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diff --git a/.gitattributes b/.gitattributes new file mode 100644 index 0000000..d7b82bc --- /dev/null +++ b/.gitattributes @@ -0,0 +1,4 @@ +*.txt text eol=lf +*.htm text eol=lf +*.html text eol=lf +*.md text eol=lf diff --git a/LICENSE.txt b/LICENSE.txt new file mode 100644 index 0000000..6312041 --- /dev/null +++ b/LICENSE.txt @@ -0,0 +1,11 @@ +This eBook, including all associated images, markup, improvements, +metadata, and any other content or labor, has been confirmed to be +in the PUBLIC DOMAIN IN THE UNITED STATES. + +Procedures for determining public domain status are described in +the "Copyright How-To" at https://www.gutenberg.org. + +No investigation has been made concerning possible copyrights in +jurisdictions other than the United States. 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If you are not located in the United States, you'll -have to check the laws of the country where you are located before using -this ebook. - - - -Title: Recuerdos de mi vida (tomo 2 de 2) - -Author: Santiago Ramón y Cajal - -Release Date: November 12, 2019 [EBook #60675] - -Language: Spanish - -Character set encoding: UTF-8 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK RECUERDOS DE MI VIDA (TOMO 2 DE 2) *** - - - - -Produced by Ramon Pajares Box and the Online Distributed -Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This file was -produced from images generously made available by The -Internet Archive/Canadian Libraries) - - - - - - -NOTA DE TRANSCRIPCIÓN - - * En el texto, las cursivas se muestran entre _subrayados_, las - negritas entre =iguales= y las versalitas se han convertido - a MAYÚSCULAS. - - * Los errores de imprenta han sido corregidos sin avisar. - - * Se ha normalizado el uso de las rayas, se ha completado el - emparejamiento de comillas, admiraciones e interrogaciones y se - ha puesto tilde a las mayúsculas que la necesitan. - - * Se han corregido nombres propios, títulos, citas y expresiones en - lenguas distintas del castellano con ayuda de los repertorios - bibliográficos en línea. - - * Las erratas declaradas al final del volumen se han incorporado al - cuerpo principal del texto. - - * Las notas a pie de página se han renumerado y se han colocado a - continuación del párrafo que contiene la llamada. - - * Se amplía el «Índice» con la inclusión de la «Lista de los libros - y folletos científicos del autor», con rango de capítulo. - - * Nótese que tras los capítulos XVI y XVII aparecen los capítulos - XVI _bis_ y XVII _bis_ por error de numeración en el original - impreso, como se declara al final de la «Fe de erratas». - - * Algunas ilustraciones se han desplazado ligeramente, para evitar - que interrumpieran un párrafo. - - * En las pp. 539 y 541 hay dos figuras 159 distintas. Se las - redenomina 159a y 159b. - - - - - - S. RAMÓN Y CAJAL - - Recuerdos - de mi vida - - CON 180 GRABADOS Y MUCHAS FOTOGRAFÍAS - INTERCALADAS EN EL TEXTO - - TOMO II - - HISTORIA DE MI LABOR CIENTÍFICA - - MADRID - IMPRENTA Y LIBRERÍA DE NICOLÁS MOYA - _Garcilaso, 6, y Carretas, 8._ - — - 1917 - - - - - _Es propiedad del autor._ - - - - -[Ilustración] - - - - -DOS PALABRAS AL LECTOR - - -Este segundo volumen de mis _Recuerdos_ difiere esencialmente del -anterior. En el primero, describí los estravíos de una voluntad -distraída y sobrado inclinada á los devaneos artístico-literarios. -Mientras que, en el presente, se da cuenta de cómo, á impulsos del -sentimiento patriótico y de la triste convicción de nuestro atraso -cultural, fué dicha voluntad disciplinada y orientada hacia la -producción científica. - -Si el citado tomo I fué obra de la edad madura, éste constituye labor -de la vejez, pues ha sido redactado durante los luctuosos años de -1915 y 1916, época de la horrenda guerra europea. Tal retraso en la -publicación explica ciertos cambios inevitables de tendencias y hasta -de estilo. No en vano pasan los años y nos adoctrina la experiencia. -Las cosas que á la triunfante luz del mediodía parecían doradas, se -empalidecen, cuando no se tiñen del color complementario, á la claror -azulada del ocaso. Con todo eso, he tratado de defenderme contra esa -inversión crítica, tan común en los viejos, de la cual constituye -síntoma grave el consabido _laudator temporis acti_. - -Además de castigar algo la enfadosa frondosidad del estilo, he -callado por impertinentes ó nada interesantes muchos episodios de -mi vida. Creo actualmente que el tema principal de mi libro debe -ser exponer la génesis de mi modesta contribución científica, ó en -otros términos, referir cómo surgió y se realizó el pensamiento, un -poco quimérico, de fabricar Histología española, á despecho de la -indiferencia cuando no de la hostilidad del medio intelectual. He -tenido, sobre todo, presente, que lo único capaz de justificar esta -publicación, es su posible virtualidad pedagógica. Ni he olvidado que -la mayoría de mis lectores son médicos y naturalistas. - -El lector ávido de amenidades y ajeno á las ciencias biológicas -quedará defraudado. Aconséjole que prescinda de los capítulos -salpicados de citas y grabados. Singularmente áridos y técnicos son -los XVI, XVIII, XIX y, sobre todo, los terribles XXI y XXII, con que -remata la obra. Sin faltar á mi programa, ha sido imposible evitar -ciertas tabarras, que el lector sabrá perdonarme en gracia de la -intención docente y de las exigencias de la verdad histórica. - - _Madrid, Febrero de 1917._ - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO PRIMERO - - Decidido á seguir la carrera del profesorado, me gradúo de doctor - y me preparo para oposiciones á cátedras. -- Iniciación en los - estudios micrográficos. -- Fracaso previsto de mis primeras - oposiciones. -- Los vicios de mi educación intelectual y social. - -- Corregidos en parte, triunfo al fin, obteniendo la cátedra de - Anatomía descriptiva de la Universidad de Valencia. - - -Nada digno de contarse ocurrió durante los años 1876 y 1877. Continué -en Zaragoza estudiando Anatomía y Embriología, y en los ratos libres -ayudaba á mi padre en el penoso servicio del Hospital, supliéndole en -las guardias y encargándome de las curas de algunos de sus enfermos -particulares de cirugía. Porque dejo apuntado ya que mi progenitor -había adquirido sólida fama en esta especialidad, operaba mucho y, no -obstante su actividad infatigable, faltábale tiempo para acudir á su -numerosa clientela. - -Mis aspiraciones al Magisterio (más que sentidas espontáneamente, -sugeridas de continuo por mi padre) me obligaron á graduarme de -doctor. Táctica excelente hubiera sido haber cursado oficialmente en -Madrid las tres asignaturas cuya aprobación era entonces obligatoria -para alcanzar la codiciada borla doctoral (_Historia de la Medicina_, -_Análisis química_ é _Histología normal y patológica_). Mi -estancia durante un año en la Corte habríame reportado positivas é -inapreciables ventajas: hubiera conocido personalmente á algunos de -mis futuros jueces; asistido á ejercicios de oposición, á fin de -enterarme del aspecto técnico y artístico de semejantes certámenes; y -adquirido, en cuanto mi natural, un tanto rudo y arisco, consintiese, -ese barniz de simpático despejo y de urbana cortesía que tanto -realzan al mérito positivo. Pero mi padre, temeroso sin duda de que, -lejos de su vigilancia, reincidiese en mis devaneos artísticos --y -quizás tenía razón-- resolvió matricularme libremente en las citadas -asignaturas, reteniéndome en Zaragoza. Para el estudio de la _Química -analítica_ confióme á la dirección de D. Ramón Ríos, farmacéutico -muy ilustrado y á la sazón encargado de una fábrica muy acreditada -de productos químicos. En cuanto á la _Historia de la Medicina_ -y á la _Histología normal y patológica_, debía asimilármelas -autodidácticamente, por la lectura de los libros de texto, pues no -había en la capital aragonesa quien pudiera enseñármelas. - -Cuando, llegado el mes de Junio, me disponía en Madrid á sufrir la -prueba del curso, experimenté dos sorpresas desagradables: Todo el -caudal de conocimientos analíticos laboriosamente acopiado en el -Laboratorio del Dr. Ríos vino á ser inútil; porque, según recordarán -cuantos estudiaron por aquellos tiempos, el bueno de Ríos titular -de la citada asignatura en la Facultad de Farmacia, sólo exigía á -los médicos, con una piedad que tenía mucho de desdén, un programa -minúsculo de cuatro ó cinco preguntas, en cada una de las cuales -incluía tan sólo algunos cuadros analíticos de aguas minerales, -composición de la orina, leche, sangre; cuadros sinópticos que todo -el mundo se sabía de coro para salir del paso. Trabajo perdido -resultó también el estudio asiduo de la _Historia de la Medicina_ -según cierto libro francés declarado de texto. Mis condiscípulos de -Madrid, que estaban en el secreto, me desilusionaron profundamente -al informarme de que la susodicha obra no servía de nada, puesto -que el Dr. Santero exigía casi exclusivamente la doctrina de cierto -librito, desconocido para mí, titulado _Prolegómenos clínicos_, -en cuyas páginas el afamado profesor de San Carlos desarrollaba -elocuentemente un curso de filosofía médica y daba rienda suelta á -su pasión fervorosa por Hipócrates y el hipocratismo. Sólo el Dr. -Maestre de San Juan, profesor de _Histología_, ateníase fielmente -al enunciado de su asignatura, examinando con arreglo al texto y -programas oficiales. - -No tuve, por consiguiente, más remedio que encasquetarme, en tres ó -cuatro días de trabajo febril, los amenos cuadros analíticos del Dr. -Ríos y los briosos y entusiastas alegatos vitalistas del Dr. Santero. -Gran suerte fué salir del apretado lance sin más consecuencias que -una horrible cefalalgia y cierta aversión enconada á la mal llamada -libertad de enseñanza; merced á la cual se da con frecuencia el caso ---hoy como entonces-- de que el alumno libre, fiado en la solemnidad -del programa oficial, ignore la materia explicada por el catedrático, -y de que éste prescinda, á veces, con admirable desenvoltura, de la -ciencia que, reglamentariamente, viene obligado á explicar. - -Sugestionado por algunas bellas preparaciones micrográficas que el -Dr. Maestre de San Juan y sus ayudantes (el Dr. López García entre -otros) tuvieron la bondad de mostrarme, y deseoso por otra parte -de aprender lo mejor posible la _Anatomía general_, complemento -indispensable de la _descriptiva_, resolví, á mi regreso á Zaragoza, -crearme un Laboratorio micrográfico. Contando con la bondad -inagotable de D. Aureliano Maestre, aprobé fácilmente la Histología; -pero ni había visto una célula, ni era capaz de efectuar el más -sencillo análisis micrográfico. Y fué lo peor que, á la sazón, no -había en Zaragoza persona capaz de orientarme en los dominios de lo -infinitamente pequeño. Además, la Facultad de Medicina, de que era yo -ayudante y auxiliar, andaba muy escasa de medios prácticos. Sólo en -el Laboratorio de Fisiología existía un microscopio bastante bueno. -Con este viejo instrumento amplificante, y gracias á la buena amistad -con que me distinguía el doctor Borao[1], por entonces ayudante -de Fisiología, admiré por primera vez el sorprendente espectáculo -de la circulación de la sangre. De tan sugestiva demostración he -hablado ya en otro lugar[2]. Aquí expresaré tan sólo que ella -contribuyó sobremanera á desarrollar en mí la afición á los estudios -micrográficos. - - [1] Este simpático condiscípulo, hijo del Rector de la - Universidad de Zaragoza, D. Jerónimo Borao, murió muy joven. - - [2] _Cajal: Reglas y consejos sobre investigación biológica._ 3.ª - edición muy aumentada, págs. 106 y 107. - -Escogido un desván como obrador de mis ensayos prácticos, y reunidos -algunos reactivos, sólo me faltaba un buen modelo de microscopio. -Las menguadas reliquias de mis alcances de Cuba no daban para tanto. -Por fortuna, durante mi última gira á la Corte, me enteré de que en -la calle del León, núm. 25, principal (¡no lo he olvidado todavía!) -habitaba cierto almacenista de instrumentos médicos, D. Francisco -Chenel, quien proporcionaba, á plazos, excelentes microscopios de -Nachet y Verick, marcas francesas entonces muy en boga. Entablé, -pues, correspondencia con dicho comerciante y ajustamos las -condiciones: consistían en abonarle en cuatro plazos 140 duros, -importe de un buen modelo Verick, con todos sus accesorios. La -amplificación de las lentes (entre ellas figuraba un objetivo de -inmersión al agua) pasaba de 800 veces. Poco después me proporcioné, -de la misma casa, un _microtomo_ de Ranvier, una _tournette_ ó rueda -giratoria y otros muchos útiles de micrografía. Á todo subvinieron mi -paga modesta de auxiliar y las flacas ganancias proporcionadas por -los repasos de Anatomía; pero las bases financieras del Laboratorio y -Biblioteca fueron mis economías de Cuba. Véase cómo las enfermedades -adquiridas en la gran Antilla resultaron á la postre provechosas. Por -seguro tengo que, sin ellas, no habría ahorrado un céntimo durante mi -estancia en Ultramar, ni contado, por consiguiente, para mi educación -científica con los recursos indispensables. - -Menester era, además, adquirir libros y Revistas micrográficos. -Escaso andaba de los primeros, á causa de no traducir el alemán, -idioma en que corrían impresos los mejores Tratados de Anatomía -é Histología. Solamente en versiones francesas conseguí leer la -_Anatomía general_, de Henle, y el Tratado clásico de _Histología é -Histoquimia_, de Frey. El Van Kempen y el Robin, excelentes libros -franceses, sirviéronme igualmente de guías. Para los trabajos -prácticos pude consultar el _Microscopio en Medicina_, de Beale, su -_Protoplasma y vida_ y el conocido _Manual técnico_, de Latteux. En -cuanto á Revistas científicas, la escasez de mi peculio me obligó á -circunscribirme al abono de unos Archivos ingleses (_The Quarterly -microscopical Science_) y á una Revista mensual francesa, dirigida -por E. Pelletan (_Journal de micrographie_). De obras españolas -disponía de la del Dr. Maestre de San Juan, muy copiosa en datos, -aunque de lectura un tanto difícil. - -Como se ve por lo expuesto, empecé á trabajar en la soledad, sin -maestros, y con no muy sobrados medios; mas á todo suplía mi ingenuo -entusiasmo y decidida vocación. Lo esencial para mí era modelar mi -cerebro, reorganizarlo con vistas á la especialización, adaptarlo, en -fin, rigurosamente á las tareas analíticas del Laboratorio. - -Claro es que, durante la luna de miel del microscopio, no hacía sino -curiosear sin método y desflorar asuntos. Se me ofrecía un campo -maravilloso de exploraciones, lleno de gratísimas sorpresas. Con este -espíritu de expectador embobado, examiné los glóbulos de la sangre, -las células epiteliales, los corpúsculos musculares, los nerviosos, -etc., deteniéndome acá y allá para dibujar ó fotografiar las escenas -más cautivadoras de la vida de los infinitamente pequeños. - -Dada la facilidad de las demostraciones, sorprendíame sobremanera la -ausencia casi absoluta de curiosidad objetiva de nuestros Profesores, -los cuales se pasaban el tiempo hablándonos prolijamente de células -sanas y enfermas, sin hacer el menor esfuerzo por conocer de vista á -esos transcendentales y misteriosos protagonistas de la vida y del -dolor. ¡Qué digo!... ¡Muchos, quizás la mayoría de los Profesores -de aquellos tiempos menospreciaban el microscopio, juzgándolo hasta -perjudicial para el progreso de la Biología!... Á juicio de nuestros -misoneistas del magisterio, las maravillosas descripciones de células -y de parásitos invisibles constituían pura fantasía. Recuerdo que, -por aquella época, cierto catedrático de Madrid, que jamás quiso -asomarse al ocular de un instrumento amplificante, calificaba de -_Anatomía celestial_ á la Anatomía microscópica. La frase, que hizo -fortuna, retrata bien el estado de espíritu de aquella generación de -Profesores. - -Sin duda, contábanse honrosas excepciones. De cualquier modo, importa -notar que, aun los escasos maestros cultivadores del instrumento de -Jansen y creyentes en sus revelaciones, carecían de esa fe robusta -y de esa inquietud intelectual que inducen á comprobar personal -y diligentemente las descripciones de los sabios. Acaso diputaban -la técnica histológica cual disciplina dificilísima. De semejante -dejadez y falta de entusiasmo hacia estudios que han revolucionado -después la ciencia y descubierto horizontes inmensos á la fisiología -y la patología, da también testimonio un curioso relato de A. -Kölliker[3], célebre histólogo alemán que visitó Madrid allá por el -año de 1849. - - [3] _A. Kölliker: Erinnerungen aus meinem Leben._ Leipzig, 1892. - En una carta á su familia, incluída en este libro, describe el - Museo de ciencias naturales, instalado por entonces (1849) en - la Casa de Aduanas (actual Ministerio de Hacienda), y añade: - «Del Director Graells debo contaros una anécdota. Luce en su - Laboratorio un magnífico microscopio francés, y como yo le - preguntara si había investigado algo con él, contestóme que - no había tenido todavía ocasión de aplicarlo á sus trabajos - científicos por desconocer su manejo. Rogóme que hiciera alguna - demostración con dicho instrumento. Entonces procedí, en unión - de un amigo (M. Witich), á mostrarle los glóbulos de la sangre - humana y la fibra muscular estriada, ante cuyo espectáculo reveló - alegría infantil y nos dió gracias calurosas.» - - Si el ilustre sabio alemán hubiera visitado veinte años después - nuestras Facultades de Medicina y Ciencias, habría podido - comprobar igual abandono y apatía. Los imponentes modelos de - microscopios de Ross ó de Hartnak continuaban inmaculados en sus - cajas de caoba, sin otro fin que excitar en vano la curiosidad de - los alumnos ó la ingenua admiración de los papanatas. - -Comenzaba, según decía, á deletrear con delectación el admirable -libro de la organización íntima y microscópica del cuerpo humano, -cuando se anunció en la _Gaceta_ la vacante de las cátedras de -_Anatomía descriptiva y general_ de Granada y Zaragoza. Contrarióme -la noticia, porque distaba mucho de estar preparado para tomar parte -en el arduo torneo de la oposición. Según dejo apuntado en párrafos -anteriores, antes de entrar en liza, hubiera deseado presenciar -este linaje de contiendas, conocer los gustos del público y de -los jueces, adquirir, en suma, la norma con que se aprecian los -valores positivos cotizables en el mercado universitario. Pero el -autor de mis días, que, como todo padre, se hacía hartas ilusiones -acerca de los méritos y capacidades de su hijo, mostrose implacable. -No hubo, pues, más remedio que obedecerle. Y así, desesperanzado, -y haciendo, como suele decirse, de tripas corazón, concurrí á -aquellas oposiciones, en las cuales, para dos plazas, lucharon -encarnizadamente nueve ó diez opositores, algunos verdaderamente -brillantes. - -Durante los ejercicios, mis fundados recelos quedaron plenamente -confirmados. Pusieron aquéllos de manifiesto, según yo presumía, -que en la _Anatomía descriptiva clásica_ y _prácticas de disección_ -rayaba yo tan alto como el que más. Pero la imparcialidad me obliga -á reconocer que, bajo ciertos respectos, mostré también deplorables -deficiencias: ignorancia de algunos conceptos biológicos de alcance -filosófico; desdén hacia reglas interpretativas sacadas de la -anatomía comparada, la ontogenia ó la filogenia; desconocimiento -de ciertas minucias y perfiles de técnica histológica puestos en -moda por el Dr. Maestre de San Juan; en fin, desvío hacia todas -esas especulaciones de carácter ornamental, preciadas flores de -pensamiento que ennoblecen las áridas cuestiones anatómicas y elevan -y amenizan la discusión. - -Pero no fué esto sólo. En aquella ocasión revelé, además, lagunas -de educación intelectual y social no sospechadas por mi padre. -Perjudicóme, en efecto, sobremanera, mi ignorancia de las formas -de la cortesía al uso en los torneos académicos; me deslució una -emotividad exagerada, achacable sin duda á mi nativa timidez, pero -sobre todo á la falta de costumbre de hablar ante públicos selectos -y exigentes; hízome, en fin, fracasar la llaneza y sencillez -del estilo y hasta, á lo que yo pienso, la única de mis buenas -cualidades: la total ausencia de pedantismo y solemnidad expositiva. -Entre aquellos jóvenes almibarados, educados en el retoricismo -clásico de nuestros Ateneos, mi ingenuidad de pensamiento y de -expresión sonaba á rusticidad y bajeza. En mi candor de doctrino, -asombrábame el garbo y la gallardía con que algunos opositores de -la clase de facundos hacían excursiones de placer por el dilatado -campo del evolucionismo ó del vitalismo, ó, cambiando de registro, -proclamaban, sin venir á cuento y llenos de evangélica unción, la -existencia de Dios y del alma, con ocasión de referir la forma -del calcáneo ó del apéndice ileocecal. Á la verdad, ni entonces -ni después fuí bastante refinado para cultivar tan transparentes -habilidades, ni para exornar mi pobre ciencia con filigranas y -colorines, reñidos, á mi ver, con la austeridad y el decoro de la -cátedra. - -Pero, volviendo á mi derrota, añado que sólo en dos cosas atraje -un tanto la curiosidad del público y del Jurado: por mis dibujos -de color en la pizarra el día de la lección, y por los copiosos -detalles con que adorné las pocas preguntas de anatomía descriptiva -que me tocaron en el primer ejercicio (la mayoría de los temas se -referían á técnica histológica y á cuestiones generales, en que yo -flojeaba). En cuanto al ejercicio práctico, en que tantas esperanzas -cifrara el autor de mis días, constituyó, como de costumbre, pura -comedia. Escogióse al efecto una disección llanísima: la preparación -de algunos ligamentos articulares. De esta suerte todos quedamos -igualados. - -En mi fracaso, que sentía sobre todo por el disgusto y decepción que -iba á ocasionar á mi progenitor y maestro, me consoló algo el saber -que se me adjudicó un voto para una de las cátedras, y que este voto -lo debí á un profesor tan sabio, recto y concienzudo como el Dr. -Martínez y Molina, con razón llamado la _perla de San Carlos_[4]. - - [4] Tiempo después me dijeron que el Dr. Martínez y Molina, único - juez que descubrió algún mérito en el humilde y desconocido - provinciano, conservó mucho tiempo, á los fines de la - demostración en cátedra, mis representaciones en color del tejido - óseo y del proceso de la osificación. Tan tímido y huraño era yo - entonces, que ni siquiera me atreví á visitarle para agradecerle - su fina y honrosa atención. - -Transcurrido más de un año (1879), se anunció á oposición la vacante -de la cátedra de Granada. Conocedor de mis defectos, había procurado -corregirlos en la medida de lo posible. Perfeccionéme en la técnica -histológica, sirviéndome de guía el admirable libro titulado _Manuel -technique d’histologie_[5], escrito por Ranvier, ilustre Profesor -del Colegio de Francia; aprendí á traducir el alemán científico; -adquirí y estudié á conciencia diversas obras tudescas de Anatomía -descriptiva, general y comparada; me impuse en las modernas teorías -tocantes á la evolución, de que por entonces eran porta-estandartes -ilustres Darwin, Häckel y Huxley; amplié bastante mis noticias -embriológicas; adornéme, en fin, con algunos de aquellos primores -especulativos que, según pude ver, seducían, acaso más de la cuenta, -á públicos y tribunales. Por primera vez, en mi vida, decidí, pues, -ser algo hábil y ofrendar sacrificios á las gracias. - - [5] Debo al Dr. Salustiano Fernández de la Vega, opositor - triunfante de la cátedra de Anatomía de Zaragoza, el conocimiento - de esta inapreciable obra, que tanto contribuyó á formar mi gusto - hacia la investigación original. - -Tranquilo y esperanzado estaba, dando los últimos toques á mi -intensiva preparación anatómica, cuando cierto día me detiene un -amigo, espetándome á quemarropa: - ---Voy á darte un consejo. No te presentes en las próximas oposiciones -á la cátedra de Granada. - ---¿Por qué? - ---Porque no _te toca todavía_: déjalo para más adelante y todo saldrá -como una seda. - ---Pero... - ---Advierte, criatura, que el tribunal de oposiciones que acaba de -nombrarse ha sido forjado expresamente para hacer catedrático á M., -por cuyos talentos ciertos señores de Madrid sienten gran admiración. - ---Pero si M. se ha preparado siempre para oposiciones á Patología -médica y jamás se ocupó de Anatomía... - ---Cierto; mas no es cosa de esperar varios años una vacante de -Patología. Sus poderosos protectores desean hacerlo catedrático -sobre la marcha; y puesto que, por ahora, la única puerta abierta -es la _Anatomía descriptiva_, á ella se atienen. ¡Vamos!... sé por -una vez siquiera sumiso y razonable, y evita el aumentar, con tus -imprudencias, el número de tus enemigos. Cediendo, te congraciarás -con personajes omnipotentes, de cuya buena voluntad depende tu -porvenir... - ---Agradezco tus consejos, pero no puedo seguirlos. Desertando de -las oposiciones, mi padre se pondría, y con razón, furioso, yo no -tendría más remedio que arrinconarme en un pueblo. Además, después -de varios años de asidua preparación anatómica, ¿no sería bochornoso -desaprovechar la primera ocasión que se me presenta para justificar -mis pretensiones? Por importante que sea alcanzar la codiciada -prebenda, lo es todavía más demostrar á mis jueces y al público que -he perfeccionado mis conocimientos y que, penetrado de mis defectos, -he sabido, si no corregirlos del todo, atenuarlos notablemente, -triunfando de mí mismo. - ---¡Pues no serás nunca catedrático ó lo serás muy tarde, cuando -peines canas!... - ---Al precio de la cobardía y de la abdicación no lo seré nunca... - -Pronto tuve ocasión de comprobar la exactitud de la noticia. En -efecto, el tribunal, salvo alguna excepción, constaba de amigos -y clientes del que por entonces ejercía omnímoda é irresistible -influencia en la provisión de cátedras de Medicina. En descargo del -aludido personaje, debo, sin embargo, declarar que M. había sido un -brillante discípulo suyo, que adornaban á éste prendas relevantes -de carácter y talento, y además que en asegurar el triunfo del -novel anatómico puso todo su empeño el Dr. Fernández de la Vega, -catedrático de Anatomía de Zaragoza, pariente del ilustre Presidente -del tribunal y condiscípulo y fraternal amigo de M.[6]. - - [6] La devoción y el afecto que D. Salustiano sentía por M. - eran tan hondos, que desde un pueblo de Navarra le trajo á - Zaragoza, le alojó en su propio domicilio, le nombró su ayudante - y le instruyó rápidamente en los estudios anatómicos. ¡Y, sin - embargo, estos Pílades y Orestes de la amistad más cordial - acabaron por regañar, en testimonio de que todo es pasajero en - este pícaro mundo, hasta los afectos inspiradores de las grandes - generosidades!... - -Á su tiempo[7], verificáronse las oposiciones. En ellas tuve la -suerte de hacer patentes los progresos de mi aplicación. Mis -conocimientos histológicos proporcionáronme ocasiones de lucimiento; -y la lectura de las Revistas y libros alemanes, ignorados de mis -adversarios, prestaron á mi labor un colorido de erudición y -modernismo sumamente simpáticos. - - [7] Efectuáronse en 1880. - -Sólo había un contrincante que contrarrestaba y soslayaba -habilísimamente mis asaltos, si no por la superioridad de su -preparación anatómica (que era nada vulgar), por la claridad y -agudeza de su entendimiento y la hermosura incomparable de su -palabra. Aludo al malogrado é ilustre maestro D. Federico Olóriz, -quien, estrenándose en aquella contienda, dió ya la medida de todo lo -que valía y podía esperarse del futuro catedrático de la Facultad de -Medicina de Madrid. - -Entonces, D. Federico, que figuraba en mi trinca, atacábame -reciamente, persuadido quizás de que yo era el único adversario serio -con quien tenía que habérselas. Y cuando, platicando campechanamente -en los pasillos de San Carlos, le saqué de su error, pronunciando el -nombre del afortunado candidato oficial, reíase de lo que llamaba mis -pesadas bromas aragonesas. - ---¡Pero si no pasa de ser un joven discreto que denuncia á la legua -al primerizo en los estudios anatómicos y en el arte de la disección! - ---Pues ese anatómico improvisado será catedrático de Granada, y -usted, con todo su saber y talento, tendrá que resignarse al humilde -papel de ayudante suyo, á menos de cambiar definitivamente de rumbo... - ---¡Imposible!... - -Pero el imposible se cumplió. Los amigos del Presidente dieron una -vez más pruebas de su inquebrantable disciplina, y el pobre Olóriz, -asombro del público y de los jueces, tuvo que contentarse con un -tercer lugar en terna (yo obtuve el segundo). - -Con todo lo cual no quiero expresar que M. fuera un mal catedrático. -El dictador de San Carlos no solía poner sus ojos en tontos. Dejo -consignado ya que M. era un joven de mucho despejo y aplicación y -que, si se lo hubiera propuesto de veras, habría llegado á ser un -excelente maestro de Anatomía. En aquella contienda faltáronle -preparación teórica suficiente y vocación por el escalpelo. Así, -en cuanto se le proporcionó ocasión, trasladóse á una cátedra de -Patología médica de Zaragoza, donde resultó, según era de presumir, -un buen maestro de Clínica médica. Más adelante, con aplauso de -muchos --incluyendo el mío muy sincero--, ascendió, por concurso, á -una cátedra de San Carlos. - -Creo que fué en Marzo de 1879 cuando se me nombró, en virtud de -oposición, _Director de Museos anatómicos_ de la Facultad de -Medicina de Zaragoza. De aquellos ejercicios, á que concurrió, -entre otros jóvenes, cierto discípulo muy brillante de la Escuela -de Valencia --por cierto apasionadísimo de Darwin y de Häckel--, -sólo quiero recoger un dato revelador de las grandes _simpatías_ -con que me distinguían mis paisanos y maestros. Acabado el último -ejercicio, los dos catedráticos zaragozanos votaron sin vacilar al -opositor valenciano; y precisamente los tres profesores forasteros, -que acababan de ganar por oposición sus cátedras, y eran, por -tanto, ajenos á las ruines rencillas de campanario, me otorgaron -sus sufragios. Uno de estos varones rectos, á quienes debo eterno -agradecimiento, fué D. Francisco Criado y Aguilar, actual decano de -la Facultad de Medicina de Madrid[8]. - - [8] Aquel resultado fué decisivo para mi carrera. Si cualquiera - de los jueces forasteros que tuvieron la bondad de apoyarme - hubiera atendido las voces rencorosas de ciertos profesores - aragoneses, mi vida hubiera corrido por cauce diferente. Porque - mi padre, algo desilusionado á causa de mi derrota en Madrid, - había resuelto, en caso de nuevo fracaso, convertirme en médico - de partido. Y de seguro lo hubiera conseguido, aunque no el que - yo abandonase mis aficiones predilectas hacia la investigación - micrográfica. - -[Ilustración: El autor allá por los años de 1878 ó 1879, enfermo -todavía del paludismo contraído en Cuba.] - -Transcurridos cuatro años (1883) publicáronse dos nuevas vacantes -á proveer en turno de oposición: la de Madrid, producida por el -fallecimiento del caballeroso y buenísimo Dr. Martínez Molina, y -la de Valencia, debida á la muerte del Dr. Navarro. Apocado como -siempre en mis aspiraciones, firmé exclusivamente las oposiciones de -Valencia: con mejor acuerdo, Olóriz solicitó ambas plazas. - -En aquella ocasión demostróse una vez más el adagio vulgar: «del -exceso del mal viene el remedio». El escándalo provocado por la -injusticia cometida con Olóriz en sus oposiciones á la cátedra -de Granada (1880), repercutió desde la Universidad á las esferas -del Gobierno. Y ocurrió que el Sr. Gamazo, á la sazón Ministro de -Fomento, resuelto á evitar nuevos abusos, designó, ó influyó para que -se designase, un Tribunal cuyo saber é independencia estuvieran al -abrigo de toda sospecha. La presidencia del nuevo Jurado fué otorgada -al Dr. Encinas, quien, con la ruda franqueza proverbial en él, -expresó al Ministro: - ---Donde yo esté no valdrán chanchullos. Á fuer de caballero, prometo -desde ahora que, ó no habrá catedrático, ó lo será por unanimidad. Y -eso lo mismo en la cátedra de Madrid que en la de Valencia. - -Y así acaeció. - -Gracias á la imparcialidad de este Tribunal, donde, según tengo -entendido, no figuraba ningún juez de los anteriores, Olóriz y yo, -infelices provincianos desprovistos de valedores, conseguimos al -fin honrarnos con la toga del maestro. Como teníamos descontado, -el brillante discípulo de la Escuela de Granada triunfó sobre sus -contrincantes por voto unánime de los jueces. Y el mismo Tribunal, -salvo el Presidente, que, por motivos de salud, fué sustituído por -el gran Letamendi, tuvo también la bondad de proponerme, _nemine -discrepante_, para la cátedra de Anatomía de la Facultad de Medicina -de Valencia. Yo rendí siempre al genialísimo maestro catalán culto -fervoroso; pero desde entonces, á la ingenua admiración intelectual, -juntáronse las cálidas y leales ofrendas del afecto y la gratitud[9]. - - [9] Pasadas aquellas oposiciones, trabé intimidad con el eximio - catedrático de Patología general de San Carlos, acudiendo casi - diariamente á su casa, donde había instalado un Laboratorio de - micrografía y bacteriología. Letamendi tenía empeño en ilustrar - su obra, en vías de ejecución, _Curso de Patología general_, - con microfotografías, y yo me presté á ejecutar algunas pruebas - y á enseñar á los ayudantas del maestro la fabricación de las - placas ultra-rápidas al gelatino-bromuro, entonces poco ó nada - conocidas. ¡Qué ratos deliciosos pasábamos junto aquel hombre - cuyo ingenio, vibrante de gracia y de agudeza, proyectaba - vivísima luz sobre las cuestiones más abstrusas y que, cuando no - convencía, sabía al menos hacer pensar!... - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO II - - Caigo enfermo con una afección pulmonar grave. -- Abatimiento y - desesperanza durante mi cura en Panticosa. -- Restablecimiento de - mi salud en San Juan de la Peña. -- La fotografía como alimento - de mis gustos artísticos contrariados. -- Contraigo matrimonio - y comienzan las preocupaciones de la familia, que en nada - menoscaban el progreso de mis estudios. -- Vaticinios fallidos - de mis padres y amigos con ocasión de mi boda. -- Mis primeros - ensayos científicos. - - -El deseo de juntar en un solo capítulo cuanto se refiere á mis -fracasos y éxitos como opositor, me han llevado á alterar el orden -cronológico de la narración. Necesito, pues, retroceder ahora en la -corriente de mis recuerdos y referir algunos hechos ocurridos en -el lapso de tiempo mediante entre 1878 y 1884, fecha de mi toma de -posesión de la Cátedra de Anatomía de Valencia. - -Allá por el año de 1878, hallábame cierta noche en el jardín del -café de la Iberia, en compañía de mi querido amigo D. Francisco -Ledesma --abogado de talento y á la sazón capitán del Cuerpo de -Administración Militar--, jugando empeñada partida de ajedrez. -Cuando más absorto estaba meditando una jugada, me acometió de -pronto una hemoptisis. Disimulé lo mejor que pude el accidente, por -no alarmar al amigo, y continué la partida hasta su término. Con la -preocupación consiguiente, retiréme á casa. En el camino cesó casi -del todo la hemorragia. Nada dije á mi familia; cené poco; rehuí toda -conversación de sobremesa y acostéme en seguida. Al poco rato me -asaltó formidable hemorragia: la sangre, roja y espumosa, ascendía á -borbotones del pulmón á la boca, amenazándome con la asfixia. Avisé á -mi padre, que se alarmó visiblemente, prescribiéndome el tratamiento -habitual en casos tales. - -La palidez y emaciación progresivas que había notado en su hijo desde -algunos meses atrás, en complicidad con los efectos del paludismo, -jamás completamente extirpados, le habían llevado á sospechar que se -preparaba gravísima infección. Naturalmente, mi padre no me expresó -de modo explícito su convicción, ni sus pesimísimos pronósticos; pero -yo los adiviné fácilmente, al través de su minucioso interrogatorio y -de sus frases artificiosamente confortadoras. - -Además, un médico rara vez se hace ilusiones sobre su estado. Estaban -demasiado frescos en mi memoria los síntomas del terrible mal -aprendidos en los libros, así como las tristes imágenes de infelices -soldados que, después de su repatriación, morían en los hospitales -ó en el seno de sus familias, víctimas de la tisis traidoramente -preparada por el paludismo. Por otra parte, mi _hábito exterior_ -no era para ilusionar á nadie: la fiebre alta consecutiva al -accidente hemorrágico, la disnea, la tos pertinaz, los sudores, la -demacración..., todos los rasgos de mi dolencia coincidían punto por -punto con aquellas deplorablemente exactas descripciones de las obras -patológicas. ¡Cuánto hubiera yo dado entonces por borrar las nociones -científicas aprendidas! ¡Qué pena ser médico y enfermo á la vez!... - -Ello es que caí en un abatimiento y desesperanza que no había -conocido ni en los más graves episodios morbosos de mi estancia en -Cuba. Contribuyó también, sin duda, á mi desaliento el recuerdo, -harto vivo y punzante, de mi vencimiento en Madrid. - -Me era imposible desterrar de mi espíritu la angustiosa idea de la -muerte. Aferrábase á mi sensibilidad exasperada con una obstinación -que rechazaba, _á priori_, los planes terapéuticos é higiénicos mejor -encaminados. Consideraba fenecida mi carrera, frustrado mi destino, -pura quimera el ideal de contribuir con algo al acervo común de la -cultura patria. - -Reconocí, lleno de amargura, que el disparatado romanticismo -adquirido durante mi adolescencia con las lecturas de Chateaubriand, -Lamartine, Victor Hugo, Lord Byron y Espronceda, me había asesinado. -Á causa de ellas, había consumido sandiamente todo el rico patrimonio -de energía fisiológica heredado de mis mayores. En mi desesperación, -volvíme misántropo y llegué á menospreciar las cosas más santas y -venerables... - -Dos meses después pude, sin embargo, abandonar el lecho, pero sin -alegría y sin ilusiones. «Esto es una tregua --me decía--, no una -resurrección. Volverán nuevos ataques y con ellos el ineluctable -desenlace...» - -Sólo la religión me hubiera consolado. Por desgracia, mi fe había -sufrido honda crisis con la lectura de los libros de filosofía. -Ciertamente, del naufragio se habían salvado dos altos principios: -la existencia del alma inmortal y la de un ser supremo rector del -mundo y de la vida. Pero la especie de estoicismo á lo Epicteto y -Marco Aurelio, que yo profesaba entonces (si verdaderamente profesaba -alguna filosofía), no transcendía del mundo del pensamiento á la -esfera de la voluntad. El instinto vital, esencialmente egoísta, -se revelaba contra las consecuencias prácticas de una concepción -filosófica, que pone la dicha en la serena resignación al destino y -en la ciega obediencia á las leyes naturales. - -«Admito --me decía-- que el viejo, y más si es filósofo, muera -impasible y resignado; la muerte llega en sazón, cumplido el fin -primordial de la vida, labrado un modesto sillar en el luminoso -templo del espíritu.» Por lo cual comprendía bien que Epicuro -anciano, atormentado por el mal de piedra, y sobreponiéndose á sus -torturas, escribiera á su amigo Idomeneo estas palabras, donde -resplandece noble y consolador orgullo: «Hallándome en el feliz y -último día de mi vida, y aun ya muriendo, os escribimos así: tanto es -el dolor que nos causan la estranguria y la disentería, que parece -no puede ser ya mayor su vehemencia. No obstante, se compensa de -algún modo con la recordación de nuestros inventos y raciocinios»[10]. - - [10] _Diógenes Laercio_: Traducción de Ortiz y Sanz, 1887. - -¿Dónde estaban mis invenciones para consolarme? Ni ¿cómo aceptará -resignado la muerte quien, por no haber en realidad vivido, no deja -rastro de sí ni en los libros ni en las almas? Esta idea de la -irremediable inutilidad de mi existencia sumergíame en angustiosa -zozobra. - -Más sereno y alentado que yo, mi padre concibió esperanzas de -curación, al advertir en mi dolencia los primeros tenues signos -de alivio. Para promoverla y consolidarla, me envió, llegado el -verano, á los tan acreditados baños de Panticosa. Deseaba que, una -vez tomadas las aguas, permaneciera yo un mes ó dos, en compañía de -mi hermana, instalado en la cima del famoso Monte Pano, en San Juan -de la Peña, donde existe un convento semiarruinado, habitado por -pastores y rodeado de bosques seculares. El programa, como vamos á -ver, cumplióse en todas sus partes. - -En Panticosa comencé á reaccionar algo contra mi desaliento. Sin -embargo, de vez en cuando, sufría crisis de negra tristeza á lo -Leopardi. El sentimentalismo de mi adolescencia tuvo por aquel tiempo -peligrosos retoñamientos. Unas veces, escribía versos henchidos de -necios é impíos apóstrofes; otras, inspirado en ideas casi suicidas, -ascendía renqueando y febril á los picachos próximos al balneario, -y me abismaba en la contemplación de aquel cielo azul, casi negro -en fuerza de la pureza del aire, y en donde en breve --pensaba yo-- -habría de perderse para siempre mi alma errante. Recuerdo que una -tarde, presa de mis raptos macabros, escalé cima elevada, á la que -llegué sin resuello y casi desfalleciente; y tumbado sobre una peña, -concebí el propósito de dejarme morir de cara á las estrellas, lejos -de los hombres, sin más testigos que las águilas, ni más sudario que -la próxima nevada otoñal. ¡Qué delirios!... - -Pero aquella muerte poética y romántica que yo apetecía (ó fingía -apetecer, por puro diletantismo morboso, porque realmente de aquellos -nebulosos estados de conciencia no me doy cuenta ahora claramente) -no acababa de llegar. Y cosa singular, cuantas más atrocidades -cometía menos grave me encontraba. Cesaron las hemoptisis; disminuía -la fiebre; abonanzaba el estado general; en fin, mis pulmones y -músculos, sometidos á pruebas bárbaras, funcionaban de cada vez -mejor. Estaba visto, que no se muere cuando se piensa. Á lo mejor, -el caballo que creíamos apocado y débil resulta más animoso que -el jinete, á quien suele dar elocuentes lecciones de discreción y -cordura. Poco á poco, la convicción de la vida se abrió paso en mi -corazón y en mi espíritu. - -Aparte la incuestionable mejoría, contribuyó no poco á darme ánimos -el sugestivo y admirable espectáculo de la tranquilidad de los -tuberculosos. Sabido es que el valor y la alegría son esencialmente -contagiosos. Ninguno de aquellos tísicos, la mayoría jóvenes como -yo, confesaba su mal; antes bien, afirmaban, impertérritos, ser -simples catarrosos ó padecer del estómago. Algunos decían acudir al -balneario sin necesidad, por puro agradecimiento á las milagrosas -aguas; palabras de seguridad que resultaban amargamente irónicas al -contemplar el amoratado círculo de los hundidos ojos y las febriles -rosetas de las mejillas. Aun los postrados en el lecho, mostrábanse -en su mayoría satisfechos, pareciendo abrigar la firme creencia en -próxima curación. - -Recuerdo á este propósito la respuesta de una señorita muy discreta -de Cervera, á quien conocía yo por haber sido, durante mi estancia en -Cataluña, varias veces alojado en su casa. Sorprendido al contemplar -los estragos que la traidora enfermedad había causado en su hermoso -rostro, la pregunté, harto indiscretamente, cómo iba de salud. - ---Yo, muy bien, gracias á Dios --contestó--. Por fortuna no tengo -nada. Si vengo á estas aguas es por acompañar á mi padre, que padece -un catarro crónico. Tan buena me encuentro, que dentro de dos meses -pienso casarme con L. (un propietario muy honorable de la localidad). - -Meses después supe que la valerosa doncella, cuya boda parecía tan -próxima, había fallecido por consunción. Y es que la mujer tiene para -la enfermedad una entereza de que carecemos los hombres. El instinto -le da increíble fortaleza. Sabe ó adivina que la belleza es el -resplandor de la salud, y oculta con exquisito pudor, y á veces con -sutilísimos ardides, sus íntimas dolencias. - -[Ilustración: Monasterio viejo de San Juan de la Peña. La famosa -cueva contemplada á vista de pájaro (fotografía hecha por el autor -con placas de su fabricación).] - -[Ilustración: Bosque de pinos situado en la cima del Monte Pano, en -donde convalecí de la tuberculosis (fotografía hecha por el autor).] - -La afabilidad de los tuberculosos y, sobre todo, el tranquilo valor -de la tísica de Cervera, acabaron por avergonzarme. Resolví desde -entonces no estar enfermo. Sobreponiéndose autocráticamente á mis -pulmones, mi cerebro decretó que todo era aprensión injustificada. Se -acabaron para mi las meticulosidades del régimen, las prescripciones -de la higiene y de la farmacopea. En mi desprecio por la terapéutica, -suspendí definitivamente la bebida de la famosa agua nitrogenada, -é hice vida absolutamente normal. Ciertamente, mis pulmones -refunfuñaban algo; pero yo juré no hacerles caso. ¡Allá ellos! Y me -entregué al dibujo, á la fotografía, á la conversación y al paseo, -como si tuviera ante mí un programa de vida y de acción inacabable. - -Cuando, de regreso del balneario, pasé por Jaca y me instalé con mi -hermana en el monasterio nuevo de San Juan de la Peña, hallábame -sumamente animado y con todos los signos de una franca convalecencia. -Lo apacible y pintoresco del lugar; una alimentación suculenta á -base de carne y leche; giras diarias por los bosques circundantes; -interesantes visitas al viejo monasterio de la Cueva, donde duermen -su eterno sueño los antiguos monarcas de Aragón; excursiones -fotográficas á los alrededores de la montaña y á la cercana aldea -de Santa Cruz de la Serós, etc..., acabaron por traerme, con la -seguridad de vivir, el vigor del cuerpo y la serenidad del espíritu. -Héteme, pues, reintegrado al cauce de la existencia, con sus -inquietudes y batallas. ¡Aún no era tiempo!... - -Grandes médicos son el sol, el aire, el silencio y el arte. Los dos -primeros tonifican el cuerpo; los dos últimos apagan las vibraciones -del dolor, nos libran de nuestras ideas, á veces más virulentas que -el peor de los microbios, y derivan nuestra sensibilidad hacia el -mundo, fuente de los goces más puros y vivificantes. - -Considero que la fotografía, de que era yo entonces ferviente -aficionado, cooperó muy eficazmente á distraerme y tranquilizarme. -Ella me obligaba á continuado ejercicio, y, proponiéndome á diario -la ejecución de temas artísticos, sazonaba la monotonía de mi retiro -con el placer de la dificultad vencida y con la contemplación de los -bellos cuadros de una naturaleza variada y pintoresca. - -Estas aficiones al arte de Daguerre habían nacido años antes, en -la época del _colodion_ heróico, y su cultivo vino á ser como una -compensación feliz, destinada á satisfacer tendencias pictóricas -definitivamente defraudadas por consecuencia de mi cambio de rumbo -profesional. Porque sólo el objetivo fotográfico puede saciar el -hambre de belleza plástica de quienes no gozaron del vagar necesario -para ejercitar metódicamente el pincel y la paleta. - -Más tarde, casado ya, llevé mi culto por el arte fotográfico hasta -convertirme en fabricante de placas al _gelatino-bromuro_, y me -pasaba las noches en un granero vaciando emulsiones sensibles, -entre los rojos fulgores de la linterna y ante el asombro de la -vecindad curiosa, que me tomaba por duende ó nigromántico. Esta -nueva ocupación, tan distante de mi devoción hacia la Anatomía, fué -consecuencia de las insistentes demandas de los profesionales de la -fotografía. Desconocíanse por aquella época en España las placas -ultrarrápidas al gelatino-bromuro, fabricadas á la sazón por la -casa Monckoven, y que costaban, por cierto, sumamente caras. Había -yo leído en un libro moderno la fórmula de la emulsión argéntica -sensible, y me propuse fabricarla para satisfacer mis aficiones á -la fotografía instantánea, empresa inabordable con el engorroso -proceder del _colodion húmedo_. Tuve la suerte de atinar pronto con -las manipulaciones y aun de mejorar la fórmula de la emulsión; y -mis afortunadas instantáneas de lances del toreo, y singularmente -una, tomada del palco presidencial cuajado de hermosas señoritas -(tratábase de cierta corrida de beneficencia, patrocinada y presidida -por la aristocracia aragonesa), hicieron furor, corriendo por los -estudios fotográficos y alborotando á los aficionados. Mis placas -rápidas gustaron tanto, que muchos deseaban ensayarlas. - -Sin quererlo, pues, me ví obligado á fabricar emulsiones para -los fotógrafos de dentro y fuera de la capital, instalando -apresuradamente un obrador en el granero de mi casa y convirtiendo -á mi mujer en ayudante. Si en aquella ocasión hubiera yo topado -con un socio inteligente y en posesión de algún capital, habríase -creado en España una industria importantísima[11] y perfectamente -viable. Porque, en mis probaturas, había dado yo, casualmente, con un -proceder de emulsión más sensible que los conocidos hasta entonces, -y por tanto, de facilísima defensa contra la inevitable concurrencia -extranjera. Por desgracia, absorbido por mis trabajos anatómicos y -con la preparación de mis oposiciones, abandoné aquel rico filón que -inopinadamente se me presentaba. - - [11] Todas las fábricas que se han instalado después en España - sobre la base de grandes capitales, con ingenieros extranjeros - al frente, han fracasado lastimosamente. Estas iniciativas, - laudables en principio, puesto que tiran á rescatar para España - las docenas de millones de francos que nos cuesta la compra en el - extranjero de placas fotográficas, han venido demasiado tarde. - Sin fábricas nacionales de cristal ni de productos químicos, y lo - que es más grave, sin patentes de invención de ninguna especie, - se ha querido luchar con las excelentes marcas extranjeras de - Lumière y Jougla, casas que, en virtud de incesantes trabajos - de investigación, han elevado sus placas al último grado de - perfección y fijado precios sumamente moderados. - -Allá á fines del 79, cuando, olvidado de mis achaques, acababa -de obtener la plaza de _Director del Museo Anatómico_, tomé la -resolución de casarme, contra la opinión de mis padres y de los -amigos, que presagiaban un desastre. Para un soñador impenitente, -despreciador del vil metal y de todos los prejuicios sociales, claro -es que mi matrimonio debía indefectiblemente constituir un enlace -romántico. - -He aquí cómo conocí á mi futura: De vuelta de un paseo por Torrero, -encontré cierta tarde á una joven de apariencia modesta, acompañada -de su madre. Su rostro, sonrosado y primaveral, asemejábase al de las -madonas de Rafael, y aún mejor, á cierto cromo-grabado alemán que -yo había admirado mucho y que representaba la Margarita del Fausto. -Me atrajeron, sin duda, la dulzura y suavidad de sus facciones, la -esbeltez de su talle, sus grandes ojos verdes encuadrados de largas -pestañas y la frondosidad de sus cabellos; pero me sedujo más que -nada cierto aire de infantil inocencia y de melancólica resignación -desprendido de toda su persona. Seguí á la joven desconocida hasta -su domicilio; averigüé que era huérfana de padre --un modesto -empleado--, y que se trataba de una muchacha honrada, modesta y -hacendosa. Y entablé relaciones con ella. Tiempo después, sin que -los consejos de la familia fueran poderosos á disuadirme, contraje -matrimonio, no sin estudiar á fondo la psicología de mi novia, que -resultaba ser, según yo deseaba, complementaria de la mía. - -Mi resolución, comentada por los camaradas en tertulias y cafés, fué -unánimemente calificada de locura. Ciertamente, mirado el acto desde -el punto de vista económico, podía significar un desastre. Valor se -necesitaba, en efecto, para fundar una familia cuando todo mi haber -se reducía al sueldo de 25 duros al mes, y á los 8 ó 10 más, á lo -sumo, granjeados por mis repasos de Anatomía é Histología. Así es -que la boda se celebró casi en secreto; no quise molestar á los -parientes ni amigos con andanzas que sólo interesaban á mi persona. - -Recuerdo que cierto compañero, extrañado de verme entrar con tanto -heroísmo en el azaroso gremio de los padres de familia, exclamó: «¡El -pobre Ramón se ha perdido para siempre! ¡Adiós estudio, ciencia y -ambiciones generosas!» - -Fatídicos eran los presagios: mi padre vaticinaba mi muerte en breve -plazo; los amigos me daban por definitivamente fracasado. - -Y en principio, mis censores discurrían atinadamente. Es -incuestionable que, en la mayoría de los casos, la vanidad -femenil, junto con las necesidades y afanes del hogar, acaparan -financieramente toda la actividad mental del esposo, á quien se -impone, con todo su desolador prosaísmo, el conocido _primum -vivere_... Mas en los negocios humanos es preciso, para acertar, -fijarse, más que en las reglas, en las condiciones individuales, en -las tendencias y sentimientos íntimos. Olvidamos á menudo que, en la -sociedad conyugal, al lado de factores económicos, actúan también -resortes éticos y sentimentales decisivos, á cuyo influjo prodúcense -impensadas y casi siempre felices metamorfosis de la personalidad -física y moral de los esposos. En virtud de estas transformaciones -mentales y de la consiguiente integración de actividades, la sociedad -conyugal constituye una personalidad superior, capaz de crear valores -intelectuales y económicos enteramente nuevos ó apenas latentes en -los sumandos. - -Por no haber tenido en cuenta estos factores, fallaron de medio á -medio las profecías de los amigos. Físicamente, mejoré á ojos vistos, -reconociendo todos que, desde mi regreso de Cuba, jamás fué mi estado -tan satisfactorio. Mi mujer, con una abnegación y una ternura más -que maternales, se desvelaba por cuidarme y consolidar mi salud. -En cuanto al tan cacareado abandono del estudio y de toda ambición -elevada, bastará hacer notar que años siguientes, y cuando ya tenía -dos hijos, publiqué mis primeros trabajos científicos y gané por -oposición la cátedra de Anatomía de Valencia. - -La armonía y la paz del matrimonio tienen por condición inexcusable -el que la mujer acepte de buen grado el ideal de la vida perseguido -por el marido. Por consiguiente, malógranse la dicha del hogar y -las más nobles ambiciones cuando la compañera se erige, según vemos -á menudo, en director espiritual de la familia, y organiza por sí -el programa de los trabajos y aspiraciones de su cónyuge. Bajo este -aspecto, debo confesar que jamás tuve motivo de disgusto. - -Lejos de lamentar, según les ha ocurrido á muchos aficionados á -la ciencia ó al arte en España[12], esa derivación casi exclusiva -de las rentas hacia las disipaciones y vanidades del vestir, del -teatro ó del lujo doméstico, sólo hallé en mi compañera facilidades -para costear y satisfacer mis aficiones y continuar mi carrera. No -hubo, pues, dinero para perifollos, teatros, coches y veraneos, -pero sí para libros, Revistas y objetos de Laboratorio. Y aunque -estos elogios parezcan extraños y aun inconvenientes en mi pluma, -complázcome en declarar, que no obstante una belleza que parecía -invitarla á lucir en visitas, paseos y recepciones, mi esposa se -condenó alegremente á la obscuridad, permaneciendo sencilla en sus -gustos, y sin más aspiraciones que la dicha tranquila, el buen -orden en la administración del hogar y la felicidad del marido y de -sus hijos. Que, dados mi carácter y tendencias, mi elección fué -un acierto, reconociéronlo pronto mis progenitores, singularmente -mi madre, que acabó por querer sinceramente á su nuera, con quien -compartía tantas virtudes domésticas y tantas analogías de gustos y -carácter. - - [12] Á esto aludo particularmente en mi libro _Reglas y consejos - sobre la investigación biológica_, 4.ª edición, pág. 154 y - siguientes. - -Digamos ahora algo de mis primeras producciones científicas. Según es -de presumir, tales ensayos (en número de dos, publicados en Zaragoza -en folleto aparte), fueron bastante flojos. - -El primero de ellos, intitulado: _Investigaciones experimentales -sobre la inflamación en el mesenterio, la córnea y el cartílago_, -apareció en 1880, ilustrado con algunos grabados litográficos que -ejecuté yo mismo[13], falto de recursos para pagar el trabajo de un -artista. Discutíase entonces con calor entre los anatomo-patólogos -la cuestión del mecanismo íntimo de la inflamación, y singularmente -el interesante problema del origen de los glóbulos de pus. La -mayoría de los sabios, siguiendo á Virchow, admitían que estas -células provienen de la multiplicación de los elementos conectivos -del tejido inflamado; los menos, inspirados en los trabajos de -Cohnheim, preferían considerar aquellos glóbulos como leucocitos -emigrados de la sangre. Deseando formar opinión personal sobre el -asunto, examiné experimentalmente el tema debatido, reproduciendo -y analizando esmeradamente los famosos experimentos de Cohnheim -sobre el mesenterio inflamado de la rana curarizada. Por desgracia, -estaba yo entonces harto influído por las ideas de Duval, Hayem -y otros histólogos franceses (que negaban la diapédesis de los -glóbulos blancos) y fuí arrastrado á una solución sincrética ó de -transacción, errónea conforme suelen ser en ciencia casi todas las -opiniones diagonales. Proclamé, pues, la doctrina de Virchow tocante -al origen de los glóbulos de pus y células conectivas embrionarias -de la cicatriz, y reputé el fenómeno de la emigración de los -leucocitos, no cual proceso constante de la flogosis, sino como un -episodio extraordinario, acaecido solamente cuando los tejidos sufren -accidentalmente tracciones ó graves deterioros mecánicos. - - [13] Á fin de ilustrar económicamente mis folletos, estudié - prácticamente el manejo del lápiz y buril litográficos. Todas - mis publicaciones de Zaragoza y Barcelona (1880 á 1890) llevan - anejos grabados litográficos de mi cosecha. Tan aficionado - era á este proceder de reproducción, que llegué á aplicar la - fotografía al arte litográfico, obteniendo resultados aceptables. - Los zaragozanos contemporáneos míos acaso recuerden una hoja - periodística extraordinaria, conmemorativa de la concesión del - ferrocarril de Zaragoza á Canfranc, algunos de cuyos dibujos, - hechos á pluma y debidos á Pradilla y otros insignes artistas - aragoneses, fueron reproducidos fotolitográficamente por mí. - -Prescindiendo de la tesis principal, contiene este folleto bastantes -detalles nuevos acerca de las modificaciones de las células de -los tejidos inflamados (córnea, cartílago, mesenterio); se señala -en él por primera vez la capacidad fagocítica de las plaquetas de -la sangre; se estudian prolijamente las alteraciones del cemento -inter-epitelial del peritoneo y de los capilares, etc.; pequeñas -novedades que, al igual de todo lo que dí á la estampa por aquellos -tiempos, pasaron absolutamente desapercibidas de los sabios. Ni podía -ocurrir otra cosa escribiendo en español, lengua desconocida de los -investigadores, y haciendo tímidas ediciones de 100 ejemplares, que -se agotaban rápidamente en regalos á personas ajenas á mis aficiones. -De todos modos, con el olvido de estas menudas aportaciones, no se -perdió cosa mayor. - -De más enjundia y de sabor más severamente objetivo fué mi -segundo trabajo, aparecido también en Zaragoza bajo el título de -_Observaciones microscópicas sobre las terminaciones nerviosas en -los músculos voluntarios_, é ilustrado con dos láminas litografiadas -iluminadas á mano. En esta monografía se explora, con los métodos -entonces en boga (el del cloruro de oro y el del nitrato de plata -ordinario), el modo de terminar las fibras nerviosas sobre los -músculos estriados de los batracios, confirmando en principio las -descripciones, entonces muy discutidas, de Krause y Ranvier[14]. -Como positiva contribución al conocimiento del tema, descríbense en -dicho folleto algunos tipos nuevos de arborización nerviosa terminal -(cuatro variedades); se expone un interesante perfeccionamiento -del método de Cohnheim al nitrato de plata (tratamiento previo de -los músculos por el agua acetificada) y se aplica, en fin, por -primera vez, al teñido del sistema nervioso periférico el nitrato -argéntico amoniacal, reactivo que, andando el tiempo y en las manos -de Fajersztajn y Bielschowsky, había de ser fundamento de valiosos -métodos de impregnación de las fibras y células nerviosas. - - [14] Estos tipos fueron más tarde considerados como fruto de - propias investigaciones por Dogiel, profesor de San Petersburgo - que, naturalmente, desconocía nuestro trabajo. Véase: - - _Dogiel_: Methylenblautinction der motorischen Nervenendigungen - in den Muskeln der Amphibien und Reptilien, _Arch. für mikros. - Anat._, Bd. XXXV, 1890. - - También Cuccati confirma inconscientemente algunas de nuestras - descripciones: _Intern. Monatssch. f. Anat. u. Physiol._, Bd. X, - 1888. - -No obstante la mediocridad de los resultados, dichos ensayos de -labor inquisitiva fueron para mí muy educadores. Me trajeron el -conocimiento de mí mismo y el conocimiento de la psicología de los -sabios. - -Claro es que yo me adjudicaba, _à priori_, con mucho de petulancia y -presunción, algunas aptitudes para la investigación científica; que -sin cierta inmodestia, ó dígase confianza excesiva en las propias -fuerzas, nadie acomete empresa de importancia. Pero, después de -aventurarme en el examen objetivo de los problemas biológicos -creció la fe en mí mismo, porque me pareció que se confirmaban _à -posteriori_ las cualidades presupuestas, entre las cuales (todas, -naturalmente, de orden secundario, pero adecuado para la labor -emprendida) descollaban: paciencia rayana en la obstinación para -el adueñamiento de los métodos histológicos; destreza y maña para -reemplazar disposiciones experimentales costosas con sencillos é -improvisados artilugios; continuidad y celo infatigables para la -observación de los hechos, y, en fin, la mejor de todas, flexibilidad -para cambiar bruscamente de opinión y corregir errores y ligerezas. -Además, aquella labor que mis camaradas estimaban aburrida, -representaba para mí la más atrayente de las distracciones. Asomado -ansiosamente al ocular, transcurrían rápidas las veladas invernales, -sin echar de menos teatros y tertulias. Recuerdo que una vez me pasé -sobre el microscopio veinte horas seguidas, avizorando los gestos de -un leucocito moroso, en sus laboriosos forcejeos para evadirse de un -capilar sanguíneo. - -Pero como antes decía, no sólo trabé conocimiento conmigo mismo, -sino también con los sabios; porque nada permite calar más hondo -en el espíritu del investigador que el confrontar severamente su -interpretación personal con la realidad misma, siguiendo de cerca -los pasos y rodeos de aquél al través de los obstáculos é insidias -con que la naturaleza parece defenderse de la humana curiosidad. -En este cotejo entre el modelo y la copia, se hacen patentes la -finura intelectual, la extensa cultura, los ardides metodológicos, -á veces los atisbos geniales; pero se reconocen también los -prejuicios, descuidos y equivocaciones del hombre de ciencia. Una -vez demostrados, estos pequeños errores resultan utilísimos, ya -que poseen la virtud de sacudir el apocamiento y la inercia del -principiante, á quien infunden esa ciega confianza en las propias -aptitudes á que antes aludía. De la compulsa general efectuada -entre los libros y las cosas, saqué entonces la conclusión de que -los sabios --exceptuadas las escasas cabezas geniales-- son hombres -como todos los demás, sin otra ventaja que el haberse preparado -adecuadamente para la investigación al lado de maestros ilustres y al -calor comunicativo de las escuelas científicas. - -Pero el fruto más preciado obtenido de los consabidos ensayos -experimentales, así como del conjunto de mis observaciones -histológicas de entonces, fué la profunda convicción de que la -naturaleza viva, lejos de estar agotada y apurada, nos reserva á -todos, grandes y chicos, áreas inacabables de tierras ignotas; y que, -aun en los dominios al parecer más trillados, quedan todavía muchas -incógnitas por despejar. - -No llegaba, empero, mi optimismo hasta el punto de olvidar las -dificultades de la empresa y desconocer mi escasa preparación para -acometerla. Á pesar de mi juvenil presunción, reconocí pronto alguno -de mis defectos: urgía ampliar y modernizar mis conocimientos en -física y otras ciencias naturales; apagar simpatías teóricas y -encariñamientos hacia las propias hipótesis; refrenar la natural -propensión á publicar antes de tiempo, interpretando precipitadamente -los hechos, sin apurar antes y discutir rigurosamente todas las -posibilidades; y, sobre todo, acrecentar suficientemente mi caudal -bibliográfico, á fin de evitar la amarga decepción que produce el -tomar como propia cosecha el fruto del ajeno trabajo. - -Á corregir esta última deficiencia, que me preocupaba realmente ---faltas como estaban y están todavía las Universidades españolas -de colecciones de Revistas extranjeras--, respondieron nuevos -sacrificios pecuniarios. Aumenté la lista de mis suscripciones -con dos más: la del _Journal de l´Anatomie et de la Physiologie_, -publicado en París por el profesor Robin, que resumía las conquistas -micrográficas de la ciencia francesa; y la del _Archiv für -mikroskopische Anatomie und Entwicklungsgeschichte_, publicación -lujosa, adornada con admirables cromolitografías, dirigida por el -ilustre W. Waldeyer, de Berlín, y donde veían la luz las más valiosas -contribuciones de los histólogos y embriólogos alemanes, rusos y -escandinavos. - -[Ilustración: El autor en 1884, recién trasladado á la cátedra de -Anatomía de Valencia.] - -Comprendí también que, á más de los libros de texto, debía adquirir -y estudiar esas monumentales monografías, realzadas por moderna y -puntual bibliografía, escritas por sabios afamados ó por una reunión -de investigadores eméritos. El modelo, por entonces, de esta clase -de extensos Tratados, preciosos para el aficionado al Laboratorio, -estaba representado por el _Handbuch der Lehre von den Geweben_, del -profesor Stricker; cada uno de sus capítulos corría á cargo de un -especialista renombrado. Á esta misma categoría pertenecían también -los admirables libros de Ranvier, titulados _Leçons sur le système -nerveux_ (dos tomos)[15] y sus _Leçons d’Anatomie générale_[16], -así como los bien documentados Tratados de Schwalbe acerca del -sistema nervioso (_Lehrbuch der Neurologie_) y los órganos de los -sentidos (_Anatomie der Sinnesorgane_). Y no cito otras muchas obras -histológicas, fisiológicas y anatómicas por temor á la prolijidad y -porque, además, no tuvieron para mí la eficacia cultural y educativa -de las nombradas. - - [15] _Ranvier: Leçons sur l’histologie du système nerveux._ Deux - volumes, recueillies par Weber. París, 1878. - - [16] _Ranvier: Leçons d’Anatomie générale faites au Collège de - France_, année 1878-1879. - - _Idem: Terminaisons nerveuses sensitives. Cornée._ Leçons - recueillies par Weber, 1881. - - _Idem: Appareils nerveux terminaux des muscles de la vie - organique_, etc. Leçons recueillies par Weber et Lataste. París, - 1880. - - _Idem: Leçons sur le système musculaire_, recueilles par Renaut. - - Cito menudamente libros monográficos del ilustre histólogo - francés, porque fueron, junto con el admirable _Traité technique - d’Histologie_, ya mencionado más atrás, las obras que más - influyeron en mi educación micrográfica. En ellas el profesor - del Colegio de Francia no se limitaba á describir los hechos - observados, sino que daba puntual y clarísima noticia de los - procederes prácticos utilizados para la demostración. Para quien - trabaja solo, libros semejantes son preciosísimos, porque hacen - menos sensible la falta de la acción directa del maestro. - -Cuando á fines del año 1885 me disponía á trasladarme á Valencia, mi -familia había aumentado con dos hijos y estaba á punto de nacerme -otro. Se ve, pues, que los hijos de la carne y los hijos del -espíritu surgían á la par. Pero los segundos jamás perjudicaron á -los primeros. Si cada recién nacido trae bajo el brazo, según dicho -vulgar, una hogaza, cada monografía publicada aportaba, con las -nobles satisfacciones del espíritu, el pan material de la existencia. -Ellas me dieron reputación de trabajador y estudioso --únicos -méritos que no se regatean porque no dan envidia-- y contribuyeron á -sustentar y elevar el crédito de mi modesta Academia de Anatomía é -Histología. Ellas, en fin, con mis libros posteriores, me granjearon -después en Madrid valiosas simpatías y aprobaciones. - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO III - - Mi traslación á Valencia. -- Mis giras por la ciudad y sus - alrededores. -- Los oradores del Ateneo Valenciano. -- Epidemia - colérica de 1885 é inoculaciones profilácticas del Dr. Ferrán. - -- Encargado por la Diputación de Zaragoza del estudio de la - vacunación anticolérica, doy una conferencia en la capital - aragonesa y la Diputación recompensa mi labor publicando mis - estudios y regalándome magnífico microscopio. -- Resultados de - mis investigaciones sobre el cólera. -- Trabajos histológicos. -- - Decido publicar mis pesquisas en Revistas extranjeras. - - -Allá por los primeros días de Enero de 1884 me trasladé á -Valencia, tomando posesión de la Cátedra de Anatomía. Me hospedé -provisionalmente con mi familia en una fonda situada en la Plaza del -Mercado, cerca de la famosa Lonja de la Seda. Comprados los muebles -necesarios, nos instalamos después en modesta casa de la calle de las -Avellanas, donde disponía de sala holgada y capaz para laboratorio. -Días después me nacía una hija. - -Fiel á mi pensamiento de que las cosas son más interesantes que -los hombres, consagré algunos días á explorar las curiosidades de -la ciudad. Visité la magnífica Catedral; subí al Miguelete para -admirar la hermosura y extensión de la huerta y la cinta de plata -del lejano mar latino; escudriñé los alrededores de la ciudad y -los encantadores pueblecillos del Cabañal, Godella, Burjasot, etc. -Visité el puerto del Grao, ordinario paseo del pueblo valenciano en -días de asueto, y asalté, en fin, lleno de voracidad artística y -arqueológica, las ruinas del teatro romano de Sagunto. - -Me encontraba en un país nuevo para mí, de suavísima temperatura, en -cuyos campos florecían la pita y el naranjo, y en cuyos espíritus -anidaban la cortesía, la cultura y el ingenio. Por algo se llama á -Valencia la Atenas española. - -Fuí cordialmente acogido en la Facultad de Medicina. Era rector -entonces el notable cirujano Ferrer Viñerta, temperamento brusco, -vehemente y autoritario, pero bonachón y cariñoso en el fondo. -Brillaban en el elenco docente maestros tan prestigiosos como -Campá, Gimeno, Ferrer y Julve, Peregrín Casanova, Gómez Reig, Orts, -Magraner, Machi, Crous y Casellas, Moliner, etc. Caí bien en aquella -piña de excelentes compañeros. Con su viveza meridional se dieron -pronto cuenta de que el nuevo colega no venía á _quitar moños_ -á nadie, ni en la esfera académica ni en la arena del ejercicio -profesional, sino á vivir modesta, pero independientemente, entregado -á sus favoritos estudios, ajeno á la política y á toda suerte de -camarillas y clientelas caciquiles. - -Á fin de _despolarizarme_ algo de las tareas micrográficas que -absorbían y cuasi deformaban, por exclusivismo funcional, todas mis -facultades, me hice socio del _Casino de la Agricultura_, centro de -la gente de buen tono, donde encontré una piña de personas cultas y -agradabilísimas. Entre ellas recuerdo al simpático y culto profesor -de Historia Natural, Arévalo Vaca; á Guillén, médico y naturalista -distinguido; al farmacéutico Narciso Loras, amigo buenísimo; á -Villafañé, catedrático de Matemáticas de la Universidad, polemista -ardoroso y atrabiliario, pero inocente en el fondo; á Peset, joven -brillante entonces y actual profesor de Terapéutica de Valencia; á -D. Prudencio Solís, catedrático de la Escuela normal, cabeza culta, -equilibrada y persona de bellísimos sentimientos, etc. - -Con igual propósito ingresé en el _Ateneo Valenciano_, centro -científico-literario, similar del de Madrid, que congregaba por -aquella época lo más selecto y brillante de la juventud intelectual -de la región levantina. Allí, en aquel modesto local de la plaza de -Mirasol, tuve ocasión de conocer y aplaudir, entre otras personas -de renombre, al joven entonces, y ya clarísimo orador y maestro, -Amalio Gimeno; á Segura, consumado dialéctico y culto expositor -de las cuestiones sociales; á Luis Morote, que acababa de leer á -Flaubert, los Goncourt y Zola, y criticaba, amena y espiritualmente, -las tendencias del naturalismo literario; á mi paisano M. Zabala, -recién llegado de Zaragoza, que sobresalía por la sobriedad y la -intención de su oratoria, y por su particular competencia en las -ciencias históricas; á M. Mas, cirujano humanista, que esgrimía -con igual desembarazo la lengua y el bisturí, y que era en aquella -casa intérprete elocuente y autorizado del libre examen y de los -credos políticos ultra-radicales; al afamado profesor Pérez Pujol, -peritísimo en la historia de la Edad Media y en las ciencias -sociales, y cuyas frases fluían, puras y armoniosas, como raudal -sonoro en artística fontana. Allí, en aquella incubadora de artistas -de la palabra ó de la pluma, y con motivo de no sé qué inauguración -solemne, admiré también por vez primera el verbo soberano de Moret, -quien disertó acerca del progreso social, y cuya palabra, colorista -y jugosa, pintaba cuadros tan plásticos y reales, que al evocar -entonces, por contraposición con la moderna civilización, basada -en la libertad, la civilización antigua, fundada en la esclavitud, -nos parecía contemplar al suavísimo Platón filosofando con sus -discípulos en el jardín de Academo, entre calles de mirtos y adelfas, -y á la sombra de plátanos seculares; mientras los esclavos labraban -penosamente la tierra ó gemían de fatiga en el obrador del artífice -para que, cual flor del espíritu, resplandecieran gloriosos la -ciencia y el arte griegos... En aquella casa, en fin, admiré, tiempos -después, al asombroso y malogrado aragonés D. Joaquín Arnau, talento -tan vasto y completo, que ganó simultáneamente por oposición tres -cátedras de asignaturas diferentes, y á quien la Universidad de -Valencia, fertilísima en oradores, escogió para dar, en nombre del -Claustro, la bienvenida al gran Castelar, con ocasión de una visita -del célebre tribuno á la Atenas levantina. - -Este oreo literario y político hízome mucho bien, evitando á mi -cerebro esas temibles atrofias compensadoras del especialismo -profesional, en virtud de las cuales vemos con pena todos los días -á matemáticos, físicos, químicos y naturalistas insignes, discurrir -como si carecieran de sentido común, en cuanto se les saca de sus -habituales estudios, y se les obliga á platicar de filosofía, de arte -ó de ciencias sociales. - -Dejo apuntado algo acerca de lo modesto de mi domicilio. Añadiré -ahora que me confiné, conscientemente y por sistema, en la -mediocridad económica, á fin de disponer á mi talante de todo el -tiempo que me dejaba libre la enseñanza oficial. Penetrado de que un -presupuesto equilibrado es condición inexcusable de la paz del hogar -y de la serenidad de espíritu necesaria á la actividad científica, -decidí vivir con los 52 duros de paga mensual á que ascendía mi haber -de catedrático (3.500 pesetas al año). Pero como un Laboratorio en -plena actividad consume casi tanto como la familia, hube de buscar, -según costumbre, ingresos complementarios, no en el ejercicio -profesional, según hábito general, sino en la extensión de la función -pedagógica. Organicé, por tanto, en Valencia, con mejor éxito todavía -que en Zaragoza, un curso práctico de Histología normal y patológica, -al cual acudieron bastantes médicos que cursaban libremente el -doctorado, y algunos doctores deseosos de ampliar sus conocimientos -en Histología y Bacteriología; ciencia esta última que entonces -alboreaba prometedora en el horizonte, á impulsos de los geniales -descubrimientos de Pasteur y de Koch. - -Uno de los jóvenes más asiduamente asistentes á mis lecciones, fué -el Dr. Bartual, talento sólido y completo (actualmente catedrático -de Histología de Valencia), y cuyo alejamiento del Laboratorio, por -imposición del enervante medio social, deploramos cuantos conocimos -de cerca sus excepcionales aptitudes y su adecuada y concienzuda -preparación para la investigación científica; otro discípulo, -frustrado igualmente para la ciencia por falta de ambiente, fué el -Dr. E. Alabern, á quien faltó resolución para desertar oportunamente -del Cuerpo de Aduanas y consagrarse á la carrera del profesorado. -Pero la lista de los buenos, extraviados en el desierto, sería -interminable... - -Con los nuevos ingresos no sólo evité el temible _déficit_, sino -que alimenté holgadamente mi Laboratorio, procurándome además -nuevos aparatos científicos; por ejemplo: un microtomo automático -de Reichert, que me prestó inestimables servicios. Porque hasta -entonces no había usado más microtomo que la vulgar navaja barbera -(el rudimentario microtomo de Ranvier que poseía ofrecía más -inconvenientes que ventajas), para el manejo de la cual había -adquirido, ciertamente, bastante habilidad, mas con cuyo auxilio -resultaba imposible conseguir regularmente cortes finos de alguna -extensión. - -El cólera de 1885, que hizo tantos estragos en Valencia y su -comarca, me obligó temporalmente á abandonar las células y fijar -mi atención en el _bacillus comma_, el insidioso protagonista -(recién descubierto por Koch en la India) de la asoladora epidemia. -Decía en páginas anteriores que en el horizonte científico surgía -un nuevo mundo, la _microbiología_, consagrada al estudio de los -microbios ó bacterias (hongos archimicroscópicos, agentes de las -infecciones) y al mecanismo de su acción patógena sobre el hombre y -los animales. Las novísimas y sorprendentes conquistas de Pasteur y -Chaveau, en Francia, y de Koch, Cohn, Löffler, etc., en Alemania, -atrajeron vivamente la atención de los micrógrafos, muchos de los -cuales desertaron del viejo solar histológico, fundado por Schwann y -Virchow, para plantar sus tiendas en el terreno casi virgen de los -invisibles enemigos de la vida. Yo sufrí también la sugestión del -nuevo sol de la ciencia, que iluminaba con inesperadas claridades los -obscuros problemas de la Medicina. Y cedí durante algunos meses á las -seducciones del mundo de los seres infinitamente pequeños. Fabriqué -caldos, teñí microbios y mandé construir estufas y esterilizadoras -para cultivarlos. Ya práctico en estas manipulaciones, busqué y -capturé en los hospitales de coléricos el famoso vírgula de Koch, y -dime á comprobar la forma de sus colonias en gelatina y _agar-agar_, -con las demás propiedades biológicas, ricas en valor diagnóstico, -señaladas por el ilustre bacteriólogo alemán. - -Eran días de intensa emoción. La población, diezmada por el azote, -vivía en la zozobra, aunque no perdió nunca (dicho sea en honor de -Valencia) la serenidad; los hospitales, singularmente el de San -Pablo, rebosaban de coléricos. Recuerdo que en mi propio domicilio -(calle de Colón) murieron varios atacados. - -Como de costumbre, reinaban entre los médicos la contradicción y -la duda. Los viejos galenos, recelosos de toda novedad, ateníanse, -en teoría, á la doctrina clásica de los miasmas, y, en el orden -práctico, al inevitable láudano de Sydenham. Los creyentes en el -microbio, jóvenes en su mayoría, recomendaban hervir el agua potable -y no ingerir alimento ni bebida que no hubiera sufrido cocción -preliminar. Atribuyo al uso del agua hervida y demás precauciones -higiénicas, la inmunidad de mi familia, no obstante conservar en mi -Laboratorio casero deyecciones de colérico y cultivos del germen en -gelatinas y caldos. - -Por cierto que por aquellos días (2 de Julio de 1885), período -culminante de la epidemia, me nació mi cuarto hijo. - -En medio de la preocupación general apareció en Valencia el Dr. -Ferrán, célebre médico tortosino, predicando por boca de elocuentes -amigos y admiradores, la buena nueva de la vacuna anticolérica. -Después de algunos experimentos de Laboratorio practicados en conejos -de Indias, y de ciertas audaces y abnegadas auto-inoculaciones, creyó -haber encontrado un cultivo del vírgula que, inoculado en el hombre, -le inmuniza seguramente contra el microbio virulento llegado por la -vía bucal. - -La clase médica, emocionada por el anuncio de la citada vacuna, -discutió vehementemente el tema en Academias y Ateneos, Revistas -profesionales y hasta en periódicos políticos. Como siempre, mostrose -en el debate ese dualismo irreductible de viejos y jóvenes, de -misoneistas y filoneistas. Para los primeros, la vacuna constituía -deplorable error científico, cuando no industrial negocio de mal -género; los segundos se entusiasmaron con la iniciativa del médico -tortosino, cuyos talentos y laboriosidad pusieron en las nubes. En -fin, ciertos devotos fervientes de Ferrán llevaron su celo higiénico -hasta organizar un comité ó sociedad encargada de hacer propaganda, -fabricar en grande escala la vacuna, gestionar del Gobierno y de las -autoridades autorización para ensayar la nueva inmunización, y en -fin, una vez logrado el permiso, efectuarla sistemáticamente en todas -las provincias atacadas. - -Invitado insistentemente por el citado comité, yo decliné -humildemente la honra de colaborar en la obra común; deseaba -conservar mi independencia de juicio y quedar inmune de toda sospecha -crematística. Porque, á la verdad, valor hacía falta para desafiar -las virulentas campañas que el Dr. Moliner y otros médicos hacían -desde los periódicos contra los fundamentos científicos de la vacuna, -y sobre todo, contra el comité profiláctico... Además, parecíame -prematura la fe en el novísimo remedio. ¡Y si á la postre resultaba -que la tal vacuna no vacunaba!... - -Pocos conservamos, durante aquella efervescencia pasional, donde -los intereses luchaban con más encarnizamiento que las ideas, la -serenidad de espíritu necesaria para juzgar. No me envanecen mis -aciertos de entonces; nada hay más fácil que hallar el buen camino -cuando nuestro pensamiento recibe su inspiración en las alturas -del patriotismo, y la voluntad se mantiene ajena á toda baja -concupiscencia ó bastardo interés. Y el mejor galardón de mi conducta -lo recibo hoy al ver que, no obstante los años transcurridos, puedo -mantener en lo científico y en lo moral mis puntos de vista de -entonces. Durante aquellos días, á cuantos me hicieron la honra de -consultarme sobre las mencionadas inoculaciones, expresé lo que diría -hoy mismo si el caso se repitiese: gran satisfacción de que á un -médico español se debiera tan loable iniciativa; mi deseo de que, -comprobada la inocuidad de la vacuna, se ensayara en las personas -y poblaciones que lo solicitaran; el consejo de que, para evitar -censuras y murmuraciones, dichas prácticas fueran al principio -inspeccionadas por una comisión oficial, encargada, además, de -formar estadísticas imparciales de los resultados obtenidos; en fin, -mis ruegos encarecidos, á los fines morales y patrióticos de la -empresa, de que el Dr. Ferrán declarara explícitamente el secreto -de su vacuna, con el objeto de que las delegaciones extranjeras y -españolas, reunidas á la sazón en Valencia, no quedaran defraudadas -en su expectación ni sospecharan de la buena fe de la sociedad -vacunadora, ni, en fin, formaran de nosotros una opinión poco -lisonjera. - -No tuve la fortuna de ser oído. Y ello me dolió mucho, porque -mis fáciles vaticinios se cumplieron en todas sus partes, con -bochorno del nombre español. Aquellos extranjeros que por primera -vez concurrieron á España para comprobar una invención científica, -chasqueados en su curiosidad, y exagerando quizás la transcendencia -práctica de algunos defectos metodológicos (impureza eventual de -los cultivos del vírgula, deficiencias del instrumental usado en -la esterilización de los caldos y en la expedición de éstos á las -sucursales de vacunación, etc.), una vez regresados á sus sendos -países, escribieron de Ferrán y de los médicos españoles verdaderos -horrores... ¡Oh, qué amargo desencanto devoraron entonces quienes, -como yo, encendidos en celo patriótico y en irreflexivo entusiasmo, -saludábamos en el Dr. Ferrán una gloria positiva de la ciencia -española! - -La circunstancia de vivir yo en Valencia y ser aficionado á la -micrografía, me valió ser designado por la Diputación provincial de -Zaragoza, en unión del Dr. Lite, delegado oficial, para estudiar la -enfermedad epidémica reinante en la región levantina (todavía se -discutía si era ó no cólera) y emitir dictamen sobre el valor real -de la profilaxis. - -Cumpliendo, pues, el honroso cometido, seguí atentamente la campaña -de la sociedad vacunadora; conferencié con los delegados científicos -oficiales (el Dr. Mendoza entre otros); practiqué experimentos de -inoculación del vírgula en los animales; analicé bacteriológicamente -varias muestras del caldo utilizado por Ferrán en sus inoculaciones; -me inyecté yo mismo la linfa vacunífera á fin de conocer de cerca sus -efectos fisiológicos; y, en fin, comprobé estadísticas oficiales y -particulares, etc. - -Allegados los datos necesarios, aquel verano me trasladé á Zaragoza -(Julio de 1885), ante cuya Diputación y en presencia de numeroso -público expuse el resultado de mis estudios y experimentos. Mis -conclusiones afirmaban resueltamente el carácter colérico de -la epidemia, que se había propagado entonces por gran parte de -España; atribuían, como cosa muy verosímil, al _vírgula_ de Koch la -responsabilidad de la infección; ponían en duda el pretendido cólera -experimental en los conejos y cobayas, animales en quienes sólo -se producían, por inyección del microbio, fenómenos inflamatorios -locales ó septicémicos harto diferentes del síndrome colérico del -hombre; y en lo tocante al punto principal, ó sea la profilaxis, me -declaré poco favorable al procedimiento Ferrán, aunque admitiendo su -práctica, á título de investigación científica (los cultivos puros -del vírgula inyectados bajo la piel resultan inofensivos) y sin -forjarme grandes ilusiones sobre su eficacia. - -Expuestas oralmente las citadas conclusiones, primer avance de mis -observaciones y juicios sobre el tema, proseguí ahincadamente las -pesquisas experimentales. Á este propósito, me instalé con la familia -en una finca ó _Torre_ (llamada _Torre de las canales_) que poseía mi -padre cerca de San Juan, á legua y media de Zaragoza, donde organicé -un Laboratorio de campaña, y pude, sin recelo, guardar y estudiar -tranquilamente mis cobayas y conejos inoculados. No me faltaron los -_vírgulas_, primera materia de mis pesquisas, pues precisamente por -aquellos días se había extendido el cólera por los pueblos y casas -de campo de la huerta y hacía estragos en la capital, en cuyos -hospitales me proporcioné abundante semilla para mis cultivos. - -Por cierto que, acerca del modo de propagación de la epidemia, -confirmé desde luego su origen hídrico. Por ejemplo: los huertanos, -que no obstante vivir casi aislados en las torres, hacían uso -del agua de las acequias contaminadas por el lavado de ropas de -coléricos, eran frecuentes víctimas del cólera; en tanto que solían -librarse fácilmente aquellas familias que, por precaución, bebían -agua de los pozos ó se servían exclusivamente de la hervida. - -Mis ensayos de profilaxis en los animales reveláronme que el -problema de la inmunización era harto más arduo de lo que se -creía. Conseguíase, en efecto, según anunciaba Ferrán, á favor de -inyecciones subcutáneas de cultivos del vírgula, cierta resistencia -del cobaya enfrente de ulteriores y más fuertes dosis del microbio -virulento, inoculado por idéntica vía; mas, careciendo el _comma_ de -Koch de acción patógena en el intestino de dicho roedor, resultaba -imposible aportar prueba decisiva y concluyente sobre la eficiencia -de la inyección. Para procurarse esta demostración, fuera preciso -hallar un mamífero colerizable por la vía bucal y susceptible de -hacerse refractario á la infección intestinal, mediante previa -inoculación subcutánea de cultivos puros del vírgula virulento ó -atenuado. Por desgracia, este animal, idóneo á la dilucidación del -grave problema profiláctico, se desconocía entonces. - -Á fines de Septiembre de aquel año, según prometí á la Diputación -provincial zaragozana, redacté extensa monografía, bajo el título de -_Estudios sobre el microbio vírgula del cólera y las inoculaciones -profilácticas_. Zaragoza, 1885. El librito, que se imprimió por -cuenta de dicha Corporación[17], apareció ilustrado por 8 grabados -litográficos ejecutados por mí y algunos de ellos tirados en color. - - [17] La Diputación me comunicó los acuerdos siguientes, - excesivamente honrosos y halagadores para mí: - - «Primero. Pasar á D. Santiago Ramón un oficio de aplauso por - la notable conferencia que ante la misma dió en la mañana del - domingo 19 de Julio, acreditando con su vasta erudición que no en - vano goza fama de eminente micrógrafo.» - - «Segundo. Publicar por cuenta de la Diputación la Memoria que él - mismo ha de presentar en su día sobre estudios micrográficos del - microbio del cólera.»--El Vicepresidente, _Faustino Sancho y Gil_. - -Excusado es advertir que semejante monografía, redactada con ocasión -de una misión oficial, y sin los medios de trabajo necesarios, no -contiene ningún hecho nuevo importante. Representaba, ante todo, el -fruto de una labor de confirmación y contraste de los memorables -y entonces novísimos descubrimientos de Koch y de las estimables -contribuciones de Hueppe, van Ermergen, Nicati y Riesch, Ferrán, -etc. Con todo eso, según suele acontecer en todo estudio minucioso -y esmerado, sus páginas encierran algunos detalles descriptivos -originales y tal cual apreciación teórica no exenta de valor. - -Entre otras menudencias originales, figuraban, en el orden técnico, -un proceder práctico y sencillo para teñir el _bacillus comma_, y -otro encaminado á conservar, colorear y montar definitivamente sus -colonias en gelatina y agar, etcétera. (Citado y confirmado más -adelante por van Ermergen). - -En el orden científico, añadíamos: _a_, un análisis comparativo -minucioso, de los microbios de las aguas y deyecciones, dotados, á -semejanza del vírgula, de la propiedad de liquidar la gelatina; _b_, -la demostración (independientemente de Pfeiffer) de que el microbio -de Koch, poco patógeno en inyección subcutánea, resulta sumamente -virulento en el peritoneo del cobaya; _c_, y, sobre todo, la prueba -experimental de la _vacuna química_, es decir, de la posibilidad -de preservar á los animales de los efectos tóxicos del vírgula más -virulento, inyectándoles de antemano, por la vía hipodérmica, cierta -cantidad de cultivos muertos por el calor[18]. - - [18] Casi todos los autores atribuyen á dos bacteriólogos - americanos, MM. Salmon y Smith (_On a new method of producing - inmunity from contagious diseases._ _Proceed. of the Biol. Soc. - of Washington_, 22 Febrero 1886) el honor de haber probado la - posibilidad de vacunar á los animales mediante la inoculación de - cultivos muertos. Séanos lícito recordar que tal demostración - fué aportada primeramente por nosotros en Septiembre de 1885. - Por entonces también anunciaron Ferrán y Pauli haber resuelto el - mismo problema; mas como no declararon en 1885 en qué consistía - el modo de fabricación de su vacuna, que sólo divulgaron más - tarde en los _Compt. rend. de la Acad. de Sciences_ (sesión del - 18 de Enero de 1886), mi prioridad no puede ofrecer la menor duda. - -En el orden teórico, contenía mi Memoria algunos puntos de vista -dignos de atención, puesto que han sido repetidos después por eximios -bacteriólogos al justipreciar los fundamentos teóricos y valor -práctico de las vacunas de Ferrán, Haffkine, Kölle y otros. «Difícil -parece admitir --decíamos-- que la mera inoculación hipodérmica en -el hombre de un cultivo puro de vírgulas, incapaces de emigrar hasta -el intestino, ni de provocar, por consiguiente, trastorno alguno -análogo al cólera, sea poderosa á esterilizar completamente el tubo -digestivo, órgano en continuación del mundo exterior y exclusivo -terreno donde prospera y desarrolla su formidable poder patógeno -el germen de dicha enfermedad.» Y no menciono aquí, á causa de su -carácter meramente crítico y circunstancial, los experimentos y -observaciones probatorios de que los famosos _cuerpos muriformes_ de -Ferrán, por los cuales ascendía el vírgula á la categoría botánica -de las _peronosporas_, representaban, con otras formas aliadas, -simples cristales precipitados en los caldos, y de que los _oogonos_, -aparatos de reproducción señalados en el vírgula por el mismo autor, -constituían formas monstruosas ó degenerativas aparecidas en los -terrenos esquilmados. - -Acerca de este último punto, es decir, tocante á los procesos -regresivos observables en el protoplasma del _bacillus comma_ senil, -ó que se cría en medios pobres en substancias nutritivas, publiqué -ulteriormente una comunicación en _La Crónica Médica_, de Valencia -(_Contribución al estudio de las formas involutivas y monstruosas -del coma-bacilo de Koch_, 20 de Diciembre de 1885), en donde se -demostraba el carácter francamente degenerativo, no sólo de los -_oogonos_ de Ferrán, sino de los pretendidos esporos de Hueppe, Ceci, -etc.[19]. - - [19] Entre los varios autores que, inconscientemente, - confirmaron estos estudios, citaremos por ejemplo á Podwyssowsky - (_Centralblatt für pathol. Anat._, etc., Bd. 1893), quien - describe y dibuja exactamente, ocho años después que nosotros, - las mismas degeneraciones del protoplasma bacteriano, así como - las formas esféricas del microbio, adoptando enteramente nuestra - interpretación. - -Excusado es decir que todas estas modestas contribuciones -teórico-experimentales pasaron inadvertidas por los bacteriólogos. -Eran aquellos tiempos harto difíciles para los españoles aficionados -á la investigación. Debíamos luchar con el prejuicio universal de -nuestra incultura y de nuestra radical indiferencia hacia los grandes -problemas biológicos. Admitíase que España produjera algún artista -genial, tal cual poeta melenudo, y copiosos danzantes de ambos sexos; -pero se rechazaba hasta la hipótesis de que surgiera en ella un -verdadero hombre de ciencia. Acaso contribuyeron algo al desdén con -que entonces nos trataban los sabios, la inhábil actitud adoptada por -Ferrán con los delegados extranjeros en el asunto de la profilaxis -colérica, y los candorosos errores del médico tortosino en punto á la -morfología y multiplicación del _vírgula_ de Koch. - -Con todo, si mi labor careció de eco en los Laboratorios de París -y Berlín --y con ello no se perdió cosa mayor--, valióme, en -cambio, un galardón material y espiritual de gran transcendencia -para mi carrera. Agradecida la Diputación de Zaragoza al celo y -desinterés con que trabajé por servirla, decidió recompensar mis -desvelos, regalándome un magnífico microscopio Zeiss. Al recibir -aquel impensado obsequio, no cabía en mí de satisfacción y alegría. -Al lado de tan espléndido _Statif_, con profusión de objetivos, -entre otros el famoso 1,18 de _inmersión homogénea_, última palabra -entonces de la óptica amplificante, mi pobre microscopio Verick -parecía desvencijado cerrojo. Me complazco en reconocer que, gracias -á tan espiritual agasajo, la culta Corporación aragonesa cooperó -eficacísimamente á mi futura labor científica, pues me equiparó -técnicamente con los micrógrafos extranjeros mejor instalados, -permitiéndome abordar, sin recelos y con la debida eficiencia, los -delicados problemas de la estructura de las células y del mecanismo -de su multiplicación. - -Dejo apuntado ya que la referida investigación sobre el cólera me -trajo el gusto por la bacteriología y por el estudio de los problemas -patológicos. Muchas veces me he preguntado si no hubiera sido mejor -para mi porvenir moral y económico haber cedido á la sugestión de -la moda, abandonando definitivamente, á ejemplo de muchos, la célula -por el microbio. Ciertamente, no faltaban incentivos y razones para -justificar un cambio de frente. El camino histológico me condenaba -sin remisión á la pobreza, en compensación de la cual sólo brindaba, -si lo recorría con fortuna, el frío elogio ó la tibia y razonable -estima de dos ó tres docenas de sabios, harto más inclinados á -la emulación que al panegírico; mientras que el camino de la -bacteriología, menos trillado entonces y bordeado de tierras casi -vírgenes, prometía al investigador afortunado inagotables veneros -económicos, fama popular ruidosa, y acaso gloriosa epifanía. Ahí -estaban como ejemplos vivos y emulaciones soberanas esos bienhechores -de la humanidad, que antaño se llamaban Pasteur, Koch, Lister, y que -hoy se llaman Behring, Roux, Ehrlich, Löffler, Schaudin, Grassi, -Metchnikoff, etc. - -Sin embargo, movido por mis inclinaciones, y sobre todo por motivos -de índole económica, escogí al fin la discreta senda histológica, -la de los goces tranquilos. Sabía bien que por angosta jamás podría -recorrerla en carroza; pero me sentiría dichoso asistiendo en mi -rincón, y en el olvido de todos, al espectáculo cautivador de la -vida animal íntima, y escuchando embelesado, desde el ocular del -microscopio, los rumores de la bulliciosa colmena que todos llevamos -dentro. En cuanto á la razón económica aludida, no es otra que lo -oneroso de los trabajos bacteriológicos. - -La Histología es ciencia modesta y barata. Adquirido el microscopio, -redúcese el gasto á reponer algunos reactivos poco dispendiosos, y -á procurarse, de vez en cuando, tal cual rana, salamandra ó conejo. -Pero la Bacteriología es ciencia de lujo. Su culto requiere toda una -Arca de Noé de víctimas propiciatorias. Cada experimento encaminado -á fijar el poder patógeno de un germen, ó la acción de toxinas y -vacunas, exige una hecatombe de conejos, conejillos de Indias, á -veces de carneros y de mamíferos más corpulentos. Súmese á esto -el dineral que cuesta la cría y reposición de tantos animales de -experimentación, amén del gasto de gas indispensable al régimen de -autoclaves y estufas de esterilización é incubación. - -Tal fué la consideración, harto prosaica y terrena, que me obligó á -guardar fidelidad á la religión de la célula y á despedirme con pena -del microbio, al cual sólo de tarde en tarde, con ocasión de análisis -periciales ó de investigaciones comprobatorias, me digné saludar, -penetrado de ese afecto respetuoso, no exento de envidia, con que -saludamos al amigo millonario, de quien nuestra inopia nos aleja -irremediablemente. - -Regresado, pues, á Valencia en Octubre de 1885, continué entregándome -con pasión al análisis de los tejidos vivos. Fruto de aquella labor, -que se prolongó dos ó tres años (de 1885 á 1888) fueron varias -comunicaciones de Histología comparada concernientes: á la estructura -del cartílago, de la lente del cristalino, y, sobre todo, de la -fibra muscular de los insectos y de algunos vertebrados. Pecaría de -ingrato y olvidadizo si no consignara ahora que en la nomenclatura y -sistemática de los insectos y demás animales estudiados (batracios, -reptiles, etc.), prestáronme inestimable concurso el ilustre -naturalista Boscá, á la sazón Director del Jardín botánico de -Valencia, mi excelente amigo Arévalo Vaca, Catedrático de Historia -natural y el Dr. Guillén, distinguido médico naturalista[20]. - - [20] Aludo á las Memorias siguientes: _Fibras musculares de las - alas de los insectos_. _Boletín Médico valenciano_. Julio de - 1887.--_Músculos de las patas de los insectos_. _Idem._ Agosto de - 1887.--_Textura de la fibra muscular de los mamíferos_. _Idem._ - Junio de 1887.--_Sobre los conductos plasmáticos del cartílago - hialino_. _Crónica Médica de Valencia_. 20 de Abril de 1887. - -Ocupábame también por entonces en la publicación de una obra extensa -de _Histología y técnica micrográfica_, que salía por cuadernos. Su -impresión corría á cargo del activo editor valenciano D. Pascual -Aguilar, quien sin escatimar gastos había lanzado ya el primer -fascículo (comprensivo de la _Técnica micrográfica y Elementología_), -en Mayo de 1884[21]. - - [21] _Cajal_: _Manual de Histología normal y técnica - micrográfica._ Valencia. Editor: Pascual Aguilar, 1884-1888. - -Sosteníanme en esta empresa varios motivos: el deseo de reunir en haz -todas las observaciones más ó menos originales recolectadas á campo -traviesa en los dominios histológicos; la conveniencia de disciplinar -mi desbordante curiosidad, moldeándola en las rigideces de un -programa fijado de antemano; y, sobre todo, el patriótico anhelo de -que viera la luz en nuestro país un tratado anatómico que, en vez de -concretarse á reflejar modestamente la ciencia europea, desarrollara -en lo posible doctrina propia, basada en personal investigación. -Sentíame avergonzado y dolorido al comprobar que los pocos libros -anatómicos é histológicos, no traducidos, publicados hasta entonces -en España, carecían de grabados originales y ofrecían exclusivamente -descripciones servilmente copiadas de las obras extranjeras. - -En contraposición con tan bochornosa costumbre, hija de tradicional -pereza, mi libro había de contener solamente, según promesa solemne -del prólogo, grabados originales y conclusiones deducidas de -personales pesquisas. No me arredraban entonces la insuficiente -preparación científica ni la penuria bibliográfica. Daba por seguro -que, en mi impaciencia y aturdimiento de incipiente observador, -habría de incurrir inevitablemente en equivocaciones y temeridades; -mas, cegado por mi exaltación patriótica, prefería en todo caso el -error propio al error ajeno, la hipótesis estrafalaria concebida por -mí á la teoría ingeniosa, pero falsa ó insuficiente, sugerida por -otros. Que en mi actitud mental entraba por mucho la infatuación y -el orgullo... ¡quién lo duda! Pero este orgullo se coloreaba con los -matices simpáticos del amor á la raza. Hoy siéntome satisfecho de -aquellas gallardías. Que las cuestas á arriba hay que acometerlas á -todo vapor, aprovechando como combustible hasta las malas pasiones, -como sean dinamógenas. Y en la investigación científica la cuesta -es el empezar. Quédese el freno para más adelante, vencidas ya las -grandes resistencias. - -Á la citada obra estuve ahincadamente consagrado desde 1884 á 1888. -Al acabarse, comprendía 203 grabados en madera, copiados de mis -preparaciones, y ejecutados por un excelente artista valenciano y -contaba con 692 páginas, de letra menuda. Agotada pronto la primera -edición, contra mis previsiones, hubo de imprimirse la segunda en -1893, cuando yo me había trasladado á la Universidad de Barcelona. El -editor Aguilar hizo, según noticias, un bonito negocio. - -En vena de confidencias acerca de mis publicaciones de aquellos -tiempos, no debo omitir ciertos artículos de popularización -histológica que, bajo el título de _Las maravillas de la Histología_, -aparecieron en _La Clínica_[22], semanario profesional de -Zaragoza, dirigido por mi condiscípulo y amigo D. Joaquín Gimeno -Vizarra. Algunos de estos artículos, desbordantes de fantasía y -de ingenuo lirismo, fueron reproducidos y ampliados después en la -_Crónica de Ciencias Médicas de Valencia_. Firmábalos el doctor -_Bacteria_, pseudónimo _terrible_, que yo usaba para mis temeridades -filosofico-científicas y las críticas joco-serias. Dejando aparte el -estilo, inspirado en la manera frondosa y bejucal del gran Castelar ---¡estilo Castelar sin Castelar!--, alentaba en dichos trabajitos el -buen propósito de llamar la atención de los médicos curiosos sobre el -encanto inefable del mundo, casi ignoto, de células y microbios, y de -la importancia excepcional de su estudio objetivo y directo. - - [22] _La Clínica_ (Zaragoza). Número del 22 de Julio de 1883 y - siguientes. - -Al emborronar estas cuartillas tengo ante mí los precitados -artículos. Perdone el lector mi vanidad senil si declaro que ahora, -pasados treinta y tres años, hallo algún solaz en leer estas -fervorosas expansiones científico-literarias. Dejando á un lado -exageraciones de pensamiento é incorrecciones de forma, transciende -de ellas algo como un aroma confortador de confianza juvenil y -de fe robusta en el progreso social y científico. Hallo también -atrayente cierto sentimiento de curiosidad frescamente satisfecha, y -un fervor de pasión hacia el estudio de los arcanos de la vida, que -en vano buscaríamos hoy en los escritos primerizos de la ponderada, -equilibrada, circunspecta y financiera juventud intelectual. - -Como muestra de mi estilo de entonces y de las ideas -filosofico-biológicas que me seducían, voy á transcribir aquí algunos -párrafos de los consabidos artículos de _La Clínica_. - -Entre los espectáculos cautivadores que nos ofrece el microscopio, -enumeraba: - -«La _contracción amiboidea_ ó protoplásmica, que permite al -leucocito errante abrir brecha en la pared vascular, desertando de -la sangre á las comarcas conjuntivas, á la manera del preso que -lima las rejas de su cárcel; los campos traqueales y laríngeos, -sembrados de _pestañas vibrátiles_ que, por virtud de secretos -impulsos, ondean, cual campo de espigas, al soplo de brisa vernal; -el incansable latigueo del zoospermo, corriendo desalentado hacia el -óvulo, imán de sus amores; la célula nerviosa, la más noble casta -de elementos orgánicos, extendiendo sus brazos de gigante, á modo -de los tentáculos de un pulpo, hasta las provincias fronterizas del -mundo exterior, para vigilar las constantes asechanzas de las fuerzas -fisico-químicas; el óvulo, con su sencilla y severa arquitectura, -guardando el secreto de las formas orgánicas y cuyo protoplasma se -asemeja á la nebulosa donde bullen en germen mundos innumerables, -que se desprenderán en futuros anillos; la geométrica arquitectura -de la _fibra muscular_ (especie de complicadísima pila de Volta), -donde, á semejanza de la locomotora, el calor se transforma en fuerza -mecánica; la _célula glandular_ que, por sencilla manera, fabrica los -fermentos de la química viviente, consumiendo generosamente su propia -vida en provecho de los demás elementos sus hermanos; las _células -adiposas_, modelo de economía doméstica, quienes en previsión de -futuras escaseces, reservan los alimentos sobrantes del festín de -la vida para utilizarlos en las huelgas orgánicas y en los grandes -conflictos nutritivos... Todos estos fenómenos, tan varios, tan -maravillosamente coordinados, atraen con seducción irresistible, y su -contemplación inunda nuestro espíritu de satisfacciones tan puras y -elevadas como perdurables.» - -Para ver de cerca é intimar efusivamente con los protagonistas de -tan sorprendentes fenómenos, añadíamos: «Venid con nosotros al -laboratorio del micrógrafo. Allí, sobre la platina del microscopio, -desgarrad el pétalo de una flor, sin consideración á su hermosura ni -á su aroma: arrancad después una parcela de los tejidos animales; -disociadla sin piedad, aunque las fibras contráctiles palpiten y se -estremezcan al contacto de las agujas. Asomaos después á la ventana -del ocular, y... cosa notable, resultado estupendo, la hoja del -vegetal como el tejido del animal os revelarán por todas partes una -construcción idéntica: especie de colmena formada por celdillas y más -celdillas, separadas por una argamasa intersticial poco abundante, -y albergando en sus cavidades, no la miel de la abeja, sino la miel -de la vida, bajo la forma de una materia albuminoide, semisólida, -granulosa, cuyo seno encierra un pequeño corpúsculo: el núcleo.» - -«Examinad ahora una gota de saliva, un poco del epitelio que cubre -vuestra lengua, una gota de vuestra sangre, el moho de las materias -orgánicas en descomposición, etc... y siempre la misma referida -arquitectura: células y más células, más ó menos transformadas, -repitiéndose con monotonía y uniformidad abrumadoras.» - -«Esta tenacidad de composición de los tejidos orgánicos, en el -líquido como en el sólido, así en el músculo como en el nervio, en -el tallo como en la flor; esta repetición fastidiosa del mismo tema -estructural constituye la verdad primordial de la histología; el -hecho básico sobre que se funda la grandiosa y transcendental _teoría -celular_ de Schwann y de Virchow.» - -Expongo después el aspecto fisiológico de tan soberana concepción, y -me pregunto: «¿Será posible que dentro de nuestro edificio orgánico -habiten innumerables inquilinos que se agitan febriles, á impulsos -de espontánea actividad, sin que nos percatemos de ello? ¿Y nuestra -tan decantada unidad psicológica? ¿En qué han venido á parar el -pensamiento y la conciencia con esta audaz transformación del hombre -en un polípero?... Cierto que pueblan nuestro cuerpo millones de -organismos autónomos, eternos y fieles compañeros de glorias y -fatigas, cuyas alegrías y tristezas son las nuestras; y cierto que -tan próximas existencias pasan desapercibidas del _yo_; pero este -fenómeno tiene fácil y llana explicación si consideramos que el -hombre siente y piensa por sus células nerviosas, y que el _no yo_, -el verdadero mundo exterior comienza ya para él en las fronteras de -las circunvoluciones cerebrales.» (Aquí late en germen y obscuramente -la hipótesis formulada después por Durand de Gross y Forel acerca -de la existencia de conciencias medulares y ganglionares múltiples, -ignoradas del yo, el cual representaría la conciencia privilegiada y -autocrática de las células cerebrales). - -Harto influído por las ideas de Häckel y Huxley y por la poco -afortunada teoría del _plason_, de Claudio Bernard, me declaraba -partidario, en principio, de la generación espontánea, pese á los -experimentos de Pasteur, que hallaba concluyentes solamente por lo -que toca al origen de la vida actual. - -«¡Quién sabe --exclamaba, lleno de ingenuo optimismo,-- si los sabios -del porvenir demostrarán algún día que el Génesis de la vida, que -las tradiciones de los pueblos nos pintan con poéticos colores cual -obra de un Creador omnipotente, surgida en el grandioso teatro de -una naturaleza virgen, bajo los rayos de un sol joven y como nunca -esplendente y entre los hosanas de los ángeles y querubines... quién -sabe, repito, si la ciencia logrará probar que la vida tuvo más -humildes orígenes, iniciándose en los tenebrosos senos del mar, sin -más protagonista que los átomos con su perpetuo palpitar, sin más -testigos que las fuerzas fisico-químicas!...» - -En otro artículo señalo, acaso por primera vez, un concepto que ha -tenido después en Alemania sabios y autorizados intérpretes: el de la -concurrencia y lucha intercelular dentro del organismo. - -«¿Quién osará negar que existe una severa competencia de carreristas -en los zoospermos, que, para dar cima al acto supremo de la -fecundación, vuelan en denso enjambre hacia el óvulo? Sólo uno -de ellos, el más fuerte, ó el más afortunado, sobrevivirá á la -destrucción irrevocable para sus compañeros más perezosos. No más él -rasgará el misterioso velo de la membrana vitelina, y se unirá al -fin, despojado de su cola degradante y en conjugación sublime, con -el núcleo femenino. De este ósculo de amor brotará la innumerable -progenie de células del organismo. Pero sólo aquel zoospermo -privilegiado alcanzará el alto honor de perpetuar la raza y de -conservar y transmitir, cual nueva vestal, el fuego sagrado de la -vida...» - -Señalábamos después la rigurosa concurrencia nutritiva de las -células de un mismo tejido, las luchas homéricas libradas entre los -elementos semiasfixiados de los territorios inflamados, ó de los -elementos amenazados por la invasión de los tumores. Y, en fin, -independientemente de Metchnikoff, hablábamos «de las reacciones de -las células contra los gérmenes animales ó vegetales que pululan -por la atmósfera y penetran en el organismo; de la guerra incesante -librada entre lo pequeño y lo grande; entre lo visible y lo -invisible, etc.» - -Mas para atenuar la crudeza de esta desconsoladora verdad (la lucha -universal), añadimos que «así como en toda nación civilizada la -concurrencia vital se extingue ó se atenúa en gran parte por la -división del trabajo, que hace á los ciudadanos solidarios en sus -intereses y aspiraciones, también en el estado orgánico, gracias á la -previsión de las células nerviosas y al citado reparto profesional -y, en fin, á la supresión del ocio y de la excesiva libertad -individual, etc., la lucha desaparece ó se dulcifica, mostrándose -no más cuando la alimentación comunal (de órganos ó células) se -compromete gravemente por causas interiores ó exteriores.» - -En otro pasaje hacía notar, en coincidencia con muchos biólogos -y filósofos á quienes no había leído, que la naturaleza sólo se -preocupa de la vida de la especie. «Una existencia, por grande que -sea, aun realzada por el prestigio de la idea, aun ennoblecida por -los fulgores del genio, nada significa á los ojos de la Naturaleza. -Que todo un pueblo sucumba; que razas enteras sean aniquiladas en -la lucha por la vida; que especies zoológicas antes pujantes sean -inmoladas en la bárbara batalla, poco importa al principio director -del mundo orgánico... Lo importante es ganar la contienda, tocar la -meta final objeto de la evolución orgánica.» - -¿Cuál es esta finalidad, caso de existir? ¡Profundo misterio! - -En otro artículo nos consolábamos de la impenetrabilidad del tremendo -arcano y de la inexorabilidad de la muerte individual, proclamado la -eternidad y continuidad del protoplasma, es decir, de lo que, después -de nosotros, llamó Weissmann _plasma germinativo_. - -«Consolémonos, considerando que si la célula y el individuo, -sucumben, la especie humana y, sobre todo, el _protoplasma_, son -imperecederos. El accidente muere, pero la esencia, ó sea la _vida_, -subsiste. Estimando el mundo orgánico como un árbol cuyo tronco -fué el primer protoplasma, cuyas ramas y hojas forman todas las -especies nacidas después por diferenciación y perfeccionamiento, ¡qué -importa que algunas ramitas se desgajen á impulsos del vendabal, -si el tronco y la matriz protoplasmática subsisten vigorosos; -prometiendo retoños de cada vez más hermosos y lozanos!... No hay, -pensándolo bien, organismos progenitores y producidos, ni individuos -independientes, ni vivos ni muertos, sino una sola _substancia_, el -protoplasma, que llena el mundo con sus creaciones, que crece, se -ramifica, se moldea temporalmente en individuos efímeros, pero que -nunca sucumbe. En nuestro ser se agita aún aquel viejo protoplasma -del _archiplason_ (es decir, la primera célula aparecida en el -cosmos), punto de partida quizás de toda la evolución orgánica.» - -(Es curiosa la coincidencia de esta doctrina pseudopanteísta con -algunas lucubraciones posteriores de Weissmann, Le Dantec y otros). - -«Este protoplasma llenó con sus creaciones el espacio y el tiempo; -él se arrastró en el gusano, vistióse de irisados colores en el -vegetal, adornóse con la radiante corona del espíritu en el mamífero. -Comenzó inconsciente y terminó consciente. Fué esclavo y juguete -de las fuerzas cósmicas y acabó por ser el látigo de la naturaleza -y el autócrata de la creación.» (Adviértanse también singulares -concordancias con las conocidas ideas de Schopenhauer y Hartmann, -Spencer, etc., á quienes no había leído todavía. ¿Es que llegó hasta -mí algún resumen de la filosofía de lo Inconsciente ya entonces -publicada? No lo recuerdo). - -«¿Á dónde va la vida? nos preguntamos en otro pasaje del mismo -atrevido artículo. ¡Cualquiera lo sabe!... Pero entonces creíamos -probable que la evolución tiende á producir formas de cada vez -más perfectas, más progresivas, siquiera no viéramos muy claro el -concepto de perfección.» - -«¿Ha llegado á la meta y agotado su fecundidad en el organismo -humano ó guarda en cartera proyectos de más elevados organismos, de -seres infinitamente más espirituales y clarividentes, destinados á -descorrer el velo que cubre las causas primeras, y acabando con todas -las obscuras polémicas de sabios y filósofos? (¿Quién no ve aquí en -esbozo la teoría del _superhombre_, defendida posteriormente por -Nietzsche?)» - -«¡Quién sabe!... --continuábamos--. ¡Acaso ese protoplasma semidiós -fenecerá también, en aquel triste día apocalíptico, en que la -antorcha solar se apague, el rescoldo central de nuestro globo -se enfríe y no queden sobre su corteza sino fúnebres despojos é -infecundas cenizas!... ¡Día horrendo, soledad angustiosa, noche -obscurísima aquella en la cual se apague con la luz de nuestro -Universo la luz del pensamiento! ¡Pero no... esto es imposible!... -¡Aquel protoplasma soberano, cuyas creaciones abrumaron el espacio, -que taladró cordilleras, que transformó los mares y continentes, -que jugó con el viento, con el vapor y con el rayo, que esculpió -el planeta para hacer de él un palacio digno de su grandeza, y -subyugó las fuerzas naturales, convirtiéndolas en esclavos de sus -caprichos..., no puede morir!... Cuando nuestro miserable planeta -se fatigue y la fría vejez haya consumido el fuego de su corazón, -y la tierra se torne cual páramo helado, y el sol enrojecido y -muriente amenace sumirnos en tinieblas eternas..., el protoplasma -orgánico habrá tocado la perfección de su obra. ¡Entonces el rey de -la Creación abandonará para siempre la humilde cuna que meció su -infancia, asaltará audazmente otros mundos y tomará solemne posesión -del Universo!...» - -¡Bien se ve que no había leído á Clausius ni conocía las fatídicas -predicciones de la termo-dinámica!... ¡Ante mi optimismo candoroso -quédase en mantillas el de Metchnikoff, quien en libro reciente -(_Estudios sobre la naturaleza humana_) sólo promete á la especie -humana, para cuando las _neuronas_ aprendan á defenderse mejor de -los _fagocitos_ y toxinas intestinales, una senectud tranquila, -plácida y exquisitamente adaptada á la idea de la muerte!... -Adelantándome en muchos años á las tan decantadas fantasías de Wells, -daba yo por misión fundamental de la evolución, la eternidad de la -vida y la conquista intelectual y material del Cosmos... _Excusez du -peu!..._ - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO IV - - Decido publicar mis trabajos en el extranjero. -- Invitación - del profesor W. Krause, de Gotinga, de colaborar en su Revista. - -- Mis primeras exploraciones sobre el sistema nervioso. -- - Dificultades encontradas. -- Excelencias del método de Golgi y - excesivo nacionalismo de los sabios. -- Mis distracciones en - Valencia: las excursiones del Gaster-Club y las maravillas de la - sugestión y del hipnotismo. - - -Aunque el fruto de mis pesquisas había sido hasta entonces harto -mezquino, me acometió la comezón de exportarlo al mercado extranjero. -Tal propósito parecióme hasta indispensable á los fines de mi -educación científica. Es verdad vulgar que sólo luchando con los -fuertes se llega á ser fuerte. Correr solitario en la angosta pista -nacional, jaleado por amigos, no es lo más adecuado para resultar -un atleta. Con las células nerviosas ocurre lo que con las tropas: -instruídas exclusivamente para las luchas civiles ó en previsión -de motines callejeros, difícilmente harán frente á un ejército -extranjero organizado técnica y moralmente para la guerra grande, -es decir, para los conflictos internacionales. Sobre que la crítica -severa de los extraños no es absolutamente necesaria: hiere la carne -ruda y ásperamente, cual cincel sobre el mármol; pero modela y -hermosea la estatua intelectual. - -Y al reflejar imparcialmente nuestros defectos, nos trae también el -conocimiento objetivo de nuestras fuerzas. - -[Ilustración: El profesor W. Krause, de Gotinga (1889), actual -Catedrático de Histología en la Universidad de Berlín.] - -Penetrado de estas verdades, aproveché la primera ocasión que se me -presentó de colaborar en Revistas alemanas, entonces, como hoy, las -más leídas y autorizadas. Un histólogo célebre de la Universidad -de Göttingen, M. W. Krause, fué mi introductor en el mundo sabio. -Con el título de _International Monatsschrift für Anatomie und -Physiologie_, publicaba dicho Profesor cierta Revista mensual, -donde figuraban comunicaciones en francés, inglés, italiano y -alemán. Había leído algún trabajillo mío, andaba no muy sobrado de -original y solicitó benévolamente mi concurso, ofreciéndome costear -todas las cromolitografías necesarias y regalarme una tirada de 50 -ejemplares. Encantado de la invitación, me apresuré á satisfacer -sus deseos, enviándole desde Valencia, y con intervalo de dos años, -dos monografías redactadas en un francés aproximado y adornadas con -profusión de dibujos. - -Pecaría de ingrato si no recordara aquí que el doctor Krause, -Profesor entonces de Histología en Göttingen y actualmente en Berlín, -me animó mucho con sus consejos y me instruyó con sus cartas llenas -de preciosas indicaciones bibliográficas. En sus buenos oficios, -llegó hasta prestarme ó regalarme folletos antiguos de difícil ó -imposible adquisición en el mercado alemán. Aprovecho esta ocasión -para testimoniar al viejo maestro y generoso mentor la expresión de -mi cordial gratitud y sincero afecto. Más adelante, con ocasión de un -viaje á Alemania, tendré ocasión de hablar del insigne investigador. - -Volviendo á las mentadas comunicaciones, diré que la primera llevaba -por título _Contribution à l’étude des cellules anastomosées des -épithéliums pavimenteux_[23]. En ella analizaba yo la estructura -íntima de las células epiteliales de algunas mucosas (corneal, -palpebral, lingual) y del bulbo piloso. Después de reconocer y -describir el retículo intraprotoplásmico y filamentos comunicantes -intracelulares, señalados años antes por Bizzozero y Ranvier en la -epidermis de la piel, confirmaba estas mismas disposiciones en la -córnea (epitelio anterior) y en las vainas del bulbo piloso, órganos -en que no se habían observado; y añadía la existencia, en los -referidos hilos de unión de una envoltura ó forro en continuación, -al parecer, con la membrana celular. Semejante pormenor estructural -fué ulteriormente comprobado, con alguna variante de apreciación, por -Ide, Kromayer y, años después, por Unna, de Hamburgo. - - [23] _Cajal_: _International Monatsschrift f. Anat. u. Physiol._ - Bd. III, Heft 7, 1886. - -La segunda comunicación, que apareció en 1888 con el título de -_Observations sur la texture des fibres musculaires des pattes et -des ailes des insectes_[24], fué de más fuste y harto más rica -en detalles descriptivos nuevos. Versaba principalmente sobre la -textura de la fibra muscular de los insectos, campo de observación -preferido por los histólogos, á causa del gran tamaño que, en dichos -articulados, poseen las bandas ó rayas transversales de la materia -contráctil, y de la comodidad de observarlas en vivo sobre la platina -del microscopio. La colecta y preparación del material necesario para -la redacción de esta extensa monografía (que llevaba anejas cuatro -grandes láminas litografiadas), costóme unos dos años, durante los -cuales exploré numerosos géneros y especies de insectos. Contenía -mi comunicación bastantes observaciones originales de histología -comparada, algunas de las cuales fueron posteriormente comprobadas -por los histólogos. Por desgracia, si estuve trabajador y celoso en -la observación y acarreo de los hechos, no fuí igualmente afortunado -en su interpretación. - - [24] _Cajal_: _International Monatsschrift f. Anat. u. Physiol._ - Bd. V, Heft 6, 1888. - -Reinaba entonces en histología una de esas concepciones esquemáticas -que fascinan temporalmente los espíritus é influyen decisivamente -en las pesquisas y opiniones de la juventud. Aludo á la _teoría -reticular_ de Heitzmann y Carnoy, aplicada muy ingeniosamente á la -constitución de la materia estriada de los músculos por el mismo -Carnoy, autor de la célebre _Biología celular_[25], y después por -el inglés Melland y el belga van Gehuchten. Y yo, seducido por el -talento de estos sabios y el prestigio de la teoría, incurrí en -la debilidad de considerar, como ellos, la substancia contráctil -como una rejilla de fibrillas sutiles (las _hebras preexistentes_ -aparecidas en los preparados de los ácidos y del cloruro de oro) -unidas transversalmente por la red emplazada al nivel de la línea de -Krause. Lo grave de esta apreciación era su exagerado exclusivismo, -es decir, la negación rotunda de la preexistencia, en el vivo, de -las _fibrillas primitivas_ de los autores (las _columnillas_ de -Kölliker), las cuales eran audazmente interpretadas como el resultado -de la coagulación _post-mortem_ de cierta materia líquida alojada -en las mallas de la red. Más adelante volví sobre esta opinión, -criticada vivamente por Rollet, Kölliker y otros, los cuales alegaban -con razón que los pretendidos _artefactos_ eran observables hasta en -los músculos vivos de ciertos insectos. - - [25] _Carnoy_: _La biologie cellulaire_, fasc. I, 1884. - -Insisto en estos detalles, porque deseo prevenir á la juventud -contra la invencible fuerza sugestiva de las teorías simplistas -y gallardamente unificadoras. Subyugados por la teoría, los -principiantes histólogos veíamos entonces redes por todas partes. -Lo que especialmente nos cautivaba era que dicha especulación -identificaba el complejo _subtractum_ estructural de la fibra -estriada con el sencillo retículo ó armazón fibrillar de todo -protoplasma. Cualquiera que fuera la célula, amibo ó corpúsculo -contráctil, el protagonista fisiológico, ó sea el factor activo, -estaba siempre representado por la redecilla ó esqueleto elemental. - -De estas ilusiones ningún histólogo está libre, máxime si es -debutante. Caemos tanto mejor en el lazo cuanto que los esquemas -sencillos estimulan y halagan tendencias profundamente arraigadas -en el espíritu: la inclinación nativa al ahorro de esfuerzo mental -y la propensión, casi irresistible, á tomar como verdadero lo que -satisface á nuestro sentido estético, por exhibirse bajo formas -arquitectónicas sencillas y armoniosas. Como siempre, la razón -calla ante la belleza. El caso de Friné se repite constantemente. -Sin embargo, no hay equivocación inútil como nos asista el sincero -propósito de la enmienda. Y yo, persuadido de que la fama duradera -sólo acompaña á la verdad, deseaba acertar á todo trance. En -adelante, pues, reaccioné vivamente contra esos esquemas teóricos, al -través de los cuales la realidad desaparece ó se deforma. - -En mis exploraciones sistemáticas por los dominios de la anatomía -microscópica llegó el turno del sistema nervioso, esa obra maestra -de la vida. Lo examiné febrilmente en los animales, teniendo por -guías los libros de Meynert, Hugenin, Luys, Schwalbe y, sobre todo, -los incomparables de Ranvier, de cuya ingeniosa técnica me serví con -tesón escrupuloso. - -Importa recordar que los recursos analíticos de aquellos tiempos eran -asaz insuficientes para abordar eficazmente el magno y atrayente -problema. Desconocíanse todavía agentes tintóreos capaces de teñir -selectivamente las expansiones de las células nerviosas y que -consintieran perseguirlas, con alguna seguridad, al través de la -formidable maraña de la substancia gris. - -Ciertamente, desde la época de Meynert se practicaba con algún éxito -el método de los cortes finos seriados, impregnados en carmín ó -hematoxilina, á que se añadió por entonces el método de Weigert para -el teñido de las fibras meduladas; mas por desgracia, los mejores -preparados no revelaban sino el cuerpo protoplásmico de las células -nerviosas con sus núcleos, y algo, muy poco, del arranque ó trayecto -inicial de los apéndices dendrítico y nervioso. - -Algo más expresivo, á los efectos de la revelación de la morfología -celular, resultaba el proceder de la disociación mecánica, puesto -en boga por Deiters, Schültze y Ranvier. Este aislamiento elemental -efectuábase, de ordinario, á favor de las agujas, sobre el -porta-objetos, previa maceración de la trama nerviosa en disoluciones -débiles de bicromato de potasa. Tratándose de nervios, semejante -recurso proporcionaba muy claras imágenes, máxime si se le combinaba, -á ejemplo de Ranvier, Schiefferdecker, Segall, etc., con la acción -impregnadora --subsiguiente ó preliminar según los casos-- del -nitrato de plata ó del ácido ósmico. Pero aplicada al análisis de -los ganglios, de la retina, de la médula espinal ó del cerebro, la -delicada operación de desprender las células de su ganga de cemento -y de desenredar y extender con las agujas sus brazos ramificados, -constituía empresa de benedictino. - -¡Qué dicha cuando, á fuerza de paciencia, lográbamos aislar por -completo un elemento de neuroglia, con su forma típica en araña, ó -una neurona motriz colosal de la médula, bien destacados y libres -sus robustos cilindro-eje y dendritas! ¡Qué triunfo sorprender en -afortunadas disociaciones de los ganglios raquídeos la bifurcación de -la expansión única, ó desbrozar de su zarzal neuróglico la pirámide -cerebral, es decir, la noble y enigmática célula del pensamiento! -Estos modestos éxitos de manipulador nos llenaban de ingenua vanidad -y de íntima satisfacción. Lo malo era que semejante alarde, un poco -pueril, de virtuosidad técnica, halagaba harto poco al entendimiento -científico, desilusionado al reconocer su radical impotencia para -dilucidar el soberano misterio de la organización cerebral. Los más -vitales y hondos problemas de la máquina nerviosa columbrábanse cual -cimas inaccesibles. Á nuestra febril curiosidad se sustraía cuanto -se refiere á la ardua cuestión del origen y terminación de las -fibras nerviosas dentro de los centros, y á la no menos fundamental -y apremiante de las íntimas conexiones intercelulares. Nadie -podía contestar á esta sencilla interrogación: ¿Cómo se transmite -la corriente nerviosa desde una fibra sensitiva á una motora? -Ciertamente, no faltaban hipótesis; pero todas ellas carecían de base -objetiva suficiente. - -Y, sin embargo, á despecho de la impotencia del análisis, el problema -nos atraía irresistiblemente. Adivinábamos el supremo interés que, -para una psicología racional, tenía el formar un concepto claro de -la organización del cerebro. Conocer el cerebro --nos decíamos en -nuestros entusiasmos idealistas-- equivale á averiguar el cauce -material del pensamiento y de la voluntad, sorprender la historia -íntima de la vida en su perpetuo duelo con las energías exteriores; -historia resumida, y en cierto modo esculpida, en esas coordinaciones -neuronales defensivas del reflejo, del instinto y de la asociación -de las ideas. Mas, por desgracia, faltábanos el arma poderosa con -que descuajar la selva impenetrable de la substancia gris, de esa -_constelación de incógnitas_, como en su lenguaje brillante, la -llamaba Letamendi. - -Y con todo eso, mi pesimismo era exagerado, según hemos de ver. Claro -es que el aludido _desideratum_ era y es aún hoy ideal inaccesible. -Pero algo se podía avanzar hacia él aprovechando la técnica de -entonces. En realidad, el instrumento revelador existía; sólo que -ni yo, aislado en mi rincón, lo conocía, ni se había divulgado -apenas entre los sabios, no obstante haber visto la luz por los -años de 1880. Fué descubierto por C. Golgi, eximio histólogo de -Pavía, favorecido por la casualidad, musa inspiradora de los grandes -hallazgos. En sus probaturas tintoriales, notó este sabio que el -protoplasma de las células nerviosas, tan rebelde á las coloraciones -artificiales, posee el precioso atributo de atraer vivamente el -precipitado de _cromato de plata_, cuando este precipitado se produce -en el espesor mismo de las piezas. El _modus operandi_, sencillísimo, -redúcese á indurar por varios días trozos de substancia gris en -soluciones de _bicromato de potasa_ (ó de líquido de Müller), ó mejor -aún, en mezcla de bicromato y de solución al 1 por 100 de _ácido -ósmico_; para tratarlos después mediante soluciones diluídas (al -0,75) de _nitrato de plata_ cristalizado. Genérase de este modo un -depósito de _bicromato argéntico_, el cual, por dichosa singularidad -que no se ha explicado todavía, selecciona ciertas células nerviosas -con exclusión absoluta de otras. Al examinar la preparación, los -corpúsculos de la substancia gris muéstranse teñidos de negro -achocolatado hasta en sus más finos ramúsculos, que destacan con -insuperable claridad, sobre un fondo amarillo transparente, formado -por los elementos no impregnados. Gracias á tan valiosa reacción, -consiguió Golgi, durante varios años de labor, esclarecer no pocos -puntos importantes de la morfología de las células y apéndices -nerviosos. Pero, según dejo apuntado, el admirable método de Golgi -era por entonces (1887-1888) desconocido por la inmensa mayoría -de los neurólogos ó desestimado de los pocos que tuvieron noticia -precisa de él. El libro de Ranvier, mi biblia técnica de entonces, -le consagraba solamente unas cuantas líneas informativas, escritas -displicentemente. Veíase á la legua que el sabio francés no lo había -ensayado. Naturalmente, los lectores de Ranvier pensábamos que el -susodicho método no valía la pena. - -[Ilustración: Camilo Golgi, profesor de la Facultad de Medicina de -Pavía.] - -Debo á L. Simarro, el afamado psiquiatra y neurólogo de Valencia, -el inolvidable favor de haberme mostrado las primeras buenas -preparaciones efectuadas con el proceder del cromato de plata, y de -haber llamado mi atención sobre la excepcional importancia del libro -del sabio italiano, sobre la íntima estructura de la substancia -gris[26]. He aquí cómo fué ello. Merece contarse el hecho, porque -sobre haber tenido importancia decisiva en mi carrera, demuestra una -vez más la potencia sugestiva y dinamógena de las _cosas vistas_, -es decir, de la percepción directa del objeto, en frente de la -debilísima y por no decir nula influencia de estas mismas cosas, -cuando á la mente llegan por las descoloridas descripciones de los -libros. - -Allá por el año de 1887 fuí nombrado juez de oposiciones á cátedras -de Anatomía descriptiva. Deseoso de aprovechar mi estancia en Madrid -para informarme de las novedades científicas, púseme en comunicación -con cuantos en la corte cultivaban los estudios micrográficos. -Entre otras visitas instructivas, mencionaré: la girada al _Museo -de Historia natural_, donde conocí al modestísimo cuanto sabio -naturalista D. Ignacio Bolívar; la consagrada al Laboratorio de -Histología de San Carlos, dirigido por el benemérito Dr. Maestre, y -cuyo ayudante, el Dr. López García, mostróme las últimas novedades -técnicas de Ranvier, de quien había sido devotísimo y aprovechado -discípulo; la dirigida á cierto _Instituto biológico_ particular, -instalado en la calle de la Gorguera, en el cual trabajaban varios -jóvenes médicos, entre ellos el Dr. D. Federico Rubio, y sobre todo -D. Luis Simarro, recién llegado de París y entregado al noble empeño -de promover entre nosotros el gusto hacia la investigación; y, en -fin, la verificada al laboratorio privado del prestigioso neurólogo -valenciano, quien, por cultivar la especialidad profesional de las -enfermedades mentales, se ocupaba en el análisis de las alteraciones -del sistema nervioso (asistido, por cierto, de copiosísima biblioteca -neurológica), ensayando paciente y esmeradamente cuantas novedades -técnicas aparecían en el extranjero. - - [26] _Golgi_: _Sulla fina anatomia degli organi centrali del - sistema nervoso_. Milano, 1885. - -Fué precisamente en casa del Dr. Simarro, situada en la calle -del Arco de Santa María, 41, donde por primera vez tuve ocasión -de admirar excelentes preparaciones del método de Weigert-Pal, y -singularmente, según dejo apuntado, aquellos cortes famosos del -cerebro, impregnados mediante el proceder argéntico del sabio de -Pavía. - -Expresaba en párrafos anteriores la sorpresa sentida al conocer -_de visu_ la maravillosa potencia reveladora de la reacción -cromo-argéntica y la ninguna emoción provocada en el mundo científico -por su hallazgo. ¿Cómo explicar tan extraña indiferencia? Hoy, -que conozco bien la psicología de los sabios, hallo la cosa muy -natural. En Francia, como en Alemania, y más en ésta que en aquélla, -reina una severa disciplina de escuela. Por respeto al maestro, -ningún discípulo suele emplear métodos de investigación que no se -deban á aquél. En cuanto á los grandes investigadores, creeríanse -deshonrados trabajando con métodos ajenos. Las dos grandes pasiones -del hombre de ciencia son el orgullo y el patriotismo. Trabajan, -sin duda, por amor á la verdad, pero laboran aún más en pro de su -prestigio personal ó de la fama intelectual de su país. Soldado del -espíritu, el investigador defiende á su patria con el microscopio, -la balanza, la retorta ó el telescopio. Por donde, lejos de acoger -con agrado y curiosidad la conquista realizada en extrañas tierras, -la recibe receloso, como si le trajera grave humillación. Á menos -que el invento sea de tal magnitud y transcendencia industrial que, -ignorarlo, constituyera pecado de leso patriotismo. ¡Cuántas veces, -en mi ya larga carrera, he padecido los desalentadores efectos de -tales miserias!... Más adelante, empero, tendré ocasión de elogiar -á sabios que, por honrosa excepción, sienten placer en realzar, con -trabajos de confirmación y ampliación, el mérito forastero preterido -ó ignorado. ¡Pero qué raros tan nobles caracteres!... - -Á mi regreso á Valencia decidí emplear en grande escala el método de -Golgi y estudiarlo con todo el tesón de que soy capaz. Innumerables -probaturas, hechas por Bartual y por mí, en muchos centros nerviosos -y especies animales, nos convencieron de que el nuevo recurso -analítico tenía ante sí brillante porvenir, sobre todo si se -encontraba manera de corregirlo de su carácter un tanto caprichoso y -aleatorio[27]. El logro de una buena preparación constituía sorpresa -agradable y motivo de jubilosas esperanzas. - - [27] Á estas veleidades de la impregnación cromo-argéntica se - debió, sin duda, el que Simarro, introductor en España de los - métodos y descubrimientos de Golgi, abandonara desalentado sus - ensayos. En carta suya de 1889 me decía: «Recibí su última - publicación sobre la estructura de la médula espinal, que me - parece un trabajo notable, mas no _convincente_, á causa del - método de Golgi, que aun en sus manos de usted, que tanto lo ha - perfeccionado, es, más que demostrativo, un método _sugestivo_.» - - Por seguro tengo que si mi ilustre amigo hubiera examinado mis - preparaciones de la médula espinal, ganglios, cerebelo, etcétera, - habríase plenamente convencido de las excelencias de la técnica - golgiana y de la exactitud absoluta de mis descripciones. - Aquéllas y éstas tuvieron la virtud de persuadir en el Congreso - de Berlín de 1889 á los más afamados neurólogos, prestando - boga y actualidad á un método hasta entonces cultivado casi - exclusivamente en Italia. - -Hasta entonces, nuestras preparaciones del cerebro, cerebelo, médula -espinal, etc., confirmaban plenamente los descubrimientos del -célebre histólogo de Pavía; pero ningún hecho nuevo de importancia -aparecía en ellas. No me abandonó por eso la fe en el método. -Estaba plenamente persuadido de que, para avanzar seriamente en -el conocimiento estructural de los centros nerviosos, era de todo -punto preciso servirse de procederes capaces de mostrar, vigorosa y -selectivamente teñidas sobre fondo claro, las más tenues raicillas -nerviosas. Sabido es que la substancia gris representa algo así -como fieltro apretadísimo de hebras ultrafinas: nada valen los -cortes delgados ni las coloraciones completas para perseguir estos -filamentos. Requiérense al efecto reacciones intensísimas que -consientan el empleo de cortes muy gruesos, casi macroscópicos (las -expansiones de las células nerviosas tienen á veces muchos milímetros -y aun centímetros de longitud), y cuya transparencia, no obstante el -insólito espesor, sea posible, gracias á la exclusiva coloración de -algunas pocas células ó fibras que destaquen en medio de extensas -masas celulares incoloras. Sólo así resulta empresa factible seguir -un conductor nervioso desde su origen hasta su terminación. - -[Ilustración: Interior de la cueva de Sardaña, no lejos de Jérica, en -la sierra de Espadán. Fotografía tomada en una de las excursiones del -_Gaster-Club_.] - -De cualquier modo, estábamos ya en posesión del instrumento -requerido. Faltaba solamente determinar escrupulosamente las -condiciones de la reacción cromo-argéntica, disciplinarla para -adaptarla á cada caso particular. Y si el encéfalo y demás órganos -centrales adultos del hombre y vertebrados son demasiado complejos -para permitir descubrir, mediante dicho recurso, su plan estructural, -¿por qué no aplicar sistemáticamente el método á los animales -inferiores ó á las fases tempranas de la evolución ontogénica, en las -cuales el sistema nervioso debe ofrecer organización sencilla y, por -decirlo así, esquemática? - -Tal era el programa de trabajo que nos impusimos. Iniciado en -Valencia, sólo cuando me trasladé á Barcelona fué cumplido con una -perseverancia, un entusiasmo y un éxito que superaron mis esperanzas. -Pero de esto trataremos oportunamente. - -No todo fué, durante mi estancia en la capital valenciana (años de -1886 y 1887) austera y febril labor de laboratorio. Tuvieron también -su correspondiente laboreo los barbechos artísticos y filosóficos -del cerebro. Forzoso era proporcionar á cada célula su ración y á -cada instinto honesto ocasión propicia de ejercitarse. Á guisa de -desentumecedores de neuronas en riesgo de anquilosis, desarrollé dos -órdenes de distracciones: las excursiones pintorescas, y el estudio -experimental del hipnotismo, ciencia naciente que por entonces -atraía la curiosidad pública y apasionaba los espíritus. - -[Ilustración: Vista parcial del teatro romano de Sagunto. Fotografía -tomada en una de las excursiones del _Gaster-Club_.] - -Poco hablaré de las excursiones, cuyo relato sólo puede ser -interesante para los escasos supervivientes de aquellas agradables -é higiénicas expansiones. Recordaré no más que varios contertulios -del _Casino de la Agricultura_ (Arévalo Vaca, Dr. Guillén, el -farmacéutico Dr. Chiarri, doctor Narciso Loras, D. Prudencio Solís, -Marsal, Soto, Rodrigo, E. Alabern, F. Peset, Gaspar, Nogueroles, -Castro, etc.), organizamos una Sociedad gastronómico deportiva, -rotulada humorísticamente el _Gaster-Club_. Los fines de esta -reunión de gente de buen humor reducíanse á girar visitas domingueras -á los parajes más atrayentes y pintorescos del reino de Valencia; -tomar fotografías de escenas y paisajes interesantes; dar de vez en -cuando juego supraintensivo á músculos y pulmones, caminando entre -algarrobos, palmitos, pinos y adelfas, y, en fin, saborear la tan -suculenta y acreditada paella valenciana. El Reglamento, redactado -por mí, excluía como cosa nefanda y abominable cuanto oliera á -política, religión ó filosofía, con sus inevitables derivaciones, las -controversias acaloradas, perturbadoras de la digestión y enervadoras -de la buena amistad. Sólo de ciencia y arte estaba permitido -discurrir, y eso en términos llanos y fácilmente comprensibles. -Teníamos guerra declarada al énfasis y á la declamación. - -[Ilustración: Los camaradas del _Gaster-Club_ fotografiados en las -ruinas del teatro romano de Sagunto: 1, Arévalo; 2, Paco el Cocinero; -3, Gaspar; 4, Cajal; 5, P. Solís; 6, Rodrigo; 7, N. Loras; 10, -Chiarri; 11, Nogueroles, etc.] - -Por amor á la Comunidad, sometiéronse los socios á la más exquisita -división del trabajo. Arévalo Vaca tomó sobre sí la misión de -adiestrarnos en el conocimiento práctico de la geología y fauna de -los terrenos visitados; Guillén, futuro Director del Jardín Botánico, -quedó encargado de lo concerniente á la flora; tocóme el doble -papel de cronista y fotógrafo de las excursiones; el amigo Marsal, -profesor de Matemáticas, recibió el delicado encargo de administrar -los fondos de la Sociedad y de fijar á prorrateo los gastos de cada -gira, cosa á veces difícil porque solíamos sumar un número primo y -él tenía la preocupación, muy natural, de obtener dividendos enteros -y exactos; un simpático empleado de ferrocarriles[28], fué encargado -de la locomoción, corriendo de su parte el alquiler de caballerías y -la obtención de billetes de ferrocarril á bajo precio, con tarifas -de alivio destinadas á murgas aldeanas ó á farándulas trashumantes; -en fin, un confitero retirado y rico, águila en el arte culinario, -dirigía á conciencia la confección de las paellas y elaboración de -postres. - - [28] José Nogueroles, uno de los pocos supervivientes. - -Y así, de paella en paella, y siempre en amena y cordial compañía, -visitamos todos los rincones atrayentes de la comarca levantina. -_Sagunto_, _Castellón_, _Játiva_, _Sueca_, _Cullera_, el _Desierto -de las Palmas_, _Burjasot_, _La Albufera_, _Gandía_, las sierras -del _Monduber_ y _Espadán_, etc., desfilaron sucesivamente por el -objetivo de mi Kodak, cuajando en pruebas que guardamos piadosamente, -como recuerdos de añorada juventud, los pocos supervivientes de -aquella generación. Como homenaje cordial á los excelentes camaradas -desaparecidos para siempre, reproducimos aquí varias fotografías -entresacadas de las numerosísimas conservadas en el Álbum del famoso -_Gaster-Club_. - -En cuanto á la otra distracción aludida, tuvo sabor más científico, y -consistió en la confirmación experimental y en grande escala de los -celebérrimos estudios acerca del sonambulismo artificial y fenómenos -de sugestión, efectuados en Francia por Charcot, Liébeault, Bernheim, -Beaunis, etcétera. Estas investigaciones de psicología mórbida, -emprendidas en el extranjero por sabios famosos habituados á las -observaciones exactas, tuvieron inmensa resonancia. Merced á ellas, -recibieron al fin carta de naturaleza en la ciencia muchos de los -estupendos milagros narrados por Mesmer y exhibidos aparatosamente -por los magnetizadores de teatro. Una ciencia nueva, heredera directa -de la hechicería medioeval, había aparecido. De ella transcendía algo -acremente pecaminoso é irresistiblemente tentador para la juventud -novelera. Preciso es convenir que, á despecho de tres siglos de -ciencia positiva, la afición á lo maravilloso tiene todavía honda -raigambre en el espíritu humano. Somos aún demasiado supersticiosos. -Miles de años de fe ciega en lo sobrenatural, parecen haber creado -en el cerebro algo así como un _ganglio religioso_. Desaparecido -casi enteramente en algunas personas, y caído en atrofia en otras, -persiste pujante en las más. Por _esprit fort_ que se sea, ¿quién -no ha oído sonar alguna vez aquellas místicas campanas de Is de que -habla Renan, ó sentido rebrotar lozana la creencia en genios, duendes -y aparecidos? - -Por esta vez, sin embargo, no se trataba de manifestaciones -sobrenaturales, sino de sorprendentes y harto descuidadas -actividades, ó si se quiere anomalías del dinamismo cerebral. - -Para estudiarlas metódicamente, varios amigos, algunos de ellos -tertulianos del Casino de la Agricultura, organizamos un _Comité -de investigaciones psicológicas_. É inauguramos nuestras pesquisas -por la busca y captura de sujetos idóneos. Por mi casa, convertida -al efecto en domicilio social, desfilaron especies notabilísimas -de histéricas, neurasténicos, maníacos y hasta de acreditados -_mediums_ espiritistas. En breve tiempo recogimos copiosa colección -de interesantes documentos. Llenos de asombro, hubimos á confirmar -casi todos los estupendos fenómenos descritos por los sabios, -singularmente los señalados por Bernheim, de Nancy. Ocioso fuera -citar menudamente los resultados obtenidos. Carecen de novedad é -interés, y más hoy, después de la publicación de tantos Tratados -magistrales relativos á este orden de estudios. - -Mencionaré, solamente, los experimentos de hipnosis producidos en -las personas sanas y al parecer limpias de toda tara neurótica -(algunos de ellos, abogados, médicos, etc.). Sobrevenido el grado de -sopor y de pasibilidad indispensables, producíanse á la orden del -hipnotizador, y tanto durante el sueño como después de despertarse, -la _catalepsia cérea_ y la _analgesia_; _congestiones y hemorragias_ -por sugestión; _alucinaciones positivas y negativas_ de todo -linaje (visuales, acústicas, táctiles); _amnesia total ó parcial_; -_evocación de imágenes olvidadas_ ó casi olvidadas; _desdoblamiento -de la personalidad_; _eclipse_ ó _inversión de los sentimientos -más arraigados_; y en fin, _abolición total del libre albedrío_, -es decir, de la facultad crítica y de la selección motivada de las -reacciones motrices. Hasta los actos más repugnantes al carácter -ó los más contrarios á la moral y á la decencia, eran fatal y -necesariamente ejecutados. Sujeto hubo que ajustó estrictamente su -vida, durante una semana, á un programa especial lleno de acciones -extravagantes é ilógicas, sugerido durante el estado somnambúlico. - -Y llevando la sugestión al terreno terapéutico, conseguí realizar -prodigios que envidiaría el más hábil de los taumaturgos. Mencionaré: -la transformación radical del estado emocional de los enfermos (paso -casi instantáneo de la tristeza á la alegría); la restauración -del apetito en histeroepilépticas inapetentes y emaciadísimas; la -curación, por simple mandato, de diversas especies de parálisis -crónicas de naturaleza histérica; la cesación brusca de ataques -de histerismo con pérdida del conocimiento; el olvido radical de -acontecimientos dolorosos y atormentadores; la abolición completa de -los dolores del parto en mujeres normales[29]; en fin, la anestesia -quirúrgica, etc. - - [29] Un caso de este género fué publicado después en Barcelona en - la _Gaceta Médica Catalana_, número del 15 de Agosto de 1888. - -La fama de ciertas curas milagrosas recaídas en histéricas y -neurasténicos, divulgóse rápidamente por la ciudad. Á mi consulta -acudían enjambres de desequilibrados y hasta de locos de atar. -Ocasión propicia hubiera sido aquella para crearme pingüe clientela, -si mi carácter y mis gustos lo hubieran consentido. Pero, satisfecha -mi curiosidad, licencié á mis enfermos, á quienes, naturalmente, no -solía pasar la nota de honorarios: harto pagado quedaba con que se -prestaran dócilmente á mis experimentos. - -Durante aquellas épicas pesquisas sobre la psicología morbosa, -sólo se me resistieron tenazmente esos fenómenos extraordinarios, -confinantes con el espiritismo, á saber: la visión á través de -cuerpos opacos, la transposición sensorial, la sugestión mental, la -telepatía, etc., estupendos milagros afirmados muy formalmente por -Ochorowicz, Lombroso, Rochas, Zöllner, Richet, P. Gibier, Flammarion, -Myers, etc. - -¿Fracasaron quizás por imposibles? Tal creo hoy. Los secuaces de -Allan Kardek y los partidarios de la fuerza cerebral radiante, dirán -acaso que no tuve suerte. Sin embargo, puse en mis observaciones la -mejor voluntad y no escatimé gasto ni diligencia para procurarme -los sujetos dotados de virtudes más transcendentales. Pero bastaba -con que yo asistiera á una sesión de adivinación, sugestión mental, -doble vista, comunicación con los espíritus, posesión demoniaca, -etc., para que, á la luz de la más sencilla crítica, se disiparan -cual humo todas las propiedades maravillosas de los _mediums_ ó de -las histéricas zahoríes. Lo admirable en aquellas sesiones no eran -los _sujetos_, sino la increíble ingenuidad de los _asistentes_, -que tomaban, cual manifestaciones sobrenaturales, ciertos fenómenos -nerviosos (_autosugestión_ sobre todo) de los _mediums_, ó la mera -coincidencia de hechos, ó los efectos del hábito mental, ó, en fin, -los fáciles y conocidos ardides del _cumberlandismo_, tan exhibido -después en los teatros[30]. - - [30] Acaso publique algún día, con el título de «_¿Hacia el - alma?_», cierto mamotreto en que tengo registrados y discutidos - muchos de los fracasados ensayos emprendidos con _sujetos_ - españoles (alguno tan fecundo en ardides como la famosa - napolitana Eusapia Paladino), para contrastar la realidad de - los supuestos _fenómenos físicos_ de los _mediums_ (levitación, - aparición de objetos, producción de moldes, movimientos - intencionales de las mesas, escritura directa, etc.). Hasta - hoy, nos han detenido, y acaso nos detengan indefinidamente, - sentimientos de piedad y de respeto. Parécenos, en efecto, poco - meritorio extirpar ciertos errores dinamógenos, indispensables - para la dicha de personas que, poco satisfechas de las religiones - históricas, sienten horror hacia el vacío del agnosticismo. Y - nos apena, además, tener que delatar, como testigos de hecho, la - odiosa explotación de que fueron víctimas, á manos de _mediums_ - trapaceros, hombres de ciencia tan simpáticos y prestigiosos - como W. Crookes, Zöllner, Flammarion, Lombroso, W. James, - Luciani, etc. Estas caídas de mentalidades que, en los dominios - de la ciencia, demostraron poseer facultades críticas de primer - orden, enseñan cuán superfluo y peligroso resulta abordar el - estudio de los fenómenos medianímicos --tan propicios al fraude - y superchería-- con el prejuicio de la comunicabilidad de los - muertos con los vivos. Siempre que semejante _estado de creencia_ - falta, las artimañas ingeniosas de los _mediums_ son sorprendidas - hasta por los observadores menos sagaces. De ello pudiéramos - citar ejemplos elocuentísimos. - -En suma, y prescindiendo aquí de los milagros increíbles atribuídos -á ciertos sujetos, declaro que, los consabidos experimentos de -sugestión causáronme un doble sentimiento de estupor y desilusión: -estupor al reconocer la realidad de fenómenos de automatismo -cerebral, estimados hasta entonces como farsas y trampantojos de -magnetizadores de circo; y decepción dolorosa al considerar que el -tan decantado cerebro humano, la «obra maestra de la creación», -adolece del enorme defecto de la sugestibilidad; defecto, en cuya -virtud, hasta la más excelsa inteligencia, puede, en ocasiones, -convertirse por ministerio de hábiles sugestionadores, conscientes ó -inconscientes (oradores, políticos, guerreros, apóstoles, etc.), en -humilde y pasivo instrumento de delirios, ambiciones ó codicias. - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO V - - Mi traslación á la Cátedra de Histología de Barcelona. -- Los - nuevos compañeros de Facultad. -- La peña del Café de Pelayo. - -- Mis investigaciones sobre el sistema nervioso conducen á - resultados interesantes. -- Mi excesiva fecundidad científica - durante 1888, me obliga á publicar una Revista micrográfica. -- - Las leyes de la morfología y conexión de las células nerviosas. - -- Resumen de algunos descubrimientos en el cerebelo, retina, - médula espinal, lóbulo óptico, etc. - - -Promediado el año de 1887, fué reformado el plan de enseñanza médica. -La asignatura de _Histología normal y patológica_ que figuraba en el -doctorado y explicaba el Dr. Maestre de San Juan, quedó incorporada -al período de la licenciatura. Dadas mis aficiones, natural parecía -que yo aprovechase la reforma, concursando alguna de las nuevas -cátedras creadas, cosa fácil después de todo, porque las nuevas -disposiciones legales consideraban la Anatomía como disciplina -análoga, á los efectos de traslaciones y concursos, de la asignatura -recién creada. - -Habiendo tocado á turno de concurso las vacantes de Barcelona y -Zaragoza, vacilé algún tiempo en mi elección. Mi primer pensamiento -fué trasladarme á la capital aragonesa. Hacia ella me arrastraban -el amor de la tierra, los recuerdos de la juventud y el afecto -á la familia. Pero enfrente de estos sentimientos prevalecieron -consideraciones de orden honestamente utilitario. Para el hombre -votado á una idea y resuelto á rendirle toda su actividad, las -ciudades grandes son preferibles á las pequeñas. En éstas, las -gentes se conocen demasiado, ó demasiado pronto, para vivir en -santa calma. Y el tiempo se va en halagar á los amigos y combatir -á los adversarios. Importa notar, además, que por aquellos tiempos -el claustro de mi venerada _Alma mater_, á causa de dos ó tres -desequilibrados, ardía en rencillas y antagonismos impropios del -decoro de la toga. No faltan, por desgracia, temperamentos malévolos -en las grandes poblaciones universitarias; pero aquí las toxinas -humanas, diluídas por la distancia, pierden ó atenúan notablemente -sus efectos. - -Temeroso, pues, de que mis fuerzas se disiparan en vanas y dolorosas -frotaciones, resolví al fin, contra el consejo de mi familia, -trasladarme á la ciudad condal. Y acerté en mis presunciones, porque -en Barcelona encontré no sólo el sereno ambiente indispensable á mis -trabajos, sino facilidades que no hubiera hallado en Zaragoza para -organizar un bien provisto laboratorio y publicar folletos ilustrados -con profusión de litografías y fotograbados. Precisamente, durante -los primeros años pasados en la ciudad condal, aparecieron las más -importantes de mis comunicaciones científicas. - -Preocupado, como siempre, de no turbar la ecuación entre los gastos -y los ingresos, me instalé modestamente en una casa barata de la -calle de la Riera Alta, próxima al Hospital de Santa Cruz, donde, por -entonces, estaba la Facultad de Medicina. Ulteriormente, y contando -ya con otros emolumentos (los proporcionados por algunos médicos -deseosos de ampliar en mi laboratorio sus conocimientos histológicos -y bacteriológicos), me mudé á la calle del Bruch, á cierta casa nueva -y relativamente lujosa. En ella dispuse de una hermosa sala donde -instalar el laboratorio y de un jardín anejo, muy apropiado para -conservar los animales en curso de experimentación. - -Allí recibieron enseñanza micrográfica, entre otros jóvenes de -mérito, Durán y Ventosa, hijo del ex ministro Durán y Bas; Pí y -Gilbert, que hizo brillantes oposiciones á cátedras de Histología y -publicó algún trabajo en mi _Revista_; el malogrado Gil Saltor[31], -futuro profesor de Histología en Zaragoza y de Patología externa -en Barcelona; Bofill, que llegó á ser, andando el tiempo, un -buen naturalista; Sala Pons, que publicó años después algunas -investigaciones interesantes sobre la estructura del cerebro de las -aves y la médula espinal de los batracios, etc. - - [31] Murió pocos años después de tomar posesión de la cátedra de - Cirugía de Barcelona. - -Dada la proverbial cortesía catalana, huelga decir que en mis -compañeros de Facultad hallé sentimientos de consideración y respeto. -Pasa el catalán por ser un tanto brusco y excesivamente reservado con -los forasteros; pero le adornan dos cualidades preciosas: siente y -practica fervorosamente la doble virtud del trabajo y de la economía; -y acaso por esto mismo, evita rencillas y cominerías y respeta -religiosamente el tiempo de los demás. - -Entre los comprofesores con quienes me ligaron lazos de afecto -sincero, recuerdo á nuestro excelente decano el Dr. Juan Rull, -profesor de Obstetricia; al simpático doctor Campá, que acababa de -trasladarse desde la Universidad de Valencia; á Batlles, catedrático -de Anatomía, orador colorista y afluentísimo; al anciano y benemérito -Silóniz, un andaluz á quien treinta años de permanencia en Barcelona -no habían quitado el gracioso acento gaditano; á Coll y Pujol, -enclenque y valetudinario entonces, pero que ha alcanzado los -setenta sin jubilarse; á Pí, maestro de Patología general, una de -las cabezas más reflexivas y equilibradas de la Facultad; á Giné y -Partagás, orador brioso y publicista fecundo y agudo; á Valentí, -profesor de Medicina legal, expositor sutil, pero algo desconcertante -y paradójico; al Dr. Morales, prestigioso cirujano andaluz, á quien -los barceloneses llamaban el _moro triste_, por su aspecto de Boabdil -destronado; á Robert, clínico eminente, luchador de palabra precisa -é intencionada, que, andando el tiempo, debía sorprendernos á todos -dirigiendo el nacionalismo catalán y proclamando _urbi et orbi_, -un poco á la ligera (no era antropólogo, ni había leído á Olóriz y -Aranzadi), la tesis de la superioridad del cráneo catalán sobre el -castellano; opinión desinteresada, pues además de gozar de un cráneo -pequeño, aunque bien amueblado, había nacido en Méjico y ostentaba -un apellido francés; en fin, al simpático Bonet, quien, gracias á su -viveza y habilísima política, llegó á rector de la Universidad, á -senador y hasta á _barón de Bonet_, etc., etc. - -¡Lástima que tan lucido elenco de maestros desarrollara sus -funciones en el vetusto y ruinoso Hospital de Santa Cruz, en -donde si no faltaban enfermos y facilidades, por tanto, para la -enseñanza clínica, se carecía del indispensable local para cátedras -y laboratorios! Por lo que á mí respecta, hízose lo posible para -organizar la enseñanza micrográfica. Gracias á la benevolencia del -Dr. Rull, conseguí una sala, relativamente capaz, destinada á las -manipulaciones y demostraciones de Histología y Bacteriología, amén -de un buen microscopio Zeiss y de algunas estufas de esterilización y -vegetación. Contando con alumnos poco numerosos, pero muy aplicados -y formales, pude, no obstante la pequeñez del laboratorio, dar una -enseñanza práctica harto más eficaz que la actualmente dada en -Madrid, donde la masa trepidante de trescientos alumnos turba el -buen orden del aula y esteriliza las iniciativas pedagógicas mejor -encaminadas. - -Novato todavía en los estudios de Anatomía patológica, tomé á empeño -adquirir conocimientos positivos en esta rama de la Medicina, -haciendo autopsias é iniciándome en los secretos de la patología -experimental. Por fortuna, los cadáveres abundaban en el Hospital -de Santa Cruz. Pasábame diariamente algunas horas en la sala de -disección: recogía tumores; exploraba infecciones; cultivaba -microbios y, sobre la base de algunas piezas interesantes, llevaba -adelante mis estudios sobre el sistema nervioso del hombre. Casi -todas las figuras relativas á la _inflamación_, _degeneraciones_, -_tumores_ é _infecciones_, incluídos en la primera edición de -mi _Manual de Anatomía patológica general_[32] son copias de -preparaciones efectuadas con aquel rico material necrópsico, al -que se añadieron algunos tumores é infecciones proporcionados por -Profesores de otros hospitales ó por los veterinarios municipales. La -ejecución de estos trabajos y la redacción del citado libro fueron la -principal tarea del año 1887 y comienzos del 88. - - [32] _Cajal_: Manual de Anatomía patológica general, 1.ª edición. - Barcelona, 1889-1890. - -Dejo expresado en otro lugar que el hombre de laboratorio, ajeno á -la política y al ejercicio profesional, nada frecuentador de casinos -y teatros, necesita, para no llegar al enquistamiento intelectual -ó caer en la estrafalariez, del oreo confortador de la tertulia. -Es preciso que llegue hasta él, simplificado y elaborado por el -ajeno ingenio, algo de lo que en el mundo pasa. Ocioso es notar que -tales reuniones, para ser amenas y educadoras, deben comprender -temperamentos mentales diversos y especialistas diferentes. Sólo los -ricos, es decir, los escuetamente capitalistas, y las malas personas -serán cuidadosamente eliminados; porque si los últimos causan -disgustos, los primeros disgustan del ideal, que es harto peor. La -buena peña supone atinado reparto de papeles. Un comensal tratará de -política; otro de negocios; aquél comentará, leve y graciosamente, -los sucesos locales ó nacionales; el de más allá se entusiasmará -con la literatura ó con el arte; alguien cultivará la nota cómica; -hasta la voz grave de un defensor celoso del orden social, y del -consabido consorcio entre el altar y el trono, se oirá con gusto de -vez en cuando; mas para el hombre de laboratorio, los más útiles y -sugestivos contertulios serán sus colegas de otras Facultades, los -capaces de comentar sin pedantería las últimas revelaciones de las -respectivas ciencias. - -Sin responder enteramente á este ideal, la tertulia del _Café de -Pelayo_ (trasladada después á la _Pajarera_ de la Plaza de Cataluña), -donde fuí presentado en los primeros meses de 1887, me resultó -singularmente grata y provechosa. Preponderaban, y ello era bueno, -los Catedráticos de la Facultad de Ciencias; pero figuraban también -políticos, literatos, médicos y hombres de negocios. Recuerdo, entre -otros: al amigo Lozano, Catedrático de Física; á Castro Pulido, -Profesor de Cosmografía y pulcro y fácil conversador; á Villafañé -(recién llegado de Valencia), carácter atrabiliario, defensor de -una estrafalaria teoría filosófica sobre el _átomo pensante_, con -que nos dió tremendas tabarras; á Domenech, un buen Catedrático de -Geometría, arquitecto, catalanista ferviente y partidario, en último -término[33], de la anexión á Francia (solía decir que Cataluña -estaba llamada á ser la Bélgica del Sud); á V. García de la Cruz, -Profesor de Química, bonísima persona y talento clarísimo, del cual -hablaré luego; á Solsona, médico locuaz y zaragatero que abusaba -de los específicos y de los autobombos periodísticos; á Soriano, -Catedrático de latín y activo periodista; á Schwarz, Profesor de -Historia (entonces auxiliar), orador fogoso, prototipo del _vir -bonus dicendi peritus_, que llegó á Concejal, Alcalde y no sé si á -Diputado á Cortes; á Sedó (yerno), fabricante de tejidos, persona -lista y diestra en negocios; á Pablo Calvell, abogado con fábrica, -dotado de finísimo ingenio satírico, fértil en ocurrencias agudas -y oportunísimas[34], etc. Á esta peña agregáronse más adelante B. -Bonet, entonces boticario en Gracia, hoy Profesor en la Facultad de -Farmacia de Madrid, y mi paisano Odón de Buen, naturalista de mucho -mérito, y en fin, otras muchas personas borradas de mi memoria. - - [33] Según noticias, en estos últimos años ha abandonado sus - radicalismos nacionalistas, lo que celebro infinito. - - [34] Del saladísimo Pablo Calvell podría referir machos dichos - graciosos. Citaré sólo la siguiente andaluzada, la mayor que he - oído en mi vida: - - Despedían en la estación al famoso Romero Robledo varios - acompañantes, entre ellos el diputado Sol y Ortega y Pablo - Calvell. Llegado el último apretón de manos, el famoso _leader_ - republicano hizo ademán de sacar una tarjeta. De pronto exclama: - --¡Calla!... No llevo ninguna. No importa... Dada mi popularidad, - cuando necesite usted algo de mí, le bastará escribir en el - sobre: _Sol, en Barcelona_. Y llega la carta--. - - Entonces el socarrón de su compañero, á quien había molestado la - prosopopeya de Sol y Ortega, reprodujo el mismo gesto y exclamó: - --¡Qué casualidad! ¡Tampoco llevo tarjetas!... Afortunadamente - soy también un personaje. Si alguna vez me honra escribiéndome, - he aquí mis señas: _Pau. Via Láctea_. ¡Y llega la carta!--. - -Juzgo excesivamente egoísta aquel dicho antiguo, desaprobado por -Cicerón, «que se debe amar como quien ha de aborrecer»; pero estimo -prudente para salvaguardar la santa libertad, no extremar el trato -amistoso hasta esa embarazosa intimidad que merma nuestro tiempo, -se entromete en caseros asuntos y coarta gustos é iniciativas. De -esta discreta reserva, hice, sin embargo, excepción en favor de -Victorino García de la Cruz, uno de los más asiduos y agradables -comensales de la referida peña. De ideas filosóficas no siempre -armónicas con las mías, coincidíamos en muchos gustos y tendencias: -igual despreocupación del dinero; el mismo culto hacia el arte, y en -su defecto, hacia la fotografía; parecida aflicción patriótica al -reconocer nuestro decaimiento científico; igual entusiasmo, en fin, -por la investigación original y el renacimiento intelectual de España. - -Durante varios años de íntimo trato, fué Victorino el único -confidente de mis proyectos. Comunicábale á diario el estado de -mis trabajos, los obstáculos que me detenían, así como mis caras -ilusiones y esperanzas. Al principio, me oía con extrañeza, casi -con incredulidad. Patriota sincero, la desesperanza había ganado -su espíritu y paralizado sus fuerzas. Mas al fin mis predicaciones -obraron en él una especie de contagio. Y siguiendo mi ejemplo, -acabó por escoger en el dominio de la física, que cultivó siempre -con amor, algunos temas de estudio, _baratos_, es decir, accesibles -á los mezquinos medios con que contaba. Años después, recordando -mis alentadoras exhortaciones, solía decir que sin mi estímulo no -hubieran aparecido nunca sus interesantes descubrimientos sobre _Las -leyes de los líquidos turbios y gases nebulosos_, y otras conquistas -científicas de positivo valor. - -En el curso de estas memorias hemos de ver á menudo acreditado el -dicho de Cisneros: «_Fray Ejemplo_ es el _mejor predicador_.» - -¡Pobre Victorino! Era un talento reflexivo y penetrante, un -trabajador infatigable y probo. Murió, joven aún, años después, -cuando, trasladado á la Corte, había conseguido, por sus -indiscutibles méritos, un sillón en la Real Academia de Ciencias y -alcanzado bien cimentada notoriedad. Y cayó víctima de una virtud, -como otros caen víctimas del vicio. Su virtud consistió en adaptarse -austera y resignadamente á la pobreza, habitando con su bastante -numerosa familia en casas baratas, sórdidas, emplazadas en barrios -malsanos, atenido estrictamente á la paga de Profesor que, por -aquellos tiempos, constituía mera ración de entretenimiento. En -virtud de esta penuria, que transcendía naturalmente á sus medios -de investigación y de información bibliográfica, le ocurrió más de -una vez perder las ventajas de la prioridad, hallando la solución -de difíciles problemas, poco después de esclarecidos en Revistas -alemanas, que él desconocía, por sabios de primera fuerza. Así y -todo, su obra original es copiosa é importante. En fin, Victorino -profesaba, en materia de higiene, ideas demasiado personales, y por -tanto, demasiado peligrosas. De esta debilidad, que tanto contribuyó -á precipitar la muerte del querido compañero, trataré más adelante. - -Volviendo al relato de mis trabajos, consignaré que, adelantada mi -labor preparatoria en Anatomía patológica, proseguí con inusitado -ardor las investigaciones acerca del sistema nervioso. El método de -Golgi comenzaba á ser fecundo en mis manos. - -Y llegó el año 1888, mi año _cumbre_, mi año de fortuna. Porque -durante este año, que se levanta en mi memoria con arreboles de -aurora, surgieron al fin aquellos descubrimientos interesantes, -ansiosamente esperados y codiciados. Sin ellos, habría yo vegetado -tristemente en una Universidad provinciana, sin pasar, en el -orden científico, de la categoría de jornalero detallista, más ó -menos estimable. Por ellos, llegué á sentir el acre halago de la -celebridad; mi humilde apellido, pronunciado á la alemana (Cayal), -traspasó las fronteras; en fin, mis ideas, divulgadas entre los -sabios, discutiéronse con calor. Desde entonces, el tajo de la -ciencia contó con un obrero más. - -¿Cómo fué ello? Perdonará el lector si, á un acontecimiento tan -decisivo para mi carrera, consagro aquí algunos comentarios y -amplificaciones. Declaro desde luego que la _nueva verdad_, -laboriosamente buscada y tan esquiva durante dos años de vanos -tanteos, surgió de repente en mi espíritu como una revelación. -Las leyes que rigen la morfología y las conexiones de las -células nerviosas en la substancia gris, patentes primeramente -en mis estudios del cerebelo, confirmáronse en todos los órganos -sucesivamente explorados. Séame lícito formularlas desde luego: - -1.