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If you are not located in the United States, you -will have to check the laws of the country where you are located before -using this eBook. - -Title: Ausías March y su época - -Author: Joaquín Rubió y Ors - -Release Date: August 4, 2021 [eBook #65988] - -Language: Spanish - -Character set encoding: UTF-8 - -Produced by: Nahum Maso i Carcases and the Online Distributed Proofreading - Team at https://www.pgdp.net (This file was produced from - images generously made available by The Internet Archive) - -*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK AUSÍAS MARCH Y SU ÉPOCA *** - - - - - Notas del Transcriptor - -—Se han respetado la grafía y la acentuación del original, así como las -inconsistencias en éstas. - -—Se han corregido los errores obvios de imprenta. - -—Las notas al pie de página se han renumerado. - -—El texto en cursiva se indica entre _guiones bajos_ mientras que el -texto en versalita se ha sustituido por mayúsculas. - -—Las páginas en blanco presentes en el original se han eliminado en la -versión electrónica. - - * * * * * - - - - - AUSÍAS MARCH - - Y SU ÉPOCA. - - - MONOGRAFÍA ESCRITA - - POR - - D. JOAQUÍN RUBIÓ Y ORS, - - PRESIDENTE DE LA ACADEMIA DE BUENAS LETRAS DE BARCELONA, - CORRESPONDIENTE DE LA DE LA HISTORIA, ETC., - - Y PREMIADA EN LOS JUEGOS FLORALES - - DE VALENCIA DE 1879. - - - [Ilustración] - - - BARCELONA. - IMPRENTA DE LA VIUDA É HIJOS DE J. SUBIRANA - CALLE DE LA PUERTA FERRISA, NÚM. 16 - 1882. - - - - - ES PROPIEDAD DEL AUTOR. - - - - - [Ilustración] - - - - - AUSÍAS MARCH Y SU ÉPOCA. - - - - - INTRODUCCIÓN. - - -Sorpresa no escasa debe causar á quien, al hojear por vez primera la -historia de nuestra patria literatura, se encuentra de repente, si es -que abre por acaso sus páginas por aquellas en que éste se describe, -con el asombroso florecimiento que alcanzó en el período que abraza -los dos dilatados reinados de Alfonso V y de Juan II de Aragón, en -el cual descuella, á manera de astro de primera magnitud en medio de -numeroso grupo de estrellas de luz menos viva, el que fué apellidado -por el más fecundo y docto en literarias disciplinas de su época, el -marqués de Santillana, «gran trovador y varón de esclarecido ingenio»; -el llamado por la mayor parte de los críticos de aquellos y de más -cercanos tiempos Petrarca valenciano; el estrenuo y animoso caballero -y elegantísimo y por todo extremo sutil poeta AUSÍAS MARCH. ¿De dónde -deriva el tal florecimiento, preguntaráse sin duda á sí mismo, si -es de los que se placen en remontarse á las causas de los hechos? -¿De qué punto arrancan las raíces que comunicaron su fecundante -savia al majestuoso árbol poético, cuyas frondosas ramas se dilatan, -embelleciéndolas y ofreciéndoles regalados frutos, por las dos -provincias hermanas, Cataluña y Valencia, y en especial, y por más de -media centuria, por esta última comarca? - -No somos de los que creen que existen en los vastos campos del -arte florecimientos aislados, cual en el desierto hállanse oasis -completamente rodeados, á modo de islas de verdura, de mares de -tostadas é infecundas arenas, por más que reconozcamos la posibilidad, -por la historia demostrada, de que á deshora aparezcan, á impulsos -de una suprema voluntad creadora, ingenios sobresalientes, en torno -de los cuales, y en virtud de la vida que les comunican, brotan y -florecen otros, como retoños de un tronco fecundo. Dando de mano á las -excepciones, y ateniéndonos á lo común y á lo que puede considerarse -casi como ley histórica, es innegable que do quier que se muestra -lozana y fecunda, en cualquiera de las ramas del árbol de la belleza, -una manifestación, sea cual fuere, del arte, es, no tan sólo porque son -á su desenvolvimiento favorables el suelo donde arraiga, y las auras -que la mecen, y el calor que la vivifica, sinó porque llegan hasta -ella en mayor ó menor abundancia y por más ó menos conocidos canales, -y á manera de hilos de fertilizadoras aguas, las influencias de otros -florecimientos, ó anteriores ó coetáneos suyos, ya del propio, ya de -extraños países. Por esto y porque es poco menos que imposible valorar -en su justo precio, ni determinar el carácter verdadero de un período -notable ó de una escuela literaria, sin conocer, además del medio -ambiente, por decirlo así, bajo cuya más inmediata y directa acción se -ha formado, las influencias que más ó menos han contribuido á darle -vida é imprimirle el propio sello y especial fisonomía que de las demás -escuelas ó períodos literarios le distingue, hemos creido que debíamos, -antes de ocuparnos en el que es, con razón, llamado Príncipe de -nuestros poetas, y el primero en mérito entre los que versificaron en -_lengua catalana_, bosquejar á grandes rasgos,—y ojalá acertáramos en -el desempeño,—los hechos que prepararon el florecimiento en el siglo XV -de nuestra poesía, de que fué aquél el más ilustre representante y el -más acabado modelo, y las extrañas influencias que más contribuyeron, -sin perjudicar en nada su nativa originalidad, á dar á él y á la poesía -de su época sello y carácter especiales. - - * * * * * - -Á principios del siglo XIV fórmase y se desenvuelve allende la -cordillera Pirenaica,—que no era entonces, cual lo es ahora, línea -divisoria de dos Estados,—más por transformación lenta que por brusco y -no esperado nacimiento, una escuela poética que por el lugar donde tuvo -su asiento principal, y por la lengua de que se sirve, toma el nombre -de tolosano-catalana. Sus nuevos adeptos, que se dan á sí propios el -dictado de cultivadores de la _muy noble y excelente dama la gaya -ciencia_, apellidan ya antiguos, _anticz_[1], á los _trovadores_, sin -embargo que algunos, y entre ellos Guiraldo Riquier de Narbona, cuyas -obras, como observa nuestro amigo el señor Milá, señalan la transición -entre la anterior poesía feudal y cortesana y la nueva escuela, y que -murió en 1294, alcanzan los tiempos inmediatos al establecimiento del -_gay consistorio_ tolosano. - - [1] Per so qu' el sabers de trovar, lo qual havian tengut rescost - li _anticz_ trovador..... e civotas doctrinas, las quals degus - dels _anticz_ trovadors non han pauzadas..... et en ayssó gran re - dels _anticz_ trovadors si son peccat, etc. LEYS D' AMOR, MILÁ, - _Los trovadores en España_, pág. 41, nota 21. - -No es la ocasión esta de investigar las causas que contribuyeron á que -fuesen extinguiéndose sucesivamente, á la manera que se pierden en -el espacio las últimas vibraciones de un eco que se aleja, las voces -poéticas que por espacio de cerca de dos centurias habían hecho de -la Provenza el país del amor y de los cantores, y que prepararon el -renacimiento poético de este lado de acá de los Pirineos, que debía -subsistir, bien que no siempre con igual esplendor, por espacio de -otros dos siglos. - -No faltan quienes, obedeciendo á preocupaciones políticas, ó dejándose -llevar de manías anticatólicas, atribuyan casi por entero aquel primer -hecho á la cruzada contra los albigenses, en la cual no aciertan á -ver más que una guerra de religión, y de donde toman pretexto para -lanzar sobre la Roma pontificia más groseros insultos y desentonados -anatemas que contra la misma arrojó el cínico y licencioso[2] -Guillermo Figuera. Al igual de los pájaros que huyen á bandadas de -una comarca desolada por repentina inundación, ó de un bosque presa -del incendio, abandonaron, según ellos, para siempre los trovadores -las antes risueñas campiñas, las florecientes ciudades y las ricas y -hospitalarias cortes feudales del Mediodía de Francia, huérfanas éstas -de sus antiguos señores, y aquéllas, inundadas de sangre, puestas por -la fuerza de las armas bajo el odiado yugo de los Capetos, para ir -á exhalar sus tristes _desconorts_ y sus atrevidos serventesios en -comarcas más felices y tranquilas. Pero sin desconocer ni negar la -parte que en la desaparición en los países de la lengua de _oc_ de la -poesía de los trovadores ambulantes y feudales tuvo aquel lamentable -suceso, fuerza es reconocer que antes que se sintiesen los efectos -de aquella desastrosa guerra, notábanse los síntomas de una próxima -decadencia de dicha poesía, por no pocos mirada ya, según el testimonio -de Ramon Vidal, con indiferencia; en cuyas producciones había entrado -por más el artificio que el arte verdadero; que en algunos de sus -géneros había pecado por exceso de monotonía; que había agotado en casi -todos, á fuerza de acudir con sobrada frecuencia á ellas, las fuentes -de la inspiración, y que habíase hasta cierto punto vulgarizado á puro -de ser cultivada por tan crecido número de trovadores, algunos no más -que de mediano ingenio, y por muchedumbres de juglares que habían hecho -de ella uno como á manera de oficio mecánico y objeto de grangería. - - [2] Ya porque para no pocos es autoridad de grave peso este - trovador en sus rencorosas sátiras contra la Santa Sede, - causante, según ellos, de todas las calamidades que cayeron por - efecto de aquella guerra sobre Provenza; ya porque no se crea que - le calumniamos para rebajarle á los ojos de los que le conocen - sólo por sus serventesios, nos ha parecido conveniente trasladar - aquí el retrato que hace de él el biógrafo provenzal, para quien - tanto abundan, como observa el que fué nuestro amigo Sr. Coll y - Vehí[A], _los buenos caballeros_, _los buenos trovadores y las - bonas domnas_: «Non fo hom, dice, que saubés caber entre los - barós ni entre la bona gent; mas mout se fe grazir als arlots et - als putans et als hostes et als taverners. E s'el vesia bon home - de cort venir lai on el estava, el era tristz e dolens; et ades - se percassava de abaissar e de levar los arlots.» - - [A] _De la sátira Provenzal_, pág. 160. - -Como quiera que sea, es indudable que la guerra contra los albigenses, -sembrando divisiones y odios y siendo ocasión de persecuciones, lo fué -en gran parte de que algunos trovadores, más hostiles á la cruzada -por lo que de francesa tenía que por lo que tenía de religiosa, y más -adictos al bando de los herejes por perversión del sentido moral que -por error de la inteligencia, se dispersaran por Aragón y Castilla, -en cuyas cortes recibieron no menos generoso é ilustrado hospedaje -que lo habían logrado antes en los castillos de los nobles señores -de Provenza; siendo esto causa de que se conservara en uno y otro -reino como un eco de la antigua poesía trovadoresca; la cual debía ir -perdiendo algo de su primitivo carácter, bien que sin desprenderse del -todo de ciertos rasgos, que eran como el sello de su viejo abolengo, -á medida que iba modificándose bajo la influencia de la nueva escuela -nacida á la sombra de los verjeles y al amparo de los magistrados -municipales de Tolosa; escuela que era á su vez una derivación, ó por -mejor decir, una continuación, aunque algún tanto alterada, de la -tradición poética que se conservaba aún, bien que de cada día menos -viva, en los países de Occitania. - -Sería tomar las cosas de demasiado lejos ocuparnos, en un escrito -destinado á dar á conocer á Ausías March y su siglo, en los trovadores -que brillaron en la corte de nuestros monarcas-condes de Aragón y -Cataluña, en el tiempo que medió entre Alfonso II, el hijo de Berenguer -IV y doña Petronila, y don Pedro el Ceremonioso. Los Guillermo de -Bergadan, los Hugo de Mataplana, los R. Vidal de Bezalú, los Guillermo -de Cervera, los Serverí de Girona y otros deben ser considerados como -poetas provenzales, ya que en la lengua y en las formas métricas de -éstos escribieron sus versos, por más que hubiesen abierto los ojos -á la luz en Cataluña y compuesto aquí sus serventesios, canciones y -tenzones. No hay que buscar todavía en sus obras _el bell catalanesch_ -de nuestra tierra, que estimaba el buen Muntaner sobre el que se -hablaba en los demás dominios de nuestros condes-reyes. - -La verdadera poesía catalana debía nacer algo más tarde; y aunque -no ha de renegar de su antiguo origen, antes por el contrario se -envanecerá en engalanarse con algunas de las más estimadas preseas con -que se adornaron los viejos trovadores; y tendrá á orgullo que se le -conozca el aire de familia que traerá de aquéllos, es indudable que la -influencia á que más ceda, el dejo que más se le pegue, el sello con -que más hondamente marque los frutos de su primerizo ingenio, cuando -llegue á sazón de producirlos, serán los que reciba de la escuela -tolosana, más acomodada, fuerza es decirlo, á su carácter grave y á -la índole de su especial juicio;—más inclinado éste á producir los -sazonados frutos de la razón que las vistosas flores de la fantasía;—y -á su espíritu mucho más práctico que lo fué el de la antigua poesía -trovadoresca. - -No es aventurado poner el nacimiento de esta nueva escuela, por lo -que á Cataluña se refiere, ya que desde ella fué de donde se dilató -por las demás comarcas ganadas en el siglo anterior á los musulmanes -por la espada del invicto don Jaime el Conquistador, á principios del -siglo XIV[3], por más que el período de su mayor florecimiento, en -dicha centuria, fuese el del reinado de don Pedro el Ceremonioso, en -cuya corte resplandecieron y de cuyos favores disfrutaron poetas de -tan alto renombre, entre los nuestros, como Jaime March, el vizconde -de Rocaberti y Lorenzo Mallol, que son considerados como maestros en -el arte de trovar, y durante cuyo reinado se escribieron algunos de -los tratados[4], que fueron como los códigos á cuyas leyes debían -someterse y según las cuales eran á la sazón con extremado rigor, bien -que con estrecho criterio, juzgados los productos del ingenio. Cábele, -sin embargo, á la escuela poética catalana la gloria,—y lo decimos muy -alto en honra de nuestra patria y de nuestras letras por los modernos -críticos castellanos[5] menos conocidas y estudiadas de lo que debieran -serlo,—de que, aunque hija, ó hermana menor, si se quiere, como la -llama Milá, de la tolosana, tanto creció y se adelantó pronto á ésta, -que en lugar de seguir considerándola como á su maestra, parece que fué -á su vez objeto de estudio y de la imitación de sus poetas, sobre todo -cuando llegó á su apogeo y brilló en todo su esplendor en el reinado de -Alfonso V el Sabio. - - [3] En él florecieron todavía Ramon Lull (muerto en 1315), Ramon - Bruguera (1228-1315), que compuso una _Biblia rimada en romans_, - y Ramon Muntaner, que empezó á escribir su crónica en 1330. - - [4] MILÁ, _Resenya histórica y crítica dels antichs poetas - catalans_, páginas 118 y siguientes. Esta obra, que fué - premiada en los _Juegos Florales_ del año 1865 con la _medalla - de oro_ ofrecida por el Ateneo Catalán, y á la cual hacemos - con frecuencia referencia en este nuestro trabajo, es la mejor - fuente á donde se puede acudir para el conocimiento de nuestra - literatura poética en los siglos XIV, XV y XVI. - - [5] Es honrosa excepción entre ellos el Sr. Amador de los Ríos, - quien en su _Historia general de la literatura española_ dió - grandísima importancia á la de las antiguas letras catalanas. - -No sin fundamento, dado caso que se advierten rasgos especiales y asaz -distintos en cada una de ellos, divide el señor Milá en tres períodos -la historia de la escuela poética catalana; es á saber, en el que va -desde el reinado del Ceremonioso hasta los tiempos en que comenzó á -trovar Ausías March; en el que abraza la existencia poética de éste, -ó sea en los treinta ó cuarenta años de mediados del siglo XV, que -coinciden con el reinado del citado Alfonso V; y por fin, en el que -corre entre los últimos tiempos del poeta amante de Teresa y los -primeros años de la siguiente centuria. - -Distínguese el primero, sobre todo durante una gran parte del siglo -XIV, por el más frecuente uso de palabras y formas gramaticales -provenzales, especialmente en las obras poéticas, ya que en las -prosaicas aparece el _catalanesch_ ó _romans_ más puro y exento de -resabios de la lengua de oc; uso que va disminuyendo,—bien que sin -desaparecer del todo ni áun en el segundo período, puesto que no es -difícil encontrar dejos de provenzalismo hasta en Ausías March,—á -medida que se van modificando las formas antiguas, é introduciéndose -y generalizándose otras nuevas; y se emplea ya más para las obras en -verso la lengua catalana, bajo la influencia de los tratados didácticos -acerca del arte de trovar; y empiezan á hacer ley los fallos de nuestro -consistorio, más atento por ventura á apuntar los defectos de forma, -que al mérito intrínseco de la obra poética. Así, por ejemplo, el mismo -Muntaner, dechado en su Crónica del _bell catalanesch_, de que tan -prendado se muestra, provenzaliza cuanto le es dado hacerlo su lenguaje -en su _Sermó_; así se advierte también en aquellos tan conocidos versos -de don Pedro: - - Vetlan el lit suy 'n un penser cazut, etc., - -en los cuales son poco menos que provenzales la forma métrica y -el idioma; y así aparecen, en suma, abundantemente salpicadas de -provenzalismo las esparsas de los dos March, Jaime y Pedro, y en -especial del primero, de Rocaberti, de Mallol, etc. - -Consérvanse también en gran parte de este primer período muchas de -las formas métricas más usadas en la antigua escuela trovadoresca. -Adviértese, no obstante, en él, á nuestro entender, cierto desvío, no -nos atrevemos á afirmar si intencionado ó casual, de las formas de -corte más lírico y de mayor artificio á que tan aficionada se mostró -la generalidad de los antiguos poetas provenzales, á par que el más -común empleo de las coplas, en sus diferentes variedades de _croadas_, -_encadenadas_, _capcaudadas_, _unissonants_, etc., de versos de once -sílabas con el acento y pausa en la cuarta. En este mismo período -comienza el uso de los endecasílabos libres (_estramps_), usados más -adelante por Ausías March, con más frecuencia quizás que por ninguno -de sus contemporáneos, con muy marcada cadencia yámbica, en lo cual -cree descubrir nuestro conspicuo crítico, señor Milá, un efecto de la -influencia italiana. - -Este escritor, que á un sano juicio y á un ojo certero para apreciar -las condiciones de una obra artística, reune una gran desconfianza -de sí propio, y un temor, muy poco común en literatos de su valer, y -en ciertas ocasiones excesivo, de dar fallos que parezcan demasiado -absolutos, no atreviéndose á afirmar que existen en el período en -que nos ocupamos diferencias literarias entre nuestra escuela y la -de los poetas occitánicos, se limita á decir que _tal vez_ podría -hallarse alguna distinción literaria entre una y otra. Por de poco -peso que sea nuestra autoridad al lado de la suya, no tendríamos -inconveniente en dar por cierto que hasta literariamente, y dejando á -un lado las diferencias de forma que dejamos apuntadas, se distingue -bastante una escuela de la otra, ya en la manera especial de tratar -los asuntos, por lo general en la nuestra más grave, más filosófica, -permítasenos el vocablo, aunque con ribetes de pedantería, que en -la de los trovadores; ya por la mayor pureza de los afectos y el -modo de expresarlos, más conforme con los preceptos éticos y con las -prescripciones del libro de _Las leys d' amor_[6], y ora por último por -el mayor y más puro sentimiento religioso que se advierte en las obras -de este género y hasta en las amorosas de nuestros poetas, que en las -de los occitánicos, por más que no se hayan elevado, sinó con rarísimas -excepciones, al ideal del mismo. - - [6] Léese en ellas que «li aymador deuhen anar fujin et esquivan - tot avol desirier et causa dezonesta.»—Cit. por Milá, _Los - Trovadores en España_, pág 478, nota.—Y en otra parte, hablando - de la falta de castidad: «Et en ayssó,—dice,—gran re dels anticz - trovadors si son peccás.» - -Como, según dejamos apuntado, es Ausías March, como poeta, el tipo más -acabado, la más cabal y genuina representación del carácter distintivo -del segundo período, excusamos detenernos en notar las diferencias que -le separan del anterior y del que le sigue, ya que se desprenderán,—y -allí podrán verlas nuestros lectores,—del estudio y juicio crítico que -más adelante hemos de hacer de sus obras. - -Por fin, el período tercero y último «se singulariza, añade el -mencionado crítico, por la adopción del verso castellano de doce -sílabas, la reduplicación de las rimas en las coplas de ocho versos, -á la manera de la octava de arte mayor castellana, mostrando además -marcados efectos del renacimiento italiano, que se conocen hasta en -el compás más yámbico, según queda ya dicho más arriba, del verso de -once sílabas, y en una manera de expresarse más culta y latinizada.» -Encuéntranse muchas de las obras versificadas en ese último período, -después del cual entra la poesía catalana en una época de decadencia -que en Valencia, tan fértil en poetas en el anterior, llegó casi hasta -la muerte de la misma, en la modesta colección, sin pretensiones -de cancionero, titulada _Jardinet d' Orats_, pequeña ontología de -rimadores y prosistas catalanes y valencianos que se guarda en la -Biblioteca provincial de Barcelona, y en los libros estampados á -últimos del siglo XV y principios del XVI en la ciudad del Cid. - -No hemos de poner fin á esta introducción sin advertir á los -doctos jurados del tribunal que ha de juzgar este nuestro pobre y -desaliñado trabajo, y al público ilustrado á quien por ventura algún -día le ofrezcamos, que apartándonos de la costumbre, en Cataluña -bastante común, y en Valencia constantemente y casi sin excepción -usada, de apellidar _lemosina_ el habla en que escribieron nuestros -antiguos poetas, sobre todo los de allende el Ebro, y valenciana y -lemosino-valenciana, como lo hace el Sr. Ferrer y Bigué[7], la escuela -á que pertenecen los trovadores de la XV centuria, designamos constante -y sistemáticamente con el vocablo de _catalanas_, así la lengua en -que nuestros poetas de Cataluña, Mallorca y Valencia compusieron sus -trovas, como la escuela á que pertenecen, por todo extremo distinta, -como acabamos de ver de la antigua provenzal; ó sea la escuela que -floreció en la parte de acá de los Pirineos, nacida y por breve -espacio de tiempo educada al calor y en el regazo de la tolosana, y -que se desenvolvió bajo la influencia de los tratados sobre el arte de -trovar[8], de que dejamos hecha mención, obras en su mayor parte de -escritores tolosanos y catalanes; y en no escasa parte por efecto del -establecimiento en Barcelona, á imitación del que había sido fundado á -principios del siglo XIV en Tolosa, del Consistorio del Gay saber, en -el reinado y por órden de don Juan II, el Amador de gentileza. - - [7] En su _Estudio histórico-crítico sobre los poetas - valencianos_ de los siglos XIII, XIV y XV. - - [8] La influencia de dichos tratados dejóse sentir, como sería - fácil demostrar, sobre los poetas aragoneses, y, por confesión - del marqués de Santillana, hasta sobre los de Castilla. - -Y no se crea que nos lleve á usar aquella denominación un mezquino -sentimiento de estrecho provincialismo: muévenos por el contrario -á hacerlo el amor á la verdad y el deseo de poner las cosas en su -verdadero punto y estado. Nosotros que hace un momento decíamos -que deben ser considerados como poetas provenzales los trovadores -que florecieron en esta nuestra tierra en los tiempos que median -desde Alfonso II hasta el reinado de Pedro el del Puñalet, pero que -escribieron en provenzal, y que por la forma y el espíritu de sus -obras poéticas pertenecen á la escuela trovadoresca, creemos tener -derecho á llamar poetas catalanes á los que escribieron al calor de las -influencias que dejamos señaladas, en la lengua que fué llevada por -la conquista á Mallorca y á Valencia, y tal como en esta parte de la -corona aragonesa se hablaba; como nos creemos igualmente autorizados á -dar el nombre de escuela tolosano-catalana dentro de cierto período, -y de catalana en otro, sin el aditamento del primer calificativo, á -la que, acomodándose á nuevas y más locales influencias, se sirvió, -depurándolo cada vez más de antiguos resabios de provenzalismo, de -aquel idioma. - -Sabemos cuándo, por quién y con qué motivo se introdujo aquí la -denominación de _lemosí_ para designar el idioma catalán. ¿Mas son -razones bastantes para adoptar esta denominación, que ninguna relación -tiene ni con el origen, ni con las causas que pudieron modificar -nuestra lengua, que aparece ya formada antes que se dejara sentir en -nuestras tierras la influencia de la poesía de los trovadores, ni mucho -menos con el nombre de ninguna localidad de la patria catalana ni -aragonesa, el que Vidal de Besalú la usara por vez primera acaso por -respeto á los dos famosos trovadores Bertran de Born y Guillermo de -Borneil, llamado este último por Dante antonomásticamente el _Lemosí_; -el que imitando á Vidal la emplearan, á veces obligados por la ley -de la rima, algunos de los autores[9] de los nuevos tratados que se -compusieron á ejemplo de sus _Razós de trobar_; que se valieran casi -tan sólo de aquel vocablo para designar la lengua catalana Santillana -y Villena, á quienes no creemos hacer agravio negándoles que sean -autoridades dignas de respeto en estas materias, ya que, en especial -el primero, casi únicamente de oidas conocía las obras de los poetas -provenzales, franceses ó catalanes que cita[10]; y por último que Jaime -Roig aplicara aquel nombre hasta á la tierra de donde era hijo: - - Criat en la patria que s' diu limosina - No vol aquest libre mudar son lenguatje? - - [9] Sobre totz razonars parlars - Parladura lemoyzina - Es mays avinens é fina. - - [10] «Extendiéronse _creo_ de aquellas tierras ó comarcas de los - lemosines estas artes á los gállicos,» etc. _Proemio_, pág. 8, - edic. del Sr. Amador de los Ríos. - -Mucho dudamos que los de Valencia, por más que estimen al autor -del _Libre de consells_ como poeta, por igual manera que se placen -en trocar por el nombre de lemosina el de la lengua que con su -independencia de la dominación musulmana les llevó el rey don Jaime, -se conformaran hoy con aplicar á su patria, á la rica y fértil tierra -que riega el Turia, y cuyas playas platea el mar con sus espumas, el -dictado que le daba aquel poeta de patria lemosina; ó lo que es lo -mismo, el nombre de una de las más insignificantes comarcas donde se -hablaba la lengua de _oc_, la más apartada de Cataluña, y la que menos -derecho tenía á que se designase con su nombre la lengua de los poetas -provenzales y catalanes, ya que por espacio de dos centurias,—las -del mayor florecimiento de la poesía trovadoresca,—estuvo sometida, -como formando parte del riquísimo patrimonio de los Plantagenets, á -Inglaterra[11]. - - [11] Formó parte de la dote que llevó á Enrique II de Inglaterra - (1182) Leonor de Aquitania. Ganada más tarde (1203) por Felipe - Augusto, fué devuelta (1259) por San Luis á los ingleses, quienes - la poseyeron hasta que fué de nuevo incorporada á la corona de - Francia en tiempo de Carlos V, en 1369. - -El Sr. Milá advierte que el nombre de _lemosí_ fué más usado por las -provincias no catalanas, para las cuales debió ser más grato que el -de catalán. Si así fuese, si por causas que no queremos averiguar, -pero que fácilmente se adivinan, no sonara bien á los oidos de los -mallorquines y valencianos, ya que no siempre fueron hermanos nuestros, -la denominación de catalana dada á su lengua escrita,—que es en la que -aquí únicamente nos ocupamos—, sobre todo refiriéndose á los siglos de -su mayor florecimiento, ó sea á los en que el más experto y diligente -filólogo no sabría encontrar diferencias verdaderamente léxicas ó -gramaticales en el idioma usado por los poetas ó escritores en prosa -de Cataluña, Mallorca y Valencia, ¿por qué en vez de la denominación -lemosina, sin duda la más impropia que podía adoptarse para significar -nuestra lengua, no aceptan la de provenzal-valenciana, ó la de -lenguadociano-valenciana, que al menos indicaría, por más que fuese de -una manera remota, su filiación de aquella lengua? - -Permítannos los escritores y poetas de Valencia que usan el -calificativo de escuela lemosino-valenciana que les recordemos -que no hubo jamás ninguna escuela poética propia y exclusivamente -lemosina; que cuantos críticos dentro y fuera de España se ocupan en -la literatura provenzal y en la nuestra, hablan de la escuela de los -trovadores, de la tolosana y de la catalano-tolosana, y algunos de -la valenciana, pero nunca de aquélla; como también que, rectificando -denominaciones impropias, hoy que un más profundo estudio de los -hechos y de las cosas tiende á dar á los nombres técnicos su propio -y verdadero valor, rechacemos, limitándonos al sujeto que nos ocupa, -la calificación de dialectos dada al catalán y valenciano[12], no ya -tan sólo por el vulgo de las gentes y por autores hueros y adocenados, -sinó hasta por escritores tan eminentes, y por tan graves y discretos -críticos como, por ejemplo, el señor don José Amador de los Ríos, y -esto en una obra de tanta importancia y valor como lo es su _Historia -de la literatura española_. - - [12] «Gran número de cultivadores, dice, logró durante este - período (siglo XV) la poesía que tiene por instrumentos los - dialectos catalán y valenciano.» - -Concluiremos protestando una y cien veces más que al hacer esta -declaración no ha sido en manera alguna nuestro ánimo herir en lo más -mínimo susceptibilidades personales ni locales, sinó tan sólo salir -al encuentro á los que extrañasen que no designáramos jamás en este -escrito con el nombre de lemosín nuestro idioma, ni de valenciana la -escuela de los trovadores que florecieron tanto en Valencia como en -Cataluña en la XV centuria, explicándoles los motivos que nos han -inducido á obrar de esta suerte. Nuestra divisa como escritores es, -según indicamos ya en otro trabajo, el _amicus Plauto, sed magis amica -veritas_. Podremos errar tomando por verdad lo que no es más que su -apariencia; pero en este caso podrá decirse de nosotros que rompemos -lanzas por un fantasma; jamás que faltamos á sabiendas á las reglas de -la justa, ni mucho menos que nos batimos para que ande nuestro humilde -nombre en boca de las gentes. - - - - - POETAS ANTERIORES Á AUSÍAS MARCH. - -Á la manera que el temprano florecimiento de los almendros y la -aparición en el mes de Abril de algunas flores primerizas anuncian la -llegada de Mayo, y son como el preludio del reinado de las flores que -en este afortunado mes cubren los campos con sus perfumados mantos de -gayos y bellísimos matices, de igual modo á últimos del siglo XIV y en -los albores del XV aparece un buen número de poetas á quienes parecía -entrarles, según el dicho de uno de los suyos, deseo de soltar la voz -al canto; - - Lis prenia talent de cantar, - -siendo como anticipado anuncio de la aparición en el cielo de las -catalanas letras del estrenuo caballero y elegantísimo poeta Ausías -March, y de la muchedumbre de cantores que debían formar su brillante -cortejo. - -No habría de sernos difícil hallar las causas de aquel dispertamiento -de la musa catalana y florecimiento poético, que llega, en el reinado -de Alfonso V de Aragón, á emular el de la poesía provenzal en los -mejores tiempos de su existencia, y que dejó muy atrás, según en -otra parte ya indicábamos, el de su hermana y maestra la escuela -tolosana. El ejemplo del Dante y del Petrarca estimulando á nuestros -ingenios, si no á igualarles, que esto era empresa por demás difícil, -á seguir, siquiera fuese de lejos, sus pisadas; la nueva luz con que -bañaban las inteligencias, al paso que adelantaban la hora del nuevo -dispertar de su actividad creadora, los albores del renacimiento, -que nos venían de Italia por medio de aquellos dos grandes poetas, -los cuales parecía como que se proponían satisfacernos por tan -generoso modo, como herederos que éramos de los trovadores, las deudas -que tenía con ellos contraida su patria, por haber sido cuna de -Sordelo, de Alberto de Malespina, de Bonifacio Calvo y otros varios -poetas italiano-provenzales[13]; el establecimiento en Barcelona del -Consistorio del _Gay saber_, quien, dando la norma de los certámenes -ó justas poéticas que con frecuencia continuaron celebrándose, así en -esta ciudad como en Valencia durante el siglo XV, y con menos acierto -en sus fallos y menos provecho del arte, ya degenerado, en la siguiente -centuria, sirvió, ora por el aparato de que se les rodeaba[14], ora -por los públicos honores con que se festejaba á los vencedores[15], de -poderoso incentivo á los poetas para consagrarse al culto de la gaya -ciencia; y por último, la protección, tan generosa como ilustrada, y -no á precio de bajas adulaciones adquirida, con que alentaron nuestros -monarcas, desde don Pedro IV hasta don Alfonso V, á los cultivadores de -aquella ciencia, habían de ser motivos poderosísimos para que, así como -el aire se puebla de alegres golondrinas al retorno del buen tiempo, -se poblaran por igual modo de poetas las comarcas donde más se dejaban -sentir las bienhechoras influencias de tan potentes estímulos. - - [13] Fueron varios, y no de segundo orden, los poetas italianos, - además de los citados, que versificaron en lengua provenzal. - El mismo Dante, que en su _Vulgare eloquio_ se queja de los - malos italianos (así los llama) que seguían aún en su tiempo - prefiriendo á la suya la lengua de los trovadores, pone, como - es sabido, en boca de Arnaldo Daniel, en el canto XXVI del - Purgatorio, algunos versos en dicha lengua. - - [14] D. Martín el Humano asignó al Consistorio de Barcelona - cuarenta florines de oro de Aragón para premios. - - [15] D. Enrique de Villena, que fué presidente de nuestro - Consistorio, nos dejó una extensa relación de las ceremonias con - que procedía éste en la adjudicación de los premios y de los - obsequios con que honraba á los que eran considerados dignos de - ellos, que por haberla publicado ya en otro trabajo nuestro, en - la Revista titulada _El Arte_, y más adelante Milá en su _Resenya - histórica y crítica_, y por ser muy conocida, nos creemos - dispensados de reproducir. - -Por más que no nos reconozcamos obligados á mencionar, para mejor hacer -resaltar la importancia del florecimiento poético de la época que -historiamos, los poetas todos pertenecientes á la misma, cuyos nombres, -salvándose del olvido, han llegado hasta nosotros, ya porque no cabría -tarea tan extensa en los límites estrechos de un trabajo de la índole -del nuestro, ya porque no podríamos hacer más que repetir por cuarta -ó quinta vez lo que han dicho Balaguer en su _Historia de Cataluña_, -al dar á conocer el famoso _Cancionero_ de Zaragoza, nuestro amigo -Milá y Fontanals en su erudita _Resenya histórico-crítica dels antichs -poetas catalans_, y Ferrer y Bigué en su _Estudio histórico-crítico de -los poetas valencianos en los siglos_ XIII, XIV _y_ XV[16]; creemos, -sin embargo, conveniente á nuestro principal propósito, que es dar á -conocer á Ausías March y sus obras; éstas no tan sólo en sí mismas, -sinó en relación con las de los poetas de la época en que fueron -escritas, apuntar algunas ligeras indicaciones acerca los más notables -trovadores que en ella florecieron, unos como precursores ó maestros -suyos; como sus compañeros ó discípulos otros que unieron á los de él -sus cantos, bien que sin poder levantar, ni de mucho, su voz hasta -donde llegó la suya; no pocos, en suma, como sus imitadores después -de su fallecimiento. La palmera que luce su gallardo y erguido tronco -cuando se la contempla sola y aislada en medio de las arenas del -desierto, osténtase más altiva y airosa cuando, mecida por los aires -en el bellísimo mar de verdura salpicado de frutos de oro que forma la -huerta valenciana, eleva su cabellera por cima de los modestos árboles -frutales que crecen á sus plantas. Así aparece también más grande el -ingenio de Ausías March, y se le admira más como hombre y como poeta, -cuando se le compara con la muchedumbre de éstos, que prepararon, por -decirlo así, sus caminos, formaron su cortejo en vida y cantaron aún -después de su muerte, á la mayor parte de los cuales, y hasta á los de -más ingenio, hubiera podido decir él de su laud lo que Roldán á los -paladines de su tiempo de sus armas: - - Nessun le muova - Che star non possa con Roldan a pruova. - - [16] También este último trabajo fué premiado con una abeja de - oro ofrecida por la Sociedad Económica de Amigos del País de - Valencia. - -Sin que podamos precisar el tiempo en que floreció cada uno de los -poetas que vamos á nombrar, aparecen en los últimos años del siglo XIV -y primeros del XV, entre otros trovadores de menos fama, Mossen Jordi -de Sant Jordi, Luis de Vilarasa, Andrés Febrer y los tres March, -Jaime, Pedro y Arnaldo, pariente también por ventura este último, y tío -y padre los dos primeros de Ausías. - -Si bien debió el de Sent Jordi, en no escasa parte, la reputación de -que goza al error, harto generalizado entre muchos de los críticos que -antes de nuestros tiempos se ocuparon en la historia de las letras -catalanas[17], de que hubo tres poetas de aquel apellido, y que aquél, -llamado del Rey, fué imitado y hasta en alguno de sus versos traducido -por el Petrarca[18], y á los elogios que de él hizo en su famoso -_Proemio_ el Marqués de Santillana[19], quien además compuso con motivo -de su muerte una obra titulada _Coronación_[20], merece sin embargo en -justicia ocupar, si no el primero, uno de los más preferentes asientos -entre los precursores y maestros del amante de Teresa, á quien unas -veces se parece y con el cual otras se iguala, aventajándole en la -claridad del concepto y acaso en la mayor belleza de la forma poética. -Entre las varias composiciones que de este poeta se conocen, que -no bajan de quince á diez y seis[21], puede citarse la _canción de -opósitos_ (contrastes), mencionada por el citado Marqués de Santillana, -y que pudiera creerse haber imitado en más de una ocasión el mismo -Ausías March, si no fuera la afición á los antítesis uno de los rasgos -característicos de nuestros antiguos trovadores; y la compuesta en -_estramps_, que empieza: - - Pus lo front port vostra bella semblança, etc., - -que podría ponerse al lado de las de aquel poeta, sin que el ojo más -experto y versado en la lectura de sus esparsas pudiese adivinar que no -era obra suya. Véase como muestra la última de sus estancias: - - Axi 'm te pres e' liatz en son carçre - Amors ardens com si stes en un coffre, - Tancat jus claus e' tot mon cor fos dintre, - On no pugués mover per null encontre, - Car tant es grans l' amor que us ai è ferme - Que lo meu cor no 's part punt per angoxa, - Bella, de vos, ans esay ferm com torres - En sol amar á vos, blan xa colomba, etc..... - - [17] Tales como Beuter y Escolano, y siguiendo á éstos, Argote de - Molina, Nicolás Antonio, Quadrio, Bastero, Torres Amat, etc. - - [18] Véase el _Diccionario de Autores catalanes_, de este último, - página 332, en las notas á la composición que empieza: - - Tots jorns aprench é desaprench ensemps, etc., - - donde pone los versos que se supone haber traducido de él el - cantor de Laura. - - [19] «En estos nuestros tiempos floreció Mossen Jorde de San - Jorde, caballero prudente: el cual ciertamente compuso asaz - fermosas cosas, las cuales el mismo asonaba: ca fué músico - excelente é fizo entre otras una cancion de opósitos que - comienza: «Tots jorns aprench é desaprench ensemps».» - - [20] Véase la colección de sus obras por don JOSÉ AMADOR DE LOS - RÍOS, página 332, y la nota referente al mismo poeta en las - páginas 618 y 619. - - [21] Se encuentran siete de ellas en el _Cancionero_ de Zaragoza. - -Aunque es poco lo que de Vilarasa conocemos[22], puede colocársele -entre los precursores de Ausías, á quien se asemeja igualmente, bien -que sin igualarle, en alguna de las estancias de sus cinco baladas, que -tenemos por las mejores de sus obras. Merecen citarse la primera copla -de su cuarta balada, que es como sigue: - - Si com lo flach qui 'n brega no 's estat - Se feng ardit crehent que sia tal, - Mes quant s' i veu en un punt es torbat, - Tal que fugir no 'l sembla cosa mal, - Me pren á mí qu' ans que tal don' amás - Me fou semblant que le-y gosás ben dir, - Mes quant e (es?) loch que la pusch requerir - Li parle d' al è call-me de mon cas. - -y algunas de la balada segunda: - - Sobres d' amor m' a tret de llibertat, etc. - - [22] Véase TORRES AMAT, páginas 666 y 667, y MILÁ, _Resenya - histórica_, páginas 142 y 143. - -Sin detenernos á hablar de Lorenzo Mallol, en cuyas obras, no tan -ajustadas al carácter que imprimió á las suyas Ausías March, se -advierte más el estilo de la poesía trovadoresca, y en cuya lengua, -como dijimos en otra parte, se notan más resabios de provenzalismo -que en las de otras de sus contemporáneos; ni de Andrés Febrer, de -quien únicamente por la autoridad de Santillana, que quizás le -confundió con otro poeta de su nombre, real ó supuesto, sabemos «que -fizo obras nobles», y al cual sólo citamos y ponemos entre los más -distinguidos poetas de su tiempo por su traducción, dada recientemente -á la estampa[23], de la _Divina Comedia_ del Dante; ni de Arnau March, -de quien no conocemos más que una copla de amores, nos fijaremos en -los otros dos trovadores de este apellido, Jaime[24] y Pedro, ya -mencionados. - - [23] En Barcelona en el año de 1878, que era el en que - escribíamos esta memoria, por nuestro estimado amigo y compañero - de claustro don Cayetano Vidal y Valenciano, quien se valió para - ello de una copia sacada por su propia mano del códice existente - en la biblioteca del Escorial. - - [24] Nos inclinamos á creer á Jaime hermano, más bien que padre, - de Pedro, y por consiguiente tío y no abuelo, como opinan - algunos, de Ausías, primeramente porque siendo autor el Jaime - de la _Copla equivocada_, dirigida á Mossen Pere March, á la - cual sigue la _Resposta feta per Moss. P. March á Moss. Jac. - March_, cuyo epígrafe deja de copiar el señor Torres Amat por su - cinismo, no es de suponer que se tomara aquel poeta libertades - que repugnasen á la moral en una obra dirigida á su padre; y en - segundo lugar, porque en un documento que tenemos á la vista, - fechado en Valencia en 1361 (véase el Apéndice núm. 1), aparece - Pedro March reconociendo á Jaime March, de quien se dice que era - «de casa d' aquell mateix Senyor» (el citado don Pedro IV), una - deuda que con él tenía la corte desde el año 1334; y como en - aquella fecha, por joven que supongamos al Moss. Pedro, hemos - de concederle por lo menos, en atención á la importancia del - cargo que desempeñaba, unos treinta años de edad, resultaría que - habiendo muerto el Moss. Jaime después del año 1400[B] si hubiese - sido padre y no hermano del citado don Pedro, no tan sólo hubiera - debido vivir hasta una edad por extremo adelantada, sinó estar en - disposición de ejercer en ella el cargo de diputado general de - Cataluña, cuyo título le da en el documento á que se alude en la - nota[B]. - - [B] Es una escritura de creación de un censal inserta en el libro - de protocolos del notario público de Barcelona, fechada en 18 de - Marzo de 1398, en la cual se leen estas palabras: _Jacobus Marchi - mile deputatus Generalis Cathaloniæ, residens Barchinone_, etc. - Existe otra escritura del mismo, de 11 de Febrero de 1400, en que - se le designa con el mismo título. - -Prescindiendo, para dejársela á la paciente investigación de los -eruditos, de la cuestión de si la familia de los March es oriunda de -Jaca, según opinan los escritores valencianos, ó de si procede de -Cataluña, como, á nuestro entender con más fundamento, suponen algunos -biógrafos catalanes de Ausías, á cuya opinión parece inclinarse el -docto autor tantas veces citado de la _Resenya histórica_[25]; de si -tuvo ó no su habitual residencia en la capital de Valencia, en lo cual -pueden caber algunas dudas respecto de los dos Mossen Pedro y Jaime; y -de si este último, autor del _Libre de las concordances_, dispuesto -en 1371 por orden de don Pedro el Ceremonioso[26], y que contribuyó -con don Luís de Aversó á la fundación del consistorio del Gay saber -de Barcelona, es el mismo, como creemos nosotros, que el _miles_ y -diputado general de Cataluña y oficial en la casa del rey que figura -en el documento á que hacemos referencia en la nota segunda de la -página anterior, y en los que citan Torres Amat en su diccionario[27] -y Ferrer en su estudio histórico-crítico[28]; cuestiones de escasísimo -interés bajo el punto de vista de la historia literaria para los que -opinamos que no existe en la época que reseñamos una escuela valenciana -distinta de la catalana; y por los que creemos que la historia de -una literatura, cuando en ella no reinan más que un solo gusto, una -misma lengua é idéntico carácter, no debe fraccionarse en tantos -capítulos como son las comarcas ó ciudades donde florecieron grupos -más ó menos numerosos de escritores: prescindiendo, repetimos, de -dichas cuestiones, hijas las más veces de un amor propio de localidad -exagerado, ó que sirven á lo más para fingir lindes ó fronteras donde -ni la geografía ni la historia las han levantado, veamos si cabe -señalar la parte de influencia que pudieron ejercer los dos March, -padre y tío, en el desenvolvimiento del ingenio poético y en el -espíritu y carácter que dominan en las obras de Ausías. - - [25] Pág. 127, donde se hallan reunidas las escasas noticias que - nos quedan de Jaime March. - - [26] Véase el título en MILÁ, _loc. cit._ - - [27] Pág. 366 y 370. - - [28] Pág. 24 del Boletin, etc. - -Que la atmósfera de poesía que debió respirar éste desde su infancia -en el seno de su propia familia, donde tan ardoroso culto se daba -á la ciencia gaya, debía preparar su mente y su fantasía á recibir -las inspiraciones de ésta y abrir su corazón á los puros goces de -la belleza; que el renombre que como poetas gozaban, y las honrosas -distinciones que de sus monarcas y de las damas y demás trovadores de -su corte habían de recibir aquéllos debían ser eficacísimos estímulos -que le excitasen á seguir sus pasos para por ellos llegar al logro de -parecidos honores, ni hay por qué advertirlo ni por qué encarecerlo. -Inteligencia asaz menguada, fantasía por demás pobre, corazón por todo -extremo frío hubiera debido tener el niño Ausías, si el recuerdo de -su tío y el ejemplo y la memoria de su padre, sobrado reciente la de -este último en la época en que debió arrojarse á balbucir su primeros -versos, no hubiesen encendido en su alma la celeste llama y en su pecho -el fuego sagrado de la poesía. - -Ello no obstante, si debiésemos señalar la parte de influencia que en -el especial sabor y en el carácter de las esparsas del que debía ser -el príncipe de nuestros poetas ejercieron las obras poéticas de Jaime -y de Pedro, no vacilaríamos en atribuir la mayor y más visible, si -vale decirlo así, al segundo. En las escasas muestras de las poesías -del primero que han llegado á nosotros, y más que en otra alguna en -la _Questió sobre lo departiment del estiu e del ivern_, nos parece -advertir más resabios de la escuela trovadoresca que de la tolosana; -sin que por otro lado resalte en la amorosa que pone en boca de una -dama que había perdido á su amante, de quien dice: - - La qual no crey en lo mon n' agues par, - -la suave melancolía, ó si se quiere la tristeza religiosa que se -advierte en los cantos de muerte del apasionado amador de Teresa. - -Respecto de Pedro, á quien apellida Santillana valiente y noble -caballero, ora porque hubo de sobrevivir[29] á su hermano Mossen Jaime, -muerto, según se presume, por los años de 1400, ora por el carácter de -sus versos, más parecidos á los de su hijo, no vacilamos un punto en -considerarle como maestro de éste. - - [29] El Sr. Ferrer dice en su discurso que Pedro March otorgó - su testamento en Játiva en 1413. Del documento señalado en los - Apéndices con el n. 2, que por vez primera sale á luz pública en - este trabajo, se desprende que debió morir quizás en dicho año - ó á principios del siguiente en la ciudad de Balaguer, á cuyo - sitio asistió sin duda como criado que era de la casa de Alfonso - de Aragón, duque de Gandía, que estuvo al servicio de Fernando - de Antequera en aquella jornada, de triste recordación para los - catalanes. - -Hé aquí la primera estancia de