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If you are not located in the United States, you'll have -to check the laws of the country where you are located before using this ebook. - -Title: Nuevas poesías y evangélicas - con un estudio de Alfredo Palacios - -Author: Pedro B. Palacios - -Commentator: Alfredo L. Palacios - -Release Date: November 21, 2020 [EBook #63823] - -Language: Spanish - -Character set encoding: UTF-8 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK NUEVAS POESÍAS Y EVANGÉLICAS *** - - - - -Produced by Andrés V. Galia, Santiago and the Online -Distributed Proofreading Team - - - - - - - - NOTAS DEL TRANSCRIPTOR - -La portada de libro fue modificada por el Transcriptor y ha sido -depositada en el dominio público. - -El Índice fue movido del final de la obra al principio. - -El criterio utilizado para llevar a cabo esta transcripción ha sido -el de respetar las reglas de la Real Academia Española vigentes al -momento de la publicación de la obra, en 1918. El lector interesado -puede consultar el Mapa de Diccionarios Académicos de la Real Academia -Española. - -Las reglas de la Real Academia Española establecen que el acento -ortográfico en las mayúsculas debe colocarse si es que un vocablo lleva -tilde. Sin embargo, por una cuestión pragmática, en las imprentas ese -criterio normalmente no era respetado. En la presente transcripción se -decidió adecuar la ortografía de las mayúsculas acentuadas a las reglas -establecidas por la RAE. - -Errores evidentes de impresión y de puntuación han sido corregidos. - - - * * * * * - - - _NUEVAS POESÍAS Y EVANGÉLICAS_ - - - ALMAFUERTE - - - - - NUEVAS POESÍAS - Y EVANGÉLICAS - - CON UN ESTUDIO DEL - Dr. ALFREDO PALACIOS - - [Illustración] - - EDITOR - CLAUDIO GARCÍA - SARANDÍ, 441 - 1918 - - - - - ÍNDICE - - Pág. - - Al lector 6 - - Almafuerte por el Dr. Alfredo Palacios 7 - - Evangélicas 43 - - ¡Vade Retro! 72 - - La Sombra de la Patria 73 - - Evangélicas 83 - - Trémolo 92 - - Fúnebre 98 - - Serenata 99 - - El borrón 101 - - Evangélicas 104 - - Al compás del corazón 105 - - Almafuerterianas 106 - - Entre esposos 107 - - De rodilla 108 - - ¿Flores a mí? 110 - - Vigilias amargas 112 - - La Inmortal 117 - - Postal 150 - - Mi Juventud 151 - - Mi Fe 152 - - A la libertad 154 - - Sólo Dios 156 - - Nocturno canto de amor 158 - - Máter Dolorosa 159 - - Epilatamio 164 - - - - - _AL LECTOR_: - - -_El éxito clamoroso obtenido en la primera edición de esta -obra--agotada rápidamente,--las conferencias y polémicas entabladas -alrededor de la personalidad de Almafuerte y la demanda continua que -de todos sitios recibo de sus «Poesías»; me han decidido a completar -la publicación de ellas, revisando pacientemente las revistas en que -se publicaron, habiendo conseguido reunir original para un nuevo -volumen que, juntamente con el anterior aparecido y reeditado, forman -la colección completa de las poesías y evangélicas de Almafuerte, -más querido y admirado cuanto más se difunden sus producciones, -consiguiendo así el homenaje popular que me propuse fomentar en la -primera edición._ - -_A este nuevo volumen le sirve de prólogo la conferencia dada por el -Dr. Alfredo L. Palacios el que a través de su hermoso talento, nos -presenta al poeta bajo una faz simpática de apóstol optimista, la más -interesante quizá, de su modalidad._ - - _EL EDITOR._ - - - - - ALMAFUERTE - - Discurso pronunciado por el Dr. Alfredo L. - Palacios, en el teatro Colón de Buenos Aires, - con motivo del homenaje al poeta. - - -Cuando un gran poeta se va, el corazón del pueblo sufre desgarramientos -dolorosos. Es que los poetas son sacerdotes del misterio y del infinito -que penetran en lo más hondo de las cosas y nos revelan la belleza. En -pugna con los ritos consagrados y la estrechez del dogma que asfixia, -tienen la amplitud del profeta. - -Son los poseedores del entusiasmo y de la esperanza, de la esperanza, -que, no obstante tener alas, se quedó entre nosotros, porque amaba a -los hombres. Esperar es amar, dijo Guyau, el poeta filósofo, y amar es -saber esperar al lado de los que sufren. - -El poeta es vidente, y por eso conduce y libera los pueblos; canta sus -glorias, sus dolores y sus misteriosos anhelos de ascensión. - -Cuenta Plutarco que los vencedores de los atenienses ante Siracusa -perdonaban la vida a todos cuantos podían repetirles los versos de -Eurípides... - -Y muchos siglos después, cuando la barbarie turca dió un zarpazo a -Grecia, el divino Homero, el rudo y genial Esquilo, Sófocles, Píndaro, -desde las profundidades de la historia, armaron caballero de la -libertad a Byron. - -Entre los hombres, los que están más altos son los poetas. Menester es -que así sea, porque ellos son los vigías y marcan el derrotero... - -Si miramos hacia Bélgica, desgarrada, aparece Verhaeren como si no -hubiera muerto y que, cual un profeta que anuncia y guía le dice al -hombre: - - Sube más alto, más alto: - Todo el goce está en el vuelo. - -En la sagrada Francia, Rostand, que espiritualiza la vida, dando así -lo que no pueden dar los fusiles y los cañones: la abnegación y la -capacidad de sacrificio. - -En Italia, D'Annunzio; en Inglaterra, Rudyard Kipling, que exaltan la -nacionalidad. - -En Portugal, Guerra Junqueiro, vehemente y agresivo con los poderosos y -manso con los pequeños. «Mejor es abajar el espíritu con los humildes -que partir despojos con los soberbios», dice el sabio hebreo. - -En el Norte de América, de donde llega un ruido ensordecedor de -máquinas, Walt Whitman, el hijo de Manhattan, bardo de la democracia -que canta el himno de la expansión y del orgullo, y que no se -desvanecerá--él lo dijo--como el círculo de fuego que un niño traza en -la noche con un tizón ardiente. - -En el Sur de América, donde crecen los cachorros del noble león -hispano, Rubén Darío, admirable artífice, que innova la forma poética, -libertador del arte, del ritmo y de la rima, que va hacia el porvenir, -«siempre bajo el divino imperio de la música, música de las ideas, -música del verbo». Rubén Darío, que en «Prosas profanas» permanece -ajeno a la vida, a la solidaridad social, al grito de pasión que se -escapa del alma de los torturados y que sólo ama la serenidad, la línea -impecable, el refinamiento en la expresión, pero que evoluciona para -ser más humano, en «Cantos de vida y esperanza,» donde dice: - - La torre de marfil tentó mi anhelo. - Quise encerrarme dentro de mí mismo - Y tuve hambre de espacio y sed de cielo - Desde las sombras de mi propio abismo. - -Y frente a Rubén Darío, Almafuerte, el cantor del hombre. - -Las suaves transiciones de un estado de alma a otro no las expresa su -verso, que gusta de la antítesis violenta. Una delicada nota musical, -el perfume de una flor, un matiz tenue de sentimiento no hacen vibrar -su lira; su voz es la voz de la tempestad. Penetra en el alma de -sus hermanos y los conmueve varonilmente, canta las ansiedades, las -tristezas, los dolores; plantea los grandes problemas humanos con -una sed infinita de justicia; muestra la necesidad de sobrepasar la -naturaleza visible; se encara con Dios, dialoga con él y le increpa. -Sale de su egoísmo para vivir la vida de todos. - -Y marcha impulsado por un hondo sentimiento metafísico que no -destruirán las religiones agonizantes. Sintetiza en su alma todas las -tristezas, todos los anhelos, agitando el mundo con sus imprecaciones, -con sus blasfemias, y, lejos de detenerse, aniquilado por la -desesperación del pesimismo, avanza siempre, levantando en alto una luz -que no se apaga, porque le alienta la esperanza. - -En su alma se desborda la pasión. Hay gritos de dolor y de ira, en los -que no ven belleza, por incomprensión, los artistas que sólo aman lo -límpido, lo sereno... - -Era bello Jesús cuando seducía a las gentes, predicando a orillas -del lago de Capharnaum; había una gran serenidad en su alma, una -gran dulzura en sus ojos, y la blanca túnica de los esenios caía en -graciosos pliegues sobre su cuerpo delicado que parecía hecho de -azucenas. - -Pero era más hermoso el Hombre de Galilea cuando entró, lleno de -violencia, en el Templo, con el fuego de los profetas en la pupila, -la cabellera suelta, en desorden la túnica agitada por un viento de -pasión, y empuñando el látigo echó fuera a todos los que vendían y -compraban en el Templo, diciéndoles: «Escrito está: mi casa, casa de -oración será llamada, mas vosotros cueva de ladrones la habéis hecho». - -Almafuerte no es el buen monje artífice de la frase dannunziana; es -el gran espíritu de amplitud humana y generosa, que no puede entender -a Teófilo Gautier cuando éste, colocándose en el mirador del arte, -encuentra preferible una magnífica pantera a un hombre. - -Nuestro poeta, para quien la belleza no está sólo en la apariencia, y -que la busca al escrutar las almas, como contestando al artista, nos -dice en un admirable soneto que, si en vez de las estúpidas panteras, -encerrasen en la frágil jaula dos flacos mocetones, no permanecerían -en el pajar sin esperanza, sino que pensativos, graves, - - No como el tigre sanguinario y maula, - Escrutarían palmo a palmo su jaula - Buscando las rendijas, no las llaves. - -Sólo siente el Hombre, el espíritu del Hombre; ni admira ni ama -la naturaleza, que carece de voluntad y de amor y que permanece -indiferente ante las lágrimas de los humanos. El rayo va sin -pensamiento; los mundos giran sin dolor y todo esto lo expresa en -versos lapidarios, donde la idea se ha transformado en sentimiento. - -Ve pasar el Universo, y sus maravillas, los astros, la luz, las flores, -todo le deja inconmovible, y dice: - - Yo no siento más vida que la del hombre. - Ni Wagner ni Rossini me dicen nada. - Pero si por acaso gime un gemido - ¡Me traspasa las carnes como una espada! - -Toda su sensibilidad es para el dolor de los hombres, y por eso llega -en su incomprensión musical a la más absoluta indiferencia escuchando -el canto de la forja de «Siegfried» o la novena sinfonía de Beethoven, -tan impregnada de sentimiento, y donde hay también como en los versos -del poeta, un gran anhelo de ascensión. - -¿Qué importa que el preludio del tercer acto de «Tristán e Isolda» -exprese admirablemente el dolor universal, si el poeta no puede sentir -la música, porque no hay espacio en su alma sino para las lágrimas de -los hombres? - -Ni Wagner, ni Rossini, ni Beethoven le dicen nada, pero ¡el gemido del -hombre! ¡ah! ¡si gime un gemido, entonces le traspasará las carnes como -una espada! - -Nadie amó a los hombres, después de Jesús y el de Asís, como Almafuerte. - -Zarathustra, viviendo en la soledad, observó que sus sentimientos -variaban y que necesitaba manos que se alargaran hacia él. Quiso dar y -repartir; era una copa que se desbordaba. Díjole al anciano del bosque: -«Amo a los hombres», y llevó su fuego a los valles. Sólo encontró un -cadáver, y después de sepultarlo, resolvió no volver hablar al pueblo -nunca; quiso unirse a los creadores, a los que cosechan y se regocijan; -su canto fué para los solitarios. - -Nietzsche, pensador del grupo stirneano, anunciaba que la especie -humana debe ser superada; que vendrá el Superhombre. También el Poeta, -en sus versos de bronce, cuando dice: - - La perfección en sí del cuadrumano - Tal vez hubiese suprimido al hombre. - El que vendrá después, el Prometido, - Sólo será un cerebro con dos alas. - -Pero Nietzsche se aparta del pueblo y crea una moral para el hombre -fuerte, para el amo. Ya Juan Gaspar Smith, que parte del principio de -que la humanidad está basada en el egoísmo y cuya filosofía malsana se -ha pretendido erróneamente encontrar en la obra de nuestro poeta, decía -que no hay otra alternativa que vencer o ser vencido. El vencedor será -el amo, el vencido será el esclavo; el uno gozará de la soberanía y de -los derechos del señor; el otro cumplirá lleno de respeto sus deberes -de súbdito. - -Ahí la negación del pensamiento de Almafuerte. Ni Max Stirner, ni -Nietzsche. El poeta es hermano de Jesús y de los «vigías de Israel» y -por eso lejos de fulminar a los débiles, les ama. Sabe que ser débil no -puede constituir una tara, sino en las regiones subalternas de la fauna -inferior. - -En «El Misionero» llama hacia sí a los caídos, a la recua inmensa, hija -del llanto, a la canalla vil y le dice: - -«¡Sólo quiero saber que soy tu hermano!» - -Y la ama profunda, sinceramente, aun sabiendo que son hechas por ella -las más hondas heridas de su alma; tiene los brazos abiertos como para -un abrazo inmenso. Este Zarathustra que también baja de la montaña, -llevando su fuego a los valles, esta copa que se desborda, no se -aparta de los hombres para entonar su canto a los solitarios. - -Tiene más fe; es una voluntad más soberana y así le dice a su chusma, -entregándose todo entero. - - «Pise sobre mi cuerpo, no perdone, - Toda la sociedad, pise y apriete; - No habrá de conseguir que le respete - Ni logrará jamás que te abandone.» - -El poeta es de filiación judaica; viene directamente de la Biblia y -toda su obra está impregnada del espíritu de Israel. - -El pueblo judío fué el primero en escuchar la reclamación de los -pobres. Nos dice Renán que Grecia fundadora del humanismo racional y -progresivo, tuvo un claro en el círculo de su actividad intelectual y -moral: despreció a los humildes. Israel suplió ese defecto del espíritu -helénico. Los profetas proclamaron la justicia social y el amor a los -pobres. - -Jesús fué el último de los profetas. El socialismo es de origen -hebraico. - -Los profetas claman constantemente, defendiendo a los pobres; dialogan -con Dios, le imprecan, exigen la justicia inmediata sobre la tierra; -no quieren tolerar iniquidades contra los débiles, porque el semita -no cree, hasta los Macabeos, como cree el ario, en las recompensas -y castigos de ultratumba. Por eso eran vibrantes, fuertes. De ahí el -código inspirado por Jeremías socialista teocrático, donde se desborda -la justicia, la piedad y el amor por el pobre y la ira contra el -poderoso. - -Éste es el enemigo a quien los profetas maldicen; él despoja a los -humildes y se aparta de Jehová. - -Isaías lanza el anatema contra los príncipes prevaricadores y -compañeros de ladrones que no oyen a juicio al huérfano, ni llega a -ellos la causa de la viuda. (Cap. I, vers. 23). - -No con menos pasión, Almafuerte baja a la miseria, al dolor, hasta al -vicio, buscando a sus hermanos y maldiciendo a los poderosos. - -«La Inmortal» es el canto a su chusma, a la «sudorosa chusma sagrada» -de la que surgen las fuerzas de la historia y para quien él quiere -justicia como los profetas. - -Almafuerte desciende hasta lo más profundo; cuando más llagas ve, más -ama. Es un sacerdote del amor, de la infinita misericordia, y vuelve de -los abismos de la miseria, - - «Como surgen los rudos poceros, - Ungidos en greda, del pozo que cavan.» - -La compasión baja al dolor, blanca y perfumada, y retorna a la luz -sucia y llena de taras. El Misionero dijo con verdad que el que quiere -conservarse puro, «muchas veces tendrá que no ser bueno». - -Canta a la heroica labor cotidiana de la chusma, oprimida por leyes y -por prejuicios y por eso llena de rencores; que ve los días felices de -los poderosos y que porque tiene pasión y ansias, - - «Con su gran maldición de sedienta - Maldice hasta mismo su vaso de agua»; - -y que porque tiene noción de lo justo - - «su disfraz de Catón la sulfura - y enloda y escupe su clámide blanca»; - -y que porque vive Jesús en su alma - - «ni respeto ni amor le despiertan - sus burlas de sabio, sus cruces de plata.» - -Ella, la chusma dolorida, que gime, ve - - que las flores no son del que riega - sino del dichoso señor que las planta - -Y entonces el poeta que sabe que un perfume inefable, un fulgor de -aurora y una música sublime esparcen las vidas más bajas, y que del -fondo, de lo más hondo, surgen las altiveces más altas, extiende su -manto sobre la chusma querida, maldiciendo a los poderosos, como los -profetas de Israel. - -Ese amor inmenso a los pobres que inflamaba el corazón de los profetas, -impregnó toda la doctrina de Jesús. Almafuerte tenía más que una -«gota de Cristo». Se le parecía en su afán de levantar al caído; en -su espíritu de rebeldía y en su odio a los fariseos, «generación de -víboras, sepulcros blanqueados». - -El poeta fué un cristiano sin dogma que repudió todas las Iglesias. - -El Gran profeta Anónimo, más de 500 años antes de Jesús, había dicho -que los pueblos no tienen más que un Dios, cuyo templo es el Universo y -a quien debía honrársele con la justicia. Jesús, junto al pozo, dijo a -la Samaritana, que le daba de beber: «creéme, mujer, ha llegado la hora -de no adorar a Dios, ni en esta montaña--era el monte Garizim--ni en -Jerusalén, sino allí donde se adora al padre en espíritu y en verdad.» - -El sacerdote apegado a la rutina que todo lo reduce a fórmulas -tradicionales, ligado al santuario, viene directamente del rito y -entre sus antepasados está el hechicero. Ha tenido siempre en la -historia por rival y a veces por adversario, según lo expresa Guyau, al -Profeta desde Buda hasta Isaías y Jesús; el Profeta es con frecuencia -revolucionario; el sacerdote es esencialmente conservador, el uno -representa la innovación el otro la costumbre. - -«El Misionero» que es un profeta, «cual un Moisés altísimo y tonante;» -que es Jesús hombre que «no puso a su bondad ninguna linde,» que fué -más allá que el de Asís, llamando hermano al vicio, el Misionero -sintetizó todos los dolores, pero también todas las esperanzas de los -que sufren. Es la negación del sacerdote, hijo del rito. - -No es el abate perfumado de heliotropo de sus rudas Evangélicas que -expresan una filosofía áspera pero vibrante de bondad; no es el abate -que baja del púlpito cruzando como un César, sudoroso entre sus -encajes, por el aristocrático auditorio cuya emoción artística él ha -producido y cuya admiración él ha conquistado. No, las manos finas y -olorosas y expresivas del abate - - «Que no hicieron en la vida - Más que cruces en el aire.» - -El Misionero tiene las manos callosas de las almas de combate a las que -el poeta canta en sus «Milongas Clásicas,» las manos dolorosas «como -vendas empapadas en el pus de las heridas.» Le llena de amor lo vil y -lo caído, y ciego de bondad, enloquecido de evangelización, hace como -el apóstol que penetra en los tugurios para salir de ellos, torturado -de dudas cubierto de maldiciones y carcomido de remordimientos. - -La presión secular exprimiendo la entraña de la chusma sacó de ese -barro de sangre una flor. Así surgió para el Poeta, Jesús, - - «gemebunda torcaz animosa - que al prófugo crimen le tiende las alas». - -con lo que el Poeta expresa el inmensurable, el infinito amor por los -desgraciados. El judío de Nazareth que realizaría la gran esperanza de -su pueblo, Jesús presentido por el rudo Esquilo en su Prometeo y por -el dulce Virgilio en sus Églogas, después de vagar por las montañas, -respirando un aire de libertad e impregnándose del espíritu de los -patriarcas y los profetas, fué a Jerusalén; su corazón se oprimió en -el Templo viendo la fastuosidad. Se apartó entonces de las murallas y -fué donde moraban los pobres, los miserables; bajó a las cavernas, a -la fuente de Siloé. Allí se arrastraban los leprosos y los enfermos -cubiertos de llagas. El hebreo se sintió hermano de los desgraciados; -su labio besó todas las úlceras, resumió su alma los dolores de todos, -maldijo a los poderosos y sintió ansias de derrumbar el Templo. - -El Poeta que también besó todas las llagas, que puso una caricia hasta -en el reptil, enceguecido por su inmenso amor, tiene más que una «gota -de Cristo.» - -En la «Sombra de la Patria,» llegan hasta él los gemidos de todos -y estallan sobre su corazón como si sobre una rama soplaran sin -cesar todos los vientos de la tierra, como si sobre una sola espalda -gravitara toda la fuerza de los orbes - - «Como todo el dolor del universo - que en una sola vida se agolpara - como toda la sombra de los siglos - en una sola mente refugiada.» - -He ahí el apóstol. Todo el dolor humano sintetizado en su alma -generosa. He ahí la «gota de Cristo.» - -Pero no es sólo poderoso en palabras el Poeta. - -Es poderoso en obras y en eso también sigue a Jesús. Su vida y sus -ideas marchan de perfecto acuerdo. No bastaría con hablar, pues es -cierto aquello de que la verdad no tiene realce hasta que no se -convierte en sentimiento y no resplandece sino cuando se realiza en el -mundo como hecho. - -Almafuerte vivió en la miseria y él mismo nos cuenta que los botines -con que por primera vez fué a la escuela le fueron entregados por una -sociedad de beneficencia. Había renunciado a las glorias del mundo - - «Para sembrar, también, abecedario - Donde mismo se siembran los trigales.» - -Y allá, en el colegio de Trenque-Lauquen, cuya aula era un rancho de -adobe, dejaba que los niños fueren a él. - -Un día, uno de los pequeñuelos enfermó gravemente y el poeta le cuidaba -como a un hijo. Cuando el enfermito falleció, Almafuerte vendió su cama -para poder comprar el ataúd de pino. - -Hacía frío; entonces, y el cantor de «El Misionero» se acostaba en una -tarima y se abrigaba con la bandera nacional de la escuela... - -Hace apenas cinco años, Alberto De Diego, a quien me ligaba una amistad -fraternal y en cuya tumba lloré copiosamente junto al poeta, llegó a -mi estudio y conmovido me extendió una carta que había recibido de -Almafuerte y que nadie conoce. Aquél que cargara sobre sus espaldas las -miserias de todos, se moría de hambre, allá lejos, olvidado del mundo. - -«Ahí le mando esos versos para que los negocie--decía el poeta al joven -amigo--pero hágame el favor de moverse, porque es muy posible que en -la semana entrante no veamos en mi casa la cara de Dios, mis hijos y -yo. No creo que sea usted de los que entienden que yo debo vivir de -langosta como vivía Juan el Bautista en el desierto. Hasta hace dos o -tres años yo pensaba lo mismo; después compliqué mi vida, la humanicé, -la hice menos egoísta, echándome otras obligaciones más positivamente -beneficiosas para el país, que que la de andar haciendo versos y hoy me -veo precisado a reconocer que no sólo de langostas vive el hombre y el -hijo del hombre.» - -Y luego, con una insistencia dolorosa le dice a De Diego: «Ponga sus -propios dolores bajo de cualquier ladrillo y entréguese por dos o tres -horas a esta negociación. No le pido más; pero se lo pido como quien -tuviera derechos adquiridos, esto es, con la mayor vehemencia. Vuelvo -a decir; insisto; no le pido más que esto; consígame cuarenta pesos -y remítamelos en seguida. Otra vez: no le pido más que eso; usted me -entiende y no ha de permitirse ofenderse.» - -Y termina el poeta, que es soberano en sus sueños pero que como Jesús -no tenía dónde reclinar su cabeza con estas palabras que ponen de -relieve la gran estatura moral de Almafuerte: - -«Dirá usted que ya es mucho hablar de dinero. Pero, hijo mío, ¿quiere -usted que salga a rejuntar macachines a las quintas con mis tres niños? -¿No ve que ni tiempo les quedaría para ir a la escuela y no sabe que en -esta estación del año no hay macachines? Por otra parte, yo no doy al -dinero los infames empleos que le dan otros y puedo hablar de él todo -el santo día sin ensuciarme la boca.» - -Hasta aquí la parte dolorosa de esta página íntima. - -Tiene felizmente otra, que conforta el espíritu, Almafuerte, anciano -de setenta años, sufriendo frío y hambre en su casucha de Tolosa, no -obstante tener la convicción de que era de las más puras glorias de -su patria, que él amaba intensamente; Almafuerte no sentía un solo -desfallecimiento en su espíritu, y en esta hermosa carta dirigida a -un joven torturado por depresiones, le dice varonilmente desde lo más -hondo de sus dolores: - -«Hágame el favor de sacudir su pesimismo. Es menester comenzar de -nuevo; aprenda de este viejo. Vea cómo marcha por más que gima toda su -miseria humana.» - -Valerosa lección de energía. «Es necesario comenzar de nuevo,» dice el -poeta. - -Sí; cuando se reconoce que no se ha ahondado bien en el surco, menester -es empuñar de nuevo el arado, con la misma tenacidad, con el mismo -entusiasmo. Toda empresa humana exige el esfuerzo perseverante. Un -camino nuevo no se abre a un solo golpe de piqueta. - -El poeta sabe que la brega es dolorosa, pero sabe también que el dolor -es necesario; no produce en él la depresión; es acicate, fuerza sin -la cual no se desplegarían las alas, no se emprendería el vuelo, -la gloriosa ascensión hacia formas siempre mejores. Menester será -reconciliarnos con el dolor, calumniado por los pesimistas; el dolor -advierte, a veces purifica, levanta de lo más hondo y redime. - -El día sin dolor sería el estancamiento. Si no hubiera dolor, no habría -piedad, no habría amor. - -Alguien ha afirmado equivocadamente que el poeta fué pesimista y citó -en apoyo de sus tesis el «Trémolo.» Ya veremos que no es así. - -Almafuerte no se detuvo en la faz sombría del dolor sino por excepción -expresando un estado transitorio de su espíritu. Se queja, impreca, -maldice, blasfema, pero para mejorar el mundo, y teniendo siempre en -vista un ideal, una luz que no se apaga nunca. - -No así Leopardi, el gran lírico italiano. Para él la vida no merece -sino desprecio; el progreso es mentira y como combatir sería inútil, se -resigna. Por eso dice en «A se stesso»: - - Or poserai per sempre - Stanco mio cor..... - ............................ - Posa per sempre. Assai - palpitasti. Non val cosa nessuna - i moti tuoi; né di sospiri e degna - la terra. Amaro e noia - la vita, altro mai nulla: e fange e il mondo. - ............................................. - -Así también en el canto nocturno de un pastor errante, donde el gran -recanatiense expresa su desesperación por todo y su incapacidad para -la acción. Se dirige a la luna y le pregunta cuál es su misión en -los cielos. Surge, contempla los desiertos, pasa y se oculta. ¿Acaso -no sufre el cansancio de volver a seguir tantas veces por los mismos -caminos? ¿No se hastía de mirar siempre los mismos valles que conoce? y -dice triste, dolorosamente, que su vida es semejante a la vida monótona -del pastor, es decir, del poeta que vive sin esperanza y que por eso de -nada le sirve la vida... - - Somiglia alla tua vita - la vita del pastore - Sorge in sul primo albore, - move la greggia oltre pel campo, e vede - greggi, fontane ed erbe; - poi stanco si riposa in su la sera - altro mai non ispera. - Dimmi, o luna: a che vale - al pastor la sua vita, - la vostra vita a voi?--dimmi: ove tende - questo vagar mio breve - il tuo corso immortale? - -Nuestro gran poeta es el cantor del Hombre, de sus poderosos anhelos -y le exalta y le diviniza. En cambio, Leopardi siente envidia por el -rebaño que descansa tranquilo, que no conoce su esclavitud. - - O greggia mia che posi, o te beata - che la miseria tua, credo non sai! - quanta invidia ti porto! - -Leopardi es el precursor del pesimismo sistemático de Schopenhauer cuya -filosofía se ha creído encontrar también en los versos de Almafuerte. -Nada más falso. - -La vida es esfuerzo, dice el filósofo alemán y el esfuerzo es el dolor; -de ahí que sólo el dolor sea positivo. - -Siendo la vida la objetivación de la voluntad, menester es negarse -a querer, necesario es huir del amor que perpetuando la especie, -perpetúa el dolor. Así se entra en el Nirvana que para Schopenhauer -es el aniquilamiento del ser, la cesación de todos los dolores por la -destrucción de la voluntad, pero que para el budhismo esotérico, es -más: es el reposo consciente en la omniscencia. - -Parece escucharse al través de los siglos la palabra de Sakia Muni que -llega de la orilla del Ganges: «El mal es la existencia,» o la palabra -del Eclesiastés, el escéptico cuyo espíritu era negación del espíritu -hebraico: - -«Mejor es el día de la muerte que el día de nacer.» - -Nada tiene de común nuestro poeta con los pesimistas. - -Leopardi dice que nada vale el esfuerzo; que la tierra no es digna de -suspiros: «non val cosa nessuna y moti tuoi, né di sospiri é degna la -terra.» El filósofo alemán dice que la esencia de la voluntad es el -esfuerzo y que todo esfuerzo es dolor. - -Almafuerte, en cambio cree que el esfuerzo es una necesidad, que el -hombre debe trabajar incesantemente para que venga el Prometido, el que -será un cerebro con alas. Tiene una fe inmensa, y porque sabe que toda -acción humana repercute a través de los siglos, que nada se pierde, que -todo esfuerzo conquista algo y debe ser recompensado, se cuadra frente -a Dios, le acusa de crueldad y le dice magníficamente: - - «Aquí estoy, ante ti... ¡Ni un solo gesto! - ¡Págame mi dolor!» - -Es el optimismo de profeta de Israel, que ve las miserias de los -que sufren y que reclama, por eso, de Jehová, dialogando con él, la -justicia inmensa sobre la tierra; que no se desespera, que va cantando -un himno a la voluntad soberana, que exalta, para levantar el hombre -hasta Dios. - -«Yo sé que hay una luz que no se apaga», dice Almafuerte en el -«Trémolo». Eso es la negación del pesimismo. Lo que hay en sus versos, -es el gesto airado del profeta; alguna vez el lamento amargo de Job, y -siempre la rebelión judaica que blasfema y vuelve a Jehová. - - «Tengo el corazón hecho una llaga, - Como el cuerpo de Job.» - -Y otra vez: - - «No hagas, solemne Dios, ni un solo gesto - ¡Te acuso de crueldad!» - -El libro de Job, citado tan frecuentemente por el poeta, es un libro -filosófico en el cual se plantea el problema que preocupó intensamente -a los judíos. ¿Por qué los buenos sufren si hay un Dios justo? Para -los beni-israel no había castigos ni penas de ultratumba: por eso sus -profetas pedían la justicia, hoy, en seguida y sobre la tierra. - -«Ved aquí, dice Job, que clamaré padeciendo violencia y nadie me oirá; -vocearé y no hay quién me haga justicia» (Job, capítulo XIX). - -Pero no se resigna; sabe que su esfuerzo vale, y le dice a Dios: - -«No me condenes; hazme entender por qué pleiteas conmigo» (Capítulo -X-2) «¿Por qué se esconde tu rostro?» (Capítulo X-24.). - -Almafuerte es un optimista, como aquel Isaías que también fué poeta, -que se indignaba contra la injusticia y rugía entonces como un viejo -león, que discutiendo con Jehová concluyó por transformarlo haciéndolo -más bueno. - - * * * * * - -En la «Sombra de la Patria,» clamaba contra la injusticia y rugía -entonces tan admirablemente los sentimientos humano y nacionalista, -como desmintiendo la afirmación de su crítico que explica -tendenciosamente la evolución del poeta; en la «Sombra de la Patria,» -está palpitando el pensamiento hebraico. - -Almafuerte ve pasar la patria con el corazón oprimido. - - Sueltos van los cabellos; en guedejas - por el busto de mármol se derraman - como velo de angustias, o sombría - melena de león. Siniestra, pálida, - desencajado el rostro... - -Así la sombra de Italia aparece en el alma dolorida de Leopardi, donde -no hay esperanza, que es soberana en el espíritu de nuestro poeta. Así -la sombra de Italia: lívida, suelta también la cabellera y arrancado el -velo: - - Sí che sparte le chiome e senza velo - siede in terra negletta e sconsolata - nascondendo la faccia - tra le ginocchia e piange. - -Así Israel «regada en llanto por haber torcido sus caminos,» pasa por -el alma ardiente de Jeremías. (Capítulo IV, V 21). - -Almafuerte ve cruzar la patria llena de dolor; le parece que se -arrastran gloriosas banderas y entonces airado se dirige a Dios, -llamándolo siempre Jehová. Jehová no era ya el Dios patriarcal de las -tribus semitas, nómadas, era el Dios nacional, el Dios «del pueblo -elegido.» - -Dice el poeta: - - «¿Dónde estás Jehová, dónde te ocultas? - ¡Qué! ¿no vuelves tus ojos y la salvas?» - -¿Por qué mira caer sobre el pueblo todos los apetitos que carcomen -su entraña y no lanza el rayo de su enojo, no descarga su brazo -justiciero, no obscurece su cielo y no para sus mundos atónitos, si -menester es salvar a su pueblo? - -Y agrega: - - «¿Oyes la voz de «tu poeta» y callas? - La voz de tu poeta que te clama - La voz de tu poeta que te adora.» - -Almafuerte dice: «Tu pueblo,» dirigiéndose a Jehová y en las «Milongas -clásicas,» donde canta con hermoso optimismo a nuestra patria, -hablándole de nobles ideales, termina con esta estrofa: - - «Y Dios al verte dormido - Sobre todo tu progreso - Te dé la paz con su beso. - Como a su «pueblo elegido.» - -Almafuerte dice también «tu poeta.» Carlyle afirma que «vate» en -lenguas antiguas quiere decir «poeta y profeta.» Si alguien todavía -dudara que nuestro gran Almafuerte viene de los libros hebraicos, oiga -a los «vigías de Israel.» - -Así habla Isaías en los capítulos LXIII, v. 15 y 17 y LXIV, v. 11: - -«¿Dónde está tu celo y tu fortaleza, Jehová? ¿Han amenguado acaso? ¿Por -qué, oh Jehová, nos has hecho errar tus caminos? ¿Por qué endureciste -nuestro corazón? ¡Vuélvete por tu pueblo, por las tribus de tu heredad! -La casa de nuestro santuario y de nuestra gloria fué destruida: ¿por -qué te detienes? ¿por qué «callas» y nos afliges de esta manera?» - -Y así, Jeremías, en el capítulo XIV, versículo 19, preguntando a Jehová -por qué no salva a su pueblo: - -«¿Has abandonado a Judá? ¿Aborrece tu alma a Sión?» - -Almafuerte es un optimista estupendo. De lo más hondo del dolor saca -fuerzas. El dolor mismo es su gran fuerza, su acicate. Por eso, lejos -de desesperarse como Leopardi, después de hablar a Jehová que calla, -sin negarle le abandona y busca los jóvenes que saben de amor heroico -para impulsarlos a la lid, a la pasión, a la venganza, ¡pero antes -les advierte que si callan, si permanecen quietos en una indiferencia -infame deberán arrancarse de los rostros a puñados las mal nacidas -barbas, dejando que sus novias escolten la sombra dolorosa de la patria! - -El espíritu de este Profeta nuestro es una fragua, cuyos rojos -resplandores llegan a todas las almas. Quema pero alumbra. Hay allí una -infinita sed de justicia; más que de justicia, de amor y de bondad; un -anhelo soberano de ascensión, una eterna rebeldía; una esperanza que no -se acaba nunca y muchas maldiciones y blasfemias y cóleras santas que -caen como latigazos sobre las espaldas de los poderosos que exprimen y -maltratan a la «sudorosa chusma sagrada.» - -Y esta alma atormentada por el dolor, el amor y la esperanza, esta alma -de titán que pelea con Dios por la causa de los hombres; esta gran alma -agitada por todas las pasiones generosas como una selva por todas las -tempestades, sólo tuvo dulces vibraciones para la mujer. Allí está el -«Cantar de cantares», joya cincelada por manos divinas y que también -viene de los libros hebraicos. - -Alguna vez, leyendo esos versos, he pensado que el poeta era el -pino solitario de Heine que bajo la nieve soñaba con una lánguida, -melancólica palmera del Oriente muy lejano... pero se ha dicho que en -la lira de Almafuerte faltaba una cuerda, la que hace vibrar la mujer; -que el poeta no sintió la emoción amorosa, que no amó nunca; que en sus -versos de amor no puso la pasión sino el arte. - -Lo niego. En la boca de este león, que es bíblico como el otro, también -se ha encontrado la miel. - -Hablo de la amada, no de la madre. La madre nunca estuvo más alto que -en los versos del poeta, al extremo de que cuando éste resume toda su -obra y exalta su orgullo hasta el infinito dice: - - «Soy el llanto que rueda sobre lo inmundo, - Yo he nacido, sin duda, para ser madre.» - -Hablo de la amada de la cual no siempre se expresa el poeta como en el -«Cantar de cantares», dulce, suavemente. - -Cuando nos habla de sus desengaños amorosos, la pasión del autor del -«Misionero», se desborda. - -En «Mancha de tinta», donde las sombras se amontonan, donde el poeta -siente la deslealdad, la traición del amigo, del discípulo, que yo sé -cómo desgarra el corazón; donde casi llega a perder la esperanza que -siempre le alienta, al referirse a la mujer infiel dice en un arrebato: - - «Llamé, gemí... ¡No salió! - Aullé como loba hambrienta; - ¡En sus puertas de caoba - Grabé con sangre su nombre!» - -En «Castigo», expresa, así, soberbiamente su venganza: - - «Yo te alcé en mis estrofas, sobre todas - hasta rozar los astros: - ¡tócale a mi venganza de poeta - dejarte abandonada en el espacio!» - -«Cantar de cantares» está inspirado en las deliciosas páginas bíblicas, -y si le falta la voluptuosidad de éstas, puede afirmarse, a pesar de lo -sostenido por algún crítico, que en la poesía de Almafuerte hay algo -más que respeto por la mujer; hay emoción amorosa. - -Habla el cantor bíblico y dice: - -«Como manada de cabras que se muestran desde el monte de Galaad son tus -cabellos; como un hilo de grana tus labios; como torre de marfil tu -cuello; como dos cabritos mellizos de gama que son apacentados entre -lirios, tus pechos; panal de miel destilan tus labios; ¡oh, hermosa -mía, esposa mía, huerto cerrado, fuente sellada!» - -Y Almafuerte canta: - - «Como el bíblico poeta, - Como el rey de los proverbios seculares - Que no pasan, que no mueren, ¡yo te canto!» - -Y compara, luego, los ojos de su amada con sellos de turquesa; sus -hoyuelos le parecen cicatrices de caricias de dos besos fraternales; -sus orejas, caracoles nacarados de la playa; sus labios, pétalos -de rosa purpurada como sangre; su cuello torrecilla de alabastro -cimbradora; sus pechos bloques de azucena. - -Y sigue: - - «Florecitas de durazno - que la veste de las auras amontona - bajo el cielo de la tarde--tus mejillas; - tus mejillas - de sedosos, inefables terciopelos, - son las flores que un arcángel amontona - bajo el cielo de tus ojos - por los valles de sonrisas y sonrojos - ¡que divide tu severa naricita de matrona!» - -En esta estrofa hay una honda emoción amorosa. Aquí yo veo una mujer, -no la mujer en abstracto, ni el «dolce pensiero» de Leopardi emanado -sólo de la idea de mujer. - -Almafuerte no fué nunca pesimista, ni sintió ni conoció a los filósofos -que a ese respecto sistematizaron, y cometen un error lamentable por -incomprensión de su obra, los que le creen inspirado en el hosco alemán -para quien la mujer es «la intermediaria del insigne engaño de que es -víctima el hombre». - -Para Almafuerte existe una luz que nunca se apaga y que alumbra hasta -en el calvario; es el ideal, fuerza que impulsa a la ascensión, y -alguna vez el poeta confunde ese ideal, esa luz, esa fuerza con la -mujer querida: - - «Es la lámpara votiva del santuario - que fulgura dulcemente, - ¡que derrama dulcemente, tiernamente, - sus bondades luminosas en la cruz de mi calvario!» - -¿Y cómo no había de ser así? - -¿Acaso es posible realizar alguna gran obra sin amar a una mujer? -¿Acaso se concibe que el hidalgo aquél que «santificara todos los -caminos con el paso augusto de su austeridad», hubiera defendido a los -débiles y levantado la enseña del ideal, sin su amor a Dulcinea? - -Pero dejemos la vida íntima del poeta, que amó--y de eso no hay -duda--porque fué caballero de grandes empresas, y, sabido es, pues lo -dijo Don Quijote a Vivaldo, que tan propio y natural les es a los tales -amar, como al cielo tener estrellas, y que a buen seguro no se habrá -visto historia donde se halle caballero andante sin amores... - -Un crítico que amaba profundamente al maestro, Más y Pí, respondiendo -quizá a una tendencia de su espíritu, al estudiar la evolución del -poeta, incurrió en el error de sostener que, fracasado el ideal de -patria, surge en Almafuerte el de humanidad, para después llegar al -refugio de su reino interior, donde el escepticismo contamina el alma. - -Ya hemos visto cómo en el poeta eran compatibles los conceptos de -patria y humanidad, así como en los profetas, patriotas austeros que a -la vez propagaban un principio de universalidad que fué fecundo en la -historia. - -Almafuerte no se decepcionó nunca de la patria. La amó entrañablemente -y quiso que fuera ejemplo para los demás pueblos. Es original que la -refutación a Más y Pí, esté precisamente en un soneto dedicado por el -poeta a su crítico, que hoy reposa en el fondo del mar. Dice así: - - «En el crestón de peñas submarinas - en que chocó tu frente soberana - un faro se alzará de luz arcana - como una encarnación de tus doctrinas. - ¡Él mostrará las rutas argentinas - A la esperanza humana!» - -Ya antes, en «Milongas clásicas», le dice al pueblo que no se amontone -en las ciudades; que recubra la inmensa extensión de la tierra -exuberante. «¡Virgen núbil, que debe encontrar su varón!» Quiere ver -trigales y aldeas desparramados por su patria, donde jamás deberá -faltar, por sobre todas las cosas, un ideal. - -La «Sombra de la Patria», lejos de ser un canto de desesperación, es -una llamarada de fe. La escribió en una época política de desorden; -pero él sabía que la juventud era la salvación del pueblo, y por eso la -invoca en versos lapidarios. - -El 90 la juventud cumplió con su deber. A su frente estaba junto a un -apóstol de la democracia, la figura noble y caballeresca que preside -esta fiesta. Poco después, el mismo Almafuerte empuñaba un fusil para -combatir contra los malos gobiernos. - -Habíamos decidido ser libres por un hermoso acto de voluntad, y -menester era que realizáramos nuestro aprendizaje de libertad. La -evolución política es notoria. De la violencia, que caracterizaba -los comicios, fuimos al fraude; se pasó de las formas violentas y -musculares a las formas astutas e intelectuales. Es la evolución de la -criminalidad en general. - -Del fraude a la venalidad después. Esta última así repugnante, -significaba un adelanto. El pueblo sabía ya que su voto valía algo. Era -inmoral, pero era libre. - -Y después de la venalidad vino el comicio abierto. Almafuerte, que -nunca se decepcionó; que comienza un soneto diciendo: «No te dés por -vencido, ni aún vencido», no podía abandonar, como equivocadamente -afirmó Más y Pí, su hermoso ideal de patria, que, por otra parte, él -conciliaba perfectamente con los ideales humanos de justicia social--y -así se explica esa hermosa carta que Almafuerte, el ciudadano, me -enviara en 1912 adhiriéndose a mi candidatura a diputado--perdóneseme -esta justificada vanidad--carta que con orgullo he colocado a manera de -prólogo en un libro que se refiere a mi acción parlamentaria. - -En esa esquela Almafuerte habla del «auroral despertamiento que -maravillosamente la nueva legislación electoral ha producido». - -No mutilemos pues, al poeta. La evolución de su espíritu que señala el -crítico, es falsa. Sus ideales no se apagaron nunca, y jamás se encerró -en su reino interior sin comunicación con el mundo. - -Vivió entre los hombres; amó sus dolores y sus miserias; trabajó por la -patria, y en presencia de esta grande colosal conflagración humana, se -puso del lado de la justicia, y cantó a Bélgica mártir, incorporándola -a la pléyade de los torturados, que él amó tanto. Y antes de morir -lanzó su maldición terrible, su anatema, su apóstrofe vibrante, como -un profeta, contra el poderoso que violó la justicia y escarneció el -derecho. - -El pueblo reclama la estatua de Almafuerte. - -Levantemos el monumento; rodeémosle de flores, y que, como el sepulcro -de Tesco, según nos lo cuenta Plutarco en sus «Vidas paralelas», vayan -a él los miserables, los caídos, los débiles, con la esperanza de -encontrar consuelo. - - ALFREDO L. PALACIOS. - - * * * * * - - - - - EVANGÉLICAS - - -1.--Subir, ascender, prosperar en el mejor sentido de las palabras, -no es encaramarse en los sitios más visibles, como los gatos en las -chimeneas, y los cuadrumanos del jardín zoológico, en los tinglados de -sus jaulas. - -2.--Subir es evolucionar; evolucionar es mejorarse; mejorarse es -desbestializarse; desbestializarse es adquirir la prerrogativa de ser -creído y de ser seguido: asumir el derecho del mando, que es el más -alto de los derechos, porque es el que impone más deberes. - -3.--Como crece un cedro desde su raíz hasta su copa, así debe crecer -tu vida; y como se desarrolla una parra hasta cubrirse de racimos, así -debe desenvolverse tu persona física y moral; porque nada que no se -resuelva en plato de todos, vale nada. - -4.--Que sirvas de algo, que produzcas algo, que dejes el recuerdo de -algo: los árboles que no dan fruto, o que no dan madera, o que no dan -leña, son inferiores a las patatas. - -5.--Vestir mejores ropas que los demás, no es tener mejor carnadura que -aquéllos que las visten remendadas, como el que sube a una torre está -más alto que los otros; pero, no es más alto, por eso, que ninguno de -los otros: trata de merecerlo todo, hasta el aire que respiras. - -6.--Procura no distinguirte de tus semejantes nada más que por lo -accidental y contingente: que antes de recibir el aplauso ajeno, ya te -hayas aplaudido tú mismo; y que al despojarte de tus vestimentas, de -tu fortuna, de tu alto puesto y aun de tu fama, no se vaya ninguno de -tus atributos esenciales dentro de esas cosas, como se va la piel en un -parche cáustico, o como se queda sin dientes, al acostarse, aquél que -los lleva postizos. - -7.--Camina con tu persona no con la que te atribuyen: no hagas como -esas mujeres, que se quedan muy satisfechas con los apetitos que -despiertan sus pechos de algodón. - -8.--Que tu vida sea una vida, y no un fenómeno cerebral; o de los que -te odian o de los que te aman. - -9.--Cualquier escarabajo puede yacer, por combinación, en el augusto -regazo de Jove, aunque sólo sea por el término de diez segundos; cuando -tú palpes las alturas, todavía doblegándote, como un muchacho que junta -frutillas, recién serás grande. - -10.--Solamente los muy simples y los muy pillastres juzgan a las -personas según los casos, o por el peldaño que ellas pisan o por -la situación de espíritu que ellas atraviesan: nunca seas ni tonto -ni pillo, pero si no has nacido capaz del término medio, ojalá que -prefieras el primer extremo... ¡y seas tonto! - -11.--Hay muchos optimistas que creen, como en un artículo de fe, que -en todas las sillas de marfil se sienta, o un Alfonso el Sabio o un -Cicerón; y muchos positivistas que saben, que en cualquier elevación de -la orografía social, hay alguno que puede dar, si quiere dar. - -12.--Y, también hay muchos inocentes que piensan que todos los dolores -son motivados por alguna injusticia; y muchos espíritus fuertes que -razonan así: la muerte de un marido, de un padre, de un hermano mayor, -puede proporcionar una cocinera barata. - -13.--Los hombres están colocados en la sociedad como los ladrillos -de una pared, al azar y según fueron viniendo: no pienses que sean -héroes, porque llevan charreteras, ni que sean mártires, porque lloren -a lágrima viva. - -14.--Todos ocupamos un sitio, por una ley intransgredible, más bien -física que moral; pero, muy pocos, el sitio que nos corresponde: ten el -valor de descender al postrero, ése es el que te mereces en tu propia -conciencia. - -15.--Tan melancólico y pensaroso se manifiesta un criminal después de -cometido su crimen, como un sabio experimentador después de fracasado -su experimento: las lágrimas y las carcajadas no tienen letrero como -algunas píldoras. - -16.--El espectáculo de las alegrías y de las tristezas ajenas es -deprimente del espíritu: sensualiza, enloquece, amujerenga, mata el -sentido de lo que realmente es y desafila la intuición de lo que debe -ser: es como la música, que emociona las almas y las atonta. - -17.--A los hombres se les conoce por lo que desean, no por lo que les -acontece. - -18.--Cuántos imbéciles, cuántos vesánicos andan por las supercapas -sociales, gozosos y satisfechos; y cuántos tan imbéciles y tan -vesánicos como ellos, andan llorosos y hambrientos por los bajos fondos -de aquella sociedad misma... ¡Miremos y pasemos, como diría el Dante! - -19.--Cualquiera notoriedad social debe parecerte respetable, por lo que -ella tiene de cumbre; y cualquier rostro contraído por la angustia, -debe inspirarte profunda simpatía, por lo que él tiene de Cristo en la -cruz. - -20.--Pero es necesario que lo sepas, una vez por todas y para siempre: -por cada nido de águilas, hallarás en la montaña mil cuevas de -sabandijas; y casi todos los que lloran merecerían ser ahogados en su -propio llanto. - -21.--Sin embargo, y a pesar de estas amargas filosofías: respeta a -cualquier hombre, sin aguardar a que se lo merezca; consuela a todos -los que gimen, sin necesidad de que te presenten la documentación de -su honradez; y no castigues a nadie; porque no es el hombre, sino la -Providencia, quien merece el apóstrofe, la cárcel y el patíbulo. - - * * * * * - -1.