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-Project Gutenberg's Nuevas poesías y evangélicas, by Pedro B. Palacios
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and most
-other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms of
-the Project Gutenberg License included with this eBook or online at
-www.gutenberg.org. If you are not located in the United States, you'll have
-to check the laws of the country where you are located before using this ebook.
-
-Title: Nuevas poesías y evangélicas
- con un estudio de Alfredo Palacios
-
-Author: Pedro B. Palacios
-
-Commentator: Alfredo L. Palacios
-
-Release Date: November 21, 2020 [EBook #63823]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: UTF-8
-
-*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK NUEVAS POESÍAS Y EVANGÉLICAS ***
-
-
-
-
-Produced by Andrés V. Galia, Santiago and the Online
-Distributed Proofreading Team
-
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-
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-
- NOTAS DEL TRANSCRIPTOR
-
-La portada de libro fue modificada por el Transcriptor y ha sido
-depositada en el dominio público.
-
-El Índice fue movido del final de la obra al principio.
-
-El criterio utilizado para llevar a cabo esta transcripción ha sido
-el de respetar las reglas de la Real Academia Española vigentes al
-momento de la publicación de la obra, en 1918. El lector interesado
-puede consultar el Mapa de Diccionarios Académicos de la Real Academia
-Española.
-
-Las reglas de la Real Academia Española establecen que el acento
-ortográfico en las mayúsculas debe colocarse si es que un vocablo lleva
-tilde. Sin embargo, por una cuestión pragmática, en las imprentas ese
-criterio normalmente no era respetado. En la presente transcripción se
-decidió adecuar la ortografía de las mayúsculas acentuadas a las reglas
-establecidas por la RAE.
-
-Errores evidentes de impresión y de puntuación han sido corregidos.
-
-
- * * * * *
-
-
- _NUEVAS POESÍAS Y EVANGÉLICAS_
-
-
- ALMAFUERTE
-
-
-
-
- NUEVAS POESÍAS
- Y EVANGÉLICAS
-
- CON UN ESTUDIO DEL
- Dr. ALFREDO PALACIOS
-
- [Illustración]
-
- EDITOR
- CLAUDIO GARCÍA
- SARANDÍ, 441
- 1918
-
-
-
-
- ÍNDICE
-
- Pág.
-
- Al lector 6
-
- Almafuerte por el Dr. Alfredo Palacios 7
-
- Evangélicas 43
-
- ¡Vade Retro! 72
-
- La Sombra de la Patria 73
-
- Evangélicas 83
-
- Trémolo 92
-
- Fúnebre 98
-
- Serenata 99
-
- El borrón 101
-
- Evangélicas 104
-
- Al compás del corazón 105
-
- Almafuerterianas 106
-
- Entre esposos 107
-
- De rodilla 108
-
- ¿Flores a mí? 110
-
- Vigilias amargas 112
-
- La Inmortal 117
-
- Postal 150
-
- Mi Juventud 151
-
- Mi Fe 152
-
- A la libertad 154
-
- Sólo Dios 156
-
- Nocturno canto de amor 158
-
- Máter Dolorosa 159
-
- Epilatamio 164
-
-
-
-
- _AL LECTOR_:
-
-
-_El éxito clamoroso obtenido en la primera edición de esta
-obra--agotada rápidamente,--las conferencias y polémicas entabladas
-alrededor de la personalidad de Almafuerte y la demanda continua que
-de todos sitios recibo de sus «Poesías»; me han decidido a completar
-la publicación de ellas, revisando pacientemente las revistas en que
-se publicaron, habiendo conseguido reunir original para un nuevo
-volumen que, juntamente con el anterior aparecido y reeditado, forman
-la colección completa de las poesías y evangélicas de Almafuerte,
-más querido y admirado cuanto más se difunden sus producciones,
-consiguiendo así el homenaje popular que me propuse fomentar en la
-primera edición._
-
-_A este nuevo volumen le sirve de prólogo la conferencia dada por el
-Dr. Alfredo L. Palacios el que a través de su hermoso talento, nos
-presenta al poeta bajo una faz simpática de apóstol optimista, la más
-interesante quizá, de su modalidad._
-
- _EL EDITOR._
-
-
-
-
- ALMAFUERTE
-
- Discurso pronunciado por el Dr. Alfredo L.
- Palacios, en el teatro Colón de Buenos Aires,
- con motivo del homenaje al poeta.
-
-
-Cuando un gran poeta se va, el corazón del pueblo sufre desgarramientos
-dolorosos. Es que los poetas son sacerdotes del misterio y del infinito
-que penetran en lo más hondo de las cosas y nos revelan la belleza. En
-pugna con los ritos consagrados y la estrechez del dogma que asfixia,
-tienen la amplitud del profeta.
-
-Son los poseedores del entusiasmo y de la esperanza, de la esperanza,
-que, no obstante tener alas, se quedó entre nosotros, porque amaba a
-los hombres. Esperar es amar, dijo Guyau, el poeta filósofo, y amar es
-saber esperar al lado de los que sufren.
-
-El poeta es vidente, y por eso conduce y libera los pueblos; canta sus
-glorias, sus dolores y sus misteriosos anhelos de ascensión.
-
-Cuenta Plutarco que los vencedores de los atenienses ante Siracusa
-perdonaban la vida a todos cuantos podían repetirles los versos de
-Eurípides...
-
-Y muchos siglos después, cuando la barbarie turca dió un zarpazo a
-Grecia, el divino Homero, el rudo y genial Esquilo, Sófocles, Píndaro,
-desde las profundidades de la historia, armaron caballero de la
-libertad a Byron.
-
-Entre los hombres, los que están más altos son los poetas. Menester es
-que así sea, porque ellos son los vigías y marcan el derrotero...
-
-Si miramos hacia Bélgica, desgarrada, aparece Verhaeren como si no
-hubiera muerto y que, cual un profeta que anuncia y guía le dice al
-hombre:
-
- Sube más alto, más alto:
- Todo el goce está en el vuelo.
-
-En la sagrada Francia, Rostand, que espiritualiza la vida, dando así
-lo que no pueden dar los fusiles y los cañones: la abnegación y la
-capacidad de sacrificio.
-
-En Italia, D'Annunzio; en Inglaterra, Rudyard Kipling, que exaltan la
-nacionalidad.
-
-En Portugal, Guerra Junqueiro, vehemente y agresivo con los poderosos y
-manso con los pequeños. «Mejor es abajar el espíritu con los humildes
-que partir despojos con los soberbios», dice el sabio hebreo.
-
-En el Norte de América, de donde llega un ruido ensordecedor de
-máquinas, Walt Whitman, el hijo de Manhattan, bardo de la democracia
-que canta el himno de la expansión y del orgullo, y que no se
-desvanecerá--él lo dijo--como el círculo de fuego que un niño traza en
-la noche con un tizón ardiente.
-
-En el Sur de América, donde crecen los cachorros del noble león
-hispano, Rubén Darío, admirable artífice, que innova la forma poética,
-libertador del arte, del ritmo y de la rima, que va hacia el porvenir,
-«siempre bajo el divino imperio de la música, música de las ideas,
-música del verbo». Rubén Darío, que en «Prosas profanas» permanece
-ajeno a la vida, a la solidaridad social, al grito de pasión que se
-escapa del alma de los torturados y que sólo ama la serenidad, la línea
-impecable, el refinamiento en la expresión, pero que evoluciona para
-ser más humano, en «Cantos de vida y esperanza,» donde dice:
-
- La torre de marfil tentó mi anhelo.
- Quise encerrarme dentro de mí mismo
- Y tuve hambre de espacio y sed de cielo
- Desde las sombras de mi propio abismo.
-
-Y frente a Rubén Darío, Almafuerte, el cantor del hombre.
-
-Las suaves transiciones de un estado de alma a otro no las expresa su
-verso, que gusta de la antítesis violenta. Una delicada nota musical,
-el perfume de una flor, un matiz tenue de sentimiento no hacen vibrar
-su lira; su voz es la voz de la tempestad. Penetra en el alma de
-sus hermanos y los conmueve varonilmente, canta las ansiedades, las
-tristezas, los dolores; plantea los grandes problemas humanos con
-una sed infinita de justicia; muestra la necesidad de sobrepasar la
-naturaleza visible; se encara con Dios, dialoga con él y le increpa.
-Sale de su egoísmo para vivir la vida de todos.
-
-Y marcha impulsado por un hondo sentimiento metafísico que no
-destruirán las religiones agonizantes. Sintetiza en su alma todas las
-tristezas, todos los anhelos, agitando el mundo con sus imprecaciones,
-con sus blasfemias, y, lejos de detenerse, aniquilado por la
-desesperación del pesimismo, avanza siempre, levantando en alto una luz
-que no se apaga, porque le alienta la esperanza.
-
-En su alma se desborda la pasión. Hay gritos de dolor y de ira, en los
-que no ven belleza, por incomprensión, los artistas que sólo aman lo
-límpido, lo sereno...
-
-Era bello Jesús cuando seducía a las gentes, predicando a orillas
-del lago de Capharnaum; había una gran serenidad en su alma, una
-gran dulzura en sus ojos, y la blanca túnica de los esenios caía en
-graciosos pliegues sobre su cuerpo delicado que parecía hecho de
-azucenas.
-
-Pero era más hermoso el Hombre de Galilea cuando entró, lleno de
-violencia, en el Templo, con el fuego de los profetas en la pupila,
-la cabellera suelta, en desorden la túnica agitada por un viento de
-pasión, y empuñando el látigo echó fuera a todos los que vendían y
-compraban en el Templo, diciéndoles: «Escrito está: mi casa, casa de
-oración será llamada, mas vosotros cueva de ladrones la habéis hecho».
-
-Almafuerte no es el buen monje artífice de la frase dannunziana; es
-el gran espíritu de amplitud humana y generosa, que no puede entender
-a Teófilo Gautier cuando éste, colocándose en el mirador del arte,
-encuentra preferible una magnífica pantera a un hombre.
-
-Nuestro poeta, para quien la belleza no está sólo en la apariencia, y
-que la busca al escrutar las almas, como contestando al artista, nos
-dice en un admirable soneto que, si en vez de las estúpidas panteras,
-encerrasen en la frágil jaula dos flacos mocetones, no permanecerían
-en el pajar sin esperanza, sino que pensativos, graves,
-
- No como el tigre sanguinario y maula,
- Escrutarían palmo a palmo su jaula
- Buscando las rendijas, no las llaves.
-
-Sólo siente el Hombre, el espíritu del Hombre; ni admira ni ama
-la naturaleza, que carece de voluntad y de amor y que permanece
-indiferente ante las lágrimas de los humanos. El rayo va sin
-pensamiento; los mundos giran sin dolor y todo esto lo expresa en
-versos lapidarios, donde la idea se ha transformado en sentimiento.
-
-Ve pasar el Universo, y sus maravillas, los astros, la luz, las flores,
-todo le deja inconmovible, y dice:
-
- Yo no siento más vida que la del hombre.
- Ni Wagner ni Rossini me dicen nada.
- Pero si por acaso gime un gemido
- ¡Me traspasa las carnes como una espada!
-
-Toda su sensibilidad es para el dolor de los hombres, y por eso llega
-en su incomprensión musical a la más absoluta indiferencia escuchando
-el canto de la forja de «Siegfried» o la novena sinfonía de Beethoven,
-tan impregnada de sentimiento, y donde hay también como en los versos
-del poeta, un gran anhelo de ascensión.
-
-¿Qué importa que el preludio del tercer acto de «Tristán e Isolda»
-exprese admirablemente el dolor universal, si el poeta no puede sentir
-la música, porque no hay espacio en su alma sino para las lágrimas de
-los hombres?
-
-Ni Wagner, ni Rossini, ni Beethoven le dicen nada, pero ¡el gemido del
-hombre! ¡ah! ¡si gime un gemido, entonces le traspasará las carnes como
-una espada!
-
-Nadie amó a los hombres, después de Jesús y el de Asís, como Almafuerte.
-
-Zarathustra, viviendo en la soledad, observó que sus sentimientos
-variaban y que necesitaba manos que se alargaran hacia él. Quiso dar y
-repartir; era una copa que se desbordaba. Díjole al anciano del bosque:
-«Amo a los hombres», y llevó su fuego a los valles. Sólo encontró un
-cadáver, y después de sepultarlo, resolvió no volver hablar al pueblo
-nunca; quiso unirse a los creadores, a los que cosechan y se regocijan;
-su canto fué para los solitarios.
-
-Nietzsche, pensador del grupo stirneano, anunciaba que la especie
-humana debe ser superada; que vendrá el Superhombre. También el Poeta,
-en sus versos de bronce, cuando dice:
-
- La perfección en sí del cuadrumano
- Tal vez hubiese suprimido al hombre.
- El que vendrá después, el Prometido,
- Sólo será un cerebro con dos alas.
-
-Pero Nietzsche se aparta del pueblo y crea una moral para el hombre
-fuerte, para el amo. Ya Juan Gaspar Smith, que parte del principio de
-que la humanidad está basada en el egoísmo y cuya filosofía malsana se
-ha pretendido erróneamente encontrar en la obra de nuestro poeta, decía
-que no hay otra alternativa que vencer o ser vencido. El vencedor será
-el amo, el vencido será el esclavo; el uno gozará de la soberanía y de
-los derechos del señor; el otro cumplirá lleno de respeto sus deberes
-de súbdito.
-
-Ahí la negación del pensamiento de Almafuerte. Ni Max Stirner, ni
-Nietzsche. El poeta es hermano de Jesús y de los «vigías de Israel» y
-por eso lejos de fulminar a los débiles, les ama. Sabe que ser débil no
-puede constituir una tara, sino en las regiones subalternas de la fauna
-inferior.
-
-En «El Misionero» llama hacia sí a los caídos, a la recua inmensa, hija
-del llanto, a la canalla vil y le dice:
-
-«¡Sólo quiero saber que soy tu hermano!»
-
-Y la ama profunda, sinceramente, aun sabiendo que son hechas por ella
-las más hondas heridas de su alma; tiene los brazos abiertos como para
-un abrazo inmenso. Este Zarathustra que también baja de la montaña,
-llevando su fuego a los valles, esta copa que se desborda, no se
-aparta de los hombres para entonar su canto a los solitarios.
-
-Tiene más fe; es una voluntad más soberana y así le dice a su chusma,
-entregándose todo entero.
-
- «Pise sobre mi cuerpo, no perdone,
- Toda la sociedad, pise y apriete;
- No habrá de conseguir que le respete
- Ni logrará jamás que te abandone.»
-
-El poeta es de filiación judaica; viene directamente de la Biblia y
-toda su obra está impregnada del espíritu de Israel.
-
-El pueblo judío fué el primero en escuchar la reclamación de los
-pobres. Nos dice Renán que Grecia fundadora del humanismo racional y
-progresivo, tuvo un claro en el círculo de su actividad intelectual y
-moral: despreció a los humildes. Israel suplió ese defecto del espíritu
-helénico. Los profetas proclamaron la justicia social y el amor a los
-pobres.
-
-Jesús fué el último de los profetas. El socialismo es de origen
-hebraico.
-
-Los profetas claman constantemente, defendiendo a los pobres; dialogan
-con Dios, le imprecan, exigen la justicia inmediata sobre la tierra;
-no quieren tolerar iniquidades contra los débiles, porque el semita
-no cree, hasta los Macabeos, como cree el ario, en las recompensas
-y castigos de ultratumba. Por eso eran vibrantes, fuertes. De ahí el
-código inspirado por Jeremías socialista teocrático, donde se desborda
-la justicia, la piedad y el amor por el pobre y la ira contra el
-poderoso.
-
-Éste es el enemigo a quien los profetas maldicen; él despoja a los
-humildes y se aparta de Jehová.
-
-Isaías lanza el anatema contra los príncipes prevaricadores y
-compañeros de ladrones que no oyen a juicio al huérfano, ni llega a
-ellos la causa de la viuda. (Cap. I, vers. 23).
-
-No con menos pasión, Almafuerte baja a la miseria, al dolor, hasta al
-vicio, buscando a sus hermanos y maldiciendo a los poderosos.
-
-«La Inmortal» es el canto a su chusma, a la «sudorosa chusma sagrada»
-de la que surgen las fuerzas de la historia y para quien él quiere
-justicia como los profetas.
-
-Almafuerte desciende hasta lo más profundo; cuando más llagas ve, más
-ama. Es un sacerdote del amor, de la infinita misericordia, y vuelve de
-los abismos de la miseria,
-
- «Como surgen los rudos poceros,
- Ungidos en greda, del pozo que cavan.»
-
-La compasión baja al dolor, blanca y perfumada, y retorna a la luz
-sucia y llena de taras. El Misionero dijo con verdad que el que quiere
-conservarse puro, «muchas veces tendrá que no ser bueno».
-
-Canta a la heroica labor cotidiana de la chusma, oprimida por leyes y
-por prejuicios y por eso llena de rencores; que ve los días felices de
-los poderosos y que porque tiene pasión y ansias,
-
- «Con su gran maldición de sedienta
- Maldice hasta mismo su vaso de agua»;
-
-y que porque tiene noción de lo justo
-
- «su disfraz de Catón la sulfura
- y enloda y escupe su clámide blanca»;
-
-y que porque vive Jesús en su alma
-
- «ni respeto ni amor le despiertan
- sus burlas de sabio, sus cruces de plata.»
-
-Ella, la chusma dolorida, que gime, ve
-
- que las flores no son del que riega
- sino del dichoso señor que las planta
-
-Y entonces el poeta que sabe que un perfume inefable, un fulgor de
-aurora y una música sublime esparcen las vidas más bajas, y que del
-fondo, de lo más hondo, surgen las altiveces más altas, extiende su
-manto sobre la chusma querida, maldiciendo a los poderosos, como los
-profetas de Israel.
-
-Ese amor inmenso a los pobres que inflamaba el corazón de los profetas,
-impregnó toda la doctrina de Jesús. Almafuerte tenía más que una
-«gota de Cristo». Se le parecía en su afán de levantar al caído; en
-su espíritu de rebeldía y en su odio a los fariseos, «generación de
-víboras, sepulcros blanqueados».
-
-El poeta fué un cristiano sin dogma que repudió todas las Iglesias.
-
-El Gran profeta Anónimo, más de 500 años antes de Jesús, había dicho
-que los pueblos no tienen más que un Dios, cuyo templo es el Universo y
-a quien debía honrársele con la justicia. Jesús, junto al pozo, dijo a
-la Samaritana, que le daba de beber: «creéme, mujer, ha llegado la hora
-de no adorar a Dios, ni en esta montaña--era el monte Garizim--ni en
-Jerusalén, sino allí donde se adora al padre en espíritu y en verdad.»
-
-El sacerdote apegado a la rutina que todo lo reduce a fórmulas
-tradicionales, ligado al santuario, viene directamente del rito y
-entre sus antepasados está el hechicero. Ha tenido siempre en la
-historia por rival y a veces por adversario, según lo expresa Guyau, al
-Profeta desde Buda hasta Isaías y Jesús; el Profeta es con frecuencia
-revolucionario; el sacerdote es esencialmente conservador, el uno
-representa la innovación el otro la costumbre.
-
-«El Misionero» que es un profeta, «cual un Moisés altísimo y tonante;»
-que es Jesús hombre que «no puso a su bondad ninguna linde,» que fué
-más allá que el de Asís, llamando hermano al vicio, el Misionero
-sintetizó todos los dolores, pero también todas las esperanzas de los
-que sufren. Es la negación del sacerdote, hijo del rito.
-
-No es el abate perfumado de heliotropo de sus rudas Evangélicas que
-expresan una filosofía áspera pero vibrante de bondad; no es el abate
-que baja del púlpito cruzando como un César, sudoroso entre sus
-encajes, por el aristocrático auditorio cuya emoción artística él ha
-producido y cuya admiración él ha conquistado. No, las manos finas y
-olorosas y expresivas del abate
-
- «Que no hicieron en la vida
- Más que cruces en el aire.»
-
-El Misionero tiene las manos callosas de las almas de combate a las que
-el poeta canta en sus «Milongas Clásicas,» las manos dolorosas «como
-vendas empapadas en el pus de las heridas.» Le llena de amor lo vil y
-lo caído, y ciego de bondad, enloquecido de evangelización, hace como
-el apóstol que penetra en los tugurios para salir de ellos, torturado
-de dudas cubierto de maldiciones y carcomido de remordimientos.
-
-La presión secular exprimiendo la entraña de la chusma sacó de ese
-barro de sangre una flor. Así surgió para el Poeta, Jesús,
-
- «gemebunda torcaz animosa
- que al prófugo crimen le tiende las alas».
-
-con lo que el Poeta expresa el inmensurable, el infinito amor por los
-desgraciados. El judío de Nazareth que realizaría la gran esperanza de
-su pueblo, Jesús presentido por el rudo Esquilo en su Prometeo y por
-el dulce Virgilio en sus Églogas, después de vagar por las montañas,
-respirando un aire de libertad e impregnándose del espíritu de los
-patriarcas y los profetas, fué a Jerusalén; su corazón se oprimió en
-el Templo viendo la fastuosidad. Se apartó entonces de las murallas y
-fué donde moraban los pobres, los miserables; bajó a las cavernas, a
-la fuente de Siloé. Allí se arrastraban los leprosos y los enfermos
-cubiertos de llagas. El hebreo se sintió hermano de los desgraciados;
-su labio besó todas las úlceras, resumió su alma los dolores de todos,
-maldijo a los poderosos y sintió ansias de derrumbar el Templo.
-
-El Poeta que también besó todas las llagas, que puso una caricia hasta
-en el reptil, enceguecido por su inmenso amor, tiene más que una «gota
-de Cristo.»
-
-En la «Sombra de la Patria,» llegan hasta él los gemidos de todos
-y estallan sobre su corazón como si sobre una rama soplaran sin
-cesar todos los vientos de la tierra, como si sobre una sola espalda
-gravitara toda la fuerza de los orbes
-
- «Como todo el dolor del universo
- que en una sola vida se agolpara
- como toda la sombra de los siglos
- en una sola mente refugiada.»
-
-He ahí el apóstol. Todo el dolor humano sintetizado en su alma
-generosa. He ahí la «gota de Cristo.»
-
-Pero no es sólo poderoso en palabras el Poeta.
-
-Es poderoso en obras y en eso también sigue a Jesús. Su vida y sus
-ideas marchan de perfecto acuerdo. No bastaría con hablar, pues es
-cierto aquello de que la verdad no tiene realce hasta que no se
-convierte en sentimiento y no resplandece sino cuando se realiza en el
-mundo como hecho.
-
-Almafuerte vivió en la miseria y él mismo nos cuenta que los botines
-con que por primera vez fué a la escuela le fueron entregados por una
-sociedad de beneficencia. Había renunciado a las glorias del mundo
-
- «Para sembrar, también, abecedario
- Donde mismo se siembran los trigales.»
-
-Y allá, en el colegio de Trenque-Lauquen, cuya aula era un rancho de
-adobe, dejaba que los niños fueren a él.
-
-Un día, uno de los pequeñuelos enfermó gravemente y el poeta le cuidaba
-como a un hijo. Cuando el enfermito falleció, Almafuerte vendió su cama
-para poder comprar el ataúd de pino.
-
-Hacía frío; entonces, y el cantor de «El Misionero» se acostaba en una
-tarima y se abrigaba con la bandera nacional de la escuela...
-
-Hace apenas cinco años, Alberto De Diego, a quien me ligaba una amistad
-fraternal y en cuya tumba lloré copiosamente junto al poeta, llegó a
-mi estudio y conmovido me extendió una carta que había recibido de
-Almafuerte y que nadie conoce. Aquél que cargara sobre sus espaldas las
-miserias de todos, se moría de hambre, allá lejos, olvidado del mundo.
-
-«Ahí le mando esos versos para que los negocie--decía el poeta al joven
-amigo--pero hágame el favor de moverse, porque es muy posible que en
-la semana entrante no veamos en mi casa la cara de Dios, mis hijos y
-yo. No creo que sea usted de los que entienden que yo debo vivir de
-langosta como vivía Juan el Bautista en el desierto. Hasta hace dos o
-tres años yo pensaba lo mismo; después compliqué mi vida, la humanicé,
-la hice menos egoísta, echándome otras obligaciones más positivamente
-beneficiosas para el país, que que la de andar haciendo versos y hoy me
-veo precisado a reconocer que no sólo de langostas vive el hombre y el
-hijo del hombre.»
-
-Y luego, con una insistencia dolorosa le dice a De Diego: «Ponga sus
-propios dolores bajo de cualquier ladrillo y entréguese por dos o tres
-horas a esta negociación. No le pido más; pero se lo pido como quien
-tuviera derechos adquiridos, esto es, con la mayor vehemencia. Vuelvo
-a decir; insisto; no le pido más que esto; consígame cuarenta pesos
-y remítamelos en seguida. Otra vez: no le pido más que eso; usted me
-entiende y no ha de permitirse ofenderse.»
-
-Y termina el poeta, que es soberano en sus sueños pero que como Jesús
-no tenía dónde reclinar su cabeza con estas palabras que ponen de
-relieve la gran estatura moral de Almafuerte:
-
-«Dirá usted que ya es mucho hablar de dinero. Pero, hijo mío, ¿quiere
-usted que salga a rejuntar macachines a las quintas con mis tres niños?
-¿No ve que ni tiempo les quedaría para ir a la escuela y no sabe que en
-esta estación del año no hay macachines? Por otra parte, yo no doy al
-dinero los infames empleos que le dan otros y puedo hablar de él todo
-el santo día sin ensuciarme la boca.»
-
-Hasta aquí la parte dolorosa de esta página íntima.
-
-Tiene felizmente otra, que conforta el espíritu, Almafuerte, anciano
-de setenta años, sufriendo frío y hambre en su casucha de Tolosa, no
-obstante tener la convicción de que era de las más puras glorias de
-su patria, que él amaba intensamente; Almafuerte no sentía un solo
-desfallecimiento en su espíritu, y en esta hermosa carta dirigida a
-un joven torturado por depresiones, le dice varonilmente desde lo más
-hondo de sus dolores:
-
-«Hágame el favor de sacudir su pesimismo. Es menester comenzar de
-nuevo; aprenda de este viejo. Vea cómo marcha por más que gima toda su
-miseria humana.»
-
-Valerosa lección de energía. «Es necesario comenzar de nuevo,» dice el
-poeta.
-
-Sí; cuando se reconoce que no se ha ahondado bien en el surco, menester
-es empuñar de nuevo el arado, con la misma tenacidad, con el mismo
-entusiasmo. Toda empresa humana exige el esfuerzo perseverante. Un
-camino nuevo no se abre a un solo golpe de piqueta.
-
-El poeta sabe que la brega es dolorosa, pero sabe también que el dolor
-es necesario; no produce en él la depresión; es acicate, fuerza sin
-la cual no se desplegarían las alas, no se emprendería el vuelo,
-la gloriosa ascensión hacia formas siempre mejores. Menester será
-reconciliarnos con el dolor, calumniado por los pesimistas; el dolor
-advierte, a veces purifica, levanta de lo más hondo y redime.
-
-El día sin dolor sería el estancamiento. Si no hubiera dolor, no habría
-piedad, no habría amor.
-
-Alguien ha afirmado equivocadamente que el poeta fué pesimista y citó
-en apoyo de sus tesis el «Trémolo.» Ya veremos que no es así.
-
-Almafuerte no se detuvo en la faz sombría del dolor sino por excepción
-expresando un estado transitorio de su espíritu. Se queja, impreca,
-maldice, blasfema, pero para mejorar el mundo, y teniendo siempre en
-vista un ideal, una luz que no se apaga nunca.
-
-No así Leopardi, el gran lírico italiano. Para él la vida no merece
-sino desprecio; el progreso es mentira y como combatir sería inútil, se
-resigna. Por eso dice en «A se stesso»:
-
- Or poserai per sempre
- Stanco mio cor.....
- ............................
- Posa per sempre. Assai
- palpitasti. Non val cosa nessuna
- i moti tuoi; né di sospiri e degna
- la terra. Amaro e noia
- la vita, altro mai nulla: e fange e il mondo.
- .............................................
-
-Así también en el canto nocturno de un pastor errante, donde el gran
-recanatiense expresa su desesperación por todo y su incapacidad para
-la acción. Se dirige a la luna y le pregunta cuál es su misión en
-los cielos. Surge, contempla los desiertos, pasa y se oculta. ¿Acaso
-no sufre el cansancio de volver a seguir tantas veces por los mismos
-caminos? ¿No se hastía de mirar siempre los mismos valles que conoce? y
-dice triste, dolorosamente, que su vida es semejante a la vida monótona
-del pastor, es decir, del poeta que vive sin esperanza y que por eso de
-nada le sirve la vida...
-
- Somiglia alla tua vita
- la vita del pastore
- Sorge in sul primo albore,
- move la greggia oltre pel campo, e vede
- greggi, fontane ed erbe;
- poi stanco si riposa in su la sera
- altro mai non ispera.
- Dimmi, o luna: a che vale
- al pastor la sua vita,
- la vostra vita a voi?--dimmi: ove tende
- questo vagar mio breve
- il tuo corso immortale?
-
-Nuestro gran poeta es el cantor del Hombre, de sus poderosos anhelos
-y le exalta y le diviniza. En cambio, Leopardi siente envidia por el
-rebaño que descansa tranquilo, que no conoce su esclavitud.
-
- O greggia mia che posi, o te beata
- che la miseria tua, credo non sai!
- quanta invidia ti porto!
-
-Leopardi es el precursor del pesimismo sistemático de Schopenhauer cuya
-filosofía se ha creído encontrar también en los versos de Almafuerte.
-Nada más falso.
-
-La vida es esfuerzo, dice el filósofo alemán y el esfuerzo es el dolor;
-de ahí que sólo el dolor sea positivo.
-
-Siendo la vida la objetivación de la voluntad, menester es negarse
-a querer, necesario es huir del amor que perpetuando la especie,
-perpetúa el dolor. Así se entra en el Nirvana que para Schopenhauer
-es el aniquilamiento del ser, la cesación de todos los dolores por la
-destrucción de la voluntad, pero que para el budhismo esotérico, es
-más: es el reposo consciente en la omniscencia.
-
-Parece escucharse al través de los siglos la palabra de Sakia Muni que
-llega de la orilla del Ganges: «El mal es la existencia,» o la palabra
-del Eclesiastés, el escéptico cuyo espíritu era negación del espíritu
-hebraico:
-
-«Mejor es el día de la muerte que el día de nacer.»
-
-Nada tiene de común nuestro poeta con los pesimistas.
-
-Leopardi dice que nada vale el esfuerzo; que la tierra no es digna de
-suspiros: «non val cosa nessuna y moti tuoi, né di sospiri é degna la
-terra.» El filósofo alemán dice que la esencia de la voluntad es el
-esfuerzo y que todo esfuerzo es dolor.
-
-Almafuerte, en cambio cree que el esfuerzo es una necesidad, que el
-hombre debe trabajar incesantemente para que venga el Prometido, el que
-será un cerebro con alas. Tiene una fe inmensa, y porque sabe que toda
-acción humana repercute a través de los siglos, que nada se pierde, que
-todo esfuerzo conquista algo y debe ser recompensado, se cuadra frente
-a Dios, le acusa de crueldad y le dice magníficamente:
-
- «Aquí estoy, ante ti... ¡Ni un solo gesto!
- ¡Págame mi dolor!»
-
-Es el optimismo de profeta de Israel, que ve las miserias de los
-que sufren y que reclama, por eso, de Jehová, dialogando con él, la
-justicia inmensa sobre la tierra; que no se desespera, que va cantando
-un himno a la voluntad soberana, que exalta, para levantar el hombre
-hasta Dios.
-
-«Yo sé que hay una luz que no se apaga», dice Almafuerte en el
-«Trémolo». Eso es la negación del pesimismo. Lo que hay en sus versos,
-es el gesto airado del profeta; alguna vez el lamento amargo de Job, y
-siempre la rebelión judaica que blasfema y vuelve a Jehová.
-
- «Tengo el corazón hecho una llaga,
- Como el cuerpo de Job.»
-
-Y otra vez:
-
- «No hagas, solemne Dios, ni un solo gesto
- ¡Te acuso de crueldad!»
-
-El libro de Job, citado tan frecuentemente por el poeta, es un libro
-filosófico en el cual se plantea el problema que preocupó intensamente
-a los judíos. ¿Por qué los buenos sufren si hay un Dios justo? Para
-los beni-israel no había castigos ni penas de ultratumba: por eso sus
-profetas pedían la justicia, hoy, en seguida y sobre la tierra.
-
-«Ved aquí, dice Job, que clamaré padeciendo violencia y nadie me oirá;
-vocearé y no hay quién me haga justicia» (Job, capítulo XIX).
-
-Pero no se resigna; sabe que su esfuerzo vale, y le dice a Dios:
-
-«No me condenes; hazme entender por qué pleiteas conmigo» (Capítulo
-X-2) «¿Por qué se esconde tu rostro?» (Capítulo X-24.).
-
-Almafuerte es un optimista, como aquel Isaías que también fué poeta,
-que se indignaba contra la injusticia y rugía entonces como un viejo
-león, que discutiendo con Jehová concluyó por transformarlo haciéndolo
-más bueno.
-
- * * * * *
-
-En la «Sombra de la Patria,» clamaba contra la injusticia y rugía
-entonces tan admirablemente los sentimientos humano y nacionalista,
-como desmintiendo la afirmación de su crítico que explica
-tendenciosamente la evolución del poeta; en la «Sombra de la Patria,»
-está palpitando el pensamiento hebraico.
-
-Almafuerte ve pasar la patria con el corazón oprimido.
-
- Sueltos van los cabellos; en guedejas
- por el busto de mármol se derraman
- como velo de angustias, o sombría
- melena de león. Siniestra, pálida,
- desencajado el rostro...
-
-Así la sombra de Italia aparece en el alma dolorida de Leopardi, donde
-no hay esperanza, que es soberana en el espíritu de nuestro poeta. Así
-la sombra de Italia: lívida, suelta también la cabellera y arrancado el
-velo:
-
- Sí che sparte le chiome e senza velo
- siede in terra negletta e sconsolata
- nascondendo la faccia
- tra le ginocchia e piange.
-
-Así Israel «regada en llanto por haber torcido sus caminos,» pasa por
-el alma ardiente de Jeremías. (Capítulo IV, V 21).
-
-Almafuerte ve cruzar la patria llena de dolor; le parece que se
-arrastran gloriosas banderas y entonces airado se dirige a Dios,
-llamándolo siempre Jehová. Jehová no era ya el Dios patriarcal de las
-tribus semitas, nómadas, era el Dios nacional, el Dios «del pueblo
-elegido.»
-
-Dice el poeta:
-
- «¿Dónde estás Jehová, dónde te ocultas?
- ¡Qué! ¿no vuelves tus ojos y la salvas?»
-
-¿Por qué mira caer sobre el pueblo todos los apetitos que carcomen
-su entraña y no lanza el rayo de su enojo, no descarga su brazo
-justiciero, no obscurece su cielo y no para sus mundos atónitos, si
-menester es salvar a su pueblo?
-
-Y agrega:
-
- «¿Oyes la voz de «tu poeta» y callas?
- La voz de tu poeta que te clama
- La voz de tu poeta que te adora.»
-
-Almafuerte dice: «Tu pueblo,» dirigiéndose a Jehová y en las «Milongas
-clásicas,» donde canta con hermoso optimismo a nuestra patria,
-hablándole de nobles ideales, termina con esta estrofa:
-
- «Y Dios al verte dormido
- Sobre todo tu progreso
- Te dé la paz con su beso.
- Como a su «pueblo elegido.»
-
-Almafuerte dice también «tu poeta.» Carlyle afirma que «vate» en
-lenguas antiguas quiere decir «poeta y profeta.» Si alguien todavía
-dudara que nuestro gran Almafuerte viene de los libros hebraicos, oiga
-a los «vigías de Israel.»
-
-Así habla Isaías en los capítulos LXIII, v. 15 y 17 y LXIV, v. 11:
-
-«¿Dónde está tu celo y tu fortaleza, Jehová? ¿Han amenguado acaso? ¿Por
-qué, oh Jehová, nos has hecho errar tus caminos? ¿Por qué endureciste
-nuestro corazón? ¡Vuélvete por tu pueblo, por las tribus de tu heredad!
-La casa de nuestro santuario y de nuestra gloria fué destruida: ¿por
-qué te detienes? ¿por qué «callas» y nos afliges de esta manera?»
-
-Y así, Jeremías, en el capítulo XIV, versículo 19, preguntando a Jehová
-por qué no salva a su pueblo:
-
-«¿Has abandonado a Judá? ¿Aborrece tu alma a Sión?»
-
-Almafuerte es un optimista estupendo. De lo más hondo del dolor saca
-fuerzas. El dolor mismo es su gran fuerza, su acicate. Por eso, lejos
-de desesperarse como Leopardi, después de hablar a Jehová que calla,
-sin negarle le abandona y busca los jóvenes que saben de amor heroico
-para impulsarlos a la lid, a la pasión, a la venganza, ¡pero antes
-les advierte que si callan, si permanecen quietos en una indiferencia
-infame deberán arrancarse de los rostros a puñados las mal nacidas
-barbas, dejando que sus novias escolten la sombra dolorosa de la patria!
-
-El espíritu de este Profeta nuestro es una fragua, cuyos rojos
-resplandores llegan a todas las almas. Quema pero alumbra. Hay allí una
-infinita sed de justicia; más que de justicia, de amor y de bondad; un
-anhelo soberano de ascensión, una eterna rebeldía; una esperanza que no
-se acaba nunca y muchas maldiciones y blasfemias y cóleras santas que
-caen como latigazos sobre las espaldas de los poderosos que exprimen y
-maltratan a la «sudorosa chusma sagrada.»
-
-Y esta alma atormentada por el dolor, el amor y la esperanza, esta alma
-de titán que pelea con Dios por la causa de los hombres; esta gran alma
-agitada por todas las pasiones generosas como una selva por todas las
-tempestades, sólo tuvo dulces vibraciones para la mujer. Allí está el
-«Cantar de cantares», joya cincelada por manos divinas y que también
-viene de los libros hebraicos.
-
-Alguna vez, leyendo esos versos, he pensado que el poeta era el
-pino solitario de Heine que bajo la nieve soñaba con una lánguida,
-melancólica palmera del Oriente muy lejano... pero se ha dicho que en
-la lira de Almafuerte faltaba una cuerda, la que hace vibrar la mujer;
-que el poeta no sintió la emoción amorosa, que no amó nunca; que en sus
-versos de amor no puso la pasión sino el arte.
-
-Lo niego. En la boca de este león, que es bíblico como el otro, también
-se ha encontrado la miel.
-
-Hablo de la amada, no de la madre. La madre nunca estuvo más alto que
-en los versos del poeta, al extremo de que cuando éste resume toda su
-obra y exalta su orgullo hasta el infinito dice:
-
- «Soy el llanto que rueda sobre lo inmundo,
- Yo he nacido, sin duda, para ser madre.»
-
-Hablo de la amada de la cual no siempre se expresa el poeta como en el
-«Cantar de cantares», dulce, suavemente.
-
-Cuando nos habla de sus desengaños amorosos, la pasión del autor del
-«Misionero», se desborda.
-
-En «Mancha de tinta», donde las sombras se amontonan, donde el poeta
-siente la deslealdad, la traición del amigo, del discípulo, que yo sé
-cómo desgarra el corazón; donde casi llega a perder la esperanza que
-siempre le alienta, al referirse a la mujer infiel dice en un arrebato:
-
- «Llamé, gemí... ¡No salió!
- Aullé como loba hambrienta;
- ¡En sus puertas de caoba
- Grabé con sangre su nombre!»
-
-En «Castigo», expresa, así, soberbiamente su venganza:
-
- «Yo te alcé en mis estrofas, sobre todas
- hasta rozar los astros:
- ¡tócale a mi venganza de poeta
- dejarte abandonada en el espacio!»
-
-«Cantar de cantares» está inspirado en las deliciosas páginas bíblicas,
-y si le falta la voluptuosidad de éstas, puede afirmarse, a pesar de lo
-sostenido por algún crítico, que en la poesía de Almafuerte hay algo
-más que respeto por la mujer; hay emoción amorosa.
-
-Habla el cantor bíblico y dice:
-
-«Como manada de cabras que se muestran desde el monte de Galaad son tus
-cabellos; como un hilo de grana tus labios; como torre de marfil tu
-cuello; como dos cabritos mellizos de gama que son apacentados entre
-lirios, tus pechos; panal de miel destilan tus labios; ¡oh, hermosa
-mía, esposa mía, huerto cerrado, fuente sellada!»
-
-Y Almafuerte canta:
-
- «Como el bíblico poeta,
- Como el rey de los proverbios seculares
- Que no pasan, que no mueren, ¡yo te canto!»
-
-Y compara, luego, los ojos de su amada con sellos de turquesa; sus
-hoyuelos le parecen cicatrices de caricias de dos besos fraternales;
-sus orejas, caracoles nacarados de la playa; sus labios, pétalos
-de rosa purpurada como sangre; su cuello torrecilla de alabastro
-cimbradora; sus pechos bloques de azucena.
-
-Y sigue:
-
- «Florecitas de durazno
- que la veste de las auras amontona
- bajo el cielo de la tarde--tus mejillas;
- tus mejillas
- de sedosos, inefables terciopelos,
- son las flores que un arcángel amontona
- bajo el cielo de tus ojos
- por los valles de sonrisas y sonrojos
- ¡que divide tu severa naricita de matrona!»
-
-En esta estrofa hay una honda emoción amorosa. Aquí yo veo una mujer,
-no la mujer en abstracto, ni el «dolce pensiero» de Leopardi emanado
-sólo de la idea de mujer.
-
-Almafuerte no fué nunca pesimista, ni sintió ni conoció a los filósofos
-que a ese respecto sistematizaron, y cometen un error lamentable por
-incomprensión de su obra, los que le creen inspirado en el hosco alemán
-para quien la mujer es «la intermediaria del insigne engaño de que es
-víctima el hombre».
-
-Para Almafuerte existe una luz que nunca se apaga y que alumbra hasta
-en el calvario; es el ideal, fuerza que impulsa a la ascensión, y
-alguna vez el poeta confunde ese ideal, esa luz, esa fuerza con la
-mujer querida:
-
- «Es la lámpara votiva del santuario
- que fulgura dulcemente,
- ¡que derrama dulcemente, tiernamente,
- sus bondades luminosas en la cruz de mi calvario!»
-
-¿Y cómo no había de ser así?
-
-¿Acaso es posible realizar alguna gran obra sin amar a una mujer?
-¿Acaso se concibe que el hidalgo aquél que «santificara todos los
-caminos con el paso augusto de su austeridad», hubiera defendido a los
-débiles y levantado la enseña del ideal, sin su amor a Dulcinea?
-
-Pero dejemos la vida íntima del poeta, que amó--y de eso no hay
-duda--porque fué caballero de grandes empresas, y, sabido es, pues lo
-dijo Don Quijote a Vivaldo, que tan propio y natural les es a los tales
-amar, como al cielo tener estrellas, y que a buen seguro no se habrá
-visto historia donde se halle caballero andante sin amores...
-
-Un crítico que amaba profundamente al maestro, Más y Pí, respondiendo
-quizá a una tendencia de su espíritu, al estudiar la evolución del
-poeta, incurrió en el error de sostener que, fracasado el ideal de
-patria, surge en Almafuerte el de humanidad, para después llegar al
-refugio de su reino interior, donde el escepticismo contamina el alma.
-
-Ya hemos visto cómo en el poeta eran compatibles los conceptos de
-patria y humanidad, así como en los profetas, patriotas austeros que a
-la vez propagaban un principio de universalidad que fué fecundo en la
-historia.
-
-Almafuerte no se decepcionó nunca de la patria. La amó entrañablemente
-y quiso que fuera ejemplo para los demás pueblos. Es original que la
-refutación a Más y Pí, esté precisamente en un soneto dedicado por el
-poeta a su crítico, que hoy reposa en el fondo del mar. Dice así:
-
- «En el crestón de peñas submarinas
- en que chocó tu frente soberana
- un faro se alzará de luz arcana
- como una encarnación de tus doctrinas.
- ¡Él mostrará las rutas argentinas
- A la esperanza humana!»
-
-Ya antes, en «Milongas clásicas», le dice al pueblo que no se amontone
-en las ciudades; que recubra la inmensa extensión de la tierra
-exuberante. «¡Virgen núbil, que debe encontrar su varón!» Quiere ver
-trigales y aldeas desparramados por su patria, donde jamás deberá
-faltar, por sobre todas las cosas, un ideal.
-
-La «Sombra de la Patria», lejos de ser un canto de desesperación, es
-una llamarada de fe. La escribió en una época política de desorden;
-pero él sabía que la juventud era la salvación del pueblo, y por eso la
-invoca en versos lapidarios.
-
-El 90 la juventud cumplió con su deber. A su frente estaba junto a un
-apóstol de la democracia, la figura noble y caballeresca que preside
-esta fiesta. Poco después, el mismo Almafuerte empuñaba un fusil para
-combatir contra los malos gobiernos.
-
-Habíamos decidido ser libres por un hermoso acto de voluntad, y
-menester era que realizáramos nuestro aprendizaje de libertad. La
-evolución política es notoria. De la violencia, que caracterizaba
-los comicios, fuimos al fraude; se pasó de las formas violentas y
-musculares a las formas astutas e intelectuales. Es la evolución de la
-criminalidad en general.
-
-Del fraude a la venalidad después. Esta última así repugnante,
-significaba un adelanto. El pueblo sabía ya que su voto valía algo. Era
-inmoral, pero era libre.
-
-Y después de la venalidad vino el comicio abierto. Almafuerte, que
-nunca se decepcionó; que comienza un soneto diciendo: «No te dés por
-vencido, ni aún vencido», no podía abandonar, como equivocadamente
-afirmó Más y Pí, su hermoso ideal de patria, que, por otra parte, él
-conciliaba perfectamente con los ideales humanos de justicia social--y
-así se explica esa hermosa carta que Almafuerte, el ciudadano, me
-enviara en 1912 adhiriéndose a mi candidatura a diputado--perdóneseme
-esta justificada vanidad--carta que con orgullo he colocado a manera de
-prólogo en un libro que se refiere a mi acción parlamentaria.
-
-En esa esquela Almafuerte habla del «auroral despertamiento que
-maravillosamente la nueva legislación electoral ha producido».
-
-No mutilemos pues, al poeta. La evolución de su espíritu que señala el
-crítico, es falsa. Sus ideales no se apagaron nunca, y jamás se encerró
-en su reino interior sin comunicación con el mundo.
-
-Vivió entre los hombres; amó sus dolores y sus miserias; trabajó por la
-patria, y en presencia de esta grande colosal conflagración humana, se
-puso del lado de la justicia, y cantó a Bélgica mártir, incorporándola
-a la pléyade de los torturados, que él amó tanto. Y antes de morir
-lanzó su maldición terrible, su anatema, su apóstrofe vibrante, como
-un profeta, contra el poderoso que violó la justicia y escarneció el
-derecho.
-
-El pueblo reclama la estatua de Almafuerte.
-
-Levantemos el monumento; rodeémosle de flores, y que, como el sepulcro
-de Tesco, según nos lo cuenta Plutarco en sus «Vidas paralelas», vayan
-a él los miserables, los caídos, los débiles, con la esperanza de
-encontrar consuelo.
-
- ALFREDO L. PALACIOS.
-
- * * * * *
-
-
-
-
- EVANGÉLICAS
-
-
-1.--Subir, ascender, prosperar en el mejor sentido de las palabras,
-no es encaramarse en los sitios más visibles, como los gatos en las
-chimeneas, y los cuadrumanos del jardín zoológico, en los tinglados de
-sus jaulas.
-
-2.--Subir es evolucionar; evolucionar es mejorarse; mejorarse es
-desbestializarse; desbestializarse es adquirir la prerrogativa de ser
-creído y de ser seguido: asumir el derecho del mando, que es el más
-alto de los derechos, porque es el que impone más deberes.
-
-3.--Como crece un cedro desde su raíz hasta su copa, así debe crecer
-tu vida; y como se desarrolla una parra hasta cubrirse de racimos, así
-debe desenvolverse tu persona física y moral; porque nada que no se
-resuelva en plato de todos, vale nada.
-
-4.--Que sirvas de algo, que produzcas algo, que dejes el recuerdo de
-algo: los árboles que no dan fruto, o que no dan madera, o que no dan
-leña, son inferiores a las patatas.
-
-5.--Vestir mejores ropas que los demás, no es tener mejor carnadura que
-aquéllos que las visten remendadas, como el que sube a una torre está
-más alto que los otros; pero, no es más alto, por eso, que ninguno de
-los otros: trata de merecerlo todo, hasta el aire que respiras.
-
-6.--Procura no distinguirte de tus semejantes nada más que por lo
-accidental y contingente: que antes de recibir el aplauso ajeno, ya te
-hayas aplaudido tú mismo; y que al despojarte de tus vestimentas, de
-tu fortuna, de tu alto puesto y aun de tu fama, no se vaya ninguno de
-tus atributos esenciales dentro de esas cosas, como se va la piel en un
-parche cáustico, o como se queda sin dientes, al acostarse, aquél que
-los lleva postizos.
-
-7.--Camina con tu persona no con la que te atribuyen: no hagas como
-esas mujeres, que se quedan muy satisfechas con los apetitos que
-despiertan sus pechos de algodón.
-
-8.--Que tu vida sea una vida, y no un fenómeno cerebral; o de los que
-te odian o de los que te aman.
-
-9.--Cualquier escarabajo puede yacer, por combinación, en el augusto
-regazo de Jove, aunque sólo sea por el término de diez segundos; cuando
-tú palpes las alturas, todavía doblegándote, como un muchacho que junta
-frutillas, recién serás grande.
-
-10.--Solamente los muy simples y los muy pillastres juzgan a las
-personas según los casos, o por el peldaño que ellas pisan o por
-la situación de espíritu que ellas atraviesan: nunca seas ni tonto
-ni pillo, pero si no has nacido capaz del término medio, ojalá que
-prefieras el primer extremo... ¡y seas tonto!
-
-11.--Hay muchos optimistas que creen, como en un artículo de fe, que
-en todas las sillas de marfil se sienta, o un Alfonso el Sabio o un
-Cicerón; y muchos positivistas que saben, que en cualquier elevación de
-la orografía social, hay alguno que puede dar, si quiere dar.
-
-12.--Y, también hay muchos inocentes que piensan que todos los dolores
-son motivados por alguna injusticia; y muchos espíritus fuertes que
-razonan así: la muerte de un marido, de un padre, de un hermano mayor,
-puede proporcionar una cocinera barata.
-
-13.--Los hombres están colocados en la sociedad como los ladrillos
-de una pared, al azar y según fueron viniendo: no pienses que sean
-héroes, porque llevan charreteras, ni que sean mártires, porque lloren
-a lágrima viva.
-
-14.--Todos ocupamos un sitio, por una ley intransgredible, más bien
-física que moral; pero, muy pocos, el sitio que nos corresponde: ten el
-valor de descender al postrero, ése es el que te mereces en tu propia
-conciencia.
-
-15.--Tan melancólico y pensaroso se manifiesta un criminal después de
-cometido su crimen, como un sabio experimentador después de fracasado
-su experimento: las lágrimas y las carcajadas no tienen letrero como
-algunas píldoras.
-
-16.--El espectáculo de las alegrías y de las tristezas ajenas es
-deprimente del espíritu: sensualiza, enloquece, amujerenga, mata el
-sentido de lo que realmente es y desafila la intuición de lo que debe
-ser: es como la música, que emociona las almas y las atonta.
-
-17.--A los hombres se les conoce por lo que desean, no por lo que les
-acontece.
-
-18.--Cuántos imbéciles, cuántos vesánicos andan por las supercapas
-sociales, gozosos y satisfechos; y cuántos tan imbéciles y tan
-vesánicos como ellos, andan llorosos y hambrientos por los bajos fondos
-de aquella sociedad misma... ¡Miremos y pasemos, como diría el Dante!
