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-Project Gutenberg's Nuevas poesías y evangélicas, by Pedro B. Palacios
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and most
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-
-Title: Nuevas poesías y evangélicas
- con un estudio de Alfredo Palacios
-
-Author: Pedro B. Palacios
-
-Commentator: Alfredo L. Palacios
-
-Release Date: November 21, 2020 [EBook #63823]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: UTF-8
-
-*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK NUEVAS POESÍAS Y EVANGÉLICAS ***
-
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-
-Produced by Andrés V. Galia, Santiago and the Online
-Distributed Proofreading Team
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- NOTAS DEL TRANSCRIPTOR
-
-La portada de libro fue modificada por el Transcriptor y ha sido
-depositada en el dominio público.
-
-El Índice fue movido del final de la obra al principio.
-
-El criterio utilizado para llevar a cabo esta transcripción ha sido
-el de respetar las reglas de la Real Academia Española vigentes al
-momento de la publicación de la obra, en 1918. El lector interesado
-puede consultar el Mapa de Diccionarios Académicos de la Real Academia
-Española.
-
-Las reglas de la Real Academia Española establecen que el acento
-ortográfico en las mayúsculas debe colocarse si es que un vocablo lleva
-tilde. Sin embargo, por una cuestión pragmática, en las imprentas ese
-criterio normalmente no era respetado. En la presente transcripción se
-decidió adecuar la ortografía de las mayúsculas acentuadas a las reglas
-establecidas por la RAE.
-
-Errores evidentes de impresión y de puntuación han sido corregidos.
-
-
- * * * * *
-
-
- _NUEVAS POESÍAS Y EVANGÉLICAS_
-
-
- ALMAFUERTE
-
-
-
-
- NUEVAS POESÍAS
- Y EVANGÉLICAS
-
- CON UN ESTUDIO DEL
- Dr. ALFREDO PALACIOS
-
- [Illustración]
-
- EDITOR
- CLAUDIO GARCÍA
- SARANDÍ, 441
- 1918
-
-
-
-
- ÍNDICE
-
- Pág.
-
- Al lector 6
-
- Almafuerte por el Dr. Alfredo Palacios 7
-
- Evangélicas 43
-
- ¡Vade Retro! 72
-
- La Sombra de la Patria 73
-
- Evangélicas 83
-
- Trémolo 92
-
- Fúnebre 98
-
- Serenata 99
-
- El borrón 101
-
- Evangélicas 104
-
- Al compás del corazón 105
-
- Almafuerterianas 106
-
- Entre esposos 107
-
- De rodilla 108
-
- ¿Flores a mí? 110
-
- Vigilias amargas 112
-
- La Inmortal 117
-
- Postal 150
-
- Mi Juventud 151
-
- Mi Fe 152
-
- A la libertad 154
-
- Sólo Dios 156
-
- Nocturno canto de amor 158
-
- Máter Dolorosa 159
-
- Epilatamio 164
-
-
-
-
- _AL LECTOR_:
-
-
-_El éxito clamoroso obtenido en la primera edición de esta
-obra--agotada rápidamente,--las conferencias y polémicas entabladas
-alrededor de la personalidad de Almafuerte y la demanda continua que
-de todos sitios recibo de sus «Poesías»; me han decidido a completar
-la publicación de ellas, revisando pacientemente las revistas en que
-se publicaron, habiendo conseguido reunir original para un nuevo
-volumen que, juntamente con el anterior aparecido y reeditado, forman
-la colección completa de las poesías y evangélicas de Almafuerte,
-más querido y admirado cuanto más se difunden sus producciones,
-consiguiendo así el homenaje popular que me propuse fomentar en la
-primera edición._
-
-_A este nuevo volumen le sirve de prólogo la conferencia dada por el
-Dr. Alfredo L. Palacios el que a través de su hermoso talento, nos
-presenta al poeta bajo una faz simpática de apóstol optimista, la más
-interesante quizá, de su modalidad._
-
- _EL EDITOR._
-
-
-
-
- ALMAFUERTE
-
- Discurso pronunciado por el Dr. Alfredo L.
- Palacios, en el teatro Colón de Buenos Aires,
- con motivo del homenaje al poeta.
-
-
-Cuando un gran poeta se va, el corazón del pueblo sufre desgarramientos
-dolorosos. Es que los poetas son sacerdotes del misterio y del infinito
-que penetran en lo más hondo de las cosas y nos revelan la belleza. En
-pugna con los ritos consagrados y la estrechez del dogma que asfixia,
-tienen la amplitud del profeta.
-
-Son los poseedores del entusiasmo y de la esperanza, de la esperanza,
-que, no obstante tener alas, se quedó entre nosotros, porque amaba a
-los hombres. Esperar es amar, dijo Guyau, el poeta filósofo, y amar es
-saber esperar al lado de los que sufren.
-
-El poeta es vidente, y por eso conduce y libera los pueblos; canta sus
-glorias, sus dolores y sus misteriosos anhelos de ascensión.
-
-Cuenta Plutarco que los vencedores de los atenienses ante Siracusa
-perdonaban la vida a todos cuantos podían repetirles los versos de
-Eurípides...
-
-Y muchos siglos después, cuando la barbarie turca dió un zarpazo a
-Grecia, el divino Homero, el rudo y genial Esquilo, Sófocles, Píndaro,
-desde las profundidades de la historia, armaron caballero de la
-libertad a Byron.
-
-Entre los hombres, los que están más altos son los poetas. Menester es
-que así sea, porque ellos son los vigías y marcan el derrotero...
-
-Si miramos hacia Bélgica, desgarrada, aparece Verhaeren como si no
-hubiera muerto y que, cual un profeta que anuncia y guía le dice al
-hombre:
-
- Sube más alto, más alto:
- Todo el goce está en el vuelo.
-
-En la sagrada Francia, Rostand, que espiritualiza la vida, dando así
-lo que no pueden dar los fusiles y los cañones: la abnegación y la
-capacidad de sacrificio.
-
-En Italia, D'Annunzio; en Inglaterra, Rudyard Kipling, que exaltan la
-nacionalidad.
-
-En Portugal, Guerra Junqueiro, vehemente y agresivo con los poderosos y
-manso con los pequeños. «Mejor es abajar el espíritu con los humildes
-que partir despojos con los soberbios», dice el sabio hebreo.
-
-En el Norte de América, de donde llega un ruido ensordecedor de
-máquinas, Walt Whitman, el hijo de Manhattan, bardo de la democracia
-que canta el himno de la expansión y del orgullo, y que no se
-desvanecerá--él lo dijo--como el círculo de fuego que un niño traza en
-la noche con un tizón ardiente.
-
-En el Sur de América, donde crecen los cachorros del noble león
-hispano, Rubén Darío, admirable artífice, que innova la forma poética,
-libertador del arte, del ritmo y de la rima, que va hacia el porvenir,
-«siempre bajo el divino imperio de la música, música de las ideas,
-música del verbo». Rubén Darío, que en «Prosas profanas» permanece
-ajeno a la vida, a la solidaridad social, al grito de pasión que se
-escapa del alma de los torturados y que sólo ama la serenidad, la línea
-impecable, el refinamiento en la expresión, pero que evoluciona para
-ser más humano, en «Cantos de vida y esperanza,» donde dice:
-
- La torre de marfil tentó mi anhelo.
- Quise encerrarme dentro de mí mismo
- Y tuve hambre de espacio y sed de cielo
- Desde las sombras de mi propio abismo.
-
-Y frente a Rubén Darío, Almafuerte, el cantor del hombre.
-
-Las suaves transiciones de un estado de alma a otro no las expresa su
-verso, que gusta de la antítesis violenta. Una delicada nota musical,
-el perfume de una flor, un matiz tenue de sentimiento no hacen vibrar
-su lira; su voz es la voz de la tempestad. Penetra en el alma de
-sus hermanos y los conmueve varonilmente, canta las ansiedades, las
-tristezas, los dolores; plantea los grandes problemas humanos con
-una sed infinita de justicia; muestra la necesidad de sobrepasar la
-naturaleza visible; se encara con Dios, dialoga con él y le increpa.
-Sale de su egoísmo para vivir la vida de todos.
-
-Y marcha impulsado por un hondo sentimiento metafísico que no
-destruirán las religiones agonizantes. Sintetiza en su alma todas las
-tristezas, todos los anhelos, agitando el mundo con sus imprecaciones,
-con sus blasfemias, y, lejos de detenerse, aniquilado por la
-desesperación del pesimismo, avanza siempre, levantando en alto una luz
-que no se apaga, porque le alienta la esperanza.
-
-En su alma se desborda la pasión. Hay gritos de dolor y de ira, en los
-que no ven belleza, por incomprensión, los artistas que sólo aman lo
-límpido, lo sereno...
-
-Era bello Jesús cuando seducía a las gentes, predicando a orillas
-del lago de Capharnaum; había una gran serenidad en su alma, una
-gran dulzura en sus ojos, y la blanca túnica de los esenios caía en
-graciosos pliegues sobre su cuerpo delicado que parecía hecho de
-azucenas.
-
-Pero era más hermoso el Hombre de Galilea cuando entró, lleno de
-violencia, en el Templo, con el fuego de los profetas en la pupila,
-la cabellera suelta, en desorden la túnica agitada por un viento de
-pasión, y empuñando el látigo echó fuera a todos los que vendían y
-compraban en el Templo, diciéndoles: «Escrito está: mi casa, casa de
-oración será llamada, mas vosotros cueva de ladrones la habéis hecho».
-
-Almafuerte no es el buen monje artífice de la frase dannunziana; es
-el gran espíritu de amplitud humana y generosa, que no puede entender
-a Teófilo Gautier cuando éste, colocándose en el mirador del arte,
-encuentra preferible una magnífica pantera a un hombre.
-
-Nuestro poeta, para quien la belleza no está sólo en la apariencia, y
-que la busca al escrutar las almas, como contestando al artista, nos
-dice en un admirable soneto que, si en vez de las estúpidas panteras,
-encerrasen en la frágil jaula dos flacos mocetones, no permanecerían
-en el pajar sin esperanza, sino que pensativos, graves,
-
- No como el tigre sanguinario y maula,
- Escrutarían palmo a palmo su jaula
- Buscando las rendijas, no las llaves.
-
-Sólo siente el Hombre, el espíritu del Hombre; ni admira ni ama
-la naturaleza, que carece de voluntad y de amor y que permanece
-indiferente ante las lágrimas de los humanos. El rayo va sin
-pensamiento; los mundos giran sin dolor y todo esto lo expresa en
-versos lapidarios, donde la idea se ha transformado en sentimiento.
-
-Ve pasar el Universo, y sus maravillas, los astros, la luz, las flores,
-todo le deja inconmovible, y dice:
-
- Yo no siento más vida que la del hombre.
- Ni Wagner ni Rossini me dicen nada.
- Pero si por acaso gime un gemido
- ¡Me traspasa las carnes como una espada!
-
-Toda su sensibilidad es para el dolor de los hombres, y por eso llega
-en su incomprensión musical a la más absoluta indiferencia escuchando
-el canto de la forja de «Siegfried» o la novena sinfonía de Beethoven,
-tan impregnada de sentimiento, y donde hay también como en los versos
-del poeta, un gran anhelo de ascensión.
-
-¿Qué importa que el preludio del tercer acto de «Tristán e Isolda»
-exprese admirablemente el dolor universal, si el poeta no puede sentir
-la música, porque no hay espacio en su alma sino para las lágrimas de
-los hombres?
-
-Ni Wagner, ni Rossini, ni Beethoven le dicen nada, pero ¡el gemido del
-hombre! ¡ah! ¡si gime un gemido, entonces le traspasará las carnes como
-una espada!
-
-Nadie amó a los hombres, después de Jesús y el de Asís, como Almafuerte.
-
-Zarathustra, viviendo en la soledad, observó que sus sentimientos
-variaban y que necesitaba manos que se alargaran hacia él. Quiso dar y
-repartir; era una copa que se desbordaba. Díjole al anciano del bosque:
-«Amo a los hombres», y llevó su fuego a los valles. Sólo encontró un
-cadáver, y después de sepultarlo, resolvió no volver hablar al pueblo
-nunca; quiso unirse a los creadores, a los que cosechan y se regocijan;
-su canto fué para los solitarios.
-
-Nietzsche, pensador del grupo stirneano, anunciaba que la especie
-humana debe ser superada; que vendrá el Superhombre. También el Poeta,
-en sus versos de bronce, cuando dice:
-
- La perfección en sí del cuadrumano
- Tal vez hubiese suprimido al hombre.
- El que vendrá después, el Prometido,
- Sólo será un cerebro con dos alas.
-
-Pero Nietzsche se aparta del pueblo y crea una moral para el hombre
-fuerte, para el amo. Ya Juan Gaspar Smith, que parte del principio de
-que la humanidad está basada en el egoísmo y cuya filosofía malsana se
-ha pretendido erróneamente encontrar en la obra de nuestro poeta, decía
-que no hay otra alternativa que vencer o ser vencido. El vencedor será
-el amo, el vencido será el esclavo; el uno gozará de la soberanía y de
-los derechos del señor; el otro cumplirá lleno de respeto sus deberes
-de súbdito.
-
-Ahí la negación del pensamiento de Almafuerte. Ni Max Stirner, ni
-Nietzsche. El poeta es hermano de Jesús y de los «vigías de Israel» y
-por eso lejos de fulminar a los débiles, les ama. Sabe que ser débil no
-puede constituir una tara, sino en las regiones subalternas de la fauna
-inferior.
-
-En «El Misionero» llama hacia sí a los caídos, a la recua inmensa, hija
-del llanto, a la canalla vil y le dice:
-
-«¡Sólo quiero saber que soy tu hermano!»
-
-Y la ama profunda, sinceramente, aun sabiendo que son hechas por ella
-las más hondas heridas de su alma; tiene los brazos abiertos como para
-un abrazo inmenso. Este Zarathustra que también baja de la montaña,
-llevando su fuego a los valles, esta copa que se desborda, no se
-aparta de los hombres para entonar su canto a los solitarios.
-
-Tiene más fe; es una voluntad más soberana y así le dice a su chusma,
-entregándose todo entero.
-
- «Pise sobre mi cuerpo, no perdone,
- Toda la sociedad, pise y apriete;
- No habrá de conseguir que le respete
- Ni logrará jamás que te abandone.»
-
-El poeta es de filiación judaica; viene directamente de la Biblia y
-toda su obra está impregnada del espíritu de Israel.
-
-El pueblo judío fué el primero en escuchar la reclamación de los
-pobres. Nos dice Renán que Grecia fundadora del humanismo racional y
-progresivo, tuvo un claro en el círculo de su actividad intelectual y
-moral: despreció a los humildes. Israel suplió ese defecto del espíritu
-helénico. Los profetas proclamaron la justicia social y el amor a los
-pobres.
-
-Jesús fué el último de los profetas. El socialismo es de origen
-hebraico.
-
-Los profetas claman constantemente, defendiendo a los pobres; dialogan
-con Dios, le imprecan, exigen la justicia inmediata sobre la tierra;
-no quieren tolerar iniquidades contra los débiles, porque el semita
-no cree, hasta los Macabeos, como cree el ario, en las recompensas
-y castigos de ultratumba. Por eso eran vibrantes, fuertes. De ahí el
-código inspirado por Jeremías socialista teocrático, donde se desborda
-la justicia, la piedad y el amor por el pobre y la ira contra el
-poderoso.
-
-Éste es el enemigo a quien los profetas maldicen; él despoja a los
-humildes y se aparta de Jehová.
-
-Isaías lanza el anatema contra los príncipes prevaricadores y
-compañeros de ladrones que no oyen a juicio al huérfano, ni llega a
-ellos la causa de la viuda. (Cap. I, vers. 23).
-
-No con menos pasión, Almafuerte baja a la miseria, al dolor, hasta al
-vicio, buscando a sus hermanos y maldiciendo a los poderosos.
-
-«La Inmortal» es el canto a su chusma, a la «sudorosa chusma sagrada»
-de la que surgen las fuerzas de la historia y para quien él quiere
-justicia como los profetas.
-
-Almafuerte desciende hasta lo más profundo; cuando más llagas ve, más
-ama. Es un sacerdote del amor, de la infinita misericordia, y vuelve de
-los abismos de la miseria,
-
- «Como surgen los rudos poceros,
- Ungidos en greda, del pozo que cavan.»
-
-La compasión baja al dolor, blanca y perfumada, y retorna a la luz
-sucia y llena de taras. El Misionero dijo con verdad que el que quiere
-conservarse puro, «muchas veces tendrá que no ser bueno».
-
-Canta a la heroica labor cotidiana de la chusma, oprimida por leyes y
-por prejuicios y por eso llena de rencores; que ve los días felices de
-los poderosos y que porque tiene pasión y ansias,
-
- «Con su gran maldición de sedienta
- Maldice hasta mismo su vaso de agua»;
-
-y que porque tiene noción de lo justo
-
- «su disfraz de Catón la sulfura
- y enloda y escupe su clámide blanca»;
-
-y que porque vive Jesús en su alma
-
- «ni respeto ni amor le despiertan
- sus burlas de sabio, sus cruces de plata.»
-
-Ella, la chusma dolorida, que gime, ve
-
- que las flores no son del que riega
- sino del dichoso señor que las planta
-
-Y entonces el poeta que sabe que un perfume inefable, un fulgor de
-aurora y una música sublime esparcen las vidas más bajas, y que del
-fondo, de lo más hondo, surgen las altiveces más altas, extiende su
-manto sobre la chusma querida, maldiciendo a los poderosos, como los
-profetas de Israel.
-
-Ese amor inmenso a los pobres que inflamaba el corazón de los profetas,
-impregnó toda la doctrina de Jesús. Almafuerte tenía más que una
-«gota de Cristo». Se le parecía en su afán de levantar al caído; en
-su espíritu de rebeldía y en su odio a los fariseos, «generación de
-víboras, sepulcros blanqueados».
-
-El poeta fué un cristiano sin dogma que repudió todas las Iglesias.
-
-El Gran profeta Anónimo, más de 500 años antes de Jesús, había dicho
-que los pueblos no tienen más que un Dios, cuyo templo es el Universo y
-a quien debía honrársele con la justicia. Jesús, junto al pozo, dijo a
-la Samaritana, que le daba de beber: «creéme, mujer, ha llegado la hora
-de no adorar a Dios, ni en esta montaña--era el monte Garizim--ni en
-Jerusalén, sino allí donde se adora al padre en espíritu y en verdad.»
-
-El sacerdote apegado a la rutina que todo lo reduce a fórmulas
-tradicionales, ligado al santuario, viene directamente del rito y
-entre sus antepasados está el hechicero. Ha tenido siempre en la
-historia por rival y a veces por adversario, según lo expresa Guyau, al
-Profeta desde Buda hasta Isaías y Jesús; el Profeta es con frecuencia
-revolucionario; el sacerdote es esencialmente conservador, el uno
-representa la innovación el otro la costumbre.
-
-«El Misionero» que es un profeta, «cual un Moisés altísimo y tonante;»
-que es Jesús hombre que «no puso a su bondad ninguna linde,» que fué
-más allá que el de Asís, llamando hermano al vicio, el Misionero
-sintetizó todos los dolores, pero también todas las esperanzas de los
-que sufren. Es la negación del sacerdote, hijo del rito.
-
-No es el abate perfumado de heliotropo de sus rudas Evangélicas que
-expresan una filosofía áspera pero vibrante de bondad; no es el abate
-que baja del púlpito cruzando como un César, sudoroso entre sus
-encajes, por el aristocrático auditorio cuya emoción artística él ha
-producido y cuya admiración él ha conquistado. No, las manos finas y
-olorosas y expresivas del abate
-
- «Que no hicieron en la vida
- Más que cruces en el aire.»
-
-El Misionero tiene las manos callosas de las almas de combate a las que
-el poeta canta en sus «Milongas Clásicas,» las manos dolorosas «como
-vendas empapadas en el pus de las heridas.» Le llena de amor lo vil y
-lo caído, y ciego de bondad, enloquecido de evangelización, hace como
-el apóstol que penetra en los tugurios para salir de ellos, torturado
-de dudas cubierto de maldiciones y carcomido de remordimientos.
-
-La presión secular exprimiendo la entraña de la chusma sacó de ese
-barro de sangre una flor. Así surgió para el Poeta, Jesús,
-
- «gemebunda torcaz animosa
- que al prófugo crimen le tiende las alas».
-
-con lo que el Poeta expresa el inmensurable, el infinito amor por los
-desgraciados. El judío de Nazareth que realizaría la gran esperanza de
-su pueblo, Jesús presentido por el rudo Esquilo en su Prometeo y por
-el dulce Virgilio en sus Églogas, después de vagar por las montañas,
-respirando un aire de libertad e impregnándose del espíritu de los
-patriarcas y los profetas, fué a Jerusalén; su corazón se oprimió en
-el Templo viendo la fastuosidad. Se apartó entonces de las murallas y
-fué donde moraban los pobres, los miserables; bajó a las cavernas, a
-la fuente de Siloé. Allí se arrastraban los leprosos y los enfermos
-cubiertos de llagas. El hebreo se sintió hermano de los desgraciados;
-su labio besó todas las úlceras, resumió su alma los dolores de todos,
-maldijo a los poderosos y sintió ansias de derrumbar el Templo.
-
-El Poeta que también besó todas las llagas, que puso una caricia hasta
-en el reptil, enceguecido por su inmenso amor, tiene más que una «gota
-de Cristo.»
-
-En la «Sombra de la Patria,» llegan hasta él los gemidos de todos
-y estallan sobre su corazón como si sobre una rama soplaran sin
-cesar todos los vientos de la tierra, como si sobre una sola espalda
-gravitara toda la fuerza de los orbes
-
- «Como todo el dolor del universo
- que en una sola vida se agolpara
- como toda la sombra de los siglos
- en una sola mente refugiada.»
-
-He ahí el apóstol. Todo el dolor humano sintetizado en su alma
-generosa. He ahí la «gota de Cristo.»
-
-Pero no es sólo poderoso en palabras el Poeta.
-
-Es poderoso en obras y en eso también sigue a Jesús. Su vida y sus
-ideas marchan de perfecto acuerdo. No bastaría con hablar, pues es
-cierto aquello de que la verdad no tiene realce hasta que no se
-convierte en sentimiento y no resplandece sino cuando se realiza en el
-mundo como hecho.
-
-Almafuerte vivió en la miseria y él mismo nos cuenta que los botines
-con que por primera vez fué a la escuela le fueron entregados por una
-sociedad de beneficencia. Había renunciado a las glorias del mundo
-
- «Para sembrar, también, abecedario
- Donde mismo se siembran los trigales.»
-
-Y allá, en el colegio de Trenque-Lauquen, cuya aula era un rancho de
-adobe, dejaba que los niños fueren a él.
-
-Un día, uno de los pequeñuelos enfermó gravemente y el poeta le cuidaba
-como a un hijo. Cuando el enfermito falleció, Almafuerte vendió su cama
-para poder comprar el ataúd de pino.