--Tener carácter, en el sentido social del vocablo, es tener en sí -mismo soberanía bastante para subordinar las circunstancias ambientes, -o, por lo menos, para resistirlas con algún éxito: es tener órganos -espirituales de locomoción, blindaje y espolón en el alma, púas de -defensa y escamas de impenetrabilidad en el espíritu. - -2.--Un hombre desnudo e inerme abandonado en lo más tupido de una -selva primitiva, tendría que permanecer quieto y perecer de hambre, -o seguir en todas sus vueltas, sin criterio personal, los senderos -anónimos trazados en la maleza por los animales salvajes; iría al azar, -dependería de la circunstancia más baladí; cuando su voluntad fuese -avanzar, acaso tuviese que retroceder, detenerse, tomar a la izquierda, -torcer a la derecha: sería la piedra que rueda, la víctima de todos y -de todo. - -3.--Armado de un cuchillo de monte, de una hacha de leñador y de un -rifle, ya cambiaría, casi radicalmente, su condición de pasividad. Sus -actos volitivos encontrarían menos resistencia y sus contragolpes sobre -las cosas y los hechos serían más eficaces. - -4.--Avanzaría en línea casi recta; no sometería la totalidad de los -obstáculos, pero triunfaría de la mayor parte de ellos; aunque los -reformara con frecuencia podría trazarse planes y determinarse rumbos; -imperaría luchando y podría decirse de él: va hacia el norte o hacia -el sur, en tal emergencia hará tal cosa, triunfará de esta o aquella -manera, porque le conozco sus armas. - -5.--Y así hasta llegar al tipo ideal dueño de todos los instrumentos -de dominio sobre la naturaleza bruta, que adelantaría rectamente a su -fin a trancos largos como los dioses homéricos, sin otro esfuerzo que -haberlo querido. - -6.--Ahora bien: no tener carácter es carecer de cuchillo de monte, -de hacha y de rifle; caminar a la ventura como los asnos; ir para -adelante, para atrás, para cualquier lado a la manera de los beodos; -depender enteramente de los demás, como un pedazo de creta blanda, -de los dedazos del artífice; estar desnudo en mitad de la selva; ser -rutinario en ciencias, clásico en arte, retórico en literatura, -conservador o camandulero en política, vacilante en el poder... ¡lacayo -en todas partes! - -7.--El que llegó sin haberlo pretendido, no es el hijo de sus propias -obras. - -8.--No todos los que se ufanan en las cumbres subieron a ellas; muchos -están allí, como los yacimientos de ostras en lo más alto de ciertas -montañas, merced a cataclismos sociológicos: también se puede rozar las -nubes con la frente por elevación inesperada del suelo que se pisaba. - -9.--No creas en la heroicidad de ningún héroe, si no se despoja de su -túnica y te muestra las cicatrices. - -10.--Las famas casuales son semejantes a los hijos que se engendran en -un lecho público. - -11.--Las hojas secas y las golondrinas suelen besarse en los aires. - -12.--Todo lo inconsciente se somete a las circunstancias con sumisión -relativa a su inconsciencia. - -13.--El oro, con ser el más precioso de los metales, es el más maleable -y más dúctil de todos ellos; un zoófito, ya devuelve reacciones; un -insecto deja sus alas entre los dedos del que le aprisiona; un pájaro -no se aclimata a los hierros de su jaula, sino después de largos días -de cautiverio; un potro salvaje sólo cede a la presión abrumadora de la -astucia de su domador... ¿y tú has de ser tan dúctil, tan maleable, -tan miserablemente pasivo como una pepita aurífera? - -14.--Los fuertes, los indomables, los irreductibles, tienen un -locatario siempre vigilante dentro de sus pechos, que replica sin -intimidarse nunca, cada vez que llaman a su puerta. - -15.--Los que carecen de ese guardián han dejado de ser hombres; o, -mejor dicho: no han llegado a serlo. - -Son a la manera de la virgen del Evangelio, y responden sumisamente a -cualquier solicitación exterior: hágase en mí según tu palabra. - -16.--Un rebelde no siempre es un carácter; pero, sin capacidad de -rebelión, no hay fortaleza de espíritu. - -17.--Nunca hagas nada, sea bueno o sea malo, sin reservarte el derecho -de dejar de hacerlo cuando así te parezca. - -18.--Los que tienen carácter no se contagian ellos, contagian a los -demás: para tales hombres, los tiempos que atraviesan y las vidas que -les rodean, son masilla dócil que estrujan entre sus dedos. - -19.--Marchar por entre estoques que amenazan, y no claudicar; por entre -manoseos voluptuosos, y no olvidarse de sí mismo; por entre cabezas que -se agachan, y no erguirse más altanero; por entre frentes soberanas... -y no agacharse... ¡eso es tener carácter! - - * * * * * - -1.--No te preocupe la murmuración, nada más que en la parte de verdad y -de razón que ella tenga. - -2.--Refiere todos tus actos al bien ajeno; pero, muy pocos de ellos al -juicio ajeno. - -3.--Sé discreto, prudente y conciliador; pero, no tanto, que reniegues -de ti mismo. - -4.--El que tiene un concepto humano de las cosas, no se debe al qué -dirán, sino a sus propias ideas. - -5.--Si alguna llaga tienes, la manera de que no te escueza al rozarte -con los demás, no es ocultarla cuidadosamente con algodones: es -cauterizarla con hierro ardiendo, por tus propias manos. - -6.--No tengas el afán de parecer, sino el afán de ser. - -7.--Cualquiera cicatriz es honrosa; porque supone la curación de alguna -lacra. - -8.--No seas cínico; pero, tampoco, seas hipócrita. - -9.--Vive convencido de la fatalidad de los malos instintos; pero, -reposa tranquilo en el criterio supremo que los esparce sobre la -humanidad, como polvo de canela, y los combina y equilibra con las más -hermosas tendencias, en el seno de cada hombre. - -10.--Que tu alma sea buena, y tu mano llena de suciedades esparcirá -perfumes de nardo. - -11.--Toda vida molestó siempre a las otras vidas, como todos los del -mismo oficio recíprocamente se perjudican; pero, no retrocedas ni por -lo que te molesten ni por lo que molestes. - -12.--Avanza; que alguno de los caídos se ha de coger de ti, y alguno de -los mejormente colocados te ha de hacer sitio. - -13.--Procede como aquel herrero tu vecino, tan manso, tan honesto, tan -misericordioso, que no se preocupa jamás del tintineo ensordecedor con -que despierta todas las mañanas al vecindario: ya se amoldarán a tu -vida como a su martillo. - -14.--No seas ciudadano correcto e inofensivo: sé hombre útil y azotador -de inútiles y perjudiciales. - -15.--Los correctos y los inofensivos, son los que no quieren poner nada -de lo suyo, ni siquiera un minuto de cavilación, en la brega humana; -los que se ríen por dentro de lo mismo que aplauden y fingen respetar -ostensiblemente: los que explotan el sudor de los demás, como los malos -clérigos el sacrificio de Jesús. - -16.--Ellos, los correctos y los inofensivos, son los que viven a la -sombra de un orden de cosas establecido, sin tener siquiera la nobleza -de defenderlo; los que aguardan en silencio la implantación definitiva -de cualquier reforma, para presentarse después, con el plato en la -mano, a recibir su parte de pitanza; los que han descubierto que la -vida de pasividad es la más cómoda, aunque se desobedezca al Nerón más -atrabiliario: los canfinfleros del dolor eterno. - -17.--Es cierto que se trabaja para trabajar; pero, eso de no trabajar -no es nada más que una esperanza que no tiene otra realidad que la de -permanecer siempre delante de nuestros ojos, a la misma distancia y con -la misma sonrisa alentadora. - -18.--¡Quién sabe qué lejanísimo Mesías será el usufructuario de toda la -labor y todas las lágrimas humanas! - -19.--Trabaja, pues, para que alguien, a quien no verás nunca, no -trabaje jamás. - -20.--Lucha contra tus propias imperfecciones, que no son nada más que -las imperfecciones de todos, para que surja al cabo de los tiempos, el -hombre perfecto, la humanidad luz. - -21.--No rehuyas el dolor; porque el dolor está en todas partes, como -las olas en el Océano y el fuego en mitad del incendio. - -22.--Obedece a tus primeros generosos impulsos, aunque al dolor te -lleven: sábete que cada obra buena realizada en beneficio de la -especie, repercute en los siglos, pone un ladrillo más en la gran torre -de Babel que estamos reedificando. - -23.--Eres un conscripto a quien se le viste y da de comer, no por él -mismo, sino por lo que se le necesita para otros objetos. - -24.--Si has nacido para rebelarte contra lo injusto, rebélate contra lo -que te parezca injusto aunque realmente no lo sea; porque eso es una -prueba de tu espíritu de justicia. - -25.--Y no hagas al respecto mucha reflexión; porque la reflexión no es -nada más que el espacio dubitante entre el impulso y el hecho, y porque -después de cierto orden de reflexiones el hombre sale más bestia que -antes; aprovecha los relámpagos de alta humanidad que iluminen tu alma -y procede sin vacilaciones. - -26.--No hagas como aquéllos que se mutilan por miedo a los hijos: sé -padre de algo. - - * * * * * - -1.--Todos los sentimientos, aun los más delicados, no son otra cosa -que órganos de relación, como los ojos y las manos, la sensibilidad -epidérmica y el paladar. - -2.--La naturaleza culmina en el ser humano más que en los astros: se -manifiesta dentro de él, cada vez más numerosa y más ideal. - -3.--Los hombres civilizados no se relacionan entre sí, con los solos -instrumentos de sus sentidos de comunicación: se buscan, unos a los -otros, y se apoyan unos en los otros, por medio de la gama infinita de -su sentimentalidad y de sus comunes aberraciones e idiosincrasias. - -4.--A mayor suma de afectos, mayor suma de posibilidades de vida dentro -de la sociedad. - -5.--Los insanos, las almas ausentes, tienen desequilibrado y roto su -registro sentimental más que sus ideas, y por eso no encajan en el -ambiente general. Los tontos todavía son hombres porque sienten con -cierta ordenación. - -6.--La solidaridad rudimentaria de las tribus se va desarrollando, -complicando y consolidando, como una red de alambres invisibles, a -medida que las tribus se van convirtiendo en naciones a causa de la -civilización: el desarrollo cerebral corresponde al desarrollo de los -sentimientos; porque los sentimientos no son más que tentáculos de -apoyo de las ideas, órganos de comercio psicológico. - -7.--La reciprocidad pasional no siempre es de beneficios mutuos, y la -afectividad no siempre es de amor; lo mismo que los ojos, los labios, -las manos y los pies, pongo por caso, no siempre nos sirven para -relacionarnos amablemente con el escenario circunstante. - -8.--Hay días en que un corazón es un foco luminoso, una fuente de leche -y miel; y hay ocasiones en que es un fierro hecho ascua, una serpiente -enfurecida. - -9.--Los sentimientos son armas de dos puntas: la una que es esponja -empapada en bálsamo, y la otra que es esponja, también, pero empapada -en vitriolo. - -10.--No te horrorices, como una mujer sin mundo y sin la noción del -porvenir, de los vengativos, de los falsos, de los que se aman a sí -mismo más de lo establecido, etc.; el mal ha sido creado, no para que -brille el bien con mayor esplendor, sino para producir el bien. - -11.--Para lo malo y para lo bueno, el hombre superior, que es el hombre -moderno, rechaza lo grosero y lo tangible como ineficaz: beneficia -mayormente un buen recuerdo que una libra de pan, y mata más pronto una -frase insidiosa que un grano de arsénico. - -12.--Perfección, bondad, nobleza de corazón, instrumento angélico de -relación, no es sólo amor, tolerancia, misericordia y piedad: aquél que -no es capaz del contragolpe expontáneo sobre la injuria, no es capaz -de perdonar; porque quien es insensible a la ofensa, no tiene nada que -olvidar generosamente. - -13.--La virtud sin esfuerzo, no tiene mérito; porque no es la victoria -de lo nuevo sobre lo viejo, del hombre sobre su bestia. - -14.--Muchas cosas grandes, buenas y útiles para todos, por los siglos -de los siglos, ha verificado el odio, el orgullo, la vanidad, el -rencor, la envidia, la lujuria, la ingratitud: no hay método educativo -más eficiente que la injusticia y la crueldad... ¡y la injusticia y la -crueldad son abominables en sí mismas! - -15.--Como se ejercitan y desenvuelven metódicamente los órganos -materiales y las facultades psíquicas, sin olvidar ni una sola fibra -ni menospreciar una sola célula, así también, deben ser cultivados y -ordenados en series los sentimientos, en el corazón del hombre: todos -ellos son indispensables para el fin individual y para el bien general, -que es el Progreso. - -16.--La verdadera moral, el perfecto estado de moralidad, es el -equilibrio de la totalidad de los sentimientos, la posesión de todos -ellos, y el uso de cada uno, en su oportunidad misma y para su solo -objeto. Al arpa no se le corta ninguna cuerda, se le templan todas -sobre el mismo diapasón; y al árbol no se le poda para suprimirle, sino -para vigorizarle todas sus condiciones inmanentes. - -17.--Educa y regimenta los sentimientos con que hayan nacido tus hijos, -de una manera integral; y serás un buen padre. - - * * * * * - -1.--Vayáis por donde vayáis, recatad en lo más impenetrable vuestro -itinerario. - -2.--Si hemos de conducir nuestra persona a través de una jauría, no me -parece discreto que vayamos pasando nuestra merienda por los hocicos de -cada uno de los canes. - -3.--Aquél que no sepa guardar el secreto de sus intenciones, -difícilmente logrará realizarlas; porque sobre la cabeza de toda -ambición que trabaja, se levanta el pie de otra ambición más poderosa -para aplastarla, como a los pies de toda ambición satisfecha, se -presentan cien ambiciones mal nacidas dispuestas a vivir de ella. - -4.--La ley del egoísmo es ésta: someter o someterse: perseguir o -seguir; anular o endiosar; crucificar o adorar; proyectar sombra o -tenderse a gozarla. - -5.--Los ingenuos se confiesan con la boca y los impresionables con todo -el cuerpo: echad un candado a los labios y ensayad todas las mañanas, -antes de entrar a la vida de los negocios, las actitudes del día. - -6.--La discreción consiste, generalmente, en decir con cierta medida y -escuchar con cierto continente. - -7.--Lo silencioso sobrecoge. - -8.--El desierto es menos peligroso de lo que os lo figuráis; su -impenetrabilidad os llena la mente de visiones extraordinarias, y sois -vosotros quienes pobláis de fantasmas su soledad y de voces fatídicas -su silencio. - -9.--Los muy habladores apenas alcanzaron a bufones; pensad como diez y -hablad como la cuarta parte de uno, y seréis amos. - -10.--Presentad el menor blanco a los juicios ajenos y el menor asidero -a la adquisividad de los otros. - -11.--Cada vez que se habla se abre una opinión; cada vez que se abre -una opinión se contrae un compromiso; cada vez que se contrae un -compromiso se pierde una partícula de autonomía; atesoremos libertad; -esto es: abastezcámosnos de derecho; esto es: seamos menos esclavos -que los demás; esto es: si no hemos de gobernar, que, por lo menos, no -tengamos que depender. - -12.--Más conveniente me parece para nuestros fines ser objeto de -observaciones, cálculos y cavilaciones como un astro, que no ser -materia de análisis microscópico como una pulga. - -13.--Mientras haya verdades desconocidas, habrá sentimiento de -adoración: cuando más os acerquéis a la evidencia de las cosas, tanto -más os alejáis de esa timidez y credulidad propias de la inocencia; -haced de modo que los hombres continúen por mucho tiempo siendo -niños para juzgaros: circundaos de majestad; colocaos a esa media -luz favorable de los crepúsculos; trabajad en el misterio la tela de -vuestros designios. - -14.--Entre el cariño y el respeto, preferid el respeto: porque el -cariño nos obliga y el respeto nos autoriza. - -15.--Entre la amistad estrecha y la relación afectuosa, preferid la -relación afectuosa; porque la amistad nos enajena como una inundación, -y la simple relación pone los hombres al servicio de nuestros -proyectos, sin remordimiento grande. - -16.--Entre los favoritos y los enemigos, preferid en definitiva a -estos últimos; porque los favoritos nos gobiernan desde adentro, y los -enemigos nos hostilizan desde afuera; los primeros no nos permiten -libertad de acción, y los segundos nos la dejan relativa. - -17.--Sobre todo no derrochéis ni vuestro amor, ni vuestro odio, ni -vuestra elocuencia. - -18.--Aunque solicitéis lo más baladí, tened por seguro que son -innumerables los que pretenden aquello mismo; aunque os refugiéis en -una caverna de leones, allí ha de ir alguno a disputaros un pedazo de -vuestras zozobras; aunque os encaraméis en la punta de una aguja, allí -ha de estar alguno que medite vuestra caída. - -19.--Para cualquier rumbo que os dirijáis, hallaréis uno que se os -ponga delante: hasta el vicio tiene sus émulos y hasta los más viles -oficios sus competidores. - -20.--La senda de la ambición, como la del crimen, ha de recorrerse en -la sombra; ambas conducen a las alturas y suelen terminar en tragedia. - - * * * * * - -1.--No se desvía un proyectil, después de haber recibido su impulso -inicial: realiza su parábola sobre la recta pura, hasta chocar en un -obstáculo cualquiera o caer en la tierra. - -2.--No quieras dirigir tus impulsos una vez lanzados; porque eso es tan -imposible como que un proyectil se detenga por sí mismo: cuida, sí, de -las ocasiones que despiertan tu impulsividad. - -3.--Más hacedero es evitar la acumulación de un médano, que deshacerlo; -porque para lo uno, basta arrancar la mata de pasto a cuyo alrededor se -congregan los primeros granos de arena, y para lo otro, suelen no ser -suficientes quinientos hombres fornidos. - -4.--Hay consecuencias incontrastables, originadas por causas tan -efímeras como esa miserable brizna de paja que vuela desde la rotonda -de la era, y se pierde en el espacio para todos los siglos. - -5.--La presión de dos labios sobre dos labios, eso es un beso: pues -hubo besos que originaron catástrofes, como los de Cleopatra, y besos -que proyectaron posteridades más numerosas que las estrellas del cielo -y el polvo del desierto, como los de Abraham. - -6.--Meditemos sobre lo pequeño y sobre lo puerco, y habremos meditado -sobre las armonías estelares y sobre los destinos humanos. - -7.--Aquél que quiera una humanidad más perfecta, no se satisfaga con -lavarle la cara y vestirla de gran señor: que la higienice desde la -punta de los cabellos hasta la punta de los pies, como una mujer -discreta bruñe tan esmeradamente las letrinas del último patio como los -muebles de su salón: el hombre no es una sala, es una casa completa. - -8.--Y aquél que se meta a predicar y defender derechos ajenos, debe -saber--si no es un cobarde, o un utópico, o un cacique electoral,--que -tiene la obligación de enseñar e imponer primeramente los deberes -generadores de los mismos derechos que campanea en sus conversaciones y -discursos. - -9.--Porque tan miserable es el Zar de Rusia, que piensa que cien -millones de hombres deben sostener su majestad, como el último de los -obreros de la última de las regiones geográficas que se imagina, porque -así se lo dijeron, que toda la humanidad debe girar alrededor de su -estómago. - -10.--Cada vez que te mueves originas algo; cada vez que hablas echas a -volar una semilla; cada vez que hieres, o un interés o una tendencia, -despiertas las Furias, destapas la caja de Pandora; cada vez que besas, -pones tu labio sobre los abismos, abres la puerta por donde pasan las -generaciones, multiplicas el dolor multiplicando la vida. - -11.--Nada de lo que hacemos o decimos se pierde en el vacío: el aire -está lleno del pensamiento de todos. - -12.--Nadie podrá decir en conciencia: «no soy absolutamente responsable -de mi destino; me sugestionó el medio; echó vendas sobre mis ojos la -pasión.» Porque en el fondo de cualquier espíritu, está el instinto -de lo que será, de lo que ha de sobrevenir, de aquello que tiene que -acontecer. - -13.--Un asno sienta su casco ferrado sobre las flores del jardín, como -pudiera sobre la tierra polvorosa del camino; una piedra se descuaja -y cae sobre la frente del viajero, como pudiera sobre una alimaña -venenosa; un planeta sigue su curso desde su oriente hacia su ocaso, -como pudiera en sentido contrario, si así estuviese dispuesto en el -seno de la eternidad; y una hoja seca se desliza sobre la superficie o -se levanta en alas del huracán, como pudiera pudrirse, allí donde cayó -en el otoño, al desprenderse de la rama. - -14.--Pero, nosotros no somos semejantes a la bestia, a la piedra, al -planeta y a la hoja seca, porque somos hombres y siendo hombres somos -fuerza discreta, y siendo fuerza discreta somos voluntad. - -15.--Ellos van y hacen sin elegir ni camino ni tarea; y nosotros -sabemos que podríamos hacer cosas innumerables en el mismo minuto: -ejecuta lo mejor, según tu criterio: verifica lo que te parezca menos -injusto en tu conciencia; no seas escéptico y te dejes conducir sin -lucha, al azar de las olas. - -16.--Cada irracional hace lo que hace, según su especie; esto es: el -caballo nada más que aquello que le es propio, el perro nada más que -aquello que conviene al perro... y así todos los demás de la fauna: el -hombre entonces, no puede renegar de sus facultades sin dejar de serlo. - -17.--Si el toro tiene sus cuernos, el león sus garras y la paloma sus -alas, para vivir su vida propia, ¿por qué han de palpitar en nosotros, -en forma de inconsciencias, la lealtad, la prudencia y la justicia, si -hemos de lanzarnos en el camino de la traición, de lo inopinado y de lo -injusto? - -18.--He aquí un pájaro agitando desesperadamente sus alas rotas: quiere -alzarse sobre la tierra donde yace; quiere volar. - -19.--Si naciste desequilibrado, herido en el alma, maldecido de la -natura, que al menos la tentativa del juicio se perciba en tus actos, y -haz lo que el pájaro que se rompió las alas ¡quiere volar! - - * * * * * - -1.--Reputación hecha por amigos, reputación en peligro constante de que -la deshagan los mismos que la fabricaron. - -2.--Aceptarás todo lo que te ofrezcan tus amistades, sea lo que sea, -menos tu defensa: hombre que necesita de abogados, hombre perdido para -siempre. - -3.--Los malos juicios no se desautorizan con discursos ajenos, sino con -hechos propios. La lengua sólo sirve para matar honras, aunque se la -mueva para defenderlas. - -4.--Toda inocencia, aunque sea tan resplandeciente como la de Jesús, -está en la conciencia de sus jueces como un caso discutible, y en la de -sus defensores como un propósito. - -5.--Nadie siente la pureza de nadie, nada más que como una convención, -nada más que como una complicidad misericordiosa: la idea del bien no -es otra cosa que el deseo del bien. - -6.--Vivir a expensas de la elocuencia ajena, es como apoyarse en un -báculo de vidrio: el día que se fatigue tu panegirista, ¡adiós vida! - -7.--Que tus armas sean tus obras y que tus laudatorias las hagan -aquéllos que no te vieron ni una sola vez. - -Si así no triunfas, refúgiate en el desierto; pero nunca jamás en la -misericordia de los misericordiosos. - -8.--No seas hijo de nadie; porque nadie siente la paternidad como ella -es. - -9.--Sólo con buenas acciones se neutralizan las malas acciones... - -El hecho mata al hecho; pero la palabra lo deja subsistente y más lo -agranda cuanto más lo niega. - -10.--La palabra más evangélica, sobre una vida maltrecha y dolorida, es -como un apósito polvoreado de vidrio, aplicado sobre las úlceras de un -leproso. - -11.--Huye de la memoria de los hombres como de un sitio de tormento, -como del formidable roce triturador de dos piedras de molino. - -12.--La virtud que no es una evidencia indemostrable, deja de serlo, en -cierta manera. - -13.--Repite tu vida cien veces, si te fuera posible, hasta imponerla -como un sol; pero no te demuestres ni te dejes demostrar como una -ecuación algebraica; aquello que se hace sentir por sí mismo, vive todo -contrahecho, en los espíritus. - -14.--Procede como la naturaleza, que es como procede Dios; persistiendo -en el hecho silenciosamente. - -15.--La sociedad es como los sordomudos, que más entienden los gestos -que las palabras: no oye, ve. - -16.--Prefiere la deshonra de la caída, a la deshonra de las muletas. - -17.--Cuando te sientas fatigado bajo la carga de tus dolores, aplástate -sobre ti mismo; pero no te cojas del brazo de ninguno. - -18.--El dolor humano deja de ser augusto desde el momento que encuentra -su consolador; la excelsitud de las lágrimas se trasmite toda entera a -las manos que las enjugan. - -19.--La naturaleza parece más hermosa desde los ventanales de un -hospital que desde los lujosos balconajes de un amigo. - -20.--No seas carga nunca, que es la condición más miserable a que puede -llegar un hombre. - -21.--Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se -dejaran consolar. - -22.--Nada más cómico que una viuda; porque solloza para que la -consuelen. - -23.--La caridad es una virtud; pero desecharla sincera y enérgicamente -es otra virtud más grande, mucho más grande todavía. - -24.--La dignidad en los que sufren es tan agradable a los ojos de Dios, -como el sentimiento de la misericordia en aquéllos que todo lo tienen a -manos llenas. - -25.--La felicidad tiene sus deberes; pero el dolor tiene los suyos, -sábelo bien. No hay situación humana sin obligaciones. - - * * * * * - -1.--No es prudente buscar las amistades en los tramos sociales más -elevados que el que ocupamos: los seres superiores, en cualquier manera -de superioridad, no fueron nunca seres amantes. - -2.--La lealtad no es virtud fácil de ejercer con los humildes; porque -toda virtud busca una recompensa positiva, y los humildes carecen de -fondos para premiar a los que les son leales. - -3.--Lo mismo que desde la canastilla de un mongolfier, no -distinguiríamos de otra mujer cualquiera ni a nuestra misma madre, -desde las alturas de la intelectualidad, del poder, de la fortuna, de -la felicidad, se divisa a los hombres como a granos de arena y se les -trata como a desconocidos. - -4.--A todo aquél de tus iguales que quiera subir, considérale como a -uno que te quiere dejar; y a todo aquél que haya subido, olvídale como -a uno que hubiese muerto. - -5.--La amistad de los que están mejor colocados que nosotros, es una -especie de magnanimidad del lobo para con el cordero, que puede cesar -cualquiera vez por la voluntad del lobo. - -6.--Nuestros semejantes más felices no son tales semejantes nuestros. - -7.--El dictado de amigo dado por los superiores a los inferiores, es -humillante para éstos... ¡tan humillante como una limosna recibida en -plena vía pública! - -8.--Todas las clases sociales tienen su estado de ánimo propio, que -dificulta la fácil y cordial relación entre unas y otras. - -9.--Y dos situaciones de ánimo distintas no pueden entenderse entre sí; -porque a pesar de expresarse con las mismas palabras no las usan en el -mismo sentido: dentro de cada idioma hay muchos idiomas, y todos los -días hablamos uno diverso. - -10.--Nunca podrás ser amigo, recuérdalo bien, de aquél que no entiende -plenamente lo que dices. - -11.--Por otra parte, ninguna amistad es absolutamente necesaria: -casi todas constituyen una esclavitud, y todas un peligro para la -solidaridad humana y para el sentimiento de la justicia. - -12.--El hombre se debe a todos, no a uno sólo. - -13.--Por último, si quieres evitarte dolores inútiles, no ames -especialmente sino a tu mujer, tus hijos y tus padres: que no quede en -ti nada más que el sensualismo absolutamente indispensable. - -14.--Hay que despojarse poco a poco del barro de bestia que todavía nos -agobia. - -15.--Y bien puede comenzarse por suprimir esa gran injusticia que han -venido cometiendo los hombres; porque nadie absolutamente nadie tiene -derecho de ser juzgado con el criterio elástico del amor, si los demás -han de ser medidos con la vara inflexible de lo verdadero, de lo justo -y hasta de lo conveniente. - -16.--Suprime hoy mismo todos tus amigos, así en seco, como quien -derriba una planta de cicuta a un golpe de hacha... ¡y ya verás cómo -te sientes más justo, más útil a los demás y hasta más misericordioso y -tolerante con los errores ajenos! - -17.--Pero sobre todo, vuelvo a insistir: no elijas tus amistades entre -aquéllos que pueden decir alguna vez que los avergüenzas en público. - - * * * * * - -1.--El hombre es un animal doméstico: civilizarse es domesticarse. - -2.--El perro está organizado lo mismo que cualquier lobo, para devorar -a las ovejas: cuando las repunta, las vigila y las defiende de su -hermano el lobo, hace como el hombre; esto es: realiza una serie de -actos contra natura. - -3.--Cada acción humana tiene una historia interesantísima: es el -resultado de una lucha incipiente entre la bestia que quiere ser -bestia, porque es bestia, y la bestia que no quiere serlo. - -4.--Durante los sesenta años de una existencia regular, es posible que -no se haya sido hombre, verdaderamente hombre, absolutamente hombre, -nada más que diez minutos. - -5.--Vivir vida humana, en el sentido estricto de la palabra, es vivir -una vida harto dolorosa; porque es vivir una vida de negación de los -instintos fundamentales, de teatro constante, de referencia perpetua a -un ideal que parece que está en nosotros; pero que no está en nosotros -como los propósitos del jinete no están en su cabalgadura. - -6.--Como sabe Novelli que él no es ni Hamlet ni Otelo, así sabemos -todos que no somos lo que somos... ¡qué realidad tan espantosa! - -7.--La mentira, lo que no es nada más que en apariencia, ha hecho al -progreso, como lo que no hay de toro salvaje en el buey, hace los -surcos. - -8.--Los más hermosos tipos humanos sólo son sombras, sólo son agentes, -sólo son mastines que no fueron lobos nada más que muy pocas veces. - -9.--Más, muchísimo más ha realizado el hombre con su segunda naturaleza -que con su naturaleza misma. - -10.--Los prejuicios no son sino juicios definitivos cristalizados en la -mente, a lo largo del tiempo, acumulaciones de humanidad; y, muchos de -ellos, sentimientos tan necesarios a la conservación del individuo y a -su equilibrio dentro de la sociedad, como los propios órganos físicos -de relación. - -11.--De manera que suprimirlos sin substituirlos, es tan estúpido como -arrojar al fuego todas nuestras ropas, cuando no tenemos otras de -repuesto. - -12.--Arroja tus muletas cuando ya no las necesites, como lo hizo -Sixto V. - - - - - ¡VADE RETRO! - - - I - - Tú eres joven, como un lirio de los valles - Que recién abre su cáliz - Que recién - Los cendales candorosos de sus pétalos de seda - Suelta al viento de la aurora... - ¡Yo soy trágico laurel! - ¡Yo soy viejo, carcomido, lamentable, - Como un roble centenario - Que cayó! - ¡Que cayó para ineternum, para nunca más alzarse - Por los siglos de los siglos, - Bajo el látigo de Dios! - - - II - - Son tus carnes, azucenas y jazmines - Sonrojados a los besos - De la luz; - De la luz de cien incendios pavorosos, - De cien soles fulgurantes....... - ¡Mas tu carne, no eres tú! - ¡Tú eres sombra, sombra enorme, sombra misma, - Sombra llena de las ansias - De gozar! - ¡Tus deseos se retuercen como sierpes iracundas, - Insaciables, insaciables.......! - ¡Pubertades de Satán! - - - - - LA SOMBRA DE LA PATRIA - - -_En el teatro Odeón, en 1913, al leer esta poesía el poeta explicó con -estas palabras su significado social:_ - -_«La sombra de la patria», que voy a leer, después de la «Evangélica» -de la tarde y antes de «Serenata», es un canto que ha palpitado en mi -espíritu desde mi remota juventud como una obsesión._ - -_Dos o tres veces--ocasionado por las circunstancias--tomó forma real, -pero bosquejada apenas, hasta que surgió, hasta que definitivamente -culminó el siglo pasado durante los sangrientos civismos del año 1893._ - -_Sin embargo, no es a propósito, no es un trabajo precisamente -originado, absolutamente sugerido por aquel hecho histórico; pero se -revistió, se saturó de la enorme amargura, de la pesimista congoja -cívica que le caracteriza, al son de aquellos días tumultuosos, y tuvo, -a la fuerza, que asumir algo del movimiento, del color, de la luz, del -sabor propio de los días esos: no hay obra humana--por más abstracta, -por más excelsa, o por más relativa y por más contingente que ella -sea--que no se tiña de las tonalidades del sitio y de la hora en que -ella fué realizada: no hay hecho que no denuncie al hombre que lo -produjo ni hombre que no revele de alguna manera los lodos que pisa._ - -_Pero el cómplice verdadero, el instigador responsable de la -consumación de esta obra mía, es otro más antiguo, más grave... y voy a -denunciarle:_ - -_Hubo siempre en mí una angustia, una zozobra, una desazón constantes, -perpetuas, que ya no me molestan, porque me he habituado a ellas--como -nos acostumbramos al silbar de los oídos, o a otra dolencia parecida, -como se amoldan los presidiarios a su grillete, como se adapta, se -somete todo el mundo a lo irremediable._ - -=Siento, sospecho que no hemos cumplido enteramente punto por punto -el testamento histórico de nuestros antepasados de la Revolución, -los héroes de la Independencia, los sabios fundadores de nuestra -nacionalidad.= - -_Más aún me parece a mí--me ha parecido siempre--que los destinos -humanos, que las civilizaciones humanas, que el progreso humano, -no se han conmovido de un modo apreciable, no han tomado mejores -direcciones, no han recibido todos los beneficios que, tal vez, imaginó -la Providencia al decretar la aparición de un continente sobre la faz -de las aguas y al producir la emancipación política de tantos pueblos._ - -_Ese amargor, esa desazón, ese silbar de los oídos, que me han venido -mortificando desde mi primera ya lejana juventud, han sido los -verdaderos, los reales originadores de «La sombra de la patria»._ - - - I - - Sueltos van sus cabellos. En guedejas - Por su busto encorvado se derraman - Como velo de angustias o sombría - Melena de león. Adusta, pálida, - Desencajado el rostro; la vergüenza - No tiene la pupila más opaca, - Ni la faz de Jesús, al beso infame, - Se contrajo más rígida. Adelanta - Con medroso ademán... ¡Oh, la ignominia - Con paso triunfador nunca se arrastra! - ¡La voraz invasión de lo pequeño - No hiere como el rayo; pero amansa! - ¡Cuando el alma inmortal cae de rodillas - La materia mortal cae deshojada! - La caída más honda es la caída - Que nos pone a merced de la canalla, - De lo ruín, de lo innoble, de lo fofo - Que flota sobre el mar como resaca, - Como fétido gas en el vacío, - Cual chusma vil sobre la especie humana. - - - II - - Yo la siento gemir, y sus gemidos - Resonante, recóndita cascada - En mi cerebro entumecido se hunden, - Y allí, en mitad de las tinieblas, cantan, - Con el santo fervor de los que piensan - Ablandar a su dios con sus plegarias, - Con el grave compás de los que lloran - Y al son de los sollozos se acompañan, - ¡Con el hondo plañir de los que yacen - Más allá de la luz y la esperanza! - Yo la siento gemir, y sus gemidos, - Saetas del pesar, me despedazan, - Reproches del deber me paralizan, - ¡Pregones de vergüenza, me anonadan! - Yo la siento gemir, y sus gemidos - Sobre mi frágil corazón, estallan - Como todos los vientos de la tierra - Soplando, sin cesar, sobre una rama. - Como toda la fuerza de los orbes - Gravitando, a la vez, sobre una espalda; - Como todo el dolor del universo - Que en una sola vida se agolpara; - Como toda la sombra de los siglos - En una sola mente refugiada. - - - III - - Yo la siento gemir, y me parece - Que la bóveda azul se desencaja, - Cual si fuera una ruina miserable - Que Saturno esparciese con sus alas. - Cual si fuera una cúpula proterva - ¡Que derrumbase Dios, bajo sus plantas! - Yo la siento gemir, y el océano - Y la selva, y las cumbres y la pampa, - Y la nube y las estrellas - Y todo lo insensible y sin entrañas, - Me parece que sienten, me parece - ¡Que asumen voz y proporción humana! - Me parece que vienen y se postran - Sobre la regia púrpura de mi alma, - Y la súplica ardiente de las cosas - En miserere trágico levantan. - - - IV - - Yo la siento cruzar ante mis ojos - Y es una estrella muerta la que pasa, - Dejando en pos de su fulgor, la sombra, - Porque en pos de su luz, ¡reina la nada! - Yo la siento cruzar ante mis ojos - Y la pupila tras de sí me arranca, - Cual si su imagen desgreñada y torva, - En vez de su visión, ¡fuese una garra! - Yo la siento cruzar ante mis ojos - En aterrante procesión fantástica, - De biblias del deber que ya no enseñan, - De apóstoles del bien que ya no hablan, - De laureles de honor que ya no honran, - De inspirados de Dios que ya no cantan, - De púdicas estolas que envilecen, - De patenas limpísimas que manchan, - De eucarísticos panes que envenenan, - ¡De banderas celestes que se arrastran! - Yo la siento cruzar... Seres felices - Que carecéis de luz en la mirada, - ¡Ah! yo no puedo soportar la mía - ¡Bajo la fantasma horrible de mi patria! - - - V - - ¿Dónde estás, Jehová? ¿Dónde te ocultas? - ¿Qué? ¿No vuelves tus ojos y la salvas? - ¿Qué? ¿No giras tu rostro y la contemplas? - ¿Qué? ¿No extiendes tu mano y la levantas? - Miras echar sobre su casto seno, - Que fué pulcro, Señor, como la nácar, - Antes de que su rastro en él dejase - ¡La vil caricia de la gran canalla! - Miras echar sobre sus nobles hombros,-- - Hombros que fueran los de Juno y Diana,-- - ¡Si el azote brutal del infortunio - Su pulido marfil no flagelara! - Miras echar sobre su cuerpo sacro,-- - ¡Tan sacro, sí, como tus hostias santas, - Porque también tus hostias se mancillan, - Porque también tus hostias se profanan! - Miras echar sobre la patria nuestra, - Digo por fin, vibrante de arrogancia, - El hediondo capote del soldado - Que ha de ser su señor, si no le matas, - ¿Y el rayo de tu enojo no descuelgas? - ¿Tu flamígero brazo, no descargas? - ¿Tu cielo fulgurante, no oscureces? - ¿Y tus mundos atónitos no paras? - - - VI - - ¿Dónde estás, Jehová? ¿Desde qué cumbre, - Circundada de monstruos y de llamas, - Desde qué abismo negro, impenetrable, - Desde qué estrella errante y solitaria - Ves su profanación y no fulminas? - ¿Oyes la voz de tu poeta y callas? - La voz de tu poeta que te siente, - La voz de tu poeta que te aclama, - La voz de tu poeta que te adora, - En la noche, en el día y en el alba, - En el secreto foro de su pecho - Y en el público altar de su palabra. - ¿Dónde estás, Jehová, que así me dejas - Buscarte ansioso por doquier, y callas? - ¡Y callas como un ídolo sin lengua, - Como un muñeco rígido sin alma, - A quien supuso vida el fanatismo - Y atribuyó justicia la ignorancia! - - - VII - - ¡Sí! La virtud, las leyes, el derecho, - La religión, la libertad, la patria, - La tradición gloriosa de los pueblos, - La consigna inviolable de las razas, - Y todo lo que da calor y vida - A ese artefacto rígido que llaman - El universo tuyo, son apenas - Un sueño, una mentira, una palabra; - Una cosa que suena como un disco - Chocando sobre el mármol de una escala, - Una cosa que está como una piedra - Descendiendo veloz por la montaña; - ¡Una boca que grita y que no habla! - - - VIII - - Y la doblez, la astucia, la codicia; - La vileza del sable que amenaza; - La insidia ruín que a la virtud deshonra - Y a las turbas conturba y maniata; - La evidencia del mal, su negro imperio - Sojuzgando las cosas y las almas, - Cual si fuera la torpe levadura - Que lleva la creación en sus entrañas, - La genésica fuerza incontrastable, - El fiat inicial del protoplasma,-- - Ésas son la verdad, Dios de los pueblos, - A cuyos pies la humanidad se arrastra - Como van los rebaños trashumantes - Hacia donde los vientos los arrebatan, - Los pluviales arroyos a los ríos, - ¡Y a las aguas del mar todas las aguas! - - - IX - - Ésas son la verdad, Dios providente, - Que todo lo precaves y lo mandas, - Arquitecto invisible, que dispones - La orientación del pórtico y su fábrica, - Poderoso caudillo que presides - La instrucción del soldado y la batalla, - ¡Tragediante inmortal que verificas - La negra intriga de tus propios dramas! - Ésas son la verdad Dios de justicia, - Y cuyo tribunal siempre me llama, - Que has hecho del placer el ancho cauce - Que conduce a la muerte o la nostalgia; - Que has dejado indefensa a la gacela - Armando al lobo de potentes garras; - Que has dividido el mundo de los hombres, - En los más, que padecen y trabajan, - Y en los menos, que gozan y que cumplen - La misión de guiar la recua humana, - Que más grandes son cuando más mienten, - ¡Que más nobles son cuando más matan!... - ¿Dónde estás Jehová? ¿Dónde te ocultas - Que así me dejas blasfemar y callas, - Mi rebelión airada no sofrenas, - Mi pequeñez pomposa no anonadas, - Mi razón deleznable no enloqueces, - Y esta lengua de arpía no me arrancas, - Y esta lengua de arpía no derribas - Y la haces cual fruto de una rama? - - - X - - Los que sabéis de amor,--de amor excelso, - Que recorre la arteria y la dilata, - Que reside en el pecho y lo ennoblece, - Que palpita en el ser y lo agiganta; - Los que sabéis de amor, nobles mancebos, - Fuertes, briosos, púdicos, sin mancha, - Que recién penetráis en el santuario - De la fecunda pubertad sagrada; - Vosotros,--Sí, vosotros ¡oh! mancebos - Que todavía honráis a vuestras madres, - Circuyendo de besos y de lágrimas - El augusto recinto de sus frentes, - ¡La espléndida corona de sus canas! - Volved los rostros a la reina ilustre - Que prostituida por los viejos, pasa, - Y si al poner los ojos en los suyos, - Ojos de diosa que del polvo no alza, - No sentís el dolor que a los varones - Ante el dolor de la mujer ataca; - Si al contemplar su seno desceñido, - Seno de virgen que el rubor abrasa, - No sentís el torrente de la sangre - Que inunda el rostro en borbollón de grana; - Si al escuchar sus ayes angustiosos, - No sentís una fuerza prodigiosa - Que os impele a la lucha y la venganza; - ¡Arrancaos a puñados, de los rostros, - Las mal nacidas juveniles barbas, - Y dejad escoltar a vuestras novias - La Sombra de la Patria! - - - - - EVANGÉLICAS - - Para el agente de facción en la bocacalle. - - -1. Las calles no son sitios de estacionamiento: son conductos de -comunicación entre los diversos puntos de una ciudad, lo mismo que las -carreteras lo son entre las varias ciudades de un país. - -2. Ésa es la naturaleza de las calles, bulevares y caminos públicos; -naturaleza que ni el pueblo ni las autoridades del pueblo pueden -extorsionar, sin cometer delito contra la existencia racional de las -cosas. - -3. Los ayuntamientos que arriendan el derecho de instalar sillas y -mesitas ambulantes en las anchas aceras de las avenidas urbanas, -conceden una prerrogativa monstruosa; porque crean el privilegio de -interrumpir la circulación pública, que está amparada por una solemne -declaración constitucional. - -4. La municipalidad o el intendente que esto autorizan, cometen un -abuso o un mal uso de la soberanía delegada que ejercen; enajenan una -cosa que no está bajo su dominio sino para mejorarla en su destino -esencial. - -5. El pueblo que circula por la vía pública no es una manada de bestias -exóticas, para que nadie se permita explotar su exhibición, ni directa -ni indirectamente. - -6. Las mesitas ésa no son más que las graderías de un circo de -fenómenos raros, ocupadas por una concurrencia de volterianos -agresivos y deslenguados, como todas las concurrencias de esa clase de -espectáculos. - -7. A ti no te importa, mi noble agente, que así se haga en París; -porque la moral de la metrópoli de una nación que ha suprimido al hijo, -no puede ser el molde de la moralidad de nadie, ni siquiera de la -moralidad de los hotentotes. - -8. Las procesiones religiosas, lo mismo que los corsos carnavalescos, -también obstruyen la vía pública por una debilidad de su jefe y por -otra debilidad de las autoridades del municipio. - -9. La calle es del César,--en este país el César es el pueblo--y ya -está dicho que hay que dar al César lo que es del César y a Dios lo -que es de Dios: luego Dios no tiene derecho de salir a la calle a -mortificar al César invadiéndole su dominio. - -10. Las fiestas carnavalescas no son precisamente reminiscencias -paganas aunque mucho de pagano tengan: son grotescas y pornográficas -invenciones de los cortesanos papalinos de la Roma teocrática. - -11. La humanidad actual no necesita que le señalen tres días del año -para ser bestialmente libre, después de haber sido los trescientos -sesenta y dos días restantes bestialmente esclava. - -12. El pueblo ha adquirido a través de los siglos, una moralidad media -más alta, muchísimo más alta, que la de los señores cardenales y -obispos católicos que le invitaban a la locura y al libertinaje dentro -de los propios templos de Jesús. - -13. Todo sacerdote ha sido siempre un mercader de las pasiones humanas: -jamás ni su regulador ni su consolador. - -14. La calle está hecha para que pasen por la calzada los carros, los -coches, los tranvías, los automóviles, las bicicletas y los jinetes; y -para que circulen por sus veredas, sin el mínimo obstáculo, todo los -peatones, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, pobres y ricos, malos y -buenos... ¡pero, para que circulen! - -15. Los vecinos de una ciudad moderna, pueden recorrer colectivamente -las vías de ésta, cada vez que así se les ocurra y hayan manifestado -a la autoridad policial el objeto de su pasaje por la calzada; pero, -nunca jamás, en la forma provocativa de una ostentación de ceremonias y -símbolos que pueden ser ocasión de agresiones de hecho. - -16. El que quiera misas, blancas, o negras, o rojas, o de cualquiera -de los siete colores del prisma, que se las oficie en su casa; porque -todas las misas son motivo de escándalo para los que no creen en ellas. - -17. La calle es un sitio neutral, de tranquilidad y seguridad -absolutas, de tanto respeto recíproco y de tanta templanza en el hacer -y decir, como el salón más aristocrático, aunque así no les parezca a -los fanáticos que, por lo mismo que lo son, no conciben otro derecho -que el suyo propio, ni tienen otro hermano que el que piensa y obra -como ellos. - -18. El transeúnte que se ve precisado a descender a la calzada, -porque un grupo de personas estacionado en la vereda le interrumpe -estúpidamente el paso, sin una razón de orden público, como una -revolución, un gran mitin político u obrero, un incendio, etc., ha -sido extorsionado en un derecho establecido por la constitución y -positivamente confirmado por las leyes. - -19. Ese transeúnte puede decir, a plena lengua, que recorre una ciudad -en la que no se respeta ninguna ley, lo mismo que en una toldería de -salvajes; porque donde no hay capacidad para cumplir lo menos, no puede -haberla para cumplir lo más. - -20. La mujer joven o vieja, patricia u obrera, que tiene que soportar, -como a un chubasco hediondo, los chicoleos pornográficos de los -almizclados mirliflores que se posesionan de las aceras como de cosa -absolutamente propia; o que se ve obligada, para no doblegar su pudor -a través de aquellas horcas caudinas, a cambiar de calles, alargando -su camino y retardando su llegada al punto de su destino: esa mujer, -ha sido afectada, a vista y paciencia de todos, en su derecho al libre -tránsito, en su debilidad femenina y en su majestad humana. - -21. Ella está autorizada para proclamar a la faz del mundo que aquella -ciudad donde tantos percances le acontecieron, es una Sierra Morena -llena de peligrosas asechanzas, y que los hogares de la misma deben -tener una moralidad muy discutible. - -22. Porque así como los miasmas de las calles tienen sus focos en el -interior de las habitaciones, las procacidades juveniles de la vía -pública, son la proyección, sin soluciones de continuidad, de las -procacidades del hogar. - -23. No es la parte más sana de una población la que pasea más a menudo, -aunque aquella parte sea la más elegante. - -24. Los pueblos más callejeros, más divertidos, nunca fueron -verdaderamente libres sino en ocasiones intermitentes. - -25. La afición al callejeo y al café, supone un hogar caduco, ya sin -fuerzas simpáticas atractivas. - -26. Cualquier ciudad de los Estados Unidos de Norte América acusa el -espíritu de aquel pueblo, su varonil fortaleza, su exacto concepto de -la vida y la eficacia de su intervención en el progreso universal. - -27. Las calles de aquellas ciudades no son lagunas productoras de -fiebres palúdicas: son ríos que corren. - -28. El niño, cualquier niño, es un pequeño criminal incipiente. - -29. Aunque así no lo parezca, todo el trabajo de los padres, de los -hermanos mayores, de los maestros, de la sociedad entera, tiende -convergentemente a que ese malvado que palpita en aquel tierno ser, no -se desarrolle del todo. - -30. Basta observar un pequeñuelo entregado a sí mismo, sin vigilancia -ninguna y sin algo perentorio en que ocuparse: parece un Nerón -presidiendo el incendio de