-
-19.--Cualquiera notoriedad social debe parecerte respetable, por lo que
-ella tiene de cumbre; y cualquier rostro contraído por la angustia,
-debe inspirarte profunda simpatía, por lo que él tiene de Cristo en la
-cruz.
-
-20.--Pero es necesario que lo sepas, una vez por todas y para siempre:
-por cada nido de águilas, hallarás en la montaña mil cuevas de
-sabandijas; y casi todos los que lloran merecerían ser ahogados en su
-propio llanto.
-
-21.--Sin embargo, y a pesar de estas amargas filosofías: respeta a
-cualquier hombre, sin aguardar a que se lo merezca; consuela a todos
-los que gimen, sin necesidad de que te presenten la documentación de
-su honradez; y no castigues a nadie; porque no es el hombre, sino la
-Providencia, quien merece el apóstrofe, la cárcel y el patíbulo.
-
- * * * * *
-
-1.--Tener carácter, en el sentido social del vocablo, es tener en sí
-mismo soberanía bastante para subordinar las circunstancias ambientes,
-o, por lo menos, para resistirlas con algún éxito: es tener órganos
-espirituales de locomoción, blindaje y espolón en el alma, púas de
-defensa y escamas de impenetrabilidad en el espíritu.
-
-2.--Un hombre desnudo e inerme abandonado en lo más tupido de una
-selva primitiva, tendría que permanecer quieto y perecer de hambre,
-o seguir en todas sus vueltas, sin criterio personal, los senderos
-anónimos trazados en la maleza por los animales salvajes; iría al azar,
-dependería de la circunstancia más baladí; cuando su voluntad fuese
-avanzar, acaso tuviese que retroceder, detenerse, tomar a la izquierda,
-torcer a la derecha: sería la piedra que rueda, la víctima de todos y
-de todo.
-
-3.--Armado de un cuchillo de monte, de una hacha de leñador y de un
-rifle, ya cambiaría, casi radicalmente, su condición de pasividad. Sus
-actos volitivos encontrarían menos resistencia y sus contragolpes sobre
-las cosas y los hechos serían más eficaces.
-
-4.--Avanzaría en línea casi recta; no sometería la totalidad de los
-obstáculos, pero triunfaría de la mayor parte de ellos; aunque los
-reformara con frecuencia podría trazarse planes y determinarse rumbos;
-imperaría luchando y podría decirse de él: va hacia el norte o hacia
-el sur, en tal emergencia hará tal cosa, triunfará de esta o aquella
-manera, porque le conozco sus armas.
-
-5.--Y así hasta llegar al tipo ideal dueño de todos los instrumentos
-de dominio sobre la naturaleza bruta, que adelantaría rectamente a su
-fin a trancos largos como los dioses homéricos, sin otro esfuerzo que
-haberlo querido.
-
-6.--Ahora bien: no tener carácter es carecer de cuchillo de monte,
-de hacha y de rifle; caminar a la ventura como los asnos; ir para
-adelante, para atrás, para cualquier lado a la manera de los beodos;
-depender enteramente de los demás, como un pedazo de creta blanda,
-de los dedazos del artífice; estar desnudo en mitad de la selva; ser
-rutinario en ciencias, clásico en arte, retórico en literatura,
-conservador o camandulero en política, vacilante en el poder... ¡lacayo
-en todas partes!
-
-7.--El que llegó sin haberlo pretendido, no es el hijo de sus propias
-obras.
-
-8.--No todos los que se ufanan en las cumbres subieron a ellas; muchos
-están allí, como los yacimientos de ostras en lo más alto de ciertas
-montañas, merced a cataclismos sociológicos: también se puede rozar las
-nubes con la frente por elevación inesperada del suelo que se pisaba.
-
-9.--No creas en la heroicidad de ningún héroe, si no se despoja de su
-túnica y te muestra las cicatrices.
-
-10.--Las famas casuales son semejantes a los hijos que se engendran en
-un lecho público.
-
-11.--Las hojas secas y las golondrinas suelen besarse en los aires.
-
-12.--Todo lo inconsciente se somete a las circunstancias con sumisión
-relativa a su inconsciencia.
-
-13.--El oro, con ser el más precioso de los metales, es el más maleable
-y más dúctil de todos ellos; un zoófito, ya devuelve reacciones; un
-insecto deja sus alas entre los dedos del que le aprisiona; un pájaro
-no se aclimata a los hierros de su jaula, sino después de largos días
-de cautiverio; un potro salvaje sólo cede a la presión abrumadora de la
-astucia de su domador... ¿y tú has de ser tan dúctil, tan maleable,
-tan miserablemente pasivo como una pepita aurífera?
-
-14.--Los fuertes, los indomables, los irreductibles, tienen un
-locatario siempre vigilante dentro de sus pechos, que replica sin
-intimidarse nunca, cada vez que llaman a su puerta.
-
-15.--Los que carecen de ese guardián han dejado de ser hombres; o,
-mejor dicho: no han llegado a serlo.
-
-Son a la manera de la virgen del Evangelio, y responden sumisamente a
-cualquier solicitación exterior: hágase en mí según tu palabra.
-
-16.--Un rebelde no siempre es un carácter; pero, sin capacidad de
-rebelión, no hay fortaleza de espíritu.
-
-17.--Nunca hagas nada, sea bueno o sea malo, sin reservarte el derecho
-de dejar de hacerlo cuando así te parezca.
-
-18.--Los que tienen carácter no se contagian ellos, contagian a los
-demás: para tales hombres, los tiempos que atraviesan y las vidas que
-les rodean, son masilla dócil que estrujan entre sus dedos.
-
-19.--Marchar por entre estoques que amenazan, y no claudicar; por entre
-manoseos voluptuosos, y no olvidarse de sí mismo; por entre cabezas que
-se agachan, y no erguirse más altanero; por entre frentes soberanas...
-y no agacharse... ¡eso es tener carácter!
-
- * * * * *
-
-1.--No te preocupe la murmuración, nada más que en la parte de verdad y
-de razón que ella tenga.
-
-2.--Refiere todos tus actos al bien ajeno; pero, muy pocos de ellos al
-juicio ajeno.
-
-3.--Sé discreto, prudente y conciliador; pero, no tanto, que reniegues
-de ti mismo.
-
-4.--El que tiene un concepto humano de las cosas, no se debe al qué
-dirán, sino a sus propias ideas.
-
-5.--Si alguna llaga tienes, la manera de que no te escueza al rozarte
-con los demás, no es ocultarla cuidadosamente con algodones: es
-cauterizarla con hierro ardiendo, por tus propias manos.
-
-6.--No tengas el afán de parecer, sino el afán de ser.
-
-7.--Cualquiera cicatriz es honrosa; porque supone la curación de alguna
-lacra.
-
-8.--No seas cínico; pero, tampoco, seas hipócrita.
-
-9.--Vive convencido de la fatalidad de los malos instintos; pero,
-reposa tranquilo en el criterio supremo que los esparce sobre la
-humanidad, como polvo de canela, y los combina y equilibra con las más
-hermosas tendencias, en el seno de cada hombre.
-
-10.--Que tu alma sea buena, y tu mano llena de suciedades esparcirá
-perfumes de nardo.
-
-11.--Toda vida molestó siempre a las otras vidas, como todos los del
-mismo oficio recíprocamente se perjudican; pero, no retrocedas ni por
-lo que te molesten ni por lo que molestes.
-
-12.--Avanza; que alguno de los caídos se ha de coger de ti, y alguno de
-los mejormente colocados te ha de hacer sitio.
-
-13.--Procede como aquel herrero tu vecino, tan manso, tan honesto, tan
-misericordioso, que no se preocupa jamás del tintineo ensordecedor con
-que despierta todas las mañanas al vecindario: ya se amoldarán a tu
-vida como a su martillo.
-
-14.--No seas ciudadano correcto e inofensivo: sé hombre útil y azotador
-de inútiles y perjudiciales.
-
-15.--Los correctos y los inofensivos, son los que no quieren poner nada
-de lo suyo, ni siquiera un minuto de cavilación, en la brega humana;
-los que se ríen por dentro de lo mismo que aplauden y fingen respetar
-ostensiblemente: los que explotan el sudor de los demás, como los malos
-clérigos el sacrificio de Jesús.
-
-16.--Ellos, los correctos y los inofensivos, son los que viven a la
-sombra de un orden de cosas establecido, sin tener siquiera la nobleza
-de defenderlo; los que aguardan en silencio la implantación definitiva
-de cualquier reforma, para presentarse después, con el plato en la
-mano, a recibir su parte de pitanza; los que han descubierto que la
-vida de pasividad es la más cómoda, aunque se desobedezca al Nerón más
-atrabiliario: los canfinfleros del dolor eterno.
-
-17.--Es cierto que se trabaja para trabajar; pero, eso de no trabajar
-no es nada más que una esperanza que no tiene otra realidad que la de
-permanecer siempre delante de nuestros ojos, a la misma distancia y con
-la misma sonrisa alentadora.
-
-18.--¡Quién sabe qué lejanísimo Mesías será el usufructuario de toda la
-labor y todas las lágrimas humanas!
-
-19.--Trabaja, pues, para que alguien, a quien no verás nunca, no
-trabaje jamás.
-
-20.--Lucha contra tus propias imperfecciones, que no son nada más que
-las imperfecciones de todos, para que surja al cabo de los tiempos, el
-hombre perfecto, la humanidad luz.
-
-21.--No rehuyas el dolor; porque el dolor está en todas partes, como
-las olas en el Océano y el fuego en mitad del incendio.
-
-22.--Obedece a tus primeros generosos impulsos, aunque al dolor te
-lleven: sábete que cada obra buena realizada en beneficio de la
-especie, repercute en los siglos, pone un ladrillo más en la gran torre
-de Babel que estamos reedificando.
-
-23.--Eres un conscripto a quien se le viste y da de comer, no por él
-mismo, sino por lo que se le necesita para otros objetos.
-
-24.--Si has nacido para rebelarte contra lo injusto, rebélate contra lo
-que te parezca injusto aunque realmente no lo sea; porque eso es una
-prueba de tu espíritu de justicia.
-
-25.--Y no hagas al respecto mucha reflexión; porque la reflexión no es
-nada más que el espacio dubitante entre el impulso y el hecho, y porque
-después de cierto orden de reflexiones el hombre sale más bestia que
-antes; aprovecha los relámpagos de alta humanidad que iluminen tu alma
-y procede sin vacilaciones.
-
-26.--No hagas como aquéllos que se mutilan por miedo a los hijos: sé
-padre de algo.
-
- * * * * *
-
-1.--Todos los sentimientos, aun los más delicados, no son otra cosa
-que órganos de relación, como los ojos y las manos, la sensibilidad
-epidérmica y el paladar.
-
-2.--La naturaleza culmina en el ser humano más que en los astros: se
-manifiesta dentro de él, cada vez más numerosa y más ideal.
-
-3.--Los hombres civilizados no se relacionan entre sí, con los solos
-instrumentos de sus sentidos de comunicación: se buscan, unos a los
-otros, y se apoyan unos en los otros, por medio de la gama infinita de
-su sentimentalidad y de sus comunes aberraciones e idiosincrasias.
-
-4.--A mayor suma de afectos, mayor suma de posibilidades de vida dentro
-de la sociedad.
-
-5.--Los insanos, las almas ausentes, tienen desequilibrado y roto su
-registro sentimental más que sus ideas, y por eso no encajan en el
-ambiente general. Los tontos todavía son hombres porque sienten con
-cierta ordenación.
-
-6.--La solidaridad rudimentaria de las tribus se va desarrollando,
-complicando y consolidando, como una red de alambres invisibles, a
-medida que las tribus se van convirtiendo en naciones a causa de la
-civilización: el desarrollo cerebral corresponde al desarrollo de los
-sentimientos; porque los sentimientos no son más que tentáculos de
-apoyo de las ideas, órganos de comercio psicológico.
-
-7.--La reciprocidad pasional no siempre es de beneficios mutuos, y la
-afectividad no siempre es de amor; lo mismo que los ojos, los labios,
-las manos y los pies, pongo por caso, no siempre nos sirven para
-relacionarnos amablemente con el escenario circunstante.
-
-8.--Hay días en que un corazón es un foco luminoso, una fuente de leche
-y miel; y hay ocasiones en que es un fierro hecho ascua, una serpiente
-enfurecida.
-
-9.--Los sentimientos son armas de dos puntas: la una que es esponja
-empapada en bálsamo, y la otra que es esponja, también, pero empapada
-en vitriolo.
-
-10.--No te horrorices, como una mujer sin mundo y sin la noción del
-porvenir, de los vengativos, de los falsos, de los que se aman a sí
-mismo más de lo establecido, etc.; el mal ha sido creado, no para que
-brille el bien con mayor esplendor, sino para producir el bien.
-
-11.--Para lo malo y para lo bueno, el hombre superior, que es el hombre
-moderno, rechaza lo grosero y lo tangible como ineficaz: beneficia
-mayormente un buen recuerdo que una libra de pan, y mata más pronto una
-frase insidiosa que un grano de arsénico.
-
-12.--Perfección, bondad, nobleza de corazón, instrumento angélico de
-relación, no es sólo amor, tolerancia, misericordia y piedad: aquél que
-no es capaz del contragolpe expontáneo sobre la injuria, no es capaz
-de perdonar; porque quien es insensible a la ofensa, no tiene nada que
-olvidar generosamente.
-
-13.--La virtud sin esfuerzo, no tiene mérito; porque no es la victoria
-de lo nuevo sobre lo viejo, del hombre sobre su bestia.
-
-14.--Muchas cosas grandes, buenas y útiles para todos, por los siglos
-de los siglos, ha verificado el odio, el orgullo, la vanidad, el
-rencor, la envidia, la lujuria, la ingratitud: no hay método educativo
-más eficiente que la injusticia y la crueldad... ¡y la injusticia y la
-crueldad son abominables en sí mismas!
-
-15.--Como se ejercitan y desenvuelven metódicamente los órganos
-materiales y las facultades psíquicas, sin olvidar ni una sola fibra
-ni menospreciar una sola célula, así también, deben ser cultivados y
-ordenados en series los sentimientos, en el corazón del hombre: todos
-ellos son indispensables para el fin individual y para el bien general,
-que es el Progreso.
-
-16.--La verdadera moral, el perfecto estado de moralidad, es el
-equilibrio de la totalidad de los sentimientos, la posesión de todos
-ellos, y el uso de cada uno, en su oportunidad misma y para su solo
-objeto. Al arpa no se le corta ninguna cuerda, se le templan todas
-sobre el mismo diapasón; y al árbol no se le poda para suprimirle, sino
-para vigorizarle todas sus condiciones inmanentes.
-
-17.--Educa y regimenta los sentimientos con que hayan nacido tus hijos,
-de una manera integral; y serás un buen padre.
-
- * * * * *
-
-1.--Vayáis por donde vayáis, recatad en lo más impenetrable vuestro
-itinerario.
-
-2.--Si hemos de conducir nuestra persona a través de una jauría, no me
-parece discreto que vayamos pasando nuestra merienda por los hocicos de
-cada uno de los canes.
-
-3.--Aquél que no sepa guardar el secreto de sus intenciones,
-difícilmente logrará realizarlas; porque sobre la cabeza de toda
-ambición que trabaja, se levanta el pie de otra ambición más poderosa
-para aplastarla, como a los pies de toda ambición satisfecha, se
-presentan cien ambiciones mal nacidas dispuestas a vivir de ella.
-
-4.--La ley del egoísmo es ésta: someter o someterse: perseguir o
-seguir; anular o endiosar; crucificar o adorar; proyectar sombra o
-tenderse a gozarla.
-
-5.--Los ingenuos se confiesan con la boca y los impresionables con todo
-el cuerpo: echad un candado a los labios y ensayad todas las mañanas,
-antes de entrar a la vida de los negocios, las actitudes del día.
-
-6.--La discreción consiste, generalmente, en decir con cierta medida y
-escuchar con cierto continente.
-
-7.--Lo silencioso sobrecoge.
-
-8.--El desierto es menos peligroso de lo que os lo figuráis; su
-impenetrabilidad os llena la mente de visiones extraordinarias, y sois
-vosotros quienes pobláis de fantasmas su soledad y de voces fatídicas
-su silencio.
-
-9.--Los muy habladores apenas alcanzaron a bufones; pensad como diez y
-hablad como la cuarta parte de uno, y seréis amos.
-
-10.--Presentad el menor blanco a los juicios ajenos y el menor asidero
-a la adquisividad de los otros.
-
-11.--Cada vez que se habla se abre una opinión; cada vez que se abre
-una opinión se contrae un compromiso; cada vez que se contrae un
-compromiso se pierde una partícula de autonomía; atesoremos libertad;
-esto es: abastezcámosnos de derecho; esto es: seamos menos esclavos
-que los demás; esto es: si no hemos de gobernar, que, por lo menos, no
-tengamos que depender.
-
-12.--Más conveniente me parece para nuestros fines ser objeto de
-observaciones, cálculos y cavilaciones como un astro, que no ser
-materia de análisis microscópico como una pulga.
-
-13.--Mientras haya verdades desconocidas, habrá sentimiento de
-adoración: cuando más os acerquéis a la evidencia de las cosas, tanto
-más os alejáis de esa timidez y credulidad propias de la inocencia;
-haced de modo que los hombres continúen por mucho tiempo siendo
-niños para juzgaros: circundaos de majestad; colocaos a esa media
-luz favorable de los crepúsculos; trabajad en el misterio la tela de
-vuestros designios.
-
-14.--Entre el cariño y el respeto, preferid el respeto: porque el
-cariño nos obliga y el respeto nos autoriza.
-
-15.--Entre la amistad estrecha y la relación afectuosa, preferid la
-relación afectuosa; porque la amistad nos enajena como una inundación,
-y la simple relación pone los hombres al servicio de nuestros
-proyectos, sin remordimiento grande.
-
-16.--Entre los favoritos y los enemigos, preferid en definitiva a
-estos últimos; porque los favoritos nos gobiernan desde adentro, y los
-enemigos nos hostilizan desde afuera; los primeros no nos permiten
-libertad de acción, y los segundos nos la dejan relativa.
-
-17.--Sobre todo no derrochéis ni vuestro amor, ni vuestro odio, ni
-vuestra elocuencia.
-
-18.--Aunque solicitéis lo más baladí, tened por seguro que son
-innumerables los que pretenden aquello mismo; aunque os refugiéis en
-una caverna de leones, allí ha de ir alguno a disputaros un pedazo de
-vuestras zozobras; aunque os encaraméis en la punta de una aguja, allí
-ha de estar alguno que medite vuestra caída.
-
-19.--Para cualquier rumbo que os dirijáis, hallaréis uno que se os
-ponga delante: hasta el vicio tiene sus émulos y hasta los más viles
-oficios sus competidores.
-
-20.--La senda de la ambición, como la del crimen, ha de recorrerse en
-la sombra; ambas conducen a las alturas y suelen terminar en tragedia.
-
- * * * * *
-
-1.--No se desvía un proyectil, después de haber recibido su impulso
-inicial: realiza su parábola sobre la recta pura, hasta chocar en un
-obstáculo cualquiera o caer en la tierra.
-
-2.--No quieras dirigir tus impulsos una vez lanzados; porque eso es tan
-imposible como que un proyectil se detenga por sí mismo: cuida, sí, de
-las ocasiones que despiertan tu impulsividad.
-
-3.--Más hacedero es evitar la acumulación de un médano, que deshacerlo;
-porque para lo uno, basta arrancar la mata de pasto a cuyo alrededor se
-congregan los primeros granos de arena, y para lo otro, suelen no ser
-suficientes quinientos hombres fornidos.
-
-4.--Hay consecuencias incontrastables, originadas por causas tan
-efímeras como esa miserable brizna de paja que vuela desde la rotonda
-de la era, y se pierde en el espacio para todos los siglos.
-
-5.--La presión de dos labios sobre dos labios, eso es un beso: pues
-hubo besos que originaron catástrofes, como los de Cleopatra, y besos
-que proyectaron posteridades más numerosas que las estrellas del cielo
-y el polvo del desierto, como los de Abraham.
-
-6.--Meditemos sobre lo pequeño y sobre lo puerco, y habremos meditado
-sobre las armonías estelares y sobre los destinos humanos.
-
-7.--Aquél que quiera una humanidad más perfecta, no se satisfaga con
-lavarle la cara y vestirla de gran señor: que la higienice desde la
-punta de los cabellos hasta la punta de los pies, como una mujer
-discreta bruñe tan esmeradamente las letrinas del último patio como los
-muebles de su salón: el hombre no es una sala, es una casa completa.
-
-8.--Y aquél que se meta a predicar y defender derechos ajenos, debe
-saber--si no es un cobarde, o un utópico, o un cacique electoral,--que
-tiene la obligación de enseñar e imponer primeramente los deberes
-generadores de los mismos derechos que campanea en sus conversaciones y
-discursos.
-
-9.--Porque tan miserable es el Zar de Rusia, que piensa que cien
-millones de hombres deben sostener su majestad, como el último de los
-obreros de la última de las regiones geográficas que se imagina, porque
-así se lo dijeron, que toda la humanidad debe girar alrededor de su
-estómago.
-
-10.--Cada vez que te mueves originas algo; cada vez que hablas echas a
-volar una semilla; cada vez que hieres, o un interés o una tendencia,
-despiertas las Furias, destapas la caja de Pandora; cada vez que besas,
-pones tu labio sobre los abismos, abres la puerta por donde pasan las
-generaciones, multiplicas el dolor multiplicando la vida.
-
-11.--Nada de lo que hacemos o decimos se pierde en el vacío: el aire
-está lleno del pensamiento de todos.
-
-12.--Nadie podrá decir en conciencia: «no soy absolutamente responsable
-de mi destino; me sugestionó el medio; echó vendas sobre mis ojos la
-pasión.» Porque en el fondo de cualquier espíritu, está el instinto
-de lo que será, de lo que ha de sobrevenir, de aquello que tiene que
-acontecer.
-
-13.--Un asno sienta su casco ferrado sobre las flores del jardín, como
-pudiera sobre la tierra polvorosa del camino; una piedra se descuaja
-y cae sobre la frente del viajero, como pudiera sobre una alimaña
-venenosa; un planeta sigue su curso desde su oriente hacia su ocaso,
-como pudiera en sentido contrario, si así estuviese dispuesto en el
-seno de la eternidad; y una hoja seca se desliza sobre la superficie o
-se levanta en alas del huracán, como pudiera pudrirse, allí donde cayó
-en el otoño, al desprenderse de la rama.
-
-14.--Pero, nosotros no somos semejantes a la bestia, a la piedra, al
-planeta y a la hoja seca, porque somos hombres y siendo hombres somos
-fuerza discreta, y siendo fuerza discreta somos voluntad.
-
-15.--Ellos van y hacen sin elegir ni camino ni tarea; y nosotros
-sabemos que podríamos hacer cosas innumerables en el mismo minuto:
-ejecuta lo mejor, según tu criterio: verifica lo que te parezca menos
-injusto en tu conciencia; no seas escéptico y te dejes conducir sin
-lucha, al azar de las olas.
-
-16.--Cada irracional hace lo que hace, según su especie; esto es: el
-caballo nada más que aquello que le es propio, el perro nada más que
-aquello que conviene al perro... y así todos los demás de la fauna: el
-hombre entonces, no puede renegar de sus facultades sin dejar de serlo.
-
-17.--Si el toro tiene sus cuernos, el león sus garras y la paloma sus
-alas, para vivir su vida propia, ¿por qué han de palpitar en nosotros,
-en forma de inconsciencias, la lealtad, la prudencia y la justicia, si
-hemos de lanzarnos en el camino de la traición, de lo inopinado y de lo
-injusto?
-
-18.--He aquí un pájaro agitando desesperadamente sus alas rotas: quiere
-alzarse sobre la tierra donde yace; quiere volar.
-
-19.--Si naciste desequilibrado, herido en el alma, maldecido de la
-natura, que al menos la tentativa del juicio se perciba en tus actos, y
-haz lo que el pájaro que se rompió las alas ¡quiere volar!
-
- * * * * *
-
-1.--Reputación hecha por amigos, reputación en peligro constante de que
-la deshagan los mismos que la fabricaron.
-
-2.--Aceptarás todo lo que te ofrezcan tus amistades, sea lo que sea,
-menos tu defensa: hombre que necesita de abogados, hombre perdido para
-siempre.
-
-3.--Los malos juicios no se desautorizan con discursos ajenos, sino con
-hechos propios. La lengua sólo sirve para matar honras, aunque se la
-mueva para defenderlas.
-
-4.--Toda inocencia, aunque sea tan resplandeciente como la de Jesús,
-está en la conciencia de sus jueces como un caso discutible, y en la de
-sus defensores como un propósito.
-
-5.--Nadie siente la pureza de nadie, nada más que como una convención,
-nada más que como una complicidad misericordiosa: la idea del bien no
-es otra cosa que el deseo del bien.
-
-6.--Vivir a expensas de la elocuencia ajena, es como apoyarse en un
-báculo de vidrio: el día que se fatigue tu panegirista, ¡adiós vida!
-
-7.--Que tus armas sean tus obras y que tus laudatorias las hagan
-aquéllos que no te vieron ni una sola vez.
-
-Si así no triunfas, refúgiate en el desierto; pero nunca jamás en la
-misericordia de los misericordiosos.
-
-8.--No seas hijo de nadie; porque nadie siente la paternidad como ella
-es.
-
-9.--Sólo con buenas acciones se neutralizan las malas acciones...
-
-El hecho mata al hecho; pero la palabra lo deja subsistente y más lo
-agranda cuanto más lo niega.
-
-10.--La palabra más evangélica, sobre una vida maltrecha y dolorida, es
-como un apósito polvoreado de vidrio, aplicado sobre las úlceras de un
-leproso.
-
-11.--Huye de la memoria de los hombres como de un sitio de tormento,
-como del formidable roce triturador de dos piedras de molino.
-
-12.--La virtud que no es una evidencia indemostrable, deja de serlo, en
-cierta manera.
-
-13.--Repite tu vida cien veces, si te fuera posible, hasta imponerla
-como un sol; pero no te demuestres ni te dejes demostrar como una
-ecuación algebraica; aquello que se hace sentir por sí mismo, vive todo
-contrahecho, en los espíritus.
-
-14.--Procede como la naturaleza, que es como procede Dios; persistiendo
-en el hecho silenciosamente.
-
-15.--La sociedad es como los sordomudos, que más entienden los gestos
-que las palabras: no oye, ve.
-
-16.--Prefiere la deshonra de la caída, a la deshonra de las muletas.
-
-17.--Cuando te sientas fatigado bajo la carga de tus dolores, aplástate
-sobre ti mismo; pero no te cojas del brazo de ninguno.
-
-18.--El dolor humano deja de ser augusto desde el momento que encuentra
-su consolador; la excelsitud de las lágrimas se trasmite toda entera a
-las manos que las enjugan.
-
-19.--La naturaleza parece más hermosa desde los ventanales de un
-hospital que desde los lujosos balconajes de un amigo.
-
-20.--No seas carga nunca, que es la condición más miserable a que puede
-llegar un hombre.
-
-21.--Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se
-dejaran consolar.
-
-22.--Nada más cómico que una viuda; porque solloza para que la
-consuelen.
-
-23.--La caridad es una virtud; pero desecharla sincera y enérgicamente
-es otra virtud más grande, mucho más grande todavía.
-
-24.--La dignidad en los que sufren es tan agradable a los ojos de Dios,
-como el sentimiento de la misericordia en aquéllos que todo lo tienen a
-manos llenas.
-
-25.--La felicidad tiene sus deberes; pero el dolor tiene los suyos,
-sábelo bien. No hay situación humana sin obligaciones.
-
- * * * * *
-
-1.--No es prudente buscar las amistades en los tramos sociales más
-elevados que el que ocupamos: los seres superiores, en cualquier manera
-de superioridad, no fueron nunca seres amantes.
-
-2.--La lealtad no es virtud fácil de ejercer con los humildes; porque
-toda virtud busca una recompensa positiva, y los humildes carecen de
-fondos para premiar a los que les son leales.
-
-3.--Lo mismo que desde la canastilla de un mongolfier, no
-distinguiríamos de otra mujer cualquiera ni a nuestra misma madre,
-desde las alturas de la intelectualidad, del poder, de la fortuna, de
-la felicidad, se divisa a los hombres como a granos de arena y se les
-trata como a desconocidos.
-
-4.--A todo aquél de tus iguales que quiera subir, considérale como a
-uno que te quiere dejar; y a todo aquél que haya subido, olvídale como
-a uno que hubiese muerto.
-
-5.--La amistad de los que están mejor colocados que nosotros, es una
-especie de magnanimidad del lobo para con el cordero, que puede cesar
-cualquiera vez por la voluntad del lobo.
-
-6.--Nuestros semejantes más felices no son tales semejantes nuestros.
-
-7.--El dictado de amigo dado por los superiores a los inferiores, es
-humillante para éstos... ¡tan humillante como una limosna recibida en
-plena vía pública!
-
-8.--Todas las clases sociales tienen su estado de ánimo propio, que
-dificulta la fácil y cordial relación entre unas y otras.
-
-9.--Y dos situaciones de ánimo distintas no pueden entenderse entre sí;
-porque a pesar de expresarse con las mismas palabras no las usan en el
-mismo sentido: dentro de cada idioma hay muchos idiomas, y todos los
-días hablamos uno diverso.
-
-10.--Nunca podrás ser amigo, recuérdalo bien, de aquél que no entiende
-plenamente lo que dices.
-
-11.--Por otra parte, ninguna amistad es absolutamente necesaria:
-casi todas constituyen una esclavitud, y todas un peligro para la
-solidaridad humana y para el sentimiento de la justicia.
-
-12.--El hombre se debe a todos, no a uno sólo.
-
-13.--Por último, si quieres evitarte dolores inútiles, no ames
-especialmente sino a tu mujer, tus hijos y tus padres: que no quede en
-ti nada más que el sensualismo absolutamente indispensable.
-
-14.--Hay que despojarse poco a poco del barro de bestia que todavía nos
-agobia.
-
-15.--Y bien puede comenzarse por suprimir esa gran injusticia que han
-venido cometiendo los hombres; porque nadie absolutamente nadie tiene
-derecho de ser juzgado con el criterio elástico del amor, si los demás
-han de ser medidos con la vara inflexible de lo verdadero, de lo justo
-y hasta de lo conveniente.
-
-16.--Suprime hoy mismo todos tus amigos, así en seco, como quien
-derriba una planta de cicuta a un golpe de hacha... ¡y ya verás cómo
-te sientes más justo, más útil a los demás y hasta más misericordioso y
-tolerante con los errores ajenos!
-
-17.--Pero sobre todo, vuelvo a insistir: no elijas tus amistades entre
-aquéllos que pueden decir alguna vez que los avergüenzas en público.
-
- * * * * *
-
-1.--El hombre es un animal doméstico: civilizarse es domesticarse.
-
-2.--El perro está organizado lo mismo que cualquier lobo, para devorar
-a las ovejas: cuando las repunta, las vigila y las defiende de su
-hermano el lobo, hace como el hombre; esto es: realiza una serie de
-actos contra natura.
-
-3.--Cada acción humana tiene una historia interesantísima: es el
-resultado de una lucha incipiente entre la bestia que quiere ser
-bestia, porque es bestia, y la bestia que no quiere serlo.
-
-4.--Durante los sesenta años de una existencia regular, es posible que
-no se haya sido hombre, verdaderamente hombre, absolutamente hombre,
-nada más que diez minutos.
-
-5.--Vivir vida humana, en el sentido estricto de la palabra, es vivir
-una vida harto dolorosa; porque es vivir una vida de negación de los
-instintos fundamentales, de teatro constante, de referencia perpetua a
-un ideal que parece que está en nosotros; pero que no está en nosotros
-como los propósitos del jinete no están en su cabalgadura.
-
-6.--Como sabe Novelli que él no es ni Hamlet ni Otelo, así sabemos
-todos que no somos lo que somos... ¡qué realidad tan espantosa!
-
-7.--La mentira, lo que no es nada más que en apariencia, ha hecho al
-progreso, como lo que no hay de toro salvaje en el buey, hace los
-surcos.
-
-8.--Los más hermosos tipos humanos sólo son sombras, sólo son agentes,
-sólo son mastines que no fueron lobos nada más que muy pocas veces.
-
-9.--Más, muchísimo más ha realizado el hombre con su segunda naturaleza
-que con su naturaleza misma.
-
-10.--Los prejuicios no son sino juicios definitivos cristalizados en la
-mente, a lo largo del tiempo, acumulaciones de humanidad; y, muchos de
-ellos, sentimientos tan necesarios a la conservación del individuo y a
-su equilibrio dentro de la sociedad, como los propios órganos físicos
-de relación.
-
-11.--De manera que suprimirlos sin substituirlos, es tan estúpido como
-arrojar al fuego todas nuestras ropas, cuando no tenemos otras de
-repuesto.
-
-12.--Arroja tus muletas cuando ya no las necesites, como lo hizo
-Sixto V.
-
-
-
-
- ¡VADE RETRO!
-
-
- I
-
- Tú eres joven, como un lirio de los valles
- Que recién abre su cáliz
- Que recién
- Los cendales candorosos de sus pétalos de seda
- Suelta al viento de la aurora...
- ¡Yo soy trágico laurel!
- ¡Yo soy viejo, carcomido, lamentable,
- Como un roble centenario
- Que cayó!
- ¡Que cayó para ineternum, para nunca más alzarse
- Por los siglos de los siglos,
- Bajo el látigo de Dios!
-
-
- II
-
- Son tus carnes, azucenas y jazmines
- Sonrojados a los besos
- De la luz;
- De la luz de cien incendios pavorosos,
- De cien soles fulgurantes.......
- ¡Mas tu carne, no eres tú!
- ¡Tú eres sombra, sombra enorme, sombra misma,
- Sombra llena de las ansias
- De gozar!
- ¡Tus deseos se retuercen como sierpes iracundas,
- Insaciables, insaciables.......!
- ¡Pubertades de Satán!
-
-
-
-
- LA SOMBRA DE LA PATRIA
-
-
-_En el teatro Odeón, en 1913, al leer esta poesía el poeta explicó con
-estas palabras su significado social:_
-
-_«La sombra de la patria», que voy a leer, después de la «Evangélica»
-de la tarde y antes de «Serenata», es un canto que ha palpitado en mi
-espíritu desde mi remota juventud como una obsesión._
-
-_Dos o tres veces--ocasionado por las circunstancias--tomó forma real,
-pero bosquejada apenas, hasta que surgió, hasta que definitivamente
-culminó el siglo pasado durante los sangrientos civismos del año 1893._
-
-_Sin embargo, no es a propósito, no es un trabajo precisamente
-originado, absolutamente sugerido por aquel hecho histórico; pero se
-revistió, se saturó de la enorme amargura, de la pesimista congoja
-cívica que le caracteriza, al son de aquellos días tumultuosos, y tuvo,
-a la fuerza, que asumir algo del movimiento, del color, de la luz, del
-sabor propio de los días esos: no hay obra humana--por más abstracta,
-por más excelsa, o por más relativa y por más contingente que ella
-sea--que no se tiña de las tonalidades del sitio y de la hora en que
-ella fué realizada: no hay hecho que no denuncie al hombre que lo
-produjo ni hombre que no revele de alguna manera los lodos que pisa._
-
-_Pero el cómplice verdadero, el instigador responsable de la
-consumación de esta obra mía, es otro más antiguo, más grave... y voy a
-denunciarle:_
-
-_Hubo siempre en mí una angustia, una zozobra, una desazón constantes,
-perpetuas, que ya no me molestan, porque me he habituado a ellas--como
-nos acostumbramos al silbar de los oídos, o a otra dolencia parecida,
-como se amoldan los presidiarios a su grillete, como se adapta, se
-somete todo el mundo a lo irremediable._
-
-=Siento, sospecho que no hemos cumplido enteramente punto por punto
-el testamento histórico de nuestros antepasados de la Revolución,
-los héroes de la Independencia, los sabios fundadores de nuestra
-nacionalidad.=
-
-_Más aún me parece a mí--me ha parecido siempre--que los destinos
-humanos, que las civilizaciones humanas, que el progreso humano,
-no se han conmovido de un modo apreciable, no han tomado mejores
-direcciones, no han recibido todos los beneficios que, tal vez, imaginó
-la Providencia al decretar la aparición de un continente sobre la faz
-de las aguas y al producir la emancipación política de tantos pueblos._
-
-_Ese amargor, esa desazón, ese silbar de los oídos, que me han venido
-mortificando desde mi primera ya lejana juventud, han sido los
-verdaderos, los reales originadores de «La sombra de la patria»._
-
-
- I
-
- Sueltos van sus cabellos. En guedejas
- Por su busto encorvado se derraman
- Como velo de angustias o sombría
- Melena de león. Adusta, pálida,
- Desencajado el rostro; la vergüenza
- No tiene la pupila más opaca,
- Ni la faz de Jesús, al beso infame,
- Se contrajo más rígida. Adelanta
- Con medroso ademán... ¡Oh, la ignominia
- Con paso triunfador nunca se arrastra!
- ¡La voraz invasión de lo pequeño
- No hiere como el rayo; pero amansa!
- ¡Cuando el alma inmortal cae de rodillas
- La materia mortal cae deshojada!
- La caída más honda es la caída
- Que nos pone a merced de la canalla,
- De lo ruín, de lo innoble, de lo fofo
- Que flota sobre el mar como resaca,
- Como fétido gas en el vacío,
- Cual chusma vil sobre la especie humana.
-
-
- II
-
- Yo la siento gemir, y sus gemidos
- Resonante, recóndita cascada
- En mi cerebro entumecido se hunden,
- Y allí, en mitad de las tinieblas, cantan,
- Con el santo fervor de los que piensan
- Ablandar a su dios con sus plegarias,
- Con el grave compás de los que lloran
- Y al son de los sollozos se acompañan,
- ¡Con el hondo plañir de los que yacen
- Más allá de la luz y la esperanza!
- Yo la siento gemir, y sus gemidos,
- Saetas del pesar, me despedazan,
- Reproches del deber me paralizan,
- ¡Pregones de vergüenza, me anonadan!
- Yo la siento gemir, y sus gemidos
- Sobre mi frágil corazón, estallan
- Como todos los vientos de la tierra
- Soplando, sin cesar, sobre una rama.
- Como toda la fuerza de los orbes
- Gravitando, a la vez, sobre una espalda;
- Como todo el dolor del universo
- Que en una sola vida se agolpara;
- Como toda la sombra de los siglos
- En una sola mente refugiada.
-
-
- III
-
- Yo la siento gemir, y me parece
- Que la bóveda azul se desencaja,
- Cual si fuera una ruina miserable
- Que Saturno esparciese con sus alas.
- Cual si fuera una cúpula proterva
- ¡Que derrumbase Dios, bajo sus plantas!
- Yo la siento gemir, y el océano
- Y la selva, y las cumbres y la pampa,
- Y la nube y las estrellas
- Y todo lo insensible y sin entrañas,
- Me parece que sienten, me parece
- ¡Que asumen voz y proporción humana!
- Me parece que vienen y se postran
- Sobre la regia púrpura de mi alma,
- Y la súplica ardiente de las cosas
- En miserere trágico levantan.
-
-
- IV
-
- Yo la siento cruzar ante mis ojos
- Y es una estrella muerta la que pasa,
- Dejando en pos de su fulgor, la sombra,
- Porque en pos de su luz, ¡reina la nada!
- Yo la siento cruzar ante mis ojos
- Y la pupila tras de sí me arranca,
- Cual si su imagen desgreñada y torva,
- En vez de su visión, ¡fuese una garra!
- Yo la siento cruzar ante mis ojos
- En aterrante procesión fantástica,
- De biblias del deber que ya no enseñan,
- De apóstoles del bien que ya no hablan,
- De laureles de honor que ya no honran,
- De inspirados de Dios que ya no cantan,
- De púdicas estolas que envilecen,
- De patenas limpísimas que manchan,
- De eucarísticos panes que envenenan,
- ¡De banderas celestes que se arrastran!
- Yo la siento cruzar... Seres felices
- Que carecéis de luz en la mirada,
- ¡Ah! yo no puedo soportar la mía
- ¡Bajo la fantasma horrible de mi patria!
-
-
- V
-
- ¿Dónde estás, Jehová? ¿Dónde te ocultas?
- ¿Qué? ¿No vuelves tus ojos y la salvas?
- ¿Qué? ¿No giras tu rostro y la contemplas?
- ¿Qué? ¿No extiendes tu mano y la levantas?
- Miras echar sobre su casto seno,
- Que fué pulcro, Señor, como la nácar,
- Antes de que su rastro en él dejase
- ¡La vil caricia de la gran canalla!
- Miras echar sobre sus nobles hombros,--
- Hombros que fueran los de Juno y Diana,--
- ¡Si el azote brutal del infortunio
- Su pulido marfil no flagelara!
- Miras echar sobre su cuerpo sacro,--
- ¡Tan sacro, sí, como tus hostias santas,
- Porque también tus hostias se mancillan,
- Porque también tus hostias se profanan!
- Miras echar sobre la patria nuestra,
- Digo por fin, vibrante de arrogancia,
- El hediondo capote del soldado
- Que ha de ser su señor, si no le matas,
- ¿Y el rayo de tu enojo no descuelgas?
- ¿Tu flamígero brazo, no descargas?
- ¿Tu cielo fulgurante, no oscureces?
- ¿Y tus mundos atónitos no paras?
-
-
- VI
-
- ¿Dónde estás, Jehová? ¿Desde qué cumbre,
- Circundada de monstruos y de llamas,
- Desde qué abismo negro, impenetrable,
- Desde qué estrella errante y solitaria
- Ves su profanación y no fulminas?
- ¿Oyes la voz de tu poeta y callas?
- La voz de tu poeta que te siente,
- La voz de tu poeta que te aclama,
- La voz de tu poeta que te adora,
- En la noche, en el día y en el alba,
- En el secreto foro de su pecho
- Y en el público altar de su palabra.
- ¿Dónde estás, Jehová, que así me dejas
- Buscarte ansioso por doquier, y callas?
- ¡Y callas como un ídolo sin lengua,
- Como un muñeco rígido sin alma,
- A quien supuso vida el fanatismo
- Y atribuyó justicia la ignorancia!
-
-
- VII
-
- ¡Sí! La virtud, las leyes, el derecho,
- La religión, la libertad, la patria,
- La tradición gloriosa de los pueblos,
- La consigna inviolable de las razas,
- Y todo lo que da calor y vida
- A ese artefacto rígido que llaman
- El universo tuyo, son apenas
- Un sueño, una mentira, una palabra;
- Una cosa que suena como un disco
- Chocando sobre el mármol de una escala,
- Una cosa que está como una piedra
- Descendiendo veloz por la montaña;
- ¡Una boca que grita y que no habla!
-
-
- VIII
-
- Y la doblez, la astucia, la codicia;
- La vileza del sable que amenaza;
- La insidia ruín que a la virtud deshonra
- Y a las turbas conturba y maniata;
- La evidencia del mal, su negro imperio
- Sojuzgando las cosas y las almas,
- Cual si fuera la torpe levadura
- Que lleva la creación en sus entrañas,
- La genésica fuerza incontrastable,
- El fiat inicial del protoplasma,--
- Ésas son la verdad, Dios de los pueblos,
- A cuyos pies la humanidad se arrastra
- Como van los rebaños trashumantes
- Hacia donde los vientos los arrebatan,
- Los pluviales arroyos a los ríos,
- ¡Y a las aguas del mar todas las aguas!
-
-
- IX
-
- Ésas son la verdad, Dios providente,
- Que todo lo precaves y lo mandas,
- Arquitecto invisible, que dispones
- La orientación del pórtico y su fábrica,
- Poderoso caudillo que presides
- La instrucción del soldado y la batalla,
- ¡Tragediante inmortal que verificas
- La negra intriga de tus propios dramas!
- Ésas son la verdad Dios de justicia,
- Y cuyo tribunal siempre me llama,
- Que has hecho del placer el ancho cauce
- Que conduce a la muerte o la nostalgia;
- Que has dejado indefensa a la gacela
- Armando al lobo de potentes garras;
- Que has dividido el mundo de los hombres,
- En los más, que padecen y trabajan,
- Y en los menos, que gozan y que cumplen
- La misión de guiar la recua humana,
- Que más grandes son cuando más mienten,
- ¡Que más nobles son cuando más matan!...
- ¿Dónde estás Jehová? ¿Dónde te ocultas
- Que así me dejas blasfemar y callas,
- Mi rebelión airada no sofrenas,
- Mi pequeñez pomposa no anonadas,
- Mi razón deleznable no enloqueces,
- Y esta lengua de arpía no me arrancas,
- Y esta lengua de arpía no derribas
- Y la haces cual fruto de una rama?
-
-
- X
-
- Los que sabéis de amor,--de amor excelso,
- Que recorre la arteria y la dilata,
- Que reside en el pecho y lo ennoblece,
- Que palpita en el ser y lo agiganta;
- Los que sabéis de amor, nobles mancebos,
- Fuertes, briosos, púdicos, sin mancha,
- Que recién penetráis en el santuario
- De la fecunda pubertad sagrada;
- Vosotros,--Sí, vosotros ¡oh! mancebos
- Que todavía honráis a vuestras madres,
- Circuyendo de besos y de lágrimas
- El augusto recinto de sus frentes,
- ¡La espléndida corona de sus canas!
- Volved los rostros a la reina ilustre
- Que prostituida por los viejos, pasa,
- Y si al poner los ojos en los suyos,
- Ojos de diosa que del polvo no alza,
- No sentís el dolor que a los varones
- Ante el dolor de la mujer ataca;
- Si al contemplar su seno desceñido,
- Seno de virgen que el rubor abrasa,
- No sentís el torrente de la sangre
- Que inunda el rostro en borbollón de grana;
- Si al escuchar sus ayes angustiosos,
- No sentís una fuerza prodigiosa
- Que os impele a la lucha y la venganza;
- ¡Arrancaos a puñados, de los rostros,
- Las mal nacidas juveniles barbas,
- Y dejad escoltar a vuestras novias
- La Sombra de la Patria!
-
-
-
-
- EVANGÉLICAS
-
- Para el agente de facción en la bocacalle.
-
-
-1. Las calles no son sitios de estacionamiento: son conductos de
-comunicación entre los diversos puntos de una ciudad, lo mismo que las
-carreteras lo son entre las varias ciudades de un país.
-
-2. Ésa es la naturaleza de las calles, bulevares y caminos públicos;
-naturaleza que ni el pueblo ni las autoridades del pueblo pueden
-extorsionar, sin cometer delito contra la existencia racional de las
-cosas.
-
-3. Los ayuntamientos que arriendan el derecho de instalar sillas y
-mesitas ambulantes en las anchas aceras de las avenidas urbanas,
-conceden una prerrogativa monstruosa; porque crean el privilegio de
-interrumpir la circulación pública, que está amparada por una solemne
-declaración constitucional.
-
-4. La municipalidad o el intendente que esto autorizan, cometen un
-abuso o un mal uso de la soberanía delegada que ejercen; enajenan una
-cosa que no está bajo su dominio sino para mejorarla en su destino
-esencial.
-
-5. El pueblo que circula por la vía pública no es una manada de bestias
-exóticas, para que nadie se permita explotar su exhibición, ni directa
-ni indirectamente.
-
-6. Las mesitas ésa no son más que las graderías de un circo de
-fenómenos raros, ocupadas por una concurrencia de volterianos
-agresivos y deslenguados, como todas las concurrencias de esa clase de
-espectáculos.
-
-7. A ti no te importa, mi noble agente, que así se haga en París;
-porque la moral de la metrópoli de una nación que ha suprimido al hijo,
-no puede ser el molde de la moralidad de nadie, ni siquiera de la
-moralidad de los hotentotes.
-
-8. Las procesiones religiosas, lo mismo que los corsos carnavalescos,
-también obstruyen la vía pública por una debilidad de su jefe y por
-otra debilidad de las autoridades del municipio.
-
-9. La calle es del César,--en este país el César es el pueblo--y ya
-está dicho que hay que dar al César lo que es del César y a Dios lo
-que es de Dios: luego Dios no tiene derecho de salir a la calle a
-mortificar al César invadiéndole su dominio.
-
-10. Las fiestas carnavalescas no son precisamente reminiscencias
-paganas aunque mucho de pagano tengan: son grotescas y pornográficas
-invenciones de los cortesanos papalinos de la Roma teocrática.
-
-11. La humanidad actual no necesita que le señalen tres días del año
-para ser bestialmente libre, después de haber sido los trescientos
-sesenta y dos días restantes bestialmente esclava.
-
-12. El pueblo ha adquirido a través de los siglos, una moralidad media
-más alta, muchísimo más alta, que la de los señores cardenales y
-obispos católicos que le invitaban a la locura y al libertinaje dentro
-de los propios templos de Jesús.
-
-13. Todo sacerdote ha sido siempre un mercader de las pasiones humanas:
-jamás ni su regulador ni su consolador.
-
-14. La calle está hecha para que pasen por la calzada los carros, los
-coches, los tranvías, los automóviles, las bicicletas y los jinetes; y
-para que circulen por sus veredas, sin el mínimo obstáculo, todo los
-peatones, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, pobres y ricos, malos y
-buenos... ¡pero, para que circulen!
-
-15. Los vecinos de una ciudad moderna, pueden recorrer colectivamente
-las vías de ésta, cada vez que así se les ocurra y hayan manifestado
-a la autoridad policial el objeto de su pasaje por la calzada; pero,
-nunca jamás, en la forma provocativa de una ostentación de ceremonias y
-símbolos que pueden ser ocasión de agresiones de hecho.
-
-16. El que quiera misas, blancas, o negras, o rojas, o de cualquiera
-de los siete colores del prisma, que se las oficie en su casa; porque
-todas las misas son motivo de escándalo para los que no creen en ellas.
-
-17. La calle es un sitio neutral, de tranquilidad y seguridad
-absolutas, de tanto respeto recíproco y de tanta templanza en el hacer
-y decir, como el salón más aristocrático, aunque así no les parezca a
-los fanáticos que, por lo mismo que lo son, no conciben otro derecho
-que el suyo propio, ni tienen otro hermano que el que piensa y obra
-como ellos.
-
-18. El transeúnte que se ve precisado a descender a la calzada,
-porque un grupo de personas estacionado en la vereda le interrumpe
-estúpidamente el paso, sin una razón de orden público, como una
-revolución, un gran mitin político u obrero, un incendio, etc., ha
-sido extorsionado en un derecho establecido por la constitución y
-positivamente confirmado por las leyes.
-
-19. Ese transeúnte puede decir, a plena lengua, que recorre una ciudad
-en la que no se respeta ninguna ley, lo mismo que en una toldería de
-salvajes; porque donde no hay capacidad para cumplir lo menos, no puede
-haberla para cumplir lo más.
-
-20. La mujer joven o vieja, patricia u obrera, que tiene que soportar,
-como a un chubasco hediondo, los chicoleos pornográficos de los
-almizclados mirliflores que se posesionan de las aceras como de cosa
-absolutamente propia; o que se ve obligada, para no doblegar su pudor
-a través de aquellas horcas caudinas, a cambiar de calles, alargando
-su camino y retardando su llegada al punto de su destino: esa mujer,
-ha sido afectada, a vista y paciencia de todos, en su derecho al libre
-tránsito, en su debilidad femenina y en su majestad humana.
-
-21. Ella está autorizada para proclamar a la faz del mundo que aquella
-ciudad donde tantos percances le acontecieron, es una Sierra Morena
-llena de peligrosas asechanzas, y que los hogares de la misma deben
-tener una moralidad muy discutible.
-
-22. Porque así como los miasmas de las calles tienen sus focos en el
-interior de las habitaciones, las procacidades juveniles de la vía
-pública, son la proyección, sin soluciones de continuidad, de las
-procacidades del hogar.
-
-23. No es la parte más sana de una población la que pasea más a menudo,
-aunque aquella parte sea la más elegante.
-
-24. Los pueblos más callejeros, más divertidos, nunca fueron
-verdaderamente libres sino en ocasiones intermitentes.