una de sus obras morales, que como para -confirmar el dicho del mencionado Santillana, de que Pedro March «fizo -asaz fermosas cosas», copia íntegra el señor Milá[30]: - - Al punt c' om naix comence de morir - E morint creix e creixent mor tot dia, - E un pauch moment no cessa de far via, - Ne per menjar ne jaser ne dormir, - Tro per edat more descreix amassa (?) - Tan qu' aysi vay al terme ordenat - Ab dol, ab guaig, ab mal, ab sanitat, - Mas pus avan del terme null hom passa. - - [30] Op. cit. Vide además acerca de los dos March, Jaime y - Pedro, á TORRES AMAT, _Dic. de AA. catalanes_, y á FERRER en el - _Discurso_ citado. - - - - - COETÁNEOS DE AUSÍAS MARCH - -En el transcurso de breves años, ó por ventura en los mismos días, -lamentábase Ausías March de que era escaso el número de poetas: - - En gran desfals es lo mon de poetes - Per embellir los fets dels que be obren[31], - -y declaraba Sors sentirse embarazado por tener que hablar ante la corte -poética de Alfonso V, - - Car veig m' entorn tan gentil trovador[32]. - - [31] _Obras morals; Stramps_, pág. 136, ed. de 1540. - - [32] Citado por el Sr. Milá, pág. 156. - -Si entendía el amante de Teresa hablar de la escasez de los que -consagrasen especialmente su numen á divulgar y poner por encima de -las nubes los hechos gloriosos de los hombres de su tiempo, por todo -extremo justa, mal que nos pese confesarlo, era su queja. Si tan sólo -pretendió afirmar que en comparación de otras épocas era la en que -él floreció pobre en trovadores, en este caso, más que al dictamen -suyo, por de peso que sea, nos inclinamos al del trovador de la corte -del conquistador de Nápoles; y á su ejemplo y cual él nos sentimos -embarazados, puestos en presencia de la muchedumbre de vates que por -aquellos tiempos florecían, para escoger, ya que no sea posible ni -necesario á nuestro propósito hablar de todos, los más granados de -entre ellos y los que mejor caracterizan la escuela poético-catalana -en el que es el segundo y, sin duda alguna, el más fecundo y brillante -período de los tres en que dividíamos hace poco dicha escuela. - -Y al llegar á este punto, y antes de hablar de dichos poetas y del que -es sin disputa el primero y más original de los de la XV centuria, -no ya únicamente en nuestro particular Parnaso, sinó hasta en el más -fecundo y rico en ingenios de Castilla, parécenos oportuno y á nuestro -propósito casi necesario, antes de ocuparnos en Ausías March, y de -deducir del estudio y crítica de sus obras el carácter de la escuela -á que pertenece y de la cual es la expresión más genuina y el más -perfecto representante, según más arriba dejamos indicado, apuntar en -breve resumen la naturaleza y principales rasgos de aquella escuela, -más que en ninguno de sus períodos, visibles y hondamente marcados, -en el que va por pocos momentos á ocuparnos. Y como con más acierto -que pudiéramos nosotros lo ha hecho el que es consumado maestro en -literarias disciplinas, y en lo que se refiere á las catalanas letras -sobresaliente, nuestro estimado amigo el autor de la _Breve resenya_, -tantas veces aludida, nos limitaremos á trasladar aquí, vertido al -castellano, el pasaje de ésta que se refiere al sujeto que nos ocupa, -seguros de que nos lo han de agradecer nuestros lectores y que ha de -ganar no poco en ello esta parte de nuestro trabajo. - -«Si hubiésemos de dar una respuesta meditada á quien nos preguntase -qué opinamos de la naturaleza y mérito de dicha escuela poética, -deberíamos en primer lugar advertir que no era aquella una poesía -popular ó natural, sinó una poesía verdaderamente artística, es á -saber, que atendía no poco á la habilidad ó maestría de los poetas, -ó sea á los primores y á la dificultad en la ejecución y á evitar -toda falta, fuese grave ó de escasa monta; por manera que los méritos -de las composiciones han de buscarse principalmente en las bellezas -de lenguaje y de versificación. Ni pretendemos decir con esto que -el lenguaje poético de nuestros trovadores tenga aquella delicadeza -del de los provenzales, que le daba muchas veces cierto aire de obra -musical, ya que el de aquéllos era, si cabe decirlo así, más tirante -(perdónesenos el vocablo) y dispuesto de una manera casi mecánica; pero -también es verdad que estaba muy bien ordenado, sujeto á determinado -compás y que sabía expresar lo que el poeta quería.» - -«Nuestra poesía era más obra de estudio y de cabeza que de corazón y de -fantasía; lo cual provenía de su propia naturaleza, de la atmósfera en -que vivía, del genio pensativo y poco aficionado á flores de los hijos -de este país. Han de exceptuarse, sin embargo, de esta regla general -muchas composiciones, pues sucedía no pocas veces que la fuerza de los -efectos rompía las trabas con que los sujetaban las prácticas de la -escuela.» - -«Y pasando á ocuparnos, continúa diciendo, en la materia ó argumento -de las obras, échase de ver desde luégo, y así en la nuestra como en -otras muchas escuelas, que no pocas veces (sobre todo en las amorosas) -ocupa el lugar de los verdaderos afectos cierta gentileza cortesana. -Y en este punto debemos advertir que si bien doctos escritores han -creido, no sin razón, que era preferible aquella gentileza á la -expresión de groseros apetitos, propia de los antiguos poetas paganos; -y si bien es cierto que los nuestros muéstranse más limpios que los -viejos trovadores provenzales, no hay que figurarse por eso que los -usos cortesanos anduviesen siempre por el más recto camino, sinó que -por el contrario, poco de lo que recogen los historiadores de nuestra -literatura puede ofrecerse como modelo á los jóvenes que desean -adelantar en el estudio de la gaya ciencia. Por lo que respecta á la -parte literaria, no puede negarse que semejante gentileza produjo más -abundancia de obras, y muchas asaz elegantes y primorosas; pero también -es cierto que multiplicó las de escasa importancia, y los que la -ciencia de los retóricos apellida _lugares comunes_.» - - * * * * * - -«Por lo que hasta aquí llevamos expuesto, termina diciendo después -de haberse ocupado en las especies de poesías más usadas en aquellos -tiempos, no es difícil conocer cuál es nuestra opinión acerca de sus -méritos, y que ahora más paladinamente manifestaremos. Nuestra escuela -tenía los defectos de todas las escuelas de trovadores, y esos defectos -procedían del equivocado concepto que se habían formado de la poesía, -cuyas fuentes buscaban más bien en una mal entendida ciencia, en -ciertas ideas convencionales y en un arte material, que en el peculiar -ingenio de cada poeta y en el amor de la natural belleza. Sin embargo, -la misma escuela nos ofrece en abundante copia en muchas de sus obras -toda clase de primores; juiciosas y graves sentencias; pensamientos con -gran maestría expresados; arranques de vivo afecto, lenguaje gentil y -elegante y bellezas de ejecución que nos traen á la memoria que era -aquella la época del gótico más florido y del comienzo del renacimiento -artístico. Y por más que con exceso abundasen ciertos géneros y -determinadas materias, y que á causa de leerse juntas muchas obras -del mismo tiempo se advierta á veces en algunas sobrada uniformidad, -nótase en otras bastante variedad y riqueza. Así es que, tomadas en -cuenta todas las circunstancias, no trocaríamos nuestra escuela por -ninguna otra de trovadores; y si bien no podemos enorgullecernos de -poseer ningún Dante, podemos proclamar algunos nombres, no tan sólo de -diestros é ingeniosos versificadores, como Valmanya, Sors, Romeu Lull, -Gazull y otros, sinó de verdaderos poetas, tales como Pedro March, -maestro en poesía moral, Jordi, autor de algún canto de no escaso -precio, Corella, que es quien más se aproxima al estilo de la moderna -poesía, y sobre todo Ausías March y Jaime Roig, que nos exigen más -detenido estudio[33].» - - [33] Pág. 135 y siguientes. - -Que además de los caracteres especiales y de los rasgos fisonómicos -que dan determinada y propia vida á la poesía catalana en aquel su -segundo período, se revela también en ella, al igual que en el período -anterior, la influencia de extrañas literaturas, en especial de la -italiana y de la clásica, una y otra más conocidas y estudiadas desde -que, á consecuencia de la conquista del reino de Nápoles por Alfonso -V, se hicieron más frecuentes las relaciones políticas y literarias -entre las comarcas orientales del reino aragonés y la Italia, no hay -necesidad de apuntarlo. Y si bien va disminuyendo la influencia de la -literatura provenzal y no es tan visible cual en la anterior centuria -la de la literatura francesa, en cambio adviértese, sobre todo después -de la muerte de Ausías March, ó sea desde la segunda mitad de su siglo, -la de la poesía castellana, resultado natural del advenimiento al trono -de Aragón de la dinastía de Trastamara y del frecuente trato, en la -corte de aquel soberano, de los trovadores de Castilla y catalanes, á -quienes por igual prodigaba sus favores, y más adelante de la unión de -las dos coronas, aragonesa y castellana, al heredar los estados de su -padre D. Juan, Fernando II. - -Indicábamos hace un momento lo embarazados que debíamos hallarnos para -escoger entre la muchedumbre de poetas de aquel tiempo, de que se -conservan obras en los antiguos cancioneros de Paris y Zaragoza, los -más notables y que mejor y más claramente caracterizan nuestra escuela -poética en el mencionado período. ¿Á quiénes, en efecto, conceder los -primeros asientos alrededor de Ausías en el coro de poetas que éste -preside y por encima de los cuales tan alto brilla, entre el fecundo -Torrella, el grande admirador del amante de Teresa; Leonardo de Sors, -en una de cuyas más importantes obras no puede menos de reconocerse -la influencia del Dante; los dos Masdovellas; el laureado Antonio -Valmanya, en alguna de cuyas rimas se revela no menos conocimiento de -las producciones de los grandes maestros de las letras italianas, que -de los más señalados poetas de la literatura latina; Johan Fogassot, -apasionado admirador del desgraciado príncipe de Viana, en cuya muerte -escribió una sentidísima elegía; Fr. Rocaberti, que fué de los poetas -de su tiempo el que en su _Gloria de amor_ más de cerca siguió las -huellas del autor de la _Divina Comedia_, imitándole, no ya tan sólo -en el carácter alegórico que imprimió á aquella obra, sinó hasta en la -forma de sus versos; el fecundísimo Romeu Lull, en quien se ve patente -la influencia de Ausías March; Mossen Juan Roig de Corella; Mossen -Bernardo Fenollar, Miguel Estela, y otros menos conocidos, y quizás -más dignos de serlo, pero cuyas rimas dejaron perderse en el olvido -la excesiva modestia de sus autores, ó la ninguna diligencia de sus -contemporáneos en recogerlas y trasladarlas á la posteridad? - -Aun á riesgo, sin embargo, de que desde el fondo de las ignoradas -sepulturas donde yacen, al dispensar, sin quererlo, más honra á unos -que á otros y á las obras de aquéllos mayor estima que á la de éstos, -nos den voces los agraviados, protestando de la ligereza ó injusticia -de nuestros fallos, hemos de hacer especial mención de los que, á -nuestro juicio, sean dignos, no ya de compartir con Ausías su fama, ya -que á este punto no llegó ninguno de ellos, sinó de que se les saque de -la oscuridad ú olvido á que se les ha tenido por los extraños y hasta -por los propios, vergüenza causa tener que confesarlo, condenados. - -Y empezando por Romeu Lull, sin que se entienda que respecto de él y -de los que vayamos sucesivamente citando nos propongamos someternos al -orden cronológico, ni menos aún al de su respectivo mérito, imposible -aquél hoy por la falta de datos biográficos, y éste, por lo poco que de -sus obras sabemos, dificilísimo de fijar; y empezando, repetimos, por -Romeu Lull, apenas conocido hasta que el Sr. Milá divulgó los títulos -de sus composiciones en su _Resenya_ y que dió á la estampa el Sr. Briz -algunas de ellas, religiosas y de amor[34], desde luégo podemos decir -en su elogio, que le tenemos, á juzgar por las que de él nos quedan, -por uno de los más abundantes poetas y diestros rimadores de su tiempo; -y si bien en las poesías de aquel primer género nos parece que se le -puede poner por debajo de Corella y de otros poetas de menos renombre, -le tenemos por uno de los más afortunados y discretos imitadores de -Ausías en las eróticas, y en especial en la que llora la muerte de -su amada, á quien apellida alguna vez _Arxiu de seny_ y casi siempre -_Par e sens par_, á la manera que aquél _Lir entre carts_ á la suya: -en lo cual y en la afición que muestra á versificar en _estramps_ es -imposible no ver claros indicios de haber tomado por modelo al trovador -amante de Teresa. Hé aquí como muestra de ello la siguiente estancia: - - Vingut es temps que 'n amor daré terme - E mon parlar mudará novell lay - Puys que l'a mort ab s' aspasa tan ferma - Ha convertit tot mon delit en guay. - Mon cant será per tot temps cridar ay - Fins aurá fi ma dolorosa vida; - Ja tarda molt la dolça departida - Que desig tant que no-m par vinga may. - - [34] Al publicar en 1868 en esta ciudad varios fragmentos de la - ya citada ontología, hasta entonces de pocos leida, rotulada con - el extraño título de _Jardinet d' Orats_. - -Una composición suya en la cual, desmintiendo que hubiese hablado mal -de su querida, pide que caigan sobre él, si no es verdad lo que dice, -todo linaje de males, es, según el Sr. Milá, después de otras iguales ó -parecidas de Bertran de Born, Petrarca y Mallol, la cuarta y última de -su género. Véase su principio: - - Si us he mal dit en pensar ni per obre - No 'm do Deu be ni lo que li deman; - Si us he mal dit la casa 'm caigue á sobre; - Si us he mal dit muyra com á dampnat; - Si us he mal dit veurem puga orat - En l' ospital que ja mes lo seny cobre[35]. - - [35] _Jardinet d' Orats_, pág. 49. - -Bien que separándose á veces del género y del estilo de las obras -del príncipe de nuestros poetas, de quien debió ser, sin embargo, -grande admirador, dado caso que tiene una llamada _Complanta de amor_ -compuesta de trozos suyos, merece citarse entre los que más fama -hubieron de lograr en su tiempo, no menos por sus versos que por ser -de la servidumbre del príncipe de Viana, á Pedro Torroella, de quien -existen varias composiciones en el _Cancionero_ de Paris y hasta -veinte y dos en el de Zaragoza. Su obra más notable, y que no carece -de importancia literaria, es su _Codolada_, según la llama Milá, que -empieza: - - Tant mon voler se 's dat (a) amors, - -bastante parecida en su forma al _Conhort_ de F.R. Ferrer, y en la cual -introduce como interlocutores hasta veinte y ocho poetas provenzales, -castellanos y catalanes. Reservándonos para cuando hablemos de Jaime -Roig ocuparnos en este linaje de composiciones, debidas á la influencia -de la poesía occitánica, nos limitaremos á advertir aquí que por esta -composición, bastante extensa[36], por la obra satírica que empieza: - - Doleuvos enamorats - E vestius tots vos de negre - Car jo pens que us pendra febre - Escoltant mes veritats, etc. - -y por su poesía castellana, titulada _Condició de las donas_: - - Quien bien amando persigue - Dueny así mesmo destruye, etc., - -es por lo que dejamos de colocarle entre los poetas de la escuela de -Ausías, aunque le tengamos por uno de los más notables de su época. - - [36] Lo publicó por vez primera, que sepamos, copiado del - _Cancionero_ de Zaragoza, el Sr. Balaguer en su _Historia de - Cataluña_, tomo III, pág. 722 y siguientes. - -Entre los que de más alto renombre en ella disfrutaron, y á quien uno -de sus contemporáneos se adelantó á comparar no menos que á Virgilio, -ocupa por ventura el primer lugar el valenciano Mossen Juan Roig de -Corella. Si es cierto, como afirma el Sr. Ferrer y Bigué, que sostuvo -amistosa correspondencia con el desafortunado príncipe de Viana, quien -sobrevivió dos años al que lo fué de nuestros trovadores, bien puede -colocársele entre los contemporáneos de éste, por más que alcanzase -á ver los albores de la XVI centuria. Maestro en sagrada teología, -aunque se revela su afición á las letras clásicas en las obras en -prosa, por demás culta y limada, en que trató asuntos mitológicos[37], -y que alguna vez como poeta empleara su lira en sujetos profanos, como -lo prueban, entre otros, los versos en _estramps_ con que termina -la llamada _Tragedia de Caldesa_[38], no indignos algunos de ellos -de figurar al lado de los mejores de Ausías March, fué sin embargo -la poesía religiosa la de su especial predilección y en la que dejó -la mejor muestra de su ingenio, al par que la más acabada y tierna -composición que en dicho género nos ha legado la escuela poética -catalana del siglo XV. Nos referimos á la intitulada: _Oració á la -Senyora Nostra tenint son fill Jesus á la falda devallat de la creu_, y -de la cual ponemos como muestra su primera estancia: - - Ab dolor gran que nostres pits abeura, - E greu dolor qu' el nostre cor esquinsa - Venim á Vos, filla de Deu é mare, - Que nostra carn dels ossos se arranca, - Hi 'l sperit desija l' esser perdre, - Pensant que, mort per nostres grans delictes, - Ver Deu é hom lo fill de Deu é vostre, - Jau tot estés en vostres castes faldes. - - [37] Tales como las producciones tituladas: _Lo Rahonament de - Telamó é de Ulises sobre las armes de Achiles; Lo plant dolorós - de la reine Hecuba sobre la mort de Priam; La Istoria de Leander; - La lamentació de Mirra filia de Sinara_, etc.—_Jardinet d' - Orats_, pág. 93 y siguientes. - - [38] Mourás corrent la tremuntana ferma - E tots ensemp los cels caurán en trossos[C], etc. - - [C] Jardinet d' Orats, pág. 119 y 120. - -No conocemos, fuera de los versos ya citados, ni los demás de que -hace mención en su artículo sobre este poeta el señor Ferrer, ni la -traducción de la _Vida de Jesús_, escrita por el Cartujano, ni la de -los Salmos, titulada _Epsalteri trelladat del llatí en romanç_, de que -hace mención dicho crítico. Sin embargo, aunque no hubiese escrito más -que aquella tan tierna como inspirada oración, que está muy por encima -de las muchas poesías que de asunto religioso se escribieron en aquel -siglo, nos asociaríamos al parecer de aquel escritor de que «no debe -confundirse á Corella con la generalidad de los versificadores, sinó -que merece especial mención entre los poetas del siglo de oro de la -literatura valenciana.» - -Otros varios poetas pudiéramos citar, como Fogassot, Valmanya, que -siguieron con más ó menos fortuna el camino trazado por Ausías March, -en particular en sus poesías amorosas,—no en su espíritu, que en esto -no tuvo quien se le pareciese—sinó en la forma y giro especiales que -dió á sus _esparsas_, y que por lo tanto contribuyeron con su ingenio -algunos de ellos, con su numen todos, á dar esplendor y más marcada -fisonomía á la escuela poética catalana. Sin embargo, como ni ésta se -ofrece bajo un solo aspecto, ni es únicamente la influencia de March -la que en ella domina, ya que, según dejamos indicado, muéstrase en la -misma la de otras literaturas y la de otros géneros, dejaríamos sin -terminar y sólo en una de sus partes bosquejado el cuadro que de aquel -período literario estamos con mejor buen deseo que fortuna reseñando, -si en otros de sus especiales y también característicos aspectos no -nos ocupáramos. Pero como los poetas que más contribuyeron con sus -producciones á imprimírselo ó que son la más genuina representación -de los mismos, tales como Gazull, Fenollar, y sobre todo Jaime Roig, -aunque alcanzaron los tiempos de Ausías, escribieron casi todos en la -segunda mitad del siglo XV, y por consiguiente después de la muerte de -aquel poeta, hemos creido deber interrumpir aquí por algunos momentos -nuestra tarea, para proseguirla en ocasión que consideraremos más -oportuna, á fin de ocuparnos ya en la vida y en las obras del inmortal -amante y cantor de Teresa. - - - - - VIDA Y OBRAS DE AUSÍAS MARCH - Y JUICIO DE ÉSTAS - -De pocos ingenios que hayan alcanzado viviendo aún, el renombre del -que es objeto de este nuestro estudio, habrá que lamentar más escasez -de datos biográficos. Ni los contemporáneos suyos, que le tomaron por -guía y modelo como poeta; ni los que después de su muerte le admiraron -y reconocieron como maestro; ni los que más tarde, pero en tiempos en -que vivían todavía en la memoria de las gentes los recuerdos de los -sucesos de su vida, le tradujeron ó le comentaron, nos han dejado más -que escasísimos datos acerca de su persona y de sus actos; ni él mismo, -cual si creyese que, bastando para inmortalizarle sus poesías, no tenía -necesidad para pasar á la posteridad más que de revelar su nombre, - - Yo som aquell que 'm dich Ausías March, - -se dignó hablar de su persona ni de los hechos de su vida, muy al -contrario de lo que acostumbran hacer en nuestros tiempos muchos de -los que se dan á sí mismos el nombre de poetas, quienes, atentos -en demasía á que las generaciones venideras no ignoren las más -insignificantes circunstancias de su existencia, revelan hasta aquellas -cosas que, que para honra suya y respeto á la moral, hubieran debido -permanecer ocultas. Lo único que en limpio sacamos de la lectura de las -melancólicas estancias de Ausías es que, combatido su corazón por dos -afectos, como el mar por dos encontrados vientos, acabó por elegir - - ..... per haber d' amor vida, - -aquella en quien cifró todos sus deseos: - - Si com la mar se plany greument è crida - Com dos forts vents la baten egualment - Hu de levant é l' altre de ponent - E dura tants fins l' un vent l' ha jaquida - Sa forsa grant per lo mes poderos; - Dos grans desitjs han combatut ma pensa, - Mas lo voler vers un seguir dispensa, - Y yo 'l vos publich amar dretament vos; - - (_Canto II de amor._—Aixi com cell.) - -aquella que, siendo para él cual lirio entre cardos, fué por él amada -como no lo ha sido mujer ninguna por otro hombre, y que habiéndole sido -arrebatada por la muerte, la lloró con lágrimas cuya amargura templaba -á veces la esperanza, no exenta sin embargo de duda, de que en el -cielo, donde esperaba reunirse de nuevo con ella, gozaba más puros y -duraderos amores. - -Omitimos por impertinente y ya gastada la cuestión del origen, de -la familia y de la patria de nuestro poeta. Tenemos al abolengo de -los Marchs por de origen catalán; pero opinamos que se estableció, -aunque por ventura no en todas sus ramas, en Valencia, donde logró -heredamientos que le otorgaron don Jaime en tiempo de la conquista, -y más tarde y por especial favor otros condes-reyes de Aragón; y por -natural de aquel reino, por más que no podamos fijar el lugar de su -nacimiento, á Ausías. ¿Cabe, en efecto, disputar la patria que le vió -nacer, á quien por tan evidente manera la revela él mismo en sus obras? - - La velletat en valencians mal proba, - E no sé com yo fassa obra nova. - - (_Canto VIII de muerte._—Obrir no puch.) - -y si hubiese todavía algún catalán que, por exagerado y mal entendido -amor patrio, se empeñara en sostener que lo es de aquel poeta Cataluña, -le recordaríamos que Serra y Postius (1671-1748), á quien pocos de los -que hoy viven podrán igualar en el amor y entusiasmo por las cosas -de su tierra, escribió una disertacioncita encaminada á probar que -Ausías no fué hijo de Cervera, ni de Barcelona, sinó que era, aunque de -abolengo catalán, valenciano de nacimiento. - -Declarábamos hace un momento quién fué su padre. Como hijo suyo le -nombra Pedro March en el testamento de que dejamos hecho mérito al -hablar de este trovador insigne. Mas ¿en qué año, poco más ó menos, -vino al mundo? La mayor parte de sus biógrafos[39] fijan su nacimiento -en los primeros años del siglo XV, y á este dictamen parece inclinarse -el Sr. Ferrer y Bigné, que es de entre los que conocemos el que más -noticias ha logrado reunir acerca de nuestro poeta. Sin embargo, -atendida la edad avanzada á que debía haber llegado su progenitor, -Mossen Pedro, al tiempo de su muerte, ó sea en 1413 ó 1414, ya que, -según se desprende del documento que hace poco citamos, debió haber -nacido en el primer tercio del siglo anterior, nos inclinamos á creer -que más bien debe colocarse el nacimiento de Ausías en los últimos años -del siglo XIV que en los principios del XV. Del primer verso de los -dos hace poco citados deducen con razón sus biógrafos que llegó hasta -la vejez. ¿Mas quién les ha dicho que aquellos versos fueron escritos -en los últimos años de su vida, único caso en que, áun exagerando el -significado de aquel vocablo, pudiese Ausías ser tenido como viejo, si -en realidad hubiese abierto los ojos á la luz en los albores de la XV -centuria? Y si aquellos versos fueron escritos en años anteriores, como -cabe suponerlo, encontrándose como se encuentran en uno de sus cantos -de muerte, ¿no nos veríamos obligados en este caso á adelantar algunos -más la fecha de su nacimiento? - - [39] Los más antiguos de que tenemos noticia fueron Diego de - Fuentes y Vicente Mariner; pero uno y otro son sumamente pobres - de datos en sus biografías. En uno de los ejemplares, en el de - la edición de Valladolid de 1555, perteneciente á la escogida - biblioteca de D. Manuel de Bofarull, que tenemos á la vista, se - lee manuscrita la siguiente interesante nota: «Francesch Jharoni - Ramo á demanda de serta senyora noble valenciana escrigué molt - difusament la vida del magnífich y strenuo caballer Mossen Ausías - March.» El señor Salvá, que vió dicho ejemplar y que copia - esta nota en el _Catálogo de su biblioteca_, dice que han sido - inútiles cuantas diligencias se han practicado para averiguar el - paradero de esta biografía. - -No queda duda que Ausías March siguió la carrera de las armas, y hasta -se sospechaba por sus biógrafos que había tomado parte en las guerras -de Alfonso V para la conquista del reino de Nápoles. De estrenuo -caballero se le califica en el título de sus obras; con Apolo, en sus -versos, y con Marte en el ejercicio de las armas se le iguala por Gil -Polo en su _Canto del Turia_: - - Ya veo al gran varón que celebrado - Será con clara fama en toda parte, - Que en verso al rojo Apolo está igualado - Y en armas está al par del fiero Marte. - Ausías March, etc., - -y él mismo en sus rimas hace frecuentes alusiones á la vida del soldado -y al arte de la guerra. De haber peleado bajo las banderas de aquel -insigne monarca tenemos hoy una prueba, á nuestro parecer irrecusable, -en un documento que sale también por vez primera á luz en este nuestro -trabajo (Apéndice 3), y es una carta dirigida á aquel rey por sus -enviados ó embajadores, como á sí mismos se llaman, según parece, á -Valencia, á fin de invitar á los nobles de este reino á tomar parte en -su expedición contra Nápoles, en la cual escriben que, «habiendo estado -en Gandía, no han encontrado quien se haya ofrecido á servirle, más que -Mossen Luís de Aragón y Ausías March.» La carta, como puede verse, no -lleva fecha y por lo tanto no es dado señalar desde luégo y con certeza -en cuál de las expediciones realizadas por aquel monarca tomó nuestro -poeta parte. Sin embargo, el estar firmada en Valencia en 1.