diff options
Diffstat (limited to 'old/63823-0.txt')
| -rw-r--r-- | old/63823-0.txt | 5093 |
1 files changed, 0 insertions, 5093 deletions
diff --git a/old/63823-0.txt b/old/63823-0.txt deleted file mode 100644 index d95230a..0000000 --- a/old/63823-0.txt +++ /dev/null @@ -1,5093 +0,0 @@ -Project Gutenberg's Nuevas poesías y evangélicas, by Pedro B. Palacios - -This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and most -other parts of the world at no cost and with almost no restrictions -whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms of -the Project Gutenberg License included with this eBook or online at -www.gutenberg.org. If you are not located in the United States, you'll have -to check the laws of the country where you are located before using this ebook. - -Title: Nuevas poesías y evangélicas - con un estudio de Alfredo Palacios - -Author: Pedro B. Palacios - -Commentator: Alfredo L. Palacios - -Release Date: November 21, 2020 [EBook #63823] - -Language: Spanish - -Character set encoding: UTF-8 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK NUEVAS POESÍAS Y EVANGÉLICAS *** - - - - -Produced by Andrés V. Galia, Santiago and the Online -Distributed Proofreading Team - - - - - - - - NOTAS DEL TRANSCRIPTOR - -La portada de libro fue modificada por el Transcriptor y ha sido -depositada en el dominio público. - -El Índice fue movido del final de la obra al principio. - -El criterio utilizado para llevar a cabo esta transcripción ha sido -el de respetar las reglas de la Real Academia Española vigentes al -momento de la publicación de la obra, en 1918. El lector interesado -puede consultar el Mapa de Diccionarios Académicos de la Real Academia -Española. - -Las reglas de la Real Academia Española establecen que el acento -ortográfico en las mayúsculas debe colocarse si es que un vocablo lleva -tilde. Sin embargo, por una cuestión pragmática, en las imprentas ese -criterio normalmente no era respetado. En la presente transcripción se -decidió adecuar la ortografía de las mayúsculas acentuadas a las reglas -establecidas por la RAE. - -Errores evidentes de impresión y de puntuación han sido corregidos. - - - * * * * * - - - _NUEVAS POESÍAS Y EVANGÉLICAS_ - - - ALMAFUERTE - - - - - NUEVAS POESÍAS - Y EVANGÉLICAS - - CON UN ESTUDIO DEL - Dr. ALFREDO PALACIOS - - [Illustración] - - EDITOR - CLAUDIO GARCÍA - SARANDÍ, 441 - 1918 - - - - - ÍNDICE - - Pág. - - Al lector 6 - - Almafuerte por el Dr. Alfredo Palacios 7 - - Evangélicas 43 - - ¡Vade Retro! 72 - - La Sombra de la Patria 73 - - Evangélicas 83 - - Trémolo 92 - - Fúnebre 98 - - Serenata 99 - - El borrón 101 - - Evangélicas 104 - - Al compás del corazón 105 - - Almafuerterianas 106 - - Entre esposos 107 - - De rodilla 108 - - ¿Flores a mí? 110 - - Vigilias amargas 112 - - La Inmortal 117 - - Postal 150 - - Mi Juventud 151 - - Mi Fe 152 - - A la libertad 154 - - Sólo Dios 156 - - Nocturno canto de amor 158 - - Máter Dolorosa 159 - - Epilatamio 164 - - - - - _AL LECTOR_: - - -_El éxito clamoroso obtenido en la primera edición de esta -obra--agotada rápidamente,--las conferencias y polémicas entabladas -alrededor de la personalidad de Almafuerte y la demanda continua que -de todos sitios recibo de sus «Poesías»; me han decidido a completar -la publicación de ellas, revisando pacientemente las revistas en que -se publicaron, habiendo conseguido reunir original para un nuevo -volumen que, juntamente con el anterior aparecido y reeditado, forman -la colección completa de las poesías y evangélicas de Almafuerte, -más querido y admirado cuanto más se difunden sus producciones, -consiguiendo así el homenaje popular que me propuse fomentar en la -primera edición._ - -_A este nuevo volumen le sirve de prólogo la conferencia dada por el -Dr. Alfredo L. Palacios el que a través de su hermoso talento, nos -presenta al poeta bajo una faz simpática de apóstol optimista, la más -interesante quizá, de su modalidad._ - - _EL EDITOR._ - - - - - ALMAFUERTE - - Discurso pronunciado por el Dr. Alfredo L. - Palacios, en el teatro Colón de Buenos Aires, - con motivo del homenaje al poeta. - - -Cuando un gran poeta se va, el corazón del pueblo sufre desgarramientos -dolorosos. Es que los poetas son sacerdotes del misterio y del infinito -que penetran en lo más hondo de las cosas y nos revelan la belleza. En -pugna con los ritos consagrados y la estrechez del dogma que asfixia, -tienen la amplitud del profeta. - -Son los poseedores del entusiasmo y de la esperanza, de la esperanza, -que, no obstante tener alas, se quedó entre nosotros, porque amaba a -los hombres. Esperar es amar, dijo Guyau, el poeta filósofo, y amar es -saber esperar al lado de los que sufren. - -El poeta es vidente, y por eso conduce y libera los pueblos; canta sus -glorias, sus dolores y sus misteriosos anhelos de ascensión. - -Cuenta Plutarco que los vencedores de los atenienses ante Siracusa -perdonaban la vida a todos cuantos podían repetirles los versos de -Eurípides... - -Y muchos siglos después, cuando la barbarie turca dió un zarpazo a -Grecia, el divino Homero, el rudo y genial Esquilo, Sófocles, Píndaro, -desde las profundidades de la historia, armaron caballero de la -libertad a Byron. - -Entre los hombres, los que están más altos son los poetas. Menester es -que así sea, porque ellos son los vigías y marcan el derrotero... - -Si miramos hacia Bélgica, desgarrada, aparece Verhaeren como si no -hubiera muerto y que, cual un profeta que anuncia y guía le dice al -hombre: - - Sube más alto, más alto: - Todo el goce está en el vuelo. - -En la sagrada Francia, Rostand, que espiritualiza la vida, dando así -lo que no pueden dar los fusiles y los cañones: la abnegación y la -capacidad de sacrificio. - -En Italia, D'Annunzio; en Inglaterra, Rudyard Kipling, que exaltan la -nacionalidad. - -En Portugal, Guerra Junqueiro, vehemente y agresivo con los poderosos y -manso con los pequeños. «Mejor es abajar el espíritu con los humildes -que partir despojos con los soberbios», dice el sabio hebreo. - -En el Norte de América, de donde llega un ruido ensordecedor de -máquinas, Walt Whitman, el hijo de Manhattan, bardo de la democracia -que canta el himno de la expansión y del orgullo, y que no se -desvanecerá--él lo dijo--como el círculo de fuego que un niño traza en -la noche con un tizón ardiente. - -En el Sur de América, donde crecen los cachorros del noble león -hispano, Rubén Darío, admirable artífice, que innova la forma poética, -libertador del arte, del ritmo y de la rima, que va hacia el porvenir, -«siempre bajo el divino imperio de la música, música de las ideas, -música del verbo». Rubén Darío, que en «Prosas profanas» permanece -ajeno a la vida, a la solidaridad social, al grito de pasión que se -escapa del alma de los torturados y que sólo ama la serenidad, la línea -impecable, el refinamiento en la expresión, pero que evoluciona para -ser más humano, en «Cantos de vida y esperanza,» donde dice: - - La torre de marfil tentó mi anhelo. - Quise encerrarme dentro de mí mismo - Y tuve hambre de espacio y sed de cielo - Desde las sombras de mi propio abismo. - -Y frente a Rubén Darío, Almafuerte, el cantor del hombre. - -Las suaves transiciones de un estado de alma a otro no las expresa su -verso, que gusta de la antítesis violenta. Una delicada nota musical, -el perfume de una flor, un matiz tenue de sentimiento no hacen vibrar -su lira; su voz es la voz de la tempestad. Penetra en el alma de -sus hermanos y los conmueve varonilmente, canta las ansiedades, las -tristezas, los dolores; plantea los grandes problemas humanos con -una sed infinita de justicia; muestra la necesidad de sobrepasar la -naturaleza visible; se encara con Dios, dialoga con él y le increpa. -Sale de su egoísmo para vivir la vida de todos. - -Y marcha impulsado por un hondo sentimiento metafísico que no -destruirán las religiones agonizantes. Sintetiza en su alma todas las -tristezas, todos los anhelos, agitando el mundo con sus imprecaciones, -con sus blasfemias, y, lejos de detenerse, aniquilado por la -desesperación del pesimismo, avanza siempre, levantando en alto una luz -que no se apaga, porque le alienta la esperanza. - -En su alma se desborda la pasión. Hay gritos de dolor y de ira, en los -que no ven belleza, por incomprensión, los artistas que sólo aman lo -límpido, lo sereno... - -Era bello Jesús cuando seducía a las gentes, predicando a orillas -del lago de Capharnaum; había una gran serenidad en su alma, una -gran dulzura en sus ojos, y la blanca túnica de los esenios caía en -graciosos pliegues sobre su cuerpo delicado que parecía hecho de -azucenas. - -Pero era más hermoso el Hombre de Galilea cuando entró, lleno de -violencia, en el Templo, con el fuego de los profetas en la pupila, -la cabellera suelta, en desorden la túnica agitada por un viento de -pasión, y empuñando el látigo echó fuera a todos los que vendían y -compraban en el Templo, diciéndoles: «Escrito está: mi casa, casa de -oración será llamada, mas vosotros cueva de ladrones la habéis hecho». - -Almafuerte no es el buen monje artífice de la frase dannunziana; es -el gran espíritu de amplitud humana y generosa, que no puede entender -a Teófilo Gautier cuando éste, colocándose en el mirador del arte, -encuentra preferible una magnífica pantera a un hombre. - -Nuestro poeta, para quien la belleza no está sólo en la apariencia, y -que la busca al escrutar las almas, como contestando al artista, nos -dice en un admirable soneto que, si en vez de las estúpidas panteras, -encerrasen en la frágil jaula dos flacos mocetones, no permanecerían -en el pajar sin esperanza, sino que pensativos, graves, - - No como el tigre sanguinario y maula, - Escrutarían palmo a palmo su jaula - Buscando las rendijas, no las llaves. - -Sólo siente el Hombre, el espíritu del Hombre; ni admira ni ama -la naturaleza, que carece de voluntad y de amor y que permanece -indiferente ante las lágrimas de los humanos. El rayo va sin -pensamiento; los mundos giran sin dolor y todo esto lo expresa en -versos lapidarios, donde la idea se ha transformado en sentimiento. - -Ve pasar el Universo, y sus maravillas, los astros, la luz, las flores, -todo le deja inconmovible, y dice: - - Yo no siento más vida que la del hombre. - Ni Wagner ni Rossini me dicen nada. - Pero si por acaso gime un gemido - ¡Me traspasa las carnes como una espada! - -Toda su sensibilidad es para el dolor de los hombres, y por eso llega -en su incomprensión musical a la más absoluta indiferencia escuchando -el canto de la forja de «Siegfried» o la novena sinfonía de Beethoven, -tan impregnada de sentimiento, y donde hay también como en los versos -del poeta, un gran anhelo de ascensión. - -¿Qué importa que el preludio del tercer acto de «Tristán e Isolda» -exprese admirablemente el dolor universal, si el poeta no puede sentir -la música, porque no hay espacio en su alma sino para las lágrimas de -los hombres? - -Ni Wagner, ni Rossini, ni Beethoven le dicen nada, pero ¡el gemido del -hombre! ¡ah! ¡si gime un gemido, entonces le traspasará las carnes como -una espada! - -Nadie amó a los hombres, después de Jesús y el de Asís, como Almafuerte. - -Zarathustra, viviendo en la soledad, observó que sus sentimientos -variaban y que necesitaba manos que se alargaran hacia él. Quiso dar y -repartir; era una copa que se desbordaba. Díjole al anciano del bosque: -«Amo a los hombres», y llevó su fuego a los valles. Sólo encontró un -cadáver, y después de sepultarlo, resolvió no volver hablar al pueblo -nunca; quiso unirse a los creadores, a los que cosechan y se regocijan; -su canto fué para los solitarios. - -Nietzsche, pensador del grupo stirneano, anunciaba que la especie -humana debe ser superada; que vendrá el Superhombre. También el Poeta, -en sus versos de bronce, cuando dice: - - La perfección en sí del cuadrumano - Tal vez hubiese suprimido al hombre. - El que vendrá después, el Prometido, - Sólo será un cerebro con dos alas. - -Pero Nietzsche se aparta del pueblo y crea una moral para el hombre -fuerte, para el amo. Ya Juan Gaspar Smith, que parte del principio de -que la humanidad está basada en el egoísmo y cuya filosofía malsana se -ha pretendido erróneamente encontrar en la obra de nuestro poeta, decía -que no hay otra alternativa que vencer o ser vencido. El vencedor será -el amo, el vencido será el esclavo; el uno gozará de la soberanía y de -los derechos del señor; el otro cumplirá lleno de respeto sus deberes -de súbdito. - -Ahí la negación del pensamiento de Almafuerte. Ni Max Stirner, ni -Nietzsche. El poeta es hermano de Jesús y de los «vigías de Israel» y -por eso lejos de fulminar a los débiles, les ama. Sabe que ser débil no -puede constituir una tara, sino en las regiones subalternas de la fauna -inferior. - -En «El Misionero» llama hacia sí a los caídos, a la recua inmensa, hija -del llanto, a la canalla vil y le dice: - -«¡Sólo quiero saber que soy tu hermano!» - -Y la ama profunda, sinceramente, aun sabiendo que son hechas por ella -las más hondas heridas de su alma; tiene los brazos abiertos como para -un abrazo inmenso. Este Zarathustra que también baja de la montaña, -llevando su fuego a los valles, esta copa que se desborda, no se -aparta de los hombres para entonar su canto a los solitarios. - -Tiene más fe; es una voluntad más soberana y así le dice a su chusma, -entregándose todo entero. - - «Pise sobre mi cuerpo, no perdone, - Toda la sociedad, pise y apriete; - No habrá de conseguir que le respete - Ni logrará jamás que te abandone.» - -El poeta es de filiación judaica; viene directamente de la Biblia y -toda su obra está impregnada del espíritu de Israel. - -El pueblo judío fué el primero en escuchar la reclamación de los -pobres. Nos dice Renán que Grecia fundadora del humanismo racional y -progresivo, tuvo un claro en el círculo de su actividad intelectual y -moral: despreció a los humildes. Israel suplió ese defecto del espíritu -helénico. Los profetas proclamaron la justicia social y el amor a los -pobres. - -Jesús fué el último de los profetas. El socialismo es de origen -hebraico. - -Los profetas claman constantemente, defendiendo a los pobres; dialogan -con Dios, le imprecan, exigen la justicia inmediata sobre la tierra; -no quieren tolerar iniquidades contra los débiles, porque el semita -no cree, hasta los Macabeos, como cree el ario, en las recompensas -y castigos de ultratumba. Por eso eran vibrantes, fuertes. De ahí el -código inspirado por Jeremías socialista teocrático, donde se desborda -la justicia, la piedad y el amor por el pobre y la ira contra el -poderoso. - -Éste es el enemigo a quien los profetas maldicen; él despoja a los -humildes y se aparta de Jehová. - -Isaías lanza el anatema contra los príncipes prevaricadores y -compañeros de ladrones que no oyen a juicio al huérfano, ni llega a -ellos la causa de la viuda. (Cap. I, vers. 23). - -No con menos pasión, Almafuerte baja a la miseria, al dolor, hasta al -vicio, buscando a sus hermanos y maldiciendo a los poderosos. - -«La Inmortal» es el canto a su chusma, a la «sudorosa chusma sagrada» -de la que surgen las fuerzas de la historia y para quien él quiere -justicia como los profetas. - -Almafuerte desciende hasta lo más profundo; cuando más llagas ve, más -ama. Es un sacerdote del amor, de la infinita misericordia, y vuelve de -los abismos de la miseria, - - «Como surgen los rudos poceros, - Ungidos en greda, del pozo que cavan.» - -La compasión baja al dolor, blanca y perfumada, y retorna a la luz -sucia y llena de taras. El Misionero dijo con verdad que el que quiere -conservarse puro, «muchas veces tendrá que no ser bueno». - -Canta a la heroica labor cotidiana de la chusma, oprimida por leyes y -por prejuicios y por eso llena de rencores; que ve los días felices de -los poderosos y que porque tiene pasión y ansias, - - «Con su gran maldición de sedienta - Maldice hasta mismo su vaso de agua»; - -y que porque tiene noción de lo justo - - «su disfraz de Catón la sulfura - y enloda y escupe su clámide blanca»; - -y que porque vive Jesús en su alma - - «ni respeto ni amor le despiertan - sus burlas de sabio, sus cruces de plata.» - -Ella, la chusma dolorida, que gime, ve - - que las flores no son del que riega - sino del dichoso señor que las planta - -Y entonces el poeta que sabe que un perfume inefable, un fulgor de -aurora y una música sublime esparcen las vidas más bajas, y que del -fondo, de lo más hondo, surgen las altiveces más altas, extiende su -manto sobre la chusma querida, maldiciendo a los poderosos, como los -profetas de Israel. - -Ese amor inmenso a los pobres que inflamaba el corazón de los profetas, -impregnó toda la doctrina de Jesús. Almafuerte tenía más que una -«gota de Cristo». Se le parecía en su afán de levantar al caído; en -su espíritu de rebeldía y en su odio a los fariseos, «generación de -víboras, sepulcros blanqueados». - -El poeta fué un cristiano sin dogma que repudió todas las Iglesias. - -El Gran profeta Anónimo, más de 500 años antes de Jesús, había dicho -que los pueblos no tienen más que un Dios, cuyo templo es el Universo y -a quien debía honrársele con la justicia. Jesús, junto al pozo, dijo a -la Samaritana, que le daba de beber: «creéme, mujer, ha llegado la hora -de no adorar a Dios, ni en esta montaña--era el monte Garizim--ni en -Jerusalén, sino allí donde se adora al padre en espíritu y en verdad.» - -El sacerdote apegado a la rutina que todo lo reduce a fórmulas -tradicionales, ligado al santuario, viene directamente del rito y -entre sus antepasados está el hechicero. Ha tenido siempre en la -historia por rival y a veces por adversario, según lo expresa Guyau, al -Profeta desde Buda hasta Isaías y Jesús; el Profeta es con frecuencia -revolucionario; el sacerdote es esencialmente conservador, el uno -representa la innovación el otro la costumbre. - -«El Misionero» que es un profeta, «cual un Moisés altísimo y tonante;» -que es Jesús hombre que «no puso a su bondad ninguna linde,» que fué -más allá que el de Asís, llamando hermano al vicio, el Misionero -sintetizó todos los dolores, pero también todas las esperanzas de los -que sufren. Es la negación del sacerdote, hijo del rito. - -No es el abate perfumado de heliotropo de sus rudas Evangélicas que -expresan una filosofía áspera pero vibrante de bondad; no es el abate -que baja del púlpito cruzando como un César, sudoroso entre sus -encajes, por el aristocrático auditorio cuya emoción artística él ha -producido y cuya admiración él ha conquistado. No, las manos finas y -olorosas y expresivas del abate - - «Que no hicieron en la vida - Más que cruces en el aire.» - -El Misionero tiene las manos callosas de las almas de combate a las que -el poeta canta en sus «Milongas Clásicas,» las manos dolorosas «como -vendas empapadas en el pus de las heridas.» Le llena de amor lo vil y -lo caído, y ciego de bondad, enloquecido de evangelización, hace como -el apóstol que penetra en los tugurios para salir de ellos, torturado -de dudas cubierto de maldiciones y carcomido de remordimientos. - -La presión secular exprimiendo la entraña de la chusma sacó de ese -barro de sangre una flor. Así surgió para el Poeta, Jesús, - - «gemebunda torcaz animosa - que al prófugo crimen le tiende las alas». - -con lo que el Poeta expresa el inmensurable, el infinito amor por los -desgraciados. El judío de Nazareth que realizaría la gran esperanza de -su pueblo, Jesús presentido por el rudo Esquilo en su Prometeo y por -el dulce Virgilio en sus Églogas, después de vagar por las montañas, -respirando un aire de libertad e impregnándose del espíritu de los -patriarcas y los profetas, fué a Jerusalén; su corazón se oprimió en -el Templo viendo la fastuosidad. Se apartó entonces de las murallas y -fué donde moraban los pobres, los miserables; bajó a las cavernas, a -la fuente de Siloé. Allí se arrastraban los leprosos y los enfermos -cubiertos de llagas. El hebreo se sintió hermano de los desgraciados; -su labio besó todas las úlceras, resumió su alma los dolores de todos, -maldijo a los poderosos y sintió ansias de derrumbar el Templo. - -El Poeta que también besó todas las llagas, que puso una caricia hasta -en el reptil, enceguecido por su inmenso amor, tiene más que una «gota -de Cristo.» - -En la «Sombra de la Patria,» llegan hasta él los gemidos de todos -y estallan sobre su corazón como si sobre una rama soplaran sin -cesar todos los vientos de la tierra, como si sobre una sola espalda -gravitara toda la fuerza de los orbes - - «Como todo el dolor del universo - que en una sola vida se agolpara - como toda la sombra de los siglos - en una sola mente refugiada.» - -He ahí el apóstol. Todo el dolor humano sintetizado en su alma -generosa. He ahí la «gota de Cristo.» - -Pero no es sólo poderoso en palabras el Poeta. - -Es poderoso en obras y en eso también sigue a Jesús. Su vida y sus -ideas marchan de perfecto acuerdo. No bastaría con hablar, pues es -cierto aquello de que la verdad no tiene realce hasta que no se -convierte en sentimiento y no resplandece sino cuando se realiza en el -mundo como hecho. - -Almafuerte vivió en la miseria y él mismo nos cuenta que los botines -con que por primera vez fué a la escuela le fueron entregados por una -sociedad de beneficencia. Había renunciado a las glorias del mundo - - «Para sembrar, también, abecedario - Donde mismo se siembran los trigales.» - -Y allá, en el colegio de Trenque-Lauquen, cuya aula era un rancho de -adobe, dejaba que los niños fueren a él. - -Un día, uno de los pequeñuelos enfermó gravemente y el poeta le cuidaba -como a un hijo. Cuando el enfermito falleció, Almafuerte vendió su cama -para poder comprar el ataúd de pino. - -Hacía frío; entonces, y el cantor de «El Misionero» se acostaba en una -tarima y se abrigaba con la bandera nacional de la escuela... - -Hace apenas cinco años, Alberto De Diego, a quien me ligaba una amistad -fraternal y en cuya tumba lloré copiosamente junto al poeta, llegó a -mi estudio y conmovido me extendió una carta que había recibido de -Almafuerte y que nadie conoce. Aquél que cargara sobre sus espaldas las -miserias de todos, se moría de hambre, allá lejos, olvidado del mundo. - -«Ahí le mando esos versos para que los negocie--decía el poeta al joven -amigo--pero hágame el favor de moverse, porque es muy posible que en -la semana entrante no veamos en mi casa la cara de Dios, mis hijos y -yo. No creo que sea usted de los que entienden que yo debo vivir de -langosta como vivía Juan el Bautista en el desierto. Hasta hace dos o -tres años yo pensaba lo mismo; después compliqué mi vida, la humanicé, -la hice menos egoísta, echándome otras obligaciones más positivamente -beneficiosas para el país, que que la de andar haciendo versos y hoy me -veo precisado a reconocer que no sólo de langostas vive el hombre y el -hijo del hombre.» - -Y luego, con una insistencia dolorosa le dice a De Diego: «Ponga sus -propios dolores bajo de cualquier ladrillo y entréguese por dos o tres -horas a esta negociación. No le pido más; pero se lo pido como quien -tuviera derechos adquiridos, esto es, con la mayor vehemencia. Vuelvo -a decir; insisto; no le pido más que esto; consígame cuarenta pesos -y remítamelos en seguida. Otra vez: no le pido más que eso; usted me -entiende y no ha de permitirse ofenderse.» - -Y termina el poeta, que es soberano en sus sueños pero que como Jesús -no tenía dónde reclinar su cabeza con estas palabras que ponen de -relieve la gran estatura moral de Almafuerte: - -«Dirá usted que ya es mucho hablar de dinero. Pero, hijo mío, ¿quiere -usted que salga a rejuntar macachines a las quintas con mis tres niños? -¿No ve que ni tiempo les quedaría para ir a la escuela y no sabe que en -esta estación del año no hay macachines? Por otra parte, yo no doy al -dinero los infames empleos que le dan otros y puedo hablar de él todo -el santo día sin ensuciarme la boca.» - -Hasta aquí la parte dolorosa de esta página íntima. - -Tiene felizmente otra, que conforta el espíritu, Almafuerte, anciano -de setenta años, sufriendo frío y hambre en su casucha de Tolosa, no -obstante tener la convicción de que era de las más puras glorias de -su patria, que él amaba intensamente; Almafuerte no sentía un solo -desfallecimiento en su espíritu, y en esta hermosa carta dirigida a -un joven torturado por depresiones, le dice varonilmente desde lo más -hondo de sus dolores: - -«Hágame el favor de sacudir su pesimismo. Es menester comenzar de -nuevo; aprenda de este viejo. Vea cómo marcha por más que gima toda su -miseria humana.» - -Valerosa lección de energía. «Es necesario comenzar de nuevo,» dice el -poeta. - -Sí; cuando se reconoce que no se ha ahondado bien en el surco, menester -es empuñar de nuevo el arado, con la misma tenacidad, con el mismo -entusiasmo. Toda empresa humana exige el esfuerzo perseverante. Un -camino nuevo no se abre a un solo golpe de piqueta. - -El poeta sabe que la brega es dolorosa, pero sabe también que el dolor -es necesario; no produce en él la depresión; es acicate, fuerza sin -la cual no se desplegarían las alas, no se emprendería el vuelo, -la gloriosa ascensión hacia formas siempre mejores. Menester será -reconciliarnos con el dolor, calumniado por los pesimistas; el dolor -advierte, a veces purifica, levanta de lo más hondo y redime. - -El día sin dolor sería el estancamiento. Si no hubiera dolor, no habría -piedad, no habría amor. - -Alguien ha afirmado equivocadamente que el poeta fué pesimista y citó -en apoyo de sus tesis el «Trémolo.» Ya veremos que no es así. - -Almafuerte no se detuvo en la faz sombría del dolor sino por excepción -expresando un estado transitorio de su espíritu. Se queja, impreca, -maldice, blasfema, pero para mejorar el mundo, y teniendo siempre en -vista un ideal, una luz que no se apaga nunca. - -No así Leopardi, el gran lírico italiano. Para él la vida no merece -sino desprecio; el progreso es mentira y como combatir sería inútil, se -resigna. Por eso dice en «A se stesso»: - - Or poserai per sempre - Stanco mio cor..... - ............................ - Posa per sempre. Assai - palpitasti. Non val cosa nessuna - i moti tuoi; né di sospiri e degna - la terra. Amaro e noia - la vita, altro mai nulla: e fange e il mondo. - ............................................. - -Así también en el canto nocturno de un pastor errante, donde el gran -recanatiense expresa su desesperación por todo y su incapacidad para -la acción. Se dirige a la luna y le pregunta cuál es su misión en -los cielos. Surge, contempla los desiertos, pasa y se oculta. ¿Acaso -no sufre el cansancio de volver a seguir tantas veces por los mismos -caminos? ¿No se hastía de mirar siempre los mismos valles que conoce? y -dice triste, dolorosamente, que su vida es semejante a la vida monótona -del pastor, es decir, del poeta que vive sin esperanza y que por eso de -nada le sirve la vida... - - Somiglia alla tua vita - la vita del pastore - Sorge in sul primo albore, - move la greggia oltre pel campo, e vede - greggi, fontane ed erbe; - poi stanco si riposa in su la sera - altro mai non ispera. - Dimmi, o luna: a che vale - al pastor la sua vita, - la vostra vita a voi?--dimmi: ove tende - questo vagar mio breve - il tuo corso immortale? - -Nuestro gran poeta es el cantor del Hombre, de sus poderosos anhelos -y le exalta y le diviniza. En cambio, Leopardi siente envidia por el -rebaño que descansa tranquilo, que no conoce su esclavitud. - - O greggia mia che posi, o te beata - che la miseria tua, credo non sai! - quanta invidia ti porto! - -Leopardi es el precursor del pesimismo sistemático de Schopenhauer cuya -filosofía se ha creído encontrar también en los versos de Almafuerte. -Nada más falso. - -La vida es esfuerzo, dice el filósofo alemán y el esfuerzo es el dolor; -de ahí que sólo el dolor sea positivo. - -Siendo la vida la objetivación de la voluntad, menester es negarse -a querer, necesario es huir del amor que perpetuando la especie, -perpetúa el dolor. Así se entra en el Nirvana que para Schopenhauer -es el aniquilamiento del ser, la cesación de todos los dolores por la -destrucción de la voluntad, pero que para el budhismo esotérico, es -más: es el reposo consciente en la omniscencia. - -Parece escucharse al través de los siglos la palabra de Sakia Muni que -llega de la orilla del Ganges: «El mal es la existencia,» o la palabra -del Eclesiastés, el escéptico cuyo espíritu era negación del espíritu -hebraico: - -«Mejor es el día de la muerte que el día de nacer.» - -Nada tiene de común nuestro poeta con los pesimistas. - -Leopardi dice que nada vale el esfuerzo; que la tierra no es digna de -suspiros: «non val cosa nessuna y moti tuoi, né di sospiri é degna la -terra.» El filósofo alemán dice que la esencia de la voluntad es el -esfuerzo y que todo esfuerzo es dolor. - -Almafuerte, en cambio cree que el esfuerzo es una necesidad, que el -hombre debe trabajar incesantemente para que venga el Prometido, el que -será un cerebro con alas. Tiene una fe inmensa, y porque sabe que toda -acción humana repercute a través de los siglos, que nada se pierde, que -todo esfuerzo conquista algo y debe ser recompensado, se cuadra frente -a Dios, le acusa de crueldad y le dice magníficamente: - - «Aquí estoy, ante ti... ¡Ni un solo gesto! - ¡Págame mi dolor!» - -Es el optimismo de profeta de Israel, que ve las miserias de los -que sufren y que reclama, por eso, de Jehová, dialogando con él, la -justicia inmensa sobre la tierra; que no se desespera, que va cantando -un himno a la voluntad soberana, que exalta, para levantar el hombre -hasta Dios. - -«Yo sé que hay una luz que no se apaga», dice Almafuerte en el -«Trémolo». Eso es la negación del pesimismo. Lo que hay en sus versos, -es el gesto airado del profeta; alguna vez el lamento amargo de Job, y -siempre la rebelión judaica que blasfema y vuelve a Jehová. - - «Tengo el corazón hecho una llaga, - Como el cuerpo de Job.» - -Y otra vez: - - «No hagas, solemne Dios, ni un solo gesto - ¡Te acuso de crueldad!» - -El libro de Job, citado tan frecuentemente por el poeta, es un libro -filosófico en el cual se plantea el problema que preocupó intensamente -a los judíos. ¿Por qué los buenos sufren si hay un Dios justo? Para -los beni-israel no había castigos ni penas de ultratumba: por eso sus -profetas pedían la justicia, hoy, en seguida y sobre la tierra. - -«Ved aquí, dice Job, que clamaré padeciendo violencia y nadie me oirá; -vocearé y no hay quién me haga justicia» (Job, capítulo XIX). - -Pero no se resigna; sabe que su esfuerzo vale, y le dice a Dios: - -«No me condenes; hazme entender por qué pleiteas conmigo» (Capítulo -X-2) «¿Por qué se esconde tu rostro?» (Capítulo X-24.). - -Almafuerte es un optimista, como aquel Isaías que también fué poeta, -que se indignaba contra la injusticia y rugía entonces como un viejo -león, que discutiendo con Jehová concluyó por transformarlo haciéndolo -más bueno. - - * * * * * - -En la «Sombra de la Patria,» clamaba contra la injusticia y rugía -entonces tan admirablemente los sentimientos humano y nacionalista, -como desmintiendo la afirmación de su crítico que explica -tendenciosamente la evolución del poeta; en la «Sombra de la Patria,» -está palpitando el pensamiento hebraico. - -Almafuerte ve pasar la patria con el corazón oprimido. - - Sueltos van los cabellos; en guedejas - por el busto de mármol se derraman - como velo de angustias, o sombría - melena de león. Siniestra, pálida, - desencajado el rostro... - -Así la sombra de Italia aparece en el alma dolorida de Leopardi, donde -no hay esperanza, que es soberana en el espíritu de nuestro poeta. Así -la sombra de Italia: lívida, suelta también la cabellera y arrancado el -velo: - - Sí che sparte le chiome e senza velo - siede in terra negletta e sconsolata - nascondendo la faccia - tra le ginocchia e piange. - -Así Israel «regada en llanto por haber torcido sus caminos,» pasa por -el alma ardiente de Jeremías. (Capítulo IV, V 21). - -Almafuerte ve cruzar la patria llena de dolor; le parece que se -arrastran gloriosas banderas y entonces airado se dirige a Dios, -llamándolo siempre Jehová. Jehová no era ya el Dios patriarcal de las -tribus semitas, nómadas, era el Dios nacional, el Dios «del pueblo -elegido.» - -Dice el poeta: - - «¿Dónde estás Jehová, dónde te ocultas? - ¡Qué! ¿no vuelves tus ojos y la salvas?» - -¿Por qué mira caer sobre el pueblo todos los apetitos que carcomen -su entraña y no lanza el rayo de su enojo, no descarga su brazo -justiciero, no obscurece su cielo y no para sus mundos atónitos, si -menester es salvar a su pueblo? - -Y agrega: - - «¿Oyes la voz de «tu poeta» y callas? - La voz de tu poeta que te clama - La voz de tu poeta que te adora.» - -Almafuerte dice: «Tu pueblo,» dirigiéndose a Jehová y en las «Milongas -clásicas,» donde canta con hermoso optimismo a nuestra patria, -hablándole de nobles ideales, termina con esta estrofa: - - «Y Dios al verte dormido - Sobre todo tu progreso - Te dé la paz con su beso. - Como a su «pueblo elegido.» - -Almafuerte dice también «tu poeta.» Carlyle afirma que «vate» en -lenguas antiguas quiere decir «poeta y profeta.» Si alguien todavía -dudara que nuestro gran Almafuerte viene de los libros hebraicos, oiga -a los «vigías de Israel.» - -Así habla Isaías en los capítulos LXIII, v. 15 y 17 y LXIV, v. 11: - -«¿Dónde está tu celo y tu fortaleza, Jehová? ¿Han amenguado acaso? ¿Por -qué, oh Jehová, nos has hecho errar tus caminos? ¿Por qué endureciste -nuestro corazón? ¡Vuélvete por tu pueblo, por las tribus de tu heredad! -La casa de nuestro santuario y de nuestra gloria fué destruida: ¿por -qué te detienes? ¿por qué «callas» y nos afliges de esta manera?» - -Y así, Jeremías, en el capítulo XIV, versículo 19, preguntando a Jehová -por qué no salva a su pueblo: - -«¿Has abandonado a Judá? ¿Aborrece tu alma a Sión?» - -Almafuerte es un optimista estupendo. De lo más hondo del dolor saca -fuerzas. El dolor mismo es su gran fuerza, su acicate. Por eso, lejos -de desesperarse como Leopardi, después de hablar a Jehová que calla, -sin negarle le abandona y busca los jóvenes que saben de amor heroico -para impulsarlos a la lid, a la pasión, a la venganza, ¡pero antes -les advierte que si callan, si permanecen quietos en una indiferencia -infame deberán arrancarse de los rostros a puñados las mal nacidas -barbas, dejando que sus novias escolten la sombra dolorosa de la patria! - -El espíritu de este Profeta nuestro es una fragua, cuyos rojos -resplandores llegan a todas las almas. Quema pero alumbra. Hay allí una -infinita sed de justicia; más que de justicia, de amor y de bondad; un -anhelo soberano de ascensión, una eterna rebeldía; una esperanza que no -se acaba nunca y muchas maldiciones y blasfemias y cóleras santas que -caen como latigazos sobre las espaldas de los poderosos que exprimen y -maltratan a la «sudorosa chusma sagrada.» - -Y esta alma atormentada por el dolor, el amor y la esperanza, esta alma -de titán que pelea con Dios por la causa de los hombres; esta gran alma -agitada por todas las pasiones generosas como una selva por todas las -tempestades, sólo tuvo dulces vibraciones para la mujer. Allí está el -«Cantar de cantares», joya cincelada por manos divinas y que también -viene de los libros hebraicos. - -Alguna vez, leyendo esos versos, he pensado que el poeta era el -pino solitario de Heine que bajo la nieve soñaba con una lánguida, -melancólica palmera del Oriente muy lejano... pero se ha dicho que en -la lira de Almafuerte faltaba una cuerda, la que hace vibrar la mujer; -que el poeta no sintió la emoción amorosa, que no amó nunca; que en sus -versos de amor no puso la pasión sino el arte. - -Lo niego. En la boca de este león, que es bíblico como el otro, también -se ha encontrado la miel. - -Hablo de la amada, no de la madre. La madre nunca estuvo más alto que -en los versos del poeta, al extremo de que cuando éste resume toda su -obra y exalta su orgullo hasta el infinito dice: - - «Soy el llanto que rueda sobre lo inmundo, - Yo he nacido, sin duda, para ser madre.» - -Hablo de la amada de la cual no siempre se expresa el poeta como en el -«Cantar de cantares», dulce, suavemente. - -Cuando nos habla de sus desengaños amorosos, la pasión del autor del -«Misionero», se desborda. - -En «Mancha de tinta», donde las sombras se amontonan, donde el poeta -siente la deslealdad, la traición del amigo, del discípulo, que yo sé -cómo desgarra el corazón; donde casi llega a perder la esperanza que -siempre le alienta, al referirse a la mujer infiel dice en un arrebato: - - «Llamé, gemí... ¡No salió! - Aullé como loba hambrienta; - ¡En sus puertas de caoba - Grabé con sangre su nombre!» - -En «Castigo», expresa, así, soberbiamente su venganza: - - «Yo te alcé en mis estrofas, sobre todas - hasta rozar los astros: - ¡tócale a mi venganza de poeta - dejarte abandonada en el espacio!» - -«Cantar de cantares» está inspirado en las deliciosas páginas bíblicas, -y si le falta la voluptuosidad de éstas, puede afirmarse, a pesar de lo -sostenido por algún crítico, que en la poesía de Almafuerte hay algo -más que respeto por la mujer; hay emoción amorosa. - -Habla el cantor bíblico y dice: - -«Como manada de cabras que se muestran desde el monte de Galaad son tus -cabellos; como un hilo de grana tus labios; como torre de marfil tu -cuello; como dos cabritos mellizos de gama que son apacentados entre -lirios, tus pechos; panal de miel destilan tus labios; ¡oh, hermosa -mía, esposa mía, huerto cerrado, fuente sellada!» - -Y Almafuerte canta: - - «Como el bíblico poeta, - Como el rey de los proverbios seculares - Que no pasan, que no mueren, ¡yo te canto!» - -Y compara, luego, los ojos de su amada con sellos de turquesa; sus -hoyuelos le parecen cicatrices de caricias de dos besos fraternales; -sus orejas, caracoles nacarados de la playa; sus labios, pétalos -de rosa purpurada como sangre; su cuello torrecilla de alabastro -cimbradora; sus pechos bloques de azucena. - -Y sigue: - - «Florecitas de durazno - que la veste de las auras amontona - bajo el cielo de la tarde--tus mejillas; - tus mejillas - de sedosos, inefables terciopelos, - son las flores que un arcángel amontona - bajo el cielo de tus ojos - por los valles de sonrisas y sonrojos - ¡que divide tu severa naricita de matrona!» - -En esta estrofa hay una honda emoción amorosa. Aquí yo veo una mujer, -no la mujer en abstracto, ni el «dolce pensiero» de Leopardi emanado -sólo de la idea de mujer. - -Almafuerte no fué nunca pesimista, ni sintió ni conoció a los filósofos -que a ese respecto sistematizaron, y cometen un error lamentable por -incomprensión de su obra, los que le creen inspirado en el hosco alemán -para quien la mujer es «la intermediaria del insigne engaño de que es -víctima el hombre». - -Para Almafuerte existe una luz que nunca se apaga y que alumbra hasta -en el calvario; es el ideal, fuerza que impulsa a la ascensión, y -alguna vez el poeta confunde ese ideal, esa luz, esa fuerza con la -mujer querida: - - «Es la lámpara votiva del santuario - que fulgura dulcemente, - ¡que derrama dulcemente, tiernamente, - sus bondades luminosas en la cruz de mi calvario!» - -¿Y cómo no había de ser así? - -¿Acaso es posible realizar alguna gran obra sin amar a una mujer? -¿Acaso se concibe que el hidalgo aquél que «santificara todos los -caminos con el paso augusto de su austeridad», hubiera defendido a los -débiles y levantado la enseña del ideal, sin su amor a Dulcinea? - -Pero dejemos la vida íntima del poeta, que amó--y de eso no hay -duda--porque fué caballero de grandes empresas, y, sabido es, pues lo -dijo Don Quijote a Vivaldo, que tan propio y natural les es a los tales -amar, como al cielo tener estrellas, y que a buen seguro no se habrá -visto historia donde se halle caballero andante sin amores... - -Un crítico que amaba profundamente al maestro, Más y Pí, respondiendo -quizá a una tendencia de su espíritu, al estudiar la evolución del -poeta, incurrió en el error de sostener que, fracasado el ideal de -patria, surge en Almafuerte el de humanidad, para después llegar al -refugio de su reino interior, donde el escepticismo contamina el alma. - -Ya hemos visto cómo en el poeta eran compatibles los conceptos de -patria y humanidad, así como en los profetas, patriotas austeros que a -la vez propagaban un principio de universalidad que fué fecundo en la -historia. - -Almafuerte no se decepcionó nunca de la patria. La amó entrañablemente -y quiso que fuera ejemplo para los demás pueblos. Es original que la -refutación a Más y Pí, esté precisamente en un soneto dedicado por el -poeta a su crítico, que hoy reposa en el fondo del mar. Dice así: - - «En el crestón de peñas submarinas - en que chocó tu frente soberana - un faro se alzará de luz arcana - como una encarnación de tus doctrinas. - ¡Él mostrará las rutas argentinas - A la esperanza humana!» - -Ya antes, en «Milongas clásicas», le dice al pueblo que no se amontone -en las ciudades; que recubra la inmensa extensión de la tierra -exuberante. «¡Virgen núbil, que debe encontrar su varón!» Quiere ver -trigales y aldeas desparramados por su patria, donde jamás deberá -faltar, por sobre todas las cosas, un ideal. - -La «Sombra de la Patria», lejos de ser un canto de desesperación, es -una llamarada de fe. La escribió en una época política de desorden; -pero él sabía que la juventud era la salvación del pueblo, y por eso la -invoca en versos lapidarios. - -El 90 la juventud cumplió con su deber. A su frente estaba junto a un -apóstol de la democracia, la figura noble y caballeresca que preside -esta fiesta. Poco después, el mismo Almafuerte empuñaba un fusil para -combatir contra los malos gobiernos. - -Habíamos decidido ser libres por un hermoso acto de voluntad, y -menester era que realizáramos nuestro aprendizaje de libertad. La -evolución política es notoria. De la violencia, que caracterizaba -los comicios, fuimos al fraude; se pasó de las formas violentas y -musculares a las formas astutas e intelectuales. Es la evolución de la -criminalidad en general. - -Del fraude a la venalidad después. Esta última así repugnante, -significaba un adelanto. El pueblo sabía ya que su voto valía algo. Era -inmoral, pero era libre. - -Y después de la venalidad vino el comicio abierto. Almafuerte, que -nunca se decepcionó; que comienza un soneto diciendo: «No te dés por -vencido, ni aún vencido», no podía abandonar, como equivocadamente -afirmó Más y Pí, su hermoso ideal de patria, que, por otra parte, él -conciliaba perfectamente con los ideales humanos de justicia social--y -así se explica esa hermosa carta que Almafuerte, el ciudadano, me -enviara en 1912 adhiriéndose a mi candidatura a diputado--perdóneseme -esta justificada vanidad--carta que con orgullo he colocado a manera de -prólogo en un libro que se refiere a mi acción parlamentaria. - -En esa esquela Almafuerte habla del «auroral despertamiento que -maravillosamente la nueva legislación electoral ha producido». - -No mutilemos pues, al poeta. La evolución de su espíritu que señala el -crítico, es falsa. Sus ideales no se apagaron nunca, y jamás se encerró -en su reino interior sin comunicación con el mundo. - -Vivió entre los hombres; amó sus dolores y sus miserias; trabajó por la -patria, y en presencia de esta grande colosal conflagración humana, se -puso del lado de la justicia, y cantó a Bélgica mártir, incorporándola -a la pléyade de los torturados, que él amó tanto. Y antes de morir -lanzó su maldición terrible, su anatema, su apóstrofe vibrante, como -un profeta, contra el poderoso que violó la justicia y escarneció el -derecho. - -El pueblo reclama la estatua de Almafuerte. - -Levantemos el monumento; rodeémosle de flores, y que, como el sepulcro -de Tesco, según nos lo cuenta Plutarco en sus «Vidas paralelas», vayan -a él los miserables, los caídos, los débiles, con la esperanza de -encontrar consuelo. - - ALFREDO L. PALACIOS. - - * * * * * - - - - - EVANGÉLICAS - - -1.--Subir, ascender, prosperar en el mejor sentido de las palabras, -no es encaramarse en los sitios más visibles, como los gatos en las -chimeneas, y los cuadrumanos del jardín zoológico, en los tinglados de -sus jaulas. - -2.--Subir es evolucionar; evolucionar es mejorarse; mejorarse es -desbestializarse; desbestializarse es adquirir la prerrogativa de ser -creído y de ser seguido: asumir el derecho del mando, que es el más -alto de los derechos, porque es el que impone más deberes. - -3.--Como crece un cedro desde su raíz hasta su copa, así debe crecer -tu vida; y como se desarrolla una parra hasta cubrirse de racimos, así -debe desenvolverse tu persona física y moral; porque nada que no se -resuelva en plato de todos, vale nada. - -4.--Que sirvas de algo, que produzcas algo, que dejes el recuerdo de -algo: los árboles que no dan fruto, o que no dan madera, o que no dan -leña, son inferiores a las patatas. - -5.--Vestir mejores ropas que los demás, no es tener mejor carnadura que -aquéllos que las visten remendadas, como el que sube a una torre está -más alto que los otros; pero, no es más alto, por eso, que ninguno de -los otros: trata de merecerlo todo, hasta el aire que respiras. - -6.--Procura no distinguirte de tus semejantes nada más que por lo -accidental y contingente: que antes de recibir el aplauso ajeno, ya te -hayas aplaudido tú mismo; y que al despojarte de tus vestimentas, de -tu fortuna, de tu alto puesto y aun de tu fama, no se vaya ninguno de -tus atributos esenciales dentro de esas cosas, como se va la piel en un -parche cáustico, o como se queda sin dientes, al acostarse, aquél que -los lleva postizos. - -7.--Camina con tu persona no con la que te atribuyen: no hagas como -esas mujeres, que se quedan muy satisfechas con los apetitos que -despiertan sus pechos de algodón. - -8.--Que tu vida sea una vida, y no un fenómeno cerebral; o de los que -te odian o de los que te aman. - -9.--Cualquier escarabajo puede yacer, por combinación, en el augusto -regazo de Jove, aunque sólo sea por el término de diez segundos; cuando -tú palpes las alturas, todavía doblegándote, como un muchacho que junta -frutillas, recién serás grande. - -10.