[588] que traíamos, después -de un vuelco que di en la cama, diciendo: “¡Válgate el diablo! ¿Ahora -te enojas, propia condición de cornudos enojarse después de muertos?”... - -Con esto me hallé en mi aposento tan cansado y tan colérico como si la -pendencia hubiera sido verdad y la peregrinación no hubiera sido sueño. -Con todo eso, me pareció no despreciar del todo esta visión y darle -algún crédito, pareciéndome que los muertos pocas veces se burlan y -que, gente sin pretensión y desengañada, más atienden[589] a enseñar -que a entretener. - - - NOTAS: - -[344] Lib. III, v. 945. _De rerum natura._ En fin, si de repente -abriera la boca la naturaleza y nos reprochara diciéndonos a cualquiera -de nosotros: “¿A qué tanto hacer sentimiento, o mortal, y entregarte al -amargo llanto? ¿A qué te congojas y lloras por haber de morir? Porque, -si agradable te fué el pasado y anterior vivir y no se fué todo en -balde, lo agradable y desagradable, como cayendo en saco roto, ¿cómo no -sales ya del convite de la vida bien repleto y cómo, necio, no abrazas -con ánimo sosegado el seguro descanso?” - -[345] _Homo natus de muliere_, etc. (Cap, 14). - -[346] _Militia est vita hominis super terram_, etc. (Job, 7). - -[347] “le tomé a Job aquellas palabras de la boca, con que empieza su -dolor a descubrirse”: _Pereat dies in gua natus sum_, etc., cap. III: - - “Perezca el primero día - En que yo nací a la tierra, - Y la noche en que el varón - Fué concebido, perezca. - “Vuélvase aquel día triste - En miserables tinieblas; - No le alumbre más la luz, - Ni tenga Dios con él cuenta. - “Tenebroso torbellino - Aquella noche posea; - No esté entre los días del año, - Ni entre los meses la tengan. - “Indigna sea de alabanza, - Solitaria siempre sea; - Maldíganla los que el día - Maldicen con voz soberbia; - “Los que para levantar - A Leviatán se aparejan, - Y con sus escuridades - Se escurecen las estrellas. - “Espere la luz hermosa, - Y nunca clara luz vea, - Ni el nacimiento rosado - De la aurora envuelta en perlas. - “Porque no cerró del vientre - Que a mí me trujo las puertas, - Y porque mi sepultura - No fué mi cuna primera”. - -“Entre estas demandas”, etc. (Ms. de la Biblioteca Nacional y la edic. -de Pamplona de 1631). - -[348] “traba de los sentidos”. (Edic. de Pamplona). - -[349] _En mareta_ es el movimiento de las olas del mar, cuando se -empiezan a levantar con el viento. P. VEGA, 1, 10, 2: “Cuando se -levanta mareta, claro está que menea y bambolea a los que están -dentro”. _Licenc. Vidriera_: “Fatigan las maretas”. _Marete_ es casi -lo mismo. _Diál. montería_, 11: “Las vueltas que da (el lebretón) con -que muele a los galgos, las cuales llamamos los cazadores regates y -maretes”. Y _mar-ot-ear_, en Córdoba lo tengo oído por huir y volver la -res, defendiéndose con maña de los perros que la acosan. - -[350] _Sayo vaquero_, vestido exterior para todo el cuerpo, atacado por -una abertura atrás en lo que hace de jubón. Después lo usaron los niños -y se llamaba sólo vaquero. LOPE, _Rim. Sagr._, f. 173: “El sayo vaquero -| de color de nácar”. - -[351] _Como los que curan_, los que se están curando y curtiendo en -infusión de perfumes, de ámbar, etc. - -[352] La gran sortija de los médicos era tan conocida como la de los -Obispos. En éstos indica el desposorio de Cristo con su Iglesia; en -aquéllos hubo de provenir de las virtudes curanderas que a las piedras -se atribuían, y así en el anillo llevaban una bien grande. - -[353] _De platicantes_, que practicaban curando o cuidando de las mulas -de sus amos los médicos, por lo que los llama lacayos. - -[354] _Cala_, la tienta del cirujano, con que va penetrando y tanteando -lo hondo de la herida. Dice _de cala en parche, como de punta en -blanco_, en el sentido etimológico de la segunda frase, que es el de -apuntando al blanco, y así apuntando con la cala a la piel del herido o -al parche de la herida. - -[355] _Socrocio_, emplasto o pítima de color de azafrán, de -_subcroceum_, _croceum_, de azafrán. BURG., _Gatom._, 1: “Que alguna -vez el ocio | es de las armas cordial socrocio”. - -[356] _Redomado_, que han pasado largo tiempo en redoma, y que es -doblada, cautelosa, que se dijo del no manifestar claramente la -intención, sino tenerla muy guardada, como en redoma. QUEV., _Tac._, -21: “Con una alcorzada y otra redomada”. Q. BENAV., 1, 147: “¡Pues y a -unos bellacotes redomados!” - -[357] _Pasacalles_ y pasacalle, música de la guitarra. _Tacaño_, 10: -“Tocando un pasacalles, publicas en las costillas de cinco laudes -(azotando)”. NAVARRETE Y RIVERA, _Esc. del danzar_: “Quisiera un baile -nuevo...--¿Un pasacalle? | Eso es de azotados. | Dios me libre de -bailes arriesgados”. - -[358] _Tableteado_, tecleado o acción de teclear o tabletear con los -dedos tomando el pulso. - -[359] _Jara_, saeta o palo arrojadizo. _Quij._, 2, 23: “Que no la -alcanzara una jara”. - -[360] _Bote_, vaso de botica, y golpe arrojando o botando lanza, pica, -pelota. NISENO, _Juev., 3_, _Cuar., 2_: “Desdeñando los acerados botes -de las lanzas”. - -[361] “a muerte”. (Edic. de Barcelona, 1635). - -[362] _Erres_, la _R_, que significa _Récipe_ en las recetas, de donde -se dijo _darle_ o _echarle un récipe_ por reprenderle, por lo amargas -que solían ser las medicinas. A los delincuentes asaeteaba la Santa -Hermandad en Peralvillo, junto a Ciudad Real. - -[363] _Ana_, cifra con que los médicos denotan que sean de peso o -partes iguales los ingredientes de una receta. Véase en “Clásicos -Castellanos” mi edición de HITA, 1335. _Annás_, sumo sacerdote en -Jerusalén, depuesto por Valerius Gratus para cuando Jesús murió; pero -que todavía conservaba una preeminencia real y para los judíos era el -único pontífice legítimo, aunque los romanos habían nombrado a su yerno -Caifás. Al uno y al otro llevaron preso a Jesús, o al _Justo_ para que -le condenasen. - -[364] _Uncias_ u onzas, en las recetas, como se ve en el lugar citado -del Arcipreste. - -[365] _Buphthalmus_, planta llamada ojo de buey; _opopanax_, el zumo de -la panacea, hierba silvestre llamada heraclio; _leontopétalon_, especie -de col, cuya raíz, bebida en vino, es medicinal contra el veneno de -las serpientes; _tragoriganum_, orégano cabruno; _potamogeton senos -pugillos_, seis puñados de hierba potamogéton, que nace en lugares -acuosos; _diacathalicon_, electuario hecho de cañafístola, ruibarbo, -tamarindos, etc.; _petroselinum_, especie de perejil que nace entre -las piedras; _scilla_, cebolla albarrana; _rapa_, nabo. En cuantas -ediciones se han hecho de este _Sueño_ durante dos siglos se han -apurado los desatinos al estampar tales nombres. Los manuscritos aún -están más disparatados. - -[366] “_El que no te conoce te compre._ Usamos deste refrán para -encarecer las faltas que alguno tiene; tómase la metáfora de la -cabalgadura que tiene tachas encubiertas, que si no es encubriéndolas y -concertándose con el albéitar que no las diga, no se puede vender”. (S. -BALLESTA.) - -[367] _Elingatis_, de _elingere_, lamer; _catapotium_, píldora que se -traga sin mascar; _clyster_, la ayuda, melecina o lavativa; _glans_ -o _balanus_, cala, mecha que se hace con jabón, aceite, sal y otros -ingredientes para exonerar el vientre; _errhinae_, medicina que se toma -para estornudar. - -[368] _Guillén Servén_; en _B_: _Guillén Cervén_. - -[369] CORR., 550: “_Lo que va del c... al pulso._ (En lo que hay gran -diferencia)”. Ídem, 200: _Lo que va del c... al pulso._ Ídem, 475: -_Mucho va del c... al pulso._ Ídem, 335: _¿Qué tiene que ver el c... -con el pulso?_ - -[370] _Avahándose_, llenándose de vaho los médicos de grandes barbas. -HERR., _Agr._, 3, 3: “Y cuanto pro hace el estiércol a las raíces... -tanto daño hace el humo dello al árbol avahando la flor”. VILLALVA, -_Empres._, 2, 21: “Querría, pues, el demonio quitarle la lisura y buena -tez y avahar si pudiese este espejo en que se mira Dios”. - -[371] _Hedentina_, hedor fuerte y malo. HERR., _H. Ind. Dec._, 3, 2, 8: -“Dormían entre los muertos y estaban en perpetua hedentina, de donde -nació la peste, que acabó a muchos”. - -[372] _Tienta_, hierro para tentar el cirujano la herida. TORR., -_Filos, mor._, 2, 1: “Es también como la tienta del zurujano, que hurga -la herida”. - -[373] _Ajigotar_, hacer jigote o menuzos, desmenuzar. - -[374] _Desconfían_, hacen desconfiar de _Santa Polonia_, abogada del -dolor de muelas, factitivo. - -[375] _Gatillo_, para arrancar muelas, y juega del vocablo. - -[376] _Ellos_ (son), helos que entran. - -[377] _Gratis data_, en plural neutro, de los dones y gracias -espirituales. - -[378] _Puntear_ la guitarra es pizcar las cuerdas; _rasgar_ o -_rasguearla_, arrastrar los dedos por ellas. - -[379] _Saltaren_, _chacona_, _folía_, varias tocatas, cantos y bailes -de la época, en que entendían los barberos, como hasta poco ha. - -[380] En _P B_: _en plata y oro._ - -[381] En _P B_: _sobajar una zalea._ - -[382] _Azuda_, noria para sacar agua. - -[383] _De hilván_, seguidamente, hilvanando razones como en hilo -seguido. - -[384] _Calepino_ (Ambrosio), famoso autor del Diccionario en siete -lenguas, a las cuales éstos añadían la suya. - -[385] _Escampar_, aclararse el cielo nublado, dejando de llover. QUEV., -_Jac_. 8: “Llueva cárceles mi cielo | diez años sin escampar”. - -[386] _Secos_, que no chispean salivillas al hablar. - -[387] _Tarabilla_, la cítola o tarara del molino, que golpetea y dícese -del charlatán ser una tarabilla. (CORR., 607). - -[388] _Espulgar_, examinar cuidadosamente, como quien se espulga. -_Quij._, 2, 60: “Acudieron los bandoleros a espulgar al rucio y a no -dejarle cosa de cuantas en las alforjas y la maleta traía”. _Diál. -perr._: “Para recebir un criado, primero le espulgan el linaje”. - -[389] _Sólo paz de la ambición_, dice el ejemplar de Pamplona de -1631; _Solapas de la ambición_, el de Barcelona, 1635, y todas las -impresiones posteriores hasta la de don Aureliano. - -[390] _Cosa y cosa_, o como en _P B_: _cosi y cosa_, o _cosicosa_, o -_quisicosa_, o _cosillina_ en León, o _recosita_ en Segovia, es la -adivinanza y enigma. BALT. VITOR., 2, 411: “Un enigma o cosicosa”. -TIRSO, _Mari Hern._, 2, 10: “Ven acá, ¿qué es cosicosa, | que lo que -adoro aborrezco, | lo que me pesa hallar busco, | lo que me abrasa es -de yelo?” - -[391] “(como vulgarmente se dice)”. (Edic. de Barcelona, 1635). - -[392] “y díjome sin más ni más, con una voz muy seca y delgada” (_A_). - -[393] _Trasijos_, de trasijado o estrecho de ijares, el de ijar que -forma un hueco o hundimiento más o menos hondo. Quiere decir que -hablaba cortando las razones, como el que va ijadeando, lo cual se -hace hundiendo los ijares al alentar de cansado. D. MURILLO, _Juev. -dom._, 4 cuar.: “Es un pobre, flaco, trasijado”. A. PÉREZ, _Ceniza_, -f. 32: “Como el perro de buena raza, cuantos más palmos echa de lengua -y más ijadeando va, es señal que por más suya lleva la presa”. _G. -Alfarache_, 1, 2, 7: “Andando en este cuidado solícito, dándole mil -trasijos”. - -[394] _Ya sé, veo señas de la muerte, porque a ella nos la pintan_, -imprimieron todos los ejemplares antiguos. Ibarra y Sancha: _Ya se ven -señales_, etc., y así todos los modernos. El Ms. fija la verdadera -lección, que adoptamos nosotros. - -[395] “y en frailes, como se ve en la Cartuja”. (Ms. de la Bibl. -Nacional y la edic. de Pamplona, 1631). - -[396] “clérigos millares, teólogos muchos y letrados todos”. (Ms. ídem). - -[397] _Din_, _din-ero_, contribuyendo a ello el sonsonete de la moneda -menuda, que suena con _i_, y el de la gorda, que suena _o_, y así -_din_, _don_ y _din dan_. _Bañ. Arg._, 1: “Como yo soy sacristán, | -toco el din, el don y el dan”. Q. BENAV., 1, 56: “¿Quién la tañe?--La -campana. |--¿Quién la canta?--El sacristán. | Din, dan, din, dan”. - -[398] “tres enemigos del alma”. (Ms.). - -[399] “Así que quien tiene el uno, tiene a todos tres”. (Ms.). - -[400] “al otro el juicio, así me dijo la muerte”, etc. (Edición de -Pamplona. 1631). - -[401] _Minos_, el otro juez gentílico de los infiernos. - -[402] “porque hasta agora”, etc. (Edición de Pamplona, 1631). - -[403] _No entrarle de los dientes adentro_, no gustarle, tenerle -inquina a la cosa o persona. CORR., 562: “_No me entra de los dientes -adentro; no me entró nunca, no me entrará._ (Dícese de uno que no se -quiere bien)”. - -[404] “cuarto, como bolo”. (Edic. de Barcelona, 1635). Acaso _cinca_, -término del juego de bolos, cuando la bola no entra por la caja, cuando -no va rodando, cuando no pasa por la raya, y al birlar, cuando no birla -siete bolos y en otros lances, según ponen por condición los jugadores, -en estos casos se pierden cinco rayas. Quiere decir que es marido y le -sucedió mal con su mujer. - -[405] “de otros diez” (_A_). Que a su mujer le sucederá doblemente mal, -perdiendo diez rayas. - -[406] “como siempre”. (Edic. de Barcelona, 1635). - -[407] _Píramo y Tisbe_, etc. De todos estos amantes hablé en mi -edición de _La Celestina_. A los portugueses llamaban _sebosos_ por lo -amartelados, pegajosos y derretidos de amor; pero acaso primeramente -de los _suevos_. ROSAL: “Los portugueses se llamaron sevosos, por -suevosos, de los suevos, que sortearon con los alanos la parte -occidental de España, y los alanos asentaron en Galicia y Asturias, los -suevos en Portugal”. - -[408] “obispos y prelados y a los más eclesiásticos, que como no -tienen”, etc. (El Ms. y la edición de Pamplona, 1631). Así debe leerse -el texto para que sea recto el sentido. - -[409] “por quien se dijo: _Fugit impius, nemine -persequente._--_Proverb._, XXVIII, 1”. (Ídem). - -[410] Nació en 1469, y joven, siguió la corte, logrando colocación en -la casa y familia del primer duque de Alba don Fadrique de Toledo, -donde se distinguió en representaciones privadas: músico, poeta -y cómico gracioso. Por junio de 1496 se publicó en Salamanca el -_Cancionero de las obras de Juan del Encina_, colección importantísima -para la historia literaria de aquel tiempo, en la cual se encuentran -imitaciones y traducciones no infelices de Virgilio, romances de algún -artificio, piezas dramáticas, verdaderos albores de nuestro teatro, y -_El Arte de trobar_, lleno de noticias sumamente curiosas. Incluyó en -el _Cancionero_ los _Disparates trobados_, que comienzan: - - “Anoche, de madrugada, - Ya después de mediodía”, etc., - -que cerca de tres siglos después en más de una ocasión parodió el autor -de las _Fábulas literarias_, y, como los farsantes del siglo XVI los -acomodasen en lugar de loa y entremés al aderezar las representaciones -dramáticas, hiciéronlos populares en toda España y quedaron por -proverbio en el vulgo. Véase Cejador, _Hist. Leng. y Liter. Cast._, -I, 433. _Esteban._: “Mientras vos queréis ganar premios con vuestros -disparates de Juan de la Encina”. - -[411] _Pudrirse_, sentir demasiado males ajenos, como en el _Hospital -de los podridos_, de _Cervantes_ (?). - -[412] _Sacarle el ojo_, como _quebrarle el ojo_, es el mayor daño que -se puede hacer a una persona. ZAMORA, _Mon. mist._, 3. Visit.: “Ella, -la que pudo quebrar el ojo al demonio”. _G. Alf._, 2, 2, 1: “No pudo -este filósofo... quebrarle los ojos con mayor golpe o pedrada que -con llamarle hombre sin amigos”. _Mirones_: “Su madre, en lugar de -consolarla, sacábale los ojos con los dedos”. A. PÉREZ, _Viern. dom._, -1 cuar, f. 271: “Toda Jerusalén, que a un grito le quería hundir y -sacar los ojos porque llevaba aquella carga”. - -[413] _Parates_, burlesco vocablo, quitado el _dis._ - -[414] CORR., 490: “_Haz bien y no cates a quién; haz mal y guárdate”._ -(Con letras de oro había de estar escrito este refrán, digno de la -nobleza y caridad española, que no le he visto en otra lengua. Haz -bien y no cates a quién; la otra parte: haz mal y guárdate, aunque -está en imperativo, por concordar con el primero, aquí es condicional, -y quiere decir: si hicieres mal, guárdate, y debajo de esto, por la -consecuencia del daño que se te seguiría, amonesta que no hagas mal, -que así como del bien se coge fruto cierto, aunque se haga a los que -no pensamos ver más, así también del mal se recibe castigo por caminos -no pensados; es la razón que Dios está a la mira para premiar el bien -y castigar el mal. Algunos escarmentados truecan las palabras y dicen: -“Haz mal y no cates a quién; haz bien y guárdate”. Lo primero, según -leyes del mundo, porque hay muchos que hacen mal y no son castigados, y -se pasean libres hasta que lo pagan por juicio de Dios, y porque para -hacer mal no son menester rodeos, y de suyo se está dicho que se deben -guardar. Lo segundo, haz bien y guárdate, se dice con escarmiento y -aviso, por ser tan ordinario recibir daño por hacer bien, de que hay -muchos ejemplos cada día, como quien presta no cobra, si cobra, no tal, -si tal, enemigo mortal; por fianzas, cuántos vemos perdidos y cuántas -quejas de ingratitudes y malas correspondencias, y así amonesta al que -hiciere bien, mire cómo le hace, y se abroquele para el daño como se -fía para pagar; si da la mano a uno que se ahoga, désela de manera que -se asegure primero, y tenga cuidado para que el otro no le lleve detrás -de sí a lo hondo y se ahoguen entrambos)”. Deshace Quevedo refranes, -riéndose irónicamente de ellos, como de los idiotismos en el _Cuento de -cuentos_, “siendo contra el Espíritu Santo, que dice: _Si benefeceris, -scito cui feceris, et erit gratia in bonis tuis multa_; si hicieres -bien”, etc. (Edic. de Pamplona y el Ms.). - -[415] CORR., 214: “_Ni teme ni debe._ (Dícese de un atrevido y arrojado -y de un desvergonzado)”. - -[416] SORAPAN, _Medic._, 14: “De las carnes, el carnero; de los -pescados, el mero”. - -[417] _De los pescados, el carnero_, como el refrán. _De las aves, el -lechón_, o _De las aves que vuelan, el cebón, el cerdo, el cochino_. - -[418] _La presentada_, la regalada por otro. - -[419] _Calvario_ de cruces, por los malos apodos que le colgaron. En -_A_: _era calvo._ - -[420] “es muerte, y todos son Encinas”. (Todos los impresos. El -manuscrito es únicamente quien dice _monte_). - -[421] _Emparejó con. Vid. Núñ. Alba_, p. 96: “Cuando emparejó con -nuestros escuadrones”. QUEV., _Tac._, 12: “Emparejando le saludé”. -CÁCERES, _ps._ 49: “Emparejabas con el que más corría”. - -[422] CORR., 107: “_El rey que rabió; y llevaba la manta arrastrando_”. -Suele decirse _El rey que rabió por gachas_, o ser algo _del tiempo del -rey que rabió por gachas_, queriendo indicar tiempo muy antiguo, cuando -hasta los Reyes tenían desdichas y dificultades, lo cual es de todo -tiempo. Es, pues, irónico el refrán, y no hay que buscar tal rey, pues -siempre los habrá. _Gachas_ debe interpretarse por graves dificultades, -como en vascuence suena y lo da a entender lo otro de _y llevaba la -manta arrastrando_. - -[423] _Visiones_, viejas y viejos que parecen fantasmas. - -[424] _Carroña_, adjetivado por Quevedo, propiamente es substantivo: -el cadáver a que acuden los buitres y grajos y lo dejan mondo en los -huesos. - -[425] CORR., 521: “_El rey Grillo_, _el rey Perico_, _el rey Mandinga._ -(De mandinga, por reyezuelos)”. Úsase como el anterior, denotando mal -tiempo, en que era rey un pobretón y para poco, lo cual confirma que -_el que rabió por gachas_ ha de entenderse como declaré con Correas, de -un rey que tuvo que sufrir desdichas. _Perico_ es diminutivo apocado y -despectivo de _Pero_ o Pedro. Hay quien acude a Chilperico; pero eso es -buscar ruidos de balde. - -[426] _Bajar_, _mirar_, infinitivos, como imperativos (véase CEJADOR, -_Lengua de Cervantes_, I, 214). - -[427] “mal tiempo si sabe”, etc. (Ediciones de Pamplona, 1631, y -Barcelona, 1635, y todos los impresos). - -[428] CORR., 559: “_No dijera más Mateo Pico._ (A la cosa disparatada -que dicen)”. Llamó así el pueblo al que disparataba por mucho hablar, -por su _pico_, que es por lo que dice de él Quevedo que era _agudo_ y -que _sin hacer_ más _cortesía_ metía su cucharón. - -[429] PEDRO VEGA, _ps._ 6, 4, 2: “Los que apelan con las mil y -quinientas aventuran tanta moneda como depositan, por ver su pleito en -mejores manos”. H. SANTIAGO, _Juev. dom._, 1 cuar., f. 155: “Aunque vee -tres sentencias conformes contra sí, apela con las mil y quinientas -al último y supremo tribunal de la misericordia”. Eran las mil y -quinientas doblas que depositaban para recurrir en última apelación -judicial en una de las salas del Consejo de Castilla. (_Novís. -Recopil._, l. 4, t. 5. l. 1). - -[430] “que se rezumaba” (_A_); “coyunturas” (_A B_). - -[431] “bullía en un hervor” (_A_). - -[432] “nacido de un jigotado” (_A_). - -[433] 1621 dice el Ms., copia muy antigua de lo que hasta fin de -aquel año tenía bosquejado Quevedo. Sin número son las erratas que la -desdoran por torpeza del amanuense, que no entendía los originales; -pero debemos a toda ley reconocerla como utilísima para aclarar y fijar -el texto de este Sueño, uno de los más estropeados por antiguos y -modernos impresores. - -[434] “el marqués de Villena? ¿No has oído”, etc. (El manuscrito). - -[435] Don Enrique de Villena fué nieto del Marqués de Villena, primer -Condestable de Castilla, y después Duque de Gandía, hijo del infante -don Pedro de Aragón. Tuvo don Enrique por madre a doña Juana, hija -bastarda del rey don Enrique III, y trabajó más en las ciencias que -en las armas, afición natural que en vano contrariaron sus padres, -queriéndole más caballero que letrado. La ignorancia, legislador -universal, le trató con desdén; la envidia extendió que el Marqués supo -mucho en el cielo y poco en la tierra; la malicia le disfamó con el -vulgo y con todas las generaciones: le dió los nombres de estrellero y -nigromante, haciendo aprender al vulgo que el Marqués dispuso que le -picasen y convirtiesen en jigote y le encerrasen en una redoma para -volver a segunda vida. Fué historiador y poeta y murió en Madrid de -cincuenta años, a 15 de diciembre de 1434. Depositaron su cuerpo en el -convento de San Francisco. (Fernán Pérez de Guzmán, _Generaciones y -semblanzas_, cap. XXVIII). - -[436] _Dijes_, _dij_ ó dije en singular: evangelios, relicarios, -chupadores, campanillas y otras bujerías que ponen a los niños en -la garganta, etc., para preservarlos de algún mal, divertirlos o -adornarlos. - -[437] “Sabe, dijo, que no fuí marqués de Villena, que ese título me -da la inocencia: llamáronme don Enrique de Villena, fuí infante de -Castilla; estudié y escribí”, etc. (El manuscrito). Pertenecióle el -marquesado de Villena legítimamente; pero fué desheredado de él, -quedando anulado su derecho por el mismo poder que se lo otorgara, -aún en vida del agraciado con él, su abuelo don Alfonso de Aragón, -disfrutándolo en tiempo de don Enrique dos Infantes de aquel reino. -Llamóse él siempre, en son de protesta, _de Villena_, no usando nunca -su apellido, así como su hija doña Isabel, que se llamó _de Villena_ -(véase Felipe Benicio Navarro, en su edición del _Arte Cisoria_). - -[438] Con motivo de esta quema bárbara, el bachiller de Cibdarreal -escribió al autor de _Las Trescientas_: “No le bastó a don Enrique de -Villena su saber para no morirse, ni tampoco le bastó ser tío del Rey -para no ser llamado por encantador. Dos carretas son cargadas de los -libros que dejó que al Rey le han traído; e porque diz que son mágicos -e de artes non cumplideras de leer, el Rey mandó que a la posada de -fray Lope de Barrientos fuesen llevados; e fray Lope, que más se cura -de andar del Príncipe que de ser revisor de nigromancias, fizo quemar -más de cien libros, que no los vió él más que el Rey de Marroecos, ni -más los entiende que el Deán de Cidá Rodrigo; ca son muchos los que -en este tiempo se fan dotos faciendo a otros insipientes e magos; e -peor es que se fazan beatos faciendo a otros nigromantes”. (_Epístola_ -66). Sabido es que las _Cartas_ de Cibdarreal son apócrifas, pues se -escribieron el siglo XVII. El mismo Barrientos, en su _Tratado de las -especies de adivinanza_, dice al tratar del libro mágico del _Angel -Raziel_: “Este libro es aquél que después de la muerte de don Enrique -de Villena, tú, como rey christianissimo (era don Juan II), mandaste -a mí, tu siervo et fechura, que lo quemasse a vuelta de otros muchos, -lo cual yo puse en ejecución en presencia de algunos tus servidores, e -puesto que aquéste fué et es de loar, pero por otro respecto en alguna -manera es bueno de guardar los dichos libros, tanto que estuviessen -en guarda e poder de buenas personas fiables”. La _Crónica de D. Juan -II_ dice: “Fr. Lope miró los libros e fizo quemar _algunos e los otros -quedaron en su poder_”. - -[439] “estabas enterrado en San Francisco de Madrid; mas hoy me he -desengañado”. (Ms.). - -[440] “¿Hay paz en el mundo?” “Paz, respondí, universal. No hay guerra -con nadie”. “¿Eso pasa? Torna a tapar, que en tiempo de paz mandarán -los poltrones, medrarán los vicios, valdrán los ignorantes, gobernarán -los tiranos, tiranizarán los letrados, letradeará el interés, porque la -paz es enemiga (amiga) de pícaros. No quiero nada de allá fuera: bien -estoy en la redoma. Vuélvome jigote”. Afligióme grandemente, porque -empezaba ya a desmigajarse, y díjele: “Aguarda, que toda paz que no -se hace con buena (voluntad) es sospechosa. Paz rogada, y comprada -y pretendida es salsa y apetito para guerras. No hay para quién sea -la paz; porque si los ángeles dijeron: _Pax hominibus in terra bonae -voluntatis_, el sobrescrito de la paz viene a muy pocos de los que hoy -viven en el mundo. Está para dar un estallido; todo se va revolviendo”. -Con esto se sosegó y puesto en pie, dijo: “Con esperanzas de guerra -saldré de aquí, porque la necesidad fuerza que los príncipes conozcan -y diferencien al bueno del que lo parece. En la guerra se acaban las -raposerías de la pluma y la hipocresía de los dotores, y se restaña -el pujamiento de licenciados. Abre ahí; pero dime primero: ¿hay mucho -dinero en España?”, etc. (Ms.). El penúltimo párrafo confirma haberse -bosquejado la _Visita de los chistes_ en 1621, época en que terminaba -la tregua de doce años con los holandeses y en que dominaba en todos -los españoles el espíritu guerrero, por creer que dicha tregua y la paz -que hubo en gran parte del reinado de Felipe III fueron origen de todos -los males de la Monarquía. Rota la guerra en el mismo año y vistos -los desastrosos resultados de ella, la opinión varió completamente, y -Quevedo, al retocar su discurso, eliminó el párrafo. - -[441] “Génova ha hecho unas sanguijuelas”, etc. (Ms. y edición de -Pamplona, 1631). - -[442] _Los ginoveses_, con sus cambios, recambios y demás mohatras, se -llevaban todo el dinero de España. - -[443] _Zacapela_, o _zacapella_ o _sacapela_, riña, como en -_pela-mela_, _pelotera_, _escara-pela_, _gara-pela_, del sacar y tirar -los pelos y a pelladas (CEJADOR, _Tesoro_, _Silbantes_, 196). _Cuento -de cuentos_: “La zacapela que traía la gente bajuna”. - -[444] _Gatos_, tomado también aquí por bolsa, como se usaba de su piel -y aún se usa por Segovia y el resto de Castilla. - -[445] “sana de esos lamparones, porque el rey de Francia no admite”, -etc. (Ms.). Decíase que el Rey de Francia tenía virtud de curar los -lamparones. - -[446] “usajes de bolsas”. (Edic. de Pamplona y Barcelona y todos los -impresos). _Usagre_, especie de sarna acre que roe y come la carne -en perros, etc. J. PIN., _Agr._, 20, 3: “Y su desnudez y su sarna y -usagre”. - -[447] _Empréstidos._ A. VENEG., _Agonía_, 3, 10: “Las limosnas y -empréstidos que hicieron”. - -[448] CORR., 182: “La verdad adelgaza, mas no quiebra su hilaza”. - - -[449] “no ha de perdonar nada, que no ha de sufrir cosa ninguna; que el -hombre honrado antes”, etc. (Ms.). - -[450] “mundo. El diablo puede salir a vivir en ese mundecillo, dijo el -Marqués. Considero yo” (_A_). - -[451] _Palillos_, los bolillos de hacer encaje y randas, y dícese de lo -sin consistencia, substancia ni solidez. TIMONEDA, p. 225: “Que yo no -quiero llevar | mi vida puesta en palillos”. D. VEGA, _S. Dom._: “El -reino del mundo es reino de palillos y que tiene los fundamentos de -agua y lana”. CERV., _Juez div._: “Ya había yo de haber procurado algún -favor de palillos de aquí o de allí”. CABR., p. 485: “Justicia armada -sobre palillos”. - -[452] “putos y borrachos” (_A_). - -[453] “No había entonces otro puto sino _oxte_, que siempre fué _oxte -puto_, que todos eran mujeriegos, a puto el postrero; ahora me dicen -que los... se han introducido en barrigas”. (Ms.). - -[454] CORR., 328: _Cada buhonero alaba sus agujas._ - -[455] _Lo que arrastra honra_, de las ropas rozagantes, y con ironía -del desaliño. _Grac._, _Crit._, 3, 6: “Antes lo que honra, arrastra y -trae a muchos más arrastrados que sillas”. - -[456] _Dos dedos._ _Quij._, 1, 13: “No estoy en dos dedos de ponello -en duda”. Ídem, 2, 52: “No faltaron dos dedos para volverme loca de -contento”. Díjose del dedo como medida. - -[457] _Al quitar_, de censos, ventas, etc., no perpetuas. TIRSO, _Vill. -Sagra._ 2, 2: “Hay parientes al quitar, | que son de casta de censos”. -Ídem, 3, 26: “Bodeguero de por vida, | no bodeguero al quitar”. - -[458] _Ya yo_, así se decía y nunca _yo ya_. _Quij._, 1, 8: “Que ya yo -os conozco”. _Cal. Dimna_: “Ya yo oí decir”. - -[459] “hale” (_A_). - -[460] _Mujer_, en vez de la conjunción anticuada _maguer_, aunque, -estampan muchas ediciones antiguas y modernas. Todas, sin exceptuar una -siquiera, ilustrada o sin ilustrar, dicen _cuerno_ en lugar de _cuemo_, -adverbio también anticuado, que vale _como_: descuido ciertamente digno -de censura. - -[461] _Santiago Menochius_, jurisconsulto, fué natural de Pavía y -profesor de Derecho en Padua por muchos años en el siglo XVI. Felipe -II le nombró consejero y Presidente del Consejo del Milanesado. -Murió en 1607. Sus obras componen ocho volúmenes en folio: la más -interesante es un tratado de _Praesumptionibus_, _conjecturis_, etc. -_Juan Pedro Surdo_ escribió, entre otras obras, las que llevan el -título de _Decisiones_, _Decisiones Senatus Mantuani_ y _Consilia_, -_sive responsa juris_, que he visto impresas desde el año de 1599 al -de 1611, en folio. _Juan Fáber_, _Fabre_ o _Le Fevre_, jurisconsulto, -murió en Angulema, de cuyo territorio era natural, en 1340. Escribió -un Comentario a la _Instituta_ y otra obra intitulada _Breviarium -in Codicem_. La primera se imprimió en Venecia en 1488, en folio. -_Próspero Farinacci_ nació en Roma el año de 1554. La colección de sus -obras, que todas tratan sobre los derechos civil y canónico, se compone -de 13 tomos en folio. Murió en 1618. _Jacques Cujas_ (Cuyacio), célebre -jurisconsulto, nació en Tolosa en 1520. Sus obras componen 10 tomos en -folio, reimpresas distintas veces. - -[462] “Doctoris Putei in legem 6, volumen 1, 2, 3, 4, 5, 6, hasta -15. Licentiati Abtitis de Usuris, Petri Cusqui, in Codigum, Rupis, -Bruticarpin, Castani, Montoncanense de Adulterio, et Parricidio, -Cornarano, Rocabruno. (_Impresión de Pamplona, 1631._) Doctoris Putiri -in legem sextam, volumine 1.º, 2.º, 3.º, 4.º, 5.º, 6.º hasta 15. -Licenciati Nupti de Usuris, Petri Jusque in quodigum, Ruptis, Bruti, -Corpin, Castan, Monto, Canente de Adulterio, etc. Los letrados”... -(Ms.). - -[463] _Doctoris Putei._ _Jacobus Puteus_ o _de Puteo_ escribió -las obras siguientes: _Decisiones_; _Decisiones Rotae Romanae_; -_Allegatio pro communitate Terrae Valentiae contra communitatem sancti -Salvatoris_, que, desde los años de 1583 a 1610 he visto impresas en -Venecia y en León de Francia. _De Bernabé Cornazzano_ conozco la obra -en folio intitulada _Novissimae decisiones Rotae Lucensis_, impresión -de Venecia de 1598. Casi todos los demás nombres de autores están -corruptos, en mi sentir. El asunto no merece la pena de que, por fijar -la verdadera forma en que deban escribirse, abandonemos otros trabajos; -tarea dificilísima además, por la multitud de libros que aparecían a -cada hora en aquella época sobre materias jurídicas, y cuya memoria se -ha perdido, y empresa aventurada tal vez, siendo posible que, a vueltas -de nombres verdaderos de autores, añadiese Quevedo otros imaginados. -_Petri Cusqui_ pudiera ser _Rochus de Curte_, que escribió _De jure -patronatus_, impreso en León de Francia, 1573. _Rupis_, acaso _J. B. -Lupi_, de quien es el tratado _De usuris et commerciis illicitis_. -_Brutiparcin_ es, a no dudar, _Jacobo de Butrigariis_, que escribió -_De oppositione compromissi, et ejus forma_. Para el nombre _Castani_ -se ocurren los de _Bartolomé Chassaneo_, consejero del Parlamento de -París en 1531, y que publicó alguna obra jurídica, y del abad _Nicolao -Cataniense_, que escribió muchos Tratados sobre derecho pontificio. -Pero esto es hablar a Dios y a ventura. - -[464] _Qué tan_, cuán. _Tac._, 1, 9: “Yo le diré a v. m. qué tan -doctos”. - -[465] En lugar de _leen aprisa, arremedando un abejón_, que dice el -Ms. y pide el sentido, en la edición de Pamplona se estampa: _leen de -prisa, reméndanle un anexion_; en la de Barcelona: leen de priesa, -remedándole una anexion; Ibarra y Sancha imprimieron de propia -autoridad _remiéndanle una anexión_. No hay un ejemplar donde el -sentido esté recto. - -[466] _Es-parr-anc-ado_, de _parr-ar_, extender (_Herr._, _Agr._, 2, -21) y anca. En Murcia _parr-anc-ana_ es la persona pequeña y gruesa; -en Andalucía, _a-parr-an-ado_. En Palencia _a parr-anqu-illas_ es a -horcajadas, extendidas las anquillas. _Entrem._: “Muy esparrancado de -ojos decía”. _Desparrancado_ en P. ESPINOSA, _Perro y Cal_. - - -[467] _Tenuta_, posesión de los frutos, rentas y preeminencias de -algún mayorazgo, que se goza hasta la decisión de la pertenencia de su -propiedad entre dos o más litigantes. _Recop._, l. 4, t. 19, l. 5. - -[468] CORR., 545: _Un alcalde de palo lo mandará._ Esto es, de madera, -un zote, sin juicio; sino que Quevedo hace un chiste sobre _el palo_. - -[469] _Lo embelequen_, lo engañen con embelecos. - -[470] “dos días ha, dije yo”. (Ms.). Aquí llegaba Quevedo el 2 de abril -de 1621, cuando se extendió por su prisión de la Torre la noticia de la -muerte de Felipe III. - -[471] Rasgo ingenioso, pero de amargo desconsuelo, porque pinta hasta -qué extremo habían prostituido los Tribunales en aquella época la -inmoralidad y la avaricia. - -[472] _Agrajes_, sobrino de la reina Elisena, madre de Amadís de Gaula, -e hijo del rey Languines, es uno de los héroes del famoso libro de -Amadís, cuya lectura, muy común entre próceres e hidalgos en los siglos -XV y XVI, llevó al pueblo el adagio en fórmula de amenaza, que tan -galanamente se ridiculiza en este sitio. CORR., 57: _Agora lo veredes, -dijo Agrajes con sus pajes._ La expresión _Ahora lo veredes_ solían -decirla el mismo Agrajes y los demás caballeros, respondiendo a las -provocaciones de sus contrarios y remitiéndose a las manos. “Poniendo -mano a la espada, arremetió contra Florambel, diciendo: agora lo -veréis, don cobarde caballero” (_Florambel de Lucea_. 4, 1). “Ahora lo -veréis, dijo Amadís, y abajando su lanza se vino para él”. (_Amad. de -Grecia_, 2.ª pte., c. 48). “Ahora lo veredes, dijo Agrajes, respondió -don Quijote” (_Quij._, 1, 8). - -[473] “hecho en remate de cuchara”. (Ms.). - -[474] _Dígote sastre._ _Ser un sastre_ es ser un pillo, y por tal le -tuvo, viéndole con pelo como cerdas de limpiadera, erizado y bermejizo, -esto es, de pelo bermejo y malo, señal de ello. - -[475] _Oir, que no pica._ Doy oídos, que eso no daña nunca. - -[476] “mirar a quién”. (Ms.). - -[477] Este período hállase en todos los impresos estragado y falto. -Muchos antiguos manuscritos escriben _Harbalias_. De _arbar_; en -Covarrubias, _harbar_, el cual dice que significa “hacer la cosa muy -de priesa, como harbar la plana el muchacho, cuando escribe de priesa -y mal”. _Quij._, 2, 4: “Porque no hará sino arbar, arbar, como sastre -en vísperas de pascuas”. Nótese que a esto alude Quevedo al tenerle -por sastre. J. ENC., 78: “Come, no nos tome | la cuaresma rellanados. -| Arbemos estos bocados”. Aquí vale arrebatar, y tal es su propio -valor, y lo supone Quevedo, diciendo era un solicitador y un sastre y -que parecía remate de cuchara; en fin, que no se ha de dar este nombre -a cualquiera, sino al solicitador. La _h_ de Covarrubias es de la -etimología que él le dió, del hebraico _harbagh_, cuatro, porque dice -que el que escribe mal hace cuatro letras por una. Véase su etimología -en CEJADOR, _Tesoro_, _R_, 48. - -[478] “ojos a lo sombrero” (_B_). - -[479] “honda y desenfadada”: “Idos”, etc. (Ms.). - -[480] _Chisgaravís_, “el hombrecillo de poca substancia”. (ROSAL.) -Dícese del muchacho revoltoso, vivaracho y bullidor, y del revoltijo y -enredo: su etimología en el _Tesoro_, _Silbantes_, 5. L. GRAC., _Crit._ -2, 1: “Aquél que sale hecho un Catón, ¿no era poco ha un chisgarabís?” - -[481] _Me hacéis el santo_, _fruta_, me convertís en fruta, esto es, -en _Pero_, el santo, esto es, San _Pedro_. _Pero_ decíase antes por -_Pedro_, de donde _Per-ico_ y _Pé-ez_. - -[482] _Vía_ se decía por _veía_. - -[483] _Las alas_, como a _grullo_. - -[484] Los villanos, cuando se les anuncia o explica lo que no requiere -explicación y no puede menos de suceder, cantan hoy todavía esta copla: - - Son esas profecías - De Pero Grullo, - Que a la mano cerrada - Llamaba puño. - -Y llámanse _perogrulladas_ aquellas verdades que de puro manifiestas, -afirmarlas es necedad. El autor de la _Pícara Justina_ escribió que -_Pero Grullo_ fué asturiano y que hay una profecía suya en Asturias -de que ha de venir por el río una avenida de oro y toneles de vino de -Ribadavia, y, por estar prevenidos para la pesca, los paisanos andan -siempre descalzos. Etimológicamente de _gorullo_, montón, es uno del -montón, un cualquiera. Es el que dice claramente verdades tontas, -necedades, y si la principal, que le atribuyen de que _a la mano -cerrada llamaba puño_, fué causa de su nombre, como pudiera, gorullo -aludiría al puño o amontonamiento de dedos. _Quij._, 2, 62: “No dijera -mas el profeta Perogrullo”. CORR., 432: _Vámonos a acostar, Pero Grullo, -que cantan los gallos a menudo; hilar, hilar, Teresita, que, si los -gallos cantan, no es hora._ - -[485] _Estantigua_, como quien dice visión, fantasma, y de su valor -traté en mi edición del _Lazarillo_. - -[486] “dijeron”. (Ms.). “refieren”. (La impresión de Bruselas de 1660). - -[487] Termina aquí el Ms. de Lastanosa, y tal vez lo que hasta fines -del año de 1621 tenía escrito el prisionero de la Torre de Juan Abad. - -[488] _Cotorrera_, la que anda de cotorro en cotorro, parlanchina -y chismera, de donde la hembra del papagayo. PARRA, _Luz_, 1, 1: -“¿Qué diremos de tantos papagayos y qué de tantas cotorreras, que ni -entienden lo que piden a Dios ni saben lo que ruegan?” QUEV., _Rom._, -6: “De las mizas cotorreras”. En Aragón también es _cotorrero_ el que -asiste a toda diversión y quiere verlo y saberlo todo y parlarlo todo. -ROSAL: “Cotorrera, la que a tales lugares (cotorros o pedazos de tierra -o monte cercado, que dicen soto o sotillo) se retira con hombres, como -a lonja de sus torpes mercaderías, como de cárcava, carcaveras”. - -[489] _Al dedo_, trocado en una sortija. - -[490] “_A Dios y a ventura._ (Cuando nos arrojamos a lo dudoso en -confianza que Dios ayudará y podrá haber buena suerte)”. (Corr., 505). -Lo de _a diablos y desgracia_ es por contraste. - -[491] “de risa”. (Edición de Madrid, 1648, y todas las siguientes). - -[492] _Por el dicho del nacer_, por lo que se dice acerca de nuestro -nacimiento, de ser hijos de tales o cuales padres, sin otra certeza. - -[493] _Nos vuelan... el dinero_, hacer volar, hacer que desaparezca, -llevándoselo, factitivo. P. VEGA, _ps._ 3, 8, 2: “Quedan firmes, no las -vuela el aire (las tejas)”. D. VEGA. _S. Pedro_: “Y el otro que la oye -(la palabra), la coge y la vuela, y así va pasando de lengua en lengua”. - -[494] _Ringlón_, como _ringle_, _ringlera_, _ringla_, etc. ZAMORA, -_Mon. mist._, pte. 3, 86, 6: “Apenas he borrado ringlón, trasladado -hoja ni vuelto al molde razón ninguna”. - -[495] _Zahorí._ Cree el vulgo que el zahorí, esto es, el que tiene -virtud para ver lo que hay debajo de la tierra, nace el Viernes Santo. -Alude a Felipe IV, el cual “nació en Valladolid, Viernes Santo, 8 de -abril 1605. Baptizóle en el Convento de S. Pablo, del Orden de Santo -Domingo, en la misma pila que fué baptizado este Santo, don Bernardo de -Rojas, Cardenal y Arzobispo de Toledo”. (GIL GONZÁL., DÁVILA, _Teatr. -Madrid_, p. 51). - -[496] CORR., 141: “_Echar la soga tras el caldero._ (Es tras lo -perdido, soltar el instrumento y remedio con que se ha de obrar y echar -lo menos tras lo más)”. - -[497] Con un Cuarto, con Felipe IV. Faltan esta redondilla y la -anterior en la edición de Barcelona, 1635; en la de Madrid, 1648, y, -menos en las de Pamplona, 1631, y Bruselas, 1660, en todas las demás, -antiguas y modernas. Únicamente la impresión de Ruán, 1629, incluye -la penúltima profecía, pero suprime la tercera. Sin duda, convencido -Quevedo de que el mal gobierno de Felipe IV hacía bueno el de su padre -y que los apuros y empeños del Tesoro, lejos de menguar, iban en -creciente, al reimprimir su discurso en 1629 echó abajo mucho de cuanto -le había hecho ver el buen deseo y las esperanzas, risueñas siempre, de -un nuevo reinado. - -[498] _Y_ (hechos) _cuartos_, descuartizados. - -[499] _Muy blanco_, por ser el _Otro_ un cualquiera, que está en -blanco, para que cada cual fantasee a quien se le antoje y lo escriba -en ese blanco. - -[500] CORR., 361: “_Como dijo el otro._ (Dicen esto probando lo que -hacen, y a veces refiriendo un refrán al propósito)”. - -[501] _Vais_, por _vayáis_, era común, y lo mismo en todo el indicativo -por el subjuntivo. - -[502] - - “Ya cabalga Calaínos - A las sombras de una oliva, - El pie tiene en el estribo, - Cabalga de gallardía”. - -Así principia el romance de Calaínos, que cita Cervantes en su -_Quijote_, 2, 9, rústica improvisación de algún iletrado juglar sobre -asunto dado. El señor don Agustín Durán lo insertó en su _Romancero -general_, extrañando que pare en proverbio el refrán que dice: _Tan -malo como las coplas de Calaínos_; porque el romance es de los mejores -de su clase, su narración interesante y animada, sencillo y bien -sentido a veces, y menos pesado que otros. - -Según el texto, lo más usual en tiempos de Quevedo era decir: _Cuentos -son ésos de Calaínos_, denotando los razonamientos o escritos -impertinentes y frívolos de cosas que no importan. Y se tomaba la frase -de las aventuras de aquel paladín señor de Montesclaros y Constantina -la llana, que vino a España a servir a Almanzor, rey de Sansueña, por -amores de su hija la infanta Sevilla. Pidióle ésta que le trajese en -arras tres cabezas de los doce Pares de Francia, y el valeroso alarbe -pereció en la empresa a manos de Roldán, después de haber vencido a -Baldovinos. No se remonta la antigüedad del romance de Calaínos más -allá del siglo xv, puesto que en él se habla del preste Juan, del -soldán de Babilonia y de las tierras del Gran Turco. CORR., 145: -“_Ya cabalga Calaínos; ya cabalga, ya se va._ (Quedó de unas de sus -coplas)”. Ídem, 548: “_Las coplas de Calaínos._ (Por cosa de poco -valor. Fué un moro)”. Ídem 558: _No se me da las coplas de Calaínos, -las coplas del perro de Alba._ - -[503] CORR., 75: “_El ánsar de Cantimplora, que salió al lobo al -camino._ (Adelante se dirá la gansa de Cantipalos, con su origen)”. -Ídem, 172: “_La gansa de Cantimpalos, que salía al lobo al camino._ -Los de este lugar cuentan por tradición de los pasados que una mujer -llamada la _Gansa_ salía al camino de otro lugarejo vecino a tratar -a solas con el cura de allí, que se llamaba Lobo. Cantimpalos o -Cantipalos es cerca de Segovia; el otro lugarcillo del cura ya está -despoblado. El vulgo ha trocado este refrán en el otro: _El ánsar de -Cantimpalos o Cantimpalo_, porque a los nombres que empiezan en _A_, -aunque sean de hembras, se pone el artículo _el_: _el ánsar_ por _la -ánsar_, hembra”. Yo supongo que estos cuentos se inventaron después, -y que _cant-i-palo_ se aplicó al pueblo ése; pero que de suyo sólo -significaba _el ánsar_ o _ganso_ bobo, que él mismo se mete en peligro, -y por ello _cantos_ o piedras _y palos_ merece o le dan. - -[504] _De un orejón_, muy arrugada. - -[505] “lámpara” (dice la edición de Barcelona, 1635). - -[506] El _ab initio et ante saecula_, frase del _Eccl._, 24, 14, para -indicar aquí la vejez de la vieja, desde la eternidad. - -[507] _Cecina_, carne curada, por lo vieja. - -[508] _Dueña_ se decía siempre en España por oposición a doncella; pero -dueña y doncella se comprendía en el nombre general de dama. Con el -tiempo, y en el siglo XVII, vino a circunscribirse el nombre de dueña, -aplicándose tan sólo a aquellas “luengas y repulgadas tocas, escogidas -para autorizar las salas y los estrados de señoras principales”, que -tan al revés de lo que debían usaban, según Cervantes, “su ya casi -forzoso oficio”. El mismo peregrino ingenio afirmaba que todas son -amigas de saber, entender y oler, y general en ellas la costumbre de -ser chismosas, llamándolas en _El celoso extremeño_ “perdición de mil -recatadas y buenas intenciones”. El pueblo, conforme a la irrecusable -autoridad de don Quijote, se burlaba de ellas, comparándolas a la -_dueña Quintañona_, quien fué nada menos que la Hebe de Lanzarote del -Lago, puesto que le escanciaba el vino, como canta el popular romance: - - “Nunca fuera caballero”, etc. - -y la medianera en sus amores con Ginebra. _Quintañón_, _de cien años_, -como el quintal, cien libras, del muy viejo. GÓNGORA, _Dec. burl._: “De -un Serafín quintañón | el menor hoy blanco diente”. - -[509] _Chisme_, murmuración, y a ella alude la que sigue, de la frase -_desenterrarle los huesos_, por murmurar, y díjose por la mayor -ignominia, que se hacía a los insignes malhechores, muertos sin castigo -legal, de desenterrarlos. CÁCER., _ps._ 72: “Les desenterraran los -huesos”. GALLO, _Job_, 30, 4: “Son dientes mordaces, y cuando no hallan -corteza de que morder, desentierran las raíces y aun los huesos de sus -abuelos para decir que no son virtuosos los que viven”. - -[510] _Aquel_ dice: _llamen a la dueña_, esto es, cualquiera de casa -acude a ella. - -[511] _En los sótanos_, guardados y calientes; _zaquizamíes_, en lo -alto y bien aireado. - -[512] _Coram vobis_, ante vosotros. Es la presencia grave y autorizada -de uno, y así se dice que _tiene gran coramvobis_ el de tal presencia -y persona. J. POLO, pl. 123: “Éste es nuestro coramvobis; | mas no -es razón que le falte | el usado titulillo, | gran soplón de suae -aetatis”. De aquí la cara o rostro, y hoy la panza gorda y respetable. - -[513] _Influyen_, pronostican, indican, verbo astrológico. Quiere -decir que auguran enfermo a quien cuidar y tarea nocturna, por ser dos -ocupaciones de las dueñas. De las _acelgas_ y _lentejas_ véase LAGUNA, -que dice ser resolutivas de opilaciones. - -[514] _Cabo de año_, oficio religioso por un difunto al año de morir, -con su catafalco, etc.; viejas _sin cabo_, tan viejas que no tienen fin. - -[515] _De tejadillo_, alude al llevar el manto encima de la frente, -dejándola descubierta, que así los labios y encías dejan descubierta la -boca sin dientes o _sin hueso_, que dice luego. - -[516] _Dueñas_, población cerca de Valladolid, y todavía más de -Palencia. _La picota_ estaba a la salida de poblado y era algún -altozano, cuando lo había: allí estaba _el rollo_, por ser una columna -con su base, lugar de ignominia. - -[517] CORR., 405: “_Púsele cual digan dueñas; poner cual digan dueñas._ -(Es maltratar de arte que las dueñas hayan lástima y hablen de ello las -dueñas)”. Ídem, 597: “_Cual digan dueñas._ (Por tratar y poner mal)”. -Las dueñas charlan y chismean en sus juntas y nunca para bien. - -[518] _Ruégote_, olvidando Quevedo el _os pido_, por el paréntesis. - -[519] _Envergonzante_, vergonzante. QUEV., _Rom._, 76: “Mujer moza es -mucho gasto | para envergonzante lindo”. _Píc. Just._, 2, 2, 4, 3: “La -ramera envergonzante”. Aquí alude al _de Noche_, encubierto que tal -suena envergonzante, y como tal lo ha pintado antes Quevedo. - -[520] Es _don Diego de Noche_ figura imaginada para significar -cualquier paseante embozado de los que viven de gorra, susto perpetuo -de los transeúntes, coco de los padres y maridos y acíbar nocturno -de los saraos y bailes de candil. Fué muy común en el siglo XVI -llamar también _don Fulano de Noche_ a los que hasta puesto el sol no -mostraban sus primores y habilidades. Argote de Molina, en la _Sucesión -de los Manueles_ nos ha conservado la memoria de don Pedro de Guzmán, -que llamaron don Pedro de Noche, por la dulzura de su garganta y -suavidad de su música, que tuvo sobre todos los que había entonces en -Castilla, la cual solamente de noche ejercitaba. Este don Diego es en -parte el _sablista_ moderno, que _sablea_ o _da sablazos_, esto es, -gorrón y pedigüeño. CORR., 582: “_Don Diego de noche._ (Poner don a -quien no le tiene, y para burlarse de mujeres enamoradas)”. Este dicho -de Correas alude a la explicación dada, que concuerda con lo que dice -Quevedo. _A lo tío Diego_ es en Andalucía obrar uno con socarronería, -afectando sencillez y procediendo con malicia. Tal los presuntuosos -del dicho de Correas, que ostentan lo que no tienen y con que se daba -vaya a las enamoradas, y tal el gorrón rebozado del texto y de la -explicación, donde _de noche_ indica el rebozo y la socarronería. - -[521] _Ramplón_, dícese de la pieza de hierro que tiene las -extremidades vueltas, como herradura ramplona, y por extensión del -zapato tosco de mucha vuelta o que sobresale, y el zapato de patinar o -patín, ganchudo. COLOMA, _G. Fland._, 2: “Mandó hacer doce mil pares -de ramplones con que servirse de los hielos”. BARBAD., _Corr., vic._: -“Traía medias de cordellate y zapatos de ramplón”. - -[522] _Geomancía_, adivinación por los cuerpos terrestres o por lineas -y círculos hechos en tierra. - -[523] _Restañando el ventanaje_, remendar agujeros. _Entintar._ QUEV., -_Letr. satír._, 10: “Yo conozco caballero, | que entinta el cabello en -vano”. - -[524] _Hacer el coco_ es arrebujarse para meter miedo al niño con el -coco o bu o fantasma. - -[525] _Vuelta de la espada_, torcimiento del filo o corte. SANTILLANA: -“No hay espada sin vuelta, ni puta sin alcahueta”. Juega del vocablo -_vuelta_, acción de devolver, como dicen los muchachos al recibir -una cosa: “¿Tiene tornillo? Pues al bolsillo. ¿Tiene tornaco? Pues -al bolchaco. ¿Tiene tornón? Pues al bolsón”. Al prestar algo suele -decirse: “Tiene tornillo”, esto es, que se ha de volver a su dueño. - -[526] _Diles... los dones_, alude a la explicación de Correas. - -[527] _Bigotera_, asiento enfrente de la testera, para que vaya el -criado u otra persona, en cupés y berlinas; además funda de gamuza o -badanilla para meter los bigotes, cuando se estaba en casa, para que no -se ajasen y para componerlos, como hoy se usan de otra clase. - -[528] _Mi sombra_, dícelo por lo enjuto y delgado de su personilla, -como pudiera haber dicho _mi raspa_; por lo mismo le llama luego -_caballero visión_, cuya vista puso hambre en los muertos. - -[529] _Súpito_, vulgar en todas partes. F. SILVA, _Celest._, 26: “Cata, -señora, que no seas tan súpita”. - -[530] CORR., 363: “_Cochite hervite._ (Dícese a los que quieren las -cosas muy aceleradas)”. De _cocharse_, que se usa en Segovia, de -_cocho_ o cocido, y de _hervir_, y alude al _Antes cocho que hierva_. -CÁCER., _ps._ 105: Quisieron ellos que cochite hervite los metiera -luego Dios en la tierra, que les había prometido. - -[531] ¿_Doña Fáfula_ será _doña Fábula_, corrompido el nombre por la -malicia de los villanos o de los mosqueteros, cruel pesadilla de los -poetas dramáticos? A valer esta conjetura, tendría entonces aquella -frase la misma significación que hoy tiene el manoseado chiste: _En la -comedia no salió al fin el argumento_, que algunas almas pandas y no -nada caritativas repiten cuando es trivial el asunto y se maneja con -ruda Minerva. Es crítica de comedias. - -[532] “día: Señora, tanto” (_P_). - -[533] CORR., 612: “_Tuvieron gran pelotera._ (Por gran grita y voces -alterando; varíase)”. Del enzarzarse riñendo, como haciéndose una -pelota. - -[534] _De voleo_, de vuelo, en volandas, volando, esto es, de prisa. -CABR., p. 226: “Sus llagas y dolores le llevaban de voleo a la muerte”. -CÁCER., _ps._ 25: “Ello mesmo se le viene de voleo”. - -[535] CORR., 302: _Güela la casa a hombre, y él iba rodando la -escalera._ - -[536] “y Cristo muy mansueto, que parece que apenas echa la habla por -la boca?” (Edición de Pamplona, 1631). - -[537] “Cristo, pues puede”, etc. (Edición de Pamplona, 1631). Sin esta -corrección no se entiende lo que luego añade: _aunque es la misma -paciencia..._ - -[538] _Bu_, del soplar, y lo decía el diablo metiendo miedo en -comedias. S. BADAJ., 2, p. 73: “Diablo: Bubu, bu, bu, bu, bu, bu”. -Ídem, 1. p. 212: “Diablo: Bu, bu, bu, bu”. (CEJADOR, _Tesoro_, _B_, 2). - -[539] En palos y riñas o en canto y baile acababan casi siempre; véanse -los de Lope de Rueda, Sánchez de Badajoz y Quiñones de Benavente. - -[540] CORR., 617: “_Marizápalos._ (Por mujer desaliñada que arrastra -y da las faldas en los zancajos)”. Es por lo mismo la que ahuyenta -a todos, de ¡zape!, y así dice luego: “Mira que digáis cómo la he -puesto”. Además, la desechada de todos con el _¡zape!_ Así _Balcón de -Marizápalos_ fué el que improvisó en la plaza Mayor de Madrid Felipe -IV una noche para cierta favorita que no tenía dónde presentarse. -Fué además nombre de un baile. ZAMORA, _Gurruminas_: “Marizápalos -era muchacha | y enamoradita de Pedro Martín, | por sobrina del cura -estimada, | la gala del pueblo, la flor del abril”. D. TORRES, _Ronda -al uso_: “Marizápalos era”... _Bibl. Gallardo_, 2, 204: “Marizápalos -bajó una tarde | al fresco sotillo de Vaciamadrid... | Respondió -Marizápalos ¡zape! | levando sus voces cariños de miz”. Véase CEJADOR, -_Tesoro, Silb._, 212, _zápele_, etc. - -[541] “doña Fábula” (_P_). - -[542] CORR., 617: “_Marirrabadilla._ (Los desiguales y ruines que -quieren ser tanto como otros buenos)”. Los junto a la cola, dicen -también. CORR., 170: “_La necesidad obliga_ _al más desvalido nombre, -que es de Marirrabadilla._ (A sorrabar a otros, que así llaman al rogar -y pedir con sumisión)”. CORR., 118: “_Los hijos de Marirrabadilla, cada -uno en su escudilla_, o _En casa de Marirrabadilla, cada uno con su -escudilla. Estar como los hijos de Marirrabadilla_”. Esto es, que en -las familias como la de esta ruin señora, todos riñen por la comida. - -[543] _Piullido_, de _pi-ular_ o pi-ar las aves cuando son pequeñas, -sobre todo los pollos, y úsase en Murcia; diminutivo _-ol_, de _pi-ar_. - -[544] _Pius Aeneas_ le llama Virgilio. - -[545] CORR., 71: “_Allá se lo haya Marta con sus pollos._ (El descuido -vulgar deshace la consonancia, habiendo de ser la postrera palabra -_Marta_)”. Ídem, 60: _Acá lo ha Marta con sus pollos._ Estos refranes -salieron de aquel otro de CORR., 353: _¿Con qué viene Marta, la que -los pollos harta?_ Ídem, 442: “_Marta, la que los pollos harta._ -(A desdén de la impertinente)”. Y díjose del ser piadosa. CORR., -449: _Más piadosa que Marta con sus pollos._ Ídem, 442: _Marta la -piadosa, que daba el caldo a los ahorcados._ Ídem, 442: _Marta la -piadosa, que mascaba el vino a los enfermos._ Ídem, 442: _Marta la -piadosa, que mascaba la miel a los dolientes._ Ídem, 442: “_Marta la -piadosa._ (Dícese a personas piadosas y a veces con ironía y reprende -imprudencias y blanduras dañosas)”. ¿Por qué a la mujer activa llamó -el pueblo _Marta_? Creo que por _Marta_, la que servía a Jesús, que la -reprendió por ello (_Luc._, 10, 40 y 41): _Satagebat... sollicita es._ -Marta es la que marra y yerra o otros dichos, y así daba a sus pollos -lo contrario de lo que habían menester. - -[546] CORR., 471: _Muera Marta y muera harta._ - -[547] CORR., 220: _No hay tono como el del pito._ - -[548] CORR., 309: _Bien canta Marta después de harta._ - -[549] CORR., 205: _Los pollos de María, que piden pan y danles agua._ -TIMONEDA, p. 393: _Los pollos de Marta, que piaban por beber y dábanles -a comer._ - -[550] CORR., 359: “_Como el alma de Garibay, que ni la quiso Dios ni -el diablo._ (Cuando algo se da por perdido, se dice: tan perdido es -como el alma de Garibay)”. Es explicación de la etimología de Garibay, -aunque no falta la correspondiente leyenda, que trae SBARBI. Es el -desecho o aechaduras de la criba, _gari_, trigo, y _bay_, criba, en -éuskero, _criba de trigo_. Por eso del aechar se dijo _estar como el -alma de Garibay, que ni pena ni gloria_, indeciso, del estar meneándose -como el cedazo. - -[551] “todas las almas quiere y por todas las almas murió” (_B_). - -[552] CORR., 601: “_Perico de los palotes._ (Apodo de bobo y necio)”. -COVARR.: “Un bobo que tañía un tambor con dos palotes. El que se -afrenta de que le traten indecentemente, suele decir: Sí, que no soy yo -Perico el de los Palotes”. Protodemonio le llama el _Diablo cojuelo_, -10, y en los _Entrem. s. XVII_, 473: “Periquito el de los palotes | si -no tienes cuartos | que dame doblones”. Acaso, más que a los _palillos_ -de tambor alude a los _palotes_ del que no sabe escribir; o a las -muletas del diablo cojuelo. _Pateta_, el diablo, como _Patillas_, el -diablo cojuelo, por lo aviesos que suelen ser y malos los cojos, que -cojo significan todos estos nombres, luego el diablo, y porque cuentan -las viejas que el diablo quedó cojo al caer despeñado del cielo, que -es decir que se hizo avieso y malo. CORR., 601: “_Llevárselo Pateta_, -perderse, irse al infierno”. _No dijera más Pateta_ (QUEV., _C. de -c._). “_Juan de las calzas blancas._ (Dícenlo por un difunto que salía -de la sepultura)”. (_Corr._, 571). LOPE, _Dorot._: “No para damas, que -las hacen piernas de difuntos, y desde Juan de las calzas blancas son -contra la pramática del buen gusto”. _Don. hablador_, 1, 7: “Me decía -por libre, saliendo de Santarsis como Juan de las calzas blancas, en -piernas a lo soldado, sin capa, sin sombrero ni cuello”. “_Pedro por -demás._ (Sin hacer nada)”. (CORR., 601). B. GARAY, 4. “_El Bobo de -Coria, que empreñó a su madre y a sus hermanas y preguntaba si era -pecado_”. (CORR., 88). Un cuento sobre ello hizo Villergas (_El tío -Camorra_, paliza 22, año 1848). “_Pedro de Urdemalas._ (Es tenido por -un mozo que sirviendo hizo muchas burlas a los que sirvió)”. (CORR., -601). Añaden: _o todo el monte o nada._ Es el que urde muy malas artes, -y Cervantes hizo de él un entremés. - -[553] _El santo Macarro jugando al abejón_ (CORR., 82). Vanle tiznando -la cara los demás, sustituyéndole el que se ríe, y él ha de estar muy -serio, zumbando como abejón. TORR., _Son. a M. A. Cast._: “Quiere -llamarse ingenio, si es macarro, | si trata los asuntos con desbarro”. -Confundióse con mocarro. Q. BENAV., 2, 266: “Ya que éste es | un -mocarro”. FIGUEROA, _Plaza_, f. 255. Díjose por las _muecas_ y visajes -del tiznado. - -[554] CORR., 172: “_La de santo Leprisco._ (Dicho de donaire, como San -Ciruelo, San Pito)”. Sin duda, del _prisco_. - -[555] CORR., 565: “_San Ciruelo._ (Por santo no determinado ni cierto, -y así, diciendo para tal día, es para nunca jamás)”. Dícese del torpe, -necio, y bruto y se dijo del santo, por la madera de ciruelo o de -prisco, de que salió alguna imagen de santo. _Entrem. romanc._: “Aunque -es largo mi negocio | la vuelta será muy breve: | el día de san Ciruelo -| o la semana sin viernes”. - -[556] CORR., 519: “_El santo Pajares._ (Dicho a desdén)”. _El santo -de Pajares, que se quemó el santo y se salvó la paja._ Dícese santo -de Pajares del que, jugando, le van tiznando la cara sin haberse -de reír, so pena de tomar su lugar, lo cual se hacía con pajas o -cosa carbonizada. De aquí el refrán del que no supo mirar por sí, -aprovechando a otros, y del hipócrita y del parado y necio. _Comed. -Florin._, 9: “Pensé que eras un santillo.--De Pajares, que ardía él y -no la paja”. LOPE, _Dama boba_, 2, 8. “_Fray Jarro, fraile cucarro._ -(Apodo a niños frailitos)”. (CORR., 583). Ídem, 87: _El fraile cucarro, -deja la misa y vase al jarro._ Decimos _A propósito, fray Jarro_, de lo -sin sazón ni ocasión, aludiendo al bebedor, que con cualquiera ocasión -echa mano al jarro, y sin duda era el fraile _cucarro_ o _cuco_ el -primero que tal costumbre tuvo. - -[557] _San Porro_, dícese como _porro_, del bruto, por ser romo como -una porra. - -[558] _Concomos_; _carcomos_ en _P_; _corcovos_ en la edic. corregida. -Es la acción de _concomerse_ o menear mucho los hombros, como sierra -al serrar. MORETO, _Las traves._, 3: “Hubo concomo de lomos?” Lo mismo -vale _concomio_. - -[559] _Vargas_ podrá ser el alcalde de Corte por los años de 1480, a -quien cometía la averiguación de los memoriales la Reina Católica, u -otros varios que dice CORR., p. 66; pero de suyo es personificación -del monte muy enzarzado, y _Averígüelo Vargas_ alude al dicho -enzarzamiento. Monte y ramaje es lo que varga significa (_Tesoro_, _B_). - -[560] Véase _La Celestina_ (mi edic). sobre _Villadiego_. - -[561] _Eso no, Miguel de Vergas._ Tuvo principio en Salamanca. Fuera de -la puente hay una ermita de la Trinidad, donde, al pie de una imagen -de Dios Padre, se hizo pintar un devoto ciudadano llamado _Miguel de -Vergas_, con una copla que decía así: - - “Querría honra y provecho - Y que nada me faltase, - Y cuando Dios me llevase, - Irme a la gloria derecho”. - -Al pie de la copla escribió un estudiante: _Eso no, Miguel de Vergas._ -(Doctor Francisco de El Rosal, _Biblioteca Nacional_, T. 127. _Origen y -etimología de todos los vocablos originales de la lengua castellana_, -alfabeto III, p. 31). CORREAS, p. 133, lo confirma: “_Eso no, Miguel de -Vergas, que tenéis muchos pecados”._ (Este refrán nació en Salamanca, -adonde hubo un ciudadano rico y que casó dos hijas con dos doctores -y hizo racionero un hijo, que después fué canónigo y tuvo otras -dignidades; y en la torre de la Trinidad, parroquia del arrabal, están -dos pinturas de bulto relevadas en la pared por la parte de afuera: -la una de Dios Padre y la otra de un hombre arrodillado delante, y -por los efectos ya vistos y por la postura de las figuras, fingió el -vulgo que Miguel de Vergas hace esta oración: “Señor, case yo mis -hijas con dotores y a mi hijo véale canónigo en la Iglesia mayor, y -después de mis días, llévame con vos a la gloria”. A esto dicen: “Eso -no, Miguel de Vergas”; y parece que lo dice el ademán de la pintura, -dando a entender que no puede haber dos glorias, acá y allá. Fué Miguel -de Vergas virtuoso y pío y hizo la dicha torre y reparó la iglesia y -fundó en ella una capilla para su entierro y lucióse su virtud en su -descendencia). - -[562] _Empuñadura de conseja_, comienzo de cuento en fórmula -tradicional. CORR., 74: “Érase que se era, el bien para todos sea y el -mal para la manceba del abad”. - -[563] “_En Martes, ni tu tela urdas ni tu hija cases._ (Opinión del -vulgo contra el martes, y nace de ser tenido Marte en la gentilidad por -dios de las batallas, y este planeta domina en ese día, y por eso le -tienen por aciago los ignorantes, tomándolo de la gentilidad, que no -hacía casamientos en martes por su dios de disensiones y batallas)”. -(CORR., 122). Ídem, 111: _En el martes, ni paños cortes ni hija cases._ -Ídem. 122: _En martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu ropa -tajes. Nacer en martes_ es ser desgraciado, como lo dice una canción -popular: “_Dar con la del martes_, con la mala”. (CORR., 575). - -[564] _“Mátalas callando y tómalas a tiento y pálpalas a tiento o -a ciegas._ (Dícese del que con sosiego y secreto hace las cosas -cautamente)”. (CORR., 458). Esto es, del hipócrita. _Mátalas hablando_ -lo inventa Quevedo al propósito, no menos que _Resucítalas callando_. -Yo creo se dijo propiamente de las pulgas. - -[565] _Portante_, paso apresurado. QUEV., _Cart. Viaj._: “Soy tartamudo -de zancas y achacoso de portante”. _G. Alf._, 2, 3, 5: “Porque iba de -portante y según llevaba el paso presto saliéramos de muda”. - -[566] Las aventuras de Lanzarote constituyen la parte festiva y amena -de los libros caballerescos de Artús o Arturo, príncipe de los silures, -que floreció a fines del siglo VI y fué el Pelayo de la Gran Bretaña -contra los sajones, dueños a la sazón de toda la isla. Instituyóse -en tiempos de este buen Rey, según la irrecusable autoridad de don -Quijote, la famosa Orden de la Tabla redonda, y pasaron sin faltar un -punto los amores de _don Lanzarote del Lago_ con la reina Ginebra, -hija del rey de Escocia y mujer de Artús, siendo mediadera de ellas y -sabidora la honrada _dueña Quintañona_, de donde nació aquel tan sabido -romance y tan decantado en nuestra España de - - “Nunca fuera caballero - De damas tan bien servido - Como fuera Lanzarote - Cuando de Bretaña vino”. - -Pasa como autor del libro de _Lanzarote_ Arnaldo Daniel, poeta -provenzal de fines del siglo XII. - -[567] _Certifico_, lo abono, lo fío. - -[568] CORR., 273: “_Juan de buen alma._ (A uno que es bonazo y flojo)”. -T. RAMÓN, _Dom. 17. Trin._ 5: “De unos Joanes de buena alma”. GRAN., -_Comp._, 3, 3: “Los que en las religiones no tienen más que esta bondad -natural, no son más que un Juan de buen alma”. LAGUNA, _Diosc._, 4, -96: “Al que no es revoltoso ni sabe ofender a nadie, antes sufriendo -injurias y dando gracias por ellas pasa la vida, dicen que no es deste -mundo, sino un Juan de buen alma”. - -[569] CORR., 173: _La gata de Juan Ramos cierra los ojos y abre las -manos._ QUEV., _C. de c._: “Con mucha sorna se vino mano sobre mano, -hecho gatica de Juan Ramos”. Dícese del que disimuladamente y con -melindre pretende una cosa, dando a entender que no la quiere, o que -se hace la muerta y boba. CORR., 173: “_La gata de Marirramos, que se -hacía muertecina para cazar los ratos._ (En éstos, unos dicen Juan -Ramos, otros Mari Ramos, otros Marcos)”. CORR., 87: “El gato de Marcos -Ramos, halaga con la cola y araña con las manos”. Ídem, 492: “_Hacer -del gato de Juan Hurtado._ (Es hacerse mojigato)”. _O hacer de la gata -muerta_ (CORR., 492). - -[570] _Febrero_, mes de los gatos y gatas, que suele decirse a los -niños, cuando preguntan por qué andan alborotados y gritan, que _les -duelen las muelas_. - -[571] _El sastre del Campillo o de Piedras Albas, que ponía de su casa -aguja y hilo, o el alfayate de la encrucijada, pone el hilo de su casa. -El sastre del cantillo, cosía de balde y ponía el hilo._ (CORR., 82). -_El sastre de Peralvillo, que hacía la costura de balde y ponía el -hilo_ (ídem, 82). - -[572] _De las uñas_, por lo que hurta. - -[573] _Escarapela_, riña. _F. Silva_, _Celest._, 23: “Si tú hubieras -visto en la escarapela que nos hemos visto”. (Véase _Tesoro_, -_Silbant._, 299). - -[574] Todo lo anterior, desde el principio del párrafo, donde se habla -de _Vargas_, hasta este punto, falta en la edición de Pamplona, y debió -ser añadido por Quevedo en 1629. Ya en adelante conforman ésta y la de -Barcelona de 1635. - -[575] _Deshonrabuenos_, el que murmura quitando la honra y el que -desdice de su linaje. J. POLO, pl. 223: “Volvedme mi honra, que sois -un deshonrabuenos”. CÁCER., _ps._ 21: “Dicen que soy deshonrabuenos”. -CORR., 579: _“Deshonra buenos y linajes._ (Al bellaco)”. - -[576] _Al cielo_, y para desviar el voto del cielo añade _de la cama_. - -[577] _Diego Moreno, de buena disposición, bien vestido y de buena -cara._ QUEV.: “Y para nosotros | vino la (edad) de cuerno, | rica de -ganados | y Diegos Morenos”. - -[578] _Entremés_ o diversión de todos, dice Diego Moreno que le -hicieron. Es el consentidor, por lo cual dice antes Quevedo que iba -_bien vestido, y de buena cara_, y luego que fué _marido de tomo y -lomo, porque tomaba y engordaba_ de lo que ganaba su mujer. - -[579] _Aunque se llamen Juanes_, esto es, sean bobos (_Celest._, mi -edic.), _se vuelven Diegos_, que viven de gorra, como hemos visto. Por -eso se llaman _Diego y Moreno_, por llamarse así los negros. J. RUFO, -_Apotegm._, f. 105, del 1596: “Al chico de cuerpo se le ha de llamar -mediano; al moreno, trigueño, y al negro, moreno”. - -[580] “_De tomo y lomo._ (Por cosa fornida)”. (_Corr._, 758); esto es, -_muy marido_. - -[581] _Sietedurmientes_, que ni oía ni veía a los que solicitaban a su -mujer, si eran ricos, y grulla, esto es, vigilante, si pobres: “cogen -una piedra pesada con el pie derecho y le levantan, porque si acaso se -duermen, cayendo la piedra, las despierta” (VALDECEBRO, _Aves_, 11, 50). - -[582] _Dios me le guarde_..., es un consentidor. - -[583] “desmocharan las testas” (_P_). - -[584] _Poetas_, por ser pobres; _ginoveses_, por ser ricos. - -[585] _Marido postizo_, el que siempre hace de acusativo, que padece, -mientras otros hacen de nominativo, que obra, en frase del _Guzmán de -Alforache_, en cuya pte. 2, l. 3, c. 5, se trata largamente de ellos. - -[586] _Medellín_, acaso alude a los ganados extremeños, como en el -_barbar de cabrío_, o tener barbas de chivo. - -[587] _Endureció_, con la cornamenta, y lo mismo da a entender con las -frases que siguen. - -[588] _Y a la grita y ruido_..., _me desperté_, tenía intención de -escribir Quevedo; pero se le fué al cielo el santo y el período quedó -desbaratado. - -[589] _Atienden_, sujeto de este verbo plural es el colectivo _gente_. - - - FIN DEL TOMO PRIMERO - - - ESTE LIBRO SE ACABÓ DE IMPRIMIR EN - LA TIPOGRAFÍA DE “LA LECTURA” EL - DÍA VII DE MARZO DEL AÑO MCMXVI - -*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK LOS SUEÑOS - VOL. 1 *** - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the -United States without permission and without paying copyright -royalties. 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Redistribution is subject to the trademark -license, especially commercial redistribution. - -START: FULL LICENSE - -THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE -PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK - -To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free -distribution of electronic works, by using or distributing this work -(or any other work associated in any way with the phrase "Project -Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full -Project Gutenberg-tm License available with this file or online at -www.gutenberg.org/license. - -Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project -Gutenberg-tm electronic works - -1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm -electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to -and accept all the terms of this license and intellectual property -(trademark/copyright) agreement. 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Hart was the originator of the Project -Gutenberg-tm concept of a library of electronic works that could be -freely shared with anyone. For forty years, he produced and -distributed Project Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of -volunteer support. - -Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed -editions, all of which are confirmed as not protected by copyright in -the U.S. unless a copyright notice is included. Thus, we do not -necessarily keep eBooks in compliance with any particular paper -edition. - -Most people start at our website which has the main PG search -facility: www.gutenberg.org - -This website includes information about Project Gutenberg-tm, -including how to make donations to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to -subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks. diff --git a/old/65999-0.zip b/old/65999-0.zip Binary files differdeleted file mode 100644 index 08f1e56..0000000 --- a/old/65999-0.zip +++ /dev/null diff --git a/old/65999-h.zip b/old/65999-h.zip Binary files differdeleted file mode 100644 index 5df9926..0000000 --- a/old/65999-h.zip +++ /dev/null diff --git a/old/65999-h/65999-h.htm b/old/65999-h/65999-h.htm deleted file mode 100644 index 433a637..0000000 --- a/old/65999-h/65999-h.htm +++ /dev/null @@ -1,12899 +0,0 @@ -<!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD XHTML 1.0 Strict//EN" - "http://www.w3.org/TR/xhtml1/DTD/xhtml1-strict.dtd"> -<html xmlns="http://www.w3.org/1999/xhtml" xml:lang="es" lang="es"> - <head> - <meta http-equiv="Content-Type" content="text/html;charset=utf-8" /> - <meta http-equiv="Content-Style-Type" content="text/css" /> - <title> - Los sueños - Vol. 1, by Quevedo—A Project Gutenberg eBook - </title> - <link rel="coverpage" href="images/cover.jpg" /> - <style type="text/css"> - -body { - margin-left: 10%; 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Galia, Sanly Bowitts and the Online Distributed Proofreading Team at https://www.pgdp.net (This file was produced from images generously made available by The Internet Archive)</div> - -<div style='margin-top:2em; margin-bottom:4em'>*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK LOS SUEÑOS - VOL. 1 ***</div> - -<div class="figcenter illowp47" id="cover" style="max-width: 59.875em;"> - <img class="w100" src="images/cover.jpg" alt="cover" /> -</div> - -<div class="chapter"> -<div class="tnote"> - - - <p class="p2 center big1">NOTAS DEL TRANSCRIPTOR</p> - -<p>En la versión de texto sin formatear las palabras en itálicas están -indicadas con _guiones bajos_.</p> - -<p>La cubierta del libro fue agregada por el Transcriptor y ha sido puesta -en el dominio público.</p> - -<p>El criterio utilizado para llevar a cabo esta transcripción ha sido el -de respetar las reglas de la Real Academia Española vigentes cuando se -imprimió la presente edición. Esto se aplica a las notas producidas -por el editor de la obra, Julio Cejador y Frauca. También se adecuó la -ortografía de las mayúsculas acentuadas a las reglas establecidas por -la RAE.</p> - -<p>Sin embargo, en instancias en que el editor o el autor citan textos -de otras obras, el criterio seguido fue el de preservar la forma de -escritura original.</p> - -<p>Errores evidentes de impresión y de puntuación han sido corregidos.</p> - -<p>El Índice de capítulos, incluido al final en la publicación original, -ha sido trasladado al principio por el Transcriptor.</p> -</div> -</div> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="half-title">QUEVEDO</p> -</div> - - - -<div class="chapter"> -<div class="box"> - -<p class="center big1">CLÁSICOS CASTELLANOS</p> - -<hr class="rf" /> - -<p class="center p4 big3">QUEVEDO</p> - -<h1>LOS SUEÑOS<br /> -I</h1> - -<p class="p2 center">EDICIÓN Y NOTAS DE JULIO CEJADOR Y FRAUCA</p> - -<hr class="rf" /> - -<p class="p4 center big1">MADRID<br /> -EDICIONES DE “LA LECTURA”<br /> -<small>1916</small></p> -</div> -</div> - - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_vii"></a>[Pg vii]</span></p> -<h2 class="nobreak" >INTRODUCCIÓN</h2> -</div> - - -<p class="p1"><cite>Los Sueños</cite> fueron la obra principal que -de 1606 a 1613 compuso el joven satírico -don Francisco de Quevedo Villegas (1580-1645); -por lo menos durante aquellos años -escribió el de las <cite>Calaveras</cite>, el <cite>Alguacil -alguacilado</cite> y el <cite>Mundo por de dentro</cite>. Es la -obra que más ha hecho sonar su nombre; -fué el fruto ya maduro de hondo pensador, -de atento especulador de la ciencia -de gobierno, de pintor maravilloso de las -costumbres, de satírico acerado de las lacras -sociales, de espíritu revoltoso y travieso -y de estilista consumado.</p> - -<p>La traza de fantasear un sueño para dar -rienda suelta a su vena bulliciosa, mordaz -y festiva por el variado e inverosímil campo -de la sátira de costumbres, tomóla de -la <cite>Divina comedia</cite>, del Dante; de las <cite>Danzas -de la muerte</cite> medioevales; del <cite>Fin del<span class="pagenum"><a id="Page_viii"></a>[Pg viii]</span> -mundo y segunda venida de Cristo</cite>, atribuida -al bienaventurado Hipólito; de las pinturas -del Bosco, y sobre todo, del gran satírico -griego Luciano de Samosata, a quien -no menos, antes más a las claras, había ya -Cristóbal de Villalón imitado medio siglo -había en la magnífica sátira que corría -manuscrita con el título de <cite>Crotalón</cite>. La -diferencia es grande, aunque la fuente de -donde corren entrambas aguas la misma, -y no menos el común intento moralizador -por medio de la sátira de las costumbres. -Es Villalón más helenista; más español, -Quevedo. La ironía es allí enteramente -clásica y lucianesca, recontando un gallo -sus anteriores vidas en diversos estados, -con el sosiego de la musa griega y la tranquila -objetividad de un narrador filósofo, -que por nada se altera; aquí la ironía es -roja y chillona, sin matices melindrosos, -española enteramente, sin el envoltorio de -gallos ni de caballeros andantes, como la -envolvió clásicamente Cervantes en novela -de inventiva sin igual. Quevedo es satírico -de golpe y porrazo, de antuvión, diría<span class="pagenum"><a id="Page_ix"></a>[Pg ix]</span> -él; es poeta subjetivo y lírico, con lirismo -empapado en hieles, embrazada la porra -en vez de la lira. Ni liras ni cítaras ni formingues -son para los callosos dedos de -este gañán de la sátira. Nada hay aquí de -narrativo en el fondo, como en Luciano y -Villalón, porque las pinturas se suceden -sin atadero, y son brochazos, ricos de colorido, -mas sin composición que los trabe -y armonice, que no lo es apenas el flojísimo -hilo que enlaza los retazos en el todo -del pensamiento del juicio final, o del -endemoniado alguacil, o de la farsa del -mundo. Tanto es así, que las pinceladas -podrían pasar del uno a los otros en estos -<cite>Sueños</cite>, y siempre estarían en su propio -lugar. Al cabo y a la postre, en el soñar, -ni hay hilo que trabe las escenas ni unidad -de composición alguna. El espíritu volandero -y mariposeador de Quevedo no podía -más libremente revolotear que en lo -desatado y ligero de un sueño. No había -nacido para el teatro, la novela u otras -obras largas; hoy hubiera sido un terrible -periodista satírico.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_x"></a>[Pg x]</span></p> - -<p>Y de hecho <cite>Los Sueños</cite> y demás sátiras -de Quevedo son el periódico de los tiempos -de los Felipes III y IV.</p> - -<p>No pocos rasgos debían de apuntar a -personas y personajes, que hoy desconocemos; -aun así y todo, como el satírico -ahonda más en el mundo y en la vida común -que el historiador y el dramaturgo, -las obras de Quevedo son la mejor pintura -de aquella sociedad.</p> - -<p>Dió Quevedo en la manera que más al -justo le cuadraba. Y por eso mismo, por -la liviandad de su brillante fantasía y por -el adecuado medio del soñar, que para -satirizar las costumbres y reírse de todo le -ocurrió, fué menos objetivo y sereno, menos -clásico, de menor donosura que Villalón -y Luciano, y a la par de menor profundidad -y menos filósofo que ellos y que -Lorenzo Gracián, que tras él vino a tomarle -la vez. <cite>Los Sueños</cite> fueron la obra -más propia de Quevedo: fué la primera -que comenzó, y tardó quince años en acabar, -sin contar <cite>La Hora de todos y la fortuna -con seso</cite>, obra póstuma, y que no es más<span class="pagenum"><a id="Page_xi"></a>[Pg xi]</span> -que otro de los sueños, el mejor de ellos. -En 1607 tenía acabados el <cite>Sueño del juicio -final o de las Calaveras</cite>, <cite>El Alguacil endemoniado -y el licenciado calabrés</cite> o <cite>El Alguacil -alguacilado</cite>. Adoleció en 1608 y fuése a -convalecer al Fresno de Torote, donde -acabó el <cite>Sueño del Infierno</cite> o <cite>Las Zahurdas -de Plutón</cite>. En 1612, retirado en la Torre de -Juan Abad, acabó probablemente el <cite>Mundo -por de dentro</cite>. Vuelto de Sicilia y muerto -Felipe III (1621), desterrado a la misma -Torre de Juan Abad, escribió, además de -otras obras, el <cite>Sueño de la muerte</cite> o <cite>Visita -de los chistes</cite>.</p> - -<p><em>La hora de todos y la fortuna con seso</em>, titulada -por su autor <cite>Fantasía moral</cite>, es sátira -que de moral y social se convierte, a -los pocos capítulos, en sátira política, colección -de valientes cuadros políticos y de -costumbres de la época. Las alusiones -punzantes contra ministros y próceres, -que esmaltan a cada paso el discurso, retrajeron -al autor de darlo a la estampa, -contentándose con que corriese manuscrito, -escociendo a los zaheridos en él y pre<span class="pagenum"><a id="Page_xii"></a>[Pg xii]</span>parando -su descrédito. Empeñado ya en -una guerra abierta con el vanidoso Atlante -de la Monarquía, el Conde-Duque de -Olivares y los a él allegados para traficar -descaradamente con la suerte y libertad -de los ciudadanos y monopolizar, fiado en -la imbecilidad del Príncipe, los destinos -de un gran pueblo, escribió por los años -de 1639 <cite>La Isla de los monopantos</cite>, esto -es, de los que se enseñoreaban del Poder. -Desapareció este desenfado satírico cuando, -preso en diciembre de aquel año, -fueron entrados a saco sus papeles; pero -alcanzada la libertad en 1644 y caído -el privado, lo incluyó en <cite>La Hora</cite>, capítulo -XXXIX, cuando acabó de limar esta -obra en 1644, haciéndola copiar a su amanuense -en 1655.</p> - -<p>La historia del libro de los <cite>Sueños</cite> puede -resumirse, según don Aureliano Fernández -Guerra, cuya magnífica edición -de las <cite>Obras</cite> de Quevedo, Madrid, 1880, -es fuente indispensable tratándose del -satírico, de la manera siguiente. No puede -asegurarse que en los quince años<span class="pagenum"><a id="Page_xiii"></a>[Pg xiii]</span> -que median entre 1612 y 1627 llegase -a correr de molde ninguno de ellos; pero -debieron de imprimirse varias veces. -Vieron por primera vez en colección la -luz pública fuera de los reinos de Castilla, -en Barcelona y en 1627, con el título de -<cite>Sueños y discursos de verdades descubridoras -de abusos, vicios y engaños de todos -los oficios y estados del mundo</cite>. (<cite>Tribunal -de esta justa venganza</cite>, pág. 37).