ª Las ramificaciones colaterales y terminales de todo cilindro-eje -acaban en la substancia gris, no mediante red difusa, según defendían -Gerlach y Golgi con la mayoría de los neurólogos, sino mediante -arborizaciones libres, dispuestas en variedad de formas (_cestas_ ó -_nidos_ pericelulares, ramas trepadoras, etc.). - -2.ª Estas ramificaciones se aplican íntimamente al cuerpo y dendritas -de las células nerviosas, estableciéndose un contacto ó articulación -entre el protoplasma receptor y los últimos ramúsculos axónicos. - -De las referidas leyes anatómicas despréndense dos corolarios -fisiológicos: - -3.ª Puesto que al cuerpo y dendritas de las neuronas se aplican -estrechamente las últimas raicillas de los cilindros-ejes, es preciso -admitir que el soma y las expansiones protoplásmicas participan en -la cadena de conducción, es decir, que reciben y propagan el impulso -nervioso, contrariamente á la opinión de Golgi, para quien dichos -segmentos celulares desempeñarían un papel meramente nutritivo. - -4.ª Excluída la continuidad substancial entre célula y célula, -se impone la opinión de que el impulso nervioso se transmite por -contacto, como en las articulaciones de los conductores eléctricos, ó -por una suerte de inducción, como en los carretes de igual nombre. - -Las referidas leyes, puro resultado inductivo del análisis -estructural del cerebelo, fueron confirmadas después en todos los -órganos nerviosos explorados (retina, bulbo olfatorio, ganglios -sensitivos y simpáticos, cerebro, médula espinal, bulbo raquídeo, -etc.). Ulteriores trabajos nuestros y ajenos (de Kölliker, Retzius, -van Gehuchten, His, Edinger, v. Lenhossék, Athias, Lugaro, P. Ramón, -Cl. Sala, etc.), revelaron que las referidas normas estructurales -y fisiológicas se aplicaban, también, sin violencia, al sistema -nervioso de vertebrados é invertebrados. Según ocurre con todas -las concepciones legítimas, la mía fué consolidándose y ganando -progresivamente en dignidad conforme se acrecía el círculo de la -exploración comprobatoria. - -Pero en mi afán de condensar en breves proposiciones lo esencial de -los resultados obtenidos, no he contestado aún á la interrogación -formulada en párrafos anteriores. - -¿Cómo fueron las referidas leyes descubiertas? ¿Por qué mi labor, -atenida durante dos años á la modesta confirmación de las conquistas -de Deiters, Ranvier, Krause, Kölliker y, sobre todo, de Golgi, -adquirió de repente vuelo y originalidad sorprendentes? - -Quiero ser franco con el lector. Á mis éxitos de entonces -contribuyeron, sin duda, algunos perfeccionamientos del método -cromo-argéntico, singularmente la modificación designada _proceder -de doble impregnación_[35]; pero el resorte principal, la causa -verdaderamente eficiente, consistió --¡quién lo dijera!-- _en haber -aplicado á la resolución del problema de la substancia gris los -dictados del más vulgar sentido común_. En vez de atacar al toro -por las astas, según la frase vulgar, yo me permití algunos rodeos -estratégicos. Pero esto exige una amplificación. - - [35] Consiste en someter las piezas, una vez extraídas - del nitrato de plata, á un nuevo tratamiento por el baño - osmiobicrómico y á otra impregnación argéntica. Las - modificaciones en las proporciones del ácido ósmico, bicromato, - tiempo de acción, etc., tienen menos importancia. Merced al - _método doble_, fué posible lograr en los ganglios, retina - y otros órganos difíciles, impregnaciones excelentes y casi - constantes. Pudo también contribuir al éxito el haber observado - que, cuanto más joven es un embrión, menos tiempo de induración - en la mezcla osmio-bicrómica se requiere para conseguir una buena - coloración. Así, mientras Golgi y sus discípulos fijaban las - piezas durante cinco ó más días, yo no solía pasar de uno. - -Dejo consignado en el capítulo anterior, y repetido hace un momento, -que el gran enigma de la organización del cerebro se cifra en -averiguar el modo de terminarse las ramificaciones nerviosas y de -enlazarse recíprocamente las neuronas. Reproduciendo un símil ya -mencionado, tratábase de inquirir cómo rematan las raíces y las ramas -de esos árboles de la substancia gris, de esa selva tan densa que, -por refinamiento de complicación, carece de vacíos, de suerte que los -troncos, ramas y hojas se tocan por todas partes. - -Dos medios ocurren para individualizar convenientemente los -elementos de este bosque inextricable. El más natural y sencillo -al parecer, pero en realidad el más difícil, consiste en explorar -intrépidamente la selva adulta, limpiando el terreno de arbustos y -plantas parásitas, y aislando, en fin, cada especie arbórea, tanto -de sus parásitos como de sus congéneres. Tal es el recurso, aplicado -en Neurología por la mayoría de los autores, desde la época de -Stilling, Deiters y Schültze (disociación mecánica y química) hasta -la de Weigert y Golgi, en que el aislamiento de cada forma celular ó -de cada fibra se conseguía ópticamente, es decir, por desaparición -ó incoloración de la mayoría de los factores integrantes de la -substancia gris. Mas semejante táctica, á la que Golgi y Weigert -debieron notables descubrimientos, resulta poco apropiada á la -dilucidación del problema propuesto, á causa de la enorme longitud y -extraordinaria frondosidad del ramaje nervioso, que inevitablemente -aparece mutilado y casi indescifrable en cada corte. - -El segundo camino ofrecido á la razón constituye lo que, en términos -biológicos, se designa _método ontogénico ó embriológico_. Puesto -que la selva adulta resulta impenetrable é indefinible, ¿por qué -no recurrir al estudio del bosque joven, como si dijéramos, en -estado de vivero? Tal fué la sencillísima idea inspiradora de mis -reiterados ensayos del método argéntico en los embriones de ave -y de mamífero. Escogiendo bien la fase evolutiva, ó más claro, -aplicando el método antes de la aparición en los axones de la vaina -medular (obstáculo casi infranqueable á la reacción), las células -nerviosas, relativamente pequeñas, destacan íntegras dentro de cada -corte; las ramificaciones terminales del cilindro-eje dibújanse -clarísimas y perfectamente libres; los nidos pericelulares, esto es, -las articulaciones interneuronales, aparecen sencillas, adquiriendo -gradualmente intrincamiento y extensión; en suma, surge ante nuestros -ojos, con admirable claridad y precisión, el plan fundamental de la -composición histológica de la substancia gris. Para colmo de fortuna, -la reacción cromo-argéntica, incompleta y azarosa en el adulto, -proporciona en los embriones coloraciones espléndidas, singularmente -extensas y constantes. - -¿Cómo --se dirá-- tratándose de cosa tan vulgar, no dieron en ella -los sabios? Ciertamente, el recurso debió ocurrir á muchos. Años -después tuve noticia de que el mismo Golgi había ya aplicado su -método á los embriones y animales jóvenes y obtenido algún resultado -excelente; pero no insistió en sus probaturas, ni presumió quizás -que, por semejante camino, pudiera adelantarse en la dilucidación -del problema estructural de los centros. Tan poca importancia debió -conceder á tales ensayos que, en su obra magna antes citada, las -observaciones consignadas refiérense exclusivamente al sistema -nervioso adulto del hombre y mamíferos. De cualquier modo, mi fácil -éxito comprueba una vez más que las ideas no se muestran fecundas con -quien las sugiere ó las aplica por primera vez, sino con los tenaces -que las sienten con vehemencia y en cuya virtualidad ponen toda su -fe y todo su amor. Bajo este aspecto, bien puede afirmarse que las -conquistas científicas son creaciones de la voluntad y ofrendas de la -pasión. - -Consciente de haber encontrado una dirección fecunda, procuré -aprovecharme de ella, consagrándome al trabajo, no ya con ahinco, -sino con furia. Al compás de los nuevos hechos en mis preparaciones, -las ideas bullían y se atropellaban en mi espíritu. Una fiebre de -publicidad me devoraba. Á fin de exteriorizar mis pensamientos, -servíme al principio de cierta Revista médica profesional, la -_Gaceta Médica Catalana_. Pero en rápido _crescendo_ la marea ideal -y la impaciencia por publicar, este cauce me resultaba estrecho. -Contrariábame mucho la lentitud de la imprenta y la tiranía de las -fechas. Para sacudir de una vez tales trabas, decidí publicar por -mi cuenta una nueva Revista, la _Revista trimestral de Histología -normal y patológica_. El primer cuaderno vió la luz en Mayo de 1888 y -el segundo apareció en el mes de Agosto del mismo año. Naturalmente, -todos los artículos, en número de seis, brotaron de mi pluma. De mis -manos salieron también las seis tablas litográficas anejas. Razones -económicas obligáronme á no tirar, por entonces, en junto, más de 60 -ejemplares, destinados casi enteramente á los sabios extranjeros. - -Excusado es decir que la vorágine de publicidad absorbió enteramente -mis ingresos ordinarios y extraordinarios. Ante aquella racha -asoladora de gastos, mi pobre mujer, atareada con la cría y -vigilancia de cinco diablillos (durante el primer año de mi estancia -en Barcelona me nació un hijo más), resolvió pasarse sin criada. -Adivinaba, sin duda, en mi cerebro, la gestación de algo insólito -y decisivo para el porvenir de la familia, y evitó, discreta y -abnegadamente, todo conato de competencia y de envidia entre los -hijos de la carne y las criaturas del espíritu. - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO VI - - Algunos detalles tocantes á mis trabajos de 1888. -- Las _cestas_ - del cerebelo, el axon de los _granos_ y las _fibras musgosas_ - y _trepadoras_. -- Valor decisivo de estos encuentros para la - resolución del problema de la conexión intercelular. -- _Teoría - reticular_ de Gerlach y de Golgi. -- Los atisbos geniales de His - y Forel. -- Confirmación en la retina y lóbulo óptico de las - _leyes conectivas_ inducidas del análisis del cerebelo. -- Plan - estructural de la médula espinal. -- Averiguación del modo de - terminar en los centros los nervios sensitivos y sensoriales. -- - Otros trabajos menos importantes. - - -Consignadas en el capítulo precedente, en síntesis abreviada, las -conclusiones más generales de mis estudios en los centros nerviosos -durante los años 1888 y 1889, séame lícito entrar ahora en la -exposición somera, y lo más clara posible, de los hallazgos más -interesantes. Estos hallazgos refiérense al _cerebelo_ de las aves y -mamíferos, á la _retina_, á la _médula espinal_ y al _lóbulo óptico_ -de las aves. - -=Cerebelo.=--Mis estudios sobre la estructura de este centro -nervioso iniciáronse en las aves jóvenes y adultas; siguieron luego -los referentes al cerebelo de los mamíferos. Dos Memorias, amén de -algunas comunicaciones preventivas, consagramos, desde 1888 á 1889, á -este fecundo tema. - -[Ilustración: Fig. 1.--Corte transversal de una lámina cerebelosa. -Figura semiesquemática.-- A y B, células estrelladas de la capa -molecular (células de _cesta_), cuyo axon (_a_) genera nidos -terminales en torno de las células de Purkinje (C); _b_, axon de -estos últimos corpúsculos.] - -En la primera, publicada en Mayo de 1888[36], constan ya los -principales hechos sobre que se fundan las leyes anatomo-fisiológicas -enunciadas en el capítulo precedente. En efecto; con ocasión del -análisis del axon de las _células estrelladas pequeñas de la capa -molecular del cerebelo_, se describe por primera vez el _modo real de -terminación de las fibras nerviosas en la substancia gris_, problema -sobre el cual sólo poseíamos soluciones hipotéticas. De esta -interesante observación, comprobada después por numerosos autores -(Kölliker, van Gehuchten, Retzius, Edinger, v. Lenhossék, Athias, -etc.), damos copia en la figura 1, C, correspondiente al cerebelo de -los mamíferos. Nótese cómo el cilindro-eje de las referidas _células -estrelladas pequeñas_ marcha desde luego en dirección transversal -á la circunvolución cerebelosa, describiendo un curso arciforme, -y emitiendo numerosas ramas colaterales, caracterizadas por la -propiedad de espesarse progresivamente. En fin, tanto el remate de -la expansión funcional como sus numerosas proyecciones descendentes, -se resuelven en ciertos flecos ó borlas terminales, íntimamente -aplicadas al cuerpo de las células de Purkinje, en torno de las -cuales generan á modo de nido ó cesta complicados. - - [36] _Cajal_: Estructura de los centros nerviosos de las aves. - _Revista trimestral de Histología normal y patológica_, núm. 1, - 1.º de Mayo de 1888. - -Digno de mencionarse es también, por su valor teórico, el _encuentro -en la capa de los granos_ de un tipo especial de fibra centrípeta, -bautizada con el nombre de _fibra musgosa_, la cual exhibe, tanto -en su cabo final como en sus ramas colaterales (fig. 2, _a_), -ciertas eflorescencias ó _rosáceas_, de apéndices cortos, tuberosos, -libremente terminados. Ulteriores observaciones nuestras pusieron -de manifiesto que semejantes excrecencias entran en estrecha -articulación con las arborizaciones digitiformes de los _granos_, -arborizaciones descritas también por primera vez, dicho sea de -pasada, en la comunicación aludida. - -En fin, en el citado trabajo se llama asimismo la atención de los -sabios acerca de la existencia en derredor de las dendritas de -los corpúsculos de Purkinje y, en general, de toda prolongación -protoplásmica, de una especie de vello de finísimos y cortos -apéndices (_espinas peridendríticas_), confirmadas y estudiadas -después por numerosos autores. - -La segunda comunicación relativa al cerebelo, publicada en Agosto de -1888[37], contiene dos hechos capitales: - - [37] _Cajal_: Sobre las fibras nerviosas de la capa molecular del - cerebelo. _Revista trimestral de Histología normal y patológica_, - Agosto de 1888. - -_a_) El descubrimiento del axon delicadísimo de los _granos_ (células -pequeñísimas de la zona segunda de la corteza cerebelosa)[38], el -cual, según mostramos en la figura 2, _d_, _c_, asciende á la capa -molecular, donde, á diversas alturas para cada célula, se divide en -ángulo recto, produciendo dos sutilísimas ramas orientadas en opuesto -sentido (figura 2, _e_). Estas larguísimas proyecciones, que llamé -_fibras paralelas_, á causa de marchar paralelamente en el sentido -de la circunvolución cerebelosa, y por tanto, en dirección normal al -ramaje de las células de Purkinje, aparecen en cantidad formidable, -rellenan todos los intersticios de la zona molecular y, tras largo é -indiviso trayecto, acaban en los extremos de cada lámina. Tan general -es su existencia y uniforme su disposición, que se las encuentra casi -con los mismos caracteres en toda la serie de los vertebrados, desde -el pez hasta el hombre. Constituyen, pues, un factor importante del -centro cerebeloso. - - [38] Golgi acertó ya á diferenciar entre las expansiones de los - granos una fibra más fina ó axon, pero no logró teñirla más que - en su porción inicial, creyendo que se resolvía inmediatamente en - una red intersticial difusa. - -_b_) El otro afortunado encuentro es el de las _fibras trepadoras_ -(fig. 3, _c_). Estos robustos conductores emanan de los ganglios -de la protuberancia; invaden el eje blanco central de las láminas -cerebelosas; cruzan, sin ramificarse, la capa de los granos; asaltan -después el plano de las células de Purkinje, y costean, en fin, el -soma y tallo principal de estos elementos, á los cuales se adaptan -estrechamente. Arribadas al nivel de los primeros brazos del citado -tronco dendrítico, descompónense en plexos paralelos serpenteantes -que ascienden á lo largo de las ramas protoplásmicas, á cuyo contorno -se aplican, al modo de la hiedra ó de las lianas al tallo de los -árboles (fig. 3, _a_). - -[Ilustración: Fig. 2.--Corte longitudinal de una circunvolución -cerebelosa.-- A, capa molecular; B, capa de las células de Purkinje; -C, capa de los granos; D, substancia blanca; _a_, rosáceas de las -fibras musgosas; _b_, soma de las células de Purkinje; _c_, fibrillas -paralelas; _d_, granos con su axon ascendente; _e_, división de este -axon. (Figura semiesquemática).] - -Tan afortunado hallazgo, uno de los más bellos con que me agasajó -el azar en aquella época fecunda, significaba la prueba terminante -de la _transmisión de los impulsos nerviosos por contacto_. Así -lo reconocieron sabios insignes al comprobar, años después, mi -descripción de las fibras musgosas y trepadoras. - -[Ilustración: Fig. 3.--Trozo de un corte transversal de una -circunvolución.-- A, capa molecular; B, capa de los granos; C, -células de Purkinje; _a_, arborización trepadora; _b_, axon de -Purkinje; _c_, cilindro-eje llegado de la substancia blanca y -ramificado sobre las dendritas de las células de Purkinje.] - -Al dar cuenta de la labor del trienio de 1891 á 1894, añadiré -otros encuentros de menos importancia concernientes á la corteza -cerebelosa. Para alivio del lector poco familiarizado con estas -materias, reproducimos aquí una figura donde se presenta, de modo -esquemático, el estado de nuestros conocimientos sobre el cerebelo -después de mis observaciones de 1888 y 1889. Este esquema (fig. 4) -fué compuesto para ilustrar unas conferencias pronunciadas más tarde -(1894) ante la _Academia de Ciencias Médicas de Cataluña_. Del éxito -inesperado de estas lecciones, que se tradujeron inmediatamente al -francés, inglés y alemán, diré algo más adelante. - -[Ilustración: Fig. 4.--Corte transversal semiesquemático de una -circunvolución cerebelosa de mamífero.-- A, zona molecular; B, zona -de los granos; C, zona de la substancia blanca; _a_, célula de -Purkinje vista de plano; _b_, células estrelladas pequeñas de la -zona molecular; _d_, arborizaciones finales descendentes que rodean -las células de Purkinje; _e_, células estrelladas superficiales; -_g_, granos con sus cilindros-ejes ascendentes bifurcados en _i_; -_h_, fibras musgosas; _j_, célula neuróglica de penacho; _n_, fibras -trepadoras; _m_, célula neuróglica de la zona de los granos; _f_, -células estrelladas grandes de la zona de los granos.] - -Las conclusiones de mis investigaciones acerca del cerebelo -contradecían rudamente las ideas, á la sazón reinantes, sobre la fina -anatomía de la substancia gris. Claro es que mis puntos de vista eran -harto revolucionarios para ser fácilmente admitidos. Mas por esta -vez abrigaba la certidumbre de no haberme equivocado; porque, en -realidad, las leyes enunciadas venían á ser la expresión ingenua de -los hechos, sin mezcla alguna de subjetivismo. No se trataba ahora -de una hipótesis más, sino de una inducción legítima con todas las -garantías lógicas apetecibles, según reconocieron más tarde insignes -histólogos y neurólogos. Estaba yo demasiado escarmentado por el -error cometido al interpretar temerariamente la estructura del tejido -muscular, para proceder de ligero ó dejarme seducir por una mera -concepción teórica, propia ó ajena. - -Á fin de que el lector siga fácilmente el curso de mis trabajos -y excuse el tono polémico de algunos de mis futuros escritos, -conviene exponer aquí, en breves términos, las opiniones reinantes -por entonces entre los sabios sobre la constitución íntima de la -substancia gris. - -Dos hipótesis principales se disputaban el campo de la ciencia: la -_del retículo_, defendida por casi todos los neurólogos; la de la -_libre terminación_, insinuada tímidamente por dos solitarios, His y -Forel, sin eco en las escuelas. - -La _hipótesis de la red_ era el formidable enemigo. Note el lector, -que también aquí, á semejanza de lo ocurrido en la fibra muscular -estriada, nos salía al paso el prejuicio del retículo; sin embargo, -en esta ocasión la supuesta rejilla difusa no era _intracelular_, -sino _intercelular_. Creada por Gerlach, sostenida después por -Meynert y otros neurólogos célebres, durante una época en que la -penuria metodológica excusaba las aventuras de la fantasía, la teoría -reticular recibió, al fin, de Golgi una forma arquitectónica nueva -y atrayente, y hasta cierta apariencia de apoyo en los hechos de -observación. - -Para el sabio de Pavía, la substancia gris constituye el punto de -encuentro y fusión de todas las fibras aferentes y eferentes de -los centros nerviosos, así como de los axones de los elementos -autóctonos. Á este retículo, continuo y de formidable riqueza -fibrilar, concurrirían los siguientes factores: 1.º, las -ramificaciones terminales de los cilindros-ejes sensitivos ó -simplemente aferentes de otros centros nerviosos; 2.º, las ramas -colaterales del axon de ciertos elementos grandes, designados por -Golgi _células motrices_ (grandes pirámides cerebrales, células de -Purkinje del cerebelo, etc.) y que yo bauticé, para no prejuzgar su -fisiologismo, _elementos de axon largo_; y 3.º, las arborizaciones -terminales del cilindro-eje de otras células nerviosas, consideradas -arbitrariamente como _sensitivas_ (Golgi) y que yo califiqué _células -de axon corto_. - -Á diferencia de Gerlach, según el cual cooperarían también en la -construcción del retículo difuso las últimas proyecciones del ramaje -protoplásmico neuronal, Golgi redujo los componentes del mismo á las -ramificaciones nerviosas. Para que el lector, ajeno á esta clase -de asuntos, pueda comprender fácilmente las hipótesis reticulares -de Gerlach y de Golgi, reproducimos esquemáticamente la manera -según la cual los referidos sabios concebían las comunicaciones -anatomo-fisiológicas entre las raíces motrices y sensitivas de la -médula espinal (fig. 5, C y fig. 9, I). - -[Ilustración: Fig. 5.--Esquema de la estructura de la substancia gris -de la médula espinal, según los autores de la época pregolgiana.-- -A, raíces anteriores; B, raíz posterior; C, red intersticial de la -substancia gris; D, surco anterior de la médula; E, cordón de Goll; -F, cordón de Burdach; H, célula motriz; I, vía piramidal cruzada; G, -columna de Clarke; J, ganglio sensitivo.] - -Dejamos expresado que la capacidad sugestiva de ciertas fórmulas, -extremadamente esquemáticas, depende de su comodidad. Admitido -el supuesto de la _red_, nada más fácil que el estudio objetivo -de un grupo de neuronas ó del comportamiento terminal de un -manojo de conductores; redúcese todo á dar por averiguado que, -las últimas raicillas nerviosas, previas algunas dicotomías, se -pierden y desvanecen en la consabida red intersticial; en esa -especie de piélago fisiológico insondable, en el cual, por un lado, -desembocarían las corrientes arribadas de los órganos sensoriales, -y de donde brotarían, por otro, á modo de ríos surgidos de alpinos -lagos, los conductores motores ó centrífugos. Comodín admirable, -porque dispensa de todo esfuerzo analítico encaminado á determinar -en cada caso el itinerario seguido al través de la substancia gris -por el impulso nervioso. Con razón se ha dicho que la hipótesis -reticular, en fuerza de pretender explicarlo todo llana y -sencillamente, no explica absolutamente nada; y lo que es más grave, -embaraza y casi hace superfluas las futuras pesquisas tocantes á la -organización íntima de los centros. Sólo á fuerza de habilidades, de -inconsecuencias, de subterfugios, podía la susodicha concepción (por -lo demás, defendida casi exclusivamente por Golgi y sus discípulos -inmediatos) adaptarse á las exigencias de la fisiología, cuya -doctrina de los _reflejos_, _actos instintivos_, _localizaciones -funcionales del cerebro_, etc., demandan imperiosamente el -señalamiento de vías ó cauces de conducción, perfectamente -circunscritos, al través del eje cerebro-raquídeo. - -Enfrente de la _teoría de las redes_ militaban solamente, según -dejamos dicho, dos observadores de gran mérito, His y Forel, quienes, -con reservas y prudencias excusables por la carencia de hechos -precisos de observación, anunciaron (1887) la posibilidad de que las -expansiones de las células nerviosas se terminaran libremente en la -substancia gris. Consecuencia natural de tal modo de ver era la -transmisión por contacto de los impulsos nerviosos. Así, Forel, vista -la imposibilidad de sorprender anastomosis evidentes en el seno de la -substancia gris, daba por probable que las expansiones neuronales se -tocaban entre sí, á semejanza de las frondas ó copas en el bosque. En -cuanto al ilustre profesor de Leipzig, procediendo por generalización -(1886), conjeturaba que, pues las arborizaciones nerviosas (entonces -bien conocidas) de la placa motriz acaban libremente, según es -notorio, entrando en contacto con la materia estriada, estimaba -lógico admitir igual disposición terminal para los conductores -distribuídos y ramificados en los centros cerebro-raquídeos. - -Mas al discurrir de esta suerte, His y Forel no abandonaban la esfera -de las hipótesis. Imposible resultaba, sin descender al terreno -del análisis estructural, refutar á Golgi, quien, á las tímidas -alegaciones teóricas de aquellos sabios, contraponía aparatoso -alegato de observaciones concienzudas. Para resolver definitivamente -la cuestión, precisaba presentar neta, exacta é indiscutiblemente -_las últimas ramificaciones de los cilindros-ejes centrales_, no -vistas por nadie, y determinar además _entre qué factores celulares -se efectúa el imaginado contacto_. Porque admitir vagamente el -hecho de la transmisión mediata ó articulación interneuronal, sin -señalar con precisión entre qué apéndices celulares se produce, -resulta casi tan cómodamente peligroso como la socorrida teoría -reticular. Supongamos, por ejemplo: según parece deducirse de las -manifestaciones de Forel, que el susodicho contacto afecta carácter -_difuso_, verificándose entre dendritas pertenecientes á vecinas -neuronas, ó entre ramificaciones axónicas de diverso origen, ó, -en fin, entre apéndices protoplásmicos y raicillas nerviosas -terminales. La consecuencia fatal, indeclinable de tal supuesto será -la indeterminación de los cauces de la vibración nerviosa, y, en el -fondo, la reedición, bajo nueva forma, de la teoría reticular, de esa -especie de _panteísmo protoplásmico_, tan grato á los comodones de la -observación como contrario á los postulados de la neurogenia, de la -fisiología y de la anatomía patológica. Afirmar que _todo se comunica -con todo_, vale tanto como declarar la absoluta incognoscibilidad del -órgano del alma. - -Nuestra obra consistió, precisamente, en prestar base objetiva á -los geniales pero vagos atisbos de His y Forel. Con el encuentro -afortunado de las _cestas terminales_ y de las fibras trepadoras, -demostramos que el _contacto_ no se verifica entre dendritas solas, -ni entre arborizaciones nerviosas, sino entre éstas, de una parte, -y el soma y prolongaciones protoplásmicas neuronales, de otra; que, -en fin, una célula contrae, á menudo, conexiones con arborizaciones -nerviosas de diversa procedencia, y que, recíprocamente, cada axon -admite contacto, mediante colaterales y ramas terminales, con -diferentes tipos de neuronas; no obstante lo cual, quedan reservadas -en la substancia gris vías bien deslindadas de conducción, de acuerdo -con las exigencias de la fisiología y la patología nerviosas. - -Dejamos dicho que las concepciones legítimas se reconocen en que, en -vez de perder, ganan y se robustecen ante las nuevas observaciones. -Tal le ocurrió á la ley de la transmisión por contacto, sometida al -contraste del análisis estructural de la retina y centros ópticos. - -=Retina.=--Fué en la retina de las aves donde iniciamos esta labor de -contraste. Ocioso é inoportuno fuera, después de las consideraciones -precedentes, entrar aquí en detalles descriptivos. Bástenos -señalar sucintamente los nuevos hechos contenidos en la aludida -comunicación[39]. - - [39] _Cajal_: Estructura de la retina de las aves. _Revista - trimestral de Histología normal y patológica_, núms. 1 y 2, Mayo - y Agosto de 1888. - - _a_) Demostración de que los _conos_ y _bastones_ se terminan - libremente al nivel de la _capa plexiforme externa_, - articulándose con el penacho exterior de las células bipolares - (fig. 6). - - _b_) Descubrimiento, debajo de la _capa plexiforme externa_, - de unos elementos especiales en forma de brocha y provistos de - dendritas ascendentes repartidas en dicha zona (fig. 6, _h_). - - _c_) Hallazgo de las _fibras centrífugas_ de la retina, es - decir, de una categoría especial de fibras del nervio óptico, - que, después de cruzar la _zona plexiforme interna_, acaban por - una arborización varicosa y libre entre los espongioblastos. - Este hecho interesante, que ha servido de base, entre otras - concepciones fecundas, á la teoría de los _nervo-nervorum_ de - Duval, fué confirmado por Dogiel, quien lo había negado en un - principio (fig. 8, _b_, _c_, _d_, _e_). - - _d_) Descubrimiento, simultáneamente con Dogiel (_Anatomischen - Anzeiger_, Mayo de 1888), de la maza de Landolt, en las células - bipolares de las aves y de las colaterales de las expansiones - descendentes de éstas (fig. 7, A). - - _e_) Descripción de muchos tipos morfológicos nuevos de - _espongioblastos_ (células nerviosas exentas de axon). - -[Ilustración: Fig. 6.--Capas de los _granos externos_ y _plexiforme -externa_ de la retina de las aves.-- _a_, _b_, _d_, variedades de -conos; _c_, bastones; _h_, células horizontales.] - - _f_) Demostración de varios pisos de arborización nerviosa en - la zona plexiforme interna, revelando que, á estos niveles, - las dendritas de las células ganglionares se relacionan, por - contacto, con la ramificación descendente y ramas colaterales de - las bipolares, y no mediante _red difusa_, según había descrito - Tartuferi en la retina de los mamíferos (fig. 7, A, B). - - _g_) Exposición de muchos detalles morfológicos de las fibras de - Müller de las aves. - -En las figuras 6, 7 y 8 mostramos esquemáticamente lo más esencial de -mis hallazgos en la retina. Nótese, sobre todo, cómo las tres series -de neuronas (_conos y bastones_, _bipolares y gangliónicas_) se -articulan, según dos planos concéntricos. - -=Husos musculares.=--De cierto alcance para la fisiología muscular -resulta también un pequeño trabajo aparecido en el mismo número de la -_Revista de Histología_, y titulado _Terminaciones nerviosas en los -husos musculares de la rana_[40]. - - [40] _Cajal_: Terminaciones nerviosas en los husos musculares de - la rana. _Revista trimestral de Histología normal y patológica_, - 1.º de Mayo de 1888. - -[Ilustración: Fig. 7.--Esquema donde se muestran las conexiones -entre las diversas neuronas de la retina de las aves y la marcha del -impulso nervioso-- A, células bipolares.] - -En esta comunicación, basada en las revelaciones del método de -Ehrlich al azul de metileno, se hace notar: - - _a_) La existencia en los _husos_ de Kühne de los batracios - y reptiles (fibras musculares pequeñas portadoras de un - órgano nervioso terminal específico y, al parecer, sensitivo, - pero de significación dudosa por entonces) de dos clases de - arborizaciones nerviosas: una, la ya conocida por los autores, - continuada con fibras gruesas; otra ú otras, no descritas, más - finas, situadas en las regiones alejadas de la tumefacción - fusiforme. - - _b_) En vista de que una de las terminaciones es enteramente - idéntica á la de las placas motrices ordinarias, y que la otra - posee caracteres en un todo semejantes á los observados en los - órganos músculo-tendinosos de Golgi, califícase la arborización - pequeña de _motriz_, y la extensa ó específica de _sensitiva_. - La excitación de este último aparato terminal, durante la - contracción de los músculos, suscitaría, al llegar al cerebro, la - percepción del estado de contracción de los músculos (_sentido - muscular_ de que hablan los fisiólogos). - -[Ilustración: Fig. 8.--Algunos tipos de células gangliónicas (B, C) -de la retina de las aves; _e_, _b_, _d_, _f_, arborización final de -las fibras centrífugas.] - - Parecidos hechos fueron posteriormente comunicados por - Ruffini, Huber y de Witt, Dogiel, Sherrington, etc., quienes - adoptaron también, aunque sin conocerla, nuestra interpretación - fisiológica. Opinión semejante defendió asimismo, en igual - fecha que nosotros, Kerschner (_Anat. Anzeiger_, 1.º de Mayo de - 1888), aunque sin precisar detalles ni dar figuras de la doble - terminación. - -En fin, para poner remate á esta pesada reseña acerca de la labor -de 1888, citemos aún dos artículos, de menos enjundia que los -precedentes. - -El primero, concerniente á la _textura de la fibra muscular del -corazón_[41], contenía, entre otros hechos, los siguientes: - - [41] _Cajal_: Textura de la fibra muscular del corazón. _Revista - trimestral de Histología normal y patológica_, 1.º de Mayo de - 1888, con una lámina litografiada. - - _a_) Demostración, en torno de las fibras cardíacas, de un - verdadero sarcolema, más fino que el de las células estriadas - comunes. (Confirmado muchos años después por Hoche, Ebner, - Heidenhain, Marceau, etc.). - - _b_) Indicación de que las llamadas _placas ó escaleras_ de - cemento intercalar de las células cardíacas corresponden á las - _líneas de Krause_, y ofrecen una situación infrasarcolemática. - -El segundo artículo versaba sobre las _células y tubos nerviosos del -lóbulo cerebral eléctrico del torpedo_[42], donde el tamaño colosal -de los elementos presta singulares facilidades al análisis. Á favor -de la disociación y del método de Boveri (mezcla de ácido ósmico y -nitrato de plata), se pusieron de manifiesto los siguientes hechos: - - [42] _Cajal_: Nota sobre la estructura de los tubos nerviosos del - órgano cerebral eléctrico del torpedo. _Revista trimestral de - Histología normal y patológica_, Agosto de 1888. - - _a_) Existencia de positivas estrangulaciones en los tubos - conductores de un centro nervioso, las cuales habían sido negadas - por Ranvier y sólo mencionadas en la substancia blanca de la - médula espinal por Tourneaux y Le Goff. - - _b_) Presencia de un anillo de cemento en el punto del axon - en que se inicia la mielina, y de dos anillos al nivel de las - estrangulaciones del tubo medular. - - _c_) Ausencia de anastomosis de las ramificaciones protoplásmicas - de las células, disposición que confirmaba los resultados del - método de Golgi. - - _d_) Aparición, en torno del cuerpo de las neuronas, de una - fina cubierta. Esta particularidad sólo muchos años después fué - ratificada por los autores. - -Hasta aquí, lo publicado en 1888. - -=Médula espinal.=--Durante el año 1889, mi actividad continuó -vigorosa y despierta, aplicándose á diversos temas neurológicos; sin -embargo, concentróse especialmente en el estudio de la médula espinal -de aves y mamíferos. - -Al abordar este asunto, cuya obscuridad conocía bien por haberla -padecido muchas veces al explicar, como profesor de Anatomía, -la organización del eje raquídeo, movióme, en primer término, -el propósito de dilucidar en lo posible el arduo problema de la -terminación de las raíces posteriores ó sensitivas. Y aunque, -después de mis exploraciones acerca del cerebelo, resultaba -presumible que semejantes arborizaciones siguieran también la _ley -del contacto pericelular_, era indispensable confirmar _de visu_ -esta concordancia, averiguar con precisión el itinerario real de las -fibras sensitivas al través de la substancia gris, y señalar, en fin, -las neuronas con ellas relacionadas. - -Antes de puntualizar mis observaciones, no estará de más recordar -brevemente al lector el estado de nuestros conocimientos acerca de la -organización á la médula espinal allá por los años de 1880 á 1889. - -Ciertamente, los experimentos de la fisiología y los datos -recolectados por la anatomía patológica humana y comparada, asistida -del _método de las degeneraciones secundarias_ (Waller, Türk, -Charcot, Bouchard, Lowenthal, Münzer) ó del _de las atrofias_ de -Gudden y Forel, habían logrado fijar el carácter motor ó sensitivo de -muchos nervios, localizar _grosso modo_ el núcleo de origen de los -centrífugos y de terminación de los centrípetos, y diferenciar, en -fin, en el espesor de los cordones, vías ó categorías separadas de -fibras de idéntica conducción (_vía piramidal_ ó de los movimientos -voluntarios, _vía cerebelosa ascendente_, _cordón de Goll_ formado -por fibras sensitivas centrales, etc.). Por su parte, el análisis -macro-microscópico había alcanzado algunos éxitos positivos, -deslindando en la substancia gris, aparte esas grandes provincias -llamadas _astas anterior y posterior_, ciertos territorios de -peculiar estructura, tales como: las _pléyades celulares motrices_ -del asta ventral, la _substancia gris central_, la _columna -vesiculosa_ de Clarke, la _substancia de Rolando_, las _comisuras -blanca ó anterior_ y _gris ó posterior_, etc. Se sabía igualmente, ó -más bien se adivinaba --porque demostración fehaciente del hecho no -existía-- que los tubos de la substancia blanca están en continuación -con axones de neuronas emplazadas en la substancia gris, los cuales, -después de un curso longitudinal más ó menos largo, retornaban al -territorio de las astas, donde primeramente se congregan en haces de -varia dirección, para dispersarse al fin en plexo difuso y enmarañado. - -Pero acerca de los puntos principales de la histología del eje -medular raquídeo, esto es, sobre el _problema del origen y -terminación de las fibras arribadas de los cordones, el origen de las -comisuras y, en suma, la disposición final de las fibras exógenas ó -sensitivas_, los neurólogos sólo exponían conjeturas frecuentemente -obscuras, á veces contradictorias y en todo caso incomprobables. En -realidad, la histología de dicho centro nervioso ofrecía sólo un dato -importante, sólidamente cimentado: el _origen real de las raíces -anteriores_. En efecto; desde la época, entonces remota, de Deiters, -Clarke, Kölliker, quedó patentizado que las gigantes neuronas -multipolares del asta anterior proyectaban hacia adelante robusto -cilindro del eje, que, cruzando el cordón antero-lateral, emerge de -la médula, constituyendo las raíces anteriores, para distribuirse en -definitiva en los músculos voluntarios. - -De tal pobreza de noticias anatómicas exactas eran responsables ---ocioso es declararlo-- los métodos de investigación, harto -insuficientes para abordar con éxito el arduo problema. Por -ejemplo, el _método de las degeneraciones secundarias_ ya citado, -ó _el de las atrofias_ de Gudden y Forel, si permitían señalar la -situación y curso de ciertas vías nerviosas de la substancia blanca, -mostrábanse incapaces de puntualizar su origen y terminación en la -gris; y en cuanto á los _procederes histológicos de Weigert_ ó _del -ácido ósmico_, susceptibles, según es notorio, de presentar intensa -y selectivamente teñidos los tubos medulados, estrellábanse contra -la fatalidad de que, justamente los segmentos más interesantes de -las fibras nerviosas, es decir, el segmento de origen celular y la -ramificación terminal de las mismas, carecen de forro de mielina (que -es lo que fija el color) y resultan, por ende, inaccesibles. - -La empresa sólo podía ser acometida, con alguna esperanza de éxito, -mediante el método de Golgi, que tiñe precisamente los _segmentos -amedulados del protoplasma nervioso_. Sólo del excepcional poder -revelador de la reacción cromo-argéntica cabía esperar un poco de -orden en aquel caos de opiniones contradictorias. Mas, según dejo -apuntado, tan valioso recurso, ó no se aplicaba por ningún histólogo, -ó se aplicaba en la médula adulta, donde la reacción negra es -eventualísima y en donde, además, la enormidad de las distancias -recorridas por los apéndices celulares y la complicación estructural -hacen estéril todo esfuerzo analítico. - -En la figura 5, tomada de los textos neurológicos más autorizados -de la época, reproducimos un esquema de la estructura medular. En -el seno de la substancia gris se observa una red difusa (C, _g_), -donde vendrán á fundirse, según Gerlach, las extremidades de las -dendritas y las arborizaciones nerviosas de las raíces posteriores ó -sensitivas. Para Golgi --lo hemos dicho ya-- (véase la fig. 9, I), la -red constaría exclusivamente de proyecciones nerviosas. - -[Ilustración: Fig. 9.--Esquemas destinados á comparar la concepción -de Golgi acerca de las comunicaciones sensitivo-motrices de la médula -espinal (I) con el resultado de mis investigaciones (II).-- A, raíces -anteriores; B, raíces posteriores; _a_, colateral de las radiculares -motrices; _b_, células de axon corto que intervendrían, según Golgi, -en la formación de la red; _c_, red difusa intersticial; _d_, -nuestras colaterales largas en contacto con las células motrices; -_e_, colaterales cortas.] - -Repárese que los axones de las neuronas medulares más gruesas -se suponen, por conjetura, en continuación con las fibras de la -substancia blanca (fig. 5, _g_); pero como tales conductores son -escasísimos, con relación al formidable número de fibras gruesas -y finas que el método de Weigert descubre en el espesor de la -substancia gris, quedan sin vinculación conocida la mayoría de los -tubos nerviosos procedentes de la substancia blanca. - -Al nivel de la raíz anterior se reconoce la entrada en ella del axon -de las células gigantes del asta anterior; pero se comete el error -de admitir la existencia de cilindros-ejes motores cruzados (fig. 5, -_a_). - -En la región de la columna de Clarke, la citada figura 5 ofrece, -en consonancia con un parecer muy generalizado (Freud, Edinger, -Schiefferdecker, Lenhossék, etc.), ciertos corpúsculos esféricos ó -fusiformes, exentos de dendritas y provistos de dos prolongaciones -nerviosas, una en continuación con las raíces posteriores, y otra, -dirigida hacia el cordón lateral, donde constituiría la _vía -cerebelosa ascendente_ (fig. 5, G y C). - -La _substancia gelatinosa de Rolando_ sólo contendría neuroglia con -más ó menos cantidad de fibras nerviosas. - -En fin, las fibras de la _raíz posterior_ arribadas de los ganglios -sensitivos, se comportarían de muy diversas maneras: un haz de fibras -emana, según dejamos dicho, de las células de la columna de Clarke; -otro, el más importante, se ramificaría, perdiéndose en el espesor -del asta posterior é ingresando en la red continua de Gerlach ó de -Golgi (fig. 5, B); otro fascículo, sin ramificarse en la substancia -gris, trazaría un codo para tornarse ascendente en el cordón de -Burdach (_d_); algunas fibras, en fin, ganarían las comisuras y el -espesor del asta anterior. - -Esta, repetimos, era una de tantas interpretaciones, acaso la más -sencilla. Porque la fórmula estructural variaba bajo la pluma de cada -escritor. De mí sé decir que allá, por el decenio de 1877 á 1887, -prodújome muchos quebraderos de cabeza el esfuerzo por sacar algo en -limpio de las descripciones de los sabios, en punto á la composición -é itinerario de las raíces sensitivas. Conservo todavía un cuaderno -de apuntes, datado del año 1877, en donde tengo registrados y -dibujados en variedad de colores (para alivio del trance de mis -oposiciones á cátedras) tres esquemas perfectamente inconciliables, -tomados de los textos neurológicos en boga. Desconcertado y perdido -en aquel _mare magnum_ de fibras y de células, desesperé á menudo -de mis modestas entendederas... ¡Caprichos de la suerte! ¡Quién me -dijera entonces que, andando el tiempo, había yo de contribuir á -desenmarañar un poco la madeja medular! - -Ello se debió simplemente --déjolo ya consignado-- á la feliz -ocurrencia de aplicar el método de Golgi al estudio de la médula -espinal de los embriones de ave y de mamífero. Holgaría, después de -lo expuesto, entrar en pormenores de mis trabajos, que el lector -curioso hallará en el texto de mis libros y monografías sobre el -asunto. Aquí me limitaré á enumerar las más importantes conclusiones -de mis comunicaciones de 1889 y 1890[43]: - - [43] _Cajal_: Contribución al estudio de la estructura de la - médula espinal. _Revista trimestral de Histología normal y - patológica_, Marzo 1889. Con cuatro cincografías y dos láminas - litografiadas. - - -- Nota preventiva sobre la estructura de la médula embrionaria. - _Gaceta Médica Catalana_, 15 y 31 de Marzo de 1889. - - -- Nuevas observaciones sobre la estructura de la médula espinal - de los mamíferos. Barcelona, 1.º de Abril de 1890. Con siete - grabados. - - 1.ª Se describe detalladamente un factor característico - importante de la substancia gris, escapado á la sagacidad de - los cultivadores de los métodos de coloración de la mielina: - las _colaterales de la substancia blanca_. Ciertamente, tales - fibras habían sido percibidas en buena parte de su trayecto por - los neurólogos que hicieron uso de los métodos comunes ó del de - Weigert (Schiefferdecker, Flechsig, Kölliker, Lenhossék, etc.), - pero desconocieron su origen y terminación, considerándolas - hipotéticamente axones directos cordonales ó sensitivos. Las - aludidas ramas nacen en ángulo recto de las fibras longitudinales - de todos los cordones, penetran horizontalmente en el territorio - de las astas, donde se terminan á favor de ramificaciones - libres, espesadas, varicosas, aplicadas íntimamente al contorno - del cuerpo y dendritas de las neuronas. Cada célula yace en un - nido ó maleza de ramúsculos pertenecientes á diversos conductores - de la substancia blanca (fig. 10, _e_, _f_ y fig. 11, H). - - 2.ª Se esclarece la composición de las _comisuras_, demostrando - que la dorsal resulta del cruce de _colaterales_ del cordón - posterior y lateral, y que en la anterior entran tres sistemas - de conductores: colaterales del cordón antero-lateral, axones - de células del tipo comisural y, en algunos casos, expansiones - protoplásmicas de neuronas motoras (_comisura protoplásmica_) - (fig. 10, _f_, _i_, _a_). - -[Ilustración: Fig. 10.--Esquema de la disposición de las células -nerviosas de la médula espinal y fibras colaterales de la substancia -blanca: _a_, colateral cruzada de la comisura posterior; _b_, -colateral del asta posterior; _c_, colateral larga del cordón -posterior; _j_, fibra radicular motriz; _r_, radicular sensitiva; -_u_, columna de Clarke; _f_, colaterales de la comisura anterior; -_m_, célula comisural; _n_, célula cordonal; _k_, célula motriz. -(Esta figura es copia de una de las tablas murales que sirvió para -mis conferencias de 1894).] - - 3.ª Atendiendo al paradero del axon, se establece una - clasificación racional de las neuronas de la substancia gris, á - saber: _células motrices ó radiculares_, _células funiculares - ó cordonales_ y _células comisurales_, según que su respectiva - expansión funcional salga de la médula, ingrese en los cordones - de su lado ó cruce la línea media para incorporarse á los - cordones del opuesto (fig. 10, _j_, _m_, _n_). - -[Ilustración: Fig. 11.--Aspecto general de las colaterales en un -corte transversal de la médula espinal.-- A, surco anterior; B, -plexo de colaterales del asta anterior; C, comisura anterior de -colaterales; G, colaterales para el asta posterior; H, colaterales -largas ó sensitivo-motrices; J, plexo de colaterales de la columna de -Clarke; E, colaterales cruzadas de la comisura posterior.] - - 4.ª Además de la continuación, por simple acodamiento, de los - axones funiculares y comisurales con tubos longitudinales de la - substancia blanca, se expone la existencia de bifurcaciones en - [Ilustración: T] ó [Ilustración: Y], en cuya virtud se producen - dos fibras cordonales, una ascendente y otra descendente (fig. - 12, _f_). - - 5.ª Se comunica, además, la presencia de cilindros-ejes - _pluricordonales_, quiero decir progenitores de varios tubos - ascendentes y descendentes, incorporados á cordones diferentes. - - 6.ª Se prueba que la substancia de Rolando consta, además de - fibras nerviosas y de células de neuroglia, de numerosísimas - y diminutas neuronas, cuyo axon sutilísimo dirígese al cordón - posterior y singularmente á la región limítrofe del lateral, para - generar vías cortas ascendentes y descendentes (fig. 13). - -[Ilustración: Fig. 12.--Corte longitudinal de los cordones posterior -y lateral de la médula espinal, á fin de mostrar el comportamiento -de las raíces posteriores y el origen de las colaterales.-- A, -radiculares sensitivas.] - - 7.ª Se señala, tanto en las aves como en los mamíferos, la - verdadera disposición terminal de las tan discutidas raíces - sensitivas. Según mostramos en el esquema de las figuras 9 y 12, - A, cada fibra llegada del ganglio raquídeo correspondiente se - bifurca en rama ascendente y descendente. La primera constituye - de ordinario la vía central, prolongándose hasta el bulbo; la - segunda acaba á distancias variables, arqueándose y ramificándose - en la substancia gris. Del curso del tallo, pero sobre todo del - itinerario longitudinal de ambas ramas ascendente y descendente, - brotan en ángulo recto infinidad de _ramas colaterales_ - penetrantes en la substancia de Rolando y centro del asta dorsal - (fig. 9, _d_, _e_ y fig. 12, _a_, _b_). - - Prescindiendo aquí de subdivisiones de haces y pormenores de - conexión, importa notar que las referidas ramas forman dos - grandes corrientes: una de _fibras cortas_, arborizadas en torno - del soma de las _neuronas cordonales y comisurales_ (_asta - posterior_, _anterior_, _substancia de Rolando_, _columna de - Clarke_, etc.); otra de _fibras largas_ que, disponiéndose - en haz postero-anterior, cruza casi toda la substancia gris - para terminar, al fin, en los nidos envolventes de las células - motrices. - -[Ilustración: Fig. 13.--Diminutas células nerviosas de la substancia -de Rolando (A, B, F, etc.).-- J, región del cordón lateral adonde van -los finísimos axones.] - - Según puede apreciarse en la figura 11, H, estas colaterales - sensitivas largas tienen por misión propagar el impulso - centrípeto, llegado de la piel y otros órganos sensibles, - á las neuronas motoras; representan, pues, una vía refleja - _sensitivo-motriz_ (_reflejo-motriz_ de Kölliker). - - 8.ª Por lo que toca á la neuroglia, se sanciona definitivamente - una opinión hipotética, sugerida por Vignal, His y otros, á - saber: que las _células en araña_ (corpúsculos neuróglicos - adultos) no son otra cosa que elementos epiteliales emigrados - de su yacimiento originario, el muro _ependimal_, y los cuales, - por atrofia de sus apéndices polares, se han hecho estrellados. - Véase la figura 14, _e_, _g_, donde mostramos las transiciones - entre ambas gradaciones evolutivas. - -[Ilustración: Fig. 14.--Evolución de las células neuróglicas de -la médula espinal del embrión de pollo.-- A, epéndimo; _a_ y _b_, -células epiteliales de los surcos anterior y posterior; _g_, célula -neuróglica producida por emigración y transformación de una célula -epitelial.] - - 9.ª En fin, acerca de los _ganglios raquídeos_ ó sensitivos, - origen de las raíces posteriores, se comprueba en las aves - y mamíferos una suposición muy discutida de His, el célebre - embriólogo de Leipzig, según la cual, las células monopolares - sensitivas afectan, durante las fases más tempranas de su - evolución, la figura bipolar con una expansión gruesa dirigida - hacia la periferia (superficies sensibles del organismo) y otra - continuada con las raíces posteriores. Conforme mostramos en - la figura 15, _h_, _i_, _j_, el paso de la forma en huso á la - piriforme ó monopolar resulta de la sucesiva aproximación de los - polos anterior y posterior del soma neuronal, hasta modelarse un - tallo común. - - Acerca de la interpretación de este hecho interesante, en - cuya virtud repítense en la ontogenia de aves y mamíferos - fases adultas de los corpúsculos sensitivos de invertebrados y - vertebrados inferiores, trataremos más adelante. - -[Ilustración: Fig. 15.--Corte donde aparecen un trozo de médula (A), -un ganglio raquídeo (D) y otro simpático del embrión de pollo.-- B, -raíz anterior de la médula espinal; _h_, _i_, _j_, gradaciones entre -la forma bipolar y monopolar; C, raíz posterior; E, nervio raquídeo.] - -Prescindiendo de su virtualidad constructiva, las precedentes -observaciones relativas á la médula espinal revisten cierto -alcance crítico. Valen por lo que afirman, pero valen también por -lo que niegan. Cuando, disipada la prevención hacia el método de -Golgi, gracias á las predicaciones de Kölliker y nuestras, varios -investigadores, entre ellos el mismo Kölliker, van Gehuchten, -Edinger, Lenhossék, Azoulay, Lugaro, etc., exploraron dicho órgano -nervioso en los embriones y animales jóvenes, se convino unánimemente -en rechazar definitivamente determinados supuestos basados en -observaciones incompletas. Tales son: las _radiculares motrices -cruzadas_ (fig. 5, _a_), las _fibras sensitivas continuadas con -neuronas de la columna de Clarke_ (fig. 5, G), las _radiculares -posteriores exentas de divisiones y continuadas con fibras del cordón -de Burdach_ (figura 5, _d_), etc. - -[Ilustración: Fig. 16.--Diversos pisos de arborizaciones ópticas -en la corteza gris del _lóbulo óptico_ de un pájaro.-- A, fibras -llegadas de la retina; _a_, _b_, _c_, sus arborizaciones libres.] - -=Lóbulo óptico de las aves.=--Acabamos de ver cómo se verifica en la -médula espinal la terminación de las fibras nerviosas sensitivas. -¿Compórtanse de igual manera las fibras centrípetas sensoriales, es -decir, las llegadas de la retina, bulbo olfatorio, nervio acústico, -etc.? La cuestión entrañaba interés teórico de primer orden. Se -imponía, pues, la exploración de los _centros ópticos_, á fin de -ver si también en ellos se cumple la ley del contacto mediante -arborizaciones libres pericelulares. - -[Ilustración: Fig. 17.--Esquema donde aparece el enlace entre las -arborizaciones de las fibras ópticas y cierto elemento de axon -arciforme. (_Lóbulo óptico_ del pájaro de pocos días). Las flechas -señalan la marcha del impulso nervioso.] - -De todos los centros sensoriales el más cómodo para esta -investigación, y singularmente propicio á las revelaciones de la -reacción cromo-argéntica, es el _lóbulo óptico_ de los embriones de -ave y de aves de pocos días (embrión de pollo desde el dieciséis -día en adelante, pájaros recién nacidos, etc.). La posición dentro -de este órgano de las _fibras ópticas_ ó conductores arribados de -la retina, era bastante bien conocida, gracias á los estudios de -Stieda, Bellonci y otros autores. Tales fibras constituyen una zona -superficial, por debajo de la cual generan un plexo concéntrico, en -cuyas mallas aparecen las neuronas receptoras. - -Aparte la demostración del modo de terminación de las fibras -ópticas, la citada monografía contiene numerosos datos morfológicos -y estructurales de positivo valor. No hemos de referirlos aquí -todos. El lector curioso de tales asuntos deberá consultar nuestra -Memoria de 1889[44] ó la traducción publicada dos años después en el -_International Monatsschrift_[45] del Dr. Krause. Citemos tan sólo -los hechos que revisten algún alcance fisiológico. - - [44] _Cajal_: Estructura del lóbulo óptico de las aves y origen - de los nervios ópticos. _Revista trimestral de Histología normal - y patológica_, 1.º Marzo 1889 (núms. 3 y 4). Barcelona. Con dos - litografías. - - [45] _Cajal_: Sur la fine structure du lobe optique des oiseaux - et sur l’origine réelle des nerfs optiques. _Journ. intern. - d’Anat. et de Physiol._, tomo VIII, fasc. 9, 1891. Con dos - litografías. - - _a_) Demostración de que las fibras del nervio óptico se - terminan en las zonas más periféricas del lóbulo, á favor de - arborizaciones complicadas, varicosas y libres, las cuales se - enlazan por contacto con los penachos protoplásmicos de numerosos - corpúsculos gangliónicos situados en las zonas profundas del - órgano. - - _b_) Descubrimiento de un gran número de tipos morfológicos de - neuronas, entre ellos uno caracterizado por ofrecer un axon - singular, de forma recurrente y nacido del trayecto de la - dendrita radial, á gran distancia del soma. Tales elementos, - llamados _corpúsculos de axon en cayado_, son muy interesantes - para la teoría, pues prueban perentoriamente la conducción - _axípeta_ de las dendritas, etc. (figura 17, A). - -Sobre la anatomía del _lóbulo óptico_ de las aves aportaron -después valiosas contribuciones Kölliker, van Gehuchten y, sobre -todo, mi hermano, que consagró al argumento, según haremos notar -en su día, varias importantes comunicaciones. En resumen, tales -trabajos confirmaron la conclusión fundamental desprendida de mis -observaciones, á saber: que _también en los centros sensoriales -los impulsos aferentes se propagan por contacto desde las fibras -centrípetas ó retinianas á los penachos protoplásmicos y cuerpo -celular de las neuronas centrales_. - -La intensa labor de mi laboratorio en 1889 permitió cosechar además -tal cual interesante adquisición en otros órganos sensoriales y hasta -en tejidos no nerviosos. - -[Ilustración: Fig. 18.--Morfología de las células nerviosas bipolares -de la mucosa olfativa del ratón de pocos días.-- _a_, axon; _d_, -nerviecitos que cruzan el dermis de la mucosa y van al bulbo -olfatorio.] - -Entre estas escapadas fuera de mis predilectas aficiones, merece -consignarse la rotulada _Nuevas aplicaciones del método de coloración -de Golgi_[46]. Prescindiendo de cosas menudas, resaltan en este -trabajillo los siguientes hechos: - - [46] _Cajal_: Nuevas aplicaciones del método de coloración de - Golgi. _Gaceta Médica Catalana_, 1889. Con cuatro grabados. - - _a_) Demostración de la continuación individual de la expansión - profunda de las _bipolares olfatorias_ (corpúsculos situados en - la mucosa de este nombre), con una sola fibrilla axónica de - los nervios de la olfación (fig. 18), refutándose, por ende, - las pretendidas ramificaciones mencionadas en estas fibras por - Ranvier y Castronuovo (confirmado después por v. Gehuchten, - Retzius, Brun, etc.). - - _b_) Se prueba la existencia, dentro del protoplasma de las - células glandulares salivales, de ramificaciones delicadas - continuadas con los conductos secretorios (confirmado y ampliado - notablemente por Retzius, Müller y otros). - - _c_) Se describen independientemente de Kupffer y mediante el - cromato de plata, los _capilares biliares_ del hígado de diversos - vertebrados. - - _d_) Se prueba que las fibras nerviosas simpáticas acaban - libremente sobre las células glandulares. - -Otra de las modestas comunicaciones aludidas vió la luz en una -Revista profesional, _La Medicina Práctica_[47]. Contiene un ensayo -de interpretación teórica de la totalidad de los hechos morfológicos -recolectados en monografías anteriores. Entre otros conceptos, -juzgamos dignos de ser recordados los siguientes: - - [47] _Cajal_: Conexión general de los elementos nerviosos. _La - Medicina Práctica._ Madrid, 2 de Octubre de 1889. - - _a_) Se repudia la nomenclatura fisiológica de las neuronas - expuesta por Golgi. Sabido es que este sabio, apoyándose en - observaciones insuficientes, agrupó las células nerviosas en dos - grandes clases: _células motrices ó del tipo I_, caracterizadas - por exhibir talla considerable y ofrecer un axon que conserva su - individualidad y que se continúa con las fibras de la substancia - blanca ó con las raíces motrices; y _células sensitivas ó - del tipo II_, caracterizadas por afectar de ordinario menor - volumen y mostrar un axon que, á poco de su origen, pierde su - individualidad, descomponiéndose en plena substancia gris en una - arborización continuada con la supuesta _red difusa_ intersticial. - - Habiendo encontrado nosotros ambos tipos celulares de Golgi - en la retina y en la mayoría de los centros nerviosos, lo - mismo sensitivos que motores, para no prejuzgar cuestiones no - resueltas, sustituímos la citada nomenclatura por esta otra: - _células de axon largo_, esto es, participante en la formación de - los nervios y de la substancia blanca; y _células de axon corto_, - arborizado libremente en el seno de la substancia gris. - - _b_) Se hace de la _célula sensorial ó bipolar_ una categoría - especial de neuronas, estimando la expansión periférica ó - receptora (bipolar olfativa, retiniana, ganglionar raquídea) - como una rama dendrítica ó protoplásmica, cuya misión es recoger - corrientes (movimiento celulípeto), echando así las bases de la - teoría de la _polarización dinámica_, creada, ulteriormente, por - van Gehuchten y nosotros. - - _c_) Se cita el oficio receptor de las dendritas de las células - mitrales del bulbo olfatorio, del ramaje protoplásmico de - las células de Purkinje, del de los corpúsculos gangliónicos - retinianos, etc. - - _d_) Se formula la hipótesis de que la morfología y modo de - ramificación del axon guarda relación con el número y forma de - los elementos con quienes establece contactos, etc., etc. - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO VII - - Excesiva reserva de los sabios acerca de mis trabajos. -- Para - prevenir desconfianzas decido mostrar mis preparaciones ante la - _Sociedad anatómica alemana_. -- En Berlín contraigo relaciones - personales con los célebres histólogos Alberto Kölliker, His, - Waldeyer y otros sabios tudescos. -- Mi visita al Laboratorio de - Histología de W. Krause en Göttingen. -- Breve gira por el Norte - de Italia. -- Impresión personal acerca de los sabios alemanes. - - -Natural es que todo autor apetezca y se desviva por la aprobación -de _su público_. Y el mío, formado por limitado número de -especialistas, se hallaba en el extranjero, desparramado por unas -cuantas Universidades alemanas, francesas, italianas, inglesas y -escandinavas. Para sentir esa _interior satisfacción_ de que hablan -nuestras Ordenanzas y seguir trabajando con entusiasmo, érame forzoso -conquistar á los sabios de buena voluntad. Quimérico fuera esperar la -unanimidad del aplauso. ¿Cómo iba yo á persuadir á investigadores de -antiguo comprometidos en la defensa de hechos erróneos ó de hipótesis -gratuitas? Descontado tenía que mis ideas habían de molestar á los -_reticularistas_, y singularmente á la escuela de Golgi. Y aunque -mis trabajos de entonces contribuyeron poderosamente á divulgar los -métodos y las conquistas positivas del profesor de Pavía, la voluntad -de los sabios suele ser tan paradójica, que agradece más la defensa -de un error palmario que la comprobación de una verdad discutida. - -Mientras tanto, vivía intranquilo y receloso. Me alarmaba un poco el -silencio guardado por los autores, á quienes hice obsequio de los -números de mi Revista, durante la última mitad del año 1888 y la -primera de 1889. Varios trabajos recibidos este último año acerca -de la estructura del sistema nervioso, ó no me citaban ó lo hacían -desdeñosamente, como de pasada, y sin conceder beligerancia á mis -opiniones[48]. De la consulta de las Revistas alemanas saqué la -impresión de que la mayoría de los histólogos ni me había leído. - - [48] Aun en 1890, M. von Lenhossék, Profesor de Basilea, con - ocasión de una Memoria consagrada al estudio de las _raíces - posteriores de la médula espinal_, hacía acerca de mis - conclusiones las siguientes reservas: «Resulta muy sorprendente - --alude á la bifurcación de las raíces sensitivas-- que hecho - tan cardinal no haya sido sorprendido por nadie, no obstante - haber sido la médula explorada desde hace cincuenta años en todas - direcciones y con todos los métodos. Cuando, según ocurre en los - ganglios raquídeos, existe positivamente una división en Y de las - fibras nerviosas, el hecho resulta perfectamente comprobable, - conforme establecieron las observaciones de Ranvier, Stannius, - Kuttner, etcétera.» - - Poco tiempo después, Lenhossék se rindió á la evidencia, - viniendo á ser un adepto convencido de mis ideas, que ilustró - con interesantes hallazgos en diferentes provincias del sistema - nervioso. Véase Lenhossék: _Hinterwurzel und Hinterstrange. - Mitheilung aus dem Anatomisch. Institut. im Vesalianum_, zu - Basel, 1890. - -Pero yo deseaba persuadir á todo trance. Me sublevaba ante la idea -de pasar por iluso ó por farsante. Á dos recursos apelé para ganar -la confianza de los autores imparciales: Fué el primero traducir mis -principales monografías neurológicas al francés, publicándolas en las -Revistas alemanas más autorizadas; consistió el segundo, en mostrar -personalmente á los sabios mis mejores preparaciones y con ellas la -legitimidad de mis juicios. - -Las traducciones se iniciaron en 1889 y continuaron el 90 y -siguientes. La _Revista mensual internacional_ de mi amigo el Dr. -W. Krause insertó dos Memorias: una consagrada á la organización -del _cerebelo_[49], y otra al estudio del _lóbulo óptico_ de las -aves[50]. En ambas se contienen algunos hechos nuevos, además de los -aparecidos en la _Revista trimestral_; porque yo suelo continuar -trabajando en el Laboratorio aun durante la corrección de las -pruebas. El profesor Carlos Bardeleben, de Jena, con quien entablé -correspondencia, concedió también hospitalidad en su entonces recién -creado _Anatomischer Anzeiger_, á las comunicaciones relativas á -la _retina de las aves_[51] y á la fina _estructura de la médula -espinal_[52]. - - [49] _Cajal_: Sur l’origine et la direction des prolongations - nerveuses de la couche moléculaire du cervelet. _Intern. - Monatsschrift. f. Anat. u. Phys._ Bd. VI, Heft 4. u. 5, 1889. - Con 3 planchas litografiadas, que contienen muchas figuras. - - [50] _Cajal_: Sur la fine structure du lobe optique des oiseaux - et sur l’origine réelle des nerfs optiques. _Journ. intern. - d’Anat. et de Physiol._ Volume VII, fasc. 9, 1891. Con 2 láminas - litografiadas. - - [51] _Cajal_: Sur la morphologie et les connexions des élements - de la rétine des oiseaux. _Anatomischer Anzeiger_, núm. 4, 1889. - Con 4 figuras. - - [52] _Cajal_: Sur l’origine et les ramifications des fibres - nerveuses de la moelle embryonnaire. _Anatomischer Anzeiger_, - núm. 5, 1890. Con 8 figuras. - -Las referidas traducciones dieron á conocer lo más esencial de -mis aportaciones científicas; empero ellas por sí, aun ilustradas -con láminas escrupulosamente copiadas del natural, no me hubieran -granjeado muchas aprobaciones. Estas vinieron gracias al empleo -del segundo recurso citado: la demostración objetiva directa. Nada -convence como los _hechos vistos_, sobre todo cuando son claros y -categóricos. - -Á este propósito, solicité formar parte de la _Sociedad anatómica -alemana_, donde figuraban anatómicos, histólogos y embriólogos -de muchas naciones, singularmente de la Confederación germánica -y de Austria-Hungría. Dicha Corporación se congregaba cada año -en una ciudad universitaria diferente. Durante las sesiones, los -congresistas debatían problemas anatómicos de actualidad; mostraban, -en apoyo de sus doctrinas, las preparaciones macro-microscópicas -obtenidas; comunicaban los detalles de los métodos usados; en suma, -señalábanse á los apasionados de la investigación las direcciones -fecundas y los filones recién abiertos á la explotación científica. -En fin, paralelamente á las tareas del Congreso, los fabricantes -exponían las recientes creaciones de los instrumentos de observación -y experimentación. - -Mucho se ha abusado después de los Congresos científicos -internacionales. Con todo eso, las reuniones de especialistas -ofrecen ventajas incontestables á los amantes del Laboratorio. En -ella se exhiben los métodos, y se conocen los sabios. Mucho es -comprobar _de visu_ el rendimiento analítico máximo de un proceder -en manos de su inventor; pero vale aún más intimar espiritual y -cordialmente con los inventores. Excelente táctica resulta cultivar -la amistad y asegurarse la benevolencia de aquellos con quienes, por -afinidad de gustos, se habrá de dialogar y acaso contender en noble -competencia. Sólo el trato modera y suaviza las actitudes ariscas del -_chauvinismo_; merced á él, émulos y rivales pertenecientes á países -diversos, acaban por comprenderse y estimarse, adquiriendo al fin -plena conciencia de que son colaboradores y camaradas en una magna -obra común. - -La referida _Sociedad_ anatómica celebraba aquel año de 1889 sus -sesiones en la Universidad de Berlín, durante la primera quincena -de Octubre. Obtenido el permiso del Rector (26 de Septiembre de -1889) para tomar parte en las tareas del susodicho Congreso, reuní -al efecto todos mis escasos ahorros, y me encaminé, lleno de -esperanzas, á la capital del Imperio germánico. En el camino giré -algunas instructivas visitas á las ciudades universitarias de Lyon y -Ginebra y á la de Francfort sobre el Mein, población desprovista de -Universidad, pero próvida en sabios de primer orden. En ella conocí -al célebre neurólogo C. Weigert, autor de valiosos métodos de teñido -del tejido nervioso; á Edinger, la mayor autoridad en neurología -comparada, y en fin, á Ehrlich, inventor del proceder tintóreo de su -nombre, y que, andando el tiempo, había de obtener el premio Nobel -como galardón de sus grandes descubrimientos en los dominios de la -Bacteriología y Seroterapia. - -Excusado es decir que mis colegas del Congreso anatómico me -dispensaron acogida cortés. Había en ella algo de sorpresa y de -curiosidad expectante. Les chocaba, sin duda, encontrar un español -aficionado á la ciencia y espontáneamente metido en las andanzas de -la investigación. Acabadas las lecciones orales, á que consagré, á -causa de mi impaciencia, poca atención, vinieron las demostraciones. - -Desde muy temprano me instalé en la sala laboratorio _ad hoc_, -donde, en largas mesas y enfrente de amplios ventanales, se erguían -numerosos microscopios. Desembalé mis preparaciones; requerí dos ó -tres instrumentos amplificantes, además de mi excelente modelo Zeiss, -traído por si acaso; enfoqué los cortes más expresivos concernientes -á la estructura del _cerebelo_, _retina_ y _médula espinal_, y en -fin, comencé á explicar, en mal francés, ante los curiosos, el -contenido de mis preparaciones. Algunos histólogos me rodearon; -pocos, porque, según ocurre en tales certámenes, cada congresista -atiende á lo suyo: después de todo, natural es que se prefiera -enseñar lo propio á examinar lo ajeno[53]. - - [53] Acaso interese al lector la transcripción de algunos - párrafos alusivos á mis demostraciones de Berlín, tomados del - discurso del célebre neurólogo van Gehuchten, discurso leído en - 1913 con ocasión de la solemne fiesta celebrada en Lovaina en - conmemoración del 25.º año de profesorado de dicho sabio. - - «Los hechos descritos por Cajal en sus primeras publicaciones - resultaban tan extraños, que los histólogos de la época --no - pertenecimos felizmente á este número-- los acogieron con el - mayor escepticismo. La desconfianza era tal, que en el _Congreso - de Anatómicos_ celebrado en Berlín en 1889, Cajal, que llegó á - ser después el gran histólogo de Madrid, encontrábase sólo, no - suscitando en torno suyo sino sonrisas incrédulas. Todavía creo - verlo tomar aparte á Kölliker, entonces maestro incontestable de - la Histología alemana, y arrastrarlo á un rincón de la sala de - demostraciones, para mostrarle en el microscopio sus admirables - preparaciones y convencerle al mismo tiempo de la realidad de los - hechos que pretendía haber descubierto. La demostración fué tan - decisiva que, algunos meses más tarde, el histólogo de Würzburgo - confirmaba todos los hechos afirmados por Cajal.» Véase: _Le - Neuraxe: Livre Jubilaire_, vol. XIV y XV, 1913. - -Entre los que más interés mostraron por mis demostraciones, debo -citar á His, Schwalbe, Retzius, Waldeyer, y singularmente á Kölliker. -Según era de presumir, estos sabios, entonces celebridades mundiales, -iniciaron su examen con más escepticismo que curiosidad. Sin duda -esperaban un fiasco. Mas cuando hubieron desfilado ante sus ojos, -en cortejo de imágenes clarísimas é irreprochables, el _axon de -los granos del cerebelo_, las _cestas pericelulares_, las _fibras -musgosas y trepadoras_, las _bifurcaciones y ramas ascendente y -descendente de las raíces sensitivas_, las _colaterales largas y -cortas de los cordones de substancia blanca_, _las terminaciones -de las fibras retinianas en el lóbulo óptico_, etc., los ceños se -desfruncieron. Al fin, desvanecida la prevención hacia el modesto -anatómico español, las felicitaciones estallaron calurosas y sinceras. - -Me asediaban á preguntas acerca de las condiciones técnicas en cuya -virtud semejantes preparados habían sido obtenidos. «Nosotros hemos -ensayado reiteradamente --me decían-- el método de Golgi y sólo -hemos conseguido decepciones y fracasos.» Entonces les expuse, en -un francés chabacano, menuda y pacientemente, todos los pequeños -secretos de manipulación de la reacción cromo-argéntica; señalé las -edades y condiciones de los embriones y animales más favorables -al logro de buenos preparados, é indiqué las reglas prácticas -encaminadas á aminorar en lo posible el carácter aleatorio del -método, etc. - -El más interesado de mis oyentes fué A. Kölliker, el venerable -patriarca de la Histología alemana. Al final de la sesión, condújome -en carruaje al lujoso hotel en que se alojaba; me convidó á comer; -presentóme después á los histólogos y embriólogos más notables de -Alemania, y en fin, se desvivió por hacerme agradable la estancia en -la capital prusiana. - ---Los resultados obtenidos por usted son tan bellos --me decía--, que -pienso emprender inmediatamente, ajustándome á la técnica de usted, -una serie de trabajos de confirmación. Le he _descubierto_ á usted, y -deseo divulgar en Alemania mi _descubrimiento_[54]. - - [54] En carta recibida poco después de mi regreso á Barcelona, - repite Kölliker la promesa: - - «Vous avez un grand mérite --me decía-- d’avoir employé le - procédé du chromate d’argent rapide dans les jeunes animaux et - dans les embryons. Ainsi ne manquerais-je de faire ressortir vos - admirables travaux, en me réjouissant que le premier histologue - que l’Espagne a produit soit un homme aussi distingué que vous - et tout à fait à l’hauteur de la science.--(Würzburgo, 16 de - Noviembre de 1889).» - -Y, en efecto, durante los años de 1890 y siguientes, aparecieron en -diversos Archivos alemanes, y singularmente en el _Zeitschrift f. -wissenschaftliche Zoologie_ --de que el Dr. Kölliker era director-- -una serie de magníficas monografías sobre el _cerebelo_[55], la -_médula espinal_[56], el _bulbo_[57], el _lóbulo óptico_, etc. En -ellas no sólo se confirmaban, según había prometido, mis modestas -conquistas científicas, sino que se ampliaban y perfeccionaban -notablemente, adornándolas además con ingeniosas interpretaciones -fisiológicas. - - [55] _Kölliker_: Zur feineren Anatomie des centralen - Nervensystems. Erster Beitrag. Das Kleinhirn. _Zeitsch. f. - wissenschaft. Zoologie._ Bd. 49, H. IV, 1890. - - [56] _Ibid_: Das Rückenmark. _Zeitsch. f. wiss. Zool._ Bd. 51, H. - I, 1890. - - [57] _Ibid_: Der feinere Bau des verlängerten Markes. _Anat. - Anzeiger._ Bd. VI, núms. 14 y 15, 1891. - -Yo debo mucho al insigne maestro de Würzburgo. Sin duda que la verdad -se habría abierto al fin camino. Mas á la gran autoridad de Kölliker -se debe el que mis ideas fueran rápidamente difundidas y apreciadas -por el mundo sabio. Por honrosa excepción entre los grandes -investigadores, juntaba Kölliker, á un gran talento de observación -asistido de infatigable laboriosidad, modestia encantadora y rectitud -y serenidad de juicio excepcionales. Al insigne maestro bávaro aludía -yo, especialmente, cuando, en capítulos anteriores, deplorando el -orgullo satánico de ciertos hombres de ciencia, declaraba que los -había también sapientísimos, al par que buenos y honrados. - -[Ilustración: Alberto v. Kölliker, célebre histólogo alemán, Profesor -en la Universidad de Würzburgo.] - -Era tan poco dado al culto vanidoso de la consecuencia, que, -habiendo sido partidario de la _teoría reticular_, la abandonó, -adaptándose con flexibilidad juvenil á las nuevas concepciones del -_contacto_ y de la _independencia morfológica de las neuronas_. En -su afecto hacia mí, llevó la benevolencia hasta aprender el español -para leer mis primeras comunicaciones. Más tarde puso el colmo á -su modestia, traduciendo personalmente para su _Zeitschrift f. -wissensch. Zool._ el texto de un trabajo mío sobre el _Asta de -Ammon_, etc. Por todo ello y por otras muchas pruebas de afecto, -testimoniadas en cartas y publicaciones, conservo del glorioso -maestro recuerdo imborrable y gratitud profunda. - -En el Congreso de Berlín tuve también el honor de tratar al -ilustre Gustavo Retzius, profesor de Anatomía de Estocolmo, uno -de los investigadores más sagaces, laboriosos y concienzudos que -he conocido; á W. His, el gran embriólogo de Leipzig, de quien -ya hice memoria en el capítulo anterior; á Waldeyer, el maestro -venerado de la Anatomía é Histología alemanas, catedrático en -la Universidad de Berlín; á van Gehuchten, joven y ya brillante -profesor de la Universidad de Lovaina, con el cual había mantenido -ya correspondencia con ocasión de nuestros trabajos sobre la fibra -muscular, y, en fin, á Schwalbe, C. Bardeleben y otros anatómicos -renombrados. De algunos de ellos, convertidos luego en benévolos -patrocinadores de mis ideas, me ocuparé en el próximo capítulo. - -De regreso de Berlín, hice escala en la pequeña ciudad de Gotinga, -donde tuve el gusto de abrazar á mi amigo el Dr. W. Krause. En -su compañía pasé tres ó cuatro días deliciosos. Mostróme lo más -importante de la ciudad, sobre todo los museos y laboratorios de la -Universidad; me presentó á un colega suyo, gran coleccionador de -cuadros y admirador de la pintura española (estaba encantado de un -Velázquez harto dudoso que pretendía poseer), el cual nos agasajó -con suculento banquete; y, en fin, me acompañó á su laboratorio -oficial, instalado por cierto en modesta casa de vecindad, y en -donde trabajaban algunos pocos discípulos en medio de un material é -instrumental nada lujoso, pero suficiente. Excusado es decir que me -apresuré á mostrar al Dr. Krause mis preparaciones, y aún le regalé -algunas; las referentes á la retina, tema en que predilectamente se -ocupaba, le interesaron vivamente. - -En nuestras conversaciones de sobremesa cambiamos noticias acerca de -la organización de nuestras respectivas Universidades. Llenóme de -asombro el saber que los profesores eran escogidos casi libremente, -sin oposición ni concurso. Me chocó también la ausencia de plan -uniforme de enseñanza, y algo así como el abandono sistemático de -ese espíritu de unidad y centralización, tan caros hogaño en nuestra -España, por imitación servil de la organización universitaria -francesa. Cada ciencia tenía su hogar propio, que recibía el nombre -del _Instituto_, comprensivo de la cátedra, laboratorio para el -profesor y sus discípulos, la biblioteca, etc. Nada de exámenes si no -es al final de la carrera. En fin, los profesores, distinguidos en -las categorías de docente privado, profesor extraordinario y profesor -numerario, en vez de ajustarse á nómina equitativa, cobraban del -Estado y de la ciudad, _según sus méritos_, amén de recibir también -honorarios de sus alumnos. - -¡Supresión de exámenes, cantonalismo profesoral, retribución por los -alumnos, ingreso sin oposición y sin concurso y, frecuentemente, por -una especie de contrata!... He aquí un conjunto de reformas que, -aplicadas á España, país clásico de la holganza, del favoritismo y -de la cuquería, nos harían retroceder antes de diez años al estado -salvaje. Por algo ha dicho Paulsen que cada país posee el régimen -universitario que necesita, es decir, el mejor posible, dado el -estado de la ética social. - -Después de este descanso en una apacible y pequeña Universidad -alemana, tan fértil en grandes sabios como limpia de intrigas y -ambiciones, proseguí mi viaje de regreso. Visité rápidamente la -pintoresca Lucerna y el poético lago de los Cuatro Cantones; crucé -los Alpes por el San Gotardo, sintiendo en el alma que la escasez -de mis recursos no me permitiera detenerme en la contemplación de -aquellos incomparables panoramas, y en fin, recorrí el Norte de -Italia, particularmente Turín, Pavía y Génova, famosas ciudades -universitarias. - -En Turín tuve el gusto de conocer personalmente al insigne histólogo -italiano Julio Bizzozero y al no menos célebre profesor Angelo Mosso. -Recuerdo que sus sendas cátedras y laboratorios estaban instalados en -un viejo convento, en locales poco apropiados. Quise averiguar cuáles -eran los recursos de la Universidad y los sueldos de los Profesores, -y me encontré con dos sorpresas: la primera, que el profesorado -italiano, con valer mucho, ganaba poco más que el nuestro (el sueldo -límite para los más antiguos era de 10.000 liras), con un rendimiento -docente y científico infinitamente superior; la segunda, que, -inspirándose en altos móviles de patriotismo y de amor á la ciencia, -las Corporaciones populares (como si dijéramos el Ayuntamiento y la -Diputación provincial) y personajes opulentos, añadían, á la modesta -cantidad consignada para material en los presupuestos del Estado, -donativos cuantiosos destinados á experimentos científicos. Una -Junta mixta de próceres y de autoridades administraba estos fondos -supletorios, según las necesidades de cada Cátedra y de cada Profesor. - -He aquí una conducta que llenará de estupor á nuestros Municipios -y Diputaciones, tan bien hallados con el cerril y antipatriótico -cantonalismo corporativo. Aparte los altos fines educativos -y culturales, la Universidad y demás Instituciones oficiales -representan para la ciudad, tanto un gran prestigio, como un gran -provecho. Ya que no por solidaridad y amor á la ciencia, por egoísmo -y emulación bien entendidos, deberían las citadas Corporaciones -venir en ayuda del Estado, costeando nuevas enseñanzas, mejorando -las existentes y fomentando, en fin, el espíritu de investigación. -Pero estas verdades tan sencillas, ¿podrían penetrar siquiera en -las compactas cabezas de nuestros ediles ó en las seseras no menos -ebúrneas de nuestros próceres? - -En Pavía no tuve el gusto de encontrar al ilustre profesor Camilo -Golgi. Estaba en Roma, á donde le llevaban en ciertas épocas del -año sus iniciativas de Senador. Notemos de pasada que en Italia los -sabios más renombrados suelen recibir, entre otras recompensas, la -investidura de miembros de la Alta Cámara. Contrarióme mucho la -ausencia del maestro. Doy por seguro que, de haber podido mostrarle -mis preparaciones y rendirle al mismo tiempo mis sentimientos de -admiración, hubiéranse evitado, para lo futuro, polémicas y equívocos -enfadosos. - -En fin, tras una visita rápida á Génova, donde fuí muy bien recibido -por el Profesor de Anatomía, tomé la vuelta de Marsella y regresé á -Barcelona. - - * * * * * - -De esta rápida excursión por las Universidades extranjeras, saqué -la convicción profunda de que la superioridad cultural de Alemania, -Francia é Italia no estriba en las Instituciones docentes, sino -en los _hombres_. Lo he dicho ya: los recursos materiales de que -disponían sabios insignes, pareciéronme poco superiores á los -nuestros, y en algún caso, claramente inferiores. Encuéntrase -á menudo en Alemania _Privat docent_, ilustrado con grandes -descubrimientos, y, sin embargo, atenido durante muchos años á -retribuciones que desdeñarían nuestros auxiliares. Pero hay otro -hecho todavía más significativo: con relativa frecuencia (este -fenómeno se da también en Inglaterra), la Universidad llama á su seno -á investigadores geniales, que se formaron solos, en localidades -apartadas, teniendo por laboratorio un desván y sin más recursos que -las modestas economías del médico de aldea. - -Bien se ve, pues, que en los países del Norte, aparte las formas -de la organización docente, existe una causa general y profunda de -florecimiento cultural. El vaso parece á veces de tosco barro; pero -la esencia suele ser exquisita. - -¿Cuál es esta esencia? Fuera inoportuno estudiar aquí de pasada las -condiciones complejas de la grandeza científica alemana. Y además, -nada nuevo podríamos decir. Limitémonos á consignar no más mis -impresiones de entonces. - -La cultura superior parecióme fruto complejo de la educación -individual y social. En la Universidad se enseña á trabajar, pero -el ambiente social, obra del Estado, enseña algo mejor: el respeto -y la admiración hacia el hombre de ciencia. De nada servirá que -el universitario reciba una cultura técnica eficiente y con ella -el ansia noble y patriótica de colaborar en la obra común de la -civilización, si, al mismo tiempo, no contempla en torno suyo -despreciada la pereza, aborrecidas la farsa y la intriga, galardonado -el mérito superior y reverenciado el genio. - -¡Justicia, en fin!... He aquí el secreto. - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO VIII - - Mi actividad continúa en aumento. -- Algunos estudios sobre el - desarrollo del sistema nervioso (médula y cerebelo). -- Curiosa - disposición en las fibras musculares de los insectos. -- Mis - exploraciones en el bulbo olfatorio justifican plenamente la - doctrina del contacto. -- Hallazgos interesantes en la corteza - cerebral de los mamíferos. -- Movimiento bibliográfico suscitado - por mis investigaciones. -- Sabios insignes que aprueban, - confirman ó divulgan mis ideas. -- Algunos contratiempos y - pesadumbres. - - -Fueron los años de 1890 y 1891 períodos de intensa labor y de -gratísimas satisfacciones. Alentado con el aplauso de Kölliker y -persuadido de haber hallado al fin mi camino, entreguéme al trabajo -con verdadero furor. No parece sino que deseaba convencer con la -masa aplastante de mis comunicaciones. Sólo durante 1890 publiqué -14 monografías, sin contar las traducciones. Hoy me asombra aquella -actividad devoradora, que desconcertaba hasta á los investigadores -alemanes, los más laboriosos y pacientes del orbe. Mi tarea comenzaba -á las nueve de la mañana y solía prolongarse hasta cerca de media -noche. Y lo más curioso es que el trabajo me causaba placer. Era una -embriaguez deliciosa, un encanto irresistible. - -Es que, realmente, dejando aparte los halagos del amor propio, -el jardín de la neurología brinda al investigador espectáculos -cautivadores y emociones artísticas incomparables. En él hallaron, al -fin, mis instintos estéticos plena satisfacción. ¡Como el entomólogo -á caza de mariposas de vistosos matices, mi atención perseguía, -en el vergel de la substancia gris, células de formas delicadas y -elegantes, las misteriosas _mariposas del alma_, cuyo batir de alas -quién sabe si esclarecerá algún día el secreto de la vida mental!... - -De cualquier modo, la admiración ingenua de la forma celular -constituía uno de mis placeres más gratos. Porque, aun desde el -punto de vista plástico, encierra el tejido nervioso incomparables -bellezas. ¿Hay en nuestros parques algún árbol más elegante y -frondoso que el corpúsculo de Purkinje del cerebelo ó la _célula -psíquica_, es decir, la famosa pirámide cerebral? Los esquemas -de las figuras 4 y 8, forzosamente fragmentarios, donde aparecen -respectivamente la ingeniosa arquitectura del cerebelo y la de la -retina, apenas permiten adivinar la suprema belleza y la elegante -variedad de la floresta nerviosa. - -¡Y luego es tan dulce, tan confortadora, la emoción de lo nuevo! -¡Resulta tan suavemente acariciador para la vanidad ó el orgullo -(debilidades humanas con las cuales debe contarse siempre) el -sentimiento aristocrático de descubrir islas recónditas ó formas -virginales que parecen esperar, desde el principio del mundo, un -digno contemplador de su belleza! - -¡Cuántas veces, durante aquellos años de fiebre investigadora, me -desveló la emoción del hecho recién descubierto! ¡Cuán á menudo, tras -una tarea agotante y un letargo profundo, de esos que, liquidando -atrasos fisiológicos, limpian de nubes la pizarra cerebral, surgió -con la aurora, como escrita por invisible mano, la solución á un -problema de morfología ó de conexión ansiosamente perseguido!... -Hoy no me explico bien cómo aquella tensión continua del intelecto -y aquella diaria inquietud espiritual no trastornaron mi salud. Sin -duda la satisfacción soberana de hacer algo útil constituye un tónico -dinámico de primer orden. - -No quisiera mortificar al lector hablándole menudamente de mis -trabajos. Que si el narrar es placer, el escuchar es paciencia, y á -veces molestia y desabrimiento. Brevemente, pues, y en estilo casi -telegráfico, daré cuenta de la labor cumplida en 1890. - -En mi fuero interno, estimo como lo mejor de mi labor de entonces las -observaciones consagradas á la _neurogenia_, es decir, al desarrollo -embrionario del sistema nervioso. Perdóneseme si, á pesar de mi -promesa de laconismo, señalo aquí algunos antecedentes. - -«Puesto que el cromato de plata proporciona en los embriones -imágenes más instructivas y constantes que en el adulto, ¿por qué -no explorar --me decía-- cómo se modela y complica sucesivamente la -célula nerviosa, desde su fase _germinal_, exenta de expansiones, -según demostró His, hasta su estado adulto y definitivo? En esta -trayectoria evolutiva, ¿no se revelará quizás algo así como un eco ó -recapitulación de la historia dramática vivida por la neurona en sus -milenarias andanzas al través de la serie animal?» - -Con este espíritu puse manos á la obra, primero en los embriones -de pollo, después en los de mamífero. Y tuve la satisfacción de -sorprender las primeras mutaciones de la neurona, desde los tímidos -ensayos de creación de expansiones frecuentemente rectificadas y -hasta reabsorbidas, hasta la organización definitiva del axon y -dendritas. Y, en armonía con el principio biogenético fundamental -de Häckel, hallé que la célula nerviosa repite en su evolución -individual, con algunas simplificaciones y omisiones, las formas -permanentes descubiertas por Retzius y Lenhossék en los ganglios de -los invertebrados. - -Excusado es decir que si el problema de la morfología neuronal -aparecía obscuro antes de la publicación de los memorables trabajos -de Golgi, el de la ontogenia presentábase todavía más tenebroso. Á -guisa de soluciones provisionales, corrían las especulaciones más -arbitrarias. El punto más urgente á esclarecer consistía en averiguar -cómo se forman los nervios y en virtud de qué mecanismo los apéndices -axónicos se enlazan, sin errores ni extravíos, con sus aparatos -terminales (_placas motrices_, _órganos sensitivos cutáneos_, etc.). -No obstante el caos de conjeturas, dos teorías se disputaban la -mayoría de los sufragios. - -Para Kupffer, His y Kölliker, el _neuroblasto_ ó célula nerviosa -primitiva genera los nervios, mediante la emisión de un brote ó -apéndice, el _axon_, que crecería libremente al través de los demás -tejidos para abordar los aparatos terminales, donde acabaría mediante -ramificaciones independientes. En cambio, Hensen y sus adeptos -negaban categóricamente semejante crecimiento libre, admitiendo -(al objeto de explicar la perfecta adecuación y congruencia -existentes entre las estaciones centrales y los aparatos sensitivos -y sensoriales periféricos), que el neuroblasto sufre desde el -principio una serie de particiones incompletas[58]. Primeramente y -tras la división nuclear, se producirían el soma central y el órgano -receptor periférico; luego ocurriría la emigración de los núcleos, -pero con mantenimiento del protoplasma intermediario, es decir, que -media célula con su núcleo permanecería, _ab initio_, en la piel ú -órgano sensorial periférico, mientras que la otra media yacería en -los centros nerviosos embrionarios (fig. 19, A). En consecuencia, el -crecimiento del nervio se verificaría, no por incremento continuo -de un cabo libre, sino mediante estiramiento progresivo del puente -protoplásmico intermediario. En fin, nuevas proliferaciones, -exclusivamente recaídas en los núcleos, proveerían de estos órganos, -la larguísima cadena de los nervios periféricos. - - [58] _Hensen_: Die Entwicklung der Nervensystems. _Virchows - Archiv._ Bd. XXX, 1864. Véase también: _Zeitschrift f. Anat. u. - Entwicklung._ Bd. I, 1876. - -[Ilustración: Fig. 19.--Hipótesis de Hensen acerca del desarrollo -de las fibras nerviosas y aparatos sensitivos periféricos.-- A, -neuroblasto en vías de estiramiento; B, cadena de núcleos unidos por -puentes protoplásmicos; _a_, célula central; _b_, célula periférica.] - -Como variante de esta concepción hipotética de Hensen, puede -estimarse cierta teoría defendida desde antiguo y renovada hasta -hace pocos años, por Beard, Dohrn, Durante, Cornil, Bethe, etc., -para quienes los axones, y por tanto, los nervios, resultarían -de la diferenciación y fusión de larga cadena de neuroblastos -emigrados de los centros ó de la membrana ectodérmica (fig. 20). -En sentir de estos sabios, el cilindro-eje embrionario, lejos de -significar el retoño, en vías de crecimiento, del protoplasma de -una célula nerviosa, representaría la obra común histogenética de -muchos corpúsculos ectodérmicos. En las figuras 19 y 20 mostramos -esquemáticamente los rasgos principales de estas dos hipótesis en -pugna. - -[Ilustración: Fig. 20.--Hipótesis catenaria defendida por Beard, -Dohrn, etc. C, serie de neuroblastos independientes; D, los -neuroblastos elaboran trozos de axon nervioso que acaban por juntarse -entre sí y con la célula central (_a_); _b_, elementos constructores -de la ramificación periférica.] - -Mis investigaciones, confirmadas inmediatamente por Lenhossék y -Retzius, contribuyeron á esclarecer el tema debatido, sancionando -definitivamente la concepción hipotética de Kupffer é His, y -asentando, en fin, sobre bases inconmovibles la doctrina (ya muy -probable después de los recientes descubrimientos morfológicos) -de la unidad genética de las fibras nerviosas y de los apéndices -protoplásmicos. En efecto, las preparaciones obtenidas por mí durante -las fases más tempranas del embrión de pollo (del segundo al cuarto -día de la incubación), revelaron clarísimamente que, pasado el estado -_germinal_ ó indiferente, la célula nerviosa emite primeramente -el axon ó expansión primordial, según había descubierto His, y -sólo en época ulterior produce las prolongaciones protoplásmicas y -colaterales nerviosas. Todos estos apéndices aparecen continuos con -el soma, y crecen sucesivamente, manteniendo su individualidad hasta -alcanzar la longitud adulta y salir al encuentro de los elementos -extraños (musculares, epiteliales ó nerviosos), con quienes deben -mantener comercio fisiológico[59]. - - [59] Mi trabajo de 1890 tocante á la evolución ontogénica de - la médula espinal, lleva por título: «Sobre la aparición de - las expansiones celulares en la médula embrionaria». _Gaceta - Sanitaria de Barcelona_, 10 de Agosto de 1890. De esta - monografía, adornada con muchos dibujos, se hizo una traducción, - con importantes adiciones, para el _Anatomischer Anzeiger_, - números 21 y 22, 1890, bajo el título: _A quelle époque - apparaissent les expansions des cellules nerveuses de la moelle - épinière du poulet?_ - -Ciertamente, ya el ilustre His había observado el axon de los -neuroblastos más tempranos. Pero los métodos utilizados por el -neurólogo de Leipzig no le permitieron sorprender la forma de -crecimiento de dicha expansión ni espiar el momento de aparición de -las dendritas. Además, no vió ni podía ver, dada la precaria técnica -de entonces, el _cabo final_ de la expansión nerviosa en vías de -crecimiento. Y mientras tal observación no se realizara, la severa -objeción de Hensen «_nadie ha visto en el embrión el cabo libre de un -nervio en vías de crecimiento_» conservaba toda su fuerza. - -[Ilustración: Fig. 21.--Evolución positiva de la fibra nerviosa, -según las observaciones de His y nuestras.-- A, célula germinal; B, -fase bipolar con iniciación de la masa de crecimiento; C, fase de -neuroblasto, propiamente dicho; D, aparición de las dendritas; E, -modelamiento de éstas y formación de las ramas nerviosas colaterales -y terminales.] - -Yo tuve la fortuna de contemplar por primera vez ese fantástico cabo -del axon en crecimiento[60]. En mis cortes de la médula espinal -del embrión de pollo de tres días, mostrábase este cabo á modo de -conglomerado protoplásmico de forma cónica, dotado de movimientos -amiboides. Pudiera compararse á ariete vivo, blando y maleable, -que avanza, empujando mecánicamente los obstáculos hallados en su -camino, hasta asaltar su distrito de terminación periférica. Esta -curiosa maza terminal fué bautizada por mí: _cono de crecimiento_. -Confirmado por Lenhossék[61], Retzius, Kölliker y Athias, y en -tiempos más posteriores por Held, Harrison, etc., constituye hoy -hecho vulgar de la ontogenia nerviosa (fig. 21, _a_). - - [60] El profesor His quedó encantado con mi encuentro del _cono - de crecimiento_, según me expresaba en una de sus cartas. Su - alegría se justificaba bien, recordando que, merced á este - hallazgo, quedaron refutadas las objeciones de Hensen y vino - á ser sólidamente cimentada la concepción monogénica del - crecimiento continuo del axon y demás expansiones celulares. - - [61] Justo es consignar que, á excepción del _cono de - crecimiento_, casi todos estos descubrimientos fueron también - hechos por Lenhossék, aunque mi comunicación viera la luz antes - que la suya. Véase Lenhossék: Zur Kenntnis der ersten Entstehung - der Nervenzellen und Nervenfasern beim Vogelembryo. _Verhandl. - der X inter. mediz. Kongresses._ Bd. II, pág. 114. Berlín, 1890. - - En mis preparaciones de entonces aparecían también los - primeros conatos productores de las dendritas, que nacen de - la porción originaria del axon (repetición de lo ocurrido en - los invertebrados); las ramificaciones sucesivas de estas - expansiones; las fases iniciales de las colaterales nerviosas; - el modelamiento de la arborización terminal del axon; el - mecanismo productivo de la substancia blanca, y en fin, las fases - primordiales de las raíces posteriores con su típica bifurcación, - etc. Diversas leyes neurogenéticas, tales como la de prelación - evolutiva de las colaterales del cordón anterior; la de las - neuronas motrices sobre las funiculares; la de las colaterales - de la substancia blanca sobre las brotadas en la substancia gris - (colaterales nacidas del trayecto horizontal de los axones, - etc.), y otros muchos hechos que fuera inoportuno enumerar, - quedaron definitivamente establecidos. - -Con igual ardor y fortuna acometí después la _evolución ontogénica de -las células y fibras de la corteza cerebelosa_[62]. En tan sugestivo -dominio, varios interesantes problemas esperaban urgente solución. -¿Cómo crecen las fibras aferentes y se organizan las conexiones -por contigüidad entre las _trepadoras_, por ejemplo, y el tallo de -los corpúsculos de Purkinje? Durante la ontogenia cerebelosa, la -expresión metafórica _arborización trepadora_, ¿no implica quizás -una acción real y efectiva de trepar? - - [62] Mis trabajos sobre este punto, son los siguientes: - - _Cajal_: Sobre ciertos elementos bipolares del cerebelo y - algunos detalles sobre el crecimiento y evolución de las fibras - cerebelosas. _Gaceta Sanitaria de Barcelona_, 10 de Febrero de - 1890. Con seis grabados. - - _Idem_: Sobre las fibras nerviosas de la capa granulosa del - cerebelo. _Revista trimestral de Histología normal y patológica_, - Marzo, 1889. - - De los precitados trabajos hiciéronse traducciones publicadas en - el _Monatsschrift f. Anat. u. Physiol._ del Dr. Krause. Véase: el - Bd. VII. Heft I, 1890, y el Bd. VII. Heft II, 1890. - -[Ilustración: Fig. 22.--Desarrollo de las arborizaciones trepadoras á -lo largo del tallo y ramaje del corpúsculo de Purkinje.] - -Los hechos recolectados en el cerebelo de los animales recién nacidos -contestaron afirmativamente. Conforme advertirá el lector que pase la -vista por la figura 22, los axones de los mencionados conductores, -arribados de centros lejanos, _olfatean_, digámoslo así, el soma de -los elementos de Purkinje, al cual abrazan, mediante nidos varicosos, -rudimento de la futura arborización. Una vez sobre él, las ramas -del nido nervioso _trepan_ positivamente, á lo largo del tallo -principal y dendritas, hasta generar, por fin, el plexo complicado -característico de los conductores adultos. Excusado es decir que este -fenómeno, tan significativo para la doctrina neuronal, fué comprobado -después por los autores (Retzius, Kölliker, van Gehuchten, Athias, C. -Calleja, Azoulay, etc.). - -[Ilustración: Fig. 23.--Fases de la sucesiva complicación del ramaje -de la célula de Purkinje.-- _a_, dendritas provisionales; _c_, -colaterales nerviosas exuberantes.] - -Me atraía también la cuestión de saber cómo un _neuroblasto_ -piriforme, desnudo de expansiones, se convierte en el árbol -prodigioso, especie de seto vivo, de la célula de Purkinje. Mi -curiosidad quedó plenamente satisfecha con el encuentro de las -fases primordiales de esta evolución, de que damos copia en la -figura 23. Por cierto que, de pasada, topamos con un hecho biológico -interesante. Echamos de ver que todo ramaje protoplásmico ó nervioso -en vías de formación atraviesa un período, por decirlo así, caótico, -de tanteo, durante el cual son proyectadas al azar vías de ensayo, -destinadas en gran parte á desaparecer (fig. 23, _a_). Á semejanza -del minero, que cava á ciegas en busca del filón desaparecido, -los brotes protoplásmicos ensayan diversos caminos hasta atinar -con el verdadero. Más adelante, llegadas ya las fibras nerviosas -aferentes, ó cuando se modelan y alcanzan plena sazón las neuronas -funcionalmente solidarias, subsisten, consolidándose, las expansiones -útiles y se reabsorben las inútiles ó exploradoras. En este caso, -la naturaleza procede como el jardinero que endereza y favorece los -retoños bien dirigidos y poda los viciosos ó superfluos. Porque -la vida repugna lo redundante y se muestra singularmente avara de -protoplasma y de espacio. - -Otro curioso fenómeno de emigración y metamorfosis, en virtud -de irresistibles impulsos y á pesar de los mayores obstáculos, -ofreciéronme los _granos_ jóvenes ó indiferenciados del cerebelo de -los mamíferos recién nacidos. - -En la figura 24 reproducimos esquemáticamente algunas de estas -curiosas contradanzas de los _granos_. Se sabía desde hacía mucho -tiempo que el grano joven ó indiferenciado (_fase germinal_) -conjuntamente con otras células nerviosas en esbozo, habita la -zona superficial del cerebelo (fig. 24, A) (_granos periféricos_), -afectando forma poliédrica irregular. Pero nada se conocía de sus -ulteriores evoluciones. Mis observaciones revelaron que el _grano_ -sale de este estado indiferente, tornándose primeramente _bipolar -horizontal_, es decir, emitiendo dos largas expansiones contrapuestas -(4) _que marchan en la dirección de las láminas cerebelosas_; -después, del lado profundo del soma, proyecta cierta expansión -descendente, que atrayendo hacia sí buena parte del protoplasma, -incluyendo el núcleo, transforma la célula de _bipolar horizontal_ en -_bipolar radial ó vertical_ (fig. 24, 5 y 6). En fin, con el arribo -laborioso del soma á las regiones profundas, coincide la aparición de -las finas dendritas y el modelamiento definitivo del grano cerebeloso -(9, 10). - -[Ilustración: Fig. 24.--Emigración y transformación sucesiva de -los granos del cerebelo.-- 1, célula germinal; 2 y 3, aparición de -expansiones polares; 4, formación de la bipolar horizontal; 5 y 6, -aparición de una expansión descendente; 7 y 8, fase de bipolaridad -vertical; 9 y 10, creación de dendritas provisionales ó de tanteo; 11 -y 12, modelamiento de las expansiones definitivas.] - -Todas estas extrañas evoluciones parecen encaminadas á fijar -desde luego, sobre las partes correspondientes de las dendritas -de Purkinje, la posición de las _fibrillas paralelas_. Nótese, en -efecto, que las primeras expansiones del grano en fase bipolar -tangencial, no son otra cosa que las delicadas ramas terminales del -futuro cilindro-eje (_fibrillas paralelas_). Por donde se ve que las -ramas nerviosas se diferencian antes que el axon que las sustenta, -del mismo modo que éste precede á las dendritas. - -Las referidas metamorfosis del grano (confirmadas después por Lugaro, -Retzius, Athias y otros sabios), si denuncian algunos resortes -íntimos del mecanismo ontogénico de las neuronas, plantean también -arduos y transcendentales problemas. ¿Qué misteriosas fuerzas -presiden la aparición de las expansiones, promueven su crecimiento -y ramificación, provocan la emigración congruente de células y -fibras, según direcciones prefijadas y como obedeciendo á sabio plan -arquitectónico, y establecen, en fin, esos ósculos protoplásmicos, -las _articulaciones intercelulares_, que parecen constituir el -éxtasis final de una épica historia de amor?... - -He aquí un enigma insondable, acerca del cual expondremos, empero, -más adelante, cierta hipótesis --_la teoría neurotrópica_--, -acogida simpáticamente por muchos neurólogos, aunque prematura é -insuficiente, como todas las que pretenden sondear el formidable -abismo de las causas íntimas de la evolución. - -No quiero abusar más de la paciencia del lector, puntualizando aquí -el contenido y alcance de otras comunicaciones de 1890. Limitareme -á transcribir algunos párrafos tomados de la lista de mis trabajos -científicos. Las investigaciones aludidas versan sobre el _tejido -muscular de los insectos_, las _fibras nerviosas del corazón_, -la _estructura de las circunvoluciones cerebrales_, el _origen y -terminación de las fibras olfatorias_, la _estructura de los ganglios -nerviosos_, etcétera, etc. - -1. =Estructura de los músculos estriados=[63].--Aplicando el cromato -de plata al estudio de los músculos de las patas y de las alas de -los insectos, pusimos de manifiesto las siguientes particularidades: - - [63] _Cajal_: Sobre la terminación de los nervios y tráqueas en - los músculos de las alas de los insectos. Barcelona, 1.º de Abril - de 1890. Con dos grabados. - - _Idem_: Sobre las finas redes terminales de las patas y alas de - los insectos. _Gaceta Sanitaria de Barcelona_, 10 de Octubre de - 1890. Con cuatro figuras. - - Estos trabajos fueron resumidos en el _Zeitschrift f. - wissenschafliche Mikroskopie_, etc. Bd. VII, 1890. Con una lámina - litográfica y tres grabados. - - _a_) La existencia en torno de los haces musculares de las alas - de un sistema especial de células nerviosas estrelladas, cuyos - apéndices parecen entrar en contacto con la materia contráctil. - - _b_) La presencia en torno de cada fibrilla primitiva del haz - muscular de ciertas redes transversales de extraordinaria - delicadeza, totalmente invisibles por otros métodos, y situadas - al nivel de las bandas obscuras. Este retículo, que parece - enlazarse con las últimas proyecciones de las tráqueas, varía - algo en número y posición, según las especies de insectos, - prefiriendo de ordinario la altura de las bandas obscuras. - Semejante encuentro fué confirmado varios años después por Fusari - en los vertebrados é invertebrados. Los recientes estudios de - Veratti y Holmgren acerca de las citadas redes, sugieren el - pensamiento de que se trata del _aparato reticular_ de Golgi del - tejido muscular (véase más adelante), el cual exhibiría aquí - caracteres especialísimos. - -[Ilustración: Fig. 25.-- A, redes intersticiales situadas en el -sarcoplasma de las fibras musculares de las alas de los insectos; B, -dobles redes horizontales en los músculos de las patas; _d_, línea de -Krause; _a_, tráqueas; _c_, hilos de la red.] - -=Terminaciones nerviosas en el corazón=[64].--Se demuestra en este -opúsculo que las fibras nerviosas simpáticas del corazón de -los batracios y reptiles se terminan por arborizaciones pálidas -pericelulares, análogas á las descritas en los músculos lisos, -confirmándose de esta suerte la opinión de Arstein, fundada en las -revelaciones del método de Ehrlich. - - [64] _Cajal_: Sobre las terminaciones nerviosas del corazón - de los batracios y reptiles. _Gaceta Sanitaria de Barcelona_, - Agosto, 1890. - -=Cerebro de los mamíferos=[65].--En un primer trabajo sobre el -argumento se hacen constar estos tres hechos interesantes: - - [65] _Cajal_: Sobre la existencia de células nerviosas especiales - en la primera capa de las circunvoluciones cerebrales. _Gaceta - Médica Catalana_, 15 de Diciembre de 1890. - - _a_) Descubrimiento, en la primera capa cerebral de los - mamíferos, de unos corpúsculos nerviosos especiales, cuyas - dendritas, larguísimas y horizontales, corren sobre extensión - enorme de la superficie cortical. - - _b_) Hallazgo en la misma zona de varios pequeños corpúsculos de - axon corto, desconocidos de los autores. - - _c_) Descripción sucinta de la arborización final, en la zona - molecular, del tallo radial de las células piramidales, es decir, - de una fronda ó copa terminal, que había escapado á la sagacidad - de Golgi y sus discípulos. - - Estas adquisiciones fueron primeramente confirmadas por Retzius, - que designó las células especiales de la zona primera (células - que él estudió minuciosamente en el cerebro humano) _células de - Cajal_. Kölliker, van Gehuchten, Schäffer, Veratti, etc., las - han confirmado también, añadiendo, naturalmente, nuevos hechos - morfológicos. - -De un trabajo fundamental sobre el cerebro, aparecido en 1892, nos -ocuparemos oportunamente. - -En una segunda comunicación mucho más extensa[66] se añaden, con -relación á la estructura de la corteza gris del cerebro, los -siguientes datos: - - [66] _Idem_: Textura de las circunvoluciones cerebrales de - los mamíferos inferiores. Barcelona, Octubre de 1890. Con dos - grabados. - - _a_) Se prueba que el axon de las medianas y grandes pirámides, - así como el de las células polimorfas, penetra en la substancia - blanca, donde á veces se bifurca. - - _b_) Se mencionan las espinas del tallo y penacho terminal de las - pirámides. - - _c_) Se consigna que el cuerpo calloso consta de tubos directos y - de colaterales de axones de pirámides de proyección ó asociación. - - _d_) Se descubren colaterales y bifurcaciones en las fibras del - cuerpo calloso. - - _e_) Se confirma la existencia en los embriones y mamíferos - jóvenes de células epitélicas, extendidas desde los ventrículos á - la superficie cerebral, y se refutan los errores de Magini acerca - de la composición de estas fibras. - - _f_) Se prueba que en el cerebro, como en la médula, muchas - células neuróglicas son elementos epiteliales dislocados y - emigrados. - - _g_) Se sorprenden, con el método de Weigert, las - estrangulaciones de los tubos nerviosos cerebrales, negadas por - muchos, etc., etc. - -=Bulbo olfatorio.=--De mucho más valor teórico fué el trabajo -consagrado al análisis de las vías olfatorias[67]. Gracias á la -arquitectura regular y relativamente accesible de este centro, por -varios conceptos comparable al cerebelo y á la retina, logramos -contrastar una vez más el papel transmisor de las dendritas y la -propagación nerviosa por contacto. Aparte de su valor crítico y -teórico, contiene dicha comunicación algunos datos objetivos de -valor, tales como: - - [67] _Cajal_: Origen y terminación de las fibras nerviosas - olfatorias. Barcelona, 11 de Octubre de 1890. Con seis grabados. - - _a_) La demostración del curso total de las fibras nerviosas - olfatorias, desde la mucosa hasta su arribo al glomérulo del - bulbo, en donde se terminan, no por redes como pensaba Golgi, - sino por arborizaciones libres varicosas. (Confirmado por - Retzius, Lenhossék, van Gehuchten y Martin, Calleja, Blanes, - etc.) (fig. 26, D). - - _b_) La existencia de células nerviosas diminutas situadas dentro - de los glomérulos. (Confirmadas por Blanes, etc.). - - _c_) La emergencia de colaterales en los axones de las células - mitrales, colaterales que se ramifican en la capa molecular. - (Confirmadas por Pedro Ramón en las aves, por van Gehuchten, - etc.). - - _d_) El hallazgo en la zona de los granos de ciertas células - estrelladas grandes, cuyo axon corto se arboriza en la capa - molecular. (Confirmado por van Gehuchten, etc.). - -[Ilustración: Fig. 26.--Figura semiesquemática destinada á mostrar -las articulaciones interneuronales en el bulbo olfatorio de los -mamíferos.-- A, mucosa olfativa; B, lámina cribosa del etmoides; D, -fibra olfativa; C, célula mitral; _a_, glomérulo ó territorio de -encuentro de las arborizaciones de las fibras olfativas y del penacho -dendrítico de las células mitrales; _f_, célula bipolar olfativa; -_d_, axon dirigido á la región esfenoidal del cerebro.] - - _e_) En fin, se traza el esquema dinámico del bulbo, llamando - la atención de los sabios sobre la necesidad de otorgar - significación nerviosa, y por consiguiente, oficio conductor - á los brazos protoplásmicos de las mitrales y células - empenachadas, únicas partes celulares penetrantes en los - glomérulos y en contacto íntimo con las fibrillas olfatorias; - puesto que, contra la aserción de Golgi, estas últimas fibras no - salen jamás del territorio glomerular ni en él entran axones de - origen central. (Aceptado por Retzius, van Gehuchten, Kölliker, - Waldeyer, Lugaro, Calleja, Blanes, etc.). - -El esquema de la figura 26 hará patente la marcha de las corrientes -en los centros olfativos. - -La historia de la interpretación fisiológica de la estructura del -bulbo olfatorio ofrece un caso típico de la influencia paralizante -de los prejuicios teóricos. Ya Golgi había descubierto antes que -nosotros los hechos más importantes de la citada estructura, -singularmente el valiosísimo de la concurrencia, dentro de los -_glomérulos_, de las fibras olfativas, por un lado, y del penacho -dendrítico de las células mitrales (fig. 26, _a_), por otro; pero -su concepción rígida de la _red nerviosa difusa_ no le permitió -comprender el gran alcance fisiológico de semejante disposición. - -De menos valor son algunos artículos relativos á las células -gigantes de la lepra[68] y á la estructura de los ganglios nerviosos -raquídeos[69]. Por ahora no haremos sino citarlos. Acerca de mis -encuentros en los ganglios, trataremos _ex profeso_ más adelante. - - [68] _Cajal_: Sobre las células gigantes de la lepra y sus - relaciones con las colonias del bacilo leproso. _Gaceta Sanitaria - de Barcelona_, 10 de Julio de 1890, núm. 11. Con tres grabados. - (Descripción de las células gigantes de esta enfermedad y de - sus relaciones con las colonias bacilares colosales, que estimo - siempre intraprotoplásmicas). - - [69] _Idem_: Sobre la existencia de terminaciones nerviosas - pericelulares en los ganglios nerviosos raquidianos. _Pequeñas - comunicaciones anatómicas._ Barcelona, 20 de Diciembre de 1890. - Con dos grabados. - -Dejo ya dicho que los años de 1890 y 1891 fueron mi Domingo de Ramos. -La generosa acogida que mis ideas obtuvieron de sabios insignes, -motivó una franca confianza en las revelaciones del método de Golgi y -en la exactitud de mis descripciones. En consecuencia, se desarrolló -un movimiento bibliográfico considerable. Todos querían contribuir -con algo al enriquecimiento de la nueva doctrina neurológica, -patrocinada en Alemania por maestros de la talla de His, Waldeyer, -Kölliker y Edinger. Los sabios de las naciones latinas y escandinavas -siguieron después. En Italia adoptaron las nuevas ideas, no obstante -la autoridad arrolladora de Golgi, Lugaro y Tanzi; en Bélgica, van -Gehuchten; en Suiza, von Lenhossék; en Suecia, Retzius; en Francia, -Azoulay, Dejerine y sobre todo el célebre profesor de la Universidad -de París, el simpático Matías Duval. - -Largo y enfadoso fuera citar todos los discursos, artículos de -propaganda ó trabajos de confirmación con que altos prestigios -ampararon la modestia de mi pabellón científico. Mencionaré no más -algunos de ellos, casi todos aparecidos en 1891. - -Uno de los primeros sabios convertidos á mis ideas fué el profesor -de Lovaina A. van Gehuchten, renombrado citólogo de la Escuela de -Carnoy, transformado entonces, por una especie de inducción, en -ardoroso cultivador de la neurología. Permítasenos copiar aquí -algunos párrafos de su famoso discurso de Jubileo[70], en donde el -sabio belga cuenta sus primeros pasos de catecúmeno: - - [70] _Le Neuraxe_, 1913. - -«Era la época --dice van Gehuchten-- en que el método de Golgi -encontró al fin aplicación práctica. Los hechos nuevos revelados -por este proceder iban á revolucionar la anatomía del sistema -nervioso. Los laboratorios de Anatomía hallábanse en ebullición. -Todos queríamos aportar nuestra piedra al edificio nuevo que, bajo la -impulsión genial de Cajal, resultaba grandioso. No sólo la técnica -del método se había simplificado, sino que los resultados aportados -vinieron á ser más constantes y decisivos...» - -[Ilustración: Dr. A. van Gehuchten, profesor de la Universidad de -Lovaina.] - -«Me pregunta el Comité organizador de esta fiesta cómo me ocurrió -la idea, hace veinticinco años, de dirigir mi actividad científica -hacia los estudios del sistema nervioso. Deseoso de contestaros, -he procurado revivir con el pensamiento los primeros años de mi -enseñanza universitaria. Era en 1888. Estaba yo en correspondencia -con Cajal, con ocasión de trabajos respectivamente publicados sobre -la estructura íntima de la célula muscular. Cierto día me escribe, -manifestándome que abandona sus investigaciones sobre los músculos, -para ocuparse de los centros nerviosos, motivando su decisión en -el hecho de haber obtenido resultados notables aplicando sobre los -embriones una de las fórmulas del método de Golgi creado desde 1875. -Yo comprobé sus afirmaciones, persuadiéndome de que tenía razón... El -primer paso estaba dado, después otros siguiéronse naturalmente.» - -En efecto, la obra cumplida por van Gehuchten á partir de aquella -sugestión fué importantísima, recayendo sobre gran parte del -sistema nervioso, y especialmente sobre los vertebrados inferiores. -Ciñéndonos á los trabajos de confirmación publicados entonces -por el sabio belga, mencionaremos unas elocuentes conferencias de -divulgación pronunciadas ante la _Sociedad Belga de Microscopia_[71] -y cierta extensa monografía consagrada al estudio de la médula -y del cerebelo, donde el autor, además de corroborar los hechos -descubiertos por mí y por Kölliker, añade detalles descriptivos -nuevos é interpretaciones importantes. - - [71] _Van Gehuchten_: Les découvertes récentes dans l’Anatomie et - l’Histologie du système nerveux central. _Annal. de la Société - Belge de Microscopie_, tomo XV, 1891. - - _Idem_: La structure des centres nerveux; la moelle épinière et - le cervelet. _La Cellule_, tomo VIII, fascículo 1.º 1891. - -Al insigne sabio belga debí yo ser rápidamente conocido en los países -de lengua francesa. En páginas ulteriores he de volver á tratar de -las iniciativas científicas del malogrado maestro[72], ya que en los -siguientes años nuestras actividades corrieron á menudo paralelas, -acometiendo los mismos temas y contribuyendo á elaborar los mismos -conceptos. - - [72] Todavía joven y en plena lozanía de espíritu, el profesor - van Gehuchten acaba de morir en Cambridge (Septiembre de 1914), - en cuyos célebres colegios universitarios fueron cordialmente - acogidos varios sabios belgas emigrados. El llorado maestro - fué una de tantas víctimas de la horrenda guerra que devasta - actualmente á la culta Europa (escribo en Julio de 1915). El - incendio de Lovaina le había arruinado material y moralmente. - Destruída la Universidad, abrasada la Biblioteca, en pavesas su - magnífica colección de preparaciones y aparatos científicos, y - errante, en fin, fuera de su patria, cayó van Gehuchten en un - estado de melancolía y abatimiento profundos. Según noticias que - me comunica el profesor Havet (otro emigrado belga), una pequeña - operación (la de la apendicitis), que, en condiciones ordinarias, - habría sido soportada perfectamente, motivó un incidente cardíaco - seguido de muerte. - -Continuaron esta labor de difusión y popularización dos insignes -investigadores alemanes: Waldeyer é His. El primero publicó, en un -semanario médico de Berlín[73], metódica y clarísima exposición de -las nuevas ideas, que ilustró con profusión de gráficos esquemas. -Suya es la palabra _neurona_ (_unidad nerviosa_), con que resumió la -tesis de la individualidad morfológica, fisiológica y genética del -corpúsculo ganglionar defendida por His y nosotros. - - [73] _W. Waldeyer_: Ueber einige neuere Forschungen im Gebiete - der Anat. des Centralennervensystem. _Vortrage in der Berliner - Med. Gesellschaft_. _Deutscher Med. Wochenschrift_, 1891. - -También His[74], el renombrado embriólogo de Leipzig, de quien hemos -hablado ya con merecido encomio en páginas anteriores, resumió el -nuevo concepto de la fina estructura de los centros en sugestivo -folleto, ilustrado con numerosos esquemas. Como es natural, al -exponer los hechos morfológicos señalados por mí y por Kölliker, -recordaba que en los embriones más tempranos los neuroblastos se -comportan como elementos independientes, se desarrollan por vía de -crecimiento y son capaces de emigración. - - [74] _His_: Ueber der Aufbau unseres Nervensystems. Leipzig, 1891. - -[Ilustración: Dr. G. Retzius, profesor de Anatomía de la Universidad -de Estocolmo.] - -Interesante asimismo como obra de propaganda fué el estudio -consagrado al tema por Kupffer[75], uno de los anatómicos y -embriólogos más célebres de Alemania, promotor, según dejamos dicho, -del concepto de la unidad genética de los nervios. Aunque publicado -en fecha posterior (1894), lo citamos aquí por representar un trabajo -divulgador de las nuevas direcciones neurológicas. - - [75] _Kupffer_: Die Neuronenlehre in der Anat. der Nervensystems. - _Medizinische Wochensch._ Bd. 41. März, 1894. - -La labor del concienzudo Retzius[76] fué extraordinariamente -importante. Este sabio acogió con tanto más agrado el concepto de la -transmisión por contacto, cuanto que, en sus Memorias antiguas sobre -la estructura de los órganos de los sentidos, habíase mostrado muy -reacio en afiliarse á la teoría reticular. Además, había aplicado -por entonces el método de Ehrlich (azul de metileno) al sistema -nervioso de los invertebrados (crustáceos, gusanos, moluscos, -etcétera) y hallado, en perfecta concordancia con mi manera de -ver, que la arborización terminal de las fibras nerviosas en los -ganglios no constituye jamás red, sino que aparece perfectamente -libre, entrando en contacto íntimo, en la _Punktsubstanz_, con las -proyecciones dendríticas de otras neuronas. Ulteriormente, habiendo -usado el cromato de plata con arreglo á mis indicaciones, confirmó y -amplió en una serie de magníficas monografías casi todos los hechos -señalados por nosotros en la evolución ontogénica y estructura -adulta de los centros nerviosos[77]. Particularmente interesante es -la síntesis de la concepción neuronal con relación á la estructura -de los sentidos, expuesta por dicho sabio en 1892[78]. Al recordar -su precioso apoyo de entonces, fuera ingrato no mencionar que, por -iniciativa del maestro sueco, obtuvieron mis trabajos la primera -distinción académica, la de _miembro_ de la Real Academia de Medicina -de Estocolmo, ante la cual pronunció varias conferencias resumiendo -mis investigaciones, así como las de Golgi y Kölliker[79]. - - [76] _Retzius_: Zur Kenntnis der Nervensystems der Crustaceen. - _Biol. Unters. Neue Folge._ Bd. I. Stockholm, 1890. - - _Idem_: Zur Kenntnis der Nervensystems der Würmer. _Biol. Unters. - N. F._ Bd. II, 1891. - - _Idem_: Das Nervensystems der Lumbicinen. _Biol. Unters. N. F._ - Bd. III, 1892. - - [77] _Idem_: Die nervösen Elemente der Kleinhirnrinde. _Biol. - Unters. N. F._ Bd. III, 1892. - - _Idem_: Die Endigungsweise der Riechnerven. _Biol. Unters. N. F._ - Bd. III. - - [78] _Retzius_: Ueber der neuen Prinzipien in der Gebiete der - Nervenhistologie. _Biol. Unters._ Bd. IV, 1892. - - _Idem_: Die Cajal’schen Zellen der Grosshirnrinde beim Menschen - und bei Säugethieren. _Biol. Unters._ Bd. V, 1893. - - _Idem_: Zur Kenntnis der ersten Entwicklung der nervösen Elemente - im Rückenmarke der Hühnschens. _Biol. Unters._ Bd. V, 1893. - - _Idem_: Die nervösen Elemente im Rückenmarke der Knochenfische, - etc. _Biol. Unters._ N. F. Bd. V, 1893. - - [79] Así me lo comunicó en amable carta del 25 de Junio de - 1891. «He expuesto --me dice-- á menudo en nuestras sociedades - científicas y académicas sus bellos descubrimientos, y - últimamente ha sido usted proclamado miembro de nuestra _Academia - de Medicina_, etc.» - -Poco después intervino Lenhossék, el profesor de Basilea, tan -reservado al principio. Aparte un trabajo fundamental sobre el -sistema nervioso de la lombriz de tierra[80], en que, á semejanza de -Retzius, se corroboraba en los invertebrados la ley del contacto, -dicho sabio publicó un soberbio libro sobre la médula espinal de -los mamíferos[81]. En esta obra, de que se hicieron rápidamente -dos ediciones, sancionó Lenhossék cuanto yo había afirmado acerca -de la disposición terminal de las raíces posteriores, estructura de -la substancia gris, origen y terminación de las fibras nerviosas, y -enriqueció nuestro conocimiento sobre las colaterales sensitivas, -composición de las raíces posteriores (halló en ellas _fibras -motrices_), elementos nerviosos y neuróglicos de la substancia gris, -etc., con valiosas contribuciones[82]. - - [80] _Lenhossék_: Die sensiblen Nerven des Regenwurms. Verlauf. - Mitteilung. Basel. Oktober, 1891. - - _Idem_: Ursprung, Verlauf und Endigung der sensiblen Nervenfasern - bei Lumbricus. _Arch. f. mikros. Anat._ Bd. XXXIX, 1892. - - _Idem_: Neuere Forschungen ueber den feineren Bau der - Nervensystems. _Correspondenzblatt f. Schweizer Ärzte_. Jahrg. - 21, 1891. - - [81] _Idem_: Der feinere Bau der Nervensystems im Lichte neuester - Forschungen. _Fortschrift. d. Med._ Bd. X, 1892. En fascículo - separado apareció en 1893. La edición de 1894 es mucho más - extensa é importante. - - [82] Es altamente consolador el ver cómo saben cambiar de - opinión ciertos nobles y honrados caracteres. El insigne v. - Lenhossék, tan reservado al principio, escribióme en 1890 frases - que, aun descontadas las usuales exageraciones de la cortesía, - resultáronme muy gratas y alentadoras. «Sus reiterados y - sobresalientes descubrimientos --me decía en carta que conservo-- - prodúcenme gran admiración por su genio. Considero sus hallazgos - como las conquistas más importantes realizadas desde hace diez - años en el dominio de la Anatomía microscópica. También los - profesores His y Kölliker, con quienes he conversado largamente - hace poco en Basilea, y otros varios colegas participan de este - juicio mío. _Siento en el alma no haber comprendido antes toda - la importancia de los trabajos de usted, y haber mostrado acerca - de ellos un escepticismo injustificado, que espero habrá usted - sabido olvidar._» Por desgracia --lo he dicho ya-- los hombres de - este temple moral abundan poco entre los sabios. - -En Francia tuve la suerte de ganar para mi causa al Dr. L. Azoulay, -joven de mucho talento, que confirmó no pocas de mis conclusiones -acerca de la estructura del cerebelo, cerebro y médula espinal, -y llegó á ser con el tiempo el generoso traductor francés de -mis libros y el mejor de mis amigos; y al ilustre Matías Duval, -profesor de Histología de la Facultad de Medicina de París, que -llevó su adhesión á mis ideas, hasta mandar reproducir, en grandes -cuadros murales destinados á la enseñanza, los esquemas de mis -publicaciones neurológicas. Los que oyeron, por aquella época sus -elocuentísimas lecciones (Duval era un expositor científico de primer -orden), contaban que, una de sus frases favoritas al inaugurar sus -conferencias acerca del sistema nervioso, era: «Por esta vez la -luz nos llega del Mediodía, de la noble España, país del sol...» -Parecidas afectuosas palabras repitió más tarde en el prólogo con que -apadrinó, ante el público francés, la traducción de mis conferencias -de Barcelona. - -Aunque dados á la estampa en fechas ulteriores (1893), citaremos -aún, para ser completos, un artículo de vulgarización publicado en -Francia por Dagonet[83]; la elocuente exposición doctrinal de Tanzi, -profesor de la Facultad de Medicina de Florencia[84]; el resumen de -Bergonzini[85], y, en fin, la presentación benévola de mis ideas, -hecha por el célebre Edinger en su clásico libro sobre la estructura -comparativa del sistema nervioso[86]. - - [83] _Dagonet_: _La Médecine Scientifique_, 1893. - - [84] _Tanzi_: I fatti e le induzione nell’odierna istologia del - sistema nervoso. Reggio-Emilia, 1893. - - [85] _Bergonzini_: Le scoperte recenti sulla istologia dei centri - nervosi. _La Rassegna di Scienze Mediche._ Anno 1893. - - [86] _Edinger_: Vorlesungen ueber den Bau der nervösen - Centralorgane, 4 Aufl. 1893. - - * * * * * - -No todo fueron venturas y satisfacciones durante el año de 1890 y -siguiente. Tuve también inesperados contratiempos. - -Uno de ellos fué, en el orden científico, mi polémica con el profesor -Camilo Golgi, que, en artículo publicado en el _Anatomischer -Anzeiger_[87], reclamó la prioridad del hallazgo de las fibras -_colaterales_ de la médula espinal. En dicho escrito, harto -desabrido y acre de tono, el maestro de Pavía exhumaba cierta breve -comunicación publicada en 1880 en un periódico local de Reggio Emilia -(Italia), absolutamente desconocida de los sabios. En este artículo ---olvidado al parecer por el mismo Golgi, puesto que no alude á él -en su obra magna del sistema nervioso (1885)-- figura un párrafo -de tres líneas en que se mencionan, en efecto, las famosas ramas -transversales brotadas de los tubos de los cordones. - - [87] _C. Golgi_: Ueber den feineren Bau der Rückenmarkes. _Anat. - Anzeiger_, Bd. V, 1890. - -En términos comedidos[88] contesté yo, concediéndole de buen grado -la prioridad del descubrimiento, aunque lamentando que un hecho de -tamaña importancia hubiera visto solamente la luz en Revista local -desconocida. Y, aprovechando la ocasión, redacté un resumen de las -conclusiones más importantes deducidas de mis trabajos é hice una -crítica severa de las especulaciones teóricas del sabio de Pavía -(papel meramente nutritivo de las dendritas, red nerviosa difusa -intersticial, significación funcional de los dos tipos neuronales, -oficio vegetativo de la neuroglia, etc.). - - [88] _Cajal_: Reponse à M. Golgi à propos des fibrilles - collatérales de la moelle épinière et de la structure de la - substance grise. _Anat. Anzeiger_, Bd. V, 1890. - -La justificada reclamación de Golgi disminuyó, naturalmente, mi -caudal de hallazgos en la médula espinal. El saldo en mi favor fué, -sin embargo, suficiente para consolar mi amor propio, un tanto -decepcionado. Considerando sólo el capítulo de las _colaterales_, -figuran todavía en mi haber personal: la descripción del modo de -terminación de dichas fibras en la substancia gris; sus conexiones, -mediante nidos, con las neuronas motrices y funiculares; su -disposición variada en los diversos cordones, y, en fin, su -participación en la constitución de las comisuras blanca y gris. - -De estos percances ningún observador, ni aun los mejores conocedores -de la bibliografía, se verá jamás enteramente libre. ¿Cómo evitar, -en efecto, que, por negligencia, comodidad de redacción, acaso -por asegurar fecha lo más temprana posible, un sabio publique ó -_entierre_ (¡se dan casos!) por varios años, en obscuro _boletín_ -local, ó en las _Actas_ de modesta Academia provinciana, un hecho -interesante recién descubierto? Ciertamente, los cultivadores de la -ciencia venimos obligados á publicar nuestros trabajos en Revistas -ó Archivos universalmente conocidos, para facilitar la pesquisa -bibliográfica y evitar sorpresas desagradables; pero ¿quién no ha -incurrido alguna vez en este pecado de pereza? - - * * * * * - -Las demás pesadumbres pertenecen al orden familiar y no interesan -al lector. Mi hijo mayor, que prometía ser mozo de entendimiento, -cayó gravemente enfermo con una fiebre tifoidea, de cuyas resultas, -además de paralizarse bastante su desarrollo mental, brotaron los -gérmenes de la enfermedad cardíaca que le llevó, tres lustros -después, al sepulcro. Y una de mis hijas, la primera nacida en -Barcelona, fué víctima de la inexorable meningitis, contraída durante -la convalecencia del sarampión. Porque en las grandes y húmedas urbes -toda debilidad resulta peligrosa, á causa del perpetuo acecho del -bacilo de la tuberculosis, suspendido en la atmósfera y en profusión -sembrado por industriales desaprensivos en leches y carnes. - -¡Pobre Enriqueta!... Su imagen pálida y doliente vive en mi -memoria, asociada, por singular y amargo contraste, á uno de mis -descubrimientos más bellos: _el cilindro-eje de los granos del -cerebelo y su continuación con las fibrillas paralelas de la capa -molecular_. Acaso en tan triste ocasión fué el dolor un soberano -despertador. Profundamente desvelado, y rendido de fatiga y de -pena, dí en la manía de embriagarme, durante las altas horas de la -noche, con la _luz del microscopio_, á fin de adormecer mis crueles -torturas. Y cierta noche aciaga, cuando las tinieblas comenzaban á -abatirse sobre un sér inocente, brilló de repente en mi espíritu -el resplandor de una nueva verdad... Pero no renovemos tristes -recuerdos. Además, ¿á quién importan estas cosas?... - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO IX - - Trabajos de 1891. -- Con la colaboración de van Gehuchten, - formulo el principio de la _polarización dinámica_ de las - neuronas. -- Completo mis anteriores observaciones sobre el - cerebro y la retina y acometo el análisis de los ganglios - simpáticos. -- Inesperada fortuna de mis conferencias populares - acerca de la estructura fundamental del sistema nervioso. - -- Oposiciones á la cátedra de Histología, de Madrid. -- Mi - traslación á la Corte en 1892. - - -La fiebre de trabajo y la tensión de espíritu remitieron algo durante -el año de 1891; sin embargo, la cosecha de observaciones alcanzó aún -cierta importancia. Como veremos luego, el descenso de mi actividad -debióse al tiempo invertido en la preparación intensiva de mis -oposiciones á la cátedra de Madrid. - -Dos cosas hay que distinguir en mi labor de 1891: la elaboración -teórica y el acarreo de datos. - -En el orden teórico considero como la más afortunada de mis -concepciones el principio de la _polarización dinámica_, contenida ya -en germen en los ensayos especulativos de 1889[89]. Complázcome en -reconocer que en la elaboración y formulación de este concepto tuvo -el profesor v. Gehuchten participación importante. - - [89] _R. Cajal_: Conexión general de los elementos nerviosos, - 1889. - -Permítame el lector un poco de historia. - -No hay histólogo ó fisiólogo que, al contemplar la morfología -complicada de la célula nerviosa con sus dos clases de expansiones, -las _protoplásmicas_ ó cortas y la _nerviosa_ ó larga, no se haya -hecho las siguientes interrogaciones: ¿Cuál es la dirección del -impulso nervioso dentro de la neurona? ¿Propágase como el sonido ó -como la luz en todas direcciones, ó marcha constantemente en un solo -sentido á la manera del agua del molino? - -Ciertamente, los fisiólogos habían aportado ya, en relación á este -problema, un dato valioso: que en los axones motores la descarga -nerviosa provocada por las células del asta anterior de la médula -espinal, transmítese exclusivamente en sentido _celulífugo_, esto -es, desde el _soma_ á la placa motriz ó terminación nerviosa -periférica; y generalizando el supuesto un poco arbitrariamente, -ciertos neurólogos --Gowers, Bechterew, Kölliker, Waldeyer, etc.-- -atribuyeron á todos los cilindros-ejes esta misma especie de -conducción. - -En cuanto al modo de conducción de las expansiones protoplásmicas, no -existía opinión formada. Muchos autores dudaban hasta de su capacidad -de transmitir corrientes (recuérdese la concepción de Golgi sobre -el papel puramente nutritivo de las dendritas). Sólo el fisiólogo -Gad supuso, aunque sin base objetiva suficiente, que las dendritas -podrían acaso propagar el impulso nervioso en sentido _celulípeto_, -es decir, desde los cabos de estas expansiones al cuerpo celular. - -La aparición en 1889 y 1890 de mis trabajos sobre la retina, bulbo -olfatorio, cerebelo y médula espinal cambió algo la faz del problema, -haciéndolo abordable por la vía histológica. Dos adquisiciones, una -objetiva y otra teórica, facilitaron la tarea. Fué la primera la -demostración rigurosa de la capacidad conductriz de las dendritas; -consistió la otra en la identificación, imaginada por mí (1889) -sobre la base de comparaciones morfológicas, de las gruesas -expansiones periféricas de los corpúsculos sensoriales con las -prolongaciones protoplásmicas de las neuronas centrales. - -[Ilustración: Fig. 27.--Esquema destinado á mostrar la dirección del -impulso nervioso en la retina de los vertebrados. --A, retina; B, -cuerpo geniculado externo; _a_, célula bipolar para bastones; _b_, -célula bipolar para conos; _c_, _d_, células gangliónicas; _e_, cono; -_f_, bastoncitos. Las flechas marcan la dirección de la corriente.] - -Notemos, en efecto, pasando la vista por las figuras 27 y 28, que en -la membrana visual (células bipolares, conos y bastones y corpúsculos -ganglionares), y en el aparato olfativo (fig. 28), la expansión -ó expansiones celulares gruesas, en un todo comparables con las -dendritas, miran constantemente al mundo exterior y poseen conducción -evidentemente celulípeta, mientras que el axon ó prolongación -celulífuga se orienta hacia los centros nerviosos. Procediendo por -inducción, era natural atribuir iguales propiedades dinámicas á las -dendritas de las neuronas multipolares del cerebro, cerebelo y médula -espinal. Así lo expresé yo, aunque con cierta timidez, en 1889, en -mi citado trabajo de _La medicina práctica_[90]. En la figura 29 -mostramos la dirección que el impulso nervioso seguiría en un órgano -nervioso central, el cerebelo, caso de que la referida ley posea -valor general. - - [90] «El papel receptor ó colector de corrientes --decíamos-- - de las dendritas es indudable por lo menos en dos casos: en los - glomérulos olfativos donde las fibras nerviosas llegadas de la - mucosa nasal entran en relación con el penacho dendrítico de las - células mitrales, y en las células de Purkinje del cerebelo, - cuyas frondas protoplásmicas se ponen en contacto con fibrillas - paralelas de los granos.» _La medicina práctica_, 1889. - -[Ilustración: Fig. 28.--Esquema destinado á mostrar la dirección -de la onda nerviosa en la mucosa y centros olfativos. --A, mucosa -olfativa; B, bulbo olfatorio del cerebro; C, lóbulo esfenoidal del -cerebro, donde acaban las vías nacidas del bulbo. Las flechas señalan -la dirección del movimiento nervioso.] - -Faltóme entonces audacia para elevar la fórmula á la categoría de ley -general. Es preciso convenir en que, no obstante los progresos hechos -en el conocimiento estructural de las vías sensoriales, gracias á las -investigaciones de Golgi, las nuestras y las de Kölliker, Tartuferi, -Retzius y Lenhossék, etc., semejante generalización resultaba -prematura. - -Parecióme, además, que ciertos hechos eran francamente contrarios á -la supuesta conducción exclusivamente _celulípeta_ de las dendritas -y _celulífuga_ del axon. Uno de ellos era la existencia en diversos -centros nerviosos de los vertebrados, y particularmente en el lóbulo -óptico (aves y reptiles) de zonas concéntricas, donde concurren -exclusivamente apéndices protoplásmicos. En tales casos era forzoso -admitir el contacto entre dendritas de origen diverso y, por tanto, -una conducción indiferentemente celulípeta ó celulífuga. - -La otra grave dificultad estribaba en las células de los _ganglios -sensitivos_ ó raquídeos, donde la rama periférica de conducción, -indiscutiblemente celulípeta, afecta, por excepción, en el adulto -todos los caracteres estructurales y morfológicos del cilindro-eje. - -Descorazonado ante tales escollos, abandoné la cuestión que estimé -prematuramente planteada, y acaso insoluble, con ayuda de los métodos -histológicos. - -Transcurridos dos años, es decir, en 1891, apareció un interesante -trabajo de van Gehuchten[91], donde se criticaba incidentalmente -y en una nota mi atrevida identificación de las dendritas con las -expansiones receptoras de los corpúsculos sensoriales, así como las -consecuencias fisiológicas de semejante supuesto. - - [91] _A. van Gehuchten_: La moelle epinière et le cervelet. _La - Cellule_, tomo VII, 1891. - -«Nos parece difícil --dice este sabio-- admitir la hipótesis, por -otra parte muy ingeniosa, de Cajal, según la cual la prolongación -periférica de las células ganglionares sensitivas (alude también á -las bipolares olfativas, retinianas, etc.) sería una prolongación -protoplásmica, mientras que la expansión central representaría un -verdadero axon. Ramón y Cajal ha llegado á esta hipótesis comparando, -por ejemplo, los elementos bipolares de la mucosa olfativa con los -elementos de los ganglios espinales. - -»La idea de considerar la prolongación periférica como protoplásmica -es ingeniosa en el sentido de que establece fácilmente una diferencia -funcional entre las expansiones protoplásmicas y nerviosas. Las -prolongaciones protoplásmicas tendrían conducción _celulípeta_ y -servirían para transmitir al cuerpo celular las conmociones nerviosas -llegadas de los vecinos elementos; mientras que el cilindro-eje -ofrecería una conducción _celulífuga_, destinada á poner el elemento -nervioso de que proviene en relación con los otros. - -»Mas para admitir esta hipótesis fuera necesario modificar -completamente la idea que tenemos de las prolongaciones -protoplásmicas, y admitir que una de estas prolongaciones puede -llegar á ser el cilindro-eje de un corpúsculo nervioso, lo que nos -parece difícil de aceptar.» - -[Ilustración: Fig. 29.--Esquema destinado á mostrar la marcha de -las corrientes en el cerebelo, en el supuesto de que la ley de -polarización dinámica tenga carácter general. --_a_, grano; _b_, -fibra musgosa; _c_, corpúsculo de Purkinje; _d_, fibra paralela.] - -La lectura de esta crítica incidental del sabio de Lovaina atrajo mi -atención y me llevó á meditar nuevamente sobre el tema. Con razón -afirman los psicólogos que en frente de una idea, repetidamente -apercibida ó pensada, nuestros sucesivos estados de conciencia -son siempre diferentes. Entre la primera y la última aprehensión -del concepto, el espíritu ha ganado en adquisiciones; ciertas -objeciones pierden su fuerza; dificultades, al parecer insuperables, -se desvanecen; fórjanse, en fin, nuevas asociaciones de ideas. Tal -me ocurrió en aquella ocasión. La precisión con que dicho sabio -planteó el problema modificó el curso de mis pensamientos, y las -dudas discretas, por él expresadas, en vez de detenerme y disuadirme, -produjeron el efecto contrario. La obsesión del tema me perseguía, y -lleno de esperanzas y de alientos, me dije: ¿Por qué dicha fórmula -no ha de ser verdad? ¿No es plausible pensar que á cualidades -morfológicas diferentes correspondan funciones algo diversas? Y esta -diversidad, nacida por adaptación fisiológica, ¿no podría ser para -las dendritas la conducción exclusivamente _celulípeta_ y para el -axon la _celulífuga_? Probemos otra vez. - -Y sometí los hechos adversos á un estudio mucho más detenido y -reflexivo. El primer obstáculo --la existencia de zonas donde -exclusivamente concurrían las dendritas-- desvaneciose enteramente -al examinar ciertas preparaciones del lóbulo óptico y cerebro -de reptiles, aves y batracios, ejecutadas por mi hermano, por -entonces consagrado ahincadamente al análisis de los centros de los -vertebrados inferiores[92]. Allí, donde años antes yo no encontraba -sino dendritas, los referidos cortes mostraban ricos plexos nerviosos -terminales. - - [92] Oportunamente hablaré de las importantes investigaciones - de mi hermano, relativas á la histología comparada del sistema - nervioso. Los trabajos de este autor, donde encontré entonces - datos preciosos para fundamentar el principio de la polarización - dinámica, llevan por título: _Investigaciones de histología - comparada en los centros ópticos de los vertebrados._ Tesis. - Madrid, 1890, y _El encéfalo de los reptiles._ Zaragoza, 1891. - -[Ilustración: Fig. 30.--Esquema destinado á mostrar las metamorfosis -de situación y morfología sufridas por las células sensitivas en la -serie animal. --A, células sensitivas de la lombriz de tierra (el -cuerpo celular, como demostró Lenhossék, reside en la epidermis); -B, células sensitivas de los moluscos (según Retzius); C, células -sensitivas de los peces inferiores; D, células sensitivas de los -mamíferos, aves, reptiles y batracios.] - -El segundo obstáculo (carácter axónico de la expansión externa ó -celulípeta de las células ganglionares raquídeas), fué salvado -mediante una interpretación racional, fundada en hechos bien -establecidos de la ontogenia y filogenia. Ciertamente, en los -vertebrados superiores, la expansión externa de las células -sensitivas posee carácter de cilindro eje; pero si descendemos en -la escala animal (vermes, moluscos, crustáceos, etc. (fig. 30, A, -B), según probaron las investigaciones de Retzius y Lenhossék) -ó nos remontamos á las primeras fases de la época embrionaria, -reconoceremos fácilmente que la célula ganglionar ó sensitiva -adopta, no el tipo _monopolar_, característico de los vertebrados -superiores (mamíferos, reptiles y batracios), sino el _bipolar_, -á la manera de los elementos de la mucosa olfatoria, ó los de la -membrana visual; ofreciendo, por consiguiente: cierta expansión -_externa_ gruesa, colectora de corrientes aferentes, exenta de -forro medular y con todos los rasgos distintivos de las dendritas; -y una expansión _interna_, fina, dirigida á los centros y en -posesión de los atributos del cilindro-eje legítimo. Por donde se -infiere que, en el curso de la evolución ontogénica y filogénica, -una expansión primitiva, legítimamente dendrítica en su doble -aspecto dinámico y morfológico, puede adquirir, por adaptación -progresiva, los caracteres estructurales, pero no los dinámicos, del -cilindro-eje. Ó en otros términos: las cualidades anatómicas de las -expansiones neuronales no representan hechos primitivos impuestos -fatalmente por ley de evolución, sino disposiciones secundarias de -carácter adaptativo, y en relación, sobre todo, con la longitud del -conductor. Por ejemplo: la posesión de una vaina medular aisladora -en las dendritas (célula sensitiva de los ganglios) relaciónase, -más que con la dirección del movimiento nervioso, con la longitud -considerable del conductor. En la figura 30 mostramos la evolución -morfológica y de situación del cuerpo celular que ha experimentado -la célula sensitiva durante su desarrollo filogénico. Se ve que, -conforme progresa la evolución, dicho cuerpo abandona sucesivamente -la piel, confinándose en órganos profundos, y cuando yace cerca de -la médula espinal (reptiles, batracios, aves y mamíferos) comienza -otra emigración, en cuya virtud el núcleo intercalado entre las dos -expansiones, central y periférica, huye hacia la corteza del ganglio, -brotando aquéllas en lo sucesivo de un pedículo inicial con atributos -anatómicos de axon[93]. - - [93] Este curioso desplazamiento del soma, es decir, del núcleo - que parece huir del cauce principal del impulso nervioso como - facilitando la creación de caminos directos, fué más adelante - explicado, desde el punto de vista utilitario, mediante las leyes - de economía, de espacio y tiempo de conducción. - -Esta evolución morfológica de las neuronas sensitivas se reproduce -durante el desarrollo embrionario de los mamíferos y aves, según -mostramos en la figura 31. - -[Ilustración: Fig. 31.--Fases del desarrollo de las células -sensitivas de los mamíferos. --_a_, _b_, fases primitivas; _c_, _d_, -_e_, transiciones de la bipolaridad á la monopolaridad.] - -Salvadas estas dificultades y previo un análisis histológico más -preciso del efectuado hasta entonces acerca del plan estructural de -las vías sensoriales y sensitivas, fuimos conducidos al siguiente -enunciado[94], que fué acogido simpáticamente por muchos neurólogos y -hasta por el mismo van Gehuchten[95]: _La transmisión del movimiento -nervioso se produce siempre desde las ramas protoplasmáticas y cuerpo -celular al axon ó expansión funcional. Toda neurona posee, pues, un -aparato de recepción, el soma y las prolongaciones protoplásmicas, -un aparato de emisión, el axon, y un aparato de distribución, la -arborización nerviosa terminal._ Y como esta marcha del impulso -nervioso al través del protoplasma implica cierta orientación -constante, algo así como una _polarización_ de las ondas nerviosas, -designamos la tesis precedente: _teoría de la polarización dinámica_. - - [94] _Cajal_: Significación fisiológica de las expansiones - protoplásmicas y nerviosas de la substancia gris. _Congreso - médico valenciano_, sesión del 24 de Junio de 1891. Se publicó - también en la _Revista de Ciencias médicas de Barcelona_, núms. - 22 y 23, 1891. - - [95] _Van Gehuchten_: Nouvelles recherches sur les ganglions - cérébro-spinaux. _La Cellule_, tomo VIII, fasc. 2, 1892, etc. - -Pero en tan difíciles dominios la verdad completa rara vez surge de -golpe. Se forja poco á poco, tras muchos tanteos y rectificaciones. -Á pesar de su amplitud, el referido principio no resultaba aplicable -á todos los casos conocidos de la morfología neuronal. De su dominio -escapaban muchas neuronas de los invertebrados y algunos elementos -de los vertebrados, singularmente ciertas células nerviosas de -_axon arciforme_, nacido lejos del soma, descubierto por mí y por -mi hermano en el lóbulo óptico de los vertebrados inferiores. Sólo -más adelante, en 1897[96], caí en la cuenta de que, contra el -sentir general, el soma ó cuerpo celular no interviene siempre en -la conducción de los impulsos nerviosos recibidos. La onda aferente -se propaga á veces directamente desde las dendritas al axon. Hube, -pues, de sustituir la fórmula incorrecta precedente con esta otra, -que designé: _Teoría de la polarización axípeta_. _El soma y las -dendritas poseen conducción axípeta, es decir, transmiten las ondas -nerviosas hacia el axon. Inversamente el axon ó cilindro-eje goza de -conducción somatófuga ó dendrífuga, propagando los impulsos recibidos -por el soma ó por las dendritas, hacia las arborizaciones terminales -nerviosas._ Por consiguiente, las corrientes afluentes al axon no -pasan por el soma, sino cuando éste se interpone entre los aparatos -dendrítico y axónico. - - [96] _Cajal_: Las leyes de la morfología y dinamismo de las - células nerviosas. _Revista trim. microg._, núm. 1, 1897. - -[Ilustración: Fig. 32.--Esquema de la marcha de las corrientes en las -vías sensitivo-motrices. Admitiendo la fórmula de la polarización -axípeta, evitamos la suposición, contraria á la teoría, de que -el pedículo de la célula sensitiva posea conducción celulípeta y -celulífuga á la vez. --A, piel; B, ganglio raquídeo; C, médula -espinal.] - -Esta fórmula se aplica á todos los casos sin excepción, tanto de los -vertebrados como de los invertebrados, lo mismo en el adulto que -en el embrión. Gracias á su absoluta generalidad, constituye una -preciosa clave interpretativa de la marcha de las corrientes en las -neuronas de los centros. Así lo han reconocido sabios insignes que me -han hecho la honra de aceptarla sin reservas. - -[Ilustración: Fig. 33.--Esquema destinado á mostrar la marcha de -las corrientes en las células de cayado del lóbulo óptico de peces, -batracios y reptiles, donde el axon surge de una dendrita á gran -distancia del cuerpo celular. Aceptando la fórmula de la polarización -axípeta, se evita el escollo de suponer una doble conducción, -celulípeta y celulífuga, en el tallo intercalado entre el soma y el -axon.] - -Acerca de sus ventajas trataré, empero, más adelante. Limitareme -por ahora á copiar aquí dos figuras esquemáticas (32 y 33), donde -el lector podrá reconocer fácilmente cómo, en efecto, dicha -fórmula se aplica lo mismo á los casos difíciles (neuronas cuyas -dendritas brotan del _segmento inicial del axon_, cual ocurre en -los invertebrados, _células con cilindro-eje en cayado_, _células -ganglionares raquídeas adultas_, etc.), que á los tipos neuronales -corrientes del encéfalo de los mamíferos (figs. 28 y 29). Las flechas -marcan el sentido de las corrientes. - - * * * * * - -Perdone el lector si me he detenido demasiado en referir los -incidentes de mis reflexiones acerca del dinamismo neuronal. He -querido mostrar, con un ejemplo típico, la marcha seguida durante -la elaboración teórica; narrar cómo los obstáculos, al parecer -insuperables, que cierran el paso á una concepción racional, pueden -salvarse, volviendo reiteradamente sobre el tema, eliminando errores -y analizando á fondo los hechos contradictorios; y cómo, en fin, el -primer esbozo teórico se afina y depura por la reflexión, ganando -progresivamente en generalidad hasta aplicarse á todos los casos. - -En el terreno de los hechos concretos, considero como lo mejor de mi -labor de 1891 los recolectados en la retina, cerebro y gran simpático. - -La _retina_ mostrose siempre conmigo generosa. Cada tentativa -analítica marcó un progreso más ó menos importante en el conocimiento -de esta membrana, no obstante la formidable concurrencia que me -hacía Dogiel, el gran histólogo ruso, que por aquel tiempo aplicaba -con fortuna al mismo tema el método de Ehrlich al azul de metileno. -No es cosa de referir aquí todos los menudos datos morfológicos -y de conexión recogidos durante aquella campaña en la membrana -visual de peces, batracios, reptiles y mamíferos[97]. Para no -molestar demasiado al lector, escogeré solamente uno de los hechos -más interesantes desde el punto de vista fisiológico. Aludo á la -existencia de un doble tipo de célula bipolar en relación con las dos -variedades conocidas de corpúsculos visuales receptores. - - [97] _Cajal_: Estructura de la retina de los reptiles y - batracios, con 12 grabados. 20 de Agosto de 1891.--Notas - preventivas sobre la retina y gran simpático de los mamíferos, - _Gaceta Sanitaria de Barcelona_, con 7 grabados. 10 de Diciembre - de 1891.--La retina de los teleósteos y algunas observaciones - sobre la de los vertebrados superiores, _Anales de la Sociedad de - Historia natural_, de Madrid, segunda serie, tomo I. Sesión de - Diciembre de 1892. (Este último trabajo se publicó meses después - que los anteriores, cuando acababa de trasladarme á Madrid). - -Sabido es que, desde la época de J. Müller y M. Schültze, los -fisiólogos y anatómicos admiten en la retina de los vertebrados dos -órdenes de células receptoras: el _cono_, destinado á la visión -diurna ó cromática, y el _bastoncito_, destinado á la visión -crepuscular ó incolora. La excitación de estas últimas células -produce una imagen poco detallada y comparable en principio á una -fotografía común desenfocada (los bastones no existen en la foseta -central, región de la máxima acuidad visual); mientras que la -impresión de los conos, elementos particularmente concentrados en -la _fovea centralis_, da copias coloreadas, finas y brillantes, -semejantes á una cromofotografía en placas autocromas. En los peces, -las aves diurnas, el ratón, etc., dominan los bastones; en otros -animales, preponderan los conos (aves diurnas, reptiles, etcétera). -Por singular privilegio, reune el hombre la visión cromática del -águila y la crepuscular del pez. - -[Ilustración: Fig. 34.--Esquema destinado á mostrar los sendos -cauces al través de la retina del impulso recogido por los conos y -bastoncitos de los mamíferos. --_a_, bastoncitos; _b_, conos; _e_, -células bipolares para bastón; _f_, células bipolares para conos; -_r_, _h_, _g_, _z_, células gangliónicas.] - -Ahora bien; mis observaciones, rectificando las ideas expuestas por -Tartuferi y Dogiel, habían demostrado que por su cabo inferior, -extendido hasta la _zona plexiforme_ (véase la fig. 34, _d_, _c_), -los bastoncitos y conos se terminan, no mediante redes, según -anunciaron dichos sabios, sino libremente y de modo diverso: las -prolongaciones descendentes de los primeros rematan á favor de una -esférula libre; mientras que la expansión espesa de los segundos -acaba en todos los vertebrados mediante una brocha de raicillas -horizontales ramificadas (fig. 34, _z_). - -Fijado este punto importante, yo me planteé una cuestión muy -sencilla. Puesto que la impresión recibida por el bastoncito es -diferente de la recolectada por el cono, precisa de todo punto que -cada una de estas impresiones específicas se propague al través de la -retina por cauce separado. - -De ser válidas las conclusiones de Tartuferi y Dogiel, según las -cuales el segundo anillo de la cadena visual estaría representado -por un sólo tipo de bipolar, en continuación conjunta y substancial, -hacia fuera, con los segmentos terminales de conos y bastones, y, -hacia adentro, con las frondas de las células gangliónicas (_capa -plexiforme interna_), quedaría completamente frustrado el ingenioso -arbitrio con que la naturaleza ha organizado dos órdenes de células -foto-receptoras específicas; ya que desde la segunda neurona visual -en adelante ambas impresiones, la del color y la del blanco y negro, -habrían de confundirse corriendo juntas por los mismos cauces. - -Cuando se discurre con sentido común y alzamos el mazo resueltos -á una acción vigorosa, la naturaleza acaba por oirnos. Consciente -de lo que buscaba, dime á explorar acuciosa y reiteradamente la -retina de peces y mamíferos (animales donde la diferenciación entre -conos y bastones llega al sumo); y al fin, como premio á mi fe, -dignáronse aparecer clarísimos y resplandecientes aquellos dos tipos -de corpúsculos bipolares exigidos por la teoría y adivinados por -la razón. En la figura 34, _e_, _f_, presentamos esquemáticamente -los sendos cauces del bastoncito y del cono al través de la retina. -Nótese cómo una variedad de _bipolar_ se pone en contacto, mediante -su penacho protoplásmico ascendente, con un grupo de esférulas -terminales de los _bastoncitos_; mientras que la expansión axónica -ó profunda de dicha célula, acabada en pie verrugoso, se articula -inferiormente con el cuerpo de cierta neurona ganglionar gigante. -Repárese también cómo la célula _bipolar para cono_ entra en conexión -individual, á favor de su penacho externo, con el pie ramificado -de un cono; en tanto que, mediante su axon profundo, extendido en -fronda horizontal, se yuxtapone al ramaje terminal de los medianos y -pequeños corpúsculos gangliónicos (fig. 34, _g_, _h_, _j_ y fig. 27, -_b_). - -[Ilustración: Fig. 35.--Presentación esquemática de algunos de -mis hallazgos en la retina de los mamíferos. --_a_, _b_, células -horizontales con sus axones (_d_, _e_) terminados en la capa -plexiforme externa; _f_, _g_, _h_, _m_, _n_, diversos tipos de -células amacrinas ó espongioblastos; _p_, amacrinas dislocadas; _r_, -fibras centrífugas, etc.] - -Imposible sería consignar aquí, ni aun en forma sucinta, todos -los demás encuentros afortunados logrados en la retina de peces, -batracios, reptiles, aves y mamíferos. Me limitaré solamente á -recordar el hallazgo _del axon y arborización nerviosa terminal -de los diversos tipos de corpúsculos horizontales_ (fig. 35, _d_, -_e_) (elementos situados por debajo de la capa plexiforme interna); -la descripción de muchas variedades morfológicas _de amacrinas y -elementos gangliónicos_ (_g_, _h_, _m_, _n_), el análisis de las -células _neuróglicas ó de Müller_ en la serie de los vertebrados, -etc., etc. En la figura 35, _r_, _p_, _o_, _n_, _f_, _a_, mostramos -esquemáticamente algunos de estos hallazgos. - - * * * * * - -Otro de los trabajos en que puse más entusiasmo y esfuerzo analítico, -fué el consagrado á la _corteza cerebral_ de reptiles, batracios y -mamíferos. Á la verdad, el tema me atraía con singular imperio. El -culto al cerebro, enigma entre los enigmas, era viejo en mí, según -dejo expuesto en capítulos anteriores. Pero yo deseaba internarme -más en aquel dominio y determinar en lo posible su plan fundamental, -ó al menos llevar á cabo una requisitoria semejante á la efectuada -años antes en el cerebelo. Mas ¡ay!, mis optimismos me engañaban. -Porque el artificio soberano de la substancia gris es tan intrincado, -que desafía y desafiará por muchos siglos la porfiada curiosidad de -los investigadores. Ese desorden aparente de la maraña cerebral, tan -alejada de la regularidad y simetría de la médula espinal y cerebelo, -esconde un orden profundo, sutilísimo, actualmente inaccesible. -No ya el monumental encéfalo del _homo sapiens_, pero hasta el -más modesto del reptil y del batracio, ¡qué digo!, hasta el tan -desdeñado y diminuto ganglio cerebroide del insecto, al parecer meras -máquinas reflejas, oponen al análisis obstáculos insuperables. En -la enrevesada urdimbre cerebral, sólo paso á paso cabe avanzar, y -aun así, para ser afortunado, los zapadores deben llamarse Meynert, -Golgi, Edinger, Flechsig, Forel, etc. - -Pero mi juventud de entonces, harto confiada y acaso algo -presuntuosa, ignoraba el saludable miedo al error; y me lancé á la -empresa confiado en que en aquella selva temerosa, donde tantos -exploradores se habían perdido, seríame permitido cobrar, si no -tigres y leones, algunas modestas piezas desdeñadas por los grandes -cazadores. - -He aquí, brevemente, enumerados algunos de mis hallazgos de aquella -época: - -[Ilustración: Fig. 36.--Doble esquema donde mostramos la evolución -filogénica y ontogénica de la célula psíquica ó pirámide cerebral. ---A, célula piramidal de un batracio; B, de un reptil; C, del conejo; -D, del hombre; _a_, _b_, _c_, _d_, fases evolutivas de la célula -psíquica en el embrión de mamífero.] - - 1.º Uno de los hechos mejor apreciados entonces fué la revelación - de la existencia constante en la corteza cerebral de batracios, - reptiles, aves y mamíferos, del _corpúsculo piramidal_, que osé - llamar, con audacia de lenguaje de que hoy me avergüenzo un - tanto, la _célula psíquica_[98]. Sus características son: forma - alargada, más ó menos cónica ó piramidal; orientación radial; - ostentar constantemente un penacho dendrítico extendido por la - capa molecular ó tangencial del cerebro, y un axon ó expansión - nerviosa dirigido á las regiones profundas, donde constituye - vías de asociación intercortical ó córtico-medular. - - [98] _Cajal_: Estructura de la corteza cerebral de batracios, - reptiles y aves. Agosto de 1891. - - La figura 36 me dispensa de entrar en pormenores acerca de la - citada _célula psíquica_, que fué objeto más adelante, por parte - de mi hermano, de análisis agotantes en reptiles y batracios, y, - por iniciativa de mi discípulo Cl. Sala, de un buen estudio en - las aves. - -[Ilustración: Fig. 37.--Esquema de una sección de la corteza cerebral -de un mamífero de pequeña talla (conejo, ratón, etc). En esta figura -se han reunido algunos de mis hallazgos de 1890 y 1891. --_a_, -células estrelladas pequeñas de la capa plexiforme ó superficial; -_b_, corpúsculos fusiformes horizontales; _c_, elemento de axon -ascendente arborizado en la zona de las medianas pirámides; _d_, -neurona situada en la capa de corpúsculos polimorfos, cuyo axon se -arboriza en la capa molecular; _h_, colaterales de la substancia -blanca; _f_, ramificación terminal de las fibras sensitivas; _g_, -colaterales de los axones de las pirámides destinadas al cuerpo -estriado; A, zona plexiforme; B, de las pequeñas pirámides; C, de -las medianas pirámides; D, de las pirámides gigantes; E, de los -corpúsculos polimorfos; F, substancia blanca; G, cuerpo estriado.] - - 2.º Encuentro en la capa molecular del cerebro de los mamíferos - (donde se suponían existir solamente corpúsculos neuróglicos - y fibras nerviosas), de numerosas _neuronas de axon corto_, - terminado en el espesor mismo de dicha zona, y clasificables en - dos variedades principales (fig. 37, _a_, _b_). - - 3.º Descripción de _numerosas neuronas fusiformes_, habitantes en - todos los estratos de la corteza cerebral y caracterizadas por - que su axon, de orientación ascendente, se arboriza en las _zonas - de las pequeñas, medianas y grandes pirámides_ (fig. 37, _c_, - _e_). - - 4.º Persecución, por vez primera, del curso de las fibras de - proyección hasta el cuerpo estriado, y señalamiento de sus - colaterales para este cuerpo y para la comisura callosa (fig. 37, - _g_). - - 5.º Descubrimiento de ciertas fibras gruesas llegadas del cuerpo - estriado y ramificadas libremente en las zonas de las pirámides - (_f_). Tales fibras, confirmadas por Kölliker, que las llamó - _fibras de Cajal_, representan probablemente la terminación de la - vía sensitiva central. - - 6.º Demostración de la terminación libre de las colaterales de - los axones de las pirámides y de las ramillas nerviosas de los - elementos de axon corto (fig. 37, D). - - 7.º Observación de que las células de Martinotti, ó de axon - ascendente ramificado en la capa molecular, no viven sólo cerca - de ésta, sino en todas las capas de la corteza (fig. 37, _d_). - - 8.º Nuevas observaciones sobre la evolución embrionaria de las - células piramidales y de los elementos de neuroglia, etc. - -Algunas de estas observaciones y otras que, en obsequio á la -brevedad, no menciono, divulgáronse rápidamente, gracias á mi -precaución de publicarlas en francés, aprovechando cierta Revista -histológica belga, _La Cellule_[99]. - - [99] _Cajal_: Sur la structure de l’écorce cerébrale de quelques - mammifères. _La Cellule_, tomo VII, 1er fascicule, 1891. Con tres - grandes láminas litografiadas. - -Poco después, Retzius, Kölliker, mi hermano, Edinger, Schäffer, etc., -confirmaban y ampliaban en algunos puntos los precedentes resultados. - -La última de mis pesquisas de 1891 versó sobre la estructura del -_gran simpático_. Fué esta indagación, harto más floja que las -anteriores, prueba palmaria del enorme influjo de lo moral sobre lo -intelectual. Por entonces hallábame preocupado con las oposiciones -á la cátedra de Histología de Madrid. La preparación ansiosa de los -ejercicios, las suspensiones que éstos sufrieron, el ajetreo de -mis repetidos viajes á la Corte, interrumpieron la continuidad de -mi esfuerzo analítico, arrebatándome esa tranquilidad de espíritu -sin la cual toda obra humana suele resultar pobre, contradictoria y -desprovista de elegancia. - -La citada indagación llegaba, sin embargo, á su hora. Ignorábase por -aquel tiempo la verdadera morfología de las neuronas simpáticas. -Diversos histólogos (Remak, Ranvier, Kölliker, etc.) habían -reconocido en ellas expansiones dicotomizadas; pero reinaba la -mayor incertidumbre acerca del carácter y paradero de las mismas. -El corpúsculo simpático, cuya naturaleza motriz parecía indudable, -¿poseía, en concordancia con el patrón morfológico común, legítimas -dendritas y axon, ó más bien, según sospechaban ciertos neurólogos, -todas sus prolongaciones celulares tenían significación nerviosa, -arborizándose en las fibras musculares lisas? ¿Ó constaba, más bien, -según parecer algo indeciso de Kölliker (1890) de un grupo de axones -y de un juego de dendritas? - -[Ilustración: Fig. 38.--Varias células del gran simpático del -perro. El axon único marcado con _c_ se distingue por carecer de -ramificaciones. A, B, D, F, G, diversos tipos morfológicos de -neuronas simpáticas.] - -Impaciente por llegar á la meta antes que nadie, exploré febrilmente -los ganglios simpáticos de los embriones de ave, consiguiendo por lo -pronto establecer en sus neuronas la existencia de prolongaciones -protoplásmicas genuinas, acabadas libremente en el seno de la trama -ganglionar[100]. Pero ofuscado por las apariencias, atribuí á -cada célula dos ó más axones (en armonía con una opinión reciente -de Kölliker), cuando positivamente sólo emite uno. Poco tiempo -después, en trabajo especial recaído en los mamíferos, rectifiqué -espontáneamente mi equivocación y formulé la verdadera disposición -de los corpúsculos simpáticos[101]. Mas esta rectificación tardía -deslució mucho mi labor. Y aunque mi nueva concepción morfológica vió -la luz antes de la aparición de las observaciones de van Gehuchten, -Luigi Sala, discípulo de Golgi, y de G. Retzius, á quienes había -yo sugerido la fórmula metodológica apropiada (proceder de _doble -impregnación_ al cromato de plata), no pude evitar se me reprocharan, -con razón, mis titubeos y contradicciones, y se adjudicara á van -Gehuchten el mérito de haber resuelto definitivamente el problema. -Algo quedó, naturalmente, en mi activo: la existencia de las -_colaterales de las fibras llegadas de la médula espinal_ (_fibras -motrices de primer orden_ de los autores y cordones de unión -longitudinal de los ganglios); los _nidos nerviosos pericelulares_ -de origen dendrítico; la determinación de varias modalidades -neuronales, etc. Sírvame la figura 38, reproducción de un grabado -anejo al trabajo de 1891, para suplir detalles descriptivos que aquí -resultarían inoportunos. - - [100] _Cajal_: Estructura y conexiones de los ganglios simpáticos - (_Pequeñas contribuciones al conocimiento del sistema nervioso_). - Agosto de 1891. Con 12 grabados. - - [101] _Cajal_: Notas preventivas sobre la retina y gran simpático - de los mamíferos. _Gaceta Sanitaria de Barcelona_, 10 de - Diciembre de 1891. Con 7 grabados. - - En fin, para cerrar la lista de las publicaciones de 1891, me - limitaré á citar brevemente un trabajo en colaboración de mi - discípulo Cl. Sala[102], donde se precisa la verdadera forma - de los conductos glandulares del páncreas, así como el modo de - terminación de los nervios simpáticos; otra breve comunicación en - que se describen las terminaciones nerviosas del corazón de los - mamíferos[103], probando que en las fibras musculares cardíacas - no existe la _placa motriz_, ni la singular disposición referida - por Ranvier, sino plexos nerviosos difusos semejantes á los - descritos en los músculos de fibra lisa; cierta nota[104] donde, - á semejanza de las raíces posteriores de la médula espinal, - se reconocen típicas bifurcaciones en los nervios sensitivos, - bulbares y craneales (_trigémino_, _nervio vestibular_, _coclear - ó acústico_, etc.); un estudio sobre la médula de los reptiles, - en que se comprueban muchos detalles hallados anteriormente en la - de las aves y mamíferos; y, en fin, una nota descriptiva de la - substancia de Rolando de la médula espinal de los mamíferos[105]. - - [102] _S. R. Cajal_ y _Cl. Sala_: Terminaciones de los nervios y - tubos glandulares del páncreas de los vertebrados. 