--Solamente los muy simples y los muy pillastres juzgan a las -personas según los casos, o por el peldaño que ellas pisan o por -la situación de espíritu que ellas atraviesan: nunca seas ni tonto -ni pillo, pero si no has nacido capaz del término medio, ojalá que -prefieras el primer extremo... ¡y seas tonto! - -11.--Hay muchos optimistas que creen, como en un artículo de fe, que -en todas las sillas de marfil se sienta, o un Alfonso el Sabio o un -Cicerón; y muchos positivistas que saben, que en cualquier elevación de -la orografía social, hay alguno que puede dar, si quiere dar. - -12.--Y, también hay muchos inocentes que piensan que todos los dolores -son motivados por alguna injusticia; y muchos espíritus fuertes que -razonan así: la muerte de un marido, de un padre, de un hermano mayor, -puede proporcionar una cocinera barata. - -13.--Los hombres están colocados en la sociedad como los ladrillos -de una pared, al azar y según fueron viniendo: no pienses que sean -héroes, porque llevan charreteras, ni que sean mártires, porque lloren -a lágrima viva. - -14.--Todos ocupamos un sitio, por una ley intransgredible, más bien -física que moral; pero, muy pocos, el sitio que nos corresponde: ten el -valor de descender al postrero, ése es el que te mereces en tu propia -conciencia. - -15.--Tan melancólico y pensaroso se manifiesta un criminal después de -cometido su crimen, como un sabio experimentador después de fracasado -su experimento: las lágrimas y las carcajadas no tienen letrero como -algunas píldoras. - -16.--El espectáculo de las alegrías y de las tristezas ajenas es -deprimente del espíritu: sensualiza, enloquece, amujerenga, mata el -sentido de lo que realmente es y desafila la intuición de lo que debe -ser: es como la música, que emociona las almas y las atonta. - -17.--A los hombres se les conoce por lo que desean, no por lo que les -acontece. - -18.--Cuántos imbéciles, cuántos vesánicos andan por las supercapas -sociales, gozosos y satisfechos; y cuántos tan imbéciles y tan -vesánicos como ellos, andan llorosos y hambrientos por los bajos fondos -de aquella sociedad misma... ¡Miremos y pasemos, como diría el Dante! - -19.--Cualquiera notoriedad social debe parecerte respetable, por lo que -ella tiene de cumbre; y cualquier rostro contraído por la angustia, -debe inspirarte profunda simpatía, por lo que él tiene de Cristo en la -cruz. - -20.--Pero es necesario que lo sepas, una vez por todas y para siempre: -por cada nido de águilas, hallarás en la montaña mil cuevas de -sabandijas; y casi todos los que lloran merecerían ser ahogados en su -propio llanto. - -21.--Sin embargo, y a pesar de estas amargas filosofías: respeta a -cualquier hombre, sin aguardar a que se lo merezca; consuela a todos -los que gimen, sin necesidad de que te presenten la documentación de -su honradez; y no castigues a nadie; porque no es el hombre, sino la -Providencia, quien merece el apóstrofe, la cárcel y el patíbulo. - - * * * * * - -1.--Tener carácter, en el sentido social del vocablo, es tener en sí -mismo soberanía bastante para subordinar las circunstancias ambientes, -o, por lo menos, para resistirlas con algún éxito: es tener órganos -espirituales de locomoción, blindaje y espolón en el alma, púas de -defensa y escamas de impenetrabilidad en el espíritu. - -2.--Un hombre desnudo e inerme abandonado en lo más tupido de una -selva primitiva, tendría que permanecer quieto y perecer de hambre, -o seguir en todas sus vueltas, sin criterio personal, los senderos -anónimos trazados en la maleza por los animales salvajes; iría al azar, -dependería de la circunstancia más baladí; cuando su voluntad fuese -avanzar, acaso tuviese que retroceder, detenerse, tomar a la izquierda, -torcer a la derecha: sería la piedra que rueda, la víctima de todos y -de todo. - -3.--Armado de un cuchillo de monte, de una hacha de leñador y de un -rifle, ya cambiaría, casi radicalmente, su condición de pasividad. Sus -actos volitivos encontrarían menos resistencia y sus contragolpes sobre -las cosas y los hechos serían más eficaces. - -4.--Avanzaría en línea casi recta; no sometería la totalidad de los -obstáculos, pero triunfaría de la mayor parte de ellos; aunque los -reformara con frecuencia podría trazarse planes y determinarse rumbos; -imperaría luchando y podría decirse de él: va hacia el norte o hacia -el sur, en tal emergencia hará tal cosa, triunfará de esta o aquella -manera, porque le conozco sus armas. - -5.--Y así hasta llegar al tipo ideal dueño de todos los instrumentos -de dominio sobre la naturaleza bruta, que adelantaría rectamente a su -fin a trancos largos como los dioses homéricos, sin otro esfuerzo que -haberlo querido. - -6.--Ahora bien: no tener carácter es carecer de cuchillo de monte, -de hacha y de rifle; caminar a la ventura como los asnos; ir para -adelante, para atrás, para cualquier lado a la manera de los beodos; -depender enteramente de los demás, como un pedazo de creta blanda, -de los dedazos del artífice; estar desnudo en mitad de la selva; ser -rutinario en ciencias, clásico en arte, retórico en literatura, -conservador o camandulero en política, vacilante en el poder... ¡lacayo -en todas partes! - -7.--El que llegó sin haberlo pretendido, no es el hijo de sus propias -obras. - -8.--No todos los que se ufanan en las cumbres subieron a ellas; muchos -están allí, como los yacimientos de ostras en lo más alto de ciertas -montañas, merced a cataclismos sociológicos: también se puede rozar las -nubes con la frente por elevación inesperada del suelo que se pisaba. - -9.--No creas en la heroicidad de ningún héroe, si no se despoja de su -túnica y te muestra las cicatrices. - -10.--Las famas casuales son semejantes a los hijos que se engendran en -un lecho público. - -11.--Las hojas secas y las golondrinas suelen besarse en los aires. - -12.--Todo lo inconsciente se somete a las circunstancias con sumisión -relativa a su inconsciencia. - -13.--El oro, con ser el más precioso de los metales, es el más maleable -y más dúctil de todos ellos; un zoófito, ya devuelve reacciones; un -insecto deja sus alas entre los dedos del que le aprisiona; un pájaro -no se aclimata a los hierros de su jaula, sino después de largos días -de cautiverio; un potro salvaje sólo cede a la presión abrumadora de la -astucia de su domador... ¿y tú has de ser tan dúctil, tan maleable, -tan miserablemente pasivo como una pepita aurífera? - -14.--Los fuertes, los indomables, los irreductibles, tienen un -locatario siempre vigilante dentro de sus pechos, que replica sin -intimidarse nunca, cada vez que llaman a su puerta. - -15.--Los que carecen de ese guardián han dejado de ser hombres; o, -mejor dicho: no han llegado a serlo. - -Son a la manera de la virgen del Evangelio, y responden sumisamente a -cualquier solicitación exterior: hágase en mí según tu palabra. - -16.--Un rebelde no siempre es un carácter; pero, sin capacidad de -rebelión, no hay fortaleza de espíritu. - -17.--Nunca hagas nada, sea bueno o sea malo, sin reservarte el derecho -de dejar de hacerlo cuando así te parezca. - -18.--Los que tienen carácter no se contagian ellos, contagian a los -demás: para tales hombres, los tiempos que atraviesan y las vidas que -les rodean, son masilla dócil que estrujan entre sus dedos. - -19.--Marchar por entre estoques que amenazan, y no claudicar; por entre -manoseos voluptuosos, y no olvidarse de sí mismo; por entre cabezas que -se agachan, y no erguirse más altanero; por entre frentes soberanas... -y no agacharse... ¡eso es tener carácter! - - * * * * * - -1.--No te preocupe la murmuración, nada más que en la parte de verdad y -de razón que ella tenga. - -2.--Refiere todos tus actos al bien ajeno; pero, muy pocos de ellos al -juicio ajeno. - -3.--Sé discreto, prudente y conciliador; pero, no tanto, que reniegues -de ti mismo. - -4.--El que tiene un concepto humano de las cosas, no se debe al qué -dirán, sino a sus propias ideas. - -5.--Si alguna llaga tienes, la manera de que no te escueza al rozarte -con los demás, no es ocultarla cuidadosamente con algodones: es -cauterizarla con hierro ardiendo, por tus propias manos. - -6.--No tengas el afán de parecer, sino el afán de ser. - -7.--Cualquiera cicatriz es honrosa; porque supone la curación de alguna -lacra. - -8.--No seas cínico; pero, tampoco, seas hipócrita. - -9.--Vive convencido de la fatalidad de los malos instintos; pero, -reposa tranquilo en el criterio supremo que los esparce sobre la -humanidad, como polvo de canela, y los combina y equilibra con las más -hermosas tendencias, en el seno de cada hombre. - -10.--Que tu alma sea buena, y tu mano llena de suciedades esparcirá -perfumes de nardo. - -11.--Toda vida molestó siempre a las otras vidas, como todos los del -mismo oficio recíprocamente se perjudican; pero, no retrocedas ni por -lo que te molesten ni por lo que molestes. - -12.--Avanza; que alguno de los caídos se ha de coger de ti, y alguno de -los mejormente colocados te ha de hacer sitio. - -13.--Procede como aquel herrero tu vecino, tan manso, tan honesto, tan -misericordioso, que no se preocupa jamás del tintineo ensordecedor con -que despierta todas las mañanas al vecindario: ya se amoldarán a tu -vida como a su martillo. - -14.--No seas ciudadano correcto e inofensivo: sé hombre útil y azotador -de inútiles y perjudiciales. - -15.--Los correctos y los inofensivos, son los que no quieren poner nada -de lo suyo, ni siquiera un minuto de cavilación, en la brega humana; -los que se ríen por dentro de lo mismo que aplauden y fingen respetar -ostensiblemente: los que explotan el sudor de los demás, como los malos -clérigos el sacrificio de Jesús. - -16.--Ellos, los correctos y los inofensivos, son los que viven a la -sombra de un orden de cosas establecido, sin tener siquiera la nobleza -de defenderlo; los que aguardan en silencio la implantación definitiva -de cualquier reforma, para presentarse después, con el plato en la -mano, a recibir su parte de pitanza; los que han descubierto que la -vida de pasividad es la más cómoda, aunque se desobedezca al Nerón más -atrabiliario: los canfinfleros del dolor eterno. - -17.--Es cierto que se trabaja para trabajar; pero, eso de no trabajar -no es nada más que una esperanza que no tiene otra realidad que la de -permanecer siempre delante de nuestros ojos, a la misma distancia y con -la misma sonrisa alentadora. - -18.--¡Quién sabe qué lejanísimo Mesías será el usufructuario de toda la -labor y todas las lágrimas humanas! - -19.--Trabaja, pues, para que alguien, a quien no verás nunca, no -trabaje jamás. - -20.--Lucha contra tus propias imperfecciones, que no son nada más que -las imperfecciones de todos, para que surja al cabo de los tiempos, el -hombre perfecto, la humanidad luz. - -21.--No rehuyas el dolor; porque el dolor está en todas partes, como -las olas en el Océano y el fuego en mitad del incendio. - -22.--Obedece a tus primeros generosos impulsos, aunque al dolor te -lleven: sábete que cada obra buena realizada en beneficio de la -especie, repercute en los siglos, pone un ladrillo más en la gran torre -de Babel que estamos reedificando. - -23.--Eres un conscripto a quien se le viste y da de comer, no por él -mismo, sino por lo que se le necesita para otros objetos. - -24.--Si has nacido para rebelarte contra lo injusto, rebélate contra lo -que te parezca injusto aunque realmente no lo sea; porque eso es una -prueba de tu espíritu de justicia. - -25.--Y no hagas al respecto mucha reflexión; porque la reflexión no es -nada más que el espacio dubitante entre el impulso y el hecho, y porque -después de cierto orden de reflexiones el hombre sale más bestia que -antes; aprovecha los relámpagos de alta humanidad que iluminen tu alma -y procede sin vacilaciones. - -26.--No hagas como aquéllos que se mutilan por miedo a los hijos: sé -padre de algo. - - * * * * * - -1.--Todos los sentimientos, aun los más delicados, no son otra cosa -que órganos de relación, como los ojos y las manos, la sensibilidad -epidérmica y el paladar. - -2.--La naturaleza culmina en el ser humano más que en los astros: se -manifiesta dentro de él, cada vez más numerosa y más ideal. - -3.--Los hombres civilizados no se relacionan entre sí, con los solos -instrumentos de sus sentidos de comunicación: se buscan, unos a los -otros, y se apoyan unos en los otros, por medio de la gama infinita de -su sentimentalidad y de sus comunes aberraciones e idiosincrasias. - -4.--A mayor suma de afectos, mayor suma de posibilidades de vida dentro -de la sociedad. - -5.--Los insanos, las almas ausentes, tienen desequilibrado y roto su -registro sentimental más que sus ideas, y por eso no encajan en el -ambiente general. Los tontos todavía son hombres porque sienten con -cierta ordenación. - -6.--La solidaridad rudimentaria de las tribus se va desarrollando, -complicando y consolidando, como una red de alambres invisibles, a -medida que las tribus se van convirtiendo en naciones a causa de la -civilización: el desarrollo cerebral corresponde al desarrollo de los -sentimientos; porque los sentimientos no son más que tentáculos de -apoyo de las ideas, órganos de comercio psicológico. - -7.--La reciprocidad pasional no siempre es de beneficios mutuos, y la -afectividad no siempre es de amor; lo mismo que los ojos, los labios, -las manos y los pies, pongo por caso, no siempre nos sirven para -relacionarnos amablemente con el escenario circunstante. - -8.--Hay días en que un corazón es un foco luminoso, una fuente de leche -y miel; y hay ocasiones en que es un fierro hecho ascua, una serpiente -enfurecida. - -9.--Los sentimientos son armas de dos puntas: la una que es esponja -empapada en bálsamo, y la otra que es esponja, también, pero empapada -en vitriolo. - -10.--No te horrorices, como una mujer sin mundo y sin la noción del -porvenir, de los vengativos, de los falsos, de los que se aman a sí -mismo más de lo establecido, etc.; el mal ha sido creado, no para que -brille el bien con mayor esplendor, sino para producir el bien. - -11.--Para lo malo y para lo bueno, el hombre superior, que es el hombre -moderno, rechaza lo grosero y lo tangible como ineficaz: beneficia -mayormente un buen recuerdo que una libra de pan, y mata más pronto una -frase insidiosa que un grano de arsénico. - -12.--Perfección, bondad, nobleza de corazón, instrumento angélico de -relación, no es sólo amor, tolerancia, misericordia y piedad: aquél que -no es capaz del contragolpe expontáneo sobre la injuria, no es capaz -de perdonar; porque quien es insensible a la ofensa, no tiene nada que -olvidar generosamente. - -13.--La virtud sin esfuerzo, no tiene mérito; porque no es la victoria -de lo nuevo sobre lo viejo, del hombre sobre su bestia. - -14.--Muchas cosas grandes, buenas y útiles para todos, por los siglos -de los siglos, ha verificado el odio, el orgullo, la vanidad, el -rencor, la envidia, la lujuria, la ingratitud: no hay método educativo -más eficiente que la injusticia y la crueldad... ¡y la injusticia y la -crueldad son abominables en sí mismas! - -15.--Como se ejercitan y desenvuelven metódicamente los órganos -materiales y las facultades psíquicas, sin olvidar ni una sola fibra -ni menospreciar una sola célula, así también, deben ser cultivados y -ordenados en series los sentimientos, en el corazón del hombre: todos -ellos son indispensables para el fin individual y para el bien general, -que es el Progreso. - -16.--La verdadera moral, el perfecto estado de moralidad, es el -equilibrio de la totalidad de los sentimientos, la posesión de todos -ellos, y el uso de cada uno, en su oportunidad misma y para su solo -objeto. Al arpa no se le corta ninguna cuerda, se le templan todas -sobre el mismo diapasón; y al árbol no se le poda para suprimirle, sino -para vigorizarle todas sus condiciones inmanentes. - -17.--Educa y regimenta los sentimientos con que hayan nacido tus hijos, -de una manera integral; y serás un buen padre. - - * * * * * - -1.--Vayáis por donde vayáis, recatad en lo más impenetrable vuestro -itinerario. - -2.--Si hemos de conducir nuestra persona a través de una jauría, no me -parece discreto que vayamos pasando nuestra merienda por los hocicos de -cada uno de los canes. - -3.--Aquél que no sepa guardar el secreto de sus intenciones, -difícilmente logrará realizarlas; porque sobre la cabeza de toda -ambición que trabaja, se levanta el pie de otra ambición más poderosa -para aplastarla, como a los pies de toda ambición satisfecha, se -presentan cien ambiciones mal nacidas dispuestas a vivir de ella. - -4.--La ley del egoísmo es ésta: someter o someterse: perseguir o -seguir; anular o endiosar; crucificar o adorar; proyectar sombra o -tenderse a gozarla. - -5.--Los ingenuos se confiesan con la boca y los impresionables con todo -el cuerpo: echad un candado a los labios y ensayad todas las mañanas, -antes de entrar a la vida de los negocios, las actitudes del día. - -6.--La discreción consiste, generalmente, en decir con cierta medida y -escuchar con cierto continente. - -7.--Lo silencioso sobrecoge. - -8.--El desierto es menos peligroso de lo que os lo figuráis; su -impenetrabilidad os llena la mente de visiones extraordinarias, y sois -vosotros quienes pobláis de fantasmas su soledad y de voces fatídicas -su silencio. - -9.--Los muy habladores apenas alcanzaron a bufones; pensad como diez y -hablad como la cuarta parte de uno, y seréis amos. - -10.--Presentad el menor blanco a los juicios ajenos y el menor asidero -a la adquisividad de los otros. - -11.--Cada vez que se habla se abre una opinión; cada vez que se abre -una opinión se contrae un compromiso; cada vez que se contrae un -compromiso se pierde una partícula de autonomía; atesoremos libertad; -esto es: abastezcámosnos de derecho; esto es: seamos menos esclavos -que los demás; esto es: si no hemos de gobernar, que, por lo menos, no -tengamos que depender. - -12.--Más conveniente me parece para nuestros fines ser objeto de -observaciones, cálculos y cavilaciones como un astro, que no ser -materia de análisis microscópico como una pulga. - -13.--Mientras haya verdades desconocidas, habrá sentimiento de -adoración: cuando más os acerquéis a la evidencia de las cosas, tanto -más os alejáis de esa timidez y credulidad propias de la inocencia; -haced de modo que los hombres continúen por mucho tiempo siendo -niños para juzgaros: circundaos de majestad; colocaos a esa media -luz favorable de los crepúsculos; trabajad en el misterio la tela de -vuestros designios. - -14.--Entre el cariño y el respeto, preferid el respeto: porque el -cariño nos obliga y el respeto nos autoriza. - -15.--Entre la amistad estrecha y la relación afectuosa, preferid la -relación afectuosa; porque la amistad nos enajena como una inundación, -y la simple relación pone los hombres al servicio de nuestros -proyectos, sin remordimiento grande. - -16.--Entre los favoritos y los enemigos, preferid en definitiva a -estos últimos; porque los favoritos nos gobiernan desde adentro, y los -enemigos nos hostilizan desde afuera; los primeros no nos permiten -libertad de acción, y los segundos nos la dejan relativa. - -17.--Sobre todo no derrochéis ni vuestro amor, ni vuestro odio, ni -vuestra elocuencia. - -18.--Aunque solicitéis lo más baladí, tened por seguro que son -innumerables los que pretenden aquello mismo; aunque os refugiéis en -una caverna de leones, allí ha de ir alguno a disputaros un pedazo de -vuestras zozobras; aunque os encaraméis en la punta de una aguja, allí -ha de estar alguno que medite vuestra caída. - -19.--Para cualquier rumbo que os dirijáis, hallaréis uno que se os -ponga delante: hasta el vicio tiene sus émulos y hasta los más viles -oficios sus competidores. - -20.--La senda de la ambición, como la del crimen, ha de recorrerse en -la sombra; ambas conducen a las alturas y suelen terminar en tragedia. - - * * * * * - -1.--No se desvía un proyectil, después de haber recibido su impulso -inicial: realiza su parábola sobre la recta pura, hasta chocar en un -obstáculo cualquiera o caer en la tierra. - -2.--No quieras dirigir tus impulsos una vez lanzados; porque eso es tan -imposible como que un proyectil se detenga por sí mismo: cuida, sí, de -las ocasiones que despiertan tu impulsividad. - -3.--Más hacedero es evitar la acumulación de un médano, que deshacerlo; -porque para lo uno, basta arrancar la mata de pasto a cuyo alrededor se -congregan los primeros granos de arena, y para lo otro, suelen no ser -suficientes quinientos hombres fornidos. - -4.--Hay consecuencias incontrastables, originadas por causas tan -efímeras como esa miserable brizna de paja que vuela desde la rotonda -de la era, y se pierde en el espacio para todos los siglos. - -5.--La presión de dos labios sobre dos labios, eso es un beso: pues -hubo besos que originaron catástrofes, como los de Cleopatra, y besos -que proyectaron posteridades más numerosas que las estrellas del cielo -y el polvo del desierto, como los de Abraham. - -6.--Meditemos sobre lo pequeño y sobre lo puerco, y habremos meditado -sobre las armonías estelares y sobre los destinos humanos. - -7.--Aquél que quiera una humanidad más perfecta, no se satisfaga con -lavarle la cara y vestirla de gran señor: que la higienice desde la -punta de los cabellos hasta la punta de los pies, como una mujer -discreta bruñe tan esmeradamente las letrinas del último patio como los -muebles de su salón: el hombre no es una sala, es una casa completa. - -8.--Y aquél que se meta a predicar y defender derechos ajenos, debe -saber--si no es un cobarde, o un utópico, o un cacique electoral,--que -tiene la obligación de enseñar e imponer primeramente los deberes -generadores de los mismos derechos que campanea en sus conversaciones y -discursos. - -9.--Porque tan miserable es el Zar de Rusia, que piensa que cien -millones de hombres deben sostener su majestad, como el último de los -obreros de la última de las regiones geográficas que se imagina, porque -así se lo dijeron, que toda la humanidad debe girar alrededor de su -estómago. - -10.--Cada vez que te mueves originas algo; cada vez que hablas echas a -volar una semilla; cada vez que hieres, o un interés o una tendencia, -despiertas las Furias, destapas la caja de Pandora; cada vez que besas, -pones tu labio sobre los abismos, abres la puerta por donde pasan las -generaciones, multiplicas el dolor multiplicando la vida. - -11.--Nada de lo que hacemos o decimos se pierde en el vacío: el aire -está lleno del pensamiento de todos. - -12.--Nadie podrá decir en conciencia: «no soy absolutamente responsable -de mi destino; me sugestionó el medio; echó vendas sobre mis ojos la -pasión.» Porque en el fondo de cualquier espíritu, está el instinto -de lo que será, de lo que ha de sobrevenir, de aquello que tiene que -acontecer. - -13.--Un asno sienta su casco ferrado sobre las flores del jardín, como -pudiera sobre la tierra polvorosa del camino; una piedra se descuaja -y cae sobre la frente del viajero, como pudiera sobre una alimaña -venenosa; un planeta sigue su curso desde su oriente hacia su ocaso, -como pudiera en sentido contrario, si así estuviese dispuesto en el -seno de la eternidad; y una hoja seca se desliza sobre la superficie o -se levanta en alas del huracán, como pudiera pudrirse, allí donde cayó -en el otoño, al desprenderse de la rama. - -14.