º de Julio, -la indicación que en ella se hace de que debían hallarse á últimos -de dicho mes en aquella ciudad los que se comprometiesen á servir en -aquella jornada á su soberano, da lugar á sospechar que la expedición -para la cual se invitaba á los nobles valencianos á tomar las armas era -la que salió en un buen golpe de naves del puerto de Barcelona el 21 -de Agosto 1424, cuyas banderas habían sido solemnemente bendecidas en -esta ciudad el 4 de Junio, y en celebridad de cuya expedición tuvieron -lugar en la plaza del Borne de Barcelona unas justas reales en que tomó -parte, como principal mantenedor del campo, el mismo monarca[40]. - - [40] CAMPMANY. Apéndice al tomo II de las _Memorias históricas_, - página 30 y siguientes. - -Mas si tan sólo por congetura, aunque á nuestro entender asaz fundada, -se colige del mencionado documento que Ausías March tomó parte en -aquella hazaña, en cambio puede deducirse de él con fundamento que -debía ser Gandía la residencia habitual de los March, por ventura desde -que el Mossen Pedro fué nombrado para desempeñar el cargo de tesorero -del duque de aquel título. En dicha ciudad otorgó, como recordarán -nuestros lectores, su testamento el citado Mossen Pedro, y ¿quién -sabe si en ella ejercía el hijo, después de la muerte del padre, el -mismo cargo que había desempeñado éste en la casa de aquel magnate? -Ignoramos si los eruditos valencianos han examinado los archivos civil -y eclesiástico de aquella ciudad; pero se nos figura que un paciente -y concienzudo examen de los mismos había de revelarnos no pocos de -los sucesos hasta aquí ignorados de la vida del estrueno caballero y -elegantísimo poeta valenciano. - -Plácenos figurarnos á Ausías March asistiendo á las mencionadas justas -de Barcelona, embarcarse aquí en la flota real, pelear en Napóles á la -sombra de las barras aragonesas, acostumbradas entonces á reflejarse -triunfantes y á manera de ondulantes listas de oro y rojo en las -plateadas olas del Mediterráneo, y tomar parte y ganar fama de animoso -en los gloriosos hechos de armas que terminaron con la conquista de -la poderosa ciudad reina del Mediodía de Italia. Mas ¿cuánto tiempo -permaneció el trovador soldado en aquel bello país de las artes y de -las ciencias y en la corte del ilustrado y generoso monarca, donde por -espacio de muchos años hallaron espléndido hospedaje toda clase de -cultura y los hombres doctos en todo linaje de humanas disciplinas, y -que fué uno de los primeros y más brillantes focos del renacimiento; -del monarca egregio y valiente, como ninguno de los de su tiempo y -cual pocos de las edades pasadas loado en vida y llorado en muerte por -la numerosa pleyáde de poetas que á su lado florecieron, y de quien -Ausías, en cuyo pecho no había al parecer lugar sinó para el amor de -Teresa y para el dolor después que la hubo perdido, escribió que no -temía al ensalzarle pecar por exceso en su alabanza: - - Pahor no sent que sobre laus me vença - Llohant aquell qui totes lengues llohent, - -para celebrar cuyas hazañas le pareció que escaseaban poetas - - En gran defals es lo mon de poetes - Per embellir los fets dels que be obren, - -y al cual, en suma, consagraba uno de sus cantos, no sabemos si escrito -en la corte misma del rey ó después de su vuelta de Italia? - -¿Su amor á Teresa prendió en su corazón, mal guardado contra sus -tiros, por creer que le sería escudo la santidad del día en que fué -herido: - - Amor, Amor, lo jorn que l' ignocent - Per be de tots fou posat en lo pal - Vos me ferís, car jo am guardaba mal - Pensant qu' el jorn me fora deffenent, - -antes de trocar su lira de trovador por la espada de caballero, ó -después que depuesta ésta tornó á descolgar de los venerados muros del -paterno hogar el viejo instrumento cuyas cuerdas habían vibrado ya -bajo las manos de sus progenitores? Ausías se llevó á su sepulcro, tan -ignorado como lo fué su cuna, este otro secreto de la historia de sus -amores. - -Se ha dicho que Ausías fué amigo, en cuanto pueden serlo quienes han -nacido en regio tálamo el uno y de noble alcurnia el otro, de Carlos -de Viana, y que éste fué grande admirador del inspirado trovador -valenciano. Que pudieron existir cordiales relaciones entre el que fué -el rey de los poetas de su siglo y el que, no habiendo logrado ninguna -de las dos coronas que llevó su padre y á las cuales su nacimiento le -daba derecho, mereció ceñir la de cultivador de las letras ó protector -de los ingenios de su tiempo, cosa es por todo extremo creible. Mas si -realmente existieron, en ninguna de las obras suyas que han llegado -hasta nosotros ha tenido á bien revelárnoslo. ¿En dónde y cuándo nació -esa amistad, dado caso, que no negamos ni admitimos como un hecho -cierto, que hubiese existido? Si en Nápoles, como por lo general se -cree, deberíamos suponer un viaje de Ausías, ya anciano, á la corte de -Alfonso el Magnánimo, ó á Sicilia, ó á Mallorca, y en cualquiera de -esos supuestos debió ser brevísimo el tiempo que pudo gozar del trato -personal y de la estimación del docto y desventurado príncipe, pues -éste no pasó á aquel reino hasta 1456, y á las dos islas citadas hasta -el 1458 y 1459, que era el mismo en que cerraba Ausías los ojos á la -luz en su casa de Valencia. - -Como la demasiada claridad perjudica al efecto de ciertos cuadros, -cuyo principal mérito consiste en la vaguedad de las líneas y en la -delicadeza y suavidad de las tintas, por idéntica manera ofende á veces -la fama de ciertos personajes históricos, que parecían más bellos y -grandes en medio de las penumbras donde se destacaban y al través de -la neblina en que parecían como envueltos, la luz sobrado viva que -arrojan sobre ellos y sobre sus hechos los documentos históricos. -Tal ha sucedido con nuestro poeta. Mientras no le conocíamos más -que por sus sentidísimas _esparsas_, impregnadas de cierto perfume -de melancolía cual el que se exhala de los cipreses que rodean un -sepulcro, creimos ver al cantor más apasionado, al par que el más -cristiano y casto de los amadores, rodeado, como las figuras de las -tablas de la escuela del Angélico, de un nimbo esplendoroso y místico; -al cantor que había hecho de su corazón una ara y un incensario de su -lira; al trovador que no había visto nunca del amor sinó el espíritu -donde reside, jamás la corteza, más ó menos bella, donde está éste -encerrado; al vate que, salvos tres ó cuatro cantos en que, cediendo -acaso á influencias nada sanas, se había permitido decir mal de las -mujeres, no había visto á éstas sinó transfiguradas, por decirlo -así, en su amada Teresa. Mas hé aquí que una mano escudriñadora saca -de entre el polvo de un archivo documentos hasta ahora ignorados, y -muéstrase por ellos el hombre con todas las debilidades, con todas -las miserias que son patrimonio de nuestra flaca naturaleza, y al -proyectarse la sombra de éste sobre la imagen y el nimbo del poeta, que -tan bellos y tan brillantes mostrábanse antes á nuestra vista, pierden -parte de su hermosura aquélla, parte de su esplendor el segundo. - -¿Fué tan casto el amante de Teresa como de sus cantos parece -desprenderse haberlo sido? ¿Las lágrimas de dolor con que riega la -sepultura de su amada fueron siempre ofrenda digna de aquella á quien -las dedicaba? Por el erudito anotador del _Canto del Turia_ sabíamos ya -que Ausías había contraido dos veces matrimonio; la primera con doña -Isabel Martorell, de quien enviudó antes de 1437, y la segunda con doña -Juana Escorna, que murió también antes que él, aunque se ignora en qué -año[41]. De ninguna de las dos logró, según parece, sucesión. ¿En qué -época de su vida tuvieron, pues, lugar sus amores con Teresa, en la -cual, por platónicos que los supongamos, no fuesen ofensa, si no á la -santidad del matrimonio, por lo menos al exclusivo cariño que se deben -mutuamente los esposos, ó en que éste no perjudicase á la sinceridad -de los sentimientos que en sus versos se revela? Sin embargo, no es -esto lo que más daño hace al buen nombre de Ausías como amante y como -poeta, dado caso que aquellos amores, aunque llorados, al parecer, -toda su vida, pudieron ser una pasión de sus juveniles años; sinó sus -relaciones ilícitas con otras mujeres, y entre éstas con una antigua -esclava suya (_olim sclava mia_, dice en su testamento), llamada Marta, -de las cuales tuvo cuatro hijos bastardos, tres varones, Juan, Pedro y -Felipe, y una hembra, Juana[42]. - - [41] _Notas al Canto del Turia_, pág. 242. - - [42] Así los nombra, en calidad de heredero al primero y de - legatarios á los demás, en su testamento y codicilo, existentes - en el Archivo general del reino de Valencia, de cuya lectura no - hemos podido disfrutar, y que únicamente nos son conocidos por - lo que de ellos dice el señor Ferrer y Bigné en su _Reseña_ ya - citada, Apéndice número 1, pág. 93. - -Después de las escasas noticias que hemos logrado reunir del príncipe -de nuestros trovadores, nada más sabemos de él, sinó que fué señor de -Benierjó, título que parece haberle sido concedido por Alfonso V; que -debió tener su residencia habitual y por ventura su casa solariega -en Gandía; que figuró en las Cortes de Valencia de 1446, y en suma -que murió en esta ciudad, en la parroquia de Santo Tomás, en la cual -poseía también dos casas, un sábado, 3 de Marzo de 1459. Hubo de ser -enterrado, según ordenó en su testamento, _en lo cimenteri de la Seu -de Valencia en lo vas ó capella dels March, en lo claustre de la Seu -prop lo capítol_; «pero los restos de varón tan insigne, dice el señor -Ferrer y Bigné, difícilmente podrían ser hoy encontrados para ocupar -el lugar que les corresponde en un panteón de hombres célebres.» Para -honra de la bella ciudad que baña el Turia sería de desear que sus -hijos pusiesen el mayor empeño posible en descubrir las cenizas del -gran poeta y de su padre, que deben hallarse confundidas en un mismo -sepulcro, y que les levantaran un monumento en la ciudad donde exhaló -aquél su último suspiro. - -Como otros muchos ingenios castellanos y catalanes de su tiempo y -de los siglos siguientes, Ausías supo unir en amistoso maridaje el -ejercicio de las armas y de las letras, y añadir al dictado de «gran -trovador,» con que le honra Santillana, el de «valeroso y estrenuo -caballero» que le ha dado la posteridad. Despréndese de la lectura -de sus obras que debió ser muy versado en filosóficas disciplinas y -en humanas letras; que hubo de tener frecuente trato con los poetas -latinos, y en especial con Ovidio y Virgilio; que le eran familiares -los troveros y los trovadores provenzales y catalanes; que conocía á -fondo á los poetas italianos, y entre ellos al Dante, á quien recuerda -con frecuencia por la severa concisión y adusta rigidez de su frase, -y al Petrarca, á quien, como veremos más adelante, imita en varios -pasajes de sus cantos. - -Al igual que Horacio pudo Ausías, al legar á la posteridad el volumen -de sus estancias, exclamar: _Exegi monumentum ære perennius_. Hemos -acompañado hasta su sepulcro á su autor; detengámonos al pié de ese -monumento, que al igual que al erigido por el Venusino ha de vencer en -duración el bronce, no tan sólo para admirarlo como poetas, sinó para -estudiarlo y examinarlo como críticos, en la seguridad de que subirá -de punto nuestro entusiasmo por él, como resaltará más la grandeza -y hermosura del mismo cuanto más adentro en su examen y estudio -penetremos. - - * * * * * - -En cuatro grupos han distribuido los editores de March, sin duda -acomodando su división á la que hallaron establecida en los más -antiguos códices, sus diferentes esparsas, á saber: en _cantos de -amor_, _morales_, uno _espiritual_ y otros _de muerte_. - -Forman los primeros la parte más extensa é importante de sus obras. - -No es fácil tarea juzgar las poesías del eximio vate valenciano, ya -que, dominando en ellas por igual manera, y casi podríamos añadir -que en idéntica medida, la pasión y la razón, el ardor arrebatado -del amante y el frío análisis del filósofo, aquél dando calor, éste -adelgazando y como envolviendo en nebulosidades metafísicas sus -conceptos, con dificultad puede el crítico dar su fallo sobre el valor -de sus versos, sin poner su propio corazón en estado de sentir lo que -el autor de éstos sentía, sin preparar su inteligencia para disponerla -á comprender lo que la suya pensaba. De no hacerlo así córrese grave -riesgo de ver en muchos de sus pensamientos, más que las ideas de un -alma que, replegada en sí misma, estudia, escudriña y analiza sus -propios afectos, las exageraciones y excentricidades de una mente -enferma: porque, como dice él mismo de los primores que amor le revela, -son - - Tals que 'ls sabents no basten á compendre, - E quan ho dich de mos dits me desmenten - Dant a parer que folles coses parle. - - Cant XXL.—_Fantasiant_, etc. - -Así, pues, no perdiendo nunca de vista que sus amorosos conceptos fueron - - Sens algun art exits d' hom fora seny, - -deponga el que pretenda juzgarlos la inflexible regla y el riguroso -compás de la común crítica literaria, útiles á los más para poder -apreciar los lunares de expresión ó de forma métrica que deslucen -alguna que otra vez sus esparsas; tenga principalmente en cuenta que, -alejando, al igual de Horacio, al profano vulgo, ó sea á las ignorantes -muchedumbres que pasean los ojos indiferentes sobre los versos de los -poetas, como los niños sobre las flores de un jardín, tan sólo para -gozar un instante de sus perfumes y olvidarlos en seguida, nuestro -trovador invitaba únicamente á la lectura de sus cantos á los que -estaban tristes ó á los que hubiesen en algún tiempo experimentado los -graves deleites de la tristeza; - - Qui no es trist de mos dictats no cur, - O 'n algun temps que sia trist estat; - -ó bien á los que, sintiéndose enfermos de alguna pasión, buscasen en -dicha lectura su remedio: - - E lo qui es de mals passionat - Per ferse trist no cerque loc secur; - Lisca mos dits mostrant pensa torbada. - - Cant I.—_Qui no es trist_, etc. - -Hase comparado Ausías March á Petrarca, y no han sido pocos los que -han creido haberle juzgado con añadir al nombre del amante de Laura el -epíteto de valenciano. Como es más fácil estimar las personas y las -cosas por su valor relativo que por el absoluto: como es por punto -general más claro y exacto todo juicio que resulta de la comparación -por semejanza ó por contraste de un objeto con otros de igual índole, -creemos que han de ganar nuestros lectores con que nos aventuremos -á formular el juicio que hagamos acerca del que es considerado como -el príncipe de nuestros trovadores, comparándole en algunos de sus -aspectos con el que lo fué de los líricos italianos. - -Que existen algunas semejanzas entre nuestro poeta y Petrarca es un -hecho á todas luces evidente. Que se encuentran en las obras del -primero pensamientos y versos que hacen que sin querer se vengan á la -memoria otros parecidos del segundo, no hay quien, habiendo recorrido -las páginas de uno y otro, lo ignore. Pero que el trovador valenciano, -aprovechando la circunstancia casual de haberse enamorado, como -el italiano, en una iglesia el Viernes Santo, haya celebrado esta -circunstancia por igual manera y con palabras muy parecidas á las de -éste[43]; que haya destinado nuestro poeta algunos cantos á llorar -la pérdida de su amada, cual consagró aquél multitud de sonetos á la -muerte de la suya; y que un observador erudito y diligente versado -en la lectura de las obras de ambos ingenios pueda apuntar, como con -gran diligencia lo hizo el que fué nuestro amigo, señor Amador de los -Ríos, varios versos de March que pueden creerse inspirados por otros -del amante de Laura, no son, á nuestro parecer, fundamentos bastantes -para sobre ellos establecer la semejanza entre uno y otro ingenio, ni -deducir que fué el nuestro imitador del italiano. - - [43] Recuérdense los versos que acerca de aquel hecho citamos - hace poco de Ausías, y compáreseles con los siguientes con que - refiere el principio de sus amores Petrarca: - - Era 'l giorno ch' al sol si scoloraro - Per la pietá del suo Fattore i rai; - _Quant' i fui presso et non me ne guardai_ - Que i be' vostri occhi Donna mi legaro, - Tempo non mi parea da por riparo - Contra colpi d' Amor, pero m' audai - Secur senza sospetto!..... - - Soneto II. - -Cuando de los pormenores en algunos hechos, puramente fortuitos, -relativos á la existencia de uno y otro poeta, y de algunas semejanzas, -que pueden ser las más de las veces casuales, que se encuentran en el -modo de manifestar idénticos afectos, pasamos á examinar cómo uno y -otro sintieron el amor y lo expresaron en sus versos, preséntanse á la -vista dos amantes, cada uno de los cuales se ha hecho de aquél un ídolo -especial y con diferentes atributos, y dos poetas que lo han expresado -por muy distinta manera y venerado con diverso culto. - -Se ha calificado de platónico el amor puro, casto y respetuoso de -Petrarca á la esposa fiel y cariñosa de Hugo de Sade. El honor de -caballero y el respeto á la santidad del matrimonio por su parte, y por -parte de su querida sus deberes sagrados de esposa y su dignidad altiva -de mujer no le permitían tener otro. ¿Sería profanar los calificativos -llamar al de Ausías amor cristiano, ó si se quiere, y hasta cierto -punto, amor místico? Hé aquí cómo hablaba de él nuestro poeta: - - Fantasiant amor á mi descobre - Los grans secrets qu' als pus subtils amaga, - E mon jorn clar al homes es nit fosca, - E visch d' açó que persones no tastan. - Tant en amor l' esperit meu contempla - Que par del tot fora del cos se aparte, - Car mes desigs no son trobats en home, - Si no en tal que la carn punt no 'l torbe. - -Y de una manera más clara y expresiva en la siguiente esparsa: - - Si com los sants sentints la lum divina - La lum del mon conegueren per ficta, - E menyspreant la gloria mundana - Puig major part de gloria sentien; - Tot en aixi tinch en menyspreu e fástig - Aquells desigs que complits amor minva, - Prenent aquells qui del esperit mouen - Qui no 's lassat ans tot jorn multiplica. - - Cant XXI.—_Fantasiant_, etc. - -Hé aquí por cuán discreta manera, hablando de las diferencias que -existen entre el lírico italiano y el valenciano, en quienes tanto -como dos hombres distintos cree ver dos muy diversos principios, -caracteriza Quadrado á uno y otro. «Petrarca, dice, considera el amor -en sus efectos; Ausías en su esencia y origen: el uno, distinguiéndolo -con dificultad de su amada, sólo lo considera encarnado en sus gentiles -miembros; el otro fija en él sus ojos de águila, sorprendiéndolo cara á -cara, sin forma alguna, en toda su abstracción: el nombre de Laura se -halla en cada verso de su poeta; Ausías una vez sola nombra á Teresa, -y áun se ignoraría que fuera ésta su dama, si no viniera á apoyarlo la -tradición: el amor de Petrarca tiene arco, venda y saetas; es todavía -el amor de Anacreonte, menos sus miradas lúbricas y lo voluble de sus -alas; no es el elemento de vida ó muerte, el sol resplandeciente ó la -llama infernal que alternativamente ilumina á nuestro trovador[44].» -Tan sólo una vez hace aparecer aquel amor Ausías en sus versos para -recordar que tiene flechas de oro, plata y plomo, y que después de -haber disparado en otros tiempos todas las de aquel primer metal, se -quedó una con que le hirió á él: - - En aquell temps que primer d' aquest fou - Les fletxes d'or amor totes lançá - E desmembrat una s'en aturá - Ab que 'm ferí..... - - Cant LXXII.—_O vos mesquins_, etc. - - [44] Ausías March.—_Museo Balear_, 15 de Marzo de 1875; pág. 135. - -En suma, el amor de Petrarca, aunque puro, parece detenerse en las -cualidades exteriores de su amada, tal es el placer que halla en -describirlas; mientras que el de Ausías sólo aspira á la voluntad - - .....qui es en l'arma infinida, - -lo cual hace que pueda jactarse de que - - .....