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-The Project Gutenberg eBook of Ausías March y su época, by Joaquín Rubió y
-Ors
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and
-most other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms
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-using this eBook.
-
-Title: Ausías March y su época
-
-Author: Joaquín Rubió y Ors
-
-Release Date: August 4, 2021 [eBook #65988]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: UTF-8
-
-Produced by: Nahum Maso i Carcases and the Online Distributed Proofreading
- Team at https://www.pgdp.net (This file was produced from
- images generously made available by The Internet Archive)
-
-*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK AUSÍAS MARCH Y SU ÉPOCA ***
-
-
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-
- Notas del Transcriptor
-
-—Se han respetado la grafía y la acentuación del original, así como las
-inconsistencias en éstas.
-
-—Se han corregido los errores obvios de imprenta.
-
-—Las notas al pie de página se han renumerado.
-
-—El texto en cursiva se indica entre _guiones bajos_ mientras que el
-texto en versalita se ha sustituido por mayúsculas.
-
-—Las páginas en blanco presentes en el original se han eliminado en la
-versión electrónica.
-
- * * * * *
-
-
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-
- AUSÍAS MARCH
-
- Y SU ÉPOCA.
-
-
- MONOGRAFÍA ESCRITA
-
- POR
-
- D. JOAQUÍN RUBIÓ Y ORS,
-
- PRESIDENTE DE LA ACADEMIA DE BUENAS LETRAS DE BARCELONA,
- CORRESPONDIENTE DE LA DE LA HISTORIA, ETC.,
-
- Y PREMIADA EN LOS JUEGOS FLORALES
-
- DE VALENCIA DE 1879.
-
-
- [Ilustración]
-
-
- BARCELONA.
- IMPRENTA DE LA VIUDA É HIJOS DE J. SUBIRANA
- CALLE DE LA PUERTA FERRISA, NÚM. 16
- 1882.
-
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-
- ES PROPIEDAD DEL AUTOR.
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-
- [Ilustración]
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- AUSÍAS MARCH Y SU ÉPOCA.
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-
- INTRODUCCIÓN.
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-
-Sorpresa no escasa debe causar á quien, al hojear por vez primera la
-historia de nuestra patria literatura, se encuentra de repente, si es
-que abre por acaso sus páginas por aquellas en que éste se describe,
-con el asombroso florecimiento que alcanzó en el período que abraza
-los dos dilatados reinados de Alfonso V y de Juan II de Aragón, en
-el cual descuella, á manera de astro de primera magnitud en medio de
-numeroso grupo de estrellas de luz menos viva, el que fué apellidado
-por el más fecundo y docto en literarias disciplinas de su época, el
-marqués de Santillana, «gran trovador y varón de esclarecido ingenio»;
-el llamado por la mayor parte de los críticos de aquellos y de más
-cercanos tiempos Petrarca valenciano; el estrenuo y animoso caballero
-y elegantísimo y por todo extremo sutil poeta AUSÍAS MARCH. ¿De dónde
-deriva el tal florecimiento, preguntaráse sin duda á sí mismo, si
-es de los que se placen en remontarse á las causas de los hechos?
-¿De qué punto arrancan las raíces que comunicaron su fecundante
-savia al majestuoso árbol poético, cuyas frondosas ramas se dilatan,
-embelleciéndolas y ofreciéndoles regalados frutos, por las dos
-provincias hermanas, Cataluña y Valencia, y en especial, y por más de
-media centuria, por esta última comarca?
-
-No somos de los que creen que existen en los vastos campos del
-arte florecimientos aislados, cual en el desierto hállanse oasis
-completamente rodeados, á modo de islas de verdura, de mares de
-tostadas é infecundas arenas, por más que reconozcamos la posibilidad,
-por la historia demostrada, de que á deshora aparezcan, á impulsos
-de una suprema voluntad creadora, ingenios sobresalientes, en torno
-de los cuales, y en virtud de la vida que les comunican, brotan y
-florecen otros, como retoños de un tronco fecundo. Dando de mano á las
-excepciones, y ateniéndonos á lo común y á lo que puede considerarse
-casi como ley histórica, es innegable que do quier que se muestra
-lozana y fecunda, en cualquiera de las ramas del árbol de la belleza,
-una manifestación, sea cual fuere, del arte, es, no tan sólo porque son
-á su desenvolvimiento favorables el suelo donde arraiga, y las auras
-que la mecen, y el calor que la vivifica, sinó porque llegan hasta
-ella en mayor ó menor abundancia y por más ó menos conocidos canales,
-y á manera de hilos de fertilizadoras aguas, las influencias de otros
-florecimientos, ó anteriores ó coetáneos suyos, ya del propio, ya de
-extraños países. Por esto y porque es poco menos que imposible valorar
-en su justo precio, ni determinar el carácter verdadero de un período
-notable ó de una escuela literaria, sin conocer, además del medio
-ambiente, por decirlo así, bajo cuya más inmediata y directa acción se
-ha formado, las influencias que más ó menos han contribuido á darle
-vida é imprimirle el propio sello y especial fisonomía que de las demás
-escuelas ó períodos literarios le distingue, hemos creido que debíamos,
-antes de ocuparnos en el que es, con razón, llamado Príncipe de
-nuestros poetas, y el primero en mérito entre los que versificaron en
-_lengua catalana_, bosquejar á grandes rasgos,—y ojalá acertáramos en
-el desempeño,—los hechos que prepararon el florecimiento en el siglo XV
-de nuestra poesía, de que fué aquél el más ilustre representante y el
-más acabado modelo, y las extrañas influencias que más contribuyeron,
-sin perjudicar en nada su nativa originalidad, á dar á él y á la poesía
-de su época sello y carácter especiales.
-
- * * * * *
-
-Á principios del siglo XIV fórmase y se desenvuelve allende la
-cordillera Pirenaica,—que no era entonces, cual lo es ahora, línea
-divisoria de dos Estados,—más por transformación lenta que por brusco y
-no esperado nacimiento, una escuela poética que por el lugar donde tuvo
-su asiento principal, y por la lengua de que se sirve, toma el nombre
-de tolosano-catalana. Sus nuevos adeptos, que se dan á sí propios el
-dictado de cultivadores de la _muy noble y excelente dama la gaya
-ciencia_, apellidan ya antiguos, _anticz_[1], á los _trovadores_, sin
-embargo que algunos, y entre ellos Guiraldo Riquier de Narbona, cuyas
-obras, como observa nuestro amigo el señor Milá, señalan la transición
-entre la anterior poesía feudal y cortesana y la nueva escuela, y que
-murió en 1294, alcanzan los tiempos inmediatos al establecimiento del
-_gay consistorio_ tolosano.
-
- [1] Per so qu' el sabers de trovar, lo qual havian tengut rescost
- li _anticz_ trovador..... e civotas doctrinas, las quals degus
- dels _anticz_ trovadors non han pauzadas..... et en ayssó gran re
- dels _anticz_ trovadors si son peccat, etc. LEYS D' AMOR, MILÁ,
- _Los trovadores en España_, pág. 41, nota 21.
-
-No es la ocasión esta de investigar las causas que contribuyeron á que
-fuesen extinguiéndose sucesivamente, á la manera que se pierden en
-el espacio las últimas vibraciones de un eco que se aleja, las voces
-poéticas que por espacio de cerca de dos centurias habían hecho de
-la Provenza el país del amor y de los cantores, y que prepararon el
-renacimiento poético de este lado de acá de los Pirineos, que debía
-subsistir, bien que no siempre con igual esplendor, por espacio de
-otros dos siglos.
-
-No faltan quienes, obedeciendo á preocupaciones políticas, ó dejándose
-llevar de manías anticatólicas, atribuyan casi por entero aquel primer
-hecho á la cruzada contra los albigenses, en la cual no aciertan á
-ver más que una guerra de religión, y de donde toman pretexto para
-lanzar sobre la Roma pontificia más groseros insultos y desentonados
-anatemas que contra la misma arrojó el cínico y licencioso[2]
-Guillermo Figuera. Al igual de los pájaros que huyen á bandadas de
-una comarca desolada por repentina inundación, ó de un bosque presa
-del incendio, abandonaron, según ellos, para siempre los trovadores
-las antes risueñas campiñas, las florecientes ciudades y las ricas y
-hospitalarias cortes feudales del Mediodía de Francia, huérfanas éstas
-de sus antiguos señores, y aquéllas, inundadas de sangre, puestas por
-la fuerza de las armas bajo el odiado yugo de los Capetos, para ir
-á exhalar sus tristes _desconorts_ y sus atrevidos serventesios en
-comarcas más felices y tranquilas. Pero sin desconocer ni negar la
-parte que en la desaparición en los países de la lengua de _oc_ de la
-poesía de los trovadores ambulantes y feudales tuvo aquel lamentable
-suceso, fuerza es reconocer que antes que se sintiesen los efectos
-de aquella desastrosa guerra, notábanse los síntomas de una próxima
-decadencia de dicha poesía, por no pocos mirada ya, según el testimonio
-de Ramon Vidal, con indiferencia; en cuyas producciones había entrado
-por más el artificio que el arte verdadero; que en algunos de sus
-géneros había pecado por exceso de monotonía; que había agotado en casi
-todos, á fuerza de acudir con sobrada frecuencia á ellas, las fuentes
-de la inspiración, y que habíase hasta cierto punto vulgarizado á puro
-de ser cultivada por tan crecido número de trovadores, algunos no más
-que de mediano ingenio, y por muchedumbres de juglares que habían hecho
-de ella uno como á manera de oficio mecánico y objeto de grangería.
-
- [2] Ya porque para no pocos es autoridad de grave peso este
- trovador en sus rencorosas sátiras contra la Santa Sede,
- causante, según ellos, de todas las calamidades que cayeron por
- efecto de aquella guerra sobre Provenza; ya porque no se crea que
- le calumniamos para rebajarle á los ojos de los que le conocen
- sólo por sus serventesios, nos ha parecido conveniente trasladar
- aquí el retrato que hace de él el biógrafo provenzal, para quien
- tanto abundan, como observa el que fué nuestro amigo Sr. Coll y
- Vehí[A], _los buenos caballeros_, _los buenos trovadores y las
- bonas domnas_: «Non fo hom, dice, que saubés caber entre los
- barós ni entre la bona gent; mas mout se fe grazir als arlots et
- als putans et als hostes et als taverners. E s'el vesia bon home
- de cort venir lai on el estava, el era tristz e dolens; et ades
- se percassava de abaissar e de levar los arlots.»
-
- [A] _De la sátira Provenzal_, pág. 160.
-
-Como quiera que sea, es indudable que la guerra contra los albigenses,
-sembrando divisiones y odios y siendo ocasión de persecuciones, lo fué
-en gran parte de que algunos trovadores, más hostiles á la cruzada
-por lo que de francesa tenía que por lo que tenía de religiosa, y más
-adictos al bando de los herejes por perversión del sentido moral que
-por error de la inteligencia, se dispersaran por Aragón y Castilla,
-en cuyas cortes recibieron no menos generoso é ilustrado hospedaje
-que lo habían logrado antes en los castillos de los nobles señores
-de Provenza; siendo esto causa de que se conservara en uno y otro
-reino como un eco de la antigua poesía trovadoresca; la cual debía ir
-perdiendo algo de su primitivo carácter, bien que sin desprenderse del
-todo de ciertos rasgos, que eran como el sello de su viejo abolengo,
-á medida que iba modificándose bajo la influencia de la nueva escuela
-nacida á la sombra de los verjeles y al amparo de los magistrados
-municipales de Tolosa; escuela que era á su vez una derivación, ó por
-mejor decir, una continuación, aunque algún tanto alterada, de la
-tradición poética que se conservaba aún, bien que de cada día menos
-viva, en los países de Occitania.
-
-Sería tomar las cosas de demasiado lejos ocuparnos, en un escrito
-destinado á dar á conocer á Ausías March y su siglo, en los trovadores
-que brillaron en la corte de nuestros monarcas-condes de Aragón y
-Cataluña, en el tiempo que medió entre Alfonso II, el hijo de Berenguer
-IV y doña Petronila, y don Pedro el Ceremonioso. Los Guillermo de
-Bergadan, los Hugo de Mataplana, los R. Vidal de Bezalú, los Guillermo
-de Cervera, los Serverí de Girona y otros deben ser considerados como
-poetas provenzales, ya que en la lengua y en las formas métricas de
-éstos escribieron sus versos, por más que hubiesen abierto los ojos
-á la luz en Cataluña y compuesto aquí sus serventesios, canciones y
-tenzones. No hay que buscar todavía en sus obras _el bell catalanesch_
-de nuestra tierra, que estimaba el buen Muntaner sobre el que se
-hablaba en los demás dominios de nuestros condes-reyes.
-
-La verdadera poesía catalana debía nacer algo más tarde; y aunque
-no ha de renegar de su antiguo origen, antes por el contrario se
-envanecerá en engalanarse con algunas de las más estimadas preseas con
-que se adornaron los viejos trovadores; y tendrá á orgullo que se le
-conozca el aire de familia que traerá de aquéllos, es indudable que la
-influencia á que más ceda, el dejo que más se le pegue, el sello con
-que más hondamente marque los frutos de su primerizo ingenio, cuando
-llegue á sazón de producirlos, serán los que reciba de la escuela
-tolosana, más acomodada, fuerza es decirlo, á su carácter grave y á
-la índole de su especial juicio;—más inclinado éste á producir los
-sazonados frutos de la razón que las vistosas flores de la fantasía;—y
-á su espíritu mucho más práctico que lo fué el de la antigua poesía
-trovadoresca.
-
-No es aventurado poner el nacimiento de esta nueva escuela, por lo
-que á Cataluña se refiere, ya que desde ella fué de donde se dilató
-por las demás comarcas ganadas en el siglo anterior á los musulmanes
-por la espada del invicto don Jaime el Conquistador, á principios del
-siglo XIV[3], por más que el período de su mayor florecimiento, en
-dicha centuria, fuese el del reinado de don Pedro el Ceremonioso, en
-cuya corte resplandecieron y de cuyos favores disfrutaron poetas de
-tan alto renombre, entre los nuestros, como Jaime March, el vizconde
-de Rocaberti y Lorenzo Mallol, que son considerados como maestros en
-el arte de trovar, y durante cuyo reinado se escribieron algunos de
-los tratados[4], que fueron como los códigos á cuyas leyes debían
-someterse y según las cuales eran á la sazón con extremado rigor, bien
-que con estrecho criterio, juzgados los productos del ingenio. Cábele,
-sin embargo, á la escuela poética catalana la gloria,—y lo decimos muy
-alto en honra de nuestra patria y de nuestras letras por los modernos
-críticos castellanos[5] menos conocidas y estudiadas de lo que debieran
-serlo,—de que, aunque hija, ó hermana menor, si se quiere, como la
-llama Milá, de la tolosana, tanto creció y se adelantó pronto á ésta,
-que en lugar de seguir considerándola como á su maestra, parece que fué
-á su vez objeto de estudio y de la imitación de sus poetas, sobre todo
-cuando llegó á su apogeo y brilló en todo su esplendor en el reinado de
-Alfonso V el Sabio.
-
- [3] En él florecieron todavía Ramon Lull (muerto en 1315), Ramon
- Bruguera (1228-1315), que compuso una _Biblia rimada en romans_,
- y Ramon Muntaner, que empezó á escribir su crónica en 1330.
-
- [4] MILÁ, _Resenya histórica y crítica dels antichs poetas
- catalans_, páginas 118 y siguientes. Esta obra, que fué
- premiada en los _Juegos Florales_ del año 1865 con la _medalla
- de oro_ ofrecida por el Ateneo Catalán, y á la cual hacemos
- con frecuencia referencia en este nuestro trabajo, es la mejor
- fuente á donde se puede acudir para el conocimiento de nuestra
- literatura poética en los siglos XIV, XV y XVI.
-
- [5] Es honrosa excepción entre ellos el Sr. Amador de los Ríos,
- quien en su _Historia general de la literatura española_ dió
- grandísima importancia á la de las antiguas letras catalanas.
-
-No sin fundamento, dado caso que se advierten rasgos especiales y asaz
-distintos en cada una de ellos, divide el señor Milá en tres períodos
-la historia de la escuela poética catalana; es á saber, en el que va
-desde el reinado del Ceremonioso hasta los tiempos en que comenzó á
-trovar Ausías March; en el que abraza la existencia poética de éste,
-ó sea en los treinta ó cuarenta años de mediados del siglo XV, que
-coinciden con el reinado del citado Alfonso V; y por fin, en el que
-corre entre los últimos tiempos del poeta amante de Teresa y los
-primeros años de la siguiente centuria.
-
-Distínguese el primero, sobre todo durante una gran parte del siglo
-XIV, por el más frecuente uso de palabras y formas gramaticales
-provenzales, especialmente en las obras poéticas, ya que en las
-prosaicas aparece el _catalanesch_ ó _romans_ más puro y exento de
-resabios de la lengua de oc; uso que va disminuyendo,—bien que sin
-desaparecer del todo ni áun en el segundo período, puesto que no es
-difícil encontrar dejos de provenzalismo hasta en Ausías March,—á
-medida que se van modificando las formas antiguas, é introduciéndose
-y generalizándose otras nuevas; y se emplea ya más para las obras en
-verso la lengua catalana, bajo la influencia de los tratados didácticos
-acerca del arte de trovar; y empiezan á hacer ley los fallos de nuestro
-consistorio, más atento por ventura á apuntar los defectos de forma,
-que al mérito intrínseco de la obra poética. Así, por ejemplo, el mismo
-Muntaner, dechado en su Crónica del _bell catalanesch_, de que tan
-prendado se muestra, provenzaliza cuanto le es dado hacerlo su lenguaje
-en su _Sermó_; así se advierte también en aquellos tan conocidos versos
-de don Pedro:
-
- Vetlan el lit suy 'n un penser cazut, etc.,
-
-en los cuales son poco menos que provenzales la forma métrica y
-el idioma; y así aparecen, en suma, abundantemente salpicadas de
-provenzalismo las esparsas de los dos March, Jaime y Pedro, y en
-especial del primero, de Rocaberti, de Mallol, etc.
-
-Consérvanse también en gran parte de este primer período muchas de
-las formas métricas más usadas en la antigua escuela trovadoresca.
-Adviértese, no obstante, en él, á nuestro entender, cierto desvío, no
-nos atrevemos á afirmar si intencionado ó casual, de las formas de
-corte más lírico y de mayor artificio á que tan aficionada se mostró
-la generalidad de los antiguos poetas provenzales, á par que el más
-común empleo de las coplas, en sus diferentes variedades de _croadas_,
-_encadenadas_, _capcaudadas_, _unissonants_, etc., de versos de once
-sílabas con el acento y pausa en la cuarta. En este mismo período
-comienza el uso de los endecasílabos libres (_estramps_), usados más
-adelante por Ausías March, con más frecuencia quizás que por ninguno
-de sus contemporáneos, con muy marcada cadencia yámbica, en lo cual
-cree descubrir nuestro conspicuo crítico, señor Milá, un efecto de la
-influencia italiana.
-
-Este escritor, que á un sano juicio y á un ojo certero para apreciar
-las condiciones de una obra artística, reune una gran desconfianza
-de sí propio, y un temor, muy poco común en literatos de su valer, y
-en ciertas ocasiones excesivo, de dar fallos que parezcan demasiado
-absolutos, no atreviéndose á afirmar que existen en el período en
-que nos ocupamos diferencias literarias entre nuestra escuela y la
-de los poetas occitánicos, se limita á decir que _tal vez_ podría
-hallarse alguna distinción literaria entre una y otra. Por de poco
-peso que sea nuestra autoridad al lado de la suya, no tendríamos
-inconveniente en dar por cierto que hasta literariamente, y dejando á
-un lado las diferencias de forma que dejamos apuntadas, se distingue
-bastante una escuela de la otra, ya en la manera especial de tratar
-los asuntos, por lo general en la nuestra más grave, más filosófica,
-permítasenos el vocablo, aunque con ribetes de pedantería, que en
-la de los trovadores; ya por la mayor pureza de los afectos y el
-modo de expresarlos, más conforme con los preceptos éticos y con las
-prescripciones del libro de _Las leys d' amor_[6], y ora por último por
-el mayor y más puro sentimiento religioso que se advierte en las obras
-de este género y hasta en las amorosas de nuestros poetas, que en las
-de los occitánicos, por más que no se hayan elevado, sinó con rarísimas
-excepciones, al ideal del mismo.
-
- [6] Léese en ellas que «li aymador deuhen anar fujin et esquivan
- tot avol desirier et causa dezonesta.»—Cit. por Milá, _Los
- Trovadores en España_, pág 478, nota.—Y en otra parte, hablando
- de la falta de castidad: «Et en ayssó,—dice,—gran re dels anticz
- trovadors si son peccás.»
-
-Como, según dejamos apuntado, es Ausías March, como poeta, el tipo más
-acabado, la más cabal y genuina representación del carácter distintivo
-del segundo período, excusamos detenernos en notar las diferencias que
-le separan del anterior y del que le sigue, ya que se desprenderán,—y
-allí podrán verlas nuestros lectores,—del estudio y juicio crítico que
-más adelante hemos de hacer de sus obras.
-
-Por fin, el período tercero y último «se singulariza, añade el
-mencionado crítico, por la adopción del verso castellano de doce
-sílabas, la reduplicación de las rimas en las coplas de ocho versos,
-á la manera de la octava de arte mayor castellana, mostrando además
-marcados efectos del renacimiento italiano, que se conocen hasta en
-el compás más yámbico, según queda ya dicho más arriba, del verso de
-once sílabas, y en una manera de expresarse más culta y latinizada.»
-Encuéntranse muchas de las obras versificadas en ese último período,
-después del cual entra la poesía catalana en una época de decadencia
-que en Valencia, tan fértil en poetas en el anterior, llegó casi hasta
-la muerte de la misma, en la modesta colección, sin pretensiones
-de cancionero, titulada _Jardinet d' Orats_, pequeña ontología de
-rimadores y prosistas catalanes y valencianos que se guarda en la
-Biblioteca provincial de Barcelona, y en los libros estampados á
-últimos del siglo XV y principios del XVI en la ciudad del Cid.
-
-No hemos de poner fin á esta introducción sin advertir á los
-doctos jurados del tribunal que ha de juzgar este nuestro pobre y
-desaliñado trabajo, y al público ilustrado á quien por ventura algún
-día le ofrezcamos, que apartándonos de la costumbre, en Cataluña
-bastante común, y en Valencia constantemente y casi sin excepción
-usada, de apellidar _lemosina_ el habla en que escribieron nuestros
-antiguos poetas, sobre todo los de allende el Ebro, y valenciana y
-lemosino-valenciana, como lo hace el Sr. Ferrer y Bigué[7], la escuela
-á que pertenecen los trovadores de la XV centuria, designamos constante
-y sistemáticamente con el vocablo de _catalanas_, así la lengua en
-que nuestros poetas de Cataluña, Mallorca y Valencia compusieron sus
-trovas, como la escuela á que pertenecen, por todo extremo distinta,
-como acabamos de ver de la antigua provenzal; ó sea la escuela que
-floreció en la parte de acá de los Pirineos, nacida y por breve
-espacio de tiempo educada al calor y en el regazo de la tolosana, y
-que se desenvolvió bajo la influencia de los tratados sobre el arte de
-trovar[8], de que dejamos hecha mención, obras en su mayor parte de
-escritores tolosanos y catalanes; y en no escasa parte por efecto del
-establecimiento en Barcelona, á imitación del que había sido fundado á
-principios del siglo XIV en Tolosa, del Consistorio del Gay saber, en
-el reinado y por órden de don Juan II, el Amador de gentileza.
-
- [7] En su _Estudio histórico-crítico sobre los poetas
- valencianos_ de los siglos XIII, XIV y XV.
-
- [8] La influencia de dichos tratados dejóse sentir, como sería
- fácil demostrar, sobre los poetas aragoneses, y, por confesión
- del marqués de Santillana, hasta sobre los de Castilla.
-
-Y no se crea que nos lleve á usar aquella denominación un mezquino
-sentimiento de estrecho provincialismo: muévenos por el contrario
-á hacerlo el amor á la verdad y el deseo de poner las cosas en su
-verdadero punto y estado. Nosotros que hace un momento decíamos
-que deben ser considerados como poetas provenzales los trovadores
-que florecieron en esta nuestra tierra en los tiempos que median
-desde Alfonso II hasta el reinado de Pedro el del Puñalet, pero que
-escribieron en provenzal, y que por la forma y el espíritu de sus
-obras poéticas pertenecen á la escuela trovadoresca, creemos tener
-derecho á llamar poetas catalanes á los que escribieron al calor de las
-influencias que dejamos señaladas, en la lengua que fué llevada por
-la conquista á Mallorca y á Valencia, y tal como en esta parte de la
-corona aragonesa se hablaba; como nos creemos igualmente autorizados á
-dar el nombre de escuela tolosano-catalana dentro de cierto período,
-y de catalana en otro, sin el aditamento del primer calificativo, á
-la que, acomodándose á nuevas y más locales influencias, se sirvió,
-depurándolo cada vez más de antiguos resabios de provenzalismo, de
-aquel idioma.