</p> - -<p>Esta edición sirvió de original a la de -Valencia del mismo año y a la de Pamplona -de 1631. (Licencias de esta edición -y singularmente la del fol. 198). Con el -rótulo <cite>Desvelos soñolientos y verdades soñadas</cite> -y la advertencia de que el libro salía -<em>corregido y enmendado agora de nuevo por el -mismo autor y añadido un tratado de la -Casa de locos de amor</em>, los reimprimieron -las prensas de Zaragoza en la primavera -del dicho año de 1627, ejemplar rarísimo, -como todos los de estas publicaciones -primeras, y que se guarda en el Museo -Británico. Allí se conserva también la de -Barcelona de 1629, que, adelantándola un<span class="pagenum"><a id="Page_xiv"></a>[Pg xiv]</span> -año, cita D. Nicolás Antonio. Tiene esta -inscripción: <em>Desvelos soñolientos y discursos -de verdades soñadas, descubridoras de -abusos, vicios y engaños de todos los oficios -y estados del mundo. En doce discursos. -Primera y segunda parte</em>. Después, en Lisboa, -1629.</p> - -<p>Las prensas no daban abasto para saciar -la curiosidad general entretenida con -aquellos sabrosos desenfados, mientras -ponía lengua la murmuración en que el -libro se imprimiese constantemente fuera -de estos reinos, y se mostraba ofendida -de algunas libertades e impurezas desapacibles, -disgustada de la extraña mezcla de -lugares de la Escritura con chistes y bufonerías, -y horrorizada de los escandalosos -nombres, que el autor hubo de poner -a sus discursos.</p> - -<p>Los enemigos de Quevedo eran muchos -y poderosos por la mano que había -tenido en los negocios de Sicilia, Nápoles -y Venecia y por el favor que gozó en la -Corte de Felipe III. Cuando los enconados -resentimientos y la envidia le arroja<span class="pagenum"><a id="Page_xv"></a>[Pg xv]</span>ron -entre cadenas y al destierro, entonces -se desarrebozaron sus émulos, satirizando -torpemente su vida y sus escritos. Con la -dedicatoria del <em>Sueño de la muerte</em> a doña -María Enríquez el año de 1622, coincide la -licencia que se le concedió para irse a curar -a Villanueva de los Infantes de unas -tercianas malignas, y la libertad que se le -dió, aunque con la prohibición de entrar -en la Corte ni acercarse a ella a diez leguas -a la redonda, cortapisa que desapareció -por marzo del año siguiente. En febrero -de 1624 ya formaba parte de la regia -comitiva que acompañó a Felipe IV a -Andalucía, aposentándole en su propia -casa de la Torre de Juan Abad; y no menos -el año 1626 fué con el Rey a las -Corte de Barbastro, Monzón y Barcelona. -Aprovechando la holgura y libertad del -reino de Aragón, trató con el mercader -Roberto Dupont y con el impresor Pedro -Verges y así pudo imprimir la <cite>Política de -Dios</cite>, <cite>El Buscón</cite> y <cite>Los Sueños</cite>. Pero la fama -creciente de Quevedo, acrecentada con el -<cite>Memorial por el Patronato de Santiago</cite>, pu<span class="pagenum"><a id="Page_xvi"></a>[Pg xvi]</span>blicado -en febrero de 1628, recrudeció -de nuevo la malevolencia de los envidiosos, -los cuales le pusieron mal con el valido, -el Conde-Duque de Olivares, hasta -lograr que éste le metiese en la cárcel por -junio del mismo año de 1628 y le desterrase -a la Torre de Juan Abad, teniéndole -allí preso desde abril hasta que se le -mandó tornar a la Corte en 29 de diciembre -del mismo año.</p> - -<p>El encierro no quebrantaba su entereza, -y con el arrojo y libertad que le inflamaron -siempre, dirigió a Felipe IV un largo -y valiente memorial insistiendo en la defensa -de Santiago y haciendo la suya propia -contra todos sus adversarios. Pedía licencia -para la impresión; pero por no -echar más leña al fuego no le fué concedida.</p> - -<p>Quevedo debió de conocer que sus adversarios -no habían de cejar un punto. -Ello es que por entonces comenzó el -Conde-Duque a tratar de ganarse su voluntad -y él se rindió, no ciertamente a las -dádivas, amenazas y persecuciones, pero<span class="pagenum"><a id="Page_xvii"></a>[Pg xvii]</span> -sí a las muestras de amistad que le dió el -favorito, hasta llegar a imprimir el año de -1630 en Zaragoza <cite>El Chitón de las tarabillas</cite>, -en defensa del descabellado arbitrio -de Olivares sobre las minas y la baja de -la moneda y en defensa del mismo Conde-Duque. -Por aquí acaso se explicará el inexplicable -hecho de la corrección y nueva -redacción que hizo de <cite>Los Sueños</cite>, quitándoles -muchos pasajes de los que escandalizaban -a los envidiosos y cuanto aludía -a la Escritura, a la Religión y a los clérigos -y religiosos, convirtiendo los <cite>Sueños</cite> -de cristianos en gentílicos.</p> - -<p>A principios del año 1629 pidió al Tribunal -de la Inquisición recogiese todas -las impresiones hechas en Aragón y otras -partes fuera de los reinos de Castilla, y -con la censura de fray Diego del Campo -y la del padre Juan Vélez Zabala, calificadores -ambos del Santo Oficio, dió en Madrid -a la estampa sus obras satírico-morales -en aquel otoño (<cite>Índice expurgatorio</cite> publicado -en 1640 por el inquisidor general -don Antonio de Sotomayor). Intitulóse el<span class="pagenum"><a id="Page_xviii"></a>[Pg xviii]</span> -libro <cite>Juguetes de la niñez y travesuras del -ingenio</cite>, Madrid, 1629. Cambiáronse los -nombres de cada uno de los sueños resultando:</p> - -<p><cite>El Sueño de las calaveras</cite>, por <cite>El Sueño -del Juicio final</cite>; <cite>El Alguacil alguacilado</cite>, -por <cite>El Alguacil endemoniado</cite>; <cite>Las Zahurdas -de Plutón</cite>, por <cite>Sueño del Infierno</cite>; <cite>Visita -de los chistes</cite>, por <cite>El Sueño de la -Muerte</cite>.</p> - -<p>Añadiéronse nuevos tratados: <cite>El Libro -de todas las cosas y otras muchas más</cite>; -<cite>Aguja de navegar cultos</cite>; <cite>La Culta latiniparla</cite>, -y <cite>La caldera de Pero Gotero</cite>, refundida -luego, en <cite>El Entremetido y la Dueña y el Soplón</cite>. Desaparecieron los romances -<cite>El Nacimiento del autor</cite>, <cite>El Cabildo de los -gatos</cite>, <cite>Las dos aves y los dos animales fabulosos</cite>, -<cite>La Premática del tiempo</cite> y la <cite>Casa -de locos de amor</cite>.</p> - -<p>En fin, para imprimir por diez años los -<cite>Juguetes de la niñez</cite>, concedió licencia Su -Majestad a Quevedo, a 20 de enero de -1631; y Madrid (1788, 1794) Sevilla -(1634, 1641) y Barcelona, (1635, dos edi<span class="pagenum"><a id="Page_xix"></a>[Pg xix]</span>ciones, -1695) los reprodujeron varias veces, -ejemplares que la rapacidad de libreros -vergonzantes y la afición de los -extranjeros por las antiguas ediciones españolas -han hecho rarísimos en nuestras -bibliotecas. Respetando la voluntad última -del autor, se ha preferido siempre imprimir -esta edición de los <cite>Juguetes de la niñez</cite>. -Pero de esta redacción y corrección, si -hoy se levantara Quevedo, cierto estoy -de que clamara amargamente: <cite>Compulsus -feci</cite>. Huele demasiado a teólogos escrupulosos -no sólo todo lo variado y corregido, -pero aun el mismo título de <cite>Juguetes de la -niñez</cite>. No lo eran ciertamente para Quevedo, -aunque así lo intituló por quitarse -de enredos. Es la obra de más valer que -escribió, la de más maduro juicio, aunque -escrita por su mayor parte siendo todavía -joven. Así lo pensaba su autor cuando -prosiguió por la misma vereda escribiendo, -ya entrado en años, no sólo la <cite>Visita de -los chistes</cite>, sino <cite>El Entremetido y la Dueña -y el Soplón</cite>, y finalmente la obra póstuma y -verdadero póstumo sueño, <em>La Hora de todos -y la fortuna con seso</em>. No son juguetes -<span class="pagenum"><a id="Page_xx"></a>[Pg xx]</span> -de niños, sino filosofías de hombre muy -maduro y asesado <em>Los Sueños de Quevedo</em>. -No es menester gran talento para comprenderlo; -¿y habrá quien crea que para -comprenderlo no lo tuvo el mismo Quevedo? -¿No se pasó toda la vida satirizando -las necedades de los hombres, poniéndolos -al desnudo, riéndose de sus ridiculeces? -¿Cómo le vamos a creer que escribió -“con ingenio <em>facinoroso</em>” sus <em>Sueños</em> y que -les puso “nombres más <em>escandalosos</em> que -propios?” Los que se escandalizaron fueron -sin duda algunos teólogos a lo padre -Niseno y los hipocritones de sus émulos. -No conocemos bien las apreturas en que -se vió, aunque algo se traslucen por lo -poco que hemos historiado. Ello basta -para saber que, si no podemos juzgar en -esta parte a Quevedo, afirmando que prevaricó -y quedó vencido y se desdijo feamente, -lo cual dificultoso es de admitir -en varón de tanta entereza en tantas y -tan graves persecuciones, sobre todo la -del Conde-Duque, cuando en la última<span class="pagenum"><a id="Page_xxi"></a>[Pg xxi]</span> -vejez le empozó en la mazmorra aquella -del convento de San Marcos de León, -donde por milagro no acabó, tullido y -lleno de enfermedades sus tristes días; -por lo menos basta para asegurarnos de -que, si oficialmente y en lo de fuera, fué -su última voluntad la edición que llamó -<cite>Juguetes de la niñez</cite>, en lo de dentro de su -pecho y en lo íntimo de su conciencia no -fué así.</p> - -<p>¿Por qué han de ser “más escandalosos -que propios” los títulos cristianos, que no -los gentílicos? Un cristiano no sueña en -el despertar de <em>calaveras</em>, sino en el <em>juicio -final</em>; no en las <em>zahurdas de Plutón</em>, sino -en el <em>infierno</em>; un cristiano ve <em>ángeles</em>, <em>diablos</em>; -ve a <em>Dios</em> y a <em>su Madre</em>, y no a <em>Júpiter</em> -y a <em>defensores</em> y <em>verdugos</em> abstractos; -un cristiano gran satírico, ve y pinta las -necedades de monjas, frailes, curas y obispos, -lo mismo y con mayor dolor que las -de sastres y escribanos. Nada de escandaloso -ni impropio vió y pintó el Dante, cuando -esto vió y pintó, y no es por ello la <em>Divina -Comedia</em> obra de “ingenio facinoro<span class="pagenum"><a id="Page_xxii"></a>[Pg xxii]</span>so”. -“Con desprecio” dice Quevedo que -dejó los <em>Sueños</em>, tal como primero los había -escrito. Permítame que le diga, no que -se engañó y quiso engañarnos, sino que -quiso engañar y engañó con ese prefacio -a sus adversarios teologizantes. Con este -borrar de trozos y cambiar de palabras, -para quitar a los <em>Sueños</em> todo color cristiano, -como si no fuera una sátira de cristianos -y por un cristiano escrita, las alegorías -hechas a la fuerza mitológicas, quedaron -frías, falsas y sin fuerza alguna; los -asuntos inverisímiles; el texto, a veces oscuro -e indescifrable; la obra entera, descolorida, -falseada, indigna de un satírico como -Quevedo. La edición verdaderamente crítica -de <em>Los Sueños</em> acaso exigiera que se -imprimiesen juntamente con la redacción -corregida dos o más de las anteriores o -lo que primitivamente escribió Quevedo, -sacándola de todas ellas, si ello fuera hacedero. -En la mía he añadido como notas -todas las variantes, por manera que pueda -restituirse la redacción primitiva. <em>La fortuna -con seso i la hora de todos, <span class="pagenum"><a id="Page_xxiii"></a>[Pg xxiii]</span>fantasía -moral. Autor Nifroscrancot Viveque Vasgel -Duacense. Traducido de Latín en Español, -por Don Estevan Pluvianes del Padron, -Natural de la villa del Cuervo Pilona</em>, -Zaragoza, 1650, 1651. Fué escrita en -1635 y acabada en 1636. La copia del amanuense -de Quevedo, hecha en 1645, paró -en la biblioteca de los Duques de Frías. En -la Nacional (T. 153, pág. 236) hay tres -pliegos con este epígrafe: <em>Fortuna con seso -y hora de todos. Adiciones del original a -lo impreso, erratas, y índice de los asuntos -que contiene.</em> La primera colección en -que se incluyó debió de ser la de Madrid, -1658. El <em>Nifroscrancot</em> es el anagrama de -<em>Don Francisco de Quevedo Villegas</em>, que -según el ms. de la Nacional (pág. 240), -debe leerse: <em>Nifroscancod Diveque Vasgello</em>.</p> - -<p class="right" style="padding-right: 2em; "><span class="smcap">Julio Cejador.</span></p> - -<hr class="chap"/> - -<p><span class="smcap">Nota.</span> Por razones editoriales dejamos para el tomo -siguiente <cite>El Mundo por de dentro</cite>, que debiera ir antes -de la <cite>Visita de los Chistes</cite>.</p> - - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_xxiv"></a>[Pg xxiv]<br /><a id="Page_1"></a>[Pg 1]</span></p> -<p class="center p4 big2">ÍNDICE</p> -</div> - - -<table class="autotable" border="0" summary="cont"> - -<tr> -<td class="tdl"></td> -<td class="tdr"><span class="allsmcap">PÁG.</span></td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl"><span class="smcap">Introducción</span></td> -<td class="tdr" style="padding-right: 0.7em;"><a href="#Page_vii"><span class="allsmcap">VII</span></a></td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl">Dedicatoria: A ninguna persona de todas cuantas<br /> -<span style="padding-left: 1em;">Dios crió en el mundo</span></td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_3">3</a></td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl">A los que han leído y leyeren</td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_7">7</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl">Advertencia de las causas de esta impresión.<br /> -<span style="padding-left: 1em;"> Don Alonso Messía de Leyva</span></td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_11">11</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl"></td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl"><span class="smcap">El sueño de las Calaveras</span></td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_21">21</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl">Al Conde de Lemos, Presidente de Indias</td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_25">25</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl">Discurso</td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_27">27</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl"></td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl"><span class="smcap">El alguacil alguacilado</span></td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_53">53</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl">Al Conde de Lemos, Presidente de Indias</td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_57">57</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl">Al pío lector</td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_59">59</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl">Discurso</td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_61">61</a> </td> -</tr> - - -<tr> -<td class="tdl"></td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl"><span class="smcap">Las zahurdas de Plutón</span></td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_87">87</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl">Carta a un amigo suyo</td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_91">91</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl">Prólogo al ingrato y desconocido lector</td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_93">93</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl">Discurso</td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_95">95</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl"></td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl"><span class="smcap">Visita de los chistes</span></td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_189">189</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl">A doña Mirena Riqueza</td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_193">193</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl">A quien leyere</td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_195">195</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl">Discurso</td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_197">197</a> </td> -</tr> -</table> - - -<div class="chapter"> -<p class="half-title p6b">LOS SUEÑOS</p> -</div> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_2"></a>[Pg 2]</span></p> -</div> - - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_3"></a>[Pg 3]</span></p> - -<h2 class="nobreak" >DEDICATORIA</h2> - - -<p class="center p2">A NINGUNA PERSONA DE TODAS<br /> -CUANTAS DIOS CRIÓ EN EL MUNDO</p> - - -<p class="p1">Habiendo considerado que todos dedican sus -libros con dos fines, que pocas veces se apartan: -el uno, de que la tal persona ayude para la impresión -con su bendita limosna; el otro, de que -ampare la obra de los murmuradores, y considerando, -por haber sido yo murmurador muchos -años, que esto no sirve sino de tener dos de -quien murmurar: del necio, que se persuade -que hay autoridad de que los maldicientes hagan -caso, y del presumido, que paga con su dinero -esta lisonja, me he determinado a escribille -a trochimoche<a id="FNanchor_1" href="#Footnote_1" class="fnanchor">[1]</a> y a dedicarle a tontas y a -<span class="pagenum"><a id="Page_4"></a>[Pg 4]</span>locas<a id="FNanchor_2" href="#Footnote_2" class="fnanchor">[2]</a>, y suceda lo que sucediere<a id="FNanchor_3" href="#Footnote_3" class="fnanchor">[3]</a>. Quien le compra -y murmura, primero hace burla de sí, que -gastó mal el dinero, que del autor<a id="FNanchor_4" href="#Footnote_4" class="fnanchor">[4]</a>, que se le -hizo gastar mal. Y digan y hagan lo que quisieren -las Mecenas<a id="FNanchor_5" href="#Footnote_5" class="fnanchor">[5]</a>, que, como nunca los he visto -andar a cachetes con los murmuradores sobre si -dijo o no dijo, y los veo muy pacíficos de amparo<a id="FNanchor_6" href="#Footnote_6" class="fnanchor">[6]</a>, -desmentidos de todas las calumnias que -hacen a sus encomendados, sin acordarse del -libro del duelo, más he querido atreverme que -<span class="pagenum"><a id="Page_5"></a>[Pg 5]</span>engañarme. Hagan todos lo que quisieren de -mi libro, pues yo he dicho lo que he querido de -todos. Adiós, Mecenas, que me despido de dedicatoria<a id="FNanchor_7" href="#Footnote_7" class="fnanchor">[7]</a>.</p> - -<p class="right" style="padding-right: 2em;">Y<small>O</small></p> - -<div class="chapter"> -<div class="footnotes"> -<p class="p2 center big2">NOTAS:</p> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_1" href="#FNanchor_1" class="label">[1]</a> <em>A trochimoche.</em> <span class="smcap">Correas</span>, 517: “<em>Á trochimochi; hacer -á trochimochi.</em> (Por hacer la cosa mal y sin atención)”. -Ídem, 507. La frase, en su sentido propio, la oí a unos -chalanes caminando por una vereda entre dos cortijos de -Córdoba. Preguntámosles que cómo habían llegado tan -presto de donde decían que venían: “Hemos venido á ‘trochimochi’. -Esto es, <em>por trochas</em> y atajos. El <em>mochi</em> se -añadió al <em>trochi</em> poniendo <em>mo-</em> por <em>tro</em>-, como en <em>tus ni mus, -cháncharras máncharras, oste ni moste</em>”. (<span class="smcap">Cejador</span>, <i>Leng. -Cerv.</i>, I, 77).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_2" href="#FNanchor_2" class="label">[2]</a> <em>Á tontas y á locas.</em> <span class="smcap">Corr.</span>, 517: “<em>Á tontas y á locas; -á tontas y á bobas.</em> (Por necia y simplemente hacer algo)”. -Ídem, 507: Súplese <em>maneras</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_3" href="#FNanchor_3" class="label">[3]</a> <em>Suceda lo que sucediere</em>, modismo de proposición -concesiva. (<em>Leng. Cerv.</em>, I, 265, 20). <em>Quij.</em>, 1, 50. “Dude -quien dudare”. Ídem, 1, 59: “Sea quien se quisiere”. Ídem, -2, 60: “Lleguen por do llegaren”. Ídem, 2, 3: “Salga lo -que saliere”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_4" href="#FNanchor_4" class="label">[4]</a> <em>Que del autor, primero... que del autor</em>, antes, más -bien.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_5" href="#FNanchor_5" class="label">[5]</a> <em>Mecenas</em>, el gran favorecedor de Virgilio y otros -poetas.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_6" href="#FNanchor_6" class="label">[6]</a> <em>Pacíficos de amparo</em>, que no se toman trabajo ni -guerra por ampararlos. <em>Desmentidos</em> que desmienten. <span class="smcap">A. Pérez</span>, -<em>Viern. dom.</em> <span class="allsmcap">I</span> <em>cuar.</em>, fol. 247: “En hábito desmentido -que nadie los conozca”. <span class="smcap">Torr.</span>, <em>Fil. mor.</em>, 13, 4: “Las barbas -desmentidas, las muletas disimuladas”. Quiere decir -que no salen a las calumnias que se dicen de los libros que -se les dedican, que no salen por sus autores. <em>Desmentir</em> -era el verbo propio para decirle a uno que miente, en -el <em>libro</em> o código <em>del duelo</em>, y así juega aquí de él. <span class="smcap">Zabaleta</span>, -<em>Error</em>, 25: “El hombre noble sabe que es grande mengua -el mentir, por esto es tan grande su dolor cuando le desmienten”. -<span class="smcap">F. Aguado</span>, <em>Crist.</em>, 20, 3: “Si dice que sí le conoce -le debemos desmentir y dalle en la cara con que no dice -verdad”.</p></div> - -<span class="pagenum"><a id="Page_6"></a>[Pg 6]</span> -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_7" href="#FNanchor_7" class="label">[7]</a> <em>Me despido de dedicatoria</em>, dejarse de. <span class="smcap">Gran.</span>, <em>Guía</em>, -1, 28, 1: “Tienen por dificultosísima esta empresa y así -se despiden della”. Siendo un libro de crítica, comienza -Quevedo criticando las dedicatorias de los libros.</p></div></div> -</div> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_7"></a>[Pg 7]</span></p> -</div> - -<h2 class="nobreak" >A LOS QUE HAN LEÍDO Y LEYEREN</h2> - - -<p>Yo escribí con ingenio facinoroso<a id="FNanchor_8" href="#Footnote_8" class="fnanchor">[8]</a> en los hervores -de la niñez, más ha de veinte y cuatro -años, los que llamaron <em>Sueños</em> míos, y precipitado, -les puse nombres más escandalosos que -propios. Admítaseme por disculpa que la sazón -de mi vida era por entonces más propia del ímpetu -que de la consideración. Tuve facilidad en -dar traslados a los amigos; mas no me faltó -cordura para conocer que en la forma que estaban -no eran sufribles a la imprenta y así los -dejé con desprecio<a id="FNanchor_9" href="#Footnote_9" class="fnanchor">[9]</a>. Cuando, por la ganancia que -se prometieron de lo sabroso de aquellas agudezas, -<span class="pagenum"><a id="Page_8"></a>[Pg 8]</span>sin enmienda ni mejora, algunos mercaderes -extranjeros<a id="FNanchor_10" href="#Footnote_10" class="fnanchor">[10]</a> las pusieron en la publicidad de -la imprenta, sacándome en las canas lo que atropellé -antes del primero bozo, y no sólo publicaron -aquellos escritos sin lima ni censura, de -que necesitaban, antes añadieron a mi nombre -tratados ajenos, añadiendo en unos y dejando -en otros muchas cosas considerables, yo, que -me vi padecer, no sólo mis descuidos, sino las -malicias ajenas, doctrinado del escándalo que se -recibía de ver mezcladas veras y burlas, he desagraviado -mi opinión y sacado estas manchas<a id="FNanchor_11" href="#Footnote_11" class="fnanchor">[11]</a> -a mis escritos, para darlos bien corregidos, no -con menos gracia, sino con gracia más decente, -pues quitar lo que ofende no es disminuir, sino -desembarazar lo que agrada. Y porque no padezcan -las demasías<a id="FNanchor_12" href="#Footnote_12" class="fnanchor">[12]</a> del hurto que han padecido -los demás papeles, saco de nuevo el de la <em>Culta -latiniparla</em> y el <em>Cuento de cuentos</em>, en que se -agotan las imaginaciones que han embarazado -mi tiempo. Tanto ha podido el miedo<a id="FNanchor_13" href="#Footnote_13" class="fnanchor">[13]</a> de los -impresores, que me ha quitado el gusto que yo -<span class="pagenum"><a id="Page_9"></a>[Pg 9]</span>tenía de divulgar estas cosas, que me dejan ocupado -en su disculpa y con obligación a la penitencia -de haberlas escrito. Si vuesamerced, señor -lector, que me compró facinoroso, no me compra<a id="FNanchor_14" href="#Footnote_14" class="fnanchor">[14]</a> -modesto, confesará que solamente le agradan -los delitos y que sólo le son gustosos discursos -malhechores.</p> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_10"></a>[Pg 10]</span></p> -</div> - -<div class="footnotes"> -<p class="p2 center big2">NOTAS:</p> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_8" href="#FNanchor_8" class="label">[8]</a> <em>Facinoroso</em>, hoy facineroso, <em>facinor-is</em>, <em>facin-us</em>. <em>Quij.</em>, -2, 49: “No soy ladrón ni persona facinorosa”. Se excusa -Quevedo cobarde y puerilmente, a mi parecer, de la soltura -con que escribió primero <em>Los Sueños</em>, que ahora da -enmendados, acosado por tanta diatriba y saña de sus -émulos y temiendo no lograsen la suya con la Inquisición, -aunque no se había metido con él. Probablemente no los -imprimió antes por tener así más guardadas las espaldas, -corriendo sólo las copias.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_9" href="#FNanchor_9" class="label">[9]</a> <em>Des-precio</em>, menosprecio, poco aprecio.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_10" href="#FNanchor_10" class="label">[10]</a> <em>Extranjeros</em>, de fuera de los reinos de Castilla, esto -es, de Aragón, Cataluña y Valencia, donde se imprimieron.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_11" href="#FNanchor_11" class="label">[11]</a> <em>Sacar manchas</em>, quitarlas, común.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_12" href="#FNanchor_12" class="label">[12]</a> <em>Las demasías</em>, los agravios que pudieran padecer estas -dos obras, si me las hurtaren, poniendo y quitando en -ellas.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_13" href="#FNanchor_13" class="label">[13]</a> El miedo que tengo de los impresores, genitivo objetivo.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_14" href="#FNanchor_14" class="label">[14]</a> <em>Me compró</em> cuando escribí mal; <em>no me compra</em> cuando -escribo comedido.</p></div></div> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_11"></a>[Pg 11]</span></p> -</div> - -<h2 class="nobreak">ADVERTENCIA DE LAS CAUSAS<br /> -DESTA IMPRESIÓN</h2> - -<p class="center p1 big1">DON ALONSO MESSÍA DE LEYVA</p> - - -<p class="p1">Habiendo visto impresos en Aragón y en otras -partes fuera del reino, con nombre de <span class="smcap">don Francisco -de Quevedo Villegas</span>, estos discursos, -con tanto descuido y malicia, que entre lo añadido -y olvidado, y errores de traslados e imprenta, -se desconocían de su autor, y más -teniéndolos yo trasladados de su original, determiné, -dándole cuenta, de restituirlos, limpiándolos -del contagio de tantos descuidos, -porque se vea cuán de otra suerte en su primera -edad juzgaba con la pluma, sin apartarse de la -enseñanza. Y es cierto no consintiera hoy esta -impresión, a no hallarse obligado por las muchas -que destos propios tratados se han hecho en toda -la Europa, tan adulteradas, que le obligaron a -pedir al tribunal supremo de la Inquisición las -recogiese, imitando en esta modestia, aunque tan -diferente, a Eneas Silvio, que después de pontífice, -mandó recoger algunas obras de este estilo -que había divulgado en la mocedad. Salen -enteras, como se verá en ellas, con cosas que no -habían salido, y en todas se ha excusado la mezcla -de lugares de la Sagrada Escritura y alguna -licencia que no era apacible. Que, aunque hoy -se lee uno y otro en el Dante, <span class="smcap">don Francisco</span> -me ha permitido esta lima. Y aseguro en su -nombre que procurará agradar a todos, sin ofender -a alguno, cosa que en la generalidad con -que trata de sólo los malos, forzosamente será -bienquisto, sujetándose a la censura de los ministros -de la santa Iglesia romana en todo, con -intento cristiano y obediencia rendida.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p><em>Estos discursos, en la forma que salen corregidos -y en parte aumentados, conozco por míos, -sin entremetimiento de obras ajenas que me -achacaron, y todo lo pongo debajo de la corrección -de la santa Iglesia romana y de los ministros -que tiene señalados para limpiar errores y -escándalos de las impresiones. Y desde luego, -con anticipado rendimiento, me retrato de lo que -no fuere ajustado a la verdad católica o ofendiere -a las buenas costumbres.</em></p> - -<hr class="tb" /> - -<p><span class="smcap">Nota</span>: Precédenles en la impresión de Pamplona, de 1631, -las poesías y advertencias siguientes, parte de las cuales -se hallan en la edición de Barcelona de 1629, y todo creo -que debe hallarse en las de la misma ciudad y la de Valencia -de 1627:</p> - -<div class="small1"> -<p class="center p1">DEL DOCTOR DON MIGUEL RAMÍREZ</p> - -<p class="center"><em>Aprobación.</em></p> - -<div class="poetry-container pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Por comisión general</span><br /> -De un buen Consejo miré<br /> -Este libro, y no habla mal;<br /> -Gracia y sal tiene, y a fe<br /> -Que cura llagas su sal.<br /> -Contra la fe en nada va,<br /> -Consejos a tiempo da,<br /> -Castiga a quien lo merece;<br /> -<span class="pagenum"><a id="Page_12"></a>[Pg 12]</span>Parecerá, si parece,<br /> -Y así, imprimir se podrá.</p> -</div> -</div> - -<p class="center p1">DEL BACHILLER PEDRO DE MELÉNDEZ</p> - -<p class="center"><em>Aprobación.</em></p> - -<div class="poetry-container pw15"> -<div class="poetry"> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Por comisión general</span><br /> -Del Consejo, sin pedillo,<br /> -Vi este libro con cuidado,<br /> -Y está bien, y bien mirado,<br /> -¿Quién puede contradecillo?<br /> -Con discreción sin mentir<br /> -Murmura por corregir<br /> -Algunas malas costumbres;<br /> -Quita de vicios vislumbres,<br /> -Y así, se podrá imprimir.</p> -</div> -</div> - - - -<p class="center p1">DE DOÑA RAIMUNDA MATILDE</p> - -<p class="center"><em>Décima.</em></p> - -<div class="poetry-container pw15"> -<div class="poetry"> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Murmurando decir bien,</span><br /> -Diciendo bien murmurar,<br /> -De todos satirizar,<br /> -Y hablar de todos tan bien,<br /> -Sólo se hallará en quien<br /> -Al mismo infierno ha bajado;<br /> -Y aunque el bien ha deseado<br /> -Y el mal desterrar procura,<br /> -Es ya tal su desventura,<br /> -Que el Que-vedó, ha quedado mal<a id="FNanchor_15" href="#Footnote_15" class="fnanchor">[15]</a>.</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_13"></a>[Pg 13]</span></p> - -<p class="center p1">DEL CAPITÁN DON JOSÉ DE BRACAMONTE</p> - -<p class="center"><em>Dialogístico soneto entre Tomumbeyo Traquitantos,<br /> -alguacil de la reina Pantasilea, y Dragalvino, corchete.</em></p> - - -<p class="center p1">ALGUACIL</p> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Por el alcázar juro de Toledo,</span><br /> -Y voto al sacro Paladión troyano,<br /> -Que tengo de vengarme por mi mano<br /> -Y hacer manco del otro pie a Quevedo.</p> -</div> -</div> - -<p class="center p1">CORCHETE</p> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y yo a la santa Inquisición, si puedo,</span><br /> -Le tengo de acusar de mal cristiano,<br /> -Probándole que cree en sueño vano<br /> -Y que habló con demonios a pie quedo.</p> -</div> -</div> - -<p class="center p1">ALGUACIL</p> -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Aquesto, Dragalvino, poco importa:</span><br /> -Las verdades que dice tengo a mengua;<br /> -Saberlas todos, esto me deshace<br /> -<span style="margin-left: 1em;">El alma y corazón.</span></p> -</div> -</div> - -<p class="center p1">CORCHETE</p> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="p1"><span style="margin-left: 10em;">Su lengua corta,</span><br /> -Y publicarlas no podrá sin lengua;<br /> -Que esto del murmurar la lengua lo hace.<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Mas temo, si lo hacemos,</span><br /> -Según su pico y lengua me promete,<br /> -Que, fuera una, no le nazcan siete.</p> -</div> -</div> - - - -<p class="center p1">DE DOÑA VIOLANTE MISEVEA</p> - -<p class="center"><em>Soneto a todo lector destos</em> Sueños,<br /> -<em>en defensa y alabanza del autor.</em></p> - -<div class="poetry-container pw25"> -<div class="poetry"> -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Ola, lector, cualquiera que tú seas,</span><br /> -Si aquestos <em>Sueños</em> a leer llegares,<br /> -<span class="pagenum"><a id="Page_14"></a>[Pg 14]</span>Y de la vez primera te enfadares,<br /> -Segunda, por tu vida, no los leas.<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Si te tocan, y acaso los afeas,</span><br /> -Con que sueños son sueños, no repares,<br /> -Que si como éstos son los que soñares,<br /> -No pecarás, a fe, aunque en sueños creas.<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Pero si no te tocan, ve volando</span><br /> -Y di a todas las gentes que los gusten,<br /> -Que el premio es flor que esconde un basilisco;<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Que no murmuren más de don Francisco</span><br /> -Ignorantes; ni es bien que a él se ajusten.<br /> -Durmiendo sabe él más que otros velando.</p> -</div> -</div> - -<p class="center p1">EL AUTOR AL VULGO</p> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Si dices mal de mi Sueño,</span><br /> -Vulgo, como tal harás;<br /> -Más di, que con decir más,<br /> -Dices bien dél y del dueño.<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Diga él mal, y tú también;</span><br /> -Tú dél, y él de quien pretende,<br /> -Que todo, para el que entiende,<br /> -Le está a su gusto muy bien.<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Pues si es tu fin ser Marcial</span><br /> -Y decir que es malicioso,<br /> -Lo alabas por ingenioso<br /> -Diciendo que dice mal.<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Mas, vulgo, pues sé quién eres,</span><br /> -A la larga o a la corta<br /> -Diga yo lo que me importa,<br /> -Y di tú lo que quisieres.</p> -</div> -</div> - -<p class="center p1">AL ILUSTRE Y DESEOSO LECTOR</p> - -<p class="center"><span class="smcap">Prólogo</span></p> - -<p>“Refiérese, no sé si por modo de cuento gracioso y -ficticio, que estando una vez muy enfermo un soldado muy -preciado de cortés y ladino, entre muchas de sus oracio<span class="pagenum"><a id="Page_15"></a>[Pg 15]</span>nes, -pregarias y protestaciones que hacía, finalmente vino -a rematarlas, diciendo: ‘Y Dios me libre de las manos -del señor diablo’ (tratándole siempre con esta cortesía -todas las veces que le nombraba). Reparó en esto último -uno de los circunstantes, preguntándole juntamente luego -por qué llamaba señor al diablo, siendo la más vil criatura -del mundo; a que respondió tan presto el enfermo, diciendo: -‘¿Qué pierde el hombre en ser biencriado? ¿Qué -sé yo a quién habré de menester, ni en qué manos he de -dar?’ Digo esto, señor lector, porque, supuesto que nuestra -lengua vulgar, a diferencia de la latina, tiene un -vuesamerced y otros varios títulos, mayormente cuando -no se conoce la calidad y estado de la persona con -quien se habla, por no parecer nadie descortés, y, por el -consiguiente, malquisto y aborrecido de todos, me ha parecido -tratar a vuesamerced con este lenguaje y término, -bien diferente de cuantos yo he podido ver en todos los -prólogos de los libros al lector, escritos en romance, donde -tratan a vuesamerced con un tú redondo, que si no arguye -mucha amistad y familiaridad, por fuerza ha de ser argumento -de que quien habla es superior y mandón, y a -quien se habla inferior y criado. Y hanme movido a esto -las mismas razones del susodicho soldado enfermo, atendiendo -y considerando a que es la cortesía la llave maestra -para abrir la voluntad y afición, y la que, costando -poco, vale mucho, y que, en resolución, no puedo perder -nada en ser cortés; que antes entiendo perdería mucho -si no lo fuese; que quien ha menester es muy necio si regatea -cortesías, y más yo, que tanto necesito de todos -para que me compren este libro que saco a luz a mi costa, -y para que, comprado y leído, me le alaben, con que de camino -inciten y muevan unos a otros a que hagan lo mismo, -y tenga con esto este libro lo que merece su bondad, y -mayor expedición y corrida, y yo mayor ganancia, para que -con esto queden todos aprovechados, yo vendiendo y los -otros comprando y leyéndole. Verdad sea que para esto -último de que alaben estas obras de ingeniosas y agudas, -confío dará poco trabajo y ningún cuidado a los aficionados<span class="pagenum"><a id="Page_16"></a>[Pg 16]</span> -a ellas y a su autor, pues ellas propias se traen consigo -la recomendación y alabanza y el <em>Quevedo me fecit</em>; porque -son tales, que sólo tal autor podía hacer obras de tanta -erudición y agudeza; y ellas, por tener tanto de entrambas, -sólo podían ser hijas de tal y tan raro ingenio. Que si el -autor es y debe ser conocido y celebrado por estas obras -más que por cuantas ha hecho y se le han impreso hasta -hoy en su nombre, ellas también quedan estimadas y calificadas -por lo que son, con sólo saber (como ya todos -saben) que las hizo <span class="smcap">don Francisco Quevedo</span>. Y con él -y con ellas no me da tanto cuidado como podía darme una -de las razones que me movió a tratar a vuesamerced con -esta cortesía, considerando que no sé en qué manos ni -en qué lenguas ha de dar este libro, que sale agora al -teatro del mundo donde nunca faltan censurantes y malcontentos, -que con toda propiedad, se llaman Zoilos y -críticos, días peligrosos a la salud de los buenos entendimientos, -de quienes se puede entender lo que dijo el -doctísimo jurisconsulto don Mateo López Bravo<a id="FNanchor_16" href="#Footnote_16" class="fnanchor">[16]</a>: <em>Ridendi -vero, romanuli, et graeculi nostri, qui grammaticorum -infantia superbi, et omnium rerum quantum garruli, -ignari, triplici lingua stulti, a doctis noscuntur.</em> Porque si -vuesamerced las lee, no de prisa ni a pedazos, sino deespacio -y con atención todo él, pues no es muy grande (si -no quiere que se le pasen algunas de sus muchas sutilezas -y agudezas por alto y por entre ringlones), soy más que -cierto que no se quejará de que ellas y quien las hizo esparciar -y aceptador de personas<a id="FNanchor_17" href="#Footnote_17" class="fnanchor">[17]</a>, sino que a todos habla -y a todos dice la verdad clara y lisa y lo que siente, sin -rastro de lisonja; y si acaso escuece y pica, considere que -no es sino sólo porque cuanto se dice es verdad y desengaño, -que todos le quieren, y nadie por su casa; y así, -no hay sino paciencia, y calle y callemos, que sendas nos -tenemos. Y harto mejor fuera quejarse de las faltas tan -<span class="pagenum"><a id="Page_17"></a>[Pg 17]</span>grandes del mundo, que movieron al autor a hablar tan -claro contra ellas, diciendo la verdad; que por eso dijo -bien cierto alcalde que vió preso a un estudiante porque -hizo una sátira en que decía las faltas del lugar, que harto -mejor fuera haber preso a los que las tienen. Y cuando -nada desto baste a que deje de haber quien se queje y murmure -destas obras y de su autor, quiero hacer acordar a -vuesamerced, señor lector, sea quien fuere, aquel cuentecillo -de cierto clérigo viejo, que tenía una higuera con sus higos -ya sazonados y maduros, a la cual, subiendo unos estudiantes -a hacerles declinar jurisdicción bucólica, pensando él, -por ser corto de vista, que eran aves o algunas crueles -sabandijas, puso en ella espantajos hasta conjurarlos; pero, -viendo que nada desto aprovechaba, considerando cuán -buenas son las oraciones mezcladas en piedras (armas primeras -del mundo), se resolvió de tirarlas a estos tordos -racionales, diciendo que también Dios había dado virtud -a las piedras como a las plantas y yerbas, y hízolo con -tal denuedo, que dió con ellos ramas abajo y muy bien -descalabrados. Sin propósito parecerá a vuesamerced este -cuento, y será, o por no saberme yo bien explicar, o por -no quererme vuesamerced entender (que no hay más mal -sordo que el que no quiere oir); pero yo sé lo entenderá -si ahonda un poco en sus sentidos varios que le puede dar -(como en todo lo deste libro). Y por si acaso quiere que -yo lo explique, con ser así que <em>frustra exprimitur, quod -tacite subintelligitur, l. jam dubitari</em>, dígole que si acaso -no le obliga la cortesía y humildad con que le trato, mire -lo que dice, y cómo y de qué murmura y dice mal, si del autor -del libro o de sus obras; y guárdese de alguna lluvia -de piedras de las muchas verdades duras y secas que este -libro tiene y su autor puede enviarle, que le descalabren y -hagan caer de arriba abajo, quiero decir, de su estado y -buena opinión que tiene de sabio, y no haga le tengan por -ignorante, murmurador y soberbio maldiciente, y del número -de unos necios que quieren parecer sabios en no haber libro -que bien les parezca ni cosa de que no hagan burla y -menosprecio. Y guárdense no les suceda a los tales lo que<span class="pagenum"><a id="Page_18"></a>[Pg 18]</span> -al asno de Sileno, que puso Júpiter entre las estrellas; que -por ser ellas tan resplandecientes y claras, y él <em>auribus -magnis</em>, como advirtió Luciano, descubrió más su disforme -fealdad con grande infamia. Y adviertan que el epíteto del -autor es el satírico, y créanme, y no errarán, que es más -que temeridad echar piedras del tejado del vecino quien -tiene el suyo de vidrio.</p> - -<p>“Y nadie se maraville de que llame a vuesamerced con -este título, al parecer nuevo, de ilustre y deseoso lector, -porque cuando no le mereciera por la doctrina común y -sabida del filósofo, que todo hombre naturalmente desea -saber, cosa que se alcanza con el estudio y atenta lición y -meditación de los libros buenos, doctos, agudos, ingeniosos -y claros; por sólo este libro (que lo es tanto como el que -más) le merecía muy en particular, pues es el que ha sido -tan deseado, así de cuantos han leído algo destos <em>Sueños</em> -y <em>Discursos</em>, como de los que han oído referir y celebrar -algunas o alguna de las innumerables agudezas que contienen, -lastimándose de verlos ir manuscritos, tan adulterados -y falsos, y muchos a pedazos y hechos un disparate, -sin pies ni cabeza, y tan desfigurados como el soldado desdichado -que, habiendo salido de su tierra para la guerra -con bizarría, tallazo, galas y plumas, vuelve a ella después -de muchos años más desgarrado y rompido que soldado, -con un ojo menos, hecho un monóculo, medio brazo, con -una pierna de palo y todo él hecho un milagro de cera, -bueno para ofrecido, con el vestido de la munición, sin -color determinado, desconocido y roto, pidiendo limosna: -como la cortesana que ha corrido a Italia, Indias y la casa -de Meca y del gran Solimán. Por lo cual, cuantos han sabido -que yo los tenía enteros y leídos por hombres doctos -y entendidos, con particular curiosidad y atención me han -solicitado con grandes instancias los hiciese comunes a todos, -dándolos a la impresión, asigurándome grande gusto, -y, lo que más es, grande provecho espiritual para todos, -pues en ellos hallarán desengaños y avisos de lo que pasa -en este mundo y ha de pasar en el otro por todos, para -estar de todo bien prevenidos, que <em>mala praevisa minas<span class="pagenum"><a id="Page_19"></a>[Pg 19]</span> -nocent</em>. Con que me he resuelto a condescender con el gusto -y deseo de tantos, confiado en que vuesamerced, señor -lector, me agradecerá este trabajo y gasto con comprarle; -que con sólo esto me daré por satisfecho, y aun por pagado. -Y por la agudeza y sutil modo de hablar deste libro, porque -no caiga en alguna equivocación, ruego a vuesamerced -que corrija las erratas que hallare con su acostumbrada -benignidad y clemencia, que también sería demasiada presunción -y mucha particularidad pretender que saliese este -libro sin ellas. Y porque entienda vuesamerced, señor lector, -que le deseo toda honra y provecho y guardarle de todo -peligro, ruego a Dios nuestro Señor le haga como el rey -de las abejas, que contiene y da de sí por la boca la dulzura -de la miel, y no tiene aguijón por no quedar muerto -picando con él, como acontece a todas las demás abejas, -que le tienen, si bien en la cola y no en la boca; y le guarde -de correctores de vidas y obras ajenas, y sopladores de las -suyas propias, que no se venden, porque ellos venden en -ellas a cuantos ven y tratan”.</p> - -<p>He aquí el índice de los discursos en la edición de Barcelona, -1635, y de Sevilla, 1641:</p> - - -<p class="center p1">DISCURSOS QUE SALEN EN ESTA IMPRESIÓN, AHORA AÑADIDOS,<br /> -QUE NUNCA SE HAN IMPRESO</p> - -<p class="indent5"><em>El Libro de todas las cosas y otras muchas más</em>, fol. 88.<br /> -<em>Aguja de navegar cultos</em>, fol. 97.<br /> -<em>La Culta latiniparla</em>, fol. 99.</p> - - -<p class="center p1">YA IMPRESOS</p> - -<p class="indent5"><em>El Sueño de las Calaveras</em>, fol. 1.<br /> -<em>El Alguacil alguacilado</em>, fol. 7.<br /> -<em>Las Zahurdas de Plutón</em>, fol. 15.<br /> -<em>El Mundo por de dentro</em>, fol. 41.<br /> -<em>La Visita de los chistes</em>, fol. 53.<br /> -<em>El Caballero de la Tenaza</em>, fol. 80.<br /> -<em>El Entremetido y la Dueña y el Soplón</em>, fol. 105.<br /> -<em>El Cuento de cuentos entero</em>, fol. 136.</p> -</div> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_20"></a>[Pg 20]</span></p> -</div> - - -<div class="footnotes"> -<p class="p2 center big2">NOTAS:</p> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_15" href="#FNanchor_15" class="label">[15]</a> Alude a la etimología que los heráldicos dan al -apellido <span class="smcap">Quevedo</span>, suponiendo ridículamente que vale tanto -como <em>que vedó</em> y que hubo de nacer de haber impedido -uno de esta familia que los moros pasasen de cierta puente -en el valle de Toranzo.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_16" href="#FNanchor_16" class="label">[16]</a> Lib. 2, <em>De regendi ratione</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_17" href="#FNanchor_17" class="label">[17]</a> El texto debe de estar viciado. Acaso deba leerse: “y -quien las hizo <em>esparcir sean aceptadores</em> de personas”.</p></div></div> - - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_21"></a>[Pg 21]</span></p> -</div> - -<h2 class="nobreak">EL SUEÑO DE LAS CALAVERAS</h2> - - -<p class="p1">Acabó de escribir <span class="smcap">Quevedo</span> este <em>Sueño</em> a 3 de abril -de 1607, a los veinte y siete años de su edad, según nota -de su sobrino don Pedro Aldrete, que dice Castellanos haber -tenido a la vista. (Edición de Madrid, 1840). Censuráronle -a 1.º de julio de 1610 fray Antolín Montojo, del -Orden de Predicadores, y a 30 de julio de 1612, el franciscano -fray Antonio de Santo Domingo: aquél adversa, -éste favorablemente. Publicáronle por vez primera, junto -con los otros, las prensas de Barcelona, en 1627, y el mismo -año, con algunas variantes, las de Zaragoza, y dos después -con grandes alteraciones, las de Madrid. Intitulóse primero -<em>El Sueño del Juicio final</em>, y ya desde 1629. Hemos tenido -presentes para nuestra impresión la de Pamplona, de 1631; -la de Barcelona (Lorenzo Deu), 1635; la de Madrid (Díaz -de la Carrera), 1648; las más importantes colecciones de -la última mitad de aquel siglo y un precioso manuscrito de -la Biblioteca Colombina (Aa., 141, 4), letra de la primera -década del siglo <span class="allsmcap">XVII</span>. Al margen de las primeras ediciones -se ven distribuidas las personas que entran en <em>El Sueño</em>, -y, por su orden, son las siguientes: escribano, avariento, -escribanos, mercaderes, mujeres hermosas, casada, ramera, -médico, juez, abogado, tabernero, sastre, salteadores, capeadores, -la locura, poetas, enamorados y valientes, judíos, -filósofos, procuradores, desgracias y peste y pesadumbre -(contra los médicos), Adán, reyes, Herodes, Pilatos, maestros -de esgrima, dispenseros, pasteleros, filósofos, poetas, -Orfeo; avariento, y cómo guarda los diez mandamientos; -ladrones, escribanos, Judas, Mahoma, Lutero, médico, boticario, -barbero, abogado, cómico, taberneros, sastres, ginoveses, -caballero, sacristán, adúltera, Judas, Mahoma, Lutero, -alguaciles, corchetes, astrólogo, letrado, escribano, alguaciles, -avariento, médico, boticario.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_22"></a>[Pg 22]<br /><a id="Page_23"></a>[Pg 23]</span></p> - - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_24"></a>[Pg 24]</span></p> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_25"></a>[Pg 25]</span></p> -</div> - -<h2 class="nobreak" >AL CONDE DE LEMOS,<br /> -PRESIDENTE DE INDIAS</h2> - - - -<p class="p1">A manos de vuecelencia van estas desnudas -verdades, que buscan, no quien las vista, sino -quien las consienta. Que a tal tiempo hemos venido, -que con ser tan sumo bien, hemos de rogar -con él. Prométese seguridad en ellas solas. Viva -vuecelencia para honra de nuestra edad.</p> - - -<p class="p1 right" style="padding-right: 2em;"><span class="smcap">Don Francisco de Quevedo Villegas.</span></p> - - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_26"></a>[Pg 26]<br /><a id="Page_27"></a>[Pg 27]</span></p> -<h2 class="nobreak" >DISCURSO</h2> -</div> - - -<p>Los sueños dice Homero que son de Júpiter -y que él los envía<a id="FNanchor_18" href="#Footnote_18" class="fnanchor">[18]</a>, y en otro lugar, que se han -de creer. Es así, cuando tocan en cosas importantes -y piadosas o las sueñan reyes y grandes -señores, como se colige del doctísimo y admirable -Propercio en estos versos<a id="FNanchor_19" href="#Footnote_19" class="fnanchor">[19]</a>:</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_28"></a>[Pg 28]</span></p> - -<div class="poetry-container pw25"> -<div class="poetry"> -<p class="p1"><i lang="la" xml:lang="la">Nec tu sperne piis venientia somnia portis:<br /> -Quum pia venerunt somnia, pondus habent.</i></p> -</div> -</div> - -<p class="p1">Dígolo a propósito que tengo por caído del -cielo uno que yo tuve estas noches pasadas, habiendo -cerrado los ojos con el libro del Dante<a id="FNanchor_20" href="#Footnote_20" class="fnanchor">[20]</a>, lo -cual fué causa de soñar que veía un tropel de visiones. -Y aunque en casa de un poeta es cosa -dificultosa creer que haya cosa de juicio, aun por -sueños, le hubo en mí por la razón que da Claudiano -en la prefación al libro segundo del <em>Rapto</em>, -diciendo que todos los animales sueñan de noche -como sombras de lo que trataron de día. Y Petronio -Arbitro dice<a id="FNanchor_21" href="#Footnote_21" class="fnanchor">[21]</a>:</p> - -<p class="p1 indent5"><i lang="la" xml:lang="la">Et canis in somnis leporis vestigia latrat.</i></p> - -<p>Y hablando de los jueces:</p> - -<p class="p1 indent5"><i lang="la" xml:lang="la">Et pavido cernit inclusum corde tribunal.</i></p> - - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_29"></a>[Pg 29]</span></p> - -<p>Parecióme, pues, que veía un mancebo que, -discurriendo por el aire, daba voz de su aliento a -una trompeta, afeando con su fuerza, en parte, -su hermosura. Halló el son obediencia en los -mármoles y oídos en los muertos, y así, al punto -comenzó a moverse toda la tierra y a dar licencia -a los huesos que anduviesen unos en busca -de otros. Y pasando tiempo, aunque fué breve, -vi a los que habían sido soldados y capitanes levantarse -de los sepulcros con ira, juzgándola por -seña de guerra; a los avarientos, con ansias y -congojas, recelando algún rebato, y los dados -a vanidad y gula, con ser áspero el son, lo tuvieron -por cosa de sarao o caza. Esto conocía -yo en las semblantes de cada uno, y no vi que -llegase el ruido de la trompeta a oreja que se -persuadiese a lo que era<a id="FNanchor_22" href="#Footnote_22" class="fnanchor">[22]</a>.</p> - -<p>Después noté de la manera que<a id="FNanchor_23" href="#Footnote_23" class="fnanchor">[23]</a> algunas almas -huían, unas con asco y otras con miedo, de sus -antiguos cuerpos: a cuál faltaba un brazo, a cuál -un ojo. Y dióme risa ver la diversidad de figuras -y admiróme la Providencia en que, estando barajados -unos con otros, nadie por yerro de cuenta -se ponía las piernas ni los miembros de los -<span class="pagenum"><a id="Page_30"></a>[Pg 30]</span>vecinos. Sólo en un cementerio me pareció que -andaban destrocando<a id="FNanchor_24" href="#Footnote_24" class="fnanchor">[24]</a> cabezas y que vi a un escribano -que no le venía bien el alma y quiso decir -que no era suya, por descartarse della.</p> - -<p>Después, ya que a noticia de todos llegó que -era el día del juicio, fué de ver cómo los lujuriosos -no querían que los hallasen sus ojos<a id="FNanchor_25" href="#Footnote_25" class="fnanchor">[25]</a>, por -no llevar al tribunal testigos contra sí; los maldicientes, -las lenguas; los ladrones y matadores -gastaban los pies en huir de sus mismas manos.</p> - -<p>Y volviéndome a un lado, vi a un avariento -que estaba preguntando a uno que, por haber -sido embalsamado y estar lejos sus tripas, no -hablaba porque no habían llegado, si habían de -resucitar aquel día todos los enterrados, si resucitarían -unos bolsones suyos.</p> - -<p>Riérame si no me lastimara a otra parte el -afán con que una gran chusma de escribanos -<span class="pagenum"><a id="Page_31"></a>[Pg 31]</span>andaban huyendo de sus orejas<a id="FNanchor_26" href="#Footnote_26" class="fnanchor">[26]</a>, deseando no -las llevar por no oir lo que esperaban; mas solos -fueron sin ellas los que acá las habían perdido -por ladrones: que por descuido no fueron -los más.</p> - -<p>Pero lo que más me espantó fué ver los cuerpos -de dos o tres mercaderes, que se habían -vestido las almas del revés<a id="FNanchor_27" href="#Footnote_27" class="fnanchor">[27]</a> y tenían todos los -cinco sentidos en las uñas<a id="FNanchor_28" href="#Footnote_28" class="fnanchor">[28]</a> de la mano derecha.</p> - -<p>Yo veía todo esto de una cuesta muy alta, -cuando oí dar voces a mis pies que me apartase. -Y no bien lo hice, cuando comenzaron a sacar -las cabezas muchas mujeres hermosas, llamándome -descortés y grosero, porque no había tenido -más respeto a las damas. Que aun en el -infierno están las tales y no pierden esta locura. -Salieron fuera muy alegres de verse gallardas -y desnudas entre tanta gente que las mirase; -aunque luego, conociendo que era el día de la -ira y que la hermosura las estaba acusando de -secreto, comenzaron a caminar al valle con pasos -más entretenidos.</p> - -<p>Una, que había sido casada siete veces, iba -<span class="pagenum"><a id="Page_32"></a>[Pg 32]</span>trazando disculpas para todos los maridos. Otra -dellas, que había sido pública ramera, por no -llegar al valle no hacía sino decir que se le -habían olvidado las muelas y una ceja, y volvía -y deteníase; pero, al fin, llegó a vista del -teatro y fué tanta la gente de los que había -ayudado a perder y que señalándola daban gritos -contra ella, que se quiso esconder entre -una caterva de corchetes, pareciéndole que aquélla -no era gente de cuenta aun en aquel día.</p> - -<p>Divirtióme desto un gran ruido que por la -orilla de un río venía de gente en cantidad tras -un médico, que después supe que lo era en la -sentencia. Eran hombres que había despachado -sin razón antes de tiempo y venían por hacerle -que pareciese, y, al fin, por fuerza, le pusieron -delante del trono.</p> - -<p>A mi lado izquierdo oí como ruido de alguno -que nadaba, y vi un juez, que lo había sido, que -estaba en medio de un arroyo lavándose las manos<a id="FNanchor_29" href="#Footnote_29" class="fnanchor">[29]</a>, -y esto hacía muchas veces. Lleguéme a -preguntarle por qué se lavaba tanto, y díjome -que en vida sobre ciertos negocios se las habían -untado<a id="FNanchor_30" href="#Footnote_30" class="fnanchor">[30]</a> y que estaba porfiando allí por no parecer -<span class="pagenum"><a id="Page_33"></a>[Pg 33]</span>con ellas de aquella suerte delante de la universal -residencia.</p> - -<p>Era de ver una legión<a id="FNanchor_31" href="#Footnote_31" class="fnanchor">[31]</a> de verdugos con azotes, -palos y otros instrumentos, cómo traían a la audiencia -una muchedumbre de taberneros, sastres -y zapateros, que de miedo se hacían sordos, y, -aunque habían resucitado, no querían salir de -la sepultura.</p> - -<p>En el camino por donde pasaban, al ruido -sacó un abogado la cabeza y preguntóles que -adónde iban. Y respondiéronle:</p> - -<p>—Al tribunal de Radamanto<a id="FNanchor_32" href="#Footnote_32" class="fnanchor">[32]</a>.</p> - -<p>A lo cual, metiéndose más adentro, dijo:</p> - -<p>—Esto me ahorraré de andar después, si he -de ir más abajo.</p> - -<p>Iba sudando un tabernero de congoja, tanto, -que, cansado, se dejaba caer a cada paso, y a -mí me pareció que le dijo un verdugo:</p> - -<p>—Harto es que sudéis el agua y no nos la -vendáis por vino.</p> - -<p>Uno de los sastres, pequeño de cuerpo, redondo -de cara, malas barbas y peores hechos, no -hacía sino decir:</p> - - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_34"></a>[Pg 34]</span></p> -<p>—¿Qué pude hurtar yo, si andaba siempre -muriéndome de hambre?</p> - -<p>Y los otros le decían, viendo que negaba haber -sido ladrón, qué cosa era despreciarse de -su oficio<a id="FNanchor_33" href="#Footnote_33" class="fnanchor">[33]</a>.</p> - -<p>Toparon con unos salteadores y capeadores<a id="FNanchor_34" href="#Footnote_34" class="fnanchor">[34]</a> -públicos que andaban huyendo unos de otros, y -luego los verdugos cerraron con ellos, diciendo -que los salteadores bien podían entrar en el número, -porque eran a su modo sastres silvestres -y monteses, como gatos del campo. Hubo pendencia -entre ellos sobre afrentarse los unos de ir -con los otros, y al fin, juntos llegaron al valle.</p> - -<p>Tras ellos venía la locura en una tropa, con -sus cuatro costados, poetas, músicos<a id="FNanchor_35" href="#Footnote_35" class="fnanchor">[35]</a>, enamorados -y valientes, gente en todo ajena deste día. -Pusiéronse a un lado<a id="FNanchor_36" href="#Footnote_36" class="fnanchor">[36]</a>. Andaban contándose dos -<span class="pagenum"><a id="Page_35"></a>[Pg 35]</span>o tres procuradores las caras que tenían, y espantábanse -que les sobrasen tantas, habiendo -vivido descaradamente<a id="FNanchor_37" href="#Footnote_37" class="fnanchor">[37]</a>. Al fin vi hacer silencio -a todos<a id="FNanchor_38" href="#Footnote_38" class="fnanchor">[38]</a>.</p> - -<p>El trono era obra donde trabajaron la omnipotencia -y el milagro. Júpiter estaba vestido de -sí mismo, hermoso para los unos y enojado para -los otros<a id="FNanchor_39" href="#Footnote_39" class="fnanchor">[39]</a>. El sol y las estrellas, colgando de su -boca; el viento, tullido y mudo; el agua, recostada -en sus orillas; suspensa la tierra, temerosa -en sus hijos. De los hombres<a id="FNanchor_40" href="#Footnote_40" class="fnanchor">[40]</a>, algunos amenazaban -al que les enseñó con su real ejemplo peores -costumbres. Todos, en general, pensativos: los -<span class="pagenum"><a id="Page_36"></a>[Pg 36]</span>piadosos, en qué gracias le darían<a id="FNanchor_41" href="#Footnote_41" class="fnanchor">[41]</a>, cómo rogarían -por sí, y los malos, en dar disculpas.</p> - -<p>Andaban los procuradores mostrando en sus -pasos y colores<a id="FNanchor_42" href="#Footnote_42" class="fnanchor">[42]</a> las cuentas que tenían que dar -de sus encomendados, y los verdugos repasando -sus copias, tarjas<a id="FNanchor_43" href="#Footnote_43" class="fnanchor">[43]</a> y procesos. Al fin, todos los -defensores estaban de la parte de adentro y los -acusadores de la de afuera. Estaban guardas<a id="FNanchor_44" href="#Footnote_44" class="fnanchor">[44]</a> a -una puerta tan angosta, que los que estaban, a -puros ayunos<a id="FNanchor_45" href="#Footnote_45" class="fnanchor">[45]</a>, flacos, aún tenían algo que dejar -en la estrechura.</p> - -<p>A un lado estaban juntas las desgracias, peste -y pesadumbres, dando voces contra los médicos. -Decía la peste que ella los había herido; pero -que ellos los habían despachado. Las pesadumbres, -que no habían muerto ninguno sin ayuda -de los doctores. Y las desgracias, que todos los -que habían enterrado habían ido por entrambos.</p> - -<p>Con eso los médicos quedaron con cargo de -<span class="pagenum"><a id="Page_37"></a>[Pg 37]</span>dar cuenta de los difuntos. Y así, aunque los -necios decían que ellos habían muerto más, se -pusieron las médicos con papel y tinta en un alto -con su arancel, y, en nombrando la gente, luego -salía uno dellos, y en alta voz decía:</p> - -<p>—Ante mí pasó a tantos de tal mes, etc.<a id="FNanchor_46" href="#Footnote_46" class="fnanchor">[46]</a></p> - -<p>Pilatos se andaba lavando las manos muy -apriesa, para irse con sus manos lavadas<a id="FNanchor_47" href="#Footnote_47" class="fnanchor">[47]</a> al -brasero<a id="FNanchor_48" href="#Footnote_48" class="fnanchor">[48]</a>. Era de ver cómo se entraban algunos -pobres entre media docena de reyes, que tropezaban -con las coronas, viendo entrar las de los -sacerdotes tan sin detenerse<a id="FNanchor_49" href="#Footnote_49" class="fnanchor">[49]</a>.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_38"></a>[Pg 38]</span></p> - -<p>Llegó en esto un hombre desaforado, lleno de -ceño, y alargando la mano, dijo:</p> - -<p>—Ésta es la carta de examen<a id="FNanchor_50" href="#Footnote_50" class="fnanchor">[50]</a>.</p> - -<p>Admiráronse todos. Dijeron los porteros que -quién era, y él, en altas voces, respondió:</p> - -<p>—Maestro de esgrima examinado y de los -más diestros del mundo<a id="FNanchor_51" href="#Footnote_51" class="fnanchor">[51]</a>.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_39"></a>[Pg 39]</span></p> - -<p>Y sacando unos papeles del pecho, dijo que -aquéllos eran los testimonios de sus hazañas. -Cayéronsele en el suelo, por descuido, los testimonios, -y fueron a un tiempo a levantarlos -dos furias y un alguacil, y él los levantó primero -que las furias<a id="FNanchor_52" href="#Footnote_52" class="fnanchor">[52]</a>.</p> - -<p>Llegó un abogado y alargó el brazo para asille -y metelle dentro<a id="FNanchor_53" href="#Footnote_53" class="fnanchor">[53]</a>, y él, retirándose, alargó el -suyo, y dando un salto, dijo:</p> - -<p>—Esta de puño es irreparable, y pues enseño -a matar, bien puedo pretender que me llamen -Galeno. Que si mis heridas anduvieran en mula<a id="FNanchor_54" href="#Footnote_54" class="fnanchor">[54]</a>, -pasaran por médicos malos. Si me queréis probar, -yo daré buena cuenta.</p> - -<p>Riéronse todos, y un oficial algo moreno le -preguntó qué nuevas tenía de su alma. Pidiéronle<a id="FNanchor_55" href="#Footnote_55" class="fnanchor">[55]</a> -no sé qué cosas y respondió que no sabía -<span class="pagenum"><a id="Page_40"></a>[Pg 40]</span>tretas contra los enemigos della. Mandáronle -que se fuese, y diciendo:</p> - -<p>—Entre otro—se arrojó.</p> - -<p>Y llegaron unos despenseros a cuentas, y no -rezándolas, y en el ruido con que venía la trulla<a id="FNanchor_56" href="#Footnote_56" class="fnanchor">[56]</a>, -dijo un ministro:</p> - -<p>—Despenseros son.</p> - -<p>Y otros dijeron:</p> - -<p>—No son.</p> - -<p>Y otros:</p> - -<p>—Sisón<a id="FNanchor_57" href="#Footnote_57" class="fnanchor">[57]</a>.</p> - -<p>Y dióles tanta pesadumbre la palabra “sisón”, -que se turbaron mucho. Con todo, pidieron que -se les buscase su abogado, y dijo un verdugo:</p> - -<p>—Ahí está Judas, que es apóstol descartado.</p> - -<p>Cuando ellos oyeron esto, volviéndose a otra -furia, que no se daba manos a<a id="FNanchor_58" href="#Footnote_58" class="fnanchor">[58]</a> señalar hojas para -leer, dijeron:</p> - - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_41"></a>[Pg 41]</span></p> - -<p>—Nadie mire, y vamos a partido y tomamos -infinitos siglos de fuego.</p> - -<p>El verdugo, como buen jugador, dijo:</p> - -<p>—¿Partido pedís? No tenéis buen juego<a id="FNanchor_59" href="#Footnote_59" class="fnanchor">[59]</a>.</p> - -<p>Comenzó a descubrir<a id="FNanchor_60" href="#Footnote_60" class="fnanchor">[60]</a>, y ellos, viendo que -miraba, se echaron en baraja de su bella gracia.</p> - -<p>Pero tales voces, como venían tras de un -malaventurado pastelero<a id="FNanchor_61" href="#Footnote_61" class="fnanchor">[61]</a>, no se oyeron jamás -de hombres hechos cuartos, y pidiéndole que -declarase en qué les había acomodado sus carnes, -confesó que en los pasteles. Y mandaron -que les fuesen restituidos sus miembros de -cualquier estómago en que se hallasen. Dijéronle -si quería ser juzgado, y respondió que sí, -a Dios y a la ventura. La primera acusación -decía no sé qué de gato por liebre, tanto de -huesos y no de la misma carne, sino advenedizos, -<span class="pagenum"><a id="Page_42"></a>[Pg 42]</span>tanto de oveja y cabra, caballo y perro. -Y cuando él vió que se les probaba a sus pasteles -haberse hallado en ellos más animales que -en el arca de Noé, porque en ella no hubo ratones -ni moscas, y en ellos sí, volvió las espaldas -y dejólos con la palabra en la boca.</p> - -<p>Fueron juzgados filósofos, y fué de ver cómo -ocupaban sus entendimientos en hacer silogismos -contra su salvación. Mas lo de los poetas -fué de notar que, de puro locos, querían hacer -a Júpiter malilla<a id="FNanchor_62" href="#Footnote_62" class="fnanchor">[62]</a> de todas las cosas. Virgilio -andaba con su <em>Sicelides musae</em><a id="FNanchor_63" href="#Footnote_63" class="fnanchor">[63]</a>, diciendo que -<span class="pagenum"><a id="Page_43"></a>[Pg 43]</span>era el nacimiento; mas saltó un verdugo y dijo -no sé qué de Mecenas y Octavia, y que había -mil veces adorado unos cuernecillos suyos, que -los traía por ser día de más fiesta; contó no sé -qué cosas.</p> - -<p>Y al fin, llegando Orfeo, como más antiguo, -a hablar por todos, le mandaron que se volviese -otra vez a hacer el experimento de entrar en -el infierno para salir, y a los demás, por hacérseles -camino, que le acompañasen.</p> - -<p>Llegó tras ellos un avariento a la puerta y -fué preguntado qué quería, diciéndole que los -preceptos guardaban aquella puerta de quien no -los había guardado, y él dijo que en cosas de -guardar era imposible que hubiese pecado. Leyó -el primero: “Amar a Dios sobre todas las cosas”, -y dijo que él sólo aguardaba a tenerlas -todas para amar a Dios sobre ellas. “No jurar”, -dijo que, aun jurando falsamente, siempre -había sido por muy grande interés, y que -así no había sido en vano. “Guardar las fiestas”, -éstas y aun los días de trabajo, guardaba -y escondía. “Honrar padre y madre”, siempre -les quité el sombrero. “No matar”, por guardar -esto no comía, por ser matar la hambre comer. -“De mujeres”, en cosas que cuestan dineros, -ya está dicho. “No levantar falso testimonio<span class="pagenum"><a id="Page_44"></a>[Pg 44]</span>”.</p> - -<p>—Aquí—dijo un verdugo—es el negocio, -avariento. Que, si confiesas haberle levantado, -te condenas, y si no, delante del juez te le levantarás -a ti mismo.</p> - -<p>Enfadóse el avariento, y dijo:</p> - -<p>—Si no he de entrar, no gastemos tiempo.</p> - -<p>Que hasta aquello rehusó de gastar. Convencióse -con su vida y fué llevado adonde merecía.</p> - -<p>Entraron en esto muchos ladrones y salváronse -dellos algunos ahorcados. Y fué de manera -el ánimo que tomaron los escribanos, que -estaban delante de Mahoma, Lutero y Judas, -viendo salvar ladrones, que entraron de golpe -a ser sentenciados, de que les tomó a los verdugos -muy gran risa. Los procuradores comenzaron -a esforzarse y a llamar abogados.</p> - -<p>Dieron principio a la acusación los verdugos, -y no la hacían en los procesos que tenían -hechos de sus culpas, sino con los que ellos -habían hecho en esta vida. Dijeron lo primero:</p> - -<p>—Estos, señor, la mayor culpa suya es ser -escribanos.</p> - -<p>Y ellos respondieron a voces, pensando que -disimularían algo, que no eran sino secretarios. -Los abogados comenzaron a dar descargo, que -se acabó en:</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_45"></a>[Pg 45]</span></p> - -<p>—Es hombre y no lo hará otra vez<a id="FNanchor_64" href="#Footnote_64" class="fnanchor">[64]</a>, y alcen -el dedo.</p> - -<p>Al fin se salvaron dos o tres, y a los demás -dijeron los verdugos:</p> - -<p>—Ya entienden.</p> - -<p>Hiciéronles del ojo, diciendo que importaban -allí para jurar contra cierta gente<a id="FNanchor_65" href="#Footnote_65" class="fnanchor">[65]</a>. Uno azuzaba -testigos y repartía orejas<a id="FNanchor_66" href="#Footnote_66" class="fnanchor">[66]</a> de lo que no se había -dicho y ojos de lo que no había sucedido, salpicando -de culpas postizas la inocencia.</p> - -<p>Estaba engordando la mentira a puros enredos, -y vi a Judas y a Mahoma y a Lutero recatar -desta vecindad, el uno, la bolsa, y el otro, -el zancarrón. Lutero decía:</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_46"></a>[Pg 46]</span></p> - -<p>—Lo mismo hago yo escribiendo.</p> - -<p>Sólo se lo estorbó aquel médico que dije que, -forzado de los que le habían traído, parecieron -él, un boticario y un barbero, a los cuales dijo -un verdugo que tenía las copias:</p> - -<p>—Ante este doctor han pasado los más difuntos, -con ayuda de este boticario y barbero, -y a ellos se les debe gran parte deste día.</p> - -<p>Alegó un procurador por el boticario que -daba de balde a los pobres; pero dijo un verdugo -que hallaba por su cuenta que habían sido -más dañosos dos botes de su tienda que diez -mil de pica en la guerra, porque todas sus medicinas -eran espurias, y que con esto había hecho -liga con una peste y había destruido dos -lugares.</p> - -<p>El médico se disculpaba con él, y, al fin, el -boticario<a id="FNanchor_67" href="#Footnote_67" class="fnanchor">[67]</a> se desapareció y el médico y el barbero -andaban a daca mis muertes y toma las -tuyas.</p> - -<p>Fué condenado un abogado porque tenía todos -los derechos con corcovas,<a id="FNanchor_68" href="#Footnote_68" class="fnanchor">[68]</a> cuando, descubierto -un hombre que estaba detrás déste a gatas -porque no le viesen, y preguntando quién -<span class="pagenum"><a id="Page_47"></a>[Pg 47]</span>era, dijo que cómico; pero un verdugo, muy -enfadado, replicó:</p> - -<p>—Farandulero es, señor, y pudiera haber -ahorrado aquesta venida sabiendo lo que hay.</p> - -<p>Juró de irse, y fuése sobre su palabra.</p> - -<p>En esto dieron con muchos taberneros en el -puesto, y fueron acusados de que habían muerto -mucha cantidad de sed a traición, vendiendo -agua por vino. Estos venían confiados en que -habían dado a un hospital siempre vino puro<a id="FNanchor_69" href="#Footnote_69" class="fnanchor">[69]</a> -para los sacrificios; pero no les valió, ni a los -sastres decir que habían vestido niños. Y así, -todos fueron despachados como siempre se esperaba.</p> - -<p>Llegaron tres o cuatro extranjeros ricos, pidiendo -asientos<a id="FNanchor_70" href="#Footnote_70" class="fnanchor">[70]</a>, y dijo un ministro:</p> - -<p>—¿Piensan ganar en ellos? Pues esto es lo -que les mata. Esta vez han dado mala cuenta -y no hay donde se asienten, porque han quebrado -el banco de su crédito.</p> - -<p>Y volviéndose a Júpiter, dijo un ministro:</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_48"></a>[Pg 48]</span></p> - -<p>—Todos los demás hombres, señor, dan cuenta -de lo que es suyo; mas éstos, de lo ajeno y -todo.</p> - -<p>Pronuncióse la sentencia contra ellos. Yo no -la oí bien; pero ellos desaparecieron.</p> - -<p>Vino un caballero tan derecho, que, al parecer, -quería competir con la misma justicia que le -aguardaba. Hizo muchas reverencias a todos y -con la mano una ceremonia, usada de los que -beben en charco. Traía un cuello tan grande, -que no se le echaba de ver si tenía cabeza. Preguntóle -un portero, de parte de Júpiter, si era -hombre. Y él respondió con grandes cortesías -que sí y que por más señas se llamaba don Fulano, -a fe de caballero. Rióse un ministro, y -dijo:</p> - -<p>—De codicia es el mancebo para el infierno.</p> - -<p>Preguntáronle qué pretendía, y respondió:</p> - -<p>—Ser salvado.</p> - -<p>Y fué remitido a los verdugos para que le -moliesen, y él sólo reparó en que le ajarían el -cuello.<a id="FNanchor_71" href="#Footnote_71" class="fnanchor">[71]</a></p> - -<p>Entró tras él un hombre dando voces, diciendo:</p> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_49"></a>[Pg 49]</span></p> -<p>—Aunque las doy, no tengo mal pleito<a id="FNanchor_72" href="#Footnote_72" class="fnanchor">[72]</a>: que -a cuantos simulacros hay<a id="FNanchor_73" href="#Footnote_73" class="fnanchor">[73]</a>, o a los más, he sacudido -el polvo.</p> - -<p>Todos esperaban ver un Diocleciano o Nerón, -por lo de sacudir el polvo, y vino a ser un sacristán -que azotaba los retablos. Y se había ya -con esto puesto en salvo; sino que dijo un ministro -que se bebía el aceite de las lámparas y -echaba la culpa a una lechuza, por lo cual habían -muerto sin ella<a id="FNanchor_74" href="#Footnote_74" class="fnanchor">[74]</a>; que pellizcaba de los ornamentos -para vestirse, que heredaba en vida las -vinajeras y que tomaba alforzas a los oficios. -No sé qué descargo se dió, que le enseñaron el -camino de la mano izquierda.</p> - -<p>Dando lugar unas damas alcorzadas<a id="FNanchor_75" href="#Footnote_75" class="fnanchor">[75]</a>, que comenzaron -a hacer melindres de las malas figuras -de los verdugos, dijo un procurador a Vesta -que habían sido devotas de su nombre aquéllas: -que las amparase. Y replicó un ministro que -también fueron enemigas de su castidad.</p> - -<p>—Sí, por cierto—dijo una que había sido -adúltera.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_50"></a>[Pg 50]</span></p> - -<p>Y el demonio la acusó que había tenido un -marido en ocho cuerpos; que se había casado -de por junto en uno para mil. Condenóse esta -sola, y iba diciendo:</p> - -<p>—¡Ojalá supiera que me había de condenar, -que no hubiera cansádome en hacer buenas -obras!</p> - -<p>En esto, que era todo acabado, quedaron descubiertos -Judas, Mahoma y Martín Lutero. Y -preguntando un ministro cuál de los tres era -Judas, Lutero y Mahoma, dijeron cada uno que -él. Y corrióse Judas tanto, que dijo en altas -voces:</p> - -<p>—Señor, yo soy Judas, y bien conocéis vos -que soy mucho mejor que éstos: porque, si os -vendí, remedié al mundo, y éstos, vendiéndose -a sí y a vos, lo han destruido todo.</p> - -<p>Fueron mandados quitar delante.</p> - -<p>Y un abogado que tenía la copia, halló que -faltaban por juzgar los malos alguaciles y corchetes. -Llamáronlos, y fué de ver que asomaron -al puesto muy tristes, y dijeron:</p> - -<p>—Aquí lo damos por condenado: no es menester -nada.</p> - -<p>No bien lo dijeron, cuando, cargado de astrolabios -y globos, entró un astrólogo dando -voces y diciendo que se habían engañado, que -no había de ser aquel día el del juicio, porque -Saturno no había acabado sus movimientos ni<span class="pagenum"><a id="Page_51"></a>[Pg 51]</span> -el de trepidación el suyo. Volvióse un verdugo, -y, viéndole tan cargado de madera y papel, le -dijo:</p> - -<p>—Ya os traéis la leña<a id="FNanchor_76" href="#Footnote_76" class="fnanchor">[76]</a> con vos, como si supiérades -que de cuantos cielos habéis tratado -en vida, estáis de manera que, por la falta de -uno solo en muerte, os iréis al infierno.</p> - -<p>—Eso, no iré—dijo él.</p> - -<p>—Pues llevaros han.</p> - -<p>Y así se hizo.</p> - -<p>Con esto se acabó la residencia y tribunal. -Huyeron las sombras a su lugar, quedó el aire -con nuevo aliento, floreció la tierra, rióse el -cielo, Júpiter subió consigo a descansar en sí -los dichosos y yo me quedé en el valle. Y discurriendo -por él, oí mucho ruido y quejas en la -tierra. Lleguéme por ver lo que había, y vi en -una cueva honda, garganta del averno<a id="FNanchor_77" href="#Footnote_77" class="fnanchor">[77]</a>, penar -muchos, y, entre otros, un letrado, revolviendo -no tanto leyes como caldos<a id="FNanchor_78" href="#Footnote_78" class="fnanchor">[78]</a>; un escribano, comiendo -<span class="pagenum"><a id="Page_52"></a>[Pg 52]</span>sólo letras, que no había solo querido -leer en esta vida; todos ajuares del infierno. -Las ropas y tocados de los condenados estaban -prendidos, en vez de clavos y alfileres, con alguaciles. -Un avariento, contando más duelos -que dineros; un médico, pensando en un orinal, -y un boticario, en una medicina. Dióme tanta -risa ver esto, que me despertaron las carcajadas, -y fué mucho quedar de tan triste sueño -más alegre que espantado.</p> - -<p>Sueños son éstos que, si se duerme vuecelencia -sobre ellos, verá que por ver las cosas -como las veo, las esperará como las digo.</p> - - -<div class="chapter"> -<div class="footnotes"> -<p class="p2 center big2">NOTAS:</p> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_18" href="#FNanchor_18" class="label">[18]</a> <em>Ilíada</em>, A, 63: καὶ γάρ τ᾽ ὄναρ ἐκ Διός ἐστιν, “etenim -somnium ex Iove est”. <em>Ilíada</em>, B, 80: “Si otro cualquiera de -los Aqueos hubiera contado este sueño, lo desecharíamos y -desmentiríamos; pero lo ha visto el mejor de los Aqueos”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_19" href="#FNanchor_19" class="label">[19]</a> En el libro IV, elegía 7, v. 87. “Ni menosprecies los -sueños cuando vienen de las santas puertas: los sueños, -cuando son santos, son muy de ponderar”. De <em>estas puertas -de los sueños</em>, en Homero, <em>Odisea</em>, Δ, 809. De las clases de -sueños y cuáles son como oráculos trató Macrobio, <em>In somnum -Scipionis</em>, c. 3; donde, además, declara las <em>puertas del sueño</em>: -de marfil las de los falsos, de cuerno las de los verdaderos, -trayendo lo que dijo Porfirio al explicar a Homero: -“Latet omne verum: hoc tamen anima, cum ab officiis corporis -somno eius paulum, libera est, interdum aspicit: non -nunquam tendit aciem, nec tamen pervenit. Et cum aspicit, -tamen non libero et perfecto lumine videt, sed interiecto -velamine, quod nexus naturae caligantis obducit... Hoc velamen -cum in quiete ad <em>verum</em> usque, aciem intro spicientis -admittit, de <em>cornu</em> creditur, cuius ista natura est, ut tenuatum -visui pervium sit. Cum autem <em>a vero hebetat</em> ac -repellit obtutum, <em>ebur</em> putatur, cuius corpus ita natura densatum -est, ut ad quamvis extremitatem tenuitatis crassum, -nullo visu ad ulteriora tendente penetretur”. <em>Caído del cielo</em> -es lo que dice Quevedo por piadoso; <em>pía</em>, voz religiosa que -se empleaba con los manes o difuntos.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_20" href="#FNanchor_20" class="label">[20]</a> <em>Con el libro del Dante.</em> En <em>C P</em>: <em>con el libro del beato -Hipólito (del) de la Fin del mundo y segunda venida de -Cristo; lo cual fué causa de soñar (yo) que veía el Juicio -final. Y aunque en casa de.</em>—Περἰ τῆς συντελείας τοῡ χόσμου -χαὶ περὶ τοῡ Ἀντιχριστοῡ χαι εἰς τἠν δευτέραν παρoυσιαν τοῡ -Kυρίoυ ἡμῶν Ἰησoῡ Xριστoῡ.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_21" href="#FNanchor_21" class="label">[21]</a> <em>Satyricon</em>, pág. 368, edic. Michaele Hadrianide, Amstelodami, -1669. “Hasta ladra el perro soñando que ventea una -liebre”. “Los que tratan causas, leyes y el foro ven el tribunal -metido en su aterrado corazón”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_22" href="#FNanchor_22" class="label">[22]</a> <em>Que se persuadiese que era cosa de juicio. Después -(C P).</em></p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_23" href="#FNanchor_23" class="label">[23]</a> <em>De la manera que</em>, trasposición idiomática de la preposición -con el relativo. (<em>Leng. Cerv.</em>, I, 235). <em>Quij.</em>, 2, 7: -“Sé <em>al</em> blanco <em>que</em> tiras”. Ídem, 1, 29: “Ya se ha dicho <em>de</em> -la mala manera <em>que</em> Cardenio estaba vestido”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_24" href="#FNanchor_24" class="label">[24]</a> <em>Destrocar</em>, trocar y deshacer el trueque otra vez. -<span class="smcap">Corr.</span>, p. 388: “Pelillos a la mar, que no hay destrocar”. -<span class="smcap">Césped.</span> <span class="smcap">Meneses</span>, <em>Historias</em>, c. 81: “Cuando los casos de -tanta gravedad llegan a destrocarse sin remedio”. <em>Oro viejo</em>, -1, P. 57: “Que te coma y te destrueque y te | vuelva a -comer”. En <em>P, destrozando</em>; en <em>C, destrocando cabezas y -piernas y un escribano</em>. Los escribanos son para Quevedo -desalmados, sin conciencia, por venderla a sus clientes.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_25" href="#FNanchor_25" class="label">[25]</a> Huye cada cual del miembro con que pecó, según el -romance: “Ya me comen, ya me comen | por do más pecado -había”. Los lujuriosos pecan contra la vergüenza, que es -la guarda de la castidad y el instrumento de la vergüenza -son los ojos.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_26" href="#FNanchor_26" class="label">[26]</a> <em>De sus orejas</em>, castigo del ladrón era el desorejarle.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_27" href="#FNanchor_27" class="label">[27]</a> En <em>P: se habían calzado las almas al revés</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_28" href="#FNanchor_28" class="label">[28]</a> <em>Gente de uña</em> se dicen los ladrones. <span class="smcap">T. Ramón</span>, <em>Dom. -17 Trin., 2</em>: “En no haber a qué echar las uñas, adiós, que -me mudo”. <span class="smcap">Quev.</span>, <em>Mus.</em>, 7: “Y mira mi Perico, | que cuando -te pidieren | las doncellas de uña | como sortija, gente de -la carda, | que te acuerdes del ángel de la guarda”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_29" href="#FNanchor_29" class="label">[29]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 195: “<em>Lavo mis manos.</em> (Quiere decir sálgome -a fuera de culpa y del daño que pueden achacarme y -venirme. Tómase del hecho y dicho de Pilatos)”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_30" href="#FNanchor_30" class="label">[30]</a> <em>Untarle las manos</em>, con ungüento mejicano u oro. -<span class="smcap">Manrique</span>, <em>Laurea</em>, 1, 8, 3: “Llega el pleiteante, úntale las -manos con escudos”. Díjose del mancharse las manos con -el soborno, al par de la conciencia.