Roma, parece un Atila destruyendo la vieja -civilización pagana. - -31. Es un crimen de lesa humanidad, entonces, echar los niños a la -calle sin un objetivo preciso de utilidad, o para ellos o para sus -familias. - -32. Cualquiera que tenga ojos habrá visto que no son los muchachos que -van a la escuela los que maltratan los árboles de las avenidas, rompen -los estucos frescos de los muros y estampan inscripciones obscenas en -las fachadas: son los que regresan. - -33. Porque a la escuela tienen que llegar a una hora fija, a golpe de -campana como los obreros, y van a esa escuela en línea recta, lo mismo -que sonámbulos. - -34. Pero como sus padres no les imponen puntualidad militar en la hora -del retorno, quedan, por esa causa, entregados a sí mismos: entonces -reaparece el criminal en germen, el destructor incipiente, el pequeño -Nerón delirante... ¡y las copas de los árboles caen desgajadas, los -relieves de las fachadas pierden su tersura y modelación, las estatuas -de los paseos se llenan de mutilaciones, las paredes del trayecto se -cubren de figuras y de sentencias dignas de los muros de una letrina -pública, y los aires se pueblan de apóstrofes tan abominables como -aquellas figuras y aquellas sentencias! - -35. No hay otra manera de combatir el espíritu de destrucción en los -niños--que es fundamental en ellos, que es la característica de su -edad,--sino vigilándoles cuando están cerca de nosotros, dándoles -una ocupación de carácter imprescindible cuando les dejamos solos, -y estableciéndoles un severísimo lapso prudencial de tiempo para el -regreso, cuando hay necesidad de enviarles a la calle por las urgencias -de la casa, o de la educación, o del aprendizaje de ellos mismos. - -36. Ya he dicho anteriormente que el niño no es una flor más o menos -olorosa y agraciada: es un fruto que va sazonando. - -37. Tampoco es ni un adorno ni un estorbo en su casa. - -38. Y fíjate que digo «en su casa»; porque todo hijo es dueño de casa -en la casa de sus padres. - -39. Él, no es un adorno porque no es ni un bufón ni un perro de lanas; -y no es un estorbo, porque no es ni un intruso ni una excrecencia -maligna. - -40. Él, él mismo, es toda la razón de ser del hogar paterno; y sin -él, aquel hogar es un prostíbulo legalizado por el registro civil y -santificado por alguna iglesia. - -41. He dicho, también, que un niño es un aprendiz de hombre útil, y -ahora te digo que es un estudiante de hombre civilizado, de hombre -digno de derechos y de deberes, de hombre capaz de sacrificio. - -42. Todo lo que no concuerde con esto, es una imbecilidad propia de -esos espíritus secundarios, que se refugian en el magisterio y en la -literatura pedagógica. - -43. De un aprendiz no se aguarda nada más que lo muy razonable, dada su -edad, su endeblez, su falta de juicio, etc.; pero lo poco que se exige, -se le exige y no se le suplica. - -44. Un niño no debe desarrollar su naciente vidita lo mismo que un -simple aficionado del arte de vivir que asistiera a su academia de vez -en cuando, como todos los aficionados. - -45. Está obligado a vivir la parte de vida que le toca, como un joven -entusiasta que asiste diariamente, llueva o truene, a un gran taller, -para convertirse con el tiempo en un eximio profesional. - -46. De ésos que pasaron su niñez, o completamente abandonados o -femeninamente mimados por sus padres, están llenas las cárceles y las -oficinas públicas, que es como decir: están llenos los infiernos y el -limbo; el último seno del dolor y el último seno de la nulidad. - -47. Heroico agente de policía, que presencias desde tu puesto la -procesión eterna que pasa por la calle: sábete que la vía pública no -es el sitio de los niños; vigílalos paternalmente desde tu bocacalle, -cuando pasan por tu lado camino de la escuela, de los mandados y de -los talleres; sálvalos de sus propios instintos y de los lúbricos -miasmas que ruedan como satanes por el bulevar; no les conduzcas -jamás al calabozo, que es más horrible que la calle misma; y disuelve -a latigazos certeros esos ruidosos congresos, esas dumas rebeldes, -agresivas y deslenguadas, que ellos establecen en las veredas y los -terrenos baldíos, en las primeras horas de la noche. - -48. Puede ser que aquellos azotes salven de una muerte anónima y -miserable a algún Franklin, a algún Lincoln, a algún Sarmiento en -germen que anda rodando por el arroyo, como un grano de trigo arrojado -en las piedras. - - - - - TRÉMOLO - - -Señor. ¿Cuándo dejarás de ser silencioso como el capataz de un ingenio -de azúcar o de una cuadrilla de camineros? - - * * * * * - -¿Por qué permites que los hombres hagan aquello mismo que repudian? - - * * * * * - -¿Por qué pusiste en mis manos esta mala bujía, nada más que para darme -cuenta de mis propias tinieblas? - - * * * * * - -Dios adusto, Dios frío, Dios con libro de entrada y salida, como un -carcelero, Dios que necesita del Dolor, Dios que inventó las lágrimas -¡Vete a tu Olimpo! - - * * * * * - - Aquí está mi pecado más funesto; - Aquí está, de mis manchas, la peor, - Aquí estoy a tus pies... ¡De un solo gesto - Fulmíname, Señor! - - ¿Quién nos puso el horror a lo Deforme? - ¿Quién dictó las pragmáticas del Bien? - ¿Y qué mano brutal, qué brazo enorme - Nos hunde en lo Soez? - - Negras son las cien fauces del infierno; - Negras las almas que al infierno van: - Negra la Eternidad... ¡Negro y eterno - Un minuto del Mal! - - Tengo una luz en mí, que no se apaga; - Tengo la claridad de lo Mejor... - ¡Y tengo el corazón hecho una llaga. - Como el cuerpo de Job! - - Brillan sobre la Noche las estrellas, - Brillan como pupilas de rubí; - Brillan desde el Principio, todas ellas... - ¡No me miran a mí! - - Yo no puedo ceñirme en lo Inefable, - Yo no puedo ser más de lo que soy; - Yo no puedo evitar lo Inevitable... - ¡Porque yo no soy Dios! - - ¿Dónde están tus Olímpicos Pesebres? - ¿Dónde está el manantial de tu Virtud? - ¿Dónde se han refugiado, como liebres, - Tus Genios de la luz? - - Gimen los gemebundos algarrobos; - Gimen bajo la fusta de Aquilón; - Gimen en las tinieblas como lobos... - ¡No gimen como yo! - - Yo he de ser el que cae, el que gravita; - Yo he de ser el Satán, ¡el no feliz! - Yo he de ser el rosal que se marchita... - ¡Porque te place a ti! - - Guarda para tus buenos tus Edenes; - Guarda para tus vírgenes tu amor; - Guárdate para Ti todos tus bienes... - ¡Tirano sin control! - - Aquí está mi pecado más funesto; - Aquí está, toda entera, mi maldad; - No hagas, solemne Dios, un solo gesto... - ¡Te acuso de crueldad! - - Braman en el desierto los leones; - Braman, como una gran lamentación; - Braman, porque maldicen las prisiones - De su instinto feroz. - - Pesa la Cruz sobre Israel deicida; - Pesa la Rebelión sobre Satán; - Pesa sobre Caín la primer Vida... - ¡Mi carga pesa más! - - Buscan los ángeles placeres, - Buscan las aves el espacio azul; - Buscan la Libertad todos los seres... - ¡Yo busco el ataúd! - - Sueña con retoñar el triste leño; - Sueñan los pobres ciegos con que ven; - Sueña la recua enorme... ¡yo no sueño! - ¡Jamás retoñaré! - - Piensan los mismos necios en la gloria; - Piensan los incurables en vivir; - Piensa en la perfección la vil escoria... - ¡Yo me río de mí! - - Yo sé que hay una luz que no se apaga; - Yo sé que hay que llegar alguna vez... - Yo sé que están hechas una llaga - Las plantas de mis pies. - - Guarda para tus Santos tus Edenes; - Guarda para tus vírgenes tu Amor; - Guárdate para Ti todos tus Bienes... - ¡Valen mucho, Señor! - - Me impusiste la cruz de un gran destino; - Me pusiste el afán de un Más Allá, - Y pusiste la Noche en mi camino... - ¡No doy un paso más! - - Aquí está mi pecado más funesto; - Aquí está, de mis lacras, la peor; - Aquí estoy ante Ti... ¡Ni un solo gesto!... - ¡Págame mi dolor! - - ¿Qué te cuesta evitar las amarguras? - ¿Qué te cuesta radiar toda tu luz? - ¿Qué te cuesta dotar a tus criaturas - De tu misma salud? - - ¿Quién reduce tus fuerzas infinitas? - ¿Quién te obliga a crear ni un pecho vil? - ¿Quién te impone la ley de los jesuítas - Para llenar tu fin? - - ¿Dónde está tu potencia soberana? - ¿Dónde están tus ejércitos del Bien? - ¿Y dónde está la perfección humana, - Para tenerte fe? - - Eras un viejo Buda milenario; - Eras un comodín y nada más; - Eras un espantajo innecesario... - ¡Ya no habría otro igual! - - Eras sin filiación, como un gitano; - Eras como un error que ya no es; - Eras un epigrama, un dicho vano... - ¡Una sombra que fué! - - Todos te maldecían, Iscariote, - Todos te declaraban maniquí, - Todos, ¡¡hasta tus propios sacerdotes - Se reían de ti!! - - Estabas derrotado por la Ciencia; - Estabas sin arraigo en lo Vulgar; - Estabas como Duda en la Conciencia... - ¡No tenías altar! - - Y yo arrimé mis hombros a tu carro; - Yo te puse mis versos por pavés; - Yo te alcé como a un mísero del barro - Con mi profunda fe. - - Yo te soñé la Madre y el Abuelo; - Yo te soñé más próvido que el sol; - Yo te pensé mejor... ¡Vete a tu cielo! - ¡No mereces ser Dios! - - Aquí está mi pecado más funesto; - Aquí está, de mis lacras, la peor; - Aquí estoy ante Ti... ¡Ni un solo gesto! - ¡Págame mi dolor! - - - - - FÚNEBRE - - - La montaña que tiembla, por que siento - germen de cataclismo en sus entrañas - el huracán que gemebundo emigra - quién sabe a qué región y a qué distancia: - el amor que ruge protestando airado - de la ley del nivel que lo avasalla: - los mundos del sistema, ¡tristes mundos! - que al sol de Dios obedeciendo pasan - como en la arena de la pista el potro, - a latigazos, ¡noble potro! salta: - no tienen sobre sí más amargura - que la que hospeda en sus desiertos mi alma, - porque yo arrastro sobre mí, ¡y no puedo! - como un cuerpo podrido, la esperanza. - - Tú que vives la vida de los justos - allá junto a tu Dios arrodillada: - yo no creo, ni aguardo, pero pienso - que haya hecho Dios un Cielo para tu alma; - dame un rayo de luz, ¡uno tan sólo! - que restaure mi fuerza que desmaya, - que ilumine mi mente que se anubla, - que reanime mi fe que ya se apaga; - dame un beso de amor, ¡uno siquiera! - aquí, sobre esta frente que besabas, - aquí, sobre estos labios que otros labios - han besado con ósculos de infamia, - aquí, sobre estos ojos que no tienen - nada más ¡Oh mi madre! que tus lágrimas. - - - - - SERENATA - - - Nocturno canto de amor - que ondulas en mis pesares, - como en los negros pinares - las notas del ruiseñor. - - Blanco jazmín entre tules - y carnes blancas prendido, - por mi pasión circuido - de pensamientos azules. - - Coloración singular - que mi tristeza iluminas, - como al desierto y las ruinas - la claridad estelar. - - Nube que cruzas callada - la extensión indefinida, - dulcemente perseguida - por la luz de mi mirada. - - Ideal deslumbrador - en el espíritu mío, - como el collar de rocío - con que despierta la flor: - - Sumisa paloma fiel - dormida sobre mi pecho, - como si fuera en un lecho - de mirtos y de laurel. - - Música, nube, ideal, - ave, estrella, blanca flor, - preludio, esbozo, fulgor - de otro mundo espiritual. - - Aquí vengo, aquí me ves, - aquí me postro, aquí estoy, - como tu esclavo que soy, - abandonado a tus pies. - - - - - EL BORRÓN - - - Haciendo revisación - De las que antaño me amaban, - Sus nombres hallé que estaban - Cubiertos con un borrón... - Lleno de tribulación - Por aquel acaso cruel, - Quise arrancar del papel - Borrón tan impertinente - Y al intentarlo imprudente, - Salió lo escrito con él. - - ¡Oh, qué negros y encontrados - Pensamientos me afligían, - Cuáles y cuántos serían - Aquellos nombres borrados! - Y con los ojos nublados - Y el alma de afán cubierta - Salí buscando la puerta - Del hogar donde nací, - Nadie respondió ¡ay de mí! - ¡La casa estaba desierta! - - ¡Adelante! dije yo, - No quiero desesperar - Y fuí la casa a buscar - De la mujer que me amó; - Mas como nadie salió, - Llamé con voz lastimera - Si sabrían de quién fuera - De tantos un sólo nombre - Y de adentro gritó un hombre - ¡Que el nombre de ella no era! - - ¡Oh qué blasfemia execrable! - ¡Oh qué rugido tan hondo - Rasgó el aire desde el fondo - De mi pecho miserable!, - Roto estaba el frágil cable - De mi vida en un segundo - Del abismo en lo profundo - Desangrado, herido y solo, - ¡Para mí de polo a polo - Mar sin playas era el mundo! - - Y tambaleante y sombrío - Cual un crápula beodo, - Que hastiado y harto de todo - Para él todo está vacío; - Tomé camino hacia el río - Buscando en su fondo inerte - A mi vida mejor suerte - A mi orfandad un asilo - Porque el puerto más tranquilo, - Es sin duda el de la muerte. - - Llegué a la margen y al ver - Como el agua dormitaba - Recién recordé que estaba - Suspendido en el no ser; - Quise a la vida volver - De la muerte horrorizado, - Cuando un brazo despiadado - Me despeñó y al hundirme, - Sentí la voz maldecirme - ¡Del amigo más amado! - - Muerto ya porque estoy muerto, - Mi espíritu sin consuelo - Subió inspirado al cielo - Como al más seguro puerto; - ¡Ay! para todos abierto - Está siempre aquel lugar, - Y cuando mi alma al llamar - Llegó con humilde voz, - Con su mano el mismo Dios - ¡Vino la entrada a cerrar! - - Y desde entonces proscrita - Buscando reposo y calma, - Otra vez cautiva el alma - Dentro mi pecho se agita; - Allí está la pobrecita - Como perla en negro velo - Ensayando siempre el vuelo - Que la lleve en un segundo, - Lejos, muy lejos del cielo, - Lejos, muy lejos del mundo. - - - - - EVANGÉLICAS - - -1.--La verdad no está metida dentro de un pozo como lo establece el -símbolo clásico y como lo han venido predicando todos los dulcamaras -catedráticos y no catedráticos. - -2.--La verdad palpita a flor de las cosas y para dar con ella no -necesitamos ni barrenos ni drogas, ni dinamitas: nos basta el buen -sentido y una mediana serenidad de espíritu en presencia de los hombres -y de los hechos. - -3.--El hombre de genio es un Sancho a quien favorecen las -circunstancias, y nada más. - -Agosto 2 de 1909. - - - - - AL COMPÁS DEL CORAZÓN - - (Fragmento) - - -No hay desventura que no arranque de una llaga o que no la produzca, -y no hay caridad verdadera que no se enferme o no se manche.--No hay -hombre más perverso que aquél que no quiere contaminarse.--Más frío y -más estéríl que un témpano es el impecable.--Nadie más injusto que un -desgraciado, ni más indiscreto, ni más mal pensado, ni más caviloso, -ni más incongruente, ni más agresivo, ni más odioso. No es más que -enemigo y no discurre más que revanchas.--De todos los heroísmos es -capaz el hombre, si hay un público que lo aplaude, y un grande que -le recompense, aunque sea con una mirada.--Siempre que haya luz, y -laureles, y estatuas, y páginas de la historia, tu corazón será un -tesoro inagotable de sublimidades; siempre que haya sombra y olvido, -será una caverna. - - - - - ALMAFUERTERIANAS - - -La humanidad se lo ha llevado siempre buscando asiento; toda la -historia no es más que un ruido de sillas, murmullos de platea, -preliminares de banquete. Pocos son los que ponen sus dedos allí donde -su mano: la generalidad los echan en pos de sus ojos. Buscando lo -imposible, se está buscando siempre. La imaginación enceguece a la -soberbia, estimula a la envidia y llena la vida de amargura. El derecho -suele ser la cortesía de la voluntad, y ésta es la soberanía de la -fuerza. En el fondo de todo está un egoísmo vibrando su látigo. El -hombre como los malos cómicos sólo quiere hacer papeles de rey. - - * * * * * - -Procede como los millonarios que no salen a la calle con sus millones -en la cartera; condúcete como los grandes cómicos, que no van a la -feria vestidos de Hamlet. - -La modestia debe imponerse como una pantalla difumadora, entre el -exceso de luz y el exceso de tinieblas. - -A más caudales, más cerrojos; y así también: a más fama de virtud, o de -belleza, o de talento, más recato. - -Acorázate de vulgaridad: recúbrete de buenas maneras, haz olvidar tu -posición por más merecida que la tengas: como si disfrutaras de un -tesoro mal habido, aprende a caminar por entre hambrientos, sin que se -den cuenta de tu pedazo de pan. - - - - - ENTRE ESPOSOS - - - --¡Cuánto te adoro, Tomás! - ¡Eres mi dicha, mi encanto! - ¡Te amo tanto, pero tanto... - Que no puedo amarte más! - La dulzura de tu beso - Quiero aspirar, delirante... - --Bien no sigas adelante... - ¿Te bastan doscientos pesos? - - - - - DE RODILLAS - - - Discurren los que me ven - Mirarte con tanto afán - Que mis labios no podrán - Expresar mis ansias bien. - Yo no siento que se den - Semejante explicación; - Pues de su equivocación - A mansalva considero - Descubrir el paradero - De mi pobre corazón. - - No sé si me lo han robado - Pero sé que lo he perdido, - Y que ha de estar escondido - En algún sitio sagrado; - Pues, si mi pecho ha dejado, - Digo que no pudo ser - Tan sólo por el placer - De olvidarme y libertarse, - ¡Sino para refugiarse - En un pecho de mujer! - - Él no tuvo otra pasión - Que la pasión de lo bueno, - Porque nació sin veneno - Mi prófugo corazón; - Y si dejó la mansión - De mis entrañas, arguyo - Que ha sido el ánimo suyo - Ampararse en un altar, - Y juro que no ha de estar - En más pecho que en el tuyo. - - Yo no lo quiero sacar - De un asilo semejante - Porque sé que en el instante - Cesará de palpitar; - Allí lo debo dejar - Para que esté satisfecho - Y puesto que tú te has hecho - La santa de su elección, - Que siga en adoración - Arrodillado en tu pecho. - - - - - ¿FLORES A MÍ? - - - Ayer me distes una flor - Una flor a mí, señora, - Que no consagré una hora - Ni al más poderoso amor. - ¿Flores a mí?... si es mejor - ¡En un páramo arrojarlas! - O tú no sabes amarlas, - O al sentir mi pecho yerto - ¡Sobre la tumba de un muerto - Has pensado abandonarlas! - - ¿Flores a mí?... ¿Tú no sabes - De esos parajes que aterran, - Donde las flores se cierran, - Donde no cantan las aves?... - Las más orgullosas naves - Temen del mar los furores, - Los tigres devoradores - Huyen del simún airado... - ¡Y tú en mi pecho has dejado - Tan sin recelo, tus flores! - - Flores a mí... Puede ser - Que desalmada y celosa, - Buscaras la más hermosa - Con tu instinto de mujer; - Y haciéndole comprender - Yo no sé qué gentileza, - Con refinada fiereza, - Con el más profundo encono, - La bajaste de su trono - Por castigar su belleza, - - No lo sé, linda mujer, - Ni quiero saberlo todo; - Me contento con mi modo - De saber y no saber; - Pero si quieres tener - La realidad en tu mano, - Te diré, sin ser un vano, - Que si te movió el amor... - ¡La flor ha sido una flor - Que fué destronada en vano! - - - - - VIGILIAS AMARGAS - - - I - - Como las aguas muertas - desparraman pestíferos vapores, - de juncos y de flores - y de brillos fantásticos cubiertas; - y como al fin la gente, - ya su prole cual muertos insepultos,-- - descubre los ocultos - focos de la malaria pestilente: - ¡oh, calumnia cobarde, - tu maldad, como un charco, ni se agita, - y tu lengua maldita - se arranca finalmente, pero tarde! - - - II - - Tarde... como hay estrellas - que cerraron sus ojos soberanos - y en los ojos humanos - ya muertas en el éter, viven ellas: - tus perdurables signos - no los borra ni el mar... mucho más anchas - donde fueron tus manchas - dibujan otras manchas los malignos! - Tarde... Como en el suelo - que abona el viejo Nilo en sus crecientes, - germinan las simientes - al primer gestador beso del cielo: - las catervas esclavas - repletas del rencor de sus fatigas, - devuelven cien espigas - por cada gota puerca de tus babas. - - - III - - Tarde... Como traidora - la lengua de Don Juan va sugerente - bruñendo la pendiente - que conduce al nefasto «cuarto de hora»; - así, rufián hediondo, - al propio corazón del que difamas - le tientas y le llamas - y le arrojas vencido a lo más hondo; - así los directrices - de carácter más neto y más hidalgo, - vienen a ser por algo - lo mismo que tú inventas y tú dices. - - - IV - - Tarde... Los que tú lames - para siempre jamás doblan sus lomos, - egregios eccehomos - ungidos de las mirras más infames;-- - porque la frase artera - que lanzas al azar y medio trunca, - ya no se borra nunca, - ni aunque Dios, si hay un Dios, lo dispusiera. - - - V - - Como va sin testigos, - bajo el dosel astral del firmamento, - desflorando el jumento - la fulgurante gloria de los trigos; - o como en el follaje, - trémula de ponzoña, la serpiente - fulmina de repente - la regia vida del león salvaje; - o como las carcomas, - en el frondoso, perfumado huerto, - con diabólico acierto - taladran la más roja de las pomas; - o como traicioneras, - ya mordidas del mal que no se cura, - sobre la tez más pura - ponen su placa impura las rameras; - tú matas, tú suprimes - la Virtud, el Honor, los Ideales, - y has poblado hospitales - con una multitud de almas sublimes. - - - VI - - Por ti van cohibidas - con los ojos en tierra cien mujeres: - no concibes, no quieres - nada más que bellezas prostituidas; - por ti, por tu mandato, - no llegan a ser madres las doncellas - y apagan sus estrellas - en la iracunda paz del celibato; - por ti los más garridos, - los púberes Apolos más hermosos - pasan por tenebrosos, - satánicos arcángeles caídos; - por ti van los aciagos, - impulsivos demonios de los celos, - bramando en los Otelos - que surgieren al chisme de tus Yagos; - por ti marchan sujetas - al índice vulgar vidas preciosas - sufriendo silenciosas - una carrera diaria de baquetas; - por ti, locuaz arpía, - todos los seres, todos juntos, gimen - y la idea del crimen - suele turbar a la razón más fría; - por ti blancos armiños - de máculas y taras están llenos... - y no parecen buenos, - santos y buenos, ¡ni los propios niños! - - - VII - - Tú tienes los secretos - del reproche y el óbice y la mengua: - tan sólo por tu lengua - Sócrates y Platón no son completos, - por ti los inmortales, - en el mármol y el bronce redivivos, - aguardan pensativos - que caigan de una vez sus pedestales; - tú acechas la subida - del Tabor de la Gloria en un repliegue, - para que nadie llegue - sin llevar en el rostro tu escupida; - por ti se para el carro - del más gran triunfador donde tú mandes; - tú obligas a los grandes - a ceñir un laurel sucio de barro... - ¡y tanto les azotas - y es tanto lo que injurias su grandeza - que sienten la tristeza - de no ser unos míseros idiotas! - - - VIII - - Sí, calumnia cobarde, - tu maldad, como un charco, ni se agita - y tu lengua maldita - se arranca finalmente, pero tarde; - porque la frase artera - que lanzas al azar y medio trunca - ya no se borra nunca, - ni aunque Dios, si hay un Dios, lo dispusiera. - - - - - LA INMORTAL - - Ama a tu prójimo como te amas a ti mismo.--Jesús. - - - Aquí salgo del seno profícuo - de la cósmica chusma sagrada, - como surgen los rudos poceros, - ungidos en greda, del pozo que cavan; - con el acre sabor de la simple, - desolante sentencia judaica: - la ansiedad de la luz en los hombres - recién aparece después que se sacian. - - Aquí traigo los puños repletos - de corrientes vergüenzas palmarias, - cual un frío bufón que mostrase - los ruedos raídos de un manto de grana; - de vergüenzas corrientes que corren - sin herir, sin rozar suspicacias... - ¡Por qué tanto repican las cosas - que ya no penetran ni a golpes de maza! - - De vergüenzas corrientes que quiera - sujetar con mi sola pujanza; - de sus crines hirsutas cogerlas - y al rostro perplejo del orbe lanzarlas. - Pues yo sé que los nudos gordianos - al más leve tirón se desatan; - que se buscan misterios y surgen - verdades que ciegan de simples y claras. - - Que cualquier intelecto mediano - para dar en la clave se basta, - como al propio través de la noche - con un candilejo cualquiera se marcha, - que con sólo pulsar una vida - ya se pulsan las cuerdas humanas; - pues un solo vellón, uno solo, - resume, presume la ingente majada. - - Y aquí voy a tejer mis estrofas - a favor del azar, como salgan, - cual un niño que hacina en manojos - jazmines dilectos y agrestes retamas; - como corren, según las caídas, - por el dorso terráqueo las aguas, - y según las arrugas y gestos - las perlas del santo sudor por la cara. - - Porque nadie trenzó las ideas - con mayor solidez y más gracia, - que la gracia de flor con que nacen - y van, por sí mismas, tramando su trama; - porque toda labor que perdure - y al rodar de los siglos no caiga, - la sacaron así, paulatinas, - las inusas ambientes del fondo de un alma. - - Yo no sé qué saldrá de mi numen - con mi pobre conciencia turbada: - la conciencia del gusto vacila - la vez que la miden conciencias villanas. - Mas yo sé que bajé los peldaños - por amor maternal de las llagas: - si hay un juez que las vidas escruta, - la gota de Cristo que tengo, me salva. - - No será mi labor un conciso, - bien trabado, bien lógico drama; - las verdades morales se chocan - y el arte más alto jamás las enlaza. - Mas también, la visión de mi chusma - cual andrajo flotante divaga... - que descienda mi Dios a mis versos: - ¡de pie!... ¡de rodillas!... ¡que voy a cantarla! - - Pues, ¿qué son las grandezas más grandes, - las blancuras del pecho más blancas, - frente mismo del máximo fondo - de donde salieron tan fuertes y santas?... - ¡Lo que fueran tus gotas de llanto - con las que hay que llorar, comparadas! - ¡Lo que fueran chocando tus besos - si dos muchedumbres de soles chocaran! - - ¡Lo que fueran tus piedras preciosas - en los campos del éter bordadas! - ¡Lo que fuera tu gesto de hormiga - de todos los orbes ritmando la marcha! - ¡Lo que fuera tu voz gobernando - la revista de todas las razas! - ¡Lo que fueron tus horas de insecto - si todas las horas de Dios las tragaran! - - Como en esos arcaicos escombros - que silvestre zarzal amortaja, - sobre plintos de mármol augusto - discurren culebras terrosas y flavas, - las culebras del hambre y los vicios - su semblante de Dios desencajan - y la bilis del Odio, superbas, - de pálido azufre dantesco la bañan. - - Ni el más leve, gentil sentimiento - centellea su faz demacrada: - pues al dulce rubor de las rosas - la luz lo genera, la noche lo mata. - Sus afectos flotando confusos - en el mar del instinto sin playas, - leviatanes enormes parecen - que dentro su vago cubículo vagan. - - ¡Leviatanes enormes!... lo mismo - que el vapor fantasmal de las aguas, - con sus lívidos velos llorosos - difuma de Londres la enérgica mancha: - tras aquel invasor aguardiente - que a geniales y a estúpidos mata, - los contornos humanos asumen - grotescos dibujos de bestias nefarias. - - Turpitud multiforme, deforme, - cuyo suero de gimio deprava - cual tenaz filtración del infierno, - familias y tribus, naciones y razas. - Turpitud alevosa que viene - de vigor y placer disfrazada - sepultando la luz en la Sombra, - torciendo, rompiendo la psiquis humana. - - ¡Leviatanes protervos!... Del modo - que sus bravos arpones enlazan - los torcidos anzuelos, la noche - que dos espineles muy próximos atas: - su persona moral es enjambre - de torcidas pasiones bastardas, - que la influencia de un astro maldito - sacude, alborota, revuelve y engancha. - - ¡Leviatanes horribles!... Lo propio - que las pobres personas baldadas, - con los órganos sanos que tienen - reponen o finjen aquél que les falta: - de palpar sus tupidas tinieblas, - ha sacado, también sus ventajas, - y al dolor sin amigos que sufre - le brotan ideas con dientes y garras. - - Y cual dos huracanes contrarios - que barriendo la tez de la Pampa, - sibilantes de furia se funden - y en férvidas rondas al éter se lanzan: - su contrato social es un choque - de violencias rasantes y pravas, - remolino de pestes, coyundas - que toda la recua del mal acollaran. - - Pero como de dos peregrinos - que repechan abrupta montaña, - más lesiona sus pies el cobarde - que menos afirma sus pies en la marcha: - solamente los mansos corderos - en aquel pedregal se desangran... - ¡Mujerzuela procaz a quien rinde - la limpia, sonante, genial bofetada! - - Y es amigo traidor, vil hermano, - vil esposo, vil padre... ¡Que caigan - los brazos de Cristo y le formen - cual una materna, mimosa muralla! - Yo no dejo a mi plebe convicta - faz a faz de tus nobles infamias... - ¡Será todo lo vil; pero nunca - más vil que tu vida más útil y sana! - - ¡Qué! ¿No tienes amigos amables - que te ponen el pie cuando pasas, - ni jamás un gorrión de tus migas - llamándote padre rajó tus espaldas? - ¡Qué! ¿No venden los grandes hermanos - a sus grandes hermosas hermanas - y los grandes maridos no suben - después que sus honras bajaron muy bajas? - - ¡Qué! ¿Dirás que tus niños de cera - no son tigres cachorros que lactan; - que tus lazos efebos no sufren - vigilias perplejas, insólitas ansias; - que tu joven doctor,--ese mismo - que repujan masaje y gimnasia,-- - siente claro, vivaz, fulminante - cualquiera resorte maestro del alma? - - ¡Qué! ¿Dirás que tu guante de Suecia - diez pulidas ganzúas no envaina; - que tu sacro cerebro de Newton - no vibra quién sabe que celdas nefandas? - ¡Qué! ¿Dirás que mi firme cuchilla - cuando hiende la carne del paria, - porque bruñes tu piel con gamuza - no hiere tu propia, tu misma carnaza? - - Como están bajo el rubio topacio - del provecto jerez agolpadas, - por subir y flotar y engreirse,-- - chusmaje bravío,--las heces amargas; - como están en el frígido lecho - de los hondos aljibes de Arabia, - muchedumbres de vírgulas viles - debajo del puro cristal de las aguas; - - Como está la ocasión del estrago,-- - ella misma, total, fulminaria,-- - tras el amplio dosel de esas nubes - fugaces cual sueños fugaces que pasan; - como cuelgan de regios tapices - primorosas, bellísimas dagas, - aguardando al Caín, al Otelo, - o el cívico Bruto que vibre sus lamas; - - Cual desdobla, crespones azules - en las cumbres del monte la larva, - mientras hierve iracunda en el fondo - como una iracunda, perpetua amenaza: - cual recoge la bestia felina - su retráctil, su elástica zarpa, - mientras duerme feliz meditando - su opípara cena de carnes humanas; - - Como terca y astuta y sumisa, - sin tal vez amagar, se recata - por detrás de la piel reluciente, - del cáncer hediondo la red soberana: - como corre a través de cien cráneos, - dubitante y anónima y canta, - la imperial, la furiosa locura - que al fin sobre alguno se afirma y estalla: - - Así están en tu ser los extremos - do tu heroico egoísmo se lanza - cada vez que tu yo, tu persona, - tu fin, tu destino, peligran y claman. - Así están aguardando pacientes - la ocasión, de reinar como amas, - las que tú denominas torpezas - no sé con qué gesto de arcángel sin alas. - - Así está lo más vil soportando - su capullo de túnicas blancas, - sin decir, ni vibrar, ni radiarse - si el mar de tu vida no agita sus aguas... - ¡Por qué toda esa luz que refulges - puede ser en tinieblas trocada, - miserable montón de miseria - que todas las manos moldean y amasan! - - Porque tú,--gran señor, gran patricio, - gran ilustre, gran genio, gran lama,-- - por lo mismo que moro en las sombras, - a mí no me ciegas, te cuento las manchas; - y detrás de tu aspecto solemne, - del perfume de honor que derramas, - de la curva triunfal de tu testa... - ¡Yo sé lo que sobra, yo sé lo que falta! - - ¡Que abandonen la cruz esos brazos - que sin ver ni juzgar nos abrazan, - y las lepras de todos envuelva - su blanca batista que siempre está blanca - que desciendan al mundo esas manos - que la furia del mar amansaban, - y al cerebro más firme y completo - le impongan la enorme locura cristiana! - - ¡Que me cieguen mis ojos malditos, - que con sólo mirar ya difaman! - ¡Que me arranquen mi lengua de sierpe - que sólo destila verdades airadas! - ¡Que sacudan mi frente y la rompan - como a frágil redoma de miasmas! - ¡Que desgarren mi pecho y fulminen - la esponja de viles vilezas que guarda! - - ¡Sí! ¡Yo sé que un perfume inefable, - que un fulgor indeciso de alba, - que una música sorda y sublime - desprenden y esparcen las vidas más bajas! - ¡Sí! ¡Yo sé que del fondo más hondo - surgirán las alturas más altas, - mientras haya girones, andrajos, - deshechos, minucias de carnes humanas! - - ¡Sí! ¡Lo mismo que charcos hediondos - resplandecen al sol como plata, - y al brochazo del genio las formas, - la cárcel del lienzo desertan y saltan; - la presión de las manos divinas - en la creta del Cosmos, echada, - realizó la sutil y evidente, - fugaz y absoluta presencia del alma! - - ¡Sí! ¡Que venga la luz a raudales, - a diluvios ardientes de llamas! - ¡Que me fluya del fondo del cráneo, - y al último cráneo dilate su cauda! - ¡Que se colme mi ser de justicia, - del afán de ser justo sin saña, - y lo mismo que a un campo sembrado - me broten verdades eternas y mansas! - - Aunque hieran los ojos del sandio - que prefiere no ver lo que palpa; - aunque surjan tan recias que rompan - sus torsos ciclópeos, mi mísera entraña; - ¡Aunque ya no me quede cerebro - para hilar las ideas más vacuas - y me tienda sin fuerzas, idiota, - contando las olas del mar, en la playa! - - Si el Amor electriza sus carnes,-- - el Amor que prolonga las razas, - que los pies de marfil de Itacto - besó con sus besos de nardos y ascuas;-- - yo no sé qué lupercos infames - a tender ese tálamo bajan; - yo no sé de qué vientre surgieron - aquellas legiones de vicios con alas. - - Primer vago rumor en el nido, - primer vago matiz en la rama, - primer vago fulgor en el cielo, - los niños; pichones retoños y albas. - Pero nunca sonríen aquellas - mañanitas del polo nubladas; - querubines de Dios... ¡querubines - que bregan cubiertos de pupas y canas! - - ¡Valerosos impunes pichones - que del nido paupérrimo saltan - y a buscar su comida comienzan, - nacientes el pico, la felpa y la garra; - valerosos rapaces que tornan - con sus tiernas manitas manchadas, - a llenar, como próvidos padres, - las faldas maternas de ricas migajas! - - Como tienden al sol los rosales - que tenaz el taladro taladra, - sus dolientes pimpollos lo mismo - que tiende sus brazos la vieja traviata: - su precoz pubertad es el gesto, - la sonrisa senil de las razas: - floración de sepulcros, pimpollos - que tardos, muy tardos, en fruto se cuajan. - - Enfermizos, nacientes pimpollos - cuyas hojas de seda desatas - con tus artes de fauno... ¡con esos - deleites sombríos que tú no declaras! - Satinados pezones que sucias, - callejeras deidades arrastran - y recoje y estruja y exprime - quién sabe qué mano de prócer, malvada. - - Miserandos capullos marchitos - con que nutres el horno y la fragua - como quien alumbrase sus noches - con rayos pedidos al sol de mañana, - como quien recubriese sus minas - con los propios diamantes que guardan... - ¡salvación del afán de un minuto - con toda la serie siglos que faltan! - - Como aquellos duraznos salvajes - que comercias a sendas barcadas, - exquisitos algunos, carecen - de rojos matices, de pulpa y de savia: - cuando trueca su flor en espigas,-- - si en la vil soledad no se mata,-- - como fruto silvestre de bosque, - de ser una vida rodando no pasa. - - Y una vida vulgar es un cofre - de inseguras, de fáciles tapas, - donde mete cualquiera sus manos - y el pobre tesoro completo le saca; - pero hay vidas vulgares que suelen, - como ciertas anónimas arcas, - ocultar cautelosos resortes - que saltan a veces... ¡y a veces no saltan! - - ¡Cautelosos resortes!... Lo mismo - que los raudos cohetes traspasan - el capuz de la noche y se vuelcan - a chorros de luces brillantes y varias; - de la mar bonancible, sumisa, - de vulgares cabezas humanas, - brotan siempre la curva silbante - que vuelca sus luces o rojas o blancas. - - Lo ruín, lo vulgar; el repuesto - del templado cordaje del arpa; - las torcidas virutas endebles - que va como rulos dejando la tabla: - la porción de color que pudiera - ser mejilla, ser labio y es granza... - ¡material de proyectos divinos - que sirve de cuñas, andamios y gradas. - - Como ruedan las noches de invierno, - prematuras y torvas y tardas, - sobre cada primor de las yemas - poniendo colgajos de crudas escarchas, - va también su vejez a dormirse - del osario común a la zanja, - sobre cada ilusión que despunta - poniendo seguro, mordaz epigrama. - - Porque toda vejez se defiende - de los rayos del sol que se alza, - circuyendo su calva de nimbos - y echando a la joven burlonas miradas; - porque toda vejez disimula - su rencor al placer de las alas, - desdoblando feroces antenas - que hieren precisos la nota que falla. - - Porque a cada ilusión que perdemos - una fúlgida luz nos apagan - y un nidal de pichones azules - del fondo del pecho nos hurtan y matan: - ¡y aquel antro se puebla de sombras - que maldicen la lumbre del alba, - y aquel nido desierto y helado, - se colma de sendas tarántulas bravas! - - Mas cual esos heroicos guerreros, - cuya tez embellecen y manchan - cicatrices de sable y estoque... - con otras habidas en otras campañas; - por la tez de mi plebe proterva, - por sus manos roñosas y flacas, - el afán del oficio depuso - la tosca y excelsa señal de la garra. - - Y así como los tales ilustres,-- - descreídos, borrachos y mandrias,-- - en las cuevas del pecho mantienen - cual santo rescoldo, la fe de su patria; - por haber ejercido de mártir - en la ruda, perpetua jornada, - yo no sé qué fulgor indecible - de gran sacerdote, sus ojos irradian. - - Como aquel rapazuelo sin padres - que te sirve de pie mientras yantas, - cuanto más te retiene la gula - más fría recibe la sobra que traga: - mientras cubre de goces tu vida, - mientras llena de luz tu morada, - su ración del placer que te sobra, - se cubre, se llena de pútridas larvas. - - Y cual esas mujeres abyectas - que te sorben la bolsa y el alma, - simulando llenar tus deseos - con una presteza de madres y hermanas: - cada vez que cualquier beneficio, - tus umbrales de pórfido baja... - ¡baja un garfio voraz de drenaje, - un buzo equipado de recia escafandra! - - ¡Yo diviso diez lojas ardientes - que conminan la gleba reacia, - cuando miro tus dos manecitas - jugar en sus lomos de acémila exhausta! - ¡Yo percibo tu voz alentando - la jipante cuadriga cansada - cuando veo caer tus coronas - en esas virtudes sombrías y flacas! - - Yo me tapo los ojos y tiemblo - cada vez que sus dotes alabas: - me pareces un boa del Chaco - que ya la fascina, que ya se la traga; - me pareces un pulpo inhartable - cuyas tenias flexibles alarga - y en las carnes del náufrago inerte - succiona la chispa final de substancia: - - Me pareces un torpe cruz roja - que la quiere sentir consternada - y lo mismo que un sátiro ebrio - le busca, le frota, le lama la sarna... - ¡Caridad es pillaje, comedia, - vanidad, precaución, diplomacia, - relucientes retobos que cubren - la bola de mármol del alma pagana! - - Como aquellos hipócritas canes - que regresan contritos al alba, - rasguñando tu puerta febriles, - con sordo gruñido suplican y llaman: - a la faz de las puertas de bronce - que la Luz de la Sombra separan, - gemirán con gemido espantable - tus más soberanos ingenios y famas. - - Y cual ven al pasar los obreros - que al par mismo del sol se levantan, - a los lacios, tenaces mastines - que lamen gimiendo la puerta cerrada: - las legiones de siglos y siglos - que lo Eterno en lo Eterno derrama, - mirarán al pasar a tus grandes - batiendo afanosos las áureas aldabas. - - Y así como los amos del perro,-- - ya la sombra nocturna pasada,-- - vagamente recuerdan que alguno - quién sabe ni cuándo ni dónde lloraba: - la flamígera mente absoluta - que al nidito de tórtolas haja, - puede ser que sospeche algún día - que suele ser genio la pécora humana. - - ¡Sí! Cual esa fugaz arenilla - que en las losas del pórtico vaga, - cuando silban los vientos airados - y al ras del arroyo sus sondas arrastran: - por los blancos pretiles del cielo - y a la faz de su puerta sellada, - rodarán reducidos a polvo... - laureles, retortas, diademas y espadas. - - Pues lo mismo que al joven recluta - que reduce cobarde su talla, - le despojan furiosos y cuasi - le miden y escrutan las mismas entrañas: - para dar con el peso preciso - de la brizna de Amor que alentabas, - tendrá Dios que arrancarte a montones - las púrpuras necias que ciñen tu alma. - - De la propia manera que cuando - la jauría descubre la caza, - si es algún jabalí temeroso, - ladrando los canes parece que hablan; - tu fortuna, tus leyes, tu ciencia - que no fueron,--no, nunca,--cristianas, - si perciben su faz en la sombra, - clamando castigo parece que ladran. - - Y así como Eliphas esgrimía - su torzal de retórica sabia, - cuando Job delirante, rugiente, - royendo su podre con Dios altercaba - cualquier lengua señora del verbo - pretendió conducirla y salvarla... - ¡si el Dolor es de Dios, Dios lo guía - y el mismo trabajo secreto trabajan! - - Cuando da su pulmón el sonoro - resollar del titán que batalla: - cuando rompe los aires cerúleos - a enormes rebatos de viejas campanas - cuando brilla su faz a las rojas - claridades del odio y las llamas: - cuando va deponiendo cabezas - ya rubias y locas, ya graves y calvas. - - Habrá siempre malignas y ocultas - filtraciones de hiel en su alma: - habrá siempre dos manos cubiertas - de gruesos diamantes que compren y aplaudan: - habrá siempre chispazos perdidos - que fulminen las trojes humanas: - habrá siempre fanáticos ebrios - que azucen al dogo por pura jactancia... - - ¡Habrá siempre, jamás en tus puertas - de valioso marfil incrustadas, - rajadura secreta por donde - vislumbre tu siervo verdades amargas! - ¡Habrá siempre detrás de tus tronos - un Luzbel que les roa las gradas - y un bufón ofendido mostrando - que son deleznables montones de paja! - - Como no se concierta la sierpe - con la sierpe vecina y hermana, - para dar un asalto de lenguas - regidas en orden, al tigre que pasa: - pero como la sierpe que yace - respirando rencor solitaria, - si la pisa la fiera se torna - silbante, furente, y el dardo le clava: - - Cuando ya un dolor excesivo - de su torpe modorra la saca, - reacciona feroz y acomete - la insignia primera de mando que alcanza. - ¡Porque nunca el Dolor tuvo tiempo - de inventar y medir represalias, - y atropella por sí; por impulso, - por ley, por instinto, por lógica innata! - - Como va por el foso la Vida - de sutil fetidez rodeada; - como yacen los limos profícuos - detrás de sus vuelos de fúnebre miasma: - como triste, deforme, difusa, - la materia del caos aguardaba - los acentos de Dios que dijesen, - ¡sé nube, sé piedra, sé carne, sé planta! - - Así van las burbujas de gloria, - las virtudes más bellas y mansas, - por el ancho zanjón del arroyo, - prolijas y sordas, latentes y bravas; - así espera mi pulpa del genio, - fluctuante, deforme, callada, - la presión del Arar que decrete - su toga, su lauro, su cetro, su tiara. - - Y cual brotan del mar esas nubes - que simulan paisajes de nácar; - como luego, por múltiples modos, - regresan y siempre la mar las exhala: - no son más que vapor de sí propia - tiranías, alcurnias y famas; - flotarán esas nubes el tiempo - que floten y rujan abajo esas aguas. - - La crearon las leyes eternas - al tomar al Dolor como causa - y al poner la noción de lo Puro - por fin, por objeto de todas las ansias: - pero aquel bravo vivo doliente, - para dar con la Luz que le llama, - requirió sus declives y cauces, - su plan y esqueleto de leyes humanas. - - Y así fueron las leyes... tus leyes, - que no salen jamás de una pauta: - la feroz oriental que produjo - los clásicos moldes de todos los parias; - la que dió sus pacientes ilotas - a la hirsuta virtud espartana; - la de Roma imperial recubriendo - de fúlgida gloria, cadenas y lacras: - - La del recio trotar de barbarie - por la fría cultura pagana, - que llamó cosa vil al vencido, - gordura del campo, terruño con alma: - la cruel de tu ciencia de nombres - desatando las turbas incautas, - para verlas correr delirantes - detrás de rotundas vacías palabras; - - La presente, la tuya, la nuestra, - la que tanto retocas y lavas, - la que llena de tildes al débil - y al fuerte le carpe y alfombra la cancha... - rufianesca noción de un querube - cuyas dobles, amplísimas alas - ¡recubrieran cual toldos discretos, - los torpes deleites de quien las pagara! - - Sólo fué la grandeza que gozas - por su fiebre de hacer, consumada... - ¡mis hormigas de Dios, si quisieran, - con finos buriles el aire labraran...! - Mal oliente sudor de cuadrilla - sangre vil de las hordas en armas: - cenagoso caudal que tú riges... - ¡lo mismo que rigen al mar sus resacas! - - Si reclinas tu faz en el globo - como quien su pulmón auscultara, - cual recogen echados en tierra - los indios errantes la voz de la Pampa; - sentirás el traqueo solemne, - de su heroica labor cotidiana, - cual si fuera timbal ese globo - y en él repicase la Vida su marcha. - - Si tu yunta pujante sujetas, - al plebeyo camino te bajas - y un puñado de polvo recojes - del mismo que bate la yunta que piafa: - cogerás un terrón del progreso - que sobó como el pan con sus palmas, - sentirás el hedor de la sangre - que puso diademas a todas las patrias. - - Si cual un catador eminente - que cien viejos borgoñas compara, - comparando la sal de los mares - en todos los mares tu crátera escancias: - brindarás con el férvido mosto - de la carne de chusma que tragan, - con el trágico néctar del simple - que fió de los genios que tú desamparas. - - Si registras el haz del planeta, - si sus dos hemisferios indagas - cual pudiese la tigre llorosa - buscar sus cachorros por cuevas y zarzas: - no verás un rincón del desierto - donde fije un pie la canalla, - buscarás el solar, sin hallarlo, - de aquel que tu feudo triangula y dilata. - - Si barrenas la costra terrestre - más allá de las últimas napas, - como un niño voraz con sus dedos - perfora y vacía su propia naranja: - sacarás el serrín de los tristes - que debajo del suelo trabajan... - ¡se cerró como un puño el abismo, - tal vez protestando de recua tan mansa! - - Si tu joya más breve, más necia, - con tu rítmica mano contrastas, - como aquellas matronas que buscan - a graves tanteos los granos que faltan: - sentirás un imán prodigioso - que tus hilos de nervios alarma... - la pasión del orfebre ¡que puso - tremantes de vida las prendas que gastas! - - Si lo propio que sueñas dormido - con un hecho anormal de tu infancia, - las arenas del circo rehaces - adonde moría la chusma cristiana: - a verás fulminar los excesos - faz a faz de Nerón que los ama: - faz a faz de la cruz y los garfios - cantar ideales, cantar esperanzas. - - Y si como entre sueños consigues - prolongar los que más se regalan, - tu visión expectral prolongases - y en cuevas y osarios la noche pasaras: - la verías cavar en las tumbas - el zanjón de la tumba pagana, - la verías alzar los altares... - ¡los mismos altares que ya no la salvan! - - Si del reino ideal de Minerva - desarrollas y extiendes el mapa, - y persigues en él fríamente - la ciencia más pura, la más algebraica: - convendrás que tu triunfo primero - triunfo fué de la humana ignorancia, - y hallarás que los sueños de un loco - van siempre alumbrando cualquiera vanguardia. - - Si tus graves filósofos abres - por sus hojas más plenas y sabias, - con el propio fervor con que buscas - los versos mejores del vate que aclamas: - no verás en las hojas aquellas - nada más que un montón de palabras - que fulguran, a veces, la chispa - del Sancho del siglo, la zona y la raza. - - Si a tus negros presidios penetras, - en tus patios ruidosos te paras, - en la jerga del preso meditas - y acoges y estudias los dijes que labra: - sentirás que tu lengua y tus artes - de los fondos humanos arrancan, - como van por el cieno, latentes, - los lirios, los nardos, las rosas, las dalias. - - Si visitas en noches de planes - de Caín y de Caco las aulas - y su bronca función de poderes, - la tuya de felpa, prolijo comparas: - hallarás con horror y amargura, - que tus goces orgánicos bajan - y concuerdan con ese del crimen - tan justo, tan fino manejo de garras. - - Si la lívida frente del santo - con genial entereza trepanas, - y en sus nobles abismos arrojas - ecuánime, libre, sedienta mirada: - hallarás la molécula misma - de algún cáncer atroz de cloaca, - que pasando de padres en hijos - abrió candorosas clemátides blancas. - - Si en tus rondas nocturnas asieras - al primer ganapán que pasara, - como quien al azar, distraído, - cualquier retoño del árbol arranca: - detenerlas al César del orbe - que sin rumbo ni séquito vaga, - mientras alguien combina sus horas - y el trono y el cetro de rey la depara. - - Si la pulpa del vago, del ebrio, - del peor, del más ínfimo palpas, - como quien al buscar una perla - registra la zona más vil de una casa: - sentirás sollozar esas mudas, - adiposas, abyectas piltrafas - con el hondo plañir de los astros, - que se hunden por