-
-Hacía frío; entonces, y el cantor de «El Misionero» se acostaba en una
-tarima y se abrigaba con la bandera nacional de la escuela...
-
-Hace apenas cinco años, Alberto De Diego, a quien me ligaba una amistad
-fraternal y en cuya tumba lloré copiosamente junto al poeta, llegó a
-mi estudio y conmovido me extendió una carta que había recibido de
-Almafuerte y que nadie conoce. Aquél que cargara sobre sus espaldas las
-miserias de todos, se moría de hambre, allá lejos, olvidado del mundo.
-
-«Ahí le mando esos versos para que los negocie--decía el poeta al joven
-amigo--pero hágame el favor de moverse, porque es muy posible que en
-la semana entrante no veamos en mi casa la cara de Dios, mis hijos y
-yo. No creo que sea usted de los que entienden que yo debo vivir de
-langosta como vivía Juan el Bautista en el desierto. Hasta hace dos o
-tres años yo pensaba lo mismo; después compliqué mi vida, la humanicé,
-la hice menos egoísta, echándome otras obligaciones más positivamente
-beneficiosas para el país, que que la de andar haciendo versos y hoy me
-veo precisado a reconocer que no sólo de langostas vive el hombre y el
-hijo del hombre.»
-
-Y luego, con una insistencia dolorosa le dice a De Diego: «Ponga sus
-propios dolores bajo de cualquier ladrillo y entréguese por dos o tres
-horas a esta negociación. No le pido más; pero se lo pido como quien
-tuviera derechos adquiridos, esto es, con la mayor vehemencia. Vuelvo
-a decir; insisto; no le pido más que esto; consígame cuarenta pesos
-y remítamelos en seguida. Otra vez: no le pido más que eso; usted me
-entiende y no ha de permitirse ofenderse.»
-
-Y termina el poeta, que es soberano en sus sueños pero que como Jesús
-no tenía dónde reclinar su cabeza con estas palabras que ponen de
-relieve la gran estatura moral de Almafuerte:
-
-«Dirá usted que ya es mucho hablar de dinero. Pero, hijo mío, ¿quiere
-usted que salga a rejuntar macachines a las quintas con mis tres niños?
-¿No ve que ni tiempo les quedaría para ir a la escuela y no sabe que en
-esta estación del año no hay macachines? Por otra parte, yo no doy al
-dinero los infames empleos que le dan otros y puedo hablar de él todo
-el santo día sin ensuciarme la boca.»
-
-Hasta aquí la parte dolorosa de esta página íntima.
-
-Tiene felizmente otra, que conforta el espíritu, Almafuerte, anciano
-de setenta años, sufriendo frío y hambre en su casucha de Tolosa, no
-obstante tener la convicción de que era de las más puras glorias de
-su patria, que él amaba intensamente; Almafuerte no sentía un solo
-desfallecimiento en su espíritu, y en esta hermosa carta dirigida a
-un joven torturado por depresiones, le dice varonilmente desde lo más
-hondo de sus dolores:
-
-«Hágame el favor de sacudir su pesimismo. Es menester comenzar de
-nuevo; aprenda de este viejo. Vea cómo marcha por más que gima toda su
-miseria humana.»
-
-Valerosa lección de energía. «Es necesario comenzar de nuevo,» dice el
-poeta.
-
-Sí; cuando se reconoce que no se ha ahondado bien en el surco, menester
-es empuñar de nuevo el arado, con la misma tenacidad, con el mismo
-entusiasmo. Toda empresa humana exige el esfuerzo perseverante. Un
-camino nuevo no se abre a un solo golpe de piqueta.
-
-El poeta sabe que la brega es dolorosa, pero sabe también que el dolor
-es necesario; no produce en él la depresión; es acicate, fuerza sin
-la cual no se desplegarían las alas, no se emprendería el vuelo,
-la gloriosa ascensión hacia formas siempre mejores. Menester será
-reconciliarnos con el dolor, calumniado por los pesimistas; el dolor
-advierte, a veces purifica, levanta de lo más hondo y redime.
-
-El día sin dolor sería el estancamiento. Si no hubiera dolor, no habría
-piedad, no habría amor.
-
-Alguien ha afirmado equivocadamente que el poeta fué pesimista y citó
-en apoyo de sus tesis el «Trémolo.» Ya veremos que no es así.
-
-Almafuerte no se detuvo en la faz sombría del dolor sino por excepción
-expresando un estado transitorio de su espíritu. Se queja, impreca,
-maldice, blasfema, pero para mejorar el mundo, y teniendo siempre en
-vista un ideal, una luz que no se apaga nunca.
-
-No así Leopardi, el gran lírico italiano. Para él la vida no merece
-sino desprecio; el progreso es mentira y como combatir sería inútil, se
-resigna. Por eso dice en «A se stesso»:
-
- Or poserai per sempre
- Stanco mio cor.....
- ............................
- Posa per sempre. Assai
- palpitasti. Non val cosa nessuna
- i moti tuoi; né di sospiri e degna
- la terra. Amaro e noia
- la vita, altro mai nulla: e fange e il mondo.
- .............................................
-
-Así también en el canto nocturno de un pastor errante, donde el gran
-recanatiense expresa su desesperación por todo y su incapacidad para
-la acción. Se dirige a la luna y le pregunta cuál es su misión en
-los cielos. Surge, contempla los desiertos, pasa y se oculta. ¿Acaso
-no sufre el cansancio de volver a seguir tantas veces por los mismos
-caminos? ¿No se hastía de mirar siempre los mismos valles que conoce? y
-dice triste, dolorosamente, que su vida es semejante a la vida monótona
-del pastor, es decir, del poeta que vive sin esperanza y que por eso de
-nada le sirve la vida...
-
- Somiglia alla tua vita
- la vita del pastore
- Sorge in sul primo albore,
- move la greggia oltre pel campo, e vede
- greggi, fontane ed erbe;
- poi stanco si riposa in su la sera
- altro mai non ispera.
- Dimmi, o luna: a che vale
- al pastor la sua vita,
- la vostra vita a voi?--dimmi: ove tende
- questo vagar mio breve
- il tuo corso immortale?
-
-Nuestro gran poeta es el cantor del Hombre, de sus poderosos anhelos
-y le exalta y le diviniza. En cambio, Leopardi siente envidia por el
-rebaño que descansa tranquilo, que no conoce su esclavitud.
-
- O greggia mia che posi, o te beata
- che la miseria tua, credo non sai!
- quanta invidia ti porto!
-
-Leopardi es el precursor del pesimismo sistemático de Schopenhauer cuya
-filosofía se ha creído encontrar también en los versos de Almafuerte.
-Nada más falso.
-
-La vida es esfuerzo, dice el filósofo alemán y el esfuerzo es el dolor;
-de ahí que sólo el dolor sea positivo.
-
-Siendo la vida la objetivación de la voluntad, menester es negarse
-a querer, necesario es huir del amor que perpetuando la especie,
-perpetúa el dolor. Así se entra en el Nirvana que para Schopenhauer
-es el aniquilamiento del ser, la cesación de todos los dolores por la
-destrucción de la voluntad, pero que para el budhismo esotérico, es
-más: es el reposo consciente en la omniscencia.
-
-Parece escucharse al través de los siglos la palabra de Sakia Muni que
-llega de la orilla del Ganges: «El mal es la existencia,» o la palabra
-del Eclesiastés, el escéptico cuyo espíritu era negación del espíritu
-hebraico:
-
-«Mejor es el día de la muerte que el día de nacer.»
-
-Nada tiene de común nuestro poeta con los pesimistas.
-
-Leopardi dice que nada vale el esfuerzo; que la tierra no es digna de
-suspiros: «non val cosa nessuna y moti tuoi, né di sospiri é degna la
-terra.» El filósofo alemán dice que la esencia de la voluntad es el
-esfuerzo y que todo esfuerzo es dolor.
-
-Almafuerte, en cambio cree que el esfuerzo es una necesidad, que el
-hombre debe trabajar incesantemente para que venga el Prometido, el que
-será un cerebro con alas. Tiene una fe inmensa, y porque sabe que toda
-acción humana repercute a través de los siglos, que nada se pierde, que
-todo esfuerzo conquista algo y debe ser recompensado, se cuadra frente
-a Dios, le acusa de crueldad y le dice magníficamente:
-
- «Aquí estoy, ante ti... ¡Ni un solo gesto!
- ¡Págame mi dolor!»
-
-Es el optimismo de profeta de Israel, que ve las miserias de los
-que sufren y que reclama, por eso, de Jehová, dialogando con él, la
-justicia inmensa sobre la tierra; que no se desespera, que va cantando
-un himno a la voluntad soberana, que exalta, para levantar el hombre
-hasta Dios.
-
-«Yo sé que hay una luz que no se apaga», dice Almafuerte en el
-«Trémolo». Eso es la negación del pesimismo. Lo que hay en sus versos,
-es el gesto airado del profeta; alguna vez el lamento amargo de Job, y
-siempre la rebelión judaica que blasfema y vuelve a Jehová.
-
- «Tengo el corazón hecho una llaga,
- Como el cuerpo de Job.»
-
-Y otra vez:
-
- «No hagas, solemne Dios, ni un solo gesto
- ¡Te acuso de crueldad!»
-
-El libro de Job, citado tan frecuentemente por el poeta, es un libro
-filosófico en el cual se plantea el problema que preocupó intensamente
-a los judíos. ¿Por qué los buenos sufren si hay un Dios justo? Para
-los beni-israel no había castigos ni penas de ultratumba: por eso sus
-profetas pedían la justicia, hoy, en seguida y sobre la tierra.
-
-«Ved aquí, dice Job, que clamaré padeciendo violencia y nadie me oirá;
-vocearé y no hay quién me haga justicia» (Job, capítulo XIX).
-
-Pero no se resigna; sabe que su esfuerzo vale, y le dice a Dios:
-
-«No me condenes; hazme entender por qué pleiteas conmigo» (Capítulo
-X-2) «¿Por qué se esconde tu rostro?» (Capítulo X-24.).
-
-Almafuerte es un optimista, como aquel Isaías que también fué poeta,
-que se indignaba contra la injusticia y rugía entonces como un viejo
-león, que discutiendo con Jehová concluyó por transformarlo haciéndolo
-más bueno.
-
- * * * * *
-
-En la «Sombra de la Patria,» clamaba contra la injusticia y rugía
-entonces tan admirablemente los sentimientos humano y nacionalista,
-como desmintiendo la afirmación de su crítico que explica
-tendenciosamente la evolución del poeta; en la «Sombra de la Patria,»
-está palpitando el pensamiento hebraico.
-
-Almafuerte ve pasar la patria con el corazón oprimido.
-
- Sueltos van los cabellos; en guedejas
- por el busto de mármol se derraman
- como velo de angustias, o sombría
- melena de león. Siniestra, pálida,
- desencajado el rostro...
-
-Así la sombra de Italia aparece en el alma dolorida de Leopardi, donde
-no hay esperanza, que es soberana en el espíritu de nuestro poeta. Así
-la sombra de Italia: lívida, suelta también la cabellera y arrancado el
-velo:
-
- Sí che sparte le chiome e senza velo
- siede in terra negletta e sconsolata
- nascondendo la faccia
- tra le ginocchia e piange.
-
-Así Israel «regada en llanto por haber torcido sus caminos,» pasa por
-el alma ardiente de Jeremías. (Capítulo IV, V 21).
-
-Almafuerte ve cruzar la patria llena de dolor; le parece que se
-arrastran gloriosas banderas y entonces airado se dirige a Dios,
-llamándolo siempre Jehová. Jehová no era ya el Dios patriarcal de las
-tribus semitas, nómadas, era el Dios nacional, el Dios «del pueblo
-elegido.»
-
-Dice el poeta:
-
- «¿Dónde estás Jehová, dónde te ocultas?
- ¡Qué! ¿no vuelves tus ojos y la salvas?»
-
-¿Por qué mira caer sobre el pueblo todos los apetitos que carcomen
-su entraña y no lanza el rayo de su enojo, no descarga su brazo
-justiciero, no obscurece su cielo y no para sus mundos atónitos, si
-menester es salvar a su pueblo?
-
-Y agrega:
-
- «¿Oyes la voz de «tu poeta» y callas?
- La voz de tu poeta que te clama
- La voz de tu poeta que te adora.»
-
-Almafuerte dice: «Tu pueblo,» dirigiéndose a Jehová y en las «Milongas
-clásicas,» donde canta con hermoso optimismo a nuestra patria,
-hablándole de nobles ideales, termina con esta estrofa:
-
- «Y Dios al verte dormido
- Sobre todo tu progreso
- Te dé la paz con su beso.
- Como a su «pueblo elegido.»
-
-Almafuerte dice también «tu poeta.» Carlyle afirma que «vate» en
-lenguas antiguas quiere decir «poeta y profeta.» Si alguien todavía
-dudara que nuestro gran Almafuerte viene de los libros hebraicos, oiga
-a los «vigías de Israel.»
-
-Así habla Isaías en los capítulos LXIII, v. 15 y 17 y LXIV, v. 11:
-
-«¿Dónde está tu celo y tu fortaleza, Jehová? ¿Han amenguado acaso? ¿Por
-qué, oh Jehová, nos has hecho errar tus caminos? ¿Por qué endureciste
-nuestro corazón? ¡Vuélvete por tu pueblo, por las tribus de tu heredad!
-La casa de nuestro santuario y de nuestra gloria fué destruida: ¿por
-qué te detienes? ¿por qué «callas» y nos afliges de esta manera?»
-
-Y así, Jeremías, en el capítulo XIV, versículo 19, preguntando a Jehová
-por qué no salva a su pueblo:
-
-«¿Has abandonado a Judá? ¿Aborrece tu alma a Sión?»
-
-Almafuerte es un optimista estupendo. De lo más hondo del dolor saca
-fuerzas. El dolor mismo es su gran fuerza, su acicate. Por eso, lejos
-de desesperarse como Leopardi, después de hablar a Jehová que calla,
-sin negarle le abandona y busca los jóvenes que saben de amor heroico
-para impulsarlos a la lid, a la pasión, a la venganza, ¡pero antes
-les advierte que si callan, si permanecen quietos en una indiferencia
-infame deberán arrancarse de los rostros a puñados las mal nacidas
-barbas, dejando que sus novias escolten la sombra dolorosa de la patria!
-
-El espíritu de este Profeta nuestro es una fragua, cuyos rojos
-resplandores llegan a todas las almas. Quema pero alumbra. Hay allí una
-infinita sed de justicia; más que de justicia, de amor y de bondad; un
-anhelo soberano de ascensión, una eterna rebeldía; una esperanza que no
-se acaba nunca y muchas maldiciones y blasfemias y cóleras santas que
-caen como latigazos sobre las espaldas de los poderosos que exprimen y
-maltratan a la «sudorosa chusma sagrada.»
-
-Y esta alma atormentada por el dolor, el amor y la esperanza, esta alma
-de titán que pelea con Dios por la causa de los hombres; esta gran alma
-agitada por todas las pasiones generosas como una selva por todas las
-tempestades, sólo tuvo dulces vibraciones para la mujer. Allí está el
-«Cantar de cantares», joya cincelada por manos divinas y que también
-viene de los libros hebraicos.
-
-Alguna vez, leyendo esos versos, he pensado que el poeta era el
-pino solitario de Heine que bajo la nieve soñaba con una lánguida,
-melancólica palmera del Oriente muy lejano... pero se ha dicho que en
-la lira de Almafuerte faltaba una cuerda, la que hace vibrar la mujer;
-que el poeta no sintió la emoción amorosa, que no amó nunca; que en sus
-versos de amor no puso la pasión sino el arte.
-
-Lo niego. En la boca de este león, que es bíblico como el otro, también
-se ha encontrado la miel.
-
-Hablo de la amada, no de la madre. La madre nunca estuvo más alto que
-en los versos del poeta, al extremo de que cuando éste resume toda su
-obra y exalta su orgullo hasta el infinito dice:
-
- «Soy el llanto que rueda sobre lo inmundo,
- Yo he nacido, sin duda, para ser madre.»
-
-Hablo de la amada de la cual no siempre se expresa el poeta como en el
-«Cantar de cantares», dulce, suavemente.
-
-Cuando nos habla de sus desengaños amorosos, la pasión del autor del
-«Misionero», se desborda.
-
-En «Mancha de tinta», donde las sombras se amontonan, donde el poeta
-siente la deslealdad, la traición del amigo, del discípulo, que yo sé
-cómo desgarra el corazón; donde casi llega a perder la esperanza que
-siempre le alienta, al referirse a la mujer infiel dice en un arrebato:
-
- «Llamé, gemí... ¡No salió!
- Aullé como loba hambrienta;
- ¡En sus puertas de caoba
- Grabé con sangre su nombre!»
-
-En «Castigo», expresa, así, soberbiamente su venganza:
-
- «Yo te alcé en mis estrofas, sobre todas
- hasta rozar los astros:
- ¡tócale a mi venganza de poeta
- dejarte abandonada en el espacio!»
-
-«Cantar de cantares» está inspirado en las deliciosas páginas bíblicas,
-y si le falta la voluptuosidad de éstas, puede afirmarse, a pesar de lo
-sostenido por algún crítico, que en la poesía de Almafuerte hay algo
-más que respeto por la mujer; hay emoción amorosa.
-
-Habla el cantor bíblico y dice:
-
-«Como manada de cabras que se muestran desde el monte de Galaad son tus
-cabellos; como un hilo de grana tus labios; como torre de marfil tu
-cuello; como dos cabritos mellizos de gama que son apacentados entre
-lirios, tus pechos; panal de miel destilan tus labios; ¡oh, hermosa
-mía, esposa mía, huerto cerrado, fuente sellada!»
-
-Y Almafuerte canta:
-
- «Como el bíblico poeta,
- Como el rey de los proverbios seculares
- Que no pasan, que no mueren, ¡yo te canto!»
-
-Y compara, luego, los ojos de su amada con sellos de turquesa; sus
-hoyuelos le parecen cicatrices de caricias de dos besos fraternales;
-sus orejas, caracoles nacarados de la playa; sus labios, pétalos
-de rosa purpurada como sangre; su cuello torrecilla de alabastro
-cimbradora; sus pechos bloques de azucena.
-
-Y sigue:
-
- «Florecitas de durazno
- que la veste de las auras amontona
- bajo el cielo de la tarde--tus mejillas;
- tus mejillas
- de sedosos, inefables terciopelos,
- son las flores que un arcángel amontona
- bajo el cielo de tus ojos
- por los valles de sonrisas y sonrojos
- ¡que divide tu severa naricita de matrona!»
-
-En esta estrofa hay una honda emoción amorosa. Aquí yo veo una mujer,
-no la mujer en abstracto, ni el «dolce pensiero» de Leopardi emanado
-sólo de la idea de mujer.
-
-Almafuerte no fué nunca pesimista, ni sintió ni conoció a los filósofos
-que a ese respecto sistematizaron, y cometen un error lamentable por
-incomprensión de su obra, los que le creen inspirado en el hosco alemán
-para quien la mujer es «la intermediaria del insigne engaño de que es
-víctima el hombre».
-
-Para Almafuerte existe una luz que nunca se apaga y que alumbra hasta
-en el calvario; es el ideal, fuerza que impulsa a la ascensión, y
-alguna vez el poeta confunde ese ideal, esa luz, esa fuerza con la
-mujer querida:
-
- «Es la lámpara votiva del santuario
- que fulgura dulcemente,
- ¡que derrama dulcemente, tiernamente,
- sus bondades luminosas en la cruz de mi calvario!»
-
-¿Y cómo no había de ser así?
-
-¿Acaso es posible realizar alguna gran obra sin amar a una mujer?
-¿Acaso se concibe que el hidalgo aquél que «santificara todos los
-caminos con el paso augusto de su austeridad», hubiera defendido a los
-débiles y levantado la enseña del ideal, sin su amor a Dulcinea?
-
-Pero dejemos la vida íntima del poeta, que amó--y de eso no hay
-duda--porque fué caballero de grandes empresas, y, sabido es, pues lo
-dijo Don Quijote a Vivaldo, que tan propio y natural les es a los tales
-amar, como al cielo tener estrellas, y que a buen seguro no se habrá
-visto historia donde se halle caballero andante sin amores...
-
-Un crítico que amaba profundamente al maestro, Más y Pí, respondiendo
-quizá a una tendencia de su espíritu, al estudiar la evolución del
-poeta, incurrió en el error de sostener que, fracasado el ideal de
-patria, surge en Almafuerte el de humanidad, para después llegar al
-refugio de su reino interior, donde el escepticismo contamina el alma.
-
-Ya hemos visto cómo en el poeta eran compatibles los conceptos de
-patria y humanidad, así como en los profetas, patriotas austeros que a
-la vez propagaban un principio de universalidad que fué fecundo en la
-historia.
-
-Almafuerte no se decepcionó nunca de la patria. La amó entrañablemente
-y quiso que fuera ejemplo para los demás pueblos. Es original que la
-refutación a Más y Pí, esté precisamente en un soneto dedicado por el
-poeta a su crítico, que hoy reposa en el fondo del mar. Dice así:
-
- «En el crestón de peñas submarinas
- en que chocó tu frente soberana
- un faro se alzará de luz arcana
- como una encarnación de tus doctrinas.
- ¡Él mostrará las rutas argentinas
- A la esperanza humana!»
-
-Ya antes, en «Milongas clásicas», le dice al pueblo que no se amontone
-en las ciudades; que recubra la inmensa extensión de la tierra
-exuberante. «¡Virgen núbil, que debe encontrar su varón!» Quiere ver
-trigales y aldeas desparramados por su patria, donde jamás deberá
-faltar, por sobre todas las cosas, un ideal.
-
-La «Sombra de la Patria», lejos de ser un canto de desesperación, es
-una llamarada de fe. La escribió en una época política de desorden;
-pero él sabía que la juventud era la salvación del pueblo, y por eso la
-invoca en versos lapidarios.
-
-El 90 la juventud cumplió con su deber. A su frente estaba junto a un
-apóstol de la democracia, la figura noble y caballeresca que preside
-esta fiesta. Poco después, el mismo Almafuerte empuñaba un fusil para
-combatir contra los malos gobiernos.
-
-Habíamos decidido ser libres por un hermoso acto de voluntad, y
-menester era que realizáramos nuestro aprendizaje de libertad. La
-evolución política es notoria. De la violencia, que caracterizaba
-los comicios, fuimos al fraude; se pasó de las formas violentas y
-musculares a las formas astutas e intelectuales. Es la evolución de la
-criminalidad en general.
-
-Del fraude a la venalidad después. Esta última así repugnante,
-significaba un adelanto. El pueblo sabía ya que su voto valía algo. Era
-inmoral, pero era libre.