--Pero, nosotros no somos semejantes a la bestia, a la piedra, al -planeta y a la hoja seca, porque somos hombres y siendo hombres somos -fuerza discreta, y siendo fuerza discreta somos voluntad. - -15.--Ellos van y hacen sin elegir ni camino ni tarea; y nosotros -sabemos que podríamos hacer cosas innumerables en el mismo minuto: -ejecuta lo mejor, según tu criterio: verifica lo que te parezca menos -injusto en tu conciencia; no seas escéptico y te dejes conducir sin -lucha, al azar de las olas. - -16.--Cada irracional hace lo que hace, según su especie; esto es: el -caballo nada más que aquello que le es propio, el perro nada más que -aquello que conviene al perro... y así todos los demás de la fauna: el -hombre entonces, no puede renegar de sus facultades sin dejar de serlo. - -17.--Si el toro tiene sus cuernos, el león sus garras y la paloma sus -alas, para vivir su vida propia, ¿por qué han de palpitar en nosotros, -en forma de inconsciencias, la lealtad, la prudencia y la justicia, si -hemos de lanzarnos en el camino de la traición, de lo inopinado y de lo -injusto? - -18.--He aquí un pájaro agitando desesperadamente sus alas rotas: quiere -alzarse sobre la tierra donde yace; quiere volar. - -19.--Si naciste desequilibrado, herido en el alma, maldecido de la -natura, que al menos la tentativa del juicio se perciba en tus actos, y -haz lo que el pájaro que se rompió las alas ¡quiere volar! - - * * * * * - -1.--Reputación hecha por amigos, reputación en peligro constante de que -la deshagan los mismos que la fabricaron. - -2.--Aceptarás todo lo que te ofrezcan tus amistades, sea lo que sea, -menos tu defensa: hombre que necesita de abogados, hombre perdido para -siempre. - -3.--Los malos juicios no se desautorizan con discursos ajenos, sino con -hechos propios. La lengua sólo sirve para matar honras, aunque se la -mueva para defenderlas. - -4.--Toda inocencia, aunque sea tan resplandeciente como la de Jesús, -está en la conciencia de sus jueces como un caso discutible, y en la de -sus defensores como un propósito. - -5.--Nadie siente la pureza de nadie, nada más que como una convención, -nada más que como una complicidad misericordiosa: la idea del bien no -es otra cosa que el deseo del bien. - -6.--Vivir a expensas de la elocuencia ajena, es como apoyarse en un -báculo de vidrio: el día que se fatigue tu panegirista, ¡adiós vida! - -7.--Que tus armas sean tus obras y que tus laudatorias las hagan -aquéllos que no te vieron ni una sola vez. - -Si así no triunfas, refúgiate en el desierto; pero nunca jamás en la -misericordia de los misericordiosos. - -8.--No seas hijo de nadie; porque nadie siente la paternidad como ella -es. - -9.--Sólo con buenas acciones se neutralizan las malas acciones... - -El hecho mata al hecho; pero la palabra lo deja subsistente y más lo -agranda cuanto más lo niega. - -10.--La palabra más evangélica, sobre una vida maltrecha y dolorida, es -como un apósito polvoreado de vidrio, aplicado sobre las úlceras de un -leproso. - -11.--Huye de la memoria de los hombres como de un sitio de tormento, -como del formidable roce triturador de dos piedras de molino. - -12.--La virtud que no es una evidencia indemostrable, deja de serlo, en -cierta manera. - -13.--Repite tu vida cien veces, si te fuera posible, hasta imponerla -como un sol; pero no te demuestres ni te dejes demostrar como una -ecuación algebraica; aquello que se hace sentir por sí mismo, vive todo -contrahecho, en los espíritus. - -14.--Procede como la naturaleza, que es como procede Dios; persistiendo -en el hecho silenciosamente. - -15.--La sociedad es como los sordomudos, que más entienden los gestos -que las palabras: no oye, ve. - -16.--Prefiere la deshonra de la caída, a la deshonra de las muletas. - -17.--Cuando te sientas fatigado bajo la carga de tus dolores, aplástate -sobre ti mismo; pero no te cojas del brazo de ninguno. - -18.--El dolor humano deja de ser augusto desde el momento que encuentra -su consolador; la excelsitud de las lágrimas se trasmite toda entera a -las manos que las enjugan. - -19.--La naturaleza parece más hermosa desde los ventanales de un -hospital que desde los lujosos balconajes de un amigo. - -20.--No seas carga nunca, que es la condición más miserable a que puede -llegar un hombre. - -21.--Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se -dejaran consolar. - -22.--Nada más cómico que una viuda; porque solloza para que la -consuelen. - -23.--La caridad es una virtud; pero desecharla sincera y enérgicamente -es otra virtud más grande, mucho más grande todavía. - -24.--La dignidad en los que sufren es tan agradable a los ojos de Dios, -como el sentimiento de la misericordia en aquéllos que todo lo tienen a -manos llenas. - -25.--La felicidad tiene sus deberes; pero el dolor tiene los suyos, -sábelo bien. No hay situación humana sin obligaciones. - - * * * * * - -1.--No es prudente buscar las amistades en los tramos sociales más -elevados que el que ocupamos: los seres superiores, en cualquier manera -de superioridad, no fueron nunca seres amantes. - -2.--La lealtad no es virtud fácil de ejercer con los humildes; porque -toda virtud busca una recompensa positiva, y los humildes carecen de -fondos para premiar a los que les son leales. - -3.--Lo mismo que desde la canastilla de un mongolfier, no -distinguiríamos de otra mujer cualquiera ni a nuestra misma madre, -desde las alturas de la intelectualidad, del poder, de la fortuna, de -la felicidad, se divisa a los hombres como a granos de arena y se les -trata como a desconocidos. - -4.--A todo aquél de tus iguales que quiera subir, considérale como a -uno que te quiere dejar; y a todo aquél que haya subido, olvídale como -a uno que hubiese muerto. - -5.--La amistad de los que están mejor colocados que nosotros, es una -especie de magnanimidad del lobo para con el cordero, que puede cesar -cualquiera vez por la voluntad del lobo. - -6.--Nuestros semejantes más felices no son tales semejantes nuestros. - -7.--El dictado de amigo dado por los superiores a los inferiores, es -humillante para éstos... ¡tan humillante como una limosna recibida en -plena vía pública! - -8.--Todas las clases sociales tienen su estado de ánimo propio, que -dificulta la fácil y cordial relación entre unas y otras. - -9.--Y dos situaciones de ánimo distintas no pueden entenderse entre sí; -porque a pesar de expresarse con las mismas palabras no las usan en el -mismo sentido: dentro de cada idioma hay muchos idiomas, y todos los -días hablamos uno diverso. - -10.--Nunca podrás ser amigo, recuérdalo bien, de aquél que no entiende -plenamente lo que dices. - -11.--Por otra parte, ninguna amistad es absolutamente necesaria: -casi todas constituyen una esclavitud, y todas un peligro para la -solidaridad humana y para el sentimiento de la justicia. - -12.--El hombre se debe a todos, no a uno sólo. - -13.--Por último, si quieres evitarte dolores inútiles, no ames -especialmente sino a tu mujer, tus hijos y tus padres: que no quede en -ti nada más que el sensualismo absolutamente indispensable. - -14.--Hay que despojarse poco a poco del barro de bestia que todavía nos -agobia. - -15.--Y bien puede comenzarse por suprimir esa gran injusticia que han -venido cometiendo los hombres; porque nadie absolutamente nadie tiene -derecho de ser juzgado con el criterio elástico del amor, si los demás -han de ser medidos con la vara inflexible de lo verdadero, de lo justo -y hasta de lo conveniente. - -16.--Suprime hoy mismo todos tus amigos, así en seco, como quien -derriba una planta de cicuta a un golpe de hacha... ¡y ya verás cómo -te sientes más justo, más útil a los demás y hasta más misericordioso y -tolerante con los errores ajenos! - -17.--Pero sobre todo, vuelvo a insistir: no elijas tus amistades entre -aquéllos que pueden decir alguna vez que los avergüenzas en público. - - * * * * * - -1.--El hombre es un animal doméstico: civilizarse es domesticarse. - -2.--El perro está organizado lo mismo que cualquier lobo, para devorar -a las ovejas: cuando las repunta, las vigila y las defiende de su -hermano el lobo, hace como el hombre; esto es: realiza una serie de -actos contra natura. - -3.--Cada acción humana tiene una historia interesantísima: es el -resultado de una lucha incipiente entre la bestia que quiere ser -bestia, porque es bestia, y la bestia que no quiere serlo. - -4.--Durante los sesenta años de una existencia regular, es posible que -no se haya sido hombre, verdaderamente hombre, absolutamente hombre, -nada más que diez minutos. - -5.--Vivir vida humana, en el sentido estricto de la palabra, es vivir -una vida harto dolorosa; porque es vivir una vida de negación de los -instintos fundamentales, de teatro constante, de referencia perpetua a -un ideal que parece que está en nosotros; pero que no está en nosotros -como los propósitos del jinete no están en su cabalgadura. - -6.--Como sabe Novelli que él no es ni Hamlet ni Otelo, así sabemos -todos que no somos lo que somos... ¡qué realidad tan espantosa! - -7.--La mentira, lo que no es nada más que en apariencia, ha hecho al -progreso, como lo que no hay de toro salvaje en el buey, hace los -surcos. - -8.--Los más hermosos tipos humanos sólo son sombras, sólo son agentes, -sólo son mastines que no fueron lobos nada más que muy pocas veces. - -9.--Más, muchísimo más ha realizado el hombre con su segunda naturaleza -que con su naturaleza misma. - -10.--Los prejuicios no son sino juicios definitivos cristalizados en la -mente, a lo largo del tiempo, acumulaciones de humanidad; y, muchos de -ellos, sentimientos tan necesarios a la conservación del individuo y a -su equilibrio dentro de la sociedad, como los propios órganos físicos -de relación. - -11.--De manera que suprimirlos sin substituirlos, es tan estúpido como -arrojar al fuego todas nuestras ropas, cuando no tenemos otras de -repuesto. - -12.--Arroja tus muletas cuando ya no las necesites, como lo hizo -Sixto V. - - - - - ¡VADE RETRO! - - - I - - Tú eres joven, como un lirio de los valles - Que recién abre su cáliz - Que recién - Los cendales candorosos de sus pétalos de seda - Suelta al viento de la aurora... - ¡Yo soy trágico laurel! - ¡Yo soy viejo, carcomido, lamentable, - Como un roble centenario - Que cayó! - ¡Que cayó para ineternum, para nunca más alzarse - Por los siglos de los siglos, - Bajo el látigo de Dios! - - - II - - Son tus carnes, azucenas y jazmines - Sonrojados a los besos - De la luz; - De la luz de cien incendios pavorosos, - De cien soles fulgurantes....... - ¡Mas tu carne, no eres tú! - ¡Tú eres sombra, sombra enorme, sombra misma, - Sombra llena de las ansias - De gozar! - ¡Tus deseos se retuercen como sierpes iracundas, - Insaciables, insaciables.......! - ¡Pubertades de Satán! - - - - - LA SOMBRA DE LA PATRIA - - -_En el teatro Odeón, en 1913, al leer esta poesía el poeta explicó con -estas palabras su significado social:_ - -_«La sombra de la patria», que voy a leer, después de la «Evangélica» -de la tarde y antes de «Serenata», es un canto que ha palpitado en mi -espíritu desde mi remota juventud como una obsesión._ - -_Dos o tres veces--ocasionado por las circunstancias--tomó forma real, -pero bosquejada apenas, hasta que surgió, hasta que definitivamente -culminó el siglo pasado durante los sangrientos civismos del año 1893._ - -_Sin embargo, no es a propósito, no es un trabajo precisamente -originado, absolutamente sugerido por aquel hecho histórico; pero se -revistió, se saturó de la enorme amargura, de la pesimista congoja -cívica que le caracteriza, al son de aquellos días tumultuosos, y tuvo, -a la fuerza, que asumir algo del movimiento, del color, de la luz, del -sabor propio de los días esos: no hay obra humana--por más abstracta, -por más excelsa, o por más relativa y por más contingente que ella -sea--que no se tiña de las tonalidades del sitio y de la hora en que -ella fué realizada: no hay hecho que no denuncie al hombre que lo -produjo ni hombre que no revele de alguna manera los lodos que pisa._ - -_Pero el cómplice verdadero, el instigador responsable de la -consumación de esta obra mía, es otro más antiguo, más grave... y voy a -denunciarle:_ - -_Hubo siempre en mí una angustia, una zozobra, una desazón constantes, -perpetuas, que ya no me molestan, porque me he habituado a ellas--como -nos acostumbramos al silbar de los oídos, o a otra dolencia parecida, -como se amoldan los presidiarios a su grillete, como se adapta, se -somete todo el mundo a lo irremediable._ - -=Siento, sospecho que no hemos cumplido enteramente punto por punto -el testamento histórico de nuestros antepasados de la Revolución, -los héroes de la Independencia, los sabios fundadores de nuestra -nacionalidad.= - -_Más aún me parece a mí--me ha parecido siempre--que los destinos -humanos, que las civilizaciones humanas, que el progreso humano, -no se han conmovido de un modo apreciable, no han tomado mejores -direcciones, no han recibido todos los beneficios que, tal vez, imaginó -la Providencia al decretar la aparición de un continente sobre la faz -de las aguas y al producir la emancipación política de tantos pueblos._ - -_Ese amargor, esa desazón, ese silbar de los oídos, que me han venido -mortificando desde mi primera ya lejana juventud, han sido los -verdaderos, los reales originadores de «La sombra de la patria»._ - - - I - - Sueltos van sus cabellos. En guedejas - Por su busto encorvado se derraman - Como velo de angustias o sombría - Melena de león. Adusta, pálida, - Desencajado el rostro; la vergüenza - No tiene la pupila más opaca, - Ni la faz de Jesús, al beso infame, - Se contrajo más rígida. Adelanta - Con medroso ademán... ¡Oh, la ignominia - Con paso triunfador nunca se arrastra! - ¡La voraz invasión de lo pequeño - No hiere como el rayo; pero amansa! - ¡Cuando el alma inmortal cae de rodillas - La materia mortal cae deshojada! - La caída más honda es la caída - Que nos pone a merced de la canalla, - De lo ruín, de lo innoble, de lo fofo - Que flota sobre el mar como resaca, - Como fétido gas en el vacío, - Cual chusma vil sobre la especie humana. - - - II - - Yo la siento gemir, y sus gemidos - Resonante, recóndita cascada - En mi cerebro entumecido se hunden, - Y allí, en mitad de las tinieblas, cantan, - Con el santo fervor de los que piensan - Ablandar a su dios con sus plegarias, - Con el grave compás de los que lloran - Y al son de los sollozos se acompañan, - ¡Con el hondo plañir de los que yacen - Más allá de la luz y la esperanza! - Yo la siento gemir, y sus gemidos, - Saetas del pesar, me despedazan, - Reproches del deber me paralizan, - ¡Pregones de vergüenza, me anonadan! - Yo la siento gemir, y sus gemidos - Sobre mi frágil corazón, estallan - Como todos los vientos de la tierra - Soplando, sin cesar, sobre una rama. - Como toda la fuerza de los orbes - Gravitando, a la vez, sobre una espalda; - Como todo el dolor del universo - Que en una sola vida se agolpara; - Como toda la sombra de los siglos - En una sola mente refugiada. - - - III - - Yo la siento gemir, y me parece - Que la bóveda azul se desencaja, - Cual si fuera una ruina miserable - Que Saturno esparciese con sus alas. - Cual si fuera una cúpula proterva - ¡Que derrumbase Dios, bajo sus plantas! - Yo la siento gemir, y el océano - Y la selva, y las cumbres y la pampa, - Y la nube y las estrellas - Y todo lo insensible y sin entrañas, - Me parece que sienten, me parece - ¡Que asumen voz y proporción humana! - Me parece que vienen y se postran - Sobre la regia púrpura de mi alma, - Y la súplica ardiente de las cosas - En miserere trágico levantan. - - - IV - - Yo la siento cruzar ante mis ojos - Y es una estrella muerta la que pasa, - Dejando en pos de su fulgor, la sombra, - Porque en pos de su luz, ¡reina la nada! - Yo la siento cruzar ante mis ojos - Y la pupila tras de sí me arranca, - Cual si su imagen desgreñada y torva, - En vez de su visión, ¡fuese una garra! - Yo la siento cruzar ante mis ojos - En aterrante procesión fantástica, - De biblias del deber que ya no enseñan, - De apóstoles del bien que ya no hablan, - De laureles de honor que ya no honran, - De inspirados de Dios que ya no cantan, - De púdicas estolas que envilecen, - De patenas limpísimas que manchan, - De eucarísticos panes que envenenan, - ¡De banderas celestes que se arrastran! - Yo la siento cruzar... Seres felices - Que carecéis de luz en la mirada, - ¡Ah! yo no puedo soportar la mía - ¡Bajo la fantasma horrible de mi patria! - - - V - - ¿Dónde estás, Jehová? ¿Dónde te ocultas? - ¿Qué? ¿No vuelves tus ojos y la salvas? - ¿Qué? ¿No giras tu rostro y la contemplas? - ¿Qué? ¿No extiendes tu mano y la levantas? - Miras echar sobre su casto seno, - Que fué pulcro, Señor, como la nácar, - Antes de que su rastro en él dejase - ¡La vil caricia de la gran canalla! - Miras echar sobre sus nobles hombros,-- - Hombros que fueran los de Juno y Diana,-- - ¡Si el azote brutal del infortunio - Su pulido marfil no flagelara! - Miras echar sobre su cuerpo sacro,-- - ¡Tan sacro, sí, como tus hostias santas, - Porque también tus hostias se mancillan, - Porque también tus hostias se profanan! - Miras echar sobre la patria nuestra, - Digo por fin, vibrante de arrogancia, - El hediondo capote del soldado - Que ha de ser su señor, si no le matas, - ¿Y el rayo de tu enojo no descuelgas? - ¿Tu flamígero brazo, no descargas? - ¿Tu cielo fulgurante, no oscureces? - ¿Y tus mundos atónitos no paras? - - - VI - - ¿Dónde estás, Jehová? ¿Desde qué cumbre, - Circundada de monstruos y de llamas, - Desde qué abismo negro, impenetrable, - Desde qué estrella errante y solitaria - Ves su profanación y no fulminas? - ¿Oyes la voz de tu poeta y callas? - La voz de tu poeta que te siente, - La voz de tu poeta que te aclama, - La voz de tu poeta que te adora, - En la noche, en el día y en el alba, - En el secreto foro de su pecho - Y en el público altar de su palabra. - ¿Dónde estás, Jehová, que así me dejas - Buscarte ansioso por doquier, y callas? - ¡Y callas como un ídolo sin lengua, - Como un muñeco rígido sin alma, - A quien supuso vida el fanatismo - Y atribuyó justicia la ignorancia! - - - VII - - ¡Sí! La virtud, las leyes, el derecho, - La religión, la libertad, la patria, - La tradición gloriosa de los pueblos, - La consigna inviolable de las razas, - Y todo lo que da calor y vida - A ese artefacto rígido que llaman - El universo tuyo, son apenas - Un sueño, una mentira, una palabra; - Una cosa que suena como un disco - Chocando sobre el mármol de una escala, - Una cosa que está como una piedra - Descendiendo veloz por la montaña; - ¡Una boca que grita y que no habla! - - - VIII - - Y la doblez, la astucia, la codicia; - La vileza del sable que amenaza; - La insidia ruín que a la virtud deshonra - Y a las turbas conturba y maniata; - La evidencia del mal, su negro imperio - Sojuzgando las cosas y las almas, - Cual si fuera la torpe levadura - Que lleva la creación en sus entrañas, - La genésica fuerza incontrastable, - El fiat inicial del protoplasma,-- - Ésas son la verdad, Dios de los pueblos, - A cuyos pies la humanidad se arrastra - Como van los rebaños trashumantes - Hacia donde los vientos los arrebatan, - Los pluviales arroyos a los ríos, - ¡Y a las aguas del mar todas las aguas! - - - IX - - Ésas son la verdad, Dios providente, - Que todo lo precaves y lo mandas, - Arquitecto invisible, que dispones - La orientación del pórtico y su fábrica, - Poderoso caudillo que presides - La instrucción del soldado y la batalla, - ¡Tragediante inmortal que verificas - La negra intriga de tus propios dramas! - Ésas son la verdad Dios de justicia, - Y cuyo tribunal siempre me llama, - Que has hecho del placer el ancho cauce - Que conduce a la muerte o la nostalgia; - Que has dejado indefensa a la gacela - Armando al lobo de potentes garras; - Que has dividido el mundo de los hombres, - En los más, que padecen y trabajan, - Y en los menos, que gozan y que cumplen - La misión de guiar la recua humana, - Que más grandes son cuando más mienten, - ¡Que más nobles son cuando más matan!... - ¿Dónde estás Jehová? ¿Dónde te ocultas - Que así me dejas blasfemar y callas, - Mi rebelión airada no sofrenas, - Mi pequeñez pomposa no anonadas, - Mi razón deleznable no enloqueces, - Y esta lengua de arpía no me arrancas, - Y esta lengua de arpía no derribas - Y la haces cual fruto de una rama? - - - X - - Los que sabéis de amor,--de amor excelso, - Que recorre la arteria y la dilata, - Que reside en el pecho y lo ennoblece, - Que palpita en el ser y lo agiganta; - Los que sabéis de amor, nobles mancebos, - Fuertes, briosos, púdicos, sin mancha, - Que recién penetráis en el santuario - De la fecunda pubertad sagrada; - Vosotros,--Sí, vosotros ¡oh! mancebos - Que todavía honráis a vuestras madres, - Circuyendo de besos y de lágrimas - El augusto recinto de sus frentes, - ¡La espléndida corona de sus canas! - Volved los rostros a la reina ilustre - Que prostituida por los viejos, pasa, - Y si al poner los ojos en los suyos, - Ojos de diosa que del polvo no alza, - No sentís el dolor que a los varones - Ante el dolor de la mujer ataca; - Si al contemplar su seno desceñido, - Seno de virgen que el rubor abrasa, - No sentís el torrente de la sangre - Que inunda el rostro en borbollón de grana; - Si al escuchar sus ayes angustiosos, - No sentís una fuerza prodigiosa - Que os impele a la lucha y la venganza; - ¡Arrancaos a puñados, de los rostros, - Las mal nacidas juveniles barbas, - Y dejad escoltar a vuestras novias - La Sombra de la Patria! - - - - - EVANGÉLICAS - - Para el agente de facción en la bocacalle. - - -1. Las calles no son sitios de estacionamiento: son conductos de -comunicación entre los diversos puntos de una ciudad, lo mismo que las -carreteras lo son entre las varias ciudades de un país. - -2. Ésa es la naturaleza de las calles, bulevares y caminos públicos; -naturaleza que ni el pueblo ni las autoridades del pueblo pueden -extorsionar, sin cometer delito contra la existencia racional de las -cosas. - -3. Los ayuntamientos que arriendan el derecho de instalar sillas y -mesitas ambulantes en las anchas aceras de las avenidas urbanas, -conceden una prerrogativa monstruosa; porque crean el privilegio de -interrumpir la circulación pública, que está amparada por una solemne -declaración constitucional. - -4. La municipalidad o el intendente que esto autorizan, cometen un -abuso o un mal uso de la soberanía delegada que ejercen; enajenan una -cosa que no está bajo su dominio sino para mejorarla en su destino -esencial. - -5. El pueblo que circula por la vía pública no es una manada de bestias -exóticas, para que nadie se permita explotar su exhibición, ni directa -ni indirectamente. - -6. Las mesitas ésa no son más que las graderías de un circo de -fenómenos raros, ocupadas por una concurrencia de volterianos -agresivos y deslenguados, como todas las concurrencias de esa clase de -espectáculos. - -7. A ti no te importa, mi noble agente, que