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_31" href="#FNanchor_31" class="label">[31]</a> En <em>P: legión de demonios</em>. Y siempre después por -<em>verdugos</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_32" href="#FNanchor_32" class="label">[32]</a> <em>Radamanto</em>, hijo de Júpiter y de Europa, hermano -de Minos, y con él juez en los infiernos. En <em>P</em>: <em>y respondiéronle</em>: -“<em>Al justo juicio de Dios, que era llegado</em>”. En -<em>C</em>: <em>Respondió un diablo que al justo juicio de Dios, el cual -era ya llegado. Respondió: Esto me ahorraré.</em></p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_33" href="#FNanchor_33" class="label">[33]</a> <em>De su oficio</em>, el más ladrón de todos, según dicen, -por los retazos que sisan: <em>No pasa un alma, todos son sastres. -Cien sastres, y cien molineros y cien tejedores, son -trescientos ladrones.</em> (<span class="smcap">Corr.</span>, 270). <em>El sastre que no hurta no -es rico por la aguja.</em> (Ídem, 83).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_34" href="#FNanchor_34" class="label">[34]</a> <em>Capeadores</em>, los que capeaban o hurtaban de noche -capas, etc.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_35" href="#FNanchor_35" class="label">[35]</a> <em>De músicos, poetas y locos, todos tenemos un poco.</em> -A los que han de añadirse los otros dos costados, el enamorado -y el valentón: el que es estas cuatro cosas es loco <em>por -los cuatro costados, gente ajena deste día</em>, esto es, <em>de juicio</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_36" href="#FNanchor_36" class="label">[36]</a> “Donde se estaban mirando los sayones judíos y los -filósofos”. Decían juntos, viendo a los Sumos Pontífices con -sillas de gloria: “Diferentemente se aprovecharon de las -narices los Papas que nosotros, pues con diez varas de -ellas no olimos lo que teníamos entre manos”. (Ms. de la -Biblioteca Colombina).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_37" href="#FNanchor_37" class="label">[37]</a> <em>Descaradamente</em>, sin cara propia, pues ponen una cara -a cada ocasión. Véase <em>Guzmán de Alfarache</em>, 2, 3, 7.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_38" href="#FNanchor_38" class="label">[38]</a> “Hacíale también un silenciero de catedral, dando -tales golpes con su bastón, que acudieron a ellos más de -mil calóndrigos, no pocos racioneros y hasta un Obispo, -un Arzobispo y un Inquisidor, trinidad que se arañaba por -arrebatarse una buena conciencia, que acaso andaba por allí -distraída, buscando a quién le viniese”. La censura tachó -en 1612 este párrafo, que nunca llegó a imprimirse. Castellanos -lo publicó entre sus notas en la edición ilustrada que -salió de la imprenta de Mellado en 1840.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_39" href="#FNanchor_39" class="label">[39]</a> En <em>C</em> y <em>P</em>: <em>Dios estaba vestido de sí mismo, hermoso -para los santos y enojado para los perdidos.</em></p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_40" href="#FNanchor_40" class="label">[40]</a> “Los hombres, unos tenían los ojos en Dios y otros -en sí mismos. Cuál miraba a la tierra y cuál amenazaba al -que le enseñó con sus malas costumbres y mal ejemplo”. -(Ms. Colomb). “Toda la tierra y temerosa” (<em>C</em>).—“temerosa -en sus hijos; y cual amenazaba al que le enseñó con su -mal peores costumbres” (ídem).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_41" href="#FNanchor_41" class="label">[41]</a> En <em>C</em> y <em>P</em>: <em>Los justos en qué gracias darían á Dios -cómo</em>. Puso <em>piadosos</em>, que entre gentiles, hablando de <em>Júpiter</em>, -era lo que respondía a <em>justos</em> y a <em>Dios</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_42" href="#FNanchor_42" class="label">[42]</a> <em>Colores</em>, como <em>caras</em>, que daba a entender antes. En -<em>C</em> y <em>P</em>: <em>Andaban los ángeles custodios mostrando</em>. En <em>M</em>: -<em>mostrando en los pasos</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_43" href="#FNanchor_43" class="label">[43]</a> <em>Tarjas</em>, aquí golpes, azotes.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_44" href="#FNanchor_44" class="label">[44]</a> <em>Estaban los diez mandamientos por guarda a una -puerta</em> (<em>B</em>) de la de afuera. <em>Estaban los diez</em> (<em>M</em>).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_45" href="#FNanchor_45" class="label">[45]</a> <em>A puros ayunos</em>, a fuerza de ayunos. <span class="smcap">Valderrama</span>, -<em>Ejerc. Sab. 2 cuar.</em>: “Cuando a puros ruegos y porfías le -sacó la bendición”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_46" href="#FNanchor_46" class="label">[46]</a> “Comenzóse la cuenta por Adán y, porque se vea si -iba estrecha, hasta de una manzana le pidieron cuenta tan -rigorosa, que le oí decir a Judas: ‛¿Qué tal la daré yo, que -le vendí al mismo dueño un cordero’? -</p> -<p> -“Pasaron todos los primeros Padres, vino el Testamento -nuevo, pusiéronse en sus sillas al lado de Dios los apóstoles -todos con el santo Pescador. Luego llegó un diablo y dijo: -‘Éste es el que señaló con toda la mano al que san Juan -con un dedo, que fué el que dió la bofetada a Cristo’. -Juzgó el mismo su causa y dieron con él en los entresuelos -del mundo. Era de ver, etc”. (Ms.).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_47" href="#FNanchor_47" class="label">[47]</a> <em>Con sus manos lavadas.</em> (Meterse sin ser llamado). -(<span class="smcap">Corr.</span>, 595), y sin haber puesto nada de su parte, tomado -del no manchárselas estándose mano sobre mano. <span class="smcap">A. Álvarez</span>, -<em>Silva</em>, <em>Fer. 4 dom. 2 cuar.</em>, 14 c.: “Para que con -sus manos lavadas se lo gocen”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_48" href="#FNanchor_48" class="label">[48]</a> <em>Brasero</em> era el lugar donde quemaban al delincuente, -y alude al infierno. <span class="smcap">Cartujano</span>, <em>Triunf.</em>, 2: “Responda tablada -con rostro quemado | y en su brasero las carnes -desnudas”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_49" href="#FNanchor_49" class="label">[49]</a> “Asomaron sus cabezas Herodes y Pilatos, y cada -uno conocía en él, aunque gloriosas, sus iras. Decía Pilatos: -‛Esto merece quien se dejó gobernar por judigüelos’; -y Herodes: ‛Yo no puedo ir al cielo, pues al limbo -no se querrían más (<em>fiar de mí</em>) los inocentes con las -nuevas que tienen de esotros’. Ello es fuerza de ir al infierno, -que, en fin, es posada conocida”. (Ms.).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_50" href="#FNanchor_50" class="label">[50]</a> <em>Carta de examen</em>, tenía todo oficial, pues había de -pasar por él, de lo cual están llenas las <em>Ordenanzas</em> de -ciudades. Alude Quevedo a don Luis Pacheco de Narváez, -con quien tuvo un lance en casa del Presidente de Castilla -el año 1608. Discurríase con motivo de las <em>Cien conclusiones</em> -de la verdadera destreza, que don Luis acababa -de publicar. Impugnólas Quevedo, sostúvolas el maestro, -no bastaron razones, se recurrió a la prueba, y al primer -encuentro pegó don Francisco a Narváez y derribóle el -sombrero de la cabeza. Fueron enemigos toda su vida. -Dicen que Pacheco se juntó con Montalbán y con el padre -Niseno para escribir en 1635 el <em>Tribunal de la justa venganza</em>. -El libro de Narváez, que ha impreso Vindel en 1898, -dice: <em>Modo fácil y nuevo para examinarse los maestros en -la Destreza de las Armas y entender sus cien conclusiones -ó fórmulas de saber, por Don Luis Pacheco de Narváez, -maestro del Rey nuestro señor, en la Filosofía y Destreza -de las Armas y Mayor en los Reynos de España</em>, Madrid, -1625. La obra publicada en 1600, Madrid, llevaba por -título: <em>Libro de las grandezas de la espada, en que se -declaran muchos secretos del que compuso el comendador -Jerónimo de Carranza.</em> De este libro se burla Quevedo, -no menos en la <em>Historia de la vida del Buscón Pablos</em> -(l. I, c. 8).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_51" href="#FNanchor_51" class="label">[51]</a> “y de los más ahigadados hombres del mundo y, -porque lo crean, vean aquí el testimonio de mis hazañas. -Y fué a sacarlos del seno con tanta prisa y cólera, que -por mostrarlos se le cayeron en el suelo. Luego al punto -arremetieron dos diablos y un alguacil a levantarlos, y vi -que con mayor presteza levantó el alguacil los testimonios -que los diablos. Llegó un ángel y alargó el brazo para -asirle y meterle y él retirándose, etc.”. (Ms.).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_52" href="#FNanchor_52" class="label">[52]</a> <em>Furias.</em> En <em>P</em>: <em>diablos</em>; lo mismo que antes, donde -pone el texto <em>verdugos</em>, trae <em>P</em>: <em>diablos</em>, gentilizando la -obra en la última redacción, y por <em>ángel</em> corrigió <em>abogado</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_53" href="#FNanchor_53" class="label">[53]</a> <em>Metelle dentro</em>, ya ha dicho que <em>los defensores estaban -de la parte de adentro</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_54" href="#FNanchor_54" class="label">[54]</a> <em>En mula</em> andaban los médicos.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_55" href="#FNanchor_55" class="label">[55]</a> “Pidiéronle la cuenta de no sé qué cosas y tretas -de su salvación y él confesó que no sabía ninguna contra -los enemigos del alma. Mandáronle que se fuese por línea -recta al infierno. A lo cual replicó que le debían de tener -por diestro de los del libro matemático, que él no sabía qué -era línea recta. Hiciéronselo aprender y descendió entre -todos. Llegaron haciendo cuenta unos despenseros, y conociéndolos -en el ruido con que venían y la trulla, etc”. -(Ms.). Son términos de la <em>destreza</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_56" href="#FNanchor_56" class="label">[56]</a> <em>La trulla</em>, el tropel ruidoso. <em>Crotalón</em>, 4: “Siempre -andaba en compañía de una trulla de clérigos santos”. -<span class="smcap">S. Horozco</span>, <em>Cancionero</em>, p. 182: “No parece sino infierno -tanta trulla y confusión”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_57" href="#FNanchor_57" class="label">[57]</a> <em>Sisón</em>, juega con el <em>sí son</em> y el <em>sisón</em> o el que sisa, -como suelen <em>los despenseros</em>. <span class="smcap">L. Rueda</span>, I, 13: “Que Luquillas -es uno de los mayores sisones del mundo”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_58" href="#FNanchor_58" class="label">[58]</a> <em>No darse manos a</em>, no parar de. <span class="smcap">A. Álv.</span>, <em>Silv. Dom. -2 adv.</em>, 6 c., § 1: “Anduviese lista y servicial, no se dando -manos a hacer”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_59" href="#FNanchor_59" class="label">[59]</a> <span class="smcap">Galindo</span>, <em>P</em>, 237: <em>¿Partido pide?</em> <em>No tiene buen juego.</em> -Es darse a partido, entregarse con ciertas condiciones, propio -del vencido. <span class="smcap">Valderr.</span>, <em>Ejerc. Sab. ceniz.</em>: “El cual, -viendo que no podía escaparse, se dió a partido”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_60" href="#FNanchor_60" class="label">[60]</a> <em>Descubrir</em>, echar cartas y poner de manifiesto las -sisas de ellos, en el texto, por lo cual sigue la alegoría del -juego, añadiendo que <em>se echaron en baraja</em>, en confusión, -en el infierno.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_61" href="#FNanchor_61" class="label">[61]</a> Véase <em>Ordenanza 7 de los pasteleros</em>, de Valladolid: -“no sea osado (como por la malicia de las gentes alguna -vez aya acaecido) hacer pasteles, que no sean de vaca ó -carnero o de venacion... no vendan pasteles de vaca por -de carnero ni en ninguna manera de cabron ni cabra ni -oveja”. Hablando de un ajusticiado, dice el mismo Quevedo -en <em>Tacaño</em>, I, 7: “Los pasteleros desta tierra nos consolarán, -acomodándole en los (pasteles) de a cuatro (reales)”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_62" href="#FNanchor_62" class="label">[62]</a> <em>Malilla</em>, del juego del tresillo o del hombre; echar la -culpa de todo a Júpiter. <span class="smcap">Fons.</span>, <em>Vid. Cristo</em>, 2, 1: “Son malillas -del infierno, que no solamente no estorban los intentos -despeñados..., sino que los atiza y asegura”. En <em>C</em> y <em>P</em>: -<em>querían hacer creer a Dios que era Júpiter, y que por él -decían ellos todas las cosas. Y Virgilio.</em></p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_63" href="#FNanchor_63" class="label">[63]</a> <em>Sicelides musae</em>, comienzo de la égloga IV, “musas -sicilianas”, esto es, de Teócrito o bucólicas, pastoriles. -Créese, con Eusebio, Lactancio y Sanazaro, que cantó en -ella <em>el nacimiento</em> de Cristo: “Iam redit et Virgo... | iam -novo progenies coelo demittitur alto. | Tu modo nascenti -puero”... Literalmente trató del nacimiento del hijo de -Asinio Pollión, el año que triunfó por la toma de <em>Salonas</em> -en Dalmacia, y alude a Octaviano. Vivía Virgilio junto a -los huertos de Mecenas, su grande amigo y favorecedor de -todos los poetas. De Octavia, hermana de Octaviano, Augusto, -recibió gran suma de sextercios cuando le oyó recitar -el trozo de la <em>Eneida</em> (6, 882), donde habla de su -infortunado hijo Marcelo, sucesor que iba a ser en el imperio -y que murió a los diez y ocho años. A estos dones de uno -y otra alude Quevedo, no menos que a ciertos cuernecillos -de que hablan malas lenguas.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_64" href="#FNanchor_64" class="label">[64]</a> “unos decían: ‘Son bautizados y miembros de la -Iglesia’. No tuvieron muchos dellos que decir otra cosa”. -(El expresado Ms.). <em>Es hombre.</em> <span class="smcap">Terencio</span>, <em>Heautontim.</em>, 1: -“Homo sum: humani nihil a me alienum puto”. “Como soy -hombre, no tengo por ajenas las cosas de los hombres”. Así -responde Cremes a Menedemo, que le había dicho: “¿Tan -desocupado estás, Cremes, de tus cosas, que te vaga pensar -en las ajenas, y mayormente en las que no te importan -nada?”</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_65" href="#FNanchor_65" class="label">[65]</a> “Y viendo ellos que por ser cristianos les daban más -pena que a los gentiles, alegaron que el ser cristianos no -era por su culpa, que los bautizaron cuando eran niños y -que los padrinos la tenían. Digo de verdad que vide a -Mahoma, a Judas y a Lutero tan cerca de atreverse a entrar -en juicio, animados con ver salvar a un escribano, que me -espanté de que no lo hiciesen. Y sólo se lo estorbó un médico, -porque, forzado de los demonios y los que le habían -traído, etc”. (Ms.).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_66" href="#FNanchor_66" class="label">[66]</a> <em>Repartía orejas</em>, como falso testigo de oídas, <em>y ojos</em>, -como falso testigo de vista.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_67" href="#FNanchor_67" class="label">[67]</a> En <em>C</em> y <em>P</em>: <em>boticario fué condenado, y el médico y -el barbero (intercediendo S. Cosme y S. Damián) se salvaron.</em></p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_68" href="#FNanchor_68" class="label">[68]</a> <em>Con corcovas</em>, tuertos o torcidos. En <em>S</em>, <em>corvas</em>; en -<em>M</em>, <em>encorvados</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_69" href="#FNanchor_69" class="label">[69]</a> En <em>C</em>: <em>vino para las misas</em>. En <em>P</em>: <em>vino puro para las -misas</em>; <em>pero</em>. Habiendo gentilizado la obra puso, por <em>misas</em>, -<em>sacrificios</em>. Igualmente, por <em>niños</em>, había en <em>M</em>: <em>niños -jesuses</em>, y en <em>P</em>: <em>vestido jesuses</em>, con lo que se entiende el -<em>niños</em> que quedó en la última redacción.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_70" href="#FNanchor_70" class="label">[70]</a> <em>Asientos</em>, retruécano de lugar donde asentarse y de -tratos de cambio: sobre todo, los genoveses tenían todo el -dinero de España, y era cosa sabida, por lo que añade que -<em>habían quebrado el banco de su crédito</em>. En <em>C</em> y <em>P</em>: <em>ginoveses -ricos</em> por <em>extranjeros</em>, que después puso.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_71" href="#FNanchor_71" class="label">[71]</a> Así reprodujo este pensamiento el autor de <em>La Verdad -sospechosa</em>: -</p> - -<div class="poetry-container pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">“Yo sé quien tuvo ocasión</span><br /> -De gozar su amada bella,<br /> -Y no osó acercarse a ella<br /> -Por no ajar un canjilón”.</p> -</div> -</div> -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_72" href="#FNanchor_72" class="label">[72]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 345: <em>Quien mal pleito tiene, a voces lo mete, -o a barato lo mete</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_73" href="#FNanchor_73" class="label">[73]</a> Por el gentílico <em>simulacros</em> decían <em>C</em> y <em>P</em>: <em>a cuantos -santos hay en el cielo</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_74" href="#FNanchor_74" class="label">[74]</a> <em>Sin ella, sin culpa</em>, que dice <em>C</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_75" href="#FNanchor_75" class="label">[75]</a> <em>Alcorzadas</em>, muy peripuestas, como la alcorza o pasta -azucarada, blanca y delicada, con que se bañan y adornan -los dulces. <span class="smcap">Quev.</span>, <em>Mus.</em> 7, <em>r.</em> 3: “Los Adonis en azúcar | -a quien amor alcorzaba”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_76" href="#FNanchor_76" class="label">[76]</a> <em>La leña</em> de astrolabios y globos, causa de arder en -los infiernos. Juan Arias de Loyola y Luis de Fonseca -Coutiño fueron matemáticos, que en 1603 creyeron haber -hallado el famoso <em>Punto fijo</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_77" href="#FNanchor_77" class="label">[77]</a> En <em>C</em>: <em>en una cierra honda</em>. En <em>M</em> y <em>P</em>: <em>garganta -del infierno</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_78" href="#FNanchor_78" class="label">[78]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 479: “<em>Revolver caldos.</em> (Por meter en cuestión -y cizaña; <em>revolvedor de caldos</em>, el que revuelve y enmaraña -pleitos y cosas)”. En <em>C</em>: <em>había querido leer, todos -ajuares del infierno. Y las ropas y tocados de los condenados -estaban presos con alguaciles: un avariento estaba -contando duelos más que dineros.</em></p></div></div> -</div> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_53"></a>[Pg 53]</span></p> -</div> - -<h2 class="nobreak" >EL ALGUACIL ALGUACILADO</h2> - - -<p class="p1">El licenciado, a quien de mano maestra pinta Quevedo, -vivió realmente. Llamábase don Jenaro Andreini, -era capellán del conde de Lemos y asistía a la parroquia de -San Pedro el Real, de esta Corte. Como viniese en peregrinación -a España con el propósito de visitar el sepulcro -de Santiago en la capital de Galicia, le vió un deudo del -Conde ahuyentar los demonios. Cobróle afición, trájole -a Madrid y en breve el italiano logró fama de estupendo -exorcista. Sus conjuros frecuentes y exagerados fanatizaron -a la plebe, llegando los escándalos a tal punto, que -el Santo Oficio tuvo por último que extrañarle de estos -reinos. (Carta de Quevedo, fecha en 1640, Archivo de la -Inquisición. Castellanos, notas de la edición de Madrid de -1840). Siendo, como se verá, verdaderos demonios o peores -los alguaciles, el título equivale a <em>alguacil endemoniado</em> o -<em>demonio alguacilado</em>. Y de hecho, <em>El alguacil endemoniado</em> -es el título en <em>C</em> y <em>P</em>. Las figuras que entran en el <em>Sueño</em>, -y se ven oportunamente distribuidas al margen en la edición -de Pamplona (1631), son éstas, copiadas también las -anotaciones por el mismo orden que tienen: “Seis géneros -de alguaciles malos son como seis géneros de demonios, -hipócrita, poetas, poetas de comedias, procuradores, -artillero, escribanos, sastre, ciego, enamorados, sepultureros, -pasteleros, astrólogos, alquimistas, médicos, mercaderes, -ministros malos, necios, aguador, taberneros, mohatreros, -venteros, enamorados, aduladores, cornudos, enamorados -de viejas, pintura de los demonios, sastres, italiano, -reyes, mercaderes, ginoveses, jueces, la justicia y la -verdad, hurtar, alguaciles, mujeres, mujeres feas se condenan -más que hermosas, mujer vieja, lindo y de zapatos -blancos, pobres, diablo que predica y por qué”.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_54"></a>[Pg 54]<br /><a id="Page_55"></a>[Pg 55]</span></p> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_56"></a>[Pg 56]</span></p> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_57"></a>[Pg 57]</span></p> -<h2 class="nobreak" >AL CONDE DE LEMOS,<br /> -PRESIDENTE DE INDIAS</h2> -</div> - - -<p class="p1">Bien sé que a los ojos de vuecelencia es más -endemoniado el autor que el sujeto. Si lo fuere -también el discurso, habré dado lo que se -esperaba de mis pocas letras, que, amparadas -como de dueño de vuecelencia y su grandeza, -despreciarán cualquier temor. Ofrézcole este -discurso del <em>Alguacil alguacilado</em>: recíbale vuecelencia -con la humanidad que me hace merced, -así yo vea en su casa la sucesión que tanta -nobleza y méritos piden.</p> - -<p>Esté advertido vuecelencia que los seis géneros -de demonios que cuentan los supersticiosos -y los hechiceros, los cuales por esta -orden divide Psello en el capítulo 2.º del <em>Libro -de los demonios</em><a id="FNanchor_79" href="#Footnote_79" class="fnanchor">[79]</a>, son los mismos que las órdenes -en que se distribuyen los alguaciles malos. -Los primeros llaman leliureones, que quiere decir -ígneos; los segundos, aéreos; los terceros, -terrenos; los cuartos, acuátiles; los quintos, -subterráneos; los sextos, lucífugos, que huyen -de la luz. Los ígneos son los criminales, que, -a sangre y a fuego, persiguen los hombres. -Los aéreos son los soplones, que dan viento. -Ácueos son los porteros, que prenden por si vació -o no vació sin decir <em>agua va</em>, fuera de tiempo, -y, son ácueos, con ser casi todos borrachos -y vinosos. Terrenos son los civiles que a puras -comisiones y ejecuciones destruyen la tierra. -Lucífugos, los rondadores, que huyen de la luz, -debiendo la luz huir dellos. Los subterráneos, -que están debajo de tierra, son los escudriñadores -de vidas y fiscales de honras y levantadores -de falsos testimonios, que debajo de tierra -sacan qué acusar y andan siempre desenterrando -los muertos y enterrando los vivos.</p> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_58"></a>[Pg 58]</span></p> -</div> - -<div class="footnotes"> -<p class="p2 center big2">NOTAS:</p> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_79" href="#FNanchor_79" class="label">[79]</a> <em>Ex Michale Psello de Daemonibus, interpres Marsillius -Fecinus.</em> Venetiis, M.D.XVI. El ejemplar que hemos -tenido a la vista, de la biblioteca de San Isidro, se ve -apostillado, acaso por Quevedo. La letra se parece a la de -sus juveniles años.</p></div></div> - - - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_59"></a>[Pg 59]</span></p> -<h2 class="nobreak" >AL PÍO LECTOR</h2> -</div> - - -<p class="p1">Y si fueres cruel, y no pío, perdona. Que -este epíteto natural del pollo has heredado de -Eneas<a id="FNanchor_80" href="#Footnote_80" class="fnanchor">[80]</a>, de quien desciendes. Y en agradecimiento -de que te hago cortesía en no llamarte benigno -lector, advierte que hay tres géneros de -hombres en el mundo. Los unos que, por hallarse -ignorantes, no escriben, y éstos merecen -disculpa por haber callado y alabanza por haberse -conocido. Otros, que no comunican lo -que saben; a éstos se les ha de tener lástima de -la condición y envidia del ingenio, pidiendo a -Dios que les perdone lo pasado y les enmiende -lo por venir. Los últimos no escriben de miedo -de las malas lenguas; éstos merecen reprensión, -pues, si la obra llega a manos de hombres sabios, -no saben decir mal de nadie; si de ignorantes, -¿cómo pueden decir mal, sabiendo que -si lo dicen de lo malo lo dicen de sí mismos? -Y si del bueno, no importa, que ya saben todos -que no lo entienden. Esta razón me animó a -escribir el <em>Sueño de las calaveras</em> y me permitió -osadía para publicar este discurso. Si le quieres -leer, léele, y si no, déjale, que no hay pena para -quien no le leyere. Si le empezares a leer y te -enfadare, en tu mano está con que tenga fin -donde te fuere enfadoso. Sólo he querido advertirte -en la primera hoja que este papel es -sólo una reprensión de malos ministros de justicia, -guardando el decoro que se debe a muchos, -que hay loables por virtud y nobleza, poniendo -todo lo que en él hay debajo la corrección -de la Iglesia romana y ministros de buenas -costumbres.</p> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_60"></a>[Pg 60]</span></p> -</div> - -<div class="footnotes"> -<p class="p2 center big2">NOTAS:</p> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_80" href="#FNanchor_80" class="label">[80]</a> <em>Eneas</em>, a quien Virgilio apoda siempre <em>pío</em>, <em>pius</em>, -por haber cumplido con la religión y deberes que debía a -sus antepasados, trayendo a tanta costa suya, hasta Italia, -sus venerandas cenizas. Que tal fué el valor de <em>pius</em>. <em>De -quien desciendes</em>, por el mocosuena del <em>pío</em>, calificativo que -suele darse al lector en los prólogos.</p></div></div> - - - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_61"></a>[Pg 61]</span></p> -<h2 class="nobreak" >DISCURSO</h2> -</div> - - -<p>Fué el caso que entré en San Pedro a buscar -al licenciado Calabrés, hombre de bonete de -tres altos<a id="FNanchor_81" href="#Footnote_81" class="fnanchor">[81]</a>, hecho a modo de medio celemín, ojos -de espulgo<a id="FNanchor_82" href="#Footnote_82" class="fnanchor">[82]</a>, vivos y bulliciosos, puños de Corinto, -asomo de camisa por cuello, mangas en -escaramuza y calados de rasgones, los brazos -en jarra y las manos en garfio<a id="FNanchor_83" href="#Footnote_83" class="fnanchor">[83]</a>. Habla entre -penitente y diciplinante, los ojos bajos y los -pensamientos tiples; la color, a partes hendida -<span class="pagenum"><a id="Page_62"></a>[Pg 62]</span>y a partes quebrada, muy tardón<a id="FNanchor_84" href="#Footnote_84" class="fnanchor">[84]</a> en las respuestas -y abreviador en la mesa; gran lanzador de -espíritus, tanto, que sustentaba el cuerpo con -ellos<a id="FNanchor_85" href="#Footnote_85" class="fnanchor">[85]</a>. Entendíasele de ensalmar, haciendo al -bendecir unas cruces mayores que las de los -malcasados. Hacía del desaliño humildad<a id="FNanchor_86" href="#Footnote_86" class="fnanchor">[86]</a>, contaba -visiones, y, si se descuidaban a creerle, -hacía milagros que me cansó.</p> - -<p>Éste, señor, era uno de los sepulcros hermosos, -por de fuera blanqueados y llenos de molduras, -y por de dentro pudrición y gusanos; -fingiendo en lo exterior honestidad, siendo en -lo interior del alma disoluto y de muy ancha y -rasgada conciencia. Era, en buen romance, hipócrita, -embeleco vivo, mentira con alma y -fábula con voz. Halléle solo<a id="FNanchor_87" href="#Footnote_87" class="fnanchor">[87]</a> con un hombre, -que, atadas las manos y suelta la lengua, descompuestamente -daba voces con frenéticos movimientos.</p> - - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_63"></a>[Pg 63]</span></p> - -<p>—¿Qué es esto?—le pregunté espantado.</p> - -<p>Respondióme:</p> - -<p>—Un hombre endemoniado.</p> - -<p>Y, al punto, el espíritu respondió:</p> - -<p>—No es hombre, sino alguacil. Mirad cómo -habláis, que en la pregunta del uno y en la respuesta -del otro se ve que sabéis poco. Y se ha -de advertir que los diablos en los alguaciles -estamos por fuerza y de mala gana, por lo cual, -si queréis acertarme, debéis llamarme a mí demonio -enaguacilado, y no a éste alguacil endemoniado, -y avenisos mejor los hombres con -nosotros que con ellos, si bien nuestra cárcel -es peor, nuestro agarro, perdurable<a id="FNanchor_88" href="#Footnote_88" class="fnanchor">[88]</a>. Verdugos -y alguaciles malos parece que tenemos un mismo -oficio, pues, bien mirado, nosotros procuramos -condenar y los alguaciles también; nosotros, -que haya vicios y pecados en el mundo, -y los alguaciles lo desean y procuran, al parecer, -con más ahinco, porque ellos lo han menester -para su sustento y nosotros para nuestra compañía. -Y es mucho más de culpar este oficio en -los alguaciles que en nosotros, pues ellos hacen -mal a hombres como ellos y a los de su género, -<span class="pagenum"><a id="Page_64"></a>[Pg 64]</span>y nosotros no<a id="FNanchor_89" href="#Footnote_89" class="fnanchor">[89]</a>. Fuera desto, los demonios lo -fuimos por querer ser como Dios, y los alguaciles -son alguaciles por querer ser menos que -todos<a id="FNanchor_90" href="#Footnote_90" class="fnanchor">[90]</a>. Persuádete que alguaciles y nosotros somos -de una profesión, sino que ellos son diablos -con varilla, como cohetes, y nosotros alguaciles -sin vara, que hacemos áspera vida en el infierno<a id="FNanchor_91" href="#Footnote_91" class="fnanchor">[91]</a>.</p> - -<p>Admiráronme las sutilezas del diablo. Enojóse -Calabrés, revolvió sus conjuros, quísole enmudecer, -y no pudo, y al echarle agua bendita -comenzó a huir y a dar voces, diciendo:</p> - -<p>—Clérigo, cata que no hace estos sentimientos -el alguacil por la parte de bendita, sino -por ser agua. No hay cosa que tanto aborrezca, -pues si en su nombre se llama <em>alguacil</em>, es encajada -una <em>l</em> en medio<a id="FNanchor_92" href="#Footnote_92" class="fnanchor">[92]</a>. Yo no traigo corchetes<a id="FNanchor_93" href="#Footnote_93" class="fnanchor">[93]</a> -<span class="pagenum"><a id="Page_65"></a>[Pg 65]</span>ni soplones ni escribanito. Quítenme la tara<a id="FNanchor_94" href="#Footnote_94" class="fnanchor">[94]</a> -como al carbón y hágase la cuenta entre mí y -el agarrador. Y porque acabéis de conocer quién -son y cuán poco tienen de cristianos, advertid -que de pocos nombres que del tiempo de los -moros quedaron en España, llamándose ellos -merinos<a id="FNanchor_95" href="#Footnote_95" class="fnanchor">[95]</a>, le han dejado por llamarse alguaciles. -Que alguacil es palabra morisca. Y hacen bien, -que conviene el nombre con la vida y ella con -sus hechos.</p> - -<p>—Eso es muy insolente cosa oírlo—dijo furioso -mi licenciado—, y, si le damos licencia a -este enredador, dirá otras mil bellaquerías y mucho -mal de la justicia, porque corrige el mundo -y le quita con su temor y diligencia las almas -que tiene negociadas.</p> - -<p>—No lo hago por eso—replicó el diablo—, -sino porque ése es tu enemigo, que es de tu -oficio<a id="FNanchor_96" href="#Footnote_96" class="fnanchor">[96]</a>. Y ten lástima de mí y sácame del cuerpo -déste, que soy demonio de prendas y calidad -y perderé después mucho en el infierno por haber -estado acá con malas compañías.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_66"></a>[Pg 66]</span></p> - -<p>—Yo te echaré hoy fuera—dijo Calabrés—, -de lástima de ese hombre, que aporreas por momentos -y maltratas: que tus culpas no merecen -piedad ni tu obstinación es capaz della.</p> - -<p>—Pídeme albricias—respondió el diablo—si -me sacas hoy. Y advierte que estos golpes que le -doy y lo que le aporreo, no es sino que yo y él -reñimos acá sobre quién ha de estar en mejor -lugar y andamos a <em>más diablo es él</em>.</p> - -<p>Acabó esto con una gran risada: corrióse mi -buen licenciado y determinóse a enmudecerle. -Yo, que había comenzado a gustar de las sutilezas -del diablo, le pedí que, pues estábamos solos, -y él, como mi confidente, sabía<a id="FNanchor_97" href="#Footnote_97" class="fnanchor">[97]</a> mis cosas secretas, -y yo como amigo, las suyas, que le dejase -hablar, apremiándole sólo a que no maltratase el -cuerpo del alguacil. Hízose así, y al punto dijo:</p> - -<p>—Donde hay poetas, parientes tenemos en -corte los diablos, y todos nos lo debéis por lo -que en el infierno os sufrimos: que habéis hallado -tan fácil modo de condenaros, que hierve -todo él en poetas. Y hemos hecho una ensancha<a id="FNanchor_98" href="#Footnote_98" class="fnanchor">[98]</a> -<span class="pagenum"><a id="Page_67"></a>[Pg 67]</span>a su cuartel, y son tantos, que compiten en los -votos y elecciones con los escribanos. Y no hay -cosa tan graciosa como el primer año de noviciado -de un poeta en penas, porque hay quien -le lleva de acá cartas de favor para ministros, -y créese que ha de topar con Radamanto y pregunta -por el Cerbero y Aqueronte, y no puede -creer sino que se los esconden.</p> - -<p>—¿Qué géneros de penas les dan a los poetas?—repliqué -yo.</p> - -<p>—Muchas—dijo—y propias. Unos se atormentan -oyendo alabar las obras de otros, y a -los más es la pena el limpiarlos. Hay poeta que -tiene mil años de infierno y aun no acaba de -leer unas endechillas a los celos. Otros verás -en otra parte aporrearse y darse de tizonazos -sobre si dirá faz o cara. Cuál, para hallar un -consonante no hay cerco<a id="FNanchor_99" href="#Footnote_99" class="fnanchor">[99]</a> en el infierno que no -haya rodado mordiéndose las uñas. Mas los que -peor lo pasan y más mal lugar tienen son algunos -poetas de comedias, por las muchas reinas -que han hecho, las infantas<a id="FNanchor_100" href="#Footnote_100" class="fnanchor">[100]</a> de Bretaña que han -deshonrado, los casamientos desiguales que han -efetuado en los fines de las comedias y los palos -<span class="pagenum"><a id="Page_68"></a>[Pg 68]</span>que han dado a muchos hombres honrados -por acabar los entremeses. Mas es de advertir -que los poetas de comedias no están entre los -demás, sino que, por cuanto tratan de hacer -enredos y marañas, se ponen entre los procuradores -y solicitadores, gente que sólo trata -deso.</p> - -<p>Y en el infierno están todos aposentados así. -Que un artillero que bajó allá el otro día, queriendo -que le pusiesen entre la gente de guerra, -como al preguntarle del oficio que había tenido -dijese que hacer tiros en el mundo, fué remitido -al cuartel de los escribanos, pues son los que hacen -tiros<a id="FNanchor_101" href="#Footnote_101" class="fnanchor">[101]</a> en el mundo. Un sastre, porque dijo -que había vivido de cortar de vestir<a id="FNanchor_102" href="#Footnote_102" class="fnanchor">[102]</a>, fué aposentado -con los maldicientes. Un ciego, que quiso -encajarse con los poetas, fué llevado a los enamorados, -por serlo todos. Los que venían por el -camino de los locos<a id="FNanchor_103" href="#Footnote_103" class="fnanchor">[103]</a>, ponemos con los astrólogos, -y a los por mentecatos, con los alquimistas.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_69"></a>[Pg 69]</span></p> - -<p>Uno vino por unas muertes, y está con los médicos. -Los mercaderes que se condenan por -vender, están con Judas. Los malos ministros, -por lo que han tomado, alojan con el mal ladrón. -Los necios están con los verdugos. Y un -aguador, que dijo había vendido agua fría, fué -llevado con los taberneros. Llegó un mohatrero -tres días ha, y dijo que él se condenaba por -haber vendido gato por liebre, y pusímoslo de -pies con los venteros, que dan lo mismo. Al fin, -el infierno está repartido en estas partes.</p> - -<p>—Oíte decir antes de los enamorados, y por -ser cosa que a mí me toca, gustaría saber si -hay muchos.</p> - -<p>—Mancha es la de los enamorados—respondió—que -lo toma todo, porque todos lo son de -sí mismos: algunos, de sus dineros; otros, de -sus palabras; otros, de sus obras, y algunos, de -las mujeres. Y destos postreros hay menos que -de todos en el infierno, porque las mujeres son -tales, que, con ruindades, con malos tratos y -peores correspondencias les dan ocasiones de -arrepentimiento cada día a los hombres. Como -digo, hay pocos déstos; pero buenos y de entretenimiento, -si allá cupiera<a id="FNanchor_104" href="#Footnote_104" class="fnanchor">[104]</a>. Algunos hay que -en celos y esperanzas amortajados y en deseos, -<span class="pagenum"><a id="Page_70"></a>[Pg 70]</span>se van por la posta<a id="FNanchor_105" href="#Footnote_105" class="fnanchor">[105]</a> al infierno, sin saber cómo -ni cuándo ni de qué manera.</p> - -<p>Hay amantes alacayados<a id="FNanchor_106" href="#Footnote_106" class="fnanchor">[106]</a>, que arden llenos -de cintas; otros crinitos<a id="FNanchor_107" href="#Footnote_107" class="fnanchor">[107]</a>, como cometas, llenos -de cabellos, y otros que en los billetes solos que -llevan de sus damas ahorran veinte años de -leña a la fábrica de la casa, abrasándose lardeados<a id="FNanchor_108" href="#Footnote_108" class="fnanchor">[108]</a> -en ellos.</p> - -<p>Son de ver los que han querido doncellas, -enamorados de doncellas, con las bocas abiertas -y las manos extendidas. Déstos, unos se condenaban -por tocar sin tocar pieza, hechos bufones<a id="FNanchor_109" href="#Footnote_109" class="fnanchor">[109]</a> -de los otros, siempre en vísperas del contento, -<span class="pagenum"><a id="Page_71"></a>[Pg 71]</span>sin tener jamás el día y con sólo el título de -pretendientes<a id="FNanchor_110" href="#Footnote_110" class="fnanchor">[110]</a>. Otros se condenan por el beso<a id="FNanchor_111" href="#Footnote_111" class="fnanchor">[111]</a>, -brujuleando<a id="FNanchor_112" href="#Footnote_112" class="fnanchor">[112]</a> siempre los gustos sin poderlos descubrir.</p> - -<p>Detrás de éstos, en una mazmorra, están los -adúlteros<a id="FNanchor_113" href="#Footnote_113" class="fnanchor">[113]</a>: éstos son los que mejor viven y peor -lo pasan, pues otros les sustentan la cabalgadura -y ellos la gozan.</p> - -<p>—Gente es ésta—dije yo—cuyos agravios y -favores todos son de una manera.</p> - -<p>—Abajo, en un apartado muy sucio<a id="FNanchor_114" href="#Footnote_114" class="fnanchor">[114]</a>, lleno de -mondaduras de rastro, quiero decir, cuernos<a id="FNanchor_115" href="#Footnote_115" class="fnanchor">[115]</a>, -<span class="pagenum"><a id="Page_72"></a>[Pg 72]</span>están los que acá llamamos cornudos, gente que -aun en el infierno no pierde la paciencia. Que, -como la llevan hecha a prueba de la mala mujer -que han tenido, ninguna cosa los espanta.</p> - -<p>Tras ellos están los que se enamoran de viejas, -con cadenas<a id="FNanchor_116" href="#Footnote_116" class="fnanchor">[116]</a>. Que los diablos de hombres -de tan mal gusto<a id="FNanchor_117" href="#Footnote_117" class="fnanchor">[117]</a> aún no pensamos que estamos -seguros. Y si no estuviesen con prisiones, Barrabás -aún no tendría bien guardadas las asentaderas -dellos. Y tales como somos, les parecemos -blancos y rubios<a id="FNanchor_118" href="#Footnote_118" class="fnanchor">[118]</a>.</p> - -<p>Lo primero que con éstos <span class="pagenum"><a id="Page_73"></a>[Pg 73]</span>se hace es condenarles la lujuria y su -herramienta a perpetua cárcel.</p> - -<p>Mas, dejando éstos, os quiero decir que estamos -muy sentidos de los potajes que hacéis de -nosotros, pintándonos con garras sin ser aguiluchos; -con colas, habiendo diablos rabones<a id="FNanchor_119" href="#Footnote_119" class="fnanchor">[119]</a>; con -cuernos, no siendo casados, y malbarbados -siempre, habiendo diablos de nosotros que podemos -ser ermitaños y corregidores. Remediad -esto. Que poco ha que fué Jerónimo Bosco<a id="FNanchor_120" href="#Footnote_120" class="fnanchor">[120]</a> allá, -y, preguntándole por qué había hecho tantos -guisados de nosotros en sus sueños, dijo:</p> - -<p>—Porque no había creído nunca que había -demonios de veras.</p> - -<p>Lo otro, y lo que más sentimos, es que, hablando -comúnmente, soléis decir:</p> - -<p>—Miren el diablo del sastre, o diablo es el -sastrecillo<a id="FNanchor_121" href="#Footnote_121" class="fnanchor">[121]</a>.</p> - -<p>A sastres nos comparáis, que damos leña con -<span class="pagenum"><a id="Page_74"></a>[Pg 74]</span>ellos al infierno y aun nos hacemos de rogar para -recibirlos. Que, si no es la póliza<a id="FNanchor_122" href="#Footnote_122" class="fnanchor">[122]</a> de quinientos, -nunca hacemos recibo, por no malvezarlos y -que ellos no aleguen posesión: <em>Quoniam consuetudo -est altera lex</em>. Y como tienen posesión en -el hurtar y quebrantar las fiestas, fundan agravio -si no les abrimos las puertas grandes, como -si fuesen de casa.</p> - -<p>También nos quejamos de que no hay cosa, -por mala que sea, que no la deis al diablo, y, -en enfadándoos algo, luego decís: “Pues el diablo -te lleve”. Pues advertid que son más los que -se van allá que los que traemos. Que no de -todo hacemos caso. Dais al diablo un maltrapillo<a id="FNanchor_123" href="#Footnote_123" class="fnanchor">[123]</a> -y no le toma el diablo, porque hay algún maltrapillo -que no le tomará el diablo. Dais al diablo -un italiano, y no le toma el diablo, porque hay -italiano que tomará al diablo. Y advertid que -las más veces dais al diablo lo que él ya se -tiene, digo, nos tenemos.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_75"></a>[Pg 75]</span></p> - -<p>—¿Hay reyes en el infierno?—le pregunté -yo.</p> - -<p>Y satisfizo a mi duda, diciendo:</p> - -<p>—Todo el infierno es figuras<a id="FNanchor_124" href="#Footnote_124" class="fnanchor">[124]</a> y hay muchos -de los gentiles, porque el poder, libertad y mando -les hace sacar a las virtudes de su medio y -llegan los vicios a su extremo, y, viéndose en -la suma reverencia de sus vasallos y con la grandeza -puestos a dioses, quieren valer punto menos -y parecerlo, y tienen muchos caminos para -condenarse y muchos que los ayudan. Porque -uno se condena por la crueldad, y, matando y -destruyendo, es una guadaña coronada de vicios -y una peste real de sus reinos. Otros se -pierden por la cudicia, haciendo almacenes de -sus villas y ciudades a fuerza de grandes pechos, -que, en vez de criar, desustancian<a id="FNanchor_125" href="#Footnote_125" class="fnanchor">[125]</a>. Y otros -se van al infierno por terceras personas y se -condenan por poderes, fiándose de infames ministros. -Y es dolor verlos penar, porque, como -bozales en trabajo, se les dobla el dolor con -cualquier cosa. Sólo tienen bueno los reyes que, -<span class="pagenum"><a id="Page_76"></a>[Pg 76]</span>como es gente honrada, nunca vienen solos, sino -con punta de dos o tres privados, y a veces el -encaje<a id="FNanchor_126" href="#Footnote_126" class="fnanchor">[126]</a>, y se traen todo el reino tras sí, pues todos -se gobiernan por ellos<a id="FNanchor_127" href="#Footnote_127" class="fnanchor">[127]</a>. Aunque privado y -rey es más penitencia que oficio y más carga -que gozo. Ni hay cosa tan atormentada como -la oreja del príncipe y del privado, pues de ella -nunca escapan pretendientes quejosos y aduladores, -y estos tormentos los califican para el -descanso. Los malos reyes se van al infierno<a id="FNanchor_128" href="#Footnote_128" class="fnanchor">[128]</a> -<span class="pagenum"><a id="Page_77"></a>[Pg 77]</span>por el camino real, y los mercaderes, por el de la -plata.</p> - -<p>—¿Quién te mete ahora con los mercaderes?—dijo -Calabrés.</p> - -<p>—Manjar es que nos tiene ya empalagados a -los diablos y ahítos, y aun los vomitamos. Vienen -allá a millares, condenándose en castellano -y en guarismo<a id="FNanchor_129" href="#Footnote_129" class="fnanchor">[129]</a>. Y habéis de saber que en España -los misterios de las cuentas de los extranjeros -son dolorosos para los millones que vienen de -las Indias<a id="FNanchor_130" href="#Footnote_130" class="fnanchor">[130]</a>, y que los cañones de sus plumas son -de batería contra las bolsas, y no hay renta que, -si la cogen en medio el Tajo de sus plumas y -el Jarama de su tinta, no la ahoguen. Y, en -fin, han hecho entre nosotros sospechoso este -<span class="pagenum"><a id="Page_78"></a>[Pg 78]</span>nombre de asientos<a id="FNanchor_131" href="#Footnote_131" class="fnanchor">[131]</a>, que, como significan otra -cosa, que me corro de nombrarla, no sabemos -cuándo hablan a lo negociante o cuándo a lo -deshonesto. Hombre destos<a id="FNanchor_132" href="#Footnote_132" class="fnanchor">[132]</a> ha ido al infierno -que, viendo la leña y fuego que se gasta, ha -querido hacer estanco<a id="FNanchor_133" href="#Footnote_133" class="fnanchor">[133]</a> de la lumbre. Y otro quiso -arrendar los tormentos, pareciéndole que ganará -con ellos mucho. Éstos tenemos allá junto -a los jueces que acá los permitieron.</p> - -<p>—¿Luego algunos jueces hay allá?</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_79"></a>[Pg 79]</span></p> - -<p>—¡Pues no!—dijo el espíritu—. Los jueces -son nuestros faisanes, nuestros platos regalados -y la simiente que más provecho y fruto nos da -a los diablos. Porque de cada juez que sembramos, -cogemos seis procuradores, dos relatores, -cuatro escribanos, cinco letrados y cinco mil negociantes, -y esto cada día. De cada escribano cogemos -veinte oficiales; de cada oficial, treinta -alguaciles; de cada alguacil, diez corchetes. Y -si el año es fértil de trampas, no hay trojes en -el infierno donde recoger el fruto de un mal ministro.</p> - -<p>—¿También querrás decir que no hay justicia -en la tierra, rebelde a los dioses?</p> - -<p>—Y ¡cómo que no hay justicia! Pues ¿no has -sabido lo de Astrea<a id="FNanchor_134" href="#Footnote_134" class="fnanchor">[134]</a>, que es la justicia, cuando, -huyendo de la tierra, se subió al cielo? Pues por -si no lo sabes, te lo quiero contar.</p> - -<p>Vinieron la verdad y la justicia a la tierra. La -una no halló comodidad por desnuda ni la otra -por rigurosa. Anduvieron mucho tiempo así, -hasta que la verdad, de puro necesitada, asentó -con un mudo.</p> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_80"></a>[Pg 80]</span></p> -<p>La justicia, desacomodada, anduvo por la tierra -rogando a todos, y, viendo que no hacían -caso della y que le usurpaban su nombre para -honrar tiranías, determinó volverse huyendo al -cielo. Salióse de las grandes ciudades y cortes y -fuése a las aldeas de villanos, donde por algunos -días, escondida en su pobreza, fué hospedada de -la simplicidad hasta que envió contra ella requisitorias -la malicia. Huyó entonces de todo -punto, y fué de casa en casa pidiendo que la recogiesen. -Preguntaban todos quién era. Y ella, -que no sabe mentir, decía que la justicia. Respondíanle -todos:</p> - -<p>—Justicia<a id="FNanchor_135" href="#Footnote_135" class="fnanchor">[135]</a>, y no por mi casa; vaya por otra.</p> - -<p>Y así, no entraba en ninguna. Subióse al cielo -y apenas dejó acá pisadas. Los hombres, que -esto vieron, bautizaron con su nombre algunas -varas, que arden muy bien allá, y acá sólo tienen -nombre de justicia ellas y los que las traen<a id="FNanchor_136" href="#Footnote_136" class="fnanchor">[136]</a>. -Porque hay muchos déstos en quien la vara -<span class="pagenum"><a id="Page_81"></a>[Pg 81]</span>hurta más que el ladrón con ganzúa y llave falsa -y escala. Y habéis de advertir que la codicia de -los hombres ha hecho instrumento para hurtar -todas sus partes, sentidos y potencias, que Dios -les dió las unas para vivir y las otras para vivir -bien. ¿No hurta la honra de la doncella con la -voluntad el enamorado? ¿No hurta con el entendimiento -el letrado, que le da malo y torcido -a la ley? ¿No hurta con la memoria el representante, -que nos lleva el tiempo? ¿No hurta el -amor con los ojos, el discreto con la boca, el -poderoso con los brazos, pues no medra quien -no tiene los suyos; el valiente con las manos, el -músico con los dedos, el gitano y cicatero<a id="FNanchor_137" href="#Footnote_137" class="fnanchor">[137]</a> con las -uñas, el médico con la muerte, el boticario con la -salud, el astrólogo con el cielo? Y, al fin, cada -uno hurta con una parte o con otra. Sólo el -alguacil hurta con todo el cuerpo, pues acecha -con los ojos, sigue con los pies, ase con las -manos y atestigua con la boca, y, al fin, son -tales los alguaciles, que dellos y de nosotros -defienden a los hombres<a id="FNanchor_138" href="#Footnote_138" class="fnanchor">[138]</a> pocas cosas.</p> - -<p>—Espántome—dije yo—de ver que entre los -<span class="pagenum"><a id="Page_82"></a>[Pg 82]</span>ladrones no has metido a las mujeres, pues son -de casa.</p> - -<p>—No me las nombres—respondió—, que nos -tienen enfadados y cansados, y, a no haber tantas -allá, no era muy mala habitación el infierno, y -diéramos porque enviudáramos en el infierno -mucho. Que, como se urden enredos, y ellas, -desde que murió Medusa la hechicera<a id="FNanchor_139" href="#Footnote_139" class="fnanchor">[139]</a>, no platican<a id="FNanchor_140" href="#Footnote_140" class="fnanchor">[140]</a> -otro, temo no haya alguna tan atrevida -que quiera probar su habilidad con alguno de -nosotros, por ver si sabrá dos puntos más<a id="FNanchor_141" href="#Footnote_141" class="fnanchor">[141]</a>. -Aunque sola una cosa tienen buena las condenadas, -por la cual se puede tratar con ellas, que, -como están desesperadas, no piden nada.</p> - -<p>—¿De cuáles se condenan más: feas o hermosas?</p> - -<p>—Feas—dijo al instante—, seis veces más, -porque los pecados, para aborrecerlos, no es -menester más que cometerlos, y las hermosas, -que hallan tantos que las satisfagan el apetito -carnal, hártanse y arrepiéntense; pero las feas, -como no hallan nadie, allá se nos van en ayunas -<span class="pagenum"><a id="Page_83"></a>[Pg 83]</span>y con la misma hambre rogando a los hombres, -y después que se usan ojinegras y cariaguileñas, -hierve el infierno en blancas y rubias, y en -viejas más que en todo, que, de envidia de las -mozas, obstinadas espiran gruñendo. El otro -día llevé yo una de setenta años que comía barro -y hacía ejercicio para remediar las opilaciones, -y se quejaba de dolor de muelas porque -pensasen que las tenía. Y con tener ya amortajadas -las sienes con la sábana blanca de sus -canas y arada la frente, huía de los ratones y -traía galas, pensando agradarnos a nosotros. -Pusímosla allá por tormento al lado de un lindo -déstos que se van allá con zapatos blancos y de -puntillas, informados de que es tierra seca y -sin lodos.</p> - -<p>—En todo esto estoy bien—le dije—; sólo -querría saber si hay en el infierno muchos pobres.</p> - -<p>—¿Qué es pobres?—replicó.</p> - -<p>—El hombre—dije yo—que no tiene nada de -cuanto tiene el mundo.</p> - -<p>—¡Hablara yo para mañana!<a id="FNanchor_142" href="#Footnote_142" class="fnanchor">[142]</a>—dijo el diablo—. -Si lo que condena a los hombres es lo -que tienen del mundo, y ésos no tienen nada, -<span class="pagenum"><a id="Page_84"></a>[Pg 84]</span>¿cómo se condenan?<a id="FNanchor_143" href="#Footnote_143" class="fnanchor">[143]</a> Por acá los libros nos tienen -en blanco. Y no os espantéis, porque aun -diablos les faltan a los pobres. Y a aunes más -diablos sois unos para otros que nosotros mismos. -¿Hay diablo como un adulador, como un -envidioso, como un amigo falso y como una -mala compañía? Pues todos éstos le faltan al -pobre, que no le adulan, ni le envidian, ni tiene -amigo malo ni bueno ni le acompaña nadie. -Éstos son los que verdaderamente viven bien -y mueren mejor. ¿Cuál de vosotros sabe estimar -el tiempo y poner precio al día, sabiendo -que todo lo que pasó lo tiene la muerte en su -poder y gobierna lo presente y aguarda todo -lo por venir, como todos ellos?</p> - -<p>—Cuando el diablo predica, el mundo se acaba. -Pues ¿cómo, siendo tú padre de la mentira—dijo -Calabrés—, dices cosas que bastan a -convertir una piedra?</p> - -<p>—¿Cómo?—respondió—. Por haceros mal y -que no podáis decir que faltó quien os lo dijese. -Y adviértase que en vuestros ojos veo muchas -lágrimas de tristeza y pocas de arrepentimiento, -y de las más se deben las gracias al pecado, que -os harta o cansa, y no a la voluntad, que por -malo le aborrezca.</p> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_85"></a>[Pg 85]</span></p> -<p>—Mientes—dijo Calabrés—. Que muchos -buenos hay hoy. Y ahora veo que en todo cuanto -has dicho has mentido, y en pena saldrás hoy -de este hombre.</p> - -<p>Apremióle a que callase<a id="FNanchor_144" href="#Footnote_144" class="fnanchor">[144]</a>, y, si un diablo por -sí es malo, mudo es peor que diablo.</p> - -<p>Vuecelencia, con curiosa atención, mire esto -y no mire a quien lo dijo<a id="FNanchor_145" href="#Footnote_145" class="fnanchor">[145]</a>. Que por la boca de -una sierpe de piedra sale un caño de agua<a id="FNanchor_146" href="#Footnote_146" class="fnanchor">[146]</a>.</p> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_86"></a>[Pg 86]</span></p> -</div> - -<div class="footnotes"> -<p class="p2 center big2">NOTAS:</p> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_81" href="#FNanchor_81" class="label">[81]</a> En <em>C</em> y <em>P</em>: <em>clérigo de bonete</em>. <em>De tres altos</em>, de tres -pisos propiamente. <span class="smcap">Solís</span>, <em>Hist. Mej.</em>, 3, 10: “Sería de hasta -diez mil casas de segundo y tercer alto”. <span class="smcap">A. Álv.</span>, <em>Silva</em>, -<em>Magd.</em>, 2 c., § 2: “No es tela lisa, ni siempre de un peso; -sino que tiene sus altos, como brocado”. El mejor brocado -era el de tres altos, primero el fondo de la tela, -segundo, la labor; tercero, el realce de plata, oro o seda -escarchada o brisada.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_82" href="#FNanchor_82" class="label">[82]</a> <em>De espulgo</em>, investigadores, de espulgar. En <em>P</em>: <em>medio -celemín; orillo por ceñidor, y no muy apretado, puños -de Corinto</em>. En <em>C</em>: <em>tres altos: orillo por ceñidor, puños</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_83" href="#FNanchor_83" class="label">[83]</a> “rosario en mano, disciplina en cinto, zapato grande -y de ramplón, y oreja sorda; habla entre penitente y diciplinante, -derribado el cuello al hombro, como el buen tirador -que apunta al blanco, mayormente si es blanco de -Méjico o de Segovia; los ojos bajos y muy clavados en -el suelo, como el que cudicioso busca en él cuartos, y los -pensamientos tiples, etc”. (Edición de Pamplona de 1631).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_84" href="#FNanchor_84" class="label">[84]</a> “tardón en la misa y abreviador en la mesa”. (La -misma y el Ms. de la Biblioteca Colombina).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_85" href="#FNanchor_85" class="label">[85]</a> “gran cazador de diablos, tanto que sustentaba el -cuerpo a puros espíritus”. (Ídem). Sobre estos endemoniados -pueden leerse las obras de los números 602, 867 y 1057 -de la Biblioteca Gallardo.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_86" href="#FNanchor_86" class="label">[86]</a> “Traía en la capa remiendos sobre sano; hacía del -desaliño, etc”. (Ídem).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_87" href="#FNanchor_87" class="label">[87]</a> “en la sacristía”. (Edic. de Pamplona de 1631 y el -Ms. Colomb).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_88" href="#FNanchor_88" class="label">[88]</a> “cuanto no se puede encarecer, pues nosotros huimos -de la cruz y ellos la toman por instrumento para hacer -mal. ¿Quién podrá negar que demonios y alguaciles no -tenemos un mismo oficio?” (Edic. de Pamplona, 1631, y -el Ms. Colomb).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_89" href="#FNanchor_89" class="label">[89]</a> “que somos ángeles, aunque sin gracia”. (Edic. de -Pamplona y el Ms. Colomb).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_90" href="#FNanchor_90" class="label">[90]</a> “Así que, por demás te cansas, padre, en poner reliquias -a éste, pues no hay santo que si entra en sus manos -no quede para ellas”. (Ídem).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_91" href="#FNanchor_91" class="label">[91]</a> “todos somos de una orden, sino que los alguaciles -son diablos calzados y nosotros diablos recoletos, que hacemos -áspera vida en el infierno”. (Ídem). <em>Con varilla</em>, la -de autoridad, que llevaba en la mano.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_92" href="#FNanchor_92" class="label">[92]</a> “aborrezcan los alguaciles, pues aun por no verla en -su nombre, llamándose propiamente aguaciles, han encajado -una l en medio, llamándose <em>alguaciles</em>” (Ms. Colomb). <em>En-aguacil-ado</em>, -dijo antes, por decirse también <em>aguacil</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_93" href="#FNanchor_93" class="label">[93]</a> <em>Corchetes</em>, los subordinados que acompañaban al alguacil -y llevaban presos a los que él les mandaba, que por -eso se llamaban así. <em>Soplones</em>, los que le daban el soplo y -aviso de lo que pasaba; <em>escriban-ito</em>, que tomaba por escrito -las notas.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_94" href="#FNanchor_94" class="label">[94]</a> <em>Tara</em>, lo que se rebaja del peso en las mercancías -por razón del casco o caja en que vienen encerradas.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_95" href="#FNanchor_95" class="label">[95]</a> Quiere decir que son más moriscos que cristianos. -Los moriscos convertidos eran harto malos cristianos comúnmente. -<em>Merino</em> fué el gobernador y juez, y también el -sayón o alguacil.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_96" href="#FNanchor_96" class="label">[96]</a> <em>Ése es tu enemigo</em>..., refrán. “Figulus figulum odit”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_97" href="#FNanchor_97" class="label">[97]</a> “confesor, sabía”, etc. (Edición de Pamplona). <em>El -tribunal de la justa venganza</em>, pág. 125, llama la atención -sobre esta especie de haber sido confesor de Quevedo el -licenciado Andreini.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_98" href="#FNanchor_98" class="label">[98]</a> <em>Ensancha</em>, posverbal de ensanchar, como <em>ensanche</em>. <span class="smcap">Argensola</span>, -<em>Maluc.</em>, 8: “Se terraplenó y levantó con sus ensanchas”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_99" href="#FNanchor_99" class="label">[99]</a> <em>Cerco</em>, cada región, tomado del Dante. En <em>C</em>: <em>no -hay cerro en el infierno que no hayan rodeado</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_100" href="#FNanchor_100" class="label">[100]</a> “adúlteras”. (Ms. Colomb). Critica los resobados -asuntos.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_101" href="#FNanchor_101" class="label">[101]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 631: “<em>Hacer tiro.</em> (Por hacer engaño)”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_102" href="#FNanchor_102" class="label">[102]</a> <span class="smcap">Galindo</span>, <em>C</em>, 1255: “<em>Cortarle de vestir.</em> Aquél de quien -se murmura decimos que se le corta de vestir, como que se -le toma la medida de su talle, traza y costumbre”. <span class="smcap">Fonseca</span>, -<em>Amor. Dios</em>, 1, 32: “Pónense en la iglesia mayor, sobre -la losa del canónigo, cinco o seis de los que cortan de -vestir sin ser sastres”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_103" href="#FNanchor_103" class="label">[103]</a> “Otro que dijo que enterraba difuntos, fué acomodado -con los pasteleros. Los que vienen por locos, ponémoslos -con los astrólogos”... (Ms. Colomb).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_104" href="#FNanchor_104" class="label">[104]</a> <em>Si allá cupiera</em>, hubiera lugar para entretenimiento.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_105" href="#FNanchor_105" class="label">[105]</a> <em>Por la posta</em>, corriendo. <span class="smcap">T. Ramón</span>, <em>Concept.</em>, p. 60: -“Que le pongan fuego en sus cebadas, con que le hizo venir -por la posta”. <em>Sold. Píndaro</em>, 1, 1: “Recobrándose en las -perdidas fuerzas, no sólo mejoró por la posta, mas dentro -de quince días se halló fuera de riesgo”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_106" href="#FNanchor_106" class="label">[106]</a> <em>Alacayados</em>, hechos lacayos. Corrijo así, como en -<em>B</em>, el <em>alacayuelos</em> de <em>C</em>. Las cintas son las que regalaban las -damas a sus enamorados.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_107" href="#FNanchor_107" class="label">[107]</a> <em>Crinitos</em>, latinismo, con cabellera.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_108" href="#FNanchor_108" class="label">[108]</a> <em>Lardeados</em>, envueltos en los billetes, como la carne en -lardo. <em>G. Alf.</em>, 1, 3, 3: “Traía descubierta la cabeza, la barba -rapada, reluciéndole el pellejo, como si se le lardearan con -tocino”. <em>Esteban.</em>, 6: “Seis libras de tocino de lardear”. En -<em>C</em>: <em>Son de ver los amantes de monjas con las bocas abiertas -y las manos estendidas, condenados por tocar.</em> Este texto -aclara el que quedó confuso en la corrección definitiva. Sobre -estos amoríos monjiles, hay de aquel tiempo una valiente -y desenfadada composición poética en la sección de Manuscritos -de la Biblioteca Nacional, que no copio por lo larga -y sus puntas y collar de obscena; parece de Quevedo.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_109" href="#FNanchor_109" class="label">[109]</a> <em>Bufones</em>, hazmerreír; en <em>B</em>: <em>buscones</em>; en <em>C</em>: <em>los otros, -metiendo y sacando los dedos por las orejas, y en vísperas.</em></p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_110" href="#FNanchor_110" class="label">[110]</a> <em>Pretendientes</em>. En <em>C</em>: <em>y con título de pretendientes -de Antecristo.</em></p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_111" href="#FNanchor_111" class="label">[111]</a> “Están a su lado los que han querido doncellas y se -han condenado por el beso, como Judas, brujuleando siempre -los gustos”. (Ms. Colomb). En <em>P</em>: <em>por el beso como Judas.</em></p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_112" href="#FNanchor_112" class="label">[112]</a> <em>Brujulear</em>, atisbar, mirar al blanco propiamente, mirar -por el agujerito de la puntería de la escopeta. <span class="smcap">Torr.</span>, -<em>Fil. mor.</em>, 4, 2: “Brujuleando su punto con todo tiento, -apenas había disparado, cuando se vió su flecha en”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_113" href="#FNanchor_113" class="label">[113]</a> <em>Adúlteros</em>, así en <em>C</em>, y quito <em>aduladores</em>, que en la -última corrección no viene a cuento, como se ve por lo -que sigue.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_114" href="#FNanchor_114" class="label">[114]</a> “En un sitio apartado están los curas y los frailes, -polillas de los casados, martirio de los solteros y perseguidores, -a trueque de indulgencias mentidas, de toda mujer -de belleza en rostro o de ocultas gracias, aun cuando la -rodee la toca, la guarde el velo y la defienda fuerte reja, -que todo cede al poder de su corona sin ser reyes”. -(Ms. antiguo que poseyó don José Muso y Valiente, citado -por Castellanos, edición de 1840, pág. 387).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_115" href="#FNanchor_115" class="label">[115]</a> Es curiosa la siguiente noticia: “De cuernos se dijo -<em>cornudo</em>..., y de <em>cornudo</em> han derivado los de Madrid, -entre nuestras casadas, en cierta lengua que ha descubierto -el Marqués del Valle, que tiene en Nueva España un -muy buen valle y lugar que llaman Cuerna-Vaca, con el -cual se vió un pleito con uno de los mayores cornudos -que hay de aquí allá, y creo para mí que el mejor derecho -que éste tenía al lugar eran sus propios cuernos, puesto -que parecía disparate a quien no sabía tan bien como yo -esta historia. Bastaría que el Marqués se quiso concertar -con él y darle la mitad del lugar con este partido: que -pues el lugar se llamaba <em>Cuerna-Vaca</em>, él tomase para sí -los cuernos, y para el Marqués la vaca. Y contentárase -de la partición el pobre gentilhombre, sino que su mujer -jamás lo quiso consentir ni se pudo acabar con ella, diciendo -que, cuernos por cuernos, Valladolid en Castilla y -que por la vaca lo había ella, que no por los cuernos, teniéndolos -sembrados por su casa”.—<em>Paradoxa.</em>—<em>Trata que -no solamente no es cosa mala, dañosa ni vergonzosa ser -un hombre cornudo, mas que los cuernos son buenos, honrosos -y provechosos.</em> (Biblioteca Colombina, Aa, 141, 4, folio -89). El autor siguió los ejércitos del emperador Carlos -V.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_116" href="#FNanchor_116" class="label">[116]</a> <em>Con cadenas</em>, en <em>G</em>: <em>todos atados con cadenas</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_117" href="#FNanchor_117" class="label">[117]</a> <em>Las asentaderas</em>; en <em>C</em>: <em>bien guardada la trasera de -ellos; y tales cuales somos.</em> Todo esto, sodomía harto manifiesta, -propia, dice, de los que se enamoran de viejas.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_118" href="#FNanchor_118" class="label">[118]</a> Siendo tan feos, les parecemos guapos.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_119" href="#FNanchor_119" class="label">[119]</a> <em>Rabones, sin rabo.</em> Quito el <em>no</em>, como en <em>C</em>, que trae -la edición corregida y no viene bien. <em>Coloquio de los -perros</em>: “Tenía un asno rabón”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_120" href="#FNanchor_120" class="label">[120]</a> Jerónimo van Alken o van Aken, llamado el Bosco -o Bosch, pintor holandés, nacido en 1450, 1460 o 1462, y -muerto en 1516, precursor de Goya en las aguas fuertes, -y de Rops, simbolista moralizador con el más crudo realismo, -verdadero misionero por medio de pinturas horribles -de duendes, diablos y endriagos, y añadamos maravillosas. -En España se guardan las más de ellas, en el Prado -y en El Escorial.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_121" href="#FNanchor_121" class="label">[121]</a> En <em>P</em>: <em>sastrecillo. El diablo no es sastre</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_122" href="#FNanchor_122" class="label">[122]</a> <em>Póliza</em>, orden breve y firmada, que se da por escrito, -para percibir o cobrar algún dinero.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_123" href="#FNanchor_123" class="label">[123]</a> <em>Maltrapillo</em>, el malvestido y golfo. <span class="smcap">Ferrer</span>, <em>S. Andr.</em>: -“Sucede que llega un maltrapillo y sobre cosa que no -monta un maravedí mueve pendencia en el mesón”. <em>Esteban.</em>, -7: “Déjela voacé venir, seo maltrapillo”. <em>Dar al -diablo o a los diablos</em> es de enfado: lléveselo el diablo. -<span class="smcap">Corr.</span>, 573: “<em>Dar a los diablos.</em> (Por enfadarse; estar dado -a los diablos, enfadado)”. Ídem, 278: “Dad al diablo la -llave, marido, que a todas puertas abre”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_124" href="#FNanchor_124" class="label">[124]</a> <em>Figuras</em>, por personaje insigne, lumbrera, es una -mamarrachada galicista, pues figura tiesa y figurón es de -lo que se les trata con Quevedo. <em>Pragm. tiempo</em>: “Declaramos -que sean tenidos por figuras los que a nadie quitan -la gorra, y más si es de puro arrogantes”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_125" href="#FNanchor_125" class="label">[125]</a> <em>Desustancian</em>. <span class="smcap">Tirso</span>, <em>Prud. muj.</em>, 2, 20: “Y para -que a todos sobre, | desustanciad al rey menos, | que no -son vasallos buenos | los que a su rey tienen pobre”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_126" href="#FNanchor_126" class="label">[126]</a> <em>Encaje</em>. Habiendo dicho <em>con punta de</em>, esto es, con -el pico o añadidura de, pone aquí encaje, por <em>puntas y -encajes</em> o adornos de gorguera y vestiduras y tirando con -el retruécano al <em>encaje</em> o <em>ley del encaje</em>, que dice Cervantes, -o sea la distribución de la justicia <em>se le encaja</em> al rey -en la mollera.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_127" href="#FNanchor_127" class="label">[127]</a> “Dichosos vosotros, españoles, que sin merecerlo -sois vasallos y gobernados por un rey tan vigilante y católico, -a cuya imitación os vais al cielo, y esto si hacéis -buenas obras (y no entendáis por ellas palacios suntuosos, -que éstos a Dios son enfadosos, pues vemos nació en -Belén, en un portal destruido); no cual otros malos reyes, -que se van al infierno por el camino real”, etc. (Edición -de Pamplona, 1631).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_128" href="#FNanchor_128" class="label">[128]</a> “Allá tenemos un rey que hace poco llegó de acá, -y si no fuera porque su mujer y un hijo que nos mandó -antes, le atormentan, arañándole por asesino de sus vidas, -lo pasara bien, porque en el tiempo que reinó en el mundo -nos llenó el infierno de leña y de diablos ya amaestrados -en el oficio. Mozo fué recomendado por él, que enciende -el mayor hornillo de un soplo, y que a una vuelta de pala -echa a la caldera un centenar de inquisidores. A éstos les -pesa más por ser del oficio, y nosotros les damos más con -que seguir allá el ejercicio que aquí tuvieron”. (Ms. de -Muso y Valiente, ya citado). Cuando la censura no consintió -que este párrafo corriese, hubo de recelar que alguien -pudiera ver aludidos en él a Felipe II, a su mujer -doña Isabel de la Paz, al príncipe don Carlos y al cardenal -Espinosa.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_129" href="#FNanchor_129" class="label">[129]</a> “Más almas nos ha dado Disanzon y Plasencia que -Mahoma”. (Ms. Colomb). En <em>C</em>: <em>España los ministros de -las cuentas.</em> En <em>C</em> y <em>P</em>: <em>cuenta de los ginoveses son.</em></p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_130" href="#FNanchor_130" class="label">[130]</a> <em>De las Indias.</em> Que se tardaba la flota o que se adelantaba -la necesidad de las guerras, ello es que a cada paso -el rey y los particulares, en farsas y en las Gradas de -Sevilla, recurrían a los ginoveses, Fúcares y demás cambios, -que todos eran extranjeros, los cuales les prestaban -a buen interés y con mil géneros de mohatras más o -menos paliadas, hasta con los famosos <em>cambios secos</em>. A -ello alude Quevedo, y hablan en ello todos los tratadistas -de cambios y usuras. <em>Tajo</em> de la pluma, la punta que se -tajaba.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_131" href="#FNanchor_131" class="label">[131]</a> <em>Asiento</em> es <em>contrato</em>, concierto u obligación, anotación -escrita de una partida, y de <em>aquí asentista</em> o arbitrista, -y además el trasero. En <em>C</em>: <em>asientos, que como significan -traseros, no sabemos.</em></p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_132" href="#FNanchor_132" class="label">[132]</a> En <em>C</em>: <em>negociante ni cuando a lo bujarrón.</em></p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_133" href="#FNanchor_133" class="label">[133]</a> <em>Estanco</em> o <em>monipodio</em> que decían, esto es, <em>monopolio</em>, -como el del <em>Coloquio de los perros</em>. <span class="smcap">Mercado</span>, <em>Tratos</em>, 2, 8: -“Haciendo monipodio con sus consortes y compañeros... -Que se conciertan los mercaderes de no abajar de tanto -(que llamamos los castellanos monipodio). Lo primero en -el Código sub rub. de monipodiis”... Véanse Leyes del -reino, don Alf. XI, t. 7, part. 5: “Cotas y posturas ponen -los mercaderes entre sí, haciendo juros y cofradías, que -se ayuden unos a otros, poniendo precio entre sí”. <em>Atravesar</em> -llamaban a este estancar y acaparar unos cuantos -toda la mercadería para venderla después a como ellos -les parecía, de lo cual véase a <span class="smcap">Mercado</span>, <em>Trat.</em>, 2, 20: -“Los que usan atravesar todo un género de ropa, o la mayor -parte della, para que, teniéndola ellos toda, la puedan -vender como quisieren y siempre quieren a precios excesivos -y exorbitantes. Unos toman todas las perlas o todo -el oro que ha venido en la flota, o todos los ruanes o todas -las holandas o todos los anascotes o todas las rajas que -vienen de Bretaña o Francia o todo el aceite de Valcargado -o del Ajarafe. En Indias, o todos los vinos que han llegado -o todo el herraje o todas las sedas”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_134" href="#FNanchor_134" class="label">[134]</a> <em>Astrea.</em> Los poetas, entre ellos Arato (96), cuentan -cómo, echada la Justicia de la tierra por los desafueros -de los hombres, se remontó al cielo, y ésta creen ser <em>Astrea</em>, -o hija de Astreo, celebrada como la constelación <em>Virgo</em>. -“Paulatim deinde ad superos Astraea recessit”. (<em>Juvenal -Sat.</em>, 6).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_135" href="#FNanchor_135" class="label">[135]</a> “extrema per illos | Iustitia excedens terris vestigia -fecit”. A lo que dice Natal Alejandro (<em>Mythologia</em>, 2, 2): -“Nam quanto simpliciores erant homines, tanto iustiores -erant natura: ubi legum volumina in civitatibus, quasi -Astraeae testamenta composita sunt, illa simplicitas paulatim -ad rusticos homines extra civitatem recessit”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_136" href="#FNanchor_136" class="label">[136]</a> “los que la tienen. Y es de manera que tornó a bajar -en Cristo después, y la justicia de acá la hizo de ella; -porque hay muchos déstos en quien la vara hurta más que -el ladrón”. (Ms. Colomb). “Algunas varas que, fuera de las -cruces, arden algunas”. (<em>C</em> y <em>P</em>).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_137" href="#FNanchor_137" class="label">[137]</a> <em>Cicatero</em>, ladrón de bolsas o <em>cicas</em>. <span class="smcap">L. Rueda</span>, 1, 100: -“A los que cortan bolsas (llamamos) sicateros”. <em>Rinc. -Cort.</em>: “Manifiéstese la cica”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_138" href="#FNanchor_138" class="label">[138]</a> En <em>P</em>: <em>defiende a los hombres la Santa Iglesia romana.</em> -La Iglesia defiende de diablos y alguaciles; según el -texto: pocas cosas libran a los hombres de diablos y alguaciles.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_139" href="#FNanchor_139" class="label">[139]</a> <em>Medusa</em>, que petrificaba con el mirar de sus ojos y -enhechizaba con su hermosísima cabellera.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_140" href="#FNanchor_140" class="label">[140]</a> <em>Platicar</em> por <em>practicar</em> era común.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_141" href="#FNanchor_141" class="label">[141]</a> “<em>Sabe un punto más que el diablo.</em> (Por agudeza, y -el vulgo dice de las mujeres que saben un punto más que -el diablo, y es que para lo que quieren salen con extraordinario -pensamiento)”. <span class="smcap">Correas</span>, 565.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_142" href="#FNanchor_142" class="label">[142]</a> <em>Hablara yo para mañana; hablara yo para el tercio -de la casa o para otro año.</em> (Dícese al que ya tarde acabó -de decir lo que debía o quería). <span class="smcap">Correas.</span></p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_143" href="#FNanchor_143" class="label">[143]</a> En <em>C</em>: <em>¿cómo se han de condenar? Por allá los libros.</em> -<em>En blanco</em>, sin apuntar un solo pobre.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_144" href="#FNanchor_144" class="label">[144]</a> En <em>C</em> y <em>P</em>: <em>Usó de sus exorcismos y sin poder yo -con él, le apremió a que callase.</em></p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_145" href="#FNanchor_145" class="label">[145]</a> En <em>C</em> y <em>P</em>: <em>a quien lo dijo; que Herodes profetizó -y por la boca.</em></p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_146" href="#FNanchor_146" class="label">[146]</a> “en la quijada de un león hay miel y el salmo dice -que a veces recebimos <em>salutem ex inimicis nostris et de -manu qui oderunt nos</em>”. (Ms. Colomb).</p></div></div> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_87"></a>[Pg 87]</span></p> -</div> - -<h2 class="nobreak" >LAS ZAHURDAS DE PLUTÓN</h2> - -<p class="p1">Véanse las figuras y asuntos que le componen, según -se notan al margen en la edición de 1631: “Camino del -cielo, camino del infierno, taberneros, hipócritas, ricos, -pobres, discretos, necios, negociantes, reyes, eclesiásticos, -soldados, seguir la virtud, mujeres interesadas, sastres, -libreros, cocheros, bufones, truhanes y juglares, chocarreros, -aduladores, marido que vende su mujer, mujer pública, -faranduleros, zapateros, pasteleros, corchetes y alguaciles, -mercader, plateros y buhoneros, caballero hidalgo y noble, -honra mundana, valentía, capitanes, caballero, dueñas, padres -que dejan ricos a sus hijos, necios que dicen: <em>¡Oh -quién hubiera!</em>, los que abusan de la misericordia de Dios, -tintureros, cornudos, sodomitas, viejas, muertos de repente, -nadie muere de repente, que todo es avisos de la muerte, -boticarios, barberos, zurdos, mujeres feas y que se pintan, -memoria del bien perdido, gusano de la conciencia, sabios -y doctos, escandalosos, taberneros, Judas, diablos, dispenseros, -Judas, mujeres hermosas y malos letrados, malas -mujeres, escribanos, alguaciles, enamorados, penséque, -amor, poetas, los que no saben pedir a Dios, los que no -cumplen los votos y promesas, hijos que no se acuerdan de -sus padres muertos, ensalmadores y saludadores, saludadores, -astrólogos y alquimistas, corchetes, sastres, alquimistas, -astrólogos, supersticiosos, quirománticos, geométrico, -mujeres hermosas, los vicios, herejes antes de Cristo, inmortalidad -del alma, herejes después de Cristo, Mahoma, -herejes, Lutero e impugnación de sus errores y defensa de -las imágenes, defensa de las buenas obras y pasión de -Cristo, Lucifer y su galería, emperadores, reyes, aposento -de Lucifer y quién hay en él, alguaciles, coronistas, pesquisidores, -doncellas, demandadores, madres postizas”.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_88"></a>[Pg 88]<br /><a id="Page_89"></a>[Pg 89]</span></p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_90"></a>[Pg 90]</span></p> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_91"></a>[Pg 91]</span></p> -<h2 class="nobreak" >CARTA A UN AMIGO SUYO</h2> -</div> - - -<p class="p1">Envío a vuesamerced este discurso tercero al -<em>Sueño</em> y al <em>Alguacil</em>, donde puedo decir que he -rematado las pocas fuerzas de mi ingenio, no -sé si con alguna dicha. Quiera Dios halle algún -agradecimiento mi deseo, cuando no merezca -alabanza mi trabajo, que con esto tendré algún -premio de los que da el vulgo con mano escasa. -Que no soy tan soberbio que me precie de tener -envidiosos, pues de tenerlos, tuviera por gloriosa -recompensa el merecerlos tener. Vuesamerced, -en Zaragoza, comunique este papel, haciéndole -la acogida que a todas mis cosas, mientras -yo acá esfuerzo la paciencia a maliciosas -calumnias, que al parto de mis obras, sea aborto, -suelen anticipar mis enemigos. Dé Dios a vuesamerced -paz y salud. Del Fresno y mayo 3 de -1608.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_92"></a>[Pg 92]</span></p> - -<p class="p1 right" style="padding-right: 2em;"><span class="smcap">Don Francisco de Quevedo Villegas.</span></p> - - - -<div class="chapter"> - - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_93"></a>[Pg 93]</span></p> -<h2 class="nobreak" >PRÓLOGO AL INGRATO Y DESCONOCIDO LECTOR</h2> -</div> - - -<p>Eres tan perverso, que ni te obligué llamándote -pío, benévolo ni benigno en los más discursos -porque no me persiguieses, y, ya desengañado, -quiero hablar contigo claramente. Este discurso -es del infierno. No me arguyas de maldiciente, -porque digo mal de los que hay en él, pues no es -posible que haya dentro nadie que bueno sea. -Si te parece largo, en tu mano está: toma el -infierno que te bastare y calla. Y si algo no te -parece bien, o lo disimula piadoso o lo enmienda -docto. Que errar es de hombres y ser herrado -de bestias o esclavos. Si fuere oscuro, nunca el -infierno fué claro; si triste y melancólico, yo no -he prometido risa. Sólo te pido, lector, y aun te -conjuro por todos los prólogos, que no tuerzas -las razones ni ofendas con malicia mi buen celo. -Pues, lo primero, guardo el decoro a las personas, -y sólo reprendo los vicios, murmuro los<span class="pagenum"><a id="Page_94"></a>[Pg 94]</span> -descuidos y demasías de algunos oficiales, sin -tocar en la pureza de los oficios, y, al fin, si te -agradare el discurso, tú te holgarás, y si no, poco -importa: que a mí de ti ni de él se me da nada.—<em>Vale.</em></p> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_95"></a>[Pg 95]</span></p> - -<h2 class="nobreak" >DISCURSO</h2> -</div> - - -<p>Yo, que en el <em>Sueño</em> vi tantas cosas y en el -<em>Alguacil alguacilado</em> oí parte de las que no había -visto, como sé que los sueños, las más veces, -son burla de la fantasía y ocio del alma, y que -el malo nunca dijo verdad<a id="FNanchor_147" href="#Footnote_147" class="fnanchor">[147]</a>, por no tener cierta -noticia de las cosas que justamente se nos esconden<a id="FNanchor_148" href="#Footnote_148" class="fnanchor">[148]</a>, -vi, guiado de mi ingenio, lo que se sigue, -por particular providencia, que fué para traerme -en el miedo la verdadera paz.