-
-25. La afición al callejeo y al café, supone un hogar caduco, ya sin
-fuerzas simpáticas atractivas.
-
-26. Cualquier ciudad de los Estados Unidos de Norte América acusa el
-espíritu de aquel pueblo, su varonil fortaleza, su exacto concepto de
-la vida y la eficacia de su intervención en el progreso universal.
-
-27. Las calles de aquellas ciudades no son lagunas productoras de
-fiebres palúdicas: son ríos que corren.
-
-28. El niño, cualquier niño, es un pequeño criminal incipiente.
-
-29. Aunque así no lo parezca, todo el trabajo de los padres, de los
-hermanos mayores, de los maestros, de la sociedad entera, tiende
-convergentemente a que ese malvado que palpita en aquel tierno ser, no
-se desarrolle del todo.
-
-30. Basta observar un pequeñuelo entregado a sí mismo, sin vigilancia
-ninguna y sin algo perentorio en que ocuparse: parece un Nerón
-presidiendo el incendio de Roma, parece un Atila destruyendo la vieja
-civilización pagana.
-
-31. Es un crimen de lesa humanidad, entonces, echar los niños a la
-calle sin un objetivo preciso de utilidad, o para ellos o para sus
-familias.
-
-32. Cualquiera que tenga ojos habrá visto que no son los muchachos que
-van a la escuela los que maltratan los árboles de las avenidas, rompen
-los estucos frescos de los muros y estampan inscripciones obscenas en
-las fachadas: son los que regresan.
-
-33. Porque a la escuela tienen que llegar a una hora fija, a golpe de
-campana como los obreros, y van a esa escuela en línea recta, lo mismo
-que sonámbulos.
-
-34. Pero como sus padres no les imponen puntualidad militar en la hora
-del retorno, quedan, por esa causa, entregados a sí mismos: entonces
-reaparece el criminal en germen, el destructor incipiente, el pequeño
-Nerón delirante... ¡y las copas de los árboles caen desgajadas, los
-relieves de las fachadas pierden su tersura y modelación, las estatuas
-de los paseos se llenan de mutilaciones, las paredes del trayecto se
-cubren de figuras y de sentencias dignas de los muros de una letrina
-pública, y los aires se pueblan de apóstrofes tan abominables como
-aquellas figuras y aquellas sentencias!
-
-35. No hay otra manera de combatir el espíritu de destrucción en los
-niños--que es fundamental en ellos, que es la característica de su
-edad,--sino vigilándoles cuando están cerca de nosotros, dándoles
-una ocupación de carácter imprescindible cuando les dejamos solos,
-y estableciéndoles un severísimo lapso prudencial de tiempo para el
-regreso, cuando hay necesidad de enviarles a la calle por las urgencias
-de la casa, o de la educación, o del aprendizaje de ellos mismos.
-
-36. Ya he dicho anteriormente que el niño no es una flor más o menos
-olorosa y agraciada: es un fruto que va sazonando.
-
-37. Tampoco es ni un adorno ni un estorbo en su casa.
-
-38. Y fíjate que digo «en su casa»; porque todo hijo es dueño de casa
-en la casa de sus padres.
-
-39. Él, no es un adorno porque no es ni un bufón ni un perro de lanas;
-y no es un estorbo, porque no es ni un intruso ni una excrecencia
-maligna.
-
-40. Él, él mismo, es toda la razón de ser del hogar paterno; y sin
-él, aquel hogar es un prostíbulo legalizado por el registro civil y
-santificado por alguna iglesia.
-
-41. He dicho, también, que un niño es un aprendiz de hombre útil, y
-ahora te digo que es un estudiante de hombre civilizado, de hombre
-digno de derechos y de deberes, de hombre capaz de sacrificio.
-
-42. Todo lo que no concuerde con esto, es una imbecilidad propia de
-esos espíritus secundarios, que se refugian en el magisterio y en la
-literatura pedagógica.
-
-43. De un aprendiz no se aguarda nada más que lo muy razonable, dada su
-edad, su endeblez, su falta de juicio, etc.; pero lo poco que se exige,
-se le exige y no se le suplica.
-
-44. Un niño no debe desarrollar su naciente vidita lo mismo que un
-simple aficionado del arte de vivir que asistiera a su academia de vez
-en cuando, como todos los aficionados.
-
-45. Está obligado a vivir la parte de vida que le toca, como un joven
-entusiasta que asiste diariamente, llueva o truene, a un gran taller,
-para convertirse con el tiempo en un eximio profesional.
-
-46. De ésos que pasaron su niñez, o completamente abandonados o
-femeninamente mimados por sus padres, están llenas las cárceles y las
-oficinas públicas, que es como decir: están llenos los infiernos y el
-limbo; el último seno del dolor y el último seno de la nulidad.
-
-47. Heroico agente de policía, que presencias desde tu puesto la
-procesión eterna que pasa por la calle: sábete que la vía pública no
-es el sitio de los niños; vigílalos paternalmente desde tu bocacalle,
-cuando pasan por tu lado camino de la escuela, de los mandados y de
-los talleres; sálvalos de sus propios instintos y de los lúbricos
-miasmas que ruedan como satanes por el bulevar; no les conduzcas
-jamás al calabozo, que es más horrible que la calle misma; y disuelve
-a latigazos certeros esos ruidosos congresos, esas dumas rebeldes,
-agresivas y deslenguadas, que ellos establecen en las veredas y los
-terrenos baldíos, en las primeras horas de la noche.
-
-48. Puede ser que aquellos azotes salven de una muerte anónima y
-miserable a algún Franklin, a algún Lincoln, a algún Sarmiento en
-germen que anda rodando por el arroyo, como un grano de trigo arrojado
-en las piedras.
-
-
-
-
- TRÉMOLO
-
-
-Señor. ¿Cuándo dejarás de ser silencioso como el capataz de un ingenio
-de azúcar o de una cuadrilla de camineros?
-
- * * * * *
-
-¿Por qué permites que los hombres hagan aquello mismo que repudian?
-
- * * * * *
-
-¿Por qué pusiste en mis manos esta mala bujía, nada más que para darme
-cuenta de mis propias tinieblas?
-
- * * * * *
-
-Dios adusto, Dios frío, Dios con libro de entrada y salida, como un
-carcelero, Dios que necesita del Dolor, Dios que inventó las lágrimas
-¡Vete a tu Olimpo!
-
- * * * * *
-
- Aquí está mi pecado más funesto;
- Aquí está, de mis manchas, la peor,
- Aquí estoy a tus pies... ¡De un solo gesto
- Fulmíname, Señor!
-
- ¿Quién nos puso el horror a lo Deforme?
- ¿Quién dictó las pragmáticas del Bien?
- ¿Y qué mano brutal, qué brazo enorme
- Nos hunde en lo Soez?
-
- Negras son las cien fauces del infierno;
- Negras las almas que al infierno van:
- Negra la Eternidad... ¡Negro y eterno
- Un minuto del Mal!
-
- Tengo una luz en mí, que no se apaga;
- Tengo la claridad de lo Mejor...
- ¡Y tengo el corazón hecho una llaga.
- Como el cuerpo de Job!
-
- Brillan sobre la Noche las estrellas,
- Brillan como pupilas de rubí;
- Brillan desde el Principio, todas ellas...
- ¡No me miran a mí!
-
- Yo no puedo ceñirme en lo Inefable,
- Yo no puedo ser más de lo que soy;
- Yo no puedo evitar lo Inevitable...
- ¡Porque yo no soy Dios!
-
- ¿Dónde están tus Olímpicos Pesebres?
- ¿Dónde está el manantial de tu Virtud?
- ¿Dónde se han refugiado, como liebres,
- Tus Genios de la luz?
-
- Gimen los gemebundos algarrobos;
- Gimen bajo la fusta de Aquilón;
- Gimen en las tinieblas como lobos...
- ¡No gimen como yo!
-
- Yo he de ser el que cae, el que gravita;
- Yo he de ser el Satán, ¡el no feliz!
- Yo he de ser el rosal que se marchita...
- ¡Porque te place a ti!
-
- Guarda para tus buenos tus Edenes;
- Guarda para tus vírgenes tu amor;
- Guárdate para Ti todos tus bienes...
- ¡Tirano sin control!
-
- Aquí está mi pecado más funesto;
- Aquí está, toda entera, mi maldad;
- No hagas, solemne Dios, un solo gesto...
- ¡Te acuso de crueldad!
-
- Braman en el desierto los leones;
- Braman, como una gran lamentación;
- Braman, porque maldicen las prisiones
- De su instinto feroz.
-
- Pesa la Cruz sobre Israel deicida;
- Pesa la Rebelión sobre Satán;
- Pesa sobre Caín la primer Vida...
- ¡Mi carga pesa más!
-
- Buscan los ángeles placeres,
- Buscan las aves el espacio azul;
- Buscan la Libertad todos los seres...
- ¡Yo busco el ataúd!
-
- Sueña con retoñar el triste leño;
- Sueñan los pobres ciegos con que ven;
- Sueña la recua enorme... ¡yo no sueño!
- ¡Jamás retoñaré!
-
- Piensan los mismos necios en la gloria;
- Piensan los incurables en vivir;
- Piensa en la perfección la vil escoria...
- ¡Yo me río de mí!
-
- Yo sé que hay una luz que no se apaga;
- Yo sé que hay que llegar alguna vez...
- Yo sé que están hechas una llaga
- Las plantas de mis pies.
-
- Guarda para tus Santos tus Edenes;
- Guarda para tus vírgenes tu Amor;
- Guárdate para Ti todos tus Bienes...
- ¡Valen mucho, Señor!
-
- Me impusiste la cruz de un gran destino;
- Me pusiste el afán de un Más Allá,
- Y pusiste la Noche en mi camino...
- ¡No doy un paso más!
-
- Aquí está mi pecado más funesto;
- Aquí está, de mis lacras, la peor;
- Aquí estoy ante Ti... ¡Ni un solo gesto!...
- ¡Págame mi dolor!
-
- ¿Qué te cuesta evitar las amarguras?
- ¿Qué te cuesta radiar toda tu luz?
- ¿Qué te cuesta dotar a tus criaturas
- De tu misma salud?
-
- ¿Quién reduce tus fuerzas infinitas?
- ¿Quién te obliga a crear ni un pecho vil?
- ¿Quién te impone la ley de los jesuítas
- Para llenar tu fin?
-
- ¿Dónde está tu potencia soberana?
- ¿Dónde están tus ejércitos del Bien?
- ¿Y dónde está la perfección humana,
- Para tenerte fe?
-
- Eras un viejo Buda milenario;
- Eras un comodín y nada más;
- Eras un espantajo innecesario...
- ¡Ya no habría otro igual!
-
- Eras sin filiación, como un gitano;
- Eras como un error que ya no es;
- Eras un epigrama, un dicho vano...
- ¡Una sombra que fué!
-
- Todos te maldecían, Iscariote,
- Todos te declaraban maniquí,
- Todos, ¡¡hasta tus propios sacerdotes
- Se reían de ti!!
-
- Estabas derrotado por la Ciencia;
- Estabas sin arraigo en lo Vulgar;
- Estabas como Duda en la Conciencia...
- ¡No tenías altar!
-
- Y yo arrimé mis hombros a tu carro;
- Yo te puse mis versos por pavés;
- Yo te alcé como a un mísero del barro
- Con mi profunda fe.
-
- Yo te soñé la Madre y el Abuelo;
- Yo te soñé más próvido que el sol;
- Yo te pensé mejor... ¡Vete a tu cielo!
- ¡No mereces ser Dios!
-
- Aquí está mi pecado más funesto;
- Aquí está, de mis lacras, la peor;
- Aquí estoy ante Ti... ¡Ni un solo gesto!
- ¡Págame mi dolor!
-
-
-
-
- FÚNEBRE
-
-
- La montaña que tiembla, por que siento
- germen de cataclismo en sus entrañas
- el huracán que gemebundo emigra
- quién sabe a qué región y a qué distancia:
- el amor que ruge protestando airado
- de la ley del nivel que lo avasalla:
- los mundos del sistema, ¡tristes mundos!
- que al sol de Dios obedeciendo pasan
- como en la arena de la pista el potro,
- a latigazos, ¡noble potro! salta:
- no tienen sobre sí más amargura
- que la que hospeda en sus desiertos mi alma,
- porque yo arrastro sobre mí, ¡y no puedo!
- como un cuerpo podrido, la esperanza.
-
- Tú que vives la vida de los justos
- allá junto a tu Dios arrodillada:
- yo no creo, ni aguardo, pero pienso
- que haya hecho Dios un Cielo para tu alma;
- dame un rayo de luz, ¡uno tan sólo!
- que restaure mi fuerza que desmaya,
- que ilumine mi mente que se anubla,
- que reanime mi fe que ya se apaga;
- dame un beso de amor, ¡uno siquiera!
- aquí, sobre esta frente que besabas,
- aquí, sobre estos labios que otros labios
- han besado con ósculos de infamia,
- aquí, sobre estos ojos que no tienen
- nada más ¡Oh mi madre! que tus lágrimas.
-
-
-
-
- SERENATA
-
-
- Nocturno canto de amor
- que ondulas en mis pesares,
- como en los negros pinares
- las notas del ruiseñor.
-
- Blanco jazmín entre tules
- y carnes blancas prendido,
- por mi pasión circuido
- de pensamientos azules.
-
- Coloración singular
- que mi tristeza iluminas,
- como al desierto y las ruinas
- la claridad estelar.
-
- Nube que cruzas callada
- la extensión indefinida,
- dulcemente perseguida
- por la luz de mi mirada.
-
- Ideal deslumbrador
- en el espíritu mío,
- como el collar de rocío
- con que despierta la flor:
-
- Sumisa paloma fiel
- dormida sobre mi pecho,
- como si fuera en un lecho
- de mirtos y de laurel.
-
- Música, nube, ideal,
- ave, estrella, blanca flor,
- preludio, esbozo, fulgor
- de otro mundo espiritual.
-
- Aquí vengo, aquí me ves,
- aquí me postro, aquí estoy,
- como tu esclavo que soy,
- abandonado a tus pies.
-
-
-
-
- EL BORRÓN
-
-
- Haciendo revisación
- De las que antaño me amaban,
- Sus nombres hallé que estaban
- Cubiertos con un borrón...
- Lleno de tribulación
- Por aquel acaso cruel,
- Quise arrancar del papel
- Borrón tan impertinente
- Y al intentarlo imprudente,
- Salió lo escrito con él.
-
- ¡Oh, qué negros y encontrados
- Pensamientos me afligían,
- Cuáles y cuántos serían
- Aquellos nombres borrados!
- Y con los ojos nublados
- Y el alma de afán cubierta
- Salí buscando la puerta
- Del hogar donde nací,
- Nadie respondió ¡ay de mí!
- ¡La casa estaba desierta!
-
- ¡Adelante! dije yo,
- No quiero desesperar
- Y fuí la casa a buscar
- De la mujer que me amó;
- Mas como nadie salió,
- Llamé con voz lastimera
- Si sabrían de quién fuera
- De tantos un sólo nombre
- Y de adentro gritó un hombre
- ¡Que el nombre de ella no era!
-
- ¡Oh qué blasfemia execrable!
- ¡Oh qué rugido tan hondo
- Rasgó el aire desde el fondo
- De mi pecho miserable!,
- Roto estaba el frágil cable
- De mi vida en un segundo
- Del abismo en lo profundo
- Desangrado, herido y solo,
- ¡Para mí de polo a polo
- Mar sin playas era el mundo!
-
- Y tambaleante y sombrío
- Cual un crápula beodo,
- Que hastiado y harto de todo
- Para él todo está vacío;
- Tomé camino hacia el río
- Buscando en su fondo inerte
- A mi vida mejor suerte
- A mi orfandad un asilo
- Porque el puerto más tranquilo,
- Es sin duda el de la muerte.
-
- Llegué a la margen y al ver
- Como el agua dormitaba
- Recién recordé que estaba
- Suspendido en el no ser;
- Quise a la vida volver
- De la muerte horrorizado,
- Cuando un brazo despiadado
- Me despeñó y al hundirme,
- Sentí la voz maldecirme
- ¡Del amigo más amado!
-
- Muerto ya porque estoy muerto,
- Mi espíritu sin consuelo
- Subió inspirado al cielo
- Como al más seguro puerto;
- ¡Ay! para todos abierto
- Está siempre aquel lugar,
- Y cuando mi alma al llamar
- Llegó con humilde voz,
- Con su mano el mismo Dios
- ¡Vino la entrada a cerrar!
-
- Y desde entonces proscrita
- Buscando reposo y calma,
- Otra vez cautiva el alma
- Dentro mi pecho se agita;
- Allí está la pobrecita
- Como perla en negro velo
- Ensayando siempre el vuelo
- Que la lleve en un segundo,
- Lejos, muy lejos del cielo,
- Lejos, muy lejos del mundo.
-
-
-
-
- EVANGÉLICAS
-
-
-1.--La verdad no está metida dentro de un pozo como lo establece el
-símbolo clásico y como lo han venido predicando todos los dulcamaras
-catedráticos y no catedráticos.
-
-2.--La verdad palpita a flor de las cosas y para dar con ella no
-necesitamos ni barrenos ni drogas, ni dinamitas: nos basta el buen
-sentido y una mediana serenidad de espíritu en presencia de los hombres
-y de los hechos.
-
-3.--El hombre de genio es un Sancho a quien favorecen las
-circunstancias, y nada más.
-
-Agosto 2 de 1909.
-
-
-
-
- AL COMPÁS DEL CORAZÓN
-
- (Fragmento)
-
-
-No hay desventura que no arranque de una llaga o que no la produzca,
-y no hay caridad verdadera que no se enferme o no se manche.--No hay
-hombre más perverso que aquél que no quiere contaminarse.--Más frío y
-más estéríl que un témpano es el impecable.--Nadie más injusto que un
-desgraciado, ni más indiscreto, ni más mal pensado, ni más caviloso,
-ni más incongruente, ni más agresivo, ni más odioso. No es más que
-enemigo y no discurre más que revanchas.--De todos los heroísmos es
-capaz el hombre, si hay un público que lo aplaude, y un grande que
-le recompense, aunque sea con una mirada.--Siempre que haya luz, y
-laureles, y estatuas, y páginas de la historia, tu corazón será un
-tesoro inagotable de sublimidades; siempre que haya sombra y olvido,
-será una caverna.
-
-
-
-
- ALMAFUERTERIANAS
-
-
-La humanidad se lo ha llevado siempre buscando asiento; toda la
-historia no es más que un ruido de sillas, murmullos de platea,
-preliminares de banquete. Pocos son los que ponen sus dedos allí donde
-su mano: la generalidad los echan en pos de sus ojos. Buscando lo
-imposible, se está buscando siempre. La imaginación enceguece a la
-soberbia, estimula a la envidia y llena la vida de amargura. El derecho
-suele ser la cortesía de la voluntad, y ésta es la soberanía de la
-fuerza. En el fondo de todo está un egoísmo vibrando su látigo. El
-hombre como los malos cómicos sólo quiere hacer papeles de rey.
-
- * * * * *
-
-Procede como los millonarios que no salen a la calle con sus millones
-en la cartera; condúcete como los grandes cómicos, que no van a la
-feria vestidos de Hamlet.
-
-La modestia debe imponerse como una pantalla difumadora, entre el
-exceso de luz y el exceso de tinieblas.
-
-A más caudales, más cerrojos; y así también: a más fama de virtud, o de
-belleza, o de talento, más recato.
-
-Acorázate de vulgaridad: recúbrete de buenas maneras, haz olvidar tu
-posición por más merecida que la tengas: como si disfrutaras de un
-tesoro mal habido, aprende a caminar por entre hambrientos, sin que se
-den cuenta de tu pedazo de pan.
-
-
-
-
- ENTRE ESPOSOS
-
-
- --¡Cuánto te adoro, Tomás!
- ¡Eres mi dicha, mi encanto!
- ¡Te amo tanto, pero tanto...
- Que no puedo amarte más!
- La dulzura de tu beso
- Quiero aspirar, delirante...
- --Bien no sigas adelante...
- ¿Te bastan doscientos pesos?
-
-
-
-
- DE RODILLAS
-
-
- Discurren los que me ven
- Mirarte con tanto afán
- Que mis labios no podrán
- Expresar mis ansias bien.
- Yo no siento que se den
- Semejante explicación;
- Pues de su equivocación
- A mansalva considero
- Descubrir el paradero
- De mi pobre corazón.
-
- No sé si me lo han robado
- Pero sé que lo he perdido,
- Y que ha de estar escondido
- En algún sitio sagrado;
- Pues, si mi pecho ha dejado,
- Digo que no pudo ser
- Tan sólo por el placer
- De olvidarme y libertarse,
- ¡Sino para refugiarse
- En un pecho de mujer!
-
- Él no tuvo otra pasión
- Que la pasión de lo bueno,
- Porque nació sin veneno
- Mi prófugo corazón;
- Y si dejó la mansión
- De mis entrañas, arguyo
- Que ha sido el ánimo suyo
- Ampararse en un altar,
- Y juro que no ha de estar
- En más pecho que en el tuyo.
-
- Yo no lo quiero sacar
- De un asilo semejante
- Porque sé que en el instante
- Cesará de palpitar;
- Allí lo debo dejar
- Para que esté satisfecho
- Y puesto que tú te has hecho
- La santa de su elección,
- Que siga en adoración
- Arrodillado en tu pecho.
-
-
-
-
- ¿FLORES A MÍ?
-
-
- Ayer me distes una flor
- Una flor a mí, señora,
- Que no consagré una hora
- Ni al más poderoso amor.
- ¿Flores a mí?... si es mejor
- ¡En un páramo arrojarlas!
- O tú no sabes amarlas,
- O al sentir mi pecho yerto
- ¡Sobre la tumba de un muerto
- Has pensado abandonarlas!
-
- ¿Flores a mí?... ¿Tú no sabes
- De esos parajes que aterran,
- Donde las flores se cierran,
- Donde no cantan las aves?...
- Las más orgullosas naves
- Temen del mar los furores,
- Los tigres devoradores
- Huyen del simún airado...
- ¡Y tú en mi pecho has dejado
- Tan sin recelo, tus flores!
-
- Flores a mí... Puede ser
- Que desalmada y celosa,
- Buscaras la más hermosa
- Con tu instinto de mujer;
- Y haciéndole comprender
- Yo no sé qué gentileza,
- Con refinada fiereza,
- Con el más profundo encono,
- La bajaste de su trono
- Por castigar su belleza,
-
- No lo sé, linda mujer,
- Ni quiero saberlo todo;
- Me contento con mi modo
- De saber y no saber;
- Pero si quieres tener
- La realidad en tu mano,
- Te diré, sin ser un vano,
- Que si te movió el amor...
- ¡La flor ha sido una flor
- Que fué destronada en vano!
-
-
-
-
- VIGILIAS AMARGAS
-
-
- I
-
- Como las aguas muertas
- desparraman pestíferos vapores,
- de juncos y de flores
- y de brillos fantásticos cubiertas;
- y como al fin la gente,
- ya su prole cual muertos insepultos,--
- descubre los ocultos
- focos de la malaria pestilente:
- ¡oh, calumnia cobarde,
- tu maldad, como un charco, ni se agita,
- y tu lengua maldita
- se arranca finalmente, pero tarde!
-
-
- II
-
- Tarde... como hay estrellas
- que cerraron sus ojos soberanos
- y en los ojos humanos
- ya muertas en el éter, viven ellas:
- tus perdurables signos
- no los borra ni el mar... mucho más anchas
- donde fueron tus manchas
- dibujan otras manchas los malignos!
- Tarde... Como en el suelo
- que abona el viejo Nilo en sus crecientes,
- germinan las simientes
- al primer gestador beso del cielo:
- las catervas esclavas
- repletas del rencor de sus fatigas,
- devuelven cien espigas
- por cada gota puerca de tus babas.
-
-
- III
-
- Tarde... Como traidora
- la lengua de Don Juan va sugerente
- bruñendo la pendiente
- que conduce al nefasto «cuarto de hora»;
- así, rufián hediondo,
- al propio corazón del que difamas
- le tientas y le llamas
- y le arrojas vencido a lo más hondo;
- así los directrices
- de carácter más neto y más hidalgo,
- vienen a ser por algo
- lo mismo que tú inventas y tú dices.
-
-
- IV
-
- Tarde... Los que tú lames
- para siempre jamás doblan sus lomos,
- egregios eccehomos
- ungidos de las mirras más infames;--
- porque la frase artera
- que lanzas al azar y medio trunca,
- ya no se borra nunca,
- ni aunque Dios, si hay un Dios, lo dispusiera.
-
-
- V
-
- Como va sin testigos,
- bajo el dosel astral del firmamento,
- desflorando el jumento
- la fulgurante gloria de los trigos;
- o como en el follaje,
- trémula de ponzoña, la serpiente
- fulmina de repente
- la regia vida del león salvaje;
- o como las carcomas,
- en el frondoso, perfumado huerto,
- con diabólico acierto
- taladran la más roja de las pomas;
- o como traicioneras,
- ya mordidas del mal que no se cura,
- sobre la tez más pura
- ponen su placa impura las rameras;
- tú matas, tú suprimes
- la Virtud, el Honor, los Ideales,
- y has poblado hospitales
- con una multitud de almas sublimes.
-
-
- VI
-
- Por ti van cohibidas
- con los ojos en tierra cien mujeres:
- no concibes, no quieres
- nada más que bellezas prostituidas;
- por ti, por tu mandato,
- no llegan a ser madres las doncellas
- y apagan sus estrellas
- en la iracunda paz del celibato;
- por ti los más garridos,
- los púberes Apolos más hermosos
- pasan por tenebrosos,
- satánicos arcángeles caídos;
- por ti van los aciagos,
- impulsivos demonios de los celos,
- bramando en los Otelos
- que surgieren al chisme de tus Yagos;
- por ti marchan sujetas
- al índice vulgar vidas preciosas
- sufriendo silenciosas
- una carrera diaria de baquetas;
- por ti, locuaz arpía,
- todos los seres, todos juntos, gimen
- y la idea del crimen
- suele turbar a la razón más fría;
- por ti blancos armiños
- de máculas y taras están llenos...
- y no parecen buenos,
- santos y buenos, ¡ni los propios niños!
-
-
- VII
-
- Tú tienes los secretos
- del reproche y el óbice y la mengua:
- tan sólo por tu lengua
- Sócrates y Platón no son completos,
- por ti los inmortales,
- en el mármol y el bronce redivivos,
- aguardan pensativos
- que caigan de una vez sus pedestales;
- tú acechas la subida
- del Tabor de la Gloria en un repliegue,
- para que nadie llegue
- sin llevar en el rostro tu escupida;
- por ti se para el carro
- del más gran triunfador donde tú mandes;
- tú obligas a los grandes
- a ceñir un laurel sucio de barro...
- ¡y tanto les azotas
- y es tanto lo que injurias su grandeza
- que sienten la tristeza
- de no ser unos míseros idiotas!
-
-
- VIII
-
- Sí, calumnia cobarde,
- tu maldad, como un charco, ni se agita
- y tu lengua maldita
- se arranca finalmente, pero tarde;
- porque la frase artera
- que lanzas al azar y medio trunca
- ya no se borra nunca,
- ni aunque Dios, si hay un Dios, lo dispusiera.
-
-
-
-
- LA INMORTAL
-
- Ama a tu prójimo como te amas a ti mismo.--Jesús.
-
-
- Aquí salgo del seno profícuo
- de la cósmica chusma sagrada,
- como surgen los rudos poceros,
- ungidos en greda, del pozo que cavan;
- con el acre sabor de la simple,
- desolante sentencia judaica:
- la ansiedad de la luz en los hombres
- recién aparece después que se sacian.
-
- Aquí traigo los puños repletos
- de corrientes vergüenzas palmarias,
- cual un frío bufón que mostrase
- los ruedos raídos de un manto de grana;
- de vergüenzas corrientes que corren
- sin herir, sin rozar suspicacias...
- ¡Por qué tanto repican las cosas
- que ya no penetran ni a golpes de maza!
-
- De vergüenzas corrientes que quiera
- sujetar con mi sola pujanza;
- de sus crines hirsutas cogerlas
- y al rostro perplejo del orbe lanzarlas.
- Pues yo sé que los nudos gordianos
- al más leve tirón se desatan;
- que se buscan misterios y surgen
- verdades que ciegan de simples y claras.
-
- Que cualquier intelecto mediano
- para dar en la clave se basta,
- como al propio través de la noche
- con un candilejo cualquiera se marcha,
- que con sólo pulsar una vida
- ya se pulsan las cuerdas humanas;
- pues un solo vellón, uno solo,
- resume, presume la ingente majada.
-
- Y aquí voy a tejer mis estrofas
- a favor del azar, como salgan,
- cual un niño que hacina en manojos
- jazmines dilectos y agrestes retamas;
- como corren, según las caídas,
- por el dorso terráqueo las aguas,
- y según las arrugas y gestos
- las perlas del santo sudor por la cara.
-
- Porque nadie trenzó las ideas
- con mayor solidez y más gracia,
- que la gracia de flor con que nacen
- y van, por sí mismas, tramando su trama;
- porque toda labor que perdure
- y al rodar de los siglos no caiga,
- la sacaron así, paulatinas,
- las inusas ambientes del fondo de un alma.
-
- Yo no sé qué saldrá de mi numen
- con mi pobre conciencia turbada:
- la conciencia del gusto vacila
- la vez que la miden conciencias villanas.
- Mas yo sé que bajé los peldaños
- por amor maternal de las llagas:
- si hay un juez que las vidas escruta,
- la gota de Cristo que tengo, me salva.
-
- No será mi labor un conciso,
- bien trabado, bien lógico drama;
- las verdades morales se chocan
- y el arte más alto jamás las enlaza.
- Mas también, la visión de mi chusma
- cual andrajo flotante divaga...
- que descienda mi Dios a mis versos:
- ¡de pie!... ¡de rodillas!... ¡que voy a cantarla!
-
- Pues, ¿qué son las grandezas más grandes,
- las blancuras del pecho más blancas,
- frente mismo del máximo fondo
- de donde salieron tan fuertes y santas?...
- ¡Lo que fueran tus gotas de llanto
- con las que hay que llorar, comparadas!
- ¡Lo que fueran chocando tus besos
- si dos muchedumbres de soles chocaran!
-
- ¡Lo que fueran tus piedras preciosas
- en los campos del éter bordadas!
- ¡Lo que fuera tu gesto de hormiga
- de todos los orbes ritmando la marcha!
- ¡Lo que fuera tu voz gobernando
- la revista de todas las razas!
- ¡Lo que fueron tus horas de insecto
- si todas las horas de Dios las tragaran!
-
- Como en esos arcaicos escombros
- que silvestre zarzal amortaja,
- sobre plintos de mármol augusto
- discurren culebras terrosas y flavas,
- las culebras del hambre y los vicios
- su semblante de Dios desencajan
- y la bilis del Odio, superbas,
- de pálido azufre dantesco la bañan.
-
- Ni el más leve, gentil sentimiento
- centellea su faz demacrada:
- pues al dulce rubor de las rosas
- la luz lo genera, la noche lo mata.
- Sus afectos flotando confusos
- en el mar del instinto sin playas,
- leviatanes enormes parecen
- que dentro su vago cubículo vagan.
-
- ¡Leviatanes enormes!... lo mismo
- que el vapor fantasmal de las aguas,
- con sus lívidos velos llorosos
- difuma de Londres la enérgica mancha:
- tras aquel invasor aguardiente
- que a geniales y a estúpidos mata,
- los contornos humanos asumen
- grotescos dibujos de bestias nefarias.
-
- Turpitud multiforme, deforme,
- cuyo suero de gimio deprava
- cual tenaz filtración del infierno,
- familias y tribus, naciones y razas.
- Turpitud alevosa que viene
- de vigor y placer disfrazada
- sepultando la luz en la Sombra,
- torciendo, rompiendo la psiquis humana.
-
- ¡Leviatanes protervos!... Del modo
- que sus bravos arpones enlazan
- los torcidos anzuelos, la noche
- que dos espineles muy próximos atas:
- su persona moral es enjambre
- de torcidas pasiones bastardas,
- que la influencia de un astro maldito
- sacude, alborota, revuelve y engancha.
-
- ¡Leviatanes horribles!... Lo propio
- que las pobres personas baldadas,
- con los órganos sanos que tienen
- reponen o finjen aquél que les falta:
- de palpar sus tupidas tinieblas,
- ha sacado, también sus ventajas,
- y al dolor sin amigos que sufre
- le brotan ideas con dientes y garras.
-
- Y cual dos huracanes contrarios
- que barriendo la tez de la Pampa,
- sibilantes de furia se funden
- y en férvidas rondas al éter se lanzan:
- su contrato social es un choque
- de violencias rasantes y pravas,
- remolino de pestes, coyundas
- que toda la recua del mal acollaran.
-
- Pero como de dos peregrinos
- que repechan abrupta montaña,
- más lesiona sus pies el cobarde
- que menos afirma sus pies en la marcha:
- solamente los mansos corderos
- en aquel pedregal se desangran...
- ¡Mujerzuela procaz a quien rinde
- la limpia, sonante, genial bofetada!
-
- Y es amigo traidor, vil hermano,
- vil esposo, vil padre... ¡Que caigan
- los brazos de Cristo y le formen
- cual una materna, mimosa muralla!
- Yo no dejo a mi plebe convicta
- faz a faz de tus nobles infamias...
- ¡Será todo lo vil; pero nunca
- más vil que tu vida más útil y sana!
-
- ¡Qué! ¿No tienes amigos amables
- que te ponen el pie cuando pasas,
- ni jamás un gorrión de tus migas
- llamándote padre rajó tus espaldas?
- ¡Qué! ¿No venden los grandes hermanos
- a sus grandes hermosas hermanas
- y los grandes maridos no suben
- después que sus honras bajaron muy bajas?
-
- ¡Qué! ¿Dirás que tus niños de cera
- no son tigres cachorros que lactan;
- que tus lazos efebos no sufren
- vigilias perplejas, insólitas ansias;
- que tu joven doctor,--ese mismo
- que repujan masaje y gimnasia,--
- siente claro, vivaz, fulminante
- cualquiera resorte maestro del alma?
-
- ¡Qué! ¿Dirás que tu guante de Suecia
- diez pulidas ganzúas no envaina;
- que tu sacro cerebro de Newton
- no vibra quién sabe que celdas nefandas?
- ¡Qué! ¿Dirás que mi firme cuchilla
- cuando hiende la carne del paria,
- porque bruñes tu piel con gamuza
- no hiere tu propia, tu misma carnaza?
-
- Como están bajo el rubio topacio
- del provecto jerez agolpadas,
- por subir y flotar y engreirse,--
- chusmaje bravío,--las heces amargas;
- como están en el frígido lecho
- de los hondos aljibes de Arabia,
- muchedumbres de vírgulas viles
- debajo del puro cristal de las aguas;
-
- Como está la ocasión del estrago,--
- ella misma, total, fulminaria,--
- tras el amplio dosel de esas nubes
- fugaces cual sueños fugaces que pasan;
- como cuelgan de regios tapices
- primorosas, bellísimas dagas,
- aguardando al Caín, al Otelo,
- o el cívico Bruto que vibre sus lamas;
-
- Cual desdobla, crespones azules
- en las cumbres del monte la larva,
- mientras hierve iracunda en el fondo
- como una iracunda, perpetua amenaza:
- cual recoge la bestia felina
- su retráctil, su elástica zarpa,
- mientras duerme feliz meditando
- su opípara cena de carnes humanas;
-
- Como terca y astuta y sumisa,
- sin tal vez amagar, se recata
- por detrás de la piel reluciente,
- del cáncer hediondo la red soberana:
- como corre a través de cien cráneos,
- dubitante y anónima y canta,
- la imperial, la furiosa locura
- que al fin sobre alguno se afirma y estalla:
-
- Así están en tu ser los extremos
- do tu heroico egoísmo se lanza
- cada vez que tu yo, tu persona,
- tu fin, tu destino, peligran y claman.
- Así están aguardando pacientes
- la ocasión, de reinar como amas,
- las que tú denominas torpezas
- no sé con qué gesto de arcángel sin alas.
-
- Así está lo más vil soportando
- su capullo de túnicas blancas,
- sin decir, ni vibrar, ni radiarse
- si el mar de tu vida no agita sus aguas...
- ¡Por qué toda esa luz que refulges
- puede ser en tinieblas trocada,
- miserable montón de miseria
- que todas las manos moldean y amasan!
-
- Porque tú,--gran señor, gran patricio,
- gran ilustre, gran genio, gran lama,--
- por lo mismo que moro en las sombras,
- a mí no me ciegas, te cuento las manchas;
- y detrás de tu aspecto solemne,
- del perfume de honor que derramas,
- de la curva triunfal de tu testa...
- ¡Yo sé lo que sobra, yo sé lo que falta!
-
- ¡Que abandonen la cruz esos brazos
- que sin ver ni juzgar nos abrazan,
- y las lepras de todos envuelva
- su blanca batista que siempre está blanca
- que desciendan al mundo esas manos
- que la furia del mar amansaban,
- y al cerebro más firme y completo
- le impongan la enorme locura cristiana!
-
- ¡Que me cieguen mis ojos malditos,
- que con sólo mirar ya difaman!
- ¡Que me arranquen mi lengua de sierpe
- que sólo destila verdades airadas!
- ¡Que sacudan mi frente y la rompan
- como a frágil redoma de miasmas!
- ¡Que desgarren mi pecho y fulminen
- la esponja de viles vilezas que guarda!
-
- ¡Sí! ¡Yo sé que un perfume inefable,
- que un fulgor indeciso de alba,
- que una música sorda y sublime
- desprenden y esparcen las vidas más bajas!
- ¡Sí! ¡Yo sé que del fondo más hondo
- surgirán las alturas más altas,
- mientras haya girones, andrajos,
- deshechos, minucias de carnes humanas!
-
- ¡Sí! ¡Lo mismo que charcos hediondos
- resplandecen al sol como plata,
- y al brochazo del genio las formas,
- la cárcel del lienzo desertan y saltan;
- la presión de las manos divinas
- en la creta del Cosmos, echada,
- realizó la sutil y evidente,
- fugaz y absoluta presencia del alma!
-
- ¡Sí! ¡Que venga la luz a raudales,
- a diluvios ardientes de llamas!
- ¡Que me fluya del fondo del cráneo,
- y al último cráneo dilate su cauda!
- ¡Que se colme mi ser de justicia,
- del afán de ser justo sin saña,
- y lo mismo que a un campo sembrado
- me broten verdades eternas y mansas!
-
- Aunque hieran los ojos del sandio
- que prefiere no ver lo que palpa;
- aunque surjan tan recias que rompan
- sus torsos ciclópeos, mi mísera entraña;
- ¡Aunque ya no me quede cerebro
- para hilar las ideas más vacuas
- y me tienda sin fuerzas, idiota,
- contando las olas del mar, en la playa!
-
- Si el Amor electriza sus carnes,--
- el Amor que prolonga las razas,
- que los pies de marfil de Itacto
- besó con sus besos de nardos y ascuas;--
- yo no sé qué lupercos infames
- a tender ese tálamo bajan;
- yo no sé de qué vientre surgieron
- aquellas legiones de vicios con alas.
-
- Primer vago rumor en el nido,
- primer vago matiz en la rama,
- primer vago fulgor en el cielo,
- los niños; pichones retoños y albas.
- Pero nunca sonríen aquellas
- mañanitas del polo nubladas;
- querubines de Dios... ¡querubines
- que bregan cubiertos de pupas y canas!
-
- ¡Valerosos impunes pichones
- que del nido paupérrimo saltan
- y a buscar su comida comienzan,
- nacientes el pico, la felpa y la garra;
- valerosos rapaces que tornan
- con sus tiernas manitas manchadas,
- a llenar, como próvidos padres,
- las faldas maternas de ricas migajas!
-
- Como tienden al sol los rosales
- que tenaz el taladro taladra,
- sus dolientes pimpollos lo mismo
- que tiende sus brazos la vieja traviata:
- su precoz pubertad es el gesto,
- la sonrisa senil de las razas:
- floración de sepulcros, pimpollos
- que tardos, muy tardos, en fruto se cuajan.
-
- Enfermizos, nacientes pimpollos
- cuyas hojas de seda desatas
- con tus artes de fauno... ¡con esos
- deleites sombríos que tú no declaras!
- Satinados pezones que sucias,
- callejeras deidades arrastran
- y recoje y estruja y exprime
- quién sabe qué mano de prócer, malvada.
-
- Miserandos capullos marchitos
- con que nutres el horno y la fragua
- como quien alumbrase sus noches
- con rayos pedidos al sol de mañana,
- como quien recubriese sus minas
- con los propios diamantes que guardan...
- ¡salvación del afán de un minuto
- con toda la serie siglos que faltan!
-
- Como aquellos duraznos salvajes
- que comercias a sendas barcadas,
- exquisitos algunos, carecen
- de rojos matices, de pulpa y de savia:
- cuando trueca su flor en espigas,--
- si en la vil soledad no se mata,--
- como fruto silvestre de bosque,
- de ser una vida rodando no pasa.
-
- Y una vida vulgar es un cofre
- de inseguras, de fáciles tapas,
- donde mete cualquiera sus manos
- y el pobre tesoro completo le saca;
- pero hay vidas vulgares que suelen,
- como ciertas anónimas arcas,
- ocultar cautelosos resortes
- que saltan a veces... ¡y a veces no saltan!
-
- ¡Cautelosos resortes!... Lo mismo
- que los raudos cohetes traspasan
- el capuz de la noche y se vuelcan
- a chorros de luces brillantes y varias;
- de la mar bonancible, sumisa,
- de vulgares cabezas humanas,
- brotan siempre la curva silbante
- que vuelca sus luces o rojas o blancas.
-
- Lo ruín, lo vulgar; el repuesto
- del templado cordaje del arpa;
- las torcidas virutas endebles
- que va como rulos dejando la tabla:
- la porción de color que pudiera
- ser mejilla, ser labio y es granza...
- ¡material de proyectos divinos
- que sirve de cuñas, andamios y gradas.
-
- Como ruedan las noches de invierno,
- prematuras y torvas y tardas,
- sobre cada primor de las yemas
- poniendo colgajos de crudas escarchas,
- va también su vejez a dormirse
- del osario común a la zanja,
- sobre cada ilusión que despunta
- poniendo seguro, mordaz epigrama.
-
- Porque toda vejez se defiende
- de los rayos del sol que se alza,
- circuyendo su calva de nimbos
- y echando a la joven burlonas miradas;
- porque toda vejez disimula
- su rencor al placer de las alas,
- desdoblando feroces antenas
- que hieren precisos la nota que falla.
-
- Porque a cada ilusión que perdemos
- una fúlgida luz nos apagan
- y un nidal de pichones azules
- del fondo del pecho nos hurtan y matan:
- ¡y aquel antro se puebla de sombras
- que maldicen la lumbre del alba,
- y aquel nido desierto y helado,
- se colma de sendas tarántulas bravas!
-
- Mas cual esos heroicos guerreros,
- cuya tez embellecen y manchan
- cicatrices de sable y estoque...
- con otras habidas en otras campañas;
- por la tez de mi plebe proterva,
- por sus manos roñosas y flacas,
- el afán del oficio depuso
- la tosca y excelsa señal de la garra.
-
- Y así como los tales ilustres,--
- descreídos, borrachos y mandrias,--
- en las cuevas del pecho mantienen
- cual santo rescoldo, la fe de su patria;
- por haber ejercido de mártir
- en la ruda, perpetua jornada,
- yo no sé qué fulgor indecible
- de gran sacerdote, sus ojos irradian.
-
- Como aquel rapazuelo sin padres
- que te sirve de pie mientras yantas,
- cuanto más te retiene la gula
- más fría recibe la sobra que traga:
- mientras cubre de goces tu vida,
- mientras llena de luz tu morada,
- su ración del placer que te sobra,
- se cubre, se llena de pútridas larvas.
-
- Y cual esas mujeres abyectas
- que te sorben la bolsa y el alma,
- simulando llenar tus deseos
- con una presteza de madres y hermanas:
- cada vez que cualquier beneficio,
- tus umbrales de pórfido baja...
- ¡baja un garfio voraz de drenaje,
- un buzo equipado de recia escafandra!
-
- ¡Yo diviso diez lojas ardientes
- que conminan la gleba reacia,
- cuando miro tus dos manecitas
- jugar en sus lomos de acémila exhausta!
- ¡Yo percibo tu voz alentando
- la jipante cuadriga cansada
- cuando veo caer tus coronas
- en esas virtudes sombrías y flacas!
-
- Yo me tapo los ojos y tiemblo
- cada vez que sus dotes alabas:
- me pareces un boa del Chaco
- que ya la fascina, que ya se la traga;
- me pareces un pulpo inhartable
- cuyas tenias flexibles alarga
- y en las carnes del náufrago inerte
- succiona la chispa final de substancia:
-
- Me pareces un torpe cruz roja
- que la quiere sentir consternada
- y lo mismo que un sátiro ebrio
- le busca, le frota, le lama la sarna...
- ¡Caridad es pillaje, comedia,
- vanidad, precaución, diplomacia,
- relucientes retobos que cubren
- la bola de mármol del alma pagana!
-
- Como aquellos hipócritas canes
- que regresan contritos al alba,
- rasguñando tu puerta febriles,
- con sordo gruñido suplican y llaman:
- a la faz de las puertas de bronce
- que la Luz de la Sombra separan,
- gemirán con gemido espantable
- tus más soberanos ingenios y famas.
-
- Y cual ven al pasar los obreros
- que al par mismo del sol se levantan,
- a los lacios, tenaces mastines
- que lamen gimiendo la puerta cerrada:
- las legiones de siglos y siglos
- que lo Eterno en lo Eterno derrama,
- mirarán al pasar a tus grandes
- batiendo afanosos las áureas aldabas.
-
- Y así como los amos del perro,--
- ya la sombra nocturna pasada,--
- vagamente recuerdan que alguno
- quién sabe ni cuándo ni dónde lloraba:
- la flamígera mente absoluta
- que al nidito de tórtolas haja,
- puede ser que sospeche algún día
- que suele ser genio la pécora humana.
-
- ¡Sí! Cual esa fugaz arenilla
- que en las losas del pórtico vaga,
- cuando silban los vientos airados
- y al ras del arroyo sus sondas arrastran:
- por los blancos pretiles del cielo
- y a la faz de su puerta sellada,
- rodarán reducidos a polvo...
- laureles, retortas, diademas y espadas.
-
- Pues lo mismo que al joven recluta
- que reduce cobarde su talla,
- le despojan furiosos y cuasi
- le miden y escrutan las mismas entrañas:
- para dar con el peso preciso
- de la brizna de Amor que alentabas,
- tendrá Dios que arrancarte a montones
- las púrpuras necias que ciñen tu alma.
-
- De la propia manera que cuando
- la jauría descubre la caza,
- si es algún jabalí temeroso,
- ladrando los canes parece que hablan;
- tu fortuna, tus leyes, tu ciencia
- que no fueron,--no, nunca,--cristianas,
- si perciben su faz en la sombra,
- clamando castigo parece que ladran.
-
- Y así como Eliphas esgrimía
- su torzal de retórica sabia,
- cuando Job delirante, rugiente,
- royendo su podre con Dios altercaba
- cualquier lengua señora del verbo
- pretendió conducirla y salvarla...
- ¡si el Dolor es de Dios, Dios lo guía
- y el mismo trabajo secreto trabajan!
-
- Cuando da su pulmón el sonoro
- resollar del titán que batalla:
- cuando rompe los aires cerúleos
- a enormes rebatos de viejas campanas
- cuando brilla su faz a las rojas
- claridades del odio y las llamas:
- cuando va deponiendo cabezas
- ya rubias y locas, ya graves y calvas.
-
- Habrá siempre malignas y ocultas
- filtraciones de hiel en su alma:
- habrá siempre dos manos cubiertas
- de gruesos diamantes que compren y aplaudan:
- habrá siempre chispazos perdidos
- que fulminen las trojes humanas:
- habrá siempre fanáticos ebrios
- que azucen al dogo por pura jactancia...
-
- ¡Habrá siempre, jamás en tus puertas
- de valioso marfil incrustadas,
- rajadura secreta por donde
- vislumbre tu siervo verdades amargas!
- ¡Habrá siempre detrás de tus tronos
- un Luzbel que les roa las gradas
- y un bufón ofendido mostrando
- que son deleznables montones de paja!
-
- Como no se concierta la sierpe
- con la sierpe vecina y hermana,
- para dar un asalto de lenguas
- regidas en orden, al tigre que pasa:
- pero como la sierpe que yace
- respirando rencor solitaria,
- si la pisa la fiera se torna
- silbante, furente, y el dardo le clava:
-
- Cuando ya un dolor excesivo
- de su torpe modorra la saca,
- reacciona feroz y acomete
- la insignia primera de mando que alcanza.
- ¡Porque nunca el Dolor tuvo tiempo
- de inventar y medir represalias,
- y atropella por sí; por impulso,
- por ley, por instinto, por lógica innata!
-
- Como va por el foso la Vida
- de sutil fetidez rodeada;
- como yacen los limos profícuos
- detrás de sus vuelos de fúnebre miasma:
- como triste, deforme, difusa,
- la materia del caos aguardaba
- los acentos de Dios que dijesen,
- ¡sé nube, sé piedra, sé carne, sé planta!
-
- Así van las burbujas de gloria,
- las virtudes más bellas y mansas,
- por el ancho zanjón del arroyo,
- prolijas y sordas, latentes y bravas;
- así espera mi pulpa del genio,
- fluctuante, deforme, callada,
- la presión del Arar que decrete
- su toga, su lauro, su cetro, su tiara.
-
- Y cual brotan del mar esas nubes
- que simulan paisajes de nácar;
- como luego, por múltiples modos,
- regresan y siempre la mar las exhala:
- no son más que vapor de sí propia
- tiranías, alcurnias y famas;
- flotarán esas nubes el tiempo
- que floten y rujan abajo esas aguas.
-
- La crearon las leyes eternas
- al tomar al Dolor como causa
- y al poner la noción de lo Puro
- por fin, por objeto de todas las ansias:
- pero aquel bravo vivo doliente,
- para dar con la Luz que le llama,
- requirió sus declives y cauces,
- su plan y esqueleto de leyes humanas.
-
- Y así fueron las leyes... tus leyes,
- que no salen jamás de una pauta:
- la feroz oriental que produjo
- los clásicos moldes de todos los parias;
- la que dió sus pacientes ilotas
- a la hirsuta virtud espartana;
- la de Roma imperial recubriendo
- de fúlgida gloria, cadenas y lacras:
-
- La del recio trotar de barbarie
- por la fría cultura pagana,
- que llamó cosa vil al vencido,
- gordura del campo, terruño con alma:
- la cruel de tu ciencia de nombres
- desatando las turbas incautas,
- para verlas correr delirantes
- detrás de rotundas vacías palabras;
-
- La presente, la tuya, la nuestra,
- la que tanto retocas y lavas,
- la que llena de tildes al débil
- y al fuerte le carpe y alfombra la cancha...
- rufianesca noción de un querube
- cuyas dobles, amplísimas alas
- ¡recubrieran cual toldos discretos,
- los torpes deleites de quien las pagara!
-
- Sólo fué la grandeza que gozas
- por su fiebre de hacer, consumada...
- ¡mis hormigas de Dios, si quisieran,
- con finos buriles el aire labraran...!
- Mal oliente sudor de cuadrilla
- sangre vil de las hordas en armas:
- cenagoso caudal que tú riges...
- ¡lo mismo que rigen al mar sus resacas!
-
- Si reclinas tu faz en el globo
- como quien su pulmón auscultara,
- cual recogen echados en tierra
- los indios errantes la voz de la Pampa;
- sentirás el traqueo solemne,
- de su heroica labor cotidiana,
- cual si fuera timbal ese globo
- y en él repicase la Vida su marcha.
-
- Si tu yunta pujante sujetas,
- al plebeyo camino te bajas
- y un puñado de polvo recojes
- del mismo que bate la yunta que piafa:
- cogerás un terrón del progreso
- que sobó como el pan con sus palmas,
- sentirás el hedor de la sangre
- que puso diademas a todas las patrias.