ço que 'm fa vos amar - No m'entra pas solament per la vista; - -y decir á su querida, - - Vostre esperit es aquell qui 'm conquista; - -y exclamar en suma, ponderando acaso con exceso la pureza de su amor: - - Si com Sant Pau Deu li sostregué l'arma - Del cors per que ves divinals misteris, - Car es lo cors del esperit lo carcer, - E tant com viu ab ell es en tenebra, - Axi amor l'esperit meu arrapa - E no hi acull gens maculada pensa, - E per ço sent lo delit que no's cansa, - Si que ma carn lo ver amor no'm torba. - - _Fantasiant_, etc. - -De esta diversa manera de comprender y sentir el amor los dos -poetas italiano y valenciano ha debido seguirse el diferente modo -de describirlo y expresarlo. Abrid por donde queráis las rimas del -Petrarca, y encontraréis apenas un soneto en que no os hable de - - .....i capei d'oro a l' aura sparsi - Che 'n mille dolci nodi gli avolgea; - -ó de - - il lampeggiar del angelico viso, - -ó bien - - .....di quei begli occhi - (ove) il vago lume oltra misura ardea: - -que no os diga una y otra vez que, - - Non era l' andar suo cosa mortale, - Ma d' angelica forma, e le parole - Sonavan altro che pur voce humana: - -que no os pondere por exagerado modo el tormento que le causa su velo, -más cruel para el que - - Nebbia che 'l ciel cobra e 'l mondo bagni, - -y que - - .....due begli occhi adombra - E par che dica: Hor ti consuma et pagni; - -ó que no recuerde - - .....l'aura..... antica, e i dolci colli, - -y las - - vedove herbe..... et le torbide acque - E il voto e freddo nido in ch' ella giaque; - -ó por último en que, confundiendo como en un sér, por la analogía de -los vocablos, el laurel (Lauro) y Laura, no ensalce á aquel árbol cual -pudiera ensalzar á su propia amada. - -¡Si al menos se hubiese contentado con ponderar las cualidades físicas -de su ídolo; con cantar hasta las más insignificantes circunstancias y -pormenores de la historia de su amor, que duró de quince á veinte años; -con recordar los favores que de ella logró, y que fueron, á lo más, -hoy una palabra de amistad, otro día una mirada menos severa, el de -más allá un movimiento de ternura al separarse de ella! Pero Petrarca, -bien así como los artistas griegos que se complacían en levantar los -simulacros de sus dioses en el fondo de un solitario y frondoso valle, -ó en medio de una fértil y verde llanura limitada por encantadoras -perspectivas, ó en lo alto de un promontorio, á fin de que la hermosura -y grandiosidad del paisaje diese mayor realce á las de la estatua, por -igual manera gózase el amante de Laura en evocar á cada paso, como para -mejor describir las perfecciones de ésta, las más bellas imágenes del -mundo físico, ó sea las esplendentes auroras, las puestas de sol de -mil matices, los ríos que se deslizan suavemente murmurando entre los -álamos, los frondosos bosques, los escondidos y misteriosos valles, -lugares todos los más á propósito para murmurarse al oido palabras de -cariño los enamorados, y cuanto, en una palabra, parecía poder servir -de fondo al cuadro de sus amores, ó de expresión ó eco á los suspiros -suyos ó de su querida. Fijad, por el contrario, vuestros ojos en -cualquiera de las páginas de las obras del trovador valenciano, y de -seguro, aunque leáis todos sus versos no lograréis trazar en vuestra -fantasía ni siquiera la más vaga imagen de la mujer con tanta pasión -por él amada; ni acertaréis á adivinar si era en la ciudad ó en el -campo donde la veía y le pintaba el estado de su alma, tranquila y -placentera cuando en amoroso éxtasis contemplaba sus perfecciones -morales; agitada como mar tempestuoso cuando tenía que echarle en cara -ingratitudes ó desdenes. - -No sabemos de ningún poeta que más reservado se haya mostrado en alabar -la hermosura del objeto de su amor. En una página de sus obras cabrían -los versos en que más ó menos indirectamente alude á las cualidades -físicas de aquella á quien, sin embargo, llamaba _bella ab bon seny_, y -_lir entre carts_ en muchas de las tornadas de sus cantos. - -Hé aquí de cuán distinta manera que Petrarca alaba los ojos, el ademán -y la voz de la que ama: - - Yo viu uns ulls haver tan gran potença - De dar dolor e prometre plaher, - Y esmaginant viu sus mi tal poder - Que 'n mon castell era esclau de remença. - Yo viu un gest é sentí una veu - D' un feble cos, e cuydara jurar - Qu' un home armat yo 'l fera congoxar - Sens romprem pel yo 'm so retut per seu. - - Cant IV.—_Lo viscahí_, etc. - -En cambio, y en esto se diferencia por todo extremo del amante -de Laura, loa repetidísimas veces, ya pondere su amor y celebre -esperanzas, ya llore olvidos ó lamente desprecios, el entendimiento de -aquella á quien llama con frecuencia _plena de seny_, como que era esta -la cualidad que en ella más estimaba. - -Ausías March, que cree que nadie cual él conoce los secretos del amor, -y que afirma que éste se eclipsará cuando él muera, - - Dels grans secrets puch ser Apocalipsi: - Yo defallint Amor fará eclipsi, - - Cant XCII.—_Tot entenent_, etc. - -pretende y repite en multitud de sus _esparsas_ que nadie en el mundo -ha sentido como él, ni cual él ha amado: - - Callen aquells qui d' amor han parlat - E dels passats delint tots llurs escrits, - En mi pensant metenlos en oblits: - En mon esguart nengu es namorat; - -ya que es de tal índole y tan sin esperanza el dolor que le atormenta, -que Dios lo reservó tan sólo para los condenados y para los que mueren -sin esperanza: - - Per als damnats nostre Deu la (passió) retench, - Sols per aquells qui moren sens esper; - - Cant XLII.—_Callen aquells_, etc. - -y tales son sus tormentos que los que sufren los demás amadores ni le -infunden miedo, ni son para él siquiera una amenaza: - - Aquells affanys que 'ls amadors acacen - E sons comun é quasi manifests, - No son en mi, ni de semblans d' aquests, - No 'm fan pahor, ni sol mi no menacen. - -Por esto cree que sería mejor para él no pensar ó pasar la vida -durmiendo: - - Plagués á Deu que mon pensar fos mort - Y que passás la vida en durment. - - Cant XXX.—_Açi com cell_, etc. - -ó bien, como dice en otro canto, - - Lo mills de mi es com en res no pens; - Tot quant yo puch de pensar me defens. - -Y es que, según confesión propia, habiendo buscado la vida por el -camino de la muerte: - - Per lo camí de mort he cercat vida; - -le aconteció - - Si co 'l malvat que 'n paradis vol cabre - E ver l' infern ab cuytat pas camina, - Y axi com cell que de mitgjorn les terres - Va encercant per vent de tremuntana. - - Cant LXXXIII.—_Per lo camí_, etc. - -Y en realidad si hemos de juzgar al amante de Teresa por sus obras, -por idéntica manera que pocos amadores le igualan en la pureza de -su pasión, pocos, ó por ventura ninguno puede comparársele en el -ardor de la misma. Y si bien en sus _esparsas_ se advierten apenas, -ó encuéntranse muy de tarde en tarde los fogosos arrebatos y las -impías imprecaciones de que están llenas las endechas de los poetas de -pálido semblante, mustia y afeitada frente, negra y rizada melena de -cierto moderno bando, para quienes no había compañía más grata que la -de la luna, ni rumores á sus oidos más dulces que el de los cipreses -balanceándose al leve soplo de las auras nocturnas, ni más poético -placer que ir á maldecir de la vida entre lujosos panteones de mármol, -y á cuyos dolores, para que nada les faltase de pomposo y teatral, era -de ley que les acompañase la apoteosis del suicidio; en cambio ¿quién -trocaría esas románticas tristezas, esos dolores de aparato, por los -de nuestro poeta, viviendo siempre á solas con ellos, como el ermitaño -con los recuerdos de su vida pasada, como el que en la desgracia -se alimenta únicamente de las memorias amargas de las perdidas -felicidades, meditando sobre ellos, analizándolos con más minuciosidad -y detenimiento que el anatómico el corazón que tiembla y como que -palpita aún bajo su escalpelo, y gozándose á veces en contraponerlos, -á fin de que sea más acerba la pena y la punzada más aguda, con las -ajenas alegrías? - - Colguen les gents ab alegria festes, - Loant á Deu, entremesclant deports; - Plasses, carrers e delitables orts - Sien cercals ab recont de grans gestes; - E vaja yo los sepulcres cercant - Interrogant ánimes infernades. - - Cant. XXV.—_Colguen les gents_, etc. - - Yo som aquell que 'n lo temps de tempesta - Quant les mes gents festejen prop los fochs, - E puch haver ab ells los propris jochs - Vaig sobre neu descalç ab nua testa. - - Cant. X.—_No 'm pren aixi_, etc. - -Las _esparsas_ de Ausías son como un largo monólogo de su corazón ó -de su mente, cuyos únicos testigos y oyentes son el dolor y el amor, -en quienes y para quienes parece que únicamente vive. Ningún poeta ha -podido con más razón que él llamar al llanto su amigo y enemiga suya la -risa: - - Amich de plor é desamich de riure. - -«Entrégase á la tristeza, ha dicho Quadrado, como á su señora querida; -le da culto en la soledad y jamás la nombra sin que un epíteto de -dulzura venga á templar su acíbar; jamás termina un canto sin haber -hablado de las lágrimas, de los secretos atractivos del sufrimiento.» - -Creemos excusado advertir á los que no hayan leido ú hojeado siquiera -las obras del gran trovador, del más original y verdadero de los poetas -eróticos, que aquella constante meditación sobre sí mismo, aquel -concentrarse siempre y apoyarse, por decirlo así, en una misma idea, -debía producir desvanecimientos en su inteligencia y vértigos en su -voluntad: debía causar, al igual que al monómamo la idea fija en que -vive, al par que la aparición en todos sus escritos de un pensamiento -constante y en armonía con el estado permanente de su espíritu, un -gran desorden en sentimientos é ideas. Y esto es lo que realmente pasó -á nuestro poeta y lo que se revela en todos sus cantos, así en los -de amor como en los de muerte; y esto es lo que ha hecho que pudiese -decir el señor Milá de algunos de ellos, con su acostumbrada concisión -y gráfica manera, «que per eix costat fan de mal llegir[45].» Por este -motivo, si bien no es difícil indicar, como lo hemos hecho hasta aquí, -los rasgos más salientes y característicos de los versos amorosos del -príncipe de nuestros poetas, cual no lo es señalar el tono dominante -en cualquiera de las óperas del tierno y melancólico Bellini, si -pretendiésemos además dar á conocer los encontrados afectos que nacen -de la pasión cuya cadena, como esclavo suyo, arrastra, sería preciso -transcribir la mayor parte de sus libros. - - [45] _Ressenya_, pág. 149. - -Ábrase el de sus _esparsas_ de amor por el Canto XL, y allí se le ve -dudando de si le ha de ser más grata la muerte ó ha de encontrar más -dulce la vida: - - Si com l' hom flach qui l' es forçat triar - Ab qual de dos homens forts sa combatre - No sab pensar ab qual dega debatre, - Espaordit sos comptes no sab far; - Ne pren á mi qui lo viure m' espanta - E lo morir me será gran despit; - Com viure vull la mort prench en delit, - Com vull morir la vida tinch per santa. - - Cant. XL.—_Sobres dolor_, etc. - -Otras veces, desvanecida toda duda, y desesperanzado de hallar consuelo -á los males que le aquejan, se arroja en los brazos de la muerte, á la -cual, en la más atrevida personificación que haya ideado jamás ningún -poeta, presenta saliéndole al encuentro y llamándole con delicioso -canto, mientras que la vida, igualmente personificada, le brinda con -sus bienes. - - Quins tan segurs concells vas encercant, - Cor malestruch, enfastijat de viure, - Amich de plor e desamich de riure, - Com soferras los mals qui son davant. - Acuitat donchs á la mort que t'espera - E per tos mals te allongues los jorns, - Aytant es luny ton delitós sojorns - Com vols fugir á la mort falaguera. - - Braços uberts es exida 'n carrera, - Plorant sos ulls per sobres de gran goig: - Melodiós cantar de sa veu hoig, - Dient: amich, ix de casa 'strangera. - En delit prench donarte ma favor - Que per null temps home nat l' a sentida, - Car yo defuig á tot home que'm crida, - Prenent aquell que fuig de ma rigor. - - Ab ulls plorant é cara de terror, - Cabells rompent ab grans hudulaments, - La vida 'm vol donar heretaments - E d'aquets dons vol que sia senyor. - Cridant ab veu horrible y dolorosa - Tal com la mort crid' al ben hauirat; - Car si l'hom es á mals aparellat - La veu de mort li es melodiosa. - - Cant XXXII.—_Quins tan segurs_, etc. - -Abierto el pecho á la esperanza de que el de su amada no se cerrará -á su consuelo, cree otras veces que debe alargarse su vida siquiera -porque mientras ésta dure han de durar las alabanzas de aquélla. - - Aytant com puch iré vida allargant - Perque l'estrem de tots mals es la mort; - No'm trob esforç per haverne conort..... etc. - La donchs morré com parlá no'm volreu, - E tinch per foll qui de mort no's defen: - Aquella es darrer dan é turment, - No meresch yo que los meus jorns fineu..... etc. - Plena de seny, no'm abreujeu lo viure, - Car mentre visch vostre lahor s'allarga; - E vos lohant no'm trob la boca amarga - Ne tard' la má com de vos vull escriure. - - Cant. XXII.—_Tal só com cell_, etc. - -Perdida otras veces aquella misma esperanza, renuncia á toda -consolación y hasta llega á creer que es para él un gran mal que pueda -hallar defensa contra la tristeza; - - Hont es lo loch hont ma pensa repose? - Hont será hom que mon voler contente? - Ab escandall jo cerch tot fons e tente - E port no trob hont aturar me gose. - Lo que d'abans de tot vent me guardava - Ara es en mi cruel platja deserta: - Vagabunt vaig la casa qui m'es certa; - Treball es gran en part hont yo vagava..... - - Ya res del mon dolor no'm pot defendre; - Perdut es ja tot lo goig de mon viure; - Á mos amichs de tristor puch escriure, - No'm basta temps á poder m' en rependre. - Tant la tristor afalaga ma pensa - Que tot m'es trist quant puch hoir ne veure, - Tant que'm es greu que yo vinga á creure - Que á tristor yo puch haver defensa. - - Cant LVII.—_Hont es lo loch_, etc. - -En suma, y para poner fin á esa breve pintura de la constante y fiera -batalla que se dan dentro de su corazón los más opuestos afectos, y que -con tanta verdad se halla en sus versos expresada, también alguna que -otra vez se escapan de aquel triste corazón que, queriendo huir del -dolor, tropieza con un dolor más grande: - - Fugint dolor en major dolor munt, - -gritos de angustia como aquel en que, recordando al atribulado -patriarca de Hus, maldice su existencia: - - Malehit lo jorn que'm fou donada vida; - -ó este otro en que, creyendo que debía renunciar á toda felicidad, -exclamaba: - - Malventurós no deu cercar ventura; - Creuhar se deu la front com la hi nomenan. - - Cant XXXIII.—_Malventurós_, etc. - -ó en fin aquella imprecación que, más ya que el ay de un corazón -apenado, es el grito de un alma enloquecida por el sufrimiento: - - Foch crem ma carn é lo fum per encens - Vaja als damnats per condigne perfum; - Mon esperit traspás de Lethe 'l flum - Perque de res d' aquest mon no pens. - - Cant LXXIII.—_Qual será aquell_, etc. - -Sin embargo, fuerza es convenir, y en esto se distingue nuestro -poeta de los modernos eróticos escépticos, que esos arranques de -desesperación son como los involuntarios gritos que hace exhalar al -enfermo la vehemencia del dolor, y que se encuentran, como rumores -perdidos, en la atmósfera de resignación en que procura anegarse, -acordándose siempre que es cristiana su alma, enamorada de otra -igualmente cristiana, y que el amor que la profesa ha de sobrevivir -á su cuerpo y á los deleites, como á las tristezas de este mundo; -idea que si no es bastante poderosa para impedir que salgan fuera sus -quejas, por más que su voluntad así lo quiera, es por lo menos bastante -dueño de él para mandar al corazón que se conforme al querer de Aquel -que todo lo gobierna y ordena: - - Clamar no 's deu qui mal cerca si 'l troba; - Donchs vos, mon cor, no us senta pus clamar. - Vostres gemechs no 's poden comportar, - E vostres colps se mostren sus ma roba. - Hajau esfors, car lo pijor es mort; - Puig á Deu plau, preneuhi paciencia: - Ell es aquell qui fa de vos sentencia; - Creurer debeu que no us fa ningun tort. - - Cant LXXVII.—_Clamar no 's deu_, etc. - -Permítasenos al llegar á este punto que, dando por terminada esta parte -de nuestro trabajo, pongamos fin á ella con las oportunas reflexiones -y elocuentísimas palabras con que concluye el análisis de los cantos -de amor el ya citado eminente literato y publicista mallorquín, señor -Quadrado, que fué el primero en nuestros tiempos que se ocupó en trazar -por discreta manera y superior acierto el juicio crítico de nuestro -insigne poeta. «Ignoro, escribe, si al analizar una por una las fibras -de aquel corazón, al recorrer los gritos que de él arrancan las más -fuertes y encontradas pasiones, y que sin enlace ni comentario apenas -acaban de presentarse, asaltará á los lectores la misma reflexión que -me ocupa tristemente al transcribirlos. ¡Se comprende bien lo que -debía ser una vida concentrada siempre y apoyada en una idea, como -el anacoreta en su columna, elevada sobre la tierra sólo lo bastante -para producir vértigo y aislamiento! ¡Lo que debía ser aquel vuelo del -alma, cerniéndose en los aires y sostenida siempre sobre sus alas, -sin nido donde guarecerse, sin otro contacto que el impalpable de la -atmósfera en que vivía, sin divisar más que confusamente y á vista de -pájaro los intereses y vida de los demás hombres! ¡Lo que debía ser -aquel quietismo del dolor, aquella vista íntima abierta y vigilante -siempre hacia dentro, cerrada á todo objeto por fuera..... aquel océano -de deseos sintiendo siempre su vacío y sin esperanza de llenarlo, en -el cual venían á chocarse todos los vientos con súbitas y violentas -embestidas!..... ¡Se concibe lo que hubo de ser la vida é historia de -aquel hombre! Y no vengan á decirnos los hombres fríos y maduros que -los versos no pasan de un honesto entretenimiento, que la poesía no -es más que un vestido de gala: no son, no, aquellas ideas de las que -reposan con la pluma ó se evaporan fuera del aposento; ni hay en ellas -únicamente más ó menos enérgicas declamaciones, imágenes más ó menos -ricas; hay allí un curso completo de la ciencia del corazón, el fruto -del estudio y observación de una vida entera, y áun ésta aparecerá -corta para los que, en vez de detenerse como nosotros, poetas más bien -que metafísicos, en apreciar las bellezas literarias y de expresión, -sigan á Ausías, tras el hilo de su vasto sistema, por las profundidades -del pensamiento[46]». - - [46] Ausías March. _Museo Balear_, pág. 204. - - * * * * * - -Si bien en las ediciones de Ausías tienen el último lugar los cantos de -muerte, hemos creido, alterando el orden establecido, deber ocuparnos -en aquéllos después de hacerlo en los de amor, porque los consideramos -como la lógica y natural continuación de los mismos; porque son como el -desenlace de un drama de amores que, habiendo empezado bajo la oscura -bóveda de un templo en los días en que recuerda la Iglesia las divinas -tristezas de Ghetsemaní y los acerbísimos dolores del Calvario, termina -en una tumba detrás de la cual el amor se transfigura en la muerte que -da vida eterna, y el dolor en esperanzas del paraíso. - -Después de haberla amado como no había poeta alguno amado á su dama, -la flor terrestre, aquel lirio entre cardos, en cuya contemplacion -estática, pero no exenta de amarguras, había nuestro trovador vivido, -fué, convertida en perfumes, á exhalarse ante el trono del Bien -eterno. Los dedos de Ausías no hacen más que cambiar de cuerda en su -melancólica lira, y, ¡cosa extraña, si no la explicara la fe que ardía -viva en su alma! los sones que de ella arranca no son tan tristes, por -más que sean también muy dolorosos, como los que sacaban de la cuerda -en que lloraba las penas del amor. Pronto nos dirá él mismo lo que -adivinará cualquiera que sepa en qué parte del sér querido había puesto -su afecto, y qué es lo que pensaba acerca de los futuros destinos de -los espíritus. - -El primer afecto que experimenta al recordar que - - Aquelles mans que jamés perdonaren - Han ja romput lo fil tenint la vida - -de la que fué su querida; al ver á su alma envuelta como en un manto de -dolor, y al pensar cómo es ida para no volver aquella á quien amó cual -aman los santos: - - En sa dolor m' arma es envolcada... - ................................... - Com sens tornar la qu' am es anada; - -cuando recuerda que se han interrumpido para siempre los amorosos -coloquios, y separado para no juntarse nunca más dos voluntades antes -unidas, - - Quant imagin les voluntats unides - Y 'l conversar separats pera sempre; - -y ve flotar sus pensamientos á impulsos de sus voluntades (perdónennos -los metafísicos el plural), como van y vienen las nubes en alas de los -vientos; - - Mes voluntats mes pensaments aporten - Avall y amunt si com los núvols l' ayre; - -por más que contemple el espíritu de su amada libre del barro que lo -envolvía, con igual deleite que experimenta el devoto en el templo; - - Son esperit sens lo cors jo contemple, - Tant delit sent com l' hom devot al temple; - -por más que no tema la muerte, y sí sólo que le falte el cielo, y ponga -igual rostro al próspero como al adverso caso: - - La Mort no tem que lo mon damnifica, - Sino que tem que 'l cel me desfallesca. - Tot cas jo mir ab una egual cara; - -y que sea su amor como el horno que purifica el metal y convierte lo -demás en humo; - - Tot ver amich á son ver amich ama - De tal amor que Mort no la menyscaba: - Ans el fornal qu' apura l' or y acaba - Dexant l' or fi, els als en fum derrama; - - Cant de mort I.—_Aquelles mans_, etc. - -no puede asegurar, sin embargo, que no encuentre su espíritu desierto -de todo deleite, y no se espante él mismo de verse vivo, llegando hasta -figurarse que su fantasía le engaña al representársela muerta: - - Yo no puch dir que no sia desert - De tot delit quant morta la imagin; - De mi mateix m' espant com no 'm afin; - Pensant sa mort empar que no 'n so cert.... - - Cant III.—_Qui será aquell_, etc. - -Mas ya que no puede dudar que realmente la perdió para siempre, ruega á -Dios, como especial merced, que le acoja donde está ella, y puesto que -con una sola herida llagaron sus dos corazones el Amor y la Muerte, una -ésta lo que ella separó. - - A Deu mercé mes no se de que 't pregue - Si no que mi en lo seu loch aculles: - No tardes molt que d' elle á mi no vulles - Puig l' esperit hont es lo seu aplegue. - E lo meu cors ans que la vida fine - Sobre lo seu abraçat vull que jaga; - Amor é Mort ferils de una plaga; - Separals Mort, dret es qu' ella 'ls vehine. - - Cant I.—_Aquelles mans_, etc. - -Y es que, si bien el amor de Ausías no es de los que acaban, sinó antes -bien de los que crecen con la pérdida de la persona querida, - - Amor se pert entre gens per absença - E per la Mort la mi' Amor no fina: - Ans molt més am á vos en mort qu' en vida. - .......................................... - D' aquella que la mort al mon l' a tolta - Honest voler en mi roman sens mescla; - -la fantasía le trae á veces el recuerdo del tiempo y de los lugares -donde experimentó tristezas ó gozó alegrías, y con él el dolor que -acompaña siempre las pasadas memorias, siquiera sean melancólicas; - - Si res jo veig d' ella dolor me dona, - E si'm defuig par que d'ella m' aparte: - Lo temps e 'l loch ab lo dit la 'm senyalen - Segons en ells dolors é delits foren; - - Cant IV.—_Puig me trob sol_, etc. - -ó le representa la imagen de sus últimos instantes, - - Quant l'esperit del cors li viu partir - E li doni lo derrer besar fret; - - Cant V.—_Que val delit_, etc. - -ó le murmura al oido las tristes palabras que le dijo antes de su -partida: - - Dient plorant, no vullau mi leixar: - Hajau dolor de la dolor de mí; - -y en tales momentos, ¡cómo no sentirse hombre! ¡Cómo no admirarse de -que su corazón no hubiese estallado de pena! - - O cor malvat del qui 's veu en tal pas, - Com pecejat é sens sanch no roman? - -¡Cómo no soltar la voz al dolor y arrancar á la lira, cuando se -presentan á la fantasía tan tristes recuerdos, y llaman á la puerta del -corazón tan acerbos pesares, versos como éstos: - - Car tant com puch jo'm dolch e dolre 'm vull, - E com no'm dolch assats pas desplaher, - Car jo desitg que perdés tot plaher, - E que jamés cessás plorar mon ull! - - Cant VI.—_Si per null temps_, etc. - -Pero Ausías March era un gran poeta y como tal capaz de sentir, con más -fuerza que los corazones vulgares, los grandes dolores, á la manera -que lo es el Océano de ser sacudido y turbado hasta en sus más hondos -senos por tempestades, que apenas podrían desplegarse en toda su -imponente majestad en pequeños mares: Ausías March era también un gran -cristiano, y por lo mismo, no tanto era el dolor de la separación de -los cuerpos el que más tormento le daba, como la duda de si debía ó no -ser eterna la de sus espíritus. Nuestro trovador tenía bastante temple -de alma como hombre, y como cristiano fe sobrada, para despreciar -esos amores teatrales que sólo se exhiben ante testigos y buscan para -desahogarse lugares sombríos, pero dispuestos á manera de decoración -escénica, si en su tiempo hubiesen estado de moda, como lo estuvieron -en los nuestros; y para saber que todo acaba para los cuerpos con la -muerte, hasta el día en que sean llamados á gozar ó á sufrir con las -almas, según contribuyeron á su salvación ó á su condenación eterna. Él -sabe que los difuntos no piensan en los vivos, y que por lo tanto no -agradecen los dolores que éstos sufren; - - Quant pens dels morts que res del vius no pensen - E los dolors que pas sens grat se perden: - - Cant I.