</p> - -<p>Halléme en un lugar favorecido de naturaleza -por el sosiego amable, donde, sin malicia, -la hermosura entretenía la vista, muda recreación -y sin respuesta humana, platicaban las fuentes -entre las guijas y los árboles por las hojas, -tal vez cantaba el pájaro, ni sé determinadamente -<span class="pagenum"><a id="Page_96"></a>[Pg 96]</span>si en competencia suya o agradeciéndoles -su armonía. Ved cuál es de peregrino nuestro -deseo, que no hallo paz en nada desto. Tendí -los ojos, codicioso de ver algún camino por buscar -compañía, y veo, cosa digna de admiración, -dos sendas<a id="FNanchor_149" href="#Footnote_149" class="fnanchor">[149]</a> que nacían de un mismo lugar, y -una se iba apartando de la otra, como que huyesen -de acompañarse.</p> - -<p>Era la de mano derecha tan angosta, que no -<span class="pagenum"><a id="Page_97"></a>[Pg 97]</span>admite encarecimiento, y estaba, de la poca gente<a id="FNanchor_150" href="#Footnote_150" class="fnanchor">[150]</a> -que por ella iba, llena de abrojos y asperezas y -malos pasos. Con todo, vi algunos que trabajaban -en pasarla; pero, por ir descalzos y desnudos, -se iban dejando en el camino, unos, el -pellejo; otros, los brazos; otros, las cabezas; -otros, los pies, y todos iban amarillos y flacos. -Pero noté que ninguno de los que iban por aquí -miraba atrás, sino todos adelante. Decir que puede -ir alguno a caballo es cosa de risa. Uno de -los que allí estaban, preguntándole si podría yo -caminar aquel desierto a caballo, me dijo<a id="FNanchor_151" href="#Footnote_151" class="fnanchor">[151]</a>:</p> - -<p>—Déjese de caballerías y caiga de su asno.</p> - -<p>Y miré con todo eso, y no vi huella de bestia -ninguna. Y es cosa de admirar que no había señal -de rueda de coche ni memoria apenas de -que hubiese nadie caminado en él por allí jamás. -Pregunté, espantado desto, a un mendigo, -que estaba descansando y tomando aliento, si -acaso había ventas en aquel camino o mesones -en los paraderos. Respondióme:</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_98"></a>[Pg 98]</span></p> - -<p>—Venta aquí, señor, ni mesón, ¿cómo queréis -que le haya en este camino, si es el de la virtud? -En el camino de la vida—dijo—, el partir es -nacer, el vivir es caminar, la venta es el mundo, -y, en saliendo della, es una jornada sola y breve -desde él a la pena o a la gloria.</p> - -<p>Diciendo esto, se levantó y dijo:</p> - -<p>—Quedaos con Dios, que en el camino de la -virtud es perder tiempo el pararse uno y peligroso -responder a quien pregunta por curiosidad -y no por provecho.</p> - -<p>Comenzó a andar dando tropezones y zancadillas -y suspirando. Parecía que los ojos, con -lágrimas, osaban ablandar los peñascos a los -pies y hacer tratables los abrojos.</p> - -<p>—¡Pesia<a id="FNanchor_152" href="#Footnote_152" class="fnanchor">[152]</a> tal!—dije yo entre mí—; pues tras -ser el camino tan trabajoso, ¿es la gente que en -él anda tan seca y poco entretenida? ¡Para mi -humor es bueno!</p> - -<p>Di un paso atrás y salíme del camino del bien. -Que jamás quise retirarme de la virtud que tuviese -mucho que desandar ni que descansar. -Volvíme a la mano izquierda y vi un acompañamiento -tan reverendo, tanto coche, tanta carroza -cargada de competencias al sol en humanas hermosuras -<span class="pagenum"><a id="Page_99"></a>[Pg 99]</span>y gran cantidad de galas y libreas, lindos -caballos, mucha gente de capa negra y muchos -caballeros. Yo, que siempre oí decir: “Dime -con quién andas y diréte quién eres”, por ir con -buena compañía puse el pie en el umbral del camino, -y, sin sentirlo, me hallé resbalado en medio -de él, como el que se desliza por el hielo, y -topé con lo que había menester. Porque aquí todos -eran bailes y fiestas, juegos y saraos; y no -el otro camino, que, por falta de sastres, iban en -él desnudos y rotos, y aquí nos sobraban mercaderes, -joyeros y todos oficios. Pues ventas, a -cada paso, y bodegones, sin número. No podré -encarecer qué contento me hallé en ir en compañía -de gente tan honrada<a id="FNanchor_153" href="#Footnote_153" class="fnanchor">[153]</a>, aunque el camino -estaba algo embarazado, no tanto con las mulas -de los médicos como con las barbas de los letrados, -que era terrible la escuadra dellos que -iba delante de unos jueces. No digo esto porque -fuese menor el batallón de los doctores, a quien -nueva elocuencia llama ponzoñas graduadas, -pues se sabe que en las universidades estudian -para tósigos<a id="FNanchor_154" href="#Footnote_154" class="fnanchor">[154]</a>. Animóme para proseguir mi camino -el ver, no sólo que iban muchos por él, -<span class="pagenum"><a id="Page_100"></a>[Pg 100]</span>sino la alegría que llevaban y que del otro se pasaban -algunos al nuestro y del nuestro al otro, -por sendas secretas.</p> - -<p>Otros caían que no se podían tener, y entre -ellos fué de ver el cruel resbalón que una lechigada<a id="FNanchor_155" href="#Footnote_155" class="fnanchor">[155]</a> -de taberneros dió en las lágrimas, que otros -habían derramado en el camino, que, por ser -agua, se les fueron los pies y dieron en nuestra -senda unos sobre otros. Íbamos dando vaya a -los que veíamos por el camino de la virtud más -trabajados. Hacíamos burla dellos, llamábamosles -heces del mundo y desecho de la tierra. Algunos -se tapaban los oídos y pasaban adelante. -Otros, que se paraban a escucharnos, dellos desvanecidos -de las muchas voces y dellos persuadidos -de las razones y corridos de las vayas, -caían y se bajaban.</p> - -<p>Vi una senda por donde iban muchos hombres -de la misma suerte que los buenos, y desde lejos -parecía que iban con ellos mismos, y, llegado que -hube, vi que iban entre nosotros. Éstos me dijeron -que eran los hipócritas, gente en quien la -penitencia, el ayuno, que en otros son mercancía -del cielo, es noviciado del infierno<a id="FNanchor_156" href="#Footnote_156" class="fnanchor">[156]</a>. Iban muchas -<span class="pagenum"><a id="Page_101"></a>[Pg 101]</span>mujeres tras éstos, los cuales, siendo enredo con -barba y maraña con ojos y embeleco, andaban -salpicando de mentira a todos, siendo estanques -donde pescan adrollas<a id="FNanchor_157" href="#Footnote_157" class="fnanchor">[157]</a> los embustidores. Otros -se encomiendan a ellos, que es como encomendarse -al diablo por tercera persona. Éstos hacen -oficio la humildad y pretenden honra, yendo de -estrado en estrado y de mesa en mesa. Al fin -conocí que iban arrebozados para nosotros; mas -para los ojos eternos, que abiertos sobre todos -juzgan el secreto más escuro de los retiramientos -del alma, no tienen máscara. Bien que hay -<span class="pagenum"><a id="Page_102"></a>[Pg 102]</span>muchos buenos; mas son diferentes déstos, a -quien antes se les ve la disimulación que la cara -y alimentan su ambiciosa felicidad de aplauso de -los pueblos, y, diciendo que son unos indignos y -grandísimos pecadores y los más malos de la tierra, -llamándose jumentos, engañan con la verdad, -pues siendo hipócritas, lo son al fin. Iban -éstos solos aparte, y reputados por más necios -que los moros, más zafios que los bárbaros y sin -ley, pues aquéllos, ya que no conocieron la vida -eterna ni la van a gozar, conocieron la presente -y holgáronse en ella; pero los hipócritas, ni la -una ni la otra conocen, pues en ésta se atormentan -y en la otra son atormentados. Y, en -conclusión, déstos se dice con toda verdad que -ganan el infierno con trabajos.</p> - -<p>Todos íbamos diciendo mal unos de otros: los -ricos tras la riqueza, los pobres pidiendo a los -ricos lo que Dios les quitó. Van por un camino -los discretos, por no dejarse gobernar de otros, -y los necios, por no entender a quien los gobierna, -aguijan a todo andar. Las justicias llevan -tras sí los negociantes; la pasión, a las malgobernadas -justicias, y los reyes, desvanecidos -y ambiciosos, todas las repúblicas<a id="FNanchor_158" href="#Footnote_158" class="fnanchor">[158]</a>.</p> - -<p>Vi algunos soldados, pero pocos, que por la -<span class="pagenum"><a id="Page_103"></a>[Pg 103]</span>otra senda infinitos iban en hileras ordenados, -honradamente triunfando; pero los pocos que -nos cupieron acá era gente que, si, como habían -extendido el nombre de Dios jurando, lo -hubieran hecho peleando, fueran famosos. Dos -corrilleros<a id="FNanchor_159" href="#Footnote_159" class="fnanchor">[159]</a> solos iban muy desnudos, que, por la -mayor parte, los tales, que viven por su culpa, -traen los golpes en los vestidos y sanos los cuerpos. -Andaban contando entre sí las ocasiones -en que se habían visto, los malos pasos que habían -andado, que nunca éstos andan en buenos -pasos. Nada los oíamos<a id="FNanchor_160" href="#Footnote_160" class="fnanchor">[160]</a>; sólo, cuando por encarecer -sus servicios dijo uno a los otros ¿qué -digo, camarada?, ¡qué trances hemos pasado y -qué tragos!, lo de los tragos se les creyó<a id="FNanchor_161" href="#Footnote_161" class="fnanchor">[161]</a>. Miraban -a estos pocos los muchos capitanes, maestres -de campo, generales de ejércitos, que iban -por el camino de la mano derecha enternecidos. -Y oí decir a uno dellos que no lo pudo sufrir, -mirando las hojas de lata<a id="FNanchor_162" href="#Footnote_162" class="fnanchor">[162]</a> llenas de papeles inútiles -que llevaban estos ciegos:</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_104"></a>[Pg 104]</span></p> - -<p>—¿Qué digo? ¿Soldados por acá? ¿Esto es -de valientes, dejar este camino, de miedo de sus -dificultades? Venid, que por aquí de cierto sabemos -que sólo coronan<a id="FNanchor_163" href="#Footnote_163" class="fnanchor">[163]</a> al que vence. ¿Qué -vana esperanza os arrastra con anticipadas promesas -de los reyes? No siempre con almas -vendidas es bien que temerosamente suene en -vuestros oídos: “Mata o muere”. Reprended la -hambre del premio, que de buen varón es seguir -la virtud sola y de cudiciosos los premios no -más, y, quien no sosiega en la virtud y la sigue -por el interés y mercedes que se siguen, más es -mercader que virtuoso, pues la hace a precio de -perecederos bienes. Ella es don de sí misma: -quietaos en ella.</p> - -<p>Y aquí alzó la voz, y dijo:</p> - -<p>—Advertid que la vida del hombre es guerra<a id="FNanchor_164" href="#Footnote_164" class="fnanchor">[164]</a> -consigo mismo y que toda la vida nos tienen en -armas los enemigos del alma, que nos amenazan -más dañoso vencimiento. Y advertid que ya los -príncipes tienen por deuda nuestra sangre y vida, -pues perdiéndolas por ellos, los más dicen -que los pagamos y no que los servimos. ¡Volved, -volved!</p> - - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_105"></a>[Pg 105]</span></p> - -<p>Oyéronlo ellos muy atentamente,<a id="FNanchor_165" href="#Footnote_165" class="fnanchor">[165]</a> y, enternecidos -y enseñados, se encaminaron bien con los -demás soldados.</p> - -<p>Iban las mujeres al infierno tras el dinero de -los hombres, y los hombres tras ellas y su dinero, -tropezando unos con otros.</p> - -<p>Noté cómo, al fin del camino de los buenos, -algunos se engañaban y pasaban al de la perdición. -Porque, como ellos saben que el camino<a id="FNanchor_166" href="#Footnote_166" class="fnanchor">[166]</a> -es angosto y el del infierno ancho, y al acabar -veían al suyo ancho y el nuestro angosto, pensando -que habían errado o trocado los caminos, -se pasaban acá, y de acá allá los que se desengañaban -del remate del nuestro.</p> - -<p>Vi una mujer que iba a pie, y espantado de -que mujer se fuese al infierno sin silla o coche, -busqué un escribano que me diera fe dello, y en -todo el camino del infierno pude hallar ningún -escribano ni alguacil. Y como no los vi en -él, luego colegí que era aquél el camino<a id="FNanchor_167" href="#Footnote_167" class="fnanchor">[167]</a> y este -otro al revés. Quedé algo consolado y sólo me -quedaba duda que cómo yo había oído decir -que iban con grandes asperezas y penitencias -<span class="pagenum"><a id="Page_106"></a>[Pg 106]</span>por el camino dél<a id="FNanchor_168" href="#Footnote_168" class="fnanchor">[168]</a>, y veía que todas se iban holgando, -cuando me sacó desta duda una gran -parva de casados, que venían con sus mujeres -de las manos, y que la mujer era ayuno del marido, -pues por darle la perdiz y el capón, no -comía, y que era su desnudez, pues por darle -galas demasiadas y joyas impertinentes iba en -cueros, y, al fin, conocí que un malcasado tiene -en su mujer toda la herramienta necesaria para -la muerte, y ellos y ellas, a veces el infierno -portátil.</p> - -<p>Ver esta asperísima penitencia me confirmó -de nuevo en que íbamos bien. Mas duróme poco, -porque oí decir a mis espaldas:</p> - -<p>—Dejen pasar los boticarios.</p> - -<p>—¿Boticarios pasan?—dije yo entre mí—: -¡al infierno vamos!</p> - -<p>Y fué así, porque al punto nos hallamos dentro -por una puerta como de ratonera, fácil de -entrar e imposible de salir por ella.</p> - -<p>Y fué de ver que nadie en todo el camino dijo: -“Al infierno vamos”, y todos, estando en él, -dijeron muy espantados: “En el infierno estamos”.</p> - -<p>—¿En el infierno?—dije yo muy afligido—. -No puede ser.</p> - -<p>Quíselo poner a pleito. Comencéme a lamentar -<span class="pagenum"><a id="Page_107"></a>[Pg 107]</span>de las cosas que dejaba en el mundo: los -parientes, los amigos, los conocidos, las damas. -Y estando llorando esto, volví la cara hacia el -mundo y vi venir por el mismo camino, despeñándose -a todo correr, cuanto había conocido -allá, poco menos. Consoléme algo en ver esto, -y que, según se daban priesa a llegar al infierno, -estarían conmigo presto. Comenzóseme a hacer -áspera la morada y desapacibles los zaguanes.</p> - -<p>Fuí entrando poco a poco entre unos sastres -que se me llegaron, que iban medrosos de los -diablos. En la primera entrada hallamos siete demonios -escribiendo los que íbamos entrando. -Preguntáronme mi nombre. Díjele, y pasé. Llegaron -a mis compañeros y dijeron que eran remendones, -y dijo uno de los diablos:</p> - -<p>—Deben entender los remendones en el mundo -que no se hizo el infierno sino para ellos, según -se vienen por acá.</p> - -<p>Preguntó otro diablo cuántos eran. Respondieron -que ciento, y replicó un verdugo malbarbado, -entrecano:</p> - -<p>—¿Ciento y sastres? No pueden ser tan pocos; -la menor partida que habemos recibido ha -sido de mil y ochocientos. En verdad que estamos -por no recibirles.</p> - -<p>Afligiéronse ellos, mas, al fin, entraron. Ved -cuáles son los malos, que es para ellos amenaza -el no dejarlos entrar en el infierno. Entró el<span class="pagenum"><a id="Page_108"></a>[Pg 108]</span> -primero un negro, chiquito, rubio, de mal pelo<a id="FNanchor_169" href="#Footnote_169" class="fnanchor">[169]</a>. -Dió un salto en viéndose allá, y dijo:</p> - -<p>—Ahora acá estamos todos<a id="FNanchor_170" href="#Footnote_170" class="fnanchor">[170]</a>.</p> - -<p>Salió de un lugar donde estaba aposentado un -diablo de marca mayor, corcovado y cojo, y, -arrojándolos en una hondura muy grande, dijo:</p> - -<p>—Allá va leña.</p> - -<p>Por curiosidad, me llegué a él y le pregunté de -qué estaba corcovado y cojo, y me dijo, que -era diablo de pocas palabras:</p> - -<p>—Yo era recuero<a id="FNanchor_171" href="#Footnote_171" class="fnanchor">[171]</a> de remendones, iba por ellos -al mundo, y de traerlos a cuestas, me hice corcovado -y cojo. He dado en la cuenta y hallo -que se vienen ellos mucho más apriesa que yo -los puedo traer.</p> - -<p>En esto hizo otro vómito dellos el mundo y -hube de entrarme, porque no había dónde estar -ya allí, y el monstruo infernal empezó a traspalar, -y diz que es la mejor leña que se quema -en el infierno remendones de todo oficio, gente -que sólo tiene bueno ser enemiga de novedades.</p> - -<p>Pasé adelante por un pasadizo muy escuro, -<span class="pagenum"><a id="Page_109"></a>[Pg 109]</span>cuando por mi nombre me llamaron. Volví a la -voz los ojos, casi tan medrosa como ellos, y -hablóme un hombre que, por las tinieblas, no -pude divisar más de lo que la llama que le atormentaba -me permitía.</p> - -<p>—¿No me conoce?—me dijo—. A...</p> - -<p>Ya lo iba a decir, y prosiguió tras su nombre: -“el librero. Pues yo soy”.</p> - -<p>¡Quién tal pensara! Y es verdad, Dios, que -yo siempre lo sospeché, porque era su tienda -el burdel de los libros, pues todos los cuerpos -que tenía eran de la gente de la vida, escandalosos -y burlones. Un rótulo que decía: “Aquí se -vende tinta fina, papel batido y dorado”, pudiera -condenar a otro que hubiera menester más apetitos -por ello.</p> - -<p>—¿Qué quiere?—me dijo viéndome suspenso -tratar conmigo estas cosas—. Pues es tanta mi -desgracia, que todos se condenan por las malas -obras que han hecho, y yo y algunos libreros nos -condenamos por las obras malas que hacen los -otros y por lo que hicimos barato de los libros -en romance y traducidos de latín, sabiendo ya -con ellos los tontos lo que encarecían en otros -tiempos los sabios. Que ya hasta el lacayo latiniza -y hallarán a Horacio en castellano en la caballeriza.</p> - -<p>Más iba a decir, sino que un demonio le c<span class="pagenum"><a id="Page_110"></a>[Pg 110]</span>omenzó -a atormentar con humazos<a id="FNanchor_172" href="#Footnote_172" class="fnanchor">[172]</a> de hojas de -sus libros y otro a leerle algunos dellos. Yo, que -vi que ya no hablaba, fuíme adelante, diciendo -entre mí:</p> - -<p>—Si hay quien se condena por obras malas -ajenas, ¿qué harán los que las hicieron propias?</p> - -<p>En esto iba, cuando en una gran zahurda andaban -mucho número de ánimas gimiendo y -muchos diablos con látigos y zurriagas azotándolos. -Pregunté qué gente eran, y dijeron que -no eran sino cocheros. Y dijo un diablo lleno de -cazcarrias, romo y calvo, que quisiera más, a -manera de decir, lidiar con lacayos. Porque había -cochero de aquéllos que pedía aun dineros -por ser atormentado, y que la tema de todos -era que habían de poner pleito a los diablos por -el oficio, pues no sabían chasquear los azotes<a id="FNanchor_173" href="#Footnote_173" class="fnanchor">[173]</a> -tan bien como ellos.</p> - -<p>—¿Qué causa hay para que éstos penen aquí?—dije.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_111"></a>[Pg 111]</span></p> - -<p>Y tan presto se levantó un cochero viejo de -aquéllos, barbinegro y malcarado, y dijo:</p> - -<p>—Señor, porque, siendo pícaros, nos venimos -al infierno a caballo y mandando.</p> - -<p>Aquí le replicó el diablo:</p> - -<p>—¿Y por qué calláis lo que encubristeis en -el mundo, los pecados que facilitasteis y lo que -mentisteis en un oficio tan vil?</p> - -<p>Dijo un cochero que lo había sido de un caballero, -y aun esperaba que le había de sacar -de allí:</p> - -<p>—No ha habido tan honrado oficio en el mundo -de diez años a esta parte, pues nos llegaron -a poner cotas y sayos vaqueros, hábitos largos -y valona, en forma de cuellos bajos<a id="FNanchor_174" href="#Footnote_174" class="fnanchor">[174]</a>. ¿Cómo supieran -condenarse las mujeres de los pícaros en -su rincón, si no fuera por el desvanecimiento de -verse en coche? Que hay mujer destos de honra -postiza, que se fué por su pie al don<a id="FNanchor_175" href="#Footnote_175" class="fnanchor">[175]</a>, y por tirar -una cortina, ir a una testera, hartará de -ánimas a Perogotero<a id="FNanchor_176" href="#Footnote_176" class="fnanchor">[176]</a>.</p> - -<p>—Así—dijo un diablo—, soltóse el cocherillo -y no callará en diez años.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_112"></a>[Pg 112]</span></p> - -<p>—¿Qué he de callar—dijo—, si nos tratáis -de esta manera, debiendo regalarnos? Pues no -os traemos al infierno la hacienda maltratada, -arrastrada y a pie, llena de lodos, como los siempre -rotos escuderos, zanqueando y despeados, -sino sahumada<a id="FNanchor_177" href="#Footnote_177" class="fnanchor">[177]</a>, descansada, limpia y en coche. -Por otros lo hiciéramos, que lo supieran agradecer. -Pues ¡decir que merezco yo eso por barato -y bienhablado y aguanoso<a id="FNanchor_178" href="#Footnote_178" class="fnanchor">[178]</a>, o porque llevé tullidos -a misa, enfermos a comulgar o monjas a sus -conventos! No se probará que en mi coche entrase -nadie con buen pensamiento. Llegó a tanto, -que por casarse y saber si una era doncella -se hacía información si había entrado en él, -porque era señal de corrupción. ¿Y tras desto -me das este pago?</p> - -<p>—Vía<a id="FNanchor_179" href="#Footnote_179" class="fnanchor">[179]</a>—dijo un demonio mulato y zurdo.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_113"></a>[Pg 113]</span></p> - -<p>Redobló los palos y callaron. Y forzóme ir -adelante el mal olor de los cocheros, que andaban -por allí.</p> - -<p>Y lleguéme a unas bóvedas, donde comencé -a tiritar de frío y dar diente con diente, que -me helaba. Pregunté, movido de la novedad de -ver frío en el infierno, qué era aquello, y salió -a responder un diablo zambo, con espolones y -grietas, lleno de sabañones, y dijo:</p> - -<p>—Señor, este frío es de que en esta parte -están recogidos los bufones, truhanes y juglares -chocarreros, hombres por de más y que sobran -en el mundo y que están aquí retirados, porque, -si anduvieran por el infierno sueltos, su frialdad<a id="FNanchor_180" href="#Footnote_180" class="fnanchor">[180]</a> -es tanta, que templaría el dolor del fuego.</p> - -<p>Pedíle licencia para llegar a verlos. Diómela y -calofriado<a id="FNanchor_181" href="#Footnote_181" class="fnanchor">[181]</a> llegué, y vi la más infame casilla del -mundo y una cosa, que no habrá quien lo crea, -que se atormentaban unos a otros con las gracias -que habían dicho acá. Y entre los bufones vi -muchos hombres honrados, que yo había tenido -por tales. Pregunté la causa y respondióme un -<span class="pagenum"><a id="Page_114"></a>[Pg 114]</span>diablo que eran aduladores y que por esto eran -bufones de entre cuero y carne<a id="FNanchor_182" href="#Footnote_182" class="fnanchor">[182]</a>. Y repliqué yo -cómo se condenaban, y me respondieron<a id="FNanchor_183" href="#Footnote_183" class="fnanchor">[183]</a>:</p> - -<p>—Gente es que se viene acá sin avisar, a mesa -puesta y a cama hecha<a id="FNanchor_184" href="#Footnote_184" class="fnanchor">[184]</a>, como en su casa. Y en -parte, los queremos bien, porque ellos se son diablos -para sí y para otros y nos ahorran de trabajos -y se condenan a sí mismos, y por la mayor -parte, en vida, los más ya andan con marca del -infierno. Porque, el que no se deja arrancar los -dientes por dinero, se deja matar hachas<a id="FNanchor_185" href="#Footnote_185" class="fnanchor">[185]</a> en las -nalgas o pelar las cejas. Y así, cuando acá los -atormentamos, muchos dellos, después de las penas, -sólo echan menos las pagas. ¿Veis aquél?—me dijo—. -Pues mal juez fué, y está entre los -bufones, pues por dar gusto no hizo justicia, y a -los derechos, que no hizo tuertos<a id="FNanchor_186" href="#Footnote_186" class="fnanchor">[186]</a>, los hizo bizcos.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_115"></a>[Pg 115]</span></p> - -<p>Aquél fué marido descuidado, y está también -entre los bufones, porque por dar gusto a todos, -vendió el que tenía con su esposa, y tomaba a -su mujer en dineros como ración y se iba a sufrir<a id="FNanchor_187" href="#Footnote_187" class="fnanchor">[187]</a>. -Aquella mujer, aunque principal, fué juglar, -y está entre los truhanes, porque por dar -gusto, hizo plato<a id="FNanchor_188" href="#Footnote_188" class="fnanchor">[188]</a> de sí misma a todo apetito.</p> - -<p>Al fin, de todos estados entran en el número -de los bufones, y por eso hay tantos que, bien -mirado, en el mundo todos sois bufones, pues -los unos os andáis riendo de los otros, y en todos, -como digo, es naturaleza y en unos pocos -oficio. Fuera déstos, hay bufones desgranados y -bufones en racimos. Los desgranados son los -que de uno en uno y de dos en dos andan a casa -de los señores. Los en racimo son los faranduleros -miserables de bululú<a id="FNanchor_189" href="#Footnote_189" class="fnanchor">[189]</a>, y déstos os certifico -<span class="pagenum"><a id="Page_116"></a>[Pg 116]</span>que, si ellos no se nos viniesen por acá, que nosotros -no iríamos por ellos.</p> - -<p>Trabóse una pendencia adentro, y el diablo -acudió a ver lo que era. Yo, que me vi suelto, -entréme por un corral adelante, y hedía a chinches -que no se podía sufrir.</p> - -<p>—A chinches hiede—dije yo—: apostaré que -alojan por aquí los zapateros.</p> - -<p>Y fué así, porque luego sentí el ruido de los -bojes y vi los tranchetes. Tapéme las narices y -asoméme a la zahurda donde estaban, y había -infinitos. Díjome el guardián:</p> - -<p>—Éstos son los que vinieron consigo mismos, -digo, en cueros<a id="FNanchor_190" href="#Footnote_190" class="fnanchor">[190]</a>. Y como otros se van al infierno -por su pie, éstos se van por los ajenos<a id="FNanchor_191" href="#Footnote_191" class="fnanchor">[191]</a> y por los -suyos y así vienen tan ligeros.</p> - -<p>Y doy fe de que en todo el infierno no hay -árbol ninguno chico ni grande y que mintió Virgilio -en decir que había mirtos en el lugar de los -amantes, porque yo no vi selva ninguna, sino en -<span class="pagenum"><a id="Page_117"></a>[Pg 117]</span>el cuartel que dije de los zapateros, que estaba -todo lleno de bojes, que no se gasta otra madera -en los edificios.</p> - -<p>Estaban todos los zapateros vomitando de -asco de unos pasteleros, que se les arrimaban a -las puertas, que no cabían en un silo<a id="FNanchor_192" href="#Footnote_192" class="fnanchor">[192]</a>, donde -estaban tantos, que andaban mil diablos con pisones -atestando almas de pasteleros y aún no -bastaban.</p> - -<p>—¡Ay de nosotros—dijo uno—, que nos condenamos -por el pecado de la carne<a id="FNanchor_193" href="#Footnote_193" class="fnanchor">[193]</a>, sin conocer -mujer, tratando más en huesos!</p> - -<p>Lamentábase bravamente, cuando dijo un -diablo:</p> - -<p>—Ladrones, ¿quién merece el infierno mejor -que vosotros, pues habéis hecho comer a los -hombres caspa y os han servido de pañizuelos -los de a real, sonándoos en ellos, donde muchas -veces pasó por caña el tuétano de las narices? -¿Qué de estómagos pudieran ladrar, si resucitaran -los perros que les hicistes comer? ¿Cuántas -veces pasó por pasa la mosca golosa y muchas -fué el mayor bocado de carne que comió el dueño -del pastel? ¿Qué de dientes habéis hecho jinetes<a id="FNanchor_194" href="#Footnote_194" class="fnanchor">[194]</a> -<span class="pagenum"><a id="Page_118"></a>[Pg 118]</span>y qué de estómagos habéis traído a caballo, dándoles -a comer rocines enteros? ¿Y os quejáis, -siendo gente antes condenada que nacida, los que -hacéis así vuestro oficio? Pues ¿qué pudiera decir -de vuestros caldos? Mas no soy amigo de -revolver caldos. Padeced<a id="FNanchor_195" href="#Footnote_195" class="fnanchor">[195]</a> y callad enhoramala. -Que más hacemos nosotros en atormentaros -que vosotros en sufrirlo. Y vos andad adelante, -me dijo a mí, que tenemos que hacer éstos y yo.</p> - -<p>Partíme de allí y subíme por una cuesta donde -en la cumbre y alrededor se estaban abrasando -unos hombres en fuego inmortal, el cual encendían -los diablos, en lugar de fuelles, con corchetes, -que soplaban mucho más. Que aun allá tienen -este oficio<a id="FNanchor_196" href="#Footnote_196" class="fnanchor">[196]</a> y son abanicos de culpas y -resuello de la provincia y vaharada<a id="FNanchor_197" href="#Footnote_197" class="fnanchor">[197]</a> del verdugo.</p> - -<p>Vi un mercader que poco antes había muerto.</p> - -<p>—¿Acá estáis?—dije yo—. ¿Qué os parece?</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_119"></a>[Pg 119]</span></p> - -<p>¿No valiera más haber tenido poca hacienda y -no estar aquí?</p> - -<p>Dijo en esto uno de los atormentadores:</p> - -<p>—Pensaron que no había más y quisieron con -la vara de medir sacar agua de las piedras<a id="FNanchor_198" href="#Footnote_198" class="fnanchor">[198]</a>. Éstos -son—dijo—los que han ganado como buenos -caballeros el infierno por sus pulgares<a id="FNanchor_199" href="#Footnote_199" class="fnanchor">[199]</a>, pues a -puras pulgaradas<a id="FNanchor_200" href="#Footnote_200" class="fnanchor">[200]</a> se nos vienen acá. Mas ¿quién -duda que la oscuridad de sus tiendas<a id="FNanchor_201" href="#Footnote_201" class="fnanchor">[201]</a> les prometía -estas tinieblas? Gente es ésta—dijo al cabo -muy enojado—que quiso ser como Dios, pues -pretendieron ser sin medida; mas Él, que todo -<span class="pagenum"><a id="Page_120"></a>[Pg 120]</span>lo ve, los trajo de sus rasos<a id="FNanchor_202" href="#Footnote_202" class="fnanchor">[202]</a> a estos nublados, -que los atormenten con rayos. Y si quieres acabar -de saber cómo éstos son los que sirven allá -a la locura de los hombres, juntamente con los -plateros y buhoneros, has de advertir que, si -Dios hiciera que el mundo amaneciera cuerdo -un día, todos éstos quedaran pobres, pues entonces -se conociera que en el diamante, perlas, -oro y sedas diferentes, pagamos más lo inútil y -demasiado y raro que lo necesario y honesto. -Y advertid ahora que la cosa que más cara se -os vende en el mundo es lo que menos vale, que -es la vanidad que tenéis. Y estos mercaderes son -los que alimentan todos vuestros desórdenes y -apetitos.</p> - -<p>Tenía talle<a id="FNanchor_203" href="#Footnote_203" class="fnanchor">[203]</a> de no acabar sus propiedades, si -yo no me pasara adelante, movido de admiración -de unas grandes carcajadas que oí. Fuíme -allá por ver risa en el infierno, cosa tan nueva.</p> - -<p>—¿Qué es esto?—dije.</p> - -<p>Cuando veo dos hombres dando voces en un -alto, muy bien vestidos con calzas atacadas. El -uno con capa y gorra, puños como cuellos y cuellos -como calzas. El otro traía valones y un pergamino -<span class="pagenum"><a id="Page_121"></a>[Pg 121]</span>en las manos. Y a cada palabra que -hablaban, se hundían siete u ocho mil diablos -de risa y ellos se enojaban más. Lleguéme más -cerca por oírlos, y oí al del pergamino, que, a -la cuenta, era hidalgo, que decía:</p> - -<p>—Pues si mi padre se decía tal cual y soy -nieto de Esteban tales y cuales, y ha habido en -mi linaje trece capitanes valerosísimos y de parte -de mi madre doña Rodriga desciendo de cinco -catedráticos los más doctos del mundo, ¿cómo -me puedo haber condenado? Y tengo mi -ejecutoria y soy libre de todo y no debo pagar -pecho.</p> - -<p>—Pues pagad espalda—dijo un diablo.</p> - -<p>Y dióle luego cuatro palos en ellas, que le -derribó de la cuesta. Y luego le dijo:</p> - -<p>—Acabaos de desengañar, que el que desciende -del Cid, de Bernardo y de Gofredo<a id="FNanchor_204" href="#Footnote_204" class="fnanchor">[204]</a>, y no es -como ellos, sino vicioso como vos, ése tal más -destruye el linaje que lo hereda. Toda la sangre, -hidalguillo, es colorada. Parecedlo en las -costumbres y entonces creeré que descendéis -del docto, cuando lo fuéredes o procuráredes -serlo, y si no, vuestra nobleza será mentira breve -en cuanto durare la vida. Que en la chancillería -del infierno arrúgase el pergamino y consúmense -<span class="pagenum"><a id="Page_122"></a>[Pg 122]</span>las letras, y, el que en el mundo es -virtuoso, ése es el hidalgo, y la virtud es la -ejecutoria que acá respetamos, pues aunque descienda -de hombres viles y bajos, como él con -divinas costumbres se haga digno de imitación, -se hace noble a sí y hace linaje para otros. Reímonos -acá de ver lo que ultrajáis a los villanos, -moros y judíos, como si en éstos no cupieran -las virtudes, que vosotros despreciáis.</p> - -<p>Tres cosas son las que hacen ridículos a los -hombres: la primera, la nobleza; la segunda, la -honra; la tercera, la valentía. Pues es cierto que -os contentáis con que hayan tenido vuestros padres -virtud y nobleza para decir que la tenéis -vosotros, siendo inútil parto del mundo. Acierta -a tener muchas letras el hijo del labrador, es -arzobispo el villano que se aplica a honestos estudios, -y los caballeros que descienden de buenos -padres, como si hubieran ellos de gobernar -el cargo que les dan, quieren, ¡ved qué ciegos!, -que les valga a ellos, viciosos, la virtud ajena de -trescientos mil años, ya casi olvidada, y no quieren -que el pobre se honre con la propia.</p> - -<p>Carcomióse el hidalgo de oir estas cosas, y el -caballero que estaba a su lado se afligía, pegando -los abanillos<a id="FNanchor_205" href="#Footnote_205" class="fnanchor">[205]</a> del cuello y volviendo las cuchilladas -de las calzas.</p> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_123"></a>[Pg 123]</span></p> -<p>—Pues ¿qué diré de la honra mundana? Que -más tiranías hace en el mundo y más daños y la -que más gustos estorba. Muere de hambre un -caballero pobre, no tiene con qué vestirse, ándase -roto y remendado, o da en ladrón, y no lo pide, -porque dice que tiene honra; ni quiere servir, -porque dice que es deshonra. Todo cuanto se -busca y afana dicen los hombres que es por -sustentar honra. ¡Oh, lo que gasta la honra! -Y llegado a ver lo que es la honra mundana, no -es nada. Por la honra no come el que tiene gana -donde le sabría bien. Por la honra se muere la -viuda entre dos paredes. Por la honra, sin saber -qué es hombre ni qué es gusto, se pasa la -doncella treinta años casada consigo misma. Por -la honra, la casada se quita a su deseo cuanto -pide. Por la honra, pasan los hombres el mar. -Por la honra, mata un hombre a otro. Por la -honra, gastan todos más de lo que tienen. Y es -la honra mundana, según esto, una necedad del -<span class="pagenum"><a id="Page_124"></a>[Pg 124]</span>cuerpo y alma, pues al uno quita los gustos y al -otro el descanso. Y porque veáis cuáles sois los -hombres desgraciados y cuán a peligro tenéis -lo que más estimáis, hase de advertir que las -cosas de más valor en vosotros son la honra, -la vida y la hacienda. La honra está en arbitrio -de las mujeres; la vida, en manos de los doctores, -y la hacienda en las plumas de los escribanos.</p> - -<p>—Desvaneceos, pues, bien, mortales—dije yo -entre mí—. ¡Y cómo se echa de ver que esto es -el infierno, donde, por atormentar a los hombres -con amarguras, les dicen las verdades.</p> - -<p>Tornó en esto a proseguir, y dijo:</p> - -<p>—¡La valentía! ¿Hay cosa tan digna de burla? -Pues, no habiendo ninguna en el mundo -sino la caridad, con que se vence la fiereza de -otros y la de sí mismo y la de los mártires, todo -el mundo es de valientes; siendo verdad que todo -cuanto hacen los hombres, cuanto han hecho -tantos capitanes valerosos como ha habido en -la guerra, no lo han hecho de valentía, sino de -miedo. Pues el que pelea en la tierra por defendella, -pelea de miedo de mayor mal, que es -ser cautivo y verse muerto, y el que sale a -conquistar los que están en sus casas, a veces -lo hace de miedo de que el otro no le acometa, -y los que no llevan este intento, van vencidos -de la cudicia.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_125"></a>[Pg 125]</span></p> - -<p>—¡Ved qué valientes! ¡A robar oro y a inquietar -los pueblos apartados, a quien Dios puso -como defensa a nuestra ambición mares en medio -y montañas ásperas! Mata uno a otro, primero -vencido de la ira, pasión ciega, y otras -veces de miedo de que le mate a él. Así, hombres -que todo lo entendéis al revés, bobo llamáis -al que no es sedicioso, alborotador y maldiciente; -sabio llamáis al malacondicionado, -perturbador y escandaloso; valiente, al que perturba -el sosiego, y cobarde, al que con bien-compuestas -costumbres escondido de las ocasiones, -no da lugar a que le pierdan el respeto. -Éstos tales son en quien ningún vicio tiene -licencia.</p> - -<p>—¡Oh, pesia tal!—dije yo—. Más estimo haber -oído este diablo que cuanto tengo.</p> - -<p>Dijo en esto el de las calzas atacadas muy -mohíno:</p> - -<p>—Todo eso se entiende con ese escudero; pero -no conmigo, a fe de caballero—y tornó a decir -caballero tres cuartos de hora—. Que es ruin -término y descortesía. ¡Deben de pensar que -todos somos unos!</p> - -<p>Esto les dió a los diablos grandísima risa. Y -luego, llegándose uno a él, le dijo que se desenojase -y mirase qué había menester y qué era -la cosa que más pena le daba, porque le querían -tratar como quien era. Y al punto dijo:</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_126"></a>[Pg 126]</span></p> - -<p>—¡Bésoos las manos! Un molde para repasar -el cuello.</p> - -<p>Tornaron a reír y él a atormentarse de -nuevo.</p> - -<p>Yo, que tenía gana de ver todo lo que hubiese, -pareciendo que me había detenido mucho, -me partí. Y a poco que anduve, topé una laguna -muy grande como el mar, y más sucia, adonde -era tanto el ruido, que se me desvaneció la -cabeza. Pregunté lo que era aquello, y dijéronme -que allí penaban las mujeres que en el mundo se -volvieron dueñas. Así supe cómo las dueñas de -acá son ranas del infierno, que eternamente como -ranas están hablando, sin tono y sin son<a id="FNanchor_206" href="#Footnote_206" class="fnanchor">[206]</a>, húmedas -y en cieno, y son propiamente ranas -infernales. Porque las dueñas ni son carne ni -pescado<a id="FNanchor_207" href="#Footnote_207" class="fnanchor">[207]</a>, como ellas. Dióme grande risa el verlas -convertidas en sabandijas tan pierniabiertas y -que no se comen sino de medio abajo, como la -dueña, cuya cara siempre es trabajosa y arrugada.</p> - -<p>Salí, dejando el charco a mano izquierda, a -<span class="pagenum"><a id="Page_127"></a>[Pg 127]</span>una dehesa donde estaban muchos hombres arañándose -y dando voces, y eran infinitísimos y -tenía seis porteros. Pregunté a uno qué gente -era aquélla tan vieja y tan en cantidad.</p> - -<p>—Éste es—dijo—el cuarto de los padres que -se condenan por dejar ricos a sus hijos, que, -por otro nombre, se llama el cuarto de los necios.</p> - -<p>—¡Ay de mí!—dijo en esto uno—. Que no -tuve día sosegado en la otra vida ni comí ni -vestí por hacer un mayorazgo, y después de hecho, -por aumentarle. Y en haciéndole, me morí -sin médico, por no gastar dineros amontonados. -Y apenas espiré, cuando mi hijo se enjugó las -lágrimas con ellos. Y cierto de que estaba en el -infierno por lo que vió que había ahorrado, viendo -que no había menester misas, no me las dijo -ni cumplió manda mía. Y permite Dios que aquí -para más pena le vea desperdiciar lo que yo -afané, y le oigo decir:</p> - -<p>—Ya se condenó mi padre. ¿Por qué no tomó -más sobre su ánima y se condenó por cosas de -más importancia?</p> - -<p>—¿Queréis saber—dijo un demonio—qué -tanta<a id="FNanchor_208" href="#Footnote_208" class="fnanchor">[208]</a> verdad es ésa? Que tienen ya por refrán -<span class="pagenum"><a id="Page_128"></a>[Pg 128]</span>en el mundo contra estos miserables decir: “Dichoso -el hijo que tiene a su padre en el infierno”.<a id="FNanchor_209" href="#Footnote_209" class="fnanchor">[209]</a></p> - -<p>Apenas oyeron esto, cuando se pusieron todos -a aullar y darse de bofetones. Hiciéronme lástima, -no lo pude sufrir, y pasé adelante.</p> - -<p>Y llegando a una cárcel oscurísima, oí grande -ruido de cadenas y grillos, fuego, azotes y gritos. -Pregunté a uno de los que allí estaban qué -estancia era aquélla, y dijéronme que era el -cuarto de los de: <em>¡Oh, quién hubiera!</em><a id="FNanchor_210" href="#Footnote_210" class="fnanchor">[210]</a></p> - -<p>—No lo entiendo—dije—. ¿Quién son los de -<em>¡oh, quién hubiera!?</em></p> - -<p>Dijo al punto:</p> - -<p>—Son gente necia que en el mundo vivía mal -y se condenó sin entenderlo, y ahora acá se les -va todo en decir: ¡Oh, quién hubiera oído -misa! ¡Oh, quién hubiera callado! ¡Oh, quién -hubiera favorecido al pobre! ¡Oh, quién no -hubiera hurtado!</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_129"></a>[Pg 129]</span></p> - -<p>Huí medroso de tan mala gente y tan -ciega y di en unos corrales con otra peor. Pero -admiróme más el título con que estaban aquí, -porque preguntándoselo a un demonio, me -dijo:</p> - -<p>—Estos son los de: ¡Dios es piadoso!</p> - -<p>—¡Dios sea conmigo!—dije al punto—. Pues -¿cómo puede ser que la misericordia condene -siendo eso de la justicia? Vos habláis como -diablo.</p> - -<p>—Y vos—dijo el maldito—, como ignorante, -pues no sabéis que la mitad de los que están aquí -se condenan por la misericordia de Dios. Y si no, -mirad cuántos son los que, cuando hacen algo -malhecho y se lo reprenden, pasan adelante y -dicen: “Dios es piadoso y no mira en niñerías; -para eso es la misericordia de Dios tanta”. Y -con esto, mientras ellos haciendo mal esperan -en Dios, nosotros los esperamos acá.</p> - -<p>—Luego ¿no se ha de esperar en Dios y en -su misericordia?—dije yo.</p> - -<p>—No lo entiendes—me respondieron—. Que -de la piedad de Dios se ha de fiar, porque ayuda -a buenos deseos y premia buenas obras; pero -no todas veces con consentimiento de obstinaciones. -Que se burlan a sí las almas, que consideran -la misericordia de Dios encubridora de -maldades y la aguardan como ellas la han menester, -y no como ella es, purísima y infinita en<span class="pagenum"><a id="Page_130"></a>[Pg 130]</span> -los santos y capaces della, pues, los mismos que -más en ella están confiados, son los que menos la -dan para su remedio. No merece la piedad de -Dios quien, sabiendo que es tanta, la convierte -en licencia y no en provecho espiritual. Y de -muchos tiene Dios misericordia que no la merecen -ellos. Y en los más es así, pues nada de su -mano pueden, sino por favor, y el hombre que -más hace es procurar merecerla. Porque no os -desvanezcáis y sepáis que aguardáis siempre al -postrero día lo que quisiérades haber hecho al -primero y que las más veces está pasado por vosotros -lo que teméis que ha de venir.</p> - -<p>—Esto se ve y se oye en el infierno. ¡Ah, lo que -aprovechara allá uno destos escarmentados!</p> - -<p>Diciendo esto, llegué a una caballeriza donde -estaban los tintoreros, que no averiguara un pesquisidor -quiénes eran, porque los diablos parecían -tintoreros y los tintoreros diablos. Pregunté -a un mulato, que a puros cuernos tenía hecha -espetera la frente, que dónde estaban los sodomitas, -las viejas y los cornudos. Dijo:</p> - -<p>—En todo el infierno están. Que ésa es gente -que en vida son diablos, pues es su oficio traer -corona de hueso<a id="FNanchor_211" href="#Footnote_211" class="fnanchor">[211]</a>. De los sodomitas y viejas, no -sólo no sabemos dellos, pero ni querríamos saber -que supiesen de nosotros. Que en ellos peligran -<span class="pagenum"><a id="Page_131"></a>[Pg 131]</span>nuestras asentaderas, y los diablos por -eso traemos colas. Porque, como aquéllos están -acá, habemos menester mosqueador de los rabos. -De las viejas, porque aun acá nos enfadan y atormentan, -y, no hartas de vida, hay algunas que -nos enamoran; muchas han venido acá muy -arrugadas y canas y sin diente ni muela, y ninguna -ha venido cansada de vivir. Y otra cosa -más graciosa, que si os informáis dellas, ninguna -vieja hay en el infierno. Porque la que -está calva y sin muelas, arrugada y lagañosa -de pura edad y de puro vieja, dice que el cabello -se le cayó de una enfermedad, que los -dientes y muelas se le cayeron de comer dulce, -que está jibada de un golpe. Y no confesará -que son años, si pensara<a id="FNanchor_212" href="#Footnote_212" class="fnanchor">[212]</a> remozar por confesarlo.</p> - -<p>Junto a éstos estaban unos pocos dando voces -y quejándose de su desdicha.</p> - -<p>—¿Qué gente es ésta?—pregunté.</p> - -<p>Y respondióme uno dellos:</p> - -<p>—Los sin ventura, muertos de repente.</p> - -<p>—Mentís—dijo un diablo—. Que ningún -hombre muere de repente; de descuidado y divertido, -sí. ¿Cómo puede morir de repente quien -dende que nace ve que va corriendo por la -<span class="pagenum"><a id="Page_132"></a>[Pg 132]</span>vida y lleva consigo la muerte? ¿Qué otra -cosa veis en el mundo sino entierros, muertos -y sepulturas? ¿Qué otra cosa oís en los -púlpitos y leéis en los libros? ¿A qué volvéis -los ojos que no os acuerde de la muerte? -Vuestro vestido que se gasta, la casa que se -cae, el muro que se envejece y hasta el sueño -cada día os acuerda de la muerte, retratándola -en sí. Pues ¿cómo puede haber hombre que -se muera de repente en el mundo, si siempre -lo andan avisando tantas cosas? No os habéis -de llamar, no, gente que murió de repente, -sino gente que murió incrédula de que podía -morir así, sabiendo con cuán secretos pies entra -la muerte en la mayor mocedad y que en una -misma hora, en dar bien y mal, suele ser madre y -madrastra.</p> - -<p>Volví la cabeza a un lado y vi en un seno muy -grande apretura de almas y dióme un mal olor.</p> - -<p>—¿Qué es esto?—dije.</p> - -<p>Y respondióme un juez amarillo, que estaba -castigándolos:</p> - -<p>—Éstos son los boticarios, que tienen el infierno -lleno de bote en bote<a id="FNanchor_213" href="#Footnote_213" class="fnanchor">[213]</a>. Gente que, como -<span class="pagenum"><a id="Page_133"></a>[Pg 133]</span>otros buscan ayudas<a id="FNanchor_214" href="#Footnote_214" class="fnanchor">[214]</a> para salvarse, éstos las -tienen para condenarse. Éstos son los verdaderos -alquimistas, que no Demócrito Abderita en -la <em>Arte sacra</em>, Avicena, Géber ni Raimundo Lull. -Porque ellos escribieron cómo de los metales se -podía hacer oro y no lo hicieron ellos, y, si lo -hicieron, nadie lo ha sabido hacer después acá; -pero estos tales boticarios de la agua turbia, que -no clara, hacen oro y de los palos<a id="FNanchor_215" href="#Footnote_215" class="fnanchor">[215]</a>, oro hacen de -las moscas, del estiércol; oro hacen de las arañas, -de los alacranes y sapos, y oro hacen del -papel, pues venden hasta el papel en que dan el -ungüento. Así que sólo para éstos puso Dios -virtud en las yerbas y piedras y palabras, pues -no hay yerba, por dañosa que sea y mala, que -no les valga dineros, hasta la ortiga y cicuta; ni -hay piedra que no les dé ganancia, hasta el guijarro -crudo, sirviendo de moleta<a id="FNanchor_216" href="#Footnote_216" class="fnanchor">[216]</a>. En las palabras -<span class="pagenum"><a id="Page_134"></a>[Pg 134]</span>también, pues jamás a éstos les falta cosa que -les pidan, aunque no la tengan, como vean dinero, -pues dan por aceite de matiolo<a id="FNanchor_217" href="#Footnote_217" class="fnanchor">[217]</a> aceite de -ballena, y no compra sino las palabras el que -compra. Y su nombre no había de ser boticario, -sino armeros; ni sus tiendas no se habían de llamar -boticas, sino armerías de los doctores, donde -el médico toma la daga de los lamedores<a id="FNanchor_218" href="#Footnote_218" class="fnanchor">[218]</a>, el montante -de los jarabes y el mosquete de la purga -maldita, demasiada, recetada a mala sazón y sin -tiempo. Allí se ve todo esmeril de ungüentos, la -asquerosa arcabucería de melecinas con munición -de calas. Muchos déstos se salvan; pero no -<span class="pagenum"><a id="Page_135"></a>[Pg 135]</span>hay que pensar que, cuando mueren, tienen con -qué enterrarse.</p> - -<p>Y si queréis reír ved tras ellos los barberillos -cómo penan, que en subiendo esos dos escalones, -están en ese cerro.</p> - -<p>Pero pasé allá y vi, ¡qué cosa tan admirable y -qué justa pena!, los barberos atados y las manos -sueltas, y sobre la cabeza una guitarra y -entre las piernas un ajedrez con las piezas de -juego de damas. Y cuando iba con aquella ansia -natural de pasacalles a tañer, la guitarra le huía. -Y cuando volvía abajo a dar de comer una pieza, -se le sepultaba el ajedrez. Y ésta era su pena. -No entendí salir de allí de risa.</p> - -<p>Estaban tras de una puerta unos hombres, muchos -en cantidad, quejándose de que no hiciesen -caso dellos, aun para atormentarlos. Y estábales -diciendo un diablo, que eran todos tan diablos -como ellos, que atormentasen a otros.</p> - -<p>—¿Quién son?—le pregunté.</p> - -<p>Y dijo el diablo:</p> - -<p>—Hablando con perdón, los zurdos<a id="FNanchor_219" href="#Footnote_219" class="fnanchor">[219]</a>, gente -que no puede hacer cosa a derechas, quejándose -de que no están con los otros condenados, y acá -<span class="pagenum"><a id="Page_136"></a>[Pg 136]</span>dudamos si son hombres o otra cosa. Que en el -mundo ellos no sirven sino de enfados y de -mal agüero. Pues, si uno va en negocios y topa -zurdos, se vuelve como si topara un cuervo o -oyera una lechuza. Y habéis de saber que, cuando -Scévola<a id="FNanchor_220" href="#Footnote_220" class="fnanchor">[220]</a> se quemó el brazo derecho porque -erró a Porsena, que fué, no por quemarle y quedar -manco, sino queriendo hacer en sí un gran -castigo, dijo:</p> - -<p>—Así, ¿que erré el golpe? Pues en pena he -de quedar zurdo.</p> - -<p>Y cuando la justicia manda cortar a uno la -mano derecha por una resistencia, es la pena -hacerle zurdo, no el golpe. Y no queráis más, -que, queriendo el otro echar una maldición muy -grande, fea y afrentosa, dijo:</p> - -<p> -<span style="margin-left: 1em;">Lanzada de moro izquierdo</span><br /> -te atraviese el corazón<a id="FNanchor_221" href="#Footnote_221" class="fnanchor">[221]</a>.<br /> -</p> - -<p>Y en el día del juicio todos los condenados, en -señal de serlo, estarán a la mano izquierda. Al -<span class="pagenum"><a id="Page_137"></a>[Pg 137]</span>fin es gente hecha al revés y que se duda si son -gente.</p> - -<p>En esto me llamó un diablo por señas y me -advirtió con las manos que no hiciese ruido. Lleguéme -a él y asoméme a una ventana, y dijo:</p> - -<p>—Mira lo que hacen las feas.</p> - -<p>Y veo una muchedumbre de mujeres, unas -tomándose puntos<a id="FNanchor_222" href="#Footnote_222" class="fnanchor">[222]</a> en las caras, otras haciéndose -de nuevo, porque ni la estatura en los chapines, -ni la ceja con el cohol<a id="FNanchor_223" href="#Footnote_223" class="fnanchor">[223]</a>, ni el cabello en la tinta, ni -el cuerpo en la ropa, ni las manos con la muda, -ni la cara con el afeite, ni los labios con la color, -eran los con que nacieron ellas. Y vi algunas poblando -sus calvas con cabellos que eran suyos<a id="FNanchor_224" href="#Footnote_224" class="fnanchor">[224]</a> -sólo porque los habían comprado. Otra vi que -tenía su media cara en las manos, en los botes -de unto y en la color.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_138"></a>[Pg 138]</span></p> - -<p>—Y no queráis más de las invenciones de -las mujeres—dijo un diablo—; que hasta resplandor -tienen sin ser soles ni estrellas. Las más -duermen con una cara y se levantan con otra al -estrado, y duermen con unos cabellos y amanecen -con otros. Muchas veces pensáis que gozáis -las mujeres de otro y no pasáis el adulterio de la -carne. Mirad cómo consultan con el espejo sus -caras. Éstas son las que se condenan solamente -por buenas siendo malas.</p> - -<p>Espantóme la novedad de la causa con que se -habían condenado aquellas mujeres, y, volviendo, -vi un hombre asentado en una silla a solas, -sin fuego ni hielo, ni demonio ni pena alguna, -dando las más desesperadas voces que oí en el -infierno, llorando el propio corazón, haciéndose -pedazos a golpes y a vuelcos.</p> - -<p>—¡Válgame Dios!—dije en mi alma—. ¿De -qué se queja éste no atormentándole nadie?</p> - -<p>Y él, cada punto doblaba sus alaridos y voces.</p> - -<p>—Dime—dije yo—: ¿qué eres y de qué te -<span class="pagenum"><a id="Page_139"></a>[Pg 139]</span>quejas, si ninguno te molesta, si el fuego no te -arde ni el hielo te cerca?</p> - -<p>—¡Ay!—dijo dando voces—, ¡que la mayor -pena del infierno es la mía! ¿Verdugos te parece -que me faltan? ¡Triste de mí, que los más -crueles están entregados a mi alma! ¿No los -ves?—dijo.</p> - -<p>Y empezó a morder la silla y a dar vueltas -alrededor y gemir.</p> - -<p>—Velos, que sin piedad van midiendo a descompasadas -culpas eternas penas. ¡Ay, qué terrible -demonio eres, memoria del bien que pude -hacer y de los consejos que desprecié y de los -males que hice! ¡Qué representación tan continua! -Déjasme tú y sale el entendimiento con -imaginaciones de que hay gloria que pude gozar -y que otros gozan a menos costa que yo -mis penas! ¡Oh, qué hermoso que pintas el cielo, -entendimiento, para acabarme! Déjame un -poco siquiera. ¿Es posible que mi voluntad no -ha de tener paz conmigo un punto? ¡Ay, huésped, -y qué tres llamas invisibles y qué sayones -incorpóreos me atormentan en las tres potencias -del alma! Y cuando éstos se cansan, entra -el gusano de la conciencia, cuya hambre en comer -del alma nunca se acaba: vesme aquí, miserable -y perpetuo alimento de sus dientes.</p> - -<p>Y diciendo esto, salió la voz:</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_140"></a>[Pg 140]</span></p> - -<p>—¿Hay en todo este desesperado palacio -quien trueque sus almas y sus verdugos a mis -penas? Así, mortal, pagan los que supieron en -el mundo, tuvieron letras y discursos y fueron -discretos: ellos se son infierno y martirio de sí -mismos.</p> - -<p>Tornó amortecido a su ejercicio con más -muestras de dolor. Apartéme de él medroso, -diciendo:</p> - -<p>—¡Ved de lo que sirve caudal de razón y doctrina -y buen entendimiento mal aprovechado! -¡Quien se lo vió llorar solo y tenía dentro de -su alma aposentado el infierno!</p> - -<p>Lleguéme, diciendo esto, a una gran compañía, -donde penaban en diversos puestos muchos, -y vi unos carros en que traían atenaceando muchas -almas con pregones delante. Lleguéme a -oir el pregón, y decía:</p> - -<p>—Éstos manda Dios castigar por escandalosos -y porque dieron mal ejemplo.</p> - -<p>Y vi a todos los que penaban, que cada uno -los metía en sus penas, y así pasaban las de -todos como causadores de su perdición. Pues -éstos son los que enseñan en el mundo malas -costumbres, de quien dijo Dios que valiera más -no haber nacido<a id="FNanchor_225" href="#Footnote_225" class="fnanchor">[225]</a>.</p> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_141"></a>[Pg 141]</span></p> -<p>Pero dióme risa ver unos taberneros que se -andaban sueltos por todo el infierno, penando -sobre su palabra, sin prisión ninguna, teniéndola -cuantos estaban en él. Y preguntando por -qué a ellos solos los dejan andar sueltos, dijo -un diablo:</p> - -<p>—Y les abrimos las puertas. Que no hay para -qué temer que se irán del infierno gente que -hace en el mundo tantas diligencias para venir. -Fuera de que los taberneros trasplantados acá, -en tres meses son tan diablos como nosotros. -Tenemos sólo cuenta de que no lleguen al fuego -de los otros, porque no lo agüen.</p> - -<p>Pero, si queréis saber notables cosas, llegaos -a aquel cerco. Veréis en la parte del infierno más -hondo a Judas con su familia descomulgada de -malditos dispenseros.</p> - -<p>Hícelo así, y vi a Judas, que me holgué mucho, -cercado de sucesores suyos y sin cara<a id="FNanchor_226" href="#Footnote_226" class="fnanchor">[226]</a>. No -sabré decir sino que me sacó de la duda de ser -barbirrojo<a id="FNanchor_227" href="#Footnote_227" class="fnanchor">[227]</a>, como le pintan los extranjeros por -<span class="pagenum"><a id="Page_142"></a>[Pg 142]</span>hacerle español, porque él me pareció capón. -Y no es posible menos ni que tan mala inclinación -y ánimo tan doblado se hallase sino en -quien, por serlo, no fuese ni hombre ni mujer. -¿Y quién sino un capón tuviera tan poca vergüenza? -¿Y quién sino un capón pudiera condenarse -por llevar las bolsas? ¿Y quién sino un -capón tuviera tan poco ánimo que se ahorcase -sin acordarse de la mucha misericordia de -Dios? Ello<a id="FNanchor_228" href="#Footnote_228" class="fnanchor">[228]</a> yo creo por muy cierto lo que fuere -verdad; pero capón<a id="FNanchor_229" href="#Footnote_229" class="fnanchor">[229]</a> me pareció que era Judas. -Y lo mismo digo de los diablos, que todos -son capones, sin pelo de barba y arrugados, -aunque sospecho que, como todos se queman, -que el estar<a id="FNanchor_230" href="#Footnote_230" class="fnanchor">[230]</a> lampiños es de chamuscado el pelo -<span class="pagenum"><a id="Page_143"></a>[Pg 143]</span>con el fuego, y lo arrugado, del calor. Y debe -ser así porque no vi ceja ni pestaña y todos -eran calvos.</p> - -<p>Estaba, pues, Judas muy contento de ver -cuán bien lo hacían algunos dispenseros en venirle -a cortejar y a entretener, que muy pocos -me dijeron que le dejaban de imitar. Miré más -atentamente, y fuíme llegando donde estaba -Judas, y vi que la pena de los dispenseros era -que, como a Titio<a id="FNanchor_231" href="#Footnote_231" class="fnanchor">[231]</a> le come un buitre las entrañas, -a ellos se las descarnaban dos aves, que -llaman sisones<a id="FNanchor_232" href="#Footnote_232" class="fnanchor">[232]</a>. Y un diablo decía a voces de -rato en rato:</p> - -<p>—Sisones son dispenseros y los dispenseros, -sisones.</p> - -<p>A este pregón se estremecían todos, y Judas -estaba con sus treinta dineros atormentándose<a id="FNanchor_233" href="#Footnote_233" class="fnanchor">[233]</a>. -Yo le dije:</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_144"></a>[Pg 144]</span></p> - -<p>—Una cosa querría saber de ti: ¿por qué te -pintan con botas y dicen por refrán <em>las botas -de Judas</em><a id="FNanchor_234" href="#Footnote_234" class="fnanchor">[234]</a>?</p> - -<p>—No porque yo las truje—respondió—; mas -quisieron significar, poniéndome botas, que anduve -siempre de camino para el infierno y por -ser dispensero. Y así se han de pintar todos los -que lo son. Ésta fué la causa, y no lo que algunos -han colegido de verme con botas, diciendo -que era portugués, que es mentira; que yo fuí...</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_145"></a>[Pg 145]</span></p> - -<p>Y no me acuerdo bien de dónde me dijo que -era, si de Calabria<a id="FNanchor_235" href="#Footnote_235" class="fnanchor">[235]</a>, si de otra parte.</p> - -<p>—Y has de advertir que yo sólo soy el dispensero, -que se ha condenado por vender; que -todos los demás, fuera de algunos, se condenan -por comprar<a id="FNanchor_236" href="#Footnote_236" class="fnanchor">[236]</a>. Y en lo que dices que fuí traidor -y maldito en dar a mi Maestro por tan poco -precio, tienes razón, y no podía hacer yo otra -cosa, fiándome de gente como los judíos<a id="FNanchor_237" href="#Footnote_237" class="fnanchor">[237]</a>, que -era tan ruin, que pienso que, si pidiera un dinero -más por él, no me lo tomaran. Y porque estás -muy espantado y fiado en que yo soy el peor -hombre que ha habido, ve ahí debajo y verás -muchísimos tan malos. Vete—dijo—, que ya -basta de conversación, que no los escurezco.</p> - -<p>—Dices la verdad—le respondí.</p> - -<p>Y acogíme donde me señaló, y topé muchos -demonios en el camino, con palos y lanzas, -echando del infierno muchas mujeres hermosas -y muchos malos letrados. Pregunté por qué los -<span class="pagenum"><a id="Page_146"></a>[Pg 146]</span>querían echar del infierno a aquéllos solos, y -dijo un demonio:</p> - -<p>—Porque eran de grandísimo provecho para -la población del infierno en el mundo: las damas, -con sus caras y con sus mentirosas hermosuras -y buenos pareceres, y los letrados, con -buenas caras y malos pareceres.</p> - -<p>Y que así los echaban porque trujesen gente.</p> - -<p>Pero el pleito más intrincado y el caso más -difícil que yo vi en el infierno fué el que propuso -una mujer condenada con otras muchas por -malas, enfrente de unos ladrones, la cual -decía:</p> - -<p>—Decidnos, señor, ¿cómo ha de ser esto de -dar y recibir, si los ladrones se condenan por -tomar lo ajeno y la mujer por dar lo suyo? -Aquí de Dios, que, si el ser puta es ser justicia, -si es justicia dar a cada uno lo suyo, pues -lo hacemos así, ¿de qué nos culpan?</p> - -<p>Dejé de escucharla, y pregunté, como nombraron -ladrones, dónde estaban los escribanos.</p> - -<p>—¡Es posible que no hay en el infierno ninguno -ni le pude topar en todo el camino!</p> - -<p>Respondióme un verdugo:</p> - -<p>—Bien creo yo que no toparíades ninguno -por él.</p> - -<p>—Pues ¿qué hacen? ¿Sálvanse todos?</p> - -<p>—No—dijo—; pero dejan de andar y vuelan -con plumas. Y el no haber escribanos por el ca<span class="pagenum"><a id="Page_147"></a>[Pg 147]</span>mino -de la perdición no es porque infinitísimos -que son malos no vienen acá por él, sino porque, -es tanta la prisa con que vienen, que volar -y llegar y entrar es todo uno, tales plumas se -tienen ellos, y así no se ven en el camino.</p> - -<p>—Y acá—dije yo—, ¿cómo no hay ninguno?</p> - -<p>—Sí hay—me respondió—; mas no usan -ellos de nombre de escribano, que acá por gatos -los conocemos. Y para que echéis de ver qué -tantos hay, no habéis de mirar sino que, con ser -el infierno tan gran casa, tan antigua, tan maltratada -y sucia, no hay un ratón en toda ella, -que ellos los cazan.</p> - -<p>—Y los alguaciles malos, ¿no están en el infierno?</p> - -<p>—Ninguno está en el infierno—dijo el demonio.</p> - -<p>—¿Cómo puede ser, si se condenan algunos -malos entre muchos buenos que hay?</p> - -<p>—Dígoos que no están en el infierno porque -en cada alguacil malo, aun en vida, está todo el -infierno en él.</p> - -<p>Santigüéme y dije:</p> - -<p>—Brava cosa es lo mal que los queréis los -diablos a los alguaciles.</p> - -<p>—¿No los habemos de querer mal, pues, según -son endiablados los malos alguaciles, tememos -que han de venir a hacer que sobremos nosotros -para lo que es materia de condenar almas y que<span class="pagenum"><a id="Page_148"></a>[Pg 148]</span> -se nos han de levantar con el oficio de demonios -y que ha de venir Lucifer a ahorrarse de diablos -y despedirnos a nosotros por recibir a ellos?</p> - -<p>No quise en esta materia escuchar más, y así, -me fuí adelante, y por una red vi un amenísimo -cercado, todo lleno de almas, que, unas con silencio -y otras con llanto, se estaban lamentando. -Dijéronme que era el retiramiento de los enamorados. -Gemí tristemente viendo que aun en -la muerte no dejan los suspiros. Unos se respondían -en sus amores y penaban con dudosas -desconfianzas. ¡Oh, qué número dellos echaban -la culpa de su perdición a sus deseos, cuya fuerza -o cuyo pincel los mintió las hermosuras! Los -más estaban descuidados por <em>penséque</em>, según -me dijo un diablo.</p> - -<p>—¿Quién es <em>penséque</em>—dije yo—, o qué género -de delito?</p> - -<p>Rióse, y replicó:</p> - -<p>—No es sino que se destruyen, fiándose de fabulosos -semblantes, y luego dicen <em>pensé que</em> no -me obligara, <em>pensé que</em> no me amartelara, <em>pensé -que</em> ella me diera a mí y no me quitara, <em>pensé -que</em> no tuviera otro con quien yo riñera, <em>pensé -que</em> se contentara conmigo solo, <em>pensé que</em> me -adoraba, y así, todos los amantes en el infierno -están por <em>pensé que</em>. Éstos son la gente en quien -más ejecuciones hace el arrepentimiento y los -que menos sabían de sí. Estaba en medio de<span class="pagenum"><a id="Page_149"></a>[Pg 149]</span>llos -el amor, lleno de sarna, con un rótulo que -decía:</p> - -<p> -<span style="margin-left: 1em;">No hay quien este amor no dome</span><br /> -Sin justicia o con razón,<br /> -Porque es sarna y no afición<br /> -Amor que se pega y come.<br /> -</p> - -<p>—¿Coplica hay?—dije yo—. No andan lejos -de aquí los poetas.</p> - -<p>Cuando, volviéndome a un lado, veo una bandada -de hasta cien mil dellos en una jaula, -que llaman los Orates en el infierno. Volví a -mirarlos, y díjome uno, señalando a las mujeres:</p> - -<p>—¿Qué digo? Esas señoras hermosas todas -se han vuelto medio camareras de los hombres, -pues los desnudan y no los visten.</p> - -<p>—¿Conceptos gastáis aun estando aquí? -Buenos cascos tenéis—dije yo.</p> - -<p>Cuando uno entre todos, que estaba aherrojado -y con más penas que todos, dijo:</p> - -<p>—¡Plegue a Dios, hermano, que así se vea el -que inventó los consonantes! Pues porque en un -soneto</p> - - -<p class="p1 indent20"><span style="margin-left: 1em;">Dije que una señora era absoluta,</span><br /> -Y, siendo más honesta que Lucrecia,<br /> -Por dar fin al cuarteto, la hice puta.<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Forzóme el consonante a llamar necia</span><br /> -A la de más talento y mayor brío:<br /> -¡Oh, ley de consonantes, dura y recia!<span class="pagenum"><a id="Page_150"></a>[Pg 150]</span><br /> -<span style="margin-left: 1em;">Habiendo en un terceto dicho lío,</span><br /> -Un hidalgo afrenté tan solamente,<br /> -Porque el verso acabó bien en judío.<br /> -<span style="margin-left: 1em;">A Herodes otra vez llamé inocente,</span><br /> -Mil veces a lo dulce dije amargo<br /> -Y llamé al apacible impertinente.<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Y por el consonante tengo a cargo</span><br /> -Otros delitos torpes, feos, rudos,<br /> -Y llega mi proceso a ser tan largo,<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Que, porque en una octava dije escudos,</span><br /> -Hice sin más ni más siete maridos<br /> -Con honradas mujeres ser cornudos.<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Aquí nos tienen, como ves, metidos</span><br /> -Y por el consonante condenados.<br /> -¡Oh, míseros poetas desdichados,<br /> -A puros versos, como ves, perdidos!</p> - - - -<p class="p1">—¡Hay tan graciosa locura—dije yo—, que, -aun aquí, estáis sin dejarla ni de cansaros della! -¡Oh, qué vi dellos!</p> - - -<p>Y decía un diablo:</p> - -<div class="section"> -<p>—Ésta es gente que canta sus pecados como -otros los lloran, pues en amancebándose, con -hacerla pastora o mora, la sacan a la vergüenza -en un romancico por todo el mundo. Si las quieren -a sus damas, lo más que les dan es un soneto -o unas octavas, y si las aborrecen o las dejan, -lo menos que les dejan es una sátira. ¡Pues qué -es verlas cargadas de pradicos de esmeraldas, de -cabellos de oro, de perlas de la mañana, de fuentes -de cristal, sin hallar sobre todo esto dinero -para una camisa ni sobre su ingenio! Y es gente<span class="pagenum"><a id="Page_151"></a>[Pg 151]</span> -que apenas se conoce de qué ley son. Porque -nombre es de cristianos, las almas de herejes, -los pensamientos de alarbes y las palabras de -gentiles.</p> -</div> - -<p>—Si mucho me aguardo—dije entre mí—, yo -oiré algo que me pese.</p> - -<p>Fuíme adelante y dejélos con deseo de llegar -adonde estaban los que no supieron pedir a -Dios. ¡Oh, qué muestras de dolor tan grandes -hacían! ¡Oh, qué sollozos tan lastimosos! Todos -tenían las lenguas condenadas a perpetua -cárcel y poseídos del silencio. Tal martirio, en -voces ásperas de un demonio, recibían por los -oídos:</p> - -<p>—¡Oh, corvas almas, inclinadas al suelo, que -con oración logrera y ruego mercader y comprador -os atrevistes a Dios y le pedistes cosas -que, de vergüenza de que otro hombre las oyese, -aguardábades a coger solos los retablos! Pues -¿cómo? ¿Más respeto tuvisteis a los mortales -que al Señor de todos? Quien os ve en un rincón, -medrosos de ser oídos, pedir mormurando, -sin dar licencia a las palabras que se saliesen -de los dientes, cerrados de ofensas:</p> - -<p>—¡Señor, muera mi padre y acabe yo de suceder -en su hacienda; llevaos a vuestro reino a mi -mayor hermano y aseguradme a mí el mayorazgo; -halle yo una mina debajo de mis pies, el Rey<span class="pagenum"><a id="Page_152"></a>[Pg 152]</span> -se incline a favorecerme y véame yo cargado de -sus favores!</p> - -<p>—Y ved—dijo—a lo que llegó una desvergüenza -que osastes decir.</p> - -<p>Y haced esto, que si lo hacéis, yo os prometo -de casar dos huérfanas, de vestir seis pobres y -de daros frontales.</p> - -<p>—¡Qué ceguedad de hombres: prometer dádivas -al que pedís, con ser la suma riqueza! Pedistes -a Dios por merced lo que Él suele dar por -castigo, y, si os lo da, os pesa de haberlo tenido -cuando morís, y, si no os lo da, cuando vivís, -y así, de puro necios, siempre tenéis quejas. Y -si llegáis a ser ricos por votos, decidme, ¿cuáles -cumplís? ¿Qué tempestad no llena de promesas -los santos? Y ¿qué bonanza tras ellas no los -torna a desnudar, con olvido, de toques de campanas? -¿Qué de preseas ha ofrecido a los altares -la espantosa cara del golfo? Y ¿qué dellas ha -muerto y quitado de los mismos templos el puerto? -Nacen vuestros ofrecimientos de necesidad; -y no de devoción. ¿Pedisteis<a id="FNanchor_238" href="#Footnote_238" class="fnanchor">[238]</a> alguna vez a Dios -paz en el alma, aumento de gracia, favores suyos -o inspiraciones? No, por cierto; ni aun sabéis -para qué son menester estas cosas ni lo que son. -Ignoráis que el holocausto, sacrificio y oblación -<span class="pagenum"><a id="Page_153"></a>[Pg 153]</span>que Dios recibe de vosotros es de la pura conciencia -humilde espíritu, caridad ardiente. Y -esto, acompañado con lágrimas, es moneda, que -aun Dios, si puede, es cudicioso en nosotros. -Dios, hombres, por vuestro bien gusta que os -acordéis dél, y, como, si no es en los trabajos, -no os acordáis, por eso os da trabajos, porque -tengáis dél memoria. Considerad vosotros, necios -demandadores, cuán brevemente se os acabaron -las cosas, que importunos pedisteis a Dios. -¡Qué presto os dejaron y cómo, ingratos, no -os fueron compañía en el postrer paso! ¿Veis -cómo vuestros hijos aún no gastan de vuestras -haciendas un real en obras pías, diciendo que no -es posible que vosotros gustéis dellas, porque -si gustárades en vida hiciérades algunas? Y -pedís tales cosas a Dios, que muchas veces, por -castigo de la desvergüenza con que las pedís, -os las concede. Y bien, como suma sabiduría, -conoció el peligro que tenéis en saber pedir, pues -lo primero que os enseñó en el <em>Pater noster</em> fué -pedirle; pero pocos entendéis aquellas palabras -donde Dios enseñó el lenguaje con que habéis de -tratar con Él.</p> - -<p>Quisieren responderme; mas no les daban lugar -las mordazas.</p> - -<p>Yo, que vi que no habían de hablar palabra, -pasé adelante, donde estaban juntos los ensal<span class="pagenum"><a id="Page_154"></a>[Pg 154]</span>madores<a id="FNanchor_239" href="#Footnote_239" class="fnanchor">[239]</a> -ardiéndose vivos, y los saludadores -también condenados por embestidores. Dijo un -diablo:</p> - -<p>—Veislos aquí a estos tratantes en santiguaduras, -mercaderes de cruces, que embelesaron<a id="FNanchor_240" href="#Footnote_240" class="fnanchor">[240]</a> el -mundo y quisieron hacer creer que podía tener -cosa buena un hablador. Gente es esta ensalmadora, -que jamás hubo nadie que se quejase -dellos. Porque, si les sanan antes, se lo agradecen, -y si los matan, no se pueden quejar. Y siempre -les agradecen lo que hacen y dan contento. -Porque, si sanan, el enfermo los regala, y si matan, -el heredero les agradece el trabajo. Si curan -con agua y trapos la herida, que sanara por -virtud de naturaleza, dicen que es por ciertas<span class="pagenum"><a id="Page_155"></a>[Pg 155]</span> -palabras virtuosas, que les enseñó un judío. ¡Mirad -qué buen origen de palabras virtuosas! Y -si se enfistola<a id="FNanchor_241" href="#Footnote_241" class="fnanchor">[241]</a>, empeora y muere, dicen que llegó -su hora y el badajo<a id="FNanchor_242" href="#Footnote_242" class="fnanchor">[242]</a> que se la dió y todo. Pues -¿qué es de oir a éstos las mentiras que cuentan -de uno, que tenía las tripas fuera en la mano en -tal parte, y otro, que estaba pasado por las ijadas? -Y lo que más me espanta es que siempre -he medido la distancia de sus curas, y siempre -las hicieron cuarenta o cincuenta leguas de allí, -estando en servicio de un señor, que ha ya trece -años que murió, porque no se averigüe tan presto -la mentira, y por la mayor parte, estos tales -que curan con agua, enferman ellos por vino. Al -fin, éstos son por los que se dijo: “Hurtan que -es bendición”<a id="FNanchor_243" href="#Footnote_243" class="fnanchor">[243]</a>, porque con la bendición hurtan, -tras ser siempre gente ignorante. Y he notado -que casi todos los ensalmos están llenos de solecismos. -Y no sé qué virtud se tenga el solecismo -por lo cual se pueda hacer nada. Al fin, -<span class="pagenum"><a id="Page_156"></a>[Pg 156]</span>vaya do fuere, ellos están acá algunos, que otros -hay buenos hombres, que, como amigos de Dios, -alcanzan dél la salud para los que curan: que la -sombra de sus amigos suele dar vida.</p> - -<p>Pero para ver buena gente, mirad los saludadores<a id="FNanchor_244" href="#Footnote_244" class="fnanchor">[244]</a>, -que también dicen que tienen virtud.</p> - -<p>Ellos se agraviaron, y dijeron que era verdad -que la tienen. Y a esto respondió un diablo:</p> - -<p>—¿Cómo es posible que por ningún camino -se halle virtud en gente que anda siempre soplando?</p> - -<p>—Alto—dijo un demonio—, que me he enojado. -Vayan al cuartel de los porquerones<a id="FNanchor_245" href="#Footnote_245" class="fnanchor">[245]</a>, que -viven de lo mismo.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_157"></a>[Pg 157]</span></p> - -<p>Fueron, aunque a su pesar. Y yo abajé otra -grada por ver los que Judas me dijo que eran -peores que él, y topé en una alcoba muy grande -una gente desatinada, que los diablos confesaban -que ni los entendían ni se podían averiguar -con ellos. Eran astrólogos y alquimistas. Éstos -andaban llenos de hornos y crisoles, de lodos, de -minerales, de escorias, de cuernos, de estiércol, -de sangre humana, de polvos y de alambiques. -Aquí calcinaban, allí lavaban, allí apartaban y -acullá purificaban. Cual estaba fijando el mercurio -al martillo, y, habiendo resuelto la materia -viscosa y ahuyentado la parte sutil, lo corruptivo -del fuego, en llegándose a la copela, se -le iba en humo. Otros disputaban si se había -de dar fuego de mecha o si el fuego o no fuego -de Raimundo<a id="FNanchor_246" href="#Footnote_246" class="fnanchor">[246]</a> había de entenderse de la cal o -si de luz efectiva del calor, y no de calor efectivo -de fuego. Cuales, con el signo de Hermete, -daban principio a la obra magna, y en otra parte -<span class="pagenum"><a id="Page_158"></a>[Pg 158]</span>miraban ya el negro blanco y le aguardaban -colorado. Y juntando a esto <em>la proporción de -naturaleza, con naturaleza se contenta la naturaleza, -y con ella misma se ayuda</em>, y los demás -oráculos ciegos suyos, esperaban la reducción de -la primera materia, y, al cabo, reducían su sangre -a la postrera podre, y, en lugar de hacer -del estiércol cabellos, sangre humana, cuernos -y escoria oro, hacían del oro estiércol, gastándolo -neciamente. ¡Oh, qué de voces que oí sobre -el padre muerto ha resucitado y tornarlo a matar! -¡Y qué bravas las daban sobre entender -aquellas palabras tan referidas de todos los autores -químicos!:</p> - -<p>—¡Oh! Gracias sean dadas a Dios, que de la -cosa más vil del mundo permite hacer una cosa -tan rica<a id="FNanchor_247" href="#Footnote_247" class="fnanchor">[247]</a>.</p> - -<p>Sobre cuál era la cosa más vil se ardían. Uno -decía que ya la había hallado, y, si la piedra filosofal<a id="FNanchor_248" href="#Footnote_248" class="fnanchor">[248]</a> -se había de hacer de la cosa más vil, era -fuerza hacerse de corchetes. Y los cocieran y -distilaran si no dijera otro que tenían mucha -parte de aire para poder hacer la piedra, que -no había de tener materiales tan vaporosos. Y -así se resolvieron que la cosa más vil del mundo<span class="pagenum"><a id="Page_159"></a>[Pg 159]</span> -eran los sastres, pues cada punto se condenaban -y que era gente más enjuta.</p> - -<p>Cerraran con ellos, si no dijera un diablo:</p> - -<p>—¿Queréis saber cuál es la cosa más vil? Los -alquimistas. Y así, porque se haga la piedra, es -menester quemaros a todos.</p> - -<p>Diéronles fuego y ardían casi de buena gana -sólo por ver la piedra filosofal.</p> - -<p>Al otro lado no era menos la trulla de astrólogos -y supersticiosos. Un quiromántico<a id="FNanchor_249" href="#Footnote_249" class="fnanchor">[249]</a> iba -tomando las manos a todos los otros que se habían -condenado, diciendo:</p> - -<p>—¡Qué claro que se ve que se habían de -condenar éstos por el monte de Saturno!<a id="FNanchor_250" href="#Footnote_250" class="fnanchor">[250]</a></p> - -<p>Otro que estaba a gatas con un compás, midiendo -alturas y notando estrellas, cercado de -efemérides y tablas, se levantó y dijo en altas -voces:</p> - -<p>—Vive Dios<a id="FNanchor_251" href="#Footnote_251" class="fnanchor">[251]</a> que, si me pariera mi madre -medio minuto antes, que me salvo: porque Saturno, -<span class="pagenum"><a id="Page_160"></a>[Pg 160]</span>en aquel punto, mudaba el aspecto y -Marte se pasaba a la casa de la vida, el escorpión -perdía su malicia y yo, como di en procurador, -fuí pobre mendigo<a id="FNanchor_252" href="#Footnote_252" class="fnanchor">[252]</a>.</p> - -<p>Otro tras él, andaba diciendo a los diablos, -que le mortificaban, que mirasen bien si era -verdad que él había muerto: que no podía ser, -a causa que tenía Júpiter por ascendente y a -Venus en la casa de la vida, sin aspecto ninguno -malo, y que era fuerza que viviese noventa años.</p> - -<p>—Miren—decía—que les notifico que miren -bien si soy difunto, porque por mi cuenta es imposible -que pueda ser esto.</p> - -<p>En esto, iba y venía, sin poderlo nadie sacar -de aquí.</p> - -<p>Y para enmendar la locura déstos, salió otro -geométrico, poniéndose en puntos con las ciencias, -haciendo sus doce casas gobernadas por el -<span class="pagenum"><a id="Page_161"></a>[Pg 161]</span>impulso de la mano y rayas a imitación de los -dedos, con supersticiosas palabras y oración. Y -luego, después de sumados sus pares y nones, -sacando juez y testigos, comenzaba a querer -probar cuál era el astrólogo más cierto. Y si -dijera <em>puntual</em>, acertara, pues es su ciencia de -punto, como calza<a id="FNanchor_253" href="#Footnote_253" class="fnanchor">[253]</a> sin ningún fundamento, aunque -pese a Pedro de Abano<a id="FNanchor_254" href="#Footnote_254" class="fnanchor">[254]</a>, que era uno de los -que allí estaban, acompañando a Cornelio Agripa, -que, con una alma<a id="FNanchor_255" href="#Footnote_255" class="fnanchor">[255]</a>, ardía en cuatro cuerpos -de sus obras malditas y descomulgadas, famoso -hechicero.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_162"></a>[Pg 162]</span></p> - -<p>Tras éste vi, con su poligrafía y esteganografía, -a Trithemio<a id="FNanchor_256" href="#Footnote_256" class="fnanchor">[256]</a>, que así llaman al autor de -<span class="pagenum"><a id="Page_163"></a>[Pg 163]</span>aquellas obras escandalosas, muy enojado con -Cardano,<a id="FNanchor_257" href="#Footnote_257" class="fnanchor">[257]</a> que estaba enfrente, porque dijo mal -dél solo y supo ser mayor mentiroso en sus -libros de <em>Subtilitate</em>, por hechizos de viejas que -en ellos juntó.</p> - -<p>Julio César Scaligero<a id="FNanchor_258" href="#Footnote_258" class="fnanchor">[258]</a> se estaba atormentando<span class="pagenum"><a id="Page_164"></a>[Pg 164]</span> -por otro lado en sus <em>Ejercitaciones</em>, mientras -pensaba las desvergonzadas mentiras que escribió -de Homero y los testimonios que le levantó -por levantar a Virgilio aras, hecho idólatra de -Marón.</p> - -<p>Estaba riéndose de sí mismo Artefio<a id="FNanchor_259" href="#Footnote_259" class="fnanchor">[259]</a>, con su -mágica, haciendo las tablillas para entender el -lenguaje de las aves, y Checol de Áscoli<a id="FNanchor_260" href="#Footnote_260" class="fnanchor">[260]</a>, muy<span class="pagenum"><a id="Page_165"></a>[Pg 165]</span> -triste y pelándose las barbas, porque, tras tanto -experimento disparatado, no podía hallar nuevas -necedades que escribir.</p> - -<p>Teofrasto Paracelso<a id="FNanchor_261" href="#Footnote_261" class="fnanchor">[261]</a> estaba quejándose del -tiempo que había gastado en la alquimia; pero -contento en haber escrito medicina y mágica, -que nadie la entendía, y haber llenado las imprentas -de pullas a vuelta de muy agudas cosas.</p> - -<p>Y detrás de todos estaba Hubequer<a id="FNanchor_262" href="#Footnote_262" class="fnanchor">[262]</a> el pordiosero, -<span class="pagenum"><a id="Page_166"></a>[Pg 166]</span>vestido de los andrajos de cuantos escribieron -mentiras y desvergüenzas, hechizos -y supersticiones, hecho su libro un Ginebra de -moros, gentiles y cristianos.</p> - -<p>Allí estaba el secreto autor de la <em>Clavicula -Salomonis</em><a id="FNanchor_263" href="#Footnote_263" class="fnanchor">[263]</a> y el que le imputó los sueños. ¡Oh, -cómo se abrasaba burlado de vanas y necias oraciones -el hereje que hizo el libro <em>Adversus omnia -pericula mundi</em>!</p> - -<p>¡Qué bien ardía el Catan<a id="FNanchor_264" href="#Footnote_264" class="fnanchor">[264]</a> y las obras de Races!</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_167"></a>[Pg 167]</span></p> - -<p>Estaba Taysnerio<a id="FNanchor_265" href="#Footnote_265" class="fnanchor">[265]</a> con su libro de fisonomías y -manos, penando por los hombres, que había -vuelto locos con sus disparates. Y reíase, sabiendo -el bellaco que las fisonomías no se pueden -sacar ciertas de particulares rostros de hombres -que, o por miedo o por no poder, no muestran -sus inclinaciones, y las reprimen, sino sólo de -rostros y caras de príncipes y señores sin superior, -en quien las inclinaciones no respetan -nada para mostrarse.</p> - -<p>Estaba luego un triste autor<a id="FNanchor_266" href="#Footnote_266" class="fnanchor">[266]</a>, con sus rostros<span class="pagenum"><a id="Page_168"></a>[Pg 168]</span> -y manos, y los brutos concertando por las caras -la similitud de las costumbres.</p> - -<p>A Escoto<a id="FNanchor_267" href="#Footnote_267" class="fnanchor">[267]</a> el italiano vi allá, no por hechicero -y mágico, sino por mentiroso y embustero.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_169"></a>[Pg 169]</span></p> - -<p>Había otra gran copia, y aguardaban sin duda -mucha gente, porque había grandes campos -vacíos. Y nadie estaba con justicia entre todos -estos autores, presos por hechiceros, si no fueron -unas mujeres hermosas, porque sus caras -lo fueron solas en el mundo. ¡Oh, verdaderos -hechizos! Que las damas sólo son veneno de la -vida, que perturbando las potencias y ofendiendo -los órganos a la vista, son causa de que la -voluntad quiera por bueno lo que ofendidas las -especies representan. Viendo esto, dije entre mí:</p> - -<p>—Ya me parece que vamos llegándonos al -cuartel de esta gente.