-
-Y después de la venalidad vino el comicio abierto. Almafuerte, que
-nunca se decepcionó; que comienza un soneto diciendo: «No te dés por
-vencido, ni aún vencido», no podía abandonar, como equivocadamente
-afirmó Más y Pí, su hermoso ideal de patria, que, por otra parte, él
-conciliaba perfectamente con los ideales humanos de justicia social--y
-así se explica esa hermosa carta que Almafuerte, el ciudadano, me
-enviara en 1912 adhiriéndose a mi candidatura a diputado--perdóneseme
-esta justificada vanidad--carta que con orgullo he colocado a manera de
-prólogo en un libro que se refiere a mi acción parlamentaria.
-
-En esa esquela Almafuerte habla del «auroral despertamiento que
-maravillosamente la nueva legislación electoral ha producido».
-
-No mutilemos pues, al poeta. La evolución de su espíritu que señala el
-crítico, es falsa. Sus ideales no se apagaron nunca, y jamás se encerró
-en su reino interior sin comunicación con el mundo.
-
-Vivió entre los hombres; amó sus dolores y sus miserias; trabajó por la
-patria, y en presencia de esta grande colosal conflagración humana, se
-puso del lado de la justicia, y cantó a Bélgica mártir, incorporándola
-a la pléyade de los torturados, que él amó tanto. Y antes de morir
-lanzó su maldición terrible, su anatema, su apóstrofe vibrante, como
-un profeta, contra el poderoso que violó la justicia y escarneció el
-derecho.
-
-El pueblo reclama la estatua de Almafuerte.
-
-Levantemos el monumento; rodeémosle de flores, y que, como el sepulcro
-de Tesco, según nos lo cuenta Plutarco en sus «Vidas paralelas», vayan
-a él los miserables, los caídos, los débiles, con la esperanza de
-encontrar consuelo.
-
- ALFREDO L. PALACIOS.
-
- * * * * *
-
-
-
-
- EVANGÉLICAS
-
-
-1.--Subir, ascender, prosperar en el mejor sentido de las palabras,
-no es encaramarse en los sitios más visibles, como los gatos en las
-chimeneas, y los cuadrumanos del jardín zoológico, en los tinglados de
-sus jaulas.
-
-2.--Subir es evolucionar; evolucionar es mejorarse; mejorarse es
-desbestializarse; desbestializarse es adquirir la prerrogativa de ser
-creído y de ser seguido: asumir el derecho del mando, que es el más
-alto de los derechos, porque es el que impone más deberes.
-
-3.--Como crece un cedro desde su raíz hasta su copa, así debe crecer
-tu vida; y como se desarrolla una parra hasta cubrirse de racimos, así
-debe desenvolverse tu persona física y moral; porque nada que no se
-resuelva en plato de todos, vale nada.
-
-4.--Que sirvas de algo, que produzcas algo, que dejes el recuerdo de
-algo: los árboles que no dan fruto, o que no dan madera, o que no dan
-leña, son inferiores a las patatas.
-
-5.--Vestir mejores ropas que los demás, no es tener mejor carnadura que
-aquéllos que las visten remendadas, como el que sube a una torre está
-más alto que los otros; pero, no es más alto, por eso, que ninguno de
-los otros: trata de merecerlo todo, hasta el aire que respiras.
-
-6.--Procura no distinguirte de tus semejantes nada más que por lo
-accidental y contingente: que antes de recibir el aplauso ajeno, ya te
-hayas aplaudido tú mismo; y que al despojarte de tus vestimentas, de
-tu fortuna, de tu alto puesto y aun de tu fama, no se vaya ninguno de
-tus atributos esenciales dentro de esas cosas, como se va la piel en un
-parche cáustico, o como se queda sin dientes, al acostarse, aquél que
-los lleva postizos.
-
-7.--Camina con tu persona no con la que te atribuyen: no hagas como
-esas mujeres, que se quedan muy satisfechas con los apetitos que
-despiertan sus pechos de algodón.
-
-8.--Que tu vida sea una vida, y no un fenómeno cerebral; o de los que
-te odian o de los que te aman.
-
-9.--Cualquier escarabajo puede yacer, por combinación, en el augusto
-regazo de Jove, aunque sólo sea por el término de diez segundos; cuando
-tú palpes las alturas, todavía doblegándote, como un muchacho que junta
-frutillas, recién serás grande.
-
-10.--Solamente los muy simples y los muy pillastres juzgan a las
-personas según los casos, o por el peldaño que ellas pisan o por
-la situación de espíritu que ellas atraviesan: nunca seas ni tonto
-ni pillo, pero si no has nacido capaz del término medio, ojalá que
-prefieras el primer extremo... ¡y seas tonto!
-
-11.--Hay muchos optimistas que creen, como en un artículo de fe, que
-en todas las sillas de marfil se sienta, o un Alfonso el Sabio o un
-Cicerón; y muchos positivistas que saben, que en cualquier elevación de
-la orografía social, hay alguno que puede dar, si quiere dar.
-
-12.--Y, también hay muchos inocentes que piensan que todos los dolores
-son motivados por alguna injusticia; y muchos espíritus fuertes que
-razonan así: la muerte de un marido, de un padre, de un hermano mayor,
-puede proporcionar una cocinera barata.
-
-13.--Los hombres están colocados en la sociedad como los ladrillos
-de una pared, al azar y según fueron viniendo: no pienses que sean
-héroes, porque llevan charreteras, ni que sean mártires, porque lloren
-a lágrima viva.
-
-14.--Todos ocupamos un sitio, por una ley intransgredible, más bien
-física que moral; pero, muy pocos, el sitio que nos corresponde: ten el
-valor de descender al postrero, ése es el que te mereces en tu propia
-conciencia.
-
-15.--Tan melancólico y pensaroso se manifiesta un criminal después de
-cometido su crimen, como un sabio experimentador después de fracasado
-su experimento: las lágrimas y las carcajadas no tienen letrero como
-algunas píldoras.
-
-16.--El espectáculo de las alegrías y de las tristezas ajenas es
-deprimente del espíritu: sensualiza, enloquece, amujerenga, mata el
-sentido de lo que realmente es y desafila la intuición de lo que debe
-ser: es como la música, que emociona las almas y las atonta.
-
-17.--A los hombres se les conoce por lo que desean, no por lo que les
-acontece.
-
-18.--Cuántos imbéciles, cuántos vesánicos andan por las supercapas
-sociales, gozosos y satisfechos; y cuántos tan imbéciles y tan
-vesánicos como ellos, andan llorosos y hambrientos por los bajos fondos
-de aquella sociedad misma... ¡Miremos y pasemos, como diría el Dante!
-
-19.--Cualquiera notoriedad social debe parecerte respetable, por lo que
-ella tiene de cumbre; y cualquier rostro contraído por la angustia,
-debe inspirarte profunda simpatía, por lo que él tiene de Cristo en la
-cruz.
-
-20.--Pero es necesario que lo sepas, una vez por todas y para siempre:
-por cada nido de águilas, hallarás en la montaña mil cuevas de
-sabandijas; y casi todos los que lloran merecerían ser ahogados en su
-propio llanto.
-
-21.--Sin embargo, y a pesar de estas amargas filosofías: respeta a
-cualquier hombre, sin aguardar a que se lo merezca; consuela a todos
-los que gimen, sin necesidad de que te presenten la documentación de
-su honradez; y no castigues a nadie; porque no es el hombre, sino la
-Providencia, quien merece el apóstrofe, la cárcel y el patíbulo.
-
- * * * * *
-
-1.--Tener carácter, en el sentido social del vocablo, es tener en sí
-mismo soberanía bastante para subordinar las circunstancias ambientes,
-o, por lo menos, para resistirlas con algún éxito: es tener órganos
-espirituales de locomoción, blindaje y espolón en el alma, púas de
-defensa y escamas de impenetrabilidad en el espíritu.
-
-2.--Un hombre desnudo e inerme abandonado en lo más tupido de una
-selva primitiva, tendría que permanecer quieto y perecer de hambre,
-o seguir en todas sus vueltas, sin criterio personal, los senderos
-anónimos trazados en la maleza por los animales salvajes; iría al azar,
-dependería de la circunstancia más baladí; cuando su voluntad fuese
-avanzar, acaso tuviese que retroceder, detenerse, tomar a la izquierda,
-torcer a la derecha: sería la piedra que rueda, la víctima de todos y
-de todo.
-
-3.--Armado de un cuchillo de monte, de una hacha de leñador y de un
-rifle, ya cambiaría, casi radicalmente, su condición de pasividad. Sus
-actos volitivos encontrarían menos resistencia y sus contragolpes sobre
-las cosas y los hechos serían más eficaces.
-
-4.--Avanzaría en línea casi recta; no sometería la totalidad de los
-obstáculos, pero triunfaría de la mayor parte de ellos; aunque los
-reformara con frecuencia podría trazarse planes y determinarse rumbos;
-imperaría luchando y podría decirse de él: va hacia el norte o hacia
-el sur, en tal emergencia hará tal cosa, triunfará de esta o aquella
-manera, porque le conozco sus armas.
-
-5.--Y así hasta llegar al tipo ideal dueño de todos los instrumentos
-de dominio sobre la naturaleza bruta, que adelantaría rectamente a su
-fin a trancos largos como los dioses homéricos, sin otro esfuerzo que
-haberlo querido.
-
-6.--Ahora bien: no tener carácter es carecer de cuchillo de monte,
-de hacha y de rifle; caminar a la ventura como los asnos; ir para
-adelante, para atrás, para cualquier lado a la manera de los beodos;
-depender enteramente de los demás, como un pedazo de creta blanda,
-de los dedazos del artífice; estar desnudo en mitad de la selva; ser
-rutinario en ciencias, clásico en arte, retórico en literatura,
-conservador o camandulero en política, vacilante en el poder... ¡lacayo
-en todas partes!
-
-7.--El que llegó sin haberlo pretendido, no es el hijo de sus propias
-obras.
-
-8.--No todos los que se ufanan en las cumbres subieron a ellas; muchos
-están allí, como los yacimientos de ostras en lo más alto de ciertas
-montañas, merced a cataclismos sociológicos: también se puede rozar las
-nubes con la frente por elevación inesperada del suelo que se pisaba.
-
-9.--No creas en la heroicidad de ningún héroe, si no se despoja de su
-túnica y te muestra las cicatrices.
-
-10.--Las famas casuales son semejantes a los hijos que se engendran en
-un lecho público.
-
-11.--Las hojas secas y las golondrinas suelen besarse en los aires.
-
-12.--Todo lo inconsciente se somete a las circunstancias con sumisión
-relativa a su inconsciencia.
-
-13.--El oro, con ser el más precioso de los metales, es el más maleable
-y más dúctil de todos ellos; un zoófito, ya devuelve reacciones; un
-insecto deja sus alas entre los dedos del que le aprisiona; un pájaro
-no se aclimata a los hierros de su jaula, sino después de largos días
-de cautiverio; un potro salvaje sólo cede a la presión abrumadora de la
-astucia de su domador... ¿y tú has de ser tan dúctil, tan maleable,
-tan miserablemente pasivo como una pepita aurífera?
-
-14.--Los fuertes, los indomables, los irreductibles, tienen un
-locatario siempre vigilante dentro de sus pechos, que replica sin
-intimidarse nunca, cada vez que llaman a su puerta.
-
-15.--Los que carecen de ese guardián han dejado de ser hombres; o,
-mejor dicho: no han llegado a serlo.
-
-Son a la manera de la virgen del Evangelio, y responden sumisamente a
-cualquier solicitación exterior: hágase en mí según tu palabra.
-
-16.--Un rebelde no siempre es un carácter; pero, sin capacidad de
-rebelión, no hay fortaleza de espíritu.
-
-17.--Nunca hagas nada, sea bueno o sea malo, sin reservarte el derecho
-de dejar de hacerlo cuando así te parezca.
-
-18.--Los que tienen carácter no se contagian ellos, contagian a los
-demás: para tales hombres, los tiempos que atraviesan y las vidas que
-les rodean, son masilla dócil que estrujan entre sus dedos.
-
-19.--Marchar por entre estoques que amenazan, y no claudicar; por entre
-manoseos voluptuosos, y no olvidarse de sí mismo; por entre cabezas que
-se agachan, y no erguirse más altanero; por entre frentes soberanas...
-y no agacharse... ¡eso es tener carácter!
-
- * * * * *
-
-1.--No te preocupe la murmuración, nada más que en la parte de verdad y
-de razón que ella tenga.
-
-2.--Refiere todos tus actos al bien ajeno; pero, muy pocos de ellos al
-juicio ajeno.
-
-3.--Sé discreto, prudente y conciliador; pero, no tanto, que reniegues
-de ti mismo.
-
-4.--El que tiene un concepto humano de las cosas, no se debe al qué
-dirán, sino a sus propias ideas.
-
-5.--Si alguna llaga tienes, la manera de que no te escueza al rozarte
-con los demás, no es ocultarla cuidadosamente con algodones: es
-cauterizarla con hierro ardiendo, por tus propias manos.
-
-6.--No tengas el afán de parecer, sino el afán de ser.
-
-7.--Cualquiera cicatriz es honrosa; porque supone la curación de alguna
-lacra.
-
-8.--No seas cínico; pero, tampoco, seas hipócrita.
-
-9.--Vive convencido de la fatalidad de los malos instintos; pero,
-reposa tranquilo en el criterio supremo que los esparce sobre la
-humanidad, como polvo de canela, y los combina y equilibra con las más
-hermosas tendencias, en el seno de cada hombre.
-
-10.--Que tu alma sea buena, y tu mano llena de suciedades esparcirá
-perfumes de nardo.
-
-11.--Toda vida molestó siempre a las otras vidas, como todos los del
-mismo oficio recíprocamente se perjudican; pero, no retrocedas ni por
-lo que te molesten ni por lo que molestes.
-
-12.--Avanza; que alguno de los caídos se ha de coger de ti, y alguno de
-los mejormente colocados te ha de hacer sitio.
-
-13.--Procede como aquel herrero tu vecino, tan manso, tan honesto, tan
-misericordioso, que no se preocupa jamás del tintineo ensordecedor con
-que despierta todas las mañanas al vecindario: ya se amoldarán a tu
-vida como a su martillo.
-
-14.--No seas ciudadano correcto e inofensivo: sé hombre útil y azotador
-de inútiles y perjudiciales.
-
-15.--Los correctos y los inofensivos, son los que no quieren poner nada
-de lo suyo, ni siquiera un minuto de cavilación, en la brega humana;
-los que se ríen por dentro de lo mismo que aplauden y fingen respetar
-ostensiblemente: los que explotan el sudor de los demás, como los malos
-clérigos el sacrificio de Jesús.
-
-16.--Ellos, los correctos y los inofensivos, son los que viven a la
-sombra de un orden de cosas establecido, sin tener siquiera la nobleza
-de defenderlo; los que aguardan en silencio la implantación definitiva
-de cualquier reforma, para presentarse después, con el plato en la
-mano, a recibir su parte de pitanza; los que han descubierto que la
-vida de pasividad es la más cómoda, aunque se desobedezca al Nerón más
-atrabiliario: los canfinfleros del dolor eterno.
-
-17.--Es cierto que se trabaja para trabajar; pero, eso de no trabajar
-no es nada más que una esperanza que no tiene otra realidad que la de
-permanecer siempre delante de nuestros ojos, a la misma distancia y con
-la misma sonrisa alentadora.
-
-18.--¡Quién sabe qué lejanísimo Mesías será el usufructuario de toda la
-labor y todas las lágrimas humanas!
-
-19.--Trabaja, pues, para que alguien, a quien no verás nunca, no
-trabaje jamás.
-
-20.--Lucha contra tus propias imperfecciones, que no son nada más que
-las imperfecciones de todos, para que surja al cabo de los tiempos, el
-hombre perfecto, la humanidad luz.
-
-21.--No rehuyas el dolor; porque el dolor está en todas partes, como
-las olas en el Océano y el fuego en mitad del incendio.
-
-22.--Obedece a tus primeros generosos impulsos, aunque al dolor te
-lleven: sábete que cada obra buena realizada en beneficio de la
-especie, repercute en los siglos, pone un ladrillo más en la gran torre
-de Babel que estamos reedificando.
-
-23.--Eres un conscripto a quien se le viste y da de comer, no por él
-mismo, sino por lo que se le necesita para otros objetos.
-
-24.--Si has nacido para rebelarte contra lo injusto, rebélate contra lo
-que te parezca injusto aunque realmente no lo sea; porque eso es una
-prueba de tu espíritu de justicia.
-
-25.--Y no hagas al respecto mucha reflexión; porque la reflexión no es
-nada más que el espacio dubitante entre el impulso y el hecho, y porque
-después de cierto orden de reflexiones el hombre sale más bestia que
-antes; aprovecha los relámpagos de alta humanidad que iluminen tu alma
-y procede sin vacilaciones.
-
-26.--No hagas como aquéllos que se mutilan por miedo a los hijos: sé
-padre de algo.
-
- * * * * *
-
-1.--Todos los sentimientos, aun los más delicados, no son otra cosa
-que órganos de relación, como los ojos y las manos, la sensibilidad
-epidérmica y el paladar.
-
-2.--La naturaleza culmina en el ser humano más que en los astros: se
-manifiesta dentro de él, cada vez más numerosa y más ideal.
-
-3.--Los hombres civilizados no se relacionan entre sí, con los solos
-instrumentos de sus sentidos de comunicación: se buscan, unos a los
-otros, y se apoyan unos en los otros, por medio de la gama infinita de
-su sentimentalidad y de sus comunes aberraciones e idiosincrasias.
-
-4.--A mayor suma de afectos, mayor suma de posibilidades de vida dentro
-de la sociedad.
-
-5.--Los insanos, las almas ausentes, tienen desequilibrado y roto su
-registro sentimental más que sus ideas, y por eso no encajan en el
-ambiente general. Los tontos todavía son hombres porque sienten con
-cierta ordenación.
-
-6.--La solidaridad rudimentaria de las tribus se va desarrollando,
-complicando y consolidando, como una red de alambres invisibles, a
-medida que las tribus se van convirtiendo en naciones a causa de la
-civilización: el desarrollo cerebral corresponde al desarrollo de los
-sentimientos; porque los sentimientos no son más que tentáculos de
-apoyo de las ideas, órganos de comercio psicológico.
-
-7.--La reciprocidad pasional no siempre es de beneficios mutuos, y la
-afectividad no siempre es de amor; lo mismo que los ojos, los labios,
-las manos y los pies, pongo por caso, no siempre nos sirven para
-relacionarnos amablemente con el escenario circunstante.
-
-8.--Hay días en que un corazón es un foco luminoso, una fuente de leche
-y miel; y hay ocasiones en que es un fierro hecho ascua, una serpiente
-enfurecida.
-
-9.--Los sentimientos son armas de dos puntas: la una que es esponja
-empapada en bálsamo, y la otra que es esponja, también, pero empapada
-en vitriolo.
-
-10.--No te horrorices, como una mujer sin mundo y sin la noción del
-porvenir, de los vengativos, de los falsos, de los que se aman a sí
-mismo más de lo establecido, etc.; el mal ha sido creado, no para que
-brille el bien con mayor esplendor, sino para producir el bien.
-
-11.--Para lo malo y para lo bueno, el hombre superior, que es el hombre
-moderno, rechaza lo grosero y lo tangible como ineficaz: beneficia
-mayormente un buen recuerdo que una libra de pan, y mata más pronto una
-frase insidiosa que un grano de arsénico.
-
-12.--Perfección, bondad, nobleza de corazón, instrumento angélico de
-relación, no es sólo amor, tolerancia, misericordia y piedad: aquél que
-no es capaz del contragolpe expontáneo sobre la injuria, no es capaz
-de perdonar; porque quien es insensible a la ofensa, no tiene nada que
-olvidar generosamente.
-
-13.--La virtud sin esfuerzo, no tiene mérito; porque no es la victoria
-de lo nuevo sobre lo viejo, del hombre sobre su bestia.
-
-14.--Muchas cosas grandes, buenas y útiles para todos, por los siglos
-de los siglos, ha verificado el odio, el orgullo, la vanidad, el
-rencor, la envidia, la lujuria, la ingratitud: no hay método educativo
-más eficiente que la injusticia y la crueldad... ¡y la injusticia y la
-crueldad son abominables en sí mismas!
-
-15.--Como se ejercitan y desenvuelven metódicamente los órganos
-materiales y las facultades psíquicas, sin olvidar ni una sola fibra
-ni menospreciar una sola célula, así también, deben ser cultivados y
-ordenados en series los sentimientos, en el corazón del hombre: todos
-ellos son indispensables para el fin individual y para el bien general,
-que es el Progreso.
-
-16.--La verdadera moral, el perfecto estado de moralidad, es el
-equilibrio de la totalidad de los sentimientos, la posesión de todos
-ellos, y el uso de cada uno, en su oportunidad misma y para su solo
-objeto. Al arpa no se le corta ninguna cuerda, se le templan todas
-sobre el mismo diapasón; y al árbol no se le poda para suprimirle, sino
-para vigorizarle todas sus condiciones inmanentes.
-
-17.--Educa y regimenta los sentimientos con que hayan nacido tus hijos,
-de una manera integral; y serás un buen padre.
-
- * * * * *
-
-1.--Vayáis por donde vayáis, recatad en lo más impenetrable vuestro
-itinerario.
-
-2.--Si hemos de conducir nuestra persona a través de una jauría, no me
-parece discreto que vayamos pasando nuestra merienda por los hocicos de
-cada uno de los canes.
-
-3.--Aquél que no sepa guardar el secreto de sus intenciones,
-difícilmente logrará realizarlas; porque sobre la cabeza de toda
-ambición que trabaja, se levanta el pie de otra ambición más poderosa
-para aplastarla, como a los pies de toda ambición satisfecha, se
-presentan cien ambiciones mal nacidas dispuestas a vivir de ella.
-
-4.--La ley del egoísmo es ésta: someter o someterse: perseguir o
-seguir; anular o endiosar; crucificar o adorar; proyectar sombra o
-tenderse a gozarla.
-
-5.--Los ingenuos se confiesan con la boca y los impresionables con todo
-el cuerpo: echad un candado a los labios y ensayad todas las mañanas,
-antes de entrar a la vida de los negocios, las actitudes del día.
-
-6.--La discreción consiste, generalmente, en decir con cierta medida y
-escuchar con cierto continente.
-
-7.--Lo silencioso sobrecoge.
-
-8.--El desierto es menos peligroso de lo que os lo figuráis; su
-impenetrabilidad os llena la mente de visiones extraordinarias, y sois
-vosotros quienes pobláis de fantasmas su soledad y de voces fatídicas
-su silencio.
-
-9.--Los muy habladores apenas alcanzaron a bufones; pensad como diez y
-hablad como la cuarta parte de uno, y seréis amos.
-
-10.--Presentad el menor blanco a los juicios ajenos y el menor asidero
-a la adquisividad de los otros.
-
-11.--Cada vez que se habla se abre una opinión; cada vez que se abre
-una opinión se contrae un compromiso; cada vez que se contrae un
-compromiso se pierde una partícula de autonomía; atesoremos libertad;
-esto es: abastezcámosnos de derecho; esto es: seamos menos esclavos
-que los demás; esto es: si no hemos de gobernar, que, por lo menos, no
-tengamos que depender.