28 Diciembre - de 1891. Con cinco grabados. - - [103] Terminaciones nerviosas en el corazón de los mamíferos. - _Gaceta Sanitaria de Barcelona._ 10 Abril de 1891. - - [104] Sobre la existencia de bifurcaciones y colaterales en los - nervios sensitivos craneales y substancia blanca del cerebro. - _Gaceta Sanitaria de Barcelona._ 10 Abril de 1891. - - [105] _Cajal_: Estos dos estudios aparecieron con otros varios en - un extenso folleto titulado _Pequeñas contribuciones al estudio - del sistema nervioso_. Agosto de 1891. - -Al final de 1891, el conjunto de mi labor práctica y la suma de las -inducciones teóricas obtenida habían alcanzado suficiente amplitud -y densidad para formar la materia de un libro. Algunos discípulos -y médicos de Barcelona que conocían mis ideas, me invitaron á -exponerlas ante la _Academia de Ciencias Médicas de Cataluña_. -Deferí gustoso á sus ruegos, ejecutando para mis conferencias -grandes cuadros murales policromados, representativos, bajo forma -esquemática, del plan estructural de los centros nerviosos y órganos -sensoriales. Oyóseme con agrado, y algunos discípulos entusiastas -tuvieron la amabilidad de recoger mis explicaciones y copiar mis -dibujos, publicando en la _Revista de Ciencias Médicas_ de dicha -ciudad una serie de artículos, atentamente revisados y retocados por -mí. - -Los tales artículos, que vieron la luz en 1892[106], tuvieron un -éxito que me llenó de sorpresa, sobrepujando, no sólo mis esperanzas, -sino mis ilusiones. Ignoro cómo se enteraron en el extranjero de -dichas conferencias; ello fué que en poco tiempo vieron la luz -traducciones ó extensas relaciones en varios idiomas. Hasta el gran -W. His, profesor de Leipzig, de cuya buena amistad hice mérito en -capítulos anteriores, propúsome traducirlas al alemán. La versión -tudesca aparecida en 1893[107] corrió á cargo nada menos que del -Dr. H. Held, á la sazón ayudante del maestro (á quien sucedió en -la cátedra) y actualmente una de las mayores ilustraciones de la -Histología alemana. En cuanto á la edición francesa, fué hecha por el -Dr. Azoulay, que tradujo á conciencia un texto especialmente revisado -y ampliado por mí. El pequeño libro, intitulado _Les nouvelles -ideés sur la fine anatomie des centres nerveux_ (Reinwald, París), -y autorizado con un prólogo afectuoso del ilustre profesor Matías -Duval, de París, hizo furor: en menos de tres meses agotáronse dos -copiosas ediciones. Tan inesperado favor del público sugirióme el -propósito, que acometí años después, de escribir un libro extenso -donde se estudiara sistemática y minuciosamente la textura del -sistema nervioso de todos los vertebrados y se diera cuenta, con -los necesarios desarrollos, de la totalidad de mi obra científica. -Acerca de este formidable trabajo de benedictino, en que me ocupé -ahincadamente durante diez años, trataré oportunamente. - - [106] _Cajal_: Nuevo concepto de la histología de los centros - nerviosos. _Revista de Ciencias Médicas de Barcelona_, núms. 16, - 20, 22 y 23 de 1892, tomo XVIII. La tirada aparte de todos estos - artículos data del comienzo de 1893. - - [107] _Cajal_: Neue Darstellung vom histologischen Bau des - Centralnervensystems. Traducción del Dr. H. Held. _Arch. f. - Anat. u. Physiol. Anat. Abtheilung_, 1893. Como proemio de esta - versión, hace notar el profesor His que la edición alemana ha - sido cuidada por él y encargada á su ayudante, experto conocedor - del asunto. - -En Abril de 1892 ocurrió mi traslación á Madrid. Tras ejercicios -de oposición que duraron varios meses é interrumpieron numerosos -incidentes, tuve la fortuna de ser propuesto unánimemente para la -cátedra de Histología normal y Anatomía patológica, vacante por -defunción del inolvidable y benemérito Dr. Maestre de San Juan[108]. -En el Tribunal, presidido por el Dr. D. Julián Calleja, figuraban -jueces tan prestigiosos como el Dr. Alejandro San Martín, Dr. -Federico Olóriz, el Marqués del Busto, don Antonio Mendoza y los -profesores de la asignatura doctores Cerrada y Gil Saltor. - - [108] El buenísimo de D. Aureliano, á quien tanto venerábamos - sus discípulos, sucumbió de las resultas de un accidente de - laboratorio. Una salpicadura de sosa cáustica, producida por la - ruptura de un frasco, determinó la pérdida de la vista, á que - siguió una pasión de ánimo tan grande, que arrebató en pocos - meses al maestro. Fué el Dr. Maestre un excelente profesor, - que sabía comunicar sus entusiasmos á quienes le rodeaban. Yo - le debo favores inolvidables. Tras haberme apadrinado en la - ceremonia de la investidura de doctor, me animó insistentemente - durante mis ensayos de investigador, fortaleciendo mi confianza - en las propias fuerzas. Las cartas con que acusaba recibo de mis - publicaciones, constituían para mí un tónico moral de primer - orden. - -Mi triunfo no fué fácil, pues contendía con rivales de mucho mérito, -singularmente uno de ellos, á cuyos talentos y cultura siempre rendí -ingenua admiración y cordial estima. - -Como no he consentido jamás á mi amor propio el menor conato de -vanidad ni de engreimiento, declaro ahora que mi victoria, tan -sonada por aquellos tiempos entre la clase médica de la Corte, -debióse exclusivamente á dos motivos, en cierto modo impersonales -y circunstanciales: desde luego, á la eficaz preparación lograda, -explicando durante cuatro años consecutivos las asignaturas objeto de -la oposición; y, después, al crédito y favor que mis modestos pero -numerosos trabajos científicos (pasaban ya entonces de 60) habían -granjeado entre los sabios extranjeros. - -Yo deploré mucho haber debido recurrir, para llegar á la Universidad -Central, ideal de todo catedrático de provincias, á la pugna, cruel y -enconada siempre, de la oposición. Por cultas y corteses que sean las -armas esgrimidas en semejantes lides, dejan siempre en pos rencillas -y resquemores lamentables, enfrían amistades cimentadas á veces en -afinidades de gustos y tendencias, é impiden colaboraciones que -podrían ser provechosas para la ciencia nacional. - -Porque, para mí, ser catedrático de la Central constituía entonces -la única esperanza de satisfacer, con cierta holgura, mis aficiones -hacia la investigación y de aumentar mis recursos, harto mermados con -los incesantes gastos de laboratorio y de suscripciones á Revistas, -amén del sostén de numerosa familia. Ricos y prestigiosos eran mis -rivales; cultivaban pingües y bien merecidas clientelas, y podían -esperar. Pero yo, enfrascado en mis trabajos, había perdido casi del -todo las aptitudes clínicas; estaba, por consiguiente, inhabilitado -para la labor profesional, única ocupación que puede conducir al -médico al desahogo económico. Sólo en la decorosa industria del libro -de texto, tan fructuosa para los catedráticos de la Corte cuanto -precaria para los de provincias --industria sandiamente motejada por -quienes no conocen sino sus vituperables abusos--, entreveía yo ese -modesto pero holgado pasar, capaz de garantizarme, con la preciosa -conquista de _mi tiempo_, el bien supremo de la independencia del -espíritu. - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO X - - Mi traslación á la Corte. -- Me domicilio en la calle de Atocha, - cerca de San Carlos. -- Semblanzas de algunos de mis amigos - y colegas de Facultad, hoy desaparecidos: Calleja, Olóriz, - Hernando, Letamendi, San Martín, etc. - - -Cuando, de retorno de las oposiciones, me incorporé á la familia, -la encontré aumentada con un hijo más. Ello fué motivo de júbilo, -aunque la aparición de un sexto retoño no suela despertar los mismos -entusiasmos que el primero. - -Entre mis comprofesores de Barcelona produjo la noticia de mi -triunfo agradable sorpresa, mezclada acaso con algo de contrariedad. -Parecióme advertir en algunos colegas cierto descontento por no haber -dado oportunamente algún paso encaminado á retenerme indefinidamente -en la capital catalana[109]. Estos sentimientos de consideración y -estima, tan honrosos para mí, tuvieron expresión amable y entusiasta -en cierto banquete de homenaje con que la _Academia de Ciencias -Médicas de Cataluña_ y mis colegas de claustro obsequiaron al que, -durante cerca de cinco años, tuvo el honor de ser su compañero y -colaborador. Al acto asistieron también varios profesores de la -Facultad de Ciencias y los simpáticos contertulios de la peña del -café. - - [109] Fué acaso mi estimado amigo Batlles y Beltrán de Lis quien - mostrose más disgustado con mi traslación á la Corte, pues tenía - empeño en crear para mí, en el Laboratorio Municipal, una plaza - de micrógrafo, decorosamente remunerada. La caída del partido - liberal, en cuyas filas militaba, y el consiguiente trasiego - de concejales, dieron al traste con los buenos propósitos de - Batlles, á cuyas generosas gestiones viviré siempre agradecido. - -Con verdadera pena hube de abandonar á tan excelentes amigos, y con -ellos á una ciudad donde encontré ambiente singularmente favorable -para la ejecución y publicación de mis trabajos científicos. Con -no menos tristeza despedíme de aquella tertulia célebre de la -_Pajarera_, donde, en compañía de García de la Cruz, Schwarz, -Soriano, Villafañé, Castro Pulido, Castell, Odón de Buen, etc., había -pasado ratos inolvidables. - -El eco de mis éxitos de opositor repercutió también en Zaragoza, -entusiasmando, según era natural, á mis amigos y paisanos. Allí, en -el seno del hogar, donde descansé algunos días camino de la Corte, -gocé una de las más puras y nobles satisfacciones que es dable -experimentar: la contemplación del gozo y del orgullo de los ancianos -padres..., de aquellos padres á quienes tantos disgustos causaran en -otro tiempo los devaneos y desobediencias de su hijo... Fué aquella -alegría hermosa compensación de sus desvelos y gran consuelo para -mí. ¡Cuánto hubiera dado yo porque la vida de mis progenitores se -hubiera prolongado hasta 1906, fecha del más sonado de mis triunfos -internacionales! Pero la ley de la vida es inexorable, y á pocos -padres es dado ser testigos de la culminación de la carrera filial. - -También mis excelentes profesores de Zaragoza celebraron mi elevación -á la Universidad de Madrid. Con alguna excepción, mostráronse ufanos -de su antiguo discípulo, y éste se consideró dichoso por haber dado -pretexto á la satisfacción de sus maestros. A ruego de aquéllos, y -para corresponder á tantos afectuosos plácemes, expuse, en dos largas -conferencias, ilustradas con numerosas figuras, los más importantes -resultados de mis trabajos de laboratorio. - -Grande fué la sorpresa de mis maestros de antaño al saber que -indiscutibles autoridades científicas del extranjero habían -confirmado mis modestos hallazgos y adoptado plenamente mis -interpretaciones. Entre los oyentes figuraban algunos condiscípulos -y hasta antiguos camaradas de travesuras y algaradas. Estos últimos -mostraban su asombro al reconocer hasta qué punto había sentado la -cabeza el desaplicado _chico de D. Justo_. - -Ofreciéronme, naturalmente, el agasajo ya entonces á la moda, es -decir, el banquete de honor, con los inevitables brindis, tan -impregnados de afecto cuanto de alentadoras y patrióticas esperanzas -acerca del porvenir de la naciente ciencia española. Recuerdo que -uno de los brindis más cariñosos y efusivos fué el del Dr. Fornés, á -quien suponía yo, gratuitamente, algo enfadado conmigo. - - * * * * * - -Llegué, por fin, á la capital de la Monarquía en Abril de 1892, á -los cuarenta años de edad, ansioso de trabajar y con la cartera -repleta de proyectos científicos. Según costumbre mía, instaléme -modestamente[110], cual cumple al obrero de la ciencia que siente -el _santo horror del déficit_, como diría Echegaray, y sabe que las -ideas, á semejanza del nenúfar, florecen solamente en las aguas -tranquilas. Pagaba de alquiler dieciséis duros al mes. Semejante -modestia, que algunos tachaban de excesiva é impropia de un -_príncipe de la toga académica_, según frase de cierto hinchado -catedrático, parecíame necesaria mientras tanteaba el terreno y -averiguaba los recursos disponibles para alimentar la familia y -desarrollar cumplidamente mis trabajos. Porque yo siempre diputé -peligrosa y contraproducente la conducta de esos profesores que, -recién llegados del rincón provinciano, instálanse en la Corte á lo -dentista americano, gastando sus modestos ahorros en costearse coche, -habitación y mueblaje, en espera de una clientela opulenta que no se -digna comparecer. - - [110] En el núm. 131, duplicado, de la calle de Atocha. - -Las costumbres de mis nuevos colegas casaban admirablemente con -mi manera de ser. Con íntimo regocijo advertí que en la Facultad -de Medicina, como en la Universidad, nadie hacía caso de nadie. -«Vivimos sin conocernos y morimos sin amarnos», solía decir D. Félix -Guzmán, profesor de Higiene, á quien chocaba mucho ese sistemático -apartamiento espiritual entre los colaboradores de una misma obra. -Parecidas sentidas lamentaciones oí á D. Federico Olóriz, recién -trasladado á Madrid desde el tibio y efusivo hogar granadino. - -Hay que desengañarse. La Corte no puede ser para el hombre laborioso -y modesto que gusta del trato social, la soñada «tierra de amigos» -del poeta. Dura y febril es la existencia en las grandes urbes: lo -enorme de las distancias y la carestía de la vida imponen, con el -trabajo forzado, el avaro aprovechamiento de todos los instantes. -Cultivar relaciones resulta un lujo que sólo pueden permitirse los -ricos y los ociosos. Pero, repito, esa relativa soledad sentimental -que tanto contristaba á Olóriz, fué siempre mi alegría. Frialdades y -desvíos parecen enojos, cuando son en realidad libertad y respeto. -«Cierto que nadie piensa en mí --me decía al verme al principio -perdido y solitario en el piélago de la Corte--; pero, en cambio, yo -puedo pensar en lo que quiera.» ¡Y no es flojo privilegio! - -No obstante lo cual, yo tuve la fortuna de encontrar y cultivar en la -Corte algunas valiosas amistades. Prescindiendo, por ahora, de los -camaradas ajenos al gremio docente (de ellos trataré en otro lugar), -citaré á Olóriz, Hernando, Letamendi, San Martín, Gómez Ocaña, García -de la Cruz, etc. Notemos que, á excepción de San Martín, todos estos -amigos pertenecieron á la modesta y arrinconada grey de _profesores -teóricos_, ajenos de esa devoradora codicia característica de la -mayoría de los grandes prestigios clínicos. Puesto que, á excepción -de Gómez Ocaña, los mencionados compañeros murieron ya[111], paréceme -justo y plausible estampar aquí algunas frases de elogio, á guisa -de semblanza breve, de algunos de ellos, y como tributo y recuerdo -de un afecto sin eclipses. Á la citada lista agregaré todavía los -nombres de D. Julián Calleja y del Marqués del Busto. No tuve la -suerte de tratar en la intimidad á estas dos prestigiosas figuras de -San Carlos; pero merecen aquí un recuerdo afectuoso, porque les debí -apoyos y protecciones oficiales inolvidables. - - [111] El Dr. Hernando vive aún, por fortuna, en Guadalajara, - jubilado y doliente; pero en un estado de postración que casi - equivale á la muerte. - - * * * * * - -Comencemos por nuestro decano el benemérito D. Julián Calleja. Ocioso -fuera insistir en su semblanza. Reciente su fallecimiento, casi todos -mis lectores médicos le conocieron, ya que por sus merecimientos -indiscutibles, exquisito don de gentes y el imperio de una voluntad -sugestionadora, alcanzó los más altos puestos profesionales y algunos -cargos políticos importantes. Tenía, naturalmente, sus debilidades, -conforme suelen tenerlas cuantos figurando en los partidos de turno y -cultivando legítimas ambiciones, resisten difícilmente las caricias -de la adulación ó las intromisiones del caciquismo; pero adornábanle -también cualidades intelectuales y morales de primer orden. Además de -ser excelente y celoso maestro, poseía envidiable talento organizador -y, sobre todo, sentía amor grande á nuestra Facultad de Medicina, -por cuyas mejoras y progresos se desvelaba. No fué un investigador, -ni podía serlo dadas sus aficiones á la política; mas asistió con -su estímulo y protección á cuantos veía inclinados á las tareas del -laboratorio. - -Todo su valimiento político lo puso en servicio de San Carlos. Á él -se deben, entre otras plausibles iniciativas, los nuevos laboratorios -y clínicas de la docta Casa; la construcción de un piso sobre el -vetusto edificio; la anexión al Hospital clínico de un ala del -Hospital provincial (conseguir esto exigió un pleito laborioso contra -la Diputación, dirigido por D. Julián con insuperable habilidad y -entereza); la creación de las cátedras de especialidades médicas; la -organización de los gabinetes de radiografía, mecanoterapia, etc. - -Yo debo agradecerle la construcción y organización del Laboratorio -de Micrografía, uno de los mejores y, por descontado, el más capaz -é importante de San Carlos. La creación de este centro de estudios -era apremiante, porque á mi llegada á la Corte encontréme por todo -Laboratorio con cierto pasillo angosto y largo, pobrísimo de material -é instrumental, sin libros ni biblioteca de Revistas. Quimérico -resultaba dar, en tan angosto local, mediana enseñanza práctica á más -de doscientos alumnos oficiales, amén de los libres. - -Requerido por mí, D. Julián tomó sobre sí la reforma, gestionándola -con extraordinario interés. Y haciendo gala de su maravillosa -actividad, consiguió en pocos meses la consignación en presupuesto -de los créditos necesarios y la ejecución de la obra. El nuevo -Laboratorio de Histología, capaz para trescientos alumnos, se -eleva frontero á la calle de Santa Isabel, encima de la grandiosa -sala de disección: encierra gabinete de trabajo para profesores y -ayudantes, gran salón de prácticas para los alumnos, departamentos de -Bacteriología, de Microfotografía, etc. - -Conseguido el local, siguiéronse los naturales complementos: la -compra de libros y Revistas, adquisición de estufas de esterilización -y vegetación, así como de número suficiente de microscopios. Al -viejo é imponente Ross, el _cañón_ del Laboratorio, menguadamente -acompañado de un par de antiguos modelos de Verick y Nachet, -añadiéronse, en épocas sucesivas, dos magníficos Zeiss y 40 -microscopios y microtomos de Reichert, destinados á los alumnos. -¡Era el ideal codiciado, la suprema aspiración de una vida!... Y -todo ello se llevó á cabo por D. Julián espontáneamente, sin halagos -ni adulaciones, inspirado en el noble entusiasmo que nuestro decano -vitalicio sintió siempre por la función docente. - -Ignoro si el venerable D. Julián, actuando en funciones de cacique -universitario, pecó algo, conforme dieron en decir ciertos adustos -censores; pero á todos consta que amó también mucho cosas tan santas -como la ciencia y la enseñanza, y que, á causa de pasión tan hermosa, -debemos perdonárselo todo. - - * * * * * - -Del ilustre Olóriz me ocupé ya en anteriores páginas, con ocasión de -relatar comunes andanzas de opositores á cátedras. Séame permitido -añadir aquí, en memoria del malogrado compañero, algunas frases -encomiásticas. - -Era D. Federico, como le llamábamos amigos y admiradores, el -_maestro_ por excelencia. Lo que en muchos es oficio, constituía -en él vocación irresistible. Asiduo, formal y concienzudo, cumplía -con insuperable celo su ministerio docente. De un exterior algo -vulgar, encerraba un espíritu refinadamente aristocrático. -Escribía tan maravillosamente como hablaba, y era dueño de palabra -fácil, elegante, agilísima, puesta al servicio de clarísimo -entendimiento[112]. No se prodigaba, sin embargo. Replegado en -su modestia, limpio de todo estímulo vanidoso, rehuyó siempre la -popularidad, como desdeñó la política, campo donde sus dotes de -formidable polemista hubiéranle traído triunfos resonantes. - - [112] Recuérdense sus admirables conferencias del Ateneo acerca - de las escuelas de Manjón, de Granada; sus primorosos discursos - en esta misma Cátedra sobre temas antropológicos; sus castizas y - sabias oraciones académicas, etc. - -En funciones de examinador pasaba Olóriz por riguroso y exigente. -Imponía á los discípulos con su severidad; pero los desarmaba con -la justicia. Y, terminada la carrera, aun los más desaplicados le -agradecían sus rigores, rindiéndole filial afecto. - -Hacia la época de mi traslación á Madrid vivía el maestro algo -retraído, refugiado en la cátedra y en el hogar, consagrando todos -sus escasos vagares á los estudios antropológicos, en que llegó -á ser autoridad indiscutible. Más adelante, creóse para él en -el Ministerio de Gracia y Justicia una cátedra de _Antropología -criminal_, donde aplicó por primera vez el sistema de identificación -del Dr. Bertillon y asentó las bases de un ingenioso proceder de -clasificación y reconocimiento de las impresiones digitales. Su -voluminosa obra acerca del _Índice cefálico en España_ y diversos -folletos antropológicos dan elocuente testimonio del ardor y acierto -con que el malogrado maestro emprendió la empresa de diferenciar -y clasificar los tipos antropológicos existentes en las diversas -provincias españolas. - -¡Lástima grande que las acometidas de una dolencia cruel quebrantaran -casi en plena juventud sus fuerzas físicas, esterilizando la -prosecución y coronamiento de una labor admirable, que había merecido -ya galardones y aplausos entre los sabios extranjeros!... Recuerdo -que, entre otros premios, recibió el de Fauvelle, de la Academia de -Medicina de París. - -Todos deplorábamos (y de ello se hace eco su amigo del alma, el -Dr. D. José Gómez Ocaña, en sentida y elocuente oración académica) -que el gran Olóriz no lograra en vida, con el renombre merecido, -aquellas ventajas y honores oficiales tan fácilmente alcanzados en -nuestro país hasta por el mérito más discutible, cuando sabe hacerse -valer y se exhibe aparatosamente[113]. Á sus éxitos sociales se -opuso el exceso de sus talentos y virtudes, ó más bien opusiéronse, -como dicen los franceses, «los defectos de sus grandes cualidades». -Irreprensible en su conducta, jamás pudo soportar la injusticia; -austero cumplidor de sus obligaciones, nunca transigió con la -holgazanería; lógico y grave en el pensar y el sentir, aborreció -la frivolidad y el error; decoroso y selecto en el lenguaje, jamás -abatió su palabra hasta la vulgaridad ó la chabacanería. - - [113] Todos los buenos oficios de sus amigos para llevarle al - Consejo de Instrucción pública, donde su acrisolada rectitud - y excepcional competencia pedagógica hubiesen rendido ópimos - frutos, fracasaron deplorablemente. - -Olóriz era maestro en todos los momentos de su vida. Dotado de genio -dialéctico y de exquisita sensibilidad para percibir hasta las más -tenues refracciones con que la pasión ó la palabra desfiguran la -verdad, no podía oir un desatino sin corregirlo en el acto. No era -acritud de carácter ni deseo de zaherir, sino tendencia innata á -corregir y edificar. Era un instinto irresistible que se explayaba lo -mismo en familia que en la calle, igual con sus discípulos que con -sus compañeros. - -Una de sus características consistía en el decoro y distinción -señoril de su palabra. Jamás acertó á ser vulgar. Aun acerca de -las cosas triviales hablaba con tanta corrección y esmero que, al -oirle, sentíase uno como avergonzado de tener que contestarle en el -pedestre lenguaje de todo el mundo. Quienes no le conocían reputaban -acaso pedantería lo que era natural distinción intelectual y deseo -de conservar luciente y aguda, en todo caso, el arma poderosa de su -palabra. - -Por desgracia, hay excelencias que no se perdonan. Nos recuerdan -demasiado nuestra inferioridad y acaso infunden temor. Por eso á -Olóriz se le estimaba más que se le quería, y dejó muchos admiradores -y pocos amigos. - -El caso de Olóriz es muy instructivo. Por de pronto nos consuela -algo de nuestra mediocridad. Y demuestra, además, lo peligroso de la -probidad demasiado escrupulosa y del talento demasiado grande. Tan -nobles y sobresalientes dones sólo son tolerables cuando se atemperan -y dulcifican con algunas debilidades profundamente humanas: con la -frivolidad y complacencia que desarman la envidia y con la piedad y -la alegría que nos preservan de la indignación. - - * * * * * - -Otra de las personas con quienes mantuve trato asiduo desde mi -llegada á Madrid, fué D. Benito Hernando, catedrático de Terapéutica, -pocos años antes trasladado de Granada. Modestia excesiva, -austeridad de costumbres, desprecio del dinero y de los vanos -honores, devoción y afecto desinteresado hacia los amigos, eran -sus más salientes prendas. No valía menos en el orden intelectual. -Era Doctor en Ciencias y Medicina, carreras que estudió paralela y -concienzudamente. Educado por un tío sacerdote, creía firmemente -en Dios; pero creía también en la ciencia. Añoraba las grandezas -de nuestro siglo de oro; veneraba á Cisneros y á Cervantes y -rendía culto fervoroso á la música y al arte cristianos. El amor -á la tradición no le impedía --repetimos-- cultivar las Ciencias -naturales. Sabido es que durante cierta época de su vida frecuentó -con igual entusiasmo y asiduidad las iglesias que los laboratorios. -De aquellos sus tiempos juveniles data su mejor obra titulada: _La -lepra en Granada_, concienzuda labor de Anatomía patológica y de -Clínica, menos conocida y encomiada de lo merecido. - -Era D. Benito archivo inagotable de anécdotas y sucedidos, de frases -y ocurrencias ingeniosas, que solía traer muy á cuento. Acaso abusaba -algo de su extraordinaria retentiva y del gracejo y agudeza de su -conversación. Hablaba como quien se huelga hablando y sabe que place -á sus oyentes. ¡Es tan difícil, aun á los más discretos, contener y -reservar el talento! - -Conmigo y con mi familia portóse con una generosidad y abnegación -que jamás agradeceré bastante. Recién llegados á Madrid, ofrecióme -espontáneamente sus buenos oficios; deshízose cerca de otras personas -en elogios de mis modestos méritos; presentóme á varios personajes -del mundo literario y artístico, entre otros, al sabio D. Facundo -Riaño, de cuyo trato agradabilísimo conservo imborrables recuerdos; -dióme antecedentes de muchos hombres y sucesos actuales y pretéritos; -hízome gustar las bellezas y sublimidades de la arquitectura -cristiana, materia en la cual era consumado maestro; en fin, vino á -ser para mí el amigo asiduo y constante, más aún, el confidente y -consejero íntimo. - - * * * * * - -Otro de los compañeros cuya amistad cultivé fué el asombroso -Letamendi. Halléle bastante envejecido. No era ya Decano de la -Facultad y asistía poco á clase. Por aquella época hallábase atacado -de la torturante enfermedad vesical que le obligaba frecuentemente á -recluirse y suspender sus recepciones, aquellas famosas tertulias de -«secano» como las llamaba él, en que se leían versos, se conversaba -deliciosamente y lucía el maestro sus portentosas facultades de -_causeur_ ingenioso, de músico y de poeta humorístico. De cuando -en cuando, recobraba el buen humor y trabajaba; pero sus palabras -y escritos irradiaban á menudo esa tristeza filosófica con que -se contempla el mundo y los hombres cuando se acerca la trágica -despedida. «Escribo á hurtadillas del dolor», decía melancólicamente -en un admirable discurso acerca de los juegos higiénicos, leído por -Moret en el Ateneo. - -Su voz era algo nasal y sus frases salían en ritmo pausado, como -de quien medita antes de hablar y desea ser bien comprendido. -Platicando, resultaba infatigable. Su palabra surgía espontánea, -vistosa é irisada, cual surtidor en fontana. Eran aguas profundas -y, por tanto, límpidas y calientes; límpidas por lo impecable de la -forma, calientes por la emoción que les comunicaba. Todos le oíamos -embelesados, sin osar la irreverencia de convertir en diálogo el -monólogo. ¿Cómo interrumpir ó desviar, con un comentario vulgar -ó inoportuno, aquella catarata de imágenes brillantes, de frases -agudas, de pensamientos originalísimos? - -Durante esos pocos días en que el dolor le olvidaba y podía pasear, -holgábame yo de acompañarle por el Retiro, el Prado ó las calles -céntricas. Bastaba la visión instantánea de una persona, de un objeto -cualquiera, para sugerirle en el acto comparaciones tan ingeniosas -como gráficas. Viendo un sujeto muy alto que caminaba torpemente -exclamaba: «Ese hombre va mareado de verse tan alto». Topábamos con -un modesto industrial ambulante que exhibía un fonógrafo, y decía: -«Ahí viene el conejo de Indias parlante» (aludía á la voz chillona y -menuda del viejo fonógrafo de Edison). Aproximábase á nosotros una -jamona exuberante y esbelta: «¡Cuidado con chocar con estos _jarrones -de carne_; á nuestra edad los quebrados seríamos nosotros!» Al pasar -una vez por delante del Ministerio de la Gobernación, párase de -pronto y dice: «Esta es la única Escuela de Geografía de nuestros -gobernadores; aquí saben hacia dónde cae su provincia y aprenden -el camino gracias á la dirección del puntapié con que los despide -el Ministro.» De pronto, una ráfaga del Guadarrama nos obliga á -embozarnos, y Letamendi comenta: «Para estos fríos, el mejor abrigo -es la piel de mujer», etc., etc. - -D. José tenía el don inapreciable de la amenidad. Recuerdo que en -cada uno de nuestros paseos discurría sobre tema diferente. Durante -su juventud y madurez, había leído mucho y meditado más. Si el hada -que presidió á sus destinos le otorgó todas las gracias, él por su -parte ofrendó fervorosamente á todas las musas. Ahí están para probar -su saber casi universal, y por tanto, su vocación por el trabajo, los -admirables libros de Patología general y de Higiene, sus discursos -del Ateneo y los académicos sobre temas filosóficos, políticos y -sociales, sus obras musicales, hasta sus admirables pinturas. Y con -todo eso, el blanco favorito de sus meditaciones fué la filosofía. - -Lástima grande que escrúpulos disculpables en un enfermo impidieran -al maestro la redacción y publicación del fruto de sus reflexiones. -¡Quién sabe si la filosofía española, tan servil y modesta que vivió -casi siempre de prestado, marchando á remolque del extranjero, habría -tenido al fin su Kant ó su Herbert Spencer! Porque, en mi sentir, -Letamendi era, ante todo y sobre todo, un pensador. - -Aventurado resulta juzgar de intenciones no realizadas, de proyectos -agostados en flor por el rigor de adversas circunstancias. Séame -lícito, empero, declarar que se equivocaban tanto el candoroso -Ceferino González, al afirmar que «la filosofía de Letamendi, no -obstante su originalidad, no salía de la corriente cristiana», como -quienes, atenidos al cortés exoterismo de los libros y conferencias -de D. José, diputábanle católico á macha martillo. Harto sabíamos sus -íntimos que, en el fondo, su concepción filosófica era profunda y -radicalmente agnóstica. - -Sin duda que el sistema filosófico de Letamendi no hubiera sido, en -principio, más verdadero que los conocidos. ¿Existe, por ventura, -alguna interpretación del mundo ó de la vida que sea algo más que -noble y ambicioso ensueño? Pero la novela forjada por D. José -habría sido un libro primoroso, ingeniosísimo, lleno de sorpresas -y sugerente quizás de otros libros igualmente agradables. Con los -principios, nociones y categorías de la razón, habría tejido un nuevo -manto, singularmente artístico y fastuoso, tendido piadosamente sobre -los insondables abismos de la muerte y de lo incognoscible. Y nos -habría hecho sentir y pensar... ¿Qué filósofo hizo más? - -Rémora para la publicación del libro que preparaba con el título -de «El positivismo absoluto», fueron sus progresivos achaques y -la falta de esas placidez y alegría que sólo da la clara visión -de un largo camino delante de sí. En respuesta á mis excitaciones -para que publicara lo antes posible su concepción filosófica, -exclamaba: «¡Ah, si yo viviera en Francia ó en Inglaterra!... Poco -me quiere usted cuando desea verme, en las postrimerías de la -vida y atormentado por cruel enfermedad, á vueltas con anatemas y -excomuniones episcopales.» - -Para los trabajadores metódicos y de pan llevar, entre los cuales -tengo la humildad de contarme, D. José adolecía de un defecto -indisculpable: la manía enciclopédica. Su atención hacía escala en -todos los asuntos, sin anclarse definitivamente en ninguno. Harto -conocía él su debilidad cuando, reaccionando contra cariñosas -reprensiones, disculpaba sus «aficiones rotatorias» satirizando -donosamente á los especialistas científicos. - -Con candor sólo comparable con mi buena intención, intenté yo -encauzar aquellas admirables facultades, dirigiéndolas resueltamente -hacia la filosofía biológica, para la cual parecíame D. José -superiormente dotado[114]. Con destino al Congreso Médico de Roma, -escribía éste por entonces cierto estudio sintético sobre el -mecanismo de la herencia y las incongruencias del instinto sexual; y -deseoso de documentarle, puse á su disposición los libros, entonces -recientes, de los hermanos Hertwig sobre la conjugación de las -células sexuales, y el de Weissmann sobre la herencia, la naturaleza -del plasma germinal y el sentido biológico de la muerte. Días después -me devolvió los volúmenes. ¿Los leyó? Lo ignoro. En todo caso, el -rico arsenal de datos objetivos en ellos contenido fué poco ó nada -aprovechado. - - [114] En las obras de novísimos filósofos naturalistas, - encuéntranse conceptos y teorías que parecen inspirados en - los libros de Letamendi. Recordemos, entre otras notables - coincidencias de pensamiento, la _fórmula de la vida_, casi en - iguales términos expuesta por D. José y por el biólogo francés Le - Dantec. - -Hombres como Letamendi, cuando llegan á la madurez, renuévanse -difícilmente. Cerebros en plena efervescencia, desbordantes de -ideas, sólo saben producir. Arrastrados por el gusto y el poder de -la creación, siguen de mala gana las lucubraciones de los otros. Á -la manera de la larva, hilan casi exclusivamente el capullo de la -invención con lo asimilado en la primera juventud. Entristece pensar -que, á cierta edad, el mecanismo pensante está definitivamente -construído. Ya no enseñan ni educan las nuevas lecturas; actúan -á lo más como conmutadoras de pensamiento, y sugerentes de temas -retóricos. Segregamos sin absorber. Fatigan las descripciones, -embaraza la copiosidad de los hechos, molestan los detalles. Y, sin -embargo, los hechos son necesarios. Como en el mito de Anteo, sólo -recobramos la fuerza al afianzar nuestros pies sobre la tierra. - -¡Suerte aciaga la de España! Casi todos sus hijos geniales se -malogran ó rinden fruto inferior á sus potencialidades. Fáltales, -unas veces, la placidez y serenidad de espíritu, gajes inestimables -de la salud física y moral; otras, el valor y la entereza para -desafiar sentimientos y prejuicios del ambiente; casi siempre, en -fin, el trabajo metódico y disciplinado. - - * * * * * - -Con D. Alejandro San Martín, el afamado cirujano, uniéronme estrechos -lazos de afecto y de grata intimidad. Nos veíamos casi diariamente -en la famosa _peña_ del Suizo (de ella hablaré más adelante), cuya -presidencia ocupaba por el doble fuero de la antigüedad y del talento. - -Fué San Martín uno de los hombres más cultos, simpáticos y mejor -educados que he conocido. Yo aprendí mucho con su conversación. Acaso -por el contraste de nuestros caracteres hicimos siempre buenas migas. -Á la ruda franqueza de mis juicios, oponía San Martín la ironía, -el eufemismo y los temperamentos diplomáticos. «Me encantan los -métodos jesuíticos», decíame una vez _ex abundantia cordis_. En su -léxico faltaban vocablos tan corrientes, y á veces tan necesarios, -como «ignorante, grosero, pedante, etcétera». Juzgando la picardía -política ó la farsa científica, extremaba á veces tanto, acaso -irónicamente, el _suaviter in modo..._; ponía en sus comentarios -personales tales distingos y atenuaciones, que me impacientaba y casi -me irritaba. - -Pero si en nuestras amistosas discusiones salía yo perdiendo, en el -intercambio de ideas y sentimientos ganaba siempre. Merced á sus -consejos y sobre todo á la habilidad y discreción de su conducta, -conseguí atenuar un tanto esa desagradable é incivil inclinación á -decir toda la verdad y á indignarme demasiado contra la injusticia. -Confieso que en este punto, y no obstante las lecciones de la -experiencia, hállome todavía muy lejos de la perfección. - -Temperamento reflexivo y laborioso, San Martín fué toda su vida -infatigable estudiante. Como decía su condiscípulo el Dr. Cortezo, -«D. Alejandro no fué nunca joven». En su lenguaje algo paradójico, -lo reconocía él mismo, al decirnos: «Yo tuve la desgracia de ser -modelo de alumnos sumisos y aplicados; no puede pedírseme, pues, nada -extraordinario.» - -Adoraba la música, á la que consagraba casi todos sus ocios. Y, como -la mayoría de los talentos de tipo auditivo, San Martín era orador, -pero orador discursivo, vigoroso, lleno de recursos polémicos y de -imágenes felices y pintorescas. Á su verbo afluente sólo perjudicaba -cierto ligero titubeo en la pronunciación y algo de esa lentitud -expositiva de que adoleció también Letamendi, nacida del empeño en -hallar la frase justa y el argumento que, hiriendo á fondo el corazón -del asunto, pasa rozando el corazón del adversario. En los _corps -à corps_, su palabra tornábase singularmente ágil é intencionada. -Acordándose, sin duda, del propio oficio, el escalpelo crítico se le -convertía en bisturí. Pero ni aun en los transportes de la pasión -olvidaba las buenas formas. Rajaba, inclemente, al adversario, mas -adormeciéndole siempre con el cloroformo de la cortesía y del halago. - -Las vacilaciones del cirujano de San Carlos como filósofo (en el -fondo era kantiano y algo escéptico), como político y hasta como -científico, fueron objeto de censuras entre compañeros poco dados -á estudiar caracteres complejos. Á mí, las fluctuaciones de D. -Alejandro me lo hacían particularmente simpático. Revelaban estudio -reflexivo y honradez de pensamiento. No duda el que quiere, sino el -que puede. Sólo las cabezas sencillas, ó las ayunas de curiosidad -filosófica ó científica, gozan del reposo y la fe. Al modo del aire -en las cordilleras, en los espíritus elevados el pensamiento está -en perpetua inquietud. Sabido es que, cuando se medita demasiado, -la acción se vuelve tarda y premiosa; porque, antes de resolver, la -razón debe recorrer largas vías asociativas, dar audiencia, según la -frase de Bismarck, á numerosos pensamientos. - -Como Letamendi, y en más recientes tiempos el asombroso Unamuno, D. -Alejandro gustaba mucho de la paradoja, una de las características -del talento vasco, según Sánchez Moguel. Lejos estoy de censurar -esta tendencia de ciertos espíritus selectos. Prescindiendo de su -contenido ideal y ciñéndonos á sus efectos inmediatos, la paradoja -representa un despertador mental de primer orden. Al choque de lo -insólito, de lo inopinado, el sentido crítico, apoltronado por las -rutinas de la diaria labor, reacciona vivamente. Y revélase en cada -contradictor lo más íntimo, vivo y personal de la máquina nerviosa: -la imaginación constructiva. Y el hombre pensante aparece. Porque, -en realidad, los hombres sólo se nos revelan plenamente cuando -les constreñimos á forjar bien ó mal una idea nueva ó un juicio -improvisado; cuando, sorprendidos por la violencia anárquica de la -paradoja, se ven desamparados de los andadores del sentido común y -del comodín de las opiniones hechas, y deben construir en caliente y -sobre la marcha una hipótesis personal. - -Tal me pareció ser la intención de las paradojas de don Alejandro. -Estoy persuadido de que no creía en muchas de las que con tanto calor -defendía; constituían, por punto general, ingenioso ardid destinado -á prestar viveza y amenidad á los coloquios del café, y nobleza y -animación á las controversias académicas. - -Por lo demás, San Martín fué un catedrático eminente y celoso, -que ha dejado aventajados discípulos. De sus admirables dotes de -investigador y maestro quedan testimonios elocuentes en numerosas -monografías y folletos, amén de varios libros de texto. Entre sus -trabajos de laboratorio descuellan, por la elegante originalidad -del pensamiento, los experimentos de anastomosis arterio-venosa, -encaminados á restaurar la circulación interrumpida en casos de -aneurisma, _trombus_ ó ateroma. Sentía verdadera pasión por nuestro -renacimiento intelectual, y, por encima de todo, vibraba en él un -patriotismo ardiente y de bonísima ley. Su conocimiento de varias -lenguas europeas, permitíale renovarse de continuo, á cuyo fin, -durante las vacaciones, visitaba los grandes focos científicos del -extranjero. - -Por sus aptitudes para la política (figuraba en el partido liberal -acaudillado por Moret) y su excelente preparación en materias -pedagógicas, D. Alejandro San Martín alcanzó la cartera de -Ministro de Instrucción pública. Según referiré más adelante, -las circunstancias me permitieron contribuir algo á tan honrosa -designación. Si la inestabilidad ministerial no fuera régimen normal -de nuestra política, por seguro tengo que nuestro amigo habría -desarrollado importantes iniciativas en materias docentes y corregido -inveterados abusos. - - * * * * * - -Merecen también recuerdo de gratitud en estas páginas otros dos -compañeros, con quienes, á causa de la diferencia de edades y de -rumbo social, no llegué á tener intimidad. Aludo al caballeroso -Marqués del Busto, profesor de Obstetricia, quien, deseando proteger -el Laboratorio de Histología de San Carlos, le cedió durante muchos -años, y hasta su muerte, sus emolumentos de Director de Clínicas; y -al benemérito Dr. Calvo y Martín, catedrático de Operaciones, quien -entusiasmado por mis modestos éxitos de investigador, y deseando -serme útil, ofrecióme generosamente, con carácter vitalicio, -habitación en una de sus casas, honrándome además con otras -atenciones. No pude, sin embargo, aceptar el agasajo de mi simpático -paisano, á causa de mi deseo de vivir cerca de la Facultad de -Medicina (la casa ofrecida estaba en la calle de Isabel la Católica). - -Tales fueron, en suma, entre los compañeros ya desaparecidos para -siempre, los que más influyeron en mí, ora con su apoyo oficial, ora -con sus enseñanzas, y siempre con sus consejos y estimación. - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO XI - - Peligros de Madrid para el hombre de laboratorio. -- Tentaciones - del diletantismo científico, literario y artístico. -- Mis oreos - espirituales: paseos por los alrededores de Madrid, y la peña del - Café Suizo. -- Nuevas investigaciones sobre la estructura del - cerebro. -- Comienzo la publicación de mi obra de conjunto sobre - la textura del sistema nervioso de los vertebrados. - - -Madrid es ciudad peligrosísima para el provinciano laborioso y ávido -de ensanchar los horizontes de su inteligencia. La facilidad y agrado -del trato social, la abundancia del talento, el atractivo de las -Sociedades, cenáculos y tertulias, donde ofician de continuo los -grandes prestigios de la política, de la literatura y del arte; los -variados espectáculos teatrales y otras mil distracciones, seducen y -cautivan al forastero, que se encuentra de repente como desimantado -y aturdido. En su vida hase operado radical metamorfosis: la abeja -se ha convertido en mariposa, cuando no en zángano. La filosofía, el -arte, la literatura, hasta la política y los deportes, tiran del alma -con mil hilos invisibles y tenaces. Al obrero atareado, ha sucedido -el ameno sibarita intelectual. - -Además, el instrumento cerebral forjado durante muchos años de -soledad y recogimiento, se _desdiferencia_ y embota cual herramienta -tocada de orín: la especial mentalidad, traída del rincón -provinciano, va poco á poco igualándose con la mentalidad de todo el -mundo. Los callos se pierden y las manos se enguantan. Y el tiempo se -va en admirar é imitar. - -En vano pretendemos hacer alto en la pendiente, abandonar -resueltamente el camino de Sibaris ó de Atenas, retroceder, en fin, -á los severos hábitos de antaño: movidos por el pundonor, llegamos -hasta planear hermosos programas de acción. Mas, desgraciadamente, -todo se malogra...--No queda tiempo para nada --exclamamos con -amargura. - -Sin embargo, yo me propuse á todo trance cerrar los oidos al cántico -de la sirena cortesana, y defender mi tiempo, trabajando tanto como -en provincias. Y lo conseguí por fin, no sin provocar frialdades, ni -impedir que se me aplicasen los epítetos de _hurón, estrafalario y -orgulloso_. - ---«Pero quién conoce, quién trata, quién puede pedir un favor á -Cajal» --exclamaba cierto clínico eminente en un corro de médicos, -molesto acaso por no tener confianza bastante para hacerme -determinada recomendación. Á mí me asombraba este juicio de los -compañeros, y más aún que echaran á mala parte mi sistemático -arrinconamiento. Sorprende, en efecto, que personas conocedoras y -hasta celebradoras de mis modestos frutos de Laboratorio censurasen -precisamente aquellos hábitos y cualidades morales, absolutamente -indispensables para el logro de tales frutos. - -Estoy muy lejos de pretender --lo he dicho ya varias veces-- que el -hombre de ciencia sea un cartujo; antes bien, estimo necesarios los -pasatiempos, las excursiones, el teatro, el Ateneo, la literatura, -las tertulias, etc. Mas todo á su hora, con medida y como quien toma -un reconstituyente; cuando lo pida el ánimo, en fin, y no cuando lo -deseen los demás. Será egoísmo, pero egoísmo disculpable, porque sin -él no hay labor seria posible. - -Precisamente, y por compensación de la excesiva concentración -de la vida de Laboratorio, he cultivado siempre en Madrid dos -distracciones: los paseos al aire libre por los alrededores de la -villa, y las tertulias de café. - -¡Los alrededores de Madrid! No es cosa que yo los descubra ahora, -vindicando una vez más al calumniado Manzanares y á la austera meseta -castellana. Menester es tener sentido cromático de oruga para echar -siempre de menos el verde mojado y uniforme de los países del Norte, -y menospreciar la poesía penetrante del gris, del amarillo, del pardo -y del azul. Ni es cierto tampoco que, en el paisaje de la Corte, -falte la jugosa nota del verde. Lejos de ser páramos y eriales, los -alrededores de Madrid -- el Retiro, la Moncloa, la Casa de Campo, -Amaniel, la Dehesa de la Villa, el Pardo, etc.--, son de lo más -frondoso y pintoresco que poseemos en España. Vivimos en las faldas -de una sierra, cuyo elegante perfil embellece nuestro horizonte y -cuyas auras purifican nuestro ambiente. Y en la primavera y otoño -la llanura castellana se ofrece cubierta de césped y salpicada de -flores. En ninguna parte posee el paisaje contrastes más variados, -según las estaciones. Cualquiera que sea la preocupación del -espíritu, siempre hallaremos un rincón solitario cuya apacible -belleza apague las vibraciones del dolor y abra nuevo cauce al -pensamiento. ¡Cuántos pequeños descubrimientos asócianse en mi -memoria á tal sendero solitario de la Moncloa ó á un fresno ribereño -del Manzanares, ó alguna colina de Amaniel ó de la Dehesa de la -Villa, espléndidos miradores desde los cuales ostenta el Guadarrama, -asomado entre pinos, toda su serena majestad! - -Pero además del paisaje físico, conviene también al hombre de -laboratorio el paisaje moral, la amena tertulia, donde, al calor de -la amistad y de la confianza, broten, variadas y espontáneas, las -flores del ingenio. - -Á la verdad, en mis primeras tentativas exploratorias por las -tertulias matritenses, fuí poco afortunado. Hallé desde luego, en -el Café de Levante, una peña de antiguos camaradas, en su mayoría -médicos militares, que yo había conocido durante la campaña cubana. -Entre estos simpáticos compañeros reinaba franqueza fraternal, -y á ratos su conversación era viva, chispeante é instructiva. -Pero un hado adverso nos perseguía: casi todos los días, fatal, -irremediablemente, los comentarios derivaban hacia la murmuración -contra los superiores jerárquicos ó hacia el escalafón de Sanidad -Militar; ese escalafón maldito, destructor de todo estímulo noble -y de toda ambición generosa, rémora de la justicia, asilo de la -gandulería y una de las mayores calamidades que padecemos en España. - -Harto ya de oir hablar del «_salto del tapón_, de _ascensos y cruces -inmerecidas_, de _carreras escandalosas_, de _retiros en buena -edad_», etc., cuadréme un día y les dije sobre poco más ó menos: - ---Señores, todo eso que ustedes cuentan sobre las cruces pensionadas, -los ascensos de gracia y el escalafón, resulta muy interesante -para la familia; pero en el mundo deben existir otras cosas quizás -más interesantes todavía. Bueno es hablar de las estrellas de la -bocamanga; pero de vez en cuando convendría platicar también de las -estrellas del cielo y de las células, esas estrellas de la vida; -laudable es preocuparse de ascender en la carrera; pero no estaría de -más que procurásemos asimismo ascender algo, mediante el estudio y -la reflexión, en el concepto de la propia estima; está perfectamente -eso de prepararse para la vejez apacible y suculento retiro; pero -hallo más urgente y honrado aún trabajar, durante la juventud, para -merecerlo. - -Á mis amistosos consejos contestaron con bromas y chirigotas; los -más formales prometieron, sin embargo, enmendarse, aportando para lo -sucesivo temas más variados y amenos; pero, transcurrida la semana, -el hábito restableció su imperio, y reincidimos lamentablemente -en los consabidos comentarios tocantes á los ascensos, camarillas -y escalafón. ¡El mal carecía de remedio! Aquellos beneméritos -compañeros, no exentos ciertamente de talento, aunque petrificados -por la ociosa vida de campamentos, cuarteles y casinos, sólo leían la -_Gaceta_ y el _Boletín de Sanidad Militar_. - -Con pena abandoné el trato de camaradas que evocaban en mi memoria -trances de guerra y juveniles aventuras transatlánticas, y busqué -otra tertulia donde esparcir el ánimo y vivificar las ociosas -barbecheras cerebrales. - -Creo que fué San Martín quien me presentó á la _peña_ del Café Suizo, -reunión de rancio y glorioso abolengo, pues en ella habían figurado -políticos, literatos y hasta financieros insignes. - -Aunque desde el aspecto político y literario la citada _peña_ -había venido á menos, gozaba todavía por aquel tiempo de -justificado renombre. De allí salieron, según es notorio, Senadores -universitarios, Catedráticos, Rectores, Consejeros y hasta -Ministros... Tan famosas y comentadas llegaron á ser las discusiones -de la peña, que ocurrió á menudo, y con grave riesgo de indiscreción, -el hecho de formarse, en las inmediatas mesas, tertulias parásitas, ó -de oyentes, las cuales, por el módico precio del café, adquirían el -derecho de conocer nuestras ideas y murmurar á mansalva. - -Entre los comensales, dominaban naturalmente los galenos, á la -cabeza de los cuales figuraba D. Alejandro; mas colaboraban también -abogados, propietarios, catedráticos de Universidad y, en fin, -personas de toda laya y condición. Todo el mundo era admitido con -tal de ser presentado por un socio formal, y á condición de someterse -á las tres normas siguientes: 1.ª, guardar al discutir el debido -respeto á las personas; 2.ª, discurrir de lo que no se entiende ó se -entiende poco (tratábase de evitar las latas pedantes y académicas), -y 3.ª, olvidar á la salida todos los desatinos é incoherencias -provocados por el estímulo del café ó por los _horrores_ de la -digestión. Porque importa notar que nuestra reunión se celebraba en -las primeras horas de la tarde, y pocas veces duraba más de una. -De esta suerte, al levantarse la sesión, los cerebros hallábanse -caldeados, pero ágiles todavía para la cotidiana labor. Bueno es -divagar algo todos los días; fuera, empero, peligroso prolongar el -_diástole_ de la mente á expensas del _sístole_ del trabajo. - -Á propósito de la citada regla «de olvidar á la salida las -conversaciones de la tertulia», solía advertirnos San Martín, siempre -circunspecto y meticuloso en sus opiniones: «Conste, señores, que no -respondo fuera de aquí de los disparates y tonterías que ustedes me -hayan obligado á decir.» Que tan prudente consejo fué rigurosamente -observado, lo persuade el hecho de que durante más de veinte años de -casi diarias controversias, algunas harto acaloradas, jamás tuvimos -un disgusto. - -Con pena recuerdo ahora las renovaciones que el tiempo y la muerte -impusieron á nuestra querida peña del Suizo. Estas tertulias son -cuerpos vivos con juventud, madurez y decadencia; y, á semejanza de -todo organismo, se nutren, crecen, asimilan y desasimilan. Nuevas -células se incorporan á la colmena, mientras que otras ¡ay! perecen ó -se extravían... ¡Y los muertos son ya legión!... - -Á guisa de homenaje á los simpáticos compañeros desaparecidos, con -quienes durante tantos años comulgamos diariamente «en espíritu y -en verdad», desearía yo estampar aquí sus nombres, con los títulos -éticos é intelectuales que les granjearon afecto y estima perdurables. - -Pero fueron tantos, que, dada mi mala memoria, resulta imposible -enumerarlos todos. Citaré, sin embargo, á los más asiduos y -constantes: á Félix Rubio, abogado y propietario, dotado de -excelente criterio, «caballero sin tacha y sin miedo», que debió -haber sido militar, y que, no obstante su devoción por Silvela y -sus ideas enérgicamente conservadoras, renunció á toda aspiración -política, asqueado por la corrupción del sufragio y los desórdenes -de la administración; al veterano Alderete, prototipo del castizo -miliciano nacional, algo farolero y candoroso, pero de tan buenos -sentimientos, que había salvado en diversos siniestros urbanos y -ferroviarios á numerosas personas, mereciendo varias cruces de -Beneficencia, que ostentaba arrogante en las procesiones cívicas -del Dos de Mayo; á F. Aner, farmacéutico injertado en burócrata, -espíritu rectilíneo, irreductible y apasionado en las polémicas, -fervoroso de Proudhon y de Marx, tan austero que, habiendo podido -ser rico, vivió y murió pobre[115], y tan optimista que, para él, la -humanidad formaba un coro de ángeles, convertidos en demonios á causa -de la nefasta intervención de reyes, magistrados y sacerdotes; al -doctor Carlos de Vicente, carlista librepensador, algo misántropo, -agudísimo y ocurrente, y que, educado en París, lucía un _esprit -français_ de la más fina especie; al Dr. López Silva, médico y -naturalista notable, llamado por antonomasia «la gran persona ó la -persona» á causa de su bondad angelical, el cual tenía la costumbre -de retratar á todas las gentes de que se hablaba, caracterizándolas -con rasgos típicos tomados de la Zoología; al sabio profesor de -Literatura don A. Sánchez Moguel, archivo inagotable de dichos y -anécdotas tocantes á personajes políticos y literarios, referidos -con viveza y gracejo insuperables, y cuyo trato resultaba á veces -algo difícil por consecuencia de una vanidad vidriosa é irritable, -impropia de talento tan sólido y brillante; al Dr. Thous, católico -ferviente, médico estudioso, y á quien, á cambio de los buenos ratos -que nos proporcionaba con su charla, ora satírica ora edificante, -sólo le reprochábamos la debilidad, harto disculpable, de insistir -demasiado en sus hazañas clínicas; á Fortanet, el conocido impresor, -republicano fogoso y de buena fe; al célebre poeta Marcos Zapata, -poco asiduo á la mesa, y cuyas agudezas y oportunidades, amén del -relato de sus aventuras de bohemio, constituían el deleite de la -reunión; al doctor B. Escribano, el último de los contertulios -desaparecidos, sobrio y austero conversador, cuyas _caídas_ -inesperadas desconcertaban á los más afluentes parlanchines, etc. - - [115] Fué diputado provincial durante la República y gozó de gran - predicamento entre los demócratas. - -La peña del Suizo continúa hoy completamente renovada, aunque -algo decaída, después de la muerte del inolvidable San Martín. -Buenas cosas dijera de los actuales contertulios, muchos de ellos -catedráticos, si la discreción más elemental no me impusiera el -silencio. Concretareme á citar á D. Joaquín Decref, á Castro y -Pulido, á Ambrosio Rodríguez, al Dr. Isla, á Perico Valls, á Blas -Cabrera, á Odón de Buen, á F. Martí, á Antonio Vela, á J. Ramírez -Ramos, á Clodomiro Andrés, etc. - -Yo debo mucho á la sabrosa tertulia del Suizo. Aparte ratos -inolvidables de esparcimiento y buen humor, en ella aprendí muchas -cosas y me corregí de algunos defectos. Allí elevamos un poco el -espíritu, exponiendo y discutiendo con calor las doctrinas de -filósofos antiguos y modernos, desde Platón y Epicuro á Schopenhauer -y Herbert Spencer; mostramos veneración y entusiasmo hacia el -evolucionismo y sus pontífices, Darwin y Häckel, y abominamos de la -soberbia satánica de Nietzsche. En el terreno literario, nuestra mesa -proclamó el naturalismo contra el romanticismo, y al revés, según -los oradores de turno y el humor del momento. En torno de ella, Pepe -Botella y San Martín, los más filarmónicos de la reunión, riñeron -descomunales batallas en favor de Wagner, cuando en España apenas -había más wagneristas que el regocijado Peña y Goñi. - -Burla burlando, también nuestra peña hizo un poco de política. Sin -afiliarse abiertamente á ningún partido turnante, la mesa del Suizo -tuvo siempre espíritu político en el mejor sentido del vocablo. -Ella comentó, acaso con pasión y vehemencia, pero inspirada siempre -en el más acendrado patriotismo, todos los grandes sucesos de la -vida nacional; prorrumpió en gritos de indignación contra las -arbitrariedades é injusticias del caciquismo, y lloró con lágrimas -de rabia las inconsciencias é insensateces que prepararon las -ignominias de 1898. Allí, naturalmente, repercutió clamorosamente -la literatura de la _regeneración_; se recogieron firmas para el -célebre manifiesto de Costa y encontró alientos para su noble campaña -el malogrado apóstol de la europeización española. Persuadidos con -el «_solitario de Graus_» de que la prosperidad de nuestro país -estriba en la «_escuela y la despensa_», expusimos y contrastamos -reiteradamente los métodos de la pedagogía científica y las medidas -políticas encaminadas á desterrar, ó á limitar al menos, la -incultura de nuestras tierras y de nuestros cerebros. Allí, en fecha -recientísima, nos ha sobrecogido de horror y de asco, borrando las -últimas reliquias del optimismo juvenil, la horrenda guerra europea, -que no es, como se complacen en propalar espíritus candorosos -tocados de _abogadismo_ incurable, el conflicto por los mercados -ni la pugna entre dos concepciones antitéticas del Estado, sino -muy principalmente el fruto amargo del orgullo nacional, el choque -inevitable entre oligarquías militares todopoderosas, desvanecidas -por la soberbia y codiciosas de gloria y de dominio. Allí, en -suma, si á veces nos dejamos cautivar por el frívolo placer de la -divagación ó de la chismografía, supimos también elevarnos á menudo -sobre las pequeñas miserias de la vida, sentirnos cada vez más -humanos y más españoles, y avanzar algunos pasos por senderos de paz -y de amor hacia luminosos ideales... - - * * * * * - -Hora es ya de terminar esta larga digresión (que acaso habrá aliviado -al lector de la fastidiosa pero obligada narración de mis iniciativas -científicas de Barcelona) y de señalar brevemente la labor de -laboratorio efectuada en la Corte durante los años 1892 y 1893. - -¿Qué temas científicos me solicitaron? Fueron, entre otros menos -apremiantes, la _estructura de la retina de los peces y aves_, -singularmente de la _foseta central_; la organización del _Asta de -Ammon y corteza occipital del cerebro_, y, en fin, la disposición -del _gran simpático visceral_. Cediendo á un hábito inveterado en -mí, tales materias fueron investigadas casi simultáneamente. En -general, semejante promiscuidad es poco recomendable. Sin embargo, -en las ciencias naturales resulta, en ocasiones, útil desparramar -alternativamente la atención por dos ó más campos de investigación: -se aprovecha mejor el material de trabajo y rinden los métodos más -rica cosecha. Aunque parezca paradójico, dos ó tres temas de estudio -cansan menos que uno solo. Teclear insistentemente la misma cuerda, -acaba por ser doloroso. Además, durante la fiebre sagrada, cuando -se siente uno en vena de producir, conviene forzar la suerte, -acaparando, á ser posible, todos los billetes de la lotería. - -No tema el lector una exposición circunstanciada de mis trabajos -de 1892 y 1893 sobre las citadas materias. Concretareme á citar -solamente las adquisiciones científicas más salientes. - -1. Comencemos por la _retina_. Según recordará el lector, mis -exploraciones en tan cautivador dominio comenzaron en Barcelona. Mas -deseaba yo completar y consolidar mis hallazgos anteriores, abarcando -con mis observaciones toda la serie de los vertebrados; anhelaba, -sobre todo, atacar el problema estructural de la _fovea centralis_, -paraje retiniano de la máxima sensibilidad al color y de la suma -acuidad visual. Por fortuna, en Madrid no faltaba abundante material -de trabajo. Al efecto, entablé tratos con un alimañero profesional, -que me proveyó de _culebras_, _lagartos_, _mochuelos_, _cornejas_, -_lechuzas_, _gallipatos_, _salamandras_, _percas_, _truchas_, etc., -vivos. Y un buen amigo de Cádiz tuvo la amabilidad de enviarme -varios ejemplares del interesantísimo _camaleón_, la joya de los -reptiles, habitador constante de las dunas gaditanas. Con este -copioso material mi cartapacio llenóse de dibujos interesantes, y mis -notas rebosaban de pormenores descriptivos. Tan rica mies movióme -á adelantar una comunicación sobre la _retina de los peces_, que -se publicó, gracias á la bondad del sabio D. Ignacio Bolívar, en -los _Anales de la Sociedad de Historia Natural_[116], y á redactar -ulteriormente voluminosa monografía, aparecida en _La Cellule_[117], -reputada Revista biológica belga, ya citada en otro lugar. Esta -última Memoria, una de las más importantes brotadas de mi pluma, -resultó voluminoso libro que mereció, años después, los honores de -una traducción alemana[118]. - - [116] _Cajal_: La retina de los teleósteos y algunas - observaciones sobre la de los vertebrados inferiores. _Anales de - la Sociedad Española de Historia Natural_, tomo II, Junio de 1892. - - [117] _Cajal_: La Rétine des vertébrés. _La Cellule_, tomo IX. - 1892. - - [118] _Cajal_: Die Retina der Wirbelthiere. Traducción alemana - del Dr. R. Greeff. Wiesbaden, 1894. - -[Ilustración: Fig. 39.--Corte de la retina de la perca. Figura -semiesquemática destinada á mostrar los principales resultados de -mis investigaciones. --A, B, C, cauces específicos de la impresión -recogida por los bastoncitos; D, E, F, cauces de la excitación -recolectada por los conos; G, H, morfología de las células -horizontales; _a_, _i_, elementos especiales de la retina de los -peces.] - -Cumpliendo mi promesa de evitar prolijidades, sólo citaré, de entre -los hechos nuevos contenidos en la citada obra, aquellos que hoy, -leyendo en frío y teniendo presente la copiosa bibliografía aparecida -después, halagan más agradablemente mi vanidad de hombre de -laboratorio. - - _a_) Confirmación en la serie de los vertebrados, y muy - singularmente en los peces, cuyo modo de visión aseméjase mucho á - la de los mamíferos, de aquellos dos tipos de _células bipolares_ - hallados un año antes en la membrana visual de los mamíferos, - esto es: la célula colosal de ramaje exterior articulado con los - bastones, y la célula pequeña de dendritas discretas conexionadas - con los conos. En la figura 39, que copia una sección de la - retina de los peces teleósteos, destacan claramente ambos tipos - de _bipolares_. En ella aparecen también otros hallazgos menos - importantes. Ejemplo: el de un tipo celular especial de la _capa - de los granos internos_ (I) y el del axon de diversos tipos de - células horizontales (_a_, G, H). - - _b_) Desentrañamiento de la estructura de la _foseta central_ - de la retina de los reptiles y aves. Semejante estructura, poco - conocida hasta entonces á causa del limitado poder revelador - de los preparados comunes (cortes teñidos de hematoxilina, - soluciones de anilinas, etc.), surge clarísima en los cortes bien - impregnados por los métodos de Golgi y Ehrlich, á condición, - naturalmente, de utilizar, en vez del mono ó el hombre (únicos - mamíferos dotados de _foseta_), los pájaros y aves de rapiña - (jilguero, golondrina, cuervo, halcón, etcétera) ó el camaleón, - animales donde los citados recursos analíticos muéstranse, por - fortuna, singularmente propicios. - - Esta estructura especial aparece reproducida esquemáticamente en - la figura 40, F. Aparte la delgadez é inclinación notables de - su expansión central (disposición de antiguo conocida), nótese - cómo cada pie de estos corpúsculos visuales contrae articulación - individual con un solo minúsculo penacho ascendente de _célula - bipolar_ (_b_). Tan exquisita independencia de los cauces - visuales, mantiénese también en la _zona plexiforme interna_, - donde se advierte que cada arborización inferior de _bipolar de - cono_ entra exclusivamente en contacto con el doble ramaje de - un corpúsculo gangliónico (_tercera neurona_ visual) (C). Para - facilitar la comparación, á la izquierda de la misma figura - reproducimos los cauces visuales de las regiones periféricas de - la retina. Obsérvese cómo, en esta región, las articulaciones de - los conos con las bipolares no son individuales, sino colectivas - y bastante difusas y extensas (_c_); lo que explica perfectamente - la indistinción y vaguedad de las imágenes recogidas por dicho - territorio retiniano. Á mayor abundamiento, cada ganglionar - (C^2) recoge las impresiones transmitidas por varias bipolares - (_f_). Si, por ventura, las tres empalizadas neuronales de - la _fovea_ hubiéranse organizado según este plan, habríanse - frustrado enteramente los beneficios de la longitud y finura de - los conos, condiciones anatómicas decisivas, según es notorio, - del exquisito poder diferenciador de la _foseta_. He aquí una - nueva demostración de que la naturaleza procede siempre en sus - creaciones con arreglo á la economía más estricta y á la más - severa lógica. - -[Ilustración: Fig. 40.--Esquema de los cauces de conducción de la -impresión cromática en la retina de los pájaros. Á la derecha, -aparecen las vías de la foseta central, y á la izquierda, las -homónimas del resto de la retina. --A, conos; B, célula bipolar -para cono; C, corpúsculo ganglionar; _a_, células amacrinas; _b_, -articulación entre el cono y bipolar en la foseta; _c_, articulación -entre el cono y las bipolares en los territorios periféricos de la -retina; _d_, _f_, articulación entre una célula gangliónica y varias -bipolares.] - - _c_) Confirmación en la retina embrionaria de la evolución de - los neuroblastos, señalada por His, nosotros y v. Lenhossék en - la médula espinal, y exposición de una hipótesis encaminada á - explicar, ó al menos á hacer imaginable, el establecimiento - en el adulto de conexiones interneuronales específicas. De - esta concepción, llamada _teoría quimiotáctica neurotrópica_, - trataré oportunamente. Consignaré ahora solamente que, según - la referida hipótesis, se asigna al _cono de crecimiento_ del - axon embrionario la misma propiedad amiboidea atribuída á los - leucocitos. Á semejanza de estos elementos, que marchan hacia - los microbios orientándose por la dirección de las corrientes de - difusión de las _toxinas_, el _cono de crecimiento_, impresionado - por ciertas substancias estimulantes derramadas en el plasma - intersticial, marcha también, crece y se orienta hacia los - elementos productores de las mismas (corpúsculos musculares, - neuronas situadas en planos distintos de los centros, etc.), - acabando por establecer con ellos conexiones íntimas y estables. - Admitida la diversidad y especificidad de las fuentes de - _materias reclamos_ ó _quimiotácticas positivas_, esclarécese - no sólo el automatismo de la asociación interneuronal ó entre - neuronas y elementos extranerviosos (por ejemplo, con las _fibras - musculares_), sino el hecho sorprendente de que semejantes - alianzas dinámicas se establezcan sin errores, no dándose jamás - el caso de que un corpúsculo muscular, por ejemplo, carezca de - terminación nerviosa adecuada ni de que una arborización terminal - axónica esté privada de conexión celular específica. - -2. Otro de los temas en cuya elucidación puse toda mi atención, -fué la estructura del _asta de Ammon_, el centro asociativo más -antiguo del cerebro, el almacén de los recuerdos olfativos y de las -reacciones motrices correspondientes. - -Ha dicho B. Croce «que toda obra científica es también una obra de -arte», afirmación afín del pensamiento, tantas veces repetido, de -que «la naturaleza es la obra de un artista divino». Y esta hermosura -no toca solamente al orden intelectual, á la exquisita adecuación -entre los medios y los fines; en las ciencias naturales reviste á -menudo formas plásticas admirables, según dejamos notado en capítulos -anteriores. De donde resulta que, por pobre é incompleta que sea la -visión objetiva del científico, siempre conservará un reflejo de la -belleza natural. Y aún podría afirmarse que los elementos ilógicos y -antiestéticos contenidos en la concepción científica de un fenómeno -implican necesariamente error ó incompresión ideal del copista. - -[Ilustración: Fig. 41.--Esquema de la arquitectura del asta de Ammon -y _fascia dentata_, tal como aparece en los cortes transversales; -en esta figura se han reproducido los principales tipos neuronales -descritos por Golgi y Sala. --A, asta de Ammon; B, cuerpo abollonado -ó _fascia dentata_; D, subículo; C, fimbria; _a_, pirámide superior; -_b_, pirámide de la región inferior.] - -Mas, dejando á un lado este linaje de consideraciones, recordaré que -uno de los estímulos que me llevaron á escudriñar el _asta de Ammon_ -y _fascia dentata_, fué la elegante arquitectura ofrecida por las -células y estratos de estos centros, revelada por el ilustre Golgi -en su obra magistral[119]. Adornan, en efecto, al _asta de Ammon_ -y _cuerpo abollonado_, muchos rasgos de la sencilla belleza de la -corteza cerebelosa. Sus células piramidales, comparables á plantas de -jardín --algo así como series de jacintos--, alinéanse en setos vivos -que dibujan curvas graciosas. El examen de la figura 41 dará alguna -idea de esta graciosa estratificación de las neuronas ammónicas. -Inútil es notar que, aprovechando el privilegio de primer ocupante, -el célebre investigador de Pavía hubo de recoger los datos anatómicos -más valiosos respecto á la forma y disposición celulares de los -mencionados órganos nerviosos. Y la obra del maestro fué completada -en algunos puntos por sus discípulos Sala y Lugaro, así como por -Schäffer, histólogo alemán. - - [119] _C. Golgi_: Sulla minuta anatomia degli organi centrali del - sistema nervoso. Milano, 1886. - -[Ilustración: Fig. 42.--Esquema destinado á presentar la conexión -establecida entre el axon de los granos de la _fascia dentata_ y las -gruesas pirámides del asta de Ammon (región inferior de ésta). --A, -capa molecular de la _fascia dentata_; B, axon de los granos; C, -pirámides grandes; D, fimbria; _c_, _b_, fibras aferentes llegadas de -los centros olfativos secundarios; _a_, axon. Las flechas señalan la -dirección de las corrientes.] - -Sin embargo, quedaba aún mucho filón virgen para los trabajadores de -refresco. Era, sobre todo, indispensable explorar los _corpúsculos -de axon corto_, insuficientemente estudiados por los susodichos -sabios, y urgía además abordar el problema de las _conexiones -interneuronales_, estableciendo en lo posible las vías recorridas -por los impulsos sensoriales ó aferentes, tarea interesante apenas -desflorada por los sabios de la escuela italiana. - -Tales fueron los objetivos perseguidos por mí durante el año 1892, -creo que con alguna fortuna. Los resultados obtenidos motivaron -la redacción de extensa monografía, publicada primeramente en los -_Anales de la Sociedad Española de Historia Natural_[120]. En el -mismo año, mi trabajo mereció la honra inestimable de ser traducido -al alemán por el ilustre Kölliker, para su reputada Revista: -_Zeitschrift f. wissensch. Zoologie_[121]. - - [120] _S. Ramón y Cajal_: Estructura del asta de Ammon y _fascia - dentata_. _Anales de la Sociedad Española de Historia Natural_, - tomo XXII, 1893. - - [121] Esta traducción lleva por título: «Beiträge zur feineren - Anatomie des grossen Hirns. I. Über die feinere Struktur des - Ammonshornes. _Zeitschrift f. wissensch. Zoologie._ Bd. LVI, - 1893. Más adelante, el histólogo de Würzburgo confirmó, en - trabajo especial, casi todos nuestros hallazgos. - -Como hechos interesantes, fruto de propias pesquisas, mencionamos los -siguientes: - - 1.º Demostración de que el axon de los granos de la _fascia - dentata_ emite, durante todo su trayecto por la zona de las - pirámides grandes, un sistema de rosáceas ó de excrecencias - colaterales que se articulan con ciertos golfos y desigualdades - características del tallo radial de las citadas células. En la - figura 42, B, mostramos muy esquemáticamente (se ha prescindido - de casi todos los elementos) esta interesante conexión entre los - _granos_ y las _pirámides gigantes_. - - 2.º Hallazgo por debajo de la _zona de los granos_ (_fascia - dentata_) de varios tipos de corpúsculos piramidales cuyo axon - corto ascendente constituye, ramificándose, elegantes y tupidas - cestas envolventes del soma y tallos de los granos (véase la - fig. 43, B, C, donde aparece también otro elemento, cuyo axon se - ramifica en el espesor de la capa molecular) (A). - -[Ilustración: Fig. 43.--Figura semiesquemática donde reproducimos -nuestros principales hallazgos en la _fascia dentata_. --A, célula -de axon ascendente; B y C, pirámides cuyo axon (_a_) se termina, -mediante nidos ó cestas (_e_), que rodean el cuerpo de los granos; -D, zona molecular; F, capa de los granos; E, zona plexiforme; _e_, -cestas. - -_Nota._--La región copiada en la presente figura corresponde al -pequeño cuadrado trazado en el grabado precedente.] - - 3.º Encuentro en el asta de Ammon (región superior del _stratum - oriens_) de multitud de neuronas de axon corto, cuyas ramas - nerviosas generan también nidos complicados en torno del soma de - las pirámides. En la figura 44, A, B, C, D, mostramos las dos - principales variedades de corpúsculos de esta clase. - -[Ilustración: Fig. 44.--Mis principales hallazgos en el asta de Ammon -(región superior), mostrados esquemáticamente.-- A, B, neuronas cuyo -axon ascendente se descompone en ramas arciformes, formadoras de -nidos para los somas más profundos de la capa de las pirámides.-- D, -C, neuronas de axon tangencial constructores de nidos destinados á -los cuerpos de las neuronas piramidales más superficiales; E, célula -de axon ascendente (_a_); F, K, G, células de axon corto distribuído -por el _stratum radiatum_; J, H, pirámides dislocadas cortas. La -figura actual corresponde al cuadrado grande del esquema de la página -250.] - - 4.º Señalamiento, por primera vez, de las ramas colaterales de - la substancia blanca y de las fibras terminales llegadas del - _Alveus_, ó conductores arborizados en las zonas plexiformes del - asta de Ammon y _fascia dentata_ (fig. 44, _b_). - - 5.º Encuentro en el _stratum radiatum_ de numerosas células de - axon corto (fig. 44, F, G), así como algunas pirámides dislocadas - (figura 44, H, J). - - 6.º Determinación de las variantes morfológicas que separan las - pirámides de la región inferior de la constitutiva de la superior - del asta de Ammon. Caracterízanse estas últimas por exhibir - tallo liso; mientras que las primeras muéstranlo erizado de - excrecencias verrugosas para conexionarse con las rosáceas del - axon de los granos. - - 7.º Descripción de la neuroglia de dichos órganos. - - 8.º Análisis detallado de los plexos nerviosos de los mismos y, - en fin, estudio estructural del _subiculum_, etc. - - El citado folleto contiene, además, un estudio de la fina - anatomía de la _corteza esfenoidal_ del cerebro de los pequeños - mamíferos. - -[Ilustración: Fig. 45.--Tipo especial de neurona multipolar exenta -de cilindro-eje, que habita en torno de los ganglios de Auerbach -y Meissner, entre las capas de fibras musculares y circulares del -intestino, en la túnica externa de las arterias, y en fin, allí donde -existe tejido muscular de fibra lisa.] - -3. Nuestra exploración acerca del gran simpático intestinal tuvo -menos importancia[122]. Encierra, sin embargo, bastantes hechos -nuevos, entre los cuales citaremos: - - [122] _Cajal_: Los ganglios y plexos nerviosos del intestino de - los mamíferos, etc., con 13 grabados. Madrid, Noviembre de 1893. - - _a_) El hallazgo, en los ganglios de Meissner y Auerbach, de - ciertas células estrelladas de largas expansiones, las cuales - ingresan en los haces del plexo de igual nombre (confirmado por - Dogiel, Lavilla y Kölliker). - - _b_) Descubrimiento de una variedad especial de células - estrelladas pequeñas, yacentes en las mallas de dichos plexos - y entre las capas de fibras musculares (confirmado por - Dogiel, Lavilla y Kölliker) y caracterizadas por su carencia - de cilindro-eje (fig. 45). Estos elementos fueron también - demostrados en la rana por el método de Ehrlich[123]. - - [123] _Cajal_: Nota sobre el plexo de Auerbach de la rana. - Barcelona, Febrero de 1892. - - _c_) La presencia de colaterales nacidas de las fibras de paso de - los ganglios y terminadas por arborizaciones libres en torno de - las células de éstos (confirmado por Dogiel). - -[Ilustración: Fig. 46.--Plexos de neuronas asteriformes, generadoras -de plexos en la zona glandular del intestino (B) y en el interior de -las vellosidades (A).] - - _d_) La existencia de corpúsculos nerviosos especiales entre las - glándulas y en el espesor de las vellosidades, etc., etc. (fig. - 46). - - _e_) Análisis de las terminaciones nerviosas en las fibras lisas. - - _f_) Impregnación de las glándulas intestinales y de las - fibrillas nerviosas de las vellosidades, etc., etc. - -En el año de 1893 publicamos todavía otros trabajos de menor cuantía -referentes á la _corteza cerebral occipital_ de los pequeños -mamíferos[124], y á los _tumores malignos_ del hígado[125]. En fin, -dimos á la estampa nuevas observaciones sobre la estructura de la -_médula espinal_ y _gran simpático_[126]. - - [124] _Cajal_: Estructura de la corteza occipital de los pequeños - mamíferos. _Anales de la Sociedad Española de Historia Natural_, - tomo II, 1893, con cuatro grabados. - - [125] _Cajal_: Adenoma primitivo del hígado. _Revista de Ciencias - Médicas de Barcelona_, 10 de Mayo de 1893. - - [126] _Cajal_: Pequeñas adiciones á nuestros trabajos sobre la - médula y gran simpático general. Madrid, Noviembre de 1893. - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO XII - - La _Sociedad Real_ de Londres me encarga la _Croonian Lecture_. - -- Mi conferencia ante dicha Sociedad. -- Banquetes oficiales y - otros agasajos. -- Visita á los Institutos científicos de Londres - y gira á las Universidades de Cambridge y Oxford. -- Se me nombra - Doctor en Ciencias, _honoris causa_. -- Impresión personal acerca - de la ciencia inglesa y la organización de sus Centros docentes. - - -Allá por Febrero de 1894 llegó á mis manos una comunicación del Dr. -Foster, Secretario de la _Sociedad Real_ de Londres, invitándome, por -acuerdo de tan ilustre Corporación, á pronunciar el discurso llamado -_Croonian Lecture_. Tratábase de una conferencia sobre asuntos -biológicos, remunerada con 50 libras esterlinas, é instituída por -cierto sabio inglés con la mira de traer á Londres á un investigador -nacional ó extranjero, autor de algún descubrimiento señalado. -Prácticas en todo, las Corporaciones científicas inglesas, no -se satisfacen con estimular de lejos la investigación personal, -adjudicando al conquistador de una nueva verdad el diploma honorífico -de rúbrica; desean, además, conocer al autor, oir de sus labios la -exposición de sus trabajos y, sobre todo, examinar y comprobar _de -visu_ los métodos de indagación con ayuda de los cuales el hecho -nuevo fué descubierto. Respondiendo á finalidad tan discretamente -utilitaria, las Academias inglesas han creado muchos premios, todos -debidos á iniciativa particular. - -El acuerdo de la referida _Sociedad Real_ cogióme de sorpresa. Estaba -en realidad confundido y avergonzado por la lisonjera invitación, -dudando entre aceptarla de plano ó declinarla cortésmente, temeroso -de no corresponder de modo decoroso á la honra que se me dispensaba. -En disculpa de mis vacilaciones, importa notar que la _Real Sociedad -de Londres_ constituye la Institución científica más importante de -la Gran Bretaña y acaso de todo el mundo. Á ella han pertenecido los -sabios y pensadores más ilustres de Inglaterra. Para un profesor -francés ó alemán merecer el título de _Fellow_ de tan prestigiosa -Institución, poder añadir en las tarjetas las codiciadas iniciales -F. R. S., representa suprema aspiración, de muy pocos satisfecha. -Además, la _Croonian Lecture_ había sido siempre encomendada á -investigadores de primera fuerza, entre los cuales recuerdo ahora -al ilustre Kölliker[127]. En fin, para colmo de contrariedad, una -de mis hijas cayó, por aquellos días, enferma de bastante cuidado, -y mi instinto de padre se inquietaba, resistiéndose á abandonar -á la paciente, no obstante los alentadores vaticinios que, para -tranquilizarme, hacía el Dr. Hernando, médico de cabecera y amigo -generoso de mi familia, según dejo dicho páginas atrás. - - [127] Por carta del profesor de Würzburgo, se me informaba - amablemente del carácter de la ceremonia, y se me aconsejaba - imprimir á mi oración un giro esencialmente fisiológico. El - ilustre Kölliker había pronunciado la _Croonian Lecture_ en Mayo - de 1862; en ella disertó acerca de las «Terminaciones nerviosas - en los músculos». - -Las piadosas seguridades del compañero, la entereza de mi mujer -que me aconsejaba aceptar á todo trance la invitación, una carta -sumamente agradable de M. Foster y otra no menos halagadora del -profesor Ch. Sherrington, acabaron por decidirme. Este último -reclamaba amablemente, á título de neurólogo, el derecho de -hospedarme en su casa, á lo que me instó vivamente también el -Secretario de la _Sociedad Real_. - -Comencé, pues, en medio de mis inquietudes, á redactar en francés -la Conferencia, pues no dominaba el inglés lo bastante para -expresarme decorosamente en este idioma; reuní después mis mejores -preparaciones del _cerebelo_, _médula espinal_, _retina_, _cerebro_, -_bulbo olfatorio_, etc., y previa licencia de mis superiores -jerárquicos, emprendí el viaje á Inglaterra. Al pasar por París, -saludé cordialmente á mi ilustre amigo Mr. Matías Duval y tuve el -gusto de conocer personalmente á mi traductor, el Dr. Léon Azoulay, -quien, lleno de bondad, revisó y corrigió el dudoso francés de mis -cuartillas. En fin, arribado á Londres, púseme á disposición de la -_Sociedad Real_. - -Como me anunció ya el simpático Secretario de dicha Academia, -la hospitalidad que merecí de Ch. Sherrington y de su admirable -compañera fué agradabilísima y llena de atenciones y finezas. No -fué menos benévola y cordial la acogida dispensada al modesto -investigador español por Mr. Foster y otros ilustres miembros de la -consabida Sociedad, entre los cuales recuerdo á Mr. Schäfer, á M. -Klein, á Bourdon-Sanderson, á Horsley, á Mott y, en fin, al eximio -Presidente Sir W. Thomson (Lord _Kelvin_), descubridor, según es -notorio, de la telegrafía transatlántica, y uno de los hombres más -campechanos, sencillos y modestos que he conocido. Á la verdad, la -llaneza y cordialidad de trato de aquellos sabios, los más eminentes -de Inglaterra; su total ausencia de empaque y de orgullo profesional; -la placidez y alegría de sus pláticas privadas, en contraste con la -elevación y profundidad de su obra científica, teníanme embobado. - -En su hidalga generosidad, Mr. Sherrington, á la sazón profesor de -Fisiología en una de las Facultades de Medicina de Londres (creo -que en el _Bartholomew’s Hospital_), tuvo empeño, no solamente en -agasajarme y guiarme al través de la formidable Babel inglesa, -sino en prestarme eficaz y directo concurso en la preparación de -mi Conferencia. Á este propósito, efectuó con los preparados más -demostrativos de mi colección, soberbias microfotografías, destinadas -á la proyección, amén de proporcionarme todo lo necesario para -dibujar en colores varios esquemas de gran tamaño. - -Con tales elementos demostrativos, la lección resultó, á despecho de -mi emoción, bastante clara y persuasiva. Si no falla mi memoria, fué -pronunciada el 8 de Marzo, en el palacio llamado _Burlington House_, -casa social de la Sociedad Real. Comprendió mi discurso lo más -fundamental de mis pesquisas en orden á la morfología y conexiones -de las células nerviosas de la médula espinal, ganglios, cerebelo, -retina, bulbo olfatorio, etc. Y para ponerme á tono con el auditorio, -donde predominaban fisiólogos y médicos, y satisfacer al mismo -tiempo el gusto inglés, que exige á cada cosa un valor práctico ó -doctrinal, terminé mi oración desprendiendo de los hechos expuestos -algunas interpretaciones fisiológicas y aun psicológicas más ó menos -verosímiles[128]. De ellas trataré en otro lugar. - - [128] Esta conferencia fué publicada con el título de «La fine - structure des centres nerveux», en _Proceedings of the Royal - Society_, vol. 55, 1894. Contiene muchos grabados, copias de - los esquemas utilizados para la lección dada ante la _Sociedad - Real_. La Prensa inglesa dió también cuenta de ella, publicando - extractos bastante precisos. El lector curioso podrá consultar, - entre otras Revistas, _The Ilustrated London News_ de 7 de Abril - de 1894. - -Mencionemos un detalle que tiene su valor. Para no perder la -hilación del discurso, cada oyente tenía en las manos, según -costumbre inglesa, un resumen impreso de lo más importante de aquél. -Ni debo olvidar otra particularidad reveladora de la exquisita -cortesía anglo-sajona: sobre el estrado presidencial, ocupado por -Lord Kelvin y varias autoridades académicas, flameaban entrelazadas -las banderas inglesa y española. - -Terminado el acto, fuí calurosamente felicitado. Entre los que -estrecharon efusivamente mi mano, reconocí con satisfacción al -ministro de España, D. Cipriano del Mazo, acompañado del Secretario, -del simpático hijo de D. Facundo Riaño, agregado entonces de -Embajada, y de algunos más representantes distinguidos de la colonia -española. Fué un día de grata y noble emoción, de los que viven en la -memoria asociados al dulce sentimiento de la patria. - -Sucediéronse luego en serie ininterrumpida numerosos agasajos, -donde se puso de realce la afectuosa esplendidez de la hospitalidad -anglo-sajona. Imposible fuera recordar todas las invitaciones -recibidas y los banquetes celebrados. - -Mención particular merece, sin embargo, el banquete de la Sociedad -Real, al cual asistieron muchos invitados llegados de Cambridge y -Oxford. Á la hora del _champagne_, brindóse calurosamente en honor -de las ciencias inglesa y española, y se hicieron votos por la -confraternidad cordial é intelectual de ambas naciones. Recuerdo -todavía parte del elocuente discurso de Mr. Foster, orador agudo y -ocurrente, que sazonaba sus frases con esa fina sal del _humour_ -anglo-sajón, casi desconocida entre nosotros. Dijo, entre otras cosas -halagadoras para España y para mí, «que gracias á mis trabajos, -el bosque impenetrable del sistema nervioso se había convertido -en parque regular y deleitoso, y que mis investigaciones habían -establecido _colaterales de conexión_ y _placas motrices_ entre -las almas de España y de Inglaterra, antes apartadas por siglos de -incomprensión y desvío.» - -Más íntimo y menos solemne fué el banquete celebrado en casa del Dr. -Paget, donde tuve el gusto de conocer á los neurólogos y médicos más -famosos de la capital inglesa. - -Recuerdo asimismo la deliciosa gira al _cottage_ de mi amigo el -Dr. Schäfer, profesor de Fisiología é Histología de una de las -Facultades médicas de Londres. En esta quinta, rodeada de praderas y -bosquecillos, que animaban el juego de los niños y la voz autoritaria -de las _nurses_, tuve la primera visión de la holgura, comodidad -y elegancia del _home_ inglés, así como del decoro con que en la -opulenta Albión viven los sabios y educan á sus hijos. - -Ingrato fuera en este momento omitir la fiesta familiar y el -espléndido banquete celebrados en la Embajada española, con -asistencia de lo más distinguido de la colonia (figuraba entre los -invitados el sabio y venerable Gayangos). Llegada la hora de los -brindis, el anfitrión, D. Cipriano del Mazo, después de encomiar -hasta la paradoja mis escasos merecimientos, entonó un cántico -elocuentísimo á la ciencia y filosofía hispanas. Sus vibrantes y -sentidas palabras nos conmovieron á todos, y á mí, especialmente, que -apenas tuve la serenidad suficiente para agradecer sus elogios[129]. - - [129] Entre otras frases, hiperbólicamente corteses, recuerdo - ruboroso la siguiente: «En mis repetidos viajes por el mundo, - tres veces he sido vivamente impresionado: una, en presencia - de las cataratas del Niágara; otra, en Roma, contemplando el - Coliseo, y otra, oyendo la conferencia de Cajal ante la Sociedad - Real.» - -Claro es que, terminados recepciones y banquetes, dediqué algunos -días á admirar las curiosidades y bellezas de la estupenda capital -inglesa: sus suntuosos y artísticos monumentos, el puerto y los -muelles del Támesis, el _Museo británico_, la _Ciudad de Cristal_, -los parques incomparables, etc. No sin viva emoción contemplé en -Westminster la estatua de Newton y el sepulcro de Darwin. - -Excusado es decir que, aprovechando los buenos oficios de mi huésped, -que se desvivía por complacerme, giré también visitas instructivas á -las principales Instituciones docentes de la ciudad, entre otras, al -_King’s College Hospital_, al _Bartholomew’s Hospital_, al _London -Hospital_, Centros todos de enseñanza médica, al _Royal College of -Surgeons_, en fin, á la _Royal Medical and Chirurgical Society_. -Sin embargo, lo que más atrajo mi atención fueron los laboratorios. -En ellos tuve la fortuna de presenciar experimentos fisiológicos -de Ferrier, de Horsley y de Mott, y de examinar las preparaciones -histológicas de Schäfer y de Sherrington. Á este propósito no holgará -dar algunos detalles: - -En los laboratorios ingleses estaba entonces muy en boga aplicar -el método de las _degeneraciones secundarias_, asociado á la -llamada _coloración_ de Marchi (teñido de las piezas nerviosas en -ácido ósmico, etc.). Este proceder, que empleaban con la mira de -precisar el origen y curso de las principales vías que asocian el -cerebro y cerebelo con el bulbo y médula espinal, exige, según -es sabido, como condición previa, la ejecución de arriesgadas y -difíciles vivisecciones en monos ó perros. Una de las practicadas -por el profesor Ferrier en el macaco, impresionóme profundamente, -así por la maestría de la manipulación como por la brillantez del -resultado: tratábase de la extirpación total de ambos lóbulos -occipitales del cerebro. Gracias á la habilidad incomparable del -operador y á las exquisitas asepsia y hemostasia logradas, el animal -sobrevivió á tan radical mutilación y fué posible explorar, en su -día, las degeneraciones secundarias sobrevenidas. Verdad es que los -fisiólogos ingleses y particularmente Ferrier, el sabio eminente que -comparte con Hirtzig y Munk el descubrimiento de las _localizaciones -cerebrales_, son prodigiosos experimentadores. - -Cuando un profesor extranjero de cierta notoriedad viaja por -Inglaterra y se pone al habla con sus sabios, es de rigor convidarle -á visitar las prestigiosas é históricas Universidades de Cambridge -y Oxford, donde, según es notorio, se adoctrinan la juventud dorada -y la aristocracia intelectual de la raza anglo-sajona. Y si el -forastero distinguido ha sido designado además para la _Croonian -Lecture_ ó ha sido agraciado con alguna otra merced académica, -entonces suele proponérsele el honor de conferirle en Oxford ó en -Cambridge, según los estudios del candidato, el grado de Doctor en -Ciencias, _honoris causa_, ceremonia académica que se celebra con -gran solemnidad. - -Tal me ocurrió á mí. Ya desde los primeros días de mi estancia -en Londres recibí atentas misivas del _Vice chancellor_ de la -Universidad de Cambridge y del infatigable Secretario M. Foster (que -pertenecía al Claustro de dicho Centro), requiriéndome amablemente -para que aceptase honor tan señalado. - -Á este propósito, varios profesores, entre ellos el citado Secretario -de la _Sociedad Real_, me condujeron á la histórica ciudad del Cam, -alojándome en un espléndido pabellón del _King’s College_. Y después -de descansar un día visitando y admirando la estupenda capilla gótica -del colegio, sus excelentes laboratorios, amplias aulas, riquísimas -colecciones, extensos campos de juego dilatados por ambas márgenes -del río, etc., etc., llegó la hora de la solemne fiesta académica. - -Celebróse, si mal no recuerdo, el 5 de Marzo, días antes de mi -Conferencia de la _Sociedad Real_, en el magnífico salón de actos del -_Senate House_. Conocida la devoción inglesa por la tradición, ocioso -parece advertir que la ceremonia se desarrolló con arreglo á los más -rancios cánones. Á ella asistieron el V. Canciller, las autoridades -locales y académicas, el claustro de Doctores y muchos internos de -los colegios aristocráticos adscritos á la Universidad. Maestros y -alumnos vistieron los tradicionales trajes de doctor, consistentes en -una especie de toga ú hopalanda roja y un birrete especial, en cuya -cúspide sobresale apéndice piramidal de base cuadrada. - -Rindiendo á su vez homenaje á la costumbre, el candidato, un poco -azorado, vistió también la original indumentaria. Hubo música de -Beethoven y discurso latino del _orator_, á estilo medioeval[130]. -Acabado el discurso de ritual, el Vicecanciller, dirigiéndose -al candidato, declaró que, atendiendo á sus merecimientos, la -Universidad le otorgaba el _Grado de doctor en Ciencias_. Durante el -acto hube de estampar mi firma --con pluma de ave, para no romper ni -aun en cosa nimia los usos tradicionales-- en el gran libro de honor -donde figuraban los nombres de todos los graduados _ad honorem_. Y, -en fin, acabada la solemnidad académica, celebróse un gran banquete -en el _King’s College_, seguido un día después de una comida íntima -y familiar en el precioso hotel que extramuros de la villa poseía el -Dr. Foster. - - [130] He aquí la curiosa oración del _orator_ oficial, que se - repartió impresa durante la ceremonia. Contiene algunos datos - biográficos que hube de facilitar yo mismo para este efecto. - - Hodie laudis genus novum libenter auspicati, Hispanae gentis - civem nunc primum salutamus. Salutamus virum de physiologiae - scientia optime meritum, qui inter flumen Hiberum montesque - Pyrenaeos duo et quadraginta abhinc annos natus et fluminis - eiusdem in ripa Caesaraugustae educatus, primum ibidem, deinde - Valentiae, deinceps Barcelonae munere Academico functus, tot - honorum spatio feliciter decurso, nunc denique in urbe, quod - gentis totius caput est, histologiae scientiam praeclare - profitetur. Fere decem abhinc annos professoris munus Valentiae - auspicatus, fore auguratus est, ut intra annos decem studiorum - suorum in honorem etiam inter exteras gentes nomem suum - notesceret. Non fefellit augurium; etenim nuper etiam nostras ad - oras a Societate Regia Londinensi honoris causa vocatus, muneri - oratorio, virorum insignium nominibus iampridem ornato, in hunc - annum destinatus est. Omitto opera eius maiora de histologia - et de anatomia conscripta; praetereo etiam opuscula eiusdem - quadraginta intra lustra duo in lucem missa; haec enim omnia ad - ipsa scientiae penetralia pertinent. Quid vero dicam de artificio - pulcherrimo quo primum auri, deinde argenti ope, in corpore - humano fila quaedam tenuissima sensibus motibusque ministrantia - per ambages suas inextricabiles aliquatenus explorari poterant? - In artificio illo argenti usum, inter Italos olim inventum, inter - Hispanos ab hoc viro in melius mutatum et ad exitum feliciorem - perductum esse constat. Si poeta quidam Romanus regione in eadem - penitus, si Valerius Martialis, inquam, qui expertus didicit fere - nihil in vita sine argento posse perfici, hodie ipse adesset, - procul dubio popularem suum verbis suis paululum mutatis non sine - superbia appellaret:-- - - «Vir Celtiberis non tacende gentibus - Nostraeque laus Hispaniae,... - Te _nostri Hiberi ripa_ gloriabitur, - Nec me tacebit Bilbilis»[131]. - - Duco ad vos virum et in Hispania et inter exteras gentes laudem - meritu adeptum, histologiae professorem insignem, SANTIAGO RAMÓN - Y CAJAL. - - [131] Martial, i 49, 1-2; 61, 11-12. - -De mi visita á Oxford, la admirable ciudad gótica, inestimable -joya medioeval, donde cada casa es un relicario histórico y cada -colegio compite en riqueza y grandiosidad con una mansión real, -sólo diré que, ante tantas maravillas, estaba como embelesado. -¡Qué Bibliotecas, qué Museos, qué Capillas góticas, qué amplitud, -riqueza y comodidad en las habitaciones destinadas á los colegiales! -En parangón del _King’s College_, filigrana del renacimiento, del -_Baliol College_, del _Corpus Christi College_ y del _Magdalen -College_, exquisitos modelos del estilo gótico, ó del grandioso -_John’s College_, medio oculto entre cortinas de yedra, etcétera, el -mejor de nuestros edificios docentes oficiales semeja destartalado -y sórdido caserón. Huelga expresar que fuí muy atendido por los -profesores, y singularmente por el sabio Bourdon-Sanderson. Acerca -de este maestro, me es grato expresar que tan encantado quedé de la -actividad y sabia organización de su laboratorio de Fisiología, como -de sus talentos y demás prendas personales. - -Para evitar enfadosas prolijidades, omito la narración de otras -muchas cosas que, tanto en Oxford como en Cambridge, excitaron mi -admiración ó despertaron mi interés. Mencionaré no más dos fiestas de -carácter docente, de que guardo grato recuerdo. - -Como obsequio á los profesores de Fisiología forasteros congregados -en Cambridge, con ocasión de la citada solemnidad, el sabio Langley, -que ha ilustrado su nombre con importantes descubrimientos relativos -á la actividad del _Gran simpático_, invitónos á presenciar uno -de sus favoritos experimentos. Tratábase de un gato envenenado -con nicotina, en el cual, con insuperable habilidad, había dicho -profesor puesto al descubierto casi todos los ganglios de la cadena -simpática de un lado. Estos ganglios, no obstante su pequeñez, -mostrábanse clarísimos, limpios de sangre y libres de las vísceras -torácicas y abdominales, que habían sido pulcramente, y sin daño de -su integridad, apartadas lateralmente y sujetas con pinzas y cordones -asépticos. El cómo, después de tan formidable traumatismo, latía -todavía el corazón y se conservaban casi íntegras todas las funciones -vitales del animal, constituye para mí misterio impenetrable. Aplicó -á seguida la excitación farádica á los ganglios (lo que equivale -prácticamente á estimular aisladamente las fibras simpáticas, porque -la cocaína paraliza el cuerpo de las células nerviosas), y la -contracción de los músculos lisos de los pelos (_arrectores pili_), -desarrollada en fajas cutáneas ó anillos regulares y sucesivos, -demostró elegantemente, no sólo que cada ganglio inerva un área -especial periférica, sino que esta zona cutánea tiene significación -metamérica, á semejanza de las áreas de distribución de los ganglios -sensitivos. - -Á la otra fiesta, igualmente instructiva, aunque de índole mundana -y social, asistí por feliz casualidad. Acertó por aquellos días -á celebrarse en Cambridge lo que allí se llama una _conversación -científica_, especie de tertulia interuniversitaria, destinada -á la exposición popular de los descubrimientos efectuados por -los profesores ingleses y á promover entre ellos ese espíritu -de solidaridad intelectual que tanto se echa de menos entre -los investigadores de las naciones latinas. Á este propósito, -congregáronse en un gran salón del _King’s College_ profesores -llegados de todos los centros científicos del Reino Unido, -acompañados de sus familias y de numerosos invitados. Antes de -la sesión, cada investigador dispuso en una mesa el instrumental -necesario para sus demostraciones. Los histólogos y embriólogos -aportaron sus preparaciones microscópicas; los físicos, sus -recientes invenciones científicas; los químicos, muestras de las -substancias descubiertas y esquemas del mecanismo de su producción; -los bacteriólogos, cultivos de las nuevas especies microbianas y -preparaciones de los gérmenes patógenos; los astrónomos, dibujos -y fotografías --singularmente espectrales-- de los astros, etc. -De esta suerte, los sabios, además de conocerse personalmente, -participan de las inquietudes espirituales de sus colegas y ayúdanse -recíprocamente en la resolución de los problemas de actualidad. -En cuanto al público lego, así como á los alumnos, reciben el -inestimable beneficio de una ciencia fresca, viva, variada y -doblemente sugestiva, por llevar consigo el incentivo de la novedad -y ser declarada por la palabra autorizada, cálida y entusiasta de -su creador. Añadamos todavía que, terminadas las demostraciones -científicas, hízose un poco de música, acabando la sesión á beneficio -de la gente moza, que se entregó á las delicias del baile. - -Aunque el tema es harto conocido y sobre él se han escrito -muchos libros, quisiera decir algo acerca de las Instituciones -universitarias inglesas y de sus frutos docentes. Á la verdad, un mes -de estudios apresurados y superficiales, durante cuyo tiempo vime -obligado, por imperio de las circunstancias, á poner más atención en -la exposición de trabajos propios que en la apreciación de la obra -ajena, no me permiten formular un juicio firme y documentado. Me -limitaré á mera impresión personal, basada parte en lo que ví y parte -en las manifestaciones de profesores conocedores del problema de la -enseñanza superior. - -Mi opinión podría sintetizarse en esta frase: en Inglaterra las -Instituciones docentes hállanse admirablemente organizadas para -fabricar _hombres_, pero no para forjar _sabios_. Y, sin embargo -el sabio abunda y alcanza, á menudo, las más altas cimas de -la originalidad genial. Pero en dicha nación, los científicos -y pensadores más eminentes deben poco á la Universidad: son -temperamentos privilegiados que se abren camino, á pesar de la -deficiente é incompleta organización de los Centros docentes. -Porque el investigador no representa aquí, como en Alemania, el -producto directo de la Escuela, sino el fruto indirecto del cultivo -de la personalidad y del robustecimiento de todas las energías -del espíritu. Con algunas restricciones, cabría afirmar que en el -país teutón la organización docente suple al hombre, mientras que -en Inglaterra el hombre suple á la organización. Falta saber si, -tratándose de una raza tan admirablemente dotada como la inglesa, -no rendiría aún mejores frutos el método alemán de instruir mucho -educando poco, que el método anglo-sajón de educar mucho y de -instruir sobriamente. Acaso está el ideal, como muchos piensan, en un -perfecto equilibrio entre ambos tipos culturales. - -Que las Universidades y Colegios mayores ingleses, con su carácter -de Instituciones privadas, su plena libertad de programas, su -potestad de escoger maestros hasta entre los desprovistos de título -profesional, y su estrecha sujeción á las demandas esencialmente -utilitarias de la clientela, etc., dejan algo que desear en punto -á la función de formar investigadores, confiésanlo paladinamente -los mismos maestros ingleses, muchos de los cuales debieron -refinar su adaptación técnica y su instrucción teórica en las más -renombradas Escuelas oficiales alemanas. Algunos de ellos hiciéronme -notar chocantes deficiencias. En efecto, al ojear los programas -de estudios de algunas Facultades médicas, noté con sorpresa -que en la mayoría de ellas toda la labor docente se inspira en -el _practicismo_ y el _profesionalismo_, hasta el punto de que -importantes disciplinas teóricas incluídas en el plan de estudios de -las Universidades francesas, alemanas, italianas y hasta españolas, -faltan por completo ó se les consagra insignificante atención. Á -esta causa hay que atribuir la escasez relativa de histólogos, -anatomo-patólogos, embriólogos y bacteriólogos de Inglaterra por -comparación con Alemania ó Francia. Semejante estado de cosas tiende, -sin embargo, á desaparecer. Nos consta que, durante los últimos -años, se han colmado muchas lagunas en los cuadros de enseñanza, -muy particularmente en la organización de las Universidades de -tipo moderno, creadas en Londres, Liverpool, Manchester, etcétera, -costeadas casi enteramente por el Estado é inspeccionadas -directamente por él. En estas novísimas escuelas, sin descuidar la -adaptación al mejor rendimiento profesional, se ha concedido ya á la -ciencia pura ó teórica --que en el fondo es la más exquisitamente -práctica de todas, ya que encierra los gérmenes de toda futura -aplicación á los fines de la vida-- el debido desarrollo, á imitación -de los programas de los Centros docentes similares de Alemania. - - * * * * * - -Terminada la misión que me condujo á las islas británicas y -satisfecha mi curiosidad científica y artística, dispuse el viaje -de regreso, no sin reiterar antes á mis generosos huéspedes el Dr. -Sherrington, al Dr. Foster y á otros profesores que me colmaron de -atenciones, la ofrenda de mi cordial gratitud. - -¡Qué desencanto al llegar á nuestro Madrid, donde, por incomprensible -contraste, se ofrecen la máxima cultura española con los peores -edificios docentes! Habituada la retina á la imagen de tantos -esplendores y grandezas, infundíame tristeza pensar en nuestra ruin y -antiartística Universidad, en el vetusto y antihigiénico Colegio de -San Carlos, en las lobregueces peligrosas del Hospital Clínico, en el -liliputiense Jardín Botánico del Paseo de Trajineros y en el Museo de -Historia Natural, siempre errante y fugitivo ante el desahucio de la -Administración. - -Causóme también desilusión el ver á nuestros estudiantes aislados, -sin espíritu corporativo, desperdigados en ruines, insalubles y -sórdidas casas de huéspedes, y entregados á una libertad muy parecida -al abandono; y á los profesores mismos, encastillados en sus Cátedras -como lechuzas en campanario, desconociéndose entre sí y ajenos por -completo á los nobles anhelos de una colaboración orgánica, como si -no formaran parte de un mismo cuerpo ni conspiraran al mismo fin... - - * * * * * - -Al pisar el umbral de mi casa, latíame tumultuosamente el corazón. -Por incidentes imprevistos, no pude avisar mi llegada. ¿Cómo -encontraría á mi hija? El optimismo de las cartas maternas, ¿no -sería quizás piadoso ardid encaminado á prestarme ánimo durante mi -arriesgada misión?... Por fortuna, los vaticinios de Hernando se -habían confirmado. Aunque muy débil y quebrantada, la enferma entraba -ya en franca convalecencia. - -Cuando al siguiente día, rodeado de la alegría y bullicio de los -niños, desembalé los regalos comprados en Londres, advertí con -sorpresa que se me habían adelantado en el obsequio: La señora de D. -Facundo Riaño, la hija del sabio Dr. P. Gayangos, con una delicadeza -de sentimientos que nunca olvidaré, había, durante la ausencia -del padre, consolado á los pequeños obsequiándoles con preciosos -juguetes. También prodigó á mi esposa --fatigada y doliente por un -mes de insomnios-- atenciones y solicitudes inestimables. ¡Bien haya -aquella santa mujer, hija y esposa de sabios, cuyas virtudes le -granjearon la estima y veneración de cuantos tuvieron la dicha de -tratarla!... - -[Ilustración: Mi familia en 1894, dos años después de mi traslado á -Madrid.] - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO XIII - - Mis trabajos durante los años 1894, 1895 y 1896. -- Disposiciones - nuevas observadas en la estructura del _bulbo raquídeo_, - _protuberancia_, _tálamo óptico_, _cuerpo estriado_, _glándula - pineal_, _cuerpo pituitario_, _retina_, _ganglios_, etcétera. - -- Algunas observaciones sobre la textura del _protoplasma_ - y _núcleo_. -- Para eliminar posibles objeciones, consigo - comprobar, con el método de Ehrlich, al azul de metileno, los - hechos más importantes recogidos con ayuda del cromato de plata. - - -Temo fatigar y aun mortificar al lector con la relación de mis -investigaciones durante el trienio de 1894, 1895 y 1896. Y, sin -embargo, algo he de decir de ellas, aunque sea muy lacónicamente, á -menos de ser infiel al plan expositivo que vengo siguiendo. - -Hasta aquí fué tarea fácil, mediante descripciones simplificadas y -figuras esquemáticas, dar al lector idea de mis hallazgos anatómicos -más culminantes. Á ello se prestaba la regularidad arquitectónica y -relativa sencillez de los órganos estudiados. Mas ahora trátase de -pesquisas efectuadas en centros nerviosos de textura singularmente -intrincada, tales como: el _bulbo raquídeo_, la _protuberancia_, -el _tálamo óptico_, los _tubérculos cuadrigéminos_, etc., órganos -mirados con razón por el estudiante y aun por el maestro como los -páramos de la Neurología. En semejante materia se impone, para no -perderse en un dédalo de senderos entrecruzados, el consultar muy de -antemano, y con grandísima atención, esas cartas topográficas basadas -en la comparación de series regulares de cortes transversales, -trazadas por la paciencia de Meynert, Schwalbe, Obersteiner, -Flechsig, Cramer, Edinger, van Gehuchten y otros muchos. Mas, por -razones fácilmente presumibles, yo no puedo ahora suplir estos guías -autorizados sin desnaturalizar completamente la índole de este -librito. No abusaré, pues, de la paciencia del lector, ajeno ó poco -aficionado á los estudios neurológicos, y me limitaré á dar una -lista bibliográfica, con la escueta enumeración de los hallazgos más -interesantes. Algunas figuras suplirán en lo posible el laconismo del -texto. - -La principal exploración verificada durante el mencionado trienio -tuvo por objeto el conocimiento del _bulbo raquídeo_, el páramo -tedioso á que antes aludía. Sin embargo, no hay paramera, por adusta -que sea, que no ofrezca al botánico alguna flor modesta, pero de -exquisita fragancia. Con la esperanza de hallarla me aventuré en este -difícil dominio, no sin escudriñarlo antes, macroscópicamente, en -series regulares de secciones microtómicas, efectuadas en el hombre, -perro, gato, conejo, ratón. Y, como de ordinario, demandé también al -método de Golgi, aplicado en los embriones y animales jóvenes, sus -valiosísimas y terminantes revelaciones. - -Como resultado general, las citadas pesquisas aportaron la prueba -de que, en el _bulbo_, _protuberancia_, _tálamo_, etcétera, imperan -también, tanto la ley anatómica del _contacto_ entre somas y -arborizaciones nerviosas, como la ley fisiológica de la _polarización -dinámica_. Á semejanza de la médula espinal, las raíces sensitivas -ó aferentes de los nervios craneales _trigémino_, _vestibular_, -_acústico_, etc., ofrecen la clásica bifurcación en rama ascendente -y descendente (salvo las raíces sensitivas del _glosofaríngeo_ y -_pneumogástrico_, que sólo poseen rama descendente); y asimismo -contraen, á favor de ramas colaterales y terminales, íntima conexión -con el soma y dendritas de las neuronas motrices (focos del -_facial_, _motor del trigémino_, de los _motores oculares_, etc.), -constituyendo el cauce automático de los movimientos reflejos. - -De igual manera, descúbrense en el bulbo y protuberancia numerosas -_células de asociación_ (_fascículo longitudinal posterior_, _fibras -de la substancia reticular_, etc.). - -El conocido adagio filosófico «todo es uno y lo mismo» aplícase -singularmente al plan estructural de los centros nerviosos. -Inspirada en móviles exquisitamente económicos, la naturaleza gusta -de repetirse. Gracias á estas providenciales rutinas de la vida, -es posible la ciencia. Reconfórtase el espíritu lógico, ansioso de -sencillez y de unidad, al reconocer que el principio organizador -adopta los mismos medios para iguales fines. «Unidad de plan con -infinita variedad de formas» parece ser la divisa de la vida. Al -modo del arquitecto, ajústase en las líneas generales á un cierto -estilo, pero reservándose el derecho de variar hasta la prolijidad -los motivos ornamentales. Á causa de esta inagotable variedad -de recursos, evítase la monotonía y el cansancio en la obra del -investigador. Porque precisamente, esas inesperadas é ingeniosas -adaptaciones con que la naturaleza modifica, en cada caso particular, -sus normas esenciales, es lo que alimenta la curiosidad y mantiene -vivo el fuego sagrado del hombre de Laboratorio. - -Por desgracia, yo llegaba al filón un poco tarde para alcanzar -grandes sorpresas y descubrimientos de primera fuerza. Edinger, van -Gehuchten, y particularmente Kölliker y Held, se me habían adelantado -en la aplicación afortunada del método de Golgi al análisis -estructural de los focos bulbares y protuberanciales. Debía, por -tanto, espigar en campo segado. Algo, empero, pude recolectar: fué -tarea paciente y modesta de perfeccionamientos, de ampliaciones, de -cominerías descriptivas, harto más trabajosa que brillante. Relatemos -brevemente algunas de mis principales aportaciones. - -[Ilustración: Fig. 47.--Trozo de un corte de protuberancia de ratón, -donde aparece el origen de los pedúnculos cerebelosos medios.-- A, -vía motriz; C, células protuberanciales; E, porción epitelial de la -hipófisis.] - -Comenzaré por recordar la publicación de una extensa monografía[132] -inserta en los _Anales de la Sociedad Española de Historia Natural_. -En ella se tocan diversos temas neurológicos: _estructura del puente -de Varolio_, de la _hipófisis_, del _cuerpo estriado_, de los _focos -acústicos_, etc. - - [132] _Cajal_: Algunas contribuciones al conocimiento de los - ganglios del encéfalo. _Anales de la Sociedad Española de - Historia Natural_, tomo XXIII, 1894. Con 12 grabados. - -[Ilustración: Fig. 48.--Corte longitudinal de la vía piramidal (gato) -al cruzar la protuberancia, donde aparecen las ramas colaterales -que dicha vía envía á las neuronas protuberanciales, con las cuales -entran en íntimo contacto.] - -He aquí una lista de los datos más salientes: - - _Con relación al puente de Varolio_[133].--_a_) La demostración - de que las células de la _protuberancia_ envían su axon á los - pedúnculos cerebelosos medios (fig. 47, _b_, _c_). (Confirmado - por Pusateri y van Gehuchten). - - [133] Una traducción, con algunas adiciones, de la parte de este - folleto correspondiente al _cuerpo estriado_, publicóse en la - _Bibliographie anatomique_, núm. 6, 1894, con el título de _Le - Pont de Varole_. - - _b_) El hallazgo de las _colaterales pontales_ de la vía - piramidal, importante vía de unión de la corteza cerebral con el - cerebelo (vía _cortico-ponto-cerebelosa_) (fig. 48, _a_, _e_). - (Confirmado por Pusateri y otros sabios). - -[Ilustración: Fig. 49.--Corte longitudinal del cuerpo estriado -del ratón.-- A, células nerviosas de axon largo descendente; B, -células de axon corto; D, colaterales para el cuerpo estriado, -nacidas en curso de fibras motrices bajadas de la corteza cerebral. -Representación semiesquemática.] - - _Con relación á la hipófisis._-- _a_) Demostración en el espesor - de la _hipófisis_ de un plexo nervioso tupido y delicadísimo, - continuado con tubos llegados con el pedículo de este órgano - (fig. 47, P). - - _b_) Hallazgo de terminaciones nerviosas intercelulares en el - revestimiento epitelial de la cavidad del órgano. (Confirmado y - ampliado por diversos autores, singularmente por Tello) (fig. 47, - _f_, E). - - _Con relación al origen del nervio acústico en las aves._-- - Encuentro de numerosos detalles de estructura de los focos - acústicos de las aves, observación de la bifurcación final del - nervio coclear y de ciertas notables arborizaciones ofrecidas por - éste en el tubérculo acústico y ganglios vecinos. - - _Con relación al cuerpo estriado._-- _a_) Descubrimiento en este - ganglio de células de axon largo descendente y penetrante en el - pedúnculo cerebral (fig. 49, A). - - _b_) Hallazgo de arborizaciones libres emanadas de tubos - ascendentes (fig. 49, C). - - _c_) Descripción detallada de los dos tipos celulares que forman - los focos grises de dicho cuerpo, es decir, neuronas de axon - largo y neuronas de axon corto (fig. 49, B). Este trabajo vino - á comprobar en los mamíferos algunas ideas de Edinger sobre la - constitución del _Stamganglion_ de los vertebrados inferiores - y acerca del modo de origen de la vía _cerebral fundamental ó - descendente_. - -[Ilustración: Fig. 50.--Células de los focos interno (A) y externo -(B) del ganglio de la habénula (tálamo óptico); D, fascículo de -Meynert.] - -Versó otra de nuestras investigaciones de 1894 sobre una -región especial del _tálamo óptico_, designado _ganglio de la -habénula_[134], centro del que, por lo que toca á los mamíferos, -apenas si se tenían más que datos groseros de anatomía macroscópica. -Yo lo exploré en el ratón, conejo, gato, etc., con ayuda de los -métodos de Weigert, Nissl y Golgi. Además de confirmar en los -mamíferos algunos datos importantes obtenidos por van Gehuchten en el -_ganglio de la habénula_ de los peces, contiene dicho trabajo: - - [134] _Cajal_: Estructura del ganglio de la habénula de los - mamíferos. _Anales de la Sociedad Española de Historia Natural_, - tomo XXIII, 1894. Con 4 grabados. - -[Ilustración: Fig. 51.--Arborizaciones libres (_c_) repartidas por -el foco interno (A) del ganglio de la habénula y llegadas de la vía -olfativa designada _estría medular_ (_b_).] - - _a_) La prueba histológica de la existencia en dicho ganglio de - dos focos nerviosos bien deslindados: el _interno_ y el _externo_ - (figura 50, A, B). - - _b_) El descubrimiento de la especial morfología de las neuronas - integrantes de los focos habenulares (A) y de la incorporación de - sus finísimos axones á la vía nerviosa designada _fascículo de - Meynert_. - - _c_) Encuentro en el _foco interno_ de ciertos nidos ó - arborizaciones pericelulares sumamente tupidas, producidas por el - ramaje final de los axones llegados de la _Stria medullaris_, vía - importante perteneciente al sistema olfativo (fig. 51, _c_). - -[Ilustración: Fig. 52.--Arborizaciones terminales (A) de las fibras -ópticas (fibras llegadas de la retina) en la corteza del tubérculo -cuadrigémino anterior.-- B, plano de las fibras ópticas; C, D, -arborizaciones visuales profundas.] - -Más copioso todavía en pormenores descriptivos y hallazgos -anatómicos, fué el estudio consagrado al _bulbo raquídeo, cerebelo -y origen de los nervios encefálicos_[135], publicado en 1895, y que -forma casi un libro. - - [135] _Cajal_: Apuntes para el estudio del bulbo raquídeo, - cerebelo y origen de los nervios encefálicos. _Anales de la - Sociedad Española de Historia Natural._ Febrero de 1895. Con 31 - grabados. - - De este folleto apareció una versión alemana del Dr. Bresler, - con un prólogo del ilustre profesor M. Mendel, de Berlín - (_Beitrag zum Studium der Medulla oblongata_, etc. Leipzig, - Ambrosius Barth, 1896). La referida traducción encierra algunas - descripciones nuevas tocantes al _núcleo de Deiters_ (nidos - pericelulares), foco _ventral del acústico_, terminaciones del - _coclear_, etc. - -He aquí los resultados más valiosos: - - _a_) Demostración de la existencia de la rama ascendente de - bifurcación de la _raíz sensitiva del trigémino_ con sus - colaterales y terminales (fig. 53, A). - - _b_) Determinación de la morfología de las células del foco - terminal sensitivo de este nervio, y de la posición de la _vía - central_ engendrada por ellas. - -[Ilustración: Fig. 53.--Corte longitudinal y lateral de la -protuberancia y bulbo raquídeo del ratón.-- A, raíz sensitiva del -trigémino; _a_, conjunto de sus ramas ascendentes; _b_, ramas -descendentes; O, oliva cerebelosa; C, pedúnculo cerebeloso superior; -_c_, colaterales descendentes nacidas de este pedúnculo; B, nervio -vestibular con su bifurcación.] - - _c_) Detalles nuevos relativos á la estructura del _foco motor - masticador_. (Colaterales motrices del foco descendente motor, - etc.). - - _d_) Descubrimiento de un _haz nervioso descendente_, nacido, - mediante colaterales, del pedúnculo cerebeloso superior (fig. 53, - D). - - _e_) Demostración de que el _pedúnculo cerebeloso superior_ nace - de las células de la oliva cerebelosa (fig. 53, O, C). - - _f_) Descubrimiento de las arborizaciones terminales del _nervio - óptico_ en el tubérculo cuadrigémino anterior, así como de las - colaterales descendentes de las fibras ópticas (fig. 52, A, D). - - _g_) Descripción de las terminaciones del _fascículo de Meynert_ - en el _ganglio interpeduncular_ y de las singulares células que - en éste residen. - - _h_) Prueba objetiva de que las fibras nacidas en la _oliva - bulbar_ marchan al cerebelo, y revelación de que las - arborizaciones terminales de dicha oliva emanan de colaterales - del _resto_ del cordón antero-lateral. - - _i_) Encuentro, en el dominio de las terminaciones del vago y - glosofaríngeo, de un _ganglio medio impar_ llamado _comisural_, á - cuyo nivel se entrecruzan y en parte se terminan las fibras del - _cordón solitario_ (fig. 54, A). - - _j_) Descripción detallada de las colaterales sensitivas - destinadas á los focos de los nervios _hipogloso_, _motor ocular - externo_, _masticador_, _facial_, etc. (fig. 54, _f_, _g_). - - _k_) Señalamiento de la existencia, en el _fascículo longitudinal - posterior_, de numerosas fibras ascendentes procedentes de los - focos sensitivos del bulbo y singularmente del _núcleo terminal - del vestibular_. - - _l_) Descubrimiento de que las ramas ascendentes del - _nervio vestibular_ penetran en el cerebelo, constituyendo, - verosímilmente, la vía por la cual las impresiones de los - conductos semicirculares se propagan á dicho centro (fig. 53, - _g_). - - _m_) Estudio detallado de las células de los focos del vestibular - y de las vías centrales en ellas nacidas. - - _n_) Encuentro de dos focos acústicos nuevos en la región del - puente (_focos preolivares interno y externo_), y detalles de la - morfología de las células de los ganglios terminales del coclear - y de los asociados al cuerpo trapezoide, etc. - - _ñ_) Descubrimiento, en el _tálamo_ de los roedores y carniceros, - del origen de los haces nerviosos designados por los autores - _fascículo de la calota_ y _cordón de Vicq d’Azyr_, los cuales no - son sino ramas de bifurcación de un cordón compacto brotado de - las células nerviosas del _cuerpo mamilar interno_. (Confirmado - inmediatamente por Kölliker). Era entonces creencia general la - total independencia de ambas vías (véase la fig. 53, B, C, V). - -Con el designio de completar el precedente trabajo sobre el -bulbo, dimos también á la estampa, años después (en 1897), otra -comunicación, donde se registran las siguientes adquisiciones -complementarias: - -[Ilustración: Fig. 54.--Corte transversal de la porción posterior -subventricular del bulbo raquídeo del ratón.-- A, foco comisural, á -cuyo nivel se cruzan las fibras de ambos fascículos solitarios; B, -núcleo del hipogloso con las colaterales sensitivas ramificadas en -él; D, fascículo solitario, es decir, la porción descendente de las -raíces sensitivas del vago y glosofaríngeo.] - - _a_) La revelación, con el método de Golgi, de la morfología - y colaterales nerviosas de las células del foco medular del - espinal, así como del enlace de estos elementos con las - colaterales sensitivas. - - _b_) La diferenciación de un foco especial del cordón lateral - del bulbo, foco relacionado con colaterales de la vía cerebelosa - ascendente. - - _c_) Descripción detallada de la morfología de las células de los - focos de Goll y de Burdach. - -[Ilustración: Fig. 55.--Sección sagital y lateral del tubérculo -mamilar y porción basal del tálamo.-- A, neuronas diminutas del -cuerpo mamilar; B, haz genitor, por bifurcación, de los cordones de -la calota (_c_) y de Vicq d’Azyr (V); D, corteza blanca del tubérculo -mamilar del que brotan colaterales (_a_).] - - _d_) Estudio del remate superior en el bulbo del fascículo - reflejo-motor de las raíces posteriores. - - _e_) Detalles de las terminaciones sensitivas en los focos - de Goll y de Burdach, y demostración de que una parte del - cordón de Burdach se hace profundo en el bulbo, situándose - longitudinalmente por delante de la substancia de Rolando. - - _f_) Se describe un haz del vago-gloso-faríngeo que se asocia á - las fibras bulbares longitudinales del 5.º par. - - _g_) Se demuestra la existencia de una porción cruzada del nervio - vestibular. - - _h_) Se detalla la estructura del foco de Roller, etc., etc. - -[Ilustración: Fig. 56.--Algunos elementos de la retina de las -aves con la marcha probable de las corrientes.-- _a_, fibra -centrífuga llegada de los centros nerviosos; _b_, célula amacrina -ó espongioblasto de asociación; _c_, axon horizontal de estos -elementos, relacionado mediante extensa arborización con el tallo de -las células amacrinas comunes.] - -De otras comunicaciones aparecidas en 1895 sólo mencionaré el -argumento: una versó sobre la _estructura de los ganglios centrales -del cerebelo_[136] (_oliva cerebelosa_, _ganglio del techo_, etc.); -otra, de carácter iconográfico, pero con bastantes pormenores -descriptivos nuevos, recayó sobre la _médula espinal_[137]. Lo más -interesante de este último trabajo fué la ejecución de grandes -láminas en colores, copia de mis mejores preparaciones. - - [136] _Cajal_: Ganglions cérébélleux. _Bibliographie anatomique_, - número 1.º. Enero de 1895. - - [137] _Cajal_: L’Anatomie fine de la moelle epinière. _Atlas - der pathologische Histologie des Nervensystems_ (con 8 grandes - láminas cromolitográficas). Berlín, 1895. - -Durante el año 1896 mi actividad alcanzó su máximo, corriendo -febril por varios y divergentes cauces y desparramándose alguna vez -sobre temas anteriormente tratados. En uno de estos _ritornellos_ -ataqué con nuevos bríos la retina, el más antiguo y pertinaz de mis -amores de Laboratorio. Fué la nueva contribución[138] de índole -polémica, enderezándose particularmente á refutar las teorías de -ciertos autores (Kallius, Renaut y Dogiel) que pretendían resucitar, -bajo formas especiales, la vieja y siempre retoñante teoría de las -redes interneuronales. Fiel á mi costumbre de no escribir artículos -de pura controversia, acudí al palenque, armado, más que con los -arreos de la dialéctica, con observaciones nuevas dotadas de alguna -fuerza persuasiva. Así, después de probar que los rarísimos casos -de fusión anastomótica entre dendritas, ó entre ramas nerviosas y -dendritas, alegados por dichos sabios son meras apariencias ópticas ó -productos artificiales de los reactivos, señalé nuevas y clarísimas -disposiciones de contacto frecuentes en la retina de las aves. - - [138] _Cajal_: Nouvelles contributions à l’étude histologique - de la rétine et à la question des anastomoses des prolongements - protoplasmiques. _Journal de l’Anatomie et de la Physiol._, 12 - Nov. 1896. Avec 4 planches litographiques. - -He aquí algunas particularmente significativas: - - _a_) Descubrimiento en las aves de un tipo singular de - espongioblasto (_capa de los granos internos_), el cual, además - de exhibir algunas dendritas cortas (véase la fig. 56, _b_), - poseen cierto axon robusto, dirigido horizontalmente por la - frontera de la _capa plexiforme interna_ para descomponerse - en extensa y complicada arborización horizontal en contacto - quizá con el tallo descendente de las células _amacrinas_. Este - singular elemento fué bautizado _espongioblasto de asociación_. - - _b_) Adición de nuevos detalles á nuestras ya antiguas - observaciones sobre las _fibras centrífugas_ retinianas, con la - prueba de que lo principal de las proyecciones finales varicosas - de tales conductores construye nido apretado dispuesto en - torno del soma y groseras dendritas de los _espongioblastos de - asociación_ (véase la figura 56, _a_). - - _c_) Exposición de nuevos hechos relativos á la evolución - ontogénica de los bastones, conos y demás elementos de la retina. - -[Ilustración: Fig. 57.--Célula nerviosa de la médula espinal del -conejo.-- _a_, axon; _b_, husos cromáticos de Nissl, donde aparece -cierta trama esponjosa; _d_, núcleo.] - - _d_) Descripción de un tipo original de la célula nerviosa, - hallado en la _capa de los granos_ internos de las aves, - modalidad análoga á cierta variedad asteriforme referida ya con - ocasión de la retina de los peces (fig. 56, _f_). - -La estructura del protoplasma nervioso y la organización del núcleo -neuronal fué también objeto de algunas exploraciones durante 1896. -Estas cuestiones palpitaban entonces en todos los laboratorios. -Averiguada exactamente la morfología general de la neurona, urgía -escudriñar su textura, precisar la urdimbre de que brota y por -donde circula el impulso nervioso. Nissl, Dogiel, Levi, Lenhossék, -Marinesco, Held, Lugaro, Holmgren, van Gehuchten, etc., etc., habían -realizado interesantes hallazgos, empleando la técnica de las -anilinas básicas, previa fijación en alcohol (proceder de Nissl), ó -la combinación de las anilinas ácidas con las básicas, ó, en fin, -variantes del antiguo método de Altmann, etc. Poco pude recoger en -este dominio, metódicamente explotado por mis antecesores. - -En la investigación aludida[139] se consignan, empero, algunas -pequeñas contribuciones al conocimiento de la estructura neuronal: - - [139] _Cajal_: Estructura del protoplasma nervioso. _Revista - trimestral micrográfica_, 1.º Marzo 1896. Con 6 figuras. - - _a_) Demostración de la organización esponjosa de los _grumos - cromáticos_ de Nissl, y de la continuación de esta esponja con el - retículo ó armazón revelado en el resto del protoplasma por las - anilinas básicas (fig. 57). - - _b_) Demostración apremiante de la membrana de las células - nerviosas de los vertebrados, órgano que había sido - sistemáticamente negado por los autores (fig. 58, _a_). - - _c_) Análisis minucioso de la disposición de la substancia - basiófila en diversos tipos de núcleos, tanto nerviosos como - neuróglicos. - - _d_) Exploración comparativa de la cromatina protoplásmica - (_grumos_ de Nissl) en las neuronas de vertebrados é - invertebrados. - -Mis funciones de profesor de Anatomía patológica, encargado de los -análisis oficiales de las Clínicas y del material de las autopsias, -condujéronme á menudo á la exploración y determinación específica -de los tumores ó neoplasias. Los métodos de coloración entonces -usados, valiosos por muchos conceptos, no me parecían suficientemente -gráficos para la enseñanza. Entreguéme, pues, á reiterados ensayos de -tintorería histológica, fruto de los cuales fueron varias fórmulas de -teñido tricrómico (amarillo, azul y rojo) susceptibles de presentar -con matiz diferente los diversos factores histológicos integrantes de -los tumores[140]. Una de las fórmulas que tuvo más aceptación entre -los sabios fué la llamada _proceder tricrómico á base de fuchina -básica_, _ácido pícrico_ y _carmín de índigo_. Con ella colóranse, en -rojo, los _núcleos_; en azul puro ó ligeramente verdoso, los _haces -colágenos_, y, de verde claro, ó matices amarillentos ó anaranjados, -según los casos, las formaciones _epiteliales_, etc. - - [140] _Cajal_: Métodos de coloración de las neoplasias. _Revista - de Ciencias Médicas de Barcelona_, 10 de Marzo de 1896. - -[Ilustración: Fig. 58.--Células del ganglio ventral del acústico -(bulbo raquídeo).-- _a_, membrana celular.] - -En posesión de procederes tintóreos singularmente expresivos, me -engolfé en el estudio de algunos tumores, particularmente en el -análisis del _carcinoma_, _sarcoma_, _epitelioma_, etc. Dos trabajos -acerca de este argumento aparecieron en 1896: uno especialmente -consagrado al estudio estructural de los _tumores epiteliales_[141], -y otro, destinado á mostrar las _defensas locales_ desarrolladas por -el organismo contra la invasión del carcinoma y epitelioma. - - [141] _Cajal_: Estudios histológicos sobre los tumores - epiteliales. _Revista trimestral micrográfica_, núm. 2, Junio de - 1896. Con tres figuras. - -El primero encierra las siguientes contribuciones: - - _a_) Se exponen detalles nuevos de estructura del estroma del - carcinoma y epitelioma (existencia de fibras de _elacina_, - células conectivas gigantes, corpúsculos _cianófilos_, etc.). - - _b_) Se describe la repartición en los tumores de las _células - cebadas_ de Ehrlich, se descubren sus atmósferas secretorias y se - puntualizan sus fases de secreción y excreción. Señálanse además - mitosis. - - _c_) Se consigna que las células cianófilas (células - _plasmáticas_ de Unna) no son leucocitos emigrados sino - corpúsculos jóvenes del tejido conectivo, de cuya proliferación - resultaría el estroma de las neoplasias (fig. 59, _a_, _b_, _c_). - - (Las células _cianófilas_, que tanta importancia han adquirido - después, siendo objeto de numerosísimas observaciones - anatomo-patológicas, fueron descubiertas por mí en 1890, con - ocasión del estudio de la estructura del _sifiloma_ y otras - neoplasias[142], y por Unna en 1891, que las señaló también, sin - conocimiento de mis investigaciones). - - [142] _Cajal_: Manual de Anatomía patológica general, 1.ª - edición. Barcelona, 1890. - - _d_) Se prueba, contra las afirmaciones de muchos autores para - quienes tales células derivan de la sangre ó vendrían á ser - privativas de las producciones patológicas, que en realidad - representan elementos normales y autóctonos del tejido conectivo - del hombre y mamíferos superiores. - - _e_) En fin, se consignan nuevas observaciones sobre los _cuerpos - fuchinófilos_ de Russell (inclusiones basiófilas enormes en - ciertas células conectivas de los tumores, singularmente del - papiloma), refutándose la opinión de este autor y de otros, - que las diputaban por parásitos, cuando no son otra cosa que - granos de las _células cebadas_ de Ehrlich, patológicamente - hipertrofiados y alterados en sus apetencias territoriales. - -En el segundo trabajo se hace un análisis minucioso de la obra -destructora de los leucocitos contra las células epiteliales del -_carcinoma_ y _epitelioma_[143], así como del mecanismo formativo -de los globos epidérmicos, los cuales derivan de la acción de los -leucocitos, y constituyen un proceso necrobiótico insuficiente, -en todo caso, como recurso defensivo eficaz. La llegada al tejido -epitelial de los leucocitos sería motivada por la diseminación en el -plasma ambiente de materias quimiotácticas elaboradas por el epitelio. - - [143] _Cajal_: Las defensas orgánicas en el epitelioma y - carcinoma. _Boletín Oficial del Colegio de Médicos de Madrid_, - núm. 1, 1896. - -[Ilustración: Fig. 59.--Células cianófilas de los tumores con sus -fases de multiplicación.] - -En este mismo año publiqué una pequeña nota, donde se demuestra por -primera vez la capacidad fagocitósica de las _plaquetas_ de los -vertebrados inferiores[144]. En determinadas condiciones, estos -corpúsculos sanguíneos son susceptibles de englobar partículas de -carmín, microbios, etc. - - [144] _Cajal_: La fagocitosis de las plaquetas. _Revista - trimestral micrográfica_, núm. 4, Marzo de 1896. Con 2 figuras. - -Y, en fin, para terminar esta fastidiosa relación de trabajos, haré -mención todavía de otra comunicación[145], donde se inquieren las -conexiones establecidas entre los elementos nerviosos y neuróglicos -(pléyades ó coronas de células de la _glia_, dispuestos alrededor del -soma neuronal) y se aportan algunas observaciones originales. - - [145] _Cajal_: Sobre las relaciones de las células nerviosas con - las neuróglicas. _Revista trimestral micrográfica_, núm. 1, Marzo - de 1896. Con 3 figuras. - - * * * * * - -Mi furia inquisitiva durante el susodicho año de 1896 no se sació -todavía con el estudio de los temas referidos. En los últimos meses -de aquél, volví á menudo con nuevos entusiasmos sobre asuntos -anteriormente tratados; pero esta vez me serví de preferencia, como -recurso revelador, del valioso _método de Ehrlich_, al cual tantos y -tan bellos descubrimientos debieron Retzius, Dogiel y sus discípulos. -Según es notorio, posee este proceder la inestimable ventaja de -teñir en vivo, ó apenas ocurrida la muerte, las fibras y células -nerviosas, que aparecen rigurosamente seleccionadas de un color azul -enérgico. Por desgracia, la reacción vital de Ehrlich es tan efímera -y delicada, que casi todos los agentes fijadores, y desde luego el -alcohol, la decoloran. Así que sólo se aplica con ventaja á tejidos -frescos, disociados en fragmentos ó extendidos en capas delgadas. Por -de contado, el método de los cortes resulta casi inaplicable. Á causa -de tales limitaciones, hacia la época á que aludo, la citada reacción -sólo se había aplicado con ventaja al análisis histológico de la -retina, de las terminaciones nerviosas periféricas, de los pequeños -ganglios de vertebrados é invertebrados, etc. - -Ciertamente, el empleo del nuevo fijador al _molibdato amónico_, -introducido en la técnica por A. Bethe, hacía posible, aunque -con hartos inconvenientes, las manipulaciones microtómicas; pero -exceptuados algunos ensayos interesantes de Dogiel recaídos en el -cerebelo de las aves, nadie había logrado ni por el proceder de los -cortes ni por el del examen de trozos disociados, preparaciones -demostrativas de los órganos centrales (cerebelo, cerebro, médula -espinal, etc.), de los mamíferos. - -Yo me propuse á todo trance escudriñar, mediante el azul de metileno, -la estructura de la médula espinal, cerebelo, cerebro, asta de -Ammon, etc., no sólo de los pequeños vertebrados, sino de los -mamíferos. Y, en efecto, á vueltas de algunas tentativas, que me -llevaron á modificar el proceder de fijación de Bethe[146], conseguí -corrientemente cortes bastante demostrativos de la organización de -dichos centros. - - [146] La modificación consistía en indurar las piezas fijadas en - molibdato, no en alcohol frío según recomendara Bethe, sino en - formol adicionado de cloruro platínico. Las secciones hacíanse, - ora en el microtomo de congelación, ora con el microtomo - ordinario, previo endurecimiento rápido en alcohol saturado de la - combinación azul-molíbdica. - -No fué solamente el estímulo de la curiosidad científica lo que me -movió á estudiar á fondo la técnica de Ehrlich. Entró por mucho -en mi resolución el anhelo, diré más, la apremiante necesidad, de -contrastar, mediante las indiscutibles revelaciones de un método que -impregna las células y fibras casi en vivo, las imágenes clarísimas -y terminantes, pero algo caprichosas, del proceder de Golgi. -Ciertamente, el valor analítico del cromato de plata, en orden á la -demostración de la morfología neuronal y al comportamiento de las -fibras nerviosas, hallábase sólidamente garantido por el hecho de que -allí donde métodos de muy diversa índole, por ejemplo, el de Ehrlich, -el de Cox, el de la disociación, el de Golgi, el del cloruro de oro, -etc., son fácilmente aplicables (retina, terminaciones nerviosas -periféricas, etc.), la coincidencia de los resultados es casi -perfecta. Con todo eso, no faltaban escépticos (particularmente entre -los que, faltos de paciencia para dominar las técnicas difíciles -y azarosas, sólo trabajan con los procederes llanos y constantes, -aunque sean de mezquino rendimiento) que se preguntaban, entre -envidiosos y malhumorados, si al fin no resultaría que muchas -de las siluetas morfológicas producidas por el cromato argéntico -llegarían á considerarse como depósitos metálicos caprichosos, algo -así como cristalizaciones trepadoras en medios gelatinosos ó como -esas células artificiales provocadas por Leduc, Traube y otros -en determinadas soluciones inorgánicas. Hasta el mismo Kölliker, -fervoroso creyente en los milagros del admirable recurso aportado por -la ciencia italiana, hacía reservas sobre la preexistencia de ciertas -disposiciones exclusivamente advertidas en los preparados de Golgi: -refiérome especialmente á las _espinas colaterales_, señaladas por mí -en las dendritas neuronales (cerebro, cerebelo, asta de Ammon, etc.). -Para el sabio de Würzburgo, trataríase, quizás, de un precipitado -superficial, especie de cristalización en agujas, sedimentado -eventualmente sobre la superficie expansional. Por lo demás, -parecidas dudas había formulado el mismo Golgi sobre el objetivismo -de estos apéndices, llamados á ser, andando el tiempo, objeto de -muchas investigaciones fisio-patológicas. - -Claro es que yo no participaba de semejantes recelos. Dilatada -experiencia del método habíame traído la profunda convicción de -que las susodichas vellosidades, al igual de cuantas disposiciones -aparecen en las buenas preparaciones del cromato argéntico (esto -es, en las obtenidas sobre piezas frescas rápidamente fijadas y -cuya impregnación finísima y uniforme carece de precipitados -irregulares) corresponden estrictamente á la realidad. Huelga -decir, empero, que mi confianza, fundada en quince años de trabajos -incesantes efectuados con diversos métodos, no podía ser sugestionada -á sabios poco afectos á técnicas no inventadas por ellos, ó á -observadores noveles sin criterio formado sobre el asunto. Era, -pues, absolutamente preciso mostrar á todo el mundo imágenes claras -y terminantes, tanto de las espinas como de otras disposiciones -morfológicas descubiertas por mí, empleando al efecto recursos -técnicos radicalmente diferentes del de Golgi. - -[Ilustración: Fig. 60.--Espinas colaterales de las dendritas (_b_) -teñidas por una modificación del método de Ehrlich.-- _a_, pirámides -cerebrales del conejo.] - -Á este propósito respondió principalmente mi campaña tenaz de fines -de 1896 y de casi todo el año 1897, durante cuyo tiempo servíme -casi exclusivamente del método de Ehrlich al azul de metileno. -Mis ensayos, coronados del mejor éxito, fueron varios, versando, -uno, sobre las controvertidas _espinas colaterales_, otro sobre la -_estructura de los ganglios craneales_, otro acerca de las neuronas -de la _capa molecular_ del cerebro, en fin, el más extenso é -importante abarcó el _cerebelo_, _corteza cerebral_, _asta de Ammon_, -_médula espinal_, etc. - - En la primera comunicación[147], publicada en Junio de 1896, - demuéstrase perentoriamente, mediante el método de Ehrlich - modificado, la existencia de las susodichas espinas en el tallo - y penacho terminal de las pirámides del cerebro (conejo y gato), - donde se exhiben teñidas de azul claro, y provistas de cierto - abultamiento final, intensamente impregnado (las tumefacciones - _piriformes_, ulteriormente estudiadas por Demoor, Stefanowska, - Manoumelian, Deyber, etc.) (fig. 60, _b_, _d_). - - [147] _Cajal_: Las espinas colaterales de las células del - cerebro teñidas con el azul de metileno. _Revista trimestral - micrográfica_, número 2, Junio de 1896. Con 3 grabados. - -En el trabajo más extenso y comprensivo, consagrado á la organización -del _cerebelo_, _cerebro_, _médula espinal_, _asta de Ammon_, etc., -y adornado con algunas fototipias[148], logré consolidar, sin la -menor duda posible, la preexistencia en el adulto (conejo, gato, -perro, rana, etc.) de las más importantes disposiciones reveladas en -los embriones y animales jóvenes por el método de Golgi (colaterales -de la substancia blanca con sus arborizaciones libres (figura 61, -_b_), nidos nerviosos del cerebelo y bulbo, morfología de los -granos cerebelosos, fibras trepadoras y musgosas, etc.), refutando -así irrevocablemente á los escépticos, para quienes tales hechos de -morfología nerviosa serían acaso disposiciones peculiares de la época -fetal ó quizás depósitos artificiales del cromato de plata. Además -de estos resultados generales, de incuestionable valor crítico, la -citada monografía encerraba algunas observaciones nuevas: - - [148] _Cajal_: El azul de metileno en los centros nerviosos. - _Revista trimestral micrográfica_, núms. 3 y 4, 1896. Con 4 - láminas fototípicas y 15 grabados intercalados en el texto. - -[Ilustración: Fig. 61.--Nidos formados en torno de las grandes -células del asta posterior por las colaterales sensitivas. (Método de -Ehrlich).] - - _a_) La comprobación de la división en rama ascendente y - descendente de las radiculares posteriores (médula espinal) - de los batracios[149], reptiles, aves y mamíferos, con la - demostración de que tales bifurcaciones se producen al nivel de - las estrangulaciones, paraje en donde el axon ofrece un verdadero - anillo ó manguito de cemento (fig. 62, _a_). Demuéstranse, - asimismo, las estrangulaciones de los tubos nerviosos en la - substancia blanca y gris del cerebro y cerebelo (figura 63, _a_, - _b_), donde presentan caracteres algo especiales. - - [149] Sobre el tema especial de las bifurcaciones y colaterales - de las raíces posteriores de la médula espinal de batracios - y reptiles, publicamos, además, cierta nota en una Revista - profesional. Véase: Las colaterales y bifurcaciones de las raíces - posteriores de la médula espinal demostradas con el azul de - metileno. _Revista de Clínica, de Terapéutica y Farmacia_, 10 de - Octubre de 1896. Tomo X. - - _b_) Descubrimiento en el espesor del cordón posterior de - radiculares sensitivas trifurcadas (gato). La rama intermedia - representaría una colateral sensitiva-motriz robusta, nacida - anticipadamente. - - _c_) Confirmación en diversos vertebrados de las colaterales - de la substancia blanca y de su continuidad con arborizaciones - pericelulares. El azul de metileno les presta aspecto varicoso y - permite reconocer que brotan también de un estrechamiento de los - tubos nerviosos (fig. 62, B). - -[Ilustración: Fig. 62.--Coloración, mediante el método de Ehrlich, -en la médula espinal del gato, de la bifurcación de las raíces -sensitivas (_a_) y de la existencia de las colaterales de la -substancia blanca (B).] - - _d_) Coloración de los granos del cerebelo, con su axon en T, - de los corpúsculos de cesta ó estrellados de la capa molecular, - etc., de las arborizaciones finales de las fibras musgosas. - Sobre estas _rosáceas_ se hace un estudio especial, probando - que se relacionan, según había yo sospechado en 1894, mediante - una especie de engranaje, con las dendritas digitiformes de - los granos (confirmado por Held, que trabajó sin conocer mis - investigaciones). - - _e_) Impregnación de los cálices de Held del cuerpo trapezoide - (una forma especial de nido pericelular) y revelación de sus - proyecciones divergentes finas, demostradas tanto en las - preparaciones de Ehrlich como en las de Golgi. - - _f_) En fin, teñido de numerosas células y fibras del _asta de - Ammon_, _fascia dentata_, _corteza cerebral_, etc., etc. (fig. - 64, A). - -[Ilustración: Fig. 63.--Presentación en la substancia blanca del -cerebro, cerebelo, etc., de las estrangulaciones de la mielina y -detalles de la forma variable del forro de cemento. (Método de -Ehrlich).] - -La tercera monografía, basada en las revelaciones del azul de -metileno, recayó en la _corteza cerebral_ de los pequeños mamíferos -(gato, conejo, etc.), ilustrando predilectamente la estructura de -la _capa primera ó plexiforme_, en la cual, además de confirmar -plenamente los resultados del método de Golgi, descríbense numerosos -tipos nuevos de células de axon corto[150], por ejemplo: - - [150] _Cajal_: Las células de cilindro-eje corto de la capa - molecular del cerebro. _Revista trimestral micrográfica_, Junio - 1897. Con 7 figuras. - - _a_) Células pequeñas de axon cortísimo y prontamente ramificado. - - _b_) Células de axon corto horizontal distribuído sobre mayor - extensión dentro de la zona primera (fig. 65, A). - -[Ilustración: Fig. 64.--Pirámides grandes del asta de Ammon (método -de Ehrlich).-- _e_, axon; _b_, colaterales nerviosas recurrentes. (La -morfología coincide exactamente con la mostrada por el cromato de -plata).] - - _c_) Células grandes, de largas dendritas, provistas de un axon - horizontal larguísimo, cuyo paradero no puede sorprenderse. - - _d_) Corpúsculo de axon descendente, arborizado en la zona 2.ª y - 3.ª - - _e_) Se prueba que las células especiales de la capa primera - (_células de Cajal_, según Retzius) poseen verdaderas dendritas, - que se reconocen por sus varicosidades en presencia del azul de - metileno. - - _f_) Se descubren larguísimas fibras meduladas horizontales en la - capa molecular, las cuales se dicotomizan á menudo. - - _g_) Se expone la conjetura de que los corpúsculos de Golgi ó de - axon corto son generadores de fuerza nerviosa, etc., etc. - -[Ilustración: Fig. 65.--Tipos de células de axon corto de la capa -molecular del cerebro.] - - _h_) Se señala en torno de las células nerviosas de axon corto - una red especial no nerviosa, que, mejor investigada más adelante - por Golgi, Donaggio, Held, Bethe, etc., fué punto de partida de - grandes controversias. Tal es el _retículo pericelular_, llamado - de Golgi, por haber sido descrito exacta y minuciosamente por - este sabio en 1898 (fig. 66, A, _a_). - -En fin, el último tema estudiado con el método de Ehrlich fué la -estructura en el adulto de los _ganglios sensitivos raquídeos y -craneales_[151]. En esta investigación prestóme su concurso, á título -de preparador, mi ayudante de entonces D. Federico Olóriz Ortega, -hijo del prestigioso maestro de Anatomía, de quien con merecido -encomio he hablado en anteriores capítulos. La mencionada monografía, -aparte de comprobar en los ganglios craneales algunos descubrimientos -de Dogiel sobre la morfología de las células monopolares de los -ganglios raquídeos, contiene: - - [151] _Cajal_ y _Olóriz Ortega_: Los ganglios sensitivos - craneales de los mamíferos. _Revista trimestral micrográfica_, - tomo II, 1897. - -[Ilustración: Fig. 66.--Células de axon corto de la corteza -cerebral.-- _a_, red superficial situada sobre la membrana -protoplásmica (azul de metileno de Ehrlich).] - - _a_) El descubrimiento de ciertas células estrelladas - intracapsulares, coloreables por el azul de metileno, de - naturaleza enigmática, y las cuales designamos provisionalmente - _células satélites perigangliónicas_ (fig. 67, A, B). - - Semejantes elementos, que desempeñan importante papel en - los procesos patológicos de la neurona sensitiva, han sido - confirmados por numerosos autores (Nageotte, Marinesco, Rossi, v. - Lenhossék, etc.). - -[Ilustración: Fig. 67.--Corpúsculos satélites dispuestos alrededor de -las células ganglionares sensitivas del gato (método de Ehrlich).] - - _b_) Reconocimiento de que el glomérulo inicial del axon de las - células sensitivas carece de mielina, iniciándose de ordinario - por fuera de la cápsula pericelular. - - _c_) Descripción de ciertas arborizaciones nerviosas de - origen exógeno distribuídas en torno de las revueltas del - glomérulo inicial de la expansión nerviosa, así como de otras - ramificaciones terminales mixtas más complicadas, porque son á la - vez pericelulares y periglomerulares, etc. (fig. 68, _a_, _b_). - (Conviene no confundir estas fibras con los _ovillos_ de Dogiel). - -[Ilustración: Fig. 68.--Arborizaciones periglomerulares de las -células gangliónicas del gato (método de Ehrlich).] - - Estos curiosos sistemas de nidos y de fibras espiroideas - encuéntranse también en el hombre, según demostramos años - después (1905) con ayuda de un método especial. Las singulares - variaciones morfológicas y las sorprendentes libraciones - de distribución en cada especie animal de los referidos - nidos nerviosos constituyen hoy, gracias á los trabajos - anatomo-patológicos de Nageotte, Marinesco, Lugaro, Rossi, - Pacheco, Schäffer, Exposito, Bielschowsky, Minea, Dustin, etc., y - á los de histología comparada de Dogiel y Levis, Huber, Ranson, - uno de los capítulos más interesantes de la biología ganglionar. - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO XIV - - Las teorías y los hechos. -- Firmeza y constancia de los hechos - histológicos. -- Carácter instrumental de las hipótesis. -- - Conviene de cuando en cuando cultivarlas, pero sin fiarse mucho - de ellas. -- Inducciones fisiológicas sacadas de la morfología - neuronal. -- Explicación histológica del hábito, del progreso - mental en la escala zoológica, del talento y del genio. -- - Conjeturas sobre el mecanismo del sueño, atención y asociación. - -- Exquisita economía reinante en las creaciones de la vida; - leyes de ahorro, de espacio, de materia y de tiempo de conducción. - - -Cuantos cultivan, con más ó menos fortuna, la histología, ó sus ramas -afines, la bacteriología y la embriología, habrán oído alguna vez, -atajando entusiasmos expositivos, comentarios tan desalentadores como -los siguientes: - -«¡Magnífica lucubración! Pero, ¿será verdad tanta belleza? Eso afirma -la histología de hoy; ¿lo mantendrá también la histología de mañana? -En plena evolución la biología, ¿quién se acordará, dentro de un -siglo, de las actuales doctrinas histológicas?» - -Respondamos con franqueza. Quienes profieren tales frases, además de -mostrar supina ignorancia acerca del carácter esencialmente objetivo -de las ciencias micrográficas, confunden lastimosamente el hecho de -observación, noción fija y perenne, con la interpretación teórica, -esencialmente mudable y acomodaticia. - -Desconfiar de la realidad de las adquisiciones histológicas -vale tanto como suponer que la especie nueva descubierta por el -naturalista corre riesgo de inmediata desaparición; que el ganglio, -la glándula ó el vaso discernidos por el anatómico, están en trance -de evaporarse; ó que, en fin, el astro sorprendido por el astrónomo, -hállase amenazado de súbita extinción. La naturaleza del instrumento -de observación, ¿puede cambiar la índole de los hechos? - -Se argüirá acaso que, á pesar de todo, en las ciencias histológicas -los hechos se discuten alguna vez. Ciertamente, la actitud -revisionista y un poco escéptica hallábase plenamente justificada -hace cincuenta ó sesenta años, cuando la fina anatomía, aún en -cierne, carecía de métodos de coloración precisos y terminantes. Mas -hoy, por fortuna, las cosas han mejorado radicalmente. Sobre que -la crítica científica se ha hecho más exigente y escrupulosa, no -concediendo su _exequatur_ sino á los hechos estructurales conjunta -y concordantemente revelados por técnicas muy diferentes, los -métodos actuales de coloración, los llamados _métodos selectivos_, -proporcionan imágenes tan claras, nítidas y enérgicamente -contrastadas con el fondo incoloro, que fuera absurdo abrigar la -menor duda acerca de su preexistencia. - -No. En nuestra época, los hechos morfológicos aportados por -investigadores serios y competentes, por quienes, á la hora de -describir ó dibujar la imagen microscópica, abstiénense prudentemente -de todo subjetivismo, no son jamás negados ni regateados. -Naturalmente, andando el tiempo, podrá variar su perspectiva ideal, -así como el alcance fisiológico de los mismos, pero sin menoscabo -de su objetivismo. Á la hora presente, discútense de preferencia -(y se discutirán mientras la ciencia de la vida no alcance la -plenitud ideal de sus datos ni se remonte á la esfera de las causas -eficientes) las hipótesis fisiológicas y las teorías biológicas -generales (mecanismo de la herencia, de la adaptación y variación, de -la sexualidad, del papel fisiológico de los órganos y tejidos, etc.). -Pero, repito, el dato histológico de primera mano, bien descrito y -precisado, constituye algo fijo y absolutamente estable, contra lo -cual ni el tiempo ni los hombres podrán nada. - -Para dejar bien sentada esta doctrina, citaré un ejemplo concreto -tomado de mis modestas investigaciones neurológicas. Aludo á la -concepción neuronal defendida actualmente por la gran mayoría de los -histólogos. - -Imaginemos que se descubre un método de coloración exquisitamente -selectivo, en cuya virtud aparece tendido entre mis _nidos_, _fibras -trepadoras_ ó _musgosas_, de una parte, y _el cuerpo_ y _dendritas -neuronales_, de otra, un sistema sutilísimo de hebras anastomóticas -absolutamente invisibles con los procederes actuales. En tal -supuesto, las hojas no representarían las últimas proyecciones del -árbol; las arborizaciones nerviosas y espinas dendríticas señaladas -por mí resultarían, en vez de _terminales_, _preterminales_. - -¿Habríase perdido algo con este transcendental progreso? -¿Evaporaríanse por eso los _nidos_, las _pláculas_ y _cálices -finales_, las _ramificaciones_ de los axones, las _espinas_ de las -dendritas y otras muchas disposiciones de contacto? De ninguna -manera. Dichas formas conservarían íntegramente su valor objetivo y -su carácter de hechos anatómicos generales. Sólo una cosa debería -ser corregida: la interpretación fisiológica. Desde el punto de -vista utilitario, tales disposiciones no podrían justificarse ya por -la necesidad de asegurar el paso de las corrientes, multiplicando -las superficies de contacto. Por consiguiente, la hipótesis de la -transmisión por _contigüidad_ sería reemplazada por otra: la de -la propagación por _continuidad_. Y se impondría la averiguación, -siguiendo otros derroteros, de la significación dinámica de las -susodichas estructuras. Una vez más haríase patente el carácter -provisorio de nuestras interpretaciones teóricas y la necesidad -inexcusable de renovarlas y perfeccionarlas al compás de los nuevos -descubrimientos. - -Precisamente por temor á estas posibles decepciones (la historia de -la biología está llena de ellas), soy adepto ferviente de la religión -de los hechos. Se ha dicho infinitas veces, y nosotros lo hemos -repetido también[152], que «los hechos quedan y las teorías pasan»; -que todo investigador que, confiando harto en la solidez y excelencia -de las concepciones generales, desdeña la contemplación directa de la -realidad, corre riesgo de no dejar huella permanente de su actividad; -que los hechos constituyen exclusivamente nuestro haber positivo, -nuestros bienes raíces y nuestra mejor ejecutoria; que, en fin, en -la eterna mudanza de las cosas, ellos sólo se salvarán --y con ellos -acaso una parte, la mejor de nuestra propia personalidad-- de los -ultrajes del tiempo y de la indiferencia ó de la injusticia de los -hombres. - - [152] _Cajal_: Reglas y consejos sobre la investigación - biológica. Discurso de recepción de la Academia de Ciencias, 1894. - -Todo esto es evidente; pero también es cierto que, sin teorías é -hipótesis, nuestro caudal de hechos positivos resultaría harto -mezquino, acrecentándose muy lentamente. La hipótesis y el dato -objetivo están ligados por estrecha relación etiológica. Aparte su -valor conceptual ó explicativo, entraña la teoría valor instrumental. -Observar sin pensar es tan peligroso como pensar sin observar. Ella -es nuestra mejor herramienta intelectual; herramienta, como todas, -susceptible de mellarse y de enmohecerse, necesitada de continuas -reparaciones y sustituciones, pero sin la cual fuera casi imposible -labrar honda brecha en el duro bloque de lo real. - -Para el anatómico, el histólogo y el embriólogo, amarrados al duro -banco del análisis, la elaboración doctrinal obedece además á -tendencias lógicas y sentimentales casi irrefrenables. Dificilísimo -es contrarrestar el impulso de la imaginación postergada, que -reclama á gritos su turno de acción. Nos la impone además el juego -mismo de nuestro mecanismo pensante, esencialmente práctico y -finalista, el cual nos plantea á diario el problema de las causas -mecánicas y de los móviles utilitarios. Reconocida una disposición -estructural ó morfológica, surge invariablemente en nuestra mente -esta interrogación: ¿Qué servicio fisiológico ó psicológico presta -al organismo? En vano el buen sentido, en pugna con las citadas -tendencias, ataja nuestra curiosidad, advirtiéndonos que el problema -ha sido planteado prematuramente, mucho antes de allegados todos los -datos indispensables. Tan discreta reflexión, si nos vuelve acaso -más circunspectos, no paraliza, empero, el proceso teórico. Sigue -impertérrita la fantasía, construyendo sobre arena, como si ignorase -la irremediable caducidad de su obra. - -Todo esto es profundamente contradictorio, pero es fatalmente humano. -Nunca fueron buenos amigos la razón y el sentimiento. Quienes sienten -tales anhelos especulativos, conocen de sobra cuán efímera suele ser, -en biología, la obra de los grandes sistematizadores. Y no obstante... - - * * * * * - -Todo el precedente preámbulo, del cual pido perdón al lector, se -encamina á disculpar, en lo posible, mis escarceos especulativos ---pocos por fortuna-- y explicar el cómo un fanático irreductible -de la religión de los hechos, ha caído, de vez en cuando, en la -debilidad de sacrificar al ídolo de la teoría deslumbrante, no -obstante hallarse íntimamente persuadido de su irreparable fugacidad, -y á despecho de haber declarado repetidamente «que, si por azares de -la suerte, nos vemos compelidos á forjar hipótesis, procuremos al -menos no creer demasiado en ellas». - -Desahogada un poco mi conciencia con esta espontánea confesión, -pasaré brevemente á relatar algunas de las lucubraciones imaginadas -durante el trienio susodicho. Y vaya por delante la declaración -de que entre las conjeturas é hipótesis de mi cosecha las hay que -me parecen estimables, y cómodamente defendibles aún hoy, después -de veinte años de progresos incesantes; y las hay, en cambio, -francamente inverosímiles, temerarias é inaceptables. Sobre las -primeras insistiré, naturalmente, más que sobre las segundas, -merecedoras sólo de olvido. En fin, algunas pocas de la primera -categoría entran, á juicio mío, en la jerarquía de leyes empíricas -sólidamente fundadas. - -Mi primer trabajo de tendencia teórica fué el que, con el título -de _Consideraciones generales sobre la morfología de la célula -nerviosa_, fué enviado al Congreso internacional de Medicina, -celebrado en Roma (1894). - -Tratábase, sobre todo, en esta comunicación, de indagar las leyes -de la evolución del sistema nervioso en la serie animal, y de -marcar, en lo posible, cuáles centros, durante los innúmeros -incidentes del desarrollo, han conservado potencialmente la prístina -plasticidad, siendo capaces de adaptarse estructuralmente á las de -cada vez más variadas y complejas condiciones del Cosmos, y cuáles -son los centros, propiamente animales, como anquilosados por un -automatismo milenario y que, rebeldes á toda acomodación, cancelaron -irrevocablemente su historia. - -En obsequio á la brevedad enumeremos rápidamente las principales -conclusiones de esta comunicación[153]. - - [153] _Cajal_: _Consideraciones generales sobre la morfología - de la célula nerviosa._ Comunicación enviada al Congreso médico - internacional celebrado en Roma en 1894. Publicado en las _Actas - del Congreso_ y en la _Veterinaria española_, núm. 5, 2 de Junio - de 1894. - - _a_) La _ontogenia_ del tejido nervioso reproduce, de modo - abreviado, con algunas simplificaciones y saltos, la _filogenia_ - del mismo, y eso tanto con relación á la neuroglia como á la - célula nerviosa. - - _b_) Desde el punto de vista del desarrollo filogénico, se - advierte en todo vertebrado la presencia simultánea de dos - sistemas nerviosos: el _sensorial y sensitivo_ (ganglios - periféricos, retina, bulbo olfatorio, médula espinal, cerebelo, - tálamo, cuerpo estriado, etc.), que ha terminado su desarrollo - por diferenciación, progresando sólo por extensión; y el _sistema - nervioso cerebro-cortical_ (corteza gris y circunvoluciones - cerebrales), que continúa perfeccionándose en la serie animal, - tanto por extensión como por diferenciación estructural y - morfológica de sus elementos. - - _c_) La ley del progreso morfológico, asociada á creciente - adaptación funcional, se traduce en las neuronas por la creación - y estiramiento de nuevos apéndices, y, por consiguiente, por la - multiplicación y diversificación de las conexiones intercelulares. - - _d_) Afirmación, sobre la base de numerosas observaciones - comparativas, de que la dimensión del cuerpo de la célula - nerviosa y el diámetro del axon no guardan relación con la - especialización fisiológica, sino que son proporcionales á la - riqueza y extensión de la arborización nerviosa terminal, y por - consiguiente, á la amplitud y diversidad de las conexiones. - - _e_) Comparando la morfología y la abundancia relativa de - colaterales nerviosas y protoplásmicas de las pirámides - cerebrales en la escala de los vertebrados, llégase á este - resultado: la excelencia intelectual, y sus más nobles - expresiones, el genio y el talento, no dependen de la talla ó del - caudal de las neuronas cerebrales, sino de la copiosidad de sus - apéndices de conexión, ó en otros términos, de la complejidad de - las vías de asociación á cortas y á largas distancias. Que la - abundancia de la substancia blanca denota riqueza de conexión y, - por tanto, superior jerarquía intelectual fué tesis defendida - ya hace tiempo por Meynert y Flechsig, quienes, naturalmente, - no pudieron basarla, en ausencia de métodos selectivos de las - expansiones celulares, sino en la grosera estructura de la - substancia gris y blanca, mostradas por procederes poco eficaces - (métodos al carmín, hematoxilina, el de Weigert, etc.). - - _f_) Explicación de la habilidad profesional, ó sea del - perfeccionamiento funcional acarreado por el ejercicio (educación - física, actos de hablar, escribir, tocar el piano, maestría - en la esgrima, etc.), tanto por el robustecimiento progresivo - de las vías nerviosas (conjetura sugerida por Tanzi y Lugaro) - excitadas por el paso de la onda, como por la creación de - nuevos apéndices celulares (crecimiento de nuevas dendritas - y alargamiento y ramificación de colaterales nerviosas, no - congénitas), susceptibles de mejorar el ajuste y la extensión de - los contactos, y aun de organizar relaciones absolutamente nuevas - entre neuronas primitivamente inconexas. - - Esta última hipótesis, bastante verosímil, y que se presta, según - adivinará el lector, á desenvolvimientos retóricos y psicológicos - muy agradables, fué también enunciada, y decorada con algunos - ejemplos y comparaciones, en nuestra conferencia de Londres del - mismo año[154]. - - [154] _Cajal_: Croonian Lecture, 1894. - -Naturalmente, al _administrar_ psicológicamente los primores de la -morfología celular, no excluíamos, ni mucho menos, la parte que, -andando el tiempo, habría de ser atribuída, á los efectos de explicar -histológicamente el hábito, el talento y el genio, á la sutilísima -urdimbre del protoplasma nervioso, cuya complejidad, siempre en -aumento, no había llegado aún á la soberana culminación de hoy. -(Ignorábanse entonces las _neurofibrillas_, el _aparato endocelular -de Golgi_, y estaba muy fresco todavía el descubrimiento de los -_grumos_ de Nissl). - - * * * * * - -Animado de igual espíritu, lancé en 1897 á la publicidad otro -trabajo sintético, encaminado á inquirir los postulados de carácter -utilitario que, en un último esfuerzo inductivo, aparecen rigiendo -las infinitas variantes de forma, tamaño, posición y dirección de las -neuronas y de las fibras conductrices. Digamos de pasada, que sobre -el mismo asunto tuve la honra de pronunciar una conferencia en el -Ateneo de Madrid. (Por cierto que, como premio á esta disertación, -así como de un curso completo explicado en 1897 y 1898, sobre mis -modestas investigaciones científicas, el ilustre Presidente del -Ateneo, D. Segismundo Moret, que siempre me distinguió con sus -bondades, y, _la Junta directiva_, celosa en estimular y honrar á -todo entusiasta cultivador de la ciencia ó del arte, otorgáronme el -título de _socio de mérito_). - -El trabajo aludido[155], que lleva por título: _Leyes de la -morfología y dinamismo de las células nerviosas_, contiene, además -de la nueva fórmula de la _polarización dinámica_, de que hemos -tratado ya en el capítulo IX, una indagación acerca del porqué -utilitario de esas curiosas variantes, al parecer caprichosas, -del punto de emergencia del axon (recuérdese que éste brota, en -ocasiones, de una dendrita, á más ó menos distancia del soma). En -sus páginas, procúranse también dilucidar los móviles utilitarios -perseguidos por el organismo con la _dislocación ó emigración_ del -soma, durante la ontogenia y la filogenia. Sabido es que, al estudiar -comparativamente un tipo celular en la serie animal, sorpréndense, no -sólo variaciones de conformación, dependientes de la diversa riqueza -de sus conexiones, sino notables mudanzas de posición estratigráfica -(dislocación de las células ganglionares raquídeas, emigración -hacia adelante ó hacia atrás de los elementos bipolares, amacrinos -y gangliónicos de la retina; alteraciones topográficas de ciertos -corpúsculos de la corteza cerebelosa, del bulbo olfatorio, etc.). -Prescindiendo de la situación de ambos factores de la articulación -interneuronal (dendritas y arborización nerviosa final), que -representa algo fijo y constante, cabe afirmar que todo es variable y -acomodaticio en la actitud y topografía de las células nerviosas. - - [155] _Cajal_: Leyes de la morfología y dinamismo de las células - nerviosas. _Revista trimestral micrográfica_, núm. 1, Marzo de - 1897. Con 14 grabados. - -Ahora bien; todas las referidas libraciones de situación y -morfología, y hasta la fórmula misma de la _polarización axípeta_, -parecen regirse, y en cierto modo explicarse, desde el punto de vista -teleológico, por estos tres postulados económicos: - - _a_) Ahorro de materia (construcción de la vía más corta entre - dos territorios asociados). - - _b_) Ahorro de tiempo de conducción (consecuencia dinámica de la - ley anterior). - - _c_) Economía de espacio. Evítanse todos los huecos inútiles, - situándose el núcleo y, por tanto, el soma neuronal, allí donde - hay escasez de arborizaciones protoplásmicas ó nerviosas. - - Con ayuda de estos principios compréndense también muchas - singularidades de la posición y dirección de las vías nerviosas - (diversa topografía de la substancia blanca en la médula y - cerebro, forma y orientación de las bifurcaciones axónicas, - marcha de las colaterales, etc.). Excusado es decir que, lejos - de excluirse, los precedentes postulados, combínanse entre - sí, representando el producto estructural algo así como una - transacción amistosa entre los mismos. He aquí el problema - arquitectónico que parece haberse planteado el organismo: - construir, _con el mínimo de materia y el menor espacio posible, - la máquina nerviosa más ricamente diferenciada y de reacciones - más súbitas, enérgicas y eficaces_: caso particular, en suma, de - la ley física tan conocida, del _efecto máximo con el esfuerzo - mínimo_. - -En los trabajos anteriores, la elaboración especulativa sigue -muy de cerca al hecho de observación. Los mencionados conceptos -generales (ley del progreso morfológico neuronal, hipótesis acerca -de la adaptación funcional, normas económicas reguladoras de la -disposición del soma, etcétera), representan legítimas inducciones ó -hipótesis plausibles. Todas ellas son susceptibles de corroborarse _à -posteriori_, confrontándolas con la infinita variedad de las formas -neuronales. - -Esta severa y saludable adaptación al dato empírico no resplandece, -por desgracia, en otra comunicación publicada en 1895 acerca del -_mecanismo histológico de la asociación, ideación y atención_[156]. -Salvo algún concepto que considero atinado, en toda esta -aventuradísima lucubración campea, muy á su sabor y talante, la loca -de la casa. - - [156] _Cajal_: Algunas conjeturas sobre el mecanismo anatómico - de la asociación, ideación y atención. _Revista de Medicina y - Cirugía prácticas._ Madrid, 1895. - - Se trata de probar en este opúsculo la posibilidad de explicar, - por cambios morfológicos de las células neuróglicas, el mecanismo - (en lo orgánico) de algunos actos mentales. - - Se expone, además, la teoría del _alud nervioso_ y la de la - _unidad de sensación_. - -Las ideas aprovechables son: la noción de _unidad de impresión_ -y muy particularmente la ley del _alud nervioso_, que se formula -así: toda impresión periférica, recogida por la arborización -protoplásmica (sensitiva ó sensorial) de una sola célula, propágase -en _avalancha_ hacia los centros; ó, en otros términos, el número de -neuronas interesadas en la conducción crece progresivamente desde -la periferia hasta el cerebro, en cuyas circunvoluciones (_focos -sensoriales terciarios_) reside la base del cono conductor. De esta -ley anatomo-fisiológica, basada en numerosas investigaciones sobre -la organización de las _vías visual_, _acústica_, _olfativa_, etc., -sacaron excelente partido Tanzi y Lugaro para esclarecer el mecanismo -probable de la _alucinación_, _asociación de ideas_ y otros procesos -psicológicos importantes. - -Por lo contrario, estimo hoy, de acuerdo con el juicio de muchos -autores de antaño, como conjetura francamente inadmisible la -pretendida participación de la _neuroglia_ en los actos mentales -de la _atención y asociación de ideas_ (en la faz fisiológica ó -somática, naturalmente de estos procesos). - -Á fin de comprender, y en cierto modo excusar, tesis tan -estrambótica, séame lícito recordar que allá por el año 1893, el -ilustre profesor Matías Duval imaginó, fundándose en mis trabajos -sobre las conexiones neuronales, cierta ingeniosa hipótesis -histológica, explicativa del sueño y de la vigilia. A juicio del -sabio francés, las expansiones de las células nerviosas gozan de la -propiedad de contraerse, al modo de los _amibos_, encogiéndose en -el sentido de la longitud. Durante la fase de actividad mental, las -ramillas nerviosas se estirarían, entrando en contacto y adhesión -íntimos con el soma neuronal; de este modo el impulso pasaría -fácilmente desde una célula á otra. Lo contrario ocurriría durante -el sueño: desarticuladas las proyecciones nerviosas á causa de la -retracción de reposo, suspenderíase la actividad funcional. - -La seductora concepción de Duval fué acogida benévolamente por varios -histologistas. Algunos patólogos, _verbi gratia_, Mr. L’Épine, -la aplicaron al esclarecimiento del mecanismo histológico de los -estados hipnóticos, distracción, etc. En fin, en algunas escuelas -(Demoor, Stefanowska, Querton, Manoumelian, Deyber, etc.), procuróse -contrastar la hipótesis en el terreno experimental, explorando las -variaciones de forma ofrecidas por las dendritas (de las espinas -de éstas, sobre todo) consecutivamente al envenenamiento con la -morfina, cloroformo, éter, etc., y á la acción del frío, de la -fatiga, la excitación eléctrica, etc. - -Por desgracia, en el terreno de la observación y experimentación, -la concepción del _amiboidismo nervioso_ no halló apoyo suficiente. -Con razón la criticaron diversos autores (Kölliker, Lugaro, Azoulay, -nosotros, Soukhanoff, Reusz, etc.). - -En vista del fracaso, yo me pregunté si la referida actividad -amiboide, encaminada á reestablecer los contactos ó á suspenderlos, -no podría atribuirse á la neuroglia (_glia_ de la substancia gris, -naturalmente), cuyas expansiones irregulares, erizadas de espinas, -ofrecen aspecto francamente protoplásmico. Puesto que, según -la opinión, altamente verosímil, de mi hermano, los astrocitos -neuróglicos desempeñan papel aislador del impulso nervioso --para -lo cual se interponen entre las neuronas que no deben entrar en -contacto--, ¿no cabría imaginar que, durante la fase de reposo -(sueño, inactividad mental, etc.), tales apéndices se estiran ó -relajan, impidiendo, por consiguiente, contactos, y al contrario, -durante la fase de actividad se retraen, facilitando la aplicación -íntima de las ramillas nerviosas á los somas y dendritas, y por -tanto, el paso de las corrientes? De este modo, reputaba posible el -esclarecimiento histológico, no sólo del tránsito de la vigilia al -sueño, y al revés, sino el paso del estado de reposo mental al de -atención expectante, amén del complicadísimo proceso de la asociación -de ideas. - -Huelga decir que tan osada concepción, cuya ingenuidad me hace hoy -sonreir, carece de fundamentos objetivos. Alegaba, sin embargo, -como indicio harto deleznable, el hecho de apreciarse en la _glia_ -cerebral, en relación con el modo de muerte y las perturbaciones -fisiológicas precedentes, notables variaciones en la riqueza, espesor -y longitud de las expansiones neuróglicas[157]. Empero, de la -efectividad de estos cambios no se sigue necesariamente su conexión -causal con las diversas fases de la actividad pensante. Además, -al otorgar graciosamente á la neuroglia la jerarquía de aparato -conmutador de los contactos, regido por la voluntad ó por impulsos -inconscientes, postulábase un hecho cardinal, todavía no descubierto -ni siquiera sospechable en el estado actual de la ciencia: la -existencia en la neuroglia de terminaciones nerviosas específicas -promotoras de la contracción de las proyecciones gliomatosas. - - [157] Estas variaciones, que constituyen fenómeno real, son - fácilmente comprensibles dentro del concepto fisiológico moderno - de la _glia_. Actualmente, gracias á las investigaciones de - numerosos observadores, entre los cuales me complazco en citar - al Dr. Achúcarro, considérase la neuroglia de la substancia - gris como una _glándula vascular sanguínea_. Su protoplasma, - lleno de granos secretores (los _gliosomas_ de Fieandt), sufre - naturalmente esas oscilaciones de dimensión y forma propias de - toda célula glandular, según que se halle en fase de secreción ó - elaboración, ó en fase de excreción ó de expulsión. - -Nada más acerca de mi estrafalaria especulación. Y si, faltando á -mi promesa de brevedad, he entrado aquí en algunos desarrollos, ha -sido para advertir al lector de los peligros que lleva consigo la -imitación de las teorías á la moda, ó la frívola vanidad de forjar á -ultranza hipótesis psicológicas. - -Tales concepciones caen rápidamente en merecido olvido, porque la -ciencia sólo se interesa por las ideas susceptibles de contraste -experimental y sugerentes de acción. La mía, inspirada por la de -Duval, corrió la misma suerte que la del sabio francés; peor aún, ya -que la teoría del _amiboidismo nervioso_, plausible en principio, -suscitó algunos trabajos estimables, mientras que la del amiboidismo -neuróglico, justamente desdeñada, no dió ocasión á ninguno. - - * * * * * - -Para cerrar este capítulo, mencionaré dos sucesos fecundos en -consecuencias para el estímulo y prosecución de mi obra científica. - -Fué el primero la creación, á costa de no pocos sacrificios -pecuniarios, de mi _Revista trimestral micrográfica_[158], al objeto -de publicar rápidamente, y sin hacer antesala en las Redacciones de -las revistas nacionales y extranjeras, los trabajos micrográficos -del Laboratorio de la Facultad de Medicina, y de estimular al mismo -tiempo los ensayos de mis discípulos. En dicha publicación vieron -la luz varias de las comunicaciones enumeradas en el presente -capítulo y casi todas las aparecidas después, hasta 1901, fecha en -que, con recursos oficiales, fundé el Anuario titulado _Trabajos -del Laboratorio de investigaciones biológicas_. Según presumirá el -lector, mi _Revista trimestral_ no perseguía éxitos financieros. -Contaba, ciertamente, en España con algunos suscriptores generosos, -que pusieron patriótico empeño en sostenerla; pero los _abonados_ del -extranjero escaseaban, no sólo por ignorancia de nuestro idioma, sino -porque yo regalaba mi publicación á casi todos los micrógrafos de -nombradía. - - [158] El primer fascículo vió la luz en Marzo de 1897. - -Los primeros fascículos de dicha _Revista_ fueron casi exclusivamente -redactados por su director. Poco después, creado un germen de -escuela, ayudáronme eficazmente, entre otros discípulos entusiastas, -mi hermano Pedro Ramón Cajal, á la sazón Catedrático de Histología -de Cádiz, que contribuyó nada menos que con ocho extensas -monografías, recaídas sobre variados temas de neurología comparada -(peces, reptiles, aves y batracios); el malogrado alumno interno -R. Terrazas[159], con sus interesantes estudios de _neurogénesis -cerebelosa_ y los referentes al _tejido cartilaginoso_; el joven -mallorquín Blanes Viale, alumno aventajadísimo (muerto también en -flor, antes del término de la carrera), con cierta concienzuda -indagación acerca del _bulbo olfatorio_; Sala Pons, antiguo discípulo -de Barcelona, con sus estudios relativos á la _corteza cerebral de -las aves y médula espinal de los batracios_; Olóriz Aguilera, cuya -colaboración en mis indagaciones sobre la _estructura ganglionar_ -dejo ya consignada; Carlos Calleja, por entonces ayudante de la -Facultad, y autor de valiosa comunicación acerca de la _corteza -cerebral olfativa_; y en fin, Isidoro Lavilla, actual Catedrático de -Valladolid, que aportó dos estudios importantes: uno sobre el _gran -simpático intestinal_ y otro concerniente á los _focos acústicos_ de -los mamíferos. - - [159] Este brillante discípulo murió, apenas graduado de doctor, - á consecuencia de una fiebre tifoidea contraída en el primer - partido de que fué médico titular. - -El segundo acontecimiento, muy lisonjero para mí, fué mi elección -espontánea de miembro de la _Real Academia de Ciencias_, de Madrid. -Esta designación tiene su anécdota, que referiré, porque honra mucho -al patriotismo é independencia de la sabia Corporación. - -Uno de los más conspicuos académicos, á la sazón recién llegado de -Berlín, contó á sus compañeros que el gran Virchow, entonces en todo -el resplandor de su gloria, habíale sorprendido con una pregunta á -que no pudo responder: «¿En qué se ocupa ahora Cajal? ¿Continúa sus -interesantes descubrimientos?» - -Confuso y algo avergonzado nuestro prócer académico, de que en -Berlín inspirara interés la labor de un español de quien él no -sabía palabra, procuró, de regreso á la península, satisfacer su -curiosidad. Y de sus conversaciones con el sabio astrónomo D. Miguel -Merino, el inolvidable secretario perpetuo, surgió el acuerdo de -iniciar y defender mi candidatura para cierta vacante, á la sazón -en litigio. Tengo, pues, el singular privilegio de ser académico á -_propuesta_ de R. Virchow y de D. Miguel Merino. - -La redacción del discurso de ingreso, ocurrida en 1897[160], dióme -ocasión de exponer, _ex abundantia cordis_, algunas reglas y consejos -destinados á despertar en nuestra distraída juventud docente el -gusto y la pasión hacia la investigación científica. Puse especial -empeño en hacer amables y atractivas las tareas del laboratorio, -y para lograrlo empleé un lenguaje llano, sincero y rebosante de -entusiasmo comunicativo y de ferviente patriotismo. Y el éxito -superó á mis esperanzas. Tan lisonjera acogida halló mi fogosa -arenga en el público universitario y en la prensa, que, agotada -rápidamente la tirada oficial del discurso, mi excelente amigo el -Dr. Lluria, supliendo mi dejadez, estimó necesario reeditarla por su -cuenta, destinando generosamente la nueva y copiosísima tirada á ser -gratuitamente distribuída entre los estudiantes y diversos centros de -enseñanza. Años más tarde, yo mismo, requerido vivamente por algunas -entidades docentes y ciertos lectores entusiastas, hube de publicar, -con nuevas ampliaciones y mejoras, la tercera edición (la cuarta -hállase actualmente en prensa). - - [160] _Cajal_: Reglas y consejos sobre la investigación - biológica. _Discurso de ingreso en la Real Academia de - Ciencias_, etc., 5 de Diciembre de 1897. Este discurso incluye - la contestación del doctor Calleja, decano de la Facultad de - Medicina, quien, aparte elogios exagerados y amables de ritual - acerca de mi obra científica, expone en brillante forma algunas - atinadas y prudentes reflexiones sobre el tema. - -Y si la índole de mi folleto, pensado y escrito exclusivamente para -España, y enderezado, por tanto, á corregir, acaso con excesiva -viveza, vicios, rutinas y abandonos genuinamente españoles, no -me lo vedara, habría á estas fechas saboreado la satisfacción de -verlo traducido á varios idiomas, por ser muchas las solicitudes -de versión á lenguas extrañas, cortésmente denegadas. Acaso algún -día, si me asisten salud y vagares suficientes, corrija el texto, -universalizándolo en lo posible y purgándolo de ciertos pasajes -que sonarían inoportuna ó estridentemente en el oído de franceses, -ingleses ó alemanes, ciudadanos de felices naciones donde la ciencia -no requiere, para ser celosa y abnegadamente cultivada, el empleo de -ciertos excitantes. - -Ya en vena de enumerar distinciones y honores, recordaré también que -en 1897 fuí elegido numerario de la _Real Academia de Medicina_, de -Madrid; que esta misma ilustre Corporación me galardonó, meses antes, -con el premio Rubio (1.000 pesetas), á causa de la publicación de una -obra de texto, entonces reciente, _Elementos de Histología_; que en -1896 la _Société de Biologie_, de París, recompensó espontáneamente -mis trabajos, adjudicándome el premio _Fauvelle_ (1.500 francos); -que por la misma época, la famosa Universidad de Würzburgo[161], -con ocasión de la inauguración del nuevo Palacio Universitario, -me otorgó, en compañía de algunos Profesores ilustres, el grado -de doctor _honoris causa_; que años antes (1895), la _Sociedad -Fisico-Médica_ de la misma ciudad bávara, por iniciativa, sin -duda, de mi ilustre amigo el Dr. A. Kölliker, nombróme _miembro -corresponsal_; que, en fin, con igual distinción honráronme, -por entonces, la _Academia de Medicina_ de Berlín, la _Sociedad -de Psichatría_ de Viena, la _Sociedad de Biología_ de París, la -_Sociedad Frenática Italiana_, la _Academia de Ciencias_ de Lisboa, -etc. - - [161] Según registra la _Neue Würzburger Zeitung_, diario - que dió cuenta detallada de la fiesta, la ceremonia de la - inauguración del suntuoso edificio del _Alma Julia_ fué muy - solemne. Asistieron varios Ministros de la Corona, el Rector, - los Decanos de las cuatro Facultades y representantes de todas - las Universidades alemanas. Pronunciáronse muchos discursos, - entre ellos uno muy elocuente del Rector, profesor von Leube. Al - final del acto, fueron proclamados los _doctores honorarios_, - participando conmigo de esta honra, por la Facultad de Medicina, - el ilustre maestro de Estocolmo Dr. G. Retzius y el gran - renovador de la Química orgánica Dr. Fischer, de Leipzig. - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO XV - - Mi producción en 1898 y 1899. -- Abatido por el desastre - colonial, amengua mi fuerza productiva. -- Literatura de la - regeneración: su infecundidad en la corrección de los vicios - nacionales. -- Teoría de los entrecruzamientos nerviosos y - estructura del _kiasma óptico_ en la serie animal. -- Otros - trabajos menos importantes. - - -Mi obra científica durante el año de 1898, fué bastante parca y pobre -en hechos nuevos. Compréndese fácilmente: fué el año de la funesta -guerra con los Estados Unidos; guerra preparada por la codicia -de nuestros industriales exportadores, la rapacidad de nuestros -empleados ultramarinos y el orgullo y egoísmo de nuestros políticos. -Á ella dieron ocasión, sin duda, defectos hereditarios del carácter -nacional, entre otros, un errado sentimiento del honor y cierta -puntillosidad caballeresca, excusable en los individuos, absurda y -antinacional en los pueblos; pero más que nada nos arrastró á la -catástrofe la vergonzosa ignorancia en que vivían nuestros políticos -de la magnitud y eficiencia reales de las propias y de las ajenas -fuerzas. Porque, aunque parezca absurdo, por entonces, diputados, -periodistas, militares, etc., creían de buena fe que nuestros -instrumentos bélicos --buques de madera y ejército de enfermos--, -podían medirse ventajosamente con los formidables de que disponía -el enemigo. Que lo malo de un país no consiste en su debilidad, sino -en que ésta sea ignorada de quienes tienen inexcusable obligación de -conocerla. - -Justo, sin embargo, es reconocer que tan peligroso desconocimiento de -la realidad internacional tuvo excepciones. Prescindiendo del pueblo ---quien, por haber vertido estérilmente su sangre en dos cruelísimas -campañas, anhelaba la paz á todo trance-- existían, hasta en el -Ministerio, hombres, como Sagasta y Moret, que vieron el abismo á que -el egoísmo de los plutócratas y la inconsciencia de las autoridades -militares nos conducían. Y, sin embargo... - -¡Pena da recordar cómo á políticos tan perspicaces y cultos -como Moret, Sagasta y Canalejas, penetrados de la salvadora -verdad[162], faltóles en la hora suprema el valor cívico necesario -para proclamarla, imponiéndose enérgicamente á las opiniones y -sentimientos de la Corona, del Ejército y de la Prensa! ¡Tan -peligroso y arduo resultaba patentizar á los ojos del pueblo, como -lo hizo austeramente Pí y Margall, que una nación de 90 millones de -habitantes, con riquezas inmensas, recursos industriales y aprestos -bélicos inagotables, había de aplastar irremediablemente á un país -pobrísimo, de 17 millones de almas, y anemiado, además, por cuatro -asoladoras guerras civiles! - - [162] El tan elocuente como malogrado estadista D. José - Canalejas, acababa por entonces de regresar de un viaje de - estudio por los Estados Unidos, de cuyos increíbles progresos, - asombroso poder y prosperidad industrial y financiera, hablaba en - privado como de algo insuperable y monstruoso; y, sin embargo, - llegada la hora del conflicto, inspirándose acaso en los - escrúpulos de Moret, reservó juicios y avisos que, proclamados - pública y solemnemente en la prensa, hubieran quizás logrado - modificar los extraviados sentimientos de la opinión. - -Pero no renovemos tristes recuerdos y volvamos á nuestro asunto. - -El recuerdo del desastre colonial hállase vinculado en mi memoria, -por asociación cronológica, á la redacción de un trabajo de -tendencias filosóficas acerca de la organización fundamental de las -_vías ópticas_ y la probable _significación de los entrecruzamientos -nerviosos_[163], una de las disposiciones anatómicas más singulares y -enigmáticas de los vertebrados. - - [163] _S. R. Cajal_: Estructura del quiasma óptico y teoría - general de los entrecruzamientos nerviosos. _Revista trimestral - micrográfica_, tomo III, 1898, con 18 grabados. - -[Ilustración: Fig. 69.