-
-Sabemos cuándo, por quién y con qué motivo se introdujo aquí la
-denominación de _lemosí_ para designar el idioma catalán. ¿Mas son
-razones bastantes para adoptar esta denominación, que ninguna relación
-tiene ni con el origen, ni con las causas que pudieron modificar
-nuestra lengua, que aparece ya formada antes que se dejara sentir en
-nuestras tierras la influencia de la poesía de los trovadores, ni mucho
-menos con el nombre de ninguna localidad de la patria catalana ni
-aragonesa, el que Vidal de Besalú la usara por vez primera acaso por
-respeto á los dos famosos trovadores Bertran de Born y Guillermo de
-Borneil, llamado este último por Dante antonomásticamente el _Lemosí_;
-el que imitando á Vidal la emplearan, á veces obligados por la ley
-de la rima, algunos de los autores[9] de los nuevos tratados que se
-compusieron á ejemplo de sus _Razós de trobar_; que se valieran casi
-tan sólo de aquel vocablo para designar la lengua catalana Santillana
-y Villena, á quienes no creemos hacer agravio negándoles que sean
-autoridades dignas de respeto en estas materias, ya que, en especial
-el primero, casi únicamente de oidas conocía las obras de los poetas
-provenzales, franceses ó catalanes que cita[10]; y por último que Jaime
-Roig aplicara aquel nombre hasta á la tierra de donde era hijo:
-
- Criat en la patria que s' diu limosina
- No vol aquest libre mudar son lenguatje?
-
- [9] Sobre totz razonars parlars
- Parladura lemoyzina
- Es mays avinens é fina.
-
- [10] «Extendiéronse _creo_ de aquellas tierras ó comarcas de los
- lemosines estas artes á los gállicos,» etc. _Proemio_, pág. 8,
- edic. del Sr. Amador de los Ríos.
-
-Mucho dudamos que los de Valencia, por más que estimen al autor
-del _Libre de consells_ como poeta, por igual manera que se placen
-en trocar por el nombre de lemosina el de la lengua que con su
-independencia de la dominación musulmana les llevó el rey don Jaime,
-se conformaran hoy con aplicar á su patria, á la rica y fértil tierra
-que riega el Turia, y cuyas playas platea el mar con sus espumas, el
-dictado que le daba aquel poeta de patria lemosina; ó lo que es lo
-mismo, el nombre de una de las más insignificantes comarcas donde se
-hablaba la lengua de _oc_, la más apartada de Cataluña, y la que menos
-derecho tenía á que se designase con su nombre la lengua de los poetas
-provenzales y catalanes, ya que por espacio de dos centurias,—las
-del mayor florecimiento de la poesía trovadoresca,—estuvo sometida,
-como formando parte del riquísimo patrimonio de los Plantagenets, á
-Inglaterra[11].
-
- [11] Formó parte de la dote que llevó á Enrique II de Inglaterra
- (1182) Leonor de Aquitania. Ganada más tarde (1203) por Felipe
- Augusto, fué devuelta (1259) por San Luis á los ingleses, quienes
- la poseyeron hasta que fué de nuevo incorporada á la corona de
- Francia en tiempo de Carlos V, en 1369.
-
-El Sr. Milá advierte que el nombre de _lemosí_ fué más usado por las
-provincias no catalanas, para las cuales debió ser más grato que el
-de catalán. Si así fuese, si por causas que no queremos averiguar,
-pero que fácilmente se adivinan, no sonara bien á los oidos de los
-mallorquines y valencianos, ya que no siempre fueron hermanos nuestros,
-la denominación de catalana dada á su lengua escrita,—que es en la que
-aquí únicamente nos ocupamos—, sobre todo refiriéndose á los siglos de
-su mayor florecimiento, ó sea á los en que el más experto y diligente
-filólogo no sabría encontrar diferencias verdaderamente léxicas ó
-gramaticales en el idioma usado por los poetas ó escritores en prosa
-de Cataluña, Mallorca y Valencia, ¿por qué en vez de la denominación
-lemosina, sin duda la más impropia que podía adoptarse para significar
-nuestra lengua, no aceptan la de provenzal-valenciana, ó la de
-lenguadociano-valenciana, que al menos indicaría, por más que fuese de
-una manera remota, su filiación de aquella lengua?
-
-Permítannos los escritores y poetas de Valencia que usan el
-calificativo de escuela lemosino-valenciana que les recordemos
-que no hubo jamás ninguna escuela poética propia y exclusivamente
-lemosina; que cuantos críticos dentro y fuera de España se ocupan en
-la literatura provenzal y en la nuestra, hablan de la escuela de los
-trovadores, de la tolosana y de la catalano-tolosana, y algunos de
-la valenciana, pero nunca de aquélla; como también que, rectificando
-denominaciones impropias, hoy que un más profundo estudio de los
-hechos y de las cosas tiende á dar á los nombres técnicos su propio
-y verdadero valor, rechacemos, limitándonos al sujeto que nos ocupa,
-la calificación de dialectos dada al catalán y valenciano[12], no ya
-tan sólo por el vulgo de las gentes y por autores hueros y adocenados,
-sinó hasta por escritores tan eminentes, y por tan graves y discretos
-críticos como, por ejemplo, el señor don José Amador de los Ríos, y
-esto en una obra de tanta importancia y valor como lo es su _Historia
-de la literatura española_.
-
- [12] «Gran número de cultivadores, dice, logró durante este
- período (siglo XV) la poesía que tiene por instrumentos los
- dialectos catalán y valenciano.»
-
-Concluiremos protestando una y cien veces más que al hacer esta
-declaración no ha sido en manera alguna nuestro ánimo herir en lo más
-mínimo susceptibilidades personales ni locales, sinó tan sólo salir
-al encuentro á los que extrañasen que no designáramos jamás en este
-escrito con el nombre de lemosín nuestro idioma, ni de valenciana la
-escuela de los trovadores que florecieron tanto en Valencia como en
-Cataluña en la XV centuria, explicándoles los motivos que nos han
-inducido á obrar de esta suerte. Nuestra divisa como escritores es,
-según indicamos ya en otro trabajo, el _amicus Plauto, sed magis amica
-veritas_. Podremos errar tomando por verdad lo que no es más que su
-apariencia; pero en este caso podrá decirse de nosotros que rompemos
-lanzas por un fantasma; jamás que faltamos á sabiendas á las reglas de
-la justa, ni mucho menos que nos batimos para que ande nuestro humilde
-nombre en boca de las gentes.
-
-
-
-
- POETAS ANTERIORES Á AUSÍAS MARCH.
-
-Á la manera que el temprano florecimiento de los almendros y la
-aparición en el mes de Abril de algunas flores primerizas anuncian la
-llegada de Mayo, y son como el preludio del reinado de las flores que
-en este afortunado mes cubren los campos con sus perfumados mantos de
-gayos y bellísimos matices, de igual modo á últimos del siglo XIV y en
-los albores del XV aparece un buen número de poetas á quienes parecía
-entrarles, según el dicho de uno de los suyos, deseo de soltar la voz
-al canto;
-
- Lis prenia talent de cantar,
-
-siendo como anticipado anuncio de la aparición en el cielo de las
-catalanas letras del estrenuo caballero y elegantísimo poeta Ausías
-March, y de la muchedumbre de cantores que debían formar su brillante
-cortejo.
-
-No habría de sernos difícil hallar las causas de aquel dispertamiento
-de la musa catalana y florecimiento poético, que llega, en el reinado
-de Alfonso V de Aragón, á emular el de la poesía provenzal en los
-mejores tiempos de su existencia, y que dejó muy atrás, según en
-otra parte ya indicábamos, el de su hermana y maestra la escuela
-tolosana. El ejemplo del Dante y del Petrarca estimulando á nuestros
-ingenios, si no á igualarles, que esto era empresa por demás difícil,
-á seguir, siquiera fuese de lejos, sus pisadas; la nueva luz con que
-bañaban las inteligencias, al paso que adelantaban la hora del nuevo
-dispertar de su actividad creadora, los albores del renacimiento,
-que nos venían de Italia por medio de aquellos dos grandes poetas,
-los cuales parecía como que se proponían satisfacernos por tan
-generoso modo, como herederos que éramos de los trovadores, las deudas
-que tenía con ellos contraida su patria, por haber sido cuna de
-Sordelo, de Alberto de Malespina, de Bonifacio Calvo y otros varios
-poetas italiano-provenzales[13]; el establecimiento en Barcelona del
-Consistorio del _Gay saber_, quien, dando la norma de los certámenes
-ó justas poéticas que con frecuencia continuaron celebrándose, así en
-esta ciudad como en Valencia durante el siglo XV, y con menos acierto
-en sus fallos y menos provecho del arte, ya degenerado, en la siguiente
-centuria, sirvió, ora por el aparato de que se les rodeaba[14], ora
-por los públicos honores con que se festejaba á los vencedores[15], de
-poderoso incentivo á los poetas para consagrarse al culto de la gaya
-ciencia; y por último, la protección, tan generosa como ilustrada, y
-no á precio de bajas adulaciones adquirida, con que alentaron nuestros
-monarcas, desde don Pedro IV hasta don Alfonso V, á los cultivadores de
-aquella ciencia, habían de ser motivos poderosísimos para que, así como
-el aire se puebla de alegres golondrinas al retorno del buen tiempo,
-se poblaran por igual modo de poetas las comarcas donde más se dejaban
-sentir las bienhechoras influencias de tan potentes estímulos.
-
- [13] Fueron varios, y no de segundo orden, los poetas italianos,
- además de los citados, que versificaron en lengua provenzal.
- El mismo Dante, que en su _Vulgare eloquio_ se queja de los
- malos italianos (así los llama) que seguían aún en su tiempo
- prefiriendo á la suya la lengua de los trovadores, pone, como
- es sabido, en boca de Arnaldo Daniel, en el canto XXVI del
- Purgatorio, algunos versos en dicha lengua.
-
- [14] D. Martín el Humano asignó al Consistorio de Barcelona
- cuarenta florines de oro de Aragón para premios.
-
- [15] D. Enrique de Villena, que fué presidente de nuestro
- Consistorio, nos dejó una extensa relación de las ceremonias con
- que procedía éste en la adjudicación de los premios y de los
- obsequios con que honraba á los que eran considerados dignos de
- ellos, que por haberla publicado ya en otro trabajo nuestro, en
- la Revista titulada _El Arte_, y más adelante Milá en su _Resenya
- histórica y crítica_, y por ser muy conocida, nos creemos
- dispensados de reproducir.
-
-Por más que no nos reconozcamos obligados á mencionar, para mejor hacer
-resaltar la importancia del florecimiento poético de la época que
-historiamos, los poetas todos pertenecientes á la misma, cuyos nombres,
-salvándose del olvido, han llegado hasta nosotros, ya porque no cabría
-tarea tan extensa en los límites estrechos de un trabajo de la índole
-del nuestro, ya porque no podríamos hacer más que repetir por cuarta
-ó quinta vez lo que han dicho Balaguer en su _Historia de Cataluña_,
-al dar á conocer el famoso _Cancionero_ de Zaragoza, nuestro amigo
-Milá y Fontanals en su erudita _Resenya histórico-crítica dels antichs
-poetas catalans_, y Ferrer y Bigué en su _Estudio histórico-crítico de
-los poetas valencianos en los siglos_ XIII, XIV _y_ XV[16]; creemos,
-sin embargo, conveniente á nuestro principal propósito, que es dar á
-conocer á Ausías March y sus obras; éstas no tan sólo en sí mismas,
-sinó en relación con las de los poetas de la época en que fueron
-escritas, apuntar algunas ligeras indicaciones acerca los más notables
-trovadores que en ella florecieron, unos como precursores ó maestros
-suyos; como sus compañeros ó discípulos otros que unieron á los de él
-sus cantos, bien que sin poder levantar, ni de mucho, su voz hasta
-donde llegó la suya; no pocos, en suma, como sus imitadores después
-de su fallecimiento. La palmera que luce su gallardo y erguido tronco
-cuando se la contempla sola y aislada en medio de las arenas del
-desierto, osténtase más altiva y airosa cuando, mecida por los aires
-en el bellísimo mar de verdura salpicado de frutos de oro que forma la
-huerta valenciana, eleva su cabellera por cima de los modestos árboles
-frutales que crecen á sus plantas. Así aparece también más grande el
-ingenio de Ausías March, y se le admira más como hombre y como poeta,
-cuando se le compara con la muchedumbre de éstos, que prepararon, por
-decirlo así, sus caminos, formaron su cortejo en vida y cantaron aún
-después de su muerte, á la mayor parte de los cuales, y hasta á los de
-más ingenio, hubiera podido decir él de su laud lo que Roldán á los
-paladines de su tiempo de sus armas:
-
- Nessun le muova
- Che star non possa con Roldan a pruova.
-
- [16] También este último trabajo fué premiado con una abeja de
- oro ofrecida por la Sociedad Económica de Amigos del País de
- Valencia.
-
-Sin que podamos precisar el tiempo en que floreció cada uno de los
-poetas que vamos á nombrar, aparecen en los últimos años del siglo XIV
-y primeros del XV, entre otros trovadores de menos fama, Mossen Jordi
-de Sant Jordi, Luis de Vilarasa, Andrés Febrer y los tres March,
-Jaime, Pedro y Arnaldo, pariente también por ventura este último, y tío
-y padre los dos primeros de Ausías.
-
-Si bien debió el de Sent Jordi, en no escasa parte, la reputación de
-que goza al error, harto generalizado entre muchos de los críticos que
-antes de nuestros tiempos se ocuparon en la historia de las letras
-catalanas[17], de que hubo tres poetas de aquel apellido, y que aquél,
-llamado del Rey, fué imitado y hasta en alguno de sus versos traducido
-por el Petrarca[18], y á los elogios que de él hizo en su famoso
-_Proemio_ el Marqués de Santillana[19], quien además compuso con motivo
-de su muerte una obra titulada _Coronación_[20], merece sin embargo en
-justicia ocupar, si no el primero, uno de los más preferentes asientos
-entre los precursores y maestros del amante de Teresa, á quien unas
-veces se parece y con el cual otras se iguala, aventajándole en la
-claridad del concepto y acaso en la mayor belleza de la forma poética.
-Entre las varias composiciones que de este poeta se conocen, que
-no bajan de quince á diez y seis[21], puede citarse la _canción de
-opósitos_ (contrastes), mencionada por el citado Marqués de Santillana,
-y que pudiera creerse haber imitado en más de una ocasión el mismo
-Ausías March, si no fuera la afición á los antítesis uno de los rasgos
-característicos de nuestros antiguos trovadores; y la compuesta en
-_estramps_, que empieza:
-
- Pus lo front port vostra bella semblança, etc.,
-
-que podría ponerse al lado de las de aquel poeta, sin que el ojo más
-experto y versado en la lectura de sus esparsas pudiese adivinar que no
-era obra suya. Véase como muestra la última de sus estancias:
-
- Axi 'm te pres e' liatz en son carçre
- Amors ardens com si stes en un coffre,
- Tancat jus claus e' tot mon cor fos dintre,
- On no pugués mover per null encontre,
- Car tant es grans l' amor que us ai è ferme
- Que lo meu cor no 's part punt per angoxa,
- Bella, de vos, ans esay ferm com torres
- En sol amar á vos, blan xa colomba, etc.....
-
- [17] Tales como Beuter y Escolano, y siguiendo á éstos, Argote de
- Molina, Nicolás Antonio, Quadrio, Bastero, Torres Amat, etc.
-
- [18] Véase el _Diccionario de Autores catalanes_, de este último,
- página 332, en las notas á la composición que empieza:
-
- Tots jorns aprench é desaprench ensemps, etc.,
-
- donde pone los versos que se supone haber traducido de él el
- cantor de Laura.
-
- [19] «En estos nuestros tiempos floreció Mossen Jorde de San
- Jorde, caballero prudente: el cual ciertamente compuso asaz
- fermosas cosas, las cuales el mismo asonaba: ca fué músico
- excelente é fizo entre otras una cancion de opósitos que
- comienza: «Tots jorns aprench é desaprench ensemps».»
-
- [20] Véase la colección de sus obras por don JOSÉ AMADOR DE LOS
- RÍOS, página 332, y la nota referente al mismo poeta en las
- páginas 618 y 619.
-
- [21] Se encuentran siete de ellas en el _Cancionero_ de Zaragoza.
-
-Aunque es poco lo que de Vilarasa conocemos[22], puede colocársele
-entre los precursores de Ausías, á quien se asemeja igualmente, bien
-que sin igualarle, en alguna de las estancias de sus cinco baladas, que
-tenemos por las mejores de sus obras. Merecen citarse la primera copla
-de su cuarta balada, que es como sigue:
-
- Si com lo flach qui 'n brega no 's estat
- Se feng ardit crehent que sia tal,
- Mes quant s' i veu en un punt es torbat,
- Tal que fugir no 'l sembla cosa mal,
- Me pren á mí qu' ans que tal don' amás
- Me fou semblant que le-y gosás ben dir,
- Mes quant e (es?) loch que la pusch requerir
- Li parle d' al è call-me de mon cas.
-
-y algunas de la balada segunda:
-
- Sobres d' amor m' a tret de llibertat, etc.
-
- [22] Véase TORRES AMAT, páginas 666 y 667, y MILÁ, _Resenya
- histórica_, páginas 142 y 143.
-
-Sin detenernos á hablar de Lorenzo Mallol, en cuyas obras, no tan
-ajustadas al carácter que imprimió á las suyas Ausías March, se
-advierte más el estilo de la poesía trovadoresca, y en cuya lengua,
-como dijimos en otra parte, se notan más resabios de provenzalismo
-que en las de otras de sus contemporáneos; ni de Andrés Febrer, de
-quien únicamente por la autoridad de Santillana, que quizás le
-confundió con otro poeta de su nombre, real ó supuesto, sabemos «que
-fizo obras nobles», y al cual sólo citamos y ponemos entre los más
-distinguidos poetas de su tiempo por su traducción, dada recientemente
-á la estampa[23], de la _Divina Comedia_ del Dante; ni de Arnau March,
-de quien no conocemos más que una copla de amores, nos fijaremos en
-los otros dos trovadores de este apellido, Jaime[24] y Pedro, ya
-mencionados.
-
- [23] En Barcelona en el año de 1878, que era el en que
- escribíamos esta memoria, por nuestro estimado amigo y compañero
- de claustro don Cayetano Vidal y Valenciano, quien se valió para
- ello de una copia sacada por su propia mano del códice existente
- en la biblioteca del Escorial.
-
- [24] Nos inclinamos á creer á Jaime hermano, más bien que padre,
- de Pedro, y por consiguiente tío y no abuelo, como opinan
- algunos, de Ausías, primeramente porque siendo autor el Jaime
- de la _Copla equivocada_, dirigida á Mossen Pere March, á la
- cual sigue la _Resposta feta per Moss. P. March á Moss. Jac.
- March_, cuyo epígrafe deja de copiar el señor Torres Amat por su
- cinismo, no es de suponer que se tomara aquel poeta libertades
- que repugnasen á la moral en una obra dirigida á su padre; y en
- segundo lugar, porque en un documento que tenemos á la vista,
- fechado en Valencia en 1361 (véase el Apéndice núm. 1), aparece
- Pedro March reconociendo á Jaime March, de quien se dice que era
- «de casa d' aquell mateix Senyor» (el citado don Pedro IV), una
- deuda que con él tenía la corte desde el año 1334; y como en
- aquella fecha, por joven que supongamos al Moss. Pedro, hemos
- de concederle por lo menos, en atención á la importancia del
- cargo que desempeñaba, unos treinta años de edad, resultaría que
- habiendo muerto el Moss. Jaime después del año 1400[B] si hubiese
- sido padre y no hermano del citado don Pedro, no tan sólo hubiera
- debido vivir hasta una edad por extremo adelantada, sinó estar en
- disposición de ejercer en ella el cargo de diputado general de
- Cataluña, cuyo título le da en el documento á que se alude en la
- nota[B].
-
- [B] Es una escritura de creación de un censal inserta en el libro
- de protocolos del notario público de Barcelona, fechada en 18 de
- Marzo de 1398, en la cual se leen estas palabras: _Jacobus Marchi
- mile deputatus Generalis Cathaloniæ, residens Barchinone_, etc.
- Existe otra escritura del mismo, de 11 de Febrero de 1400, en que
- se le designa con el mismo título.
-
-Prescindiendo, para dejársela á la paciente investigación de los
-eruditos, de la cuestión de si la familia de los March es oriunda de
-Jaca, según opinan los escritores valencianos, ó de si procede de
-Cataluña, como, á nuestro entender con más fundamento, suponen algunos
-biógrafos catalanes de Ausías, á cuya opinión parece inclinarse el
-docto autor tantas veces citado de la _Resenya histórica_[25]; de si
-tuvo ó no su habitual residencia en la capital de Valencia, en lo cual
-pueden caber algunas dudas respecto de los dos Mossen Pedro y Jaime; y
-de si este último, autor del _Libre de las concordances_, dispuesto
-en 1371 por orden de don Pedro el Ceremonioso[26], y que contribuyó
-con don Luís de Aversó á la fundación del consistorio del Gay saber
-de Barcelona, es el mismo, como creemos nosotros, que el _miles_ y
-diputado general de Cataluña y oficial en la casa del rey que figura
-en el documento á que hacemos referencia en la nota segunda de la
-página anterior, y en los que citan Torres Amat en su diccionario[27]
-y Ferrer en su estudio histórico-crítico[28]; cuestiones de escasísimo
-interés bajo el punto de vista de la historia literaria para los que
-opinamos que no existe en la época que reseñamos una escuela valenciana
-distinta de la catalana; y por los que creemos que la historia de
-una literatura, cuando en ella no reinan más que un solo gusto, una
-misma lengua é idéntico carácter, no debe fraccionarse en tantos
-capítulos como son las comarcas ó ciudades donde florecieron grupos
-más ó menos numerosos de escritores: prescindiendo, repetimos, de
-dichas cuestiones, hijas las más veces de un amor propio de localidad
-exagerado, ó que sirven á lo más para fingir lindes ó fronteras donde
-ni la geografía ni la historia las han levantado, veamos si cabe
-señalar la parte de influencia que pudieron ejercer los dos March,
-padre y tío, en el desenvolvimiento del ingenio poético y en el
-espíritu y carácter que dominan en las obras de Ausías.
-
- [25] Pág. 127, donde se hallan reunidas las escasas noticias que
- nos quedan de Jaime March.
-
- [26] Véase el título en MILÁ, _loc. cit._
-
- [27] Pág. 366 y 370.
-
- [28] Pág. 24 del Boletin, etc.
-
-Que la atmósfera de poesía que debió respirar éste desde su infancia
-en el seno de su propia familia, donde tan ardoroso culto se daba
-á la ciencia gaya, debía preparar su mente y su fantasía á recibir
-las inspiraciones de ésta y abrir su corazón á los puros goces de
-la belleza; que el renombre que como poetas gozaban, y las honrosas
-distinciones que de sus monarcas y de las damas y demás trovadores de
-su corte habían de recibir aquéllos debían ser eficacísimos estímulos
-que le excitasen á seguir sus pasos para por ellos llegar al logro de
-parecidos honores, ni hay por qué advertirlo ni por qué encarecerlo.
-Inteligencia asaz menguada, fantasía por demás pobre, corazón por todo
-extremo frío hubiera debido tener el niño Ausías, si el recuerdo de
-su tío y el ejemplo y la memoria de su padre, sobrado reciente la de
-este último en la época en que debió arrojarse á balbucir su primeros
-versos, no hubiesen encendido en su alma la celeste llama y en su pecho
-el fuego sagrado de la poesía.
-
-Ello no obstante, si debiésemos señalar la parte de influencia que en
-el especial sabor y en el carácter de las esparsas del que debía ser
-el príncipe de nuestros poetas ejercieron las obras poéticas de Jaime
-y de Pedro, no vacilaríamos en atribuir la mayor y más visible, si
-vale decirlo así, al segundo. En las escasas muestras de las poesías
-del primero que han llegado á nosotros, y más que en otra alguna en
-la _Questió sobre lo departiment del estiu e del ivern_, nos parece
-advertir más resabios de la escuela trovadoresca que de la tolosana;
-sin que por otro lado resalte en la amorosa que pone en boca de una
-dama que había perdido á su amante, de quien dice:
-
- La qual no crey en lo mon n' agues par,
-
-la suave melancolía, ó si se quiere la tristeza religiosa que se
-advierte en los cantos de muerte del apasionado amador de Teresa.
-
-Respecto de Pedro, á quien apellida Santillana valiente y noble
-caballero, ora porque hubo de sobrevivir[29] á su hermano Mossen Jaime,
-muerto, según se presume, por los años de 1400, ora por el carácter de
-sus versos, más parecidos á los de su hijo, no vacilamos un punto en
-considerarle como maestro de éste.
-
- [29] El Sr. Ferrer dice en su discurso que Pedro March otorgó
- su testamento en Játiva en 1413. Del documento señalado en los
- Apéndices con el n. 2, que por vez primera sale á luz pública en
- este trabajo, se desprende que debió morir quizás en dicho año
- ó á principios del siguiente en la ciudad de Balaguer, á cuyo
- sitio asistió sin duda como criado que era de la casa de Alfonso
- de Aragón, duque de Gandía, que estuvo al servicio de Fernando
- de Antequera en aquella jornada, de triste recordación para los
- catalanes.
-
-Hé aquí la primera estancia de una de sus obras morales, que como para
-confirmar el dicho del mencionado Santillana, de que Pedro March «fizo
-asaz fermosas cosas», copia íntegra el señor Milá[30]:
-
- Al punt c' om naix comence de morir
- E morint creix e creixent mor tot dia,
- E un pauch moment no cessa de far via,
- Ne per menjar ne jaser ne dormir,
- Tro per edat more descreix amassa (?)
- Tan qu' aysi vay al terme ordenat
- Ab dol, ab guaig, ab mal, ab sanitat,
- Mas pus avan del terme null hom passa.
-
- [30] Op. cit. Vide además acerca de los dos March, Jaime y
- Pedro, á TORRES AMAT, _Dic. de AA. catalanes_, y á FERRER en el
- _Discurso_ citado.
-
-
-
-
- COETÁNEOS DE AUSÍAS MARCH
-
-En el transcurso de breves años, ó por ventura en los mismos días,
-lamentábase Ausías March de que era escaso el número de poetas:
-
- En gran desfals es lo mon de poetes
- Per embellir los fets dels que be obren[31],
-
-y declaraba Sors sentirse embarazado por tener que hablar ante la corte
-poética de Alfonso V,
-
- Car veig m' entorn tan gentil trovador[32].