así se haga en París; -porque la moral de la metrópoli de una nación que ha suprimido al hijo, -no puede ser el molde de la moralidad de nadie, ni siquiera de la -moralidad de los hotentotes. - -8. Las procesiones religiosas, lo mismo que los corsos carnavalescos, -también obstruyen la vía pública por una debilidad de su jefe y por -otra debilidad de las autoridades del municipio. - -9. La calle es del César,--en este país el César es el pueblo--y ya -está dicho que hay que dar al César lo que es del César y a Dios lo -que es de Dios: luego Dios no tiene derecho de salir a la calle a -mortificar al César invadiéndole su dominio. - -10. Las fiestas carnavalescas no son precisamente reminiscencias -paganas aunque mucho de pagano tengan: son grotescas y pornográficas -invenciones de los cortesanos papalinos de la Roma teocrática. - -11. La humanidad actual no necesita que le señalen tres días del año -para ser bestialmente libre, después de haber sido los trescientos -sesenta y dos días restantes bestialmente esclava. - -12. El pueblo ha adquirido a través de los siglos, una moralidad media -más alta, muchísimo más alta, que la de los señores cardenales y -obispos católicos que le invitaban a la locura y al libertinaje dentro -de los propios templos de Jesús. - -13. Todo sacerdote ha sido siempre un mercader de las pasiones humanas: -jamás ni su regulador ni su consolador. - -14. La calle está hecha para que pasen por la calzada los carros, los -coches, los tranvías, los automóviles, las bicicletas y los jinetes; y -para que circulen por sus veredas, sin el mínimo obstáculo, todo los -peatones, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, pobres y ricos, malos y -buenos... ¡pero, para que circulen! - -15. Los vecinos de una ciudad moderna, pueden recorrer colectivamente -las vías de ésta, cada vez que así se les ocurra y hayan manifestado -a la autoridad policial el objeto de su pasaje por la calzada; pero, -nunca jamás, en la forma provocativa de una ostentación de ceremonias y -símbolos que pueden ser ocasión de agresiones de hecho. - -16. El que quiera misas, blancas, o negras, o rojas, o de cualquiera -de los siete colores del prisma, que se las oficie en su casa; porque -todas las misas son motivo de escándalo para los que no creen en ellas. - -17. La calle es un sitio neutral, de tranquilidad y seguridad -absolutas, de tanto respeto recíproco y de tanta templanza en el hacer -y decir, como el salón más aristocrático, aunque así no les parezca a -los fanáticos que, por lo mismo que lo son, no conciben otro derecho -que el suyo propio, ni tienen otro hermano que el que piensa y obra -como ellos. - -18. El transeúnte que se ve precisado a descender a la calzada, -porque un grupo de personas estacionado en la vereda le interrumpe -estúpidamente el paso, sin una razón de orden público, como una -revolución, un gran mitin político u obrero, un incendio, etc., ha -sido extorsionado en un derecho establecido por la constitución y -positivamente confirmado por las leyes. - -19. Ese transeúnte puede decir, a plena lengua, que recorre una ciudad -en la que no se respeta ninguna ley, lo mismo que en una toldería de -salvajes; porque donde no hay capacidad para cumplir lo menos, no puede -haberla para cumplir lo más. - -20. La mujer joven o vieja, patricia u obrera, que tiene que soportar, -como a un chubasco hediondo, los chicoleos pornográficos de los -almizclados mirliflores que se posesionan de las aceras como de cosa -absolutamente propia; o que se ve obligada, para no doblegar su pudor -a través de aquellas horcas caudinas, a cambiar de calles, alargando -su camino y retardando su llegada al punto de su destino: esa mujer, -ha sido afectada, a vista y paciencia de todos, en su derecho al libre -tránsito, en su debilidad femenina y en su majestad humana. - -21. Ella está autorizada para proclamar a la faz del mundo que aquella -ciudad donde tantos percances le acontecieron, es una Sierra Morena -llena de peligrosas asechanzas, y que los hogares de la misma deben -tener una moralidad muy discutible. - -22. Porque así como los miasmas de las calles tienen sus focos en el -interior de las habitaciones, las procacidades juveniles de la vía -pública, son la proyección, sin soluciones de continuidad, de las -procacidades del hogar. - -23. No es la parte más sana de una población la que pasea más a menudo, -aunque aquella parte sea la más elegante. - -24. Los pueblos más callejeros, más divertidos, nunca fueron -verdaderamente libres sino en ocasiones intermitentes. - -25. La afición al callejeo y al café, supone un hogar caduco, ya sin -fuerzas simpáticas atractivas. - -26. Cualquier ciudad de los Estados Unidos de Norte América acusa el -espíritu de aquel pueblo, su varonil fortaleza, su exacto concepto de -la vida y la eficacia de su intervención en el progreso universal. - -27. Las calles de aquellas ciudades no son lagunas productoras de -fiebres palúdicas: son ríos que corren. - -28. El niño, cualquier niño, es un pequeño criminal incipiente. - -29. Aunque así no lo parezca, todo el trabajo de los padres, de los -hermanos mayores, de los maestros, de la sociedad entera, tiende -convergentemente a que ese malvado que palpita en aquel tierno ser, no -se desarrolle del todo. - -30. Basta observar un pequeñuelo entregado a sí mismo, sin vigilancia -ninguna y sin algo perentorio en que ocuparse: parece un Nerón -presidiendo el incendio de Roma, parece un Atila destruyendo la vieja -civilización pagana. - -31. Es un crimen de lesa humanidad, entonces, echar los niños a la -calle sin un objetivo preciso de utilidad, o para ellos o para sus -familias. - -32. Cualquiera que tenga ojos habrá visto que no son los muchachos que -van a la escuela los que maltratan los árboles de las avenidas, rompen -los estucos frescos de los muros y estampan inscripciones obscenas en -las fachadas: son los que regresan. - -33. Porque a la escuela tienen que llegar a una hora fija, a golpe de -campana como los obreros, y van a esa escuela en línea recta, lo mismo -que sonámbulos. - -34. Pero como sus padres no les imponen puntualidad militar en la hora -del retorno, quedan, por esa causa, entregados a sí mismos: entonces -reaparece el criminal en germen, el destructor incipiente, el pequeño -Nerón delirante... ¡y las copas de los árboles caen desgajadas, los -relieves de las fachadas pierden su tersura y modelación, las estatuas -de los paseos se llenan de mutilaciones, las paredes del trayecto se -cubren de figuras y de sentencias dignas de los muros de una letrina -pública, y los aires se pueblan de apóstrofes tan abominables como -aquellas figuras y aquellas sentencias! - -35. No hay otra manera de combatir el espíritu de destrucción en los -niños--que es fundamental en ellos, que es la característica de su -edad,--sino vigilándoles cuando están cerca de nosotros, dándoles -una ocupación de carácter imprescindible cuando les dejamos solos, -y estableciéndoles un severísimo lapso prudencial de tiempo para el -regreso, cuando hay necesidad de enviarles a la calle por las urgencias -de la casa, o de la educación, o del aprendizaje de ellos mismos. - -36. Ya he dicho anteriormente que el niño no es una flor más o menos -olorosa y agraciada: es un fruto que va sazonando. - -37. Tampoco es ni un adorno ni un estorbo en su casa. - -38. Y fíjate que digo «en su casa»; porque todo hijo es dueño de casa -en la casa de sus padres. - -39. Él, no es un adorno porque no es ni un bufón ni un perro de lanas; -y no es un estorbo, porque no es ni un intruso ni una excrecencia -maligna. - -40. Él, él mismo, es toda la razón de ser del hogar paterno; y sin -él, aquel hogar es un prostíbulo legalizado por el registro civil y -santificado por alguna iglesia. - -41. He dicho, también, que un niño es un aprendiz de hombre útil, y -ahora te digo que es un estudiante de hombre civilizado, de hombre -digno de derechos y de deberes, de hombre capaz de sacrificio. - -42. Todo lo que no concuerde con esto, es una imbecilidad propia de -esos espíritus secundarios, que se refugian en el magisterio y en la -literatura pedagógica. - -43. De un aprendiz no se aguarda nada más que lo muy razonable, dada su -edad, su endeblez, su falta de juicio, etc.; pero lo poco que se exige, -se le exige y no se le suplica. - -44. Un niño no debe desarrollar su naciente vidita lo mismo que un -simple aficionado del arte de vivir que asistiera a su academia de vez -en cuando, como todos los aficionados. - -45. Está obligado a vivir la parte de vida que le toca, como un joven -entusiasta que asiste diariamente, llueva o truene, a un gran taller, -para convertirse con el tiempo en un eximio profesional. - -46. De ésos que pasaron su niñez, o completamente abandonados o -femeninamente mimados por sus padres, están llenas las cárceles y las -oficinas públicas, que es como decir: están llenos los infiernos y el -limbo; el último seno del dolor y el último seno de la nulidad. - -47. Heroico agente de policía, que presencias desde tu puesto la -procesión eterna que pasa por la calle: sábete que la vía pública no -es el sitio de los niños; vigílalos paternalmente desde tu bocacalle, -cuando pasan por tu lado camino de la escuela, de los mandados y de -los talleres; sálvalos de sus propios instintos y de los lúbricos -miasmas que ruedan como satanes por el bulevar; no les conduzcas -jamás al calabozo, que es más horrible que la calle misma; y disuelve -a latigazos certeros esos ruidosos congresos, esas dumas rebeldes, -agresivas y deslenguadas, que ellos establecen en las veredas y los -terrenos baldíos, en las primeras horas de la noche. - -48. Puede ser que aquellos azotes salven de una muerte anónima y -miserable a algún Franklin, a algún Lincoln, a algún Sarmiento en -germen que anda rodando por el arroyo, como un grano de trigo arrojado -en las piedras. - - - - - TRÉMOLO - - -Señor. ¿Cuándo dejarás de ser silencioso como el capataz de un ingenio -de azúcar o de una cuadrilla de camineros? - - * * * * * - -¿Por qué permites que los hombres hagan aquello mismo que repudian? - - * * * * * - -¿Por qué pusiste en mis manos esta mala bujía, nada más que para darme -cuenta de mis propias tinieblas? - - * * * * * - -Dios adusto, Dios frío, Dios con libro de entrada y salida, como un -carcelero, Dios que necesita del Dolor, Dios que inventó las lágrimas -¡Vete a tu Olimpo! - - * * * * * - - Aquí está mi pecado más funesto; - Aquí está, de mis manchas, la peor, - Aquí estoy a tus pies... ¡De un solo gesto - Fulmíname, Señor! - - ¿Quién nos puso el horror a lo Deforme? - ¿Quién dictó las pragmáticas del Bien? - ¿Y qué mano brutal, qué brazo enorme - Nos hunde en lo Soez? - - Negras son las cien fauces del infierno; - Negras las almas que al infierno van: - Negra la Eternidad... ¡Negro y eterno - Un minuto del Mal! - - Tengo una luz en mí, que no se apaga; - Tengo la claridad de lo Mejor... - ¡Y tengo el corazón hecho una llaga. - Como el cuerpo de Job! - - Brillan sobre la Noche las estrellas, - Brillan como pupilas de rubí; - Brillan desde el Principio, todas ellas... - ¡No me miran a mí! - - Yo no puedo ceñirme en lo Inefable, - Yo no puedo ser más de lo que soy; - Yo no puedo evitar lo Inevitable... - ¡Porque yo no soy Dios! - - ¿Dónde están tus Olímpicos Pesebres? - ¿Dónde está el manantial de tu Virtud? - ¿Dónde se han refugiado, como liebres, - Tus Genios de la luz? - - Gimen los gemebundos algarrobos; - Gimen bajo la fusta de Aquilón; - Gimen en las tinieblas como lobos... - ¡No gimen como yo! - - Yo he de ser el que cae, el que gravita; - Yo he de ser el Satán, ¡el no feliz! - Yo he de ser el rosal que se marchita... - ¡Porque te place a ti! - - Guarda para tus buenos tus Edenes; - Guarda para tus vírgenes tu amor; - Guárdate para Ti todos tus bienes... - ¡Tirano sin control! - - Aquí está mi pecado más funesto; - Aquí está, toda entera, mi maldad; - No hagas, solemne Dios, un solo gesto... - ¡Te acuso de crueldad! - - Braman en el desierto los leones; - Braman, como una gran lamentación; - Braman, porque maldicen las prisiones - De su instinto feroz. - - Pesa la Cruz sobre Israel deicida; - Pesa la Rebelión sobre Satán; - Pesa sobre Caín la primer Vida... - ¡Mi carga pesa más! - - Buscan los ángeles placeres, - Buscan las aves el espacio azul; - Buscan la Libertad todos los seres... - ¡Yo busco el ataúd! - - Sueña con retoñar el triste leño; - Sueñan los pobres ciegos con que ven; - Sueña la recua enorme... ¡yo no sueño! - ¡Jamás retoñaré! - - Piensan los mismos necios en la gloria; - Piensan los incurables en vivir; - Piensa en la perfección la vil escoria... - ¡Yo me río de mí! - - Yo sé que hay una luz que no se apaga; - Yo sé que hay que llegar alguna vez... - Yo sé que están hechas una llaga - Las plantas de mis pies. - - Guarda para tus Santos tus Edenes; - Guarda para tus vírgenes tu Amor; - Guárdate para Ti todos tus Bienes... - ¡Valen mucho, Señor! - - Me impusiste la cruz de un gran destino; - Me pusiste el afán de un Más Allá, - Y pusiste la Noche en mi camino... - ¡No doy un paso más! - - Aquí está mi pecado más funesto; - Aquí está, de mis lacras, la peor; - Aquí estoy ante Ti... ¡Ni un solo gesto!... - ¡Págame mi dolor! - - ¿Qué te cuesta evitar las amarguras? - ¿Qué te cuesta radiar toda tu luz? - ¿Qué te cuesta dotar a tus criaturas - De tu misma salud? - - ¿Quién reduce tus fuerzas infinitas? - ¿Quién te obliga a crear ni un pecho vil? - ¿Quién te impone la ley de los jesuítas - Para llenar tu fin? - - ¿Dónde está tu potencia soberana? - ¿Dónde están tus ejércitos del Bien? - ¿Y dónde está la perfección humana, - Para tenerte fe? - - Eras un viejo Buda milenario; - Eras un comodín y nada más; - Eras un espantajo innecesario... - ¡Ya no habría otro igual! - - Eras sin filiación, como un gitano; - Eras como un error que ya no es; - Eras un epigrama, un dicho vano... - ¡Una sombra que fué! - - Todos te maldecían, Iscariote, - Todos te declaraban maniquí, - Todos, ¡¡hasta tus propios sacerdotes - Se reían de ti!! - - Estabas derrotado por la Ciencia; - Estabas sin arraigo en lo Vulgar; - Estabas como Duda en la Conciencia... - ¡No tenías altar! - - Y yo arrimé mis hombros a tu carro; - Yo te puse mis versos por pavés; - Yo te alcé como a un mísero del barro - Con mi profunda fe. - - Yo te soñé la Madre y el Abuelo; - Yo te soñé más próvido que el sol; - Yo te pensé mejor... ¡Vete a tu cielo! - ¡No mereces ser Dios! - - Aquí está mi pecado más funesto; - Aquí está, de mis lacras, la peor; - Aquí estoy ante Ti... ¡Ni un solo gesto! - ¡Págame mi dolor! - - - - - FÚNEBRE - - - La montaña que tiembla, por que siento - germen de cataclismo en sus entrañas - el huracán que gemebundo emigra - quién sabe a qué región y a qué distancia: - el amor que ruge protestando airado - de la ley del nivel que lo avasalla: - los mundos del sistema, ¡tristes mundos! - que al sol de Dios obedeciendo pasan - como en la arena de la pista el potro, - a latigazos, ¡noble potro! salta: - no tienen sobre sí más amargura - que la que hospeda en sus desiertos mi alma, - porque yo arrastro sobre mí, ¡y no puedo! - como un cuerpo podrido, la esperanza. - - Tú que vives la vida de los justos - allá junto a tu Dios arrodillada: - yo no creo, ni aguardo, pero pienso - que haya hecho Dios un Cielo para tu alma; - dame un rayo de luz, ¡uno tan sólo! - que restaure mi fuerza que desmaya, - que ilumine mi mente que se anubla, - que reanime mi fe que ya se apaga; - dame un beso de amor, ¡uno siquiera! - aquí, sobre esta frente que besabas, - aquí, sobre estos labios que otros labios - han besado con ósculos de infamia, - aquí, sobre estos ojos que no tienen - nada más ¡Oh mi madre! que tus lágrimas. - - - - - SERENATA - - - Nocturno canto de amor - que ondulas en mis pesares, - como en los negros pinares - las notas del ruiseñor. - - Blanco jazmín entre tules - y carnes blancas prendido, - por mi pasión circuido - de pensamientos azules. - - Coloración singular - que mi tristeza iluminas, - como al desierto y las ruinas - la claridad estelar. - - Nube que cruzas callada - la extensión indefinida, - dulcemente perseguida - por la luz de mi mirada. - - Ideal deslumbrador - en el espíritu mío, - como el collar de rocío - con que despierta la flor: - - Sumisa paloma fiel - dormida sobre mi pecho, - como si fuera en un lecho - de mirtos y de laurel. - - Música, nube, ideal, - ave, estrella, blanca flor, - preludio, esbozo, fulgor - de otro mundo espiritual. - - Aquí vengo, aquí me ves, - aquí me postro, aquí estoy, - como tu esclavo que soy, - abandonado a tus pies. - - - - - EL BORRÓN - - - Haciendo revisación - De las que antaño me amaban, - Sus nombres hallé que estaban - Cubiertos con un borrón... - Lleno de tribulación - Por aquel acaso cruel, - Quise arrancar del papel - Borrón tan impertinente - Y al intentarlo imprudente, - Salió lo escrito con él. - - ¡Oh, qué negros y encontrados - Pensamientos me afligían, - Cuáles y cuántos serían - Aquellos nombres borrados! - Y con los ojos nublados - Y el alma de afán cubierta - Salí buscando la puerta - Del hogar donde nací, - Nadie respondió ¡ay de mí! - ¡La casa estaba desierta! - - ¡Adelante! dije yo, - No quiero desesperar - Y fuí la casa a buscar - De la mujer que me amó; - Mas como nadie salió, - Llamé con voz lastimera - Si sabrían de quién fuera - De tantos un sólo nombre - Y de adentro gritó un hombre - ¡Que el nombre de ella no era! - - ¡Oh qué blasfemia execrable! - ¡Oh qué rugido tan hondo - Rasgó el aire desde el fondo - De mi pecho miserable!, - Roto estaba el frágil cable - De mi vida en un segundo - Del abismo en lo profundo - Desangrado, herido y solo, - ¡Para mí de polo a polo - Mar sin playas era el mundo! - - Y tambaleante y sombrío - Cual un crápula beodo, - Que hastiado y harto de todo - Para él todo está vacío; - Tomé camino hacia el río - Buscando en su fondo inerte - A mi vida mejor suerte - A mi orfandad un asilo - Porque el puerto más tranquilo, - Es sin duda el de la muerte. - - Llegué a la margen y al ver - Como el agua dormitaba - Recién recordé que estaba - Suspendido en el no ser; - Quise a la vida volver - De la muerte horrorizado, - Cuando un brazo despiadado - Me despeñó y al hundirme, - Sentí la voz maldecirme - ¡Del amigo más amado! - - Muerto ya porque estoy muerto, - Mi espíritu sin consuelo - Subió inspirado al cielo - Como al más seguro puerto; - ¡Ay! para todos abierto - Está siempre aquel lugar, - Y cuando mi alma al llamar - Llegó con humilde voz, - Con su mano el mismo Dios - ¡Vino la entrada a cerrar! - - Y desde entonces proscrita - Buscando reposo y calma, - Otra vez cautiva el alma - Dentro mi pecho se agita; - Allí está la pobrecita - Como perla en negro velo - Ensayando siempre el vuelo - Que la lleve en un segundo, - Lejos, muy lejos del cielo, - Lejos, muy lejos del mundo. - - - - - EVANGÉLICAS - - -1.--La verdad no está metida dentro de un pozo como lo establece el -símbolo clásico y como lo han venido predicando todos los dulcamaras -catedráticos y no catedráticos. - -2.--La verdad palpita a flor de las cosas y para dar con ella no -necesitamos ni barrenos ni drogas, ni dinamitas: nos basta el buen -sentido y una mediana serenidad de espíritu en presencia de los hombres -y de los hechos. - -3.--El hombre de genio es un Sancho a quien favorecen las -circunstancias, y nada más. - -Agosto 2 de 1909. - - - - - AL COMPÁS DEL CORAZÓN - - (Fragmento) - - -No hay desventura que no arranque de una llaga o que no la produzca, -y no hay caridad verdadera que no se enferme o no se manche.--No hay -hombre más perverso que aquél que no quiere contaminarse.--Más frío y -más estéríl que un témpano es el impecable.--Nadie más injusto que un -desgraciado, ni más indiscreto, ni más mal pensado, ni más caviloso, -ni más incongruente, ni más agresivo, ni más odioso. No es más que -enemigo y no discurre más que revanchas.--De todos los heroísmos es -capaz el hombre, si hay un público que lo aplaude, y un grande que -le recompense, aunque sea con una mirada.