siempre jamás en la nada. - - Si la voz del silencio interrogas, - del febril, del genial, del que brama, - del que llena de sangre los cráneos, - tañendo sonoras campanas de plata: - pasará galopando mi Chusma - por las teclas de luz de tu alma, - cual si Dios, con sus manos, pulsase - la gran sinfonía final de las causas. - - Jadeante, grotesca, inasible:-- - por tenaz, por insólita y vaga,-- - soportando por siglos de siglos, - minuto a minuto la cúpula humana: - así está la misérrima plebe, - la inmortal invencible alimaña - que los tercos lebreles vigilan - y acosan y aturden y aprietan y aplastan. - - ¡No! ¡No puede quedar en mi Chusma, - nada más que la torva mirada - con que atisban, tahures vencidos, - sutiles, absurdas, quiméricas trampas! - ¡No! ¡No puede sentir en su pecho - nada más que rencores de paria, - y el horresco furor de que todo - reviente y en finas moléculas caiga! - - Ni podrás vaporar para siempre - las barreras de hiel que separan - la mansión de las risas amables, - de aquel «pandemonium» de sombras airadas,-- - ¡nada más que poniendo tus labios - donde mismo supuran sus llagas, - nada más que llenando tus leyes - del fuego divino del alma cristiana! - - Ella ve desfilar tus manjares - en tus platos de Sévres y plata, - mientras yace rendida, gimiendo - debajo del bofe que cuasi no alcanza: - y pues tiene tus órganos mismos, - cualquier vez esos órganos mandan, - ¡y sin dar una voz, cual un dogo - del menos culpable la faz ataraza! - - Ella siente la péndula loca - de tus días felices, que pasan - como fresca visión capitante - de ninfas que ríen, de senos que saltan: - y pues tiene sentidos y tiene - por tenerlos, pasiones y ansias, - ¡con su gran maldición de sedienta - maldice, hasta mismo, tu vaso de agua! - - Ella ve tus pasiones que vienen - con talantes de santos y santas, - reprimiendo gazmoñas, en ella, - la mínima culpa, la mínima falta; - y pues tiene noción de lo justo, - de no sé qué suprema balanza,-- - ¡tu disfraz de Catón la sulfura, - y enloda y escupe tu clámide blanca! - - Ella ve florecer tus virtudes - donde mismo resultan premiadas, - cual escogen, sagaces, las hiedras, - la sombra jocunda de cedros y tapias: - y pues ella, la gran perseguida, - sabe bien el coturno que calzas, - cuando pisa tus pisos de roble, - sospecha que pisa diabólicas trampas, - - Ella ve que tu ley no sostiene - ni el derecho ni el bien que consagra, - cual un zarzo ruín que doblegan - los rubios, copiosos racimos que carga: - y pues ella prefiere los frutos - al sostén deleznable de cañas, - menosprecia tus leyes viviendo - la vida salvaje del puño y la daga. - - Ella ve que cualquier sacerdocio - pone tren con la fe que levanta, - como aquellas mujeres que dicen: - ¡más oro, más lujo de quien más nos ama! - y pues mora Minerva en su cráneo, - y pues vive Jesús en su alma, - ¡ni respeto ni amor le despiertan - tus borlas de sabio, tus cruces de plata! - - Ella ve que poder y fortuna - con tu solo sudor no los ganas: - que las flores no son del que riega, - sino del dichoso señor de las plantas: - y pues ese deber sin derechos, - del nivel del señor la rebaja, - ¡le parecen dogales malditos - los clásicos yunques, las nobles azadas! - - Ella busca la vida del ángel: - de la simple función soberana, - del dominio total de las olas - que el cerebro ciñen turbantes de llamas; - y al sermón del trabajo que suelen - predicar los que nunca trabajan, - magistrales modelos opone - de trágicos robos, de finas estafas. - - Ella siente brotar en sí misma, - como sienten sus yemas las ramas, - la legión palpitante de sueños - que tientan, que buscan la luz de mañana: - y ella ve que su propia belleza - de lamentos del vientre no pasan: - pues un sólo mendrugo que baje, - cien días... ¡mil días de sueños aplasta! - - Ella mira flotar en la zona - del poder, el honor y la fama, - las torcidas pasiones aquellas - que sólo merecen el fuego y el hacha: - y al buscar el abismo sin fondo - donde deben caer fulminadas, - ¡con espanto sublime las oye - nombrar supervidas y cumbres humanas! - - Y volviendo su rostro a sí misma - de sí misma dudando, se palpa; - y al mirar otra vez, le parece - que todos un mismo secreto se pasan: - y cien claros dilemas terribles - la postrer ilusión le desgarran; - ¡y una risa glacial y cortante - del fétido fondo del hígado, lanza! - - Formidable, diabólica risa... - si Luzbel sus cavernas dejara, - en los templos de Dios penetrase - los días que visten de luces y galas, - y riése de aquel artefacto - de cartones y tules y panas: - su rajante, su právida risa, - ¡no, nunca pusiera más bajo las almas! - - Desquiciante, profética risa... - cual retumba la bóveda vasta - y al tremendo tronar, trepidando, - sus áureos, bruñidos estucos se rajan: - ¡tal cuartea los tenues revoques, - tal asorda la bóveda glauca - del templo gentil del ensueño, - aquella pujante, bestial carcajada! - - Carcajada bestial de la bestia - cuyo fuerte ronzal se desata: - que se sueña sin freno, sin brida, - sin un sofrenazo, sin una mirada; - que presiente la selva salvaje, - la continua, la libre vagancia; - la existencia imperial del instinto, - sin ver lo que pisan y rompen las patas. - - ¡No te pasme su furia! No temas - sus arranques de virgen insana: - mientras haya quien crea, no importa - que templos y reyes y códigos caigan. - Teme, sí, que cruzando tus ojos - con sus ojos sin luz, te deshagas, - como torre de horror y energía - si el firme cimiento de piedra, le falta. - - Teme, si con pavor indecible, - con el mismo pavor de la nada, - cual si todas las furias en coro - pasasen mostrando sus hórridas caras, - cual si todos los puntos del orbe - le negasen apoyo a tus plantas, - cual si todos los astros del cielo - cerrasen de golpe sus ojos de llamas: - - Que la bestia sublime descubra - que no va su ración en la carga; - que la virgen hermética sueñe - y olvide sus votos de virgen y caiga: - ¡que la mártir rechace su cáliz, - que renuncie su nimbo y su palma - cual un vil desertor, cual un Cristo - que un día dejase su cruz solitaria! - - - - - POSTAL - - -Toda ciudad es semejante a un anciano, lleno de recuerdos y cicatrices. -Cada una de sus calles tiene su historia, cada uno de sus monumentos -merece su capítulo y cada una de sus piedras, ha visto lo que no se -sabrá nunca. - - - - - MI JUVENTUD - - - Ayer te ví... No estabas bajo el techo - de tu tranquilo hogar - ni doblando la frente arrodillada - delante del altar, - ni reclinando la gentil cabeza - sobre el augusto pecho maternal. - Te ví... Si ayer no te siguió mi sombra - en el aire, en el sol, - es que la maldición de los amantes - no la recibe Dios, - ¡o acaso el que me roba tus caricias - tiene en el cielo más poder que yo! - - Otros te digan palmas del desierto, - otros te llamen flor de la mañana, - otros queman incienso a tu hermosura, - yo te diré mi amada; - ellos buscan un pago a sus vigilias, - ellos compran tu amor con sus palabras - ellos son elocuentes porque esperan, - ¡y yo no espero nada! - yo sé que la mujer es vanidosa - yo sé que la lisonja la desarma, - y yo sé que un esclavo de rodillas - más que todos alcanza... - Otros te digan palma del desierto - otros compren tu amor con sus palabras, - yo seré más audaz pero más noble, - ¡yo te diré mi amada! - - - - - MI FE - - - Y tal vez por eso mismo - Restallante de lirismo, - Lo fatal y lo imposible - Me deleita contrariar y resolver; - Cual un ángel del Averno - Partidario del Eterno, - Que a los réprobos absortos - Predicase las bellezas del Edén; - Cual un punto de la esfera - Que ser punto no quisiera, - Y en las cumbres de los soles - Resolviese proclamar su rebelión; - Cual un ente miserable - Que soñando lo inefable, - Desde el fondo de la sombra - ¡Suspirase por su cruz de redentor! - - Y delante de la furia - Con que rueda tu cintura, - Como tropa de bisontes - Poseída del delirio de migrar, - Cual innúmera majada - Perseguida y azotada - Por las lluvias invernales, - Que la llevan sin saber a dónde va. - Como férvido torrente - Que a la faz de la pendiente - Se desploma fragoroso - Sin más ley que la maldita de caer: - Yo la brizna sin historia, - Vil sobrante, vil escoria, - ¡Me levanto formidable, - Me propongo fulminar tu estolidez! - - Si vacía, si pomposa, - Si ruín, si delictuosa, - Si maligna, si cobarde, - Si proterva, si bestial humanidad: - Por la faz arrebolada - Más abajo de la nada, - Más abajo, todavía, - Pues te voy a maldecir y apostrofar - Soy tu padre, tu poeta, - Tu maestro, tu profeta, - Tu señor indiscutible, - ¡Tu verdugo sin entrañas y tu juez! - No me asustas: te domino, - Te someto, te fascino - Con la luz esplendorosa, - ¡Con el hierro incandescente de la fe! - - - - - A LA LIBERTAD - - - Como del fondo mismo de los cielos - el sol eterno rutilante se alza, - como el seno turgente de una virgen - al fuego de la vida se dilata; - Así radiosa, - y así gallarda, - se levantó del mar donde yacía - la exuberante tierra americana. - - Como prende su túnica de raso - con su joya mejor, la soberana, - como entre todas las estrellas reina - el lucero magnífico del alba; - Así pulida, - y así gallarda, - sobre todos los pueblos de su estirpe, - resplandor y joyel, ¡surge mi patria! - Como buscan la luz y el aire libre - las macilentas yerbas subterráneas, - como ruedan tenaces y tranquilas - al anchuroso piélago, las aguas; - Así sedienta, - y así pordiada, - la triste humanidad se precipita - al pie de la bandera azul y blanca. - ¡Allí van congregándose a la sombra, - para formar después una montaña! - ¡Allí van adhiriéndose en el tiempo - partícula a partícula las razas! - Allí se funde, - y allí se amasa - el hombre, tal como surgió en la mente - del autor de los orbes y las almas. - Que así pulida, - y así gallarda, - sobre todos los pueblos de su estirpe, - resplandor y joyel, ¡surgió mi patria! - - - - - SÓLO DIOS - - - Yo sé que fieros, hambrientos, - dos ojos, en ti clavados, - siguiendo van tus cuidados, - miradas y movimientos. - Por más que sigan atentos - los giros de tu pasión, - podrá ser que la ocasión - sin aprovechar se queden... - ¡Pues vigilarte no pueden - las telas del corazón! - - Yo sé que una mano artera, - porque te olvides de mí - separaría de ti - cuanto en mi pensar te hiciera. - Su dueño, infeliz, espera, - que al suprimir mi visión, - logrará que tu pasión - desamparada se quede... - ¡Pero robarte no puede - mi sombra del corazón! - - Yo sé, que el labio de un hombre, - por tu amor capaz de todo, - recoge, a montones, lodo, - para volcarlo en mi nombre. - Me callo, sin que me asombre - la bajeza de su acción; - de su vil difamación - si queda rastro que quede... - ¡Yo sé que manchar no puede - Mi nombre en tu corazón! - - Y ojos, mano y labio impío, - apostados, en acecho, - para robarte del pecho - tu corazón todo mío, - lucharán en el vacío, - sin lograr su pretensión, - hasta que de mi pasión, - libertada por Dios quedes... - ¡Porque ni tú misma puedes - mandar en tu corazón! - - - - - NOCTURNO CANTO DE AMOR - - - Nocturno canto de amor, - que ondulas en mis pesares, - como en los negros pinares - las notas del ruiseñor; - - Nube que cruza tranquila - la extensión ilimitada, - dulcemente iluminada - por la luz de mi pupila; - - Ideal benefactor - en el espíritu mío, - como el collar de rocío - con que despierta la flor; - - Sumisa paloma fiel, - sobre mi pecho fornido, - como si fuera en un nido, - de mirtos y de laurel; - - Coloración singular - Que mi desgracia iluminas - como al desierto y las ruinas - la claridad estelar; - - Blanco jazmín entre tules - y carnes blancas prendido - por mi pasión circuido - de pensamientos azules; - - Música, nube, ideal, - ave, estrella, blanca flor, - preludio, esbozo, fulgor - de otro mundo espiritual, - - Aquí vengo, aquí me ves, - aquí me postro, aquí estoy, - como un esclavo que soy, - abandonado a tus pies. - - - - - MÁTER DOLOROSA - - (Balada medioeval) - - - I - - Las róseas mejillas - De leche y frutillas; - Los ojos dormidos - Como dos cupidos; - La boquita breve - De púrpura en nieve; - Los pechos cual proras - Que van triunfadoras; - Las manos tan finas - Como manos chinas; - Y el talle tan noble - Como tierno roble; - Tras de la persiana - De una torre altiva - Yace pensativa - Gentil castellana. - - - II - - Con el rostro yermo - Como un dios enfermo - Dos ojos sombríos - Como dos vacíos; - Destrozado el pecho - Como altar deshecho; - Doblados los hombros - Cual pétreos escombros; - La feroz espada - Torcida y mellada; - Cota y paramentos - Flojos y sangrientos; - Sin rumbo, sin noto - Como barco roto; - Por los pedregales - Cruza un caballero - Sollozando fiero - Como cien chacales. - - - III - - Sudor, sangre y cieno - Del ijar al freno; - Revueltos los ojos - Nublados y rojos; - Los flancos hundidos - Latiendo afligidos; - Llenos de los trazos - De los espolazos; - Lanzando del cuello - Trémulo resuello; - Barriendo la tierra - Con su arnés de guerra; - Golpeando sin tino - La faz del camino; - Frente al minarete - La jaca cansada - Cayó fulminada - ¡Matando al jinete! - - - IV - - Tras de la persiana - Do la castellana - Yace pensativa - Como una cautiva, - Se oye un gran gemido, - ¡Se oye un alarido! - Corren los arqueros - Con pasos ligeros; - Giran los soportes - Sobre sus resortes; - Bajan estridentes - Los ferrados puentes; - Y ella misma--¡ella!-- - Toda blanca y bella, - Mujer y caudillo - Sale del castillo; - Pues la noble maga - Quiere decidida, - Salvar una vida, - Que tal vez se apaga. - - - V - - ¡Rodaron al mismo - Formidable abismo! - Venían de lejos - Ya tristes y viejos - ¡Como dos difuntos - Que vagaran juntos! - Acaso sus vidas - Así confundidas, - Tuvieron dos nombres - Que honraron los hombres; - Y acaso no fueron - Porque no pudieron; - Pues no todos hieren - La cuerda que quieren. - ¡Nada más que un jaco - Miserable y flaco; - Nada más que un huero - Sonar de matraca - Caballero y jaca, - ¡Jaca y caballero! - - - VI - - Cual ponto revuelto - Su cabello suelto; - Rígida la cara - Cual si no pensara; - Blanca como cera - Cual si no viviera; - Las manitas juntas - Como dos preguntas; - Erguidos los hombros - Como dos asombros; - Las cejas alzadas - Como dos arcadas; - Los ojos abiertos - Sobre aquellos muertos, - Y enhiesta con noble - Majestad de roble; - La bella, la ufana, - La gran castellana, - Trágica y hermosa - Dolorida y tierna - ¡Parece la eterna - Máter dolorosa! - - - - - EPITALAMIO - - _En el casamiento de la hija de Don Anacleto Domínguez._ - - - I - - Sólo vibra mi salterio - pensativas notas graves. - Yo no sé, como las aves, - «saludar al padre sol»; - Para mí la gran natura, - por su cielo y por su tierra - nada dice, nada encierra - que cautive mi emoción. - - Por lo mismo--porque nunca - ni vacila, ni fracasa - y es eterna y solo pasa - por el riel de lo cabal-- - no la tengo yo por sabia - como el sabio que la escruta: - Fuerza misma, fuerza bruta, - que no sabe adonde va. - - Yo la siento un mecanismo - que no piensa, que no fragua-- - cual su gas, como su agua - que proceden porque sí-- - un recurso, un instrumento - del propósito divino: - Un vehículo en camino - con un fin que no es su fin. - - Y jamás de los jamases - me absorbieron las esferas, - ni el verdor de las praderas, - ni el desierto, ni la mar, - ni las aves, ni las flores, - ni los ríspidos insectos: - Serán bien, serán perfectos, - mas lo son sin voluntad. - - ¿Quién dirá que la Gioconda - modeló sus propios labios - y esos finos ojos sabios - que Leonardo eternizó?... - Así el sol, así los astros - de más fúlgida apariencia: - Luminarias sin conciencia - que dan luz y dan calor. - - Nada saben, nada quieren, - nada buscan, nada inventan, - ni reforman ni violentan - ningún fin, ninguna ley. - Y a pesar de que circulan - por el éter tan audaces, - son idiotas incapaces - de pensar y resolver. - - - II - - Pero el Hombre, pero el Genio, - más que un sol en el abismo, - por sí solo, por sí mismo - marcha mal o marcha bien: - Tiene rumbos preconceptos, - con sus planos y su equipo - y ha forjado el arquetipo - supraexcelso de su ser. - - Y persigue aquel modelo - por más leyes que lo impidan, - por más fuerzas que coincidan - y le arrastren hacia atrás: - Presidiario incorregible - que la ergástula no arredra - y en el hierro y en la piedra - va y escribe ¡Libertad! - - Eso canta, mi Gertrudis, - ese arcángel, ese mito - que ultramonta lo infinito - tras la sombra de su Dios: - Que reniega de sí propio, - de sí propio horrorizado, - que se siente desolado, - que se siente triunfador. - - No te asombre pues, hijita - si en la noche de tus bodas - yo no cuento y nombro todas - tus bellezas de mujer: - Si a la faz de tus encantos - cual un torpe, cual un ciego, - yo renuncio, yo reniego - del color y del pincel. - - Si no tengo ni una nota, - si no bordo ni una frase - que pregone de tu enlace - la suntuaria señoril, - que compare las estrellas - con los soles de tus ojos - y tus rojos labios rojos - con la fresa y el rubí. - - - III - - Yo te canto en este día, - para ti de augurios lleno, - la canción del bardo bueno, - del poeta del Dolor: - La canción de los tesoros - todavía insuperables, - superpuros, inefables - de un anciano corazón. - - Yo te llamo a tus deberes - de mujer americana, - con los sones de campana - de más ansias de la luz: - Y con voz que por los senos - de tu espíritu prolongo, - yo te intimo, yo te impongo - tu segunda esclavitud. - - Yo desciendo a la perpleja - candidez de tu alma informe, - con mi sola, con mi enorme - potestad de creación: - Y adobando y sazonando - tus candores de camelia - de Penélope y Cornelia - las dos almas te doy yo. - - Yo te muestro a las miradas - de tus jóvenes hermanos, - cuyos pechos espartanos - fueron muros para ti, - cuyo nombre sin mancilla - tú llevabas hace poco... - ¡Yo te yergo bajo el foco - de su gesto emperatriz! - - Yo te limpio y te perfumo - con los besos de tu hermana, - cual perfuma una manzana - la manzana que rozó: - Bajo el cetro formidable - de su almita de azucena, - yo sé bien que serás buena, - santa y buena por las dos. - - Yo me lanzo a las regiones - del misterio donde moran, - donde ríen, donde lloran - los que nunca serán más: - Y pulsando los abismos - con mis manos como plectros; - yo conozco los plectros, - familiares de tu hogar - - Y a la faz de los deleites - que sospechas y no sabes, - de la entrega de las llaves - de tu altivo corazón: - De los planes deliciosos - que proyectas y no nombras, - pongo juntas esas sombras - por testigos de tu honor. - - Yo te riego con el llanto - de tu madre cariñosa, - la veraz, la decorosa, - la perfecta gran mujer,-- - y en sus bíblicas virtudes - que yo aplaudo, que yo admiro, - como en púrpura de Tiro - yo te envuelvo hasta los pies. - - Yo levanto frente a frente - de tu nueva dulce aurora, - la cabeza pensadora - de tu sabio genitor; - Y te forjo deslumbrantes - prodigiosas filigranas, - con la crín de aquellas canas... - ¡Misma crín del mismo sol!... - - Yo te ciño por coraza - de tu amable inexperiencia, - su criterio, su prudencia, - su dialéctica fugaz: - Y te labro cinto y peplo - de matrona, de patricia, - con su afán de la justicia - con su fresca voluntad... - - Y así noble, y así pura, - y así sabia, y así fuerte, - y así dueña de tu suerte - cual un ínclito varón: - Yo el errante, yo el postrero, - yo el sin patria, yo el sin nido, - te presento a tu marido... - ¡Tu marido y tu señor!... - - - - - - -End of Project Gutenberg's Nuevas poesías y evangélicas, by Pedro B. Palacios - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK NUEVAS POESÍAS Y EVANGÉLICAS *** - -***** This file should be named 63823-0.txt or 63823-0.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/6/3/8/2/63823/ - -Produced by Andrés V. Galia, Santiago and the Online -Distributed Proofreading Team - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the United -States without permission and without paying copyright -royalties. Special rules, set forth in the General Terms of Use part -of this license, apply to copying and distributing Project -Gutenberg-tm electronic works to protect the PROJECT GUTENBERG-tm -concept and trademark. 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Palacios - -This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and most -other parts of the world at no cost and with almost no restrictions -whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms of -the Project Gutenberg License included with this eBook or online at -www.gutenberg.org. If you are not located in the United States, you'll have -to check the laws of the country where you are located before using this ebook. - -Title: Nuevas poesías y evangélicas - con un estudio de Alfredo Palacios - -Author: Pedro B. Palacios - -Commentator: Alfredo L. Palacios - -Release Date: November 21, 2020 [EBook #63823] - -Language: Spanish - -Character set encoding: UTF-8 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK NUEVAS POESÍAS Y EVANGÉLICAS *** - - - - -Produced by Andrés V. Galia, Santiago and the Online -Distributed Proofreading Team - - - - - - -</pre> - - -<div class="figcenter illowp47" id="cover" style="max-width: 47.375em;"> - <img class="w100" src="images/cover.jpg" alt="" /> -</div> - -<div class="chapter"> -<hr class="tb" /> -</div> - -<div class="tnote"> - - <p class="p4 center big2 p2b">NOTAS DEL TRANSCRIPTOR</p> -<p>La portada de libro fue modificada por el Transcriptor y ha sido -depositada en el dominio público.</p> - -<p>El Índice fue movido del final de la obra al principio.</p> - -<p>El criterio utilizado para llevar a cabo esta transcripción ha -sido el de respetar las reglas de la Real Academia Española vigentes -al momento de la publicación de la obra, en 1918. El lector interesado -puede consultar el Mapa de Diccionarios Académicos de la Real Academia -Española.</p> - -<p>Las reglas de la Real Academia Española establecen que -el acento ortográfico en las mayúsculas debe colocarse si es que -un vocablo lleva tilde. Sin embargo, por una cuestión -pragmática, en las imprentas ese criterio normalmente no era respetado. -En la presente transcripción se decidió adecuar la ortografía de las -mayúsculas acentuadas a las reglas establecidas por la RAE.</p> - -<p>Errores evidentes de impresión y de puntuación han sido corregidos.</p> - -</div> - - - - -<div class="chapter"> -<p class="half-title"><em>NUEVAS POESÍAS Y EVANGÉLICAS</em></p> -</div> - - -<div class="chapter"> -<p class="p4 center big3">ALMAFUERTE</p> - -<h1>NUEVAS POESÍAS<br /> -Y EVANGÉLICAS</h1> - -<p class="center p2 big1">CON UN ESTUDIO DEL<br /> -<big>Dr. ALFREDO PALACIOS</big></p> - -<div class="figcenter illowp79" id="titlepage-ilo" style="max-width: 6.625em;"> - <img class="w100" src="images/titlepage-ilo.jpg" alt="" /> -</div> - -<p class="p4 center">EDITOR<br /> -<big>CLAUDIO GARCÍA</big><br /> -SARANDÍ, 441<br /> -1918</p> -</div> - - - -<div class="chapter"> -<p class="p4 center big2" >ÍNDICE</p> -</div> - -<div class="autotable-container"> -<div class="autotable"> -<table class="autotable" border="0" summary="índice"> -<tr> -<td class="tdl"></td> -<th class="tdr">Pág.</th> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl">Al lector</td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_6">6</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl">Almafuerte por el Dr. Alfredo Palacios</td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_7">7</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl">Evangélicas</td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_43">43</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl">¡Vade Retro!</td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_72">72</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl">La Sombra de la Patria</td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_73">73</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl">Evangélicas</td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_83">83</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl">Trémolo</td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_92">92</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl">Fúnebre</td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_98">98</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl">Serenata</td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_99">99</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl">El borrón</td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_101">101</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl">Evangélicas</td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_104">104</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl">Al compás del corazón</td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_105">105</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl">Almafuerterianas</td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_106">106</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl">Entre esposos</td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_107">107</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl">De rodilla</td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_108">108</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl">¿Flores a mí?</td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_110">110</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl">Vigilias amargas</td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_112">112</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl">La Inmortal</td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_117">117</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl">Postal</td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_150">150</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl">Mi Juventud</td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_151">151</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl">Mi Fe</td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_152">152</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl">A la libertad</td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_154">154</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl">Sólo Dios</td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_156">156</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl">Nocturno canto de amor</td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_158">158</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl">Máter Dolorosa</td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_159">159</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl">Epilatamio</td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_164">164</a> </td> -</tr> -</table> -</div> -</div> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_6"></a>[Pg 6]</span></p> -</div> - -<p class="p4 center big2 p2b"><em>AL LECTOR</em>:</p> - - -<p><em>El éxito clamoroso obtenido en la primera edición -de esta obra—agotada rápidamente,—las -conferencias y polémicas entabladas alrededor de -la personalidad de Almafuerte y la demanda continua -que de todos sitios recibo de sus «Poesías»; -me han decidido a completar la publicación de -ellas, revisando pacientemente las revistas en -que se publicaron, habiendo conseguido reunir -original para un nuevo volumen que, juntamente -con el anterior aparecido y reeditado, forman -la colección completa de las poesías y evangélicas -de Almafuerte, más querido y admirado cuanto -más se difunden sus producciones, consiguiendo -así el homenaje popular que me propuse fomentar -en la primera edición.</em></p> - -<p><em>A este nuevo volumen le sirve de prólogo la -conferencia dada por el Dr. Alfredo L. Palacios el -que a través de su hermoso talento, nos presenta -al poeta bajo una faz simpática de apóstol -optimista, la más interesante quizá, de su modalidad.</em></p> - -<p class="right p1" style="padding-right: 2em; "><em>EL EDITOR.</em></p> - - - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_7"></a>[Pg 7]</span></p> -<h2 class="nobreak" >ALMAFUERTE</h2> -</div> - -<p class="small1 indent40 p2b">Discurso pronunciado por el Dr. Alfredo L. Palacios,<br /> -en el teatro Colón de Buenos Aires, con motivo<br /> -del homenaje al poeta.</p> - - -<p>Cuando un gran poeta se va, el corazón del -pueblo sufre desgarramientos dolorosos. Es -que los poetas son sacerdotes del misterio -y del infinito que penetran en lo más hondo -de las cosas y nos revelan la belleza. En pugna -con los ritos consagrados y la estrechez -del dogma que asfixia, tienen la amplitud del -profeta.</p> - -<p>Son los poseedores del entusiasmo y de la -esperanza, de la esperanza, que, no obstante -tener alas, se quedó entre nosotros, porque -amaba a los hombres. Esperar es amar, dijo -Guyau, el poeta filósofo, y amar es saber -esperar al lado de los que sufren.</p> - -<p>El poeta es vidente, y por eso conduce y -libera los pueblos; canta sus glorias, sus dolores -y sus misteriosos anhelos de ascensión.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_8"></a>[Pg 8]</span></p> - -<p>Cuenta Plutarco que los vencedores de -los atenienses ante Siracusa perdonaban la -vida a todos cuantos podían repetirles los -versos de Eurípides...</p> - -<p>Y muchos siglos después, cuando la barbarie -turca dió un zarpazo a Grecia, el divino -Homero, el rudo y genial Esquilo, Sófocles, -Píndaro, desde las profundidades de -la historia, armaron caballero de la libertad -a Byron.</p> - -<p>Entre los hombres, los que están más altos son -los poetas. Menester es que así sea, porque ellos -son los vigías y marcan el derrotero...</p> - -<p>Si miramos hacia Bélgica, desgarrada, aparece -Verhaeren como si no hubiera muerto -y que, cual un profeta que anuncia y guía -le dice al hombre:</p> - -<div class="poetry-container pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="p1">Sube más alto, más alto:<br /> -Todo el goce está en el vuelo.</p> -</div> -</div> - -<p>En la sagrada Francia, Rostand, que espiritualiza -la vida, dando así lo que no pueden -dar los fusiles y los cañones: la abnegación -y la capacidad de sacrificio.</p> - -<p>En Italia, D'Annunzio; en Inglaterra, Rudyard -Kipling, que exaltan la nacionalidad.</p> - -<p>En Portugal, Guerra Junqueiro, vehemente -y agresivo con los poderosos y manso con -los pequeños. «Mejor es abajar el espíritu<span class="pagenum"><a id="Page_9"></a>[Pg 9]</span> -con los humildes que partir despojos con los -soberbios», dice el sabio hebreo.</p> - -<p>En el Norte de América, de donde llega -un ruido ensordecedor de máquinas, Walt -Whitman, el hijo de Manhattan, bardo de la -democracia que canta el himno de la expansión -y del orgullo, y que no se desvanecerá—él -lo dijo—como el círculo de fuego que -un niño traza en la noche con un tizón ardiente.</p> - -<p>En el Sur de América, donde crecen los cachorros -del noble león hispano, Rubén Darío, -admirable artífice, que innova la forma -poética, libertador del arte, del ritmo y de -la rima, que va hacia el porvenir, «siempre -bajo el divino imperio de la música, música de -las ideas, música del verbo». Rubén Darío, -que en «Prosas profanas» permanece ajeno -a la vida, a la solidaridad social, al grito de -pasión que se escapa del alma de los torturados -y que sólo ama la serenidad, la línea impecable, -el refinamiento en la expresión, pero que -evoluciona para ser más humano, en «Cantos -de vida y esperanza,» donde dice:</p> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="p1">La torre de marfil tentó mi anhelo.<br /> -Quise encerrarme dentro de mí mismo<br /> -Y tuve hambre de espacio y sed de cielo<br /> -Desde las sombras de mi propio abismo.</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_10"></a>[Pg 10]</span></p> - -<p>Y frente a Rubén Darío, Almafuerte, el -cantor del hombre.</p> - -<p>Las suaves transiciones de un estado de -alma a otro no las expresa su verso, que gusta -de la antítesis violenta. Una delicada nota -musical, el perfume de una flor, un matiz -tenue de sentimiento no hacen vibrar su lira; -su voz es la voz de la tempestad. Penetra -en el alma de sus hermanos y los conmueve -varonilmente, canta las ansiedades, las tristezas, -los dolores; plantea los grandes problemas -humanos con una sed infinita de justicia; -muestra la necesidad de sobrepasar la naturaleza -visible; se encara con Dios, dialoga con él y -le increpa. Sale de su egoísmo para vivir la -vida de todos.</p> - -<p>Y marcha impulsado por un hondo sentimiento -metafísico que no destruirán las religiones -agonizantes. Sintetiza en su alma todas -las tristezas, todos los anhelos, agitando -el mundo con sus imprecaciones, con sus blasfemias, -y, lejos de detenerse, aniquilado por la -desesperación del pesimismo, avanza siempre, -levantando en alto una luz que no se apaga, -porque le alienta la esperanza.</p> - -<p>En su alma se desborda la pasión. Hay -gritos de dolor y de ira, en los que no ven -belleza, por incomprensión, los artistas que -sólo aman lo límpido, lo sereno...</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_11"></a>[Pg 11]</span></p> - -<p>Era bello Jesús cuando seducía a las gentes, -predicando a orillas del lago de Capharnaum; -había una gran serenidad en su alma, -una gran dulzura en sus ojos, y la blanca -túnica de los esenios caía en graciosos pliegues -sobre su cuerpo delicado que parecía hecho -de azucenas.</p> - -<p>Pero era más hermoso el Hombre de Galilea -cuando entró, lleno de violencia, en el -Templo, con el fuego de los profetas en la -pupila, la cabellera suelta, en desorden la -túnica agitada por un viento de pasión, y -empuñando el látigo echó fuera a todos los -que vendían y compraban en el Templo, diciéndoles: -«Escrito está: mi casa, casa de oración -será llamada, mas vosotros cueva de ladrones -la habéis hecho».</p> - -<p>Almafuerte no es el buen monje artífice -de la frase dannunziana; es el gran espíritu -de amplitud humana y generosa, que no puede -entender a Teófilo Gautier cuando éste, colocándose -en el mirador del arte, encuentra -preferible una magnífica pantera a un hombre.</p> - -<p>Nuestro poeta, para quien la belleza no -está sólo en la apariencia, y que la busca al -escrutar las almas, como contestando al artista, -nos dice en un admirable soneto que, -si en vez de las estúpidas panteras, encerrasen -en la frágil jaula dos flacos mocetones, no<span class="pagenum"><a id="Page_12"></a>[Pg 12]</span> -permanecerían en el pajar sin esperanza, sino -que pensativos, graves,</p> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="p1">No como el tigre sanguinario y maula,<br /> -Escrutarían palmo a palmo su jaula<br /> -Buscando las rendijas, no las llaves.</p> -</div> -</div> - -<p>Sólo siente el Hombre, el espíritu del Hombre; -ni admira ni ama la naturaleza, que carece de -voluntad y de amor y que permanece indiferente -ante las lágrimas de los humanos. El rayo -va sin pensamiento; los mundos giran sin dolor -y todo esto lo expresa en versos lapidarios, -donde la idea se ha transformado en sentimiento.</p> - -<p>Ve pasar el Universo, y sus maravillas, -los astros, la luz, las flores, todo le deja inconmovible, -y dice:</p> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p class= "p1">Yo no siento más vida que la del hombre.<br /> -Ni Wagner ni Rossini me dicen nada.<br /> -Pero si por acaso gime un gemido<br /> -¡Me traspasa las carnes como una espada!</p> -</div> -</div> - - -<p>Toda su sensibilidad es para el dolor de -los hombres, y por eso llega en su incomprensión -musical a la más absoluta indiferencia -escuchando el canto de la forja de -«Siegfried» o la novena sinfonía de Beethoven, -tan impregnada de sentimiento, y donde hay -también como en los versos del poeta, un gran -anhelo de ascensión.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_13"></a>[Pg 13]</span></p> - -<p>¿Qué importa que el preludio del tercer -acto de «Tristán e Isolda» exprese admirablemente -el dolor universal, si el poeta no -puede sentir la música, porque no hay espacio -en su alma sino para las lágrimas de -los hombres?</p> - -<p>Ni Wagner, ni Rossini, ni Beethoven le -dicen nada, pero ¡el gemido del hombre! -¡ah! ¡si gime un gemido, entonces le traspasará -las carnes como una espada!</p> - -<p>Nadie amó a los hombres, después de Jesús -y el de Asís, como Almafuerte.</p> - -<p>Zarathustra, viviendo en la soledad, observó -que sus sentimientos variaban y que necesitaba -manos que se alargaran hacia él. Quiso dar -y repartir; era una copa que se desbordaba. -Díjole al anciano del bosque: «Amo a los hombres», -y llevó su fuego a los valles. Sólo -encontró un cadáver, y después de sepultarlo, -resolvió no volver hablar al pueblo nunca; quiso -unirse a los creadores, a los que cosechan y -se regocijan; su canto fué para los solitarios.</p> - -<p>Nietzsche, pensador del grupo stirneano, -anunciaba que la especie humana debe ser superada; -que vendrá el Superhombre. También -el Poeta, en sus versos de bronce, cuando dice:</p> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">La perfección en sí del cuadrumano</span><br /> -Tal vez hubiese suprimido al hombre.<br /> -El que vendrá después, el Prometido,<br /> -Sólo será un cerebro con dos alas.</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_14"></a>[Pg 14]</span></p> - -<p>Pero Nietzsche se aparta del pueblo y crea -una moral para el hombre fuerte, para el -amo. Ya Juan Gaspar Smith, que parte del -principio de que la humanidad está basada -en el egoísmo y cuya filosofía malsana se -ha pretendido erróneamente encontrar en la -obra de nuestro poeta, decía que no hay otra -alternativa que vencer o ser vencido. El vencedor -será el amo, el vencido será el esclavo; el uno -gozará de la soberanía y de los derechos del -señor; el otro cumplirá lleno de respeto sus -deberes de súbdito.</p> - -<p>Ahí la negación del pensamiento de Almafuerte. -Ni Max Stirner, ni Nietzsche. El -poeta es hermano de Jesús y de los «vigías -de Israel» y por eso lejos de fulminar a los -débiles, les ama. Sabe que ser débil no puede -constituir una tara, sino en las regiones subalternas -de la fauna inferior.</p> - -<p>En «El Misionero» llama hacia sí a los caídos, -a la recua inmensa, hija del llanto, a la canalla -vil y le dice:</p> - -<p>«¡Sólo quiero saber que soy tu hermano!»</p> - -<p>Y la ama profunda, sinceramente, aun sabiendo -que son hechas por ella las más hondas -heridas de su alma; tiene los brazos abiertos -como para un abrazo inmenso. Este Zarathustra -que también baja de la montaña, -llevando su fuego a los valles, esta copa que<span class="pagenum"><a id="Page_15"></a>[Pg 15]</span> -se desborda, no se aparta de los hombres para -entonar su canto a los solitarios.</p> - -<p>Tiene más fe; es una voluntad más soberana -y así le dice a su chusma, entregándose todo -entero.</p> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="p1">«Pise sobre mi cuerpo, no perdone,<br /> -Toda la sociedad, pise y apriete;<br /> -No habrá de conseguir que le respete<br /> -Ni logrará jamás que te abandone.»</p> -</div> -</div> - -<p>El poeta es de filiación judaica; viene directamente -de la Biblia y toda su obra está -impregnada del espíritu de Israel.</p> - -<p>El pueblo judío fué el primero en escuchar -la reclamación de los pobres. Nos dice -Renán que Grecia fundadora del humanismo -racional y progresivo, tuvo un claro en el -círculo de su actividad intelectual y moral: -despreció a los humildes. Israel suplió ese -defecto del espíritu helénico. Los profetas -proclamaron la justicia social y el amor a los -pobres.</p> - -<p>Jesús fué el último de los profetas. El socialismo -es de origen hebraico.</p> - -<p>Los profetas claman constantemente, defendiendo -a los pobres; dialogan con Dios, -le imprecan, exigen la justicia inmediata sobre -la tierra; no quieren tolerar iniquidades -contra los débiles, porque el semita no cree, -hasta los Macabeos, como cree el ario, en las<span class="pagenum"><a id="Page_16"></a>[Pg 16]</span> -recompensas y castigos de ultratumba. Por -eso eran vibrantes, fuertes. De ahí el código -inspirado por Jeremías socialista teocrático, -donde se desborda la justicia, la piedad y el -amor por el pobre y la ira contra el poderoso.</p> - -<p>Éste es el enemigo a quien los profetas maldicen; -él despoja a los humildes y se aparta -de Jehová.</p> - -<p>Isaías lanza el anatema contra los príncipes -prevaricadores y compañeros de ladrones -que no oyen a juicio al huérfano, ni llega -a ellos la causa de la viuda. (Cap. I, vers. 23).</p> - -<p>No con menos pasión, Almafuerte baja a -la miseria, al dolor, hasta al vicio, buscando -a sus hermanos y maldiciendo a los poderosos.</p> - -<p>«La Inmortal» es el canto a su chusma, -a la «sudorosa chusma sagrada» de la que -surgen las fuerzas de la historia y para quien -él quiere justicia como los profetas.</p> - -<p>Almafuerte desciende hasta lo más profundo; -cuando más llagas ve, más ama. Es un sacerdote -del amor, de la infinita misericordia, -y vuelve de los abismos de la miseria,</p> - -<p> -«Como surgen los rudos poceros,<br /> -Ungidos en greda, del pozo que cavan.»<br /> -</p> - -<p>La compasión baja al dolor, blanca y perfumada, -y retorna a la luz sucia y llena de -taras. El Misionero dijo con verdad que el<span class="pagenum"><a id="Page_17"></a>[Pg 17]</span> -que quiere conservarse puro, «muchas veces -tendrá que no ser bueno».</p> - -<p>Canta a la heroica labor cotidiana de la -chusma, oprimida por leyes y por prejuicios -y por eso llena de rencores; que ve los días -felices de los poderosos y que porque tiene -pasión y ansias,</p> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="p1"> -«Con su gran maldición de sedienta<br /> -Maldice hasta mismo su vaso de agua»;</p> -</div> -</div> - -<p>y que porque tiene noción de lo justo</p> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="p1">«su disfraz de Catón la sulfura<br /> -y enloda y escupe su clámide blanca»;</p> -</div> -</div> - -<p>y que porque vive Jesús en su alma</p> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="p1">«ni respeto ni amor le despiertan<br /> -sus burlas de sabio, sus cruces de plata.»</p> -</div> -</div> - -<p>Ella, la chusma dolorida, que gime, ve</p> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="p1">que las flores no son del que riega<br /> -sino del dichoso señor que las planta</p> -</div> -</div> - -<p>Y entonces el poeta que sabe que un perfume -inefable, un fulgor de aurora y una -música sublime esparcen las vidas más bajas, -y que del fondo, de lo más hondo, surgen -las altiveces más altas, extiende su manto -sobre la chusma querida, maldiciendo a los -poderosos, como los profetas de Israel.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_18"></a>[Pg 18]</span></p> - -<p>Ese amor inmenso a los pobres que inflamaba -el corazón de los profetas, impregnó -toda la doctrina de Jesús. Almafuerte tenía -más que una «gota de Cristo». Se le parecía -en su afán de levantar al caído; en su espíritu -de rebeldía y en su odio a los fariseos, -«generación de víboras, sepulcros blanqueados».</p> - -<p>El poeta fué un cristiano sin dogma que -repudió todas las Iglesias.</p> - -<p>El Gran profeta Anónimo, más de 500 años -antes de Jesús, había dicho que los pueblos -no tienen más que un Dios, cuyo templo es -el Universo y a quien debía honrársele con -la justicia. Jesús, junto al pozo, dijo a la Samaritana, -que le daba de beber: «creéme, mujer, -ha llegado la hora de no adorar a Dios, ni -en esta montaña—era el monte Garizim—ni -en Jerusalén, sino allí donde se adora al -padre en espíritu y en verdad.»</p> - -<p>El sacerdote apegado a la rutina que todo -lo reduce a fórmulas tradicionales, ligado al -santuario, viene directamente del rito y entre -sus antepasados está el hechicero. Ha tenido -siempre en la historia por rival y a veces por -adversario, según lo expresa Guyau, al Profeta -desde Buda hasta Isaías y Jesús; el Profeta es -con frecuencia revolucionario; el sacerdote es -esencialmente conservador, el uno representa -la innovación el otro la costumbre.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_19"></a>[Pg 19]</span></p> - -<p>«El Misionero» que es un profeta, «cual un -Moisés altísimo y tonante;» que es Jesús hombre -que «no puso a su bondad ninguna linde,» -que fué más allá que el de Asís, llamando -hermano al vicio, el Misionero sintetizó todos -los dolores, pero también todas las esperanzas -de los que sufren. Es la negación del sacerdote, -hijo del rito.</p> - -<p>No es el abate perfumado de heliotropo -de sus rudas Evangélicas que expresan una -filosofía áspera pero vibrante de bondad; -no es el abate que baja del púlpito cruzando -como un César, sudoroso entre sus encajes, -por el aristocrático auditorio cuya emoción -artística él ha producido y cuya admiración -él ha conquistado. No, las manos finas y olorosas -y expresivas del abate</p> - -<div class="poetry-container pw15"> -<div class="poetry"> - -<p class="p1">«Que no hicieron en la vida<br /> -Más que cruces en el aire.»</p> -</div> -</div> - -<p>El Misionero tiene las manos callosas de -las almas de combate a las que el poeta canta -en sus «Milongas Clásicas,» las manos dolorosas -«como vendas empapadas en el pus de las heridas.» -Le llena de amor lo vil y lo caído, y -ciego de bondad, enloquecido de evangelización, -hace como el apóstol que penetra -en los tugurios para salir de ellos, torturado -de dudas cubierto de maldiciones y carcomido -de remordimientos.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_20"></a>[Pg 20]</span></p> - -<p>La presión secular exprimiendo la entraña -de la chusma sacó de ese barro de sangre -una flor. Así surgió para el Poeta, Jesús,</p> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="p1">«gemebunda torcaz animosa<br /> -que al prófugo crimen le tiende las alas».</p> -</div> -</div> - -<p>con lo que el Poeta expresa el inmensurable, -el infinito amor por los desgraciados. El judío -de Nazareth que realizaría la gran esperanza -de su pueblo, Jesús presentido por el rudo -Esquilo en su Prometeo y por el dulce Virgilio -en sus Églogas, después de vagar por las -montañas, respirando un aire de libertad e -impregnándose del espíritu de los patriarcas -y los profetas, fué a Jerusalén; su corazón -se oprimió en el Templo viendo la fastuosidad. -Se apartó entonces de las murallas y fué -donde moraban los pobres, los miserables; bajó -a las cavernas, a la fuente de Siloé. Allí se -arrastraban los leprosos y los enfermos cubiertos -de llagas. El hebreo se sintió hermano -de los desgraciados; su labio besó todas las -úlceras, resumió su alma los dolores de todos, -maldijo a los poderosos y sintió ansias de derrumbar -el Templo.</p> - -<p>El Poeta que también besó todas las llagas, -que puso una caricia hasta en el reptil, -enceguecido por su inmenso amor, tiene más -que una «gota de Cristo.»</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_21"></a>[Pg 21]</span></p> - -<p>En la «Sombra de la Patria,» llegan hasta -él los gemidos de todos y estallan sobre su -corazón como si sobre una rama soplaran -sin cesar todos los vientos de la tierra, como -si sobre una sola espalda gravitara toda -la fuerza de los orbes</p> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p><span style="margin-left: 1em;">«Como todo el dolor del universo</span><br /> -que en una sola vida se agolpara<br /> -como toda la sombra de los siglos<br /> -en una sola mente refugiada.»</p> -</div> -</div> - - -<p>He ahí el apóstol. Todo el dolor humano -sintetizado en su alma generosa. He ahí la -«gota de Cristo.»</p> - -<p>Pero no es sólo poderoso en palabras el Poeta.</p> - -<p>Es poderoso en obras y en eso también -sigue a Jesús. Su vida y sus ideas marchan -de perfecto acuerdo. No bastaría con hablar, -pues es cierto aquello de que la verdad no -tiene realce hasta que no se convierte en sentimiento -y no resplandece sino cuando se -realiza en el mundo como hecho.</p> - -<p>Almafuerte vivió en la miseria y él mismo -nos cuenta que los botines con que por primera -vez fué a la escuela le fueron entregados -por una sociedad de beneficencia. Había renunciado -a las glorias del mundo</p> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="p1">«Para sembrar, también, abecedario<br /> -Donde mismo se siembran los trigales.»</p> -</div> -</div> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_22"></a>[Pg 22]</span></p> - -<p>Y allá, en el colegio de Trenque-Lauquen, -cuya aula era un rancho de adobe, dejaba -que los niños fueren a él.</p> - -<p>Un día, uno de los pequeñuelos enfermó -gravemente y el poeta le cuidaba como a un -hijo. Cuando el enfermito falleció, Almafuerte -vendió su cama para poder comprar -el ataúd de pino.