-
- [31] _Obras morals; Stramps_, pág. 136, ed. de 1540.
-
- [32] Citado por el Sr. Milá, pág. 156.
-
-Si entendía el amante de Teresa hablar de la escasez de los que
-consagrasen especialmente su numen á divulgar y poner por encima de
-las nubes los hechos gloriosos de los hombres de su tiempo, por todo
-extremo justa, mal que nos pese confesarlo, era su queja. Si tan sólo
-pretendió afirmar que en comparación de otras épocas era la en que
-él floreció pobre en trovadores, en este caso, más que al dictamen
-suyo, por de peso que sea, nos inclinamos al del trovador de la corte
-del conquistador de Nápoles; y á su ejemplo y cual él nos sentimos
-embarazados, puestos en presencia de la muchedumbre de vates que por
-aquellos tiempos florecían, para escoger, ya que no sea posible ni
-necesario á nuestro propósito hablar de todos, los más granados de
-entre ellos y los que mejor caracterizan la escuela poético-catalana
-en el que es el segundo y, sin duda alguna, el más fecundo y brillante
-período de los tres en que dividíamos hace poco dicha escuela.
-
-Y al llegar á este punto, y antes de hablar de dichos poetas y del que
-es sin disputa el primero y más original de los de la XV centuria,
-no ya únicamente en nuestro particular Parnaso, sinó hasta en el más
-fecundo y rico en ingenios de Castilla, parécenos oportuno y á nuestro
-propósito casi necesario, antes de ocuparnos en Ausías March, y de
-deducir del estudio y crítica de sus obras el carácter de la escuela
-á que pertenece y de la cual es la expresión más genuina y el más
-perfecto representante, según más arriba dejamos indicado, apuntar en
-breve resumen la naturaleza y principales rasgos de aquella escuela,
-más que en ninguno de sus períodos, visibles y hondamente marcados,
-en el que va por pocos momentos á ocuparnos. Y como con más acierto
-que pudiéramos nosotros lo ha hecho el que es consumado maestro en
-literarias disciplinas, y en lo que se refiere á las catalanas letras
-sobresaliente, nuestro estimado amigo el autor de la _Breve resenya_,
-tantas veces aludida, nos limitaremos á trasladar aquí, vertido al
-castellano, el pasaje de ésta que se refiere al sujeto que nos ocupa,
-seguros de que nos lo han de agradecer nuestros lectores y que ha de
-ganar no poco en ello esta parte de nuestro trabajo.
-
-«Si hubiésemos de dar una respuesta meditada á quien nos preguntase
-qué opinamos de la naturaleza y mérito de dicha escuela poética,
-deberíamos en primer lugar advertir que no era aquella una poesía
-popular ó natural, sinó una poesía verdaderamente artística, es á
-saber, que atendía no poco á la habilidad ó maestría de los poetas,
-ó sea á los primores y á la dificultad en la ejecución y á evitar
-toda falta, fuese grave ó de escasa monta; por manera que los méritos
-de las composiciones han de buscarse principalmente en las bellezas
-de lenguaje y de versificación. Ni pretendemos decir con esto que
-el lenguaje poético de nuestros trovadores tenga aquella delicadeza
-del de los provenzales, que le daba muchas veces cierto aire de obra
-musical, ya que el de aquéllos era, si cabe decirlo así, más tirante
-(perdónesenos el vocablo) y dispuesto de una manera casi mecánica; pero
-también es verdad que estaba muy bien ordenado, sujeto á determinado
-compás y que sabía expresar lo que el poeta quería.»
-
-«Nuestra poesía era más obra de estudio y de cabeza que de corazón y de
-fantasía; lo cual provenía de su propia naturaleza, de la atmósfera en
-que vivía, del genio pensativo y poco aficionado á flores de los hijos
-de este país. Han de exceptuarse, sin embargo, de esta regla general
-muchas composiciones, pues sucedía no pocas veces que la fuerza de los
-efectos rompía las trabas con que los sujetaban las prácticas de la
-escuela.»
-
-«Y pasando á ocuparnos, continúa diciendo, en la materia ó argumento
-de las obras, échase de ver desde luégo, y así en la nuestra como en
-otras muchas escuelas, que no pocas veces (sobre todo en las amorosas)
-ocupa el lugar de los verdaderos afectos cierta gentileza cortesana.
-Y en este punto debemos advertir que si bien doctos escritores han
-creido, no sin razón, que era preferible aquella gentileza á la
-expresión de groseros apetitos, propia de los antiguos poetas paganos;
-y si bien es cierto que los nuestros muéstranse más limpios que los
-viejos trovadores provenzales, no hay que figurarse por eso que los
-usos cortesanos anduviesen siempre por el más recto camino, sinó que
-por el contrario, poco de lo que recogen los historiadores de nuestra
-literatura puede ofrecerse como modelo á los jóvenes que desean
-adelantar en el estudio de la gaya ciencia. Por lo que respecta á la
-parte literaria, no puede negarse que semejante gentileza produjo más
-abundancia de obras, y muchas asaz elegantes y primorosas; pero también
-es cierto que multiplicó las de escasa importancia, y los que la
-ciencia de los retóricos apellida _lugares comunes_.»
-
- * * * * *
-
-«Por lo que hasta aquí llevamos expuesto, termina diciendo después
-de haberse ocupado en las especies de poesías más usadas en aquellos
-tiempos, no es difícil conocer cuál es nuestra opinión acerca de sus
-méritos, y que ahora más paladinamente manifestaremos. Nuestra escuela
-tenía los defectos de todas las escuelas de trovadores, y esos defectos
-procedían del equivocado concepto que se habían formado de la poesía,
-cuyas fuentes buscaban más bien en una mal entendida ciencia, en
-ciertas ideas convencionales y en un arte material, que en el peculiar
-ingenio de cada poeta y en el amor de la natural belleza. Sin embargo,
-la misma escuela nos ofrece en abundante copia en muchas de sus obras
-toda clase de primores; juiciosas y graves sentencias; pensamientos con
-gran maestría expresados; arranques de vivo afecto, lenguaje gentil y
-elegante y bellezas de ejecución que nos traen á la memoria que era
-aquella la época del gótico más florido y del comienzo del renacimiento
-artístico. Y por más que con exceso abundasen ciertos géneros y
-determinadas materias, y que á causa de leerse juntas muchas obras
-del mismo tiempo se advierta á veces en algunas sobrada uniformidad,
-nótase en otras bastante variedad y riqueza. Así es que, tomadas en
-cuenta todas las circunstancias, no trocaríamos nuestra escuela por
-ninguna otra de trovadores; y si bien no podemos enorgullecernos de
-poseer ningún Dante, podemos proclamar algunos nombres, no tan sólo de
-diestros é ingeniosos versificadores, como Valmanya, Sors, Romeu Lull,
-Gazull y otros, sinó de verdaderos poetas, tales como Pedro March,
-maestro en poesía moral, Jordi, autor de algún canto de no escaso
-precio, Corella, que es quien más se aproxima al estilo de la moderna
-poesía, y sobre todo Ausías March y Jaime Roig, que nos exigen más
-detenido estudio[33].»
-
- [33] Pág. 135 y siguientes.
-
-Que además de los caracteres especiales y de los rasgos fisonómicos
-que dan determinada y propia vida á la poesía catalana en aquel su
-segundo período, se revela también en ella, al igual que en el período
-anterior, la influencia de extrañas literaturas, en especial de la
-italiana y de la clásica, una y otra más conocidas y estudiadas desde
-que, á consecuencia de la conquista del reino de Nápoles por Alfonso
-V, se hicieron más frecuentes las relaciones políticas y literarias
-entre las comarcas orientales del reino aragonés y la Italia, no hay
-necesidad de apuntarlo. Y si bien va disminuyendo la influencia de la
-literatura provenzal y no es tan visible cual en la anterior centuria
-la de la literatura francesa, en cambio adviértese, sobre todo después
-de la muerte de Ausías March, ó sea desde la segunda mitad de su siglo,
-la de la poesía castellana, resultado natural del advenimiento al trono
-de Aragón de la dinastía de Trastamara y del frecuente trato, en la
-corte de aquel soberano, de los trovadores de Castilla y catalanes, á
-quienes por igual prodigaba sus favores, y más adelante de la unión de
-las dos coronas, aragonesa y castellana, al heredar los estados de su
-padre D. Juan, Fernando II.
-
-Indicábamos hace un momento lo embarazados que debíamos hallarnos para
-escoger entre la muchedumbre de poetas de aquel tiempo, de que se
-conservan obras en los antiguos cancioneros de Paris y Zaragoza, los
-más notables y que mejor y más claramente caracterizan nuestra escuela
-poética en el mencionado período. ¿Á quiénes, en efecto, conceder los
-primeros asientos alrededor de Ausías en el coro de poetas que éste
-preside y por encima de los cuales tan alto brilla, entre el fecundo
-Torrella, el grande admirador del amante de Teresa; Leonardo de Sors,
-en una de cuyas más importantes obras no puede menos de reconocerse
-la influencia del Dante; los dos Masdovellas; el laureado Antonio
-Valmanya, en alguna de cuyas rimas se revela no menos conocimiento de
-las producciones de los grandes maestros de las letras italianas, que
-de los más señalados poetas de la literatura latina; Johan Fogassot,
-apasionado admirador del desgraciado príncipe de Viana, en cuya muerte
-escribió una sentidísima elegía; Fr. Rocaberti, que fué de los poetas
-de su tiempo el que en su _Gloria de amor_ más de cerca siguió las
-huellas del autor de la _Divina Comedia_, imitándole, no ya tan sólo
-en el carácter alegórico que imprimió á aquella obra, sinó hasta en la
-forma de sus versos; el fecundísimo Romeu Lull, en quien se ve patente
-la influencia de Ausías March; Mossen Juan Roig de Corella; Mossen
-Bernardo Fenollar, Miguel Estela, y otros menos conocidos, y quizás
-más dignos de serlo, pero cuyas rimas dejaron perderse en el olvido
-la excesiva modestia de sus autores, ó la ninguna diligencia de sus
-contemporáneos en recogerlas y trasladarlas á la posteridad?
-
-Aun á riesgo, sin embargo, de que desde el fondo de las ignoradas
-sepulturas donde yacen, al dispensar, sin quererlo, más honra á unos
-que á otros y á las obras de aquéllos mayor estima que á la de éstos,
-nos den voces los agraviados, protestando de la ligereza ó injusticia
-de nuestros fallos, hemos de hacer especial mención de los que, á
-nuestro juicio, sean dignos, no ya de compartir con Ausías su fama, ya
-que á este punto no llegó ninguno de ellos, sinó de que se les saque de
-la oscuridad ú olvido á que se les ha tenido por los extraños y hasta
-por los propios, vergüenza causa tener que confesarlo, condenados.
-
-Y empezando por Romeu Lull, sin que se entienda que respecto de él y
-de los que vayamos sucesivamente citando nos propongamos someternos al
-orden cronológico, ni menos aún al de su respectivo mérito, imposible
-aquél hoy por la falta de datos biográficos, y éste, por lo poco que de
-sus obras sabemos, dificilísimo de fijar; y empezando, repetimos, por
-Romeu Lull, apenas conocido hasta que el Sr. Milá divulgó los títulos
-de sus composiciones en su _Resenya_ y que dió á la estampa el Sr. Briz
-algunas de ellas, religiosas y de amor[34], desde luégo podemos decir
-en su elogio, que le tenemos, á juzgar por las que de él nos quedan,
-por uno de los más abundantes poetas y diestros rimadores de su tiempo;
-y si bien en las poesías de aquel primer género nos parece que se le
-puede poner por debajo de Corella y de otros poetas de menos renombre,
-le tenemos por uno de los más afortunados y discretos imitadores de
-Ausías en las eróticas, y en especial en la que llora la muerte de
-su amada, á quien apellida alguna vez _Arxiu de seny_ y casi siempre
-_Par e sens par_, á la manera que aquél _Lir entre carts_ á la suya:
-en lo cual y en la afición que muestra á versificar en _estramps_ es
-imposible no ver claros indicios de haber tomado por modelo al trovador
-amante de Teresa. Hé aquí como muestra de ello la siguiente estancia:
-
- Vingut es temps que 'n amor daré terme
- E mon parlar mudará novell lay
- Puys que l'a mort ab s' aspasa tan ferma
- Ha convertit tot mon delit en guay.
- Mon cant será per tot temps cridar ay
- Fins aurá fi ma dolorosa vida;
- Ja tarda molt la dolça departida
- Que desig tant que no-m par vinga may.
-
- [34] Al publicar en 1868 en esta ciudad varios fragmentos de la
- ya citada ontología, hasta entonces de pocos leida, rotulada con
- el extraño título de _Jardinet d' Orats_.
-
-Una composición suya en la cual, desmintiendo que hubiese hablado mal
-de su querida, pide que caigan sobre él, si no es verdad lo que dice,
-todo linaje de males, es, según el Sr. Milá, después de otras iguales ó
-parecidas de Bertran de Born, Petrarca y Mallol, la cuarta y última de
-su género. Véase su principio:
-
- Si us he mal dit en pensar ni per obre
- No 'm do Deu be ni lo que li deman;
- Si us he mal dit la casa 'm caigue á sobre;
- Si us he mal dit muyra com á dampnat;
- Si us he mal dit veurem puga orat
- En l' ospital que ja mes lo seny cobre[35].
-
- [35] _Jardinet d' Orats_, pág. 49.
-
-Bien que separándose á veces del género y del estilo de las obras
-del príncipe de nuestros poetas, de quien debió ser, sin embargo,
-grande admirador, dado caso que tiene una llamada _Complanta de amor_
-compuesta de trozos suyos, merece citarse entre los que más fama
-hubieron de lograr en su tiempo, no menos por sus versos que por ser
-de la servidumbre del príncipe de Viana, á Pedro Torroella, de quien
-existen varias composiciones en el _Cancionero_ de Paris y hasta
-veinte y dos en el de Zaragoza. Su obra más notable, y que no carece
-de importancia literaria, es su _Codolada_, según la llama Milá, que
-empieza:
-
- Tant mon voler se 's dat (a) amors,
-
-bastante parecida en su forma al _Conhort_ de F.R. Ferrer, y en la cual
-introduce como interlocutores hasta veinte y ocho poetas provenzales,
-castellanos y catalanes. Reservándonos para cuando hablemos de Jaime
-Roig ocuparnos en este linaje de composiciones, debidas á la influencia
-de la poesía occitánica, nos limitaremos á advertir aquí que por esta
-composición, bastante extensa[36], por la obra satírica que empieza:
-
- Doleuvos enamorats
- E vestius tots vos de negre
- Car jo pens que us pendra febre
- Escoltant mes veritats, etc.
-
-y por su poesía castellana, titulada _Condició de las donas_:
-
- Quien bien amando persigue
- Dueny así mesmo destruye, etc.,
-
-es por lo que dejamos de colocarle entre los poetas de la escuela de
-Ausías, aunque le tengamos por uno de los más notables de su época.
-
- [36] Lo publicó por vez primera, que sepamos, copiado del
- _Cancionero_ de Zaragoza, el Sr. Balaguer en su _Historia de
- Cataluña_, tomo III, pág. 722 y siguientes.
-
-Entre los que de más alto renombre en ella disfrutaron, y á quien uno
-de sus contemporáneos se adelantó á comparar no menos que á Virgilio,
-ocupa por ventura el primer lugar el valenciano Mossen Juan Roig de
-Corella. Si es cierto, como afirma el Sr. Ferrer y Bigué, que sostuvo
-amistosa correspondencia con el desafortunado príncipe de Viana, quien
-sobrevivió dos años al que lo fué de nuestros trovadores, bien puede
-colocársele entre los contemporáneos de éste, por más que alcanzase
-á ver los albores de la XVI centuria. Maestro en sagrada teología,
-aunque se revela su afición á las letras clásicas en las obras en
-prosa, por demás culta y limada, en que trató asuntos mitológicos[37],
-y que alguna vez como poeta empleara su lira en sujetos profanos, como
-lo prueban, entre otros, los versos en _estramps_ con que termina
-la llamada _Tragedia de Caldesa_[38], no indignos algunos de ellos
-de figurar al lado de los mejores de Ausías March, fué sin embargo
-la poesía religiosa la de su especial predilección y en la que dejó
-la mejor muestra de su ingenio, al par que la más acabada y tierna
-composición que en dicho género nos ha legado la escuela poética
-catalana del siglo XV. Nos referimos á la intitulada: _Oració á la
-Senyora Nostra tenint son fill Jesus á la falda devallat de la creu_, y
-de la cual ponemos como muestra su primera estancia:
-
- Ab dolor gran que nostres pits abeura,
- E greu dolor qu' el nostre cor esquinsa
- Venim á Vos, filla de Deu é mare,
- Que nostra carn dels ossos se arranca,
- Hi 'l sperit desija l' esser perdre,
- Pensant que, mort per nostres grans delictes,
- Ver Deu é hom lo fill de Deu é vostre,
- Jau tot estés en vostres castes faldes.
-
- [37] Tales como las producciones tituladas: _Lo Rahonament de
- Telamó é de Ulises sobre las armes de Achiles; Lo plant dolorós
- de la reine Hecuba sobre la mort de Priam; La Istoria de Leander;
- La lamentació de Mirra filia de Sinara_, etc.—_Jardinet d'
- Orats_, pág. 93 y siguientes.
-
- [38] Mourás corrent la tremuntana ferma
- E tots ensemp los cels caurán en trossos[C], etc.
-
- [C] Jardinet d' Orats, pág. 119 y 120.
-
-No conocemos, fuera de los versos ya citados, ni los demás de que
-hace mención en su artículo sobre este poeta el señor Ferrer, ni la
-traducción de la _Vida de Jesús_, escrita por el Cartujano, ni la de
-los Salmos, titulada _Epsalteri trelladat del llatí en romanç_, de que
-hace mención dicho crítico. Sin embargo, aunque no hubiese escrito más
-que aquella tan tierna como inspirada oración, que está muy por encima
-de las muchas poesías que de asunto religioso se escribieron en aquel
-siglo, nos asociaríamos al parecer de aquel escritor de que «no debe
-confundirse á Corella con la generalidad de los versificadores, sinó
-que merece especial mención entre los poetas del siglo de oro de la
-literatura valenciana.»
-
-Otros varios poetas pudiéramos citar, como Fogassot, Valmanya, que
-siguieron con más ó menos fortuna el camino trazado por Ausías March,
-en particular en sus poesías amorosas,—no en su espíritu, que en esto
-no tuvo quien se le pareciese—sinó en la forma y giro especiales que
-dió á sus _esparsas_, y que por lo tanto contribuyeron con su ingenio
-algunos de ellos, con su numen todos, á dar esplendor y más marcada
-fisonomía á la escuela poética catalana. Sin embargo, como ni ésta se
-ofrece bajo un solo aspecto, ni es únicamente la influencia de March
-la que en ella domina, ya que, según dejamos indicado, muéstrase en la
-misma la de otras literaturas y la de otros géneros, dejaríamos sin
-terminar y sólo en una de sus partes bosquejado el cuadro que de aquel
-período literario estamos con mejor buen deseo que fortuna reseñando,
-si en otros de sus especiales y también característicos aspectos no
-nos ocupáramos. Pero como los poetas que más contribuyeron con sus
-producciones á imprimírselo ó que son la más genuina representación
-de los mismos, tales como Gazull, Fenollar, y sobre todo Jaime Roig,
-aunque alcanzaron los tiempos de Ausías, escribieron casi todos en la
-segunda mitad del siglo XV, y por consiguiente después de la muerte de
-aquel poeta, hemos creido deber interrumpir aquí por algunos momentos
-nuestra tarea, para proseguirla en ocasión que consideraremos más
-oportuna, á fin de ocuparnos ya en la vida y en las obras del inmortal
-amante y cantor de Teresa.
-
-
-
-
- VIDA Y OBRAS DE AUSÍAS MARCH
- Y JUICIO DE ÉSTAS
-
-De pocos ingenios que hayan alcanzado viviendo aún, el renombre del
-que es objeto de este nuestro estudio, habrá que lamentar más escasez
-de datos biográficos. Ni los contemporáneos suyos, que le tomaron por
-guía y modelo como poeta; ni los que después de su muerte le admiraron
-y reconocieron como maestro; ni los que más tarde, pero en tiempos en
-que vivían todavía en la memoria de las gentes los recuerdos de los
-sucesos de su vida, le tradujeron ó le comentaron, nos han dejado más
-que escasísimos datos acerca de su persona y de sus actos; ni él mismo,
-cual si creyese que, bastando para inmortalizarle sus poesías, no tenía
-necesidad para pasar á la posteridad más que de revelar su nombre,
-
- Yo som aquell que 'm dich Ausías March,
-
-se dignó hablar de su persona ni de los hechos de su vida, muy al
-contrario de lo que acostumbran hacer en nuestros tiempos muchos de
-los que se dan á sí mismos el nombre de poetas, quienes, atentos
-en demasía á que las generaciones venideras no ignoren las más
-insignificantes circunstancias de su existencia, revelan hasta aquellas
-cosas que, que para honra suya y respeto á la moral, hubieran debido
-permanecer ocultas. Lo único que en limpio sacamos de la lectura de las
-melancólicas estancias de Ausías es que, combatido su corazón por dos
-afectos, como el mar por dos encontrados vientos, acabó por elegir
-
- ..... per haber d' amor vida,
-
-aquella en quien cifró todos sus deseos:
-
- Si com la mar se plany greument è crida
- Com dos forts vents la baten egualment
- Hu de levant é l' altre de ponent
- E dura tants fins l' un vent l' ha jaquida
- Sa forsa grant per lo mes poderos;
- Dos grans desitjs han combatut ma pensa,
- Mas lo voler vers un seguir dispensa,
- Y yo 'l vos publich amar dretament vos;
-
- (_Canto II de amor._—Aixi com cell.)
-
-aquella que, siendo para él cual lirio entre cardos, fué por él amada
-como no lo ha sido mujer ninguna por otro hombre, y que habiéndole sido
-arrebatada por la muerte, la lloró con lágrimas cuya amargura templaba
-á veces la esperanza, no exenta sin embargo de duda, de que en el
-cielo, donde esperaba reunirse de nuevo con ella, gozaba más puros y
-duraderos amores.
-
-Omitimos por impertinente y ya gastada la cuestión del origen, de
-la familia y de la patria de nuestro poeta. Tenemos al abolengo de
-los Marchs por de origen catalán; pero opinamos que se estableció,
-aunque por ventura no en todas sus ramas, en Valencia, donde logró
-heredamientos que le otorgaron don Jaime en tiempo de la conquista,
-y más tarde y por especial favor otros condes-reyes de Aragón; y por
-natural de aquel reino, por más que no podamos fijar el lugar de su
-nacimiento, á Ausías. ¿Cabe, en efecto, disputar la patria que le vió
-nacer, á quien por tan evidente manera la revela él mismo en sus obras?
-
- La velletat en valencians mal proba,
- E no sé com yo fassa obra nova.
-
- (_Canto VIII de muerte._—Obrir no puch.)
-
-y si hubiese todavía algún catalán que, por exagerado y mal entendido
-amor patrio, se empeñara en sostener que lo es de aquel poeta Cataluña,
-le recordaríamos que Serra y Postius (1671-1748), á quien pocos de los
-que hoy viven podrán igualar en el amor y entusiasmo por las cosas
-de su tierra, escribió una disertacioncita encaminada á probar que
-Ausías no fué hijo de Cervera, ni de Barcelona, sinó que era, aunque de
-abolengo catalán, valenciano de nacimiento.
-
-Declarábamos hace un momento quién fué su padre. Como hijo suyo le
-nombra Pedro March en el testamento de que dejamos hecho mérito al
-hablar de este trovador insigne. Mas ¿en qué año, poco más ó menos,
-vino al mundo? La mayor parte de sus biógrafos[39] fijan su nacimiento
-en los primeros años del siglo XV, y á este dictamen parece inclinarse
-el Sr. Ferrer y Bigné, que es de entre los que conocemos el que más
-noticias ha logrado reunir acerca de nuestro poeta. Sin embargo,
-atendida la edad avanzada á que debía haber llegado su progenitor,
-Mossen Pedro, al tiempo de su muerte, ó sea en 1413 ó 1414, ya que,
-según se desprende del documento que hace poco citamos, debió haber
-nacido en el primer tercio del siglo anterior, nos inclinamos á creer
-que más bien debe colocarse el nacimiento de Ausías en los últimos años
-del siglo XIV que en los principios del XV. Del primer verso de los
-dos hace poco citados deducen con razón sus biógrafos que llegó hasta
-la vejez. ¿Mas quién les ha dicho que aquellos versos fueron escritos
-en los últimos años de su vida, único caso en que, áun exagerando el
-significado de aquel vocablo, pudiese Ausías ser tenido como viejo, si
-en realidad hubiese abierto los ojos á la luz en los albores de la XV
-centuria? Y si aquellos versos fueron escritos en años anteriores, como
-cabe suponerlo, encontrándose como se encuentran en uno de sus cantos
-de muerte, ¿no nos veríamos obligados en este caso á adelantar algunos
-más la fecha de su nacimiento?
-
- [39] Los más antiguos de que tenemos noticia fueron Diego de
- Fuentes y Vicente Mariner; pero uno y otro son sumamente pobres
- de datos en sus biografías. En uno de los ejemplares, en el de
- la edición de Valladolid de 1555, perteneciente á la escogida
- biblioteca de D. Manuel de Bofarull, que tenemos á la vista, se
- lee manuscrita la siguiente interesante nota: «Francesch Jharoni
- Ramo á demanda de serta senyora noble valenciana escrigué molt
- difusament la vida del magnífich y strenuo caballer Mossen Ausías
- March.» El señor Salvá, que vió dicho ejemplar y que copia
- esta nota en el _Catálogo de su biblioteca_, dice que han sido
- inútiles cuantas diligencias se han practicado para averiguar el
- paradero de esta biografía.