-
-12.--Más conveniente me parece para nuestros fines ser objeto de
-observaciones, cálculos y cavilaciones como un astro, que no ser
-materia de análisis microscópico como una pulga.
-
-13.--Mientras haya verdades desconocidas, habrá sentimiento de
-adoración: cuando más os acerquéis a la evidencia de las cosas, tanto
-más os alejáis de esa timidez y credulidad propias de la inocencia;
-haced de modo que los hombres continúen por mucho tiempo siendo
-niños para juzgaros: circundaos de majestad; colocaos a esa media
-luz favorable de los crepúsculos; trabajad en el misterio la tela de
-vuestros designios.
-
-14.--Entre el cariño y el respeto, preferid el respeto: porque el
-cariño nos obliga y el respeto nos autoriza.
-
-15.--Entre la amistad estrecha y la relación afectuosa, preferid la
-relación afectuosa; porque la amistad nos enajena como una inundación,
-y la simple relación pone los hombres al servicio de nuestros
-proyectos, sin remordimiento grande.
-
-16.--Entre los favoritos y los enemigos, preferid en definitiva a
-estos últimos; porque los favoritos nos gobiernan desde adentro, y los
-enemigos nos hostilizan desde afuera; los primeros no nos permiten
-libertad de acción, y los segundos nos la dejan relativa.
-
-17.--Sobre todo no derrochéis ni vuestro amor, ni vuestro odio, ni
-vuestra elocuencia.
-
-18.--Aunque solicitéis lo más baladí, tened por seguro que son
-innumerables los que pretenden aquello mismo; aunque os refugiéis en
-una caverna de leones, allí ha de ir alguno a disputaros un pedazo de
-vuestras zozobras; aunque os encaraméis en la punta de una aguja, allí
-ha de estar alguno que medite vuestra caída.
-
-19.--Para cualquier rumbo que os dirijáis, hallaréis uno que se os
-ponga delante: hasta el vicio tiene sus émulos y hasta los más viles
-oficios sus competidores.
-
-20.--La senda de la ambición, como la del crimen, ha de recorrerse en
-la sombra; ambas conducen a las alturas y suelen terminar en tragedia.
-
- * * * * *
-
-1.--No se desvía un proyectil, después de haber recibido su impulso
-inicial: realiza su parábola sobre la recta pura, hasta chocar en un
-obstáculo cualquiera o caer en la tierra.
-
-2.--No quieras dirigir tus impulsos una vez lanzados; porque eso es tan
-imposible como que un proyectil se detenga por sí mismo: cuida, sí, de
-las ocasiones que despiertan tu impulsividad.
-
-3.--Más hacedero es evitar la acumulación de un médano, que deshacerlo;
-porque para lo uno, basta arrancar la mata de pasto a cuyo alrededor se
-congregan los primeros granos de arena, y para lo otro, suelen no ser
-suficientes quinientos hombres fornidos.
-
-4.--Hay consecuencias incontrastables, originadas por causas tan
-efímeras como esa miserable brizna de paja que vuela desde la rotonda
-de la era, y se pierde en el espacio para todos los siglos.
-
-5.--La presión de dos labios sobre dos labios, eso es un beso: pues
-hubo besos que originaron catástrofes, como los de Cleopatra, y besos
-que proyectaron posteridades más numerosas que las estrellas del cielo
-y el polvo del desierto, como los de Abraham.
-
-6.--Meditemos sobre lo pequeño y sobre lo puerco, y habremos meditado
-sobre las armonías estelares y sobre los destinos humanos.
-
-7.--Aquél que quiera una humanidad más perfecta, no se satisfaga con
-lavarle la cara y vestirla de gran señor: que la higienice desde la
-punta de los cabellos hasta la punta de los pies, como una mujer
-discreta bruñe tan esmeradamente las letrinas del último patio como los
-muebles de su salón: el hombre no es una sala, es una casa completa.
-
-8.--Y aquél que se meta a predicar y defender derechos ajenos, debe
-saber--si no es un cobarde, o un utópico, o un cacique electoral,--que
-tiene la obligación de enseñar e imponer primeramente los deberes
-generadores de los mismos derechos que campanea en sus conversaciones y
-discursos.
-
-9.--Porque tan miserable es el Zar de Rusia, que piensa que cien
-millones de hombres deben sostener su majestad, como el último de los
-obreros de la última de las regiones geográficas que se imagina, porque
-así se lo dijeron, que toda la humanidad debe girar alrededor de su
-estómago.
-
-10.--Cada vez que te mueves originas algo; cada vez que hablas echas a
-volar una semilla; cada vez que hieres, o un interés o una tendencia,
-despiertas las Furias, destapas la caja de Pandora; cada vez que besas,
-pones tu labio sobre los abismos, abres la puerta por donde pasan las
-generaciones, multiplicas el dolor multiplicando la vida.
-
-11.--Nada de lo que hacemos o decimos se pierde en el vacío: el aire
-está lleno del pensamiento de todos.
-
-12.--Nadie podrá decir en conciencia: «no soy absolutamente responsable
-de mi destino; me sugestionó el medio; echó vendas sobre mis ojos la
-pasión.» Porque en el fondo de cualquier espíritu, está el instinto
-de lo que será, de lo que ha de sobrevenir, de aquello que tiene que
-acontecer.
-
-13.--Un asno sienta su casco ferrado sobre las flores del jardín, como
-pudiera sobre la tierra polvorosa del camino; una piedra se descuaja
-y cae sobre la frente del viajero, como pudiera sobre una alimaña
-venenosa; un planeta sigue su curso desde su oriente hacia su ocaso,
-como pudiera en sentido contrario, si así estuviese dispuesto en el
-seno de la eternidad; y una hoja seca se desliza sobre la superficie o
-se levanta en alas del huracán, como pudiera pudrirse, allí donde cayó
-en el otoño, al desprenderse de la rama.
-
-14.--Pero, nosotros no somos semejantes a la bestia, a la piedra, al
-planeta y a la hoja seca, porque somos hombres y siendo hombres somos
-fuerza discreta, y siendo fuerza discreta somos voluntad.
-
-15.--Ellos van y hacen sin elegir ni camino ni tarea; y nosotros
-sabemos que podríamos hacer cosas innumerables en el mismo minuto:
-ejecuta lo mejor, según tu criterio: verifica lo que te parezca menos
-injusto en tu conciencia; no seas escéptico y te dejes conducir sin
-lucha, al azar de las olas.
-
-16.--Cada irracional hace lo que hace, según su especie; esto es: el
-caballo nada más que aquello que le es propio, el perro nada más que
-aquello que conviene al perro... y así todos los demás de la fauna: el
-hombre entonces, no puede renegar de sus facultades sin dejar de serlo.
-
-17.--Si el toro tiene sus cuernos, el león sus garras y la paloma sus
-alas, para vivir su vida propia, ¿por qué han de palpitar en nosotros,
-en forma de inconsciencias, la lealtad, la prudencia y la justicia, si
-hemos de lanzarnos en el camino de la traición, de lo inopinado y de lo
-injusto?
-
-18.--He aquí un pájaro agitando desesperadamente sus alas rotas: quiere
-alzarse sobre la tierra donde yace; quiere volar.
-
-19.--Si naciste desequilibrado, herido en el alma, maldecido de la
-natura, que al menos la tentativa del juicio se perciba en tus actos, y
-haz lo que el pájaro que se rompió las alas ¡quiere volar!
-
- * * * * *
-
-1.--Reputación hecha por amigos, reputación en peligro constante de que
-la deshagan los mismos que la fabricaron.
-
-2.--Aceptarás todo lo que te ofrezcan tus amistades, sea lo que sea,
-menos tu defensa: hombre que necesita de abogados, hombre perdido para
-siempre.
-
-3.--Los malos juicios no se desautorizan con discursos ajenos, sino con
-hechos propios. La lengua sólo sirve para matar honras, aunque se la
-mueva para defenderlas.
-
-4.--Toda inocencia, aunque sea tan resplandeciente como la de Jesús,
-está en la conciencia de sus jueces como un caso discutible, y en la de
-sus defensores como un propósito.
-
-5.--Nadie siente la pureza de nadie, nada más que como una convención,
-nada más que como una complicidad misericordiosa: la idea del bien no
-es otra cosa que el deseo del bien.
-
-6.--Vivir a expensas de la elocuencia ajena, es como apoyarse en un
-báculo de vidrio: el día que se fatigue tu panegirista, ¡adiós vida!
-
-7.--Que tus armas sean tus obras y que tus laudatorias las hagan
-aquéllos que no te vieron ni una sola vez.
-
-Si así no triunfas, refúgiate en el desierto; pero nunca jamás en la
-misericordia de los misericordiosos.
-
-8.--No seas hijo de nadie; porque nadie siente la paternidad como ella
-es.
-
-9.--Sólo con buenas acciones se neutralizan las malas acciones...
-
-El hecho mata al hecho; pero la palabra lo deja subsistente y más lo
-agranda cuanto más lo niega.
-
-10.--La palabra más evangélica, sobre una vida maltrecha y dolorida, es
-como un apósito polvoreado de vidrio, aplicado sobre las úlceras de un
-leproso.
-
-11.--Huye de la memoria de los hombres como de un sitio de tormento,
-como del formidable roce triturador de dos piedras de molino.
-
-12.--La virtud que no es una evidencia indemostrable, deja de serlo, en
-cierta manera.
-
-13.--Repite tu vida cien veces, si te fuera posible, hasta imponerla
-como un sol; pero no te demuestres ni te dejes demostrar como una
-ecuación algebraica; aquello que se hace sentir por sí mismo, vive todo
-contrahecho, en los espíritus.
-
-14.--Procede como la naturaleza, que es como procede Dios; persistiendo
-en el hecho silenciosamente.
-
-15.--La sociedad es como los sordomudos, que más entienden los gestos
-que las palabras: no oye, ve.
-
-16.--Prefiere la deshonra de la caída, a la deshonra de las muletas.
-
-17.--Cuando te sientas fatigado bajo la carga de tus dolores, aplástate
-sobre ti mismo; pero no te cojas del brazo de ninguno.
-
-18.--El dolor humano deja de ser augusto desde el momento que encuentra
-su consolador; la excelsitud de las lágrimas se trasmite toda entera a
-las manos que las enjugan.
-
-19.--La naturaleza parece más hermosa desde los ventanales de un
-hospital que desde los lujosos balconajes de un amigo.
-
-20.--No seas carga nunca, que es la condición más miserable a que puede
-llegar un hombre.
-
-21.--Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se
-dejaran consolar.
-
-22.--Nada más cómico que una viuda; porque solloza para que la
-consuelen.
-
-23.--La caridad es una virtud; pero desecharla sincera y enérgicamente
-es otra virtud más grande, mucho más grande todavía.
-
-24.--La dignidad en los que sufren es tan agradable a los ojos de Dios,
-como el sentimiento de la misericordia en aquéllos que todo lo tienen a
-manos llenas.
-
-25.--La felicidad tiene sus deberes; pero el dolor tiene los suyos,
-sábelo bien. No hay situación humana sin obligaciones.
-
- * * * * *
-
-1.--No es prudente buscar las amistades en los tramos sociales más
-elevados que el que ocupamos: los seres superiores, en cualquier manera
-de superioridad, no fueron nunca seres amantes.
-
-2.--La lealtad no es virtud fácil de ejercer con los humildes; porque
-toda virtud busca una recompensa positiva, y los humildes carecen de
-fondos para premiar a los que les son leales.
-
-3.--Lo mismo que desde la canastilla de un mongolfier, no
-distinguiríamos de otra mujer cualquiera ni a nuestra misma madre,
-desde las alturas de la intelectualidad, del poder, de la fortuna, de
-la felicidad, se divisa a los hombres como a granos de arena y se les
-trata como a desconocidos.
-
-4.--A todo aquél de tus iguales que quiera subir, considérale como a
-uno que te quiere dejar; y a todo aquél que haya subido, olvídale como
-a uno que hubiese muerto.
-
-5.--La amistad de los que están mejor colocados que nosotros, es una
-especie de magnanimidad del lobo para con el cordero, que puede cesar
-cualquiera vez por la voluntad del lobo.
-
-6.--Nuestros semejantes más felices no son tales semejantes nuestros.
-
-7.--El dictado de amigo dado por los superiores a los inferiores, es
-humillante para éstos... ¡tan humillante como una limosna recibida en
-plena vía pública!
-
-8.--Todas las clases sociales tienen su estado de ánimo propio, que
-dificulta la fácil y cordial relación entre unas y otras.
-
-9.--Y dos situaciones de ánimo distintas no pueden entenderse entre sí;
-porque a pesar de expresarse con las mismas palabras no las usan en el
-mismo sentido: dentro de cada idioma hay muchos idiomas, y todos los
-días hablamos uno diverso.
-
-10.--Nunca podrás ser amigo, recuérdalo bien, de aquél que no entiende
-plenamente lo que dices.
-
-11.--Por otra parte, ninguna amistad es absolutamente necesaria:
-casi todas constituyen una esclavitud, y todas un peligro para la
-solidaridad humana y para el sentimiento de la justicia.
-
-12.--El hombre se debe a todos, no a uno sólo.
-
-13.--Por último, si quieres evitarte dolores inútiles, no ames
-especialmente sino a tu mujer, tus hijos y tus padres: que no quede en
-ti nada más que el sensualismo absolutamente indispensable.
-
-14.--Hay que despojarse poco a poco del barro de bestia que todavía nos
-agobia.
-
-15.--Y bien puede comenzarse por suprimir esa gran injusticia que han
-venido cometiendo los hombres; porque nadie absolutamente nadie tiene
-derecho de ser juzgado con el criterio elástico del amor, si los demás
-han de ser medidos con la vara inflexible de lo verdadero, de lo justo
-y hasta de lo conveniente.
-
-16.--Suprime hoy mismo todos tus amigos, así en seco, como quien
-derriba una planta de cicuta a un golpe de hacha... ¡y ya verás cómo
-te sientes más justo, más útil a los demás y hasta más misericordioso y
-tolerante con los errores ajenos!
-
-17.--Pero sobre todo, vuelvo a insistir: no elijas tus amistades entre
-aquéllos que pueden decir alguna vez que los avergüenzas en público.
-
- * * * * *
-
-1.--El hombre es un animal doméstico: civilizarse es domesticarse.
-
-2.--El perro está organizado lo mismo que cualquier lobo, para devorar
-a las ovejas: cuando las repunta, las vigila y las defiende de su
-hermano el lobo, hace como el hombre; esto es: realiza una serie de
-actos contra natura.
-
-3.--Cada acción humana tiene una historia interesantísima: es el
-resultado de una lucha incipiente entre la bestia que quiere ser
-bestia, porque es bestia, y la bestia que no quiere serlo.
-
-4.--Durante los sesenta años de una existencia regular, es posible que
-no se haya sido hombre, verdaderamente hombre, absolutamente hombre,
-nada más que diez minutos.
-
-5.--Vivir vida humana, en el sentido estricto de la palabra, es vivir
-una vida harto dolorosa; porque es vivir una vida de negación de los
-instintos fundamentales, de teatro constante, de referencia perpetua a
-un ideal que parece que está en nosotros; pero que no está en nosotros
-como los propósitos del jinete no están en su cabalgadura.
-
-6.--Como sabe Novelli que él no es ni Hamlet ni Otelo, así sabemos
-todos que no somos lo que somos... ¡qué realidad tan espantosa!
-
-7.--La mentira, lo que no es nada más que en apariencia, ha hecho al
-progreso, como lo que no hay de toro salvaje en el buey, hace los
-surcos.
-
-8.--Los más hermosos tipos humanos sólo son sombras, sólo son agentes,
-sólo son mastines que no fueron lobos nada más que muy pocas veces.
-
-9.--Más, muchísimo más ha realizado el hombre con su segunda naturaleza
-que con su naturaleza misma.
-
-10.--Los prejuicios no son sino juicios definitivos cristalizados en la
-mente, a lo largo del tiempo, acumulaciones de humanidad; y, muchos de
-ellos, sentimientos tan necesarios a la conservación del individuo y a
-su equilibrio dentro de la sociedad, como los propios órganos físicos
-de relación.
-
-11.--De manera que suprimirlos sin substituirlos, es tan estúpido como
-arrojar al fuego todas nuestras ropas, cuando no tenemos otras de
-repuesto.
-
-12.--Arroja tus muletas cuando ya no las necesites, como lo hizo
-Sixto V.
-
-
-
-
- ¡VADE RETRO!
-
-
- I
-
- Tú eres joven, como un lirio de los valles
- Que recién abre su cáliz
- Que recién
- Los cendales candorosos de sus pétalos de seda
- Suelta al viento de la aurora...
- ¡Yo soy trágico laurel!
- ¡Yo soy viejo, carcomido, lamentable,
- Como un roble centenario
- Que cayó!
- ¡Que cayó para ineternum, para nunca más alzarse
- Por los siglos de los siglos,
- Bajo el látigo de Dios!
-
-
- II
-
- Son tus carnes, azucenas y jazmines
- Sonrojados a los besos
- De la luz;
- De la luz de cien incendios pavorosos,
- De cien soles fulgurantes.......
- ¡Mas tu carne, no eres tú!
- ¡Tú eres sombra, sombra enorme, sombra misma,
- Sombra llena de las ansias
- De gozar!
- ¡Tus deseos se retuercen como sierpes iracundas,
- Insaciables, insaciables.......!
- ¡Pubertades de Satán!
-
-
-
-
- LA SOMBRA DE LA PATRIA
-
-
-_En el teatro Odeón, en 1913, al leer esta poesía el poeta explicó con
-estas palabras su significado social:_
-
-_«La sombra de la patria», que voy a leer, después de la «Evangélica»
-de la tarde y antes de «Serenata», es un canto que ha palpitado en mi
-espíritu desde mi remota juventud como una obsesión._
-
-_Dos o tres veces--ocasionado por las circunstancias--tomó forma real,
-pero bosquejada apenas, hasta que surgió, hasta que definitivamente
-culminó el siglo pasado durante los sangrientos civismos del año 1893._
-
-_Sin embargo, no es a propósito, no es un trabajo precisamente
-originado, absolutamente sugerido por aquel hecho histórico; pero se
-revistió, se saturó de la enorme amargura, de la pesimista congoja
-cívica que le caracteriza, al son de aquellos días tumultuosos, y tuvo,
-a la fuerza, que asumir algo del movimiento, del color, de la luz, del
-sabor propio de los días esos: no hay obra humana--por más abstracta,
-por más excelsa, o por más relativa y por más contingente que ella
-sea--que no se tiña de las tonalidades del sitio y de la hora en que
-ella fué realizada: no hay hecho que no denuncie al hombre que lo
-produjo ni hombre que no revele de alguna manera los lodos que pisa._
-
-_Pero el cómplice verdadero, el instigador responsable de la
-consumación de esta obra mía, es otro más antiguo, más grave... y voy a
-denunciarle:_
-
-_Hubo siempre en mí una angustia, una zozobra, una desazón constantes,
-perpetuas, que ya no me molestan, porque me he habituado a ellas--como
-nos acostumbramos al silbar de los oídos, o a otra dolencia parecida,
-como se amoldan los presidiarios a su grillete, como se adapta, se
-somete todo el mundo a lo irremediable._
-
-=Siento, sospecho que no hemos cumplido enteramente punto por punto
-el testamento histórico de nuestros antepasados de la Revolución,
-los héroes de la Independencia, los sabios fundadores de nuestra
-nacionalidad.=
-
-_Más aún me parece a mí--me ha parecido siempre--que los destinos
-humanos, que las civilizaciones humanas, que el progreso humano,
-no se han conmovido de un modo apreciable, no han tomado mejores
-direcciones, no han recibido todos los beneficios que, tal vez, imaginó
-la Providencia al decretar la aparición de un continente sobre la faz
-de las aguas y al producir la emancipación política de tantos pueblos._
-
-_Ese amargor, esa desazón, ese silbar de los oídos, que me han venido
-mortificando desde mi primera ya lejana juventud, han sido los
-verdaderos, los reales originadores de «La sombra de la patria»._
-
-
- I
-
- Sueltos van sus cabellos. En guedejas
- Por su busto encorvado se derraman
- Como velo de angustias o sombría
- Melena de león. Adusta, pálida,
- Desencajado el rostro; la vergüenza
- No tiene la pupila más opaca,
- Ni la faz de Jesús, al beso infame,
- Se contrajo más rígida. Adelanta
- Con medroso ademán... ¡Oh, la ignominia
- Con paso triunfador nunca se arrastra!
- ¡La voraz invasión de lo pequeño
- No hiere como el rayo; pero amansa!
- ¡Cuando el alma inmortal cae de rodillas
- La materia mortal cae deshojada!
- La caída más honda es la caída
- Que nos pone a merced de la canalla,
- De lo ruín, de lo innoble, de lo fofo
- Que flota sobre el mar como resaca,
- Como fétido gas en el vacío,
- Cual chusma vil sobre la especie humana.
-
-
- II
-
- Yo la siento gemir, y sus gemidos
- Resonante, recóndita cascada
- En mi cerebro entumecido se hunden,
- Y allí, en mitad de las tinieblas, cantan,
- Con el santo fervor de los que piensan
- Ablandar a su dios con sus plegarias,
- Con el grave compás de los que lloran
- Y al son de los sollozos se acompañan,
- ¡Con el hondo plañir de los que yacen
- Más allá de la luz y la esperanza!
- Yo la siento gemir, y sus gemidos,
- Saetas del pesar, me despedazan,
- Reproches del deber me paralizan,
- ¡Pregones de vergüenza, me anonadan!
- Yo la siento gemir, y sus gemidos
- Sobre mi frágil corazón, estallan
- Como todos los vientos de la tierra
- Soplando, sin cesar, sobre una rama.
- Como toda la fuerza de los orbes
- Gravitando, a la vez, sobre una espalda;
- Como todo el dolor del universo
- Que en una sola vida se agolpara;
- Como toda la sombra de los siglos
- En una sola mente refugiada.
-
-
- III
-
- Yo la siento gemir, y me parece
- Que la bóveda azul se desencaja,
- Cual si fuera una ruina miserable
- Que Saturno esparciese con sus alas.
- Cual si fuera una cúpula proterva
- ¡Que derrumbase Dios, bajo sus plantas!
- Yo la siento gemir, y el océano
- Y la selva, y las cumbres y la pampa,
- Y la nube y las estrellas
- Y todo lo insensible y sin entrañas,
- Me parece que sienten, me parece
- ¡Que asumen voz y proporción humana!
- Me parece que vienen y se postran
- Sobre la regia púrpura de mi alma,
- Y la súplica ardiente de las cosas
- En miserere trágico levantan.
-
-
- IV
-
- Yo la siento cruzar ante mis ojos
- Y es una estrella muerta la que pasa,
- Dejando en pos de su fulgor, la sombra,
- Porque en pos de su luz, ¡reina la nada!
- Yo la siento cruzar ante mis ojos
- Y la pupila tras de sí me arranca,
- Cual si su imagen desgreñada y torva,
- En vez de su visión, ¡fuese una garra!