<a id="FNanchor_268" href="#Footnote_268" class="fnanchor">[268]</a></p> - -<p>Dime priesa a llegar allá, y al fin asoméme a -parte donde, sin favor particular del cielo, no -se podía decir lo que había. A la puerta estaba -la Justicia espantosa, y en la segunda entrada, -el Vicio desvergonzado y soberbio, la Malicia -ingrata e ignorante, la Incredulidad resoluta y -ciega y la Inobediencia bestial y desbocada. -Estaba la blasfemia insolente y tirana llena de -sangre, ladrando por cien bocas y vertiendo veneno<span class="pagenum"><a id="Page_170"></a>[Pg 170]</span> -por todas, con los ojos armados de llamas -ardientes. Grande horror me dió el umbral. Entré -y vi a la puerta la gran suma de herejes antes -de nacer Cristo<a id="FNanchor_269" href="#Footnote_269" class="fnanchor">[269]</a>. Estaban los ofiteos<a id="FNanchor_270" href="#Footnote_270" class="fnanchor">[270]</a>, que se -llaman así en griego de la serpiente que engañó -a Eva, la cual veneraron, a causa de que supiésemos -del bien y del mal. Los cainanos<a id="FNanchor_271" href="#Footnote_271" class="fnanchor">[271]</a>, que alabaron -a Caín porque, como decían, siendo hijo -del mal, prevaleció su mayor fuerza contra Abel. -Los sethianos, de Seth. Estaba Dositheo<a id="FNanchor_272" href="#Footnote_272" class="fnanchor">[272]</a> ardiendo<span class="pagenum"><a id="Page_171"></a>[Pg 171]</span> -como un horno, el cual creyó que se -había de vivir sólo según la carne y no creía la -resurrección, privándose a sí mismo (ignorante -más que todas las bestias) de un bien tan grande. -Pues, cuando fuera así que fuéramos solos animales -como los otros, para morir consolados -habíamos de fingirnos eternidad a nosotros mismos. -Y así llama Lucano, en boca ajena, a los -que no creen la inmortalidad del alma: <em>Felices -errore suo</em>, dichosos con su error, si eso fuera -así, que murieran las almas con los cuerpos.</p> - -<p>—¡Malditos!—dije yo—: siguiérase que el -animal del mundo a quien Dios dió menos discurso -es el hombre, pues entiende al revés lo que -más importa, esperando inmortalidad. Y seguirse -hía que a la más noble criatura dió menos -conocimiento y crió para mayor miseria la -naturaleza, que Dios no. Pues quien sigue esa -opinión no lo fíe.</p> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_172"></a>[Pg 172]</span></p> -<p>Estaba luego Saddoc, autor de los Sadduceos<a id="FNanchor_273" href="#Footnote_273" class="fnanchor">[273]</a>. -Los fariseos estaban aguardando al Mesías, -no como Dios, sino como hombre<a id="FNanchor_274" href="#Footnote_274" class="fnanchor">[274]</a>.</p> - -<p>Estaban los heliognósticos<a id="FNanchor_275" href="#Footnote_275" class="fnanchor">[275]</a> devictiacos, adoradores -del sol; pero los más graciosos son los -que veneran las ranas, que fueron plaga a Faraón, -por ser azote de Dios.</p> - -<p>Estaban los musoritos<a id="FNanchor_276" href="#Footnote_276" class="fnanchor">[276]</a> haciendo ratonera al -arca a puro ratón de oro.</p> - -<p>Estaban los que adoraron la Mosca accaronita<a id="FNanchor_277" href="#Footnote_277" class="fnanchor">[277]</a>: -Ozías, el que quiso pedir a una mosca -antes salud que a Dios, por lo cual Elías le -castigó.</p> - -<p>Estaban los troglodytas<a id="FNanchor_278" href="#Footnote_278" class="fnanchor">[278]</a>, los de la fortuna -del cielo<a id="FNanchor_279" href="#Footnote_279" class="fnanchor">[279]</a>, los de Baal<a id="FNanchor_280" href="#Footnote_280" class="fnanchor">[280]</a>, los de Asthar<a id="FNanchor_281" href="#Footnote_281" class="fnanchor">[281]</a>, los del ídolo -Moloch<a id="FNanchor_282" href="#Footnote_282" class="fnanchor">[282]</a>, y Renfan<a id="FNanchor_283" href="#Footnote_283" class="fnanchor">[283]</a> de la ara de Tofet<a id="FNanchor_284" href="#Footnote_284" class="fnanchor">[284]</a>, los puteoritas,<a id="FNanchor_285" href="#Footnote_285" class="fnanchor">[285]</a> -herejes veraniscos de pozos, los de la serpiente de metal.<a id="FNanchor_286" href="#Footnote_286" class="fnanchor">[286]</a></p> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_173"></a>[Pg 173]</span></p> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_174"></a>[Pg 174]</span></p> - -<p>Y entre todos sonaba la baraúnda y el llanto -de las judías, que, debajo de tierra, en las cuevas, -lloraban a Thamur<a id="FNanchor_287" href="#Footnote_287" class="fnanchor">[287]</a> en su simulacro. Seguían -los bahalitas,<a id="FNanchor_288" href="#Footnote_288" class="fnanchor">[288]</a> luego la Pitonisa<a id="FNanchor_289" href="#Footnote_289" class="fnanchor">[289]</a> arremangada, y -detrás los de Asthar y Astharot,<a id="FNanchor_290" href="#Footnote_290" class="fnanchor">[290]</a> y al fin, los que -aguardaban a Herodes, y desto se llaman herodianos.<a id="FNanchor_291" href="#Footnote_291" class="fnanchor">[291]</a></p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_175"></a>[Pg 175]</span></p> - -<p>Y hube a todos éstos por locos y mentecatos.</p> - -<p>Mas llegué luego a los herejes que había después -de Cristo:<a id="FNanchor_292" href="#Footnote_292" class="fnanchor">[292]</a> allí vi a muchos, como Menandro<a id="FNanchor_293" href="#Footnote_293" class="fnanchor">[293]</a> -y Simón Mago,<a id="FNanchor_294" href="#Footnote_294" class="fnanchor">[294]</a> su maestro.</p> - -<p>Estaba Saturnino<a id="FNanchor_295" href="#Footnote_295" class="fnanchor">[295]</a> inventando disparates.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_176"></a>[Pg 176]</span></p> - -<p>Estaba el maldito Basílides<a id="FNanchor_296" href="#Footnote_296" class="fnanchor">[296]</a> heresiarca.</p> - -<p>Estaba Nicolás<a id="FNanchor_297" href="#Footnote_297" class="fnanchor">[297]</a> antioqueno, Carpócrates<a id="FNanchor_298" href="#Footnote_298" class="fnanchor">[298]</a> y Cerintho<a id="FNanchor_299" href="#Footnote_299" class="fnanchor">[299]</a> -y el infame Ebión.<a id="FNanchor_300" href="#Footnote_300" class="fnanchor">[300]</a></p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_177"></a>[Pg 177]</span></p> - -<p>Vino luego Valentino<a id="FNanchor_301" href="#Footnote_301" class="fnanchor">[301]</a>, el que dió por principio -de todo el mar y el silencio.</p> - -<p>Menandro<a id="FNanchor_302" href="#Footnote_302" class="fnanchor">[302]</a>, el mozo de Samaria, decía que él -era el Salvador y que había caído del cielo, -y por imitarlo, decía detrás del Montano<a id="FNanchor_303" href="#Footnote_303" class="fnanchor">[303]</a> frigio -<span class="pagenum"><a id="Page_178"></a>[Pg 178]</span>que él era el Parácleto. Síguenle las desdichadas -Priscilla y Maximilla heresiarcas. Llamáronse -sus secuaces catafriges, y llegaron a tanta -locura, que decían que en ellos, y no en los -apóstoles, vino el Espíritu Santo.</p> - -<p>Estaba Nepos<a id="FNanchor_304" href="#Footnote_304" class="fnanchor">[304]</a>, obispo, en quien fué coroza la -mitra, afirmando que los santos habían de reinar -con Cristo en la tierra mil años en lascivias -y regalos.</p> - -<p>Venía luego Sabino<a id="FNanchor_305" href="#Footnote_305" class="fnanchor">[305]</a>, prelado hereje arriano, -el que en el concilio Niceno llamó idiotas a los -que no seguían a Arrio.</p> - -<p>Después, en miserable lugar, estaban ardiendo -por sentencia de Clemente, pontífice máximo -que sucedió a Benedicto, los templarios, primero -santos en Jerusalén y luego, de puro ricos, -idólatras y deshonestos<a id="FNanchor_306" href="#Footnote_306" class="fnanchor">[306]</a>.</p> - -<p>¡Y qué fué ver a Guillermo, el hipócrita de -Anvers, hecho padre de putas, prefiriendo las -rameras a las honestas y la fornicación a la -castidad! A los pies de éste yacía Bárbara, mujer<span class="pagenum"><a id="Page_179"></a>[Pg 179]</span> -del emperador Sigismundo<a id="FNanchor_307" href="#Footnote_307" class="fnanchor">[307]</a>, llamando necias a -las vírgenes, habiendo hartas. Ella, bárbara como -su nombre, servía de emperatriz a los diablos, -y, no estando harta de delitos ni aun cansada, -que en esto quiso llevar ventaja a Mesalina, -decía que moría el alma y el cuerpo y otras -cosas bien dignas de su nombre.</p> - -<p>Fuí pasando por éstos y llegué a una parte -donde estaba uno solo arrinconado y muy sucio, -con un zancajo<a id="FNanchor_308" href="#Footnote_308" class="fnanchor">[308]</a> menos y un chirlo por la cara, -lleno de cencerros, y ardiendo y blasfemando.</p> - -<p>—¿Quién eres tú—le pregunté—, que entre -tantos malos eres el peor?</p> - -<p>—Yo—dijo él—soy Mahoma.</p> - -<p>Y decíaselo el tallecillo, la cuchillada y los -dijes de arriero.</p> - -<p>—Tú eres—dije yo—el más mal hombre que -ha habido en el mundo y el que más almas ha -traído acá.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_180"></a>[Pg 180]</span></p> - -<p>—Todo lo estoy pasando—dijo—, mientras -los malaventurados de africanos adoran el zancarrón -o zancajo que aquí me falta.</p> - -<p>—Picarón—dije—, ¿por qué vedaste el vino -a los tuyos?</p> - -<p>Y me respondió:</p> - -<p>—Porque si tras las borracheras que les dejé -en mi Alcorán les permitiera las del vino, todos -fueran borrachos.</p> - -<p>—Y el tocino, ¿por qué se lo vedaste, perro -esclavo, descendiente de Agar?</p> - -<p>—Eso hice por no hacer agravio al vino, que -lo fuera comer torreznos y beber agua, aunque -yo vino y tocino gastaba. Y quise tan mal a los -que creyeron en mí, que acá los quité la gloria -y allá los perniles y las botas. Y, últimamente, -mandé que no defendiesen mi ley por razón, porque -ninguna hay ni para obedecella ni sustentalla; -remitísela a las armas y metílos en ruido -para toda la vida. Y el seguirme tanta gente no -es en virtud de milagros, sino sólo en virtud de -darles la ley a medida de sus apetitos, dándoles -mujeres para mudar, y, por extraordinario, deshonestidades -tan feas como las quisiesen, y con -esto me seguían todos. Pero no se remató en mí -todo el daño: tiende por ahí los ojos y verás qué -honrada gente topas.</p> - -<p>Volvíme a un lado y vi todos los herejes de<span class="pagenum"><a id="Page_181"></a>[Pg 181]</span> -ahora, y topé con Maniqueo<a id="FNanchor_309" href="#Footnote_309" class="fnanchor">[309]</a>. ¡Oh, qué vi de calvinistas -arañando a Calvino! Y entre éstos estaba -el principal, Josefo Scalígero<a id="FNanchor_310" href="#Footnote_310" class="fnanchor">[310]</a>, por tener su -punta de ateísta y ser tan blasfemo, deslenguado -y vano y sin juicio.</p> - -<p>Al cabo estaba el maldito Lutero, con su capilla -y sus mujeres, hinchado como un sapo y -blasfemando, y Melanchthon<a id="FNanchor_311" href="#Footnote_311" class="fnanchor">[311]</a> comiéndose las -manos tras sus herejías.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_182"></a>[Pg 182]</span></p> - -<p>Estaba el renegado Beza,<a id="FNanchor_312" href="#Footnote_312" class="fnanchor">[312]</a> maestro de Ginebra, -leyendo, sentado en cátedra de pestilencia, y allí -lloré viendo el Enrico Estéfano.<a id="FNanchor_313" href="#Footnote_313" class="fnanchor">[313]</a> Preguntéle no sé -qué de la lengua griega, y estaba tal la suya, -que no pudo responderme sino con bramidos.<a id="FNanchor_314" href="#Footnote_314" class="fnanchor">[314]</a></p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_183"></a>[Pg 183]</span></p> - -<p>Espantóme, Enrico, de que supieses nada. ¿De -qué te aprovecharon tus letras y agudezas? Más -le dijera si no me enterneciera la desventurada -figura en que estaba el miserable penando.<a id="FNanchor_315" href="#Footnote_315" class="fnanchor">[315]</a></p> - -<p>Estaba ahorcado de un pie Helio Eobano -<span class="pagenum"><a id="Page_184"></a>[Pg 184]</span>hesso,<a id="FNanchor_316" href="#Footnote_316" class="fnanchor">[316]</a> célebre poeta, competidor de Melanchthon. -¡Oh, cómo lloré mirando su gesto torpe -con heridas y golpes y afeados con llamas sus -ojos!<a id="FNanchor_317" href="#Footnote_317" class="fnanchor">[317]</a></p> - -<p>Dime prisa a salir deste cercado, y pasé a una -galería, donde estaba Lucifer cercado de diablas -que también hay hembras como machos. No -entré dentro, porque no me atreví a sufrir su -aspecto disforme; sólo diré que tal galería tan -bien ordenada no se ha visto en el mundo, porque -toda estaba colgada de emperadores y reyes -vivos como acá muertos. Allá vi toda la casa -otomana,<a id="FNanchor_318" href="#Footnote_318" class="fnanchor">[318]</a> los de Roma por su orden.</p> - -<p>Vi graciosísimas figuras: hilando a Sardanápalo, -glotoneando a Eliogábalo, a Sapor emparentando -con el sol y las estrellas. Viriato andaba -a palos tras los romanos, Atila revolvía el -mundo, Belisario ciego acusaba a los atenienses.<a id="FNanchor_319" href="#Footnote_319" class="fnanchor">[319]</a></p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_185"></a>[Pg 185]</span></p> - -<p>Llegó a mí el portero y me dijo:</p> - -<p>Lucifer manda que, porque tengáis qué contar -en el otro mundo, que veáis<a id="FNanchor_320" href="#Footnote_320" class="fnanchor">[320]</a> su camarín.</p> - -<p>Entré allá. Era un aposento curioso y lleno de -buenas joyas. Tenía cosa de seis o siete mil -cornudos y otros tantos alguaciles manidos.</p> - -<p>—¿Aquí estáis?—dije yo—. ¿Cómo, diablos,<a id="FNanchor_321" href="#Footnote_321" class="fnanchor">[321]</a> -os había de hallar en el infierno, si estábades -aquí?</p> - -<p>Había pipotes de médicos y muchísimos coronistas, -lindas piezas, aduladores de molde<a id="FNanchor_322" href="#Footnote_322" class="fnanchor">[322]</a> y con -licencia. Y en las cuatro esquinas estaban ardiendo -por hachas cuatro malos pesquisidores.<a id="FNanchor_323" href="#Footnote_323" class="fnanchor">[323]</a> -Y todas las poyatas, que son los estantes, llenas -de vírgenes rociadas, doncellas<a id="FNanchor_324" href="#Footnote_324" class="fnanchor">[324]</a> penadas como -tazas,<a id="FNanchor_325" href="#Footnote_325" class="fnanchor">[325]</a> y dijo el demonio:</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_186"></a>[Pg 186]</span></p> - -<p>—Doncellas son, que se vinieron al infierno -con las doncelleces fiambres, y por cosa rara se -guardan.</p> - -<p>Seguíanse luego demandadores<a id="FNanchor_326" href="#Footnote_326" class="fnanchor">[326]</a>, haciendo labor -con diferentes sayos, y de las ánimas había -muchos, porque piden para sí mismos y consumen -ellos con vino cuanto les dan<a id="FNanchor_327" href="#Footnote_327" class="fnanchor">[327]</a>.</p> - -<p>Había madres postizas<a id="FNanchor_328" href="#Footnote_328" class="fnanchor">[328]</a> y trastenderas de sus -sobrinas y suegras<a id="FNanchor_329" href="#Footnote_329" class="fnanchor">[329]</a> de sus nueras, por mascarones -alrededor.</p> - -<p>Estaba en una peaña<a id="FNanchor_330" href="#Footnote_330" class="fnanchor">[330]</a> Sebastián Gertel<a id="FNanchor_331" href="#Footnote_331" class="fnanchor">[331]</a>, general -<span class="pagenum"><a id="Page_187"></a>[Pg 187]</span>en lo de Alemaña contra el Emperador, tras -haber sido alabardero suyo.</p> - -<p>No acabara yo de contar lo que vi en el camino -si lo hubiera de decir todo. Salíme fuera -y quedé como espantado, repitiendo conmigo estas -cosas. Sólo pido a quien las leyere, las lea -de suerte que el crédito que les diere le sea provechoso -para no experimentar ni ver estos lugares, -certificando al lector que no pretendo en -ello ningún escándalo ni reprensión sino de los -vicios<a id="FNanchor_332" href="#Footnote_332" class="fnanchor">[332]</a>, pues decir de los que están en el infierno -no puede tocar a los buenos. Acabé este discurso -en el Fresno<a id="FNanchor_333" href="#Footnote_333" class="fnanchor">[333]</a>, a postrero de abril de 1608, en 28 -de mi edad<a id="FNanchor_334" href="#Footnote_334" class="fnanchor">[334]</a>.</p> - - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_188"></a>[Pg 188]</span></p> -</div> - -<div class="footnotes"> -<p class="p2 center big2">NOTAS:</p> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_147" href="#FNanchor_147" class="label">[147]</a> En <em>P</em>: <em>y que el diablo nunca dijo verdad.</em> Llamamos -el malo al diablo.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_148" href="#FNanchor_148" class="label">[148]</a> <em>Se nos esconden.</em> En <em>P</em>: <em>nos esconde Dios, vi, guiado -del ángel de mi guarda, lo que se sigue, por particular providencia -de Dios.</em> La corrección evita todo lo que mira a -lo religioso.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_149" href="#FNanchor_149" class="label">[149]</a> <em>Dos sendas.</em> El mito que traen Jenofonte (<em>De dictis -et factis Socratis</em>, l. 2) y Ateneo (<em>Dipn.</em>, l. 12, c. 1), y cuenta -así <span class="smcap">Juan de Pineda</span> (<em>Agric. crist.</em>, 7, 7): “Siendo Hércules -mancebo, llegó por un camino adonde se repartía en -dos, y el de la mano derecha era muy áspero y estrecho -y se llamaba de la virtud, y el de la mano izquierda muy -ancho y llano y andadero era el de los vicios y pecados. -Como él allí llegó, reparó un poco, pensando lo que le cumpliría -más, y vió venir para sí dos mujeres, la una de las -cuales, adelantándose de la otra, llegó a él muy compuesta -y afeitada y con melindres de ramera, y le convidó al camino -de los deleites, que le prometía con poco trabajo; -mas llegando poco después la otra, vestida de blanco y -con muy honesto y grave semblante, le avisó que se guardase -de aquella engañadora, que le prometía vivienda -enemiga de bondad, por la cual se perdería. Insistió mucho -que la siguiese a ella por el camino más arduo y angosto, -en el cual puso Dios el trabajoso sudor antes de la virtud, -porque, considerándolo atentamente, vería que lo que se da -barato es cosa vil, mas lo precioso siempre vale caro, y que -ni Dios ni buenos amigos se pueden ganar sin diligencias -trabajosas. Con los consejos de la blanca virtud determinó -Hércules de se meter por el camino de la virtud, significado -por el brazo diestro de la letra de Pitágoras (<em>Y</em>), que al -principio sube agro y angosto y en el fin pára en anchura -llana y holgada con perpetuidad”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_150" href="#FNanchor_150" class="label">[150]</a> <em>De la gente</em>..., <em>de</em> causal, a causa de.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_151" href="#FNanchor_151" class="label">[151]</a> En <em>P</em>: <em>me dijo: S. Pablo le dejó para dar el primer -paso a esta senda. Y miré. Caballerías</em>, ejercicios a caballo, -y, metafóricamente, fantasías. <em>Jineta</em>, p. 30: “De muchas -maneras se corre con lanza y mil reglas hay escritas desta -caballería”. <span class="smcap">Valderrama</span>, <em>Ejerc. Fer. 5 dom. pas.</em>: “Ni pasear -las plazas haciendo caballerías, que ya no está gallardo -ni para eso”. <span class="smcap">Galindo</span>, 655: “<em>Cayó de su asno</em>, del desengañado -del error, que defendía por ignorancia crasa”. El error -del ignorante es asno que lleva caballeros a muchos.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_152" href="#FNanchor_152" class="label">[152]</a> <em>Pesia</em>, pese a. <em>Pedr. Urdem.</em>, 3: “¿Son por ventura -mostrencas | mis gallinas, pesiatal?” <span class="smcap">Tirso</span>, <em>No hay peor -sordo</em>, 1: “Yo entonces le dije: ¡Pesia | a tal! no es el -perro mío”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_153" href="#FNanchor_153" class="label">[153]</a> <em>Gente honrada</em>, de probidad, irónicamente, gente -perdida, como aquí.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_154" href="#FNanchor_154" class="label">[154]</a> <em>Tósigo</em>, ponzoña, o hierba de ballesteros, que es lo -que propiamente τόξιχος suena en griego, de τόξον arco, -por emponzoñar con ella las flechas.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_155" href="#FNanchor_155" class="label">[155]</a> <em>Lechigada</em>, camada, conjunto de crías propiamente, -de <em>lecho</em>. Contra los taberneros, que bautizan el vino.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_156" href="#FNanchor_156" class="label">[156]</a> “Había muchas mujeres tras éstos besándoles las -ropas, que en besar algunas son peores que Judas, porque -aquél besó (aunque con ánimo traidor) la cara del Justo, -Hijo de Dios y Dios verdadero, y ellas besan los vestidos -de otros tan malos como Judas. Atribúyolo, más que a devoción -(a algunas) a golosina en el besar. Otras iban cogiéndoles -de las capas para reliquias, y algunas cortan tanto, -que da sospecha que lo hacen más por verlos en cueros -o desnudos, que por fe que tengan con sus obras. Otras -se encomiendan a ellos en sus oraciones, que es como -encomendarse al diablo por tercera persona. Vi alguna pedirles -hijos, y sospecho que marido que consiente en que -pida hijos a otro la mujer, se dispone a agradecérselo si -se les diere. Esto digo por ver que, pudiendo las mujeres -encomendar sus deseos y necesidades a san Pedro, a san -Pablo, a san Juan, a san Agustín, a santo Domingo, a -san Francisco y otros santos que sabemos que pueden -con Dios, se den a éstos que hacen oficio la humildad y -pretenden irse al cielo de estrado en estrado y de mesa en -mesa. Al fin conocí que iban éstos arrebozados”, etc. (Edición -de Pamplona, 1631).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_157" href="#FNanchor_157" class="label">[157]</a> <em>Adrollas</em>, trapazas y engaños, sobre todo comprando -o vendiendo al fiado. <span class="smcap">Oña</span>, <em>Postrim.</em>, 1, 1, 8: “Tantas adrollas -y trapazas inventadas en daño del bien común”. En -Aragón, trola y drola; en Galicia, drola; en Germanía, droll, -embuste. <em>Embustidor</em>, embustero, de <em>embustir</em>, cuyo posverbal -es <em>embuste</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_158" href="#FNanchor_158" class="label">[158]</a> “repúblicas. No faltaron en el camino muchos eclesiásticos, -muchos teólogos”. (Edic. de Pamplona, 1631).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_159" href="#FNanchor_159" class="label">[159]</a> <em>Corrilleros</em>, los soldados fanfarrones, rompepoyos, -que se pasan el día sentados, contando al corrillo de gente -que les rodea mil hazañas embusteras.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_160" href="#FNanchor_160" class="label">[160]</a> “Y nada desto les creíamos, teniéndoles por mentirosos, -sólo cuando por encarecer”, etc. (Edición de Pamplona, -1631).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_161" href="#FNanchor_161" class="label">[161]</a> “porque hacíanse recuas de mosquitos que les rodeaban -las bocas golosas del aliento parlero, del mucho -mosto que habían colado”. (Ídem).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_162" href="#FNanchor_162" class="label">[162]</a> <em>Hojas de lata</em>, donde aún hoy llevan la licencia los -soldados licenciados del servicio, y entonces llevaban los -testimonios y fees de sus hechos de armas y merecimientos.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_163" href="#FNanchor_163" class="label">[163]</a> <em>Coronan.</em> En <em>P</em>: <em>coronan al que legítimamente peleare.</em> -De San Pablo: “Non coronatur nisi legitime certaverit”. -(2 <em>Timot.</em>, 2, 5).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_164" href="#FNanchor_164" class="label">[164]</a> “Militia est vita hominis super terram”. (<em>Job</em>, 7, 1).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_165" href="#FNanchor_165" class="label">[165]</a> “Atentamente y corridos de lo que les decían, como -unos leones se entraron en una taberna. Y tan”. (Edición -de Pamplona, 1631). El texto corregido perdió este -brío y quedó sosísimo.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_166" href="#FNanchor_166" class="label">[166]</a> “del cielo”. Ídem.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_167" href="#FNanchor_167" class="label">[167]</a> “del cielo”. Ídem.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_168" href="#FNanchor_168" class="label">[168]</a> “por el otro camino”. (Edición de Bruselas de 1660).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_169" href="#FNanchor_169" class="label">[169]</a> <em>De mal pelo.</em> Hay cien frases en castellano que aluden -al <em>bueno</em> o <em>mal pelo</em> y <em>pelaje</em>, tomadas del de los animales, -que, estando <em>lucios</em> y gordos, <em>les luce</em> el pelo, y -mal cebados, lo presentan malo.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_170" href="#FNanchor_170" class="label">[170]</a> <em>Acá estamos todos</em>, frase hecha, sobre todo de negros, -igualándose con los demás blancos; en el texto viene muy -a cuento entre diablos negros.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_171" href="#FNanchor_171" class="label">[171]</a> <em>Recuero</em>, trajinero con recuas.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_172" href="#FNanchor_172" class="label">[172]</a> <em>Humazos</em>, que se daba por las narices (<em>humo a narices</em>), -con lana encendida, a las mujeres que padecían de -flato o mal uterino, o los muchachos, al dormido, en las -narices, con papel encendido, etc. <span class="smcap">Villalva</span>, <em>Empr.</em>, 2, 34: -“Como se queda la colmena cuando le dan humazo, desamparándola -y huyendo las abejas”. <span class="smcap">Fons.</span>, <em>Vid. Cristo</em>, -3, 2, 14: “Ya le den humazos a las narices..., para el demonio -eran pebetes, para Dios eran humazos”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_173" href="#FNanchor_173" class="label">[173]</a> <em>Chasquear los azotes</em>, menearlos con chasquido. -<span class="smcap">F. Aguado</span>, <em>Crist.</em>, 44: “La conciencia tiene el azote en la -mano, y antes que el hombre se desmande, le chasquea -y después revuelve sobre él”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_174" href="#FNanchor_174" class="label">[174]</a> “de cuellos bajos; por lo que parecíamos confesores -en saber pecados, y supimos muchas cosas nosotros -que no las supieron ellos”. (Edic. de Pamplona, 1631).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_175" href="#FNanchor_175" class="label">[175]</a> “a don, como a la pila santa catecúmena, que por -tirar”. Ídem.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_176" href="#FNanchor_176" class="label">[176]</a> <em>Perogotero</em>, Pero Botero, Satanás, que así le llaman, -por andar entre pez, como los boteros.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_177" href="#FNanchor_177" class="label">[177]</a> <em>Sahumado</em> decíase de lo muy bien dispuesto y a gusto, -propiamente perfumado con sahumerios. En particular, -“encareciendo que cobrará y hará volver y pagar algo”. -(<span class="smcap">Corr.</span>, 566). <em>Quij.</em>, I, 4: “De pagaros... un real sobre otro -y aun sahumados”. <em>G. Alf.</em>, I, 3, 3: “Nos ponían la moneda -sobre la tabla, sahumada y lavada con agua de -ángeles”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_178" href="#FNanchor_178" class="label">[178]</a> “Los demás cocheros, en comparación de mis mosquitos -eran ranas. No se probará”, etc. (Edición de Barcelona -de 1635). <em>Aguanoso</em> lo suele decir Quevedo por -aguado, el que sólo bebe agua y no vino.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_179" href="#FNanchor_179" class="label">[179]</a> <em>Vía</em>, paso, abran paso o camino, mientras le azotaba, -como el verdugo al que pasea por las acostumbradas. -El abuso de los coches en aquel tiempo y lo que con ellos -se cometía, hizo se diesen pragmáticas, y hay alusiones -a ello en todos los escritores.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_180" href="#FNanchor_180" class="label">[180]</a> <em>Frialdad</em>, sosera en los chistes, poca gracia, y <em>frío</em> -se dice del soso en el gracejar. <span class="smcap">J. Pin.</span>, <em>Agr.</em>, 1, 8: “Ateneo -dice una frialdad”. <span class="smcap">F. Silva</span>, <em>Celest.</em>, 29: “Decidor y -desenvuelto como Grajales, que no otro tan lindo como -Felides, si fuera frío”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_181" href="#FNanchor_181" class="label">[181]</a> <em>Calofriado</em>, por el frío que da escalofríos o calofríos. -<span class="smcap">Césped. Meneses</span>, <em>Historias</em>, c. 44: “Dejando aquel pecho -de mármol con unos calofríos que si no procedieran de -amor”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_182" href="#FNanchor_182" class="label">[182]</a> <em>De entre cuero y carne</em>, que hieren mucho más, como -los que con bromas pesadas y murmuraciones dan que -sentir. <span class="smcap">Cáceres</span>, <em>ps.</em> 63: “Son hombres, que traen las lenguas -bien amoladas y afiladas. Cortan entre cuero y carne”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_183" href="#FNanchor_183" class="label">[183]</a> “respondieron que como se condenan otros por no -tener gracia, ellos se condenan por tenerla o quererla tener”. -(Edic. de Pamplona, 1631).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_184" href="#FNanchor_184" class="label">[184]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 21: “<em>A mesa puesta y cama hecha.</em> (Entiéndese -venir, sentarse y ser admitido)”. Ídem, 567: “<em>Sentarse -a mesa puesta.</em> (El que no pone cuidado y nada le cuesta)”. -Ídem, 54: “<em>Asentaisos a mesa puesta con vuestras manos -lavadas y poca vergüenza</em>”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_185" href="#FNanchor_185" class="label">[185]</a> <em>Matar hachas</em>, apagarlas.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_186" href="#FNanchor_186" class="label">[186]</a> <em>Tuerto</em>, torcido, lo contra derecho. <span class="smcap">Galindo</span>, <em>D</em>, 414: -“<em>A veces con el tuerto llega el hombre a su derecho</em>, o -<em>con un poco de tuerto</em>”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_187" href="#FNanchor_187" class="label">[187]</a> <em>Sufrir</em>, condescender, vendiéndola a otros por dinero. -<em>Sufrir</em> es tolerar, y sólo por galicismo lo emplean hoy -como <em>padecer</em>; véase <em>Lazarillo</em>, mi edición.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_188" href="#FNanchor_188" class="label">[188]</a> <em>Hacer plato</em> es servir; metafóricamente, ofrecer con -ostentación, ostentar. <span class="smcap">Fonseca</span>, <em>Amor de Dios</em>, 37: “Sentóle -consigo a la mesa y mandó a sus criados trujesen una espalda -de carnero y haciéndole el plato”. <span class="smcap">Cáceres</span>, <em>ps.</em> 40: -“Hace honra de la maraña que me tiene urdida. Hace plato -de la traición que usa conmigo”. Ídem, <em>ps.</em> 48: “Aquellos -que hacen ostentación y plato de sus muchas riquezas”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_189" href="#FNanchor_189" class="label">[189]</a> Acerca de esta clase de comediantes dice en su -<em>Viaje entretenido</em> Agustín de Rojas: “Pues sabed que hay -ocho maneras de compañías y representantes, y todas diferentes: -bululú, ñaque, gangarilla, cambaleo, garnacha, bojiganga, -farándula y compañía. El <em>bululú</em> es un representante -solo, que camina a pie y pasa su camino y entra en -el pueblo, habla al cura y dícele que sabe una comedia y -alguna loa, que junte al barbero y sacristán y se la dirá, -porque le den alguna cosa para pasar adelante. Júntanse -éstos y él súbese sobre una arca y va diciendo: ‘Ahora -sale la dama y dice esto y esto’. Y va representando y el -cura pidiendo limosna en un sombrero. Y junta cuatro o -cinco cuartos, algún pedazo de pan y escudilla de caldo -que le da el cura, y con esto sigue su estrella y prosigue -su camino hasta que halla remedio”.</p></div> - - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_190" href="#FNanchor_190" class="label">[190]</a> <em>En cueros</em>, en que tratan los zapateros.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_191" href="#FNanchor_191" class="label">[191]</a> <em>Por los</em> pies <em>ajenos</em>, que calzan.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_192" href="#FNanchor_192" class="label">[192]</a> <em>Silo</em>, granero debajo de tierra. <span class="smcap">Herrera</span>, <em>Agr.</em>, 1, 6: -“El grano... de silo soterraño”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_193" href="#FNanchor_193" class="label">[193]</a> <em>Pecado de carne</em>, por engañar metiendo en los pasteles -carne mala y prohibida y huesos machacados.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_194" href="#FNanchor_194" class="label">[194]</a> <em>Jinetes</em>, por la carne de caballo, metida en los pasteles, -y <em>estómagos</em> a caballo sobre rocín, que también metían -en ellos.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_195" href="#FNanchor_195" class="label">[195]</a> <em>Padeced</em>, no dice <em>sufrid</em>, que es padecer con paciencia.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_196" href="#FNanchor_196" class="label">[196]</a> <em>Este oficio</em>, de soplones, de ir con el soplo, como lo -explica en lo que sigue.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_197" href="#FNanchor_197" class="label">[197]</a> <em>Vah-ar-ada</em>, tufarada de <em>vah-o</em>. <em>Buscón</em>, 23: “Bébase, -me dijo, esta media azumbre de vino puro, que, si no da -vaharada, no parecerá valiente. Ellos y los malditos alguaciles. -Por soplar, daban crueles voces. Uno de ellos decía: -‘Yo al justo vendí: ¡Que me persiguen!’ Dije yo -entre mí: ‘¡Al Justo vendiste! Éste es Judas’. Y lleguéme -con codicia de ver si era barbinegro o bermejo, cuando -le conozco, y era un mercader”, etc. (Edición de Pamplona, -1631).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_198" href="#FNanchor_198" class="label">[198]</a> Pensaron los ladronazos que no había más y quisieron -con la vara de medir hacer lo que Moisés con la vara -de Dios y sacar agua de las piedras.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_199" href="#FNanchor_199" class="label">[199]</a> <em>Por sus pulgares</em>, con trabajo, y díjose propiamente -del menearlos al hilar. <span class="smcap">Corr.</span>, 633: “<em>Hilado con estos pulgares, -por mis pulgares.</em> (Encarece el cuidado de hilarlo)”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_200" href="#FNanchor_200" class="label">[200]</a> <em>Pulgar-ada</em> es medida del ancho del dedo pulgar, el -cual se llamó así del servir para matar las pulgas: <em>Éste -mata los cocos</em>, como dice la formulilla para enseñar al niño -los nombres y usos de los dedos. <em>Siglo pitagór.</em>, 7: “¿Piensas -que es esta tela terciopelo | que crece a pulgaradas?”—Dice -que <em>a puras pulgaradas</em>, a puro medir se van los mercaderes -al infierno.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_201" href="#FNanchor_201" class="label">[201]</a> <em>La oscuridad de sus tiendas</em>, buscada a propósito para -engañar, y así muchos colgaban telas delante de ellas. -<em>Ordenanz. Valladol.</em>, 24: “Otrosi ordenamos y mandamos -que ningun mercader de sedas y paños, lienzos y fustanes -o sargas tenga en las luces de sus tiendas o votivas colgada -ninguna cosa con las que pueda oscurecer ni menos -delante de las puertas de las dichas tiendas, si no fuere -de manera que libremente pueda entrar la claridad por todo -el grandor de ellas”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_202" href="#FNanchor_202" class="label">[202]</a> <em>Raso</em>, tela, y el cielo limpio de nubes. <span class="smcap">Márquez</span>, -<em>Tr. Jer.</em>, 2, 3: “El viento deja el cielo raso”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_203" href="#FNanchor_203" class="label">[203]</a> <em>Talle de</em> <span class="smcap">Cerv.</span>, <em>Cuev. de Salam.</em>: “Así tiene el talle -de hablar por el colodrillo como por la boca”. <em>Laber. amor</em>, -1: “<em>Talle tienen</em> los mozos de avisados”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_204" href="#FNanchor_204" class="label">[204]</a> Se acuerda Quevedo del comienzo del c. IV, parte 3.ª, -<em>De Rege</em>, de Mariana.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_205" href="#FNanchor_205" class="label">[205]</a> <em>Aban-illos</em>, pliegues, y dijéronse por su parecido al -aban-illo o aban-ico, de <em>aban-o</em>, que se derivó del vannus o -aventador latino. <span class="smcap">Lope</span>, <em>Entrem. Marq. Alf.</em>, t. II, p. 276: -“El abano es de su gusto”. <span class="smcap">Lope</span>, <em>Vaq. Moraña</em>, t. VII, -p. 568: “¡Qué abanillo! Una sartén”. <em>Abanillos</em> son lo -que, a la francesa, llaman hoy feamente <em>plisé</em>, y que de -ordinario se decía <em>aban-ino</em>, otro diminutivo de <em>aban-o</em>, -<span class="smcap">Lope</span>, <em>Dorotea</em>, 2, 5: “Tengo que almidonar tres o cuatro -abaninos de cadeneta”. <em>Cuchillada</em>, abertura a lo largo para -adorno en los vestidos, que se viese el aforro de otro color. -<em>Calzas</em> eran los calzones; <em>atacadas</em>, cuando se ajustaban -mucho y se atacaban con muchas agujetas por la cintura -para que estuviesen firmes y sin arrugas.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_206" href="#FNanchor_206" class="label">[206]</a> <em>Sin tono y sin son</em>, sin ton ni son, a destiempo, sin -discreción ni substancia en lo que dicen. <span class="smcap">Corr.</span>, 564: “<em>Salir -sin ton ni son.</em> (Cuando uno habla sin tiempo ni sazón)”. -Díjose acaso del cantor que se salía del tono y sonido que -le acompañaba, saliéndose de tono, y más ciertamente del -bailar fuera de sazón, sin música.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_207" href="#FNanchor_207" class="label">[207]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 553: “<em>Ni es carne ni pescado.</em> (Como el que -ni ata ni desata y no es para nada)”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_208" href="#FNanchor_208" class="label">[208]</a> <em>Que tanto</em>, cuanto. <span class="smcap">Valdés</span>, <em>Corint.</em>: “Por estas contraseñas -se conoce qué tanto tiene el hombre de esta caridad”. -<em>Entremeses</em>, s. <span class="allsmcap">XVII</span>, p. 55: “Sabéis que tanto lo -quieren, que ha enseñado a mi amo el amo, amas, amavi”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_209" href="#FNanchor_209" class="label">[209]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 288: “<em>Dichoso el hijo, que tiene a su padre en -el infierno.</em> (El italiano)”. Ídem, 300: “<em>Guay del hijo, que -el padre va a Paraíso</em>”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_210" href="#FNanchor_210" class="label">[210]</a> Son los del <em>penséque</em>. <span class="smcap">Corr.</span>, 388: “<em>Penseque, asneque, -burreque con sus parientes.</em> (Añádenlo al que se excusa -diciendo ‘pensé que’)”. Del pensar por considerar y -por dar pienso al asno, esto es, a sí propio. <span class="smcap">Corr.</span>, 388: -“<em>Penseque, asneque y burreque</em>, todos son hermanos. (Trata -de asno y burro al que pierde la cosa y se excusa con -‘pensé que’)”. <em>A penseque y a creíque los ahorcaron en -Madrid.</em> <span class="smcap">L. Grac.</span>, <em>Crit.</em>, 2, 13: “Y señalaron pienso a los -penseque”. Es el <em>Non putaram</em>, de Cicerón.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_211" href="#FNanchor_211" class="label">[211]</a> <em>Corona de hueso</em>, cuernos.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_212" href="#FNanchor_212" class="label">[212]</a> <em>Si pensara</em>, aunque pensara. En el <em>Quijote</em> passim -(<em>Leng. Cervantes</em>, 1, 265, 8).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_213" href="#FNanchor_213" class="label">[213]</a> <em>Lleno de bote en bote</em>, lleno, frase conocida y con el -retruécano de los botes o vasijas de la botica. <span class="smcap">L. Grac.</span>, <em>Crit.</em>, -1, 7: “No faltó quien dijo que estaba de bote en bote -vacía”. <span class="smcap">Q. Benav.</span>, 1, 270: “La triste casa del mundo | de -bote en bote está llena | de los locos que”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_214" href="#FNanchor_214" class="label">[214]</a> <em>Ayudas</em>, lavativas.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_215" href="#FNanchor_215" class="label">[215]</a> <em>De los palos</em>, que sirven para medicinas, sobre todo -alude al que servía para las bubas, “el palo santo” o -guayaco, que dice Lucas Hidalgo en su magnifica apología -de estas bravas señoras (<em>Diálog. de apacible entretenimiento</em>, -3, 2). De este palo, árbol americano, trata Monardes -(<em>Drog. Ind., f.</em> <span class="allsmcap">II</span>), y fué introducido en España en 1508 y -en Italia en 1517. Conocidas son las coplas de Cristóbal de -Castillejo “en alabanza del palo de las Indias, estando -en la cura dél”. De todas esas cosas que recuenta Quevedo, -y de otras, se hacían medicinas y los boticarios oro -y dinero.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_216" href="#FNanchor_216" class="label">[216]</a> <em>Moleta</em>, muela pequeña para moler colores, medicinas, -etc. <span class="smcap">Palomino</span>, <em>Mus. Pict.</em>, 5, 3, 5.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_217" href="#FNanchor_217" class="label">[217]</a> <em>Aceite de matiolo.</em> De los raros aceites y ungüentos -véase <span class="smcap">Laguna</span>, <em>Dioscórides</em>, 1, c. 28 y siguientes, y es de -notar entre las porquerías de la añeja medicina lo siguiente: -“Tratando de los aceites, Dioscórides hace juntamente -mención de tres especies de suciedades que solían en su -tiempo cogerse. Era la una y la primera de todas aquélla -que de los que se bañaban después de untados, nadaba sobre -el agua del baño. Por la segunda entiende el sudor, -que se raía de los que se ejercitaban en las palestras, el -cual era envuelto con polvo y tierra, tenía necesariamente -más cuerpo. La tercera suciedad era la que se cogía de las -paredes y de las estatuas de la palestra”. <em>Matiolo</em> es una -crucífera, <em>mathiola</em>, o alhelí blanco.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_218" href="#FNanchor_218" class="label">[218]</a> <em>Lamedor</em>, composición pectoral, de consistencia media -entre electuario y jarabe, y se daba a los enfermos para -que, poco a poco, la dejasen deslizar por la garganta al pecho; -por tomarse lamiendo. <span class="smcap">Fragoso</span>, <em>Cirug. Simpl.</em>, voz -<em>violeta</em>: “Sin el lamedor ordinario, se hace de las violetas -un jarabe purgativo con la novena infusión de ellas y -azúcar fino”. <em>Mosquete</em> y <em>esmeril</em> son armas de fuego antiguas.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_219" href="#FNanchor_219" class="label">[219]</a> <em>Zurdos.</em> Supersticiones viejas. La del zurdo se funda -en no ser derecho, sino siniestro, y las cosas siniestras o -los siniestros son desgracias. La del cuervo, en ser negro, -y malo y negro es todo uno en castellano y en la etimología -latina. La de la lechuza, en ser ave nocturna.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_220" href="#FNanchor_220" class="label">[220]</a> <em>Scévola</em>, así llamado <em>de scaevus</em>, zurdo. El cuento lo -traen Plutarco (<em>Poplicola</em>, 17), Valerio Máximo (3, 3, 1), -Floro (I, 10), Silio (8, 385) y Livio (2, 12). Queriendo matar -a Porsena, rey de Etruria, por error, no conociéndolo, mató -a uno de los cortesanos del Rey. Para castigar su mano, -que así erró el golpe, la puso en el fuego, teniéndola en -él hasta consumirse. De aquí tomó el nombre de <em>Scaevola</em>, -esto es, zurdo, <em>scaevus</em>, σχαιός, porque desde entonces -no le quedó más que la zurda.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_221" href="#FNanchor_221" class="label">[221]</a> <span class="smcap">En Correas</span>, 191: “<em>Lanzada de moro izquierdo, que -atraviese el corazón</em>”. (De un romance).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_222" href="#FNanchor_222" class="label">[222]</a> <em>Tomarse puntos</em> es coserse los puntos sueltos de la -media, y de ahí coserse algún chirlo o herida. Tan de -nuevo se hacen con los afeites, que éstos se llamaron <em>mudas</em>, -por mudarse con ellas el color del rostro y manos.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_223" href="#FNanchor_223" class="label">[223]</a> El <em>cohol</em> o <em>alcohol</em> con que se alcoholaban, como todavía -las moras y los moritos, para que se les agranden los -ojos, que los llevan llenos de churretes negros. De ello traté -en mi edición de <em>La Celestina</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_224" href="#FNanchor_224" class="label">[224]</a> <em>Con cabellos</em> ajenos, como hoy con las trenzas de -muertos o de chinos, que gastan las mujeres. -</p> - - -<div class="poetry-container pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">“Carmina Paulus emit,</span><br /> -Recitat sua carmina Paulus:<br /> -Nam quod emas, potes dicere iure tuum”.</p> -</div> -</div> - -<p class="p1">Que escribió un célebre humanista imitando a Marcial, el -cual dice (l. <span class="allsmcap">I</span>, ep. 30):</p> - - -<div class="poetry-container pw35"> -<div class="poetry"> -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">“Fama refert nostros te, Fidentine, libellos</span><br /> -Non aliter populo, quam recitare tuos.<br /> -Si mea vis dici, gratis tibi carmina mittam.<br /> -Si dici tua vis, haec eme, ne mea sint”.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">“Se ruge, Fidentino, que mis obrillas</span><br /> -las lees a la gente, cual si fueran tuyas.<br /> -Si quieres que pasen por mías, te las enviaré de balde.<br /> -Si quieres que pasen por tuyas, cómpralas, para que dejen de ser mías”.</p> -</div> -</div> -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_225" href="#FNanchor_225" class="label">[225]</a> <span class="smcap">Mateo</span>, 26, 24: “Bonum erat ei, si natus non fuisset -homo ille”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_226" href="#FNanchor_226" class="label">[226]</a> <em>Sin cara</em>, descarados, desvergonzados.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_227" href="#FNanchor_227" class="label">[227]</a> <em>Barbirojo</em>. <span class="smcap">Tirso</span>, <em>Mari Hernánd.</em>, 1, 10: “Que acá -son | los jodíos barbirojos”. Ídem, <em>Vergonz. en Palac.</em>, -1, 4: “Tenéis el cabello rubio, | no hay que fiar dese pelo”. -Es tradición haber sido Judas de poca barba y roja, y -debe fundarse esto en que los de tal barba son tenidos -por traidores y malos. <span class="smcap">Corr.</span>, 402: “<em>Poca barba y bermeja -color, debajo de Dios no le hay peor</em>”. Ídem, 304: “<em>Barba -roja y mal color, debajo del cielo no le hay peor</em>”. Ídem, -388: “<em>Pelo bermejo, mala carne y peor pellejo</em>”. Ídem, 54: -“<em>Asno cojo y hombre rojo y el demuño todo es uno</em>”. -Ídem, 123: “<em>En ruin ganado poco hay que escoger y en -barba roja menos que creer</em>”. Ya antes (edic. de Pamplona, -1631, nota 191) dice el texto, hablando de Judas: “Lleguéme -con codicia de ver si era barbinegro o bermejo”. -En <em>Tac.</em>, 13, el dómine Cabra es de <em>pelo bermejo</em>. En -<em>Perinola</em>: “Eso dijo la pelijudas, una bermejuela abuchornada -de rizos”. <em>Peliju(d)as</em> llaman en Andalucía a las de -pelo rojo.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_228" href="#FNanchor_228" class="label">[228]</a> <em>Ello.</em> <span class="smcap">Corr.</span>, 536: “<em>Ello.</em> (Esta palabra <em>ello</em> comienza -muchas veces ociosa y se entremete baldíamente en -muchas ocasiones: otras es pronombre)”. <em>Píc. Just.</em>, 1, 2: -“Ello, yo no sé por qué mi padre no me llamó la torda”. -Ídem, 2, 1, 2, 3: “Ello, nunca faltan bellacos”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_229" href="#FNanchor_229" class="label">[229]</a> En <em>P</em>: <em>muy cierto lo que manda la Iglesia Romana; -pero en el infierno, capón.</em></p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_230" href="#FNanchor_230" class="label">[230]</a> <em>Que el estar</em>, repetido el <em>que</em>, <em>sospecho que... que -el estar</em>. Era común, por la claridad, cuando se corta -la frase por un inciso cualquiera.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_231" href="#FNanchor_231" class="label">[231]</a> <em>Titio</em>, por haber pretendido deshonrar a Latona. -Véase Virgilio (<em>Eneida</em>, 6), Ovidio (<em>Metam.</em>, 4), Horacio -(<em>Od.</em>, 3, 4), Tíbulo (1, 3), Píndaro (<em>Pit.</em>, 4), etc.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_232" href="#FNanchor_232" class="label">[232]</a> <em>Sisón</em>, especie de francolín ceniciento. <em>Diálog. montería</em>, -13: “Los sisones gallardos y pintados, que vuelan -con tanta gala, que parece que silban con las alas, hiriendo -el viento, de donde se les debió de poner el nombre que -tienen”. Además es el que sisa, como los despenseros saben -hacerlo.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_233" href="#FNanchor_233" class="label">[233]</a> “Tenía un bote junto a sí. No me sufrió el corazón -a no decirle algo. Y así, llegándome cerca, le dije: ‘¿Cómo, -traidor infame sobre todos los hombres, vendiste a -tu Maestro, a tu Señor y a tu Dios por tan poco dinero?’ -A lo cual respondió: ‘Pues vosotros, ¿por qué os quejáis -deso? Que sobrado de bien os estuvo, pues fué el medio -y arcaduz para vuestra salud. Yo soy el que me he de -quejar y fuí a quien le estuvo mal, y ha habido herejes -que me han tenido con veneración, porque di principio -en la entrega a la medicina de vuestro mal. Y no penséis -que soy yo solo el Judas; que, después que Cristo murió, -hay otros peores que yo y más ingratos, pues no sólo -le venden, pero le venden y compran, azotan y crucifican, -y, lo que es más que todo, ingratos a vida y pasión y -muerte y resurrección, le maltratan y persiguen en nombre -de sus hijos. Y si yo lo hice antes que muriese, con -nombre de apóstol y dispensero, este bote lo dice, que es -el de la Madalena, que codicioso quería que se vendiese -y se diese a pobres, y ahora es una de las mayores penas -que tengo ésta, ver lo que quería para remediar pobres, -vendido. Porque todo lo aplicaba a vender, y después, -por salir con mi tema y vender el ungüento, vendí al Señor -que le tenía, y así remedié más pobres que quisiera’. -‘Ladrón, dije yo, que no me pude reportar, pues, si viendo -a la Madalena a los pies de Cristo te tocó la codicia de -riqueza, cogieras las perlas de las muchas lágrimas que -lloraba, hartáraste de oro con las hebras de cabellos que -arrancaba de su cabeza y no cudiciaras su ungüento con -alma boticaria. Pero una cosa querría saber de ti: por qué -te pintan con botas’,” etc. (Edición de Pamplona, 1631).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_234" href="#FNanchor_234" class="label">[234]</a> Sólo hallo en <span class="smcap">Correas</span>, 192: “<em>Las botas de Tobías.</em> -(Es apodo ordinario a botas viejas de camino)”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_235" href="#FNanchor_235" class="label">[235]</a> <em>De Calabria</em>, alude acaso a Calabrés, el del <em>Alguacil -alguacilado</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_236" href="#FNanchor_236" class="label">[236]</a> <em>Por comprar</em>, sisando en las compras.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_237" href="#FNanchor_237" class="label">[237]</a> <em>Los judíos</em> fueron siempre tenidos por avariciosos, -sobre todo de dinero, así siempre se dieron a mercadear. -<span class="smcap">Corr.</span>, 275: <em>Judío para la mercadería y fraile para la -hipocresía; o judío por la mercadería y fraile por la hipocresía.</em> -Ídem, 33: <em>Al judío dalde un palmo y tomará -cuatro.</em> Ídem, 275: <em>Judío ni puerco, no le metas en tu -güerto.</em></p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_238" href="#FNanchor_238" class="label">[238]</a> “lo que conviene? No por cierto”, etc. (Edic. de -Barcelona, 1635).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_239" href="#FNanchor_239" class="label">[239]</a> <em>Ensalmadores</em>, los que curan con ensalmos; <em>saludadores</em>, -los mismos, porque dan salud. Corren todavía -por ahí las <em>nóminas</em> o <em>lóminas</em>, que llaman, y son oraciones -antiguas, corrompidas, medio en latín y medio en romance, -que venden todos estos embustidores contra el -aojo y otras enfermedades de niños y de ganados.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_240" href="#FNanchor_240" class="label">[240]</a> <em>Santiguaduras</em> o <em>santiguaderas</em>, acción de santiguar -los ensalmadores. <span class="smcap">Quev.</span>, <em>Tac.</em>, 16: “El cual se había hecho -ensalmador con unas santiguaderas y oraciones que había -aprendido de una vieja”. <em>Santiguar</em> es hacer la cruz -sobre enfermo o endemoniado. <span class="smcap">Castillo</span>, <em>S. Domingo</em>, 1, -1, 45: “No me echéis esa maldición, padre mío, decía el -hereje, sino santiguadme, como soléis, con la señal de -la cruz”. <em>Lozana andal.</em>, 216: “Yo sé ensalmar y encomendar -y santiguar cuando alguno está aojado, que vieja me -rezó, que era saludadora como yo; sé quitar ahitos, sé -para las lombrices, sé encantar la terciana... Sé sanar la -sordera y sé ensolver sueños, sé conocer en la frente la -phisionomía y la chiromancia en la mano y prenosticar”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_241" href="#FNanchor_241" class="label">[241]</a> <em>Enfistolarse</em> o <em>afistolarse</em> la herida; convertirse en -fístula. <em>Selvagia</em>, 3: “Pone la triaca saludable en la infistolada -y encurable herida”. <span class="smcap">P. Vega</span>, <em>ps.</em> 3, 5, 1: “Vinieron -las llagas a afistolarse”.</p></div> - -<div class="section"> -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_242" href="#FNanchor_242" class="label">[242]</a> <em>Badajo</em>, dícese metafóricamente al bobo y necio. -<span class="smcap">S. Horozco</span>, <em>Cancionero</em>, p. 16: “Pues bien sacado de cuajo | -de ambos el ser y valor, | cada cual sin gran trabajo | -podrie ser gentil badajo | de la campana mayor”. <span class="smcap">L. Rueda</span>, -<em>Eufem.</em>, 1: “Superlativo quieres decir, badajo”.</p></div> -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_243" href="#FNanchor_243" class="label">[243]</a> <em>Hurtan que es bendición.</em> <span class="smcap">Corr.</span>, 633: “<em>Hurtar la -bendición.</em> (Llegar primero que el otro al bien y provecho)”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_244" href="#FNanchor_244" class="label">[244]</a> <em>Los saludadores</em>, propiamente curanderos que dan -la salud del mal de rabia. Diz que tienen una cruz en el -cielo de la boca, que nacen en Viernes Santo, a las tres -de la tarde, y no sé qué más. Contra dicho mal suele dar -el saludador al mordido de perro rabioso pan sin sal para -sanarlo. Mediante una bendición, y más comúnmente algunos -esputos que arroja en una jofaina de agua, ve -en el fondo la figura del perro y en su aspecto conoce si -estaba o no rabioso. Chupa la ponzoña de la herida, bendice -los ganados con su soplo y aliento en el nombre de -Dios, con los que los preserva de enfermedad, a lo cual -alude Quevedo al decir luego que andan <em>siempre soplando</em>, -y en la Jácara 1: “Gran saludador de culpas, | un fuelle -de Satanás”. Igualmente soplan al que tiene mal de corazón. -<span class="smcap">F. Aguado</span>, <em>Cristiano</em>, 74: “Alude en estas palabras el -Apóstol al oficio que hacen los saludadores con los que padecen -mal de corazón, a los cuales, cuando los derriba el -accidente en tierra, ellos, con un soplo suave, los ponen -en pie”. <span class="smcap">J. Pin.</span>, <em>Agr.</em>, 24, 38: “Los saludadores curan con -el soplo”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_245" href="#FNanchor_245" class="label">[245]</a> <em>Los porquerones viven</em> de soplar o ir con el soplo -al alguacil. Llamaban así a los corchetes o ministros de -justicia. <em>Comed. Florin.</em>, 10: “Los que acompañan los alguaciles, -que llaman aquí porquerones.—Alguno que tiene -envidia a su oficio, les llama tal nombre”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_246" href="#FNanchor_246" class="label">[246]</a> Además de <em>Raimundo Lulio</em> y los citados, fueron -maestros de la alquimia Rosino, Alchindo, Morieno, Gilgilides, -Jever, Pitágoras, Avicena, Alberto Magno, Aristóteles, -el Panteo, etc, etc. Sobre todo, metió ruido el -libro de Juan Francisco Pico Mirandulano, de <em>Auro conficiendo</em>. -Pero nadie hizo oro, sino que gastó el suyo y -el de sus amigos.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_247" href="#FNanchor_247" class="label">[247]</a> “Y sobre que cada uno quería decir cuál era la -cosa más vil se ardían todos”. (Edic. de Barcelona, 1635).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_248" href="#FNanchor_248" class="label">[248]</a> <em>La piedra filosofal</em> llamaban a la materia vil, de la -cual soñaban poderse hacer oro puro.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_249" href="#FNanchor_249" class="label">[249]</a> <em>Quiromántico</em>, adivino por las rayas y demás señales -de la mano.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_250" href="#FNanchor_250" class="label">[250]</a> <em>Monte de Saturno</em>, la carnosidad que hay en la base -del dedo del corazón o medio o dedo de Saturno; el -pulgar es el dedo de Venus y monte de Venus toda su -gran base, y así, de Júpiter el índice, de Apolo el anular, -de Mercurio el meñique, con sus montes correspondientes. -Del monte de Saturno baja una línea hacia abajo por -toda la palma de la mano, que llaman línea de Saturno o -de la suerte. Sin duda, los quirománticos la tienen de -irse al infierno.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_251" href="#FNanchor_251" class="label">[251]</a> <em>Vive Dios.</em> Sacaba el horóscopo este astrólogo judiciario, -levantando figuras para averiguar qué astro ascendía -en el meridiano en el momento de nacer él mismo.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_252" href="#FNanchor_252" class="label">[252]</a> “Otro corría seguido de una tarasca con uñas de -a vara y rabo de macho, como vara de alcalde manchego, -que le atenazaba con un asador, diciéndole: ‘Aguarda, -salta-tumbas, come-estolas y arañón de altares; págame -las dos hijas que me robaste en el honor en el campanario -de tus hazañas, y que cansado remitistes, por hechiceras, -a la hoguera del Santo Oficio’. ‘Cierto’, gritaron -dos furias vestidas de sambenitos, por cuyas caperuzas -salían negras llamas, y arremetieron a él. El pobre iba -dando alaridos que me horrorizaron”. (Lo suprimió la -censura en la primera edición, según Castellanos, tomo I, -pág. 399).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_253" href="#FNanchor_253" class="label">[253]</a> <em>Calza</em>, hecha de punto de media.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_254" href="#FNanchor_254" class="label">[254]</a> <em>Pedro de Abano</em>, médico y astrólogo. Nació en 1250, -en la aldea de Abano, cerca de Padua. El nombre latino -de aquel pueblo es Aponus, y por esto se le llamaba Pedro -de Apono o Aponensis y también Pedro de Padua. En Medicina -poseía todos los conocimientos de su siglo; pero -añadió a ellos los sueños todos y delirios de la astrología -judiciaria. Acusado de mágico y hereje, fué por la Inquisición -perseguido y procesado.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_255" href="#FNanchor_255" class="label">[255]</a> <em>Henrico Cornelio Agripa</em>, a quien el padre Martín del -Río da el nombre de archimago, Paulo Jovio el de portentoso -ingenio, Luis Vives el de milagro de todas las ciencias y -Gabriel Naudeo compara con Argos; nació en Colonia en -1486 y llegó a hablar ocho idiomas. Secretario del emperador -Maximiliano, soldado en Italia bajo las órdenes -de Antonio de Leiva, médico y jurista en Francia y España, -teólogo en su patria y en Lombardía y libre y atrevido -y soberbio en toda Europa, fué médico, historiador y -consejero de Príncipes, amigo singular de Cardenales y -Obispos, y en todas partes inconstante y malquisto. Escribió -diferentes obras, y entre ellas las que más celebridad -le dieron, son: <em>De incertitudine et vanitate scientiarum -declamatio invectiva</em>, impresa por vez primera en -1527, donde intenta probar no haber nada ni más pernicioso -ni de mayor peligro para la vida de los hombres y -para la salud de sus almas que las ciencias y las artes. -<em>De occulta philosophia libri III</em>, publicada en Amberes, -1531, por la cual se le acusó de mágico y arrojó a una -prisión en Bruselas. Aunque sus escritos le confiesan apreciador -de Lutero, y Melanchthon, jamás abrazó la religión -reformada; bien que es difícil averiguar la religión de un -hombre que a diestro y siniestro repartía recetas para -hacer sahumerios, hechizos y talismanes. Murió en Grenoble, -en un hospital, por los años de 1535.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_256" href="#FNanchor_256" class="label">[256]</a> “harto de demonios, ya que en vida parece que siempre -tuvo hambre dellos, muy enojado con Cardano”, etc. -(Edic. de Pamplona, 1631). -</p> -<p> -<em>Juan Trithemio</em>, historiador y teólogo, tomó su apellido -de Trittenheim, lugar del electorado de Tréveris, donde -nació en 1462. Vistió el hábito de San Benito y por muchos -años fué abad del monasterio de Spanhein, y después en -Wurtzbourg, donde falleció en 1516. Escribió muchas obras -históricas, utilísimas para el conocimiento de la Edad Media; -otras muchas espirituales y místicas y otras de filosofía -oculta, que dieron al autor fama de hechicero. Estas -últimas son: primera, <em>Philosophia naturalis de Geomantia</em>, -arte de adivinar por medio de líneas, puntos y figuras trazadas -en la tierra; segunda, <em>Tratado de Alquimia</em>; tercera, -la <em>Polygraphia</em>, en seis libros. No entiende por este nombre -Trithemio una miscelánea de diferentes asuntos o distintos -géneros, sino el modo de escribir una misma palabra -de varias maneras, para lo cual enseña trece alfabetos nuevos, -compuestos de letras tomadas de idiomas extranjeros -o de caracteres arbitrarios. Esto contribuyó a perfeccionar -y extender, por medio de cifras, las comunicaciones -diplomáticas; cuarta, <em>Steganographia, hoc est, ars per occultam -scripturam animi sui voluntatem absentibus aperiendi</em>. -Las voces inauditas y caprichosas de que está lleno este -libro enigmático hicieron creer que era de nigromancia. -No contiene otra cosa que secretos ingeniosos de extender -cartas, y jamás fué otro el intento de su autor que el de -servir con ellos a Felipe, duque de Baviera. Con motivo de -lo que dice Quevedo sobre la <em>Polygraphia</em> y <em>Steganographia</em>, -el erudito y juicioso Feijóo deduce que ni las vió ni -tuvo bastante noticia de estos dos libros de un sabio y -ejemplar religioso. El primero de ellos nunca ha ofrecido, -ni podido ofrecer a nadie, reparo alguno; mas la Inquisición -de España, lo mismo que el autor de <em>Las Zahurdas -de Plutón</em>, condenaron sin fundamento el segundo.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_257" href="#FNanchor_257" class="label">[257]</a> <em>Jernimo Cardan o Cardano</em>, médico y geómetra, nació -el 1501 en Pavía. Contribuyó mucho a los adelantamientos -de las Matemáticas; pero se dejó arrastrar de las extravagancias -y locura de los astrólogos y nigromantes. Baste -decir que afirmaba tener un demonio asistente, que le inspiraba -sus escritos. Formaba horóscopos de todos los personajes -de su tiempo, y, cuando los sucesos desmentían sus -predicciones, atribuíalo, no a incertidumbre del arte, sino -a ignorancia del artista. Murió de setenta y cinco años, -y sus dos tratados <em>De subtilitate rerum</em> y <em>De rerum varietate</em>, -sobre todo, abrazan el conjunto de sus conocimientos -en Física, Metafísica e Historia natural: vivo ejemplo -de los errores deplorables en que suelen caer hombres de -no vulgar ingenio. Sus obras se imprimieron en 10 volúmenes -en folio, Ginebra, 1620.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_258" href="#FNanchor_258" class="label">[258]</a> <em>Julio César Scaligero</em>, del territorio veronés, estudió -en Padua la Medicina y las bellas letras. Nombrado -médico del Obispo de Agen, se connaturalizó en Francia, -donde murió en 1558. Tuvo disputas literarias con Erasmo -y Cardano, y, como éste, su espíritu familiar. Fué mediano -poeta y el mejor prosista de aquel siglo, obligando con su -ejemplo y censura a que observasen los escritores las reglas -de la Gramática e hiciesen su estilo más claro y elegante. -Su gusto, sin embargo, era pésimo y disparatadas sus -opiniones acerca del mérito de los antiguos vates. Conociendo -las reglas de crítica, hablando de ellas con acierto, -siempre las aplicó desatinado, privándole una severidad -caprichosa de estimar y saborear las obras de los grandes -maestros. Escribió contra el libro <em>De subtilitate</em>, de Cardano. -Increíble parece que prefiriese Virgilio a Homero y a todo -lo griego lo latino, con ser una hijuela e imitación todo el -arte romano del helénico.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_259" href="#FNanchor_259" class="label">[259]</a> <em>Artefio</em> (<em>Artephius</em>), filósofo hermético, vivía hacia -el año 1130, musulmán o judío. Suyos son los tratados siguientes: -primero, <em>Clavis majoris sapientiae</em>; segundo, <em>Liber -secretus</em>; tercero, <em>De characteribus planetarum, cantu et -motibus avium, rerum praeteritarum et futurarum, lapideque -philosophico,</em> que es el que refiere Quevedo; cuarto, <em>De -vita propaganda</em>, que dice el bueno de Artefio concluyó a -la edad de 1025 años; quinto, <em>Speculum speculorum</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_260" href="#FNanchor_260" class="label">[260]</a> <em>Cecco d’Ascoli.</em> Por este nombre es conocido <em>Francisco -Stabili</em>, natural de aquella populosa ciudad de la marca -de Ancona. La palabra <em>Cecco</em> no es otra cosa que un diminutivo -de <em>Francesco</em>. Nació en 1257, y en Bolonia explicó -Filosofía y Astrología. Acusado a la Inquisición por hablar -mal de la fe, quitóle el Tribunal los títulos de doctor y -maestro, prohibióle enseñar y le impuso una multa. Por -sustraerse al castigo, refugióse en Florencia, donde los admiradores -del Dante y Cavalcanti, ingenios a quienes el -Cecco había censurado con torpe saña, uniéndose a los -jueces del Santo Oficio, le quemaron como hereje en 1327, -a los setenta años de su edad. Absurda y bárbara sentencia, -que en vano se busca fundada en el comentario de -Stabili, <em>In sphaeram Joannis de Sacrobosco</em>, aun cuando -lo coloque Martín del Río entre los escritores supersticiosos, -ni en el indigesto poema <em>L’Acerba</em>, baturrillo de física, -historia natural, moral, filosofía y visiones astrológicas. -Publicaron la primera de estas dos obras los moldes de -Basilea en 1485, y la segunda vió la luz en Brescia, sin -año de impresión, que es sumamente rara. Quevedo, en vez -de <em>Cecco d’Ascoli</em>, dijo en las primeras ediciones <em>Mizaldo</em>. -Antonio Mizaldo, monsluciano, gran charlatán, publicó por -los años de 1549 y 1551 las obras siguientes: primera, -<em>Cometographia: crinitarum stellarum quas mundus nunquam -impunè vidit, aliorumqué ignitorum aëris phaenomenorum -natura et portenta, duobus libris philosophicè juxta -ac astronomicè expediens</em>, París, 1549, en 4.º; segunda, -<em>Planetologia, rebus astronomicis, medicis, et philosophicis -eruditè referta</em>, Lyon, 1551, en 4.º. En <em>M</em>, <em>F</em>, <em>P</em>: <em>aves; y -Misaldo muy triste.</em></p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_261" href="#FNanchor_261" class="label">[261]</a> <em>Teofrasto Paracelso</em>, famoso alquimista del siglo <span class="allsmcap">XVI</span>, -nació en Suiza en 1493. Después de recorrer la mayor parte -de Europa y parte del Asia, ejerció la Medicina en Alemania -con extraordinaria fama, que se granjeó por su -charlatanería. Murió en un Hospital de Saltzburgo (1541), -sumido en la pobreza, en edad de cuarenta y ocho años, -quien se vanagloriaba de poseer los secretos de trasmutar -en oro los metales y de prolongar por muchos siglos -la vida.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_262" href="#FNanchor_262" class="label">[262]</a> <em>Ubecherio</em> y <em>Vbequer</em> estampan dos muy antiguos -manuscritos de la <em>Biblioteca de las Cortes</em>, que fueron de -don Luis de Salazar y Castro: F. 3, L. 31, págs. 107 y 94. -<em>Hubequer</em> las impresiones de Ruán, 1629; Pamplona, 1631; -Barcelona, 1635; Madrid, 1648. <em>Habequer</em> la de Bruselas, -de 1660, y desde entonces todas.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_263" href="#FNanchor_263" class="label">[263]</a> <em>Clavícula de Salomón.</em> El padre Martín del Río, hablando -del origen de la magia, dice: “A estos desatinos -entrelazan torpemente la autoridad de Salomón, a quien -atribuyen cierta <em>Clavícula</em> y <em>otro gran volumen dividido en -siete partes</em>, lleno de sacrificios y encantamientos de demonios. -Los judíos y alárabes de España dejaban por derecho -hereditario a sus sucesores este libro y por él adoraban -algunas maravillas y cosas increíbles. La Inquisición -entregó a las llamas cuantos ejemplares pudo haber de -estas obras, y ojalá ni siquiera uno solo hubiera dejado a -vida”. Teófilo Folengo, en la <em>Macaronea</em>, XVIII, dice de -ellas: -</p> -<p> - -“En Salamonis habet liber hic pentacula plumbi.<br /> -Aspice cum quantis sunt compassata figuris”.</p> -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_264" href="#FNanchor_264" class="label">[264]</a> <em>El Catan</em>, Cattan o Catanes (Cristóbal), filósofo hermético -suizo, nacido en Ginebra, escribió <em>Géomane</em>, <em>livre -non moins plaisant et recréatif</em>, etc. <em>Le tout suis en lumière -par Gabriel du Préan.</em> París, 1577; Londres, 1591; París, -1558. <em>Rázes</em> o <em>Rasis</em>, célebre médico y fecundísimo escritor -persa. En la Edad Media corrieron por Europa, como -de obras suyas, bárbaras traslaciones latinas, y le atribuyó -mil delirios la malicia y la ignorancia, utilizando la noticia -de haber escrito Rázes un libro de medicina mística -o talismánica, apoyado en la influencia de los astros o en -la de torpes figuras de animales. <em>Latan</em> dice el manuscrito -de la <em>Biblioteca de las Cortes</em>, L. 31, pág. 95.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_265" href="#FNanchor_265" class="label">[265]</a> <em>Juan Taysnerio</em> (Taisnier), capellán del emperador -Carlos V en la empresa de Túnez (1535), peregrino estudioso -en África y en Asia, maestro de Matemáticas en Roma y Ferrara, -músico del Arzobispo de Colonia, retirándose a su patria -Ath, en el Hainau, publicó un Tratado sobre el imán, que -fué muy útil para los navegantes, escrito algunos años había -por Pedro Peregrini. Apropióse también otra obra -<em>De motu locali et perpetuo</em>; mas la que en justicia le pertenece -es una que imprimió con el título <em>De Sphaera</em>. También -sacó a luz un libro de <em>Physionomia</em>, que, según Gabriel -Naudeo, fué compuesto por Bartolomé Cocles. El -deseo de adquirir riquezas le hizo dedicarse a la quiromancia -y al arte de adivinar y predecir lo futuro, con que -engañaba al bajo pueblo, vendiéndole a muy caro precio -sus groseras mentiras. Envejecióse en este oficio y murió -lleno de ignominia en 1598.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_266" href="#FNanchor_266" class="label">[266]</a> <em>Un triste autor.</em> Llámale Quevedo <em>Cicardo Eubino</em> -en todas las ediciones anteriores a los <em>Juguetes de la -niñez</em>. <em>Eylhardo Lubino</em> dice el manuscrito de la <em>Biblioteca -de las Cortes</em>, L. 31, pág 95. Acaso deba leerse <em>Siccardo</em> -<em>Eugubino</em>, tomando el sobrenombre de Eugubio o Gubio, -lugar del ducado de Urbino.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_267" href="#FNanchor_267" class="label">[267]</a> <em>Miguel Scoto</em> nació en el condado de Fife (<em>Escocia</em>), -en el reinado de Alejandro II. Vivió algunos años en Francia -y, noticioso de que el emperador Federico II favorecía -las ciencias, pasó a la Corte de este Príncipe y exclusivamente -se dedicó al estudio de la Medicina y de la -Química. Se cree que murió en 1291. Su afición a las -ciencias ocultas le ocasionó ser blanco de las críticas -severas de Pico de la Mirándula en su obra contra los -astrólogos. Boccaccio, en sus <em>Novelas</em>, habla de él como de -un hábil mágico. Folengo, en su <em>Macaronea</em>, afirma lo -propio en estos versos:</p> - -<div class="poetry-container pw25"> -<div class="poetry"> -<p class="p1">“Ecce Michaelis de Incantu Regula Scoti,<br /> -Qua post sex formas cerae fabricantur imago<br /> -Demonii Sathan, Saturni facta piombo.<br /> -Cui suffimigio per sirica rubra cremato,<br /> -Hac (licet obsistant) coguntur amare puellae”.</p> -</div> -</div> - -<p class="p1">En fin, Dante le representa de la propia manera en el -<em>Infierno</em>:</p> - -<div class="poetry-container pw30"> -<div class="poetry"> -<p class="p1">“Quell’ altro che ne’ fianchi è cossi poco,<br /> -Michele Scotto fu, che veramente<br /> -Delle magiche frode seppe il giuoco”.</p> -</div> -</div> - -<p class="p1">Landino, expositor de Dante, cuenta que muchas veces -convidaba Scoto a sus amigos sin aparejar manjares ningunos; -pero, sentado a la mesa, hacía venir por obra del -diablo infinitos y preciosos de la cocina de los más prepotentes -Monarcas de la tierra. Añade que, siendo astrólogo -(matemático) del Emperador de Alemania, le señaló -el lugar en que había de morir y que el mismo Scoto se -predijo su muerte. Porque muchos italianos le tuvieron por -español, cuando este hombre exclusivamente pertenece a -la historia de Italia, cuéntale con harta razón Quevedo -entre los de aquel país. Escribió <em>Physiognomia et de homninis -procreatione</em>, libro que se imprimió en 1477. Ítem: -<em>Quaestio curiosa de natura solis et lunae</em>, esto es, de la -naturaleza del oro y de la plata para la pretendida trasmutación -de los metales.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_268" href="#FNanchor_268" class="label">[268]</a> “de la gente peor que Judas”. (Edic. de Pamplona. -1635).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_269" href="#FNanchor_269" class="label">[269]</a> Quevedo, para estos argüídos de herejes antes de la -venida de Cristo, no hizo sino compilar el <em>Catálogo de -las herejías</em>, formado por el Obispo de Brescia, Filastrio, -varón doctísimo en las Sagradas Escrituras, amigo y familiar -de San Ambrosio de Milán. Floreció en el imperio -de Teodosio por los años de 380. <em>Philastrii episcopi -brixiensis haereseon catalogus.</em> (Basilea, 1528, sin noticia -del impresor, que debe de ser Juan Fabro).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_270" href="#FNanchor_270" class="label">[270]</a> <em>Ofitas</em> (<em>ophitae</em>). Advierte Filastrio que deben contarse -los primeros entre los herejes anteriores al Salvador, -como que atribuían alguna fuerza divina a la serpiente, -suponiéndola arrojada del primer cielo a otro, por haber -dado a Eva la ciencia del bien y el mal, que de allí -trascendió a todo el género humano.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_271" href="#FNanchor_271" class="label">[271]</a> <em>Cainanos</em>. <em>Caiani</em> los llama Filastrio. Habla éste en -seguida de la herejía de los <em>sethianos</em>, quienes deliraban -suponiendo que en el principio, creados los dos hijos de -Adán y constituidos ángeles en disensión (tenían a los varones -y a las hembras por dioses y diosas), la virtud femenil -se retiró al cielo por la muerte de Abel el justo. Eva -entonces creyó necesario parir al justo Seth, que le sustituyese, -y en él puso un espíritu de gran virtud para destruir -a las virtudes enemigas. Más adelante hubo herejes -que aseguraban que Cristo era el mismo Seth.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_272" href="#FNanchor_272" class="label">[272]</a> A <em>Dositheo</em>, mágico de Samaria, que pretendió ser el -Mesías, se le reputa primer heresiarca. Es sabido que los -samaritanos seguían la ley de Moisés como los judíos, como -ellos esperaban al Mesías. Dositheo pensó, valiéndose -de la magia, pasar por enviado de Dios y tuvo treinta -discípulos predilectos, que sostuvieron tamaña impostura. -Observaba la circuncisión y guardaba el ayuno, y, para -hacer creer que había subido al cielo, dicen que se encerró -en una cueva y que allí se dejó morir de hambre. Fué, -según San Jerónimo, maestro y guía de los saduceos. Estimaban -sus sectarios en mucho la virginidad, y una de sus -peculiares costumbres era la de permanecer por espacio -de veinticuatro horas en la misma postura que tenían al -comenzar el sábado. Simón Mago perteneció a esta secta, -que hasta el siglo VI duró en Egipto. En <em>P</em>: <em>Dorileo</em>; en <em>B</em>: -<em>Dotileo</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_273" href="#FNanchor_273" class="label">[273]</a> Los <em>saduceos</em> (<em>sadducaei</em>) tomaron su nombre de -<em>Saddoc</em>, discípulo de Dositheo, quien afirmó la herejía de -su maestro. Profesaban la locura de Epicuro más bien que -la divina ley, no esperando en la otra vida premio ni castigo, -y sosteniendo, por consiguiente, que ni el temor ni -la esperanza debían ser parte para odiar el vicio y abrazar -la virtud. Predicó el Redentor contra esta pestífera herejía. -En <em>P B</em>: <em>Estaba luego Aspad</em>, <em>autor</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_274" href="#FNanchor_274" class="label">[274]</a> En el Catálogo siguen, después de los <em>fariseos</em>, los -<em>samaritanos</em>, <em>nazareos</em> y <em>essenos</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_275" href="#FNanchor_275" class="label">[275]</a> En <em>P</em>: <em>Eliogaristas</em>; en <em>B</em>: <em>Eliogaristas</em>, <em>Divictiacos</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_276" href="#FNanchor_276" class="label">[276]</a> <em>Musoritos.</em> (<em>Reg.</em>, I, cap. 6). En P B: <em>muscoritos.</em></p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_277" href="#FNanchor_277" class="label">[277]</a> <em>Mosca accaronita.</em> Beel-zebub (esto es, señor de las -moscas) era el ídolo de la ciudad de Accaron. (<em>Reg.</em>, IV, -1; <em>Math.</em>, X, 25).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_278" href="#FNanchor_278" class="label">[278]</a> <em>Troglodytas</em>, voz griega, que designa los que idolatran -en cavernas escondidas, sin cuidarse de labrar casas -ni cultivar tierras. Este nombre es imaginario, porque sobre -la visión del profeta Ezequiel (c. 8, vv. 8, 9, 10 y 11), -que vió idolatrar a setenta ancianos, imaginó Filastrio que -lo ejecutaban ocultos en cuevas, no siendo sino en edificios, -y el que hizo el índice de Filastrio, equivocado así, los -llamó <em>trogloditas</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_279" href="#FNanchor_279" class="label">[279]</a> <em>Los de la fortuna</em> (<em>o reina</em>) <em>del cielo</em>. Era la luna o -Iside o Diana. (<em>Ierem.</em>, XLIV, 17).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_280" href="#FNanchor_280" class="label">[280]</a> <em>Baal</em>, que significa <em>señor</em>, era el ídolo de los samaritanos -y moabitas. Unos le creen Marte y otros Júpiter, en -cuya representación le adoraban los sidonios y como a supremo -hacedor los caldeos. Éstos al sol llamaron <em>Baal</em> y los -fenicios le veneraban por criador único del firmamento. -Baal fué un rey de los tirios, cuyo nombre, conservado en -la memoria de los hombres, llegó a convertirse en el de -un dios. (<em>Num.</em>, XXII, 41; <em>Jud.</em>, VI, 25; <em>Philastrii</em>, 6).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_281" href="#FNanchor_281" class="label">[281]</a> Los <em>astharitas</em> veneraban y ofrecían sacrificios a Astar, -simulacro de los sidonios, y a Camos, escándalo de -Moab, ídolos de hombres y mujeres, a quienes ofrecían -sacrificios. Así como los gentiles entendían por <em>Baal</em> todos -los dioses, del propio modo todas las diosas por <em>Astar</em> o -<em>Astaroth</em>; aunque Astaroth o Astarthe en el presente caso -es propiamente la Venus siria, nacida en Tiro y casada -con Adonis. (<em>Jud.</em>, II, 11; <em>Reg.</em>, IV, cap. XXIII, 13; Cicerón, -<em>De nat. deor.</em>, III. 23). En <em>P B</em>: <em>los de Astarot</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_282" href="#FNanchor_282" class="label">[282]</a> <em>Moloch</em> o <em>Mélech</em> (esto es, <em>rey</em>), dios de los ammontas: -créese que era el sol. En su honor, Salomón hizo edificar -un templo en el monte Olivete, que el rey Josías -quemó y redujo a polvo. Para la superstición de este ídolo -había consagrado cierto valle al Oriente de Jerusalén, llamado -Topheth. (III, <em>Reg.</em>, XI, 5, 6, 7; <em>Act.</em>, VII, 43).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_283" href="#FNanchor_283" class="label">[283]</a> <em>La estrella de Rempham</em> se cree que fuese la de Saturno. -(<em>Act.</em>, VII, 43). En <em>P B</em>: <em>Moloch y Temphan</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_284" href="#FNanchor_284" class="label">[284]</a> <em>El ara de Topheth</em> estaba en el valle del hijo de -Ennom, al pie del monte Moria. Se llamó Topheth (tambor) -porque los sacerdotes del ídolo de Moloch tocaban tambores -para que no se enterneciesen los israelitas oyendo los -gritos de sus propios hijos e hijas, a quienes, ofrecidos -en holocausto, devoraban las llamas lastimosamente. (<em>Reg.</em>, -IV, cap. XXIII; <em>Math.</em>, 10, v. 22).