--El Dr. Olóriz y el que escribe estas líneas, -distrayendo sus ocios con el juego del ajedrez (verano de 1898).] - -Estábamos á la sazón veraneando en compañía del inolvidable Olóriz, -en el pintoresco pueblo de Miraflores de la Sierra. Vecinos eran los -pequeños hoteles en que nos albergábamos, y así, nuestras sendas -familias formaban como una sola. Á menudo, fatigados de paliquear ó -de leer, nos entregábamos al juego del ajedrez, al que D. Federico -era muy aficionado. (En recuerdo del llorado maestro, inserto aquí -una fotografía íntima, sacada por uno de mis hijos durante cierta -partida empeñadísima) (fig. 69). Al atardecer, ahitos de lecturas -ó vibrantes con las peripecias del juego, solíamos descongestionar -el cerebro paseando por la carretera que, serpenteando al pie de -la Najarra, remóntase á la Morcuera, para morir en el maravilloso -Monasterio del Paular. Durante tan saludables correrías, placíame -comunicar á mi compañero el fruto de mis meditaciones. Y alentado y -autorizado con la aprobación del amigo, estaba á punto de terminar -la redacción de mi trabajo, cuando en nuestro apacible retiro cayó -como una bomba la nueva infausta de la destrucción de la escuadra de -Cervera y de la inminente rendición de Santiago de Cuba. - -La trágica noticia interrumpió bruscamente mi labor, despertándome -á la amarga realidad. Caí en profundo desaliento. ¿Cómo filosofar -cuando la patria está en trance de morir?... Y mi flamante teoría de -los entrecruzamientos ópticos quedó aplazada _sine die_. - -Aquel desfallecimiento de la voluntad --que fué general entre las -clases cultas de la nación-- sacóme del laboratorio, llevándome meses -después, cuando la conciencia nacional sacudió su estupor, á la -palestra política. La prensa solicitaba apremiantemente la opinión -de todos, grandes y chicos, acerca de las causas preparatorias de la -dolorosa caída, con la panacea de nuestros males. Y yo, al igual de -muchos, jóvenes entonces, escuché la voz de la sirena periodística. Y -contribuí modestamente á la vibrante literatura de la regeneración, -cuyos elocuentes apóstoles fueron, según es notorio, el gran Costa, -Macías Picavea, Paraíso y Alba. Más adelante sumáronse á la falange -de los veteranos algunos literatos brillantes: Maeztu, Baroja, Bueno, -Valle-Inclán, _Azorín_, etc. - -En el coro de lamentaciones patrióticas, mis palabras fueron acaso -las más estridentes y apasionadas. Sólo lo acerbo del desengaño podía -excusar mis vehemencias. Había soñado con un renacimiento espiritual -que incorporara definitivamente nuestra patria á la comunidad de las -grandes naciones europeas, colaborando con ellas en la magna empresa -de la civilización; y en mi despertar doloroso, encontréme con que -España continuaba, sin posible remedio, su desconsoladora secular -decadencia. ¡Qué amargo desencanto!... - -Creo sinceramente que mis declaraciones de _El Liberal_, _Vida -Nueva_ y de otros diarios[164], contenían algunas censuras justas y -apuntaban tal cual remedio atinado. Sin embargo, hoy, á la distancia -de dieciocho años, no puedo releer aquellas ardientes soflamas sin -sentir algún rubor. Me disgustan algunas recriminaciones exageradas -ó injustas, el tono general declamatorio y cierto aire patriarcal -y autoritario impropio de un humilde obrero de la ciencia. ¿Qué -autoridad tenía un pobre profesor, ajeno á los problemas sociales y -políticos, para censurar y corregir? - - [164] Como remedios morales apuntábamos: renunciar al matonismo - internacional, á la ilusión de tomar por progreso real lo que - no es más que reflejo pálido de la civilización extranjera; - desterrar el empleo de adjetivos hiperbólicos, de que tan - pródigos fuimos siempre con nuestras medianías; y en fin, - crear á todo trance cultura original. En el orden pedagógico, - proponíamos: el pensionado de profesores y doctores aventajados - en el extranjero; la incorporación á nuestros claustros de - investigadores de renombre mundial; el abandono del régimen - enervador del escalafón, sustituído por el sistema alemán de - reclutamiento del profesorado, etc., etc. - -Fuera de que la retórica no detuvo nunca la decadencia de un país. -Los regeneradores del 98 sólo fuimos leídos por nosotros mismos: -al modo de los sermones, las austeras predicaciones políticas -edifican tan sólo á convencidos. La masa permanece inerte. ¡Triste -es reconocer que la verdad no llega á los perezosos, porque no leen -ni sienten, y deja fríos, cuando no irritados, á los vividores y -logreros! - -Advierto que recaigo en enfadosas digresiones. Anudando el hilo -de mi narración, repito que el desenlace de la tragedia colonial -interrumpió mis meditaciones sobre la significación del _kiasma_ -de los vertebrados. Mas, al fin, las aguas volvieron á su cauce. Y -recobrando el equilibrio me incorporé al tajo con sin igual ardor. -Humillado mi patriotismo de español, quedó vivo y pujante, y aún diré -que exaltado, mi patriotismo de raza. Y dí cima, al fin, al aludido -trabajo, sin perjuicio de planear nueva labor para lo futuro. - -Encierra la susodicha Memoria sobre el _kiasma_ dos partes: la -primera, exclusivamente anatómica, conservará siempre su valor; la -otra, de tendencias psicológicas, sustenta concepciones que fueron -blanco, y lo son aún, de vivas discusiones. - -La indagación anatómica fué motivada por dos Memorias, radicalmente -revolucionarias, entonces recientes, de Michel y de Kölliker. -Prodúcese á veces entre los científicos algo así como cansancio -de la verdad consagrada. El furor iconoclasta y revisionista gana -hasta á los viejos. ¡Es tan tentador para el amor propio dejar -mentirosas varias generaciones de sabios!... Algo de esto debió -pasar por el espíritu de Michel cuando proclamó, contra lo que -desde la época de Newton era general creencia, é imponen además -postulados fisiológicos indeclinables, que el _kiasma óptico_ -del hombre y vertebrados superiores (_visión binocular de campo -común_), _consta exclusivamente de fibras ópticas entrecruzadas_; en -consecuencia, el clásico _cordón óptico homolateral_, que junta cada -ojo con el hemisferio cerebral de su mismo lado, sería mera ilusión -anatómica[165]. - - [165] _Michel_: Lehrbuch der Augenheilkunde, 2 Auf., 1890. - -Á pesar del aparato de pruebas histológicas con que el citado sabio -autorizó sus osadas afirmaciones, la tesis de Michel causó general -estupefacción. Pero lo más grave fué, que algunos investigadores -de renombre, y sobre todo el venerable Kölliker[166], la ampararon -con su prestigio y hasta procuraron fortalecerla con nuevas -demostraciones anatómicas. Los dibujos del maestro de Würzburgo, -calcados sobre irreprochables preparaciones del método de Weigert, -parecían concluyentes. Quedábamos, pues, privados del indispensable -_cordón homolateral_, y, por consiguiente, incapacitados para -explicar cómo, recibiendo el cerebro dos imágenes visuales casi -idénticas (exigencia de la visión del relieve), sólo percibimos una. - - [166] _A. Kölliker_: Handbuch der Gewebelehre des Menschen, Bd. - II, 1896. - -Ocupado yo entonces en el análisis de los centros visuales de los -mamíferos, tan insólita conclusión prodújome invencible repugnancia. -Ello no podía ser, no debía ser; á menos que la naturaleza, -divorciada de toda ley de armonía, se complazca en lo superfluo ó -en lo absurdo. Y, acudiendo á la observación, me propuse estudiar -á fondo el asunto, abordándolo con los métodos más apropiados; -cuanto más, que por entonces me rondaban por la imaginación -algunas conjeturas encaminadas á esclarecer el enigma de los -entrecruzamientos nerviosos. Claro es que antes de hilvanar mi teoría -necesitaba saber, á punto fijo, si existían ó no en el kiasma del -hombre y primates, fibras homolaterales. - -Puse, pues, manos á la obra, auxiliándome de copioso material de -estudio (peces, batracios, reptiles, aves y mamíferos). Y, en -sustitución del método de Weigert usado por Kölliker (cortes finos -seriados en donde las fibras aparecen truncadas y difícilmente -perseguibles), me serví del de Ehrlich, al azul de metileno, y del de -Marchi (degeneraciones secundarias tras la ablación de un ojo). Ambos -procederes permiten allegar datos decisivos para el esclarecimiento -del problema: el primero, por consentir el examen de cortes muy -espesos donde los axones del kiasma pueden seguirse durante -larguísimos trayectos; y el segundo, porque revela con claridad -en los cortes seriados, á favor de ristras de gotas grasientas -ennegrecidas, el trayecto real de las fibras visuales nacidas en cada -retina. - -El resultado de tales pesquisas fué absolutamente conforme con la -doctrina tradicional. Entrambos recursos demostraron en los mamíferos -de _visión binocular_ la existencia de robustísima vía óptica -homolateral; en los animales donde se indica apenas dicho campo -visual común (conejo, cavia, ratón, etc.), la presencia de algunas -fibras homolaterales, predominando enormemente las cruzadas; y, en -fin, en los vertebrados de campo visual diferente (peces, batracios, -reptiles y aves, donde la visión es panorámica), la existencia de un -entrecruzamiento total. El error de Michel y de Kölliker nació, como -nacen siempre los errores histológicos, de haber exigido del método -(el de Weigert) más de lo que buenamente podía dar, completando lo -truncado de sus revelaciones con interpretaciones aventuradísimas. -Exactos eran los dibujos, pero erradas las conclusiones. - - De pasada y para hacer bueno el adagio de que en las ciencias - experimentales cuando se busca con fe y perseverancia siempre - se encuentra algo fuera de programa, tropecé con un hecho - interesante. El kiasma de algunos roedores (conejo, por ejemplo) - encierra, además de los conocidos conductores _cruzados_ y - _directos_, ciertos tubos _bifurcados_, esto es, fibras que, - brotadas en la retina (células gangliónicas), divídense en - dos ramas (fig. 70), destinadas á entrambas cintas ópticas. - Para Kölliker (que en vista de mi trabajo rectificó después - noblemente su opinión) y para otros autores que trataron de - interpretar fisiológicamente el inesperado hallazgo, las citadas - fibras bifurcadas provendrían de la región retiniana llamada - _mácula lútea_, territorio correspondiente á la _foseta central - del hombre_ y primates. Por lo demás, tales dicotomías fueron - confirmadas ulteriormente en el gato y ciertos animales por el - maestro bávaro. - -[Ilustración: Fig 70.--Trozo del kiasma óptico del conejo. Método de -Ehrlich.-- A, nervio óptico; B, trozo de _kiasma_ con el arranque de -la _cinta óptica_; _a_, bifurcaciones de tubos nerviosos.] - -Fijado ya el primer punto importante, ó sea la realidad indiscutible -del cruce parcial de las vías ópticas primarias, era llegada la hora -de ver cuál de las conjeturas imaginadas acerca de la significación -de los entrecruzamientos cuadraba mejor con las variantes de -organización del kiasma y retina en la serie animal, y con los datos -y postulados de la fisiología de la visión. - -Planteemos el problema tal como lo planteaba entonces mi curiosidad. -Notemos de pasada que para la ciencia anatómica de entonces --cerrada -de horizontes y atenida á la mera descripción morfológica--, no había -tal problema. El anatómico puro, como el zoologista descriptivo, es -ajeno á toda inquietud filosófica. Con proclamar que el cruzamiento -óptico constituye ley anatómica de los vertebrados, queda plenamente -satisfecho. Inercia mental incomprensible, porque si la anatomía y la -histología deben aspirar á la jerarquía de verdaderas ciencias, es -fuerza que, al modo de la Química ó de la Astronomía, se preocupen de -la evolución de los fenómenos y se tornen de cada vez más dinámicas y -más causales. - -Por sentir yo de esta suerte pude abandonar esa conformidad pasiva -y como beatífica, obra del hábito y apagadora de toda curiosidad -etiológica. Sorprendíme profundamente de una cosa de que nadie se -mostraba al parecer sorprendido. Y el kiasma óptico se me presentó -como algo absurdo ó inútil, que agravia nuestro sentido de la -simetría y del ahorro, puesto que merced á aquél los conductores -ópticos alargan inútilmente su trayecto y crean en los centros -infinitas complicaciones compensadoras. - -«¿No fuera más sencillo --me preguntaba-- que cada cordón óptico -desembocara directamente en los centros cerebrales de su lado, ya -que la impresión recibida por cada retina provoca predilectamente -reacciones motrices en las regiones correspondientes de la cabeza, -tronco y extremidad superior?» - -Pero las incongruencias aparentes continúan en el encéfalo y -bulbo. También la vía _piramidal_ del cerebro ó de los movimientos -voluntarios, los _cordones sensitivos_ llegados de la médula y del -bulbo, los manojos centrífugos nacidos en el cerebelo, se entrecruzan -total ó casi totalmente. - -¡Y luego, la absoluta generalidad, la irreductible pertinacia de -tales _decusaciones_, iniciadas en los peces y proseguidas tenazmente -hasta el hombre!... En realidad, no faltan en ningún animal de -visión lenticular, es decir, provisto de ojos sencillos, en los -cuales la imagen sintética es proyectada por una lente convergente. -Recientemente, hemos reconocido dicho cruce hasta en los cefalópodos, -cuyo ojo obedece también á la norma estructural del vertebrado. - -«Quizás --discurría-- el cruce fundamental de las vías ópticas está -fatalmente ligado al mecanismo físico de la visión. Busquemos, -pues, en este mecanismo la razón lógica de tal organización. -Una vez averiguada, nada será más fácil que explicar, á título -de disposiciones compensadoras y correctoras, las decusaciones -primordiales de las vías motrices y sensitivas.» - -Y dando de mano á otras conjeturas, se apoderó de mí, obsesionante, -el siguiente pensamiento: _Todo tendría llana explicación, admitiendo -que la percepción correcta de un objeto implica la congruencia de las -superficies cerebrales de proyección ó representativas de cada punto -del espacio_. Por tanto, para que la percepción mental se unifique y -concuerde exactamente con la realidad exterior, ó, en otros términos, -para que la imagen aportada por el ojo derecho, se continúe con -la aportada por el ojo izquierdo, es de todo punto necesario el -entrecruzamiento lateral de las vías ópticas: _cruce total_ en los -animales de _visión panorámica_; _cruce parcial_ en los animales -dotados de _campo visivo común_. - -Los siguientes esquemas explican claramente la precedente teoría. - -[Ilustración: Fig. 71.--Esquema destinado á mostrar la incongruencia -de la proyección mental de las imágenes de ambos ojos, en el supuesto -de que no existiera entrecruzamiento de los nervios ópticos.-- L, -lóbulos ópticos.] - - El primer esquema (fig. 71) muestra la forma y dirección de - la imagen óptica mental, en el supuesto de que no hubiese - cruzamiento de los nervios ópticos. La incongruencia de ambas - imágenes salta á la vista: la proyectada por el ojo derecho no - conviene con la del izquierdo, y sería imposible que el animal - pudiera sintetizar ambas imágenes en una representación continua. - El horizonte se le presentaría como una vista panorámica formada - con dos fotografías: derecha é izquierda, invertidas lateralmente. - - Examinemos ahora la imagen mental resultante del entrecruzamiento - de los nervios ópticos, entrecruzamiento adoptado por la - naturaleza en los ojos lenticulares. La figura 72, C revela con - la mayor evidencia que, gracias á dicho cruce, ambas imágenes, - derecha é izquierda, se corresponden, componiendo un panorama - continuo y desapareciendo la inversión lateral. - -[Ilustración: Fig. 72.--Esquema destinado á mostrar el efecto del -entrecruzamiento total de los nervios ópticos en un vertebrado -inferior (pez, anfibio, reptil, ave ó mamífero de visión panorámica). -Obsérvese que, gracias á este cruzamiento, las dos imágenes mentales -forman un todo continuo.-- O, nervios ópticos cruzados; C, centros -ópticos primarios y secundarios; M, vía motriz cruzada; S, vía -sensitiva central cruzada; R, raíces motrices de la médula espinal; -G, ganglios raquídeos y raíces sensitivas.] - - Las cosas pasan algo diversamente en los mamíferos, en donde la - doble proyección visual copia la misma región del espacio. En - dichos animales existe, según es sabido, el _cordón homolateral_ - (figura 73, _d_). Á causa de esta vía óptica, la duplicidad de - la sensación visiva, inevitable _à priori_ dado el campo visual - común, ha sido ingeniosamente eludida, gracias á la concurrencia - en el mismo grupo de pirámides cerebrales, de aquellas fibras - ópticas homolaterales y oposito-laterales, correspondientes - á puntos homólogos de ambas retinas, y portadoras, por - consiguiente, del mismo detalle de la imagen. - -[Ilustración: Fig. 73.--Esquema destinado á mostrar en el hombre y -mamíferos de campo visual común la imagen mental formada por síntesis -de las dos representaciones del objeto, transmitidas por ambos -nervios ópticos.-- _d_, fascículo óptico homolateral; _c_, fascículo -cruzado; _g_, ganglio geniculado externo y pulvinar; _Rv_, región -visual del cerebro, con la forma de la proyección mental.] - - En todo caso, según aparece en la figura 73, la aparición - del haz directo no supone abandono de los beneficios del - entrecruzamiento; éstos subsisten, porque decusada la vía óptica - principal, siempre resulta que la imagen proyectada en el cerebro - derecho se continúa con la dibujada en el izquierdo (_Rv_). - - En fin, en la figura 72, M mostramos que el reparto en ambos - cerebros de la representación visiva mental (el izquierdo - donde se proyectan los objetos situados á nuestra derecha, y - el derecho donde se pintan los de la izquierda), ha motivado - correlativamente el entrecruzamiento de la vía motriz principal - voluntaria, así como el de las vías sensitivas y sensoriales - primarias de la médula y bulbo (S). Y esto ocurre tanto en los - animales de visión panorámica como en el hombre y primates. La - mira perseguida por el organismo ha sido doble: primeramente - coordinar en un solo hemisferio cerebral las impresiones - sensoriales (acústica, olfativa, visual, táctil, etc.) - llegadas por el mismo lado del espacio, á fin de abreviar las - consiguientes vías de asociación, y después, y merced al cruce - de las vías motrices voluntarias, compensar el efecto de las - _decusaciones_ sensoriales para reaccionar predilectamente, con - el aparato muscular correspondiente, por el lado de la excitación - periférica. - -[Ilustración: Fig. 74.--Esquema destinado á mostrar las distintas -especies de fibras de asociación de la corteza y el camino tomado -por los residuos de la sensación para confluir en el recuerdo.-- -I, imagen mental en el centro cortical de la visión; R, recuerdo -archivado en el foco correspondiente de representación; _d_ y _c_, -fibras directas y cruzadas, mediante las cuales la imagen sensorial -bilateral es llevada á una región monolateral de la corteza; _Rm_, -región motriz del cerebro; _Ro_, región de representación óptica; -_Ra_, región de representación acústica; _o_, región cortical -olfativa; _Ik_, fibras de asociación iconokinéticas; _Im_, fibras de -asociación ideokinéticas; _Iioa_, fibras de asociación interideales ó -acústico-visuales; _Iiao_, fibras de asociación acústico-olfativas.] - - En fin, como postulados generales interpretativos de la - organización cerebral señalamos estos cuatro: a) _Unidad de - función espacial_, ó sea que cada grupo de neuronas cerebrales - corresponde exclusivamente á un punto del espacio y nunca á dos. - b) _Simetría concéntrica sensorial._ Cada hemisferio simboliza - una mitad vertical y lateral de la superficie cutánea sensible, - incluyendo en ella los sentidos y los aparatos sensibles - orgánicos y musculares. c) _Ley de asimetría conmemorativa_. - Las esferas sensoriales y motrices de la corteza cerebral - son simétricas, pero no las zonas representativas ó ideales - (_centros de asociación_ de Flechsig), las cuales residen - íntegramente en cada hemisferio (fig. 74, R). Justifícase así la - creación del cuerpo calloso (_c_) y de otras vías comisurales - é intrahemisféricas, destinadas á concentrar en cada foco - conmemorativo isodinámico y monolateral los residuos sensoriales - brotados de entrambos centros perceptivos. - - Sirva de explicación la figura 74, donde mostramos con la - disposición probable de los centros perceptivos la justificación - teórica del cuerpo calloso. - - En la aludida Memoria sobre el _kiasma óptico_ se desarrollan - también, por incidencia, algunas consideraciones sobre el - posible mecanismo cerebral de la _percepción del relieve_; y á - título de aplicación de las mismas, descríbense algunas pequeñas - invenciones estereoscópicas, tales como: cierto aparato destinado - á contemplar á distancia el relieve de la doble imagen proyectada - por la linterna (aparato fundado en el principio de los prismas - de Nicol y de la polarización por reflexión); y determinada - disposición mecánica, con igual fin concebida, y destinada á - producir eclipses alternativos de la imagen estereoscópica, - proyectada en un telón. - -Mis ideas sobre el móvil utilitario de los entrecruzamientos -alcanzaron éxito lisonjero de publicidad. Extractadas ó reproducidas -íntegramente por muchas revistas extranjeras, merecieron además -la honra de una buena traducción alemana, bajo la forma de libro, -del Dr. Bresler; versión amablemente prologada por el célebre -profesor Pablo Flechsig, de Leipzig. No obstante sus defectos, que -no desconozco[167], mi teoría sugirió interesantes trabajos. Entre -otras investigaciones, provocó la ya mentada de Kölliker[168], -rectificadora de anteriores errores; la de Havet[169], francamente -confirmatoria, recaída en el _kiasma de los crustáceos_, y la -muy interesante del Dr. Márquez[170], donde los postulados de -mi concepción fueron ingeniosa y afortunadamente aplicados al -esclarecimiento de los cruces de algunos nervios motores del globo -ocular. - - [167] La sinceridad me obliga á confesar que en mi trabajo se - contienen doctrinas de valor muy desigual. Hoy, á la distancia de - veinte años y aparecidas numerosas investigaciones sobre el tema, - estimo como concepción sólidamente fundada la explicación del - cruce fundamental de los nervios ópticos; probable y plausible - nada más el corolario relativo á la decusación compensadora - de las vías motrices y sensoriales, y francamente aventurados - ciertos análisis y conclusiones tocantes á las condiciones - histológicas de la percepción del relieve, etc. - - [168] _Kölliker_: Neue Beobachtungen zur Anatomie des _Chiasma - opticum_. Würzburg, 1899. - - [169] _Havet_: _Revista trimestral micrográfica_, tomo IV, 1899. - - [170] _Márquez_: Nuevas consideraciones acerca de los - entrecruzamientos motores del aparato de la visión. _Revista - trimestral micrográfica_, tomo X, 1900. - -Conforme era de presumir, los hechos positivos consignados en mi -trabajo acogiéronse con aplauso y apreciáronse en todo su valor por -los sabios especialistas. Mas en cuanto á la teoría propiamente -dicha, los dictámenes discreparon. Ciertos sabios aprobaron -provisoriamente la explicación utilitaria de los entrecruzamientos, -en espera de mejor concepción; otros, como Lugaro, la criticaron con -respeto, aceptando, empero, algunos de sus postulados y proponiendo -otra hipótesis; alguno la rechazó de plano, sin aducir razones -serias ni exponer concepción más plausible; cierto médico vienés -la encomió hasta la hipérbole, alzando en su entusiasmo al modesto -anatómico español á la altura de los más geniales pensadores; en fin, -dos sabios, inglés el uno y alemán el otro, publicaron años después -mi teoría como fruto de propias meditaciones: género de homenaje -que, por involuntario é impersonal, hallé singularmente grato. De -cualquier modo, repito, ninguno de mis impugnadores antiguos ó -modernos ha logrado imaginar explicación más sencilla y satisfactoria -del cruce fundamental de las vías ópticas en los vertebrados -inferiores y del cruce parcial de las mismas en el hombre y -mamíferos. - -De los demás trabajos del año 1898, me contentaré con exponer los -títulos y las conclusiones: - - _Algunos detalles más sobre la anatomía del puente de - Varolio_[171].--Contiene nuevos pormenores sobre las colaterales - y bifurcaciones pontales de la _vía piramidal_, y cierta teoría - poco feliz acerca del modo de acción de este sistema vector de - los movimientos voluntarios. - - [171] Algunos detalles más sobre la anatomía del puente de - Varolio y consideraciones acerca de la doble vía motriz. _Revista - trimestral micrográfica_, núm. 2, Junio de 1898. Con una figura. - - _La estructura del cono terminal de la médula espinal_[172] - encierra multitud de detalles descriptivos nuevos tocantes al - comportamiento de la substancia blanca, raíces posteriores, - substancia gris, etcétera, al nivel del extremo caudal del eje - cerebro-raquídeo de los mamíferos, detalles en cuya exposición no - podemos entrar. - - [172] Estructura fina del cono terminal de la médula espinal. - _Revista trimestral micrográfica_, Septiembre de 1898. Con tres - grabados. - - _La red superficial de las células nerviosas centrales_[173] - confirma en los mamíferos á favor del método de Ehrlich - modificado, el encuentro de Golgi, reivindicando de pasada - la prioridad esencial del hecho y añadiendo algunas minucias - descriptivas, etc. - - [173] La red superficial de las células nerviosas centrales. - _Revista trimestral micrográfica._ Con un grabado. - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO XVI - - Mi labor durante los años 1899 y 1900. -- Nuevos estudios - sobre la corteza cerebral, en los cuales se aborda el encéfalo - humano. -- Elementos característicos del encéfalo del hombre. - -- Estructura de la región visual. -- Estudios sobre la corteza - acústica, táctil y olfativa. - - -Dejo mencionados, en anteriores capítulos, algunos análisis -afortunados de la _corteza cerebral_ de los mamíferos inferiores. -Marchando por este camino, natural era que, tarde ó temprano, -abordase la fina anatomía del cerebro humano, con razón considerado -como la obra maestra de la vida. - -Sentía yo entonces vivísima curiosidad --algo novelesca-- por la -enigmática organización del órgano del alma. «Reina el hombre --me -decía-- sobre la Naturaleza por la excelencia arquitectónica de su -cerebro. Tal es su ejecutoria, su indiscutible título de nobleza y -de dominio sobre los demás animales. Y si mamífero tan ruin como el -roedor --el ratón, por ejemplo-- ostenta corteza cerebral de fino y -complicadísimo artificio, ¿qué imponderable estructura, qué asombroso -mecanismo no deben de ofrecer las circunvoluciones del encéfalo -humano, singularmente en las razas civilizadas?» - -En mis pesquisas guiábame también cierta hipótesis directriz. -Parecíame improbable y hasta un poco atentatoria á la dignidad -humana, la opinión generalmente aceptada por entonces de que entre el -cerebro de los mamíferos (gato, perro, mono, etc.) y el del hombre -median solamente diferencias cuantitativas. - -En tal supuesto, la excelencia del encéfalo humano consistiría -exclusivamente en el mayor número de pirámides y en la superior -copiosidad de fibras asociativas. Pero el lenguaje articulado, la -capacidad de abstracción, la aptitud de forjar conceptos y, en fin, -el arte de inventar instrumentos ingeniosos, especie de prolongación -de la mano y de los aparatos sensoriales, ¿no parecen anunciar -(aun admitiendo coincidencias fundamentales de estructura con los -animales) la existencia de resortes originales, de algo, en fin, -cualitativamente nuevo y justificativo de la nobleza psicológica del -_homo sapiens_? - -Microscopio en ristre lancéme, pues, con mi habitual ardor á la -conquista de la pretendida característica anatómica del rey de la -Creación, á la revelación de esas enigmáticas neuronas estrictamente -humanas, sobre que se funda nuestra superioridad zoológica. - -Á decir verdad, y dada la insuficiencia de los métodos en boga, la -empresa se presentaba ardua y difícil, aun poniendo en ella paciencia -y perseverancia infatigables. Además, era preciso vencer ó burlar -prejuicios morales y sociales, harto difundidos y arraigados. - -Sabido es que los métodos de coloración más exquisitamente -selectivos, como el proceder de Ehrlich y el de Golgi, rinden -solamente buenos resultados cuando se aplican sobre piezas nerviosas -fresquísimas, casi palpitantes. Y por exigencias de la ley, -consagradora de añejos infundados temores, el cadáver humano no entra -en la jurisdicción del anatomista sino veinticuatro horas después -de la muerte, cuando las delicadísimas y susceptibles neuronas y -células neuróglicas han sufrido graves alteraciones y perdido, -por ende, su preciosa apetencia por los citados reactivos (azul de -metileno y cromato de plata). - -Á pesar de todo, recordará el lector que el método de la coloración -negra había sido ya aplicado con éxito en el hombre por Golgi y sus -discípulos. Es fuerza convenir, sin embargo, que tales ensayos, -si acrecieron singularmente nuestro patrimonio neurológico, no -fueron poderosos, acaso en virtud de las consabidas limitaciones, -á esclarecer los rodajes más importantes de la máquina cerebral -humana, á saber: la determinación de sus tipos celulares específicos -en cada provincia encefálica, la forma general de las conexiones -interneuronales, y en fin, el modo de terminar de los conductores -sensitivos y sensoriales arribados de la periferia, etc. - -Mas por aquellos tiempos arredrábanme poco los obstáculos. Decidido -á superarlos busqué material para mis trabajos en la Inclusa y Casa -de Maternidad, dominios donde, por razones obvias, la tiranía de -la ley y las preocupaciones de las familias actúan muy laxamente. -Gracias á los buenos oficios del Cuerpo facultativo de los citados -establecimientos benéficos, y sobre todo al decidido concurso del Dr. -Figueroa (médico reputado arrebatado prematuramente á la ciencia), -amén de la complacencia con que me favorecieron las buenísimas -hermanas de la Caridad (quienes llevaron su amabilidad hasta -convertirse en ayudantes de autopsia), mis investigaciones marcharon -como sobre ruedas. Puedo afirmar que durante una labor de dos años -dispuse libremente de cientos de fetos y de niños de diversas edades, -que disecaba dos ó tres horas después de la muerte y hasta en -caliente. - -Mi tesón alcanzó al fin su premio, y á despecho de los muchos -fracasos técnicos (determinadas infecciones impiden la reacción del -cromato argéntico), la colecta de hechos nuevos fué exuberante. Ante -mi insistente curiosidad, el cerebro humano comenzaba á balbucear -algunos de sus secretos. Por desgracia, estas confidencias resultaban -todavía harto fragmentarias. Mas por algo se empieza. - -Sólo á grandes rasgos haré el balance de mis ganancias de entonces. -Citaré, entre otros hechos de carácter general, el encuentro de -varios tipos nuevos de neuronas de axon corto, característicos -del cerebro humano; la averiguación, según yo deseaba, de las -arborizaciones terminales de los conductores sensitivos y -sensoriales; el hallazgo de _cestas_ pericelulares legítimas -comparables á los elegantes nidos del cerebelo y asta de Ammon; -la discriminación de las varias especies neuronales de la capa -molecular, etcétera. Pero mi principal objetivo consistió en -desentrañar la estructura de los _centros perceptivos ó sensoriales_ -(_centros de proyección_ de Flechsig). En cada uno de ellos, mis -preparaciones mostraron, con claridad absoluta, una urdimbre -específica y absolutamente inconfundible, quedando así asentada -sobre bases histológicas inconmovibles la doctrina, a la sazón muy -discutida, de las _localizaciones cerebrales_. - -Claro es que el análisis de los citados centros efectuóse por -etapas. Era labor de muchos años, la cual resultó muy incompleta, -á pesar de mi perseverancia. Primeramente exploré la anatomía -de las _circunvoluciones visuales_[174] (_fisura calcarina_ y -territorios vecinos del lóbulo occipital), parajes cerebrales -donde son proyectadas las imágenes recogidas por la retina. Tiempo -después, escudriñé las _esferas auditiva_[175], _motriz_[176] y -_olfativa_[177]. Y por causas que expondré oportunamente, sólo puse -el pie en el umbral de las _esferas conmemorativas_ (_centros -de asociación_ de Flechsig), no obstante mi ardiente curiosidad -alimentada y sobreexcitada por el éxito. - - [174] _Cajal_: Estudios sobre la corteza cerebral humana. I - _Región visual_. _Revista trimestral micrográfica_, tomo IV, - 1899. Con 23 grabados. - - [175] -- II. _Estructura de la corteza acústica_ y - circunvoluciones de la ínsula. _Rev. trim. mic._, tomo V, 1900. - Con 12 figuras. - - [176] -- III. _Región motriz_ del hombre y mamíferos superiores. - _Rev. trim. mic._, tomo IV. 1899. Con 31 grabados. - - [177] -- IV. _La corteza olfativa._ _Rev. trim. mic._, tomo V, - 1899. Véase el trabajo más extenso en _Trab. del Lab. de Inv. - biol._, tomo I, 1901. - -[Ilustración: Fig. 75.--Diversos tipos de neuronas de axon corto -encontrados en la corteza cerebral del niño de pocos meses.-- A, -célula bipenachada; B, elemento enano de axon corto; C, célula de -_cestas_; E, pirámide de ramas colaterales arciformes; D, elemento -enano de axon descompuesto en penacho; F, célula de cilindro-eje -ascendente dividido en ramas horizontales larguísimas.] - -En la figura 75 presento los tipos neuronales específicos recogidos -por mí en casi todas las provincias cerebrales del hombre. Estos -son: _a_, cierto corpúsculo diminuto (A), bipenachado, cuyo axon -se descompone en plexos apretados de sentido radial, compuestos de -hebras finísimas; _b_, un elemento enano, también de axon corto, -de brevísimas y delicadas dendritas, y cuya arborización nerviosa, -apenas perceptible á causa de su extrema sutilidad, construye -urdimbre tupidísima (B, B′); _c_, otra célula (C), provista de soma -más robusto, y cuyo cilindro-eje genera cestas que rodean el soma -de las pirámides; _d_, cierta pequeña pirámide (E), caracterizada -por exhibir un axon consumido casi del todo en generar larguísimas -colaterales arciformes y recurrentes; _e_, determinado corpúsculo de -talla exigua, cuyo axon ascendente se arboriza como en _zarzal_ en -los confines de la zona molecular; _f_, en fin, numerosas variedades -neuronales relativamente robustas, de expansión funcional ascendente, -generadoras, en diversos pisos de la corteza, de larguísimas ramas -horizontales (F). - -Los referidos elementos, singularmente el primero, segundo, cuarto -y sexto, son sumamente numerosos y pueden estimarse privativos del -cerebro del hombre. Con lo cual no excluyo en absoluto la posibilidad -de que algunos de ellos inicien ya su aparición, aunque afectando -formas y tamaños más groseros, en la corteza de los mamíferos -superiores, singularmente en la del perro y del mono. En todo caso, -mis investigaciones demostraron que _la excelencia funcional del -encéfalo humano está íntimamente ligada á la prodigiosa abundancia é -inusitado lujo de formas de las llamadas neuronas de axon corto_. - -[Ilustración: Fig. 76.--Esquema de los elementos y zonas principales -de la corteza visual del hombre (fisura calcarina).-- A, capa -molecular; B, zona de las pequeñas y medianas pirámides; C, zona -de los gruesos corpúsculos estrellados; D, capa de los granos ó -de los diminutos elementos asteriformes; E, zona de las pirámides -gigantes; F, capa de las pirámides de axon arciforme; G, zona de los -corpúsculos polimorfos; _a_, _b_, _d_, arborizaciones finales de las -fibras visuales centrípetas.] - -Para los técnicos á quienes interesen algo estas cosas, referiré -brevemente algunos de mis hallazgos más importantes en los _centros -perceptivos_, ilustrándolos con esquemas. - - _Esfera visual._-- _a_) Descubrimiento de las arborizaciones - terminales de las fibras de la vía óptica central (las llegadas - del _cuerpo geniculado externo_). En la figura 76, _b_, _d_, - mostramos una representación del conjunto del plexo terminal. - - _b_) Hallazgo, en la zona en que acaban dichas fibras, de unas - células especiales, desprovistas de tallo radial y con figura - estrellada. El axon de tales elementos va á la substancia blanca - después de suministrar robustas colaterales ascendentes (fig. 76, - C). - - _c_) Encuentro, en las zonas profundas de la corteza visual, - de ciertas diminutas células (granos profundos), cuyo axon - descendente recoda bruscamente, formando arco, para distribuirse - en las zonas superpuestas (figs. 76, F, y 75, E). - - _d_) Descubrimiento de un tipo menudísimo de célula de axon corto - (_células bipenachadas_), cuya expansión funcional, delicadísima, - se descompone en hacecillos radiales de hebras que se aplican al - tallo y cuerpo de las pirámides (figs. 76, _e_, y 75, A). - -Continuación de la anterior fué la siguiente monografía, donde se -persigue más de cerca la resolución del problema estructural de la -corteza visual, añadiendo: - - _a_) Una nomenclatura y división racionales de las capas de la - substancia gris cerebral. - - _b_) El estudio detallado de las células horizontales (_Cajalsche - zellen_ de Retzius) de la _zona plexiforme_ (fig. 76, A). - - _c_) Demostración de la existencia en esta capa de numerosos - elementos de axon corto. - - _d_) Hallazgo en las zonas segunda y tercera de varios tipos de - corpúsculos de axon corto, peculiares del cerebro humano (células - de asociación vertical, horizontal á pequeñas distancias, etc.). - De ellos damos esquemas en la figura 75. - - _e_) Señalamiento de ciertas células cuyo axon fino y ascendente - genera plexos tupidísimos pericelulares en la zona segunda. - - _f_) Análisis detallado de la _estría de Gennari_ y capa de las - _células estrelladas_, y demostración de que en esta zona habitan - varios tipos celulares de axon largo y de axon corto. (_Subzona - externa ó de las células estrelladas gigantes_; _subzona interna - ó de los corpúsculos estrellados enanos_; _células de axon corto - ascendente_; _células de axon resuelto en arborizaciones próximas - y delicadísimas_, etc., etc.). - - _g_) Descubrimiento de arborizaciones pericelulares ó de cestas - semejantes á las que rodean las células de Purkinje del cerebelo, - en los cuerpos de pirámides de la corteza motriz y visual. - - _h_) Análisis detallado del comportamiento de las fibras - componentes del plexo ó _estría de Gennari_, en cuya formación - participan: - - _a_) plexo en donde se patentiza la existencia de varias especies - de fibras terminales ó fibras ópticas; _b_) axones de los granos - de la zona de las células estrelladas pequeñas; _c_) axones - ascendentes de los elementos de cayado de las capas subyacentes, - etc. - -[Ilustración: Fig. 77.--Conjunto de las arborizaciones terminales de -la vía sensitiva en la corteza motriz del gato.] - -De esta Memoria hay una buena traducción alemana, en forma de -folleto, del Dr. Bresler[178]. - - [178] _Cajal_: Studien über die Hirnrinde des Menschen. - _Übersetzt von Dr. J. Bresler._ Leipzig. Verlag von A. Barth, - 1900. - -El trabajo sobre la _corteza motriz_ encierra: - - _a_) Un análisis detallado, á favor del método de Nissl, de las - circunvoluciones centrales con determinación de sus analogías - y diferencias y exposición de una nomenclatura racional de - sus capas. Se demuestra, contra el sentir general, que la - circunvolución parietal ascendente carece de función motriz, - perteneciendo estructuralmente al sistema de asociación (dictamen - confirmado por todos los autores modernos) (figura 78). - -[Ilustración: Fig. 78.--Cortes comparativos de las dos -circunvoluciones limitantes de la cisura de Rolando. Adviértase, -que mientras la figura de la derecha, correspondiente á la -corteza frontal ascendente, posee tipo motor, la de la izquierda, -correspondiente á la circunvolución parietal ascendente, afecta -estructura y estratigrafía de corteza conmemorativa ó asociativa.] - - _b_) La afirmación de que las gruesas fibras tangenciales - meduladas representan axones de células horizontales. - - _c_) Demostración de los fenómenos de atrofia acaecidos en las - dendritas ascendentes de estas últimas células después del - nacimiento. - - _d_) Hallazgo de diversos tipos de corpúsculos de axon corto, - habitantes, tanto en la capa plexiforme como en las zonas segunda - y tercera, y descripción de un elemento nervioso menudísimo, - parecido á las células de neuroglia, de las cuales se distingue - por exhibir un axon delicadísimo y arborizado á cortísima - distancia. - - _e_) Demostración de que todas las pirámides y células de tallo - radial, aunque residan en las zonas más profundas, envían un - penacho ó fibra protoplásmicos á la zona plexiforme. - - _f_) Hallazgo de varias células, cuyo axon forma, en torno de las - pirámides, nidos nerviosos terminales. - - _g_) Descripción detallada de la morfología de las pirámides - gigantes. - - _h_) Encuentro en la corteza motriz de granos ó elementos - pequeños semejantes á los propios de la región visual. - - _i_) Descubrimiento de las fibras sensitivas terminales, cuyas - arborizaciones forman un plexo tupidísimo alojado en la zona de - las medianas pirámides (fig. 77). - - _j_) Señalamiento de estas mismas fibras terminales en la - corteza de los mamíferos de pequeña talla y demostración de su - continuidad con tubos perforantes del cuerpo estriado. - - _k_) Adopción de un nuevo criterio para la determinación de las - esferas sensoriales de la corteza: la característica de éstas no - sería, como se ha considerado hasta aquí, la presencia de fibras - de proyección, sino la existencia de plexos constituídos por - fibras exógenas, llegadas del cuerpo estriado y continuadas con - las vías sensoriales de segundo orden. - - _l_) Se hace una crítica de la conocida clasificación de las - circunvoluciones en _centros de asociación y de proyección_, y - se defiende también para los pequeños mamíferos la existencia de - regiones de _asociación ó conmemorativas_. - -De este trabajo existe una traducción alemana del Dr. J. Bresler. - -En otra comunicación, aparecida en Marzo de 1900[179], prosigo mis -exploraciones sobre la _corteza motriz_ del hombre y mamíferos -superiores, y añado algunos datos relativos á las _fibras callosas_, -de _asociación_ y _proyección_, etc. - - [179] _Cajal_: Estudios sobre la corteza cerebral humana. II. - Corteza motriz. _Revista trimestral micrográfica_, tomo V, Marzo - de 1900. - -Después abordé la _corteza acústica_ y las circunvoluciones de la -_ínsula de Reil_[180]. - - [180] Estructura de la corteza acústica, etc. _Revista trimestral - micrográfica_, tomo V, núm. 2.º y 3.º, Septiembre de 1900. - -[Ilustración: Fig. 79.--Células estrelladas gigantes con axon -serpenteante dirigido á la substancia blanca, situadas exclusivamente -en el centro acústico del cerebro.-- _a_, axon.] - - Como rasgos peculiares de la _corteza acústica_ señalamos - aparte la existencia de pormenores estructurales imposibles de - resumir: _a_, la presencia constante de ciertas células gigantes - estrelladas de axon largo (fig. 79); y _b_, la forma específica - de las pirámides (fusiformes, bipenachadas, etc.) (fig. 80). - -[Ilustración: Fig. 80.--Tipos de células piramidales características -de la ínsula de Reil, territorio que pasa por acústico.] - -Séame permitido completar esta serie sistemática de trabajos -mencionando todavía, no obstante haber sido publicadas en 1900 y -1901[181], dos extensas monografías concernientes á la _corteza -olfativa_ del hombre y mamíferos. Citemos los hechos esenciales en -ellas contenidos: - - [181] _Cajal_: Estructura de la corteza olfativa del hombre y - de los mamíferos superiores. _Revista trimestral micrográfica_, - núm. 4, Diciembre de 1900. Á esta monografía siguió, en 1901, - otra complementaria, aparecida en mi nueva revista _Trabajos del - Laboratorio de Investigaciones biológicas_, tomo I. - - 1.º Confirmación y ampliación de algunos hallazgos hechos antes - en la corteza olfativa frontal (región subyacente á la _raíz - externa_ del nervio olfatorio), singularmente en lo tocante - á la manera de terminar las fibras olfativas de segundo orden - dentro de la _zona molecular_ del cerebro. En la figura 83, A, - que reproduce un corte de la _raíz olfativa externa_ del gato y - de la substancia gris subyacente, aparece este interesante plexo - terminal, en contacto con el penacho periférico de las células - piramidales (fig. 83, D). - -[Ilustración: Fig. 81.--Elegantes células piramidales características -de la corteza olfativa del hombre, residentes en el lóbulo piriforme -y en la circunvolución del hipocampo.] - - 2.º Demostración de la existencia de tipos piramidales - característicos (provistos de penacho ó borla descendente) en - la circunvolución del hipocampo y lóbulo piriforme del hombre - (fig. 81, G), y señalamiento en otras regiones de la citada - circunvolución de variedades neuronales específicas, así como de - sistemas peculiares de agrupación de pirámides enanas, alternando - con elementos asteriformes gigantes (fig. 82, A). - - 3.º Descubrimiento, en lo alto del _lóbulo olfativo_ ó piriforme - de los mamíferos _leiencéfalos_ y _girencéfalos_, de un foco - especial (fig. 84), de textura singular, al cual viene á parar - importante vía olfativa, y del cual emana la corriente principal - de fibras exógenas destinada al asta de Ammon. En virtud de este - hallazgo, quedó establecida la existencia de tres focos olfativos - escalonados: el _foco olfativo primario ó corteza esfenoidal - inferior_ (fig. 83, A), donde se terminan las fibras de la _raíz - externa_ del bulbo olfatorio; el _foco olfativo secundario_ (que - hemos llamado _angular ó esfeno-occipital_), donde acaban fibras - nacidas en el núcleo precedente; y el _foco olfativo terciario_, - representado por el asta de Ammon y _fascia dentata_, punto de - arborización final de las fibras emanadas del citado núcleo - angular. - -[Ilustración: Fig. 82.--Trozo de un corte de la región olfativa -central ó principal de la circunvolución del hipocampo humano. -Repárense islotes de células menudas separados por fajas de neuronas -gigantes.] - - 4.º Se reconoce que la corriente importante brotada de este - último foco y desembocada en el asta de Ammon, consta de varias - vías, y principalmente de estas dos: - - a) _Haz esfeno-amónico cruzado_ ó _psalterio dorsal_ de los - autores, el cual, dirigiéndose al rafe por debajo del cuerpo - calloso, se arboriza en el asta de Ammon y _fascia dentata_ - del lado opuesto, después de suministrar no pocas fibras al - _presubículo_. - - b) _El haz esfeno-amónico directo_ ó _vía perforante_, cuyos - axones distribuídos en hacecillos escalonados de arriba abajo, - cruzan el subículo y se reparten por las capas moleculares del - asta de Ammon y _fascia dentata_ del mismo lado, poniéndose, - respectivamente, en contacto con el penacho de las pirámides - y granos de estos centros. En la figura 85 mostramos un corte - transversal del foco _esfeno-occipital_ ó _angular_ (A) y de la - región contigua del asta de Ammon y _subículo_. Adviértase en - B, D, E la importantísima corriente de fibras que enlaza aquel - ganglio con la capa molecular del asta de Ammon y la de la - _fascia dentata_. - -[Ilustración: Fig. 83.--Sección de la corteza olfativa frontal, según -la dirección de la raíz externa olfativa.-- A, raíz externa; B, trozo -de bulbo olfativo; D, plexo de colaterales olfativas; F, pirámides, -etc.] - - 5.º Diferenciación de varias regiones de la corteza esfenoidal - dotadas de peculiar estructura y en conexión con particulares - sistemas de fibras. Tales son el _foco presubicular_, situado por - fuera del subículo, la _región esfenoidal central ó principal_ y - la _región esfenoidal externa_. - - 6.º Descripción en cada uno de estos focos de numerosísimos tipos - de neuronas, y examen de sus plexos específicos y vías aferentes - y eferentes. Muchos de estos estudios se refieren al hombre, - habiendo sido utilizados al efecto los métodos de Nissl, Golgi y - Weigert. - - 7.º Descripción de la textura de la _corteza interhemisférica_ ó - región próxima al cuerpo calloso, esfera cortical cuya textura - contrasta con la del resto de la región fisural. - - 8.º Determinación precisa del origen y terminación de las fibras - del _cíngulo_, vía de proyección anteroposterior, provista de - colaterales de asociación. - - 9.º En fin, análisis estructural de las _estrías longitudinales - y supra-callosas_, de los _nervios de Lancisio_ y del _fornix - longus_ de Forel, con muchos detalles nuevos referentes al origen - y marcha de las fibras. - -[Ilustración: Fig. 84.--Corte del foco esfeno-occipital del gato. -Coloración de Nissl.] - -La reunión de las citadas monografías constituyó un libro que tradujo -al alemán el Dr. Bresler, y que me valió halagüeños elogios de las -grandes autoridades de la neurología. - -Quien desee conocer los detalles descriptivos, abrumadores por lo -prolijos y variados, recogidos pacientemente por mí en el dominio -de la corteza cerebral durante los años 1899, 1900 y 1901, debe -consultar dicha traducción alemana, ó mejor aún, mi Tratado en tres -gruesos volúmenes: _Textura del sistema nervioso del hombre y de los -vertebrados_, en cuyo tercer tomo expongo más ceñida y ordenadamente -y con esquemas y figuras aclaratorias no contenidas en las memorias -correspondientes, mis ideas y hallazgos sobre el plan estructural del -encéfalo del hombre y mamíferos afines. Pero de este extenso libro ---la obra de mi vida-- comenzado en 1899 y terminado en 1904, me -ocuparé oportunamente. - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO XVII - - Con ocasión de conmemorar el decenario de su fundación la - Universidad de Clark (Estados Unidos), centro de estudios - superiores, soy invitado, juntamente con otros profesores - europeos, á dar algunas conferencias. -- Tórrido calor de Nueva - York. -- Mi viaje á Boston y Worcester (Mass.), donde se celebró - la fiesta universitaria. -- El patriotismo anglo-sajón. -- - Algunas causas morales de la guerra suscitada entre los Estados - Unidos y España. -- Las instituciones docentes de Boston y de - Nueva York. - - -Hallábame, allá por Junio de 1899, enfrascado en las antedichas -exploraciones del cerebro humano, cuando llegó á mis manos una -cortés invitación de la Universidad americana de Worcester (_Clark -University_), Centro de investigaciones superiores, comparable con -el _Colegio de Francia_, para dar varias conferencias acerca de mis -investigaciones sobre la corteza cerebral. Tratábase de celebrar -cierta fiesta académica solemne, con asistencia de muchos sabios -americanos y europeos, al objeto de conmemorar el X año de la -fundación de la citada Universidad, obra de la generosidad privada, -como suelen serlo entre los yanquis las escuelas profesionales y los -Establecimientos de alta cultura. Para costear gastos de viaje, el -oficio de invitación incluía un cheque de 600 dólares. - -Profundamente sorprendido y perplejo quedé al recibir semejante -mensaje. No me explicaba cómo en los Estados Unidos habíanse acordado -de un humilde investigador español, de un profesor perteneciente á la -raza vencida y humillada. - -[Ilustración: Fig. 85.--Corte horizontal del asta de Ammon y corteza -esfenoidal vecina.-- A, núcleo esfeno-occipital ó angular; R, -subículo; J, asta de Ammon; F, capa molecular de la _fascia dentata_; -B, sección de la vía esfeno-amónica cruzada; D, vía esfeno-amónica -directa.] - -Asaltóme una duda. ¿Podía yo, razonablemente, pocos meses después de -la guerra, vibrantes todavía en España la indignación y el encono por -el inicuo despojo colonial, aceptar tan comprometida misión? - -Consulté el caso con el ministro de Fomento, Marqués de Pidal, y -con algunas personas cuyos consejos tenía en mucho; y contra lo -presumible, el Gobierno, los amigos y hasta la Prensa política -(que comentó el suceso con palabras muy halagadoras para mí), -aconsejáronme unánimemente la aceptación del delicado y difícil -honor. - -De buena gana lo habría declinado. Cuanto más que mi salud distaba -mucho de ser por aquella fecha floreciente. De resultas de gripe -tenaz ó acaso por consecuencia de las emociones excesivas del -laboratorio (cada descubrimiento interesante ó que me lo parece, -cuéstame noches de insomnio), padecía de palpitaciones y arritmias -cardíacas, con las consiguientes preocupaciones é inquietudes. Dócil, -sin embargo, á los ruegos de los amigos y alentado por el ministro, -que me señaló decoroso viático, púseme en camino, acompañado de mi -esposa, para que cuidase de mis achaques. - -Después de pasar por París, donde tuve el gusto de saludar á los -profesores M. Duval y M. Dejerine, y de abrazar á mis buenos amigos -M. Azoulay y M. Nageotte, nos embarcamos en el Havre con dirección á -Nueva York, en un buque de la _Compañía Trasatlántica_ francesa. Á -bordo tuve la grata sorpresa de encontrar al ilustre Dr. A. Mosso, -profesor de Fisiología de Turín, al gran matemático francés M. E. -Picard, profesor del Colegio de Francia, y al famoso Dr. A. Forel, -consagrado por entonces á interesantes estudios sobre la psicología -de las hormigas. Todos estos sabios habían sido invitados como yo -para la _Clark Celebration_. - -Excusado es decir que, en tan selecta compañía, se nos hicieron -brevísimos los doce días de travesía. Los profesores Mosso y Forel, -con quienes intimé mucho durante el viaje, se me revelaron como -personas agradabilísimas, al par que conversadores deliciosos. En -nuestros gratos coloquios de á bordo discurrimos sobre todo lo divino -y humano: filosofía, ciencia, artes, política, etc. - -Mediado el mes de Julio, arribábamos á Nueva York, la estupenda -ciudad de los _rasca-cielos_, de los multimillonarios, de los -_trusts_ avasalladores y del calor sofocante. Esto último fué -para mí desagradable sorpresa. Creía que los _países de hierba_ y -las ciudades marítimas poseen el privilegio de gozar durante la -canícula de moderada temperatura. Y yo, que en nuestro Madrid, la -típica ciudad del sol y del cielo azul, siéntome enervado cuando el -termómetro marca en las habitaciones 27° y 35° en la calle, tuve, mal -de mi grado, que soportar 32° ó 33° centígrados en el hotel y 45° ó -46° en las rúas. - -Y no obstante, los yanquis lo soportan como si tal cosa. -Aunque sudando la gota gorda, veíanse por las calles trajinar -afanosamente faquines y albañiles. ¡Oh, la fibra acerada de la raza -anglo-sajona!... - -Con aquel sol de fuego y con la profusión de instalaciones domésticas -de gas y electricidad, compréndese que los incendios sean allí el pan -nuestro de cada día. Mal de mi grado hube de presenciar uno de estos -desagradables contratiempos. - -Cierto día, y á deshora, inicióse el fuego en el cuarto de un huésped -del principal. Cundió súbitamente la alarma en los hombres y la -nerviosidad y el terror en la mujeres. Algunos huían despavoridos -hacia la escalera principal, interceptada por densa y asfixiante -humareda. Otros, más avisados, nos dirigimos á los balcones, donde -la previsión americana, aleccionada por trágica experiencia, ha -dispuesto ciertas grandes escaleras de salvamento. Pero ¿quién -hace bajar á una señora tímida y nerviosa, como buena española, -por aquellos aéreos peldaños? Por suerte, los bomberos acudieron á -tiempo, sofocando rápidamente el incendio. - -Pasado el susto, consideré los curiosos incidentes provocados por el -terror. Desde el punto de vista de la psicología individual, nada -hay más instructivo que un siniestro. Al huir, cada cual abraza á su -ídolo: las madres á sus hijos, los recién casados á sus esposas, -las cómicas á sus joyas y preseas, los comerciantes y banqueros á -sus carteras y maletines. No hay como el espanto, para denunciar el -verdadero carácter y valorar rápidamente los bienes de la vida. - -[Ilustración: Fig. 86.--Algunos _rasca-cielos_ de la calle ancha ó -_Broadway_, de Nueva York.] - -No caeré en la tentación de describir la gran metrópoli americana. -Me limitaré á expresar que admiré la famosa estatua de la libertad -de Bartholdi, el barrio comercial de Brooklyn, el puente audaz -sobre el East River, los suntuosos palacios de la V Avenida, la -famosa catedral de San Patricio, de que tomé por cierto excelentes -fotografías, los colosales _buildings_ albergadores de fábricas, -sociedades industriales y grandes rotativos, las deliciosas playas de -Brighton y de Manhattan, el incomparable _parque central_ salpicado -de alcores coronados de rocas y cubierto de magníficos árboles, y, -en fin, los espléndidos comercios donde todo se sirve á máquina y en -los cuales, á favor de ingeniosos artificios, la mercancía demandada -circula por carriles aéreos, al través de inacabables corredores y -pisos, llegando en pocos segundos, convenientemente empaquetada, á -las manos del cliente. En la figura adjunta copio una fotografía que -da idea de lo enorme de las construcciones de muchos pisos. - -Por cierto que, con ocasión de estos curioseos por los grandes -almacenes, hube de comprobar, con pena, cierta sospecha que yo -tenía sobre los sentimientos instigadores de la agresión de los -Estados Unidos á España. Por consecuencia de la cruel, impolítica -y contraproducente medida de _concentrar en campamentos_ toda la -población rural de la gran Antilla, los cubanos supervivientes que, -por falta de ánimos, no engrosaron las huestes de Maceo, huyeron en -masa á los Estados Unidos (Cayo Hueso, Tampa, Nueva Orleans, Nueva -York, etc.), buscando trabajo en campos, fábricas y comercios. -Algunos de estos desventurados, hembras en su mayoría, con quienes -conversamos en los obradores y comercios de Nueva York, nos -refirieron miserias y crueldades desgarradoras. Huelga notar, que las -lamentaciones de tantos millares de prófugos, pregonando y agravando -hasta lo inverosímil la vieja leyenda anglo-sajona de la crueldad -española, crearon en los Estados Unidos un estado emocional, que fué -hábilmente explotado por los laborantes cubanos y por el partido -imperialista ó intervencionista[182]. - - [182] En descargo de esta inhábil conducta de las autoridades - cubanas, se ha dicho que también fué empleada por la cultísima - Inglaterra en su contienda con los boers. Pero sobre que una - crueldad no se justifica jamás con otra crueldad precedente ó - subsiguiente, quienes así discurren parecen olvidar que sólo las - naciones fuertes pueden cometer impunemente ciertos excesos. - Nuestro Gobierno, autorizando en Cuba las referidas medidas, - procedió como si España viviera sola en el planeta, ó como si las - naciones poderosas y dominantes, vecinas de los Estados débiles, - no hubieran en todo tiempo invocado para sus expoliaciones - pretextos de humanidad y civilización. - -Aproximábase la fecha de la fiesta académica de Worcester. Dí, pues, -de mano á mis callejeos y visitas á Institutos científicos y Museos ---algo inferiores entonces á los similares de Inglaterra y Alemania-- -y púseme en camino para Boston, ciudad no lejana del término del -viaje. Durante todo el trayecto, hecho en tren expreso, me acompañó -el mismo sofocante calor de Nueva York. Dicho sea en alabanza de la -cultura yanki, las empresas de ferrocarriles hacen lo posible para -mitigar las molestias del viajero. Á este propósito y entre otras -comodidades, cada coche dispone de un gran depósito de agua helada, -servida gratuitamente á los pasajeros, por camareros negros, muy -amables y solícitos. - -Á nuestro arribo á Worcester la _ola de calor_, lejos de ceder, -habíase hecho formidable. El hálito abrasador de la atmósfera, apenas -mitigado durante la noche, según ocurre en los climas muy húmedos, -no dejaba respirar. Yo estaba febricitante y semi-congestionado. Por -tal motivo y por haber llegado á deshora, no osé avisar al Rector. -Y así pasé la noche --toledana, en verdad-- tratando de aliviar mi -angustiosa cefalalgia con compresas de agua fría. - -Para colmo de contrariedad, celebrábase aquel día la Fiesta de la -Independencia, y un estruendo ensordecedor subía de las calles. -Oíanse himnos patrióticos, vivas estentóreos, estallido de cohetes -y, sobre todo, tiros, ya sueltos, ya en descarga cerrada. Asomadas -á ventanas y azoteas, descubrí muchas personas como frenéticas, -disparando al aire sus rifles. En la calle, hasta las mujeres -enarbolaban banderas y gritaban desaforadamente. Dulces expansiones -monjiles son nuestras castizas broncas de la Plaza de Toros, -comparadas con el estruendo y bullanga del pueblo americano durante -el famoso _Independence day_, en el cual, dicho sea de pasada, -ocurren siempre lamentables desgracias. ¡Triste cosa es que los -hombres sólo acierten á mostrar su júbilo haciendo ruido! Á propósito -de lo cual, cabría preguntar: ¿Alborota el pueblo porque está alegre, -ó alborota para alegrarse? Lo segundo paréceme más cierto que lo -primero. Porque, dígase lo que se quiera, el trabajador manual ---y aún más el intelectual-- son en el fondo animales tristes y -soberanamente aburridos. Pero descartemos reflexiones impertinentes. - -Con el alba pasó, al fin, aquella racha de locura y desenfreno. Ya -entrada la mañana, y aliviado un tanto de los efectos del insomnio, -participé mi llegada al honorable Rector de la _Clark University_, -el ilustre psicólogo y educador G. Stanley Hall. Poco después vino -á saludarme y á ponerse á mis órdenes el simpático Secretario y -profesor de la Universidad, mozo de tanta cultura como bríos, según -demuestra el suceso siguiente: - -Encargada la busca de un carruaje y avisado el cochero para que, -conforme á usanza americana, acomodara el equipaje en el vehículo, -atajóme cortésmente el elegante Secretario con estas inesperadas -frases: - ---¡No vale la pena de molestar al cochero!... Aquí estoy yo para -cargar con el baúl. - -Y sin oir nuestros ruegos, el flamante funcionario ladeó garbosamente -su inmaculada chistera, y haciendo alarde de vigor y agilidad -insospechables, bajó en un santiamén el baúl-mundo y la maleta (en -junto pesaban cerca de 90 kilos) y los acomodó diestramente en el -coche. - -Azorada estaba mi mujer al contemplar las manchas de polvo y los -inelegantes pliegues que tan precipitada y ruda faena habían -producido en la irreprochable levita. Y exclamó: - ---Pero ¿por qué se ha molestado usted? Eso es cosa del camarero... - ---No --replicó el atildado _gentleman_--; esto es obligación de -todos. Vivimos en América, patria de la democracia, donde nadie toma -á bochorno ó á deshonra el trabajo manual. Aquí sólo reconocemos la -nobleza del talento y del saber... - -He aquí una excelente lección de legítima y sana democracia. -Convengamos, empero, en que tan persuasiva propaganda no está al -alcance de todo el mundo. No basta abandonar aristocráticos humos y -señoriles melindres; hacen falta también músculos de acero. - -Guiado por el Secretario, el carruaje nos condujo á casa del -huésped, opulento prócer, entusiasta protector de la Universidad y -prototipo de esa especie de filántropos patriotas de que solamente -en Inglaterra y en los Estados Unidos se dan perfectos ejemplares, -quiero decir limpios de egoísmo confesional y de sectarismo político. - -Nuestro patrón Mr. Stephen Salisbury, vivía casi modestamente, si se -tiene en cuenta su gran fortuna, que consagraba á obras de civismo, -cultura y beneficencia. Inspirándose en sentimientos de tolerancia y -altruísmo que sorprenderían á nuestros orondos y fanáticos ricachos, -fundó dos hospitales con sendas iglesias: uno para protestantes -(él profesaba la religión reformada) y otro para católicos. Además, -para deleite y enseñanza de sus conciudadanos, erigió un suntuoso -Museo de Arte, cuyo palacio, así como la mayoría de los cuadros, -regaló al Municipio; donó al pueblo cierto parque dilatado, valuado -en millones, y, además, pasaba por ser, según dejo dicho, uno de los -más devotos y generosos protectores de la _Clark University_, donde -costeaba cátedras é instituía premios. ¡Qué hombres!... - -El benemérito Mr. Salisbury descendía de un noble inglés arribado á -América con los primeros conquistadores, y moraba en cómoda villa, -donde, ocioso es decirlo, nos alojó y trató á cuerpo de rey. Frisaba -nuestro huésped en los sesenta y cinco, y permanecía soltero, por -horror, nos decía, á la mujer americana, cuyas tendencias varoniles -y excesiva libertad de movimientos (la locura feminista culminaba -entonces) repugnábanle invenciblemente. - -Había viajado por España y chapurreaba algo el español. Por cierto, -que al recordar las picantes aventuras de sus viajes por Andalucía -y encarecer la gracia y donaire de las hembras de Cádiz, Sevilla -y Granada, solía decirnos que en España «sólo las mujeres tienen -talento». Á sus ojos, nuestros hombres resultaban deplorablemente -insignificantes. - ---Me complazco, exclamaba á veces, en alojar en mi casa á un español -dotado de sentido común...[183]. - - [183] Por desgracia, este juicio despectivo hacia los españoles - no puede considerarse como chuscada de comensal amable y - chancero. Traduce un sentimiento real, sumamente generalizado - entre los pueblos anglosajones, sobre el cual debieran meditar - mucho peninsulares é hispano-americanos. De mis conversaciones - con yanquis, ingleses y alemanes, he sacado la convicción --no - descubro ningún secreto--, de que, á juicio de los enérgicos - y laboriosos hijos del Norte, las naciones mediterráneas, - y singularmente la portuguesa y la española, constituímos - razas decadentes, degeneradas moral y físicamente, á quienes - debe tratarse sin ninguna contemplación. «Por los americanos - del Sud no sentimos ninguna especie de simpatía», decíame - confidencialmente cierto profesor yanqui, poniendo en su - pensamiento velos de eufemismo. - - Creo sinceramente que somos calumniados; pero creo también - que españoles, portugueses é hispano-americanos, con nuestras - grotescas asonadas y pronunciamientos, nuestro desdén por la - ciencia y las grandes iniciativas industriales --que sólo - prosperan cuando se apoyan en descubrimientos científicos - originales--, nuestra secular ausencia de solidaridad política - (rodeados de naciones de fuerza poderosísima y unificadas vivimos - fragmentados en 21 estaditos que se miran con recelo ó se odian - cordialmente) hacemos cuanto es posible para justificar el - desprecio y la codicia de las grandes nacionalidades. - -En el adjunto grabado (fig. 87) reproduzco la fotografía de Mr. -Salisbury y de sus dos huéspedes españoles, hecha por un ayuda de -cámara aficionado al arte de Daguerre. - -En su afán de sernos agradable y de que mi esposa pudiera penetrar en -la grata intimidad del _home_ americano, Mr. Salisbury tuvo la bondad -de presentarnos á una de sus amigas, Mistress Lawton, señora viuda -(uno de sus hijos se había batido en Cavite contra España), dotada de -positivos talentos musicales. Conocía algo el español y para poder -intimar con mi mujer, reforzó aquellos días su escaso léxico merced -á trabajo supraintensivo. Juntas y convertidas en cordiales amigas, -visitaron asilos, iglesias católicas y hospitales (en uno de los -cuales la madre de Mrs. Lawton, con ese noble altruísmo tan general -en América, había legado la renta necesaria para costear una sala), -el _Club de las señoras_, con magníficos salones de conversación y -lectura, los grandes bazares de la ciudad, etc. Como muestra de los -deliciosos y cómodos hoteles habitados por la clase media americana, -reproduzco en la figura 88 la mansión de la citada señora. - -[Ilustración: Fig. 87.--Mr. Stephen Salisbury y sus huéspedes -españoles.] - -Yo encontré también para mis correrías artísticas y pintorescas -mentor muy amable y solícito en cierto profesor ruso de matemáticas, -algo estrafalario, que lucía espléndida melena rubia tendida hasta la -cintura. Enamorado de España, se perecía por hablar nuestra lengua, -de la que hacía calurosos elogios. Su facilidad para los idiomas -era portentosa. Con sólo dos meses de estancia en Granada, había -aprendido el español sin olvidar el francés, el ruso, el polaco, el -alemán y el italiano, que hablaba á la perfección. Su indumentaria, -algo estrambótica, corría parejas con su fluvial y romántica melena; -pero en aquel ambiente de amable tolerancia nada chocaba. Le -amparaba, además, su gran competencia en la _teoría de los números_. - -[Ilustración: Fig. 88.--Hotel de Mrs. Lawton, en Worcester. Tipo de -las deliciosas casitas habitadas por la clase media americana.] - -Los días 4 de Julio y siguientes hasta el 10, fueron consagrados -á las fiestas de la _Decennial Celebration_. Consistieron en -recepciones oficiales, banquetes, giras á los Establecimientos -docentes y á los alrededores pintorescos de la ciudad y, en fin, -en las Conferencias científicas á cargo de profesores americanos y -extranjeros. Un público selecto, llegado de todos los Estados de la -Unión, congregóse en la _Clark University_, asistiendo asiduamente á -las lecciones. - -Las mías, en número de tres, versaron sobre la _Estructura de la -corteza cerebral del hombre y mamíferos superiores_, tema que, según -dejo apuntado, había sido objeto de mis investigaciones durante los -años 1898 y 1899. En mi público figuraban principalmente médicos, -naturalistas y psicólogos. Deseando demostrar gráficamente mis -recientes hallazgos en tan difícil dominio, ayudéme, según costumbre, -de grandes cuadros murales policromados. Para los iniciados en -la técnica neurológica, reservé algunas sesiones de exhibición -de preparaciones micrográficas. Creo que acerté á satisfacer la -expectación de mis oyentes; en todo caso, fuí bastante aplaudido. - -[Ilustración: Fig. 89.--Edificio central de la Universidad de Clark.] - -El texto de las citadas Conferencias, reunido con el de todas las -pronunciadas durante las fiestas, imprimióse á expensas de la -Universidad, en lujosísimo volumen, primorosamente encuadernado[184]. -Al frente de cada serie de lecciones figuraba el retrato del profesor. - - [184] Clark University, 1889-1899. _Decennial Celebration._ - Worcester Mass. Printed for the University, 1899. - -La _Sesión de clausura_, celebrada el 10 de Julio, fué muy solemne. -Leyéronse en ella expresivas cartas de congratulación del Presidente -de la República, Mr. MacKinley, de varios conspicuos miembros del -Senado y, en fin, de muchos sabios ilustres nacionales y extranjeros; -pronunció el Rector G. Stanley Hall, elocuente oración, en la -cual, después de narrar la historia de la Universidad, enumeró -los trabajos científicos realizados y trazó el programa de los -futuros desarrollos. Siguió luego una especie de sermón de tonos -elevados, pronunciado por el reverendo Dr. De Vinton; y, por último, -previos los sendos encomios de ritual, fuimos los cinco profesores -extranjeros investidos ceremoniosamente del grado de doctor _honoris -causa_ (Doctor en Derecho, según reza el diploma), acabando el acto -con breves discursos de gracias. - -El papel de huésped, más ó menos ilustre, resulta en América -singularmente comprometido. Los yankis no se contentan con aprender -del forastero; desean además ser juzgados por él. _Velis nolis_, -no tuvimos más remedio que improvisar respuestas á las siguientes -delicadas interrogaciones: - -¿Qué defectos halla usted en nuestras Instituciones docentes? -¿Tendría usted la bondad de señalar las reformas urgentes ó las -medidas encaminadas á perfeccionar la obra de nuestra Universidad? - -Claro es que rindiendo culto á la cortesía y á impulsos de la -gratitud, nuestros juicios fueron incondicionalmente encomiásticos; -sin embargo, al través del follaje retórico, apuntaban también -algunas reformas útiles. Yo propuse para el cuadro de enseñanza -de la Universidad, dos novedades: la creación de laboratorio de -Investigaciones bacteriológicas y la de otro de Histología y -Patología experimentales. - -Mas en esto de las _encuestas_ tuve peor suerte que mis compañeros. -Mi calidad de español me constituía en blanco preferente de los -reporteros políticos. Las periodistas, sobre todo, me asediaban día y -noche. Querían saber de mí --¡ahí es nada!-- los inconvenientes ó las -ventajas que para los Estados Unidos podrían derivarse de la anexión -de Cuba, Puerto Rico y Filipinas. ¡Era como mentar la soga en casa -del ahorcado! - -Salí del paso como pude de tan inoportunos entrometimientos, no sin -incurrir, á causa quizás del mal humor, en bastantes ligerezas. -¡Espantado quedé al leer en los periódicos locales mis declaraciones -políticas!... - -Y menos mal que conseguí evitar á mi esposa los asaltos de aquellas -implacables reporteras (solteronas típicas y genuinos representantes -de lo que Ferrero llamó el _tercer sexo_), resueltas á sonsacar á -ultranza la opinión de Mistress Cajal, tanto sobre el feminismo -teórico, como sobre el estado en que se encontraba en nuestra patria -la campaña de la emancipación de la mujer. - ---En nuestro país --les respondí-- vivimos por desgracia tan -atrasados, que las mujeres se contentan todavía con ser _femeninas_ y -no _feministas_. Y al parecer, ello les basta para su felicidad y la -del hogar. - -Por no abusar de la paciencia del lector, omitiré los festejos, -recepciones, festines y agasajos de todo género, de que fuimos -objeto, tanto los huéspedes extranjeros como los representantes de -las Universidades americanas, de parte del ilustre Rector y de los -simpáticos profesores de la _Clark University_. Por lo que á mí toca, -fuera, empero, ingratitud no consignar las atenciones y delicadezas -que merecí á Mr. A. Gordon Webster, ilustrado profesor de Física, en -cuyo hogar tuve el honor de conocer á la genuina mujer americana, -culta, fuerte, hacendosa y exenta de enfadosos feminismos; y al Dr. -A. Mayer, ferviente admirador y compatriota de A. Forel, en compañía -del cual gusté el placer de visitar los principales establecimientos -de beneficencia, y particularmente un magnífico Hospital consagrado -al tratamiento de las enfermedades nerviosas y mentales; Hospital -donde, por cierto, pude apreciar los inestimables servicios prestados -por las señoritas enfermeras, jóvenes bien educadas, instruídas en -los elementos de la medicina, y que sustituyen allí ventajosamente á -nuestras hermanas de la Caridad. - -Mi despedida de Worcester fué precedida de un episodio, vulgar sin -duda en toda fiesta celebrada por jóvenes en tierras anglosajonas, -pero que á mí me produjo profunda impresión. - -Habíamos pasado un día en el campo, á la orilla de un lago pintoresco -que sirve de depósito á las aguas potables de la ciudad; y al final -de un banquete, á que asistieron profesores y estudiantes, para poner -remate á los brindis entusiastas, todos los comensales ingleses y -americanos --pasaban de 100-- pusiéronse de pie y, con voz robusta -y vibrante entonaron acordes, primero el himno americano y después -el inglés _God save the Queen_. En el silencio y la obscuridad de la -noche, aquellas estrofas alzadas briosamente de todas las gargantas, -sonáronme á sublime cántico religioso. ¡Profundamente conmovido, -mi corazón latía con violencia, un calofrío sacudió mi piel y mis -lágrimas estuvieron á punto de correr!... - -El espectáculo era tan emocionante como instructivo. Aquellos mismos -hombres, que momentos antes charlaban y reían con esa sana alegría, -inequívoco signo de fortaleza y optimismo, acordáronse todos, -antes de separarse, de que eran hijos de una misma madre, la noble -Albión, y de que debían, por tanto, sentirse hermanos en espíritu y -corazón... ¿Quién conoce el himno patriótico de la raza hispana? - -Entonces comprendí muchas cosas. Y mejor que en el decantado libro -de _Des Moulins_, advertí en qué consiste la decantada superioridad -del pueblo anglo-sajón. Artífices de su grandeza son, ciertamente, la -robusta mentalidad y la rectitud y energía de carácter. Considero, -sin embargo, como principales resortes dos cosas totalmente -descuidadas en España y en los países de nuestra estirpe: la -educación del patriotismo y la inoculación intensiva del espíritu de -solidaridad. - -[Ilustración: Fig. 90.--Las cataratas del Niágara vistas desde la -orilla yanqui.] - -Ciencia, cultura superior, austeridad administrativa, orgullo -ciudadano, heroísmo militar, etc., representan transformaciones -de una misma energía primordial, el _amor de la raza_. En los -felices países de lengua inglesa aparece el patriotismo como algo -profundamente místico, como un fanatismo religioso inoculado en la -niñez y fortalecido después por la educación política. - -Antes de mi regreso á España visité algunas ciudades americanas, -é hice también, á título de turista y de cultivador del _Kodak_, -la inevitable excursión á las maravillosas cataratas del Niágara. -Narradas, encomiadas y fotografiadas hasta la saciedad, fuera ahora -imperdonable impertinencia detenerme á describirlas. - -Para amenizar y adornar el texto, doy aquí dos de las instantáneas de -mi copiosa colección (figs. 90 y 91). - -[Ilustración: Fig. 91.--El brazo principal de la catarata contemplado -desde la orilla canadiense.] - -Entre las grandes urbes visitadas durante mi estancia en América, -guardo, sobre todo, vivo recuerdo de Boston, capital del Estado de -_Massachusetts_, la región más poblada y exquisitamente culta de los -Estados Unidos. - -Sincera admiración y noble envidia prodújome la visita á la _Harvard -University_. - -Cautiváronme sus maestros, alguno tan preclaro como el profesor S. -Minot, de renombre mundial y de quien, dicho sea de pasada, tuve el -honor de ser guiado al través del inacabable dédalo de los palacios -universitarios. Estos espléndidos edificios ocupan área enorme de -la populosa barriada de Boston, llamada, en recuerdo de la célebre -Universidad inglesa, _barrio de Cambridge_. - -[Ilustración: Fig. 92.--El _Memorial Hall_ (Universidad de Harvard) -donde los estudiantes celebran sus reuniones. Fachada principal del -grandioso edificio.] - -Imposible describir aquí estas admirables Instituciones, casi todas -fundadas y sostenidas por los donativos de hijos preclaros de la -ciudad ó de discípulos agradecidos á las enseñanzas del _Alma -mater_. Me limitaré á citar: la magnífica _Facultad de Medicina_ con -sus ricas colecciones anatomo-patológicas (_Warren Anat. Museum_) -y sus excelentes Laboratorios de investigación; la _Facultad de -Ciencias_, con el bien organizado _Jefferson Physical Laboratory_; -el _Museo de la Universidad_, enorme construcción que contiene las -colecciones donadas por los célebres naturalistas Agassiz, padre -é hijo; el _Peabody Museum_, inestimable colección arqueológica; -el _Hemenway Gymnasium_, suntuosa construcción regalada á los -estudiantes por un acaudalado ciudadano de Boston; la Biblioteca -de la Universidad (_University Library_), palacio grandioso donde -estudiantes y profesores se reunen para consultar no sólo los libros -científicos, sino las revistas más importantes publicadas en el -mundo; los numerosos y suntuosos Colegios (pasan de 70), donde, á -usanza inglesa, moran los estudiantes, vigilados por profesores é -instructores especiales; los extensos campos de instrucción militar, -de juegos de _tennis_, de balompié, etc., destinados no tanto á -la formación física de los colegiales, cuanto á la educación de -la energía. Y, en fin, para acabar la lista (completa ocuparía -varias páginas), citemos el soberbio _Memorial Hall_, artístico y -monumental palacio cuajado de estatuas de hombres célebres, adornado -con retratos de bienhechores de la Universidad y de inscripciones -clásicas griegas, latinas é inglesas, edificado en memoria de los -estudiantes muertos en la terrible guerra de Secesión: en sus -dilatadas salas celébranse las Juntas de estudiantes, compran -éstos por módico precio sus refrigerios y reciben --y esto es lo -más delicadamente espiritual-- con la contemplación de los héroes -legendarios de la raza y la meditación de sus dichos y máximas, -lección permanente de elevado y confortador patriotismo. - -[Ilustración: Fig. 93.--Librería de los Colegios (Gore Hall) de la -Universidad de Boston.] - -Particularmente instructiva fué también mi visita á la Biblioteca -de la ciudad de Boston, acaso la más copiosa y mejor organizada -del mundo. Á pesar del dédalo inacabable de salas, corredores, -ferrocarriles aéreos por donde circulan los libros; no obstante la -legión de empleados, linotipistas, impresores y encuadernadores, -etc., á despecho, en fin, del ímprobo trabajo que supone disponer, -clasificar y catalogar varios millones de libros, folletos y -periódicos, el servicio resulta tan rápido y bien ordenado, que pocos -minutos después de hecho un pedido, llega el volumen á las manos del -lector. Á ruegos de mi acompañante hice la prueba, demandando cierto -ejemplar de las primeras ediciones del _Quijote_, conservado allí -cual joya inestimable. Trascurridos apenas tres minutos, entregáronme -el precioso ejemplar. Advertí también, contra mis presunciones, -que dicha Biblioteca es muy rica en libros españoles, antiguos y -modernos, conservándose hasta colecciones de nuestros principales -periódicos. - -[Ilustración: Fig. 94.--Escuela médica de Boston (Pabellón Central).] - -Y á propósito de la Prensa española y aunque amargue algo el -recuerdo, apuntaré cierta observación del amable Bibliotecario, -por cierto persona cultísima, conocedora del español y del tesoro -de nuestros clásicos (había estado dos años pensionado en Madrid, -escudriñando nuestros archivos y bibliotecas), que tuvo la bondad de -mostrarme todas las dependencias del famoso Establecimiento. - -Llegados á la sala de los periódicos extranjeros, detúvose de -pronto, y haciendo una mueca de disgusto, señalóme dos diarios -españoles de gran circulación y cierto periódico satírico, extendidos -sobre una mesa. - -[Ilustración: Fig. 95.--Comedor de estudiantes del _Memorial Hall_, -de Boston.] - ---¡Esos periódicos --exclamó-- son responsables de la mitad de -la culpa de la pasada guerra! ¡Nos provocaron imprudentemente, -calificándonos de _mercachifles_, _choriceros_ y _cobardes_!... -¡Telegrafiados, traducidos y comentados tan soeces insultos por -nuestra Prensa, causaron profunda indignación hasta en los amigos -y admiradores de España, entre los cuales tenía yo la honra de -contarme!... - -¡Qué pena oir tales censuras y tener que reconocer su justicia!... - -Terminadas mis excursiones, tomé la vuelta de Nueva York, á fin -de disponer el viaje de regreso. Debiendo aguardar algunos días -la llegada del vapor, procuré aprovecharlos, estudiando mejor las -Instituciones docentes y curioseando las novedades y atracciones -industriales de la grandiosa urbe neoyorquina. - -[Ilustración: Fig. 96.--Vista de conjunto de la Universidad de -Columbia de Nueva York; el edificio central es la biblioteca.] - -Mi primera visita fué para la _Columbia University_, enorme -agrupación de magníficas y amplias construcciones donde, aparte los -edificios destinados á la enseñanza, figuran: copiosa biblioteca, -situada en el centro, según aparece en el dibujo adjunto; la capilla, -el gimnasio, el teatro académico, salones de lectura, colegios, -Museo de Historia natural, campos de juegos, etc. En otras barriadas -de la ciudad álzanse la Facultad de Medicina y la de Farmacia, -con admirables Laboratorios, bibliotecas, colegios, y en fin, la -_Universidad de Nueva York_ ó _University Heights_, como allí la -llaman, ilustrada por el célebre profesor Morse, inventor del -telégrafo de su nombre. Fuera interminable describir estas admirables -fundaciones debidas, como la mayoría de las Instituciones docentes -americanas, á la munificencia particular. - -Objetos de mi atención fueron también los pintorescos alrededores -de Nueva York y muy singularmente la famosa Escuela militar de -_West Point_, edificada en una altura, con espléndido panorama -sobre el Hudson. En esta Academia modelo, aislada y alejada de las -distracciones y vicios de la ciudad, llevan los cadetes austera vida -conventual, de estudio intensivo y de recia vigorización muscular; -austeridad mitigada por la visita de sus familias y las de muchas -personas de la buena sociedad neoyorquina, que, en determinados días -del mes, toman parte en las fiestas íntimas de la Escuela, conversan -amablemente con los jóvenes oficiales y les dan la impresión -halagadora de que son los hijos predilectos de la patria y la -esperanza de su futuro engrandecimiento. - -Quise conocer también las nuevas invenciones industriales del pueblo -más genialmente dotado para el cultivo de la mecánica, y comprobar -de paso los nuevos perfeccionamientos del _fonógrafo_ y _grafófono_, -con las mejoras introducidas en el genial invento de Edison por el -italiano Bettini. Según se verá, mi curiosidad en este punto envolvía -algún interés personal. Aunque ello parezca extraño, quien esto -escribe, incubaba también, por entonces, cierto perfeccionamiento de -la máquina parlante. Según achaque de todos los inventores, seres -radicalmente egoístas, deseaba yo que el instrumento se mantuviera -invariado é inmóvil sobre los principios propuestos por el célebre -mago de Mungo-Park. - -Mas para justificarme, necesito retroceder en mi relato y hacer una -digresión que sabrá dispensarme el lector en gracia de la moraleja -que encierra. Allá por los años 1895 y 1896, el fonógrafo de Edison -y sus variantes (el _grafófono_ de cierta casa de Washington y los -famosos _diafragmas_ amplificadores de Bettini), hacían furor en -Madrid. Gracias á la propaganda activa del francés M. Hugens, y sobre -todo á las facilidades de venta de la casa Aramburo, que era como el -casino de los cultivadores del cilindro, la afición á la fonografía -cundió cual epidemia, atacando aun á los que, como yo, fueron siempre -refractarios á los encantos de la música. El invento de Edison nos -proporcionó, sin duda, deliciosas veladas invernales; pero nos llevó -también á cometer muchos abusos. Sin la menor aprensión acometíamos -á los artistas eminentes, cuya bondad poníamos á prueba obligándoles -á impresionar romanzas, canciones y parlamentos cómicos. Recuerdo -que en compañía del simpático Pepe Zahonero --un águila en el arte -de seducir cómicos, poetas y parlamentarios--, llevamos nuestra -impertinencia hasta abordar al famoso Romero Robledo, quien lleno de -bondad honró nuestra bocina declamando trozos de sus discursos, entre -otros, uno pronunciado en defensa de la Duquesa de Castro-Enríquez, -considerado por él como el mejor de sus éxitos parlamentarios[185]. - - [185] Por cierto que habiendo cierto médico forense oído en - mi casa éste elocuente alegato, exclamó: ¡Así se escribe la - historia!... - - --¿Cómo?... ¿Sospecha usted acaso que la Duquesa maltrató - realmente á la infeliz niña? - - --De ello tengo absoluta certidumbre. Hice el examen de la - víctima, cuya piel estaba salpicada de cardenales y contusiones. - En un rapto de cólera la tal Duquesa la golpeó y pateó - horriblemente. - - ¡Vaya con los abogados!... ¡Por algo decía el despierto Romero - que el tal discurso, por cuya virtud quedó la Duquesa absuelta y - limpia de toda sospecha de sevicia, fué el más resonante de sus - triunfos! - -Pero las máquinas parlantes de entonces adolecían de un grave -defecto. Los aficionados al fonógrafo recordarán que, cuando se -impresionaba débilmente la cera del cilindro receptor, la voz se -reproducía con timbre y modulación casi naturales, pero con gran -tenuidad de volumen, justificándose la frase de Letamendi, que -llamaba al fonógrafo el _conejo parlante_. Si, por el contrario, -deseando intensificar la impresión, se cantaba ó hablaba cerca de la -bocina, la voz resultaba chirriante, estridente é insoportable para -todo oído delicado. - -Previo análisis minucioso de las condiciones físicas de tan -desagradable defecto[186], ocurrióseme la idea de que si el zafiro -grabador, en vez de inscribir la ondulación sonora en el sentido de -la profundidad, pudiera desarrollarla en plano, trazando sobre placa -de cristal ó metal raya continua ó sinuosa, sería dable intensificar -poderosamente el sonido, mejorar la pureza del timbre y, en fin, -descartar ó aminorar al menos el desapacible estridor. - - [186] La causa del estridor es, según es sabido, puramente - mecánica. Conforme revela la más somera exploración microscópica - de los surcos, depende de que el estilete grabador, en vez de - labrar en la cera canal continuo, ondulado en el sentido de la - profundidad, esculpe fosetas aisladas y profundas, separadas - mediante espacios limpios de toda impresión. De donde se - infiere que el diafragma, durante su enérgico vaivén, graba - exclusivamente la mitad, y á veces menos, de la ondulación - sonora, sin las curvas secundarias de las notas armónicas - indispensables á la buena traducción del timbre. Y tal defecto - resulta irremediable á causa de la dureza del material de - inscripción. El empleo de amplio cilindro atenúa algo, pero no - corrige, el referido defecto. - -Entusiasmado con la idea encargué á un maquinista inhábil (á falta -de mecánico de precisión) la construcción de mi fonógrafo de disco, -mientras ensayaba métodos prácticos de moldear en gelatina, cera ó -celuloide. Por desgracia, el aparato, si confirmó plenamente el nuevo -principio de inscripción y las ventajas presupuestas, funcionaba -deplorablemente. Y solicitado por más apremiantes ocupaciones, olvidé -el desdichado artefacto, que arrumbé en el desván en espera de un -mecánico capaz de comprenderme[187]. - - [187] Sólo en disposiciones cinemáticas accesorias y en el - material usado para el moldeamiento de los discos (ebonita) - difería mi aparato del lanzado por la _Gramophone Company_. Yo - comenzaba por grabar sobre metal ó cristal recubiertos por capa - de cera, y procedía después á obtener un galvano del que tomaba - copias en gelatina ó celoidina. El movimiento del diafragma - reproductor, inclinado naturalmente en ángulo recto sobre el - disco impresionado, era movido, no por el disco mismo según - ocurre en el gramófono de aguja, sino mediante mecanismo de - relojería; disposición, sin duda, menos elegante y sencilla, pero - que tiene la ventaja de conservar mejor los finos trozos de la - inscripción. - - Posteriormente, imaginé otro invento fonográfico más complicado - y de difícil ejecución, el _fotofonógrafo amplificador_, cuya - descripción podrá ver el lector curioso en _La Naturaleza_, año - 1903. El registro de la ondulación del sonido hacíase sobre placa - fotográfica merced á doble espejo fijo en membrana vibrante. Y - de esta especie de prueba negativa se sacaba una positiva sobre - cristal gelatinado y sensibilizado, siguiendo el proceder clásico - de Poitevin para la obtención de pruebas al carbón dotadas de - relieve. La sensibilidad del diafragma era tal (el rayo de luz - hacía veces de palanca), que podían registrarse á distancia - normal discursos y obras musicales. - - Disponíame ya á ejecutar este nuevo aparato cuando llegó á mi - noticia que el mismo Edison había obtenido patente, poco tiempo - antes, para un invento, si no igual, fundado al menos en el - mismo principio. Mi mala estrella, ó por mejor decir, mi crasa - ignorancia de las patentes fonográficas registradas durante - los últimos años, me arrebataron, sin remedio, el mérito de la - prioridad. - -Pues bien; el aparato imaginado por mí, y en parte construído durante -los años 1895 y 1896, me lo encontré flamante y recién lanzado al -público con el nombre de _gramófono_ en cierto comercio de Nueva -York. Divulgado después por el mundo entero y explotado por la -Sociedad Americana del _Gramophone_ y sus hijuelas de Europa, dicho -aparato sirvió de base á un negocio espléndido, cifrado en muchísimos -millones. - -No por vanidad pueril refiero estas cosas, sino para que mis lectores -biólogos, médicos ó naturalistas, aprendan á mi costa á no malgastar -el tiempo persiguiendo invenciones fuera del círculo de la propia -competencia. Al abandonar el tajo habitual chocamos siempre con -el escollo de ignorar ó de conocer somera ó incompletamente los -antecedentes bibliográficos é industriales (patentes de invención -registradas, etc.) del asunto, así como la labor intensa y sigilosa -desarrollada por hábiles ingenieros á sueldo de los grandes -establecimientos industriales de Europa y de América. - -En condiciones tales --agravadas todavía en nuestro país por la casi -imposibilidad de hallar talleres donde se construyan instrumentos -delicados y de gran precisión--, el invento acariciado, caso de -realizarse plenamente, suele llegar al mercado con deplorable -retraso, y siempre con mengua de nuestras energías é intereses. - -Por otra parte, conviene desconfiar mucho de las invenciones de -sentido común. ¡La lógica es don tan corriente, tan generosamente -repartido! Y aunque sea humillante para el orgullo del investigador, -fuerza es confesar que sólo los hallazgos casuales son completa y -absolutamente nuestros. ¡Precisamente aquellos en que menos parte -hemos tomado!... - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO XVI _bis_ - - Aquejado de una crisis cardíaca, resuelvo vivir en el campo, - donde organizo mi Laboratorio. -- En mi casita de Amaniel - sorpréndeme la noticia de la concesión del _premio internacional_ - llamado _de Moscou_. -- Felicitaciones calurosas de los amigos - y compañeros, homenajes entusiastas de los discípulos y fiesta - conmemorativa en la Universidad. -- Mi discurso á la juventud - en la solemnidad académica. -- Por iniciativas de la Prensa, - el Gobierno acuerda crear un Laboratorio de investigaciones - biológicas. -- Algunos trabajos emprendidos durante el bienio de - 1900 y 1901. - - -El año de 1900 ocurrió un suceso que tuvo capital influencia en mi -porvenir científico. El _Congreso internacional de Medicina_, reunido -en París, tuvo la bondad de adjudicarme el importante y codiciado -_premio internacional_ (6.000 francos). Instituído por la ciudad de -Moscou para conmemorar el Congreso médico celebrado pocos años antes -en tal ciudad, dicho galardón debía otorgarse al trabajo médico ó -biológico más importante publicado en el mundo entero, durante cada -trienio ó intervalo entre dos Asambleas médicas. Y á propuesta del -Dr. Albrecht, de Viena, y con el voto unánime de los miembros del -_Comité directivo_, se convino en galardonar con él mis modestas -investigaciones. En la misma sesión acordóse también celebrar en -Madrid el siguiente Congreso de 1903. - -Según refirieron testigos presenciales, el entusiasmo de los -delegados y congresistas de los países latinos fué grande y -sincero. Los plácemes á nuestros representantes oficiales y los -vivas á España atronaban la sala. En nombre de nuestro país y de la -ciencia española, el Dr. Calleja, balbuciente de emoción, pronunció -elocuente y sentidísimo discurso de gracias. Fué casi --permítaseme -lo excesivo del comentario-- una fiesta cordial de la raza hispana; -porque del inesperado triunfo se congratularon, con noble y generosa -unanimidad, todos los congresistas de España y de las Repúblicas -hispano-americanas. - -Cuando allá por el mes de Agosto de dicho año, sucedía esto en París, -hallábame yo veraneando en mi recién construída casita de los Cuatro -Caminos, prosiguiendo tranquilamente mis atrayentes exploraciones -sobre la estructura cerebral. - -Aunque el hecho carezca de importancia, permítaseme explicar por -qué escogí para la edificación de mi casa de campo un barrio pobre, -habitado casi exclusivamente por obreros. - -Durante el otoño é invierno de 1899, mi salud dejaba harto que -desear. Invadióme la neurastenia, acompañada de palpitaciones, -arritmias cardíacas, insomnios, etc., con el consiguiente abatimiento -de ánimo. Semejantes crisis cardíacas atacan frecuentemente á las -personas nerviosas fatigadas, sobre todo durante esa fase de la vida -en que declina la madurez y asoman los primeros desfallecimientos -precursores de la vejez. Fuera de que mi carácter, aun en las -épocas de salud floreciente, propendió siempre, según dejo dicho, -á la soledad y al recogimiento. Yo he sido siempre un melancólico, -empeñado en conquistar la alegría y el sueño con la cháchara jovial -del café y con las fatigas y emociones del Laboratorio. Naturalmente, -mis dolencias agriaron aun mi natural triste é hipocondríaco. Y, -por reacción fisiológica y moral, acometióme violenta pasión por -el campo. Todo mi afán cifrábase en disponer de quinta modesta y -solitaria, rodeada de jardín, y de cuyas ventanas se descubrieran, de -día, las ingentes cimas del Guadarrama, y de noche, sector celeste -dilatadísimo, no mermado por aleros ni empañado por chimeneas. Aparte -la ansiada _ración de infinito_, deseaba oponer á mi _spleen_, á -guisa de contraste sentimental, la oleada de bulliciosa alegría que -se desborda los domingos y tardes soleadas desde las guardillas de -Madrid hasta los democráticos merenderos de Amaniel. Allí, lejos del -tumulto cortesano, trabajaría á mi sabor durante los meses estivales, -rodeado de árboles y flores y en medio de un vivero de animales -de Laboratorio --las pobres víctimas de la Ciencia--, amén de los -humildes seres que gratuita y pródigamente nos ofrece cualquier -cercado (lagartijas, lombrices, orugas, caracoles, etcétera). Allí, -en fin, sumergido en aquella calma sedante, aplacaríanse mis nervios -y tejería en paz la tela de mis ideas. - -Poco hay que escoger en los alrededores de Madrid para nido de un -espíritu romántico, enamorado de cuadros pintorescos. Sólo las -frondosas hondonadas y las vertientes vecinas del puente de Amaniel, -con espléndidas vistas á la Moncloa, al Guadarrama y á El Escorial, -prometían adecuado marco á mi casita, que á ser posible hubiera -emplazado en lo alto del Guadarrama. - -Compré, pues, en dicha barriada de los Cuatro Caminos huerta no muy -extensa, y mandé construir modesta quinta, circundada de jardín, -emparrado é invernadero liliputienses, escalonados en cuesta y -expuestos al sol del mediodía. Y procediendo á lo temerario puse -todos mis ahorros en la obra. Los libros de texto, tan maldecidos -por el padre de familia, y obsesión permanente del Marqués de -Villaviciosa --conste que los míos se vendían á 30 reales--, -transfiguráronse en ladrillos y baldosas y sublimáronse después en -flores, frutas, abejas y palomas. - -Mi curación honró poco á la Farmacopea. Una vez más triunfó el -mejor de los médicos: el instinto, es decir, la incansable _vis -medicatrix_. Porque luego de instalado con la familia en la -campestre residencia, mi salud mejoró notablemente. Al fin alboreó -en mi espíritu, con la nueva savia, hecha de sol, oxígeno y aromas -silvestres, alentador optimismo. Y, por añadidura, llovieron sobre mí -impensadas satisfacciones y venturas. - -Fué, pues, como decía antes, en mi modesto cigarral de Amaniel, -situado en la calle de Almansa y frontero del canalillo (que con -sus puentes rústicos y algo de imaginación evocan los románticos -canales de Venecia), donde me sorprendieron el sentido telegrama -de felicitación del doctor Calleja y las benévolas y esperadas -ampliaciones noticieriles de la Prensa. - -Grande fué mi alegría al recibir la fausta nueva y más al advertir -que la honra venía acompañada de algunos miles de francos, dádiva -no despreciable para un bolsillo exhausto. «_Ce qui ne gâte rien_» -como dicen los franceses. Y quedaran colmadas las medidas del -deseo, si deberes elementales de cortesía no me hubieran obligado á -contestar á miles de telegramas de felicitación, tarjetas postales y -cartas congratulatorias. Aquel chaparrón de plácemes --cordialmente -agradecidos, naturalmente-- duró más de un mes, obligándome á aplazar -_sine die_ mis favoritas ocupaciones y á exprimir mi pobre magín ---casi vacío de fórmulas corteses-- en aderezar y matizar en lo -posible las obligadas expresiones de agradecimiento y las inevitables -manifestaciones de modestia. - -Entre las felicitaciones, debo recordar, por la calidad de sus -autores, el sentido telegrama de S. M. la Reina Cristina; la carta -afectuosa del Presidente del Consejo de Ministros, D. Francisco -Silvela; la no menos cariñosa del Ministro de Fomento, el Mensaje del -Ayuntamiento de Zaragoza, etc., etc. Ni es lícito pasar por alto los -artículos encomiásticos de la Prensa política y profesional. En mi -memoria viven, con rasgos indelebles, la elocuente biografía escrita -para el _Heraldo_ por mi eminente compañero, el Dr. Amalio Gimeno; la -primorosa Crónica de _El Imparcial_ ofrendada por Mariano de Cavia, -el maestro del buen decir y del patriótico pensar; los artículos -laudatorios de _El Liberal_, _La Época_ y _La Correspondencia_, etc.; -y, en fin, cierto panegírico, tan entusiasta como cariñoso, inserto -por mi amigo el Dr. Márquez en un periódico médico. - -Y omito la visita de Comisiones, los banquetes oficiales, los -homenajes privados[188], los ágapes de los amigos. - - [188] No quisiera dejarme en el tintero el delicado y tiernísimo - rasgo de los esposos Tolosa Latour, ángeles tutelares de la - infancia, quienes, después de consultar los gustos de mis hijos, - obsequiáronles con lindos juguetes y hasta con objetos de valor - (un _kodak_, las obras de Campoamor, caja de música, etc.), para - que asociaran en su memoria el recuerdo del impensado triunfo del - padre con las dulzuras de un deseo satisfecho. - -Aun pecando de prolijo, séame permitido mencionar todavía algunas -distinciones y consagraciones oficiales. - -S. M. la Reina me agració, por iniciativa del Gobierno, con la _Gran -Cruz de Isabel la Católica_, cuyas insignias costearon generosos los -estudiantes de la Facultad de Medicina, en la cual, dicho sea de -pasada, se celebró solemne sesión conmemorativa. Meses después se me -concedía la _Gran Cruz de Alfonso XII_ y se me nombraba Consejero de -Instrucción pública. - -Pero el homenaje de que guardo más profundo agradecimiento fué la -fiesta académica celebrada, meses después, en el paraninfo de la -Universidad, con asistencia de los profesores y alumnos. En ella -pronunciaron elocuentes y sentidísimos discursos el Ministro de -Fomento, que se dignó honrar el acto con su presencia; el Rector, Sr. -Fernández y González; y, en fin, D. Julián Calleja y D. Alejandro San -Martín. - -Mi ingénita cortedad sufrió entonces durísima prueba. Aquel chaparrón -de elogios exagerados, en cuyo fondo latía noble sentimiento de -patriótico regocijo, me emocionó profundamente. Previendo que, en -tan difíciles circunstancias, mi corazón habría de paralizar mi -pobre palabra, dí las gracias en discurso escrito, que fué bastante -celebrado y mereció la honra de ser reproducido, acompañado de -agradables comentarios, por la Prensa política y profesional. - -He aquí los principales párrafos de esta oración, que reproduzco -porque, además de contener algunos datos autobiográficos (motivos -de mi actuación científica, etc.), reflejan con bastante fidelidad -los anhelos fervientes de resurgimiento intelectual que el reciente -infortunio nacional había despertado en la juventud universitaria -española: - - «Señores: El homenaje tan cariñoso como sincero que el Claustro - de la ilustre Universidad de Madrid, presidido por el jefe - supremo de la enseñanza y dignísimo representante del Gobierno - de S. M., ha querido rendirme en el día de hoy, me coloca en - un trance apuradísimo. La más elemental cortesía me obliga á - mostrarme agradecido á la inusitada honra que me dispensáis; - pero me impone también, con la obligación de contestaros, un - sosiego de espíritu y una quietud del corazón, de todo punto - incompatibles con la solemnidad del acto y su extraordinaria - significación en mi vida profesional. Permitidme, pues, que en - esta ocasión, rompiendo con la costumbre, para evitar la emoción - paralizante de la palabra hablada, recurra á la palabra escrita. - El cerebro turbado por la emoción es como el lago agitado por - la tormenta: éste no refleja bien las estrellas del cielo y los - árboles de sus orillas; aquél no acierta á traducir las ideas y - los sentimientos surgidos en la mente. Existen sin duda ánimos - de tal temple, que saben sentir y pensar á un tiempo; yo tengo, - desgraciadamente, el cerebro esclavo del corazón, y sólo me - permito pensar á hurtadillas de éste. - - Sírvanme, pues, estas cuartillas de antifaz que oculta semblante - demudado ó descompuesto. Parapetado tras de ellas, os diré sin - más preámbulos, que vuestros sinceros y entusiastas plácemes me - llegan á lo más vivo é íntimo del alma, y que los inusitados - testimonios de consideración y simpatía con que os habéis - complacido en enaltecerme y confundirme, quedarán grabados - perennemente en mi memoria, en el archivo de los recuerdos - sagrados, junto á las placenteras memorias de la edad juvenil, y - entretejidos con la imagen adorada de mi madre. - - ... Exageráis sin duda el alcance de mis trabajos y la fortuna - de mi obra científica. No rayan tan alto ni van tan lejos como - vuestra benevolencia imagina. Aunque bien se me alcanza que lo - extremado de vuestros encomios encamínase á fin más alto: al - premiar al modesto investigador de hoy, habéis querido sobre todo - estimular la investigación científica del mañana. Con patriótica - previsión os proponéis, sin duda, lo que podríamos llamar _la - ejemplaridad del aplauso_. Patente hoy á los ojos de la juventud - estudiosa la generosidad del Gobierno y de la Universidad para - conmigo, cuantos sientan en sí el acicate de la emulación, - podrán decir: «Si esto se hace con Cajal, humilde explorador de - la naturaleza viva, ¿qué no harán con nosotros si alcanzamos la - fortuna de igualar algún día á los más eminentes impulsores del - progreso científico?». - - Habéis cariñosamente aludido á lo singular de mis facultades y - á lo peregrino de mis aptitudes para el cultivo de la Ciencia; - y en todo ello habéis mostrado más bondad que justicia. No soy - en realidad un sabio, sino un patriota; tengo más de obrero - infatigable que de arquitecto calculador... La historia de - mis méritos es muy sencilla: es la vulgarísima historia de - una voluntad indomable resuelta á triunfar á toda costa. Al - considerar melancólicamente, allá en mis mocedades, cuánto - habían decaído la Anatomía y Biología en España y cuán escasos - habían sido los compatriotas que habían pasado á la historia de - la Medicina científica, formé el firme propósito de abandonar - para siempre mis ambiciones artísticas, dorado ensueño de mi - juventud, y lanzarme osadamente al palenque internacional de la - investigación biológica. Mi fuerza fué el sentimiento patriótico; - mi norte el enaltecimiento de la toga universitaria; mi ideal, - aumentar el caudal de ideas españolas circulantes por el mundo, - granjeando respeto y simpatía para nuestra Ciencia, colaborando, - en fin, en la grandiosa empresa de descubrir la Naturaleza, que - es tanto como descubrirnos á nosotros mismos. - - Lo conseguido constituye, por tanto, ofrenda de amor á mi país, - fruto del culto ferviente á la gloriosa aula española; pero obra - incompleta, mezquina, que deploro sinceramente sea tan inferior - á vuestros homenajes, tan desproporcionada con las tradiciones - de la Universidad, y tan indigna de los merecimientos de nuestro - infortunado país. - - ... Harto modestos son los lauros conquistados; mas si en - algo los estimáis, bríndolos de todo corazón á la Universidad - española, como ofrenda del discípulo reverente al _alma mater_, - y con ese noble orgullo con que el soldado consagra á la Virgen, - que le amparó en trances difíciles, el humilde trofeo ganado en - playas remotas. - - Y bien miradas las cosas, os devuelvo lo que en justicia os - pertenece. Hijo soy de la Universidad; á ella le debo lo que - sé y todo lo que valgo; ella me enseñó á amar la Ciencia y á - reverenciar á sus cultivadores; ella me guió y alentó en mis - primeros ensayos experimentales, ofreciéndome generosamente, en - la medida de sus pobres recursos, los medios materiales para - mis trabajos; ella, en fin, al mostrarme un pasado espléndido - y glorioso al través de un presente poco consolador, despertó - en mi ánimo juvenil la fibra del patriotismo, sugiriéndome la - inquebrantable resolución de consagrar mi vida á las tareas - redentoras del Laboratorio, para reanudar en suma, hasta - donde mis fuerzas alcanzaran, la casi olvidada tradición de - originalidad de la Medicina española. - - Afortunadamente, la Universidad española de hoy siente ya ansias - de vida y de renovación, y desea caminar resueltamente por la - vía del progreso. Revélase en algunos de sus maestros, atenidos - antes á su misión meramente docente, loable emulación por sacudir - la tutela intelectual extranjera, y por cooperar, con propio y - personal esfuerzo, á la conquista pacífica de la naturaleza y del - arte. Por fortuna, nuestras aulas, calificadas más de una vez - de fortalezas de la autoridad de los textos y de la rutina del - pensamiento, se han abierto ya al oreo vivificador del espíritu - crítico y del pensar universal, y en ellas brilla con luz propia - lucida pléyade de estadistas, científicos, humanistas y literatos - ilustres. - - Prosigamos todos con ardor creciente en esta tarea salvadora; - trabajemos para que la Universidad sea lo que debe ser, tanto - fábrica de ideas como foco de educación y cultura nacionales. - - Hoy más que nunca urge este supremo llamamiento al heroísmo del - pensar hondo y del esfuerzo viril. Me dirijo á vosotros, los - jóvenes, esperanza del mañana. En estos últimos luctuosos tiempos - la patria se ha achicado; pero vosotros debéis decir: «Á patria - chica, alma grande». El territorio de España ha menguado; juremos - todos dilatar su geografía moral é intelectual. Combatamos - al extranjero con ideas, con hechos nuevos, con invenciones - originales y útiles. Y cuando los hombres de las naciones - más civilizadas no puedan discurrir ni hablar en materias - filosóficas, científicas, literarias ó industriales, sin tropezar - á cada paso con expresiones ó conceptos españoles, la defensa de - la patria llegará á ser cosa superflua; su honor, su poderío y su - prestigio estarán firmemente garantidos, porque nadie atropella á - lo que ama, ni insulta ó menosprecia lo que admira y respeta. - - He nombrado á la patria y deseo que, en tan solemne ocasión, sea - ésta la última palabra de mi desaliñado discurso. Amemos á la - patria, aunque no sea más que por sus inmerecidas desgracias. - Porque «el dolor une más que la alegría», ha dicho Renan. - Inculquemos reiteradamente á la juventud que la cultura superior, - la producción artística y científica originales constituyen labor - de elevado patriotismo. Tan digno de loa es quien se bate con el - fusil como el que esgrime la pluma del pensador, la retorta ó - el microscopio. ¡Honremos al guerrero que nos ha conservado el - solar fundado por nuestros mayores! Pero enaltezcamos también al - filósofo, al literato, al jurista, al naturalista y al médico, - que defienden en el noble palenque de la cultura internacional - el sagrado depósito de nuestra tradición intelectual, de nuestra - lengua y cultura, en fin, de nuestra personalidad histórica y - moral, tan discutida y á veces tan agraviada entre los extraños.» - -En aquella ocasión, la prensa, siempre buenísima conmigo, prestóme -servicio inestimable. En sus bondadosos elogios, exageró, sin duda, -la penuria de mis medios instrumentales, y la desproporción entre -mis recursos económicos y los resultados obtenidos. En todo caso, -sus campañas, tanto más agradecidas cuanto más espontáneas, crearon -cierto estado de opinión, recogido diligente y generosamente por -el Gobierno de D. Francisco Silvela, quien propuso al Consejo de -Ministros, después de amable consulta con el interesado, la fundación -de un _Instituto de investigaciones científicas_, donde el humilde -laureado de París pudiera desarrollar ampliamente y sin cortapisas -económicas sus trabajos biológicos. Singularmente entusiastas del -pensamiento mostráronse, y así me lo manifestaron, el Ministro -de Instrucción pública, García Alix, y F. Villaverde, á la sazón -encargado de la cartera de Hacienda. - -Decidido el Gobierno á realizar prontamente el pensamiento, tramitóse -inmediatamente la indispensable consulta al Consejo de Estado --las -Cortes estaban cerradas-- y se consignaron para la compra de material -é instalación del Laboratorio 80.000 pesetas, dejando para las -Cortes la legalización del proyecto, así como la aprobación de los -créditos de material y personal. Con verdadera munificencia fijó el -Sr. Silvela la gratificación del Director en 10.000 pesetas, cifra -excesiva que, á mis ruegos, fué rebajada por el Conde de Romanones, -sucesor del Sr. García Alix, cuando en 1901 subió al Poder la -situación liberal. Obtenida la sanción de los Cuerpos Colegisladores, -el nuevo Centro de estudios, designado _Laboratorio de -Investigaciones biológicas_, instalóse provisionalmente en un hotel -de la calle de Ventura de la Vega. Meses después, y por iniciativa -del nuevo Ministro de Instrucción pública, trasladóse definitivamente -al Museo del Dr. Velasco. Á título de ayudante, prestóme su concurso -el Dr. Sala Pons, alumno brillante de la escuela de Barcelona, del -cual he hablado ya, con ocasión de enumerar los colaboradores de -mi _Revista trimestral micrográfica_. En fin, transcurridos dos ó -tres años, aumentóse la plantilla con otro ayudante y un preparador -competente en las artes del dibujo. - -[Ilustración: Fig. 97.--Conjunto de la arborización terminal del -nervio coclear en los ganglios acústicos del gato.-- A, tronco del -nervio; B, rama ascendente; C, rama descendente y posterior. Nótese -el diverso comportamiento de cada rama.] - -Excusado es decir que la creación del referido Laboratorio satisfizo -plenamente mis aspiraciones. Sobre proporcionarme instrumental -copioso y modernísimo, hizo desaparecer el _déficit_, que, no -obstante los recursos de la Facultad y la generosidad del Dr. Busto, -me ocasionaban la compra de libros y Archivos científicos, y sobre -todo la publicación de mi _Revista trimestral_, de que vino á ser -continuación el nuevo Anuario titulado _Trabajos del Laboratorio de -Investigaciones biológicas_. Excelente papel, grabados y litografías -sin tasa, extensión ilimitada del texto en proporción con el original -disponible, fueron las ganancias materiales logradas; y como -provechos docentes la colaboración cada día más intensa y reiterada -de mis ayudantes y discípulos. Séame lícito notar que en los citados -_Trabajos_, creados en 1902, han visto la luz hasta hoy más de 140 -monografías originales, lo que me da el derecho y la satisfacción de -pensar que el sacrificio hecho por el Estado no ha sido estéril para -el progreso de la Ciencia y el crédito de España en el extranjero. - -Todo lo cual demuestra algo que tengo manifestado ya en otra -parte[189], á saber: que no hay país en donde el trabajo honrado -y los esfuerzos en pro de la Investigación sean más cordial y -_prácticamente_ agradecidos que en España. Estoy por decir, si se -me apura, que nuestro calumniado país es acaso la nación europea en -donde el cultivo de la Ciencia constituye más saneado y decoroso -negocio. - - [189] _R. Cajal_: Reglas y Consejos sobre la Investigación - biológica, 4.ª edición, 1916. - -Durante el bienio de 1900 y 1901, dí á la estampa algunos trabajos -dignos de ser notados, además de las ya mentadas comunicaciones sobre -la corteza acústica y olfativa. He aquí algunos de ellos: - - 1.º _Disposición terminal de las fibras acústicas ó del nervio - coclear_[190] (figura 97).--Se demuestra en este trabajo que - las fibras del coclear exhiben dos clases de arborizaciones: - las _terminales_ ó conos de Held, espesas y pobres en ramas, - que se aplican sobre las células del foco ventral; y las - _colaterales_, representadas por ramitas finas, que constituyen - plexos delicados, situados entre las células. Se señalan, - también, diferencias en la disposición de las ramas terminales, - según la profundidad en el foco ventral (B y C), y se consignan - algunas inducciones fisiológicas sacadas de los nuevos hechos de - estructura de los ganglios acústicos. En la figura 97 puede verse - el conjunto de la arborización terminal del citado nervio. - - [190] _Cajal_: Disposición terminal de las fibras del nervio - coclear. _Revista trimestral micrográfica_, núms. 2, 3 y 4. Con 2 - figuras, 1900. - -[Ilustración: Fig. 98.--Corte que muestra la terminación de la -vía central sensitiva en el ratón.-- A, foco sensitivo ó lateral -del tálamo; B, vía sensitiva; E, cuerpo de Luys; G, pedúnculo -cerebral; F, fascículo lenticular de Forel; J, campo de Forel; _a_, -arborizaciones terminales de las fibras sensitivas.] - - 2.º _Contribución al estudio de la vía sensitiva central y - de la estructura del tálamo óptico_[191].--Algunos autores - (Monakov, Dejerine, Mahaim, etc.), habían sospechado que las - fibras del lemnisco interno ó vía sensitiva poseían una estación - intermediaria en el tálamo; pero la existencia de semejante - interrupción no había podido ser anatómicamente demostrada. - - [191] _Cajal_: Contribución al estudio de la vía sensitiva - central y de la estructura del tálamo óptico. (Con 4 grabados). - _Revista trimestral micrográfica_, tomo V, 1900. - - Nuestras observaciones en el tálamo de ratas y ratones probaron - definitivamente que las fibras del lemnisco interno se terminan - todas, á favor de arborizaciones libres complicadas, en el - espesor del _foco talámico ventral_ (Nissl) ó _núcleo lateral_ - (Kölliker) (A). Dentro de cada arborización yace un islote de - células, cuyos axones dirígense hacia el cerebro, engendrando la - vía _sensitiva superior ó talámico-cortical_. En la figura 98, A, - B, mostramos estos interesantes hallazgos. - - Por primera vez se demuestra también en este trabajo la presencia - de fibras centrífugas ó _cortico-talámicas_, que, naciendo en la - corteza cerebral y cruzando el cuerpo estriado, se arborizan en - los susodichos islotes talámicos. - - Otro hecho nuevo se consigna además: La mayoría de los autores - que se han ocupado del _cordón de Forel_ lo reputan nacido en - el cuerpo estriado (Dejerine, etc.) ó de procedencia óptica - (Kölliker). Nuestras investigaciones probaron incontestablemente - que sus fibras representan colaterales de la vía piramidal, - nacidas detrás del cuerpo de Luys, y dirigidas, por encima de la - _substancia nigra_ y en sentido anteroposterior, á la región de - la _calota_ (véase la fig. 98, F). - - En fin, se precisa además el origen y la terminación de las - fibras exógenas del _núcleo de Luys_, señaladas por Mirto y - Kölliker (E). - - _Textura del lóbulo olfativo accesorio_[192].--Gudden, Gansen y - Kölliker descubrieron en los roedores un departamento superior - del bulbo olfatorio que consideraron como un lóbulo peculiar - de este centro, pero sin asignarle propiedades estructurales - específicas. - - [192] _Cajal_: Textura del lóbulo olfativo accesorio. (Con 5 - figuras). _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo I, 1901. - - Nuestras investigaciones probaron que dicho foco posee una - estructura propia distinta de la del resto del lóbulo y que en él - penetra un manojo particular de fibras olfativas. Prescindiendo - de pormenores descriptivos, nos concretaremos á decir que dicho - lóbulo, por lo fino y delicado de su organización, podría - compararse con la foseta central de la retina; es decir, que - representaría el lugar de la máxima acuidad olfativa de los - roedores. En la figura 99, D, reproducimos un corte donde se ve - penetrar el fascículo olfativo especial. - -[Ilustración: Fig. 99.--Sección en el cavia del lóbulo olfativo -accesorio; D, cordón especial destinado á este núcleo; _a_, -arborizaciones de estas fibras olfativas; _b_ y _c_, células -especiales de esta región del bulbo.] - - _Significación probable de las células de axon - corto_[193].--Después de revisar la repartición y conexiones - de tales neuronas en los diversos focos nerviosos, se concluye - que no pueden estimarse como anillos intercalares obligados - entre las fibras aferentes y las neuronas de axon largo, sino - como cadenas laterales anejas á las vías principales, á quienes - proporcionarían energía nerviosa almacenada. En suma, tales - elementos vendrían á ser algo así como condensadores de potencial - destinado á aumentar la tensión del impulso nervioso en las vías - principales aferentes y eferentes. Trabajos ulteriores recaídos - sobre la retina de vertebrados é invertebrados (insectos, - cefalópodos, etc.) nos confirman en tal opinión. - - [193] _Cajal_: Significación probable de las células de axon - corto. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo I. (Con 3 - esquemas), 1901. - - _Estructura del tubérculo cuadrigémino posterior_[194].--Entre - los hallazgos comunicados en este trabajo, tengo por más - importantes los siguientes: - - [194] _Cajal_: Estructura del tubérculo cuadrigémino posterior, - cuerpo geniculado interno y vías acústicas centrales. _Trab. del - Lab. de invest. biol._, tomo I. (Con 6 grabados), 1901. - - 1.º La demostración de que, en los roedores, una buena parte - de las fibras del _lemnisco externo_ ó vía acústica central se - bifurcan, suministrando una rama posterior arborizada en el - núcleo del tubérculo distal y otra anterior ramificada en el - _cuerpo geniculado interno ó posterior_ (fig. 100, A, _a_, _b_). - -[Ilustración: Fig. 100.--Figura esquemática encaminada á mostrar -el comportamiento en los roedores del _lemnisco externo_, ó vía -acústica secundaria.-- A, lemnisco externo; B, tubérculo cuadrigémino -posterior; C, cuerpo geniculado interno; D, cuerpo geniculado -externo; _e_, vía acústica talamo-cortical ó terminal; _b_, -bifurcación de la vía acústica secundaria.] - - 2.º Descubrimiento de que la _vía acústica central_ descripta por - diversos autores, y sobre todo por Held, no marcha directamente - al cerebro, sino que se termina en el cuerpo geniculado interno, - á favor de arborizaciones libres en contacto con neuronas, cuyos - axones forman la vía acústica superior ó _tálamo cortical_ (fig. - 100, C). - - 3.º Aportación de nuevos datos estructurales acerca del _cuerpo - geniculado interno_ y _corteza del tubérculo cuadrigémino - posterior_ (núcleo, corteza lateral, comisuras, etc.). Imposible - dar aquí detalles de estas aportaciones. En la figura 100 - reproducimos cierto esquema donde aparecen las vías esenciales - del _cuerpo geniculado interno_, _tubérculo cuadrigémino - posterior_ y otros centros del _tálamo_. - -[Ilustración: Fig. 101.--Corte del cuerpo mamilar y regiones -limítrofes del bulbo y protuberancia.-- A, foco mamilar externo; B, -pedúnculo del cuerpo mamilar; C, vía sensitiva ó lemnisco interno; D, -vía olfativa de proyección; P, protuberancia.] - - En fin, en 1901 dí á la estampa otras comunicaciones de menor - envergadura: una de carácter técnico[195], en donde se describen - varios métodos destinados á teñir el disco de cemento de los - tubos nerviosos centrales, la mielina y los cilindros-ejes; y - otra de asunto fotográfico, con la presentación de dos aparatos - estereoscópicos imaginados para el examen de grandes pruebas - panorámicas[196]. - - [195] _Cajal_: Pequeñas comunicaciones técnicas. _Revista - trimestral micrográfica_, tomo V, fasc. 3, 1901. - - [196] _Cajal_: Recreaciones estereoscópicas y binoculares. _La - Fotografía_, 1901. (Con 5 grabados). - -Las investigaciones efectuadas durante el bienio 1900-1901, tuvieron -desarrollo y complemento en las emprendidas en 1902 y 1903. -Preocupado de la organización de los ganglios centrales del cerebro, -y codicioso de aumentar mi haber con nuevos hallazgos en esta _terra -ignota_, proseguí con mi habitual ardor la tarea analítica que recayó -muy señaladamente sobre la textura del _septum lucidum_[197], la -fina anatomía del _tálamo óptico_[198], con particular consideración -de la estructura de los _cuerpos de Luys_, _tubérculos mamilares_ y -_tuber cinereum_, y de cierto foco enigmático, _anejo de la cinta -óptica_[199]. - - [197] _Cajal_: Estructura del _septum lucidum_. _Trab. del Lab. - de invest. biol._, tomo I. (Con 19 grabados), 1902. - - [198] _Cajal_: Estudios talámicos. _Trab. del Lab. de invest. - biol._, tomo II. (Con 20 grabados), 1903. - - [199] _Cajal_: Sobre un foco gris especial relacionado con la - cinta óptica. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo II. (Con 2 - grabados), 1903. - -Corrió mi actividad después por los dominios de los _pedúnculos -cerebelosos_, dilucidando algunos puntos obscuros de sus conexiones -y vías secundarias[200]; abordé, mediante los métodos de Marchi y -Golgi, las relaciones entre el cerebro y el _tubérculo cuadrigémino -anterior_ y _tálamo óptico_[201] (existencia de una vía especial -llamada _córtico-bigeminal_), y aporté, finalmente, algunas menudas -contribuciones metodológicas tocantes á la coloración de los tubos -nerviosos modulados[202] y manipulación de los cortes[203]. - - [200] _Cajal_: La doble vía descendente nacida del pedúnculo - cerebeloso superior. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo II. - (Con 4 grabados), 1903. - - [201] _Cajal_: Las fibras nerviosas de origen cerebral del - tubérculo cuadrigémino anterior y tálamo óptico. _Trab. del Lab. - de invest. biol._, tomo II. (Con 10 grabados), 1903. - - [202] _Cajal_: Método para colorear la mielina en las - preparaciones del método de Marchi. _Trab. del Lab. de invest. - biol._, tomo II, 1903. - - [203] _Cajal_: Un consejo útil para evitar los inconvenientes de - la friabilidad y arrollamiento de los cortes en los preparados de - Golgi y Marchi. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo II, 1903. - -[Ilustración: Fig. 102.--Esquema destinado á mostrar, en dirección -sagital, las conexiones de algunos focos del tálamo.-- A, foco -mamilar externo; B, núcleo dorsal del tálamo; D, ganglio de la -habénula; E, cuerpo interpeduncular; _f_, haz de Vicq d’Azyr; _g_, -fascículo de Meynert; _e_, pedúnculo del cuerpo mamilar; _h_, -fascículo de la calota de Gudden; _i_, _stria thalami_; F, núcleo -segmental dorsal.] - -Haré gracia al lector del contenido de estos trabajos, que, dada su -aridez descriptiva, ni aun en resumen me atrevo á referir. Baste, -por ahora, declarar que las citadas comunicaciones sobre el _septo -lucido_ y regiones basales del _tálamo_, esto es, los _cuerpos -mamilares_, el _tuber cinereum_, etc., contienen la descripción de -numerosos focos y vías nerviosas inadvertidos de los neurólogos, amén -del esclarecimiento de bastantes problemas de conexión interfocal. -Uno de ellos aparece dilucidado en la figura 101, B, donde mostramos -que el _pedúnculo del cuerpo mamilar_ (B) no nace, sino que se -termina mediante arborizaciones libres en ambos _focos mamilares_. - -El conjunto de las conexiones de los _cuerpos mamilares_ (A) con los -demás núcleos del tálamo y bulbo, así como las relaciones del _núcleo -dorsal del tálamo_ (B) con el cerebro (_m_, _n_) y el bulbo olfativo -(_b_, _i_) han sido reproducidos en la figura 102. - -Con el análisis de los focos centrales del cerebro puse remate á -lo que podríamos llamar mi programa de morfología neuronal y de -roturación de las tierras encefálicas y medulares, más ó menos -cultivadas. En la segunda mitad de 1903 abrióse para mí nuevo ciclo -de investigaciones. En adelante, mi atención fué atraída, de manera -predilecta, por el seductor problema de la organización íntima de la -célula nerviosa y del cilindro-eje. - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO XVII _bis_ - - Participación de los histólogos españoles en el Congreso médico - internacional de 1903 celebrado en Madrid. -- Comunicaciones de - algunos profesores extranjeros y nacionales. -- Demostración - hecha por Simarro de un método nuevo de coloración de las - neurofibrillas. -- Partiendo de este interesante proceder, - doy casualmente con una fórmula sencillísima y constante - de impregnación de las neurofibrillas, de los axones y - terminaciones nerviosas centrales y periféricas. -- Historia de - las tentativas encaminadas al hallazgo de la nueva fórmula y - ulteriores perfeccionamientos de la misma. -- Gracias al nuevo - recurso técnico, consigo confirmar y consolidar definitivamente - descubrimientos anteriores y cosechar numerosos hallazgos. - - -Fué el año 1903 uno de los de mayor actividad del recién creado -_Laboratorio de Investigaciones biológicas_. Una fiebre de trabajo, -sólo comparable con la sufrida en 1889 y 1890, se apoderó de mí, -embargando todas mis facultades. Nada menos que 14 comunicaciones, -algunas equiparables por su volumen á libros, dí á la estampa -en dicho año, cuya segunda mitad considero como la cúspide de -mi actividad inquisitiva. Y todavía pude, durante la canícula, -disponer de tiempo bastante para emprender, en compañía de mi mujer -y hermanas, un viaje de turista por la encantadora Italia, con -acompañamiento del indispensable aparato fotográfico, y haciendo -escala en Génova, Milán, Turín, Pavía, Venecia, Florencia, Roma, -Pisa, Nápoles y otras admirables ciudades de la patria del arte. -Á tan inusitado alarde de energías contribuyeron poderosamente -dos sucesos afortunados: Primeramente, las sesiones del _Congreso -internacional de Medicina_, celebrado en Madrid durante la primavera -del citado año; y después, allá por el mes de Octubre, el encuentro -fortuito de cierta fórmula de impregnación de las células y fibras -nerviosas, singularmente fecunda en nuevas revelaciones. - -El mencionado Congreso internacional obligó, naturalmente, á -movilizar todas las fuerzas de los aficionados españoles á las tareas -del Laboratorio. Importaba desempeñar un papel lo menos desairado -posible y hubo de echarse el resto, como suele decirse. - -Al certamen de Madrid concurrieron numerosos sabios extranjeros -(Behring, Metchnikoff, Waldeyer, Frank, Veratti, van Gehuchten, -Henschen, Unna, Donaggio, etc.) y no pocos médicos nacionales é -hispano-americanos. - -Encargado de la presidencia de la _Sección de Anatomía y -Antropología_, tuve harto trabajo, durante aquellos días de -incesante ajetreo, con organizar y dirigir las sesiones, ultimar -las comunicaciones de los discípulos y mías, disponer veladas -de demostraciones microscópicas, concurrir á banquetes y otros -festejos oficiales, etc. Procuramos todos, en fin, hacer grata á los -forasteros ilustres la estancia entre nosotros. - -Entre los congresistas eminentes que tomaron parte en los trabajos -de mi sección, merecen mención especial, no sólo por su renombre -mundial, sino por el interés de sus comunicaciones, Mr. Henschen, -profesor de Estocolmo, que disertó, en una de las cátedras de San -Carlos, sobre casos clínicos de _ceguera mental_ y las lesiones -concomitantes del lóbulo occipital (tema íntimamente relacionado -con mis estudios histológicos acerca de _la fisura calcarina_); el -profesor Unna, de Hamburgo, dermatólogo insigne, creador de notables -métodos de coloración de los tejidos epitelial y conjuntivo, el cual -en brillante conferencia pública tuvo la galantería de atribuirme -la prioridad del descubrimiento de las _células del plasma_ (mis -_corpúsculos cianófilos_ hallados en los _sifilomas_); el maestro -de Lovaina Mr. A. van Gehuchten, antiguo amigo, que presentó al -Congreso las primicias de cierto proceder de demostración del -trayecto de las raíces motrices (proceder de la _degeneración -retrógrada tardía_); el Dr. E. Veratti, joven de mucho talento, -discípulo y ayudante de Golgi, de cuyas ideas y métodos se confesó -en varias notas y discusiones entusiasta defensor; el joven profesor -de Módena A. Donaggio, que impresionó agradablemente en las sesiones -demostrativas, exhibiendo bellísimas preparaciones del _armazón -interior_ de las neuronas (las _neurofibrillas_ de Bethe) coloreado -mediante técnica de su invención, que no creyó prudente divulgar; -y, en fin, otros varios concurrentes distinguidos de que no guardo -memoria. - -Entre los congresistas españoles --aludo, naturalmente, á la -_Sección anatómica y antropológica_-- merecen mención especial: -el profesor Antón, que pronunció elocuente conferencia acerca de -algunos problemas antropológicos; y muy señaladamente el Dr. L. -Simarro, quien en presencia de numerosos sabios extranjeros mostró, -en el _Laboratorio de Investigaciones biológicas_, magníficas -preparaciones de la red neurofibrillar impregnadas con un método -original de que trataremos ulteriormente. De menos interés fueron -las comunicaciones presentadas por otros congresistas, incluyendo -las mías, una de las cuales[204], de índole polémica, versó sobre -las aventuradas _teorías reticularistas_ de A. Bethe (cuyo método -acababa yo de ensayar). Con ella me propuse, sobre todo, promover y -animar la disensión sobre el importante problema de las conexiones -interneuronales y la fina estructura del protoplasma nervioso, -cuestiones por entonces de palpitante actualidad. - - [204] _Cajal_: Consideraciones críticas sobre la teoría de Bethe - acerca de la estructura y conexiones de las células nerviosas. - _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo II, 1903. (Con 8 figuras). - - En esta comunicación se exponen (y los trabajos posteriores de - numerosos sabios nos han dado la razón) dos asertos críticos de - cierto interés, á saber: - - _a_) Que, dadas las conexiones reales y la morfología de las - neuronas, las _neurofibrillas_ no pueden ser estimadas, según - piensan Bethe y Apáthy, como la única substancia conductriz del - protoplasma nervioso. - - _b_) Que el método de Bethe, por no colorear las arborizaciones - pericelulares y colaterales nerviosas, es improcedente para el - estudio de las conexiones interneuronales. - -En las sesiones de demostración exhibí muchas preparaciones -escogidas, concernientes á la estructura de la médula espinal, -cerebro y cerebelo; preparaciones teñidas concordantemente por los -dos métodos de Golgi y Ehrlich (cestas nerviosas pericelulares, -colaterales y bifurcaciones nerviosas, etc.) á fin de persuadir á -los congresistas de la absoluta objetividad de mis interpretaciones -referentes al modo de terminar las fibras nerviosas en la substancia -gris. - -En fin, para ser completo, por lo que hace á mi personal intervención -en dicho certamen, mencionaré todavía mi conferencia, pronunciada en -el gran anfiteatro de San Carlos con asistencia de numerosos sabios -extranjeros, y honrada, además, con la presencia del Presidente del -Consejo de Ministros, Sr. Fernández Villaverde. Versó mi lección -sobre el _plan estructural del tálamo óptico_[205]. - - [205] _Cajal_: Plan de estructura del tálamo óptico. Conferencia - dada en la Facultad de Medicina de Madrid el 28 de Abril de - 1903 con ocasión del _Congreso médico internacional_. Madrid, - 1903. (Con 5 esquemas, copias de las tablas murales dibujadas al - efecto). - - Contiene este trabajo una síntesis de nuestros estudios sobre el - tálamo con la interpretación fisiológica general de los nuevos - hallazgos. - - Entre otros conceptos, se afirma que el tálamo encierra dos - órdenes de focos nerviosos ó estaciones intermediarias: los - focos _motores centrífugos_ residentes, por lo común, en el - plano inferior (_cuerpo de Luys_, _substancia nigra_, etc.), que - reciben colaterales de la vía piramidal y cuerpo estriado; y los - focos _sensoriales centrípetos_, situados en el piso superior y - en relación con las vías sensitivas ó sensoriales aferentes, etc. - -El segundo acontecimiento aludido no puede referirse sin retroceder -algo en el curso del tiempo y exponer algunos antecedentes técnicos. - -Notorio es que, en ciencia como en arte, cada época tiene su -preocupación dominante, á la cual pocos logran sustraerse. Ultimado, -ó al menos notablemente impulsado el conocimiento de la morfología -neuronal y del comportamiento genérico de los apéndices axónicos -y dendríticos, la mirada de la mayoría de los neurólogos volvióse -hacia la íntima estructura del protoplasma nervioso. Al par de otros -observadores, yo fuí también arrastrado por la corriente. - -Ciertamente, el problema estructural y la solución propuesta por -los años de 1900 á 1903 eran cosas viejas. Desde hacía muchos -lustros, Max Schutze, Schwalbe, Ranvier, y, en más recientes -tiempos, A. Dogiel (1898), hubieron de percibir, dentro del cuerpo -de las células nerviosas, cierta enigmática urdimbre compuesta -de finas y granulosas hebras, prolongadas hasta las expansiones -protoplásmicas. Pero los métodos de la época eran insuficientes para -esclarecer satisfactoriamente el comportamiento de dicho esqueleto -intraprotoplásmico. Semejantes sutilísimos filamentos, ¿constituyen -red ó marchan independientes? ¿Prolónganse dentro de los axones hasta -las arborizaciones terminales mismas? En fin, ¿existen motivos para -estimarlos como vías intracelulares, especialmente diferenciadas para -la propagación del impulso nervioso? - -La respuesta definitiva á estas preguntas implicaba inexcusablemente -el encuentro de algún proceder de teñido intensamente selectivo del -referido esqueleto. Con relación á las células nerviosas de algunos -invertebrados (_hirudo_, _pontobdella_, etc.), un sabio húngaro, Mr. -Apáthy[206], de Clausenburg, tuvo la fortuna de tropezar (1897) con -este ansiado recurso analítico (fórmula especial de fijación asociada -al cloruro de oro) y de percibir y demostrar por primera vez, intensa -y vigorosamente teñidas en violado, las consabidas _neurofibrillas_ -ó _fibrillas elementales conductrices_. Intensa emoción produjeron -las bellísimas preparaciones mostradas por dicho sabio en diversos -Congresos. Todos creímos que al fin se había esclarecido el enigma de -la fina estructura neuronal. - - [206] _S. Apáthy_: Das leitende Element der Nervensystems und - seine topographischen Beziehungen zu den Zellen. _Mittheil. a. d. - Zool. Station zu Neapel._ Bd. 12. H. 4, 1897. - -Desgraciadamente, el método complicadísimo imaginado por Apáthy no -era aplicable á los vertebrados. Su inconstancia, además, dejaba -tamañitas las fórmulas más azarosas de la técnica histológica. -Cuantos neurólogos lo emplearon, fracasaron lamentablemente. - -Y cuando ya, en descenso la ola del entusiasmo, pensábase que -aquellas elegantes redes intracelulares eran quizá algo privativo -de los vermes, apareció en el palenque otro investigador de grandes -arrestos. Fué el fisiólogo A. Bethe[207], á la sazón profesor de -Strasburgo, quien puso la cuestión nuevamente á la orden del día, -sorprendiéndonos con importante Memoria, donde, auxiliado por un -método especial (combinación de un mordiente, el _molibdato amónico_, -con un colorante, el _azul de toluidina_), demostró las fibrillas ó -_neurofibrillas_ de los vertebrados, señaladamente las contenidas -en las voluminosas células de la médula, ganglios, cerebelo, etc. -Fascinados por la importancia y novedad de las revelaciones de Bethe, -todos quisimos colaborar en la empresa, esperanzados de nuevas y -estupendas conquistas. - - [207] _A. Bethe_: Ueber die Neurofibrillen u. der Ganglienzellen - von Wirbelthieren und Beziehungen zu Golginetzen. _Arch. f. - mikros. Anat._, etc. Bd. 55, 1900. - -Mas el sino adverso continuaba influyendo. El enrevesado proceder de -A. Bethe no estaba al alcance de todo el mundo. Como el de Apáthy, -sólo floreció en el Laboratorio de su autor ó en las manos de -poquísimos iniciados. En cuanto á mí, logré á fuerza de paciencia -algunas mediocres é insuficientes coloraciones. Y atribuyendo -el fiasco á la impericia del principiante, demandé cortésmente -al ingenioso creador del método alguna preparación típica para -confrontarla con las mías. - -Semanas después recibía, cuidadosamente embaladas, cual objeto -precioso, dos preparaciones: una, del cerebelo; otra, de la médula -espinal del conejo. - ---Estos preparados son excepcionalmente buenos --escribíame el -profesor de Strasburgo--. Han sido ejecutados por el más aventajado -de mis discípulos. Ponga usted cuidado en su manejo y devuélvamelos -lo antes posible, porque no dispongo de otros por ahora. - -¡Oh decepción!... ¡Las joyas técnicas, aquellos preparados -inestimables desembalados con emoción y examinados con el corazón -palpitante, no sobrepujaban á los míos!... Ciertamente, dentro del -protoplasma nervioso advertíanse las neurofibrillas impregnadas -de violado; pero tan pálidas en el seno granuloso de la ganga -del citoplasma, que resultaba imposible reconocer netamente -su disposición real y sus conexiones con las demás texturas -extracelulares. ¡Y sobre tales imágenes había construído Bethe -formidable edificio teórico! En vano me afanaba en buscar el trayecto -exterior de tan sutiles filamentos. Sin embargo de lo cual, el sabio -de Strasburgo nos hablaba, con sorprendente aplomo, del enlace -substancial de aquéllos con la red pericelular de Golgi, red á su vez -caprichosamente interpretada (con olvido ó menosprecio de todas las -terminantes revelaciones de los métodos de Golgi y Ehrlich) como la -porción terminal de las fibras nerviosas. Á la verdad, poco exigente -se mostraba el fisiólogo alemán en cuanto al objetivismo de los datos -sobre que asentar magnas conclusiones. - -Ardía yo en deseos de contemplar las susodichas neurofibrillas -en preparaciones irreprochables. Desilusionado de las técnicas -aleatorias é insuficientes de Apáthy y Bethe; imposibilitado, además, -de ensayar la de Donaggio, conservada en secreto, y persuadido, -en fin, de que para la coloración vigorosa de tan sutiles hebras -era inexcusable recurrir á las reducciones metálicas, entreguéme -porfiadamente, desde 1901, á numerosos ensayos de impregnación; -aprovechando unas veces la reacción del _óxido de plata amoniacal_, -descubierta por Fajersztajn (1901); otras, la del cloruro de oro en -presencia del _tanino y del ácido pirogálico_; algunas, en fin, las -_sales haloides_ de plata y los reductores fotográficos introducidos -en la técnica por Simarro (1900). Fruto inicial, aunque poco -importante, de aquella obstinada labor, fueron ciertas fórmulas -de coloración de los cilindros-ejes y de la mielina[208]. Pero el -esqueleto neurofibrillar y las terminaciones nerviosas centrales, -objetivo principal de mis afanes, resistíanse obstinadamente. - - [208] _Cajal_: Pequeñas comunicaciones técnicas, etc. _Revista - trimestral micrográfica_, Tomo V, 1900. - -Á tan empeñadas probaturas incitábame, no tanto la esperanza de topar -con un proceder fácil de demostración de la urdimbre intraneuronal, -cuanto el ansia de descubrir fórmula de impregnación susceptible -de provocar coloraciones intensas, al par que _perfectamente -transparentes_, de las células y fibras nerviosas. Anhelaba -contrastar una vez más las bellas revelaciones del cromato de plata -con las de otro recurso al que no pudiera reprocharse el defecto -de traducir el soma celular y sus expansiones en siluetas opacas, -sin vislumbre de estructura. En fin, me ilusionaba la esperanza de -procurarme un arma poderosa que esgrimir contra muchos novadores -técnicos, inclinados irresistiblemente al vicio anárquico de negar, -en nombre de una nueva verdad, las verdades descubiertas por otros. - -Después de infructuosas tentativas con las técnicas precedentes, -consagré en 1903 particular atención al método del Dr. Simarro[209], -primer autor que logró teñir las neurofibrillas mediante las sales de -plata. - - [209] _L. Simarro_: Nuevo método histológico de impregnación - por las sales fotográficas de plata. _Revista trimestral - micrográfica_, tomo V, 1900. - - Consta la técnica del ilustre neurólogo español de seis - operaciones esenciales: 1.ª Envenenamiento de los animales, - durante varios días, con dosis crecientes de bromuro ó de yoduro - de potasio. 2.ª Inmersión por varios días (dos á diez) de trozos - de médula espinal en solución al 1 por 100 de nitrato de plata, - al objeto de provocar en los tejidos la formación de _yoduro_ ó - _bromuro argénticos_ ú otras combinaciones argéntico-orgánicas. - Cuando los animales no son envenenados, el nitrato sólo produce, - naturalmente, cloruro y albuminatos argénticos. 3.ª Induración - rápida de las piezas en alcohol é inclusión subsiguiente en - celoidina para efectuar secciones microtómicas, operaciones que - se practican en la obscuridad. 4.ª Exposición de los cortes á la - luz como si fueran papeles fotográficos. 5.ª Revelación de las - secciones en el cuarto obscuro, mediante un reductor fotográfico, - por ejemplo: el ácido pirogálico, la hidroquinona, etc., - adicionados de sulfito sódico y de un álcali enérgico. En fin, - fijado en hiposulfito de sosa. - - El haloide argéntico (bromuro, yoduro ó simplemente el cloruro), - seleccionado por las células y fibras nerviosas, conviértese - por reducción en depósito metálico finísimo, de matiz pardo ó - rojo. Según el autor del método, las neurofibrillas aparecerían - solamente en las piezas _bromuradas_ ó _yoduradas_. En las - simplemente cloruradas parece no haberlas visto. - - Por desgracia, y por lo que toca á la presentación de las - neurofibrillas, el ingenioso método del sabio español dista mucho - de ser constante. Y, cuando por raro caso, lógranse resultados - excelentes, el depósito argéntico escoge de manera casi exclusiva - el armazón de las grandes y medianas células de la médula espinal - y bulbo raquídeo. Imposible obtener coloraciones neurofibrillares - en el cerebro, cerebelo, ganglios y terminaciones nerviosas. - Los axones mismos imprégnanse con gran irregularidad. Mis - primeras tentativas, pues, siguiendo la técnica puntualizada - por el Dr. Simarro, fueron poco afortunadas. Estábamos, al - parecer, condenados á no disponer jamás de un recurso analítico - constante y general para el teñido del esqueleto neurofibrillar. - Recuérdense los azarosísimos resultados de las técnicas de Apáthy - y Bethe. - - Antes de abandonar dicho método, resolví analizarlo - escrupulosamente, variando sus momentos operatorios y - determinando, si ello era posible, las causas de su desalentadora - inconstancia. Á este propósito, comencé por modificar una de las - condiciones, ó sea el envenenamiento de los animales. En vez de - yoduros y bromuros, usé diversas sales metálicas, sólo venenosas - á dosis casi masivas (ferrocianuro de potasio, ferricianuro, - sulfato de cobre, etc.); varié metódicamente el tiempo de - permanencia de las piezas en la estufa, así como la proporción - del nitrato de plata; prescindí de la acción de la luz y de los - reveladores alcalinos, usando los llamados por tratadistas de - fotografía _reductores físicos_, etc. - - De este esmerado análisis experimental obtuve ya tres enseñanzas - valiosas. 1.º Que la coloración neurofibrillar no tiene nada que - ver con el envenenamiento de los animales, puesto que se obtiene - lo mismo en los envenenados con sales de cobre y hierro que en - los no intoxicados. 2.º Que se precisa el concurso del calor, no - bastando la inmersión de las piezas en el nitrato de plata, por - veinticuatro ó cuarenta y ocho horas, sino el uso de la estufa á - 37° durante cuatro días, ó con temperatura del verano (22° á 27°) - por ocho ó nueve. (Esta influencia del calor fué ya sospechada, - aunque no precisada, por Simarro, cuando mentaba la _madurez de - la emulsión_ de bromuros y yoduros). 3.