-
-No queda duda que Ausías March siguió la carrera de las armas, y hasta
-se sospechaba por sus biógrafos que había tomado parte en las guerras
-de Alfonso V para la conquista del reino de Nápoles. De estrenuo
-caballero se le califica en el título de sus obras; con Apolo, en sus
-versos, y con Marte en el ejercicio de las armas se le iguala por Gil
-Polo en su _Canto del Turia_:
-
- Ya veo al gran varón que celebrado
- Será con clara fama en toda parte,
- Que en verso al rojo Apolo está igualado
- Y en armas está al par del fiero Marte.
- Ausías March, etc.,
-
-y él mismo en sus rimas hace frecuentes alusiones á la vida del soldado
-y al arte de la guerra. De haber peleado bajo las banderas de aquel
-insigne monarca tenemos hoy una prueba, á nuestro parecer irrecusable,
-en un documento que sale también por vez primera á luz en este nuestro
-trabajo (Apéndice 3), y es una carta dirigida á aquel rey por sus
-enviados ó embajadores, como á sí mismos se llaman, según parece, á
-Valencia, á fin de invitar á los nobles de este reino á tomar parte en
-su expedición contra Nápoles, en la cual escriben que, «habiendo estado
-en Gandía, no han encontrado quien se haya ofrecido á servirle, más que
-Mossen Luís de Aragón y Ausías March.» La carta, como puede verse, no
-lleva fecha y por lo tanto no es dado señalar desde luégo y con certeza
-en cuál de las expediciones realizadas por aquel monarca tomó nuestro
-poeta parte. Sin embargo, el estar firmada en Valencia en 1.º de Julio,
-la indicación que en ella se hace de que debían hallarse á últimos
-de dicho mes en aquella ciudad los que se comprometiesen á servir en
-aquella jornada á su soberano, da lugar á sospechar que la expedición
-para la cual se invitaba á los nobles valencianos á tomar las armas era
-la que salió en un buen golpe de naves del puerto de Barcelona el 21
-de Agosto 1424, cuyas banderas habían sido solemnemente bendecidas en
-esta ciudad el 4 de Junio, y en celebridad de cuya expedición tuvieron
-lugar en la plaza del Borne de Barcelona unas justas reales en que tomó
-parte, como principal mantenedor del campo, el mismo monarca[40].
-
- [40] CAMPMANY. Apéndice al tomo II de las _Memorias históricas_,
- página 30 y siguientes.
-
-Mas si tan sólo por congetura, aunque á nuestro entender asaz fundada,
-se colige del mencionado documento que Ausías March tomó parte en
-aquella hazaña, en cambio puede deducirse de él con fundamento que
-debía ser Gandía la residencia habitual de los March, por ventura desde
-que el Mossen Pedro fué nombrado para desempeñar el cargo de tesorero
-del duque de aquel título. En dicha ciudad otorgó, como recordarán
-nuestros lectores, su testamento el citado Mossen Pedro, y ¿quién
-sabe si en ella ejercía el hijo, después de la muerte del padre, el
-mismo cargo que había desempeñado éste en la casa de aquel magnate?
-Ignoramos si los eruditos valencianos han examinado los archivos civil
-y eclesiástico de aquella ciudad; pero se nos figura que un paciente
-y concienzudo examen de los mismos había de revelarnos no pocos de
-los sucesos hasta aquí ignorados de la vida del estrueno caballero y
-elegantísimo poeta valenciano.
-
-Plácenos figurarnos á Ausías March asistiendo á las mencionadas justas
-de Barcelona, embarcarse aquí en la flota real, pelear en Napóles á la
-sombra de las barras aragonesas, acostumbradas entonces á reflejarse
-triunfantes y á manera de ondulantes listas de oro y rojo en las
-plateadas olas del Mediterráneo, y tomar parte y ganar fama de animoso
-en los gloriosos hechos de armas que terminaron con la conquista de
-la poderosa ciudad reina del Mediodía de Italia. Mas ¿cuánto tiempo
-permaneció el trovador soldado en aquel bello país de las artes y de
-las ciencias y en la corte del ilustrado y generoso monarca, donde por
-espacio de muchos años hallaron espléndido hospedaje toda clase de
-cultura y los hombres doctos en todo linaje de humanas disciplinas, y
-que fué uno de los primeros y más brillantes focos del renacimiento;
-del monarca egregio y valiente, como ninguno de los de su tiempo y
-cual pocos de las edades pasadas loado en vida y llorado en muerte por
-la numerosa pleyáde de poetas que á su lado florecieron, y de quien
-Ausías, en cuyo pecho no había al parecer lugar sinó para el amor de
-Teresa y para el dolor después que la hubo perdido, escribió que no
-temía al ensalzarle pecar por exceso en su alabanza:
-
- Pahor no sent que sobre laus me vença
- Llohant aquell qui totes lengues llohent,
-
-para celebrar cuyas hazañas le pareció que escaseaban poetas
-
- En gran defals es lo mon de poetes
- Per embellir los fets dels que be obren,
-
-y al cual, en suma, consagraba uno de sus cantos, no sabemos si escrito
-en la corte misma del rey ó después de su vuelta de Italia?
-
-¿Su amor á Teresa prendió en su corazón, mal guardado contra sus
-tiros, por creer que le sería escudo la santidad del día en que fué
-herido:
-
- Amor, Amor, lo jorn que l' ignocent
- Per be de tots fou posat en lo pal
- Vos me ferís, car jo am guardaba mal
- Pensant qu' el jorn me fora deffenent,
-
-antes de trocar su lira de trovador por la espada de caballero, ó
-después que depuesta ésta tornó á descolgar de los venerados muros del
-paterno hogar el viejo instrumento cuyas cuerdas habían vibrado ya
-bajo las manos de sus progenitores? Ausías se llevó á su sepulcro, tan
-ignorado como lo fué su cuna, este otro secreto de la historia de sus
-amores.
-
-Se ha dicho que Ausías fué amigo, en cuanto pueden serlo quienes han
-nacido en regio tálamo el uno y de noble alcurnia el otro, de Carlos
-de Viana, y que éste fué grande admirador del inspirado trovador
-valenciano. Que pudieron existir cordiales relaciones entre el que fué
-el rey de los poetas de su siglo y el que, no habiendo logrado ninguna
-de las dos coronas que llevó su padre y á las cuales su nacimiento le
-daba derecho, mereció ceñir la de cultivador de las letras ó protector
-de los ingenios de su tiempo, cosa es por todo extremo creible. Mas si
-realmente existieron, en ninguna de las obras suyas que han llegado
-hasta nosotros ha tenido á bien revelárnoslo. ¿En dónde y cuándo nació
-esa amistad, dado caso, que no negamos ni admitimos como un hecho
-cierto, que hubiese existido? Si en Nápoles, como por lo general se
-cree, deberíamos suponer un viaje de Ausías, ya anciano, á la corte de
-Alfonso el Magnánimo, ó á Sicilia, ó á Mallorca, y en cualquiera de
-esos supuestos debió ser brevísimo el tiempo que pudo gozar del trato
-personal y de la estimación del docto y desventurado príncipe, pues
-éste no pasó á aquel reino hasta 1456, y á las dos islas citadas hasta
-el 1458 y 1459, que era el mismo en que cerraba Ausías los ojos á la
-luz en su casa de Valencia.
-
-Como la demasiada claridad perjudica al efecto de ciertos cuadros,
-cuyo principal mérito consiste en la vaguedad de las líneas y en la
-delicadeza y suavidad de las tintas, por idéntica manera ofende á veces
-la fama de ciertos personajes históricos, que parecían más bellos y
-grandes en medio de las penumbras donde se destacaban y al través de
-la neblina en que parecían como envueltos, la luz sobrado viva que
-arrojan sobre ellos y sobre sus hechos los documentos históricos.
-Tal ha sucedido con nuestro poeta. Mientras no le conocíamos más
-que por sus sentidísimas _esparsas_, impregnadas de cierto perfume
-de melancolía cual el que se exhala de los cipreses que rodean un
-sepulcro, creimos ver al cantor más apasionado, al par que el más
-cristiano y casto de los amadores, rodeado, como las figuras de las
-tablas de la escuela del Angélico, de un nimbo esplendoroso y místico;
-al cantor que había hecho de su corazón una ara y un incensario de su
-lira; al trovador que no había visto nunca del amor sinó el espíritu
-donde reside, jamás la corteza, más ó menos bella, donde está éste
-encerrado; al vate que, salvos tres ó cuatro cantos en que, cediendo
-acaso á influencias nada sanas, se había permitido decir mal de las
-mujeres, no había visto á éstas sinó transfiguradas, por decirlo
-así, en su amada Teresa. Mas hé aquí que una mano escudriñadora saca
-de entre el polvo de un archivo documentos hasta ahora ignorados, y
-muéstrase por ellos el hombre con todas las debilidades, con todas
-las miserias que son patrimonio de nuestra flaca naturaleza, y al
-proyectarse la sombra de éste sobre la imagen y el nimbo del poeta, que
-tan bellos y tan brillantes mostrábanse antes á nuestra vista, pierden
-parte de su hermosura aquélla, parte de su esplendor el segundo.
-
-¿Fué tan casto el amante de Teresa como de sus cantos parece
-desprenderse haberlo sido? ¿Las lágrimas de dolor con que riega la
-sepultura de su amada fueron siempre ofrenda digna de aquella á quien
-las dedicaba? Por el erudito anotador del _Canto del Turia_ sabíamos ya
-que Ausías había contraido dos veces matrimonio; la primera con doña
-Isabel Martorell, de quien enviudó antes de 1437, y la segunda con doña
-Juana Escorna, que murió también antes que él, aunque se ignora en qué
-año[41]. De ninguna de las dos logró, según parece, sucesión. ¿En qué
-época de su vida tuvieron, pues, lugar sus amores con Teresa, en la
-cual, por platónicos que los supongamos, no fuesen ofensa, si no á la
-santidad del matrimonio, por lo menos al exclusivo cariño que se deben
-mutuamente los esposos, ó en que éste no perjudicase á la sinceridad
-de los sentimientos que en sus versos se revela? Sin embargo, no es
-esto lo que más daño hace al buen nombre de Ausías como amante y como
-poeta, dado caso que aquellos amores, aunque llorados, al parecer,
-toda su vida, pudieron ser una pasión de sus juveniles años; sinó sus
-relaciones ilícitas con otras mujeres, y entre éstas con una antigua
-esclava suya (_olim sclava mia_, dice en su testamento), llamada Marta,
-de las cuales tuvo cuatro hijos bastardos, tres varones, Juan, Pedro y
-Felipe, y una hembra, Juana[42].
-
- [41] _Notas al Canto del Turia_, pág. 242.
-
- [42] Así los nombra, en calidad de heredero al primero y de
- legatarios á los demás, en su testamento y codicilo, existentes
- en el Archivo general del reino de Valencia, de cuya lectura no
- hemos podido disfrutar, y que únicamente nos son conocidos por
- lo que de ellos dice el señor Ferrer y Bigné en su _Reseña_ ya
- citada, Apéndice número 1, pág. 93.
-
-Después de las escasas noticias que hemos logrado reunir del príncipe
-de nuestros trovadores, nada más sabemos de él, sinó que fué señor de
-Benierjó, título que parece haberle sido concedido por Alfonso V; que
-debió tener su residencia habitual y por ventura su casa solariega
-en Gandía; que figuró en las Cortes de Valencia de 1446, y en suma
-que murió en esta ciudad, en la parroquia de Santo Tomás, en la cual
-poseía también dos casas, un sábado, 3 de Marzo de 1459. Hubo de ser
-enterrado, según ordenó en su testamento, _en lo cimenteri de la Seu
-de Valencia en lo vas ó capella dels March, en lo claustre de la Seu
-prop lo capítol_; «pero los restos de varón tan insigne, dice el señor
-Ferrer y Bigné, difícilmente podrían ser hoy encontrados para ocupar
-el lugar que les corresponde en un panteón de hombres célebres.» Para
-honra de la bella ciudad que baña el Turia sería de desear que sus
-hijos pusiesen el mayor empeño posible en descubrir las cenizas del
-gran poeta y de su padre, que deben hallarse confundidas en un mismo
-sepulcro, y que les levantaran un monumento en la ciudad donde exhaló
-aquél su último suspiro.
-
-Como otros muchos ingenios castellanos y catalanes de su tiempo y
-de los siglos siguientes, Ausías supo unir en amistoso maridaje el
-ejercicio de las armas y de las letras, y añadir al dictado de «gran
-trovador,» con que le honra Santillana, el de «valeroso y estrenuo
-caballero» que le ha dado la posteridad. Despréndese de la lectura
-de sus obras que debió ser muy versado en filosóficas disciplinas y
-en humanas letras; que hubo de tener frecuente trato con los poetas
-latinos, y en especial con Ovidio y Virgilio; que le eran familiares
-los troveros y los trovadores provenzales y catalanes; que conocía á
-fondo á los poetas italianos, y entre ellos al Dante, á quien recuerda
-con frecuencia por la severa concisión y adusta rigidez de su frase,
-y al Petrarca, á quien, como veremos más adelante, imita en varios
-pasajes de sus cantos.
-
-Al igual que Horacio pudo Ausías, al legar á la posteridad el volumen
-de sus estancias, exclamar: _Exegi monumentum ære perennius_. Hemos
-acompañado hasta su sepulcro á su autor; detengámonos al pié de ese
-monumento, que al igual que al erigido por el Venusino ha de vencer en
-duración el bronce, no tan sólo para admirarlo como poetas, sinó para
-estudiarlo y examinarlo como críticos, en la seguridad de que subirá
-de punto nuestro entusiasmo por él, como resaltará más la grandeza
-y hermosura del mismo cuanto más adentro en su examen y estudio
-penetremos.
-
- * * * * *
-
-En cuatro grupos han distribuido los editores de March, sin duda
-acomodando su división á la que hallaron establecida en los más
-antiguos códices, sus diferentes esparsas, á saber: en _cantos de
-amor_, _morales_, uno _espiritual_ y otros _de muerte_.
-
-Forman los primeros la parte más extensa é importante de sus obras.
-
-No es fácil tarea juzgar las poesías del eximio vate valenciano, ya
-que, dominando en ellas por igual manera, y casi podríamos añadir
-que en idéntica medida, la pasión y la razón, el ardor arrebatado
-del amante y el frío análisis del filósofo, aquél dando calor, éste
-adelgazando y como envolviendo en nebulosidades metafísicas sus
-conceptos, con dificultad puede el crítico dar su fallo sobre el valor
-de sus versos, sin poner su propio corazón en estado de sentir lo que
-el autor de éstos sentía, sin preparar su inteligencia para disponerla
-á comprender lo que la suya pensaba. De no hacerlo así córrese grave
-riesgo de ver en muchos de sus pensamientos, más que las ideas de un
-alma que, replegada en sí misma, estudia, escudriña y analiza sus
-propios afectos, las exageraciones y excentricidades de una mente
-enferma: porque, como dice él mismo de los primores que amor le revela,
-son
-
- Tals que 'ls sabents no basten á compendre,
- E quan ho dich de mos dits me desmenten
- Dant a parer que folles coses parle.
-
- Cant XXL.—_Fantasiant_, etc.
-
-Así, pues, no perdiendo nunca de vista que sus amorosos conceptos fueron
-
- Sens algun art exits d' hom fora seny,
-
-deponga el que pretenda juzgarlos la inflexible regla y el riguroso
-compás de la común crítica literaria, útiles á los más para poder
-apreciar los lunares de expresión ó de forma métrica que deslucen
-alguna que otra vez sus esparsas; tenga principalmente en cuenta que,
-alejando, al igual de Horacio, al profano vulgo, ó sea á las ignorantes
-muchedumbres que pasean los ojos indiferentes sobre los versos de los
-poetas, como los niños sobre las flores de un jardín, tan sólo para
-gozar un instante de sus perfumes y olvidarlos en seguida, nuestro
-trovador invitaba únicamente á la lectura de sus cantos á los que
-estaban tristes ó á los que hubiesen en algún tiempo experimentado los
-graves deleites de la tristeza;
-
- Qui no es trist de mos dictats no cur,
- O 'n algun temps que sia trist estat;
-
-ó bien á los que, sintiéndose enfermos de alguna pasión, buscasen en
-dicha lectura su remedio:
-
- E lo qui es de mals passionat
- Per ferse trist no cerque loc secur;
- Lisca mos dits mostrant pensa torbada.
-
- Cant I.—_Qui no es trist_, etc.
-
-Hase comparado Ausías March á Petrarca, y no han sido pocos los que
-han creido haberle juzgado con añadir al nombre del amante de Laura el
-epíteto de valenciano. Como es más fácil estimar las personas y las
-cosas por su valor relativo que por el absoluto: como es por punto
-general más claro y exacto todo juicio que resulta de la comparación
-por semejanza ó por contraste de un objeto con otros de igual índole,
-creemos que han de ganar nuestros lectores con que nos aventuremos
-á formular el juicio que hagamos acerca del que es considerado como
-el príncipe de nuestros trovadores, comparándole en algunos de sus
-aspectos con el que lo fué de los líricos italianos.
-
-Que existen algunas semejanzas entre nuestro poeta y Petrarca es un
-hecho á todas luces evidente. Que se encuentran en las obras del
-primero pensamientos y versos que hacen que sin querer se vengan á la
-memoria otros parecidos del segundo, no hay quien, habiendo recorrido
-las páginas de uno y otro, lo ignore. Pero que el trovador valenciano,
-aprovechando la circunstancia casual de haberse enamorado, como
-el italiano, en una iglesia el Viernes Santo, haya celebrado esta
-circunstancia por igual manera y con palabras muy parecidas á las de
-éste[43]; que haya destinado nuestro poeta algunos cantos á llorar
-la pérdida de su amada, cual consagró aquél multitud de sonetos á la
-muerte de la suya; y que un observador erudito y diligente versado
-en la lectura de las obras de ambos ingenios pueda apuntar, como con
-gran diligencia lo hizo el que fué nuestro amigo, señor Amador de los
-Ríos, varios versos de March que pueden creerse inspirados por otros
-del amante de Laura, no son, á nuestro parecer, fundamentos bastantes
-para sobre ellos establecer la semejanza entre uno y otro ingenio, ni
-deducir que fué el nuestro imitador del italiano.
-
- [43] Recuérdense los versos que acerca de aquel hecho citamos
- hace poco de Ausías, y compáreseles con los siguientes con que
- refiere el principio de sus amores Petrarca:
-
- Era 'l giorno ch' al sol si scoloraro
- Per la pietá del suo Fattore i rai;
- _Quant' i fui presso et non me ne guardai_
- Que i be' vostri occhi Donna mi legaro,
- Tempo non mi parea da por riparo
- Contra colpi d' Amor, pero m' audai
- Secur senza sospetto!.....
-
- Soneto II.
-
-Cuando de los pormenores en algunos hechos, puramente fortuitos,
-relativos á la existencia de uno y otro poeta, y de algunas semejanzas,
-que pueden ser las más de las veces casuales, que se encuentran en el
-modo de manifestar idénticos afectos, pasamos á examinar cómo uno y
-otro sintieron el amor y lo expresaron en sus versos, preséntanse á la
-vista dos amantes, cada uno de los cuales se ha hecho de aquél un ídolo
-especial y con diferentes atributos, y dos poetas que lo han expresado
-por muy distinta manera y venerado con diverso culto.
-
-Se ha calificado de platónico el amor puro, casto y respetuoso de
-Petrarca á la esposa fiel y cariñosa de Hugo de Sade. El honor de
-caballero y el respeto á la santidad del matrimonio por su parte, y por
-parte de su querida sus deberes sagrados de esposa y su dignidad altiva
-de mujer no le permitían tener otro. ¿Sería profanar los calificativos
-llamar al de Ausías amor cristiano, ó si se quiere, y hasta cierto
-punto, amor místico? Hé aquí cómo hablaba de él nuestro poeta:
-
- Fantasiant amor á mi descobre
- Los grans secrets qu' als pus subtils amaga,
- E mon jorn clar al homes es nit fosca,
- E visch d' açó que persones no tastan.
- Tant en amor l' esperit meu contempla
- Que par del tot fora del cos se aparte,
- Car mes desigs no son trobats en home,
- Si no en tal que la carn punt no 'l torbe.
-
-Y de una manera más clara y expresiva en la siguiente esparsa:
-
- Si com los sants sentints la lum divina
- La lum del mon conegueren per ficta,
- E menyspreant la gloria mundana
- Puig major part de gloria sentien;
- Tot en aixi tinch en menyspreu e fástig
- Aquells desigs que complits amor minva,
- Prenent aquells qui del esperit mouen
- Qui no 's lassat ans tot jorn multiplica.
-
- Cant XXI.—_Fantasiant_, etc.
-
-Hé aquí por cuán discreta manera, hablando de las diferencias que
-existen entre el lírico italiano y el valenciano, en quienes tanto
-como dos hombres distintos cree ver dos muy diversos principios,
-caracteriza Quadrado á uno y otro. «Petrarca, dice, considera el amor
-en sus efectos; Ausías en su esencia y origen: el uno, distinguiéndolo
-con dificultad de su amada, sólo lo considera encarnado en sus gentiles
-miembros; el otro fija en él sus ojos de águila, sorprendiéndolo cara á
-cara, sin forma alguna, en toda su abstracción: el nombre de Laura se
-halla en cada verso de su poeta; Ausías una vez sola nombra á Teresa,
-y áun se ignoraría que fuera ésta su dama, si no viniera á apoyarlo la
-tradición: el amor de Petrarca tiene arco, venda y saetas; es todavía
-el amor de Anacreonte, menos sus miradas lúbricas y lo voluble de sus
-alas; no es el elemento de vida ó muerte, el sol resplandeciente ó la
-llama infernal que alternativamente ilumina á nuestro trovador[44].»
-Tan sólo una vez hace aparecer aquel amor Ausías en sus versos para
-recordar que tiene flechas de oro, plata y plomo, y que después de
-haber disparado en otros tiempos todas las de aquel primer metal, se
-quedó una con que le hirió á él:
-
- En aquell temps que primer d' aquest fou
- Les fletxes d'or amor totes lançá
- E desmembrat una s'en aturá
- Ab que 'm ferí.....
-
- Cant LXXII.—_O vos mesquins_, etc.
-
- [44] Ausías March.—_Museo Balear_, 15 de Marzo de 1875; pág. 135.
-
-En suma, el amor de Petrarca, aunque puro, parece detenerse en las
-cualidades exteriores de su amada, tal es el placer que halla en
-describirlas; mientras que el de Ausías sólo aspira á la voluntad
-
- .....qui es en l'arma infinida,
-
-lo cual hace que pueda jactarse de que
-
- .....ço que 'm fa vos amar
- No m'entra pas solament per la vista;
-
-y decir á su querida,
-
- Vostre esperit es aquell qui 'm conquista;
-
-y exclamar en suma, ponderando acaso con exceso la pureza de su amor:
-
- Si com Sant Pau Deu li sostregué l'arma
- Del cors per que ves divinals misteris,
- Car es lo cors del esperit lo carcer,
- E tant com viu ab ell es en tenebra,
- Axi amor l'esperit meu arrapa
- E no hi acull gens maculada pensa,
- E per ço sent lo delit que no's cansa,
- Si que ma carn lo ver amor no'm torba.
-
- _Fantasiant_, etc.
-
-De esta diversa manera de comprender y sentir el amor los dos
-poetas italiano y valenciano ha debido seguirse el diferente modo
-de describirlo y expresarlo. Abrid por donde queráis las rimas del
-Petrarca, y encontraréis apenas un soneto en que no os hable de
-
- .....i capei d'oro a l' aura sparsi
- Che 'n mille dolci nodi gli avolgea;
-
-ó de
-
- il lampeggiar del angelico viso,
-
-ó bien
-
- .....di quei begli occhi
- (ove) il vago lume oltra misura ardea:
-
-que no os diga una y otra vez que,
-
- Non era l' andar suo cosa mortale,
- Ma d' angelica forma, e le parole
- Sonavan altro che pur voce humana:
-
-que no os pondere por exagerado modo el tormento que le causa su velo,
-más cruel para el que
-
- Nebbia che 'l ciel cobra e 'l mondo bagni,
-
-y que
-
- .....due begli occhi adombra
- E par che dica: Hor ti consuma et pagni;
-
-ó que no recuerde
-
- .....l'aura..... antica, e i dolci colli,
-
-y las
-
- vedove herbe..... et le torbide acque
- E il voto e freddo nido in ch' ella giaque;
-
-ó por último en que, confundiendo como en un sér, por la analogía de
-los vocablos, el laurel (Lauro) y Laura, no ensalce á aquel árbol cual
-pudiera ensalzar á su propia amada.