</p> - -<p>Hacía frío; entonces, y el cantor de «El -Misionero» se acostaba en una tarima y se -abrigaba con la bandera nacional de la escuela...</p> - -<p>Hace apenas cinco años, Alberto De Diego, -a quien me ligaba una amistad fraternal -y en cuya tumba lloré copiosamente junto -al poeta, llegó a mi estudio y conmovido me -extendió una carta que había recibido de -Almafuerte y que nadie conoce. Aquél que -cargara sobre sus espaldas las miserias de -todos, se moría de hambre, allá lejos, olvidado -del mundo.</p> - -<p>«Ahí le mando esos versos para que los -negocie—decía el poeta al joven amigo—pero -hágame el favor de moverse, porque es -muy posible que en la semana entrante no -veamos en mi casa la cara de Dios, mis hijos -y yo. No creo que sea usted de los que entienden -que yo debo vivir de langosta como vivía -Juan el Bautista en el desierto. Hasta hace -dos o tres años yo pensaba lo mismo; después -<span class="pagenum"><a id="Page_23"></a>[Pg 23]</span> -compliqué mi vida, la humanicé, la hice menos -egoísta, echándome otras obligaciones más -positivamente beneficiosas para el país, que -que la de andar haciendo versos y hoy me veo -precisado a reconocer que no sólo de langostas -vive el hombre y el hijo del hombre.»</p> - -<p>Y luego, con una insistencia dolorosa le -dice a De Diego: «Ponga sus propios dolores -bajo de cualquier ladrillo y entréguese por -dos o tres horas a esta negociación. No le pido -más; pero se lo pido como quien tuviera derechos -adquiridos, esto es, con la mayor vehemencia. -Vuelvo a decir; insisto; no le pido -más que esto; consígame cuarenta pesos y remítamelos -en seguida. Otra vez: no le pido -más que eso; usted me entiende y no ha de -permitirse ofenderse.»</p> - -<p>Y termina el poeta, que es soberano en -sus sueños pero que como Jesús no tenía -dónde reclinar su cabeza con estas palabras -que ponen de relieve la gran estatura moral -de Almafuerte:</p> - -<p>«Dirá usted que ya es mucho hablar de -dinero. Pero, hijo mío, ¿quiere usted que -salga a rejuntar macachines a las quintas -con mis tres niños? ¿No ve que ni tiempo -les quedaría para ir a la escuela y no sabe -que en esta estación del año no hay macachines? -Por otra parte, yo no doy al dinero -los infames empleos que le dan otros y puedo -<span class="pagenum"><a id="Page_24"></a>[Pg 24]</span> -hablar de él todo el santo día sin ensuciarme -la boca.»</p> - -<p>Hasta aquí la parte dolorosa de esta página -íntima.</p> - -<p>Tiene felizmente otra, que conforta el espíritu, -Almafuerte, anciano de setenta años, -sufriendo frío y hambre en su casucha de Tolosa, -no obstante tener la convicción de que -era de las más puras glorias de su patria, -que él amaba intensamente; Almafuerte no -sentía un solo desfallecimiento en su espíritu, -y en esta hermosa carta dirigida a un -joven torturado por depresiones, le dice varonilmente -desde lo más hondo de sus dolores:</p> - -<p>«Hágame el favor de sacudir su pesimismo. -Es menester comenzar de nuevo; aprenda -de este viejo. Vea cómo marcha por más que -gima toda su miseria humana.»</p> - -<p>Valerosa lección de energía. «Es necesario -comenzar de nuevo,» dice el poeta.</p> - -<p>Sí; cuando se reconoce que no se ha ahondado -bien en el surco, menester es empuñar -de nuevo el arado, con la misma tenacidad, -con el mismo entusiasmo. Toda empresa humana -exige el esfuerzo perseverante. Un camino -nuevo no se abre a un solo golpe de -piqueta.</p> - -<p>El poeta sabe que la brega es dolorosa, -pero sabe también que el dolor es necesario; -no produce en él la depresión; es acicate,<span class="pagenum"><a id="Page_25"></a>[Pg 25]</span> -fuerza sin la cual no se desplegarían las alas, -no se emprendería el vuelo, la gloriosa ascensión -hacia formas siempre mejores. Menester -será reconciliarnos con el dolor, calumniado -por los pesimistas; el dolor advierte, a veces -purifica, levanta de lo más hondo y redime.</p> - -<p>El día sin dolor sería el estancamiento. -Si no hubiera dolor, no habría piedad, no -habría amor.</p> - -<p>Alguien ha afirmado equivocadamente que -el poeta fué pesimista y citó en apoyo de sus -tesis el «Trémolo.» Ya veremos que no es así.</p> - -<p>Almafuerte no se detuvo en la faz sombría -del dolor sino por excepción expresando -un estado transitorio de su espíritu. Se -queja, impreca, maldice, blasfema, pero para -mejorar el mundo, y teniendo siempre en -vista un ideal, una luz que no se apaga nunca.</p> - -<p>No así Leopardi, el gran lírico italiano. -Para él la vida no merece sino desprecio; el -progreso es mentira y como combatir sería inútil, -se resigna. Por eso dice en «A se stesso»:</p> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="p1"> -Or poserai per sempre<br /> -Stanco mio cor.....<br /> -.....................................<br /> -Posa per sempre. Assai<br /> -palpitasti. Non val cosa nessuna<br /> -i moti tuoi; né di sospiri e degna<br /> -la terra. Amaro e noia<br /> -la vita, altro mai nulla: e fange e il mondo.<br /> -.....................................</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_26"></a>[Pg 26]</span></p> - -<p>Así también en el canto nocturno de un -pastor errante, donde el gran recanatiense -expresa su desesperación por todo y su incapacidad -para la acción. Se dirige a la luna -y le pregunta cuál es su misión en los cielos. -Surge, contempla los desiertos, pasa y se -oculta. ¿Acaso no sufre el cansancio de volver -a seguir tantas veces por los mismos caminos? -¿No se hastía de mirar siempre los mismos -valles que conoce? y dice triste, dolorosamente, -que su vida es semejante a la vida -monótona del pastor, es decir, del poeta -que vive sin esperanza y que por eso de nada -le sirve la vida...</p> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Somiglia alla tua vita</span><br /> -la vita del pastore<br /> -Sorge in sul primo albore,<br /> -move la greggia oltre pel campo, e vede<br /> -greggi, fontane ed erbe;<br /> -poi stanco si riposa in su la sera<br /> -altro mai non ispera.<br /> -Dimmi, o luna: a che vale<br /> -al pastor la sua vita,<br /> -la vostra vita a voi?—dimmi: ove tende<br /> -questo vagar mio breve<br /> -il tuo corso immortale?</p> -</div> -</div> - -<p>Nuestro gran poeta es el cantor del Hombre, -de sus poderosos anhelos y le exalta -y le diviniza. En cambio, Leopardi siente<span class="pagenum"><a id="Page_27"></a>[Pg 27]</span> -envidia por el rebaño que descansa tranquilo, -que no conoce su esclavitud.</p> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">O greggia mia che posi, o te beata</span><br /> -che la miseria tua, credo non sai!<br /> -quanta invidia ti porto!<br /></p> -</div> -</div> - -<p>Leopardi es el precursor del pesimismo -sistemático de Schopenhauer cuya filosofía -se ha creído encontrar también en los versos -de Almafuerte. Nada más falso.</p> - -<p>La vida es esfuerzo, dice el filósofo alemán -y el esfuerzo es el dolor; de ahí que sólo el -dolor sea positivo.</p> - -<p>Siendo la vida la objetivación de la voluntad, -menester es negarse a querer, necesario es -huir del amor que perpetuando la especie, -perpetúa el dolor. Así se entra en el Nirvana -que para Schopenhauer es el aniquilamiento -del ser, la cesación de todos los dolores por -la destrucción de la voluntad, pero que para -el budhismo esotérico, es más: es el reposo -consciente en la omniscencia.</p> - -<p>Parece escucharse al través de los siglos -la palabra de Sakia Muni que llega de la orilla -del Ganges: «El mal es la existencia,» o la palabra -del Eclesiastés, el escéptico cuyo espíritu -era negación del espíritu hebraico:</p> - -<p>«Mejor es el día de la muerte que el día -de nacer<span class="pagenum"><a id="Page_28"></a>[Pg 28]</span>.»</p> - -<p>Nada tiene de común nuestro poeta con -los pesimistas.</p> - -<p>Leopardi dice que nada vale el esfuerzo; -que la tierra no es digna de suspiros: «non -val cosa nessuna y moti tuoi, né di sospiri -é degna la terra.» El filósofo alemán dice que -la esencia de la voluntad es el esfuerzo y que -todo esfuerzo es dolor.</p> - -<p>Almafuerte, en cambio cree que el esfuerzo -es una necesidad, que el hombre debe trabajar -incesantemente para que venga el Prometido, -el que será un cerebro con alas. Tiene -una fe inmensa, y porque sabe que toda -acción humana repercute a través de los siglos, -que nada se pierde, que todo esfuerzo -conquista algo y debe ser recompensado, se -cuadra frente a Dios, le acusa de crueldad -y le dice magníficamente:</p> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="p1">«Aquí estoy, ante ti... ¡Ni un solo gesto!<br /> -¡Págame mi dolor!»</p> -</div> -</div> - -<p>Es el optimismo de profeta de Israel, que -ve las miserias de los que sufren y que reclama, -por eso, de Jehová, dialogando con él, -la justicia inmensa sobre la tierra; que no -se desespera, que va cantando un himno a -la voluntad soberana, que exalta, para levantar -el hombre hasta Dios.</p> - -<p>«Yo sé que hay una luz que no se apaga», -dice Almafuerte en el «Trémolo». Eso es la<span class="pagenum"><a id="Page_29"></a>[Pg 29]</span> -negación del pesimismo. Lo que hay en sus -versos, es el gesto airado del profeta; alguna -vez el lamento amargo de Job, y siempre la -rebelión judaica que blasfema y vuelve a -Jehová.</p> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">«Tengo el corazón hecho una llaga,</span><br /> -Como el cuerpo de Job.»</p> -</div> -</div> - -<p>Y otra vez:</p> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="p1">«No hagas, solemne Dios, ni un solo gesto<br /> -¡Te acuso de crueldad!»</p> -</div> -</div> - - -<p>El libro de Job, citado tan frecuentemente -por el poeta, es un libro filosófico en el cual -se plantea el problema que preocupó intensamente -a los judíos. ¿Por qué los buenos -sufren si hay un Dios justo? Para los beni-israel -no había castigos ni penas de ultratumba: -por eso sus profetas pedían la justicia, -hoy, en seguida y sobre la tierra.</p> - -<p>«Ved aquí, dice Job, que clamaré padeciendo -violencia y nadie me oirá; vocearé -y no hay quién me haga justicia» (Job, capítulo -XIX).</p> - -<p>Pero no se resigna; sabe que su esfuerzo -vale, y le dice a Dios:</p> - -<p>«No me condenes; hazme entender por qué -pleiteas conmigo» (Capítulo X-2) «¿Por qué -se esconde tu rostro?» (Capítulo X-24.).</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_30"></a>[Pg 30]</span></p> - -<p>Almafuerte es un optimista, como aquel -Isaías que también fué poeta, que se indignaba -contra la injusticia y rugía entonces -como un viejo león, que discutiendo con Jehová -concluyó por transformarlo haciéndolo -más bueno.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>En la «Sombra de la Patria,» clamaba -contra la injusticia y rugía entonces tan -admirablemente los sentimientos humano y -nacionalista, como desmintiendo la afirmación -de su crítico que explica tendenciosamente -la evolución del poeta; en la «Sombra -de la Patria,» está palpitando el pensamiento -hebraico.</p> - -<p>Almafuerte ve pasar la patria con el corazón -oprimido.</p> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Sueltos van los cabellos; en guedejas</span><br /> -por el busto de mármol se derraman<br /> -como velo de angustias, o sombría<br /> -melena de león. Siniestra, pálida,<br /> -desencajado el rostro...</p> -</div> -</div> - - -<p>Así la sombra de Italia aparece en el alma -dolorida de Leopardi, donde no hay esperanza, -que es soberana en el espíritu de nuestro -poeta. Así la sombra de Italia: lívida, suelta -también la cabellera y arrancado el velo:</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_31"></a>[Pg 31]</span></p> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Sí che sparte le chiome e senza velo</span><br /> -siede in terra negletta e sconsolata<br /> -nascondendo la faccia<br /> -tra le ginocchia e piange.</p> -</div> -</div> - - -<p>Así Israel «regada en llanto por haber torcido -sus caminos,» pasa por el alma ardiente -de Jeremías. (Capítulo IV, V 21).</p> - -<p>Almafuerte ve cruzar la patria llena de -dolor; le parece que se arrastran gloriosas banderas -y entonces airado se dirige a Dios, llamándolo -siempre Jehová. Jehová no era ya -el Dios patriarcal de las tribus semitas, nómadas, -era el Dios nacional, el Dios «del pueblo elegido.»</p> - -<p>Dice el poeta:</p> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">«¿Dónde estás Jehová, dónde te ocultas?</span><br /> -¡Qué! ¿no vuelves tus ojos y la salvas?»</p> -</div> -</div> - - -<p>¿Por qué mira caer sobre el pueblo todos -los apetitos que carcomen su entraña y no -lanza el rayo de su enojo, no descarga su brazo -justiciero, no obscurece su cielo y no -para sus mundos atónitos, si menester es salvar -a su pueblo?</p> - -<p>Y agrega:</p> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">«¿Oyes la voz de «tu poeta» y callas?</span><br /> -La voz de tu poeta que te clama<br /> -La voz de tu poeta que te adora.»</p> -</div> -</div> - - -<p>Almafuerte dice: «Tu pueblo,» dirigiéndose -a Jehová y en las «Milongas clásicas,» donde<span class="pagenum"><a id="Page_32"></a>[Pg 32]</span> -canta con hermoso optimismo a nuestra patria, -hablándole de nobles ideales, termina con -esta estrofa:</p> - -<div class="poetry-container pw15"> -<div class="poetry"> -<p><span style="margin-left: 1em;">«Y Dios al verte dormido</span><br /> -Sobre todo tu progreso<br /> -Te dé la paz con su beso.<br /> -Como a su «pueblo elegido.»</p> -</div> -</div> - -<p>Almafuerte dice también «tu poeta.» Carlyle -afirma que «vate» en lenguas antiguas -quiere decir «poeta y profeta.» Si alguien -todavía dudara que nuestro gran Almafuerte -viene de los libros hebraicos, oiga a los «vigías -de Israel.»</p> - -<p>Así habla Isaías en los capítulos LXIII, -v. 15 y 17 y LXIV, v. 11:</p> - -<p>«¿Dónde está tu celo y tu fortaleza, Jehová? -¿Han amenguado acaso? ¿Por qué, -oh Jehová, nos has hecho errar tus caminos? -¿Por qué endureciste nuestro corazón? -¡Vuélvete por tu pueblo, por las tribus de -tu heredad! La casa de nuestro santuario -y de nuestra gloria fué destruida: ¿por qué -te detienes? ¿por qué «callas» y nos afliges -de esta manera?»</p> - -<p>Y así, Jeremías, en el capítulo XIV, versículo -19, preguntando a Jehová por qué -no salva a su pueblo:</p> - -<p>«¿Has abandonado a Judá? ¿Aborrece tu -alma a Sión?»</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_33"></a>[Pg 33]</span></p> - -<p>Almafuerte es un optimista estupendo. De -lo más hondo del dolor saca fuerzas. El dolor -mismo es su gran fuerza, su acicate. Por eso, -lejos de desesperarse como Leopardi, después -de hablar a Jehová que calla, sin negarle le -abandona y busca los jóvenes que saben de -amor heroico para impulsarlos a la lid, a la -pasión, a la venganza, ¡pero antes les advierte -que si callan, si permanecen quietos en una -indiferencia infame deberán arrancarse de los -rostros a puñados las mal nacidas barbas, -dejando que sus novias escolten la sombra -dolorosa de la patria!</p> - -<p>El espíritu de este Profeta nuestro es una -fragua, cuyos rojos resplandores llegan a todas -las almas. Quema pero alumbra. Hay allí -una infinita sed de justicia; más que de justicia, -de amor y de bondad; un anhelo soberano -de ascensión, una eterna rebeldía; una esperanza -que no se acaba nunca y muchas maldiciones -y blasfemias y cóleras santas que caen -como latigazos sobre las espaldas de los poderosos -que exprimen y maltratan a la «sudorosa -chusma sagrada.»</p> - -<p>Y esta alma atormentada por el dolor, el -amor y la esperanza, esta alma de titán que -pelea con Dios por la causa de los hombres; -esta gran alma agitada por todas las pasiones -generosas como una selva por todas las -tempestades, sólo tuvo dulces vibraciones para<span class="pagenum"><a id="Page_34"></a>[Pg 34]</span> -la mujer. Allí está el «Cantar de cantares», -joya cincelada por manos divinas y que -también viene de los libros hebraicos.</p> - -<p>Alguna vez, leyendo esos versos, he pensado -que el poeta era el pino solitario de Heine -que bajo la nieve soñaba con una lánguida, -melancólica palmera del Oriente muy -lejano... pero se ha dicho que en la lira de -Almafuerte faltaba una cuerda, la que hace -vibrar la mujer; que el poeta no sintió la emoción -amorosa, que no amó nunca; que en sus -versos de amor no puso la pasión sino el arte.</p> - -<p>Lo niego. En la boca de este león, que es -bíblico como el otro, también se ha encontrado -la miel.</p> - -<p>Hablo de la amada, no de la madre. La -madre nunca estuvo más alto que en los versos -del poeta, al extremo de que cuando éste resume -toda su obra y exalta su orgullo hasta -el infinito dice:</p> - -<div class="poetry-container pw25"> -<div class="poetry"> -<p class="p1">«Soy el llanto que rueda sobre lo inmundo,<br /> -Yo he nacido, sin duda, para ser madre.»</p> -</div> -</div> - -<p>Hablo de la amada de la cual no siempre -se expresa el poeta como en el «Cantar de -cantares», dulce, suavemente.</p> - -<p>Cuando nos habla de sus desengaños amorosos, -la pasión del autor del «Misionero», -se desborda.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_35"></a>[Pg 35]</span></p> - -<p>En «Mancha de tinta», donde las sombras -se amontonan, donde el poeta siente la deslealdad, -la traición del amigo, del discípulo, -que yo sé cómo desgarra el corazón; donde -casi llega a perder la esperanza que siempre -le alienta, al referirse a la mujer infiel -dice en un arrebato:</p> - -<div class="poetry-container pw15"> -<div class="poetry"> -<p><span style="margin-left: 1em;">«Llamé, gemí... ¡No salió!</span><br /> -Aullé como loba hambrienta;<br /> -¡En sus puertas de caoba<br /> -Grabé con sangre su nombre!»</p> -</div> -</div> - - -<p>En «Castigo», expresa, así, soberbiamente -su venganza:</p> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">«Yo te alcé en mis estrofas, sobre todas</span><br /> -hasta rozar los astros:<br /> -¡tócale a mi venganza de poeta<br /> -dejarte abandonada en el espacio!»</p> -</div> -</div> - -<p>«Cantar de cantares» está inspirado en las -deliciosas páginas bíblicas, y si le falta la -voluptuosidad de éstas, puede afirmarse, a -pesar de lo sostenido por algún crítico, que -en la poesía de Almafuerte hay algo más que -respeto por la mujer; hay emoción amorosa.</p> - -<p>Habla el cantor bíblico y dice:</p> - -<p>«Como manada de cabras que se muestran -desde el monte de Galaad son tus cabellos; -como un hilo de grana tus labios; -como torre de marfil tu cuello; como dos cabritos -<span class="pagenum"><a id="Page_36"></a>[Pg 36]</span> -mellizos de gama que son apacentados -entre lirios, tus pechos; panal de miel -destilan tus labios; ¡oh, hermosa mía, esposa -mía, huerto cerrado, fuente sellada!»</p> - -<p>Y Almafuerte canta:</p> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">«Como el bíblico poeta,</span><br /> -Como el rey de los proverbios seculares<br /> -Que no pasan, que no mueren, ¡yo te canto!»</p> -</div> -</div> - -<p>Y compara, luego, los ojos de su amada -con sellos de turquesa; sus hoyuelos le parecen -cicatrices de caricias de dos besos fraternales; -sus orejas, caracoles nacarados de la -playa; sus labios, pétalos de rosa purpurada -como sangre; su cuello torrecilla de alabastro -cimbradora; sus pechos bloques de azucena.</p> - -<p>Y sigue:</p> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="p1">«Florecitas de durazno<br /> -que la veste de las auras amontona<br /> -bajo el cielo de la tarde—tus mejillas;<br /> -tus mejillas<br /> -de sedosos, inefables terciopelos,<br /> -son las flores que un arcángel amontona<br /> -bajo el cielo de tus ojos<br /> -por los valles de sonrisas y sonrojos<br /> -¡que divide tu severa naricita de matrona!»</p> -</div> -</div> - -<p>En esta estrofa hay una honda emoción -amorosa. Aquí yo veo una mujer, no la mujer -en abstracto, ni el «dolce pensiero» de Leopardi -emanado sólo de la idea de mujer.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_37"></a>[Pg 37]</span></p> - -<p>Almafuerte no fué nunca pesimista, ni -sintió ni conoció a los filósofos que a ese respecto -sistematizaron, y cometen un error -lamentable por incomprensión de su obra, -los que le creen inspirado en el hosco alemán -para quien la mujer es «la intermediaria del -insigne engaño de que es víctima el hombre».</p> - -<p>Para Almafuerte existe una luz que nunca -se apaga y que alumbra hasta en el calvario; -es el ideal, fuerza que impulsa a la ascensión, -y alguna vez el poeta confunde ese ideal, esa -luz, esa fuerza con la mujer querida:</p> - -<div class="poetry-container pw25"> -<div class="poetry"> -<p class="p1">«Es la lámpara votiva del santuario<br /> -que fulgura dulcemente,<br /> -¡que derrama dulcemente, tiernamente,<br /> -sus bondades luminosas en la cruz de mi calvario!»</p> -</div> -</div> - -<p>¿Y cómo no había de ser así?</p> - -<p>¿Acaso es posible realizar alguna gran obra -sin amar a una mujer? ¿Acaso se concibe -que el hidalgo aquél que «santificara todos -los caminos con el paso augusto de su austeridad», -hubiera defendido a los débiles y levantado -la enseña del ideal, sin su amor a -Dulcinea?</p> - -<p>Pero dejemos la vida íntima del poeta, -que amó—y de eso no hay duda—porque -fué caballero de grandes empresas, y, sabido -es, pues lo dijo Don Quijote a Vivaldo, que -tan propio y natural les es a los tales amar,<span class="pagenum"><a id="Page_38"></a>[Pg 38]</span> -como al cielo tener estrellas, y que a buen -seguro no se habrá visto historia donde se halle -caballero andante sin amores...</p> - -<p>Un crítico que amaba profundamente al -maestro, Más y Pí, respondiendo quizá a -una tendencia de su espíritu, al estudiar la -evolución del poeta, incurrió en el error de -sostener que, fracasado el ideal de patria, -surge en Almafuerte el de humanidad, para -después llegar al refugio de su reino interior, -donde el escepticismo contamina el alma.</p> - -<p>Ya hemos visto cómo en el poeta eran compatibles -los conceptos de patria y humanidad, -así como en los profetas, patriotas austeros -que a la vez propagaban un principio de universalidad -que fué fecundo en la historia.</p> - -<p>Almafuerte no se decepcionó nunca de la -patria. La amó entrañablemente y quiso que -fuera ejemplo para los demás pueblos. Es original -que la refutación a Más y Pí, esté precisamente -en un soneto dedicado por el poeta -a su crítico, que hoy reposa en el fondo del -mar. Dice así:</p> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">«En el crestón de peñas submarinas</span><br /> -en que chocó tu frente soberana<br /> -un faro se alzará de luz arcana<br /> -como una encarnación de tus doctrinas.<br /> -¡Él mostrará las rutas argentinas<br /> -A la esperanza humana!»</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_39"></a>[Pg 39]</span></p> - -<p>Ya antes, en «Milongas clásicas», le dice -al pueblo que no se amontone en las ciudades; -que recubra la inmensa extensión de la -tierra exuberante. «¡Virgen núbil, que debe -encontrar su varón!» Quiere ver trigales y -aldeas desparramados por su patria, donde -jamás deberá faltar, por sobre todas las cosas, -un ideal.</p> - -<p>La «Sombra de la Patria», lejos de ser un -canto de desesperación, es una llamarada de -fe. La escribió en una época política de desorden; -pero él sabía que la juventud era -la salvación del pueblo, y por eso la invoca -en versos lapidarios.</p> - -<p>El 90 la juventud cumplió con su deber. -A su frente estaba junto a un apóstol de la -democracia, la figura noble y caballeresca -que preside esta fiesta. Poco después, el mismo -Almafuerte empuñaba un fusil para combatir -contra los malos gobiernos.</p> - -<p>Habíamos decidido ser libres por un hermoso -acto de voluntad, y menester era que -realizáramos nuestro aprendizaje de libertad. -La evolución política es notoria. De la -violencia, que caracterizaba los comicios, -fuimos al fraude; se pasó de las formas violentas -y musculares a las formas astutas e intelectuales. -Es la evolución de la criminalidad -en general.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_40"></a>[Pg 40]</span></p> - -<p>Del fraude a la venalidad después. Esta -última así repugnante, significaba un adelanto. -El pueblo sabía ya que su voto valía -algo. Era inmoral, pero era libre.</p> - -<p>Y después de la venalidad vino el comicio -abierto. Almafuerte, que nunca se decepcionó; -que comienza un soneto diciendo: -«No te dés por vencido, ni aún vencido», -no podía abandonar, como equivocadamente -afirmó Más y Pí, su hermoso ideal de patria, -que, por otra parte, él conciliaba perfectamente -con los ideales humanos de justicia -social—y así se explica esa hermosa carta que -Almafuerte, el ciudadano, me enviara en 1912 -adhiriéndose a mi candidatura a diputado—perdóneseme -esta justificada vanidad—carta -que con orgullo he colocado a manera de prólogo -en un libro que se refiere a mi acción -parlamentaria.</p> - -<p>En esa esquela Almafuerte habla del «auroral -despertamiento que maravillosamente la -nueva legislación electoral ha producido».</p> - -<p>No mutilemos pues, al poeta. La evolución -de su espíritu que señala el crítico, es -falsa. Sus ideales no se apagaron nunca, y -jamás se encerró en su reino interior sin comunicación -con el mundo.</p> - -<p>Vivió entre los hombres; amó sus dolores -y sus miserias; trabajó por la patria, y -en presencia de esta grande colosal confla<span class="pagenum"><a id="Page_41"></a>[Pg 41]</span>gración -humana, se puso del lado de la justicia, -y cantó a Bélgica mártir, incorporándola -a la pléyade de los torturados, que él amó -tanto. Y antes de morir lanzó su maldición -terrible, su anatema, su apóstrofe vibrante, -como un profeta, contra el poderoso que violó -la justicia y escarneció el derecho.</p> - -<p>El pueblo reclama la estatua de Almafuerte.</p> - -<p>Levantemos el monumento; rodeémosle de -flores, y que, como el sepulcro de Tesco, según -nos lo cuenta Plutarco en sus «Vidas paralelas», -vayan a él los miserables, los caídos, los débiles, -con la esperanza de encontrar consuelo.</p> - -<p class="right" style="padding-right: 2em ; ">A<small>LFREDO</small> L. P<small>ALACIOS.</small></p> - -<hr class="r10" /> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_42"></a>[Pg 42]</span></p> - - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_43"></a>[Pg 43]</span></p> -<h2 class="nobreak" >EVANGÉLICAS</h2> -</div> - - -<p>1.—Subir, ascender, prosperar en el mejor sentido -de las palabras, no es encaramarse en -los sitios más visibles, como los gatos en las -chimeneas, y los cuadrumanos del jardín zoológico, -en los tinglados de sus jaulas.</p> - -<p>2.—Subir es evolucionar; evolucionar es mejorarse; -mejorarse es desbestializarse; desbestializarse -es adquirir la prerrogativa de -ser creído y de ser seguido: asumir el derecho -del mando, que es el más alto de los derechos, -porque es el que impone más deberes.</p> - -<p>3.—Como crece un cedro desde su raíz hasta -su copa, así debe crecer tu vida; y como se -desarrolla una parra hasta cubrirse de racimos, -así debe desenvolverse tu persona física y -moral; porque nada que no se resuelva en plato -de todos, vale nada.</p> - -<p>4.—Que sirvas de algo, que produzcas algo, -que dejes el recuerdo de algo: los árboles que no -dan fruto, o que no dan madera, o que no -dan leña, son inferiores a las patatas.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_44"></a>[Pg 44]</span></p> - -<p>5.—Vestir mejores ropas que los demás, -no es tener mejor carnadura que aquéllos -que las visten remendadas, como el que sube -a una torre está más alto que los otros; pero, -no es más alto, por eso, que ninguno de los -otros: trata de merecerlo todo, hasta el aire -que respiras.</p> - -<p>6.—Procura no distinguirte de tus semejantes -nada más que por lo accidental y contingente: -que antes de recibir el aplauso ajeno, ya te -hayas aplaudido tú mismo; y que al despojarte -de tus vestimentas, de tu fortuna, de tu -alto puesto y aun de tu fama, no se vaya ninguno -de tus atributos esenciales dentro de -esas cosas, como se va la piel en un parche -cáustico, o como se queda sin dientes, al acostarse, -aquél que los lleva postizos.</p> - -<p>7.—Camina con tu persona no con la que -te atribuyen: no hagas como esas mujeres, -que se quedan muy satisfechas con los apetitos -que despiertan sus pechos de algodón.</p> - -<p>8.—Que tu vida sea una vida, y no un fenómeno -cerebral; o de los que te odian o de los -que te aman.</p> - -<p>9.—Cualquier escarabajo puede yacer, por -combinación, en el augusto regazo de Jove, -aunque sólo sea por el término de diez segundos; -cuando tú palpes las alturas, todavía -doblegándote, como un muchacho que junta -frutillas, recién serás grande.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_45"></a>[Pg 45]</span></p> - -<p>10.—Solamente los muy simples y los muy -pillastres juzgan a las personas según los casos, -o por el peldaño que ellas pisan o por la situación -de espíritu que ellas atraviesan: nunca -seas ni tonto ni pillo, pero si no has nacido -capaz del término medio, ojalá que prefieras -el primer extremo... ¡y seas tonto!</p> - -<p>11.—Hay muchos optimistas que creen, como -en un artículo de fe, que en todas las sillas -de marfil se sienta, o un Alfonso el Sabio o -un Cicerón; y muchos positivistas que saben, -que en cualquier elevación de la orografía -social, hay alguno que puede dar, si quiere dar.</p> - -<p>12.—Y, también hay muchos inocentes que -piensan que todos los dolores son motivados -por alguna injusticia; y muchos espíritus -fuertes que razonan así: la muerte de un marido, -de un padre, de un hermano mayor, -puede proporcionar una cocinera barata.</p> - -<p>13.—Los hombres están colocados en la -sociedad como los ladrillos de una pared, -al azar y según fueron viniendo: no pienses -que sean héroes, porque llevan charreteras, -ni que sean mártires, porque lloren a lágrima -viva.</p> - -<p>14.—Todos ocupamos un sitio, por una ley -intransgredible, más bien física que moral; -pero, muy pocos, el sitio que nos corresponde: -ten el valor de descender al postrero, ése es -el que te mereces en tu propia conciencia.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_46"></a>[Pg 46]</span></p> - -<p>15.—Tan melancólico y pensaroso se manifiesta -un criminal después de cometido su -crimen, como un sabio experimentador después -de fracasado su experimento: las lágrimas -y las carcajadas no tienen letrero como -algunas píldoras.</p> - -<p>16.—El espectáculo de las alegrías y de las -tristezas ajenas es deprimente del espíritu: -sensualiza, enloquece, amujerenga, mata el -sentido de lo que realmente es y desafila la -intuición de lo que debe ser: es como la música, -que emociona las almas y las atonta.</p> - -<p>17.—A los hombres se les conoce por lo -que desean, no por lo que les acontece.</p> - -<p>18.—Cuántos imbéciles, cuántos vesánicos -andan por las supercapas sociales, gozosos -y satisfechos; y cuántos tan imbéciles y tan -vesánicos como ellos, andan llorosos y hambrientos -por los bajos fondos de aquella sociedad -misma... ¡Miremos y pasemos, como diría -el Dante!</p> - -<p>19.—Cualquiera notoriedad social debe parecerte -respetable, por lo que ella tiene de -cumbre; y cualquier rostro contraído por la -angustia, debe inspirarte profunda simpatía, -por lo que él tiene de Cristo en la cruz.</p> - -<p>20.—Pero es necesario que lo sepas, una -vez por todas y para siempre: por cada nido -de águilas, hallarás en la montaña mil cuevas -de sabandijas; y casi todos los que lloran me<span class="pagenum"><a id="Page_47"></a>[Pg 47]</span>recerían -ser ahogados en su propio llanto.</p> - -<p>21.—Sin embargo, y a pesar de estas amargas -filosofías: respeta a cualquier hombre, sin -aguardar a que se lo merezca; consuela a todos -los que gimen, sin necesidad de que te presenten -la documentación de su honradez; y no -castigues a nadie; porque no es el hombre, -sino la Providencia, quien merece el apóstrofe, -la cárcel y el patíbulo.</p> - -<hr class="r10" /> - -<p>1.—Tener carácter, en el sentido social del vocablo, -es tener en sí mismo soberanía bastante -para subordinar las circunstancias ambientes, -o, por lo menos, para resistirlas con algún -éxito: es tener órganos espirituales de locomoción, -blindaje y espolón en el alma, púas -de defensa y escamas de impenetrabilidad en -el espíritu.</p> - -<p>2.—Un hombre desnudo e inerme abandonado -en lo más tupido de una selva primitiva, -tendría que permanecer quieto y perecer -de hambre, o seguir en todas sus vueltas, sin -criterio personal, los senderos anónimos trazados -en la maleza por los animales salvajes; -iría al azar, dependería de la circunstancia -más baladí; cuando su voluntad fuese avanzar, -acaso tuviese que retroceder, detenerse, tomar -a la izquierda, torcer a la derecha: sería la -piedra que rueda, la víctima de todos y de -todo.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_48"></a>[Pg 48]</span></p> - -<p>3.—Armado de un cuchillo de monte, de -una hacha de leñador y de un rifle, ya cambiaría, -casi radicalmente, su condición de -pasividad. Sus actos volitivos encontrarían menos -resistencia y sus contragolpes sobre las -cosas y los hechos serían más eficaces.</p> - -<p>4.—Avanzaría en línea casi recta; no sometería -la totalidad de los obstáculos, pero triunfaría -de la mayor parte de ellos; aunque los -reformara con frecuencia podría trazarse planes -y determinarse rumbos; imperaría luchando y -podría decirse de él: va hacia el norte o -hacia el sur, en tal emergencia hará tal cosa, -triunfará de esta o aquella manera, porque le -conozco sus armas.</p> - -<p>5.—Y así hasta llegar al tipo ideal dueño -de todos los instrumentos de dominio sobre -la naturaleza bruta, que adelantaría rectamente -a su fin a trancos largos como los -dioses homéricos, sin otro esfuerzo que haberlo -querido.</p> - -<p>6.—Ahora bien: no tener carácter es carecer -de cuchillo de monte, de hacha y de -rifle; caminar a la ventura como los asnos; -ir para adelante, para atrás, para cualquier -lado a la manera de los beodos; depender enteramente -de los demás, como un pedazo de -creta blanda, de los dedazos del artífice; estar -desnudo en mitad de la selva; ser rutinario -en ciencias, clásico en arte, retórico en lite<span class="pagenum"><a id="Page_49"></a>[Pg 49]</span>ratura, -conservador o camandulero en política, -vacilante en el poder... ¡lacayo en -todas partes!</p> - -<p>7.—El que llegó sin haberlo pretendido, -no es el hijo de sus propias obras.</p> - -<p>8.—No todos los que se ufanan en las cumbres -subieron a ellas; muchos están allí, como -los yacimientos de ostras en lo más alto de -ciertas montañas, merced a cataclismos sociológicos: -también se puede rozar las nubes -con la frente por elevación inesperada del -suelo que se pisaba.</p> - -<p>9.—No creas en la heroicidad de ningún -héroe, si no se despoja de su túnica y te -muestra las cicatrices.</p> - -<p>10.—Las famas casuales son semejantes a -los hijos que se engendran en un lecho público.</p> - -<p>11.—Las hojas secas y las golondrinas suelen -besarse en los aires.</p> - -<p>12.—Todo lo inconsciente se somete a las -circunstancias con sumisión relativa a su inconsciencia.</p> - -<p>13.—El oro, con ser el más precioso de los -metales, es el más maleable y más dúctil de -todos ellos; un zoófito, ya devuelve reacciones; -un insecto deja sus alas entre los dedos del -que le aprisiona; un pájaro no se aclimata a -los hierros de su jaula, sino después de largos -días de cautiverio; un potro salvaje sólo cede -a la presión abrumadora de la astucia de su do<span class="pagenum"><a id="Page_50"></a>[Pg 50]</span>mador... -¿y tú has de ser tan dúctil, tan -maleable, tan miserablemente pasivo como -una pepita aurífera?</p> - -<p>14.—Los fuertes, los indomables, los irreductibles, -tienen un locatario siempre vigilante -dentro de sus pechos, que replica sin intimidarse -nunca, cada vez que llaman a su puerta.</p> - -<p>15.—Los que carecen de ese guardián han -dejado de ser hombres; o, mejor dicho: no han -llegado a serlo.</p> - -<p>Son a la manera de la virgen del Evangelio, -y responden sumisamente a cualquier solicitación -exterior: hágase en mí según tu palabra.</p> - -<p>16.—Un rebelde no siempre es un carácter; -pero, sin capacidad de rebelión, no hay -fortaleza de espíritu.</p> - -<p>17.—Nunca hagas nada, sea bueno o sea -malo, sin reservarte el derecho de dejar de -hacerlo cuando así te parezca.</p> - -<p>18.—Los que tienen carácter no se contagian -ellos, contagian a los demás: para tales hombres, -los tiempos que atraviesan y las vidas que les -rodean, son masilla dócil que estrujan entre -sus dedos.</p> - -<p>19.—Marchar por entre estoques que amenazan, -y no claudicar; por entre manoseos -voluptuosos, y no olvidarse de sí mismo; por -entre cabezas que se agachan, y no erguirse -más altanero; por entre frentes soberanas... -y no agacharse... ¡eso es tener carácter!</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_51"></a>[Pg 51]</span></p> - -<hr class="r10" /> - -<p>1.—No te preocupe la murmuración, nada más -que en la parte de verdad y de razón que ella -tenga.</p> - -<p>2.—Refiere todos tus actos al bien ajeno; -pero, muy pocos de ellos al juicio ajeno.</p> - -<p>3.—Sé discreto, prudente y conciliador; pero, -no tanto, que reniegues de ti mismo.</p> - -<p>4.—El que tiene un concepto humano de -las cosas, no se debe al qué dirán, sino a sus -propias ideas.</p> - -<p>5.—Si alguna llaga tienes, la manera de que -no te escueza al rozarte con los demás, no -es ocultarla cuidadosamente con algodones: -es cauterizarla con hierro ardiendo, por tus -propias manos.</p> - -<p>6.—No tengas el afán de parecer, sino el -afán de ser.</p> - -<p>7.—Cualquiera cicatriz es honrosa; porque -supone la curación de alguna lacra.</p> - -<p>8.—No seas cínico; pero, tampoco, seas -hipócrita.</p> - -<p>9.—Vive convencido de la fatalidad de los -malos instintos; pero, reposa tranquilo en el -criterio supremo que los esparce sobre la humanidad, -como polvo de canela, y los combina -y equilibra con las más hermosas tendencias, -en el seno de cada hombre.</p> - -<p>10.—Que tu alma sea buena, y tu mano -llena de suciedades esparcirá perfumes de -nardo.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_52"></a>[Pg 52]</span></p> - -<p>11.—Toda vida molestó siempre a las otras -vidas, como todos los del mismo oficio recíprocamente -se perjudican; pero, no retrocedas -ni por lo que te molesten ni por lo que molestes.</p> - -<p>12.—Avanza; que alguno de los caídos se -ha de coger de ti, y alguno de los mejormente -colocados te ha de hacer sitio.</p> - -<p>13.—Procede como aquel herrero tu vecino, -tan manso, tan honesto, tan misericordioso, -que no se preocupa jamás del tintineo ensordecedor -con que despierta todas las mañanas -al vecindario: ya se amoldarán a tu vida -como a su martillo.</p> - -<p>14.—No seas ciudadano correcto e inofensivo: -sé hombre útil y azotador de inútiles -y perjudiciales.</p> - -<p>15.—Los correctos y los inofensivos, son -los que no quieren poner nada de lo suyo, -ni siquiera un minuto de cavilación, en la -brega humana; los que se ríen por dentro de -lo mismo que aplauden y fingen respetar -ostensiblemente: los que explotan el sudor -de los demás, como los malos clérigos el sacrificio -de Jesús.</p> - -<p>16.—Ellos, los correctos y los inofensivos, -son los que viven a la sombra de un orden de -cosas establecido, sin tener siquiera la nobleza -de defenderlo; los que aguardan en silencio -la implantación definitiva de cualquier reforma, -para presentarse después, con el plato<span class="pagenum"><a id="Page_53"></a>[Pg 53]</span> -en la mano, a recibir su parte de pitanza; -los que han descubierto que la vida de pasividad -es la más cómoda, aunque se desobedezca -al Nerón más atrabiliario: los canfinfleros -del dolor eterno.</p> - -<p>17.—Es cierto que se trabaja para trabajar; -pero, eso de no trabajar no es nada más que -una esperanza que no tiene otra realidad que -la de permanecer siempre delante de nuestros -ojos, a la misma distancia y con la misma -sonrisa alentadora.</p> - -<p>18.—¡Quién sabe qué lejanísimo Mesías será -el usufructuario de toda la labor y todas -las lágrimas humanas!</p> - -<p>19.—Trabaja, pues, para que alguien, a -quien no verás nunca, no trabaje jamás.</p> - -<p>20.—Lucha contra tus propias imperfecciones, -que no son nada más que las imperfecciones -de todos, para que surja al cabo de los tiempos, -el hombre perfecto, la humanidad luz.</p> - -<p>21.—No rehuyas el dolor; porque el dolor -está en todas partes, como las olas en el Océano -y el fuego en mitad del incendio.</p> - -<p>22.—Obedece a tus primeros generosos -impulsos, aunque al dolor te lleven: sábete -que cada obra buena realizada en beneficio de -la especie, repercute en los siglos, pone un -ladrillo más en la gran torre de Babel que -estamos reedificando.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_54"></a>[Pg 54]</span></p> - -<p>23.—Eres un conscripto a quien se le viste -y da de comer, no por él mismo, sino por lo que -se le necesita para otros objetos.</p> - -<p>24.—Si has nacido para rebelarte contra lo -injusto, rebélate contra lo que te parezca -injusto aunque realmente no lo sea; porque -eso es una prueba de tu espíritu de justicia.</p> - -<p>25.—Y no hagas al respecto mucha reflexión; -porque la reflexión no es nada más que -el espacio dubitante entre el impulso y el -hecho, y porque después de cierto orden de -reflexiones el hombre sale más bestia que -antes; aprovecha los relámpagos de alta humanidad -que iluminen tu alma y procede sin -vacilaciones.</p> - -<p>26.—No hagas como aquéllos que se mutilan -por miedo a los hijos: sé padre de algo.</p> - -<hr class="r10" /> - -<p>1.—Todos los sentimientos, aun los más delicados, -no son otra cosa que órganos de relación, -como los ojos y las manos, la sensibilidad -epidérmica y el paladar.</p> - -<p>2.—La naturaleza culmina en el ser humano -más que en los astros: se manifiesta dentro -de él, cada vez más numerosa y más ideal.</p> - -<p>3.—Los hombres civilizados no se relacionan -entre sí, con los solos instrumentos -de sus sentidos de comunicación: se buscan, -unos a los otros, y se apoyan unos en los otros,<span class="pagenum"><a id="Page_55"></a>[Pg 55]</span> -por medio de la gama infinita de su sentimentalidad -y de sus comunes aberraciones -e idiosincrasias.</p> - -<p>4.—A mayor suma de afectos, mayor suma -de posibilidades de vida dentro de la sociedad.</p> - -<p>5.—Los insanos, las almas ausentes, tienen -desequilibrado y roto su registro sentimental -más que sus ideas, y por eso no encajan en el -ambiente general. Los tontos todavía son hombres -porque sienten con cierta ordenación.</p> - -<p>6.—La solidaridad rudimentaria de las tribus -se va desarrollando, complicando y consolidando, -como una red de alambres invisibles, -a medida que las tribus se van convirtiendo -en naciones a causa de la civilización: el desarrollo -cerebral corresponde al desarrollo de -los sentimientos; porque los sentimientos no -son más que tentáculos de apoyo de las ideas, -órganos de comercio psicológico.</p> - -<p>7.—La reciprocidad pasional no siempre -es de beneficios mutuos, y la afectividad no -siempre es de amor; lo mismo que los ojos, -los labios, las manos y los pies, pongo por -caso, no siempre nos sirven para relacionarnos -amablemente con el escenario circunstante.</p> - -<p>8.—Hay días en que un corazón es un foco -luminoso, una fuente de leche y miel; y hay -ocasiones en que es un fierro hecho ascua, -una serpiente enfurecida.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_56"></a>[Pg 56]</span></p> - -<p>9.—Los sentimientos son armas de dos -puntas: la una que es esponja empapada en -bálsamo, y la otra que es esponja, también, -pero empapada en vitriolo.</p> - -<p>10.—No te horrorices, como una mujer -sin mundo y sin la noción del porvenir, de los -vengativos, de los falsos, de los que se aman -a sí mismo más de lo establecido, etc.; el mal -ha sido creado, no para que brille el bien con -mayor esplendor, sino para producir el bien.</p> - -<p>11.—Para lo malo y para lo bueno, el hombre -superior, que es el hombre moderno, rechaza -lo grosero y lo tangible como ineficaz: beneficia -mayormente un buen recuerdo que una -libra de pan, y mata más pronto una frase -insidiosa que un grano de arsénico.</p> - -<p>12.—Perfección, bondad, nobleza de corazón, -instrumento angélico de relación, no es -sólo amor, tolerancia, misericordia y piedad: -aquél que no es capaz del contragolpe expontáneo -sobre la injuria, no es capaz de perdonar; -porque quien es insensible a la ofensa, no -tiene nada que olvidar generosamente.</p> - -<p>13.—La virtud sin esfuerzo, no tiene mérito; -porque no es la victoria de lo nuevo sobre lo -viejo, del hombre sobre su bestia.</p> - -<p>14.—Muchas cosas grandes, buenas y útiles -para todos, por los siglos de los siglos, ha -verificado el odio, el orgullo, la vanidad, el -rencor, la envidia, la lujuria, la ingratitud:<span class="pagenum"><a id="Page_57"></a>[Pg 57]</span> -no hay método educativo más eficiente que la -injusticia y la crueldad... ¡y la injusticia -y la crueldad son abominables en sí mismas!</p> - -<p>15.—Como se ejercitan y desenvuelven metódicamente -los órganos materiales y las facultades -psíquicas, sin olvidar ni una sola fibra -ni menospreciar una sola célula, así también, -deben ser cultivados y ordenados en series -los sentimientos, en el corazón del hombre: -todos ellos son indispensables para el fin -individual y para el bien general, que es el -Progreso.</p> - -<p>16.—La verdadera moral, el perfecto estado -de moralidad, es el equilibrio de la totalidad -de los sentimientos, la posesión de todos ellos, -y el uso de cada uno, en su oportunidad misma -y para su solo objeto. Al arpa no se le corta -ninguna cuerda, se le templan todas sobre el -mismo diapasón; y al árbol no se le poda para -suprimirle, sino para vigorizarle todas sus -condiciones inmanentes.</p> - -<p>17.—Educa y regimenta los sentimientos -con que hayan nacido tus hijos, de una manera -integral; y serás un buen padre.</p> - -<hr class="r10" /> - -<p>1.—Vayáis por donde vayáis, recatad en lo más -impenetrable vuestro itinerario.</p> - -<p>2.—Si hemos de conducir nuestra persona -a través de una jauría, no me parece discreto -que vayamos pasando nuestra merienda por -los hocicos de cada uno de los canes.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_58"></a>[Pg 58]</span></p> - -<p>3.—Aquél que no sepa guardar el secreto de -sus intenciones, difícilmente logrará realizarlas; -porque sobre la cabeza de toda ambición que -trabaja, se levanta el pie de otra ambición más -poderosa para aplastarla, como a los pies de -toda ambición satisfecha, se presentan cien -ambiciones mal nacidas dispuestas a vivir -de ella.</p> - -<p>4.—La ley del egoísmo es ésta: someter o -someterse: perseguir o seguir; anular o endiosar; -crucificar o adorar; proyectar sombra o tenderse -a gozarla.</p> - -<p>5.—Los ingenuos se confiesan con la boca -y los impresionables con todo el cuerpo: echad -un candado a los labios y ensayad todas las -mañanas, antes de entrar a la vida de los -negocios, las actitudes del día.</p> - -<p>6.—La discreción consiste, generalmente, en -decir con cierta medida y escuchar con cierto -continente.</p> - -<p>7.—Lo silencioso sobrecoge.</p> - -<p>8.—El desierto es menos peligroso de lo que -os lo figuráis; su impenetrabilidad os llena la -mente de visiones extraordinarias, y sois vosotros -quienes pobláis de fantasmas su soledad -y de voces fatídicas su silencio.</p> - -<p>9.—Los muy habladores apenas alcanzaron -a bufones; pensad como diez y hablad como la -cuarta parte de uno, y seréis amos.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_59"></a>[Pg 59]</span></p> - -<p>10.—Presentad el menor blanco a los juicios -ajenos y el menor asidero a la adquisividad -de los otros.</p> - -<p>11.—Cada vez que se habla se abre una -opinión; cada vez que se abre una opinión se -contrae un compromiso; cada vez que se contrae -un compromiso se pierde una partícula de -autonomía; atesoremos libertad; esto es: abastezcámosnos -de derecho; esto es: seamos menos -esclavos que los demás; esto es: si no hemos -de gobernar, que, por lo menos, no tengamos -que depender.</p> - -<p>12.—Más conveniente me parece para nuestros -fines ser objeto de observaciones, cálculos -y cavilaciones como un astro, que no ser materia -de análisis microscópico como una pulga.</p> - -<p>13.