-
- Si cual un catador eminente
- que cien viejos borgoñas compara,
- comparando la sal de los mares
- en todos los mares tu crátera escancias:
- brindarás con el férvido mosto
- de la carne de chusma que tragan,
- con el trágico néctar del simple
- que fió de los genios que tú desamparas.
-
- Si registras el haz del planeta,
- si sus dos hemisferios indagas
- cual pudiese la tigre llorosa
- buscar sus cachorros por cuevas y zarzas:
- no verás un rincón del desierto
- donde fije un pie la canalla,
- buscarás el solar, sin hallarlo,
- de aquel que tu feudo triangula y dilata.
-
- Si barrenas la costra terrestre
- más allá de las últimas napas,
- como un niño voraz con sus dedos
- perfora y vacía su propia naranja:
- sacarás el serrín de los tristes
- que debajo del suelo trabajan...
- ¡se cerró como un puño el abismo,
- tal vez protestando de recua tan mansa!
-
- Si tu joya más breve, más necia,
- con tu rítmica mano contrastas,
- como aquellas matronas que buscan
- a graves tanteos los granos que faltan:
- sentirás un imán prodigioso
- que tus hilos de nervios alarma...
- la pasión del orfebre ¡que puso
- tremantes de vida las prendas que gastas!
-
- Si lo propio que sueñas dormido
- con un hecho anormal de tu infancia,
- las arenas del circo rehaces
- adonde moría la chusma cristiana:
- a verás fulminar los excesos
- faz a faz de Nerón que los ama:
- faz a faz de la cruz y los garfios
- cantar ideales, cantar esperanzas.
-
- Y si como entre sueños consigues
- prolongar los que más se regalan,
- tu visión expectral prolongases
- y en cuevas y osarios la noche pasaras:
- la verías cavar en las tumbas
- el zanjón de la tumba pagana,
- la verías alzar los altares...
- ¡los mismos altares que ya no la salvan!
-
- Si del reino ideal de Minerva
- desarrollas y extiendes el mapa,
- y persigues en él fríamente
- la ciencia más pura, la más algebraica:
- convendrás que tu triunfo primero
- triunfo fué de la humana ignorancia,
- y hallarás que los sueños de un loco
- van siempre alumbrando cualquiera vanguardia.
-
- Si tus graves filósofos abres
- por sus hojas más plenas y sabias,
- con el propio fervor con que buscas
- los versos mejores del vate que aclamas:
- no verás en las hojas aquellas
- nada más que un montón de palabras
- que fulguran, a veces, la chispa
- del Sancho del siglo, la zona y la raza.
-
- Si a tus negros presidios penetras,
- en tus patios ruidosos te paras,
- en la jerga del preso meditas
- y acoges y estudias los dijes que labra:
- sentirás que tu lengua y tus artes
- de los fondos humanos arrancan,
- como van por el cieno, latentes,
- los lirios, los nardos, las rosas, las dalias.
-
- Si visitas en noches de planes
- de Caín y de Caco las aulas
- y su bronca función de poderes,
- la tuya de felpa, prolijo comparas:
- hallarás con horror y amargura,
- que tus goces orgánicos bajan
- y concuerdan con ese del crimen
- tan justo, tan fino manejo de garras.
-
- Si la lívida frente del santo
- con genial entereza trepanas,
- y en sus nobles abismos arrojas
- ecuánime, libre, sedienta mirada:
- hallarás la molécula misma
- de algún cáncer atroz de cloaca,
- que pasando de padres en hijos
- abrió candorosas clemátides blancas.
-
- Si en tus rondas nocturnas asieras
- al primer ganapán que pasara,
- como quien al azar, distraído,
- cualquier retoño del árbol arranca:
- detenerlas al César del orbe
- que sin rumbo ni séquito vaga,
- mientras alguien combina sus horas
- y el trono y el cetro de rey la depara.
-
- Si la pulpa del vago, del ebrio,
- del peor, del más ínfimo palpas,
- como quien al buscar una perla
- registra la zona más vil de una casa:
- sentirás sollozar esas mudas,
- adiposas, abyectas piltrafas
- con el hondo plañir de los astros,
- que se hunden por siempre jamás en la nada.
-
- Si la voz del silencio interrogas,
- del febril, del genial, del que brama,
- del que llena de sangre los cráneos,
- tañendo sonoras campanas de plata:
- pasará galopando mi Chusma
- por las teclas de luz de tu alma,
- cual si Dios, con sus manos, pulsase
- la gran sinfonía final de las causas.
-
- Jadeante, grotesca, inasible:--
- por tenaz, por insólita y vaga,--
- soportando por siglos de siglos,
- minuto a minuto la cúpula humana:
- así está la misérrima plebe,
- la inmortal invencible alimaña
- que los tercos lebreles vigilan
- y acosan y aturden y aprietan y aplastan.
-
- ¡No! ¡No puede quedar en mi Chusma,
- nada más que la torva mirada
- con que atisban, tahures vencidos,
- sutiles, absurdas, quiméricas trampas!
- ¡No! ¡No puede sentir en su pecho
- nada más que rencores de paria,
- y el horresco furor de que todo
- reviente y en finas moléculas caiga!
-
- Ni podrás vaporar para siempre
- las barreras de hiel que separan
- la mansión de las risas amables,
- de aquel «pandemonium» de sombras airadas,--
- ¡nada más que poniendo tus labios
- donde mismo supuran sus llagas,
- nada más que llenando tus leyes
- del fuego divino del alma cristiana!
-
- Ella ve desfilar tus manjares
- en tus platos de Sévres y plata,
- mientras yace rendida, gimiendo
- debajo del bofe que cuasi no alcanza:
- y pues tiene tus órganos mismos,
- cualquier vez esos órganos mandan,
- ¡y sin dar una voz, cual un dogo
- del menos culpable la faz ataraza!
-
- Ella siente la péndula loca
- de tus días felices, que pasan
- como fresca visión capitante
- de ninfas que ríen, de senos que saltan:
- y pues tiene sentidos y tiene
- por tenerlos, pasiones y ansias,
- ¡con su gran maldición de sedienta
- maldice, hasta mismo, tu vaso de agua!
-
- Ella ve tus pasiones que vienen
- con talantes de santos y santas,
- reprimiendo gazmoñas, en ella,
- la mínima culpa, la mínima falta;
- y pues tiene noción de lo justo,
- de no sé qué suprema balanza,--
- ¡tu disfraz de Catón la sulfura,
- y enloda y escupe tu clámide blanca!
-
- Ella ve florecer tus virtudes
- donde mismo resultan premiadas,
- cual escogen, sagaces, las hiedras,
- la sombra jocunda de cedros y tapias:
- y pues ella, la gran perseguida,
- sabe bien el coturno que calzas,
- cuando pisa tus pisos de roble,
- sospecha que pisa diabólicas trampas,
-
- Ella ve que tu ley no sostiene
- ni el derecho ni el bien que consagra,
- cual un zarzo ruín que doblegan
- los rubios, copiosos racimos que carga:
- y pues ella prefiere los frutos
- al sostén deleznable de cañas,
- menosprecia tus leyes viviendo
- la vida salvaje del puño y la daga.
-
- Ella ve que cualquier sacerdocio
- pone tren con la fe que levanta,
- como aquellas mujeres que dicen:
- ¡más oro, más lujo de quien más nos ama!
- y pues mora Minerva en su cráneo,
- y pues vive Jesús en su alma,
- ¡ni respeto ni amor le despiertan
- tus borlas de sabio, tus cruces de plata!
-
- Ella ve que poder y fortuna
- con tu solo sudor no los ganas:
- que las flores no son del que riega,
- sino del dichoso señor de las plantas:
- y pues ese deber sin derechos,
- del nivel del señor la rebaja,
- ¡le parecen dogales malditos
- los clásicos yunques, las nobles azadas!
-
- Ella busca la vida del ángel:
- de la simple función soberana,
- del dominio total de las olas
- que el cerebro ciñen turbantes de llamas;
- y al sermón del trabajo que suelen
- predicar los que nunca trabajan,
- magistrales modelos opone
- de trágicos robos, de finas estafas.
-
- Ella siente brotar en sí misma,
- como sienten sus yemas las ramas,
- la legión palpitante de sueños
- que tientan, que buscan la luz de mañana:
- y ella ve que su propia belleza
- de lamentos del vientre no pasan:
- pues un sólo mendrugo que baje,
- cien días... ¡mil días de sueños aplasta!
-
- Ella mira flotar en la zona
- del poder, el honor y la fama,
- las torcidas pasiones aquellas
- que sólo merecen el fuego y el hacha:
- y al buscar el abismo sin fondo
- donde deben caer fulminadas,
- ¡con espanto sublime las oye
- nombrar supervidas y cumbres humanas!
-
- Y volviendo su rostro a sí misma
- de sí misma dudando, se palpa;
- y al mirar otra vez, le parece
- que todos un mismo secreto se pasan:
- y cien claros dilemas terribles
- la postrer ilusión le desgarran;
- ¡y una risa glacial y cortante
- del fétido fondo del hígado, lanza!
-
- Formidable, diabólica risa...
- si Luzbel sus cavernas dejara,
- en los templos de Dios penetrase
- los días que visten de luces y galas,
- y riése de aquel artefacto
- de cartones y tules y panas:
- su rajante, su právida risa,
- ¡no, nunca pusiera más bajo las almas!
-
- Desquiciante, profética risa...
- cual retumba la bóveda vasta
- y al tremendo tronar, trepidando,
- sus áureos, bruñidos estucos se rajan:
- ¡tal cuartea los tenues revoques,
- tal asorda la bóveda glauca
- del templo gentil del ensueño,
- aquella pujante, bestial carcajada!
-
- Carcajada bestial de la bestia
- cuyo fuerte ronzal se desata:
- que se sueña sin freno, sin brida,
- sin un sofrenazo, sin una mirada;
- que presiente la selva salvaje,
- la continua, la libre vagancia;
- la existencia imperial del instinto,
- sin ver lo que pisan y rompen las patas.
-
- ¡No te pasme su furia! No temas
- sus arranques de virgen insana:
- mientras haya quien crea, no importa
- que templos y reyes y códigos caigan.
- Teme, sí, que cruzando tus ojos
- con sus ojos sin luz, te deshagas,
- como torre de horror y energía
- si el firme cimiento de piedra, le falta.
-
- Teme, si con pavor indecible,
- con el mismo pavor de la nada,
- cual si todas las furias en coro
- pasasen mostrando sus hórridas caras,
- cual si todos los puntos del orbe
- le negasen apoyo a tus plantas,
- cual si todos los astros del cielo
- cerrasen de golpe sus ojos de llamas:
-
- Que la bestia sublime descubra
- que no va su ración en la carga;
- que la virgen hermética sueñe
- y olvide sus votos de virgen y caiga:
- ¡que la mártir rechace su cáliz,
- que renuncie su nimbo y su palma
- cual un vil desertor, cual un Cristo
- que un día dejase su cruz solitaria!
-
-
-
-
- POSTAL
-
-
-Toda ciudad es semejante a un anciano, lleno de recuerdos y cicatrices.
-Cada una de sus calles tiene su historia, cada uno de sus monumentos
-merece su capítulo y cada una de sus piedras, ha visto lo que no se
-sabrá nunca.
-
-
-
-
- MI JUVENTUD
-
-
- Ayer te ví... No estabas bajo el techo
- de tu tranquilo hogar
- ni doblando la frente arrodillada
- delante del altar,
- ni reclinando la gentil cabeza
- sobre el augusto pecho maternal.
- Te ví... Si ayer no te siguió mi sombra
- en el aire, en el sol,
- es que la maldición de los amantes
- no la recibe Dios,
- ¡o acaso el que me roba tus caricias
- tiene en el cielo más poder que yo!
-
- Otros te digan palmas del desierto,
- otros te llamen flor de la mañana,
- otros queman incienso a tu hermosura,
- yo te diré mi amada;
- ellos buscan un pago a sus vigilias,
- ellos compran tu amor con sus palabras
- ellos son elocuentes porque esperan,
- ¡y yo no espero nada!
- yo sé que la mujer es vanidosa
- yo sé que la lisonja la desarma,
- y yo sé que un esclavo de rodillas
- más que todos alcanza...
- Otros te digan palma del desierto
- otros compren tu amor con sus palabras,
- yo seré más audaz pero más noble,
- ¡yo te diré mi amada!
-
-
-
-
- MI FE
-
-
- Y tal vez por eso mismo
- Restallante de lirismo,
- Lo fatal y lo imposible
- Me deleita contrariar y resolver;
- Cual un ángel del Averno
- Partidario del Eterno,
- Que a los réprobos absortos
- Predicase las bellezas del Edén;
- Cual un punto de la esfera
- Que ser punto no quisiera,
- Y en las cumbres de los soles
- Resolviese proclamar su rebelión;
- Cual un ente miserable
- Que soñando lo inefable,
- Desde el fondo de la sombra
- ¡Suspirase por su cruz de redentor!
-
- Y delante de la furia
- Con que rueda tu cintura,
- Como tropa de bisontes
- Poseída del delirio de migrar,
- Cual innúmera majada
- Perseguida y azotada
- Por las lluvias invernales,
- Que la llevan sin saber a dónde va.
- Como férvido torrente
- Que a la faz de la pendiente
- Se desploma fragoroso
- Sin más ley que la maldita de caer:
- Yo la brizna sin historia,
- Vil sobrante, vil escoria,
- ¡Me levanto formidable,
- Me propongo fulminar tu estolidez!
-
- Si vacía, si pomposa,
- Si ruín, si delictuosa,
- Si maligna, si cobarde,
- Si proterva, si bestial humanidad:
- Por la faz arrebolada
- Más abajo de la nada,
- Más abajo, todavía,
- Pues te voy a maldecir y apostrofar
- Soy tu padre, tu poeta,
- Tu maestro, tu profeta,
- Tu señor indiscutible,
- ¡Tu verdugo sin entrañas y tu juez!
- No me asustas: te domino,
- Te someto, te fascino
- Con la luz esplendorosa,
- ¡Con el hierro incandescente de la fe!
-
-
-
-
- A LA LIBERTAD
-
-
- Como del fondo mismo de los cielos
- el sol eterno rutilante se alza,
- como el seno turgente de una virgen
- al fuego de la vida se dilata;
- Así radiosa,
- y así gallarda,
- se levantó del mar donde yacía
- la exuberante tierra americana.
-
- Como prende su túnica de raso
- con su joya mejor, la soberana,
- como entre todas las estrellas reina
- el lucero magnífico del alba;
- Así pulida,
- y así gallarda,
- sobre todos los pueblos de su estirpe,
- resplandor y joyel, ¡surge mi patria!
- Como buscan la luz y el aire libre
- las macilentas yerbas subterráneas,
- como ruedan tenaces y tranquilas
- al anchuroso piélago, las aguas;
- Así sedienta,
- y así pordiada,
- la triste humanidad se precipita
- al pie de la bandera azul y blanca.
- ¡Allí van congregándose a la sombra,
- para formar después una montaña!
- ¡Allí van adhiriéndose en el tiempo
- partícula a partícula las razas!
- Allí se funde,
- y allí se amasa
- el hombre, tal como surgió en la mente
- del autor de los orbes y las almas.
- Que así pulida,
- y así gallarda,
- sobre todos los pueblos de su estirpe,
- resplandor y joyel, ¡surgió mi patria!
-
-
-
-
- SÓLO DIOS
-
-
- Yo sé que fieros, hambrientos,
- dos ojos, en ti clavados,
- siguiendo van tus cuidados,
- miradas y movimientos.
- Por más que sigan atentos
- los giros de tu pasión,
- podrá ser que la ocasión
- sin aprovechar se queden...
- ¡Pues vigilarte no pueden
- las telas del corazón!
-
- Yo sé que una mano artera,
- porque te olvides de mí
- separaría de ti
- cuanto en mi pensar te hiciera.
- Su dueño, infeliz, espera,
- que al suprimir mi visión,
- logrará que tu pasión
- desamparada se quede...
- ¡Pero robarte no puede
- mi sombra del corazón!
-
- Yo sé, que el labio de un hombre,
- por tu amor capaz de todo,
- recoge, a montones, lodo,
- para volcarlo en mi nombre.
- Me callo, sin que me asombre
- la bajeza de su acción;
- de su vil difamación
- si queda rastro que quede...
- ¡Yo sé que manchar no puede
- Mi nombre en tu corazón!
-
- Y ojos, mano y labio impío,
- apostados, en acecho,
- para robarte del pecho
- tu corazón todo mío,
- lucharán en el vacío,
- sin lograr su pretensión,
- hasta que de mi pasión,
- libertada por Dios quedes...
- ¡Porque ni tú misma puedes
- mandar en tu corazón!
-
-
-
-
- NOCTURNO CANTO DE AMOR
-
-
- Nocturno canto de amor,
- que ondulas en mis pesares,
- como en los negros pinares
- las notas del ruiseñor;
-
- Nube que cruza tranquila
- la extensión ilimitada,
- dulcemente iluminada
- por la luz de mi pupila;
-
- Ideal benefactor
- en el espíritu mío,
- como el collar de rocío
- con que despierta la flor;
-
- Sumisa paloma fiel,
- sobre mi pecho fornido,
- como si fuera en un nido,
- de mirtos y de laurel;
-
- Coloración singular
- Que mi desgracia iluminas
- como al desierto y las ruinas
- la claridad estelar;
-
- Blanco jazmín entre tules
- y carnes blancas prendido
- por mi pasión circuido
- de pensamientos azules;
-
- Música, nube, ideal,
- ave, estrella, blanca flor,
- preludio, esbozo, fulgor
- de otro mundo espiritual,
-
- Aquí vengo, aquí me ves,
- aquí me postro, aquí estoy,
- como un esclavo que soy,
- abandonado a tus pies.
-
-
-
-
- MÁTER DOLOROSA
-
- (Balada medioeval)
-
-
- I
-
- Las róseas mejillas
- De leche y frutillas;
- Los ojos dormidos
- Como dos cupidos;
- La boquita breve
- De púrpura en nieve;
- Los pechos cual proras
- Que van triunfadoras;
- Las manos tan finas
- Como manos chinas;
- Y el talle tan noble
- Como tierno roble;
- Tras de la persiana
- De una torre altiva
- Yace pensativa
- Gentil castellana.
-
-
- II
-
- Con el rostro yermo
- Como un dios enfermo
- Dos ojos sombríos
- Como dos vacíos;
- Destrozado el pecho
- Como altar deshecho;
- Doblados los hombros
- Cual pétreos escombros;
- La feroz espada
- Torcida y mellada;
- Cota y paramentos
- Flojos y sangrientos;
- Sin rumbo, sin noto
- Como barco roto;
- Por los pedregales
- Cruza un caballero
- Sollozando fiero
- Como cien chacales.
-
-
- III
-
- Sudor, sangre y cieno
- Del ijar al freno;
- Revueltos los ojos
- Nublados y rojos;
- Los flancos hundidos
- Latiendo afligidos;
- Llenos de los trazos
- De los espolazos;
- Lanzando del cuello
- Trémulo resuello;
- Barriendo la tierra
- Con su arnés de guerra;
- Golpeando sin tino
- La faz del camino;
- Frente al minarete
- La jaca cansada
- Cayó fulminada
- ¡Matando al jinete!
-
-
- IV
-
- Tras de la persiana
- Do la castellana
- Yace pensativa
- Como una cautiva,
- Se oye un gran gemido,
- ¡Se oye un alarido!
- Corren los arqueros
- Con pasos ligeros;
- Giran los soportes
- Sobre sus resortes;
- Bajan estridentes
- Los ferrados puentes;
- Y ella misma--¡ella!--
- Toda blanca y bella,
- Mujer y caudillo
- Sale del castillo;
- Pues la noble maga
- Quiere decidida,
- Salvar una vida,
- Que tal vez se apaga.
-
-
- V
-
- ¡Rodaron al mismo
- Formidable abismo!
- Venían de lejos
- Ya tristes y viejos
- ¡Como dos difuntos
- Que vagaran juntos!
- Acaso sus vidas
- Así confundidas,
- Tuvieron dos nombres
- Que honraron los hombres;
- Y acaso no fueron
- Porque no pudieron;
- Pues no todos hieren
- La cuerda que quieren.
- ¡Nada más que un jaco
- Miserable y flaco;
- Nada más que un huero
- Sonar de matraca
- Caballero y jaca,
- ¡Jaca y caballero!
-
-
- VI
-
- Cual ponto revuelto
- Su cabello suelto;
- Rígida la cara
- Cual si no pensara;
- Blanca como cera
- Cual si no viviera;
- Las manitas juntas
- Como dos preguntas;
- Erguidos los hombros
- Como dos asombros;
- Las cejas alzadas
- Como dos arcadas;
- Los ojos abiertos
- Sobre aquellos muertos,
- Y enhiesta con noble
- Majestad de roble;
- La bella, la ufana,
- La gran castellana,
- Trágica y hermosa
- Dolorida y tierna
- ¡Parece la eterna
- Máter dolorosa!
-
-
-
-
- EPITALAMIO
-
- _En el casamiento de la hija de Don Anacleto Domínguez._
-
-
- I
-
- Sólo vibra mi salterio
- pensativas notas graves.
- Yo no sé, como las aves,
- «saludar al padre sol»;
- Para mí la gran natura,
- por su cielo y por su tierra
- nada dice, nada encierra
- que cautive mi emoción.
-
- Por lo mismo--porque nunca
- ni vacila, ni fracasa
- y es eterna y solo pasa
- por el riel de lo cabal--
- no la tengo yo por sabia
- como el sabio que la escruta:
- Fuerza misma, fuerza bruta,
- que no sabe adonde va.
-
- Yo la siento un mecanismo
- que no piensa, que no fragua--
- cual su gas, como su agua
- que proceden porque sí--
- un recurso, un instrumento
- del propósito divino:
- Un vehículo en camino
- con un fin que no es su fin.
-
- Y jamás de los jamases
- me absorbieron las esferas,
- ni el verdor de las praderas,
- ni el desierto, ni la mar,
- ni las aves, ni las flores,
- ni los ríspidos insectos:
- Serán bien, serán perfectos,
- mas lo son sin voluntad.
-
- ¿Quién dirá que la Gioconda
- modeló sus propios labios
- y esos finos ojos sabios
- que Leonardo eternizó?...
- Así el sol, así los astros
- de más fúlgida apariencia:
- Luminarias sin conciencia
- que dan luz y dan calor.
-
- Nada saben, nada quieren,
- nada buscan, nada inventan,
- ni reforman ni violentan
- ningún fin, ninguna ley.
- Y a pesar de que circulan
- por el éter tan audaces,
- son idiotas incapaces
- de pensar y resolver.
-
-
- II
-
- Pero el Hombre, pero el Genio,
- más que un sol en el abismo,
- por sí solo, por sí mismo
- marcha mal o marcha bien:
- Tiene rumbos preconceptos,
- con sus planos y su equipo
- y ha forjado el arquetipo
- supraexcelso de su ser.
-
- Y persigue aquel modelo
- por más leyes que lo impidan,
- por más fuerzas que coincidan
- y le arrastren hacia atrás:
- Presidiario incorregible
- que la ergástula no arredra
- y en el hierro y en la piedra
- va y escribe ¡Libertad!
-
- Eso canta, mi Gertrudis,
- ese arcángel, ese mito
- que ultramonta lo infinito
- tras la sombra de su Dios:
- Que reniega de sí propio,
- de sí propio horrorizado,
- que se siente desolado,
- que se siente triunfador.
-
- No te asombre pues, hijita
- si en la noche de tus bodas
- yo no cuento y nombro todas
- tus bellezas de mujer:
- Si a la faz de tus encantos
- cual un torpe, cual un ciego,
- yo renuncio, yo reniego
- del color y del pincel.
-
- Si no tengo ni una nota,
- si no bordo ni una frase
- que pregone de tu enlace
- la suntuaria señoril,
- que compare las estrellas
- con los soles de tus ojos
- y tus rojos labios rojos
- con la fresa y el rubí.
-
-
- III
-
- Yo te canto en este día,
- para ti de augurios lleno,
- la canción del bardo bueno,
- del poeta del Dolor:
- La canción de los tesoros
- todavía insuperables,
- superpuros, inefables
- de un anciano corazón.
-
- Yo te llamo a tus deberes
- de mujer americana,
- con los sones de campana
- de más ansias de la luz:
- Y con voz que por los senos
- de tu espíritu prolongo,
- yo te intimo, yo te impongo
- tu segunda esclavitud.
-
- Yo desciendo a la perpleja
- candidez de tu alma informe,
- con mi sola, con mi enorme
- potestad de creación:
- Y adobando y sazonando
- tus candores de camelia
- de Penélope y Cornelia
- las dos almas te doy yo.
-
- Yo te muestro a las miradas
- de tus jóvenes hermanos,
- cuyos pechos espartanos
- fueron muros para ti,
- cuyo nombre sin mancilla
- tú llevabas hace poco...
- ¡Yo te yergo bajo el foco
- de su gesto emperatriz!
-
- Yo te limpio y te perfumo
- con los besos de tu hermana,
- cual perfuma una manzana
- la manzana que rozó:
- Bajo el cetro formidable
- de su almita de azucena,
- yo sé bien que serás buena,
- santa y buena por las dos.
-
- Yo me lanzo a las regiones
- del misterio donde moran,
- donde ríen, donde lloran
- los que nunca serán más:
- Y pulsando los abismos
- con mis manos como plectros;
- yo conozco los plectros,
- familiares de tu hogar
-
- Y a la faz de los deleites
- que sospechas y no sabes,
- de la entrega de las llaves
- de tu altivo corazón:
- De los planes deliciosos
- que proyectas y no nombras,
- pongo juntas esas sombras
- por testigos de tu honor.
-
- Yo te riego con el llanto
- de tu madre cariñosa,
- la veraz, la decorosa,
- la perfecta gran mujer,--
- y en sus bíblicas virtudes
- que yo aplaudo, que yo admiro,
- como en púrpura de Tiro
- yo te envuelvo hasta los pies.
-
- Yo levanto frente a frente
- de tu nueva dulce aurora,
- la cabeza pensadora
- de tu sabio genitor;
- Y te forjo deslumbrantes
- prodigiosas filigranas,
- con la crín de aquellas canas...
- ¡Misma crín del mismo sol!...
-
- Yo te ciño por coraza
- de tu amable inexperiencia,
- su criterio, su prudencia,
- su dialéctica fugaz:
- Y te labro cinto y peplo
- de matrona, de patricia,
- con su afán de la justicia
- con su fresca voluntad...
-
- Y así noble, y así pura,
- y así sabia, y así fuerte,
- y así dueña de tu suerte
- cual un ínclito varón:
- Yo el errante, yo el postrero,
- yo el sin patria, yo el sin nido,
- te presento a tu marido...
- ¡Tu marido y tu señor!...
-
-
-
-
-
-
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-
-
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-
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--- a/old/63823-0.zip
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Binary files differ
diff --git a/old/63823-h.zip b/old/63823-h.zip
deleted file mode 100644
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--- a/old/63823-h.zip
+++ /dev/null
Binary files differ
diff --git a/old/63823-h/63823-h.htm b/old/63823-h/63823-h.htm
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@@ -1,6487 +0,0 @@
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- Nuevas Poesías y Evangélicas, by Almafuerte&mdash;A Project Gutenberg eBook
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-
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- </head>
-<body>
-
-
-<pre>
-
-Project Gutenberg's Nuevas poesías y evangélicas, by Pedro B. Palacios
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and most
-other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms of
-the Project Gutenberg License included with this eBook or online at
-www.gutenberg.org. If you are not located in the United States, you'll have
-to check the laws of the country where you are located before using this ebook.
-
-Title: Nuevas poesías y evangélicas
- con un estudio de Alfredo Palacios
-
-Author: Pedro B. Palacios
-
-Commentator: Alfredo L. Palacios
-
-Release Date: November 21, 2020 [EBook #63823]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: UTF-8
-
-*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK NUEVAS POESÍAS Y EVANGÉLICAS ***
-
-
-
-
-Produced by Andrés V. Galia, Santiago and the Online
-Distributed Proofreading Team
-
-
-
-
-
-
-</pre>
-
-
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-
-<div class="chapter">
-<hr class="tb" />
-</div>
-
-<div class="tnote">
-
- <p class="p4 center big2 p2b">NOTAS DEL TRANSCRIPTOR</p>
-<p>La portada de libro fue modificada por el Transcriptor y ha sido
-depositada en el dominio público.</p>
-
-<p>El Índice fue movido del final de la obra al principio.</p>
-
-<p>El criterio utilizado para llevar a cabo esta transcripción ha
-sido el de respetar las reglas de la Real Academia Española vigentes
-al momento de la publicación de la obra, en 1918. El lector interesado
-puede consultar el Mapa de Diccionarios Académicos de la Real Academia
-Española.</p>
-
-<p>Las reglas de la Real Academia Española establecen que
-el acento ortográfico en las mayúsculas debe colocarse si es que
-un vocablo lleva tilde. Sin embargo, por una cuestión
-pragmática, en las imprentas ese criterio normalmente no era respetado.
-En la presente transcripción se decidió adecuar la ortografía de las
-mayúsculas acentuadas a las reglas establecidas por la RAE.</p>
-
-<p>Errores evidentes de impresión y de puntuación han sido corregidos.</p>
-
-</div>
-
-
-
-
-<div class="chapter">
-<p class="half-title"><em>NUEVAS POESÍAS Y EVANGÉLICAS</em></p>
-</div>
-
-
-<div class="chapter">
-<p class="p4 center big3">ALMAFUERTE</p>
-
-<h1>NUEVAS POESÍAS<br />
-Y EVANGÉLICAS</h1>
-
-<p class="center p2 big1">CON UN ESTUDIO DEL<br />
-<big>Dr. ALFREDO PALACIOS</big></p>
-
-<div class="figcenter illowp79" id="titlepage-ilo" style="max-width: 6.625em;">
- <img class="w100" src="images/titlepage-ilo.jpg" alt="" />
-</div>
-
-<p class="p4 center">EDITOR<br />
-<big>CLAUDIO GARCÍA</big><br />
-SARANDÍ, 441<br />
-1918</p>
-</div>
-
-
-
-<div class="chapter">
-<p class="p4 center big2" >ÍNDICE</p>
-</div>
-
-<div class="autotable-container">
-<div class="autotable">
-<table class="autotable" border="0" summary="índice">
-<tr>
-<td class="tdl"></td>
-<th class="tdr">Pág.</th>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl">Al lector</td>
-<td class="tdr" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_6">6</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl">Almafuerte por el Dr. Alfredo Palacios</td>
-<td class="tdr" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_7">7</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl">Evangélicas</td>
-<td class="tdr" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_43">43</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl">¡Vade Retro!</td>
-<td class="tdr" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_72">72</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl">La Sombra de la Patria</td>
-<td class="tdr" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_73">73</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl">Evangélicas</td>
-<td class="tdr" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_83">83</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl">Trémolo</td>
-<td class="tdr" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_92">92</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl">Fúnebre</td>
-<td class="tdr" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_98">98</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl">Serenata</td>
-<td class="tdr" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_99">99</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl">El borrón</td>
-<td class="tdr" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_101">101</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl">Evangélicas</td>
-<td class="tdr" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_104">104</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl">Al compás del corazón</td>
-<td class="tdr" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_105">105</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl">Almafuerterianas</td>
-<td class="tdr" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_106">106</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl">Entre esposos</td>
-<td class="tdr" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_107">107</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl">De rodilla</td>
-<td class="tdr" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_108">108</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl">¿Flores a mí?</td>
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-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl">Vigilias amargas</td>
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-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl">La Inmortal</td>
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-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl">Postal</td>
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-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl">Mi Juventud</td>
-<td class="tdr" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_151">151</a> </td>
-</tr>
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-<tr>
-<td class="tdl">Mi Fe</td>
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-
-<tr>
-<td class="tdl">A la libertad</td>
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-<tr>
-<td class="tdl">Sólo Dios</td>
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-<tr>
-<td class="tdl">Nocturno canto de amor</td>
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-<td class="tdl">Máter Dolorosa</td>
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-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl">Epilatamio</td>
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-</tr>
-</table>
-</div>
-</div>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_6"></a>[Pg 6]</span></p>
-</div>
-
-<p class="p4 center big2 p2b"><em>AL LECTOR</em>:</p>
-
-
-<p><em>El éxito clamoroso obtenido en la primera edición
-de esta obra&mdash;agotada rápidamente,&mdash;las
-conferencias y polémicas entabladas alrededor de
-la personalidad de Almafuerte y la demanda continua
-que de todos sitios recibo de sus «Poesías»;
-me han decidido a completar la publicación de
-ellas, revisando pacientemente las revistas en
-que se publicaron, habiendo conseguido reunir
-original para un nuevo volumen que, juntamente
-con el anterior aparecido y reeditado, forman
-la colección completa de las poesías y evangélicas
-de Almafuerte, más querido y admirado cuanto
-más se difunden sus producciones, consiguiendo
-así el homenaje popular que me propuse fomentar
-en la primera edición.</em></p>
-
-<p><em>A este nuevo volumen le sirve de prólogo la
-conferencia dada por el Dr. Alfredo L. Palacios el
-que a través de su hermoso talento, nos presenta
-al poeta bajo una faz simpática de apóstol
-optimista, la más interesante quizá, de su modalidad.</em></p>
-
-<p class="right p1" style="padding-right: 2em; "><em>EL EDITOR.</em></p>
-
-
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_7"></a>[Pg 7]</span></p>
-<h2 class="nobreak" >ALMAFUERTE</h2>
-</div>
-
-<p class="small1 indent40 p2b">Discurso pronunciado por el Dr. Alfredo L. Palacios,<br />
-en el teatro Colón de Buenos Aires, con motivo<br />
-del homenaje al poeta.</p>
-
-
-<p>Cuando un gran poeta se va, el corazón del
-pueblo sufre desgarramientos dolorosos. Es
-que los poetas son sacerdotes del misterio
-y del infinito que penetran en lo más hondo
-de las cosas y nos revelan la belleza. En pugna
-con los ritos consagrados y la estrechez
-del dogma que asfixia, tienen la amplitud del
-profeta.</p>
-
-<p>Son los poseedores del entusiasmo y de la
-esperanza, de la esperanza, que, no obstante
-tener alas, se quedó entre nosotros, porque
-amaba a los hombres. Esperar es amar, dijo
-Guyau, el poeta filósofo, y amar es saber
-esperar al lado de los que sufren.</p>
-
-<p>El poeta es vidente, y por eso conduce y
-libera los pueblos; canta sus glorias, sus dolores
-y sus misteriosos anhelos de ascensión.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_8"></a>[Pg 8]</span></p>
-
-<p>Cuenta Plutarco que los vencedores de
-los atenienses ante Siracusa perdonaban la
-vida a todos cuantos podían repetirles los
-versos de Eurípides...</p>
-
-<p>Y muchos siglos después, cuando la barbarie
-turca dió un zarpazo a Grecia, el divino
-Homero, el rudo y genial Esquilo, Sófocles,
-Píndaro, desde las profundidades de
-la historia, armaron caballero de la libertad
-a Byron.</p>
-
-<p>Entre los hombres, los que están más altos son
-los poetas. Menester es que así sea, porque ellos
-son los vigías y marcan el derrotero...</p>
-
-<p>Si miramos hacia Bélgica, desgarrada, aparece
-Verhaeren como si no hubiera muerto
-y que, cual un profeta que anuncia y guía
-le dice al hombre:</p>
-
-<div class="poetry-container pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="p1">Sube más alto, más alto:<br />
-Todo el goce está en el vuelo.</p>
-</div>
-</div>
-
-<p>En la sagrada Francia, Rostand, que espiritualiza
-la vida, dando así lo que no pueden
-dar los fusiles y los cañones: la abnegación
-y la capacidad de sacrificio.</p>
-
-<p>En Italia, D'Annunzio; en Inglaterra, Rudyard
-Kipling, que exaltan la nacionalidad.</p>
-
-<p>En Portugal, Guerra Junqueiro, vehemente
-y agresivo con los poderosos y manso con
-los pequeños. «Mejor es abajar el espíritu<span class="pagenum"><a id="Page_9"></a>[Pg 9]</span>
-con los humildes que partir despojos con los
-soberbios», dice el sabio hebreo.</p>
-
-<p>En el Norte de América, de donde llega
-un ruido ensordecedor de máquinas, Walt
-Whitman, el hijo de Manhattan, bardo de la
-democracia que canta el himno de la expansión
-y del orgullo, y que no se desvanecerá&mdash;él
-lo dijo&mdash;como el círculo de fuego que
-un niño traza en la noche con un tizón ardiente.</p>
-
-<p>En el Sur de América, donde crecen los cachorros
-del noble león hispano, Rubén Darío,
-admirable artífice, que innova la forma
-poética, libertador del arte, del ritmo y de
-la rima, que va hacia el porvenir, «siempre
-bajo el divino imperio de la música, música de
-las ideas, música del verbo». Rubén Darío,
-que en «Prosas profanas» permanece ajeno
-a la vida, a la solidaridad social, al grito de
-pasión que se escapa del alma de los torturados
-y que sólo ama la serenidad, la línea impecable,
-el refinamiento en la expresión, pero que
-evoluciona para ser más humano, en «Cantos
-de vida y esperanza,» donde dice:</p>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="p1">La torre de marfil tentó mi anhelo.<br />
-Quise encerrarme dentro de mí mismo<br />
-Y tuve hambre de espacio y sed de cielo<br />
-Desde las sombras de mi propio abismo.</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_10"></a>[Pg 10]</span></p>
-
-<p>Y frente a Rubén Darío, Almafuerte, el
-cantor del hombre.</p>
-
-<p>Las suaves transiciones de un estado de
-alma a otro no las expresa su verso, que gusta
-de la antítesis violenta. Una delicada nota
-musical, el perfume de una flor, un matiz
-tenue de sentimiento no hacen vibrar su lira;
-su voz es la voz de la tempestad. Penetra
-en el alma de sus hermanos y los conmueve
-varonilmente, canta las ansiedades, las tristezas,
-los dolores; plantea los grandes problemas
-humanos con una sed infinita de justicia;
-muestra la necesidad de sobrepasar la naturaleza
-visible; se encara con Dios, dialoga con él y
-le increpa. Sale de su egoísmo para vivir la
-vida de todos.</p>
-
-<p>Y marcha impulsado por un hondo sentimiento
-metafísico que no destruirán las religiones
-agonizantes. Sintetiza en su alma todas
-las tristezas, todos los anhelos, agitando
-el mundo con sus imprecaciones, con sus blasfemias,
-y, lejos de detenerse, aniquilado por la
-desesperación del pesimismo, avanza siempre,
-levantando en alto una luz que no se apaga,
-porque le alienta la esperanza.</p>
-
-<p>En su alma se desborda la pasión. Hay
-gritos de dolor y de ira, en los que no ven
-belleza, por incomprensión, los artistas que
-sólo aman lo límpido, lo sereno...</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_11"></a>[Pg 11]</span></p>
-
-<p>Era bello Jesús cuando seducía a las gentes,
-predicando a orillas del lago de Capharnaum;
-había una gran serenidad en su alma,
-una gran dulzura en sus ojos, y la blanca
-túnica de los esenios caía en graciosos pliegues
-sobre su cuerpo delicado que parecía hecho
-de azucenas.</p>
-
-<p>Pero era más hermoso el Hombre de Galilea
-cuando entró, lleno de violencia, en el
-Templo, con el fuego de los profetas en la
-pupila, la cabellera suelta, en desorden la
-túnica agitada por un viento de pasión, y
-empuñando el látigo echó fuera a todos los
-que vendían y compraban en el Templo, diciéndoles:
-«Escrito está: mi casa, casa de oración
-será llamada, mas vosotros cueva de ladrones
-la habéis hecho».</p>
-
-<p>Almafuerte no es el buen monje artífice
-de la frase dannunziana; es el gran espíritu
-de amplitud humana y generosa, que no puede
-entender a Teófilo Gautier cuando éste, colocándose
-en el mirador del arte, encuentra
-preferible una magnífica pantera a un hombre.</p>
-
-<p>Nuestro poeta, para quien la belleza no
-está sólo en la apariencia, y que la busca al
-escrutar las almas, como contestando al artista,
-nos dice en un admirable soneto que,
-si en vez de las estúpidas panteras, encerrasen
-en la frágil jaula dos flacos mocetones, no<span class="pagenum"><a id="Page_12"></a>[Pg 12]</span>
-permanecerían en el pajar sin esperanza, sino
-que pensativos, graves,</p>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="p1">No como el tigre sanguinario y maula,<br />
-Escrutarían palmo a palmo su jaula<br />
-Buscando las rendijas, no las llaves.</p>
-</div>
-</div>
-
-<p>Sólo siente el Hombre, el espíritu del Hombre;
-ni admira ni ama la naturaleza, que carece de
-voluntad y de amor y que permanece indiferente
-ante las lágrimas de los humanos. El rayo
-va sin pensamiento; los mundos giran sin dolor
-y todo esto lo expresa en versos lapidarios,
-donde la idea se ha transformado en sentimiento.</p>
-
-<p>Ve pasar el Universo, y sus maravillas,
-los astros, la luz, las flores, todo le deja inconmovible,
-y dice:</p>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p class= "p1">Yo no siento más vida que la del hombre.<br />
-Ni Wagner ni Rossini me dicen nada.<br />
-Pero si por acaso gime un gemido<br />
-¡Me traspasa las carnes como una espada!</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<p>Toda su sensibilidad es para el dolor de
-los hombres, y por eso llega en su incomprensión
-musical a la más absoluta indiferencia
-escuchando el canto de la forja de
-«Siegfried» o la novena sinfonía de Beethoven,
-tan impregnada de sentimiento, y donde hay
-también como en los versos del poeta, un gran
-anhelo de ascensión.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_13"></a>[Pg 13]</span></p>
-
-<p>¿Qué importa que el preludio del tercer
-acto de «Tristán e Isolda» exprese admirablemente
-el dolor universal, si el poeta no
-puede sentir la música, porque no hay espacio
-en su alma sino para las lágrimas de
-los hombres?</p>
-
-<p>Ni Wagner, ni Rossini, ni Beethoven le
-dicen nada, pero ¡el gemido del hombre!
-¡ah! ¡si gime un gemido, entonces le traspasará
-las carnes como una espada!</p>
-
-<p>Nadie amó a los hombres, después de Jesús
-y el de Asís, como Almafuerte.</p>
-
-<p>Zarathustra, viviendo en la soledad, observó
-que sus sentimientos variaban y que necesitaba
-manos que se alargaran hacia él. Quiso dar
-y repartir; era una copa que se desbordaba.
-Díjole al anciano del bosque: «Amo a los hombres»,
-y llevó su fuego a los valles. Sólo
-encontró un cadáver, y después de sepultarlo,
-resolvió no volver hablar al pueblo nunca; quiso
-unirse a los creadores, a los que cosechan y
-se regocijan; su canto fué para los solitarios.</p>
-
-<p>Nietzsche, pensador del grupo stirneano,
-anunciaba que la especie humana debe ser superada;
-que vendrá el Superhombre. También
-el Poeta, en sus versos de bronce, cuando dice:</p>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">La perfección en sí del cuadrumano</span><br />
-Tal vez hubiese suprimido al hombre.<br />
-El que vendrá después, el Prometido,<br />
-Sólo será un cerebro con dos alas.</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_14"></a>[Pg 14]</span></p>
-
-<p>Pero Nietzsche se aparta del pueblo y crea
-una moral para el hombre fuerte, para el
-amo. Ya Juan Gaspar Smith, que parte del
-principio de que la humanidad está basada
-en el egoísmo y cuya filosofía malsana se
-ha pretendido erróneamente encontrar en la
-obra de nuestro poeta, decía que no hay otra
-alternativa que vencer o ser vencido. El vencedor
-será el amo, el vencido será el esclavo; el uno
-gozará de la soberanía y de los derechos del
-señor; el otro cumplirá lleno de respeto sus
-deberes de súbdito.</p>
-
-<p>Ahí la negación del pensamiento de Almafuerte.
-Ni Max Stirner, ni Nietzsche. El
-poeta es hermano de Jesús y de los «vigías
-de Israel» y por eso lejos de fulminar a los
-débiles, les ama. Sabe que ser débil no puede
-constituir una tara, sino en las regiones subalternas
-de la fauna inferior.</p>
-
-<p>En «El Misionero» llama hacia sí a los caídos,
-a la recua inmensa, hija del llanto, a la canalla
-vil y le dice:</p>
-
-<p>«¡Sólo quiero saber que soy tu hermano!»</p>
-
-<p>Y la ama profunda, sinceramente, aun sabiendo
-que son hechas por ella las más hondas
-heridas de su alma; tiene los brazos abiertos
-como para un abrazo inmenso. Este Zarathustra
-que también baja de la montaña,
-llevando su fuego a los valles, esta copa que<span class="pagenum"><a id="Page_15"></a>[Pg 15]</span>
-se desborda, no se aparta de los hombres para
-entonar su canto a los solitarios.</p>
-
-<p>Tiene más fe; es una voluntad más soberana
-y así le dice a su chusma, entregándose todo
-entero.</p>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="p1">«Pise sobre mi cuerpo, no perdone,<br />
-Toda la sociedad, pise y apriete;<br />
-No habrá de conseguir que le respete<br />
-Ni logrará jamás que te abandone.»</p>
-</div>
-</div>
-
-<p>El poeta es de filiación judaica; viene directamente
-de la Biblia y toda su obra está
-impregnada del espíritu de Israel.</p>
-
-<p>El pueblo judío fué el primero en escuchar
-la reclamación de los pobres. Nos dice
-Renán que Grecia fundadora del humanismo
-racional y progresivo, tuvo un claro en el
-círculo de su actividad intelectual y moral:
-despreció a los humildes. Israel suplió ese
-defecto del espíritu helénico. Los profetas
-proclamaron la justicia social y el amor a los
-pobres.</p>
-
-<p>Jesús fué el último de los profetas. El socialismo
-es de origen hebraico.</p>
-
-<p>Los profetas claman constantemente, defendiendo
-a los pobres; dialogan con Dios,
-le imprecan, exigen la justicia inmediata sobre
-la tierra; no quieren tolerar iniquidades
-contra los débiles, porque el semita no cree,
-hasta los Macabeos, como cree el ario, en las<span class="pagenum"><a id="Page_16"></a>[Pg 16]</span>
-recompensas y castigos de ultratumba. Por
-eso eran vibrantes, fuertes. De ahí el código
-inspirado por Jeremías socialista teocrático,
-donde se desborda la justicia, la piedad y el
-amor por el pobre y la ira contra el poderoso.</p>
-
-<p>Éste es el enemigo a quien los profetas maldicen;
-él despoja a los humildes y se aparta
-de Jehová.</p>
-
-<p>Isaías lanza el anatema contra los príncipes
-prevaricadores y compañeros de ladrones
-que no oyen a juicio al huérfano, ni llega
-a ellos la causa de la viuda. (Cap. I, vers. 23).</p>
-
-<p>No con menos pasión, Almafuerte baja a
-la miseria, al dolor, hasta al vicio, buscando
-a sus hermanos y maldiciendo a los poderosos.</p>
-
-<p>«La Inmortal» es el canto a su chusma,
-a la «sudorosa chusma sagrada» de la que
-surgen las fuerzas de la historia y para quien
-él quiere justicia como los profetas.</p>
-
-<p>Almafuerte desciende hasta lo más profundo;
-cuando más llagas ve, más ama. Es un sacerdote
-del amor, de la infinita misericordia,
-y vuelve de los abismos de la miseria,</p>
-
-<p>
-«Como surgen los rudos poceros,<br />
-Ungidos en greda, del pozo que cavan.»<br />
-</p>
-
-<p>La compasión baja al dolor, blanca y perfumada,
-y retorna a la luz sucia y llena de
-taras. El Misionero dijo con verdad que el<span class="pagenum"><a id="Page_17"></a>[Pg 17]</span>
-que quiere conservarse puro, «muchas veces
-tendrá que no ser bueno».</p>
-
-<p>Canta a la heroica labor cotidiana de la
-chusma, oprimida por leyes y por prejuicios
-y por eso llena de rencores; que ve los días
-felices de los poderosos y que porque tiene
-pasión y ansias,</p>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="p1">
-«Con su gran maldición de sedienta<br />
-Maldice hasta mismo su vaso de agua»;</p>
-</div>
-</div>
-
-<p>y que porque tiene noción de lo justo</p>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="p1">«su disfraz de Catón la sulfura<br />
-y enloda y escupe su clámide blanca»;</p>
-</div>
-</div>
-
-<p>y que porque vive Jesús en su alma</p>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="p1">«ni respeto ni amor le despiertan<br />
-sus burlas de sabio, sus cruces de plata.»</p>
-</div>
-</div>
-
-<p>Ella, la chusma dolorida, que gime, ve</p>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="p1">que las flores no son del que riega<br />
-sino del dichoso señor que las planta</p>
-</div>
-</div>
-
-<p>Y entonces el poeta que sabe que un perfume
-inefable, un fulgor de aurora y una
-música sublime esparcen las vidas más bajas,
-y que del fondo, de lo más hondo, surgen
-las altiveces más altas, extiende su manto
-sobre la chusma querida, maldiciendo a los
-poderosos, como los profetas de Israel.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_18"></a>[Pg 18]</span></p>
-
-<p>Ese amor inmenso a los pobres que inflamaba
-el corazón de los profetas, impregnó
-toda la doctrina de Jesús. Almafuerte tenía
-más que una «gota de Cristo». Se le parecía
-en su afán de levantar al caído; en su espíritu
-de rebeldía y en su odio a los fariseos,
-«generación de víboras, sepulcros blanqueados».</p>
-
-<p>El poeta fué un cristiano sin dogma que
-repudió todas las Iglesias.</p>
-
-<p>El Gran profeta Anónimo, más de 500 años
-antes de Jesús, había dicho que los pueblos
-no tienen más que un Dios, cuyo templo es
-el Universo y a quien debía honrársele con
-la justicia. Jesús, junto al pozo, dijo a la Samaritana,
-que le daba de beber: «creéme, mujer,
-ha llegado la hora de no adorar a Dios, ni
-en esta montaña&mdash;era el monte Garizim&mdash;ni
-en Jerusalén, sino allí donde se adora al
-padre en espíritu y en verdad.»</p>
-
-<p>El sacerdote apegado a la rutina que todo
-lo reduce a fórmulas tradicionales, ligado al
-santuario, viene directamente del rito y entre
-sus antepasados está el hechicero. Ha tenido
-siempre en la historia por rival y a veces por
-adversario, según lo expresa Guyau, al Profeta
-desde Buda hasta Isaías y Jesús; el Profeta es
-con frecuencia revolucionario; el sacerdote es
-esencialmente conservador, el uno representa
-la innovación el otro la costumbre.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_19"></a>[Pg 19]</span></p>
-
-<p>«El Misionero» que es un profeta, «cual un
-Moisés altísimo y tonante;» que es Jesús hombre
-que «no puso a su bondad ninguna linde,»
-que fué más allá que el de Asís, llamando
-hermano al vicio, el Misionero sintetizó todos
-los dolores, pero también todas las esperanzas
-de los que sufren. Es la negación del sacerdote,
-hijo del rito.</p>
-
-<p>No es el abate perfumado de heliotropo
-de sus rudas Evangélicas que expresan una
-filosofía áspera pero vibrante de bondad;
-no es el abate que baja del púlpito cruzando
-como un César, sudoroso entre sus encajes,
-por el aristocrático auditorio cuya emoción
-artística él ha producido y cuya admiración
-él ha conquistado. No, las manos finas y olorosas
-y expresivas del abate</p>
-
-<div class="poetry-container pw15">
-<div class="poetry">
-
-<p class="p1">«Que no hicieron en la vida<br />
-Más que cruces en el aire.»</p>
-</div>
-</div>
-
-<p>El Misionero tiene las manos callosas de
-las almas de combate a las que el poeta canta
-en sus «Milongas Clásicas,» las manos dolorosas
-«como vendas empapadas en el pus de las heridas.»