º Que, en fin, en las - preparaciones de Simarro (solarizadas y reveladas como placas - fotográficas) existen entremezcladas perjudicándose mutuamente, - dos reacciones, de naturaleza diferente: una constante, y poco - instructiva, la provocada por la luz sobre cloruros y demás - combinaciones argentico-protéicas (teñido en negro granuloso - ó pardo de las _estrangulaciones de Ranvier_, _estrías de - Fromman_, coloración parcial de los _gruesos axones_, etc.); - y otra eventual, afotogénica, muy instructiva, consistente en - la impregnación en tono rojo ó café de las neurofibrillas y - nucleolos y motivada probablemente por el depósito selectivo de - plata coloidal. - - Pero si los yoduros y bromuros impresionados por la luz no - concurren á la _reacción neurofibrillar_, ¿cuál es la combinación - argéntica eficaz? ¿Será el cloruro de plata? Ello parecía - improbable, porque los cloruros, en presencia de los reductores - alcalinos, no generan plata coloidal, sino precipitaciones - groseras. ¿Cuál es, pues, esta materia enigmática y en qué - condiciones se produce? - -Todos estos ensayos é inducciones produjeron un solo efecto: -simplificar la técnica del sabio español, descartando la enfadosa -operación del envenenamiento de los animales y evitando la acción -perturbadora de la luz. Mas, á pesar de todo, malográronse mis -esperanzas de prestar á la coloración neurofibrillar constancia, -vigor y generalidad. Comparables en principio con las de Simarro, mis -preparaciones no decían nada nuevo. - -Por entonces (Agosto de 1903) y á guisa de sedante del cerebro -sobreexcitado, emprendí el citado viaje de placer por la seductora -Italia. Aquellas nobles y excelsas visiones de arte causáronme vivo -deleite; pero, de vez en cuando retornaban, distrayéndome de mis -contemplaciones, inquietudes de Laboratorio. Ante los cuadros de -un Museo ó al pie de ruinas gloriosas, acometíanme obsesionantes -hipótesis necesitadas de contraste experimental, proyectos técnicos, -al parecer, henchidos de promesas. - -Cierto día, ya iniciado el viaje de regreso y vibrante el cerebro por -el recio trepidar del tren, apoderóse de mí, con el imperio de idea -fija, cierta sencillísima hipótesis que explicaba satisfactoriamente -las irregularidades del método de Simarro y encerraba en germen, -caso de confirmarse, un recurso analítico tan simple como eficaz. -Hoy no acierto á comprender cómo tan trivial pensamiento tardó tanto -en ocurrírseme. ¡Cuánta verdad es que las más sencillas soluciones -acuden siempre las últimas y que la imaginación constructiva, antes -de hallar el buen camino, la ansiada _fórmula económica_ que diría -Mach, comienza por perderse en lo complicado!... - -He aquí la idea elemental y fecunda que tanto coqueteó antes de -entregarse: _La substancia enigmática generadora de la reacción -neurofibrillar, debe de ser pura y sencillamente el nitrato de plata -caliente incorporado á los coloides del protoplasma y susceptible -de precipitarse en estado coloidal y en virtud de procesos físicos -sobre el esqueleto neurofibrillar._ Cosa rara, una vez surgida en -mi mente, la citada concepción se me presentó como verdad inconcusa -y necesaria. Ni por un momento recelé que el laboratorio pudiera -desmentirme. - -Es que la hipótesis explicaba llana y satisfactoriamente todos los -hechos contradictorios y resolvía todas las dificultades prácticas. -Por ejemplo: lo irregular y caprichoso de la reacción neurofibrillar, -en el proceder de Simarro, comprendíase bien, recordando que el -alcohol primero, la mezcla de éter y alcohol después, la celoidina -más tarde, y en fin, los baños reveladores, sustraían casi del todo -el _nitrato de plata indispensable á la reacción_, sólo retenido de -vez en cuando y accidentalmente por el cuerpo de las neuronas más -voluminosas, ó por los cortes notablemente espesos. Pero lo mejor de -la susodicha hipótesis consistía en que señalaba comodísimo remedio á -las mencionadas irregularidades del teñido. Todo se reducía á reponer -en los cortes el nitrato de plata perdido, ó mejor aún, reducir -en masa las piezas recién sacadas del nitrato, evitando la acción -perturbadora del alcohol y la influencia acaso nociva también de la -luz[210]. - - [210] Con las reflexiones y conjeturas precedentes no pretendo - sentar doctrina definitiva acerca del mecanismo íntimo de - la reacción neurofibrillar, que, aun hoy y á pesar de los - penetrantes análisis quimico-físicos de Liesegang, permanece en - gran parte enigmática. Me limito solamente á señalar el camino - seguido por mi pensamiento hasta caer, más ó menos casualmente, - en la nueva fórmula de impregnación. - - Por lo demás, mi concepción acerca del íntimo mecanismo de la - coloración neurofibrillar en los procederes de Simarro y mío, - ha sufrido variaciones al compás de las nuevas investigaciones - técnicas. Al principio, creí que había perfeccionado - decisivamente el método del sabio español, ó dicho más - exactamente, sacado á luz y desarrollado un germen fecundo, casi - ahogado por otras reacciones poco útiles y aun perjudiciales - (las acciones fotogénicas sobre los haloides argénticos). Pero, - después, caí en la cuenta de que el proceso de la coloración - es muy complicado, entrando en él principios de orden físico, - por entonces indeterminables. Á corregir mi juicio, contribuyó - el reconocer que era imposible conseguir en los cortes una - coloración neurofibrillar comparable, ni aun de lejos, con las - logradas sobre los bloques nerviosos, no obstante adicionar á - las secciones del método de Simarro la sal argéntica perdida, - ó seccionar las piezas, recién extraídas del baño argéntico, - mediante el microtomo de congelación. Sin duda actúan en el - proceso fenómenos de atracción selectiva entre los _gel_ de - las neuronas, de una parte, y los corpúsculos ambientes de - plata coloidal; atracciones sólo posibles, ó sólo prácticamente - vigorosas, al abrigo del aire y en el seno de gruesas masas - nerviosas formadas de proteínas en estado coloide. - - Parecida opinión, con desarrollos y puntos de vista interesantes - que no puedo detallar aquí, sostiene Liesegang, gran autoridad - en fotoquímica, quien ha consagrado dos profundos análisis - al mecanismo físico de acción de mi fórmula de impregnación. - En tales estudios, además de demostrar palmariamente que el - principio de mi proceder nada tiene de común con el de la - reacción de Simarro, expone cierta luminosa hipótesis sobre - la acción de los que él llama _gérmenes de reducción_. Con el - concurso de los fijadores, ciertas substancias reductrices - residentes en el protoplasma nervioso, formarían, á expensas - del nitrato de plata ambiente, gérmenes infinitesimales de - plata reducida, los cuales atraerían vivamente el metal - coloidal producido por la acción del revelador. Véanse los - notables trabajos de Liesegang, singularmente el titulado: - Die Kolloidchemie der histologischen Silberfärbungen. - _Sonderabdruck der Kolloidchemische Beiheften._ Bd. III. Dresden, - 1911. - -Dejo dicho que la precedente hipótesis perseguíame como una obsesión. -Devorábame la impaciencia. Y ansiaba hallarme en el Laboratorio para -poner en práctica mis proyectos. Génova, Niza, Mónaco, Marsella, -todas las rientes y luminosas ciudades de la prestigiosa _Côte -d’azur_ desfilaron por mi retina sin dejar huella apenas en mi -espíritu. - -Á mi llegada á Madrid caí sobre los animales de experimentación -guardados en mi Laboratorio como el león sobre su presa. Varios -eran mis proyectos, no todos viables, según se vió después. Contra -mis previsiones, la adición de nitrato de plata á los cortes del -método de Simarro (después de la celoidina, etc.) no mejoró nada -los resultados[211]. En cambio, los dió excelentes otro de mis -proyectos, encaminado á reforzar y retener el nitrato de plata -libre de las piezas, á saber: _a_, inmersión directa de los trozos -nerviosos en nitrato de plata; _b_, estufa cuatro días; _c_, -reducción, en bloque y en la obscuridad, de la sal argéntica mediante -baño de ácido pirogálico, con ó sin adición de formol; _d_, lavado; -_e_, alcohol; encastramiento en celoidina y, en fin, secciones -microtómicas. - - [211] Aun hoy, no obstante reiterados ensayos, no he conseguido - teñir regularmente las neurofibrillas en las secciones, - cualquiera que sea el fijador empleado, á menos de recurrir, á - la fórmula de Bielschowsky. Modernamente, ha indicado Liesegang - un medio --adición de un coloide (solución espesa de goma, por - ejemplo) al reductor físico-- con el cual se obtienen algunos - resultados, aunque de ningún modo comparables á los conseguidos - según el _modus operandi_ común. - -Como se ve, en lugar del _desarrollo químico_ usado por Simarro, -susceptible de actuar solamente sobre las sales haloides argénticas, -previa acción de la luz, yo me serví de un _reductor físico_ (según -el lenguaje de los tratadistas de fotografía) incapaz de ennegrecer -los cloruros, pero capaz de provocar en el seno de las neuronas la -formación de plata coloidal naciente. - -Grandes fueron mi emoción y sorpresa. Desde los primeros ensayos, -las neurofibrillas de casi todas las células nerviosas de la médula, -bulbo, ganglios, cerebro y cerebelo, sin contar numerosos tipos de -arborizaciones axónicas terminales, aparecieron espléndidamente -impregnadas con matiz pardo, negro ó rojo ladrillo, perfectamente -transparente. Muchas dendritas perseguíanse á placer al través de -la enmarañada urdimbre de la substancia gris, gracias al intenso -tono pardo obscuro de sus hacecillos neurofibrillares. Según era -de prever, la inoportuna reducción de cloruros y albuminatos -argénticos (_estrías de Fromman_, _estrangulaciones_, etc.) brillaba -por su ausencia. En fin, y ésta era la más valiosa ventaja, dicha -coloración, además de lograrse en todos los centros nerviosos, -resultaba absolutamente constante á condición de ajustarse -severamente á mi formulario. - -Recuerdo todavía la exclamación admirativa con que, semanas después -del hallazgo, recién publicada una nota explicativa de la fórmula, me -participaba van Gehuchten el resultado de su primer ensayo sobre el -cerebro del conejo. «Je n’ai pas dormi!» Tampoco yo dormí en varios -días, vibrante el cerebro con la concepción de nuevos planes de -trabajo y afanado además con la ingrata tarea de precisar, á fuerza -de experimentos, las condiciones óptimas de la reacción. - -Cierta nota preventiva precipitadamente redactada[212] para unos -_Archivos médicos_, recientemente fundados por el Dr. Cortezo y el -Dr. Pittaluga, completada después por extensa y reposada monografía -cuajada de grabados[213], divulgaron rápidamente los resultados -obtenidos, que fueron confirmados y ampliados notablemente por -multitud de sabios extranjeros. Entre los confirmadores de la primera -hora, á quienes el método rindió pingüe cosecha de hechos nuevos, -recordamos á van der Stricht, van Gehuchten, Michotte, Besta, -Azoulay, Nageotte, Lugaro, Holmgren, Retzius, v. Lenhossék, Schäffer, -Humberto Rossi, Ottorino Rossi, Levi, Pighini, Legendre, Medea, -Perroncito, London, G. Sala, etc., etc. - - [212] _Cajal_: Sobre un sencillo procedimiento de impregnación - de las fibrillas interiores del protoplasma nervioso. _Archivos - latinos de Medicina y Cirugía_, núm. 20, Octubre de 1903. - - [213] _Cajal_: Un sencillo método de coloración del retículo - protoplásmico y sus efectos en diversos centros nerviosos. _Trab. - del Lab. de Invest. biol._, 1903. (Con 38 grabados). - - De este trabajo salió á luz, en forma de libro, una traducción - francesa del Dr. Azoulay, con algunas adiciones importantes. - -Con singular fortuna aplicaron en España la nueva fórmula mi -hermano, R. Illera, Dalmacio García y muy singularmente mi ayudante -el Dr. Tello[214], quien en la exploración á que sometió los centros -de los vertebrados inferiores, á más de recoger copiosa cosecha -de hechos nuevos, descubrió el curioso fenómeno de la alteración -neurofibrillar por invernación (_transformación fusiforme_, etc.). - - [214] _Tello_: Sobre la existencia de neurofibrillas colosales en - las neuronas de los reptiles. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, - tomo II, Diciembre de 1903. - - _Idem_: Las neurofibrillas en los vertebrados inferiores. _Trab. - del Lab. de Invest. biol._, tomo III, 1904. - -No obstante sus excelencias y su capacidad de revelar el retículo -hasta en los más pequeños elementos del cerebro y cerebelo, el método -adolecía aún de algunas lagunas. El nitrato de plata posee mediana -aptitud fijadora, y el _modus operandi_ primeramente adoptado tiñe -muy á menudo pálida y desigualmente los axones. Pero, haciendo -preceder la nitratación argéntica de las piezas de un fijado, por -veinticuatro horas, en alcohol sólo, en formol y mejor aún en el -alcohol adicionado de algunas gotas de amoníaco, corrígese tan -grave defecto, lográndose coloraciones enérgicas y regulares de -los cilindros-ejes gruesos y finos, así como de la mayoría de las -arborizaciones nerviosas centrales y periféricas. Esta nueva fórmula -tiene, además, la ventaja de ser aplicable á todos los vertebrados y -de producir imágenes excelentes en los animales recién nacidos ó en -fase embrionaria.[215] - - [215] _Cajal_: Algunos métodos de coloración de los - cilindros-ejes, neurofibrillas y nidos nerviosos. _Trab. del Lab. - de Invest. biol._, tomo III, 1904. - - He aquí la fórmula definitiva: - - 1.º Fijación de las piezas en alcohol amoniacal. (Para 50 - centímetros cúbicos de alcohol de 40° añadíanse 5 á 10 gotas de - amoníaco). - - 2.º Inmersión de las mismas, durante cinco á seis días, en - nitrato de plata al 3 por 100 (ó al 1 ½, según los casos) - conservado en estufa á 37° y en la obscuridad durante cuatro á - seis días. - - 3.º Después de lavado superficial de los trozos nerviosos, - reducción por veinticuatro horas, también en la obscuridad ó - bajo luz tenue, en el siguiente reductor físico (incapaz de - desarrollar los cloruros): ácido pirogálico, 1; agua, 90; formol, - 10. - - 4.º Lavado rápido de las piezas que se induran en alcohol. En - fin, celoidina y secciones microtómicas. - - Más adelante aconsejamos todavía otras fórmulas, simples - variantes de la anterior, con aplicación á casos especiales. - -Confío en que perdonará el lector los prolijos detalles expuestos -sobre las indagaciones metodológicas de 1903. Pero el asunto -justifica la extensión. Sobre que la nueva técnica fué la señal -de larga serie de trabajos de laboratorio publicados durante -ocho ó diez años, al escribir estos recuerdos no puedo olvidar -que soy preferentemente leído por aficionados á las tareas del -Laboratorio. Ellos sabrán disculparme y acaso agradecerme ciertas -minucias descriptivas. Creo, además, que nada anima tanto al novel -investigador como la narración sincera de las tentativas practicadas, -de las sinuosidades y extravíos de la labor experimental, en fin, de -los ardides puestos en juego durante el largo proceso inquisitivo -hasta alcanzar la solución anhelada; verá que aun las más infelices -conjeturas contienen á veces gérmenes de acción provechosa y suelen -recordar las hazañas del Cid, ganando batallas después de muerto; -observará, en fin, que el éxito representa casi siempre función y -premio de la atención ahincada y del trabajo perseverante. Cuando -sepa hasta qué punto influye el azar --el azar bien aprovechado, -naturalmente-- en los venturosos hallazgos, repetirá sin duda, lleno -de orgullosa confianza, la conocida exclamación de Corregio ante un -cuadro de Rafael «_Anch’ io son’ pittore_». - -En el caso mencionado el fruto logrado debióse enteramente -al esfuerzo analítico insistente y á infatigable paciencia. -Naturalmente, conforme suele ocurrir con todas las invenciones, -mi modesto hallazgo partió de los hechos experimentales señalados -por mis antecesores: de los ensayos de Fajersztajn[216], que me -proporcionaron el uso del formol como coadyuvante reductor del -ácido pirogálico; de la fórmula colorante de Bethe, de quien tomé -el líquido fijador (alcohol amoniacal) y, sobre todo, del proceder -fotográfico de Simarro, punto de partida de mis investigaciones, y -á cuyo autor se deben estos dos progresos cardinales: haber probado -el primero la posibilidad de teñir las neurofibrillas con los -compuestos argénticos y haber introducido en la técnica histológica -los reductores fotográficos. - - [216] _Fajersztajn_: Ein neues Silberimpregnationverfahren als - Mittel zur Färbung der Axencylinder. _Neurol. Centralbl._, núm. - 3, 1.º Febr. 1901. - -Singular coincidencia. Poco después de publicada mi fórmula, -obtenida, según dejo dicho mediante el análisis experimental de -la reacción de Simarro, el alemán Bielschowsky[217] arribaba á -parecidos resultados, sirviéndose también del nitrato de plata, -pero tomando como punto de partida el método de Fajersztajn. En -adelante, la técnica neurológica contó, pues, con dos recursos -analíticos, igualmente fáciles y fecundos: el de Bielschowsky, -especialmente aplicable al encéfalo humano y señaladamente á sus -lesiones anatomo-patológicas, y el mío, singularmente apropiado -para la exploración estructural de los centros nerviosos de los -mamíferos y vertebrados inferiores, ganglios sensitivos y simpáticos, -terminaciones nerviosas y desarrollo embrionario. - - [217] _Bielschowsky_: Die Silberimpregnation der Neurofibrillen. - _Neurol. Centralbl._ H. 22, 1.º Nov. 1903. - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO XVIII - - Mis hallazgos con la nueva fórmula de impregnación argéntica - durante los años 1903, 1904 y 1905. -- Real disposición del - esqueleto neurofibrillar en el protoplasma nervioso y en - las arborizaciones pericelulares. -- Con la colaboración de - Tello, señalo curiosas variaciones fisiológicas del retículo - neurofibrillar bajo la acción de la temperatura; y ayudado de - D. D. García, las variaciones neurofibrillares de la rabia. -- - Aplicación del método á los embriones y fetos, y estudio en - las aves y mamíferos de la estructura de los focos bulbares y - origen de los nervios acústicos, motores y sensitivos. -- Las - neurofibrillas de los vermes, singularmente del _Lumbricus_. -- - Análisis estructural de las placas motrices, de las neuronas - de la retina y de otros órganos sensoriales periféricos. -- - Interesantes revelaciones morfológicas conseguidas en los - ganglios sensitivos y simpáticos del hombre, etc. - - -Lugar común es que los descubrimientos científicos son función de -los métodos. Aparecida una técnica rigurosamente diferenciadora, -síguense inmediatamente, en serie lógica y casi de modo automático, -impensados esclarecimientos á problemas antes inaccesibles, ó -insuficientemente resueltos. Y si esto es verdad con relación á todas -las ciencias naturales, lo es de señaladísima manera en los dominios -de la histología. Para el histólogo cada progreso de la técnica -tintorial viene á ser algo así como la adquisición de nuevo sentido -abierto hacia lo desconocido. Como si la naturaleza hubiérase -propuesto ocultar á nuestras miradas el maravilloso artificio -de la organización, la célula, el misterioso protagonista de la -vida, se recata obstinado en la doble invisibilidad de lo pequeño -y de lo homogéneo. Texturas formidablemente complejas preséntanse -al microscopio con la albura, igualdad de índice de refracción y -virginidad estructural de una masa gelatinosa. Más afortunadas, las -demás ciencias naturales tienen, al menos, su objeto de estudio -directamente accesible á los sentidos. Sólo la histología debe -cumplir, antes de lanzarse á la labor analítica, la previa y difícil -tarea de patentizar su objeto propio. Y en tan rigurosa campaña ha de -luchar --lo hemos dicho ya-- con dos grandes adversarios: lo pequeño -y lo incoloro. El histólogo sólo podrá avanzar en el conocimiento de -los tejidos, incrustándolos ó tiñéndolos selectivamente con reactivos -variados, capaces de hacer resaltar las células con gran energía del -fondo incoloro. De esta suerte, la colmena celular se nos ofrece sin -velos; diríase que el enjambre de diáfanos é invisibles infusorios se -transforma en bandada de pintadas mariposas. - -Por eso, cuando el azar permite á un investigador crear un nuevo -método tintorial-selectivo, ó perfeccionar felizmente alguno de -los conocidos, la histología ensancha su horizonte sensible. Y la -cosecha de hechos nuevos y significativos, la catalogación de formas -y estructuras, efectúase llana y descansadamente, como quien siega á -placer en trigal sembrado por otros. - -[Ilustración: Fig. 103.--Dos células de la médula espinal del conejo -de pocos días. Adviértanse en _a_ y _b_ indiscutibles ramificaciones -de los filamentos intraprotoplásmicos y legítimas disposiciones en -red.] - -Algo de esto me ocurrió al explotar sistemáticamente la fórmula -de impregnación del nitrato de plata reducido, cuyas principales -ventajas son, según dejo dicho: la generalidad de sus efectos y -su extraordinaria simplicidad. Esta simplicidad de manipulaciones -hizo posible concentrar formidable labor en brevísimo tiempo; con -que logré adelantarme á Bielschowsky, Donaggio y á otros ilustres -introductores de técnicas valiosísimas, pero menos expeditas -y cómodas para la colecta de hechos nuevos. Las preparaciones -clarísimas y terminantes logradas á tan poca costa, sobre revelar -disposiciones morfológicas originales en diversas provincias -nerviosas, y aun en tejidos de otra estirpe, me consintieron -confirmar datos anatómicos antes inseguros, y fortalecer y consolidar -doctrinas harto controvertidas. Excusado es decir que durante los -últimos meses de 1903, y en los años siguientes, me entregué á la -tarea, no ya con actividad, sino con ese celo impetuoso y absorbente, -que me ha valido más de una antipatía entre mis émulos. - -[Ilustración: Fig. 104.--Figuras semiesquemáticas destinadas á -mostrar el efecto de la invernación en las neurofibrillas de los -reptiles (médula espinal).-- A, neurona motriz tomada del lagarto -entorpecido por el frío; B, la misma célula después de la excitación -provocada por el calor.] - -Ya en el primer trabajo aparecido en mi Revista[218], la cosecha -de hechos nuevos ó de consolidación de los poco conocidos, fué -considerable. Citemos aquí, lo más brevemente posible, las más -salientes conquistas: - - [218] _Cajal_: Un sencillo método de coloración del retículo - protoplásmico y sus efectos en diversos centros nerviosos. _Trab. - del Lab. de invest. biol._, 1903. - -1. Atañe la primera al problema general de la arquitectura -neurofibrillar, al que hemos aludido ya en el anterior capítulo, con -ocasión de extractar las ideas de Apáthy y Bethe. Mi fórmula prestábase -ventajosamente á ello, á causa de impregnar las neurofibrillas, sobre -todo en los animales jóvenes, de intenso color negro ó café obscuro. -Y con efecto, en la _médula espinal_, _bulbo raquídeo_, _cerebro_, -_cerebelo_, _ganglios_, etc., lo mismo en las neuronas voluminosas -que en las pequeñas, mostrose claramente la real configuración del -esqueleto del protoplasma nervioso. - -[Ilustración: Fig. 105.--Efectos de la temperatura en la disposición -del retículo de las células nerviosas (médula espinal) del conejo de -pocos días.-- A, temperatura de 25°; C, temperatura de 10° mantenida -algunas horas; B, temperatura de 15°.] - -Conforme mostramos en la figura 103 y siguientes, dicho armazón se -compone, no de un conjunto de hilos independientes que pasarían desde -el soma á las expansiones, según pensaban Apáthy, Bethe y Bielschowsky, -y en parte también Donaggio, sino de un retículo en donde se destacan -dos clases de hebras: las _gruesas ó primarias_ (_a_), intensamente -coloreables en café ó rojo pardo, y _las finas y secundarias_ (_b_), -más débilmente teñidas y enlazadas entre sí y con las precedentes. -Los detalles de las figuras 103 y 104, B nos dispensan de entrar aquí -en prolijidades descriptivas. Por lo demás, la referida disposición -reticular fué prontamente confirmada por buen número de autores, que -emplearon asiduamente la nueva fórmula de impregnación: van Gehuchten, -Michotte, G. Sala, L. Azoulay, Nageotte, Dogiel, Marinesco, Medea, -Lugaro, Tello, R. Illera, v. Lenhossék, etc. - -Mis estudios mostraron, además, que el citado esqueleto neurofibrillar -exhibe, según los tipos celulares estudiados, algunas variantes -dispositivas. Denso y rico en hebras dispuestas en haces apretados -entre los grumos de Nissl, en las colosales neuronas de la médula, -bulbo y ganglios, consta de escasas hebras, separadas por amplios -espacios, en las diminutas células nerviosas. En fin, en algunos -elementos de mediana talla se contienen dos redes intraprotoplásmicas: -_perinuclear ó compacta_, formada por las neurofibrillas centrales -amibadas de las expansiones; y _cortical ó floja_, generada por los -filamentos superficiales del axon y dendritas (fig. 103, A). - -2. Mis observaciones revelaron luego un hecho interesante á cuyo -encuentro contribuyó también mi ayudante el Dr. Tello, á saber: que -_las neurofibrillas no forman un armazón estable y rígido, sino que -representan algo vivo, mudable y susceptible de reaccionar, cambiando -de aspecto en presencia de estímulos fisiológicos y patológicos_[219]. - - [219] _Cajal_: Variaciones morfológicas normales y patológicas - del retículo neurofibrillar. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, - tomo III, cuadernos 1 y 2. (Con 4 grabados). - -Como prueba de esta transformación mostramos comparativamente -los retículos de las neuronas espinales del lagarto en estado de -entorpecimiento invernal (acción de frío) y en estado de actividad -(acción del calor de la estufa), poniéndose de manifiesto que el frío -produce coalescencia de las neurofibrillas, que se funden en gruesos -cordones, y aumento de la materia argentófila (fig. 104). - -Más adelante apareció una extensa monografía[220], describiendo -menudamente las referidas variaciones, no sólo en los reptiles, sino -muy especialmente en los mamíferos jóvenes y hasta en el _hirudo_. En -la figura 105 podrá notar el lector las sorprendentes mutaciones que -sufre el retículo en los mamíferos jóvenes (conejo) cuando éstos son -sometidos á la acción de bajas temperaturas. - - [220] _Idem_: Variaciones morfológicas del retículo nervioso de - vertebrados é invertebrados. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, - tomo III, 1904. (Con 5 grabados). - -3. Casi contemporáneamente descubrí que la nueva fórmula suministra -también, en determinadas condiciones, imágenes excelentes del llamado -_aparato reticular de Golgi_ de los epitelios[221]. Este poder -revelador, que se acreditó más tarde en los invertebrados, me permitió -discutir con datos objetivos terminantes las teorías á la sazón en -lucha de Holmgren, Golgi y otros acerca de la naturaleza y morfología -del susodicho retículo. - - [221] _Cajal_: El aparato tubuliforme del epitelio intestinal - de los mamíferos. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo III, - cuadernos 1 y 2. (Con 2 grabados). - -[Ilustración: Fig. 106.--Dibujo semiesquemático destinado á mostrar -algunas de las arborizaciones terminales libres reveladas en el -cerebelo por la nueva técnica argéntica.-- A, célula estrellada de la -capa molecular; B, cestas pericelulares; D, _e_, fibras trepadoras; -C, _b_, ramas colaterales de los axones de Purkinje.] - -4. En fin, cosa importante, el nuevo recurso técnico mostrose también -propicio, impregnando con inesperado vigor _las neurofibrillas de -muchas arborizaciones terminales de los centros_ (_nidos de las -células motrices_, _cestas pericelulares de los corpúsculos de -Purkinje, fibras musgosas y trepadoras del cerebelo_, etc.) (fig. 106). - -Esta propiedad resultó tanto más preciosa cuanto que carecíamos por -entonces de método regular susceptible de comprobar y contrastar -corrientemente en el cerebelo y médula espinal las arborizaciones -nerviosas pericelulares reveladas por el cromato de plata. En -presencia de las elegantísimas preparaciones del cerebelo, donde las -_cestas_, las _fibras musgosas_ y _trepadoras_ aparecían nítidas, -transparentes, con matices enérgicos y variados, y _teñidas por -completo sin la menor laguna tintorial_, mi alegría fué inmensa. -Habían quedado para siempre pulverizadas las objeciones de los -adustos impugnadores del método de Golgi, siempre recelosos, de -que las siluetas del cromato de plata no tradujeran disposiciones -preexistentes. - -[Ilustración: Fig. 107.--Aparato endocelular de Golgi demostrado en -las neuronas de la lombriz de tierra.] - -Según mostramos en la figura 106, la plata coloidal no sólo reproduce -las formas clásicas de los preparados golgianos, sino que aporta -por añadidura interesantísimos é impensados detalles estructurales. -Repárense los anillos terminales de las colaterales recurrentes de -los axones de Purkinje (_b_); la estrangulación inicial del axon de -las células de cesta (_a_); las _cestas_ propiamente dichas (B); la -arborización serpenteante de las fibras trepadoras (D), etc. - -[Ilustración: Fig. 108.--Células del intestino de la lombriz con su -característico aparato endocelular.] - -Como hallazgos accesorios mencionaré todavía: - -5. Confirmación, con nuevos detalles, del sistema neurofibrillar -hallado en los invertebrados (_hirudo_) por Apáthy, y refutación de la -teoría de las redes intercelulares de este autor. - -6. Descripción de las fases evolutivas del retículo neurofibrillar en -los embriones y animales recién nacidos (células del cerebro, cerebelo, -ganglios, etc.). - -7. Encuentro y descripción por primera vez en los invertebrados -(_lumbricus_) del aparato reticular de Golgi, que aparece, tanto en las -células nerviosas como en las epiteliales, localizado en un polo del -soma, no lejos del núcleo (figs. 107 y 108). - -8. Descubrimiento en las células epiteliales del intestino del -_hirudo_, de un sistema de fibras libremente terminadas y comunicantes -con espacios linfáticos subyacentes. Estos conductos constituyen una -disposición aparte del aparato tubular de Golgi, Negri y Holmgren. -Confirmado por Holmgren en el _hirudo_, por Sánchez en varios -crustáceos y recientemente por Río-Hortega, que añade interesantes -detalles. - -9. Mi ansiosa curiosidad llevóme después á ensayar reiteradamente el -nuevo recurso analítico en los embriones y animales recién nacidos; -y advertí que la coloración se obtiene en los elementos y fibras -nerviosas en vías de evolución con más constancia é intensidad todavía -que en el adulto. Además, la relativa simplicidad estructural y -brevedad de las distancias en los embriones permite resolver problemas -de organización casi inabordables en los animales llegados á pleno -desarrollo. - -Entre los hechos recogidos en esta indagación[222] citaré los -siguientes, referentes á la organización fundamental del bulbo -raquídeo, protuberancia, etc.: - - [222] _Cajal_: Asociación del método del nitrato de plata al - embrionario para el estudio de los focos motores y sensitivos. - _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo III, fascículos 2 y 3, - Junio y Septiembre. (Con 12 grabados). - - Sobre el mismo tema se exponen algunas consideraciones en una - Revista estudiantil, _Revista escolar de Medicina_, 15 Diciembre - 1903. - - _a_) Descripción exacta del _foco superior ó descendente_ del - trigémino, en el cual distinguí una _porción superior_ de células - multipolares y otra _porción inferior_ de neuronas piriformes - voluminosas. (Confirmado por P. Ramón en batracios, reptiles y - aves). - - _b_) Observación precisa de los _núcleos motores oculares_ y - singularmente el del _motor ocular común_ de las aves, con sus - diversos subnúcleos, y la marcha de sus axones. - - _c_) Impregnación de los _ganglios raquídeos embrionarios_. - En ellos se analiza la transformación sufrida por el retículo - protoplásmico durante el tránsito de la fase bipolar á la - monopolar. (Confirmado por Besta, que trabajó con este mismo - método). - - _d_) Descripción de los _focos del coclear y vestibular_ en los - embriones, donde se manifiesta que la primera aparición del - retículo diferenciado tiene lugar en torno del núcleo. - - _e_) Reconocimiento de las terminaciones nerviosas en las - _crestas acústicas_ de los embriones de pollo (existencia de - fibras colosales y fibras finas, terminaciones en cabos y - por ramas libres horizontales, etc.). Confirmado en diversos - mamíferos, y ampliado con la adición de hechos interesantes, por - London, Kolmer y Bielschowsky. - - _f_) Determinación en las aves del _foco intersticial del - fascículo longitudinal posterior_, cuyos axones gigantes son - descendentes, ingresando en dicha vía. - - _g_) Localización del _núcleo rojo_ de las aves, así como - señalamiento del origen y decusación del _haz de Monakow_, sólo - conocido en los mamíferos. - - _h_) Descripción del origen de la vía _óptico-refleja - descendente_ del tubérculo cuadrigémino anterior, etc. - -10. Con la esperanza de recolectar nuevos pormenores estructurales, -abordé más tarde el análisis de las placas motrices de los mamíferos y -aves, y publiqué cierta nota[223] acompañada de expresivos grabados. - - [223] _Cajal_: Contribución al estudio de la estructura de las - placas motrices. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo III, - cuadernos 2 y 3, 1904. (Con 3 grabados). - - En este trabajo se señala por vez primera el armazón - neurofibrillar de las placas motrices de aves y mamíferos, - reconociéndose la estructura reticulada de los ensanchamientos - de la arborización nerviosa y la disposición ansiforme de las - neurofibrillas de las más finas ramificaciones. (Confirmado y - ampliado por Dogiel, Botezat (terminaciones sensitivas), y sobre - todo por Tello y Boeke, que han hecho un buen estudio de las - placas motrices de los mamíferos). - -[Ilustración: Fig. 109.--Hipertrofia y simplificación de las -neurofibrillas en las células de la médula espinal de los animales -rábicos.] - -11. El descubrimiento de las curiosas transformaciones experimentadas -por las neurofibrillas bajo la acción de estímulos fisiológicos, -condújome al examen del retículo en diversos estados patológicos. -Esperaba hallar alguna variación, más ó menos típica, de los procesos -infecciosos del sistema nervioso, susceptible de ser aprovechada en el -diagnóstico. Estas esperanzas confirmáronse plenamente por lo que toca -á los centros nerviosos de los animales rábicos (perro, conejo, hombre, -etc.), exploración en que fuí celosamente ayudado por D. Dalmacio -García, Jefe de la Sección de Veterinaria del _Instituto Nacional de -Higiene_. - - En la extensa monografía[224] consagrada al referido argumento - hago constar que, bajo la influencia del virus rábico, las - células nerviosas de los ganglios, médula, bulbo, cerebelo, - cerebro, etc., del conejo, cavia, perro, etc., pasan por las - siguientes fases: _a_) aproximación de las neurofibrillas, que - se disponen en haces apretados, dejando libres grandes espacios; - _b_) desaparición de los filamentos secundarios y fusión de - los haces en cordones macizos, sucesivamente más gruesos y - menos numerosos; _c_) en fin, vacuolización del protoplasma, - lateralización del núcleo, formación de nuevas dendritas (estado - irritativo del retículo), multiplicación de los corpúsculos - satélites, alteración varicosa y destrucción de los axones, - transformación de los nidos nerviosos (cerebelo, médula, - etcétera) (fig. 109). - - [224] _Cajal_ y _D. García_: Las lesiones del retículo de las - células nerviosas en la rabia. _Trab. del Lab. de invest. biol._, - cuaderno 4, 1904. (Con 28 grabados). - - Las citadas alteraciones del retículo se consideran como una - reacción de este órgano celular bajo el estímulo de las toxinas - lísicas, reacción comparable á la desarrollada por el retículo de - los reptiles sometido á la acción del frío. - - En fin, considerando la precocidad de dicha alteración - neurofibrillar, la constancia absoluta de su presentación en la - rabia y su ausencia en otras enfermedades infecciosas, se estima - la susodicha hipertrofia neurofibrillar como un seguro signo - diagnóstico de la hidrofobia del hombre y animales. (Confirmado - por Marinesco, que estimó la mencionada lesión como excelente - medio de diagnosticar la rabia). - -12. En fin, citemos aún, para completar la serie de los trabajos de -1904, una investigación sobre las _neurofibrillas de la retina_[225], -de que se publicó traducción alemana[226], y otra indagación, de igual -carácter, acerca de los _ganglios de la lombriz de tierra_[227]. - - [225] _Cajal_: El retículo neurofibrillar de las células de la - retina. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo III, fascículo 4, - 1904. (Con 1 grabado y 1 lámina litografiada). - - [226] _Idem_: Das Neurofibrillennetz der Retina. _Intern. - Monatssch. f. Anat. u. Physiol._, Bd. 21, H. 418. Número - extraordinario destinado á conmemorar el 50 aniversario del - Doctorado del ilustre histólogo W. Krause. - - [227] _Cajal_: Neuroglia y neurofibrillas del _Lumbricus_. - _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo III, cuaderno 4. (Con 4 - grabados). - - En este último trabajo se exponen dos métodos de impregnación - aplicables al estudio de los ganglios del _Lumbricus_. El - primero, simple modificación del proceder del nitrato de plata - reducido (fijación en formol solo ó con amoníaco), impregna - exclusivamente la trama neuróglica de los invertebrados, de que - se da sucinta descripción. El segundo proceder, combinación de - la impregnación argéntica y áurica, tiñe de violeta ó rojo las - neurofibrillas, que se presentan dispuestas en redes tupidas, - extendidas por todo el protoplasma, reproduciendo en principio la - disposición del armazón neurofibrillar de los vertebrados, etc. - -No sería completo el inventario de la labor de 1904 si no recordara -que, en dicho año, dí feliz acabamiento á mi obra magna en tres -volúmenes, titulada: _Histología del sistema nervioso del hombre y -de los vertebrados_. (Madrid, 1899 á 1904)[228]. De la cantidad de -trabajo puesto en ella, durante los cinco años que duró la impresión, -darán idea sus 1.800 páginas de texto en 4.º mayor y sus 887 grabados -originales, casi todos de gran tamaño. Comprenderá el lector, que -al redactar tan voluminoso libro, donde se resumía y completaba una -obstinada labor de quince años, antes busqué honra que provecho. Y -sin pecar de inmodesto ó petulante, puedo decir que no erraron mis -cálculos. Hay trabajos para los cuales no existe más galardón que -el sentimiento de la propia estima y la aprobación de los doctos. -En aquella ocasión, mis esfuerzos y desvelos alcanzaron la única -recompensa á que yo aspiraba: los elogios respetuosos de la crítica y -los lisonjeros juicios de los sabios más prestigiosos. - - [228] Para animar á los suscriptores, fijóse para los libreros el - importe de los tres tomos en poco más de 10 pesetas (15 para los - abonados). Además, teniendo en cuenta el carácter esencialmente - monográfico de la obra, sólo se tiraron 800 ejemplares. Al - liquidar y, vendida la edición, hallé que mis pérdidas excedían - de 3.000 pesetas. - -Escrito en lengua poco conocida de los sabios, y presupuesto el -carácter original y abundancia de pormenores descriptivos, mi -libro fué honrado con varias solicitudes de traducción. Entre -ellas, recuerdo la que fuéme dirigida por la casa J. A. Barth, de -Leipzig, y la formulada por la casa A. Maloine, de París. Al fin, -accedí á una versión francesa, á cargo de mi amigo el Dr. Léon -Azoulay, versión que por haber visto la luz en 1911, debe estimarse -cual obra nueva[229], ya que en ella incluí todo el fruto de las -investigaciones realizadas hasta dicha fecha. - - [229] _Cajal_: _Histologie du Système nerveux de l’homme et des - vertebrés_. Edition française revue et mise à jour par l’auteur. - Traduite de l’espagnol par le Dr. L. Azoulay, 1909 á 1911. Esta - obra apareció en dos gruesos volúmenes de cerca de 1.000 páginas - cada uno. - -Lo he dicho en otra parte y me complazco en repetirlo, seguro de -que el lector benévolo disculpará mis debilidades. El objeto de mi -obra fué, desde luego, crearme permanente estímulo para el trabajo -intensivo; en previsión de posibles horas de desaliento y de fatiga, -quise atar deliberadamente mi voluntad mediante formal compromiso de -honor contraído con el público. Respondió, además, el citado libro -á un egoísmo harto humano para ser inexcusable: temeroso del olvido -y poco seguro de dejar continuadores capaces de recordar y defender -ante los extraños mis modestas adquisiciones científicas, tuve -empeño en reunir en un todo orgánico las monografías neurológicas -publicadas durante tres lustros en Revistas nacionales y extranjeras, -amén de rellenar, con nuevas indagaciones, los puntos antes no -tratados. Pero, ante todo y sobre todo, deseaba que mi libro fuera ---y perdónese el orgullo-- el trofeo puesto á los pies de la decaída -ciencia nacional y la ofrenda de fervoroso amor rendida por un -español á su menospreciado país!... - -[Ilustración: Fig. 110.--Célula sensitiva humana con dendritas -nacientes.] - -Durante el año 1905, mi actividad tuvo por cauce principal la -arquitectura de los _ganglios sensitivos y simpáticos_ del hombre -adulto y de algunos mamíferos de gran talla. Hasta entonces, los dos -métodos reveladores de la morfología de las neuronas gangliónicas, -es decir, el de Golgi y el de Ehrlich, apenas se habían aplicado -al hombre plenamente desarrollado. Por tanto, las descripciones -clásicas de Golgi, Ehrlich, de Retzius, Dogiel, etc., aludían casi -exclusivamente á embriones ó mamíferos jóvenes y de pequeño volumen -(ratón, conejo, gato, etc., entre los mamíferos; el pollo, entre -las aves). Y al considerar las grandes mudanzas sufridas por todos -los centros nerviosos en su tránsito de la fase fetal al estado de -plena madurez, preguntábase uno si durante el desarrollo post-fetal -no habrían acaso los ganglios sensitivos y simpáticos humanos -experimentado mutaciones estructurales de importancia. Mas para -esclarecer este punto, la técnica histológica anterior á 1903 no -ofrecía ningún recurso seguro y eficaz. - -Esta laguna metodológica fué felizmente colmada por la nueva fórmula -de impregnación, la cual posee la inestimable ventaja de colorear -intensamente las células sensitivas y simpáticas del hombre adulto, -aun en cadáveres poco frescos. - -Tamaña excelencia, amén de la constancia y vigor del teñido, me -permitieron, en la primera tentativa exploratoria de los _ganglios -sensitivos_[230], recolectar los siguientes datos originales: - - [230] _Cajal_: Nota leída en la sesión del 1.º de Marzo de 1905. - _Anales de la Sociedad española de Historia Natural_, 1905. Sigue - el más extenso trabajo titulado: Tipos celulares de los ganglios - sensitivos del hombre y mamíferos. _Trab. del Lab. de invest. - biol._, tomo IV, fascículos 1 y 2. (Con 20 grabados). - - Un año después se publicó una traducción alemana con importantes - adiciones. Véase: Structur der sensiblen Ganglien des Menschen - und der Tiere. _Ergebnisse der Anat. u. Entwicklungsges. von Fr. - Merkel u. R. Bonnet._ Bd. XVI, 1906, Wiesbaden. - -[Ilustración: Fig. 111.--Otra célula cuyas expansiones han cruzado la -cápsula para terminarse en bolas.] - - _a_) Existencia, aparte los tipos monopolares conocidos, - de neuronas sensitivas provistas de axon y de dendritas - intracapsulares rematadas en abultamientos libres (fig. 110, _b_). - - _b_) Hallazgo, relativamente frecuente en los viejos y - frecuentísimo en determinados estados patológicos, de corpúsculos - de cuyo soma ó de cuya expansión principal emanan hebras - finísimas sucesivamente engruesadas y acabadas por bolas - capsuladas situadas sobre la célula, es decir, bajo la membrana - endotelial. - - _c_) Encuentro de neuronas análogas á las anteriores, pero cuyos - filamentos, provistos de gruesas esferas finales, se terminan - fuera de la cápsula, entre los manojos de tubos nerviosos - intersticiales (figura 111). - -[Ilustración: Fig. 112.--Células fenestradas del ganglio del vago en -el perro.] - - _d_) Descubrimiento, en los ganglios craneales (del vago sobre - todo) del hombre y grandes mamíferos, de un singular tipo - celular cuya expansión nerviosa, en vez de poseer un glomérulo - inicial intracapsular, exhibe cierto curioso sistema de asas - anastomóticas nacidas en diferentes puntos de la célula y con - espacios ó mallas rellenas por corpúsculos satélites (figs. 112 y - 113). - -[Ilustración: Fig. 113.--Curiosos tipos de células fenestradas en los -ganglios sensitivos del carnero.] - - _e_) Se demuestra que los atributos de este elemento singular, - que llamamos _corpúsculo fenestrado_, varía mucho, así en - morfología como en abundancia, en las diversas especies animales - estudiadas (perro, gato, asno, caballo, buey, cerdo, carnero, - etc.). (Confirmado por Athias en el raposo y más tarde por Levi, - Dogiel y otros sabios, en gran número de vertebrados). - - _f_) Se describen las colaterales de la substancia blanca de - los ganglios y los nidos nerviosos pericelulares del hombre y - mamíferos superiores. - - _g_) En fin, se descubre en los ganglios de los ancianos un tipo - especial de célula avejentada, la _célula desgarrada_, cuya - superficie está erizada de apéndices neurofibrillares, en cuyos - intervalos yacen infinidad de corpúsculos satélites (fig. 114). - -[Ilustración: Fig. 114.--Células sensitivas _desgarradas_.-- _a_, -axon; _b_, elementos satélites; _c_, apéndices cortos.] - -Los extraños tipos de neuronas y los curiosos fenómenos de retoñamiento -descriptos en los ganglios humanos, llamaron poderosamente la atención -de histólogos y anatomo-patólogos, singularmente de J. Nageotte, quien, -merced á penetrantes exploraciones efectuadas con el tantas veces -aludido método en los ganglios de los _tabéticos_, advirtió, además de -notable incremento de ciertas disposiciones señaladas por nosotros en -personas normales, nuevas formas de regeneración patológica. Abierto -el camino, avanzaron después por él con gran fortuna multitud de -neurólogos, entre los que citaremos: á Levi, Marinesco, H. Rossi, L. -Sala, Pacheco, Besta, Schäffer, Dustin, Ranson, Minea, Bielschowsky, -Achúcarro, etc.; animados unos del deseo de encontrar formas normales -nuevas; instigados otros por la esperanza de sorprender alteraciones -específicas concomitantes de determinados procesos patológicos. - -13. No menos insólitos y desconcertantes fueron los hechos observados -al explorar los _ganglios simpáticos_ humanos, según dan testimonio -algunas de las adjuntas figuras. - -[Ilustración: Fig. 115.--Células del gran simpático del hombre. Tipo -mixto provisto de cortas y largas dendritas.-- _a_, axon; _c_, _b_, -dendritas cortas.] - -Resumiendo esta indagación, una de las más importantes de aquel año, -recordaremos aquí: - - _a_) El descubrimiento, en las células simpáticas del hombre, de - una categoría especial de dendritas hasta entonces no vistas: - _las dendritas cortas ó subcapsulares_, que proceden de todo el - contorno celular y se terminan libremente entre los corpúsculos - satélites pericelulares. Estos singulares elementos se han - llamado después _neuronas en corona_. Caracterízanse, sobre - todo, por carecer ú ofrecer excepcionalmente _dendritas largas - ó extracapsulares_. En cuanto al _axon_, responde á los rasgos - conocidos en las neuronas simpáticas de los mamíferos. - - _b_) La presencia de corpúsculos que, á más de la corona - de finas dendritas señalada, ofrecen recias expansiones - protoplásmicas descompuestas en un plexo difuso terminal. En - la figura 115 presentamos dos de estos tipos simpáticos, que - son bastante abundantes. Algunas de estas células exhiben - una morfología especial en _zurrón ó cometa_ sumamente - característica. (Véase tan curioso tipo cometario en la figura - 116). - - _c_) Descripción de _glomérulos de conexión_, es decir, de plexos - dendríticos apretadísimos, perfectamente limitados, donde se - entrelazan y convergen expansiones llegadas de varias neuronas. - - _d_) Reconocimiento en el hombre de _nidos nerviosos - pericelulares_, extremadamente complicados y en conexión quizás - con las dendritas cortas ó subcapsulares. Las ramas finas de que - tales nidos se engendran son continuación de tubos mielínicos - llegados de la médula espinal (fig. 116, _b_). - - _e_) Descripción de nidos nerviosos peridendríticos, etc., etc. - - _f_) En fin, existencia en el hombre de la célula simpática - común[231], es decir, provista de axon y un solo sistema de - largas y ramificadas dendritas. - - [231] _Cajal_: Las células del gran simpático del hombre adulto. - _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo IV, fascículos 1 y 2. - (Con 14 grabados). - - Estos trabajos sobre la morfología de las células simpáticas - fueron comprobados y ampliados por numerosos sabios que aplicaron - nuestra técnica á gran número de vertebrados (Marinesco, - Lenhossék, Biondi, Guido Sala, Müller, Pitzorno, Riquier, - Achúcarro, Arcaute, etc.). - -[Ilustración: Fig. 116.--Célula de tipo en zurrón ó cometa del gran -simpático humano.] - -14. Por último, para cerrar esta lista harto pesada de afortunados -hallazgos, mencionemos aún cierto trabajo _sobre las neurofibrillas del -cerebelo_[232] y un ensayo sobre los efectos del nuevo método sobre la -_estructura de la fibra muscular estriada_[233]. - - [232] _Cajal_: Las células estrelladas de la capa molecular del - cerebelo y algunos hechos contrarios á la función exclusivamente - conductriz de las neurofibrillas. _Trab. del Lab. de invest. - biol._, tomo IV, fascículos 1 y 2, 1905. (Con 2 grabados). - - [233] _Idem_: Coloración de la fibra muscular por el proceder del - nitrato de plata reducido. _Trab. del Lab. de invest. biol._, - tomo IV, fascículos 1 y 2, 1905. - -En el primer trabajo, harto más interesante que el segundo, se da -cuenta de las observaciones recolectadas con el nuevo método sobre -las _células estrelladas de la capa plexiforme cerebelosa_, cuyo axon -y conocidas colaterales terminadas _en cesta pericelular_, tíñense -espléndidamente. Entre los datos más salientes cuéntanse los siguientes: - - _a_) Que el axon de dichas células, compuesto en su cono de - origen de algunas neurofibrillas, se condensa en una sola - sumamente delgada, que ulteriormente se multiplica hasta - engendrar un robusto fascículo, repartido en las colaterales - de los nidos nerviosos. Semejante hecho milita en contra - de la hipótesis de Bethe y Bielschowsky, para quienes las - neurofibrillas no se ramificarían nunca, manteniéndose - independientes. (Véase la fig. 106, _a_). - - _b_) Se descubren ciertas fibras horizontales de la capa - molecular acabadas en maza (fibras atascadas). - - _c_) Se confirma con los nuevos métodos la existencia de - determinadas fibras ansiformes del cerebelo joven, hace tiempo - descriptas por mí. - - _d_) En fin, abordando el estudio del bulbo, se ponen de - manifiesto errores de itinerario de los nervios motores, - incongruencias evolutivas especialmente significativas para - la teoría del crecimiento de los axones (fibras radiculares - extraviadas del patético en el conejo, etc.). - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO XIX - - Trabajos del trienio 1905, 1906 y 1907. -- Investigaciones - sobre la regeneración de los nervios y las vías centrales. - -- Controversia entre los monogenistas y poligenistas. -- El - neuronismo sale triunfante de la prueba a que fué sometido - por los adeptos de la teoría catenaria. -- Nuevos estudios - sobre la génesis de las vías nerviosas en el embrión, también - fortalecedores de la concepción neuronal. -- Hechos demostrativos - de que las neurofibrillas de la célula nerviosa constan de - unidades vivientes relativamente autónomas. - - -Coinciden los años de 1905 y 1906 con el cenit de mi carrera -científica. Durante ellos sonrióme la fortuna hasta el punto de -alcanzar los más altos galardones á que un hombre de ciencia -puede aspirar; y en dicho período, aparte comunicaciones de menor -cuantía, efectué observaciones decisivas para la consolidación de la -concepción neuronal, á la sazón muy discutida. - -Comencemos por referir sucintamente lo más granado de mi labor de -Laboratorio durante el citado bienio. - -Cediendo á estímulos de que luego hablaré, consagré primeramente mi -atención á dilucidar el siempre controvertido problema del mecanismo -regenerativo de los nervios y vías nerviosas centrales interrumpidas; -y después (y ésta fué tarea ejecutada en la segunda mitad de 1906) á -explorar con la nueva técnica la génesis de las fibras nerviosas del -embrión, tema íntimamente relacionado con el precedente. - -Ambos estudios respondieron á cierto estado circunstancial de -opinión. Tras largo período de plácido y casi indisputado señorío de -la doctrina neuronal, cuyas principales pruebas objetivas tuve, según -recordará el lector, la fortuna de aportar, renació con increíble -pujanza, en determinadas escuelas, el viejo y casi olvidado error -del _reticularismo_ y otras similares extravagancias especulativas -(_teoría catenaria_, etc.). Diríase que ciertos espíritus, propensos -al misticismo, son molestados por las verdades sencillas y patentes. -Temperamentos exageradamente altivos, parecen obstinados en -conquistar la fama, no por el honroso y difícil camino del hallazgo -de nuevos hechos, sino por el harto más cómodo y expedito de negar ó -desconceptuar, en nombre de prejuicios aventuradísimos, los hechos -más rigurosamente demostrados. Tan anárquica y desdichada pasión, -nunca del todo desterrada de los dominios biológicos, tuvo, según -acabo de decir, su más elevada culminación allá por los años de 1900 -á 1904. Pero entonces los fanáticos del reticularismo adoptaron -nueva táctica. Confiando poco, sin duda, en alcanzar la victoria -en el terreno franco de la morfología neuronal adulta, escogieron -para impugnar el neuronismo el campo, al parecer más propicio, de la -_regeneración de los nervios_ y de la _neurogénesis embrionaria_. - -Muchos fueron los arriscados aventureros deseosos de combatir -á la sombra de la vieja bandera desplegada ya en 1867 por -Gerlach y Meynert. Discordes, y hasta antagónicos en muchas de -sus afirmaciones, coincidían solamente en un extraño y unánime -sentimiento de aversión contra la doctrina del contacto y de la -independencia de los corpúsculos nerviosos; doctrina demostrada -hasta la saciedad, según es sabido, hacía lustros, por His, Forel, -nosotros, Lenhossék, Retzius, Kölliker, van Gehuchten, Lugaro, -Waldeyer, Harrison, etc., en el terreno de la histología é histogenia -normales; y por Waller, Münzer, Ranvier, Vanlair, Ziegler, Stroebe, -Forssmann, Marinesco, Langley, Mott, Halliburton, Segale, Purpura -y otros muchos en la esfera de la degeneración y regeneración de -los nervios. Exceptuado el prestigioso profesor Nissl y algún otro, -en las filas del reticularismo formaban jóvenes entusiastas, tan -ansiosos de reputación como candorosos observadores. Recordemos, -entre ellos: á Büngner, Joris, Huber, Sedgwig, Ballance, Wietting, -Marchand, Galeotti y Levi, Monckeberg, Durante, O. Schültze, etc., -algunos de los cuales trabajaron en épocas anteriores á 1900. - -Caudillo y estratega, por el doble derecho del talento y de la -gallardía crítica, de esta lúcida hueste, vino á ser Alfredo Bethe, -docente de la Universidad de Estrasburgo, á quien hicieron justamente -famoso sus impresionantes estudios sobre las neurofibrillas de los -vertebrados. Aparte la indiscutible autoridad del citado sabio, -contribuyeron poderosamente á fascinar á la juventud universitaria -tudesca é italiana (en Francia é Inglaterra la teoría reticular -conquistó pocos adeptos), su insuperable habilidad polémica, la -ingeniosidad de sus recursos técnicos y hasta la brillantez de su -estilo. Aunque defendiendo fórmulas muy diferentes y personales del -reticularismo, contribuyeron á autorizar esta hipótesis aventurada H. -Held, de Leipzig; el profesor Dogiel, de San Petersburgo, y el eximio -Golgi, de Pavía. Con tales fiadores no fué maravilla que se pusiera -en moda execrar y hasta sonreir de la concepción neuronista y del -postulado de la conexión por contacto, no obstante constituir, según -dejamos dicho, la expresión fidelísima de innumerables observaciones -concordantes[234]. - - [234] Hasta en España repercutió la enconada lucha entre - neuronistas y antineuronistas. Habiendo, sin duda, tenido noticia - de ella por alguna _Revista_ francesa, dos comprofesores de - provincias, echaron las campanas á vuelo, declarando con mal - disimulado regocijo que la concepción neuronal había pasado á la - historia. Y hasta hubo otro _querido_ compañero que, resguardado - tras la visera del anónimo, se permitió dirigirme algunas - tarjetas postales zafiamente insultantes. Creían candorosamente - que con la caída de la doctrina neuronal quedaría definitivamente - desacreditada mi modesta obra científica. Si los aludidos - catedráticos se hubieran tomado el trabajo de leerme, habrían - sabido que la referida concepción fué creada por His y Forel; de - mi cosecha sólo puse los hechos demostrativos de su legitimidad. - El estudio imparcial de mis libros y numerosas monografías - neurológicas habríales también enseñado que si yo fuera capaz de - sentir el fatuo orgullo del inventor, lo cifrara, no en haber - forjado tales ó cuales hipótesis, sino en haber descubierto - algunas centenas de hechos universalmente comprobados. Y estos - hechos, pese al fervoroso _patriotismo_ de mis detractores - españoles, perdurarán mientras no cambie radicalmente --y ello - es algo difícil-- la organización íntima del hombre y de los - animales. - -Tan fulminante y difusivo llegó á ser en 1903 el contagio del -reticularismo, gracias, sobre todo, á los sugestivos alegatos de -A. Bethe, que titubeó en su fe neuronista el ilustre Waldeyer, se -pasó temporalmente al bando contrario el profesor Marinesco, y -flaqueó, ¡quién lo dijera!, hasta el ilustre van Gehuchten, una de -las columnas del neuronismo; el cual, sin renunciar enteramente -á la doctrina ortodoxa, hizo á los disidentes la siguiente -humillante concesión: «En el adulto la célula nerviosa representa -individualidad perfecta, producto de un solo neuroblasto; mas en el -estado patológico, por ejemplo durante el proceso de la regeneración -nerviosa, los nuevos cilindros-ejes resultan de la fusión y -diferenciación de una cadena de neuroblastos periféricos...» - -Lo expuesto hará ver al lector hasta qué punto arreciaba el peligro. -Autor hubo que dió por definitivamente enterrada la genial concepción -de His y Forel. En fin, la quimera reticularista mostrose tan -invasora y empleó en sus objeciones inconsistentes lenguaje tan -arrogante y descomedido, que la paciencia de los neuronistas tocó á -su límite. Era preciso poner un correctivo á la general aberración. -Algunos sabios, extrañados de mi silencio y considerándome acaso como -el más obligado á volver por los fueros de la verdad, escribíanme en -son de reproche: «¿Qué hace usted? ¿Cómo no se defiende?» - -He sentido siempre invencible repugnancia hacia las ociosas -polémicas. Con ello piérdese un tiempo precioso que podría emplearse -provechosamente en allegar hechos nuevos. ¿Quién ignora, además, -que la verdad, aun indefensa, acaba por prevalecer? Mas ante la -arrolladora marea del error y ante los reiterados requerimientos de -mis amigos, vime obligado á hacer alto en mi camino y descender á la -palestra, doliéndome mucho tener que gastar quizá dos ó tres años en -investigaciones anatomo-patológicas, cuyo fruto no podía ser otro -que confirmar verdades demostradas hacía tiempo por Waller, Ranvier, -Vanlair, Stroebe y otros muchos sabios. Al final de la campaña tuve, -sin embargo, el consuelo de ver que no se había perdido enteramente -el tiempo. Sobre fortalecer varias conclusiones clásicas, algo -inseguras á causa de insuficiencias metodológicas, conseguí recoger -algunas observaciones originales no desprovistas de valor. - -Fuera injusto olvidar que en esta ruda batalla en pro de la verdad -no fuí un solitario; acompañáronme también varios prestigiosos -investigadores á quienes, como á mí, soliviantaron las jactancias -y temeridades de los reticularistas. Mencionemos en primer término -á Perroncito, discípulo favorito de Golgi, que aplicó también al -tema el nuevo método; á Lugaro, Medea, Marinesco y Minea, Tello, -Nageotte, Krassin, etc., etc. Excusado es decir que al triunfo de -la buena causa contribuyó decisivamente el proceder del nitrato de -plata reducido, el cual, con relación al tema debatido, posee la -inestimable ventaja de teñir total y vigorosamente los brotes ó -renuevos de los axones mutilados (cabo central), brotes que es dable -perseguir cómodamente en secciones espesas al través de la cicatriz y -dentro del cabo periférico hasta los mismos aparatos terminales. - -Recordemos ahora algunos antecedentes del problema de la -_regeneración de los nervios_. - -Los patólogos y fisiólogos de la primera mitad del siglo pasado -(Waller, Vulpian, Ranvier, Brown-Sequard, Münzer, etc.) pusieron de -manifiesto el siguiente hecho: cuando en un mamífero joven se corta -un cordón nervioso, la porción de éste situada más allá de la sección -(el _cabo periférico_) degenera y muere rápidamente, reabsorbiéndose -progresivamente las reliquias del axon y mielina; mientras que, meses -después, tanto la cicatriz intermediaria ó internerviosa, como el -cabo periférico, ofrecen numerosas fibras neoformadas que restablecen -total ó parcialmente la sensibilidad y motilidad del miembro -paralizado. - -¿En virtud de qué mecanismo histológico se restaura el cabo -periférico destruído y se regeneran las terminaciones nerviosas en -músculos y superficies sensibles? - -Las soluciones propuestas giraban todas en torno de estas dos: -la _teoría de la continuidad_ ó _monogenista_, sostenida por -Waller, Münzer, Ziegler, Ranvier, Vanlair, Stroebe, Kölliker, -Mott, Halliburton, Harrison, Lugaro, etc.; y la _teoría de la -discontinuidad_ ó _poligenista_, proclamada por algunos fisiólogos -(Vulpian, Brown-Sequard, Bethe) y por buen golpe de anatomo-patólogos -y patólogos (Büngner, Wietting, Ballance, Stewart, Marchand, Medea, -etc.). - -Los mantenedores de la primera solución sostenían que las fibras -neoformadas del cabo periférico representan simplemente la -prolongación, por vía de brote y crecimiento progresivo, de los -cilindros-ejes del cabo central, los cuales conservarían plena -vitalidad gracias á su continuidad con la neurona de origen ó _centro -trófico_; mientras que los adeptos del poligenismo, ó de la segunda -teoría, afirmaban resueltamente que las fibras regeneradas resultan -de la diferenciación y sucesiva transformación de las células de -revestimiento de los tubos nerviosos viejos (núcleo y protoplasma -en vías de división de los corpúsculos de Schwann). Estas células -dispondríanse al principio en cadena ó cordón protoplásmico macizo, -dentro de cuyos anillos surgirían progresivamente, por un acto de -diferenciación, sendos trozos axónicos ulteriormente fundidos en -filamento continuo y, al fin, reunidos con los extremos axónicos -libres del cabo central. - -Excusado es decir que, no sólo por mi convicción neuronista, -sino hasta por el imperio de tendencias irresistibles, repugnóme -invenciblemente esta explicación. Creyente fervoroso en la unidad -de las leyes biológicas y persuadido de que la Naturaleza procede -siempre en sus operaciones con espíritu de estricta economía, no me -cabía en la cabeza que el organismo empleara para la construcción -de los nervios, según la fase evolutiva, dos mecanismos diversos y -casi antagónicos. Porque, de ser cierto el poligenismo en relación -con la regeneración nerviosa, resultaría que durante la neurogénesis -embrionaria el axon representa la obra individual de un neuroblasto ó -célula nerviosa joven; en tanto que, en la regeneración patológica, -el axon neoformado constituye el producto de innumerables células de -Schwann ó _neuroblastos periféricos_, como algunos los llaman, amén -del trozo axónico central, hechura de un neuroblasto embrionario. -Claro es que para ciertos histólogos tamaña contradicción no -existía: para ellos (Fragnito, Joris, Besta, Capobianco, Bethe, -etc.), lo mismo en la regeneración nerviosa que en la neurogénesis -embrionaria, el axon prodúcese mediante la fusión de innumerables -células primitivamente independientes (_teoría catenaria_). Pero -semejante aserción (aceptable para histólogos que sólo habían -explorado las fases tempranas de la neurogenia con métodos fáciles -é impotentes para dar limpia y rigurosamente la silueta de un -cilindro-eje en vías de formación) era incapaz de persuadir á quienes -como v. Lenhossék, Retzius, Edinger, Lugaro, Athias y nosotros, -habíamos contemplado, merced á las insuperables revelaciones del -método de Golgi, imágenes clarísimas é irreprochables de los -neuroblastos y de los axones durante todos sus momentos evolutivos; -imágenes perentoriamente demostrativas, según dejamos expuesto en -otro capítulo, de la _unidad genética_ de las citadas expansiones. - -Entremos ahora en algunos desarrollos acerca de las pretendidas -pruebas presentadas por Bethe y sus principales corifeos. - - Comenzó Bethe sus investigaciones reproduciendo íntegramente los - experimentos de Philippeaux y Vulpian, esto es, resecando en - mamíferos de pocos días trozos de nervio ciático y apartando y - ocultando los cabos de suerte que toda reunión y, por tanto, todo - restablecimiento de la continuidad fisiológica, fuera imposible. - - Trabajando en las referidas condiciones, declaró dicho sabio - que en un cierto número de casos (no en todos, limitación muy - significativa), el examen macro-microscópico de la cicatriz - reveló interrupción absoluta de los segmentos, al mismo tiempo - que una regeneración más ó menos avanzada del periférico, - como lo denotó el hecho de su excitabilidad fisiológica. - Estas observaciones, así como la comprobación de todas las - fases intermedias entre las células de Schwann y los tubos - nerviosos jóvenes, fases ya señaladas por Büngner, condujéronle - á suponer, á semejanza de éste, que los nervios separados - radical y definitivamente de su centro trófico son capaces de - autorregenerarse. Cada axon, pues, representaría la obra común - de muchas células de Schwann, en cuyo protoplasma, arribado á - madurez, se diferenciarían ulteriormente las neurofibrillas, - signo positivo de la aparición de la conductibilidad nerviosa. - - Fundaba Bethe tan radical poligenismo, más que sobre - observaciones histológicas precisas, en los resultados de los - experimentos fisiológicos. Así, cuando en cualquiera de los - casos de sección nerviosa citados se excita eléctricamente el - cabo periférico autorregenerado, el animal, insensible al dolor - (indicio de incomunicación sensitiva), mueve los músculos de - la pierna y pie; mientras que no se obtienen contracciones - musculares si el segmento estimulado es el central. Las - excepciones de esta regla interprétalas Bethe suponiendo que, á - pesar de sus precauciones, hanse creado comunicaciones eventuales - entre los dos cabos. - -Comprobaciones más ó menos completas de estas conclusiones fueron -publicadas no sólo por los afiliados al reticularismo, sino, según -dejo apuntado, hasta por neuronistas tan convencidos como Marinesco y -van Gehuchten. - -En esta situación del ambiente moral emprendimos en 1905 nuestras -investigaciones sobre la _regeneración de los nervios_[235]. Duraron -cerca de dos años, y recayeron sobre gran número de animales (conejo, -gato, perro, etc.). Las principales conclusiones de estos estudios -van condensadas en las siguientes proposiciones: - - [235] Una extensa relación de nuestras observaciones, ilustrada - con profusión de grabados, fué publicada, bajo el título de - _Mecanismo de la degeneración y regeneración de los nervios_, - en _Trabajos del Lab. de Investig. biol._, tomo IV, 1905. Bajo - la forma de resumen, aparecieron también estos trabajos en - el _Boletín del Instituto de Alfonso XIII_, números 2 y 3 de - 1905. En fin, otra comunicación complementaria cierra nuestra - investigación sobre el argumento, á saber: _Les metamorphoses - précoces des neurofibrilles dans la régénération et la - dégénération des nerfs._ _Trab. del Lab. de Investig. biol._, - tomo V, fasc. 2, 1907. - - Añadamos aún que de los referidos estudios salió á luz una - traducción alemana, bajo la forma de libro; y que, en fin, acerca - del tema de la _Regeneración de los nervios_ versó también - nuestro discurso de ingreso en la Academia de Medicina de - Madrid. Esta oración, leída en 30 de Junio de 1907, fué honrada - y enaltecida con un bellísimo discurso de contestación de D. - Federico Olóriz, el ilustre anatómico de San Carlos. - -[Ilustración: Fig. 117.--Cabo central y comienzo de la cicatriz -intermediaria del nervio ciático seccionado y examinado tres días -después de la operación. Gato de pocos días.-- F, fibra del cabo -central; _a_, rama terminal nacida del axon preexistente; C, _b_, -botones finales de las fibras que marchan por la cicatriz; _d_, botón -de que brotan nuevas ramas.] - - 1. Cuando se corta el nervio ciático de un mamífero joven y - se sacrifica el animal varios días después de la operación, - adviértese en los preparados efectuados según el citado proceder - de impregnación, que gran número de los cilindros-ejes del cabo - central son asiento de un fenómeno muy activo de retoñamiento. - Este retoñamiento se efectúa de dos maneras: _a_, la fibra - ó fibras nuevas poseen carácter de terminales y brotan del - cabo ensanchado del axon viejo; _b_, los nuevos conductores - representan ramas colaterales nacidas en ángulo recto ó agudo - del antiguo cilindro-eje. En ambos casos, las ramas neoformadas - afectan aspecto semejante á las fibras de Remak, es decir, que - carecen de vaina medular, invaden el exudado interpuesto entre - los cabos nerviosos, se ramifican á menudo en su camino, y, en - fin, acaban libremente á favor de una _maza ó botón terminal_, - especie de ariete, destinado á empujar las cédulas mesodérmicas y - á fraguar una ruta al través de la futura trama cicatricial (fig. - 117, C, _b_). - - El descubrimiento de esta excrecencia terminal, confirmada - después por las investigaciones de Perroncito, Marinesco, - Nageotte, Sala, Tello, Dustin, Rossi, etcétera, reviste cierta - importancia para la resolución del problema debatido, pues - gracias á dicho botón protoplásmico final, cabe precisar en - los cortes, no sólo el nivel á que ha llegado el proceso - regenerativo, sino el origen y orientación de los cilindros-ejes - neoformados. - - 2. Durante sus fases iniciales, las fibras nerviosas neoformadas, - así como sus botones terminales, carecen de núcleos ó de células - de Schwann; pero desde el tercero ó cuarto día en adelante, los - corpúsculos conectivos embrionarios son atraídos, y aparecen en - torno de los axones desnudos núcleos marginales. Esta precedencia - formativa de los axones regenerados sobre los corpúsculos de - Schwann, compromete singularmente la teoría catenaria, pues - demuestra que durante las primeras fases de la evolución de las - fibras, faltan por completo las cadenas celulares (véanse las - figs. 117 y 118). - -[Ilustración: Fig. 118.--Cabo central del nervio ciático del gato, -donde aparecen los restos del axon necrosado recubiertos por ramas -nacidas de la porción vivaz del axon: estas ramas no aciertan, á -veces, á emerger rápidamente hacia la cicatriz y generan ovillos -complicados (B, C). (La autopsia efectuóse cincuenta y dos horas -después de la operación).] - - 3. Estudiando la marcha de las fibras neoformadas durante los - seis días siguientes á la interrupción nerviosa, reconócese - fácilmente que las mazas terminales crecen al azar en el sentido - de la menor resistencia: un gran número de ellas retrograda, - tanto dentro del cabo central, donde se remontan mucho, como en - los territorios perinerviosos; otra parte de estos conductores, - desorientados y errantes, detiénense ante los obstáculos, trazan - revueltas complicadas y se pierden, en definitiva, para los - efectos de la neurotización del cabo periférico. - -[Ilustración: Fig. 119.--Trozo de cicatriz y cabo periférico del -gato joven, cuyo nervio ciático fué seccionado setenta y dos días -antes. Adviértase cómo los retoños llegados á dicho cabo no forman -cadenas, penetrando ya entre, ya dentro de los estuches del segmento -periférico (vainas viejas de Schwann), á lo largo de las cuales -crecen rápidamente (_f_).-- A, cicatriz; B, cabo periférico. (La -reunión de los cabos fué dificultada por obstáculos mecánicos).] - - Tales axones extraviados, muy abundantes en los casos de - resección de nervios ó de apartamiento intencional de los cabos - nerviosos, caracterízanse por exhibir una maza ó esfera terminal - gigantesca capsulada, frecuentemente en vías de degeneración. - Estas bolas finales enormes pertenecen á fibras detenidas en su - crecimiento (fig. 120, _c_). - - 4. Transcurridos diez ó doce días en los animales adultos, y - seis ó siete en los de pocas semanas, las fibras jóvenes no - extraviadas, errantes por el tejido cicatricial intercalar, - asaltan los estuches del cabo periférico, dentro de los cuales - caminan, apartando á su paso los detritus de mielina todavía - no reabsorbidos. Al nivel de los obstáculos, las nuevas fibras - se dividen á menudo, y las ramas marchan flexuosas, caminando - indiferentemente, tanto por las bandas de Büngner, como por sus - intersticios (fig. 119, _b_, _c_). - -[Ilustración: Fig. 120.--Curiosos ovillos de fibras regeneradas -creados junto al cabo central ó dentro de éste, á causa de los -obstáculos que para desembocar en la cicatriz encuentran los retoños. -Muchos de éstos siguen trayectos retrógrados, trazando espiras -innumerables. Algunos, en fin, rompen la vieja membrana de Schwann, -exhibiendo recio botón final, revelador de larga detención (_c_, _d_, -_b_).] - - 5. Cuando, repitiendo el experimento de Vulpian, Brown-Sequard, - Bethe, etcétera, tras la interrupción traumática de un nervio - se interponen obstáculos á la reunión inmediata de los cabos - nerviosos, obsérvase frecuentemente, dos o tres meses después - de la operación, una regeneración muy avanzada del segmento - periférico. Examinado éste con ayuda de nuestro proceder de - teñido, percíbense en su interior numerosos axones jóvenes que - se terminan constantemente, y á niveles diferentes, dentro - del cordón nervioso periférico, á favor de un menudo botón de - crecimiento ó de un espesamiento fusiforme (figura 119, _f_). - - La exploración de la extensa y accidentada cicatriz que junta - los cabos nerviosos distantes, revela, no la ausencia de - fibras nerviosas unitivas, según admitían arbitrariamente los - partidarios de la teoría catenaria, sino un plexo nervioso - complicado, formado por hacecillos de fibras ameduladas, y - extendido sin interrupción desde el cabo central al periférico. - - 6. Las fibras nerviosas neoformadas divídense repetidamente en la - cicatriz, y muy especialmente en la frontera del cabo periférico, - donde, frecuentemente, cada axon grueso se resuelve en un - _bouquet_ de finas ramillas terminales. Las ramas generadas por - cada axon no van consignadas á un solo tubo viejo, antes bien, - se reparten en varios de los vacíos estuches; de donde resulta - que, un grupo relativamente pobre de axones aferentes, puede - inervar buena parte del nervio degenerado (figura 119, _b_, _d_). - Notemos que las consabidas ramas, siempre orientadas hacia la - periferia, así como sus mazas libres, son hechos absolutamente - inconciliables con la teoría catenaria. - - 7. El proceso de la multiplicación de las células de Schwann - del cabo periférico obedece, no al fin de producir cadenas de - elementos transformables por autorregeneración, según afirman - Büngner y Bethe, en cilindros-ejes, sino al de segregar - substancias estimulantes, susceptibles de atraer y encauzar hacia - las terminaciones nerviosas motrices y sensitivas las fibras - nerviosas jóvenes errantes por la cicatriz. - -[Ilustración: Fig. 121.--Fenómenos de retoñamiento abortado de los -axones del cabo central. Gato de varias semanas, siete días después -de la operación.-- A, tubo con brotes abortados; B, axon varicoso con -bola final; C, tubo dentro del cual los retoños han producido haces y -ovillos complicados.] - -Dejo dicho ya que un joven investigador italiano, Aldo -Perroncito[236], discípulo del ilustre histólogo de Pavía, sirvióse -también del método del nitrato de plata reducido (cuya utilidad -para las investigaciones anatomo-patológicas fué ya anunciada por -mí en 1904), para el estudio de la regeneración de los nervios. Las -conclusiones á que llegó este sabio coincidieron casi exactamente con -las mías, salvo haber logrado sorprender la existencia de divisiones -y de ramas neoformadas en el cabo central en fecha más temprana que -yo, es decir, desde el segundo día de la sección, y haber descrito -perfectamente las formas iniciales de los haces y ovillos nerviosos, -señalados por diversos autores y detalladamente descritos por -nosotros (figuras 120 y 121, C). - - [236] _A. Perroncito_: Sulla questione della rigenerazione - autogena delle fibre nervose. Nota preventiva. _Boll. della - Società Medico chirurgica di Pavia._ Seduta 19 Maggio, 1905. - (Publicado en Septiembre de 1905). Un trabajo extenso y con - grabados apareció en 1906, del cual se publicó traducción - en _Beiträge zur pathol. Anat. u. zur Allgem. Pathologie v. - Ziegler_, Bd. XLII, 1907. - - * * * * * - -Mi aludido trabajo sobre la _Regeneración de los nervios_ tuvo por -objetivo esencial conseguir la prueba objetiva de que las nuevas -fibras aparecidas en el _cabo periférico_ de un nervio cortado -representan incontestablemente brotes axónicos del _cabo central_. -En cambio, descuidamos algo el examen de los actos iniciales de la -regeneración misma (comportamiento de los axones del cabo central -durante los dos primeros días), tema muy ilustrado, según dejamos -dicho, por Perroncito. Á subsanar esta falta se encaminó cierta -comunicación publicada en 1907[237]. En ella, además de comprobar -algunos hechos interesantes señalados por el joven discípulo de -Golgi, pusimos de manifiesto: - - [237] _Cajal_: Les metamorphoses précoces des neurofibrilles, - etc. _Trab. del Lab._, tomo V, 1907. - - 1. Que los primeros retoños del cabo central brotan de - preferencia al nivel de los espesamientos axónicos vecinos del - _disco de soldadura_ (tubos medulados). - - 2. Que los cilindros-ejes del cabo periférico no mueren - instantáneamente al ser bruscamente interrumpidos de su centro - trófico; antes bien, pasan, señaladamente en la vecindad de la - cicatriz, por cierto proceso agónico, durante el cual ensayan - la formación de mazas de crecimiento, botones y ramificaciones, - producciones efímeras y frustradas por no ser influídas por - efluvios vivificantes emanados del centro trófico (neurona con su - núcleo). - -[Ilustración: Fig. 122.--Cilindros-ejes del cabo periférico de un -nervio cortado. Nótese en la zona próxima á la herida fenómenos de -supervivencia y regeneración de las neurofibrillas (C, D). (Gato, -cuarenta y ocho horas de la operación).] - - 3. Que cuando el axon muere súbitamente por aplastamiento ú - otras injurias traumáticas, el protoplasma necrosado, de aspecto - pálido y granuloso, es frecuentemente invadido por neurofibrillas - aisladas, de reciente formación, las cuales acaban mediante - anillos, asas y otras figuras (véanse en la figura 123, _a_, - _c_, _d_, los curiosos retoñamientos intra-axónicos de las - neurofibrillas nacidas en la porción viva del axon). Semejantes - fenómenos se desarrollan también en el cabo periférico de los - nervios cortados (fig. 122, _a_). - -[Ilustración: Fig. 123.--Fenómenos de retoñamiento intra-axónico -de las neurofibrillas en axones mortificados por la presión de las -pinzas (_a_, _b_, _d_, _c_).-- D, porción central de un axon de que -emanan retoños. (Cincuenta y dos horas de la operación en el gato).] - - 4. En fin, que estos y otros actos vegetativos de neurofibrillas - aisladas, así como los fenómenos más atrás señalados de - metamorfosis del esqueleto neurofibrillar del soma neuronal - (rabia, acción del frío, etc.), implican la idea de que las - hebras del axon coloreables por la plata se componen de unidades - vivientes infinitesimales, las _neurobionas_, capaces de crecer y - multiplicarse con relativa autonomía en el seno del neuroplasma, - y susceptibles de disponerse, según las circunstancias, en - colonias intra-axónicas de variable arquitectura. La mencionada - hipótesis de las _neurobionas_, explicativa de muchos cambios - estructurales de las neuronas, fué acogida simpáticamente por los - autores. - -Á causa de estos trabajos, buen número de autores regresaron al -neuronismo. Entre los arrepentidos recordamos á Dorhn, Levi, -Marinesco y van Gehuchten. Siguieron luego los trabajos de -confirmación de Guido Sala, Nageotte, Minea, Lugaro, Dustin, Sala -y Cortese, Modena, y sobre todo de Tello, á quien debemos un -brillante estudio sobre la _regeneración de las placas motrices_ -y terminaciones sensitivas[238]. Ni hay que olvidar aquellos que, -sirviéndose de otros métodos, apoyaron el monogenismo: Krassin, Mott -y Halliburton, Stewart, Poscharisky, Edmont, Stuart, etc. La opinión -reaccionó, al fin, vigorosamente en favor de la doctrina clásica del -_desarrollo continuo_ ó _monogenista_. - - [238] _F. Tello_: Dégénération et régénération des plaques - motrices après la section des nerfs. _Trab. del Lab. de Invest. - biol._, tomo V, 1907. - - _Idem_: La régénération dans les fuseaux de Kühne. _Trab. del - Lab. de Invest. biol._, fasc. 4, vol. V, 1907. - -Hasta Alfredo Bethe, el batallador campeón del catenarismo, en sus -réplicas, no exentas de vivacidad y acrimonia, y señaladamente -en cierto trabajo polémico aparecido en 1907, mostrose bastante -conciliador, pues no negaba ya la capacidad regenerativa de las -fibras del cabo central ni la llegada de sus brotes hasta las -fronteras del cabo periférico; limitábase solamente á defender la -necesidad del concurso de las _células de Schwann_ de este último -segmento para hacer efectiva la restauración nerviosa. Algún tiempo -después, apremiado quizá por los argumentos irrebatibles aducidos -por Perroncito, Lugaro, Marinesco y nosotros, el inquieto fisiólogo -de Estrasburgo tomó el partido de abandonar el campo[239]. _¡Victis -honos!_ - - [239] Así me lo anunció varios años después, no sin algún dejo - de melancolía, al acusar amablemente recibo de mi obra en dos - volúmenes, _Degeneración y regeneración del sistema nervioso_. - -Añadamos aún que autoridades tan prestigiosas como Retzius, v. -Lenhossék, Schiefferdecker, Edinger, Heidenhain, Verworn, Harrison, -etc., que asistieron de lejos, aunque con simpática atención, á los -incidentes del debate, adoptaron explícita ó implícitamente en sus -escritos la doctrina monogenista ó de la continuidad. - -Huelga decir que la maltratada _concepción neuronal_ salió de la -prueba fortalecida y subyugante. Lejos de hallar, según esperaban -sus adversarios, en el tema de la regeneración nerviosa insuperables -dificultades, encontró, por el contrario, nuevos argumentos, á cuya -luz no pocos fenómenos enigmáticos de la estructura y mecanismo -vegetativo del protoplasma nervioso recibieron inesperados -esclarecimientos. - -[Ilustración: Fig. 124.--Corte de la médula espinal, ganglio raquídeo -y raíz anterior de un embrión de pollo de tres días. Adviértase que -todos los axones son continuos, partiendo de sendos neuroblastos.-- -A, raíz anterior; B, ganglio raquídeo; _b_, _c_, neuroblastos -jóvenes.] - - * * * * * - -El otro trabajo aludido al principio del presente capítulo versó -sobre la _Génesis de los nervios y expansiones neuronales en el -embrión_[240]. Según era de presumir, conseguí corroborar, con ayuda -del nuevo método, todas las interesantes revelaciones hechas de 1890 -con auxilio de la reacción cromo-argéntica. Y después de señalar é -impugnar errores de interpretación en que, engañados por técnicas -imperfectas, cayeron Balfour, Beard, Dorhn, Paton, Capobianco, -Fragnito, Besta, Pighini, O. Schültze, etc., logré sentar las -siguientes conclusiones: - - [240] _Cajal_: Génesis de las fibras nerviosas del embrión y - observaciones contrarias á la teoría catenaria. _Trab. del Lab. - de Invest. biol._, tomo IV, 1906. - - _a_) Que el _axon_ representa constantemente una prolongación - primaria del _neuroblasto_ ó célula nerviosa embrionaria, según - descubrió His y confirmamos nosotros, Lenhossék, Kölliker, - Harrison, etc. (fig. 124, A, _a_). - - _b_) Que todas las vías nerviosas primeramente aparecidas, - desde el tercer día de la incubación en el pollo, en el eje - cerebro-raquídeo, constan exclusivamente de axones continuos sin - el menor rastro de núcleos ni de cadenas celulares. - - _c_) Que asimismo faltan dichas cadenas celulares en los nervios - ó vías nerviosas extracentrales, siendo escasísimos al principio - los núcleos de origen mesodérmico (del tercero al cuarto día de - la incubación) intercalados en ellas. - - _d_) Que el nervio óptico carece al principio de todo núcleo - intercalar. - - _e_) Que las dendritas se forman posteriormente al axon, - resultando del estiramiento en direcciones múltiples del - protoplasma neuroblástico, y no por aposición de materia - indiferenciada ni por fusión de series celulares. - - _f_) Que las _neurofibrillas_ se diferencian primeramente en la - porción del neuroblasto donde surge el _cono de crecimiento_, - extendiéndose después á lo largo del axon rudimentario y - modelando dentro del cono mismo una especie de pincel ó paquete - fusiforme. - - _g_) Que algunos axones, durante su marcha al través de los - tejidos, exhiben una _maza terminal_ ó hinchazón olivar libre, - semejante á la peculiar de las fibras nerviosas en vías de - regeneración (más adelante interpretamos estas tumefacciones - finales como _conos de crecimiento_ de axones extraviados é - hinchados por detención en su marcha) (fig. 125, _a_). - - Omitimos aquí la enumeración de muchos datos referentes á las - metamorfosis del armazón neurofibrillar de las neuronas, al - crecimiento y complicación estructural de los nervios, á la - aparición de las terminaciones nerviosas sensoriales (retina y - aparato acústico), á la diferenciación de las neuronas de los - ganglios raquídeos, etc., etc. - -Un resumen de estas investigaciones (confirmadas en principio por -Held, según veremos más adelante) fué comunicado á la _Sección -anatómica del Congreso internacional de Medicina_ celebrado en Lisboa -en Abril de 1906. - -Ardía yo en deseos de ensayar la nueva fórmula en el análisis de -las _degeneraciones y regeneraciones de las vías centrales_, tema -sobre el cual habíanse publicado infinidad de monografías (Eichorst, -Stroebe, Schiefferdecker, Kahler, Homen, Lowenthal, Ziegler, Coën, -Barbacci, Lugaro, Nageotte, etc.). - -[Ilustración: Fig. 125.--Fibras nerviosas del trigémino marchando -libremente al través del mesodermo. Repárese en la ausencia de -cadenas celulares.-- _a_, botón de crecimiento; _b_, bifurcación. -(Embrión de pollo á los tres días y medio de la incubación.)] - -Aunque con algunas variantes de apreciación, casi todos los autores -convenían en que es imposible la regeneración de la _substancia -blanca_ de la médula espinal, cerebro, cerebelo, etc., acaso por -ausencia de elementos orientadores ó _células de Schwann_. Mis -observaciones, recaídas en el _nervio óptico y médula espinal_, -confirmaron en principio la precedente conclusión; pero demostraron -también que la irregenerabilidad no es ley fatal é ineluctable, sino -resultado secundario de ambiente químico desfavorable al crecimiento -de los retoños. En el cabo central de los axones cortados prodúcense -también _mazas_ y _botones de crecimiento_ que penetran en la -cicatriz; de estos conos emanan á veces proyecciones secundarias -prolijamente subdivididas. Mas, en virtud de causas desconocidas, -días después de la lesión, los brotes axónicos recién formados se -marchitan sin cruzar la cicatriz, acabando por reabsorberse. - -Durante el año de 1907 dí también á la estampa otras monografías, -sobre cuyo contenido no puedo insistir aquí. Citemos un trabajo -efectuado con la colaboración de Rodríguez Illera[241] sobre la -_estructura comparada del cerebelo_; otro concerniente al _aparato -reticular interno de Golgi-Holmgren_[242], teñido mediante cierta -variante especial del método del nitrato de plata reducido; -algunas _notas microfotográficas_[243] con la descripción de -aparatos destinados á la proyección cinematográfica de copias de -preparaciones espesas ó de planos múltiples; cierta exploración -sobre la _regeneración y degeneración_ de las fibras del cerebro y -cerebelo[244] (descubrimiento de la llamada _bola de retracción_ -del cabo central del axon y de otros curiosos fenómenos); algunas -_nuevas fórmulas de fijación_[245] _destinadas á la técnica de las -impregnaciones argénticas_; y, en fin, dos artículos de carácter -polémico publicados en el _Anatomischer Anzeiger_. - - [241] _S. R. Cajal_ y _R. Illera_: Quelques nouveaux details sur - la structure de l’écorce cérébelleuse. (Avec 9 gravures). _Trab. - del Lab. de Invest. biol._, tomo V, 1907. - - [242] _Cajal_: L’appareil réticulaire de Golgi-Holmgren coloré - par le nitrate d’argent. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo - V, 1907. - - [243] _Idem_: Notes microphotographiques. (Avec 6 gravures). - _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo V, 1907. - - [244] _Idem_: Note sur la dégénérescence traumatique des fibres - nerveuses du cervelet et du cerveau. (Avec 4 gravures). _Trab. - del Lab. de Invest. biol._, tomo V, 1907. - - [245] _Idem_: Quelques formules de fixation destinées à la - méthode du nitrate d’argent. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, - tomo V, 1907. - -Constituye el primero[246] ardoroso y razonado alegato en favor de -la concepción neuronal de His y Forel, apoyado sobre imponente masa -de pruebas concordantes deducidas del proceso de la neurogénesis -y del mecanismo de la regeneración de los nervios. En el segundo -artículo[247], publicado simultáneamente en Alemania y España, se -responde á cierta crítica gratuita de H. Held, defensor de la vieja -y abandonada teoría de Hensen, y se comunican significativas y -convincentes observaciones sobre la _evolución de los neuroblastos_ -y la _diferenciación neurofibrillar_. Acerca de este último trabajo, -bastante rico en hechos originales, diremos algo más adelante. - - [246] _Cajal_: Die histogenetischen Beweise der Neuronentheorie - von His und Forel. Mit. 24 Abbild. _Anat. Anzeiger._ Bd. XXX, - 1907. - - [247] _Idem_: Nouvelles observations sur l’évolution des - neuroblastes avec quelques remarques sur l’hipothèse - neurogénétique de Hensen-Held. (Avec 16 gravures). _Trab. del - Lab. de Invest. biol._, tomo V, 1907, y _Anat. Anzeiger._ Bd. 37, - 1908. - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO XX - - Durante el bienio de 1905-1906, soy favorecido por honores y - recompensas extraordinarios. -- La medalla de oro de Helmholtz - y el premio Nobel. -- Felicitaciones y agasajos a granel. -- - Inconvenientes de la celebridad. -- Mi viaje á Estocolmo: - ceremonias, festejos y discursos. -- Miseria de nuestra - representación diplomática. -- Moret, que tuvo siempre para - mí benevolencias inmerecidas, pretende hacerme ministro. -- - Asombro de los vividores de la política al saber que rechazaba - tan codiciado honor. -- Tras del Domingo de Ramos, vino, según - temía, mi semana de pasión. -- Mordeduras de la emulación y del - despecho: mis polémicas con Apáthy y Held. - - -En Febrero de 1905 recibí gratísima nueva. En recompensa de mis -modestos trabajos científicos, una de las Corporaciones científicas -más prestigiosas del mundo, la _Real Academia de Ciencias_ de Berlín, -por acuerdo tomado á fines de 1904, tuvo la bondad de adjudicarme -la _medalla de oro de Helmholtz_. Llegóme tan lisonjera noticia por -atento oficio del Ministro de Estado, acompañado de la comunicación -oficial de la Embajada alemana en Madrid[248]. Pocos días después -transmitíame esta Embajada, además del Reglamento de la Institución -del premio Helmholtz, dos enormes medallas: una de oro, de peso de -620 gramos, y otra de cobre, copia de la anterior. Según muestra el -grabado adjunto, en el anverso aparece la efigie del genial físico -alemán, y en el reverso la inscripción: _Ramón y Cajal. Año de 1904_. - - [248] La comunicación oficial de la Academia lleva la fecha de 26 - de Enero de 1905. - -Al pronto no me dí cuenta cabal de la importancia y alcance de tan -honorífica distinción. Adquiridos antecedentes por la lectura del -citado Reglamento, quedé pasmado al saber que la susodicha medalla -se otorgaba cada dos años al autor que hubiere dado cima á más -importantes descubrimientos en cualquiera rama del saber humano. Con -asombro y rubor leí la lista de los laureados. - -Instituída la medalla en 1892, en vida del ilustre físico alemán, fué -adjudicada nada menos que á E. du Bois Reimond, Weierstrass, Robert -Bunsen y Lord Kelvin. Y fallecido Helmholtz, siguió otorgándose á -sabios del siguiente calibre: en 1898, á R. Virchow; en 1900, á Sir -C. G. Stockes; en 1906, á H. Becquerel; en 1908, á E. Fischer; en -1910, á J. H. van Hoff; en 1912, á Schevendener...; todos lumbreras -de la ciencia, investigadores y creadores geniales. Avergonzado -estaba de verme intercalado en esta serie de gloriosos iniciadores -científicos con la medalla de 1904. - -Sin extremar la modestia hasta considerarme exento de merecimientos ---lo que constituiría agravio para la doctísima Academia berlinesa-- -séame lícito sospechar que en la propuesta de 1904 entró por mucho -el cordial afecto y sincera estimación de mi ilustre amigo el Dr. -Waldeyer, firmante, á título de _Secretario de la Presidencia_, de la -mencionada comunicación académica. - -[Ilustración: Fig. 126.--Anverso de la gran medalla de Helmholtz.] - -[Ilustración: Fig. 127.--Reverso con el nombre del recipiendario.] - -Divulgada la noticia por la Prensa, que la aderezó con generosos y -espirituales elogios, tuve que hacer frente al inevitable alud de -felicitaciones y mensajes congratulatorios, desde el enviado en -nombre de S. M. el Rey por su Secretario Sr. Merry del Val, hasta los -recibidos de las más humildes Corporaciones populares. Todos fueron -cordialmente agradecidos[249]. - - [249] Mención especial merecen, entre otros obsequios, la - artística _placa conmemorativa_, ofrendada por los alumnos de - la Facultad de Medicina de Madrid (26 de Enero de 1905), adorno - que vino á hacer _pendant_ en mi despacho á otra preciosa joya - de la orfebrería catalana con que me agasajó en 1904 la Academia - Médico-farmacéutica de Barcelona. - -Transcurridos algunos meses, y cuando el ánimo reposado y tranquilo -volvía á saborear las dulzuras y sorpresas del trabajo concentrado y -silencioso, cierta mañana de Octubre de 1906 sorprendióme, casi de -noche, cierto lacónico telegrama expedido en Estocolmo y redactado en -alemán. El texto decía solamente: - - _Carolinische Institut verliehen Sie Nobelpreiss._ - -Firmaba mi simpático colega Emilio Holmgren, Profesor de la Facultad -de Medicina. Poco después llegó otro telegrama de felicitación de -mi entrañable amigo el profesor G. Retzius. En fin, transcurridos -algunos días, obraba en mi poder la comunicación oficial[250] del -_Real Instituto Carolino_ de Estocolmo, Corporación á cuyo cargo -corría la adjudicación del premio Nobel para la _Sección de -Fisiología y Medicina_. Aparte la honra inestimable que se me hacía, -el citado premio tenía expresión económica nada despreciable. Al -cambio de entonces, equivalía en especies sonantes á unos 23.000 -duros. La otra mitad fué muy justamente adjudicada al ilustre -Profesor de Pavía Camilo Golgi, creador del método con el cual dí yo -cima á mis descubrimientos más resonantes. - - [250] He aquí el texto del documento, redactado, por cierto - en limpio castellano: «El _Instituto Carolino de Medicina y - Cirugía_, que en virtud del testamento otorgado el día 27 de - Noviembre de 1894 por D. Alfredo Nobel, está facultado para - recompensar, con el premio fundado por el citado señor, el - descubrimiento científico más importante que durante los últimos - tiempos haya venido á enriquecer la Fisiología y la Medicina, ha - acordado el día de la fecha conceder á D. Santiago Ramón y Cajal - la mitad del premio correspondiente al año de 1906, en atención á - sus meritorios trabajos sobre la estructura del sistema nervioso. - Estocolmo, 25 de Octubre de 1906. El Claustro de Profesores del - _Instituto Carolino de Medicina y Cirugía_.» - -Si la _medalla de Helmholtz_, galardón puramente honorífico, causóme -halagüeña impresión, el famoso premio Nobel, tan universalmente -conocido como generalmente codiciado, prodújome sorpresa mezclada -con pavor. Interpretando á la letra el Reglamento de la _Institución -Nobel_, parecía imposible otorgar el premio por la Sección de -Medicina y Fisiología á los histólogos, embriólogos y naturalistas. -Además, hasta entonces habíase solamente adjudicado á bacteriólogos, -patólogos y fisiólogos. - -Ante la perspectiva de felicitaciones, mensajes, homenajes, banquetes -y demás _sobaduras_ tan honrosas como molestas, hice los primeros -días heroicos esfuerzos por ocultar el suceso. Vanas fueron mis -cautelas. Poco después, la Prensa vocinglera lo divulgó á los cuatro -vientos. Y no hubo más remedio que subirse en peana y convertirse -en foco de las miradas de todos. ¡Cuánto hubiera dado yo por poseer -uno de esos secretos burladeros que, con el nombre de _vedados ó -fincas de caza_ (desperdigados por los breñales de Torrelodones ó El -Escorial), constituyen recurso supremo de nuestros políticos ante los -asaltos de la pública curiosidad! Por desgracia, careciendo de las -aficiones cinegéticas de D. Antonio Maura ó del Conde de Romanones, -tuve que entregarme indefenso á los homenajes más ó menos sinceros y -protocolarios de Corporaciones é individuos. - -[Ilustración: Fig. 128.--Una de las hojas artísticamente miniadas -del diploma del premio Nobel, con las firmas de los profesores del -Instituto Carolino.] - -Metódica é inexorablemente se desarrolló el temido programa -de agasajos: Telegramas de felicitación; cartas y mensajes -congratulatorios; homenajes de alumnos y profesores; diplomas -conmemorativos; nombramientos honoríficos de Corporaciones -científicas y literarias; calles bautizadas con mi nombre en ciudades -y hasta en villorrios; chocolates, anisetes y otras pócimas, -dudosamente higiénicas, rotuladas con mi apellido; ofertas de -pingüe participación en empresas arriesgadas ó quiméricas; demanda -apremiante de pensamientos para álbums y colecciones de autógrafos; -petición de destinos y sinecuras...; de todo hubo y á todo debí -resignarme, agradeciéndolo y deplorándolo á un tiempo, con la sonrisa -en los labios y la tristeza en el alma[251]. En resolución, cuatro -largos meses gastados en contestar á felicitaciones, apretar manos -amigas ó indiferentes, hilvanar brindis vulgares, convalecer de -indigestiones y hacer muecas de fatigada satisfacción. ¡Y pensar -que yo, para garantizar la paz del espíritu y huir de toda posible -popularidad, escogí deliberadamente la más obscura, recóndita y -antipopular de las ciencias!... - - [251] No todos los agasajos se redujeron á corteses enhorabuenas - y á efímeras efusiones de banquetes conmemorativos. Algunos - homenajes tuvieron valor material positivo, aparte su alta - significación espiritual. Recordemos la gran _medalla de oro_, - esculpida por el genial artista Mariano Benlliure, costeada - por suscripción entre los alumnos, profesores de San Carlos y - muchos médicos de Madrid; el _magnífico Álbum_, verdadera joya - de arte, avalorado con primorosas acuarelas, ofrecido por todas - las Corporaciones y fuerzas vivas de la cultísima Valencia; el - _diploma honorífico_, admirablemente decorado, remitido por los - médicos españoles de Buenos Aires, los cuales, deseosos además - de colaborar materialmente en alguna de mis investigaciones - científicas, abrieron suscripción pública para costear la - publicación de uno de mis libros (de esta obra, publicada en - 1910, trataremos más adelante), etc. - - Excusado es decir cuán vivo agradecimiento guardo de todos esos - y otros generosos regalos, que conservo orgulloso, no sólo como - testigos de mi buena estrella, sino del fervoroso patriotismo - de muchos excelentes españoles de aquende y allende el mar, los - cuales, inspirados en nobilísima solidaridad espiritual, estiman - como propia toda honra rendida por el extranjero á uno de sus - hermanos. - -[Ilustración: Fig. 129.--Anverso de la medalla Nobel.] - -[Ilustración: Fig. 130.--Reverso con una alegoría de la Medicina.] - -No incurramos, sin embargo, en exageraciones que en el caso actual -pudieran sonar á ingratitudes. Ni es lícito extremar los fueros -del egoísmo. Fuerza es reconocer que los honores rendidos á los -hombres que, por algún concepto persiguieron el enaltecimiento de -su patria, son éticamente bellos y eficazmente ejemplares: brotan -de sentimientos de solidaridad y gratitud harto nobles para ser -vituperables. Toda alma bien nacida debe agradecerlos y rememorarlos. -Pero las gentes latinas somos extremosas en todo. En contraste con la -moderación y frialdad de los pueblos del Norte, carecemos del sentido -de la medida. Y lo que comenzó por ser ofrenda acariciadora, acaba -por resultar importunidad mortificante. En España --y díganlo si no -los Echegaray, los Galdós, los Benavente, los Cávia y otros muchos -justamente homenajeados--, para salir con bien de los obsequios y -agasajos de amigos y admiradores, hay que tener corazón de acero, -piel de elefante y estómago de buitre. Al dulzor de los primeros -momentos síguese cierta apacible amargura. Al modo de la amistad -vehemente y ruda, entre nosotros la fama estruja al acariciar: besa, -pero oprime. Nos arrebata las suavidades del hábito; turba la paz -del espíritu; coarta el sacrosanto albedrío, convirtiéndonos en -blanco de impertinentes curiosidades; hiere la humildad, obligándonos -de continuo á pensar y hablar de nosotros; y, en fin, altera la -trayectoria de nuestra vida, torciéndola en caprichosos é inútiles -meandros. - -Á fuer de sincero, debo confesar algo que acaso haga sonreir -irónicamente al lector. Como insinué hace poco, el premio Nobel -prodújome más miedo que alegría. Medallas, títulos, condecoraciones, -son distinciones relativamente toleradas por émulos y adversarios. -Pero ¡un gran premio pecuniario!... La honra opulenta es algo -irritante y difícilmente soportable. - -Hay, por otra parte, un gran fondo de verdad en el dicho vulgarísimo -de que la adversidad sigue á la ventura como la sombra al cuerpo. -Ambas parecen, en efecto, constituir fases alternativas de la -irremediable oscilación del humano destino. Y no por la influencia -de los quiméricos hados, sino porque la fortuna excesiva tiene la -nefasta virtud de cambiar los sentimientos de los hombres. Ya lo -dijo Séneca --y perdóneseme la pedantería-- en forma insuperable: -«Conforme crece el número de los que admiran, crece el de los -que envidian. Puse todo mi empeño en levantarme sobre el vulgo, -haciéndome notable por alguna particular cualidad, y no conseguí sino -exponerme á los tiros de la envidia y descubrir al odio la parte en -que podía morderme.» - -¿Cómo tomarán --me decía-- mis contradictores extranjeros los dones -de mi buena estrella? ¿Qué dirán de mí todos esos sabios cuyos -errores tuve la desgracia de poner en evidencia? ¿Cómo justificar -á los ojos de tantos preclaros investigadores preteridos, cuyos -superiores merecimientos me complazco en reconocer, las preferencias -del Instituto Carolino? En fin, y volviendo los ojos á nuestra -querida España, ¿qué haría yo para consolar á ciertos profesores ---algunos paisanos míos--, para quienes fuí siempre una medianía -pretenciosa, cuando no un mentecato trabajador? Porque --¡doloroso -es reconocerlo!-- los mayores enemigos de los españoles, son los -españoles mismos. - -Luego veremos que mis recelos estaban justificados y que los -disgustos comenzaron ya durante mi estancia en la capital de Suecia. -Y no ciertamente á causa de los sabios suecos, modelo de cortesía y -buen sentido, sino del extraño carácter del copartícipe del premio, -una de las personas más engreídas y endiosadas que he conocido. - -Pero, descartando comentarios prematuros, digamos algo de mi viaje. -Ordenan los Estatutos de la _Institución Nobel_ que los laureados -concurran personalmente á la solemne ceremonia del reparto de -los premios, que se celebra todos los años el 10 de Diciembre, -aniversario de la muerte de Alfredo Nobel, y que, además, expliquen -y demuestren, en conferencia pública, lo más esencial de sus -descubrimientos científicos. Si á nuestro ilustre Echegaray y al -altísimo poeta italiano Carducci, fuéles dispensado el viaje, en -atención á su avanzada edad, yo no pude ni debí sustraerme á la -costumbre, que significa además obligado y cortés testimonio de -gratitud al Patronato de la Institución Nobel y á la generosidad del -pueblo escandinavo. - -Púseme, pues, en marcha, y llegué á Estocolmo el 6 de Diciembre, días -antes del comienzo de las fiestas. Después de abrazar efusivamente -á mis buenísimos amigos y colegas del _Instituto Carolino_, Dr. -Retzius, G. Holmgren y H. Henschen, fuí presentado al célebre C. -Golgi, mi compañero de premio, y á los demás profesores laureados -llegados de Francia é Inglaterra. Eran éstos J. G. Thomson, á -quien se adjudicó el _premio de Física_, por sus penetrantes -investigaciones acerca de la naturaleza de la electricidad, y H. -Moissan, que recibió el _premio de Química_, en consideración á su -invención del horno eléctrico y á sus trabajos sobre el fluor. Dejo -apuntado ya que el famoso G. Carducci, recipiendario del _premio de -la Poesía_, excusó su ausencia por enfermo. En fin, el _premio de la -Paz_ fué otorgado al americano Teodoro Roosevelt. Importa consignar, -en descargo del circunspecto pueblo sueco, que tan extraña decisión -fué tomada por el _Storthing_ noruego, á quien, según cláusula -del testamento Nobel, incumbe conferir el _premio de la Paz_. ¿No -es el colmo de la ironía y del buen humor convertir en campeón -del pacifismo al temperamento más impetuosamente guerrero y más -irreductiblemente imperialista que ha producido la raza yanqui? - -La ceremonia de la adjudicación de los premios fué una fiesta pomposa -y de altísima idealidad. Celebróse, según costumbre, en el gran salón -de la _Real Academia de Música_, adornado al efecto con el busto de -Nobel, rodeado de flores. Sobre el estrado presidencial veíanse las -banderas y emblemas de Suecia y de las naciones á que pertenecían -los laureados. Presidió S. M. el Rey, acompañado de los Príncipes y -Princesas, con su brillante séquito, y asistieron el Gobierno, el -Cuerpo diplomático, los descendientes de la familia Nobel, altos -funcionarios palatinos y militares, representación de las Cámaras -suecas y del Ayuntamiento de la ciudad, profesores y alumnos de la -Universidad y, en fin, numerosas y elegantísimas damas. - -Inició la fiesta el profesor Törnebladh, miembro del _Patronato -Nobel_, con un noble discurso, en el cual, después de trazar la -historia de la fundación del premio, hizo un elogio caluroso de -la ciencia, que coronó repitiendo la conocida máxima de Pasteur: -«_La ignorancia separa á los hombres, mientras que la ciencia los -aproxima_.» - -Los diplomas y medallas fueron entregados personalmente por S. M. -el Rey, que proclamó los candidatos. En cada caso, el Presidente -de la Academia promotora de la propuesta elogió en breve y sentida -oración los méritos del recipiendario. Según era de presumir, el -discurso encomiástico de los laureados de _Fisiología y Medicina_ -corrió á cargo del ilustre Conde de Mörner, Presidente del _Instituto -Carolino_. - -Días después, comenzaron las conferencias de los candidatos -premiados. En el día prefijado para la mía, y ante público selecto -é imponente, expuse lo más esencial de mi labor de investigador, -ateniéndome estrictamente á los hechos y á las inducciones -naturalmente surgidas de los mismos. Conforme á mi costumbre, y á fin -de hacerme entender hasta de los profanos, hice uso de gran número de -cuadros policromados de grandes dimensiones. Mi lección fué, según -creo, del agrado del público. En todo caso, mereció benévolos elogios -de los periódicos de la localidad. - -De acuerdo con los precedentes, el texto de todas las conferencias -fué publicado semanas después en lujosísimo volumen, adornado con -bellísimos emblemas en colores, con la copia de las medallas, los -retratos de los laureados, y enriquecido además con los sendos -discursos de presentación de los padrinos y del representante oficial -del _Patronato Nobel_[252]. - - [252] Este elegante libro se titula: _Les prix Nobel en 1906_. - Una tirada aparte de mi discurso, con magníficas copias de los - cuadros murales, fuéme regalada por el Patronato Nobel. Diversas - Revistas científicas la insertaron, singularmente los _Archivio - di Fisiologia_, del Dr. G. Fano, vol. V, fasc. 1, Firenze, 1908. - -Impórtame hacer constar que en la susodicha conferencia hice de -mi compañero el profesor C. Golgi el elogio cordial imperiosamente -exigido por la justicia y la cortesía. No procedió con igual -hidalguía el sabio italiano al pronunciar su lección sobre _La -doctrine des neurones_. Contra lo que todos esperábamos, trató en -ella, más que de puntualizar los valiosos hechos descubiertos por él, -de sacar á flote su casi olvidada _teoría de las redes intersticiales -nerviosas_. - -Estaba en su derecho al escoger el tema de su lección. Lo malo fué -que al defender su estrafalaria lucubración --que pudo disculparse -en 1886, cuando los datos básicos de la conexión interneuronal no -habían sido señalados--, hizo gala de un orgullo é injusticia tan -inmoderados, que produjeron deplorable efecto en la concurrencia. -Ni por incidencia siquiera aludió á los casi innumerables trabajos -neurológicos aparecidos fuera de Italia, y aun en Italia misma, -desde la remota fecha de su obra magna sobre la _fina estructura del -sistema nervioso_. Para el anatómico de Pavía, ni Forel, ni His, -ni yo, ni Retzius, ni Waldeyer, ni Kölliker, ni van Gehuchten, ni -v. Lenhossék, ni Edinger, ni mi hermano, ni Tello, ni Athias, ni -siquiera su compatriota Lugaro, habíamos añadido nada interesante -á sus hallazgos de antaño. Por lo mismo, se creyó dispensado de -rectificar ninguno de sus viejos errores teóricos. La ciencia -había sido definitivamente fijada, gracias á la infalibilidad -del sabio italiano, en el año de gracia de 1886, época dichosa -en que se definió y divulgó el dogma intangible de la moderna -neurología. Huelga decir que en sus dibujos y descripciones del -cerebro, cerebelo, médula, asta de Ammon, etc., no aparecía ninguna -de las disposiciones señaladas por mí y confirmadas por todos -los autores; y cuando se columbraba alguna era artificiosamente -disfrazada y falseada, á fin de adaptarla, _velis nolis_, á sus -caprichosas concepciones. El noble y discretísimo Retzius estaba -consternado; Holmgren, Henschen y todos los neurólogos é histólogos -suecos contemplaban al orador con estupefacción. Y yo temblaba de -impaciencia al ver que el más elemental respeto á las conveniencias -me impedía poner oportuna y rotunda corrección á tantos vitandos -errores y á tantos intencionados olvidos. - -No he comprendido jamás á esos extraños temperamentos mentales, -consagrados de por vida al culto del propio _yo_, herméticos á -toda novación é impermeables á los incesantes cambios sobrevenidos -en el medio intelectual. Para que, dentro de lo humano, semejante -actitud fuera conciliable con el criterio del interés personal, sería -preciso que el progreso se paralizara, que los sabios renunciaran al -privilegio de la crítica y que el nivel mental de los investigadores -descendiera tan bajo, que el talento ensoberbecido, en virtud de -sugestión irresistible, impusiera dogmáticamente á todo el mundo sus -visiones personales. Mas como imaginar todo esto es desposarse con -el absurdo, no concibo, repito, á menos de apelar a la psiquiatría -en busca de expresiones adecuadas, la psicología de los susodichos -temperamentos. - -Por lo demás, harto prevista tenía yo la referida contrariedad, -desde el punto y hora en que supe cuál era mi compañero de premio. Y -ello contribuyó no poco á que la noticia me causara más amargura que -satisfacción. Porque si hay un histólogo en Italia de quien jamás -haya recibido un franco testimonio de estimación ó de justicia, es el -sabio de Pavía[253]. ¡Cruel ironía de la suerte, emparejar, al modo -de hermanos siameses unidos por la espalda, á adversarios científicos -de tan antitético carácter! - - [253] Este juicio, que acaso parezca harto severo, palidece al - lado del de varios anatomo-patólogos é histólogos italianos, á - quienes he oído cosas peregrinas sobre la dictadura universitaria - ejercida por el sabio lombardo y sobre las amarguras de los - candidatos al profesorado, poco dispuestos á aceptar sin crítica - los dogmas del maestro. - -La misma olímpica altivez y pretencioso empaque mostró mi compañero -en su brindis del banquete oficial. Esta fiesta solemne fué ofrecida -por los miembros de la Institución Nobel, y á ella asistieron -los Príncipes y magnates, el Cuerpo diplomático y distinguidas -representaciones de las Corporaciones populares y académicas. (Por -cierto que S. M., muy amable conmigo, me recordó sus viajes por -Andalucía, é hizo gentiles elogios de las bellezas de España y del -carácter de sus naturales). - -Á la hora de los brindis, hablaron muy discreta y elocuentemente -algunos Ministros, los ilustres Presidentes de las _Academias_ y -de la _Institución Nobel_ y los representantes de los países á que -pertenecían los pensionados (menos el encargado de la Legación de -España, que excusó su asistencia). En mi honor el profesor Sundberg -pronunció en francés un _toast_ amabilísimo. Y después, en sendos -discursos de gracias, brindamos cortésmente todos los laureados. - -Creo que no desentoné en aquel concierto de afable cortesanía y -gentil confraternidad. En mi breve discurso, pronunciado en francés, -puse especial empeño en consagrar sentido recuerdo á investigadores -preclaros, tan merecedores ó más que Golgi y yo del honroso galardón. -He aquí el texto, que reproduzco para los aficionados á la oratoria -oficial, por necesidad ceremoniosa y ritualista. - - Mesdames et Messieurs: Ces moments de profonde émotion ne - sont pas les plus favorables pour extérioriser les sentiments - que j’éprouve devant une aussi brillante assemblée et dans - une aussi solennelle occasion. Je me bornerai donc tout - simplement à exprimer à l’_Institut Carolin_, ma profonde - gratitude pour l’honneur extraordinaire qu’il m’a fait en me - décernant, conjointement avec l’illustre Golgi, le _prix Nobel - de Physiologie et de Médecine_. Je dois aussi remercier de tout - mon cœur les bienveillantes et généreuses paroles que le savant - president de cette Corporation vient de m’adresser en son très - eloquent toast. - - Les découvertes scientifiques sont presque toujours le résultat - de l’ambiance intelectuelle. C’est un labeur collectif dans - lequel il est souvent difficile d’attribuer le mérite à un savant - déterminé. L’_Institut Carolin_, s’inspirant d’un grand sentiment - de justice et d’équité, a bien voulu qu’un des copartageants du - prix Nobel pour la Physiologie et la Médecine soit l’illustre - Golgi, le prestigieux maître italien, qui, par l’invention - de très importantes méthodes de recherche et par l’esprit - d’observation scrupuleuse et exacte, a le plus contribué à la - connaissance de la fine structure et du mécanisme fonctionnel des - centres nerveux. Néanmoins, d’autres savants ont aussi collaboré - très activement à l’œuvre commune, et si vous trouvez dans le - réglement de l’Institution Nobel une borne infranchissable à - votre générosité et à vos sentiments d’équité, je croirais, - moi, commettre une grave injustice si je ne rappellais pas à - cette heure, les noms glorieux de His, le génial et regretté - embryologue de Leipzig; de Forel, le savant naturaliste et - neurologue suisse; de v. Kölliker, le vénérable maître, le Nestor - de la micrographie à qui la mort seule pût faire cesser le combat - qu’il livrait à la nature vivante à la quelle il a arraché tant - de secrets; de Ehrlich, Marchi et de Weigert, createurs des - importantes méthodes de recherches neurologiques. Je n’oublie pas - non plus la légion de jeunes et brillants professeurs tels que v. - Lenhossék, Dogiel, Lugaro, v. Gehuchten, Held, Edinger, Fusari, - L. Sala, Holmgren, etc., etc.; enfin, l’un de vos chercheurs - des plus feconds et infatigables, l’illustre anthropologue, - histologue et embryologue, auquel l’anatomie comparée du système - nerveux est redevable de grandes et positives conquêtes: j’ai - nommé --vous l’avez tous deviné sans doute-- le Professeur de - Stockholm, G. Retzius. - - Tous ces savants, méritent également le grand honneur que je suis - heureux de partager aujourd’hui avec le maître de Pavie, parce - que, outre leurs recherches originales, tous ont contribué à - suggérér, préparer et developper plusieurs points importants de - mes modestes découvertes. - - Je finis en levant mon verre pour proposer un toast à la - confraternité des hommes de science, en faisant des vœux pour - qu’en dépit des préjugés de nationalité ou d’école, et en - s’inspirant tous du haut et généreux exemple du grand savant - Nobel, gloire du pays scandinave, ils se reconnaissent comme - des fidèles compagnons voués à une œuvre commune, qui ne peut - s’affirmer et progrésser que dans un esprit collectif de justice - et d’affection réciproque. - -Aparte las magníficas fiestas oficiales, debemos mencionar todavía, -para ser completos, otras atenciones y finezas con que algunos -sabios insignes y, en general, el cultísimo y hospitalario pueblo -sueco, procuró amenizar nuestra estada en Estocolmo. Recordemos el -banquete ofrecido á los laureados por el Conde de Mörner, Presidente -del _Instituto Carolino_, y cuya esposa é hijas, prototipos de la -espléndida belleza escandinava, hicieron á maravilla los honores de -la casa; la comida íntima con que me obsequió el Dr. Retzius, en -cuyo hotel tuve ocasión de conversar con su admirable compañera y de -conocer la suave y elegante comodidad del hogar sueco; la función de -gala ofrecida á los forasteros en el Teatro de la Opera; la gira á la -antiquísima Universidad de Upsala --el Oxford de Suecia--; la visita -al _Skating-Ring_, donde se cultiva el favorito deporte de los países -hiperbóreos; el paseo por la bahía, y, en fin, la gira al interesante -Parque zoológico, donde, entre otras curiosidades, se admira cierta -colección de viviendas rústicas, con las ingeniosas labores caseras á -que, durante los larguísimos inviernos suecos, se entrega la familia -del campesino. - -Para terminar el relato de mi viaje á Suecia, de cuyos habitantes -guardo recuerdos gratísimos, referiré una anécdota y una observación. - -Reciente la separación de Noruega, osé manifestar á un alto -dignatario, á quien tuve el honor de ser presentado, la extrañeza -con que habíamos sabido en España la impasibilidad de Suecia ante -el desgarramiento de la patria común. Y el amable interlocutor, en -vez de deplorar amargamente el hecho, según yo presumía, limitóse -á contestarme, con la sonrisa en los labios: «Tontos de remate -hubiéramos sido si, por mantener por la fuerza nuestra unión con -el vecino país, hubiéramos desnivelado nuestro presupuesto en -_superávit_, y suspendido la triunfadora campaña emprendida en pro de -la cultura general y en contra del alcoholismo.» - -La observación concierne á la sórdida miseria con que España costea -los gastos de su representación en el extranjero. Mientras el -Ministro de Suecia en Madrid y los representantes diplomáticos de -Francia, Inglaterra, Italia, etc., en Estocolmo viven en magníficos -hoteles, con el decoro correspondiente á su rango, el encargado de -Negocios de España en dicha nación vegeta precariamente en un piso -segundo de modestísima casa de vecindad. Tan bochornoso contraste -trajo consigo cierta omisión, notada por muchos y poco halagadora -para nuestra patria. Rindiendo culto á la cortesía y á la costumbre, -cada Ministro extranjero acreditado en la corte sueca, festeja al -compatriota laureado con un banquete íntimo, al cual asiste lo más -escogido de la colonia de la nación correspondiente. Todos rindieron -esta prueba de consideración al paisano honrado con el premio Nobel, -todos..., menos nuestro Ministro, que deplorando sin duda la falta de -local decoroso y de recursos, soslayó el consabido acto de cortesía. -Á bien que la falta fué gentil y gallardamente compensada --no -obstante la modestia de sus medios-- por el cultísimo Secretario de -la Legación, Sr. R. Mitjana, quien, dicho sea de pasada, me acompañó -amablemente en mis paseos por la ciudad y en mi visita á Upsala -(hablaba el sueco) y se condujo conmigo como el más campechano y -fraternal de los amigos. - -Y el citado caso no es único, por desgracia. En todas las capitales -visitadas por mí (salvo París) he observado con pena que la Legación -española es la más lamentable y mezquina. Por decoro nacional, ¿no -habría manera de remediar algo tan desairada situación? - - * * * * * - -El tercer suceso próspero --ó que pudo serlo para mí--, anunciado en -el sumario del presente capítulo, fué el empeño del ilustre Moret, á -la sazón jefe del partido liberal, en hacerme Ministro de Instrucción -pública. Ya en 1905, honrándome en el Ateneo con sus amables -pláticas, me anunció sus deseos. Yo me limité á darle las gracias, -contestándole con evasivas corteses. La verdad es que ni yo me sentía -político, ni estaba preparado para el arduo oficio de Ministro, ni -acertaba á descubrir en mí, al hacer examen de conciencia, las dotes -en nuestro país indispensables para regir dignamente una cartera. - -Recordará el lector que, cuando en 1905, D. Antonio Maura derribó -la situación conservadora dirigida por Villaverde, subió al poder -el partido liberal, bajo la presidencia de D. Eugenio Montero Ríos. -Desgraciadamente, la poderosa fuerza política acaudillada antaño por -Sagasta, había perdido su cohesión, dividida en grupos atómicos. Y -á la cabeza de cada fracción figuraba un prohombre aspirante á la -suprema jefatura. - -Mientras tanto, ocurrían los vergonzosos sucesos de Barcelona -(procacidad de los catalanistas del _Cut-cut_ é indignación -patriótica, aunque inoportuna, del ejército). Montero Ríos hubo -de dimitir, y la jefatura fué transferida á D. Segismundo Moret, -_leader_ de la más importante agrupación liberal. Preciso es -reconocer que, no obstante sus altos prestigios, el ilustre orador -demócrata no dispuso nunca de una mayoría disciplinada. Resuelto á -restaurar á todo trance la unidad del partido, concibió el plan, -una vez terminadas las fiestas de la boda real, de disolver los -Cuerpos colegisladores y convocar nuevas elecciones. Deseaba acometer -resueltamente la reforma constitucional y votar leyes de tendencia -francamente democrática. - -Fué por Marzo de 1906 cuando, en una conferencia celebrada en su -casa, me comunicó el insigne político su pensamiento y me expresó -el deseo de que le prestara mi insignificante concurso. Excuséme, -como otras veces, escudado en mi inexperiencia parlamentaria. Pero -la elocuencia de D. Segismundo era terrible. Con frase inflamada -en sincero patriotismo, expuso las grandes reformas de que estaba -necesitada la enseñanza, encareciendo el honor reservado al Ministro -que las convirtiera en leyes; añadió que también los hombres de -ciencia se deben á la política de su país, en aras del cual es -fuerza sacrificar la paz del hogar, cuanto más las satisfacciones -egoístas del laboratorio; y citóme, en fin, para acabar de seducirme, -el ejemplo de M. Berthelot y de otros grandes sabios, que no se -desdeñaron para elevar el nivel cultural de su país, en formar parte -de un gobierno. - -Sus cálidas exhortaciones hicieron mella en mi flaca voluntad. Y -excitado á mi vez por aquel verbo cautivador, tuve la debilidad de -apuntarle algunas reformas encaminadas á sacudir la Universidad -española de su secular letargo: la contrata, por varios años, de -eminentes investigadores extranjeros; el pensionado, en los grandes -focos científicos de Europa, de lo más brillante de nuestra juventud -intelectual, al objeto de formar el vivero del futuro magisterio; -la creación de grandes Colegios, adscriptos á Institutos y -Universidades, con decoroso internado, juegos higiénicos, celosos -instructores y demás excelencias de los similares establecimientos -ingleses; la fundación, en pequeño y por vía de ensayo, de una -especie de _Colegio de Francia_, ó centro de alta investigación, -donde trabajara holgadamente lo más eminente de nuestro profesorado -y lo más aventajado de los pensionados regresados del extranjero; la -creación de premios pecuniarios en favor de los catedráticos celosos -de la enseñanza ó autores de importantes descubrimientos científicos, -á fin de contrarrestar los efectos sedantes y desalentadores del -escalafón, etc. - -Y cuando esperaba yo que Moret se mostrara asustado ante un plan -de reformas que implicaba la demanda á las Cortes de créditos -cuantiosos, contestóme jubiloso: --Estamos perfectamente de acuerdo. -En cuanto se plantee la próxima crisis, usted será mi Ministro de -Instrucción pública--. Y embobado por la magia de su palabra y por el -ascendiente de su talento me abstuve de contradecirle. - -Semanas después (Abril de 1906) asistí al _Congreso médico -internacional_ de Lisboa. Allí, lejos de la peligrosa sirena -presidencial, recapacité seriamente acerca del arduo compromiso -en que me había metido. Y acabé por advertir que, desorganizado -el partido liberal, era quimera esperar el logro del decreto de -disolución é imposible, por tanto, acometer la magna obra de nuestra -elevación pedagógica y cultural. Ante mis compañeros de profesión, y, -sobre todo, á los ojos de los políticos de oficio, iba yo á resultar, -no un hombre de buena voluntad vencido por las circunstancias, -sino un vulgar ambicioso más. Y esto repugnaba á mi conciencia de -ciudadano y de patriota. - -Y, bajo el peso de tales reflexiones, escribí á Moret retirándole -mi promesa y excusando mi informalidad. El Presidente se enfadó -mucho conmigo. Tuvo, sin embargo, la magnanimidad de perdonar -mis veleidades; y meses después llevó su benevolencia hasta el -punto de elevar al Gobierno á uno de mis amigos, D. Alejandro San -Martín. El cultísimo profesor de San Carlos, con quien había yo -cambiado impresiones acerca de las reformas universitarias más -urgentes, asumió el delicado encargo de defenderlas, sin abandonar, -naturalmente, personales iniciativas, algunas acaso demasiado -atrevidas (aludo, sobre todo, á la supresión indirecta de la -bochornosa enseñanza libre, desconocida en el extranjero). - -Mis fáciles vaticinios cumpliéronse de todo en todo. La discordia -que minaba al partido esterilizó los patrióticos anhelos de Moret, -quien no obtuvo el ansiado decreto de disolución. Y conforme era de -esperar, el Ministerio de que yo debía formar parte (crisis de Junio -de 1906), vivió angustiosa y precariamente, entre intrigas menudas y -luchas intestinas. En fin, dos meses después cayó D. Segismundo con -la amargura de no haber logrado la unión del partido ni dado cima á -ninguna de las grandes reformas democráticas que meditaba. - - * * * * * - -Decía más atrás que el _premio Nobel_ concedido por primera vez -en 1906 á histólogos, causóme más miedo que satisfacción. ¿Cómo -reaccionarán --pensaba-- aquellos pocos sabios, no exentos de mérito, -cuyos errores teóricos tuve la desgracia de poner en evidencia? - -Poco tardaron en darme una respuesta. En significativo contraste -con las grandes figuras de la neurología que, inspiradas en noble -generosidad, se apresuraron á felicitarme, algunos histólogos -y naturalistas que me distinguieron siempre con su hostilidad -se exaltaron desaforadamente contra mi modesta persona. Era ya -tiempo, según mis piadosos cofrades, de aplastar definitivamente -el _neuronismo_, soterrando de paso á su más fervoroso mantenedor. -Y en sus invectivas había tanta injusticia, se acompañaban de tan -virulentas personalidades, resultaban, en fin, tan desproporcionadas -con la insignificancia de mis corteses reparos de otro tiempo, que -fuera candoroso excluir cierto vínculo etiológico entre ellas y mi -inesperada ventura. - -No deja, en efecto, de ser significativo el que mi antiguo amigo H. -Held, uno de los detractores de entonces, á quien por cierto había -yo tratado siempre con la consideración debida á su incansable -laboriosidad y positivos méritos, (había sido fervoroso adepto -del neuronismo y hasta traductor en 1894 de un libro mío)[254], -se indignara precisamente en 1907[255], á pretexto de que en -cierta comunicación de mi cosecha, relativa á la _génesis de las -neurofibrillas_, no estimé pertinente discutir ni aceptar la vetusta -teoría neurogenética de Hensen, concepción definitivamente rechazada, -hacía la friolera de diecisiete años, por eminencias neurológicas -del fuste de Kupffer, Ranvier, His, Golgi, Kölliker, Lenhossék, -Retzius, Lugaro, Athias, etcétera. En cuanto á S. Apáthy, el fogoso -naturalista de Klausenburg, esperó también hasta dicho año de -1907, para sentirse agraviado por las objeciones que, de pasada, -me sugiriera en 1903 su aventuradísima lucubración acerca de la -continuidad de las neurofibrillas en los vermes[256]. - - [254] _H. Held_: Kritische Bemerkungen zu der Verteidigung - der Neuroblasten und der Neurontheorie durch R. Cajal. _Anat. - Anzeiger._ Bd. XXX, 1907. - - [255] _S. Apáthy_: Bemerkungen zu den Ergebnissen R. y Cajals - hinsichtlich der feineren Beschaffenheit des Nervensystems. - _Anat. Anzeiger._ Bd. XXXI, 1907. - - [256] _Cajal_: Un sencillo método de coloración selectiva del - retículo protoplásmico, etc. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, - tomo II, 1913. - -Penetrado harto bien de la psicología de ciertos sabios y de la -intención de la nueva campaña, procuré conducirme en mis réplicas -con perfecta ecuanimidad y justicia, persuadido de que, en esta -clase de lides, pasión y razón suelen estar siempre en proporción -inversa. Desentendíme, pues, de todos los ataques personales y fuíme -derechamente al terreno de la observación. - -La tesis central de H. Held --simple modificación, por otra parte, -de la vieja concepción de Hensen-- consistía en admitir que el -cono de crecimiento de los axones embrionarios no crece libremente -hacia su destino por entre los elementos extraños, según creíamos -haber demostrado His, Kölliker, Lenhossék, yo, Harrison, etc., -sino que corre encauzado por el interior de un sistema de tubos -comunicantes preestablecidos. En la _médula primordial_, tales -conductos orientadores hallaríanse representados por las _células -ependimales_ ó epitélicas; fuera de la médula, es decir, para los -conos y axones aventurados en pleno _mesodermo_, los citados estuches -estarían constituídos por cadenas radiadas de corpúsculos conectivos -primordiales. Notemos que, en su nueva investigación, Held hizo uso -de mi proceder del nitrato de plata reducido, salvo que en lugar de -fijar las piezas en alcohol, según hacía yo, aplicó de preferencia la -_piridina_, el fijador del método de Donaggio. - -Fácil fué para mí, después de estudiar nueva y esmeradamente el tema, -demostrar en preparaciones irreprochables la sinrazón de mi colega de -Leipzig[257]. Entre otras observaciones incontestables, resueltamente -favorables á la concepción de His, expuse las siguientes: - - [257] _Cajal_: Nouvelles observations sur l’évolution - des neuroblastes avec quelques remarques sur l’hypothèse - neurogénétique de Hensen-Held. Avec 18 figures. _Anat. Anzeiger._ - Bd. XXXII, 1908. - - _a_) Los _conos de crecimiento_ recién formados (embrión de pollo - de dos días) crecen y marchan en la médula primitiva, no por - dentro de las _células epiteliales_ (que forman, según es sabido, - un sistema de fibras radiadas á partir del epéndimo), sino entre - dichas células, conforme lo persuade perentoriamente tanto la - absoluta falta de forro exógeno en los axones cortados de través, - como los frecuentes retrocesos, revueltas y extravíos de los - mismos antes de encontrar su camino (fig. 131, _a_, _b_, _d_). - -[Ilustración: Fig. 131.--Trozo de médula espinal primitiva (A) y de -tejido mesodérmico vecino, tomado de un embrión de pato de tres días. -Nótese cómo en los neuroblastos más jóvenes los conos de crecimiento -marchan siempre entre las células, tanto dentro como fuera de la -médula.-- E, F, conos que cruzan libremente el espacio perimedular; -D, _f_, conos cuya posición libre en el mesodermo es evidente.] - - _b_) Los conos cruzan el espacio plasmático perimedular sin ayuda - de ningún corpúsculo orientador (fig. 131, _e_, F). - - _c_) En el seno del _mesodermo_ resulta facilísimo reconocer - axones absolutamente libres, es decir, alejados de toda célula - conjuntiva embrionaria, los cuales se orientan perfectamente al - través de las lagunas intercelulares (fig. 131, D, _f_). - - _d_) En ocasiones descúbrense en el bulbo conos de crecimiento - caídos por azar en el líquido ventricular, los cuales después - de una revuelta vuelven á la substancia gris, orientándose - definitivamente (fig. 132, A, E), sin ayuda de estuches celulares. - - _e_) Con frecuencia se descubren en muchos nervios, tales como el - patético, etc., revueltas iniciales incongruentes, denotadoras de - extravíos que al fin son rectificados. - -[Ilustración: Fig. 132.--Trozo de un corte del bulbo de un embrión -de pollo de cuatro días. Adviértase cómo fibras nerviosas caídas por -accidente en el ventrículo (A, E, C) aparecen libres, orientándose en -él para dirigirse á su destino al través de toda la trama nerviosa.] - - _f_) La sección transversal de las raíces nerviosas en sus más - tempranas fases no revelan ningún forro celular, ni siquiera la - presencia de núcleos marginales. - - _g_) Los neuroblastos simpáticos y muchos elementos nerviosos de - los centros emigran, en el curso del desarrollo, de su yacimiento - originario, circulando libremente por entre otros corpúsculos - hasta alcanzar su destino. Fuera absurdo suponer que un robusto - neuroblasto simpático es capaz de alojarse y correr por dentro - de un corpúsculo mesodérmico, mucho más delgado que él. - - _h_) En la regeneración patológica es comunísimo sorprender - axones que caminan y se orientan al través de exudados serosos y - hasta de coágulos sanguíneos, lejos, por tanto, del concurso de - las supuestas _Leitzellen_ de Held. - - _i_) Los experimentos de Tello demostraron que, cuando se - secciona el nervio óptico, una parte de los brotes siguen - dirección retrógrada, invaden la retina y, á impulsos de su - potencia de crecimiento, barrenan las capas de esta membrana sin - necesitar para ello de la preformación de estuches orientadores - (fig. 134, A). - -[Ilustración: Fig. 133.--Corte de la retina del embrión de pollo de -cuatro días. Se demuestra en esta figura que la primera forma del -neuroblasto es bipolar (C, B) y no monopolar.-- _a_, _b_, conos de -crecimiento cuya posición intercelular es indiscutible.] - - _j_) En fin, los experimentos de cultivo artificial de los - nervios embrionarios (experimentos de Harrison y de los sabios - de su escuela efectuados en larvas de batracio) demuestran - perentoriamente que los axones y conos de crecimiento son - susceptibles de crecer y marchar al través del plasma nutritivo, - y cuando por azar tropiezan en hilos de fibrina ó con elementos - mesodérmicos, se deslizan sobre ellos como una planta joven sobre - su tutor (_estereotropismo_ de Loeb y Harrison, etc.). - - Aparte los datos de alcance polémico, el citado trabajo encierra - también algunos hechos nuevos, en cuya reseña detallada es - imposible entrar aquí. Mencionemos solamente un estudio sobre - la evolución de las células nerviosas de la retina; otro sobre - la marcha de los neuroblastos en la médula espinal primitiva; y - otro, en fin, sobre la génesis del gran simpático. - -[Ilustración: Fig. 134.--Corte de la retina del conejo adulto, -cuyo nervio óptico fué cortado. Nótese un robusto retoño (A) que, -extraviado, atraviesa por propio impulso y sin vainas celulares, todo -el espesor de la membrana, desde la capa de las fibras del nervio -óptico.] - -Particularmente interesantes son, con relación á la retina y á la -médula espinal estos dos hechos: _a_, que el neuroblasto unipolar de -His va precedido, según señalé ya en 1890 (el hecho fué negado por -His y otros), de una _fase bipolar_ (fig. 133, C, D, B), y _b_, que -los conos trazan á menudo revueltas antes de orientarse, chocando con -la basal (fig. 133, _a_, _b_), por entre cuyos pilares se deslizan. - - El escrito, ó más bien diatriba de Apáthy, virulenta en el fondo - y groseramente descortés en la forma, y reveladora, además, - de una ignorancia casi absoluta de toda mi obra científica, - encaminóse principalmente á refutar, en provecho de cierta - singular concepción tocante al origen y significación fisiológica - de las neurofibrillas de los vermes (_hirudo_, _pontobdella_, - _lumbricus_, etc.), mis ideas sobre la disposición y conexiones - de estos filamentos, ideas compartidas en principio por casi - todos los histólogos investigadores del asunto (Donaggio, - Lugaro, Michotte, van Gehuchten, Marinesco, Nageotte, Tello, - Azoulay, H. Rossi, Levi, Perroncito y, en parte, hasta el mismo - Held, mi contradictor en otros respectos). - - El punto sobre que Apáthy hizo particular hincapié, fué su - conocida teoría de la _continuidad neurofibrillar_. En sentir - del sabio húngaro, las _neurofibrillas_ y sus _filamentos - elementales_ representan el factor exclusivamente conductor - del sistema nervioso. Dispersas unas veces, reunidas otras - en hacecillos compactos, las citadas hebras cruzarían sartas - de neuronas sin anastomosarse entre sí, por lo menos, en los - centros. Durante la época embrionaria, las neurofibrillas - surgirían primeramente en la extremidad de los nervios, para - invadir secundariamente los corpúsculos gangliónicos, verdaderas - encrucijadas de aquellos conductores. En consecuencia, el - protoplasma neuronal gozaría exclusivamente de actividad trófica. - En fin, al nivel de las terminaciones nerviosas sensitivas, - sensoriales ó motrices, las consabidas hebras elementales - dispondríanse en asas de retorno ó en redes difusas perfectamente - continuas. Tanto el remate como el origen de las neurofibrillas - constituiría, por tanto, pura ilusión. Todo comunica con todo. - - Para sostener tan arriesgadísima tesis y combatir el - neuronismo, el sabio húngaro apoyábase en sus excelentes y - rarísimas preparaciones de los ganglios de la sanguijuela y de - otros vermes. Á este mismo terreno acudí yo para refutarle, - abundantemente pertrechado de bien logradas preparaciones, cosa - fácil, porque precisamente ciertas fórmulas del nitrato de plata - reducido colorean espléndidamente las neurofibrillas del _Hirudo_ - y _Alaustomum_. - - Para dar cima á mi empresa, sometí á severo análisis y - escrupulosa revisión todos los hechos de observación aducidos por - Apáthy. Y la confrontación de sus dibujos, harto esquemáticos - y tendenciosos, con los míos, escrupulosamente copiados del - natural, mostró bien á las claras que mi virulento contradictor - había contemplado la naturaleza á través de un prejuicio - teórico. En efecto, ni en las _células de la retina_, ni en los - _corpúsculos simpáticos_, ni en los _sensitivos_ del _hirudo_, es - dable percibir el menor indicio de que las neurofibrillas pasen - de una célula á otra. Además, mis preparados demostraron en el - esófago y faringe de la sanguijuela la existencia indiscutible - de neurofibrillas sensitivas terminadas libremente bajo la - cutícula epitelial. Y, en fin, por lo que hace al comportamiento - de las hebras elementales dentro del soma neuronal, mostré, - con absoluta evidencia, que al encontrarse en el protoplasma - pierden su individualidad, generando redes perfectas. Semejantes - retículos aparecen claramente ¡quién lo creyera! hasta en los - dibujos de Apáthy. ¿Qué más prueba de que su concepción de - la independencia neurofibrillar representa pura visión de un - espíritu preocupado?... - -Creo sinceramente, sin temor de incurrir en la nota de presuntuoso, -que los argumentos de hecho esgrimidos por mí contra las teorías -harto discordantes de Held y de Apáthy, son en el estado actual -de la ciencia irrebatibles. Al menos hasta ahora nadie ha -conseguido refutarlos. Por lo demás, en la reflexiva Alemania -la teoría neurogenética del profesor de Leipzig tuvo muy escaso -eco. Desaprobáronla resueltamente, ó se mostraron esquivos hacia -ella, los grandes maestros, como Edinger, Waldeyer, Heidenhain, -Schiefferdecker, etc. Contra ella alzóse también briosamente en -América, sobre abrumadora masa de pruebas experimentales, el célebre -Harrison y su escuela. En fin, en Italia y Francia no granjeó, que yo -sepa, un solo adepto. - -En cuanto al violento Apáthy, que me amenazaba al principio con no -sé cuantos libros y folletos aplastantes, guardó en lo sucesivo un -silencio que semeja á un acto de contrición. - - * * * * * - -He aquí otra ruda batalla librada en favor del neuronismo. ¿Será la -última? - -Mucho lo dudo. El morboso afán de afirmar y destacar la propia -personalidad, de ser original á ultranza, hace estragos en nuestra -época. Cediendo la juventud á la ley del mínimo esfuerzo, gusta -de revisar valores que reputa dudosos. Y prefiere, en el orden -científico, en vez de descubrir nuevas verdades, destruir el -patrimonio ideal del pasado. ¡Es tan cómodo edificar con materiales -labrados por otros, una teoría personal aunque sea ilusoria!... - -¡Qué pena da luchar de continuo con los hombres para defender la -verdad, en vez de combatir contra la naturaleza para arrancarle -nuevas verdades!... ¿Pero cómo evitarlo? ¿Quién ignora que cada -conquista científica desaloja un error arraigado, y que detrás -de él suele esconderse la soberbia irritada cuando no el interés -exasperado?... - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO XXI - - _Relación abreviada de los trabajos efectuados en el último - decenio_ (1907 _á_ 1917). -- Estudios de anatomía comparada sobre - el _cerebelo_, _bulbo raquídeo_ y origen de los _nervios motores - y sensoriales_ de peces, aves y mamíferos. -- Estructura del - núcleo. -- Supervivencia de las neuronas fuera del organismo. -- - Nuevas investigaciones sobre la _degeneración y regeneración_ en - la médula, cerebro y cerebelo. -- Experimentos de transplantación - de nervios. -- Hechos favorables á la teoría neurotrópica. -- - Producción de nervios artificiales en los ganglios transplantados. - - -Réstame sólo, para terminar el presente libro, dar cuenta sumaria -de la labor desarrollada durante los años posteriores á 1907. Esta -labor fué casi tan intensa y variada como en las épocas de mayor -acometividad inquisitiva. Abomino del egoísmo antipatriótico de -quienes, llegados á la cima, no piensan sino en tumbarse á la -bartola. Permítaseme la vanagloria de decir que ni me enervan los -triunfos ni me abaten injusticias; antes bien, después de recibir un -galardón, redoblo mi laboriosidad para merecerlo y, cuando incurro en -error, me esfuerzo para hacérmelo perdonar. Y, por encima de todo, -los ajetreos y emociones del Laboratorio me cautivan y deleitan. - -Referir en extracto el contenido de todas las monografías y libros -publicados en el referido decenio, exigiría, no dos capítulos, sino -otro tomo de regular dimensión. Empero me doy cuenta del cansancio -del lector, que debe estar mareado si ha tenido la paciencia de -asistir al fastidioso desfile de tantas minucias descriptivas. -Además --¿por qué no confesarlo?--, los progresivos achaques de la -edad ponen freno á mi pluma, de cada día más rebelde al pensamiento. -No en vano se han pasado treinta y siete años arrebolado sobre -las cuartillas ó palideciendo sobre el ocular. La emoción de lo -inesperado fatiga el corazón, y la atención ahincada y sin tregua -labra en las vías cerebrales hondas rodadas; por ellas marcha -trompicando el pensamiento, que, al chocar con los obstáculos, -produce menos luz que calor. - -En estilo casi telegráfico paso, pues, á enumerar la tarea -experimental de los últimos años. Propóngome, para restar prolijidad -á mi relato, prescindir del índice ó sumario que vengo haciendo de -las materias tratadas en cada monografía. De algunas no diré nada. -Mi plan consiste en escoger los hechos de que guardo más agradable -impresión ó que prometen mayor rendimiento teórico. - -Y para proceder con algún orden, comenzaré por agrupar mis escritos -en tres clases: _monografías descriptivas_, _comunicaciones técnicas_ -y _libros de conjunto_. - -=Monografías histológicas.=--Desarrollan diversidad de asuntos, -dominando, empero, los temas de Anatomía comparada y de Anatomía -patológica del sistema nervioso. - -1. La primera serie de comunicaciones aparecida durante los años -1908 y 1909 enfoca la _Histología comparada del cerebelo_, del -_bulbo raquídeo_, de los _ganglios acústicos_ y el modo de _origen -y terminación de los nervios sensoriales y motores_ de mamíferos, -aves y peces, etc. Semejantes preferencias obedecen á mera razón de -comodidad. Dejamos apuntado ya que, en los animales jóvenes y en -los fetos avanzados, el método argéntico introducido por nosotros -en la técnica neurológica (fijación en _piridina_ o en _alcohol -amoniacal_), muéstrase superiormente expresivo. Con admirable -limpieza y variedad de matices revela tanto las neuronas voluminosas -como sus robustos cilindros-ejes, los cuales cabe perseguir á -placer al través de las masas de substancia gris retrasadas en su -evolución y, por tanto, apenas teñidas. De esta preciosa ventaja se -han aprovechado en sus investigaciones de anatomía comparada Tello, -Beccari, Mesdag, Lenhossék y otros muchos. - -[Ilustración: Fig. 135.--Detalles del modo de conexión, por contacto, -del nervio vestibular, con las células gigantescas del núcleo -tangencial del bulbo de las aves.-- A, D, F, placas y pedículos -terminales del referido foco vestibular; _a_, axon de las neuronas.] - -Prescindiré, conforme anuncié antes, de la mayoría de los datos -estructurales recogidos en dos años de porfiada labor y mencionaré -tan sólo los siguientes: - - _a_) Encuentro en los peces, aves y reptiles de varios focos de - terminación del _nervio vestibular_, singularmente uno situado - lateralmente en el bulbo y sumamente curioso, por ofrecer cierto - modo de conexión por contacto, hasta entonces inadvertido[258]. - Según mostramos en la figura 135, las fibras de dicho nervio se - terminan mediante recios conos ó placas, íntimamente aplicados - sobre la superficie de los robustos elementos del foco generador - de las vías secundarias del nervio vestibular. Este hecho fué - confirmado por Tello y por Beccari. También Lenhossék observó - tiempo después placas análogas en ciertos ganglios simpáticos. - Excusado es decir que semejante disposición representa otra - brillante confirmación de la _doctrina del contacto_. - - [258] La serie de trabajos á que aludimos en el texto son los - siguientes: - - _Cajal_: Sur un noyau spécial du nerf vestibulaire des poissons - et des oiseaux. Avec 9 fig. _Trabajos del Laboratorio de - Investigaciones biológicas_, tomo VI, 1908. - - _Idem_: Les conduits de Golgi-Holmgren du plotoplasma nerveux et - le réseau pericellulaire de la membrane. Avec 6 gravures. _Idem_, - 1908. - - _Idem_: Sur la signification des cellules vasoformatives de - Ranvier (Quelques antecedents bibliographiques ignorés des - auteurs). _Idem_, 1908. - - _Idem_: El ganglio intersticial del fascículo longitudinal - posterior en el hombre y diversos vertebrados. Con 5 grabados. - _Idem_, 1908. - - _Idem_: Los ganglios centrales del cerebelo de las aves. Con 6 - grabados. _Idem_, 1908. - - _Idem_: Les ganglions terminaux du nerf acoustique des oiseaux. - Avec 7 gravures et une planche. _Idem_, 1908. - - _Idem_: Contribución al estudio de los ganglios de la substancia - reticular del bulbo, con algunos detalles concernientes á los - focos motores y vías reflejas bulbares y mesocefálicas. Con 11 - grabados. _Idem_, tomo VI, 1909. - - _Idem_: Nota sobre la estructura de la retina de la mosca _M. - vomitoria L._ Con 12 grabados. _Idem_, 1909. - - _b_) Demostración en los embriones humanos, de mamífero y de - ave de la posición y conexiones del _foco descendente_ (_foco - intersticial_), del _fascículo longitudinal posterior_, con - numerosos detalles de los núcleos de origen de los nervios - motores oculares. - - _c_) Determinación en las aves de la posición y conexiones de - los ganglios centrales del cerebelo (_foco del techo_ y _núcleos - olivares_), con la indiscutible prueba de que el _pedúnculo - cerebeloso superior_ nace en la _oliva_ cerebelosa. - - _d_) Descubrimiento en la _capa de los granos_ del cerebelo de - los mamíferos, de ciertos nidos pericelulares no descritos por - los autores[259]. - - [259] _Cajal_: Sobre ciertos plexos pericelulares de la capa de - los granos del cerebelo. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo - X, 1912. - -[Ilustración: Fig. 136.--Terminaciones caliciformes del nervio -vestibular de las aves en el epitelio de las crestas acústicas.-- E, -fibra gigante que forma nidos para tres células ciliadas; D, _e_, -fibras finas distribuídas en plexo horizontal por debajo de dichas -células.] - - _e_) Análisis en las aves de las arborizaciones periféricas - del _nervio coclear_ y del _nervio vestibular_. Comunícanse - interesantes detalles sobre el modo de conexión de las fibras - acústicas con los _corpúsculos ciliados del ganglio basilar_, - _papila lagenal_, etc., y las del _nervio vestibular_ con las - células de igual nombre de las _crestas acústicas_ (nidos - nerviosos pericelulares en forma de cáliz, etc.) (fig. 136, E, F). - - _f_) Determinación en el bulbo de las aves de la posición y - conexiones de los ganglios acústicos primarios (homólogos del - _ventral_ y _lateral_ de los mamíferos), así como de sus vías - de unión, cruzadas y directas, con cierto _foco laminar_, que - representa verosímilmente la _oliva superior accesoria_ de los - vertebrados superiores. Descríbese además el origen, posición y - marcha del _cuerpo trapezoide_ ó vía acústica secundaria[260]. - - [260] De este trabajo sobre las terminaciones acústicas en - las aves, publicóse una traducción alemana, con láminas - litografiadas, en el _Journ. f. Psychol. u. Neurol._ Bd. XIII, - 1908. - -[Ilustración: Fig. 137.--Esquema de las estaciones y vías acústicas -del bulbo de las aves.-- A, foco angular; B, núcleo de gruesas -células; D, foco laminar; C, nervio coclear ó acústico; V, nervio -vestibular; T, ganglio tangencial; E, cuerpo trapezoide ó vía -acústica secundaria; F, oliva superior; VI, motor ocular externo.] - - En la imposibilidad de exponer detalladamente estas complejísimas - conexiones, damos en la figura 137 un esquema de los ganglios - acústicos primarios y de las vías auditivas centrales de las - aves. En dicha figura adviértese que el _nervio coclear_ (C) - se divide en dos ramas: una superior, terminada en el _núcleo - angular_ (A), y otra inferior, acabada mediante elegantes cálices - en contacto con los elementos del _foco de gruesas células_ - (B), que corresponde, según dejamos dicho, al _núcleo ventral - acústico_ de los mamíferos. De esta última estación acústica - primaria parte importantísima vía secundaria transversal que, - después de cruzar la línea media por detrás del _fascículo - longitudinal posterior_, se termina mediante arborizaciones - difusas sobre las células fusiformes del _foco laminar_ del - opuesto lado (D), en donde tiene su origen el cuerpo trapezoide - (E). - - _g_) Señalamiento en el bulbo de aves y mamíferos del origen y - marcha de las vías nacidas en los corpúsculos gigantes de la - llamada _substancia reticular_. - -[Ilustración: Fig. 138.--Sección transversal del bulbo de un feto de -conejo.-- A y B, segmentos del núcleo del nervio hipogloso; M, raíz -de este nervio; D, C, pléyades celulares del _núcleo ambiguo_ del -nervio vago; E, manojo sensitivo cruzado de este nervio, incorporado -al fascículo solitario (G); I, vía descendente del trigémino.] - - _h_) Revelación de la presencia, en el bulbo de los mamíferos y - aves, de cierta importante vía sensitiva cruzada, perteneciente - al dominio de las radiculares del _vago_ y _glosofaríngeo_. - Conforme mostramos en la figura 138, E, esta vía transversal, - nacida en los correspondientes ganglios sensitivos, pasa por - detrás del fascículo longitudinal posterior, cercana al suelo - del ventrículo, para tornarse, vertical y descendente, en el - _fascículo solitario_ (fig. 138, F, G). - -Las investigaciones emprendidas durante el trienio de 1910, 1911 -y 1912, fueron bastante heteróclitas, dispersándose por muchos y -variados asuntos. Citemos: la _estructura del núcleo_, la _autolisis -y supervivencia de las neuronas_, el problema del _neurotropismo_, la -_transplantación de nervios y ganglios_, la técnica de la _coloración -de las plaquetas_ de la sangre, comunicaciones metodológicas acerca -de la _demostración del aparato endocelular de Golgi y de la -neuroglia del hombre_, _estructura del cerebelo_, etc. Pero el tema -general al que consagré años de porfiada labor y en donde recogí -datos más valiosos y de superior alcance teórico, fué el concerniente -á la _degeneración y regeneración de las neuronas y axones de los -ganglios, cerebelo, cerebro y médula espinal_. Como luego veremos, -estos últimos estudios, que descorren un poco el velo de la íntima -fisiología del retículo neurofibrillar, vinieron á corroborar la -vieja hipótesis neurotrópica formulada por mí en 1892 y benévolamente -acogida por numerosos autores. - -Al pie de estas páginas daremos sucesivamente la lista de los -principales trabajos aludidos. Aquí expondremos por orden cronológico -las conquistas objetivas ó inducciones teóricas más valiosas. - -2. Por lo que toca á la estructura íntima del _núcleo de los -corpúsculos nerviosos_[261], nuestros insistentes análisis revelaron -(aparte la comprobación de muchos datos referentes al nucleolo, -casquete cromático de Levi, granulaciones basiófilas y neutrófilas -del jugo nuclear, etc.) estas tres cosas: - - [261] _Cajal_: El núcleo de las células piramidales del cerebro - humano y de algunos mamíferos. Con 14 grabados. _Trab. del Lab. - de Invest. biol._, tomo VIII, 1910. - - _a_) La presencia de un corpúsculo especial de pequeña - talla, yacente a cierta distancia del nucleolo (nuestro - _cuerpo accesorio_) y cuyas afinidades tintoriales le separan - abiertamente del nucleolo principal y nucleolos accesorios de los - autores (figs. 140, _a_, y 139, _d_). - - _b_) La coloración mediante el método argéntico de determinadas - redes interiores, que recuerdan el aparato de Golgi del - protoplasma. - - _c_) La determinación anatómica y microquímica de ciertos grumos - recios, dispersos por el jugo nuclear (fig. 140, _c_). En la - figura 139 damos un esquema comprensivo de todos los factores - integrantes de la organización nuclear. - -[Ilustración: Fig. 139.--Esquema de la estructura del núcleo de las -neuronas.-- _a_, nucleolo con sus esferas argentófilas; _b_, cuerpo -accesorio; _c_, casquete cromático; _e_, grumo hialino; _f_, granitos -basiófilos; _g_, armazón fibrilar.] - -[Ilustración: Fig. 140.--Núcleo de las pirámides cerebrales del -hombre.-- _a_, cuerpo accesorio; _b_, nucleolo; _c_, grumos hialinos. -Nótese que, usando ciertos fijadores, el proceder argéntico tiñe -exclusivamente el cuerpo accesorio.] - -3. Interesante fué el resultado de mis experimentos de autolisis del -tejido nervioso y de los ensayos de supervivencia de los ganglios -mantenidos fuera del organismo[262]. Creemos haber sido los primeros -en demostrar que el corpúsculo nervioso, á despecho de sus exageradas -exigencias de oxígeno y de ambiente alimenticio renovado, es capaz -de sobrevivir hasta dos días por lo menos fuera del cuerpo de los -animales. - - [262] _Cajal_: Algunos experimentos de conservación y autolisis - del tejido nervioso. Nota preventiva. Con 3 grabados. _Trab. del - Lab. de Invest. biol._, tomo VIII, 1910. - - Véase también el _discurso inaugural_ pronunciado en Madrid - con ocasión del _IV Congreso de la Asociación Española para el - progreso de las ciencias_ (1913), donde, aparte otros temas, se - toca este punto interesante. - - Nuestras observaciones recayeron en los _ganglios sensitivos - jóvenes_ (gato de pocos días). Como terreno de cultivo hubimos - de servirnos del _líquido cefalorraquídeo_ mantenido en estufa - á 38°. Desde las dieciséis horas de su separación las células - sensitivas son asiento de un fenómeno de excitación formativa, - traducido por la proyección de largos apéndices ramificados - y terminados á favor de mazas ó esferas voluminosas. Estas - producciones nuevas, á veces muy complicadas, constituyen - excelente criterio de la supervivencia neuronal (fig. 141). - - Después de nosotros, análogas y todavía más interesantes - neoformaciones (provocadas con ayuda de métodos de cultivo mucho - más perfectos), fueron observadas por Legendre y Minot y por - Marinesco y Minea. - -4. Copiosísima y altamente interesante fué la cosecha de -adquisiciones en el terreno de la _degeneración y regeneración de -la médula espinal_[263]. Algunos de los hechos de que brevemente -vamos á dar cuenta representan, según dejamos apuntado, argumentos -de inestimable valor en pro de la doctrina neurotrópica. Ellos -prueban que la creación de retoños y su orientación al través de -los diversos tejidos, hállase condicionada por la liberación, -en torno de las fibras y células, de fermentos activadores de la -asimilación protoplásmica. Estos agentes catalíticos (_substancias -neurotrópicas_) son fabricados por el tejido _conectivo embrionario_; -pero muy señaladamente por las _células de Schwann_ de los tubos -nerviosos ordinarios en trance de regeneración. - - [263] _Cajal_: Algunas observaciones favorables á la hipótesis - neurotrópica. Con 13 grabados. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, - tomo VIII, 1910. - - _Idem_: Observaciones sobre la regeneración de la porción - intramedular de las raíces sensitivas. Con 5 grabados. _Idem_, - 1910. - - _Idem_: Algunos hechos de regeneración parcial de la substancia - gris de los centros nerviosos. Con 11 grabados. _Idem_, tomo - VIII, 1910. - -[Ilustración: Fig. 141.--Formas celulares retoñantes halladas en un -ganglio puesto en estufa durante dos días y embebido en el líquido -cefalorraquídeo --_a_, axon; _e_, _f_, _g_, ramas recién formadas.] - -En condiciones normales, los citados reclamos faltan en los centros, -frustrándose por consiguiente la regeneración de las fibras -de la substancia blanca interrumpida. Mas en cuanto concurren -circunstancias experimentales favorables, la tendencia regenerativa, -latente en las fibras de los centros, se despierta y alcanza -extraordinaria pujanza. - -[Ilustración: Fig. 142.--Trozo del cordón posterior de la médula -espinal de gato joven, cuyas meninges sufrieron un traumatismo -seguido de producción cicatricial exuberante. --A, cicatriz -embrionaria; B, retoño penetrado en ella; D, fibras longitudinales de -la substancia blanca en fase de irritación productiva.] - -En la médula espinal, dichas condiciones favorables se establecen, -á menudo, consecutivamente á la sección simultánea de la substancia -blanca y raíces sensitivas y motoras. Iniciada en estos conductores, -con la degeneración de las células de Schwann, la liberación de -substancias neurotrópicas que se difunden hasta el territorio de los -cordones medulares mismos, los axones, antes morosos y como inertes, -crecen activamente; no es raro verlos invadir el espesor de las -raíces, progresando por ellas durante largas distancias. - -[Ilustración: Fig. 143.--Corte longitudinal del cordón antero-lateral -del gato de pocos días, en que se seccionó la médula lumbar.-- A, -borde de la herida del cordón antero-lateral; B, C, raíces anteriores -degeneradas é invadidas por ramas cordonales neoformadas; _a_, _b_, -fibras funiculares que daban ramas á las raíces motrices.] - -Lo mismo ocurre en el cerebro. Si, conforme ha probado Tello[264] en -sus brillantes experimentos, se introduce en una herida cerebral -un segmento de nervio degenerado, los axones pertenecientes á las -pirámides, conductores los más apáticos y rebeldes á todo proceso -neoformador, sacuden su inercia, entran en turgescencia productiva y -proyectan larguísimos retoños, que asaltan el secuestro nervioso con -la misma acometividad y potencia de crecimiento características de -los renuevos del nervio ciático interrumpido. - - [264] _Tello_: La influencia del neurotropismo en la regeneración - de los centros nerviosos. Con 8 grabados. _Trab. del Lab. de - Invest. biol._, tomo IX, 1911. - -En menor escala, gozan también de la propiedad de elaborar materias -neurotrópicas las células conectivas de las cicatrices durante sus -fases iniciales (figs. 142 y 144, B). - -Tales hechos, de gran transcendencia biológica, refutan -definitivamente el dogma, generalmente admitido, de la -_irregenerabilidad esencial de las vías centrales_. Tamaña -incapacidad productiva constituye propiedad contingente y adventicia, -motivada, según dejamos dicho, por la ausencia irremediable, dentro -de la substancia blanca y gris, de fuentes secretoras de agentes -catalíticos ó materias orientadoras[265]. - - [265] Un resumen metódico de la teoría neurotrópica, con - exposición de todos los argumentos en que se apoya, apareció - con ocasión de la inauguración de las sesiones de la _Sección - de Ciencias Naturales_ en la reunión de la _Asociación para el - Progreso de las ciencias_, celebrada en Zaragoza (1908). - -Entre las pruebas de tan importante doctrina son singularmente -expresivas las siguientes, extraídas de mis trabajos sobre la -_degeneración_ y _regeneración de la médula espinal y raíces -nerviosas_. - - _a_) Cuando, por azar del manual operatorio, se hiere en cierta - extensión la _pia mater_ y se crea, por tanto, cierta masa - cicatricial perimedular, sorpréndense muchas veces retoños - colaterales brotados de conductores del cordón posterior, y aun - verdaderas fibras terminales, que emergen del territorio medular - y se ramifican prolijamente en el seno del tejido conectivo. - Este se muestra, pues, capaz de despertar, en cierta medida, la - actividad neoformativa de los axones y de atraer los conos de - crecimiento (fig. 142, B). - - _b_) Cuando, consecutivamente á una herida de la médula y raíces, - ó por la propagación á éstas de la inflamación traumática - medular, degeneran las células de Schwann radiculares, éstas - inducen la formación de brotes en la substancia blanca y ejercen - violenta atracción de los mismos hacia sí. - -[Ilustración: Fig. 144.--Herida transversal de la médula espinal.-- -A, cabo superior con fibras retoñantes; B, cicatriz invadida por -fibras sensitivas de las raíces posteriores; E, quiste central de la -herida.] - - En la figura 143, _e_, _c_, que reproduce un corte longitudinal - del cordón anterior, puede verse cómo los axones funiculares - cercanos á la herida medular, influídos por los reclamos - llegados de las raíces anteriores degeneradas, emiten ramas - que, después decrecer pujantemente, penetran en dichas raíces, - marchando ora por el interior de las células de Schwann, ora por - sus intervalos, convertidas en conductores motores aberrantes (B, - C). - -[Ilustración: Fig. 145.--Corte longitudinal de las raíces anteriores -de un gato á quien se produjo una herida medular.-- A, fibras -sensitivas de la cicatriz invadiendo una raíz anterior degenerada; B, -fibras invasoras ramificándose al nivel de un conglomerado grasiento; -C, porción necrosada del cordón anterior en la inmediación de la -herida.] - - Instructivo es también el caso reproducido en la figura 145, - A, donde vemos varios axones, recién formados, perdidos en la - cicatriz (verosímilmente nacidos del cabo periférico de una raíz - sensitiva cortada), penetrar equivocadamente en cierta raíz - motriz degenerada (la cual es recorrida en sentido centrífugo), - irresistiblemente atraídos por las substancias neurotrópicas - elaboradas por las células de Schwann. Lo mismo ocurre cuando las - raíces, separadas y degeneradas, son las posteriores ó sensitivas. - -[Ilustración: Fig. 146.--Invasión de la médula espinal por -colaterales motrices retrógradas nacidas del trayecto extramedular de -las raíces anteriores. Gato de pocos días, sacrificado cuatro después -de la sección de la médula espinal.-- A, B, C, D, ramas motrices -recurrentes que invaden la médula espinal; E, axon casi normal de que -emanaban dos colaterales; F, rama que se hacía longitudinal; H, I, -ramas invasoras, varias veces divididas.] - -5. No todos los extravíos de las fibras cordonales o de los retoños -brotados en las raíces motoras y sensitivas lesionadas (cabo central, -es decir, porción del axon unido á la célula de origen) responden -á procesos neurotrópicos. En las dislocaciones de los retoños -influyen también la ausencia de obstáculos en determinado sentido (la -dirección de la menor resistencia) y cierto impulso de crecimiento -desbordante adquirido por las fibras neoformadas cuando se han -nutrido algún tiempo, ó han nacido en terreno henchido de materias -neurotrópicas. - - _a_) Por ejemplo, conforme mostramos en la figura 146, B, G, - renuevos exuberantes, brotados colateralmente en los axones de - raíces motrices lesionadas, invaden retrógradamente la médula - espinal para constituir fibras funiculares aberrantes. El choque - eventual con obstáculos invencibles tuerce á veces el curso de - los retoños durante su trayecto intramedular, provocando su - división en rama ascendente y descendente (fig. 146, A). - - _b_) En este orden de fenómenos mecánicos entra, sin duda, el - mostrado en la figura 147, A, B, que reproduce varias raíces - sensitivas degeneradas juntamente con un segmento de cordón - posterior completamente necrosado. Adviértase cómo los retoños - surgidos en el cabo periférico de dichas raíces (lado del - ganglio) penetran en la médula espinal en virtud del impulso - inicial (_vis à tergo_) y organizan á modo de rudimento de cordón - posterior. Las letras K, H, etc., señalan conos de crecimiento, - avanzando á guisa de ariete, á lo largo de las raíces y por el - interior del cordón posterior. - -[Ilustración: Fig. 147.--Trozo del cordón posterior y radiculares -regeneradas del perro de pocos días, cuyo cono terminal fué lesionado -en varias partes.-- A, raíces sensitivas; C, fibras sensitivas -extraviadas; D, fibra penetrante que abandona la médula; H, maza -terminal; E, fibra que da ramas recurrentes.] - -6. Mis estudios en los centros traumatizados (médula, cerebro y -cerebelo) revelaron además la existencia de notables _fenómenos de -compensación_ ó, si se quiere, de adaptación morfológica de las -neuronas á las condiciones fisiológicas artificiales provocadas -por la mutilación. Cuando á una célula nerviosa se le amputa un -trozo axónico, no muere por ello necesariamente, como no sucumbe -un individuo privado de un miembro; antes bien, procura sacar el -mejor partido posible de su nueva situación, eliminando el segmento -inútil del conductor (el callejón sin salida, como si dijéramos) y -manteniendo y reforzando sus colaterales, la última de las cuales se -convierte en rama terminal. - -He aquí algunos ejemplos instructivos de tan interesante fenómeno, -ilustrados con dibujos semiesquemáticos: - - _a_) Seccionadas las fibras de la substancia blanca medular y - ausentes los catalizadores _neurocládicos_, la porción axónica - situada más allá de la última colateral, se atrofia y reabsorbe, - después de constituir una maza de retracción (fig. 148, _b_, - _d_). Repárese en la figura 148, A cómo dicha colateral se - hipertrofia, transformándose en rama terminal, á causa quizás de - absorber ahora ella sola toda la energía de la corriente antes - diluída por dilatada arborización. - -[Ilustración: Fig. 148.--Trozo del cabo central de la herida medular -del gato joven, tres días después de la operación.-- A, colaterales -espesadas que se transformarán en terminales; _a_, _b_, _c_, trozo -longitudinal de los axones destinados á desaparecer; B, mazas de -retracción.] - - _b_) Casos todavía más sorprendentes de la citada adaptación - morfológica encuéntranse en el cerebelo y cerebro traumatizados, - según comunicamos en varias extensas monografías[266]. Á - causa de este singular _modus vivendi_, es dable _transformar - experimentalmente una célula de axon largo en una célula de axon - corto_. Valgan los dos ejemplos siguientes: - - [266] _Cajal_: Los fenómenos precoces de la degeneración neuronal - en el cerebelo. Con 18 grabados. _Trab. del Lab. de Invest. - biol._, tomo IX, 1911. - - _Idem_: Los fenómenos precoces de la degeneración traumática de - los cilindros-ejes del cerebro. Con 20 grabados. _Idem_, tomo IX, - 1911. - - En la figura 149, E, G, perteneciente al cerebelo, mostramos - cómo, merced á la desaparición de la porción periférica del axon - de Purkinje, la arborización nerviosa ha quedado reducida á una - ó dos colaterales iniciales notablemente hipertrofiadas. En - adelante, pues, la neurona cerebelosa no podrá mantener comercio - dinámico sino con sus elementos congéneres vecinos, con cuyos - tallos dendríticos entran en contacto las referidas ramas[267]. - - [267] El primer autor que encontró en el hombre células de - Purkinje reducidas á sus colaterales iniciales, fué H. Rossi. Sus - estudios, verificados con mi técnica, recayeron en el cerebelo - de un alcoholizado y sifilítico. Merced á mis investigaciones, - quedó patente que dichas disposiciones pueden producirse - experimentalmente en los animales. El trabajo de Rossi, publicado - en los _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo VI, 1908, lleva - por título: _Per la rigenerazione dei neuroni_. Hechos semejantes - fueron comprobados después en el hombre por Marinesco y otros - varios sabios. - -[Ilustración: Fig. 149.--Principales tipos de axones de Purkinje del -cerebelo del gato de veinte días, dos días después del traumatismo. -Esta zona se halla cerca de la herida y los axones pertenecen á dos -cortes sucesivos de la misma región.-- A, axon normal; B, axon con -varicosidad; C, D, E, G, axones de tipo arciforme; F, maza final.] - -[Ilustración: Fig. 150.--Corte del cerebro motor del gato de -veinticinco días, sacrificado veinticuatro horas después de la -operación.-- A, D, pirámides medianas con colaterales arciformes -hipertróficas y cabo axónico fino y atrófico (_a_, _b_); C, F, G, -pirámides arciformes cuyo trozo axónico periférico ha desaparecido; -B, pirámide cuyo axon se resuelve en dos arcos recurrentes; H, -herida.] - - La figura 150, A, D, C, copia el mismo fenómeno metamórfico - con relación á las _pirámides cerebrales_, cuyo axon fué - interrumpido cerca de la substancia blanca. Adviértase cómo - algunas colaterales próximas á la herida se han reabsorbido, - atacadas sin duda de degeneración traumática; en cambio, las - indemnes, brotadas de la porción inicial del axon, han conservado - su vitalidad, hipertrofiándose notablemente y adoptando - configuración arciforme (_f_). Las fases iniciales del proceso - adaptativo ofrécense en las células A y B, donde todavía subsiste - cierto segmento axónico (_a_, _b_) en vías de atrofia. - - Cuando la lesión interesa la región axónica de donde parten las - colaterales iniciales, éstas desaparecen del todo y el axon - exhibe un cabo apuntado (fig. 150, _e_), que nosotros hubimos - de designar _punta de corrosión_. Estas neuronas, gravemente - mutiladas, no tardan en degenerar y morir. - -[Ilustración: Fig. 151.--Cerebro de perro. Retoños brotados de las -varicosidades del cabo central de las pirámides cerebrales.] - -Los precedentes hechos enseñan que la morfología de las células -nerviosas _no obedece á tendencia inmanente y fatal, mantenida por -herencia, como ciertos autores han defendido, sino que depende -enteramente de las circunstancias actuales físicas y químicas del -ambiente_. - -7. Desde el punto de vista de la _regeneración_, el cerebro y -cerebelo son incomparablemente menos activos que los ganglios y -médula espinal. Ningún histólogo consiguió demostrar con absoluta -certeza la realidad de fenómenos regenerativos en la substancia -blanca de dichos centros. Por nuestra parte, sólo á fuerza -de porfiadas exploraciones logramos, al fin, descubrir actos -indiscutibles de producción de fibras nuevas, bien que efímeras -y, por consiguiente, frustradas. Semejante precario retoñamiento -obsérvase exclusivamente en animales jóvenes (gato y perro de diez -á veinte días) y al nivel de las varicosidades de trayecto y mazas -finales de los cilindros-ejes interrumpidos dentro de la substancia -blanca (cabos centrales). Dos variedades principales se presentan: - -[Ilustración: Fig. 152.--Cerebro de perro. Axones del cabo central -con segmentos necrosados (_b_), dentro de los que penetran _bouquets_ -de neurofibrillas retoñantes (_a_).] - - _a_) De gruesa varicosidad terminal (_bola de retracción_) ó - de trayecto surgen varias radiaciones, finas y pálidas, que - se pierden en los territorios limítrofes, donde se ramifican - y acaban en punta pálida. Por evocar la figura de la tortuga, - designé tan singular disposición _aparato testudoide_ (fig. 151, - E, F, H). - - _b_) En las fronteras de un segmento axónico necrosado, las - neurofibrillas supervivientes de la vecina varicosidad entran - en activa proliferación, generando cierto penacho de ramúsculos - que invaden el protoplasma muerto (fig. 152, _a_), donde acaban - mediante botones ó anillos. Por su figura, que recuerda algo la - de la _sepia_, bauticé tan insólita disposición con el nombre de - _aparato cefalopódico_. - - Las figuras 151 y 152 nos dispensan de entrar en más pormenores - acerca de estas neoformaciones fracasadas. - -[Ilustración: Fig. 153--Cerebelo del gato de pocos días. Células de -Purkinje excitadas por el traumatismo, de cuyo soma surgen brotes -descendentes (_a_).] - -Actos eventuales de regeneración incipiente son rarísimos en el -_cerebelo_. Con todo eso, á fuerza de insistentes experimentos de -irritación traumática de los corpúsculos de Purkinje, y escogiendo -al efecto mamíferos de pocos días (gato y perro), conseguí percibir -en dichos elementos indubitables señales de retoñamiento. Séame -permitido señalar, entre otras disposiciones de índole neoformativa -frustrada, estas dos: - - _a_) Transformación (con creación de ramas abortivas) del - ramaje protoplásmico de los elementos de Purkinje, en elegante - _bouquet_, compuesto de finos pedículos coronados por - botones reticulados (figura 153, _c_). Para distinguirla de - otras, calificamos esta singular modificación _metamorfosis - rosaliforme_. - - _b_) Emisión, al nivel del soma, de apéndices delgados laterales - ó descendentes terminados á corta distancia (fig. 153, _a_) - mediante anillo, grumo ó varicosidad. Ciertas proyecciones - parecen encerrar una sola neurofibrilla. - -[Ilustración: Fig. 154.--Pirámides cerebrales del perro. Cerca de la -herida los axones interrumpidos (cabo central) muestran rosarios de -bolas (B, C); D, bolas sueltas cerca de la herida.] - -8. Por lo que toca al _proceso degenerativo de las fibras y células -del cerebro y cerebelo_, provocado ora por sección, ora por -contusión, bien por intromisión de cuerpos extraños, la cosecha de -disposiciones morfológicas recogidas fué tan copiosa y variada que -sobrepujó á todas mis esperanzas. Relatarlas todas, aún concisamente, -exigiría muchas páginas. Para no torturar demasiado al lector con -interminables listas de cominerías descriptivas, me contraeré á -exponer algunos datos sobresalientes: - - _a_) Corroborando y ampliando resultados, ya señalados en - 1907[268], pusimos en evidencia que todo axon cerebral ó - cerebeloso, interrumpido á regular distancia de la célula de - origen, reacciona vivamente, formando al nivel de su segmento - ó cabo central, cierta _bola_ ó _maza final_, precedida de - otras esferas ó varicosidades extendidas en forma de rosario - hasta la última colateral inicial (fig. 154). Casi todas estas - bolas se separan del axon durante los días siguientes á la - lesión, atrofiándose sucesivamente en el seno de la substancia - gris, donde constituyen colonias neurofibrillares agónicas. - Transcurrida una ó dos semanas del traumatismo, permanece - solamente la varicosidad más próxima á la porción indemne del - axon, afectando forma de maza ó de botón terminal. Tal es la - _bola de retracción_, que marca claramente en una preparación del - cerebro y cerebelo la dirección en que se encuentra la neurona - de origen. Las precedentes mutaciones del axon, con la susodicha - _autotomía_ ó acto de eliminación de las esferas, corresponden - genéricamente al proceso comunmente designado por los autores - _degeneración traumática del cabo central_ y estudiado mediante - técnicas insuficientes. En la figura 156, B mostramos varias - mazas de retracción, pertenecientes á las células de Purkinje, - ocho días después de la sección; y en la figura 154 reproducimos - el proceso de arrosariamiento y autotomía de los cilindros-ejes - de las pirámides gigantes del cerebro. - - [268] _Cajal_: Note sur la dégénérescence traumatique des fibres - nerveuses du cervelet et du cerveau. Avec 4 grav. _Trab. del Lab. - de Invest. biol._, tomo V, 1907. Véase también: Los fenómenos - precoces de la degeneración neuronal en el cerebelo. Con 10 - grabados. _Idem_, tomo IX, 1911. - -[Ilustración: Fig. 155.