- Yo la siento cruzar ante mis ojos
- En aterrante procesión fantástica,
- De biblias del deber que ya no enseñan,
- De apóstoles del bien que ya no hablan,
- De laureles de honor que ya no honran,
- De inspirados de Dios que ya no cantan,
- De púdicas estolas que envilecen,
- De patenas limpísimas que manchan,
- De eucarísticos panes que envenenan,
- ¡De banderas celestes que se arrastran!
- Yo la siento cruzar... Seres felices
- Que carecéis de luz en la mirada,
- ¡Ah! yo no puedo soportar la mía
- ¡Bajo la fantasma horrible de mi patria!
-
-
- V
-
- ¿Dónde estás, Jehová? ¿Dónde te ocultas?
- ¿Qué? ¿No vuelves tus ojos y la salvas?
- ¿Qué? ¿No giras tu rostro y la contemplas?
- ¿Qué? ¿No extiendes tu mano y la levantas?
- Miras echar sobre su casto seno,
- Que fué pulcro, Señor, como la nácar,
- Antes de que su rastro en él dejase
- ¡La vil caricia de la gran canalla!
- Miras echar sobre sus nobles hombros,--
- Hombros que fueran los de Juno y Diana,--
- ¡Si el azote brutal del infortunio
- Su pulido marfil no flagelara!
- Miras echar sobre su cuerpo sacro,--
- ¡Tan sacro, sí, como tus hostias santas,
- Porque también tus hostias se mancillan,
- Porque también tus hostias se profanan!
- Miras echar sobre la patria nuestra,
- Digo por fin, vibrante de arrogancia,
- El hediondo capote del soldado
- Que ha de ser su señor, si no le matas,
- ¿Y el rayo de tu enojo no descuelgas?
- ¿Tu flamígero brazo, no descargas?
- ¿Tu cielo fulgurante, no oscureces?
- ¿Y tus mundos atónitos no paras?
-
-
- VI
-
- ¿Dónde estás, Jehová? ¿Desde qué cumbre,
- Circundada de monstruos y de llamas,
- Desde qué abismo negro, impenetrable,
- Desde qué estrella errante y solitaria
- Ves su profanación y no fulminas?
- ¿Oyes la voz de tu poeta y callas?
- La voz de tu poeta que te siente,
- La voz de tu poeta que te aclama,
- La voz de tu poeta que te adora,
- En la noche, en el día y en el alba,
- En el secreto foro de su pecho
- Y en el público altar de su palabra.
- ¿Dónde estás, Jehová, que así me dejas
- Buscarte ansioso por doquier, y callas?
- ¡Y callas como un ídolo sin lengua,
- Como un muñeco rígido sin alma,
- A quien supuso vida el fanatismo
- Y atribuyó justicia la ignorancia!
-
-
- VII
-
- ¡Sí! La virtud, las leyes, el derecho,
- La religión, la libertad, la patria,
- La tradición gloriosa de los pueblos,
- La consigna inviolable de las razas,
- Y todo lo que da calor y vida
- A ese artefacto rígido que llaman
- El universo tuyo, son apenas
- Un sueño, una mentira, una palabra;
- Una cosa que suena como un disco
- Chocando sobre el mármol de una escala,
- Una cosa que está como una piedra
- Descendiendo veloz por la montaña;
- ¡Una boca que grita y que no habla!
-
-
- VIII
-
- Y la doblez, la astucia, la codicia;
- La vileza del sable que amenaza;
- La insidia ruín que a la virtud deshonra
- Y a las turbas conturba y maniata;
- La evidencia del mal, su negro imperio
- Sojuzgando las cosas y las almas,
- Cual si fuera la torpe levadura
- Que lleva la creación en sus entrañas,
- La genésica fuerza incontrastable,
- El fiat inicial del protoplasma,--
- Ésas son la verdad, Dios de los pueblos,
- A cuyos pies la humanidad se arrastra
- Como van los rebaños trashumantes
- Hacia donde los vientos los arrebatan,
- Los pluviales arroyos a los ríos,
- ¡Y a las aguas del mar todas las aguas!
-
-
- IX
-
- Ésas son la verdad, Dios providente,
- Que todo lo precaves y lo mandas,
- Arquitecto invisible, que dispones
- La orientación del pórtico y su fábrica,
- Poderoso caudillo que presides
- La instrucción del soldado y la batalla,
- ¡Tragediante inmortal que verificas
- La negra intriga de tus propios dramas!
- Ésas son la verdad Dios de justicia,
- Y cuyo tribunal siempre me llama,
- Que has hecho del placer el ancho cauce
- Que conduce a la muerte o la nostalgia;
- Que has dejado indefensa a la gacela
- Armando al lobo de potentes garras;
- Que has dividido el mundo de los hombres,
- En los más, que padecen y trabajan,
- Y en los menos, que gozan y que cumplen
- La misión de guiar la recua humana,
- Que más grandes son cuando más mienten,
- ¡Que más nobles son cuando más matan!...
- ¿Dónde estás Jehová? ¿Dónde te ocultas
- Que así me dejas blasfemar y callas,
- Mi rebelión airada no sofrenas,
- Mi pequeñez pomposa no anonadas,
- Mi razón deleznable no enloqueces,
- Y esta lengua de arpía no me arrancas,
- Y esta lengua de arpía no derribas
- Y la haces cual fruto de una rama?
-
-
- X
-
- Los que sabéis de amor,--de amor excelso,
- Que recorre la arteria y la dilata,
- Que reside en el pecho y lo ennoblece,
- Que palpita en el ser y lo agiganta;
- Los que sabéis de amor, nobles mancebos,
- Fuertes, briosos, púdicos, sin mancha,
- Que recién penetráis en el santuario
- De la fecunda pubertad sagrada;
- Vosotros,--Sí, vosotros ¡oh! mancebos
- Que todavía honráis a vuestras madres,
- Circuyendo de besos y de lágrimas
- El augusto recinto de sus frentes,
- ¡La espléndida corona de sus canas!
- Volved los rostros a la reina ilustre
- Que prostituida por los viejos, pasa,
- Y si al poner los ojos en los suyos,
- Ojos de diosa que del polvo no alza,
- No sentís el dolor que a los varones
- Ante el dolor de la mujer ataca;
- Si al contemplar su seno desceñido,
- Seno de virgen que el rubor abrasa,
- No sentís el torrente de la sangre
- Que inunda el rostro en borbollón de grana;
- Si al escuchar sus ayes angustiosos,
- No sentís una fuerza prodigiosa
- Que os impele a la lucha y la venganza;
- ¡Arrancaos a puñados, de los rostros,
- Las mal nacidas juveniles barbas,
- Y dejad escoltar a vuestras novias
- La Sombra de la Patria!
-
-
-
-
- EVANGÉLICAS
-
- Para el agente de facción en la bocacalle.
-
-
-1. Las calles no son sitios de estacionamiento: son conductos de
-comunicación entre los diversos puntos de una ciudad, lo mismo que las
-carreteras lo son entre las varias ciudades de un país.
-
-2. Ésa es la naturaleza de las calles, bulevares y caminos públicos;
-naturaleza que ni el pueblo ni las autoridades del pueblo pueden
-extorsionar, sin cometer delito contra la existencia racional de las
-cosas.
-
-3. Los ayuntamientos que arriendan el derecho de instalar sillas y
-mesitas ambulantes en las anchas aceras de las avenidas urbanas,
-conceden una prerrogativa monstruosa; porque crean el privilegio de
-interrumpir la circulación pública, que está amparada por una solemne
-declaración constitucional.
-
-4. La municipalidad o el intendente que esto autorizan, cometen un
-abuso o un mal uso de la soberanía delegada que ejercen; enajenan una
-cosa que no está bajo su dominio sino para mejorarla en su destino
-esencial.
-
-5. El pueblo que circula por la vía pública no es una manada de bestias
-exóticas, para que nadie se permita explotar su exhibición, ni directa
-ni indirectamente.
-
-6. Las mesitas ésa no son más que las graderías de un circo de
-fenómenos raros, ocupadas por una concurrencia de volterianos
-agresivos y deslenguados, como todas las concurrencias de esa clase de
-espectáculos.
-
-7. A ti no te importa, mi noble agente, que así se haga en París;
-porque la moral de la metrópoli de una nación que ha suprimido al hijo,
-no puede ser el molde de la moralidad de nadie, ni siquiera de la
-moralidad de los hotentotes.
-
-8. Las procesiones religiosas, lo mismo que los corsos carnavalescos,
-también obstruyen la vía pública por una debilidad de su jefe y por
-otra debilidad de las autoridades del municipio.
-
-9. La calle es del César,--en este país el César es el pueblo--y ya
-está dicho que hay que dar al César lo que es del César y a Dios lo
-que es de Dios: luego Dios no tiene derecho de salir a la calle a
-mortificar al César invadiéndole su dominio.
-
-10. Las fiestas carnavalescas no son precisamente reminiscencias
-paganas aunque mucho de pagano tengan: son grotescas y pornográficas
-invenciones de los cortesanos papalinos de la Roma teocrática.
-
-11. La humanidad actual no necesita que le señalen tres días del año
-para ser bestialmente libre, después de haber sido los trescientos
-sesenta y dos días restantes bestialmente esclava.
-
-12. El pueblo ha adquirido a través de los siglos, una moralidad media
-más alta, muchísimo más alta, que la de los señores cardenales y
-obispos católicos que le invitaban a la locura y al libertinaje dentro
-de los propios templos de Jesús.
-
-13. Todo sacerdote ha sido siempre un mercader de las pasiones humanas:
-jamás ni su regulador ni su consolador.
-
-14. La calle está hecha para que pasen por la calzada los carros, los
-coches, los tranvías, los automóviles, las bicicletas y los jinetes; y
-para que circulen por sus veredas, sin el mínimo obstáculo, todo los
-peatones, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, pobres y ricos, malos y
-buenos... ¡pero, para que circulen!
-
-15. Los vecinos de una ciudad moderna, pueden recorrer colectivamente
-las vías de ésta, cada vez que así se les ocurra y hayan manifestado
-a la autoridad policial el objeto de su pasaje por la calzada; pero,
-nunca jamás, en la forma provocativa de una ostentación de ceremonias y
-símbolos que pueden ser ocasión de agresiones de hecho.
-
-16. El que quiera misas, blancas, o negras, o rojas, o de cualquiera
-de los siete colores del prisma, que se las oficie en su casa; porque
-todas las misas son motivo de escándalo para los que no creen en ellas.
-
-17. La calle es un sitio neutral, de tranquilidad y seguridad
-absolutas, de tanto respeto recíproco y de tanta templanza en el hacer
-y decir, como el salón más aristocrático, aunque así no les parezca a
-los fanáticos que, por lo mismo que lo son, no conciben otro derecho
-que el suyo propio, ni tienen otro hermano que el que piensa y obra
-como ellos.
-
-18. El transeúnte que se ve precisado a descender a la calzada,
-porque un grupo de personas estacionado en la vereda le interrumpe
-estúpidamente el paso, sin una razón de orden público, como una
-revolución, un gran mitin político u obrero, un incendio, etc., ha
-sido extorsionado en un derecho establecido por la constitución y
-positivamente confirmado por las leyes.
-
-19. Ese transeúnte puede decir, a plena lengua, que recorre una ciudad
-en la que no se respeta ninguna ley, lo mismo que en una toldería de
-salvajes; porque donde no hay capacidad para cumplir lo menos, no puede
-haberla para cumplir lo más.
-
-20. La mujer joven o vieja, patricia u obrera, que tiene que soportar,
-como a un chubasco hediondo, los chicoleos pornográficos de los
-almizclados mirliflores que se posesionan de las aceras como de cosa
-absolutamente propia; o que se ve obligada, para no doblegar su pudor
-a través de aquellas horcas caudinas, a cambiar de calles, alargando
-su camino y retardando su llegada al punto de su destino: esa mujer,
-ha sido afectada, a vista y paciencia de todos, en su derecho al libre
-tránsito, en su debilidad femenina y en su majestad humana.
-
-21. Ella está autorizada para proclamar a la faz del mundo que aquella
-ciudad donde tantos percances le acontecieron, es una Sierra Morena
-llena de peligrosas asechanzas, y que los hogares de la misma deben
-tener una moralidad muy discutible.
-
-22. Porque así como los miasmas de las calles tienen sus focos en el
-interior de las habitaciones, las procacidades juveniles de la vía
-pública, son la proyección, sin soluciones de continuidad, de las
-procacidades del hogar.
-
-23. No es la parte más sana de una población la que pasea más a menudo,
-aunque aquella parte sea la más elegante.
-
-24. Los pueblos más callejeros, más divertidos, nunca fueron
-verdaderamente libres sino en ocasiones intermitentes.
-
-25. La afición al callejeo y al café, supone un hogar caduco, ya sin
-fuerzas simpáticas atractivas.
-
-26. Cualquier ciudad de los Estados Unidos de Norte América acusa el
-espíritu de aquel pueblo, su varonil fortaleza, su exacto concepto de
-la vida y la eficacia de su intervención en el progreso universal.
-
-27. Las calles de aquellas ciudades no son lagunas productoras de
-fiebres palúdicas: son ríos que corren.
-
-28. El niño, cualquier niño, es un pequeño criminal incipiente.
-
-29. Aunque así no lo parezca, todo el trabajo de los padres, de los
-hermanos mayores, de los maestros, de la sociedad entera, tiende
-convergentemente a que ese malvado que palpita en aquel tierno ser, no
-se desarrolle del todo.
-
-30. Basta observar un pequeñuelo entregado a sí mismo, sin vigilancia
-ninguna y sin algo perentorio en que ocuparse: parece un Nerón
-presidiendo el incendio de Roma, parece un Atila destruyendo la vieja
-civilización pagana.
-
-31. Es un crimen de lesa humanidad, entonces, echar los niños a la
-calle sin un objetivo preciso de utilidad, o para ellos o para sus
-familias.
-
-32. Cualquiera que tenga ojos habrá visto que no son los muchachos que
-van a la escuela los que maltratan los árboles de las avenidas, rompen
-los estucos frescos de los muros y estampan inscripciones obscenas en
-las fachadas: son los que regresan.
-
-33. Porque a la escuela tienen que llegar a una hora fija, a golpe de
-campana como los obreros, y van a esa escuela en línea recta, lo mismo
-que sonámbulos.
-
-34. Pero como sus padres no les imponen puntualidad militar en la hora
-del retorno, quedan, por esa causa, entregados a sí mismos: entonces
-reaparece el criminal en germen, el destructor incipiente, el pequeño
-Nerón delirante... ¡y las copas de los árboles caen desgajadas, los
-relieves de las fachadas pierden su tersura y modelación, las estatuas
-de los paseos se llenan de mutilaciones, las paredes del trayecto se
-cubren de figuras y de sentencias dignas de los muros de una letrina
-pública, y los aires se pueblan de apóstrofes tan abominables como
-aquellas figuras y aquellas sentencias!
-
-35. No hay otra manera de combatir el espíritu de destrucción en los
-niños--que es fundamental en ellos, que es la característica de su
-edad,--sino vigilándoles cuando están cerca de nosotros, dándoles
-una ocupación de carácter imprescindible cuando les dejamos solos,
-y estableciéndoles un severísimo lapso prudencial de tiempo para el
-regreso, cuando hay necesidad de enviarles a la calle por las urgencias
-de la casa, o de la educación, o del aprendizaje de ellos mismos.
-
-36. Ya he dicho anteriormente que el niño no es una flor más o menos
-olorosa y agraciada: es un fruto que va sazonando.
-
-37. Tampoco es ni un adorno ni un estorbo en su casa.
-
-38. Y fíjate que digo «en su casa»; porque todo hijo es dueño de casa
-en la casa de sus padres.
-
-39. Él, no es un adorno porque no es ni un bufón ni un perro de lanas;
-y no es un estorbo, porque no es ni un intruso ni una excrecencia
-maligna.
-
-40. Él, él mismo, es toda la razón de ser del hogar paterno; y sin
-él, aquel hogar es un prostíbulo legalizado por el registro civil y
-santificado por alguna iglesia.
-
-41. He dicho, también, que un niño es un aprendiz de hombre útil, y
-ahora te digo que es un estudiante de hombre civilizado, de hombre
-digno de derechos y de deberes, de hombre capaz de sacrificio.
-
-42. Todo lo que no concuerde con esto, es una imbecilidad propia de
-esos espíritus secundarios, que se refugian en el magisterio y en la
-literatura pedagógica.
-
-43. De un aprendiz no se aguarda nada más que lo muy razonable, dada su
-edad, su endeblez, su falta de juicio, etc.; pero lo poco que se exige,
-se le exige y no se le suplica.
-
-44. Un niño no debe desarrollar su naciente vidita lo mismo que un
-simple aficionado del arte de vivir que asistiera a su academia de vez
-en cuando, como todos los aficionados.
-
-45. Está obligado a vivir la parte de vida que le toca, como un joven
-entusiasta que asiste diariamente, llueva o truene, a un gran taller,
-para convertirse con el tiempo en un eximio profesional.
-
-46. De ésos que pasaron su niñez, o completamente abandonados o
-femeninamente mimados por sus padres, están llenas las cárceles y las
-oficinas públicas, que es como decir: están llenos los infiernos y el
-limbo; el último seno del dolor y el último seno de la nulidad.
-
-47. Heroico agente de policía, que presencias desde tu puesto la
-procesión eterna que pasa por la calle: sábete que la vía pública no
-es el sitio de los niños; vigílalos paternalmente desde tu bocacalle,
-cuando pasan por tu lado camino de la escuela, de los mandados y de
-los talleres; sálvalos de sus propios instintos y de los lúbricos
-miasmas que ruedan como satanes por el bulevar; no les conduzcas
-jamás al calabozo, que es más horrible que la calle misma; y disuelve
-a latigazos certeros esos ruidosos congresos, esas dumas rebeldes,
-agresivas y deslenguadas, que ellos establecen en las veredas y los
-terrenos baldíos, en las primeras horas de la noche.
-
-48. Puede ser que aquellos azotes salven de una muerte anónima y
-miserable a algún Franklin, a algún Lincoln, a algún Sarmiento en
-germen que anda rodando por el arroyo, como un grano de trigo arrojado
-en las piedras.
-
-
-
-
- TRÉMOLO
-
-
-Señor. ¿Cuándo dejarás de ser silencioso como el capataz de un ingenio
-de azúcar o de una cuadrilla de camineros?
-
- * * * * *
-
-¿Por qué permites que los hombres hagan aquello mismo que repudian?
-
- * * * * *
-
-¿Por qué pusiste en mis manos esta mala bujía, nada más que para darme
-cuenta de mis propias tinieblas?
-
- * * * * *
-
-Dios adusto, Dios frío, Dios con libro de entrada y salida, como un
-carcelero, Dios que necesita del Dolor, Dios que inventó las lágrimas
-¡Vete a tu Olimpo!
-
- * * * * *
-
- Aquí está mi pecado más funesto;
- Aquí está, de mis manchas, la peor,
- Aquí estoy a tus pies... ¡De un solo gesto
- Fulmíname, Señor!
-
- ¿Quién nos puso el horror a lo Deforme?
- ¿Quién dictó las pragmáticas del Bien?
- ¿Y qué mano brutal, qué brazo enorme
- Nos hunde en lo Soez?
-
- Negras son las cien fauces del infierno;
- Negras las almas que al infierno van:
- Negra la Eternidad... ¡Negro y eterno
- Un minuto del Mal!
-
- Tengo una luz en mí, que no se apaga;
- Tengo la claridad de lo Mejor...
- ¡Y tengo el corazón hecho una llaga.
- Como el cuerpo de Job!
-
- Brillan sobre la Noche las estrellas,
- Brillan como pupilas de rubí;
- Brillan desde el Principio, todas ellas...
- ¡No me miran a mí!
-
- Yo no puedo ceñirme en lo Inefable,
- Yo no puedo ser más de lo que soy;
- Yo no puedo evitar lo Inevitable...
- ¡Porque yo no soy Dios!
-
- ¿Dónde están tus Olímpicos Pesebres?
- ¿Dónde está el manantial de tu Virtud?
- ¿Dónde se han refugiado, como liebres,
- Tus Genios de la luz?
-
- Gimen los gemebundos algarrobos;
- Gimen bajo la fusta de Aquilón;
- Gimen en las tinieblas como lobos...
- ¡No gimen como yo!
-
- Yo he de ser el que cae, el que gravita;
- Yo he de ser el Satán, ¡el no feliz!
- Yo he de ser el rosal que se marchita...
- ¡Porque te place a ti!
-
- Guarda para tus buenos tus Edenes;
- Guarda para tus vírgenes tu amor;
- Guárdate para Ti todos tus bienes...
- ¡Tirano sin control!
-
- Aquí está mi pecado más funesto;
- Aquí está, toda entera, mi maldad;
- No hagas, solemne Dios, un solo gesto...
- ¡Te acuso de crueldad!
-
- Braman en el desierto los leones;
- Braman, como una gran lamentación;
- Braman, porque maldicen las prisiones
- De su instinto feroz.
-
- Pesa la Cruz sobre Israel deicida;
- Pesa la Rebelión sobre Satán;
- Pesa sobre Caín la primer Vida...
- ¡Mi carga pesa más!
-
- Buscan los ángeles placeres,
- Buscan las aves el espacio azul;
- Buscan la Libertad todos los seres...
- ¡Yo busco el ataúd!
-
- Sueña con retoñar el triste leño;
- Sueñan los pobres ciegos con que ven;
- Sueña la recua enorme... ¡yo no sueño!
- ¡Jamás retoñaré!
-
- Piensan los mismos necios en la gloria;
- Piensan los incurables en vivir;
- Piensa en la perfección la vil escoria...
- ¡Yo me río de mí!
-
- Yo sé que hay una luz que no se apaga;
- Yo sé que hay que llegar alguna vez...
- Yo sé que están hechas una llaga
- Las plantas de mis pies.
-
- Guarda para tus Santos tus Edenes;
- Guarda para tus vírgenes tu Amor;
- Guárdate para Ti todos tus Bienes...
- ¡Valen mucho, Señor!
-
- Me impusiste la cruz de un gran destino;
- Me pusiste el afán de un Más Allá,
- Y pusiste la Noche en mi camino...
- ¡No doy un paso más!
-
- Aquí está mi pecado más funesto;
- Aquí está, de mis lacras, la peor;
- Aquí estoy ante Ti... ¡Ni un solo gesto!...
- ¡Págame mi dolor!
-
- ¿Qué te cuesta evitar las amarguras?
- ¿Qué te cuesta radiar toda tu luz?
- ¿Qué te cuesta dotar a tus criaturas
- De tu misma salud?
-
- ¿Quién reduce tus fuerzas infinitas?
- ¿Quién te obliga a crear ni un pecho vil?
- ¿Quién te impone la ley de los jesuítas
- Para llenar tu fin?
-
- ¿Dónde está tu potencia soberana?
- ¿Dónde están tus ejércitos del Bien?
- ¿Y dónde está la perfección humana,
- Para tenerte fe?