-Le llena de amor lo vil y lo caído, y
-ciego de bondad, enloquecido de evangelización,
-hace como el apóstol que penetra
-en los tugurios para salir de ellos, torturado
-de dudas cubierto de maldiciones y carcomido
-de remordimientos.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_20"></a>[Pg 20]</span></p>
-
-<p>La presión secular exprimiendo la entraña
-de la chusma sacó de ese barro de sangre
-una flor. Así surgió para el Poeta, Jesús,</p>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="p1">«gemebunda torcaz animosa<br />
-que al prófugo crimen le tiende las alas».</p>
-</div>
-</div>
-
-<p>con lo que el Poeta expresa el inmensurable,
-el infinito amor por los desgraciados. El judío
-de Nazareth que realizaría la gran esperanza
-de su pueblo, Jesús presentido por el rudo
-Esquilo en su Prometeo y por el dulce Virgilio
-en sus Églogas, después de vagar por las
-montañas, respirando un aire de libertad e
-impregnándose del espíritu de los patriarcas
-y los profetas, fué a Jerusalén; su corazón
-se oprimió en el Templo viendo la fastuosidad.
-Se apartó entonces de las murallas y fué
-donde moraban los pobres, los miserables; bajó
-a las cavernas, a la fuente de Siloé. Allí se
-arrastraban los leprosos y los enfermos cubiertos
-de llagas. El hebreo se sintió hermano
-de los desgraciados; su labio besó todas las
-úlceras, resumió su alma los dolores de todos,
-maldijo a los poderosos y sintió ansias de derrumbar
-el Templo.</p>
-
-<p>El Poeta que también besó todas las llagas,
-que puso una caricia hasta en el reptil,
-enceguecido por su inmenso amor, tiene más
-que una «gota de Cristo.»</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_21"></a>[Pg 21]</span></p>
-
-<p>En la «Sombra de la Patria,» llegan hasta
-él los gemidos de todos y estallan sobre su
-corazón como si sobre una rama soplaran
-sin cesar todos los vientos de la tierra, como
-si sobre una sola espalda gravitara toda
-la fuerza de los orbes</p>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p><span style="margin-left: 1em;">«Como todo el dolor del universo</span><br />
-que en una sola vida se agolpara<br />
-como toda la sombra de los siglos<br />
-en una sola mente refugiada.»</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<p>He ahí el apóstol. Todo el dolor humano
-sintetizado en su alma generosa. He ahí la
-«gota de Cristo.»</p>
-
-<p>Pero no es sólo poderoso en palabras el Poeta.</p>
-
-<p>Es poderoso en obras y en eso también
-sigue a Jesús. Su vida y sus ideas marchan
-de perfecto acuerdo. No bastaría con hablar,
-pues es cierto aquello de que la verdad no
-tiene realce hasta que no se convierte en sentimiento
-y no resplandece sino cuando se
-realiza en el mundo como hecho.</p>
-
-<p>Almafuerte vivió en la miseria y él mismo
-nos cuenta que los botines con que por primera
-vez fué a la escuela le fueron entregados
-por una sociedad de beneficencia. Había renunciado
-a las glorias del mundo</p>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="p1">«Para sembrar, también, abecedario<br />
-Donde mismo se siembran los trigales.»</p>
-</div>
-</div>
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_22"></a>[Pg 22]</span></p>
-
-<p>Y allá, en el colegio de Trenque-Lauquen,
-cuya aula era un rancho de adobe, dejaba
-que los niños fueren a él.</p>
-
-<p>Un día, uno de los pequeñuelos enfermó
-gravemente y el poeta le cuidaba como a un
-hijo. Cuando el enfermito falleció, Almafuerte
-vendió su cama para poder comprar
-el ataúd de pino.</p>
-
-<p>Hacía frío; entonces, y el cantor de «El
-Misionero» se acostaba en una tarima y se
-abrigaba con la bandera nacional de la escuela...</p>
-
-<p>Hace apenas cinco años, Alberto De Diego,
-a quien me ligaba una amistad fraternal
-y en cuya tumba lloré copiosamente junto
-al poeta, llegó a mi estudio y conmovido me
-extendió una carta que había recibido de
-Almafuerte y que nadie conoce. Aquél que
-cargara sobre sus espaldas las miserias de
-todos, se moría de hambre, allá lejos, olvidado
-del mundo.</p>
-
-<p>«Ahí le mando esos versos para que los
-negocie&mdash;decía el poeta al joven amigo&mdash;pero
-hágame el favor de moverse, porque es
-muy posible que en la semana entrante no
-veamos en mi casa la cara de Dios, mis hijos
-y yo. No creo que sea usted de los que entienden
-que yo debo vivir de langosta como vivía
-Juan el Bautista en el desierto. Hasta hace
-dos o tres años yo pensaba lo mismo; después
-<span class="pagenum"><a id="Page_23"></a>[Pg 23]</span>
-compliqué mi vida, la humanicé, la hice menos
-egoísta, echándome otras obligaciones más
-positivamente beneficiosas para el país, que
-que la de andar haciendo versos y hoy me veo
-precisado a reconocer que no sólo de langostas
-vive el hombre y el hijo del hombre.»</p>
-
-<p>Y luego, con una insistencia dolorosa le
-dice a De Diego: «Ponga sus propios dolores
-bajo de cualquier ladrillo y entréguese por
-dos o tres horas a esta negociación. No le pido
-más; pero se lo pido como quien tuviera derechos
-adquiridos, esto es, con la mayor vehemencia.
-Vuelvo a decir; insisto; no le pido
-más que esto; consígame cuarenta pesos y remítamelos
-en seguida. Otra vez: no le pido
-más que eso; usted me entiende y no ha de
-permitirse ofenderse.»</p>
-
-<p>Y termina el poeta, que es soberano en
-sus sueños pero que como Jesús no tenía
-dónde reclinar su cabeza con estas palabras
-que ponen de relieve la gran estatura moral
-de Almafuerte:</p>
-
-<p>«Dirá usted que ya es mucho hablar de
-dinero. Pero, hijo mío, ¿quiere usted que
-salga a rejuntar macachines a las quintas
-con mis tres niños? ¿No ve que ni tiempo
-les quedaría para ir a la escuela y no sabe
-que en esta estación del año no hay macachines?
-Por otra parte, yo no doy al dinero
-los infames empleos que le dan otros y puedo
-<span class="pagenum"><a id="Page_24"></a>[Pg 24]</span>
-hablar de él todo el santo día sin ensuciarme
-la boca.»</p>
-
-<p>Hasta aquí la parte dolorosa de esta página
-íntima.</p>
-
-<p>Tiene felizmente otra, que conforta el espíritu,
-Almafuerte, anciano de setenta años,
-sufriendo frío y hambre en su casucha de Tolosa,
-no obstante tener la convicción de que
-era de las más puras glorias de su patria,
-que él amaba intensamente; Almafuerte no
-sentía un solo desfallecimiento en su espíritu,
-y en esta hermosa carta dirigida a un
-joven torturado por depresiones, le dice varonilmente
-desde lo más hondo de sus dolores:</p>
-
-<p>«Hágame el favor de sacudir su pesimismo.
-Es menester comenzar de nuevo; aprenda
-de este viejo. Vea cómo marcha por más que
-gima toda su miseria humana.»</p>
-
-<p>Valerosa lección de energía. «Es necesario
-comenzar de nuevo,» dice el poeta.</p>
-
-<p>Sí; cuando se reconoce que no se ha ahondado
-bien en el surco, menester es empuñar
-de nuevo el arado, con la misma tenacidad,
-con el mismo entusiasmo. Toda empresa humana
-exige el esfuerzo perseverante. Un camino
-nuevo no se abre a un solo golpe de
-piqueta.</p>
-
-<p>El poeta sabe que la brega es dolorosa,
-pero sabe también que el dolor es necesario;
-no produce en él la depresión; es acicate,<span class="pagenum"><a id="Page_25"></a>[Pg 25]</span>
-fuerza sin la cual no se desplegarían las alas,
-no se emprendería el vuelo, la gloriosa ascensión
-hacia formas siempre mejores. Menester
-será reconciliarnos con el dolor, calumniado
-por los pesimistas; el dolor advierte, a veces
-purifica, levanta de lo más hondo y redime.</p>
-
-<p>El día sin dolor sería el estancamiento.
-Si no hubiera dolor, no habría piedad, no
-habría amor.</p>
-
-<p>Alguien ha afirmado equivocadamente que
-el poeta fué pesimista y citó en apoyo de sus
-tesis el «Trémolo.» Ya veremos que no es así.</p>
-
-<p>Almafuerte no se detuvo en la faz sombría
-del dolor sino por excepción expresando
-un estado transitorio de su espíritu. Se
-queja, impreca, maldice, blasfema, pero para
-mejorar el mundo, y teniendo siempre en
-vista un ideal, una luz que no se apaga nunca.</p>
-
-<p>No así Leopardi, el gran lírico italiano.
-Para él la vida no merece sino desprecio; el
-progreso es mentira y como combatir sería inútil,
-se resigna. Por eso dice en «A se stesso»:</p>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="p1">
-Or poserai per sempre<br />
-Stanco mio cor.....<br />
-.....................................<br />
-Posa per sempre. Assai<br />
-palpitasti. Non val cosa nessuna<br />
-i moti tuoi; né di sospiri e degna<br />
-la terra. Amaro e noia<br />
-la vita, altro mai nulla: e fange e il mondo.<br />
-.....................................</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_26"></a>[Pg 26]</span></p>
-
-<p>Así también en el canto nocturno de un
-pastor errante, donde el gran recanatiense
-expresa su desesperación por todo y su incapacidad
-para la acción. Se dirige a la luna
-y le pregunta cuál es su misión en los cielos.
-Surge, contempla los desiertos, pasa y se
-oculta. ¿Acaso no sufre el cansancio de volver
-a seguir tantas veces por los mismos caminos?
-¿No se hastía de mirar siempre los mismos
-valles que conoce? y dice triste, dolorosamente,
-que su vida es semejante a la vida
-monótona del pastor, es decir, del poeta
-que vive sin esperanza y que por eso de nada
-le sirve la vida...</p>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Somiglia alla tua vita</span><br />
-la vita del pastore<br />
-Sorge in sul primo albore,<br />
-move la greggia oltre pel campo, e vede<br />
-greggi, fontane ed erbe;<br />
-poi stanco si riposa in su la sera<br />
-altro mai non ispera.<br />
-Dimmi, o luna: a che vale<br />
-al pastor la sua vita,<br />
-la vostra vita a voi?&mdash;dimmi: ove tende<br />
-questo vagar mio breve<br />
-il tuo corso immortale?</p>
-</div>
-</div>
-
-<p>Nuestro gran poeta es el cantor del Hombre,
-de sus poderosos anhelos y le exalta
-y le diviniza. En cambio, Leopardi siente<span class="pagenum"><a id="Page_27"></a>[Pg 27]</span>
-envidia por el rebaño que descansa tranquilo,
-que no conoce su esclavitud.</p>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">O greggia mia che posi, o te beata</span><br />
-che la miseria tua, credo non sai!<br />
-quanta invidia ti porto!<br /></p>
-</div>
-</div>
-
-<p>Leopardi es el precursor del pesimismo
-sistemático de Schopenhauer cuya filosofía
-se ha creído encontrar también en los versos
-de Almafuerte. Nada más falso.</p>
-
-<p>La vida es esfuerzo, dice el filósofo alemán
-y el esfuerzo es el dolor; de ahí que sólo el
-dolor sea positivo.</p>
-
-<p>Siendo la vida la objetivación de la voluntad,
-menester es negarse a querer, necesario es
-huir del amor que perpetuando la especie,
-perpetúa el dolor. Así se entra en el Nirvana
-que para Schopenhauer es el aniquilamiento
-del ser, la cesación de todos los dolores por
-la destrucción de la voluntad, pero que para
-el budhismo esotérico, es más: es el reposo
-consciente en la omniscencia.</p>
-
-<p>Parece escucharse al través de los siglos
-la palabra de Sakia Muni que llega de la orilla
-del Ganges: «El mal es la existencia,» o la palabra
-del Eclesiastés, el escéptico cuyo espíritu
-era negación del espíritu hebraico:</p>
-
-<p>«Mejor es el día de la muerte que el día
-de nacer<span class="pagenum"><a id="Page_28"></a>[Pg 28]</span>.»</p>
-
-<p>Nada tiene de común nuestro poeta con
-los pesimistas.</p>
-
-<p>Leopardi dice que nada vale el esfuerzo;
-que la tierra no es digna de suspiros: «non
-val cosa nessuna y moti tuoi, né di sospiri
-é degna la terra.» El filósofo alemán dice que
-la esencia de la voluntad es el esfuerzo y que
-todo esfuerzo es dolor.</p>
-
-<p>Almafuerte, en cambio cree que el esfuerzo
-es una necesidad, que el hombre debe trabajar
-incesantemente para que venga el Prometido,
-el que será un cerebro con alas. Tiene
-una fe inmensa, y porque sabe que toda
-acción humana repercute a través de los siglos,
-que nada se pierde, que todo esfuerzo
-conquista algo y debe ser recompensado, se
-cuadra frente a Dios, le acusa de crueldad
-y le dice magníficamente:</p>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="p1">«Aquí estoy, ante ti... ¡Ni un solo gesto!<br />
-¡Págame mi dolor!»</p>
-</div>
-</div>
-
-<p>Es el optimismo de profeta de Israel, que
-ve las miserias de los que sufren y que reclama,
-por eso, de Jehová, dialogando con él,
-la justicia inmensa sobre la tierra; que no
-se desespera, que va cantando un himno a
-la voluntad soberana, que exalta, para levantar
-el hombre hasta Dios.</p>
-
-<p>«Yo sé que hay una luz que no se apaga»,
-dice Almafuerte en el «Trémolo». Eso es la<span class="pagenum"><a id="Page_29"></a>[Pg 29]</span>
-negación del pesimismo. Lo que hay en sus
-versos, es el gesto airado del profeta; alguna
-vez el lamento amargo de Job, y siempre la
-rebelión judaica que blasfema y vuelve a
-Jehová.</p>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">«Tengo el corazón hecho una llaga,</span><br />
-Como el cuerpo de Job.»</p>
-</div>
-</div>
-
-<p>Y otra vez:</p>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="p1">«No hagas, solemne Dios, ni un solo gesto<br />
-¡Te acuso de crueldad!»</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<p>El libro de Job, citado tan frecuentemente
-por el poeta, es un libro filosófico en el cual
-se plantea el problema que preocupó intensamente
-a los judíos. ¿Por qué los buenos
-sufren si hay un Dios justo? Para los beni-israel
-no había castigos ni penas de ultratumba:
-por eso sus profetas pedían la justicia,
-hoy, en seguida y sobre la tierra.</p>
-
-<p>«Ved aquí, dice Job, que clamaré padeciendo
-violencia y nadie me oirá; vocearé
-y no hay quién me haga justicia» (Job, capítulo
-XIX).</p>
-
-<p>Pero no se resigna; sabe que su esfuerzo
-vale, y le dice a Dios:</p>
-
-<p>«No me condenes; hazme entender por qué
-pleiteas conmigo» (Capítulo X-2) «¿Por qué
-se esconde tu rostro?» (Capítulo X-24.).</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_30"></a>[Pg 30]</span></p>
-
-<p>Almafuerte es un optimista, como aquel
-Isaías que también fué poeta, que se indignaba
-contra la injusticia y rugía entonces
-como un viejo león, que discutiendo con Jehová
-concluyó por transformarlo haciéndolo
-más bueno.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>En la «Sombra de la Patria,» clamaba
-contra la injusticia y rugía entonces tan
-admirablemente los sentimientos humano y
-nacionalista, como desmintiendo la afirmación
-de su crítico que explica tendenciosamente
-la evolución del poeta; en la «Sombra
-de la Patria,» está palpitando el pensamiento
-hebraico.</p>
-
-<p>Almafuerte ve pasar la patria con el corazón
-oprimido.</p>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Sueltos van los cabellos; en guedejas</span><br />
-por el busto de mármol se derraman<br />
-como velo de angustias, o sombría<br />
-melena de león. Siniestra, pálida,<br />
-desencajado el rostro...</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<p>Así la sombra de Italia aparece en el alma
-dolorida de Leopardi, donde no hay esperanza,
-que es soberana en el espíritu de nuestro
-poeta. Así la sombra de Italia: lívida, suelta
-también la cabellera y arrancado el velo:</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_31"></a>[Pg 31]</span></p>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Sí che sparte le chiome e senza velo</span><br />
-siede in terra negletta e sconsolata<br />
-nascondendo la faccia<br />
-tra le ginocchia e piange.</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<p>Así Israel «regada en llanto por haber torcido
-sus caminos,» pasa por el alma ardiente
-de Jeremías. (Capítulo IV, V 21).</p>
-
-<p>Almafuerte ve cruzar la patria llena de
-dolor; le parece que se arrastran gloriosas banderas
-y entonces airado se dirige a Dios, llamándolo
-siempre Jehová. Jehová no era ya
-el Dios patriarcal de las tribus semitas, nómadas,
-era el Dios nacional, el Dios «del pueblo elegido.»</p>
-
-<p>Dice el poeta:</p>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">«¿Dónde estás Jehová, dónde te ocultas?</span><br />
-¡Qué! ¿no vuelves tus ojos y la salvas?»</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<p>¿Por qué mira caer sobre el pueblo todos
-los apetitos que carcomen su entraña y no
-lanza el rayo de su enojo, no descarga su brazo
-justiciero, no obscurece su cielo y no
-para sus mundos atónitos, si menester es salvar
-a su pueblo?</p>
-
-<p>Y agrega:</p>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">«¿Oyes la voz de «tu poeta» y callas?</span><br />
-La voz de tu poeta que te clama<br />
-La voz de tu poeta que te adora.»</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<p>Almafuerte dice: «Tu pueblo,» dirigiéndose
-a Jehová y en las «Milongas clásicas,» donde<span class="pagenum"><a id="Page_32"></a>[Pg 32]</span>
-canta con hermoso optimismo a nuestra patria,
-hablándole de nobles ideales, termina con
-esta estrofa:</p>
-
-<div class="poetry-container pw15">
-<div class="poetry">
-<p><span style="margin-left: 1em;">«Y Dios al verte dormido</span><br />
-Sobre todo tu progreso<br />
-Te dé la paz con su beso.<br />
-Como a su «pueblo elegido.»</p>
-</div>
-</div>
-
-<p>Almafuerte dice también «tu poeta.» Carlyle
-afirma que «vate» en lenguas antiguas
-quiere decir «poeta y profeta.» Si alguien
-todavía dudara que nuestro gran Almafuerte
-viene de los libros hebraicos, oiga a los «vigías
-de Israel.»</p>
-
-<p>Así habla Isaías en los capítulos LXIII,
-v. 15 y 17 y LXIV, v. 11:</p>
-
-<p>«¿Dónde está tu celo y tu fortaleza, Jehová?
-¿Han amenguado acaso? ¿Por qué,
-oh Jehová, nos has hecho errar tus caminos?
-¿Por qué endureciste nuestro corazón?
-¡Vuélvete por tu pueblo, por las tribus de
-tu heredad! La casa de nuestro santuario
-y de nuestra gloria fué destruida: ¿por qué
-te detienes? ¿por qué «callas» y nos afliges
-de esta manera?»</p>
-
-<p>Y así, Jeremías, en el capítulo XIV, versículo
-19, preguntando a Jehová por qué
-no salva a su pueblo:</p>
-
-<p>«¿Has abandonado a Judá? ¿Aborrece tu
-alma a Sión?»</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_33"></a>[Pg 33]</span></p>
-
-<p>Almafuerte es un optimista estupendo. De
-lo más hondo del dolor saca fuerzas. El dolor
-mismo es su gran fuerza, su acicate. Por eso,
-lejos de desesperarse como Leopardi, después
-de hablar a Jehová que calla, sin negarle le
-abandona y busca los jóvenes que saben de
-amor heroico para impulsarlos a la lid, a la
-pasión, a la venganza, ¡pero antes les advierte
-que si callan, si permanecen quietos en una
-indiferencia infame deberán arrancarse de los
-rostros a puñados las mal nacidas barbas,
-dejando que sus novias escolten la sombra
-dolorosa de la patria!</p>
-
-<p>El espíritu de este Profeta nuestro es una
-fragua, cuyos rojos resplandores llegan a todas
-las almas. Quema pero alumbra. Hay allí
-una infinita sed de justicia; más que de justicia,
-de amor y de bondad; un anhelo soberano
-de ascensión, una eterna rebeldía; una esperanza
-que no se acaba nunca y muchas maldiciones
-y blasfemias y cóleras santas que caen
-como latigazos sobre las espaldas de los poderosos
-que exprimen y maltratan a la «sudorosa
-chusma sagrada.»</p>
-
-<p>Y esta alma atormentada por el dolor, el
-amor y la esperanza, esta alma de titán que
-pelea con Dios por la causa de los hombres;
-esta gran alma agitada por todas las pasiones
-generosas como una selva por todas las
-tempestades, sólo tuvo dulces vibraciones para<span class="pagenum"><a id="Page_34"></a>[Pg 34]</span>
-la mujer. Allí está el «Cantar de cantares»,
-joya cincelada por manos divinas y que
-también viene de los libros hebraicos.</p>
-
-<p>Alguna vez, leyendo esos versos, he pensado
-que el poeta era el pino solitario de Heine
-que bajo la nieve soñaba con una lánguida,
-melancólica palmera del Oriente muy
-lejano... pero se ha dicho que en la lira de
-Almafuerte faltaba una cuerda, la que hace
-vibrar la mujer; que el poeta no sintió la emoción
-amorosa, que no amó nunca; que en sus
-versos de amor no puso la pasión sino el arte.</p>
-
-<p>Lo niego. En la boca de este león, que es
-bíblico como el otro, también se ha encontrado
-la miel.</p>
-
-<p>Hablo de la amada, no de la madre. La
-madre nunca estuvo más alto que en los versos
-del poeta, al extremo de que cuando éste resume
-toda su obra y exalta su orgullo hasta
-el infinito dice:</p>
-
-<div class="poetry-container pw25">
-<div class="poetry">
-<p class="p1">«Soy el llanto que rueda sobre lo inmundo,<br />
-Yo he nacido, sin duda, para ser madre.»</p>
-</div>
-</div>
-
-<p>Hablo de la amada de la cual no siempre
-se expresa el poeta como en el «Cantar de
-cantares», dulce, suavemente.</p>
-
-<p>Cuando nos habla de sus desengaños amorosos,
-la pasión del autor del «Misionero»,
-se desborda.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_35"></a>[Pg 35]</span></p>
-
-<p>En «Mancha de tinta», donde las sombras
-se amontonan, donde el poeta siente la deslealdad,
-la traición del amigo, del discípulo,
-que yo sé cómo desgarra el corazón; donde
-casi llega a perder la esperanza que siempre
-le alienta, al referirse a la mujer infiel
-dice en un arrebato:</p>
-
-<div class="poetry-container pw15">
-<div class="poetry">
-<p><span style="margin-left: 1em;">«Llamé, gemí... ¡No salió!</span><br />
-Aullé como loba hambrienta;<br />
-¡En sus puertas de caoba<br />
-Grabé con sangre su nombre!»</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<p>En «Castigo», expresa, así, soberbiamente
-su venganza:</p>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">«Yo te alcé en mis estrofas, sobre todas</span><br />
-hasta rozar los astros:<br />
-¡tócale a mi venganza de poeta<br />
-dejarte abandonada en el espacio!»</p>
-</div>
-</div>
-
-<p>«Cantar de cantares» está inspirado en las
-deliciosas páginas bíblicas, y si le falta la
-voluptuosidad de éstas, puede afirmarse, a
-pesar de lo sostenido por algún crítico, que
-en la poesía de Almafuerte hay algo más que
-respeto por la mujer; hay emoción amorosa.</p>
-
-<p>Habla el cantor bíblico y dice:</p>
-
-<p>«Como manada de cabras que se muestran
-desde el monte de Galaad son tus cabellos;
-como un hilo de grana tus labios;
-como torre de marfil tu cuello; como dos cabritos
-<span class="pagenum"><a id="Page_36"></a>[Pg 36]</span>
-mellizos de gama que son apacentados
-entre lirios, tus pechos; panal de miel
-destilan tus labios; ¡oh, hermosa mía, esposa
-mía, huerto cerrado, fuente sellada!»</p>
-
-<p>Y Almafuerte canta:</p>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">«Como el bíblico poeta,</span><br />
-Como el rey de los proverbios seculares<br />
-Que no pasan, que no mueren, ¡yo te canto!»</p>
-</div>
-</div>
-
-<p>Y compara, luego, los ojos de su amada
-con sellos de turquesa; sus hoyuelos le parecen
-cicatrices de caricias de dos besos fraternales;
-sus orejas, caracoles nacarados de la
-playa; sus labios, pétalos de rosa purpurada
-como sangre; su cuello torrecilla de alabastro
-cimbradora; sus pechos bloques de azucena.</p>
-
-<p>Y sigue:</p>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="p1">«Florecitas de durazno<br />
-que la veste de las auras amontona<br />
-bajo el cielo de la tarde&mdash;tus mejillas;<br />
-tus mejillas<br />
-de sedosos, inefables terciopelos,<br />
-son las flores que un arcángel amontona<br />
-bajo el cielo de tus ojos<br />
-por los valles de sonrisas y sonrojos<br />
-¡que divide tu severa naricita de matrona!»</p>
-</div>
-</div>
-
-<p>En esta estrofa hay una honda emoción
-amorosa. Aquí yo veo una mujer, no la mujer
-en abstracto, ni el «dolce pensiero» de Leopardi
-emanado sólo de la idea de mujer.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_37"></a>[Pg 37]</span></p>
-
-<p>Almafuerte no fué nunca pesimista, ni
-sintió ni conoció a los filósofos que a ese respecto
-sistematizaron, y cometen un error
-lamentable por incomprensión de su obra,
-los que le creen inspirado en el hosco alemán
-para quien la mujer es «la intermediaria del
-insigne engaño de que es víctima el hombre».</p>
-
-<p>Para Almafuerte existe una luz que nunca
-se apaga y que alumbra hasta en el calvario;
-es el ideal, fuerza que impulsa a la ascensión,
-y alguna vez el poeta confunde ese ideal, esa
-luz, esa fuerza con la mujer querida:</p>
-
-<div class="poetry-container pw25">
-<div class="poetry">
-<p class="p1">«Es la lámpara votiva del santuario<br />
-que fulgura dulcemente,<br />
-¡que derrama dulcemente, tiernamente,<br />
-sus bondades luminosas en la cruz de mi calvario!»</p>
-</div>
-</div>
-
-<p>¿Y cómo no había de ser así?</p>
-
-<p>¿Acaso es posible realizar alguna gran obra
-sin amar a una mujer? ¿Acaso se concibe
-que el hidalgo aquél que «santificara todos
-los caminos con el paso augusto de su austeridad»,
-hubiera defendido a los débiles y levantado
-la enseña del ideal, sin su amor a
-Dulcinea?</p>
-
-<p>Pero dejemos la vida íntima del poeta,
-que amó&mdash;y de eso no hay duda&mdash;porque
-fué caballero de grandes empresas, y, sabido
-es, pues lo dijo Don Quijote a Vivaldo, que
-tan propio y natural les es a los tales amar,<span class="pagenum"><a id="Page_38"></a>[Pg 38]</span>
-como al cielo tener estrellas, y que a buen
-seguro no se habrá visto historia donde se halle
-caballero andante sin amores...</p>
-
-<p>Un crítico que amaba profundamente al
-maestro, Más y Pí, respondiendo quizá a
-una tendencia de su espíritu, al estudiar la
-evolución del poeta, incurrió en el error de
-sostener que, fracasado el ideal de patria,
-surge en Almafuerte el de humanidad, para
-después llegar al refugio de su reino interior,
-donde el escepticismo contamina el alma.</p>
-
-<p>Ya hemos visto cómo en el poeta eran compatibles
-los conceptos de patria y humanidad,
-así como en los profetas, patriotas austeros
-que a la vez propagaban un principio de universalidad
-que fué fecundo en la historia.</p>
-
-<p>Almafuerte no se decepcionó nunca de la
-patria. La amó entrañablemente y quiso que
-fuera ejemplo para los demás pueblos. Es original
-que la refutación a Más y Pí, esté precisamente
-en un soneto dedicado por el poeta
-a su crítico, que hoy reposa en el fondo del
-mar. Dice así:</p>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">«En el crestón de peñas submarinas</span><br />
-en que chocó tu frente soberana<br />
-un faro se alzará de luz arcana<br />
-como una encarnación de tus doctrinas.<br />
-¡Él mostrará las rutas argentinas<br />
-A la esperanza humana!»</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_39"></a>[Pg 39]</span></p>
-
-<p>Ya antes, en «Milongas clásicas», le dice
-al pueblo que no se amontone en las ciudades;
-que recubra la inmensa extensión de la
-tierra exuberante. «¡Virgen núbil, que debe
-encontrar su varón!» Quiere ver trigales y
-aldeas desparramados por su patria, donde
-jamás deberá faltar, por sobre todas las cosas,
-un ideal.</p>
-
-<p>La «Sombra de la Patria», lejos de ser un
-canto de desesperación, es una llamarada de
-fe. La escribió en una época política de desorden;
-pero él sabía que la juventud era
-la salvación del pueblo, y por eso la invoca
-en versos lapidarios.</p>
-
-<p>El 90 la juventud cumplió con su deber.
-A su frente estaba junto a un apóstol de la
-democracia, la figura noble y caballeresca
-que preside esta fiesta. Poco después, el mismo
-Almafuerte empuñaba un fusil para combatir
-contra los malos gobiernos.</p>
-
-<p>Habíamos decidido ser libres por un hermoso
-acto de voluntad, y menester era que
-realizáramos nuestro aprendizaje de libertad.
-La evolución política es notoria. De la
-violencia, que caracterizaba los comicios,
-fuimos al fraude; se pasó de las formas violentas
-y musculares a las formas astutas e intelectuales.
-Es la evolución de la criminalidad
-en general.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_40"></a>[Pg 40]</span></p>
-
-<p>Del fraude a la venalidad después. Esta
-última así repugnante, significaba un adelanto.
-El pueblo sabía ya que su voto valía
-algo. Era inmoral, pero era libre.</p>
-
-<p>Y después de la venalidad vino el comicio
-abierto. Almafuerte, que nunca se decepcionó;
-que comienza un soneto diciendo:
-«No te dés por vencido, ni aún vencido»,
-no podía abandonar, como equivocadamente
-afirmó Más y Pí, su hermoso ideal de patria,
-que, por otra parte, él conciliaba perfectamente
-con los ideales humanos de justicia
-social&mdash;y así se explica esa hermosa carta que
-Almafuerte, el ciudadano, me enviara en 1912
-adhiriéndose a mi candidatura a diputado&mdash;perdóneseme
-esta justificada vanidad&mdash;carta
-que con orgullo he colocado a manera de prólogo
-en un libro que se refiere a mi acción
-parlamentaria.</p>
-
-<p>En esa esquela Almafuerte habla del «auroral
-despertamiento que maravillosamente la
-nueva legislación electoral ha producido».</p>
-
-<p>No mutilemos pues, al poeta. La evolución
-de su espíritu que señala el crítico, es
-falsa. Sus ideales no se apagaron nunca, y
-jamás se encerró en su reino interior sin comunicación
-con el mundo.</p>
-
-<p>Vivió entre los hombres; amó sus dolores
-y sus miserias; trabajó por la patria, y
-en presencia de esta grande colosal confla<span class="pagenum"><a id="Page_41"></a>[Pg 41]</span>gración
-humana, se puso del lado de la justicia,
-y cantó a Bélgica mártir, incorporándola
-a la pléyade de los torturados, que él amó
-tanto. Y antes de morir lanzó su maldición
-terrible, su anatema, su apóstrofe vibrante,
-como un profeta, contra el poderoso que violó
-la justicia y escarneció el derecho.</p>
-
-<p>El pueblo reclama la estatua de Almafuerte.</p>
-
-<p>Levantemos el monumento; rodeémosle de
-flores, y que, como el sepulcro de Tesco, según
-nos lo cuenta Plutarco en sus «Vidas paralelas»,
-vayan a él los miserables, los caídos, los débiles,
-con la esperanza de encontrar consuelo.</p>
-
-<p class="right" style="padding-right: 2em ; ">A<small>LFREDO</small> L. P<small>ALACIOS.</small></p>
-
-<hr class="r10" />
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_42"></a>[Pg 42]</span></p>
-
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_43"></a>[Pg 43]</span></p>
-<h2 class="nobreak" >EVANGÉLICAS</h2>
-</div>
-
-
-<p>1.&mdash;Subir, ascender, prosperar en el mejor sentido
-de las palabras, no es encaramarse en
-los sitios más visibles, como los gatos en las
-chimeneas, y los cuadrumanos del jardín zoológico,
-en los tinglados de sus jaulas.</p>
-
-<p>2.&mdash;Subir es evolucionar; evolucionar es mejorarse;
-mejorarse es desbestializarse; desbestializarse
-es adquirir la prerrogativa de
-ser creído y de ser seguido: asumir el derecho
-del mando, que es el más alto de los derechos,
-porque es el que impone más deberes.</p>
-
-<p>3.&mdash;Como crece un cedro desde su raíz hasta
-su copa, así debe crecer tu vida; y como se
-desarrolla una parra hasta cubrirse de racimos,
-así debe desenvolverse tu persona física y
-moral; porque nada que no se resuelva en plato
-de todos, vale nada.</p>
-
-<p>4.&mdash;Que sirvas de algo, que produzcas algo,
-que dejes el recuerdo de algo: los árboles que no
-dan fruto, o que no dan madera, o que no
-dan leña, son inferiores a las patatas.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_44"></a>[Pg 44]</span></p>
-
-<p>5.&mdash;Vestir mejores ropas que los demás,
-no es tener mejor carnadura que aquéllos
-que las visten remendadas, como el que sube
-a una torre está más alto que los otros; pero,
-no es más alto, por eso, que ninguno de los
-otros: trata de merecerlo todo, hasta el aire
-que respiras.</p>
-
-<p>6.&mdash;Procura no distinguirte de tus semejantes
-nada más que por lo accidental y contingente:
-que antes de recibir el aplauso ajeno, ya te
-hayas aplaudido tú mismo; y que al despojarte
-de tus vestimentas, de tu fortuna, de tu
-alto puesto y aun de tu fama, no se vaya ninguno
-de tus atributos esenciales dentro de
-esas cosas, como se va la piel en un parche
-cáustico, o como se queda sin dientes, al acostarse,
-aquél que los lleva postizos.</p>
-
-<p>7.&mdash;Camina con tu persona no con la que
-te atribuyen: no hagas como esas mujeres,
-que se quedan muy satisfechas con los apetitos
-que despiertan sus pechos de algodón.</p>
-
-<p>8.&mdash;Que tu vida sea una vida, y no un fenómeno
-cerebral; o de los que te odian o de los
-que te aman.</p>
-
-<p>9.&mdash;Cualquier escarabajo puede yacer, por
-combinación, en el augusto regazo de Jove,
-aunque sólo sea por el término de diez segundos;
-cuando tú palpes las alturas, todavía
-doblegándote, como un muchacho que junta
-frutillas, recién serás grande.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_45"></a>[Pg 45]</span></p>
-
-<p>10.&mdash;Solamente los muy simples y los muy
-pillastres juzgan a las personas según los casos,
-o por el peldaño que ellas pisan o por la situación
-de espíritu que ellas atraviesan: nunca
-seas ni tonto ni pillo, pero si no has nacido
-capaz del término medio, ojalá que prefieras
-el primer extremo... ¡y seas tonto!</p>
-
-<p>11.&mdash;Hay muchos optimistas que creen, como
-en un artículo de fe, que en todas las sillas
-de marfil se sienta, o un Alfonso el Sabio o
-un Cicerón; y muchos positivistas que saben,
-que en cualquier elevación de la orografía
-social, hay alguno que puede dar, si quiere dar.</p>
-
-<p>12.&mdash;Y, también hay muchos inocentes que
-piensan que todos los dolores son motivados
-por alguna injusticia; y muchos espíritus
-fuertes que razonan así: la muerte de un marido,
-de un padre, de un hermano mayor,
-puede proporcionar una cocinera barata.</p>
-
-<p>13.&mdash;Los hombres están colocados en la
-sociedad como los ladrillos de una pared,
-al azar y según fueron viniendo: no pienses
-que sean héroes, porque llevan charreteras,
-ni que sean mártires, porque lloren a lágrima
-viva.</p>
-
-<p>14.&mdash;Todos ocupamos un sitio, por una ley
-intransgredible, más bien física que moral;
-pero, muy pocos, el sitio que nos corresponde:
-ten el valor de descender al postrero, ése es
-el que te mereces en tu propia conciencia.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_46"></a>[Pg 46]</span></p>
-
-<p>15.&mdash;Tan melancólico y pensaroso se manifiesta
-un criminal después de cometido su
-crimen, como un sabio experimentador después
-de fracasado su experimento: las lágrimas
-y las carcajadas no tienen letrero como
-algunas píldoras.</p>
-
-<p>16.&mdash;El espectáculo de las alegrías y de las
-tristezas ajenas es deprimente del espíritu:
-sensualiza, enloquece, amujerenga, mata el
-sentido de lo que realmente es y desafila la
-intuición de lo que debe ser: es como la música,
-que emociona las almas y las atonta.</p>
-
-<p>17.&mdash;A los hombres se les conoce por lo
-que desean, no por lo que les acontece.</p>
-
-<p>18.&mdash;Cuántos imbéciles, cuántos vesánicos
-andan por las supercapas sociales, gozosos
-y satisfechos; y cuántos tan imbéciles y tan
-vesánicos como ellos, andan llorosos y hambrientos
-por los bajos fondos de aquella sociedad
-misma... ¡Miremos y pasemos, como diría
-el Dante!</p>
-
-<p>19.&mdash;Cualquiera notoriedad social debe parecerte
-respetable, por lo que ella tiene de
-cumbre; y cualquier rostro contraído por la
-angustia, debe inspirarte profunda simpatía,
-por lo que él tiene de Cristo en la cruz.</p>
-
-<p>20.&mdash;Pero es necesario que lo sepas, una
-vez por todas y para siempre: por cada nido
-de águilas, hallarás en la montaña mil cuevas
-de sabandijas; y casi todos los que lloran me<span class="pagenum"><a id="Page_47"></a>[Pg 47]</span>recerían
-ser ahogados en su propio llanto.</p>
-
-<p>21.&mdash;Sin embargo, y a pesar de estas amargas
-filosofías: respeta a cualquier hombre, sin
-aguardar a que se lo merezca; consuela a todos
-los que gimen, sin necesidad de que te presenten
-la documentación de su honradez; y no
-castigues a nadie; porque no es el hombre,
-sino la Providencia, quien merece el apóstrofe,
-la cárcel y el patíbulo.</p>
-
-<hr class="r10" />
-
-<p>1.&mdash;Tener carácter, en el sentido social del vocablo,
-es tener en sí mismo soberanía bastante
-para subordinar las circunstancias ambientes,
-o, por lo menos, para resistirlas con algún
-éxito: es tener órganos espirituales de locomoción,
-blindaje y espolón en el alma, púas
-de defensa y escamas de impenetrabilidad en
-el espíritu.</p>
-
-<p>2.&mdash;Un hombre desnudo e inerme abandonado
-en lo más tupido de una selva primitiva,
-tendría que permanecer quieto y perecer
-de hambre, o seguir en todas sus vueltas, sin
-criterio personal, los senderos anónimos trazados
-en la maleza por los animales salvajes;
-iría al azar, dependería de la circunstancia
-más baladí; cuando su voluntad fuese avanzar,
-acaso tuviese que retroceder, detenerse, tomar
-a la izquierda, torcer a la derecha: sería la
-piedra que rueda, la víctima de todos y de
-todo.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_48"></a>[Pg 48]</span></p>
-
-<p>3.&mdash;Armado de un cuchillo de monte, de
-una hacha de leñador y de un rifle, ya cambiaría,
-casi radicalmente, su condición de
-pasividad. Sus actos volitivos encontrarían menos
-resistencia y sus contragolpes sobre las
-cosas y los hechos serían más eficaces.</p>
-
-<p>4.&mdash;Avanzaría en línea casi recta; no sometería
-la totalidad de los obstáculos, pero triunfaría
-de la mayor parte de ellos; aunque los
-reformara con frecuencia podría trazarse planes
-y determinarse rumbos; imperaría luchando y
-podría decirse de él: va hacia el norte o
-hacia el sur, en tal emergencia hará tal cosa,
-triunfará de esta o aquella manera, porque le
-conozco sus armas.</p>
-
-<p>5.&mdash;Y así hasta llegar al tipo ideal dueño
-de todos los instrumentos de dominio sobre
-la naturaleza bruta, que adelantaría rectamente
-a su fin a trancos largos como los
-dioses homéricos, sin otro esfuerzo que haberlo
-querido.</p>
-
-<p>6.&mdash;Ahora bien: no tener carácter es carecer
-de cuchillo de monte, de hacha y de
-rifle; caminar a la ventura como los asnos;
-ir para adelante, para atrás, para cualquier
-lado a la manera de los beodos; depender enteramente
-de los demás, como un pedazo de
-creta blanda, de los dedazos del artífice; estar
-desnudo en mitad de la selva; ser rutinario
-en ciencias, clásico en arte, retórico en lite<span class="pagenum"><a id="Page_49"></a>[Pg 49]</span>ratura,
-conservador o camandulero en política,
-vacilante en el poder... ¡lacayo en
-todas partes!</p>
-
-<p>7.&mdash;El que llegó sin haberlo pretendido,
-no es el hijo de sus propias obras.</p>
-
-<p>8.&mdash;No todos los que se ufanan en las cumbres
-subieron a ellas; muchos están allí, como
-los yacimientos de ostras en lo más alto de
-ciertas montañas, merced a cataclismos sociológicos:
-también se puede rozar las nubes
-con la frente por elevación inesperada del
-suelo que se pisaba.</p>
-
-<p>9.&mdash;No creas en la heroicidad de ningún
-héroe, si no se despoja de su túnica y te
-muestra las cicatrices.</p>
-
-<p>10.&mdash;Las famas casuales son semejantes a
-los hijos que se engendran en un lecho público.</p>
-
-<p>11.&mdash;Las hojas secas y las golondrinas suelen
-besarse en los aires.</p>
-
-<p>12.&mdash;Todo lo inconsciente se somete a las
-circunstancias con sumisión relativa a su inconsciencia.</p>
-
-<p>13.&mdash;El oro, con ser el más precioso de los
-metales, es el más maleable y más dúctil de
-todos ellos; un zoófito, ya devuelve reacciones;
-un insecto deja sus alas entre los dedos del
-que le aprisiona; un pájaro no se aclimata a
-los hierros de su jaula, sino después de largos
-días de cautiverio; un potro salvaje sólo cede
-a la presión abrumadora de la astucia de su do<span class="pagenum"><a id="Page_50"></a>[Pg 50]</span>mador...
-¿y tú has de ser tan dúctil, tan
-maleable, tan miserablemente pasivo como
-una pepita aurífera?</p>
-
-<p>14.&mdash;Los fuertes, los indomables, los irreductibles,
-tienen un locatario siempre vigilante
-dentro de sus pechos, que replica sin intimidarse
-nunca, cada vez que llaman a su puerta.</p>
-
-<p>15.&mdash;Los que carecen de ese guardián han
-dejado de ser hombres; o, mejor dicho: no han
-llegado a serlo.</p>
-
-<p>Son a la manera de la virgen del Evangelio,
-y responden sumisamente a cualquier solicitación
-exterior: hágase en mí según tu palabra.</p>
-
-<p>16.&mdash;Un rebelde no siempre es un carácter;
-pero, sin capacidad de rebelión, no hay
-fortaleza de espíritu.</p>
-
-<p>17.&mdash;Nunca hagas nada, sea bueno o sea
-malo, sin reservarte el derecho de dejar de
-hacerlo cuando así te parezca.</p>
-
-<p>18.&mdash;Los que tienen carácter no se contagian
-ellos, contagian a los demás: para tales hombres,
-los tiempos que atraviesan y las vidas que les
-rodean, son masilla dócil que estrujan entre
-sus dedos.</p>
-
-<p>19.&mdash;Marchar por entre estoques que amenazan,
-y no claudicar; por entre manoseos
-voluptuosos, y no olvidarse de sí mismo; por
-entre cabezas que se agachan, y no erguirse
-más altanero; por entre frentes soberanas...