—Mientras haya verdades desconocidas, -habrá sentimiento de adoración: cuando más -os acerquéis a la evidencia de las cosas, tanto -más os alejáis de esa timidez y credulidad -propias de la inocencia; haced de modo que -los hombres continúen por mucho tiempo siendo -niños para juzgaros: circundaos de majestad; -colocaos a esa media luz favorable de los crepúsculos; -trabajad en el misterio la tela de -vuestros designios.</p> - -<p>14.—Entre el cariño y el respeto, preferid -el respeto: porque el cariño nos obliga y el -respeto nos autoriza.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_60"></a>[Pg 60]</span></p> - -<p>15.—Entre la amistad estrecha y la relación -afectuosa, preferid la relación afectuosa; porque -la amistad nos enajena como una inundación, -y la simple relación pone los hombres al servicio -de nuestros proyectos, sin remordimiento -grande.</p> - -<p>16.—Entre los favoritos y los enemigos, -preferid en definitiva a estos últimos; porque -los favoritos nos gobiernan desde adentro, y -los enemigos nos hostilizan desde afuera; los -primeros no nos permiten libertad de acción, -y los segundos nos la dejan relativa.</p> - -<p>17.—Sobre todo no derrochéis ni vuestro -amor, ni vuestro odio, ni vuestra elocuencia.</p> - -<p>18.—Aunque solicitéis lo más baladí, tened -por seguro que son innumerables los que pretenden -aquello mismo; aunque os refugiéis -en una caverna de leones, allí ha de ir alguno -a disputaros un pedazo de vuestras zozobras; -aunque os encaraméis en la punta de una -aguja, allí ha de estar alguno que medite -vuestra caída.</p> - -<p>19.—Para cualquier rumbo que os dirijáis, -hallaréis uno que se os ponga delante: hasta -el vicio tiene sus émulos y hasta los más viles -oficios sus competidores.</p> - -<p>20.—La senda de la ambición, como la del -crimen, ha de recorrerse en la sombra; ambas -conducen a las alturas y suelen terminar en -tragedia.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_61"></a>[Pg 61]</span></p> - -<hr class="r10" /> - -<p>1.—No se desvía un proyectil, después de haber -recibido su impulso inicial: realiza su parábola -sobre la recta pura, hasta chocar en un obstáculo -cualquiera o caer en la tierra.</p> - -<p>2.—No quieras dirigir tus impulsos una vez -lanzados; porque eso es tan imposible como -que un proyectil se detenga por sí mismo: -cuida, sí, de las ocasiones que despiertan tu -impulsividad.</p> - -<p>3.—Más hacedero es evitar la acumulación -de un médano, que deshacerlo; porque para lo -uno, basta arrancar la mata de pasto a cuyo -alrededor se congregan los primeros granos -de arena, y para lo otro, suelen no ser suficientes -quinientos hombres fornidos.</p> - -<p>4.—Hay consecuencias incontrastables, originadas -por causas tan efímeras como esa -miserable brizna de paja que vuela desde la -rotonda de la era, y se pierde en el espacio -para todos los siglos.</p> - -<p>5.—La presión de dos labios sobre dos labios, -eso es un beso: pues hubo besos que originaron -catástrofes, como los de Cleopatra, -y besos que proyectaron posteridades más -numerosas que las estrellas del cielo y el polvo -del desierto, como los de Abraham.</p> - -<p>6.—Meditemos sobre lo pequeño y sobre -lo puerco, y habremos meditado sobre las armonías -estelares y sobre los destinos humanos.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_62"></a>[Pg 62]</span></p> - -<p>7.—Aquél que quiera una humanidad más -perfecta, no se satisfaga con lavarle la cara -y vestirla de gran señor: que la higienice desde -la punta de los cabellos hasta la punta de los -pies, como una mujer discreta bruñe tan esmeradamente -las letrinas del último patio como -los muebles de su salón: el hombre no es una -sala, es una casa completa.</p> - -<p>8.—Y aquél que se meta a predicar y defender -derechos ajenos, debe saber—si no es un cobarde, -o un utópico, o un cacique electoral,—que -tiene la obligación de enseñar e imponer -primeramente los deberes generadores de los -mismos derechos que campanea en sus conversaciones -y discursos.</p> - -<p>9.—Porque tan miserable es el Zar de Rusia, -que piensa que cien millones de hombres deben -sostener su majestad, como el último de los obreros -de la última de las regiones geográficas -que se imagina, porque así se lo dijeron, que -toda la humanidad debe girar alrededor de -su estómago.</p> - -<p>10.—Cada vez que te mueves originas algo; -cada vez que hablas echas a volar una semilla; -cada vez que hieres, o un interés o una tendencia, -despiertas las Furias, destapas la caja de -Pandora; cada vez que besas, pones tu labio -sobre los abismos, abres la puerta por donde -pasan las generaciones, multiplicas el dolor -multiplicando la vida.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_63"></a>[Pg 63]</span></p> - -<p>11.—Nada de lo que hacemos o decimos -se pierde en el vacío: el aire está lleno del pensamiento -de todos.</p> - -<p>12.—Nadie podrá decir en conciencia: «no -soy absolutamente responsable de mi destino; -me sugestionó el medio; echó vendas sobre -mis ojos la pasión.» Porque en el fondo de -cualquier espíritu, está el instinto de lo que -será, de lo que ha de sobrevenir, de aquello -que tiene que acontecer.</p> - -<p>13.—Un asno sienta su casco ferrado sobre -las flores del jardín, como pudiera sobre la -tierra polvorosa del camino; una piedra se -descuaja y cae sobre la frente del viajero, -como pudiera sobre una alimaña venenosa; -un planeta sigue su curso desde su oriente -hacia su ocaso, como pudiera en sentido contrario, -si así estuviese dispuesto en el seno de la eternidad; -y una hoja seca se desliza sobre la superficie -o se levanta en alas del huracán, como -pudiera pudrirse, allí donde cayó en el otoño, -al desprenderse de la rama.</p> - -<p>14.—Pero, nosotros no somos semejantes -a la bestia, a la piedra, al planeta y a la hoja -seca, porque somos hombres y siendo hombres -somos fuerza discreta, y siendo fuerza discreta -somos voluntad.</p> - -<p>15.—Ellos van y hacen sin elegir ni camino -ni tarea; y nosotros sabemos que podríamos -hacer cosas innumerables en el mismo minuto:<span class="pagenum"><a id="Page_64"></a>[Pg 64]</span> -ejecuta lo mejor, según tu criterio: verifica lo -que te parezca menos injusto en tu conciencia; -no seas escéptico y te dejes conducir sin lucha, -al azar de las olas.</p> - -<p>16.—Cada irracional hace lo que hace, según -su especie; esto es: el caballo nada más -que aquello que le es propio, el perro nada más -que aquello que conviene al perro... y así -todos los demás de la fauna: el hombre entonces, -no puede renegar de sus facultades sin -dejar de serlo.</p> - -<p>17.—Si el toro tiene sus cuernos, el león sus -garras y la paloma sus alas, para vivir su -vida propia, ¿por qué han de palpitar en -nosotros, en forma de inconsciencias, la lealtad, -la prudencia y la justicia, si hemos de lanzarnos -en el camino de la traición, de lo inopinado -y de lo injusto?</p> - -<p>18.—He aquí un pájaro agitando desesperadamente -sus alas rotas: quiere alzarse sobre -la tierra donde yace; quiere volar.</p> - -<p>19.—Si naciste desequilibrado, herido en -el alma, maldecido de la natura, que al menos -la tentativa del juicio se perciba en tus actos, -y haz lo que el pájaro que se rompió las alas -¡quiere volar!</p> - -<hr class="r10" /> - -<p>1.—Reputación hecha por amigos, reputación -en peligro constante de que la deshagan los -mismos que la fabricaron.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_65"></a>[Pg 65]</span></p> - -<p>2.—Aceptarás todo lo que te ofrezcan tus -amistades, sea lo que sea, menos tu defensa: -hombre que necesita de abogados, hombre -perdido para siempre.</p> - -<p>3.—Los malos juicios no se desautorizan -con discursos ajenos, sino con hechos propios. -La lengua sólo sirve para matar honras, aunque -se la mueva para defenderlas.</p> - -<p>4.—Toda inocencia, aunque sea tan resplandeciente -como la de Jesús, está en la conciencia -de sus jueces como un caso discutible, y en -la de sus defensores como un propósito.</p> - -<p>5.—Nadie siente la pureza de nadie, nada -más que como una convención, nada más -que como una complicidad misericordiosa: la -idea del bien no es otra cosa que el deseo -del bien.</p> - -<p>6.—Vivir a expensas de la elocuencia ajena, -es como apoyarse en un báculo de vidrio: el -día que se fatigue tu panegirista, ¡adiós vida!</p> - -<p>7.—Que tus armas sean tus obras y que -tus laudatorias las hagan aquéllos que no te -vieron ni una sola vez.</p> - -<p>Si así no triunfas, refúgiate en el desierto; -pero nunca jamás en la misericordia de los -misericordiosos.</p> - -<p>8.—No seas hijo de nadie; porque nadie -siente la paternidad como ella es.</p> - -<p>9.—Sólo con buenas acciones se neutralizan -las malas acciones...</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_66"></a>[Pg 66]</span></p> - -<p>El hecho mata al hecho; pero la palabra -lo deja subsistente y más lo agranda cuanto más -lo niega.</p> - -<p>10.—La palabra más evangélica, sobre una -vida maltrecha y dolorida, es como un apósito -polvoreado de vidrio, aplicado sobre las -úlceras de un leproso.</p> - -<p>11.—Huye de la memoria de los hombres -como de un sitio de tormento, como del formidable -roce triturador de dos piedras de -molino.</p> - -<p>12.—La virtud que no es una evidencia -indemostrable, deja de serlo, en cierta manera.</p> - -<p>13.—Repite tu vida cien veces, si te fuera -posible, hasta imponerla como un sol; pero -no te demuestres ni te dejes demostrar como -una ecuación algebraica; aquello que se hace -sentir por sí mismo, vive todo contrahecho, -en los espíritus.</p> - -<p>14.—Procede como la naturaleza, que es -como procede Dios; persistiendo en el hecho -silenciosamente.</p> - -<p>15.—La sociedad es como los sordomudos, -que más entienden los gestos que las palabras: -no oye, ve.</p> - -<p>16.—Prefiere la deshonra de la caída, a -la deshonra de las muletas.</p> - -<p>17.—Cuando te sientas fatigado bajo la -carga de tus dolores, aplástate sobre ti mismo; -pero no te cojas del brazo de ninguno.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_67"></a>[Pg 67]</span></p> - -<p>18.—El dolor humano deja de ser augusto -desde el momento que encuentra su consolador; -la excelsitud de las lágrimas se trasmite toda -entera a las manos que las enjugan.</p> - -<p>19.—La naturaleza parece más hermosa desde -los ventanales de un hospital que desde -los lujosos balconajes de un amigo.</p> - -<p>20.—No seas carga nunca, que es la condición -más miserable a que puede llegar un -hombre.</p> - -<p>21.—Los dolores irreparables harían el papel -más ridículo si se dejaran consolar.</p> - -<p>22.—Nada más cómico que una viuda; porque -solloza para que la consuelen.</p> - -<p>23.—La caridad es una virtud; pero desecharla -sincera y enérgicamente es otra virtud -más grande, mucho más grande todavía.</p> - -<p>24.—La dignidad en los que sufren es tan -agradable a los ojos de Dios, como el sentimiento -de la misericordia en aquéllos que -todo lo tienen a manos llenas.</p> - -<p>25.—La felicidad tiene sus deberes; pero el -dolor tiene los suyos, sábelo bien. No hay -situación humana sin obligaciones.</p> - -<hr class="r10" /> - -<p>1.—No es prudente buscar las amistades en los -tramos sociales más elevados que el que ocupamos: -los seres superiores, en cualquier manera -de superioridad, no fueron nunca seres -amantes.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_68"></a>[Pg 68]</span></p> - -<p>2.—La lealtad no es virtud fácil de ejercer -con los humildes; porque toda virtud busca -una recompensa positiva, y los humildes carecen -de fondos para premiar a los que les son -leales.</p> - -<p>3.—Lo mismo que desde la canastilla de un -mongolfier, no distinguiríamos de otra mujer -cualquiera ni a nuestra misma madre, desde -las alturas de la intelectualidad, del poder, -de la fortuna, de la felicidad, se divisa a los -hombres como a granos de arena y se les trata -como a desconocidos.</p> - -<p>4.—A todo aquél de tus iguales que quiera -subir, considérale como a uno que te quiere -dejar; y a todo aquél que haya subido, olvídale -como a uno que hubiese muerto.</p> - -<p>5.—La amistad de los que están mejor colocados -que nosotros, es una especie de magnanimidad -del lobo para con el cordero, que -puede cesar cualquiera vez por la voluntad -del lobo.</p> - -<p>6.—Nuestros semejantes más felices no son -tales semejantes nuestros.</p> - -<p>7.—El dictado de amigo dado por los -superiores a los inferiores, es humillante para -éstos... ¡tan humillante como una limosna -recibida en plena vía pública!</p> - -<p>8.—Todas las clases sociales tienen su estado -de ánimo propio, que dificulta la fácil y cordial -relación entre unas y otras.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_69"></a>[Pg 69]</span></p> - -<p>9.—Y dos situaciones de ánimo distintas -no pueden entenderse entre sí; porque a pesar -de expresarse con las mismas palabras no las -usan en el mismo sentido: dentro de cada -idioma hay muchos idiomas, y todos los días -hablamos uno diverso.</p> - -<p>10.—Nunca podrás ser amigo, recuérdalo bien, -de aquél que no entiende plenamente lo que dices.</p> - -<p>11.—Por otra parte, ninguna amistad es -absolutamente necesaria: casi todas constituyen -una esclavitud, y todas un peligro para -la solidaridad humana y para el sentimiento -de la justicia.</p> - -<p>12.—El hombre se debe a todos, no a uno sólo.</p> - -<p>13.—Por último, si quieres evitarte dolores -inútiles, no ames especialmente sino a tu mujer, -tus hijos y tus padres: que no quede en -ti nada más que el sensualismo absolutamente -indispensable.</p> - -<p>14.—Hay que despojarse poco a poco del -barro de bestia que todavía nos agobia.</p> - -<p>15.—Y bien puede comenzarse por suprimir -esa gran injusticia que han venido cometiendo -los hombres; porque nadie absolutamente nadie -tiene derecho de ser juzgado con el criterio -elástico del amor, si los demás han de ser -medidos con la vara inflexible de lo verdadero, -de lo justo y hasta de lo conveniente.</p> - -<p>16.—Suprime hoy mismo todos tus amigos, -así en seco, como quien derriba una planta<span class="pagenum"><a id="Page_70"></a>[Pg 70]</span> -de cicuta a un golpe de hacha... ¡y ya verás -cómo te sientes más justo, más útil a los demás -y hasta más misericordioso y tolerante con los -errores ajenos!</p> - -<p>17.—Pero sobre todo, vuelvo a insistir: -no elijas tus amistades entre aquéllos que -pueden decir alguna vez que los avergüenzas -en público.</p> - -<hr class="r10" /> - -<p>1.—El hombre es un animal doméstico: civilizarse -es domesticarse.</p> - -<p>2.—El perro está organizado lo mismo que -cualquier lobo, para devorar a las ovejas: -cuando las repunta, las vigila y las defiende -de su hermano el lobo, hace como el hombre; -esto es: realiza una serie de actos contra natura.</p> - -<p>3.—Cada acción humana tiene una historia -interesantísima: es el resultado de una lucha -incipiente entre la bestia que quiere ser bestia, -porque es bestia, y la bestia que no quiere -serlo.</p> - -<p>4.—Durante los sesenta años de una existencia -regular, es posible que no se haya sido -hombre, verdaderamente hombre, absolutamente -hombre, nada más que diez minutos.</p> - -<p>5.—Vivir vida humana, en el sentido estricto -de la palabra, es vivir una vida harto dolorosa; -porque es vivir una vida de negación de los -instintos fundamentales, de teatro constante, -de referencia perpetua a un ideal que parece que<span class="pagenum"><a id="Page_71"></a>[Pg 71]</span> -está en nosotros; pero que no está en nosotros -como los propósitos del jinete no están en -su cabalgadura.</p> - -<p>6.—Como sabe Novelli que él no es ni Hamlet -ni Otelo, así sabemos todos que no somos lo que -somos... ¡qué realidad tan espantosa!</p> - -<p>7.—La mentira, lo que no es nada más que en -apariencia, ha hecho al progreso, como lo que -no hay de toro salvaje en el buey, hace los -surcos.</p> - -<p>8.—Los más hermosos tipos humanos sólo -son sombras, sólo son agentes, sólo son mastines -que no fueron lobos nada más que muy pocas -veces.</p> - -<p>9.—Más, muchísimo más ha realizado el -hombre con su segunda naturaleza que con su -naturaleza misma.</p> - -<p>10.—Los prejuicios no son sino juicios definitivos -cristalizados en la mente, a lo largo del -tiempo, acumulaciones de humanidad; y, muchos -de ellos, sentimientos tan necesarios a la -conservación del individuo y a su equilibrio -dentro de la sociedad, como los propios órganos -físicos de relación.</p> - -<p>11.—De manera que suprimirlos sin substituirlos, -es tan estúpido como arrojar al fuego -todas nuestras ropas, cuando no tenemos otras -de repuesto.</p> - -<p>12.—Arroja tus muletas cuando ya no las -necesites, como lo hizo Sixto V.</p> - - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_72"></a>[Pg 72]</span></p> - -<h2 class="nobreak" >¡VADE RETRO!</h2> -</div> - - -<h3>I</h3> - -<div class="poetry-container pw25"> -<div class="poetry"> -<p>Tú eres joven, como un lirio de los valles<br /> -Que recién abre su cáliz<br /> -<span style="margin-left: 5em;">Que recién</span><br /> -Los cendales candorosos de sus pétalos de seda<br /> -Suelta al viento de la aurora...<br /> -<span style="margin-left: 5em;">¡Yo soy trágico laurel!</span><br /> -¡Yo soy viejo, carcomido, lamentable,<br /> -Como un roble centenario<br /> -<span style="margin-left: 5em;">Que cayó!</span><br /> -¡Que cayó para ineternum, para nunca más alzarse<br /> -Por los siglos de los siglos,<br /> -<span style="margin-left: 5em;">Bajo el látigo de Dios!</span></p> -</div> -</div> - - - -<h3>II</h3> -<div class="poetry-container pw25"> -<div class="poetry"> -<p>Son tus carnes, azucenas y jazmines<br /> -Sonrojados a los besos<br /> -<span style="margin-left: 5em;">De la luz;</span><br /> -De la luz de cien incendios pavorosos,<br /> -De cien soles fulgurantes.......<br /> -<span style="margin-left: 5em;">¡Mas tu carne, no eres tú!</span><br /> -¡Tú eres sombra, sombra enorme, sombra misma,<br /> -Sombra llena de las ansias<br /> -<span style="margin-left: 5em;">De gozar!</span><br /> -¡Tus deseos se retuercen como sierpes iracundas,<br /> -Insaciables, insaciables.......!<br /> -<span style="margin-left: 5em;">¡Pubertades de Satán!</span></p> -</div> -</div> - -<hr class="r10" /> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_73"></a>[Pg 73]</span></p> - -<h2 class="nobreak" >LA SOMBRA DE LA PATRIA</h2> -<hr class="r5" /> -</div> - -<div class="indent10"> -<p><em>En el teatro Odeón, en 1913, al leer esta -poesía el poeta explicó con estas palabras -su significado social:</em></p> - -<p><em>«La sombra de la patria», que voy a leer, -después de la «Evangélica» de la tarde y antes -de «Serenata», es un canto que ha palpitado -en mi espíritu desde mi remota juventud -como una obsesión.</em></p> - -<p><em>Dos o tres veces—ocasionado por las circunstancias—tomó -forma real, pero bosquejada -apenas, hasta que surgió, hasta que definitivamente -culminó el siglo pasado durante -los sangrientos civismos del año 1893.</em></p> - -<p><em>Sin embargo, no es a propósito, no es un -trabajo precisamente originado, absolutamente -sugerido por aquel hecho histórico; pero se -revistió, se saturó de la enorme amargura, -de la pesimista congoja cívica que le caracteriza, -al son de aquellos días tumultuosos, -y tuvo, a la fuerza, que asumir algo del movimiento, -del color, de la luz, del sabor propio -de los días esos: no hay obra humana—por -más abstracta, por más excelsa, o por más relativa -y por más contingente que ella sea—que -no se tiña de las tonalidades del sitio y de<span class="pagenum"><a id="Page_74"></a>[Pg 74]</span> -la hora en que ella fué realizada: no hay hecho -que no denuncie al hombre que lo produjo -ni hombre que no revele de alguna manera los -lodos que pisa.</em></p> - -<p><em>Pero el cómplice verdadero, el instigador -responsable de la consumación de esta obra -mía, es otro más antiguo, más grave... y -voy a denunciarle:</em></p> - -<p><em>Hubo siempre en mí una angustia, una -zozobra, una desazón constantes, perpetuas, -que ya no me molestan, porque me he habituado -a ellas—como nos acostumbramos al -silbar de los oídos, o a otra dolencia parecida, -como se amoldan los presidiarios a su -grillete, como se adapta, se somete todo el -mundo a lo irremediable.</em></p> - -<p><b>Siento, sospecho que no hemos cumplido -enteramente punto por punto el testamento -histórico de nuestros antepasados de la Revolución, -los héroes de la Independencia, -los sabios fundadores de nuestra nacionalidad.</b></p> - -<p><em>Más aún me parece a mí—me ha parecido -siempre—que los destinos humanos, que las -civilizaciones humanas, que el progreso humano, -no se han conmovido de un modo -apreciable, no han tomado mejores direcciones, -no han recibido todos los beneficios que, -tal vez, imaginó la Providencia al decretar -la aparición de un continente sobre la faz -de las aguas y al producir la emancipación -política de tantos pueblos.</em></p> - -<p><em>Ese amargor, esa desazón, ese silbar de -los oídos, que me han venido mortificando -desde mi primera ya lejana juventud, han -sido los verdaderos, los reales originadores -de «La sombra de la patria».</em></p> -</div> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_75"></a>[Pg 75]</span></p> - - -<h3>I</h3> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p>Sueltos van sus cabellos. En guedejas<br /> -Por su busto encorvado se derraman<br /> -Como velo de angustias o sombría<br /> -Melena de león. Adusta, pálida,<br /> -Desencajado el rostro; la vergüenza<br /> -No tiene la pupila más opaca,<br /> -Ni la faz de Jesús, al beso infame,<br /> -Se contrajo más rígida. Adelanta<br /> -Con medroso ademán... ¡Oh, la ignominia<br /> -Con paso triunfador nunca se arrastra!<br /> -¡La voraz invasión de lo pequeño<br /> -No hiere como el rayo; pero amansa!<br /> -¡Cuando el alma inmortal cae de rodillas<br /> -La materia mortal cae deshojada!<br /> -La caída más honda es la caída<br /> -Que nos pone a merced de la canalla,<br /> -De lo ruín, de lo innoble, de lo fofo<br /> -Que flota sobre el mar como resaca,<br /> -Como fétido gas en el vacío,<br /> -Cual chusma vil sobre la especie humana.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<h3>II</h3> - -<p>Yo la siento gemir, y sus gemidos<br /> -Resonante, recóndita cascada<br /> -En mi cerebro entumecido se hunden,<br /> -Y allí, en mitad de las tinieblas, cantan,<br /> -Con el santo fervor de los que piensan<br /> -Ablandar a su dios con sus plegarias,<br /> -Con el grave compás de los que lloran<br /> -<span class="pagenum"><a id="Page_76"></a>[Pg 76]</span> -Y al son de los sollozos se acompañan,<br /> -¡Con el hondo plañir de los que yacen<br /> -Más allá de la luz y la esperanza!<br /> -Yo la siento gemir, y sus gemidos,<br /> -Saetas del pesar, me despedazan,<br /> -Reproches del deber me paralizan,<br /> -¡Pregones de vergüenza, me anonadan!<br /> -Yo la siento gemir, y sus gemidos<br /> -Sobre mi frágil corazón, estallan<br /> -Como todos los vientos de la tierra<br /> -Soplando, sin cesar, sobre una rama.<br /> -Como toda la fuerza de los orbes<br /> -Gravitando, a la vez, sobre una espalda;<br /> -Como todo el dolor del universo<br /> -Que en una sola vida se agolpara;<br /> -Como toda la sombra de los siglos<br /> -En una sola mente refugiada.</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> - -<h3>III</h3> - -<p>Yo la siento gemir, y me parece<br /> -Que la bóveda azul se desencaja,<br /> -Cual si fuera una ruina miserable<br /> -Que Saturno esparciese con sus alas.<br /> -Cual si fuera una cúpula proterva<br /> -¡Que derrumbase Dios, bajo sus plantas!<br /> -Yo la siento gemir, y el océano<br /> -Y la selva, y las cumbres y la pampa,<br /> -Y la nube y las estrellas<br /> -Y todo lo insensible y sin entrañas,<br /> -Me parece que sienten, me parece<br /> -<span class="pagenum"><a id="Page_77"></a>[Pg 77]</span> -¡Que asumen voz y proporción humana!<br /> -Me parece que vienen y se postran<br /> -Sobre la regia púrpura de mi alma,<br /> -Y la súplica ardiente de las cosas<br /> -En miserere trágico levantan.</p> -</div> -</div> - - -<h3>IV</h3> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> - -<p>Yo la siento cruzar ante mis ojos<br /> -Y es una estrella muerta la que pasa,<br /> -Dejando en pos de su fulgor, la sombra,<br /> -Porque en pos de su luz, ¡reina la nada!<br /> -Yo la siento cruzar ante mis ojos<br /> -Y la pupila tras de sí me arranca,<br /> -Cual si su imagen desgreñada y torva,<br /> -En vez de su visión, ¡fuese una garra!<br /> -Yo la siento cruzar ante mis ojos<br /> -En aterrante procesión fantástica,<br /> -De biblias del deber que ya no enseñan,<br /> -De apóstoles del bien que ya no hablan,<br /> -De laureles de honor que ya no honran,<br /> -De inspirados de Dios que ya no cantan,<br /> -De púdicas estolas que envilecen,<br /> -De patenas limpísimas que manchan,<br /> -De eucarísticos panes que envenenan,<br /> -¡De banderas celestes que se arrastran!<br /> -Yo la siento cruzar... Seres felices<br /> -Que carecéis de luz en la mirada,<br /> -¡Ah! yo no puedo soportar la mía<br /> -¡Bajo la fantasma horrible de mi patria!</p> -</div> -</div> - - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_78"></a>[Pg 78]</span></p> - - -<h3>V</h3> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p>¿Dónde estás, Jehová? ¿Dónde te ocultas?<br /> -¿Qué? ¿No vuelves tus ojos y la salvas?<br /> -¿Qué? ¿No giras tu rostro y la contemplas?<br /> -¿Qué? ¿No extiendes tu mano y la levantas?<br /> -Miras echar sobre su casto seno,<br /> -Que fué pulcro, Señor, como la nácar,<br /> -Antes de que su rastro en él dejase<br /> -¡La vil caricia de la gran canalla!<br /> -Miras echar sobre sus nobles hombros,—<br /> -Hombros que fueran los de Juno y Diana,—<br /> -¡Si el azote brutal del infortunio<br /> -Su pulido marfil no flagelara!<br /> -Miras echar sobre su cuerpo sacro,—<br /> -¡Tan sacro, sí, como tus hostias santas,<br /> -Porque también tus hostias se mancillan,<br /> -Porque también tus hostias se profanan!<br /> -Miras echar sobre la patria nuestra,<br /> -Digo por fin, vibrante de arrogancia,<br /> -El hediondo capote del soldado<br /> -Que ha de ser su señor, si no le matas,<br /> -¿Y el rayo de tu enojo no descuelgas?<br /> -¿Tu flamígero brazo, no descargas?<br /> -¿Tu cielo fulgurante, no oscureces?<br /> -¿Y tus mundos atónitos no paras?</p> -</div> -</div> - - -<h3>VI</h3> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p>¿Dónde estás, Jehová? ¿Desde qué cumbre,<br /> -Circundada de monstruos y de llamas,<br /> -Desde qué abismo negro, impenetrable,<span class="pagenum"><a id="Page_79"></a>[Pg 79]</span><br /> -Desde qué estrella errante y solitaria<br /> -Ves su profanación y no fulminas?<br /> -¿Oyes la voz de tu poeta y callas?<br /> -La voz de tu poeta que te siente,<br /> -La voz de tu poeta que te aclama,<br /> -La voz de tu poeta que te adora,<br /> -En la noche, en el día y en el alba,<br /> -En el secreto foro de su pecho<br /> -Y en el público altar de su palabra.<br /> -¿Dónde estás, Jehová, que así me dejas<br /> -Buscarte ansioso por doquier, y callas?<br /> -¡Y callas como un ídolo sin lengua,<br /> -Como un muñeco rígido sin alma,<br /> -A quien supuso vida el fanatismo<br /> -Y atribuyó justicia la ignorancia!</p> -</div> -</div> - -<h3>VII</h3> -<div class="poetry-container pw15"> -<div class="poetry"> -<p>¡Sí! La virtud, las leyes, el derecho,<br /> -La religión, la libertad, la patria,<br /> -La tradición gloriosa de los pueblos,<br /> -La consigna inviolable de las razas,<br /> -Y todo lo que da calor y vida<br /> -A ese artefacto rígido que llaman<br /> -El universo tuyo, son apenas<br /> -Un sueño, una mentira, una palabra;<br /> -Una cosa que suena como un disco<br /> -Chocando sobre el mármol de una escala,<br /> -Una cosa que está como una piedra<br /> -Descendiendo veloz por la montaña;<br /> -¡Una boca que grita y que no habla!</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_80"></a>[Pg 80]</span></p> - - -<h3>VIII</h3> -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p>Y la doblez, la astucia, la codicia;<br /> -La vileza del sable que amenaza;<br /> -La insidia ruín que a la virtud deshonra<br /> -Y a las turbas conturba y maniata;<br /> -La evidencia del mal, su negro imperio<br /> -Sojuzgando las cosas y las almas,<br /> -Cual si fuera la torpe levadura<br /> -Que lleva la creación en sus entrañas,<br /> -La genésica fuerza incontrastable,<br /> -El fiat inicial del protoplasma,—<br /> -Ésas son la verdad, Dios de los pueblos,<br /> -A cuyos pies la humanidad se arrastra<br /> -Como van los rebaños trashumantes<br /> -Hacia donde los vientos los arrebatan,<br /> -Los pluviales arroyos a los ríos,<br /> -¡Y a las aguas del mar todas las aguas!</p> -</div> -</div> - -<h3>IX</h3> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p>Ésas son la verdad, Dios providente,<br /> -Que todo lo precaves y lo mandas,<br /> -Arquitecto invisible, que dispones<br /> -La orientación del pórtico y su fábrica,<br /> -Poderoso caudillo que presides<br /> -La instrucción del soldado y la batalla,<br /> -¡Tragediante inmortal que verificas<br /> -La negra intriga de tus propios dramas!<br /> -Ésas son la verdad Dios de justicia,<br /> -Y cuyo tribunal siempre me llama,<br /> -Que has hecho del placer el ancho cauce<span class="pagenum"><a id="Page_81"></a>[Pg 81]</span><br /> -Que conduce a la muerte o la nostalgia;<br /> -Que has dejado indefensa a la gacela<br /> -Armando al lobo de potentes garras;<br /> -Que has dividido el mundo de los hombres,<br /> -En los más, que padecen y trabajan,<br /> -Y en los menos, que gozan y que cumplen<br /> -La misión de guiar la recua humana,<br /> -Que más grandes son cuando más mienten,<br /> -¡Que más nobles son cuando más matan!...<br /> -¿Dónde estás Jehová? ¿Dónde te ocultas<br /> -Que así me dejas blasfemar y callas,<br /> -Mi rebelión airada no sofrenas,<br /> -Mi pequeñez pomposa no anonadas,<br /> -Mi razón deleznable no enloqueces,<br /> -Y esta lengua de arpía no me arrancas,<br /> -Y esta lengua de arpía no derribas<br /> -Y la haces cual fruto de una rama?</p> -</div> -</div> - -<h3>X</h3> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p> -Los que sabéis de amor,—de amor excelso,<br /> -Que recorre la arteria y la dilata,<br /> -Que reside en el pecho y lo ennoblece,<br /> -Que palpita en el ser y lo agiganta;<br /> -Los que sabéis de amor, nobles mancebos,<br /> -Fuertes, briosos, púdicos, sin mancha,<br /> -Que recién penetráis en el santuario<br /> -De la fecunda pubertad sagrada;<br /> -Vosotros,—Sí, vosotros ¡oh! mancebos<br /> -Que todavía honráis a vuestras madres,<br /> -Circuyendo de besos y de lágrimas<span class="pagenum"><a id="Page_82"></a>[Pg 82]</span><br /> -El augusto recinto de sus frentes,<br /> -¡La espléndida corona de sus canas!<br /> -Volved los rostros a la reina ilustre<br /> -Que prostituida por los viejos, pasa,<br /> -Y si al poner los ojos en los suyos,<br /> -Ojos de diosa que del polvo no alza,<br /> -No sentís el dolor que a los varones<br /> -Ante el dolor de la mujer ataca;<br /> -Si al contemplar su seno desceñido,<br /> -Seno de virgen que el rubor abrasa,<br /> -No sentís el torrente de la sangre<br /> -Que inunda el rostro en borbollón de grana;<br /> -Si al escuchar sus ayes angustiosos,<br /> -No sentís una fuerza prodigiosa<br /> -Que os impele a la lucha y la venganza;<br /> -¡Arrancaos a puñados, de los rostros,<br /> -Las mal nacidas juveniles barbas,<br /> -Y dejad escoltar a vuestras novias<br /> -La Sombra de la Patria!</p> -</div> -</div> - -<hr class="r10" /> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_83"></a>[Pg 83]</span></p> - -<h2 class="nobreak" >EVANGÉLICAS</h2> -</div> - -<p class="right p2b" style="padding-right: 2em; "> -Para el agente de facción en la bocacalle.</p> - - -<p>1. Las calles no son sitios de estacionamiento: -son conductos de comunicación entre -los diversos puntos de una ciudad, lo mismo que -las carreteras lo son entre las varias ciudades -de un país.</p> - -<p>2. Ésa es la naturaleza de las calles, bulevares -y caminos públicos; naturaleza que ni el pueblo -ni las autoridades del pueblo pueden extorsionar, -sin cometer delito contra la existencia -racional de las cosas.</p> - -<p>3. Los ayuntamientos que arriendan el derecho -de instalar sillas y mesitas ambulantes en las -anchas aceras de las avenidas urbanas, conceden -una prerrogativa monstruosa; porque crean el -privilegio de interrumpir la circulación pública, -que está amparada por una solemne declaración -constitucional.</p> - -<p>4. La municipalidad o el intendente que esto -autorizan, cometen un abuso o un mal uso de -la soberanía delegada que ejercen; enajenan -una cosa que no está bajo su dominio sino para -mejorarla en su destino esencial.</p> - -<p>5. El pueblo que circula por la vía pública -no es una manada de bestias exóticas, para que<span class="pagenum"><a id="Page_84"></a>[Pg 84]</span> -nadie se permita explotar su exhibición, ni directa -ni indirectamente.</p> - -<p>6. Las mesitas ésa no son más que las graderías -de un circo de fenómenos raros, ocupadas -por una concurrencia de volterianos agresivos -y deslenguados, como todas las concurrencias -de esa clase de espectáculos.</p> - -<p>7. A ti no te importa, mi noble agente, que -así se haga en París; porque la moral de la metrópoli -de una nación que ha suprimido al hijo, -no puede ser el molde de la moralidad de nadie, -ni siquiera de la moralidad de los hotentotes.</p> - -<p>8. Las procesiones religiosas, lo mismo que -los corsos carnavalescos, también obstruyen la -vía pública por una debilidad de su jefe y por -otra debilidad de las autoridades del municipio.</p> - -<p>9. La calle es del César,—en este país el César -es el pueblo—y ya está dicho que hay que -dar al César lo que es del César y a Dios lo que -es de Dios: luego Dios no tiene derecho de salir -a la calle a mortificar al César invadiéndole su -dominio.</p> - -<p>10. Las fiestas carnavalescas no son precisamente -reminiscencias paganas aunque mucho -de pagano tengan: son grotescas y pornográficas -invenciones de los cortesanos papalinos de -la Roma teocrática.</p> - -<p>11. La humanidad actual no necesita que le -señalen tres días del año para ser bestialmente<span class="pagenum"><a id="Page_85"></a>[Pg 85]</span> -libre, después de haber sido los trescientos -sesenta y dos días restantes bestialmente esclava.</p> - -<p>12. El pueblo ha adquirido a través de los -siglos, una moralidad media más alta, muchísimo -más alta, que la de los señores cardenales -y obispos católicos que le invitaban a la locura -y al libertinaje dentro de los propios templos -de Jesús.</p> - -<p>13. Todo sacerdote ha sido siempre un mercader -de las pasiones humanas: jamás ni su regulador -ni su consolador.</p> - -<p>14. La calle está hecha para que pasen por -la calzada los carros, los coches, los tranvías, los -automóviles, las bicicletas y los jinetes; y para -que circulen por sus veredas, sin el mínimo -obstáculo, todo los peatones, hombres y mujeres, -jóvenes y viejos, pobres y ricos, malos y buenos... -¡pero, para que circulen!</p> - -<p>15. Los vecinos de una ciudad moderna, -pueden recorrer colectivamente las vías de ésta, -cada vez que así se les ocurra y hayan manifestado -a la autoridad policial el objeto de su -pasaje por la calzada; pero, nunca jamás, en la -forma provocativa de una ostentación de ceremonias -y símbolos que pueden ser ocasión de -agresiones de hecho.</p> - -<p>16. El que quiera misas, blancas, o negras, -o rojas, o de cualquiera de los siete colores del -prisma, que se las oficie en su casa; porque to<span class="pagenum"><a id="Page_86"></a>[Pg 86]</span>das -las misas son motivo de escándalo para -los que no creen en ellas.</p> - -<p>17. La calle es un sitio neutral, de tranquilidad -y seguridad absolutas, de tanto respeto -recíproco y de tanta templanza en el hacer y decir, -como el salón más aristocrático, aunque así -no les parezca a los fanáticos que, por lo mismo -que lo son, no conciben otro derecho que el -suyo propio, ni tienen otro hermano que el que -piensa y obra como ellos.</p> - -<p>18. El transeúnte que se ve precisado a descender -a la calzada, porque un grupo de personas -estacionado en la vereda le interrumpe -estúpidamente el paso, sin una razón de orden -público, como una revolución, un gran mitin -político u obrero, un incendio, etc., ha sido -extorsionado en un derecho establecido por la -constitución y positivamente confirmado por -las leyes.</p> - -<p>19. Ese transeúnte puede decir, a plena lengua, -que recorre una ciudad en la que no se respeta -ninguna ley, lo mismo que en una toldería de -salvajes; porque donde no hay capacidad para -cumplir lo menos, no puede haberla para cumplir -lo más.</p> - -<p>20. La mujer joven o vieja, patricia u obrera, -que tiene que soportar, como a un chubasco -hediondo, los chicoleos pornográficos de los -almizclados mirliflores que se posesionan de las -aceras como de cosa absolutamente propia; o<span class="pagenum"><a id="Page_87"></a>[Pg 87]</span> -que se ve obligada, para no doblegar su pudor -a través de aquellas horcas caudinas, a cambiar -de calles, alargando su camino y retardando -su llegada al punto de su destino: esa mujer, ha -sido afectada, a vista y paciencia de todos, en -su derecho al libre tránsito, en su debilidad -femenina y en su majestad humana.</p> - -<p>21. Ella está autorizada para proclamar a la -faz del mundo que aquella ciudad donde tantos -percances le acontecieron, es una Sierra Morena -llena de peligrosas asechanzas, y que los hogares -de la misma deben tener una moralidad -muy discutible.</p> - -<p>22. Porque así como los miasmas de las -calles tienen sus focos en el interior de las -habitaciones, las procacidades juveniles de la vía -pública, son la proyección, sin soluciones de -continuidad, de las procacidades del hogar.</p> - -<p>23. No es la parte más sana de una población -la que pasea más a menudo, aunque aquella -parte sea la más elegante.</p> - -<p>24. Los pueblos más callejeros, más divertidos, -nunca fueron verdaderamente libres -sino en ocasiones intermitentes.</p> - -<p>25. La afición al callejeo y al café, supone -un hogar caduco, ya sin fuerzas simpáticas atractivas.</p> - -<p>26. Cualquier ciudad de los Estados Unidos -de Norte América acusa el espíritu de aquel -pueblo, su varonil fortaleza, su exacto concepto<span class="pagenum"><a id="Page_88"></a>[Pg 88]</span> -de la vida y la eficacia de su intervención en el -progreso universal.</p> - -<p>27. Las calles de aquellas ciudades no son -lagunas productoras de fiebres palúdicas: son -ríos que corren.</p> - -<p>28. El niño, cualquier niño, es un pequeño -criminal incipiente.</p> - -<p>29. Aunque así no lo parezca, todo el trabajo -de los padres, de los hermanos mayores, de los -maestros, de la sociedad entera, tiende convergentemente -a que ese malvado que palpita en -aquel tierno ser, no se desarrolle del todo.</p> - -<p>30. Basta observar un pequeñuelo entregado -a sí mismo, sin vigilancia ninguna y sin algo -perentorio en que ocuparse: parece un Nerón -presidiendo el incendio de Roma, parece un -Atila destruyendo la vieja civilización pagana.</p> - -<p>31. Es un crimen de lesa humanidad, entonces, -echar los niños a la calle sin un objetivo -preciso de utilidad, o para ellos o para sus -familias.</p> - -<p>32. Cualquiera que tenga ojos habrá visto -que no son los muchachos que van a la escuela -los que maltratan los árboles de las avenidas, -rompen los estucos frescos de los muros y estampan -inscripciones obscenas en las fachadas: son -los que regresan.</p> - -<p>33. Porque a la escuela tienen que llegar a -una hora fija, a golpe de campana como los<span class="pagenum"><a id="Page_89"></a>[Pg 89]</span> -obreros, y van a esa escuela en línea recta, lo -mismo que sonámbulos.</p> - -<p>34. Pero como sus padres no les imponen -puntualidad militar en la hora del retorno, -quedan, por esa causa, entregados a sí mismos: -entonces reaparece el criminal en germen, el -destructor incipiente, el pequeño Nerón delirante... -¡y las copas de los árboles caen desgajadas, -los relieves de las fachadas pierden -su tersura y modelación, las estatuas de los -paseos se llenan de mutilaciones, las paredes -del trayecto se cubren de figuras y de sentencias -dignas de los muros de una letrina pública, -y los aires se pueblan de apóstrofes tan abominables -como aquellas figuras y aquellas -sentencias!</p> - -<p>35. No hay otra manera de combatir el espíritu -de destrucción en los niños—que es fundamental -en ellos, que es la característica de -su edad,—sino vigilándoles cuando están cerca -de nosotros, dándoles una ocupación de carácter -imprescindible cuando les dejamos solos, -y estableciéndoles un severísimo lapso prudencial -de tiempo para el regreso, cuando hay necesidad -de enviarles a la calle por las urgencias de la -casa, o de la educación, o del aprendizaje de -ellos mismos.</p> - -<p>36. Ya he dicho anteriormente que el niño no -es una flor más o menos olorosa y agraciada: -es un fruto que va sazonando.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_90"></a>[Pg 90]</span></p> - -<p>37. Tampoco es ni un adorno ni un estorbo -en su casa.</p> - -<p>38. Y fíjate que digo «en su casa»; porque -todo hijo es dueño de casa en la casa de sus -padres.</p> - -<p>39. Él, no es un adorno porque no es ni un -bufón ni un perro de lanas; y no es un estorbo, -porque no es ni un intruso ni una excrecencia -maligna.</p> - -<p>40. Él, él mismo, es toda la razón de ser del -hogar paterno; y sin él, aquel hogar es un prostíbulo -legalizado por el registro civil y santificado -por alguna iglesia.</p> - -<p>41. He dicho, también, que un niño es un -aprendiz de hombre útil, y ahora te digo que -es un estudiante de hombre civilizado, de hombre -digno de derechos y de deberes, de hombre -capaz de sacrificio.</p> - -<p>42. Todo lo que no concuerde con esto, es -una imbecilidad propia de esos espíritus secundarios, -que se refugian en el magisterio y -en la literatura pedagógica.</p> - -<p>43. De un aprendiz no se aguarda nada más -que lo muy razonable, dada su edad, su endeblez, -su falta de juicio, etc.; pero lo poco que se -exige, se le exige y no se le suplica.</p> - -<p>44. Un niño no debe desarrollar su naciente -vidita lo mismo que un simple aficionado del -arte de vivir que asistiera a su academia de vez -en cuando, como todos los aficionados.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_91"></a>[Pg 91]</span></p> - -<p>45. Está obligado a vivir la parte de vida -que le toca, como un joven entusiasta que asiste -diariamente, llueva o truene, a un gran taller, -para convertirse con el tiempo en un eximio -profesional.</p> - -<p>46. De ésos que pasaron su niñez, o completamente -abandonados o femeninamente mimados -por sus padres, están llenas las cárceles y las -oficinas públicas, que es como decir: están llenos -los infiernos y el limbo; el último seno del -dolor y el último seno de la nulidad.</p> - -<p>47. Heroico agente de policía, que presencias -desde tu puesto la procesión eterna que pasa -por la calle: sábete que la vía pública no es el -sitio de los niños; vigílalos paternalmente -desde tu bocacalle, cuando pasan por tu lado -camino de la escuela, de los mandados y de los -talleres; sálvalos de sus propios instintos y de -los lúbricos miasmas que ruedan como satanes -por el bulevar; no les conduzcas jamás al calabozo, -que es más horrible que la calle misma; y -disuelve a latigazos certeros esos ruidosos congresos, -esas dumas rebeldes, agresivas y deslenguadas, -que ellos establecen en las veredas y los terrenos -baldíos, en las primeras horas de la noche.</p> - -<p>48. Puede ser que aquellos azotes salven de -una muerte anónima y miserable a algún Franklin, -a algún Lincoln, a algún Sarmiento en -germen que anda rodando por el arroyo, como -un grano de trigo arrojado en las piedras.</p> -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_92"></a>[Pg 92]</span></p> - -<h2 class="nobreak" >TRÉMOLO</h2> -</div> - - -<p>Señor. ¿Cuándo dejarás de ser silencioso como -el capataz de un ingenio de azúcar o de una -cuadrilla de camineros?</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>¿Por qué permites que los hombres hagan -aquello mismo que repudian?</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>¿Por qué pusiste en mis manos esta mala -bujía, nada más que para darme cuenta de mis -propias tinieblas?</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>Dios adusto, Dios frío, Dios con libro de entrada -y salida, como un carcelero, Dios que -necesita del Dolor, Dios que inventó las lágrimas -¡Vete a tu Olimpo!</p> - -<hr class="tb" /> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p>Aquí está mi pecado más funesto;<br /> -Aquí está, de mis manchas, la peor,<br /> -Aquí estoy a tus pies... ¡De un solo gesto<br /> -<span style="margin-left: 4em;">Fulmíname, Señor!</span></p> -</div> -</div> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_93"></a>[Pg 93]</span></p> -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p>¿Quién nos puso el horror a lo Deforme?<br /> -¿Quién dictó las pragmáticas del Bien?<br /> -¿Y qué mano brutal, qué brazo enorme<br /> -<span style="margin-left: 4em;">Nos hunde en lo Soez?</span></p> - -<p class="p1">Negras son las cien fauces del infierno;<br /> -Negras las almas que al infierno van:<br /> -Negra la Eternidad... ¡Negro y eterno<br /> -<span style="margin-left: 4em;">Un minuto del Mal!</span></p> - -<p class="p1">Tengo una luz en mí, que no se apaga;<br /> -Tengo la claridad de lo Mejor...<br /> -¡Y tengo el corazón hecho una llaga.<br /> -<span style="margin-left: 4em;">Como el cuerpo de Job!</span></p> - -<p class="p1">Brillan sobre la Noche las estrellas,<br /> -Brillan como pupilas de rubí;<br /> -Brillan desde el Principio, todas ellas...<br /> -<span style="margin-left: 4em;">¡No me miran a mí!</span></p> - -<p class="p1">Yo no puedo ceñirme en lo Inefable,<br /> -Yo no puedo ser más de lo que soy;<br /> -Yo no puedo evitar lo Inevitable...<br /> -<span style="margin-left: 4em;">¡Porque yo no soy Dios!</span></p> - -<p class="p1">¿Dónde están tus Olímpicos Pesebres?<br /> -¿Dónde está el manantial de tu Virtud?<br /> -¿Dónde se han refugiado, como liebres,<br /> -<span style="margin-left: 4em;">Tus Genios de la luz?</span></p> -<span class="pagenum"><a id="Page_94"></a>[Pg 94]</span> - -<p class="p1">Gimen los gemebundos algarrobos;<br /> -Gimen bajo la fusta de Aquilón;<br /> -Gimen en las tinieblas como lobos...<br /> -<span style="margin-left: 4em;">¡No gimen como yo!</span></p> - -<p class="p1">Yo he de ser el que cae, el que gravita;<br /> -Yo he de ser el Satán, ¡el no feliz!<br /> -Yo he de ser el rosal que se marchita...<br /> -<span style="margin-left: 4em;">¡Porque te place a ti!</span></p> - -<p class="p1">Guarda para tus buenos tus Edenes;<br /> -Guarda para tus vírgenes tu amor;<br /> -Guárdate para Ti todos tus bienes...<br /> -<span style="margin-left: 4em;">¡Tirano sin control!</span></p> - -<p class="p1">Aquí está mi pecado más funesto;<br /> -Aquí está, toda entera, mi maldad;<br /> -No hagas, solemne Dios, un solo gesto...<br /> -<span style="margin-left: 4em;">¡Te acuso de crueldad!</span></p> - -<p class="p1">Braman en el desierto los leones;<br /> -Braman, como una gran lamentación;<br /> -Braman, porque maldicen las prisiones<br /> -<span style="margin-left: 4em;">De su instinto feroz.</span></p> - -<p class="p1">Pesa la Cruz sobre Israel deicida;<br /> -Pesa la Rebelión sobre Satán;<br /> -Pesa sobre Caín la primer Vida...<br /> -<span style="margin-left: 4em;">¡Mi carga pesa más!</span></p> -<span class="pagenum"><a id="Page_95"></a>[Pg 95]</span> -<p class="p1">Buscan los ángeles placeres,<br /> -Buscan las aves el espacio azul;<br /> -Buscan la Libertad todos los seres...<br /> -<span style="margin-left: 4em;">¡Yo busco el ataúd!</span></p> - -<p class="p1">Sueña con retoñar el triste leño;<br /> -Sueñan los pobres ciegos con que ven;<br /> -Sueña la recua enorme... ¡yo no sueño!<br /> -<span style="margin-left: 4em;">¡Jamás retoñaré!</span></p> - -<p class="p1">Piensan los mismos necios en la gloria;<br /> -Piensan los incurables en vivir;<br /> -Piensa en la perfección la vil escoria...<br /> -<span style="margin-left: 4em;">¡Yo me río de mí!</span></p> - -<p class="p1">Yo sé que hay una luz que no se apaga;<br /> -Yo sé que hay que llegar alguna vez...<br /> -Yo sé que están hechas una llaga<br /> -<span style="margin-left: 4em;">Las plantas de mis pies.