--Siempre que haya luz, y -laureles, y estatuas, y páginas de la historia, tu corazón será un -tesoro inagotable de sublimidades; siempre que haya sombra y olvido, -será una caverna. - - - - - ALMAFUERTERIANAS - - -La humanidad se lo ha llevado siempre buscando asiento; toda la -historia no es más que un ruido de sillas, murmullos de platea, -preliminares de banquete. Pocos son los que ponen sus dedos allí donde -su mano: la generalidad los echan en pos de sus ojos. Buscando lo -imposible, se está buscando siempre. La imaginación enceguece a la -soberbia, estimula a la envidia y llena la vida de amargura. El derecho -suele ser la cortesía de la voluntad, y ésta es la soberanía de la -fuerza. En el fondo de todo está un egoísmo vibrando su látigo. El -hombre como los malos cómicos sólo quiere hacer papeles de rey. - - * * * * * - -Procede como los millonarios que no salen a la calle con sus millones -en la cartera; condúcete como los grandes cómicos, que no van a la -feria vestidos de Hamlet. - -La modestia debe imponerse como una pantalla difumadora, entre el -exceso de luz y el exceso de tinieblas. - -A más caudales, más cerrojos; y así también: a más fama de virtud, o de -belleza, o de talento, más recato. - -Acorázate de vulgaridad: recúbrete de buenas maneras, haz olvidar tu -posición por más merecida que la tengas: como si disfrutaras de un -tesoro mal habido, aprende a caminar por entre hambrientos, sin que se -den cuenta de tu pedazo de pan. - - - - - ENTRE ESPOSOS - - - --¡Cuánto te adoro, Tomás! - ¡Eres mi dicha, mi encanto! - ¡Te amo tanto, pero tanto... - Que no puedo amarte más! - La dulzura de tu beso - Quiero aspirar, delirante... - --Bien no sigas adelante... - ¿Te bastan doscientos pesos? - - - - - DE RODILLAS - - - Discurren los que me ven - Mirarte con tanto afán - Que mis labios no podrán - Expresar mis ansias bien. - Yo no siento que se den - Semejante explicación; - Pues de su equivocación - A mansalva considero - Descubrir el paradero - De mi pobre corazón. - - No sé si me lo han robado - Pero sé que lo he perdido, - Y que ha de estar escondido - En algún sitio sagrado; - Pues, si mi pecho ha dejado, - Digo que no pudo ser - Tan sólo por el placer - De olvidarme y libertarse, - ¡Sino para refugiarse - En un pecho de mujer! - - Él no tuvo otra pasión - Que la pasión de lo bueno, - Porque nació sin veneno - Mi prófugo corazón; - Y si dejó la mansión - De mis entrañas, arguyo - Que ha sido el ánimo suyo - Ampararse en un altar, - Y juro que no ha de estar - En más pecho que en el tuyo. - - Yo no lo quiero sacar - De un asilo semejante - Porque sé que en el instante - Cesará de palpitar; - Allí lo debo dejar - Para que esté satisfecho - Y puesto que tú te has hecho - La santa de su elección, - Que siga en adoración - Arrodillado en tu pecho. - - - - - ¿FLORES A MÍ? - - - Ayer me distes una flor - Una flor a mí, señora, - Que no consagré una hora - Ni al más poderoso amor. - ¿Flores a mí?... si es mejor - ¡En un páramo arrojarlas! - O tú no sabes amarlas, - O al sentir mi pecho yerto - ¡Sobre la tumba de un muerto - Has pensado abandonarlas! - - ¿Flores a mí?... ¿Tú no sabes - De esos parajes que aterran, - Donde las flores se cierran, - Donde no cantan las aves?... - Las más orgullosas naves - Temen del mar los furores, - Los tigres devoradores - Huyen del simún airado... - ¡Y tú en mi pecho has dejado - Tan sin recelo, tus flores! - - Flores a mí... Puede ser - Que desalmada y celosa, - Buscaras la más hermosa - Con tu instinto de mujer; - Y haciéndole comprender - Yo no sé qué gentileza, - Con refinada fiereza, - Con el más profundo encono, - La bajaste de su trono - Por castigar su belleza, - - No lo sé, linda mujer, - Ni quiero saberlo todo; - Me contento con mi modo - De saber y no saber; - Pero si quieres tener - La realidad en tu mano, - Te diré, sin ser un vano, - Que si te movió el amor... - ¡La flor ha sido una flor - Que fué destronada en vano! - - - - - VIGILIAS AMARGAS - - - I - - Como las aguas muertas - desparraman pestíferos vapores, - de juncos y de flores - y de brillos fantásticos cubiertas; - y como al fin la gente, - ya su prole cual muertos insepultos,-- - descubre los ocultos - focos de la malaria pestilente: - ¡oh, calumnia cobarde, - tu maldad, como un charco, ni se agita, - y tu lengua maldita - se arranca finalmente, pero tarde! - - - II - - Tarde... como hay estrellas - que cerraron sus ojos soberanos - y en los ojos humanos - ya muertas en el éter, viven ellas: - tus perdurables signos - no los borra ni el mar... mucho más anchas - donde fueron tus manchas - dibujan otras manchas los malignos! - Tarde... Como en el suelo - que abona el viejo Nilo en sus crecientes, - germinan las simientes - al primer gestador beso del cielo: - las catervas esclavas - repletas del rencor de sus fatigas, - devuelven cien espigas - por cada gota puerca de tus babas. - - - III - - Tarde... Como traidora - la lengua de Don Juan va sugerente - bruñendo la pendiente - que conduce al nefasto «cuarto de hora»; - así, rufián hediondo, - al propio corazón del que difamas - le tientas y le llamas - y le arrojas vencido a lo más hondo; - así los directrices - de carácter más neto y más hidalgo, - vienen a ser por algo - lo mismo que tú inventas y tú dices. - - - IV - - Tarde... Los que tú lames - para siempre jamás doblan sus lomos, - egregios eccehomos - ungidos de las mirras más infames;-- - porque la frase artera - que lanzas al azar y medio trunca, - ya no se borra nunca, - ni aunque Dios, si hay un Dios, lo dispusiera. - - - V - - Como va sin testigos, - bajo el dosel astral del firmamento, - desflorando el jumento - la fulgurante gloria de los trigos; - o como en el follaje, - trémula de ponzoña, la serpiente - fulmina de repente - la regia vida del león salvaje; - o como las carcomas, - en el frondoso, perfumado huerto, - con diabólico acierto - taladran la más roja de las pomas; - o como traicioneras, - ya mordidas del mal que no se cura, - sobre la tez más pura - ponen su placa impura las rameras; - tú matas, tú suprimes - la Virtud, el Honor, los Ideales, - y has poblado hospitales - con una multitud de almas sublimes. - - - VI - - Por ti van cohibidas - con los ojos en tierra cien mujeres: - no concibes, no quieres - nada más que bellezas prostituidas; - por ti, por tu mandato, - no llegan a ser madres las doncellas - y apagan sus estrellas - en la iracunda paz del celibato; - por ti los más garridos, - los púberes Apolos más hermosos - pasan por tenebrosos, - satánicos arcángeles caídos; - por ti van los aciagos, - impulsivos demonios de los celos, - bramando en los Otelos - que surgieren al chisme de tus Yagos; - por ti marchan sujetas - al índice vulgar vidas preciosas - sufriendo silenciosas - una carrera diaria de baquetas; - por ti, locuaz arpía, - todos los seres, todos juntos, gimen - y la idea del crimen - suele turbar a la razón más fría; - por ti blancos armiños - de máculas y taras están llenos... - y no parecen buenos, - santos y buenos, ¡ni los propios niños! - - - VII - - Tú tienes los secretos - del reproche y el óbice y la mengua: - tan sólo por tu lengua - Sócrates y Platón no son completos, - por ti los inmortales, - en el mármol y el bronce redivivos, - aguardan pensativos - que caigan de una vez sus pedestales; - tú acechas la subida - del Tabor de la Gloria en un repliegue, - para que nadie llegue - sin llevar en el rostro tu escupida; - por ti se para el carro - del más gran triunfador donde tú mandes; - tú obligas a los grandes - a ceñir un laurel sucio de barro... - ¡y tanto les azotas - y es tanto lo que injurias su grandeza - que sienten la tristeza - de no ser unos míseros idiotas! - - - VIII - - Sí, calumnia cobarde, - tu maldad, como un charco, ni se agita - y tu lengua maldita - se arranca finalmente, pero tarde; - porque la frase artera - que lanzas al azar y medio trunca - ya no se borra nunca, - ni aunque Dios, si hay un Dios, lo dispusiera. - - - - - LA INMORTAL - - Ama a tu prójimo como te amas a ti mismo.--Jesús. - - - Aquí salgo del seno profícuo - de la cósmica chusma sagrada, - como surgen los rudos poceros, - ungidos en greda, del pozo que cavan; - con el acre sabor de la simple, - desolante sentencia judaica: - la ansiedad de la luz en los hombres - recién aparece después que se sacian. - - Aquí traigo los puños repletos - de corrientes vergüenzas palmarias, - cual un frío bufón que mostrase - los ruedos raídos de un manto de grana; - de vergüenzas corrientes que corren - sin herir, sin rozar suspicacias... - ¡Por qué tanto repican las cosas - que ya no penetran ni a golpes de maza! - - De vergüenzas corrientes que quiera - sujetar con mi sola pujanza; - de sus crines hirsutas cogerlas - y al rostro perplejo del orbe lanzarlas. - Pues yo sé que los nudos gordianos - al más leve tirón se desatan; - que se buscan misterios y surgen - verdades que ciegan de simples y claras. - - Que cualquier intelecto mediano - para dar en la clave se basta, - como al propio través de la noche - con un candilejo cualquiera se marcha, - que con sólo pulsar una vida - ya se pulsan las cuerdas humanas; - pues un solo vellón, uno solo, - resume, presume la ingente majada. - - Y aquí voy a tejer mis estrofas - a favor del azar, como salgan, - cual un niño que hacina en manojos - jazmines dilectos y agrestes retamas; - como corren, según las caídas, - por el dorso terráqueo las aguas, - y según las arrugas y gestos - las perlas del santo sudor por la cara. - - Porque nadie trenzó las ideas - con mayor solidez y más gracia, - que la gracia de flor con que nacen - y van, por sí mismas, tramando su trama; - porque toda labor que perdure - y al rodar de los siglos no caiga, - la sacaron así, paulatinas, - las inusas ambientes del fondo de un alma. - - Yo no sé qué saldrá de mi numen - con mi pobre conciencia turbada: - la conciencia del gusto vacila - la vez que la miden conciencias villanas. - Mas yo sé que bajé los peldaños - por amor maternal de las llagas: - si hay un juez que las vidas escruta, - la gota de Cristo que tengo, me salva. - - No será mi labor un conciso, - bien trabado, bien lógico drama; - las verdades morales se chocan - y el arte más alto jamás las enlaza. - Mas también, la visión de mi chusma - cual andrajo flotante divaga... - que descienda mi Dios a mis versos: - ¡de pie!... ¡de rodillas!... ¡que voy a cantarla! - - Pues, ¿qué son las grandezas más grandes, - las blancuras del pecho más blancas, - frente mismo del máximo fondo - de donde salieron tan fuertes y santas?... - ¡Lo que fueran tus gotas de llanto - con las que hay que llorar, comparadas! - ¡Lo que fueran chocando tus besos - si dos muchedumbres de soles chocaran! - - ¡Lo que fueran tus piedras preciosas - en los campos del éter bordadas! - ¡Lo que fuera tu gesto de hormiga - de todos los orbes ritmando la marcha! - ¡Lo que fuera tu voz gobernando - la revista de todas las razas! - ¡Lo que fueron tus horas de insecto - si todas las horas de Dios las tragaran! - - Como en esos arcaicos escombros - que silvestre zarzal amortaja, - sobre plintos de mármol augusto - discurren culebras terrosas y flavas, - las culebras del hambre y los vicios - su semblante de Dios desencajan - y la bilis del Odio, superbas, - de pálido azufre dantesco la bañan. - - Ni el más leve, gentil sentimiento - centellea su faz demacrada: - pues al dulce rubor de las rosas - la luz lo genera, la noche lo mata. - Sus afectos flotando confusos - en el mar del instinto sin playas, - leviatanes enormes parecen - que dentro su vago cubículo vagan. - - ¡Leviatanes enormes!... lo mismo - que el vapor fantasmal de las aguas, - con sus lívidos velos llorosos - difuma de Londres la enérgica mancha: - tras aquel invasor aguardiente - que a geniales y a estúpidos mata, - los contornos humanos asumen - grotescos dibujos de bestias nefarias. - - Turpitud multiforme, deforme, - cuyo suero de gimio deprava - cual tenaz filtración del infierno, - familias y tribus, naciones y razas. - Turpitud alevosa que viene - de vigor y placer disfrazada - sepultando la luz en la Sombra, - torciendo, rompiendo la psiquis humana. - - ¡Leviatanes protervos!... Del modo - que sus bravos arpones enlazan - los torcidos anzuelos, la noche - que dos espineles muy próximos atas: - su persona moral es enjambre - de torcidas pasiones bastardas, - que la influencia de un astro maldito - sacude, alborota, revuelve y engancha. - - ¡Leviatanes horribles!... Lo propio - que las pobres personas baldadas, - con los órganos sanos que tienen - reponen o finjen aquél que les falta: - de palpar sus tupidas tinieblas, - ha sacado, también sus ventajas, - y al dolor sin amigos que sufre - le brotan ideas con dientes y garras. - - Y cual dos huracanes contrarios - que barriendo la tez de la Pampa, - sibilantes de furia se funden - y en férvidas rondas al éter se lanzan: - su contrato social es un choque - de violencias rasantes y pravas, - remolino de pestes, coyundas - que toda la recua del mal acollaran. - - Pero como de dos peregrinos - que repechan abrupta montaña, - más lesiona sus pies el cobarde - que menos afirma sus pies en la marcha: - solamente los mansos corderos - en aquel pedregal se desangran... - ¡Mujerzuela procaz a quien rinde - la limpia, sonante, genial bofetada! - - Y es amigo traidor, vil hermano, - vil esposo, vil padre... ¡Que caigan - los brazos de Cristo y le formen - cual una materna, mimosa muralla! - Yo no dejo a mi plebe convicta - faz a faz de tus nobles infamias... - ¡Será todo lo vil; pero nunca - más vil que tu vida más útil y sana! - - ¡Qué! ¿No tienes amigos amables - que te ponen el pie cuando pasas, - ni jamás un gorrión de tus migas - llamándote padre rajó tus espaldas? - ¡Qué! ¿No venden los grandes hermanos - a sus grandes hermosas hermanas - y los grandes maridos no suben - después que sus honras bajaron muy bajas? - - ¡Qué! ¿Dirás que tus niños de cera - no son tigres cachorros que lactan; - que tus lazos efebos no sufren - vigilias perplejas, insólitas ansias; - que tu joven doctor,--ese mismo - que repujan masaje y gimnasia,-- - siente claro, vivaz, fulminante - cualquiera resorte maestro del alma? - - ¡Qué! ¿Dirás que tu guante de Suecia - diez pulidas ganzúas no envaina; - que tu sacro cerebro de Newton - no vibra quién sabe que celdas nefandas? - ¡Qué! ¿Dirás que mi firme cuchilla - cuando hiende la carne del paria, - porque bruñes tu piel con gamuza - no hiere tu propia, tu misma carnaza? - - Como están bajo el rubio topacio - del provecto jerez agolpadas, - por subir y flotar y engreirse,-- - chusmaje bravío,--las heces amargas; - como están en el frígido lecho - de los hondos aljibes de Arabia, - muchedumbres de vírgulas viles - debajo del puro cristal de las aguas; - - Como está la ocasión del estrago,-- - ella misma, total, fulminaria,-- - tras el amplio dosel de esas nubes - fugaces cual sueños fugaces que pasan; - como cuelgan de regios tapices - primorosas, bellísimas dagas, - aguardando al Caín, al Otelo, - o el cívico Bruto que vibre sus lamas; - - Cual desdobla, crespones azules - en las cumbres del monte la larva, - mientras hierve iracunda en el fondo - como una iracunda, perpetua amenaza: - cual recoge la bestia felina - su retráctil, su elástica zarpa, - mientras duerme feliz meditando - su opípara cena de carnes humanas; - - Como terca y astuta y sumisa, - sin tal vez amagar, se recata - por detrás de la piel reluciente, - del cáncer hediondo la red soberana: - como corre a través de cien cráneos, - dubitante y anónima y canta, - la imperial, la furiosa locura - que al fin sobre alguno se afirma y estalla: - - Así están en tu ser los extremos - do tu heroico egoísmo se lanza - cada vez que tu yo, tu persona, - tu fin, tu destino, peligran y claman. - Así están aguardando pacientes - la ocasión, de reinar como amas, - las que tú denominas torpezas - no sé con qué gesto de arcángel sin alas. - - Así está lo más vil soportando - su capullo de túnicas blancas, - sin decir, ni vibrar, ni radiarse - si el mar de tu vida no agita sus aguas... - ¡Por qué toda esa luz que refulges - puede ser en tinieblas trocada, - miserable montón de miseria - que todas las manos moldean y amasan! - - Porque tú,--gran señor, gran patricio, - gran ilustre, gran genio, gran lama,-- - por lo mismo que moro en las sombras, - a mí no me ciegas, te cuento las manchas; - y detrás de tu aspecto solemne, - del perfume de honor que derramas, - de la curva triunfal de tu testa... - ¡Yo sé lo que sobra, yo sé lo que falta! - - ¡Que abandonen la cruz esos brazos - que sin ver ni juzgar nos abrazan, - y las lepras de todos envuelva - su blanca batista que siempre está blanca - que desciendan al mundo esas manos - que la furia del mar amansaban, - y al cerebro más firme y completo - le impongan la enorme locura cristiana! - - ¡Que me cieguen mis ojos malditos, - que con sólo mirar ya difaman! - ¡Que me arranquen mi lengua de sierpe - que sólo destila verdades airadas! - ¡Que sacudan mi frente y la rompan - como a frágil redoma de miasmas! - ¡Que desgarren mi pecho y fulminen - la esponja de viles vilezas que guarda! - - ¡Sí! ¡Yo sé que un perfume inefable, - que un fulgor indeciso de alba, - que una música sorda y sublime - desprenden y esparcen las vidas más bajas! - ¡Sí! ¡Yo sé que del fondo más hondo - surgirán las alturas más altas, - mientras haya girones, andrajos, - deshechos, minucias de carnes humanas! - - ¡Sí! ¡Lo mismo que charcos hediondos - resplandecen al sol como plata, - y al brochazo del genio las formas, - la cárcel del lienzo desertan y saltan; - la presión de las manos divinas - en la creta del Cosmos, echada, - realizó la sutil y evidente, - fugaz y absoluta presencia del alma! - - ¡Sí! ¡Que venga la luz a raudales, - a diluvios ardientes de llamas! - ¡Que me fluya del fondo del cráneo, - y al último cráneo dilate su cauda! - ¡Que se colme mi ser de justicia, - del afán de ser justo sin saña, - y lo mismo que a un campo sembrado - me broten verdades eternas y mansas! - - Aunque hieran los ojos del sandio - que prefiere no ver lo que palpa; - aunque surjan tan recias que rompan - sus torsos ciclópeos, mi mísera entraña; - ¡Aunque ya no me quede cerebro - para hilar las ideas más vacuas - y me tienda sin fuerzas, idiota, - contando las olas del mar, en la playa! - - Si el Amor electriza sus carnes,-- - el Amor que prolonga las razas, - que los pies de marfil de Itacto - besó con sus besos de nardos y ascuas;-- - yo no sé qué lupercos infames - a tender ese tálamo bajan; - yo no sé de qué vientre surgieron - aquellas legiones de vicios con alas. - - Primer vago rumor en el nido, - primer vago matiz en la rama, - primer vago fulgor en el cielo, - los niños; pichones retoños y albas. - Pero nunca sonríen aquellas - mañanitas del polo nubladas; - querubines de Dios... ¡querubines - que bregan cubiertos de pupas y canas! - - ¡Valerosos impunes pichones - que del nido paupérrimo saltan - y a buscar su comida comienzan, - nacientes el pico, la felpa y la garra; - valerosos rapaces que tornan - con sus tiernas manitas manchadas, - a llenar, como próvidos padres, - las faldas maternas de ricas migajas! - - Como tienden al sol los rosales - que tenaz el taladro taladra, - sus dolientes pimpollos lo mismo - que tiende sus brazos la vieja traviata: - su precoz pubertad es el gesto, - la sonrisa senil de las razas: - floración de sepulcros, pimpollos - que tardos, muy tardos, en fruto se cuajan. - - Enfermizos, nacientes pimpollos - cuyas hojas de seda desatas - con tus artes de fauno... ¡con esos - deleites sombríos que tú no declaras! - Satinados pezones que sucias, - callejeras deidades arrastran - y recoje y estruja y exprime - quién sabe qué mano de prócer, malvada. - - Miserandos capullos marchitos - con que nutres el horno y la fragua - como quien alumbrase sus noches - con rayos pedidos al sol de mañana, - como quien recubriese sus minas - con los propios diamantes que guardan... - ¡salvación del afán de un minuto - con toda la serie siglos que faltan! - - Como aquellos duraznos salvajes - que comercias a sendas barcadas, - exquisitos algunos, carecen - de rojos matices, de pulpa y de savia: - cuando trueca su flor en espigas,-- - si en la vil soledad no se mata,-- - como fruto silvestre de bosque, - de ser una vida rodando no pasa. - - Y una vida vulgar es un cofre - de inseguras, de fáciles tapas, - donde mete cualquiera sus manos - y el pobre tesoro completo le saca; - pero hay vidas vulgares que suelen, - como ciertas anónimas arcas, - ocultar cautelosos resortes - que saltan a veces... ¡y a veces no saltan! - - ¡Cautelosos resortes!... Lo mismo - que los raudos cohetes traspasan - el capuz de la noche y se vuelcan - a chorros de luces brillantes y varias; - de la mar bonancible, sumisa, - de vulgares cabezas humanas, - brotan siempre la curva silbante - que vuelca sus luces o rojas o blancas. - - Lo ruín, lo vulgar; el repuesto - del templado cordaje del arpa; - las torcidas virutas endebles - que va como rulos dejando la tabla: - la porción de color que pudiera - ser mejilla, ser labio y es granza... - ¡material de proyectos divinos - que sirve de cuñas, andamios y gradas. - - Como ruedan las noches de invierno, - prematuras y torvas y tardas, - sobre cada primor de las yemas - poniendo colgajos de crudas escarchas, - va también su vejez a dormirse - del osario común a la zanja, - sobre cada ilusión que despunta - poniendo seguro, mordaz epigrama. - - Porque toda vejez se defiende - de los rayos del sol que se alza, - circuyendo su calva de nimbos - y echando a la joven burlonas miradas; - porque toda vejez disimula - su rencor al placer de las alas, - desdoblando feroces antenas - que hieren precisos la nota que falla. - - Porque a cada ilusión que perdemos - una fúlgida luz nos apagan - y un nidal de pichones azules - del fondo del pecho nos hurtan y matan: - ¡y aquel antro se puebla de sombras - que maldicen la lumbre del alba, - y aquel nido desierto y helado, - se colma de sendas tarántulas bravas! - - Mas cual esos heroicos guerreros, - cuya tez embellecen y manchan - cicatrices de sable y estoque... - con otras habidas en otras campañas; - por la tez de mi plebe proterva, - por sus manos roñosas y flacas, - el afán del oficio depuso - la tosca y excelsa señal de la garra. - - Y así como los tales ilustres,-- - descreídos, borrachos y mandrias,-- - en las cuevas del pecho mantienen - cual santo rescoldo, la fe de su patria; - por haber ejercido de mártir - en la ruda, perpetua jornada, - yo no sé qué fulgor indecible - de gran sacerdote, sus ojos irradian. - - Como aquel rapazuelo sin padres - que te sirve de pie mientras yantas, - cuanto más te retiene la gula - más fría recibe la sobra que traga: - mientras cubre de goces tu vida, - mientras llena de luz tu morada, - su ración del placer que te sobra, - se cubre, se llena de pútridas larvas. - - Y cual esas mujeres abyectas - que te sorben la bolsa y el alma, - simulando llenar tus deseos - con una presteza de madres y hermanas: - cada vez que cualquier beneficio, - tus umbrales de pórfido baja... - ¡baja un garfio voraz de drenaje, - un buzo equipado de recia escafandra! - - ¡Yo diviso diez lojas ardientes - que conminan la gleba reacia, - cuando miro tus dos manecitas - jugar en sus lomos de acémila exhausta! - ¡Yo percibo tu voz alentando - la jipante cuadriga cansada - cuando veo caer tus coronas - en esas virtudes sombrías y flacas! - - Yo me tapo los ojos y tiemblo - cada vez que sus dotes alabas: - me pareces un boa del Chaco - que ya la fascina, que ya se la traga; - me pareces un pulpo inhartable - cuyas tenias flexibles alarga - y en las carnes del náufrago inerte - succiona la chispa final de substancia: - - Me pareces un torpe cruz roja - que la quiere sentir consternada - y lo mismo que un sátiro ebrio - le busca, le frota, le lama la sarna... - ¡Caridad es pillaje, comedia, - vanidad, precaución, diplomacia, - relucientes retobos que cubren - la bola de mármol del alma pagana! - - Como aquellos hipócritas canes - que regresan contritos al alba, - rasguñando tu puerta febriles, - con sordo gruñido suplican y llaman: - a la faz de las puertas de bronce - que la Luz de la Sombra separan, - gemirán con gemido espantable - tus más soberanos ingenios y famas. - - Y cual ven al pasar los obreros - que al par mismo del sol se levantan, - a los lacios, tenaces mastines - que lamen gimiendo la puerta cerrada: - las legiones de siglos y siglos - que lo Eterno en lo Eterno derrama, - mirarán al pasar a tus grandes - batiendo afanosos las áureas aldabas. - - Y así como los amos del perro,-- - ya la sombra nocturna pasada,-- - vagamente recuerdan que alguno - quién sabe ni cuándo ni dónde lloraba: - la flamígera mente absoluta - que al nidito de tórtolas haja, - puede ser que sospeche algún día - que suele ser genio la pécora humana. - - ¡Sí! Cual esa fugaz arenilla - que en las losas del pórtico vaga, - cuando silban los vientos airados - y al ras del arroyo sus sondas arrastran: - por los blancos pretiles del cielo - y a la faz de su puerta sellada, - rodarán reducidos a polvo... - laureles, retortas, diademas y espadas. - - Pues lo mismo que al joven recluta - que reduce cobarde su talla, - le despojan furiosos y cuasi - le miden y escrutan las mismas entrañas: - para dar con el peso preciso - de la brizna de Amor que alentabas, - tendrá Dios que arrancarte a montones - las púrpuras necias que ciñen tu alma. - - De la propia manera que cuando - la jauría descubre la caza, - si es algún jabalí temeroso, - ladrando los canes parece que hablan; - tu fortuna, tus leyes, tu ciencia - que no fueron,--no, nunca,--cristianas, - si perciben su faz en la sombra, - clamando castigo parece que ladran. - - Y así como Eliphas esgrimía - su torzal de retórica sabia, - cuando Job delirante, rugiente, - royendo su podre con Dios altercaba - cualquier lengua señora del verbo - pretendió conducirla y salvarla... - ¡si el Dolor es de Dios, Dios lo guía - y el mismo trabajo secreto trabajan! - - Cuando da su pulmón el sonoro - resollar del titán que batalla: - cuando rompe los aires cerúleos - a enormes rebatos de viejas campanas - cuando brilla su