--Fenómenos de metamorfosis neurofibrillar en -las mazas terminales de axones cerebrales cortados (A, B, C) y en -bolas sueltas (G, F, E).] - - _b_) Las grandes bolas desprendidas por _autotomía_ de robustos - cilindros-ejes, conservan, durante mucho tiempo, cierta colonia - central neurofibrillar, la cual en ciertos casos excepcionales, - de que damos copia en la figura 155, E, J, F, ofrece señales - evidentes de supervivencia y de retoñamiento intraprotoplásmico. - Son las _neurobionas_, que, antes de perecer, intentan durante - su agonía esfuerzos desesperados por restablecer la perdida - continuidad con sus hermanas. - -[Ilustración: Fig. 156.--Ocho días después de la lesión, los axones -de las células de Purkinje (cerebelo del conejo adulto) presentan -_bolas de retracción_ (B).] - - _c_) Mis observaciones revelaron también que las neuronas - comprometidas por presiones, conmociones ó traumatismos, recaídos - en la vecindad, no sucumben siempre súbitamente, presa de la - desintegración granulosa, sino que se necrosan por grados, - propagándose el proceso[269] destructivo desde las capas - protoplásmicas superficiales hasta las profundas. En las figuras - 157, A, E y 158, A, E aportamos patentes ejemplos de esta gradual - mortificación. Repárese cómo en torno del núcleo y en el eje - de las dendritas sobrevive tenazmente el armazón protoplásmico - que, entrando en excitación formativa, hipertrofia, á veces, - sus neurofibrillas y afecta configuraciones sorprendentes y - variadísimas (fig. 157, D, E). - - [269] _Cajal_: Alteraciones de la substancia gris provocadas por - conmoción y aplastamiento. Con 6 grabados. _Trab. del Lab. de - Invest. biol._, tomo IX, 1911. - -[Ilustración: Fig. 157.--Células de Purkinje del cerebelo -traumatizado. Nótese en A, B y C la presencia de una zona cortical -mortificada con persistencia de las neurofibrillas perinucleares.] - - _d_) Entre las modalidades metamórficas del armazón - neurofibrillar lesionado por conmociones y presiones, obsérvase - á menudo cierta alteración, en un todo comparable con la - característica de los animales invernantes ó de los atacados - de rabia[270]. Muchas neurofibrillas han experimentado la - _hipertrofia fusiforme_, mientras que otras han desaparecido - enteramente. Transiciones variadas entre el mero proceso - hipertrófico y la producción de husos hallará el lector en la - figura 158, J, G, que copia algunas pirámides cerebrales tomadas - de la vecindad de una herida complicada con los efectos de - enérgica contusión. - - [270] _Cajal_: _Loc. cit. Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo - III, 1904. - -[Ilustración: Fig. 158.--Fenómenos de metamorfosis neurofibrillar -en las pirámides cerebrales próximas á una herida contusa.-- A, -neurofibrillas perinucleares vivaces; B, C, D, formación de asas y -anillos; J, hipertrofia neurofibrillar; G, estado fusiforme.] - - _e_) Los aludidos trabajos revelaron, asimismo, un hecho de - cierto interés criteriológico[271], pues permite discernir - fácilmente los axones muertos de los _vivos_. Aludo á las - llamadas _fibras conservadas_ (figura 159, _d_), segmentos - de cilindros-ejes bruscamente destruídos por el traumatismo, - y como embalsamados por la acción del exudado. Aparecen cerca - de las heridas, afectando todos los atributos de los axones - normales, á quienes se asemejan por su perfecta colorabilidad, - forma cilíndrica, aspecto estriado y ausencia de bolas y - varicosidades. Á primera vista confúndense con los axones vivos. - De ellos discrepan, sin embargo, por terminarse en los bordes - de la herida, y á veces en pleno exudado, mediante un gancho - (_c_) ó algunas vueltas de espira, exhibir trayecto más ó - menos serpenteante, y, en fin, rematar hacia lo profundo de la - substancia gris á favor de _punta de corrosión_ progresivamente - pálida (_b_). - - [271] _Cajal_: Fibras nerviosas conservadas y fibras nerviosas - degeneradas. Con 9 grabados. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, - tomo IX, 1911. - -[Ilustración: Fig. 159a.--Borde proximal de una herida transversal -del cerebro de gato de un mes, sacrificado veintiuna horas después de -la operación.-- A, zona viva ó de reacción; B, zona de corrosión; C, -zona de las fibras conservadas; D, exudado de la herida; _a_, maza de -refracción; _b_, punta de corrosión de una fibra conservada y unida -todavía á un axon sano; _c_, puntas flotantes de fibras conservadas.] - - En la figura 159a, _d_, presentamos los bordes de una herida - cerebral cruzados por numerosas _fibras conservadas_. Repárese - cómo ninguna de ellas ofrece _bola de retracción_; al revés de - los axones vivaces, los cuales, situados á mayor profundidad, - van todos provistos de varicosidades de trayecto y maza terminal - (_a_). - -9. Por lo que hace á las _metamorfosis patológicas y actos -regenerativos sobrevenidos en los ganglios sensitivos_, dí -á luz dos trabajos de investigación: uno referente á los -_ganglios transplantados_[272] y otro (en 1913) tocante á los -fenómenos reaccionales en ellos sobrevenidos consecutivamente al -_arrancamiento_ á distancia de los nervios correspondientes. - - [272] _Cajal_: Algunas observaciones favorables á la hipótesis - neurotrópica. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo VIII, 1910. - -Nuestros estudios sobre el fecundo tema de la _injertación de los -ganglios sensitivos_, confirmaron, desde luego, los bellísimos y -transcendentales experimentos de Nageotte acerca de la metamorfosis -de las neuronas neuropolares en multipolares, amén de la aparición -de nidos nerviosos, la necrosis celular del centro gangliónico -seguida de la formación de _nódulos residuales_, etc., añadiendo las -siguientes observaciones: - - _a_) Si en vez de transplantar ganglios grandes jóvenes bajo - la piel de un animal adulto, según hacían Nageotte, Marinesco, - Rossi, Dustin, etc. (_homotransplantación_), se injertan - pequeñísimos ganglios (los terminales de la cola de caballo) - de mamíferos recién nacidos bajo la piel de animales hermanos - (_homocronotransplantación_) el número de células nerviosas - supervivientes es mucho mayor, salvándose hasta las habitantes - en el centro ganglionar, incluyendo sus axones. De ordinario, - en los experimentos de Nageotte estas prolongaciones aparecen - necrosadas. Adviértese también que los fenómenos de creación y - proyección de nuevos apéndices alcanzan inusitada energía (fig. - 159). - -[Ilustración: Fig. 159b.--Trozo de un pequeño ganglio -transplantado.-- A, nervio de nueva formación que cruza la cápsula -ganglionar (B) é invade el tejido conectivo del huésped; C, E, ramas -neoformadas que trazan revueltas en la cápsula; G, H, neuronas -muertas; F, apéndice dirigido al interior del ganglio.] - - _b_) Según notamos en la figura 159, A, la pujanza de crecimiento - y progresión de los citados brotes es tal, que á menudo barrenan - la cápsula fibrosa del ganglio injertado. Reunidos en manojos, - que son verdaderos nerviecitos, y traspasada la barrera capsular, - los citados retoños, solicitados sin duda por las substancias - neurotrópicas del tejido cicatricial circunvecino, se derraman en - la trama conectiva del huésped, marchando en desorden, como en - busca de los desaparecidos territorios terminales (fig. 159, D). - - _c_) De parecida manera se conducen los axones subsistentes - de las raíces gangliónicas. Gracias á la pequeñez del injerto - consérvanse vivaces casi todos ellos y generan, principalmente - del lado de la rama periférica, nerviecitos aberrantes que se - pierden en los territorios vecinos del animal receptor. - -10. Mis experimentos de _arrancamiento de los nervios_[273] por -fuera y á distancia de los ganglios sensitivos, revelaron un hecho -de cierto interés, á saber: que es posible provocar en las neuronas -gangliónicas, por simple conmoción ó vibración mecánica, todos -los curiosos fenómenos de metamorfosis del soma y producción de -retoños observados por Nageotte en los ganglios injertados (creación -de apéndices, formación de _nidos_ pericelulares y de células -desgarradas y lobuladas, aparición de _nódulos residuales_, etc.). - - [273] _Cajal_: Fenómenos de excitación neurocládica en los - ganglios y raíces nerviosas consecutivamente al arrancamiento del - ciático. (Con 4 grabados). _Trab. del Lab. de Invest. biol._, - tomo XI, 1913. - -Cuando el arrancamiento recae en las raíces motrices, en paraje -alejado de la médula espinal, promuévese, entre otros efectos, -ya señalados por Sala y Cortese (que trabajaron también con mi -técnica), la formación de numerosos retoños, muchos de los cuales, -retrogradando en el interior de la raíz, penetran en la médula -espinal, inundando de ramas nerviosas el territorio del cordón -antero-lateral. - -Asimismo pusimos de manifiesto que las heridas de los ganglios ó -el aplastamiento de sus raíces dan ocasión á fenómenos activos -de retoñamiento en las fibras y células sensitivas, con formación -lujuriosa de nidos de extraordinaria complicación. - -[Ilustración: Fig. 160.--Intercalación de un trozo nervioso en la -herida del ciático. Nótese cómo los retoños del cabo central son -atraídos por los dos extremos del injerto (B), dentro del cual -caminan superficiales.-- A, cabo central; C, cabo periférico; _d_, -fibras que, después de recorrer el injerto, penetran en dicho cabo -degenerado.] - -11. Singularmente expresivos en favor de la _teoría neurotrópica_, -fueron los resultados de mis experimentos de _transplantación y -reimplantación de los cordones nerviosos_[274] en el intervalo -de los segmentos del ciático interrumpido. De estos estudios, -confirmatorios, en principio, de los efectuados por Lugaro, Marinesco -y Dustin, despréndese una conclusión importante: que la acción -trópica atrayente de las células de Schwann del injerto hállase -íntimamente vinculada con la vitalidad de las mismas. Injertos -muertos (descompuestos ó alterados mediante líquidos coagulantes, -etc.) no ejercen influjo neurotrópico sobre los retoños del cabo -central del ciático cortado; gruesos y frescos injertos sólo atraen -las fibras por su capa cortical ó subneurilemática, territorio donde -las células de Schwann se mantienen vivaces y activas; en fin, -delgadísimos y fresquísimos injertos (reimplantación), cuya trama -conserva íntegramente sus propiedades fisiológicas, son invadidos -casi enteramente por los retoños circulantes por el ambiente. -En la figura 160 reproducimos el resultado de uno de nuestros -experimentos. Adviértase cómo los axones neoformados en el cabo -central de un nervio seccionado concéntranse en el extremo proximal -del injerto (_e_), que recorren en toda su longitud para emerger, -en fin, por el opuesto lado é insinuarse en el cabo periférico del -ciático (_d_). Nótese, además, la preferencia de los retoños por -las capas superficiales del nervio injertado, que son naturalmente -las más vivaces y las más activas, por tanto, para la elaboración -de fermentos atrayentes. La citada convergencia axónica, denotadora -de la sensibilidad exquisita de los retoños hacia las substancias -liberadas por el injerto, resulta un hecho singularmente favorable -para nuestra teoría neurotrópica. - - [274] _Cajal_: Estudios sobre la degeneración y regeneración del - sistema nervioso, tomo I, págs. 537 y siguientes, 1913. - -[Ilustración: Fig. 161.--Cabo periférico de un nervio cortado. En -dicho cabo y no lejos de la herida se hizo una ligadura apretada -para impedir el paso de los retoños invasores.-- A, cicatriz -internerviosa; B, ligadura; _a_, _c_, retoños insinuados en el cabo -periférico degenerado; C, porción situada debajo de la ligadura, con -axones agónicos (_d_) en vías de degeneración; _b_, bola atascada de -que brota una proyección exploradora. (Figura semiesquemática).] - -[Ilustración: Fig. 162.--Nervio ciático multiseccionado. A, cicatriz -principal, frontera del cabo vivaz ó central; B, C, hemisecciones -nerviosas destinadas á crear estrechas fajas cicatriciales, _a_, -_b_, _c_, ramificaciones de los retoños al nivel de las cicatrices. -(Figura semiesquemática).] - -12. En diversos estudios sobre la regeneración habíamos anunciado el -pensamiento de que las _bolas gigantes_, observadas en el extremo -libre de ciertos retoños, tenían por causa el atasco ó detención -eventual de las mazas; que _los retrocesos_ se debían al choque -contra obstáculos insuperables y, en fin, que las _divisiones_, -aparte la posible intervención de fuentes neurotrópicas múltiples, -obedecían también al topetazo del cono contra células ó conglomerados -celulares. Tales interpretaciones parecían probables, pero no -indiscutibles: faltábales la prueba experimental decisiva. - -Á fin de aportarla, efectuamos en 1912[275] algunos experimentos -encaminados á angostar gradualmente las rutas destinadas á recibir á -los jóvenes axones y establecer en ellas obstáculos invencibles. Bajo -este aspecto, diónos plena satisfacción el conocido proceder de las -_ligaduras nerviosas_, combinado con la sección (fig. 161). - - [275] _Cajal_: Influencia de las condiciones mecánicas sobre la - regeneración de los nervios. Con 3 grabados. _Trab. del Lab. de - Invest. biol._, tomo X, 1912. - -De nuestro trabajo, notablemente ampliado en el libro sobre la -_degeneración y regeneración_, extraemos dos figuras, altamente -significativas: - - _a_) La 161, que reproduce esquemáticamente los efectos de una - ligadura moderadamente apretada, prueba perentoriamente _que - toda detención del cono de crecimiento tiene por resultado el - modelamiento de una bola ó maza de variable espesor_ (_b_). Á - veces, cerca de la región de la ligadura, ó sea de la máxima - angostura, las mazas emiten fibras finas exploradoras, á su - vez prontamente atascadas. En la misma figura se observa que - después de chocar con el obstáculo unos pocos axones, retroceden - bruscamente, trazando asas, cuya convexidad señala la presencia - de aquél (_a_). - - _b_) En fin, la figura 162, donde se copia un cabo periférico - varias veces seccionado, demuestra que las divisiones de los - axones asaltantes de las viejas vainas de Schwann (B) ocurren - precisamente al nivel de las cicatrices intermediarias, es decir, - en territorios rellenos de células conectivas irregularmente - distribuídas, aunque ricos en materias neurotrópicas. Abundancia - de fermentos estimulantes del crecimiento axónico y presencia - de obstáculos múltiples constituyen, pues, las condiciones - determinantes de las ramificaciones axónicas. - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO XXII - - Continúa la exposición de los trabajos del último decenio. -- - Algunos métodos nuevos de investigación: el del formol-urano - para la coloración del _aparato endocelular_ de Golgi y el del - sublimado-oro para la impregnación de la _neuroglia_ de tipo - protoplásmico. -- Principales resultados obtenidos en los nervios - y centros con estas nuevas fórmulas. -- Investigaciones sobre el - ojo y retina de los insectos. -- La retina de los cefalópodos. - -- Tres libros publicados durante dicho decenio. -- Algunas - distinciones honoríficas recibidas durante los últimos años. - - -=Investigaciones técnicas.=--Sin olvidar mis favoritos estudios -sobre el importante problema de la regeneración del sistema -nervioso, fueron los años 1912 y 1913 preferentemente consagrados a -investigaciones metodológicas. Estas exigen atención, paciencia y -laboriosidad extraordinarias. Cuando aplicamos una fórmula de teñido -selectivo imaginada por cualquier sabio, no sospechamos siquiera la -cantidad formidable de labor experimental, los interminables tanteos -y probaturas que exigió, primeramente, el encuentro fortuito de la -_reacción nueva y útil_, y, después, la empresa de fijar exactamente -las condiciones óptimas del éxito favorable. Admiración compasiva, -más que envidia ruin, debieran inspirarnos los raros triunfadores en -este orden de pesquisas. ¡Oh, las febriles é impacientes horas en -que se espera ansiosamente la reacción afortunada que coquetea sin -entregarse!... Porque lo más grave en esta clase de trabajos es que -se pueden consumir en ellos años enteros sin tropezar con nada que -valga la pena. Y nada digo de la decepción causada por el hallazgo -eventual de reacciones interesantes que después, á despecho de -obstinadas probaturas, no se dignan reaparecer[276]. - - [276] Como ejemplo de estas reacciones fugitivas, indicadoras - de la variabilidad y delicadeza del quimismo nervioso, referiré - al lector una de mis más deploradas decepciones. Allá por los - años de 1891 ó 1892, se me ocurrió sumergir trozos de cerebro de - conejo joven en cierta mezcla, á partes iguales, de bicromato - potásico al 3 por 100 y de solución de cloruro áurico al 1 por - 100. Varios días después, los cortes de las piezas mostraron - espléndida reducción selectiva de la sal áurica, al nivel - del aparato de Golgi (entonces no conocido) de las pirámides - cerebrales. Admirado del peregrino resultado, entreguéme - ardorosamente á reiteradas probaturas encaminadas á fijar las - condiciones del éxito. Pues bien; la dichosa reacción _¡no - volvió á comparecer jamás!_... Pequé yo en aquella ocasión de - excesivamente escrupuloso y timorato, pues no osé publicar - mi raro hallazgo; parecióme abusivo dar cuenta de un hecho - cuya confirmación resultaba por entonces imposible. Sin tales - miramientos, el llamado _aparato reticular_ de Golgi, que el - neurólogo de Pavía descubrió en 1898 (por cierto mediante fórmula - notablemente azarosa), figuraría hoy en mi activo y á mi nombre. - -Sirvan estos comentarios de excusa á la escasez de comunicaciones de -los años 1913 y 1914, época del recrudecimiento de mis indagaciones -técnicas, escasez debida también, según relataré después, al hecho de -hallarme á la sazón ocupado en la redacción de dos libros de conjunto -sobre materias muy diferentes. - -Mi primera preocupación metodológica se enderezó al hallazgo de -algún proceder fácil y constante de impregnación argéntica del -_aparato reticular_ de Golgi, del cual había yo encontrado en la -fibra muscular de los insectos (1890) un probable antecedente[277]. -Recordará el lector que dicho retículo intracelular fué señalado por -Golgi en las células nerviosas (1898) y observado después en otros -tejidos por sus discípulos Negri, Veratti, Pensa, Marcora, Vechi, -etc. (y fuera de Italia por Holmgren, Retzius, Kopsch, Misch, Bergen, -Weigl, etc.). - - [277] Véase la figura de la página 169, B. Estas redes, primero - vistas por mí en los insectos, confirmadas después por Fusari - en los vertebrados, han sido estimadas por Veratti, ayudante - de Golgi, como el _aparato reticular interno_ de la célula - contráctil. Igual opinión profesan otros autores. - -Pero la fórmula imaginada por Golgi y modificada por su discípulo -Veratti era sumamente aleatoria y difícil. Tampoco la de Kopsch -(ácido ósmico al 2 por 100) daba plena satisfacción. Algo más -constante, aunque inaplicable á muchos tejidos, se mostraba cierta -variante del método del nitrato de plata reducido, con la cual -conseguí desde 1903 impregnar el citado retículo de los invertebrados -y el de algunas células epiteliales de los mamíferos jóvenes. -Animado, sin duda, por estos relativos éxitos míos, Golgi, que -laboraba en la misma dirección, modificó felizmente mi fórmula -argéntica con la adición de un fijador: el _ácido arsenioso_. La -reacción parda recaída en las trabéculas de dicho aparato, resultó -más rápida y constante que en las fórmulas anteriores. Gracias á -ella, la escuela de Pavía (Perroncito, Verson, Riquier, etc.) y -en el extranjero Deineka, Legendre y otros, ensancharon nuestro -concepto del comportamiento y significación del susodicho organito -intraprotoplásmico, permitiendo además abordar el tema interesante -de sus metamorfosis durante la multiplicación celular (Perroncito y -Deineka). - -La nueva fórmula del sabio de Pavía adolecía aún de algunos -inconvenientes. Uno de ellos consistía en el depósito difuso de plata -reducida, que enmascaraba la reacción útil, obligando (Veratti) al -empleo de reactivos aclaradores de acción oxidante y de difícil -manejo. En fin, el método fracasaba todavía en algunos órganos -difíciles. - -Á fuerza de tanteos y exploraciones, vine á caer casualmente sobre -un fijador excelente: el _nitrato de urano_. Merced al empleo de -este reactivo, la coloración consíguese corrientemente en todos los -tejidos, singularmente cuando se ensaya en mamíferos jóvenes. En el -nervioso, por ejemplo, lógranse espléndidas coloraciones donde el -retículo destaca perfectamente, en color café ó pardo negro, sobre -fondo amarillo limpio y transparente. - -La fórmula aludida es la siguiente: - - 1. Piezas de 2 á 3 milímetros de espesor son fijadas de diez á - doce horas en este líquido: - - Nitrato de urano 1 gramo. - Formol 15 cent. cúb. - Agua destilada 100 -- - - La adición al fijador de un 20 por 100 de alcohol puede convenir - en algunos casos para mejorar la fijación y afinar el precipitado - metálico. - - 2. Previo rapidísimo lavado de las piezas, se sumergen por - veinticuatro á cuarenta y ocho horas en nitrato de plata al 1,5 - por 100. - - 3. Descartado el nitrato superficial mediante rápida enjuagadura, - opérase la reducción en este baño, que debe obrar de doce á - veinticuatro horas: - - Hidroquinona 1 á 2 gramos. - Formol 15 cent. cúb. - Agua 100 -- - Sulfito de sosa anhidro 0,20 á 0,30 gramos. - - 4. Alcohol, celoidina, etc. - -En ciertas condiciones, la citada fórmula impregna también la -_neuroglia_ (dos días de fijación) y las _mitocondrias_ ó granos -intraprotoplásmicos de Benda, Meves y Duesberg (de seis á ocho horas -de fijación). - -Aprovechando el impensado hallazgo, emprendí varios trabajos[278], -cuyos resaltados más interesantes paso á consignar: - - [278] _Cajal_: Fórmula de fijación para la demostración fácil - del aparato reticular de Golgi y apuntes sobre la disposición - de este aparato en la retina, en los nervios y algunos estados - patológicos. Con 3 grabados. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, - tomo X, 1912. - - _Idem_: El aparato endocelular de Golgi de la célula de Schwann y - algunas observaciones sobre la estructura de los tubos nerviosos. - Con 10 grabados. _Idem_, tomo X, 1912. - - _Idem_: Algunas variaciones fisiológicas y patológicas del - aparato reticular de Golgi. Con 55 grabados. _Idem_, tomo XII, - 1914. (Esta monografía, sumamente extensa, es sin duda el trabajo - de investigación de mayor envergadura publicado hasta hoy sobre - el argumento). - - _a_) Demostración, por primera vez, del retículo endocelular en - todos los elementos nerviosos de la retina, en cada uno de los - cuales afecta aquél configuración y estructura algo diversa. - - _b_) Encuentro del citado aparato en la _célula de Schwann_, - donde, conforme aparece en la figura 163, _b_, reside en - la vecindad del núcleo, al cual rodea, constituyéndole una - especie de corona trabecular con predominio de los cordones - longitudinales. - - _c_) Demostración, por primera vez, del susodicho aparato en - las fibras de Remak, osteoblastos, odontoblastos, corpúsculos - neuróglicos y ependimales, adipoblastos, fibras del cristalino, - eritroblastos y leucoblastos, etc. - - _d_) Reconocimiento y estudio del mismo en todas las células - del embrión de pollo (endotelios, piel é intestino, células - mesodérmicas, glandulares primordiales, neuroblastos motores, - sensitivos y simpáticos). - - _e_) Análisis de las fases evolutivas por que atraviesa el - retículo de Golgi en las neuronas, desde el estado de elemento - germinal á la fase de célula nerviosa adulta. En la figura 164 - mostramos esquemáticamente estas curiosas mudanzas. Reaparece, - como la red, primeramente localizada en el cono de origen del - axon (C); se enriquece progresivamente, extendiéndose en torno - del núcleo, invadiendo gran parte del protoplasma (E, F). - - _f_) Exploración escrupulosa de las variaciones fisiológicas - sufridas por el retículo en las células glandulares (páncreas, - salivales, corpúsculos caliciformes del intestino, etc.), en los - tejidos en vías de regresión (cartílago osificante, osteoblastos, - células adiposas, etcétera) y en las neuronas de los ganglios, - médula espinal, cerebro y cerebelo (fig. 165). Imposible dar - cuenta de estas variaciones, cuya descripción ocupa muchas - páginas de extensa monografía[279] ilustrada con abundantes - grabados. - - [279] _Cajal_: _Loc. cit. Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo - XII, 1914. - -[Ilustración: Fig. 163.--Tubos nerviosos del conejo joven.-- A, B, -C, aparato reticular de Golgi teñido por el método urano-plata; _a_, -cisura de Lantermann; _b_, trabéculos del retículo.] - - _g_) Análisis de las conexiones del retículo con los _grumos_ de - Nissl, las _neurofibrillas_ y los _conductos de Holmgren_. Se - demuestra, según aparece en el esquema de la figura 166, que la - materia granulosa constitutiva de las trabéculas del aparato en - cuestión reside en el interior de los _conductos de Holmgren_, - entre manojos de neurofibrillas, siendo completamente extraña á - los _grumos_ de Nissl. - - _h_) Exploración de las metamorfosis regresivas y progresivas - experimentadas por el retículo en los tubos nerviosos degenerados - (cabo central y periférico de los nervios cortados) y en - las neuronas cerebrales vecinas de las heridas. Durante la - degeneración, la proliferación de la célula de Schwann del cabo - periférico de un nervio cortado, asóciase al aumento de la - materia argentófila de su aparato reticular, cuyos trabéculos se - estiran en sentido longitudinal para distribuirse al fin en dos - acúmulos, uno correspondiente á cada célula hija. - -[Ilustración: Fig. 164.--Esquema destinado á mostrar las fases por -que atraviesa el retículo de Golgi en los neuroblastos del embrión de -pollo.-- B, terminación de la fase germinal; C, neuroblasto en fase -de bipolaridad; D, fase de neuroblasto piriforme, E, F, crecimiento -del aparato de Golgi al formarse las dendritas.] - - _i_) En fin, se formula cierta hipótesis sobre el significado y - alcance de la posición casi constante del retículo de Golgi en el - _polo mundial_ (el que mira ó miró, ontogénica y filogénicamente, - al mundo exterior) de las células de abolengo _ectodérmico_ - (piel, células nerviosas, glándulas cutáneas, etc.) y en las - oriundas del _entodermo_. Esta concepción puede formularse - así: En el curso de la evolución ontogénica y filogénica, el - retículo y la esfera atractiva de todas las células epiteliales - (ecto y entodérmicas) ocupan el polo orientado hacia el mundo - exterior, es decir, el segmento protoplásmico intercalado entre - el núcleo y el cabo celular libre; mientras que en las células - de origen mesodérmico (glóbulos de la sangre, corpúsculos - conectivos, musculares, cartilaginosos, etc.), á causa sin duda - de las frecuentes emigraciones, perdióse la orientación espacial - primitiva de los citados organitos intracelulares, ocupando, de - ordinario, el centro de la masa principal del protoplasma. - -Interesantes investigaciones acerca del aparato de Golgi, de diversos -tejidos, fueron efectuadas también, aplicando la técnica del -nitrato de urano, por Tello (células de los _tumores_ y elementos -_glandulares de la hipófisis_), Del Río-Hortega (_ovario_ y _fibras -musculares lisas_), Ramón Fañanás (_células gigantes del tubérculo_, -_mucosa y bulbo olfativos_ y diversos tejidos del _embrión de -pollo_), Domingo Sánchez (_epitelios y neuronas de invertebrados_), -Sánchez y Sánchez (_neuronas del cerebelo_), Castro (_botones -gustativos_), etc. - -[Ilustración: Fig. 165.--Variedades morfológicas y cuantitativas -del retículo de Golgi de las células motrices de la médula espinal, -dependientes con toda probabilidad de estados fisiológicos -diferentes.] - -Dejo dicho ya que el proceder del _nitrato de urano_ colorea también, -modificando el tiempo de fijación ó introduciendo variantes en la -composición de la fórmula, ciertos factores extraños al retículo de -Golgi. Merced á esta profusión de efectos selectivos, conseguí los -resultados siguientes: - -[Ilustración: Fig. 166.--Esquema del aparato de Golgi (célula -motriz de la médula) con sus conexiones con los demás factores -protoplásmicos.-- A, contenido del aparato reticular; B, tubos de -Holmgren; D, grumos de Nissl; C, neurofibrillas.] - - _a_) Impregnación de la neuroglia de la substancia gris y - blanca de los centros. El depósito argéntico colorea no sólo el - protoplasma de los apéndices radiados y sus pies perivasculares, - sino los gliosomas de Fieandt, que se presentan intensamente - teñidos de negro o pardo, sobre fondo ocre claro. En cuanto á - la configuración general del astrocito de la substancia gris, - coincide exactamente con la hace tiempo revelada mediante el - método del cromato argéntico (fig. 167, A). - - _b_) Cuando se ensaya el método en los tubos nerviosos medulados, - la reacción selectiva recae á menudo en los _anillos_ de Segall, - el _aparato espiral_ de Rezzonico y, sobre todo, en una especie - de esqueleto ó armazón de fibras longitudinales, contenido en el - espesor de las células de Schwann. Acerca de la disposición de - este curioso armazón, señalado brevemente por mí en los nervios - de los mamíferos, ha practicado en los peces Sánchez y Sánchez - (1917) interesantes investigaciones. - - _c_) En fin, modificaciones especiales de la citada fórmula, - en cuyo detalle no podemos entretenernos, permiten impregnar á - veces ciertos factores integrantes del tubo nervioso (cisuras - de Lantermann, protoplasma del corpúsculo de Schwann, doble - brazalete de Nageotte, etc.). - -[Ilustración: Fig. 167.--Células neuróglicas del cerebro del perro -teñidas por el método del _formol-urano_.-- A, corpúsculo que -muestra el aspecto de los teñidos por el cromato de plata; B, pareja -neuróglica, cuyas expansiones exhiben ciertos granos glandulares -(_gliosomas_).] - -Mis reiteradas inquisiciones técnicas sobre la coloración selectiva -de la neuroglia, estimuladas en buena parte por los interesantes -trabajos de Achúcarro (efectuados en mi laboratorio) acerca de -la estructura y conexiones de la _glia_ humana, me condujeron -en 1913[280] al hallazgo del método del oro-sublimado, proceder -sencillísimo que permite impregnar específicamente _en violado_ -purpúreo los dos tipos neuróglicos de la corteza cerebral, y muy -especialmente la _modalidad protoplásmica_ ó de cortas radiaciones, -tan rebelde, según es notorio, á las laboriosas coloraciones de -Weigert, Fano, Alzheimer y otras corrientemente usadas por los -anatomo-patólogos. - - [280] _Cajal_: Sobre un nuevo proceder de impregnación de la - neuroglia y sus resultados en el cerebro del hombre y animales. - _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo XI, 1918. - - Véase también: - - Contribución al conocimiento de la neuroglia del cerebro humano. - _Idem_, tomo XI, 1918. - - Resúmenes del método _sublimado-oro_ fueron publicados también en - _Zeitschr. f. Wissensch. Mikros._, etc. Bd. XXXI. Referata, pág. - 424, 1914, y en el _Neurologisches Centralblatt_, 1915. (Eine - neue Methode zur Färbung der Neuroglia). - - En fin, las modificaciones de pura comodidad operatoria - introducidas recientemente en el método, consígnanse en: _El - proceder del oro-sublimado para la coloración de la neuroglia_. - Fascículos 3 y 4 del tomo XIV de los _Trab. del Lab. de Invest. - biol._, Diciembre, 1916. - -[Ilustración: Fig. 168.--Plexo difuso neuróglico revelado -en la substancia gris del cerebro humano por el método del -_sublimado-oro_.-- A, B, células neuróglicas; D, neurona; _a_, -capilar.] - -De su utilidad para el estudio de las alteraciones patológicas de la -_glia_ humana, dan testimonio los interesantes trabajos de Achúcarro -y Gayarre sobre la _demencia paralítica y senil_; los de Lafora, -sobre la neuroglia del perro viejo; los de Achúcarro, sobre el _asta -de Ammon_ y acerca de la histología comparada de la neuroglia; los de -Río-Hortega, recaídos en el _reblandecimiento cerebral_, etc. - -El método es aplicable no sólo al hombre, sino, en cierta medida, -á todos los vertebrados. El Dr. Achúcarro ha logrado recientemente -colorear satisfactoriamente la neuroglia y células ependimales -de los peces, reptiles, aves y pequeños mamíferos, recogiendo -copiosa cosecha de hechos nuevos. Ramón Fañanás ha teñido la -_neuroglia cerebelosa_ del perro, gato y conejo. En fin, en nuestro -Laboratorio, el Dr. Havet, de Lovaina, ha logrado también estimables -impregnaciones de la _glia ganglionar_ de los invertebrados, -singularmente del _lumbricus_, habiendo conseguido demostrar la -existencia constante de _astrocitos protoplásmicos_, además de los -astrocitos fibrosos. - -Á juzgar por los dibujos, descripciones y microfotografías -publicados, en el extranjero el éxito ha sido también satisfactorio. -Consúltense las comunicaciones recientes de Schäffer (Hungría), -Ziveri y Rossi (Italia), Marinesco y Minea (Rumania), etc. - -He aquí la fórmula del _sublimado-oro_: - - 1.ª Trozos de centros nerviosos, lo más frescos posible, son - sometidos, entre dos y diez días, á la acción del fijador - siguiente: - - Formol 15 cent. cúb. - Bromuro de amonio 1,5 á 2 gramos. - Agua destilada 85 -- - - 2.ª Mediante el microtomo de congelación, efectúanse secciones - que se recogerán en agua formólica. Estos cortes deben ser - relativamente gruesos, por ejemplo, de 20 á 25 µ. Semejante - espesor, además de favorecer la reacción, tiene la ventaja de - mostrar más completamente las expansiones de los astrocitos. - - 3.ª Previo rápido lavado en agua destilada para extraer el - formol, son llevadas las secciones al líquido colorante siguiente - que debe conservarse en la obscuridad: - - Agua destilada 60 cent. cúb. - Sublimado 0,5 gramos. - Solución de cloruro de oro pardo al 1 por 100 10 cent. cúb. - - 4.ª Al cabo de cuatro ó más horas, tíñense los cortes en tono - purpúreo intenso y se trasladan (manipulándolos con varillas de - cristal) al fijador siguiente: - - Hiposulfito de sosa 5 gramos. - Agua 70 cent. cúb. - Alcohol ordinario 30 -- - Solución concentrada de bisulfito sódico 5 -- - - En este baño permanecerán de seis á diez minutos. - - 5.ª Lavado de los cortes en agua alcohólica al 50 por 100; - montaje en porta-objetos donde se enjugará el líquido con papel - chupón; en fin, alcohol absoluto, esencia de orégano, xilol y - bálsamo. - -Gracias á la comodidad de manipulación y especificidad de resultados -del nuevo recurso de impregnación, conseguí recoger algunos hechos -nuevos y, sobre todo, fijar y consolidar ciertas nociones fluctuantes -y harto discutidas sobre la estructura, evolución y comportamiento -expansional de los dos tipos neuróglicos en el hombre y mamíferos. -Mencionemos rápidamente algunas aportaciones: - - _a_) La demostración de que las expansiones neuróglicas del tipo - llamado _protoplásmico_ se ramifican prolijamente en el seno de - la substancia gris, recorriendo grandes distancias y generando - cierto plexo difuso y denso, pero en todo caso exento de esas - redes admitidas, sin pruebas suficientes, por muchos autores. - Las últimas ramillas neuróglicas acaban libremente, según puede - advertirse en la figura 168. - -[Ilustración: Fig. 169.--Estructura alveolar de los astrocitos de -la substancia gris del cerebro humano. Los espacios claros (A, _a_) -corresponden á los gliosomas.] - - _b_) La prueba objetiva de que todo astrocito de la substancia - blanca ó gris hállase provisto constantemente de uno ó varios - pies insertos sobre los vasos capilares (_aparato chupador_). - Delicadísimos y á veces difíciles de sorprender en la glia - protoplásmica, afectan tales apéndices vasculares gran robustez - en la fibrosa (fig. 168, G). - - _c_) El astrocito protoplásmico posee una estructura que recuerda - mucho la de las células glandulares. En el seno de cierto estroma - tupido y como esponjoso aparecen numerosas vacuolas claras donde - se alojan los gliosomas bien descriptos por Fieandt, Eisath, - Nageotte, Mawas y Achúcarro. - - _d_) Conforme señalamos ya hace muchos años, es frecuente - encontrar en torno de las neuronas cierta pléyade de astrocitos - protoplásmicos, cuyos apéndices, ricos en _gliosomas_, se apoyan - sobre la membrana neuronal. Una disposición frecuente de la _glia - satélite_ reproducimos en la figura 172, A, C, tomada del cerebro - del gato adulto. - -[Ilustración: Fig. 170.--Células adendríticas de la substancia -gris del cerebro del perro (tercer elemento de los centros).-- A, -astrocito ordinario; _a_, _b_, _c_, _d_, etc., diversas formas de la -célula adendrítica; J, aparato de Golgi de estos elementos.] - -[Ilustración: Fig. 171.--Substancia blanca del cerebro humano. Método -del sublimado-oro.-- A, corpúsculo adendrítico; B, célula neuróglica -ordinaria, intensamente teñida en violado purpúreo.] - - _e_) Ciertos autores habían sospechado, aunque sin aportar - demostración perentoria del hecho, la presencia en los centros - nerviosos de cierto corpúsculo pequeño, sin expansiones, quizá de - origen mesodérmico y tan extraño á las neuronas como á la _glia_. - Este _tercer elemento de los centros_ aparece clarísimamente en - nuestros preparados, á causa de su absoluta incolorabilidad por - el método áurico. Testimonio de este notable contraste es la - figura 171, donde presentamos á un tiempo los aspectos que en los - cortes dorados ofrecen los astrocitos neuróglicos y el susodicho - _tercer elemento_. - - Por lo demás, la verdadera morfología de este singular corpúsculo - evidénciase solamente en los preparados teñidos por el método - del urano-formol. Adviértase (fig. 170, _a_, _b_, _c_) su forma - poliédrica, á veces irregularizada por excrecencias marginales, - su proximidad á los vasos, la presentación de diminuto aparato de - Golgi, etc. - -[Ilustración: Fig. 172.--Células neuróglicas satélites (A, B, D) -rodeando el cuerpo de dos células piramidales del cerebro del -perro.-- _a_, corpúsculo satélite adendrítico.] - - _f_) El _tercer elemento_, ó corpúsculo enano adendrítico, - congrégase también en torno de las células nerviosas, - singularmente por debajo de la base de las pirámides, viniendo - á constituir otra variedad de _elementos satélites_ (fig. 172, - _a_). Á ella pertenecen casi todos esos diminutos corpúsculos - que Nissl, nosotros, Lugaro, Alzheimer, Marinesco y otros muchos - autores, sorprendimos hace tiempo en derredor de las neuronas, - sin acertar por entonces á resolver si se trataba de células de - glia legítima, de leucocitos trasmigrados ó de corpúsculos de - naturaleza especial. - -[Ilustración: Fig. 173.--Fase de aparición, en la médula del gato -joven, de los pies perivasculares.-- A, B, células neuróglicas en -vías de partición; D, vaso cortado de través; H, célula donde se -diferencia una fibrilla de Weigert; F, rafe posterior de la médula; -_a_, _b_, pies perivasculares.] - -Con relación á la evolución ontogénica de las células de neuroglia, -nuestras observaciones, efectuadas tanto en los fetos como en los -mamíferos recién nacidos, permiten afirmar: - - _a_) Lo mismo las células epiteliales dislocadas (célula - neuróglica primordial), que el astrocito joven, y aun el adulto, - son capaces de proliferar en condiciones normales (fig. 173, B). - Es frecuente observar, aun en el cerebro adulto, parejas y hasta - tétradas de elementos neuróglicos. - - _b_) Astrocitos fibrosos y protoplásmicos representan la - descendencia directa de corpúsculos epiteliales primitivos - del conducto medular del embrión; su diversidad morfológica - y estructural prodúcese por adaptación del tipo primitivo á - ambientes diferentes. Estimamos, por tanto, inadmisible la - hipótesis de la doble estirpe (ectodérmica y mesodérmica) de los - astrocitos, defendida por algunos histólogos y anatomo-patólogos. - - _c_) Durante la época embrionaria, las células de neuroglia - realizan actos de emigración y de transformación que implican - capacidad amiboide. Merced á los efectos de lento amiboidismo, - fórmase el pie perivascular ó _aparato chupador_, el cual, si - representa á veces una proyección protoplásmica nueva, deriva - otras de la dislocación é hipertrofia del _apéndice radial_ - ó primordial (externo casi siempre) del corpúsculo epitélico - dislocado (fig. 173, _a_, _b_). - - _d_) En armonía con los trabajos de varios autores, singularmente - de Fano y Achúcarro, las fibras de Ranvier-Weigert de los - astrocitos de la substancia blanca representan el producto de - una diferenciación intraprotoplásmica. En ningún caso dichas - fibras se emancipan, según creía Weigert, del cuerpo celular. - Recientemente, Del Río-Hortega (1917) ha ilustrado esta doctrina - con interesantes ejemplos de diferenciación fibrillar, tomados de - la neuroglia de los vertebrados é invertebrados. - - _e_) La substancia gris del cerebro humano discrepa de la de los - demás vertebrados superiores, no sólo por la cuantía considerable - de células neuróglicas de tipo protoplásmico ó glandular que - contiene, sino por la relativa pequeñez de éstas, la imponente - complejidad del plexo gliomatoso intersticial y la ninguna - tendencia (en estado normal) á producir fibras protoplásmicas. - -=Algunos libros publicados.=--Vaya por delante mi obra de conjunto -sobre la _Degeneración y regeneración del sistema nervioso_[281]. -Esta voluminosa obra en dos volúmenes é ilustrada con 317 grabados, -copia de mis preparaciones, constituyó la principal empresa acometida -durante los años 1912, 1913 y 1914. Tan considerable esfuerzo dejóme -profundamente fatigado. Porque no se trataba solamente de compilar -sintéticamente todas mis investigaciones sobre el tema, sino de -hacer, ante todo, una obra nueva. Así lo expresé en el prólogo, donde -procuré justificar mi labor con los siguientes términos: - - [281] _Cajal_: Estudios sobre la degeneración y regeneración del - sistema nervioso, tomo I, 1913; tomo II, 1914. - - «El premio Nobel con que el _Instituto Carolino de Estocolmo_ - se dignó recompensar mis escasos méritos científicos, fué, - entre los médicos de raza española, ocasión de patrióticos y - entusiastas testimonios de afecto y consideración. Pero, entre - los homenajes recibidos, ninguno más honroso, por su forma - delicada y espiritual, que el tributado al humilde hombre de - ciencia por los compatriotas médicos de la República Argentina. - No creyeron suficiente, para exteriorizar su fervor, agasajarnos - con artístico diploma avalorado con sus firmas autógrafas; sino - que, resueltos á que sus nobles sentimientos cristalizaran en - algo útil y permanente, acordaron imprimir á su costa un libro - nuestro necesitado de publicación. - - Tal fué el origen de la obra actual. Al emprenderla, pensé - que podría ser de provecho resumir en un Tratado general los - numerosos trabajos que mis discípulos y yo (sin olvidar los - valiosísimos aportados por ilustres sabios extranjeros) hemos - consagrado durante estos últimos años al arduo problema de la - degeneración y regeneración del sistema nervioso. Pero, en - cuanto puse manos á la obra, eché de ver que si la empresa había - de corresponder á la magnitud y nobleza del homenaje, no podía - consistir en mera compilación de datos publicados. Para honrar - en lo posible la desinteresada iniciativa de mis compañeros - ultramarinos, me impuse, pues, la tarea de revisar, mediante - pesquisas de laboratorio, todos los temas anteriormente tratados - y, además, la de investigar ex-profeso muchos puntos obscuros ó - dudosos. El libro constituye, por tanto, extensa monografía, en - buena parte original.» - -Los capítulos más enriquecidos con nuevas aportaciones son los que -tratan de las _fases de la degeneración valleriana en nervios y -vías centrales_ (mielina y axon); los fenómenos de _multiplicación -y transformación_ de los corpúsculos de Schwann; las alteraciones -degenerativas de los _discos de soldadura, embudos de Lantermann -y anillos de Segall_; la suerte corrida por _las viejas vainas de -Schwann_, no neurotizadas, del cabo periférico; la _morfología y -estructura del cono de crecimiento_ dentro de las _bandas de Büngner_ -del citado cabo; la medida de la _velocidad de crecimiento_ del -axon en los diversos terrenos; las gradaciones de la _atrofia de -los cilindros-ejes del cabo central_, por debajo de los retoños -viables; el análisis del paraje y forma precisas del _nacimiento -de los renuevos_; los experimentos tocantes á los _injertos -nerviosos y gangliónicos_; la prueba de que los _ganglios simpáticos -transplantados_ ofrecen también retoños invasores y nódulos -residuales; los efectos de la intercalación de obstáculos en las -heridas nerviosas, al objeto de sorprender los cambios de dirección -de las fibras neoformadas; los fenómenos de _proliferación de la -neuroglia_ en las heridas cerebrales; las _metamorfosis del retículo -de Golgi_ en las zonas degenerativas de la médula y cerebro, y en -fin, la exposición y discusión detenidas de las _hipótesis imaginadas -para explicar la génesis y orientación_ de las fibras nerviosas en -el embrión y los _brotes aberrantes_ de las células gangliónicas -sensitivas normales y transplantadas. - -Al texto precede entusiasta y sentida dedicatoria (probablemente -escrita por el sabio y admirable patriota Dr. D. Avelino Gutiérrez, -profesor de la Universidad de Buenos Aires), firmada por 47 -simpáticos compañeros, esparcidos por todo el territorio de la -República Argentina. Excusado es decir que á cada suscriptor fué -oportunamente repartido un ejemplar, impreso en papel especial y -afectuosamente dedicado. - -¡Qué menos podía hacer yo, para pagar tan noble y espiritual -agasajo, que ofrecer á mis compatriotas de allende el mar una obra -original, seriamente meditada y cuidadosamente ilustrada y escrita!... - -El segundo libro (por tal lo tengo aunque se publicó en los _Trabajos -del Laboratorio_) enfocó el tema interesante de la _retina y centros -ópticos de los insectos_[282]. En esta obra colaboró mi ayudante -D. Domingo Sánchez, contribuyendo, sobre todo, con numerosas y -admirablemente ejecutadas preparaciones. - - [282] _S. R. Cajal_ y _D. Sánchez_: Contribución al conocimiento - de los centros nerviosos de los insectos. Primera parte: _Retina - y centros ópticos_. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo XIII, - 1915. (Con 85 grabados y 2 láminas cromolitográficas). Véase - también cierta nota publicada años antes: Nota sobre la retina de - la mosca. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo VII, 1909. - - Actualmente redacto extenso trabajo (fruto de mis vacaciones de - 1916 en Santander) acerca de la estructura de la retina y centros - ópticos de los cefalópodos (con más de 50 grabados), destinado - á _Trab. del Lab. de Invest. biol._, fascículos 1 y 2, tomo XV, - 1917. - -Según recordará el lector, mis amores hacia la retina son historia -antigua. El tema me cautivó siempre, porque, en mi sentir, la vida -no alcanzó jamás á forjar máquina de tan sutil artificio y tan -perfectamente adecuada á un fin como el aparato visual. Por raro -caso, además, la naturaleza se ha dignado emplear aquí resortes -físicos accesibles á nuestro entendimiento. Ni debo ocultar que -en el estudio de dicha membrana sentí por primera vez flaquear mi -fe darwinista (hipótesis de la _selección natural_), abrumado y -confundido por el soberano ingenio constructor que campea, no sólo -en la retina y aparato dióptrico de los vertebrados, sino hasta -en el ojo del más ruin de los insectos[283]. Allí, en fin, sentí -más profundamente que en ningún otro tema de estudio, la sensación -escalofriante del insondable misterio de la vida. - - [283] Con los conocidos principios de la _variación lenta_ y - _selección de la modificación útil_, no es posible explicar - satisfactoriamente muchísimas disposiciones, á saber: el paso en - los mamíferos de la _visión panorámica_ á la _visión de campo - común_, con súbita creación del _cordón óptico homolateral_, - á fin de evitar la diplopia; el abandono en los mamíferos - inferiores de las excelencias de la _foseta central_ retiniana de - los reptiles y aves; las singulares coincidencias estructurales - del ojo y retina en animales sin parentesco filogénico (por - ejemplo: cefalópodos y mamíferos); y en general, todas las - bruscas y sorprendentes correlaciones de los centros nerviosos - sobrevenidas á cada nueva adaptación al medio de los órganos - sensoriales y motores. - -Para contribuir siquiera con tenuísimo rayo de luz á iluminar el -tenebroso abismo, y al objeto, además, de completar mi antiguo libro -sobre la _retina de los vertebrados_ con otro estudio de conjunto -relativo á la _retina y ojo de los invertebrados_, emprendí en 1915 -esta difícil investigación, que, con permiso de mis achaques y -decadencias, durará todavía dos ó tres años. - -La complicación de la retina de los insectos es algo estupendo, -desconcertante, sin precedentes en los demás animales. Cuando se -considera la inextricable urdimbre de los ojos compuestos ó en -facetas; cuando se interna uno en el laberinto de neuronas y fibras -integrantes de los tres grandes segmentos retinianos (capa de las -_ommatidias_, retina intermediaria ó _perióptico_, retina interna -ó _epióptico_, etc.); cuando se sorprenden, no un _kiasma_, como -en los vertebrados, sino _tres kiasmas_ sucesivos de significación -enigmática, amén del inagotable caudal de células amacrinas y de -fibras centrífugas; cuando se medita, en fin, acerca del infinito -número y primoroso ajuste de todos estos factores histológicos, -tan sutiles, que los más potentes objetivos consienten apenas -su percepción, queda uno anonadado. ¡Y yo que, engañado por el -malhadado prejuicio de la _seriación progresiva_ de las estructuras -zoológicas de función similar, esperaba encontrarme con un plan -estructural sencillísimo y fácilmente abordable! Sin duda que -zoólogos, anatómicos y psicólogos han calumniado á los insectos. -Comparada con la retina de estos al parecer humildes representantes -de la vida (himenópteros, lepidópteros y neurópteros), la retina del -ave ó del mamífero superior, se nos aparece como algo grosero, basto -y deplorablemente elemental. La comparación del rudo reloj de pared -con exquisita y diminuta saboneta no da exacta idea del contraste. -Porque el _ojo-saboneta_ del insecto superior no consta solamente -de más tenues rodajes, sino que entraña además varios órganos -complicadísimos, sin representación en los vertebrados. - -Con arreglo á los mismos principios está organizado el cerebro ---sobre el cual, dicho sea de pasada, tenemos preparado un trabajo--, -asombro á la par de ingeniosa sutileza y maravillosa adaptación. -Nunca mejor aplicado el conocido adagio latino: _in tenuis labor_. -Penetrando con el microscopio en esas liliputienses y, sin embargo, -frondosísimas selvas neuronales del ganglio cerebroide de la abeja, -se siente la tentación de creer que lo desdeñosamente llamado por los -psicólogos _ciego instinto_ (la _intuición_ de Bergson), es soberana -manifestación del genio. Genio del conocer profundo é instantáneo, -surgido por primera vez en estos pequeños y antiguos seres, para -apagarse después, durante miríadas de siglos, en las groseras -construcciones cerebrales del verme, del pez, del batracio y del -reptil. - -Renuncio al empeño de dar aquí idea del contenido objetivo del -aludido libro. Es preciso leerlo. Declaro confidencialmente para -aquellos naturalistas ó histólogos que no desdeñen el estudio -anatómico de los más humildes seres, que los hechos originales se -cuentan por docenas y que muchos problemas de morfología y conexión -neuronales son satisfactoria y --quiero creerlo-- definitivamente -esclarecidos. Y esto no es sino empezar. En mi programa y en el de -mi ayudante Sánchez late el empeño de no cejar hasta sorprender la -característica anatómica del instinto. ¿Triunfaremos?... - -Vivo contraste con los anteriores libros forma otro publicado en -1912 sobre _La fotografía de los colores_[284]. Harto conoce el -lector mis viejas aficiones al arte de Daguerre. Y ahora confesaré, -en el seno de la intimidad, que, á título de recreos ó descansos -de más severa labor, me entregué de vez en cuando á algunas -modestas investigaciones sobre la teoría y práctica del arte de la -fotografía[285]. - - [284] _Cajal_: La fotografía de los colores. Fundamentos - científicos y reglas prácticas. (Con 55 grabados). Madrid, 1912. - - [285] Citemos, entre otras, _Cajal_: Recreaciones estereoscópica - y binoculares. _La Fotografía._ Madrid, 1901. - - _Idem_: La fotografía cromática de puntos coloreados. _La - Fotografía_, 1914. - - _Idem_: Una modificación al proceder fotocrómico de Lumière á la - fécula. _La Fotografía_, 1916. - - _Idem_: Las placas autocromas Lumière y el problema de las copias - múltiples. _La Fotografía._ Madrid, 1907. - - _Idem_: Anatomía de la placa fotográfica. _Idem_, 1903. - - _Idem_: Estructura de las imágenes fotocrómicas de Lippmann. - _Revista de la Real Academia de Ciencias_, etc. (Con 17 - grabados). Abril 1906. - - Una traducción alemana, con nuevos experimentos y reglas - prácticas, vió la luz en el _Zeitschrift. f. wissenchaftliche - Photographie_. Bd. V, H. 7, 1907. - - _Idem_: Reglas prácticas sobre la fotografía interferencial de - Lippmann. _Ciencia popular._ Barcelona, Noviembre 1916. - - _Idem_: Obtención de estereofotografías (proceder de - Berthier-Ives) con un solo objetivo. _Revista de Física y - Química_, 1910. - - _Idem_: Proceder heliocrómico por decoloración. _Anales de la - Sociedad Española de Física y Química_, tomo IX. - -Dos motivos, docente y patriótico el uno, y sentimental el otro, me -inspiraron la redacción del citado libro fotográfico. - -El primer motivo fué contribuir, con mi modesta iniciativa, á -divulgar entre los aficionados á la heliocromía los principios -físicos fundamentales de esta maravillosa aplicación de la ciencia. -Así lo expresaba en el prólogo que encabeza la obra. «Privarse de -la teoría --decíamos-- es desdeñar la mitad del placer fotocrómico, -que consiste en comprobar experimentalmente la exactitud de los -principios científicos. El devoto de la fotografía del color no debe -ser rutinario practicón, atenido meramente á recetas y formularios, -al modo del carpintero, que, aguijado por la necesidad, abandona la -garlopa por el objetivo. Sólo acierta quien sabe. La interpretación -de los resultados obtenidos y el remedio de los accidentes y -fracasos, encuéntrase exclusivamente en la clara comprensión del -mecanismo fisico-químico de cada operación fotográfica.» Á la -verdad, mi sentimiento patriótico irritábase sobremanera al oir cómo -desbarraban muchos aficionados de cierta cultura (abogados, médicos é -ingenieros, etc.), en cuanto discurrían sobre las probables causas de -un tono falso en las _autocromas_, ó sobre los hechos físicos en que -se fundan los diversos métodos tricrómicos. Bajo este aspecto de la -difusión en nuestro país de los principios rectores de los procederes -fotocrómicos más usuales, creo sinceramente que mi libro, redactado -en lenguaje llano y sencillo é ilustrado con numerosos esquemas -originales, satisfizo una verdadera necesidad. - -El segundo motivo pertenece al dominio del corazón. Mentarlo renueva -en mí torturantes recuerdos. El mayor de mis hijos, precisamente el -que más se parecía á mí, así en lo intelectual como en lo físico, -contrajo desde muy joven gravísima enfermedad cardíaca. Desahuciado -de los médicos é imposibilitado para seguir carrera, púsele al -frente de una librería, al objeto de entretenerle y de disipar -en lo posible su negra melancolía. Y para estimular iniciativas -editoriales, base quizás de futuros negocios, escribí los primeros -capítulos del libro. Por desgracia, la inexorable predicción médica -se cumplió, y el autor tuvo _á fortiori_ que convertirse en editor. -Mas no hablemos de cosas tristes. ¡Á qué rememorar dolores cuyo -lenitivo sólo está en el olvido!... - - * * * * * - -Para ser completo, debiera todavía mencionar aquí cierto librito, -de sabor literario, aparecido en 1905 con el título de _Cuentos de -vacaciones_, y firmado con el pseudónimo _Dr. Bacteria_. Trátase de -cinco narraciones, á modo de _causeries_ pseudo-filosóficas, donde -con poca novedad y desmañado estilo se plantean y resuelven algunos -problemas de ética social. Conocedor de los defectos de la citada -obrita, no osé ponerla á la venta. Me limité á regalar algunos -ejemplares á los amigos de cuya bondadosa indulgencia estaba bien -seguro. Si dispongo alguna vez del vagar indispensable, quizás -reimprima y ofrezca al público el citado libro, previamente expurgado -de empalagosos lirismos y de no pocas máculas de pensamiento y de -estilo. - -Durante los últimos diez años fuí favorecido con numerosas -distinciones. Callarlas en una autobiografía, pudiera achacarse -á orgullo ó ingratitud; complacerse morosamente en su puntual -enumeración, parecería pueril vanidad. Adopto un término medio -recordando las más importantes. En 1906 fuí designado _Miembro -corresponsal_ de famosa _Academia de Roma (Regia Lynceorum -Academia)_; en 1909, _Fellow_ de la _Real Sociedad de Londres_; -en 1910, _Socio corresponsal_ de la _Real Academia de Ciencias de -Turín_; en 1912, _Socio corresponsal_ de la _Sociedad Italiana -de Neurología_; en 1911, _Doctor honorario_ de Medicina por la -_Universidad de Cristianía_; en 1912, _Miembro extranjero_ de la -_Real Academia de Turín_; en el mismo año, _Miembro honorario_ de -la _Sociedad Real de Ciencias médicas y naturales de Bruselas_, -y _Profesor honorario_ de la _Universidad de Dublín_; en 1913, -_Asociado extranjero_ de la _Academia de Medicina de París_; en -1916, _Miembro corresponsal_ del _Instituto de Francia_, etc., etc. -Añadamos que en 1914 el Gobierno francés me honró otorgándome la -condecoración de la _Legión de honor (Commandeur)_, y que en 1915 -el Emperador alemán me favoreció con la cruz de la _Orden «pour le -mérite»_. En fin, la _Academia española de la Lengua_, necesitada de -un técnico de las voces y expresiones médicas y biológicas, tuvo la -bondad de llamarme á su seno, y años después (1910), el ilustre y -malogrado Canalejas, á la sazón jefe del partido liberal, me nombró -_Senador vitalicio_. - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO XXIII - -EPÍLOGO - - Mi actividad docente y la multiplicación espiritual. -- - Discípulos aventajados. -- La escuela histológica española. -- - Realización parcial de mi ideal patriotico-científico. -- Aptitud - de los españoles para la investigación científica. -- Sentimiento - del deber cumplido. -- Lista de trabajos del autor y de sus - discípulos ó inmediatos continuadores. - - -Tocamos al fin del presente libro. Con la mayor claridad compatible -con la brevedad, dejo expuesto lo fundamental de mi modesta labor y -las condiciones que la motivaron. - -Conforme he avanzado en la narración, mi _autobiografía_ se ha -_despersonalizado_. El trabajo regular y el espíritu de aventuras -son cosas incompatibles. De cada vez más pobre en episodios amenos, -mi vida ha sido gradualmente absorbida en mi obra. La abeja ha sido -olvidada en consideración al panal. - -Incompleta fuera la actividad del científico si se contrajera -exclusivamente á actuar sobre las cosas; opera también sobre las -almas. Ello es un deber si el hombre de laboratorio pertenece al -magisterio universitario. Entonces hay derecho á esperar que buena -parte de su labor sea empleada en forjar discípulos que le sucedan -y le superen. Nadie negará que el cumplimiento de tan capital -función constituye la más noble ejecutoria del investigador y el más -preeminente título á la gratitud de sus compatriotas. - -Conforme dejamos expresado en otro libro[286], importa mucho al -cultivador de la ciencia proceder á su multiplicación espiritual. -De esta suerte la vida del maestro alcanza su plenitud, ya que -entraña en potencia nuevas existencias. «La tarea es sin duda penosa ---decíamos--. La actividad del profesor bifúrcase en las corrientes -paralelas del laboratorio y de la enseñanza. Crecen así sus desvelos, -pero aumentan también sus venturas. Sobre dar pábulo á elevadas -tendencias, gozará los deleites de la paternidad ideal, y sentirá el -noble orgullo de haber cumplido honradamente con su triple misión de -investigador, de maestro y de patriota. Ya no declinará su vida en -melancólica soledad; antes bien, verá su ocaso rodeado de un séquito -de discípulos entusiastas capaces de comprender su obra y de hacerla, -en lo posible, fecunda y perenne.» - - [286] _Cajal_: Reglas y consejos sobre la investigación - biológica, 4.ª edición, 1916. - -Excusado es decir que procuré siempre seguir mis propios consejos. -Aunque al alborear mi carrera hube de confinarme, por imperio del -hábito y de la necesidad, en la categoría de los trabajadores -solitarios, me preocupé siempre, sobre todo después que el Estado -puso en mis manos decoroso y bien provisto laboratorio, de fundar -una escuela genuinamente española de histólogos y biólogos. Y pese -á los lúgubres voceros de nuestra decadencia y á los aguafiestas -para quienes la ciencia, como la aurora boreal, sólo embellece el -cielo de las regiones hiperbóreas, el ideal soñado está en gran -parte conseguido. La ansiada escuela existe y es foco de vivísima -actividad. Sus descubrimientos importantes (excluyo los modestos -míos) han traspasado las fronteras, y sus métodos é invenciones -aplícanse corrientemente en los laboratorios extranjeros. - -No con hueras declamaciones, que pretenden ser patrióticas y resultan -jactancias de ignaro chauvinismo, sino con hechos positivos é -indiscutibles he demostrado la aptitud de la gente hispana para la -investigación científica. La pretendida incapacidad de los españoles -para todo lo que no sea producto de la fantasía ó de la creación -artística, ha quedado reducida á tópico ramplón. Cuando durante la -noche el tenebroso mar aparece tranquilo, basta agitar las aguas -para que nubes de noctílucos apagados enciendan su luz y brillen -como estrellas. De igual modo ocurre en el océano social. Ha sido -suficiente que dos ó tres personas (una de ellas el ilustre Dr. -Simarro) sacudiéramos la modorra de la juventud, para que surgiera -entre nosotros brillante pléyade de eméritos investigadores. Por -afirmar estoy, sin temor á la nota de optimista, que en orden á -ciertos estudios, que exigen ingeniosidad, paciencia y obstinación, -nuestros compatriotas compiten si no superan á los más cachazudos é -infatigables hijos del Norte. Todo consiste en despertar el espíritu -de curiosidad científica, adormecido durante cuatro siglos de -servidumbre mental, y de inocular con el ejemplo el fuego sagrado -de la indagación personal. Vivimos en un país en que el talento -científico se desconoce á sí mismo. Deber del maestro es revelarlo y -orientarlo. - -Los jóvenes laboriosos á quienes aludo son ya legión, sobre todo -si juntamos los pretéritos con los presentes. Entre los antiguos -(algunos fallecidos en plena juventud y otros perdidos por desgracia -para la ciencia patria en el _desierto de la clínica_) citaré á -Cl. Sala, Terrazas, C. Calleja, Olóriz Aguilera, Blanes Viale, J. -Bartual, I. Lavilla, Del Río Lara, Márquez, etc. - -Y, entre los modernos, me es muy grato nombrar á mi hermano, P. Ramón -Cajal, á F. Tello, á N. Achúcarro, á Domingo Sánchez, á Rodríguez -Lafora, á Del Río-Hortega. Este grupo de entusiastas trabajadores -acabaron ya su formación y saben caminar solos y triunfar en el -terreno de la investigación. Muchas de las investigaciones que luego -citaré, son fruto de su exclusiva iniciativa. En vías de formación, -y con promesas de ópimos frutos, figuran Arcaute, Fortún, Sacristán, -Calandre, Sánchez y Sánchez, Ramón Fañanás, Luna, Fernando de Castro -y otros. - -La lista abrumadora de monografías (y sólo incluyo las efectuadas en -mi Laboratorio) de los citados investigadores, registrada al final de -este libro, dará idea de la magnitud é intensidad relativa de la obra -de cada uno. Se verá, además, que, dentro del común fervor hacia la -religión del Laboratorio, cada iniciativa ha corrido por diferente -camino. - -Los arriba nombrados han sido mis discípulos, en el amplio sentido -de la palabra. Todos han vivido algo mi vida y participado de mis -emociones; todos me han oído pensar, con palabra balbuciente, durante -el ensimismamiento de la atención y en los breves paréntesis del -trabajo febril. - -Fuera, sin embargo, pueril vanidad é injusta pretensión atribuirme -por entero la paternidad espiritual de los actuales cultivadores de -la histología española. Varios de ellos, singularmente Achúcarro, -Tello y Rodríguez Lafora, han perfeccionado notablemente en el -extranjero su educación técnica y su formación intelectual. Y de los -Laboratorios alemanes, franceses ó ingleses, han aportado á España, -amén del dominio de los idiomas y de la bibliografía, novísimos -métodos de investigación, y lo que vale más, la costumbre de la -autocrítica y la severa disciplina del trabajo metódico. - -Mi papel principal ha consistido en fomentar el entusiasmo. Fué -siempre mi lema confortar é ilustrar la voluntad con pleno respeto -á las iniciativas individuales. Siempre procuré --y de ello me -felicito-- pesar lo menos posible sobre el cerebro de mis discípulos. -Toda opinión fruto de esfuerzo honrado de pensamiento, sobre todo -si ha surgido de hechos recién descubiertos, infúndeme simpatía -y respeto, aunque contradiga concepciones personales largamente -acariciadas. ¿Cómo había de caer yo en la tentación de imponer mis -teorías, cuando he dado sobrados ejemplos de abandonarlas ante la -menor contrariedad objetiva? - -Profundamente penetrado de estas ideas; deseoso de evitar que mis -continuadores vengan á ser lectores _de un solo libro_ y _oyentes -de un solo maestro_; resuelto, además, á descartar en lo posible -deplorables polarizaciones ideológicas y metodológicas, puse especial -empeño en que mis discípulos gozasen del beneficio de una pensión -en los Laboratorios más prestigiosos del extranjero. Injusto fuera -olvidar que, en esta obra de sano patriotismo y de confortador oreo -doctrinal, ayudáronme solícitos mis dignos compañeros de la _Junta de -pensiones_, de que soy indigno Presidente. - -Y los resultados de semejante táctica han sido excelentes. Á su -vuelta, los pensionados más sobresalientes no sólo han efectuado -conquistas valiosas en los dominios predilectamente explorados por -mí, sino en otros terrenos apenas desflorados en mi Laboratorio, -por ejemplo: en el de la _Neurología patológica_ del hombre, donde -Achúcarro y Lafora han recogido datos de subido valor. Excusado es -advertir que los citados pensionados han desarrollado sus trabajos en -mi propio Laboratorio y que mi _Revista_ se ha visto enriquecida y -honrada con comunicaciones interesantes y variadas. Mención especial -merece Achúcarro, quien, gracias al hallazgo de nuevo y fecundo -método de investigación (proceder del tanino-plata amoniacal) y á sus -envidiables dotes docentes, ha creado á su vez importante escuela -anatomo-patológica. Sus discípulos Fortún, Gayarre, Sacristán, Del -Río-Hortega, Calandre, etc., se han ilustrado ya con muy estimables -descubrimientos histológicos, singularmente Del Río-Hortega, autor -de numerosos trabajos sobre el _centrosoma_, _estructura de la -neuroglia_, _textura de las células epiteliales_, _disposición de -la trama conectiva de los invertebrados_, etc. Estos fervorosos -trabajadores vienen á ser algo así como mis nietos espirituales. -Contémplolos con orgullo de abuelo. La _eclosión_ inesperada de esta -segunda generación intelectual demuestra que la semilla cayó en -buen terreno. Todo asegura que la cosecha de investigadores no se -interrumpirá en adelante. En sus manos está, y ellos lo saben, el -porvenir de la histología española. - - * * * * * - -Debo ahora terminar. Lo exige la impaciencia del lector; lo impone mi -fatiga. - -He procurado que mi vida sea en lo posible, conforme al consejo del -filósofo, poema vivo de acción intensa y de heroísmo callado, en -pro de la cultura de mi país. Pobre es mi obra, pero ha sido todo -lo extensa y original que mis escasos talentos consintieron. Para -juzgarla con algún conocimiento de causa, bastará recordar lo que -era la histología hispana cuando yo empecé tímidamente en 1880 y lo -que representa en la actualidad. Lejos estoy --lo he dicho ya--, de -excluir otras valiosas colaboraciones: séame empero permitido pensar -que mi obstinada labor ha entrado por algo en el actual renacimiento -biológico de mi país. - -Doy por seguro y hasta por conveniente que en el fluir del tiempo, mi -insignificante personalidad será olvidada; con ella naufragarán, sin -duda, muchas de mis ideas. Nada puede substraerse á esta inexorable -ley de la vida y menos los trabajadores humildes. Contra todas las -alegaciones del amor propio, los hechos vinculados inicialmente á -un nombre acabarán por ser anónimos, perdiéndose para siempre en el -_nirvana_ de la Ciencia Universal. Por consiguiente, la monografía, -impregnada todavía del aroma humano, se incorporará, depurada de -sentimentalismos, en la doctrina abstracta del libro de conjunto. Al -sol caliente de la actualidad sucederá --si sucede-- la fría claror -de la historia erudita... - -Mas no tengo el derecho de afligir al lector con reflexiones -melancólicas. No pensemos en cosas tristes. Preocupémonos de la vida, -que es energía, renovación y progreso. Y continuemos trabajando. Sólo -la acción intensa en pro de la verdad justifica el vivir y consuela -del dolor y de la injusticia. Sólo ella posee la rara virtud de -convertir al obscuro parásito social en héroe de leyenda. - -Y cultivemos --repito-- nuestro jardín, cumpliendo en lo posible -con el doble y austero deber de hombres y de patriotas. Para el -biólogo, el ideal supremo consiste en resolver el enigma del propio -_yo_, contribuyendo á esclarecer al mismo tiempo el formidable -misterio que nos rodea. No importa que nuestra labor sea prematura é -incompleta; de pasada, y en tanto alborea el ansiado ideal, el mundo -se dulcificará gradualmente para el hombre. La naturaleza nos es -hostil porque no la conocemos: sus crueldades representan la venganza -contra nuestra indiferencia. Escuchar sus latidos íntimos con el -fervor de apasionada curiosidad, equivale á descifrar sus secretos: -es convertir la iracunda madrastra en tiernísima madre. - -¿En qué más noble y humanitaria empresa cabe emplear la -inteligencia?... - - - - -[Ilustración] - - - - -LISTA DE LOS LIBROS Y FOLLETOS CIENTÍFICOS DEL AUTOR - - -LIBROS - -1. MANUAL DE HISTOLOGÍA NORMAL Y TÉCNICA MICROGRÁFICA. Obra ilustrada -con 203 grabados originales. 1.ª edición, Valencia, 1889; 2.ª -edición, 1893. - -2. MANUAL DE ANATOMÍA PATOLÓGICA GENERAL, seguido de un resumen de -Microscopia aplicada á la Histología y Bacteriología patológicas. -(Con numerosos grabados originales, en negro y color). 1.ª edición, -Barcelona, 1890; 5.ª edición, 1913. - -3. MANUAL DE HISTOLOGÍA NORMAL Y DE TÉCNICA MICROGRÁFICA. Madrid. Con -520 grabados. 6.ª edición, 1914. - -4. LES NOUVELLES IDÉES SUR LA FINE ANATOMIE DES CENTRES NERVEUX. Con -numerosos grabados y un prólogo del Dr. Mathias-Duval. París, 1894. - -5. TEXTURA DEL SISTEMA NERVIOSO DEL HOMBRE Y DE LOS VERTEBRADOS. En -tres volúmenes con más de 300 grabados (1899 á 1904). - -6. STUDIEN ÜBER DIE HIRNRINDE DES MENSCHEN. Leipzig, J. A. Barth, -1906. Con numerosos grabados. - -7. DIE RETINE DER WIRBELTHIERE. Traducción alemana, con muchas -adiciones de mi extensa Monografía publicada en _La Cellule_ y -titulada: _La rétine des vertebrés_, 1892. Versión y prólogo del Dr. -Greeff. Wiesbaden, 1894. - -8. ESTUDIOS SOBRE LA DEGENERACIÓN Y REGENERACIÓN DEL SISTEMA -NERVIOSO. Dos volúmenes con más de 300 grabados. Madrid, 1912-1914. - -9. LA FOTOGRAFÍA DE LOS COLORES. Principios científicos y reglas -prácticas. Madrid, 1912. - -10. REGLAS Y CONSEJOS SOBRE LA INVESTIGACIÓN BIOLÓGICA. 5.ª edición. -Madrid, 1916[287]. - - [287] En preparación (y algunos bastante adelantados) tenemos los - siguientes libros: - - _El ojo y la retina de los invertebrados._ - - _Ensayos de Psicología histológica._ - - _Incongruencias de la vida y del espíritu._ - - _La verdad y el error en la doctrina de la evolución._ - - _Pensamientos._ - - -MONOGRAFÍAS CIENTÍFICAS - -11. INVESTIGACIONES EXPERIMENTALES SOBRE LA GÉNESIS INFLAMATORIA. -Zaragoza. Con dos láminas fotografiadas, 1880. - -12. OBSERVACIONES MICROSCÓPICAS SOBRE LAS TERMINACIONES NERVIOSAS EN -LOS MÚSCULOS VOLUNTARIOS DE LA RANA. Zaragoza, 1881. Con dos láminas -litografiadas. - -13. ESTUDIOS SOBRE EL MICROBIO VÍRGULA DEL CÓLERA. Zaragoza. -Septiembre de 1885. Con 8 grabados. - -14. CONTRIBUCIÓN AL ESTUDIO DE LAS FORMAS INVOLUTIVAS Y MONSTRUOSAS -DEL COMA-BACILO DE KOCH. _La Crónica Médica._ Valencia, 20 de -Diciembre de 1885. Con un grabado. - -15. CONTRIBUTION À L’ÉTUDE DES CELLULES ANASTOMOSÉES DES ÉPITHÉLIUMS -PAVIMENTEUX STRATIFIÉS. _Internationale Monatsschrift f. Anat. u. -Histol._ Bd. III. Heft 7. Con una plancha litográfica. - -16. TEJIDO ÓSEO Y COLORACIÓN DE LOS CORTES DE HUESO. _Boletín Médico -Valenciano._ Enero de 1887. - -17. _Notas de laboratorio_: I. TEXTURA DE LA FIBRA MUSCULAR DE LOS -MAMÍFEROS. _Boletín Médico Valenciano._ Junio de 1887. - -18. II. FIBRA MUSCULAR DEL ALA DE LOS INSECTOS. _Boletín Médico -Valenciano._ Junio de 1887. - -19. III. MÚSCULOS DE LAS PATAS DE LOS INSECTOS. _Boletín Médico -Valenciano._ Agosto 1887. - -20. SOBRE LOS CONDUCTOS PLASMÁTICOS DEL CARTÍLAGO HIALINO. _Crónica -Médica de Valencia_, 20 de Abril de 1887. - -21. OBSERVATIONS SUR LA TEXTURE DES FIBRES MUSCULAIRES DES PATTES -ET DES AILES DES INSECTES. _Internationale Monatsschrift f. Anat. -u. Physiol._ Bd. V. Heft 6 u. 7. Con 4 planchas litografiadas que -contienen 77 figuras originales. - -22. ESTRUCTURA DE LOS CENTROS NERVIOSOS DE LAS AVES. Con dos láminas -litográficas. _Revista trimestral de Histología normal y patológica._ -Barcelona, 1.º de Mayo de 1888. - -23. MORFOLOGÍA Y CONEXIONES DE LOS ELEMENTOS DE LA RETINA DE LAS -AVES. _Revista trimestral de Histología normal y patológica_, núm. -1.º, Mayo de 1888. Con dos láminas litográficas. - -24. TERMINACIONES NERVIOSAS EN LOS HUSOS MUSCULARES DE LA RANA. -_Revista trimestral de Histología normal y patológica._ Mayo de 1888. - -25. TEXTURA DE LA FIBRA MUSCULAR DEL CORAZÓN. _Revista trimestral de -Histología normal y patológica_, 1.º de Mayo de 1888. Con una lámina -litografiada. - -26. SOBRE LAS FIBRAS NERVIOSAS DE LA CAPA MOLECULAR DEL CEREBELO. -_Revista trimestral de Histología normal y patológica_, 1.º de Agosto -de 1888, Barcelona. Con una lámina litográfica. - -27. ESTRUCTURA DE LA RETINA DE LAS AVES (continuación del trabajo -publicado en el núm. 1.º de la _Revista trimestral de Histología -normal y patológica_), Agosto, 1888. Con una lámina litografiada. - -28. NOTA SOBRE LA ESTRUCTURA DE LOS TUBOS NERVIOSOS DEL ÓRGANO -CEREBRAL ELÉCTRICO DEL TORPEDO. _Revista trimestral de Histología -normal y patológica_, Agosto, 1888. - -29. ESTRUCTURA DEL CEREBELO. _Gaceta Médica Catalana_, 15 de Agosto -de 1888. - -30. COLORACIÓN POR EL MÉTODO DE GOLGI DE LOS CENTROS NERVIOSOS DE LOS -EMBRIONES DE POLLO. _Gaceta Médica Catalana_, 1.º de Enero de 1889. - -31. NOTA PREVENTIVA SOBRE LA ESTRUCTURA DE LA MÉDULA EMBRIONARIA. -_Gaceta Médica Catalana_, 15 de Marzo de 1889. - -32. NOTA PREVENTIVA SOBRE LA ESTRUCTURA DE LA MÉDULA EMBRIONARIA. -_Gaceta Médica Catalana_, 31 Marzo 1889. - -33. DOLORES DEL PARTO CONSIDERABLEMENTE ATENUADOS POR LA SUGESTIÓN -HIPNÓTICA. _Gaceta Médica Catalana_, 31 Agosto 1889. - -34. ESTRUCTURA DEL LÓBULO ÓPTICO DE LAS AVES Y ORIGEN DE LOS NERVIOS -ÓPTICOS. _Revista trimestral de Histología normal y patológica_, 1.º -Marzo 1889 (núms. 3 y 4), Barcelona. Con dos litografías. - -35. CONTRIBUCIÓN AL ESTUDIO DE LA ESTRUCTURA DE LA MÉDULA ESPINAL. -_Revista trimestral de Histología normal y patológica_, Marzo 1889. -Con 4 cincografías y dos láminas litografiadas. - -36. SOBRE LAS FIBRAS NERVIOSAS DE LA CAPA GRANULOSA DEL CEREBELO. -_Revista trimestral de Histología normal y patológica_, Marzo 1889. -Con una lámina litografiada. - -37. CONSERVACIÓN DE LAS PREPARACIONES DE MICROBIOS POR DESECACIÓN. -_Revista trimestral de Histología normal y patológica_, Marzo 1889. - -38. SUR L’ORIGINE ET LA DIRECTION DES PROLONGATIONS NERVEUSES DE LA -COUCHE MOLÉCULAIRE DU CERVELET. _Intern. Monatsschrift f. Anat. u. -Phys._, 1889. Bd. VI, Heft 4 u. 5. Con 2 planchas litografiadas que -contienen muchas figuras. - -39. SUR LA MORPHOLOGIE ET LES CONEXIONS DES ÉLÉMENTS DE LA RÉTINE DES -OISEAUX. _Anatomischer Anzeiger_, núm. 4, 1889. Con 4 figuras. - -40. NUEVAS APLICACIONES DEL MÉTODO DE COLORACIÓN DE GOLGI. _Gaceta -Médica Catalana_, 1889. Con 4 grabados. - -41. CONEXIÓN GENERAL DE LOS ELEMENTOS NERVIOSOS. _La Medicina -Práctica._ Madrid, 2 de Octubre de 1889. - -42. SUR L’ORIGINE ET LES RAMIFICATIONS DES FIBRES NERVEUSES DE LA -MOELLE EMBRYONAIRE. _Anatomischer Anzeiger_, núm. 5, 1890. Con 8 -figuras. - -43. SOBRE CIERTOS ELEMENTOS BIPOLARES DEL CEREBELO Y ALGUNOS DETALLES -MÁS SOBRE EL CRECIMIENTO Y EVOLUCIÓN DE LAS FIBRAS CEREBELOSAS. -_Gaceta Sanitaria de Barcelona_, 10 de Febrero de 1890. Con 6 -grabados. - -44. SUR LES FIBRES NERVEUSES DE LA COUCHE GRANULEUSE DU CERVELET -ET SUR L’ÉVOLUTION DES ÉLÉMENTS CÉRÉBELLEUX. _Internationale -Monatsschrift für Anat. u. Physiol._ Bd. VII, H. I, 1890. Con 2 -litografías. - -45. NUEVAS OBSERVACIONES SOBRE LA ESTRUCTURA DE LA MÉDULA ESPINAL DE -LOS MAMÍFEROS. Barcelona, 1.º de Abril de 1890. Con 7 grabados. - -46. SOBRE LA TERMINACIÓN DE LOS NERVIOS Y TRÁQUEAS EN LOS MÚSCULOS -DE LAS ALAS DE LOS INSECTOS. Barcelona, 1.º de Abril de 1890. Con 2 -grabados. - -47. SOBRE LAS CÉLULAS GIGANTES DE LA LEPRA Y SUS RELACIONES CON LAS -COLONIAS DEL BACILO LEPROSO. _Gaceta Sanitaria de Barcelona_, 10 de -Julio de 1890, núm. 11. Con 3 grabados. - -48. SOBRE LA APARICIÓN DE LAS EXPANSIONES CELULARES EN LA MÉDULA -EMBRIONARIA. _Gaceta Sanitaria de Barcelona_, 10 de Agosto de 1890. - -49. SOBRE LAS TERMINACIONES NERVIOSAS DEL CORAZÓN DE LOS BATRACIOS Y -REPTILES. _Gaceta Sanitaria de Barcelona_, Agosto 1890. - -50. SOBRE LAS FINAS REDES TERMINALES DE LAS TRÁQUEAS EN LOS MÚSCULOS -DE LAS PATAS Y ALAS DE LOS INSECTOS. _Gaceta Sanitaria de Barcelona_, -10 de Octubre de 1890. Con 4 figuras. - -51. REPONSE À MR. GOLGI À PROPOS DES FIBRILLES COLLATÉRALES DE LA -MOËLLE ÉPINIÈRE ET DE LA STRUCTURE GÉNÉRALE DE LA SUBSTANCE GRISE. -_Anatomischer Anzeiger_, núm. 20, 1890. - -52. À QUELLE ÉPOQUE APPARAISSENT LES EXPANSIONS DES CELLULES -NERVEUSES DE LA MOËLLE ÉPINIÈRE DU POULET? _Anatomischer Anzeiger_, -núms. 21 y 22, 1890. - -53. SOBRE LA EXISTENCIA DE CÉLULAS NERVIOSAS ESPECIALES EN LA PRIMERA -CAPA DE LAS CIRCUNVOLUCIONES CEREBRALES. _Gaceta Médica Catalana_, 15 -de Diciembre de 1890. - -54. À PROPOS DE CERTAINS ÉLÉMENTS BIPOLAIRES DU CERVELET AVEC -QUELQUES DETAILS NOUVEAUX SUR L’ÉVOLUTION DES FIBRES CÉRÉBELLEUSES. -_Internationale Monatsschrift für Anatomie und Physiologie_, Bd. VII. -H. 11, 1890. Con 6 figuras. - -55. ORIGEN Y TERMINACIÓN DE LAS FIBRAS NERVIOSAS OLFATORIAS. -Barcelona, 11 de Octubre de 1890. Con 6 grabados. - -56. TEXTURA DE LAS CIRCUNVOLUCIONES CEREBRALES DE LOS MAMÍFEROS -INFERIORES. Barcelona, Octubre de 1890. Con 2 grabados. - -57. SOBRE LA EXISTENCIA DE TERMINACIONES NERVIOSAS PERICELULARES -EN LOS GANGLIOS NERVIOSOS RAQUIDIANOS. _Pequeñas comunicaciones -anatómicas._ Barcelona, 20 de Diciembre de 1890. Con 2 grabados. - -58. SOBRE LA EXISTENCIA DE COLATERALES Y BIFURCACIONES EN LAS FIBRAS -DE LA SUBSTANCIA BLANCA DE LA CORTEZA DEL CEREBRO. Barcelona, -Diciembre de 1890. - -59. COLORATION PAR LA MÉTHODE DE GOLGI DES TERMINAISONS DES TRACHÉES -ET DES NERFS DANS LES MUSCLES DES AILES DES INSECTES. _Zeitschrift f. -Wissenschaftliche Mikroskopie_, etc. Bd. VII, 1890. Con una lámina -litográfica y 3 grabados. - -60. SOBRE LA EXISTENCIA DE BIFURCACIONES Y COLATERALES EN LOS NERVIOS -SENSITIVOS CRANEALES Y SUBSTANCIA BLANCA DEL CEREBRO. _Gaceta -Sanitaria de Barcelona_, 10 de Abril de 1891. - -61. TERMINACIONES NERVIOSAS EN EL CORAZÓN DE LOS MAMÍFEROS. _Gaceta -Sanitaria de Barcelona_, 10 de Abril de 1891. - -62. SIGNIFICACIÓN FISIOLÓGICA DE LAS EXPANSIONES PROTOPLÁSMICAS Y -NERVIOSAS DE LAS CÉLULAS DE LA SUBSTANCIA GRIS. Memoria leída en el -Congreso Médico de Valencia. Sesión de 24 de Junio de 1891. Con 5 -grabados. - -63. SUR LA FINE STRUCTURE DU LOBE OPTIQUE DES OISEAUX ET SUR -L’ORIGINE RÉELLE DES NERFS OPTIQUES. _Internationale Monatsschrift -für Anatomie und Physiologie_, tomo VIII, fasc. 9, 1891. Con 2 -láminas litografiadas. - -64. PEQUEÑAS CONTRIBUCIONES AL CONOCIMIENTO DEL SISTEMA NERVIOSO. -(Varias investigaciones sobre el gran simpático, retina, médula -espinal y corteza cerebral), 20 de Agosto de 1891. Con 12 grabados. - -65. NOTAS PREVENTIVAS SOBRE LA RETINA Y GRAN SIMPÁTICO DE LOS -MAMÍFEROS. _Gaceta Sanitaria de Barcelona_, 10 de Diciembre de 1891. -Con 7 grabados. - -66. TERMINACIÓN DE LOS NERVIOS Y TUBOS GLANDULARES DEL PÁNCREAS DE -LOS VERTEBRADOS. (En unión de Cl. Sala). 28 de Diciembre de 1891, -Barcelona. Con 5 grabados. - -67. SUR LA STRUCTURE DE L’ÉCORCE CÉRÉBRALE DE QUELQUES MAMMIFÈRES. -_La Cellule_, tomo VII, 1er fascicule, 1891. Con tres grandes láminas -litografiadas. - -68. NOTA SOBRE EL PLEXO DE AUERBACH DE LA RANA. Barcelona, 13 de -Febrero de 1892. Con 2 grabados. - -69. OBSERVACIONES ANATÓMICAS SOBRE LA CORTEZA CEREBRAL Y ASTA DE -AMMON. _Actas de la Sociedad Española de Historia Natural._ Segunda -serie, tomo I. Sesión de Diciembre de 1892. - -70. LA RETINA DE LOS TELEÓSTEOS Y ALGUNAS OBSERVACIONES SOBRE LA -DE LOS VERTEBRADOS SUPERIORES. _Trabajo leído ante la Sociedad de -Historia Natural_ en 1.º de Junio de 1892. Con 5 cincografías. - -71. LA RÉTINE DES VERTÉBRÉS. _La Cellule_, tomo IX, 1.º fasc. Con -7 grandes láminas litografiadas, que comprenden más de 60 figuras, -1892. - -72. ESTRUCTURA DEL ASTA DE AMMON Y FASCIA DENTATA. _Anales de la -Sociedad Española de Historia Natural_, tomo XXII, 1898. Con 22 -grabados. - -73. ESTRUCTURA DE LA CORTEZA OCCIPITAL DE LOS PEQUEÑOS MAMÍFEROS. -_Anales de la Sociedad de Historia Natural_, tomo II, 1893. Con 4 -grabados. - -74. ADENOMA PRIMITIVO DEL HÍGADO. _Revista de Ciencias médicas de -Barcelona_, 10 de Mayo de 1898. Con 2 figuras. - -75. BEITRÄGE ZUR FEINEREN ANATOMIE DES GROSSEN HIRNS. Traducción -alemana, dirigida por Kölliker, de nuestra extensa Memoria ya citada -sobre el asta de Ammon y _fascia dentata_. - -76. LOS GANGLIOS Y PLEXOS NERVIOSOS DEL INTESTINO DE LOS MAMÍFEROS -Y PEQUEÑAS ADICIONES Á NUESTROS TRABAJOS SOBRE LA MÉDULA Y GRAN -SIMPÁTICO GENERAL, 23 de Noviembre de 1893, Madrid. Con 13 grabados. - -77. SUR LES GANGLIONS NERVEUX DE L’INTESTIN. _Compt. rend. de la Soc. -de Biol._, 30 de Diciembre de 1893. - -78. PEQUEÑAS ADICIONES Á NUESTROS TRABAJOS SOBRE LA MÉDULA Y GRAN -SIMPÁTICO GENERAL. Noviembre de 1893, Madrid. - -79. LA FINE STRUCTURE DES CENTRES NERVEUX. _The Croonian lecture._ -Conferencia pronunciada ante la Sociedad Real de Londres el 8 de -Marzo de 1894, y publicada en los _Proceedings of the Royal Society_, -vol. LV, 1894. - -80. NOTAS PREVENTIVAS SOBRE LA ESTRUCTURA DEL ENCÉFALO DE LOS -TELEÓSTEOS. _Anales de la Sociedad Española de Historia Natural_, -tomo XXIII, 1894. - -81. ALGUNAS CONTRIBUCIONES AL CONOCIMIENTO DE LOS GANGLIOS DEL -ENCÉFALO. _Anales de la Sociedad Española de Historia Natural_, tomo -XXIII, 1894. Con 12 grabados. - -82. LE PONT DE VAROLE. _Bibliographie anatomique_, núm. 6, 1894. - -83. ESTRUCTURA DEL GANGLIO DE LA HABÉNULA DE LOS MAMÍFEROS. Trabajo -leído en la Sociedad Española de Historia Natural. Sesión del 4 -de Julio de 1894. Con 4 grabados. Publicado en los _Anales de la -Sociedad Española de Historia Natural_, tomo XXIII, 1894. - -84. CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE LA MORFOLOGÍA DE LA CÉLULA -NERVIOSA. Texto de la Conferencia enviada al Congreso médico -internacional de Roma de 1894. Publicado en _La Veterinaria -Española_, números del 5 y 20 de Junio de 1894. - -85. GANGLIONS CÉRÉBELLEUX. _Bibliographie anatomique_, núm. 1, Enero -de 1895. - -86. CORPS STRIÉ. _Bibliographie anatomique_, núm. 2, 1895. Con 2 -grabados. - -87. ALGUNAS CONJETURAS SOBRE EL MECANISMO ANATÓMICO DE LA ASOCIACIÓN, -IDEACIÓN Y ATENCIÓN. _Revista de Medicina y Cirugía prácticas._ -Madrid, 1895. - -88. L’ANATOMIE FINE DE LA MOELLE ÉPINIÈRE. _Atlas der -pathologischen Histologie des Nervensystems._ Con 8 grandes láminas -cromolitográficas. Berlín, 1895. - -89. APUNTES PARA EL ESTUDIO DEL BULBO RAQUÍDEO, CEREBELO Y ORIGEN DE -LOS NERVIOS ENCEFÁLICOS. _Anales de la Sociedad Española de Historia -Natural_, 1895. Con 31 grabados. - -90. BEITRAG ZUR STUDIUM DER MEDULLA OBLONGATA, DES KLEINHIRNS UND DES -URSPRUNGS DES GEHIRNNERVEN. _Traducción alemana, con un prólogo del -Dr. Mendel, de nuestro anterior trabajo sobre el bulbo_, Leipzig. -Librería de Ambrosius Bart, 1896. - -91. NOUVELLES CONTRIBUTIONS À L’ÉTUDE HISTOLOGIQUE DE LA RÉTINE ET -À LA QUESTION DES ANASTOMOSES DES PROLONGEMENTS PROTOPLASMIQUES. -_Journal de l’Anatomie et de la Physiologie_, 13 de Novembre de -1896. Avec 4 planches litographiques. - -92. LAS DEFENSAS ORGÁNICAS EN EL EPITELIOMA Y CARCINOMA. _Boletín -oficial del Colegio de Médicos de Madrid_, 1896. - -93. LAS COLATERALES Y BIFURCACIONES DE LAS RAÍCES POSTERIORES DE -LA MÉDULA ESPINAL DEMOSTRADAS POR EL AZUL DE METILENO. _Revista de -Clínica, de Terapéutica y Farmacia_, 10 Octubre 1896, tomo X. Con una -figura. - -94. MÉTODOS DE COLORACIÓN DE LAS NEOPLASIAS. _Revista de Ciencias -Médicas de Barcelona_, 10 Marzo 1896. - -95. ESTRUCTURA DEL PROTOPLASMA NERVIOSO. _Revista trimestral -micrográfica_, núm. 1, Marzo 1896. Con 6 figuras. (Sociedad Española -de Historia Natural, 8 de Enero de 1896). - -96. LA FAGOCITOSIS DE LAS PLAQUETAS. _Revista trimestral -micrográfica_, núm. 4, 1 Marzo de 1896. Con 2 figuras. - -97. SOBRE LAS RELACIONES DE LAS CÉLULAS NERVIOSAS CON LAS -NEURÓGLICAS. _Revista trimestral micrográfica_, núm. 1, Marzo de -1896. Con 3 figuras. - -98. ESTUDIOS HISTOLÓGICOS SOBRE LOS TUMORES EPITELIALES. _Revista -trimestral micrográfica_, núm. 2, Junio de 1896. Con 3 figuras. - -99. LAS ESPINAS COLATERALES DE LAS CÉLULAS DEL CEREBRO TEÑIDAS CON EL -AZUL DE METILENO. _Revista trimestral micrográfica_, núm. 2, Junio de -1896. Con 3 grabados. - -100. EL AZUL DE METILENO EN LOS CENTROS NERVIOSOS. _Revista -trimestral micrográfica_, núms. 3 y 4, 1896. Con 4 láminas -litografiadas y 15 grabados intercalados en el texto. - -101. LEYES DE LA MORFOLOGÍA Y DINAMISMO DE LAS CÉLULAS NERVIOSAS. -_Revista trimestral micrográfica_, núm. 1, Marzo de 1897. Con 14 -grabados. - -102. ALGO SOBRE LA SIGNIFICACIÓN FISIOLÓGICA DE LA NEUROGLIA. -_Revista trimestral micrográfica_, núm. 1.º, Marzo de 1897. Con 9 -figuras. - -103. NUEVA CONTRIBUCIÓN AL ESTUDIO DEL BULBO RAQUÍDEO. _Revista -trimestral micrográfica_, núm. 2, 1897. Con 12 grabados. - -104. LAS CÉLULAS DE CILINDRO-EJE CORTO DE LA CAPA MOLECULAR DEL -CEREBRO. _Revista trimestral micrográfica_, Junio de 1897. Con 7 -figuras. - -105. LOS GANGLIOS SENSITIVOS CRANEALES DE LOS MAMÍFEROS (en unión de -D. Federico Olóriz Ortega). _Revista trimestral micrográfica._ Con 9 -figuras. - -106. TERMINACIONES NERVIOSAS EN LOS HUSOS MUSCULARES DE LA RANA. -_Revista trimestral micrográfica_, Diciembre 1897. Con un grabado. - -107. ESTRUCTURA DEL QUIASMA ÓPTICO Y TEORÍA GENERAL DE LOS -ENTRECRUZAMIENTOS NERVIOSOS. _Revista trimestral micrográfica_, núm. -1.º, Marzo 1898. Con 13 grabados. - -108. ALGUNOS DETALLES MÁS SOBRE LA ANATOMÍA DEL PUENTE DE VAROLIO Y -CONSIDERACIONES ACERCA DE LA DOBLE VÍA MOTRIZ. _Revista trimestral -micrográfica_, núm. 2, Junio 1898. Con una figura. - -109. ESTRUCTURA FINA DEL CONO TERMINAL DE LA MÉDULA ESPINAL. _Revista -trimestral micrográfica_, Septiembre 1898. Con 3 grabados. - -110. LA RED SUPERFICIAL DE LAS CÉLULAS NERVIOSAS CENTRALES. _Revista -trimestral micrográfica._ Con un grabado. - -111. APUNTES PARA EL ESTUDIO EXPERIMENTAL DE LA CORTEZA VISUAL DEL -CEREBRO HUMANO. _Revista Ibero-Americana de Ciencias Médicas_, núm. -1.º, Marzo 1899. Con 7 grabados. - -112. ESTUDIOS SOBRE LA CORTEZA CEREBRAL HUMANA.--I. REGIÓN VISUAL. -_Revista trimestral micrográfica_, núm. 1.º, 1899. Con 23 grabados. - -113. ESTUDIOS SOBRE LA CORTEZA CEREBRAL HUMANA.--II. ZONA MOTRIZ DEL -HOMBRE Y MAMÍFEROS SUPERIORES. _Revista trimestral micrográfica_, -tomo IV, 1899. Con 31 figuras. - -114. COMPARATIVE STUDY OF THE SENSORY AREAS OF THE HUMAN CORTEX. Con -31 figuras y el retrato del autor. Worcester. Mass. (Estados Unidos), -1899. - -115. ESTUDIOS SOBRE LA CORTEZA CEREBRAL HUMANA.--III. CORTEZA MOTRIZ. -_Revista trimestral micrográfica_, tomo V, núm. 1.º, Marzo de 1900. - -116. ESTRUCTURA DE LA CORTEZA ACÚSTICA Y CIRCUNVOLUCIONES DE LA -ÍNSULA. _Revista trimestral micrográfica_, tomo V, números 2, 3 y 4, -Diciembre de 1900. Con 12 figuras. - -117. DISPOSICIÓN TERMINAL DE LAS FIBRAS DEL NERVIO COCLEAR. _Revista -trimestral micrográfica_, tomo V, núms. 2, 3 y 4. Con 2 figuras, 1900. - -118. ORÍGENES Y TERMINACIONES DE LOS NERVIOS OLFATIVOS, ETC., -(en unión de P. Ramón). Memoria galardonada con el premio -Martínez-Molina, 1901. Madrid. - -119. CONTRIBUCIÓN AL ESTUDIO DE LA VÍA SENSITIVA CENTRAL Y DE LA -ESTRUCTURA DEL TÁLAMO ÓPTICO. Con 4 grabados. _Revista trimestral -micrográfica_, tomo V. - -120. PEQUEÑAS COMUNICACIONES TÉCNICAS. _Revista trimestral -micrográfica_, tomo V, fascículo 3.º, 1900. - -121. ESTRUCTURA DE LA CORTEZA OLFATIVA DEL HOMBRE Y MAMÍFEROS. Con 72 -grabados. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo I, 1901. - -122. TEXTURA DEL LÓBULO OLFATIVO ACCESORIO. Con 5 figuras. _Trab. del -Lab. de invest. biol._, tomo I, 1901. - -123. SIGNIFICACIÓN PROBABLE DE LAS CÉLULAS DE AXON CORTO. _Trab. del -Lab. de invest. biol._, tomo I. Con 3 esquemas, 1901. - -124. ESTRUCTURA DEL SEPTUM LUCIDUM. _Trab. del Lab. de invest. -biol._, tomo I. Con 19 grabados, 1902. - -125. SOBRE UN GANGLIO ESPECIAL DE LA CORTEZA ESFENO-OCCIPITAL. _Trab. -del Lab. de invest. biol._, tomo I. Con 12 grabados. 1902. - -126. RECREACIONES ESTEREOSCÓPICAS Y BINOCULARES. _La Fotografía._ Año -1901. Con 5 grabados. - -127. ESTRUCTURA DEL TUBÉRCULO CUADRIGÉMINO POSTERIOR, CUERPO -GENICULADO INTERNO Y VÍAS ACÚSTICAS CENTRALES. _Trab. del Lab. de -invest. biol._, tomo I. Con 6 grabados, 1912. - -128. DIE ENDIGUNG DES AUSSEREN LEMNISCUS, ETC. _Ehrennummer des -Deutsch. med. Woch. zum 70 Geburtstags Leyden’s._ April, 1902. - -129. SOBRE UN FOCO GRIS ESPECIAL RELACIONADO CON LA CINTA ÓPTICA. -_Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo II. Con 2 grabados, 1903. - -130. ANATOMÍA DE LAS PLACAS FOTOGRÁFICAS. _La Fotografía_, número 17, -Febrero de 1903. Con 3 grabados. - -131. LAS FIBRAS NERVIOSAS DE ORIGEN CEREBRAL DEL TUBÉRCULO -CUADRIGÉMINO ANTERIOR Y TÁLAMO ÓPTICO. _Trab. del Lab. de invest. -biol._, tomo II. Con 10 grabados, 1903. - -132. LA DOBLE VÍA DESCENDENTE NACIDA DEL PEDÚNCULO CEREBELOSO -SUPERIOR. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo II. Con 4 grabados, -1903. - -133. ESTUDIOS TALÁMICOS. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo II. -Con 20 grabados, 1903. - -134. PLAN DE ESTRUCTURA DEL TÁLAMO ÓPTICO. Conferencia dada en la -Facultad de Medicina de Madrid el 28 de Abril de 1903, con ocasión -del _Congreso médico internacional_. Madrid, 1903. Con 5 esquemas, -copias de las tablas murales dibujadas al efecto. - -135. MÉTODO PARA COLOREAR LA MIELINA EN LAS PREPARACIONES DEL MÉTODO -DE MARCHI. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo II, 1903. - -136. UN CONSEJO ÚTIL PARA EVITAR LOS INCONVENIENTES DE LA FRIABILIDAD -Y ARROLLAMIENTO DE LOS CORTES EN LOS PREPARADOS DE GOLGI Y MARCHI. -_Trab. de Lab. de invest. biol._, tomo II, 1903. - -137. CONSIDERACIONES CRÍTICAS SOBRE LA TEORÍA DE BETHE ACERCA DE LA -ESTRUCTURA Y CONEXIONES DE LAS CÉLULAS NERVIOSAS. _Trab. del Lab. de -invest. biol._, tomo II. Con 8 figuras, 1903. - -138. SOBRE UN SENCILLO MÉTODO DE IMPREGNACIÓN DE LAS FIBRILLAS -INTERIORES DEL PROTOPLASMA NERVIOSO. _Archivos latinos de Medicina y -Biología_, núm. 1, 20 de Octubre de 1903. - -139. SOBRE LA EXISTENCIA DE UN APARATO TUBULIFORME EN EL PROTOPLASMA -DE LAS CÉLULAS NERVIOSAS Y EPITELIALES DE LA LOMBRIZ DE TIERRA. -_Boletín de la Sociedad Española de Historia Natural._ Sesión de -Diciembre de 1903. - -140. ALGUNAS ADICIONES Á NUESTRO ARTÍCULO ANTERIOR SOBRE LA -ESTRUCTURA DEL PROTOPLASMA NERVIOSO. _Revista escolar de Medicina, -etc._, 15 Diciembre de 1903. - -141. UN SENCILLO MÉTODO DE COLORACIÓN SELECTIVA DEL RETÍCULO -PROTOPLÁSMICO Y SUS EFECTOS EN LOS DIVERSOS ÓRGANOS NERVIOSOS. _Trab. -del Lab. de invest. biol._, tomo II. Con 38 figuras, 1903. - -142. SOBRE UN NUEVO FOCO SUBTALÁMICO, AL PARECER DE NATURALEZA -CENTRÍFUGA. _Nota presentada al Congreso Médico Internacional de -Madrid_, 1903. Actas. - -143. SOBRE LA ESTRUCTURA DEL PROTOPLASMA NERVIOSO. _Revista escolar -de Medicina, etc._, 1.º Noviembre de 1903. - -144. ALGUNOS MÉTODOS DE COLORACIÓN DE LOS CILINDROS-EJES, -NEUROFIBRILLAS Y NIDOS NERVIOSOS. _Trab. del Lab. de invest. biol._, -tomo III, fascículos 1 y 2, Marzo de 1904. - -145. UEBER EINIGE METHODEN DER SILBERIMPRÄGNIRUNG ZUR UNTERSUCHUNG -DER NEUROFIBRILLEN, DER ACHSENCYLINDER UND DER ENDVERZWEIGUNGEN. -_Zeitsch. f. wissensch. Mikroskopie u. mikrosk. Technik._ Bd. XX, -1903. - -146. VARIACIONES MORFOLÓGICAS NORMALES Y PATOLÓGICAS DEL RETÍCULO -NEUROFIBRILLAR. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo III, -cuadernos 1 y 2. Con 4 grabados, 1904. - -147. EL APARATO TUBULIFORME DEL EPITELIO INTESTINAL DE LOS MAMÍFEROS. -_Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo III, cuadernos 1 y 2. Con 2 -grabados, 1904. - -148. ASOCIACIÓN DEL MÉTODO DEL NITRATO DE PLATA AL EMBRIONARIO PARA -EL ESTUDIO DE LOS FOCOS MOTORES Y SENSITIVOS. _Trab. del Lab. de -invest. biol._, tomo III, fascículos 2 y 3, Junio y Septiembre. Con -12 grabados, 1904. - -149. INTERPRETACIONES CONJETURALES SOBRE ALGUNOS PUNTOS DE FISIOLOGÍA -NEUROLÓGICA. _Introducción al libro sobre la Médula espinal_, del Dr. -Peláez, 1897. - -150. CONTRIBUCIÓN AL ESTUDIO DE LA ESTRUCTURA DE LAS PLACAS MOTRICES. -_Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo III, cuadernos 2 y 3. Con 3 -grabados, 1904. - -151. EL RETÍCULO NEUROFIBRILLAR EN LA RETINA. Con un grabado y una -lámina litografiada. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo III, -fascículo 4, 1904. - -152. DAS NEUROFIBRILLENNETZ DER RETINA. _Intern. Monatssch. f. Anat. -u. Physiol._ Bd. 21, H. 418, 1905. - -153. LAS LESIONES DEL RETÍCULO DE LAS CÉLULAS NERVIOSAS EN LA RABIA. -(Trabajo hecho en colaboración de D. Dalmacio García Izcara). _Trab. -del Lab. de invest. biol._, cuaderno 4. Con 28 grabados, 1904. - -154. NEUROGLIA Y NEUROFIBRILLAS DEL LUMBRICUS. _Trab. del Lab. de -invest. biol._, tomo III, cuaderno 4. Con 4 grabados, 1904. - -155. LA FOTOGRAFÍA CROMÁTICA DE PUNTOS COLOREADOS. _La Fotografía_, -1904. - -156. VARIACIONES MORFOLÓGICAS DEL RETÍCULO NERVIOSO DE INVERTEBRADOS -Y VERTEBRADOS. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo III, cuaderno -4. Con 5 grabados, 1904. - -157. TIPOS CELULARES DE LOS GANGLIOS SENSITIVOS DEL HOMBRE Y -MAMÍFEROS. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo IV, fascículos 1 y -2. Con 20 grabados, 1905. - -158. TIPOS CELULARES DE LOS GANGLIOS RAQUÍDEOS DEL HOMBRE Y -MAMÍFEROS. Nota leída en la sesión del 1.º de Marzo de 1905. _Anales -de la Sociedad Española de Historia Natural_, 1905. - -159. LAS CÉLULAS ESTRELLADAS DE LA CAPA MOLECULAR DEL CEREBELO Y -ALGUNOS HECHOS CONTRARIOS Á LA FUNCIÓN EXCLUSIVAMENTE CONDUCTRIZ -DE LAS NEUROFIBRILLAS. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo IV, -fascículos 1 y 2. Con 2 grabados, 1905. - -160. LAS CÉLULAS DEL GRAN SIMPÁTICO DEL HOMBRE ADULTO. _Trab. del -Lab. de invest. biol._, tomo IV, fascículos 1 y 2. Con 14 grabados, -1905. - -161. DIAGNÓSTICO HISTOLÓGICO DE LA RABIA. _Boletín del Instituto de -Sueroterapia, etc., de Alfonso XIII_, núm. 1, Marzo 1905. - -162. SOBRE LA DEGENERACIÓN Y REGENERACIÓN DE LOS NERVIOS. _Boletín -del Instituto de Sueroterapia, etc., de Alfonso XIII_, 1.ª parte, -núm. 2, Julio. 2.ª parte, núm. 8, Septiembre, 1905. - -163. MÉCANISME DE LA RÉGÉNÉRATION DES NERFS. _Comp. rend. de la -Société de Biol. de Paris._ Séance 11 Novembre 1905. (Resumen de mis -investigaciones sobre el argumento). - -164. MECANISMO DE LA REGENERACIÓN DE LOS NERVIOS. Discurso leído en -la solemne recepción de la Academia de Medicina en Marzo de 1906. Con -29 figuras. - -165. MECANISMO DE LA REGENERACIÓN DE LOS NERVIOS. _Trab. del Lab. de -invest. biol._, tomo IV. Con 30 grabados, 1906. - -166. NOTAS PREVENTIVAS SOBRE LA DEGENERACIÓN Y REGENERACIÓN DE LAS -VÍAS NERVIOSAS CENTRALES. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo IV, -1906. - -167. COLORACIÓN DE LA FIBRA MUSCULAR POR EL PROCEDER DEL NITRATO DE -PLATA REDUCIDO. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo VI. Con un -grabado, 1905-1906. - -168. GÉNESIS DE LAS FIBRAS NERVIOSAS DEL EMBRIÓN Y OBSERVACIONES -CONTRARIAS Á LA TEORÍA CATENARIA. _Trab. del Lab. de invest. biol._, -fascículo 4. Con 8 grabados, 1906. - -169. RELACIÓN DE MÉRITOS Y TRABAJOS CIENTÍFICOS DEL AUTOR. RESUMEN DE -MIS INVESTIGACIONES HASTA 1906. Con un retrato. Madrid, 1906. - -170. UNA MODIFICACIÓN AL PROCEDER FOTOCRÓMICO DE LUMIÈRE Á LA FÉCULA. -_La Fotografía_, 1906. - -171. ESTRUCTURA DE LAS IMÁGENES FOTOCRÓMICAS DE LIPPMANN. Con 17 -grabados. _Revista de la Real Academia de Ciencias_, etcétera. -Abril de 1906. Una traducción alemana, con nuevos experimentos y -reglas prácticas, vió la luz en el _Zeitschrift f. wissenchaftliche -Photographie._ Bd. V, Heft 7, 1907. - -172. REGLAS PRÁCTICAS SOBRE LA FOTOGRAFÍA INTERFERENCIAL DE LIPPMANN. -_Ciencia popular._ Barcelona, Noviembre de 1906. - -173. DIE HISTOGENETISCHEN BEWEISE DER NEURONENTHEORIE VON HIS UND -FOREL. Mit. 24 Abbild. _Anat. Anzeiger._ Bd. 30, 1907. - -174. EL RENACIMIENTO DE LA DOCTRINA NEURONAL. _Gaceta médica -catalana_, tomo XXXI, 1907. - -175. NOTAS MICROFOTOGRÁFICAS. Con 6 grabados. _Trab. del Lab. de -invest. biol._, tomo V, 1907. - -176. UEBER POLYCHROMIE MIKROSKOPISCHER METALLKÖRNEN. _Zeitschr. f. -wiss. Photogr._ Bd. V, H. 4, 1907. - -177. STRUCTURE ET CONNEXIONS DES NEURONES. Conference Nobel de -Estocolmo. _Archivio di Fisiologia_, vol. V, fasc. I, 1907. - -178. QUELQUES ANTÉCÉDENTS IGNORÉS SUR LES PLASMAZELLEN. _Revista -escolar «Cajal»_. Diciembre de 1907. - -179. UNA HIPÓTESIS SOBRE LA CONSTITUCIÓN DEL RETÍCULO DE LA CÉLULA -NERVIOSA. _Revista escolar «Cajal»._ Año II. núm. 8, Abril de 1907. - -180. LAS PLACAS AUTOCROMAS LUMIÈRE Y EL PROBLEMA DE LAS COPIAS -MÚLTIPLES. _La Fotografía._ Madrid, 1907. - -181. LAS TEORÍAS SOBRE EL ENSUEÑO. _Revista escolar «Cajal»._ Año -III, 1908. - -182. NOUVELLES OBSERVATIONS SUR L’ÉVOLUTION DES NEUROBLASTES AVEC -QUELQUES REMARQUES SUR L’HIPOTHÈSE NEUROGÉNÉTIQUE DE HENSEN-HELD. -Avec 16 gravures. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo V, 1907, y -_Anat. Anzeiger._ Bd. 32, 1908. - -183. L’HIPOTHÈSE DE LA CONTINUITÉ D’APÁTHY. REPONSE AUX OBJECTIONS DE -CET AUTEUR CONTRE LA DOCTRINE NEURONALE. Avec 12 gravures. _Trab. del -Lab. de invest. biol._, tomo VI, 1908. Véase también: _Anatomischer -Anzeiger._ Bd. XXXIII, 1908. - -184. SUR UN NOYAU SPÉCIAL DU NERF VESTIBULAIRE DES POISSONS ET DES -OISEAUX. Avec 9 fig. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo VI, 1908. - -185. LES CONDUITS DE GOLGI-HOLMGREN DU PROTOPLASMA NERVEUX ET LE -RÉSEAU PÉRICELLULAIRE DE LA MEMBRANE. Avec 6 gravures. _Idem_, 1908. - -186. SUR LA SIGNIFICATION DES CELLULES VASOFORMATIVES DE RANVIER. -(Quelques antécédents bibliographiques ignorés des auteurs). _Idem_, -1908. - -187. EL GANGLIO INTERSTICIAL DEL FASCÍCULO LONGITUDINAL POSTERIOR EN -EL HOMBRE Y DIVERSOS VERTEBRADOS. Con 5 grabados. _Idem_, 1908. - -188. LOS GANGLIOS CENTRALES DEL CEREBELO DE LAS AVES. Con 6 grabados. -_Idem_, 1908. - -189. LES GANGLIONS TERMINAUX DU NERF ACOUSTIQUE DES OISEAUX. Avec 7 -gravures et une planche. _Idem_, 1908. - -190. INFLUENCIA DE LA QUIMIOTAXIS EN LA GÉNESIS Y EVOLUCIÓN DEL -SISTEMA NERVIOSO. Con 14 grabados. Discurso inaugural de la Sección -de Ciencias Naturales de la _Asociación Española para el Progreso de -las Ciencias_. Congreso de Zaragoza, 1908. - -191. CONTRIBUCIÓN AL ESTUDIO DE LOS GANGLIOS DE LA SUBSTANCIA -RETICULAR DEL BULBO, CON ALGUNOS DETALLES CONCERNIENTES Á LOS FOCOS -MOTORES Y VÍAS REFLEJAS BULBARES Y MESOCEFÁLICAS. Con 11 grabados. -_Idem_, tomo VI, 1909. - -192. NOTA SOBRE LA ESTRUCTURA DE LA RETINA DE LA MOSCA _M. vomitoria -L._ Con 12 grabados. _Trab. del Lab. de invest. biol._, 1909. -Publicado también en el _Boletín de la Sociedad española de Historia -natural_. Enero de 1910. - -193. EL NÚCLEO DE LAS CÉLULAS PIRAMIDALES DEL CEREBRO HUMANO Y DE -ALGUNOS MAMÍFEROS. Con 14 grabados. _Trab. del Lab. de invest. -biol._, tomo VIII, 1910. - -194. OBTENCIÓN DE ESTEREOFOTOGRAFÍAS (PROCEDER DE BERTHIER-IVES) CON -UN SOLO OBJETIVO. Con 3 grabados. _Revista de Física y Química_, 1910. - -195. ALGUNOS EXPERIMENTOS DE CONSERVACIÓN Y AUTOLISIS DEL TEJIDO -NERVIOSO. Nota preventiva. Con 3 grabados. _Trab. del Lab. de invest. -biol._, tomo VIII, 1910. - -196. ALGUNAS OBSERVACIONES FAVORABLES Á LA HIPÓTESIS NEUROTRÓPICA. -Con 13 grabados. _Idem_, tomo VIII, 1910. - -197. OBSERVACIONES SOBRE LA REGENERACIÓN DE LA PORCIÓN INTRAMEDULAR -DE LAS RAÍCES SENSITIVAS. Con 5 grabados. _Idem_, 1910. - -198. ALGUNOS HECHOS DE REGENERACIÓN PARCIAL DE LA SUBSTANCIA GRIS DE -LOS CENTROS NERVIOSOS. Con 11 grabados. _Idem_, tomo VIII, 1910. - -199. ALTERACIONES DE LA SUBSTANCIA GRIS PROVOCADAS POR CONMOCIÓN Y -APLASTAMIENTO. Con 6 grabados. _Idem_, tomo IX, 1911. - -200. FIBRAS NERVIOSAS CONSERVADAS Y FIBRAS NERVIOSAS DEGENERADAS. Con -9 grabados. _Idem_, tomo IX, 1911. - -201. SOBRE CIERTOS PLEXOS PERICELULARES DE LA CAPA DE LOS GRANOS DEL -CEREBELO. _Idem_, tomo X, 1912. - -202. PROCEDER HELIOCRÓMICO POR DECOLORACIÓN. Obtención de pruebas -positivas estables con el azul de metileno. _Anales de la Sociedad -española de Física y Química._ Año X, Febrero de 1912. - -203. LOS FENÓMENOS PRECOCES DE LA DEGENERACIÓN TRAUMÁTICA DE LAS VÍAS -CENTRALES. _Bol. de la Soc. Esp. de Biol._, tomo I, 1912. - -204. REACCIONES DEGENERATIVAS EN LAS CÉLULAS DE PURKINJE DEL CEREBELO -BAJO LA ACCIÓN DEL TRAUMATISMO. _Idem_, tomo I, 1912. - -205. TRANSFORMACIÓN, POR EFECTO TRAUMÁTICO, DE LAS CÉLULAS -PIRAMIDALES DEL CEREBRO EN CORPÚSCULOS NERVIOSOS DE AXON CORTO. -_Idem_, tomos I y II, 1912. - -206. INFLUENCIA DE LAS CONDICIONES MECÁNICAS SOBRE LA REGENERACIÓN DE -LOS NERVIOS. Con 3 grabados. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo -X, 1912. - -207. FÓRMULA DE FIJACIÓN PARA LA DEMOSTRACIÓN FÁCIL DEL APARATO -RETICULAR DE GOLGI Y APUNTES SOBRE LA DISPOSICIÓN DE ESTE APARATO -EN LA RETINA, EN LOS NERVIOS Y ALGUNOS ESTADOS PATOLÓGICOS. Con 3 -grabados. _Idem_, tomo X, 1912. - -208. EL APARATO ENDOCELULAR DE GOLGI DE LA CÉLULA DE SCHWANN Y -ALGUNAS OBSERVACIONES SOBRE LA ESTRUCTURA DE LOS TUBOS NERVIOSOS. Con -10 grabados. _Idem_, tomo X, 1912. - -209. UN NUEVO PROCEDER PARA LA IMPREGNACIÓN DE LA NEUROGLIA. _Bol. de -la Soc. Esp. de Biol._, tomo II, 1913. - -210. LOS PROBLEMAS DE LA BIOLOGÍA CELULAR. _Discurso inaugural -del Congreso de Madrid para el progreso de las Ciencias._ Con 10 -grabados. Madrid, Junio de 1913. - -211. FENÓMENOS DE EXCITACIÓN NEUROCLÁDICA EN LOS GANGLIOS Y RAÍCES -NERVIOSAS CONSECUTIVAMENTE AL ARRANCAMIENTO DEL CIÁTICO. Con 4 -grabados. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo XI, 1913. - -212. ESTUDIOS SOBRE LA DEGENERACIÓN Y REGENERACIÓN DEL SISTEMA -NERVIOSO. _Idem_, tomo I, págs. 537 y siguientes, 1913. - -213. SOBRE UN NUEVO PROCEDER DE IMPREGNACIÓN DE LA NEUROGLIA Y SUS -RESULTADOS EN EL CEREBRO DEL HOMBRE Y ANIMALES. _Idem_, tomo XI, 1913. - -214. EL MÉTODO SUBLIMADO-ORO. _Zeitschr. f. wiss. Mikros._, etc. Bd. -XXXI. Referata, pág. 421, 1914, y en _Neurol. Centralb._, 1915. (Eine -neue Methode zur Färbung der Neuroglia.) - -215. CONTRIBUCIÓN AL CONOCIMIENTO DE LA NEUROGLIA DEL CEREBRO HUMANO. -_Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo XI, 1913. - -216. ALGUNAS VARIACIONES FISIOLÓGICAS Y PATOLÓGICAS DEL APARATO -RETICULAR DE GOLGI. Con 55 grabados. _Idem_, tomo XII, 1914. -(Esta monografía, sumamente extensa, es sin duda el trabajo de -investigación de mayor envergadura publicado hasta hoy sobre el -argumento.) - -217. CONTRIBUCIÓN AL CONOCIMIENTO DE LOS CENTROS NERVIOSOS DE LOS -INSECTOS (con la colaboración de D. Sánchez). Primera parte: _Retina -y centros ópticos_. Con 85 grabados y 2 láminas cromolitográficas. -_Idem_, tomo XIII, 1915. - -218. VARIACIONES FISIOLÓGICAS DEL RETÍCULO DE GOLGI EN ALGUNOS -ELEMENTOS EPITELIALES Y MESODÉRMICOS. _Bol. de la Soc. Esp. de -Biol._, tomo III, 1915. - -219. CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE LA POLARIZACIÓN ONTOGÉNICA Y -FILOGÉNICA DEL APARATO DE GOLGI. _Idem_, tomo III, 1915. - -220. PLAN FUNDAMENTAL DE LA RETINA DE LOS INSECTOS. Con 5 esquemas. -_Idem._ Año V, 1915. - -221. SIGNIFICACIÓN PROBABLE DE LA MORFOLOGÍA DE LAS NEURONAS DE LOS -INVERTEBRADOS. Con 11 figuras. _Idem._ Año V, 1915. - -222. EL PROCEDER DEL ORO-SUBLIMADO PARA LA COLORACIÓN DE LA -NEUROGLIA, fascículos 3 y 4, tomo XIV. _Idem_, Diciembre de 1916. Con -3 microfotografías. - -223. CONTRIBUCIÓN AL CONOCIMIENTO DE LA RETINA Y CENTROS ÓPTICOS DE -LOS CEFALÓPODOS. _Trab. del Lab. de invest. biol._, fascículos 1 y 2, -tomo XV, 1917. - -224. CONSIDERACIONES SOBRE LA SIGNIFICACIÓN DE LOS CRUCES ÓPTICOS DE -LOS INSECTOS, CRUSTÁCEOS Y CEFALÓPODOS. Con varios esquemas. _Idem_, -tomo XV, 1917. - - -LIBROS Y FOLLETOS DE CARÁCTER LITERARIO - -225. RECUERDOS DE MI VIDA. Dos volúmenes, con numerosas fotografías y -grabados, 1901 á 1917. - -226. CUENTOS DE VACACIONES. Narraciones pseudo-científicas. Madrid, -1905. - -227. EL QUIJOTE Y EL QUIJOTISMO. _Discurso leído en la sesión -conmemorativa de la Publicación del Quijote_, celebrada por el -Colegio Médico el 9 de Mayo de 1905[288]. - - [288] Omitimos multitud de artículos de índole - científico-literaria, ó de tendencia política, aparecidos en - algunos periódicos é ilustraciones españolas. - - -TRABAJOS DE MIS DISCÍPULOS[289] - - [289] Enumero solamente los trabajos efectuados en mi Laboratorio - ó los inspirados por mis descubrimientos en España. - -=Pedro Ramón Cajal= (Profesor de la Facultad de Medicina de -Zaragoza).--Investigaciones micrográficas en el encéfalo de los -batracios y reptiles. Zaragoza, 1894. - --- Las fibras colaterales de la substancia blanca de la médula de -larvas de batracio. _Gaceta Sanitaria de Barcelona_, Octubre 1890. - --- El encéfalo de los reptiles (con 8 grabados). Zaragoza, 1894. - --- Estructura del encéfalo del camaleón (con 14 grabados). _Rev. -trim. microg._, tomo I, 1896. - --- Los corpúsculos nerviosos de axon corto en los vertebrados -inferiores (con un grabado). _Idem_, tomo II, 1897. - --- El fascículo longitudinal posterior en los reptiles (con 2 -grabados). _Idem_, 1897. - --- Centros ópticos de las aves (con 13 grabados). _Idem_, tomo III, -1898. - --- La célula piramidal del cerebro de los reptiles (con un grabado). -_Idem_, 1899. - --- Adiciones á nuestros trabajos sobre los centros ópticos de las -aves (con 4 grabados). _Idem_, 1899. - --- El lóbulo óptico de los peces (teleósteos), (con 4 grabados). -_Idem_, 1899. - --- Ganglio basal de los batracios y fascículo basal (con 3 grabados). -_Idem_, 1900. - --- Algunas reflexiones sobre la evolución de los corpúsculos -piramidales del cerebro. _La Clínica Moderna_, año I. Zaragoza, 1902. - --- Origen del nervio masticador en las aves, reptiles y batracios -(con 6 grabados). _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo III, 1904. - -=Claudio Sala Pons.=--La médula espinal de los batracios (con 7 -grabados). Barcelona, 1892. - --- La corteza cerebral de las aves (con 7 grabados). Barcelona, 1893. - --- La neuroglia de los vertebrados. Tesis del Doctorado. Barcelona, -1894. - -=C. Calleja= (Catedrático de Histología de la Universidad de -Barcelona).--La región olfatoria del cerebro (con 13 grabados). -Madrid, 1893. - --- Histogénesis de los centros nerviosos (con 11 grabados). Tesis del -Doctorado. Madrid, 1896. - --- Método de triple coloración con el carmín litinado y el -picrocarmín de índigo. _Rev. trim. microg._, tomo II, 1897. - -=M. Márquez.=--Algunas aplicaciones de las nuevas ideas sobre la -estructura del sistema nervioso. Madrid, 1898. - --- Nuevas consideraciones acerca de los entrecruzamientos nerviosos -motores del aparato de la visión. _Rev. trim. microg._, 1901. - --- Contribución al estudio de la acción nociva de la luz. _Revista -Ibero-Americana de Ciencias Médicas_, 1900. - -=I. Lavilla= (Profesor de la Facultad de Medicina de -Valladolid).--Estructura de los ganglios intestinales (con 4 -grabados). _Rev. trim. microg._, tomos II y III, 1887. - --- Algunos detalles concernientes á la oliva superior y focos -acústicos (con 3 grabados). _Idem_, tomo III, 1898. - -=R. Terrazas.=--Métodos de coloración de la substancia fundamental -del cartílago. _Idem_, tomo II, 1896. - --- Notas sobre la neuroglia del cerebelo y crecimiento de los -elementos nerviosos (con 6 grabados). _Idem_, tomo II, 1897. - -=T. Blanes.=--Sobre algunos puntos dudosos de la estructura del bulbo -olfatorio (con 8 grabados). _Idem_, tomo III, 1898. - -=F. Olóriz Ortega.=--La placa fotográfica como reactivo químico. -_Idem_, tomo III, 1897. - --- En unión de Cajal, el ya citado trabajo sobre los ganglios -nerviosos craneales. _Idem_, tomo II, 1897. - -=J. Havet= (Profesor de Anatomía de Lovaina, pensionado en Madrid -para trabajar en mi Laboratorio).--La structure du chiasma optique -et des masses ganglionnaires de l’_Astacus fluviatilis_. (Avec 3 -dessins). _Idem_, 1898. - --- Contribution à l’étude de la névroglie des invertebrés. _Trab. del -Lab. de Invest. biol._, tomo XIV, 1916. - -=Eduardo del Río.=--Un caso de neoplasia sarcomatosa humana provocada -por coccidias (con 2 grabados). _Rev. trim. microg._, 1900. - --- Algunos datos concernientes á la anatomía patológica del leproma. -_Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo VIII, 1910. - -=Forns.=--Terminaciones nerviosas en la membrana timpánica. _Idem_, -tomo II, 1903. - -=Tello.=--Sobre la existencia de neurofibrillas gigantes en la médula -espinal de los reptiles. _Idem_, tomo II, 1903. - --- Disposición macroscópica y estructura del cuerpo geniculado -externo (con 7 grabados). _Idem_, tomo III, 1904. - --- Las neurofibrillas en los vertebrados inferiores (con 20 -grabados). _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo III, 1904. - --- Terminaciones sensitivas de los pelos, etc. (con 10 grabados). -_Idem_, tomo IV, 1905. - --- Terminaciones en los músculos estriados. _Idem_, tomo IV, 1905. - --- Dégénération et régénération des plaques motrices après la section -des nerfs (avec 16 gravures). _Idem_, tomo V, 1907. - --- La régénération dans les fuseaux de Kühne (avec 2 gravures). -_Idem_, tomo V, 1907. - --- La régénération dans les voies optiques (avec 5 gravures). _Idem_, -tomo V, 1907. - --- Contribución al conocimiento del encéfalo de los teleósteos (con -11 grabados). _Idem_, tomo VII, 1909. - --- La influencia del neurotropismo en la regeneración de los centros -nerviosos (con 8 grabados). _Idem_, tomo IX, 1911. - --- Algunas observaciones con los rayos ultraviolados (con 8 -grabados). _Idem_, tomo IX, 1911. - --- Algunas observaciones sobre la histología de la hipófisis humana -(con 14 grabados). _Idem_, tomo X, 1912. - --- Un curioso retículo de las células del lóbulo anterior de la -hipófisis. _Boletín de la Sociedad Española de Biología_, tomo I, -1912. - --- El retículo intracelular de Golgi en las células del lóbulo -anterior de la hipófisis humana. _Idem_, tomo I, 1912. - --- El retículo de Golgi en las células de algunos tumores y en las -del granuloma experimental producido por el _Kieselgur_ (con 4 -grabados). _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo XI, 1913. - --- Algunas experiencias de injertos nerviosos con nervios conservados -_in vitro_ (con 2 grabados). _Idem_, tomo XII, 1914. - --- Una variación más de los métodos de la plata para la rápida -impregnación del tejido conectivo. _Idem_, tomo XII, 1914. - --- Génesis de las terminaciones nerviosas motrices y sensitivas. -_Idem_, tomo XV, 1917. - -=G. Lafora.=--Nuevas investigaciones sobre los cuerpos amiláceos del -interior de las células nerviosas (con 3 grabados). _Idem_, tomo XI, -1913. - --- Neoformaciones dendríticas en las neuronas y alteraciones -neuróglicas del perro senil. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo -XII, 1914. - --- Sur la Karyorhexis neuroglique (avec 2 figures). _Idem_, tomo -VIII, 1910. - --- Sobre algunas degeneraciones de las células nerviosas nuevamente -conocidas. _Boletín de la Sociedad Española de Biología_, tomo I, -1912. - --- Sobre la anatomía patológica de la parálisis agitante. _Idem_, -tomo I, 1912. - --- Lesiones peculiares en un cerebro con encefalitis palúdica. -_Idem_, tomo II, 1913[290]. - - [290] El Dr. Rodríguez Lafora ha dado á luz en mis _Trabajos_ y - algunas Revistas nacionales y extranjeras otras investigaciones - interesantes, que no se citan aquí por haber sido efectuadas en - Laboratorios exóticos. - --- Nota para la histopatología de la poliomielitis endémica. _Idem_, -tomo II, 1913. - --- Modifications des cellules névrogliques et des cellules nerveuses -dans un gliome (avec 4 gravures). _Trab. del Lab. de invest. biol._, -tomo XIV, 1916. - -=F. Sánchez.=--Un sistema de finísimos conductos intraprotoplásmicos -hallado en las células del intestino de algunos isópodos (con 6 -grabados). _Idem_, tomo III, 1904. - --- El método de Cajal en el sistema nervioso de los invertebrados. -_Asociación Española para el Progreso de las Ciencias._ Congreso de -Zaragoza, 1908. - --- L’appareil réticulaire de Cajal-Fusari des muscles striés (avec 3 -gravures). _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo V, 1907. - --- El sistema nervioso de los hirudíneos (con 51 grabados y 7 -láminas). _Idem_, tomo VII, 1909, parte 1.ª. Véase también parte 2.ª -(con 44 grabados). _Idem_, tomo X, 1912. - --- Sobre la estructura íntima de la fibra muscular de los -invertebrados (con 2 grabados). _Idem_, tomo XI, 1913. - --- Sobre las terminaciones nerviosas en los insectos (con 2 -grabados). _Idem_, tomo XI, 1913. - --- Datos para el conocimiento histogénico de los centros ópticos de -los insectos. Evolución de algunos elementos retinianos del «Pieris -brassicæ, L.». _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo XIV, 1916. - -_En colaboración con Cajal_: - --- Contribución al conocimiento de los centros nerviosos de los -insectos. _Idem_, tomo XIII, 1915. - -=Sánchez y Sánchez.=--El esqueleto protoplásmico ó aparato de sostén -de las células de Schwann (con 6 grabados). _Idem_, tomo XIV, 1916. - --- Recherches sur le réseau endocellulaire de Golgi dans les cellules -de l’écorce du cervelet. _Idem_, tomo XIV, 1916. - -=Fernando de Castro.=--Nota sobre la disposición del aparato -reticular de Golgi en los botones gustativos. _Idem_, tomo XIV, 1916. - --- Estudios sobre los ganglios sensitivos y simpáticos del hombre en -estado normal y patológico (con más de 50 grabados). _Idem_, tomo XV, -1917. - -=N. Achúcarro.=--Neuroglia y elementos intersticiales patológicos del -cerebro impregnados por los métodos de reducción de la plata ó por -sus modificaciones (con 12 grabados. _Idem_, tomo IX, 1911. - --- Algunos datos histopatológicos obtenidos con el procedimiento del -tanino y plata amoniacal. _Idem_, tomo IX, 1911. - --- Histopathologisches über Gefässverödung und über Entwicklung in -der Hirnrinde. _Idem_, tomo VII, 1911. - --- Alteraciones nucleares de las pirámides cerebrales en la rabia y -en las esporotricosis experimentales. _Idem_, tomo IX, 1911. - --- Las células amiboides de la neuroglia teñidas con el método de la -plata reducida. _Boletín de la Sociedad Española de Biología_, tomo -I, 1912. - --- Sobre los núcleos de las células gigantes en un glioma (con 6 -grabados). _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo X, 1912. - --- La membrana de la célula nerviosa. _Boletín de la Sociedad -Española de Biología_, tomo I, 1912. - --- Nuevo método para el estudio de la neuroglia y tejido conectivo. -_Boletín de la Sociedad Española de Biología_, tomo I, 1912. - --- Sur la formation des cellules à bâtonnet. _Trab. del Lab. de -invest. biol._, 1908. - --- Cellules allongées et Stäbchenzellen. _Idem_, 1909. - --- Notas sobre la estructura de la neuroglia. _Idem_, 1913. - --- Alteraciones del ganglio cervical superior simpático en algunas -enfermedades mentales (con 10 grabados). _Idem_, tomo XII, 1914. - --- Nota sobre la estructura y funciones de la neuroglia y en -particular de la neuroglia de la corteza cerebral humana (con 9 -grabados). _Idem_, tomo XI, 1913. - --- Contribución al estudio gliotectónico de la corteza cerebral. El -asta de Ammon y la fascia dentata (con 28 grabados en negro y color). -_Idem_, tomo XII, 1914. - --- De l’évolution de la névroglie et spécialement de ses relations -avec l’appareil vasculaire (avec 24 gravures). _Idem_, tomo XIII, -1915[291]. - - [291] El Dr. Achúcarro ha publicado otros muchos é importantes - trabajos que no se citan aquí por haber sido efectuados en - Laboratorios extranjeros. - -=N. Achúcarro= y =Sacristán=.--Zur Kenntnis der Ganglienzellen der -menschlichen Zirbeldrüse (con 4 grabados). _Idem_, tomo XI, 1913. - --- Investigaciones histológicas sobre la glándula pineal humana. -_Idem_, tomo X, 1912. - -=N. Achúcarro= y =Calandre=.--El método del tanino y la plata -amoniacal aplicado al estudio del tejido muscular cardíaco del hombre -y del carnero (con 6 grabados). _Idem_, tomo XI, 1913. - -=N. Achúcarro= y =M. Gayarre=.--La corteza cerebral en la demencia -paralítica con el nuevo método del oro y sublimado de Cajal (con 15 -grabados). _Idem_, tomo XII, 1912. - --- Contribución al estudio de la neuroglia en la corteza de la -demencia senil y su participación en la alteración celular de -Alzheimer (con 9 grabados). _Idem_, tomo XII, 1914. - -=Río-Hortega.=--Détails nouveaux sur la structure de l’ovaire (avec 8 -gravures). _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo XI, 1913. - --- Investigations sur le tissu musculaire lisse (avec 5 gravures). -_Idem_, tomo XI, 1913. - --- Alteraciones del sistema nervioso central en un caso de moquillo -(con 18 grabados). _Idem_, tomo XII, 1915. - --- Contribución al estudio de la fina textura de las células -cancerosas. Las epiteliofibrillas (con 7 grabados). _Idem_, tomo XII, -1915. - --- Contribution á l’étude de l’histopathologie de la névroglie. Ses -variations dans la ramollissement cérébral. _Idem_, tomo XIV, 1916. - --- Nuevas reglas para la coloración constante de las formaciones -conectivas, por el método de Achúcarro. _Idem_, tomo XIV, 1916. - --- Estudios sobre el centrosoma de las células nerviosas y -neuróglicas de los vertebrados, en sus formas normales y anormales. -_Idem_, tomo XIV, 1916. - --- Sobre la banda de cierre de los epitelios. _Boletín de la Sociedad -Española de Biología_, tomo III, 1916. - --- Alteraciones renales en un caso de enfermedad bronceada. _Idem_, -tomo IV, 1915. - --- El conectivo interepitelial. _Trab. del Lab. de invest. biol._, -tomo XIV, 1916. - --- Estructura fibrilar del protoplasma neuróglico y origen de las -gliofibrillas. _Idem_, tomo XIV, 1916. - --- Sobre la naturaleza de las células epifisarias. _Boletín de la -Sociedad Española de Biología_, tomo IV, 1916. - -=J. Ramón Fañanás.=--El aparato reticular de Golgi en la mucosa y -bulbo olfativo (con 4 grabados). _Trab. del Lab. de Invest. biol._, -tomo X, 1912. - --- El aparato endocelular de Golgi del embrión de pollo. _Idem_, tomo -X, 1912. - --- Alteraciones del aparato reticular de Golgi en las células -gigantes y otros elementos del tubérculo. _Idem_, tomo XI, 1913. - --- Contribución al estudio de la neuroglia del cerebelo (con 3 -grabados). _Idem_, tomo XIV, 1916. - -=Leoz Ortín= y =Arcaute.=--Procesos regenerativos del nervio óptico y -retina con ocasión de injertos nerviosos (con 4 grabados). _Trab. del -Lab. de Invest. biol._, tomo XI, 1913. - -=Arcaute.=--Sobre algunas alteraciones de las células de Purkinje del -cerebelo en un caso de sífilis hereditaria. _Boletín de la Sociedad -Española de Biología_, tomo I, 1912. - --- Alteraciones del cerebelo en la parálisis general. _Idem_, tomo I, -1912. - -=Laura Foster.=--La degeneración traumática en la médula espinal de -las aves (con 6 grabados). _Idem_, tomo IX, 1911. - - - - -[Ilustración] - - - - -ÍNDICE - - - Págs. - -DOS PALABRAS AL LECTOR. III - -CAPÍTULO I.-- Decidido á seguir la carrera del profesorado, me gradúo -de doctor y me preparo para oposiciones á cátedras. -- Iniciación -en los estudios micrográficos. -- Fracaso previsto de mis primeras -oposiciones. -- Los vicios de mi educación intelectual y social. --- Corregidos en parte, triunfo al fin, obteniendo la cátedra de -Anatomía descriptiva de la Universidad de Valencia. 1 - -CAPÍTULO II.-- Caigo enfermo con una afección pulmonar grave. --- Abatimiento y desesperanza durante mi cura en Panticosa. -- -Restablecimiento de mi salud en San Juan de la Peña. -- La fotografía -como alimento de mis gustos artísticos contrariados. -- Contraigo -matrimonio y comienzan las preocupaciones de la familia, que en nada -menoscaban el progreso de mis estudios. -- Vaticinios fallidos de -mis padres y amigos con ocasión de mi boda. -- Mis primeros ensayos -científicos. 17 - -CAPÍTULO III.-- Mi traslación á Valencia. -- Mis giras por la ciudad -y sus alrededores. -- Los oradores del Ateneo Valenciano. -- Epidemia -colérica de 1885 é inoculaciones profilácticas del Dr. Ferrán. -- -Encargado por la Diputación de Zaragoza del estudio de la vacunación -anticolérica, doy una conferencia en la capital aragonesa y la -Diputación recompensa mi labor publicando mis estudios y regalándome -magnífico microscopio. -- Resultados de mis investigaciones sobre el -cólera. -- Trabajos histológicos. -- Decido publicar mis pesquisas en -Revistas extranjeras. 37 - -CAPÍTULO IV.-- Decido publicar mis trabajos en el extranjero. -- -Invitación del profesor W. Krause, de Gotinga, de colaborar en su -Revista. -- Mis primeras exploraciones sobre el sistema nervioso. --- Dificultades encontradas. -- Excelencias del método de Golgi -y excesivo nacionalismo de los sabios. -- Mis distracciones en -Valencia: las excursiones del _Gaster-Club_ y las maravillas de la -sugestión y del hipnotismo. 65 - -CAPÍTULO V.-- Mi traslación á la Cátedra de Histología de Barcelona. --- Los nuevos compañeros de Facultad. -- La peña del Café de -Pelayo. -- Mis investigaciones sobre el sistema nervioso conducen á -resultados interesantes. -- Mi excesiva fecundidad científica durante -1888, me obliga á publicar una Revista micrográfica. -- Las leyes -de la morfología y conexión de las células nerviosas. -- Resumen -de algunos descubrimientos en el cerebelo, retina, médula espinal, -lóbulo óptico, etc. 89 - -CAPÍTULO VI.-- Algunos detalles tocantes á mis trabajos de 1888. -- -Las _cestas_ del cerebelo, el axon de los _granos_ y las _fibras -musgosas_ y _trepadoras_. -- Valor decisivo de estos encuentros para -la resolución del problema de la conexión intercelular. -- _Teoría -reticular_ de Gerlach y de Golgi. -- Los atisbos geniales de His y -Forel. -- Confirmación en la retina y lóbulo óptico de las _leyes -conectivas_ inducidas del análisis del cerebelo. -- Plan estructural -de la médula espinal. -- Averiguación del modo de terminar en los -centros los nervios sensitivos y sensoriales. -- Otros trabajos menos -importantes. 105 - -CAPÍTULO VII.-- Excesiva reserva de los sabios acerca de mis -trabajos. -- Para prevenir desconfianzas decido mostrar mis -preparaciones ante la _Sociedad anatómica alemana_. -- En Berlín -contraigo relaciones personales con los célebres histólogos Alberto -Kölliker, His, Waldeyer y otros sabios tudescos. -- Mi visita al -Laboratorio de Histología de W. Krause en Göttingen. -- Breve gira -por el Norte de Italia. -- Impresión personal acerca de los sabios -alemanes. 141 - -CAPÍTULO VIII.-- Mi actividad continúa en aumento. -- Algunos -estudios sobre el desarrollo del sistema nervioso (médula y -cerebelo). -- Curiosa disposición en las fibras musculares de los -insectos. -- Mis exploraciones en el bulbo olfatorio justifican -plenamente la doctrina del contacto. -- Hallazgos interesantes en -la corteza cerebral de los mamíferos. -- Movimiento bibliográfico -suscitado por mis investigaciones. -- Sabios insignes que aprueban, -confirman ó divulgan mis ideas. -- Algunos contratiempos y -pesadumbres. 155 - -CAPÍTULO IX.-- Trabajos de 1891. -- Con la colaboración de van -Gehuchten, formulo el principio de la _polarización dinámica_ de -las neuronas. -- Completo mis anteriores observaciones sobre el -cerebro y la retina y acometo el análisis de los ganglios simpáticos. --- Inesperada fortuna de mis conferencias populares acerca de la -estructura fundamental del sistema nervioso. -- Oposiciones á la -cátedra de Histología, de Madrid. -- Mi traslación á la Corte en -1892. 187 - -CAPÍTULO X.-- Mi traslación á la Corte. -- Me domicilio en la calle -de Atocha, cerca de San Carlos. -- Semblanzas de algunos de mis -amigos y colegas de Facultad, hoy desaparecidos: Calleja, Olóriz, -Hernando, Letamendi, San Martín, etc. 215 - -CAPÍTULO XI.-- Peligros de Madrid para el hombre de Laboratorio. -- -Tentaciones del diletantismo científico, literario y artístico. -- -Mis oreos espirituales: paseos por los alrededores de Madrid, y la -peña del Café Suizo. -- Nuevas investigaciones sobre la estructura -del cerebro. -- Comienzo la publicación de mi obra de conjunto sobre -la textura del sistema nervioso de los vertebrados. 235 - -CAPÍTULO XII.-- La _Sociedad Real_ de Londres me encarga la _Croonian -Lecture_. -- Mi conferencia ante dicha Sociedad. -- Banquetes -oficiales y otros agasajos. -- Visita á los Institutos científicos -de Londres y gira á las Universidades de Cambridge y Oxford. -- Se -me nombra Doctor en Ciencias, _honoris causa_. -- Impresión personal -acerca de la ciencia inglesa y la organización de sus Centros -docentes. 259 - -CAPÍTULO XIII.-- Mis trabajos durante los años 1894, 1895 y 1896. --- Disposiciones nuevas observadas en la estructura del _bulbo -raquídeo_, _protuberancia_, _tálamo óptico_, _cuerpo estriado_, -_glándula pineal_, _cuerpo pituitario_, _retina_, _ganglios_, -etcétera. -- Algunas observaciones sobre la textura del _protoplasma_ -y _núcleo_. -- Para eliminar posibles objeciones, consigo comprobar, -con el método de Ehrlich, al azul de metileno, los hechos más -importantes recogidos con ayuda del cromato de plata. 275 - -CAPÍTULO XIV.-- Las teorías y los hechos. -- Firmeza y constancia de -los hechos histológicos. -- Carácter instrumental de las hipótesis. --- Conviene de cuando en cuando cultivarlas, pero sin fiarse mucho de -ellas. -- Inducciones fisiológicas sacadas de la morfología neuronal. --- Explicación histológica del hábito, del progreso mental en la -escala zoológica, del talento y del genio. -- Conjeturas sobre el -mecanismo del sueño, atención y asociación. -- Exquisita economía -reinante en las creaciones de la vida; leyes de ahorro, de espacio, -de materia y de tiempo de conducción. 307 - -CAPÍTULO XV.-- Mi producción en 1898 y 1899. -- Abatido por el -desastre colonial, amengua mi fuerza productiva. -- Literatura de -la regeneración: su infecundidad en la corrección de los vicios -nacionales. -- Teoría de los entrecruzamientos nerviosos y estructura -del _kiasma óptico_ en la serie animal. -- Otros trabajos menos -importantes. 327 - -CAPÍTULO XVI.-- Mi labor durante los años 1899 y 1900. -- Nuevos -estudios sobre la corteza cerebral, en los cuales se aborda el -encéfalo humano. -- Elementos característicos del encéfalo del -hombre. -- Estructura de la región visual. -- Estudios sobre la -corteza acústica, táctil y olfativa. 345 - -CAPÍTULO XVII.-- Con ocasión de conmemorar el decenario de su -fundación la Universidad de Clark (Estados Unidos), centro de -estudios superiores, soy invitado, juntamente con otros profesores -europeos, á dar algunas conferencias. -- Tórrido calor de Nueva York. --- Mi viaje á Boston y Worcester (Mass.), donde se celebró la fiesta -universitaria. -- El patriotismo anglo-sajón. -- Algunas causas -morales de la guerra suscitada entre los Estados Unidos y España. -- -Las instituciones docentes de Boston y de Nueva York. 361 - -CAPÍTULO XVI _bis_.-- Aquejado de una crisis cardíaca, resuelvo -vivir en el campo, donde organizo mi Laboratorio. -- En mi casita -de Amaniel sorpréndeme la noticia de la concesión del _premio -internacional_ llamado _de Moscou_. -- Felicitaciones calurosas de -los amigos y compañeros, homenajes entusiastas de los discípulos y -fiesta conmemorativa en la Universidad. -- Mi discurso á la juventud -en la solemnidad académica. -- Por iniciativas de la Prensa, el -Gobierno acuerda crear un Laboratorio de investigaciones biológicas. --- Algunos trabajos emprendidos durante el bienio de 1900 y 1901. 391 - -CAPÍTULO XVII _bis_.-- Participación de los histólogos españoles en -el Congreso médico internacional de 1908 celebrado en Madrid. -- -Comunicaciones de algunos profesores extranjeros y nacionales. -- -Demostración hecha por Simarro de un método nuevo de coloración de -las neurofibrillas. -- Partiendo de este interesante proceder, doy -casualmente con una fórmula sencillísima y constante de impregnación -de las neurofibrillas, de los axones y terminaciones nerviosas -centrales y periféricas. -- Historia de las tentativas encaminadas -al hallazgo de la nueva fórmula y ulteriores perfeccionamientos de -la misma. -- Gracias al nuevo recurso técnico, consigo confirmar -y consolidar definitivamente descubrimientos anteriores y hacer -numerosos hallazgos. 411 - -CAPÍTULO XVIII.-- Mis hallazgos con la nueva fórmula de impregnación -argéntica durante los años 1903, 1904 y 1905. -- Real disposición -del esqueleto neurofibrillar en el protoplasma nervioso y en las -arborizaciones pericelulares. -- Con la colaboración de Tello, señalo -curiosas variaciones fisiológicas del retículo neurofibrillar bajo la -acción de la temperatura; y ayudado de D. D. García, las variaciones -neurofibrillares de la rabia. -- Aplicación del método á los -embriones y fetos, y estudio en las aves y mamíferos de la estructura -de los focos bulbares y origen de los nervios acústicos, motores y -sensitivos. -- Las neurofibrillas de los vermes, singularmente del -_Lumbricus_. -- Análisis estructural de las placas motrices, de las -neuronas de la retina y de otros órganos sensoriales periféricos. -- -Interesantes revelaciones morfológicas conseguidas en los ganglios -sensitivos y simpáticos del hombre, etc. 431 - -CAPÍTULO XIX.-- Trabajos del trienio 1905, 1906 y 1907. -- -Investigaciones sobre la regeneración de los nervios y las vías -centrales. -- Controversia entre los monogenistas y poligenistas. --- El neuronismo sale triunfante de la prueba á que fué sometido -por los adeptos de la teoría catenaria. -- Nuevos estudios sobre la -génesis de las vías nerviosas en el embrión, también fortalecedores -de la concepción neuronal. -- Hechos demostrativos de que las -neurofibrillas de la célula nerviosa constan de unidades vivientes -relativamente autónomas. 453 - -CAPÍTULO XX.-- Durante el bienio de 1905-1906, soy favorecido -por honores y recompensas extraordinarios. -- La medalla de oro -de Helmholtz y el premio Nobel. -- Felicitaciones y agasajos -á granel. -- Inconvenientes de la celebridad. -- Mi viaje á -Estocolmo: ceremonias, festejos y discursos. -- Miseria de nuestra -representación diplomática. -- Moret, que tuvo siempre para mí -benevolencias inmerecidas, pretende hacerme ministro. -- Asombro de -los vividores de la política al saber que rechazaba tan codiciado -honor. -- Tras del Domingo de Ramos, vino, según temía, mi semana de -pasión. -- Mordeduras de la emulación y del despecho: mis polémicas -con Apáthy y Held. 477 - -CAPÍTULO XXI.-- _Relación abreviada de los trabajos efectuados en el -último decenio_ (1907 _á_ 1917). -- Estudios de Anatomía comparada -sobre el _cerebelo_, _bulbo raquídeo_ y origen de los _nervios -motores y sensoriales_ de peces, aves y mamíferos. -- Estructura -del núcleo. -- Supervivencia de las neuronas fuera del organismo. --- Nuevas investigaciones sobre la _degeneración y regeneración_ en -la médula, cerebro y cerebelo. -- Experimentos de trasplantación de -nervios. -- Hechos favorables á la teoría neurotrópica. -- Producción -de nervios artificiales en los ganglios transplantados. 509 - -CAPÍTULO XXII.-- Continúa la exposición de los trabajos del último -decenio. -- Algunos métodos nuevos de investigación: el del -formol-urano para la coloración del _aparato endocelular_ de Golgi y -el del sublimado-oro para la impregnación de la _neuroglia_ de tipo -protoplásmico. -- Principales resultados obtenidos en los nervios y -centros con estas nuevas fórmulas. -- Investigaciones sobre el ojo -y retina de los insectos. -- La retina de los cefalópodos. -- Tres -libros publicados durante dicho decenio. -- Algunas distinciones -honoríficas recibidas durante los últimos años. 547 - -CAPÍTULO XXIII.-- _Epílogo._ -- Mi actividad docente y la -multiplicación espiritual. -- Discípulos aventajados. -- La -escuela histológica española. -- Realización parcial de mi ideal -patriotico-científico. -- Aptitud de los españoles para la -investigación científica. -- Sentimiento del deber cumplido. -- Lista -de trabajos del autor y de sus discípulos é inmediatos continuadores. - 573 -LISTA DE LOS LIBROS Y FOLLETOS CIENTÍFICOS DEL AUTOR.-- Libros. --- Monografías científicas. -- Libros y folletos de carácter -literario. -- Trabajos de mis discípulos. 583 - - - -FE DE ERRATAS - - -Bastantes descuidos, erratas é incorrecciones se han deslizado en el -texto, cuya enmienda queda al buen juicio del lector. Mencionaremos -algunas: - - PÁGINA LÍNEA DICE DEBE DECIR - - 2 5 aprendido adquirido - - 2 13 Rioz Ríos - - 2 24 Rioz Ríos - - 32 30 atisvos atisbos - - 39 11 plaza de Mirasol calle de Cavanilles - - 97 17 Así todo Así y todo - - 216 26 1908 1906 - - 217 27 menúfar nenúfar - - 236 7 por pundonor por el pundonor - - 252 32 Würsburgo Würzburgo - - 263 29 coronaba sazonaba - - 428 27 muertas muerto - - 431 18 en es - - 432 17 matices reactivos - - 447 10 la morfología los atributos - - 460 8 de para - - 461 4 Funda Fundaba - - 522 35 1911 1908 - -NOTA.--Por inadvertencia ha sido repetida la numeración de los -capítulos XVI y XVII. Para distinguir los duplicados de los otros, se -les ha añadido la palabra _bis_. - - - - - -End of the Project Gutenberg EBook of Recuerdos de mi vida (tomo 2 de 2), by -Santiago Ramón y Cajal - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK RECUERDOS DE MI VIDA (TOMO 2 DE 2) *** - -***** This file should be named 60675-0.txt or 60675-0.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/6/0/6/7/60675/ - -Produced by Ramon Pajares Box and the Online Distributed -Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This file was -produced from images generously made available by The -Internet Archive/Canadian Libraries) - - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the United -States without permission and without paying copyright -royalties. 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Redistribution is subject to the -trademark license, especially commercial redistribution. - -START: FULL LICENSE - -THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE -PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK - -To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free -distribution of electronic works, by using or distributing this work -(or any other work associated in any way with the phrase "Project -Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full -Project Gutenberg-tm License available with this file or online at -www.gutenberg.org/license. - -Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project -Gutenberg-tm electronic works - -1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm -electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to -and accept all the terms of this license and intellectual property -(trademark/copyright) agreement. 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It -exists because of the efforts of hundreds of volunteers and donations -from people in all walks of life. - -Volunteers and financial support to provide volunteers with the -assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg-tm's -goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will -remain freely available for generations to come. In 2001, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure -and permanent future for Project Gutenberg-tm and future -generations. To learn more about the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation and how your efforts and donations can help, see -Sections 3 and 4 and the Foundation information page at -www.gutenberg.org Section 3. Information about the Project Gutenberg -Literary Archive Foundation - -The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit -501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the -state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal -Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification -number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation are tax deductible to the full extent permitted by -U.S. federal laws and your state's laws. - -The Foundation's principal office is in Fairbanks, Alaska, with the -mailing address: PO Box 750175, Fairbanks, AK 99775, but its -volunteers and employees are scattered throughout numerous -locations. Its business office is located at 809 North 1500 West, Salt -Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email contact links and up to -date contact information can be found at the Foundation's web site and -official page at www.gutenberg.org/contact - -For additional contact information: - - Dr. Gregory B. Newby - Chief Executive and Director - gbnewby@pglaf.org - -Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg -Literary Archive Foundation - -Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide -spread public support and donations to carry out its mission of -increasing the number of public domain and licensed works that can be -freely distributed in machine readable form accessible by the widest -array of equipment including outdated equipment. Many small donations -($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt -status with the IRS. - -The Foundation is committed to complying with the laws regulating -charities and charitable donations in all 50 states of the United -States. Compliance requirements are not uniform and it takes a -considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up -with these requirements. We do not solicit donations in locations -where we have not received written confirmation of compliance. To SEND -DONATIONS or determine the status of compliance for any particular -state visit www.gutenberg.org/donate - -While we cannot and do not solicit contributions from states where we -have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition -against accepting unsolicited donations from donors in such states who -approach us with offers to donate. - -International donations are gratefully accepted, but we cannot make -any statements concerning tax treatment of donations received from -outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff. - -Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation -methods and addresses. 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Thus, we do not -necessarily keep eBooks in compliance with any particular paper -edition. - -Most people start at our Web site which has the main PG search -facility: www.gutenberg.org - -This Web site includes information about Project Gutenberg-tm, -including how to make donations to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to -subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks. - diff --git a/old/60675-0.zip b/old/60675-0.zip Binary files differdeleted file mode 100644 index 0748f80..0000000 --- a/old/60675-0.zip +++ /dev/null diff --git a/old/60675-h.zip b/old/60675-h.zip Binary files differdeleted file mode 100644 index 0895956..0000000 --- a/old/60675-h.zip +++ /dev/null diff --git a/old/60675-h/60675-h.htm b/old/60675-h/60675-h.htm deleted file mode 100644 index b7c2e50..0000000 --- a/old/60675-h/60675-h.htm +++ /dev/null @@ -1,23950 +0,0 @@ -<!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD XHTML 1.0 Strict//EN" - "http://www.w3.org/TR/xhtml1/DTD/xhtml1-strict.dtd"> -<html xmlns="http://www.w3.org/1999/xhtml" xml:lang="es" lang="es"> - <head> - <meta http-equiv="Content-Type" content="text/html; 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You may copy it, give it away or re-use it under the terms -of the Project Gutenberg License included with this eBook or online at -www.gutenberg.org. If you are not located in the United States, you'll -have to check the laws of the country where you are located before using -this ebook. - - - -Title: Recuerdos de mi vida (tomo 2 de 2) - -Author: Santiago Ramón y Cajal - -Release Date: November 12, 2019 [EBook #60675] - -Language: Spanish - -Character set encoding: UTF-8 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK RECUERDOS DE MI VIDA (TOMO 2 DE 2) *** - - - - -Produced by Ramon Pajares Box and the Online Distributed -Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This file was -produced from images generously made available by The -Internet Archive/Canadian Libraries) - - - - - - -</pre> - - -<div class="front"> - <hr class="full" /> - <p><a href="#tnote">Nota de transcripción</a></p> - <p><a href="#ToC">Índice</a></p> - <p><a href="#Errata">Fe de erratas</a></p> - <p><a href="#Notas">Notas a pie de página</a></p> - <h1 class="faux">Recuerdos de mi vida</h1> -</div> - -<div class="screenonly"> - <hr class="chap" /> - <div class="figcenter"> - <img class="thin" - src="images/cover.jpg" - alt="Cubierta del libro" /> - </div> -</div> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="tit"> - <p><span class="pagenum" id="Page_i">[p. i]</span></p> - <p class="xl ws1">S. RAMÓN Y CAJAL</p> - - <p class="iz fs400 mt05"><i>Recuerdos</i></p> - <p class="dr fs400 ws1"><i>de mi vida</i></p> - - <p class="ws1 mt2 mb15">CON 180 GRABADOS Y MUCHAS FOTOGRAFÍAS<br /> - INTERCALADAS EN EL TEXTO</p> - - <hr class="sep" /> - - <p class="large ws1 g1 mt2">TOMO II</p> - <p class="medium ws1 g1 mt05"><b>HISTORIA DE MI LABOR CIENTÍFICA</b></p> - - <div class="figcenter mt3"> - <img src="images/filete.jpg" - alt="Filete ornamental" /> - </div> - - <p class="large mt3">MADRID</p> - <p class="small ws1">IMPRENTA Y LIBRERÍA DE NICOLÁS MOYA</p> - <p class="fs90 ws1"><i>Garcilaso, 6, y Carretas, 8.</i></p> - <p class="medium"><b>—</b></p> - <p class="large g1">1917</p> -</div> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter pt6"> - <div class="legal"> - <p><span class="pagenum" id="Page_ii">[p. ii]</span><i>Es propiedad del autor.</i></p> - </div> -</div> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter" id="Ch_0"> - <p><span class="pagenum" id="Page_iii">[p. iii]</span></p> - <div class="figcenter"> - <img src="images/trimming.jpg" - alt="Friso ornamental" /> - </div> - <h2 class="nobreak ws1 mt25">DOS PALABRAS AL LECTOR</h2> - <hr class="sep0" /> -</div> - -<p class="mt25">Este segundo volumen de mis <i>Recuerdos</i> difiere -esencialmente del anterior. En el primero, describí los estravíos -de una voluntad distraída y sobrado inclinada á los devaneos -artístico-literarios. Mientras que, en el presente, se da cuenta de -cómo, á impulsos del sentimiento patriótico y de la triste convicción -de nuestro atraso cultural, fué dicha voluntad disciplinada y -orientada hacia la producción científica.</p> - -<p>Si el citado tomo I fué obra de la edad madura, éste constituye -labor de la vejez, pues ha sido redactado durante los luctuosos años -de 1915 y 1916, época de la horrenda guerra europea. Tal retraso en -la publicación explica ciertos cambios inevitables de tendencias -y hasta de estilo. No en vano pasan los años y nos adoctrina la -experiencia. Las cosas que á la triunfante luz del mediodía parecían -doradas, se empalidecen, cuando no se tiñen del color complementario, -á la claror azulada del ocaso. Con todo eso, he tratado de defenderme -contra esa inversión crítica, tan común en los viejos, de la cual -constituye síntoma grave el consabido <i>laudator temporis acti</i>.</p> - -<p>Además de castigar algo la enfadosa frondosidad del estilo, he -callado por impertinentes ó nada interesantes<span class="pagenum" -id="Page_iv">[p. iv]</span> muchos episodios de mi vida. Creo -actualmente que el tema principal de mi libro debe ser exponer la -génesis de mi modesta contribución científica, ó en otros términos, -referir cómo surgió y se realizó el pensamiento, un poco quimérico, -de fabricar Histología española, á despecho de la indiferencia cuando -no de la hostilidad del medio intelectual. He tenido, sobre todo, -presente, que lo único capaz de justificar esta publicación, es su -posible virtualidad pedagógica. Ni he olvidado que la mayoría de mis -lectores son médicos y naturalistas.</p> - -<p>El lector ávido de amenidades y ajeno á las ciencias biológicas -quedará defraudado. Aconséjole que prescinda de los capítulos -salpicados de citas y grabados. Singularmente áridos y técnicos son -los XVI, XVIII, XIX y, sobre todo, los terribles XXI y XXII, con que -remata la obra. Sin faltar á mi programa, ha sido imposible evitar -ciertas tabarras, que el lector sabrá perdonarme en gracia de la -intención docente y de las exigencias de la verdad histórica.</p> - - -<p class="pl1 mt1"><i>Madrid, Febrero de 1917.</i></p> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter" id="Ch_1"> - <p><span class="pagenum" id="Page_1">[p. 1]</span></p> - <div class="figcenter"> - <img src="images/trimming.jpg" - alt="Friso ornamental" /> - </div> - <h2 class="nobreak ws1 mt25">CAPÍTULO PRIMERO</h2> - <p class="subh2h">Decidido á seguir la carrera del profesorado, - me gradúo de doctor y me preparo para oposiciones á cátedras. - — Iniciación en los estudios micrográficos. — Fracaso previsto - de mis primeras oposiciones. — Los vicios de mi educación - intelectual y social. — Corregidos en parte, triunfo al fin, - obteniendo la cátedra de Anatomía descriptiva de la Universidad - de Valencia.</p> -</div> - -<div class="drop mt1"> - <img src="images/drop_n.jpg" - alt="N" /> -</div> - -<p class="icap pt2"><span class="smcap">Nada</span> digno de contarse -ocurrió durante los años 1876 y 1877. Continué en Zaragoza estudiando -Anatomía y Embriología, y en los ratos libres ayudaba á mi padre -en el penoso servicio del Hospital, supliéndole en las guardias y -encargándome de las curas de algunos de sus enfermos particulares de -cirugía. Porque dejo apuntado ya que mi progenitor había adquirido -sólida fama en esta especialidad, operaba mucho y, no obstante su -actividad infatigable, faltábale tiempo para acudir á su numerosa -clientela.</p> - -<p>Mis aspiraciones al Magisterio (más que sentidas espontáneamente, -sugeridas de continuo por mi padre) me obligaron á graduarme de -doctor. Táctica excelente hubiera sido haber cursado oficialmente en -Madrid las tres asignaturas cuya aprobación era entonces obligatoria -para alcanzar la codiciada borla doctoral (<i>Historia de la Medicina</i>, -<i>Análisis química</i> é <i>Histología normal y patológica</i>).<span -class="pagenum" id="Page_2">[p. 2]</span> Mi estancia durante un año -en la Corte habríame reportado positivas é inapreciables ventajas: -hubiera conocido personalmente á algunos de mis futuros jueces; -asistido á ejercicios de oposición, á fin de enterarme del aspecto -técnico y artístico de semejantes certámenes; y -<span class="cambiado" - title="Errata. En el libro impreso: aprendido" - id="err_1">adquirido</span>, en cuanto -mi natural, un tanto rudo y arisco, consintiese, ese barniz de -simpático despejo y de urbana cortesía que tanto realzan al mérito -positivo. Pero mi padre, temeroso sin duda de que, lejos de su -vigilancia, reincidiese en mis devaneos artísticos —y quizás tenía -razón— resolvió matricularme libremente en las citadas asignaturas, -reteniéndome en Zaragoza. Para el estudio de la <i>Química analítica</i> -confióme á la dirección de D. Ramón -<span class="cambiado" - title="Errata. En el libro impreso: Rioz" - id="err_2">Ríos</span>, farmacéutico muy ilustrado -y á la sazón encargado de una fábrica muy acreditada de productos -químicos. En cuanto á la <i>Historia de la Medicina</i> y á la <i>Histología -normal y patológica</i>, debía asimilármelas autodidácticamente, por la -lectura de los libros de texto, pues no había en la capital aragonesa -quien pudiera enseñármelas.</p> - -<p>Cuando, llegado el mes de Junio, me disponía en Madrid á sufrir -la prueba del curso, experimenté dos sorpresas desagradables: Todo -el caudal de conocimientos analíticos laboriosamente acopiado en el -Laboratorio del Dr. -<span class="cambiado" - title="Errata. En el libro impreso: Rioz" - id="err_3">Ríos</span> vino á ser inútil; porque, según recordarán -cuantos estudiaron por aquellos tiempos, el bueno de Ríos titular -de la citada asignatura en la Facultad de Farmacia, sólo exigía á -los médicos, con una piedad que tenía mucho de desdén, un programa -minúsculo de cuatro ó cinco preguntas, en cada una de las cuales -incluía tan sólo algunos cuadros analíticos de aguas minerales, -composición de la orina, leche, sangre; cuadros sinópticos que todo -el mundo se sabía de coro para salir del paso. Trabajo perdido -resultó también el estudio asiduo de la <i>Historia de la Medi<span -class="pagenum" id="Page_3">[p. 3]</span>cina</i> según cierto libro -francés declarado de texto. Mis condiscípulos de Madrid, que estaban -en el secreto, me desilusionaron profundamente al informarme de -que la susodicha obra no servía de nada, puesto que el Dr. Santero -exigía casi exclusivamente la doctrina de cierto librito, desconocido -para mí, titulado <i>Prolegómenos clínicos</i>, en cuyas páginas el -afamado profesor de San Carlos desarrollaba elocuentemente un curso -de filosofía médica y daba rienda suelta á su pasión fervorosa por -Hipócrates y el hipocratismo. Sólo el Dr. Maestre de San Juan, -profesor de <i>Histología</i>, ateníase fielmente al enunciado de su -asignatura, examinando con arreglo al texto y programas oficiales.</p> - -<p>No tuve, por consiguiente, más remedio que encasquetarme, en -tres ó cuatro días de trabajo febril, los amenos cuadros analíticos -del Dr. Ríos y los briosos y entusiastas alegatos vitalistas del -Dr. Santero. Gran suerte fué salir del apretado lance sin más -consecuencias que una horrible cefalalgia y cierta aversión enconada -á la mal llamada libertad de enseñanza; merced á la cual se da con -frecuencia el caso —hoy como entonces— de que el alumno libre, fiado -en la solemnidad del programa oficial, ignore la materia explicada -por el catedrático, y de que éste prescinda, á veces, con admirable -desenvoltura, de la ciencia que, reglamentariamente, viene obligado á -explicar.</p> - -<p>Sugestionado por algunas bellas preparaciones micrográficas -que el Dr. Maestre de San Juan y sus ayudantes (el Dr. López -García entre otros) tuvieron la bondad de mostrarme, y deseoso por -otra parte de aprender lo mejor posible la <i>Anatomía general</i>, -complemento indispensable de la <i>descriptiva</i>, resolví, á mi regreso -á Zaragoza, crearme un Laboratorio micrográfico. Contando con -la bondad inagotable de D. Aureliano Maestre, aprobé fácilmente -la<span class="pagenum" id="Page_4">[p. 4]</span> Histología; -pero ni había visto una célula, ni era capaz de efectuar el más -sencillo análisis micrográfico. Y fué lo peor que, á la sazón, no -había en Zaragoza persona capaz de orientarme en los dominios de -lo infinitamente pequeño. Además, la Facultad de Medicina, de que -era yo ayudante y auxiliar, andaba muy escasa de medios prácticos. -Sólo en el Laboratorio de Fisiología existía un microscopio bastante -bueno. Con este viejo instrumento amplificante, y gracias á la buena -amistad con que me distinguía el doctor Borao<a id="FNanchor_1" -href="#Footnote_1" class="fnanchor">[1]</a>, por entonces ayudante -de Fisiología, admiré por primera vez el sorprendente espectáculo -de la circulación de la sangre. De tan sugestiva demostración he -hablado ya en otro lugar<a id="FNanchor_2" href="#Footnote_2" -class="fnanchor">[2]</a>. Aquí expresaré tan sólo que ella -contribuyó sobremanera á desarrollar en mí la afición á los estudios -micrográficos.</p> - -<p>Escogido un desván como obrador de mis ensayos prácticos, y -reunidos algunos reactivos, sólo me faltaba un buen modelo de -microscopio. Las menguadas reliquias de mis alcances de Cuba no -daban para tanto. Por fortuna, durante mi última gira á la Corte, -me enteré de que en la calle del León, núm. 25, principal (¡no lo -he olvidado todavía!) habitaba cierto almacenista de instrumentos -médicos, D. Francisco Chenel, quien proporcionaba, á plazos, -excelentes microscopios de Nachet y Verick, marcas francesas entonces -muy en boga. Entablé, pues, correspondencia con dicho comerciante -y ajustamos las condiciones: consistían en abonarle en cuatro -plazos 140 duros, importe de un buen modelo Verick, con todos sus -accesorios. La<span class="pagenum" id="Page_5">[p. 5]</span> -amplificación de las lentes (entre ellas figuraba un objetivo de -inmersión al agua) pasaba de 800 veces. Poco después me proporcioné, -de la misma casa, un <i>microtomo</i> de Ranvier, una <i>tournette</i> ó rueda -giratoria y otros muchos útiles de micrografía. Á todo subvinieron mi -paga modesta de auxiliar y las flacas ganancias proporcionadas por -los repasos de Anatomía; pero las bases financieras del Laboratorio y -Biblioteca fueron mis economías de Cuba. Véase cómo las enfermedades -adquiridas en la gran Antilla resultaron á la postre provechosas. Por -seguro tengo que, sin ellas, no habría ahorrado un céntimo durante mi -estancia en Ultramar, ni contado, por consiguiente, para mi educación -científica con los recursos indispensables.</p> - -<p>Menester era, además, adquirir libros y Revistas micrográficos. -Escaso andaba de los primeros, á causa de no traducir el alemán, -idioma en que corrían impresos los mejores Tratados de Anatomía -é Histología. Solamente en versiones francesas conseguí leer la -<i>Anatomía general</i>, de Henle, y el Tratado clásico de <i>Histología é -Histoquimia</i>, de Frey. El Van Kempen y el Robin, excelentes libros -franceses, sirviéronme igualmente de guías. Para los trabajos -prácticos pude consultar el <i>Microscopio en Medicina</i>, de Beale, su -<i>Protoplasma y vida</i> y el conocido <i>Manual técnico</i>, de Latteux. En -cuanto á Revistas científicas, la escasez de mi peculio me obligó á -circunscribirme al abono de unos Archivos ingleses (<i>The Quarterly -microscopical Science</i>) y á una Revista mensual francesa, dirigida -por E. Pelletan (<i>Journal de micrographie</i>). De obras españolas -disponía de la del Dr. Maestre de San Juan, muy copiosa en datos, -aunque de lectura un tanto difícil.</p> - -<p>Como se ve por lo expuesto, empecé á trabajar en la soledad, sin -maestros, y con no muy sobrados medios; mas á todo suplía mi ingenuo -entusiasmo y decidida vocación.<span class="pagenum" id="Page_6">[p. -6]</span> Lo esencial para mí era modelar mi cerebro, reorganizarlo -con vistas á la especialización, adaptarlo, en fin, rigurosamente á -las tareas analíticas del Laboratorio.</p> - -<p>Claro es que, durante la luna de miel del microscopio, no hacía -sino curiosear sin método y desflorar asuntos. Se me ofrecía un campo -maravilloso de exploraciones, lleno de gratísimas sorpresas. Con este -espíritu de expectador embobado, examiné los glóbulos de la sangre, -las células epiteliales, los corpúsculos musculares, los nerviosos, -etc., deteniéndome acá y allá para dibujar ó fotografiar las escenas -más cautivadoras de la vida de los infinitamente pequeños.</p> - -<p>Dada la facilidad de las demostraciones, sorprendíame sobremanera -la ausencia casi absoluta de curiosidad objetiva de nuestros -Profesores, los cuales se pasaban el tiempo hablándonos prolijamente -de células sanas y enfermas, sin hacer el menor esfuerzo por conocer -de vista á esos transcendentales y misteriosos protagonistas de -la vida y del dolor. ¡Qué digo!... ¡Muchos, quizás la mayoría de -los Profesores de aquellos tiempos menospreciaban el microscopio, -juzgándolo hasta perjudicial para el progreso de la Biología!... -Á juicio de nuestros misoneistas del magisterio, las maravillosas -descripciones de células y de parásitos invisibles constituían -pura fantasía. Recuerdo que, por aquella época, cierto catedrático -de Madrid, que jamás quiso asomarse al ocular de un instrumento -amplificante, calificaba de <i>Anatomía celestial</i> á la Anatomía -microscópica. La frase, que hizo fortuna, retrata bien el estado de -espíritu de aquella generación de Profesores.</p> - -<p>Sin duda, contábanse honrosas excepciones. De cualquier modo, -importa notar que, aun los escasos maestros cultivadores del -instrumento de Jansen y creyentes en sus revelaciones, carecían -de esa fe robusta y de esa inquietud<span class="pagenum" -id="Page_7">[p. 7]</span> intelectual que inducen á comprobar -personal y diligentemente las descripciones de los sabios. Acaso -diputaban la técnica histológica cual disciplina dificilísima. -De semejante dejadez y falta de entusiasmo hacia estudios que -han revolucionado después la ciencia y descubierto horizontes -inmensos á la fisiología y la patología, da también testimonio un -curioso relato de A. Kölliker<a id="FNanchor_3" href="#Footnote_3" -class="fnanchor">[3]</a>, célebre histólogo alemán que visitó Madrid -allá por el año de 1849.</p> - -<p>Comenzaba, según decía, á deletrear con delectación el admirable -libro de la organización íntima y microscópica del cuerpo humano, -cuando se anunció en la <i>Gaceta</i> la vacante de las cátedras de -<i>Anatomía descriptiva y general</i> de Granada y Zaragoza. Contrarióme -la noticia, porque distaba mucho de estar preparado para tomar parte -en el arduo torneo de la oposición. Según dejo apuntado en párrafos -anteriores, antes de entrar en liza, hubiera deseado presenciar -este linaje de contiendas, conocer los<span class="pagenum" -id="Page_8">[p. 8]</span> gustos del público y de los jueces, -adquirir, en suma, la norma con que se aprecian los valores positivos -cotizables en el mercado universitario. Pero el autor de mis días, -que, como todo padre, se hacía hartas ilusiones acerca de los méritos -y capacidades de su hijo, mostrose implacable. No hubo, pues, más -remedio que obedecerle. Y así, desesperanzado, y haciendo, como suele -decirse, de tripas corazón, concurrí á aquellas oposiciones, en las -cuales, para dos plazas, lucharon encarnizadamente nueve ó diez -opositores, algunos verdaderamente brillantes.</p> - -<p>Durante los ejercicios, mis fundados recelos quedaron plenamente -confirmados. Pusieron aquéllos de manifiesto, según yo presumía, -que en la <i>Anatomía descriptiva clásica</i> y <i>prácticas de disección</i> -rayaba yo tan alto como el que más. Pero la imparcialidad me obliga -á reconocer que, bajo ciertos respectos, mostré también deplorables -deficiencias: ignorancia de algunos conceptos biológicos de alcance -filosófico; desdén hacia reglas interpretativas sacadas de la -anatomía comparada, la ontogenia ó la filogenia; desconocimiento -de ciertas minucias y perfiles de técnica histológica puestos en -moda por el Dr. Maestre de San Juan; en fin, desvío hacia todas -esas especulaciones de carácter ornamental, preciadas flores de -pensamiento que ennoblecen las áridas cuestiones anatómicas y elevan -y amenizan la discusión.</p> - -<p>Pero no fué esto sólo. En aquella ocasión revelé, además, lagunas -de educación intelectual y social no sospechadas por mi padre. -Perjudicóme, en efecto, sobremanera, mi ignorancia de las formas -de la cortesía al uso en los torneos académicos; me deslució una -emotividad exagerada, achacable sin duda á mi nativa timidez, pero -sobre todo á la falta de costumbre de hablar ante públicos selectos -y exigentes; hízome, en fin, fracasar la llaneza y sen<span -class="pagenum" id="Page_9">[p. 9]</span>cillez del estilo y hasta, -á lo que yo pienso, la única de mis buenas cualidades: la total -ausencia de pedantismo y solemnidad expositiva. Entre aquellos -jóvenes almibarados, educados en el retoricismo clásico de nuestros -Ateneos, mi ingenuidad de pensamiento y de expresión sonaba á -rusticidad y bajeza. En mi candor de doctrino, asombrábame el garbo -y la gallardía con que algunos opositores de la clase de facundos -hacían excursiones de placer por el dilatado campo del evolucionismo -ó del vitalismo, ó, cambiando de registro, proclamaban, sin venir á -cuento y llenos de evangélica unción, la existencia de Dios y del -alma, con ocasión de referir la forma del calcáneo ó del apéndice -ileocecal. Á la verdad, ni entonces ni después fuí bastante refinado -para cultivar tan transparentes habilidades, ni para exornar mi -pobre ciencia con filigranas y colorines, reñidos, á mi ver, con la -austeridad y el decoro de la cátedra.</p> - -<p>Pero, volviendo á mi derrota, añado que sólo en dos cosas atraje -un tanto la curiosidad del público y del Jurado: por mis dibujos -de color en la pizarra el día de la lección, y por los copiosos -detalles con que adorné las pocas preguntas de anatomía descriptiva -que me tocaron en el primer ejercicio (la mayoría de los temas se -referían á técnica histológica y á cuestiones generales, en que yo -flojeaba). En cuanto al ejercicio práctico, en que tantas esperanzas -cifrara el autor de mis días, constituyó, como de costumbre, pura -comedia. Escogióse al efecto una disección llanísima: la preparación -de algunos ligamentos articulares. De esta suerte todos quedamos -igualados.</p> - -<p>En mi fracaso, que sentía sobre todo por el disgusto y decepción -que iba á ocasionar á mi progenitor y maestro, me consoló algo el -saber que se me adjudicó un voto para una de las cátedras, y que este -voto lo debí á un profesor<span class="pagenum" id="Page_10">[p. -10]</span> tan sabio, recto y concienzudo como el Dr. Martínez y -Molina, con razón llamado la <i>perla de San Carlos</i><a id="FNanchor_4" -href="#Footnote_4" class="fnanchor">[4]</a>.</p> - -<p>Transcurrido más de un año (1879), se anunció á oposición la -vacante de la cátedra de Granada. Conocedor de mis defectos, había -procurado corregirlos en la medida de lo posible. Perfeccionéme en la -técnica histológica, sirviéndome de guía el admirable libro titulado -<i>Manuel technique d’histologie</i><a id="FNanchor_5" href="#Footnote_5" -class="fnanchor">[5]</a>, escrito por Ranvier, ilustre Profesor -del Colegio de Francia; aprendí á traducir el alemán científico; -adquirí y estudié á conciencia diversas obras tudescas de Anatomía -descriptiva, general y comparada; me impuse en las modernas teorías -tocantes á la evolución, de que por entonces eran porta-estandartes -ilustres Darwin, Häckel y Huxley; amplié bastante mis noticias -embriológicas; adornéme, en fin, con algunos de aquellos primores -especulativos que, según pude ver, seducían, acaso más de la cuenta, -á públicos y tribunales. Por primera vez, en mi vida, decidí, pues, -ser algo hábil y ofrendar sacrificios á las gracias.</p> - -<p>Tranquilo y esperanzado estaba, dando los últimos toques á mi -intensiva preparación anatómica, cuando cierto día me detiene un -amigo, espetándome á quemarropa:</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_11">[p. 11]</span>—Voy á darte un -consejo. No te presentes en las próximas oposiciones á la cátedra de -Granada.</p> - -<p>—¿Por qué?</p> - -<p>—Porque no <i>te toca todavía</i>: déjalo para más adelante y todo -saldrá como una seda.</p> - -<p>—Pero...</p> - -<p>—Advierte, criatura, que el tribunal de oposiciones que acaba -de nombrarse ha sido forjado expresamente para hacer catedrático -á M., por cuyos talentos ciertos señores de Madrid sienten gran -admiración.</p> - -<p>—Pero si M. se ha preparado siempre para oposiciones á Patología -médica y jamás se ocupó de Anatomía...</p> - -<p>—Cierto; mas no es cosa de esperar varios años una vacante de -Patología. Sus poderosos protectores desean hacerlo catedrático -sobre la marcha; y puesto que, por ahora, la única puerta abierta -es la <i>Anatomía descriptiva</i>, á ella se atienen. ¡Vamos!... sé por -una vez siquiera sumiso y razonable, y evita el aumentar, con tus -imprudencias, el número de tus enemigos. Cediendo, te congraciarás -con personajes omnipotentes, de cuya buena voluntad depende tu -porvenir...</p> - -<p>—Agradezco tus consejos, pero no puedo seguirlos. Desertando de -las oposiciones, mi padre se pondría, y con razón, furioso, yo no -tendría más remedio que arrinconarme en un pueblo. Además, después -de varios años de asidua preparación anatómica, ¿no sería bochornoso -desaprovechar la primera ocasión que se me presenta para justificar -mis pretensiones? Por importante que sea alcanzar la codiciada -prebenda, lo es todavía más demostrar á mis jueces y al público que -he perfeccionado mis conocimientos y que, penetrado de mis defectos, -he sabido, si no corregirlos del todo, atenuarlos notablemente, -triunfando de mí mismo.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_12">[p. 12]</span>—¡Pues no serás -nunca catedrático ó lo serás muy tarde, cuando peines canas!...</p> - -<p>—Al precio de la cobardía y de la abdicación no lo seré -nunca...</p> - -<p>Pronto tuve ocasión de comprobar la exactitud de la noticia. En -efecto, el tribunal, salvo alguna excepción, constaba de amigos -y clientes del que por entonces ejercía omnímoda é irresistible -influencia en la provisión de cátedras de Medicina. En descargo del -aludido personaje, debo, sin embargo, declarar que M. había sido un -brillante discípulo suyo, que adornaban á éste prendas relevantes -de carácter y talento, y además que en asegurar el triunfo del -novel anatómico puso todo su empeño el Dr. Fernández de la Vega, -catedrático de Anatomía de Zaragoza, pariente del ilustre Presidente -del tribunal y condiscípulo y fraternal amigo de M.<a id="FNanchor_6" -href="#Footnote_6" class="fnanchor">[6]</a>.</p> - -<p>Á su tiempo<a id="FNanchor_7" href="#Footnote_7" -class="fnanchor">[7]</a>, verificáronse las oposiciones. En ellas -tuve la suerte de hacer patentes los progresos de mi aplicación. Mis -conocimientos histológicos proporcionáronme ocasiones de lucimiento; -y la lectura de las Revistas y libros alemanes, ignorados de mis -adversarios, prestaron á mi labor un colorido de erudición y -modernismo sumamente simpáticos.</p> - -<p>Sólo había un contrincante que contrarrestaba y sosla<span -class="pagenum" id="Page_13">[p. 13]</span>yaba habilísimamente mis -asaltos, si no por la superioridad de su preparación anatómica (que -era nada vulgar), por la claridad y agudeza de su entendimiento y la -hermosura incomparable de su palabra. Aludo al malogrado é ilustre -maestro D. Federico Olóriz, quien, estrenándose en aquella contienda, -dió ya la medida de todo lo que valía y podía esperarse del futuro -catedrático de la Facultad de Medicina de Madrid.</p> - -<p>Entonces, D. Federico, que figuraba en mi trinca, atacábame -reciamente, persuadido quizás de que yo era el único adversario serio -con quien tenía que habérselas. Y cuando, platicando campechanamente -en los pasillos de San Carlos, le saqué de su error, pronunciando el -nombre del afortunado candidato oficial, reíase de lo que llamaba mis -pesadas bromas aragonesas.</p> - -<p>—¡Pero si no pasa de ser un joven discreto que denuncia á la -legua al primerizo en los estudios anatómicos y en el arte de la -disección!</p> - -<p>—Pues ese anatómico improvisado será catedrático de Granada, y -usted, con todo su saber y talento, tendrá que resignarse al humilde -papel de ayudante suyo, á menos de cambiar definitivamente de -rumbo...</p> - -<p>—¡Imposible!...</p> - -<p>Pero el imposible se cumplió. Los amigos del Presidente dieron una -vez más pruebas de su inquebrantable disciplina, y el pobre Olóriz, -asombro del público y de los jueces, tuvo que contentarse con un -tercer lugar en terna (yo obtuve el segundo).</p> - -<p>Con todo lo cual no quiero expresar que M. fuera un mal -catedrático. El dictador de San Carlos no solía poner sus ojos en -tontos. Dejo consignado ya que M. era un joven de mucho despejo y -aplicación y que, si se lo hubiera propuesto de veras, habría llegado -á ser un excelente<span class="pagenum" id="Page_14">[p. 14]</span> -maestro de Anatomía. En aquella contienda faltáronle preparación -teórica suficiente y vocación por el escalpelo. Así, en cuanto se le -proporcionó ocasión, trasladóse á una cátedra de Patología médica -de Zaragoza, donde resultó, según era de presumir, un buen maestro -de Clínica médica. Más adelante, con aplauso de muchos —incluyendo -el mío muy sincero—, ascendió, por concurso, á una cátedra de San -Carlos.