—_Aquelles mans_, etc. - -sabe también que los muertos no vuelven al mundo; - - Si be los morts en lo mon no retornen, - -y por esto no piensa en ir al sepulcro donde yace su amada, ni para -esparcir flores sobre ella como pagano, ni para llorar sobre sus restos -cual mujer de corazón flaco. - -Ni le preocupa si el cuerpo del que fué su ídolo es pasto de gusanos, -ni si los transeuntes huellan indiferentes la losa que cubre sus -cenizas: el único pensamiento que le aflige, la única espina que la -muerte, al arrebatarle su amiga, ha dejado clavada en su corazón, es -saber en qué compañía se encuentra en la otra vida, ó como dice él -mismo: - - Quins esperits á tu de prop te son. - -Para averiguarlo se dirige al de su amada, diciéndole: - - Tu, esperit, si res no te'n deffen - Romp lo costum que dels morts es comú: - Torna en lo mon é mostram qu' es de tu; - Lo teu esguart no'm donará espaven: - - Cant VII.—_Lo gran dolor_, etc. - -y como no tiene, cual Dante respecto de Beatriz, la seguridad de -encontrarla, para vivir amándola eternamente, en los celestes prados -donde sestea el divino Esposo de las almas, se estremece al pensar que -pueda por culpa suya estar en el infierno ó en el purgatorio, y ruega á -la Virgen que, no tomando en cuenta de dónde vienen las oraciones que -le dirige, no sean en daño de ella sus pecados; - - Mare de Deu, si es en purgatori - Son esperit per no purgats delits, - A ton Fill prech no guard los prechs d'hon venen, - Mes llá hon van mos peccats no li noguen. - - Cant IV.—_Puig me trob sol_, etc. - -Por lo demás tan poco egoista y carnal es su pasión, á diferencia de -la de los amadores vulgares, que si pudiese echar de sí aquella duda, -que es su tormento; si de cierto supiera que estuviese su amada gozando -de la compañía de los bienaventurados, ya no sentiría que hubiese sido -herida por los dardos de la muerte: - - E si cert fos qu'entre los sants fos mesa, - Non volgra jo que de Mort fos defesa. - - Cant I.—_Aquelles mans_, etc. - -La duda, sin embargo, subsistía. Aquel nuevo Job, que con perderlo -todo, al perder lo que era su único supremo bien aquí bajo, no había -podido siquiera guardar dentro de su alma la esperanza de hallar en -otro mundo mejor el espíritu á quien en vida había unido el suyo; aquel -nuevo Job que, como el patriarca árabe, en un momento de desesperación -había maldecido también su existencia, debía como aquél llevar hasta -el heroismo su resignación: y hé aquí que en medio de los males que se -desploman sobre su corazón, anegándole en amarguras, á manera de las -olas que, cayendo sobre ella, cubren de salobres espumas la combatida -roca que irgue su cabeza en solitaria playa, impone silencio á aquél -recordándole que - - .....Tot es bó puig es obra de Deu. - -«Admirable, sublime Ausías, exclama al llegar á este punto nuestro -amigo Quadrado; después de oir de tu boca este verso, ¿qué más -pudiéramos añadir acerca de tí ni como hombre ni como poeta?» - - * * * * * - -Habiéndonos detenido tanto, menos sin embargo de lo que hubiéramos -deseado, en los cantos de Amor y de Muerte, difícilmente podríamos, -sin caer en repeticiones y pecar por difusos, extendernos en los -Morales y en el Espiritual, escritos por ventura por nuestro trovador -para buscar en la filosofía cristiana y en el amor divino un bálsamo -á las penas que tan hondamente le afligían. En ellos, sin dejar de -mostrarse elegante y á momentos sublime poeta, aparece menos la -fecundidad de su ingenio, por efecto sin duda del tono didáctico que -con frecuencia en los mismos domina, y de que la materia se presta más -á las severas bellezas de la razón que á las brillantes galas de la -fantasía. Como árbol que tiene echadas sus raíces en el campo de la -ética cristiana, produce más frutos que flores, ó únicamente se reviste -de éstas en cuanto sirven para atraer hacia los primeros las voluntades -y á excitarlas á alimentarse de ellos. - -Es excusado decir que la moral de Ausías es elevada y no menos que su -pasión pura. «Fundando, dice el crítico á quien acabamos de citar, la -dignidad del hombre en su perfeccionamiento incesante, su felicidad -y grandeza en el cumplimiento de su fin, levanta sobre estos pilares -su noble cuanto sólido edificio.» Aplicando continuamente tan fecundo -principio, no reconoce en el hombre otra libertad que la que conserva -respecto de sus mismos deseos, otra paz que conciliar su voluntad con -su deber, otra sabiduría que la de mejorarse y atender á su fin, ni -otro privilegio en el sabio que el de su inmensa responsabilidad sobre -los que no conocen sinó los goces y tareas materiales; no considera -otro bien en la nobleza y opulencia que el de servir de instrumentos -para el bien, otra ceguedad en la fortuna que la ceguedad de nuestras -pasiones, que piden á sus favores lo que ellas no alcanzan á dar, -otra ocasión de valor que la de morir por un gran bien ó en provecho -de muchos, otra mayor cobardía que la del suicida, que escapa de -los males, como el bisoño ante el enemigo..... Moralista austero, -desearía establecer una severa censura que arrancase la máscara á los -hipócritas, que los castigase en la opinión misma á que aspiran por -recompensa, que desterrase esa moral cómoda, ficticia, de pomposa -apariencia, estéril en virtudes y en frutos de verdad, sin los cuales - - «L' hom qui n' es menys es arbre menys de fruit; - Oms en bell ort son los homens del mon.» - - Cant moral XI.—_Lo tot es poch_, etc. - -Como todos los hombres que, reconociéndose superiores á los espíritus -comunes que les rodean, creen que el mundo, á la manera de un campo -cansado de dar frutos, no puede producir ya más que generaciones de -mente flaca y enteco corazón en cuerpo raquítico, y vuelven por lo -tanto la vista á los tiempos que fueron, que tienen por mejores que los -en que ellos viven, Ausías deseaba haber nacido cien ó más años atrás, -porque creía que las generaciones presentes eran peores que las pasadas: - - Volgra ser nat cent anys ó pus atrás - Perqué som cert, que 's pijorat lo mon. - - Cant moral VI.—_Volgra ser nat_, etc. - -Imagínase que - - Bondat, virtut han perduda sa rassa, - Cossos humans han molt disminuit: - Deu es per nos mal honrat é servit - E ja la mort pus estret nos abrassa; - -y deduce de ello que - - Foll es aquell que no imaginava - Que fallirem, puig fall ço per que som, - Si com decau la rama é lo pom - Si la rahel del arbre hom tallava. - - Cant moral V.—_Yo crit lo bé_, etc. - -¡Qué extraño, pues, que al presentarse ante sus ojos el triste cuadro -de enfermedades morales que ofrecía la sociedad de su tiempo, y no -viendo remedio á ellos en lo humano, rompiese indignado en este -enérgico y doloroso apóstrofe! - - Yo 'sguart lo cel é no veig venir flames - Per abrasar la sodomita secta. - Hon es lo temps que tu prenias venja - De tots aquells que natura greujaven? - Mire lo cel quant plourá la justicia - Que 'n temps passat entre nos habitava, - E no veig res que d' aquest loch devalle; - En té roman tot quant de tu s' espera. - - O senyor Deu, e quant será que 't mostres? - Ja tarda molt com del mal hom no 't venges. - Yo so ben cert qu' aprés la mort l' esperes, - Mes en lo mon be 'm sembla que 't mostrasses. - Vulles haver pietat del teu poble; - Puneix aquells sehents alts en cadira - Qui del Anyell volen la carn e lana - E son contents que feres lo devoren. - - Cant moral X.—_Qui de per si_, etc. - -¡Qué extraño que al ver tan extendida la corrupción de costumbres, -hasta el punto de que no haya quien tenga derecho de censurar á los -demás, crea que si hay alguno que sea excepción á lo que los otros -practican, éste no rompa la regla general, de la misma manera que - - Un oronel l'estiu no denuncia! - -Permítasenos que además de estas citas, y á fin de que nuestros -lectores puedan formarse un más cabal y exacto concepto del carácter y -del tono que reinan en los cantos en que nos ocupamos, transcribamos -algunas estancias de aquel en que trata de la fuerza de la voluntad y -del menosprecio de la muerte, que, con ser de los más cortos, es sin -disputa, á juicio de nuestro amigo el Sr. Milá, uno de los más notables -de esta parte de sus obras: - - Por de pijor á molts fa pendre mort - Per'esquivar mal esdevenidor, - Si bé la mort resembla cas pijor, - Cell qui la pren la té per bona sort: - E de'açó Cató mostra camí - E li mes nom us de la libertat, - Car de tots als pot esser l'hom forçat - Sino en morir qu'es en nostre juhi. - - Algú la pren e reb nom de mesquí - Fugint perill qui l'es devant posat; - Altre será de cor nobl' animat - Que vol morir per la valor de sí. - Venint en mans d'enemich seu potent - Sobrat lo cors guerrej' ab lo voler; - De vencedor encara 's veu poder - Vol perdre 'l cors per l'esperit vencent... - - ........................................... - - Alguns passats que voluntat iniqua - Los feu morir ó l'opinió vana, - Aquets no llou, mes les de pensa sana - Volent morir per fer llur arma rica. - Perdent un poch per l' infinit atendre, - Guanyant lo goig qu' al Fill de Deu acosta; - Gran es lo bé segons aquesta costa - Que per la mort de tal hom s' hagues vendre. - - Cant VII.—_Por de pijor_, etc. - -Renunciamos á analizar el canto espiritual. Pretender hacerlo valdría -tanto, á nuestro modo de ver, como querer contar los granos de incienso -que entraran á formar parte de cada uno de los tenues retazos de -vapor de que se compone la ligera nube que sale de un incensario, y -analizar el perfume que de ella se exhala. No sabríamos cómo dar una -idea aproximada de él, sinó comparándolo con la guirnalda de escogidas -flores con que ciñe la devoción la imagen de un santo. Por la energía -y grandeza de sus conceptos, por el sabor verdaderamente religioso y -hasta místico, que en él reina á trechos y por la espontaneidad de la -expresión, más feliz por ventura que en ningún otro de los cantos en -_estramps_ que tiene nuestro poeta, consideramos el espiritual como -su obra más bella é inspirada. Hé aquí algunas de sus más notables -estancias: - - Puig que sens tu algú á tu no basta - Dónam la má ó pels cabells me lleva, - Sino estench la mia vers la tua - Quasi forçat á tu mateix me tira. - Yo vull anar envers tu al encontre: - No sé perqué no faç lo que volría, - E no sé qué aquest voler empacha - Puig yo so cert haver voluntat franca. - - Llevar mi vull e prou no mi esforçe; - Çó fá lo pes de mas terribles colpes; - Ans que la mort lo procés á mi cloga - Placia't Deu, puig teu vull ser, que'm vullas. - Fer que ta sanch mon cor dur amollexca, - De semblant mal guarí ella molts altres; - Ya lo tardar ta ira 'm denuncia; - Ta pietat no trob en mi que obre. - - No te repós qui en altra fi guarda - Car en res als lo voler no reposa; - Çó fent cascú, é no hi cal subtilesa, - Que fora tu lo voler no s' atura. - Si com los rius á la mar tots acorren, - Aixis les fins totes en tu se'n entren; - Puig te conech esforçam que yo t'ame; - Vença l'amor á la port que yo't porte. - - Qual será 'l jorn que la mort yo no tema - E será quant de t'amor yo m' inflame, - E no 's pot fer sens menyspreu de la vida, - E que per tu aquella jo menysprehe. - Llá donchs serán jus mi totes les coses - Que de present me veig sobre los muscles: - Lo qui no tem del fer leó les ungles - Molt menys tembrá lo fibló de la vespa. - - O quant será que regaré les galtes - D'aigua de plor ab les llágrimes dolses: - Contrició es la font d'hont emanen, - Aquell es clau que 'l cel tancat nos obre. - D'atricció parteixen les amargues - Perqué en temor més qu'en amor se funden, - Mas tals quals son d'aquestes m'abunda, - Puig son camí é via per les altres. - - Cant espiritual. - -Después de lo que llevamos dicho de Ausías como hombre y como poeta; -después de los muchos versos suyos que hemos transcrito, ¿qué -podríamos añadir acerca de las cualidades artísticas de que estaba -aquél tan ricamente dotado, y que tan bella y ostensiblemente se -revelan en éstos? El señor Milá, á quien nadie acusará de que se deje -llevar en sus juicios críticos ni por entusiasmos ni por antipatías -convencionales, ni por las corrientes de las modas,—que las hay por -desgracia en los gustos y en las teorías estéticas, como en los -trajes;—el señor Milá, que califica á March de notable personalidad -poética, dice de él «que le singulariza el especial acento de verdad -que se manifiesta en sus obras, las cuales nos revelan con viveza -grande y sin fingimiento cuanto él sentía, fuese bueno ó malo... Era, -añade, muy hijo de su tiempo, pero á la manera que serlo suelen los -grandes hombres, es á saber, como norma y excepción del mismo. No es -un poeta completo, pero sí grande, y pocos habrá de quienes puedan -recordarse pasajes tan bellos y tan elevados conceptos. Sobresaliente -en la parte intelectual y afectiva, fáltale únicamente,—nosotros nos -atreveríamos á limitar algún tanto lo demasiado absoluto de este -juicio,—la fantasía inventiva, que convierte en un nuevo sér poético -cada objeto representado ó cada situación del ánimo, sin que deje por -esto de acercarse mucho á aquella soberana perfección que únicamente -alcanzan del todo la natural inspiración ó el arte más exquisito. Ni -mengua su valor el que como obra poética deje algo que desear la suya, -ya que cuando hace que se exhalen ciertas voces de lo íntimo de su -corazón, no le es dado entonces al lector acordarse de nada más y queda -como preso y esclavo suyo.» - -No se le escapa al señor Milá el defecto de la oscuridad que en sus -versos se nota, y que fué considerado como primor de no escaso valer -por sus antiguos admiradores; «oscuridad que procede en parte, dice, de -que quería adelgazar demasiado la materia, pensar por sí mismo, y decir -lo que otros no habían sentido ni expresado;» y en parte, añadiremos -nosotros, además de lo arcaico del lenguaje, de lo violento y desusado -de sus giros, efecto de la dificultad que al parecer experimentaba -á veces en encerrar el concepto en el estrecho molde de su estilo, -por demás conciso y epigramático, y en la forma harto difícil de sus -estancias. Y esa oscuridad es, á nuestro juicio, la principal causa -de que no sea hoy Ausías tan leido y estimado como merece serlo. Sin -embargo, cuando se ha logrado rasgar el velo que por las indicadas -causas envuelve á veces con sus pliegues algunos de sus versos, -entonces aparece tal cual es, ó sea verdadero poeta, y el trabajo que -se ha empleado en desenmarañar el sentido de su frase queda con creces -compensado con el placer que se experimenta al comprenderle. - -Mucho dudamos que pueda hallarse un poeta más subjetivo; un poeta que, -siendo menos plástico, haya sido no obstante más que él aficionado á -convertir sus ideas en imágenes, y por lo tanto á personificaciones -y semejanzas. ¿Sería que se sintiese como obligado, más que otros, -á acudir á ellas por la necesidad de explicar sus conceptos, por lo -común abstractos y de suyo oscuros? Así lo creemos. Mas ora fuese éste -el motivo, ora efecto de riqueza de imaginación, ello es que sus -estancias están como matizadas de comparaciones, unas veces, y son las -menos, sacadas de los objetos de la naturaleza, y otras, y con más -frecuencia, de las ocupaciones y de los mismos afectos humanos, cual -si creyese,—como discretamente observa el señor Quadrado,—que sólo el -hombre puede explicar al hombre. Fácil nos sería formar un escogido y -primoroso ramillete de ellas con trasladar aquí algunas de las que se -encuentran esparcidas en sus cantos; mas creemos que con las que se -leen en los fragmentos citados las tendrán nuestros lectores de sobras -para apreciar la índole y riqueza de las mismas, á las cuales dan, á -nuestro modo de ver, más realce y mayor energía la manera especial y -casi siempre idéntica de expresarlas. Dejemos á los descontentadizos y -severos Aristarcos, que para andar á caza de defectos pasan no pocas -veces distraídos ó mal humorados por delante de grandes bellezas, la -poco grata tarea de ir apuntando uno á uno los lunares que afean de -vez en cuando las obras de nuestro gran trovador, acá sorprendiendo -un verso duro y poco armonioso; señalando más allá alguna estancia -prosaica; en un punto notando un giro violento y que no disculpa la -libertad de la hipérbaton, en otros indicando algunas rimas imperfectas -y poco variadas. Nosotros preferimos gozar en la blancura del lirio y -en la fragancia del clavel, más que detenernos en señalar el grano de -sucio polvo que habrá arrojado sobre ellos al pasar el viento. No todos -los corazones son capaces de comprender, ni todas las inteligencias -de apreciar las bellezas de sentimiento ó de concepto que derrama el -artista en su obra, y es deber del crítico hacerlas resaltar para que -sean más estimadas, por igual modo que el inteligente en pinturas pone -á buena luz los cuadros de los grandes maestros para que brillen más y -mejor se pueda gozar de sus primores. Bastan para descubrir los lunares -de forma que puedan afear una obra del humano ingenio la vista menos -ejercitada y una mente no educada en las enseñanzas estéticas; para -poder juzgar con acierto á poetas como Ausías March, lo hemos dicho -antes de ahora, es preciso ser capaz de sentir lo que habían ellos -sentido y comprender lo que habían pensado. - - - - - SUCESORES DE AUSÍAS MARCH - - -Ausías es el astro más esplendente, lo hemos dicho antes de ahora, de -la literatura catalana en los tres períodos en que al principio de este -trabajo la dividimos. Al bajar al sepulcro va á su ocaso aquella poesía -y comienza su crepúsculo vespertino; crepúsculo brillante aún mientras -aquel astro ha traspuesto apenas los luminosos linderos del horizonte, -pero cuyas esplendentes tintas van oscureciéndose á medida que se va -hundiendo más en ellos. - -Dejamos apuntados algunos de los caracteres que distinguen de los -anteriores el último período de nuestra escuela poética. Ahora que -vamos á ocuparnos más detenidamente en él, ¿no nos será dado indicar -otros que, más que á la forma exterior, como los que entonces -señalábamos, se refieren al espíritu que anima á los asuntos mismos, -que son especial objeto de dicha escuela, al mismo tiempo que nos -ocupemos en los principales de sus numerosos cultivadores que en ellos -se inspiraron? - -Hemos advertido más de una vez la dificultad de señalar, careciendo -como carecemos de exactas noticias biográficas de un crecidísimo -número de ellos, cuáles son los poetas que florecieron después de la -muerte de Ausías; pero no tememos mencionar como tales, por más que -algunos de ellos alcanzasen los días de este poeta y hasta compusiesen -alguna de sus obras en los en que él exhalaba sus tristes ayes en -los cantos de muerte, al mayor número de los que tomaron parte en -el certamen valenciano de 1474, y sobre todo los concurrentes á las -justas poético-religiosas de 1482, 1486 y 1488, algunos de los cuales -por haber escrito sus obras en la segunda mitad de aquella centuria -y por el carácter especial de las mismas, muy distinto del de las -melancólicas y filosóficas esparsas del amante de Teresa, pertenecen en -alma y cuerpo, permítasenos la expresión, á la nueva faz que ofrece la -catalana escuela poética. - -No creemos ofender la susceptibilidad literaria, ni el amor á sus -respectivos países de nuestros poetas contemporáneos valencianos y -catalanes, ni oscurecer la merecida, pero menos brillante fama de los -muchos ingenios que, así en las fértiles llanuras de allende, como en -las agrestes comarcas de aquende el Ebro, cultivaron en el mencionado -período la gaya ciencia, si les decimos que, á nuestro parecer, que es -también el de críticos de más valía que nosotros, aquel período lo fué -de decadencia para nuestras patrias letras. - -No somos de los que medimos los grados de cultura, ni la importancia -literaria de una época dada, por el mayor ó menor número de hombres -doctos, poetas y artistas, siquiera sean medianos, que en ella -florecieron, ó de los congresos científicos y justas poéticas que se -celebraron en la misma, ó por el ruido y aparato de que unos y otras se -rodearon. Sin salir de nuestra casa ó con sólo asomarnos á la puerta -de la de nuestros vecinos, los provenzales, podríamos hallar un doble -testimonio en favor de nuestra opinión en este particular asunto. -Mireya y la Atlántida, obras de verdadero ingenio, fueron concebidas -y por ventura en parte escritas en el apacible retiro de una casa de -campo la primera, y en las vastas soledades del Océano la segunda. Por -lo demás, y puestos á un lado y en el alto lugar que merecen aquellas -dos producciones, en esta como en la otra parte de los Pirineos no hay -más que una sola voz para proclamar que la poesía envejece y decae en -medio de los _felibrejados_ de los provenzales y de los innumerables -certámenes con que la festejan los catalanes. Copiosísima es la miés -que en una y otra comarca, Provenza y Cataluña, se produce; pero -raquíticas y de escasa substancia no pocas veces, hueras las más, -las espigas que en ellas se cosechan. Mucho el ruido que en ambas se -produce; pero es el que hace el viento pasando por espesos cañaverales; -no el majestuoso rumor que despide la robusta y solitaria encina al -sacudirla la brisa. - -Fácil es colegir de lo dicho que estimando como un dato literario, -digno de tomarse en cuenta al hacer la reseña del último período -de nuestra literatura, sobre todo en la parte que á Valencia le -corresponde, la muchedumbre de certámenes que á últimos del siglo XV -se celebraron en dicha ciudad, y el número verdaderamente considerable -de poetas que á ellos concurrieron; y apreciando al propio tiempo y -alabando como es justo los esfuerzos que para el mayor florecimiento de -la poesía, y en especial de la religiosa, hiciéronse, con mejor buena -voluntad que acierto, por algunas personas influyentes, promoviendo -aquellas justas de ingenio, no creemos, sin embargo, que debamos -detenernos á hablar uno por uno de todos los poetas, en su mayor -parte meros metrificadores, que en ellas figuraron como vencedores -ó como vencidos, y de muchos de los cuales apenas se conocen más -versos que los impresos en las colecciones que de sus poesías se -formaron. Así, pues, dejando para los eruditos y bibliógrafos, que -tienen la envidiable suerte de poseer algún ejemplar de los hoy por -todo extremo raros libros dados á la estampa en el último tercio del -siglo XV y primero del XVI, en que aquéllas se encuentran, el que -saquen de la oscuridad en que yacen nombres tan del común de los -críticos ignorados como los de Alcañiz, Nájera, Cardona, Gamizo, -Llansol, Fira, Sent Climent, Villalba, Balaguer, Ausías de San Juan -y otros; ó algunos fragmentos todavía menos conocidos, de escasísimo -interés como obras de arte, hablaremos tan sólo, al igual que lo hemos -hecho en las anteriores reseñas, de los que, siendo tenidos por más -notables, caracterizan mejor aquel período literario en sus principales -manifestaciones religiosas y satíricas, ya porque son sin disputa las -que en él más dominan ó mayor importancia tienen, ya porque en la -expresión de los sentimientos amorosos, los que tales asuntos trataron -siguieron por lo común, con más ó menos fortuna, las huellas de su -modelo y maestro Ausías. - -Figuran entre los primeros, ó sea entre los que trataron con -preferencia asuntos religiosos, Mossen Bernat Fenollar y el comendador -Mossen Juan Scribá, á quienes citamos juntos, como autores que fueron -de una composición de carácter místico, llena en ciertos trozos de -verdadero sentimiento, titulada: _Cobles de la passió de Jesuxristh, -fetes per Mossen Fenollar é per Mossen Johan Scrivá, cavaller, -contemplant en Jesus crucificat._ Es una obra poética de cuarenta y -seis estancias, de diez versos, dos de ellos quebrados, de las cuales -corresponden veinte y tres á cada uno de sus dos autores, llena de -notables conceptos y de elevadas y bellas imágenes con sencillez y -verdad expresados, en la cual tropieza á veces el lector con pasajes no -indignos de vates de más