-
-¡Si al menos se hubiese contentado con ponderar las cualidades físicas
-de su ídolo; con cantar hasta las más insignificantes circunstancias y
-pormenores de la historia de su amor, que duró de quince á veinte años;
-con recordar los favores que de ella logró, y que fueron, á lo más,
-hoy una palabra de amistad, otro día una mirada menos severa, el de
-más allá un movimiento de ternura al separarse de ella! Pero Petrarca,
-bien así como los artistas griegos que se complacían en levantar los
-simulacros de sus dioses en el fondo de un solitario y frondoso valle,
-ó en medio de una fértil y verde llanura limitada por encantadoras
-perspectivas, ó en lo alto de un promontorio, á fin de que la hermosura
-y grandiosidad del paisaje diese mayor realce á las de la estatua, por
-igual manera gózase el amante de Laura en evocar á cada paso, como para
-mejor describir las perfecciones de ésta, las más bellas imágenes del
-mundo físico, ó sea las esplendentes auroras, las puestas de sol de
-mil matices, los ríos que se deslizan suavemente murmurando entre los
-álamos, los frondosos bosques, los escondidos y misteriosos valles,
-lugares todos los más á propósito para murmurarse al oido palabras de
-cariño los enamorados, y cuanto, en una palabra, parecía poder servir
-de fondo al cuadro de sus amores, ó de expresión ó eco á los suspiros
-suyos ó de su querida. Fijad, por el contrario, vuestros ojos en
-cualquiera de las páginas de las obras del trovador valenciano, y de
-seguro, aunque leáis todos sus versos no lograréis trazar en vuestra
-fantasía ni siquiera la más vaga imagen de la mujer con tanta pasión
-por él amada; ni acertaréis á adivinar si era en la ciudad ó en el
-campo donde la veía y le pintaba el estado de su alma, tranquila y
-placentera cuando en amoroso éxtasis contemplaba sus perfecciones
-morales; agitada como mar tempestuoso cuando tenía que echarle en cara
-ingratitudes ó desdenes.
-
-No sabemos de ningún poeta que más reservado se haya mostrado en alabar
-la hermosura del objeto de su amor. En una página de sus obras cabrían
-los versos en que más ó menos indirectamente alude á las cualidades
-físicas de aquella á quien, sin embargo, llamaba _bella ab bon seny_, y
-_lir entre carts_ en muchas de las tornadas de sus cantos.
-
-Hé aquí de cuán distinta manera que Petrarca alaba los ojos, el ademán
-y la voz de la que ama:
-
- Yo viu uns ulls haver tan gran potença
- De dar dolor e prometre plaher,
- Y esmaginant viu sus mi tal poder
- Que 'n mon castell era esclau de remença.
- Yo viu un gest é sentí una veu
- D' un feble cos, e cuydara jurar
- Qu' un home armat yo 'l fera congoxar
- Sens romprem pel yo 'm so retut per seu.
-
- Cant IV.—_Lo viscahí_, etc.
-
-En cambio, y en esto se diferencia por todo extremo del amante
-de Laura, loa repetidísimas veces, ya pondere su amor y celebre
-esperanzas, ya llore olvidos ó lamente desprecios, el entendimiento de
-aquella á quien llama con frecuencia _plena de seny_, como que era esta
-la cualidad que en ella más estimaba.
-
-Ausías March, que cree que nadie cual él conoce los secretos del amor,
-y que afirma que éste se eclipsará cuando él muera,
-
- Dels grans secrets puch ser Apocalipsi:
- Yo defallint Amor fará eclipsi,
-
- Cant XCII.—_Tot entenent_, etc.
-
-pretende y repite en multitud de sus _esparsas_ que nadie en el mundo
-ha sentido como él, ni cual él ha amado:
-
- Callen aquells qui d' amor han parlat
- E dels passats delint tots llurs escrits,
- En mi pensant metenlos en oblits:
- En mon esguart nengu es namorat;
-
-ya que es de tal índole y tan sin esperanza el dolor que le atormenta,
-que Dios lo reservó tan sólo para los condenados y para los que mueren
-sin esperanza:
-
- Per als damnats nostre Deu la (passió) retench,
- Sols per aquells qui moren sens esper;
-
- Cant XLII.—_Callen aquells_, etc.
-
-y tales son sus tormentos que los que sufren los demás amadores ni le
-infunden miedo, ni son para él siquiera una amenaza:
-
- Aquells affanys que 'ls amadors acacen
- E sons comun é quasi manifests,
- No son en mi, ni de semblans d' aquests,
- No 'm fan pahor, ni sol mi no menacen.
-
-Por esto cree que sería mejor para él no pensar ó pasar la vida
-durmiendo:
-
- Plagués á Deu que mon pensar fos mort
- Y que passás la vida en durment.
-
- Cant XXX.—_Açi com cell_, etc.
-
-ó bien, como dice en otro canto,
-
- Lo mills de mi es com en res no pens;
- Tot quant yo puch de pensar me defens.
-
-Y es que, según confesión propia, habiendo buscado la vida por el
-camino de la muerte:
-
- Per lo camí de mort he cercat vida;
-
-le aconteció
-
- Si co 'l malvat que 'n paradis vol cabre
- E ver l' infern ab cuytat pas camina,
- Y axi com cell que de mitgjorn les terres
- Va encercant per vent de tremuntana.
-
- Cant LXXXIII.—_Per lo camí_, etc.
-
-Y en realidad si hemos de juzgar al amante de Teresa por sus obras,
-por idéntica manera que pocos amadores le igualan en la pureza de
-su pasión, pocos, ó por ventura ninguno puede comparársele en el
-ardor de la misma. Y si bien en sus _esparsas_ se advierten apenas,
-ó encuéntranse muy de tarde en tarde los fogosos arrebatos y las
-impías imprecaciones de que están llenas las endechas de los poetas de
-pálido semblante, mustia y afeitada frente, negra y rizada melena de
-cierto moderno bando, para quienes no había compañía más grata que la
-de la luna, ni rumores á sus oidos más dulces que el de los cipreses
-balanceándose al leve soplo de las auras nocturnas, ni más poético
-placer que ir á maldecir de la vida entre lujosos panteones de mármol,
-y á cuyos dolores, para que nada les faltase de pomposo y teatral, era
-de ley que les acompañase la apoteosis del suicidio; en cambio ¿quién
-trocaría esas románticas tristezas, esos dolores de aparato, por los
-de nuestro poeta, viviendo siempre á solas con ellos, como el ermitaño
-con los recuerdos de su vida pasada, como el que en la desgracia
-se alimenta únicamente de las memorias amargas de las perdidas
-felicidades, meditando sobre ellos, analizándolos con más minuciosidad
-y detenimiento que el anatómico el corazón que tiembla y como que
-palpita aún bajo su escalpelo, y gozándose á veces en contraponerlos,
-á fin de que sea más acerba la pena y la punzada más aguda, con las
-ajenas alegrías?
-
- Colguen les gents ab alegria festes,
- Loant á Deu, entremesclant deports;
- Plasses, carrers e delitables orts
- Sien cercals ab recont de grans gestes;
- E vaja yo los sepulcres cercant
- Interrogant ánimes infernades.
-
- Cant. XXV.—_Colguen les gents_, etc.
-
- Yo som aquell que 'n lo temps de tempesta
- Quant les mes gents festejen prop los fochs,
- E puch haver ab ells los propris jochs
- Vaig sobre neu descalç ab nua testa.
-
- Cant. X.—_No 'm pren aixi_, etc.
-
-Las _esparsas_ de Ausías son como un largo monólogo de su corazón ó
-de su mente, cuyos únicos testigos y oyentes son el dolor y el amor,
-en quienes y para quienes parece que únicamente vive. Ningún poeta ha
-podido con más razón que él llamar al llanto su amigo y enemiga suya la
-risa:
-
- Amich de plor é desamich de riure.
-
-«Entrégase á la tristeza, ha dicho Quadrado, como á su señora querida;
-le da culto en la soledad y jamás la nombra sin que un epíteto de
-dulzura venga á templar su acíbar; jamás termina un canto sin haber
-hablado de las lágrimas, de los secretos atractivos del sufrimiento.»
-
-Creemos excusado advertir á los que no hayan leido ú hojeado siquiera
-las obras del gran trovador, del más original y verdadero de los poetas
-eróticos, que aquella constante meditación sobre sí mismo, aquel
-concentrarse siempre y apoyarse, por decirlo así, en una misma idea,
-debía producir desvanecimientos en su inteligencia y vértigos en su
-voluntad: debía causar, al igual que al monómamo la idea fija en que
-vive, al par que la aparición en todos sus escritos de un pensamiento
-constante y en armonía con el estado permanente de su espíritu, un
-gran desorden en sentimientos é ideas. Y esto es lo que realmente pasó
-á nuestro poeta y lo que se revela en todos sus cantos, así en los
-de amor como en los de muerte; y esto es lo que ha hecho que pudiese
-decir el señor Milá de algunos de ellos, con su acostumbrada concisión
-y gráfica manera, «que per eix costat fan de mal llegir[45].» Por este
-motivo, si bien no es difícil indicar, como lo hemos hecho hasta aquí,
-los rasgos más salientes y característicos de los versos amorosos del
-príncipe de nuestros poetas, cual no lo es señalar el tono dominante
-en cualquiera de las óperas del tierno y melancólico Bellini, si
-pretendiésemos además dar á conocer los encontrados afectos que nacen
-de la pasión cuya cadena, como esclavo suyo, arrastra, sería preciso
-transcribir la mayor parte de sus libros.
-
- [45] _Ressenya_, pág. 149.
-
-Ábrase el de sus _esparsas_ de amor por el Canto XL, y allí se le ve
-dudando de si le ha de ser más grata la muerte ó ha de encontrar más
-dulce la vida:
-
- Si com l' hom flach qui l' es forçat triar
- Ab qual de dos homens forts sa combatre
- No sab pensar ab qual dega debatre,
- Espaordit sos comptes no sab far;
- Ne pren á mi qui lo viure m' espanta
- E lo morir me será gran despit;
- Com viure vull la mort prench en delit,
- Com vull morir la vida tinch per santa.
-
- Cant. XL.—_Sobres dolor_, etc.
-
-Otras veces, desvanecida toda duda, y desesperanzado de hallar consuelo
-á los males que le aquejan, se arroja en los brazos de la muerte, á la
-cual, en la más atrevida personificación que haya ideado jamás ningún
-poeta, presenta saliéndole al encuentro y llamándole con delicioso
-canto, mientras que la vida, igualmente personificada, le brinda con
-sus bienes.
-
- Quins tan segurs concells vas encercant,
- Cor malestruch, enfastijat de viure,
- Amich de plor e desamich de riure,
- Com soferras los mals qui son davant.
- Acuitat donchs á la mort que t'espera
- E per tos mals te allongues los jorns,
- Aytant es luny ton delitós sojorns
- Com vols fugir á la mort falaguera.
-
- Braços uberts es exida 'n carrera,
- Plorant sos ulls per sobres de gran goig:
- Melodiós cantar de sa veu hoig,
- Dient: amich, ix de casa 'strangera.
- En delit prench donarte ma favor
- Que per null temps home nat l' a sentida,
- Car yo defuig á tot home que'm crida,
- Prenent aquell que fuig de ma rigor.
-
- Ab ulls plorant é cara de terror,
- Cabells rompent ab grans hudulaments,
- La vida 'm vol donar heretaments
- E d'aquets dons vol que sia senyor.
- Cridant ab veu horrible y dolorosa
- Tal com la mort crid' al ben hauirat;
- Car si l'hom es á mals aparellat
- La veu de mort li es melodiosa.
-
- Cant XXXII.—_Quins tan segurs_, etc.
-
-Abierto el pecho á la esperanza de que el de su amada no se cerrará
-á su consuelo, cree otras veces que debe alargarse su vida siquiera
-porque mientras ésta dure han de durar las alabanzas de aquélla.
-
- Aytant com puch iré vida allargant
- Perque l'estrem de tots mals es la mort;
- No'm trob esforç per haverne conort..... etc.
- La donchs morré com parlá no'm volreu,
- E tinch per foll qui de mort no's defen:
- Aquella es darrer dan é turment,
- No meresch yo que los meus jorns fineu..... etc.
- Plena de seny, no'm abreujeu lo viure,
- Car mentre visch vostre lahor s'allarga;
- E vos lohant no'm trob la boca amarga
- Ne tard' la má com de vos vull escriure.
-
- Cant. XXII.—_Tal só com cell_, etc.
-
-Perdida otras veces aquella misma esperanza, renuncia á toda
-consolación y hasta llega á creer que es para él un gran mal que pueda
-hallar defensa contra la tristeza;
-
- Hont es lo loch hont ma pensa repose?
- Hont será hom que mon voler contente?
- Ab escandall jo cerch tot fons e tente
- E port no trob hont aturar me gose.
- Lo que d'abans de tot vent me guardava
- Ara es en mi cruel platja deserta:
- Vagabunt vaig la casa qui m'es certa;
- Treball es gran en part hont yo vagava.....
-
- Ya res del mon dolor no'm pot defendre;
- Perdut es ja tot lo goig de mon viure;
- Á mos amichs de tristor puch escriure,
- No'm basta temps á poder m' en rependre.
- Tant la tristor afalaga ma pensa
- Que tot m'es trist quant puch hoir ne veure,
- Tant que'm es greu que yo vinga á creure
- Que á tristor yo puch haver defensa.
-
- Cant LVII.—_Hont es lo loch_, etc.
-
-En suma, y para poner fin á esa breve pintura de la constante y fiera
-batalla que se dan dentro de su corazón los más opuestos afectos, y que
-con tanta verdad se halla en sus versos expresada, también alguna que
-otra vez se escapan de aquel triste corazón que, queriendo huir del
-dolor, tropieza con un dolor más grande:
-
- Fugint dolor en major dolor munt,
-
-gritos de angustia como aquel en que, recordando al atribulado
-patriarca de Hus, maldice su existencia:
-
- Malehit lo jorn que'm fou donada vida;
-
-ó este otro en que, creyendo que debía renunciar á toda felicidad,
-exclamaba:
-
- Malventurós no deu cercar ventura;
- Creuhar se deu la front com la hi nomenan.
-
- Cant XXXIII.—_Malventurós_, etc.
-
-ó en fin aquella imprecación que, más ya que el ay de un corazón
-apenado, es el grito de un alma enloquecida por el sufrimiento:
-
- Foch crem ma carn é lo fum per encens
- Vaja als damnats per condigne perfum;
- Mon esperit traspás de Lethe 'l flum
- Perque de res d' aquest mon no pens.
-
- Cant LXXIII.—_Qual será aquell_, etc.
-
-Sin embargo, fuerza es convenir, y en esto se distingue nuestro
-poeta de los modernos eróticos escépticos, que esos arranques de
-desesperación son como los involuntarios gritos que hace exhalar al
-enfermo la vehemencia del dolor, y que se encuentran, como rumores
-perdidos, en la atmósfera de resignación en que procura anegarse,
-acordándose siempre que es cristiana su alma, enamorada de otra
-igualmente cristiana, y que el amor que la profesa ha de sobrevivir
-á su cuerpo y á los deleites, como á las tristezas de este mundo;
-idea que si no es bastante poderosa para impedir que salgan fuera sus
-quejas, por más que su voluntad así lo quiera, es por lo menos bastante
-dueño de él para mandar al corazón que se conforme al querer de Aquel
-que todo lo gobierna y ordena:
-
- Clamar no 's deu qui mal cerca si 'l troba;
- Donchs vos, mon cor, no us senta pus clamar.
- Vostres gemechs no 's poden comportar,
- E vostres colps se mostren sus ma roba.
- Hajau esfors, car lo pijor es mort;
- Puig á Deu plau, preneuhi paciencia:
- Ell es aquell qui fa de vos sentencia;
- Creurer debeu que no us fa ningun tort.
-
- Cant LXXVII.—_Clamar no 's deu_, etc.
-
-Permítasenos al llegar á este punto que, dando por terminada esta parte
-de nuestro trabajo, pongamos fin á ella con las oportunas reflexiones
-y elocuentísimas palabras con que concluye el análisis de los cantos
-de amor el ya citado eminente literato y publicista mallorquín, señor
-Quadrado, que fué el primero en nuestros tiempos que se ocupó en trazar
-por discreta manera y superior acierto el juicio crítico de nuestro
-insigne poeta. «Ignoro, escribe, si al analizar una por una las fibras
-de aquel corazón, al recorrer los gritos que de él arrancan las más
-fuertes y encontradas pasiones, y que sin enlace ni comentario apenas
-acaban de presentarse, asaltará á los lectores la misma reflexión que
-me ocupa tristemente al transcribirlos. ¡Se comprende bien lo que
-debía ser una vida concentrada siempre y apoyada en una idea, como
-el anacoreta en su columna, elevada sobre la tierra sólo lo bastante
-para producir vértigo y aislamiento! ¡Lo que debía ser aquel vuelo del
-alma, cerniéndose en los aires y sostenida siempre sobre sus alas,
-sin nido donde guarecerse, sin otro contacto que el impalpable de la
-atmósfera en que vivía, sin divisar más que confusamente y á vista de
-pájaro los intereses y vida de los demás hombres! ¡Lo que debía ser
-aquel quietismo del dolor, aquella vista íntima abierta y vigilante
-siempre hacia dentro, cerrada á todo objeto por fuera..... aquel océano
-de deseos sintiendo siempre su vacío y sin esperanza de llenarlo, en
-el cual venían á chocarse todos los vientos con súbitas y violentas
-embestidas!..... ¡Se concibe lo que hubo de ser la vida é historia de
-aquel hombre! Y no vengan á decirnos los hombres fríos y maduros que
-los versos no pasan de un honesto entretenimiento, que la poesía no
-es más que un vestido de gala: no son, no, aquellas ideas de las que
-reposan con la pluma ó se evaporan fuera del aposento; ni hay en ellas
-únicamente más ó menos enérgicas declamaciones, imágenes más ó menos
-ricas; hay allí un curso completo de la ciencia del corazón, el fruto
-del estudio y observación de una vida entera, y áun ésta aparecerá
-corta para los que, en vez de detenerse como nosotros, poetas más bien
-que metafísicos, en apreciar las bellezas literarias y de expresión,
-sigan á Ausías, tras el hilo de su vasto sistema, por las profundidades
-del pensamiento[46]».
-
- [46] Ausías March. _Museo Balear_, pág. 204.
-
- * * * * *
-
-Si bien en las ediciones de Ausías tienen el último lugar los cantos de
-muerte, hemos creido, alterando el orden establecido, deber ocuparnos
-en aquéllos después de hacerlo en los de amor, porque los consideramos
-como la lógica y natural continuación de los mismos; porque son como el
-desenlace de un drama de amores que, habiendo empezado bajo la oscura
-bóveda de un templo en los días en que recuerda la Iglesia las divinas
-tristezas de Ghetsemaní y los acerbísimos dolores del Calvario, termina
-en una tumba detrás de la cual el amor se transfigura en la muerte que
-da vida eterna, y el dolor en esperanzas del paraíso.
-
-Después de haberla amado como no había poeta alguno amado á su dama,
-la flor terrestre, aquel lirio entre cardos, en cuya contemplacion
-estática, pero no exenta de amarguras, había nuestro trovador vivido,
-fué, convertida en perfumes, á exhalarse ante el trono del Bien
-eterno. Los dedos de Ausías no hacen más que cambiar de cuerda en su
-melancólica lira, y, ¡cosa extraña, si no la explicara la fe que ardía
-viva en su alma! los sones que de ella arranca no son tan tristes, por
-más que sean también muy dolorosos, como los que sacaban de la cuerda
-en que lloraba las penas del amor. Pronto nos dirá él mismo lo que
-adivinará cualquiera que sepa en qué parte del sér querido había puesto
-su afecto, y qué es lo que pensaba acerca de los futuros destinos de
-los espíritus.
-
-El primer afecto que experimenta al recordar que
-
- Aquelles mans que jamés perdonaren
- Han ja romput lo fil tenint la vida
-
-de la que fué su querida; al ver á su alma envuelta como en un manto de
-dolor, y al pensar cómo es ida para no volver aquella á quien amó cual
-aman los santos:
-
- En sa dolor m' arma es envolcada...
- ...................................
- Com sens tornar la qu' am es anada;
-
-cuando recuerda que se han interrumpido para siempre los amorosos
-coloquios, y separado para no juntarse nunca más dos voluntades antes
-unidas,
-
- Quant imagin les voluntats unides
- Y 'l conversar separats pera sempre;
-
-y ve flotar sus pensamientos á impulsos de sus voluntades (perdónennos
-los metafísicos el plural), como van y vienen las nubes en alas de los
-vientos;
-
- Mes voluntats mes pensaments aporten
- Avall y amunt si com los núvols l' ayre;
-
-por más que contemple el espíritu de su amada libre del barro que lo
-envolvía, con igual deleite que experimenta el devoto en el templo;
-
- Son esperit sens lo cors jo contemple,
- Tant delit sent com l' hom devot al temple;
-
-por más que no tema la muerte, y sí sólo que le falte el cielo, y ponga
-igual rostro al próspero como al adverso caso:
-
- La Mort no tem que lo mon damnifica,
- Sino que tem que 'l cel me desfallesca.
- Tot cas jo mir ab una egual cara;
-
-y que sea su amor como el horno que purifica el metal y convierte lo
-demás en humo;
-
- Tot ver amich á son ver amich ama
- De tal amor que Mort no la menyscaba:
- Ans el fornal qu' apura l' or y acaba
- Dexant l' or fi, els als en fum derrama;
-
- Cant de mort I.—_Aquelles mans_, etc.
-
-no puede asegurar, sin embargo, que no encuentre su espíritu desierto
-de todo deleite, y no se espante él mismo de verse vivo, llegando hasta
-figurarse que su fantasía le engaña al representársela muerta:
-
- Yo no puch dir que no sia desert
- De tot delit quant morta la imagin;
- De mi mateix m' espant com no 'm afin;
- Pensant sa mort empar que no 'n so cert....
-
- Cant III.—_Qui será aquell_, etc.
-
-Mas ya que no puede dudar que realmente la perdió para siempre, ruega á
-Dios, como especial merced, que le acoja donde está ella, y puesto que
-con una sola herida llagaron sus dos corazones el Amor y la Muerte, una
-ésta lo que ella separó.
-
- A Deu mercé mes no se de que 't pregue
- Si no que mi en lo seu loch aculles:
- No tardes molt que d' elle á mi no vulles
- Puig l' esperit hont es lo seu aplegue.
- E lo meu cors ans que la vida fine
- Sobre lo seu abraçat vull que jaga;
- Amor é Mort ferils de una plaga;
- Separals Mort, dret es qu' ella 'ls vehine.
-
- Cant I.—_Aquelles mans_, etc.
-
-Y es que, si bien el amor de Ausías no es de los que acaban, sinó antes
-bien de los que crecen con la pérdida de la persona querida,
-
- Amor se pert entre gens per absença
- E per la Mort la mi' Amor no fina:
- Ans molt més am á vos en mort qu' en vida.
- ..........................................
- D' aquella que la mort al mon l' a tolta
- Honest voler en mi roman sens mescla;
-
-la fantasía le trae á veces el recuerdo del tiempo y de los lugares
-donde experimentó tristezas ó gozó alegrías, y con él el dolor que
-acompaña siempre las pasadas memorias, siquiera sean melancólicas;
-
- Si res jo veig d' ella dolor me dona,
- E si'm defuig par que d'ella m' aparte:
- Lo temps e 'l loch ab lo dit la 'm senyalen
- Segons en ells dolors é delits foren;
-
- Cant IV.—_Puig me trob sol_, etc.
-
-ó le representa la imagen de sus últimos instantes,
-
- Quant l'esperit del cors li viu partir
- E li doni lo derrer besar fret;
-
- Cant V.—_Que val delit_, etc.
-
-ó le murmura al oido las tristes palabras que le dijo antes de su
-partida:
-
- Dient plorant, no vullau mi leixar:
- Hajau dolor de la dolor de mí;
-
-y en tales momentos, ¡cómo no sentirse hombre! ¡Cómo no admirarse de
-que su corazón no hubiese estallado de pena!
-
- O cor malvat del qui 's veu en tal pas,
- Com pecejat é sens sanch no roman?
-
-¡Cómo no soltar la voz al dolor y arrancar á la lira, cuando se
-presentan á la fantasía tan tristes recuerdos, y llaman á la puerta del
-corazón tan acerbos pesares, versos como éstos:
-
- Car tant com puch jo'm dolch e dolre 'm vull,
- E com no'm dolch assats pas desplaher,
- Car jo desitg que perdés tot plaher,
- E que jamés cessás plorar mon ull!
-
- Cant VI.—_Si per null temps_, etc.
-
-Pero Ausías March era un gran poeta y como tal capaz de sentir, con más
-fuerza que los corazones vulgares, los grandes dolores, á la manera
-que lo es el Océano de ser sacudido y turbado hasta en sus más hondos
-senos por tempestades, que apenas podrían desplegarse en toda su
-imponente majestad en pequeños mares: Ausías March era también un gran
-cristiano, y por lo mismo, no tanto era el dolor de la separación de
-los cuerpos el que más tormento le daba, como la duda de si debía ó no
-ser eterna la de sus espíritus. Nuestro trovador tenía bastante temple
-de alma como hombre, y como cristiano fe sobrada, para despreciar
-esos amores teatrales que sólo se exhiben ante testigos y buscan para
-desahogarse lugares sombríos, pero dispuestos á manera de decoración
-escénica, si en su tiempo hubiesen estado de moda, como lo estuvieron
-en los nuestros; y para saber que todo acaba para los cuerpos con la
-muerte, hasta el día en que sean llamados á gozar ó á sufrir con las
-almas, según contribuyeron á su salvación ó á su condenación eterna. Él
-sabe que los difuntos no piensan en los vivos, y que por lo tanto no
-agradecen los dolores que éstos sufren;
-
- Quant pens dels morts que res del vius no pensen
- E los dolors que pas sens grat se perden:
-
- Cant I.—_Aquelles mans_, etc.
-
-sabe también que los muertos no vuelven al mundo;
-
- Si be los morts en lo mon no retornen,
-
-y por esto no piensa en ir al sepulcro donde yace su amada, ni para
-esparcir flores sobre ella como pagano, ni para llorar sobre sus restos
-cual mujer de corazón flaco.
-
-Ni le preocupa si el cuerpo del que fué su ídolo es pasto de gusanos,
-ni si los transeuntes huellan indiferentes la losa que cubre sus
-cenizas: el único pensamiento que le aflige, la única espina que la
-muerte, al arrebatarle su amiga, ha dejado clavada en su corazón, es
-saber en qué compañía se encuentra en la otra vida, ó como dice él
-mismo:
-
- Quins esperits á tu de prop te son.