faz a las rojas - claridades del odio y las llamas: - cuando va deponiendo cabezas - ya rubias y locas, ya graves y calvas. - - Habrá siempre malignas y ocultas - filtraciones de hiel en su alma: - habrá siempre dos manos cubiertas - de gruesos diamantes que compren y aplaudan: - habrá siempre chispazos perdidos - que fulminen las trojes humanas: - habrá siempre fanáticos ebrios - que azucen al dogo por pura jactancia... - - ¡Habrá siempre, jamás en tus puertas - de valioso marfil incrustadas, - rajadura secreta por donde - vislumbre tu siervo verdades amargas! - ¡Habrá siempre detrás de tus tronos - un Luzbel que les roa las gradas - y un bufón ofendido mostrando - que son deleznables montones de paja! - - Como no se concierta la sierpe - con la sierpe vecina y hermana, - para dar un asalto de lenguas - regidas en orden, al tigre que pasa: - pero como la sierpe que yace - respirando rencor solitaria, - si la pisa la fiera se torna - silbante, furente, y el dardo le clava: - - Cuando ya un dolor excesivo - de su torpe modorra la saca, - reacciona feroz y acomete - la insignia primera de mando que alcanza. - ¡Porque nunca el Dolor tuvo tiempo - de inventar y medir represalias, - y atropella por sí; por impulso, - por ley, por instinto, por lógica innata! - - Como va por el foso la Vida - de sutil fetidez rodeada; - como yacen los limos profícuos - detrás de sus vuelos de fúnebre miasma: - como triste, deforme, difusa, - la materia del caos aguardaba - los acentos de Dios que dijesen, - ¡sé nube, sé piedra, sé carne, sé planta! - - Así van las burbujas de gloria, - las virtudes más bellas y mansas, - por el ancho zanjón del arroyo, - prolijas y sordas, latentes y bravas; - así espera mi pulpa del genio, - fluctuante, deforme, callada, - la presión del Arar que decrete - su toga, su lauro, su cetro, su tiara. - - Y cual brotan del mar esas nubes - que simulan paisajes de nácar; - como luego, por múltiples modos, - regresan y siempre la mar las exhala: - no son más que vapor de sí propia - tiranías, alcurnias y famas; - flotarán esas nubes el tiempo - que floten y rujan abajo esas aguas. - - La crearon las leyes eternas - al tomar al Dolor como causa - y al poner la noción de lo Puro - por fin, por objeto de todas las ansias: - pero aquel bravo vivo doliente, - para dar con la Luz que le llama, - requirió sus declives y cauces, - su plan y esqueleto de leyes humanas. - - Y así fueron las leyes... tus leyes, - que no salen jamás de una pauta: - la feroz oriental que produjo - los clásicos moldes de todos los parias; - la que dió sus pacientes ilotas - a la hirsuta virtud espartana; - la de Roma imperial recubriendo - de fúlgida gloria, cadenas y lacras: - - La del recio trotar de barbarie - por la fría cultura pagana, - que llamó cosa vil al vencido, - gordura del campo, terruño con alma: - la cruel de tu ciencia de nombres - desatando las turbas incautas, - para verlas correr delirantes - detrás de rotundas vacías palabras; - - La presente, la tuya, la nuestra, - la que tanto retocas y lavas, - la que llena de tildes al débil - y al fuerte le carpe y alfombra la cancha... - rufianesca noción de un querube - cuyas dobles, amplísimas alas - ¡recubrieran cual toldos discretos, - los torpes deleites de quien las pagara! - - Sólo fué la grandeza que gozas - por su fiebre de hacer, consumada... - ¡mis hormigas de Dios, si quisieran, - con finos buriles el aire labraran...! - Mal oliente sudor de cuadrilla - sangre vil de las hordas en armas: - cenagoso caudal que tú riges... - ¡lo mismo que rigen al mar sus resacas! - - Si reclinas tu faz en el globo - como quien su pulmón auscultara, - cual recogen echados en tierra - los indios errantes la voz de la Pampa; - sentirás el traqueo solemne, - de su heroica labor cotidiana, - cual si fuera timbal ese globo - y en él repicase la Vida su marcha. - - Si tu yunta pujante sujetas, - al plebeyo camino te bajas - y un puñado de polvo recojes - del mismo que bate la yunta que piafa: - cogerás un terrón del progreso - que sobó como el pan con sus palmas, - sentirás el hedor de la sangre - que puso diademas a todas las patrias. - - Si cual un catador eminente - que cien viejos borgoñas compara, - comparando la sal de los mares - en todos los mares tu crátera escancias: - brindarás con el férvido mosto - de la carne de chusma que tragan, - con el trágico néctar del simple - que fió de los genios que tú desamparas. - - Si registras el haz del planeta, - si sus dos hemisferios indagas - cual pudiese la tigre llorosa - buscar sus cachorros por cuevas y zarzas: - no verás un rincón del desierto - donde fije un pie la canalla, - buscarás el solar, sin hallarlo, - de aquel que tu feudo triangula y dilata. - - Si barrenas la costra terrestre - más allá de las últimas napas, - como un niño voraz con sus dedos - perfora y vacía su propia naranja: - sacarás el serrín de los tristes - que debajo del suelo trabajan... - ¡se cerró como un puño el abismo, - tal vez protestando de recua tan mansa! - - Si tu joya más breve, más necia, - con tu rítmica mano contrastas, - como aquellas matronas que buscan - a graves tanteos los granos que faltan: - sentirás un imán prodigioso - que tus hilos de nervios alarma... - la pasión del orfebre ¡que puso - tremantes de vida las prendas que gastas! - - Si lo propio que sueñas dormido - con un hecho anormal de tu infancia, - las arenas del circo rehaces - adonde moría la chusma cristiana: - a verás fulminar los excesos - faz a faz de Nerón que los ama: - faz a faz de la cruz y los garfios - cantar ideales, cantar esperanzas. - - Y si como entre sueños consigues - prolongar los que más se regalan, - tu visión expectral prolongases - y en cuevas y osarios la noche pasaras: - la verías cavar en las tumbas - el zanjón de la tumba pagana, - la verías alzar los altares... - ¡los mismos altares que ya no la salvan! - - Si del reino ideal de Minerva - desarrollas y extiendes el mapa, - y persigues en él fríamente - la ciencia más pura, la más algebraica: - convendrás que tu triunfo primero - triunfo fué de la humana ignorancia, - y hallarás que los sueños de un loco - van siempre alumbrando cualquiera vanguardia. - - Si tus graves filósofos abres - por sus hojas más plenas y sabias, - con el propio fervor con que buscas - los versos mejores del vate que aclamas: - no verás en las hojas aquellas - nada más que un montón de palabras - que fulguran, a veces, la chispa - del Sancho del siglo, la zona y la raza. - - Si a tus negros presidios penetras, - en tus patios ruidosos te paras, - en la jerga del preso meditas - y acoges y estudias los dijes que labra: - sentirás que tu lengua y tus artes - de los fondos humanos arrancan, - como van por el cieno, latentes, - los lirios, los nardos, las rosas, las dalias. - - Si visitas en noches de planes - de Caín y de Caco las aulas - y su bronca función de poderes, - la tuya de felpa, prolijo comparas: - hallarás con horror y amargura, - que tus goces orgánicos bajan - y concuerdan con ese del crimen - tan justo, tan fino manejo de garras. - - Si la lívida frente del santo - con genial entereza trepanas, - y en sus nobles abismos arrojas - ecuánime, libre, sedienta mirada: - hallarás la molécula misma - de algún cáncer atroz de cloaca, - que pasando de padres en hijos - abrió candorosas clemátides blancas. - - Si en tus rondas nocturnas asieras - al primer ganapán que pasara, - como quien al azar, distraído, - cualquier retoño del árbol arranca: - detenerlas al César del orbe - que sin rumbo ni séquito vaga, - mientras alguien combina sus horas - y el trono y el cetro de rey la depara. - - Si la pulpa del vago, del ebrio, - del peor, del más ínfimo palpas, - como quien al buscar una perla - registra la zona más vil de una casa: - sentirás sollozar esas mudas, - adiposas, abyectas piltrafas - con el hondo plañir de los astros, - que se hunden por siempre jamás en la nada. - - Si la voz del silencio interrogas, - del febril, del genial, del que brama, - del que llena de sangre los cráneos, - tañendo sonoras campanas de plata: - pasará galopando mi Chusma - por las teclas de luz de tu alma, - cual si Dios, con sus manos, pulsase - la gran sinfonía final de las causas. - - Jadeante, grotesca, inasible:-- - por tenaz, por insólita y vaga,-- - soportando por siglos de siglos, - minuto a minuto la cúpula humana: - así está la misérrima plebe, - la inmortal invencible alimaña - que los tercos lebreles vigilan - y acosan y aturden y aprietan y aplastan. - - ¡No! ¡No puede quedar en mi Chusma, - nada más que la torva mirada - con que atisban, tahures vencidos, - sutiles, absurdas, quiméricas trampas! - ¡No! ¡No puede sentir en su pecho - nada más que rencores de paria, - y el horresco furor de que todo - reviente y en finas moléculas caiga! - - Ni podrás vaporar para siempre - las barreras de hiel que separan - la mansión de las risas amables, - de aquel «pandemonium» de sombras airadas,-- - ¡nada más que poniendo tus labios - donde mismo supuran sus llagas, - nada más que llenando tus leyes - del fuego divino del alma cristiana! - - Ella ve desfilar tus manjares - en tus platos de Sévres y plata, - mientras yace rendida, gimiendo - debajo del bofe que cuasi no alcanza: - y pues tiene tus órganos mismos, - cualquier vez esos órganos mandan, - ¡y sin dar una voz, cual un dogo - del menos culpable la faz ataraza! - - Ella siente la péndula loca - de tus días felices, que pasan - como fresca visión capitante - de ninfas que ríen, de senos que saltan: - y pues tiene sentidos y tiene - por tenerlos, pasiones y ansias, - ¡con su gran maldición de sedienta - maldice, hasta mismo, tu vaso de agua! - - Ella ve tus pasiones que vienen - con talantes de santos y santas, - reprimiendo gazmoñas, en ella, - la mínima culpa, la mínima falta; - y pues tiene noción de lo justo, - de no sé qué suprema balanza,-- - ¡tu disfraz de Catón la sulfura, - y enloda y escupe tu clámide blanca! - - Ella ve florecer tus virtudes - donde mismo resultan premiadas, - cual escogen, sagaces, las hiedras, - la sombra jocunda de cedros y tapias: - y pues ella, la gran perseguida, - sabe bien el coturno que calzas, - cuando pisa tus pisos de roble, - sospecha que pisa diabólicas trampas, - - Ella ve que tu ley no sostiene - ni el derecho ni el bien que consagra, - cual un zarzo ruín que doblegan - los rubios, copiosos racimos que carga: - y pues ella prefiere los frutos - al sostén deleznable de cañas, - menosprecia tus leyes viviendo - la vida salvaje del puño y la daga. - - Ella ve que cualquier sacerdocio - pone tren con la fe que levanta, - como aquellas mujeres que dicen: - ¡más oro, más lujo de quien más nos ama! - y pues mora Minerva en su cráneo, - y pues vive Jesús en su alma, - ¡ni respeto ni amor le despiertan - tus borlas de sabio, tus cruces de plata! - - Ella ve que poder y fortuna - con tu solo sudor no los ganas: - que las flores no son del que riega, - sino del dichoso señor de las plantas: - y pues ese deber sin derechos, - del nivel del señor la rebaja, - ¡le parecen dogales malditos - los clásicos yunques, las nobles azadas! - - Ella busca la vida del ángel: - de la simple función soberana, - del dominio total de las olas - que el cerebro ciñen turbantes de llamas; - y al sermón del trabajo que suelen - predicar los que nunca trabajan, - magistrales modelos opone - de trágicos robos, de finas estafas. - - Ella siente brotar en sí misma, - como sienten sus yemas las ramas, - la legión palpitante de sueños - que tientan, que buscan la luz de mañana: - y ella ve que su propia belleza - de lamentos del vientre no pasan: - pues un sólo mendrugo que baje, - cien días... ¡mil días de sueños aplasta! - - Ella mira flotar en la zona - del poder, el honor y la fama, - las torcidas pasiones aquellas - que sólo merecen el fuego y el hacha: - y al buscar el abismo sin fondo - donde deben caer fulminadas, - ¡con espanto sublime las oye - nombrar supervidas y cumbres humanas! - - Y volviendo su rostro a sí misma - de sí misma dudando, se palpa; - y al mirar otra vez, le parece - que todos un mismo secreto se pasan: - y cien claros dilemas terribles - la postrer ilusión le desgarran; - ¡y una risa glacial y cortante - del fétido fondo del hígado, lanza! - - Formidable, diabólica risa... - si Luzbel sus cavernas dejara, - en los templos de Dios penetrase - los días que visten de luces y galas, - y riése de aquel artefacto - de cartones y tules y panas: - su rajante, su právida risa, - ¡no, nunca pusiera más bajo las almas! - - Desquiciante, profética risa... - cual retumba la bóveda vasta - y al tremendo tronar, trepidando, - sus áureos, bruñidos estucos se rajan: - ¡tal cuartea los tenues revoques, - tal asorda la bóveda glauca - del templo gentil del ensueño, - aquella pujante, bestial carcajada! - - Carcajada bestial de la bestia - cuyo fuerte ronzal se desata: - que se sueña sin freno, sin brida, - sin un sofrenazo, sin una mirada; - que presiente la selva salvaje, - la continua, la libre vagancia; - la existencia imperial del instinto, - sin ver lo que pisan y rompen las patas. - - ¡No te pasme su furia! No temas - sus arranques de virgen insana: - mientras haya quien crea, no importa - que templos y reyes y códigos caigan. - Teme, sí, que cruzando tus ojos - con sus ojos sin luz, te deshagas, - como torre de horror y energía - si el firme cimiento de piedra, le falta. - - Teme, si con pavor indecible, - con el mismo pavor de la nada, - cual si todas las furias en coro - pasasen mostrando sus hórridas caras, - cual si todos los puntos del orbe - le negasen apoyo a tus plantas, - cual si todos los astros del cielo - cerrasen de golpe sus ojos de llamas: - - Que la bestia sublime descubra - que no va su ración en la carga; - que la virgen hermética sueñe - y olvide sus votos de virgen y caiga: - ¡que la mártir rechace su cáliz, - que renuncie su nimbo y su palma - cual un vil desertor, cual un Cristo - que un día dejase su cruz solitaria! - - - - - POSTAL - - -Toda ciudad es semejante a un anciano, lleno de recuerdos y cicatrices. -Cada una de sus calles tiene su historia, cada uno de sus monumentos -merece su capítulo y cada una de sus piedras, ha visto lo que no se -sabrá nunca. - - - - - MI JUVENTUD - - - Ayer te ví... No estabas bajo el techo - de tu tranquilo hogar - ni doblando la frente arrodillada - delante del altar, - ni reclinando la gentil cabeza - sobre el augusto pecho maternal. - Te ví... Si ayer no te siguió mi sombra - en el aire, en el sol, - es que la maldición de los amantes - no la recibe Dios, - ¡o acaso el que me roba tus caricias - tiene en el cielo más poder que yo! - - Otros te digan palmas del desierto, - otros te llamen flor de la mañana, - otros queman incienso a tu hermosura, - yo te diré mi amada; - ellos buscan un pago a sus vigilias, - ellos compran tu amor con sus palabras - ellos son elocuentes porque esperan, - ¡y yo no espero nada! - yo sé que la mujer es vanidosa - yo sé que la lisonja la desarma, - y yo sé que un esclavo de rodillas - más que todos alcanza... - Otros te digan palma del desierto - otros compren tu amor con sus palabras, - yo seré más audaz pero más noble, - ¡yo te diré mi amada! - - - - - MI FE - - - Y tal vez por eso mismo - Restallante de lirismo, - Lo fatal y lo imposible - Me deleita contrariar y resolver; - Cual un ángel del Averno - Partidario del Eterno, - Que a los réprobos absortos - Predicase las bellezas del Edén; - Cual un punto de la esfera - Que ser punto no quisiera, - Y en las cumbres de los soles - Resolviese proclamar su rebelión; - Cual un ente miserable - Que soñando lo inefable, - Desde el fondo de la sombra - ¡Suspirase por su cruz de redentor! - - Y delante de la furia - Con que rueda tu cintura, - Como tropa de bisontes - Poseída del delirio de migrar, - Cual innúmera majada - Perseguida y azotada - Por las lluvias invernales, - Que la llevan sin saber a dónde va. - Como férvido torrente - Que a la faz de la pendiente - Se desploma fragoroso - Sin más ley que la maldita de caer: - Yo la brizna sin historia, - Vil sobrante, vil escoria, - ¡Me levanto formidable, - Me propongo fulminar tu estolidez! - - Si vacía, si pomposa, - Si ruín, si delictuosa, - Si maligna, si cobarde, - Si proterva, si bestial humanidad: - Por la faz arrebolada - Más abajo de la nada, - Más abajo, todavía, - Pues te voy a maldecir y apostrofar - Soy tu padre, tu poeta, - Tu maestro, tu profeta, - Tu señor indiscutible, - ¡Tu verdugo sin entrañas y tu juez! - No me asustas: te domino, - Te someto, te fascino - Con la luz esplendorosa, - ¡Con el hierro incandescente de la fe! - - - - - A LA LIBERTAD - - - Como del fondo mismo de los cielos - el sol eterno rutilante se alza, - como el seno turgente de una virgen - al fuego de la vida se dilata; - Así radiosa, - y así gallarda, - se levantó del mar donde yacía - la exuberante tierra americana. - - Como prende su túnica de raso - con su joya mejor, la soberana, - como entre todas las estrellas reina - el lucero magnífico del alba; - Así pulida, - y así gallarda, - sobre todos los pueblos de su estirpe, - resplandor y joyel, ¡surge mi patria! - Como buscan la luz y el aire libre - las macilentas yerbas subterráneas, - como ruedan tenaces y tranquilas - al anchuroso piélago, las aguas; - Así sedienta, - y así pordiada, - la triste humanidad se precipita - al pie de la bandera azul y blanca. - ¡Allí van congregándose a la sombra, - para formar después una montaña! - ¡Allí van adhiriéndose en el tiempo - partícula a partícula las razas! - Allí se funde, - y allí se amasa - el hombre, tal como surgió en la mente - del autor de los orbes y las almas. - Que así pulida, - y así gallarda, - sobre todos los pueblos de su estirpe, - resplandor y joyel, ¡surgió mi patria! - - - - - SÓLO DIOS - - - Yo sé que fieros, hambrientos, - dos ojos, en ti clavados, - siguiendo van tus cuidados, - miradas y movimientos. - Por más que sigan atentos - los giros de tu pasión, - podrá ser que la ocasión - sin aprovechar se queden... - ¡Pues vigilarte no pueden - las telas del corazón! - - Yo sé que una mano artera, - porque te olvides de mí - separaría de ti - cuanto en mi pensar te hiciera. - Su dueño, infeliz, espera, - que al suprimir mi visión, - logrará que tu pasión - desamparada se quede... - ¡Pero robarte no puede - mi sombra del corazón! - - Yo sé, que el labio de un hombre, - por tu amor capaz de todo, - recoge, a montones, lodo, - para volcarlo en mi nombre. - Me callo, sin que me asombre - la bajeza de su acción; - de su vil difamación - si queda rastro que quede... - ¡Yo sé que manchar no puede - Mi nombre en tu corazón! - - Y ojos, mano y labio impío, - apostados, en acecho, - para robarte del pecho - tu corazón todo mío, - lucharán en el vacío, - sin lograr su pretensión, - hasta que de mi pasión, - libertada por Dios quedes... - ¡Porque ni tú misma puedes - mandar en tu corazón! - - - - - NOCTURNO CANTO DE AMOR - - - Nocturno canto de amor, - que ondulas en mis pesares, - como en los negros pinares - las notas del ruiseñor; - - Nube que cruza tranquila - la extensión ilimitada, - dulcemente iluminada - por la luz de mi pupila; - - Ideal benefactor - en el espíritu mío, - como el collar de rocío - con que despierta la flor; - - Sumisa paloma fiel, - sobre mi pecho fornido, - como si fuera en un nido, - de mirtos y de laurel; - - Coloración singular - Que mi desgracia iluminas - como al desierto y las ruinas - la claridad estelar; - - Blanco jazmín entre tules - y carnes blancas prendido - por mi pasión circuido - de pensamientos azules; - - Música, nube, ideal, - ave, estrella, blanca flor, - preludio, esbozo, fulgor - de otro mundo espiritual, - - Aquí vengo, aquí me ves, - aquí me postro, aquí estoy, - como un esclavo que soy, - abandonado a tus pies. - - - - - MÁTER DOLOROSA - - (Balada medioeval) - - - I - - Las róseas mejillas - De leche y frutillas; - Los ojos dormidos - Como dos cupidos; - La boquita breve - De púrpura en nieve; - Los pechos cual proras - Que van triunfadoras; - Las manos tan finas - Como manos chinas; - Y el talle tan noble - Como tierno roble; - Tras de la persiana - De una torre altiva - Yace pensativa - Gentil castellana. - - - II - - Con el rostro yermo - Como un dios enfermo - Dos ojos sombríos - Como dos vacíos; - Destrozado el pecho - Como altar deshecho; - Doblados los hombros - Cual pétreos escombros; - La feroz espada - Torcida y mellada; - Cota y paramentos - Flojos y sangrientos; - Sin rumbo, sin noto - Como barco roto; - Por los pedregales - Cruza un caballero - Sollozando fiero - Como cien chacales. - - - III - - Sudor, sangre y cieno - Del ijar al freno; - Revueltos los ojos - Nublados y rojos; - Los flancos hundidos - Latiendo afligidos; - Llenos de los trazos - De los espolazos; - Lanzando del cuello - Trémulo resuello; - Barriendo la tierra - Con su arnés de guerra; - Golpeando sin tino - La faz del camino; - Frente al minarete - La jaca cansada - Cayó fulminada - ¡Matando al jinete! - - - IV - - Tras de la persiana - Do la castellana - Yace pensativa - Como una cautiva, - Se oye un gran gemido, - ¡Se oye un alarido! - Corren los arqueros - Con pasos ligeros; - Giran los soportes - Sobre sus resortes; - Bajan estridentes - Los ferrados puentes; - Y ella misma--¡ella!