renombre que los nuestros. Sirvan de muestra -de su estilo y valor poético las siguientes estancias: - - - _Mossen Johan Scrivá._ - - O quant desecorda ab goig sens mesura - De robes stranyes la via cobrir, - Y tolreus ab ira aquell sens tristura - Tan digne vestir. - Per sorts declarant á qui deu venir! - O quant desacordent les flors y espines, - Y creu molt feixuga ab rams molt florits! - O quant desacordent sponja y metzines - Scarns y despits, - Aprés de grans festes, lionors y convits! - - - _Mossen Fenollar._ - - O quant fonch deixeble inich ab ultratje - Qui 'l Mestre vené per un tant baix for! - O quant fonch injust, cruel y salvatje - Qui sols per gran por - A mort jutjá 'l Rey qui nos dé son cor! - O trists y perversos! y com no pensaven - Punits de tal crim serían tots temps, - Quant per vos matar així navegaven - A veles é rems, - Que us feren de mort sentir los estrems. - - - _Mossen Fenollar._ - - O font abundant de tota bonea, - Qui pot sens dolor la mare pensar - Qui participant de vostre pobrea, - Res no us pogué dar, - Quant nu ab gran fret vos feu fort penar, - Majorment pensant lo quant vos podíeu - Usar de riquea é are us defuig; - Per darla á nosaltres rey pobre moríau, - Y aquella d'enuig - Tant richa y tant trista que tot be li fuig. - - - _Mossen Johan Scrivá._ - - De nostres pecats oh quanta esperansa - Nos causa, Senyor, lo gest que mostrau; - Lo cap inclinat es vera semblança - Que vos perdonau - Los mals que morint en creu reparau; - Los brasos teniu oberts que 'ns abrassen, - Las mans foradades per grans donatius, - Obert lo costat per tal qu' us portassen - Los morts é los vius - Amor que d' infern deslliura l's catius[47]. - - [47] _Jardinet d' Orats_, pág. 18 y siguientes. - -Permítasenos indicar de paso, y como una prueba de la influencia -que iba ejerciendo en la nuestra la poesía castellana, á la cual -se franqueaba ya por entonces la entrada en los certámenes antes -mencionados, que Fenollar, al igual que otros poetas de su tiempo, -escribió algunas composiciones en el habla de Castilla. - -Aunque nacido en Barcelona, por las relaciones amistosas que hubo -de tener con algunos poetas valencianos, nos permitiremos citar -entre los más notables cultivadores de la poesía religiosa al -comendador Miguel Stela, autor, entre otras obras de este género, -de una que titula: _Oració á Deu lo Pare, narrant tots los torments -que Jesuchrist te devant_, y de otra que denomina: _Comedia de la -sagrada passió de Jesuchrist_. La primera, en que va citando uno por -uno todos los objetos de la pasión del Señor, acompañado cada uno -de ellos de numerosos calificativos, las más de las veces sobrado -ingeniosos, no pocos rebuscados y traidos de muy lejos, adolece de -falta de sentimiento y de sobra de estudio. Sin embargo, no creeríamos -equivocarnos suponiendo que debió ser de las más estimadas de sus -contemporáneos, por todo extremo aficionados á los conceptos sutiles, -que preferían á los afectos tiernos, y que más estimaban al poeta por -lo que con trabajo pensaba que por lo que con verdad sentía. Hé aquí la -invocacion que hace á la Santa Cruz: - - Nau de Nohé hont se salvá natura, - Leny arborat en lo baix paradís, - Temple de pau, divinal alogís, - Sant estandart de la eternal pastura, - Fust adorat de latria complida, - Pal hont penjá la serp lo gran Juheu, - Lit sangonós hont penjá home-Deu, - Fértil palmer, famós arbre de vida, - Salveu á mí sant porxe Siloé - Tu que salvist mos besavi Nohé. - -En la que titula: _A la cara de Judas com besá á Jesús_, y en la -dirigida _Al gall_, la exageración de aquellos defectos llega hasta los -límites del ridículo[48]. - - [48] _Jardinet d' Orats_, pág. 36 y siguientes. - -La segunda de las composiciones citadas está llena de unción religiosa, -y á no ser por los nombres mitológicos de Apolo, Febo, Diana y Plutón -que, si bien prueban la erudición mitológica del autor y la influencia -clásica que iba invadiendo, para después desviarlas de su natural -camino, las literaturas nacionales, están allí fuera de su sitio, -podría, dentro de las exigencias del gusto á la sazón dominante, -citarse como modelo entre las de su tiempo. Baste como muestra de su -estilo la siguiente estancia: - - Rey est dels reys lançat á tota pena, - Sols, sens remey, d'espines coronat, - De cedre te un jou sobre la squena, - Desert d'amichs, dels seus desamparat, - Sceptre portant de amarga sepultura, - Lo rey Jesus nafrat de greu tristor, - A la mort vá ab la mortal dolor, - Dihent als seus lur gran desaventura - - _Filiæ Jerusalem, nolite flere super me_, etc.[49]. - - [49] Ibid., pág. 44 y sigs. - -Por los versos que cita el señor Ferrer de las varias composiciones -religiosas de Narciso Vinyoles, se nos figura que debió ocupar este -poeta uno de los primeros puestos entre los de su siglo que cultivaron -ese género, al par que por su fecundidad, por el mérito de sus obras. -Mas no habiendo podido disfrutar de la lectura de la inestimable joya -bibliográfica de _Les obres y les troves_, que fué el primer fruto que, -según la opinión más generalmente seguida, dió el invento de Gutenberg, -al tomar carta de naturaleza en España, nos hemos de referir al juicio -que de ellas han hecho los que han sido en esto más afortunados que -nosotros, y sobre todo al que hace dicho señor Ferrer y Bigné en su -curiosa _Reseña_ tantas veces mencionada. - -Aunque reconocemos y confesamos con el señor Milá que la poesía -religiosa no se elevó en nuestra literatura al ideal del género, ¿no -podríamos gloriarnos, dada la bondad de alguna de las composiciones -antes citadas de Corella y de Romeu Llull, de las obras que acabamos de -indicar, de muchas otras de igual índole de un gran número de poetas -valencianos y catalanes, que dejamos de mencionar por no pecar de -difusos; y sobre todo, tomando en cuenta el sobresaliente mérito del -canto espiritual de Ausías March, no podríamos gloriarnos, repetiremos, -que nuestra poesía sagrada, si no está por cima, compite por lo menos -en abundancia y en precio con la de igual género de la literatura -castellana? - -Más que la poesía religiosa sirven, no obstante, para caracterizar y -dar especial sello á la escuela poética catalana de la segunda mitad -del siglo XV las composiciones satíricas, ó por mejor decir, las que, -inspirándose en asuntos baladíes, y que no son ni podrán ser jamás -fuentes de elevada inspiración, verdaderos juegos de concepto, no menos -que los de palabra desprovistos de valor estético, tienden naturalmente -y casi diríamos por necesidad á la sátira, como elemento que contribuye -á darle el interés y la importancia de que por sí mismas carecen. -Por la mucha que, sobre todo en Valencia, se dió á ese linaje de -composiciones, fué principalmente por lo que calificamos de período de -decadencia el que estamos reseñando. - -Los poetas ya citados, á los cuales debemos añadir Jaime Gazull, Mossen -Johan Vidal, Moreno, Verdanja, Vilaespinosa y el más renombrado de -todos, Jaime Roig, son los principales cultivadores de dicho género. La -mayor parte de las veces toman sus composiciones la forma de coloquio ó -cuestión, y en este caso recuerdan las _tenzos ó jochs partits_ de la -poesía provenzal, indicio y nueva prueba de que estaba todavía vivo, -siquiera en la memoria de los poetas, el recuerdo de aquella poesía. -De este número son la _Questió sobre el Beure_, _Grat_, _Entendre et -Voluntat_, _moguda per Mossen Fenollar_, _prebere_, _á Mossen Johan -Vidal_, _prebere_, _á en Verdanja é á en Vilaespinosa_, _notaris_, -_la qual questió es disputada per tots per Miguel Stela_, que puede -leerse en el ya citado fragmento publicado por el señor Briz del -_Jardinet d'orats_; otra obra de autor no conocido, que se halla en la -parte no dada á luz de aquel códice, que tiene por título: _Colloqui -ó rahonament fet entre dues dames, la una dama casada y l'altra de -condició beata, al qual colloqui se aplica un altra dama vidua_, etc., -escrita contra las mujeres; y el _Procés de les olives é disputa dels -joves é dels vells_, en el cual entran como interlocutores los ya -citados Moreno y Gazull, los cuales toman la defensa de los viejos, y -Fenollar, que se constituye en patrono de los jóvenes, composición esta -última de carácter marcadamente satírico. - -Forman, en fin, un grupo aparte, por todo extremo importante por la -mayor fama de que gozan sus obras, sobre todo la última de ellas, la -titulada: _La brama dels llauradors del orta de Valencia, Lo somni de -Johan_, ambas del mencionado Jaime Gazull, y _Lo llibre de les dones -ó dels concells_ de Jaime Roig. La primera de dichas obras tiene -importancia bajo el punto de vista filológico, en cuanto se refiere á -la viciosa manera de hablar de los labradores, con palabras algún tanto -equívocas. Considérase la segunda con razón como una continuación ó -complemento del _Procés de les olives_, después del cual se encuentra -por lo común impreso, y es también, al igual que éste, una especie de -proceso donde las mujeres, blanco de las burlas del poeta, descontentas -de la preferencia dada en el _Proceso_ á los viejos sobre los jóvenes, -nombran por abogado y procurador á los poetas de aquel tiempo Micer -Artés y Despí, y por juez á la diosa Venus. Está escrita igualmente -en la forma llamada _codolada_[50], ó sean versos de nueve sílabas -con piés quebrados de cinco, que es la comunmente usada en las -composiciones de aquel género, como puede verse en la siguiente muestra -sacada de dicha obra: - - Puig sabeu quant es cosa certa - Elles ab elles - Y mes si son totes femelles, - Tantost hi son - Volen parlar de tot lo mon: - En tot se meten; - Y si callau, vos acometen - Per traure noves, - Y tost temps fant contras y probes - Sobre tothom, etc.[51]. - - [50] Acerca del origen y significado de esta palabra y de las - varias composiciones que llevan este nombre, en especial en - nuestra literatura, véase la erudita monografía publicada por el - señor Milá en la _Revista de lenguas romanas_, titulada _Poetas - catalans_, etc. - - [51] _Milá._ Ibid., pág. 56. - -Si los poetas de que llevamos hecha mención hasta ahora se contentaron -con asestar algunos alfilerazos á las mujeres,—no pocos de los cuales, -sin embargo, debían penetrar muy adentro en sus carnes, tan pesada era -su mano,—al llegar su turno á Roig, de quien vamos á tratar brevemente, -ya no fueron pinchazos de alfiler, sinó heridas de flechas, y de -flechas envenenadas, las que hubieron de sufrir en su honra y en su -fama. - -No sabemos de culto alguno en el cual la deidad que es objeto de él -no reciba exclusivamente de sus adoradores, ó el humo de las víctimas -quemadas en sus aras, ó los olores del incienso; nunca sus insultos. -Únicamente á la mujer ofrecen los poetas encomiadores suyos con harta -frecuencia el perfume de la alabanza con una mano y con otra el sucio -vapor de la calumnia, y si la ponen un día sobre las estrellas, la -arrastran otro por el barro. ¿Cuántos de sus más entusiastas adoradores -pudiéramos citar que, después de haber sembrado de flores el camino -de la existencia de la que había sido su dama, y de haberla tejido -esplendentísima guirnalda de encomios, han escupido luégo su semblante -y manchado su fama por el más leve motivo á veces, sin causa las más y -acaso por seguir las corrientes de la moda? - -Y sin salirnos del campo de nuestras literaturas, ¿quién podría -contar las poesías, y en cada una de ellas los denuestos contra la -más interesante y hermosa porción del linaje humano, que se han -escrito desde que el provenzal Marcabrús, á quien su biógrafo califica -de «maldicens e que dis mal de las femnas e de amor», y Serverí de -Gerona y el Monje de Montaudón y otros cien trovadores lanzaron contra -ellas sus violentos y libres serventesios, hasta que Pedro Serafí, -el último de los poetas de la antigua escuela catalana, las puso en -ridículo en su sátira contra el matrimonio; sin que podamos presentar -como una honrosa excepción de la común costumbre de ofenderlas en su -reputación, ni siquiera al amante de Teresa, ya que en tres ó cuatro -cantos suyos, apartándose de sus usados tema y estilo, les echa en cara -sus habituales infidelidades, y llega á tratar á alguna de ellas con -sobrado duros y poco decentes calificativos? - -Y volviendo, después de esta ligera digresión, á nuestro asunto, -sálenos al paso el ya citado Jaime Roig, quien en la desnudez de la -expresión deja atrás á todos sus contemporáneos en decir mal de las -mujeres. - -Son muy conocidas las noticias biográficas que acerca del primero -de nuestros satíricos y famoso médico de doña María, la discreta y -prudente esposa de Alfonso V de Aragón, han visto la luz pública, -para que debamos reproducirlas en este trabajo. Que llegó á una edad -avanzadísima, más de la que se necesita para tener experiencia sobrada -de los hombres y de las cosas y para llevar al sepulcro copiosísimos -desengaños; que pasó por todos los estados de la vida y pudo conocerlos -muy bien todos para describirlos; que le llamaba su natural inclinación -á ver las cosas por su aspecto risible más que por el grave, lo saben -cuantos han oido hablar de él y de la principal de sus obras. - -_Lo llibre de les dones ó dels concells_ es la de más extensión de las -de su género que posee nuestra literatura, pues se cuentan en ella más -de doce mil versos; y si bien éstos son tan sólo de cinco sílabas, -resulta no obstante sobrado difusa por la excesiva abundancia de -aquéllos, y por su disposición en pareados por demás monótona. - -Partiendo de la cristiana y provechosa máxima de que la mejor de las -obras de misericordia es enseñar y dar buenos ejemplos á la inexperta y -poco avisada juventud, él, que se reconoce ya viejo y que además vive -alejado del mundo, cree deber emprender la composición de su obra, si -bien principalmente para uso de su amado sobrino Baltasar Bou, con el -deseo también de que los jóvenes y hasta no pocos viejos no se abrasen -como incautas mariposas en la amorosa llama. Roig finge ser él mismo el -héroe de su poema satírico, que divide en un prefacio y cuatro libros, -y aquél y éstos á su vez en cuatro partes. De aquella circunstancia -saca el señor Milá motivo para considerar dicho poema como la obra que -dió el plan y abrió camino á una nueva especie de ellas, que lograron -después excesiva boga en las letras castellanas, ó sea, á la novela -picaresca, género de suyo harto escabroso y expuesto á caidas, en que -ejercitaron no obstante su pluma ingenios tan sobresalientes como -Mendoza, Cervantes y Quevedo. - -«Roig, ha dicho de él nuestro eminente crítico, es poeta satírico de -mucho valer y uno de los pocos que acertó á percibir con claridad y -apropiarse nuevos aspectos de la naturaleza, y que supo además usar -con provecho de esa cualidad, gracias al donaire y abundancia de su -expresión. Hásele acusado de exceso de erudición; mas este defecto, -que es común á todos los poetas de su tiempo, no se repara ó se repara -muy poco en su libro, y los que se han tomado por vocablos eruditos -son palabras muy familiares y muy hijas de la tierra, que salen como -á chorro de su pluma, cuando se propone calificar ó describir.» El -principal y más reprensible defecto de su libro es la sobrada desnudez -de los cuadros y la libertad de expresión que lo afean, y que recuerdan -en más de un pasaje las que reinan en muchos _fabliaux_ franceses; -defecto que no bastan á cohonestar el fin que, como hemos indicado, -se propuso al escribirlo, y ni siquiera el que hubiese puesto como -epígrafe al mismo aquel versículo del Cantar de los Cantares: _Sicut -lilium inter spinas, sic amica mea inter filias_, como para dar á -entender que quería que refluyesen en honra y loa de la Virgen la -malicia y las malas artes que denunciaba de las demás mujeres. - -Como una muestra de su estilo y de la naturalidad y gracia de sus -descripciones trasladaremos el siguiente pasaje en que pinta una -tertulia de su tiempo: - - En casa mia - Sino junyien - O no corrien - Toros per festa, - Cascuna sesta - Fins llums enceses - Moltes enteses - (O s'ho cuidaven) - Les que filaven, - Com diu la gent, - Ab fust d'argent, - S' hi ajustaven. - També y cridaven - Jovens sabits - Ben escaltrits; - Llansats entr'elles - A coceguelles - Ells comensaven; - Puig salmejaven - De ses endresses, - Teles é peces - Que fan ordir - Ab bell mentir; - Puig una clama - L'altre disfama, - L'altre despita, - L'altre sospita, - Altre flastoma; - Conten prou broma, - Tot de mal dien - E y afegien - Ab molts envits - Dels llurs marits - E s'en burlaven. - Aprés jugaven: - «Voleu palleta? - Daume man dreta. - Qui te l'anell? - Do us est ramell. - Capsa 'b comandes, - Ab ses demandes, - Un arbre y cant - Ocell donant.» - Mes dir rahons - Desvarions - E marevelles - De cent novelles - E facecies - Filosofíes - Del gran Plató, - Tulli, Cató, - Dant, poesíes - E tragedies. - Tots altercaven - E disputaven; - Qui menys sabia - Mes hi mentia; - E tots parlaven - No s'escoltaven. - -Aquellos acentos en que los poetas nombrados y otros de inferior -renombre habían exhalado con expresión más ó menos afortunada sus -sentimientos religiosos, ó dado acaso con sobrada libertad rienda -suelta á sus instintos satíricos; aquellas voces con las cuales se -mezclaban á veces los cantos impregnados de tristeza con que algunos -imitadores de March, y hasta los mismos poetas citados, cuando se -proponían seguir las huellas de éste, celebraban sus amores reales ó -fingidos; aquellas obras serias ó de burlas por cima de las cuales -asoman, por desgracia para las letras con escasa frecuencia,—ya que -nunca fué la _patria_, con perdón sea dicho, del señor Ferrer y -Bigné[52] fuente preferente de inspiración para nuestros antiguos -trovadores,—algún canto más varonil y digno de loa, por ser patriótico, -con que llora ó celebra algún otro poeta, ora la muerte del príncipe de -Viana[53], ora el sitio de Rodas[54], ya la toma de Constantinopla[55], -ya los hechos de armas del animoso Alfonso V; aquellos acentos, -aquellas voces, aquellos cantos, que se prolongan, aunque perdiéndose -de día en día, como ya en otra ocasión decíamos, hasta principios del -siglo XVI, son los postreros que exhala la escuela catalana, discípula -de la de Tolosa, hasta en las comarcas donde se había ostentado más -fecunda, ó sea en el reino de Valencia. Allí, mucho más pronto que -en nuestras tierras, la lengua de Castilla pasó á ser la de los -trovadores[56]; de tal suerte se adelantó en su cultivo, en daño -del habla catalana,—que fué alterándose allí más que en Cataluña y -Mallorca,—que ya al promediar aquella misma centuria, casi al propio -tiempo en que Lope de Rueda echaba los fundamentos del teatro nacional -en Sevilla, hacía Timoneda en Valencia sus primeros ensayos en el arte -dramático, que debían enriquecer pronto con sus obras el canónigo -Tárrega, Aguilar y otros ingenios contemporáneos del gran Lope de -Vega; y que ya en los mismos días en que florecía el poeta-librero, -Almudevar, al editar las obras de Roig y el _Procés de les olives_, -lamentábase, en un lenguaje que no distinguiría del que aquí en -las tierras catalanas se hablaba el gramático más perspicaz, de la -ingratitud de los que, olvidados de la leche que habían mamado, miraban -con desprecio las antiguas riquezas literarias de su patria, y salía -á la defensa de su idioma contra los que lo acusaban de pobre y frío, -siendo así, decía de él, que es muy abundante y muy gallardo[57]. - - [52] Termina este señor su erudita _Reseña histórico-crítica - sobre los poetas valencianos de los siglos_ XIII, XIV y XV, - con estas palabras: «.... podría deducirse (de su escrito) - con algún fundamento que el siglo XIII, época de conquista - personificada por el rey don Jaime, es el siglo en que los poetas - se inspiraron en la PATRIA; el siglo XIV, que termina con San - Vicente, es el siglo de la FE; y finalmente el siglo XV, edad de - oro de la literatura valenciana, enaltecida por Ausías March, - es el que completa el famoso y antiguo lema PATRIA, FIDES, - AMOR.» Prescindiendo de esta división, que hallamos por demás - sistemática y no muy ajustada á la verdad histórica, nos ha de - permitir el señor Ferrer que le advirtamos que aquel lema no - es _antiguo_, como él le llama, ni _histórico_, como con menos - fundamento todavía le apellida el señor Balaguer en su _Historia - política y literaria de los Trovadores_ (Tom. I, pág. 99). Y - como pudiera acontecer que, apoyándose en la autoridad suya y en - la de este último, una y otra muy respetables, otros escritores - siguiesen calificándole de igual suerte, y fuese generalizándose - la equivocada opinión,—que así es como nacen y se perpetúan los - errores en historia,—de que aquel lema fué el de los Consistorios - de Tolosa ó Barcelona, no creemos que tomen á mal ellos y cuantos - han calificado de antiguo y de histórico dicho lema, que les - digamos que éste fué ideado y por vez primera usado, junto con - su sello, por los Mantenedores del año de la restauración de los - Juegos Florales, al tener que inventar uno y otro para aquella - naciente institución, de la que tiene á grande honra haber sido - uno de los principales promovedores,—otro fué D. Antonio de - Bofarull,—el autor de este escrito. - - [53] Fogassot y Guillén Gibert: _Diccionario de Autores - catalanes_. - - [54] Francesch Farrer ó Ferrer.—MILÁ: _Resenya_, pág. 158. - - [55] Un poeta desconocido—Ibid. - - [56] El señor Ferrer se ve obligado á confesar, hablando de - Vinyoles, que se nota en él cierto desvío de la lengua materna. - Otro tanto podría decirse de algunos otros poetas de su tiempo. - - [57] _Epístola proemial als lectors_, de la edición de 1561 de - las citadas obras, copiada por el señor Cerdá y Rico en sus - _Notas al Canto del Turia_, pág. 423 y siguientes. - -Por fortuna, á aquellos acentos y á aquellos cantos, hoy de pocos -conocidos y de menos estudiados, sobrevivieron los de Ausías March, que -fueron para los poetas valencianos de los pasados siglos, como lo son -para los del presente, cual la sagrada llama que, viviendo, hace que -viva y arda en el pecho de aquéllos y de éstos el amor á su antigua -poesía. - -Ausías March sobrevivió á la antigua escuela catalana, como sobrevivirá -á la desaparición,—que retarde Dios muchos siglos,—de la lengua -catalana como lengua hablada, al igual que han sobrevivido Virgilio y -Horacio al rico idioma de los habitantes del antiguo Lacio. Los que -habían sido sus compañeros ó sus discípulos en vida y que habían gozado -del privilegio de leer sus valientes _estramps_ y sus melancólicas -_esparsas_, en copias sueltas, que debían multiplicarse prodigiosamente -al pasar de mano en mano, al cabo de pocos años podían disfrutar ya del -placer de verlas reunidas en más ó menos lujosos manuscritos. Dudamos -que de ningún otro poeta se hicieran más colecciones de sus versos que -de los del amante de Teresa. De ellos, que sepamos, existen códices en -la biblioteca del Rey, del duque de Medinaceli, de Valencia; dos copias -más modernas, hechas en 1541 y 1542 por Pedro Vilasaló, una de las -cuales existía en poder de Mr. Tastú, de quien sabemos por su hijo que -tenía reunido abundantes materiales para hacer una nueva edición de sus -poesías, y otra, según Perez Bayer, en la biblioteca Escurialense[58]. -Hállanse además continuadas sus obras poéticas, en todo ó en parte, -en los Cancioneros de Paris, en el de Zaragoza, y en el que posee -entre sus preciosas curiosidades bibliográficas el señor don Mariano -Aguiló. Más tarde, 1546, fueron otra vez compiladas las obras de Ausías -March en un manuscrito, ordenado, según advierte don Luís Carroz en un -prólogo puesto al frente del mismo, en vista de varios antiguos códices -y de las dos ediciones hechas en Barcelona en 1543 y 1545. - - [58] Lo menciona Torres Amat en su _Diccionario de Autores - catalanes_, artículo _March_ (Ausías). - -Existen varias versiones de nuestro poeta, unas que han visto la luz -pública, si bien son rarísimas las ediciones donde se encuentran, otras -dos que permanecen todavía inéditas, y algunas de las cuales ignórase -el paradero. Es para nosotros la primera la del famosísimo humanista -valenciano Vicente Mariner, quien transformó los cantos de amor de -Ausías en elegantes y fáciles elegías latinas[59]. Esta versión fué -dada á la estampa en Tournay en 1633 en 8.