</span></p> - -<p class="p1">Guarda para tus Santos tus Edenes;<br /> -Guarda para tus vírgenes tu Amor;<br /> -Guárdate para Ti todos tus Bienes...<br /> -<span style="margin-left: 4em;">¡Valen mucho, Señor!</span></p> - -<p class="p1">Me impusiste la cruz de un gran destino;<br /> -Me pusiste el afán de un Más Allá,<br /> -Y pusiste la Noche en mi camino...<br /> -<span style="margin-left: 4em;">¡No doy un paso más!</span></p> -<span class="pagenum"><a id="Page_96"></a>[Pg 96]</span> -<p class="p1">Aquí está mi pecado más funesto;<br /> -Aquí está, de mis lacras, la peor;<br /> -Aquí estoy ante Ti... ¡Ni un solo gesto!...<br /> -<span style="margin-left: 4em;">¡Págame mi dolor!</span></p> - -<p class="p1">¿Qué te cuesta evitar las amarguras?<br /> -¿Qué te cuesta radiar toda tu luz?<br /> -¿Qué te cuesta dotar a tus criaturas<br /> -<span style="margin-left: 4em;">De tu misma salud?</span></p> - -<p class="p1">¿Quién reduce tus fuerzas infinitas?<br /> -¿Quién te obliga a crear ni un pecho vil?<br /> -¿Quién te impone la ley de los jesuítas<br /> -<span style="margin-left: 4em;">Para llenar tu fin?</span></p> - -<p class="p1">¿Dónde está tu potencia soberana?<br /> -¿Dónde están tus ejércitos del Bien?<br /> -¿Y dónde está la perfección humana,<br /> -<span style="margin-left: 4em;">Para tenerte fe?</span></p> - -<p class="p1">Eras un viejo Buda milenario;<br /> -Eras un comodín y nada más;<br /> -Eras un espantajo innecesario...<br /> -<span style="margin-left: 4em;">¡Ya no habría otro igual!</span></p> - -<p class="p1">Eras sin filiación, como un gitano;<br /> -Eras como un error que ya no es;<br /> -Eras un epigrama, un dicho vano...<br /> -<span style="margin-left: 4em;">¡Una sombra que fué!</span></p> -<span class="pagenum"><a id="Page_97"></a>[Pg 97]</span> -<p class="p1">Todos te maldecían, Iscariote,<br /> -Todos te declaraban maniquí,<br /> -Todos, ¡¡hasta tus propios sacerdotes<br /> -<span style="margin-left: 4em;">Se reían de ti!!</span></p> - -<p class="p1">Estabas derrotado por la Ciencia;<br /> -Estabas sin arraigo en lo Vulgar;<br /> -Estabas como Duda en la Conciencia...<br /> -<span style="margin-left: 4em;">¡No tenías altar!</span></p> - -<p class="p1">Y yo arrimé mis hombros a tu carro;<br /> -Yo te puse mis versos por pavés;<br /> -Yo te alcé como a un mísero del barro<br /> -<span style="margin-left: 4em;">Con mi profunda fe.</span></p> - -<p class="p1">Yo te soñé la Madre y el Abuelo;<br /> -Yo te soñé más próvido que el sol;<br /> -Yo te pensé mejor... ¡Vete a tu cielo!<br /> -<span style="margin-left: 4em;">¡No mereces ser Dios!</span></p> - -<p class="p1">Aquí está mi pecado más funesto;<br /> -Aquí está, de mis lacras, la peor;<br /> -Aquí estoy ante Ti... ¡Ni un solo gesto!<br /> -<span style="margin-left: 4em;">¡Págame mi dolor!</span></p> -</div> -</div> - -<hr class="r10" /> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_98"></a>[Pg 98]</span></p> - -<h2 class="nobreak" >FÚNEBRE</h2> -</div> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p><span style="margin-left: 1em;">La montaña que tiembla, por que siento</span><br /> -germen de cataclismo en sus entrañas<br /> -el huracán que gemebundo emigra<br /> -quién sabe a qué región y a qué distancia:<br /> -el amor que ruge protestando airado<br /> -de la ley del nivel que lo avasalla:<br /> -los mundos del sistema, ¡tristes mundos!<br /> -que al sol de Dios obedeciendo pasan<br /> -como en la arena de la pista el potro,<br /> -a latigazos, ¡noble potro! salta:<br /> -no tienen sobre sí más amargura<br /> -que la que hospeda en sus desiertos mi alma,<br /> -porque yo arrastro sobre mí, ¡y no puedo!<br /> -como un cuerpo podrido, la esperanza.<br /> - -<span style="margin-left: 1em;">Tú que vives la vida de los justos</span><br /> -allá junto a tu Dios arrodillada:<br /> -yo no creo, ni aguardo, pero pienso<br /> -que haya hecho Dios un Cielo para tu alma;<br /> -dame un rayo de luz, ¡uno tan sólo!<br /> -que restaure mi fuerza que desmaya,<br /> -que ilumine mi mente que se anubla,<br /> -que reanime mi fe que ya se apaga;<span class="pagenum"><a id="Page_99"></a>[Pg 99]</span><br /> -dame un beso de amor, ¡uno siquiera!<br /> -aquí, sobre esta frente que besabas,<br /> -aquí, sobre estos labios que otros labios<br /> -han besado con ósculos de infamia,<br /> -aquí, sobre estos ojos que no tienen<br /> -nada más ¡Oh mi madre! que tus lágrimas.</p> -</div> -</div> - - -<hr class="r10" /> - -<div class="chapter"> -<h2 class="nobreak" >SERENATA</h2> -</div> - -<div class="poetry-container pw12"> -<div class="poetry"> -<p><span style="margin-left: 1em;">Nocturno canto de amor</span><br /> -que ondulas en mis pesares,<br /> -como en los negros pinares<br /> -las notas del ruiseñor.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Blanco jazmín entre tules</span><br /> -y carnes blancas prendido,<br /> -por mi pasión circuido<br /> -de pensamientos azules.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Coloración singular</span><br /> -que mi tristeza iluminas,<br /> -como al desierto y las ruinas<br /> -la claridad estelar.</p> - - - <span class="pagenum"><a id="Page_100"></a>[Pg 100]</span> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Nube que cruzas callada</span><br /> -la extensión indefinida,<br /> -dulcemente perseguida<br /> -por la luz de mi mirada.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Ideal deslumbrador</span><br /> -en el espíritu mío,<br /> -como el collar de rocío<br /> -con que despierta la flor:</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Sumisa paloma fiel</span><br /> -dormida sobre mi pecho,<br /> -como si fuera en un lecho<br /> -de mirtos y de laurel.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Música, nube, ideal,</span><br /> -ave, estrella, blanca flor,<br /> -preludio, esbozo, fulgor<br /> -de otro mundo espiritual.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Aquí vengo, aquí me ves,</span><br /> -aquí me postro, aquí estoy,<br /> -como tu esclavo que soy,<br /> -abandonado a tus pies.</p> -</div> -</div> - -<hr class="r10" /> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_101"></a>[Pg 101]</span></p> - -<h2 class="nobreak" >EL BORRÓN</h2> -</div> - -<div class="poetry-container pw15"> -<div class="poetry"> -<p><span style="margin-left: 1em;">Haciendo revisación</span><br /> -De las que antaño me amaban,<br /> -Sus nombres hallé que estaban<br /> -Cubiertos con un borrón...<br /> -Lleno de tribulación<br /> -Por aquel acaso cruel,<br /> -Quise arrancar del papel<br /> -Borrón tan impertinente<br /> -Y al intentarlo imprudente,<br /> -Salió lo escrito con él.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡Oh, qué negros y encontrados</span><br /> -Pensamientos me afligían,<br /> -Cuáles y cuántos serían<br /> -Aquellos nombres borrados!<br /> -Y con los ojos nublados<br /> -Y el alma de afán cubierta<br /> -Salí buscando la puerta<br /> -Del hogar donde nací,<span class="pagenum"><a id="Page_102"></a>[Pg 102]</span><br /> -Nadie respondió ¡ay de mí!<br /> -¡La casa estaba desierta!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡Adelante! dije yo,</span><br /> -No quiero desesperar<br /> -Y fuí la casa a buscar<br /> -De la mujer que me amó;<br /> -Mas como nadie salió,<br /> -Llamé con voz lastimera<br /> -Si sabrían de quién fuera<br /> -De tantos un sólo nombre<br /> -Y de adentro gritó un hombre<br /> -¡Que el nombre de ella no era!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡Oh qué blasfemia execrable!</span><br /> -¡Oh qué rugido tan hondo<br /> -Rasgó el aire desde el fondo<br /> -De mi pecho miserable!,<br /> -Roto estaba el frágil cable<br /> -De mi vida en un segundo<br /> -Del abismo en lo profundo<br /> -Desangrado, herido y solo,<br /> -¡Para mí de polo a polo<br /> -Mar sin playas era el mundo!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y tambaleante y sombrío</span><br /> -Cual un crápula beodo,<br /> -Que hastiado y harto de todo<br /> -Para él todo está vacío;<br /> -Tomé camino hacia el río<span class="pagenum"><a id="Page_103"></a>[Pg 103]</span><br /> -Buscando en su fondo inerte<br /> -A mi vida mejor suerte<br /> -A mi orfandad un asilo<br /> -Porque el puerto más tranquilo,<br /> -Es sin duda el de la muerte.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Llegué a la margen y al ver</span><br /> -Como el agua dormitaba<br /> -Recién recordé que estaba<br /> -Suspendido en el no ser;<br /> -Quise a la vida volver<br /> -De la muerte horrorizado,<br /> -Cuando un brazo despiadado<br /> -Me despeñó y al hundirme,<br /> -Sentí la voz maldecirme<br /> -¡Del amigo más amado!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Muerto ya porque estoy muerto,</span><br /> -Mi espíritu sin consuelo<br /> -Subió inspirado al cielo<br /> -Como al más seguro puerto;<br /> -¡Ay! para todos abierto<br /> -Está siempre aquel lugar,<br /> -Y cuando mi alma al llamar<br /> -Llegó con humilde voz,<br /> -Con su mano el mismo Dios<br /> -¡Vino la entrada a cerrar!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y desde entonces proscrita</span><br /> -Buscando reposo y calma,<span class="pagenum"><a id="Page_104"></a>[Pg 104]</span><br /> -Otra vez cautiva el alma<br /> -Dentro mi pecho se agita;<br /> -Allí está la pobrecita<br /> -Como perla en negro velo<br /> -Ensayando siempre el vuelo<br /> -Que la lleve en un segundo,<br /> -Lejos, muy lejos del cielo,<br /> -Lejos, muy lejos del mundo.</p> -</div> -</div> - -<hr class="r10" /> - -<div class="chapter"> -<h2 class="nobreak" >EVANGÉLICAS</h2> -</div> - - -<p>1.—La verdad no está metida dentro de un -pozo como lo establece el símbolo clásico y como -lo han venido predicando todos los dulcamaras -catedráticos y no catedráticos.</p> - -<p>2.—La verdad palpita a flor de las cosas y para -dar con ella no necesitamos ni barrenos ni -drogas, ni dinamitas: nos basta el buen sentido -y una mediana serenidad de espíritu en -presencia de los hombres y de los hechos.</p> - -<p>3.—El hombre de genio es un Sancho a quien -favorecen las circunstancias, y nada más.</p> - -<p>Agosto 2 de 1909.</p> -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_105"></a>[Pg 105]</span></p> - -<h2 class="nobreak" >AL COMPÁS DEL CORAZÓN</h2> -</div> - -<p class="center p2b">(Fragmento)</p> - - -<p>No hay desventura que no arranque de una -llaga o que no la produzca, y no hay caridad -verdadera que no se enferme o no se manche.—No -hay hombre más perverso que aquél que -no quiere contaminarse.—Más frío y más estéríl -que un témpano es el impecable.—Nadie más -injusto que un desgraciado, ni más indiscreto, -ni más mal pensado, ni más caviloso, ni más -incongruente, ni más agresivo, ni más odioso. -No es más que enemigo y no discurre más que -revanchas.—De todos los heroísmos es capaz -el hombre, si hay un público que lo aplaude, -y un grande que le recompense, aunque sea con -una mirada.—Siempre que haya luz, y laureles, -y estatuas, y páginas de la historia, tu corazón -será un tesoro inagotable de sublimidades; -siempre que haya sombra y olvido, será una -caverna.</p> -<hr class="r10" /> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_106"></a>[Pg 106]</span></p> - -<h2 class="nobreak" >ALMAFUERTERIANAS</h2> -</div> - - -<p>La humanidad se lo ha llevado siempre buscando -asiento; toda la historia no es más que -un ruido de sillas, murmullos de platea, preliminares -de banquete. Pocos son los que ponen -sus dedos allí donde su mano: la generalidad -los echan en pos de sus ojos. Buscando lo imposible, -se está buscando siempre. La imaginación -enceguece a la soberbia, estimula a la -envidia y llena la vida de amargura. El derecho -suele ser la cortesía de la voluntad, y ésta es -la soberanía de la fuerza. En el fondo de todo -está un egoísmo vibrando su látigo. El hombre -como los malos cómicos sólo quiere hacer papeles -de rey.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>Procede como los millonarios que no salen -a la calle con sus millones en la cartera; condúcete -como los grandes cómicos, que no van a la -feria vestidos de Hamlet.</p> - -<p>La modestia debe imponerse como una pantalla -difumadora, entre el exceso de luz y el exceso -de tinieblas.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_107"></a>[Pg 107]</span></p> - -<p>A más caudales, más cerrojos; y así también: -a más fama de virtud, o de belleza, o de talento, -más recato.</p> - -<p>Acorázate de vulgaridad: recúbrete de buenas -maneras, haz olvidar tu posición por más -merecida que la tengas: como si disfrutaras de -un tesoro mal habido, aprende a caminar por -entre hambrientos, sin que se den cuenta de -tu pedazo de pan.</p> - - -<hr class="r10" /> - -<div class="chapter"> -<h2 class="nobreak" >ENTRE ESPOSOS</h2> -</div> - -<div class="poetry-container pw15"> -<div class="poetry"> -<p><span style="margin-left: 1em;">—¡Cuánto te adoro, Tomás!</span><br /> -¡Eres mi dicha, mi encanto!<br /> -¡Te amo tanto, pero tanto...<br /> -Que no puedo amarte más!<br /> -La dulzura de tu beso<br /> -Quiero aspirar, delirante...<br /> -—Bien no sigas adelante...<br /> -¿Te bastan doscientos pesos?</p> -</div> -</div> - -<hr class="r10" /> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_108"></a>[Pg 108]</span></p> - -<h2 class="nobreak" >DE RODILLAS</h2> -</div> - -<div class="poetry-container pw15"> -<div class="poetry"> -<p>Discurren los que me ven<br /> -Mirarte con tanto afán<br /> -Que mis labios no podrán<br /> -Expresar mis ansias bien.<br /> -Yo no siento que se den<br /> -Semejante explicación;<br /> -Pues de su equivocación<br /> -A mansalva considero<br /> -Descubrir el paradero<br /> -De mi pobre corazón.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">No sé si me lo han robado</span><br /> -Pero sé que lo he perdido,<br /> -Y que ha de estar escondido<br /> -En algún sitio sagrado;<br /> -Pues, si mi pecho ha dejado,<br /> -Digo que no pudo ser<br /> -Tan sólo por el placer<br /> -De olvidarme y libertarse,<br /> -¡Sino para refugiarse<br /> -En un pecho de mujer!<span class="pagenum"><a id="Page_109"></a>[Pg 109]</span></p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Él no tuvo otra pasión</span><br /> -Que la pasión de lo bueno,<br /> -Porque nació sin veneno<br /> -Mi prófugo corazón;<br /> -Y si dejó la mansión<br /> -De mis entrañas, arguyo<br /> -Que ha sido el ánimo suyo<br /> -Ampararse en un altar,<br /> -Y juro que no ha de estar<br /> -En más pecho que en el tuyo.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Yo no lo quiero sacar</span><br /> -De un asilo semejante<br /> -Porque sé que en el instante<br /> -Cesará de palpitar;<br /> -Allí lo debo dejar<br /> -Para que esté satisfecho<br /> -Y puesto que tú te has hecho<br /> -La santa de su elección,<br /> -Que siga en adoración<br /> -Arrodillado en tu pecho.</p> -</div> -</div> - -<hr class="r10" /> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_110"></a>[Pg 110]</span></p> - -<h2 class="nobreak" >¿FLORES A MÍ?</h2> -</div> - -<div class="poetry-container pw15"> -<div class="poetry"> -<p>Ayer me distes una flor<br /> -Una flor a mí, señora,<br /> -Que no consagré una hora<br /> -Ni al más poderoso amor.<br /> -¿Flores a mí?... si es mejor<br /> -¡En un páramo arrojarlas!<br /> -O tú no sabes amarlas,<br /> -O al sentir mi pecho yerto<br /> -¡Sobre la tumba de un muerto<br /> -Has pensado abandonarlas!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¿Flores a mí?... ¿Tú no sabes</span><br /> -De esos parajes que aterran,<br /> -Donde las flores se cierran,<br /> -Donde no cantan las aves?...<br /> -Las más orgullosas naves<br /> -Temen del mar los furores,<br /> -Los tigres devoradores<br /> -Huyen del simún airado...<br /> -¡Y tú en mi pecho has dejado<br /> -Tan sin recelo, tus flores!</p> -<span class="pagenum"><a id="Page_111"></a>[Pg 111]</span> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Flores a mí... Puede ser</span><br /> -Que desalmada y celosa,<br /> -Buscaras la más hermosa<br /> -Con tu instinto de mujer;<br /> -Y haciéndole comprender<br /> -Yo no sé qué gentileza,<br /> -Con refinada fiereza,<br /> -Con el más profundo encono,<br /> -La bajaste de su trono<br /> -Por castigar su belleza,</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">No lo sé, linda mujer,</span><br /> -Ni quiero saberlo todo;<br /> -Me contento con mi modo<br /> -De saber y no saber;<br /> -Pero si quieres tener<br /> -La realidad en tu mano,<br /> -Te diré, sin ser un vano,<br /> -Que si te movió el amor...<br /> -¡La flor ha sido una flor<br /> -Que fué destronada en vano!</p> -</div> -</div> - -<hr class="r10" /> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_112"></a>[Pg 112]</span></p> - -<h2 class="nobreak" >VIGILIAS AMARGAS</h2> -</div> - - -<h3>I</h3> -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> - -<p><span style="margin-left: 4em;">Como las aguas muertas</span><br /> -desparraman pestíferos vapores,<br /> -<span style="margin-left: 4em;">de juncos y de flores</span><br /> -y de brillos fantásticos cubiertas;<br /> -<span style="margin-left: 4em;">y como al fin la gente,</span><br /> -ya su prole cual muertos insepultos,—<br /> -<span style="margin-left: 4em;">descubre los ocultos</span><br /> -focos de la malaria pestilente:<br /> -<span style="margin-left: 4em;">¡oh, calumnia cobarde,</span><br /> -tu maldad, como un charco, ni se agita,<br /> -<span style="margin-left: 4em;">y tu lengua maldita</span><br /> -se arranca finalmente, pero tarde!</p> - - -<h3>II</h3> - -<p><span style="margin-left: 4em;">Tarde... como hay estrellas</span><br /> -que cerraron sus ojos soberanos<br /> -<span style="margin-left: 4em;">y en los ojos humanos</span><br /> -ya muertas en el éter, viven ellas:<span class="pagenum"><a id="Page_113"></a>[Pg 113]</span><br /> -<span style="margin-left: 4em;">tus perdurables signos</span><br /> -no los borra ni el mar... mucho más anchas<br /> -<span style="margin-left: 4em;">donde fueron tus manchas</span><br /> -dibujan otras manchas los malignos!<br /> -<span style="margin-left: 4em;">Tarde... Como en el suelo</span><br /> -que abona el viejo Nilo en sus crecientes,<br /> -<span style="margin-left: 4em;">germinan las simientes</span><br /> -al primer gestador beso del cielo:<br /> -<span style="margin-left: 4em;">las catervas esclavas</span><br /> -repletas del rencor de sus fatigas,<br /> -<span style="margin-left: 4em;">devuelven cien espigas</span><br /> -por cada gota puerca de tus babas.</p> - - -<h3>III</h3> - -<p><span style="margin-left: 4em;">Tarde... Como traidora</span><br /> -la lengua de Don Juan va sugerente<br /> -<span style="margin-left: 4em;">bruñendo la pendiente</span><br /> -que conduce al nefasto «cuarto de hora»;<br /> -<span style="margin-left: 4em;">así, rufián hediondo,</span><br /> -al propio corazón del que difamas<br /> -<span style="margin-left: 4em;">le tientas y le llamas</span><br /> -y le arrojas vencido a lo más hondo;<br /> -<span style="margin-left: 4em;">así los directrices</span><br /> -de carácter más neto y más hidalgo,<br /> -<span style="margin-left: 4em;">vienen a ser por algo</span><br /> -lo mismo que tú inventas y tú dices.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_114"></a>[Pg 114]</span></p> - - -<h3>IV</h3> - -<p><span style="margin-left: 4em;">Tarde... Los que tú lames</span><br /> -para siempre jamás doblan sus lomos,<br /> -<span style="margin-left: 4em;">egregios eccehomos</span><br /> -ungidos de las mirras más infames;—<br /> -<span style="margin-left: 4em;">porque la frase artera</span><br /> -que lanzas al azar y medio trunca,<br /> -<span style="margin-left: 4em;">ya no se borra nunca,</span><br /> -ni aunque Dios, si hay un Dios, lo dispusiera.</p> - - -<h3>V</h3> - -<p><span style="margin-left: 4em;">Como va sin testigos,</span><br /> -bajo el dosel astral del firmamento,<br /> -<span style="margin-left: 4em;">desflorando el jumento</span><br /> -la fulgurante gloria de los trigos;<br /> -<span style="margin-left: 4em;">o como en el follaje,</span><br /> -trémula de ponzoña, la serpiente<br /> -<span style="margin-left: 4em;">fulmina de repente</span><br /> -la regia vida del león salvaje;<br /> -<span style="margin-left: 4em;">o como las carcomas,</span><br /> -en el frondoso, perfumado huerto,<br /> -<span style="margin-left: 4em;">con diabólico acierto</span><br /> -taladran la más roja de las pomas;<br /> -<span style="margin-left: 4em;">o como traicioneras,</span><br /> -ya mordidas del mal que no se cura,<br /> -<span style="margin-left: 4em;">sobre la tez más pura</span><br /> -ponen su placa impura las rameras;<br /> -<span style="margin-left: 4em;">tú matas, tú suprimes</span><br /> -la Virtud, el Honor, los Ideales,<br /> -<span style="margin-left: 4em;">y has poblado hospitales</span><br /> -con una multitud de almas sublimes.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_115"></a>[Pg 115]</span></p> - - -<h3>VI</h3> - -<p><span style="margin-left: 4em;">Por ti van cohibidas</span><br /> -con los ojos en tierra cien mujeres:<br /> -<span style="margin-left: 4em;">no concibes, no quieres</span><br /> -nada más que bellezas prostituidas;<br /> -<span style="margin-left: 4em;">por ti, por tu mandato,</span><br /> -no llegan a ser madres las doncellas<br /> -<span style="margin-left: 4em;">y apagan sus estrellas</span><br /> -en la iracunda paz del celibato;<br /> -<span style="margin-left: 4em;">por ti los más garridos,</span><br /> -los púberes Apolos más hermosos<br /> -<span style="margin-left: 4em;">pasan por tenebrosos,</span><br /> -satánicos arcángeles caídos;<br /> -<span style="margin-left: 4em;">por ti van los aciagos,</span><br /> -impulsivos demonios de los celos,<br /> -<span style="margin-left: 4em;">bramando en los Otelos</span><br /> -que surgieren al chisme de tus Yagos;<br /> -<span style="margin-left: 4em;">por ti marchan sujetas</span><br /> -al índice vulgar vidas preciosas<br /> -<span style="margin-left: 4em;">sufriendo silenciosas</span><br /> -una carrera diaria de baquetas;<br /> -<span style="margin-left: 4em;">por ti, locuaz arpía,</span><br /> -todos los seres, todos juntos, gimen<br /> -<span style="margin-left: 4em;">y la idea del crimen</span><br /> -suele turbar a la razón más fría;<br /> -<span style="margin-left: 4em;">por ti blancos armiños</span><br /> -de máculas y taras están llenos...<br /> -<span style="margin-left: 4em;">y no parecen buenos,</span><br /> -santos y buenos, ¡ni los propios niños!</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_116"></a>[Pg 116]</span></p> - - -<h3>VII</h3> - -<p><span style="margin-left: 4em;">Tú tienes los secretos</span><br /> -del reproche y el óbice y la mengua:<br /> -<span style="margin-left: 4em;">tan sólo por tu lengua</span><br /> -Sócrates y Platón no son completos,<br /> -<span style="margin-left: 4em;">por ti los inmortales,</span><br /> -en el mármol y el bronce redivivos,<br /> -<span style="margin-left: 4em;">aguardan pensativos</span><br /> -que caigan de una vez sus pedestales;<br /> -<span style="margin-left: 4em;">tú acechas la subida</span><br /> -del Tabor de la Gloria en un repliegue,<br /> -<span style="margin-left: 4em;">para que nadie llegue</span><br /> -sin llevar en el rostro tu escupida;<br /> -<span style="margin-left: 4em;">por ti se para el carro</span><br /> -del más gran triunfador donde tú mandes;<br /> -<span style="margin-left: 4em;">tú obligas a los grandes</span><br /> -a ceñir un laurel sucio de barro...<br /> -<span style="margin-left: 4em;">¡y tanto les azotas</span><br /> -y es tanto lo que injurias su grandeza<br /> -<span style="margin-left: 4em;">que sienten la tristeza</span><br /> -de no ser unos míseros idiotas!</p> - - -<h3>VIII</h3> - -<p><span style="margin-left: 4em;">Sí, calumnia cobarde,</span><br /> -tu maldad, como un charco, ni se agita<br /> -<span style="margin-left: 4em;">y tu lengua maldita</span><br /> -se arranca finalmente, pero tarde;<br /> -<span style="margin-left: 4em;">porque la frase artera</span><br /> -que lanzas al azar y medio trunca<br /> -<span style="margin-left: 4em;">ya no se borra nunca,</span><br /> -ni aunque Dios, si hay un Dios, lo dispusiera.</p> -</div> -</div> - -<hr class="r10" /> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_117"></a>[Pg 117]</span></p> - -<h2 class="nobreak" >LA INMORTAL</h2> -</div> - - -<p class="right" style="padding-right: 10em; ">Ama a tu prójimo como te<br /> -amas a ti mismo.—Jesús.</p> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> - -<p><span style="margin-left: 1em;">Aquí salgo del seno profícuo</span><br /> -de la cósmica chusma sagrada,<br /> -como surgen los rudos poceros,<br /> -ungidos en greda, del pozo que cavan;<br /> -con el acre sabor de la simple,<br /> -desolante sentencia judaica:<br /> -la ansiedad de la luz en los hombres<br /> -recién aparece después que se sacian.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Aquí traigo los puños repletos</span><br /> -de corrientes vergüenzas palmarias,<br /> -cual un frío bufón que mostrase<br /> -los ruedos raídos de un manto de grana;<br /> -de vergüenzas corrientes que corren<br /> -sin herir, sin rozar suspicacias...<br /> -¡Por qué tanto repican las cosas<br /> -que ya no penetran ni a golpes de maza!<span class="pagenum"><a id="Page_118"></a>[Pg 118]</span></p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">De vergüenzas corrientes que quiera</span><br /> -sujetar con mi sola pujanza;<br /> -de sus crines hirsutas cogerlas<br /> -y al rostro perplejo del orbe lanzarlas.<br /> -Pues yo sé que los nudos gordianos<br /> -al más leve tirón se desatan;<br /> -que se buscan misterios y surgen<br /> -verdades que ciegan de simples y claras.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Que cualquier intelecto mediano</span><br /> -para dar en la clave se basta,<br /> -como al propio través de la noche<br /> -con un candilejo cualquiera se marcha,<br /> -que con sólo pulsar una vida<br /> -ya se pulsan las cuerdas humanas;<br /> -pues un solo vellón, uno solo,<br /> -resume, presume la ingente majada.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y aquí voy a tejer mis estrofas</span><br /> -a favor del azar, como salgan,<br /> -cual un niño que hacina en manojos<br /> -jazmines dilectos y agrestes retamas;<br /> -como corren, según las caídas,<br /> -por el dorso terráqueo las aguas,<br /> -y según las arrugas y gestos<br /> -las perlas del santo sudor por la cara.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Porque nadie trenzó las ideas</span><br /> -con mayor solidez y más gracia,<br /> -que la gracia de flor con que nacen<span class="pagenum"><a id="Page_119"></a>[Pg 119]</span><br /> -y van, por sí mismas, tramando su trama;<br /> -porque toda labor que perdure<br /> -y al rodar de los siglos no caiga,<br /> -la sacaron así, paulatinas,<br /> -las inusas ambientes del fondo de un alma.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Yo no sé qué saldrá de mi numen</span><br /> -con mi pobre conciencia turbada:<br /> -la conciencia del gusto vacila<br /> -la vez que la miden conciencias villanas.<br /> -Mas yo sé que bajé los peldaños<br /> -por amor maternal de las llagas:<br /> -si hay un juez que las vidas escruta,<br /> -la gota de Cristo que tengo, me salva.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">No será mi labor un conciso,</span><br /> -bien trabado, bien lógico drama;<br /> -las verdades morales se chocan<br /> -y el arte más alto jamás las enlaza.<br /> -Mas también, la visión de mi chusma<br /> -cual andrajo flotante divaga...<br /> -que descienda mi Dios a mis versos:<br /> -¡de pie!... ¡de rodillas!... ¡que voy a cantarla!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Pues, ¿qué son las grandezas más grandes,</span><br /> -las blancuras del pecho más blancas,<br /> -frente mismo del máximo fondo<br /> -de donde salieron tan fuertes y santas?...<br /> -¡Lo que fueran tus gotas de llanto<br /> -con las que hay que llorar, comparadas!<span class="pagenum"><a id="Page_120"></a>[Pg 120]</span><br /> -¡Lo que fueran chocando tus besos<br /> -si dos muchedumbres de soles chocaran!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡Lo que fueran tus piedras preciosas</span><br /> -en los campos del éter bordadas!<br /> -¡Lo que fuera tu gesto de hormiga<br /> -de todos los orbes ritmando la marcha!<br /> -¡Lo que fuera tu voz gobernando<br /> -la revista de todas las razas!<br /> -¡Lo que fueron tus horas de insecto<br /> -si todas las horas de Dios las tragaran!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Como en esos arcaicos escombros</span><br /> -que silvestre zarzal amortaja,<br /> -sobre plintos de mármol augusto<br /> -discurren culebras terrosas y flavas,<br /> -las culebras del hambre y los vicios<br /> -su semblante de Dios desencajan<br /> -y la bilis del Odio, superbas,<br /> -de pálido azufre dantesco la bañan.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Ni el más leve, gentil sentimiento</span><br /> -centellea su faz demacrada:<br /> -pues al dulce rubor de las rosas<br /> -la luz lo genera, la noche lo mata.<br /> -Sus afectos flotando confusos<br /> -en el mar del instinto sin playas,<br /> -leviatanes enormes parecen<br /> -que dentro su vago cubículo vagan.<span class="pagenum"><a id="Page_121"></a>[Pg 121]</span></p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡Leviatanes enormes!... lo mismo</span><br /> -que el vapor fantasmal de las aguas,<br /> -con sus lívidos velos llorosos<br /> -difuma de Londres la enérgica mancha:<br /> -tras aquel invasor aguardiente<br /> -que a geniales y a estúpidos mata,<br /> -los contornos humanos asumen<br /> -grotescos dibujos de bestias nefarias.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Turpitud multiforme, deforme,</span><br /> -cuyo suero de gimio deprava<br /> -cual tenaz filtración del infierno,<br /> -familias y tribus, naciones y razas.<br /> -Turpitud alevosa que viene<br /> -de vigor y placer disfrazada<br /> -sepultando la luz en la Sombra,<br /> -torciendo, rompiendo la psiquis humana.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡Leviatanes protervos!... Del modo</span><br /> -que sus bravos arpones enlazan<br /> -los torcidos anzuelos, la noche<br /> -que dos espineles muy próximos atas:<br /> -su persona moral es enjambre<br /> -de torcidas pasiones bastardas,<br /> -que la influencia de un astro maldito<br /> -sacude, alborota, revuelve y engancha.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡Leviatanes horribles!... Lo propio</span><br /> -que las pobres personas baldadas,<br /> -con los órganos sanos que tienen<span class="pagenum"><a id="Page_122"></a>[Pg 122]</span><br /> -reponen o finjen aquél que les falta:<br /> -de palpar sus tupidas tinieblas,<br /> -ha sacado, también sus ventajas,<br /> -y al dolor sin amigos que sufre<br /> -le brotan ideas con dientes y garras.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y cual dos huracanes contrarios</span><br /> -que barriendo la tez de la Pampa,<br /> -sibilantes de furia se funden<br /> -y en férvidas rondas al éter se lanzan:<br /> -su contrato social es un choque<br /> -de violencias rasantes y pravas,<br /> -remolino de pestes, coyundas<br /> -que toda la recua del mal acollaran.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Pero como de dos peregrinos</span><br /> -que repechan abrupta montaña,<br /> -más lesiona sus pies el cobarde<br /> -que menos afirma sus pies en la marcha:<br /> -solamente los mansos corderos<br /> -en aquel pedregal se desangran...<br /> -¡Mujerzuela procaz a quien rinde<br /> -la limpia, sonante, genial bofetada!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y es amigo traidor, vil hermano,</span><br /> -vil esposo, vil padre... ¡Que caigan<br /> -los brazos de Cristo y le formen<br /> -cual una materna, mimosa muralla!<br /> -Yo no dejo a mi plebe convicta<br /> -faz a faz de tus nobles infamias...<span class="pagenum"><a id="Page_123"></a>[Pg 123]</span><br /> -¡Será todo lo vil; pero nunca<br /> -más vil que tu vida más útil y sana!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡Qué! ¿No tienes amigos amables</span><br /> -que te ponen el pie cuando pasas,<br /> -ni jamás un gorrión de tus migas<br /> -llamándote padre rajó tus espaldas?<br /> -¡Qué! ¿No venden los grandes hermanos<br /> -a sus grandes hermosas hermanas<br /> -y los grandes maridos no suben<br /> -después que sus honras bajaron muy bajas?</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡Qué! ¿Dirás que tus niños de cera</span><br /> -no son tigres cachorros que lactan;<br /> -que tus lazos efebos no sufren<br /> -vigilias perplejas, insólitas ansias;<br /> -que tu joven doctor,—ese mismo<br /> -que repujan masaje y gimnasia,—<br /> -siente claro, vivaz, fulminante<br /> -cualquiera resorte maestro del alma?</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡Qué! ¿Dirás que tu guante de Suecia</span><br /> -diez pulidas ganzúas no envaina;<br /> -que tu sacro cerebro de Newton<br /> -no vibra quién sabe que celdas nefandas?<br /> -¡Qué! ¿Dirás que mi firme cuchilla<br /> -cuando hiende la carne del paria,<br /> -porque bruñes tu piel con gamuza<br /> -no hiere tu propia, tu misma carnaza?<span class="pagenum"><a id="Page_124"></a>[Pg 124]</span></p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Como están bajo el rubio topacio</span><br /> -del provecto jerez agolpadas,<br /> -por subir y flotar y engreirse,—<br /> -chusmaje bravío,—las heces amargas;<br /> -como están en el frígido lecho<br /> -de los hondos aljibes de Arabia,<br /> -muchedumbres de vírgulas viles<br /> -debajo del puro cristal de las aguas;</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Como está la ocasión del estrago,—</span><br /> -ella misma, total, fulminaria,—<br /> -tras el amplio dosel de esas nubes<br /> -fugaces cual sueños fugaces que pasan;<br /> -como cuelgan de regios tapices<br /> -primorosas, bellísimas dagas,<br /> -aguardando al Caín, al Otelo,<br /> -o el cívico Bruto que vibre sus lamas;</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Cual desdobla, crespones azules</span><br /> -en las cumbres del monte la larva,<br /> -mientras hierve iracunda en el fondo<br /> -como una iracunda, perpetua amenaza:<br /> -cual recoge la bestia felina<br /> -su retráctil, su elástica zarpa,<br /> -mientras duerme feliz meditando<br /> -su opípara cena de carnes humanas;</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Como terca y astuta y sumisa,</span><br /> -sin tal vez amagar, se recata<br /> -por detrás de la piel reluciente,<span class="pagenum"><a id="Page_125"></a>[Pg 125]</span><br /> -del cáncer hediondo la red soberana:<br /> -como corre a través de cien cráneos,<br /> -dubitante y anónima y canta,<br /> -la imperial, la furiosa locura<br /> -que al fin sobre alguno se afirma y estalla:</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Así están en tu ser los extremos</span><br /> -do tu heroico egoísmo se lanza<br /> -cada vez que tu yo, tu persona,<br /> -tu fin, tu destino, peligran y claman.<br /> -Así están aguardando pacientes<br /> -la ocasión, de reinar como amas,<br /> -las que tú denominas torpezas<br /> -no sé con qué gesto de arcángel sin alas.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Así está lo más vil soportando</span><br /> -su capullo de túnicas blancas,<br /> -sin decir, ni vibrar, ni radiarse<br /> -si el mar de tu vida no agita sus aguas...<br /> -¡Por qué toda esa luz que refulges<br /> -puede ser en tinieblas trocada,<br /> -miserable montón de miseria<br /> -que todas las manos moldean y amasan!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Porque tú,—gran señor, gran patricio,</span><br /> -gran ilustre, gran genio, gran lama,—<br /> -por lo mismo que moro en las sombras,<br /> -a mí no me ciegas, te cuento las manchas;<br /> -y detrás de tu aspecto solemne,<br /> -del perfume de honor que derramas,<span class="pagenum"><a id="Page_126"></a>[Pg 126]</span><br /> -de la curva triunfal de tu testa...<br /> -¡Yo sé lo que sobra, yo sé lo que falta!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡Que abandonen la cruz esos brazos</span><br /> -que sin ver ni juzgar nos abrazan,<br /> -y las lepras de todos envuelva<br /> -su blanca batista que siempre está blanca<br /> -que desciendan al mundo esas manos<br /> -que la furia del mar amansaban,<br /> -y al cerebro más firme y completo<br /> -le impongan la enorme locura cristiana!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡Que me cieguen mis ojos malditos,</span><br /> -que con sólo mirar ya difaman!<br /> -¡Que me arranquen mi lengua de sierpe<br /> -que sólo destila verdades airadas!<br /> -¡Que sacudan mi frente y la rompan<br /> -como a frágil redoma de miasmas!<br /> -¡Que desgarren mi pecho y fulminen<br /> -la esponja de viles vilezas que guarda!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡Sí! ¡Yo sé que un perfume inefable,</span><br /> -que un fulgor indeciso de alba,<br /> -que una música sorda y sublime<br /> -desprenden y esparcen las vidas más bajas!<br /> -¡Sí! ¡Yo sé que del fondo más hondo<br /> -surgirán las alturas más altas,<br /> -mientras haya girones, andrajos,<br /> -deshechos, minucias de carnes humanas!<span class="pagenum"><a id="Page_127"></a>[Pg 127]</span></p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡Sí! ¡Lo mismo que charcos hediondos</span><br /> -resplandecen al sol como plata,<br /> -y al brochazo del genio las formas,<br /> -la cárcel del lienzo desertan y saltan;<br /> -la presión de las manos divinas<br /> -en la creta del Cosmos, echada,<br /> -realizó la sutil y evidente,<br /> -fugaz y absoluta presencia del alma!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡Sí! ¡Que venga la luz a raudales,</span><br /> -a diluvios ardientes de llamas!<br /> -¡Que me fluya del fondo del cráneo,<br /> -y al último cráneo dilate su cauda!<br /> -¡Que se colme mi ser de justicia,<br /> -del afán de ser justo sin saña,<br /> -y lo mismo que a un campo sembrado<br /> -me broten verdades eternas y mansas!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Aunque hieran los ojos del sandio</span><br /> -que prefiere no ver lo que palpa;<br /> -aunque surjan tan recias que rompan<br /> -sus torsos ciclópeos, mi mísera entraña;<br /> -¡Aunque ya no me quede cerebro<br /> -para hilar las ideas más vacuas<br /> -y me tienda sin fuerzas, idiota,<br /> -contando las olas del mar, en la playa!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Si el Amor electriza sus carnes,—</span><br /> -el Amor que prolonga las razas,<br /> -que los pies de marfil de Itacto<span class="pagenum"><a id="Page_128"></a>[Pg 128]</span><br /> -besó con sus besos de nardos y ascuas;—<br /> -yo no sé qué lupercos infames<br /> -a tender ese tálamo bajan;<br /> -yo no sé de qué vientre surgieron<br /> -aquellas legiones de vicios con alas.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Primer vago rumor en el nido,</span><br /> -primer vago matiz en la rama,<br /> -primer vago fulgor en el cielo,<br /> -los niños; pichones retoños y albas.<br /> -Pero nunca sonríen aquellas<br /> -mañanitas del polo nubladas;<br /> -querubines de Dios... ¡querubines<br /> -que bregan cubiertos de pupas y canas!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡Valerosos impunes pichones</span><br /> -que del nido paupérrimo saltan<br /> -y a buscar su comida comienzan,<br /> -nacientes el pico, la felpa y la garra;<br /> -valerosos rapaces que tornan<br /> -con sus tiernas manitas manchadas,<br /> -a llenar, como próvidos padres,<br /> -las faldas maternas de ricas migajas!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Como tienden al sol los rosales</span><br /> -que tenaz el taladro taladra,<br /> -sus dolientes pimpollos lo mismo<br /> -que tiende sus brazos la vieja traviata:<br /> -su precoz pubertad es el gesto,<br /> -la sonrisa senil de las razas:<span class="pagenum"><a id="Page_129"></a>[Pg 129]</span><br /> -floración de sepulcros, pimpollos<br /> -que tardos, muy tardos, en fruto se cuajan.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Enfermizos, nacientes pimpollos</span><br /> -cuyas hojas de seda desatas<br /> -con tus artes de fauno... ¡con esos<br /> -deleites sombríos que tú no declaras!<br /> -Satinados pezones que sucias,<br /> -callejeras deidades arrastran<br /> -y recoje y estruja y exprime<br /> -quién sabe qué mano de prócer, malvada.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Miserandos capullos marchitos</span><br /> -con que nutres el horno y la fragua<br /> -como quien alumbrase sus noches<br /> -con rayos pedidos al sol de mañana,<br /> -como quien recubriese sus minas<br /> -con los propios diamantes que guardan...<br /> -¡salvación del afán de un minuto<br /> -con toda la serie siglos que faltan!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Como aquellos duraznos salvajes</span><br /> -que comercias a sendas barcadas,<br /> -exquisitos algunos, carecen<br /> -de rojos matices, de pulpa y de savia:<br /> -cuando trueca su flor en espigas,—<br /> -si en la vil soledad no se mata,—<br /> -como fruto silvestre de bosque,<br /> -de ser una vida rodando no pasa.<span class="pagenum"><a id="Page_130"></a>[Pg 130]</span></p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y una vida vulgar es un cofre</span><br /> -de inseguras, de fáciles tapas,<br /> -donde mete cualquiera sus manos<br /> -y el pobre tesoro completo le saca;<br /> -pero hay vidas vulgares que suelen,<br /> -como ciertas anónimas arcas,<br /> -ocultar cautelosos resortes<br /> -que saltan a veces... ¡y a veces no saltan!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡Cautelosos resortes!... Lo mismo</span><br /> -que los raudos cohetes traspasan<br /> -el capuz de la noche y se vuelcan<br /> -a chorros de luces brillantes y varias;<br /> -de la mar bonancible, sumisa,<br /> -de vulgares cabezas humanas,<br /> -brotan siempre la curva silbante<br /> -que vuelca sus luces o rojas o blancas.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Lo ruín, lo vulgar; el repuesto</span><br /> -del templado cordaje del arpa;<br /> -las torcidas virutas endebles<br /> -que va como rulos dejando la tabla:<br /> -la porción de color que pudiera<br /> -ser mejilla, ser labio y es granza...<br /> -¡material de proyectos divinos<br /> -que sirve de cuñas, andamios y gradas.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Como ruedan las noches de invierno,</span><br /> -prematuras y torvas y tardas,<br /> -sobre cada primor de las yemas<span class="pagenum"><a id="Page_131"></a>[Pg 131]</span><br /> -poniendo colgajos de crudas escarchas,<br /> -va también su vejez a dormirse<br /> -del osario común a la zanja,<br /> -sobre cada ilusión que despunta<br /> -poniendo seguro, mordaz epigrama.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Porque toda vejez se defiende</span><br /> -de los rayos del sol que se alza,<br /> -circuyendo su calva de nimbos<br /> -y echando a la joven burlonas miradas;<br /> -porque toda vejez disimula<br /> -su rencor al placer de las alas,<br /> -desdoblando feroces antenas<br /> -que hieren precisos la nota que falla.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Porque a cada ilusión que perdemos</span><br /> -una fúlgida luz nos apagan<br /> -y un nidal de pichones azules<br /> -del fondo del pecho nos hurtan y matan:<br /> -¡y aquel antro se puebla de sombras<br /> -que maldicen la lumbre del alba,<br /> -y aquel nido desierto y helado,<br /> -se colma de sendas tarántulas bravas!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Mas cual esos heroicos guerreros,</span><br /> -cuya tez embellecen y manchan<br /> -cicatrices de sable y estoque...<br /> -con otras habidas en otras campañas;<br /> -por la tez de mi plebe proterva,<br /> -por sus manos roñosas y flacas,<span class="pagenum"><a id="Page_132"></a>[Pg 132]</span><br /> -el afán del oficio depuso<br /> -la tosca y excelsa señal de la garra.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y así como los tales ilustres,—</span><br /> -descreídos, borrachos y mandrias,—<br /> -en las cuevas del pecho mantienen<br /> -cual santo rescoldo, la fe de su patria;<br /> -por haber ejercido de mártir<br /> -en la ruda, perpetua jornada,<br /> -yo no sé qué fulgor indecible<br /> -de gran sacerdote, sus ojos irradian.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Como aquel rapazuelo sin padres</span><br /> -que te sirve de pie mientras yantas,<br /> -cuanto más te retiene la gula<br /> -más fría recibe la sobra que traga:<br /> -mientras cubre de goces tu vida,<br /> -mientras llena de luz tu morada,<br /> -su ración del placer que te sobra,<br /> -se cubre, se llena de pútridas larvas.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y cual esas mujeres abyectas</span><br /> -que te sorben la bolsa y el alma,<br /> -simulando llenar tus deseos<br /> -con una presteza de madres y hermanas:<br /> -cada vez que cualquier beneficio,<br /> -tus umbrales de pórfido baja...<br /> -¡baja un garfio voraz de drenaje,<br /> -un buzo equipado de recia escafandra!<span class="pagenum"><a id="Page_133"></a>[Pg 133]</span></p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡Yo diviso diez lojas ardientes</span><br /> -que conminan la gleba reacia,<br /> -cuando miro tus dos manecitas<br /> -jugar en sus lomos de acémila exhausta!<br /> -¡Yo percibo tu voz alentando<br /> -la jipante cuadriga cansada<br /> -cuando veo caer tus coronas<br /> -en esas virtudes sombrías y flacas!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Yo me tapo los ojos y tiemblo</span><br /> -cada vez que sus dotes alabas:<br /> -me pareces un boa del Chaco<br /> -que ya la fascina, que ya se la traga;<br /> -me pareces un pulpo inhartable<br /> -cuyas tenias flexibles alarga<br /> -y en las carnes del náufrago inerte<br /> -succiona la chispa final de substancia:</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Me pareces un torpe cruz roja</span><br /> -que la quiere sentir consternada<br /> -y lo mismo que un sátiro ebrio<br /> -le busca, le frota, le lama la sarna...<br /> -¡Caridad es pillaje, comedia,<br /> -vanidad, precaución, diplomacia,<br /> -relucientes retobos que cubren<br /> -la bola de mármol del alma pagana!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Como aquellos hipócritas canes</span><br /> -que regresan contritos al alba,<br /> -rasguñando tu puerta febriles,<br /> -con sordo gruñido suplican y llaman:<br /> -a la faz de las puertas de bronce<span class="pagenum"><a id="Page_134"></a>[Pg 134]</span><br /> -que la Luz de la Sombra separan,<br /> -gemirán con gemido espantable<br /> -tus más soberanos ingenios y famas.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y cual ven al pasar los obreros</span><br /> -que al par mismo del sol se levantan,<br /> -a los lacios, tenaces mastines<br /> -que lamen gimiendo la puerta cerrada:<br /> -las legiones de siglos y siglos<br /> -que lo Eterno en lo Eterno derrama,<br /> -mirarán al pasar a tus grandes<br /> -batiendo afanosos las áureas aldabas.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y así como los amos del perro,—</span><br /> -ya la sombra nocturna pasada,—<br /> -vagamente recuerdan que alguno<br /> -quién sabe ni cuándo ni dónde lloraba:<br /> -la flamígera mente absoluta<br /> -que al nidito de tórtolas haja,<br /> -puede ser que sospeche algún día<br /> -que suele ser genio la pécora humana.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡Sí! Cual esa fugaz arenilla</span><br /> -que en las losas del pórtico vaga,<br /> -cuando silban los vientos airados<br /> -y al ras del arroyo sus sondas arrastran:<br /> -por los blancos pretiles del cielo<br /> -y a la faz de su puerta sellada,<br /> -rodarán reducidos a polvo...<br /> -laureles, retortas, diademas y espadas.<span class="pagenum"><a id="Page_135"></a>[Pg 135]</span></p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Pues lo mismo que al joven recluta</span><br /> -que reduce cobarde su talla,<br /> -le despojan furiosos y cuasi<br /> -le miden y escrutan las mismas entrañas:<br /> -para dar con el peso preciso<br /> -de la brizna de Amor que alentabas,<br /> -tendrá Dios que arrancarte a montones<br /> -las púrpuras necias que ciñen tu alma.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">De la propia manera que cuando</span><br /> -la jauría descubre la caza,<br /> -si es algún jabalí temeroso,<br /> -ladrando los canes parece que hablan;<br /> -tu fortuna, tus leyes, tu ciencia<br /> -que no fueron,—no, nunca,—cristianas,<br /> -si perciben su faz en la sombra,<br /> -clamando castigo parece que ladran.