-y no agacharse... ¡eso es tener carácter!</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_51"></a>[Pg 51]</span></p>
-
-<hr class="r10" />
-
-<p>1.&mdash;No te preocupe la murmuración, nada más
-que en la parte de verdad y de razón que ella
-tenga.</p>
-
-<p>2.&mdash;Refiere todos tus actos al bien ajeno;
-pero, muy pocos de ellos al juicio ajeno.</p>
-
-<p>3.&mdash;Sé discreto, prudente y conciliador; pero,
-no tanto, que reniegues de ti mismo.</p>
-
-<p>4.&mdash;El que tiene un concepto humano de
-las cosas, no se debe al qué dirán, sino a sus
-propias ideas.</p>
-
-<p>5.&mdash;Si alguna llaga tienes, la manera de que
-no te escueza al rozarte con los demás, no
-es ocultarla cuidadosamente con algodones:
-es cauterizarla con hierro ardiendo, por tus
-propias manos.</p>
-
-<p>6.&mdash;No tengas el afán de parecer, sino el
-afán de ser.</p>
-
-<p>7.&mdash;Cualquiera cicatriz es honrosa; porque
-supone la curación de alguna lacra.</p>
-
-<p>8.&mdash;No seas cínico; pero, tampoco, seas
-hipócrita.</p>
-
-<p>9.&mdash;Vive convencido de la fatalidad de los
-malos instintos; pero, reposa tranquilo en el
-criterio supremo que los esparce sobre la humanidad,
-como polvo de canela, y los combina
-y equilibra con las más hermosas tendencias,
-en el seno de cada hombre.</p>
-
-<p>10.&mdash;Que tu alma sea buena, y tu mano
-llena de suciedades esparcirá perfumes de
-nardo.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_52"></a>[Pg 52]</span></p>
-
-<p>11.&mdash;Toda vida molestó siempre a las otras
-vidas, como todos los del mismo oficio recíprocamente
-se perjudican; pero, no retrocedas
-ni por lo que te molesten ni por lo que molestes.</p>
-
-<p>12.&mdash;Avanza; que alguno de los caídos se
-ha de coger de ti, y alguno de los mejormente
-colocados te ha de hacer sitio.</p>
-
-<p>13.&mdash;Procede como aquel herrero tu vecino,
-tan manso, tan honesto, tan misericordioso,
-que no se preocupa jamás del tintineo ensordecedor
-con que despierta todas las mañanas
-al vecindario: ya se amoldarán a tu vida
-como a su martillo.</p>
-
-<p>14.&mdash;No seas ciudadano correcto e inofensivo:
-sé hombre útil y azotador de inútiles
-y perjudiciales.</p>
-
-<p>15.&mdash;Los correctos y los inofensivos, son
-los que no quieren poner nada de lo suyo,
-ni siquiera un minuto de cavilación, en la
-brega humana; los que se ríen por dentro de
-lo mismo que aplauden y fingen respetar
-ostensiblemente: los que explotan el sudor
-de los demás, como los malos clérigos el sacrificio
-de Jesús.</p>
-
-<p>16.&mdash;Ellos, los correctos y los inofensivos,
-son los que viven a la sombra de un orden de
-cosas establecido, sin tener siquiera la nobleza
-de defenderlo; los que aguardan en silencio
-la implantación definitiva de cualquier reforma,
-para presentarse después, con el plato<span class="pagenum"><a id="Page_53"></a>[Pg 53]</span>
-en la mano, a recibir su parte de pitanza;
-los que han descubierto que la vida de pasividad
-es la más cómoda, aunque se desobedezca
-al Nerón más atrabiliario: los canfinfleros
-del dolor eterno.</p>
-
-<p>17.&mdash;Es cierto que se trabaja para trabajar;
-pero, eso de no trabajar no es nada más que
-una esperanza que no tiene otra realidad que
-la de permanecer siempre delante de nuestros
-ojos, a la misma distancia y con la misma
-sonrisa alentadora.</p>
-
-<p>18.&mdash;¡Quién sabe qué lejanísimo Mesías será
-el usufructuario de toda la labor y todas
-las lágrimas humanas!</p>
-
-<p>19.&mdash;Trabaja, pues, para que alguien, a
-quien no verás nunca, no trabaje jamás.</p>
-
-<p>20.&mdash;Lucha contra tus propias imperfecciones,
-que no son nada más que las imperfecciones
-de todos, para que surja al cabo de los tiempos,
-el hombre perfecto, la humanidad luz.</p>
-
-<p>21.&mdash;No rehuyas el dolor; porque el dolor
-está en todas partes, como las olas en el Océano
-y el fuego en mitad del incendio.</p>
-
-<p>22.&mdash;Obedece a tus primeros generosos
-impulsos, aunque al dolor te lleven: sábete
-que cada obra buena realizada en beneficio de
-la especie, repercute en los siglos, pone un
-ladrillo más en la gran torre de Babel que
-estamos reedificando.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_54"></a>[Pg 54]</span></p>
-
-<p>23.&mdash;Eres un conscripto a quien se le viste
-y da de comer, no por él mismo, sino por lo que
-se le necesita para otros objetos.</p>
-
-<p>24.&mdash;Si has nacido para rebelarte contra lo
-injusto, rebélate contra lo que te parezca
-injusto aunque realmente no lo sea; porque
-eso es una prueba de tu espíritu de justicia.</p>
-
-<p>25.&mdash;Y no hagas al respecto mucha reflexión;
-porque la reflexión no es nada más que
-el espacio dubitante entre el impulso y el
-hecho, y porque después de cierto orden de
-reflexiones el hombre sale más bestia que
-antes; aprovecha los relámpagos de alta humanidad
-que iluminen tu alma y procede sin
-vacilaciones.</p>
-
-<p>26.&mdash;No hagas como aquéllos que se mutilan
-por miedo a los hijos: sé padre de algo.</p>
-
-<hr class="r10" />
-
-<p>1.&mdash;Todos los sentimientos, aun los más delicados,
-no son otra cosa que órganos de relación,
-como los ojos y las manos, la sensibilidad
-epidérmica y el paladar.</p>
-
-<p>2.&mdash;La naturaleza culmina en el ser humano
-más que en los astros: se manifiesta dentro
-de él, cada vez más numerosa y más ideal.</p>
-
-<p>3.&mdash;Los hombres civilizados no se relacionan
-entre sí, con los solos instrumentos
-de sus sentidos de comunicación: se buscan,
-unos a los otros, y se apoyan unos en los otros,<span class="pagenum"><a id="Page_55"></a>[Pg 55]</span>
-por medio de la gama infinita de su sentimentalidad
-y de sus comunes aberraciones
-e idiosincrasias.</p>
-
-<p>4.&mdash;A mayor suma de afectos, mayor suma
-de posibilidades de vida dentro de la sociedad.</p>
-
-<p>5.&mdash;Los insanos, las almas ausentes, tienen
-desequilibrado y roto su registro sentimental
-más que sus ideas, y por eso no encajan en el
-ambiente general. Los tontos todavía son hombres
-porque sienten con cierta ordenación.</p>
-
-<p>6.&mdash;La solidaridad rudimentaria de las tribus
-se va desarrollando, complicando y consolidando,
-como una red de alambres invisibles,
-a medida que las tribus se van convirtiendo
-en naciones a causa de la civilización: el desarrollo
-cerebral corresponde al desarrollo de
-los sentimientos; porque los sentimientos no
-son más que tentáculos de apoyo de las ideas,
-órganos de comercio psicológico.</p>
-
-<p>7.&mdash;La reciprocidad pasional no siempre
-es de beneficios mutuos, y la afectividad no
-siempre es de amor; lo mismo que los ojos,
-los labios, las manos y los pies, pongo por
-caso, no siempre nos sirven para relacionarnos
-amablemente con el escenario circunstante.</p>
-
-<p>8.&mdash;Hay días en que un corazón es un foco
-luminoso, una fuente de leche y miel; y hay
-ocasiones en que es un fierro hecho ascua,
-una serpiente enfurecida.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_56"></a>[Pg 56]</span></p>
-
-<p>9.&mdash;Los sentimientos son armas de dos
-puntas: la una que es esponja empapada en
-bálsamo, y la otra que es esponja, también,
-pero empapada en vitriolo.</p>
-
-<p>10.&mdash;No te horrorices, como una mujer
-sin mundo y sin la noción del porvenir, de los
-vengativos, de los falsos, de los que se aman
-a sí mismo más de lo establecido, etc.; el mal
-ha sido creado, no para que brille el bien con
-mayor esplendor, sino para producir el bien.</p>
-
-<p>11.&mdash;Para lo malo y para lo bueno, el hombre
-superior, que es el hombre moderno, rechaza
-lo grosero y lo tangible como ineficaz: beneficia
-mayormente un buen recuerdo que una
-libra de pan, y mata más pronto una frase
-insidiosa que un grano de arsénico.</p>
-
-<p>12.&mdash;Perfección, bondad, nobleza de corazón,
-instrumento angélico de relación, no es
-sólo amor, tolerancia, misericordia y piedad:
-aquél que no es capaz del contragolpe expontáneo
-sobre la injuria, no es capaz de perdonar;
-porque quien es insensible a la ofensa, no
-tiene nada que olvidar generosamente.</p>
-
-<p>13.&mdash;La virtud sin esfuerzo, no tiene mérito;
-porque no es la victoria de lo nuevo sobre lo
-viejo, del hombre sobre su bestia.</p>
-
-<p>14.&mdash;Muchas cosas grandes, buenas y útiles
-para todos, por los siglos de los siglos, ha
-verificado el odio, el orgullo, la vanidad, el
-rencor, la envidia, la lujuria, la ingratitud:<span class="pagenum"><a id="Page_57"></a>[Pg 57]</span>
-no hay método educativo más eficiente que la
-injusticia y la crueldad... ¡y la injusticia
-y la crueldad son abominables en sí mismas!</p>
-
-<p>15.&mdash;Como se ejercitan y desenvuelven metódicamente
-los órganos materiales y las facultades
-psíquicas, sin olvidar ni una sola fibra
-ni menospreciar una sola célula, así también,
-deben ser cultivados y ordenados en series
-los sentimientos, en el corazón del hombre:
-todos ellos son indispensables para el fin
-individual y para el bien general, que es el
-Progreso.</p>
-
-<p>16.&mdash;La verdadera moral, el perfecto estado
-de moralidad, es el equilibrio de la totalidad
-de los sentimientos, la posesión de todos ellos,
-y el uso de cada uno, en su oportunidad misma
-y para su solo objeto. Al arpa no se le corta
-ninguna cuerda, se le templan todas sobre el
-mismo diapasón; y al árbol no se le poda para
-suprimirle, sino para vigorizarle todas sus
-condiciones inmanentes.</p>
-
-<p>17.&mdash;Educa y regimenta los sentimientos
-con que hayan nacido tus hijos, de una manera
-integral; y serás un buen padre.</p>
-
-<hr class="r10" />
-
-<p>1.&mdash;Vayáis por donde vayáis, recatad en lo más
-impenetrable vuestro itinerario.</p>
-
-<p>2.&mdash;Si hemos de conducir nuestra persona
-a través de una jauría, no me parece discreto
-que vayamos pasando nuestra merienda por
-los hocicos de cada uno de los canes.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_58"></a>[Pg 58]</span></p>
-
-<p>3.&mdash;Aquél que no sepa guardar el secreto de
-sus intenciones, difícilmente logrará realizarlas;
-porque sobre la cabeza de toda ambición que
-trabaja, se levanta el pie de otra ambición más
-poderosa para aplastarla, como a los pies de
-toda ambición satisfecha, se presentan cien
-ambiciones mal nacidas dispuestas a vivir
-de ella.</p>
-
-<p>4.&mdash;La ley del egoísmo es ésta: someter o
-someterse: perseguir o seguir; anular o endiosar;
-crucificar o adorar; proyectar sombra o tenderse
-a gozarla.</p>
-
-<p>5.&mdash;Los ingenuos se confiesan con la boca
-y los impresionables con todo el cuerpo: echad
-un candado a los labios y ensayad todas las
-mañanas, antes de entrar a la vida de los
-negocios, las actitudes del día.</p>
-
-<p>6.&mdash;La discreción consiste, generalmente, en
-decir con cierta medida y escuchar con cierto
-continente.</p>
-
-<p>7.&mdash;Lo silencioso sobrecoge.</p>
-
-<p>8.&mdash;El desierto es menos peligroso de lo que
-os lo figuráis; su impenetrabilidad os llena la
-mente de visiones extraordinarias, y sois vosotros
-quienes pobláis de fantasmas su soledad
-y de voces fatídicas su silencio.</p>
-
-<p>9.&mdash;Los muy habladores apenas alcanzaron
-a bufones; pensad como diez y hablad como la
-cuarta parte de uno, y seréis amos.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_59"></a>[Pg 59]</span></p>
-
-<p>10.&mdash;Presentad el menor blanco a los juicios
-ajenos y el menor asidero a la adquisividad
-de los otros.</p>
-
-<p>11.&mdash;Cada vez que se habla se abre una
-opinión; cada vez que se abre una opinión se
-contrae un compromiso; cada vez que se contrae
-un compromiso se pierde una partícula de
-autonomía; atesoremos libertad; esto es: abastezcámosnos
-de derecho; esto es: seamos menos
-esclavos que los demás; esto es: si no hemos
-de gobernar, que, por lo menos, no tengamos
-que depender.</p>
-
-<p>12.&mdash;Más conveniente me parece para nuestros
-fines ser objeto de observaciones, cálculos
-y cavilaciones como un astro, que no ser materia
-de análisis microscópico como una pulga.</p>
-
-<p>13.&mdash;Mientras haya verdades desconocidas,
-habrá sentimiento de adoración: cuando más
-os acerquéis a la evidencia de las cosas, tanto
-más os alejáis de esa timidez y credulidad
-propias de la inocencia; haced de modo que
-los hombres continúen por mucho tiempo siendo
-niños para juzgaros: circundaos de majestad;
-colocaos a esa media luz favorable de los crepúsculos;
-trabajad en el misterio la tela de
-vuestros designios.</p>
-
-<p>14.&mdash;Entre el cariño y el respeto, preferid
-el respeto: porque el cariño nos obliga y el
-respeto nos autoriza.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_60"></a>[Pg 60]</span></p>
-
-<p>15.&mdash;Entre la amistad estrecha y la relación
-afectuosa, preferid la relación afectuosa; porque
-la amistad nos enajena como una inundación,
-y la simple relación pone los hombres al servicio
-de nuestros proyectos, sin remordimiento
-grande.</p>
-
-<p>16.&mdash;Entre los favoritos y los enemigos,
-preferid en definitiva a estos últimos; porque
-los favoritos nos gobiernan desde adentro, y
-los enemigos nos hostilizan desde afuera; los
-primeros no nos permiten libertad de acción,
-y los segundos nos la dejan relativa.</p>
-
-<p>17.&mdash;Sobre todo no derrochéis ni vuestro
-amor, ni vuestro odio, ni vuestra elocuencia.</p>
-
-<p>18.&mdash;Aunque solicitéis lo más baladí, tened
-por seguro que son innumerables los que pretenden
-aquello mismo; aunque os refugiéis
-en una caverna de leones, allí ha de ir alguno
-a disputaros un pedazo de vuestras zozobras;
-aunque os encaraméis en la punta de una
-aguja, allí ha de estar alguno que medite
-vuestra caída.</p>
-
-<p>19.&mdash;Para cualquier rumbo que os dirijáis,
-hallaréis uno que se os ponga delante: hasta
-el vicio tiene sus émulos y hasta los más viles
-oficios sus competidores.</p>
-
-<p>20.&mdash;La senda de la ambición, como la del
-crimen, ha de recorrerse en la sombra; ambas
-conducen a las alturas y suelen terminar en
-tragedia.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_61"></a>[Pg 61]</span></p>
-
-<hr class="r10" />
-
-<p>1.&mdash;No se desvía un proyectil, después de haber
-recibido su impulso inicial: realiza su parábola
-sobre la recta pura, hasta chocar en un obstáculo
-cualquiera o caer en la tierra.</p>
-
-<p>2.&mdash;No quieras dirigir tus impulsos una vez
-lanzados; porque eso es tan imposible como
-que un proyectil se detenga por sí mismo:
-cuida, sí, de las ocasiones que despiertan tu
-impulsividad.</p>
-
-<p>3.&mdash;Más hacedero es evitar la acumulación
-de un médano, que deshacerlo; porque para lo
-uno, basta arrancar la mata de pasto a cuyo
-alrededor se congregan los primeros granos
-de arena, y para lo otro, suelen no ser suficientes
-quinientos hombres fornidos.</p>
-
-<p>4.&mdash;Hay consecuencias incontrastables, originadas
-por causas tan efímeras como esa
-miserable brizna de paja que vuela desde la
-rotonda de la era, y se pierde en el espacio
-para todos los siglos.</p>
-
-<p>5.&mdash;La presión de dos labios sobre dos labios,
-eso es un beso: pues hubo besos que originaron
-catástrofes, como los de Cleopatra,
-y besos que proyectaron posteridades más
-numerosas que las estrellas del cielo y el polvo
-del desierto, como los de Abraham.</p>
-
-<p>6.&mdash;Meditemos sobre lo pequeño y sobre
-lo puerco, y habremos meditado sobre las armonías
-estelares y sobre los destinos humanos.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_62"></a>[Pg 62]</span></p>
-
-<p>7.&mdash;Aquél que quiera una humanidad más
-perfecta, no se satisfaga con lavarle la cara
-y vestirla de gran señor: que la higienice desde
-la punta de los cabellos hasta la punta de los
-pies, como una mujer discreta bruñe tan esmeradamente
-las letrinas del último patio como
-los muebles de su salón: el hombre no es una
-sala, es una casa completa.</p>
-
-<p>8.&mdash;Y aquél que se meta a predicar y defender
-derechos ajenos, debe saber&mdash;si no es un cobarde,
-o un utópico, o un cacique electoral,&mdash;que
-tiene la obligación de enseñar e imponer
-primeramente los deberes generadores de los
-mismos derechos que campanea en sus conversaciones
-y discursos.</p>
-
-<p>9.&mdash;Porque tan miserable es el Zar de Rusia,
-que piensa que cien millones de hombres deben
-sostener su majestad, como el último de los obreros
-de la última de las regiones geográficas
-que se imagina, porque así se lo dijeron, que
-toda la humanidad debe girar alrededor de
-su estómago.</p>
-
-<p>10.&mdash;Cada vez que te mueves originas algo;
-cada vez que hablas echas a volar una semilla;
-cada vez que hieres, o un interés o una tendencia,
-despiertas las Furias, destapas la caja de
-Pandora; cada vez que besas, pones tu labio
-sobre los abismos, abres la puerta por donde
-pasan las generaciones, multiplicas el dolor
-multiplicando la vida.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_63"></a>[Pg 63]</span></p>
-
-<p>11.&mdash;Nada de lo que hacemos o decimos
-se pierde en el vacío: el aire está lleno del pensamiento
-de todos.</p>
-
-<p>12.&mdash;Nadie podrá decir en conciencia: «no
-soy absolutamente responsable de mi destino;
-me sugestionó el medio; echó vendas sobre
-mis ojos la pasión.» Porque en el fondo de
-cualquier espíritu, está el instinto de lo que
-será, de lo que ha de sobrevenir, de aquello
-que tiene que acontecer.</p>
-
-<p>13.&mdash;Un asno sienta su casco ferrado sobre
-las flores del jardín, como pudiera sobre la
-tierra polvorosa del camino; una piedra se
-descuaja y cae sobre la frente del viajero,
-como pudiera sobre una alimaña venenosa;
-un planeta sigue su curso desde su oriente
-hacia su ocaso, como pudiera en sentido contrario,
-si así estuviese dispuesto en el seno de la eternidad;
-y una hoja seca se desliza sobre la superficie
-o se levanta en alas del huracán, como
-pudiera pudrirse, allí donde cayó en el otoño,
-al desprenderse de la rama.</p>
-
-<p>14.&mdash;Pero, nosotros no somos semejantes
-a la bestia, a la piedra, al planeta y a la hoja
-seca, porque somos hombres y siendo hombres
-somos fuerza discreta, y siendo fuerza discreta
-somos voluntad.</p>
-
-<p>15.&mdash;Ellos van y hacen sin elegir ni camino
-ni tarea; y nosotros sabemos que podríamos
-hacer cosas innumerables en el mismo minuto:<span class="pagenum"><a id="Page_64"></a>[Pg 64]</span>
-ejecuta lo mejor, según tu criterio: verifica lo
-que te parezca menos injusto en tu conciencia;
-no seas escéptico y te dejes conducir sin lucha,
-al azar de las olas.</p>
-
-<p>16.&mdash;Cada irracional hace lo que hace, según
-su especie; esto es: el caballo nada más
-que aquello que le es propio, el perro nada más
-que aquello que conviene al perro... y así
-todos los demás de la fauna: el hombre entonces,
-no puede renegar de sus facultades sin
-dejar de serlo.</p>
-
-<p>17.&mdash;Si el toro tiene sus cuernos, el león sus
-garras y la paloma sus alas, para vivir su
-vida propia, ¿por qué han de palpitar en
-nosotros, en forma de inconsciencias, la lealtad,
-la prudencia y la justicia, si hemos de lanzarnos
-en el camino de la traición, de lo inopinado
-y de lo injusto?</p>
-
-<p>18.&mdash;He aquí un pájaro agitando desesperadamente
-sus alas rotas: quiere alzarse sobre
-la tierra donde yace; quiere volar.</p>
-
-<p>19.&mdash;Si naciste desequilibrado, herido en
-el alma, maldecido de la natura, que al menos
-la tentativa del juicio se perciba en tus actos,
-y haz lo que el pájaro que se rompió las alas
-¡quiere volar!</p>
-
-<hr class="r10" />
-
-<p>1.&mdash;Reputación hecha por amigos, reputación
-en peligro constante de que la deshagan los
-mismos que la fabricaron.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_65"></a>[Pg 65]</span></p>
-
-<p>2.&mdash;Aceptarás todo lo que te ofrezcan tus
-amistades, sea lo que sea, menos tu defensa:
-hombre que necesita de abogados, hombre
-perdido para siempre.</p>
-
-<p>3.&mdash;Los malos juicios no se desautorizan
-con discursos ajenos, sino con hechos propios.
-La lengua sólo sirve para matar honras, aunque
-se la mueva para defenderlas.</p>
-
-<p>4.&mdash;Toda inocencia, aunque sea tan resplandeciente
-como la de Jesús, está en la conciencia
-de sus jueces como un caso discutible, y en
-la de sus defensores como un propósito.</p>
-
-<p>5.&mdash;Nadie siente la pureza de nadie, nada
-más que como una convención, nada más
-que como una complicidad misericordiosa: la
-idea del bien no es otra cosa que el deseo
-del bien.</p>
-
-<p>6.&mdash;Vivir a expensas de la elocuencia ajena,
-es como apoyarse en un báculo de vidrio: el
-día que se fatigue tu panegirista, ¡adiós vida!</p>
-
-<p>7.&mdash;Que tus armas sean tus obras y que
-tus laudatorias las hagan aquéllos que no te
-vieron ni una sola vez.</p>
-
-<p>Si así no triunfas, refúgiate en el desierto;
-pero nunca jamás en la misericordia de los
-misericordiosos.</p>
-
-<p>8.&mdash;No seas hijo de nadie; porque nadie
-siente la paternidad como ella es.</p>
-
-<p>9.&mdash;Sólo con buenas acciones se neutralizan
-las malas acciones...</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_66"></a>[Pg 66]</span></p>
-
-<p>El hecho mata al hecho; pero la palabra
-lo deja subsistente y más lo agranda cuanto más
-lo niega.</p>
-
-<p>10.&mdash;La palabra más evangélica, sobre una
-vida maltrecha y dolorida, es como un apósito
-polvoreado de vidrio, aplicado sobre las
-úlceras de un leproso.</p>
-
-<p>11.&mdash;Huye de la memoria de los hombres
-como de un sitio de tormento, como del formidable
-roce triturador de dos piedras de
-molino.</p>
-
-<p>12.&mdash;La virtud que no es una evidencia
-indemostrable, deja de serlo, en cierta manera.</p>
-
-<p>13.&mdash;Repite tu vida cien veces, si te fuera
-posible, hasta imponerla como un sol; pero
-no te demuestres ni te dejes demostrar como
-una ecuación algebraica; aquello que se hace
-sentir por sí mismo, vive todo contrahecho,
-en los espíritus.</p>
-
-<p>14.&mdash;Procede como la naturaleza, que es
-como procede Dios; persistiendo en el hecho
-silenciosamente.</p>
-
-<p>15.&mdash;La sociedad es como los sordomudos,
-que más entienden los gestos que las palabras:
-no oye, ve.</p>
-
-<p>16.&mdash;Prefiere la deshonra de la caída, a
-la deshonra de las muletas.</p>
-
-<p>17.&mdash;Cuando te sientas fatigado bajo la
-carga de tus dolores, aplástate sobre ti mismo;
-pero no te cojas del brazo de ninguno.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_67"></a>[Pg 67]</span></p>
-
-<p>18.&mdash;El dolor humano deja de ser augusto
-desde el momento que encuentra su consolador;
-la excelsitud de las lágrimas se trasmite toda
-entera a las manos que las enjugan.</p>
-
-<p>19.&mdash;La naturaleza parece más hermosa desde
-los ventanales de un hospital que desde
-los lujosos balconajes de un amigo.</p>
-
-<p>20.&mdash;No seas carga nunca, que es la condición
-más miserable a que puede llegar un
-hombre.</p>
-
-<p>21.&mdash;Los dolores irreparables harían el papel
-más ridículo si se dejaran consolar.</p>
-
-<p>22.&mdash;Nada más cómico que una viuda; porque
-solloza para que la consuelen.</p>
-
-<p>23.&mdash;La caridad es una virtud; pero desecharla
-sincera y enérgicamente es otra virtud
-más grande, mucho más grande todavía.</p>
-
-<p>24.&mdash;La dignidad en los que sufren es tan
-agradable a los ojos de Dios, como el sentimiento
-de la misericordia en aquéllos que
-todo lo tienen a manos llenas.</p>
-
-<p>25.&mdash;La felicidad tiene sus deberes; pero el
-dolor tiene los suyos, sábelo bien. No hay
-situación humana sin obligaciones.</p>
-
-<hr class="r10" />
-
-<p>1.&mdash;No es prudente buscar las amistades en los
-tramos sociales más elevados que el que ocupamos:
-los seres superiores, en cualquier manera
-de superioridad, no fueron nunca seres
-amantes.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_68"></a>[Pg 68]</span></p>
-
-<p>2.&mdash;La lealtad no es virtud fácil de ejercer
-con los humildes; porque toda virtud busca
-una recompensa positiva, y los humildes carecen
-de fondos para premiar a los que les son
-leales.</p>
-
-<p>3.&mdash;Lo mismo que desde la canastilla de un
-mongolfier, no distinguiríamos de otra mujer
-cualquiera ni a nuestra misma madre, desde
-las alturas de la intelectualidad, del poder,
-de la fortuna, de la felicidad, se divisa a los
-hombres como a granos de arena y se les trata
-como a desconocidos.</p>
-
-<p>4.&mdash;A todo aquél de tus iguales que quiera
-subir, considérale como a uno que te quiere
-dejar; y a todo aquél que haya subido, olvídale
-como a uno que hubiese muerto.</p>
-
-<p>5.&mdash;La amistad de los que están mejor colocados
-que nosotros, es una especie de magnanimidad
-del lobo para con el cordero, que
-puede cesar cualquiera vez por la voluntad
-del lobo.</p>
-
-<p>6.&mdash;Nuestros semejantes más felices no son
-tales semejantes nuestros.</p>
-
-<p>7.&mdash;El dictado de amigo dado por los
-superiores a los inferiores, es humillante para
-éstos... ¡tan humillante como una limosna
-recibida en plena vía pública!</p>
-
-<p>8.&mdash;Todas las clases sociales tienen su estado
-de ánimo propio, que dificulta la fácil y cordial
-relación entre unas y otras.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_69"></a>[Pg 69]</span></p>
-
-<p>9.&mdash;Y dos situaciones de ánimo distintas
-no pueden entenderse entre sí; porque a pesar
-de expresarse con las mismas palabras no las
-usan en el mismo sentido: dentro de cada
-idioma hay muchos idiomas, y todos los días
-hablamos uno diverso.</p>
-
-<p>10.&mdash;Nunca podrás ser amigo, recuérdalo bien,
-de aquél que no entiende plenamente lo que dices.</p>
-
-<p>11.&mdash;Por otra parte, ninguna amistad es
-absolutamente necesaria: casi todas constituyen
-una esclavitud, y todas un peligro para
-la solidaridad humana y para el sentimiento
-de la justicia.</p>
-
-<p>12.&mdash;El hombre se debe a todos, no a uno sólo.</p>
-
-<p>13.&mdash;Por último, si quieres evitarte dolores
-inútiles, no ames especialmente sino a tu mujer,
-tus hijos y tus padres: que no quede en
-ti nada más que el sensualismo absolutamente
-indispensable.</p>
-
-<p>14.&mdash;Hay que despojarse poco a poco del
-barro de bestia que todavía nos agobia.</p>
-
-<p>15.&mdash;Y bien puede comenzarse por suprimir
-esa gran injusticia que han venido cometiendo
-los hombres; porque nadie absolutamente nadie
-tiene derecho de ser juzgado con el criterio
-elástico del amor, si los demás han de ser
-medidos con la vara inflexible de lo verdadero,
-de lo justo y hasta de lo conveniente.</p>
-
-<p>16.&mdash;Suprime hoy mismo todos tus amigos,
-así en seco, como quien derriba una planta<span class="pagenum"><a id="Page_70"></a>[Pg 70]</span>
-de cicuta a un golpe de hacha... ¡y ya verás
-cómo te sientes más justo, más útil a los demás
-y hasta más misericordioso y tolerante con los
-errores ajenos!</p>
-
-<p>17.&mdash;Pero sobre todo, vuelvo a insistir:
-no elijas tus amistades entre aquéllos que
-pueden decir alguna vez que los avergüenzas
-en público.</p>
-
-<hr class="r10" />
-
-<p>1.&mdash;El hombre es un animal doméstico: civilizarse
-es domesticarse.</p>
-
-<p>2.&mdash;El perro está organizado lo mismo que
-cualquier lobo, para devorar a las ovejas:
-cuando las repunta, las vigila y las defiende
-de su hermano el lobo, hace como el hombre;
-esto es: realiza una serie de actos contra natura.</p>
-
-<p>3.&mdash;Cada acción humana tiene una historia
-interesantísima: es el resultado de una lucha
-incipiente entre la bestia que quiere ser bestia,
-porque es bestia, y la bestia que no quiere
-serlo.</p>
-
-<p>4.&mdash;Durante los sesenta años de una existencia
-regular, es posible que no se haya sido
-hombre, verdaderamente hombre, absolutamente
-hombre, nada más que diez minutos.</p>
-
-<p>5.&mdash;Vivir vida humana, en el sentido estricto
-de la palabra, es vivir una vida harto dolorosa;
-porque es vivir una vida de negación de los
-instintos fundamentales, de teatro constante,
-de referencia perpetua a un ideal que parece que<span class="pagenum"><a id="Page_71"></a>[Pg 71]</span>
-está en nosotros; pero que no está en nosotros
-como los propósitos del jinete no están en
-su cabalgadura.</p>
-
-<p>6.&mdash;Como sabe Novelli que él no es ni Hamlet
-ni Otelo, así sabemos todos que no somos lo que
-somos... ¡qué realidad tan espantosa!</p>
-
-<p>7.&mdash;La mentira, lo que no es nada más que en
-apariencia, ha hecho al progreso, como lo que
-no hay de toro salvaje en el buey, hace los
-surcos.</p>
-
-<p>8.&mdash;Los más hermosos tipos humanos sólo
-son sombras, sólo son agentes, sólo son mastines
-que no fueron lobos nada más que muy pocas
-veces.</p>
-
-<p>9.&mdash;Más, muchísimo más ha realizado el
-hombre con su segunda naturaleza que con su
-naturaleza misma.</p>
-
-<p>10.&mdash;Los prejuicios no son sino juicios definitivos
-cristalizados en la mente, a lo largo del
-tiempo, acumulaciones de humanidad; y, muchos
-de ellos, sentimientos tan necesarios a la
-conservación del individuo y a su equilibrio
-dentro de la sociedad, como los propios órganos
-físicos de relación.</p>
-
-<p>11.&mdash;De manera que suprimirlos sin substituirlos,
-es tan estúpido como arrojar al fuego
-todas nuestras ropas, cuando no tenemos otras
-de repuesto.</p>
-
-<p>12.&mdash;Arroja tus muletas cuando ya no las
-necesites, como lo hizo Sixto V.</p>
-
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_72"></a>[Pg 72]</span></p>
-
-<h2 class="nobreak" >¡VADE RETRO!</h2>
-</div>
-
-
-<h3>I</h3>
-
-<div class="poetry-container pw25">
-<div class="poetry">
-<p>Tú eres joven, como un lirio de los valles<br />
-Que recién abre su cáliz<br />
-<span style="margin-left: 5em;">Que recién</span><br />
-Los cendales candorosos de sus pétalos de seda<br />
-Suelta al viento de la aurora...<br />
-<span style="margin-left: 5em;">¡Yo soy trágico laurel!</span><br />
-¡Yo soy viejo, carcomido, lamentable,<br />
-Como un roble centenario<br />
-<span style="margin-left: 5em;">Que cayó!</span><br />
-¡Que cayó para ineternum, para nunca más alzarse<br />
-Por los siglos de los siglos,<br />
-<span style="margin-left: 5em;">Bajo el látigo de Dios!</span></p>
-</div>
-</div>
-
-
-
-<h3>II</h3>
-<div class="poetry-container pw25">
-<div class="poetry">
-<p>Son tus carnes, azucenas y jazmines<br />
-Sonrojados a los besos<br />
-<span style="margin-left: 5em;">De la luz;</span><br />
-De la luz de cien incendios pavorosos,<br />
-De cien soles fulgurantes.......<br />
-<span style="margin-left: 5em;">¡Mas tu carne, no eres tú!</span><br />
-¡Tú eres sombra, sombra enorme, sombra misma,<br />
-Sombra llena de las ansias<br />
-<span style="margin-left: 5em;">De gozar!</span><br />
-¡Tus deseos se retuercen como sierpes iracundas,<br />
-Insaciables, insaciables.......!<br />
-<span style="margin-left: 5em;">¡Pubertades de Satán!</span></p>
-</div>
-</div>
-
-<hr class="r10" />
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_73"></a>[Pg 73]</span></p>
-
-<h2 class="nobreak" >LA SOMBRA DE LA PATRIA</h2>
-<hr class="r5" />
-</div>
-
-<div class="indent10">
-<p><em>En el teatro Odeón, en 1913, al leer esta
-poesía el poeta explicó con estas palabras
-su significado social:</em></p>
-
-<p><em>«La sombra de la patria», que voy a leer,
-después de la «Evangélica» de la tarde y antes
-de «Serenata», es un canto que ha palpitado
-en mi espíritu desde mi remota juventud
-como una obsesión.</em></p>
-
-<p><em>Dos o tres veces&mdash;ocasionado por las circunstancias&mdash;tomó
-forma real, pero bosquejada
-apenas, hasta que surgió, hasta que definitivamente
-culminó el siglo pasado durante
-los sangrientos civismos del año 1893.</em></p>
-
-<p><em>Sin embargo, no es a propósito, no es un
-trabajo precisamente originado, absolutamente
-sugerido por aquel hecho histórico; pero se
-revistió, se saturó de la enorme amargura,
-de la pesimista congoja cívica que le caracteriza,
-al son de aquellos días tumultuosos,
-y tuvo, a la fuerza, que asumir algo del movimiento,
-del color, de la luz, del sabor propio
-de los días esos: no hay obra humana&mdash;por
-más abstracta, por más excelsa, o por más relativa
-y por más contingente que ella sea&mdash;que
-no se tiña de las tonalidades del sitio y de<span class="pagenum"><a id="Page_74"></a>[Pg 74]</span>
-la hora en que ella fué realizada: no hay hecho
-que no denuncie al hombre que lo produjo
-ni hombre que no revele de alguna manera los
-lodos que pisa.</em></p>
-
-<p><em>Pero el cómplice verdadero, el instigador
-responsable de la consumación de esta obra
-mía, es otro más antiguo, más grave... y
-voy a denunciarle:</em></p>
-
-<p><em>Hubo siempre en mí una angustia, una
-zozobra, una desazón constantes, perpetuas,
-que ya no me molestan, porque me he habituado
-a ellas&mdash;como nos acostumbramos al
-silbar de los oídos, o a otra dolencia parecida,
-como se amoldan los presidiarios a su
-grillete, como se adapta, se somete todo el
-mundo a lo irremediable.</em></p>
-
-<p><b>Siento, sospecho que no hemos cumplido
-enteramente punto por punto el testamento
-histórico de nuestros antepasados de la Revolución,
-los héroes de la Independencia,
-los sabios fundadores de nuestra nacionalidad.</b></p>
-
-<p><em>Más aún me parece a mí&mdash;me ha parecido
-siempre&mdash;que los destinos humanos, que las
-civilizaciones humanas, que el progreso humano,
-no se han conmovido de un modo
-apreciable, no han tomado mejores direcciones,
-no han recibido todos los beneficios que,
-tal vez, imaginó la Providencia al decretar
-la aparición de un continente sobre la faz
-de las aguas y al producir la emancipación
-política de tantos pueblos.</em></p>
-
-<p><em>Ese amargor, esa desazón, ese silbar de
-los oídos, que me han venido mortificando
-desde mi primera ya lejana juventud, han
-sido los verdaderos, los reales originadores
-de «La sombra de la patria».</em></p>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_75"></a>[Pg 75]</span></p>
-
-
-<h3>I</h3>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p>Sueltos van sus cabellos. En guedejas<br />
-Por su busto encorvado se derraman<br />
-Como velo de angustias o sombría<br />
-Melena de león. Adusta, pálida,<br />
-Desencajado el rostro; la vergüenza<br />
-No tiene la pupila más opaca,<br />
-Ni la faz de Jesús, al beso infame,<br />
-Se contrajo más rígida. Adelanta<br />
-Con medroso ademán... ¡Oh, la ignominia<br />
-Con paso triunfador nunca se arrastra!<br />
-¡La voraz invasión de lo pequeño<br />
-No hiere como el rayo; pero amansa!<br />
-¡Cuando el alma inmortal cae de rodillas<br />
-La materia mortal cae deshojada!<br />
-La caída más honda es la caída<br />
-Que nos pone a merced de la canalla,<br />
-De lo ruín, de lo innoble, de lo fofo<br />
-Que flota sobre el mar como resaca,<br />
-Como fétido gas en el vacío,<br />
-Cual chusma vil sobre la especie humana.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<h3>II</h3>
-
-<p>Yo la siento gemir, y sus gemidos<br />
-Resonante, recóndita cascada<br />
-En mi cerebro entumecido se hunden,<br />
-Y allí, en mitad de las tinieblas, cantan,<br />
-Con el santo fervor de los que piensan<br />
-Ablandar a su dios con sus plegarias,<br />
-Con el grave compás de los que lloran<br />
-<span class="pagenum"><a id="Page_76"></a>[Pg 76]</span>
-Y al son de los sollozos se acompañan,<br />
-¡Con el hondo plañir de los que yacen<br />
-Más allá de la luz y la esperanza!<br />
-Yo la siento gemir, y sus gemidos,<br />
-Saetas del pesar, me despedazan,<br />
-Reproches del deber me paralizan,<br />
-¡Pregones de vergüenza, me anonadan!<br />
-Yo la siento gemir, y sus gemidos<br />
-Sobre mi frágil corazón, estallan<br />
-Como todos los vientos de la tierra<br />
-Soplando, sin cesar, sobre una rama.<br />
-Como toda la fuerza de los orbes<br />
-Gravitando, a la vez, sobre una espalda;<br />
-Como todo el dolor del universo<br />
-Que en una sola vida se agolpara;<br />
-Como toda la sombra de los siglos<br />
-En una sola mente refugiada.</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-
-<h3>III</h3>
-
-<p>Yo la siento gemir, y me parece<br />
-Que la bóveda azul se desencaja,<br />
-Cual si fuera una ruina miserable<br />
-Que Saturno esparciese con sus alas.<br />
-Cual si fuera una cúpula proterva<br />
-¡Que derrumbase Dios, bajo sus plantas!<br />
-Yo la siento gemir, y el océano<br />
-Y la selva, y las cumbres y la pampa,<br />
-Y la nube y las estrellas<br />
-Y todo lo insensible y sin entrañas,<br />
-Me parece que sienten, me parece<br />
-<span class="pagenum"><a id="Page_77"></a>[Pg 77]</span>
-¡Que asumen voz y proporción humana!<br />
-Me parece que vienen y se postran<br />
-Sobre la regia púrpura de mi alma,<br />
-Y la súplica ardiente de las cosas<br />
-En miserere trágico levantan.</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<h3>IV</h3>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-
-<p>Yo la siento cruzar ante mis ojos<br />
-Y es una estrella muerta la que pasa,<br />
-Dejando en pos de su fulgor, la sombra,<br />
-Porque en pos de su luz, ¡reina la nada!<br />
-Yo la siento cruzar ante mis ojos<br />
-Y la pupila tras de sí me arranca,<br />
-Cual si su imagen desgreñada y torva,<br />
-En vez de su visión, ¡fuese una garra!<br />
-Yo la siento cruzar ante mis ojos<br />
-En aterrante procesión fantástica,<br />
-De biblias del deber que ya no enseñan,<br />
-De apóstoles del bien que ya no hablan,<br />
-De laureles de honor que ya no honran,<br />
-De inspirados de Dios que ya no cantan,<br />
-De púdicas estolas que envilecen,<br />
-De patenas limpísimas que manchan,<br />
-De eucarísticos panes que envenenan,<br />
-¡De banderas celestes que se arrastran!<br />
-Yo la siento cruzar... Seres felices<br />
-Que carecéis de luz en la mirada,<br />
-¡Ah! yo no puedo soportar la mía<br />
-¡Bajo la fantasma horrible de mi patria!</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_78"></a>[Pg 78]</span></p>
-
-
-<h3>V</h3>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p>¿Dónde estás, Jehová? ¿Dónde te ocultas?<br />
-¿Qué? ¿No vuelves tus ojos y la salvas?<br />
-¿Qué? ¿No giras tu rostro y la contemplas?<br />
-¿Qué? ¿No extiendes tu mano y la levantas?<br />
-Miras echar sobre su casto seno,<br />
-Que fué pulcro, Señor, como la nácar,<br />
-Antes de que su rastro en él dejase<br />
-¡La vil caricia de la gran canalla!<br />
-Miras echar sobre sus nobles hombros,&mdash;<br />
-Hombros que fueran los de Juno y Diana,&mdash;<br />
-¡Si el azote brutal del infortunio<br />
-Su pulido marfil no flagelara!<br />
-Miras echar sobre su cuerpo sacro,&mdash;<br />
-¡Tan sacro, sí, como tus hostias santas,<br />
-Porque también tus hostias se mancillan,<br />
-Porque también tus hostias se profanan!<br />
-Miras echar sobre la patria nuestra,<br />
-Digo por fin, vibrante de arrogancia,<br />
-El hediondo capote del soldado<br />
-Que ha de ser su señor, si no le matas,<br />
-¿Y el rayo de tu enojo no descuelgas?<br />
-¿Tu flamígero brazo, no descargas?<br />
-¿Tu cielo fulgurante, no oscureces?<br />
-¿Y tus mundos atónitos no paras?</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<h3>VI</h3>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p>¿Dónde estás, Jehová? ¿Desde qué cumbre,<br />
-Circundada de monstruos y de llamas,<br />
-Desde qué abismo negro, impenetrable,<span class="pagenum"><a id="Page_79"></a>[Pg 79]</span><br />
-Desde qué estrella errante y solitaria<br />
-Ves su profanación y no fulminas?<br />
-¿Oyes la voz de tu poeta y callas?<br />
-La voz de tu poeta que te siente,<br />
-La voz de tu poeta que te aclama,<br />
-La voz de tu poeta que te adora,<br />
-En la noche, en el día y en el alba,<br />
-En el secreto foro de su pecho<br />
-Y en el público altar de su palabra.<br />
-¿Dónde estás, Jehová, que así me dejas<br />
-Buscarte ansioso por doquier, y callas?<br />
-¡Y callas como un ídolo sin lengua,<br />
-Como un muñeco rígido sin alma,<br />
-A quien supuso vida el fanatismo<br />
-Y atribuyó justicia la ignorancia!</p>
-</div>
-</div>
-
-<h3>VII</h3>
-<div class="poetry-container pw15">
-<div class="poetry">
-<p>¡Sí! La virtud, las leyes, el derecho,<br />
-La religión, la libertad, la patria,<br />
-La tradición gloriosa de los pueblos,<br />
-La consigna inviolable de las razas,<br />
-Y todo lo que da calor y vida<br />
-A ese artefacto rígido que llaman<br />
-El universo tuyo, son apenas<br />
-Un sueño, una mentira, una palabra;<br />
-Una cosa que suena como un disco<br />
-Chocando sobre el mármol de una escala,<br />
-Una cosa que está como una piedra<br />
-Descendiendo veloz por la montaña;<br />
-¡Una boca que grita y que no habla!</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_80"></a>[Pg 80]</span></p>
-
-
-<h3>VIII</h3>
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p>Y la doblez, la astucia, la codicia;<br />
-La vileza del sable que amenaza;<br />
-La insidia ruín que a la virtud deshonra<br />
-Y a las turbas conturba y maniata;<br />
-La evidencia del mal, su negro imperio<br />
-Sojuzgando las cosas y las almas,<br />
-Cual si fuera la torpe levadura<br />
-Que lleva la creación en sus entrañas,<br />
-La genésica fuerza incontrastable,<br />
-El fiat inicial del protoplasma,&mdash;<br />
-Ésas son la verdad, Dios de los pueblos,<br />
-A cuyos pies la humanidad se arrastra<br />
-Como van los rebaños trashumantes<br />
-Hacia donde los vientos los arrebatan,<br />
-Los pluviales arroyos a los ríos,<br />
-¡Y a las aguas del mar todas las aguas!</p>
-</div>
-</div>
-
-<h3>IX</h3>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p>Ésas son la verdad, Dios providente,<br />
-Que todo lo precaves y lo mandas,<br />
-Arquitecto invisible, que dispones<br />
-La orientación del pórtico y su fábrica,<br />
-Poderoso caudillo que presides<br />
-La instrucción del soldado y la batalla,<br />
-¡Tragediante inmortal que verificas<br />
-La negra intriga de tus propios dramas!<br />
-Ésas son la verdad Dios de justicia,<br />
-Y cuyo tribunal siempre me llama,<br />
-Que has hecho del placer el ancho cauce<span class="pagenum"><a id="Page_81"></a>[Pg 81]</span><br />
-Que conduce a la muerte o la nostalgia;<br />
-Que has dejado indefensa a la gacela<br />
-Armando al lobo de potentes garras;<br />
-Que has dividido el mundo de los hombres,<br />
-En los más, que padecen y trabajan,<br />
-Y en los menos, que gozan y que cumplen<br />
-La misión de guiar la recua humana,<br />
-Que más grandes son cuando más mienten,<br />
-¡Que más nobles son cuando más matan!...<br />
-¿Dónde estás Jehová? ¿Dónde te ocultas<br />
-Que así me dejas blasfemar y callas,<br />
-Mi rebelión airada no sofrenas,<br />
-Mi pequeñez pomposa no anonadas,<br />
-Mi razón deleznable no enloqueces,<br />
-Y esta lengua de arpía no me arrancas,<br />
-Y esta lengua de arpía no derribas<br />
-Y la haces cual fruto de una rama?</p>
-</div>
-</div>
-
-<h3>X</h3>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p>
-Los que sabéis de amor,&mdash;de amor excelso,<br />
-Que recorre la arteria y la dilata,<br />
-Que reside en el pecho y lo ennoblece,<br />
-Que palpita en el ser y lo agiganta;<br />
-Los que sabéis de amor, nobles mancebos,<br />
-Fuertes, briosos, púdicos, sin mancha,<br />
-Que recién penetráis en el santuario<br />
-De la fecunda pubertad sagrada;<br />
-Vosotros,&mdash;Sí, vosotros ¡oh! mancebos<br />
-Que todavía honráis a vuestras madres,<br />
-Circuyendo de besos y de lágrimas<span class="pagenum"><a id="Page_82"></a>[Pg 82]</span><br />
-El augusto recinto de sus frentes,<br />
-¡La espléndida corona de sus canas!<br />
-Volved los rostros a la reina ilustre<br />
-Que prostituida por los viejos, pasa,<br />
-Y si al poner los ojos en los suyos,<br />
-Ojos de diosa que del polvo no alza,<br />
-No sentís el dolor que a los varones<br />
-Ante el dolor de la mujer ataca;<br />
-Si al contemplar su seno desceñido,<br />
-Seno de virgen que el rubor abrasa,<br />
-No sentís el torrente de la sangre<br />
-Que inunda el rostro en borbollón de grana;<br />
-Si al escuchar sus ayes angustiosos,<br />
-No sentís una fuerza prodigiosa<br />
-Que os impele a la lucha y la venganza;<br />
-¡Arrancaos a puñados, de los rostros,<br />
-Las mal nacidas juveniles barbas,<br />
-Y dejad escoltar a vuestras novias<br />
-La Sombra de la Patria!</p>
-</div>
-</div>
-
-<hr class="r10" />
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_83"></a>[Pg 83]</span></p>
-
-<h2 class="nobreak" >EVANGÉLICAS</h2>
-</div>
-
-<p class="right p2b" style="padding-right: 2em; ">
-Para el agente de facción en la bocacalle.</p>
-
-
-<p>1. Las calles no son sitios de estacionamiento:
-son conductos de comunicación entre
-los diversos puntos de una ciudad, lo mismo que
-las carreteras lo son entre las varias ciudades
-de un país.</p>
-
-<p>2. Ésa es la naturaleza de las calles, bulevares
-y caminos públicos; naturaleza que ni el pueblo
-ni las autoridades del pueblo pueden extorsionar,
-sin cometer delito contra la existencia
-racional de las cosas.</p>
-
-<p>3. Los ayuntamientos que arriendan el derecho
-de instalar sillas y mesitas ambulantes en las
-anchas aceras de las avenidas urbanas, conceden
-una prerrogativa monstruosa; porque crean el
-privilegio de interrumpir la circulación pública,
-que está amparada por una solemne declaración
-constitucional.</p>
-
-<p>4. La municipalidad o el intendente que esto
-autorizan, cometen un abuso o un mal uso de
-la soberanía delegada que ejercen; enajenan
-una cosa que no está bajo su dominio sino para
-mejorarla en su destino esencial.</p>
-
-<p>5. El pueblo que circula por la vía pública
-no es una manada de bestias exóticas, para que<span class="pagenum"><a id="Page_84"></a>[Pg 84]</span>
-nadie se permita explotar su exhibición, ni directa
-ni indirectamente.</p>
-
-<p>6. Las mesitas ésa no son más que las graderías
-de un circo de fenómenos raros, ocupadas
-por una concurrencia de volterianos agresivos
-y deslenguados, como todas las concurrencias
-de esa clase de espectáculos.</p>
-
-<p>7. A ti no te importa, mi noble agente, que
-así se haga en París; porque la moral de la metrópoli
-de una nación que ha suprimido al hijo,
-no puede ser el molde de la moralidad de nadie,
-ni siquiera de la moralidad de los hotentotes.</p>
-
-<p>8. Las procesiones religiosas, lo mismo que
-los corsos carnavalescos, también obstruyen la
-vía pública por una debilidad de su jefe y por
-otra debilidad de las autoridades del municipio.</p>
-
-<p>9. La calle es del César,&mdash;en este país el César
-es el pueblo&mdash;y ya está dicho que hay que
-dar al César lo que es del César y a Dios lo que
-es de Dios: luego Dios no tiene derecho de salir
-a la calle a mortificar al César invadiéndole su
-dominio.</p>
-
-<p>10. Las fiestas carnavalescas no son precisamente
-reminiscencias paganas aunque mucho
-de pagano tengan: son grotescas y pornográficas
-invenciones de los cortesanos papalinos de
-la Roma teocrática.</p>
-
-<p>11. La humanidad actual no necesita que le
-señalen tres días del año para ser bestialmente<span class="pagenum"><a id="Page_85"></a>[Pg 85]</span>
-libre, después de haber sido los trescientos
-sesenta y dos días restantes bestialmente esclava.</p>
-
-<p>12. El pueblo ha adquirido a través de los
-siglos, una moralidad media más alta, muchísimo
-más alta, que la de los señores cardenales
-y obispos católicos que le invitaban a la locura
-y al libertinaje dentro de los propios templos
-de Jesús.</p>
-
-<p>13. Todo sacerdote ha sido siempre un mercader
-de las pasiones humanas: jamás ni su regulador
-ni su consolador.</p>
-
-<p>14. La calle está hecha para que pasen por
-la calzada los carros, los coches, los tranvías, los
-automóviles, las bicicletas y los jinetes; y para
-que circulen por sus veredas, sin el mínimo
-obstáculo, todo los peatones, hombres y mujeres,
-jóvenes y viejos, pobres y ricos, malos y buenos...
-¡pero, para que circulen!</p>
-
-<p>15. Los vecinos de una ciudad moderna,
-pueden recorrer colectivamente las vías de ésta,
-cada vez que así se les ocurra y hayan manifestado
-a la autoridad policial el objeto de su
-pasaje por la calzada; pero, nunca jamás, en la
-forma provocativa de una ostentación de ceremonias
-y símbolos que pueden ser ocasión de
-agresiones de hecho.</p>
-
-<p>16. El que quiera misas, blancas, o negras,
-o rojas, o de cualquiera de los siete colores del
-prisma, que se las oficie en su casa; porque to<span class="pagenum"><a id="Page_86"></a>[Pg 86]</span>das
-las misas son motivo de escándalo para
-los que no creen en ellas.</p>
-
-<p>17. La calle es un sitio neutral, de tranquilidad
-y seguridad absolutas, de tanto respeto
-recíproco y de tanta templanza en el hacer y decir,
-como el salón más aristocrático, aunque así
-no les parezca a los fanáticos que, por lo mismo
-que lo son, no conciben otro derecho que el
-suyo propio, ni tienen otro hermano que el que
-piensa y obra como ellos.</p>
-
-<p>18. El transeúnte que se ve precisado a descender
-a la calzada, porque un grupo de personas
-estacionado en la vereda le interrumpe
-estúpidamente el paso, sin una razón de orden
-público, como una revolución, un gran mitin
-político u obrero, un incendio, etc., ha sido
-extorsionado en un derecho establecido por la
-constitución y positivamente confirmado por
-las leyes.</p>
-
-<p>19. Ese transeúnte puede decir, a plena lengua,
-que recorre una ciudad en la que no se respeta
-ninguna ley, lo mismo que en una toldería de
-salvajes; porque donde no hay capacidad para
-cumplir lo menos, no puede haberla para cumplir
-lo más.</p>
-
-<p>20. La mujer joven o vieja, patricia u obrera,
-que tiene que soportar, como a un chubasco
-hediondo, los chicoleos pornográficos de los
-almizclados mirliflores que se posesionan de las
-aceras como de cosa absolutamente propia; o<span class="pagenum"><a id="Page_87"></a>[Pg 87]</span>
-que se ve obligada, para no doblegar su pudor
-a través de aquellas horcas caudinas, a cambiar
-de calles, alargando su camino y retardando
-su llegada al punto de su destino: esa mujer, ha
-sido afectada, a vista y paciencia de todos, en
-su derecho al libre tránsito, en su debilidad
-femenina y en su majestad humana.</p>
-
-<p>21. Ella está autorizada para proclamar a la
-faz del mundo que aquella ciudad donde tantos
-percances le acontecieron, es una Sierra Morena
-llena de peligrosas asechanzas, y que los hogares
-de la misma deben tener una moralidad
-muy discutible.</p>
-
-<p>22. Porque así como los miasmas de las
-calles tienen sus focos en el interior de las
-habitaciones, las procacidades juveniles de la vía
-pública, son la proyección, sin soluciones de
-continuidad, de las procacidades del hogar.</p>
-
-<p>23. No es la parte más sana de una población
-la que pasea más a menudo, aunque aquella
-parte sea la más elegante.</p>
-
-<p>24. Los pueblos más callejeros, más divertidos,
-nunca fueron verdaderamente libres
-sino en ocasiones intermitentes.</p>
-
-<p>25. La afición al callejeo y al café, supone
-un hogar caduco, ya sin fuerzas simpáticas atractivas.</p>
-
-<p>26. Cualquier ciudad de los Estados Unidos
-de Norte América acusa el espíritu de aquel
-pueblo, su varonil fortaleza, su exacto concepto<span class="pagenum"><a id="Page_88"></a>[Pg 88]</span>
-de la vida y la eficacia de su intervención en el
-progreso universal.</p>
-
-<p>27. Las calles de aquellas ciudades no son
-lagunas productoras de fiebres palúdicas: son
-ríos que corren.</p>
-
-<p>28. El niño, cualquier niño, es un pequeño
-criminal incipiente.</p>
-
-<p>29. Aunque así no lo parezca, todo el trabajo
-de los padres, de los hermanos mayores, de los
-maestros, de la sociedad entera, tiende convergentemente
-a que ese malvado que palpita en
-aquel tierno ser, no se desarrolle del todo.</p>
-
-<p>30. Basta observar un pequeñuelo entregado
-a sí mismo, sin vigilancia ninguna y sin algo
-perentorio en que ocuparse: parece un Nerón
-presidiendo el incendio de Roma, parece un
-Atila destruyendo la vieja civilización pagana.</p>
-
-<p>31. Es un crimen de lesa humanidad, entonces,
-echar los niños a la calle sin un objetivo
-preciso de utilidad, o para ellos o para sus
-familias.</p>
-
-<p>32. Cualquiera que tenga ojos habrá visto
-que no son los muchachos que van a la escuela
-los que maltratan los árboles de las avenidas,
-rompen los estucos frescos de los muros y estampan
-inscripciones obscenas en las fachadas: son
-los que regresan.</p>
-
-<p>33. Porque a la escuela tienen que llegar a
-una hora fija, a golpe de campana como los<span class="pagenum"><a id="Page_89"></a>[Pg 89]</span>
-obreros, y van a esa escuela en línea recta, lo
-mismo que sonámbulos.</p>
-
-<p>34. Pero como sus padres no les imponen
-puntualidad militar en la hora del retorno,
-quedan, por esa causa, entregados a sí mismos:
-entonces reaparece el criminal en germen, el
-destructor incipiente, el pequeño Nerón delirante...