º por Luís Pillhet, con -otras obras en prosa y verso del mismo traductor. El original de dicha -versión, junto con otros escritos del citado humanista, existe en la -Biblioteca Nacional de Madrid, rotulado con la signatura F. f. 59. Como -la edición de la traducción de Mariner es por todo extremo rara, hemos -creido que nos agradecerían nuestros lectores que les diésemos, como en -efecto lo hacemos, alguna muestra de ella. Véase el apéndice núm. 4. - - [59] El señor don Marcelino Menéndez Pelayo asegura en el - _Discurso_ que pronunció en el ejercicio 2.º de sus oposiciones, - que el Brocense tuvo el pensamiento de traducir á Ausías March. - Ignoramos de dónde tomó este dato. - -Trasladaron, aunque no con grande acierto, los versos de Ausías á la -lengua de Castilla Baltasar de Romaní, y más adelante el conocido poeta -y novelista Jorge de Montemayor. La versión del primero, que contiene -los cantos de muerte y los morales y el espiritual, y únicamente veinte -y seis de los de amor, sin duda porque no contenía más el códice que, -según él mismo dice, halló entre los papeles de su casa, fué impresa -en Valencia por Juan Navarro en 1539. Si bien es una de las cuatro -ediciones que tenemos á la vista al escribir este trabajo, excusamos -dar su descripción, por cuanto pueden hallarla nuestros lectores, con -grande inteligencia y exactitud hecha, en el _Catálogo de la Biblioteca -Salvá_. Considérase con razón la traducción de Romaní muy inferior á la -del autor de la Diana, ya por no haber comprendido siempre el sentido -del original, ya por haberse querido ajustar demasiado á él cuando -le pareció posible hacerlo, con grave perjuicio de la armonía de los -versos y especial medida de la lengua de Castilla. La traducción de -Montemayor, que únicamente contiene la que él llamó primera parte, ó -sea los cantos de amor, debió darse á la estampa en 1560. Si bien ésta -es más estimada por los inteligentes que la de Romaní, peca en algunas -ocasiones de sobrado libre y en otras de inexacta. - -Juan Pujol, presbítero de Mataró, poeta que floreció á últimos del -siglo XVI, que compuso un poema _A la batalla de Lepant_, y á quien -debemos colocar entre los admiradores é imitadores de Ausías March, -como lo prueban las _Glosas_ que compuso á varios de los cantos de -éste, escribió, con el título de _Visió en somni_, una composición -en que supone que se le aparece aquel poeta, quien con grande enojo -y por muy áspera manera se queja de los que le han traducido sin -comprenderle, y por lo tanto de Montemayor y de Romaní; pero mucho más -ásperamente de éste, ya que como valenciano estaba más en situación de -interpretar sus pensamientos; haciendo en cambio grandes elogios del -catalán Luís Juan Vileta, traductor también de Ramon Llull, del cual -dice que «solo entre ciento es quien - - Reny lo qui reny y grunya lo qui grunya - Qui sens dubtar ell vuy en Catalunya - Mos dits entent del tot y sens fallir[60].» - - [60] _Diccionario de Autores catalanes_, artículo Pujol (Juan). - -Si no fuesen apasionadas las alabanzas de Pujol, mucho sería de sentir -la pérdida de esta versión, que es una de las dos á que antes nos -referíamos, que no fueron dadas á la estampa. Es la otra la que cita -Mayans, escrita en octava rima por el doctor don Narciso Arañó y Oñate, -beneficiado en la iglesia de San Miguel de Valencia, y que poseyó en -su rica y escogida librería aquel diligente y docto investigador de -nuestras riquezas literarias. - -Respecto á las ediciones de las obras de nuestro poeta, nos limitaremos -á indicarlas, remitiendo para mayores datos á nuestros lectores al -citado _Catálogo de Salvá_ y á los biógrafos Rodríguez, Fuster y -Jimeno; y son la ya mencionada de 1539[61] en los llamados caracteres -góticos; otra del mismo año y de la misma ciudad, citada por Rodríguez -en su _Biblioteca valenciana_, pero de cuya existencia dudan Salvá -y otros bibliófilos, no menos que él renombrados y eruditos; dos de -Barcelona, salidas de las prensas de Carlos Amorós, una de 1543 y la -segunda de 1545; otra de Valladolid del año 1555; otra impresa por -Claudio Bornat, también de Barcelona, en 1560, que pasa por la más -correcta; la que se tiene por la primera edición de la versión de -Montemayor, dada á la estampa, según cree el señor Salvá, en el mismo -año de 1560; á la cual sigue, según algunos bibliófilos, otra de -Zaragoza de 1562; y por fin la de Madrid de 1579, en la cual se dieron -por segunda vez á luz las versiones en ella reunidas de aquel poeta y -de Romaní. En 1864 el señor Briz, á quien tanto deben las letras y la -poesía catalanas, dió á la estampa en Barcelona una nueva edición de -las obras del elegantísimo y sutil poeta, con variantes sacadas de las -diferentes ediciones que para editarla tuvo á la vista, enriquecida -con un fragmento que contiene varios cantos de la versión de Jorge de -Montemayor y el _Vocabulario de voces oscuras_, publicado en la edición -de Valladolid por Juan de Besa. - - [61] Del documento antes de ahora no publicado que trasladamos de - una copia que nos ha sido comunicada por don Manuel de Bofarull - en el apéndice núm. 5, se colige que se proyectó por un tal - Luís Pedrol hacer una edición de las obras de Ausías March, que - hubiera sido, si se hubiese realizado, la primera de todas y por - lo tanto anterior á la de 1539. - - * * * * * - -Hemos llegado al término de nuestra tarea. Al Jurado que ha de -juzgarnos y después de él al público, si es que algún día damos á la -imprenta este trabajo, que ha de confirmar su fallo, corresponden -resolver si le hemos desempeñado ó no con acierto. Acaso al acometerlo -contamos sobrado con nuestras fuerzas, ó nos hicimos la ilusión de que -no sería de tan difícil ejecución como vimos que en efecto lo era, -una vez pusimos en él nuestra mente y nuestra mano. Mas si pudimos -engañarnos en eso, no nos aconteció lo mismo respecto del tiempo que -se nos daba para llevarlo á cabo, que le tuvimos desde luégo por muy -escaso, si el mérito de la labor había de corresponder á la alteza y á -lo difícil del sujeto. Y sin embargo, de mucho menos aún del que se nos -concedía hemos podido disfrutar para componerlo: y si bien ya sabemos -que esta circunstancia, puramente personal, no ha de ser tomada en -cuenta para atenuar la severidad del fallo y hacer que se incline en -nuestro favor la vara de la justicia, la invocamos aquí y la hacemos -pública para tranquilizar nuestra conciencia, y para descargo ante el -público de nuestra pobre reputación como escritores. - -Mucho desconfiamos de que nuestro humilde escrito alcance la joya -ofrecida como premio. Pero de todas maneras tendremos motivo de -felicitarnos de haberlo emprendido, porque á medida que íbamos -adelantando en él, íbamos al propio tiempo estimando más al poeta y -las obras objeto del mismo. Antes amábamos ya á Ausías March y le -teníamos por el Príncipe de nuestros trovadores: hoy sentimos por él -un verdadero entusiasmo y le ponemos por cima de todos los poetas -líricos, propios y extraños, que florecieron en el siglo XV. Por -esto, si tuviésemos esperanza de que nuestra voz, á la cual sentimos -en este momento que le falte la autoridad que da un preclaro ingenio, -ó un nacimiento menos humilde que el nuestro, pudiese ser oida de -los poetas valencianos, les pediríamos la realización de dos grandes -hechos que enaltecería por todo extremo á su patria y á ellos, á saber: -primero que interpusieran su poderoso valimiento para lograr de sus -corporaciones populares la realización del laudable propósito que -se concibió hace algunos años, y que ignoramos por qué motivo no se -llevó á cabo, de hacer una edición monumental de las obras de su gran -trovador; y en segundo lugar, y para honrar dignamente por su parte -la memoria de éste, que restaurasen su habla literaria, purificándola -y templándola en las abundantes y cristalinas fuentes del idioma de -Ausías y de sus mejores poetas de los siglos XV y parte del XVI; única -manera, á nuestro modo de ver, de evitar que llegue más pronto de lo -que ellos quisieran el triste día en que digan los hijos de su país: -«no leemos las obras de nuestro gran poeta, porque están escritas en -una lengua para nosotros muerta.» La edición de las poesías de Ausías -March sería un monumento destinado á dilatar su fama; la restauración -de la lengua literaria en que escribió él sus versos sería el medio de -que jamás desapareciese de la memoria de los hombres. - - - - - APÉNDICES. - - -Núm. 1, pág. 20.—1361 (20 de Febrero). «Jaume March miles, ápoca á -Bernardo de Ulsinelles, caballero y doctor en leyes, á la vez que -tesorero real de 300 sólidos, resto de aquellos 5,000 que se le debían -segun el siguiente albará.» «Jo en P. March, maestre racional de la -córt del Senyor Rey atorch á vos en Jaume March, de casa daquell -mateix Senyor, que per la dita córt vos son deguts quinque mille -sólidos barcinonenses los quals lo Senyor infant en P. de Ribagorza é -d'Ampurias compte vos ha donats graciosament en ajuda de las messions -que faes en vostre matrimoni é los quals jo per manament del Senyor Rey -á mí fet de paraula, é de voluntat del dit Senyor infant li he fets -escriure per abatuts en lo dors de un albará á ell fet per mí que fo -escrit en Valencie III dies del present mes de fabrer, ab lo qual era -deguda per la córt del Senyor Rey major quantitat al dit Senyor Infant -per les rahons en lo dit alberá contengudas. En testimoni de la qual -cosa vos he fet lo present alberá segellat ab lo del dit meu offici. -Scrit en Valencie XX dias del mes ffebrer anno Domini MCCCCXXX Quarto.» - - -Núm. 2, p. 22.—En Ferrando per la gracia de Deu Rey d'Aragó, de -Sicilia, etc., als nobles, amats é feels nostres Mossen Ramon -Dempuries, procurador en lo Comptat Durgell ó son lochtinent, Veguer -et altres officials de la ciutat de Balaguer et al curats Vicariis et -altres ecclesiastichs de la dita Ciutat salut et dilecció. Com los -parents et amichs del amat nostre Mossen Pere March quondam, vullan -et antenan apostar la ossa del dit Mossen P. en la Ciutat ó Regne -de Valencia, á vos dits nostres officials manam et á vosaltres dits -ecclesiastichs monestam que encontinent com ne serets request per los -parents et amichs del dit deffunt ó altre per ells los liurets la dita -ossa la qual es en aquexa Ciutat soterrada per ço que aquella puxan -portar en lo dit Regne ó Ciutat de Valencia é ferne aquella solemnitat -que 's pertany et açó per res no mudets ó dilatets en alguna manera -sins entenets servir et complaure. Dada en la Vila de Morella sots -nostre segell secret lo primer dia de Agost en lany de la Nativitat de -Nostre Senyor mil-CCCCXIV. Rex Ferdinandus, etc.—Archivo de la corona -de Aragón, fól. 81, quinto del registro, núm. 2381. - - -Núm. 3, pág. 35.—Al molt alt é molt excellent Senyor lo Senyor -Rey.—Molt alt é molt excellent Senyor:—No ha molts jorns passats -scrivim á vostra Senyoría de ço que dins aquesta Ciutat havíem fet per -vostre manament segons lo cárrech que havíem en nostres memorials. -Apres Senyor som stats á Gandía, hon solament avem trobat que á vos se -sien proferts mossen Lois Daragó et Ausías March. Es ver que mossen -Bernat de Vilarig hi mostrá gran voluntat pero no pot per la via del -duch. Apres Senyor som stats á Xátiva, de hont solament avem aut hun -dels fills de mossen Bernat deçPuig. Es ver Senyor que tot hom ha gran -voluntat en servir vostra Senyoría, mas los huns no poden et los altres -han faenes. Mas de la major part dels queus han respost ha hom algun -sentiment que en cas que vostra Senyoría ne donás guatje hi hirien -molts donantlos algun acorriment. Car en veritat Senyor lo mils dispost -haurá prou afer ates que noy pot hom trovar hun roçí. E jatsia Senyor -que per nostres memorials no es manat que tornem aquí, pero atenent -vostra presta partida á nosaltres Senyor seria imposible anar aquí et -esser prets á la fy del juriol et la principal rahó per los roçins é -per tal Senyor segons trametem á vostra Senyoría los memorials ab les -respostes de cascuns, suplicant vos Senyor segons avem en altra letra -queus placia donar nos licencia que no ajam anar aquí. Car los dits -memorials va tot ço que poriem dir. Altres coses á present Senyor molt -excellent noy ha que scriurer dejam á vostra Senyoría sino quens man -com á humils vasalls lo qual Nostre Senyor aja en sa continua guarda -donant vos ço quel vostre cor desiga. Scrita en Valencie lo primer de -juliol.—Senyor molt excellent.—Los indignes embaxadors vostres qui -besant vostres peus et mans se recomanen humilment en gracia et mercé -de vostra Senyoría.—Archivo de la corona de Aragón. Cartas reales sin -fecha del reinado de Alfonso IV de Cataluña, V de Aragón. - - -Núm. 4, pág. 82. Como muestras de las traducciones hasta ahora -conocidas de Ausías March damos la del primer canto de amor, «Qui no -es trist de mos dictats no cur», y la del canto que empieza, «Cervo -ferit no desija la font» una y otra en latín, por Vicente Mariner, y -las dos castellanas de este último, hechas por Baltasar Romaní y Jorge -Montemayor. - - - TRADUCCIÓN DE VICENTE MARINER. - - _Elegía I_ - - Qui non tristis adest nunquam mea carmina curet, - Aut cui non pressit pectora mœror atrox, - Quiquæ malis tritos vexantibus artus, - Non ad tristitiam quærat acerba loca. - Carmina nostra legat, mentem quatiatque tumulto. - Arte carent stulti mente renata viri - Ad causam impellit quæ in tot mea corde dolores - Novit amor pœna quæ mihi causa fuit. - Pars quædam e non parva quidem reperitur - Lætitiæ magnæ tristis in ingenis amœnæ - At si me pressum cuncti videre dolore - Magnis lætitiis mens fuit acta mea. - Utque meo simplex persistit corde Cupido, - Sic lætor vicem videre in orbe nihil. - Et quia gesta sua intento vel publica nosse - Tum mea vel mixto corde dolore levat. - Jam veniet tempus deserto ut pectore vivam - Ut possim melius cernere amoris opus. - Vitæ hujus miseræ jam sit vel nemo miserius. - Me nam sæpe suis ædibus arcet amor. - Ast ego per se ipsum qui tantum diligo amorem - Nec dare quæ ipsæ potest munera magna nego. - Tristitiæ nunc corda suæ mea tradere tento, - Et toto mecum tempore tristis ero. - Ingenioque meo vix tandem educere possum - Donum esse eximiis majus ubique bonis. - Mœrorem potius quam tot sua guadia adire, - Illi nam languor dulcis ubique subest. - Delitiæ nostræ magnæ pars maxima substat, - Hæc quam vel quisquis jam sibi tristis habet - Dum luget, præbent illi nam gaudia luctus, - Lætaque sub toto pectore corda ferunt. - Sic est asiduis quasi subgemat obrupta tellus - Planctibus, inque illum ferveat orbe dolor. - A multis studeo reprimi, cogoque vicissim - Tantum non tristi pondere vita noscet. - At qui oculis ego sæpe meis sua commoda vidi, - Jam sua damna peto, gaudia namque licent. - Nemo sciet, fuerit si non expertus et acer - Quot secum gestet gaudia solus amor: - Ejus qui vero Paphiæ tenet ulcere tela - Ac si se tali cernat amore premi. - - - EPIGRAMMA. - - Flor inter spinas, faciat Deus undique poscas - Per te me vitæ dura subire mala. - Robore namque meo in lapsus me amor injicit atrox - Absque suo cui ingens vis sine fine subest. - - - LIBER SECUNDUS.—ELEGIA TERTIA. - - Concursus cervus non sic fontem appetit ipsam, - Ceu ego jam cupio semper adesse tibi. - Et requiem ingentem ducunt quam gaudia summa, - Hoc solum possum ponte subire mihi. - Tarda est illa dies quam tantis viribus opto, - Emi quam multo sæpe dolore meo. - Et cito vel tarde venturam hanc arbitror esse; - Si mors fortasse non secat ipsa viam. - Spe labi aut possum certumque relinquere donum - Nam te sic cupio majus ut omne bonum. - Te peto nam nullis, in me te concito telis, - Dum tua donentur pectora chara mihi. - Mens si vel parvo secedit tempore nostra - Pectus vel nobis credere adesse tuum. - Hoc sine non possum desumere gaudia læta, - Si vivit adhuc jam cito morte ruet. - Ante oculos video pœnarum culmina montis, - Cassibus et nostris munera firma fero. - Et meus altus amor poterit depellere cuncta, - Si tuus estque meus, nec mihi mons ut adest. - Ille ut descendet, noster labetur et idem - Si cadit ex alto, vulnera magna feret. - Extremum quoniam extremo dum traditur ipsi, - Sorti infœlici non bona dat miseri. - Sæpe Deum quodcumque die precor indigne summe, - Cujus causa quidem vel tibi major adest: - Solum ut forte meo sensus tuus ardet amor, - Et precor ut vires jam tibi donet amor. - Extremisque adero si præstitit ista Cupido, - Si quo in te sedeat invenit ille locum. - Multa sede quidem in nobis furor assidet ejus, - Pugna etiam prestat: nolumus arma tamen. - Atque tuos casus timeo vel noscere quosdam, - Nam dubito ne illis stet tuus altus amor. - Hæc quoniam ignoro, multo est mea vita dolore, - Nescio quod servem semper ab igne latus. - In te non equidem mea gaudia plena supersunt, - Etsi plena velis protinus esse mihi. - Consilium invitum tua corda Cupidinis urgent, - Inque illo et tecum stant mea tuta bona. - Ne timeas nostram cuncta hæc depellere mentem, - Et varium nostri cogere cordis opus; - Servitiis etenim committent robora firma, - Tales nam servos maximus optat amor. - Si invidiam tantis sentis sermonibus ullam, - Semper amore cares quod velit et dubitas. - Hic quem morbus agit stabili non sede vagatur, - Atque putas motus esse tibi requiem. - Si tibi non fidis vel quantum pectore polles, - Hunc zelum rigidum dat mihi tantus amor. - Corporis atque tui haud timeo, vel denique vires, - Ne in me quid facerent quod daret inde necem. - Pectus amo saltem quod vel mea pectora tangat, - Nam timeo te altum semper amare Deum. - Delitiisque tuis crescunt mea damna vicissim, - Si ipso doles, damno laberer ipse tuo. - - - EPIGRAMMA - - Præcipuum ut donum finem a te spero nostrum, - Præsenti nimium lætor ut ipse die. - Si vel præsenti fortunæ mæreo casu, - In me jam casus denique nullus erit. - - - TRADUCCIÓN DE BALTASAR ROMANÍ. - - Ciervo herido no desea la fuente - Con tal deseo qual yo de veros siento: - El gran reposo de mi contentamiento - Hallar no puedo sinó por esta puente: - Más tarde viene dia tan desseado, - Mercado caro con mucho suspirar; - Tarde ó temprano yo sé que ha de llegar - Si mi camino por muerte no es cerrado. - De esta esperanza no puedo ser echado - Pues mi desseo de honesto bien me viene, - Y cosa al mundo se que no detiene - Sinó el querer que nunca me habeys dado: - Mi pensamiento no pierde solo un punto - De contemplar cómo podría ser; - Mas no es possible: fáltame el merecer - Bivo en vos, y para mí defunto. - Un alto cerro de males me detiene - Y al otro cabo tengo el contentamiento; - Menoscabar podrá el querer que siento - Si el vuestro mueve y no muestra que viene: - Mi fantasía subir á lo alto piensa - Por donde yo su gran caida temo, - Que á todo extremo es dado un otro extremo, - Y en baxo estado no es grave la ofensa. - De cada hora estoy rogando á Dios - De lo que en vos está la mayor parte, - Que mi querer haya en el vuestro parte - Y que amor ponga el suyo todo en vos; - Haciendo esto sabríades dextremos; - Mas yo no veo en vos donde estén puestos; - Su pasion entra en lugares dispuestos - Y contrastarles se puede y no queremos. - Nuevas de vos más que la muerte temo, - Que por un cabo dudo de vuestro olvido, - De otro el desseo de saber ma vencido; - De cada parte ay fuego do me quemo: - No es en vos complir lo que yo pido, - Nunca queráis á vos mismo forzaros, - Porqués forzado con amor consejaros - Que en los dos puntos está mi bien cumplido. - No harán cosa en vuestro desservicio - Mis pensamientos ni dél se mudarán; - Mas á firmeza sujetos estarán, - Que assí los quiere amor en su servicio: - Destas razones si algun pesar habéis - Sin amor sois ó no sabéys que quiere; - No seréis firme si este mal hos hiere; - Lo que es movible por seguro ternéis. - Si quanto debo de vos yo no confío - Mi gran querer me trae en este zelo, - No porque temo vuestra virtud un pelo, - Mas sois tan alta que de mi desconfío: - Ved que locura es la que tengo en esto - De vuestro espejo soy tan envidioso - Que de vos mismo me hace ser zeloso - Sin pensamiento de acto deshonesto. - - - TRADUCCIÓN DE JORGE DE MONTEMAYOR. - - Con sed el caminante no desea - Lo medio que yo á vos la clara fuente, - Al bien que el alma y cuerpo señorea, - Jamas podré pasar por otra puente; - El día tarda mucho aun que así sea, - Y cómprolo á mi costa caramente, - Mas él ha de llegar tarde ó temprano - Si muerte no le estorba y va á la mano. - No puedo de esperanza ser privado, - Pues como el mayor bien á vos deseo, - Y cosa no os estorba haberme dado - Vuestro querer, el cual jamas poseo; - Si yo en mi pensamiento os he alojado, - Imaginando ver lo que no veo, - Sin él no puede haber deleite junto, - Y todo, si no es él, será difunto. - Delante de mí está un monte de dolores - En ver que nadie basta á contentarme; - Menoscabar podría mis amores, - Los vuestros no queriendo remediarme: - Yo bajo si ellos bajan á menores - Y si de alto caen no hay curarme; - Así que cierto su caida temo, - Que á todo extremo es dado otro extremo. - Mil veces me veréis á Dios rogando, - La cosa que está en vos muy grande parte - Y el gran poder de amor está invocando - Que alcance mi querer del vuestro parte: - Y entónces iréis su extremo experimentando, - Si en vos hallan lugar por algun arte, - Porque en el más dispuesto entrarse vemos, - Pudiendo contrastalle no queremos. - Por una parte con temor de olvido - Saber nuevas de vos, señora, temo, - Por otra por sabello estoy perdido: - ¿A cuál iré si en ambas ardo y quemo? - Mas nunca hallo en vos cosa que pido, - Aunque queráis hacello por extremo: - Amor os debe aconsejar forzado, - Y si lo hace soy resucitado. - Y no temáis en ver que va pasando - Por tanta variedad mi pensamiento, - Que seros servidor me va afirmando - Y de los tales vive amor contento: - Si de esto os enojáis que estoy hablando, - El corazon tenéis de amor exento, - Y el más movible por lugar seguro; - Y no hay en vos firmeza ni amor puro. - Si en vuestro gran valor no me he fiado, - Mi gran querer lo hace y me deshace: - Tener yo á vuestro cuerpo, es excusado, - Pues ningun mal me puede hacer ni hace: - Querría vuestro amor verle ocupado - Del todo en mí, y áun no me satisface, - Que si algun mal pasáis os doláis de ello - Sin yo propio también hallarme en ello. - - -Núm. 5, pág. 83.—SA. CE. Y CA. MAG.—Luis Pedrol, de muchos días á esta -parte á procurado de aver á su mano y juntar todas las obras de Ausías -March poeta catalán que en muchas partes derramadas y casi perdidas -se hallavan nunca hasta agora impresas y aquellas corregir de muchos -vicios que por descuido de los escriptores en ellas avía á fin de que -assí correctas, juntas y reduzidas á su devida forma se imprimiessen -y la memoria de tan digno varon jamás se perdiesse, y porque en ello -á sostenido muchas vigilias costos y trabaios suplica por tanto á -V. Mag. sea de su merced concederle privilegio que las pueda hacer -imprimir y que nadie en los reinos y señoríos de V. Mag. sin su -expresso consentimiento las imprima ni á ellos se traigan vendibles de -otras partes dentro de tres años so las penas en los tales privilegios -solitas y acostumbradas que en ello el dicho Luis Pedrol recibirá -merced muy singular de V. Mag. Quam Deus, etc. _Reverso_.—Luis Pedrol -supplica lo el Almirante de Nápoles.—Supplica por privilegio para poder -imprimir las obras de Ausías March poeta catalán que las ha recopilado -y enmendado con gran trabajo por tres años que otro no las pueda vender -en vuestros reinos de Mag.—fiat.—Que se vea primero por alguna persona -que...—Archivo de la Corona de Aragón: Colección de Cartas y Memoriales. - - - FIN. - -*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK AUSÍAS MARCH Y SU ÉPOCA *** - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the -United States without permission and without paying copyright -royalties. 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