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_285" href="#FNanchor_285" class="label">[285]</a> <em>Puteoritas</em>. Filastrio incluye estos herejes en su Índice, -tomando la letra y no el sentido metafórico del versículo -13, cap. II de Jeremías. <em>Herejes veraníseos</em> los nombran -las ediciones de Pamplona, 1631, y Barcelona, 1635, -lo que parece un yerro de imprenta, no obstante que una -y otra lo escriban del propio modo. En <em>P B</em>: <em>pateoritas</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_286" href="#FNanchor_286" class="label">[286]</a> <em>Los de la serpiente de metal.</em> Moisés la hizo por -mandado del Señor para que su pueblo se acordase del -milagro que obró con Israel, librándolo de aquellos mortíferos -reptiles. Abandonados los judíos a la impiedad, ofrecían -inciensos al simulacro, como si fuera un dios, y tuvo -Ezequías, para restaurar la pureza del culto, que hacer -pedazos la serpiente de bronce. (<em>Reg.</em>, IV, cap. XVIII, 4).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_287" href="#FNanchor_287" class="label">[287]</a> <em>Thamur</em> es el mismo Faraón, rey de Egipto en los -tiempos de Moisés. Las mujeres de Judea, sentadas en derredor -de su simulacro, le adoraban con grandes llantos y -gemidos. (<em>Philast.</em>, 9). En <em>P B</em>: <em>lloraba Shamar</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_288" href="#FNanchor_288" class="label">[288]</a> Los <em>bahalitas</em> o <em>belitas</em> adoraban en cuevas escondidas -a Belo y sus hijos. Este rey del Oriente fué el primer autor -de la idolatría y del sacerdocio entre los caldeos. (Ídem). -En <em>P B</em>: <em>dathalitas</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_289" href="#FNanchor_289" class="label">[289]</a> <em>La pythonisa</em> y los pythones eran los magos y adivinos. -Quitólos y acabó con ellos el piadoso rey Josías. -(<em>Reg.</em>, lib. I et IV, cap. XXVIII et XXIII).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_290" href="#FNanchor_290" class="label">[290]</a> Los de <em>Asthar y Astharoth</em> son cuantos adoran figuras -de hombres y mujeres, y con este nombre genérico se -conocen los que después de la muerte de Josué y de los -ancianos cayeron en abominaciones. (<em>Jud.</em>, II, 12 et 13).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_291" href="#FNanchor_291" class="label">[291]</a> Los <em>herodianos</em> confesaban la resurrección y recibían -la ley y los profetas, esperando como el Cristo a Herodes, -rey de los judíos. (<em>Philast.</em>, 12).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_292" href="#FNanchor_292" class="label">[292]</a> Para los herejes posteriores a la venida de Jesucristo -se valió Quevedo, buscando siempre lo más raro, según su -genio, además del índice de Filastrio, de los Catálogos de -Juan Ravisio Textor. <em>Joannis Ravissi Textoris Officinae.</em> -Lugduni, 1585, t. II.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_293" href="#FNanchor_293" class="label">[293]</a> <em>Menandro</em>, mago de Samaria y discípulo de Simón, -hizo porque le creyesen el salvador bajado del Olimpo -para la salud de los hombres. Decía que su bautismo -libraba de vejez y enseñaba que no se podía vencer a los -ángeles con ningún pacto, sino con los recursos de la -magia.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_294" href="#FNanchor_294" class="label">[294]</a> <em>Simón Mago</em>, samaritano, alucinó con sus artes depravadas -a muchos en Palestina, hasta el punto de que -le veneraban como a padre. En Roma, imperando Claudio, -logró ser tenido por Dios y dicen que honrado con aras y -sacrificios. Fué autor de la <em>simonía</em>, esto es, dar lo espiritual -en precio de cosas temporales. Pretendiendo volar -por los aires, en la capital del mundo, delante de Nerón, -cayó por oración de San Pedro y murió, dejando manifiesta -su impostura.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_295" href="#FNanchor_295" class="label">[295]</a> <em>Saturnino</em>, antioqueno, discípulo de Menandro, cuyas -máximas siguió; deliraba estableciendo el sistema de la -creación del mundo por los ángeles y negaba que Cristo -se hubiese hecho hombre. Reputaba la vida como funesto -presente, era la continencia uno de los principales puntos -de su herejía y condenaba las nupcias. En <em>P B</em>: <em>Saturno</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_296" href="#FNanchor_296" class="label">[296]</a> <em>Basílides</em>, heresiarca del siglo II, fué natural de -Alejandría, discípulo de Menandro y maestro de Marción. -Sus desatinos cundieron por todo el Egipto. Creía en la -metempsícosis. Enseñaba que de un Dios único e innato -provino el entendimiento, de éste el verbo, de éste el -sentido, de éste y de la virtud la sabiduría, y de ambas -procedieron el principado, las potestades y los ángeles. -Decía que ellos fueron los autores del mundo, dieron principio -al bien y al mal que le gobierna, y que las inteligencias -angélicas, distribuidas en trescientos sesenta y cinco -órdenes, presidían otros tantos cielos; que el Hijo de -Dios, enviado para libertar al género humano, sólo tomó -el aspecto de hombre y que fué crucificado bajo la figura -de Simón Cirineo. Murió en 131.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_297" href="#FNanchor_297" class="label">[297]</a> <em>Nicolao</em>, antioqueno, cabeza de la secta de los nicolaítas, -suponen que fué uno de los siete diáconos elegidos -por los Apóstoles, de quienes hubo de separarse y de la -Doctrina verdadera, cayendo en lastimosos errores; pero -varios santos Padres creen que los nicolaítas quisieron autorizar -su herejía con el nombre del antiguo diácono. Estos -sectarios rechazaban la ley del matrimonio, pretendiendo -que las mujeres fuesen comunes. Llamáronse gnósticos, -esto es, sabios y espirituales.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_298" href="#FNanchor_298" class="label">[298]</a> <em>Carpócrates</em>, heresiarca, natural de Alejandría, vivió -en los tiempos de Hadriano. Educado en la filosofía platónica, -sostuvo la existencia de un ser supremo y de los -ángeles derivados de él por una infinidad de generaciones. -Creía que eran las almas emanaciones de la divinidad; -pero que, habiendo degenerado de su origen celeste, fueron -condenadas a estar unidas a cuerpos mortales. Reputaba -a Jesucristo puramente hombre engendrado por San José. -Admitió un dios bueno y otro malo.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_299" href="#FNanchor_299" class="label">[299]</a> <em>Cerintho</em>, heresiarca famoso del tiempo de los Apóstoles; -nació en Antioquía, de una familia judaica. Estudió -con los célebres filósofos de la escuela de Alejandría, y, -trasladándose a Jerusalén, se alzó cabeza de una facción -compuesta de judíos conversos que, uniendo las ceremonias -de la ley antigua con los preceptos del Evangelio, -se oponían a la predicación de la fe del Crucificado a los -gentiles. Por ello, anatematizado Cerintho y separado de -la comunión de los fieles, pasó al Asia, y mezclando ideas de -la filosofía oriental con doctrinas judaicas y cristianas, -formó una secta, que se extendió por varias provincias. -Tiénesele por inventor del error de los milenarios carnales -y groseros.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_300" href="#FNanchor_300" class="label">[300]</a> <em>Ebión</em>, su discípulo, cuyos sectarios se llamaban -ebionitas; negó la divinidad de Cristo, sosteniendo que -con el Evangelio se había de guardar la ley de Moisés, -que fué también error de los nazareos. En <em>P</em>: <em>Elión</em>; en <em>B</em>: -<em>Abión</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_301" href="#FNanchor_301" class="label">[301]</a> <em>Valentino</em>, egipcio, a mediados del siglo II ambicionaba -y no logró un obispado. El despecho le hizo caer en -tales demencias, que admitía hasta treinta dioses, a quienes -llamaba <em>aeonas</em>. Dijo que Jesucristo tomó cuerpo celeste -y no de las entrañas de María. En <em>P B</em>: <em>Valentiniano</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_302" href="#FNanchor_302" class="label">[302]</a> <em>Menandro</em>, <em>el mozo de Samaria</em>, es el mismo de -quien se habló antes.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_303" href="#FNanchor_303" class="label">[303]</a> <em>Montano</em>, heresiarca del siglo II, nació en Ardaban, -pueblo de la Misia. Abrazó el Cristianismo creyendo ascender -a las primeras dignidades eclesiásticas, y no habiéndolo -alcanzado, se propuso que le venerasen profeta. -Como se atrajese a dos damas de la Frigia, llamadas <em>Priscilla</em> -y <em>Maximilla</em>, que abandonaron con extraña locura a -sus maridos por seguirle, comenzó a predicar que era el -profeta escogido para revelar a los hombres las verdades -que no estaban en estado de oir en tiempos de los Apóstoles. -La severidad de su moral y las rigorosas penitencias -que imponía a sus discípulos atrajéronle considerable -número de partidarios, que se llamaron <em>cataphryges</em>, quienes -le daban el nombre de Paracleto. Murió, según la -opinión más cierta, en 212. El grande Tertuliano se inficionó -en la herejía de los montanistas. En <em>P</em>: <em>Prisca</em>; -en <em>B</em>: <em>Prisea.</em></p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_304" href="#FNanchor_304" class="label">[304]</a> Hubo un obispo en Egipto llamado <em>Nepos</em>, que decía, -como Cerintho, que los santos reinarán con Cristo mil años -en la tierra en deleites sensuales y groseros.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_305" href="#FNanchor_305" class="label">[305]</a> <em>Sabino</em>, obispo de Heraclea, llamó a todos los cristianos -que en el Concilio Niceno anatematizaron a Arrio, -idiotas, perezosos y de ingenio enfermizo.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_306" href="#FNanchor_306" class="label">[306]</a> Este período falta en las ediciones de Pamplona y -Barcelona de 1631 y 1635.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_307" href="#FNanchor_307" class="label">[307]</a> El emperador Sigismundo, muerta su primera mujer -María de Hungría, de quien no tuvo hijos, se casó con -Bárbara, cuyo padre era Herman, conde de Cillei. Bárbara -fué tan mala como Isabel de Baviera, su contemporánea y -pariente, mereciendo por su disolución y vicios el nombre -de <em>Mesalina de Alemania</em>. Isabel, hija de este matrimonio, -casó con Alberto de Austria.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_308" href="#FNanchor_308" class="label">[308]</a> <em>Zancajo</em>, el hueso que forma el talón, y lo pone por -el <em>zancarrón</em>, o hueso del pie desnudo y sin carne, y <em>el -de Mahoma</em> dícese por sus huesos, que van a visitar los -moros en la mezquita de Meca. Los <em>cencerros</em>, por haber -sido recuero, y tales son los <em>dijes de arriero</em>, que después -pone.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_309" href="#FNanchor_309" class="label">[309]</a> <em>Manes</em>, hereje persa, que vino a Roma imperando -Aureliano. Sus discípulos son llamados <em>maniqueos</em>. Establecía -dos principios, uno a otro contrario, siendo el -malo autor de las bodas, de las comidas de carne y del -vino. Afirmaba que él de una virgen era hijo, y que fué -educado en las selvas. Ponía en Cristo una sola naturaleza, -la divina, y suponía fantástica la humana, por no -creer verisímil que Dios hubiese querido padecer.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_310" href="#FNanchor_310" class="label">[310]</a> <em>Josepho Scalígero</em>, uno de los más célebres filólogos -de Francia, fué hijo de Julio César Scalígero, y nació -en 1540. Dotado de prodigiosa memoria y de tanto -tesón para el estudio, llegó a saber trece lenguas e instruirse -profundamente en las bellas letras, la historia, la -cronología y las antigüedades. Hízose protestante a la -edad de veintidós años, absteniéndose de tomar parte en -las tenaces contiendas religiosas de su época. Consagróse -a corregir y explicar los autores antiguos, y, aun cuando -les atribuye frecuentemente sus propias ideas, no por eso -dejó de ilustrarlos. Murió en 1609.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_311" href="#FNanchor_311" class="label">[311]</a> <em>Felipe Melanchthon</em> nació en Breten, en el Bajo -Palatínado, año de 1497. Llamábase Schwart-Erde, que en -alemán quiere decir tierra negra. Tomó por consejo de -un tío el otro nombre, que en griego significa lo mismo. -Dió muestras desde muy temprano de una disposición -extraordinaria para las letras, y a los veintiún años fué -nombrado catedrático de Griego en Wittemberg. Allí trabó -amistad con Lutero, que enseñaba Teología, y de común -acuerdo trabajaron para restablecer la Reforma. El carácter -de Melanchthon era tan dulce como arrebatado y bilioso -el de Lutero. Por esta causa fué escogido aquél para -redactar su célebre confesión de Ausburg. Murió en 1560, -dejando escritas muchas obras, la mayor parte en defensa -del protestantismo. <span class="smcap">Corr.</span>, 596: “<em>Comerse las manos.</em> -(Por lo que se come con gusto)”. <em>Gitanilla</em>: “Cuando le -sepas, has de gustar del de modo que te comas las manos -tras él”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_312" href="#FNanchor_312" class="label">[312]</a> <em>Teodoro Beza</em> nació en Vezelai, pequeña ciudad del -Nivernais, año de 1519. Estudió en París y vivió mucho -tiempo en Francia, donde gozaba pingües beneficios eclesiásticos. -Retiróse a Ginebra en 1548 y públicamente abrazó -la Reforma. Atrajo a estas opiniones a Antonio de -Borbón y Juana de Navarra, su mujer; concurrió al coloquio -de Poissy; sucedió a Calvino en todos sus empleos, -y falleció de ochenta y seis años.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_313" href="#FNanchor_313" class="label">[313]</a> “doctísimo”. (Edic. de Pamplona de 1631). <em>Henrico -Stéphano</em> nació en París, año de 1528, de una familia -de sabios impresores. Sus conocimientos extraordinarios -en las lenguas griega, latina y vulgares de Europa, -el trabajo que puso en restaurar y anotar las obras de los -antiguos, sus frecuentes viajes en busca de manuscritos -preciosos y la comunicación con todos los ingenios de su -época, le dieron grande nombradía. Como abrazase la -religión reformada, echó sobre sí el odio de los católicos, -atrayéndole la animadversión de muchos literatos la crítica -mordaz que usaba contra los que no seguían sus opiniones. -Murió en el Hospital de Lyon, 1598.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_314" href="#FNanchor_314" class="label">[314]</a> “¡Válame Dios, dije, llegándome a Lutero como a -mal hombre, por no decir como a mal fraile: te atreviste -a decir que no se habían de adorar las imágenes, si en -ellas no se adora sino la espiritual grandeza que a nuestro -modo representan! Si dices que para acordarte de Dios -no has menester imágenes, es verdad y no te las dan para -eso, sino para que te muevan afectos la representación de -la verdad que reverenciamos y del Señor que amamos sobre -todo bien. Como los enamorados, que el retrato de -su dama no le traen para acordarse della, pues ya presuponen -memoria della en acordarse de que la traen, sino -para deleitarse con la parte que se les concede del bien -ausente. Dices también que Cristo pagó por todos y que -no hay sino vivir como quisiéremos, porque el que me hizo -a mí sin mí, me salvará a mí sin mí. Bien me hizo a mí -sin mí; pero hecho, siente que yo destruya su obra y manche -su pintura y borre su imagen. Y si, como confiesas, sintió -en el primer hombre tanto un pecado, que por satisfacerle -mostrando su amor murió, ¿cómo te dejas decir -que murió para darnos libertad de pecar quien siente tanto -que pequemos? Y si murió y padeció Cristo para enseñarnos -lo que cuesta un pecado y lo que hemos de huirle, ¿de -dónde coliges que murió para darnos licencia para hacer -delitos? Que satisfizo por todos es verdad, ¿luego no tenemos -que trabajar nosotros? Mientes, pues hay que trabajar -en no caer en otros y pagar los cometidos delitos. -Enojóse Dios por un pecado, cuando no le debemos sino -la creación sola, y ¿no sentiría las culpas, cuando le debemos -redempción costosa y trabajosa? Espántome, Lutero, -de que supieses nada. ¿De qué te aprovecharon tus letras -y agudeza? Más le dijera, si no me enterneciera la desventurada -figura en que estaba el miserable Lutero. Estaba -ahorcado”, etc. (Edic. de Pamplona, 1631, y Ms. de -la Bibl. de las Cortes, F. 3, pág. 109; L. 31, pág. 98).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_315" href="#FNanchor_315" class="label">[315]</a> En <em>P</em>: <em>estaba el miserable Lutero. Estaba ahorcado -penando Helyovano, este célebre.</em></p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_316" href="#FNanchor_316" class="label">[316]</a> <em>Helio Eobano hesso.</em> Este sobrenombre indica su -patria en el Hesse, donde nació en 1488. Fué mirado como -uno de los primeros poetas latinos de su época. La necesidad -le obligó a emprender la Medicina y escribió un -Tratado sobre la dieta, que fué recibido con mucho aplauso. -Tuvo comunicación estrecha con los sabios más distinguidos -de la Alemania protestante y murió en 1540.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_317" href="#FNanchor_317" class="label">[317]</a> “No pude sino suspirar”. (Edic. de Pamplona, 1631).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_318" href="#FNanchor_318" class="label">[318]</a> “Miré por los españoles y no vi corona ninguna española: -quedé contentísimo, que no lo sabré decir”. (Ídem).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_319" href="#FNanchor_319" class="label">[319]</a> “y Julio César estaba llamando de traidores a Bruto -y Casio. ¡Oh cuáles andaban el mal obispo don Olpas y -el conde don Julián, pisando su propia patria y manchándose -en sangre cristiana! Allí vi colgados otros muchos -de todas naciones, cuando se llegó a mí el portero y dijo:”, -etcétera. (Ms. de la Biblioteca de las Cortes, F. 3, y L. 31, -págs. 110 y 100).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_320" href="#FNanchor_320" class="label">[320]</a> <em>Que... que veáis</em>, repetida la conjunción a causa -del inciso.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_321" href="#FNanchor_321" class="label">[321]</a> <em>¿Cómo, diablos.</em> Aquí <em>diablos</em> es a manera de voto o -exclamación de extrañeza, por tenerse al diablo como -autor de maravillas.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_322" href="#FNanchor_322" class="label">[322]</a> <em>De molde</em>, por sus historias impresas, <em>y con licencia</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_323" href="#FNanchor_323" class="label">[323]</a> <em>Pesquisidores</em>, por el abuso de malpesquisar.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_324" href="#FNanchor_324" class="label">[324]</a> “ocicadas, doncellas preñadas como tazas”; y dijo el -demonio: “Doncellas son que vinieron al infierno con... -fiambre, y por cosa rara se guardan acá”. (Ídem, págs. 110 -y 101); “con los virgos fiambres” (<em>P</em>).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_325" href="#FNanchor_325" class="label">[325]</a> <em>Penadas como tazas</em>, que eran de cuello muy angosto, -para que con pena o a duras penas saliese el licor -y más lentamente se dejase saborear. <span class="smcap">Pedro Vega</span>, <em>ps.</em> 7. -v. 11, d. 3: “Las copas, que llaman penadas, porque escasean -la bebida, tarda en colar, dura y son mayores sus sabores”. -<span class="smcap">Quev.</span>, <em>Poem. her.</em>, 1: “Que a las tazas penadas -echan retos”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_326" href="#FNanchor_326" class="label">[326]</a> <em>Demandadores</em>, que se visten diferentemente y como -que se disfrazan para mendigar. Y demandadores para -las ánimas, que se lo gastan en beber.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_327" href="#FNanchor_327" class="label">[327]</a> En <em>P</em>: <em>porque piden para sus misas y consumen -ellos con vino, cuanto les dan, sin ser sacerdotes.</em> (Edic. de -Pamplona, 1631).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_328" href="#FNanchor_328" class="label">[328]</a> En vez de mascarones había en el camarín <em>madres -postizas</em> o sean terceronas que se hacen madres de las jóvenes -que ofrecen, o que venden a sus sobrinas como en -trastienda, escondidamente.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_329" href="#FNanchor_329" class="label">[329]</a> En el Ms. citado, por <em>suegras</em> léese <em>terceras</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_330" href="#FNanchor_330" class="label">[330]</a> <em>Peaña</em> o <em>peana</em> se decía. <span class="smcap">T. Ramón</span>, <em>Dom. 21</em>, <em>Trin.</em> 1: -“Le tenemos en los sacrarios y peañas sacramentado”. -<span class="smcap">J. Pin.</span>, <em>Agr.</em>, 5, 26: “También se mostró en la peaña el -nombre de Academia, luego que la nombrastes”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_331" href="#FNanchor_331" class="label">[331]</a> Sebastián Quartel, general en Alemania contra el Emperador, -tras haber sido su alabardero, tabernero en Roma -y borracho en todas partes. (Ms. de la Biblioteca de las -Cortes, F. 3, y L. 31, págs. 111 y 102). En <em>P R</em>: <em>Sebastián -Gortel.</em></p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_332" href="#FNanchor_332" class="label">[332]</a> “por los cuales los hombres se condenan y son -condenados”. (Ms., ídem).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_333" href="#FNanchor_333" class="label">[333]</a> En <em>B</em>: <em>Fresno, 31 de abril de 1608.</em> Y añade: <em>sub -correctione sanctae Matris ecclesiae</em> (P).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_334" href="#FNanchor_334" class="label">[334]</a> Castellanos (tomo 1, pág. 428, impresión de 1840) -estampó que poseía una censura del <em>Sueño del infierno</em> hecha -por fray Antonio Méndez de Santo Domingo. Hoy, según -me manifiesta—dice don Aureliano—, no es ya dueño de -aquel documento. En él parece que se veía inserto y anatematizado -un largo párrafo de la papisa Juana, que el mismo -señor Castellanos publicó en el lugar referido. Si es, -como se supone, de Quevedo, razón tuvo el censor oponiéndose -a que afease obra de tan ingenioso escritor un rasgo -de ningún interés, de muy escaso gracejo y de no pequeño -escándalo. No se encuentra en ninguno de los antiguos manuscritos.</p></div></div> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_189"></a>[Pg 189]</span></p> -</div> - -<h2 class="nobreak" >VISITA DE LOS CHISTES</h2> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_190"></a>[Pg 190]<br /><a id="Page_191"></a>[Pg 191]</span></p> - -<p>Las impresiones anteriores al año de 1629 tienen al -margen del texto las notillas que copiamos a continuación, -y que, expresando el asunto de cada párrafo, constituyen -el argumento, digámoslo así, de toda la obra; -“Médicos, recetas, cirujanos, sacamuelas, barberos, habladores, -chismosos, mentirosos, entremetidos, la muerte, enfadosos, -habladores y entremetidos, médicos, los tres enemigos -del alma, el dinero contra los tres enemigos del alma, -las postrimerías, el infierno, el juicio, malas nuevas, el -llanto, el dolor, envidia, la discordia, casamenteros y sastres, -la muerte de amores, la muerte de frío, la muerte -de miedo, avarientos, la muerte de risa, Joan de la -Encina, el Rey que rabió, el rey Perico, Mateo Pico, nigrománticos, -ginoveses, honra, maridos, mujeres, letrados, -pleitos y pleitear, Venecia, cómo se ha de tratar con los -Reyes y Príncipes, Rey de España, Agrages, Arbalias, Chisgaravís, -Pero Grullo, profecías y verdades de Pero Grullo, -dinero, el dinero es como las mujeres, casados, escribanos -y ginoveses, el otro, Calaínos, Cantipalos, dueña Quintañona, -don Diego de Noche, Cochitehervite, Trochimoche, -doña Fáfula, comedias, autos del Corpus, entremeses, Marizápalos, -Marirrabadilla, Marta con sus pollos, alma de -<span class="pagenum"><a id="Page_192"></a>[Pg 192]</span> -Garibay, Perico de los palotes, Pateta, Juan de las calzas -blancas, Pedro por demás, el bobo de Coria, Pedro de -Urde-males, san Macarro, san Leprisco y san Ciruelo, santo -de Pajares, fray Jarro y san Porro, don Diego de Noche, -Diego Moreno, marido cornudo”.</p> - - - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_193"></a>[Pg 193]</span></p> -<h2 class="nobreak" >A DOÑA MIRENA RIQUEZA</h2> -</div> - - -<p>Harto es que me haya quedado algún discurso -después que vi a vuesa merced<a id="FNanchor_335" href="#Footnote_335" class="fnanchor">[335]</a>, y creo -que me dejó éste por ser de la muerte. No se -lo dedico porque me lo ampare; llévoselo yo -porque le mejore. Designio interesado<a id="FNanchor_336" href="#Footnote_336" class="fnanchor">[336]</a> es el -mío, para la enmienda de lo que puede estar -escrito con algún desaliño, o imaginado con -poca felicidad. No me atrevo yo a encarecer -la invención, por no acreditarme de invencionero<a id="FNanchor_337" href="#Footnote_337" class="fnanchor">[337]</a>. -Procurado he pulir el estilo y sazonar -la pluma con curiosidad. Ni entre la risa me -he olvidado de la doctrina. Si me han aprovechado -el estudio<a id="FNanchor_338" href="#Footnote_338" class="fnanchor">[338]</a> y la diligencia, le remito a -la censura, que vuesa merced hiciera dél, si -llega a merecer que le mire. Y podré yo decir -entonces que soy dichoso por sueños. Guarde -Dios a vuesa merced, que lo mismo hiciera -yo. En la prisión y en la Torre, a 6 de abril -de 1622.</p> - - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_194"></a>[Pg 194]</span></p> -</div> - -<div class="footnotes"> -<p class="p2 center big2">NOTAS:</p> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_335" href="#FNanchor_335" class="label">[335]</a> “veo a vuesa merced”. (Edic. de Pamplona, 1631: -Barcelona, 1635, y todas las posteriores).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_336" href="#FNanchor_336" class="label">[336]</a> “el mayor designio interesado es el mío para la -enmienda”. (Ídem).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_337" href="#FNanchor_337" class="label">[337]</a> <em>Invencionero.</em> <span class="smcap">T. Ram.</span>, <em>Dom.</em>, 14, 6: “Algunos grandes, -grandes invencioneros de trajes”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_338" href="#FNanchor_338" class="label">[338]</a> <em>Estudio</em>, así en <em>A</em>; en la corregida y de don Aureliano: -<em>estilo</em>.</p></div></div> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_195"></a>[Pg 195]</span></p> - - -<h2 class="nobreak" >A QUIEN LEYERE</h2> -</div> - - -<p class="p1">He querido que la muerte acabe mis discursos -como las demás cosas. Quiera Dios que -tenga buena suerte. Este es el quinto sueño<a id="FNanchor_339" href="#Footnote_339" class="fnanchor">[339]</a>; -no me queda ya que soñar. Y si en la <em>Visita -de los Chistes</em> no despierto, no hay que aguardarme<a id="FNanchor_340" href="#Footnote_340" class="fnanchor">[340]</a>. -Si te pareciere que ya es mucho sueño, -perdona algo la modorra que padezco; y si no, -guárdame el sueño<a id="FNanchor_341" href="#Footnote_341" class="fnanchor">[341]</a>, que yo seré sietedurmiente<a id="FNanchor_342" href="#Footnote_342" class="fnanchor">[342]</a> -de las tales figuras. <em>Vale.</em><a id="FNanchor_343" href="#Footnote_343" class="fnanchor">[343]</a></p> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_196"></a>[Pg 196]</span></p> -</div> - -<div class="footnotes"> -<p class="p2 center big2">NOTAS:</p> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_339" href="#FNanchor_339" class="label">[339]</a> “tratado al <em>Sueño del juicio</em>, al <em>Alguacil endemoniado</em>, -al <em>Infierno</em> y al <em>Mundo por de dentro</em>”. (Ms. de la -Biblioteca Nacional y la edición de Pamplona, 1631).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_340" href="#FNanchor_340" class="label">[340]</a> “Y si en la <em>Visita de la muerte</em>”. (Ídem).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_341" href="#FNanchor_341" class="label">[341]</a> <em>Guardarle el sueño</em>, cuidarle mientras duerme. <span class="smcap">Zamora</span>, -<em>Monarq. mist.</em>, 2, 5: “Que aquel haber de guardar -el sueño a otro a costa del suyo”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_342" href="#FNanchor_342" class="label">[342]</a> <em>Sietedurmiente</em>, muy dormilón, aludiendo a los sietedurmientes, -que diz no despertaron en muchos años. Fueron -siete hermanos que sufrieron martirio en Éfeso en -tiempo de Decio. Habiéndose ocultado en una caverna, -fueron emparedados en ella de orden del Emperador. Halláronse -ciento cincuenta y siete o ciento ochenta y cuatro -años después dormidos en el mismo lugar y vivieron un -día. (<span class="smcap">Balt. Alcáz.</span>, <em>Biblióf. Andal.</em>, p. 163). Nótese que -<em>siete</em> indica muchedumbre, así <em>sietepicos</em> es la muy parlera, -<em>sieteencarado</em> el muy disimulado (<em>Autos del siglo</em> <span class="allsmcap">XVI</span>, 3, -285); <em>sietedoblar</em>, doblar muchas veces. <span class="smcap">J. Pin.</span>, <em>Agr.</em>, 5, 40: -“Un portal que por sietedoblar los ecos; <em>sietecueros</em>, tumor -en el dedo; <em>sietecolores</em>, cierto pajarito americano; <em>siete-cabezas</em>, -el que la tiene grande”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_343" href="#FNanchor_343" class="label">[343]</a> “postrimerías. <em>Vale</em>”. (Edic. de Pamplona).</p></div></div> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_197"></a>[Pg 197]</span></p> -<h2 class="nobreak" >DISCURSO</h2> -</div> - - -<p class="p1">Están siempre cautelosos y prevenidos los -ruines pensamientos, la desesperación cobarde -y la tristeza, esperando coger a solas a un desdichado -para mostrarse alentados con él. Propia -condición de cobardes, en que juntamente -hacen ostentación de su malicia y de su vileza. -Por bien que lo tengo considerado en otros, -me sucedió en mi prisión. Pues habiendo, o -por acariciar mi sentimiento o por hacer lisonja -a mi melancolía, leído aquellos versos -que Lucrecio escribió con tan animosas palabras<a id="FNanchor_344" href="#Footnote_344" class="fnanchor">[344]</a>, -me vencí de la imaginación, y debajo -del peso de tan ponderadas palabras y razones -me dejé caer tan postrado con el dolor del -<span class="pagenum"><a id="Page_198"></a>[Pg 198]</span>desengaño que leí, que ni sé si me desmayé -advertido o escandalizado. Para que la confesión -de mi flaqueza se pueda disculpar, escribo -por introducción a mi discurso la voz del -poeta divino, que suena ansí, rigurosa con -amenazas tan elegantes:</p> - -<div class="poetry-container pw25"> -<div class="poetry"> -<p class="p1"><i lang="la" xml:lang="la"><span style="margin-left: 1em;">Denique si vocem rerum natura repente</span><br /> -Mittat et hoc alicui nostrum sic increpet ipsa:<br /> -Quid tibi tantopere est, mortalis, quod nimis aegris<br /> -Luctibus indulges? Quid mortem congemis ac fles?<br /> -Nam si grata fuit tibi vita anteacta, priorque,<br /> -Et non omnia pertusum congesta quasi in vas<br /> -Commoda perfluxere atque ingrata interiere:<br /> -Cur non, ut plenus vitae, conviva, recedis?<br /> -Aequo animoque capis securam, stulte, quietem?</i></p> -</div> -</div> - -<p class="p1">Entróseme luego por la memoria de rondón -Job dando voces y diciendo:</p> - - -<div class="poetry-container pw25"> -<div class="poetry"> -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Al fin, hombre nacido<a id="FNanchor_345" href="#Footnote_345" class="fnanchor">[345]</a></span><br /> -De mujer flaca, de miserias lleno,<br /> -A breve vida como flor traído,<br /> -De todo bien y de descanso ajeno,<br /> -Que, como sombra vana,<br /> -Huye a la tarde y nace a la mañana.</p> -</div> -</div> - -<p class="p1">Con este conocimiento propio acompañaba -luego el de la vida, que hicimos, diciendo:</p> - -<div class="poetry-container pw25"> -<div class="poetry"> -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Guerra es la vida del hombre<a id="FNanchor_346" href="#Footnote_346" class="fnanchor">[346]</a></span><br /> -Mientras vive en este suelo,<br /> -Y sus horas y sus días,<br /> -Como las del jornalero.</p> -</div> -</div> - -<p class="p1">Yo, que arrebatado de la consideración, me -vi a los pies de los desengaños, rendido, con -<span class="pagenum"><a id="Page_199"></a>[Pg 199]</span>lastimoso sentimiento y con celo enojado, repetí -a éstos en la fantasía:</p> - -<div class="poetry-container pw25"> -<div class="poetry"> -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡Qué perezosos pies, qué entretenidos<a id="FNanchor_347" href="#Footnote_347" class="fnanchor">[347]</a></span><br /> -Pasos lleva la muerte por mis daños!<br /> -El camino me alargan los engaños<br /> -Y en mí se escandalizan los perdidos.<br /> -<span class="pagenum"><a id="Page_200"></a>[Pg 200]</span> -<span style="margin-left: 1em;">Mis ojos no se dan por entendidos,</span><br /> -Y, por descaminar mis desengaños,<br /> -Me disimulan la verdad los años<br /> -Y les guardan el sueño a los sentidos.<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Del vientre a la prisión vine en naciendo,</span><br /> -De la prisión iré al sepulcro amando,<br /> -Y siempre en el sepulcro estaré ardiendo:<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Cuantos plazos la muerte me va dando,</span><br /> -Prolijidades son, que va creciendo,<br /> -Porque no acabe de morir penando.</p> -</div> -</div> - -<p class="p1">Entre estas demandas y respuestas, fatigado -y combatido (sospecho que fué cortesía del -sueño piadoso, más que de natural), me quedé -dormido. Luego que desembarazada el alma se -vió ociosa sin la tarea de los sentidos<a id="FNanchor_348" href="#Footnote_348" class="fnanchor">[348]</a> exteriores, -me embistió desta manera la comedia siguiente, -y así la recitaron mis potencias a escuras, siendo -yo para mis fantasías auditorio y teatro.</p> - -<p>Fueron entrando unos médicos a caballo en -unas mulas, que con gualdrapas negras parecían -tumbas con orejas. El paso era divertido, -torpe y desigual, de manera que los dueños -iban encima en mareta<a id="FNanchor_349" href="#Footnote_349" class="fnanchor">[349]</a> y algunos vaivenes de<span class="pagenum"><a id="Page_201"></a>[Pg 201]</span> -serradores; la vista asquerosa de puro pasear -los ojos por orinales y servicios; las bocas emboscadas -en barbas, que apenas se las hallara -un brazo; sayos con resabios de vaqueros<a id="FNanchor_350" href="#Footnote_350" class="fnanchor">[350]</a>; -guantes en infusión, doblados como los que curan<a id="FNanchor_351" href="#Footnote_351" class="fnanchor">[351]</a>; -sortijón<a id="FNanchor_352" href="#Footnote_352" class="fnanchor">[352]</a> en el pulgar con piedra tan grande, -que cuando toma el pulso pronostica al enfermo -la losa. Eran éstos en gran número, y -todos rodeados de platicantes<a id="FNanchor_353" href="#Footnote_353" class="fnanchor">[353]</a>, que cursan en -lacayos, y, tratando más con las mulas que -con los doctores, se gradúan de médicos. Yo, -viéndolos, dije:</p> - -<p>—Si déstos se hacen estos otros, no es mucho -que estos otros nos deshagan a nosotros.</p> - -<p>Alrededor venía gran chusma y caterva de -boticarios con espátulas desenvainadas y jeringas -en ristre, armados de cala<a id="FNanchor_354" href="#Footnote_354" class="fnanchor">[354]</a> en parche, -<span class="pagenum"><a id="Page_202"></a>[Pg 202]</span>como de punta en blanco. Los medicamentos -que éstos venden, aunque estén caducando en -las redomas de puro añejos, y los socrocios<a id="FNanchor_355" href="#Footnote_355" class="fnanchor">[355]</a> -tengan telarañas, los dan, y así son medicinas -redomadas<a id="FNanchor_356" href="#Footnote_356" class="fnanchor">[356]</a> las suyas. El clamor del que muere -empieza en el almirez del boticario, va al pasacalles<a id="FNanchor_357" href="#Footnote_357" class="fnanchor">[357]</a> -del barbero, paséase por el tableteado<a id="FNanchor_358" href="#Footnote_358" class="fnanchor">[358]</a> de -los guantes del dotor, y acábase en las campanas -de la iglesia. No hay gente más fiera que -estos boticarios. Son armeros de los dotores: -ellos les dan armas. No hay cosa suya que no -tenga achaques de guerra y que no aluda a -armas ofensivas. Jarabes que antes les sobran -<span class="pagenum"><a id="Page_203"></a>[Pg 203]</span>letras para jara<a id="FNanchor_359" href="#Footnote_359" class="fnanchor">[359]</a>, que les falten. Botes<a id="FNanchor_360" href="#Footnote_360" class="fnanchor">[360]</a> se dicen -los de pica; espátulas son espadas en su lengua; -píldoras son balas; clísteres y melecinas, cañones; -y así se llaman cañón de melecina. Y bien -mirado, si así se toca la tecla de las purgas, sus -tiendas son purgatorios, y ellos los infiernos, -los enfermos los condenados<a id="FNanchor_361" href="#Footnote_361" class="fnanchor">[361]</a>, y los médicos los -diablos. Y es cierto que son diablos los médicos, -pues unos y otros andan tras los malos y -huyen de los buenos, y todo su fin es que los -buenos sean malos y que los malos no sean buenos -jamás.</p> - -<p>Venían todos vestidos de recetas y coronados -de erres<a id="FNanchor_362" href="#Footnote_362" class="fnanchor">[362]</a> asaeteadas, con que empiezan las -recetas. Y consideré que los dotores hablan a -los boticarios diciendo: <em>Recipe</em>, que quiere decir -<em>recibe</em>. De la misma suerte habla la mala -madre a la hija, y la codicia al mal ministro. -¡Pues decir que en la receta hay otra cosa que -erres asaeteadas por delincuentes, y luego <em>Ana</em>, -<span class="pagenum"><a id="Page_204"></a>[Pg 204]</span><em>Ana</em>,<a id="FNanchor_363" href="#Footnote_363" class="fnanchor">[363]</a> que juntas hacen un Annás para condenar -a un justo! Síguense uncias y más onzas:<a id="FNanchor_364" href="#Footnote_364" class="fnanchor">[364]</a> -¡qué alivio para desollar un cordero enfermo! -Y luego ensartan nombres de simples, -que parecen invocaciones de demonios: <em>Buphthálmus</em>,<a id="FNanchor_365" href="#Footnote_365" class="fnanchor">[365]</a> -<em>opopánax</em>, <em>leontopétalon</em>, <em>tragoríganum</em>, -<em>potamogéton senos pugillos</em>, <em>diacathalicon</em>, -<em>petroselinum</em>, <em>scilla</em> y <em>rapa</em>. Y sabido qué -quiere decir tan espantosa baraúnda de voces -tan rellenas de letrones, son zanahoria, rábanos -y perejil y otras suciedades. Y como han<span class="pagenum"><a id="Page_205"></a>[Pg 205]</span> -oído decir que quien no te conoce te compre,<a id="FNanchor_366" href="#Footnote_366" class="fnanchor">[366]</a> -disfrazan las legumbres porque no sean conocidas -y las compren los enfermos. <em>Elingatis</em><a id="FNanchor_367" href="#Footnote_367" class="fnanchor">[367]</a> -dicen lo que es lamer, <em>catapotia</em> las píldoras, -<em>clyster</em> la melecina, <em>glans</em> o <em>balanus</em> la cala, y -<em>errhinae</em> el moquear. Y son tales los nombres -de sus recetas y tales sus medicinas, que las -más veces, de asco de sus porquerías y hediondeces -con que persiguen a los enfermos, se huyen -las enfermedades.</p> - -<p>¿Qué dolor habrá de tan mal gusto, que no -se huya de los tuétanos por no aguardar el -emplasto de Guillén Serven<a id="FNanchor_368" href="#Footnote_368" class="fnanchor">[368]</a> y verse convertir -en baúl una pierna o muslo donde él está? -Cuando vi a éstos y a los dotores, entendí cuan -mal se dice para notar diferencia aquel asqueroso -refrán: “Mucho va del c... al pulso”;<a id="FNanchor_369" href="#Footnote_369" class="fnanchor">[369]</a> -que antes no va nada, y sólo van los médicos, -<span class="pagenum"><a id="Page_206"></a>[Pg 206]</span>pues inmediatamente desde él van al servicio -y al orinal a preguntar a los meados lo que no -saben, porque Galeno los remitió a la cámara -y a la orina. Y como si el orinal les hablase al -oído, se le llegan a la oreja, avahándose<a id="FNanchor_370" href="#Footnote_370" class="fnanchor">[370]</a> los -barbones con su niebla. ¿Pues verles hacer que -se entienden con la cámara por señas, y tomar -su parecer al bacín, y su dicho a la hedentina<a id="FNanchor_371" href="#Footnote_371" class="fnanchor">[371]</a>? -No les esperara un diablo. ¡Oh malditos pesquisidores -contra la vida, pues ahorcan con el garrotillo, -degüellan con sangrías, azotan con -ventosas, destierran las almas, pues las sacan -de la tierra de sus cuerpos sin alma y sin conciencia!</p> - -<p>Luego se seguían los cirujanos cargados de -pinzas, tientas<a id="FNanchor_372" href="#Footnote_372" class="fnanchor">[372]</a>, cauterios, tijeras, navajas, sierras, -limas, tenazas y lancetones. Entre ellos se -oía una voz muy dolorosa a mis oídos, que -decía:</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_207"></a>[Pg 207]</span></p> - -<p>—Corta, arranca, abre, asierra, despedaza, -pica, punza, ajigota<a id="FNanchor_373" href="#Footnote_373" class="fnanchor">[373]</a>, rebana, descarna y abrasa.</p> - -<p>Dióme gran temor, y más verlos el paloteado -que hacían con los cauterios y tientas. Unos -huesos se me querían entrar de miedo dentro -de otros. Híceme un ovillo.</p> - -<p>En tanto vinieron unos demonios con unas -cadenas de muelas y dientes, haciendo bragueros, -y en esto conocí que eran sacamuelas, el -oficio más maldito del mundo, pues no sirven -sino de despoblar bocas y adelantar la vejez. Éstos, -con las muelas ajenas y no ver diente, que -no quieran ver antes en su collar que en las -quijadas, desconfían<a id="FNanchor_374" href="#Footnote_374" class="fnanchor">[374]</a> a las gentes de Santa Polonia, -levantan testimonios a las encías y desempiedran -las bocas. No he tenido peor rato -que tuve en ver sus gatillos<a id="FNanchor_375" href="#Footnote_375" class="fnanchor">[375]</a> andar tras los dientes -ajenos, como si fueran ratones, y pedir dineros -por sacar una muela, como si la pusieran.</p> - -<p>—¿Quién vendrá acompañado desta maldita -canalla?—decía yo.</p> - -<p>Y me parecía que aun el diablo era poca cosa -para tan maldita gente, cuando veo venir gran -ruido de guitarras. Alegréme un poco. Tocaban -todos pasacalles y vacas. Que me maten si<span class="pagenum"><a id="Page_208"></a>[Pg 208]</span> -no son barberos. Ellos<a id="FNanchor_376" href="#Footnote_376" class="fnanchor">[376]</a>, que entran. No fué mucha -habilidad el acertar. Que esta gente tiene -pasacalles infusos y guitarra gratis data<a id="FNanchor_377" href="#Footnote_377" class="fnanchor">[377]</a>. Era -de ver puntear<a id="FNanchor_378" href="#Footnote_378" class="fnanchor">[378]</a> a unos y rasgar a otros. Yo decía -entre mí:</p> - -<p>—¡Dolor de la barba, que, ensayada en saltarenes<a id="FNanchor_379" href="#Footnote_379" class="fnanchor">[379]</a>, -se ha de ver raspar y del brazo, que ha -de recibir una sangría, pasada por chaconas y -folías!</p> - -<p>Consideré que todos demás ministros del martirio, -inducidores de la muerte, estaban en mala -moneda y eran oficiales de vellón y hierro viejo, -y que solos los barberos se habían trocado -en plata<a id="FNanchor_380" href="#Footnote_380" class="fnanchor">[380]</a>. Y entretúveme en verlos manosear -una cara, sobajar otra<a id="FNanchor_381" href="#Footnote_381" class="fnanchor">[381]</a> y lo que se huelgan con -un testuz en el lavatorio.</p> - -<p>Luego comenzó a entrar una gran cantidad -de gente. Los primeros eran habladores. Parecían -azudas<a id="FNanchor_382" href="#Footnote_382" class="fnanchor">[382]</a> en conversación, cuya música era -peor que la de órganos destemplados. Unos hablaban<span class="pagenum"><a id="Page_209"></a>[Pg 209]</span> -de hilván<a id="FNanchor_383" href="#Footnote_383" class="fnanchor">[383]</a>, otros a borbotones, otros a -chorretadas, otros habladorísimos hablaban a -cántaros. Gente que parece que lleva pujo de -decir necedades, como si hubiera tomado alguna -purga confeccionada de hojas de Calepino<a id="FNanchor_384" href="#Footnote_384" class="fnanchor">[384]</a> de -ocho lenguas. Éstos me dijeron que eran habladores -de diluvios, sin escampar<a id="FNanchor_385" href="#Footnote_385" class="fnanchor">[385]</a> de día ni de noche. -Gente que habla entre sueños, y que madruga -a hablar. Había habladores secos<a id="FNanchor_386" href="#Footnote_386" class="fnanchor">[386]</a> y habladores -que llaman del río o del rocío y de la espuma; -gente que graniza de perdigones. Otros que llaman -tarabilla<a id="FNanchor_387" href="#Footnote_387" class="fnanchor">[387]</a>; gente que se va de palabras como -de cámaras, que hablan a toda furia. Había otros -habladores nadadores, que hablan nadando con -los brazos hacia todas partes y tirando manotadas -y coces. Otros jimios, haciendo gestos y -visajes. Venían los unos consumiendo a los -otros.</p> - -<p>Síguense los chismosos, muy solícitos de orejas, -muy atentos de ojos, muy encarnizados de -malicia. Y andaban hechos uñas de las vidas<span class="pagenum"><a id="Page_210"></a>[Pg 210]</span> -ajenas, espulgándolos<a id="FNanchor_388" href="#Footnote_388" class="fnanchor">[388]</a> a todos. Venían tras ellos -los mentirosos, contentos, muy gordos, risueños -y bien vestidos y medrados, que, no teniendo -otro oficio, son milagro del mundo, con un -gran auditorio de mentecatos y ruines.</p> - -<p>Detrás venían los entremetidos, muy soberbios -y satisfechos y presumidos, que son las tres -lepras de la honra del mundo. Venían injiriéndose -en los otros y penetrándose en todo, tejidos -y enmarañados en cualquier negocio. Son -lapas de la ambición<a id="FNanchor_389" href="#Footnote_389" class="fnanchor">[389]</a> y pulpos de la prosperidad. -Estos venían los postreros, según pareció, -porque no entró en gran rato nadie. Pregunté -que cómo venían tan apartados, y dijéronme -unos habladores, sin preguntarlo yo a ellos:</p> - -<p>—Estos entremetidos son la quinta esencia de -los enfadosos, y por eso no hay otra cosa peor -que ellos.</p> - -<p>En esto estaba yo considerando la diferencia -tan grande del acompañamiento y no sabía imaginar -quién pudiese venir.</p> - -<p>En esto entró una que parecía mujer, muy<span class="pagenum"><a id="Page_211"></a>[Pg 211]</span> -galana y llena de coronas, cetros, hoces, abarcas, -chapines, tiaras, caperuzas, mitras, monteras, -brocados, pellejos, seda, oro, garrotes, diamantes, -serones, perlas y guijarros. Un ojo abierto -y otro cerrado y vestida y desnuda de todas colores. -Por el un lado era moza y por el otro era -vieja. Unas veces venía despacio y otras apriesa. -Parecía que estaba lejos y estaba cerca. Y cuando -pensé que empezaba a entrar, estaba ya a -mi cabecera.</p> - -<p>Yo me quedé como hombre que le preguntan -qué es cosa y cosa<a id="FNanchor_390" href="#Footnote_390" class="fnanchor">[390]</a>, viendo tan extraño ajuar y -tan desbaratada compostura. No me espantó; -suspendióme, y no sin risa, porque, bien mirado, -era figura donosa<a id="FNanchor_391" href="#Footnote_391" class="fnanchor">[391]</a>. Pregúntele quién era, y -díjome<a id="FNanchor_392" href="#Footnote_392" class="fnanchor">[392]</a>:</p> - -<p>—La muerte.</p> - -<p>¿La muerte? Quedé pasmado. Y apenas abrigué -al corazón algún aliento para respirar, y, -muy torpe de lengua, dando trasijos<a id="FNanchor_393" href="#Footnote_393" class="fnanchor">[393]</a> con las -razones, la dije:</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_212"></a>[Pg 212]</span></p> - -<p>—Pues ¿a qué vienes?</p> - -<p>—Por ti—dijo.</p> - -<p>—¡Jesús mil veces! Muérome según eso.</p> - -<p>—No te mueres—dijo ella—; vivo has de -venir conmigo a hacer una visita a los difuntos. -Que pues han venido tantos muertos a los vivos, -razón será que vaya un vivo a los muertos y que -los muertos sean oídos. ¿Has oído decir que yo -ejecuto sin embargo? Alto, ven conmigo.</p> - -<p>Perdido de miedo, le dije:</p> - -<p>—¿No me dejarás vestir?</p> - -<p>—No es menester—respondió—. Que conmigo -nadie va vestido, ni soy embarazosa. Yo -traigo los trastos de todos, porque vayan más -ligeros.</p> - -<p>Fuí con ella donde me guiaba. Que no sabré -decir por dónde, según iba poseído del espanto. -En el camino la dije:</p> - -<p>—Yo no veo señas de la muerte<a id="FNanchor_394" href="#Footnote_394" class="fnanchor">[394]</a>, porque allá -<span class="pagenum"><a id="Page_213"></a>[Pg 213]</span>nos la pintan unos huesos descarnados con su -guadaña.</p> - -<p>Paróse y respondió:</p> - -<p>—Eso no es la muerte, sino los muertos, o -lo que queda de los vivos. Estos huesos son el -dibujo sobre que se labra el cuerpo del hombre. -La muerte no la conocéis, y sois vosotros mismos -vuestra muerte. Tiene la cara de cada uno -de vosotros, y todos sois muertes de vosotros -mismos. La calavera es el muerto, y la cara es -la muerte. Y lo que llamáis morir es acabar de -morir, y lo que llamáis nacer es empezar a morir, -y lo que llamáis vivir es morir viviendo. Y -los huesos es lo que de vosotros deja la muerte -y lo que le sobra a la sepultura. Si esto entendiérades -así, cada uno de vosotros estuviera -mirando en sí su muerte cada día y la ajena en -el otro, y viérades que todas vuestras casas están -llenas della y que en vuestro lugar hay tantas -muertes como personas, y no la estuviérades -aguardando, sino acompañándola y disponiéndola. -Pensáis que es huesos la muerte y que -hasta que veáis venir la calavera y la guadaña -no hay muerte para vosotros, y primero -sois calavera y huesos que creáis que lo podéis -ser.</p> - -<p>—Dime—dije yo—: ¿qué significan éstos que -te acompañan, y por qué van, siendo tú la muer<span class="pagenum"><a id="Page_214"></a>[Pg 214]</span>te, -más cerca de tu persona los enfadosos y habladores -que los médicos?</p> - -<p>Respondióme:</p> - -<p>—Mucha más gente enferma de los enfadosos -que de los tabardillos y calenturas, y mucha más -gente matan los habladores y entremetidos que -los médicos. Y has de saber que todos enferman -del exceso o destemplanza de humores; pero, -lo que es morir, todos mueren de los médicos -que los curan. Y así, no habéis de decir, cuando -preguntan: “¿De qué murió Fulano?”, de calentura, -de dolor de costado, de tabardillo, de -peste, de heridas, sino murió de un dotor Tal -que le dió, de un dotor Cual. Y es de advertir -que en todos los oficios, artes y estados se ha -introducido el don en hidalgos, en villanos<a id="FNanchor_395" href="#Footnote_395" class="fnanchor">[395]</a>. Yo -he visto sastres y albañiles<a id="FNanchor_396" href="#Footnote_396" class="fnanchor">[396]</a> con don y ladrones y -galeotes en galeras. Pues si se mira en las ciencias, -en todas hay millares. Sólo de los médicos -ninguno ha habido con don, pudiéndolos tener -muchos; mas todos tienen don de matar, y -quieren más din<a id="FNanchor_397" href="#Footnote_397" class="fnanchor">[397]</a> al despedirse que don al llamarlos.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_215"></a>[Pg 215]</span></p> - -<p>En esto llegamos a una sima grandísima, la -muerte predicadora y yo desengañado. Zambullóse -sin llamar, como de casa, y yo tras ella, animado -con el esfuerzo que me daba mi conocimiento -tan valiente. Estaban a la entrada tres -bultos armados a un lado y otro monstruo terrible -enfrente, siempre combatiendo entre sí -todos, y los tres con el uno y el uno con los -tres. Paróse la Muerte, y díjome:</p> - -<p>—¿Conoces a esta gente?</p> - -<p>—Ni Dios me la deje conocer—dije yo.</p> - -<p>—Pues con ellos andas a las vueltas—dijo -ella—desde que naciste. Mira cómo vives—replicó—. -Éstos son los enemigos del hombre: el -Mundo es aquél, éste es el Diablo y aquélla la -Carne<a id="FNanchor_398" href="#Footnote_398" class="fnanchor">[398]</a>.</p> - -<p>Y es cosa notable que eran todos parecidos -unos a otros, que no se diferenciaban. Díjome la -Muerte:</p> - -<p>—Son tan parecidos, que en el mundo tenéis -a los unos por los otros. Piensa un soberbio que -tiene todo el mundo, y tiene al diablo. Piensa -un lujurioso que tiene la carne, y tiene al demonio<a id="FNanchor_399" href="#Footnote_399" class="fnanchor">[399]</a>. -Y así anda todo.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_216"></a>[Pg 216]</span></p> - -<p>—¿Quién es—dije yo—aquél que está allí -apartado, haciéndose pedazos con estos tres con -tantas caras y figuras?</p> - -<p>—Ése es—dijo la Muerte—el Dinero, que -tiene puesto pleito a los tres enemigos del alma, -diciendo que quiere ahorrar de émulos y que -adonde él está no son menester, porque él solo -es todos tres enemigos. Y fúndase para decir -que el dinero es el diablo, en que todos decís: -“Diablo es el dinero” y que “Lo que no hiciere -el dinero, no lo hará el diablo”, “Endiablada -cosa es el dinero”.</p> - -<p>Para ser el Mundo, dice que vosotros decís -que “No hay más mundo que el dinero”, “Quien -no tiene dinero, váyase del mundo”; al que le -quitan el dinero decís que “Le echan del mundo”, -y que “Todo se da por el dinero”.</p> - -<p>Para decir que es la carne el dinero, dice el -Dinero: “Dígalo la Carne”, y remítese a las -putas y mujeres malas, que es lo mismo que -interesadas.</p> - -<p>—No tiene mal pleito el Dinero—dije yo—, -según se platica por allá.</p> - -<p>Con esto, nos fuimos más abajo, y, antes de -entrar por una puerta muy chica y lóbrega, me -dijo:</p> - -<p>—Estos dos, que saldrán aquí conmigo, son -las postrimerías.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_217"></a>[Pg 217]</span></p> - -<p>Abrióse la puerta, y estaban a un lado el infierno -y el que llaman juicio<a id="FNanchor_400" href="#Footnote_400" class="fnanchor">[400]</a> de Minos<a id="FNanchor_401" href="#Footnote_401" class="fnanchor">[401]</a>, así me -dijo la Muerte que se llamaban. Estuve mirando -al infierno con atención, y me pareció notable -cosa. Díjome la Muerte:</p> - -<p>—¿Qué miras?</p> - -<p>—Miro—respondí—al Infierno, y me parece -que le he visto otras veces.</p> - -<p>—¿Dónde?—preguntó.</p> - -<p>—¿Dónde?—dije—. En la codicia de los jueces, -en el odio de los poderosos, en las lenguas -de los maldicientes, en las malas intenciones, en -las venganzas en el apetito de los lujuriosos, -en la vanidad de los príncipes. Y donde cabe el -infierno todo, sin que se pierda gota, es en la -hipocresía de los mohatreros de las virtudes, -que hacen logro del ayuno y del oir misa. Y lo -que más he estimado es haber visto el juicio de -Minos, porque hasta ahora<a id="FNanchor_402" href="#Footnote_402" class="fnanchor">[402]</a> he vivido engañado, -y ahora veo el Juicio como es. Echo de ver que -el que hay en el mundo no es juicio ni hay -hombre de juicio, y que hay muy poco juicio en -el mundo. ¡Pesia tal!—decía yo—. Si deste -juicio hubiera allá, no digo parte, sino nuevas -<span class="pagenum"><a id="Page_218"></a>[Pg 218]</span>creídas, sombra o señas, otra cosa fuera. Si los -que han de ser jueces han de tener deste juicio, -buena anda la cosa en el mundo. Miedo me da -de tornar arriba, viendo que, siendo éste el -juicio, se está aquí casi entero, y que poca parte -está repartida entre los vivos. Más quiero muerte -con juicio que vida sin él.</p> - -<p>Con esto, bajamos a un grandísimo llano, -donde parecía estaba depositada la oscuridad -para las noches. Díjome la Muerte:</p> - -<p>—Aquí has de parar, que hemos llegado a -mi tribunal y audiencia.</p> - -<p>Aquí estaban las paredes colgadas de pésames. -A un lado estaban las malas nuevas, ciertas y -creídas y no esperadas; el llanto, en las mujeres -engañoso, engañado en los amantes, perdido de -los necios y desacreditado en los pobres. El dolor -se había desconsolado y creído, y solos los -cuidados estaban solícitos y vigilantes, hechos -carcomas de reyes y príncipes, alimentándose de -los soberbios y ambiciosos. Estaba la envidia con -hábito de viuda, tan parecida a dueña, que la -quise llamar Álvarez o González. En ayunas de -todas las cosas, cebada en sí misma, magra y -exprimida. Los dientes, con andar siempre mordiendo -de lo mejor y de lo bueno, los tenía amarillos -y gastados. Y es la causa que lo bueno -y santo, para morderlo, no llega a los dientes; -mas nada bueno le puede entrar de los dientes<span class="pagenum"><a id="Page_219"></a>[Pg 219]</span> -adentro<a id="FNanchor_403" href="#Footnote_403" class="fnanchor">[403]</a>. La discordia estaba debajo della, -como que nacía de su vientre, y creo que es su -hija legítima. Ésta, huyendo de los casados, que -siempre andan a voces, se había ido a las comunidades -y colegios, y, viendo que sobraba en ambas -partes, se fué a los palacios y cortes, donde -es lugarteniente de los diablos. La ingratitud -estaba en un gran horno, haciendo de una masa -de soberbia y odio demonios nuevos cada momento. -Holguéme de verla, porque siempre había -sospechado que los ingratos eran diablos -y caí entonces en que los ángeles, para ser diablos, -fueron primero ingratos. Andaba todo hirviendo -de maldiciones.</p> - -<p>—¿Quién diablos—dije yo—está lloviendo -maldiciones aquí?</p> - -<p>Díjome un muerto que estaba a mi lado:</p> - -<p>—¿Maldiciones queréis que falten donde hay -casamenteros y sastres, que son la gente más -maldita del mundo, pues todos decís: “Mal -haya quien me casó”, “Mal haya quien con -vos me juntó”, y los más, “Mal haya quien -me vistió”?</p> - -<p>—¿Qué tiene que ver—dije yo—sastres y casamenteros -en la audiencia de la muerte?</p> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_220"></a>[Pg 220]</span></p> -<p>—¡Pesia tal!—dijo el muerto, que era impaciente—. -¿Estáis loco? Que, si no hubiera casamenteros, -¿hubiera la mitad de los muertos -y desesperados? ¡A mí me lo decid, que soy -marido! Cinco, como bolo<a id="FNanchor_404" href="#Footnote_404" class="fnanchor">[404]</a>, y se me quedó allá -la mujer y piensa acompañarme otros diez<a id="FNanchor_405" href="#Footnote_405" class="fnanchor">[405]</a>. Pues -sastres, ¿a quién no matarán las mentiras y largas -de los sastres y hurtos? Y son tales, que para -llamar a la desdicha peor nombre, la llaman -desastre, del sastre, y es el principal miembro -de este tribunal que aquí veis.</p> - -<p>Alcé los ojos y vi la Muerte en su trono, y a -los lados, muchas muertes. Estaba la muerte de -amores, la muerte de frío, la muerte de hambre, -la muerte de miedo y la muerte de risa, todas -con diferentes insignias. La muerte de amores -estaba con muy poquito seso<a id="FNanchor_406" href="#Footnote_406" class="fnanchor">[406]</a>. Tenía, por estar -acompañada, porque no se le corrompiese por -la antigüedad, a Píramo y Tisbe<a id="FNanchor_407" href="#Footnote_407" class="fnanchor">[407]</a>, embalsamados, -<span class="pagenum"><a id="Page_221"></a>[Pg 221]</span>y a Leandro y Hero y a Macías, en cecina, y -algunos portugueses derretidos. Mucha gente -vi que estaba ya para acabar debajo de su guadaña, -y, a puros milagros del interés, resucitaban.</p> - -<p>En la muerte de frío vi a todos los ricos, que, -como no tienen mujer ni hijos ni sobrinos<a id="FNanchor_408" href="#Footnote_408" class="fnanchor">[408]</a> que -los quieran, sino a sus haciendas, estando malos, -cada uno carga en lo que puede y mueren de -frío.</p> - -<p>La muerte de miedo estaba la más rica y pomposa -y con acompañamiento más magnífico, porque -estaba toda cercada de gran número de tiranos -y poderosos. Éstos mueren a sus mismas -manos, y sus sayones con sus conciencias<a id="FNanchor_409" href="#Footnote_409" class="fnanchor">[409]</a>, y -ellos son verdugos de sí mismos, y sólo un bien -hacen en el mundo, que, matándose a sí de -miedo, recelo y desconfianza, vengan de sí propios -a los inocentes. Estaban con ellos los avarientos, -cerrando cofres, arcones y ventanas, enlodando -resquicios, hechos sepulturas de sus talegos, -<span class="pagenum"><a id="Page_222"></a>[Pg 222]</span>y pendientes de cualquier ruido del viento, -los ojos hambrientos de sueño, las bocas quejosas -de las manos, las almas trocadas en plata y -oro.</p> - -<p>La muerte de risa era la postrera, y tenía -un grandísimo cerco de confiados y tarde arrepentidos. -Gente que vive como si no hubiese justicia -y muere como si no hubiese misericordia. -Éstos son los que, diciéndoles: “Restituid lo -mal llevado”, dicen: “Es cosa de risa”. “Mirad -que estáis viejo y que ya no tiene el pecado que -roer en vos: dejad la mujercilla que embarazáis -inútil, que cansáis enfermo; mirad que el mismo -diablo os desprecia ya por trasto embarazoso y -la misma culpa tiene asco de vos”. Responden: -“Es cosa de risa, y que nunca se sintieron mejores”. -Otros hay que están enfermos, y, exhortándolos -a que hagan testamento, que se -confiesen, dicen que se sienten buenos y que -han estado de aquella manera mil veces. Éstos -son gente que están en el otro mundo y aún -no se persuaden a que son difuntos.</p> - -<p>Maravillóme esta visión, y dije, herido del -dolor y conocimiento:</p> - -<p>—¡Diónos Dios una vida sola y tantas muertes! -¡De una manera se nace y de tantas se -muere! Si yo vuelvo al mundo, yo procuraré empezar -a vivir.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_223"></a>[Pg 223]</span></p> - -<p>En esto estaba, cuando se oyó una voz que -dijo tres veces:</p> - -<p>—Muertos, muertos, muertos.</p> - -<p>Con esto se rebulló el suelo y todas las paredes, -y empezaron a salir cabezas, brazos y bultos -extraordinarios. Pusiéronse en orden con -silencio.</p> - -<p>—Hablen por su orden—dijo la Muerte.</p> - -<p>Luego salió uno con grandísima cólera y priesa -y se vino para mí, que entendí que me quería -maltratar, y dijo:</p> - -<p>—Vivos de Satanás, ¿qué me queréis, que no -me dejáis muerto y consumido? ¿Qué os he -hecho que, sin tener parte en nada, me disfamáis -en todo y me echáis la culpa de lo que -no sé?</p> - -<p>—¿Quién eres—le dije con una cortesía temerosa—que -no te entiendo?</p> - -<p>—Soy yo—dijo—el malaventurado <em>Juan de -la Encina</em><a id="FNanchor_410" href="#Footnote_410" class="fnanchor">[410]</a>, el que, habiendo muchos años que -estoy aquí, toda la vida andáis, en haciéndose un -<span class="pagenum"><a id="Page_224"></a>[Pg 224]</span>disparate, o en diciéndole vosotros, diciendo: -“No hiciera más <em>Juan de la Encina</em>; daca los -disparates de <em>Juan de la Encina</em>”. Habéis de saber -que para hacer y decir disparates, todos los -hombres sois <em>Juan de la Encina</em>, y que este apellido -de Encina es muy largo en cuanto a disparates. -Pero pregunto si yo hice los testamentos -en que dejáis que otros hagan por vuestra -alma lo que no habéis querido hacer. ¿He porfiado -con los poderosos? ¿Teñíme la barba por -no parecer viejo? ¿Fuí viejo, sucio y mentiroso? -¿Llamé favor el pedirme lo que tenía? ¿Enamoréme -con mi dinero y el quitarme lo que tenía? -¿Entendí yo que sería bueno para mí el que a mi -intercesión fué ruin con otro que se fió dél? -¿Gasté yo la vida en pretender con qué vivir, y, -cuando tuve con qué, no tuve vida que vivir? -¿Creí las sumisiones del que me hubo menester? -¿Caséme por vengarme de mi amiga? ¿Fuí yo -<span class="pagenum"><a id="Page_225"></a>[Pg 225]</span>tan miserable que gastase un real segoviano en -buscar un cuarto incierto? ¿Pudríme<a id="FNanchor_411" href="#Footnote_411" class="fnanchor">[411]</a> de que otro -fuese rico o medrase? ¿He creído las apariencias -de la fortuna? ¿Tuve yo por dichosos a los -que al lado de los príncipes dan toda la vida por -una hora? ¿Heme preciado de hereje y de malreglado -en todo y peor contento, porque me -tengan por entendido? ¿Fuí desvergonzado por -campear de valiente? Pues si <em>Juan de la Encina</em> -no ha hecho nada desto, ¿qué necedades hizo -este pobre <em>Juan de la Encina</em>? Pues en cuanto a -decir necedades, sacadme un ojo<a id="FNanchor_412" href="#Footnote_412" class="fnanchor">[412]</a> con una. Ladrones, -que llamáis disparates los míos y parates<a id="FNanchor_413" href="#Footnote_413" class="fnanchor">[413]</a> -los vuestros, pregunto yo: ¿<em>Juan de la Encina</em> -fué acaso el que dijo: “Haz bien y no cates a -quién<a id="FNanchor_414" href="#Footnote_414" class="fnanchor">[414]</a>”, habiendo de ser al contrario: “Si hicieres -bien, mira a quién”? ¿Fué <em>Juan de la Encina</em><span class="pagenum"><a id="Page_226"></a>[Pg 226]</span> -quien, para decir que uno era malo, dijo: “Es -hombre que ni teme ni debe”<a id="FNanchor_415" href="#Footnote_415" class="fnanchor">[415]</a>, habiendo de -decir que ni teme ni paga? Pues es cierto que la -mejor señal de ser bueno es ni temer ni deber, -y la mayor de la maldad, ni temer ni pagar. ¿Dijo -<em>Juan de la Encina</em>: “De los pescados, el mero;<span class="pagenum"><a id="Page_227"></a>[Pg 227]</span> -de las carnes, el carnero<a id="FNanchor_416" href="#Footnote_416" class="fnanchor">[416]</a>; de las aves, la perdiz, -de las damas, la Beatriz”? No lo dijo, porque -él no dijera sino: “De las carnes, la mujer; -de los pescados<a id="FNanchor_417" href="#Footnote_417" class="fnanchor">[417]</a>, el carnero; de las aves, el -Ave María, y después la presentada<a id="FNanchor_418" href="#Footnote_418" class="fnanchor">[418]</a>; de las damas, -la más barata”. Mirad si es desbaratado -<em>Juan de la Encina</em>: no prestó sino paciencia, -no dió sino pesadumbres; él no gastaba con los -hombres que piden dinero ni con las mujeres -que piden matrimonio. ¿Qué necedades pudo -hacer <em>Juan de la Encina</em>, desnudo por no tratar -con sastres, que se dejó quitar de la hacienda -por no haber menester letrados, que se murió -antes de enfermo que de curado, para ahorrarse -el médico? Sólo un disparate hizo, que fué, -siendo calvo, quitar a nadie el sombrero, pues -fuera menos mal ser descortés que calvo, y -fuera mejor que le mataran a palos porque -no se quitaba el sombrero, que no a apodos -porque era calvario<a id="FNanchor_419" href="#Footnote_419" class="fnanchor">[419]</a>. Y si por hacer una necedad -anda <em>Juan de la Encina</em> por todos esos púlpitos -y cátedras, con votos, gobiernos y estados, enhoramala<span class="pagenum"><a id="Page_228"></a>[Pg 228]</span> -para ellos, que todo el mundo es -monte<a id="FNanchor_420" href="#Footnote_420" class="fnanchor">[420]</a> y todos son Encinas.</p> - -<p>En esto estábamos, cuando, muy estirado y -con gran ceño, emparejó<a id="FNanchor_421" href="#Footnote_421" class="fnanchor">[421]</a> otro muerto conmigo, -y dijo:</p> - -<p>—Volved acá la cara; no penséis que habláis -con <em>Juan de la Encina</em>.</p> - -<p>—¿Quién es vuesamerced—dije yo—, que -con tanto imperio habla, y donde todos son -iguales presume diferencia?</p> - -<p>—Yo soy—dijo—el <em>Rey que rabió</em><a id="FNanchor_422" href="#Footnote_422" class="fnanchor">[422]</a>. Y si no -me conocéis, por lo menos no podéis dejar de -acordaros de mí, porque sois los vivos tan endiablados, -que a todo decís que se acuerda del -<em>Rey que rabió</em>, y, en habiendo un paredón viejo, -un muro caído, una gorra calva, un ferreruelo -lampiño, un trabajazo rancio, un vestido caduco, -<span class="pagenum"><a id="Page_229"></a>[Pg 229]</span>una mujer manida de años y rellena de -siglos, luego decís que se acuerda del <em>Rey que -rabió</em>. No ha habido tan desdichado rey en el -mundo, pues no se acuerdan dél sino vejeces y -harapos, antigüedades y visiones<a id="FNanchor_423" href="#Footnote_423" class="fnanchor">[423]</a>. Y ni ha habido -rey de tan mala memoria ni tan asquerosa -ni tan carroña<a id="FNanchor_424" href="#Footnote_424" class="fnanchor">[424]</a> ni tan caduca, carcomida y apolillada. -Han dado en decir que rabié, y juro a -Dios que mienten; sino que han dado todos en -decir que rabié, y no tiene ya remedio. Y no -soy yo el primero rey que rabió ni el solo, que -no hay rey, ni le ha habido, ni le habrá, a quien -no levanten que rabia. Ni sé yo cómo pueden -dejar de rabiar todos los reyes. Porque andan -siempre mordidos por las orejas de envidiosos -y aduladores que rabian.</p> - -<p>Otro, que estaba al lado del <em>Rey que rabió</em>, -dijo:</p> - -<p>—Vuesa merced se consuele conmigo, que -soy el <em>rey Perico</em><a id="FNanchor_425" href="#Footnote_425" class="fnanchor">[425]</a>, y no me dejan descansar de<span class="pagenum"><a id="Page_230"></a>[Pg 230]</span> -día ni de noche. No hay cosa sucia, ni desaliñada, -ni pobre, ni antigua, ni mala, que no digan -que fué en tiempo del <em>rey Perico</em>. Mi tiempo fué -mejor que ellos pueden pensar. Y para ver quién -fuí yo y mi tiempo y quién son ellos, no es menester -más que oíllos, porque en diciendo a una -doncella; ahora la madre: “Hija, las mujeres, -bajar<a id="FNanchor_426" href="#Footnote_426" class="fnanchor">[426]</a> los ojos y mirar a la tierra, y no a los -hombres”, responden: “Eso fué en tiempo del -<em>rey Perico</em>; los hombres han de mirar a la tierra, -pues fueron hechos della, y las mujeres al -hombre, pues fueron hechas dél”. Si un padre -dice a su hijo: “No jures, no juegues, reza las -oraciones cada mañana, persígnate en levantándote, -echa la bendición a la mesa”, dice que: -“Eso se usaba en tiempo del <em>rey Perico</em>”. Ahora -le tendrán por un maricón si sabe<a id="FNanchor_427" href="#Footnote_427" class="fnanchor">[427]</a> persignarse, -y se reirán dél si no jura y blasfema. Porque -en nuestros tiempos más tienen por hombre al -que jura que al que tiene barbas.</p> - -<p>Al que acabó de decir esto se llegó un muertecillo -muy agudo, y sin hacer cortesía, dijo:</p> - -<p>—Basta lo que han hablado, que somos muchos -y este hombre vivo está fuera de sí y aturdido.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_231"></a>[Pg 231]</span></p> - -<p>—No dijera más <em>Mateo Pico</em><a id="FNanchor_428" href="#Footnote_428" class="fnanchor">[428]</a>, y vengo a eso -sólo.</p> - -<p>—Pues, bellaco vivo, ¿qué dijo <em>Mateo Pico</em>, -que luego andáis <em>si dijera más, no dijera más?</em> -¿Cómo sabéis que no dijera más <em>Mateo Pico</em>? -Dejadme tornar a vivir sin tornar a nacer: que -no me hallo bien en barrigas de mujeres, que -me han costado mucho, y veréis si digo más, -ladrones viejos. Pues si yo viera vuestras maldades, -vuestras tiranías, vuestras insolencias, -vuestros robos, ¿no dijera más? Dijera más y -más, y dijera tanto, que enmendárades el refrán, -diciendo: “Más dijera <em>Mateo Pico</em>”. Aquí -estoy, y digo más, y avisad desto a los habladores -de allá; que yo apelo deste refrán con las -mil y quinientas<a id="FNanchor_429" href="#Footnote_429" class="fnanchor">[429]</a>.</p> - -<p>Quedé confuso de mi inadvertencia y desdicha -en topar con el mismo <em>Mateo Pico</em>. Era un -hombrecillo menudo, todo chillido, que parecía<span class="pagenum"><a id="Page_232"></a>[Pg 232]</span> -que rezumaba<a id="FNanchor_430" href="#Footnote_430" class="fnanchor">[430]</a> de palabras por todas sus conjunturas, -zambo de ojos y bizco de piernas, y -me parece que le he visto mil veces en diferentes -partes.</p> - -<p>Quitóse de delante y descubrióse una grandísima -redoma de vidrio. Dijéronme que llegase, -y vi jigote, que se bullía en un ardor<a id="FNanchor_431" href="#Footnote_431" class="fnanchor">[431]</a> terrible, -y andaba danzando por todo el garrafón, y poco -a poco se fueron juntando unos pedazos de -carne y unas tajadas, y déstas se fué componiendo -un brazo, un muslo y una pierna, y, al -fin, se coció y enderezó un hombre entero. De -todo lo que había visto y pasado me olvidé, y -esta visión me dejó tan fuera de mí, que no diferenciaba -de los muertos.</p> - -<p>—¡Jesús mil veces!—dije—. ¿Qué hombre es -éste, nacido en guisado<a id="FNanchor_432" href="#Footnote_432" class="fnanchor">[432]</a>, hijo de una redoma?</p> - -<p>En esto, oí una voz que salía de la vasija, -y dijo:</p> - -<p>—¿Qué año es éste?</p> - -<p>—De seiscientos y veintidós<a id="FNanchor_433" href="#Footnote_433" class="fnanchor">[433]</a>—respondí.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_233"></a>[Pg 233]</span></p> - -<p>—Este año esperaba yo.</p> - -<p>—¿Quién eres—dije—, que, parido de una -redoma, hablas y vives?</p> - -<p>—¿No me conoces?—dijo—. La redoma y -las tajadas, ¿no te advierten que soy aquel famoso -nigromántico de Europa<a id="FNanchor_434" href="#Footnote_434" class="fnanchor">[434]</a>? ¿No has oído -decir que me hice tajadas dentro de una redoma -para ser inmortal<a id="FNanchor_435" href="#Footnote_435" class="fnanchor">[435]</a>?</p> - -<p>—Toda mi vida lo he oído decir—le respondí—; -mas túvelo por conversación de la cuna -y cuento de entre dijes<a id="FNanchor_436" href="#Footnote_436" class="fnanchor">[436]</a> y babador. ¿Qué tú eres? -Yo confieso que lo más que llegué a sospechar<span class="pagenum"><a id="Page_234"></a>[Pg 234]</span> -fué que eras algún alquimista, que penabas en -esa redoma, o algún boticario. Todos mis temores -doy por bien empleados por haberte visto.</p> - -<p>—Sábete—dijo—que<a id="FNanchor_437" href="#Footnote_437" class="fnanchor">[437]</a> mi nombre no fué del -título que me da la ignorancia, aunque tuve -muchos; sólo te digo que estudié y escribí muchos -libros, y los míos quemaron, no sin dolor -de los doctos<a id="FNanchor_438" href="#Footnote_438" class="fnanchor">[438]</a>.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_235"></a>[Pg 235]</span></p> - -<p>—Sí, me acuerdo—dije yo—. Oído he decir -que estás enterrado<a id="FNanchor_439" href="#Footnote_439" class="fnanchor">[439]</a> en un convento de religiosos; -mas hoy me he desengañado.</p> - -<p>—Ya que has venido aquí—dijo—, desatapa -esa redoma.</p> - -<p>Yo empecé a hacer fuerza y a desmoronar tierra -con que estaba enlodado el vidrio de que era -hecha, y díjome:</p> - -<p>—Espera. Dime primero<a id="FNanchor_440" href="#Footnote_440" class="fnanchor">[440]</a>: ¿hay mucho dinero<span class="pagenum"><a id="Page_236"></a>[Pg 236]</span> -en España? ¿En qué opinión está el dinero? -¿Qué fuerza alcanza? ¿Qué crédito? ¿Qué valor?</p> - -<p>Respondíle:</p> - -<p>—No han descaecido las flotas de las Indias, -aunque los extranjeros han echado unas sanguijuelas<a id="FNanchor_441" href="#Footnote_441" class="fnanchor">[441]</a> -desde España al cerro del Potosí, con que -se van restañando las venas y a chupones se empezaron -a secar las minas.</p> - -<p>—¿Ginoveses<a id="FNanchor_442" href="#Footnote_442" class="fnanchor">[442]</a> andan a la zacapela<a id="FNanchor_443" href="#Footnote_443" class="fnanchor">[443]</a> con el dinero?—dijo -él—. Vuélvome jigote. Hijo mío, -los ginoveses son lamparones del dinero, enfermedad<span class="pagenum"><a id="Page_237"></a>[Pg 237]</span> -que procede de tratar con gatos<a id="FNanchor_444" href="#Footnote_444" class="fnanchor">[444]</a>. Y vese -que son lamparones porque sólo el dinero que -va a Francia<a id="FNanchor_445" href="#Footnote_445" class="fnanchor">[445]</a> no admite ginoveses en su comercio. -¿Salir tenía yo, andando esos usagres de -bolsas<a id="FNanchor_446" href="#Footnote_446" class="fnanchor">[446]</a> por las calles? No digo yo hecho jigote -en redoma, sino hecho polvos en salvadera -quiero estar antes que verlos hechos dueños de -todo.</p> - -<p>—Señor nigromántico—repliqué yo—, aunque -esto es así, han dado en adolecer de caballeros -en teniendo caudal, úntanse de señores y -enferman de príncipes. Y con esto y los gastos -y empréstidos<a id="FNanchor_447" href="#Footnote_447" class="fnanchor">[447]</a> se apolilla la mercancía y se viene -todo a repartir en deudas y locuras. Y ordena -el demonio que las putas vendan las rentas reales -dellos, porque los engañan, los enferman, -los enamoran, los roban, y después los hereda -el consejo de Hacienda. La verdad adelgaza -y no quiebra<a id="FNanchor_448" href="#Footnote_448" class="fnanchor">[448]</a>; en esto se conoce que los ginoveses<span class="pagenum"><a id="Page_238"></a>[Pg 238]</span> -no son verdad, porque adelgazan y quiebran.</p> - -<p>—Animádome has—dijo—con eso. Dispondréme -a salir desta vasija—como primero me -digas en qué estado está la honra en el mundo.</p> - -<p>—Mucho hay que decir en esto—le respondí -yo—. Tocado has una tecla del diablo. Todos -tienen honra, y todos son honrados, y todos -lo hacen todo caso de honra. Hay honra en -todos estados, y la honra se está cayendo de -su estado, y parece que está ya siete estadios -debajo tierra. Si hurtan, dicen que por conservar -esta negra de honra, y que quieren más -hurtar que pedir. Si piden, dicen que por conservar -esta negra honra, y que es mejor pedir -que no hurtar. Si levantan un testimonio, si -matan a uno, lo mismo dicen; que un hombre -honrado<a id="FNanchor_449" href="#Footnote_449" class="fnanchor">[449]</a> antes se ha de dejar morir entre dos -paredes, que sujetarse a nadie; y todo lo hacen -al revés. Y al fin en el mundo todos han dado -en la cuenta, y llaman honra a la comodidad -y con presumir de honrados y no serlo se ríen -del mundo.</p> - -<p>—El diablo puede salir a vivir en ese mundecillo—dijo -él<a id="FNanchor_450" href="#Footnote_450" class="fnanchor">[450]</a>—. Considérome yo a los hombres -<span class="pagenum"><a id="Page_239"></a>[Pg 239]</span>con unas honras títeres, que chillan, bullen -y saltan, que parecen honras, y mirado bien son -andrajos y palillos<a id="FNanchor_451" href="#Footnote_451" class="fnanchor">[451]</a>. ¿El no decir verdad será -mérito? ¿El embuste y la trapaza, caballería? -¿Y la insolencia, donaire? Honrados eran los -españoles cuando podían decir deshonestos y -borrachos<a id="FNanchor_452" href="#Footnote_452" class="fnanchor">[452]</a> a los extranjeros; mas andan diciendo -aquí malas lenguas que ya en España -ni el vino se queja de malbebido ni los -hombres mueren de sed. En mi tiempo no sabía -el vino por dónde subía a las cabezas, y -ahora parece que se sube hacia arriba<a id="FNanchor_453" href="#Footnote_453" class="fnanchor">[453]</a>. Pues -los maridos, porque tratamos de honras, considero -yo que andarán hechos buhoneros<a id="FNanchor_454" href="#Footnote_454" class="fnanchor">[454]</a> de -sus mujeres, alabando cada uno a sus agujas. -Hay maridos calzadores, que los meten para -calzarse la mujer con más descanso y sacarlos -fuera ellos. Hay maridos linternas, muy compuestos, -<span class="pagenum"><a id="Page_240"></a>[Pg 240]</span>muy lucidos, muy bravos, que vistos -de noche a escuras parecen estrellas, y llegados -cerca son candelilla, cuerno y hierro, rata -por cantidad. Otros maridos hay jeringas, que -apartados atraen, y llegando se apartan. Pues -la cosa más digna de risa es la honra de las -mujeres, cuando piden su honra, que es pedir -lo que dan. Y si creemos a la gente y a los -refranes que dicen: “Lo que arrastra honra<a id="FNanchor_455" href="#Footnote_455" class="fnanchor">[455]</a>”, -la honra del marido son las culebras y las faldas. -No estoy dos dedos<a id="FNanchor_456" href="#Footnote_456" class="fnanchor">[456]</a> de volverme jigote, -dijo el nigromántico, para siempre jamás: no -sé qué me sospecho. Dime, ¿hay letrados?</p> - -<p>—Hay plaga de letrados—dije yo—. No hay -otra cosa sino letrados. Porque unos lo son -por oficio, otros lo son por presunción, otros -por estudio, y déstos pocos, y otros (éstos son -los más) son letrados porque tratan con otros -más ignorantes que ellos (en esta materia hablaré -como apasionado), y todos se gradúan -de dotores y bachilleres, licenciados y maestros, -más por los mentecatos con quien tratan -que por las universidades, y valiera más a<span class="pagenum"><a id="Page_241"></a>[Pg 241]</span> -España langosta perpetua que licenciados al -quitar<a id="FNanchor_457" href="#Footnote_457" class="fnanchor">[457]</a>.</p> - -<p>—Por ninguna cosa saldré de aquí—dijo el -nigromántico—. ¿Eso pasa? Ya yo<a id="FNanchor_458" href="#Footnote_458" class="fnanchor">[458]</a> los temía, -y por las estrellas alcancé esa desventura, y -por no ver los tiempos que han pasado embutidos -de letrados me avecindé en esta redoma, -y por no los ver me quedaré hecho pastel en -bote.</p> - -<p>Repliqué:</p> - -<p>—En los tiempos pasados, que la justicia -estaba más sana, tenía menos dotores, y hala<a id="FNanchor_459" href="#Footnote_459" class="fnanchor">[459]</a> -sucedido lo que a los enfermos, que cuantas -más juntas de dotores se hacen sobre él, más -peligro muestra y peor le va, sana menos y -gasta más. La justicia, por lo que tiene de verdad, -andaba desnuda; ahora anda empapelada -como especias. Un Fuero-Juzgo con su <em>maguer</em> -y su <em>cuemo</em><a id="FNanchor_460" href="#Footnote_460" class="fnanchor">[460]</a>, y <em>conusco</em> y <em>faciamus</em> era todas -<span class="pagenum"><a id="Page_242"></a>[Pg 242]</span>las librerías. Y aunque son voces antiguas, -suenan con mayor propiedad, pues llaman sayón -al alguacil y otras cosas semejantes. Ahora -ha entrado una cáfila de Menoquios, Surdos -y Fabros, Farinacios y Cujacios<a id="FNanchor_461" href="#Footnote_461" class="fnanchor">[461]</a>, consejos -y decisiones y responsiones y lecciones y -meditaciones. Y cada día salen autores, y cada -uno con tres volúmenes: <em>Doctoris Putei</em><a id="FNanchor_462" href="#Footnote_462" class="fnanchor">[462]</a>, 1. 6, -vol. 1, 2, 3, 4, 5, 6 hasta 15; <em>Licenciati Abbatis -<span class="pagenum"><a id="Page_243"></a>[Pg 243]</span>De Usuris</em>; <em>Petri Cusqui In Codicem</em>; <em>Rupis</em>, -<em>Brutiparcin, Castani</em>; <em>Montocanense De -Adulterio et Parricidio</em>; <em>Cornazano</em>, <em>Rocabruno</em>, -etc.<a id="FNanchor_463" href="#Footnote_463" class="fnanchor">[463]</a> Los letrados todos tienen un cimenterio -por librería, y por ostentación andan diciendo: -“Tengo tantos cuerpos”. Y es cosa brava -que las librerías de los letrados todas son -cuerpos sin alma, quizá por imitar a sus amos.