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y así como Eliphas esgrimía</span><br /> -su torzal de retórica sabia,<br /> -cuando Job delirante, rugiente,<br /> -royendo su podre con Dios altercaba<br /> -cualquier lengua señora del verbo<br /> -pretendió conducirla y salvarla...<br /> -¡si el Dolor es de Dios, Dios lo guía<br /> -y el mismo trabajo secreto trabajan!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Cuando da su pulmón el sonoro</span><br /> -resollar del titán que batalla:<br /> -cuando rompe los aires cerúleos<span class="pagenum"><a id="Page_136"></a>[Pg 136]</span><br /> -a enormes rebatos de viejas campanas<br /> -cuando brilla su faz a las rojas<br /> -claridades del odio y las llamas:<br /> -cuando va deponiendo cabezas<br /> -ya rubias y locas, ya graves y calvas.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Habrá siempre malignas y ocultas</span><br /> -filtraciones de hiel en su alma:<br /> -habrá siempre dos manos cubiertas<br /> -de gruesos diamantes que compren y aplaudan:<br /> -habrá siempre chispazos perdidos<br /> -que fulminen las trojes humanas:<br /> -habrá siempre fanáticos ebrios<br /> -que azucen al dogo por pura jactancia...</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡Habrá siempre, jamás en tus puertas</span><br /> -de valioso marfil incrustadas,<br /> -rajadura secreta por donde<br /> -vislumbre tu siervo verdades amargas!<br /> -¡Habrá siempre detrás de tus tronos<br /> -un Luzbel que les roa las gradas<br /> -y un bufón ofendido mostrando<br /> -que son deleznables montones de paja!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Como no se concierta la sierpe</span><br /> -con la sierpe vecina y hermana,<br /> -para dar un asalto de lenguas<br /> -regidas en orden, al tigre que pasa:<br /> -pero como la sierpe que yace<br /> -respirando rencor solitaria,<span class="pagenum"><a id="Page_137"></a>[Pg 137]</span><br /> -si la pisa la fiera se torna<br /> -silbante, furente, y el dardo le clava:</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Cuando ya un dolor excesivo</span><br /> -de su torpe modorra la saca,<br /> -reacciona feroz y acomete<br /> -la insignia primera de mando que alcanza.<br /> -¡Porque nunca el Dolor tuvo tiempo<br /> -de inventar y medir represalias,<br /> -y atropella por sí; por impulso,<br /> -por ley, por instinto, por lógica innata!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Como va por el foso la Vida</span><br /> -de sutil fetidez rodeada;<br /> -como yacen los limos profícuos<br /> -detrás de sus vuelos de fúnebre miasma:<br /> -como triste, deforme, difusa,<br /> -la materia del caos aguardaba<br /> -los acentos de Dios que dijesen,<br /> -¡sé nube, sé piedra, sé carne, sé planta!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Así van las burbujas de gloria,</span><br /> -las virtudes más bellas y mansas,<br /> -por el ancho zanjón del arroyo,<br /> -prolijas y sordas, latentes y bravas;<br /> -así espera mi pulpa del genio,<br /> -fluctuante, deforme, callada,<br /> -la presión del Arar que decrete<br /> -su toga, su lauro, su cetro, su tiara.<span class="pagenum"><a id="Page_138"></a>[Pg 138]</span></p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y cual brotan del mar esas nubes</span><br /> -que simulan paisajes de nácar;<br /> -como luego, por múltiples modos,<br /> -regresan y siempre la mar las exhala:<br /> -no son más que vapor de sí propia<br /> -tiranías, alcurnias y famas;<br /> -flotarán esas nubes el tiempo<br /> -que floten y rujan abajo esas aguas.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">La crearon las leyes eternas</span><br /> -al tomar al Dolor como causa<br /> -y al poner la noción de lo Puro<br /> -por fin, por objeto de todas las ansias:<br /> -pero aquel bravo vivo doliente,<br /> -para dar con la Luz que le llama,<br /> -requirió sus declives y cauces,<br /> -su plan y esqueleto de leyes humanas.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y así fueron las leyes... tus leyes,</span><br /> -que no salen jamás de una pauta:<br /> -la feroz oriental que produjo<br /> -los clásicos moldes de todos los parias;<br /> -la que dió sus pacientes ilotas<br /> -a la hirsuta virtud espartana;<br /> -la de Roma imperial recubriendo<br /> -de fúlgida gloria, cadenas y lacras:</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">La del recio trotar de barbarie</span><br /> -por la fría cultura pagana,<br /> -que llamó cosa vil al vencido,<span class="pagenum"><a id="Page_139"></a>[Pg 139]</span><br /> -gordura del campo, terruño con alma:<br /> -la cruel de tu ciencia de nombres<br /> -desatando las turbas incautas,<br /> -para verlas correr delirantes<br /> -detrás de rotundas vacías palabras;</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">La presente, la tuya, la nuestra,</span><br /> -la que tanto retocas y lavas,<br /> -la que llena de tildes al débil<br /> -y al fuerte le carpe y alfombra la cancha...<br /> -rufianesca noción de un querube<br /> -cuyas dobles, amplísimas alas<br /> -¡recubrieran cual toldos discretos,<br /> -los torpes deleites de quien las pagara!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Sólo fué la grandeza que gozas</span><br /> -por su fiebre de hacer, consumada...<br /> -¡mis hormigas de Dios, si quisieran,<br /> -con finos buriles el aire labraran...!<br /> -Mal oliente sudor de cuadrilla<br /> -sangre vil de las hordas en armas:<br /> -cenagoso caudal que tú riges...<br /> -¡lo mismo que rigen al mar sus resacas!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Si reclinas tu faz en el globo</span><br /> -como quien su pulmón auscultara,<br /> -cual recogen echados en tierra<br /> -los indios errantes la voz de la Pampa;<br /> -sentirás el traqueo solemne,<br /> -de su heroica labor cotidiana,<span class="pagenum"><a id="Page_140"></a>[Pg 140]</span><br /> -cual si fuera timbal ese globo<br /> -y en él repicase la Vida su marcha.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Si tu yunta pujante sujetas,</span><br /> -al plebeyo camino te bajas<br /> -y un puñado de polvo recojes<br /> -del mismo que bate la yunta que piafa:<br /> -cogerás un terrón del progreso<br /> -que sobó como el pan con sus palmas,<br /> -sentirás el hedor de la sangre<br /> -que puso diademas a todas las patrias.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Si cual un catador eminente</span><br /> -que cien viejos borgoñas compara,<br /> -comparando la sal de los mares<br /> -en todos los mares tu crátera escancias:<br /> -brindarás con el férvido mosto<br /> -de la carne de chusma que tragan,<br /> -con el trágico néctar del simple<br /> -que fió de los genios que tú desamparas.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Si registras el haz del planeta,</span><br /> -si sus dos hemisferios indagas<br /> -cual pudiese la tigre llorosa<br /> -buscar sus cachorros por cuevas y zarzas:<br /> -no verás un rincón del desierto<br /> -donde fije un pie la canalla,<br /> -buscarás el solar, sin hallarlo,<br /> -de aquel que tu feudo triangula y dilata.<span class="pagenum"><a id="Page_141"></a>[Pg 141]</span></p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Si barrenas la costra terrestre</span><br /> -más allá de las últimas napas,<br /> -como un niño voraz con sus dedos<br /> -perfora y vacía su propia naranja:<br /> -sacarás el serrín de los tristes<br /> -que debajo del suelo trabajan...<br /> -¡se cerró como un puño el abismo,<br /> -tal vez protestando de recua tan mansa!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Si tu joya más breve, más necia,</span><br /> -con tu rítmica mano contrastas,<br /> -como aquellas matronas que buscan<br /> -a graves tanteos los granos que faltan:<br /> -sentirás un imán prodigioso<br /> -que tus hilos de nervios alarma...<br /> -la pasión del orfebre ¡que puso<br /> -tremantes de vida las prendas que gastas!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Si lo propio que sueñas dormido</span><br /> -con un hecho anormal de tu infancia,<br /> -las arenas del circo rehaces<br /> -adonde moría la chusma cristiana:<br /> -a verás fulminar los excesos<br /> -faz a faz de Nerón que los ama:<br /> -faz a faz de la cruz y los garfios<br /> -cantar ideales, cantar esperanzas.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y si como entre sueños consigues</span><br /> -prolongar los que más se regalan,<br /> -tu visión expectral prolongases<span class="pagenum"><a id="Page_142"></a>[Pg 142]</span><br /> -y en cuevas y osarios la noche pasaras:<br /> -la verías cavar en las tumbas<br /> -el zanjón de la tumba pagana,<br /> -la verías alzar los altares...<br /> -¡los mismos altares que ya no la salvan!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Si del reino ideal de Minerva</span><br /> -desarrollas y extiendes el mapa,<br /> -y persigues en él fríamente<br /> -la ciencia más pura, la más algebraica:<br /> -convendrás que tu triunfo primero<br /> -triunfo fué de la humana ignorancia,<br /> -y hallarás que los sueños de un loco<br /> -van siempre alumbrando cualquiera vanguardia.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Si tus graves filósofos abres</span><br /> -por sus hojas más plenas y sabias,<br /> -con el propio fervor con que buscas<br /> -los versos mejores del vate que aclamas:<br /> -no verás en las hojas aquellas<br /> -nada más que un montón de palabras<br /> -que fulguran, a veces, la chispa<br /> -del Sancho del siglo, la zona y la raza.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Si a tus negros presidios penetras,</span><br /> -en tus patios ruidosos te paras,<br /> -en la jerga del preso meditas<br /> -y acoges y estudias los dijes que labra:<br /> -sentirás que tu lengua y tus artes<br /> -de los fondos humanos arrancan,<span class="pagenum"><a id="Page_143"></a>[Pg 143]</span><br /> -como van por el cieno, latentes,<br /> -los lirios, los nardos, las rosas, las dalias.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Si visitas en noches de planes</span><br /> -de Caín y de Caco las aulas<br /> -y su bronca función de poderes,<br /> -la tuya de felpa, prolijo comparas:<br /> -hallarás con horror y amargura,<br /> -que tus goces orgánicos bajan<br /> -y concuerdan con ese del crimen<br /> -tan justo, tan fino manejo de garras.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Si la lívida frente del santo</span><br /> -con genial entereza trepanas,<br /> -y en sus nobles abismos arrojas<br /> -ecuánime, libre, sedienta mirada:<br /> -hallarás la molécula misma<br /> -de algún cáncer atroz de cloaca,<br /> -que pasando de padres en hijos<br /> -abrió candorosas clemátides blancas.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Si en tus rondas nocturnas asieras</span><br /> -al primer ganapán que pasara,<br /> -como quien al azar, distraído,<br /> -cualquier retoño del árbol arranca:<br /> -detenerlas al César del orbe<br /> -que sin rumbo ni séquito vaga,<br /> -mientras alguien combina sus horas<br /> -y el trono y el cetro de rey la depara.<span class="pagenum"><a id="Page_144"></a>[Pg 144]</span></p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Si la pulpa del vago, del ebrio,</span><br /> -del peor, del más ínfimo palpas,<br /> -como quien al buscar una perla<br /> -registra la zona más vil de una casa:<br /> -sentirás sollozar esas mudas,<br /> -adiposas, abyectas piltrafas<br /> -con el hondo plañir de los astros,<br /> -que se hunden por siempre jamás en la nada.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Si la voz del silencio interrogas,</span><br /> -del febril, del genial, del que brama,<br /> -del que llena de sangre los cráneos,<br /> -tañendo sonoras campanas de plata:<br /> -pasará galopando mi Chusma<br /> -por las teclas de luz de tu alma,<br /> -cual si Dios, con sus manos, pulsase<br /> -la gran sinfonía final de las causas.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Jadeante, grotesca, inasible:—</span><br /> -por tenaz, por insólita y vaga,—<br /> -soportando por siglos de siglos,<br /> -minuto a minuto la cúpula humana:<br /> -así está la misérrima plebe,<br /> -la inmortal invencible alimaña<br /> -que los tercos lebreles vigilan<br /> -y acosan y aturden y aprietan y aplastan.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡No! ¡No puede quedar en mi Chusma,</span><br /> -nada más que la torva mirada<br /> -con que atisban, tahures vencidos,<span class="pagenum"><a id="Page_145"></a>[Pg 145]</span><br /> -sutiles, absurdas, quiméricas trampas!<br /> -¡No! ¡No puede sentir en su pecho<br /> -nada más que rencores de paria,<br /> -y el horresco furor de que todo<br /> -reviente y en finas moléculas caiga!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Ni podrás vaporar para siempre</span><br /> -las barreras de hiel que separan<br /> -la mansión de las risas amables,<br /> -de aquel «pandemonium» de sombras airadas,—<br /> -¡nada más que poniendo tus labios<br /> -donde mismo supuran sus llagas,<br /> -nada más que llenando tus leyes<br /> -del fuego divino del alma cristiana!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Ella ve desfilar tus manjares</span><br /> -en tus platos de Sévres y plata,<br /> -mientras yace rendida, gimiendo<br /> -debajo del bofe que cuasi no alcanza:<br /> -y pues tiene tus órganos mismos,<br /> -cualquier vez esos órganos mandan,<br /> -¡y sin dar una voz, cual un dogo<br /> -del menos culpable la faz ataraza!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Ella siente la péndula loca</span><br /> -de tus días felices, que pasan<br /> -como fresca visión capitante<br /> -de ninfas que ríen, de senos que saltan:<br /> -y pues tiene sentidos y tiene<br /> -por tenerlos, pasiones y ansias,<span class="pagenum"><a id="Page_146"></a>[Pg 146]</span><br /> -¡con su gran maldición de sedienta<br /> -maldice, hasta mismo, tu vaso de agua!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Ella ve tus pasiones que vienen</span><br /> -con talantes de santos y santas,<br /> -reprimiendo gazmoñas, en ella,<br /> -la mínima culpa, la mínima falta;<br /> -y pues tiene noción de lo justo,<br /> -de no sé qué suprema balanza,—<br /> -¡tu disfraz de Catón la sulfura,<br /> -y enloda y escupe tu clámide blanca!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Ella ve florecer tus virtudes</span><br /> -donde mismo resultan premiadas,<br /> -cual escogen, sagaces, las hiedras,<br /> -la sombra jocunda de cedros y tapias:<br /> -y pues ella, la gran perseguida,<br /> -sabe bien el coturno que calzas,<br /> -cuando pisa tus pisos de roble,<br /> -sospecha que pisa diabólicas trampas,</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Ella ve que tu ley no sostiene</span><br /> -ni el derecho ni el bien que consagra,<br /> -cual un zarzo ruín que doblegan<br /> -los rubios, copiosos racimos que carga:<br /> -y pues ella prefiere los frutos<br /> -al sostén deleznable de cañas,<br /> -menosprecia tus leyes viviendo<br /> -la vida salvaje del puño y la daga.<span class="pagenum"><a id="Page_147"></a>[Pg 147]</span></p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Ella ve que cualquier sacerdocio</span><br /> -pone tren con la fe que levanta,<br /> -como aquellas mujeres que dicen:<br /> -¡más oro, más lujo de quien más nos ama!<br /> -y pues mora Minerva en su cráneo,<br /> -y pues vive Jesús en su alma,<br /> -¡ni respeto ni amor le despiertan<br /> -tus borlas de sabio, tus cruces de plata!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Ella ve que poder y fortuna</span><br /> -con tu solo sudor no los ganas:<br /> -que las flores no son del que riega,<br /> -sino del dichoso señor de las plantas:<br /> -y pues ese deber sin derechos,<br /> -del nivel del señor la rebaja,<br /> -¡le parecen dogales malditos<br /> -los clásicos yunques, las nobles azadas!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Ella busca la vida del ángel:</span><br /> -de la simple función soberana,<br /> -del dominio total de las olas<br /> -que el cerebro ciñen turbantes de llamas;<br /> -y al sermón del trabajo que suelen<br /> -predicar los que nunca trabajan,<br /> -magistrales modelos opone<br /> -de trágicos robos, de finas estafas.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Ella siente brotar en sí misma,</span><br /> -como sienten sus yemas las ramas,<br /> -la legión palpitante de sueños<span class="pagenum"><a id="Page_148"></a>[Pg 148]</span><br /> -que tientan, que buscan la luz de mañana:<br /> -y ella ve que su propia belleza<br /> -de lamentos del vientre no pasan:<br /> -pues un sólo mendrugo que baje,<br /> -cien días... ¡mil días de sueños aplasta!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Ella mira flotar en la zona</span><br /> -del poder, el honor y la fama,<br /> -las torcidas pasiones aquellas<br /> -que sólo merecen el fuego y el hacha:<br /> -y al buscar el abismo sin fondo<br /> -donde deben caer fulminadas,<br /> -¡con espanto sublime las oye<br /> -nombrar supervidas y cumbres humanas!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y volviendo su rostro a sí misma</span><br /> -de sí misma dudando, se palpa;<br /> -y al mirar otra vez, le parece<br /> -que todos un mismo secreto se pasan:<br /> -y cien claros dilemas terribles<br /> -la postrer ilusión le desgarran;<br /> -¡y una risa glacial y cortante<br /> -del fétido fondo del hígado, lanza!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Formidable, diabólica risa...</span><br /> -si Luzbel sus cavernas dejara,<br /> -en los templos de Dios penetrase<br /> -los días que visten de luces y galas,<br /> -y riése de aquel artefacto<br /> -de cartones y tules y panas:<span class="pagenum"><a id="Page_149"></a>[Pg 149]</span><br /> -su rajante, su právida risa,<br /> -¡no, nunca pusiera más bajo las almas!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Desquiciante, profética risa...</span><br /> -cual retumba la bóveda vasta<br /> -y al tremendo tronar, trepidando,<br /> -sus áureos, bruñidos estucos se rajan:<br /> -¡tal cuartea los tenues revoques,<br /> -tal asorda la bóveda glauca<br /> -del templo gentil del ensueño,<br /> -aquella pujante, bestial carcajada!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Carcajada bestial de la bestia</span><br /> -cuyo fuerte ronzal se desata:<br /> -que se sueña sin freno, sin brida,<br /> -sin un sofrenazo, sin una mirada;<br /> -que presiente la selva salvaje,<br /> -la continua, la libre vagancia;<br /> -la existencia imperial del instinto,<br /> -sin ver lo que pisan y rompen las patas.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¡No te pasme su furia! No temas</span><br /> -sus arranques de virgen insana:<br /> -mientras haya quien crea, no importa<br /> -que templos y reyes y códigos caigan.<br /> -Teme, sí, que cruzando tus ojos<br /> -con sus ojos sin luz, te deshagas,<br /> -como torre de horror y energía<br /> -si el firme cimiento de piedra, le falta.<span class="pagenum"><a id="Page_150"></a>[Pg 150]</span></p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Teme, si con pavor indecible,</span><br /> -con el mismo pavor de la nada,<br /> -cual si todas las furias en coro<br /> -pasasen mostrando sus hórridas caras,<br /> -cual si todos los puntos del orbe<br /> -le negasen apoyo a tus plantas,<br /> -cual si todos los astros del cielo<br /> -cerrasen de golpe sus ojos de llamas:</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Que la bestia sublime descubra</span><br /> -que no va su ración en la carga;<br /> -que la virgen hermética sueñe<br /> -y olvide sus votos de virgen y caiga:<br /> -¡que la mártir rechace su cáliz,<br /> -que renuncie su nimbo y su palma<br /> -cual un vil desertor, cual un Cristo<br /> -que un día dejase su cruz solitaria!</p> -</div> -</div> - -<hr class="r10" /> - - -<h2 class="nobreak" >POSTAL</h2> - -<p>Toda ciudad es semejante a un anciano, -lleno de recuerdos y cicatrices. Cada una de -sus calles tiene su historia, cada uno de sus -monumentos merece su capítulo y cada una -de sus piedras, ha visto lo que no se sabrá nunca.</p> -<hr class="r10" /> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_151"></a>[Pg 151]</span></p> - -<h2 class="nobreak" >MI JUVENTUD</h2> -</div> - -<div class="poetry-container pw20" > -<div class="poetry" > -<p>Ayer te ví... No estabas bajo el techo<br /> -<span style="margin-left: 4em;">de tu tranquilo hogar</span><br /> -ni doblando la frente arrodillada<br /> -<span style="margin-left: 4em;">delante del altar,</span><br /> -ni reclinando la gentil cabeza<br /> -sobre el augusto pecho maternal.<br /> -Te ví... Si ayer no te siguió mi sombra<br /> -<span style="margin-left: 4em;">en el aire, en el sol,</span><br /> -es que la maldición de los amantes<br /> -<span style="margin-left: 4em;">no la recibe Dios,</span><br /> -¡o acaso el que me roba tus caricias<br /> -tiene en el cielo más poder que yo!</p> - -<p class="p1">Otros te digan palmas del desierto,<br /> -otros te llamen flor de la mañana,<br /> -otros queman incienso a tu hermosura,<br /> -<span style="margin-left: 4em;">yo te diré mi amada;</span><br /> -ellos buscan un pago a sus vigilias,<br /> -ellos compran tu amor con sus palabras<br /> -ellos son elocuentes porque esperan,<br /> -<span class="pagenum"><a id="Page_152"></a>[Pg 152]</span><span style="margin-left: 4em;">¡y yo no espero nada!</span><br /> -yo sé que la mujer es vanidosa<br /> -yo sé que la lisonja la desarma,<br /> -y yo sé que un esclavo de rodillas<br /> -<span style="margin-left: 4em;">más que todos alcanza...</span><br /> -Otros te digan palma del desierto<br /> -otros compren tu amor con sus palabras,<br /> -yo seré más audaz pero más noble,<br /> -<span style="margin-left: 4em;">¡yo te diré mi amada!</span></p> -</div> -</div> - -<hr class="r10" /> - -<div class="chapter"> -<h2 class="nobreak" >MI FE</h2> -</div> - -<div class="poetry-container pw15" > -<div class="poetry" > -<p>Y tal vez por eso mismo<br /> -Restallante de lirismo,<br /> -Lo fatal y lo imposible<br /> -Me deleita contrariar y resolver;<br /> -Cual un ángel del Averno<br /> -Partidario del Eterno,<br /> -Que a los réprobos absortos<br /> -Predicase las bellezas del Edén;<br /> -Cual un punto de la esfera<br /> -Que ser punto no quisiera,<br /> -Y en las cumbres de los soles<br /> -Resolviese proclamar su rebelión;<br /> -<span class="pagenum"><a id="Page_153"></a>[Pg 153]</span> -Cual un ente miserable<br /> -Que soñando lo inefable,<br /> -Desde el fondo de la sombra<br /> -¡Suspirase por su cruz de redentor!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y delante de la furia</span><br /> -Con que rueda tu cintura,<br /> -Como tropa de bisontes<br /> -Poseída del delirio de migrar,<br /> -Cual innúmera majada<br /> -Perseguida y azotada<br /> -Por las lluvias invernales,<br /> -Que la llevan sin saber a dónde va.<br /> -Como férvido torrente<br /> -Que a la faz de la pendiente<br /> -Se desploma fragoroso<br /> -Sin más ley que la maldita de caer:<br /> -Yo la brizna sin historia,<br /> -Vil sobrante, vil escoria,<br /> -¡Me levanto formidable,<br /> -Me propongo fulminar tu estolidez!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Si vacía, si pomposa,</span><br /> -Si ruín, si delictuosa,<br /> -Si maligna, si cobarde,<br /> -Si proterva, si bestial humanidad:<span class="pagenum"><a id="Page_154"></a>[Pg 154]</span><br /> -Por la faz arrebolada<br /> -Más abajo de la nada,<br /> -Más abajo, todavía,<br /> -Pues te voy a maldecir y apostrofar<br /> -Soy tu padre, tu poeta,<br /> -Tu maestro, tu profeta,<br /> -Tu señor indiscutible,<br /> -¡Tu verdugo sin entrañas y tu juez!<br /> -No me asustas: te domino,<br /> -Te someto, te fascino<br /> -Con la luz esplendorosa,<br /> -¡Con el hierro incandescente de la fe!</p> -</div> -</div> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<h2 class="nobreak" >A LA LIBERTAD</h2> -</div> - -<div class="poetry-container pw15" > -<div class="poetry" > -<p><span style="margin-left: 1em;">Como del fondo mismo de los cielos</span><br /> -el sol eterno rutilante se alza,<br /> -como el seno turgente de una virgen<br /> -al fuego de la vida se dilata;<br /> -<span style="margin-left: 4em;">Así radiosa,</span><br /> -<span style="margin-left: 4em;">y así gallarda,</span><br /> -se levantó del mar donde yacía<br /> -la exuberante tierra americana.<br /> -<span class="pagenum"><a id="Page_155"></a>[Pg 155]</span> -<span style="margin-left: 1em;">Como prende su túnica de raso</span><br /> -con su joya mejor, la soberana,<br /> -como entre todas las estrellas reina<br /> -el lucero magnífico del alba;<br /> -<span style="margin-left: 4em;">Así pulida,</span><br /> -<span style="margin-left: 4em;">y así gallarda,</span><br /> -sobre todos los pueblos de su estirpe,<br /> -resplandor y joyel, ¡surge mi patria!<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Como buscan la luz y el aire libre</span><br /> -las macilentas yerbas subterráneas,<br /> -como ruedan tenaces y tranquilas<br /> -al anchuroso piélago, las aguas;<br /> -<span style="margin-left: 4em;">Así sedienta,</span><br /> -<span style="margin-left: 4em;">y así pordiada,</span><br /> -la triste humanidad se precipita<br /> -al pie de la bandera azul y blanca.<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡Allí van congregándose a la sombra,</span><br /> -para formar después una montaña!<br /> -¡Allí van adhiriéndose en el tiempo<br /> -partícula a partícula las razas!<br /> -<span style="margin-left: 4em;">Allí se funde,</span><br /> -<span style="margin-left: 4em;">y allí se amasa</span><br /> -el hombre, tal como surgió en la mente<br /> -del autor de los orbes y las almas.<br /> -<span style="margin-left: 4em;">Que así pulida,</span><br /> -<span style="margin-left: 4em;">y así gallarda,</span><br /> -sobre todos los pueblos de su estirpe,<br /> -resplandor y joyel, ¡surgió mi patria!</p> -</div> -</div> -<hr class="r10" /> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_156"></a>[Pg 156]</span></p> - -<h2 class="nobreak" >SÓLO DIOS</h2> -</div> - -<div class="poetry-container pw15" > -<div class="poetry" > -<p><span style="margin-left: 1em;">Yo sé que fieros, hambrientos,</span><br /> -dos ojos, en ti clavados,<br /> -siguiendo van tus cuidados,<br /> -miradas y movimientos.<br /> -Por más que sigan atentos<br /> -los giros de tu pasión,<br /> -podrá ser que la ocasión<br /> -sin aprovechar se queden...<br /> -¡Pues vigilarte no pueden<br /> -las telas del corazón!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Yo sé que una mano artera,</span><br /> -porque te olvides de mí<br /> -separaría de ti<br /> -cuanto en mi pensar te hiciera.<br /> -Su dueño, infeliz, espera,<br /> -que al suprimir mi visión,<br /> -logrará que tu pasión<br /> -desamparada se quede...<br /> -¡Pero robarte no puede<br /> -mi sombra del corazón!</p> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_157"></a>[Pg 157]</span></p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Yo sé, que el labio de un hombre,</span><br /> -por tu amor capaz de todo,<br /> -recoge, a montones, lodo,<br /> -para volcarlo en mi nombre.<br /> -Me callo, sin que me asombre<br /> -la bajeza de su acción;<br /> -de su vil difamación<br /> -si queda rastro que quede...<br /> -¡Yo sé que manchar no puede<br /> -Mi nombre en tu corazón!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y ojos, mano y labio impío,</span><br /> -apostados, en acecho,<br /> -para robarte del pecho<br /> -tu corazón todo mío,<br /> -lucharán en el vacío,<br /> -sin lograr su pretensión,<br /> -hasta que de mi pasión,<br /> -libertada por Dios quedes...<br /> -¡Porque ni tú misma puedes<br /> -mandar en tu corazón!</p> -</div> -</div> - -<hr class="r10" /> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_158"></a>[Pg 158]</span></p> - -<h2 class="nobreak" >NOCTURNO CANTO DE AMOR</h2> -</div> - -<div class="poetry-container pw15" > -<div class="poetry" > -<p><span style="margin-left: 1em;">Nocturno canto de amor,</span><br /> -que ondulas en mis pesares,<br /> -como en los negros pinares<br /> -las notas del ruiseñor;</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Nube que cruza tranquila</span><br /> -la extensión ilimitada,<br /> -dulcemente iluminada<br /> -por la luz de mi pupila;</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Ideal benefactor</span><br /> -en el espíritu mío,<br /> -como el collar de rocío<br /> -con que despierta la flor;</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Sumisa paloma fiel,</span><br /> -sobre mi pecho fornido,<br /> -como si fuera en un nido,<br /> -de mirtos y de laurel;</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Coloración singular</span><br /> -Que mi desgracia iluminas<br /> -como al desierto y las ruinas<br /> -la claridad estelar;<span class="pagenum"><a id="Page_159"></a>[Pg 159]</span></p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Blanco jazmín entre tules</span><br /> -y carnes blancas prendido<br /> -por mi pasión circuido<br /> -de pensamientos azules;</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Música, nube, ideal,</span><br /> -ave, estrella, blanca flor,<br /> -preludio, esbozo, fulgor<br /> -de otro mundo espiritual,<br /> - -<span style="margin-left: 1em;">Aquí vengo, aquí me ves,</span><br /> -aquí me postro, aquí estoy,<br /> -como un esclavo que soy,<br /> -abandonado a tus pies.</p> -</div> -</div> - - -<hr class="r10" /> - -<div class="chapter"> -<h2 class="nobreak" >MÁTER DOLOROSA</h2> -</div> - -<p class="center">(Balada medioeval)</p> - - -<h3>I</h3> -<div class="poetry-container pw10" > -<div class="poetry" > - -<p><span style="margin-left: 1em;">Las róseas mejillas</span><br /> -De leche y frutillas;<br /> -Los ojos dormidos<br /> -Como dos cupidos;<br /> -La boquita breve<br /> -De púrpura en nieve;<br /> -Los pechos cual proras<br /> -Que van triunfadoras;<span class="pagenum"><a id="Page_160"></a>[Pg 160]</span><br /> -Las manos tan finas<br /> -Como manos chinas;<br /> -Y el talle tan noble<br /> -Como tierno roble;<br /> -Tras de la persiana<br /> -De una torre altiva<br /> -Yace pensativa<br /> -Gentil castellana.</p> - - -<h3>II</h3> - -<p>Con el rostro yermo<br /> -Como un dios enfermo<br /> -Dos ojos sombríos<br /> -Como dos vacíos;<br /> -Destrozado el pecho<br /> -Como altar deshecho;<br /> -Doblados los hombros<br /> -Cual pétreos escombros;<br /> -La feroz espada<br /> -Torcida y mellada;<br /> -Cota y paramentos<br /> -Flojos y sangrientos;<br /> -Sin rumbo, sin noto<br /> -Como barco roto;<br /> -Por los pedregales<br /> -Cruza un caballero<br /> -Sollozando fiero<br /> -Como cien chacales.</p> - -<span class="pagenum"><a id="Page_161"></a>[Pg 161]</span> - - -<h3>III</h3> - -<p>Sudor, sangre y cieno<br /> -Del ijar al freno;<br /> -Revueltos los ojos<br /> -Nublados y rojos;<br /> -Los flancos hundidos<br /> -Latiendo afligidos;<br /> -Llenos de los trazos<br /> -De los espolazos;<br /> -Lanzando del cuello<br /> -Trémulo resuello;<br /> -Barriendo la tierra<br /> -Con su arnés de guerra;<br /> -Golpeando sin tino<br /> -La faz del camino;<br /> -Frente al minarete<br /> -La jaca cansada<br /> -Cayó fulminada<br /> -¡Matando al jinete!</p> - - -<h3>IV</h3> - -<p><span style="margin-left: 1em;">Tras de la persiana</span><br /> -Do la castellana<br /> -Yace pensativa<br /> -Como una cautiva,<br /> -Se oye un gran gemido,<br /> -¡Se oye un alarido!<br /> -Corren los arqueros<br /> -Con pasos ligeros;<span class="pagenum"><a id="Page_162"></a>[Pg 162]</span><br /> -Giran los soportes<br /> -Sobre sus resortes;<br /> -Bajan estridentes<br /> -Los ferrados puentes;<br /> -Y ella misma—¡ella!—<br /> -Toda blanca y bella,<br /> -Mujer y caudillo<br /> -Sale del castillo;<br /> -Pues la noble maga<br /> -Quiere decidida,<br /> -Salvar una vida,<br /> -Que tal vez se apaga.</p> - - -<h3>V</h3> - -<p><span style="margin-left: 1em;">¡Rodaron al mismo</span><br /> -Formidable abismo!<br /> -Venían de lejos<br /> -Ya tristes y viejos<br /> -¡Como dos difuntos<br /> -Que vagaran juntos!<br /> -Acaso sus vidas<br /> -Así confundidas,<br /> -Tuvieron dos nombres<br /> -Que honraron los hombres;<br /> -Y acaso no fueron<br /> -Porque no pudieron;<br /> -Pues no todos hieren<br /> -La cuerda que quieren.<br /> -¡Nada más que un jaco<br /> -Miserable y flaco;<span class="pagenum"><a id="Page_163"></a>[Pg 163]</span><br /> -Nada más que un huero<br /> -Sonar de matraca<br /> -Caballero y jaca,<br /> -¡Jaca y caballero!</p> - - -<h3>VI</h3> - -<p><span style="margin-left: 1em;">Cual ponto revuelto</span><br /> -Su cabello suelto;<br /> -Rígida la cara<br /> -Cual si no pensara;<br /> -Blanca como cera<br /> -Cual si no viviera;<br /> -Las manitas juntas<br /> -Como dos preguntas;<br /> -Erguidos los hombros<br /> -Como dos asombros;<br /> -Las cejas alzadas<br /> -Como dos arcadas;<br /> -Los ojos abiertos<br /> -Sobre aquellos muertos,<br /> -Y enhiesta con noble<br /> -Majestad de roble;<br /> -La bella, la ufana,<br /> -La gran castellana,<br /> -Trágica y hermosa<br /> -Dolorida y tierna<br /> -¡Parece la eterna<br /> -Máter dolorosa!<br /> -</p> -</div> -</div> - -<hr class="r10" /> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_164"></a>[Pg 164]</span></p> - -<h2 class="nobreak" >EPITALAMIO</h2> -</div> - -<p class="right" style="padding-right: 10em; "><em>En el casamiento de la hija de<br /> -Don Anacleto Domínguez.</em></p> - - -<h3>I</h3> - -<div class="poetry-container pw15" > -<div class="poetry" > -<p><span style="margin-left: 1em;">Sólo vibra mi salterio</span><br /> -pensativas notas graves.<br /> -Yo no sé, como las aves,<br /> -«saludar al padre sol»;<br /> -Para mí la gran natura,<br /> -por su cielo y por su tierra<br /> -nada dice, nada encierra<br /> -que cautive mi emoción.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Por lo mismo—porque nunca</span><br /> -ni vacila, ni fracasa<br /> -y es eterna y solo pasa<br /> -por el riel de lo cabal—<br /> -no la tengo yo por sabia<br /> -como el sabio que la escruta:<br /> -Fuerza misma, fuerza bruta,<br /> -que no sabe adonde va.<span class="pagenum"><a id="Page_165"></a>[Pg 165]</span></p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Yo la siento un mecanismo</span><br /> -que no piensa, que no fragua—<br /> -cual su gas, como su agua<br /> -que proceden porque sí—<br /> -un recurso, un instrumento<br /> -del propósito divino:<br /> -Un vehículo en camino<br /> -con un fin que no es su fin.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y jamás de los jamases</span><br /> -me absorbieron las esferas,<br /> -ni el verdor de las praderas,<br /> -ni el desierto, ni la mar,<br /> -ni las aves, ni las flores,<br /> -ni los ríspidos insectos:<br /> -Serán bien, serán perfectos,<br /> -mas lo son sin voluntad.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¿Quién dirá que la Gioconda</span><br /> -modeló sus propios labios<br /> -y esos finos ojos sabios<br /> -que Leonardo eternizó?...<br /> -Así el sol, así los astros<br /> -de más fúlgida apariencia:<br /> -Luminarias sin conciencia<br /> -que dan luz y dan calor.</p> - -<span class="pagenum"><a id="Page_166"></a>[Pg 166]</span> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Nada saben, nada quieren,</span><br /> -nada buscan, nada inventan,<br /> -ni reforman ni violentan<br /> -ningún fin, ninguna ley.<br /> -Y a pesar de que circulan<br /> -por el éter tan audaces,<br /> -son idiotas incapaces<br /> -de pensar y resolver.</p> - - -<h3>II</h3> - -<p><span style="margin-left: 1em;">Pero el Hombre, pero el Genio,</span><br /> -más que un sol en el abismo,<br /> -por sí solo, por sí mismo<br /> -marcha mal o marcha bien:<br /> -Tiene rumbos preconceptos,<br /> -con sus planos y su equipo<br /> -y ha forjado el arquetipo<br /> -supraexcelso de su ser.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y persigue aquel modelo</span><br /> -por más leyes que lo impidan,<br /> -por más fuerzas que coincidan<br /> -y le arrastren hacia atrás:<br /> -Presidiario incorregible<br /> -que la ergástula no arredra<br /> -y en el hierro y en la piedra<br /> -va y escribe ¡Libertad!<span class="pagenum"><a id="Page_167"></a>[Pg 167]</span></p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Eso canta, mi Gertrudis,</span><br /> -ese arcángel, ese mito<br /> -que ultramonta lo infinito<br /> -tras la sombra de su Dios:<br /> -Que reniega de sí propio,<br /> -de sí propio horrorizado,<br /> -que se siente desolado,<br /> -que se siente triunfador.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">No te asombre pues, hijita</span><br /> -si en la noche de tus bodas<br /> -yo no cuento y nombro todas<br /> -tus bellezas de mujer:<br /> -Si a la faz de tus encantos<br /> -cual un torpe, cual un ciego,<br /> -yo renuncio, yo reniego<br /> -del color y del pincel.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Si no tengo ni una nota,</span><br /> -si no bordo ni una frase<br /> -que pregone de tu enlace<br /> -la suntuaria señoril,<br /> -que compare las estrellas<br /> -con los soles de tus ojos<br /> -y tus rojos labios rojos<br /> -con la fresa y el rubí.</p> - -<span class="pagenum"><a id="Page_168"></a>[Pg 168]</span> - - -<h3>III</h3> - -<p><span style="margin-left: 1em;">Yo te canto en este día,</span><br /> -para ti de augurios lleno,<br /> -la canción del bardo bueno,<br /> -del poeta del Dolor:<br /> -La canción de los tesoros<br /> -todavía insuperables,<br /> -superpuros, inefables<br /> -de un anciano corazón.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Yo te llamo a tus deberes</span><br /> -de mujer americana,<br /> -con los sones de campana<br /> -de más ansias de la luz:<br /> -Y con voz que por los senos<br /> -de tu espíritu prolongo,<br /> -yo te intimo, yo te impongo<br /> -tu segunda esclavitud.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Yo desciendo a la perpleja</span><br /> -candidez de tu alma informe,<br /> -con mi sola, con mi enorme<br /> -potestad de creación:<br /> -Y adobando y sazonando<br /> -tus candores de camelia<br /> -de Penélope y Cornelia<br /> -las dos almas te doy yo.</p><span class="pagenum"><a id="Page_169"></a>[Pg 169]</span> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Yo te muestro a las miradas</span><br /> -de tus jóvenes hermanos,<br /> -cuyos pechos espartanos<br /> -fueron muros para ti,<br /> -cuyo nombre sin mancilla<br /> -tú llevabas hace poco...<br /> -¡Yo te yergo bajo el foco<br /> -de su gesto emperatriz!</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Yo te limpio y te perfumo</span><br /> -con los besos de tu hermana,<br /> -cual perfuma una manzana<br /> -la manzana que rozó:<br /> -Bajo el cetro formidable<br /> -de su almita de azucena,<br /> -yo sé bien que serás buena,<br /> -santa y buena por las dos.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Yo me lanzo a las regiones</span><br /> -del misterio donde moran,<br /> -donde ríen, donde lloran<br /> -los que nunca serán más:<br /> -Y pulsando los abismos<br /> -con mis manos como plectros;<br /> -yo conozco los plectros,<br /> -familiares de tu hogar</p> -<span class="pagenum"><a id="Page_170"></a>[Pg 170]</span> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y a la faz de los deleites</span><br /> -que sospechas y no sabes,<br /> -de la entrega de las llaves<br /> -de tu altivo corazón:<br /> -De los planes deliciosos<br /> -que proyectas y no nombras,<br /> -pongo juntas esas sombras<br /> -por testigos de tu honor.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Yo te riego con el llanto</span><br /> -de tu madre cariñosa,<br /> -la veraz, la decorosa,<br /> -la perfecta gran mujer,—<br /> -y en sus bíblicas virtudes<br /> -que yo aplaudo, que yo admiro,<br /> -como en púrpura de Tiro<br /> -yo te envuelvo hasta los pies.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Yo levanto frente a frente</span><br /> -de tu nueva dulce aurora,<br /> -la cabeza pensadora<br /> -de tu sabio genitor;<br /> -Y te forjo deslumbrantes<br /> -prodigiosas filigranas,<br /> -con la crín de aquellas canas...<br /> -¡Misma crín del mismo sol!...</p><span class="pagenum"><a id="Page_171"></a>[Pg 171]</span> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Yo te ciño por coraza</span><br /> -de tu amable inexperiencia,<br /> -su criterio, su prudencia,<br /> -su dialéctica fugaz:<br /> -Y te labro cinto y peplo<br /> -de matrona, de patricia,<br /> -con su afán de la justicia<br /> -con su fresca voluntad...</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y así noble, y así pura,</span><br /> -y así sabia, y así fuerte,<br /> -y así dueña de tu suerte<br /> -cual un ínclito varón:<br /> -Yo el errante, yo el postrero,<br /> -yo el sin patria, yo el sin nido,<br /> -te presento a tu marido...<br /> -¡Tu marido y tu señor!...</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_172"></a>[Pg 172]</span></p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_173"></a>[Pg 173]<br /><a id="Page_174"></a>[Pg 174]<br /><a id="Page_175"></a>[Pg 175]</span></p> - - - - - - - -<pre> - - - - - -End of Project Gutenberg's Nuevas poesías y evangélicas, by Pedro B. Palacios - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK NUEVAS POESÍAS Y EVANGÉLICAS *** - -***** This file should be named 63823-h.htm or 63823-h.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/6/3/8/2/63823/ - -Produced by Andrés V. Galia, Santiago and the Online -Distributed Proofreading Team - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the United -States without permission and without paying copyright -royalties. Special rules, set forth in the General Terms of Use part -of this license, apply to copying and distributing Project -Gutenberg-tm electronic works to protect the PROJECT GUTENBERG-tm -concept and trademark. 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Except for the limited right of replacement or refund set forth -in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS', WITH NO -OTHER WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT -LIMITED TO WARRANTIES OF MERCHANTABILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE. - -1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied -warranties or the exclusion or limitation of certain types of -damages. If any disclaimer or limitation set forth in this agreement -violates the law of the state applicable to this agreement, the -agreement shall be interpreted to make the maximum disclaimer or -limitation permitted by the applicable state law. The invalidity or -unenforceability of any provision of this agreement shall not void the -remaining provisions. - -1.F.6. INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the -trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone -providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in -accordance with this agreement, and any volunteers associated with the -production, promotion and distribution of Project Gutenberg-tm -electronic works, harmless from all liability, costs and expenses, -including legal fees, that arise directly or indirectly from any of -the following which you do or cause to occur: (a) distribution of this -or any Project Gutenberg-tm work, (b) alteration, modification, or -additions or deletions to any Project Gutenberg-tm work, and (c) any -Defect you cause. - -Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm - -Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of -electronic works in formats readable by the widest variety of -computers including obsolete, old, middle-aged and new computers. It -exists because of the efforts of hundreds of volunteers and donations -from people in all walks of life. - -Volunteers and financial support to provide volunteers with the -assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg-tm's -goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will -remain freely available for generations to come. In 2001, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure -and permanent future for Project Gutenberg-tm and future -generations. To learn more about the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation and how your efforts and donations can help, see -Sections 3 and 4 and the Foundation information page at -www.gutenberg.org - - - -Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation - -The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit -501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the -state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal -Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification -number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation are tax deductible to the full extent permitted by -U.S. federal laws and your state's laws. - -The Foundation's principal office is in Fairbanks, Alaska, with the -mailing address: PO Box 750175, Fairbanks, AK 99775, but its -volunteers and employees are scattered throughout numerous -locations. Its business office is located at 809 North 1500 West, Salt -Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email contact links and up to -date contact information can be found at the Foundation's web site and -official page at www.gutenberg.org/contact - -For additional contact information: - - Dr. Gregory B. Newby - Chief Executive and Director - gbnewby@pglaf.org - -Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg -Literary Archive Foundation - -Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide -spread public support and donations to carry out its mission of -increasing the number of public domain and licensed works that can be -freely distributed in machine readable form accessible by the widest -array of equipment including outdated equipment. Many small donations -($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt -status with the IRS. - -The Foundation is committed to complying with the laws regulating -charities and charitable donations in all 50 states of the United -States. Compliance requirements are not uniform and it takes a -considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up -with these requirements. We do not solicit donations in locations -where we have not received written confirmation of compliance. To SEND -DONATIONS or determine the status of compliance for any particular -state visit www.gutenberg.org/donate - -While we cannot and do not solicit contributions from states where we -have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition -against accepting unsolicited donations from donors in such states who -approach us with offers to donate. - -International donations are gratefully accepted, but we cannot make -any statements concerning tax treatment of donations received from -outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff. - -Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation -methods and addresses. Donations are accepted in a number of other -ways including checks, online payments and credit card donations. To -donate, please visit: www.gutenberg.org/donate - -Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic works. - -Professor Michael S. Hart was the originator of the Project -Gutenberg-tm concept of a library of electronic works that could be -freely shared with anyone. For forty years, he produced and -distributed Project Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of -volunteer support. - -Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed -editions, all of which are confirmed as not protected by copyright in -the U.S. unless a copyright notice is included. Thus, we do not -necessarily keep eBooks in compliance with any particular paper -edition. - -Most people start at our Web site which has the main PG search -facility: www.gutenberg.org - -This Web site includes information about Project Gutenberg-tm, -including how to make donations to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to -subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks. - - - -</pre> - -</body> -</html> diff --git a/old/63823-h/images/cover.jpg b/old/63823-h/images/cover.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index c59cd66..0000000 --- a/old/63823-h/images/cover.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/63823-h/images/titlepage-ilo.jpg b/old/63823-h/images/titlepage-ilo.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index c1dc8e1..0000000 --- a/old/63823-h/images/titlepage-ilo.jpg +++ /dev/null |