-- - Toda blanca y bella, - Mujer y caudillo - Sale del castillo; - Pues la noble maga - Quiere decidida, - Salvar una vida, - Que tal vez se apaga. - - - V - - ¡Rodaron al mismo - Formidable abismo! - Venían de lejos - Ya tristes y viejos - ¡Como dos difuntos - Que vagaran juntos! - Acaso sus vidas - Así confundidas, - Tuvieron dos nombres - Que honraron los hombres; - Y acaso no fueron - Porque no pudieron; - Pues no todos hieren - La cuerda que quieren. - ¡Nada más que un jaco - Miserable y flaco; - Nada más que un huero - Sonar de matraca - Caballero y jaca, - ¡Jaca y caballero! - - - VI - - Cual ponto revuelto - Su cabello suelto; - Rígida la cara - Cual si no pensara; - Blanca como cera - Cual si no viviera; - Las manitas juntas - Como dos preguntas; - Erguidos los hombros - Como dos asombros; - Las cejas alzadas - Como dos arcadas; - Los ojos abiertos - Sobre aquellos muertos, - Y enhiesta con noble - Majestad de roble; - La bella, la ufana, - La gran castellana, - Trágica y hermosa - Dolorida y tierna - ¡Parece la eterna - Máter dolorosa! - - - - - EPITALAMIO - - _En el casamiento de la hija de Don Anacleto Domínguez._ - - - I - - Sólo vibra mi salterio - pensativas notas graves. - Yo no sé, como las aves, - «saludar al padre sol»; - Para mí la gran natura, - por su cielo y por su tierra - nada dice, nada encierra - que cautive mi emoción. - - Por lo mismo--porque nunca - ni vacila, ni fracasa - y es eterna y solo pasa - por el riel de lo cabal-- - no la tengo yo por sabia - como el sabio que la escruta: - Fuerza misma, fuerza bruta, - que no sabe adonde va. - - Yo la siento un mecanismo - que no piensa, que no fragua-- - cual su gas, como su agua - que proceden porque sí-- - un recurso, un instrumento - del propósito divino: - Un vehículo en camino - con un fin que no es su fin. - - Y jamás de los jamases - me absorbieron las esferas, - ni el verdor de las praderas, - ni el desierto, ni la mar, - ni las aves, ni las flores, - ni los ríspidos insectos: - Serán bien, serán perfectos, - mas lo son sin voluntad. - - ¿Quién dirá que la Gioconda - modeló sus propios labios - y esos finos ojos sabios - que Leonardo eternizó?... - Así el sol, así los astros - de más fúlgida apariencia: - Luminarias sin conciencia - que dan luz y dan calor. - - Nada saben, nada quieren, - nada buscan, nada inventan, - ni reforman ni violentan - ningún fin, ninguna ley. - Y a pesar de que circulan - por el éter tan audaces, - son idiotas incapaces - de pensar y resolver. - - - II - - Pero el Hombre, pero el Genio, - más que un sol en el abismo, - por sí solo, por sí mismo - marcha mal o marcha bien: - Tiene rumbos preconceptos, - con sus planos y su equipo - y ha forjado el arquetipo - supraexcelso de su ser. - - Y persigue aquel modelo - por más leyes que lo impidan, - por más fuerzas que coincidan - y le arrastren hacia atrás: - Presidiario incorregible - que la ergástula no arredra - y en el hierro y en la piedra - va y escribe ¡Libertad! - - Eso canta, mi Gertrudis, - ese arcángel, ese mito - que ultramonta lo infinito - tras la sombra de su Dios: - Que reniega de sí propio, - de sí propio horrorizado, - que se siente desolado, - que se siente triunfador. - - No te asombre pues, hijita - si en la noche de tus bodas - yo no cuento y nombro todas - tus bellezas de mujer: - Si a la faz de tus encantos - cual un torpe, cual un ciego, - yo renuncio, yo reniego - del color y del pincel. - - Si no tengo ni una nota, - si no bordo ni una frase - que pregone de tu enlace - la suntuaria señoril, - que compare las estrellas - con los soles de tus ojos - y tus rojos labios rojos - con la fresa y el rubí. - - - III - - Yo te canto en este día, - para ti de augurios lleno, - la canción del bardo bueno, - del poeta del Dolor: - La canción de los tesoros - todavía insuperables, - superpuros, inefables - de un anciano corazón. - - Yo te llamo a tus deberes - de mujer americana, - con los sones de campana - de más ansias de la luz: - Y con voz que por los senos - de tu espíritu prolongo, - yo te intimo, yo te impongo - tu segunda esclavitud. - - Yo desciendo a la perpleja - candidez de tu alma informe, - con mi sola, con mi enorme - potestad de creación: - Y adobando y sazonando - tus candores de camelia - de Penélope y Cornelia - las dos almas te doy yo. - - Yo te muestro a las miradas - de tus jóvenes hermanos, - cuyos pechos espartanos - fueron muros para ti, - cuyo nombre sin mancilla - tú llevabas hace poco... - ¡Yo te yergo bajo el foco - de su gesto emperatriz! - - Yo te limpio y te perfumo - con los besos de tu hermana, - cual perfuma una manzana - la manzana que rozó: - Bajo el cetro formidable - de su almita de azucena, - yo sé bien que serás buena, - santa y buena por las dos. - - Yo me lanzo a las regiones - del misterio donde moran, - donde ríen, donde lloran - los que nunca serán más: - Y pulsando los abismos - con mis manos como plectros; - yo conozco los plectros, - familiares de tu hogar - - Y a la faz de los deleites - que sospechas y no sabes, - de la entrega de las llaves - de tu altivo corazón: - De los planes deliciosos - que proyectas y no nombras, - pongo juntas esas sombras - por testigos de tu honor. - - Yo te riego con el llanto - de tu madre cariñosa, - la veraz, la decorosa, - la perfecta gran mujer,-- - y en sus bíblicas virtudes - que yo aplaudo, que yo admiro, - como en púrpura de Tiro - yo te envuelvo hasta los pies. - - Yo levanto frente a frente - de tu nueva dulce aurora, - la cabeza pensadora - de tu sabio genitor; - Y te forjo deslumbrantes - prodigiosas filigranas, - con la crín de aquellas canas... - ¡Misma crín del mismo sol!... - - Yo te ciño por coraza - de tu amable inexperiencia, - su criterio, su prudencia, - su dialéctica fugaz: - Y te labro cinto y peplo - de matrona, de patricia, - con su afán de la justicia - con su fresca voluntad... - - Y así noble, y así pura, - y así sabia, y así fuerte, - y así dueña de tu suerte - cual un ínclito varón: - Yo el errante, yo el postrero, - yo el sin patria, yo el sin nido, - te presento a tu marido... - ¡Tu marido y tu señor!... - - - - - - -End of Project Gutenberg's Nuevas poesías y evangélicas, by Pedro B. Palacios - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK NUEVAS POESÍAS Y EVANGÉLICAS *** - -***** This file should be named 63823-0.txt or 63823-0.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/6/3/8/2/63823/ - -Produced by Andrés V. Galia, Santiago and the Online -Distributed Proofreading Team - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the United -States without permission and without paying copyright -royalties. Special rules, set forth in the General Terms of Use part -of this license, apply to copying and distributing Project -Gutenberg-tm electronic works to protect the PROJECT GUTENBERG-tm -concept and trademark. Project Gutenberg is a registered trademark, -and may not be used if you charge for the eBooks, unless you receive -specific permission. If you do not charge anything for copies of this -eBook, complying with the rules is very easy. You may use this eBook -for nearly any purpose such as creation of derivative works, reports, -performances and research. They may be modified and printed and given -away--you may do practically ANYTHING in the United States with eBooks -not protected by U.S. copyright law. Redistribution is subject to the -trademark license, especially commercial redistribution. - -START: FULL LICENSE - -THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE -PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK - -To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free -distribution of electronic works, by using or distributing this work -(or any other work associated in any way with the phrase "Project -Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full -Project Gutenberg-tm License available with this file or online at -www.gutenberg.org/license. - -Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project -Gutenberg-tm electronic works - -1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm -electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to -and accept all the terms of this license and intellectual property -(trademark/copyright) agreement. If you do not agree to abide by all -the terms of this agreement, you must cease using and return or -destroy all copies of Project Gutenberg-tm electronic works in your -possession. If you paid a fee for obtaining a copy of or access to a -Project Gutenberg-tm electronic work and you do not agree to be bound -by the terms of this agreement, you may obtain a refund from the -person or entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph -1.E.8. - -1.B. "Project Gutenberg" is a registered trademark. It may only be -used on or associated in any way with an electronic work by people who -agree to be bound by the terms of this agreement. There are a few -things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works -even without complying with the full terms of this agreement. See -paragraph 1.C below. There are a lot of things you can do with Project -Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this -agreement and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm -electronic works. See paragraph 1.E below. - -1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the -Foundation" or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection -of Project Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual -works in the collection are in the public domain in the United -States. If an individual work is unprotected by copyright law in the -United States and you are located in the United States, we do not -claim a right to prevent you from copying, distributing, performing, -displaying or creating derivative works based on the work as long as -all references to Project Gutenberg are removed. Of course, we hope -that you will support the Project Gutenberg-tm mission of promoting -free access to electronic works by freely sharing Project Gutenberg-tm -works in compliance with the terms of this agreement for keeping the -Project Gutenberg-tm name associated with the work. You can easily -comply with the terms of this agreement by keeping this work in the -same format with its attached full Project Gutenberg-tm License when -you share it without charge with others. - -1.D. The copyright laws of the place where you are located also govern -what you can do with this work. Copyright laws in most countries are -in a constant state of change. If you are outside the United States, -check the laws of your country in addition to the terms of this -agreement before downloading, copying, displaying, performing, -distributing or creating derivative works based on this work or any -other Project Gutenberg-tm work. The Foundation makes no -representations concerning the copyright status of any work in any -country outside the United States. - -1.E. Unless you have removed all references to Project Gutenberg: - -1.E.1. The following sentence, with active links to, or other -immediate access to, the full Project Gutenberg-tm License must appear -prominently whenever any copy of a Project Gutenberg-tm work (any work -on which the phrase "Project Gutenberg" appears, or with which the -phrase "Project Gutenberg" is associated) is accessed, displayed, -performed, viewed, copied or distributed: - - This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and - most other parts of the world at no cost and with almost no - restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it - under the terms of the Project Gutenberg License included with this - eBook or online at www.gutenberg.org. If you are not located in the - United States, you'll have to check the laws of the country where you - are located before using this ebook. - -1.E.2. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is -derived from texts not protected by U.S. copyright law (does not -contain a notice indicating that it is posted with permission of the -copyright holder), the work can be copied and distributed to anyone in -the United States without paying any fees or charges. If you are -redistributing or providing access to a work with the phrase "Project -Gutenberg" associated with or appearing on the work, you must comply -either with the requirements of paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 or -obtain permission for the use of the work and the Project Gutenberg-tm -trademark as set forth in paragraphs 1.E.8 or 1.E.9. - -1.E.3. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is posted -with the permission of the copyright holder, your use and distribution -must comply with both paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 and any -additional terms imposed by the copyright holder. Additional terms -will be linked to the Project Gutenberg-tm License for all works -posted with the permission of the copyright holder found at the -beginning of this work. - -1.E.4. Do not unlink or detach or remove the full Project Gutenberg-tm -License terms from this work, or any files containing a part of this -work or any other work associated with Project Gutenberg-tm. - -1.E.5. Do not copy, display, perform, distribute or redistribute this -electronic work, or any part of this electronic work, without -prominently displaying the sentence set forth in paragraph 1.E.1 with -active links or immediate access to the full terms of the Project -Gutenberg-tm License. - -1.E.6. You may convert to and distribute this work in any binary, -compressed, marked up, nonproprietary or proprietary form, including -any word processing or hypertext form. However, if you provide access -to or distribute copies of a Project Gutenberg-tm work in a format -other than "Plain Vanilla ASCII" or other format used in the official -version posted on the official Project Gutenberg-tm web site -(www.gutenberg.org), you must, at no additional cost, fee or expense -to the user, provide a copy, a means of exporting a copy, or a means -of obtaining a copy upon request, of the work in its original "Plain -Vanilla ASCII" or other form. Any alternate format must include the -full Project Gutenberg-tm License as specified in paragraph 1.E.1. - -1.E.7. Do not charge a fee for access to, viewing, displaying, -performing, copying or distributing any Project Gutenberg-tm works -unless you comply with paragraph 1.E.8 or 1.E.9. - -1.E.8. You may charge a reasonable fee for copies of or providing -access to or distributing Project Gutenberg-tm electronic works -provided that - -* You pay a royalty fee of 20% of the gross profits you derive from - the use of Project Gutenberg-tm works calculated using the method - you already use to calculate your applicable taxes. The fee is owed - to the owner of the Project Gutenberg-tm trademark, but he has - agreed to donate royalties under this paragraph to the Project - Gutenberg Literary Archive Foundation. Royalty payments must be paid - within 60 days following each date on which you prepare (or are - legally required to prepare) your periodic tax returns. Royalty - payments should be clearly marked as such and sent to the Project - Gutenberg Literary Archive Foundation at the address specified in - Section 4, "Information about donations to the Project Gutenberg - Literary Archive Foundation." - -* You provide a full refund of any money paid by a user who notifies - you in writing (or by e-mail) within 30 days of receipt that s/he - does not agree to the terms of the full Project Gutenberg-tm - License. You must require such a user to return or destroy all - copies of the works possessed in a physical medium and discontinue - all use of and all access to other copies of Project Gutenberg-tm - works. - -* You provide, in accordance with paragraph 1.F.3, a full refund of - any money paid for a work or a replacement copy, if a defect in the - electronic work is discovered and reported to you within 90 days of - receipt of the work. - -* You comply with all other terms of this agreement for free - distribution of Project Gutenberg-tm works. - -1.E.9. If you wish to charge a fee or distribute a Project -Gutenberg-tm electronic work or group of works on different terms than -are set forth in this agreement, you must obtain permission in writing -from both the Project Gutenberg Literary Archive Foundation and The -Project Gutenberg Trademark LLC, the owner of the Project Gutenberg-tm -trademark. Contact the Foundation as set forth in Section 3 below. - -1.F. - -1.F.1. Project Gutenberg volunteers and employees expend considerable -effort to identify, do copyright research on, transcribe and proofread -works not protected by U.S. copyright law in creating the Project -Gutenberg-tm collection. Despite these efforts, Project Gutenberg-tm -electronic works, and the medium on which they may be stored, may -contain "Defects," such as, but not limited to, incomplete, inaccurate -or corrupt data, transcription errors, a copyright or other -intellectual property infringement, a defective or damaged disk or -other medium, a computer virus, or computer codes that damage or -cannot be read by your equipment. - -1.F.2. LIMITED WARRANTY, DISCLAIMER OF DAMAGES - Except for the "Right -of Replacement or Refund" described in paragraph 1.F.3, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation, the owner of the Project -Gutenberg-tm trademark, and any other party distributing a Project -Gutenberg-tm electronic work under this agreement, disclaim all -liability to you for damages, costs and expenses, including legal -fees. YOU AGREE THAT YOU HAVE NO REMEDIES FOR NEGLIGENCE, STRICT -LIABILITY, BREACH OF WARRANTY OR BREACH OF CONTRACT EXCEPT THOSE -PROVIDED IN PARAGRAPH 1.F.3. YOU AGREE THAT THE FOUNDATION, THE -TRADEMARK OWNER, AND ANY DISTRIBUTOR UNDER THIS AGREEMENT WILL NOT BE -LIABLE TO YOU FOR ACTUAL, DIRECT, INDIRECT, CONSEQUENTIAL, PUNITIVE OR -INCIDENTAL DAMAGES EVEN IF YOU GIVE NOTICE OF THE POSSIBILITY OF SUCH -DAMAGE. - -1.F.3. LIMITED RIGHT OF REPLACEMENT OR REFUND - If you discover a -defect in this electronic work within 90 days of receiving it, you can -receive a refund of the money (if any) you paid for it by sending a -written explanation to the person you received the work from. If you -received the work on a physical medium, you must return the medium -with your written explanation. The person or entity that provided you -with the defective work may elect to provide a replacement copy in -lieu of a refund. If you received the work electronically, the person -or entity providing it to you may choose to give you a second -opportunity to receive the work electronically in lieu of a refund. If -the second copy is also defective, you may demand a refund in writing -without further opportunities to fix the problem. - -1.F.4. Except for the limited right of replacement or refund set forth -in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS', WITH NO -OTHER WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT -LIMITED TO WARRANTIES OF MERCHANTABILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE. - -1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied -warranties or the exclusion or limitation of certain types of -damages. If any disclaimer or limitation set forth in this agreement -violates the law of the state applicable to this agreement, the -agreement shall be interpreted to make the maximum disclaimer or -limitation permitted by the applicable state law. The invalidity or -unenforceability of any provision of this agreement shall not void the -remaining provisions. - -1.F.6. INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the -trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone -providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in -accordance with this agreement, and any volunteers associated with the -production, promotion and distribution of Project Gutenberg-tm -electronic works, harmless from all liability, costs and expenses, -including legal fees, that arise directly or indirectly from any of -the following which you do or cause to occur: (a) distribution of this -or any Project Gutenberg-tm work, (b) alteration, modification, or -additions or deletions to any Project Gutenberg-tm work, and (c) any -Defect you cause. - -Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm - -Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of -electronic works in formats readable by the widest variety of -computers including obsolete, old, middle-aged and new computers. It -exists because of the efforts of hundreds of volunteers and donations -from people in all walks of life. - -Volunteers and financial support to provide volunteers with the -assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg-tm's -goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will -remain freely available for generations to come. In 2001, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure -and permanent future for Project Gutenberg-tm and future -generations. To learn more about the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation and how your efforts and donations can help, see -Sections 3 and 4 and the Foundation information page at -www.gutenberg.org - - - -Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation - -The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit -501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the -state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal -Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification -number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation are tax deductible to the full extent permitted by -U.S. federal laws and your state's laws. - -The Foundation's principal office is in Fairbanks, Alaska, with the -mailing address: PO Box 750175, Fairbanks, AK 99775, but its -volunteers and employees are scattered throughout numerous -locations. Its business office is located at 809 North 1500 West, Salt -Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email contact links and up to -date contact information can be found at the Foundation's web site and -official page at www.gutenberg.org/contact - -For additional contact information: - - Dr. Gregory B. Newby - Chief Executive and Director - gbnewby@pglaf.org - -Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg -Literary Archive Foundation - -Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide -spread public support and donations to carry out its mission of -increasing the number of public domain and licensed works that can be -freely distributed in machine readable form accessible by the widest -array of equipment including outdated equipment. Many small donations -($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt -status with the IRS. - -The Foundation is committed to complying with the laws regulating -charities and charitable donations in all 50 states of the United -States. Compliance requirements are not uniform and it takes a -considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up -with these requirements. We do not solicit donations in locations -where we have not received written confirmation of compliance. To SEND -DONATIONS or determine the status of compliance for any particular -state visit www.gutenberg.org/donate - -While we cannot and do not solicit contributions from states where we -have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition -against accepting unsolicited donations from donors in such states who -approach us with offers to donate. - -International donations are gratefully accepted, but we cannot make -any statements concerning tax treatment of donations received from -outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff. - -Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation -methods and addresses. Donations are accepted in a number of other -ways including checks, online payments and credit card donations. To -donate, please visit: www.gutenberg.org/donate - -Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic works. - -Professor Michael S. Hart was the originator of the Project -Gutenberg-tm concept of a library of electronic works that could be -freely shared with anyone. For forty years, he produced and -distributed Project Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of -volunteer support. - -Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed -editions, all of which are confirmed as not protected by copyright in -the U.S. unless a copyright notice is included. Thus, we do not -necessarily keep eBooks in compliance with any particular paper -edition. - -Most people start at our Web site which has the main PG search -facility: www.gutenberg.org - -This Web site includes information about Project Gutenberg-tm, -including how to make donations to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to -subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks. - |