</p> - -<p>Creo que fué en Marzo de 1879 cuando se me nombró, en virtud -de oposición, <i>Director de Museos anatómicos</i> de la Facultad de -Medicina de Zaragoza. De aquellos ejercicios, á que concurrió, -entre otros jóvenes, cierto discípulo muy brillante de la Escuela -de Valencia —por cierto apasionadísimo de Darwin y de Häckel—, -sólo quiero recoger un dato revelador de las grandes <i>simpatías</i> -con que me distinguían mis paisanos y maestros. Acabado el último -ejercicio, los dos catedráticos zaragozanos votaron sin vacilar -al opositor valenciano; y precisamente los tres profesores -forasteros, que acababan de ganar por oposición sus cátedras, y -eran, por tanto, ajenos á las ruines rencillas de campanario, me -otorgaron sus sufragios. Uno de estos varones rectos, á quienes -debo eterno agradecimiento, fué D. Francisco Criado y Aguilar, -actual decano de la Facultad de Medicina de Madrid<a id="FNanchor_8" -href="#Footnote_8" class="fnanchor">[8]</a>.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thick" - src="images/ill_014fp.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="caption"> - El autor allá por los años de 1878 ó 1879,<br /> enfermo - todavía del paludismo contraído en Cuba. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Transcurridos cuatro años (1883) publicáronse dos -nuevas<span class="pagenum" id="Page_15">[p. 15]</span> vacantes -á proveer en turno de oposición: la de Madrid, producida por el -fallecimiento del caballeroso y buenísimo Dr. Martínez Molina, y -la de Valencia, debida á la muerte del Dr. Navarro. Apocado como -siempre en mis aspiraciones, firmé exclusivamente las oposiciones de -Valencia: con mejor acuerdo, Olóriz solicitó ambas plazas.</p> - -<p>En aquella ocasión demostróse una vez más el adagio vulgar: -«del exceso del mal viene el remedio». El escándalo provocado por -la injusticia cometida con Olóriz en sus oposiciones á la cátedra -de Granada (1880), repercutió desde la Universidad á las esferas -del Gobierno. Y ocurrió que el Sr. Gamazo, á la sazón Ministro de -Fomento, resuelto á evitar nuevos abusos, designó, ó influyó para que -se designase, un Tribunal cuyo saber é independencia estuvieran al -abrigo de toda sospecha. La presidencia del nuevo Jurado fué otorgada -al Dr. Encinas, quien, con la ruda franqueza proverbial en él, -expresó al Ministro:</p> - -<p>—Donde yo esté no valdrán chanchullos. Á fuer de caballero, -prometo desde ahora que, ó no habrá catedrático, ó lo será por -unanimidad. Y eso lo mismo en la cátedra de Madrid que en la de -Valencia.</p> - -<p>Y así acaeció.</p> - -<p>Gracias á la imparcialidad de este Tribunal, donde, según tengo -entendido, no figuraba ningún juez de los anteriores, Olóriz y yo, -infelices provincianos desprovistos de valedores, conseguimos al -fin honrarnos con la toga del maestro. Como teníamos descontado, -el brillante discípulo de la Escuela de Granada triunfó sobre sus -contrincantes por voto unánime de los jueces. Y el mismo Tribunal, -salvo el Presidente, que, por motivos de salud, fué sustituído -por el gran Letamendi, tuvo también la bondad de proponerme, -<i>nemine discrepante</i>, para la cátedra de Ana<span class="pagenum" -id="Page_16">[p. 16]</span>tomía de la Facultad de Medicina de -Valencia. Yo rendí siempre al genialísimo maestro catalán culto -fervoroso; pero desde entonces, á la ingenua admiración intelectual, -juntáronse las cálidas y leales ofrendas del afecto y la gratitud<a -id="FNanchor_9" href="#Footnote_9" class="fnanchor">[9]</a>.</p> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter" id="Ch_2"> - <p><span class="pagenum" id="Page_17">[p. 17]</span></p> - <div class="figcenter"> - <img src="images/trimming.jpg" - alt="Friso ornamental" /> - </div> - <h2 class="nobreak ws1 mt25">CAPÍTULO II</h2> - <p class="subh2h">Caigo enfermo con una afección pulmonar grave. - — Abatimiento y desesperanza durante mi cura en Panticosa. - — Restablecimiento de mi salud en San Juan de la Peña. — La - fotografía como alimento de mis gustos artísticos contrariados. - — Contraigo matrimonio y comienzan las preocupaciones de la - familia, que en nada menoscaban el progreso de mis estudios. — - Vaticinios fallidos de mis padres y amigos con ocasión de mi - boda. — Mis primeros ensayos científicos.</p> -</div> - -<div class="drop mt1"> - <img src="images/drop_e.jpg" - alt="E" /> -</div> - -<p class="icap pt2"><span class="smcap">El</span> deseo de juntar -en un solo capítulo cuanto se refiere á mis fracasos y éxitos como -opositor, me han llevado á alterar el orden cronológico de la -narración. Necesito, pues, retroceder ahora en la corriente de mis -recuerdos y referir algunos hechos ocurridos en el lapso de tiempo -mediante entre 1878 y 1884, fecha de mi toma de posesión de la -Cátedra de Anatomía de Valencia.</p> - -<p>Allá por el año de 1878, hallábame cierta noche en el jardín del -café de la Iberia, en compañía de mi querido amigo D. Francisco -Ledesma —abogado de talento y á la sazón capitán del Cuerpo de -Administración Militar—, jugando empeñada partida de ajedrez. Cuando -más absorto estaba meditando una jugada, me acometió de pronto una -hemoptisis. Disimulé lo mejor que pude el accidente, por no alarmar -al amigo, y continué la partida hasta su término. Con la preocupación -consiguiente, retiréme á<span class="pagenum" id="Page_18">[p. -18]</span> casa. En el camino cesó casi del todo la hemorragia. Nada -dije á mi familia; cené poco; rehuí toda conversación de sobremesa y -acostéme en seguida. Al poco rato me asaltó formidable hemorragia: -la sangre, roja y espumosa, ascendía á borbotones del pulmón á la -boca, amenazándome con la asfixia. Avisé á mi padre, que se alarmó -visiblemente, prescribiéndome el tratamiento habitual en casos -tales.</p> - -<p>La palidez y emaciación progresivas que había notado en su -hijo desde algunos meses atrás, en complicidad con los efectos -del paludismo, jamás completamente extirpados, le habían llevado -á sospechar que se preparaba gravísima infección. Naturalmente, -mi padre no me expresó de modo explícito su convicción, ni sus -pesimísimos pronósticos; pero yo los adiviné fácilmente, al través -de su minucioso interrogatorio y de sus frases artificiosamente -confortadoras.</p> - -<p>Además, un médico rara vez se hace ilusiones sobre su estado. -Estaban demasiado frescos en mi memoria los síntomas del terrible -mal aprendidos en los libros, así como las tristes imágenes de -infelices soldados que, después de su repatriación, morían en los -hospitales ó en el seno de sus familias, víctimas de la tisis -traidoramente preparada por el paludismo. Por otra parte, mi <i>hábito -exterior</i> no era para ilusionar á nadie: la fiebre alta consecutiva -al accidente hemorrágico, la disnea, la tos pertinaz, los sudores, -la demacración..., todos los rasgos de mi dolencia coincidían punto -por punto con aquellas deplorablemente exactas descripciones de las -obras patológicas. ¡Cuánto hubiera yo dado entonces por borrar las -nociones científicas aprendidas! ¡Qué pena ser médico y enfermo á la -vez!...</p> - -<p>Ello es que caí en un abatimiento y desesperanza que no había -conocido ni en los más graves episodios morbo<span class="pagenum" -id="Page_19">[p. 19]</span>sos de mi estancia en Cuba. Contribuyó -también, sin duda, á mi desaliento el recuerdo, harto vivo y -punzante, de mi vencimiento en Madrid.</p> - -<p>Me era imposible desterrar de mi espíritu la angustiosa idea de la -muerte. Aferrábase á mi sensibilidad exasperada con una obstinación -que rechazaba, <i>á priori</i>, los planes terapéuticos é higiénicos mejor -encaminados. Consideraba fenecida mi carrera, frustrado mi destino, -pura quimera el ideal de contribuir con algo al acervo común de la -cultura patria.</p> - -<p>Reconocí, lleno de amargura, que el disparatado romanticismo -adquirido durante mi adolescencia con las lecturas de Chateaubriand, -Lamartine, Victor Hugo, Lord Byron y Espronceda, me había asesinado. -Á causa de ellas, había consumido sandiamente todo el rico patrimonio -de energía fisiológica heredado de mis mayores. En mi desesperación, -volvíme misántropo y llegué á menospreciar las cosas más santas y -venerables...</p> - -<p>Dos meses después pude, sin embargo, abandonar el lecho, pero -sin alegría y sin ilusiones. «Esto es una tregua —me decía—, no una -resurrección. Volverán nuevos ataques y con ellos el ineluctable -desenlace...»</p> - -<p>Sólo la religión me hubiera consolado. Por desgracia, mi fe había -sufrido honda crisis con la lectura de los libros de filosofía. -Ciertamente, del naufragio se habían salvado dos altos principios: -la existencia del alma inmortal y la de un ser supremo rector del -mundo y de la vida. Pero la especie de estoicismo á lo Epicteto y -Marco Aurelio, que yo profesaba entonces (si verdaderamente profesaba -alguna filosofía), no transcendía del mundo del pensamiento á la -esfera de la voluntad. El instinto vital, esencialmente egoísta, -se revelaba contra las consecuencias prácticas de una concepción -filosófica, que pone la dicha en la serena<span class="pagenum" -id="Page_20">[p. 20]</span> resignación al destino y en la ciega -obediencia á las leyes naturales.</p> - -<p>«Admito —me decía— que el viejo, y más si es filósofo, muera -impasible y resignado; la muerte llega en sazón, cumplido el fin -primordial de la vida, labrado un modesto sillar en el luminoso -templo del espíritu.» Por lo cual comprendía bien que Epicuro -anciano, atormentado por el mal de piedra, y sobreponiéndose á sus -torturas, escribiera á su amigo Idomeneo estas palabras, donde -resplandece noble y consolador orgullo: «Hallándome en el feliz y -último día de mi vida, y aun ya muriendo, os escribimos así: tanto es -el dolor que nos causan la estranguria y la disentería, que parece -no puede ser ya mayor su vehemencia. No obstante, se compensa de -algún modo con la recordación de nuestros inventos y raciocinios»<a -id="FNanchor_10" href="#Footnote_10" class="fnanchor">[10]</a>.</p> - -<p>¿Dónde estaban mis invenciones para consolarme? Ni ¿cómo aceptará -resignado la muerte quien, por no haber en realidad vivido, no deja -rastro de sí ni en los libros ni en las almas? Esta idea de la -irremediable inutilidad de mi existencia sumergíame en angustiosa -zozobra.</p> - -<p>Más sereno y alentado que yo, mi padre concibió esperanzas de -curación, al advertir en mi dolencia los primeros tenues signos -de alivio. Para promoverla y consolidarla, me envió, llegado el -verano, á los tan acreditados baños de Panticosa. Deseaba que, una -vez tomadas las aguas, permaneciera yo un mes ó dos, en compañía de -mi hermana, instalado en la cima del famoso Monte Pano, en San Juan -de la Peña, donde existe un convento semiarruinado, habitado por -pastores y rodeado de bosques seculares. El programa, como vamos á -ver, cumplióse en todas sus partes.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_21">[p. 21]</span>En Panticosa -comencé á reaccionar algo contra mi desaliento. Sin embargo, de -vez en cuando, sufría crisis de negra tristeza á lo Leopardi. El -sentimentalismo de mi adolescencia tuvo por aquel tiempo peligrosos -retoñamientos. Unas veces, escribía versos henchidos de necios é -impíos apóstrofes; otras, inspirado en ideas casi suicidas, ascendía -renqueando y febril á los picachos próximos al balneario, y me -abismaba en la contemplación de aquel cielo azul, casi negro en -fuerza de la pureza del aire, y en donde en breve —pensaba yo— habría -de perderse para siempre mi alma errante. Recuerdo que una tarde, -presa de mis raptos macabros, escalé cima elevada, á la que llegué -sin resuello y casi desfalleciente; y tumbado sobre una peña, concebí -el propósito de dejarme morir de cara á las estrellas, lejos de los -hombres, sin más testigos que las águilas, ni más sudario que la -próxima nevada otoñal. ¡Qué delirios!...</p> - -<p>Pero aquella muerte poética y romántica que yo apetecía (ó fingía -apetecer, por puro diletantismo morboso, porque realmente de aquellos -nebulosos estados de conciencia no me doy cuenta ahora claramente) -no acababa de llegar. Y cosa singular, cuantas más atrocidades -cometía menos grave me encontraba. Cesaron las hemoptisis; disminuía -la fiebre; abonanzaba el estado general; en fin, mis pulmones y -músculos, sometidos á pruebas bárbaras, funcionaban de cada vez -mejor. Estaba visto, que no se muere cuando se piensa. Á lo mejor, -el caballo que creíamos apocado y débil resulta más animoso que -el jinete, á quien suele dar elocuentes lecciones de discreción y -cordura. Poco á poco, la convicción de la vida se abrió paso en mi -corazón y en mi espíritu.</p> - -<p>Aparte la incuestionable mejoría, contribuyó no poco á -darme ánimos el sugestivo y admirable espectáculo de la<span -class="pagenum" id="Page_22">[p. 22]</span> tranquilidad de los -tuberculosos. Sabido es que el valor y la alegría son esencialmente -contagiosos. Ninguno de aquellos tísicos, la mayoría jóvenes como -yo, confesaba su mal; antes bien, afirmaban, impertérritos, ser -simples catarrosos ó padecer del estómago. Algunos decían acudir al -balneario sin necesidad, por puro agradecimiento á las milagrosas -aguas; palabras de seguridad que resultaban amargamente irónicas al -contemplar el amoratado círculo de los hundidos ojos y las febriles -rosetas de las mejillas. Aun los postrados en el lecho, mostrábanse -en su mayoría satisfechos, pareciendo abrigar la firme creencia en -próxima curación.</p> - -<p>Recuerdo á este propósito la respuesta de una señorita muy -discreta de Cervera, á quien conocía yo por haber sido, durante mi -estancia en Cataluña, varias veces alojado en su casa. Sorprendido al -contemplar los estragos que la traidora enfermedad había causado en -su hermoso rostro, la pregunté, harto indiscretamente, cómo iba de -salud.</p> - -<p>—Yo, muy bien, gracias á Dios —contestó—. Por fortuna no tengo -nada. Si vengo á estas aguas es por acompañar á mi padre, que -padece un catarro crónico. Tan buena me encuentro, que dentro de -dos meses pienso casarme con L. (un propietario muy honorable de la -localidad).</p> - -<p>Meses después supe que la valerosa doncella, cuya boda parecía -tan próxima, había fallecido por consunción. Y es que la mujer tiene -para la enfermedad una entereza de que carecemos los hombres. El -instinto le da increíble fortaleza. Sabe ó adivina que la belleza es -el resplandor de la salud, y oculta con exquisito pudor, y á veces -con sutilísimos ardides, sus íntimas dolencias.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thick" - src="images/ill_022afp.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="caption"> - Monasterio viejo de San Juan de la Peña. La famosa cueva - contemplada á vista de pájaro (fotografía hecha por el autor con - placas de su fabricación). - </p> -</div> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thick" - src="images/ill_022bfp.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="caption"> - Bosque de pinos situado en la cima del Monte Pano, en - donde convalecí de la tuberculosis (fotografía hecha por el - autor). - </p> -</div> - -<p class="mt15">La afabilidad de los tuberculosos y, sobre todo, el -tranquilo valor de la tísica de Cervera, acabaron por avergon<span -class="pagenum" id="Page_23">[p. 23]</span>zarme. Resolví desde -entonces no estar enfermo. Sobreponiéndose autocráticamente á mis -pulmones, mi cerebro decretó que todo era aprensión injustificada. Se -acabaron para mi las meticulosidades del régimen, las prescripciones -de la higiene y de la farmacopea. En mi desprecio por la terapéutica, -suspendí definitivamente la bebida de la famosa agua nitrogenada, -é hice vida absolutamente normal. Ciertamente, mis pulmones -refunfuñaban algo; pero yo juré no hacerles caso. ¡Allá ellos! Y -me entregué al dibujo, á la fotografía, á la conversación y al -paseo, como si tuviera ante mí un programa de vida y de acción -inacabable.</p> - -<p>Cuando, de regreso del balneario, pasé por Jaca y me instalé con -mi hermana en el monasterio nuevo de San Juan de la Peña, hallábame -sumamente animado y con todos los signos de una franca convalecencia. -Lo apacible y pintoresco del lugar; una alimentación suculenta á -base de carne y leche; giras diarias por los bosques circundantes; -interesantes visitas al viejo monasterio de la Cueva, donde duermen -su eterno sueño los antiguos monarcas de Aragón; excursiones -fotográficas á los alrededores de la montaña y á la cercana aldea -de Santa Cruz de la Serós, etc..., acabaron por traerme, con la -seguridad de vivir, el vigor del cuerpo y la serenidad del espíritu. -Héteme, pues, reintegrado al cauce de la existencia, con sus -inquietudes y batallas. ¡Aún no era tiempo!...</p> - -<p>Grandes médicos son el sol, el aire, el silencio y el arte. -Los dos primeros tonifican el cuerpo; los dos últimos apagan las -vibraciones del dolor, nos libran de nuestras ideas, á veces -más virulentas que el peor de los microbios, y derivan nuestra -sensibilidad hacia el mundo, fuente de los goces más puros y -vivificantes.</p> - -<p>Considero que la fotografía, de que era yo entonces fer<span -class="pagenum" id="Page_24">[p. 24]</span>viente aficionado, cooperó -muy eficazmente á distraerme y tranquilizarme. Ella me obligaba á -continuado ejercicio, y, proponiéndome á diario la ejecución de temas -artísticos, sazonaba la monotonía de mi retiro con el placer de la -dificultad vencida y con la contemplación de los bellos cuadros de -una naturaleza variada y pintoresca.</p> - -<p>Estas aficiones al arte de Daguerre habían nacido años antes, en -la época del <i>colodion</i> heróico, y su cultivo vino á ser como una -compensación feliz, destinada á satisfacer tendencias pictóricas -definitivamente defraudadas por consecuencia de mi cambio de rumbo -profesional. Porque sólo el objetivo fotográfico puede saciar el -hambre de belleza plástica de quienes no gozaron del vagar necesario -para ejercitar metódicamente el pincel y la paleta.</p> - -<p>Más tarde, casado ya, llevé mi culto por el arte fotográfico -hasta convertirme en fabricante de placas al <i>gelatino-bromuro</i>, y -me pasaba las noches en un granero vaciando emulsiones sensibles, -entre los rojos fulgores de la linterna y ante el asombro de la -vecindad curiosa, que me tomaba por duende ó nigromántico. Esta -nueva ocupación, tan distante de mi devoción hacia la Anatomía, fué -consecuencia de las insistentes demandas de los profesionales de la -fotografía. Desconocíanse por aquella época en España las placas -ultrarrápidas al gelatino-bromuro, fabricadas á la sazón por la -casa Monckoven, y que costaban, por cierto, sumamente caras. Había -yo leído en un libro moderno la fórmula de la emulsión argéntica -sensible, y me propuse fabricarla para satisfacer mis aficiones á -la fotografía instantánea, empresa inabordable con el engorroso -proceder del <i>colodion húmedo</i>. Tuve la suerte de atinar pronto con -las manipulaciones y aun de mejorar la fórmula de la emulsión; y mis -afortunadas instantáneas de lances del toreo, y singularmente una, -tomada del palco<span class="pagenum" id="Page_25">[p. 25]</span> -presidencial cuajado de hermosas señoritas (tratábase de cierta -corrida de beneficencia, patrocinada y presidida por la aristocracia -aragonesa), hicieron furor, corriendo por los estudios fotográficos y -alborotando á los aficionados. Mis placas rápidas gustaron tanto, que -muchos deseaban ensayarlas.</p> - -<p>Sin quererlo, pues, me ví obligado á fabricar emulsiones -para los fotógrafos de dentro y fuera de la capital, instalando -apresuradamente un obrador en el granero de mi casa y convirtiendo -á mi mujer en ayudante. Si en aquella ocasión hubiera yo topado -con un socio inteligente y en posesión de algún capital, habríase -creado en España una industria importantísima<a id="FNanchor_11" -href="#Footnote_11" class="fnanchor">[11]</a> y perfectamente viable. -Porque, en mis probaturas, había dado yo, casualmente, con un -proceder de emulsión más sensible que los conocidos hasta entonces, -y por tanto, de facilísima defensa contra la inevitable concurrencia -extranjera. Por desgracia, absorbido por mis trabajos anatómicos y -con la preparación de mis oposiciones, abandoné aquel rico filón que -inopinadamente se me presentaba.</p> - -<p>Allá á fines del 79, cuando, olvidado de mis achaques, acababa de -obtener la plaza de <i>Director del Museo Ana<span class="pagenum" -id="Page_26">[p. 26]</span>tómico</i>, tomé la resolución de casarme, -contra la opinión de mis padres y de los amigos, que presagiaban un -desastre. Para un soñador impenitente, despreciador del vil metal y -de todos los prejuicios sociales, claro es que mi matrimonio debía -indefectiblemente constituir un enlace romántico.</p> - -<p>He aquí cómo conocí á mi futura: De vuelta de un paseo por -Torrero, encontré cierta tarde á una joven de apariencia modesta, -acompañada de su madre. Su rostro, sonrosado y primaveral, -asemejábase al de las madonas de Rafael, y aún mejor, á cierto -cromo-grabado alemán que yo había admirado mucho y que representaba -la Margarita del Fausto. Me atrajeron, sin duda, la dulzura y -suavidad de sus facciones, la esbeltez de su talle, sus grandes -ojos verdes encuadrados de largas pestañas y la frondosidad de -sus cabellos; pero me sedujo más que nada cierto aire de infantil -inocencia y de melancólica resignación desprendido de toda su -persona. Seguí á la joven desconocida hasta su domicilio; averigüé -que era huérfana de padre —un modesto empleado—, y que se trataba -de una muchacha honrada, modesta y hacendosa. Y entablé relaciones -con ella. Tiempo después, sin que los consejos de la familia fueran -poderosos á disuadirme, contraje matrimonio, no sin estudiar á fondo -la psicología de mi novia, que resultaba ser, según yo deseaba, -complementaria de la mía.</p> - -<p>Mi resolución, comentada por los camaradas en tertulias y cafés, -fué unánimemente calificada de locura. Ciertamente, mirado el acto -desde el punto de vista económico, podía significar un desastre. -Valor se necesitaba, en efecto, para fundar una familia cuando todo -mi haber se reducía al sueldo de 25 duros al mes, y á los 8 ó 10 -más, á lo sumo, granjeados por mis repasos de Anatomía é Histología. -Así es que la boda se celebró casi en secreto; no quise<span -class="pagenum" id="Page_27">[p. 27]</span> molestar á los parientes -ni amigos con andanzas que sólo interesaban á mi persona.</p> - -<p>Recuerdo que cierto compañero, extrañado de verme entrar con tanto -heroísmo en el azaroso gremio de los padres de familia, exclamó: «¡El -pobre Ramón se ha perdido para siempre! ¡Adiós estudio, ciencia y -ambiciones generosas!»</p> - -<p>Fatídicos eran los presagios: mi padre vaticinaba mi muerte en -breve plazo; los amigos me daban por definitivamente fracasado.</p> - -<p>Y en principio, mis censores discurrían atinadamente. Es -incuestionable que, en la mayoría de los casos, la vanidad -femenil, junto con las necesidades y afanes del hogar, acaparan -financieramente toda la actividad mental del esposo, á quien se -impone, con todo su desolador prosaísmo, el conocido <i>primum -vivere</i>... Mas en los negocios humanos es preciso, para acertar, -fijarse, más que en las reglas, en las condiciones individuales, en -las tendencias y sentimientos íntimos. Olvidamos á menudo que, en la -sociedad conyugal, al lado de factores económicos, actúan también -resortes éticos y sentimentales decisivos, á cuyo influjo prodúcense -impensadas y casi siempre felices metamorfosis de la personalidad -física y moral de los esposos. En virtud de estas transformaciones -mentales y de la consiguiente integración de actividades, la sociedad -conyugal constituye una personalidad superior, capaz de crear valores -intelectuales y económicos enteramente nuevos ó apenas latentes en -los sumandos.</p> - -<p>Por no haber tenido en cuenta estos factores, fallaron de medio á -medio las profecías de los amigos. Físicamente, mejoré á ojos vistos, -reconociendo todos que, desde mi regreso de Cuba, jamás fué mi estado -tan satisfactorio. Mi mujer, con una abnegación y una ternura más -que mater<span class="pagenum" id="Page_28">[p. 28]</span>nales, -se desvelaba por cuidarme y consolidar mi salud. En cuanto al tan -cacareado abandono del estudio y de toda ambición elevada, bastará -hacer notar que años siguientes, y cuando ya tenía dos hijos, -publiqué mis primeros trabajos científicos y gané por oposición la -cátedra de Anatomía de Valencia.</p> - -<p>La armonía y la paz del matrimonio tienen por condición -inexcusable el que la mujer acepte de buen grado el ideal de la vida -perseguido por el marido. Por consiguiente, malógranse la dicha del -hogar y las más nobles ambiciones cuando la compañera se erige, según -vemos á menudo, en director espiritual de la familia, y organiza por -sí el programa de los trabajos y aspiraciones de su cónyuge. Bajo -este aspecto, debo confesar que jamás tuve motivo de disgusto.</p> - -<p>Lejos de lamentar, según les ha ocurrido á muchos aficionados á la -ciencia ó al arte en España<a id="FNanchor_12" href="#Footnote_12" -class="fnanchor">[12]</a>, esa derivación casi exclusiva de las -rentas hacia las disipaciones y vanidades del vestir, del teatro -ó del lujo doméstico, sólo hallé en mi compañera facilidades para -costear y satisfacer mis aficiones y continuar mi carrera. No -hubo, pues, dinero para perifollos, teatros, coches y veraneos, -pero sí para libros, Revistas y objetos de Laboratorio. Y aunque -estos elogios parezcan extraños y aun inconvenientes en mi pluma, -complázcome en declarar, que no obstante una belleza que parecía -invitarla á lucir en visitas, paseos y recepciones, mi esposa se -condenó alegremente á la obscuridad, permaneciendo sencilla en sus -gustos, y sin más aspiraciones que la dicha tranquila, el buen orden -en la administración del hogar y la felicidad del marido y de sus -hi<span class="pagenum" id="Page_29">[p. 29]</span>jos. Que, dados -mi carácter y tendencias, mi elección fué un acierto, reconociéronlo -pronto mis progenitores, singularmente mi madre, que acabó por -querer sinceramente á su nuera, con quien compartía tantas virtudes -domésticas y tantas analogías de gustos y carácter.</p> - -<p>Digamos ahora algo de mis primeras producciones científicas. -Según es de presumir, tales ensayos (en número de dos, publicados en -Zaragoza en folleto aparte), fueron bastante flojos.</p> - -<p>El primero de ellos, intitulado: <i>Investigaciones experimentales -sobre la inflamación en el mesenterio, la córnea y el cartílago</i>, -apareció en 1880, ilustrado con algunos grabados litográficos -que ejecuté yo mismo<a id="FNanchor_13" href="#Footnote_13" -class="fnanchor">[13]</a>, falto de recursos para pagar el trabajo de -un artista. Discutíase entonces con calor entre los anatomo-patólogos -la cuestión del mecanismo íntimo de la inflamación, y singularmente -el interesante problema del origen de los glóbulos de pus. La mayoría -de los sabios, siguiendo á Virchow, admitían que estas células -provienen de la multiplicación de los elementos conectivos del -tejido inflamado; los menos, inspirados en los trabajos de Cohnheim, -preferían considerar aquellos glóbulos como leucocitos emigrados de -la sangre. Deseando formar opinión personal sobre el asunto,<span -class="pagenum" id="Page_30">[p. 30]</span> examiné experimentalmente -el tema debatido, reproduciendo y analizando esmeradamente los -famosos experimentos de Cohnheim sobre el mesenterio inflamado de la -rana curarizada. Por desgracia, estaba yo entonces harto influído -por las ideas de Duval, Hayem y otros histólogos franceses (que -negaban la diapédesis de los glóbulos blancos) y fuí arrastrado á -una solución sincrética ó de transacción, errónea conforme suelen -ser en ciencia casi todas las opiniones diagonales. Proclamé, pues, -la doctrina de Virchow tocante al origen de los glóbulos de pus y -células conectivas embrionarias de la cicatriz, y reputé el fenómeno -de la emigración de los leucocitos, no cual proceso constante de la -flogosis, sino como un episodio extraordinario, acaecido solamente -cuando los tejidos sufren accidentalmente tracciones ó graves -deterioros mecánicos.</p> - -<p>Prescindiendo de la tesis principal, contiene este folleto -bastantes detalles nuevos acerca de las modificaciones de las células -de los tejidos inflamados (córnea, cartílago, mesenterio); se señala -en él por primera vez la capacidad fagocítica de las plaquetas de -la sangre; se estudian prolijamente las alteraciones del cemento -inter-epitelial del peritoneo y de los capilares, etc.; pequeñas -novedades que, al igual de todo lo que dí á la estampa por aquellos -tiempos, pasaron absolutamente desapercibidas de los sabios. Ni podía -ocurrir otra cosa escribiendo en español, lengua desconocida de los -investigadores, y haciendo tímidas ediciones de 100 ejemplares, que -se agotaban rápidamente en regalos á personas ajenas á mis aficiones. -De todos modos, con el olvido de estas menudas aportaciones, no se -perdió cosa mayor.</p> - -<p>De más enjundia y de sabor más severamente objetivo fué mi -segundo trabajo, aparecido también en Zaragoza bajo el título de -<i>Observaciones microscópicas sobre las ter<span class="pagenum" -id="Page_31">[p. 31]</span>minaciones nerviosas en los músculos -voluntarios</i>, é ilustrado con dos láminas litografiadas iluminadas -á mano. En esta monografía se explora, con los métodos entonces en -boga (el del cloruro de oro y el del nitrato de plata ordinario), el -modo de terminar las fibras nerviosas sobre los músculos estriados -de los batracios, confirmando en principio las descripciones, -entonces muy discutidas, de Krause y Ranvier<a id="FNanchor_14" -href="#Footnote_14" class="fnanchor">[14]</a>. Como positiva -contribución al conocimiento del tema, descríbense en dicho folleto -algunos tipos nuevos de arborización nerviosa terminal (cuatro -variedades); se expone un interesante perfeccionamiento del método de -Cohnheim al nitrato de plata (tratamiento previo de los músculos por -el agua acetificada) y se aplica, en fin, por primera vez, al teñido -del sistema nervioso periférico el nitrato argéntico amoniacal, -reactivo que, andando el tiempo y en las manos de Fajersztajn -y Bielschowsky, había de ser fundamento de valiosos métodos de -impregnación de las fibras y células nerviosas.</p> - -<p>No obstante la mediocridad de los resultados, dichos ensayos de -labor inquisitiva fueron para mí muy educadores. Me trajeron el -conocimiento de mí mismo y el conocimiento de la psicología de los -sabios.</p> - -<p>Claro es que yo me adjudicaba, <i>à priori</i>, con mucho de petulancia -y presunción, algunas aptitudes para la investigación científica; que -sin cierta inmodestia, ó dígase confianza excesiva en las propias -fuerzas, nadie acomete em<span class="pagenum" id="Page_32">[p. -32]</span>presa de importancia. Pero, después de aventurarme en el -examen objetivo de los problemas biológicos creció la fe en mí mismo, -porque me pareció que se confirmaban <i>à posteriori</i> las cualidades -presupuestas, entre las cuales (todas, naturalmente, de orden -secundario, pero adecuado para la labor emprendida) descollaban: -paciencia rayana en la obstinación para el adueñamiento de los -métodos histológicos; destreza y maña para reemplazar disposiciones -experimentales costosas con sencillos é improvisados artilugios; -continuidad y celo infatigables para la observación de los hechos, y, -en fin, la mejor de todas, flexibilidad para cambiar bruscamente de -opinión y corregir errores y ligerezas. Además, aquella labor que mis -camaradas estimaban aburrida, representaba para mí la más atrayente -de las distracciones. Asomado ansiosamente al ocular, transcurrían -rápidas las veladas invernales, sin echar de menos teatros y -tertulias. Recuerdo que una vez me pasé sobre el microscopio veinte -horas seguidas, avizorando los gestos de un leucocito moroso, en sus -laboriosos forcejeos para evadirse de un capilar sanguíneo.</p> - -<p>Pero como antes decía, no sólo trabé conocimiento conmigo mismo, -sino también con los sabios; porque nada permite calar más hondo -en el espíritu del investigador que el confrontar severamente su -interpretación personal con la realidad misma, siguiendo de cerca -los pasos y rodeos de aquél al través de los obstáculos é insidias -con que la naturaleza parece defenderse de la humana curiosidad. -En este cotejo entre el modelo y la copia, se hacen patentes la -finura intelectual, la extensa cultura, los ardides metodológicos, -á veces los -<span class="cambiado" - title="Errata. En el libro impreso: atisvos" - id="err_4">atisbos</span> geniales; pero se reconocen también los -prejuicios, descuidos y equivocaciones del hombre de ciencia. Una -vez demostrados, estos pequeños errores resultan utilísimos, ya -que poseen la virtud de<span class="pagenum" id="Page_33">[p. -33]</span> sacudir el apocamiento y la inercia del principiante, á -quien infunden esa ciega confianza en las propias aptitudes á que -antes aludía. De la compulsa general efectuada entre los libros y las -cosas, saqué entonces la conclusión de que los sabios —exceptuadas -las escasas cabezas geniales— son hombres como todos los demás, -sin otra ventaja que el haberse preparado adecuadamente para la -investigación al lado de maestros ilustres y al calor comunicativo de -las escuelas científicas.</p> - -<p>Pero el fruto más preciado obtenido de los consabidos ensayos -experimentales, así como del conjunto de mis observaciones -histológicas de entonces, fué la profunda convicción de que la -naturaleza viva, lejos de estar agotada y apurada, nos reserva á -todos, grandes y chicos, áreas inacabables de tierras ignotas; y que, -aun en los dominios al parecer más trillados, quedan todavía muchas -incógnitas por despejar.</p> - -<p>No llegaba, empero, mi optimismo hasta el punto de olvidar las -dificultades de la empresa y desconocer mi escasa preparación para -acometerla. Á pesar de mi juvenil presunción, reconocí pronto alguno -de mis defectos: urgía ampliar y modernizar mis conocimientos en -física y otras ciencias naturales; apagar simpatías teóricas y -encariñamientos hacia las propias hipótesis; refrenar la natural -propensión á publicar antes de tiempo, interpretando precipitadamente -los hechos, sin apurar antes y discutir rigurosamente todas las -posibilidades; y, sobre todo, acrecentar suficientemente mi caudal -bibliográfico, á fin de evitar la amarga decepción que produce el -tomar como propia cosecha el fruto del ajeno trabajo.</p> - -<p>Á corregir esta última deficiencia, que me preocupaba realmente -—faltas como estaban y están todavía las Universidades españolas -de colecciones de Revistas extranje<span class="pagenum" -id="Page_34">[p. 34]</span>ras—, respondieron nuevos sacrificios -pecuniarios. Aumenté la lista de mis suscripciones con dos más: la -del <i>Journal de l´Anatomie et de la Physiologie</i>, publicado en París -por el profesor Robin, que resumía las conquistas micrográficas de la -ciencia francesa; y la del <i>Archiv für mikroskopische Anatomie und -Entwicklungsgeschichte</i>, publicación lujosa, adornada con admirables -cromolitografías, dirigida por el ilustre W. Waldeyer, de Berlín, y -donde veían la luz las más valiosas contribuciones de los histólogos -y embriólogos alemanes, rusos y escandinavos.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thick" - src="images/ill_034fp.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="caption"> - El autor en 1884, recién trasladado á la cátedra de - Anatomía de Valencia. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Comprendí también que, á más de los libros de -texto, debía adquirir y estudiar esas monumentales monografías, -realzadas por moderna y puntual bibliografía, escritas por sabios -afamados ó por una reunión de investigadores eméritos. El modelo, -por entonces, de esta clase de extensos Tratados, preciosos para -el aficionado al Laboratorio, estaba representado por el <i>Handbuch -der Lehre von den Geweben</i>, del profesor Stricker; cada uno de -sus capítulos corría á cargo de un especialista renombrado. Á -esta misma categoría pertenecían también los admirables libros de -Ranvier, titulados <i>Leçons sur le système nerveux</i> (dos tomos)<a -id="FNanchor_15" href="#Footnote_15" class="fnanchor">[15]</a> y sus -<i>Leçons d’Anatomie générale</i><a id="FNanchor_16" href="#Footnote_16" -class="fnanchor">[16]</a>, así como los bien documentados Tratados -de Schwalbe acerca del<span class="pagenum" id="Page_35">[p. -35]</span> sistema nervioso (<i>Lehrbuch der Neurologie</i>) y los órganos -de los sentidos (<i>Anatomie der Sinnesorgane</i>). Y no cito otras -muchas obras histológicas, fisiológicas y anatómicas por temor á la -prolijidad y porque, además, no tuvieron para mí la eficacia cultural -y educativa de las nombradas.</p> - -<p>Cuando á fines del año 1885 me disponía á trasladarme á Valencia, -mi familia había aumentado con dos hijos y estaba á punto de nacerme -otro. Se ve, pues, que los hijos de la carne y los hijos del -espíritu surgían á la par. Pero los segundos jamás perjudicaron á -los primeros. Si cada recién nacido trae bajo el brazo, según dicho -vulgar, una hogaza, cada monografía publicada aportaba, con las -nobles satisfacciones del espíritu, el pan material de la existencia. -Ellas me dieron reputación de trabajador y estudioso —únicos méritos -que no se regatean porque no dan envidia— y contribuyeron á sustentar -y elevar el crédito de mi modesta Academia de Anatomía é Histología. -Ellas, en fin, con mis libros posteriores, me granjearon después en -Madrid valiosas simpatías y aprobaciones.</p> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter" id="Ch_3"> - <p><span class="pagenum" id="Page_37">[p. 37]</span></p> - <div class="figcenter"> - <img src="images/trimming.jpg" - alt="Friso ornamental" /> - </div> - <h2 class="nobreak ws1 mt25">CAPÍTULO III</h2> - <p class="subh2h">Mi traslación á Valencia. — Mis giras por la - ciudad y sus alrededores. — Los oradores del Ateneo Valenciano. — - Epidemia colérica de 1885 é inoculaciones profilácticas del Dr. - Ferrán. — Encargado por la Diputación de Zaragoza del estudio de - la vacunación anticolérica, doy una conferencia en la capital - aragonesa y la Diputación recompensa mi labor publicando mis - estudios y regalándome magnífico microscopio. — Resultados de - mis investigaciones sobre el cólera. — Trabajos histológicos. — - Decido publicar mis pesquisas en Revistas extranjeras.</p> -</div> - -<div class="drop mt1"> - <img src="images/drop_a.jpg" - alt="A" /> -</div> - -<p class="icap pt2"><span class="smcap">Allá</span> por los primeros -días de Enero de 1884 me trasladé á Valencia, tomando posesión de la -Cátedra de Anatomía. Me hospedé provisionalmente con mi familia en -una fonda situada en la Plaza del Mercado, cerca de la famosa Lonja -de la Seda. Comprados los muebles necesarios, nos instalamos después -en modesta casa de la calle de las Avellanas, donde disponía de sala -holgada y capaz para laboratorio. Días después me nacía una hija.</p> - -<p>Fiel á mi pensamiento de que las cosas son más interesantes que -los hombres, consagré algunos días á explorar las curiosidades de -la ciudad. Visité la magnífica Catedral; subí al Miguelete para -admirar la hermosura y extensión de la huerta y la cinta de plata -del lejano mar latino;<span class="pagenum" id="Page_38">[p. -38]</span> escudriñé los alrededores de la ciudad y los encantadores -pueblecillos del Cabañal, Godella, Burjasot, etc. Visité el puerto -del Grao, ordinario paseo del pueblo valenciano en días de asueto, -y asalté, en fin, lleno de voracidad artística y arqueológica, las -ruinas del teatro romano de Sagunto.</p> - -<p>Me encontraba en un país nuevo para mí, de suavísima temperatura, -en cuyos campos florecían la pita y el naranjo, y en cuyos espíritus -anidaban la cortesía, la cultura y el ingenio. Por algo se llama á -Valencia la Atenas española.</p> - -<p>Fuí cordialmente acogido en la Facultad de Medicina. Era rector -entonces el notable cirujano Ferrer Viñerta, temperamento brusco, -vehemente y autoritario, pero bonachón y cariñoso en el fondo. -Brillaban en el elenco docente maestros tan prestigiosos como -Campá, Gimeno, Ferrer y Julve, Peregrín Casanova, Gómez Reig, Orts, -Magraner, Machi, Crous y Casellas, Moliner, etc. Caí bien en aquella -piña de excelentes compañeros. Con su viveza meridional se dieron -pronto cuenta de que el nuevo colega no venía á <i>quitar moños</i> -á nadie, ni en la esfera académica ni en la arena del ejercicio -profesional, sino á vivir modesta, pero independientemente, entregado -á sus favoritos estudios, ajeno á la política y á toda suerte de -camarillas y clientelas caciquiles.</p> - -<p>Á fin de <i>despolarizarme</i> algo de las tareas micrográficas que -absorbían y cuasi deformaban, por exclusivismo funcional, todas mis -facultades, me hice socio del <i>Casino de la Agricultura</i>, centro -de la gente de buen tono, donde encontré una piña de personas -cultas y agradabilísimas. Entre ellas recuerdo al simpático y culto -profesor de Historia Natural, Arévalo Vaca; á Guillén, médico y -naturalista distinguido; al farmacéutico Narciso Loras, amigo<span -class="pagenum" id="Page_39">[p. 39]</span> buenísimo; á Villafañé, -catedrático de Matemáticas de la Universidad, polemista ardoroso y -atrabiliario, pero inocente en el fondo; á Peset, joven brillante -entonces y actual profesor de Terapéutica de Valencia; á D. Prudencio -Solís, catedrático de la Escuela normal, cabeza culta, equilibrada y -persona de bellísimos sentimientos, etc.</p> - -<p>Con igual propósito ingresé en el <i>Ateneo Valenciano</i>, centro -científico-literario, similar del de Madrid, que congregaba por -aquella época lo más selecto y brillante de la juventud intelectual -de la región levantina. Allí, en aquel modesto local de la -<span class="cambiado" - title="Errata. En el libro impreso: plaza de Mirasol" - id="err_5">calle de Cavanilles</span>, tuve ocasión de conocer -y aplaudir, entre otras personas de renombre, al joven entonces, y -ya clarísimo orador y maestro, Amalio Gimeno; á Segura, consumado -dialéctico y culto expositor de las cuestiones sociales; á Luis -Morote, que acababa de leer á Flaubert, los Goncourt y Zola, y -criticaba, amena y espiritualmente, las tendencias del naturalismo -literario; á mi paisano M. Zabala, recién llegado de Zaragoza, que -sobresalía por la sobriedad y la intención de su oratoria, y por -su particular competencia en las ciencias históricas; á M. Mas, -cirujano humanista, que esgrimía con igual desembarazo la lengua y el -bisturí, y que era en aquella casa intérprete elocuente y autorizado -del libre examen y de los credos políticos ultra-radicales; al -afamado profesor Pérez Pujol, peritísimo en la historia de la Edad -Media y en las ciencias sociales, y cuyas frases fluían, puras y -armoniosas, como raudal sonoro en artística fontana. Allí, en aquella -incubadora de artistas de la palabra ó de la pluma, y con motivo de -no sé qué inauguración solemne, admiré también por vez primera el -verbo soberano de Moret, quien disertó acerca del progreso social, -y cuya palabra, colorista y jugosa, pintaba cuadros tan plásticos -y reales, que al evocar entonces, por contra<span class="pagenum" -id="Page_40">[p. 40]</span>posición con la moderna civilización, -basada en la libertad, la civilización antigua, fundada en la -esclavitud, nos parecía contemplar al suavísimo Platón filosofando -con sus discípulos en el jardín de Academo, entre calles de mirtos y -adelfas, y á la sombra de plátanos seculares; mientras los esclavos -labraban penosamente la tierra ó gemían de fatiga en el obrador del -artífice para que, cual flor del espíritu, resplandecieran gloriosos -la ciencia y el arte griegos... En aquella casa, en fin, admiré, -tiempos después, al asombroso y malogrado aragonés D. Joaquín Arnau, -talento tan vasto y completo, que ganó simultáneamente por oposición -tres cátedras de asignaturas diferentes, y á quien la Universidad de -Valencia, fertilísima en oradores, escogió para dar, en nombre del -Claustro, la bienvenida al gran Castelar, con ocasión de una visita -del célebre tribuno á la Atenas levantina.</p> - -<p>Este oreo literario y político hízome mucho bien, evitando á -mi cerebro esas temibles atrofias compensadoras del especialismo -profesional, en virtud de las cuales vemos con pena todos los días -á matemáticos, físicos, químicos y naturalistas insignes, discurrir -como si carecieran de sentido común, en cuanto se les saca de sus -habituales estudios, y se les obliga á platicar de filosofía, de arte -ó de ciencias sociales.</p> - -<p>Dejo apuntado algo acerca de lo modesto de mi domicilio. -Añadiré ahora que me confiné, conscientemente y por sistema, en la -mediocridad económica, á fin de disponer á mi talante de todo el -tiempo que me dejaba libre la enseñanza oficial. Penetrado de que un -presupuesto equilibrado es condición inexcusable de la paz del hogar -y de la serenidad de espíritu necesaria á la actividad científica, -decidí vivir con los 52 duros de paga mensual á que ascendía mi -haber de catedrático (3.500 pesetas al año).<span class="pagenum" -id="Page_41">[p. 41]</span> Pero como un Laboratorio en plena -actividad consume casi tanto como la familia, hube de buscar, según -costumbre, ingresos complementarios, no en el ejercicio profesional, -según hábito general, sino en la extensión de la función pedagógica. -Organicé, por tanto, en Valencia, con mejor éxito todavía que en -Zaragoza, un curso práctico de Histología normal y patológica, -al cual acudieron bastantes médicos que cursaban libremente el -doctorado, y algunos doctores deseosos de ampliar sus conocimientos -en Histología y Bacteriología; ciencia esta última que entonces -alboreaba prometedora en el horizonte, á impulsos de los geniales -descubrimientos de Pasteur y de Koch.</p> - -<p>Uno de los jóvenes más asiduamente asistentes á mis lecciones, fué -el Dr. Bartual, talento sólido y completo (actualmente catedrático -de Histología de Valencia), y cuyo alejamiento del Laboratorio, por -imposición del enervante medio social, deploramos cuantos conocimos -de cerca sus excepcionales aptitudes y su adecuada y concienzuda -preparación para la investigación científica; otro discípulo, -frustrado igualmente para la ciencia por falta de ambiente, fué el -Dr. E. Alabern, á quien faltó resolución para desertar oportunamente -del Cuerpo de Aduanas y consagrarse á la carrera del profesorado. -Pero la lista de los buenos, extraviados en el desierto, sería -interminable...</p> - -<p>Con los nuevos ingresos no sólo evité el temible <i>déficit</i>, -sino que alimenté holgadamente mi Laboratorio, procurándome además -nuevos aparatos científicos; por ejemplo: un microtomo automático -de Reichert, que me prestó inestimables servicios. Porque hasta -entonces no había usado más microtomo que la vulgar navaja barbera -(el rudimentario microtomo de Ranvier que poseía ofrecía más -inconvenientes que ventajas), para el manejo de la cual había -adquirido, ciertamente, bastante habilidad, mas con cuyo<span -class="pagenum" id="Page_42">[p. 42]</span> auxilio resultaba -imposible conseguir regularmente cortes finos de alguna extensión.</p> - -<p>El cólera de 1885, que hizo tantos estragos en Valencia y su -comarca, me obligó temporalmente á abandonar las células y fijar -mi atención en el <i>bacillus comma</i>, el insidioso protagonista -(recién descubierto por Koch en la India) de la asoladora epidemia. -Decía en páginas anteriores que en el horizonte científico surgía -un nuevo mundo, la <i>microbiología</i>, consagrada al estudio de los -microbios ó bacterias (hongos archimicroscópicos, agentes de las -infecciones) y al mecanismo de su acción patógena sobre el hombre y -los animales. Las novísimas y sorprendentes conquistas de Pasteur y -Chaveau, en Francia, y de Koch, Cohn, Löffler, etc., en Alemania, -atrajeron vivamente la atención de los micrógrafos, muchos de los -cuales desertaron del viejo solar histológico, fundado por Schwann y -Virchow, para plantar sus tiendas en el terreno casi virgen de los -invisibles enemigos de la vida. Yo sufrí también la sugestión del -nuevo sol de la ciencia, que iluminaba con inesperadas claridades los -obscuros problemas de la Medicina. Y cedí durante algunos meses á las -seducciones del mundo de los seres infinitamente pequeños. Fabriqué -caldos, teñí microbios y mandé construir estufas y esterilizadoras -para cultivarlos. Ya práctico en estas manipulaciones, busqué y -capturé en los hospitales de coléricos el famoso vírgula de Koch, y -dime á comprobar la forma de sus colonias en gelatina y <i>agar-agar</i>, -con las demás propiedades biológicas, ricas en valor diagnóstico, -señaladas por el ilustre bacteriólogo alemán.</p> - -<p>Eran días de intensa emoción. La población, diezmada por el azote, -vivía en la zozobra, aunque no perdió nunca (dicho sea en honor de -Valencia) la serenidad; los hospitales, singularmente el de San -Pablo, rebosaban de coléri<span class="pagenum" id="Page_43">[p. -43]</span>cos. Recuerdo que en mi propio domicilio (calle de Colón) -murieron varios atacados.</p> - -<p>Como de costumbre, reinaban entre los médicos la contradicción y -la duda. Los viejos galenos, recelosos de toda novedad, ateníanse, -en teoría, á la doctrina clásica de los miasmas, y, en el orden -práctico, al inevitable láudano de Sydenham. Los creyentes en el -microbio, jóvenes en su mayoría, recomendaban hervir el agua potable -y no ingerir alimento ni bebida que no hubiera sufrido cocción -preliminar. Atribuyo al uso del agua hervida y demás precauciones -higiénicas, la inmunidad de mi familia, no obstante conservar en mi -Laboratorio casero deyecciones de colérico y cultivos del germen en -gelatinas y caldos.</p> - -<p>Por cierto que por aquellos días (2 de Julio de 1885), período -culminante de la epidemia, me nació mi cuarto hijo.</p> - -<p>En medio de la preocupación general apareció en Valencia el Dr. -Ferrán, célebre médico tortosino, predicando por boca de elocuentes -amigos y admiradores, la buena nueva de la vacuna anticolérica. -Después de algunos experimentos de Laboratorio practicados en conejos -de Indias, y de ciertas audaces y abnegadas auto-inoculaciones, creyó -haber encontrado un cultivo del vírgula que, inoculado en el hombre, -le inmuniza seguramente contra el microbio virulento llegado por la -vía bucal.</p> - -<p>La clase médica, emocionada por el anuncio de la citada vacuna, -discutió vehementemente el tema en Academias y Ateneos, Revistas -profesionales y hasta en periódicos políticos. Como siempre, mostrose -en el debate ese dualismo irreductible de viejos y jóvenes, de -misoneistas y filoneistas. Para los primeros, la vacuna constituía -deplorable error científico, cuando no industrial negocio de mal -género; los segundos se entusiasmaron con la iniciativa del<span -class="pagenum" id="Page_44">[p. 44]</span> médico tortosino, cuyos -talentos y laboriosidad pusieron en las nubes. En fin, ciertos -devotos fervientes de Ferrán llevaron su celo higiénico hasta -organizar un comité ó sociedad encargada de hacer propaganda, -fabricar en grande escala la vacuna, gestionar del Gobierno y de las -autoridades autorización para ensayar la nueva inmunización, y en -fin, una vez logrado el permiso, efectuarla sistemáticamente en todas -las provincias atacadas.</p> - -<p>Invitado insistentemente por el citado comité, yo decliné -humildemente la honra de colaborar en la obra común; deseaba -conservar mi independencia de juicio y quedar inmune de toda sospecha -crematística. Porque, á la verdad, valor hacía falta para desafiar -las virulentas campañas que el Dr. Moliner y otros médicos hacían -desde los periódicos contra los fundamentos científicos de la vacuna, -y sobre todo, contra el comité profiláctico... Además, parecíame -prematura la fe en el novísimo remedio. ¡Y si á la postre resultaba -que la tal vacuna no vacunaba!...</p> - -<p>Pocos conservamos, durante aquella efervescencia pasional, donde -los intereses luchaban con más encarnizamiento que las ideas, la -serenidad de espíritu necesaria para juzgar. No me envanecen mis -aciertos de entonces; nada hay más fácil que hallar el buen camino -cuando nuestro pensamiento recibe su inspiración en las alturas -del patriotismo, y la voluntad se mantiene ajena á toda baja -concupiscencia ó bastardo interés. Y el mejor galardón de mi conducta -lo recibo hoy al ver que, no obstante los años transcurridos, puedo -mantener en lo científico y en lo moral mis puntos de vista de -entonces. Durante aquellos días, á cuantos me hicieron la honra de -consultarme sobre las mencionadas inoculaciones, expresé lo que diría -hoy mismo si el caso se repitiese: gran satisfacción de que á un -médico español se debiera tan loable iniciativa; mi deseo de<span -class="pagenum" id="Page_45">[p. 45]</span> que, comprobada la -inocuidad de la vacuna, se ensayara en las personas y poblaciones -que lo solicitaran; el consejo de que, para evitar censuras y -murmuraciones, dichas prácticas fueran al principio inspeccionadas -por una comisión oficial, encargada, además, de formar estadísticas -imparciales de los resultados obtenidos; en fin, mis ruegos -encarecidos, á los fines morales y patrióticos de la empresa, de que -el Dr. Ferrán declarara explícitamente el secreto de su vacuna, con -el objeto de que las delegaciones extranjeras y españolas, reunidas -á la sazón en Valencia, no quedaran defraudadas en su expectación ni -sospecharan de la buena fe de la sociedad vacunadora, ni, en fin, -formaran de nosotros una opinión poco lisonjera.</p> - -<p>No tuve la fortuna de ser oído. Y ello me dolió mucho, porque -mis fáciles vaticinios se cumplieron en todas sus partes, con -bochorno del nombre español. Aquellos extranjeros que por primera -vez concurrieron á España para comprobar una invención científica, -chasqueados en su curiosidad, y exagerando quizás la transcendencia -práctica de algunos defectos metodológicos (impureza eventual de -los cultivos del vírgula, deficiencias del instrumental usado en -la esterilización de los caldos y en la expedición de éstos á las -sucursales de vacunación, etc.), una vez regresados á sus sendos -países, escribieron de Ferrán y de los médicos españoles verdaderos -horrores... ¡Oh, qué amargo desencanto devoraron entonces quienes, -como yo, encendidos en celo patriótico y en irreflexivo entusiasmo, -saludábamos en el Dr. Ferrán una gloria positiva de la ciencia -española!</p> - -<p>La circunstancia de vivir yo en Valencia y ser aficionado á la -micrografía, me valió ser designado por la Diputación provincial de -Zaragoza, en unión del Dr. Lite, delegado oficial, para estudiar -la enfermedad epidémica reinante en la región levantina (todavía -se discutía si era ó no<span class="pagenum" id="Page_46">[p. -46]</span> cólera) y emitir dictamen sobre el valor real de la -profilaxis.</p> - -<p>Cumpliendo, pues, el honroso cometido, seguí atentamente la -campaña de la sociedad vacunadora; conferencié con los delegados -científicos oficiales (el Dr. Mendoza entre otros); practiqué -experimentos de inoculación del vírgula en los animales; analicé -bacteriológicamente varias muestras del caldo utilizado por Ferrán -en sus inoculaciones; me inyecté yo mismo la linfa vacunífera á fin -de conocer de cerca sus efectos fisiológicos; y, en fin, comprobé -estadísticas oficiales y particulares, etc.</p> - -<p>Allegados los datos necesarios, aquel verano me trasladé á -Zaragoza (Julio de 1885), ante cuya Diputación y en presencia de -numeroso público expuse el resultado de mis estudios y experimentos. -Mis conclusiones afirmaban resueltamente el carácter colérico de -la epidemia, que se había propagado entonces por gran parte de -España; atribuían, como cosa muy verosímil, al <i>vírgula</i> de Koch la -responsabilidad de la infección; ponían en duda el pretendido cólera -experimental en los conejos y cobayas, animales en quienes sólo -se producían, por inyección del microbio, fenómenos inflamatorios -locales ó septicémicos harto diferentes del síndrome colérico del -hombre; y en lo tocante al punto principal, ó sea la profilaxis, me -declaré poco favorable al procedimiento Ferrán, aunque admitiendo su -práctica, á título de investigación científica (los cultivos puros -del vírgula inyectados bajo la piel resultan inofensivos) y sin -forjarme grandes ilusiones sobre su eficacia.</p> - -<p>Expuestas oralmente las citadas conclusiones, primer avance de mis -observaciones y juicios sobre el tema, proseguí ahincadamente las -pesquisas experimentales. Á este propósito, me instalé con la familia -en una finca ó <i>Torre</i> (llamada <i>Torre de las canales</i>) que poseía -mi padre cerca<span class="pagenum" id="Page_47">[p. 47]</span> de -San Juan, á legua y media de Zaragoza, donde organicé un Laboratorio -de campaña, y pude, sin recelo, guardar y estudiar tranquilamente -mis cobayas y conejos inoculados. No me faltaron los <i>vírgulas</i>, -primera materia de mis pesquisas, pues precisamente por aquellos -días se había extendido el cólera por los pueblos y casas de campo -de la huerta y hacía estragos en la capital, en cuyos hospitales me -proporcioné abundante semilla para mis cultivos.</p> - -<p>Por cierto que, acerca del modo de propagación de la epidemia, -confirmé desde luego su origen hídrico. Por ejemplo: los huertanos, -que no obstante vivir casi aislados en las torres, hacían uso -del agua de las acequias contaminadas por el lavado de ropas de -coléricos, eran frecuentes víctimas del cólera; en tanto que solían -librarse fácilmente aquellas familias que, por precaución, bebían -agua de los pozos ó se servían exclusivamente de la hervida.</p> - -<p>Mis ensayos de profilaxis en los animales reveláronme que el -problema de la inmunización era harto más arduo de lo que se -creía. Conseguíase, en efecto, según anunciaba Ferrán, á favor de -inyecciones subcutáneas de cultivos del vírgula, cierta resistencia -del cobaya enfrente de ulteriores y más fuertes dosis del microbio -virulento, inoculado por idéntica vía; mas, careciendo el <i>comma</i> de -Koch de acción patógena en el intestino de dicho roedor, resultaba -imposible aportar prueba decisiva y concluyente sobre la eficiencia -de la inyección. Para procurarse esta demostración, fuera preciso -hallar un mamífero colerizable por la vía bucal y susceptible de -hacerse refractario á la infección intestinal, mediante previa -inoculación subcutánea de cultivos puros del vírgula virulento ó -atenuado. Por desgracia, este animal, idóneo á la dilucidación del -grave problema profiláctico, se desconocía entonces.</p> - -<p>Á fines de Septiembre de aquel año, según prometí á la<span -class="pagenum" id="Page_48">[p. 48]</span> Diputación provincial -zaragozana, redacté extensa monografía, bajo el título de -<i>Estudios sobre el microbio vírgula del cólera y las inoculaciones -profilácticas</i>. Zaragoza, 1885. El librito, que se imprimió por -cuenta de dicha Corporación<a id="FNanchor_17" href="#Footnote_17" -class="fnanchor">[17]</a>, apareció ilustrado por 8 grabados -litográficos ejecutados por mí y algunos de ellos tirados en -color.</p> - -<p>Excusado es advertir que semejante monografía, redactada -con ocasión de una misión oficial, y sin los medios de trabajo -necesarios, no contiene ningún hecho nuevo importante. Representaba, -ante todo, el fruto de una labor de confirmación y contraste de -los memorables y entonces novísimos descubrimientos de Koch y de -las estimables contribuciones de Hueppe, van Ermergen, Nicati y -Riesch, Ferrán, etc. Con todo eso, según suele acontecer en todo -estudio minucioso y esmerado, sus páginas encierran algunos detalles -descriptivos originales y tal cual apreciación teórica no exenta de -valor.</p> - -<p>Entre otras menudencias originales, figuraban, en el orden -técnico, un proceder práctico y sencillo para teñir el <i>bacillus -comma</i>, y otro encaminado á conservar, colorear y montar -definitivamente sus colonias en gelatina y agar, etcétera. (Citado y -confirmado más adelante por van Ermergen).</p> - -<p>En el orden científico, añadíamos: <i>a</i>, un análisis compa<span -class="pagenum" id="Page_49">[p. 49]</span>rativo minucioso, de -los microbios de las aguas y deyecciones, dotados, á semejanza -del vírgula, de la propiedad de liquidar la gelatina; <i>b</i>, la -demostración (independientemente de Pfeiffer) de que el microbio -de Koch, poco patógeno en inyección subcutánea, resulta sumamente -virulento en el peritoneo del cobaya; <i>c</i>, y, sobre todo, la prueba -experimental de la <i>vacuna química</i>, es decir, de la posibilidad -de preservar á los animales de los efectos tóxicos del vírgula -más virulento, inyectándoles de antemano, por la vía hipodérmica, -cierta cantidad de cultivos muertos por el calor<a id="FNanchor_18" -href="#Footnote_18" class="fnanchor">[18]</a>.</p> - -<p>En el orden teórico, contenía mi Memoria algunos puntos de vista -dignos de atención, puesto que han sido repetidos después por eximios -bacteriólogos al justipreciar los fundamentos teóricos y valor -práctico de las vacunas de Ferrán, Haffkine, Kölle y otros. «Difícil -parece admitir —decíamos— que la mera inoculación hipodérmica en el -hombre de un cultivo puro de vírgulas, incapaces de emigrar hasta -el intestino, ni de provocar, por consiguiente, trastorno alguno -análogo al cólera, sea poderosa á esterilizar completamente el tubo -digestivo, órgano en continuación del mundo exterior y exclusivo -terreno donde<span class="pagenum" id="Page_50">[p. 50]</span> -prospera y desarrolla su formidable poder patógeno el germen de -dicha enfermedad.» Y no menciono aquí, á causa de su carácter -meramente crítico y circunstancial, los experimentos y observaciones -probatorios de que los famosos <i>cuerpos muriformes</i> de Ferrán, -por los cuales ascendía el vírgula á la categoría botánica de las -<i>peronosporas</i>, representaban, con otras formas aliadas, simples -cristales precipitados en los caldos, y de que los <i>oogonos</i>, -aparatos de reproducción señalados en el vírgula por el mismo autor, -constituían formas monstruosas ó degenerativas aparecidas en los -terrenos esquilmados.</p> - -<p>Acerca de este último punto, es decir, tocante á los procesos -regresivos observables en el protoplasma del <i>bacillus comma</i> -senil, ó que se cría en medios pobres en substancias nutritivas, -publiqué ulteriormente una comunicación en <i>La Crónica Médica</i>, -de Valencia (<i>Contribución al estudio de las formas involutivas y -monstruosas del coma-bacilo de Koch</i>, 20 de Diciembre de 1885), -en donde se demostraba el carácter francamente degenerativo, no -sólo de los <i>oogonos</i> de Ferrán, sino de los pretendidos esporos -de Hueppe, Ceci, etc.<a id="FNanchor_19" href="#Footnote_19" -class="fnanchor">[19]</a>.</p> - -<p>Excusado es decir que todas estas modestas contribuciones -teórico-experimentales pasaron inadvertidas por los bacteriólogos. -Eran aquellos tiempos harto difíciles para los españoles aficionados -á la investigación. Debíamos luchar con el prejuicio universal -de nuestra incultura y de nuestra radical indiferencia hacia los -grandes problemas<span class="pagenum" id="Page_51">[p. 51]</span> -biológicos. Admitíase que España produjera algún artista genial, tal -cual poeta melenudo, y copiosos danzantes de ambos sexos; pero se -rechazaba hasta la hipótesis de que surgiera en ella un verdadero -hombre de ciencia. Acaso contribuyeron algo al desdén con que -entonces nos trataban los sabios, la inhábil actitud adoptada por -Ferrán con los delegados extranjeros en el asunto de la profilaxis -colérica, y los candorosos errores del médico tortosino en punto á la -morfología y multiplicación del <i>vírgula</i> de Koch.</p> - -<p>Con todo, si mi labor careció de eco en los Laboratorios de -París y Berlín —y con ello no se perdió cosa mayor—, valióme, en -cambio, un galardón material y espiritual de gran transcendencia -para mi carrera. Agradecida la Diputación de Zaragoza al celo y -desinterés con que trabajé por servirla, decidió recompensar mis -desvelos, regalándome un magnífico microscopio Zeiss. Al recibir -aquel impensado obsequio, no cabía en mí de satisfacción y alegría. -Al lado de tan espléndido <i>Statif</i>, con profusión de objetivos, -entre otros el famoso 1,18 de <i>inmersión homogénea</i>, última palabra -entonces de la óptica amplificante, mi pobre microscopio Verick -parecía desvencijado cerrojo. Me complazco en reconocer que, gracias -á tan espiritual agasajo, la culta Corporación aragonesa cooperó -eficacísimamente á mi futura labor científica, pues me equiparó -técnicamente con los micrógrafos extranjeros mejor instalados, -permitiéndome abordar, sin recelos y con la debida eficiencia, los -delicados problemas de la estructura de las células y del mecanismo -de su multiplicación.</p> - -<p>Dejo apuntado ya que la referida investigación sobre el cólera me -trajo el gusto por la bacteriología y por el estudio de los problemas -patológicos. Muchas veces me he preguntado si no hubiera sido mejor -para mi porvenir<span class="pagenum" id="Page_52">[p. 52]</span> -moral y económico haber cedido á la sugestión de la moda, abandonando -definitivamente, á ejemplo de muchos, la célula por el microbio. -Ciertamente, no faltaban incentivos y razones para justificar un -cambio de frente. El camino histológico me condenaba sin remisión á -la pobreza, en compensación de la cual sólo brindaba, si lo recorría -con fortuna, el frío elogio ó la tibia y razonable estima de dos -ó tres docenas de sabios, harto más inclinados á la emulación que -al panegírico; mientras que el camino de la bacteriología, menos -trillado entonces y bordeado de tierras casi vírgenes, prometía al -investigador afortunado inagotables veneros económicos, fama popular -ruidosa, y acaso gloriosa epifanía. Ahí estaban como ejemplos vivos y -emulaciones soberanas esos bienhechores de la humanidad, que antaño -se llamaban Pasteur, Koch, Lister, y que hoy se llaman Behring, Roux, -Ehrlich, Löffler, Schaudin, Grassi, Metchnikoff, etc.</p> - -<p>Sin embargo, movido por mis inclinaciones, y sobre todo por -motivos de índole económica, escogí al fin la discreta senda -histológica, la de los goces tranquilos. Sabía bien que por angosta -jamás podría recorrerla en carroza; pero me sentiría dichoso -asistiendo en mi rincón, y en el olvido de todos, al espectáculo -cautivador de la vida animal íntima, y escuchando embelesado, desde -el ocular del microscopio, los rumores de la bulliciosa colmena que -todos llevamos dentro. En cuanto á la razón económica aludida, no es -otra que lo oneroso de los trabajos bacteriológicos.</p> - -<p>La Histología es ciencia modesta y barata. Adquirido el -microscopio, redúcese el gasto á reponer algunos reactivos -poco dispendiosos, y á procurarse, de vez en cuando, tal cual -rana, salamandra ó conejo. Pero la Bacteriología es ciencia de -lujo. Su culto requiere toda una Arca de<span class="pagenum" -id="Page_53">[p. 53]</span> Noé de víctimas propiciatorias. Cada -experimento encaminado á fijar el poder patógeno de un germen, ó -la acción de toxinas y vacunas, exige una hecatombe de conejos, -conejillos de Indias, á veces de carneros y de mamíferos más -corpulentos. Súmese á esto el dineral que cuesta la cría y reposición -de tantos animales de experimentación, amén del gasto de gas -indispensable al régimen de autoclaves y estufas de esterilización é -incubación.</p> - -<p>Tal fué la consideración, harto prosaica y terrena, que me obligó -á guardar fidelidad á la religión de la célula y á despedirme con -pena del microbio, al cual sólo de tarde en tarde, con ocasión de -análisis periciales ó de investigaciones comprobatorias, me digné -saludar, penetrado de ese afecto respetuoso, no exento de envidia, -con que saludamos al amigo millonario, de quien nuestra inopia nos -aleja irremediablemente.</p> - -<p>Regresado, pues, á Valencia en Octubre de 1885, continué -entregándome con pasión al análisis de los tejidos vivos. Fruto de -aquella labor, que se prolongó dos ó tres años (de 1885 á 1888) -fueron varias comunicaciones de Histología comparada concernientes: -á la estructura del cartílago, de la lente del cristalino, y, sobre -todo, de la fibra muscular de los insectos y de algunos vertebrados. -Pecaría de ingrato y olvidadizo si no consignara ahora que en -la nomenclatura y sistemática de los insectos y demás animales -estudiados (batracios, reptiles, etc.), prestáronme inestimable -concurso el ilustre naturalista Boscá, á la sazón Director del Jardín -botánico de Valencia, mi excelente amigo Arévalo Vaca, Catedrático de -Historia natural y el Dr. Guillén, distinguido médico naturalista<a -id="FNanchor_20" href="#Footnote_20" class="fnanchor">[20]</a>.</p> -<p><span class="pagenum" id="Page_54">[p. 54]</span></p> -<p>Ocupábame también por entonces en la publicación de una -obra extensa de <i>Histología y técnica micrográfica</i>, que salía -por cuadernos. Su impresión corría á cargo del activo editor -valenciano D. Pascual Aguilar, quien sin escatimar gastos había -lanzado ya el primer fascículo (comprensivo de la <i>Técnica -micrográfica y Elementología</i>), en Mayo de 1884<a id="FNanchor_21" -href="#Footnote_21" class="fnanchor">[21]</a>.</p> - -<p>Sosteníanme en esta empresa varios motivos: el deseo de reunir -en haz todas las observaciones más ó menos originales recolectadas -á campo traviesa en los dominios histológicos; la conveniencia de -disciplinar mi desbordante curiosidad, moldeándola en las rigideces -de un programa fijado de antemano; y, sobre todo, el patriótico -anhelo de que viera la luz en nuestro país un tratado anatómico que, -en vez de concretarse á reflejar modestamente la ciencia europea, -desarrollara en lo posible doctrina propia, basada en personal -investigación. Sentíame avergonzado y dolorido al comprobar que los -pocos libros anatómicos é histológicos, no traducidos, publicados -hasta entonces en España, carecían de grabados originales y ofrecían -exclusivamente descripciones servilmente copiadas de las obras -extranjeras.</p> - -<p>En contraposición con tan bochornosa costumbre, hija de -tradicional pereza, mi libro había de contener solamente, según -promesa solemne del prólogo, grabados originales y conclusiones -deducidas de personales pesquisas. No me arredraban entonces la -insuficiente preparación<span class="pagenum" id="Page_55">[p. -55]</span> científica ni la penuria bibliográfica. Daba por seguro -que, en mi impaciencia y aturdimiento de incipiente observador, -habría de incurrir inevitablemente en equivocaciones y temeridades; -mas, cegado por mi exaltación patriótica, prefería en todo caso el -error propio al error ajeno, la hipótesis estrafalaria concebida por -mí á la teoría ingeniosa, pero falsa ó insuficiente, sugerida por -otros. Que en mi actitud mental entraba por mucho la infatuación y -el orgullo... ¡quién lo duda! Pero este orgullo se coloreaba con los -matices simpáticos del amor á la raza. Hoy siéntome satisfecho de -aquellas gallardías. Que las cuestas á arriba hay que acometerlas á -todo vapor, aprovechando como combustible hasta las malas pasiones, -como sean dinamógenas. Y en la investigación científica la cuesta -es el empezar. Quédese el freno para más adelante, vencidas ya las -grandes resistencias.</p> - -<p>Á la citada obra estuve ahincadamente consagrado desde 1884 á -1888. Al acabarse, comprendía 203 grabados en madera, copiados de mis -preparaciones, y ejecutados por un excelente artista valenciano y -contaba con 692 páginas, de letra menuda. Agotada pronto la primera -edición, contra mis previsiones, hubo de imprimirse la segunda en -1893, cuando yo me había trasladado á la Universidad de Barcelona. El -editor Aguilar hizo, según noticias, un bonito negocio.</p> - -<p>En vena de confidencias acerca de mis publicaciones de aquellos -tiempos, no debo omitir ciertos artículos de popularización -histológica que, bajo el título de <i>Las maravillas de la Histología</i>, -aparecieron en <i>La Clínica</i><a id="FNanchor_22" href="#Footnote_22" -class="fnanchor">[22]</a>, semanario profesional de Zaragoza, -dirigido por mi condiscípulo y<span class="pagenum" id="Page_56">[p. -56]</span> amigo D. Joaquín Gimeno Vizarra. Algunos de estos -artículos, desbordantes de fantasía y de ingenuo lirismo, fueron -reproducidos y ampliados después en la <i>Crónica de Ciencias Médicas -de Valencia</i>. Firmábalos el doctor <i>Bacteria</i>, pseudónimo <i>terrible</i>, -que yo usaba para mis temeridades filosofico-científicas y las -críticas joco-serias. Dejando aparte el estilo, inspirado en la -manera frondosa y bejucal del gran Castelar —¡estilo Castelar sin -Castelar!—, alentaba en dichos trabajitos el buen propósito de llamar -la atención de los médicos curiosos sobre el encanto inefable del -mundo, casi ignoto, de células y microbios, y de la importancia -excepcional de su estudio objetivo y directo.</p> - -<p>Al emborronar estas cuartillas tengo ante mí los precitados -artículos. Perdone el lector mi vanidad senil si declaro que ahora, -pasados treinta y tres años, hallo algún solaz en leer estas -fervorosas expansiones científico-literarias. Dejando á un lado -exageraciones de pensamiento é incorrecciones de forma, transciende -de ellas algo como un aroma confortador de confianza juvenil y -de fe robusta en el progreso social y científico. Hallo también -atrayente cierto sentimiento de curiosidad frescamente satisfecha, y -un fervor de pasión hacia el estudio de los arcanos de la vida, que -en vano buscaríamos hoy en los escritos primerizos de la ponderada, -equilibrada, circunspecta y financiera juventud intelectual.</p> - -<p>Como muestra de mi estilo de entonces y de las ideas -filosofico-biológicas que me seducían, voy á transcribir aquí algunos -párrafos de los consabidos artículos de <i>La Clínica</i>.</p> - -<p>Entre los espectáculos cautivadores que nos ofrece el microscopio, -enumeraba:</p> - -<p>«La <i>contracción amiboidea</i> ó protoplásmica, que permi<span -class="pagenum" id="Page_57">[p. 57]</span>te al leucocito errante -abrir brecha en la pared vascular, desertando de la sangre á las -comarcas conjuntivas, á la manera del preso que lima las rejas de su -cárcel; los campos traqueales y laríngeos, sembrados de <i>pestañas -vibrátiles</i> que, por virtud de secretos impulsos, ondean, cual campo -de espigas, al soplo de brisa vernal; el incansable latigueo del -zoospermo, corriendo desalentado hacia el óvulo, imán de sus amores; -la célula nerviosa, la más noble casta de elementos orgánicos, -extendiendo sus brazos de gigante, á modo de los tentáculos de un -pulpo, hasta las provincias fronterizas del mundo exterior, para -vigilar las constantes asechanzas de las fuerzas fisico-químicas; el -óvulo, con su sencilla y severa arquitectura, guardando el secreto -de las formas orgánicas y cuyo protoplasma se asemeja á la nebulosa -donde bullen en germen mundos innumerables, que se desprenderán en -futuros anillos; la geométrica arquitectura de la <i>fibra muscular</i> -(especie de complicadísima pila de Volta), donde, á semejanza de la -locomotora, el calor se transforma en fuerza mecánica; la <i>célula -glandular</i> que, por sencilla manera, fabrica los fermentos de la -química viviente, consumiendo generosamente su propia vida en -provecho de los demás elementos sus hermanos; las <i>células adiposas</i>, -modelo de economía doméstica, quienes en previsión de futuras -escaseces, reservan los alimentos sobrantes del festín de la vida -para utilizarlos en las huelgas orgánicas y en los grandes conflictos -nutritivos... Todos estos fenómenos, tan varios, tan maravillosamente -coordinados, atraen con seducción irresistible, y su contemplación -inunda nuestro espíritu de satisfacciones tan puras y elevadas como -perdurables.»</p> - -<p>Para ver de cerca é intimar efusivamente con los protagonistas -de tan sorprendentes fenómenos, añadíamos: «Venid con nosotros -al laboratorio del micrógrafo. Allí,<span class="pagenum" -id="Page_58">[p. 58]</span> sobre la platina del microscopio, -desgarrad el pétalo de una flor, sin consideración á su hermosura ni -á su aroma: arrancad después una parcela de los tejidos animales; -disociadla sin piedad, aunque las fibras contráctiles palpiten y se -estremezcan al contacto de las agujas. Asomaos después á la ventana -del ocular, y... cosa notable, resultado estupendo, la hoja del -vegetal como el tejido del animal os revelarán por todas partes una -construcción idéntica: especie de colmena formada por celdillas y más -celdillas, separadas por una argamasa intersticial poco abundante, -y albergando en sus cavidades, no la miel de la abeja, sino la miel -de la vida, bajo la forma de una materia albuminoide, semisólida, -granulosa, cuyo seno encierra un pequeño corpúsculo: el núcleo.»</p> - -<p>«Examinad ahora una gota de saliva, un poco del epitelio que cubre -vuestra lengua, una gota de vuestra sangre, el moho de las materias -orgánicas en descomposición, etc... y siempre la misma referida -arquitectura: células y más células, más ó menos transformadas, -repitiéndose con monotonía y uniformidad abrumadoras.»</p> - -<p>«Esta tenacidad de composición de los tejidos orgánicos, en el -líquido como en el sólido, así en el músculo como en el nervio, en -el tallo como en la flor; esta repetición fastidiosa del mismo tema -estructural constituye la verdad primordial de la histología; el -hecho básico sobre que se funda la grandiosa y transcendental <i>teoría -celular</i> de Schwann y de Virchow.»</p> - -<p>Expongo después el aspecto fisiológico de tan soberana concepción, -y me pregunto: «¿Será posible que dentro de nuestro edificio -orgánico habiten innumerables inquilinos que se agitan febriles, -á impulsos de espontánea actividad, sin que nos percatemos de -ello? ¿Y nuestra tan decantada unidad psicológica? ¿En qué han -venido á parar<span class="pagenum" id="Page_59">[p. 59]</span> -el pensamiento y la conciencia con esta audaz transformación del -hombre en un polípero?... Cierto que pueblan nuestro cuerpo millones -de organismos autónomos, eternos y fieles compañeros de glorias y -fatigas, cuyas alegrías y tristezas son las nuestras; y cierto que -tan próximas existencias pasan desapercibidas del <i>yo</i>; pero este -fenómeno tiene fácil y llana explicación si consideramos que el -hombre siente y piensa por sus células nerviosas, y que el <i>no yo</i>, -el verdadero mundo exterior comienza ya para él en las fronteras de -las circunvoluciones cerebrales.» (Aquí late en germen y obscuramente -la hipótesis formulada después por Durand de Gross y Forel acerca -de la existencia de conciencias medulares y ganglionares múltiples, -ignoradas del yo, el cual representaría la conciencia privilegiada y -autocrática de las células cerebrales).</p> - -<p>Harto influído por las ideas de Häckel y Huxley y por la poco -afortunada teoría del <i>plason</i>, de Claudio Bernard, me declaraba -partidario, en principio, de la generación espontánea, pese á los -experimentos de Pasteur, que hallaba concluyentes solamente por lo -que toca al origen de la vida actual.</p> - -<p>«¡Quién sabe —exclamaba, lleno de ingenuo optimismo,— si los -sabios del porvenir demostrarán algún día que el Génesis de la vida, -que las tradiciones de los pueblos nos pintan con poéticos colores -cual obra de un Creador omnipotente, surgida en el grandioso teatro -de una naturaleza virgen, bajo los rayos de un sol joven y como nunca -esplendente y entre los hosanas de los ángeles y querubines... quién -sabe, repito, si la ciencia logrará probar que la vida tuvo más -humildes orígenes, iniciándose en los tenebrosos senos del mar, sin -más protagonista que los átomos con su perpetuo palpitar, sin más -testigos que las fuerzas fisico-químicas!...»</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_60">[p. 60]</span>En otro artículo -señalo, acaso por primera vez, un concepto que ha tenido después en -Alemania sabios y autorizados intérpretes: el de la concurrencia y -lucha intercelular dentro del organismo.</p> - -<p>«¿Quién osará negar que existe una severa competencia de -carreristas en los zoospermos, que, para dar cima al acto supremo -de la fecundación, vuelan en denso enjambre hacia el óvulo? Sólo -uno de ellos, el más fuerte, ó el más afortunado, sobrevivirá á la -destrucción irrevocable para sus compañeros más perezosos. No más él -rasgará el misterioso velo de la membrana vitelina, y se unirá al -fin, despojado de su cola degradante y en conjugación sublime, con -el núcleo femenino. De este ósculo de amor brotará la innumerable -progenie de células del organismo. Pero sólo aquel zoospermo -privilegiado alcanzará el alto honor de perpetuar la raza y de -conservar y transmitir, cual nueva vestal, el fuego sagrado de la -vida...»</p> - -<p>Señalábamos después la rigurosa concurrencia nutritiva de las -células de un mismo tejido, las luchas homéricas libradas entre los -elementos semiasfixiados de los territorios inflamados, ó de los -elementos amenazados por la invasión de los tumores. Y, en fin, -independientemente de Metchnikoff, hablábamos «de las reacciones de -las células contra los gérmenes animales ó vegetales que pululan -por la atmósfera y penetran en el organismo; de la guerra incesante -librada entre lo pequeño y lo grande; entre lo visible y lo -invisible, etc.»</p> - -<p>Mas para atenuar la crudeza de esta desconsoladora verdad (la -lucha universal), añadimos que «así como en toda nación civilizada -la concurrencia vital se extingue ó se atenúa en gran parte por la -división del trabajo, que hace á los ciudadanos solidarios en sus -intereses y aspiraciones, también en el estado orgánico, gracias á -la previ<span class="pagenum" id="Page_61">[p. 61]</span>sión de -las células nerviosas y al citado reparto profesional y, en fin, á -la supresión del ocio y de la excesiva libertad individual, etc., -la lucha desaparece ó se dulcifica, mostrándose no más cuando la -alimentación comunal (de órganos ó células) se compromete gravemente -por causas interiores ó exteriores.»</p> - -<p>En otro pasaje hacía notar, en coincidencia con muchos biólogos -y filósofos á quienes no había leído, que la naturaleza sólo se -preocupa de la vida de la especie. «Una existencia, por grande que -sea, aun realzada por el prestigio de la idea, aun ennoblecida por -los fulgores del genio, nada significa á los ojos de la Naturaleza. -Que todo un pueblo sucumba; que razas enteras sean aniquiladas en -la lucha por la vida; que especies zoológicas antes pujantes sean -inmoladas en la bárbara batalla, poco importa al principio director -del mundo orgánico... Lo importante es ganar la contienda, tocar la -meta final objeto de la evolución orgánica.»</p> - -<p>¿Cuál es esta finalidad, caso de existir? ¡Profundo misterio!</p> - -<p>En otro artículo nos consolábamos de la impenetrabilidad del -tremendo arcano y de la inexorabilidad de la muerte individual, -proclamado la eternidad y continuidad del protoplasma, es decir, de -lo que, después de nosotros, llamó Weissmann <i>plasma germinativo</i>.</p> - -<p>«Consolémonos, considerando que si la célula y el individuo, -sucumben, la especie humana y, sobre todo, el <i>protoplasma</i>, son -imperecederos. El accidente muere, pero la esencia, ó sea la <i>vida</i>, -subsiste. Estimando el mundo orgánico como un árbol cuyo tronco -fué el primer protoplasma, cuyas ramas y hojas forman todas las -especies nacidas después por diferenciación y perfeccionamiento, ¡qué -importa que algunas ramitas se desgajen á impulsos del ven<span -class="pagenum" id="Page_62">[p. 62]</span>dabal, si el tronco y -la matriz protoplasmática subsisten vigorosos; prometiendo retoños -de cada vez más hermosos y lozanos!... No hay, pensándolo bien, -organismos progenitores y producidos, ni individuos independientes, -ni vivos ni muertos, sino una sola <i>substancia</i>, el protoplasma, que -llena el mundo con sus creaciones, que crece, se ramifica, se moldea -temporalmente en individuos efímeros, pero que nunca sucumbe. En -nuestro ser se agita aún aquel viejo protoplasma del <i>archiplason</i> -(es decir, la primera célula aparecida en el cosmos), punto de -partida quizás de toda la evolución orgánica.»</p> - -<p>(Es curiosa la coincidencia de esta doctrina pseudopanteísta -con algunas lucubraciones posteriores de Weissmann, Le Dantec y -otros).</p> - -<p>«Este protoplasma llenó con sus creaciones el espacio y el tiempo; -él se arrastró en el gusano, vistióse de irisados colores en el -vegetal, adornóse con la radiante corona del espíritu en el mamífero. -Comenzó inconsciente y terminó consciente. Fué esclavo y juguete -de las fuerzas cósmicas y acabó por ser el látigo de la naturaleza -y el autócrata de la creación.» (Adviértanse también singulares -concordancias con las conocidas ideas de Schopenhauer y Hartmann, -Spencer, etc., á quienes no había leído todavía. ¿Es que llegó hasta -mí algún resumen de la filosofía de lo Inconsciente ya entonces -publicada? No lo recuerdo).</p> - -<p>«¿Á dónde va la vida? nos preguntamos en otro pasaje del mismo -atrevido artículo. ¡Cualquiera lo sabe!... Pero entonces creíamos -probable que la evolución tiende á producir formas de cada vez -más perfectas, más progresivas, siquiera no viéramos muy claro el -concepto de perfección.»</p> - -<p>«¿Ha llegado á la meta y agotado su fecundidad en el organismo -humano ó guarda en cartera proyectos de más elevados organismos, -de seres infinitamente más espiritua<span class="pagenum" -id="Page_63">[p. 63]</span>les y clarividentes, destinados á -descorrer el velo que cubre las causas primeras, y acabando con todas -las obscuras polémicas de sabios y filósofos? (¿Quién no ve aquí en -esbozo la teoría del <i>superhombre</i>, defendida posteriormente por -Nietzsche?)»</p> - -<p>«¡Quién sabe!... —continuábamos—. ¡Acaso ese protoplasma semidiós -fenecerá también, en aquel triste día apocalíptico, en que la -antorcha solar se apague, el rescoldo central de nuestro globo -se enfríe y no queden sobre su corteza sino fúnebres despojos é -infecundas cenizas!... ¡Día horrendo, soledad angustiosa, noche -obscurísima aquella en la cual se apague con la luz de nuestro -Universo la luz del pensamiento! ¡Pero no... esto es imposible!... -¡Aquel protoplasma soberano, cuyas creaciones abrumaron el espacio, -que taladró cordilleras, que transformó los mares y continentes, -que jugó con el viento, con el vapor y con el rayo, que esculpió -el planeta para hacer de él un palacio digno de su grandeza, y -subyugó las fuerzas naturales, convirtiéndolas en esclavos de sus -caprichos..., no puede morir!... Cuando nuestro miserable planeta -se fatigue y la fría vejez haya consumido el fuego de su corazón, -y la tierra se torne cual páramo helado, y el sol enrojecido y -muriente amenace sumirnos en tinieblas eternas..., el protoplasma -orgánico habrá tocado la perfección de su obra. ¡Entonces el rey de -la Creación abandonará para siempre la humilde cuna que meció su -infancia, asaltará audazmente otros mundos y tomará solemne posesión -del Universo!...»</p> - -<p>¡Bien se ve que no había leído á Clausius ni conocía las -fatídicas predicciones de la termo-dinámica!... ¡Ante mi optimismo -candoroso quédase en mantillas el de Metchnikoff, quien en libro -reciente (<i>Estudios sobre la naturaleza humana</i>) sólo promete á -la especie humana, para<span class="pagenum" id="Page_64">[p. -64]</span> cuando las <i>neuronas</i> aprendan á defenderse mejor de los -<i>fagocitos</i> y toxinas intestinales, una senectud tranquila, plácida -y exquisitamente adaptada á la idea de la muerte!... Adelantándome -en muchos años á las tan decantadas fantasías de Wells, daba yo -por misión fundamental de la evolución, la eternidad de la vida -y la conquista intelectual y material del Cosmos... <i>Excusez du -peu!...</i></p> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter" id="Ch_4"> - <p><span class="pagenum" id="Page_65">[p. 65]</span></p> - <div class="figcenter"> - <img src="images/trimming.jpg" - alt="Friso ornamental" /> - </div> - <h2 class="nobreak ws1 mt25">CAPÍTULO IV</h2> - <p class="subh2h">Decido publicar mis trabajos en el extranjero. - — Invitación del profesor W. Krause, de Gotinga, de colaborar - en su Revista. — Mis primeras exploraciones sobre el sistema - nervioso. — Dificultades encontradas. — Excelencias del método de - Golgi y excesivo nacionalismo de los sabios. — Mis distracciones - en Valencia: las excursiones del <i>Gaster-Club</i> y las maravillas de - la sugestión y del hipnotismo.</p> -</div> - -<div class="drop mt1"> - <img src="images/drop_a.jpg" - alt="A" /> -</div> - -<p class="icap pt2"><span class="smcap">Aunque</span> el fruto de mis -pesquisas había sido hasta entonces harto mezquino, me acometió la -comezón de exportarlo al mercado extranjero. Tal propósito parecióme -hasta indispensable á los fines de mi educación científica. Es verdad -vulgar que sólo luchando con los fuertes se llega á ser fuerte. -Correr solitario en la angosta pista nacional, jaleado por amigos, no -es lo más adecuado para resultar un atleta. Con las células nerviosas -ocurre lo que con las tropas: instruídas exclusivamente para las -luchas civiles ó en previsión de motines callejeros, difícilmente -harán frente á un ejército extranjero organizado técnica y moralmente -para la guerra grande, es decir, para los conflictos internacionales. -Sobre que la crítica severa de los extraños no es absolutamente -necesaria: hiere la carne ruda y ásperamente, cual cincel sobre el -mármol; pero modela y hermosea la estatua intelectual.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_66">[p. 66]</span>Y al reflejar -imparcialmente nuestros defectos, nos trae también el conocimiento -objetivo de nuestras fuerzas.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thick" - src="images/ill_066.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="caption"> - El profesor W. Krause, de Gotinga (1889), actual Catedrático - de Histología en la Universidad de Berlín. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Penetrado de estas verdades, aproveché la primera -ocasión que se me presentó de colaborar en Revistas alemanas, -entonces, como hoy, las más leídas y autorizadas. Un histólogo -célebre de la Universidad de Göttingen, M. W. Krause, fué mi -introductor en el mundo sabio. Con el título de <i>International -Monatsschrift für Anatomie und Physiologie</i>, publicaba dicho Profesor -cierta Revista mensual, donde figuraban comunicaciones en francés, -in<span class="pagenum" id="Page_67">[p. 67]</span>glés, italiano y -alemán. Había leído algún trabajillo mío, andaba no muy sobrado de -original y solicitó benévolamente mi concurso, ofreciéndome costear -todas las cromolitografías necesarias y regalarme una tirada de 50 -ejemplares. Encantado de la invitación, me apresuré á satisfacer -sus deseos, enviándole desde Valencia, y con intervalo de dos años, -dos monografías redactadas en un francés aproximado y adornadas con -profusión de dibujos.</p> - -<p>Pecaría de ingrato si no recordara aquí que el doctor Krause, -Profesor entonces de Histología en Göttingen y actualmente en Berlín, -me animó mucho con sus consejos y me instruyó con sus cartas llenas -de preciosas indicaciones bibliográficas. En sus buenos oficios, -llegó hasta prestarme ó regalarme folletos antiguos de difícil ó -imposible adquisición en el mercado alemán. Aprovecho esta ocasión -para testimoniar al viejo maestro y generoso mentor la expresión -de mi cordial gratitud y sincero afecto. Más adelante, con ocasión -de un viaje á Alemania, tendré ocasión de hablar del insigne -investigador.</p> - -<p>Volviendo á las mentadas comunicaciones, diré que la primera -llevaba por título <i>Contribution à l’étude des cellules anastomosées -des épithéliums pavimenteux</i><a id="FNanchor_23" href="#Footnote_23" -class="fnanchor">[23]</a>. En ella analizaba yo la estructura íntima -de las células epiteliales de algunas mucosas (corneal, palpebral, -lingual) y del bulbo piloso. Después de reconocer y describir el -retículo intraprotoplásmico y filamentos comunicantes intracelulares, -señalados años antes por Bizzozero y Ranvier en la epidermis de la -piel, confirmaba estas mismas disposiciones en la córnea (epitelio -anterior) y en las vainas del bulbo piloso, órganos en que no se -habían obser<span class="pagenum" id="Page_68">[p. 68]</span>vado; -y añadía la existencia, en los referidos hilos de unión de una -envoltura ó forro en continuación, al parecer, con la membrana -celular. Semejante pormenor estructural fué ulteriormente comprobado, -con alguna variante de apreciación, por Ide, Kromayer y, años -después, por Unna, de Hamburgo.</p> - -<p>La segunda comunicación, que apareció en 1888 con el título de -<i>Observations sur la texture des fibres musculaires des pattes et -des ailes des insectes</i><a id="FNanchor_24" href="#Footnote_24" -class="fnanchor">[24]</a>, fué de más fuste y harto más rica en -detalles descriptivos nuevos. Versaba principalmente sobre la -textura de la fibra muscular de los insectos, campo de observación -preferido por los histólogos, á causa del gran tamaño que, en dichos -articulados, poseen las bandas ó rayas transversales de la materia -contráctil, y de la comodidad de observarlas en vivo sobre la platina -del microscopio. La colecta y preparación del material necesario para -la redacción de esta extensa monografía (que llevaba anejas cuatro -grandes láminas litografiadas), costóme unos dos años, durante los -cuales exploré numerosos géneros y especies de insectos. Contenía -mi comunicación bastantes observaciones originales de histología -comparada, algunas de las cuales fueron posteriormente comprobadas -por los histólogos. Por desgracia, si estuve trabajador y celoso en -la observación y acarreo de los hechos, no fuí igualmente afortunado -en su interpretación.</p> - -<p>Reinaba entonces en histología una de esas concepciones -esquemáticas que fascinan temporalmente los espíritus é influyen -decisivamente en las pesquisas y opiniones de la juventud. Aludo -á la <i>teoría reticular</i> de Heitzmann y<span class="pagenum" -id="Page_69">[p. 69]</span> Carnoy, aplicada muy ingeniosamente á -la constitución de la materia estriada de los músculos por el mismo -Carnoy, autor de la célebre <i>Biología celular</i><a id="FNanchor_25" -href="#Footnote_25" class="fnanchor">[25]</a>, y después por el -inglés Melland y el belga van Gehuchten. Y yo, seducido por el -talento de estos sabios y el prestigio de la teoría, incurrí en -la debilidad de considerar, como ellos, la substancia contráctil -como una rejilla de fibrillas sutiles (las <i>hebras preexistentes</i> -aparecidas en los preparados de los ácidos y del cloruro de oro) -unidas transversalmente por la red emplazada al nivel de la línea de -Krause. Lo grave de esta apreciación era su exagerado exclusivismo, -es decir, la negación rotunda de la preexistencia, en el vivo, de -las <i>fibrillas primitivas</i> de los autores (las <i>columnillas</i> de -Kölliker), las cuales eran audazmente interpretadas como el resultado -de la coagulación <i>post-mortem</i> de cierta materia líquida alojada -en las mallas de la red. Más adelante volví sobre esta opinión, -criticada vivamente por Rollet, Kölliker y otros, los cuales alegaban -con razón que los pretendidos <i>artefactos</i> eran observables hasta en -los músculos vivos de ciertos insectos.</p> - -<p>Insisto en estos detalles, porque deseo prevenir á la juventud -contra la invencible fuerza sugestiva de las teorías simplistas -y gallardamente unificadoras. Subyugados por la teoría, los -principiantes histólogos veíamos entonces redes por todas partes. -Lo que especialmente nos cautivaba era que dicha especulación -identificaba el complejo <i>subtractum</i> estructural de la fibra -estriada con el sencillo retículo ó armazón fibrillar de todo -protoplasma. Cualquiera que fuera la célula, amibo ó corpúsculo -contráctil, el protagonista fisiológico, ó sea el factor activo, -estaba siempre representado por la redecilla ó esqueleto -elemental.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_70">[p. 70]</span>De estas -ilusiones ningún histólogo está libre, máxime si es debutante. Caemos -tanto mejor en el lazo cuanto que los esquemas sencillos estimulan -y halagan tendencias profundamente arraigadas en el espíritu: la -inclinación nativa al ahorro de esfuerzo mental y la propensión, -casi irresistible, á tomar como verdadero lo que satisface á nuestro -sentido estético, por exhibirse bajo formas arquitectónicas sencillas -y armoniosas. Como siempre, la razón calla ante la belleza. El caso -de Friné se repite constantemente. Sin embargo, no hay equivocación -inútil como nos asista el sincero propósito de la enmienda. Y yo, -persuadido de que la fama duradera sólo acompaña á la verdad, deseaba -acertar á todo trance. En adelante, pues, reaccioné vivamente -contra esos esquemas teóricos, al través de los cuales la realidad -desaparece ó se deforma.</p> - -<p>En mis exploraciones sistemáticas por los dominios de la anatomía -microscópica llegó el turno del sistema nervioso, esa obra maestra -de la vida. Lo examiné febrilmente en los animales, teniendo por -guías los libros de Meynert, Hugenin, Luys, Schwalbe y, sobre todo, -los incomparables de Ranvier, de cuya ingeniosa técnica me serví con -tesón escrupuloso.</p> - -<p>Importa recordar que los recursos analíticos de aquellos tiempos -eran asaz insuficientes para abordar eficazmente el magno y atrayente -problema. Desconocíanse todavía agentes tintóreos capaces de teñir -selectivamente las expansiones de las células nerviosas y que -consintieran perseguirlas, con alguna seguridad, al través de la -formidable maraña de la substancia gris.</p> - -<p>Ciertamente, desde la época de Meynert se practicaba con algún -éxito el método de los cortes finos seriados, impregnados en carmín -ó hematoxilina, á que se añadió por entonces el método de Weigert -para el teñido de las fibras<span class="pagenum" id="Page_71">[p. -71]</span> meduladas; mas por desgracia, los mejores preparados no -revelaban sino el cuerpo protoplásmico de las células nerviosas con -sus núcleos, y algo, muy poco, del arranque ó trayecto inicial de los -apéndices dendrítico y nervioso.</p> - -<p>Algo más expresivo, á los efectos de la revelación de la -morfología celular, resultaba el proceder de la disociación mecánica, -puesto en boga por Deiters, Schültze y Ranvier. Este aislamiento -elemental efectuábase, de ordinario, á favor de las agujas, sobre el -porta-objetos, previa maceración de la trama nerviosa en disoluciones -débiles de bicromato de potasa. Tratándose de nervios, semejante -recurso proporcionaba muy claras imágenes, máxime si se le combinaba, -á ejemplo de Ranvier, Schiefferdecker, Segall, etc., con la acción -impregnadora —subsiguiente ó preliminar según los casos— del -nitrato de plata ó del ácido ósmico. Pero aplicada al análisis de -los ganglios, de la retina, de la médula espinal ó del cerebro, la -delicada operación de desprender las células de su ganga de cemento -y de desenredar y extender con las agujas sus brazos ramificados, -constituía empresa de benedictino.</p> - -<p>¡Qué dicha cuando, á fuerza de paciencia, lográbamos aislar por -completo un elemento de neuroglia, con su forma típica en araña, ó -una neurona motriz colosal de la médula, bien destacados y libres -sus robustos cilindro-eje y dendritas! ¡Qué triunfo sorprender en -afortunadas disociaciones de los ganglios raquídeos la bifurcación -de la expansión única, ó desbrozar de su zarzal neuróglico la -pirámide cerebral, es decir, la noble y enigmática célula del -pensamiento! Estos modestos éxitos de manipulador nos llenaban de -ingenua vanidad y de íntima satisfacción. Lo malo era que semejante -alarde, un poco pueril, de virtuosidad técnica, halagaba harto poco -al entendimiento científico, desilusionado al reconocer su radical -impoten<span class="pagenum" id="Page_72">[p. 72]</span>cia para -dilucidar el soberano misterio de la organización cerebral. Los más -vitales y hondos problemas de la máquina nerviosa columbrábanse cual -cimas inaccesibles. Á nuestra febril curiosidad se sustraía cuanto -se refiere á la ardua cuestión del origen y terminación de las -fibras nerviosas dentro de los centros, y á la no menos fundamental -y apremiante de las íntimas conexiones intercelulares. Nadie -podía contestar á esta sencilla interrogación: ¿Cómo se transmite -la corriente nerviosa desde una fibra sensitiva á una motora? -Ciertamente, no faltaban hipótesis; pero todas ellas carecían de base -objetiva suficiente.</p> - -<p>Y, sin embargo, á despecho de la impotencia del análisis, el -problema nos atraía irresistiblemente. Adivinábamos el supremo -interés que, para una psicología racional, tenía el formar un -concepto claro de la organización del cerebro. Conocer el cerebro -—nos decíamos en nuestros entusiasmos idealistas— equivale á -averiguar el cauce material del pensamiento y de la voluntad, -sorprender la historia íntima de la vida en su perpetuo duelo -con las energías exteriores; historia resumida, y en cierto modo -esculpida, en esas coordinaciones neuronales defensivas del reflejo, -del instinto y de la asociación de las ideas. Mas, por desgracia, -faltábanos el arma poderosa con que descuajar la selva impenetrable -de la substancia gris, de esa <i>constelación de incógnitas</i>, como en -su lenguaje brillante, la llamaba Letamendi.</p> - -<p>Y con todo eso, mi pesimismo era exagerado, según hemos de -ver. Claro es que el aludido <i>desideratum</i> era y es aún hoy ideal -inaccesible. Pero algo se podía avanzar hacia él aprovechando la -técnica de entonces. En realidad, el instrumento revelador existía; -sólo que ni yo, aislado en mi rincón, lo conocía, ni se había -divulgado apenas entre los sabios, no obstante haber visto la luz por -los años<span class="pagenum" id="Page_73">[p. 73]</span> de 1880. -Fué descubierto por C. Golgi, eximio histólogo de Pavía, favorecido -por la casualidad, musa inspiradora de los grandes hallazgos. En -sus probaturas tintoriales, notó este sabio que el protoplasma de -las células nerviosas, tan rebelde á las coloraciones artificiales, -posee el precioso atributo de atraer vivamente el precipitado de -<i>cromato de plata</i>, cuando este precipitado se produce en el espesor -mismo de las piezas. El <i>modus operandi</i>, sencillísimo, redúcese -á indurar por varios días trozos de substancia gris en soluciones -de <i>bicromato de potasa</i> (ó de líquido de Müller), ó mejor aún, en -mezcla de bicromato y de solución al 1 por 100 de <i>ácido ósmico</i>; -para tratarlos después mediante soluciones diluídas (al 0,75) de -<i>nitrato de plata</i> cristalizado. Genérase de este modo un depósito de -<i>bicromato argéntico</i>, el cual, por dichosa singularidad que no se ha -explicado todavía, selecciona ciertas células nerviosas con exclusión -absoluta de otras. Al examinar la preparación, los corpúsculos de -la substancia gris muéstranse teñidos de negro achocolatado hasta -en sus más finos ramúsculos, que destacan con insuperable claridad, -sobre un fondo amarillo transparente, formado por los elementos no -impregnados. Gracias á tan valiosa reacción, consiguió Golgi, durante -varios años de labor, esclarecer no pocos puntos importantes de la -morfología de las células y apéndices nerviosos. Pero, según dejo -apuntado, el admirable método de Golgi era por entonces (1887-1888) -desconocido por la inmensa mayoría de los neurólogos ó desestimado de -los pocos que tuvieron noticia precisa de él. El libro de Ranvier, -mi biblia técnica de entonces, le consagraba solamente unas cuantas -líneas informativas, escritas displicentemente. Veíase á la legua que -el sabio francés no lo había ensayado. Naturalmente, los lectores de -Ranvier pensábamos que el susodicho método no valía la pena.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thick" - src="images/ill_074.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="caption"> - Camilo Golgi, profesor de la Facultad de Medicina de Pavía. - </p> -</div> - -<p class="mt15"><span class="pagenum" id="Page_74">[p. 74]</span>Debo -á L. Simarro, el afamado psiquiatra y neurólogo de Valencia, -el inolvidable favor de haberme mostrado las primeras buenas -preparaciones efectuadas con el proceder del cromato de plata, -y de haber llamado mi atención sobre la excepcional importancia -del libro del sabio italiano, sobre la íntima estructura de -la substancia gris<a id="FNanchor_26" href="#Footnote_26" -class="fnanchor">[26]</a>. He aquí cómo fué ello. Merece contarse el -hecho, porque sobre haber tenido importancia decisiva en mi carrera, -demuestra una vez más la potencia sugestiva y dinamógena de las -<i>cosas vistas</i>, es decir, de la percepción directa del objeto, en -frente de la debilísima y por no decir nula in<span class="pagenum" -id="Page_75">[p. 75]</span>fluencia de estas mismas cosas, cuando á -la mente llegan por las descoloridas descripciones de los libros.</p> - -<p>Allá por el año de 1887 fuí nombrado juez de oposiciones á -cátedras de Anatomía descriptiva. Deseoso de aprovechar mi estancia -en Madrid para informarme de las novedades científicas, púseme -en comunicación con cuantos en la corte cultivaban los estudios -micrográficos. Entre otras visitas instructivas, mencionaré: la -girada al <i>Museo de Historia natural</i>, donde conocí al modestísimo -cuanto sabio naturalista D. Ignacio Bolívar; la consagrada al -Laboratorio de Histología de San Carlos, dirigido por el benemérito -Dr. Maestre, y cuyo ayudante, el Dr. López García, mostróme las -últimas novedades técnicas de Ranvier, de quien había sido devotísimo -y aprovechado discípulo; la dirigida á cierto <i>Instituto biológico</i> -particular, instalado en la calle de la Gorguera, en el cual -trabajaban varios jóvenes médicos, entre ellos el Dr. D. Federico -Rubio, y sobre todo D. Luis Simarro, recién llegado de París y -entregado al noble empeño de promover entre nosotros el gusto hacia -la investigación; y, en fin, la verificada al laboratorio privado -del prestigioso neurólogo valenciano, quien, por cultivar la -especialidad profesional de las enfermedades mentales, se ocupaba -en el análisis de las alteraciones del sistema nervioso (asistido, -por cierto, de copiosísima biblioteca neurológica), ensayando -paciente y esmeradamente cuantas novedades técnicas aparecían en el -extranjero.</p> - -<p>Fué precisamente en casa del Dr. Simarro, situada en la calle -del Arco de Santa María, 41, donde por primera vez tuve ocasión -de admirar excelentes preparaciones del método de Weigert-Pal, y -singularmente, según dejo apuntado, aquellos cortes famosos del -cerebro, impregnados mediante el proceder argéntico del sabio de -Pavía.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_76">[p. 76]</span>Expresaba en -párrafos anteriores la sorpresa sentida al conocer <i>de visu</i> la -maravillosa potencia reveladora de la reacción cromo-argéntica y la -ninguna emoción provocada en el mundo científico por su hallazgo. -¿Cómo explicar tan extraña indiferencia? Hoy, que conozco bien la -psicología de los sabios, hallo la cosa muy natural. En Francia, -como en Alemania, y más en ésta que en aquélla, reina una severa -disciplina de escuela. Por respeto al maestro, ningún discípulo suele -emplear métodos de investigación que no se deban á aquél. En cuanto -á los grandes investigadores, creeríanse deshonrados trabajando -con métodos ajenos. Las dos grandes pasiones del hombre de ciencia -son el orgullo y el patriotismo. Trabajan, sin duda, por amor á la -verdad, pero laboran aún más en pro de su prestigio personal ó de la -fama intelectual de su país. Soldado del espíritu, el investigador -defiende á su patria con el microscopio, la balanza, la retorta ó el -telescopio. Por donde, lejos de acoger con agrado y curiosidad la -conquista realizada en extrañas tierras, la recibe receloso, como -si le trajera grave humillación. Á menos que el invento sea de tal -magnitud y transcendencia industrial que, ignorarlo, constituyera -pecado de leso patriotismo. ¡Cuántas veces, en mi ya larga carrera, -he padecido los desalentadores efectos de tales miserias!... Más -adelante, empero, tendré ocasión de elogiar á sabios que, por honrosa -excepción, sienten placer en realzar, con trabajos de confirmación y -ampliación, el mérito forastero preterido ó ignorado. ¡Pero qué raros -tan nobles caracteres!...</p> - -<p>Á mi regreso á Valencia decidí emplear en grande escala el -método de Golgi y estudiarlo con todo el tesón de que soy capaz. -Innumerables probaturas, hechas por Bartual y por mí, en muchos -centros nerviosos y especies animales, nos convencieron de que el -nuevo recurso analítico<span class="pagenum" id="Page_77">[p. -77]</span> tenía ante sí brillante porvenir, sobre todo si -se encontraba manera de corregirlo de su carácter un tanto -caprichoso y aleatorio<a id="FNanchor_27" href="#Footnote_27" -class="fnanchor">[27]</a>. El logro de una buena preparación -constituía sorpresa agradable y motivo de jubilosas esperanzas.</p> - -<p>Hasta entonces, nuestras preparaciones del cerebro, cerebelo, -médula espinal, etc., confirmaban plenamente los descubrimientos del -célebre histólogo de Pavía; pero ningún hecho nuevo de importancia -aparecía en ellas. No me abandonó por eso la fe en el método. -Estaba plenamente persuadido de que, para avanzar seriamente en -el conocimiento estructural de los centros nerviosos, era de todo -punto preciso servirse de procederes capaces de mostrar, vigorosa y -selectivamente teñidas sobre fondo claro, las más tenues raicillas -nerviosas. Sabido es que la substancia gris representa algo así -como fieltro apretadísimo de hebras ultrafinas: nada valen los -cortes delgados ni las coloraciones completas para perseguir -estos filamentos. Requiérense al efecto reacciones intensísimas -que consientan<span class="pagenum" id="Page_78">[p. 78]</span> -el empleo de cortes muy gruesos, casi macroscópicos (las<span -class="pagenum" id="Page_79">[p. 79]</span> expansiones de las -células nerviosas tienen á veces muchos milímetros y aun centímetros -de longitud), y cuya transparencia, no obstante el insólito espesor, -sea posible, gracias á la exclusiva coloración de algunas pocas -células ó fibras que destaquen en medio de extensas masas celulares -incoloras. Sólo así resulta empresa factible seguir un conductor -nervioso desde su origen hasta su terminación.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thick" - src="images/ill_078.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="caption"> - Interior de la cueva de Sardaña, no lejos de Jérica, en la - sierra de Espadán.<br /> Fotografía tomada en una de las excursiones - del <i>Gaster-Club</i>. - </p> -</div> - -<p class="mt15">De cualquier modo, estábamos ya en posesión del -instrumento requerido. Faltaba solamente determinar escrupulosamente -las condiciones de la reacción cromo-argéntica, disciplinarla para -adaptarla á cada caso particular. Y si el encéfalo y demás órganos -centrales adultos del hombre y vertebrados son demasiado complejos -para permitir descubrir, mediante dicho recurso, su plan estructural, -¿por qué no aplicar sistemáticamente el método á los animales -inferiores ó á las fases tempranas de la evolución ontogénica, en las -cuales el sistema nervioso debe ofrecer organización sencilla y, por -decirlo así, esquemática?</p> - -<p>Tal era el programa de trabajo que nos impusimos. Iniciado en -Valencia, sólo cuando me trasladé á Barcelona fué cumplido con una -perseverancia, un entusiasmo y un éxito que superaron mis esperanzas. -Pero de esto trataremos oportunamente.</p> - -<p>No todo fué, durante mi estancia en la capital valenciana (años de -1886 y 1887) austera y febril labor de laboratorio. Tuvieron también -su correspondiente laboreo los barbechos artísticos y filosóficos -del cerebro. Forzoso era proporcionar á cada célula su ración y á -cada instinto honesto ocasión propicia de ejercitarse. Á guisa de -desentumecedores de neuronas en riesgo de anquilosis, desarrollé dos -órdenes de distracciones: las excursiones pintorescas, y el estudio -experimental del hipnotismo, ciencia naciente<span class="pagenum" -id="Page_80">[p. 80]</span> que por entonces atraía la curiosidad -pública y apasionaba los espíritus.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thick" - src="images/ill_080.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="caption"> - Vista parcial del teatro romano de Sagunto. Fotografía tomada - en una de las excursiones del <i>Gaster-Club</i>. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Poco hablaré de las excursiones, cuyo relato sólo -puede ser interesante para los escasos supervivientes de aquellas -agradables é higiénicas expansiones. Recordaré no más que varios -contertulios del <i>Casino de la Agricultura</i> (Arévalo Vaca, Dr. -Guillén, el farmacéutico Dr. Chiarri, doctor Narciso Loras, D. -Prudencio Solís, Marsal, Soto, Rodrigo, E. Alabern, F. Peset, Gaspar, -Nogueroles, Castro, etc.), organizamos una Sociedad gastronómico -deportiva, rotulada humorísticamente el <i>Gaster-Club</i>. Los fines -de esta<span class="pagenum" id="Page_81">[p. 81]</span> reunión -de gente de buen humor reducíanse á girar visitas domingueras á -los parajes más atrayentes y pintorescos del reino de Valencia; -tomar fotografías de escenas<span class="pagenum" id="Page_82">[p. -82]</span> y paisajes interesantes; dar de vez en cuando juego -supraintensivo á músculos y pulmones, caminando entre algarrobos, -palmitos, pinos y adelfas, y, en fin, saborear la tan suculenta -y acreditada paella valenciana. El Reglamento, redactado por mí, -excluía como cosa nefanda y abominable cuanto oliera á política, -religión ó filosofía, con sus inevitables derivaciones, las -controversias acaloradas, perturbadoras de la digestión y enervadoras -de la buena amistad. Sólo de ciencia y arte estaba permitido -discurrir, y eso en términos llanos y fácilmente comprensibles. -Teníamos guerra declarada al énfasis y á la declamación.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thick" - src="images/ill_081.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Los camaradas del <i>Gaster-Club</i> fotografiados en las ruinas del - teatro romano de Sagunto: 1, Arévalo; 2, Paco el Cocinero; 3, Gaspar; - 4, Cajal; 5, P. Solís; 6, Rodrigo; 7, N. Loras; 10, Chiarri; 11, - Nogueroles, etc. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Por amor á la Comunidad, sometiéronse los socios -á la más exquisita división del trabajo. Arévalo Vaca tomó sobre -sí la misión de adiestrarnos en el conocimiento práctico de la -geología y fauna de los terrenos visitados; Guillén, futuro -Director del Jardín Botánico, quedó encargado de lo concerniente -á la flora; tocóme el doble papel de cronista y fotógrafo de las -excursiones; el amigo Marsal, profesor de Matemáticas, recibió el -delicado encargo de administrar los fondos de la Sociedad y de -fijar á prorrateo los gastos de cada gira, cosa á veces difícil -porque solíamos sumar un número primo y él tenía la preocupación, -muy natural, de obtener dividendos enteros y exactos; un simpático -empleado de ferrocarriles<a id="FNanchor_28" href="#Footnote_28" -class="fnanchor">[28]</a>, fué encargado de la locomoción, corriendo -de su parte el alquiler de caballerías y la obtención de billetes de -ferrocarril á bajo precio, con tarifas de alivio destinadas á murgas -aldeanas ó á farándulas trashumantes; en fin, un confitero retirado y -rico, águila en el arte culinario, dirigía á conciencia la confección -de las paellas y elaboración de postres.</p> - -<p>Y así, de paella en paella, y siempre en amena y cordial<span -class="pagenum" id="Page_83">[p. 83]</span> compañía, visitamos -todos los rincones atrayentes de la comarca levantina. <i>Sagunto</i>, -<i>Castellón</i>, <i>Játiva</i>, <i>Sueca</i>, <i>Cullera</i>, el <i>Desierto de las -Palmas</i>, <i>Burjasot</i>, <i>La Albufera</i>, <i>Gandía</i>, las sierras del -<i>Monduber</i> y <i>Espadán</i>, etc., desfilaron sucesivamente por el -objetivo de mi Kodak, cuajando en pruebas que guardamos piadosamente, -como recuerdos de añorada juventud, los pocos supervivientes de -aquella generación. Como homenaje cordial á los excelentes camaradas -desaparecidos para siempre, reproducimos aquí varias fotografías -entresacadas de las numerosísimas conservadas en el Álbum del famoso -<i>Gaster-Club</i>.</p> - -<p>En cuanto á la otra distracción aludida, tuvo sabor más -científico, y consistió en la confirmación experimental y en -grande escala de los celebérrimos estudios acerca del sonambulismo -artificial y fenómenos de sugestión, efectuados en Francia -por Charcot, Liébeault, Bernheim, Beaunis, etcétera. Estas -investigaciones de psicología mórbida, emprendidas en el extranjero -por sabios famosos habituados á las observaciones exactas, tuvieron -inmensa resonancia. Merced á ellas, recibieron al fin carta de -naturaleza en la ciencia muchos de los estupendos milagros narrados -por Mesmer y exhibidos aparatosamente por los magnetizadores de -teatro. Una ciencia nueva, heredera directa de la hechicería -medioeval, había aparecido. De ella transcendía algo acremente -pecaminoso é irresistiblemente tentador para la juventud novelera. -Preciso es convenir que, á despecho de tres siglos de ciencia -positiva, la afición á lo maravilloso tiene todavía honda raigambre -en el espíritu humano. Somos aún demasiado supersticiosos. Miles -de años de fe ciega en lo sobrenatural, parecen haber creado en -el cerebro algo así como un <i>ganglio religioso</i>. Desaparecido -casi enteramente en algunas personas, y caído en atrofia en -otras, persiste pujante en las más. Por <i>esprit fort</i> que<span -class="pagenum" id="Page_84">[p. 84]</span> se sea, ¿quién no ha -oído sonar alguna vez aquellas místicas campanas de Is de que habla -Renan, ó sentido rebrotar lozana la creencia en genios, duendes y -aparecidos?</p> - -<p>Por esta vez, sin embargo, no se trataba de manifestaciones -sobrenaturales, sino de sorprendentes y harto descuidadas -actividades, ó si se quiere anomalías del dinamismo cerebral.</p> - -<p>Para estudiarlas metódicamente, varios amigos, algunos de ellos -tertulianos del Casino de la Agricultura, organizamos un <i>Comité -de investigaciones psicológicas</i>. É inauguramos nuestras pesquisas -por la busca y captura de sujetos idóneos. Por mi casa, convertida -al efecto en domicilio social, desfilaron especies notabilísimas -de histéricas, neurasténicos, maníacos y hasta de acreditados -<i>mediums</i> espiritistas. En breve tiempo recogimos copiosa colección -de interesantes documentos. Llenos de asombro, hubimos á confirmar -casi todos los estupendos fenómenos descritos por los sabios, -singularmente los señalados por Bernheim, de Nancy. Ocioso fuera -citar menudamente los resultados obtenidos. Carecen de novedad é -interés, y más hoy, después de la publicación de tantos Tratados -magistrales relativos á este orden de estudios.</p> - -<p>Mencionaré, solamente, los experimentos de hipnosis producidos -en las personas sanas y al parecer limpias de toda tara neurótica -(algunos de ellos, abogados, médicos, etc.). Sobrevenido el -grado de sopor y de pasibilidad indispensables, producíanse á la -orden del hipnotizador, y tanto durante el sueño como después de -despertarse, la <i>catalepsia cérea</i> y la <i>analgesia</i>; <i>congestiones -y hemorragias</i> por sugestión; <i>alucinaciones positivas y negativas</i> -de todo linaje (visuales, acústicas, táctiles); <i>amnesia total -ó parcial</i>; <i>evocación de imágenes olvidadas</i> ó casi olvidadas; -<i>desdoblamiento de la personalidad</i>; <i>eclipse</i> ó <i>inversión de -los<span class="pagenum" id="Page_85">[p. 85]</span> sentimientos -más arraigados</i>; y en fin, <i>abolición total del libre albedrío</i>, -es decir, de la facultad crítica y de la selección motivada de las -reacciones motrices. Hasta los actos más repugnantes al carácter -ó los más contrarios á la moral y á la decencia, eran fatal y -necesariamente ejecutados. Sujeto hubo que ajustó estrictamente su -vida, durante una semana, á un programa especial lleno de acciones -extravagantes é ilógicas, sugerido durante el estado somnambúlico.</p> - -<p>Y llevando la sugestión al terreno terapéutico, conseguí realizar -prodigios que envidiaría el más hábil de los taumaturgos. Mencionaré: -la transformación radical del estado emocional de los enfermos (paso -casi instantáneo de la tristeza á la alegría); la restauración -del apetito en histeroepilépticas inapetentes y emaciadísimas; la -curación, por simple mandato, de diversas especies de parálisis -crónicas de naturaleza histérica; la cesación brusca de ataques -de histerismo con pérdida del conocimiento; el olvido radical de -acontecimientos dolorosos y atormentadores; la abolición completa -de los dolores del parto en mujeres normales<a id="FNanchor_29" -href="#Footnote_29" class="fnanchor">[29]</a>; en fin, la anestesia -quirúrgica, etc.</p> - -<p>La fama de ciertas curas milagrosas recaídas en histéricas y -neurasténicos, divulgóse rápidamente por la ciudad. Á mi consulta -acudían enjambres de desequilibrados y hasta de locos de atar. -Ocasión propicia hubiera sido aquella para crearme pingüe clientela, -si mi carácter y mis gustos lo hubieran consentido. Pero, satisfecha -mi curiosidad, licencié á mis enfermos, á quienes, naturalmente, no -solía pasar la nota de honorarios: harto pagado quedaba con que se -prestaran dócilmente á mis experimentos.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_86">[p. 86]</span>Durante -aquellas épicas pesquisas sobre la psicología morbosa, sólo se me -resistieron tenazmente esos fenómenos extraordinarios, confinantes -con el espiritismo, á saber: la visión á través de cuerpos opacos, -la transposición sensorial, la sugestión mental, la telepatía, -etc., estupendos milagros afirmados muy formalmente por Ochorowicz, -Lombroso, Rochas, Zöllner, Richet, P. Gibier, Flammarion, Myers, -etc.</p> - -<p>¿Fracasaron quizás por imposibles? Tal creo hoy. Los secuaces de -Allan Kardek y los partidarios de la fuerza cerebral radiante, dirán -acaso que no tuve suerte. Sin embargo, puse en mis observaciones la -mejor voluntad y no escatimé gasto ni diligencia para procurarme -los sujetos dotados de virtudes más transcendentales. Pero bastaba -con que yo asistiera á una sesión de adivinación, sugestión mental, -doble vista, comunicación con los espíritus, posesión demoniaca, -etc., para que, á la luz de la más sencilla crítica, se disiparan -cual humo todas las propiedades maravillosas de los <i>mediums</i> ó de -las histéricas zahoríes. Lo admirable en aquellas sesiones no eran -los <i>sujetos</i>, sino la increíble ingenuidad de los <i>asistentes</i>, -que tomaban, cual manifestaciones sobrenaturales, ciertos fenómenos -nerviosos (<i>autosugestión</i> sobre todo) de los <i>mediums</i>, ó la mera -coincidencia de hechos, ó los efectos del hábito mental, ó, en fin, -los fáciles y conocidos ardides del <i>cumberlandismo</i>, tan exhibido -después en los teatros<a id="FNanchor_30" href="#Footnote_30" -class="fnanchor">[30]</a>.</p> <p><span class="pagenum" -id="Page_87">[p. 87]</span></p> <p>En suma, y prescindiendo aquí -de los milagros increíbles atribuídos á ciertos sujetos, declaro -que, los consabidos experimentos de sugestión causáronme un doble -sentimiento de estupor y desilusión: estupor al reconocer la realidad -de fenómenos de automatismo cerebral, estimados hasta entonces -como farsas y trampantojos de magnetizadores de circo; y decepción -dolorosa al considerar que el tan decantado cerebro humano, la -«obra maestra de la creación», adolece del enorme defecto de la -sugestibilidad; defecto, en cuya virtud, hasta la más excelsa -inteligencia, puede, en ocasiones, convertirse por ministerio de -hábiles sugestionadores, conscientes ó inconscientes (oradores, -políticos, guerreros, apóstoles, etc.), en humilde y pasivo -instrumento de delirios, ambiciones ó codicias.</p> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter" id="Ch_5"> - <p><span class="pagenum" id="Page_89">[p. 89]</span></p> - <div class="figcenter"> - <img src="images/trimming.jpg" - alt="Friso ornamental" /> - </div> - <h2 class="nobreak ws1 mt25">CAPÍTULO V</h2> - <p class="subh2h">Mi traslación á la Cátedra de Histología de - Barcelona. — Los nuevos compañeros de Facultad. — La peña del - Café de Pelayo. — Mis investigaciones sobre el sistema nervioso - conducen á resultados interesantes. — Mi excesiva fecundidad - científica durante 1888, me obliga á publicar una Revista - micrográfica. — Las leyes de la morfología y conexión de las - células nerviosas. — Resumen de algunos descubrimientos en el - cerebelo, retina, médula espinal, lóbulo óptico, etc.</p> -</div> - -<div class="drop mt1"> - <img src="images/drop_p.jpg" - alt="P" /> -</div> - -<p class="icap pt2"><span class="smcap">Promediado</span> el año -de 1887, fué reformado el plan de enseñanza médica. La asignatura -de <i>Histología normal y patológica</i> que figuraba en el doctorado y -explicaba el Dr. Maestre de San Juan, quedó incorporada al período -de la licenciatura. Dadas mis aficiones, natural parecía que yo -aprovechase la reforma, concursando alguna de las nuevas cátedras -creadas, cosa fácil después de todo, porque las nuevas disposiciones -legales consideraban la Anatomía como disciplina análoga, á los -efectos de traslaciones y concursos, de la asignatura recién -creada.</p> - -<p>Habiendo tocado á turno de concurso las vacantes de Barcelona y -Zaragoza, vacilé algún tiempo en mi elección. Mi primer pensamiento -fué trasladarme á la capital aragonesa. Hacia ella me arrastraban -el amor de la tierra, los recuerdos de la juventud y el afecto -á la familia. Pero enfrente de estos sentimientos prevalecieron -consideracio<span class="pagenum" id="Page_90">[p. 90]</span>nes -de orden honestamente utilitario. Para el hombre votado á una idea -y resuelto á rendirle toda su actividad, las ciudades grandes -son preferibles á las pequeñas. En éstas, las gentes se conocen -demasiado, ó demasiado pronto, para vivir en santa calma. Y el tiempo -se va en halagar á los amigos y combatir á los adversarios. Importa -notar, además, que por aquellos tiempos el claustro de mi venerada -<i>Alma mater</i>, á causa de dos ó tres desequilibrados, ardía en -rencillas y antagonismos impropios del decoro de la toga. No faltan, -por desgracia, temperamentos malévolos en las grandes poblaciones -universitarias; pero aquí las toxinas humanas, diluídas por la -distancia, pierden ó atenúan notablemente sus efectos.</p> - -<p>Temeroso, pues, de que mis fuerzas se disiparan en vanas y -dolorosas frotaciones, resolví al fin, contra el consejo de -mi familia, trasladarme á la ciudad condal. Y acerté en mis -presunciones, porque en Barcelona encontré no sólo el sereno ambiente -indispensable á mis trabajos, sino facilidades que no hubiera hallado -en Zaragoza para organizar un bien provisto laboratorio y publicar -folletos ilustrados con profusión de litografías y fotograbados. -Precisamente, durante los primeros años pasados en la ciudad condal, -aparecieron las más importantes de mis comunicaciones científicas.</p> - -<p>Preocupado, como siempre, de no turbar la ecuación entre los -gastos y los ingresos, me instalé modestamente en una casa barata -de la calle de la Riera Alta, próxima al Hospital de Santa Cruz, -donde, por entonces, estaba la Facultad de Medicina. Ulteriormente, -y contando ya con otros emolumentos (los proporcionados por algunos -médicos deseosos de ampliar en mi laboratorio sus conocimientos -histológicos y bacteriológicos), me mudé á la calle del Bruch, -á cierta casa nueva y relativamente lujosa. En ella<span -class="pagenum" id="Page_91">[p. 91]</span> dispuse de una hermosa -sala donde instalar el laboratorio y de un jardín anejo, muy -apropiado para conservar los animales en curso de experimentación.</p> - -<p>Allí recibieron enseñanza micrográfica, entre otros jóvenes de -mérito, Durán y Ventosa, hijo del ex ministro Durán y Bas; Pí y -Gilbert, que hizo brillantes oposiciones á cátedras de Histología -y publicó algún trabajo en mi <i>Revista</i>; el malogrado Gil Saltor<a -id="FNanchor_31" href="#Footnote_31" class="fnanchor">[31]</a>, -futuro profesor de Histología en Zaragoza y de Patología externa -en Barcelona; Bofill, que llegó á ser, andando el tiempo, un -buen naturalista; Sala Pons, que publicó años después algunas -investigaciones interesantes sobre la estructura del cerebro de las -aves y la médula espinal de los batracios, etc.</p> - -<p>Dada la proverbial cortesía catalana, huelga decir que en mis -compañeros de Facultad hallé sentimientos de consideración y respeto. -Pasa el catalán por ser un tanto brusco y excesivamente reservado con -los forasteros; pero le adornan dos cualidades preciosas: siente y -practica fervorosamente la doble virtud del trabajo y de la economía; -y acaso por esto mismo, evita rencillas y cominerías y respeta -religiosamente el tiempo de los demás.</p> - -<p>Entre los comprofesores con quienes me ligaron lazos de afecto -sincero, recuerdo á nuestro excelente decano el Dr. Juan Rull, -profesor de Obstetricia; al simpático doctor Campá, que acababa de -trasladarse desde la Universidad de Valencia; á Batlles, catedrático -de Anatomía, orador colorista y afluentísimo; al anciano y benemérito -Silóniz, un andaluz á quien treinta años de permanencia en Barcelona -no habían quitado el gracioso acento gaditano; á Coll y Pujol, -enclenque y valetudinario entonces, pero<span class="pagenum" -id="Page_92">[p. 92]</span> que ha alcanzado los setenta sin -jubilarse; á Pí, maestro de Patología general, una de las cabezas más -reflexivas y equilibradas de la Facultad; á Giné y Partagás, orador -brioso y publicista fecundo y agudo; á Valentí, profesor de Medicina -legal, expositor sutil, pero algo desconcertante y paradójico; al -Dr. Morales, prestigioso cirujano andaluz, á quien los barceloneses -llamaban el <i>moro triste</i>, por su aspecto de Boabdil destronado; á -Robert, clínico eminente, luchador de palabra precisa é intencionada, -que, andando el tiempo, debía sorprendernos á todos dirigiendo el -nacionalismo catalán y proclamando <i>urbi et orbi</i>, un poco á la -ligera (no era antropólogo, ni había leído á Olóriz y Aranzadi), la -tesis de la superioridad del cráneo catalán sobre el castellano; -opinión desinteresada, pues además de gozar de un cráneo pequeño, -aunque bien amueblado, había nacido en Méjico y ostentaba un apellido -francés; en fin, al simpático Bonet, quien, gracias á su viveza y -habilísima política, llegó á rector de la Universidad, á senador y -hasta á <i>barón de Bonet</i>, etc., etc.</p> - -<p>¡Lástima que tan lucido elenco de maestros desarrollara sus -funciones en el vetusto y ruinoso Hospital de Santa Cruz, en -donde si no faltaban enfermos y facilidades, por tanto, para la -enseñanza clínica, se carecía del indispensable local para cátedras -y laboratorios! Por lo que á mí respecta, hízose lo posible para -organizar la enseñanza micrográfica. Gracias á la benevolencia del -Dr. Rull, conseguí una sala, relativamente capaz, destinada á las -manipulaciones y demostraciones de Histología y Bacteriología, amén -de un buen microscopio Zeiss y de algunas estufas de esterilización y -vegetación. Contando con alumnos poco numerosos, pero muy aplicados -y formales, pude, no obstante la pequeñez del laboratorio, dar una -enseñanza práctica harto más eficaz que la actualmente dada en<span -class="pagenum" id="Page_93">[p. 93]</span> Madrid, donde la masa -trepidante de trescientos alumnos turba el buen orden del aula y -esteriliza las iniciativas pedagógicas mejor encaminadas.</p> - -<p>Novato todavía en los estudios de Anatomía patológica, tomé á -empeño adquirir conocimientos positivos en esta rama de la Medicina, -haciendo autopsias é iniciándome en los secretos de la patología -experimental. Por fortuna, los cadáveres abundaban en el Hospital -de Santa Cruz. Pasábame diariamente algunas horas en la sala de -disección: recogía tumores; exploraba infecciones; cultivaba -microbios y, sobre la base de algunas piezas interesantes, llevaba -adelante mis estudios sobre el sistema nervioso del hombre. Casi -todas las figuras relativas á la <i>inflamación</i>, <i>degeneraciones</i>, -<i>tumores</i> é <i>infecciones</i>, incluídos en la primera edición de -mi <i>Manual de Anatomía patológica general</i><a id="FNanchor_32" -href="#Footnote_32" class="fnanchor">[32]</a> son copias de -preparaciones efectuadas con aquel rico material necrópsico, al -que se añadieron algunos tumores é infecciones proporcionados por -Profesores de otros hospitales ó por los veterinarios municipales. La -ejecución de estos trabajos y la redacción del citado libro fueron la -principal tarea del año 1887 y comienzos del 88.</p> - -<p>Dejo expresado en otro lugar que el hombre de laboratorio, -ajeno á la política y al ejercicio profesional, nada frecuentador -de casinos y teatros, necesita, para no llegar al enquistamiento -intelectual ó caer en la estrafalariez, del oreo confortador de la -tertulia. Es preciso que llegue hasta él, simplificado y elaborado -por el ajeno ingenio, algo de lo que en el mundo pasa. Ocioso es -notar que tales reuniones, para ser amenas y educadoras, deben -comprender temperamentos mentales diversos y especialistas dife<span -class="pagenum" id="Page_94">[p. 94]</span>rentes. Sólo los ricos, -es decir, los escuetamente capitalistas, y las malas personas serán -cuidadosamente eliminados; porque si los últimos causan disgustos, -los primeros disgustan del ideal, que es harto peor. La buena -peña supone atinado reparto de papeles. Un comensal tratará de -política; otro de negocios; aquél comentará, leve y graciosamente, -los sucesos locales ó nacionales; el de más allá se entusiasmará -con la literatura ó con el arte; alguien cultivará la nota cómica; -hasta la voz grave de un defensor celoso del orden social, y del -consabido consorcio entre el altar y el trono, se oirá con gusto de -vez en cuando; mas para el hombre de laboratorio, los más útiles y -sugestivos contertulios serán sus colegas de otras Facultades, los -capaces de comentar sin pedantería las últimas revelaciones de las -respectivas ciencias.</p> - -<p>Sin responder enteramente á este ideal, la tertulia del <i>Café de -Pelayo</i> (trasladada después á la <i>Pajarera</i> de la Plaza de Cataluña), -donde fuí presentado en los primeros meses de 1887, me resultó -singularmente grata y provechosa. Preponderaban, y ello era bueno, -los Catedráticos de la Facultad de Ciencias; pero figuraban también -políticos, literatos, médicos y hombres de negocios. Recuerdo, entre -otros: al amigo Lozano, Catedrático de Física; á Castro Pulido, -Profesor de Cosmografía y pulcro y fácil conversador; á Villafañé -(recién llegado de Valencia), carácter atrabiliario, defensor de una -estrafalaria teoría filosófica sobre el <i>átomo pensante</i>, con que nos -dió tremendas tabarras; á Domenech, un buen Catedrático de Geometría, -arquitecto, catalanista ferviente y partidario, en último término<a -id="FNanchor_33" href="#Footnote_33" class="fnanchor">[33]</a>, -de la anexión á Francia (solía decir que<span class="pagenum" -id="Page_95">[p. 95]</span> Cataluña estaba llamada á ser la Bélgica -del Sud); á V. García de la Cruz, Profesor de Química, bonísima -persona y talento clarísimo, del cual hablaré luego; á Solsona, -médico locuaz y zaragatero que abusaba de los específicos y de los -autobombos periodísticos; á Soriano, Catedrático de latín y activo -periodista; á Schwarz, Profesor de Historia (entonces auxiliar), -orador fogoso, prototipo del <i>vir bonus dicendi peritus</i>, que llegó -á Concejal, Alcalde y no sé si á Diputado á Cortes; á Sedó (yerno), -fabricante de tejidos, persona lista y diestra en negocios; á Pablo -Calvell, abogado con fábrica, dotado de finísimo ingenio satírico, -fértil en ocurrencias agudas y oportunísimas<a id="FNanchor_34" -href="#Footnote_34" class="fnanchor">[34]</a>, etc. Á esta peña -agregáronse más adelante B. Bonet, entonces boticario en Gracia, hoy -Profesor en la Facultad de Farmacia de Madrid, y mi paisano Odón de -Buen, naturalista de mucho mérito, y en fin, otras muchas personas -borradas de mi memoria.</p> - -<p>Juzgo excesivamente egoísta aquel dicho antiguo, desaprobado -por Cicerón, «que se debe amar como quien ha de aborrecer»; -pero estimo prudente para salvaguardar la<span class="pagenum" -id="Page_96">[p. 96]</span> santa libertad, no extremar el trato -amistoso hasta esa embarazosa intimidad que merma nuestro tiempo, -se entromete en caseros asuntos y coarta gustos é iniciativas. De -esta discreta reserva, hice, sin embargo, excepción en favor de -Victorino García de la Cruz, uno de los más asiduos y agradables -comensales de la referida peña. De ideas filosóficas no siempre -armónicas con las mías, coincidíamos en muchos gustos y tendencias: -igual despreocupación del dinero; el mismo culto hacia el arte, y -en su defecto, hacia la fotografía; parecida aflicción patriótica -al reconocer nuestro decaimiento científico; igual entusiasmo, en -fin, por la investigación original y el renacimiento intelectual de -España.</p> - -<p>Durante varios años de íntimo trato, fué Victorino el único -confidente de mis proyectos. Comunicábale á diario el estado de -mis trabajos, los obstáculos que me detenían, así como mis caras -ilusiones y esperanzas. Al principio, me oía con extrañeza, casi -con incredulidad. Patriota sincero, la desesperanza había ganado -su espíritu y paralizado sus fuerzas. Mas al fin mis predicaciones -obraron en él una especie de contagio. Y siguiendo mi ejemplo, -acabó por escoger en el dominio de la física, que cultivó siempre -con amor, algunos temas de estudio, <i>baratos</i>, es decir, accesibles -á los mezquinos medios con que contaba. Años después, recordando -mis alentadoras exhortaciones, solía decir que sin mi estímulo no -hubieran aparecido nunca sus interesantes descubrimientos sobre <i>Las -leyes de los líquidos turbios y gases nebulosos</i>, y otras conquistas -científicas de positivo valor.</p> - -<p>En el curso de estas memorias hemos de ver á menudo acreditado el -dicho de Cisneros: «<i>Fray Ejemplo</i> es el <i>mejor predicador</i>.»</p> - -<p>¡Pobre Victorino! Era un talento reflexivo y penetrante,<span -class="pagenum" id="Page_97">[p. 97]</span> un trabajador infatigable -y probo. Murió, joven aún, años después, cuando, trasladado á la -Corte, había conseguido, por sus indiscutibles méritos, un sillón en -la Real Academia de Ciencias y alcanzado bien cimentada notoriedad. -Y cayó víctima de una virtud, como otros caen víctimas del vicio. -Su virtud consistió en adaptarse austera y resignadamente á la -pobreza, habitando con su bastante numerosa familia en casas baratas, -sórdidas, emplazadas en barrios malsanos, atenido estrictamente á la -paga de Profesor que, por aquellos tiempos, constituía mera ración -de entretenimiento. En virtud de esta penuria, que transcendía -naturalmente á sus medios de investigación y de información -bibliográfica, le ocurrió más de una vez perder las ventajas de -la prioridad, hallando la solución de difíciles problemas, poco -después de esclarecidos en Revistas alemanas, que él desconocía, por -sabios de primera fuerza. -<span class="cambiado" - title="Errata. En el libro impreso: Así todo" - id="err_6">Así y todo</span>, su obra original es copiosa é -importante. En fin, Victorino profesaba, en materia de higiene, ideas -demasiado personales, y por tanto, demasiado peligrosas. De esta -debilidad, que tanto contribuyó á precipitar la muerte del querido -compañero, trataré más adelante.</p> - -<p>Volviendo al relato de mis trabajos, consignaré que, adelantada -mi labor preparatoria en Anatomía patológica, proseguí con inusitado -ardor las investigaciones acerca del sistema nervioso. El método de -Golgi comenzaba á ser fecundo en mis manos.</p> - -<p>Y llegó el año 1888, mi año <i>cumbre</i>, mi año de fortuna. Porque -durante este año, que se levanta en mi memoria con arreboles de -aurora, surgieron al fin aquellos descubrimientos interesantes, -ansiosamente esperados y codiciados. Sin ellos, habría yo vegetado -tristemente en una Universidad provinciana, sin pasar, en el orden -científico, de la categoría de jornalero detallista, más ó menos -estimable.<span class="pagenum" id="Page_98">[p. 98]</span> Por -ellos, llegué á sentir el acre halago de la celebridad; mi humilde -apellido, pronunciado á la alemana (Cayal), traspasó las fronteras; -en fin, mis ideas, divulgadas entre los sabios, discutiéronse con -calor. Desde entonces, el tajo de la ciencia contó con un obrero -más.</p> - -<p>¿Cómo fué ello? Perdonará el lector si, á un acontecimiento -tan decisivo para mi carrera, consagro aquí algunos comentarios -y amplificaciones. Declaro desde luego que la <i>nueva verdad</i>, -laboriosamente buscada y tan esquiva durante dos años de vanos -tanteos, surgió de repente en mi espíritu como una revelación. -Las leyes que rigen la morfología y las conexiones de las -células nerviosas en la substancia gris, patentes primeramente -en mis estudios del cerebelo, confirmáronse en todos los órganos -sucesivamente explorados. Séame lícito formularlas desde luego:</p> - -<p>1.ª Las ramificaciones colaterales y terminales de todo -cilindro-eje acaban en la substancia gris, no mediante red difusa, -según defendían Gerlach y Golgi con la mayoría de los neurólogos, -sino mediante arborizaciones libres, dispuestas en variedad de formas -(<i>cestas</i> ó <i>nidos</i> pericelulares, ramas trepadoras, etc.).</p> - -<p>2.ª Estas ramificaciones se aplican íntimamente al cuerpo y -dendritas de las células nerviosas, estableciéndose un contacto ó -articulación entre el protoplasma receptor y los últimos ramúsculos -axónicos.</p> - -<p>De las referidas leyes anatómicas despréndense dos corolarios -fisiológicos:</p> - -<p>3.ª Puesto que al cuerpo y dendritas de las neuronas se aplican -estrechamente las últimas raicillas de los cilindros-ejes, es preciso -admitir que el soma y las expansiones protoplásmicas participan en -la cadena de conducción, es decir, que reciben y propagan el impulso -nervioso, contrariamente á la opinión de Golgi, para quien dichos -seg<span class="pagenum" id="Page_99">[p. 99]</span>mentos celulares -desempeñarían un papel meramente nutritivo.</p> - -<p>4.ª Excluída la continuidad substancial entre célula y célula, -se impone la opinión de que el impulso nervioso se transmite por -contacto, como en las articulaciones de los conductores eléctricos, ó -por una suerte de inducción, como en los carretes de igual nombre.</p> - -<p>Las referidas leyes, puro resultado inductivo del análisis -estructural del cerebelo, fueron confirmadas después en todos los -órganos nerviosos explorados (retina, bulbo olfatorio, ganglios -sensitivos y simpáticos, cerebro, médula espinal, bulbo raquídeo, -etc.). Ulteriores trabajos nuestros y ajenos (de Kölliker, Retzius, -van Gehuchten, His, Edinger, v. Lenhossék, Athias, Lugaro, P. Ramón, -Cl. Sala, etc.), revelaron que las referidas normas estructurales -y fisiológicas se aplicaban, también, sin violencia, al sistema -nervioso de vertebrados é invertebrados. Según ocurre con todas -las concepciones legítimas, la mía fué consolidándose y ganando -progresivamente en dignidad conforme se acrecía el círculo de la -exploración comprobatoria.</p> - -<p>Pero en mi afán de condensar en breves proposiciones lo esencial -de los resultados obtenidos, no he contestado aún á la interrogación -formulada en párrafos anteriores.</p> - -<p>¿Cómo fueron las referidas leyes descubiertas? ¿Por qué mi labor, -atenida durante dos años á la modesta confirmación de las conquistas -de Deiters, Ranvier, Krause, Kölliker y, sobre todo, de Golgi, -adquirió de repente vuelo y originalidad sorprendentes?</p> - -<p>Quiero ser franco con el lector. Á mis éxitos de entonces -contribuyeron, sin duda, algunos perfeccionamientos del -método cromo-argéntico, singularmente la modificación<span -class="pagenum" id="Page_100">[p. 100]</span> designada <i>proceder -de doble impregnación</i><a id="FNanchor_35" href="#Footnote_35" -class="fnanchor">[35]</a>; pero el resorte principal, la causa -verdaderamente eficiente, consistió —¡quién lo dijera!— <i>en haber -aplicado á la resolución del problema de la substancia gris los -dictados del más vulgar sentido común</i>. En vez de atacar al toro -por las astas, según la frase vulgar, yo me permití algunos rodeos -estratégicos. Pero esto exige una amplificación.</p> - -<p>Dejo consignado en el capítulo anterior, y repetido hace un -momento, que el gran enigma de la organización del cerebro se cifra -en averiguar el modo de terminarse las ramificaciones nerviosas y -de enlazarse recíprocamente las neuronas. Reproduciendo un símil ya -mencionado, tratábase de inquirir cómo rematan las raíces y las ramas -de esos árboles de la substancia gris, de esa selva tan densa que, -por refinamiento de complicación, carece de vacíos, de suerte que los -troncos, ramas y hojas se tocan por todas partes.</p> - -<p>Dos medios ocurren para individualizar convenientemente los -elementos de este bosque inextricable. El más natural y sencillo -al parecer, pero en realidad el más difícil, consiste en explorar -intrépidamente la selva adulta, limpiando el terreno de arbustos -y plantas parásitas, y<span class="pagenum" id="Page_101">[p. -101]</span> aislando, en fin, cada especie arbórea, tanto de sus -parásitos como de sus congéneres. Tal es el recurso, aplicado en -Neurología por la mayoría de los autores, desde la época de Stilling, -Deiters y Schültze (disociación mecánica y química) hasta la de -Weigert y Golgi, en que el aislamiento de cada forma celular ó de -cada fibra se conseguía ópticamente, es decir, por desaparición -ó incoloración de la mayoría de los factores integrantes de la -substancia gris. Mas semejante táctica, á la que Golgi y Weigert -debieron notables descubrimientos, resulta poco apropiada á la -dilucidación del problema propuesto, á causa de la enorme longitud y -extraordinaria frondosidad del ramaje nervioso, que inevitablemente -aparece mutilado y casi indescifrable en cada corte.</p> - -<p>El segundo camino ofrecido á la razón constituye lo que, en -términos biológicos, se designa <i>método ontogénico ó embriológico</i>. -Puesto que la selva adulta resulta impenetrable é indefinible, ¿por -qué no recurrir al estudio del bosque joven, como si dijéramos, -en estado de vivero? Tal fué la sencillísima idea inspiradora de -mis reiterados ensayos del método argéntico en los embriones de -ave y de mamífero. Escogiendo bien la fase evolutiva, ó más claro, -aplicando el método antes de la aparición en los axones de la vaina -medular (obstáculo casi infranqueable á la reacción), las células -nerviosas, relativamente pequeñas, destacan íntegras dentro de cada -corte; las ramificaciones terminales del cilindro-eje dibújanse -clarísimas y perfectamente libres; los nidos pericelulares, esto es, -las articulaciones interneuronales, aparecen sencillas, adquiriendo -gradualmente intrincamiento y extensión; en suma, surge ante nuestros -ojos, con admirable claridad y precisión, el plan fundamental de la -composición histológica de la substancia gris. Para colmo de fortuna, -la reacción cromo-argén<span class="pagenum" id="Page_102">[p. -102]</span>tica, incompleta y azarosa en el adulto, proporciona en -los embriones coloraciones espléndidas, singularmente extensas y -constantes.</p> - -<p>¿Cómo —se dirá— tratándose de cosa tan vulgar, no dieron en ella -los sabios? Ciertamente, el recurso debió ocurrir á muchos. Años -después tuve noticia de que el mismo Golgi había ya aplicado su -método á los embriones y animales jóvenes y obtenido algún resultado -excelente; pero no insistió en sus probaturas, ni presumió quizás -que, por semejante camino, pudiera adelantarse en la dilucidación -del problema estructural de los centros. Tan poca importancia debió -conceder á tales ensayos que, en su obra magna antes citada, las -observaciones consignadas refiérense exclusivamente al sistema -nervioso adulto del hombre y mamíferos. De cualquier modo, mi fácil -éxito comprueba una vez más que las ideas no se muestran fecundas con -quien las sugiere ó las aplica por primera vez, sino con los tenaces -que las sienten con vehemencia y en cuya virtualidad ponen toda su -fe y todo su amor. Bajo este aspecto, bien puede afirmarse que las -conquistas científicas son creaciones de la voluntad y ofrendas de la -pasión.</p> - -<p>Consciente de haber encontrado una dirección fecunda, procuré -aprovecharme de ella, consagrándome al trabajo, no ya con ahinco, -sino con furia. Al compás de los nuevos hechos en mis preparaciones, -las ideas bullían y se atropellaban en mi espíritu. Una fiebre de -publicidad me devoraba. Á fin de exteriorizar mis pensamientos, -servíme al principio de cierta Revista médica profesional, la -<i>Gaceta Médica Catalana</i>. Pero en rápido <i>crescendo</i> la marea ideal -y la impaciencia por publicar, este cauce me resultaba estrecho. -Contrariábame mucho la lentitud de la imprenta y la tiranía de las -fechas. Para sacudir de una vez tales trabas, decidí publicar por -mi cuenta una nueva Re<span class="pagenum" id="Page_103">[p. -103]</span>vista, la <i>Revista trimestral de Histología normal y -patológica</i>. El primer cuaderno vió la luz en Mayo de 1888 y el -segundo apareció en el mes de Agosto del mismo año. Naturalmente, -todos los artículos, en número de seis, brotaron de mi pluma. De mis -manos salieron también las seis tablas litográficas anejas. Razones -económicas obligáronme á no tirar, por entonces, en junto, más de 60 -ejemplares, destinados casi enteramente á los sabios extranjeros.</p> - -<p>Excusado es decir que la vorágine de publicidad absorbió -enteramente mis ingresos ordinarios y extraordinarios. Ante aquella -racha asoladora de gastos, mi pobre mujer, atareada con la cría y -vigilancia de cinco diablillos (durante el primer año de mi estancia -en Barcelona me nació un hijo más), resolvió pasarse sin criada. -Adivinaba, sin duda, en mi cerebro, la gestación de algo insólito -y decisivo para el porvenir de la familia, y evitó, discreta y -abnegadamente, todo conato de competencia y de envidia entre los -hijos de la carne y las criaturas del espíritu.</p> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter" id="Ch_6"> - <p><span class="pagenum" id="Page_105">[p. 105]</span></p> - <div class="figcenter"> - <img src="images/trimming.jpg" - alt="Friso ornamental" /> - </div> - <h2 class="nobreak ws1 mt25">CAPÍTULO VI</h2> - <p class="subh2h">Algunos detalles tocantes á mis trabajos de - 1888. — Las <i>cestas</i> del cerebelo, el axon de los <i>granos</i> - y las <i>fibras musgosas</i> y <i>trepadoras</i>. — Valor decisivo de - estos encuentros para la resolución del problema de la conexión - intercelular. — <i>Teoría reticular</i> de Gerlach y de Golgi. — - Los atisbos geniales de His y Forel. — Confirmación en la - retina y lóbulo óptico de las <i>leyes conectivas</i> inducidas del - análisis del cerebelo. — Plan estructural de la médula espinal. - — Averiguación del modo de terminar en los centros los nervios - sensitivos y sensoriales. — Otros trabajos menos importantes.</p> -</div> - -<div class="drop mt1"> - <img src="images/drop_c.jpg" - alt="C" /> -</div> - -<p class="icap pt2"><span class="smcap">Consignadas</span> en el -capítulo precedente, en síntesis abreviada, las conclusiones más -generales de mis estudios en los centros nerviosos durante los años -1888 y 1889, séame lícito entrar ahora en la exposición somera, y lo -más clara posible, de los hallazgos más interesantes. Estos hallazgos -refiérense al <i>cerebelo</i> de las aves y mamíferos, á la <i>retina</i>, á la -<i>médula espinal</i> y al <i>lóbulo óptico</i> de las aves.</p> - -<p><b>Cerebelo.</b>—Mis estudios sobre la estructura de este centro -nervioso iniciáronse en las aves jóvenes y adultas; siguieron luego -los referentes al cerebelo de los mamíferos. Dos Memorias, amén de -algunas comunicaciones preventivas, consagramos, desde 1888 á 1889, á -este fecundo tema.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thin" - src="images/ill_106fig1.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 1.—Corte transversal de una lámina cerebelosa. Figura - semiesquemática.— A y B, células estrelladas de la capa molecular - (células de <i>cesta</i>), cuyo axon (<i>a</i>) genera nidos terminales en - torno de las células de Purkinje (C); <i>b</i>, axon de estos últimos - corpúsculos. - </p> -</div> - -<p class="mt15"><span class="pagenum" id="Page_106">[p. 106]</span>En -la primera, publicada en Mayo de 1888<a id="FNanchor_36" -href="#Footnote_36" class="fnanchor">[36]</a>, constan ya los -principales hechos sobre que se fundan las leyes anatomo-fisiológicas -enunciadas en el capítulo precedente. En efecto; con ocasión del -análisis del axon de las <i>células estrelladas pequeñas de la capa -molecular del cerebelo</i>, se describe por primera vez el <i>modo real -de terminación de las fibras nerviosas en la substancia gris</i>, -problema sobre el cual sólo poseíamos soluciones hipotéticas. De -esta<span class="pagenum" id="Page_107">[p. 107]</span> interesante -observación, comprobada después por numerosos autores (Kölliker, -van Gehuchten, Retzius, Edinger, v. Lenhossék, Athias, etc.), -damos copia en la figura 1, C, correspondiente al cerebelo de los -mamíferos. Nótese cómo el cilindro-eje de las referidas <i>células -estrelladas pequeñas</i> marcha desde luego en dirección transversal -á la circunvolución cerebelosa, describiendo un curso arciforme, -y emitiendo numerosas ramas colaterales, caracterizadas por la -propiedad de espesarse progresivamente. En fin, tanto el remate de -la expansión funcional como sus numerosas proyecciones descendentes, -se resuelven en ciertos flecos ó borlas terminales, íntimamente -aplicadas al cuerpo de las células de Purkinje, en torno de las -cuales generan á modo de nido ó cesta complicados.</p> - -<p>Digno de mencionarse es también, por su valor teórico, el -<i>encuentro en la capa de los granos</i> de un tipo especial de fibra -centrípeta, bautizada con el nombre de <i>fibra musgosa</i>, la cual -exhibe, tanto en su cabo final como en sus ramas colaterales (fig. -2, <i>a</i>), ciertas eflorescencias ó <i>rosáceas</i>, de apéndices cortos, -tuberosos, libremente terminados. Ulteriores observaciones nuestras -pusieron de manifiesto que semejantes excrecencias entran en estrecha -articulación con las arborizaciones digitiformes de los <i>granos</i>, -arborizaciones descritas también por primera vez, dicho sea de -pasada, en la comunicación aludida.</p> - -<p>En fin, en el citado trabajo se llama asimismo la atención de -los sabios acerca de la existencia en derredor de las dendritas de -los corpúsculos de Purkinje y, en general, de toda prolongación -protoplásmica, de una especie de vello de finísimos y cortos -apéndices (<i>espinas peridendríticas</i>), confirmadas y estudiadas -después por numerosos autores.</p> - -<p>La segunda comunicación relativa al cerebelo, publi<span -class="pagenum" id="Page_108">[p. 108]</span>cada en Agosto de 1888<a -id="FNanchor_37" href="#Footnote_37" class="fnanchor">[37]</a>, -contiene dos hechos capitales:</p> - -<p><i>a</i>) El descubrimiento del axon delicadísimo de los <i>granos</i> -(células pequeñísimas de la zona segunda de la corteza cerebelosa)<a -id="FNanchor_38" href="#Footnote_38" class="fnanchor">[38]</a>, el -cual, según mostramos en la figura 2, <i>d</i>, <i>c</i>, asciende á la capa -molecular, donde, á diversas alturas para cada célula, se divide en -ángulo recto, produciendo dos sutilísimas ramas orientadas en opuesto -sentido (figura 2, <i>e</i>). Estas larguísimas proyecciones, que llamé -<i>fibras paralelas</i>, á causa de marchar paralelamente en el sentido -de la circunvolución cerebelosa, y por tanto, en dirección normal al -ramaje de las células de Purkinje, aparecen en cantidad formidable, -rellenan todos los intersticios de la zona molecular y, tras largo é -indiviso trayecto, acaban en los extremos de cada lámina. Tan general -es su existencia y uniforme su disposición, que se las encuentra casi -con los mismos caracteres en toda la serie de los vertebrados, desde -el pez hasta el hombre. Constituyen, pues, un factor importante del -centro cerebeloso.</p> - -<p><i>b</i>) El otro afortunado encuentro es el de las <i>fibras trepadoras</i> -(fig. 3, <i>c</i>). Estos robustos conductores emanan de los ganglios -de la protuberancia; invaden el eje blanco central de las láminas -cerebelosas; cruzan, sin ramificarse, la capa de los granos; asaltan -después el plano de las células de Purkinje, y costean, en fin, el -soma y tallo principal de estos elementos, á los cuales se adaptan -estrechamente. Arribadas al nivel de los primeros brazos del -citado tron<span class="pagenum" id="Page_109">[p. 109]</span>co -dendrítico, descompónense en plexos paralelos serpenteantes que -ascienden á lo largo de las ramas protoplásmicas, á cuyo contorno se -aplican, al modo de la hiedra ó de las lianas al tallo de los árboles -(fig. 3, <i>a</i>).</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_109fig2.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 2.—Corte longitudinal de una circunvolución cerebelosa.— A, - capa molecular; B, capa de las células de Purkinje; C, capa de los - granos; D, substancia blanca; <i>a</i>, rosáceas de las fibras musgosas; - <i>b</i>, soma de las células de Purkinje; <i>c</i>, fibrillas paralelas; <i>d</i>, - granos con su axon ascendente; <i>e</i>, división de este axon. (Figura - semiesquemática). - </p> -</div> - -<p class="mt15">Tan afortunado hallazgo, uno de los más bellos con -que me agasajó el azar en aquella época fecunda, significaba<span -class="pagenum" id="Page_110">[p. 110]</span> la prueba terminante -de la <i>transmisión de los impulsos nerviosos por contacto</i>. Así -lo reconocieron sabios insignes al comprobar, años después, mi -descripción de las fibras musgosas y trepadoras.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_110fig3.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 3.—Trozo de un corte transversal de una circunvolución.— A, - capa molecular; B, capa de los granos; C, células de Purkinje; <i>a</i>, - arborización trepadora; <i>b</i>, axon de Purkinje; <i>c</i>, cilindro-eje - llegado de la substancia blanca y ramificado sobre las dendritas de - las células de Purkinje. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Al dar cuenta de la labor del trienio de 1891 á -1894, añadiré otros encuentros de menos importancia concernientes -á la corteza cerebelosa. Para alivio del lector poco familiarizado -con estas materias, reproducimos aquí una figura donde se presenta, -de modo esquemático, el estado de nuestros conocimientos sobre -el cerebelo después de<span class="pagenum" id="Page_111">[p. -111]</span> mis observaciones de 1888 y 1889. Este esquema (fig. 4) -fué compuesto para ilustrar unas conferencias pronunciadas más tarde -(1894) ante la <i>Academia de Ciencias Médicas de Cataluña</i>. Del éxito -inesperado de estas lecciones, que se tradujeron inmediatamente al -francés, inglés y alemán, diré algo más adelante.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_112fig4.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 4.—Corte transversal semiesquemático de una circunvolución - cerebelosa de mamífero.— A, zona molecular; B, zona de los granos; - C, zona de la substancia blanca; <i>a</i>, célula de Purkinje vista de - plano; <i>b</i>, células estrelladas pequeñas de la zona molecular; - <i>d</i>, arborizaciones finales descendentes que rodean las células de - Purkinje; <i>e</i>, células estrelladas superficiales; <i>g</i>, granos con sus - cilindros-ejes ascendentes bifurcados en <i>i</i>; <i>h</i>, fibras musgosas; - <i>j</i>, célula neuróglica de penacho; <i>n</i>, fibras trepadoras; <i>m</i>, - célula neuróglica de la zona de los granos; <i>f</i>, células estrelladas - grandes de la zona de los granos. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Las conclusiones de mis investigaciones acerca del -cerebelo contradecían rudamente las ideas, á la sazón reinantes, -sobre la fina anatomía de la substancia gris. Claro es que mis puntos -de vista eran harto revolucionarios para ser fácilmente admitidos. -Mas por esta vez abrigaba la certidumbre de no haberme equivocado; -porque, en realidad, las leyes enunciadas venían á ser la expresión -ingenua de los hechos, sin mezcla alguna de subjetivismo. No se -trataba ahora de una hipótesis más, sino de una inducción legítima -con todas las garantías lógicas apetecibles, según reconocieron -más tarde insignes histólogos y neurólogos. Estaba yo demasiado -escarmentado por el error cometido al interpretar temerariamente la -estructura del tejido muscular, para proceder de ligero ó dejarme -seducir por una mera concepción teórica, propia ó ajena.</p> - -<p>Á fin de que el lector siga fácilmente el curso de mis trabajos -y excuse el tono polémico de algunos de mis futuros escritos, -conviene exponer aquí, en breves términos, las opiniones reinantes -por entonces entre los sabios sobre la constitución íntima de la -substancia gris.</p> - -<p>Dos hipótesis principales se disputaban el campo de la ciencia: -la <i>del retículo</i>, defendida por casi todos los neurólogos; la de la -<i>libre terminación</i>, insinuada tímidamente por dos solitarios, His y -Forel, sin eco en las escuelas.</p> - -<p>La <i>hipótesis de la red</i> era el formidable enemigo. Note -el lector, que también aquí, á semejanza de lo ocurrido en la -fibra muscular estriada, nos salía al paso el prejuicio<span -class="pagenum" id="Page_112">[p. 112]</span> del retículo; sin -embargo, en esta ocasión la supuesta re<span class="pagenum" -id="Page_113">[p. 113]</span>jilla difusa no era <i>intracelular</i>, -sino <i>intercelular</i>. Creada por Gerlach, sostenida después por -Meynert y otros neurólogos célebres, durante una época en que la -penuria metodológica excusaba las aventuras de la fantasía, la teoría -reticular recibió, al fin, de Golgi una forma arquitectónica nueva -y atrayente, y hasta cierta apariencia de apoyo en los hechos de -observación.</p> - -<p>Para el sabio de Pavía, la substancia gris constituye el -punto de encuentro y fusión de todas las fibras aferentes y -eferentes de los centros nerviosos, así como de los axones de los -elementos autóctonos. Á este retículo, continuo y de formidable -riqueza fibrilar, concurrirían los siguientes factores: 1.º, las -ramificaciones terminales de los cilindros-ejes sensitivos ó -simplemente aferentes de otros centros nerviosos; 2.º, las ramas -colaterales del axon de ciertos elementos grandes, designados por -Golgi <i>células motrices</i> (grandes pirámides cerebrales, células de -Purkinje del cerebelo, etc.) y que yo bauticé, para no prejuzgar su -fisiologismo, <i>elementos de axon largo</i>; y 3.º, las arborizaciones -terminales del cilindro-eje de otras células nerviosas, consideradas -arbitrariamente como <i>sensitivas</i> (Golgi) y que yo califiqué <i>células -de axon corto</i>.</p> - -<p>Á diferencia de Gerlach, según el cual cooperarían también en la -construcción del retículo difuso las últimas proyecciones del ramaje -protoplásmico neuronal, Golgi redujo los componentes del mismo á las -ramificaciones nerviosas. Para que el lector, ajeno á esta clase -de asuntos, pueda comprender fácilmente las hipótesis reticulares -de Gerlach y de Golgi, reproducimos esquemáticamente la manera -según la cual los referidos sabios concebían las comunicaciones -anatomo-fisiológicas entre las raíces motrices y sensitivas de la -médula espinal (fig. 5, C y fig. 9, I).</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_115fig5.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 5.—Esquema de la estructura de la substancia gris de la médula - espinal, según los autores de la época pregolgiana.— A, raíces - anteriores; B, raíz posterior; C, red intersticial de la substancia - gris; D, surco anterior de la médula; E, cordón de Goll; F, cordón de - Burdach; H, célula motriz; I, vía piramidal cruzada; G, columna de - Clarke; J, ganglio sensitivo. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Dejamos expresado que la capacidad sugestiva -de ciertas<span class="pagenum" id="Page_114">[p. 114]</span> -fórmulas, extremadamente esquemáticas, depende de su comodidad. -Admitido el supuesto de la <i>red</i>, nada más fácil que el estudio -objetivo de un grupo de neuronas ó del comportamiento terminal -de un manojo de conductores; redúcese todo á dar por averiguado -que, las últimas raicillas nerviosas, previas algunas dicotomías, -se pierden y desvanecen en la consabida red intersticial; en esa -especie de piélago fisiológico insondable, en el cual, por un lado, -desembocarían las corrientes arribadas de los órganos sensoriales, -y de donde brotarían, por otro, á modo de ríos surgidos de alpinos -lagos, los conductores motores ó centrífugos. Comodín admirable, -porque dispensa de todo esfuerzo analítico encaminado á determinar -en cada caso el itinerario seguido al través de la substancia gris -por el impulso nervioso. Con razón se ha dicho que la hipótesis -reticular, en fuerza de pretender explicarlo todo llana y -sencillamente, no explica absolutamente nada; y lo que es más grave, -embaraza y casi hace superfluas las futuras pesquisas tocantes á la -organización íntima de los centros. Sólo á fuerza de habilidades, de -inconsecuencias, de subterfugios, podía la susodicha concepción (por -lo demás, defendida casi exclusivamente por Golgi y sus discípulos -inmediatos) adaptarse á las exigencias de la fisiología, cuya -doctrina de los <i>reflejos</i>, <i>actos instintivos</i>, <i>localizaciones -funcionales del cerebro</i>, etc., demandan imperiosamente el -señalamiento de vías ó cauces de conducción, perfectamente -circunscritos, al través del eje cerebro-raquídeo.</p> - -<p>Enfrente de la <i>teoría de las redes</i> militaban solamente, según -dejamos dicho, dos observadores de gran mérito, His y Forel, quienes, -con reservas y prudencias excusables por la carencia de hechos -precisos de observación, anunciaron (1887) la posibilidad de que las -expansiones de las células nerviosas se terminaran libremente en -la subs<span class="pagenum" id="Page_115">[p. 115]</span>tancia -gris. Consecuencia natural de tal modo de ver era la transmisión -por contacto de los impulsos nerviosos. Así, Forel, vista la -imposibilidad de sorprender anastomosis evidentes en el seno de la -substancia gris, daba por probable que las expansiones neuronales se -tocaban entre sí, á semejanza de las frondas ó copas en el bosque. En -cuanto al ilustre profesor de Leipzig, procediendo por generalización -(1886), conjeturaba que, pues las arborizaciones nerviosas (entonces -bien conocidas) de la placa motriz acaban<span class="pagenum" -id="Page_116">[p. 116]</span> libremente, según es notorio, entrando -en contacto con la materia estriada, estimaba lógico admitir igual -disposición terminal para los conductores distribuídos y ramificados -en los centros cerebro-raquídeos.</p> - -<p>Mas al discurrir de esta suerte, His y Forel no abandonaban -la esfera de las hipótesis. Imposible resultaba, sin descender -al terreno del análisis estructural, refutar á Golgi, quien, á -las tímidas alegaciones teóricas de aquellos sabios, contraponía -aparatoso alegato de observaciones concienzudas. Para resolver -definitivamente la cuestión, precisaba presentar neta, exacta é -indiscutiblemente <i>las últimas ramificaciones de los cilindros-ejes -centrales</i>, no vistas por nadie, y determinar además <i>entre qué -factores celulares se efectúa el imaginado contacto</i>. Porque -admitir vagamente el hecho de la transmisión mediata ó articulación -interneuronal, sin señalar con precisión entre qué apéndices -celulares se produce, resulta casi tan cómodamente peligroso como -la socorrida teoría reticular. Supongamos, por ejemplo: según -parece deducirse de las manifestaciones de Forel, que el susodicho -contacto afecta carácter <i>difuso</i>, verificándose entre dendritas -pertenecientes á vecinas neuronas, ó entre ramificaciones axónicas -de diverso origen, ó, en fin, entre apéndices protoplásmicos y -raicillas nerviosas terminales. La consecuencia fatal, indeclinable -de tal supuesto será la indeterminación de los cauces de la vibración -nerviosa, y, en el fondo, la reedición, bajo nueva forma, de la -teoría reticular, de esa especie de <i>panteísmo protoplásmico</i>, -tan grato á los comodones de la observación como contrario á los -postulados de la neurogenia, de la fisiología y de la anatomía -patológica. Afirmar que <i>todo se comunica con todo</i>, vale tanto como -declarar la absoluta incognoscibilidad del órgano del alma.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_117">[p. 117]</span>Nuestra obra -consistió, precisamente, en prestar base objetiva á los geniales -pero vagos atisbos de His y Forel. Con el encuentro afortunado de -las <i>cestas terminales</i> y de las fibras trepadoras, demostramos -que el <i>contacto</i> no se verifica entre dendritas solas, ni entre -arborizaciones nerviosas, sino entre éstas, de una parte, y el soma y -prolongaciones protoplásmicas neuronales, de otra; que, en fin, una -célula contrae, á menudo, conexiones con arborizaciones nerviosas -de diversa procedencia, y que, recíprocamente, cada axon admite -contacto, mediante colaterales y ramas terminales, con diferentes -tipos de neuronas; no obstante lo cual, quedan reservadas en la -substancia gris vías bien deslindadas de conducción, de acuerdo con -las exigencias de la fisiología y la patología nerviosas.</p> - -<p>Dejamos dicho que las concepciones legítimas se reconocen en -que, en vez de perder, ganan y se robustecen ante las nuevas -observaciones. Tal le ocurrió á la ley de la transmisión por -contacto, sometida al contraste del análisis estructural de la retina -y centros ópticos.</p> - -<p><b>Retina.</b>—Fué en la retina de las aves donde iniciamos -esta labor de contraste. Ocioso é inoportuno fuera, después de las -consideraciones precedentes, entrar aquí en detalles descriptivos. -Bástenos señalar sucintamente los nuevos hechos contenidos en -la aludida comunicación<a id="FNanchor_39" href="#Footnote_39" -class="fnanchor">[39]</a>.</p> - -<blockquote> - -<p><i>a</i>) Demostración de que los <i>conos</i> y <i>bastones</i> se terminan -libremente al nivel de la <i>capa plexiforme externa</i>, articulándose -con el penacho exterior de las células bipolares (fig. 6).</p> - -<p><i>b</i>) Descubrimiento, debajo de la <i>capa plexiforme externa</i>, de -unos elementos especiales en forma de brocha y provistos de dendritas -ascendentes repartidas en dicha zona (fig. 6, <i>h</i>).</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_118">[p. 118]</span><i>c</i>) Hallazgo -de las <i>fibras centrífugas</i> de la retina, es decir, de una categoría -especial de fibras del nervio óptico, que, después de cruzar la <i>zona -plexiforme interna</i>, acaban por una arborización varicosa y libre -entre los espongioblastos. Este hecho interesante, que ha servido -de base, entre otras concepciones fecundas, á la teoría de los -<i>nervo-nervorum</i> de Duval, fué confirmado por Dogiel, quien lo había -negado en un principio (fig. 8, <i>b</i>, <i>c</i>, <i>d</i>, <i>e</i>).