-
-Para averiguarlo se dirige al de su amada, diciéndole:
-
- Tu, esperit, si res no te'n deffen
- Romp lo costum que dels morts es comú:
- Torna en lo mon é mostram qu' es de tu;
- Lo teu esguart no'm donará espaven:
-
- Cant VII.—_Lo gran dolor_, etc.
-
-y como no tiene, cual Dante respecto de Beatriz, la seguridad de
-encontrarla, para vivir amándola eternamente, en los celestes prados
-donde sestea el divino Esposo de las almas, se estremece al pensar que
-pueda por culpa suya estar en el infierno ó en el purgatorio, y ruega á
-la Virgen que, no tomando en cuenta de dónde vienen las oraciones que
-le dirige, no sean en daño de ella sus pecados;
-
- Mare de Deu, si es en purgatori
- Son esperit per no purgats delits,
- A ton Fill prech no guard los prechs d'hon venen,
- Mes llá hon van mos peccats no li noguen.
-
- Cant IV.—_Puig me trob sol_, etc.
-
-Por lo demás tan poco egoista y carnal es su pasión, á diferencia de
-la de los amadores vulgares, que si pudiese echar de sí aquella duda,
-que es su tormento; si de cierto supiera que estuviese su amada gozando
-de la compañía de los bienaventurados, ya no sentiría que hubiese sido
-herida por los dardos de la muerte:
-
- E si cert fos qu'entre los sants fos mesa,
- Non volgra jo que de Mort fos defesa.
-
- Cant I.—_Aquelles mans_, etc.
-
-La duda, sin embargo, subsistía. Aquel nuevo Job, que con perderlo
-todo, al perder lo que era su único supremo bien aquí bajo, no había
-podido siquiera guardar dentro de su alma la esperanza de hallar en
-otro mundo mejor el espíritu á quien en vida había unido el suyo; aquel
-nuevo Job que, como el patriarca árabe, en un momento de desesperación
-había maldecido también su existencia, debía como aquél llevar hasta
-el heroismo su resignación: y hé aquí que en medio de los males que se
-desploman sobre su corazón, anegándole en amarguras, á manera de las
-olas que, cayendo sobre ella, cubren de salobres espumas la combatida
-roca que irgue su cabeza en solitaria playa, impone silencio á aquél
-recordándole que
-
- .....Tot es bó puig es obra de Deu.
-
-«Admirable, sublime Ausías, exclama al llegar á este punto nuestro
-amigo Quadrado; después de oir de tu boca este verso, ¿qué más
-pudiéramos añadir acerca de tí ni como hombre ni como poeta?»
-
- * * * * *
-
-Habiéndonos detenido tanto, menos sin embargo de lo que hubiéramos
-deseado, en los cantos de Amor y de Muerte, difícilmente podríamos,
-sin caer en repeticiones y pecar por difusos, extendernos en los
-Morales y en el Espiritual, escritos por ventura por nuestro trovador
-para buscar en la filosofía cristiana y en el amor divino un bálsamo
-á las penas que tan hondamente le afligían. En ellos, sin dejar de
-mostrarse elegante y á momentos sublime poeta, aparece menos la
-fecundidad de su ingenio, por efecto sin duda del tono didáctico que
-con frecuencia en los mismos domina, y de que la materia se presta más
-á las severas bellezas de la razón que á las brillantes galas de la
-fantasía. Como árbol que tiene echadas sus raíces en el campo de la
-ética cristiana, produce más frutos que flores, ó únicamente se reviste
-de éstas en cuanto sirven para atraer hacia los primeros las voluntades
-y á excitarlas á alimentarse de ellos.
-
-Es excusado decir que la moral de Ausías es elevada y no menos que su
-pasión pura. «Fundando, dice el crítico á quien acabamos de citar, la
-dignidad del hombre en su perfeccionamiento incesante, su felicidad
-y grandeza en el cumplimiento de su fin, levanta sobre estos pilares
-su noble cuanto sólido edificio.» Aplicando continuamente tan fecundo
-principio, no reconoce en el hombre otra libertad que la que conserva
-respecto de sus mismos deseos, otra paz que conciliar su voluntad con
-su deber, otra sabiduría que la de mejorarse y atender á su fin, ni
-otro privilegio en el sabio que el de su inmensa responsabilidad sobre
-los que no conocen sinó los goces y tareas materiales; no considera
-otro bien en la nobleza y opulencia que el de servir de instrumentos
-para el bien, otra ceguedad en la fortuna que la ceguedad de nuestras
-pasiones, que piden á sus favores lo que ellas no alcanzan á dar,
-otra ocasión de valor que la de morir por un gran bien ó en provecho
-de muchos, otra mayor cobardía que la del suicida, que escapa de
-los males, como el bisoño ante el enemigo..... Moralista austero,
-desearía establecer una severa censura que arrancase la máscara á los
-hipócritas, que los castigase en la opinión misma á que aspiran por
-recompensa, que desterrase esa moral cómoda, ficticia, de pomposa
-apariencia, estéril en virtudes y en frutos de verdad, sin los cuales
-
- «L' hom qui n' es menys es arbre menys de fruit;
- Oms en bell ort son los homens del mon.»
-
- Cant moral XI.—_Lo tot es poch_, etc.
-
-Como todos los hombres que, reconociéndose superiores á los espíritus
-comunes que les rodean, creen que el mundo, á la manera de un campo
-cansado de dar frutos, no puede producir ya más que generaciones de
-mente flaca y enteco corazón en cuerpo raquítico, y vuelven por lo
-tanto la vista á los tiempos que fueron, que tienen por mejores que los
-en que ellos viven, Ausías deseaba haber nacido cien ó más años atrás,
-porque creía que las generaciones presentes eran peores que las pasadas:
-
- Volgra ser nat cent anys ó pus atrás
- Perqué som cert, que 's pijorat lo mon.
-
- Cant moral VI.—_Volgra ser nat_, etc.
-
-Imagínase que
-
- Bondat, virtut han perduda sa rassa,
- Cossos humans han molt disminuit:
- Deu es per nos mal honrat é servit
- E ja la mort pus estret nos abrassa;
-
-y deduce de ello que
-
- Foll es aquell que no imaginava
- Que fallirem, puig fall ço per que som,
- Si com decau la rama é lo pom
- Si la rahel del arbre hom tallava.
-
- Cant moral V.—_Yo crit lo bé_, etc.
-
-¡Qué extraño, pues, que al presentarse ante sus ojos el triste cuadro
-de enfermedades morales que ofrecía la sociedad de su tiempo, y no
-viendo remedio á ellos en lo humano, rompiese indignado en este
-enérgico y doloroso apóstrofe!
-
- Yo 'sguart lo cel é no veig venir flames
- Per abrasar la sodomita secta.
- Hon es lo temps que tu prenias venja
- De tots aquells que natura greujaven?
- Mire lo cel quant plourá la justicia
- Que 'n temps passat entre nos habitava,
- E no veig res que d' aquest loch devalle;
- En té roman tot quant de tu s' espera.
-
- O senyor Deu, e quant será que 't mostres?
- Ja tarda molt com del mal hom no 't venges.
- Yo so ben cert qu' aprés la mort l' esperes,
- Mes en lo mon be 'm sembla que 't mostrasses.
- Vulles haver pietat del teu poble;
- Puneix aquells sehents alts en cadira
- Qui del Anyell volen la carn e lana
- E son contents que feres lo devoren.
-
- Cant moral X.—_Qui de per si_, etc.
-
-¡Qué extraño que al ver tan extendida la corrupción de costumbres,
-hasta el punto de que no haya quien tenga derecho de censurar á los
-demás, crea que si hay alguno que sea excepción á lo que los otros
-practican, éste no rompa la regla general, de la misma manera que
-
- Un oronel l'estiu no denuncia!
-
-Permítasenos que además de estas citas, y á fin de que nuestros
-lectores puedan formarse un más cabal y exacto concepto del carácter y
-del tono que reinan en los cantos en que nos ocupamos, transcribamos
-algunas estancias de aquel en que trata de la fuerza de la voluntad y
-del menosprecio de la muerte, que, con ser de los más cortos, es sin
-disputa, á juicio de nuestro amigo el Sr. Milá, uno de los más notables
-de esta parte de sus obras:
-
- Por de pijor á molts fa pendre mort
- Per'esquivar mal esdevenidor,
- Si bé la mort resembla cas pijor,
- Cell qui la pren la té per bona sort:
- E de'açó Cató mostra camí
- E li mes nom us de la libertat,
- Car de tots als pot esser l'hom forçat
- Sino en morir qu'es en nostre juhi.
-
- Algú la pren e reb nom de mesquí
- Fugint perill qui l'es devant posat;
- Altre será de cor nobl' animat
- Que vol morir per la valor de sí.
- Venint en mans d'enemich seu potent
- Sobrat lo cors guerrej' ab lo voler;
- De vencedor encara 's veu poder
- Vol perdre 'l cors per l'esperit vencent...
-
- ...........................................
-
- Alguns passats que voluntat iniqua
- Los feu morir ó l'opinió vana,
- Aquets no llou, mes les de pensa sana
- Volent morir per fer llur arma rica.
- Perdent un poch per l' infinit atendre,
- Guanyant lo goig qu' al Fill de Deu acosta;
- Gran es lo bé segons aquesta costa
- Que per la mort de tal hom s' hagues vendre.
-
- Cant VII.—_Por de pijor_, etc.
-
-Renunciamos á analizar el canto espiritual. Pretender hacerlo valdría
-tanto, á nuestro modo de ver, como querer contar los granos de incienso
-que entraran á formar parte de cada uno de los tenues retazos de
-vapor de que se compone la ligera nube que sale de un incensario, y
-analizar el perfume que de ella se exhala. No sabríamos cómo dar una
-idea aproximada de él, sinó comparándolo con la guirnalda de escogidas
-flores con que ciñe la devoción la imagen de un santo. Por la energía
-y grandeza de sus conceptos, por el sabor verdaderamente religioso y
-hasta místico, que en él reina á trechos y por la espontaneidad de la
-expresión, más feliz por ventura que en ningún otro de los cantos en
-_estramps_ que tiene nuestro poeta, consideramos el espiritual como
-su obra más bella é inspirada. Hé aquí algunas de sus más notables
-estancias:
-
- Puig que sens tu algú á tu no basta
- Dónam la má ó pels cabells me lleva,
- Sino estench la mia vers la tua
- Quasi forçat á tu mateix me tira.
- Yo vull anar envers tu al encontre:
- No sé perqué no faç lo que volría,
- E no sé qué aquest voler empacha
- Puig yo so cert haver voluntat franca.
-
- Llevar mi vull e prou no mi esforçe;
- Çó fá lo pes de mas terribles colpes;
- Ans que la mort lo procés á mi cloga
- Placia't Deu, puig teu vull ser, que'm vullas.
- Fer que ta sanch mon cor dur amollexca,
- De semblant mal guarí ella molts altres;
- Ya lo tardar ta ira 'm denuncia;
- Ta pietat no trob en mi que obre.
-
- No te repós qui en altra fi guarda
- Car en res als lo voler no reposa;
- Çó fent cascú, é no hi cal subtilesa,
- Que fora tu lo voler no s' atura.
- Si com los rius á la mar tots acorren,
- Aixis les fins totes en tu se'n entren;
- Puig te conech esforçam que yo t'ame;
- Vença l'amor á la port que yo't porte.
-
- Qual será 'l jorn que la mort yo no tema
- E será quant de t'amor yo m' inflame,
- E no 's pot fer sens menyspreu de la vida,
- E que per tu aquella jo menysprehe.
- Llá donchs serán jus mi totes les coses
- Que de present me veig sobre los muscles:
- Lo qui no tem del fer leó les ungles
- Molt menys tembrá lo fibló de la vespa.
-
- O quant será que regaré les galtes
- D'aigua de plor ab les llágrimes dolses:
- Contrició es la font d'hont emanen,
- Aquell es clau que 'l cel tancat nos obre.
- D'atricció parteixen les amargues
- Perqué en temor més qu'en amor se funden,
- Mas tals quals son d'aquestes m'abunda,
- Puig son camí é via per les altres.
-
- Cant espiritual.
-
-Después de lo que llevamos dicho de Ausías como hombre y como poeta;
-después de los muchos versos suyos que hemos transcrito, ¿qué
-podríamos añadir acerca de las cualidades artísticas de que estaba
-aquél tan ricamente dotado, y que tan bella y ostensiblemente se
-revelan en éstos? El señor Milá, á quien nadie acusará de que se deje
-llevar en sus juicios críticos ni por entusiasmos ni por antipatías
-convencionales, ni por las corrientes de las modas,—que las hay por
-desgracia en los gustos y en las teorías estéticas, como en los
-trajes;—el señor Milá, que califica á March de notable personalidad
-poética, dice de él «que le singulariza el especial acento de verdad
-que se manifiesta en sus obras, las cuales nos revelan con viveza
-grande y sin fingimiento cuanto él sentía, fuese bueno ó malo... Era,
-añade, muy hijo de su tiempo, pero á la manera que serlo suelen los
-grandes hombres, es á saber, como norma y excepción del mismo. No es
-un poeta completo, pero sí grande, y pocos habrá de quienes puedan
-recordarse pasajes tan bellos y tan elevados conceptos. Sobresaliente
-en la parte intelectual y afectiva, fáltale únicamente,—nosotros nos
-atreveríamos á limitar algún tanto lo demasiado absoluto de este
-juicio,—la fantasía inventiva, que convierte en un nuevo sér poético
-cada objeto representado ó cada situación del ánimo, sin que deje por
-esto de acercarse mucho á aquella soberana perfección que únicamente
-alcanzan del todo la natural inspiración ó el arte más exquisito. Ni
-mengua su valor el que como obra poética deje algo que desear la suya,
-ya que cuando hace que se exhalen ciertas voces de lo íntimo de su
-corazón, no le es dado entonces al lector acordarse de nada más y queda
-como preso y esclavo suyo.»
-
-No se le escapa al señor Milá el defecto de la oscuridad que en sus
-versos se nota, y que fué considerado como primor de no escaso valer
-por sus antiguos admiradores; «oscuridad que procede en parte, dice, de
-que quería adelgazar demasiado la materia, pensar por sí mismo, y decir
-lo que otros no habían sentido ni expresado;» y en parte, añadiremos
-nosotros, además de lo arcaico del lenguaje, de lo violento y desusado
-de sus giros, efecto de la dificultad que al parecer experimentaba
-á veces en encerrar el concepto en el estrecho molde de su estilo,
-por demás conciso y epigramático, y en la forma harto difícil de sus
-estancias. Y esa oscuridad es, á nuestro juicio, la principal causa
-de que no sea hoy Ausías tan leido y estimado como merece serlo. Sin
-embargo, cuando se ha logrado rasgar el velo que por las indicadas
-causas envuelve á veces con sus pliegues algunos de sus versos,
-entonces aparece tal cual es, ó sea verdadero poeta, y el trabajo que
-se ha empleado en desenmarañar el sentido de su frase queda con creces
-compensado con el placer que se experimenta al comprenderle.
-
-Mucho dudamos que pueda hallarse un poeta más subjetivo; un poeta que,
-siendo menos plástico, haya sido no obstante más que él aficionado á
-convertir sus ideas en imágenes, y por lo tanto á personificaciones
-y semejanzas. ¿Sería que se sintiese como obligado, más que otros,
-á acudir á ellas por la necesidad de explicar sus conceptos, por lo
-común abstractos y de suyo oscuros? Así lo creemos. Mas ora fuese éste
-el motivo, ora efecto de riqueza de imaginación, ello es que sus
-estancias están como matizadas de comparaciones, unas veces, y son las
-menos, sacadas de los objetos de la naturaleza, y otras, y con más
-frecuencia, de las ocupaciones y de los mismos afectos humanos, cual
-si creyese,—como discretamente observa el señor Quadrado,—que sólo el
-hombre puede explicar al hombre. Fácil nos sería formar un escogido y
-primoroso ramillete de ellas con trasladar aquí algunas de las que se
-encuentran esparcidas en sus cantos; mas creemos que con las que se
-leen en los fragmentos citados las tendrán nuestros lectores de sobras
-para apreciar la índole y riqueza de las mismas, á las cuales dan, á
-nuestro modo de ver, más realce y mayor energía la manera especial y
-casi siempre idéntica de expresarlas. Dejemos á los descontentadizos y
-severos Aristarcos, que para andar á caza de defectos pasan no pocas
-veces distraídos ó mal humorados por delante de grandes bellezas, la
-poco grata tarea de ir apuntando uno á uno los lunares que afean de
-vez en cuando las obras de nuestro gran trovador, acá sorprendiendo
-un verso duro y poco armonioso; señalando más allá alguna estancia
-prosaica; en un punto notando un giro violento y que no disculpa la
-libertad de la hipérbaton, en otros indicando algunas rimas imperfectas
-y poco variadas. Nosotros preferimos gozar en la blancura del lirio y
-en la fragancia del clavel, más que detenernos en señalar el grano de
-sucio polvo que habrá arrojado sobre ellos al pasar el viento. No todos
-los corazones son capaces de comprender, ni todas las inteligencias
-de apreciar las bellezas de sentimiento ó de concepto que derrama el
-artista en su obra, y es deber del crítico hacerlas resaltar para que
-sean más estimadas, por igual modo que el inteligente en pinturas pone
-á buena luz los cuadros de los grandes maestros para que brillen más y
-mejor se pueda gozar de sus primores. Bastan para descubrir los lunares
-de forma que puedan afear una obra del humano ingenio la vista menos
-ejercitada y una mente no educada en las enseñanzas estéticas; para
-poder juzgar con acierto á poetas como Ausías March, lo hemos dicho
-antes de ahora, es preciso ser capaz de sentir lo que habían ellos
-sentido y comprender lo que habían pensado.
-
-
-
-
- SUCESORES DE AUSÍAS MARCH
-
-
-Ausías es el astro más esplendente, lo hemos dicho antes de ahora, de
-la literatura catalana en los tres períodos en que al principio de este
-trabajo la dividimos. Al bajar al sepulcro va á su ocaso aquella poesía
-y comienza su crepúsculo vespertino; crepúsculo brillante aún mientras
-aquel astro ha traspuesto apenas los luminosos linderos del horizonte,
-pero cuyas esplendentes tintas van oscureciéndose á medida que se va
-hundiendo más en ellos.
-
-Dejamos apuntados algunos de los caracteres que distinguen de los
-anteriores el último período de nuestra escuela poética. Ahora que
-vamos á ocuparnos más detenidamente en él, ¿no nos será dado indicar
-otros que, más que á la forma exterior, como los que entonces
-señalábamos, se refieren al espíritu que anima á los asuntos mismos,
-que son especial objeto de dicha escuela, al mismo tiempo que nos
-ocupemos en los principales de sus numerosos cultivadores que en ellos
-se inspiraron?
-
-Hemos advertido más de una vez la dificultad de señalar, careciendo
-como carecemos de exactas noticias biográficas de un crecidísimo
-número de ellos, cuáles son los poetas que florecieron después de la
-muerte de Ausías; pero no tememos mencionar como tales, por más que
-algunos de ellos alcanzasen los días de este poeta y hasta compusiesen
-alguna de sus obras en los en que él exhalaba sus tristes ayes en
-los cantos de muerte, al mayor número de los que tomaron parte en
-el certamen valenciano de 1474, y sobre todo los concurrentes á las
-justas poético-religiosas de 1482, 1486 y 1488, algunos de los cuales
-por haber escrito sus obras en la segunda mitad de aquella centuria
-y por el carácter especial de las mismas, muy distinto del de las
-melancólicas y filosóficas esparsas del amante de Teresa, pertenecen en
-alma y cuerpo, permítasenos la expresión, á la nueva faz que ofrece la
-catalana escuela poética.
-
-No creemos ofender la susceptibilidad literaria, ni el amor á sus
-respectivos países de nuestros poetas contemporáneos valencianos y
-catalanes, ni oscurecer la merecida, pero menos brillante fama de los
-muchos ingenios que, así en las fértiles llanuras de allende, como en
-las agrestes comarcas de aquende el Ebro, cultivaron en el mencionado
-período la gaya ciencia, si les decimos que, á nuestro parecer, que es
-también el de críticos de más valía que nosotros, aquel período lo fué
-de decadencia para nuestras patrias letras.
-
-No somos de los que medimos los grados de cultura, ni la importancia
-literaria de una época dada, por el mayor ó menor número de hombres
-doctos, poetas y artistas, siquiera sean medianos, que en ella
-florecieron, ó de los congresos científicos y justas poéticas que se
-celebraron en la misma, ó por el ruido y aparato de que unos y otras se
-rodearon. Sin salir de nuestra casa ó con sólo asomarnos á la puerta
-de la de nuestros vecinos, los provenzales, podríamos hallar un doble
-testimonio en favor de nuestra opinión en este particular asunto.
-Mireya y la Atlántida, obras de verdadero ingenio, fueron concebidas
-y por ventura en parte escritas en el apacible retiro de una casa de
-campo la primera, y en las vastas soledades del Océano la segunda. Por
-lo demás, y puestos á un lado y en el alto lugar que merecen aquellas
-dos producciones, en esta como en la otra parte de los Pirineos no hay
-más que una sola voz para proclamar que la poesía envejece y decae en
-medio de los _felibrejados_ de los provenzales y de los innumerables
-certámenes con que la festejan los catalanes. Copiosísima es la miés
-que en una y otra comarca, Provenza y Cataluña, se produce; pero
-raquíticas y de escasa substancia no pocas veces, hueras las más,
-las espigas que en ellas se cosechan. Mucho el ruido que en ambas se
-produce; pero es el que hace el viento pasando por espesos cañaverales;
-no el majestuoso rumor que despide la robusta y solitaria encina al
-sacudirla la brisa.
-
-Fácil es colegir de lo dicho que estimando como un dato literario,
-digno de tomarse en cuenta al hacer la reseña del último período
-de nuestra literatura, sobre todo en la parte que á Valencia le
-corresponde, la muchedumbre de certámenes que á últimos del siglo XV
-se celebraron en dicha ciudad, y el número verdaderamente considerable
-de poetas que á ellos concurrieron; y apreciando al propio tiempo y
-alabando como es justo los esfuerzos que para el mayor florecimiento de
-la poesía, y en especial de la religiosa, hiciéronse, con mejor buena
-voluntad que acierto, por algunas personas influyentes, promoviendo
-aquellas justas de ingenio, no creemos, sin embargo, que debamos
-detenernos á hablar uno por uno de todos los poetas, en su mayor
-parte meros metrificadores, que en ellas figuraron como vencedores
-ó como vencidos, y de muchos de los cuales apenas se conocen más
-versos que los impresos en las colecciones que de sus poesías se
-formaron. Así, pues, dejando para los eruditos y bibliógrafos, que
-tienen la envidiable suerte de poseer algún ejemplar de los hoy por
-todo extremo raros libros dados á la estampa en el último tercio del
-siglo XV y primero del XVI, en que aquéllas se encuentran, el que
-saquen de la oscuridad en que yacen nombres tan del común de los
-críticos ignorados como los de Alcañiz, Nájera, Cardona, Gamizo,
-Llansol, Fira, Sent Climent, Villalba, Balaguer, Ausías de San Juan
-y otros; ó algunos fragmentos todavía menos conocidos, de escasísimo
-interés como obras de arte, hablaremos tan sólo, al igual que lo hemos
-hecho en las anteriores reseñas, de los que, siendo tenidos por más
-notables, caracterizan mejor aquel período literario en sus principales
-manifestaciones religiosas y satíricas, ya porque son sin disputa las
-que en él más dominan ó mayor importancia tienen, ya porque en la
-expresión de los sentimientos amorosos, los que tales asuntos trataron
-siguieron por lo común, con más ó menos fortuna, las huellas de su
-modelo y maestro Ausías.
-
-Figuran entre los primeros, ó sea entre los que trataron con
-preferencia asuntos religiosos, Mossen Bernat Fenollar y el comendador
-Mossen Juan Scribá, á quienes citamos juntos, como autores que fueron
-de una composición de carácter místico, llena en ciertos trozos de
-verdadero sentimiento, titulada: _Cobles de la passió de Jesuxristh,
-fetes per Mossen Fenollar é per Mossen Johan Scrivá, cavaller,
-contemplant en Jesus crucificat._ Es una obra poética de cuarenta y
-seis estancias, de diez versos, dos de ellos quebrados, de las cuales
-corresponden veinte y tres á cada uno de sus dos autores, llena de
-notables conceptos y de elevadas y bellas imágenes con sencillez y
-verdad expresados, en la cual tropieza á veces el lector con pasajes no
-indignos de vates de más renombre que los nuestros. Sirvan de muestra
-de su estilo y valor poético las siguientes estancias:
-
-
- _Mossen Johan Scrivá._
-
- O quant desecorda ab goig sens mesura
- De robes stranyes la via cobrir,
- Y tolreus ab ira aquell sens tristura
- Tan digne vestir.
- Per sorts declarant á qui deu venir!
- O quant desacordent les flors y espines,
- Y creu molt feixuga ab rams molt florits!
- O quant desacordent sponja y metzines
- Scarns y despits,
- Aprés de grans festes, lionors y convits!
-
-
- _Mossen Fenollar._
-
- O quant fonch deixeble inich ab ultratje
- Qui 'l Mestre vené per un tant baix for!
- O quant fonch injust, cruel y salvatje
- Qui sols per gran por
- A mort jutjá 'l Rey qui nos dé son cor!
- O trists y perversos! y com no pensaven
- Punits de tal crim serían tots temps,
- Quant per vos matar així navegaven
- A veles é rems,
- Que us feren de mort sentir los estrems.