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_244"></a>[Pg 244]</span></p> - -<p>No hay cosa en que no nos dejen tener razón; -sólo lo que no dejan tener a las partes es el dinero, -que le quieren ellos para sí. Y los pleitos -no son sobre si lo que deben a uno se lo -han de pagar a él, que eso no tiene necesidad -de preguntas y respuestas; los pleitos son sobre -que el dinero sea de letrados y del procurador -sin justicia, y la justicia sin dinero de -las partes. ¿Queréis ver qué tan<a id="FNanchor_464" href="#Footnote_464" class="fnanchor">[464]</a> malos son los -letrados? Que si no hubiera letrados, no hubiera -porfías; y si no hubiera porfías, no -hubiera pleitos; y si no hubiera pleitos, no -hubiera procuradores; y si no hubiera procuradores, -no hubiera enredos; y si no hubiera enredos, -no hubiera delitos; y si no hubiera delitos, -no hubiera alguaciles; y si no hubiera -alguaciles, no hubiera cárcel; y si no hubiera -cárcel, no hubiera jueces; y si no hubiera jueces, -no hubiera pasión; y si no hubiera pasión, -no hubiera cohecho. Mirad la retahila de infernales -sabandijas que se produce de un licenciadito, -lo que disimula una barbaza y lo -que autoriza una gorra. Llegaréis a pedir un -parecer, y os dirán:</p> - -<p>—Negocio es de estudio. Diga vuesamerced -que ya estoy al cabo. Habla la ley en propios -términos.</p> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_245"></a>[Pg 245]</span></p> -<p>Toman un quintal de libros, danle dos bofetadas -hacia arriba y hacia abajo, y leen de -priesa<a id="FNanchor_465" href="#Footnote_465" class="fnanchor">[465]</a>, arremedando un abejón; luego dan un -gran golpe con el libro patas arriba sobre una -mesa, muy esparrancado<a id="FNanchor_466" href="#Footnote_466" class="fnanchor">[466]</a> de capítulos, y dicen:</p> - -<p>—En el propio caso habla el jurisconsulto. -Vuesamerced me deje los papeles, que me quiero -poner bien en el hecho del negocio, y téngalo -por más que bueno, y vuélvase por acá -mañana en la noche. Porque estoy escribiendo -sobre la tenuta<a id="FNanchor_467" href="#Footnote_467" class="fnanchor">[467]</a> de Trasbarras; mas por servir -a vuesamerced lo dejaré todo.</p> - -<p>Y cuando al despediros le queréis pagar, -que es para ellos la verdadera luz y entendimiento -del negocio que han de resolver, dice, -haciendo grandes cortesías y acompañamientos:</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_246"></a>[Pg 246]</span></p> - -<p>—¡Jesús, señor!</p> - -<p>Y entre Jesús y señor alarga la mano, y -para gastos de pareceres se emboca un doblón.</p> - -<p>—No he de salir de aquí—dijo el nigromántico—hasta -que los pleitos se determinen -a garrotazos. Que en el tiempo que por falta -de letrados se determinaban las causas a cuchilladas, -decían que el palo era alcalde<a id="FNanchor_468" href="#Footnote_468" class="fnanchor">[468]</a>, y de -ahí vino: Júzguelo el alcalde de palo. Y si he -de salir, ha de ser sólo a dar arbitrio a los -reyes del mundo; que quien quisiere estar en -paz y rico, que pague los letrados a su enemigo -para que lo embelequen<a id="FNanchor_469" href="#Footnote_469" class="fnanchor">[469]</a> y roben y consuman. -Dime, ¿hay todavía Venecia en el -mundo?</p> - -<p>—Sí la hay—dije yo—: no hay otra cosa -sino Venecia y venecianos.</p> - -<p>—¡Oh! doyla al diablo—dijo el nigromántico—por -vengarme del mismo diablo, que no -sé que pueda darla a nadie, sino por hacerle -mal. Es república ésa que, mientras que no tuviere -conciencia, durará. Porque si restituye lo -ajeno, no le queda nada. ¡Linda gente! La ciudad -fundada en el agua; el tesoro y la libertad, -en el aire; la deshonestidad, en el fuego.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_247"></a>[Pg 247]</span></p> - -<p>Y, al fin, es gente de quien huyó la tierra y son -narices de las naciones y el albañal de las monarquías, -por donde purgan las inmundicias de -la paz y de la guerra. Y el turco los permite por -hacer mal a los cristianos; los cristianos, por -hacer mal a los turcos, y ellos, por poder hacer -mal a unos y a otros, no son moros ni cristianos. -Y así dijo uno dellos mismos en una ocasión -de guerra, para animar a los suyos contra los -cristianos:</p> - -<p>—Ea, que antes fuisteis venecianos que cristianos.</p> - -<p>—Dejemos eso, y dime: ¿hay muchos golosos -de valimientos de los hombres del mundo?</p> - -<p>—Enfermedad es—dije yo—ésa de que todos -los reinos son hospitales.</p> - -<p>Y él replicó:</p> - -<p>—Antes casas de orates entendí yo; mas -según la relación que me haces, no me he de mover -de aquí. Mas quiero que tú les digas a esas -bestias que en albarda tienen la vanidad y ambición, -que los reyes y príncipes son azogue en -todo. Lo primero, el azogue, si le quieren apretar, -se va: así sucede a los que quieren tomarse -con los reyes más mano de lo que es razón. El -azogue no tiene quietud: así son los ánimos por -la continua mareta de negocios. Los que tratan -y andan con el azogue, todos andan temblando: -así han de hacer los que tratan con los reyes,<span class="pagenum"><a id="Page_248"></a>[Pg 248]</span> -temblar delante dellos de respeto y temor, porque, -si no, es fuerza que tiemblen después hasta -que caigan. ¿Quién reina ahora en España, que -es la postrera curiosidad que he de saber, que -me quiero volver a jigote, que me hallo mejor?</p> - -<p>—Murió Filipo III—dije yo.</p> - -<p>—Fué santo Rey y de virtud incomparable—dijo -el nigromántico—, según leí yo en las -estrellas pronosticado.</p> - -<p>—Reina Filipo IV días ha—dije yo<a id="FNanchor_470" href="#Footnote_470" class="fnanchor">[470]</a>.</p> - -<p>—¿Eso pasa?—dijo—. ¿Que ya ha dado el -tercero cuarto para la hora que yo esperaba?</p> - -<p>Y diciendo y haciendo subió por la redoma -y la trastornó y salió fuera. Iba diciendo y -corriendo:</p> - -<p>—Más justicia se ha de hacer ahora por un -cuarto que en otros tiempos por doce millones<a id="FNanchor_471" href="#Footnote_471" class="fnanchor">[471]</a>.</p> - -<p>Yo quise partir tras él, cuando me asió del -brazo un muerto, y dijo:</p> - -<p>—Déjale ir. Que nos tenía con cuidado a todos. -Y cuando vayas al otro mundo, di que -<em>Agrages</em> estuvo contigo, y que se queja que le -levantéis: <em>Agora lo veredes.</em> Yo soy <em>Agrages</em>. -Mira bien que no he dicho tal. Que a mí no se -<span class="pagenum"><a id="Page_249"></a>[Pg 249]</span>me da nada que ahora ni nunca lo veáis. Y -siempre andáis diciendo: <em>Ahora lo veredes, dijo -Agrages.</em> Sólo ahora, que a ti y al de la redoma -os oí decir que reinaba Filipo IV, digo que -ahora lo veredes. Y pues soy <em>Agrages</em>, ahora lo -veredes, dijo <em>Agrages</em><a id="FNanchor_472" href="#Footnote_472" class="fnanchor">[472]</a>.</p> - -<p>Fuése, y púsoseme delante, enfrente de mí, -un hombrecillo, que parecía remate de cuchar<a id="FNanchor_473" href="#Footnote_473" class="fnanchor">[473]</a>, -con pelo de limpiadera, erizado, bermejizo y -pecoso.</p> - -<p>—Dígote sastre<a id="FNanchor_474" href="#Footnote_474" class="fnanchor">[474]</a>—dije yo.</p> - -<p>Y él tan presto dijo:</p> - -<p>—Oir, que no pica<a id="FNanchor_475" href="#Footnote_475" class="fnanchor">[475]</a>. Pues no soy sino solicitador. -Y no pongáis nombres a nadie. Yo me -<span class="pagenum"><a id="Page_250"></a>[Pg 250]</span>llamo <em>Arbalias</em>, y os lo he querido decir para -que no andéis allá en la vida: “Es un <em>Arbalias</em>”, -a unos y a otros, sin saber a quién<a id="FNanchor_476" href="#Footnote_476" class="fnanchor">[476]</a> lo -decís<a id="FNanchor_477" href="#Footnote_477" class="fnanchor">[477]</a>.</p> - -<p>Muy enojado, a mí se llegó un hombre viejo, -muy ponderado de testuz, de los que traen canas -por vanidad, un gran haz de barbas, ojos a la -sombra muy metidos<a id="FNanchor_478" href="#Footnote_478" class="fnanchor">[478]</a>, frentaza llena de surcos, -ceño descontento y vestido que, juntando lo -extraordinario con el desaliño, hacía misteriosa -la pobreza.</p> - -<p>—Más despacio te he menester que <em>Arbalias</em>—me dijo—. -Siéntate.</p> - -<p>Sentóse y sentéme. Y como si le dispararan de -un arcabuz, en figura de trasgo se apareció entre -los dos otro hombrecillo, que parecía astilla -<span class="pagenum"><a id="Page_251"></a>[Pg 251]</span>e <em>Arbalias</em>, y no hacía sino chillar y bullir. Díjole -el viejo, con una voz muy honrada<a id="FNanchor_479" href="#Footnote_479" class="fnanchor">[479]</a>:</p> - -<div class="section"> -<p>—Idos a enfadar a otra parte, que luego vendréis.</p> -</div> - -<p>—Yo también he de hablar—decía, y no paraba.</p> - -<p>—¿Quién es éste?—pregunté.</p> - -<p>Dijo el viejo:</p> - -<p>—¿No has caído en quién puede ser? Éste -es <em>Chisgaravís</em><a id="FNanchor_480" href="#Footnote_480" class="fnanchor">[480]</a>.</p> - -<p>—Docientos mil déstos andan por Madrid—dije -yo—, y no hay otra cosa sino Chisgaravises.</p> - -<p>Replicó el viejo:</p> - -<p>—Éste anda aquí cansando los muertos y a -los diablos; pero déjate deso y vamos a lo que -importa. Yo soy <em>Pedro</em>, y no <em>Pero Grullo</em>, que -quitándome una <em>d</em> en el nombre, me hacéis el -santo, fruta<a id="FNanchor_481" href="#Footnote_481" class="fnanchor">[481]</a>.</p> - -<p>Es, ¡Dios!, verdad que, cuando dijo <em>Pero -Grullo</em>, me pareció que le vía<a id="FNanchor_482" href="#Footnote_482" class="fnanchor">[482]</a> las alas<a id="FNanchor_483" href="#Footnote_483" class="fnanchor">[483]</a>.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_252"></a>[Pg 252]</span></p> - -<p>—Huélgome de conocerte—repliqué—. ¿Qué, -tú eres el de las profecías, que dicen de <em>Pero -Grullo</em><a id="FNanchor_484" href="#Footnote_484" class="fnanchor">[484]</a>?</p> - -<p>—A eso vengo—dijo el profeta estantigua<a id="FNanchor_485" href="#Footnote_485" class="fnanchor">[485]</a>—; -deso debemos de tratar. Vosotros decís que mis -profecías son disparates, y hacéis mucha burla -dellas. Estemos a cuentas. Las profecías de <em>Pero -Grullo</em>, que soy yo, dicen así:</p> - - -<p class="p1 indent20"><span style="margin-left: 1em;">Muchas cosas nos dejaron<a id="FNanchor_486" href="#Footnote_486" class="fnanchor">[486]</a></span><br /> -Las antiguas profecías:<br /> -<span class="pagenum"><a id="Page_253"></a>[Pg 253]</span> -Dijeron que en nuestros días<br /> -Será lo que Dios quisiere.</p> - -<p class="p1">Pues, bribones, adormecidos en maldad, infames, -si esta profecía se cumpliera, ¿había más -que desear? Si fuera lo que Dios quisiere, fuera -siempre lo justo, lo bueno, lo santo; no fuera -lo que quiere el diablo, el dinero y la cudicia. -Pues hoy lo menos es que Dios quiere y lo más -lo que queremos nosotros contra su ley. Y ahora -el dinero es todos los quereres, porque él es -querido y el que quiere, y no se hace sino lo que -él quiere, y el dinero es el Narciso, que se -quiere a sí mismo y no tiene amor sino a sí<a id="FNanchor_487" href="#Footnote_487" class="fnanchor">[487]</a>. -Prosigo:</p> - -<p class="p1 indent20"> -<span style="margin-left: 1em;">Si lloviere hará lodos,</span><br /> -Y será cosa de ver<br /> -Que nadie podrá correr<br /> -Sin echar atrás los codos.</p> - -<p class="p1">Hacedme merced de correr los codos adelante -y negadme que esto no es verdad. Diréis que de -puro verdad es necedad: ¡buen achaquito, hermanos -vivos! La verdad, ansí, decís que amarga; -poca verdad decís que es mentira, muchas -verdades, que es necedad. ¿De qué manera ha -de ser la verdad para que os agrade? Y sois -tan necios, que no habéis echado de ver que no<span class="pagenum"><a id="Page_254"></a>[Pg 254]</span> -es tan profecía de <em>Pero Grullo</em> como decís, pues -hay quien corra echando los codos adelante, -que son los médicos, cuando vuelven la mano -atrás a recibir el dinero de la visita al despedirse, -que toman el dinero corriendo y corren -como una mona al que se lo da porque le maten.</p> - - -<p class="p1 indent20"><span style="margin-left: 1em;">El que tuviere tendrá,</span><br /> -Será el casado marido,<br /> -Y el perdido más perdido,<br /> -Quien menos guarda y más da.</p> - -<p class="p1">Ya estás diciendo entre ti: “¿Qué perogrullada -es ésta?” <em>El que tuviere, tendrá</em>—replicó -luego—. Pues así es. Que no tiene el que gana -mucho ni el que hereda mucho ni el que recibe -mucho; sólo tiene el que tiene y no gasta. Y -quien tiene poco, tiene, y si tiene dos pocos, -tiene algo, y si tiene dos algos, más es, y si tiene -dos mases, tiene mucho, y si tiene dos muchos, -es rico. Que el dinero (y llevaos esta doctrina -de <em>Pero Grullo</em>) es como las mujeres, amigo de -andar y que le manoseen y le obedezcan, enemigo -de que le guarden, que se anda tras los que -no le merecen y, al cabo, deja a todos con dolor -de sus almas, amigo de andar de casa en casa. Y -para ver cuán ruin es el dinero, que no parece -sino que ha sido cotorrera<a id="FNanchor_488" href="#Footnote_488" class="fnanchor">[488]</a>, habéis de ver a cuán<span class="pagenum"><a id="Page_255"></a>[Pg 255]</span> -ruin gente le da el Señor, y en esto conoceréis -lo que son los bienes deste mundo, en los dueños -dellos. Echad los ojos por esos mercaderes, -si no es que estén ya allá, pues roban los ojos. -Mirad esos joyeros, que, a persuasión de la locura, -venden enredos resplandecientes y embustes -de colores, donde se anegan los dotes de los -recién casados. ¡Pues qué, si vais a la platería! -No volveréis enteros. Allí cuesta la honra, y hay -quien hace creer a un malaventurado se ciña su -patrimonio al dedo<a id="FNanchor_489" href="#Footnote_489" class="fnanchor">[489]</a>, y, no sintiendo los artejos -el peso, está ahullando en su casa. No trato de -los pasteleros y sastres, ni de los roperos, que -son sastres a Dios y a la ventura<a id="FNanchor_490" href="#Footnote_490" class="fnanchor">[490]</a> y ladrones -a diablos y desgracia. Tras éstos se anda -el dinero. Y ¿no tendrá asco cualquier bien -aliñado de costumbres y pulido de conciencia -de comunicarle ningún deseo? Dejemos esto -y vamos a la segunda profecía, que dice: <em>Será</em> -<span class="pagenum"><a id="Page_256"></a>[Pg 256]</span><em>el casado marido</em>. Vive el cielo de la cama (dijo -muy colérico, porque hice no sé qué gesto oyendo -la grullada), que si no os oís con mesura y -si os rezumáis de carcajadas<a id="FNanchor_491" href="#Footnote_491" class="fnanchor">[491]</a>, que os pele las -barbas. Oíd noramala, que a oir habéis venido y -a aprender. ¿Pensáis que todos los casados son -maridos? Pues mentís, que hay muchos casados -solteros y muchos solteros maridos. Y hay hombre -que se casa para morir doncel y doncella que -se casa para morir virgen de su marido. Y habéisme -engañado y sois maldito hombre, y aquí -han venido mil muertos diciendo que los habéis -muerto a puras bellaquerías. Y certifícoos que si -no mirara..., que os arrancara las narices y los -ojos, bellaconazo, enemigo de todas las cosas. -Reíos también de esta profecía:</p> - -<p class="p1 indent20"> -<span style="margin-left: 1em;">Las mujeres parirán</span><br /> -Si se empreñan y parieren,<br /> -Y los hijos que nacieren<br /> -De cuyos fueren serán.</p> - - -<p class="p1">¿Veis que parece bobada de Pero Grullo? -Pues yo os prometo que si se averiguara esto -de los padres, había de haber una confusión de -daca mi mayorazgo y toma tu herencia. Hay -en esto de las barrigas mucho que decir, y, -como los hijos es una cosa que se hace a escuras -y sin luz, no hay quien averigüe quién fué concebido -<span class="pagenum"><a id="Page_257"></a>[Pg 257]</span>a escote ni quién a medias, y es menester -creer el parto, y todos heredamos por el dicho -del nacer<a id="FNanchor_492" href="#Footnote_492" class="fnanchor">[492]</a>, sin más acá ni más allá. Esto se entiende -de las mujeres, que meten oficiales; que -mi profecía no habla con la gente honrada, si -algún maldito como vos no lo tuerce. ¿Cuántos -pensáis que el día del juicio conocerán por padre -a su paje, a su escudero, a su esclavo y a -su vecino? Y ¿cuántos padres se hallarán sin -descendencia? Allá lo veréis.</p> - -<p>—Esta profecía y las demás—dije yo—, no -las consideramos allá desta manera, y te prometo -que tienen más veras de las que parecen, y -que, oídas en tu boca, son de otra suerte. Y -confieso que te hacen agravio.</p> - -<p>—Pues oye—dijo—otra:</p> - - -<p class="p1 indent20"> -<span style="margin-left: 1em;">Volaráse con las plumas,</span><br /> -Andaráse con los pies,<br /> -Serán seis dos veces tres.</p> - - -<p class="p1"><em>Volaráse con las plumas.</em> Pensáis que lo digo -por los pájaros, y os engañáis, que eso fuera -necedad. Dígalo por los escribanos y ginoveses, -que éstos nos vuelan con las plumas el dinero<a id="FNanchor_493" href="#Footnote_493" class="fnanchor">[493]</a> -de delante. Y porque vean en el otro mundo -<span class="pagenum"><a id="Page_258"></a>[Pg 258]</span>que profeticé de los tiempos de ahora y que -hay <em>Pero Grullo</em> para los que vivís, llévate este -mendrugo de profecías, que a fe que hay que -hacer en entenderlo. Fuése y dejóme un papel -en que estaban escritos estos ringlones<a id="FNanchor_494" href="#Footnote_494" class="fnanchor">[494]</a> por esta -orden:</p> - -<p class="p1 indent20"><span style="margin-left: 1em;">Nació viernes de Pasión</span><br /> -Para que zahorí<a id="FNanchor_495" href="#Footnote_495" class="fnanchor">[495]</a> fuera,<br /> -Porque en su día muriera<br /> -El bueno y el mal ladrón.<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Habrá mil revoluciones</span><br /> -Entre linajes honrados,<br /> -Restituirá los hurtados,<br /> -Castigará los ladrones.<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Y si quisiere primero</span><br /> -Las pérdidas remediar,<br /> -Lo hará sólo con echar<br /> -La soga tras el caldero<a id="FNanchor_496" href="#Footnote_496" class="fnanchor">[496]</a>.<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Y en estos tiempos que ensarto</span><br /> -Veréis (maravilla extraña)<br /> -<span class="pagenum"><a id="Page_259"></a>[Pg 259]</span> -Que se desempeña España<br /> -Solamente con un Cuarto<a id="FNanchor_497" href="#Footnote_497" class="fnanchor">[497]</a>.<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Mis profecías mayores</span><br /> -Verán cumplida la ley<br /> -Cuando fuere Cuarto el rey<br /> -Y cuartos<a id="FNanchor_498" href="#Footnote_498" class="fnanchor">[498]</a> los malhechores.</p> - -<p class="p1">Leí con admiración las cinco profecías de -<em>Pero Grullo</em>, y estaba meditando en ellas, cuando -por detrás me llamaron. Volvíme y era un -muerto muy lacio y afligido, muy blanco<a id="FNanchor_499" href="#Footnote_499" class="fnanchor">[499]</a> y vestido -de blanco, y dijo:</p> - -<p>—Duélete de mí, y, si eres buen cristiano, sácame -de poder de los cuentos de los habladores -y de los ignorantes, que no me dejan descansar, -y méteme donde quisieres.</p> - -<p>Hincóse de rodillas, y, despedazándose a bofetadas, -lloraba como niño.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_260"></a>[Pg 260]</span></p> - -<p>—¿Quién eres—dije—, que a tanta desventura -estás condenado?</p> - -<p>—Yo soy—dijo—un hombre muy viejo, a -quien levantan mil testimonios y achacan mil -mentiras. Yo soy el <em>Otro</em>, y me conocerás, pues -no hay cosa que no la diga el <em>Otro</em>. Y luego, -en no sabiendo cómo dar razón de sí, dicen: -“Como dijo el <em>Otro</em>”.<a id="FNanchor_500" href="#Footnote_500" class="fnanchor">[500]</a> Yo no he dicho nada ni -despego la boca. En latín me llaman <em>Quidam</em>, -y por esos libros me hallarás abultando ringlones -y llenando cláusulas. Y quiero, por amor de -Dios, que vayas al otro mundo y digas cómo -has visto al <em>Otro</em> en blanco y que no tiene nada -escrito y que no dice nada ni lo ha de decir ni -lo ha dicho, y que desmiente desde aquí a cuantos -le citan y achacan lo que no saben, pues soy -autor de los idiotas y el texto de los ignorantes. -Y has de advertir que en los chismes me llaman -<em>Cierta persona</em>; en los enredos, <em>No sé quién</em>; -en las cátedras, <em>Cierto autor</em>, y todo lo soy el -desdichado <em>Otro</em>. Haz esto y sácame de tanta -desaventura y miseria.</p> - -<p>—Aún aquí estáis, ¿y no queréis dejar hablar -a nadie?—dijo un muerto hablando, armado -de punta en blanco, muy colérico; y asiéndome -de un brazo, dijo:</p> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_261"></a>[Pg 261]</span></p> -<p>—Oíd acá, y pues habéis venido por estafeta -de los muertos a los vivos, cuando vais<a id="FNanchor_501" href="#Footnote_501" class="fnanchor">[501]</a> allá decidles -que me tienen muy enfadado todos juntos.</p> - -<p>—¿Quién eres?—le pregunté.</p> - -<p>—Soy—dijo—<em>Calaínos</em>.</p> - -<p>—¿<em>Calaínos</em> eres?—dije—. No sé cómo no -estás desainado, porque eternamente dicen: -“Cabalgaba <em>Calaínos</em><a id="FNanchor_502" href="#Footnote_502" class="fnanchor">[502]</a>”.</p> - -<p>—¿Saben ellos mis cuentos? Mis cuentos fueron -<span class="pagenum"><a id="Page_262"></a>[Pg 262]</span>muy buenos y muy verdaderos. Y no se -metan en cuentos conmigo.</p> - -<p>—Mucha razón tiene el señor <em>Calaínos</em>—dijo -otro que se allegó—. Y él y yo estamos muy -agraviados. Yo soy <em>Cantimpalos</em>. Y no hacen -sino decir: “El ánsar de <em>Cantimpalos</em><a id="FNanchor_503" href="#Footnote_503" class="fnanchor">[503]</a>, que salía -al lobo al camino”. Y es menester que les digáis -que me han hecho de asno ánsar, y que era -asno el que yo tenía, y no ánsar, y los ánsares -no tienen que ver con los lobos, y que me restituyan -a mi asno en el refrán y que me le restituyan -luego y tomen su ánsar: justicia con costas, -y para ello, etc.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_263"></a>[Pg 263]</span></p> -<p>Con su báculo venía una vieja o espantajo, -diciendo:</p> - -<p>—¿Quién está allá a las sepulturas?</p> - -<p>Con una cara hecha de un orejón<a id="FNanchor_504" href="#Footnote_504" class="fnanchor">[504]</a>, los ojos en -dos cuévanos de vendimiar, la frente con tantas -rayas y de tal color y hechura que parecía planta -de pie; la nariz, en conversación con la barbilla, -que casi juntándose hacían garra, y una cara -de la impresión del grifo; la boca, a la sombra -de la nariz, de hechura de lamprea<a id="FNanchor_505" href="#Footnote_505" class="fnanchor">[505]</a>, sin diente -ni muela, con sus pliegues de bolsa a lo jimio, -y apuntándole ya el bozo de las calaveras en -un mostacho erizado; la cabeza, con temblor de -sonajas y la habla danzante; unas tocas muy largas -sobre el monjil negro; esmaltada de mortaja -la tumba, con un rosario muy grande colgando, -y ella corva, que parecía, con las muertecillas -que colgaban dél, que venía pescando calaverillas -chicas. Yo, que vi semejante abreviación del -otro mundo, dije a grandes voces, pensando que -sería sorda:</p> - -<p>—¡Ah, señora! ¡Ah, madre! ¡Ah, tía! ¿Quién -sois? ¿Queréis algo?</p> - -<p>Ella, entonces, levantando el <em>ab initio et ante -saecula</em><a id="FNanchor_506" href="#Footnote_506" class="fnanchor">[506]</a> de la cara, y parándose, dijo:</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_264"></a>[Pg 264]</span></p> - -<p>—No soy sorda, ni madre ni tía; nombre tengo -y trabajos, y vuestras sinrazones me tienen -acabada.</p> - -<p>¡Quién creyera que en el otro mundo hubiera -presunción de mocedad, y en una cecina<a id="FNanchor_507" href="#Footnote_507" class="fnanchor">[507]</a> como -ésta! Llegóse más cerca, y tenía los ojos haciendo -aguas, y en el pico de la nariz columpiándose -una moquita, por donde echaba un tufo -de cimenterio. Díjela que perdonase y pregúntele -su nombre. Díjome:</p> - -<p>—Yo soy <em>Dueña Quintañona</em>.<a id="FNanchor_508" href="#Footnote_508" class="fnanchor">[508]</a></p> - -<p>—Qué, ¿dueñas hay entre los muertos?—dije -maravillado—. Bien hacen de pedir cada día -a Dios misericordia más que <em>requiescant in pace</em>, -descansen en paz; porque si hay dueñas, meterán -en ruido a todos. Yo creí que las mujeres -se morían cuando se volvían dueñas, y que las -dueñas no tenían de morir, y que el mundo está -condenado a dueña perdurable, que nunca se -acaba; mas ahora que te veo acá, me desengaño -y me he holgado de verte. Porque por allá luego -decimos: “Miren la <em>Dueña Quintañona</em>, daca la -<em>Dueña Quintañona</em>”.</p> - -<p>—Dios os lo pague y el diablo os lleve—dijo—, -que tanta memoria tenéis de mí y sin habello -yo de menester. Decid: ¿no hay allá dueñas -<span class="pagenum"><a id="Page_265"></a>[Pg 265]</span>de mayor número que yo? Yo soy <em>Quintañona</em>; -¿no hay deciochenas y setentonas? Pues -¿por qué no dais tras dellas y me dejáis a mí, -que ha más de ochocientos años que vine a -fundar dueñas al infierno, y hasta ahora no se -han atrevido los diablos a recibirlas, diciendo -que andamos ahorrando penas a los condenados -y guardando cabos de tizones como de velas, y -que no habrá cosa cierta en el infierno? Y estoy -rogando con mi persona al purgatorio y todas -las almas dicen en viéndome: “¿Dueña?, no -por mi casa”. Con el cielo no quiero nada, que -las dueñas, en no habiendo a quién atormentar -<span class="pagenum"><a id="Page_266"></a>[Pg 266]</span>y un poco de chisme<a id="FNanchor_509" href="#Footnote_509" class="fnanchor">[509]</a>, perecemos. Los muertos -también se quejan de que no los dejo ser muertos -como lo habían de ser, y todos me han dejado -en mi albedrío si quiero ser dueña en el mundo; -mas quiero estarme aquí, por servir de fantasma -en mi estado toda la vida y sentada a la orilla -de una tarima guardando doncellas, que son más -de trabajo que de guardar. Pues, en viniendo -una visita, ¿aquel <em>llamen a la dueña?</em><a id="FNanchor_510" href="#Footnote_510" class="fnanchor">[510]</a> Y a la pobre -dueña todo el día le están dando su recaudo -todos. En faltando un cabo de vela, <em>llamen a -Álvarez, la dueña le tiene</em>. Si falta un retacillo -de algo, <em>la dueña estaba allí</em>. Que nos tienen por -cigüeñas, tortugas y erizos de las casas, que nos -comemos las sabandijas. Si algún chisme hay, -<em>¡alto!, a la dueña</em>. Y somos la gente más bien -aposentada en el mundo, porque en el invierno -nos ponen en los sótanos y los veranos en los -zaquizamíes<a id="FNanchor_511" href="#Footnote_511" class="fnanchor">[511]</a>. Y lo mejor es que nadie nos puede -<span class="pagenum"><a id="Page_267"></a>[Pg 267]</span>ver: las criadas, porque dicen que las guardamos; -los señores, porque los gastamos; los criados, -porque nos guardamos; los de fuera, por -el <em>coram vobis</em><a id="FNanchor_512" href="#Footnote_512" class="fnanchor">[512]</a> de responso, y tienen razón, porque -ver una de nosotras encaramada sobre unos -chapines, muy alta y muy derecha, parecemos -túmulo vivo. Pues ¡cuando en una visita de señoras -hay conjunción de dueñas! Allí se engendran -las angustias y sollozos, de allí proceden -las calamidades y plagas, los enredos y embustes, -marañas y parlerías, porque las dueñas influyen<a id="FNanchor_513" href="#Footnote_513" class="fnanchor">[513]</a> -acelgas y lantejas y pronostican candiles -y veladores y tijeras de despabilar. Pues ¡qué -cosa es levantarse ocho viejas como ocho cabos -de años<a id="FNanchor_514" href="#Footnote_514" class="fnanchor">[514]</a> o ocho sin cabo, ensabanadas, y despedirse -con unas bocas de tejadillo<a id="FNanchor_515" href="#Footnote_515" class="fnanchor">[515]</a>, con unas -<span class="pagenum"><a id="Page_268"></a>[Pg 268]</span>hablas sin hueso, dando tabletadas con las encías -y poniéndose cada una a las espaldas de -su ama a entristecerlas, las asentaderas bajas, -trompicando y dando de ojos, adonde en una silla, -entre andas y ataúd, la llevan los pícaros -arrastrando! Antes quiero estarme entre muertos -y vivos pereciendo que volver a ser dueña. -Pues hubo caminante que, preguntando dónde -había de parar una noche de invierno, yendo a -Valladolid, y diciéndole que en un lugar que se -llama Dueñas, dijo que si había adónde parar -antes o después. Dijéronle que no, y él a esto, -dijo:</p> - -<p>—Más quiero parar en la horca que en Dueñas<a id="FNanchor_516" href="#Footnote_516" class="fnanchor">[516]</a>.</p> - -<p>Y se quedó fuera, en la picota. Sólo os pido, -así os libre Dios de dueñas (y no es pequeña -bendición, que para decir que destruirán a uno -dicen que le pondrán cual digan dueñas<a id="FNanchor_517" href="#Footnote_517" class="fnanchor">[517]</a>, ¡mirad -lo que es decir dueñas!); ruégote<a id="FNanchor_518" href="#Footnote_518" class="fnanchor">[518]</a> encarecidamente -<span class="pagenum"><a id="Page_269"></a>[Pg 269]</span>que hagas que metan otra dueña en el refrán -y me dejen descansar a mí, que estoy muy -vieja para andar en refranes y querría andar -en zancos, porque no deja de cansar a una persona -andar de boca en boca.</p> - -<p>Muy angosto, muy a teja vana, las carnes de -venado, en un cendal, con unas mangas por -gregüescos y una esclavina por capa y un soportal -por sombrero, amarrado a una espada, -se llegó a mí un rebozado y llamóme en la seña -de los sombrereros.</p> - -<p>—Ce, ce—me dijo.</p> - -<p>Yo le respondí luego. Llegúeme a él y entendí -que era algún muerto envergonzante<a id="FNanchor_519" href="#Footnote_519" class="fnanchor">[519]</a>. Pregúntele -quién era.</p> - -<p>—Yo soy el malcosido y peor sustentado <em>don -Diego de Noche</em><a id="FNanchor_520" href="#Footnote_520" class="fnanchor">[520]</a>.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_270"></a>[Pg 270]</span></p> - -<p>—Más precio haberte visto—dije yo—que a -cuanto tengo. ¡Oh, estómago aventurero! ¡Oh, -gaznate de rapiña! ¡Oh, panza al trote! ¡Oh, -susto de los banquetes! ¡Oh, mosca de los platos! -¡Oh, sacabocados de los señores! ¡Oh, tarasca -de los convites y cáncer de las ollas! ¡Oh, -sabañón de las cenas! ¡Oh, sarna de los almuerzos! -¡Oh, sarpullido del mediodía! No hay otra -cosa en el mundo sino cofrades, discípulos y -hijos tuyos.</p> - -<p>—Sea por amor de Dios—dijo <em>don Diego -de Noche</em>—, que esto me faltaba por oir; mas, -en pago de mi paciencia, os ruego que os lastiméis -de mí, pues en vida siempre andaba cerniendo -las carnes el invierno por las picaduras -del verano, sin poder hartar estas asentaderas de -gregüescos; el jubón en pelo sobre las carnes, -el más tiempo en ayunas de camisa, siempre -<span class="pagenum"><a id="Page_271"></a>[Pg 271]</span>dándome por entendido de las mesas ajenas; -esforzando, con pistos de cerote y ramplones<a id="FNanchor_521" href="#Footnote_521" class="fnanchor">[521]</a>, -desmayos de calzado; animando a las medias a -puras sustancias de hilo y aguja. Y llegué a -estado en que, viéndome calzado de geomancía<a id="FNanchor_522" href="#Footnote_522" class="fnanchor">[522]</a>, -porque todas las calzas eran puntos, cansado de -andar restañando el ventanaje<a id="FNanchor_523" href="#Footnote_523" class="fnanchor">[523]</a>, me entinté la -pierna y dejé correr. No se vió jamás socorrido -de pañizuelos mi catarro, que, afilando el brazo -por las narices, me pavonaba de romadizo. Y -si acaso alcanzaba algún pañizuelo, porque no -le viesen al sonarme, me rebozaba, y, haciendo -el coco<a id="FNanchor_524" href="#Footnote_524" class="fnanchor">[524]</a> con la capa, tapando el rostro, me sonaba -a escuras. En el vestir he parecido árbol, que -en el verano me he abrigado y vestido y en el -invierno he andado desnudo.</p> - -<p>No me han prestado cosa que haya vuelto: -hasta espadas, que dicen que no hay ninguna sin -<span class="pagenum"><a id="Page_272"></a>[Pg 272]</span>vuelta<a id="FNanchor_525" href="#Footnote_525" class="fnanchor">[525]</a>, si todos me las prestasen, todas serían sin -vuelta. Y con no haber dicho verdad en toda mi -vida y aborrecídola, decían todos que mi persona -era buena para verdad desnuda y amarga. -En abriendo yo la boca, lo mejor que se podía -esperar era un bostezo o un parasismo, porque -todos esperaban el: <em>déme vuesa merced, présteme -hágame merced</em>, y así estaban armados de -respuestas. Y en despegando los labios, de tropel -se oía: <em>No hay qué dar, Dios le provea, cierto -que no tengo, yo me holgara, no hay un cuarto.</em></p> - -<p>Y fuí tan desdichado, que a tres cosas siempre -llegué tarde. A pedir prestado llegué siempre -dos horas después, y siempre me pagaban -con decir:</p> - -<p>—Si llegara vuesamerced dos horas antes, se -le prestara ese dinero.</p> - -<p>A ver los lugares llegué dos años después, y -en alabando cualquier lugar, me decían:</p> - -<p>—Ahora no vale nada; ¡si vuesamerced lo -viera dos años ha!</p> - -<p>A conocer y alabar las mujeres hermosas llegué -siempre tres años después, y me decían:</p> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_273"></a>[Pg 273]</span></p> -<p>—Tres años atrás me había vuesamerced de -ver, que vertía sangre por las mejillas.</p> - -<p>Según esto, fuera harto mejor que me llamaran -<em>don Diego Después</em>, que no <em>don Diego -de Noche</em>. Decir que después de muerto descanso, -aquí estoy y no me harto de muerte: los -gusanos se mueren de hambre conmigo y yo -me como a los gusanos de hambre, y los muertos -andan siempre huyendo de mí, porque no les -pegue el <em>don</em> o les hurte los huesos o les pida -prestado. Y los diablos se recatan de mí, porque -no me meta de gorra a calentarme y ando -por estos rincones introducido en telaraña. -Hartos don Diegos hay allá, de quien pueden -echar mano.</p> - -<p>Déjenme con mi trabajo, que no viene muerto -que luego no pregunte por <em>don Diego de -Noche</em>. Y diles a todos los <em>dones</em><a id="FNanchor_526" href="#Footnote_526" class="fnanchor">[526]</a> a teja vana, -caballeros chirles, hacia-hidalgos y casi-dones, -que hagan bien por mí. Que estoy penando en -una bigotera de fuego, porque, siendo gentilhombre -mendicante, caminaba con horma y bigotera<a id="FNanchor_527" href="#Footnote_527" class="fnanchor">[527]</a> -a un lado y molde para el cuello y la bula en -<span class="pagenum"><a id="Page_274"></a>[Pg 274]</span>el otro. Y esto y sacar mi sombra<a id="FNanchor_528" href="#Footnote_528" class="fnanchor">[528]</a> llamaba yo -mudar mi casa.</p> - -<p>Desapareció aquel caballero visión, y dió gana -de comer a los muertos, cuando llegó a mí, con -la mayor prisa que se ha visto, un hombre alto -y flaco, menudo de facciones, de hechura de -cerbatana, y, sin dejarme descansar, me dijo:</p> - -<p>—Hermano, dejadlo todo presto, luego, que -os aguardan los muertos, que no pueden venir -acá, y habéis de ir al instante a oírlos y hacer -lo que os mandaren sin replicar y sin dilación -luego.</p> - -<p>Enfadóme la prisa del diablo del muerto, que -no vi hombre más súpito<a id="FNanchor_529" href="#Footnote_529" class="fnanchor">[529]</a>, y dije:</p> - -<p>—Señor mío, esto no es cochite hervite<a id="FNanchor_530" href="#Footnote_530" class="fnanchor">[530]</a>.</p> - -<p>—Sí es—dijo muy demudado—. Dígoos que -yo soy <em>Cochitehervite</em>, y el que viene a mi lado -(aunque yo no le había visto) es <em>Trochimochi</em>, -que somos más parecidos que el freír y el -llover.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_275"></a>[Pg 275]</span></p> - -<p>Yo, que me vi entre <em>Cochitehervite</em> y <em>Trochimochi</em>, -fuí como un rayo donde me llamaban.</p> - -<p>Estaban sentadas unas muertas a un lado, y -dijo <em>Cochitehervite</em>:</p> - -<p>—Aquí está <em>doña Fáfula</em><a id="FNanchor_531" href="#Footnote_531" class="fnanchor">[531]</a>, <em>Mari-Zápalos</em> y -<em>Mari-Rabadilla</em>.</p> - -<p>Dijo <em>Trochimochi</em>:</p> - -<p>—Despachen, señoras, que está detenida mucha -gente.</p> - -<p><em>Doña Fáfula</em> dijo:</p> - -<p>—Yo soy una mujer muy principal.</p> - -<p>—Nosotras somos—dijeron las otras—las -desdichadas que vosotros los vivos traéis en las -conversaciones disfamadas.</p> - -<p>—Por mí no se me da nada—dijo <em>doña Fáfula</em>—; -pero quiero que sepan que soy mujer de -un mal poeta de comedias, que escribió infinitas -y que me dijo un día el papel:</p> - -<p>—Señora<a id="FNanchor_532" href="#Footnote_532" class="fnanchor">[532]</a>, tanto mejor me hallara en andrajos -en los muladares, que en coplas en las comedias -cuanto no lo sabré encarecer.</p> - -<p>Fuí mujer de mucho valor y tuve con mi marido -<span class="pagenum"><a id="Page_276"></a>[Pg 276]</span>el poeta mil pesadumbres sobre las comedias, -autos y entremeses. Decíale yo que por qué -cuando en las comedias un vasallo, arrodillado, -dice al rey: <em>Dame esos pies</em>, responde siempre: -<em>Los brazos será mejor.</em> Que la razón era en diciendo. -<em>Dame esos pies</em>, responder: <em>¿Con qué -andaré yo después?</em> Sobre la hambre de los lacayos -y el miedo, tuve grandes peloteras<a id="FNanchor_533" href="#Footnote_533" class="fnanchor">[533]</a> con él. -Y tuve buenos respetos: que le hice mirar al fin -de las comedias por la honra de las infantas, -porque las llevaba de voleo<a id="FNanchor_534" href="#Footnote_534" class="fnanchor">[534]</a> y era compasión. No -me pagarán esto sus padres dellas en su vida. -Fuíle a la mano en los dotes de los casamientos -para acabar la maraña en la tercera jornada, -porque no hubiera rentas en el mundo. Y en -una comedia, porque no se casasen todos, le pedí -que el lacayo, queriéndole casar su señor con -la criada, no quisiese casarse ni hubiese remedio, -siquiera porque saliera un lacayo soltero. -Donde mayores voces tuvimos, que casi me quise -descasar, fué sobre los autos del Corpus. Decíale -yo:</p> - -<p>—Hombre del diablo, ¿es posible que siempre -<span class="pagenum"><a id="Page_277"></a>[Pg 277]</span>en los autos del Corpus ha de entrar el diablo? -con grande brío, hablando a voces, gritos y patadas, -y con un brío que parece que todo el teatro -es suyo y poco para hacer su papel, como -quien dice: “¡Huela<a id="FNanchor_535" href="#Footnote_535" class="fnanchor">[535]</a> la casa al diablo<a id="FNanchor_536" href="#Footnote_536" class="fnanchor">[536]</a>!” Por vida -vuestra que hagáis un auto donde el diablo no -diga esta boca es mía, y, pues tiene por qué callar, -no hable y que hable quien puede<a id="FNanchor_537" href="#Footnote_537" class="fnanchor">[537]</a> y tiene -razón, y enójese en un auto. Que, aunque es la -misma paciencia, tal vez se indignó y tomó el -azote y trastornó mesas y tiendas y cátedras y -hizo ruido.</p> - -<p>Hícele que, pues podía decir Padre eterno, -no dijese Padre eternal; ni Satán, sino Satanás: -que aquellas palabras eran buenas cuando el diablo -entra diciendo bú, bú, bú<a id="FNanchor_538" href="#Footnote_538" class="fnanchor">[538]</a> y se sale como -cohete. Desagravié los entremeses, que a todos -les daban de palos<a id="FNanchor_539" href="#Footnote_539" class="fnanchor">[539]</a>, y con todos sus palos hacían -los entremeses. Cuando se dolían dellos:</p> - -<p>—Duélanse—decía yo—de las comedias, que -<span class="pagenum"><a id="Page_278"></a>[Pg 278]</span>acaban en casamientos y son peores, porque son -palos y mujer.</p> - -<p>Las comedias, que oyeron esto, por vengarse, -pegaron los casamientos a los entremeses, y -ellos, por escaparse y ser solteros, algunos se -acaban en barbería, guitarricas y cántico.</p> - -<p>—¿Tan malas son las mujeres—dijo <em>Mari-Zápalos</em><a id="FNanchor_540" href="#Footnote_540" class="fnanchor">[540]</a>—, -señora <em>doña Fáfula</em><a id="FNanchor_541" href="#Footnote_541" class="fnanchor">[541]</a>?</p> - -<p><em>Doña Fáfula</em>, enfadada y con mucho toldo, -dijo:</p> - -<p>—¡Miren con qué nos viene ahora <em>Mari-Zápalos</em>!</p> - -<p>Si vengo, no vengo, se quisieron arañar, y así -se asieron, porque <em>Mari-Rabadilla</em><a id="FNanchor_542" href="#Footnote_542" class="fnanchor">[542]</a>, que estaba -<span class="pagenum"><a id="Page_279"></a>[Pg 279]</span>allí, no pudo llegar a meterlas en paz, que sus -hijos por comer cada uno en su escudilla, se -estaban dando de puñadas.</p> - -<p>—Mirad—decía <em>doña Fáfula</em>—que digáis en -el mundo quién soy.</p> - -<p>Decía <em>Mari-Zápalos</em>:</p> - -<p>—Mirá que digáis cómo la he puesto.</p> - -<p><em>Mari-Rabadilla</em> dijo:</p> - -<p>—Decidles a los vivos que si mis hijos comen -cada uno en su escudilla, qué mal les hacen a -ellos. ¡Cuánto peores son ellos, que comen en -la escudilla de los otros, como <em>don Diego de -Noche</em> y otros cofrades de su talle!</p> - -<p>Apartéme de allí, que me hendía la cabeza, -y vi venir un ruido de piullidos<a id="FNanchor_543" href="#Footnote_543" class="fnanchor">[543]</a> y chillidos grandísimos -y una mujer corriendo como una loca, -diciendo:</p> - -<p>—Pío, pío.</p> - -<p>Yo entendí que era la reina Dido, que andaba -tras el pío Eneas<a id="FNanchor_544" href="#Footnote_544" class="fnanchor">[544]</a> por el perro muerto a la zacapela, -cuando oigo decir:</p> - - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_280"></a>[Pg 280]</span></p> - -<p>—Allá va <em>Marta</em> con sus pollos<a id="FNanchor_545" href="#Footnote_545" class="fnanchor">[545]</a>.</p> - -<p>—Válate el diablo, ¿y acá estás? ¿Para quién -crías esos pollos?—dije yo.</p> - -<p>—Yo me lo sé—dijo ella—: criólos para comérmelos, -pues siempre decís: “Muera <em>Marta</em> -y muera harta<a id="FNanchor_546" href="#Footnote_546" class="fnanchor">[546]</a>”. Y decildes a los del mundo que -quién canta bien después de hambriento y que -no digan necedades, que es cosa sabida que no -hay tono como el del ahíto<a id="FNanchor_547" href="#Footnote_547" class="fnanchor">[547]</a>. Decildes que me -dejen con mis pollos a mí y que repartan esos -refranes entre otras <em>Martas</em>, que cantan después -de hartas<a id="FNanchor_548" href="#Footnote_548" class="fnanchor">[548]</a>. Que harto embarazada estoy yo acá -<span class="pagenum"><a id="Page_281"></a>[Pg 281]</span>con mis pollos, sin que ande inquieta en vuestro -refrán<a id="FNanchor_549" href="#Footnote_549" class="fnanchor">[549]</a>.</p> - -<p>¡Oh, qué voces y gritos se oían por toda -aquella sima! Unos corrían a una parte y otros -a otra, y todo se turbó en un instante. Yo no -sabía dónde me esconder. Oíanse grandísimas -voces que decían:</p> - -<p>—Yo no te quiero, nadie te quiere.</p> - -<p>Y todos decían esto. Cuando yo oí aquellos -gritos, dije:</p> - -<p>—Sin duda, es éste algún pobre, pues no le -quiere nadie: las señas de pobre son, por lo -menos.</p> - -<p>Todos me decían:</p> - -<p>—Hacia ti, mira que va a ti.</p> - -<p>Y yo no sabía qué me hacer, y andaba como -un loco mirando dónde huir, cuando me asió una -cosa, que apenas divisaba lo que era, como sombra. -Atemoricéme, púsoseme en pie el cabello, -sacudióme el temor los huesos.</p> - -<p>—¿Quién eres, o qué eres o qué quieres—le -dije—, que no te veo y te siento?</p> - -<p>—Yo soy—dijo—el alma de <em>Garibay</em>, que -ando buscando quién me quiera, y todos huyen -de mí, y tenéis la culpa vosotros los vivos, que -<span class="pagenum"><a id="Page_282"></a>[Pg 282]</span>habéis introducido decir que el alma de <em>Garibay</em> -no la quiso Dios ni el diablo<a id="FNanchor_550" href="#Footnote_550" class="fnanchor">[550]</a>. Y en esto decís -una mentira y una herejía. La herejía es decir -que no la quiso Dios: que Dios todas almas -quiere y por todas murió<a id="FNanchor_551" href="#Footnote_551" class="fnanchor">[551]</a>. Ellas son las que no -quieren a Dios. Así que Dios quiso el alma de -<em>Garibay</em> como las demás. La mentira consiste -en decir que no la quiso el diablo. ¿Hay alma -que no la quiera el diablo? No por cierto. Que, -pues él no hace asco de la de los pasteleros, roperos, -sastres ni sombrereros, no lo hará de -mí. Cuando yo viví en el mundo, me quiso una -mujer calva y chica, gorda y fea, melindrosa y -sucia, con otra docena de faltas. Si esto no es -querer el diablo, no sé qué es el diablo, pues -veo, según esto, que me quiso por poderes, y -esta mujer, en virtud dellos, me endiabló, y ahora -ando en pena por todos estos sótanos y sepulcros. -Y he tomado por arbitrio volverme al -mundo y andar entre los desalmados corchetes -<span class="pagenum"><a id="Page_283"></a>[Pg 283]</span>y mohatreros, que, por tener alma, todos me reciben. -Y así, todos éstos y los demás oficios deste -jaez tienen el ánima de <em>Garibay</em>. Y decildes -que muchos dellos, que allá dicen que el alma de -<em>Garibay</em> no la quiso Dios ni el diablo, la quieren -ellos por alma y la tienen por alma, y que dejen -a <em>Garibay</em> y miren por sí.</p> - -<p>En esto desapareció con otro tanto ruido. Iba -tras ella gran chusma de traperos, mesoneros, -venteros, pintores, chicarreros y joyeros, diciéndola:</p> - -<p>—Aguarda, mi alma.</p> - -<p>No vi cosa tan requebrada. Y espantóme que -nadie la quería al entrar y casi todos la requebraban -al salir.</p> - -<p>Yo quedé confuso cuando se llegaron a mí -<em>Perico de los Palotes</em><a id="FNanchor_552" href="#Footnote_552" class="fnanchor">[552]</a> y <em>Pateta, Juan de las calzas -blancas, Pedro por demás, el Bobo de Coria, -Pedro de Urdemalas</em>, así me dijeron que se llamaban, -y dijeron:</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_284"></a>[Pg 284]</span></p> - -<p>—No queremos tratar del agravio que se nos -hace a nosotros en los cuentos y en conversaciones, -que no se ha de hacer todo en un día.</p> - -<p>Yo les dije que hacían bien, porque estaba -tal con la variedad de cosas que había visto, que -no me acordaba de nada.</p> - -<p>—Sólo queremos—dijo <em>Pateta</em>—que veas el -retablo que tenemos de los muertos a puro -refrán.</p> - -<p>Alcé los ojos y estaban a un lado el <em>santo -Macarro</em><a id="FNanchor_553" href="#Footnote_553" class="fnanchor">[553]</a> jugando al abejón, y a su lado el de -<span class="pagenum"><a id="Page_285"></a>[Pg 285]</span><em>santo Leprisco</em><a id="FNanchor_554" href="#Footnote_554" class="fnanchor">[554]</a>. Luego, en medio, estaba <em>san -Ciruelo</em><a id="FNanchor_555" href="#Footnote_555" class="fnanchor">[555]</a> y muchas mandas y promesas de señores -y príncipes aguardando su día, porque entonces -las harían buenas, que sería el día de <em>san Ciruelo</em>. -Por encima dél estaba el <em>santo de Pajares</em><a id="FNanchor_556" href="#Footnote_556" class="fnanchor">[556]</a> y <em>fray -Jarro</em>, hecho una bota, por sacristán junto a san -Porro<a id="FNanchor_557" href="#Footnote_557" class="fnanchor">[557]</a>, que se quejaba de los carreteros. Dijo -<em>fray Jarro</em>, con una vendimia por ojos, escupiendo -<span class="pagenum"><a id="Page_286"></a>[Pg 286]</span>racimos y oliendo a lagares, hechas las -manos dos piezgos y la nariz espita, la habla -remostada con un tonillo del carro:</p> - -<p>—Éstos son santos que ha canonizado la picardía -con poco temor de Dios.</p> - -<p>Yo me quería ir y oigo que decía el <em>santo de -Pajares</em>:</p> - -<p>—Ah, compañero, decildes a los del siglo que -muchos picarones, que allá tenéis por santos, -tienen acá guardados los pajares, y lo demás -que tenemos que decir se dirá otro día.</p> - -<p>Volví las espaldas y topé cosido conmigo a -<em>don Diego de Noche</em>, rascándose en una esquina, -y conocíle y díjele:</p> - -<p>—¿Es posible que aún hay que comer en vuesamerced, -señor don Diego?</p> - -<p>Y díjome:</p> - -<p>—Por mis pecados soy refitorio y bodegón de -piojos. Querría suplicaros, pues os vais y allá -habrá muchos y acá no se hallan por el bienparecer, -que ando muy desabrigado, que me enviéis -algún mondadientes. Que, como yo lo traiga en -la boca, todo me sobra, que soy amigo de traer -las quijadas hechas jugador de manos, y, al -fin, se masca y se chupa y hay algo entre los -dientes, y, poco a poco, se roe. Y si es de lentisco, -es bueno para las opilaciones.</p> - -<p>Dióme grande risa y apartéme dél huyendo,<span class="pagenum"><a id="Page_287"></a>[Pg 287]</span> -por no lo ver aserrar con las costillas un paredón -a puros concomos<a id="FNanchor_558" href="#Footnote_558" class="fnanchor">[558]</a>.</p> - -<p>Dando gritos y alaridos venía un muerto, diciendo:</p> - -<p>—A mí me toca, yo lo sabré, ello dirá, entenderémonos, -¿qué es esto?</p> - -<p>Y otras razones tales.</p> - -<p>—¿Quién es éste tan entremetido en todas las -cosas?</p> - -<p>Y respondióme un difunto:</p> - -<p>—Éste es <em>Vargas</em><a id="FNanchor_559" href="#Footnote_559" class="fnanchor">[559]</a>, que, como dicen: <em>Averígüelo -Vargas</em>, viene averiguándolo todo.</p> - -<p>Topó en el camino a <em>Villadiego</em>. El pobre estaba -afligidísimo, hablando entre sí. Llamóle, y -dijóle:</p> - -<p>—Señor <em>Vargas</em>, pues vuesamerced lo averigua -todo, hágame merced de averiguar quién -fueron las de <em>Villadiego</em>, que todos las toman. -Porque yo soy <em>Villadiego</em><a id="FNanchor_560" href="#Footnote_560" class="fnanchor">[560]</a>, y en tantos años no lo -he podido saber ni las echo menos, y querría -salir, si es posible, deste encanto.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_288"></a>[Pg 288]</span></p> - -<div class="section"> -<p><em>Vargas</em> le dijo:</p> -</div> - - -<p>—Tiempo hay, que ahora ando averiguando -cuál fué primero, la mentira o el sastre. Porque -si la mentira fué primero, ¿quién la pudo -decir si no había sastres? Y si fueron primero -los sastres, ¿cómo pudo haber sastres sin mentira? -En averiguando esto, volveré.</p> - -<p>Y con esto se desapareció. Venía tras él <em>Miguel -de Vergas</em>, diciendo:</p> - -<p>—Yo soy el Miguel de las negaciones, sin qué -ni para qué, y siempre ando con un no a las ancas: -<em>Eso no, Miguel de Vergas</em><a id="FNanchor_561" href="#Footnote_561" class="fnanchor">[561]</a>. Y nadie me -concede nada, y no sé por qué ni qué he hecho.</p> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_289"></a>[Pg 289]</span></p> -<p>Más dijera, según mostraba pasión, si no llegara -una pobre mujer cargada de bodigos y llena -de males y plañiendo.</p> - -<p>—¿Quién eres—la dije—, mujer desdichada?</p> - -<p>—La <em>manceba del Abad</em>—respondió ella—, -que anda en los cuentos de niños partiendo el -mal con el que le va a buscar, y así dicen las -empuñadoras de las consejas<a id="FNanchor_562" href="#Footnote_562" class="fnanchor">[562]</a>: “Y el mal para -quien le fuere a buscar y para la <em>manceba del -Abad</em>”. Yo no descaso a nadie; antes hago que -se casen todos. ¿Qué me quieren, que no hay -mal, venga por donde viniere, que no sea para -mí?</p> - -<p>Fuése y quedó a su lado un hombre triste, entre -calavera y mala nueva.</p> - -<p>—¿Quién eres—le dije—, tan aciago, que, -como dicen, para martes<a id="FNanchor_563" href="#Footnote_563" class="fnanchor">[563]</a> sobras?</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_290"></a>[Pg 290]</span></p> - -<p>—Yo soy—dijo <em>Mátalascallando</em><a id="FNanchor_564" href="#Footnote_564" class="fnanchor">[564]</a>, y nadie sabe -por qué me llaman así, y es bellaquería, que -quien mata es a puro hablar, y ésos son <em>Mátalashablando</em>. -Que las mujeres no quieren en un -hombre sino que otorgue, supuesto que ellas piden -siempre. Y si quien calla otorga, yo me he -de llamar <em>Resucítalascallando</em>. Y no que andan -por ahí unos mozuelos con unas lenguas de -portante<a id="FNanchor_565" href="#Footnote_565" class="fnanchor">[565]</a> matando a cuantos los oyen, y así hay -infinitos oídos con mataduras.</p> - -<p>—Así es verdad—dijo <em>Lanzarote</em>—, que a mí -me tienen ésos consumido a puro lanzarotar con -si viene o no viene de Bretaña, y son tan grandes -habladores, que, viendo que mi romance dice:</p> - -<div class="poetry-container pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Doncellas curaban dél</span><br /> -Y dueñas de su rocino,</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_291"></a>[Pg 291]</span></p> - -<p class="p1">han dicho que de aquí se saca que en mi tiempo -las dueñas eran mozos de caballos, pues curaban -del rocino<a id="FNanchor_566" href="#Footnote_566" class="fnanchor">[566]</a>. ¡Bueno estuviera el rocín en poder -de dueñas! ¡El diablo se lo daba! Es verdad, y -yo no lo puedo negar, que las dueñas, por ser -mozas, aunque fuese de caballos, se entremetieron -en eso, como en otras cosas; mas yo hice lo -que convenía.</p> - -<p>—Crean al señor <em>Lanzarote</em>—dijo un pobre -mozo sencillo, humilde y caribobo—, que yo lo -certifico<a id="FNanchor_567" href="#Footnote_567" class="fnanchor">[567]</a>.</p> - -<p>—¿Quién eres tú, que pretendes crédito entre -los podridos?</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_292"></a>[Pg 292]</span></p> - -<p>—Yo soy el pobre <em>Juan de buena alma</em><a id="FNanchor_568" href="#Footnote_568" class="fnanchor">[568]</a>, que -ni me ha aprovechado tener buen alma ni nada -para que me dejen ser muerto. ¡Extraña cosa, -que sirva yo en el mundo de apodo! Es <em>Juan de -buen alma</em>, dicen al marido que sufre y al galán -que engañan y al hombre que estafan y al señor -que roban y a la mujer que embelecan. Yo estoy -aquí sin meterme con nadie.</p> - -<p>—Eso es nonada—dijo <em>Juan Ramos</em>—, que, -voto a Cristo, que los diablos me hicieron tener -una gata. Más me valiera comerme de ratones, -que no me dejan descansar: daca la gata de <em>Juan -Ramos</em><a id="FNanchor_569" href="#Footnote_569" class="fnanchor">[569]</a>, toma la gata de <em>Juan Ramos</em>. Y ahora -<span class="pagenum"><a id="Page_293"></a>[Pg 293]</span>no hay doncellita ni contadorcito, que ayer no -tenía que contar sino duelos y quebrantos, ni -secretario, ni ministro, ni hipócrita, ni pretendiente, -ni juez, ni pleiteante, ni viuda, que no se -haga la gata de <em>Juan Ramos</em>. Y todo soy gatas, -que parezco a febrero<a id="FNanchor_570" href="#Footnote_570" class="fnanchor">[570]</a>. Y quisiera ser antes <em>sastre -del Campillo</em> que <em>Juan Ramos</em>.</p> - -<p>Tan presto saltó el <em>sastre del Campillo</em><a id="FNanchor_571" href="#Footnote_571" class="fnanchor">[571]</a>, y dijo -que quién metía a <em>Juan Ramos</em> con el sastre. Y -él dijo que no mejoraba de apellido, aunque mudaba -de sexo.</p> - -<p>—Pues dijeran el gato de <em>Juan Ramos</em>, y no -la gata.</p> - -<p>Si dijeran, no dijeran, el sastre desconfió de -las tijeras y fió de las uñas<a id="FNanchor_572" href="#Footnote_572" class="fnanchor">[572]</a>, con razón, y empezóse -una brega del diablo. Viendo tal escarapela<a id="FNanchor_573" href="#Footnote_573" class="fnanchor">[573]</a><a id="FNanchor_574" href="#Footnote_574" class="fnanchor">[574]</a>, -íbame poco a poco y buscando quién me -<span class="pagenum"><a id="Page_294"></a>[Pg 294]</span>guiase, cuando, sin hablar palabra ni chistar, como -dicen los niños, un muerto de buena disposición, -bien vestido y de buena cara, cerró conmigo. -Yo temí que era loco y cerré con él. Metiéronnos -en paz. Decía el muerto:</p> - -<p>—Déjenme a ese bellaco, deshonrabuenos<a id="FNanchor_575" href="#Footnote_575" class="fnanchor">[575]</a>. -Voto al cielo de la cama<a id="FNanchor_576" href="#Footnote_576" class="fnanchor">[576]</a>, que le he de hacer -que se quede acá.</p> - -<p>Yo estaba colérico y díjele:</p> - -<p>—Llega y te tornaré a matar, infame, que -no puedes ser hombre de bien: llega, cabrón.</p> - -<p>¡Quién tal dijo! No le hube llamado la mala -palabra, cuando otra vez se quiso abalanzar -a mí y yo a él. Llegáronse otros muertos y -dijeron:</p> - -<p>—¿Qué habéis hecho? ¿Sabéis con quién habláis? -¿A <em>Diego Moreno</em><a id="FNanchor_577" href="#Footnote_577" class="fnanchor">[577]</a> llamáis cabrón? ¿No -hallastes sabandijas de mejor frente?</p> - -<p>—¿Qué, éste es <em>Diego Moreno</em>?—dije yo.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_295"></a>[Pg 295]</span></p> - -<p>Enójeme más y alcé la voz, diciendo:</p> - -<p>—Infame, pues ¿tú hablas? ¿Tú dices a los -otros deshonrabuenos? La muerte no tiene -honra, pues consiente que éste ande aquí. ¿Qué -le he hecho yo?</p> - -<p>—Entremés<a id="FNanchor_578" href="#Footnote_578" class="fnanchor">[578]</a>—dijo tan presto <em>Diego Moreno</em>—. -¿Yo soy cabrón y otras bellaquerías que -compusiste a él semejantes? ¿No hay otros -Morenos de quien echar mano? ¿No sabías -que todos los Morenos, aunque se llamen Juanes<a id="FNanchor_579" href="#Footnote_579" class="fnanchor">[579]</a>, -en casándose se vuelven Diegos y que el -color de los más maridos es moreno? ¿Qué he -hecho yo que no hayan hecho otros muchos -más? ¿Acabóse en mí el cuerno? ¿Levánteme -yo a mayores con la cornamenta? ¿Encareciéronse -por mi muerte los cabos de cuchillos y -los tinteros? Pues ¿qué los ha movido a traerme -por tablados? Yo fuí marido de tomo y -lomo<a id="FNanchor_580" href="#Footnote_580" class="fnanchor">[580]</a>, porque tomaba y engordaba: sietedurmientes<a id="FNanchor_581" href="#Footnote_581" class="fnanchor">[581]</a> -<span class="pagenum"><a id="Page_296"></a>[Pg 296]</span>era con los ricos y grulla con los pobres, -poco malicioso. Lo que podía echar a la -bolsa no lo echaba a mala parte. Mi mujer era -una picaronaza y ella me disfamaba, porque -dió en decir:</p> - -<p>—Dios me le guarde<a id="FNanchor_582" href="#Footnote_582" class="fnanchor">[582]</a> a mi <em>Diego Moreno</em>, -que nunca me dijo malo ni bueno.</p> - -<p>Y miente la bellaca, que yo dije malo y bueno -ducientas veces. Y si está el remedio en eso, -a los cabronazos que hay ahora en el mundo -decildes que se anden diciendo malo y bueno, -a sus mujeres, a ver si les desmocharán<a id="FNanchor_583" href="#Footnote_583" class="fnanchor">[583]</a> las sienes -y si podrán restañar el flujo del hueso. -Lo otro: yo dicen que no dije malo ni bueno, -y es tan al revés, que en viendo entrar en mi -casa poetas, decía ¡malo!; y en viendo salir ginoveses<a id="FNanchor_584" href="#Footnote_584" class="fnanchor">[584]</a>, -decía ¡bueno! Si vía con mi mujer -galancetes, decía ¡malo!; si vía mercaderes, -decía ¡bueno! Si topaba en mi escalera valientes, -decía ¡remalo!; si encontraba obligados y -tratantes, decía ¡rebueno! Pues ¿qué más bueno -y malo había de decir? En mi tiempo hacía -<span class="pagenum"><a id="Page_297"></a>[Pg 297]</span>tanto ruido un marido postizo<a id="FNanchor_585" href="#Footnote_585" class="fnanchor">[585]</a>, que se vendía -el mundo por uno y no se hallaba. Ahora se -casan por suficiencia y se ponen a maridos como -a sastres y escribientes. Y hay platicantes -de cornudo y aprendices de maridería. Y anda -el negocio de suerte, que, si volviera al mundo, -con ser el propio <em>Diego Moreno</em>, a ser cornudo, -me pusiera a platicante y aprendiz delante del -acatamiento de los que peinan medellín<a id="FNanchor_586" href="#Footnote_586" class="fnanchor">[586]</a> y barban -de cabrío.</p> - -<p>—¿Para qué son esas humildades—dije yo—si -fuiste el primer hombre que endureció<a id="FNanchor_587" href="#Footnote_587" class="fnanchor">[587]</a> de -cabeza los matrimonios, el primero que crió -desde el sombrero vidrieras de linternas, el -primero que injirió los casamientos sin montera? -Al mundo voy solo a escribir de día y de -noche entremeses de tu vida.</p> - -<p>—No irás esta vez—dijo.</p> - -<p>Y asímonos a bocados, y a la grita y ruido<a id="FNanchor_588" href="#Footnote_588" class="fnanchor">[588]</a> -que traíamos, después de un vuelco que di en -la cama, diciendo: “¡Válgate el diablo! ¿Ahora -te enojas, propia condición de cornudos -enojarse después de muertos?”...</p> - -<p>Con esto me hallé en mi aposento tan cansado -y tan colérico como si la pendencia hubiera -sido verdad y la peregrinación no hubiera -sido sueño. Con todo eso, me pareció no despreciar -del todo esta visión y darle algún crédito, -pareciéndome que los muertos pocas veces -se burlan y que, gente sin pretensión y -desengañada, más atienden<a id="FNanchor_589" href="#Footnote_589" class="fnanchor">[589]</a> a enseñar que a -entretener.</p> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_298"></a>[Pg 298]</span></p> -</div> - -<div class="footnotes"> -<p class="p2 center big2">NOTAS:</p> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_344" href="#FNanchor_344" class="label">[344]</a> Lib. III, v. 945. <em>De rerum natura.</em> -En fin, si de repente abriera la boca la naturaleza y -nos reprochara diciéndonos a cualquiera de nosotros: “¿A qué tanto -hacer sentimiento, o mortal, y entregarte al amargo llanto? ¿A qué -te congojas y lloras por haber de morir? Porque, si agradable te fué -el pasado y anterior vivir y no se fué todo en balde, lo agradable y -desagradable, como cayendo en saco roto, ¿cómo no sales ya del convite -de la vida bien repleto y cómo, necio, no abrazas con ánimo sosegado -el seguro descanso?”</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_345" href="#FNanchor_345" class="label">[345]</a> <em>Homo natus de muliere</em>, etc. -(Cap, 14).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_346" href="#FNanchor_346" class="label">[346]</a> <em>Militia est vita hominis super terram</em>, -etc. (Job, 7).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_347" href="#FNanchor_347" class="label">[347]</a> “le tomé a Job aquellas palabras de -la boca, con que empieza su dolor a descubrirse”: <em>Pereat dies in -gua natus sum</em>, etc., cap. III:</p> - -<div class="poetry-container pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="p1"><span style="margin-left: 0.5em;">“Perezca el primero día</span><br /> -En que yo nací a la tierra,<br /> -Y la noche en que el varón<br /> -Fué concebido, perezca.<br /> -<span style="margin-left: 0.5em;">“Vuélvase aquel día triste</span><br /> -En miserables tinieblas;<br /> -No le alumbre más la luz,<br /> -Ni tenga Dios con él cuenta.<br /> -<span style="margin-left: 0.5em;">“Tenebroso torbellino</span><br /> -Aquella noche posea;<br /> -No esté entre los días del año,<br /> -Ni entre los meses la tengan.<br /> -<span style="margin-left: 0.5em;">“Indigna sea de alabanza,</span><br /> -Solitaria siempre sea;<br /> -Maldíganla los que el día<br /> -Maldicen con voz soberbia;<br /> -<span style="margin-left: 0.5em;">“Los que para levantar</span><br /> -A Leviatán se aparejan,<br /> -Y con sus escuridades<br /> -Se escurecen las estrellas.<br /> -<span style="margin-left: 0.5em;">“Espere la luz hermosa,</span><br /> -Y nunca clara luz vea,<br /> -Ni el nacimiento rosado<br /> -De la aurora envuelta en perlas.<br /> -<span style="margin-left: 0.5em;">“Porque no cerró del vientre</span><br /> -Que a mí me trujo las puertas,<br /> -Y porque mi sepultura<br /> -No fué mi cuna primera”.</p> -</div> -</div> - -<p class="p1">“Entre estas demandas”, etc. (Ms. de la Biblioteca Nacional y la -edic. de Pamplona de 1631).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_348" href="#FNanchor_348" class="label">[348]</a> “traba de los sentidos”. (Edic. de Pamplona).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_349" href="#FNanchor_349" class="label">[349]</a> <em>En mareta</em> es el movimiento -de las olas del mar, cuando se empiezan a levantar con el viento. -<span class="smcap">P. Vega</span>, 1, 10, 2: “Cuando se levanta mareta, claro está -que menea y bambolea a los que están dentro”. <em>Licenc. Vidriera</em>: -“Fatigan las maretas”. <em>Marete</em> es casi lo mismo. <em>Diál. montería</em>, -11: “Las vueltas que da (el lebretón) con que muele a los galgos, las -cuales llamamos los cazadores regates y maretes”. Y <em>mar-ot-ear</em>, en -Córdoba lo tengo oído por huir y volver la res, defendiéndose con -maña de los perros que la acosan.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_350" href="#FNanchor_350" class="label">[350]</a> <em>Sayo vaquero</em>, vestido exterior para todo el cuerpo, -atacado por una abertura atrás en lo que hace de jubón. Después lo -usaron los niños y se llamaba sólo vaquero. <span class="smcap">Lope</span>, <em>Rim. -Sagr.</em>, f. 173: “El sayo vaquero | de color de nácar”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_351" href="#FNanchor_351" class="label">[351]</a> <em>Como los que curan</em>, los que -se están curando y curtiendo en infusión de perfumes, de ámbar, etc.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_352" href="#FNanchor_352" class="label">[352]</a> La gran sortija de los médicos era tan conocida como la -de los Obispos. En éstos indica el desposorio de Cristo con su Iglesia; -en aquéllos hubo de provenir de las virtudes curanderas que a las -piedras se atribuían, y así en el anillo llevaban una bien grande.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_353" href="#FNanchor_353" class="label">[353]</a> <em>De platicantes</em>, que practicaban curando o cuidando -de las mulas de sus amos los médicos, por lo que los llama lacayos.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_354" href="#FNanchor_354" class="label">[354]</a> <em>Cala</em>, la tienta del cirujano, con que va penetrando y -tanteando lo hondo de la herida. Dice <em>de cala en parche, como de punta -en blanco</em>, en el sentido etimológico de la segunda frase, que es el de -apuntando al blanco, y así apuntando con la cala a la piel del herido o -al parche de la herida.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_355" href="#FNanchor_355" class="label">[355]</a> <em>Socrocio</em>, emplasto o pítima de color de azafrán, de -<em>subcroceum</em>, <em>croceum</em>, de azafrán. <span class="smcap">Burg.</span>, <em>Gatom.</em>, 1: “Que alguna vez el -ocio | es de las armas cordial socrocio”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_356" href="#FNanchor_356" class="label">[356]</a> <em>Redomado</em>, que han pasado largo tiempo en redoma, y -que es doblada, cautelosa, que se dijo del no manifestar claramente la -intención, sino tenerla muy guardada, como en redoma. <span class="smcap">Quev.</span>, -<em>Tac.</em>, 21: “Con una alcorzada y otra redomada”. <span class="smcap">Q. Benav.</span>, 1, -147: “¡Pues y a unos bellacotes redomados!”</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_357" href="#FNanchor_357" class="label">[357]</a> <em>Pasacalles</em> y pasacalle, música de la guitarra. -<em>Tacaño</em>, 10: “Tocando un pasacalles, publicas en las costillas de -cinco laudes (azotando)”. <span class="smcap">Navarrete y Rivera</span>, <em>Esc. del -danzar</em>: “Quisiera un baile nuevo...—¿Un pasacalle? | Eso es de -azotados. | Dios me libre de bailes arriesgados”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_358" href="#FNanchor_358" class="label">[358]</a> <em>Tableteado</em>, tecleado o acción de teclear o tabletear -con los dedos tomando el pulso.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_359" href="#FNanchor_359" class="label">[359]</a> <em>Jara</em>, saeta o palo arrojadizo. <em>Quij.</em>, 2, 23: “Que no -la alcanzara una jara”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_360" href="#FNanchor_360" class="label">[360]</a> <em>Bote</em>, vaso de botica, y golpe arrojando o botando -lanza, pica, pelota. <span class="smcap">Niseno</span>, <em>Juev., 3</em>, -<span style="margin-left: 0.5em;"><em>Cuar., 2</em>: “Desdeñando los acerados botes de las lanzas”.</span></p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_361" href="#FNanchor_361" class="label">[361]</a> “a muerte”. (Edic. de Barcelona, 1635).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_362" href="#FNanchor_362" class="label">[362]</a> <em>Erres</em>, la <em>R</em>, que significa -<em>Récipe</em> en las recetas, de donde se dijo <em>darle</em> o <em>echarle un récipe</em> -por reprenderle, por lo amargas que solían ser las medicinas. A los -delincuentes asaeteaba la Santa Hermandad en Peralvillo, junto a Ciudad -Real.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_363" href="#FNanchor_363" class="label">[363]</a> <em>Ana</em>, cifra con que los médicos denotan que -sean de peso o partes iguales los ingredientes de una receta. Véase -en “Clásicos Castellanos” mi edición de <span class="smcap">Hita</span>, 1335. <em>Annás</em>, -sumo sacerdote en Jerusalén, depuesto por Valerius Gratus para cuando -Jesús murió; pero que todavía conservaba una preeminencia real y -para los judíos era el único pontífice legítimo, aunque los romanos -habían nombrado a su yerno Caifás. Al uno y al otro llevaron preso a -Jesús, o al <em>Justo</em> para que le condenasen.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_364" href="#FNanchor_364" class="label">[364]</a> <em>Uncias</em> u -onzas, en las recetas, como se ve en el lugar citado del Arcipreste.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_365" href="#FNanchor_365" class="label">[365]</a> <em>Buphthalmus</em>, planta llamada ojo de buey; -<em>opopanax</em>, el zumo de la panacea, hierba silvestre llamada -heraclio; <em>leontopétalon</em>, especie de col, cuya raíz, bebida en vino, -es medicinal contra el veneno de las serpientes; <em>tragoriganum</em>, -orégano cabruno; <em>potamogeton senos pugillos</em>, -seis puñados de hierba potamogéton, que nace en lugares acuosos; -<em>diacathalicon</em>, electuario hecho de cañafístola, ruibarbo, tamarindos, -etc.; <em>petroselinum</em>, especie de perejil que nace entre las piedras; -<em>scilla</em>, cebolla albarrana; <em>rapa</em>, nabo. En cuantas ediciones se han -hecho de este <em>Sueño</em> durante dos siglos se han apurado los desatinos -al estampar tales nombres. Los manuscritos aún están más disparatados.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_366" href="#FNanchor_366" class="label">[366]</a> “<em>El que no te conoce te compre.</em> Usamos deste refrán -para encarecer las faltas que alguno tiene; tómase la metáfora de la -cabalgadura que tiene tachas encubiertas, que si no es encubriéndolas -y concertándose con el albéitar que no las diga, no se puede vender”. -(<span class="smcap">S. Ballesta.</span>)</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_367" href="#FNanchor_367" class="label">[367]</a> <em>Elingatis</em>, de <em>elingere</em>, -lamer; <em>catapotium</em>, píldora que se traga sin mascar; <em>clyster</em>, la -ayuda, melecina o lavativa; <em>glans</em> o <em>balanus</em>, cala, mecha que se -hace con jabón, aceite, sal y otros ingredientes para exonerar el -vientre; <em>errhinae</em>, medicina que se toma para estornudar.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_368" href="#FNanchor_368" class="label">[368]</a> <em>Guillén Servén</em>; en <em>B</em>: <em>Guillén Cervén</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_369" href="#FNanchor_369" class="label">[369]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 550: “<em>Lo que va del c... al pulso.</em> (En -lo que hay gran diferencia)”. Ídem, 200: <em>Lo que va del c... al pulso.</em> -Ídem, 475: <em>Mucho va del c... al pulso.</em> Ídem, 335: <em>¿Qué tiene que ver -el c... con el pulso?</em></p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_370" href="#FNanchor_370" class="label">[370]</a> <em>Avahándose</em>, llenándose de -vaho los médicos de grandes barbas. <span class="smcap">Herr.</span>, <em>Agr.</em>, 3, 3: “Y -cuanto pro hace el estiércol a las raíces... tanto daño hace el humo -dello al árbol avahando la flor”. <span class="smcap">Villalva</span>, <em>Empres.</em>, 2, 21: -“Querría, pues, el demonio quitarle la lisura y buena tez y avahar si -pudiese este espejo en que se mira Dios”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_371" href="#FNanchor_371" class="label">[371]</a> <em>Hedentina</em>, -hedor fuerte y malo. <span class="smcap">Herr.</span>, <em>H. Ind. Dec.</em>, 3, 2, 8: “Dormían -entre los muertos y estaban en perpetua hedentina, de donde nació la -peste, que acabó a muchos”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_372" href="#FNanchor_372" class="label">[372]</a> <em>Tienta</em>, hierro para -tentar el cirujano la herida. <span class="smcap">Torr.</span>, <em>Filos, mor.</em>, 2, 1: “Es -también como la tienta del zurujano, que hurga la herida”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_373" href="#FNanchor_373" class="label">[373]</a> <em>Ajigotar</em>, hacer jigote o menuzos, desmenuzar.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_374" href="#FNanchor_374" class="label">[374]</a> <em>Desconfían</em>, hacen desconfiar de <em>Santa Polonia</em>, abogada del dolor -de muelas, factitivo.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_375" href="#FNanchor_375" class="label">[375]</a> <em>Gatillo</em>, para arrancar muelas, y juega del vocablo.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_376" href="#FNanchor_376" class="label">[376]</a> <em>Ellos</em> (son), helos que entran.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_377" href="#FNanchor_377" class="label">[377]</a> <em>Gratis data</em>, en plural neutro, de los dones y gracias -espirituales.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_378" href="#FNanchor_378" class="label">[378]</a> <em>Puntear</em> la guitarra es pizcar las -cuerdas; <em>rasgar</em> o <em>rasguearla</em>, arrastrar los dedos por ellas.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_379" href="#FNanchor_379" class="label">[379]</a> <em>Saltaren</em>, <em>chacona</em>, <em>folía</em>, varias tocatas, cantos -y bailes de la época, en que entendían los barberos, como hasta poco -ha.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_380" href="#FNanchor_380" class="label">[380]</a> En <em>P B</em>: <em>en plata y oro.</em></p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_381" href="#FNanchor_381" class="label">[381]</a> En <em>P B</em>: <em>sobajar una zalea.</em></p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_382" href="#FNanchor_382" class="label">[382]</a> <em>Azuda</em>, noria para sacar agua.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_383" href="#FNanchor_383" class="label">[383]</a> <em>De hilván</em>, seguidamente, hilvanando razones como en -hilo seguido.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_384" href="#FNanchor_384" class="label">[384]</a> <em>Calepino</em> (Ambrosio), famoso autor del Diccionario en -siete lenguas, a las cuales éstos añadían la suya.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_385" href="#FNanchor_385" class="label">[385]</a> <em>Escampar</em>, aclararse el cielo nublado, dejando de -llover. <span class="smcap">Quev.</span>, <em>Jac</em>. 8: “Llueva cárceles mi cielo | diez años -sin escampar”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_386" href="#FNanchor_386" class="label">[386]</a> <em>Secos</em>, que no chispean salivillas al hablar.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_387" href="#FNanchor_387" class="label">[387]</a> <em>Tarabilla</em>, la cítola o tarara del molino, que golpetea -y dícese del charlatán ser una tarabilla. (<span class="smcap">Corr.</span>, 607).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_388" href="#FNanchor_388" class="label">[388]</a> <em>Espulgar</em>, examinar cuidadosamente, como quien se -espulga. <em>Quij.</em>, 2, 60: “Acudieron los bandoleros a espulgar al rucio -y a no dejarle cosa de cuantas en las alforjas y la maleta traía”. -<em>Diál. perr.</em>: “Para recebir un criado, primero le espulgan el linaje”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_389" href="#FNanchor_389" class="label">[389]</a> <em>Sólo paz de la ambición</em>, dice el ejemplar de Pamplona -de 1631; <em>Solapas de la ambición</em>, el de Barcelona, 1635, y todas las -impresiones posteriores hasta la de don Aureliano.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_390" href="#FNanchor_390" class="label">[390]</a> <em>Cosa y cosa</em>, o como en <em>P B</em>: <em>cosi y cosa</em>, o -<em>cosicosa</em>, o <em>quisicosa</em>, o <em>cosillina</em> en León, o <em>recosita</em> en -Segovia, es la adivinanza y enigma. <span class="smcap">Balt. Vitor.</span>, 2, 411: “Un -enigma o cosicosa”. <span class="smcap">Tirso</span>, <em>Mari Hern.</em>, 2, 10: “Ven acá, ¿qué -es cosicosa, | que lo que adoro aborrezco, | lo que me pesa hallar -busco, | lo que me abrasa es de yelo?”</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_391" href="#FNanchor_391" class="label">[391]</a> “(como vulgarmente se dice)”. (Edic. de Barcelona, -1635).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_392" href="#FNanchor_392" class="label">[392]</a> “y díjome sin más ni más, con una voz muy seca y -delgada” (<em>A</em>).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_393" href="#FNanchor_393" class="label">[393]</a> <em>Trasijos</em>, de trasijado o estrecho de ijares, el -de ijar que forma un hueco o hundimiento más o menos hondo. Quiere -decir que hablaba cortando las razones, como el que va ijadeando, -lo cual se hace hundiendo los ijares al alentar de cansado. <span class="smcap">D. -Murillo</span>, <em>Juev. dom.</em>, 4 cuar.: “Es un pobre, flaco, trasijado”. -<span class="smcap">A. Pérez</span>, <em>Ceniza</em>, f. 32: “Como el perro de buena raza, -cuantos más palmos echa de lengua y más ijadeando va, es señal que por -más suya lleva la presa”. <em>G. Alfarache</em>, 1, 2, 7: “Andando en este -cuidado solícito, dándole mil trasijos”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_394" href="#FNanchor_394" class="label">[394]</a> <em>Ya sé, veo señas de la muerte, porque a ella nos la -pintan</em>, imprimieron todos los ejemplares antiguos. Ibarra y Sancha: -<em>Ya se ven señales</em>, etc., y así todos los modernos. El Ms. fija la -verdadera lección, que adoptamos nosotros.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_395" href="#FNanchor_395" class="label">[395]</a> “y en frailes, como se ve en la -Cartuja”. (Ms. de la Bibl. Nacional y la edic. de Pamplona, 1631).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_396" href="#FNanchor_396" class="label">[396]</a> “clérigos millares, teólogos muchos y letrados todos”. -(Ms. ídem).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_397" href="#FNanchor_397" class="label">[397]</a> <em>Din</em>, <em>din-ero</em>, contribuyendo a ello el sonsonete de -la moneda menuda, que suena con <em>i</em>, y el de la gorda, que suena <em>o</em>, y -así <em>din</em>, <em>don</em> y <em>din dan</em>. <em>Bañ. Arg.</em>, 1: “Como yo soy sacristán, | -toco el din, el don y el dan”. <span class="smcap">Q. Benav.</span>, 1, 56: “¿Quién la -tañe?—La campana. |—¿Quién la canta?—El sacristán. | Din, dan, din, -dan”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_398" href="#FNanchor_398" class="label">[398]</a> “tres enemigos del alma”. (Ms.).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_399" href="#FNanchor_399" class="label">[399]</a> “Así que quien tiene el uno, tiene a todos tres”. (Ms.).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_400" href="#FNanchor_400" class="label">[400]</a> “al otro el juicio, así me dijo la muerte”, etc. -(Edición de Pamplona. 1631).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_401" href="#FNanchor_401" class="label">[401]</a> <em>Minos</em>, el otro juez gentílico de los infiernos.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_402" href="#FNanchor_402" class="label">[402]</a> “porque hasta agora”, etc. (Edición de Pamplona, 1631).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_403" href="#FNanchor_403" class="label">[403]</a> <em>No entrarle de los dientes adentro</em>, no gustarle, -tenerle inquina a la cosa o persona. <span class="smcap">Corr.</span>, 562: “<em>No me entra -de los dientes adentro; no me entró nunca, no me entrará.</em> (Dícese de -uno que no se quiere bien)”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_404" href="#FNanchor_404" class="label">[404]</a> “cuarto, como bolo”. (Edic. de Barcelona, 1635). -Acaso <em>cinca</em>, término del juego de bolos, cuando la bola no entra -por la caja, cuando no va rodando, cuando no pasa por la raya, y al -birlar, cuando no birla siete bolos y en otros lances, según ponen por -condición los jugadores, en estos casos se pierden cinco rayas. Quiere -decir que es marido y le sucedió mal con su mujer.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_405" href="#FNanchor_405" class="label">[405]</a> “de otros diez” (<em>A</em>). Que a su mujer le sucederá -doblemente mal, perdiendo diez rayas.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_406" href="#FNanchor_406" class="label">[406]</a> “como siempre”. (Edic. de Barcelona, 1635).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_407" href="#FNanchor_407" class="label">[407]</a> <em>Píramo y Tisbe</em>, etc. De todos estos amantes hablé en -mi edición de <em>La Celestina</em>. A los portugueses llamaban <em>sebosos</em> por -lo amartelados, pegajosos y derretidos de amor; pero acaso primeramente -de los <em>suevos</em>. <span class="smcap">Rosal</span>: “Los portugueses se llamaron sevosos, -por suevosos, de los suevos, que sortearon con los alanos la parte -occidental de España, y los alanos asentaron en Galicia y Asturias, los -suevos en Portugal”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_408" href="#FNanchor_408" class="label">[408]</a> “obispos y prelados y a los más eclesiásticos, que como -no tienen”, etc. (El Ms. y la edición de Pamplona, 1631). Así debe -leerse el texto para que sea recto el sentido.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_409" href="#FNanchor_409" class="label">[409]</a> “por quien se dijo: <em>Fugit impius, nemine -persequente.</em>—<em>Proverb.</em>, XXVIII, 1”. (Ídem).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_410" href="#FNanchor_410" class="label">[410]</a> Nació en 1469, y joven, siguió la corte, -logrando colocación en la casa y familia del primer duque de Alba don -Fadrique de Toledo, donde se distinguió en representaciones privadas: -músico, poeta y cómico gracioso. Por junio de 1496 se publicó en -Salamanca el <em>Cancionero de las obras de Juan del Encina</em>, colección -importantísima para la historia literaria de aquel tiempo, en la cual -se encuentran imitaciones y traducciones no infelices de Virgilio, -romances de algún artificio, piezas dramáticas, verdaderos albores de -nuestro teatro, y <em>El Arte de trobar</em>, lleno de noticias sumamente -curiosas. Incluyó en el <em>Cancionero</em> los <em>Disparates trobados</em>, que -comienzan:</p> - -<div class="poetry-container pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="p1">“Anoche, de madrugada,<br /> -Ya después de mediodía”, etc.,</p> -</div> -</div> - -<p class="p1">que cerca de tres siglos después en más de una ocasión parodió el autor -de las <em>Fábulas literarias</em>, y, como los farsantes del siglo -<span class="allsmcap">XVI</span> los acomodasen en lugar de loa y entremés al aderezar -las representaciones dramáticas, hiciéronlos populares en toda España -y quedaron por proverbio en el vulgo. Véase Cejador, <em>Hist. Leng. -y Liter. Cast.