-¡y las copas de los árboles caen desgajadas,
-los relieves de las fachadas pierden
-su tersura y modelación, las estatuas de los
-paseos se llenan de mutilaciones, las paredes
-del trayecto se cubren de figuras y de sentencias
-dignas de los muros de una letrina pública,
-y los aires se pueblan de apóstrofes tan abominables
-como aquellas figuras y aquellas
-sentencias!</p>
-
-<p>35. No hay otra manera de combatir el espíritu
-de destrucción en los niños&mdash;que es fundamental
-en ellos, que es la característica de
-su edad,&mdash;sino vigilándoles cuando están cerca
-de nosotros, dándoles una ocupación de carácter
-imprescindible cuando les dejamos solos,
-y estableciéndoles un severísimo lapso prudencial
-de tiempo para el regreso, cuando hay necesidad
-de enviarles a la calle por las urgencias de la
-casa, o de la educación, o del aprendizaje de
-ellos mismos.</p>
-
-<p>36. Ya he dicho anteriormente que el niño no
-es una flor más o menos olorosa y agraciada:
-es un fruto que va sazonando.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_90"></a>[Pg 90]</span></p>
-
-<p>37. Tampoco es ni un adorno ni un estorbo
-en su casa.</p>
-
-<p>38. Y fíjate que digo «en su casa»; porque
-todo hijo es dueño de casa en la casa de sus
-padres.</p>
-
-<p>39. Él, no es un adorno porque no es ni un
-bufón ni un perro de lanas; y no es un estorbo,
-porque no es ni un intruso ni una excrecencia
-maligna.</p>
-
-<p>40. Él, él mismo, es toda la razón de ser del
-hogar paterno; y sin él, aquel hogar es un prostíbulo
-legalizado por el registro civil y santificado
-por alguna iglesia.</p>
-
-<p>41. He dicho, también, que un niño es un
-aprendiz de hombre útil, y ahora te digo que
-es un estudiante de hombre civilizado, de hombre
-digno de derechos y de deberes, de hombre
-capaz de sacrificio.</p>
-
-<p>42. Todo lo que no concuerde con esto, es
-una imbecilidad propia de esos espíritus secundarios,
-que se refugian en el magisterio y
-en la literatura pedagógica.</p>
-
-<p>43. De un aprendiz no se aguarda nada más
-que lo muy razonable, dada su edad, su endeblez,
-su falta de juicio, etc.; pero lo poco que se
-exige, se le exige y no se le suplica.</p>
-
-<p>44. Un niño no debe desarrollar su naciente
-vidita lo mismo que un simple aficionado del
-arte de vivir que asistiera a su academia de vez
-en cuando, como todos los aficionados.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_91"></a>[Pg 91]</span></p>
-
-<p>45. Está obligado a vivir la parte de vida
-que le toca, como un joven entusiasta que asiste
-diariamente, llueva o truene, a un gran taller,
-para convertirse con el tiempo en un eximio
-profesional.</p>
-
-<p>46. De ésos que pasaron su niñez, o completamente
-abandonados o femeninamente mimados
-por sus padres, están llenas las cárceles y las
-oficinas públicas, que es como decir: están llenos
-los infiernos y el limbo; el último seno del
-dolor y el último seno de la nulidad.</p>
-
-<p>47. Heroico agente de policía, que presencias
-desde tu puesto la procesión eterna que pasa
-por la calle: sábete que la vía pública no es el
-sitio de los niños; vigílalos paternalmente
-desde tu bocacalle, cuando pasan por tu lado
-camino de la escuela, de los mandados y de los
-talleres; sálvalos de sus propios instintos y de
-los lúbricos miasmas que ruedan como satanes
-por el bulevar; no les conduzcas jamás al calabozo,
-que es más horrible que la calle misma; y
-disuelve a latigazos certeros esos ruidosos congresos,
-esas dumas rebeldes, agresivas y deslenguadas,
-que ellos establecen en las veredas y los terrenos
-baldíos, en las primeras horas de la noche.</p>
-
-<p>48. Puede ser que aquellos azotes salven de
-una muerte anónima y miserable a algún Franklin,
-a algún Lincoln, a algún Sarmiento en
-germen que anda rodando por el arroyo, como
-un grano de trigo arrojado en las piedras.</p>
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_92"></a>[Pg 92]</span></p>
-
-<h2 class="nobreak" >TRÉMOLO</h2>
-</div>
-
-
-<p>Señor. ¿Cuándo dejarás de ser silencioso como
-el capataz de un ingenio de azúcar o de una
-cuadrilla de camineros?</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>¿Por qué permites que los hombres hagan
-aquello mismo que repudian?</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>¿Por qué pusiste en mis manos esta mala
-bujía, nada más que para darme cuenta de mis
-propias tinieblas?</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>Dios adusto, Dios frío, Dios con libro de entrada
-y salida, como un carcelero, Dios que
-necesita del Dolor, Dios que inventó las lágrimas
-¡Vete a tu Olimpo!</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p>Aquí está mi pecado más funesto;<br />
-Aquí está, de mis manchas, la peor,<br />
-Aquí estoy a tus pies... ¡De un solo gesto<br />
-<span style="margin-left: 4em;">Fulmíname, Señor!</span></p>
-</div>
-</div>
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_93"></a>[Pg 93]</span></p>
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p>¿Quién nos puso el horror a lo Deforme?<br />
-¿Quién dictó las pragmáticas del Bien?<br />
-¿Y qué mano brutal, qué brazo enorme<br />
-<span style="margin-left: 4em;">Nos hunde en lo Soez?</span></p>
-
-<p class="p1">Negras son las cien fauces del infierno;<br />
-Negras las almas que al infierno van:<br />
-Negra la Eternidad... ¡Negro y eterno<br />
-<span style="margin-left: 4em;">Un minuto del Mal!</span></p>
-
-<p class="p1">Tengo una luz en mí, que no se apaga;<br />
-Tengo la claridad de lo Mejor...<br />
-¡Y tengo el corazón hecho una llaga.<br />
-<span style="margin-left: 4em;">Como el cuerpo de Job!</span></p>
-
-<p class="p1">Brillan sobre la Noche las estrellas,<br />
-Brillan como pupilas de rubí;<br />
-Brillan desde el Principio, todas ellas...<br />
-<span style="margin-left: 4em;">¡No me miran a mí!</span></p>
-
-<p class="p1">Yo no puedo ceñirme en lo Inefable,<br />
-Yo no puedo ser más de lo que soy;<br />
-Yo no puedo evitar lo Inevitable...<br />
-<span style="margin-left: 4em;">¡Porque yo no soy Dios!</span></p>
-
-<p class="p1">¿Dónde están tus Olímpicos Pesebres?<br />
-¿Dónde está el manantial de tu Virtud?<br />
-¿Dónde se han refugiado, como liebres,<br />
-<span style="margin-left: 4em;">Tus Genios de la luz?</span></p>
-<span class="pagenum"><a id="Page_94"></a>[Pg 94]</span>
-
-<p class="p1">Gimen los gemebundos algarrobos;<br />
-Gimen bajo la fusta de Aquilón;<br />
-Gimen en las tinieblas como lobos...<br />
-<span style="margin-left: 4em;">¡No gimen como yo!</span></p>
-
-<p class="p1">Yo he de ser el que cae, el que gravita;<br />
-Yo he de ser el Satán, ¡el no feliz!<br />
-Yo he de ser el rosal que se marchita...<br />
-<span style="margin-left: 4em;">¡Porque te place a ti!</span></p>
-
-<p class="p1">Guarda para tus buenos tus Edenes;<br />
-Guarda para tus vírgenes tu amor;<br />
-Guárdate para Ti todos tus bienes...<br />
-<span style="margin-left: 4em;">¡Tirano sin control!</span></p>
-
-<p class="p1">Aquí está mi pecado más funesto;<br />
-Aquí está, toda entera, mi maldad;<br />
-No hagas, solemne Dios, un solo gesto...<br />
-<span style="margin-left: 4em;">¡Te acuso de crueldad!</span></p>
-
-<p class="p1">Braman en el desierto los leones;<br />
-Braman, como una gran lamentación;<br />
-Braman, porque maldicen las prisiones<br />
-<span style="margin-left: 4em;">De su instinto feroz.</span></p>
-
-<p class="p1">Pesa la Cruz sobre Israel deicida;<br />
-Pesa la Rebelión sobre Satán;<br />
-Pesa sobre Caín la primer Vida...<br />
-<span style="margin-left: 4em;">¡Mi carga pesa más!</span></p>
-<span class="pagenum"><a id="Page_95"></a>[Pg 95]</span>
-<p class="p1">Buscan los ángeles placeres,<br />
-Buscan las aves el espacio azul;<br />
-Buscan la Libertad todos los seres...<br />
-<span style="margin-left: 4em;">¡Yo busco el ataúd!</span></p>
-
-<p class="p1">Sueña con retoñar el triste leño;<br />
-Sueñan los pobres ciegos con que ven;<br />
-Sueña la recua enorme... ¡yo no sueño!<br />
-<span style="margin-left: 4em;">¡Jamás retoñaré!</span></p>
-
-<p class="p1">Piensan los mismos necios en la gloria;<br />
-Piensan los incurables en vivir;<br />
-Piensa en la perfección la vil escoria...<br />
-<span style="margin-left: 4em;">¡Yo me río de mí!</span></p>
-
-<p class="p1">Yo sé que hay una luz que no se apaga;<br />
-Yo sé que hay que llegar alguna vez...<br />
-Yo sé que están hechas una llaga<br />
-<span style="margin-left: 4em;">Las plantas de mis pies.</span></p>
-
-<p class="p1">Guarda para tus Santos tus Edenes;<br />
-Guarda para tus vírgenes tu Amor;<br />
-Guárdate para Ti todos tus Bienes...<br />
-<span style="margin-left: 4em;">¡Valen mucho, Señor!</span></p>
-
-<p class="p1">Me impusiste la cruz de un gran destino;<br />
-Me pusiste el afán de un Más Allá,<br />
-Y pusiste la Noche en mi camino...<br />
-<span style="margin-left: 4em;">¡No doy un paso más!</span></p>
-<span class="pagenum"><a id="Page_96"></a>[Pg 96]</span>
-<p class="p1">Aquí está mi pecado más funesto;<br />
-Aquí está, de mis lacras, la peor;<br />
-Aquí estoy ante Ti... ¡Ni un solo gesto!...<br />
-<span style="margin-left: 4em;">¡Págame mi dolor!</span></p>
-
-<p class="p1">¿Qué te cuesta evitar las amarguras?<br />
-¿Qué te cuesta radiar toda tu luz?<br />
-¿Qué te cuesta dotar a tus criaturas<br />
-<span style="margin-left: 4em;">De tu misma salud?</span></p>
-
-<p class="p1">¿Quién reduce tus fuerzas infinitas?<br />
-¿Quién te obliga a crear ni un pecho vil?<br />
-¿Quién te impone la ley de los jesuítas<br />
-<span style="margin-left: 4em;">Para llenar tu fin?</span></p>
-
-<p class="p1">¿Dónde está tu potencia soberana?<br />
-¿Dónde están tus ejércitos del Bien?<br />
-¿Y dónde está la perfección humana,<br />
-<span style="margin-left: 4em;">Para tenerte fe?</span></p>
-
-<p class="p1">Eras un viejo Buda milenario;<br />
-Eras un comodín y nada más;<br />
-Eras un espantajo innecesario...<br />
-<span style="margin-left: 4em;">¡Ya no habría otro igual!</span></p>
-
-<p class="p1">Eras sin filiación, como un gitano;<br />
-Eras como un error que ya no es;<br />
-Eras un epigrama, un dicho vano...<br />
-<span style="margin-left: 4em;">¡Una sombra que fué!</span></p>
-<span class="pagenum"><a id="Page_97"></a>[Pg 97]</span>
-<p class="p1">Todos te maldecían, Iscariote,<br />
-Todos te declaraban maniquí,<br />
-Todos, ¡¡hasta tus propios sacerdotes<br />
-<span style="margin-left: 4em;">Se reían de ti!!</span></p>
-
-<p class="p1">Estabas derrotado por la Ciencia;<br />
-Estabas sin arraigo en lo Vulgar;<br />
-Estabas como Duda en la Conciencia...<br />
-<span style="margin-left: 4em;">¡No tenías altar!</span></p>
-
-<p class="p1">Y yo arrimé mis hombros a tu carro;<br />
-Yo te puse mis versos por pavés;<br />
-Yo te alcé como a un mísero del barro<br />
-<span style="margin-left: 4em;">Con mi profunda fe.</span></p>
-
-<p class="p1">Yo te soñé la Madre y el Abuelo;<br />
-Yo te soñé más próvido que el sol;<br />
-Yo te pensé mejor... ¡Vete a tu cielo!<br />
-<span style="margin-left: 4em;">¡No mereces ser Dios!</span></p>
-
-<p class="p1">Aquí está mi pecado más funesto;<br />
-Aquí está, de mis lacras, la peor;<br />
-Aquí estoy ante Ti... ¡Ni un solo gesto!<br />
-<span style="margin-left: 4em;">¡Págame mi dolor!</span></p>
-</div>
-</div>
-
-<hr class="r10" />
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_98"></a>[Pg 98]</span></p>
-
-<h2 class="nobreak" >FÚNEBRE</h2>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p><span style="margin-left: 1em;">La montaña que tiembla, por que siento</span><br />
-germen de cataclismo en sus entrañas<br />
-el huracán que gemebundo emigra<br />
-quién sabe a qué región y a qué distancia:<br />
-el amor que ruge protestando airado<br />
-de la ley del nivel que lo avasalla:<br />
-los mundos del sistema, ¡tristes mundos!<br />
-que al sol de Dios obedeciendo pasan<br />
-como en la arena de la pista el potro,<br />
-a latigazos, ¡noble potro! salta:<br />
-no tienen sobre sí más amargura<br />
-que la que hospeda en sus desiertos mi alma,<br />
-porque yo arrastro sobre mí, ¡y no puedo!<br />
-como un cuerpo podrido, la esperanza.<br />
-
-<span style="margin-left: 1em;">Tú que vives la vida de los justos</span><br />
-allá junto a tu Dios arrodillada:<br />
-yo no creo, ni aguardo, pero pienso<br />
-que haya hecho Dios un Cielo para tu alma;<br />
-dame un rayo de luz, ¡uno tan sólo!<br />
-que restaure mi fuerza que desmaya,<br />
-que ilumine mi mente que se anubla,<br />
-que reanime mi fe que ya se apaga;<span class="pagenum"><a id="Page_99"></a>[Pg 99]</span><br />
-dame un beso de amor, ¡uno siquiera!<br />
-aquí, sobre esta frente que besabas,<br />
-aquí, sobre estos labios que otros labios<br />
-han besado con ósculos de infamia,<br />
-aquí, sobre estos ojos que no tienen<br />
-nada más ¡Oh mi madre! que tus lágrimas.</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<hr class="r10" />
-
-<div class="chapter">
-<h2 class="nobreak" >SERENATA</h2>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw12">
-<div class="poetry">
-<p><span style="margin-left: 1em;">Nocturno canto de amor</span><br />
-que ondulas en mis pesares,<br />
-como en los negros pinares<br />
-las notas del ruiseñor.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Blanco jazmín entre tules</span><br />
-y carnes blancas prendido,<br />
-por mi pasión circuido<br />
-de pensamientos azules.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Coloración singular</span><br />
-que mi tristeza iluminas,<br />
-como al desierto y las ruinas<br />
-la claridad estelar.</p>
-
-
- <span class="pagenum"><a id="Page_100"></a>[Pg 100]</span>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Nube que cruzas callada</span><br />
-la extensión indefinida,<br />
-dulcemente perseguida<br />
-por la luz de mi mirada.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Ideal deslumbrador</span><br />
-en el espíritu mío,<br />
-como el collar de rocío<br />
-con que despierta la flor:</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Sumisa paloma fiel</span><br />
-dormida sobre mi pecho,<br />
-como si fuera en un lecho<br />
-de mirtos y de laurel.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Música, nube, ideal,</span><br />
-ave, estrella, blanca flor,<br />
-preludio, esbozo, fulgor<br />
-de otro mundo espiritual.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Aquí vengo, aquí me ves,</span><br />
-aquí me postro, aquí estoy,<br />
-como tu esclavo que soy,<br />
-abandonado a tus pies.</p>
-</div>
-</div>
-
-<hr class="r10" />
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_101"></a>[Pg 101]</span></p>
-
-<h2 class="nobreak" >EL BORRÓN</h2>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw15">
-<div class="poetry">
-<p><span style="margin-left: 1em;">Haciendo revisación</span><br />
-De las que antaño me amaban,<br />
-Sus nombres hallé que estaban<br />
-Cubiertos con un borrón...<br />
-Lleno de tribulación<br />
-Por aquel acaso cruel,<br />
-Quise arrancar del papel<br />
-Borrón tan impertinente<br />
-Y al intentarlo imprudente,<br />
-Salió lo escrito con él.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡Oh, qué negros y encontrados</span><br />
-Pensamientos me afligían,<br />
-Cuáles y cuántos serían<br />
-Aquellos nombres borrados!<br />
-Y con los ojos nublados<br />
-Y el alma de afán cubierta<br />
-Salí buscando la puerta<br />
-Del hogar donde nací,<span class="pagenum"><a id="Page_102"></a>[Pg 102]</span><br />
-Nadie respondió ¡ay de mí!<br />
-¡La casa estaba desierta!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡Adelante! dije yo,</span><br />
-No quiero desesperar<br />
-Y fuí la casa a buscar<br />
-De la mujer que me amó;<br />
-Mas como nadie salió,<br />
-Llamé con voz lastimera<br />
-Si sabrían de quién fuera<br />
-De tantos un sólo nombre<br />
-Y de adentro gritó un hombre<br />
-¡Que el nombre de ella no era!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡Oh qué blasfemia execrable!</span><br />
-¡Oh qué rugido tan hondo<br />
-Rasgó el aire desde el fondo<br />
-De mi pecho miserable!,<br />
-Roto estaba el frágil cable<br />
-De mi vida en un segundo<br />
-Del abismo en lo profundo<br />
-Desangrado, herido y solo,<br />
-¡Para mí de polo a polo<br />
-Mar sin playas era el mundo!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y tambaleante y sombrío</span><br />
-Cual un crápula beodo,<br />
-Que hastiado y harto de todo<br />
-Para él todo está vacío;<br />
-Tomé camino hacia el río<span class="pagenum"><a id="Page_103"></a>[Pg 103]</span><br />
-Buscando en su fondo inerte<br />
-A mi vida mejor suerte<br />
-A mi orfandad un asilo<br />
-Porque el puerto más tranquilo,<br />
-Es sin duda el de la muerte.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Llegué a la margen y al ver</span><br />
-Como el agua dormitaba<br />
-Recién recordé que estaba<br />
-Suspendido en el no ser;<br />
-Quise a la vida volver<br />
-De la muerte horrorizado,<br />
-Cuando un brazo despiadado<br />
-Me despeñó y al hundirme,<br />
-Sentí la voz maldecirme<br />
-¡Del amigo más amado!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Muerto ya porque estoy muerto,</span><br />
-Mi espíritu sin consuelo<br />
-Subió inspirado al cielo<br />
-Como al más seguro puerto;<br />
-¡Ay! para todos abierto<br />
-Está siempre aquel lugar,<br />
-Y cuando mi alma al llamar<br />
-Llegó con humilde voz,<br />
-Con su mano el mismo Dios<br />
-¡Vino la entrada a cerrar!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y desde entonces proscrita</span><br />
-Buscando reposo y calma,<span class="pagenum"><a id="Page_104"></a>[Pg 104]</span><br />
-Otra vez cautiva el alma<br />
-Dentro mi pecho se agita;<br />
-Allí está la pobrecita<br />
-Como perla en negro velo<br />
-Ensayando siempre el vuelo<br />
-Que la lleve en un segundo,<br />
-Lejos, muy lejos del cielo,<br />
-Lejos, muy lejos del mundo.</p>
-</div>
-</div>
-
-<hr class="r10" />
-
-<div class="chapter">
-<h2 class="nobreak" >EVANGÉLICAS</h2>
-</div>
-
-
-<p>1.&mdash;La verdad no está metida dentro de un
-pozo como lo establece el símbolo clásico y como
-lo han venido predicando todos los dulcamaras
-catedráticos y no catedráticos.</p>
-
-<p>2.&mdash;La verdad palpita a flor de las cosas y para
-dar con ella no necesitamos ni barrenos ni
-drogas, ni dinamitas: nos basta el buen sentido
-y una mediana serenidad de espíritu en
-presencia de los hombres y de los hechos.</p>
-
-<p>3.&mdash;El hombre de genio es un Sancho a quien
-favorecen las circunstancias, y nada más.</p>
-
-<p>Agosto 2 de 1909.</p>
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_105"></a>[Pg 105]</span></p>
-
-<h2 class="nobreak" >AL COMPÁS DEL CORAZÓN</h2>
-</div>
-
-<p class="center p2b">(Fragmento)</p>
-
-
-<p>No hay desventura que no arranque de una
-llaga o que no la produzca, y no hay caridad
-verdadera que no se enferme o no se manche.&mdash;No
-hay hombre más perverso que aquél que
-no quiere contaminarse.&mdash;Más frío y más estéríl
-que un témpano es el impecable.&mdash;Nadie más
-injusto que un desgraciado, ni más indiscreto,
-ni más mal pensado, ni más caviloso, ni más
-incongruente, ni más agresivo, ni más odioso.
-No es más que enemigo y no discurre más que
-revanchas.&mdash;De todos los heroísmos es capaz
-el hombre, si hay un público que lo aplaude,
-y un grande que le recompense, aunque sea con
-una mirada.&mdash;Siempre que haya luz, y laureles,
-y estatuas, y páginas de la historia, tu corazón
-será un tesoro inagotable de sublimidades;
-siempre que haya sombra y olvido, será una
-caverna.</p>
-<hr class="r10" />
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_106"></a>[Pg 106]</span></p>
-
-<h2 class="nobreak" >ALMAFUERTERIANAS</h2>
-</div>
-
-
-<p>La humanidad se lo ha llevado siempre buscando
-asiento; toda la historia no es más que
-un ruido de sillas, murmullos de platea, preliminares
-de banquete. Pocos son los que ponen
-sus dedos allí donde su mano: la generalidad
-los echan en pos de sus ojos. Buscando lo imposible,
-se está buscando siempre. La imaginación
-enceguece a la soberbia, estimula a la
-envidia y llena la vida de amargura. El derecho
-suele ser la cortesía de la voluntad, y ésta es
-la soberanía de la fuerza. En el fondo de todo
-está un egoísmo vibrando su látigo. El hombre
-como los malos cómicos sólo quiere hacer papeles
-de rey.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>Procede como los millonarios que no salen
-a la calle con sus millones en la cartera; condúcete
-como los grandes cómicos, que no van a la
-feria vestidos de Hamlet.</p>
-
-<p>La modestia debe imponerse como una pantalla
-difumadora, entre el exceso de luz y el exceso
-de tinieblas.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_107"></a>[Pg 107]</span></p>
-
-<p>A más caudales, más cerrojos; y así también:
-a más fama de virtud, o de belleza, o de talento,
-más recato.</p>
-
-<p>Acorázate de vulgaridad: recúbrete de buenas
-maneras, haz olvidar tu posición por más
-merecida que la tengas: como si disfrutaras de
-un tesoro mal habido, aprende a caminar por
-entre hambrientos, sin que se den cuenta de
-tu pedazo de pan.</p>
-
-
-<hr class="r10" />
-
-<div class="chapter">
-<h2 class="nobreak" >ENTRE ESPOSOS</h2>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw15">
-<div class="poetry">
-<p><span style="margin-left: 1em;">&mdash;¡Cuánto te adoro, Tomás!</span><br />
-¡Eres mi dicha, mi encanto!<br />
-¡Te amo tanto, pero tanto...<br />
-Que no puedo amarte más!<br />
-La dulzura de tu beso<br />
-Quiero aspirar, delirante...<br />
-&mdash;Bien no sigas adelante...<br />
-¿Te bastan doscientos pesos?</p>
-</div>
-</div>
-
-<hr class="r10" />
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_108"></a>[Pg 108]</span></p>
-
-<h2 class="nobreak" >DE RODILLAS</h2>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw15">
-<div class="poetry">
-<p>Discurren los que me ven<br />
-Mirarte con tanto afán<br />
-Que mis labios no podrán<br />
-Expresar mis ansias bien.<br />
-Yo no siento que se den<br />
-Semejante explicación;<br />
-Pues de su equivocación<br />
-A mansalva considero<br />
-Descubrir el paradero<br />
-De mi pobre corazón.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">No sé si me lo han robado</span><br />
-Pero sé que lo he perdido,<br />
-Y que ha de estar escondido<br />
-En algún sitio sagrado;<br />
-Pues, si mi pecho ha dejado,<br />
-Digo que no pudo ser<br />
-Tan sólo por el placer<br />
-De olvidarme y libertarse,<br />
-¡Sino para refugiarse<br />
-En un pecho de mujer!<span class="pagenum"><a id="Page_109"></a>[Pg 109]</span></p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Él no tuvo otra pasión</span><br />
-Que la pasión de lo bueno,<br />
-Porque nació sin veneno<br />
-Mi prófugo corazón;<br />
-Y si dejó la mansión<br />
-De mis entrañas, arguyo<br />
-Que ha sido el ánimo suyo<br />
-Ampararse en un altar,<br />
-Y juro que no ha de estar<br />
-En más pecho que en el tuyo.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Yo no lo quiero sacar</span><br />
-De un asilo semejante<br />
-Porque sé que en el instante<br />
-Cesará de palpitar;<br />
-Allí lo debo dejar<br />
-Para que esté satisfecho<br />
-Y puesto que tú te has hecho<br />
-La santa de su elección,<br />
-Que siga en adoración<br />
-Arrodillado en tu pecho.</p>
-</div>
-</div>
-
-<hr class="r10" />
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_110"></a>[Pg 110]</span></p>
-
-<h2 class="nobreak" >¿FLORES A MÍ?</h2>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw15">
-<div class="poetry">
-<p>Ayer me distes una flor<br />
-Una flor a mí, señora,<br />
-Que no consagré una hora<br />
-Ni al más poderoso amor.<br />
-¿Flores a mí?... si es mejor<br />
-¡En un páramo arrojarlas!<br />
-O tú no sabes amarlas,<br />
-O al sentir mi pecho yerto<br />
-¡Sobre la tumba de un muerto<br />
-Has pensado abandonarlas!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¿Flores a mí?... ¿Tú no sabes</span><br />
-De esos parajes que aterran,<br />
-Donde las flores se cierran,<br />
-Donde no cantan las aves?...<br />
-Las más orgullosas naves<br />
-Temen del mar los furores,<br />
-Los tigres devoradores<br />
-Huyen del simún airado...<br />
-¡Y tú en mi pecho has dejado<br />
-Tan sin recelo, tus flores!</p>
-<span class="pagenum"><a id="Page_111"></a>[Pg 111]</span>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Flores a mí... Puede ser</span><br />
-Que desalmada y celosa,<br />
-Buscaras la más hermosa<br />
-Con tu instinto de mujer;<br />
-Y haciéndole comprender<br />
-Yo no sé qué gentileza,<br />
-Con refinada fiereza,<br />
-Con el más profundo encono,<br />
-La bajaste de su trono<br />
-Por castigar su belleza,</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">No lo sé, linda mujer,</span><br />
-Ni quiero saberlo todo;<br />
-Me contento con mi modo<br />
-De saber y no saber;<br />
-Pero si quieres tener<br />
-La realidad en tu mano,<br />
-Te diré, sin ser un vano,<br />
-Que si te movió el amor...<br />
-¡La flor ha sido una flor<br />
-Que fué destronada en vano!</p>
-</div>
-</div>
-
-<hr class="r10" />
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_112"></a>[Pg 112]</span></p>
-
-<h2 class="nobreak" >VIGILIAS AMARGAS</h2>
-</div>
-
-
-<h3>I</h3>
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-
-<p><span style="margin-left: 4em;">Como las aguas muertas</span><br />
-desparraman pestíferos vapores,<br />
-<span style="margin-left: 4em;">de juncos y de flores</span><br />
-y de brillos fantásticos cubiertas;<br />
-<span style="margin-left: 4em;">y como al fin la gente,</span><br />
-ya su prole cual muertos insepultos,&mdash;<br />
-<span style="margin-left: 4em;">descubre los ocultos</span><br />
-focos de la malaria pestilente:<br />
-<span style="margin-left: 4em;">¡oh, calumnia cobarde,</span><br />
-tu maldad, como un charco, ni se agita,<br />
-<span style="margin-left: 4em;">y tu lengua maldita</span><br />
-se arranca finalmente, pero tarde!</p>
-
-
-<h3>II</h3>
-
-<p><span style="margin-left: 4em;">Tarde... como hay estrellas</span><br />
-que cerraron sus ojos soberanos<br />
-<span style="margin-left: 4em;">y en los ojos humanos</span><br />
-ya muertas en el éter, viven ellas:<span class="pagenum"><a id="Page_113"></a>[Pg 113]</span><br />
-<span style="margin-left: 4em;">tus perdurables signos</span><br />
-no los borra ni el mar... mucho más anchas<br />
-<span style="margin-left: 4em;">donde fueron tus manchas</span><br />
-dibujan otras manchas los malignos!<br />
-<span style="margin-left: 4em;">Tarde... Como en el suelo</span><br />
-que abona el viejo Nilo en sus crecientes,<br />
-<span style="margin-left: 4em;">germinan las simientes</span><br />
-al primer gestador beso del cielo:<br />
-<span style="margin-left: 4em;">las catervas esclavas</span><br />
-repletas del rencor de sus fatigas,<br />
-<span style="margin-left: 4em;">devuelven cien espigas</span><br />
-por cada gota puerca de tus babas.</p>
-
-
-<h3>III</h3>
-
-<p><span style="margin-left: 4em;">Tarde... Como traidora</span><br />
-la lengua de Don Juan va sugerente<br />
-<span style="margin-left: 4em;">bruñendo la pendiente</span><br />
-que conduce al nefasto «cuarto de hora»;<br />
-<span style="margin-left: 4em;">así, rufián hediondo,</span><br />
-al propio corazón del que difamas<br />
-<span style="margin-left: 4em;">le tientas y le llamas</span><br />
-y le arrojas vencido a lo más hondo;<br />
-<span style="margin-left: 4em;">así los directrices</span><br />
-de carácter más neto y más hidalgo,<br />
-<span style="margin-left: 4em;">vienen a ser por algo</span><br />
-lo mismo que tú inventas y tú dices.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_114"></a>[Pg 114]</span></p>
-
-
-<h3>IV</h3>
-
-<p><span style="margin-left: 4em;">Tarde... Los que tú lames</span><br />
-para siempre jamás doblan sus lomos,<br />
-<span style="margin-left: 4em;">egregios eccehomos</span><br />
-ungidos de las mirras más infames;&mdash;<br />
-<span style="margin-left: 4em;">porque la frase artera</span><br />
-que lanzas al azar y medio trunca,<br />
-<span style="margin-left: 4em;">ya no se borra nunca,</span><br />
-ni aunque Dios, si hay un Dios, lo dispusiera.</p>
-
-
-<h3>V</h3>
-
-<p><span style="margin-left: 4em;">Como va sin testigos,</span><br />
-bajo el dosel astral del firmamento,<br />
-<span style="margin-left: 4em;">desflorando el jumento</span><br />
-la fulgurante gloria de los trigos;<br />
-<span style="margin-left: 4em;">o como en el follaje,</span><br />
-trémula de ponzoña, la serpiente<br />
-<span style="margin-left: 4em;">fulmina de repente</span><br />
-la regia vida del león salvaje;<br />
-<span style="margin-left: 4em;">o como las carcomas,</span><br />
-en el frondoso, perfumado huerto,<br />
-<span style="margin-left: 4em;">con diabólico acierto</span><br />
-taladran la más roja de las pomas;<br />
-<span style="margin-left: 4em;">o como traicioneras,</span><br />
-ya mordidas del mal que no se cura,<br />
-<span style="margin-left: 4em;">sobre la tez más pura</span><br />
-ponen su placa impura las rameras;<br />
-<span style="margin-left: 4em;">tú matas, tú suprimes</span><br />
-la Virtud, el Honor, los Ideales,<br />
-<span style="margin-left: 4em;">y has poblado hospitales</span><br />
-con una multitud de almas sublimes.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_115"></a>[Pg 115]</span></p>
-
-
-<h3>VI</h3>
-
-<p><span style="margin-left: 4em;">Por ti van cohibidas</span><br />
-con los ojos en tierra cien mujeres:<br />
-<span style="margin-left: 4em;">no concibes, no quieres</span><br />
-nada más que bellezas prostituidas;<br />
-<span style="margin-left: 4em;">por ti, por tu mandato,</span><br />
-no llegan a ser madres las doncellas<br />
-<span style="margin-left: 4em;">y apagan sus estrellas</span><br />
-en la iracunda paz del celibato;<br />
-<span style="margin-left: 4em;">por ti los más garridos,</span><br />
-los púberes Apolos más hermosos<br />
-<span style="margin-left: 4em;">pasan por tenebrosos,</span><br />
-satánicos arcángeles caídos;<br />
-<span style="margin-left: 4em;">por ti van los aciagos,</span><br />
-impulsivos demonios de los celos,<br />
-<span style="margin-left: 4em;">bramando en los Otelos</span><br />
-que surgieren al chisme de tus Yagos;<br />
-<span style="margin-left: 4em;">por ti marchan sujetas</span><br />
-al índice vulgar vidas preciosas<br />
-<span style="margin-left: 4em;">sufriendo silenciosas</span><br />
-una carrera diaria de baquetas;<br />
-<span style="margin-left: 4em;">por ti, locuaz arpía,</span><br />
-todos los seres, todos juntos, gimen<br />
-<span style="margin-left: 4em;">y la idea del crimen</span><br />
-suele turbar a la razón más fría;<br />
-<span style="margin-left: 4em;">por ti blancos armiños</span><br />
-de máculas y taras están llenos...<br />
-<span style="margin-left: 4em;">y no parecen buenos,</span><br />
-santos y buenos, ¡ni los propios niños!</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_116"></a>[Pg 116]</span></p>
-
-
-<h3>VII</h3>
-
-<p><span style="margin-left: 4em;">Tú tienes los secretos</span><br />
-del reproche y el óbice y la mengua:<br />
-<span style="margin-left: 4em;">tan sólo por tu lengua</span><br />
-Sócrates y Platón no son completos,<br />
-<span style="margin-left: 4em;">por ti los inmortales,</span><br />
-en el mármol y el bronce redivivos,<br />
-<span style="margin-left: 4em;">aguardan pensativos</span><br />
-que caigan de una vez sus pedestales;<br />
-<span style="margin-left: 4em;">tú acechas la subida</span><br />
-del Tabor de la Gloria en un repliegue,<br />
-<span style="margin-left: 4em;">para que nadie llegue</span><br />
-sin llevar en el rostro tu escupida;<br />
-<span style="margin-left: 4em;">por ti se para el carro</span><br />
-del más gran triunfador donde tú mandes;<br />
-<span style="margin-left: 4em;">tú obligas a los grandes</span><br />
-a ceñir un laurel sucio de barro...<br />
-<span style="margin-left: 4em;">¡y tanto les azotas</span><br />
-y es tanto lo que injurias su grandeza<br />
-<span style="margin-left: 4em;">que sienten la tristeza</span><br />
-de no ser unos míseros idiotas!</p>
-
-
-<h3>VIII</h3>
-
-<p><span style="margin-left: 4em;">Sí, calumnia cobarde,</span><br />
-tu maldad, como un charco, ni se agita<br />
-<span style="margin-left: 4em;">y tu lengua maldita</span><br />
-se arranca finalmente, pero tarde;<br />
-<span style="margin-left: 4em;">porque la frase artera</span><br />
-que lanzas al azar y medio trunca<br />
-<span style="margin-left: 4em;">ya no se borra nunca,</span><br />
-ni aunque Dios, si hay un Dios, lo dispusiera.</p>
-</div>
-</div>
-
-<hr class="r10" />
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_117"></a>[Pg 117]</span></p>
-
-<h2 class="nobreak" >LA INMORTAL</h2>
-</div>
-
-
-<p class="right" style="padding-right: 10em; ">Ama a tu prójimo como te<br />
-amas a ti mismo.&mdash;Jesús.</p>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-
-<p><span style="margin-left: 1em;">Aquí salgo del seno profícuo</span><br />
-de la cósmica chusma sagrada,<br />
-como surgen los rudos poceros,<br />
-ungidos en greda, del pozo que cavan;<br />
-con el acre sabor de la simple,<br />
-desolante sentencia judaica:<br />
-la ansiedad de la luz en los hombres<br />
-recién aparece después que se sacian.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Aquí traigo los puños repletos</span><br />
-de corrientes vergüenzas palmarias,<br />
-cual un frío bufón que mostrase<br />
-los ruedos raídos de un manto de grana;<br />
-de vergüenzas corrientes que corren<br />
-sin herir, sin rozar suspicacias...<br />
-¡Por qué tanto repican las cosas<br />
-que ya no penetran ni a golpes de maza!<span class="pagenum"><a id="Page_118"></a>[Pg 118]</span></p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">De vergüenzas corrientes que quiera</span><br />
-sujetar con mi sola pujanza;<br />
-de sus crines hirsutas cogerlas<br />
-y al rostro perplejo del orbe lanzarlas.<br />
-Pues yo sé que los nudos gordianos<br />
-al más leve tirón se desatan;<br />
-que se buscan misterios y surgen<br />
-verdades que ciegan de simples y claras.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Que cualquier intelecto mediano</span><br />
-para dar en la clave se basta,<br />
-como al propio través de la noche<br />
-con un candilejo cualquiera se marcha,<br />
-que con sólo pulsar una vida<br />
-ya se pulsan las cuerdas humanas;<br />
-pues un solo vellón, uno solo,<br />
-resume, presume la ingente majada.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y aquí voy a tejer mis estrofas</span><br />
-a favor del azar, como salgan,<br />
-cual un niño que hacina en manojos<br />
-jazmines dilectos y agrestes retamas;<br />
-como corren, según las caídas,<br />
-por el dorso terráqueo las aguas,<br />
-y según las arrugas y gestos<br />
-las perlas del santo sudor por la cara.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Porque nadie trenzó las ideas</span><br />
-con mayor solidez y más gracia,<br />
-que la gracia de flor con que nacen<span class="pagenum"><a id="Page_119"></a>[Pg 119]</span><br />
-y van, por sí mismas, tramando su trama;<br />
-porque toda labor que perdure<br />
-y al rodar de los siglos no caiga,<br />
-la sacaron así, paulatinas,<br />
-las inusas ambientes del fondo de un alma.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Yo no sé qué saldrá de mi numen</span><br />
-con mi pobre conciencia turbada:<br />
-la conciencia del gusto vacila<br />
-la vez que la miden conciencias villanas.<br />
-Mas yo sé que bajé los peldaños<br />
-por amor maternal de las llagas:<br />
-si hay un juez que las vidas escruta,<br />
-la gota de Cristo que tengo, me salva.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">No será mi labor un conciso,</span><br />
-bien trabado, bien lógico drama;<br />
-las verdades morales se chocan<br />
-y el arte más alto jamás las enlaza.<br />
-Mas también, la visión de mi chusma<br />
-cual andrajo flotante divaga...<br />
-que descienda mi Dios a mis versos:<br />
-¡de pie!... ¡de rodillas!... ¡que voy a cantarla!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Pues, ¿qué son las grandezas más grandes,</span><br />
-las blancuras del pecho más blancas,<br />
-frente mismo del máximo fondo<br />
-de donde salieron tan fuertes y santas?...<br />
-¡Lo que fueran tus gotas de llanto<br />
-con las que hay que llorar, comparadas!<span class="pagenum"><a id="Page_120"></a>[Pg 120]</span><br />
-¡Lo que fueran chocando tus besos<br />
-si dos muchedumbres de soles chocaran!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡Lo que fueran tus piedras preciosas</span><br />
-en los campos del éter bordadas!<br />
-¡Lo que fuera tu gesto de hormiga<br />
-de todos los orbes ritmando la marcha!<br />
-¡Lo que fuera tu voz gobernando<br />
-la revista de todas las razas!<br />
-¡Lo que fueron tus horas de insecto<br />
-si todas las horas de Dios las tragaran!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Como en esos arcaicos escombros</span><br />
-que silvestre zarzal amortaja,<br />
-sobre plintos de mármol augusto<br />
-discurren culebras terrosas y flavas,<br />
-las culebras del hambre y los vicios<br />
-su semblante de Dios desencajan<br />
-y la bilis del Odio, superbas,<br />
-de pálido azufre dantesco la bañan.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Ni el más leve, gentil sentimiento</span><br />
-centellea su faz demacrada:<br />
-pues al dulce rubor de las rosas<br />
-la luz lo genera, la noche lo mata.<br />
-Sus afectos flotando confusos<br />
-en el mar del instinto sin playas,<br />
-leviatanes enormes parecen<br />
-que dentro su vago cubículo vagan.<span class="pagenum"><a id="Page_121"></a>[Pg 121]</span></p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡Leviatanes enormes!... lo mismo</span><br />
-que el vapor fantasmal de las aguas,<br />
-con sus lívidos velos llorosos<br />
-difuma de Londres la enérgica mancha:<br />
-tras aquel invasor aguardiente<br />
-que a geniales y a estúpidos mata,<br />
-los contornos humanos asumen<br />
-grotescos dibujos de bestias nefarias.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Turpitud multiforme, deforme,</span><br />
-cuyo suero de gimio deprava<br />
-cual tenaz filtración del infierno,<br />
-familias y tribus, naciones y razas.<br />
-Turpitud alevosa que viene<br />
-de vigor y placer disfrazada<br />
-sepultando la luz en la Sombra,<br />
-torciendo, rompiendo la psiquis humana.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡Leviatanes protervos!... Del modo</span><br />
-que sus bravos arpones enlazan<br />
-los torcidos anzuelos, la noche<br />
-que dos espineles muy próximos atas:<br />
-su persona moral es enjambre<br />
-de torcidas pasiones bastardas,<br />
-que la influencia de un astro maldito<br />
-sacude, alborota, revuelve y engancha.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡Leviatanes horribles!... Lo propio</span><br />
-que las pobres personas baldadas,<br />
-con los órganos sanos que tienen<span class="pagenum"><a id="Page_122"></a>[Pg 122]</span><br />
-reponen o finjen aquél que les falta:<br />
-de palpar sus tupidas tinieblas,<br />
-ha sacado, también sus ventajas,<br />
-y al dolor sin amigos que sufre<br />
-le brotan ideas con dientes y garras.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y cual dos huracanes contrarios</span><br />
-que barriendo la tez de la Pampa,<br />
-sibilantes de furia se funden<br />
-y en férvidas rondas al éter se lanzan:<br />
-su contrato social es un choque<br />
-de violencias rasantes y pravas,<br />
-remolino de pestes, coyundas<br />
-que toda la recua del mal acollaran.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Pero como de dos peregrinos</span><br />
-que repechan abrupta montaña,<br />
-más lesiona sus pies el cobarde<br />
-que menos afirma sus pies en la marcha:<br />
-solamente los mansos corderos<br />
-en aquel pedregal se desangran...<br />
-¡Mujerzuela procaz a quien rinde<br />
-la limpia, sonante, genial bofetada!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y es amigo traidor, vil hermano,</span><br />
-vil esposo, vil padre... ¡Que caigan<br />
-los brazos de Cristo y le formen<br />
-cual una materna, mimosa muralla!<br />
-Yo no dejo a mi plebe convicta<br />
-faz a faz de tus nobles infamias...<span class="pagenum"><a id="Page_123"></a>[Pg 123]</span><br />
-¡Será todo lo vil; pero nunca<br />
-más vil que tu vida más útil y sana!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡Qué! ¿No tienes amigos amables</span><br />
-que te ponen el pie cuando pasas,<br />
-ni jamás un gorrión de tus migas<br />
-llamándote padre rajó tus espaldas?<br />
-¡Qué! ¿No venden los grandes hermanos<br />
-a sus grandes hermosas hermanas<br />
-y los grandes maridos no suben<br />
-después que sus honras bajaron muy bajas?</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡Qué! ¿Dirás que tus niños de cera</span><br />
-no son tigres cachorros que lactan;<br />
-que tus lazos efebos no sufren<br />
-vigilias perplejas, insólitas ansias;<br />
-que tu joven doctor,&mdash;ese mismo<br />
-que repujan masaje y gimnasia,&mdash;<br />
-siente claro, vivaz, fulminante<br />
-cualquiera resorte maestro del alma?</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡Qué! ¿Dirás que tu guante de Suecia</span><br />
-diez pulidas ganzúas no envaina;<br />
-que tu sacro cerebro de Newton<br />
-no vibra quién sabe que celdas nefandas?<br />
-¡Qué! ¿Dirás que mi firme cuchilla<br />
-cuando hiende la carne del paria,<br />
-porque bruñes tu piel con gamuza<br />
-no hiere tu propia, tu misma carnaza?<span class="pagenum"><a id="Page_124"></a>[Pg 124]</span></p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Como están bajo el rubio topacio</span><br />
-del provecto jerez agolpadas,<br />
-por subir y flotar y engreirse,&mdash;<br />
-chusmaje bravío,&mdash;las heces amargas;<br />
-como están en el frígido lecho<br />
-de los hondos aljibes de Arabia,<br />
-muchedumbres de vírgulas viles<br />
-debajo del puro cristal de las aguas;</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Como está la ocasión del estrago,&mdash;</span><br />
-ella misma, total, fulminaria,&mdash;<br />
-tras el amplio dosel de esas nubes<br />
-fugaces cual sueños fugaces que pasan;<br />
-como cuelgan de regios tapices<br />
-primorosas, bellísimas dagas,<br />
-aguardando al Caín, al Otelo,<br />
-o el cívico Bruto que vibre sus lamas;</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Cual desdobla, crespones azules</span><br />
-en las cumbres del monte la larva,<br />
-mientras hierve iracunda en el fondo<br />
-como una iracunda, perpetua amenaza:<br />
-cual recoge la bestia felina<br />
-su retráctil, su elástica zarpa,<br />
-mientras duerme feliz meditando<br />
-su opípara cena de carnes humanas;</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Como terca y astuta y sumisa,</span><br />
-sin tal vez amagar, se recata<br />
-por detrás de la piel reluciente,<span class="pagenum"><a id="Page_125"></a>[Pg 125]</span><br />
-del cáncer hediondo la red soberana:<br />
-como corre a través de cien cráneos,<br />
-dubitante y anónima y canta,<br />
-la imperial, la furiosa locura<br />
-que al fin sobre alguno se afirma y estalla:</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Así están en tu ser los extremos</span><br />
-do tu heroico egoísmo se lanza<br />
-cada vez que tu yo, tu persona,<br />
-tu fin, tu destino, peligran y claman.<br />
-Así están aguardando pacientes<br />
-la ocasión, de reinar como amas,<br />
-las que tú denominas torpezas<br />
-no sé con qué gesto de arcángel sin alas.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Así está lo más vil soportando</span><br />
-su capullo de túnicas blancas,<br />
-sin decir, ni vibrar, ni radiarse<br />
-si el mar de tu vida no agita sus aguas...<br />
-¡Por qué toda esa luz que refulges<br />
-puede ser en tinieblas trocada,<br />
-miserable montón de miseria<br />
-que todas las manos moldean y amasan!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Porque tú,&mdash;gran señor, gran patricio,</span><br />
-gran ilustre, gran genio, gran lama,&mdash;<br />
-por lo mismo que moro en las sombras,<br />
-a mí no me ciegas, te cuento las manchas;<br />
-y detrás de tu aspecto solemne,<br />
-del perfume de honor que derramas,<span class="pagenum"><a id="Page_126"></a>[Pg 126]</span><br />
-de la curva triunfal de tu testa...<br />
-¡Yo sé lo que sobra, yo sé lo que falta!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡Que abandonen la cruz esos brazos</span><br />
-que sin ver ni juzgar nos abrazan,<br />
-y las lepras de todos envuelva<br />
-su blanca batista que siempre está blanca<br />
-que desciendan al mundo esas manos<br />
-que la furia del mar amansaban,<br />
-y al cerebro más firme y completo<br />
-le impongan la enorme locura cristiana!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡Que me cieguen mis ojos malditos,</span><br />
-que con sólo mirar ya difaman!<br />
-¡Que me arranquen mi lengua de sierpe<br />
-que sólo destila verdades airadas!<br />
-¡Que sacudan mi frente y la rompan<br />
-como a frágil redoma de miasmas!<br />
-¡Que desgarren mi pecho y fulminen<br />
-la esponja de viles vilezas que guarda!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡Sí! ¡Yo sé que un perfume inefable,</span><br />
-que un fulgor indeciso de alba,<br />
-que una música sorda y sublime<br />
-desprenden y esparcen las vidas más bajas!<br />
-¡Sí! ¡Yo sé que del fondo más hondo<br />
-surgirán las alturas más altas,<br />
-mientras haya girones, andrajos,<br />
-deshechos, minucias de carnes humanas!<span class="pagenum"><a id="Page_127"></a>[Pg 127]</span></p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡Sí! ¡Lo mismo que charcos hediondos</span><br />
-resplandecen al sol como plata,<br />
-y al brochazo del genio las formas,<br />
-la cárcel del lienzo desertan y saltan;<br />
-la presión de las manos divinas<br />
-en la creta del Cosmos, echada,<br />
-realizó la sutil y evidente,<br />
-fugaz y absoluta presencia del alma!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡Sí! ¡Que venga la luz a raudales,</span><br />
-a diluvios ardientes de llamas!<br />
-¡Que me fluya del fondo del cráneo,<br />
-y al último cráneo dilate su cauda!<br />
-¡Que se colme mi ser de justicia,<br />
-del afán de ser justo sin saña,<br />
-y lo mismo que a un campo sembrado<br />
-me broten verdades eternas y mansas!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Aunque hieran los ojos del sandio</span><br />
-que prefiere no ver lo que palpa;<br />
-aunque surjan tan recias que rompan<br />
-sus torsos ciclópeos, mi mísera entraña;<br />
-¡Aunque ya no me quede cerebro<br />
-para hilar las ideas más vacuas<br />
-y me tienda sin fuerzas, idiota,<br />
-contando las olas del mar, en la playa!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Si el Amor electriza sus carnes,&mdash;</span><br />
-el Amor que prolonga las razas,<br />
-que los pies de marfil de Itacto<span class="pagenum"><a id="Page_128"></a>[Pg 128]</span><br />
-besó con sus besos de nardos y ascuas;&mdash;<br />
-yo no sé qué lupercos infames<br />
-a tender ese tálamo bajan;<br />
-yo no sé de qué vientre surgieron<br />
-aquellas legiones de vicios con alas.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Primer vago rumor en el nido,</span><br />
-primer vago matiz en la rama,<br />
-primer vago fulgor en el cielo,<br />
-los niños; pichones retoños y albas.<br />
-Pero nunca sonríen aquellas<br />
-mañanitas del polo nubladas;<br />
-querubines de Dios... ¡querubines<br />
-que bregan cubiertos de pupas y canas!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡Valerosos impunes pichones</span><br />
-que del nido paupérrimo saltan<br />
-y a buscar su comida comienzan,<br />
-nacientes el pico, la felpa y la garra;<br />
-valerosos rapaces que tornan<br />
-con sus tiernas manitas manchadas,<br />
-a llenar, como próvidos padres,<br />
-las faldas maternas de ricas migajas!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Como tienden al sol los rosales</span><br />
-que tenaz el taladro taladra,<br />
-sus dolientes pimpollos lo mismo<br />
-que tiende sus brazos la vieja traviata:<br />
-su precoz pubertad es el gesto,<br />
-la sonrisa senil de las razas:<span class="pagenum"><a id="Page_129"></a>[Pg 129]</span><br />
-floración de sepulcros, pimpollos<br />
-que tardos, muy tardos, en fruto se cuajan.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Enfermizos, nacientes pimpollos</span><br />
-cuyas hojas de seda desatas<br />
-con tus artes de fauno... ¡con esos<br />
-deleites sombríos que tú no declaras!<br />
-Satinados pezones que sucias,<br />
-callejeras deidades arrastran<br />
-y recoje y estruja y exprime<br />
-quién sabe qué mano de prócer, malvada.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Miserandos capullos marchitos</span><br />
-con que nutres el horno y la fragua<br />
-como quien alumbrase sus noches<br />
-con rayos pedidos al sol de mañana,<br />
-como quien recubriese sus minas<br />
-con los propios diamantes que guardan...<br />
-¡salvación del afán de un minuto<br />
-con toda la serie siglos que faltan!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Como aquellos duraznos salvajes</span><br />
-que comercias a sendas barcadas,<br />
-exquisitos algunos, carecen<br />
-de rojos matices, de pulpa y de savia:<br />
-cuando trueca su flor en espigas,&mdash;<br />
-si en la vil soledad no se mata,&mdash;<br />
-como fruto silvestre de bosque,<br />
-de ser una vida rodando no pasa.<span class="pagenum"><a id="Page_130"></a>[Pg 130]</span></p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y una vida vulgar es un cofre</span><br />
-de inseguras, de fáciles tapas,<br />
-donde mete cualquiera sus manos<br />
-y el pobre tesoro completo le saca;<br />
-pero hay vidas vulgares que suelen,<br />
-como ciertas anónimas arcas,<br />
-ocultar cautelosos resortes<br />
-que saltan a veces... ¡y a veces no saltan!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡Cautelosos resortes!... Lo mismo</span><br />
-que los raudos cohetes traspasan<br />
-el capuz de la noche y se vuelcan<br />
-a chorros de luces brillantes y varias;<br />
-de la mar bonancible, sumisa,<br />
-de vulgares cabezas humanas,<br />
-brotan siempre la curva silbante<br />
-que vuelca sus luces o rojas o blancas.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Lo ruín, lo vulgar; el repuesto</span><br />
-del templado cordaje del arpa;<br />
-las torcidas virutas endebles<br />
-que va como rulos dejando la tabla:<br />