-
-
- _Mossen Fenollar._
-
- O font abundant de tota bonea,
- Qui pot sens dolor la mare pensar
- Qui participant de vostre pobrea,
- Res no us pogué dar,
- Quant nu ab gran fret vos feu fort penar,
- Majorment pensant lo quant vos podíeu
- Usar de riquea é are us defuig;
- Per darla á nosaltres rey pobre moríau,
- Y aquella d'enuig
- Tant richa y tant trista que tot be li fuig.
-
-
- _Mossen Johan Scrivá._
-
- De nostres pecats oh quanta esperansa
- Nos causa, Senyor, lo gest que mostrau;
- Lo cap inclinat es vera semblança
- Que vos perdonau
- Los mals que morint en creu reparau;
- Los brasos teniu oberts que 'ns abrassen,
- Las mans foradades per grans donatius,
- Obert lo costat per tal qu' us portassen
- Los morts é los vius
- Amor que d' infern deslliura l's catius[47].
-
- [47] _Jardinet d' Orats_, pág. 18 y siguientes.
-
-Permítasenos indicar de paso, y como una prueba de la influencia
-que iba ejerciendo en la nuestra la poesía castellana, á la cual
-se franqueaba ya por entonces la entrada en los certámenes antes
-mencionados, que Fenollar, al igual que otros poetas de su tiempo,
-escribió algunas composiciones en el habla de Castilla.
-
-Aunque nacido en Barcelona, por las relaciones amistosas que hubo
-de tener con algunos poetas valencianos, nos permitiremos citar
-entre los más notables cultivadores de la poesía religiosa al
-comendador Miguel Stela, autor, entre otras obras de este género,
-de una que titula: _Oració á Deu lo Pare, narrant tots los torments
-que Jesuchrist te devant_, y de otra que denomina: _Comedia de la
-sagrada passió de Jesuchrist_. La primera, en que va citando uno por
-uno todos los objetos de la pasión del Señor, acompañado cada uno
-de ellos de numerosos calificativos, las más de las veces sobrado
-ingeniosos, no pocos rebuscados y traidos de muy lejos, adolece de
-falta de sentimiento y de sobra de estudio. Sin embargo, no creeríamos
-equivocarnos suponiendo que debió ser de las más estimadas de sus
-contemporáneos, por todo extremo aficionados á los conceptos sutiles,
-que preferían á los afectos tiernos, y que más estimaban al poeta por
-lo que con trabajo pensaba que por lo que con verdad sentía. Hé aquí la
-invocacion que hace á la Santa Cruz:
-
- Nau de Nohé hont se salvá natura,
- Leny arborat en lo baix paradís,
- Temple de pau, divinal alogís,
- Sant estandart de la eternal pastura,
- Fust adorat de latria complida,
- Pal hont penjá la serp lo gran Juheu,
- Lit sangonós hont penjá home-Deu,
- Fértil palmer, famós arbre de vida,
- Salveu á mí sant porxe Siloé
- Tu que salvist mos besavi Nohé.
-
-En la que titula: _A la cara de Judas com besá á Jesús_, y en la
-dirigida _Al gall_, la exageración de aquellos defectos llega hasta los
-límites del ridículo[48].
-
- [48] _Jardinet d' Orats_, pág. 36 y siguientes.
-
-La segunda de las composiciones citadas está llena de unción religiosa,
-y á no ser por los nombres mitológicos de Apolo, Febo, Diana y Plutón
-que, si bien prueban la erudición mitológica del autor y la influencia
-clásica que iba invadiendo, para después desviarlas de su natural
-camino, las literaturas nacionales, están allí fuera de su sitio,
-podría, dentro de las exigencias del gusto á la sazón dominante,
-citarse como modelo entre las de su tiempo. Baste como muestra de su
-estilo la siguiente estancia:
-
- Rey est dels reys lançat á tota pena,
- Sols, sens remey, d'espines coronat,
- De cedre te un jou sobre la squena,
- Desert d'amichs, dels seus desamparat,
- Sceptre portant de amarga sepultura,
- Lo rey Jesus nafrat de greu tristor,
- A la mort vá ab la mortal dolor,
- Dihent als seus lur gran desaventura
-
- _Filiæ Jerusalem, nolite flere super me_, etc.[49].
-
- [49] Ibid., pág. 44 y sigs.
-
-Por los versos que cita el señor Ferrer de las varias composiciones
-religiosas de Narciso Vinyoles, se nos figura que debió ocupar este
-poeta uno de los primeros puestos entre los de su siglo que cultivaron
-ese género, al par que por su fecundidad, por el mérito de sus obras.
-Mas no habiendo podido disfrutar de la lectura de la inestimable joya
-bibliográfica de _Les obres y les troves_, que fué el primer fruto que,
-según la opinión más generalmente seguida, dió el invento de Gutenberg,
-al tomar carta de naturaleza en España, nos hemos de referir al juicio
-que de ellas han hecho los que han sido en esto más afortunados que
-nosotros, y sobre todo al que hace dicho señor Ferrer y Bigné en su
-curiosa _Reseña_ tantas veces mencionada.
-
-Aunque reconocemos y confesamos con el señor Milá que la poesía
-religiosa no se elevó en nuestra literatura al ideal del género, ¿no
-podríamos gloriarnos, dada la bondad de alguna de las composiciones
-antes citadas de Corella y de Romeu Llull, de las obras que acabamos de
-indicar, de muchas otras de igual índole de un gran número de poetas
-valencianos y catalanes, que dejamos de mencionar por no pecar de
-difusos; y sobre todo, tomando en cuenta el sobresaliente mérito del
-canto espiritual de Ausías March, no podríamos gloriarnos, repetiremos,
-que nuestra poesía sagrada, si no está por cima, compite por lo menos
-en abundancia y en precio con la de igual género de la literatura
-castellana?
-
-Más que la poesía religiosa sirven, no obstante, para caracterizar y
-dar especial sello á la escuela poética catalana de la segunda mitad
-del siglo XV las composiciones satíricas, ó por mejor decir, las que,
-inspirándose en asuntos baladíes, y que no son ni podrán ser jamás
-fuentes de elevada inspiración, verdaderos juegos de concepto, no menos
-que los de palabra desprovistos de valor estético, tienden naturalmente
-y casi diríamos por necesidad á la sátira, como elemento que contribuye
-á darle el interés y la importancia de que por sí mismas carecen.
-Por la mucha que, sobre todo en Valencia, se dió á ese linaje de
-composiciones, fué principalmente por lo que calificamos de período de
-decadencia el que estamos reseñando.
-
-Los poetas ya citados, á los cuales debemos añadir Jaime Gazull, Mossen
-Johan Vidal, Moreno, Verdanja, Vilaespinosa y el más renombrado de
-todos, Jaime Roig, son los principales cultivadores de dicho género. La
-mayor parte de las veces toman sus composiciones la forma de coloquio ó
-cuestión, y en este caso recuerdan las _tenzos ó jochs partits_ de la
-poesía provenzal, indicio y nueva prueba de que estaba todavía vivo,
-siquiera en la memoria de los poetas, el recuerdo de aquella poesía.
-De este número son la _Questió sobre el Beure_, _Grat_, _Entendre et
-Voluntat_, _moguda per Mossen Fenollar_, _prebere_, _á Mossen Johan
-Vidal_, _prebere_, _á en Verdanja é á en Vilaespinosa_, _notaris_,
-_la qual questió es disputada per tots per Miguel Stela_, que puede
-leerse en el ya citado fragmento publicado por el señor Briz del
-_Jardinet d'orats_; otra obra de autor no conocido, que se halla en la
-parte no dada á luz de aquel códice, que tiene por título: _Colloqui
-ó rahonament fet entre dues dames, la una dama casada y l'altra de
-condició beata, al qual colloqui se aplica un altra dama vidua_, etc.,
-escrita contra las mujeres; y el _Procés de les olives é disputa dels
-joves é dels vells_, en el cual entran como interlocutores los ya
-citados Moreno y Gazull, los cuales toman la defensa de los viejos, y
-Fenollar, que se constituye en patrono de los jóvenes, composición esta
-última de carácter marcadamente satírico.
-
-Forman, en fin, un grupo aparte, por todo extremo importante por la
-mayor fama de que gozan sus obras, sobre todo la última de ellas, la
-titulada: _La brama dels llauradors del orta de Valencia, Lo somni de
-Johan_, ambas del mencionado Jaime Gazull, y _Lo llibre de les dones
-ó dels concells_ de Jaime Roig. La primera de dichas obras tiene
-importancia bajo el punto de vista filológico, en cuanto se refiere á
-la viciosa manera de hablar de los labradores, con palabras algún tanto
-equívocas. Considérase la segunda con razón como una continuación ó
-complemento del _Procés de les olives_, después del cual se encuentra
-por lo común impreso, y es también, al igual que éste, una especie de
-proceso donde las mujeres, blanco de las burlas del poeta, descontentas
-de la preferencia dada en el _Proceso_ á los viejos sobre los jóvenes,
-nombran por abogado y procurador á los poetas de aquel tiempo Micer
-Artés y Despí, y por juez á la diosa Venus. Está escrita igualmente
-en la forma llamada _codolada_[50], ó sean versos de nueve sílabas
-con piés quebrados de cinco, que es la comunmente usada en las
-composiciones de aquel género, como puede verse en la siguiente muestra
-sacada de dicha obra:
-
- Puig sabeu quant es cosa certa
- Elles ab elles
- Y mes si son totes femelles,
- Tantost hi son
- Volen parlar de tot lo mon:
- En tot se meten;
- Y si callau, vos acometen
- Per traure noves,
- Y tost temps fant contras y probes
- Sobre tothom, etc.[51].
-
- [50] Acerca del origen y significado de esta palabra y de las
- varias composiciones que llevan este nombre, en especial en
- nuestra literatura, véase la erudita monografía publicada por el
- señor Milá en la _Revista de lenguas romanas_, titulada _Poetas
- catalans_, etc.
-
- [51] _Milá._ Ibid., pág. 56.
-
-Si los poetas de que llevamos hecha mención hasta ahora se contentaron
-con asestar algunos alfilerazos á las mujeres,—no pocos de los cuales,
-sin embargo, debían penetrar muy adentro en sus carnes, tan pesada era
-su mano,—al llegar su turno á Roig, de quien vamos á tratar brevemente,
-ya no fueron pinchazos de alfiler, sinó heridas de flechas, y de
-flechas envenenadas, las que hubieron de sufrir en su honra y en su
-fama.
-
-No sabemos de culto alguno en el cual la deidad que es objeto de él
-no reciba exclusivamente de sus adoradores, ó el humo de las víctimas
-quemadas en sus aras, ó los olores del incienso; nunca sus insultos.
-Únicamente á la mujer ofrecen los poetas encomiadores suyos con harta
-frecuencia el perfume de la alabanza con una mano y con otra el sucio
-vapor de la calumnia, y si la ponen un día sobre las estrellas, la
-arrastran otro por el barro. ¿Cuántos de sus más entusiastas adoradores
-pudiéramos citar que, después de haber sembrado de flores el camino
-de la existencia de la que había sido su dama, y de haberla tejido
-esplendentísima guirnalda de encomios, han escupido luégo su semblante
-y manchado su fama por el más leve motivo á veces, sin causa las más y
-acaso por seguir las corrientes de la moda?
-
-Y sin salirnos del campo de nuestras literaturas, ¿quién podría
-contar las poesías, y en cada una de ellas los denuestos contra la
-más interesante y hermosa porción del linaje humano, que se han
-escrito desde que el provenzal Marcabrús, á quien su biógrafo califica
-de «maldicens e que dis mal de las femnas e de amor», y Serverí de
-Gerona y el Monje de Montaudón y otros cien trovadores lanzaron contra
-ellas sus violentos y libres serventesios, hasta que Pedro Serafí,
-el último de los poetas de la antigua escuela catalana, las puso en
-ridículo en su sátira contra el matrimonio; sin que podamos presentar
-como una honrosa excepción de la común costumbre de ofenderlas en su
-reputación, ni siquiera al amante de Teresa, ya que en tres ó cuatro
-cantos suyos, apartándose de sus usados tema y estilo, les echa en cara
-sus habituales infidelidades, y llega á tratar á alguna de ellas con
-sobrado duros y poco decentes calificativos?
-
-Y volviendo, después de esta ligera digresión, á nuestro asunto,
-sálenos al paso el ya citado Jaime Roig, quien en la desnudez de la
-expresión deja atrás á todos sus contemporáneos en decir mal de las
-mujeres.
-
-Son muy conocidas las noticias biográficas que acerca del primero
-de nuestros satíricos y famoso médico de doña María, la discreta y
-prudente esposa de Alfonso V de Aragón, han visto la luz pública,
-para que debamos reproducirlas en este trabajo. Que llegó á una edad
-avanzadísima, más de la que se necesita para tener experiencia sobrada
-de los hombres y de las cosas y para llevar al sepulcro copiosísimos
-desengaños; que pasó por todos los estados de la vida y pudo conocerlos
-muy bien todos para describirlos; que le llamaba su natural inclinación
-á ver las cosas por su aspecto risible más que por el grave, lo saben
-cuantos han oido hablar de él y de la principal de sus obras.
-
-_Lo llibre de les dones ó dels concells_ es la de más extensión de las
-de su género que posee nuestra literatura, pues se cuentan en ella más
-de doce mil versos; y si bien éstos son tan sólo de cinco sílabas,
-resulta no obstante sobrado difusa por la excesiva abundancia de
-aquéllos, y por su disposición en pareados por demás monótona.
-
-Partiendo de la cristiana y provechosa máxima de que la mejor de las
-obras de misericordia es enseñar y dar buenos ejemplos á la inexperta y
-poco avisada juventud, él, que se reconoce ya viejo y que además vive
-alejado del mundo, cree deber emprender la composición de su obra, si
-bien principalmente para uso de su amado sobrino Baltasar Bou, con el
-deseo también de que los jóvenes y hasta no pocos viejos no se abrasen
-como incautas mariposas en la amorosa llama. Roig finge ser él mismo el
-héroe de su poema satírico, que divide en un prefacio y cuatro libros,
-y aquél y éstos á su vez en cuatro partes. De aquella circunstancia
-saca el señor Milá motivo para considerar dicho poema como la obra que
-dió el plan y abrió camino á una nueva especie de ellas, que lograron
-después excesiva boga en las letras castellanas, ó sea, á la novela
-picaresca, género de suyo harto escabroso y expuesto á caidas, en que
-ejercitaron no obstante su pluma ingenios tan sobresalientes como
-Mendoza, Cervantes y Quevedo.
-
-«Roig, ha dicho de él nuestro eminente crítico, es poeta satírico de
-mucho valer y uno de los pocos que acertó á percibir con claridad y
-apropiarse nuevos aspectos de la naturaleza, y que supo además usar
-con provecho de esa cualidad, gracias al donaire y abundancia de su
-expresión. Hásele acusado de exceso de erudición; mas este defecto,
-que es común á todos los poetas de su tiempo, no se repara ó se repara
-muy poco en su libro, y los que se han tomado por vocablos eruditos
-son palabras muy familiares y muy hijas de la tierra, que salen como
-á chorro de su pluma, cuando se propone calificar ó describir.» El
-principal y más reprensible defecto de su libro es la sobrada desnudez
-de los cuadros y la libertad de expresión que lo afean, y que recuerdan
-en más de un pasaje las que reinan en muchos _fabliaux_ franceses;
-defecto que no bastan á cohonestar el fin que, como hemos indicado,
-se propuso al escribirlo, y ni siquiera el que hubiese puesto como
-epígrafe al mismo aquel versículo del Cantar de los Cantares: _Sicut
-lilium inter spinas, sic amica mea inter filias_, como para dar á
-entender que quería que refluyesen en honra y loa de la Virgen la
-malicia y las malas artes que denunciaba de las demás mujeres.
-
-Como una muestra de su estilo y de la naturalidad y gracia de sus
-descripciones trasladaremos el siguiente pasaje en que pinta una
-tertulia de su tiempo:
-
- En casa mia
- Sino junyien
- O no corrien
- Toros per festa,
- Cascuna sesta
- Fins llums enceses
- Moltes enteses
- (O s'ho cuidaven)
- Les que filaven,
- Com diu la gent,
- Ab fust d'argent,
- S' hi ajustaven.
- També y cridaven
- Jovens sabits
- Ben escaltrits;
- Llansats entr'elles
- A coceguelles
- Ells comensaven;
- Puig salmejaven
- De ses endresses,
- Teles é peces
- Que fan ordir
- Ab bell mentir;
- Puig una clama
- L'altre disfama,
- L'altre despita,
- L'altre sospita,
- Altre flastoma;
- Conten prou broma,
- Tot de mal dien
- E y afegien
- Ab molts envits
- Dels llurs marits
- E s'en burlaven.
- Aprés jugaven:
- «Voleu palleta?
- Daume man dreta.
- Qui te l'anell?
- Do us est ramell.
- Capsa 'b comandes,
- Ab ses demandes,
- Un arbre y cant
- Ocell donant.»
- Mes dir rahons
- Desvarions
- E marevelles
- De cent novelles
- E facecies
- Filosofíes
- Del gran Plató,
- Tulli, Cató,
- Dant, poesíes
- E tragedies.
- Tots altercaven
- E disputaven;
- Qui menys sabia
- Mes hi mentia;
- E tots parlaven
- No s'escoltaven.
-
-Aquellos acentos en que los poetas nombrados y otros de inferior
-renombre habían exhalado con expresión más ó menos afortunada sus
-sentimientos religiosos, ó dado acaso con sobrada libertad rienda
-suelta á sus instintos satíricos; aquellas voces con las cuales se
-mezclaban á veces los cantos impregnados de tristeza con que algunos
-imitadores de March, y hasta los mismos poetas citados, cuando se
-proponían seguir las huellas de éste, celebraban sus amores reales ó
-fingidos; aquellas obras serias ó de burlas por cima de las cuales
-asoman, por desgracia para las letras con escasa frecuencia,—ya que
-nunca fué la _patria_, con perdón sea dicho, del señor Ferrer y
-Bigné[52] fuente preferente de inspiración para nuestros antiguos
-trovadores,—algún canto más varonil y digno de loa, por ser patriótico,
-con que llora ó celebra algún otro poeta, ora la muerte del príncipe de
-Viana[53], ora el sitio de Rodas[54], ya la toma de Constantinopla[55],
-ya los hechos de armas del animoso Alfonso V; aquellos acentos,
-aquellas voces, aquellos cantos, que se prolongan, aunque perdiéndose
-de día en día, como ya en otra ocasión decíamos, hasta principios del
-siglo XVI, son los postreros que exhala la escuela catalana, discípula
-de la de Tolosa, hasta en las comarcas donde se había ostentado más
-fecunda, ó sea en el reino de Valencia. Allí, mucho más pronto que
-en nuestras tierras, la lengua de Castilla pasó á ser la de los
-trovadores[56]; de tal suerte se adelantó en su cultivo, en daño
-del habla catalana,—que fué alterándose allí más que en Cataluña y
-Mallorca,—que ya al promediar aquella misma centuria, casi al propio
-tiempo en que Lope de Rueda echaba los fundamentos del teatro nacional
-en Sevilla, hacía Timoneda en Valencia sus primeros ensayos en el arte
-dramático, que debían enriquecer pronto con sus obras el canónigo
-Tárrega, Aguilar y otros ingenios contemporáneos del gran Lope de
-Vega; y que ya en los mismos días en que florecía el poeta-librero,
-Almudevar, al editar las obras de Roig y el _Procés de les olives_,
-lamentábase, en un lenguaje que no distinguiría del que aquí en
-las tierras catalanas se hablaba el gramático más perspicaz, de la
-ingratitud de los que, olvidados de la leche que habían mamado, miraban
-con desprecio las antiguas riquezas literarias de su patria, y salía
-á la defensa de su idioma contra los que lo acusaban de pobre y frío,
-siendo así, decía de él, que es muy abundante y muy gallardo[57].
-
- [52] Termina este señor su erudita _Reseña histórico-crítica
- sobre los poetas valencianos de los siglos_ XIII, XIV y XV,
- con estas palabras: «.... podría deducirse (de su escrito)
- con algún fundamento que el siglo XIII, época de conquista
- personificada por el rey don Jaime, es el siglo en que los poetas
- se inspiraron en la PATRIA; el siglo XIV, que termina con San
- Vicente, es el siglo de la FE; y finalmente el siglo XV, edad de
- oro de la literatura valenciana, enaltecida por Ausías March,
- es el que completa el famoso y antiguo lema PATRIA, FIDES,
- AMOR.» Prescindiendo de esta división, que hallamos por demás
- sistemática y no muy ajustada á la verdad histórica, nos ha de
- permitir el señor Ferrer que le advirtamos que aquel lema no
- es _antiguo_, como él le llama, ni _histórico_, como con menos
- fundamento todavía le apellida el señor Balaguer en su _Historia
- política y literaria de los Trovadores_ (Tom. I, pág. 99). Y
- como pudiera acontecer que, apoyándose en la autoridad suya y en
- la de este último, una y otra muy respetables, otros escritores
- siguiesen calificándole de igual suerte, y fuese generalizándose
- la equivocada opinión,—que así es como nacen y se perpetúan los
- errores en historia,—de que aquel lema fué el de los Consistorios
- de Tolosa ó Barcelona, no creemos que tomen á mal ellos y cuantos
- han calificado de antiguo y de histórico dicho lema, que les
- digamos que éste fué ideado y por vez primera usado, junto con
- su sello, por los Mantenedores del año de la restauración de los
- Juegos Florales, al tener que inventar uno y otro para aquella
- naciente institución, de la que tiene á grande honra haber sido
- uno de los principales promovedores,—otro fué D. Antonio de
- Bofarull,—el autor de este escrito.
-
- [53] Fogassot y Guillén Gibert: _Diccionario de Autores
- catalanes_.
-
- [54] Francesch Farrer ó Ferrer.—MILÁ: _Resenya_, pág. 158.
-
- [55] Un poeta desconocido—Ibid.
-
- [56] El señor Ferrer se ve obligado á confesar, hablando de
- Vinyoles, que se nota en él cierto desvío de la lengua materna.
- Otro tanto podría decirse de algunos otros poetas de su tiempo.
-
- [57] _Epístola proemial als lectors_, de la edición de 1561 de
- las citadas obras, copiada por el señor Cerdá y Rico en sus
- _Notas al Canto del Turia_, pág. 423 y siguientes.
-
-Por fortuna, á aquellos acentos y á aquellos cantos, hoy de pocos
-conocidos y de menos estudiados, sobrevivieron los de Ausías March, que
-fueron para los poetas valencianos de los pasados siglos, como lo son
-para los del presente, cual la sagrada llama que, viviendo, hace que
-viva y arda en el pecho de aquéllos y de éstos el amor á su antigua
-poesía.
-
-Ausías March sobrevivió á la antigua escuela catalana, como sobrevivirá
-á la desaparición,—que retarde Dios muchos siglos,—de la lengua
-catalana como lengua hablada, al igual que han sobrevivido Virgilio y
-Horacio al rico idioma de los habitantes del antiguo Lacio. Los que
-habían sido sus compañeros ó sus discípulos en vida y que habían gozado
-del privilegio de leer sus valientes _estramps_ y sus melancólicas
-_esparsas_, en copias sueltas, que debían multiplicarse prodigiosamente
-al pasar de mano en mano, al cabo de pocos años podían disfrutar ya del
-placer de verlas reunidas en más ó menos lujosos manuscritos. Dudamos
-que de ningún otro poeta se hicieran más colecciones de sus versos que
-de los del amante de Teresa. De ellos, que sepamos, existen códices en
-la biblioteca del Rey, del duque de Medinaceli, de Valencia; dos copias
-más modernas, hechas en 1541 y 1542 por Pedro Vilasaló, una de las
-cuales existía en poder de Mr. Tastú, de quien sabemos por su hijo que
-tenía reunido abundantes materiales para hacer una nueva edición de sus
-poesías, y otra, según Perez Bayer, en la biblioteca Escurialense[58].
-Hállanse además continuadas sus obras poéticas, en todo ó en parte,
-en los Cancioneros de Paris, en el de Zaragoza, y en el que posee
-entre sus preciosas curiosidades bibliográficas el señor don Mariano
-Aguiló. Más tarde, 1546, fueron otra vez compiladas las obras de Ausías
-March en un manuscrito, ordenado, según advierte don Luís Carroz en un
-prólogo puesto al frente del mismo, en vista de varios antiguos códices
-y de las dos ediciones hechas en Barcelona en 1543 y 1545.
-
- [58] Lo menciona Torres Amat en su _Diccionario de Autores
- catalanes_, artículo _March_ (Ausías).
-
-Existen varias versiones de nuestro poeta, unas que han visto la luz
-pública, si bien son rarísimas las ediciones donde se encuentran, otras
-dos que permanecen todavía inéditas, y algunas de las cuales ignórase
-el paradero. Es para nosotros la primera la del famosísimo humanista
-valenciano Vicente Mariner, quien transformó los cantos de amor de
-Ausías en elegantes y fáciles elegías latinas[59]. Esta versión fué
-dada á la estampa en Tournay en 1633 en 8.º por Luís Pillhet, con
-otras obras en prosa y verso del mismo traductor. El original de dicha
-versión, junto con otros escritos del citado humanista, existe en la
-Biblioteca Nacional de Madrid, rotulado con la signatura F. f. 59. Como
-la edición de la traducción de Mariner es por todo extremo rara, hemos
-creido que nos agradecerían nuestros lectores que les diésemos, como en
-efecto lo hacemos, alguna muestra de ella. Véase el apéndice núm. 4.
-
- [59] El señor don Marcelino Menéndez Pelayo asegura en el
- _Discurso_ que pronunció en el ejercicio 2.º de sus oposiciones,
- que el Brocense tuvo el pensamiento de traducir á Ausías March.