</em>, I, 433. <em>Esteban.</em>: “Mientras vos queréis ganar -premios con vuestros disparates de Juan de la Encina”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_411" href="#FNanchor_411" class="label">[411]</a> <em>Pudrirse</em>, sentir demasiado males ajenos, como en el -<em>Hospital de los podridos</em>, de <em>Cervantes</em> (?).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_412" href="#FNanchor_412" class="label">[412]</a> <em>Sacarle el ojo</em>, como <em>quebrarle el ojo</em>, es el mayor -daño que se puede hacer a una persona. <span class="smcap">Zamora</span>, <em>Mon. mist.</em>, -3. Visit.: “Ella, la que pudo quebrar el ojo al demonio”. <em>G. Alf.</em>, -2, 2, 1: “No pudo este filósofo... quebrarle los ojos con mayor golpe -o pedrada que con llamarle hombre sin amigos”. <em>Mirones</em>: “Su madre, -en lugar de consolarla, sacábale los ojos con los dedos”. <span class="smcap">A. -Pérez</span>, <em>Viern. dom.</em>, 1 cuar, f. 271: “Toda Jerusalén, que a un -grito le quería hundir y sacar los ojos porque llevaba aquella carga”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_413" href="#FNanchor_413" class="label">[413]</a> <em>Parates</em>, burlesco vocablo, quitado el <em>dis.</em></p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_414" href="#FNanchor_414" class="label">[414]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 490: “<em>Haz bien y no cates a quién; -haz mal y guárdate”.</em> (Con letras de oro había de estar escrito este -refrán, digno de la nobleza y caridad española, que no le he visto en -otra lengua. Haz bien y no cates a quién; la otra parte: haz mal y -guárdate, aunque está en imperativo, por concordar con el primero, aquí -es condicional, y quiere decir: si hicieres mal, guárdate, y debajo de -esto, por la consecuencia del daño que se te seguiría, amonesta que no -hagas mal, que así como del bien se coge fruto cierto, aunque se haga -a los que no pensamos ver más, así también del mal se recibe castigo -por caminos no pensados; es la razón que Dios está a la mira para -premiar el bien y castigar el mal. Algunos escarmentados truecan las -palabras y dicen: “Haz mal y no cates a quién; haz bien y guárdate”. -Lo primero, según leyes del mundo, porque hay muchos que hacen mal y -no son castigados, y se pasean libres hasta que lo pagan por juicio de -Dios, y porque para hacer mal no son menester rodeos, y de suyo se está -dicho que se deben guardar. Lo segundo, haz bien y guárdate, se dice -con escarmiento y aviso, por ser tan ordinario recibir daño por hacer -bien, de que hay muchos ejemplos cada día, como quien presta no cobra, -si cobra, no tal, si tal, enemigo mortal; por fianzas, cuántos vemos -perdidos y cuántas quejas de ingratitudes y malas correspondencias, y -así amonesta al que hiciere bien, mire cómo le hace, y se abroquele -para el daño como se fía para pagar; si da la mano a uno que se ahoga, -désela de manera que se asegure primero, y tenga cuidado para que el -otro no le lleve detrás de sí a lo hondo y se ahoguen entrambos)”. -Deshace Quevedo refranes, riéndose irónicamente de ellos, como de los -idiotismos en el <em>Cuento de cuentos</em>, “siendo contra el Espíritu Santo, -que dice: <em>Si benefeceris, scito cui feceris, et erit gratia in bonis -tuis multa</em>; si hicieres bien”, etc. (Edic. de Pamplona y el Ms.).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_415" href="#FNanchor_415" class="label">[415]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 214: “<em>Ni teme ni debe.</em> (Dícese -de un atrevido y arrojado y de un desvergonzado)”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_416" href="#FNanchor_416" class="label">[416]</a> <span class="smcap">Sorapan</span>, <em>Medic.</em>, 14: “De las carnes, el -carnero; de los pescados, el mero”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_417" href="#FNanchor_417" class="label">[417]</a> <em>De los pescados, el carnero</em>, como el refrán. <em>De las -aves, el lechón</em>, o <em>De las aves que vuelan, el cebón, el cerdo, el -cochino</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_418" href="#FNanchor_418" class="label">[418]</a> <em>La presentada</em>, la regalada por otro.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_419" href="#FNanchor_419" class="label">[419]</a> <em>Calvario</em> de cruces, por los malos apodos que le -colgaron. En <em>A</em>: <em>era calvo.</em></p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_420" href="#FNanchor_420" class="label">[420]</a> “es muerte, y todos son Encinas”. (Todos los impresos. -El manuscrito es únicamente quien dice <em>monte</em>).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_421" href="#FNanchor_421" class="label">[421]</a> <em>Emparejó con. Vid. Núñ. Alba</em>, p. 96: “Cuando emparejó -con nuestros escuadrones”. <span class="smcap">Quev.</span>, <em>Tac.</em>, 12: “Emparejando le saludé”. -<span class="smcap">Cáceres</span>, <em>ps.</em> 49: “Emparejabas con el que más corría”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_422" href="#FNanchor_422" class="label">[422]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 107: “<em>El rey que rabió; y llevaba la -manta arrastrando</em>”. Suele decirse <em>El rey que rabió por gachas</em>, -o ser algo <em>del tiempo del rey que rabió por gachas</em>, queriendo -indicar tiempo muy antiguo, cuando hasta los Reyes tenían desdichas y -dificultades, lo cual es de todo tiempo. Es, pues, irónico el refrán, -y no hay que buscar tal rey, pues siempre los habrá. <em>Gachas</em> debe -interpretarse por graves dificultades, como en vascuence suena y lo da -a entender lo otro de <em>y llevaba la manta arrastrando</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_423" href="#FNanchor_423" class="label">[423]</a> <em>Visiones</em>, viejas y viejos que parecen fantasmas.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_424" href="#FNanchor_424" class="label">[424]</a> <em>Carroña</em>, adjetivado por Quevedo, propiamente es -substantivo: el cadáver a que acuden los buitres y grajos y lo dejan -mondo en los huesos.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_425" href="#FNanchor_425" class="label">[425]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 521: “<em>El rey Grillo</em>, <em>el rey Perico</em>, -<em>el rey Mandinga.</em> (De mandinga, por reyezuelos)”. Úsase como el -anterior, denotando mal tiempo, en que era rey un pobretón y para poco, -lo cual confirma que <em>el que rabió por gachas</em> ha de entenderse como -declaré con Correas, de un rey que tuvo que sufrir desdichas. <em>Perico</em> -es diminutivo apocado y despectivo de <em>Pero</em> o Pedro. Hay quien acude a -Chilperico; pero eso es buscar ruidos de balde.</p></div> - -<div class="section"> -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_426" href="#FNanchor_426" class="label">[426]</a> <em>Bajar</em>, <em>mirar</em>, infinitivos, -como imperativos (véase <span class="smcap">Cejador</span>, <em>Lengua de Cervantes</em>, -I, 214).</p></div> -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_427" href="#FNanchor_427" class="label">[427]</a> “mal tiempo si sabe”, etc. (Ediciones de Pamplona, 1631, -y Barcelona, 1635, y todos los impresos).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_428" href="#FNanchor_428" class="label">[428]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 559: “<em>No dijera más Mateo Pico.</em> (A la -cosa disparatada que dicen)”. Llamó así el pueblo al que disparataba -por mucho hablar, por su <em>pico</em>, que es por lo que dice de él Quevedo -que era <em>agudo</em> y que <em>sin hacer</em> más <em>cortesía</em> metía su cucharón.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_429" href="#FNanchor_429" class="label">[429]</a> <span class="smcap">Pedro Vega</span>, <em>ps.</em> 6, 4, -2: “Los que apelan con las mil y quinientas aventuran tanta moneda como -depositan, por ver su pleito en mejores manos”. <span class="smcap">H. Santiago</span>, -<em>Juev. dom.</em>, 1 cuar., f. 155: “Aunque vee tres sentencias conformes -contra sí, apela con las mil y quinientas al último y supremo tribunal -de la misericordia”. Eran las mil y quinientas doblas que depositaban -para recurrir en última apelación judicial en una de las salas del -Consejo de Castilla. (<em>Novís. Recopil.</em>, l. 4, t. 5. l. 1).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_430" href="#FNanchor_430" class="label">[430]</a> “que se rezumaba” (<em>A</em>); “coyunturas” (<em>A B</em>).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_431" href="#FNanchor_431" class="label">[431]</a> “bullía en un hervor” (<em>A</em>).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_432" href="#FNanchor_432" class="label">[432]</a> “nacido de un jigotado” (<em>A</em>).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_433" href="#FNanchor_433" class="label">[433]</a> 1621 dice el Ms., copia muy antigua de lo que -hasta fin de aquel año tenía bosquejado Quevedo. Sin número son las -erratas que la desdoran por torpeza del amanuense, que no entendía los -originales; pero debemos a toda ley reconocerla como utilísima para -aclarar y fijar el texto de este Sueño, uno de los más estropeados -por antiguos y modernos impresores.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_434" href="#FNanchor_434" class="label">[434]</a> “el marqués de Villena? ¿No has oído”, etc. (El -manuscrito).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_435" href="#FNanchor_435" class="label">[435]</a> Don Enrique de Villena fué nieto del Marqués de Villena, -primer Condestable de Castilla, y después Duque de Gandía, hijo del -infante don Pedro de Aragón. Tuvo don Enrique por madre a doña Juana, -hija bastarda del rey don Enrique III, y trabajó más en las ciencias -que en las armas, afición natural que en vano contrariaron sus padres, -queriéndole más caballero que letrado. La ignorancia, legislador -universal, le trató con desdén; la envidia extendió que el Marqués supo -mucho en el cielo y poco en la tierra; la malicia le disfamó con el -vulgo y con todas las generaciones: le dió los nombres de estrellero y -nigromante, haciendo aprender al vulgo que el Marqués dispuso que le -picasen y convirtiesen en jigote y le encerrasen en una redoma para -volver a segunda vida. Fué historiador y poeta y murió en Madrid de -cincuenta años, a 15 de diciembre de 1434. Depositaron su cuerpo en el -convento de San Francisco. (Fernán Pérez de Guzmán, <em>Generaciones y -semblanzas</em>, cap. XXVIII).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_436" href="#FNanchor_436" class="label">[436]</a> <em>Dijes</em>, <em>dij</em> ó dije en -singular: evangelios, relicarios, chupadores, campanillas y otras -bujerías que ponen a los niños en la garganta, etc., para preservarlos -de algún mal, divertirlos o adornarlos.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_437" href="#FNanchor_437" class="label">[437]</a> “Sabe, dijo, que no fuí marqués de Villena, que ese -título me da la inocencia: llamáronme don Enrique de Villena, fuí -infante de Castilla; estudié y escribí”, etc. (El manuscrito). -Pertenecióle el marquesado de Villena legítimamente; pero fué -desheredado de él, quedando anulado su derecho por el mismo poder que -se lo otorgara, aún en vida del agraciado con él, su abuelo don -Alfonso de Aragón, disfrutándolo en tiempo de don Enrique dos Infantes -de aquel reino. Llamóse él siempre, en son de protesta, <em>de Villena</em>, -no usando nunca su apellido, así como su hija doña Isabel, que se llamó -<em>de Villena</em> (véase Felipe Benicio Navarro, en su edición del <em>Arte -Cisoria</em>).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_438" href="#FNanchor_438" class="label">[438]</a> Con motivo de esta quema bárbara, el bachiller de -Cibdarreal escribió al autor de <em>Las Trescientas</em>: “No le bastó a -don Enrique de Villena su saber para no morirse, ni tampoco le bastó -ser tío del Rey para no ser llamado por encantador. Dos carretas son -cargadas de los libros que dejó que al Rey le han traído; e porque -diz que son mágicos e de artes non cumplideras de leer, el Rey mandó -que a la posada de fray Lope de Barrientos fuesen llevados; e fray -Lope, que más se cura de andar del Príncipe que de ser revisor de -nigromancias, fizo quemar más de cien libros, que no los vió él más -que el Rey de Marroecos, ni más los entiende que el Deán de Cidá -Rodrigo; ca son muchos los que en este tiempo se fan dotos faciendo -a otros insipientes e magos; e peor es que se fazan beatos faciendo -a otros nigromantes”. (<em>Epístola</em> 66). Sabido es que las <em>Cartas</em> de -Cibdarreal son apócrifas, pues se escribieron el siglo <span class="allsmcap">XVII</span>. -El mismo Barrientos, en su <em>Tratado de las especies de adivinanza</em>, -dice al tratar del libro mágico del <em>Angel Raziel</em>: “Este libro es -aquél que después de la muerte de don Enrique de Villena, tú, -como rey christianissimo (era don Juan II), mandaste a mí, tu siervo et -fechura, que lo quemasse a vuelta de otros muchos, lo cual yo puse en -ejecución en presencia de algunos tus servidores, e puesto que aquéste -fué et es de loar, pero por otro respecto en alguna manera es bueno -de guardar los dichos libros, tanto que estuviessen en guarda e poder -de buenas personas fiables”. La <em>Crónica de D. Juan II</em> dice: “Fr. -Lope miró los libros e fizo quemar <em>algunos e los otros quedaron en su -poder</em>”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_439" href="#FNanchor_439" class="label">[439]</a> “estabas enterrado en San Francisco de Madrid; mas hoy -me he desengañado”. (Ms.).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_440" href="#FNanchor_440" class="label">[440]</a> “¿Hay paz en el mundo?” “Paz, respondí, universal. No hay guerra -con nadie”. “¿Eso pasa? Torna a tapar, que en tiempo de paz mandarán -los poltrones, medrarán los vicios, valdrán los ignorantes, gobernarán -los tiranos, tiranizarán los letrados, letradeará el interés, porque -la paz es enemiga (amiga) de pícaros. No quiero nada de allá fuera: -bien estoy en la redoma. Vuélvome jigote”. Afligióme grandemente, -porque empezaba ya a desmigajarse, y díjele: “Aguarda, que toda paz -que no se hace con buena (voluntad) es sospechosa. Paz rogada, y -comprada y pretendida es salsa y apetito para guerras. No hay para -quién sea la paz; porque si los ángeles dijeron: <em>Pax hominibus in -terra bonae voluntatis</em>, el sobrescrito de la paz viene a muy pocos de -los que hoy viven en el mundo. Está para dar un estallido; todo se va -revolviendo”. Con esto se sosegó y puesto en pie, dijo: “Con esperanzas -de guerra saldré de aquí, porque la necesidad fuerza que los príncipes -conozcan y diferencien al bueno del que lo parece. En la guerra se -acaban las raposerías de la pluma y la hipocresía de los dotores, y -se restaña el pujamiento de licenciados. Abre ahí; pero dime primero: -¿hay mucho dinero en España?”, etc. (Ms.). El penúltimo párrafo -confirma haberse bosquejado la <em>Visita de los chistes</em> en 1621, época -en que terminaba la tregua de doce años con los holandeses y en que -dominaba en todos los españoles el espíritu guerrero, por creer que -dicha tregua y la paz que hubo en gran parte del reinado de Felipe III -fueron origen de todos los males de la Monarquía. Rota la guerra en -el mismo año y vistos los desastrosos resultados de ella, la opinión -varió completamente, y Quevedo, al retocar su discurso, eliminó el -párrafo.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_441" href="#FNanchor_441" class="label">[441]</a> “Génova ha hecho unas sanguijuelas”, etc. (Ms. -y edición de Pamplona, 1631).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_442" href="#FNanchor_442" class="label">[442]</a> <em>Los ginoveses</em>, con sus cambios, recambios y demás -mohatras, se llevaban todo el dinero de España.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_443" href="#FNanchor_443" class="label">[443]</a> <em>Zacapela</em>, o <em>zacapella</em> o <em>sacapela</em>, -riña, como en <em>pela-mela</em>, <em>pelotera</em>, <em>escara-pela</em>, <em>gara-pela</em>, -del sacar y tirar los pelos y a pelladas (<span class="smcap">Cejador</span>, <em>Tesoro</em>, -<em>Silbantes</em>, 196). <em>Cuento de cuentos</em>: “La zacapela que traía la gente -bajuna”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_444" href="#FNanchor_444" class="label">[444]</a> <em>Gatos</em>, tomado también aquí por bolsa, como -se usaba de su piel y aún se usa por Segovia y el resto de Castilla.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_445" href="#FNanchor_445" class="label">[445]</a> “sana de esos lamparones, porque el rey de Francia no -admite”, etc. (Ms.). Decíase que el Rey de Francia tenía virtud de -curar los lamparones.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_446" href="#FNanchor_446" class="label">[446]</a> “usajes de bolsas”. (Edic. de Pamplona y Barcelona y -todos los impresos). <em>Usagre</em>, especie de sarna acre que roe y come la -carne en perros, etc. <span class="smcap">J. Pin.</span>, <em>Agr.</em>, 20, 3: “Y su desnudez y -su sarna y usagre”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_447" href="#FNanchor_447" class="label">[447]</a> <em>Empréstidos.</em> <span class="smcap">A. Veneg.</span>, -<em>Agonía</em>, 3, 10: “Las limosnas y empréstidos que hicieron”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_448" href="#FNanchor_448" class="label">[448]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 182: “La verdad adelgaza, mas no quiebra -su hilaza”.</p></div> - - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_449" href="#FNanchor_449" class="label">[449]</a> “no ha de perdonar nada, que no ha de sufrir cosa -ninguna; que el hombre honrado antes”, etc. (Ms.).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_450" href="#FNanchor_450" class="label">[450]</a> “mundo. El diablo puede salir a vivir en ese mundecillo, -dijo el Marqués. Considero yo” (<em>A</em>).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_451" href="#FNanchor_451" class="label">[451]</a> <em>Palillos</em>, los bolillos de hacer encaje y -randas, y dícese de lo sin consistencia, substancia ni solidez. -<span class="smcap">Timoneda</span>, p. 225: “Que yo no quiero llevar | mi vida puesta en -palillos”. <span class="smcap">D. Vega</span>, <em>S. Dom.</em>: “El reino del mundo es reino de -palillos y que tiene los fundamentos de agua y lana”. <span class="smcap">Cerv.</span>, -<em>Juez div.</em>: “Ya había yo de haber procurado algún favor de palillos -de aquí o de allí”. <span class="smcap">Cabr.</span>, p. 485: “Justicia armada sobre -palillos”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_452" href="#FNanchor_452" class="label">[452]</a> “putos y borrachos” (<em>A</em>).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_453" href="#FNanchor_453" class="label">[453]</a> “No había entonces otro puto sino <em>oxte</em>, que siempre -fué <em>oxte puto</em>, que todos eran mujeriegos, a puto el postrero; ahora -me dicen que los... se han introducido en barrigas”. (Ms.).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_454" href="#FNanchor_454" class="label">[454]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 328: <em>Cada buhonero alaba sus agujas.</em></p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_455" href="#FNanchor_455" class="label">[455]</a> <em>Lo que arrastra honra</em>, de las ropas rozagantes, y -con ironía del desaliño. <em>Grac.</em>, <em>Crit.</em>, 3, 6: “Antes lo que honra, -arrastra y trae a muchos más arrastrados que sillas”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_456" href="#FNanchor_456" class="label">[456]</a> <em>Dos dedos.</em> <em>Quij.</em>, 1, 13: “No estoy en dos dedos de -ponello en duda”. Ídem, 2, 52: “No faltaron dos dedos para volverme -loca de contento”. Díjose del dedo como medida.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_457" href="#FNanchor_457" class="label">[457]</a> <em>Al quitar</em>, de censos, ventas, etc., no perpetuas. -<span class="smcap">Tirso</span>, <em>Vill. Sagra.</em> 2, 2: “Hay parientes al quitar, -| que son de casta de censos”. Ídem, 3, 26: “Bodeguero de por vida, | -no bodeguero al quitar”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_458" href="#FNanchor_458" class="label">[458]</a> <em>Ya yo</em>, así se decía y nunca <em>yo ya</em>. <em>Quij.</em>, 1, 8: -“Que ya yo os conozco”. <em>Cal. Dimna</em>: “Ya yo oí decir”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_459" href="#FNanchor_459" class="label">[459]</a> “hale” (<em>A</em>).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_460" href="#FNanchor_460" class="label">[460]</a> <em>Mujer</em>, en vez de la conjunción anticuada -<em>maguer</em>, aunque, estampan muchas ediciones antiguas y modernas. Todas, -sin exceptuar una siquiera, ilustrada o sin ilustrar, dicen <em>cuerno</em> -en lugar de <em>cuemo</em>, adverbio también anticuado, que vale <em>como</em>: -descuido ciertamente digno de censura.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_461" href="#FNanchor_461" class="label">[461]</a> <em>Santiago Menochius</em>, jurisconsulto, fué natural de -Pavía y profesor de Derecho en Padua por muchos años en el siglo -<span class="allsmcap">XVI</span>. Felipe II le nombró consejero y Presidente del Consejo -del Milanesado. Murió en 1607. Sus obras componen ocho volúmenes -en folio: la más interesante es un tratado de <em>Praesumptionibus</em>, -<em>conjecturis</em>, etc. <em>Juan Pedro Surdo</em> escribió, entre otras obras, las -que llevan el título de <em>Decisiones</em>, <em>Decisiones Senatus Mantuani</em> -y <em>Consilia</em>, <em>sive responsa juris</em>, que he visto impresas desde el -año de 1599 al de 1611, en folio. <em>Juan Fáber</em>, <em>Fabre</em> o <em>Le Fevre</em>, -jurisconsulto, murió en Angulema, de cuyo territorio era natural, en -1340. Escribió un Comentario a la <em>Instituta</em> y otra obra intitulada -<em>Breviarium in Codicem</em>. La primera se imprimió en Venecia en 1488, en -folio. <em>Próspero Farinacci</em> nació en Roma el año de 1554. La colección -de sus obras, que todas tratan sobre los derechos civil y canónico, se -compone de 13 tomos en folio. Murió en 1618. <em>Jacques Cujas</em> (Cuyacio), -célebre jurisconsulto, nació en Tolosa en 1520. Sus obras componen 10 -tomos en folio, reimpresas distintas veces.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_462" href="#FNanchor_462" class="label">[462]</a> “Doctoris Putei in legem 6, volumen 1, -2, 3, 4, 5, 6, hasta 15. Licentiati Abtitis de Usuris, Petri Cusqui, -in Codigum, Rupis, Bruticarpin, Castani, Montoncanense de Adulterio, -et Parricidio, Cornarano, Rocabruno. (<em>Impresión de Pamplona, 1631.</em>) -Doctoris Putiri in legem sextam, volumine 1.º, 2.º, 3.º, 4.º, 5.º, -6.º hasta 15. Licenciati Nupti de Usuris, Petri Jusque in quodigum, -Ruptis, Bruti, Corpin, Castan, Monto, Canente de Adulterio, etc. -Los letrados”... (Ms.).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_463" href="#FNanchor_463" class="label">[463]</a> <em>Doctoris Putei.</em> <em>Jacobus Puteus</em> o <em>de Puteo</em> escribió -las obras siguientes: <em>Decisiones</em>; <em>Decisiones Rotae Romanae</em>; -<em>Allegatio pro communitate Terrae Valentiae contra communitatem sancti -Salvatoris</em>, que, desde los años de 1583 a 1610 he visto impresas en -Venecia y en León de Francia. <em>De Bernabé Cornazzano</em> conozco la obra -en folio intitulada <em>Novissimae decisiones Rotae Lucensis</em>, impresión -de Venecia de 1598. Casi todos los demás nombres de autores están -corruptos, en mi sentir. El asunto no merece la pena de que, por fijar -la verdadera forma en que deban escribirse, abandonemos otros trabajos; -tarea dificilísima además, por la multitud de libros que aparecían a -cada hora en aquella época sobre materias jurídicas, y cuya memoria se -ha perdido, y empresa aventurada tal vez, siendo posible que, a vueltas -de nombres verdaderos de autores, añadiese Quevedo otros imaginados. -<em>Petri Cusqui</em> pudiera ser <em>Rochus de Curte</em>, que escribió <em>De jure -patronatus</em>, impreso en León de Francia, 1573. <em>Rupis</em>, acaso <em>J. B. -Lupi</em>, de quien es el tratado <em>De usuris et commerciis illicitis</em>. -<em>Brutiparcin</em> es, a no dudar, <em>Jacobo de Butrigariis</em>, que escribió -<em>De oppositione compromissi, et ejus forma</em>. Para el nombre <em>Castani</em> -se ocurren los de <em>Bartolomé Chassaneo</em>, consejero del Parlamento de -París en 1531, y que publicó alguna obra jurídica, y del abad <em>Nicolao -Cataniense</em>, que escribió muchos Tratados sobre derecho pontificio. -Pero esto es hablar a Dios y a ventura.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_464" href="#FNanchor_464" class="label">[464]</a> <em>Qué tan</em>, cuán. <em>Tac.</em>, 1, 9: “Yo le -diré a v. m. qué tan doctos”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_465" href="#FNanchor_465" class="label">[465]</a> En lugar de <em>leen aprisa, arremedando un abejón</em>, que -dice el Ms. y pide el sentido, en la edición de Pamplona se estampa: -<em>leen de prisa, reméndanle un anexion</em>; en la de Barcelona: leen de -priesa, remedándole una anexion; Ibarra y Sancha imprimieron de propia -autoridad <em>remiéndanle una anexión</em>. No hay un ejemplar donde el -sentido esté recto.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_466" href="#FNanchor_466" class="label">[466]</a> <em>Es-parr-anc-ado</em>, de <em>parr-ar</em>, extender (<em>Herr.</em>, <em>Agr.</em>, 2, -21) y anca. En Murcia <em>parr-anc-ana</em> es la persona pequeña y gruesa; -en Andalucía, <em>a-parr-an-ado</em>. En Palencia <em>a parr-anqu-illas</em> es a -horcajadas, extendidas las anquillas. <em>Entrem.</em>: “Muy esparrancado de -ojos decía”. <em>Desparrancado</em> en <span class="smcap">P. Espinosa</span>, <em>Perro y Cal</em>.</p></div> - - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_467" href="#FNanchor_467" class="label">[467]</a> <em>Tenuta</em>, posesión de los frutos, rentas y preeminencias -de algún mayorazgo, que se goza hasta la decisión de la pertenencia -de su propiedad entre dos o más litigantes. <em>Recop.</em>, l. 4, t. 19, -l. 5.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_468" href="#FNanchor_468" class="label">[468]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 545: <em>Un alcalde de palo lo -mandará.</em> Esto es, de madera, un zote, sin juicio; sino que Quevedo -hace un chiste sobre <em>el palo</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_469" href="#FNanchor_469" class="label">[469]</a> <em>Lo embelequen</em>, lo -engañen con embelecos.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_470" href="#FNanchor_470" class="label">[470]</a> “dos días ha, dije yo”. (Ms.). -Aquí llegaba Quevedo el 2 de abril de 1621, cuando se extendió por su -prisión de la Torre la noticia de la muerte de Felipe III.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_471" href="#FNanchor_471" class="label">[471]</a> Rasgo ingenioso, pero de amargo desconsuelo, porque -pinta hasta qué extremo habían prostituido los Tribunales en aquella -época la inmoralidad y la avaricia.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_472" href="#FNanchor_472" class="label">[472]</a> <em>Agrajes</em>, sobrino de la -reina Elisena, madre de Amadís de Gaula, e hijo del rey Languines, es -uno de los héroes del famoso libro de Amadís, cuya lectura, muy común -entre próceres e hidalgos en los siglos <span class="allsmcap">XV</span> y <span class="allsmcap">XVI</span>, -llevó al pueblo el adagio en fórmula de amenaza, que tan galanamente -se ridiculiza en este sitio. <span class="smcap">Corr.</span>, 57: <em>Agora lo veredes, -dijo Agrajes con sus pajes.</em> La expresión <em>Ahora lo veredes</em> solían -decirla el mismo Agrajes y los demás caballeros, respondiendo a las -provocaciones de sus contrarios y remitiéndose a las manos. “Poniendo -mano a la espada, arremetió contra Florambel, diciendo: agora lo -veréis, don cobarde caballero” (<em>Florambel de Lucea</em>. 4, 1). “Ahora lo -veréis, dijo Amadís, y abajando su lanza se vino para él”. (<em>Amad. de -Grecia</em>, 2.ª pte., c. 48). “Ahora lo veredes, dijo Agrajes, respondió -don Quijote” (<em>Quij.</em>, 1, 8).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_473" href="#FNanchor_473" class="label">[473]</a> “hecho en remate de cuchara”. (Ms.).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_474" href="#FNanchor_474" class="label">[474]</a> <em>Dígote sastre.</em> <em>Ser un sastre</em> es -ser un pillo, y por tal le tuvo, viéndole con pelo como cerdas de -limpiadera, erizado y bermejizo, esto es, de pelo bermejo y malo, señal -de ello.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_475" href="#FNanchor_475" class="label">[475]</a> <em>Oir, que no pica.</em> Doy oídos, que eso no -daña nunca.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_476" href="#FNanchor_476" class="label">[476]</a> “mirar a quién”. (Ms.).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_477" href="#FNanchor_477" class="label">[477]</a> Este período hállase en todos los impresos estragado y -falto. Muchos antiguos manuscritos escriben <em>Harbalias</em>. De <em>arbar</em>; en -Covarrubias, <em>harbar</em>, el cual dice que significa “hacer la cosa muy -de priesa, como harbar la plana el muchacho, cuando escribe de priesa -y mal”. <em>Quij.</em>, 2, 4: “Porque no hará sino arbar, arbar, como sastre -en vísperas de pascuas”. Nótese que a esto alude Quevedo al tenerle -por sastre. <span class="smcap">J. Enc.</span>, 78: “Come, no nos tome | la cuaresma -rellanados. | Arbemos estos bocados”. Aquí vale arrebatar, y tal es su -propio valor, y lo supone Quevedo, diciendo era un solicitador y un -sastre y que parecía remate de cuchara; en fin, que no se ha de dar -este nombre a cualquiera, sino al solicitador. La <em>h</em> de Covarrubias -es de la etimología que él le dió, del hebraico <em>harbagh</em>, cuatro, -porque dice que el que escribe mal hace cuatro letras por una. Véase su -etimología en <span class="smcap">Cejador</span>, <em>Tesoro</em>, <em>R</em>, 48.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_478" href="#FNanchor_478" class="label">[478]</a> “ojos a lo sombrero” (<em>B</em>).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_479" href="#FNanchor_479" class="label">[479]</a> “honda y desenfadada”: “Idos”, -etc. (Ms.).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_480" href="#FNanchor_480" class="label">[480]</a> <em>Chisgaravís</em>, “el hombrecillo de poca substancia”. -(<span class="smcap">Rosal.</span>) Dícese del muchacho revoltoso, vivaracho y bullidor, -y del revoltijo y enredo: su etimología en el <em>Tesoro</em>, <em>Silbantes</em>, 5. -<span class="smcap">L. Grac.</span>, <em>Crit.</em> 2, 1: “Aquél que sale hecho un Catón, ¿no -era poco ha un chisgarabís?”</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_481" href="#FNanchor_481" class="label">[481]</a> <em>Me hacéis el santo</em>, <em>fruta</em>, me convertís en fruta, esto es, -en <em>Pero</em>, el santo, esto es, San <em>Pedro</em>. <em>Pero</em> decíase antes por -<em>Pedro</em>, de donde <em>Per-ico</em> y <em>Pé-ez</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_482" href="#FNanchor_482" class="label">[482]</a> <em>Vía</em> se decía por <em>veía</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_483" href="#FNanchor_483" class="label">[483]</a> <em>Las alas</em>, como a <em>grullo</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_484" href="#FNanchor_484" class="label">[484]</a> Los villanos, cuando se les anuncia o explica lo que -no requiere explicación y no puede menos de suceder, cantan -hoy todavía esta copla: -</p> - -<div class="poetry-container pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Son esas profecías</span><br /> -De Pero Grullo,<br /> -Que a la mano cerrada<br /> -Llamaba puño.</p> -</div> -</div> - -<p class="p1">Y llámanse <em>perogrulladas</em> aquellas verdades que de puro -manifiestas, afirmarlas es necedad. El autor de la <em>Pícara -Justina</em> escribió que <em>Pero Grullo</em> fué asturiano y que hay -una profecía suya en Asturias de que ha de venir por el -río una avenida de oro y toneles de vino de Ribadavia, -y, por estar prevenidos para la pesca, los paisanos andan -siempre descalzos. Etimológicamente de <em>gorullo</em>, montón, -es uno del montón, un cualquiera. Es el que dice claramente -verdades tontas, necedades, y si la principal, que -le atribuyen de que <em>a la mano cerrada llamaba puño</em>, fué -causa de su nombre, como pudiera, gorullo aludiría al -puño o amontonamiento de dedos. <em>Quij.</em>, 2, 62: “No dijera -mas el profeta Perogrullo”. <span class="smcap">Corr.</span>, 432: <em>Vámonos a acostar, -Pero Grullo, que cantan los gallos a menudo; hilar, hilar, -Teresita, que, si los gallos cantan, no es hora.</em></p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_485" href="#FNanchor_485" class="label">[485]</a> <em>Estantigua</em>, como quien dice visión, fantasma, y de -su valor traté en mi edición del <em>Lazarillo</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_486" href="#FNanchor_486" class="label">[486]</a> “dijeron”. (Ms.). “refieren”. (La impresión de Bruselas -de 1660).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_487" href="#FNanchor_487" class="label">[487]</a> Termina aquí el Ms. de Lastanosa, y tal vez lo que -hasta fines del año de 1621 tenía escrito el prisionero de -la Torre de Juan Abad.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_488" href="#FNanchor_488" class="label">[488]</a> <em>Cotorrera</em>, la que anda de cotorro en cotorro, parlanchina -y chismera, de donde la hembra del papagayo. -<span class="smcap">Parra</span>, <em>Luz</em>, 1, 1: “¿Qué diremos de tantos papagayos y qué -de tantas cotorreras, que ni entienden lo que piden a -Dios ni saben lo que ruegan?” <span class="smcap">Quev.</span>, <em>Rom.</em>, 6: “De las -mizas cotorreras”. En Aragón también es <em>cotorrero</em> el -que asiste a toda diversión y quiere verlo y saberlo todo -y parlarlo todo. <span class="smcap">Rosal</span>: “Cotorrera, la que a tales lugares -(cotorros o pedazos de tierra o monte cercado, que dicen -soto o sotillo) se retira con hombres, como a lonja de -sus torpes mercaderías, como de cárcava, carcaveras”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_489" href="#FNanchor_489" class="label">[489]</a> <em>Al dedo</em>, trocado en una sortija.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_490" href="#FNanchor_490" class="label">[490]</a> “<em>A Dios y a ventura.</em> (Cuando nos arrojamos a lo -dudoso en confianza que Dios ayudará y podrá haber buena -suerte)”. (Corr., 505). Lo de <em>a diablos y desgracia</em> es por -contraste.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_491" href="#FNanchor_491" class="label">[491]</a> “de risa”. (Edición de Madrid, 1648, y todas las -siguientes).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_492" href="#FNanchor_492" class="label">[492]</a> <em>Por el dicho del nacer</em>, por lo que se dice acerca de -nuestro nacimiento, de ser hijos de tales o cuales padres, -sin otra certeza.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_493" href="#FNanchor_493" class="label">[493]</a> <em>Nos vuelan... el dinero</em>, hacer volar, hacer que desaparezca, -llevándoselo, factitivo. <span class="smcap">P. Vega</span>, <em>ps.</em> 3, 8, 2: -“Quedan firmes, no las vuela el aire (las tejas)”. <span class="smcap">D. Vega.</span> -<em>S. Pedro</em>: “Y el otro que la oye (la palabra), la coge y -la vuela, y así va pasando de lengua en lengua”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_494" href="#FNanchor_494" class="label">[494]</a> <em>Ringlón</em>, como <em>ringle</em>, <em>ringlera</em>, <em>ringla</em>, etc. <span class="smcap">Zamora</span>, -<em>Mon. mist.</em>, pte. 3, 86, 6: “Apenas he borrado ringlón, -trasladado hoja ni vuelto al molde razón ninguna”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_495" href="#FNanchor_495" class="label">[495]</a> <em>Zahorí.</em> Cree el vulgo que el zahorí, esto es, el que -tiene virtud para ver lo que hay debajo de la tierra, nace -el Viernes Santo. Alude a Felipe IV, el cual “nació en -Valladolid, Viernes Santo, 8 de abril 1605. Baptizóle en el -Convento de S. Pablo, del Orden de Santo Domingo, en -la misma pila que fué baptizado este Santo, don Bernardo -de Rojas, Cardenal y Arzobispo de Toledo”. (<span class="smcap">Gil Gonzál., -Dávila</span>, <em>Teatr. Madrid</em>, p. 51).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_496" href="#FNanchor_496" class="label">[496]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 141: “<em>Echar la soga tras el caldero.</em> (Es tras -lo perdido, soltar el instrumento y remedio con que se ha -de obrar y echar lo menos tras lo más)”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_497" href="#FNanchor_497" class="label">[497]</a> Con un Cuarto, con Felipe IV. Faltan esta redondilla -y la anterior en la edición de Barcelona, 1635; en la de -Madrid, 1648, y, menos en las de Pamplona, 1631, y Bruselas, -1660, en todas las demás, antiguas y modernas. Únicamente -la impresión de Ruán, 1629, incluye la penúltima -profecía, pero suprime la tercera. Sin duda, convencido -Quevedo de que el mal gobierno de Felipe IV hacía bueno -el de su padre y que los apuros y empeños del Tesoro, -lejos de menguar, iban en creciente, al reimprimir su discurso -en 1629 echó abajo mucho de cuanto le había hecho -ver el buen deseo y las esperanzas, risueñas siempre, de -un nuevo reinado.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_498" href="#FNanchor_498" class="label">[498]</a> <em>Y</em> (hechos) <em>cuartos</em>, descuartizados.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_499" href="#FNanchor_499" class="label">[499]</a> <em>Muy blanco</em>, por ser el <em>Otro</em> un cualquiera, que está -en blanco, para que cada cual fantasee a quien se le antoje -y lo escriba en ese blanco.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_500" href="#FNanchor_500" class="label">[500]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 361: “<em>Como dijo el otro.</em> (Dicen esto probando -lo que hacen, y a veces refiriendo un refrán al propósito)”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_501" href="#FNanchor_501" class="label">[501]</a> <em>Vais</em>, por <em>vayáis</em>, era común, y lo mismo en todo el -indicativo por el subjuntivo.</p></div> - -<div class="section"> -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_502" href="#FNanchor_502" class="label">[502]</a></p> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">“Ya cabalga Calaínos</span><br /> -A las sombras de una oliva,<br /> -El pie tiene en el estribo,<br /> -Cabalga de gallardía”.</p> -</div> -</div> - -<p class="p1">Así principia el romance de Calaínos, que cita Cervantes -en su <em>Quijote</em>, 2, 9, rústica improvisación de algún iletrado -juglar sobre asunto dado. El señor don Agustín -Durán lo insertó en su <em>Romancero general</em>, extrañando -que pare en proverbio el refrán que dice: <em>Tan malo como -las coplas de Calaínos</em>; porque el romance es de los mejores -de su clase, su narración interesante y animada, sencillo -y bien sentido a veces, y menos pesado que otros.</p> - -<p>Según el texto, lo más usual en tiempos de Quevedo -era decir: <em>Cuentos son ésos de Calaínos</em>, denotando los -razonamientos o escritos impertinentes y frívolos de cosas -que no importan. Y se tomaba la frase de las aventuras de -aquel paladín señor de Montesclaros y Constantina la -llana, que vino a España a servir a Almanzor, rey de -Sansueña, por amores de su hija la infanta Sevilla. Pidióle -ésta que le trajese en arras tres cabezas de los -doce Pares de Francia, y el valeroso alarbe pereció en -la empresa a manos de Roldán, después de haber vencido -a Baldovinos. No se remonta la antigüedad del romance -de Calaínos más allá del siglo xv, puesto que en -él se habla del preste Juan, del soldán de Babilonia y de las -tierras del Gran Turco. <span class="smcap">Corr.</span>, 145: “<em>Ya cabalga Calaínos; -ya cabalga, ya se va.</em> (Quedó de unas de sus coplas)”. Ídem, 548: -“<em>Las coplas de Calaínos.</em> (Por cosa de poco valor. Fué un -moro)”. Ídem 558: <em>No se me da las coplas de Calaínos, las coplas -del perro de Alba.</em></p></div> -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_503" href="#FNanchor_503" class="label">[503]</a> -<span class="smcap">Corr.</span>, 75: “<em>El ánsar de Cantimplora, que -salió al lobo al camino.</em> (Adelante se dirá la gansa de Cantipalos, -con su origen)”. Ídem, 172: “<em>La gansa de Cantimpalos, que salía al -lobo al camino.</em> Los de este lugar cuentan por tradición de los -pasados que una mujer llamada la <em>Gansa</em> salía al camino de otro -lugarejo vecino a tratar a solas con el cura de allí, que se llamaba -Lobo. Cantimpalos o Cantipalos es cerca de Segovia; el otro lugarcillo -del cura ya está despoblado. El vulgo ha trocado este refrán en el -otro: <em>El ánsar de Cantimpalos o Cantimpalo</em>, - -porque a los nombres que empiezan en <em>A</em>, aunque -sean de hembras, se pone el artículo <em>el</em>: <em>el ánsar</em> por <em>la -ánsar</em>, hembra”. Yo supongo que estos cuentos se inventaron -después, y que <em>cant-i-palo</em> se aplicó al pueblo ése; -pero que de suyo sólo significaba <em>el ánsar</em> o <em>ganso</em> bobo, -que él mismo se mete en peligro, y por ello <em>cantos</em> o piedras -<em>y palos</em> merece o le dan.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_504" href="#FNanchor_504" class="label">[504]</a> <em>De un orejón</em>, muy arrugada.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_505" href="#FNanchor_505" class="label">[505]</a> “lámpara” (dice la edición de Barcelona, 1635).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_506" href="#FNanchor_506" class="label">[506]</a> El <em>ab initio et ante saecula</em>, frase del <em>Eccl.</em>, 24, 14, -para indicar aquí la vejez de la vieja, desde la eternidad.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_507" href="#FNanchor_507" class="label">[507]</a> <em>Cecina</em>, carne curada, por lo vieja.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_508" href="#FNanchor_508" class="label">[508]</a> <em>Dueña</em> se decía siempre en España por oposición a -doncella; pero dueña y doncella se comprendía en el -nombre general de dama. Con el tiempo, y en el siglo <span class="allsmcap">XVII</span>, -vino a circunscribirse el nombre de dueña, aplicándose tan -sólo a aquellas “luengas y repulgadas tocas, escogidas para -autorizar las salas y los estrados de señoras principales”, -que tan al revés de lo que debían usaban, según Cervantes, -“su ya casi forzoso oficio”. El mismo peregrino ingenio -afirmaba que todas son amigas de saber, entender y -oler, y general en ellas la costumbre de ser chismosas, -llamándolas en <em>El celoso extremeño</em> “perdición de mil recatadas -y buenas intenciones”. El pueblo, conforme a la -irrecusable autoridad de don Quijote, se burlaba de ellas, -comparándolas a la <em>dueña Quintañona</em>, quien fué nada menos -que la Hebe de Lanzarote del Lago, puesto que le -escanciaba el vino, como canta el popular romance:</p> - -<p>“Nunca fuera caballero”, etc.</p> - -<p>y la medianera en sus amores con Ginebra. <em>Quintañón</em>, -<em>de cien años</em>, como el quintal, cien libras, del muy viejo. -<span class="smcap">Góngora</span>, <em>Dec. burl.</em>: “De un Serafín quintañón | el menor -hoy blanco diente”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_509" href="#FNanchor_509" class="label">[509]</a> <em>Chisme</em>, murmuración, y a ella alude la que sigue, -de la frase <em>desenterrarle los huesos</em>, por murmurar, y -díjose por la mayor ignominia, que se hacía a los insignes -malhechores, muertos sin castigo legal, de desenterrarlos. -<span class="smcap">Cácer.</span>, <em>ps.</em> 72: “Les desenterraran los huesos”. <span class="smcap">Gallo</span>, -<em>Job</em>, 30, 4: “Son dientes mordaces, y cuando no hallan corteza -de que morder, desentierran las raíces y aun los huesos -de sus abuelos para decir que no son virtuosos los que -viven”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_510" href="#FNanchor_510" class="label">[510]</a> <em>Aquel</em> dice: <em>llamen a la dueña</em>, esto es, cualquiera -de casa acude a ella.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_511" href="#FNanchor_511" class="label">[511]</a> <em>En los sótanos</em>, guardados y calientes; <em>zaquizamíes</em>, -en lo alto y bien aireado.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_512" href="#FNanchor_512" class="label">[512]</a> <em>Coram vobis</em>, ante vosotros. Es la presencia grave y -autorizada de uno, y así se dice que <em>tiene gran coramvobis</em> -el de tal presencia y persona. <span class="smcap">J. Polo</span>, pl. 123: “Éste -es nuestro coramvobis; | mas no es razón que le falte | el -usado titulillo, | gran soplón de suae aetatis”. De aquí la -cara o rostro, y hoy la panza gorda y respetable.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_513" href="#FNanchor_513" class="label">[513]</a> <em>Influyen</em>, pronostican, indican, verbo astrológico. -Quiere decir que auguran enfermo a quien cuidar y tarea -nocturna, por ser dos ocupaciones de las dueñas. De las -<em>acelgas</em> y <em>lentejas</em> véase <span class="smcap">Laguna</span>, que dice ser resolutivas -de opilaciones.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_514" href="#FNanchor_514" class="label">[514]</a> <em>Cabo de año</em>, oficio religioso por un difunto al año -de morir, con su catafalco, etc.; viejas <em>sin cabo</em>, tan viejas -que no tienen fin.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_515" href="#FNanchor_515" class="label">[515]</a> <em>De tejadillo</em>, alude al llevar el manto encima de la -frente, dejándola descubierta, que así los labios y encías -dejan descubierta la boca sin dientes o <em>sin hueso</em>, que -dice luego.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_516" href="#FNanchor_516" class="label">[516]</a> <em>Dueñas</em>, población cerca de Valladolid, y todavía -más de Palencia. <em>La picota</em> estaba a la salida de poblado -y era algún altozano, cuando lo había: allí estaba <em>el rollo</em>, -por ser una columna con su base, lugar de ignominia.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_517" href="#FNanchor_517" class="label">[517]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 405: “<em>Púsele cual digan dueñas; poner cual -digan dueñas.</em> (Es maltratar de arte que las dueñas hayan -lástima y hablen de ello las dueñas)”. Ídem, 597: “<em>Cual -digan dueñas.</em> (Por tratar y poner mal)”. Las dueñas charlan -y chismean en sus juntas y nunca para bien.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_518" href="#FNanchor_518" class="label">[518]</a> <em>Ruégote</em>, olvidando Quevedo el <em>os pido</em>, por el paréntesis.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_519" href="#FNanchor_519" class="label">[519]</a> <em>Envergonzante</em>, vergonzante. <span class="smcap">Quev.</span>, <em>Rom.</em>, 76: “Mujer -moza es mucho gasto | para envergonzante lindo”. <em>Píc. -Just.</em>, 2, 2, 4, 3: “La ramera envergonzante”. Aquí alude -al <em>de Noche</em>, encubierto que tal suena envergonzante, y -como tal lo ha pintado antes Quevedo.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_520" href="#FNanchor_520" class="label">[520]</a> Es <em>don Diego de Noche</em> figura imaginada para significar -cualquier paseante embozado de los que viven de -gorra, susto perpetuo de los transeúntes, coco de los padres -y maridos y acíbar nocturno de los saraos y bailes -de candil. Fué muy común en el siglo <small>XVI</small> llamar también -<em>don Fulano de Noche</em> a los que hasta puesto el sol no -mostraban sus primores y habilidades. Argote de Molina, -en la <em>Sucesión de los Manueles</em> nos ha conservado la -memoria de don Pedro de Guzmán, que llamaron don -Pedro de Noche, por la dulzura de su garganta y suavidad -de su música, que tuvo sobre todos los que había entonces -en Castilla, la cual solamente de noche ejercitaba. Este -don Diego es en parte el <em>sablista</em> moderno, que <em>sablea</em> o <em>da -sablazos</em>, esto es, gorrón y pedigüeño. <span class="smcap">Corr.</span>, 582: “<em>Don -Diego de noche.</em> (Poner don a quien no le tiene, y para -burlarse de mujeres enamoradas)”. Este dicho de Correas -alude a la explicación dada, que concuerda con lo que -dice Quevedo. <em>A lo tío Diego</em> es en Andalucía obrar -uno con socarronería, afectando sencillez y procediendo -con malicia. Tal los presuntuosos del dicho de Correas, -que ostentan lo que no tienen y con que se daba vaya -a las enamoradas, y tal el gorrón rebozado del texto y -de la explicación, donde <em>de noche</em> indica el rebozo y la -socarronería.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_521" href="#FNanchor_521" class="label">[521]</a> <em>Ramplón</em>, dícese de la pieza de hierro que tiene las -extremidades vueltas, como herradura ramplona, y por extensión -del zapato tosco de mucha vuelta o que sobresale, -y el zapato de patinar o patín, ganchudo. <span class="smcap">Coloma</span>, <em>G. Fland.</em>, -2: “Mandó hacer doce mil pares de ramplones con que -servirse de los hielos”. <span class="smcap">Barbad.</span>, <em>Corr., vic.</em>: “Traía medias -de cordellate y zapatos de ramplón”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_522" href="#FNanchor_522" class="label">[522]</a> <em>Geomancía</em>, adivinación por los cuerpos terrestres -o por lineas y círculos hechos en tierra.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_523" href="#FNanchor_523" class="label">[523]</a> <em>Restañando el ventanaje</em>, remendar agujeros. <em>Entintar.</em> -<span class="smcap">Quev.</span>, <em>Letr. satír.</em>, 10: “Yo conozco caballero, | -que entinta el cabello en vano”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_524" href="#FNanchor_524" class="label">[524]</a> <em>Hacer el coco</em> es arrebujarse para meter miedo al -niño con el coco o bu o fantasma.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_525" href="#FNanchor_525" class="label">[525]</a> <em>Vuelta de la espada</em>, torcimiento del filo o corte. <span class="smcap">Santillana</span>: -“No hay espada sin vuelta, ni puta sin alcahueta”. -Juega del vocablo <em>vuelta</em>, acción de devolver, como dicen -los muchachos al recibir una cosa: “¿Tiene tornillo? Pues -al bolsillo. ¿Tiene tornaco? Pues al bolchaco. ¿Tiene tornón? -Pues al bolsón”. Al prestar algo suele decirse: “Tiene -tornillo”, esto es, que se ha de volver a su dueño.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_526" href="#FNanchor_526" class="label">[526]</a> <em>Diles... los dones</em>, alude a la explicación de Correas.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_527" href="#FNanchor_527" class="label">[527]</a> <em>Bigotera</em>, asiento enfrente de la testera, para que -vaya el criado u otra persona, en cupés y berlinas; además -funda de gamuza o badanilla para meter los bigotes, -cuando se estaba en casa, para que no se ajasen y para -componerlos, como hoy se usan de otra clase.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_528" href="#FNanchor_528" class="label">[528]</a> <em>Mi sombra</em>, dícelo por lo enjuto y delgado de su -personilla, como pudiera haber dicho <em>mi raspa</em>; por lo -mismo le llama luego <em>caballero visión</em>, cuya vista puso -hambre en los muertos.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_529" href="#FNanchor_529" class="label">[529]</a> <em>Súpito</em>, vulgar en todas partes. <span class="smcap">F. Silva</span>, <em>Celest.</em>, 26: -“Cata, señora, que no seas tan súpita”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_530" href="#FNanchor_530" class="label">[530]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 363: “<em>Cochite hervite.</em> (Dícese a los que quieren -las cosas muy aceleradas)”. De <em>cocharse</em>, que se usa -en Segovia, de <em>cocho</em> o cocido, y de <em>hervir</em>, y alude al -<em>Antes cocho que hierva</em>. <span class="smcap">Cácer.</span>, <em>ps.</em> 105: Quisieron ellos -que cochite hervite los metiera luego Dios en la tierra, -que les había prometido.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_531" href="#FNanchor_531" class="label">[531]</a> ¿<em>Doña Fáfula</em> será <em>doña Fábula</em>, corrompido el nombre -por la malicia de los villanos o de los mosqueteros, -cruel pesadilla de los poetas dramáticos? A valer esta conjetura, -tendría entonces aquella frase la misma significación -que hoy tiene el manoseado chiste: <em>En la comedia -no salió al fin el argumento</em>, que algunas almas pandas -y no nada caritativas repiten cuando es trivial el asunto -y se maneja con ruda Minerva. Es crítica de comedias.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_532" href="#FNanchor_532" class="label">[532]</a> “día: Señora, tanto” (<em>P</em>).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_533" href="#FNanchor_533" class="label">[533]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 612: “<em>Tuvieron gran pelotera.</em> (Por gran grita -y voces alterando; varíase)”. Del enzarzarse riñendo, como -haciéndose una pelota.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_534" href="#FNanchor_534" class="label">[534]</a> <em>De voleo</em>, de vuelo, en volandas, volando, esto es, -de prisa. <span class="smcap">Cabr.</span>, p. 226: “Sus llagas y dolores le llevaban -de voleo a la muerte”. <span class="smcap">Cácer.</span>, <em>ps.</em> 25: “Ello mesmo se -le viene de voleo”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_535" href="#FNanchor_535" class="label">[535]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 302: <em>Güela la casa a hombre, y él iba rodando -la escalera.</em></p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_536" href="#FNanchor_536" class="label">[536]</a> “y Cristo muy mansueto, que parece que apenas echa -la habla por la boca?” (Edición de Pamplona, 1631).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_537" href="#FNanchor_537" class="label">[537]</a> “Cristo, pues puede”, etc. (Edición de Pamplona, -1631). Sin esta corrección no se entiende lo que luego -añade: <em>aunque es la misma paciencia...</em></p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_538" href="#FNanchor_538" class="label">[538]</a> <em>Bu</em>, del soplar, y lo decía el diablo metiendo miedo -en comedias. <span class="smcap">S. Badaj.</span>, 2, p. 73: “Diablo: Bubu, bu, bu, -bu, bu, bu”. Ídem, 1. p. 212: “Diablo: Bu, bu, bu, bu”. -(<span class="smcap">Cejador</span>, <em>Tesoro</em>, <em>B</em>, 2).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_539" href="#FNanchor_539" class="label">[539]</a> En palos y riñas o en canto y baile acababan casi -siempre; véanse los de Lope de Rueda, Sánchez de Badajoz -y Quiñones de Benavente.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_540" href="#FNanchor_540" class="label">[540]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 617: “<em>Marizápalos.</em> (Por mujer desaliñada que -arrastra y da las faldas en los zancajos)”. Es por lo mismo -la que ahuyenta a todos, de ¡zape!, y así dice luego: -“Mira que digáis cómo la he puesto”. Además, la desechada -de todos con el <em>¡zape!</em> Así <em>Balcón de Marizápalos</em> fué -el que improvisó en la plaza Mayor de Madrid Felipe IV -una noche para cierta favorita que no tenía dónde presentarse. -Fué además nombre de un baile. <span class="smcap">Zamora</span>, <em>Gurruminas</em>: -“Marizápalos era muchacha | y enamoradita de Pedro -Martín, | por sobrina del cura estimada, | la gala del -pueblo, la flor del abril”. <span class="smcap">D. Torres</span>, <em>Ronda al uso</em>: “Marizápalos -era”... <em>Bibl. Gallardo</em>, 2, 204: “Marizápalos bajó -una tarde | al fresco sotillo de Vaciamadrid... | Respondió -Marizápalos ¡zape! | levando sus voces cariños de -miz”. Véase <span class="smcap">Cejador</span>, <em>Tesoro, Silb.</em>, 212, <em>zápele</em>, etc.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_541" href="#FNanchor_541" class="label">[541]</a> “doña Fábula” (<em>P</em>).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_542" href="#FNanchor_542" class="label">[542]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 617: “<em>Marirrabadilla.</em> (Los desiguales y ruines -que quieren ser tanto como otros buenos)”. Los junto -a la cola, dicen también. <span class="smcap">Corr.</span>, 170: “<em>La necesidad obliga</em> -<em>al más desvalido nombre, que es de Marirrabadilla.</em> (A -sorrabar a otros, que así llaman al rogar y pedir con sumisión)”. -<span class="smcap">Corr.</span>, 118: “<em>Los hijos de Marirrabadilla, cada -uno en su escudilla</em>, o <em>En casa de Marirrabadilla, cada -uno con su escudilla. Estar como los hijos de Marirrabadilla</em>”. -Esto es, que en las familias como la de esta ruin -señora, todos riñen por la comida.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_543" href="#FNanchor_543" class="label">[543]</a> <em>Piullido</em>, de <em>pi-ular</em> o pi-ar las aves cuando son pequeñas, -sobre todo los pollos, y úsase en Murcia; diminutivo -<em>-ol</em>, de <em>pi-ar</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_544" href="#FNanchor_544" class="label">[544]</a> <em>Pius Aeneas</em> le llama Virgilio.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_545" href="#FNanchor_545" class="label">[545]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 71: “<em>Allá se lo haya Marta con sus pollos.</em> -(El descuido vulgar deshace la consonancia, habiendo de -ser la postrera palabra <em>Marta</em>)”. Ídem, 60: <em>Acá lo ha Marta -con sus pollos.</em> Estos refranes salieron de aquel otro de -<span class="smcap">Corr.</span>, 353: <em>¿Con qué viene Marta, la que los pollos harta?</em> -Ídem, 442: “<em>Marta, la que los pollos harta.</em> (A desdén de -la impertinente)”. Y díjose del ser piadosa. <span class="smcap">Corr.</span>, 449: -<em>Más piadosa que Marta con sus pollos.</em> Ídem, 442: <em>Marta -la piadosa, que daba el caldo a los ahorcados.</em> Ídem, 442: -<em>Marta la piadosa, que mascaba el vino a los enfermos.</em> -Ídem, 442: <em>Marta la piadosa, que mascaba la miel a los -dolientes.</em> Ídem, 442: “<em>Marta la piadosa.</em> (Dícese a personas -piadosas y a veces con ironía y reprende imprudencias -y blanduras dañosas)”. ¿Por qué a la mujer activa -llamó el pueblo <em>Marta</em>? Creo que por <em>Marta</em>, la que servía -a Jesús, que la reprendió por ello (<em>Luc.</em>, 10, 40 y 41): -<em>Satagebat... sollicita es.</em> Marta es la que marra y yerra o -otros dichos, y así daba a sus pollos lo contrario de lo que -habían menester.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_546" href="#FNanchor_546" class="label">[546]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 471: <em>Muera Marta y muera harta.</em></p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_547" href="#FNanchor_547" class="label">[547]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 220: <em>No hay tono como el del pito.</em></p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_548" href="#FNanchor_548" class="label">[548]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 309: <em>Bien canta Marta después de harta.</em></p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_549" href="#FNanchor_549" class="label">[549]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 205: <em>Los pollos de María, que piden pan y -danles agua.</em> <span class="smcap">Timoneda</span>, p. 393: <em>Los pollos de Marta, que -piaban por beber y dábanles a comer.</em></p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_550" href="#FNanchor_550" class="label">[550]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 359: “<em>Como el alma de Garibay, que ni la -quiso Dios ni el diablo.</em> (Cuando algo se da por perdido, -se dice: tan perdido es como el alma de Garibay)”. Es -explicación de la etimología de Garibay, aunque no falta -la correspondiente leyenda, que trae <span class="smcap">Sbarbi</span>. Es el desecho -o aechaduras de la criba, <em>gari</em>, trigo, y <em>bay</em>, criba, en éuskero, -<em>criba de trigo</em>. Por eso del aechar se dijo <em>estar como -el alma de Garibay, que ni pena ni gloria</em>, indeciso, del -estar meneándose como el cedazo.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_551" href="#FNanchor_551" class="label">[551]</a> “todas las almas quiere y por todas las almas murió” -(<em>B</em>).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_552" href="#FNanchor_552" class="label">[552]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 601: “<em>Perico de los palotes.</em> (Apodo de bobo -y necio)”. <span class="smcap">Covarr.</span>: “Un bobo que tañía un tambor con dos -palotes. El que se afrenta de que le traten indecentemente, -suele decir: Sí, que no soy yo Perico el de los Palotes”. -Protodemonio le llama el <em>Diablo cojuelo</em>, 10, y en los -<em>Entrem. s. <span class="allsmcap">XVII</span></em>, 473: “Periquito el de los palotes | si -no tienes cuartos | que dame doblones”. Acaso, más que -a los <em>palillos</em> de tambor alude a los <em>palotes</em> del que no -sabe escribir; o a las muletas del diablo cojuelo. <em>Pateta</em>, -el diablo, como <em>Patillas</em>, el diablo cojuelo, por lo -aviesos que suelen ser y malos los cojos, que cojo significan -todos estos nombres, luego el diablo, y porque -cuentan las viejas que el diablo quedó cojo al caer despeñado -del cielo, que es decir que se hizo avieso y -malo. <span class="smcap">Corr.</span>, 601: “<em>Llevárselo Pateta</em>, perderse, irse al -infierno”. <em>No dijera más Pateta</em> (<span class="smcap">Quev.</span>, <em>C. de c.</em>). -“<em>Juan de las calzas blancas.</em> (Dícenlo por un difunto que -salía de la sepultura)”. (<em>Corr.</em>, 571). <span class="smcap">Lope</span>, <em>Dorot.</em>: “No -para damas, que las hacen piernas de difuntos, y desde -Juan de las calzas blancas son contra la pramática del -buen gusto”. <em>Don. hablador</em>, 1, 7: “Me decía por libre, -saliendo de Santarsis como Juan de las calzas blancas, en -piernas a lo soldado, sin capa, sin sombrero ni cuello”. -“<em>Pedro por demás.</em> (Sin hacer nada)”. (<span class="smcap">Corr.</span>, 601). <span class="smcap">B. Garay</span>, -4. “<em>El Bobo de Coria, que empreñó a su madre y a -sus hermanas y preguntaba si era pecado</em>”. (<span class="smcap">Corr.</span>, 88). Un -cuento sobre ello hizo Villergas (<em>El tío Camorra</em>, paliza 22, -año 1848). “<em>Pedro de Urdemalas.</em> (Es tenido por un mozo -que sirviendo hizo muchas burlas a los que sirvió)”. (<span class="smcap">Corr.</span>, -601). Añaden: <em>o todo el monte o nada.</em> Es el que urde muy -malas artes, y Cervantes hizo de él un entremés.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_553" href="#FNanchor_553" class="label">[553]</a> <em>El santo Macarro jugando al abejón</em> (<span class="smcap">Corr.</span>, 82). -Vanle tiznando la cara los demás, sustituyéndole el que -se ríe, y él ha de estar muy serio, zumbando como abejón. -<span class="smcap">Torr.</span>, <em>Son. a M. A. Cast.</em>: “Quiere llamarse ingenio, si es -macarro, | si trata los asuntos con desbarro”. Confundióse -con mocarro. <span class="smcap">Q. Benav.</span>, 2, 266: “Ya que éste es | un -mocarro”. <span class="smcap">Figueroa</span>, <em>Plaza</em>, f. 255. Díjose por las <em>muecas</em> -y visajes del tiznado.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_554" href="#FNanchor_554" class="label">[554]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 172: “<em>La de santo Leprisco.</em> (Dicho de donaire, -como San Ciruelo, San Pito)”. Sin duda, del <em>prisco</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_555" href="#FNanchor_555" class="label">[555]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 565: “<em>San Ciruelo.</em> (Por santo no determinado -ni cierto, y así, diciendo para tal día, es para nunca -jamás)”. Dícese del torpe, necio, y bruto y se dijo del santo, -por la madera de ciruelo o de prisco, de que salió alguna -imagen de santo. <em>Entrem. romanc.</em>: “Aunque es largo mi -negocio | la vuelta será muy breve: | el día de san Ciruelo | -o la semana sin viernes”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_556" href="#FNanchor_556" class="label">[556]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 519: “<em>El santo Pajares.</em> (Dicho a desdén)”. -<em>El santo de Pajares, que se quemó el santo y se salvó la -paja.</em> Dícese santo de Pajares del que, jugando, le van -tiznando la cara sin haberse de reír, so pena de tomar -su lugar, lo cual se hacía con pajas o cosa carbonizada. -De aquí el refrán del que no supo mirar por sí, aprovechando -a otros, y del hipócrita y del parado y necio. -<em>Comed. Florin.</em>, 9: “Pensé que eras un santillo.—De Pajares, -que ardía él y no la paja”. <span class="smcap">Lope</span>, <em>Dama boba</em>, 2, 8. -“<em>Fray Jarro, fraile cucarro.</em> (Apodo a niños frailitos)”. -(<span class="smcap">Corr.</span>, 583). Ídem, 87: <em>El fraile cucarro, deja la misa y -vase al jarro.</em> Decimos <em>A propósito, fray Jarro</em>, de lo sin -sazón ni ocasión, aludiendo al bebedor, que con cualquiera -ocasión echa mano al jarro, y sin duda era el -fraile <em>cucarro</em> o <em>cuco</em> el primero que tal costumbre tuvo.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_557" href="#FNanchor_557" class="label">[557]</a> <em>San Porro</em>, dícese como <em>porro</em>, del bruto, por ser -romo como una porra.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_558" href="#FNanchor_558" class="label">[558]</a> <em>Concomos</em>; <em>carcomos</em> en <em>P</em>; <em>corcovos</em> en la edic. corregida. -Es la acción de <em>concomerse</em> o menear mucho los -hombros, como sierra al serrar. <span class="smcap">Moreto</span>, <em>Las traves.</em>, 3: -“Hubo concomo de lomos?” Lo mismo vale <em>concomio</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_559" href="#FNanchor_559" class="label">[559]</a> <em>Vargas</em> podrá ser el alcalde de Corte por los años -de 1480, a quien cometía la averiguación de los memoriales -la Reina Católica, u otros varios que dice <span class="smcap">Corr.</span>, -p. 66; pero de suyo es personificación del monte muy enzarzado, -y <em>Averígüelo Vargas</em> alude al dicho enzarzamiento. -Monte y ramaje es lo que varga significa (<em>Tesoro</em>, <em>B</em>).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_560" href="#FNanchor_560" class="label">[560]</a> Véase <em>La Celestina</em> (mi edic). sobre <em>Villadiego</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_561" href="#FNanchor_561" class="label">[561]</a> <em>Eso no, Miguel de Vergas.</em> Tuvo principio en Salamanca. -Fuera de la puente hay una ermita de la Trinidad, -donde, al pie de una imagen de Dios Padre, se -hizo pintar un devoto ciudadano llamado <em>Miguel de Vergas</em>, -con una copla que decía así:</p> - -<div class="poetry-container pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">“Querría honra y provecho</span><br /> -Y que nada me faltase,<br /> -Y cuando Dios me llevase,<br /> -Irme a la gloria derecho”.</p> -</div> -</div> - -<p class="p1">Al pie de la copla escribió un estudiante: <em>Eso no, Miguel -de Vergas.</em> (Doctor Francisco de El Rosal, <em>Biblioteca Nacional</em>, -T. 127. <em>Origen y etimología de todos los vocablos -originales de la lengua castellana</em>, alfabeto III, p. 31). <span class="smcap">Correas</span>, -p. 133, lo confirma: “<em>Eso no, Miguel de Vergas, que -tenéis muchos pecados”.</em> (Este refrán nació en Salamanca, -adonde hubo un ciudadano rico y que casó dos hijas con dos -doctores y hizo racionero un hijo, que después fué canónigo y -tuvo otras dignidades; y en la torre de la Trinidad, parroquia -del arrabal, están dos pinturas de bulto relevadas en la -pared por la parte de afuera: la una de Dios Padre y la -otra de un hombre arrodillado delante, y por los efectos -ya vistos y por la postura de las figuras, fingió el vulgo -que Miguel de Vergas hace esta oración: “Señor, case yo -mis hijas con dotores y a mi hijo véale canónigo en la -Iglesia mayor, y después de mis días, llévame con vos a la -gloria”. A esto dicen: “Eso no, Miguel de Vergas”; y -parece que lo dice el ademán de la pintura, dando a entender -que no puede haber dos glorias, acá y allá. Fué -Miguel de Vergas virtuoso y pío y hizo la dicha torre y -reparó la iglesia y fundó en ella una capilla para su entierro -y lucióse su virtud en su descendencia).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_562" href="#FNanchor_562" class="label">[562]</a> <em>Empuñadura de conseja</em>, comienzo de cuento en fórmula -tradicional. <span class="smcap">Corr.</span>, 74: “Érase que se era, el bien para -todos sea y el mal para la manceba del abad”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_563" href="#FNanchor_563" class="label">[563]</a> “<em>En Martes, ni tu tela urdas ni tu hija cases.</em> (Opinión -del vulgo contra el martes, y nace de ser tenido Marte -en la gentilidad por dios de las batallas, y este planeta -domina en ese día, y por eso le tienen por aciago los ignorantes, -tomándolo de la gentilidad, que no hacía casamientos -en martes por su dios de disensiones y batallas)”. -(<span class="smcap">Corr.</span>, 122). Ídem, 111: <em>En el martes, ni paños cortes ni -hija cases.</em> Ídem. 122: <em>En martes, ni tu casa mudes, ni tu -hija cases, ni tu ropa tajes. Nacer en martes</em> es ser desgraciado, -como lo dice una canción popular: “<em>Dar con la del -martes</em>, con la mala”. (<span class="smcap">Corr.</span>, 575).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_564" href="#FNanchor_564" class="label">[564]</a> <em>“Mátalas callando y tómalas a tiento y pálpalas a -tiento o a ciegas.</em> (Dícese del que con sosiego y secreto -hace las cosas cautamente)”. (<span class="smcap">Corr.</span>, 458). Esto es, del hipócrita. -<em>Mátalas hablando</em> lo inventa Quevedo al propósito, -no menos que <em>Resucítalas callando</em>. Yo creo se dijo -propiamente de las pulgas.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_565" href="#FNanchor_565" class="label">[565]</a> <em>Portante</em>, paso apresurado. <span class="smcap">Quev.</span>, <em>Cart. Viaj.</em>: “Soy -tartamudo de zancas y achacoso de portante”. <em>G. Alf.</em>, -2, 3, 5: “Porque iba de portante y según llevaba el paso -presto saliéramos de muda”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_566" href="#FNanchor_566" class="label">[566]</a> Las aventuras de Lanzarote constituyen la parte -festiva y amena de los libros caballerescos de Artús o -Arturo, príncipe de los silures, que floreció a fines del -siglo VI y fué el Pelayo de la Gran Bretaña contra los sajones, -dueños a la sazón de toda la isla. Instituyóse en -tiempos de este buen Rey, según la irrecusable autoridad -de don Quijote, la famosa Orden de la Tabla redonda, -y pasaron sin faltar un punto los amores de <em>don Lanzarote -del Lago</em> con la reina Ginebra, hija del rey de Escocia -y mujer de Artús, siendo mediadera de ellas y sabidora -la honrada <em>dueña Quintañona</em>, de donde nació aquel tan -sabido romance y tan decantado en nuestra España de -</p> - -<div class="poetry-container pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">“Nunca fuera caballero</span><br /> -De damas tan bien servido<br /> -Como fuera Lanzarote<br /> -Cuando de Bretaña vino”.</p> -</div> -</div> - -<p class="p1">Pasa como autor del libro de <em>Lanzarote</em> Arnaldo Daniel, -poeta provenzal de fines del siglo <span class="allsmcap">XII</span>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_567" href="#FNanchor_567" class="label">[567]</a> <em>Certifico</em>, lo abono, lo fío.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_568" href="#FNanchor_568" class="label">[568]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 273: “<em>Juan de buen alma.</em> (A uno que es bonazo -y flojo)”. <span class="smcap">T. Ramón</span>, <em>Dom. 17. Trin.</em> 5: “De unos -Joanes de buena alma”. <span class="smcap">Gran.</span>, <em>Comp.</em>, 3, 3: “Los que -en las religiones no tienen más que esta bondad natural, -no son más que un Juan de buen alma”. <span class="smcap">Laguna</span>, <em>Diosc.</em>, -4, 96: “Al que no es revoltoso ni sabe ofender a nadie, -antes sufriendo injurias y dando gracias por ellas pasa la -vida, dicen que no es deste mundo, sino un Juan de buen -alma”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_569" href="#FNanchor_569" class="label">[569]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 173: <em>La gata de Juan Ramos cierra los ojos -y abre las manos.</em> <span class="smcap">Quev.</span>, <em>C. de c.</em>: “Con mucha sorna se -vino mano sobre mano, hecho gatica de Juan Ramos”. -Dícese del que disimuladamente y con melindre pretende -una cosa, dando a entender que no la quiere, o que se -hace la muerta y boba. <span class="smcap">Corr.</span>, 173: “<em>La gata de Marirramos, -que se hacía muertecina para cazar los ratos.</em> (En -éstos, unos dicen Juan Ramos, otros Mari Ramos, otros -Marcos)”. <span class="smcap">Corr.</span>, 87: “El gato de Marcos Ramos, halaga -con la cola y araña con las manos”. Ídem, 492: “<em>Hacer -del gato de Juan Hurtado.</em> (Es hacerse mojigato)”. <em>O hacer -de la gata muerta</em> (<span class="smcap">Corr.</span>, 492).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_570" href="#FNanchor_570" class="label">[570]</a> <em>Febrero</em>, mes de los gatos y gatas, que suele decirse -a los niños, cuando preguntan por qué andan alborotados -y gritan, que <em>les duelen las muelas</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_571" href="#FNanchor_571" class="label">[571]</a> <em>El sastre del Campillo o de Piedras Albas, que ponía -de su casa aguja y hilo, o el alfayate de la encrucijada, -pone el hilo de su casa. El sastre del cantillo, cosía -de balde y ponía el hilo.</em> (<span class="smcap">Corr.</span>, 82). <em>El sastre de Peralvillo, -que hacía la costura de balde y ponía el hilo</em> (ídem, 82).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_572" href="#FNanchor_572" class="label">[572]</a> <em>De las uñas</em>, por lo que hurta.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_573" href="#FNanchor_573" class="label">[573]</a> <em>Escarapela</em>, riña. <em>F. Silva</em>, <em>Celest.</em>, 23: “Si tú -hubieras visto en la escarapela que nos hemos visto”. -(Véase <em>Tesoro</em>, <em>Silbant.</em>, 299).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_574" href="#FNanchor_574" class="label">[574]</a> Todo lo anterior, desde el principio del párrafo, -donde se habla de <em>Vargas</em>, hasta este punto, falta en la -edición de Pamplona, y debió ser añadido por Quevedo -en 1629. Ya en adelante conforman ésta y la de Barcelona -de 1635.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_575" href="#FNanchor_575" class="label">[575]</a> <em>Deshonrabuenos</em>, el que murmura quitando la honra -y el que desdice de su linaje. <span class="smcap">J. Polo</span>, pl. 223: “Volvedme -mi honra, que sois un deshonrabuenos”. <span class="smcap">Cácer.</span>, <em>ps.</em> 21: -“Dicen que soy deshonrabuenos”. <span class="smcap">Corr.</span>, 579: <em>“Deshonra -buenos y linajes.</em> (Al bellaco)”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_576" href="#FNanchor_576" class="label">[576]</a> <em>Al cielo</em>, y para desviar el voto del cielo añade <em>de -la cama</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_577" href="#FNanchor_577" class="label">[577]</a> <em>Diego Moreno, de buena disposición, bien vestido y -de buena cara.</em> <span class="smcap">Quev.</span>: “Y para nosotros | vino la (edad) de -cuerno, | rica de ganados | y Diegos Morenos”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_578" href="#FNanchor_578" class="label">[578]</a> <em>Entremés</em> o diversión de todos, dice Diego Moreno -que le hicieron. Es el consentidor, por lo cual dice antes -Quevedo que iba <em>bien vestido, y de buena cara</em>, y luego -que fué <em>marido de tomo y lomo, porque tomaba y engordaba</em> -de lo que ganaba su mujer.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_579" href="#FNanchor_579" class="label">[579]</a> <em>Aunque se llamen Juanes</em>, esto es, sean bobos (<em>Celest.</em>, -mi edic.), <em>se vuelven Diegos</em>, que viven de gorra, como hemos -visto. Por eso se llaman <em>Diego y Moreno</em>, por llamarse -así los negros. <span class="smcap">J. Rufo</span>, <em>Apotegm.</em>, f. 105, del 1596: “Al -chico de cuerpo se le ha de llamar mediano; al moreno, -trigueño, y al negro, moreno”.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_580" href="#FNanchor_580" class="label">[580]</a> “<em>De tomo y lomo.</em> (Por cosa fornida)”. (<em>Corr.</em>, 758); -esto es, <em>muy marido</em>.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_581" href="#FNanchor_581" class="label">[581]</a> <em>Sietedurmientes</em>, que ni oía ni veía a los que solicitaban -a su mujer, si eran ricos, y grulla, esto es, vigilante, -si pobres: “cogen una piedra pesada con el pie derecho -y le levantan, porque si acaso se duermen, cayendo -la piedra, las despierta” (<span class="smcap">Valdecebro</span>, <em>Aves</em>, 11, 50).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_582" href="#FNanchor_582" class="label">[582]</a> <em>Dios me le guarde</em>..., es un consentidor.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_583" href="#FNanchor_583" class="label">[583]</a> “desmocharan las testas” (<em>P</em>).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_584" href="#FNanchor_584" class="label">[584]</a> <em>Poetas</em>, por ser pobres; <em>ginoveses</em>, por ser ricos.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_585" href="#FNanchor_585" class="label">[585]</a> <em>Marido postizo</em>, el que siempre hace de acusativo, -que padece, mientras otros hacen de nominativo, que obra, -en frase del <em>Guzmán de Alforache</em>, en cuya pte. 2, l. 3, -c. 5, se trata largamente de ellos.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_586" href="#FNanchor_586" class="label">[586]</a> <em>Medellín</em>, acaso alude a los ganados extremeños, como -en el <em>barbar de cabrío</em>, o tener barbas de chivo.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_587" href="#FNanchor_587" class="label">[587]</a> <em>Endureció</em>, con la cornamenta, y lo mismo da a entender -con las frases que siguen.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_588" href="#FNanchor_588" class="label">[588]</a> <em>Y a la grita y ruido</em>..., <em>me desperté</em>, tenía intención -de escribir Quevedo; pero se le fué al cielo el santo y -el período quedó desbaratado.</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_589" href="#FNanchor_589" class="label">[589]</a> <em>Atienden</em>, sujeto de este verbo plural es el colectivo -<em>gente</em>.</p></div></div> - -<hr class="chap" /> - - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_299"></a>[Pg 299]</span></p> -<p class="p4 center">FIN DEL TOMO PRIMERO</p> - - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_300"></a>[Pg 300]<br /><a id="Page_301"></a>[Pg 301]</span></p> -</div> - -<p class="center p6">ESTE LIBRO SE ACABÓ DE IMPRIMIR<br /> -EN LA TIPOGRAFÍA DE “LA LECTURA”<br /> -EL DÍA VII DE MARZO<br /> -DEL AÑO MCMXVI</p> - -<div style='display:block; margin-top:4em'>*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK LOS SUEÑOS - VOL. 1 ***</div> -<div style='text-align:left'> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Updated editions will replace the previous one—the old editions will -be renamed. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the United -States without permission and without paying copyright -royalties. 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Information about the Mission of Project Gutenberg™ -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Project Gutenberg™ is synonymous with the free distribution of -electronic works in formats readable by the widest variety of -computers including obsolete, old, middle-aged and new computers. It -exists because of the efforts of hundreds of volunteers and donations -from people in all walks of life. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Volunteers and financial support to provide volunteers with the -assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg™’s -goals and ensuring that the Project Gutenberg™ collection will -remain freely available for generations to come. In 2001, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure -and permanent future for Project Gutenberg™ and future -generations. 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