-
- Eras un viejo Buda milenario;
- Eras un comodín y nada más;
- Eras un espantajo innecesario...
- ¡Ya no habría otro igual!
-
- Eras sin filiación, como un gitano;
- Eras como un error que ya no es;
- Eras un epigrama, un dicho vano...
- ¡Una sombra que fué!
-
- Todos te maldecían, Iscariote,
- Todos te declaraban maniquí,
- Todos, ¡¡hasta tus propios sacerdotes
- Se reían de ti!!
-
- Estabas derrotado por la Ciencia;
- Estabas sin arraigo en lo Vulgar;
- Estabas como Duda en la Conciencia...
- ¡No tenías altar!
-
- Y yo arrimé mis hombros a tu carro;
- Yo te puse mis versos por pavés;
- Yo te alcé como a un mísero del barro
- Con mi profunda fe.
-
- Yo te soñé la Madre y el Abuelo;
- Yo te soñé más próvido que el sol;
- Yo te pensé mejor... ¡Vete a tu cielo!
- ¡No mereces ser Dios!
-
- Aquí está mi pecado más funesto;
- Aquí está, de mis lacras, la peor;
- Aquí estoy ante Ti... ¡Ni un solo gesto!
- ¡Págame mi dolor!
-
-
-
-
- FÚNEBRE
-
-
- La montaña que tiembla, por que siento
- germen de cataclismo en sus entrañas
- el huracán que gemebundo emigra
- quién sabe a qué región y a qué distancia:
- el amor que ruge protestando airado
- de la ley del nivel que lo avasalla:
- los mundos del sistema, ¡tristes mundos!
- que al sol de Dios obedeciendo pasan
- como en la arena de la pista el potro,
- a latigazos, ¡noble potro! salta:
- no tienen sobre sí más amargura
- que la que hospeda en sus desiertos mi alma,
- porque yo arrastro sobre mí, ¡y no puedo!
- como un cuerpo podrido, la esperanza.
-
- Tú que vives la vida de los justos
- allá junto a tu Dios arrodillada:
- yo no creo, ni aguardo, pero pienso
- que haya hecho Dios un Cielo para tu alma;
- dame un rayo de luz, ¡uno tan sólo!
- que restaure mi fuerza que desmaya,
- que ilumine mi mente que se anubla,
- que reanime mi fe que ya se apaga;
- dame un beso de amor, ¡uno siquiera!
- aquí, sobre esta frente que besabas,
- aquí, sobre estos labios que otros labios
- han besado con ósculos de infamia,
- aquí, sobre estos ojos que no tienen
- nada más ¡Oh mi madre! que tus lágrimas.
-
-
-
-
- SERENATA
-
-
- Nocturno canto de amor
- que ondulas en mis pesares,
- como en los negros pinares
- las notas del ruiseñor.
-
- Blanco jazmín entre tules
- y carnes blancas prendido,
- por mi pasión circuido
- de pensamientos azules.
-
- Coloración singular
- que mi tristeza iluminas,
- como al desierto y las ruinas
- la claridad estelar.
-
- Nube que cruzas callada
- la extensión indefinida,
- dulcemente perseguida
- por la luz de mi mirada.
-
- Ideal deslumbrador
- en el espíritu mío,
- como el collar de rocío
- con que despierta la flor:
-
- Sumisa paloma fiel
- dormida sobre mi pecho,
- como si fuera en un lecho
- de mirtos y de laurel.
-
- Música, nube, ideal,
- ave, estrella, blanca flor,
- preludio, esbozo, fulgor
- de otro mundo espiritual.
-
- Aquí vengo, aquí me ves,
- aquí me postro, aquí estoy,
- como tu esclavo que soy,
- abandonado a tus pies.
-
-
-
-
- EL BORRÓN
-
-
- Haciendo revisación
- De las que antaño me amaban,
- Sus nombres hallé que estaban
- Cubiertos con un borrón...
- Lleno de tribulación
- Por aquel acaso cruel,
- Quise arrancar del papel
- Borrón tan impertinente
- Y al intentarlo imprudente,
- Salió lo escrito con él.
-
- ¡Oh, qué negros y encontrados
- Pensamientos me afligían,
- Cuáles y cuántos serían
- Aquellos nombres borrados!
- Y con los ojos nublados
- Y el alma de afán cubierta
- Salí buscando la puerta
- Del hogar donde nací,
- Nadie respondió ¡ay de mí!
- ¡La casa estaba desierta!
-
- ¡Adelante! dije yo,
- No quiero desesperar
- Y fuí la casa a buscar
- De la mujer que me amó;
- Mas como nadie salió,
- Llamé con voz lastimera
- Si sabrían de quién fuera
- De tantos un sólo nombre
- Y de adentro gritó un hombre
- ¡Que el nombre de ella no era!
-
- ¡Oh qué blasfemia execrable!
- ¡Oh qué rugido tan hondo
- Rasgó el aire desde el fondo
- De mi pecho miserable!,
- Roto estaba el frágil cable
- De mi vida en un segundo
- Del abismo en lo profundo
- Desangrado, herido y solo,
- ¡Para mí de polo a polo
- Mar sin playas era el mundo!
-
- Y tambaleante y sombrío
- Cual un crápula beodo,
- Que hastiado y harto de todo
- Para él todo está vacío;
- Tomé camino hacia el río
- Buscando en su fondo inerte
- A mi vida mejor suerte
- A mi orfandad un asilo
- Porque el puerto más tranquilo,
- Es sin duda el de la muerte.
-
- Llegué a la margen y al ver
- Como el agua dormitaba
- Recién recordé que estaba
- Suspendido en el no ser;
- Quise a la vida volver
- De la muerte horrorizado,
- Cuando un brazo despiadado
- Me despeñó y al hundirme,
- Sentí la voz maldecirme
- ¡Del amigo más amado!
-
- Muerto ya porque estoy muerto,
- Mi espíritu sin consuelo
- Subió inspirado al cielo
- Como al más seguro puerto;
- ¡Ay! para todos abierto
- Está siempre aquel lugar,
- Y cuando mi alma al llamar
- Llegó con humilde voz,
- Con su mano el mismo Dios
- ¡Vino la entrada a cerrar!
-
- Y desde entonces proscrita
- Buscando reposo y calma,
- Otra vez cautiva el alma
- Dentro mi pecho se agita;
- Allí está la pobrecita
- Como perla en negro velo
- Ensayando siempre el vuelo
- Que la lleve en un segundo,
- Lejos, muy lejos del cielo,
- Lejos, muy lejos del mundo.
-
-
-
-
- EVANGÉLICAS
-
-
-1.--La verdad no está metida dentro de un pozo como lo establece el
-símbolo clásico y como lo han venido predicando todos los dulcamaras
-catedráticos y no catedráticos.
-
-2.--La verdad palpita a flor de las cosas y para dar con ella no
-necesitamos ni barrenos ni drogas, ni dinamitas: nos basta el buen
-sentido y una mediana serenidad de espíritu en presencia de los hombres
-y de los hechos.
-
-3.--El hombre de genio es un Sancho a quien favorecen las
-circunstancias, y nada más.
-
-Agosto 2 de 1909.
-
-
-
-
- AL COMPÁS DEL CORAZÓN
-
- (Fragmento)
-
-
-No hay desventura que no arranque de una llaga o que no la produzca,
-y no hay caridad verdadera que no se enferme o no se manche.--No hay
-hombre más perverso que aquél que no quiere contaminarse.--Más frío y
-más estéríl que un témpano es el impecable.--Nadie más injusto que un
-desgraciado, ni más indiscreto, ni más mal pensado, ni más caviloso,
-ni más incongruente, ni más agresivo, ni más odioso. No es más que
-enemigo y no discurre más que revanchas.--De todos los heroísmos es
-capaz el hombre, si hay un público que lo aplaude, y un grande que
-le recompense, aunque sea con una mirada.--Siempre que haya luz, y
-laureles, y estatuas, y páginas de la historia, tu corazón será un
-tesoro inagotable de sublimidades; siempre que haya sombra y olvido,
-será una caverna.
-
-
-
-
- ALMAFUERTERIANAS
-
-
-La humanidad se lo ha llevado siempre buscando asiento; toda la
-historia no es más que un ruido de sillas, murmullos de platea,
-preliminares de banquete. Pocos son los que ponen sus dedos allí donde
-su mano: la generalidad los echan en pos de sus ojos. Buscando lo
-imposible, se está buscando siempre. La imaginación enceguece a la
-soberbia, estimula a la envidia y llena la vida de amargura. El derecho
-suele ser la cortesía de la voluntad, y ésta es la soberanía de la
-fuerza. En el fondo de todo está un egoísmo vibrando su látigo. El
-hombre como los malos cómicos sólo quiere hacer papeles de rey.
-
- * * * * *
-
-Procede como los millonarios que no salen a la calle con sus millones
-en la cartera; condúcete como los grandes cómicos, que no van a la
-feria vestidos de Hamlet.
-
-La modestia debe imponerse como una pantalla difumadora, entre el
-exceso de luz y el exceso de tinieblas.
-
-A más caudales, más cerrojos; y así también: a más fama de virtud, o de
-belleza, o de talento, más recato.
-
-Acorázate de vulgaridad: recúbrete de buenas maneras, haz olvidar tu
-posición por más merecida que la tengas: como si disfrutaras de un
-tesoro mal habido, aprende a caminar por entre hambrientos, sin que se
-den cuenta de tu pedazo de pan.
-
-
-
-
- ENTRE ESPOSOS
-
-
- --¡Cuánto te adoro, Tomás!
- ¡Eres mi dicha, mi encanto!
- ¡Te amo tanto, pero tanto...
- Que no puedo amarte más!
- La dulzura de tu beso
- Quiero aspirar, delirante...
- --Bien no sigas adelante...
- ¿Te bastan doscientos pesos?
-
-
-
-
- DE RODILLAS
-
-
- Discurren los que me ven
- Mirarte con tanto afán
- Que mis labios no podrán
- Expresar mis ansias bien.
- Yo no siento que se den
- Semejante explicación;
- Pues de su equivocación
- A mansalva considero
- Descubrir el paradero
- De mi pobre corazón.
-
- No sé si me lo han robado
- Pero sé que lo he perdido,
- Y que ha de estar escondido
- En algún sitio sagrado;
- Pues, si mi pecho ha dejado,
- Digo que no pudo ser
- Tan sólo por el placer
- De olvidarme y libertarse,
- ¡Sino para refugiarse
- En un pecho de mujer!
-
- Él no tuvo otra pasión
- Que la pasión de lo bueno,
- Porque nació sin veneno
- Mi prófugo corazón;
- Y si dejó la mansión
- De mis entrañas, arguyo
- Que ha sido el ánimo suyo
- Ampararse en un altar,
- Y juro que no ha de estar
- En más pecho que en el tuyo.
-
- Yo no lo quiero sacar
- De un asilo semejante
- Porque sé que en el instante
- Cesará de palpitar;
- Allí lo debo dejar
- Para que esté satisfecho
- Y puesto que tú te has hecho
- La santa de su elección,
- Que siga en adoración
- Arrodillado en tu pecho.
-
-
-
-
- ¿FLORES A MÍ?
-
-
- Ayer me distes una flor
- Una flor a mí, señora,
- Que no consagré una hora
- Ni al más poderoso amor.
- ¿Flores a mí?... si es mejor
- ¡En un páramo arrojarlas!
- O tú no sabes amarlas,
- O al sentir mi pecho yerto
- ¡Sobre la tumba de un muerto
- Has pensado abandonarlas!
-
- ¿Flores a mí?... ¿Tú no sabes
- De esos parajes que aterran,
- Donde las flores se cierran,
- Donde no cantan las aves?...
- Las más orgullosas naves
- Temen del mar los furores,
- Los tigres devoradores
- Huyen del simún airado...
- ¡Y tú en mi pecho has dejado
- Tan sin recelo, tus flores!
-
- Flores a mí... Puede ser
- Que desalmada y celosa,
- Buscaras la más hermosa
- Con tu instinto de mujer;
- Y haciéndole comprender
- Yo no sé qué gentileza,
- Con refinada fiereza,
- Con el más profundo encono,
- La bajaste de su trono
- Por castigar su belleza,
-
- No lo sé, linda mujer,
- Ni quiero saberlo todo;
- Me contento con mi modo
- De saber y no saber;
- Pero si quieres tener
- La realidad en tu mano,
- Te diré, sin ser un vano,
- Que si te movió el amor...
- ¡La flor ha sido una flor
- Que fué destronada en vano!
-
-
-
-
- VIGILIAS AMARGAS
-
-
- I
-
- Como las aguas muertas
- desparraman pestíferos vapores,
- de juncos y de flores
- y de brillos fantásticos cubiertas;
- y como al fin la gente,
- ya su prole cual muertos insepultos,--
- descubre los ocultos
- focos de la malaria pestilente:
- ¡oh, calumnia cobarde,
- tu maldad, como un charco, ni se agita,
- y tu lengua maldita
- se arranca finalmente, pero tarde!
-
-
- II
-
- Tarde... como hay estrellas
- que cerraron sus ojos soberanos
- y en los ojos humanos
- ya muertas en el éter, viven ellas:
- tus perdurables signos
- no los borra ni el mar... mucho más anchas
- donde fueron tus manchas
- dibujan otras manchas los malignos!
- Tarde... Como en el suelo
- que abona el viejo Nilo en sus crecientes,
- germinan las simientes
- al primer gestador beso del cielo:
- las catervas esclavas
- repletas del rencor de sus fatigas,
- devuelven cien espigas
- por cada gota puerca de tus babas.
-
-
- III
-
- Tarde... Como traidora
- la lengua de Don Juan va sugerente
- bruñendo la pendiente
- que conduce al nefasto «cuarto de hora»;
- así, rufián hediondo,
- al propio corazón del que difamas
- le tientas y le llamas
- y le arrojas vencido a lo más hondo;
- así los directrices
- de carácter más neto y más hidalgo,
- vienen a ser por algo
- lo mismo que tú inventas y tú dices.
-
-
- IV
-
- Tarde... Los que tú lames
- para siempre jamás doblan sus lomos,
- egregios eccehomos
- ungidos de las mirras más infames;--
- porque la frase artera
- que lanzas al azar y medio trunca,
- ya no se borra nunca,
- ni aunque Dios, si hay un Dios, lo dispusiera.
-
-
- V
-
- Como va sin testigos,
- bajo el dosel astral del firmamento,
- desflorando el jumento
- la fulgurante gloria de los trigos;
- o como en el follaje,
- trémula de ponzoña, la serpiente
- fulmina de repente
- la regia vida del león salvaje;
- o como las carcomas,
- en el frondoso, perfumado huerto,
- con diabólico acierto
- taladran la más roja de las pomas;
- o como traicioneras,
- ya mordidas del mal que no se cura,
- sobre la tez más pura
- ponen su placa impura las rameras;
- tú matas, tú suprimes
- la Virtud, el Honor, los Ideales,
- y has poblado hospitales
- con una multitud de almas sublimes.
-
-
- VI
-
- Por ti van cohibidas
- con los ojos en tierra cien mujeres:
- no concibes, no quieres
- nada más que bellezas prostituidas;
- por ti, por tu mandato,
- no llegan a ser madres las doncellas
- y apagan sus estrellas
- en la iracunda paz del celibato;
- por ti los más garridos,
- los púberes Apolos más hermosos
- pasan por tenebrosos,
- satánicos arcángeles caídos;
- por ti van los aciagos,
- impulsivos demonios de los celos,
- bramando en los Otelos
- que surgieren al chisme de tus Yagos;
- por ti marchan sujetas
- al índice vulgar vidas preciosas
- sufriendo silenciosas
- una carrera diaria de baquetas;
- por ti, locuaz arpía,
- todos los seres, todos juntos, gimen
- y la idea del crimen
- suele turbar a la razón más fría;
- por ti blancos armiños
- de máculas y taras están llenos...
- y no parecen buenos,
- santos y buenos, ¡ni los propios niños!
-
-
- VII
-
- Tú tienes los secretos
- del reproche y el óbice y la mengua:
- tan sólo por tu lengua
- Sócrates y Platón no son completos,
- por ti los inmortales,
- en el mármol y el bronce redivivos,
- aguardan pensativos
- que caigan de una vez sus pedestales;
- tú acechas la subida
- del Tabor de la Gloria en un repliegue,
- para que nadie llegue
- sin llevar en el rostro tu escupida;
- por ti se para el carro
- del más gran triunfador donde tú mandes;
- tú obligas a los grandes
- a ceñir un laurel sucio de barro...
- ¡y tanto les azotas
- y es tanto lo que injurias su grandeza
- que sienten la tristeza
- de no ser unos míseros idiotas!
-
-
- VIII
-
- Sí, calumnia cobarde,
- tu maldad, como un charco, ni se agita
- y tu lengua maldita
- se arranca finalmente, pero tarde;
- porque la frase artera
- que lanzas al azar y medio trunca
- ya no se borra nunca,
- ni aunque Dios, si hay un Dios, lo dispusiera.
-
-
-
-
- LA INMORTAL
-
- Ama a tu prójimo como te amas a ti mismo.--Jesús.
-
-
- Aquí salgo del seno profícuo
- de la cósmica chusma sagrada,
- como surgen los rudos poceros,
- ungidos en greda, del pozo que cavan;
- con el acre sabor de la simple,
- desolante sentencia judaica:
- la ansiedad de la luz en los hombres
- recién aparece después que se sacian.
-
- Aquí traigo los puños repletos
- de corrientes vergüenzas palmarias,
- cual un frío bufón que mostrase
- los ruedos raídos de un manto de grana;
- de vergüenzas corrientes que corren
- sin herir, sin rozar suspicacias...
- ¡Por qué tanto repican las cosas
- que ya no penetran ni a golpes de maza!
-
- De vergüenzas corrientes que quiera
- sujetar con mi sola pujanza;
- de sus crines hirsutas cogerlas
- y al rostro perplejo del orbe lanzarlas.
- Pues yo sé que los nudos gordianos
- al más leve tirón se desatan;
- que se buscan misterios y surgen
- verdades que ciegan de simples y claras.
-
- Que cualquier intelecto mediano
- para dar en la clave se basta,
- como al propio través de la noche
- con un candilejo cualquiera se marcha,
- que con sólo pulsar una vida
- ya se pulsan las cuerdas humanas;
- pues un solo vellón, uno solo,
- resume, presume la ingente majada.
-
- Y aquí voy a tejer mis estrofas
- a favor del azar, como salgan,
- cual un niño que hacina en manojos
- jazmines dilectos y agrestes retamas;
- como corren, según las caídas,
- por el dorso terráqueo las aguas,
- y según las arrugas y gestos
- las perlas del santo sudor por la cara.
-
- Porque nadie trenzó las ideas
- con mayor solidez y más gracia,
- que la gracia de flor con que nacen
- y van, por sí mismas, tramando su trama;
- porque toda labor que perdure
- y al rodar de los siglos no caiga,
- la sacaron así, paulatinas,
- las inusas ambientes del fondo de un alma.
-
- Yo no sé qué saldrá de mi numen
- con mi pobre conciencia turbada:
- la conciencia del gusto vacila
- la vez que la miden conciencias villanas.
- Mas yo sé que bajé los peldaños
- por amor maternal de las llagas:
- si hay un juez que las vidas escruta,
- la gota de Cristo que tengo, me salva.
-
- No será mi labor un conciso,
- bien trabado, bien lógico drama;
- las verdades morales se chocan
- y el arte más alto jamás las enlaza.
- Mas también, la visión de mi chusma
- cual andrajo flotante divaga...
- que descienda mi Dios a mis versos:
- ¡de pie!... ¡de rodillas!... ¡que voy a cantarla!
-
- Pues, ¿qué son las grandezas más grandes,
- las blancuras del pecho más blancas,
- frente mismo del máximo fondo
- de donde salieron tan fuertes y santas?...
- ¡Lo que fueran tus gotas de llanto
- con las que hay que llorar, comparadas!
- ¡Lo que fueran chocando tus besos
- si dos muchedumbres de soles chocaran!
-
- ¡Lo que fueran tus piedras preciosas
- en los campos del éter bordadas!
- ¡Lo que fuera tu gesto de hormiga
- de todos los orbes ritmando la marcha!
- ¡Lo que fuera tu voz gobernando
- la revista de todas las razas!
- ¡Lo que fueron tus horas de insecto
- si todas las horas de Dios las tragaran!
-
- Como en esos arcaicos escombros
- que silvestre zarzal amortaja,
- sobre plintos de mármol augusto
- discurren culebras terrosas y flavas,
- las culebras del hambre y los vicios
- su semblante de Dios desencajan
- y la bilis del Odio, superbas,
- de pálido azufre dantesco la bañan.
-
- Ni el más leve, gentil sentimiento
- centellea su faz demacrada:
- pues al dulce rubor de las rosas
- la luz lo genera, la noche lo mata.
- Sus afectos flotando confusos
- en el mar del instinto sin playas,
- leviatanes enormes parecen
- que dentro su vago cubículo vagan.
-
- ¡Leviatanes enormes!... lo mismo
- que el vapor fantasmal de las aguas,
- con sus lívidos velos llorosos
- difuma de Londres la enérgica mancha:
- tras aquel invasor aguardiente
- que a geniales y a estúpidos mata,
- los contornos humanos asumen
- grotescos dibujos de bestias nefarias.
-
- Turpitud multiforme, deforme,
- cuyo suero de gimio deprava
- cual tenaz filtración del infierno,
- familias y tribus, naciones y razas.
- Turpitud alevosa que viene
- de vigor y placer disfrazada
- sepultando la luz en la Sombra,
- torciendo, rompiendo la psiquis humana.
-
- ¡Leviatanes protervos!... Del modo
- que sus bravos arpones enlazan
- los torcidos anzuelos, la noche
- que dos espineles muy próximos atas:
- su persona moral es enjambre
- de torcidas pasiones bastardas,
- que la influencia de un astro maldito
- sacude, alborota, revuelve y engancha.
-
- ¡Leviatanes horribles!... Lo propio
- que las pobres personas baldadas,
- con los órganos sanos que tienen
- reponen o finjen aquél que les falta:
- de palpar sus tupidas tinieblas,
- ha sacado, también sus ventajas,
- y al dolor sin amigos que sufre
- le brotan ideas con dientes y garras.
-
- Y cual dos huracanes contrarios
- que barriendo la tez de la Pampa,
- sibilantes de furia se funden
- y en férvidas rondas al éter se lanzan:
- su contrato social es un choque
- de violencias rasantes y pravas,
- remolino de pestes, coyundas
- que toda la recua del mal acollaran.
-
- Pero como de dos peregrinos
- que repechan abrupta montaña,
- más lesiona sus pies el cobarde
- que menos afirma sus pies en la marcha:
- solamente los mansos corderos
- en aquel pedregal se desangran...
- ¡Mujerzuela procaz a quien rinde
- la limpia, sonante, genial bofetada!
-
- Y es amigo traidor, vil hermano,
- vil esposo, vil padre... ¡Que caigan
- los brazos de Cristo y le formen
- cual una materna, mimosa muralla!