-la porción de color que pudiera<br />
-ser mejilla, ser labio y es granza...<br />
-¡material de proyectos divinos<br />
-que sirve de cuñas, andamios y gradas.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Como ruedan las noches de invierno,</span><br />
-prematuras y torvas y tardas,<br />
-sobre cada primor de las yemas<span class="pagenum"><a id="Page_131"></a>[Pg 131]</span><br />
-poniendo colgajos de crudas escarchas,<br />
-va también su vejez a dormirse<br />
-del osario común a la zanja,<br />
-sobre cada ilusión que despunta<br />
-poniendo seguro, mordaz epigrama.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Porque toda vejez se defiende</span><br />
-de los rayos del sol que se alza,<br />
-circuyendo su calva de nimbos<br />
-y echando a la joven burlonas miradas;<br />
-porque toda vejez disimula<br />
-su rencor al placer de las alas,<br />
-desdoblando feroces antenas<br />
-que hieren precisos la nota que falla.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Porque a cada ilusión que perdemos</span><br />
-una fúlgida luz nos apagan<br />
-y un nidal de pichones azules<br />
-del fondo del pecho nos hurtan y matan:<br />
-¡y aquel antro se puebla de sombras<br />
-que maldicen la lumbre del alba,<br />
-y aquel nido desierto y helado,<br />
-se colma de sendas tarántulas bravas!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Mas cual esos heroicos guerreros,</span><br />
-cuya tez embellecen y manchan<br />
-cicatrices de sable y estoque...<br />
-con otras habidas en otras campañas;<br />
-por la tez de mi plebe proterva,<br />
-por sus manos roñosas y flacas,<span class="pagenum"><a id="Page_132"></a>[Pg 132]</span><br />
-el afán del oficio depuso<br />
-la tosca y excelsa señal de la garra.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y así como los tales ilustres,&mdash;</span><br />
-descreídos, borrachos y mandrias,&mdash;<br />
-en las cuevas del pecho mantienen<br />
-cual santo rescoldo, la fe de su patria;<br />
-por haber ejercido de mártir<br />
-en la ruda, perpetua jornada,<br />
-yo no sé qué fulgor indecible<br />
-de gran sacerdote, sus ojos irradian.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Como aquel rapazuelo sin padres</span><br />
-que te sirve de pie mientras yantas,<br />
-cuanto más te retiene la gula<br />
-más fría recibe la sobra que traga:<br />
-mientras cubre de goces tu vida,<br />
-mientras llena de luz tu morada,<br />
-su ración del placer que te sobra,<br />
-se cubre, se llena de pútridas larvas.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y cual esas mujeres abyectas</span><br />
-que te sorben la bolsa y el alma,<br />
-simulando llenar tus deseos<br />
-con una presteza de madres y hermanas:<br />
-cada vez que cualquier beneficio,<br />
-tus umbrales de pórfido baja...<br />
-¡baja un garfio voraz de drenaje,<br />
-un buzo equipado de recia escafandra!<span class="pagenum"><a id="Page_133"></a>[Pg 133]</span></p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡Yo diviso diez lojas ardientes</span><br />
-que conminan la gleba reacia,<br />
-cuando miro tus dos manecitas<br />
-jugar en sus lomos de acémila exhausta!<br />
-¡Yo percibo tu voz alentando<br />
-la jipante cuadriga cansada<br />
-cuando veo caer tus coronas<br />
-en esas virtudes sombrías y flacas!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Yo me tapo los ojos y tiemblo</span><br />
-cada vez que sus dotes alabas:<br />
-me pareces un boa del Chaco<br />
-que ya la fascina, que ya se la traga;<br />
-me pareces un pulpo inhartable<br />
-cuyas tenias flexibles alarga<br />
-y en las carnes del náufrago inerte<br />
-succiona la chispa final de substancia:</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Me pareces un torpe cruz roja</span><br />
-que la quiere sentir consternada<br />
-y lo mismo que un sátiro ebrio<br />
-le busca, le frota, le lama la sarna...<br />
-¡Caridad es pillaje, comedia,<br />
-vanidad, precaución, diplomacia,<br />
-relucientes retobos que cubren<br />
-la bola de mármol del alma pagana!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Como aquellos hipócritas canes</span><br />
-que regresan contritos al alba,<br />
-rasguñando tu puerta febriles,<br />
-con sordo gruñido suplican y llaman:<br />
-a la faz de las puertas de bronce<span class="pagenum"><a id="Page_134"></a>[Pg 134]</span><br />
-que la Luz de la Sombra separan,<br />
-gemirán con gemido espantable<br />
-tus más soberanos ingenios y famas.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y cual ven al pasar los obreros</span><br />
-que al par mismo del sol se levantan,<br />
-a los lacios, tenaces mastines<br />
-que lamen gimiendo la puerta cerrada:<br />
-las legiones de siglos y siglos<br />
-que lo Eterno en lo Eterno derrama,<br />
-mirarán al pasar a tus grandes<br />
-batiendo afanosos las áureas aldabas.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y así como los amos del perro,&mdash;</span><br />
-ya la sombra nocturna pasada,&mdash;<br />
-vagamente recuerdan que alguno<br />
-quién sabe ni cuándo ni dónde lloraba:<br />
-la flamígera mente absoluta<br />
-que al nidito de tórtolas haja,<br />
-puede ser que sospeche algún día<br />
-que suele ser genio la pécora humana.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡Sí! Cual esa fugaz arenilla</span><br />
-que en las losas del pórtico vaga,<br />
-cuando silban los vientos airados<br />
-y al ras del arroyo sus sondas arrastran:<br />
-por los blancos pretiles del cielo<br />
-y a la faz de su puerta sellada,<br />
-rodarán reducidos a polvo...<br />
-laureles, retortas, diademas y espadas.<span class="pagenum"><a id="Page_135"></a>[Pg 135]</span></p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Pues lo mismo que al joven recluta</span><br />
-que reduce cobarde su talla,<br />
-le despojan furiosos y cuasi<br />
-le miden y escrutan las mismas entrañas:<br />
-para dar con el peso preciso<br />
-de la brizna de Amor que alentabas,<br />
-tendrá Dios que arrancarte a montones<br />
-las púrpuras necias que ciñen tu alma.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">De la propia manera que cuando</span><br />
-la jauría descubre la caza,<br />
-si es algún jabalí temeroso,<br />
-ladrando los canes parece que hablan;<br />
-tu fortuna, tus leyes, tu ciencia<br />
-que no fueron,&mdash;no, nunca,&mdash;cristianas,<br />
-si perciben su faz en la sombra,<br />
-clamando castigo parece que ladran.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y así como Eliphas esgrimía</span><br />
-su torzal de retórica sabia,<br />
-cuando Job delirante, rugiente,<br />
-royendo su podre con Dios altercaba<br />
-cualquier lengua señora del verbo<br />
-pretendió conducirla y salvarla...<br />
-¡si el Dolor es de Dios, Dios lo guía<br />
-y el mismo trabajo secreto trabajan!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Cuando da su pulmón el sonoro</span><br />
-resollar del titán que batalla:<br />
-cuando rompe los aires cerúleos<span class="pagenum"><a id="Page_136"></a>[Pg 136]</span><br />
-a enormes rebatos de viejas campanas<br />
-cuando brilla su faz a las rojas<br />
-claridades del odio y las llamas:<br />
-cuando va deponiendo cabezas<br />
-ya rubias y locas, ya graves y calvas.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Habrá siempre malignas y ocultas</span><br />
-filtraciones de hiel en su alma:<br />
-habrá siempre dos manos cubiertas<br />
-de gruesos diamantes que compren y aplaudan:<br />
-habrá siempre chispazos perdidos<br />
-que fulminen las trojes humanas:<br />
-habrá siempre fanáticos ebrios<br />
-que azucen al dogo por pura jactancia...</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡Habrá siempre, jamás en tus puertas</span><br />
-de valioso marfil incrustadas,<br />
-rajadura secreta por donde<br />
-vislumbre tu siervo verdades amargas!<br />
-¡Habrá siempre detrás de tus tronos<br />
-un Luzbel que les roa las gradas<br />
-y un bufón ofendido mostrando<br />
-que son deleznables montones de paja!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Como no se concierta la sierpe</span><br />
-con la sierpe vecina y hermana,<br />
-para dar un asalto de lenguas<br />
-regidas en orden, al tigre que pasa:<br />
-pero como la sierpe que yace<br />
-respirando rencor solitaria,<span class="pagenum"><a id="Page_137"></a>[Pg 137]</span><br />
-si la pisa la fiera se torna<br />
-silbante, furente, y el dardo le clava:</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Cuando ya un dolor excesivo</span><br />
-de su torpe modorra la saca,<br />
-reacciona feroz y acomete<br />
-la insignia primera de mando que alcanza.<br />
-¡Porque nunca el Dolor tuvo tiempo<br />
-de inventar y medir represalias,<br />
-y atropella por sí; por impulso,<br />
-por ley, por instinto, por lógica innata!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Como va por el foso la Vida</span><br />
-de sutil fetidez rodeada;<br />
-como yacen los limos profícuos<br />
-detrás de sus vuelos de fúnebre miasma:<br />
-como triste, deforme, difusa,<br />
-la materia del caos aguardaba<br />
-los acentos de Dios que dijesen,<br />
-¡sé nube, sé piedra, sé carne, sé planta!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Así van las burbujas de gloria,</span><br />
-las virtudes más bellas y mansas,<br />
-por el ancho zanjón del arroyo,<br />
-prolijas y sordas, latentes y bravas;<br />
-así espera mi pulpa del genio,<br />
-fluctuante, deforme, callada,<br />
-la presión del Arar que decrete<br />
-su toga, su lauro, su cetro, su tiara.<span class="pagenum"><a id="Page_138"></a>[Pg 138]</span></p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y cual brotan del mar esas nubes</span><br />
-que simulan paisajes de nácar;<br />
-como luego, por múltiples modos,<br />
-regresan y siempre la mar las exhala:<br />
-no son más que vapor de sí propia<br />
-tiranías, alcurnias y famas;<br />
-flotarán esas nubes el tiempo<br />
-que floten y rujan abajo esas aguas.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">La crearon las leyes eternas</span><br />
-al tomar al Dolor como causa<br />
-y al poner la noción de lo Puro<br />
-por fin, por objeto de todas las ansias:<br />
-pero aquel bravo vivo doliente,<br />
-para dar con la Luz que le llama,<br />
-requirió sus declives y cauces,<br />
-su plan y esqueleto de leyes humanas.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y así fueron las leyes... tus leyes,</span><br />
-que no salen jamás de una pauta:<br />
-la feroz oriental que produjo<br />
-los clásicos moldes de todos los parias;<br />
-la que dió sus pacientes ilotas<br />
-a la hirsuta virtud espartana;<br />
-la de Roma imperial recubriendo<br />
-de fúlgida gloria, cadenas y lacras:</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">La del recio trotar de barbarie</span><br />
-por la fría cultura pagana,<br />
-que llamó cosa vil al vencido,<span class="pagenum"><a id="Page_139"></a>[Pg 139]</span><br />
-gordura del campo, terruño con alma:<br />
-la cruel de tu ciencia de nombres<br />
-desatando las turbas incautas,<br />
-para verlas correr delirantes<br />
-detrás de rotundas vacías palabras;</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">La presente, la tuya, la nuestra,</span><br />
-la que tanto retocas y lavas,<br />
-la que llena de tildes al débil<br />
-y al fuerte le carpe y alfombra la cancha...<br />
-rufianesca noción de un querube<br />
-cuyas dobles, amplísimas alas<br />
-¡recubrieran cual toldos discretos,<br />
-los torpes deleites de quien las pagara!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Sólo fué la grandeza que gozas</span><br />
-por su fiebre de hacer, consumada...<br />
-¡mis hormigas de Dios, si quisieran,<br />
-con finos buriles el aire labraran...!<br />
-Mal oliente sudor de cuadrilla<br />
-sangre vil de las hordas en armas:<br />
-cenagoso caudal que tú riges...<br />
-¡lo mismo que rigen al mar sus resacas!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Si reclinas tu faz en el globo</span><br />
-como quien su pulmón auscultara,<br />
-cual recogen echados en tierra<br />
-los indios errantes la voz de la Pampa;<br />
-sentirás el traqueo solemne,<br />
-de su heroica labor cotidiana,<span class="pagenum"><a id="Page_140"></a>[Pg 140]</span><br />
-cual si fuera timbal ese globo<br />
-y en él repicase la Vida su marcha.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Si tu yunta pujante sujetas,</span><br />
-al plebeyo camino te bajas<br />
-y un puñado de polvo recojes<br />
-del mismo que bate la yunta que piafa:<br />
-cogerás un terrón del progreso<br />
-que sobó como el pan con sus palmas,<br />
-sentirás el hedor de la sangre<br />
-que puso diademas a todas las patrias.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Si cual un catador eminente</span><br />
-que cien viejos borgoñas compara,<br />
-comparando la sal de los mares<br />
-en todos los mares tu crátera escancias:<br />
-brindarás con el férvido mosto<br />
-de la carne de chusma que tragan,<br />
-con el trágico néctar del simple<br />
-que fió de los genios que tú desamparas.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Si registras el haz del planeta,</span><br />
-si sus dos hemisferios indagas<br />
-cual pudiese la tigre llorosa<br />
-buscar sus cachorros por cuevas y zarzas:<br />
-no verás un rincón del desierto<br />
-donde fije un pie la canalla,<br />
-buscarás el solar, sin hallarlo,<br />
-de aquel que tu feudo triangula y dilata.<span class="pagenum"><a id="Page_141"></a>[Pg 141]</span></p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Si barrenas la costra terrestre</span><br />
-más allá de las últimas napas,<br />
-como un niño voraz con sus dedos<br />
-perfora y vacía su propia naranja:<br />
-sacarás el serrín de los tristes<br />
-que debajo del suelo trabajan...<br />
-¡se cerró como un puño el abismo,<br />
-tal vez protestando de recua tan mansa!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Si tu joya más breve, más necia,</span><br />
-con tu rítmica mano contrastas,<br />
-como aquellas matronas que buscan<br />
-a graves tanteos los granos que faltan:<br />
-sentirás un imán prodigioso<br />
-que tus hilos de nervios alarma...<br />
-la pasión del orfebre ¡que puso<br />
-tremantes de vida las prendas que gastas!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Si lo propio que sueñas dormido</span><br />
-con un hecho anormal de tu infancia,<br />
-las arenas del circo rehaces<br />
-adonde moría la chusma cristiana:<br />
-a verás fulminar los excesos<br />
-faz a faz de Nerón que los ama:<br />
-faz a faz de la cruz y los garfios<br />
-cantar ideales, cantar esperanzas.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y si como entre sueños consigues</span><br />
-prolongar los que más se regalan,<br />
-tu visión expectral prolongases<span class="pagenum"><a id="Page_142"></a>[Pg 142]</span><br />
-y en cuevas y osarios la noche pasaras:<br />
-la verías cavar en las tumbas<br />
-el zanjón de la tumba pagana,<br />
-la verías alzar los altares...<br />
-¡los mismos altares que ya no la salvan!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Si del reino ideal de Minerva</span><br />
-desarrollas y extiendes el mapa,<br />
-y persigues en él fríamente<br />
-la ciencia más pura, la más algebraica:<br />
-convendrás que tu triunfo primero<br />
-triunfo fué de la humana ignorancia,<br />
-y hallarás que los sueños de un loco<br />
-van siempre alumbrando cualquiera vanguardia.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Si tus graves filósofos abres</span><br />
-por sus hojas más plenas y sabias,<br />
-con el propio fervor con que buscas<br />
-los versos mejores del vate que aclamas:<br />
-no verás en las hojas aquellas<br />
-nada más que un montón de palabras<br />
-que fulguran, a veces, la chispa<br />
-del Sancho del siglo, la zona y la raza.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Si a tus negros presidios penetras,</span><br />
-en tus patios ruidosos te paras,<br />
-en la jerga del preso meditas<br />
-y acoges y estudias los dijes que labra:<br />
-sentirás que tu lengua y tus artes<br />
-de los fondos humanos arrancan,<span class="pagenum"><a id="Page_143"></a>[Pg 143]</span><br />
-como van por el cieno, latentes,<br />
-los lirios, los nardos, las rosas, las dalias.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Si visitas en noches de planes</span><br />
-de Caín y de Caco las aulas<br />
-y su bronca función de poderes,<br />
-la tuya de felpa, prolijo comparas:<br />
-hallarás con horror y amargura,<br />
-que tus goces orgánicos bajan<br />
-y concuerdan con ese del crimen<br />
-tan justo, tan fino manejo de garras.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Si la lívida frente del santo</span><br />
-con genial entereza trepanas,<br />
-y en sus nobles abismos arrojas<br />
-ecuánime, libre, sedienta mirada:<br />
-hallarás la molécula misma<br />
-de algún cáncer atroz de cloaca,<br />
-que pasando de padres en hijos<br />
-abrió candorosas clemátides blancas.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Si en tus rondas nocturnas asieras</span><br />
-al primer ganapán que pasara,<br />
-como quien al azar, distraído,<br />
-cualquier retoño del árbol arranca:<br />
-detenerlas al César del orbe<br />
-que sin rumbo ni séquito vaga,<br />
-mientras alguien combina sus horas<br />
-y el trono y el cetro de rey la depara.<span class="pagenum"><a id="Page_144"></a>[Pg 144]</span></p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Si la pulpa del vago, del ebrio,</span><br />
-del peor, del más ínfimo palpas,<br />
-como quien al buscar una perla<br />
-registra la zona más vil de una casa:<br />
-sentirás sollozar esas mudas,<br />
-adiposas, abyectas piltrafas<br />
-con el hondo plañir de los astros,<br />
-que se hunden por siempre jamás en la nada.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Si la voz del silencio interrogas,</span><br />
-del febril, del genial, del que brama,<br />
-del que llena de sangre los cráneos,<br />
-tañendo sonoras campanas de plata:<br />
-pasará galopando mi Chusma<br />
-por las teclas de luz de tu alma,<br />
-cual si Dios, con sus manos, pulsase<br />
-la gran sinfonía final de las causas.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Jadeante, grotesca, inasible:&mdash;</span><br />
-por tenaz, por insólita y vaga,&mdash;<br />
-soportando por siglos de siglos,<br />
-minuto a minuto la cúpula humana:<br />
-así está la misérrima plebe,<br />
-la inmortal invencible alimaña<br />
-que los tercos lebreles vigilan<br />
-y acosan y aturden y aprietan y aplastan.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡No! ¡No puede quedar en mi Chusma,</span><br />
-nada más que la torva mirada<br />
-con que atisban, tahures vencidos,<span class="pagenum"><a id="Page_145"></a>[Pg 145]</span><br />
-sutiles, absurdas, quiméricas trampas!<br />
-¡No! ¡No puede sentir en su pecho<br />
-nada más que rencores de paria,<br />
-y el horresco furor de que todo<br />
-reviente y en finas moléculas caiga!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Ni podrás vaporar para siempre</span><br />
-las barreras de hiel que separan<br />
-la mansión de las risas amables,<br />
-de aquel «pandemonium» de sombras airadas,&mdash;<br />
-¡nada más que poniendo tus labios<br />
-donde mismo supuran sus llagas,<br />
-nada más que llenando tus leyes<br />
-del fuego divino del alma cristiana!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Ella ve desfilar tus manjares</span><br />
-en tus platos de Sévres y plata,<br />
-mientras yace rendida, gimiendo<br />
-debajo del bofe que cuasi no alcanza:<br />
-y pues tiene tus órganos mismos,<br />
-cualquier vez esos órganos mandan,<br />
-¡y sin dar una voz, cual un dogo<br />
-del menos culpable la faz ataraza!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Ella siente la péndula loca</span><br />
-de tus días felices, que pasan<br />
-como fresca visión capitante<br />
-de ninfas que ríen, de senos que saltan:<br />
-y pues tiene sentidos y tiene<br />
-por tenerlos, pasiones y ansias,<span class="pagenum"><a id="Page_146"></a>[Pg 146]</span><br />
-¡con su gran maldición de sedienta<br />
-maldice, hasta mismo, tu vaso de agua!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Ella ve tus pasiones que vienen</span><br />
-con talantes de santos y santas,<br />
-reprimiendo gazmoñas, en ella,<br />
-la mínima culpa, la mínima falta;<br />
-y pues tiene noción de lo justo,<br />
-de no sé qué suprema balanza,&mdash;<br />
-¡tu disfraz de Catón la sulfura,<br />
-y enloda y escupe tu clámide blanca!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Ella ve florecer tus virtudes</span><br />
-donde mismo resultan premiadas,<br />
-cual escogen, sagaces, las hiedras,<br />
-la sombra jocunda de cedros y tapias:<br />
-y pues ella, la gran perseguida,<br />
-sabe bien el coturno que calzas,<br />
-cuando pisa tus pisos de roble,<br />
-sospecha que pisa diabólicas trampas,</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Ella ve que tu ley no sostiene</span><br />
-ni el derecho ni el bien que consagra,<br />
-cual un zarzo ruín que doblegan<br />
-los rubios, copiosos racimos que carga:<br />
-y pues ella prefiere los frutos<br />
-al sostén deleznable de cañas,<br />
-menosprecia tus leyes viviendo<br />
-la vida salvaje del puño y la daga.<span class="pagenum"><a id="Page_147"></a>[Pg 147]</span></p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Ella ve que cualquier sacerdocio</span><br />
-pone tren con la fe que levanta,<br />
-como aquellas mujeres que dicen:<br />
-¡más oro, más lujo de quien más nos ama!<br />
-y pues mora Minerva en su cráneo,<br />
-y pues vive Jesús en su alma,<br />
-¡ni respeto ni amor le despiertan<br />
-tus borlas de sabio, tus cruces de plata!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Ella ve que poder y fortuna</span><br />
-con tu solo sudor no los ganas:<br />
-que las flores no son del que riega,<br />
-sino del dichoso señor de las plantas:<br />
-y pues ese deber sin derechos,<br />
-del nivel del señor la rebaja,<br />
-¡le parecen dogales malditos<br />
-los clásicos yunques, las nobles azadas!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Ella busca la vida del ángel:</span><br />
-de la simple función soberana,<br />
-del dominio total de las olas<br />
-que el cerebro ciñen turbantes de llamas;<br />
-y al sermón del trabajo que suelen<br />
-predicar los que nunca trabajan,<br />
-magistrales modelos opone<br />
-de trágicos robos, de finas estafas.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Ella siente brotar en sí misma,</span><br />
-como sienten sus yemas las ramas,<br />
-la legión palpitante de sueños<span class="pagenum"><a id="Page_148"></a>[Pg 148]</span><br />
-que tientan, que buscan la luz de mañana:<br />
-y ella ve que su propia belleza<br />
-de lamentos del vientre no pasan:<br />
-pues un sólo mendrugo que baje,<br />
-cien días... ¡mil días de sueños aplasta!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Ella mira flotar en la zona</span><br />
-del poder, el honor y la fama,<br />
-las torcidas pasiones aquellas<br />
-que sólo merecen el fuego y el hacha:<br />
-y al buscar el abismo sin fondo<br />
-donde deben caer fulminadas,<br />
-¡con espanto sublime las oye<br />
-nombrar supervidas y cumbres humanas!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y volviendo su rostro a sí misma</span><br />
-de sí misma dudando, se palpa;<br />
-y al mirar otra vez, le parece<br />
-que todos un mismo secreto se pasan:<br />
-y cien claros dilemas terribles<br />
-la postrer ilusión le desgarran;<br />
-¡y una risa glacial y cortante<br />
-del fétido fondo del hígado, lanza!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Formidable, diabólica risa...</span><br />
-si Luzbel sus cavernas dejara,<br />
-en los templos de Dios penetrase<br />
-los días que visten de luces y galas,<br />
-y riése de aquel artefacto<br />
-de cartones y tules y panas:<span class="pagenum"><a id="Page_149"></a>[Pg 149]</span><br />
-su rajante, su právida risa,<br />
-¡no, nunca pusiera más bajo las almas!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Desquiciante, profética risa...</span><br />
-cual retumba la bóveda vasta<br />
-y al tremendo tronar, trepidando,<br />
-sus áureos, bruñidos estucos se rajan:<br />
-¡tal cuartea los tenues revoques,<br />
-tal asorda la bóveda glauca<br />
-del templo gentil del ensueño,<br />
-aquella pujante, bestial carcajada!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Carcajada bestial de la bestia</span><br />
-cuyo fuerte ronzal se desata:<br />
-que se sueña sin freno, sin brida,<br />
-sin un sofrenazo, sin una mirada;<br />
-que presiente la selva salvaje,<br />
-la continua, la libre vagancia;<br />
-la existencia imperial del instinto,<br />
-sin ver lo que pisan y rompen las patas.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡No te pasme su furia! No temas</span><br />
-sus arranques de virgen insana:<br />
-mientras haya quien crea, no importa<br />
-que templos y reyes y códigos caigan.<br />
-Teme, sí, que cruzando tus ojos<br />
-con sus ojos sin luz, te deshagas,<br />
-como torre de horror y energía<br />
-si el firme cimiento de piedra, le falta.<span class="pagenum"><a id="Page_150"></a>[Pg 150]</span></p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Teme, si con pavor indecible,</span><br />
-con el mismo pavor de la nada,<br />
-cual si todas las furias en coro<br />
-pasasen mostrando sus hórridas caras,<br />
-cual si todos los puntos del orbe<br />
-le negasen apoyo a tus plantas,<br />
-cual si todos los astros del cielo<br />
-cerrasen de golpe sus ojos de llamas:</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Que la bestia sublime descubra</span><br />
-que no va su ración en la carga;<br />
-que la virgen hermética sueñe<br />
-y olvide sus votos de virgen y caiga:<br />
-¡que la mártir rechace su cáliz,<br />
-que renuncie su nimbo y su palma<br />
-cual un vil desertor, cual un Cristo<br />
-que un día dejase su cruz solitaria!</p>
-</div>
-</div>
-
-<hr class="r10" />
-
-
-<h2 class="nobreak" >POSTAL</h2>
-
-<p>Toda ciudad es semejante a un anciano,
-lleno de recuerdos y cicatrices. Cada una de
-sus calles tiene su historia, cada uno de sus
-monumentos merece su capítulo y cada una
-de sus piedras, ha visto lo que no se sabrá nunca.</p>
-<hr class="r10" />
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_151"></a>[Pg 151]</span></p>
-
-<h2 class="nobreak" >MI JUVENTUD</h2>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw20" >
-<div class="poetry" >
-<p>Ayer te ví... No estabas bajo el techo<br />
-<span style="margin-left: 4em;">de tu tranquilo hogar</span><br />
-ni doblando la frente arrodillada<br />
-<span style="margin-left: 4em;">delante del altar,</span><br />
-ni reclinando la gentil cabeza<br />
-sobre el augusto pecho maternal.<br />
-Te ví... Si ayer no te siguió mi sombra<br />
-<span style="margin-left: 4em;">en el aire, en el sol,</span><br />
-es que la maldición de los amantes<br />
-<span style="margin-left: 4em;">no la recibe Dios,</span><br />
-¡o acaso el que me roba tus caricias<br />
-tiene en el cielo más poder que yo!</p>
-
-<p class="p1">Otros te digan palmas del desierto,<br />
-otros te llamen flor de la mañana,<br />
-otros queman incienso a tu hermosura,<br />
-<span style="margin-left: 4em;">yo te diré mi amada;</span><br />
-ellos buscan un pago a sus vigilias,<br />
-ellos compran tu amor con sus palabras<br />
-ellos son elocuentes porque esperan,<br />
-<span class="pagenum"><a id="Page_152"></a>[Pg 152]</span><span style="margin-left: 4em;">¡y yo no espero nada!</span><br />
-yo sé que la mujer es vanidosa<br />
-yo sé que la lisonja la desarma,<br />
-y yo sé que un esclavo de rodillas<br />
-<span style="margin-left: 4em;">más que todos alcanza...</span><br />
-Otros te digan palma del desierto<br />
-otros compren tu amor con sus palabras,<br />
-yo seré más audaz pero más noble,<br />
-<span style="margin-left: 4em;">¡yo te diré mi amada!</span></p>
-</div>
-</div>
-
-<hr class="r10" />
-
-<div class="chapter">
-<h2 class="nobreak" >MI FE</h2>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw15" >
-<div class="poetry" >
-<p>Y tal vez por eso mismo<br />
-Restallante de lirismo,<br />
-Lo fatal y lo imposible<br />
-Me deleita contrariar y resolver;<br />
-Cual un ángel del Averno<br />
-Partidario del Eterno,<br />
-Que a los réprobos absortos<br />
-Predicase las bellezas del Edén;<br />
-Cual un punto de la esfera<br />
-Que ser punto no quisiera,<br />
-Y en las cumbres de los soles<br />
-Resolviese proclamar su rebelión;<br />
-<span class="pagenum"><a id="Page_153"></a>[Pg 153]</span>
-Cual un ente miserable<br />
-Que soñando lo inefable,<br />
-Desde el fondo de la sombra<br />
-¡Suspirase por su cruz de redentor!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y delante de la furia</span><br />
-Con que rueda tu cintura,<br />
-Como tropa de bisontes<br />
-Poseída del delirio de migrar,<br />
-Cual innúmera majada<br />
-Perseguida y azotada<br />
-Por las lluvias invernales,<br />
-Que la llevan sin saber a dónde va.<br />
-Como férvido torrente<br />
-Que a la faz de la pendiente<br />
-Se desploma fragoroso<br />
-Sin más ley que la maldita de caer:<br />
-Yo la brizna sin historia,<br />
-Vil sobrante, vil escoria,<br />
-¡Me levanto formidable,<br />
-Me propongo fulminar tu estolidez!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Si vacía, si pomposa,</span><br />
-Si ruín, si delictuosa,<br />
-Si maligna, si cobarde,<br />
-Si proterva, si bestial humanidad:<span class="pagenum"><a id="Page_154"></a>[Pg 154]</span><br />
-Por la faz arrebolada<br />
-Más abajo de la nada,<br />
-Más abajo, todavía,<br />
-Pues te voy a maldecir y apostrofar<br />
-Soy tu padre, tu poeta,<br />
-Tu maestro, tu profeta,<br />
-Tu señor indiscutible,<br />
-¡Tu verdugo sin entrañas y tu juez!<br />
-No me asustas: te domino,<br />
-Te someto, te fascino<br />
-Con la luz esplendorosa,<br />
-¡Con el hierro incandescente de la fe!</p>
-</div>
-</div>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<h2 class="nobreak" >A LA LIBERTAD</h2>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw15" >
-<div class="poetry" >
-<p><span style="margin-left: 1em;">Como del fondo mismo de los cielos</span><br />
-el sol eterno rutilante se alza,<br />
-como el seno turgente de una virgen<br />
-al fuego de la vida se dilata;<br />
-<span style="margin-left: 4em;">Así radiosa,</span><br />
-<span style="margin-left: 4em;">y así gallarda,</span><br />
-se levantó del mar donde yacía<br />
-la exuberante tierra americana.<br />
-<span class="pagenum"><a id="Page_155"></a>[Pg 155]</span>
-<span style="margin-left: 1em;">Como prende su túnica de raso</span><br />
-con su joya mejor, la soberana,<br />
-como entre todas las estrellas reina<br />
-el lucero magnífico del alba;<br />
-<span style="margin-left: 4em;">Así pulida,</span><br />
-<span style="margin-left: 4em;">y así gallarda,</span><br />
-sobre todos los pueblos de su estirpe,<br />
-resplandor y joyel, ¡surge mi patria!<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Como buscan la luz y el aire libre</span><br />
-las macilentas yerbas subterráneas,<br />
-como ruedan tenaces y tranquilas<br />
-al anchuroso piélago, las aguas;<br />
-<span style="margin-left: 4em;">Así sedienta,</span><br />
-<span style="margin-left: 4em;">y así pordiada,</span><br />
-la triste humanidad se precipita<br />
-al pie de la bandera azul y blanca.<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡Allí van congregándose a la sombra,</span><br />
-para formar después una montaña!<br />
-¡Allí van adhiriéndose en el tiempo<br />
-partícula a partícula las razas!<br />
-<span style="margin-left: 4em;">Allí se funde,</span><br />
-<span style="margin-left: 4em;">y allí se amasa</span><br />
-el hombre, tal como surgió en la mente<br />
-del autor de los orbes y las almas.<br />
-<span style="margin-left: 4em;">Que así pulida,</span><br />
-<span style="margin-left: 4em;">y así gallarda,</span><br />
-sobre todos los pueblos de su estirpe,<br />
-resplandor y joyel, ¡surgió mi patria!</p>
-</div>
-</div>
-<hr class="r10" />
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_156"></a>[Pg 156]</span></p>
-
-<h2 class="nobreak" >SÓLO DIOS</h2>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw15" >
-<div class="poetry" >
-<p><span style="margin-left: 1em;">Yo sé que fieros, hambrientos,</span><br />
-dos ojos, en ti clavados,<br />
-siguiendo van tus cuidados,<br />
-miradas y movimientos.<br />
-Por más que sigan atentos<br />
-los giros de tu pasión,<br />
-podrá ser que la ocasión<br />
-sin aprovechar se queden...<br />
-¡Pues vigilarte no pueden<br />
-las telas del corazón!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Yo sé que una mano artera,</span><br />
-porque te olvides de mí<br />
-separaría de ti<br />
-cuanto en mi pensar te hiciera.<br />
-Su dueño, infeliz, espera,<br />
-que al suprimir mi visión,<br />
-logrará que tu pasión<br />
-desamparada se quede...<br />
-¡Pero robarte no puede<br />
-mi sombra del corazón!</p>
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_157"></a>[Pg 157]</span></p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Yo sé, que el labio de un hombre,</span><br />
-por tu amor capaz de todo,<br />
-recoge, a montones, lodo,<br />
-para volcarlo en mi nombre.<br />
-Me callo, sin que me asombre<br />
-la bajeza de su acción;<br />
-de su vil difamación<br />
-si queda rastro que quede...<br />
-¡Yo sé que manchar no puede<br />
-Mi nombre en tu corazón!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y ojos, mano y labio impío,</span><br />
-apostados, en acecho,<br />
-para robarte del pecho<br />
-tu corazón todo mío,<br />
-lucharán en el vacío,<br />
-sin lograr su pretensión,<br />
-hasta que de mi pasión,<br />
-libertada por Dios quedes...<br />
-¡Porque ni tú misma puedes<br />
-mandar en tu corazón!</p>
-</div>
-</div>
-
-<hr class="r10" />
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_158"></a>[Pg 158]</span></p>
-
-<h2 class="nobreak" >NOCTURNO CANTO DE AMOR</h2>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw15" >
-<div class="poetry" >
-<p><span style="margin-left: 1em;">Nocturno canto de amor,</span><br />
-que ondulas en mis pesares,<br />
-como en los negros pinares<br />
-las notas del ruiseñor;</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Nube que cruza tranquila</span><br />
-la extensión ilimitada,<br />
-dulcemente iluminada<br />
-por la luz de mi pupila;</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Ideal benefactor</span><br />
-en el espíritu mío,<br />
-como el collar de rocío<br />
-con que despierta la flor;</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Sumisa paloma fiel,</span><br />
-sobre mi pecho fornido,<br />
-como si fuera en un nido,<br />
-de mirtos y de laurel;</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Coloración singular</span><br />
-Que mi desgracia iluminas<br />
-como al desierto y las ruinas<br />
-la claridad estelar;<span class="pagenum"><a id="Page_159"></a>[Pg 159]</span></p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Blanco jazmín entre tules</span><br />
-y carnes blancas prendido<br />
-por mi pasión circuido<br />
-de pensamientos azules;</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Música, nube, ideal,</span><br />
-ave, estrella, blanca flor,<br />
-preludio, esbozo, fulgor<br />
-de otro mundo espiritual,<br />
-
-<span style="margin-left: 1em;">Aquí vengo, aquí me ves,</span><br />
-aquí me postro, aquí estoy,<br />
-como un esclavo que soy,<br />
-abandonado a tus pies.</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<hr class="r10" />
-
-<div class="chapter">
-<h2 class="nobreak" >MÁTER DOLOROSA</h2>
-</div>
-
-<p class="center">(Balada medioeval)</p>
-
-
-<h3>I</h3>
-<div class="poetry-container pw10" >
-<div class="poetry" >
-
-<p><span style="margin-left: 1em;">Las róseas mejillas</span><br />
-De leche y frutillas;<br />
-Los ojos dormidos<br />
-Como dos cupidos;<br />
-La boquita breve<br />
-De púrpura en nieve;<br />
-Los pechos cual proras<br />
-Que van triunfadoras;<span class="pagenum"><a id="Page_160"></a>[Pg 160]</span><br />
-Las manos tan finas<br />
-Como manos chinas;<br />
-Y el talle tan noble<br />
-Como tierno roble;<br />
-Tras de la persiana<br />
-De una torre altiva<br />
-Yace pensativa<br />
-Gentil castellana.</p>
-
-
-<h3>II</h3>
-
-<p>Con el rostro yermo<br />
-Como un dios enfermo<br />
-Dos ojos sombríos<br />
-Como dos vacíos;<br />
-Destrozado el pecho<br />
-Como altar deshecho;<br />
-Doblados los hombros<br />
-Cual pétreos escombros;<br />
-La feroz espada<br />
-Torcida y mellada;<br />
-Cota y paramentos<br />
-Flojos y sangrientos;<br />
-Sin rumbo, sin noto<br />
-Como barco roto;<br />
-Por los pedregales<br />
-Cruza un caballero<br />
-Sollozando fiero<br />
-Como cien chacales.</p>
-
-<span class="pagenum"><a id="Page_161"></a>[Pg 161]</span>
-
-
-<h3>III</h3>
-
-<p>Sudor, sangre y cieno<br />
-Del ijar al freno;<br />
-Revueltos los ojos<br />
-Nublados y rojos;<br />
-Los flancos hundidos<br />
-Latiendo afligidos;<br />
-Llenos de los trazos<br />
-De los espolazos;<br />
-Lanzando del cuello<br />
-Trémulo resuello;<br />
-Barriendo la tierra<br />
-Con su arnés de guerra;<br />
-Golpeando sin tino<br />
-La faz del camino;<br />
-Frente al minarete<br />
-La jaca cansada<br />
-Cayó fulminada<br />
-¡Matando al jinete!</p>
-
-
-<h3>IV</h3>
-
-<p><span style="margin-left: 1em;">Tras de la persiana</span><br />
-Do la castellana<br />
-Yace pensativa<br />
-Como una cautiva,<br />
-Se oye un gran gemido,<br />
-¡Se oye un alarido!<br />
-Corren los arqueros<br />
-Con pasos ligeros;<span class="pagenum"><a id="Page_162"></a>[Pg 162]</span><br />
-Giran los soportes<br />
-Sobre sus resortes;<br />
-Bajan estridentes<br />
-Los ferrados puentes;<br />
-Y ella misma&mdash;¡ella!&mdash;<br />
-Toda blanca y bella,<br />
-Mujer y caudillo<br />
-Sale del castillo;<br />
-Pues la noble maga<br />
-Quiere decidida,<br />
-Salvar una vida,<br />
-Que tal vez se apaga.</p>
-
-
-<h3>V</h3>
-
-<p><span style="margin-left: 1em;">¡Rodaron al mismo</span><br />
-Formidable abismo!<br />
-Venían de lejos<br />
-Ya tristes y viejos<br />
-¡Como dos difuntos<br />
-Que vagaran juntos!<br />
-Acaso sus vidas<br />
-Así confundidas,<br />
-Tuvieron dos nombres<br />
-Que honraron los hombres;<br />
-Y acaso no fueron<br />
-Porque no pudieron;<br />
-Pues no todos hieren<br />
-La cuerda que quieren.<br />
-¡Nada más que un jaco<br />
-Miserable y flaco;<span class="pagenum"><a id="Page_163"></a>[Pg 163]</span><br />
-Nada más que un huero<br />
-Sonar de matraca<br />
-Caballero y jaca,<br />
-¡Jaca y caballero!</p>
-
-
-<h3>VI</h3>
-
-<p><span style="margin-left: 1em;">Cual ponto revuelto</span><br />
-Su cabello suelto;<br />
-Rígida la cara<br />
-Cual si no pensara;<br />
-Blanca como cera<br />
-Cual si no viviera;<br />
-Las manitas juntas<br />
-Como dos preguntas;<br />
-Erguidos los hombros<br />
-Como dos asombros;<br />
-Las cejas alzadas<br />
-Como dos arcadas;<br />
-Los ojos abiertos<br />
-Sobre aquellos muertos,<br />
-Y enhiesta con noble<br />
-Majestad de roble;<br />
-La bella, la ufana,<br />
-La gran castellana,<br />
-Trágica y hermosa<br />
-Dolorida y tierna<br />
-¡Parece la eterna<br />
-Máter dolorosa!<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<hr class="r10" />
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_164"></a>[Pg 164]</span></p>
-
-<h2 class="nobreak" >EPITALAMIO</h2>
-</div>
-
-<p class="right" style="padding-right: 10em; "><em>En el casamiento de la hija de<br />
-Don Anacleto Domínguez.</em></p>
-
-
-<h3>I</h3>
-
-<div class="poetry-container pw15" >
-<div class="poetry" >
-<p><span style="margin-left: 1em;">Sólo vibra mi salterio</span><br />
-pensativas notas graves.<br />
-Yo no sé, como las aves,<br />
-«saludar al padre sol»;<br />
-Para mí la gran natura,<br />
-por su cielo y por su tierra<br />
-nada dice, nada encierra<br />
-que cautive mi emoción.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Por lo mismo&mdash;porque nunca</span><br />
-ni vacila, ni fracasa<br />
-y es eterna y solo pasa<br />
-por el riel de lo cabal&mdash;<br />
-no la tengo yo por sabia<br />
-como el sabio que la escruta:<br />
-Fuerza misma, fuerza bruta,<br />
-que no sabe adonde va.<span class="pagenum"><a id="Page_165"></a>[Pg 165]</span></p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Yo la siento un mecanismo</span><br />
-que no piensa, que no fragua&mdash;<br />
-cual su gas, como su agua<br />
-que proceden porque sí&mdash;<br />
-un recurso, un instrumento<br />
-del propósito divino:<br />
-Un vehículo en camino<br />
-con un fin que no es su fin.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y jamás de los jamases</span><br />
-me absorbieron las esferas,<br />
-ni el verdor de las praderas,<br />
-ni el desierto, ni la mar,<br />
-ni las aves, ni las flores,<br />
-ni los ríspidos insectos:<br />
-Serán bien, serán perfectos,<br />
-mas lo son sin voluntad.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¿Quién dirá que la Gioconda</span><br />
-modeló sus propios labios<br />
-y esos finos ojos sabios<br />
-que Leonardo eternizó?...<br />
-Así el sol, así los astros<br />
-de más fúlgida apariencia:<br />
-Luminarias sin conciencia<br />
-que dan luz y dan calor.</p>
-
-<span class="pagenum"><a id="Page_166"></a>[Pg 166]</span>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Nada saben, nada quieren,</span><br />
-nada buscan, nada inventan,<br />
-ni reforman ni violentan<br />
-ningún fin, ninguna ley.<br />
-Y a pesar de que circulan<br />
-por el éter tan audaces,<br />
-son idiotas incapaces<br />
-de pensar y resolver.</p>
-
-
-<h3>II</h3>
-
-<p><span style="margin-left: 1em;">Pero el Hombre, pero el Genio,</span><br />
-más que un sol en el abismo,<br />
-por sí solo, por sí mismo<br />
-marcha mal o marcha bien:<br />
-Tiene rumbos preconceptos,<br />
-con sus planos y su equipo<br />
-y ha forjado el arquetipo<br />
-supraexcelso de su ser.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y persigue aquel modelo</span><br />
-por más leyes que lo impidan,<br />
-por más fuerzas que coincidan<br />
-y le arrastren hacia atrás:<br />
-Presidiario incorregible<br />
-que la ergástula no arredra<br />
-y en el hierro y en la piedra<br />
-va y escribe ¡Libertad!<span class="pagenum"><a id="Page_167"></a>[Pg 167]</span></p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Eso canta, mi Gertrudis,</span><br />
-ese arcángel, ese mito<br />
-que ultramonta lo infinito<br />
-tras la sombra de su Dios:<br />
-Que reniega de sí propio,<br />
-de sí propio horrorizado,<br />
-que se siente desolado,<br />
-que se siente triunfador.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">No te asombre pues, hijita</span><br />
-si en la noche de tus bodas<br />
-yo no cuento y nombro todas<br />
-tus bellezas de mujer:<br />
-Si a la faz de tus encantos<br />
-cual un torpe, cual un ciego,<br />
-yo renuncio, yo reniego<br />
-del color y del pincel.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Si no tengo ni una nota,</span><br />
-si no bordo ni una frase<br />
-que pregone de tu enlace<br />
-la suntuaria señoril,<br />
-que compare las estrellas<br />
-con los soles de tus ojos<br />
-y tus rojos labios rojos<br />
-con la fresa y el rubí.</p>
-
-<span class="pagenum"><a id="Page_168"></a>[Pg 168]</span>
-
-
-<h3>III</h3>
-
-<p><span style="margin-left: 1em;">Yo te canto en este día,</span><br />
-para ti de augurios lleno,<br />
-la canción del bardo bueno,<br />
-del poeta del Dolor:<br />
-La canción de los tesoros<br />
-todavía insuperables,<br />
-superpuros, inefables<br />
-de un anciano corazón.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Yo te llamo a tus deberes</span><br />
-de mujer americana,<br />
-con los sones de campana<br />
-de más ansias de la luz:<br />
-Y con voz que por los senos<br />
-de tu espíritu prolongo,<br />
-yo te intimo, yo te impongo<br />
-tu segunda esclavitud.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Yo desciendo a la perpleja</span><br />
-candidez de tu alma informe,<br />
-con mi sola, con mi enorme<br />
-potestad de creación:<br />
-Y adobando y sazonando<br />
-tus candores de camelia<br />
-de Penélope y Cornelia<br />
-las dos almas te doy yo.</p><span class="pagenum"><a id="Page_169"></a>[Pg 169]</span>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Yo te muestro a las miradas</span><br />
-de tus jóvenes hermanos,<br />
-cuyos pechos espartanos<br />
-fueron muros para ti,<br />
-cuyo nombre sin mancilla<br />
-tú llevabas hace poco...<br />
-¡Yo te yergo bajo el foco<br />
-de su gesto emperatriz!</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Yo te limpio y te perfumo</span><br />
-con los besos de tu hermana,<br />
-cual perfuma una manzana<br />
-la manzana que rozó:<br />
-Bajo el cetro formidable<br />
-de su almita de azucena,<br />
-yo sé bien que serás buena,<br />
-santa y buena por las dos.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Yo me lanzo a las regiones</span><br />
-del misterio donde moran,<br />
-donde ríen, donde lloran<br />
-los que nunca serán más:<br />
-Y pulsando los abismos<br />
-con mis manos como plectros;<br />
-yo conozco los plectros,<br />
-familiares de tu hogar</p>
-<span class="pagenum"><a id="Page_170"></a>[Pg 170]</span>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y a la faz de los deleites</span><br />
-que sospechas y no sabes,<br />
-de la entrega de las llaves<br />
-de tu altivo corazón:<br />
-De los planes deliciosos<br />
-que proyectas y no nombras,<br />
-pongo juntas esas sombras<br />
-por testigos de tu honor.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Yo te riego con el llanto</span><br />
-de tu madre cariñosa,<br />
-la veraz, la decorosa,<br />
-la perfecta gran mujer,&mdash;<br />
-y en sus bíblicas virtudes<br />
-que yo aplaudo, que yo admiro,<br />
-como en púrpura de Tiro<br />
-yo te envuelvo hasta los pies.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Yo levanto frente a frente</span><br />
-de tu nueva dulce aurora,<br />
-la cabeza pensadora<br />
-de tu sabio genitor;<br />
-Y te forjo deslumbrantes<br />
-prodigiosas filigranas,<br />
-con la crín de aquellas canas...<br />
-¡Misma crín del mismo sol!...</p><span class="pagenum"><a id="Page_171"></a>[Pg 171]</span>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Yo te ciño por coraza</span><br />
-de tu amable inexperiencia,<br />
-su criterio, su prudencia,<br />
-su dialéctica fugaz:<br />
-Y te labro cinto y peplo<br />
-de matrona, de patricia,<br />
-con su afán de la justicia<br />
-con su fresca voluntad...</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y así noble, y así pura,</span><br />
-y así sabia, y así fuerte,<br />
-y así dueña de tu suerte<br />
-cual un ínclito varón:<br />
-Yo el errante, yo el postrero,<br />
-yo el sin patria, yo el sin nido,<br />
-te presento a tu marido...<br />
-¡Tu marido y tu señor!...</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_172"></a>[Pg 172]</span></p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_173"></a>[Pg 173]<br /><a id="Page_174"></a>[Pg 174]<br /><a id="Page_175"></a>[Pg 175]</span></p>
-
-
-
-
-
-
-
-<pre>
-
-
-
-
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-*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK NUEVAS POESÍAS Y EVANGÉLICAS ***
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-Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email contact links and up to
-date contact information can be found at the Foundation's web site and
-official page at www.gutenberg.org/contact
-
-For additional contact information:
-
- Dr. Gregory B. Newby
- Chief Executive and Director
- gbnewby@pglaf.org
-
-Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
-Literary Archive Foundation
-
-Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
-spread public support and donations to carry out its mission of
-increasing the number of public domain and licensed works that can be
-freely distributed in machine readable form accessible by the widest
-array of equipment including outdated equipment. Many small donations
-($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
-status with the IRS.
-
-The Foundation is committed to complying with the laws regulating
-charities and charitable donations in all 50 states of the United
-States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
-considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
-with these requirements. We do not solicit donations in locations
-where we have not received written confirmation of compliance. To SEND
-DONATIONS or determine the status of compliance for any particular
-state visit www.gutenberg.org/donate
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-While we cannot and do not solicit contributions from states where we
-have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
-against accepting unsolicited donations from donors in such states who
-approach us with offers to donate.
-
-International donations are gratefully accepted, but we cannot make
-any statements concerning tax treatment of donations received from
-outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
-
-Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
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-ways including checks, online payments and credit card donations. To
-donate, please visit: www.gutenberg.org/donate
-
-Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic works.
-
-Professor Michael S. Hart was the originator of the Project
-Gutenberg-tm concept of a library of electronic works that could be
-freely shared with anyone. For forty years, he produced and
-distributed Project Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of
-volunteer support.
-
-Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
-editions, all of which are confirmed as not protected by copyright in
-the U.S. unless a copyright notice is included. Thus, we do not
-necessarily keep eBooks in compliance with any particular paper
-edition.
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-Most people start at our Web site which has the main PG search
-facility: www.gutenberg.org
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-Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
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