- Ignoramos de dónde tomó este dato.
-
-Trasladaron, aunque no con grande acierto, los versos de Ausías á la
-lengua de Castilla Baltasar de Romaní, y más adelante el conocido poeta
-y novelista Jorge de Montemayor. La versión del primero, que contiene
-los cantos de muerte y los morales y el espiritual, y únicamente veinte
-y seis de los de amor, sin duda porque no contenía más el códice que,
-según él mismo dice, halló entre los papeles de su casa, fué impresa
-en Valencia por Juan Navarro en 1539. Si bien es una de las cuatro
-ediciones que tenemos á la vista al escribir este trabajo, excusamos
-dar su descripción, por cuanto pueden hallarla nuestros lectores, con
-grande inteligencia y exactitud hecha, en el _Catálogo de la Biblioteca
-Salvá_. Considérase con razón la traducción de Romaní muy inferior á la
-del autor de la Diana, ya por no haber comprendido siempre el sentido
-del original, ya por haberse querido ajustar demasiado á él cuando
-le pareció posible hacerlo, con grave perjuicio de la armonía de los
-versos y especial medida de la lengua de Castilla. La traducción de
-Montemayor, que únicamente contiene la que él llamó primera parte, ó
-sea los cantos de amor, debió darse á la estampa en 1560. Si bien ésta
-es más estimada por los inteligentes que la de Romaní, peca en algunas
-ocasiones de sobrado libre y en otras de inexacta.
-
-Juan Pujol, presbítero de Mataró, poeta que floreció á últimos del
-siglo XVI, que compuso un poema _A la batalla de Lepant_, y á quien
-debemos colocar entre los admiradores é imitadores de Ausías March,
-como lo prueban las _Glosas_ que compuso á varios de los cantos de
-éste, escribió, con el título de _Visió en somni_, una composición
-en que supone que se le aparece aquel poeta, quien con grande enojo
-y por muy áspera manera se queja de los que le han traducido sin
-comprenderle, y por lo tanto de Montemayor y de Romaní; pero mucho más
-ásperamente de éste, ya que como valenciano estaba más en situación de
-interpretar sus pensamientos; haciendo en cambio grandes elogios del
-catalán Luís Juan Vileta, traductor también de Ramon Llull, del cual
-dice que «solo entre ciento es quien
-
- Reny lo qui reny y grunya lo qui grunya
- Qui sens dubtar ell vuy en Catalunya
- Mos dits entent del tot y sens fallir[60].»
-
- [60] _Diccionario de Autores catalanes_, artículo Pujol (Juan).
-
-Si no fuesen apasionadas las alabanzas de Pujol, mucho sería de sentir
-la pérdida de esta versión, que es una de las dos á que antes nos
-referíamos, que no fueron dadas á la estampa. Es la otra la que cita
-Mayans, escrita en octava rima por el doctor don Narciso Arañó y Oñate,
-beneficiado en la iglesia de San Miguel de Valencia, y que poseyó en
-su rica y escogida librería aquel diligente y docto investigador de
-nuestras riquezas literarias.
-
-Respecto á las ediciones de las obras de nuestro poeta, nos limitaremos
-á indicarlas, remitiendo para mayores datos á nuestros lectores al
-citado _Catálogo de Salvá_ y á los biógrafos Rodríguez, Fuster y
-Jimeno; y son la ya mencionada de 1539[61] en los llamados caracteres
-góticos; otra del mismo año y de la misma ciudad, citada por Rodríguez
-en su _Biblioteca valenciana_, pero de cuya existencia dudan Salvá
-y otros bibliófilos, no menos que él renombrados y eruditos; dos de
-Barcelona, salidas de las prensas de Carlos Amorós, una de 1543 y la
-segunda de 1545; otra de Valladolid del año 1555; otra impresa por
-Claudio Bornat, también de Barcelona, en 1560, que pasa por la más
-correcta; la que se tiene por la primera edición de la versión de
-Montemayor, dada á la estampa, según cree el señor Salvá, en el mismo
-año de 1560; á la cual sigue, según algunos bibliófilos, otra de
-Zaragoza de 1562; y por fin la de Madrid de 1579, en la cual se dieron
-por segunda vez á luz las versiones en ella reunidas de aquel poeta y
-de Romaní. En 1864 el señor Briz, á quien tanto deben las letras y la
-poesía catalanas, dió á la estampa en Barcelona una nueva edición de
-las obras del elegantísimo y sutil poeta, con variantes sacadas de las
-diferentes ediciones que para editarla tuvo á la vista, enriquecida
-con un fragmento que contiene varios cantos de la versión de Jorge de
-Montemayor y el _Vocabulario de voces oscuras_, publicado en la edición
-de Valladolid por Juan de Besa.
-
- [61] Del documento antes de ahora no publicado que trasladamos de
- una copia que nos ha sido comunicada por don Manuel de Bofarull
- en el apéndice núm. 5, se colige que se proyectó por un tal
- Luís Pedrol hacer una edición de las obras de Ausías March, que
- hubiera sido, si se hubiese realizado, la primera de todas y por
- lo tanto anterior á la de 1539.
-
- * * * * *
-
-Hemos llegado al término de nuestra tarea. Al Jurado que ha de
-juzgarnos y después de él al público, si es que algún día damos á la
-imprenta este trabajo, que ha de confirmar su fallo, corresponden
-resolver si le hemos desempeñado ó no con acierto. Acaso al acometerlo
-contamos sobrado con nuestras fuerzas, ó nos hicimos la ilusión de que
-no sería de tan difícil ejecución como vimos que en efecto lo era,
-una vez pusimos en él nuestra mente y nuestra mano. Mas si pudimos
-engañarnos en eso, no nos aconteció lo mismo respecto del tiempo que
-se nos daba para llevarlo á cabo, que le tuvimos desde luégo por muy
-escaso, si el mérito de la labor había de corresponder á la alteza y á
-lo difícil del sujeto. Y sin embargo, de mucho menos aún del que se nos
-concedía hemos podido disfrutar para componerlo: y si bien ya sabemos
-que esta circunstancia, puramente personal, no ha de ser tomada en
-cuenta para atenuar la severidad del fallo y hacer que se incline en
-nuestro favor la vara de la justicia, la invocamos aquí y la hacemos
-pública para tranquilizar nuestra conciencia, y para descargo ante el
-público de nuestra pobre reputación como escritores.
-
-Mucho desconfiamos de que nuestro humilde escrito alcance la joya
-ofrecida como premio. Pero de todas maneras tendremos motivo de
-felicitarnos de haberlo emprendido, porque á medida que íbamos
-adelantando en él, íbamos al propio tiempo estimando más al poeta y
-las obras objeto del mismo. Antes amábamos ya á Ausías March y le
-teníamos por el Príncipe de nuestros trovadores: hoy sentimos por él
-un verdadero entusiasmo y le ponemos por cima de todos los poetas
-líricos, propios y extraños, que florecieron en el siglo XV. Por
-esto, si tuviésemos esperanza de que nuestra voz, á la cual sentimos
-en este momento que le falte la autoridad que da un preclaro ingenio,
-ó un nacimiento menos humilde que el nuestro, pudiese ser oida de
-los poetas valencianos, les pediríamos la realización de dos grandes
-hechos que enaltecería por todo extremo á su patria y á ellos, á saber:
-primero que interpusieran su poderoso valimiento para lograr de sus
-corporaciones populares la realización del laudable propósito que
-se concibió hace algunos años, y que ignoramos por qué motivo no se
-llevó á cabo, de hacer una edición monumental de las obras de su gran
-trovador; y en segundo lugar, y para honrar dignamente por su parte
-la memoria de éste, que restaurasen su habla literaria, purificándola
-y templándola en las abundantes y cristalinas fuentes del idioma de
-Ausías y de sus mejores poetas de los siglos XV y parte del XVI; única
-manera, á nuestro modo de ver, de evitar que llegue más pronto de lo
-que ellos quisieran el triste día en que digan los hijos de su país:
-«no leemos las obras de nuestro gran poeta, porque están escritas en
-una lengua para nosotros muerta.» La edición de las poesías de Ausías
-March sería un monumento destinado á dilatar su fama; la restauración
-de la lengua literaria en que escribió él sus versos sería el medio de
-que jamás desapareciese de la memoria de los hombres.
-
-
-
-
- APÉNDICES.
-
-
-Núm. 1, pág. 20.—1361 (20 de Febrero). «Jaume March miles, ápoca á
-Bernardo de Ulsinelles, caballero y doctor en leyes, á la vez que
-tesorero real de 300 sólidos, resto de aquellos 5,000 que se le debían
-segun el siguiente albará.» «Jo en P. March, maestre racional de la
-córt del Senyor Rey atorch á vos en Jaume March, de casa daquell
-mateix Senyor, que per la dita córt vos son deguts quinque mille
-sólidos barcinonenses los quals lo Senyor infant en P. de Ribagorza é
-d'Ampurias compte vos ha donats graciosament en ajuda de las messions
-que faes en vostre matrimoni é los quals jo per manament del Senyor Rey
-á mí fet de paraula, é de voluntat del dit Senyor infant li he fets
-escriure per abatuts en lo dors de un albará á ell fet per mí que fo
-escrit en Valencie III dies del present mes de fabrer, ab lo qual era
-deguda per la córt del Senyor Rey major quantitat al dit Senyor Infant
-per les rahons en lo dit alberá contengudas. En testimoni de la qual
-cosa vos he fet lo present alberá segellat ab lo del dit meu offici.
-Scrit en Valencie XX dias del mes ffebrer anno Domini MCCCCXXX Quarto.»
-
-
-Núm. 2, p. 22.—En Ferrando per la gracia de Deu Rey d'Aragó, de
-Sicilia, etc., als nobles, amats é feels nostres Mossen Ramon
-Dempuries, procurador en lo Comptat Durgell ó son lochtinent, Veguer
-et altres officials de la ciutat de Balaguer et al curats Vicariis et
-altres ecclesiastichs de la dita Ciutat salut et dilecció. Com los
-parents et amichs del amat nostre Mossen Pere March quondam, vullan
-et antenan apostar la ossa del dit Mossen P. en la Ciutat ó Regne
-de Valencia, á vos dits nostres officials manam et á vosaltres dits
-ecclesiastichs monestam que encontinent com ne serets request per los
-parents et amichs del dit deffunt ó altre per ells los liurets la dita
-ossa la qual es en aquexa Ciutat soterrada per ço que aquella puxan
-portar en lo dit Regne ó Ciutat de Valencia é ferne aquella solemnitat
-que 's pertany et açó per res no mudets ó dilatets en alguna manera
-sins entenets servir et complaure. Dada en la Vila de Morella sots
-nostre segell secret lo primer dia de Agost en lany de la Nativitat de
-Nostre Senyor mil-CCCCXIV. Rex Ferdinandus, etc.—Archivo de la corona
-de Aragón, fól. 81, quinto del registro, núm. 2381.
-
-
-Núm. 3, pág. 35.—Al molt alt é molt excellent Senyor lo Senyor
-Rey.—Molt alt é molt excellent Senyor:—No ha molts jorns passats
-scrivim á vostra Senyoría de ço que dins aquesta Ciutat havíem fet per
-vostre manament segons lo cárrech que havíem en nostres memorials.
-Apres Senyor som stats á Gandía, hon solament avem trobat que á vos se
-sien proferts mossen Lois Daragó et Ausías March. Es ver que mossen
-Bernat de Vilarig hi mostrá gran voluntat pero no pot per la via del
-duch. Apres Senyor som stats á Xátiva, de hont solament avem aut hun
-dels fills de mossen Bernat deçPuig. Es ver Senyor que tot hom ha gran
-voluntat en servir vostra Senyoría, mas los huns no poden et los altres
-han faenes. Mas de la major part dels queus han respost ha hom algun
-sentiment que en cas que vostra Senyoría ne donás guatje hi hirien
-molts donantlos algun acorriment. Car en veritat Senyor lo mils dispost
-haurá prou afer ates que noy pot hom trovar hun roçí. E jatsia Senyor
-que per nostres memorials no es manat que tornem aquí, pero atenent
-vostra presta partida á nosaltres Senyor seria imposible anar aquí et
-esser prets á la fy del juriol et la principal rahó per los roçins é
-per tal Senyor segons trametem á vostra Senyoría los memorials ab les
-respostes de cascuns, suplicant vos Senyor segons avem en altra letra
-queus placia donar nos licencia que no ajam anar aquí. Car los dits
-memorials va tot ço que poriem dir. Altres coses á present Senyor molt
-excellent noy ha que scriurer dejam á vostra Senyoría sino quens man
-com á humils vasalls lo qual Nostre Senyor aja en sa continua guarda
-donant vos ço quel vostre cor desiga. Scrita en Valencie lo primer de
-juliol.—Senyor molt excellent.—Los indignes embaxadors vostres qui
-besant vostres peus et mans se recomanen humilment en gracia et mercé
-de vostra Senyoría.—Archivo de la corona de Aragón. Cartas reales sin
-fecha del reinado de Alfonso IV de Cataluña, V de Aragón.
-
-
-Núm. 4, pág. 82. Como muestras de las traducciones hasta ahora
-conocidas de Ausías March damos la del primer canto de amor, «Qui no
-es trist de mos dictats no cur», y la del canto que empieza, «Cervo
-ferit no desija la font» una y otra en latín, por Vicente Mariner, y
-las dos castellanas de este último, hechas por Baltasar Romaní y Jorge
-Montemayor.
-
-
- TRADUCCIÓN DE VICENTE MARINER.
-
- _Elegía I_
-
- Qui non tristis adest nunquam mea carmina curet,
- Aut cui non pressit pectora mœror atrox,
- Quiquæ malis tritos vexantibus artus,
- Non ad tristitiam quærat acerba loca.
- Carmina nostra legat, mentem quatiatque tumulto.
- Arte carent stulti mente renata viri
- Ad causam impellit quæ in tot mea corde dolores
- Novit amor pœna quæ mihi causa fuit.
- Pars quædam e non parva quidem reperitur
- Lætitiæ magnæ tristis in ingenis amœnæ
- At si me pressum cuncti videre dolore
- Magnis lætitiis mens fuit acta mea.
- Utque meo simplex persistit corde Cupido,
- Sic lætor vicem videre in orbe nihil.
- Et quia gesta sua intento vel publica nosse
- Tum mea vel mixto corde dolore levat.
- Jam veniet tempus deserto ut pectore vivam
- Ut possim melius cernere amoris opus.
- Vitæ hujus miseræ jam sit vel nemo miserius.
- Me nam sæpe suis ædibus arcet amor.
- Ast ego per se ipsum qui tantum diligo amorem
- Nec dare quæ ipsæ potest munera magna nego.
- Tristitiæ nunc corda suæ mea tradere tento,
- Et toto mecum tempore tristis ero.
- Ingenioque meo vix tandem educere possum
- Donum esse eximiis majus ubique bonis.
- Mœrorem potius quam tot sua guadia adire,
- Illi nam languor dulcis ubique subest.
- Delitiæ nostræ magnæ pars maxima substat,
- Hæc quam vel quisquis jam sibi tristis habet
- Dum luget, præbent illi nam gaudia luctus,
- Lætaque sub toto pectore corda ferunt.
- Sic est asiduis quasi subgemat obrupta tellus
- Planctibus, inque illum ferveat orbe dolor.
- A multis studeo reprimi, cogoque vicissim
- Tantum non tristi pondere vita noscet.
- At qui oculis ego sæpe meis sua commoda vidi,
- Jam sua damna peto, gaudia namque licent.
- Nemo sciet, fuerit si non expertus et acer
- Quot secum gestet gaudia solus amor:
- Ejus qui vero Paphiæ tenet ulcere tela
- Ac si se tali cernat amore premi.
-
-
- EPIGRAMMA.
-
- Flor inter spinas, faciat Deus undique poscas
- Per te me vitæ dura subire mala.
- Robore namque meo in lapsus me amor injicit atrox
- Absque suo cui ingens vis sine fine subest.
-
-
- LIBER SECUNDUS.—ELEGIA TERTIA.
-
- Concursus cervus non sic fontem appetit ipsam,
- Ceu ego jam cupio semper adesse tibi.
- Et requiem ingentem ducunt quam gaudia summa,
- Hoc solum possum ponte subire mihi.
- Tarda est illa dies quam tantis viribus opto,
- Emi quam multo sæpe dolore meo.
- Et cito vel tarde venturam hanc arbitror esse;
- Si mors fortasse non secat ipsa viam.
- Spe labi aut possum certumque relinquere donum
- Nam te sic cupio majus ut omne bonum.
- Te peto nam nullis, in me te concito telis,
- Dum tua donentur pectora chara mihi.
- Mens si vel parvo secedit tempore nostra
- Pectus vel nobis credere adesse tuum.
- Hoc sine non possum desumere gaudia læta,
- Si vivit adhuc jam cito morte ruet.
- Ante oculos video pœnarum culmina montis,
- Cassibus et nostris munera firma fero.
- Et meus altus amor poterit depellere cuncta,
- Si tuus estque meus, nec mihi mons ut adest.
- Ille ut descendet, noster labetur et idem
- Si cadit ex alto, vulnera magna feret.
- Extremum quoniam extremo dum traditur ipsi,
- Sorti infœlici non bona dat miseri.
- Sæpe Deum quodcumque die precor indigne summe,
- Cujus causa quidem vel tibi major adest:
- Solum ut forte meo sensus tuus ardet amor,
- Et precor ut vires jam tibi donet amor.
- Extremisque adero si præstitit ista Cupido,
- Si quo in te sedeat invenit ille locum.
- Multa sede quidem in nobis furor assidet ejus,
- Pugna etiam prestat: nolumus arma tamen.
- Atque tuos casus timeo vel noscere quosdam,
- Nam dubito ne illis stet tuus altus amor.
- Hæc quoniam ignoro, multo est mea vita dolore,
- Nescio quod servem semper ab igne latus.
- In te non equidem mea gaudia plena supersunt,
- Etsi plena velis protinus esse mihi.
- Consilium invitum tua corda Cupidinis urgent,
- Inque illo et tecum stant mea tuta bona.
- Ne timeas nostram cuncta hæc depellere mentem,
- Et varium nostri cogere cordis opus;
- Servitiis etenim committent robora firma,
- Tales nam servos maximus optat amor.
- Si invidiam tantis sentis sermonibus ullam,
- Semper amore cares quod velit et dubitas.
- Hic quem morbus agit stabili non sede vagatur,
- Atque putas motus esse tibi requiem.
- Si tibi non fidis vel quantum pectore polles,
- Hunc zelum rigidum dat mihi tantus amor.
- Corporis atque tui haud timeo, vel denique vires,
- Ne in me quid facerent quod daret inde necem.
- Pectus amo saltem quod vel mea pectora tangat,
- Nam timeo te altum semper amare Deum.
- Delitiisque tuis crescunt mea damna vicissim,
- Si ipso doles, damno laberer ipse tuo.
-
-
- EPIGRAMMA
-
- Præcipuum ut donum finem a te spero nostrum,
- Præsenti nimium lætor ut ipse die.
- Si vel præsenti fortunæ mæreo casu,
- In me jam casus denique nullus erit.
-
-
- TRADUCCIÓN DE BALTASAR ROMANÍ.
-
- Ciervo herido no desea la fuente
- Con tal deseo qual yo de veros siento:
- El gran reposo de mi contentamiento
- Hallar no puedo sinó por esta puente:
- Más tarde viene dia tan desseado,
- Mercado caro con mucho suspirar;
- Tarde ó temprano yo sé que ha de llegar
- Si mi camino por muerte no es cerrado.
- De esta esperanza no puedo ser echado
- Pues mi desseo de honesto bien me viene,
- Y cosa al mundo se que no detiene
- Sinó el querer que nunca me habeys dado:
- Mi pensamiento no pierde solo un punto
- De contemplar cómo podría ser;
- Mas no es possible: fáltame el merecer
- Bivo en vos, y para mí defunto.
- Un alto cerro de males me detiene
- Y al otro cabo tengo el contentamiento;
- Menoscabar podrá el querer que siento
- Si el vuestro mueve y no muestra que viene:
- Mi fantasía subir á lo alto piensa
- Por donde yo su gran caida temo,
- Que á todo extremo es dado un otro extremo,
- Y en baxo estado no es grave la ofensa.
- De cada hora estoy rogando á Dios
- De lo que en vos está la mayor parte,
- Que mi querer haya en el vuestro parte
- Y que amor ponga el suyo todo en vos;
- Haciendo esto sabríades dextremos;
- Mas yo no veo en vos donde estén puestos;
- Su pasion entra en lugares dispuestos
- Y contrastarles se puede y no queremos.
- Nuevas de vos más que la muerte temo,
- Que por un cabo dudo de vuestro olvido,
- De otro el desseo de saber ma vencido;
- De cada parte ay fuego do me quemo:
- No es en vos complir lo que yo pido,
- Nunca queráis á vos mismo forzaros,
- Porqués forzado con amor consejaros
- Que en los dos puntos está mi bien cumplido.
- No harán cosa en vuestro desservicio
- Mis pensamientos ni dél se mudarán;
- Mas á firmeza sujetos estarán,
- Que assí los quiere amor en su servicio:
- Destas razones si algun pesar habéis
- Sin amor sois ó no sabéys que quiere;
- No seréis firme si este mal hos hiere;
- Lo que es movible por seguro ternéis.
- Si quanto debo de vos yo no confío
- Mi gran querer me trae en este zelo,
- No porque temo vuestra virtud un pelo,
- Mas sois tan alta que de mi desconfío:
- Ved que locura es la que tengo en esto
- De vuestro espejo soy tan envidioso
- Que de vos mismo me hace ser zeloso
- Sin pensamiento de acto deshonesto.
-
-
- TRADUCCIÓN DE JORGE DE MONTEMAYOR.
-
- Con sed el caminante no desea
- Lo medio que yo á vos la clara fuente,
- Al bien que el alma y cuerpo señorea,
- Jamas podré pasar por otra puente;
- El día tarda mucho aun que así sea,
- Y cómprolo á mi costa caramente,
- Mas él ha de llegar tarde ó temprano
- Si muerte no le estorba y va á la mano.
- No puedo de esperanza ser privado,
- Pues como el mayor bien á vos deseo,
- Y cosa no os estorba haberme dado
- Vuestro querer, el cual jamas poseo;
- Si yo en mi pensamiento os he alojado,
- Imaginando ver lo que no veo,
- Sin él no puede haber deleite junto,
- Y todo, si no es él, será difunto.
- Delante de mí está un monte de dolores
- En ver que nadie basta á contentarme;
- Menoscabar podría mis amores,
- Los vuestros no queriendo remediarme:
- Yo bajo si ellos bajan á menores
- Y si de alto caen no hay curarme;
- Así que cierto su caida temo,
- Que á todo extremo es dado otro extremo.
- Mil veces me veréis á Dios rogando,
- La cosa que está en vos muy grande parte
- Y el gran poder de amor está invocando
- Que alcance mi querer del vuestro parte:
- Y entónces iréis su extremo experimentando,
- Si en vos hallan lugar por algun arte,
- Porque en el más dispuesto entrarse vemos,
- Pudiendo contrastalle no queremos.
- Por una parte con temor de olvido
- Saber nuevas de vos, señora, temo,
- Por otra por sabello estoy perdido:
- ¿A cuál iré si en ambas ardo y quemo?
- Mas nunca hallo en vos cosa que pido,
- Aunque queráis hacello por extremo:
- Amor os debe aconsejar forzado,
- Y si lo hace soy resucitado.
- Y no temáis en ver que va pasando
- Por tanta variedad mi pensamiento,
- Que seros servidor me va afirmando
- Y de los tales vive amor contento:
- Si de esto os enojáis que estoy hablando,
- El corazon tenéis de amor exento,
- Y el más movible por lugar seguro;
- Y no hay en vos firmeza ni amor puro.
- Si en vuestro gran valor no me he fiado,
- Mi gran querer lo hace y me deshace:
- Tener yo á vuestro cuerpo, es excusado,
- Pues ningun mal me puede hacer ni hace:
- Querría vuestro amor verle ocupado
- Del todo en mí, y áun no me satisface,
- Que si algun mal pasáis os doláis de ello
- Sin yo propio también hallarme en ello.
-
-
-Núm. 5, pág. 83.—SA. CE. Y CA. MAG.—Luis Pedrol, de muchos días á esta
-parte á procurado de aver á su mano y juntar todas las obras de Ausías
-March poeta catalán que en muchas partes derramadas y casi perdidas
-se hallavan nunca hasta agora impresas y aquellas corregir de muchos
-vicios que por descuido de los escriptores en ellas avía á fin de que
-assí correctas, juntas y reduzidas á su devida forma se imprimiessen
-y la memoria de tan digno varon jamás se perdiesse, y porque en ello
-á sostenido muchas vigilias costos y trabaios suplica por tanto á
-V. Mag. sea de su merced concederle privilegio que las pueda hacer
-imprimir y que nadie en los reinos y señoríos de V. Mag. sin su
-expresso consentimiento las imprima ni á ellos se traigan vendibles de
-otras partes dentro de tres años so las penas en los tales privilegios
-solitas y acostumbradas que en ello el dicho Luis Pedrol recibirá
-merced muy singular de V. Mag. Quam Deus, etc. _Reverso_.—Luis Pedrol
-supplica lo el Almirante de Nápoles.—Supplica por privilegio para poder
-imprimir las obras de Ausías March poeta catalán que las ha recopilado
-y enmendado con gran trabajo por tres años que otro no las pueda vender
-en vuestros reinos de Mag.—fiat.—Que se vea primero por alguna persona
-que...—Archivo de la Corona de Aragón: Colección de Cartas y Memoriales.
-
-
- FIN.
-
-*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK AUSÍAS MARCH Y SU ÉPOCA ***
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