- Yo no dejo a mi plebe convicta
- faz a faz de tus nobles infamias...
- ¡Será todo lo vil; pero nunca
- más vil que tu vida más útil y sana!
-
- ¡Qué! ¿No tienes amigos amables
- que te ponen el pie cuando pasas,
- ni jamás un gorrión de tus migas
- llamándote padre rajó tus espaldas?
- ¡Qué! ¿No venden los grandes hermanos
- a sus grandes hermosas hermanas
- y los grandes maridos no suben
- después que sus honras bajaron muy bajas?
-
- ¡Qué! ¿Dirás que tus niños de cera
- no son tigres cachorros que lactan;
- que tus lazos efebos no sufren
- vigilias perplejas, insólitas ansias;
- que tu joven doctor,--ese mismo
- que repujan masaje y gimnasia,--
- siente claro, vivaz, fulminante
- cualquiera resorte maestro del alma?
-
- ¡Qué! ¿Dirás que tu guante de Suecia
- diez pulidas ganzúas no envaina;
- que tu sacro cerebro de Newton
- no vibra quién sabe que celdas nefandas?
- ¡Qué! ¿Dirás que mi firme cuchilla
- cuando hiende la carne del paria,
- porque bruñes tu piel con gamuza
- no hiere tu propia, tu misma carnaza?
-
- Como están bajo el rubio topacio
- del provecto jerez agolpadas,
- por subir y flotar y engreirse,--
- chusmaje bravío,--las heces amargas;
- como están en el frígido lecho
- de los hondos aljibes de Arabia,
- muchedumbres de vírgulas viles
- debajo del puro cristal de las aguas;
-
- Como está la ocasión del estrago,--
- ella misma, total, fulminaria,--
- tras el amplio dosel de esas nubes
- fugaces cual sueños fugaces que pasan;
- como cuelgan de regios tapices
- primorosas, bellísimas dagas,
- aguardando al Caín, al Otelo,
- o el cívico Bruto que vibre sus lamas;
-
- Cual desdobla, crespones azules
- en las cumbres del monte la larva,
- mientras hierve iracunda en el fondo
- como una iracunda, perpetua amenaza:
- cual recoge la bestia felina
- su retráctil, su elástica zarpa,
- mientras duerme feliz meditando
- su opípara cena de carnes humanas;
-
- Como terca y astuta y sumisa,
- sin tal vez amagar, se recata
- por detrás de la piel reluciente,
- del cáncer hediondo la red soberana:
- como corre a través de cien cráneos,
- dubitante y anónima y canta,
- la imperial, la furiosa locura
- que al fin sobre alguno se afirma y estalla:
-
- Así están en tu ser los extremos
- do tu heroico egoísmo se lanza
- cada vez que tu yo, tu persona,
- tu fin, tu destino, peligran y claman.
- Así están aguardando pacientes
- la ocasión, de reinar como amas,
- las que tú denominas torpezas
- no sé con qué gesto de arcángel sin alas.
-
- Así está lo más vil soportando
- su capullo de túnicas blancas,
- sin decir, ni vibrar, ni radiarse
- si el mar de tu vida no agita sus aguas...
- ¡Por qué toda esa luz que refulges
- puede ser en tinieblas trocada,
- miserable montón de miseria
- que todas las manos moldean y amasan!
-
- Porque tú,--gran señor, gran patricio,
- gran ilustre, gran genio, gran lama,--
- por lo mismo que moro en las sombras,
- a mí no me ciegas, te cuento las manchas;
- y detrás de tu aspecto solemne,
- del perfume de honor que derramas,
- de la curva triunfal de tu testa...
- ¡Yo sé lo que sobra, yo sé lo que falta!
-
- ¡Que abandonen la cruz esos brazos
- que sin ver ni juzgar nos abrazan,
- y las lepras de todos envuelva
- su blanca batista que siempre está blanca
- que desciendan al mundo esas manos
- que la furia del mar amansaban,
- y al cerebro más firme y completo
- le impongan la enorme locura cristiana!
-
- ¡Que me cieguen mis ojos malditos,
- que con sólo mirar ya difaman!
- ¡Que me arranquen mi lengua de sierpe
- que sólo destila verdades airadas!
- ¡Que sacudan mi frente y la rompan
- como a frágil redoma de miasmas!
- ¡Que desgarren mi pecho y fulminen
- la esponja de viles vilezas que guarda!
-
- ¡Sí! ¡Yo sé que un perfume inefable,
- que un fulgor indeciso de alba,
- que una música sorda y sublime
- desprenden y esparcen las vidas más bajas!
- ¡Sí! ¡Yo sé que del fondo más hondo
- surgirán las alturas más altas,
- mientras haya girones, andrajos,
- deshechos, minucias de carnes humanas!
-
- ¡Sí! ¡Lo mismo que charcos hediondos
- resplandecen al sol como plata,
- y al brochazo del genio las formas,
- la cárcel del lienzo desertan y saltan;
- la presión de las manos divinas
- en la creta del Cosmos, echada,
- realizó la sutil y evidente,
- fugaz y absoluta presencia del alma!
-
- ¡Sí! ¡Que venga la luz a raudales,
- a diluvios ardientes de llamas!
- ¡Que me fluya del fondo del cráneo,
- y al último cráneo dilate su cauda!
- ¡Que se colme mi ser de justicia,
- del afán de ser justo sin saña,
- y lo mismo que a un campo sembrado
- me broten verdades eternas y mansas!
-
- Aunque hieran los ojos del sandio
- que prefiere no ver lo que palpa;
- aunque surjan tan recias que rompan
- sus torsos ciclópeos, mi mísera entraña;
- ¡Aunque ya no me quede cerebro
- para hilar las ideas más vacuas
- y me tienda sin fuerzas, idiota,
- contando las olas del mar, en la playa!
-
- Si el Amor electriza sus carnes,--
- el Amor que prolonga las razas,
- que los pies de marfil de Itacto
- besó con sus besos de nardos y ascuas;--
- yo no sé qué lupercos infames
- a tender ese tálamo bajan;
- yo no sé de qué vientre surgieron
- aquellas legiones de vicios con alas.
-
- Primer vago rumor en el nido,
- primer vago matiz en la rama,
- primer vago fulgor en el cielo,
- los niños; pichones retoños y albas.
- Pero nunca sonríen aquellas
- mañanitas del polo nubladas;
- querubines de Dios... ¡querubines
- que bregan cubiertos de pupas y canas!
-
- ¡Valerosos impunes pichones
- que del nido paupérrimo saltan
- y a buscar su comida comienzan,
- nacientes el pico, la felpa y la garra;
- valerosos rapaces que tornan
- con sus tiernas manitas manchadas,
- a llenar, como próvidos padres,
- las faldas maternas de ricas migajas!
-
- Como tienden al sol los rosales
- que tenaz el taladro taladra,
- sus dolientes pimpollos lo mismo
- que tiende sus brazos la vieja traviata:
- su precoz pubertad es el gesto,
- la sonrisa senil de las razas:
- floración de sepulcros, pimpollos
- que tardos, muy tardos, en fruto se cuajan.
-
- Enfermizos, nacientes pimpollos
- cuyas hojas de seda desatas
- con tus artes de fauno... ¡con esos
- deleites sombríos que tú no declaras!
- Satinados pezones que sucias,
- callejeras deidades arrastran
- y recoje y estruja y exprime
- quién sabe qué mano de prócer, malvada.
-
- Miserandos capullos marchitos
- con que nutres el horno y la fragua
- como quien alumbrase sus noches
- con rayos pedidos al sol de mañana,
- como quien recubriese sus minas
- con los propios diamantes que guardan...
- ¡salvación del afán de un minuto
- con toda la serie siglos que faltan!
-
- Como aquellos duraznos salvajes
- que comercias a sendas barcadas,
- exquisitos algunos, carecen
- de rojos matices, de pulpa y de savia:
- cuando trueca su flor en espigas,--
- si en la vil soledad no se mata,--
- como fruto silvestre de bosque,
- de ser una vida rodando no pasa.
-
- Y una vida vulgar es un cofre
- de inseguras, de fáciles tapas,
- donde mete cualquiera sus manos
- y el pobre tesoro completo le saca;
- pero hay vidas vulgares que suelen,
- como ciertas anónimas arcas,
- ocultar cautelosos resortes
- que saltan a veces... ¡y a veces no saltan!
-
- ¡Cautelosos resortes!... Lo mismo
- que los raudos cohetes traspasan
- el capuz de la noche y se vuelcan
- a chorros de luces brillantes y varias;
- de la mar bonancible, sumisa,
- de vulgares cabezas humanas,
- brotan siempre la curva silbante
- que vuelca sus luces o rojas o blancas.
-
- Lo ruín, lo vulgar; el repuesto
- del templado cordaje del arpa;
- las torcidas virutas endebles
- que va como rulos dejando la tabla:
- la porción de color que pudiera
- ser mejilla, ser labio y es granza...
- ¡material de proyectos divinos
- que sirve de cuñas, andamios y gradas.
-
- Como ruedan las noches de invierno,
- prematuras y torvas y tardas,
- sobre cada primor de las yemas
- poniendo colgajos de crudas escarchas,
- va también su vejez a dormirse
- del osario común a la zanja,
- sobre cada ilusión que despunta
- poniendo seguro, mordaz epigrama.
-
- Porque toda vejez se defiende
- de los rayos del sol que se alza,
- circuyendo su calva de nimbos
- y echando a la joven burlonas miradas;
- porque toda vejez disimula
- su rencor al placer de las alas,
- desdoblando feroces antenas
- que hieren precisos la nota que falla.
-
- Porque a cada ilusión que perdemos
- una fúlgida luz nos apagan
- y un nidal de pichones azules
- del fondo del pecho nos hurtan y matan:
- ¡y aquel antro se puebla de sombras
- que maldicen la lumbre del alba,
- y aquel nido desierto y helado,
- se colma de sendas tarántulas bravas!
-
- Mas cual esos heroicos guerreros,
- cuya tez embellecen y manchan
- cicatrices de sable y estoque...
- con otras habidas en otras campañas;
- por la tez de mi plebe proterva,
- por sus manos roñosas y flacas,
- el afán del oficio depuso
- la tosca y excelsa señal de la garra.
-
- Y así como los tales ilustres,--
- descreídos, borrachos y mandrias,--
- en las cuevas del pecho mantienen
- cual santo rescoldo, la fe de su patria;
- por haber ejercido de mártir
- en la ruda, perpetua jornada,
- yo no sé qué fulgor indecible
- de gran sacerdote, sus ojos irradian.
-
- Como aquel rapazuelo sin padres
- que te sirve de pie mientras yantas,
- cuanto más te retiene la gula
- más fría recibe la sobra que traga:
- mientras cubre de goces tu vida,
- mientras llena de luz tu morada,
- su ración del placer que te sobra,
- se cubre, se llena de pútridas larvas.
-
- Y cual esas mujeres abyectas
- que te sorben la bolsa y el alma,
- simulando llenar tus deseos
- con una presteza de madres y hermanas:
- cada vez que cualquier beneficio,
- tus umbrales de pórfido baja...
- ¡baja un garfio voraz de drenaje,
- un buzo equipado de recia escafandra!
-
- ¡Yo diviso diez lojas ardientes
- que conminan la gleba reacia,
- cuando miro tus dos manecitas
- jugar en sus lomos de acémila exhausta!
- ¡Yo percibo tu voz alentando
- la jipante cuadriga cansada
- cuando veo caer tus coronas
- en esas virtudes sombrías y flacas!
-
- Yo me tapo los ojos y tiemblo
- cada vez que sus dotes alabas:
- me pareces un boa del Chaco
- que ya la fascina, que ya se la traga;
- me pareces un pulpo inhartable
- cuyas tenias flexibles alarga
- y en las carnes del náufrago inerte
- succiona la chispa final de substancia:
-
- Me pareces un torpe cruz roja
- que la quiere sentir consternada
- y lo mismo que un sátiro ebrio
- le busca, le frota, le lama la sarna...
- ¡Caridad es pillaje, comedia,
- vanidad, precaución, diplomacia,
- relucientes retobos que cubren
- la bola de mármol del alma pagana!
-
- Como aquellos hipócritas canes
- que regresan contritos al alba,
- rasguñando tu puerta febriles,
- con sordo gruñido suplican y llaman:
- a la faz de las puertas de bronce
- que la Luz de la Sombra separan,
- gemirán con gemido espantable
- tus más soberanos ingenios y famas.
-
- Y cual ven al pasar los obreros
- que al par mismo del sol se levantan,
- a los lacios, tenaces mastines
- que lamen gimiendo la puerta cerrada:
- las legiones de siglos y siglos
- que lo Eterno en lo Eterno derrama,
- mirarán al pasar a tus grandes
- batiendo afanosos las áureas aldabas.
-
- Y así como los amos del perro,--
- ya la sombra nocturna pasada,--
- vagamente recuerdan que alguno
- quién sabe ni cuándo ni dónde lloraba:
- la flamígera mente absoluta
- que al nidito de tórtolas haja,
- puede ser que sospeche algún día
- que suele ser genio la pécora humana.
-
- ¡Sí! Cual esa fugaz arenilla
- que en las losas del pórtico vaga,
- cuando silban los vientos airados
- y al ras del arroyo sus sondas arrastran:
- por los blancos pretiles del cielo
- y a la faz de su puerta sellada,
- rodarán reducidos a polvo...
- laureles, retortas, diademas y espadas.
-
- Pues lo mismo que al joven recluta
- que reduce cobarde su talla,
- le despojan furiosos y cuasi
- le miden y escrutan las mismas entrañas:
- para dar con el peso preciso
- de la brizna de Amor que alentabas,
- tendrá Dios que arrancarte a montones
- las púrpuras necias que ciñen tu alma.
-
- De la propia manera que cuando
- la jauría descubre la caza,
- si es algún jabalí temeroso,
- ladrando los canes parece que hablan;
- tu fortuna, tus leyes, tu ciencia
- que no fueron,--no, nunca,--cristianas,
- si perciben su faz en la sombra,
- clamando castigo parece que ladran.
-
- Y así como Eliphas esgrimía
- su torzal de retórica sabia,
- cuando Job delirante, rugiente,
- royendo su podre con Dios altercaba
- cualquier lengua señora del verbo
- pretendió conducirla y salvarla...
- ¡si el Dolor es de Dios, Dios lo guía
- y el mismo trabajo secreto trabajan!
-
- Cuando da su pulmón el sonoro
- resollar del titán que batalla:
- cuando rompe los aires cerúleos
- a enormes rebatos de viejas campanas
- cuando brilla su faz a las rojas
- claridades del odio y las llamas:
- cuando va deponiendo cabezas
- ya rubias y locas, ya graves y calvas.
-
- Habrá siempre malignas y ocultas
- filtraciones de hiel en su alma:
- habrá siempre dos manos cubiertas
- de gruesos diamantes que compren y aplaudan:
- habrá siempre chispazos perdidos
- que fulminen las trojes humanas:
- habrá siempre fanáticos ebrios
- que azucen al dogo por pura jactancia...
-
- ¡Habrá siempre, jamás en tus puertas
- de valioso marfil incrustadas,
- rajadura secreta por donde
- vislumbre tu siervo verdades amargas!
- ¡Habrá siempre detrás de tus tronos
- un Luzbel que les roa las gradas
- y un bufón ofendido mostrando
- que son deleznables montones de paja!
-
- Como no se concierta la sierpe
- con la sierpe vecina y hermana,
- para dar un asalto de lenguas
- regidas en orden, al tigre que pasa:
- pero como la sierpe que yace
- respirando rencor solitaria,
- si la pisa la fiera se torna
- silbante, furente, y el dardo le clava:
-
- Cuando ya un dolor excesivo
- de su torpe modorra la saca,
- reacciona feroz y acomete
- la insignia primera de mando que alcanza.
- ¡Porque nunca el Dolor tuvo tiempo
- de inventar y medir represalias,
- y atropella por sí; por impulso,
- por ley, por instinto, por lógica innata!
-
- Como va por el foso la Vida
- de sutil fetidez rodeada;
- como yacen los limos profícuos
- detrás de sus vuelos de fúnebre miasma:
- como triste, deforme, difusa,
- la materia del caos aguardaba
- los acentos de Dios que dijesen,
- ¡sé nube, sé piedra, sé carne, sé planta!
-
- Así van las burbujas de gloria,
- las virtudes más bellas y mansas,
- por el ancho zanjón del arroyo,
- prolijas y sordas, latentes y bravas;
- así espera mi pulpa del genio,
- fluctuante, deforme, callada,
- la presión del Arar que decrete
- su toga, su lauro, su cetro, su tiara.
-
- Y cual brotan del mar esas nubes
- que simulan paisajes de nácar;
- como luego, por múltiples modos,
- regresan y siempre la mar las exhala:
- no son más que vapor de sí propia
- tiranías, alcurnias y famas;
- flotarán esas nubes el tiempo
- que floten y rujan abajo esas aguas.
-
- La crearon las leyes eternas
- al tomar al Dolor como causa
- y al poner la noción de lo Puro
- por fin, por objeto de todas las ansias:
- pero aquel bravo vivo doliente,
- para dar con la Luz que le llama,
- requirió sus declives y cauces,
- su plan y esqueleto de leyes humanas.
-
- Y así fueron las leyes... tus leyes,
- que no salen jamás de una pauta:
- la feroz oriental que produjo
- los clásicos moldes de todos los parias;
- la que dió sus pacientes ilotas
- a la hirsuta virtud espartana;
- la de Roma imperial recubriendo
- de fúlgida gloria, cadenas y lacras:
-
- La del recio trotar de barbarie
- por la fría cultura pagana,
- que llamó cosa vil al vencido,
- gordura del campo, terruño con alma:
- la cruel de tu ciencia de nombres
- desatando las turbas incautas,
- para verlas correr delirantes
- detrás de rotundas vacías palabras;
-
- La presente, la tuya, la nuestra,
- la que tanto retocas y lavas,
- la que llena de tildes al débil
- y al fuerte le carpe y alfombra la cancha...
- rufianesca noción de un querube
- cuyas dobles, amplísimas alas
- ¡recubrieran cual toldos discretos,
- los torpes deleites de quien las pagara!
-
- Sólo fué la grandeza que gozas
- por su fiebre de hacer, consumada...
- ¡mis hormigas de Dios, si quisieran,
- con finos buriles el aire labraran...!
- Mal oliente sudor de cuadrilla
- sangre vil de las hordas en armas:
- cenagoso caudal que tú riges...
- ¡lo mismo que rigen al mar sus resacas!
-
- Si reclinas tu faz en el globo
- como quien su pulmón auscultara,
- cual recogen echados en tierra
- los indios errantes la voz de la Pampa;
- sentirás el traqueo solemne,
- de su heroica labor cotidiana,
- cual si fuera timbal ese globo
- y en él repicase la Vida su marcha.
-
- Si tu yunta pujante sujetas,
- al plebeyo camino te bajas
- y un puñado de polvo recojes
- del mismo que bate la yunta que piafa:
- cogerás un terrón del progreso
- que sobó como el pan con sus palmas,
- sentirás el hedor de la sangre
- que puso diademas a todas las patrias.
-
- Si cual un catador eminente
- que cien viejos borgoñas compara,
- comparando la sal de los mares
- en todos los mares tu crátera escancias:
- brindarás con el férvido mosto
- de la carne de chusma que tragan,
- con el trágico néctar del simple
- que fió de los genios que tú desamparas.
-
- Si registras el haz del planeta,
- si sus dos hemisferios indagas
- cual pudiese la tigre llorosa
- buscar sus cachorros por cuevas y zarzas:
- no verás un rincón del desierto
- donde fije un pie la canalla,
- buscarás el solar, sin hallarlo,
- de aquel que tu feudo triangula y dilata.
-
- Si barrenas la costra terrestre
- más allá de las últimas napas,
- como un niño voraz con sus dedos
- perfora y vacía su propia naranja:
- sacarás el serrín de los tristes
- que debajo del suelo trabajan...
- ¡se cerró como un puño el abismo,
- tal vez protestando de recua tan mansa!
-
- Si tu joya más breve, más necia,
- con tu rítmica mano contrastas,
- como aquellas matronas que buscan
- a graves tanteos los granos que faltan:
- sentirás un imán prodigioso
- que tus hilos de nervios alarma...
- la pasión del orfebre ¡que puso
- tremantes de vida las prendas que gastas!
-
- Si lo propio que sueñas dormido
- con un hecho anormal de tu infancia,
- las arenas del circo rehaces
- adonde moría la chusma cristiana:
- a verás fulminar los excesos
- faz a faz de Nerón que los ama:
- faz a faz de la cruz y los garfios
- cantar ideales, cantar esperanzas.
-
- Y si como entre sueños consigues
- prolongar los que más se regalan,
- tu visión expectral prolongases
- y en cuevas y osarios la noche pasaras:
- la verías cavar en las tumbas
- el zanjón de la tumba pagana,
- la verías alzar los altares...
- ¡los mismos altares que ya no la salvan!
-
- Si del reino ideal de Minerva
- desarrollas y extiendes el mapa,
- y persigues en él fríamente
- la ciencia más pura, la más algebraica:
- convendrás que tu triunfo primero
- triunfo fué de la humana ignorancia,
- y hallarás que los sueños de un loco
- van siempre alumbrando cualquiera vanguardia.
-
- Si tus graves filósofos abres
- por sus hojas más plenas y sabias,
- con el propio fervor con que buscas
- los versos mejores del vate que aclamas:
- no verás en las hojas aquellas
- nada más que un montón de palabras
- que fulguran, a veces, la chispa
- del Sancho del siglo, la zona y la raza.
-
- Si a tus negros presidios penetras,
- en tus patios ruidosos te paras,
- en la jerga del preso meditas
- y acoges y estudias los dijes que labra:
- sentirás que tu lengua y tus artes
- de los fondos humanos arrancan,
- como van por el cieno, latentes,
- los lirios, los nardos, las rosas, las dalias.
-
- Si visitas en noches de planes
- de Caín y de Caco las aulas
- y su bronca función de poderes,
- la tuya de felpa, prolijo comparas:
- hallarás con horror y amargura,
- que tus goces orgánicos bajan
- y concuerdan con ese del crimen
- tan justo, tan fino manejo de garras.
-
- Si la lívida frente del santo
- con genial entereza trepanas,
- y en sus nobles abismos arrojas
- ecuánime, libre, sedienta mirada:
- hallarás la molécula misma
- de algún cáncer atroz de cloaca,
- que pasando de padres en hijos
- abrió candorosas clemátides blancas.
-
- Si en tus rondas nocturnas asieras
- al primer ganapán que pasara,
- como quien al azar, distraído,
- cualquier retoño del árbol arranca:
- detenerlas al César del orbe
- que sin rumbo ni séquito vaga,
- mientras alguien combina sus horas
- y el trono y el cetro de rey la depara.
-
- Si la pulpa del vago, del ebrio,
- del peor, del más ínfimo palpas,
- como quien al buscar una perla
- registra la zona más vil de una casa:
- sentirás sollozar esas mudas,
- adiposas, abyectas piltrafas
- con el hondo plañir de los astros,
- que se hunden por siempre jamás en la nada.
-
- Si la voz del silencio interrogas,
- del febril, del genial, del que brama,
- del que llena de sangre los cráneos,
- tañendo sonoras campanas de plata:
- pasará galopando mi Chusma
- por las teclas de luz de tu alma,
- cual si Dios, con sus manos, pulsase
- la gran sinfonía final de las causas.
-
- Jadeante, grotesca, inasible:--
- por tenaz, por insólita y vaga,--
- soportando por siglos de siglos,
- minuto a minuto la cúpula humana:
- así está la misérrima plebe,
- la inmortal invencible alimaña
- que los tercos lebreles vigilan
- y acosan y aturden y aprietan y aplastan.
-
- ¡No! ¡No puede quedar en mi Chusma,
- nada más que la torva mirada
- con que atisban, tahures vencidos,
- sutiles, absurdas, quiméricas trampas!
- ¡No! ¡No puede sentir en su pecho
- nada más que rencores de paria,
- y el horresco furor de que todo
- reviente y en finas moléculas caiga!
-
- Ni podrás vaporar para siempre
- las barreras de hiel que separan
- la mansión de las risas amables,
- de aquel «pandemonium» de sombras airadas,--
- ¡nada más que poniendo tus labios
- donde mismo supuran sus llagas,
- nada más que llenando tus leyes
- del fuego divino del alma cristiana!
-
- Ella ve desfilar tus manjares
- en tus platos de Sévres y plata,
- mientras yace rendida, gimiendo
- debajo del bofe que cuasi no alcanza:
- y pues tiene tus órganos mismos,
- cualquier vez esos órganos mandan,
- ¡y sin dar una voz, cual un dogo
- del menos culpable la faz ataraza!
-
- Ella siente la péndula loca
- de tus días felices, que pasan
- como fresca visión capitante
- de ninfas que ríen, de senos que saltan:
- y pues tiene sentidos y tiene
- por tenerlos, pasiones y ansias,
- ¡con su gran maldición de sedienta
- maldice, hasta mismo, tu vaso de agua!
-
- Ella ve tus pasiones que vienen
- con talantes de santos y santas,
- reprimiendo gazmoñas, en ella,
- la mínima culpa, la mínima falta;
- y pues tiene noción de lo justo,
- de no sé qué suprema balanza,--
- ¡tu disfraz de Catón la sulfura,
- y enloda y escupe tu clámide blanca!
-
- Ella ve florecer tus virtudes
- donde mismo resultan premiadas,
- cual escogen, sagaces, las hiedras,
- la sombra jocunda de cedros y tapias:
- y pues ella, la gran perseguida,
- sabe bien el coturno que calzas,
- cuando pisa tus pisos de roble,
- sospecha que pisa diabólicas trampas,
-
- Ella ve que tu ley no sostiene
- ni el derecho ni el bien que consagra,
- cual un zarzo ruín que doblegan
- los rubios, copiosos racimos que carga:
- y pues ella prefiere los frutos
- al sostén deleznable de cañas,
- menosprecia tus leyes viviendo
- la vida salvaje del puño y la daga.
-
- Ella ve que cualquier sacerdocio
- pone tren con la fe que levanta,
- como aquellas mujeres que dicen:
- ¡más oro, más lujo de quien más nos ama!
- y pues mora Minerva en su cráneo,
- y pues vive Jesús en su alma,
- ¡ni respeto ni amor le despiertan
- tus borlas de sabio, tus cruces de plata!
-
- Ella ve que poder y fortuna
- con tu solo sudor no los ganas:
- que las flores no son del que riega,
- sino del dichoso señor de las plantas:
- y pues ese deber sin derechos,
- del nivel del señor la rebaja,
- ¡le parecen dogales malditos
- los clásicos yunques, las nobles azadas!
-
- Ella busca la vida del ángel:
- de la simple función soberana,
- del dominio total de las olas
- que el cerebro ciñen turbantes de llamas;
- y al sermón del trabajo que suelen
- predicar los que nunca trabajan,
- magistrales modelos opone
- de trágicos robos, de finas estafas.
-
- Ella siente brotar en sí misma,
- como sienten sus yemas las ramas,
- la legión palpitante de sueños
- que tientan, que buscan la luz de mañana:
- y ella ve que su propia belleza
- de lamentos del vientre no pasan:
- pues un sólo mendrugo que baje,
- cien días... ¡mil días de sueños aplasta!
-
- Ella mira flotar en la zona
- del poder, el honor y la fama,
- las torcidas pasiones aquellas
- que sólo merecen el fuego y el hacha:
- y al buscar el abismo sin fondo
- donde deben caer fulminadas,
- ¡con espanto sublime las oye
- nombrar supervidas y cumbres humanas!
-
- Y volviendo su rostro a sí misma
- de sí misma dudando, se palpa;
- y al mirar otra vez, le parece
- que todos un mismo secreto se pasan:
- y cien claros dilemas terribles
- la postrer ilusión le desgarran;
- ¡y una risa glacial y cortante
- del fétido fondo del hígado, lanza!
-
- Formidable, diabólica risa...
- si Luzbel sus cavernas dejara,
- en los templos de Dios penetrase
- los días que visten de luces y galas,
- y riése de aquel artefacto
- de cartones y tules y panas:
- su rajante, su právida risa,
- ¡no, nunca pusiera más bajo las almas!
-
- Desquiciante, profética risa...
- cual retumba la bóveda vasta
- y al tremendo tronar, trepidando,
- sus áureos, bruñidos estucos se rajan:
- ¡tal cuartea los tenues revoques,
- tal asorda la bóveda glauca
- del templo gentil del ensueño,
- aquella pujante, bestial carcajada!
-
- Carcajada bestial de la bestia
- cuyo fuerte ronzal se desata:
- que se sueña sin freno, sin brida,
- sin un sofrenazo, sin una mirada;
- que presiente la selva salvaje,
- la continua, la libre vagancia;
- la existencia imperial del instinto,
- sin ver lo que pisan y rompen las patas.
-
- ¡No te pasme su furia! No temas
- sus arranques de virgen insana:
- mientras haya quien crea, no importa
- que templos y reyes y códigos caigan.
- Teme, sí, que cruzando tus ojos
- con sus ojos sin luz, te deshagas,
- como torre de horror y energía
- si el firme cimiento de piedra, le falta.
-
- Teme, si con pavor indecible,
- con el mismo pavor de la nada,
- cual si todas las furias en coro
- pasasen mostrando sus hórridas caras,
- cual si todos los puntos del orbe
- le negasen apoyo a tus plantas,
- cual si todos los astros del cielo
- cerrasen de golpe sus ojos de llamas:
-
- Que la bestia sublime descubra
- que no va su ración en la carga;
- que la virgen hermética sueñe
- y olvide sus votos de virgen y caiga:
- ¡que la mártir rechace su cáliz,
- que renuncie su nimbo y su palma
- cual un vil desertor, cual un Cristo
- que un día dejase su cruz solitaria!
-
-
-
-
- POSTAL
-
-
-Toda ciudad es semejante a un anciano, lleno de recuerdos y cicatrices.
-Cada una de sus calles tiene su historia, cada uno de sus monumentos
-merece su capítulo y cada una de sus piedras, ha visto lo que no se
-sabrá nunca.
-
-
-
-
- MI JUVENTUD
-
-
- Ayer te ví... No estabas bajo el techo
- de tu tranquilo hogar
- ni doblando la frente arrodillada
- delante del altar,
- ni reclinando la gentil cabeza
- sobre el augusto pecho maternal.
- Te ví... Si ayer no te siguió mi sombra
- en el aire, en el sol,
- es que la maldición de los amantes
- no la recibe Dios,
- ¡o acaso el que me roba tus caricias
- tiene en el cielo más poder que yo!
-
- Otros te digan palmas del desierto,
- otros te llamen flor de la mañana,
- otros queman incienso a tu hermosura,
- yo te diré mi amada;
- ellos buscan un pago a sus vigilias,
- ellos compran tu amor con sus palabras
- ellos son elocuentes porque esperan,
- ¡y yo no espero nada!
- yo sé que la mujer es vanidosa
- yo sé que la lisonja la desarma,
- y yo sé que un esclavo de rodillas
- más que todos alcanza...
- Otros te digan palma del desierto
- otros compren tu amor con sus palabras,
- yo seré más audaz pero más noble,
- ¡yo te diré mi amada!
-
-
-
-
- MI FE
-
-
- Y tal vez por eso mismo
- Restallante de lirismo,
- Lo fatal y lo imposible
- Me deleita contrariar y resolver;
- Cual un ángel del Averno
- Partidario del Eterno,
- Que a los réprobos absortos
- Predicase las bellezas del Edén;
- Cual un punto de la esfera
- Que ser punto no quisiera,
- Y en las cumbres de los soles
- Resolviese proclamar su rebelión;
- Cual un ente miserable
- Que soñando lo inefable,
- Desde el fondo de la sombra
- ¡Suspirase por su cruz de redentor!
-
- Y delante de la furia
- Con que rueda tu cintura,
- Como tropa de bisontes
- Poseída del delirio de migrar,
- Cual innúmera majada
- Perseguida y azotada
- Por las lluvias invernales,
- Que la llevan sin saber a dónde va.
- Como férvido torrente
- Que a la faz de la pendiente
- Se desploma fragoroso
- Sin más ley que la maldita de caer:
- Yo la brizna sin historia,
- Vil sobrante, vil escoria,
- ¡Me levanto formidable,
- Me propongo fulminar tu estolidez!
-
- Si vacía, si pomposa,
- Si ruín, si delictuosa,
- Si maligna, si cobarde,
- Si proterva, si bestial humanidad:
- Por la faz arrebolada
- Más abajo de la nada,
- Más abajo, todavía,
- Pues te voy a maldecir y apostrofar
- Soy tu padre, tu poeta,
- Tu maestro, tu profeta,
- Tu señor indiscutible,
- ¡Tu verdugo sin entrañas y tu juez!
- No me asustas: te domino,
- Te someto, te fascino
- Con la luz esplendorosa,
- ¡Con el hierro incandescente de la fe!
-
-
-
-
- A LA LIBERTAD
-
-
- Como del fondo mismo de los cielos
- el sol eterno rutilante se alza,
- como el seno turgente de una virgen
- al fuego de la vida se dilata;
- Así radiosa,
- y así gallarda,
- se levantó del mar donde yacía
- la exuberante tierra americana.
-
- Como prende su túnica de raso
- con su joya mejor, la soberana,
- como entre todas las estrellas reina
- el lucero magnífico del alba;
- Así pulida,
- y así gallarda,
- sobre todos los pueblos de su estirpe,
- resplandor y joyel, ¡surge mi patria!
- Como buscan la luz y el aire libre
- las macilentas yerbas subterráneas,
- como ruedan tenaces y tranquilas
- al anchuroso piélago, las aguas;
- Así sedienta,
- y así pordiada,
- la triste humanidad se precipita
- al pie de la bandera azul y blanca.
- ¡Allí van congregándose a la sombra,
- para formar después una montaña!
- ¡Allí van adhiriéndose en el tiempo
- partícula a partícula las razas!
- Allí se funde,
- y allí se amasa
- el hombre, tal como surgió en la mente
- del autor de los orbes y las almas.
- Que así pulida,
- y así gallarda,
- sobre todos los pueblos de su estirpe,
- resplandor y joyel, ¡surgió mi patria!
-
-
-
-
- SÓLO DIOS
-
-
- Yo sé que fieros, hambrientos,
- dos ojos, en ti clavados,
- siguiendo van tus cuidados,
- miradas y movimientos.
- Por más que sigan atentos
- los giros de tu pasión,
- podrá ser que la ocasión
- sin aprovechar se queden...
- ¡Pues vigilarte no pueden
- las telas del corazón!
-
- Yo sé que una mano artera,
- porque te olvides de mí
- separaría de ti
- cuanto en mi pensar te hiciera.
- Su dueño, infeliz, espera,
- que al suprimir mi visión,
- logrará que tu pasión
- desamparada se quede...
- ¡Pero robarte no puede
- mi sombra del corazón!
-
- Yo sé, que el labio de un hombre,
- por tu amor capaz de todo,
- recoge, a montones, lodo,
- para volcarlo en mi nombre.
- Me callo, sin que me asombre
- la bajeza de su acción;
- de su vil difamación
- si queda rastro que quede...
- ¡Yo sé que manchar no puede
- Mi nombre en tu corazón!
-
- Y ojos, mano y labio impío,
- apostados, en acecho,
- para robarte del pecho
- tu corazón todo mío,
- lucharán en el vacío,
- sin lograr su pretensión,
- hasta que de mi pasión,
- libertada por Dios quedes...
- ¡Porque ni tú misma puedes
- mandar en tu corazón!
-
-
-
-
- NOCTURNO CANTO DE AMOR
-
-
- Nocturno canto de amor,
- que ondulas en mis pesares,
- como en los negros pinares
- las notas del ruiseñor;
-
- Nube que cruza tranquila
- la extensión ilimitada,
- dulcemente iluminada
- por la luz de mi pupila;
-
- Ideal benefactor
- en el espíritu mío,
- como el collar de rocío
- con que despierta la flor;
-
- Sumisa paloma fiel,
- sobre mi pecho fornido,
- como si fuera en un nido,
- de mirtos y de laurel;
-
- Coloración singular
- Que mi desgracia iluminas
- como al desierto y las ruinas
- la claridad estelar;
-
- Blanco jazmín entre tules
- y carnes blancas prendido
- por mi pasión circuido
- de pensamientos azules;
-
- Música, nube, ideal,
- ave, estrella, blanca flor,
- preludio, esbozo, fulgor
- de otro mundo espiritual,
-
- Aquí vengo, aquí me ves,
- aquí me postro, aquí estoy,
- como un esclavo que soy,
- abandonado a tus pies.
-
-
-
-
- MÁTER DOLOROSA
-
- (Balada medioeval)
-
-
- I
-
- Las róseas mejillas
- De leche y frutillas;
- Los ojos dormidos
- Como dos cupidos;
- La boquita breve
- De púrpura en nieve;
- Los pechos cual proras
- Que van triunfadoras;
- Las manos tan finas
- Como manos chinas;
- Y el talle tan noble
- Como tierno roble;
- Tras de la persiana
- De una torre altiva
- Yace pensativa
- Gentil castellana.
-
-
- II
-
- Con el rostro yermo
- Como un dios enfermo
- Dos ojos sombríos
- Como dos vacíos;
- Destrozado el pecho
- Como altar deshecho;
- Doblados los hombros
- Cual pétreos escombros;
- La feroz espada
- Torcida y mellada;
- Cota y paramentos
- Flojos y sangrientos;
- Sin rumbo, sin noto
- Como barco roto;
- Por los pedregales
- Cruza un caballero
- Sollozando fiero
- Como cien chacales.
-
-
- III
-
- Sudor, sangre y cieno
- Del ijar al freno;
- Revueltos los ojos
- Nublados y rojos;
- Los flancos hundidos
- Latiendo afligidos;
- Llenos de los trazos
- De los espolazos;
- Lanzando del cuello
- Trémulo resuello;
- Barriendo la tierra
- Con su arnés de guerra;
- Golpeando sin tino
- La faz del camino;
- Frente al minarete
- La jaca cansada
- Cayó fulminada
- ¡Matando al jinete!
-
-
- IV
-
- Tras de la persiana
- Do la castellana
- Yace pensativa
- Como una cautiva,
- Se oye un gran gemido,
- ¡Se oye un alarido!
- Corren los arqueros
- Con pasos ligeros;
- Giran los soportes
- Sobre sus resortes;
- Bajan estridentes
- Los ferrados puentes;
- Y ella misma--¡ella!--
- Toda blanca y bella,
- Mujer y caudillo
- Sale del castillo;
- Pues la noble maga
- Quiere decidida,
- Salvar una vida,
- Que tal vez se apaga.
-
-
- V
-
- ¡Rodaron al mismo
- Formidable abismo!
- Venían de lejos
- Ya tristes y viejos
- ¡Como dos difuntos
- Que vagaran juntos!
- Acaso sus vidas
- Así confundidas,
- Tuvieron dos nombres
- Que honraron los hombres;
- Y acaso no fueron
- Porque no pudieron;
- Pues no todos hieren
- La cuerda que quieren.
- ¡Nada más que un jaco
- Miserable y flaco;
- Nada más que un huero
- Sonar de matraca
- Caballero y jaca,
- ¡Jaca y caballero!
-
-
- VI
-
- Cual ponto revuelto
- Su cabello suelto;
- Rígida la cara
- Cual si no pensara;
- Blanca como cera
- Cual si no viviera;
- Las manitas juntas
- Como dos preguntas;
- Erguidos los hombros
- Como dos asombros;
- Las cejas alzadas
- Como dos arcadas;
- Los ojos abiertos
- Sobre aquellos muertos,
- Y enhiesta con noble
- Majestad de roble;
- La bella, la ufana,
- La gran castellana,
- Trágica y hermosa
- Dolorida y tierna
- ¡Parece la eterna
- Máter dolorosa!
-
-
-
-
- EPITALAMIO
-
- _En el casamiento de la hija de Don Anacleto Domínguez._
-
-
- I
-
- Sólo vibra mi salterio
- pensativas notas graves.
- Yo no sé, como las aves,
- «saludar al padre sol»;
- Para mí la gran natura,
- por su cielo y por su tierra
- nada dice, nada encierra
- que cautive mi emoción.
-
- Por lo mismo--porque nunca
- ni vacila, ni fracasa
- y es eterna y solo pasa
- por el riel de lo cabal--
- no la tengo yo por sabia
- como el sabio que la escruta:
- Fuerza misma, fuerza bruta,
- que no sabe adonde va.
-
- Yo la siento un mecanismo
- que no piensa, que no fragua--
- cual su gas, como su agua
- que proceden porque sí--
- un recurso, un instrumento
- del propósito divino:
- Un vehículo en camino
- con un fin que no es su fin.
-
- Y jamás de los jamases
- me absorbieron las esferas,
- ni el verdor de las praderas,
- ni el desierto, ni la mar,
- ni las aves, ni las flores,
- ni los ríspidos insectos:
- Serán bien, serán perfectos,
- mas lo son sin voluntad.
-
- ¿Quién dirá que la Gioconda
- modeló sus propios labios
- y esos finos ojos sabios
- que Leonardo eternizó?...
- Así el sol, así los astros
- de más fúlgida apariencia:
- Luminarias sin conciencia
- que dan luz y dan calor.
-
- Nada saben, nada quieren,
- nada buscan, nada inventan,
- ni reforman ni violentan
- ningún fin, ninguna ley.
- Y a pesar de que circulan
- por el éter tan audaces,
- son idiotas incapaces
- de pensar y resolver.
-
-
- II
-
- Pero el Hombre, pero el Genio,
- más que un sol en el abismo,
- por sí solo, por sí mismo
- marcha mal o marcha bien:
- Tiene rumbos preconceptos,
- con sus planos y su equipo
- y ha forjado el arquetipo
- supraexcelso de su ser.
-
- Y persigue aquel modelo
- por más leyes que lo impidan,
- por más fuerzas que coincidan
- y le arrastren hacia atrás:
- Presidiario incorregible
- que la ergástula no arredra
- y en el hierro y en la piedra
- va y escribe ¡Libertad!
-
- Eso canta, mi Gertrudis,
- ese arcángel, ese mito
- que ultramonta lo infinito
- tras la sombra de su Dios:
- Que reniega de sí propio,
- de sí propio horrorizado,
- que se siente desolado,
- que se siente triunfador.
-
- No te asombre pues, hijita
- si en la noche de tus bodas
- yo no cuento y nombro todas
- tus bellezas de mujer:
- Si a la faz de tus encantos
- cual un torpe, cual un ciego,
- yo renuncio, yo reniego
- del color y del pincel.
-
- Si no tengo ni una nota,
- si no bordo ni una frase
- que pregone de tu enlace
- la suntuaria señoril,
- que compare las estrellas
- con los soles de tus ojos
- y tus rojos labios rojos
- con la fresa y el rubí.
-
-
- III
-
- Yo te canto en este día,
- para ti de augurios lleno,
- la canción del bardo bueno,
- del poeta del Dolor:
- La canción de los tesoros
- todavía insuperables,
- superpuros, inefables
- de un anciano corazón.
-
- Yo te llamo a tus deberes
- de mujer americana,
- con los sones de campana
- de más ansias de la luz:
- Y con voz que por los senos
- de tu espíritu prolongo,
- yo te intimo, yo te impongo
- tu segunda esclavitud.
-
- Yo desciendo a la perpleja
- candidez de tu alma informe,
- con mi sola, con mi enorme
- potestad de creación:
- Y adobando y sazonando
- tus candores de camelia
- de Penélope y Cornelia
- las dos almas te doy yo.
-
- Yo te muestro a las miradas
- de tus jóvenes hermanos,
- cuyos pechos espartanos
- fueron muros para ti,
- cuyo nombre sin mancilla
- tú llevabas hace poco...
- ¡Yo te yergo bajo el foco
- de su gesto emperatriz!
-
- Yo te limpio y te perfumo
- con los besos de tu hermana,
- cual perfuma una manzana
- la manzana que rozó:
- Bajo el cetro formidable
- de su almita de azucena,
- yo sé bien que serás buena,
- santa y buena por las dos.
-
- Yo me lanzo a las regiones
- del misterio donde moran,
- donde ríen, donde lloran
- los que nunca serán más:
- Y pulsando los abismos
- con mis manos como plectros;
- yo conozco los plectros,
- familiares de tu hogar
-
- Y a la faz de los deleites
- que sospechas y no sabes,
- de la entrega de las llaves
- de tu altivo corazón:
- De los planes deliciosos
- que proyectas y no nombras,
- pongo juntas esas sombras
- por testigos de tu honor.
-
- Yo te riego con el llanto
- de tu madre cariñosa,
- la veraz, la decorosa,
- la perfecta gran mujer,--
- y en sus bíblicas virtudes
- que yo aplaudo, que yo admiro,
- como en púrpura de Tiro
- yo te envuelvo hasta los pies.
-
- Yo levanto frente a frente
- de tu nueva dulce aurora,
- la cabeza pensadora
- de tu sabio genitor;
- Y te forjo deslumbrantes
- prodigiosas filigranas,
- con la crín de aquellas canas...
- ¡Misma crín del mismo sol!...
-
- Yo te ciño por coraza
- de tu amable inexperiencia,
- su criterio, su prudencia,
- su dialéctica fugaz:
- Y te labro cinto y peplo
- de matrona, de patricia,
- con su afán de la justicia
- con su fresca voluntad...
-
- Y así noble, y así pura,
- y así sabia, y así fuerte,
- y así dueña de tu suerte
- cual un ínclito varón:
- Yo el errante, yo el postrero,
- yo el sin patria, yo el sin nido,
- te presento a tu marido...
- ¡Tu marido y tu señor!...
-
-
-
-
-
-
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