</p> - -<p><i>d</i>) Descubrimiento, simultáneamente con Dogiel (<i>Anatomischen -Anzeiger</i>, Mayo de 1888), de la maza de Landolt, en las células -bipolares de las aves y de las colaterales de las expansiones -descendentes de éstas (fig. 7, A).</p> - -<p><i>e</i>) Descripción de muchos tipos morfológicos nuevos de -<i>espongioblastos</i> (células nerviosas exentas de axon).</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_118fig6.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 6.—Capas de los <i>granos externos</i> y <i>plexiforme externa</i> de - la retina de las aves.— <i>a</i>, <i>b</i>, <i>d</i>, variedades de conos; <i>c</i>, - bastones; <i>h</i>, células horizontales. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15"><i>f</i>) Demostración de varios pisos de arborización -nerviosa en la zona plexiforme interna, revelando que, á estos -niveles, las dendritas de las células ganglionares se relacionan, por -contacto, con la ramificación descendente y ramas colaterales de las -bipolares, y no mediante <i>red difusa</i>, según había descrito Tartuferi -en la retina de los mamíferos (fig. 7, A, B).</p> - -<p><i>g</i>) Exposición de muchos detalles morfológicos de las fibras de -Müller de las aves.</p> - -</blockquote> - -<p>En las figuras 6, 7 y 8 mostramos esquemáticamente lo más esencial -de mis hallazgos en la retina. Nótese, sobre todo, cómo las tres -series de neuronas (<i>conos y bastones</i>, <i>bipolares y gangliónicas</i>) -se articulan, según dos planos concéntricos.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_119">[p. 119]</span><b>Husos -musculares.</b>—De cierto alcance para la fisiología muscular resulta -también un pequeño trabajo aparecido en el mismo número de la -<i>Revista de Histología</i>, y titulado <i>Terminaciones nerviosas en los -husos musculares de la rana</i><a id="FNanchor_40" href="#Footnote_40" -class="fnanchor">[40]</a>.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_119fig7.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 7.—Esquema donde se muestran las conexiones entre las diversas - neuronas de la retina de las aves y la marcha del impulso nervioso— - A, células bipolares. - </p> -</div> - -<p class="mt15">En esta comunicación, basada en las revelaciones del método de -Ehrlich al azul de metileno, se hace notar:</p> - -<blockquote> - -<p><i>a</i>) La existencia en los <i>husos</i> de Kühne de los batracios y -reptiles (fibras musculares pequeñas portadoras de un órgano nervioso -terminal específico y, al parecer, sensitivo, pero de significación -dudosa por entonces) de dos clases de arborizaciones nerviosas:<span -class="pagenum" id="Page_120">[p. 120]</span> una, la ya conocida -por los autores, continuada con fibras gruesas; otra ú otras, no -descritas, más finas, situadas en las regiones alejadas de la -tumefacción fusiforme.</p> - -<p><i>b</i>) En vista de que una de las terminaciones es enteramente -idéntica á la de las placas motrices ordinarias, y que la otra posee -caracteres en un todo semejantes á los observados en los órganos -músculo-tendinosos de Golgi, califícase la arborización pequeña de -<i>motriz</i>, y la extensa ó específica de <i>sensitiva</i>. La excitación -de este último aparato terminal, durante la contracción de los -músculos, suscitaría, al llegar al cerebro, la percepción del estado -de contracción de los músculos (<i>sentido muscular</i> de que hablan los -fisiólogos).</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_120fig8.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 8.—Algunos tipos de células gangliónicas (B, C) de la retina - de las aves; <i>e</i>, <i>b</i>, <i>d</i>, <i>f</i>, arborización final de las fibras - centrífugas. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15">Parecidos hechos fueron posteriormente comunicados -por Ruffini, Huber y de Witt, Dogiel, Sherrington, etc., quienes -adoptaron también, aunque sin conocerla, nuestra interpretación -fisiológica. Opinión semejante defendió asimismo, en igual fecha que -nosotros, Kerschner (<i>Anat. Anzeiger</i>, 1.º de Mayo de 1888), aunque -sin precisar detalles ni dar figuras de la doble terminación.</p> - -</blockquote> - -<p>En fin, para poner remate á esta pesada reseña acerca de la -labor de 1888, citemos aún dos artículos, de menos enjundia que los -precedentes.</p> - -<p>El primero, concerniente á la <i>textura de la fibra mus<span -class="pagenum" id="Page_121">[p. 121]</span>cular del corazón</i><a -id="FNanchor_41" href="#Footnote_41" class="fnanchor">[41]</a>, -contenía, entre otros hechos, los siguientes:</p> - -<blockquote> - -<p><i>a</i>) Demostración, en torno de las fibras cardíacas, de un -verdadero sarcolema, más fino que el de las células estriadas -comunes. (Confirmado muchos años después por Hoche, Ebner, -Heidenhain, Marceau, etc.).</p> - -<p><i>b</i>) Indicación de que las llamadas <i>placas ó escaleras</i> -de cemento intercalar de las células cardíacas corresponden -á las <i>líneas de Krause</i>, y ofrecen una situación -infrasarcolemática.</p> - -</blockquote> - -<p>El segundo artículo versaba sobre las <i>células y tubos nerviosos -del lóbulo cerebral eléctrico del torpedo</i><a id="FNanchor_42" -href="#Footnote_42" class="fnanchor">[42]</a>, donde el tamaño -colosal de los elementos presta singulares facilidades al análisis. -Á favor de la disociación y del método de Boveri (mezcla de ácido -ósmico y nitrato de plata), se pusieron de manifiesto los siguientes -hechos:</p> - -<blockquote> - -<p><i>a</i>) Existencia de positivas estrangulaciones en los tubos -conductores de un centro nervioso, las cuales habían sido negadas -por Ranvier y sólo mencionadas en la substancia blanca de la médula -espinal por Tourneaux y Le Goff.</p> - -<p><i>b</i>) Presencia de un anillo de cemento en el punto del axon -en que se inicia la mielina, y de dos anillos al nivel de las -estrangulaciones del tubo medular.</p> - -<p><i>c</i>) Ausencia de anastomosis de las ramificaciones protoplásmicas -de las células, disposición que confirmaba los resultados del método -de Golgi.</p> - -<p><i>d</i>) Aparición, en torno del cuerpo de las neuronas, de una fina -cubierta. Esta particularidad sólo muchos años después fué ratificada -por los autores.</p> - -</blockquote> - -<p>Hasta aquí, lo publicado en 1888.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_122">[p. 122]</span><b>Médula -espinal.</b>—Durante el año 1889, mi actividad continuó vigorosa y -despierta, aplicándose á diversos temas neurológicos; sin embargo, -concentróse especialmente en el estudio de la médula espinal de aves -y mamíferos.</p> - -<p>Al abordar este asunto, cuya obscuridad conocía bien por haberla -padecido muchas veces al explicar, como profesor de Anatomía, -la organización del eje raquídeo, movióme, en primer término, -el propósito de dilucidar en lo posible el arduo problema de la -terminación de las raíces posteriores ó sensitivas. Y aunque, -después de mis exploraciones acerca del cerebelo, resultaba -presumible que semejantes arborizaciones siguieran también la <i>ley -del contacto pericelular</i>, era indispensable confirmar <i>de visu</i> -esta concordancia, averiguar con precisión el itinerario real de las -fibras sensitivas al través de la substancia gris, y señalar, en fin, -las neuronas con ellas relacionadas.</p> - -<p>Antes de puntualizar mis observaciones, no estará de más recordar -brevemente al lector el estado de nuestros conocimientos acerca de la -organización á la médula espinal allá por los años de 1880 á 1889.</p> - -<p>Ciertamente, los experimentos de la fisiología y los datos -recolectados por la anatomía patológica humana y comparada, asistida -del <i>método de las degeneraciones secundarias</i> (Waller, Türk, -Charcot, Bouchard, Lowenthal, Münzer) ó del <i>de las atrofias</i> de -Gudden y Forel, habían logrado fijar el carácter motor ó sensitivo -de muchos nervios, localizar <i>grosso modo</i> el núcleo de origen de -los centrífugos y de terminación de los centrípetos, y diferenciar, -en fin, en el espesor de los cordones, vías ó categorías separadas -de fibras de idéntica conducción (<i>vía piramidal</i> ó de los -movimientos voluntarios, <i>vía cerebelosa ascendente</i>, <i>cordón de -Goll</i> formado por fibras sensitivas centrales, etc.). Por su parte, -el análisis macro-microscópico había alcanzado<span class="pagenum" -id="Page_123">[p. 123]</span> algunos éxitos positivos, deslindando -en la substancia gris, aparte esas grandes provincias llamadas <i>astas -anterior y posterior</i>, ciertos territorios de peculiar estructura, -tales como: las <i>pléyades celulares motrices</i> del asta ventral, la -<i>substancia gris central</i>, la <i>columna vesiculosa</i> de Clarke, la -<i>substancia de Rolando</i>, las <i>comisuras blanca ó anterior</i> y <i>gris -ó posterior</i>, etc. Se sabía igualmente, ó más bien se adivinaba -—porque demostración fehaciente del hecho no existía— que los tubos -de la substancia blanca están en continuación con axones de neuronas -emplazadas en la substancia gris, los cuales, después de un curso -longitudinal más ó menos largo, retornaban al territorio de las -astas, donde primeramente se congregan en haces de varia dirección, -para dispersarse al fin en plexo difuso y enmarañado.</p> - -<p>Pero acerca de los puntos principales de la histología del -eje medular raquídeo, esto es, sobre el <i>problema del origen y -terminación de las fibras arribadas de los cordones, el origen de las -comisuras y, en suma, la disposición final de las fibras exógenas ó -sensitivas</i>, los neurólogos sólo exponían conjeturas frecuentemente -obscuras, á veces contradictorias y en todo caso incomprobables. En -realidad, la histología de dicho centro nervioso ofrecía sólo un dato -importante, sólidamente cimentado: el <i>origen real de las raíces -anteriores</i>. En efecto; desde la época, entonces remota, de Deiters, -Clarke, Kölliker, quedó patentizado que las gigantes neuronas -multipolares del asta anterior proyectaban hacia adelante robusto -cilindro del eje, que, cruzando el cordón antero-lateral, emerge de -la médula, constituyendo las raíces anteriores, para distribuirse en -definitiva en los músculos voluntarios.</p> - -<p>De tal pobreza de noticias anatómicas exactas eran responsables -—ocioso es declararlo— los métodos de investigación, harto -insuficientes para abordar con éxito el arduo<span class="pagenum" -id="Page_124">[p. 124]</span> problema. Por ejemplo, el <i>método de -las degeneraciones secundarias</i> ya citado, ó <i>el de las atrofias</i> -de Gudden y Forel, si permitían señalar la situación y curso de -ciertas vías nerviosas de la substancia blanca, mostrábanse incapaces -de puntualizar su origen y terminación en la gris; y en cuanto á -los <i>procederes histológicos de Weigert</i> ó <i>del ácido ósmico</i>, -susceptibles, según es notorio, de presentar intensa y selectivamente -teñidos los tubos medulados, estrellábanse contra la fatalidad -de que, justamente los segmentos más interesantes de las fibras -nerviosas, es decir, el segmento de origen celular y la ramificación -terminal de las mismas, carecen de forro de mielina (que es lo que -fija el color) y resultan, por ende, inaccesibles.</p> - -<p>La empresa sólo podía ser acometida, con alguna esperanza de -éxito, mediante el método de Golgi, que tiñe precisamente los -<i>segmentos amedulados del protoplasma nervioso</i>. Sólo del excepcional -poder revelador de la reacción cromo-argéntica cabía esperar un poco -de orden en aquel caos de opiniones contradictorias. Mas, según -dejo apuntado, tan valioso recurso, ó no se aplicaba por ningún -histólogo, ó se aplicaba en la médula adulta, donde la reacción negra -es eventualísima y en donde, además, la enormidad de las distancias -recorridas por los apéndices celulares y la complicación estructural -hacen estéril todo esfuerzo analítico.</p> - -<p>En la figura 5, tomada de los textos neurológicos más autorizados -de la época, reproducimos un esquema de la estructura medular. En -el seno de la substancia gris se observa una red difusa (C, <i>g</i>), -donde vendrán á fundirse, según Gerlach, las extremidades de las -dendritas y las arborizaciones nerviosas de las raíces posteriores ó -sensitivas. Para Golgi —lo hemos dicho ya— (véase la fig. 9, I), la -red constaría exclusivamente de proyecciones nerviosas.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_125fig9.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 9.—Esquemas destinados á comparar la concepción de Golgi acerca - de las comunicaciones sensitivo-motrices de la médula espinal (I) con - el resultado de mis investigaciones (II).— A, raíces anteriores; B, - raíces posteriores; <i>a</i>, colateral de las radiculares motrices; <i>b</i>, - células de axon corto que intervendrían, según Golgi, en la formación - de la red; <i>c</i>, red difusa intersticial; <i>d</i>, nuestras colaterales - largas en contacto con las células motrices; <i>e</i>, colaterales cortas. - </p> -</div> - -<p class="mt15"><span class="pagenum" id="Page_125">[p. -125]</span>Repárese que los axones de las neuronas medulares más -gruesas se suponen, por conjetura, en continuación con las fibras -de la substancia blanca (fig. 5, <i>g</i>); pero como tales conductores -son escasísimos, con relación al formidable número de fibras gruesas -y finas que el método de Weigert descubre en el espesor de la -substancia gris, quedan sin vinculación conocida la mayoría de los -tubos nerviosos procedentes de la substancia blanca.</p> - -<p>Al nivel de la raíz anterior se reconoce la entrada en<span -class="pagenum" id="Page_126">[p. 126]</span> ella del axon de las -células gigantes del asta anterior; pero se comete el error de -admitir la existencia de cilindros-ejes motores cruzados (fig. 5, -<i>a</i>).</p> - -<p>En la región de la columna de Clarke, la citada figura 5 ofrece, -en consonancia con un parecer muy generalizado (Freud, Edinger, -Schiefferdecker, Lenhossék, etc.), ciertos corpúsculos esféricos ó -fusiformes, exentos de dendritas y provistos de dos prolongaciones -nerviosas, una en continuación con las raíces posteriores, y otra, -dirigida hacia el cordón lateral, donde constituiría la <i>vía -cerebelosa ascendente</i> (fig. 5, G y C).</p> - -<p>La <i>substancia gelatinosa de Rolando</i> sólo contendría neuroglia -con más ó menos cantidad de fibras nerviosas.</p> - -<p>En fin, las fibras de la <i>raíz posterior</i> arribadas de los -ganglios sensitivos, se comportarían de muy diversas maneras: un haz -de fibras emana, según dejamos dicho, de las células de la columna -de Clarke; otro, el más importante, se ramificaría, perdiéndose en -el espesor del asta posterior é ingresando en la red continua de -Gerlach ó de Golgi (fig. 5, B); otro fascículo, sin ramificarse en -la substancia gris, trazaría un codo para tornarse ascendente en -el cordón de Burdach (<i>d</i>); algunas fibras, en fin, ganarían las -comisuras y el espesor del asta anterior.</p> - -<p>Esta, repetimos, era una de tantas interpretaciones, acaso la más -sencilla. Porque la fórmula estructural variaba bajo la pluma de cada -escritor. De mí sé decir que allá, por el decenio de 1877 á 1887, -prodújome muchos quebraderos de cabeza el esfuerzo por sacar algo en -limpio de las descripciones de los sabios, en punto á la composición -é itinerario de las raíces sensitivas. Conservo todavía un cuaderno -de apuntes, datado del año 1877, en donde tengo registrados y -dibujados en variedad de colores (para alivio del trance de -mis oposiciones á cátedras) tres esque<span class="pagenum" -id="Page_127">[p. 127]</span>mas perfectamente inconciliables, -tomados de los textos neurológicos en boga. Desconcertado y perdido -en aquel <i>mare magnum</i> de fibras y de células, desesperé á menudo -de mis modestas entendederas... ¡Caprichos de la suerte! ¡Quién me -dijera entonces que, andando el tiempo, había yo de contribuir á -desenmarañar un poco la madeja medular!</p> - -<p>Ello se debió simplemente —déjolo ya consignado— á la feliz -ocurrencia de aplicar el método de Golgi al estudio de la médula -espinal de los embriones de ave y de mamífero. Holgaría, después -de lo expuesto, entrar en pormenores de mis trabajos, que el -lector curioso hallará en el texto de mis libros y monografías -sobre el asunto. Aquí me limitaré á enumerar las más importantes -conclusiones de mis comunicaciones de 1889 y 1890<a id="FNanchor_43" -href="#Footnote_43" class="fnanchor">[43]</a>:</p> - -<blockquote> - -<p>1.ª Se describe detalladamente un factor característico importante -de la substancia gris, escapado á la sagacidad de los cultivadores -de los métodos de coloración de la mielina: las <i>colaterales de la -substancia blanca</i>. Ciertamente, tales fibras habían sido percibidas -en buena parte de su trayecto por los neurólogos que hicieron -uso de los métodos comunes ó del de Weigert (Schiefferdecker, -Flechsig, Kölliker, Lenhossék, etc.), pero desconocieron su -origen y terminación, considerándolas hipotéticamente axones -directos cordonales ó sensitivos. Las aludidas ramas nacen en -ángulo recto de las fibras longitudinales de todos los cordones, -penetran horizontalmente en el territorio de las astas, donde se -terminan á favor de ra<span class="pagenum" id="Page_128">[p. -128]</span>mificaciones libres, espesadas, varicosas, aplicadas -íntimamente al contorno del cuerpo y dendritas de las neuronas. -Cada célula yace en un nido ó maleza de ramúsculos pertenecientes á -diversos conductores de la substancia blanca (fig. 10, <i>e</i>, <i>f</i> y -fig. 11, H).</p> - -<p>2.ª Se esclarece la composición de las <i>comisuras</i>, demostrando -que la dorsal resulta del cruce de <i>colaterales</i> del cordón posterior -y lateral, y que en la anterior entran tres sistemas de conductores: -colaterales del cordón antero-lateral, axones de células del tipo -comisural y, en algunos casos, expansiones protoplásmicas de -neuronas motoras (<i>comisura protoplásmica</i>) (fig. 10, <i>f</i>, <i>i</i>, -<i>a</i>).</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_128fig10.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 10.—Esquema de la disposición de las células nerviosas de la - médula espinal y fibras colaterales de la substancia blanca: <i>a</i>, - colateral cruzada de la comisura posterior; <i>b</i>, colateral del asta - posterior; <i>c</i>, colateral larga del cordón posterior; <i>j</i>, fibra - radicular motriz; <i>r</i>, radicular sensitiva; <i>u</i>, columna de Clarke; - <i>f</i>, colaterales de la comisura anterior; <i>m</i>, célula comisural; <i>n</i>, - célula cordonal; <i>k</i>, célula motriz. (Esta figura es copia de una de - las tablas murales que sirvió para mis conferencias de 1894). - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15"><span class="pagenum" id="Page_129">[p. -129]</span>3.ª Atendiendo al paradero del axon, se establece una -clasificación racional de las neuronas de la substancia gris, á -saber: <i>células motrices ó radiculares</i>, <i>células funiculares -ó cordonales</i> y <i>células comisurales</i>, según que su respectiva -expansión funcional salga de la médula, ingrese en los cordones de -su lado ó cruce la línea media para incorporarse á los cordones del -opuesto (fig. 10, <i>j</i>, <i>m</i>, <i>n</i>).</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_129afig11.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 11.—Aspecto general de las colaterales en un corte transversal - de la médula espinal.— A, surco anterior; B, plexo de colaterales del - asta anterior; C, comisura anterior de colaterales; G, colaterales - para el asta posterior; H, colaterales largas ó sensitivo-motrices; - J, plexo de colaterales de la columna de Clarke; E, colaterales - cruzadas de la comisura posterior. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15">4.ª Además de la continuación, por simple -acodamiento, de los axones funiculares y comisurales con tubos -longitudinales de la substancia blanca, se expone la existencia de -bifurcaciones en <img src="images/letter_t.jpg" alt="T" /> ó <img -src="images/letter_y.jpg" alt="Y" />, en cuya virtud se producen -dos fibras cordonales, una ascendente y otra descendente (fig. 12, -<i>f</i>).</p> - -<p>5.ª Se comunica, además, la presencia de cilindros-ejes -<i>pluri<span class="pagenum" id="Page_130">[p. -130]</span>cordonales</i>, quiero decir progenitores de varios tubos -ascendentes y descendentes, incorporados á cordones diferentes.</p> - -<p>6.ª Se prueba que la substancia de Rolando consta, además de -fibras nerviosas y de células de neuroglia, de numerosísimas y -diminutas neuronas, cuyo axon sutilísimo dirígese al cordón posterior -y singularmente á la región limítrofe del lateral, para generar vías -cortas ascendentes y descendentes (fig. 13).</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_130fig12.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 12.—Corte longitudinal de los cordones posterior y lateral - de la médula espinal, á fin de mostrar el comportamiento de las - raíces posteriores y el origen de las colaterales.— A, radiculares - sensitivas. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15">7.ª Se señala, tanto en las aves como en los -mamíferos, la verdadera disposición terminal de las tan discutidas -raíces sensitivas. Según mostramos en el esquema de las figuras 9 y -12, A, cada fibra llegada del ganglio raquídeo correspondiente se -bifurca en rama ascendente y descendente. La primera constituye de -ordinario la vía central, prolongándose hasta el bulbo; la segunda -acaba á distancias variables, arqueándose y ramificándose en la -substancia gris. Del curso del tallo, pero sobre todo del itinerario -longitudinal de ambas ramas<span class="pagenum" id="Page_131">[p. -131]</span> ascendente y descendente, brotan en ángulo recto -infinidad de <i>ramas colaterales</i> penetrantes en la substancia de -Rolando y centro del asta dorsal (fig. 9, <i>d</i>, <i>e</i> y fig. 12, <i>a</i>, -<i>b</i>).</p> - -<p>Prescindiendo aquí de subdivisiones de haces y pormenores de -conexión, importa notar que las referidas ramas forman dos grandes -corrientes: una de <i>fibras cortas</i>, arborizadas en torno del soma -de las <i>neuronas cordonales y comisurales</i> (<i>asta posterior</i>, -<i>anterior</i>, <i>substancia de Rolando</i>, <i>columna de Clarke</i>, etc.); otra -de <i>fibras largas</i> que, disponiéndose en haz postero-anterior, cruza -casi toda la substancia gris para terminar, al fin, en los nidos -envolventes de las células motrices.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_131fig13.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 13.—Diminutas células nerviosas de la substancia de Rolando (A, - B, F, etc.).— J, región del cordón lateral adonde van los finísimos - axones. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15">Según puede apreciarse en la figura 11, H, estas -colaterales sensitivas largas tienen por misión propagar el -impulso centrípeto, llegado de la piel y otros órganos sensibles, -á las neuronas motoras; representan, pues, una vía refleja -<i>sensitivo-motriz</i> (<i>reflejo-motriz</i> de Kölliker).</p> - -<p>8.ª Por lo que toca á la neuroglia, se sanciona definitivamente -una opinión hipotética, sugerida por Vignal, His y otros, á saber: -que las <i>células en araña</i> (corpúsculos neuróglicos adultos) no -son otra cosa que elementos epiteliales emigrados de su yacimiento -originario, el muro <i>ependimal</i>, y los cuales, por atrofia de sus -apéndi<span class="pagenum" id="Page_132">[p. 132]</span>ces -polares, se han hecho estrellados. Véase la figura 14, <i>e</i>, -<i>g</i>, donde mostramos las transiciones entre ambas gradaciones -evolutivas.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_132fig14.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 14.—Evolución de las células neuróglicas de la médula espinal - del embrión de pollo.— A, epéndimo; <i>a</i> y <i>b</i>, células epiteliales de - los surcos anterior y posterior; <i>g</i>, célula neuróglica producida por - emigración y transformación de una célula epitelial. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15">9.ª En fin, acerca de los <i>ganglios raquídeos</i> ó -sensitivos, origen de las raíces posteriores, se comprueba en las -aves y mamíferos una suposición muy discutida de His, el célebre -embriólogo de Leipzig, según la cual, las células monopolares -sensitivas afectan, durante las fases más tempranas de su evolución, -la figura bipolar con una expansión gruesa dirigida hacia la -periferia (superficies sensibles del organismo) y otra continuada con -las raíces posteriores. Conforme mostramos en la figura 15, <i>h</i>, <i>i</i>, -<i>j</i>, el paso de la forma en huso á la piriforme ó monopolar resulta -de la sucesiva aproximación de los polos anterior y posterior del -soma neuronal, hasta modelarse un tallo común.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_133">[p. 133]</span>Acerca de la -interpretación de este hecho interesante, en cuya virtud repítense -en la ontogenia de aves y mamíferos fases adultas de los corpúsculos -sensitivos de invertebrados y vertebrados inferiores, trataremos más -adelante.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_133fig15.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 15.—Corte donde aparecen un trozo de médula (A), un ganglio - raquídeo (D) y otro simpático del embrión de pollo.— B, raíz anterior - de la médula espinal; <i>h</i>, <i>i</i>, <i>j</i>, gradaciones entre la forma - bipolar y monopolar; C, raíz posterior; E, nervio raquídeo. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Prescindiendo de su virtualidad constructiva, las -precedentes observaciones relativas á la médula espinal revis<span -class="pagenum" id="Page_134">[p. 134]</span>ten cierto alcance -crítico. Valen por lo que afirman, pero valen también por lo -que niegan. Cuando, disipada la prevención hacia el método de -Golgi, gracias á las predicaciones de Kölliker y nuestras, varios -investigadores, entre ellos el mismo Kölliker, van Gehuchten, -Edinger, Lenhossék, Azoulay, Lugaro, etc., exploraron dicho órgano -nervioso en los embriones y animales jóvenes, se convino unánimemente -en rechazar definitivamente determinados supuestos basados en -observaciones incompletas. Tales son: las <i>radiculares motrices -cruzadas</i> (fig. 5, <i>a</i>), las <i>fibras sensitivas continuadas con -neuronas de la columna de Clarke</i> (fig. 5, G), las <i>radiculares -posteriores exentas de divisiones y continuadas con fibras del cordón -de Burdach</i> (figura 5, <i>d</i>), etc.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_134fig16.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 16.—Diversos pisos de arborizaciones ópticas en la corteza gris - del <i>lóbulo óptico</i> de un pájaro.— A, fibras llegadas de la retina; - <i>a</i>, <i>b</i>, <i>c</i>, sus arborizaciones libres. - </p> -</div> - -<p class="mt15"><span class="pagenum" id="Page_135">[p. -135]</span><b>Lóbulo óptico de las aves.</b>—Acabamos de ver cómo se -verifica en la médula espinal la terminación de las fibras nerviosas -sensitivas. ¿Compórtanse de igual manera las fibras centrípetas -sensoriales, es decir, las llegadas de la retina, bulbo olfatorio, -nervio acústico, etc.? La cuestión entrañaba interés teórico de -primer orden. Se imponía, pues, la exploración de los <i>centros -ópticos</i>, á fin de ver si también en ellos se cumple la ley del -contacto mediante arborizaciones libres pericelulares.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_135fig17.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 17.—Esquema donde aparece el enlace entre las arborizaciones - de las fibras ópticas y cierto elemento de axon arciforme. (<i>Lóbulo - óptico</i> del pájaro de pocos días). Las flechas señalan la marcha del - impulso nervioso. - </p> -</div> - -<p class="mt15">De todos los centros sensoriales el más cómodo para -esta investigación, y singularmente propicio á las revelaciones de -la reacción cromo-argéntica, es el <i>lóbulo óptico</i> de los embriones -de ave y de aves de pocos días (embrión de pollo desde el dieciséis -día en adelante, pájaros recién nacidos, etc.). La posición dentro -de este órgano de las <i>fibras ópticas</i> ó conductores arribados de la -retina, era bastante bien conocida, gracias á los estudios de Stieda, -Bellonci y otros autores. Tales fibras constituyen una zona<span -class="pagenum" id="Page_136">[p. 136]</span> superficial, por debajo -de la cual generan un plexo concéntrico, en cuyas mallas aparecen las -neuronas receptoras.</p> - -<p>Aparte la demostración del modo de terminación de las fibras -ópticas, la citada monografía contiene numerosos datos morfológicos -y estructurales de positivo valor. No hemos de referirlos aquí -todos. El lector curioso de tales asuntos deberá consultar -nuestra Memoria de 1889<a id="FNanchor_44" href="#Footnote_44" -class="fnanchor">[44]</a> ó la traducción publicada dos años -después en el <i>International Monatsschrift</i><a id="FNanchor_45" -href="#Footnote_45" class="fnanchor">[45]</a> del Dr. Krause. Citemos -tan sólo los hechos que revisten algún alcance fisiológico.</p> - -<blockquote> - -<p><i>a</i>) Demostración de que las fibras del nervio óptico se terminan -en las zonas más periféricas del lóbulo, á favor de arborizaciones -complicadas, varicosas y libres, las cuales se enlazan por contacto -con los penachos protoplásmicos de numerosos corpúsculos gangliónicos -situados en las zonas profundas del órgano.</p> - -<p><i>b</i>) Descubrimiento de un gran número de tipos morfológicos de -neuronas, entre ellos uno caracterizado por ofrecer un axon singular, -de forma recurrente y nacido del trayecto de la dendrita radial, á -gran distancia del soma. Tales elementos, llamados <i>corpúsculos de -axon en cayado</i>, son muy interesantes para la teoría, pues prueban -perentoriamente la conducción <i>axípeta</i> de las dendritas, etc. -(figura 17, A).</p> - -</blockquote> - -<p>Sobre la anatomía del <i>lóbulo óptico</i> de las aves aportaron -después valiosas contribuciones Kölliker, van Gehuchten y, sobre -todo, mi hermano, que consagró al argumento, según haremos notar en -su día, varias importantes comunicaciones. En resumen, tales trabajos -confirmaron la<span class="pagenum" id="Page_137">[p. 137]</span> -conclusión fundamental desprendida de mis observaciones, á saber: -que <i>también en los centros sensoriales los impulsos aferentes se -propagan por contacto desde las fibras centrípetas ó retinianas -á los penachos protoplásmicos y cuerpo celular de las neuronas -centrales</i>.</p> - -<p>La intensa labor de mi laboratorio en 1889 permitió cosechar -además tal cual interesante adquisición en otros órganos sensoriales -y hasta en tejidos no nerviosos.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_137fig18.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 18.—Morfología de las células nerviosas bipolares de la mucosa - olfativa del ratón de pocos días.— <i>a</i>, axon; <i>d</i>, nerviecitos que - cruzan el dermis de la mucosa y van al bulbo olfatorio. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Entre estas escapadas fuera de mis predilectas -aficiones, merece consignarse la rotulada <i>Nuevas aplicaciones del -método de coloración de Golgi</i><a id="FNanchor_46" href="#Footnote_46" -class="fnanchor">[46]</a>. Prescindiendo de cosas menudas, resaltan -en este trabajillo los siguientes hechos:</p> - -<blockquote> - -<p><i>a</i>) Demostración de la continuación individual de la expansión -profunda de las <i>bipolares olfatorias</i> (corpúsculos situados en -la<span class="pagenum" id="Page_138">[p. 138]</span> mucosa de este -nombre), con una sola fibrilla axónica de los nervios de la olfación -(fig. 18), refutándose, por ende, las pretendidas ramificaciones -mencionadas en estas fibras por Ranvier y Castronuovo (confirmado -después por v. Gehuchten, Retzius, Brun, etc.).</p> - -<p><i>b</i>) Se prueba la existencia, dentro del protoplasma de las -células glandulares salivales, de ramificaciones delicadas -continuadas con los conductos secretorios (confirmado y ampliado -notablemente por Retzius, Müller y otros).</p> - -<p><i>c</i>) Se describen independientemente de Kupffer y mediante el -cromato de plata, los <i>capilares biliares</i> del hígado de diversos -vertebrados.</p> - -<p><i>d</i>) Se prueba que las fibras nerviosas simpáticas acaban -libremente sobre las células glandulares.</p> - -</blockquote> - -<p>Otra de las modestas comunicaciones aludidas vió la luz en una -Revista profesional, <i>La Medicina Práctica</i><a id="FNanchor_47" -href="#Footnote_47" class="fnanchor">[47]</a>. Contiene un ensayo de -interpretación teórica de la totalidad de los hechos morfológicos -recolectados en monografías anteriores. Entre otros conceptos, -juzgamos dignos de ser recordados los siguientes:</p> - -<blockquote> - -<p><i>a</i>) Se repudia la nomenclatura fisiológica de las neuronas -expuesta por Golgi. Sabido es que este sabio, apoyándose en -observaciones insuficientes, agrupó las células nerviosas en dos -grandes clases: <i>células motrices ó del tipo I</i>, caracterizadas -por exhibir talla considerable y ofrecer un axon que conserva su -individualidad y que se continúa con las fibras de la substancia -blanca ó con las raíces motrices; y <i>células sensitivas ó del -tipo II</i>, caracterizadas por afectar de ordinario menor volumen y -mostrar un axon que, á poco de su origen, pierde su individualidad, -descomponiéndose en plena substancia gris en una arborización -continuada con la supuesta <i>red difusa</i> intersticial.</p> - -<p>Habiendo encontrado nosotros ambos tipos celulares de Golgi -en la retina y en la mayoría de los centros nerviosos, lo mismo -sensitivos que motores, para no prejuzgar cuestiones no resueltas, -sus<span class="pagenum" id="Page_139">[p. 139]</span>tituímos la -citada nomenclatura por esta otra: <i>células de axon largo</i>, esto -es, participante en la formación de los nervios y de la substancia -blanca; y <i>células de axon corto</i>, arborizado libremente en el seno -de la substancia gris.</p> - -<p><i>b</i>) Se hace de la <i>célula sensorial ó bipolar</i> una categoría -especial de neuronas, estimando la expansión periférica ó receptora -(bipolar olfativa, retiniana, ganglionar raquídea) como una rama -dendrítica ó protoplásmica, cuya misión es recoger corrientes -(movimiento celulípeto), echando así las bases de la teoría de la -<i>polarización dinámica</i>, creada, ulteriormente, por van Gehuchten y -nosotros.</p> - -<p><i>c</i>) Se cita el oficio receptor de las dendritas de las células -mitrales del bulbo olfatorio, del ramaje protoplásmico de las células -de Purkinje, del de los corpúsculos gangliónicos retinianos, etc.</p> - -<p><i>d</i>) Se formula la hipótesis de que la morfología y modo de -ramificación del axon guarda relación con el número y forma de los -elementos con quienes establece contactos, etc., etc.</p> - -</blockquote> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter" id="Ch_7"> - <p><span class="pagenum" id="Page_141">[p. 141]</span></p> - <div class="figcenter"> - <img src="images/trimming.jpg" - alt="Friso ornamental" /> - </div> - <h2 class="nobreak ws1 mt25">CAPÍTULO VII</h2> - <p class="subh2h">Excesiva reserva de los sabios acerca de mis - trabajos. — Para prevenir desconfianzas decido mostrar mis - preparaciones ante la <i>Sociedad anatómica alemana</i>. — En Berlín - contraigo relaciones personales con los célebres histólogos - Alberto Kölliker, His, Waldeyer y otros sabios tudescos. — Mi - visita al Laboratorio de Histología de W. Krause en Göttingen. — - Breve gira por el Norte de Italia. — Impresión personal acerca de - los sabios alemanes.</p> -</div> - -<div class="drop mt1"> - <img src="images/drop_n.jpg" - alt="N" /> -</div> - -<p class="icap pt2"><span class="smcap">Natural</span> es que todo -autor apetezca y se desviva por la aprobación de <i>su público</i>. Y el -mío, formado por limitado número de especialistas, se hallaba en el -extranjero, desparramado por unas cuantas Universidades alemanas, -francesas, italianas, inglesas y escandinavas. Para sentir esa -<i>interior satisfacción</i> de que hablan nuestras Ordenanzas y seguir -trabajando con entusiasmo, érame forzoso conquistar á los sabios de -buena voluntad. Quimérico fuera esperar la unanimidad del aplauso. -¿Cómo iba yo á persuadir á investigadores de antiguo comprometidos en -la defensa de hechos erróneos ó de hipótesis gratuitas? Descontado -tenía que mis ideas habían de molestar á los <i>reticularistas</i>, -y singularmente á la escuela de Golgi. Y aunque mis trabajos de -entonces contribuyeron poderosamente á divulgar los métodos y las -conquistas positivas del profesor de Pavía, la voluntad de los sabios -suele ser<span class="pagenum" id="Page_142">[p. 142]</span> tan -paradójica, que agradece más la defensa de un error palmario que la -comprobación de una verdad discutida.</p> - -<p>Mientras tanto, vivía intranquilo y receloso. Me alarmaba -un poco el silencio guardado por los autores, á quienes hice -obsequio de los números de mi Revista, durante la última mitad -del año 1888 y la primera de 1889. Varios trabajos recibidos este -último año acerca de la estructura del sistema nervioso, ó no me -citaban ó lo hacían desdeñosamente, como de pasada, y sin conceder -beligerancia á mis opiniones<a id="FNanchor_48" href="#Footnote_48" -class="fnanchor">[48]</a>. De la consulta de las Revistas alemanas -saqué la impresión de que la mayoría de los histólogos ni me había -leído.</p> - -<p>Pero yo deseaba persuadir á todo trance. Me sublevaba ante la idea -de pasar por iluso ó por farsante. Á dos recursos apelé para ganar -la confianza de los autores imparciales: Fué el primero traducir -mis principales monografías neurológicas al francés, publicándolas -en las Revistas alemanas más autorizadas; consistió el segundo, -en mostrar<span class="pagenum" id="Page_143">[p. 143]</span> -personalmente á los sabios mis mejores preparaciones y con ellas la -legitimidad de mis juicios.</p> - -<p>Las traducciones se iniciaron en 1889 y continuaron el 90 -y siguientes. La <i>Revista mensual internacional</i> de mi amigo -el Dr. W. Krause insertó dos Memorias: una consagrada á la -organización del <i>cerebelo</i><a id="FNanchor_49" href="#Footnote_49" -class="fnanchor">[49]</a>, y otra al estudio del <i>lóbulo -óptico</i> de las aves<a id="FNanchor_50" href="#Footnote_50" -class="fnanchor">[50]</a>. En ambas se contienen algunos hechos -nuevos, además de los aparecidos en la <i>Revista trimestral</i>; porque -yo suelo continuar trabajando en el Laboratorio aun durante la -corrección de las pruebas. El profesor Carlos Bardeleben, de Jena, -con quien entablé correspondencia, concedió también hospitalidad -en su entonces recién creado <i>Anatomischer Anzeiger</i>, á las -comunicaciones relativas á la <i>retina de las aves</i><a id="FNanchor_51" -href="#Footnote_51" class="fnanchor">[51]</a> y á la fina <i>estructura -de la médula espinal</i><a id="FNanchor_52" href="#Footnote_52" -class="fnanchor">[52]</a>.</p> - -<p>Las referidas traducciones dieron á conocer lo más esencial de -mis aportaciones científicas; empero ellas por sí, aun ilustradas -con láminas escrupulosamente copiadas del natural, no me hubieran -granjeado muchas aprobaciones. Estas vinieron gracias al empleo -del segundo recurso citado: la demostración objetiva directa. Nada -convence como<span class="pagenum" id="Page_144">[p. 144]</span> los -<i>hechos vistos</i>, sobre todo cuando son claros y categóricos.</p> - -<p>Á este propósito, solicité formar parte de la <i>Sociedad anatómica -alemana</i>, donde figuraban anatómicos, histólogos y embriólogos -de muchas naciones, singularmente de la Confederación germánica -y de Austria-Hungría. Dicha Corporación se congregaba cada año -en una ciudad universitaria diferente. Durante las sesiones, los -congresistas debatían problemas anatómicos de actualidad; mostraban, -en apoyo de sus doctrinas, las preparaciones macro-microscópicas -obtenidas; comunicaban los detalles de los métodos usados; en suma, -señalábanse á los apasionados de la investigación las direcciones -fecundas y los filones recién abiertos á la explotación científica. -En fin, paralelamente á las tareas del Congreso, los fabricantes -exponían las recientes creaciones de los instrumentos de observación -y experimentación.</p> - -<p>Mucho se ha abusado después de los Congresos científicos -internacionales. Con todo eso, las reuniones de especialistas -ofrecen ventajas incontestables á los amantes del Laboratorio. En -ella se exhiben los métodos, y se conocen los sabios. Mucho es -comprobar <i>de visu</i> el rendimiento analítico máximo de un proceder -en manos de su inventor; pero vale aún más intimar espiritual y -cordialmente con los inventores. Excelente táctica resulta cultivar -la amistad y asegurarse la benevolencia de aquellos con quienes, por -afinidad de gustos, se habrá de dialogar y acaso contender en noble -competencia. Sólo el trato modera y suaviza las actitudes ariscas del -<i>chauvinismo</i>; merced á él, émulos y rivales pertenecientes á países -diversos, acaban por comprenderse y estimarse, adquiriendo al fin -plena conciencia de que son colaboradores y camaradas en una magna -obra común.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_145">[p. 145]</span>La referida -<i>Sociedad</i> anatómica celebraba aquel año de 1889 sus sesiones en -la Universidad de Berlín, durante la primera quincena de Octubre. -Obtenido el permiso del Rector (26 de Septiembre de 1889) para tomar -parte en las tareas del susodicho Congreso, reuní al efecto todos mis -escasos ahorros, y me encaminé, lleno de esperanzas, á la capital del -Imperio germánico. En el camino giré algunas instructivas visitas á -las ciudades universitarias de Lyon y Ginebra y á la de Francfort -sobre el Mein, población desprovista de Universidad, pero próvida -en sabios de primer orden. En ella conocí al célebre neurólogo C. -Weigert, autor de valiosos métodos de teñido del tejido nervioso; -á Edinger, la mayor autoridad en neurología comparada, y en fin, -á Ehrlich, inventor del proceder tintóreo de su nombre, y que, -andando el tiempo, había de obtener el premio Nobel como galardón de -sus grandes descubrimientos en los dominios de la Bacteriología y -Seroterapia.</p> - -<p>Excusado es decir que mis colegas del Congreso anatómico me -dispensaron acogida cortés. Había en ella algo de sorpresa y -de curiosidad expectante. Les chocaba, sin duda, encontrar un -español aficionado á la ciencia y espontáneamente metido en las -andanzas de la investigación. Acabadas las lecciones orales, á que -consagré, á causa de mi impaciencia, poca atención, vinieron las -demostraciones.</p> - -<p>Desde muy temprano me instalé en la sala laboratorio <i>ad hoc</i>, -donde, en largas mesas y enfrente de amplios ventanales, se erguían -numerosos microscopios. Desembalé mis preparaciones; requerí dos ó -tres instrumentos amplificantes, además de mi excelente modelo Zeiss, -traído por si acaso; enfoqué los cortes más expresivos concernientes -á la estructura del <i>cerebelo</i>, <i>retina</i> y <i>médula espinal</i>, y en -fin, comencé á explicar, en mal francés, ante los curiosos,<span -class="pagenum" id="Page_146">[p. 146]</span> el contenido de mis -preparaciones. Algunos histólogos me rodearon; pocos, porque, -según ocurre en tales certámenes, cada congresista atiende á lo -suyo: después de todo, natural es que se prefiera enseñar lo -propio á examinar lo ajeno<a id="FNanchor_53" href="#Footnote_53" -class="fnanchor">[53]</a>.</p> - -<p>Entre los que más interés mostraron por mis demostraciones, -debo citar á His, Schwalbe, Retzius, Waldeyer, y singularmente á -Kölliker. Según era de presumir, estos sabios, entonces celebridades -mundiales, iniciaron su examen con más escepticismo que curiosidad. -Sin duda esperaban un fiasco. Mas cuando hubieron desfilado ante -sus ojos, en cortejo de imágenes clarísimas é irreprochables, el -<i>axon de los granos del cerebelo</i>, las <i>cestas pericelulares</i>, las -<i>fibras musgosas y trepadoras</i>, las <i>bifurcaciones y ramas ascendente -y descendente de las raíces sensitivas</i>, las <i>colaterales largas y -cortas de los cordones de substancia blanca</i>,<span class="pagenum" -id="Page_147">[p. 147]</span> <i>las terminaciones de las fibras -retinianas en el lóbulo óptico</i>, etc., los ceños se desfruncieron. Al -fin, desvanecida la prevención hacia el modesto anatómico español, -las felicitaciones estallaron calurosas y sinceras.</p> - -<p>Me asediaban á preguntas acerca de las condiciones técnicas en -cuya virtud semejantes preparados habían sido obtenidos. «Nosotros -hemos ensayado reiteradamente —me decían— el método de Golgi y sólo -hemos conseguido decepciones y fracasos.» Entonces les expuse, en -un francés chabacano, menuda y pacientemente, todos los pequeños -secretos de manipulación de la reacción cromo-argéntica; señalé las -edades y condiciones de los embriones y animales más favorables -al logro de buenos preparados, é indiqué las reglas prácticas -encaminadas á aminorar en lo posible el carácter aleatorio del -método, etc.</p> - -<p>El más interesado de mis oyentes fué A. Kölliker, el venerable -patriarca de la Histología alemana. Al final de la sesión, condújome -en carruaje al lujoso hotel en que se alojaba; me convidó á comer; -presentóme después á los histólogos y embriólogos más notables de -Alemania, y en fin, se desvivió por hacerme agradable la estancia en -la capital prusiana.</p> - -<p>—Los resultados obtenidos por usted son tan bellos —me decía—, -que pienso emprender inmediatamente, ajustándome á la técnica de -usted, una serie de trabajos de confirmación. Le he <i>descubierto</i> -á usted, y deseo divulgar en Alemania mi <i>descubrimiento</i><a -id="FNanchor_54" href="#Footnote_54" class="fnanchor">[54]</a>.</p> -<p><span class="pagenum" id="Page_148">[p. 148]</span></p> <p>Y, -en efecto, durante los años de 1890 y siguientes, aparecieron en -diversos Archivos alemanes, y singularmente en el <i>Zeitschrift -f. wissenschaftliche Zoologie</i> —de que el Dr. Kölliker era -director— una serie de magníficas monografías sobre el <i>cerebelo</i><a -id="FNanchor_55" href="#Footnote_55" class="fnanchor">[55]</a>, -la <i>médula espinal</i><a id="FNanchor_56" href="#Footnote_56" -class="fnanchor">[56]</a>, el <i>bulbo</i><a id="FNanchor_57" -href="#Footnote_57" class="fnanchor">[57]</a>, el <i>lóbulo óptico</i>, -etc. En ellas no sólo se confirmaban, según había prometido, -mis modestas conquistas científicas, sino que se ampliaban y -perfeccionaban notablemente, adornándolas además con ingeniosas -interpretaciones fisiológicas.</p> - -<p>Yo debo mucho al insigne maestro de Würzburgo. Sin duda que la -verdad se habría abierto al fin camino. Mas á la gran autoridad de -Kölliker se debe el que mis ideas fueran rápidamente difundidas -y apreciadas por el mundo sabio. Por honrosa excepción entre -los grandes investigadores, juntaba Kölliker, á un gran talento -de observación asistido de infatigable laboriosidad, modestia -encantadora y rectitud y serenidad de juicio excepcionales. Al -insigne maestro bávaro aludía yo, especialmente, cuando, en capítulos -anteriores, deplorando el orgullo satánico de ciertos hombres de -ciencia, declaraba que los había también sapientísimos, al par que -buenos y honrados.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thick" - src="images/ill_149.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="caption"> - Alberto v. Kölliker, célebre histólogo alemán, Profesor en la - Universidad de Würzburgo. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Era tan poco dado al culto vanidoso de la -consecuencia,<span class="pagenum" id="Page_149">[p. 149]</span> -que, habiendo sido partidario de la <i>teoría reticular</i>, la abandonó, -adaptándose con flexibilidad juvenil á las nuevas concepciones del -<i>contacto</i> y de la <i>independencia morfológica de las neuronas</i>. En -su afecto hacia mí, llevó la benevolencia hasta aprender el español -para leer mis primeras comunicaciones. Más tarde puso el colmo á -su modestia, traduciendo personalmente para su <i>Zeitschrift f. -wissensch. Zool.</i> el texto de un trabajo mío sobre el <i>Asta<span -class="pagenum" id="Page_150">[p. 150]</span> de Ammon</i>, etc. Por -todo ello y por otras muchas pruebas de afecto, testimoniadas en -cartas y publicaciones, conservo del glorioso maestro recuerdo -imborrable y gratitud profunda.</p> - -<p>En el Congreso de Berlín tuve también el honor de tratar al -ilustre Gustavo Retzius, profesor de Anatomía de Estocolmo, uno -de los investigadores más sagaces, laboriosos y concienzudos que -he conocido; á W. His, el gran embriólogo de Leipzig, de quien -ya hice memoria en el capítulo anterior; á Waldeyer, el maestro -venerado de la Anatomía é Histología alemanas, catedrático en -la Universidad de Berlín; á van Gehuchten, joven y ya brillante -profesor de la Universidad de Lovaina, con el cual había mantenido -ya correspondencia con ocasión de nuestros trabajos sobre la fibra -muscular, y, en fin, á Schwalbe, C. Bardeleben y otros anatómicos -renombrados. De algunos de ellos, convertidos luego en benévolos -patrocinadores de mis ideas, me ocuparé en el próximo capítulo.</p> - -<p>De regreso de Berlín, hice escala en la pequeña ciudad de Gotinga, -donde tuve el gusto de abrazar á mi amigo el Dr. W. Krause. En -su compañía pasé tres ó cuatro días deliciosos. Mostróme lo más -importante de la ciudad, sobre todo los museos y laboratorios de la -Universidad; me presentó á un colega suyo, gran coleccionador de -cuadros y admirador de la pintura española (estaba encantado de un -Velázquez harto dudoso que pretendía poseer), el cual nos agasajó -con suculento banquete; y, en fin, me acompañó á su laboratorio -oficial, instalado por cierto en modesta casa de vecindad, y en -donde trabajaban algunos pocos discípulos en medio de un material é -instrumental nada lujoso, pero suficiente. Excusado es decir que me -apresuré á mostrar al Dr. Krause mis preparaciones, y aún le regalé -al<span class="pagenum" id="Page_151">[p. 151]</span>gunas; las -referentes á la retina, tema en que predilectamente se ocupaba, le -interesaron vivamente.</p> - -<p>En nuestras conversaciones de sobremesa cambiamos noticias acerca -de la organización de nuestras respectivas Universidades. Llenóme de -asombro el saber que los profesores eran escogidos casi libremente, -sin oposición ni concurso. Me chocó también la ausencia de plan -uniforme de enseñanza, y algo así como el abandono sistemático de -ese espíritu de unidad y centralización, tan caros hogaño en nuestra -España, por imitación servil de la organización universitaria -francesa. Cada ciencia tenía su hogar propio, que recibía el nombre -del <i>Instituto</i>, comprensivo de la cátedra, laboratorio para el -profesor y sus discípulos, la biblioteca, etc. Nada de exámenes si no -es al final de la carrera. En fin, los profesores, distinguidos en -las categorías de docente privado, profesor extraordinario y profesor -numerario, en vez de ajustarse á nómina equitativa, cobraban del -Estado y de la ciudad, <i>según sus méritos</i>, amén de recibir también -honorarios de sus alumnos.</p> - -<p>¡Supresión de exámenes, cantonalismo profesoral, retribución por -los alumnos, ingreso sin oposición y sin concurso y, frecuentemente, -por una especie de contrata!... He aquí un conjunto de reformas que, -aplicadas á España, país clásico de la holganza, del favoritismo y -de la cuquería, nos harían retroceder antes de diez años al estado -salvaje. Por algo ha dicho Paulsen que cada país posee el régimen -universitario que necesita, es decir, el mejor posible, dado el -estado de la ética social.</p> - -<p>Después de este descanso en una apacible y pequeña Universidad -alemana, tan fértil en grandes sabios como limpia de intrigas -y ambiciones, proseguí mi viaje de regreso. Visité rápidamente -la pintoresca Lucerna y el poético lago de los Cuatro Cantones; -crucé los Alpes por el San<span class="pagenum" id="Page_152">[p. -152]</span> Gotardo, sintiendo en el alma que la escasez de -mis recursos no me permitiera detenerme en la contemplación de -aquellos incomparables panoramas, y en fin, recorrí el Norte de -Italia, particularmente Turín, Pavía y Génova, famosas ciudades -universitarias.</p> - -<p>En Turín tuve el gusto de conocer personalmente al insigne -histólogo italiano Julio Bizzozero y al no menos célebre profesor -Angelo Mosso. Recuerdo que sus sendas cátedras y laboratorios estaban -instalados en un viejo convento, en locales poco apropiados. Quise -averiguar cuáles eran los recursos de la Universidad y los sueldos -de los Profesores, y me encontré con dos sorpresas: la primera, -que el profesorado italiano, con valer mucho, ganaba poco más que -el nuestro (el sueldo límite para los más antiguos era de 10.000 -liras), con un rendimiento docente y científico infinitamente -superior; la segunda, que, inspirándose en altos móviles de -patriotismo y de amor á la ciencia, las Corporaciones populares -(como si dijéramos el Ayuntamiento y la Diputación provincial) y -personajes opulentos, añadían, á la modesta cantidad consignada -para material en los presupuestos del Estado, donativos cuantiosos -destinados á experimentos científicos. Una Junta mixta de próceres -y de autoridades administraba estos fondos supletorios, según las -necesidades de cada Cátedra y de cada Profesor.</p> - -<p>He aquí una conducta que llenará de estupor á nuestros Municipios -y Diputaciones, tan bien hallados con el cerril y antipatriótico -cantonalismo corporativo. Aparte los altos fines educativos -y culturales, la Universidad y demás Instituciones oficiales -representan para la ciudad, tanto un gran prestigio, como un gran -provecho. Ya que no por solidaridad y amor á la ciencia, por egoísmo -y emulación bien entendidos, deberían las citadas Corporaciones -venir en ayuda del Estado, costeando nuevas enseñanzas, mejo<span -class="pagenum" id="Page_153">[p. 153]</span>rando las existentes y -fomentando, en fin, el espíritu de investigación. Pero estas verdades -tan sencillas, ¿podrían penetrar siquiera en las compactas cabezas -de nuestros ediles ó en las seseras no menos ebúrneas de nuestros -próceres?</p> - -<p>En Pavía no tuve el gusto de encontrar al ilustre profesor Camilo -Golgi. Estaba en Roma, á donde le llevaban en ciertas épocas del -año sus iniciativas de Senador. Notemos de pasada que en Italia los -sabios más renombrados suelen recibir, entre otras recompensas, la -investidura de miembros de la Alta Cámara. Contrarióme mucho la -ausencia del maestro. Doy por seguro que, de haber podido mostrarle -mis preparaciones y rendirle al mismo tiempo mis sentimientos de -admiración, hubiéranse evitado, para lo futuro, polémicas y equívocos -enfadosos.</p> - -<p>En fin, tras una visita rápida á Génova, donde fuí muy bien -recibido por el Profesor de Anatomía, tomé la vuelta de Marsella y -regresé á Barcelona.</p> - - -<p class="mt2">De esta rápida excursión por las Universidades -extranjeras, saqué la convicción profunda de que la superioridad -cultural de Alemania, Francia é Italia no estriba en las -Instituciones docentes, sino en los <i>hombres</i>. Lo he dicho ya: los -recursos materiales de que disponían sabios insignes, pareciéronme -poco superiores á los nuestros, y en algún caso, claramente -inferiores. Encuéntrase á menudo en Alemania <i>Privat docent</i>, -ilustrado con grandes descubrimientos, y, sin embargo, atenido -durante muchos años á retribuciones que desdeñarían nuestros -auxiliares. Pero hay otro hecho todavía más significativo: con -relativa frecuencia (este fenómeno se da también en Inglaterra), -la Universidad llama á su seno á investigadores geniales, que -se formaron solos, en localidades apartadas, teniendo<span -class="pagenum" id="Page_154">[p. 154]</span> por laboratorio un -desván y sin más recursos que las modestas economías del médico de -aldea.</p> - -<p>Bien se ve, pues, que en los países del Norte, aparte las formas -de la organización docente, existe una causa general y profunda de -florecimiento cultural. El vaso parece á veces de tosco barro; pero -la esencia suele ser exquisita.</p> - -<p>¿Cuál es esta esencia? Fuera inoportuno estudiar aquí de pasada -las condiciones complejas de la grandeza científica alemana. Y -además, nada nuevo podríamos decir. Limitémonos á consignar no más -mis impresiones de entonces.</p> - -<p>La cultura superior parecióme fruto complejo de la educación -individual y social. En la Universidad se enseña á trabajar, pero -el ambiente social, obra del Estado, enseña algo mejor: el respeto -y la admiración hacia el hombre de ciencia. De nada servirá que -el universitario reciba una cultura técnica eficiente y con ella -el ansia noble y patriótica de colaborar en la obra común de la -civilización, si, al mismo tiempo, no contempla en torno suyo -despreciada la pereza, aborrecidas la farsa y la intriga, galardonado -el mérito superior y reverenciado el genio.</p> - -<p>¡Justicia, en fin!... He aquí el secreto.</p> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter" id="Ch_8"> - <p><span class="pagenum" id="Page_155">[p. 155]</span></p> - <div class="figcenter"> - <img src="images/trimming.jpg" - alt="Friso ornamental" /> - </div> - <h2 class="nobreak ws1 mt25">CAPÍTULO VIII</h2> - <p class="subh2h">Mi actividad continúa en aumento. — Algunos - estudios sobre el desarrollo del sistema nervioso (médula y - cerebelo). — Curiosa disposición en las fibras musculares de los - insectos. — Mis exploraciones en el bulbo olfatorio justifican - plenamente la doctrina del contacto. — Hallazgos interesantes en - la corteza cerebral de los mamíferos. — Movimiento bibliográfico - suscitado por mis investigaciones. — Sabios insignes que - aprueban, confirman ó divulgan mis ideas. — Algunos contratiempos - y pesadumbres.</p> -</div> - -<div class="drop mt1"> - <img src="images/drop_f.jpg" - alt="F" /> -</div> - -<p class="icap pt2"><span class="smcap">Fueron</span> los años de -1890 y 1891 períodos de intensa labor y de gratísimas satisfacciones. -Alentado con el aplauso de Kölliker y persuadido de haber hallado -al fin mi camino, entreguéme al trabajo con verdadero furor. No -parece sino que deseaba convencer con la masa aplastante de mis -comunicaciones. Sólo durante 1890 publiqué 14 monografías, sin contar -las traducciones. Hoy me asombra aquella actividad devoradora, que -desconcertaba hasta á los investigadores alemanes, los más laboriosos -y pacientes del orbe. Mi tarea comenzaba á las nueve de la mañana y -solía prolongarse hasta cerca de media noche. Y lo más curioso es -que el trabajo me causaba placer. Era una embriaguez deliciosa, un -encanto irresistible.</p> - -<p>Es que, realmente, dejando aparte los halagos del amor propio, el -jardín de la neurología brinda al investigador<span class="pagenum" -id="Page_156">[p. 156]</span> espectáculos cautivadores y emociones -artísticas incomparables. En él hallaron, al fin, mis instintos -estéticos plena satisfacción. ¡Como el entomólogo á caza de mariposas -de vistosos matices, mi atención perseguía, en el vergel de la -substancia gris, células de formas delicadas y elegantes, las -misteriosas <i>mariposas del alma</i>, cuyo batir de alas quién sabe si -esclarecerá algún día el secreto de la vida mental!...</p> - -<p>De cualquier modo, la admiración ingenua de la forma celular -constituía uno de mis placeres más gratos. Porque, aun desde el -punto de vista plástico, encierra el tejido nervioso incomparables -bellezas. ¿Hay en nuestros parques algún árbol más elegante y -frondoso que el corpúsculo de Purkinje del cerebelo ó la <i>célula -psíquica</i>, es decir, la famosa pirámide cerebral? Los esquemas -de las figuras 4 y 8, forzosamente fragmentarios, donde aparecen -respectivamente la ingeniosa arquitectura del cerebelo y la de la -retina, apenas permiten adivinar la suprema belleza y la elegante -variedad de la floresta nerviosa.</p> - -<p>¡Y luego es tan dulce, tan confortadora, la emoción de lo nuevo! -¡Resulta tan suavemente acariciador para la vanidad ó el orgullo -(debilidades humanas con las cuales debe contarse siempre) el -sentimiento aristocrático de descubrir islas recónditas ó formas -virginales que parecen esperar, desde el principio del mundo, un -digno contemplador de su belleza!</p> - -<p>¡Cuántas veces, durante aquellos años de fiebre investigadora, me -desveló la emoción del hecho recién descubierto! ¡Cuán á menudo, tras -una tarea agotante y un letargo profundo, de esos que, liquidando -atrasos fisiológicos, limpian de nubes la pizarra cerebral, surgió -con la aurora, como escrita por invisible mano, la solución á -un problema de morfología ó de conexión ansiosamente per<span -class="pagenum" id="Page_157">[p. 157]</span>seguido!... Hoy no me -explico bien cómo aquella tensión continua del intelecto y aquella -diaria inquietud espiritual no trastornaron mi salud. Sin duda -la satisfacción soberana de hacer algo útil constituye un tónico -dinámico de primer orden.</p> - -<p>No quisiera mortificar al lector hablándole menudamente de mis -trabajos. Que si el narrar es placer, el escuchar es paciencia, y á -veces molestia y desabrimiento. Brevemente, pues, y en estilo casi -telegráfico, daré cuenta de la labor cumplida en 1890.</p> - -<p>En mi fuero interno, estimo como lo mejor de mi labor de entonces -las observaciones consagradas á la <i>neurogenia</i>, es decir, al -desarrollo embrionario del sistema nervioso. Perdóneseme si, á pesar -de mi promesa de laconismo, señalo aquí algunos antecedentes.</p> - -<p>«Puesto que el cromato de plata proporciona en los embriones -imágenes más instructivas y constantes que en el adulto, ¿por qué -no explorar —me decía— cómo se modela y complica sucesivamente la -célula nerviosa, desde su fase <i>germinal</i>, exenta de expansiones, -según demostró His, hasta su estado adulto y definitivo? En esta -trayectoria evolutiva, ¿no se revelará quizás algo así como un eco ó -recapitulación de la historia dramática vivida por la neurona en sus -milenarias andanzas al través de la serie animal?»</p> - -<p>Con este espíritu puse manos á la obra, primero en los embriones -de pollo, después en los de mamífero. Y tuve la satisfacción de -sorprender las primeras mutaciones de la neurona, desde los tímidos -ensayos de creación de expansiones frecuentemente rectificadas y -hasta reabsorbidas, hasta la organización definitiva del axon y -dendritas. Y, en armonía con el principio biogenético fundamental de -Häckel, hallé que la célula nerviosa repite en su evolución<span -class="pagenum" id="Page_158">[p. 158]</span> individual, con algunas -simplificaciones y omisiones, las formas permanentes descubiertas por -Retzius y Lenhossék en los ganglios de los invertebrados.</p> - -<p>Excusado es decir que si el problema de la morfología neuronal -aparecía obscuro antes de la publicación de los memorables trabajos -de Golgi, el de la ontogenia presentábase todavía más tenebroso. Á -guisa de soluciones provisionales, corrían las especulaciones más -arbitrarias. El punto más urgente á esclarecer consistía en averiguar -cómo se forman los nervios y en virtud de qué mecanismo los apéndices -axónicos se enlazan, sin errores ni extravíos, con sus aparatos -terminales (<i>placas motrices</i>, <i>órganos sensitivos cutáneos</i>, etc.). -No obstante el caos de conjeturas, dos teorías se disputaban la -mayoría de los sufragios.</p> - -<p>Para Kupffer, His y Kölliker, el <i>neuroblasto</i> ó célula nerviosa -primitiva genera los nervios, mediante la emisión de un brote ó -apéndice, el <i>axon</i>, que crecería libremente al través de los demás -tejidos para abordar los aparatos terminales, donde acabaría mediante -ramificaciones independientes. En cambio, Hensen y sus adeptos -negaban categóricamente semejante crecimiento libre, admitiendo -(al objeto de explicar la perfecta adecuación y congruencia -existentes entre las estaciones centrales y los aparatos sensitivos -y sensoriales periféricos), que el neuroblasto sufre desde el -principio una serie de particiones incompletas<a id="FNanchor_58" -href="#Footnote_58" class="fnanchor">[58]</a>. Primeramente y tras la -división nuclear, se producirían el soma central y el órgano receptor -periférico; luego ocurriría la emigración de los núcleos, pero con -mantenimiento del protoplasma intermediario, es decir, que me<span -class="pagenum" id="Page_159">[p. 159]</span>dia célula con su núcleo -permanecería, <i>ab initio</i>, en la piel ú órgano sensorial periférico, -mientras que la otra media yacería en los centros nerviosos -embrionarios (fig. 19, A). En consecuencia, el crecimiento del -nervio se verificaría, no por incremento continuo de un cabo libre, -sino median<span class="pagenum" id="Page_160">[p. 160]</span>te -estiramiento progresivo del puente protoplásmico intermediario. En -fin, nuevas proliferaciones, exclusivamente recaídas en los núcleos, -proveerían de estos órganos, la larguísima cadena de los nervios -periféricos.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_159fig19.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 19.—Hipótesis de Hensen acerca del desarrollo de las fibras - nerviosas y aparatos sensitivos periféricos.— A, neuroblasto en - vías de estiramiento; B, cadena de núcleos unidos por puentes - protoplásmicos; <i>a</i>, célula central; <i>b</i>, célula periférica. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Como variante de esta concepción hipotética de -Hensen, puede estimarse cierta teoría defendida desde antiguo y -renovada hasta hace pocos años, por Beard, Dohrn, Durante, Cornil, -Bethe, etc., para quienes los axones, y por tanto, los nervios, -resultarían de la diferenciación y fusión de larga cadena de -neuroblastos emigrados de los centros ó de la membrana ectodérmica -(fig. 20). En sentir de estos sabios, el cilindro-eje embrionario, -lejos de significar el retoño, en vías de crecimiento, del -protoplasma de una célula nerviosa, representaría la obra común -histogenética de muchos corpúsculos ectodérmicos. En las figuras 19 -y 20 mostramos esquemáticamente los rasgos principales de estas dos -hipótesis en pugna.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_159fig20.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 20.—Hipótesis catenaria defendida por Beard, Dohrn, etc. C, - serie de neuroblastos independientes; D, los neuroblastos elaboran - trozos de axon nervioso que acaban por juntarse entre sí y con la - célula central (<i>a</i>); <i>b</i>, elementos constructores de la ramificación - periférica. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Mis investigaciones, confirmadas inmediatamente por -Lenhossék y Retzius, contribuyeron á esclarecer el tema debatido, -sancionando definitivamente la concepción hipotética de Kupffer é -His, y asentando, en fin, sobre bases inconmovibles la doctrina (ya -muy probable después de los recientes descubrimientos morfológicos) -de la unidad genética de las fibras nerviosas y de los apéndices -protoplásmicos. En efecto, las preparaciones obtenidas por mí durante -las fases más tempranas del embrión de pollo (del segundo al cuarto -día de la incubación), revelaron clarísimamente que, pasado el estado -<i>germinal</i> ó indiferente, la célula nerviosa emite primeramente -el axon ó expansión primordial, según había descubierto His, y -sólo en época ulterior produce las prolongaciones protoplásmicas -y colaterales nerviosas. Todos estos apéndices aparecen continuos -con el soma, y crecen sucesivamente, mante<span class="pagenum" -id="Page_161">[p. 161]</span>niendo su individualidad hasta alcanzar -la longitud adulta y salir al encuentro de los elementos extraños -(musculares, epiteliales ó nerviosos), con quienes deben mantener -comercio fisiológico<a id="FNanchor_59" href="#Footnote_59" -class="fnanchor">[59]</a>.</p> - -<p>Ciertamente, ya el ilustre His había observado el axon de los -neuroblastos más tempranos. Pero los métodos utilizados por el -neurólogo de Leipzig no le permitieron sorprender la forma de -crecimiento de dicha expansión ni espiar el momento de aparición de -las dendritas. Además, no vió ni podía ver, dada la precaria técnica -de entonces, el <i>cabo final</i> de la expansión nerviosa en vías de -crecimiento. Y mientras tal observación no se realizara, la severa -objeción de Hensen «<i>nadie ha visto en el embrión el cabo libre de un -nervio en vías de crecimiento</i>» conservaba toda su fuerza.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_162fig21.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 21.—Evolución positiva de la fibra nerviosa, según las - observaciones de His y nuestras.— A, célula germinal; B, fase bipolar - con iniciación de la masa de crecimiento; C, fase de neuroblasto, - propiamente dicho; D, aparición de las dendritas; E, modelamiento de - éstas y formación de las ramas nerviosas colaterales y terminales. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Yo tuve la fortuna de contemplar por primera vez -ese fantástico cabo del axon en crecimiento<a id="FNanchor_60" -href="#Footnote_60" class="fnanchor">[60]</a>. En mis cortes de la -médula espinal del embrión de pollo de tres días, mostrábase este -cabo á modo de conglomerado protoplásmico de forma cónica, dotado -de movimientos amiboides. Pudiera compararse á ariete vivo, blando -y maleable, que avanza,<span class="pagenum" id="Page_162">[p. -162]</span> empujando mecánicamente los obstáculos hallados en su -camino, hasta asaltar su distrito de terminación periférica. Esta -curiosa maza terminal fué bautizada por mí: <i>cono de crecimiento</i>. -Confirmado por Lenhossék<a id="FNanchor_61" href="#Footnote_61" -class="fnanchor">[61]</a>, Retzius, Kölli<span class="pagenum" -id="Page_163">[p. 163]</span>ker y Athias, y en tiempos más -posteriores por Held, Harrison, etc., constituye hoy hecho vulgar de -la ontogenia nerviosa (fig. 21, <i>a</i>).</p> - -<blockquote> - -<p>En mis preparaciones de entonces aparecían también los -primeros conatos productores de las dendritas, que nacen de la -porción originaria del axon (repetición de lo ocurrido en los -invertebrados); las ramificaciones sucesivas de estas expansiones; -las fases iniciales de las colaterales nerviosas; el modelamiento -de la arborización terminal del axon; el mecanismo productivo -de la substancia blanca, y en fin, las fases primordiales de -las raíces posteriores con su típica bifurcación, etc. Diversas -leyes neurogenéticas, tales como la de prelación evolutiva de las -colaterales del cordón anterior; la de las neuronas motrices sobre -las funiculares; la de las colaterales de la substancia blanca sobre -las brotadas en la substancia gris (colaterales nacidas del trayecto -horizontal de los axones, etc.), y otros muchos hechos que fuera -inoportuno enumerar, quedaron definitivamente establecidos.</p> - -</blockquote> - -<p>Con igual ardor y fortuna acometí después la <i>evolución ontogénica -de las células y fibras de la corteza cerebelosa</i><a id="FNanchor_62" -href="#Footnote_62" class="fnanchor">[62]</a>. En tan sugestivo -dominio, varios interesantes problemas esperaban urgente solución. -¿Cómo crecen las<span class="pagenum" id="Page_164">[p. 164]</span> -fibras aferentes y se organizan las conexiones por contigüidad entre -las <i>trepadoras</i>, por ejemplo, y el tallo de los corpúsculos de -Purkinje? Durante la ontogenia cerebelosa, la expresión metafórica -<i>arborización trepadora</i>, ¿no implica quizás una acción real y -efectiva de trepar?</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thin" - src="images/ill_164fig22.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 22.—Desarrollo de las arborizaciones trepadoras á lo largo del - tallo y ramaje del corpúsculo de Purkinje. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Los hechos recolectados en el cerebelo de los -animales recién nacidos contestaron afirmativamente. Conforme -advertirá el lector que pase la vista por la figura 22, los axones -de los mencionados conductores, arribados de centros lejanos, -<i>olfatean</i>, digámoslo así, el soma de los elementos de Purkinje, -al cual abrazan, mediante nidos varicosos, rudimento de la futura -arborización. Una vez sobre él, las ramas del nido nervioso <i>trepan</i> -positivamente, á lo largo del tallo principal y dendritas, hasta -generar, por fin, el<span class="pagenum" id="Page_165">[p. -165]</span> plexo complicado característico de los conductores -adultos. Excusado es decir que este fenómeno, tan significativo -para la doctrina neuronal, fué comprobado después por los autores -(Retzius, Kölliker, van Gehuchten, Athias, C. Calleja, Azoulay, -etc.).</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thin" - src="images/ill_166fig23.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 23.—Fases de la sucesiva complicación del ramaje de la célula de - Purkinje.— <i>a</i>, dendritas provisionales; <i>c</i>, colaterales nerviosas - exuberantes. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Me atraía también la cuestión de saber cómo un -<i>neuroblasto</i> piriforme, desnudo de expansiones, se convierte en el -árbol prodigioso, especie de seto vivo, de la célula de Purkinje. -Mi curiosidad quedó plenamente satisfecha con el encuentro de las -fases primordiales de esta evolución, de que damos copia en la -figura 23. Por cierto que, de pasada, topamos con un hecho biológico -interesante. Echamos de ver que todo ramaje protoplásmico ó nervioso -en vías de formación atraviesa un período, por decirlo así, caótico, -de tanteo, durante el cual son proyectadas al azar vías de ensayo, -destinadas en gran parte á desaparecer (fig. 23, <i>a</i>). Á semejanza -del minero, que cava á ciegas en busca del filón desaparecido, -los brotes protoplásmicos ensayan diversos caminos hasta atinar -con el verdadero. Más adelante, llegadas ya las fibras nerviosas -aferentes, ó cuando se modelan y alcanzan plena sazón las neuronas -funcionalmente solidarias, subsisten, consolidándose, las expansiones -útiles y se reabsorben las inútiles ó exploradoras. En este caso, -la naturaleza procede como el jardinero que endereza y favorece los -retoños bien dirigidos y poda los viciosos ó superfluos. Porque -la vida repugna lo redundante y se muestra singularmente avara de -protoplasma y de espacio.</p> - -<p>Otro curioso fenómeno de emigración y metamorfosis, en virtud -de irresistibles impulsos y á pesar de los mayores obstáculos, -ofreciéronme los <i>granos</i> jóvenes ó indiferenciados del cerebelo de -los mamíferos recién nacidos.</p> - -<p>En la figura 24 reproducimos esquemáticamente algunas<span -class="pagenum" id="Page_166">[p. 166]</span> de estas curiosas -contradanzas de los <i>granos</i>. Se sabía desde hacía mucho tiempo que -el grano joven ó indiferenciado (<i>fase germinal</i>) conjuntamente -con otras células nerviosas en esbozo, habita la zona superficial -del cerebelo (fig. 24, A) (<i>granos periféricos</i>), afectando forma -poliédrica irregular. Pero nada se conocía de sus ulteriores -evoluciones. Mis observaciones revelaron que el <i>grano</i> sale de este -estado indiferente, tornándose primeramente <i>bipolar horizontal</i>, -es decir, emitiendo dos largas expansiones contrapuestas (4) <i>que -marchan en la dirección de las láminas cerebelosas</i>; después, del -lado profundo del soma, proyecta cierta expansión descendente, que -atrayendo hacia sí buena parte del protoplasma, incluyendo el núcleo, -transforma la célula de <i>bipolar horizontal</i> en <i>bipolar radial ó -vertical</i> (fig. 24, 5 y 6). En fin, con el arribo laborioso del -soma á las regiones profundas, coincide la aparición de las finas -dendritas y el modelamiento definitivo del grano cerebeloso (9, -10).</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thin" - src="images/ill_167fig24.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 24.—Emigración y transformación sucesiva de los granos del - cerebelo.— 1, célula germinal; 2 y 3, aparición de expansiones - polares; 4, formación de la bipolar horizontal; 5 y 6, aparición - de una expansión descendente; 7 y 8, fase de bipolaridad vertical; - 9 y 10, creación de dendritas provisionales ó de tanteo; 11 y 12, - modelamiento de las expansiones definitivas. - </p> -</div> - -<p class="mt15"><span class="pagenum" id="Page_167">[p. -167]</span>Todas estas extrañas evoluciones parecen encaminadas á -fijar desde luego, sobre las partes correspondientes de las dendritas -de Purkinje, la posición de las <i>fibrillas paralelas</i>. Nótese, en -efecto, que las primeras expansiones del grano en fase bipolar -tangencial, no son otra cosa que las delicadas ramas terminales del -futuro cilindro-eje (<i>fibrillas paralelas</i>). Por donde se ve que las -ramas nerviosas se diferencian antes que el axon que las sustenta, -del mismo modo que éste precede á las dendritas.</p> - -<p>Las referidas metamorfosis del grano (confirmadas después por -Lugaro, Retzius, Athias y otros sabios), si denuncian algunos -resortes íntimos del mecanismo ontogénico de las neuronas, plantean -también arduos y transcendentales problemas. ¿Qué misteriosas -fuerzas presiden la<span class="pagenum" id="Page_168">[p. -168]</span> aparición de las expansiones, promueven su crecimiento -y ramificación, provocan la emigración congruente de células y -fibras, según direcciones prefijadas y como obedeciendo á sabio plan -arquitectónico, y establecen, en fin, esos ósculos protoplásmicos, -las <i>articulaciones intercelulares</i>, que parecen constituir el -éxtasis final de una épica historia de amor?...</p> - -<p>He aquí un enigma insondable, acerca del cual expondremos, -empero, más adelante, cierta hipótesis —<i>la teoría neurotrópica</i>—, -acogida simpáticamente por muchos neurólogos, aunque prematura é -insuficiente, como todas las que pretenden sondear el formidable -abismo de las causas íntimas de la evolución.</p> - -<p>No quiero abusar más de la paciencia del lector, puntualizando -aquí el contenido y alcance de otras comunicaciones de 1890. -Limitareme á transcribir algunos párrafos tomados de la lista de -mis trabajos científicos. Las investigaciones aludidas versan sobre -el <i>tejido muscular de los insectos</i>, las <i>fibras nerviosas del -corazón</i>, la <i>estructura de las circunvoluciones cerebrales</i>, el -<i>origen y terminación de las fibras olfatorias</i>, la <i>estructura de -los ganglios nerviosos</i>, etcétera, etc.</p> - -<p>1. <b>Estructura de los músculos estriados</b><a id="FNanchor_63" -href="#Footnote_63" class="fnanchor">[63]</a>.—Aplicando el -cromato de plata al estudio de los músculos de las patas<span -class="pagenum" id="Page_169">[p. 169]</span> y de las alas de los -insectos, pusimos de manifiesto las siguientes particularidades:</p> - -<blockquote> - -<p><i>a</i>) La existencia en torno de los haces musculares de las alas de -un sistema especial de células nerviosas estrelladas, cuyos apéndices -parecen entrar en contacto con la materia contráctil.</p> - -<p><i>b</i>) La presencia en torno de cada fibrilla primitiva del haz -muscular de ciertas redes transversales de extraordinaria delicadeza, -totalmente invisibles por otros métodos, y situadas al nivel de las -bandas obscuras. Este retículo, que parece enlazarse con las últimas -proyecciones de las tráqueas, varía algo en número y posición, según -las especies de insectos, prefiriendo de ordinario la altura de las -bandas obscuras. Semejante encuentro fué confirmado varios años -después por Fusari en los vertebrados é invertebrados. Los recientes -estudios de Veratti y Holmgren acerca de las citadas redes, sugieren -el pensamiento de que se trata del <i>aparato reticular</i> de Golgi -del tejido muscular (véase más adelante), el cual exhibiría aquí -caracteres especialísimos.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15" id="F_25"> - <img src="images/ill_169fig25.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 25.— A, redes intersticiales situadas en el sarcoplasma de - las fibras musculares de las alas de los insectos; B, dobles redes - horizontales en los músculos de las patas; <i>d</i>, línea de Krause; <i>a</i>, - tráqueas; <i>c</i>, hilos de la red. - </p> -</div> - -<p class="mt15"><b>Terminaciones nerviosas en el corazón</b><a -id="FNanchor_64" href="#Footnote_64" class="fnanchor">[64]</a>.—Se -demuestra en este opúsculo que las fibras nerviosas simpáticas -del<span class="pagenum" id="Page_170">[p. 170]</span> corazón de -los batracios y reptiles se terminan por arborizaciones pálidas -pericelulares, análogas á las descritas en los músculos lisos, -confirmándose de esta suerte la opinión de Arstein, fundada en las -revelaciones del método de Ehrlich.</p> - -<p><b>Cerebro de los mamíferos</b><a id="FNanchor_65" -href="#Footnote_65" class="fnanchor">[65]</a>.—En un primer -trabajo sobre el argumento se hacen constar estos tres hechos -interesantes:</p> - -<blockquote> - -<p><i>a</i>) Descubrimiento, en la primera capa cerebral de los mamíferos, -de unos corpúsculos nerviosos especiales, cuyas dendritas, -larguísimas y horizontales, corren sobre extensión enorme de la -superficie cortical.</p> - -<p><i>b</i>) Hallazgo en la misma zona de varios pequeños corpúsculos de -axon corto, desconocidos de los autores.</p> - -<p><i>c</i>) Descripción sucinta de la arborización final, en la zona -molecular, del tallo radial de las células piramidales, es decir, -de una fronda ó copa terminal, que había escapado á la sagacidad de -Golgi y sus discípulos.</p> - -<p>Estas adquisiciones fueron primeramente confirmadas por Retzius, -que designó las células especiales de la zona primera (células que -él estudió minuciosamente en el cerebro humano) <i>células de Cajal</i>. -Kölliker, van Gehuchten, Schäffer, Veratti, etc., las han confirmado -también, añadiendo, naturalmente, nuevos hechos morfológicos.</p> - -</blockquote> - -<p>De un trabajo fundamental sobre el cerebro, aparecido en 1892, nos -ocuparemos oportunamente.</p> - -<p>En una segunda comunicación mucho más extensa<a id="FNanchor_66" -href="#Footnote_66" class="fnanchor">[66]</a> se añaden, con -relación á la estructura de la corteza gris del cerebro, los -siguientes datos:</p> <p><span class="pagenum" id="Page_171">[p. -171]</span></p> <blockquote> - -<p><i>a</i>) Se prueba que el axon de las medianas y grandes pirámides, -así como el de las células polimorfas, penetra en la substancia -blanca, donde á veces se bifurca.</p> - -<p><i>b</i>) Se mencionan las espinas del tallo y penacho terminal de las -pirámides.</p> - -<p><i>c</i>) Se consigna que el cuerpo calloso consta de tubos directos y -de colaterales de axones de pirámides de proyección ó asociación.</p> - -<p><i>d</i>) Se descubren colaterales y bifurcaciones en las fibras del -cuerpo calloso.</p> - -<p><i>e</i>) Se confirma la existencia en los embriones y mamíferos -jóvenes de células epitélicas, extendidas desde los ventrículos á la -superficie cerebral, y se refutan los errores de Magini acerca de la -composición de estas fibras.</p> - -<p><i>f</i>) Se prueba que en el cerebro, como en la médula, muchas -células neuróglicas son elementos epiteliales dislocados y -emigrados.</p> - -<p><i>g</i>) Se sorprenden, con el método de Weigert, las estrangulaciones -de los tubos nerviosos cerebrales, negadas por muchos, etc., etc.</p> - -</blockquote> - -<p><b>Bulbo olfatorio.</b>—De mucho más valor teórico fué el trabajo -consagrado al análisis de las vías olfatorias<a id="FNanchor_67" -href="#Footnote_67" class="fnanchor">[67]</a>. Gracias á la -arquitectura regular y relativamente accesible de este centro, por -varios conceptos comparable al cerebelo y á la retina, logramos -contrastar una vez más el papel transmisor de las dendritas y la -propagación nerviosa por contacto. Aparte de su valor crítico y -teórico, contiene dicha comunicación algunos datos objetivos de -valor, tales como:</p> - -<blockquote> - -<p><i>a</i>) La demostración del curso total de las fibras nerviosas -olfatorias, desde la mucosa hasta su arribo al glomérulo del bulbo, -en donde se terminan, no por redes como pensaba Golgi, sino por -arborizaciones libres varicosas. (Confirmado por Retzius, Lenhossék, -van Gehuchten y Martin, Calleja, Blanes, etc.) (fig. 26, D).</p> - -<p><i>b</i>) La existencia de células nerviosas diminutas situadas dentro -de los glomérulos. (Confirmadas por Blanes, etc.).</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_172">[p. 172]</span><i>c</i>) La -emergencia de colaterales en los axones de las células mitrales, -colaterales que se ramifican en la capa molecular. (Confirmadas por -Pedro Ramón en las aves, por van Gehuchten, etc.).</p> - -<p><i>d</i>) El hallazgo en la zona de los granos de ciertas células -estrelladas grandes, cuyo axon corto se arboriza en la capa -molecular. (Confirmado por van Gehuchten, etc.).</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_172fig26.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 26.—Figura semiesquemática destinada á mostrar las - articulaciones interneuronales en el bulbo olfatorio de los - mamíferos.— A, mucosa olfativa; B, lámina cribosa del etmoides; D, - fibra olfativa; C, célula mitral; <i>a</i>, glomérulo ó territorio de - encuentro de las arborizaciones de las fibras olfativas y del penacho - dendrítico de las células mitrales; <i>f</i>, célula bipolar olfativa; - <i>d</i>, axon dirigido á la región esfenoidal del cerebro. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15"><i>e</i>) En fin, se traza el esquema dinámico del bulbo, llamando la -atención de los sabios sobre la necesidad de otorgar significación -nerviosa, y por consiguiente, oficio conductor á los brazos -proto<span class="pagenum" id="Page_173">[p. 173]</span>plásmicos -de las mitrales y células empenachadas, únicas partes celulares -penetrantes en los glomérulos y en contacto íntimo con las fibrillas -olfatorias; puesto que, contra la aserción de Golgi, estas últimas -fibras no salen jamás del territorio glomerular ni en él entran -axones de origen central. (Aceptado por Retzius, van Gehuchten, -Kölliker, Waldeyer, Lugaro, Calleja, Blanes, etc.).</p> - -</blockquote> - -<p>El esquema de la figura 26 hará patente la marcha de las -corrientes en los centros olfativos.</p> - -<p>La historia de la interpretación fisiológica de la estructura del -bulbo olfatorio ofrece un caso típico de la influencia paralizante -de los prejuicios teóricos. Ya Golgi había descubierto antes que -nosotros los hechos más importantes de la citada estructura, -singularmente el valiosísimo de la concurrencia, dentro de los -<i>glomérulos</i>, de las fibras olfativas, por un lado, y del penacho -dendrítico de las células mitrales (fig. 26, <i>a</i>), por otro; pero -su concepción rígida de la <i>red nerviosa difusa</i> no le permitió -comprender el gran alcance fisiológico de semejante disposición.</p> - -<p>De menos valor son algunos artículos relativos á las células -gigantes de la lepra<a id="FNanchor_68" href="#Footnote_68" -class="fnanchor">[68]</a> y á la estructura de los ganglios -nerviosos raquídeos<a id="FNanchor_69" href="#Footnote_69" -class="fnanchor">[69]</a>. Por ahora no haremos sino citarlos. Acerca -de mis encuentros en los ganglios, trataremos <i>ex profeso</i> más -adelante.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_174">[p. 174]</span>Dejo ya -dicho que los años de 1890 y 1891 fueron mi Domingo de Ramos. La -generosa acogida que mis ideas obtuvieron de sabios insignes, motivó -una franca confianza en las revelaciones del método de Golgi y en -la exactitud de mis descripciones. En consecuencia, se desarrolló -un movimiento bibliográfico considerable. Todos querían contribuir -con algo al enriquecimiento de la nueva doctrina neurológica, -patrocinada en Alemania por maestros de la talla de His, Waldeyer, -Kölliker y Edinger. Los sabios de las naciones latinas y escandinavas -siguieron después. En Italia adoptaron las nuevas ideas, no obstante -la autoridad arrolladora de Golgi, Lugaro y Tanzi; en Bélgica, van -Gehuchten; en Suiza, von Lenhossék; en Suecia, Retzius; en Francia, -Azoulay, Dejerine y sobre todo el célebre profesor de la Universidad -de París, el simpático Matías Duval.</p> - -<p>Largo y enfadoso fuera citar todos los discursos, artículos de -propaganda ó trabajos de confirmación con que altos prestigios -ampararon la modestia de mi pabellón científico. Mencionaré no más -algunos de ellos, casi todos aparecidos en 1891.</p> - -<p>Uno de los primeros sabios convertidos á mis ideas fué el profesor -de Lovaina A. van Gehuchten, renombrado citólogo de la Escuela de -Carnoy, transformado entonces, por una especie de inducción, en -ardoroso cultivador de la neurología. Permítasenos copiar aquí -algunos párrafos de su famoso discurso de Jubileo<a id="FNanchor_70" -href="#Footnote_70" class="fnanchor">[70]</a>, en donde el sabio -belga cuenta sus primeros pasos de catecúmeno:</p> - -<p>«Era la época —dice van Gehuchten— en que el método de Golgi -encontró al fin aplicación práctica. Los hechos<span class="pagenum" -id="Page_175">[p. 175]</span> nuevos revelados por este proceder iban -á revolucionar la anatomía del sistema nervioso. Los laboratorios -de Anatomía hallábanse en ebullición. Todos queríamos aportar -nuestra piedra al edificio nuevo que, bajo la impulsión genial de -Cajal, resultaba grandioso. No sólo la técnica del método se había -simplificado, sino que los resultados aportados vinieron á ser más -constantes y decisivos...»</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thick" - src="images/ill_175.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="caption"> - Dr. A. van Gehuchten, profesor de la Universidad de Lovaina. - </p> -</div> - -<p class="mt15">«Me pregunta el Comité organizador de esta fiesta -cómo me ocurrió la idea, hace veinticinco años, de dirigir mi -actividad científica hacia los estudios del sistema nervioso. -Deseoso de contestaros, he procurado revivir con el pensa<span -class="pagenum" id="Page_176">[p. 176]</span>miento los primeros -años de mi enseñanza universitaria. Era en 1888. Estaba yo en -correspondencia con Cajal, con ocasión de trabajos respectivamente -publicados sobre la estructura íntima de la célula muscular. Cierto -día me escribe, manifestándome que abandona sus investigaciones sobre -los músculos, para ocuparse de los centros nerviosos, motivando su -decisión en el hecho de haber obtenido resultados notables aplicando -sobre los embriones una de las fórmulas del método de Golgi creado -desde 1875. Yo comprobé sus afirmaciones, persuadiéndome de que -tenía razón... El primer paso estaba dado, después otros siguiéronse -naturalmente.»</p> - -<p>En efecto, la obra cumplida por van Gehuchten á partir de aquella -sugestión fué importantísima, recayendo sobre gran parte del -sistema nervioso, y especialmente sobre los vertebrados inferiores. -Ciñéndonos á los trabajos de confirmación publicados entonces -por el sabio belga, mencionaremos unas elocuentes conferencias de -divulgación pronunciadas ante la <i>Sociedad Belga de Microscopia</i><a -id="FNanchor_71" href="#Footnote_71" class="fnanchor">[71]</a> -y cierta extensa monografía consagrada al estudio de la médula -y del cerebelo, donde el autor, además de corroborar los hechos -descubiertos por mí y por Kölliker, añade detalles descriptivos -nuevos é interpretaciones importantes.</p> - -<p>Al insigne sabio belga debí yo ser rápidamente conocido en los -países de lengua francesa. En páginas ulteriores he de volver -á tratar de las iniciativas científicas<span class="pagenum" -id="Page_177">[p. 177]</span> del malogrado maestro<a -id="FNanchor_72" href="#Footnote_72" class="fnanchor">[72]</a>, ya -que en los siguientes años nuestras actividades corrieron á menudo -paralelas, acometiendo los mismos temas y contribuyendo á elaborar -los mismos conceptos.</p> - -<p>Continuaron esta labor de difusión y popularización dos insignes -investigadores alemanes: Waldeyer é His. El primero publicó, en un -semanario médico de Berlín<a id="FNanchor_73" href="#Footnote_73" -class="fnanchor">[73]</a>, metódica y clarísima exposición de las -nuevas ideas, que ilustró con profusión de gráficos esquemas. Suya es -la palabra <i>neurona</i> (<i>unidad nerviosa</i>), con que resumió la tesis de -la individualidad morfológica, fisiológica y genética del corpúsculo -ganglionar defendida por His y nosotros.</p> - -<p>También His<a id="FNanchor_74" href="#Footnote_74" -class="fnanchor">[74]</a>, el renombrado embriólogo de Leipzig, de -quien hemos hablado ya con merecido encomio en páginas anteriores, -resumió el nuevo concepto de la fina estructura de los centros en -sugestivo folleto, ilustrado con numerosos esquemas. Como es natural, -al exponer los hechos<span class="pagenum" id="Page_178">[p. -178]</span> morfológicos señalados por mí y por Kölliker, recordaba -que en los embriones más tempranos los neuroblastos se comportan como -elementos independientes, se desarrollan por vía de crecimiento y son -capaces de emigración.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thick" - src="images/ill_178.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="caption"> - Dr. G. Retzius, profesor de Anatomía de la Universidad de Estocolmo. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Interesante asimismo como obra de propaganda fué -el estudio consagrado al tema por Kupffer<a id="FNanchor_75" -href="#Footnote_75" class="fnanchor">[75]</a>, uno de los anatómicos -y embriólogos más célebres de Alemania, pro<span class="pagenum" -id="Page_179">[p. 179]</span>motor, según dejamos dicho, del -concepto de la unidad genética de los nervios. Aunque publicado en -fecha posterior (1894), lo citamos aquí por representar un trabajo -divulgador de las nuevas direcciones neurológicas.</p> - -<p>La labor del concienzudo Retzius<a id="FNanchor_76" -href="#Footnote_76" class="fnanchor">[76]</a> fué extraordinariamente -importante. Este sabio acogió con tanto más agrado el concepto de la -transmisión por contacto, cuanto que, en sus Memorias antiguas sobre -la estructura de los órganos de los sentidos, habíase mostrado muy -reacio en afiliarse á la teoría reticular. Además, había aplicado -por entonces el método de Ehrlich (azul de metileno) al sistema -nervioso de los invertebrados (crustáceos, gusanos, moluscos, -etcétera) y hallado, en perfecta concordancia con mi manera de -ver, que la arborización terminal de las fibras nerviosas en los -ganglios no constituye jamás red, sino que aparece perfectamente -libre, entrando en contacto íntimo, en la <i>Punktsubstanz</i>, con -las proyecciones dendríticas de otras neuronas. Ulteriormente, -habiendo usado el cromato de plata con arreglo á mis indicaciones, -confirmó y amplió en una serie de magníficas monografías casi -todos los hechos señalados por nosotros en la evolución ontogénica -y estructura adulta de los centros nerviosos<a id="FNanchor_77" -href="#Footnote_77" class="fnanchor">[77]</a>. Particularmente -interesante es la síntesis de la concepción neuronal con relación á -la estructura de los sentidos, expuesta por<span class="pagenum" -id="Page_180">[p. 180]</span> dicho sabio en 1892<a id="FNanchor_78" -href="#Footnote_78" class="fnanchor">[78]</a>. Al recordar su -precioso apoyo de entonces, fuera ingrato no mencionar que, por -iniciativa del maestro sueco, obtuvieron mis trabajos la primera -distinción académica, la de <i>miembro</i> de la Real Academia de -Medicina de Estocolmo, ante la cual pronunció varias conferencias -resumiendo mis investigaciones, así como las de Golgi y Kölliker<a -id="FNanchor_79" href="#Footnote_79" class="fnanchor">[79]</a>.</p> - -<p>Poco después intervino Lenhossék, el profesor de Basilea, -tan reservado al principio. Aparte un trabajo fundamental sobre -el sistema nervioso de la lombriz de tierra<a id="FNanchor_80" -href="#Footnote_80" class="fnanchor">[80]</a>, en que, á semejanza -de Retzius, se corroboraba en los invertebrados la ley del -contacto, dicho sabio publicó un soberbio libro sobre la médula -espinal de los mamíferos<a id="FNanchor_81" href="#Footnote_81" -class="fnanchor">[81]</a>. En<span class="pagenum" id="Page_181">[p. -181]</span> esta obra, de que se hicieron rápidamente dos ediciones, -sancionó Lenhossék cuanto yo había afirmado acerca de la disposición -terminal de las raíces posteriores, estructura de la substancia -gris, origen y terminación de las fibras nerviosas, y enriqueció -nuestro conocimiento sobre las colaterales sensitivas, composición -de las raíces posteriores (halló en ellas <i>fibras motrices</i>), -elementos nerviosos y neuróglicos de la substancia gris, etc., con -valiosas contribuciones<a id="FNanchor_82" href="#Footnote_82" -class="fnanchor">[82]</a>.</p> - -<p>En Francia tuve la suerte de ganar para mi causa al Dr. L. -Azoulay, joven de mucho talento, que confirmó no pocas de mis -conclusiones acerca de la estructura del cerebelo, cerebro y médula -espinal, y llegó á ser con el tiempo el generoso traductor francés -de mis libros y el mejor de mis amigos; y al ilustre Matías Duval, -profesor de Histología de la Facultad de Medicina de París, que llevó -su adhesión á mis ideas, hasta mandar reproducir, en grandes cuadros -murales destinados á la enseñanza, los esquemas de mis publicaciones -neurológicas. Los que oyeron,<span class="pagenum" id="Page_182">[p. -182]</span> por aquella época sus elocuentísimas lecciones (Duval era -un expositor científico de primer orden), contaban que, una de sus -frases favoritas al inaugurar sus conferencias acerca del sistema -nervioso, era: «Por esta vez la luz nos llega del Mediodía, de la -noble España, país del sol...» Parecidas afectuosas palabras repitió -más tarde en el prólogo con que apadrinó, ante el público francés, la -traducción de mis conferencias de Barcelona.</p> - -<p>Aunque dados á la estampa en fechas ulteriores (1893), citaremos -aún, para ser completos, un artículo de vulgarización publicado -en Francia por Dagonet<a id="FNanchor_83" href="#Footnote_83" -class="fnanchor">[83]</a>; la elocuente exposición doctrinal -de Tanzi, profesor de la Facultad de Medicina de Florencia<a -id="FNanchor_84" href="#Footnote_84" class="fnanchor">[84]</a>; -el resumen de Bergonzini<a id="FNanchor_85" href="#Footnote_85" -class="fnanchor">[85]</a>, y, en fin, la presentación benévola de -mis ideas, hecha por el célebre Edinger en su clásico libro sobre -la estructura comparativa del sistema nervioso<a id="FNanchor_86" -href="#Footnote_86" class="fnanchor">[86]</a>.</p> - - -<p class="mt2">No todo fueron venturas y satisfacciones durante el -año de 1890 y siguiente. Tuve también inesperados contratiempos.</p> - -<p>Uno de ellos fué, en el orden científico, mi polémica con -el profesor Camilo Golgi, que, en artículo publicado en el -<i>Anatomischer Anzeiger</i><a id="FNanchor_87" href="#Footnote_87" -class="fnanchor">[87]</a>, reclamó la prioridad del hallazgo de -las fibras <i>colaterales</i> de la médula espinal. En dicho escrito, -harto desabrido y acre de tono, el maestro<span class="pagenum" -id="Page_183">[p. 183]</span> de Pavía exhumaba cierta breve -comunicación publicada en 1880 en un periódico local de Reggio Emilia -(Italia), absolutamente desconocida de los sabios. En este artículo -—olvidado al parecer por el mismo Golgi, puesto que no alude á él -en su obra magna del sistema nervioso (1885)— figura un párrafo -de tres líneas en que se mencionan, en efecto, las famosas ramas -transversales brotadas de los tubos de los cordones.</p> - -<p>En términos comedidos<a id="FNanchor_88" href="#Footnote_88" -class="fnanchor">[88]</a> contesté yo, concediéndole de buen grado -la prioridad del descubrimiento, aunque lamentando que un hecho de -tamaña importancia hubiera visto solamente la luz en Revista local -desconocida. Y, aprovechando la ocasión, redacté un resumen de las -conclusiones más importantes deducidas de mis trabajos é hice una -crítica severa de las especulaciones teóricas del sabio de Pavía -(papel meramente nutritivo de las dendritas, red nerviosa difusa -intersticial, significación funcional de los dos tipos neuronales, -oficio vegetativo de la neuroglia, etc.).</p> - -<p>La justificada reclamación de Golgi disminuyó, naturalmente, -mi caudal de hallazgos en la médula espinal. El saldo en mi favor -fué, sin embargo, suficiente para consolar mi amor propio, un tanto -decepcionado. Considerando sólo el capítulo de las <i>colaterales</i>, -figuran todavía en mi haber personal: la descripción del modo de -terminación de dichas fibras en la substancia gris; sus conexiones, -mediante nidos, con las neuronas motrices y funiculares; su -disposición variada en los diversos cordones, y, en fin, su -participación en la constitución de las comisuras blanca y gris.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_184">[p. 184]</span>De estos -percances ningún observador, ni aun los mejores conocedores de -la bibliografía, se verá jamás enteramente libre. ¿Cómo evitar, -en efecto, que, por negligencia, comodidad de redacción, acaso -por asegurar fecha lo más temprana posible, un sabio publique ó -<i>entierre</i> (¡se dan casos!) por varios años, en obscuro <i>boletín</i> -local, ó en las <i>Actas</i> de modesta Academia provinciana, un hecho -interesante recién descubierto? Ciertamente, los cultivadores de la -ciencia venimos obligados á publicar nuestros trabajos en Revistas -ó Archivos universalmente conocidos, para facilitar la pesquisa -bibliográfica y evitar sorpresas desagradables; pero ¿quién no ha -incurrido alguna vez en este pecado de pereza?</p> - - -<p class="mt2">Las demás pesadumbres pertenecen al orden familiar -y no interesan al lector. Mi hijo mayor, que prometía ser mozo de -entendimiento, cayó gravemente enfermo con una fiebre tifoidea, de -cuyas resultas, además de paralizarse bastante su desarrollo mental, -brotaron los gérmenes de la enfermedad cardíaca que le llevó, tres -lustros después, al sepulcro. Y una de mis hijas, la primera nacida -en Barcelona, fué víctima de la inexorable meningitis, contraída -durante la convalecencia del sarampión. Porque en las grandes y -húmedas urbes toda debilidad resulta peligrosa, á causa del perpetuo -acecho del bacilo de la tuberculosis, suspendido en la atmósfera y -en profusión sembrado por industriales desaprensivos en leches y -carnes.</p> - -<p>¡Pobre Enriqueta!... Su imagen pálida y doliente vive en mi -memoria, asociada, por singular y amargo contraste, á uno de mis -descubrimientos más bellos: <i>el cilindro-eje de los granos del -cerebelo y su continuación con las fibrillas paralelas de la capa -molecular</i>. Acaso en tan triste ocasión fué el dolor un soberano -despertador. Profunda<span class="pagenum" id="Page_185">[p. -185]</span>mente desvelado, y rendido de fatiga y de pena, dí en la -manía de embriagarme, durante las altas horas de la noche, con la -<i>luz del microscopio</i>, á fin de adormecer mis crueles torturas. Y -cierta noche aciaga, cuando las tinieblas comenzaban á abatirse sobre -un sér inocente, brilló de repente en mi espíritu el resplandor de -una nueva verdad... Pero no renovemos tristes recuerdos. Además, ¿á -quién importan estas cosas?...</p> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter" id="Ch_9"> - <p><span class="pagenum" id="Page_187">[p. 187]</span></p> - <div class="figcenter"> - <img src="images/trimming.jpg" - alt="Friso ornamental" /> - </div> - <h2 class="nobreak ws1 mt25">CAPÍTULO IX</h2> - <p class="subh2h">Trabajos de 1891. — Con la colaboración de van - Gehuchten, formulo el principio de la <i>polarización dinámica</i> - de las neuronas. — Completo mis anteriores observaciones sobre - el cerebro y la retina y acometo el análisis de los ganglios - simpáticos. — Inesperada fortuna de mis conferencias populares - acerca de la estructura fundamental del sistema nervioso. - — Oposiciones á la cátedra de Histología, de Madrid. — Mi - traslación á la Corte en 1892.</p> -</div> - -<div class="drop mt1"> - <img src="images/drop_l.jpg" - alt="L" /> -</div> - -<p class="icap pt2"><span class="smcap">La</span> fiebre de trabajo -y la tensión de espíritu remitieron algo durante el año de 1891; sin -embargo, la cosecha de observaciones alcanzó aún cierta importancia. -Como veremos luego, el descenso de mi actividad debióse al tiempo -invertido en la preparación intensiva de mis oposiciones á la cátedra -de Madrid.</p> - -<p>Dos cosas hay que distinguir en mi labor de 1891: la elaboración -teórica y el acarreo de datos.</p> - -<p>En el orden teórico considero como la más afortunada de mis -concepciones el principio de la <i>polarización dinámica</i>, contenida -ya en germen en los ensayos especulativos de 1889<a id="FNanchor_89" -href="#Footnote_89" class="fnanchor">[89]</a>. Complázcome en -reconocer que en la elaboración y formulación de este concepto tuvo -el profesor v. Gehuchten participación importante.</p> - -<p>Permítame el lector un poco de historia.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_188">[p. 188]</span>No hay -histólogo ó fisiólogo que, al contemplar la morfología complicada -de la célula nerviosa con sus dos clases de expansiones, las -<i>protoplásmicas</i> ó cortas y la <i>nerviosa</i> ó larga, no se haya hecho -las siguientes interrogaciones: ¿Cuál es la dirección del impulso -nervioso dentro de la neurona? ¿Propágase como el sonido ó como la -luz en todas direcciones, ó marcha constantemente en un solo sentido -á la manera del agua del molino?</p> - -<p>Ciertamente, los fisiólogos habían aportado ya, en relación á este -problema, un dato valioso: que en los axones motores la descarga -nerviosa provocada por las células del asta anterior de la médula -espinal, transmítese exclusivamente en sentido <i>celulífugo</i>, esto es, -desde el <i>soma</i> á la placa motriz ó terminación nerviosa periférica; -y generalizando el supuesto un poco arbitrariamente, ciertos -neurólogos —Gowers, Bechterew, Kölliker, Waldeyer, etc.— atribuyeron -á todos los cilindros-ejes esta misma especie de conducción.</p> - -<p>En cuanto al modo de conducción de las expansiones protoplásmicas, -no existía opinión formada. Muchos autores dudaban hasta de su -capacidad de transmitir corrientes (recuérdese la concepción de -Golgi sobre el papel puramente nutritivo de las dendritas). Sólo -el fisiólogo Gad supuso, aunque sin base objetiva suficiente, que -las dendritas podrían acaso propagar el impulso nervioso en sentido -<i>celulípeto</i>, es decir, desde los cabos de estas expansiones al -cuerpo celular.</p> - -<p>La aparición en 1889 y 1890 de mis trabajos sobre la retina, bulbo -olfatorio, cerebelo y médula espinal cambió algo la faz del problema, -haciéndolo abordable por la vía histológica. Dos adquisiciones, una -objetiva y otra teórica, facilitaron la tarea. Fué la primera la -demostración rigurosa de la capacidad conductriz de las dendritas; -consistió<span class="pagenum" id="Page_189">[p. 189]</span> la -otra en la identificación, imaginada por mí (1889) sobre la base de -comparaciones morfológicas, de las gruesas expansiones periféricas de -los corpúsculos sensoriales con las prolongaciones protoplásmicas de -las neuronas centrales.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_189fig27.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 27.—Esquema destinado á mostrar la dirección del impulso - nervioso en la retina de los vertebrados. —A, retina; B, cuerpo - geniculado externo; <i>a</i>, célula bipolar para bastones; <i>b</i>, célula - bipolar para conos; <i>c</i>, <i>d</i>, células gangliónicas; <i>e</i>, cono; <i>f</i>, - bastoncitos. Las flechas marcan la dirección de la corriente. - </p> -</div> - -<p class="mt15"><span class="pagenum" id="Page_190">[p. -190]</span>Notemos, en efecto, pasando la vista por las figuras -27 y 28, que en la membrana visual (células bipolares, conos y -bastones y corpúsculos ganglionares), y en el aparato olfativo -(fig. 28), la expansión ó expansiones celulares gruesas, en un todo -comparables con las dendritas, miran constantemente al mundo exterior -y poseen conducción evidentemente celulípeta, mientras que el axon -ó prolongación celulífuga se orienta hacia los centros nerviosos. -Procediendo por inducción, era natural atribuir iguales propiedades -dinámicas á las dendritas de las neuronas multipolares del cerebro, -cerebelo y médula espinal. Así lo expresé yo, aunque con cierta -timidez, en 1889, en mi citado trabajo de <i>La medicina práctica</i><a -id="FNanchor_90" href="#Footnote_90" class="fnanchor">[90]</a>. En la -figura 29 mostramos la dirección que el impulso nervioso seguiría en -un órgano nervioso central, el cerebelo, caso de que la referida ley -posea valor general.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_189fig28.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 28.—Esquema destinado á mostrar la dirección de la onda nerviosa - en la mucosa y centros olfativos. —A, mucosa olfativa; B, bulbo - olfatorio del cerebro; C, lóbulo esfenoidal del cerebro, donde acaban - las vías nacidas del bulbo. Las flechas señalan la dirección del - movimiento nervioso. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Faltóme entonces audacia para elevar la fórmula á la -categoría de ley general. Es preciso convenir en que, no obstante -los progresos hechos en el conocimiento estructural de las vías -sensoriales, gracias á las investigaciones de Golgi, las nuestras -y las de Kölliker, Tartuferi, Retzius y Lenhossék, etc., semejante -generalización resultaba prematura.</p> - -<p>Parecióme, además, que ciertos hechos eran francamente contrarios -á la supuesta conducción exclusivamente <i>celulípeta</i> de las dendritas -y <i>celulífuga</i> del axon. Uno de ellos era la existencia en diversos -centros nerviosos de los ver<span class="pagenum" id="Page_191">[p. -191]</span>tebrados, y particularmente en el lóbulo óptico (aves -y reptiles) de zonas concéntricas, donde concurren exclusivamente -apéndices protoplásmicos. En tales casos era forzoso admitir el -contacto entre dendritas de origen diverso y, por tanto, una -conducción indiferentemente celulípeta ó celulífuga.</p> - -<p>La otra grave dificultad estribaba en las células de los -<i>ganglios sensitivos</i> ó raquídeos, donde la rama periférica de -conducción, indiscutiblemente celulípeta, afecta, por excepción, -en el adulto todos los caracteres estructurales y morfológicos del -cilindro-eje.</p> - -<p>Descorazonado ante tales escollos, abandoné la cuestión que estimé -prematuramente planteada, y acaso insoluble, con ayuda de los métodos -histológicos.</p> - -<p>Transcurridos dos años, es decir, en 1891, apareció un interesante -trabajo de van Gehuchten<a id="FNanchor_91" href="#Footnote_91" -class="fnanchor">[91]</a>, donde se criticaba incidentalmente y -en una nota mi atrevida identificación de las dendritas con las -expansiones receptoras de los corpúsculos sensoriales, así como las -consecuencias fisiológicas de semejante supuesto.</p> - -<p>«Nos parece difícil —dice este sabio— admitir la hipótesis, por -otra parte muy ingeniosa, de Cajal, según la cual la prolongación -periférica de las células ganglionares sensitivas (alude también á -las bipolares olfativas, retinianas, etc.) sería una prolongación -protoplásmica, mientras que la expansión central representaría un -verdadero axon. Ramón y Cajal ha llegado á esta hipótesis comparando, -por ejemplo, los elementos bipolares de la mucosa olfativa con los -elementos de los ganglios espinales.</p> - -<p>»La idea de considerar la prolongación periférica como<span -class="pagenum" id="Page_192">[p. 192]</span> protoplásmica es -ingeniosa en el sentido de que establece fácilmente una diferencia -funcional entre las expansiones protoplásmicas y nerviosas. Las -prolongaciones protoplásmicas tendrían conducción <i>celulípeta</i> y -servirían para transmitir al cuerpo celular las conmociones nerviosas -llegadas de los vecinos elementos; mientras que el cilindro-eje -ofrecería una conducción <i>celulífuga</i>, destinada á poner el elemento -nervioso de que proviene en relación con los otros.</p> - -<p>»Mas para admitir esta hipótesis fuera necesario modificar -completamente la idea que tenemos de las prolongaciones -protoplásmicas, y admitir que una de estas prolongaciones puede -llegar á ser el cilindro-eje de un corpúsculo nervioso, lo que nos -parece difícil de aceptar.»</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_192fig29.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 29.—Esquema destinado á mostrar la marcha de las corrientes en - el cerebelo, en el supuesto de que la ley de polarización dinámica - tenga carácter general. —<i>a</i>, grano; <i>b</i>, fibra musgosa; <i>c</i>, - corpúsculo de Purkinje; <i>d</i>, fibra paralela. - </p> -</div> - -<p class="mt15">La lectura de esta crítica incidental del sabio -de Lovaina atrajo mi atención y me llevó á meditar nuevamente -sobre el tema. Con razón afirman los psicólogos que en frente de -una idea, repetidamente apercibida ó pensada, nuestros sucesivos -estados de conciencia son siempre diferentes. Entre la primera -y la última aprehensión del concepto, el espíritu ha ganado en -adquisiciones; ciertas ob<span class="pagenum" id="Page_193">[p. -193]</span>jeciones pierden su fuerza; dificultades, al parecer -insuperables, se desvanecen; fórjanse, en fin, nuevas asociaciones de -ideas. Tal me ocurrió en aquella ocasión. La precisión con que dicho -sabio planteó el problema modificó el curso de mis pensamientos, -y las dudas discretas, por él expresadas, en vez de detenerme y -disuadirme, produjeron el efecto contrario. La obsesión del tema -me perseguía, y lleno de esperanzas y de alientos, me dije: ¿Por -qué dicha fórmula no ha de ser verdad? ¿No es plausible pensar que -á cualidades morfológicas diferentes correspondan funciones algo -diversas? Y esta diversidad, nacida por adaptación fisiológica, -¿no podría ser para las dendritas la conducción exclusivamente -<i>celulípeta</i> y para el axon la <i>celulífuga</i>? Probemos otra vez.</p> - -<p>Y sometí los hechos adversos á un estudio mucho más detenido -y reflexivo. El primer obstáculo —la existencia de zonas donde -exclusivamente concurrían las dendritas— desvaneciose enteramente -al examinar ciertas preparaciones del lóbulo óptico y cerebro -de reptiles, aves y batracios, ejecutadas por mi hermano, por -entonces consagrado ahincadamente al análisis de los centros de -los vertebrados inferiores<a id="FNanchor_92" href="#Footnote_92" -class="fnanchor">[92]</a>. Allí, donde años antes yo no encontraba -sino dendritas, los referidos cortes mostraban ricos plexos nerviosos -terminales.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_194fig30.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 30.—Esquema destinado á mostrar las metamorfosis de situación y - morfología sufridas por las células sensitivas en la serie animal. - —A, células sensitivas de la lombriz de tierra (el cuerpo celular, - como demostró Lenhossék, reside en la epidermis); B, células - sensitivas de los moluscos (según Retzius); C, células sensitivas de - los peces inferiores; D, células sensitivas de los mamíferos, aves, - reptiles y batracios. - </p> -</div> - -<p class="mt15">El segundo obstáculo (carácter axónico de la -expansión externa ó celulípeta de las células ganglionares -raquídeas), fué salvado mediante una interpretación racional, -funda<span class="pagenum" id="Page_194">[p. 194]</span>da en -hechos bien establecidos de la ontogenia y filogenia. Ciertamente, -en los vertebrados superiores, la expansión externa de las células -sensitivas posee carácter de cilindro eje; pero si descendemos en -la escala animal (vermes, moluscos, crustáceos, etc. (fig. 30, A, -B), según probaron las investigaciones de Retzius y Lenhossék) -ó nos remontamos á las primeras fases de la época embrionaria, -reconoceremos fácilmente que la célula ganglionar ó sensitiva -adopta, no el tipo <i>monopolar</i>, característico de los vertebrados -superiores (mamíferos, reptiles y batracios), sino el <i>bipolar</i>, á -la manera de los elementos de la mucosa olfa<span class="pagenum" -id="Page_195">[p. 195]</span>toria, ó los de la membrana visual; -ofreciendo, por consiguiente: cierta expansión <i>externa</i> gruesa, -colectora de corrientes aferentes, exenta de forro medular y con -todos los rasgos distintivos de las dendritas; y una expansión -<i>interna</i>, fina, dirigida á los centros y en posesión de los -atributos del cilindro-eje legítimo. Por donde se infiere que, en -el curso de la evolución ontogénica y filogénica, una expansión -primitiva, legítimamente dendrítica en su doble aspecto dinámico -y morfológico, puede adquirir, por adaptación progresiva, los -caracteres estructurales, pero no los dinámicos, del cilindro-eje. -Ó en otros términos: las cualidades anatómicas de las expansiones -neuronales no representan hechos primitivos impuestos fatalmente -por ley de evolución, sino disposiciones secundarias de carácter -adaptativo, y en relación, sobre todo, con la longitud del -conductor. Por ejemplo: la posesión de una vaina medular aisladora -en las dendritas (célula sensitiva de los ganglios) relaciónase, -más que con la dirección del movimiento nervioso, con la longitud -considerable del conductor. En la figura 30 mostramos la evolución -morfológica y de situación del cuerpo celular que ha experimentado -la célula sensitiva durante su desarrollo filogénico. Se ve que, -conforme progresa la evolución, dicho cuerpo abandona sucesivamente -la piel, confinándose en órganos profundos, y cuando yace cerca de -la médula espinal (reptiles, batracios, aves y mamíferos) comienza -otra emigración, en cuya virtud el núcleo intercalado entre las -dos expansiones, central y periférica, huye hacia la corteza del -ganglio, brotando aquéllas en lo sucesivo de un pedículo inicial con -atributos anatómicos de axon<a id="FNanchor_93" href="#Footnote_93" -class="fnanchor">[93]</a>.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_196">[p. 196]</span></p> <p>Esta -evolución morfológica de las neuronas sensitivas se reproduce durante -el desarrollo embrionario de los mamíferos y aves, según mostramos en -la figura 31.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_197fig31.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 31.—Fases del desarrollo de las células sensitivas de los - mamíferos. —<i>a</i>, <i>b</i>, fases primitivas; <i>c</i>, <i>d</i>, <i>e</i>, transiciones - de la bipolaridad á la monopolaridad. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Salvadas estas dificultades y previo un análisis -histológico más preciso del efectuado hasta entonces acerca del plan -estructural de las vías sensoriales y sensitivas, fuimos conducidos -al siguiente enunciado<a id="FNanchor_94" href="#Footnote_94" -class="fnanchor">[94]</a>, que fué acogido simpáticamente por muchos -neurólogos y hasta por el mismo van Gehuchten<a id="FNanchor_95" -href="#Footnote_95" class="fnanchor">[95]</a>: <i>La transmisión -del movimiento nervioso se produce siempre desde las ramas -protoplasmáticas y cuerpo celular al axon ó expansión funcional. -Toda neurona posee, pues, un aparato de recepción, el soma y las -prolongaciones protoplásmicas, un aparato de emisión, el axon, y un -aparato de distribución, la arborización nerviosa terminal.</i> Y como -esta marcha del impulso nervioso al través del protoplasma implica -cierta orientación constante, algo así como una <i>polarización</i> de -las ondas nerviosas, designamos la tesis precedente: <i>teoría de la -polarización dinámica</i>.</p> - -<p>Pero en tan difíciles dominios la verdad completa rara vez -surge de golpe. Se forja poco á poco, tras muchos tanteos y -rectificaciones. Á pesar de su amplitud, el referido principio -no resultaba aplicable á todos los casos conocidos de la -morfología neuronal. De su dominio escapaban muchas neuronas -de los invertebrados y algunos elemen<span class="pagenum" -id="Page_197">[p. 197]</span>tos de los vertebrados, singularmente -ciertas células nerviosas de <i>axon arciforme</i>, nacido lejos del -soma, descubierto por mí y por mi hermano en el lóbulo óptico de los -vertebrados inferiores. Sólo más adelante, en 1897<a id="FNanchor_96" -href="#Footnote_96" class="fnanchor">[96]</a>, caí en la cuenta de -que, contra el sentir general, el soma ó cuerpo celular no interviene -siempre en la conducción de los impulsos nerviosos recibidos. La -onda aferente se propaga á veces directamente desde las dendritas -al axon. Hube, pues, de sustituir la fórmula incorrecta precedente -con esta otra, que designé: <i>Teoría de la polarización axípeta</i>. -<i>El soma y las dendritas poseen conducción axípeta, es decir,<span -class="pagenum" id="Page_198">[p. 198]</span> transmiten las ondas -nerviosas hacia el axon. Inversamente el axon ó cilindro-eje goza de -conducción somatófuga ó dendrífuga, propagando los impulsos recibidos -por<span class="pagenum" id="Page_199">[p. 199]</span> el soma ó -por las dendritas, hacia las arborizaciones terminales nerviosas.</i> -Por consiguiente, las corrientes afluentes al axon no pasan por el -soma, sino cuando éste se interpone entre los aparatos dendrítico y -axónico.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_198fig32.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 32.—Esquema de la marcha de las corrientes en las vías - sensitivo-motrices. Admitiendo la fórmula de la polarización axípeta, - evitamos la suposición, contraria á la teoría, de que el pedículo de - la célula sensitiva posea conducción celulípeta y celulífuga á la - vez. —A, piel; B, ganglio raquídeo; C, médula espinal. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Esta fórmula se aplica á todos los casos sin -excepción, tanto de los vertebrados como de los invertebrados, -lo mismo en el adulto que en el embrión. Gracias á su absoluta -generalidad, constituye una preciosa clave interpretativa de la -marcha de las corrientes en las neuronas de los centros. Así lo han -reconocido sabios insignes que me han hecho la honra de aceptarla sin -reservas.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_198fig33.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 33.—Esquema destinado á mostrar la marcha de las corrientes - en las células de cayado del lóbulo óptico de peces, batracios y - reptiles, donde el axon surge de una dendrita á gran distancia del - cuerpo celular. Aceptando la fórmula de la polarización axípeta, - se evita el escollo de suponer una doble conducción, celulípeta y - celulífuga, en el tallo intercalado entre el soma y el axon. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Acerca de sus ventajas trataré, empero, más adelante. -Limitareme por ahora á copiar aquí dos figuras esquemáticas (32 y -33), donde el lector podrá reconocer fácilmente cómo, en efecto, -dicha fórmula se aplica lo mismo á los casos difíciles (neuronas -cuyas dendritas brotan del <i>segmento inicial del axon</i>, cual ocurre -en los invertebrados, <i>células con cilindro-eje en cayado</i>, <i>células -ganglionares raquídeas adultas</i>, etc.), que á los tipos neuronales -corrientes del encéfalo de los mamíferos (figs. 28 y 29). Las flechas -marcan el sentido de las corrientes.</p> - - -<p class="mt2">Perdone el lector si me he detenido demasiado en -referir los incidentes de mis reflexiones acerca del dinamismo -neuronal. He querido mostrar, con un ejemplo típico, la marcha -seguida durante la elaboración teórica; narrar cómo los obstáculos, -al parecer insuperables, que cierran el paso á una concepción -racional, pueden salvarse, volviendo reiteradamente sobre el tema, -eliminando errores y analizando á fondo los hechos contradictorios; -y cómo, en fin, el primer esbozo teórico se afina y depura por la -reflexión, ganando progresivamente en generalidad hasta aplicarse á -todos los casos.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_200">[p. 200]</span>En el terreno -de los hechos concretos, considero como lo mejor de mi labor de 1891 -los recolectados en la retina, cerebro y gran simpático.</p> - -<p>La <i>retina</i> mostrose siempre conmigo generosa. Cada tentativa -analítica marcó un progreso más ó menos importante en el conocimiento -de esta membrana, no obstante la formidable concurrencia que me -hacía Dogiel, el gran histólogo ruso, que por aquel tiempo aplicaba -con fortuna al mismo tema el método de Ehrlich al azul de metileno. -No es cosa de referir aquí todos los menudos datos morfológicos -y de conexión recogidos durante aquella campaña en la membrana -visual de peces, batracios, reptiles y mamíferos<a id="FNanchor_97" -href="#Footnote_97" class="fnanchor">[97]</a>. Para no molestar -demasiado al lector, escogeré solamente uno de los hechos más -interesantes desde el punto de vista fisiológico. Aludo á la -existencia de un doble tipo de célula bipolar en relación con las dos -variedades conocidas de corpúsculos visuales receptores.</p> - -<p>Sabido es que, desde la época de J. Müller y M. Schültze, los -fisiólogos y anatómicos admiten en la retina de los vertebrados dos -órdenes de células receptoras: el <i>cono</i>, destinado á la visión -diurna ó cromática, y el <i>bastoncito</i>, destinado á la visión -crepuscular ó incolora. La excitación de estas últimas células -produce una imagen poco detallada y comparable en principio á -una fotografía común desenfocada (los bastones no existen en la -foseta central, región<span class="pagenum" id="Page_201">[p. -201]</span> de la máxima acuidad visual); mientras que la impresión -de los conos, elementos particularmente concentrados en la <i>fovea -centralis</i>, da copias coloreadas, finas y brillantes, semejantes á -una cromofotografía en placas autocromas. En los peces, las aves -diurnas, el ratón, etc., dominan los bastones; en otros animales, -preponderan los conos (aves diurnas, reptiles, etcétera). Por -singular privilegio, reune el hombre la visión cromática del águila y -la crepuscular del pez.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thin" - src="images/ill_201fig34.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 34.- Esquema destinado á mostrar los sendos - cauces al través de la retina del impulso recogido por los conos y - bastoncitos de los mamíferos. —<i>a</i>, bastoncitos; <i>b</i>, conos; <i>e</i>, - células bipolares para bastón; <i>f</i>, células bipolares para conos; - <i>r</i>, <i>h</i>, <i>g</i>, <i>z</i>, células gangliónicas. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Ahora bien; mis observaciones, rectificando las ideas -expuestas por Tartuferi y Dogiel, habían demostrado que por su cabo -inferior, extendido hasta la <i>zona plexiforme</i> (véase la fig. 34, -<i>d</i>, <i>c</i>), los bastoncitos y conos se terminan, no mediante redes, -según anunciaron dichos sabios, sino libremente y de modo diverso: -las prolongaciones descendentes de los primeros rematan á favor de -una esférula libre; mientras que la expansión espesa de los segundos -acaba en todos los vertebrados mediante una brocha de raicillas -horizontales ramificadas (fig. 34, <i>z</i>).</p> - -<p>Fijado este punto importante, yo me planteé una cues<span -class="pagenum" id="Page_202">[p. 202]</span>tión muy sencilla. -Puesto que la impresión recibida por el bastoncito es diferente de la -recolectada por el cono, precisa de todo punto que cada una de estas -impresiones específicas se propague al través de la retina por cauce -separado.</p> - -<p>De ser válidas las conclusiones de Tartuferi y Dogiel, según las -cuales el segundo anillo de la cadena visual estaría representado -por un sólo tipo de bipolar, en continuación conjunta y substancial, -hacia fuera, con los segmentos terminales de conos y bastones, y, -hacia adentro, con las frondas de las células gangliónicas (<i>capa -plexiforme interna</i>), quedaría completamente frustrado el ingenioso -arbitrio con que la naturaleza ha organizado dos órdenes de células -foto-receptoras específicas; ya que desde la segunda neurona visual -en adelante ambas impresiones, la del color y la del blanco y negro, -habrían de confundirse corriendo juntas por los mismos cauces.</p> - -<p>Cuando se discurre con sentido común y alzamos el mazo resueltos -á una acción vigorosa, la naturaleza acaba por oirnos. Consciente -de lo que buscaba, dime á explorar acuciosa y reiteradamente la -retina de peces y mamíferos (animales donde la diferenciación entre -conos y bastones llega al sumo); y al fin, como premio á mi fe, -dignáronse aparecer clarísimos y resplandecientes aquellos dos tipos -de corpúsculos bipolares exigidos por la teoría y adivinados por -la razón. En la figura 34, <i>e</i>, <i>f</i>, presentamos esquemáticamente -los sendos cauces del bastoncito y del cono al través de la retina. -Nótese cómo una variedad de <i>bipolar</i> se pone en contacto, mediante -su penacho protoplásmico ascendente, con un grupo de esférulas -terminales de los <i>bastoncitos</i>; mientras que la expansión axónica -ó profunda de dicha célula, acabada en pie verrugoso, se articula -inferiormente con el cuerpo de cierta neurona ganglionar gi<span -class="pagenum" id="Page_203">[p. 203]</span>gante. Repárese también -cómo la célula <i>bipolar para cono</i> entra en conexión individual, á -favor de su penacho externo, con el pie ramificado de un cono; en -tanto que, mediante su axon profundo, extendido en fronda horizontal, -se yuxtapone al ramaje terminal de los medianos y pequeños -corpúsculos gangliónicos (fig. 34, <i>g</i>, <i>h</i>, <i>j</i> y fig. 27, <i>b</i>).</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_203fig35.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 35.—Presentación esquemática de algunos de mis hallazgos en la - retina de los mamíferos. —<i>a</i>, <i>b</i>, células horizontales con sus - axones (<i>d</i>, <i>e</i>) terminados en la capa plexiforme externa; <i>f</i>, <i>g</i>, - <i>h</i>, <i>m</i>, <i>n</i>, diversos tipos de células amacrinas ó espongioblastos; - <i>p</i>, amacrinas dislocadas; <i>r</i>, fibras centrífugas, etc. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Imposible sería consignar aquí, ni aun en forma -sucinta, todos los demás encuentros afortunados logrados en la -retina de peces, batracios, reptiles, aves y mamíferos. Me limitaré -solamente á recordar el hallazgo <i>del axon y arborización nerviosa -terminal de los diversos tipos de corpúsculos horizontales</i> -(fig. 35, <i>d</i>, <i>e</i>) (elementos situados por debajo de la capa -plexiforme interna); la descripción de mu<span class="pagenum" -id="Page_204">[p. 204]</span>chas variedades morfológicas <i>de -amacrinas y elementos gangliónicos</i> (<i>g</i>, <i>h</i>, <i>m</i>, <i>n</i>), el -análisis de las células <i>neuróglicas ó de Müller</i> en la serie de los -vertebrados, etc., etc. En la figura 35, <i>r</i>, <i>p</i>, <i>o</i>, <i>n</i>, <i>f</i>, -<i>a</i>, mostramos esquemáticamente algunos de estos hallazgos.</p> - - -<p class="mt2">Otro de los trabajos en que puse más entusiasmo y -esfuerzo analítico, fué el consagrado á la <i>corteza cerebral</i> de -reptiles, batracios y mamíferos. Á la verdad, el tema me atraía con -singular imperio. El culto al cerebro, enigma entre los enigmas, era -viejo en mí, según dejo expuesto en capítulos anteriores. Pero yo -deseaba internarme más en aquel dominio y determinar en lo posible su -plan fundamental, ó al menos llevar á cabo una requisitoria semejante -á la efectuada años antes en el cerebelo. Mas ¡ay!, mis optimismos -me engañaban. Porque el artificio soberano de la substancia gris -es tan intrincado, que desafía y desafiará por muchos siglos la -porfiada curiosidad de los investigadores. Ese desorden aparente de -la maraña cerebral, tan alejada de la regularidad y simetría de la -médula espinal y cerebelo, esconde un orden profundo, sutilísimo, -actualmente inaccesible. No ya el monumental encéfalo del <i>homo -sapiens</i>, pero hasta el más modesto del reptil y del batracio, ¡qué -digo!, hasta el tan desdeñado y diminuto ganglio cerebroide del -insecto, al parecer meras máquinas reflejas, oponen al análisis -obstáculos insuperables. En la enrevesada urdimbre cerebral, sólo -paso á paso cabe avanzar, y aun así, para ser afortunado, los -zapadores deben llamarse Meynert, Golgi, Edinger, Flechsig, Forel, -etc.</p> - -<p>Pero mi juventud de entonces, harto confiada y acaso algo -presuntuosa, ignoraba el saludable miedo al error; y me lancé -á la empresa confiado en que en aquella selva temerosa, donde -tantos exploradores se habían perdido, se<span class="pagenum" -id="Page_205">[p. 205]</span>ríame permitido cobrar, si no tigres -y leones, algunas modestas piezas desdeñadas por los grandes -cazadores.</p> - -<p>He aquí, brevemente, enumerados algunos de mis hallazgos de -aquella época:</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_205fig36.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 36.—Doble esquema donde mostramos la evolución filogénica y - ontogénica de la célula psíquica ó pirámide cerebral. —A, célula - piramidal de un batracio; B, de un reptil; C, del conejo; D, del - hombre; <i>a</i>, <i>b</i>, <i>c</i>, <i>d</i>, fases evolutivas - de la célula psíquica en el embrión de mamífero. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15">1.º Uno de los hechos mejor apreciados entonces -fué la revelación de la existencia constante en la corteza -cerebral de batracios, reptiles, aves y mamíferos, del <i>corpúsculo -piramidal</i>, que osé llamar, con audacia de lenguaje de que hoy -me avergüenzo un tanto, la <i>célula psíquica</i><a id="FNanchor_98" -href="#Footnote_98" class="fnanchor">[98]</a>. Sus características -son: forma alargada, más<span class="pagenum" id="Page_206">[p. -206]</span> ó menos cónica ó piramidal; orientación radial; ostentar -constantemente un penacho dendrítico extendido por la capa molecular -ó tangencial del cerebro, y un axon ó expansión nerviosa dirigido -á<span class="pagenum" id="Page_207">[p. 207]</span> las regiones -profundas, donde constituye vías de asociación intercortical ó -córtico-medular.</p> - -<p>La figura 36 me dispensa de entrar en pormenores acerca de la -citada <i>célula psíquica</i>, que fué objeto más adelante, por parte -de mi hermano, de análisis agotantes en reptiles y batracios, y, -por iniciativa de mi discípulo Cl. Sala, de un buen estudio en las -aves.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_206fig37.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 37.—Esquema de una sección de la corteza cerebral de un - mamífero de pequeña talla (conejo, ratón, etc). En esta figura se - han reunido algunos de mis hallazgos de 1890 y 1891. —<i>a</i>, células - estrelladas pequeñas de la capa plexiforme ó superficial; <i>b</i>, - corpúsculos fusiformes horizontales; <i>c</i>, elemento de axon ascendente - arborizado en la zona de las medianas pirámides; <i>d</i>, neurona situada - en la capa de corpúsculos polimorfos, cuyo axon se arboriza en la - capa molecular; <i>h</i>, colaterales de la substancia blanca; <i>f</i>, - ramificación terminal de las fibras sensitivas; <i>g</i>, colaterales - de los axones de las pirámides destinadas al cuerpo estriado; A, - zona plexiforme; B, de las pequeñas pirámides; C, de las medianas - pirámides; D, de las pirámides gigantes; E, de los corpúsculos - polimorfos; F, substancia blanca; G, cuerpo estriado. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15">2.º Encuentro en la capa molecular del cerebro de -los mamíferos (donde se suponían existir solamente corpúsculos -neuróglicos y fibras nerviosas), de numerosas <i>neuronas de axon -corto</i>, terminado en el espesor mismo de dicha zona, y clasificables -en dos variedades principales (fig. 37, <i>a</i>, <i>b</i>).</p> - -<p>3.º Descripción de <i>numerosas neuronas fusiformes</i>, habitantes en -todos los estratos de la corteza cerebral y caracterizadas por que -su axon, de orientación ascendente, se arboriza en las <i>zonas de las -pequeñas, medianas y grandes pirámides</i> (fig. 37, <i>c</i>, <i>e</i>).</p> - -<p>4.º Persecución, por vez primera, del curso de las fibras -de proyección hasta el cuerpo estriado, y señalamiento de sus -colaterales para este cuerpo y para la comisura callosa (fig. 37, -<i>g</i>).</p> - -<p>5.º Descubrimiento de ciertas fibras gruesas llegadas del cuerpo -estriado y ramificadas libremente en las zonas de las pirámides -(<i>f</i>). Tales fibras, confirmadas por Kölliker, que las llamó <i>fibras -de Cajal</i>, representan probablemente la terminación de la vía -sensitiva central.</p> - -<p>6.º Demostración de la terminación libre de las colaterales de los -axones de las pirámides y de las ramillas nerviosas de los elementos -de axon corto (fig. 37, D).</p> - -<p>7.º Observación de que las células de Martinotti, ó de axon -ascendente ramificado en la capa molecular, no viven sólo cerca de -ésta, sino en todas las capas de la corteza (fig. 37, <i>d</i>).</p> - -<p>8.º Nuevas observaciones sobre la evolución embrionaria de las -células piramidales y de los elementos de neuroglia, etc.</p> - -</blockquote> - -<p>Algunas de estas observaciones y otras que, en obsequio á -la brevedad, no menciono, divulgáronse rápidamente, gracias á -mi precaución de publicarlas en francés, aprovechando cierta -Revista histológica belga, <i>La Cellule</i><a id="FNanchor_99" -href="#Footnote_99" class="fnanchor">[99]</a>.</p> <p><span -class="pagenum" id="Page_208">[p. 208]</span></p> <p>Poco después, -Retzius, Kölliker, mi hermano, Edinger, Schäffer, etc., confirmaban y -ampliaban en algunos puntos los precedentes resultados.</p> - -<p>La última de mis pesquisas de 1891 versó sobre la estructura -del <i>gran simpático</i>. Fué esta indagación, harto más floja que las -anteriores, prueba palmaria del enorme influjo de lo moral sobre lo -intelectual. Por entonces hallábame preocupado con las oposiciones -á la cátedra de Histología de Madrid. La preparación ansiosa de los -ejercicios, las suspensiones que éstos sufrieron, el ajetreo de -mis repetidos viajes á la Corte, interrumpieron la continuidad de -mi esfuerzo analítico, arrebatándome esa tranquilidad de espíritu -sin la cual toda obra humana suele resultar pobre, contradictoria y -desprovista de elegancia.</p> - -<p>La citada indagación llegaba, sin embargo, á su hora. Ignorábase -por aquel tiempo la verdadera morfología de las neuronas simpáticas. -Diversos histólogos (Remak, Ranvier, Kölliker, etc.) habían -reconocido en ellas expansiones dicotomizadas; pero reinaba la -mayor incertidumbre acerca del carácter y paradero de las mismas. -El corpúsculo simpático, cuya naturaleza motriz parecía indudable, -¿poseía, en concordancia con el patrón morfológico común, legítimas -dendritas y axon, ó más bien, según sospechaban ciertos neurólogos, -todas sus prolongaciones celulares tenían significación nerviosa, -arborizándose en las fibras musculares lisas? ¿Ó constaba, más bien, -según parecer algo indeciso de Kölliker (1890) de un grupo de axones -y de un juego de dendritas?</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_209fig38.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 38.—Varias células del gran simpático del perro. El axon único - marcado con <i>c</i> se distingue por carecer de ramificaciones. A, B, D, F, - G, diversos tipos morfológicos de neuronas simpáticas. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Impaciente por llegar á la meta antes que nadie, -exploré febrilmente los ganglios simpáticos de los embriones de ave, -consiguiendo por lo pronto establecer en sus neuronas la existencia -de prolongaciones protoplásmicas genuinas, acabadas libremente en -el seno de la trama ganglio<span class="pagenum" id="Page_209">[p. -209]</span>nar<a id="FNanchor_100" href="#Footnote_100" -class="fnanchor">[100]</a>. Pero ofuscado por las apariencias, -atribuí á cada célula dos ó más axones (en armonía con una opinión -reciente de Kölliker), cuando positivamente sólo emite uno. Poco -tiempo después, en trabajo especial recaído en los mamíferos, -rectifiqué espontáneamente mi equivocación y formulé la verdadera -disposición de los corpúsculos simpáticos<a id="FNanchor_101" -href="#Footnote_101" class="fnanchor">[101]</a>. Mas esta -rectificación tardía deslució mucho mi labor. Y aunque mi nueva -concepción morfológica vió la luz antes de la aparición de las -observaciones de van Gehuchten, Luigi Sala, discípulo de Golgi, y -de G. Retzius,<span class="pagenum" id="Page_210">[p. 210]</span> -á quienes había yo sugerido la fórmula metodológica apropiada -(proceder de <i>doble impregnación</i> al cromato de plata), no pude -evitar se me reprocharan, con razón, mis titubeos y contradicciones, -y se adjudicara á van Gehuchten el mérito de haber resuelto -definitivamente el problema. Algo quedó, naturalmente, en mi activo: -la existencia de las <i>colaterales de las fibras llegadas de la -médula espinal</i> (<i>fibras motrices de primer orden</i> de los autores y -cordones de unión longitudinal de los ganglios); los <i>nidos nerviosos -pericelulares</i> de origen dendrítico; la determinación de varias -modalidades neuronales, etc. Sírvame la figura 38, reproducción de un -grabado anejo al trabajo de 1891, para suplir detalles descriptivos -que aquí resultarían inoportunos.</p> - -<blockquote> - -<p>En fin, para cerrar la lista de las publicaciones de 1891, -me limitaré á citar brevemente un trabajo en colaboración de -mi discípulo Cl. Sala<a id="FNanchor_102" href="#Footnote_102" -class="fnanchor">[102]</a>, donde se precisa la verdadera forma -de los conductos glandulares del páncreas, así como el modo de -terminación de los nervios simpáticos; otra breve comunicación -en que se describen las terminaciones nerviosas del corazón -de los mamíferos<a id="FNanchor_103" href="#Footnote_103" -class="fnanchor">[103]</a>, probando que en las fibras musculares -cardíacas no existe la <i>placa motriz</i>, ni la singular disposición -referida por Ranvier, sino plexos nerviosos difusos semejantes -á los descritos en los músculos de fibra lisa; cierta nota<a -id="FNanchor_104" href="#Footnote_104" class="fnanchor">[104]</a> -donde, á semejanza de las raíces posteriores de la médula espinal, se -reconocen típicas bifurcaciones en los nervios sensitivos, bulbares -y craneales (<i>trigémino</i>, <i>nervio vestibular</i>, <i>coclear<span -class="pagenum" id="Page_211">[p. 211]</span> ó acústico</i>, etc.); un -estudio sobre la médula de los reptiles, en que se comprueban muchos -detalles hallados anteriormente en la de las aves y mamíferos; y, en -fin, una nota descriptiva de la substancia de Rolando de la médula -espinal de los mamíferos<a id="FNanchor_105" href="#Footnote_105" -class="fnanchor">[105]</a>.</p> - -</blockquote> - -<p>Al final de 1891, el conjunto de mi labor práctica y la suma -de las inducciones teóricas obtenida habían alcanzado suficiente -amplitud y densidad para formar la materia de un libro. Algunos -discípulos y médicos de Barcelona que conocían mis ideas, me -invitaron á exponerlas ante la <i>Academia de Ciencias Médicas -de Cataluña</i>. Deferí gustoso á sus ruegos, ejecutando para mis -conferencias grandes cuadros murales policromados, representativos, -bajo forma esquemática, del plan estructural de los centros nerviosos -y órganos sensoriales. Oyóseme con agrado, y algunos discípulos -entusiastas tuvieron la amabilidad de recoger mis explicaciones y -copiar mis dibujos, publicando en la <i>Revista de Ciencias Médicas</i> -de dicha ciudad una serie de artículos, atentamente revisados y -retocados por mí.</p> - -<p>Los tales artículos, que vieron la luz en 1892<a id="FNanchor_106" -href="#Footnote_106" class="fnanchor">[106]</a>, tuvieron un éxito -que me llenó de sorpresa, sobrepujando, no sólo mis esperanzas, -sino mis ilusiones. Ignoro cómo se enteraron en el extranjero -de dichas conferencias; ello fué que en poco tiempo vieron la -luz traducciones ó extensas relaciones en varios idiomas. Hasta -el gran W. His, profesor de Leipzig, de cuya buena amistad hice -mérito en<span class="pagenum" id="Page_212">[p. 212]</span> -capítulos anteriores, propúsome traducirlas al alemán. La versión -tudesca aparecida en 1893<a id="FNanchor_107" href="#Footnote_107" -class="fnanchor">[107]</a> corrió á cargo nada menos que del Dr. H. -Held, á la sazón ayudante del maestro (á quien sucedió en la cátedra) -y actualmente una de las mayores ilustraciones de la Histología -alemana. En cuanto á la edición francesa, fué hecha por el Dr. -Azoulay, que tradujo á conciencia un texto especialmente revisado -y ampliado por mí. El pequeño libro, intitulado <i>Les nouvelles -ideés sur la fine anatomie des centres nerveux</i> (Reinwald, París), -y autorizado con un prólogo afectuoso del ilustre profesor Matías -Duval, de París, hizo furor: en menos de tres meses agotáronse dos -copiosas ediciones. Tan inesperado favor del público sugirióme el -propósito, que acometí años después, de escribir un libro extenso -donde se estudiara sistemática y minuciosamente la textura del -sistema nervioso de todos los vertebrados y se diera cuenta, con -los necesarios desarrollos, de la totalidad de mi obra científica. -Acerca de este formidable trabajo de benedictino, en que me ocupé -ahincadamente durante diez años, trataré oportunamente.</p> - -<p>En Abril de 1892 ocurrió mi traslación á Madrid. Tras -ejercicios de oposición que duraron varios meses é interrumpieron -numerosos incidentes, tuve la fortuna de ser propuesto -unánimemente para la cátedra de Histología normal y Anatomía -patológica, vacante por defunción del inolvidable y benemérito -Dr. Maestre de San Juan<a id="FNanchor_108" href="#Footnote_108" -class="fnanchor">[108]</a>.<span class="pagenum" id="Page_213">[p. -213]</span> En el Tribunal, presidido por el Dr. D. Julián Calleja, -figuraban jueces tan prestigiosos como el Dr. Alejandro San Martín, -Dr. Federico Olóriz, el Marqués del Busto, don Antonio Mendoza y los -profesores de la asignatura doctores Cerrada y Gil Saltor.</p> - -<p>Mi triunfo no fué fácil, pues contendía con rivales de mucho -mérito, singularmente uno de ellos, á cuyos talentos y cultura -siempre rendí ingenua admiración y cordial estima.</p> - -<p>Como no he consentido jamás á mi amor propio el menor conato -de vanidad ni de engreimiento, declaro ahora que mi victoria, tan -sonada por aquellos tiempos entre la clase médica de la Corte, -debióse exclusivamente á dos motivos, en cierto modo impersonales -y circunstanciales: desde luego, á la eficaz preparación lograda, -explicando durante cuatro años consecutivos las asignaturas objeto de -la oposición; y, después, al crédito y favor que mis modestos pero -numerosos trabajos científicos (pasaban ya entonces de 60) habían -granjeado entre los sabios extranjeros.</p> - -<p>Yo deploré mucho haber debido recurrir, para llegar á la -Universidad Central, ideal de todo catedrático de provincias, á -la pugna, cruel y enconada siempre, de la oposición. Por cultas -y corteses que sean las armas esgrimi<span class="pagenum" -id="Page_214">[p. 214]</span>das en semejantes lides, dejan siempre -en pos rencillas y resquemores lamentables, enfrían amistades -cimentadas á veces en afinidades de gustos y tendencias, é impiden -colaboraciones que podrían ser provechosas para la ciencia -nacional.</p> - -<p>Porque, para mí, ser catedrático de la Central constituía entonces -la única esperanza de satisfacer, con cierta holgura, mis aficiones -hacia la investigación y de aumentar mis recursos, harto mermados con -los incesantes gastos de laboratorio y de suscripciones á Revistas, -amén del sostén de numerosa familia. Ricos y prestigiosos eran mis -rivales; cultivaban pingües y bien merecidas clientelas, y podían -esperar. Pero yo, enfrascado en mis trabajos, había perdido casi del -todo las aptitudes clínicas; estaba, por consiguiente, inhabilitado -para la labor profesional, única ocupación que puede conducir al -médico al desahogo económico. Sólo en la decorosa industria del libro -de texto, tan fructuosa para los catedráticos de la Corte cuanto -precaria para los de provincias —industria sandiamente motejada por -quienes no conocen sino sus vituperables abusos—, entreveía yo ese -modesto pero holgado pasar, capaz de garantizarme, con la preciosa -conquista de <i>mi tiempo</i>, el bien supremo de la independencia del -espíritu.</p> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter" id="Ch_10"> - <p><span class="pagenum" id="Page_215">[p. 215]</span></p> - <div class="figcenter"> - <img src="images/trimming.jpg" - alt="Friso ornamental" /> - </div> - <h2 class="nobreak ws1 mt25">CAPÍTULO X</h2> - <p class="subh2h">Mi traslación á la Corte. — Me domicilio en la - calle de Atocha, cerca de San Carlos. — Semblanzas de algunos de - mis amigos y colegas de Facultad, hoy desaparecidos: Calleja, - Olóriz, Hernando, Letamendi, San Martín, etc.</p> -</div> - -<div class="drop mt1"> - <img src="images/drop_c.jpg" - alt="C" /> -</div> - -<p class="icap pt2"><span class="smcap">Cuando</span>, de retorno de -las oposiciones, me incorporé á la familia, la encontré aumentada -con un hijo más. Ello fué motivo de júbilo, aunque la aparición de -un sexto retoño no suela despertar los mismos entusiasmos que el -primero.</p> - -<p>Entre mis comprofesores de Barcelona produjo la noticia de mi -triunfo agradable sorpresa, mezclada acaso con algo de contrariedad. -Parecióme advertir en algunos colegas cierto descontento por no haber -dado oportunamente algún paso encaminado á retenerme indefinidamente -en la capital catalana<a id="FNanchor_109" href="#Footnote_109" -class="fnanchor">[109]</a>. Estos sentimientos de consideración y -estima, tan honrosos para mí, tuvieron expresión amable y entusiasta -en cierto banquete de homenaje con que la<span class="pagenum" -id="Page_216">[p. 216]</span> <i>Academia de Ciencias Médicas de -Cataluña</i> y mis colegas de claustro obsequiaron al que, durante cerca -de cinco años, tuvo el honor de ser su compañero y colaborador. Al -acto asistieron también varios profesores de la Facultad de Ciencias -y los simpáticos contertulios de la peña del café.</p> - -<p>Con verdadera pena hube de abandonar á tan excelentes amigos, -y con ellos á una ciudad donde encontré ambiente singularmente -favorable para la ejecución y publicación de mis trabajos -científicos. Con no menos tristeza despedíme de aquella tertulia -célebre de la <i>Pajarera</i>, donde, en compañía de García de la Cruz, -Schwarz, Soriano, Villafañé, Castro Pulido, Castell, Odón de Buen, -etc., había pasado ratos inolvidables.</p> - -<p>El eco de mis éxitos de opositor repercutió también en Zaragoza, -entusiasmando, según era natural, á mis amigos y paisanos. Allí, en -el seno del hogar, donde descansé algunos días camino de la Corte, -gocé una de las más puras y nobles satisfacciones que es dable -experimentar: la contemplación del gozo y del orgullo de los ancianos -padres..., de aquellos padres á quienes tantos disgustos causaran en -otro tiempo los devaneos y desobediencias de su hijo... Fué aquella -alegría hermosa compensación de sus desvelos y gran consuelo para -mí. ¡Cuánto hubiera dado yo porque la vida de mis progenitores -se hubiera prolongado hasta -<span class="cambiado" - title="Errata. En el libro impreso: 1908" - id="err_7">1906</span>, fecha del más sonado de mis -triunfos internacionales! Pero la ley de la vida es inexorable, y á -pocos padres es dado ser testigos de la culminación de la carrera -filial.</p> - -<p>También mis excelentes profesores de Zaragoza celebraron mi -elevación á la Universidad de Madrid. Con alguna excepción, -mostráronse ufanos de su antiguo discípulo, y éste se consideró -dichoso por haber dado pretexto á la sa<span class="pagenum" -id="Page_217">[p. 217]</span>tisfacción de sus maestros. Á ruego de -aquéllos, y para corresponder á tantos afectuosos plácemes, expuse, -en dos largas conferencias, ilustradas con numerosas figuras, los más -importantes resultados de mis trabajos de laboratorio.</p> - -<p>Grande fué la sorpresa de mis maestros de antaño al saber que -indiscutibles autoridades científicas del extranjero habían -confirmado mis modestos hallazgos y adoptado plenamente mis -interpretaciones. Entre los oyentes figuraban algunos condiscípulos -y hasta antiguos camaradas de travesuras y algaradas. Estos últimos -mostraban su asombro al reconocer hasta qué punto había sentado la -cabeza el desaplicado <i>chico de D. Justo</i>.</p> - -<p>Ofreciéronme, naturalmente, el agasajo ya entonces á la moda, -es decir, el banquete de honor, con los inevitables brindis, tan -impregnados de afecto cuanto de alentadoras y patrióticas esperanzas -acerca del porvenir de la naciente ciencia española. Recuerdo que -uno de los brindis más cariñosos y efusivos fué el del Dr. Fornés, á -quien suponía yo, gratuitamente, algo enfadado conmigo.</p> - - -<p class="mt2">Llegué, por fin, á la capital de la Monarquía en -Abril de 1892, á los cuarenta años de edad, ansioso de trabajar y -con la cartera repleta de proyectos científicos. Según costumbre -mía, instaléme modestamente<a id="FNanchor_110" href="#Footnote_110" -class="fnanchor">[110]</a>, cual cumple al obrero de la ciencia -que siente el <i>santo horror del déficit</i>, como diría Echegaray, y -sabe que las ideas, á semejanza del -<span class="cambiado" - title="Errata. En el libro impreso: menúfar" - id="err_8">nenúfar</span>, florecen solamente en -las aguas tranquilas. Pagaba de alquiler dieciséis duros al mes. -Semejante modestia, que algunos tachaban de excesiva é impropia -de un <i>príncipe de la toga académica</i>, según frase de cierto -hin<span class="pagenum" id="Page_218">[p. 218]</span>chado -catedrático, parecíame necesaria mientras tanteaba el terreno y -averiguaba los recursos disponibles para alimentar la familia y -desarrollar cumplidamente mis trabajos. Porque yo siempre diputé -peligrosa y contraproducente la conducta de esos profesores que, -recién llegados del rincón provinciano, instálanse en la Corte á lo -dentista americano, gastando sus modestos ahorros en costearse coche, -habitación y mueblaje, en espera de una clientela opulenta que no se -digna comparecer.</p> - -<p>Las costumbres de mis nuevos colegas casaban admirablemente con -mi manera de ser. Con íntimo regocijo advertí que en la Facultad -de Medicina, como en la Universidad, nadie hacía caso de nadie. -«Vivimos sin conocernos y morimos sin amarnos», solía decir D. Félix -Guzmán, profesor de Higiene, á quien chocaba mucho ese sistemático -apartamiento espiritual entre los colaboradores de una misma obra. -Parecidas sentidas lamentaciones oí á D. Federico Olóriz, recién -trasladado á Madrid desde el tibio y efusivo hogar granadino.</p> - -<p>Hay que desengañarse. La Corte no puede ser para el hombre -laborioso y modesto que gusta del trato social, la soñada «tierra -de amigos» del poeta. Dura y febril es la existencia en las grandes -urbes: lo enorme de las distancias y la carestía de la vida imponen, -con el trabajo forzado, el avaro aprovechamiento de todos los -instantes. Cultivar relaciones resulta un lujo que sólo pueden -permitirse los ricos y los ociosos. Pero, repito, esa relativa -soledad sentimental que tanto contristaba á Olóriz, fué siempre mi -alegría. Frialdades y desvíos parecen enojos, cuando son en realidad -libertad y respeto. «Cierto que nadie piensa en mí —me decía al -verme al principio perdido y solitario en el piélago de la Corte—; -pero, en cambio, yo puedo pensar en lo que quiera.» ¡Y no es flojo -privilegio!</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_219">[p. 219]</span>No obstante lo -cual, yo tuve la fortuna de encontrar y cultivar en la Corte algunas -valiosas amistades. Prescindiendo, por ahora, de los camaradas -ajenos al gremio docente (de ellos trataré en otro lugar), citaré -á Olóriz, Hernando, Letamendi, San Martín, Gómez Ocaña, García de -la Cruz, etc. Notemos que, á excepción de San Martín, todos estos -amigos pertenecieron á la modesta y arrinconada grey de <i>profesores -teóricos</i>, ajenos de esa devoradora codicia característica de -la mayoría de los grandes prestigios clínicos. Puesto que, á -excepción de Gómez Ocaña, los mencionados compañeros murieron ya<a -id="FNanchor_111" href="#Footnote_111" class="fnanchor">[111]</a>, -paréceme justo y plausible estampar aquí algunas frases de elogio, -á guisa de semblanza breve, de algunos de ellos, y como tributo -y recuerdo de un afecto sin eclipses. Á la citada lista agregaré -todavía los nombres de D. Julián Calleja y del Marqués del Busto. No -tuve la suerte de tratar en la intimidad á estas dos prestigiosas -figuras de San Carlos; pero merecen aquí un recuerdo afectuoso, -porque les debí apoyos y protecciones oficiales inolvidables.</p> - - -<p class="mt2">Comencemos por nuestro decano el benemérito D. -Julián Calleja. Ocioso fuera insistir en su semblanza. Reciente su -fallecimiento, casi todos mis lectores médicos le conocieron, ya -que por sus merecimientos indiscutibles, exquisito don de gentes y -el imperio de una voluntad sugestionadora, alcanzó los más altos -puestos profesionales y algunos cargos políticos importantes. -Tenía, naturalmente, sus debilidades, conforme suelen tenerlas -cuantos figurando en los partidos de turno y cultivando legítimas -ambicio<span class="pagenum" id="Page_220">[p. 220]</span>nes, -resisten difícilmente las caricias de la adulación ó las -intromisiones del caciquismo; pero adornábanle también cualidades -intelectuales y morales de primer orden. Además de ser excelente y -celoso maestro, poseía envidiable talento organizador y, sobre todo, -sentía amor grande á nuestra Facultad de Medicina, por cuyas mejoras -y progresos se desvelaba. No fué un investigador, ni podía serlo -dadas sus aficiones á la política; mas asistió con su estímulo y -protección á cuantos veía inclinados á las tareas del laboratorio.</p> - -<p>Todo su valimiento político lo puso en servicio de San Carlos. -Á él se deben, entre otras plausibles iniciativas, los nuevos -laboratorios y clínicas de la docta Casa; la construcción de un piso -sobre el vetusto edificio; la anexión al Hospital clínico de un ala -del Hospital provincial (conseguir esto exigió un pleito laborioso -contra la Diputación, dirigido por D. Julián con insuperable -habilidad y entereza); la creación de las cátedras de especialidades -médicas; la organización de los gabinetes de radiografía, -mecanoterapia, etc.</p> - -<p>Yo debo agradecerle la construcción y organización del Laboratorio -de Micrografía, uno de los mejores y, por descontado, el más capaz -é importante de San Carlos. La creación de este centro de estudios -era apremiante, porque á mi llegada á la Corte encontréme por todo -Laboratorio con cierto pasillo angosto y largo, pobrísimo de material -é instrumental, sin libros ni biblioteca de Revistas. Quimérico -resultaba dar, en tan angosto local, mediana enseñanza práctica á más -de doscientos alumnos oficiales, amén de los libres.</p> - -<p>Requerido por mí, D. Julián tomó sobre sí la reforma, -gestionándola con extraordinario interés. Y haciendo gala de -su maravillosa actividad, consiguió en pocos meses la<span -class="pagenum" id="Page_221">[p. 221]</span> consignación en -presupuesto de los créditos necesarios y la ejecución de la obra. El -nuevo Laboratorio de Histología, capaz para trescientos alumnos, se -eleva frontero á la calle de Santa Isabel, encima de la grandiosa -sala de disección: encierra gabinete de trabajo para profesores y -ayudantes, gran salón de prácticas para los alumnos, departamentos de -Bacteriología, de Microfotografía, etc.</p> - -<p>Conseguido el local, siguiéronse los naturales complementos: la -compra de libros y Revistas, adquisición de estufas de esterilización -y vegetación, así como de número suficiente de microscopios. Al -viejo é imponente Ross, el <i>cañón</i> del Laboratorio, menguadamente -acompañado de un par de antiguos modelos de Verick y Nachet, -añadiéronse, en épocas sucesivas, dos magníficos Zeiss y 40 -microscopios y microtomos de Reichert, destinados á los alumnos. -¡Era el ideal codiciado, la suprema aspiración de una vida!... Y -todo ello se llevó á cabo por D. Julián espontáneamente, sin halagos -ni adulaciones, inspirado en el noble entusiasmo que nuestro decano -vitalicio sintió siempre por la función docente.</p> - -<p>Ignoro si el venerable D. Julián, actuando en funciones de cacique -universitario, pecó algo, conforme dieron en decir ciertos adustos -censores; pero á todos consta que amó también mucho cosas tan santas -como la ciencia y la enseñanza, y que, á causa de pasión tan hermosa, -debemos perdonárselo todo.</p> - - -<p class="mt2">Del ilustre Olóriz me ocupé ya en anteriores páginas, -con ocasión de relatar comunes andanzas de opositores á cátedras. -Séame permitido añadir aquí, en memoria del malogrado compañero, -algunas frases encomiásticas.</p> - -<p>Era D. Federico, como le llamábamos amigos y admiradores, el -<i>maestro</i> por excelencia. Lo que en muchos es<span class="pagenum" -id="Page_222">[p. 222]</span> oficio, constituía en él vocación -irresistible. Asiduo, formal y concienzudo, cumplía con insuperable -celo su ministerio docente. De un exterior algo vulgar, encerraba un -espíritu refinadamente aristocrático. Escribía tan maravillosamente -como hablaba, y era dueño de palabra fácil, elegante, agilísima, -puesta al servicio de clarísimo entendimiento<a id="FNanchor_112" -href="#Footnote_112" class="fnanchor">[112]</a>. No se prodigaba, sin -embargo. Replegado en su modestia, limpio de todo estímulo vanidoso, -rehuyó siempre la popularidad, como desdeñó la política, campo -donde sus dotes de formidable polemista hubiéranle traído triunfos -resonantes.</p> - -<p>En funciones de examinador pasaba Olóriz por riguroso y exigente. -Imponía á los discípulos con su severidad; pero los desarmaba con -la justicia. Y, terminada la carrera, aun los más desaplicados le -agradecían sus rigores, rindiéndole filial afecto.</p> - -<p>Hacia la época de mi traslación á Madrid vivía el maestro algo -retraído, refugiado en la cátedra y en el hogar, consagrando todos -sus escasos vagares á los estudios antropológicos, en que llegó á ser -autoridad indiscutible. Más adelante, creóse para él en el Ministerio -de Gracia y Justicia una cátedra de <i>Antropología criminal</i>, donde -aplicó por primera vez el sistema de identificación del Dr. Bertillon -y asentó las bases de un ingenioso proceder de clasificación -y reconocimiento de las impresiones digitales. Su voluminosa -obra acerca del <i>Índice cefálico en España</i> y diversos folletos -antropológicos dan elocuente testimonio del ardor y acierto con que -el malogrado maestro empren<span class="pagenum" id="Page_223">[p. -223]</span>dió la empresa de diferenciar y clasificar los tipos -antropológicos existentes en las diversas provincias españolas.</p> - -<p>¡Lástima grande que las acometidas de una dolencia cruel -quebrantaran casi en plena juventud sus fuerzas físicas, -esterilizando la prosecución y coronamiento de una labor admirable, -que había merecido ya galardones y aplausos entre los sabios -extranjeros!... Recuerdo que, entre otros premios, recibió el de -Fauvelle, de la Academia de Medicina de París.</p> - -<p>Todos deplorábamos (y de ello se hace eco su amigo del alma, el -Dr. D. José Gómez Ocaña, en sentida y elocuente oración académica) -que el gran Olóriz no lograra en vida, con el renombre merecido, -aquellas ventajas y honores oficiales tan fácilmente alcanzados -en nuestro país hasta por el mérito más discutible, cuando sabe -hacerse valer y se exhibe aparatosamente<a id="FNanchor_113" -href="#Footnote_113" class="fnanchor">[113]</a>. Á sus éxitos -sociales se opuso el exceso de sus talentos y virtudes, ó más -bien opusiéronse, como dicen los franceses, «los defectos de sus -grandes cualidades». Irreprensible en su conducta, jamás pudo -soportar la injusticia; austero cumplidor de sus obligaciones, -nunca transigió con la holgazanería; lógico y grave en el pensar y -el sentir, aborreció la frivolidad y el error; decoroso y selecto -en el lenguaje, jamás abatió su palabra hasta la vulgaridad ó la -chabacanería.</p> - -<p>Olóriz era maestro en todos los momentos de su vida. Dotado de -genio dialéctico y de exquisita sensibilidad para percibir hasta las -más tenues refracciones con que la pasión ó la palabra desfiguran -la verdad, no podía oir un<span class="pagenum" id="Page_224">[p. -224]</span> desatino sin corregirlo en el acto. No era acritud de -carácter ni deseo de zaherir, sino tendencia innata á corregir y -edificar. Era un instinto irresistible que se explayaba lo mismo -en familia que en la calle, igual con sus discípulos que con sus -compañeros.</p> - -<p>Una de sus características consistía en el decoro y distinción -señoril de su palabra. Jamás acertó á ser vulgar. Aun acerca de -las cosas triviales hablaba con tanta corrección y esmero que, al -oirle, sentíase uno como avergonzado de tener que contestarle en el -pedestre lenguaje de todo el mundo. Quienes no le conocían reputaban -acaso pedantería lo que era natural distinción intelectual y deseo -de conservar luciente y aguda, en todo caso, el arma poderosa de su -palabra.</p> - -<p>Por desgracia, hay excelencias que no se perdonan. Nos recuerdan -demasiado nuestra inferioridad y acaso infunden temor. Por eso á -Olóriz se le estimaba más que se le quería, y dejó muchos admiradores -y pocos amigos.</p> - -<p>El caso de Olóriz es muy instructivo. Por de pronto nos consuela -algo de nuestra mediocridad. Y demuestra, además, lo peligroso de la -probidad demasiado escrupulosa y del talento demasiado grande. Tan -nobles y sobresalientes dones sólo son tolerables cuando se atemperan -y dulcifican con algunas debilidades profundamente humanas: con la -frivolidad y complacencia que desarman la envidia y con la piedad y -la alegría que nos preservan de la indignación.</p> - - -<p class="mt2">Otra de las personas con quienes mantuve trato asiduo -desde mi llegada á Madrid, fué D. Benito Hernando, catedrático -de Terapéutica, pocos años antes trasladado de Granada. Modestia -excesiva, austeridad de costumbres, desprecio del dinero y de los -vanos honores, devoción y<span class="pagenum" id="Page_225">[p. -225]</span> afecto desinteresado hacia los amigos, eran sus más -salientes prendas. No valía menos en el orden intelectual. Era -Doctor en Ciencias y Medicina, carreras que estudió paralela y -concienzudamente. Educado por un tío sacerdote, creía firmemente en -Dios; pero creía también en la ciencia. Añoraba las grandezas de -nuestro siglo de oro; veneraba á Cisneros y á Cervantes y rendía -culto fervoroso á la música y al arte cristianos. El amor á la -tradición no le impedía —repetimos— cultivar las Ciencias naturales. -Sabido es que durante cierta época de su vida frecuentó con igual -entusiasmo y asiduidad las iglesias que los laboratorios. De aquellos -sus tiempos juveniles data su mejor obra titulada: <i>La lepra en -Granada</i>, concienzuda labor de Anatomía patológica y de Clínica, -menos conocida y encomiada de lo merecido.</p> - -<p>Era D. Benito archivo inagotable de anécdotas y sucedidos, de -frases y ocurrencias ingeniosas, que solía traer muy á cuento. Acaso -abusaba algo de su extraordinaria retentiva y del gracejo y agudeza -de su conversación. Hablaba como quien se huelga hablando y sabe -que place á sus oyentes. ¡Es tan difícil, aun á los más discretos, -contener y reservar el talento!</p> - -<p>Conmigo y con mi familia portóse con una generosidad y abnegación -que jamás agradeceré bastante. Recién llegados á Madrid, ofrecióme -espontáneamente sus buenos oficios; deshízose cerca de otras personas -en elogios de mis modestos méritos; presentóme á varios personajes -del mundo literario y artístico, entre otros, al sabio D. Facundo -Riaño, de cuyo trato agradabilísimo conservo imborrables recuerdos; -dióme antecedentes de muchos hombres y sucesos actuales y pretéritos; -hízome gustar las bellezas y sublimidades de la arquitectura -cristiana, materia en la cual era consumado maestro; en fin, vino -á ser para mí el ami<span class="pagenum" id="Page_226">[p. -226]</span>go asiduo y constante, más aún, el confidente y consejero -íntimo.</p> - - -<p class="mt2">Otro de los compañeros cuya amistad cultivé fué -el asombroso Letamendi. Halléle bastante envejecido. No era ya -Decano de la Facultad y asistía poco á clase. Por aquella época -hallábase atacado de la torturante enfermedad vesical que le -obligaba frecuentemente á recluirse y suspender sus recepciones, -aquellas famosas tertulias de «secano» como las llamaba él, en que -se leían versos, se conversaba deliciosamente y lucía el maestro -sus portentosas facultades de <i>causeur</i> ingenioso, de músico y de -poeta humorístico. De cuando en cuando, recobraba el buen humor y -trabajaba; pero sus palabras y escritos irradiaban á menudo esa -tristeza filosófica con que se contempla el mundo y los hombres -cuando se acerca la trágica despedida. «Escribo á hurtadillas del -dolor», decía melancólicamente en un admirable discurso acerca de los -juegos higiénicos, leído por Moret en el Ateneo.</p> - -<p>Su voz era algo nasal y sus frases salían en ritmo pausado, -como de quien medita antes de hablar y desea ser bien comprendido. -Platicando, resultaba infatigable. Su palabra surgía espontánea, -vistosa é irisada, cual surtidor en fontana. Eran aguas profundas -y, por tanto, límpidas y calientes; límpidas por lo impecable de la -forma, calientes por la emoción que les comunicaba. Todos le oíamos -embelesados, sin osar la irreverencia de convertir en diálogo el -monólogo. ¿Cómo interrumpir ó desviar, con un comentario vulgar -ó inoportuno, aquella catarata de imágenes brillantes, de frases -agudas, de pensamientos originalísimos?</p> - -<p>Durante esos pocos días en que el dolor le olvidaba y podía -pasear, holgábame yo de acompañarle por el Retiro, el<span -class="pagenum" id="Page_227">[p. 227]</span> Prado ó las calles -céntricas. Bastaba la visión instantánea de una persona, de un objeto -cualquiera, para sugerirle en el acto comparaciones tan ingeniosas -como gráficas. Viendo un sujeto muy alto que caminaba torpemente -exclamaba: «Ese hombre va mareado de verse tan alto». Topábamos con -un modesto industrial ambulante que exhibía un fonógrafo, y decía: -«Ahí viene el conejo de Indias parlante» (aludía á la voz chillona y -menuda del viejo fonógrafo de Edison). Aproximábase á nosotros una -jamona exuberante y esbelta: «¡Cuidado con chocar con estos <i>jarrones -de carne</i>; á nuestra edad los quebrados seríamos nosotros!» Al pasar -una vez por delante del Ministerio de la Gobernación, párase de -pronto y dice: «Esta es la única Escuela de Geografía de nuestros -gobernadores; aquí saben hacia dónde cae su provincia y aprenden -el camino gracias á la dirección del puntapié con que los despide -el Ministro.» De pronto, una ráfaga del Guadarrama nos obliga á -embozarnos, y Letamendi comenta: «Para estos fríos, el mejor abrigo -es la piel de mujer», etc., etc.</p> - -<p>D. José tenía el don inapreciable de la amenidad. Recuerdo que en -cada uno de nuestros paseos discurría sobre tema diferente. Durante -su juventud y madurez, había leído mucho y meditado más. Si el hada -que presidió á sus destinos le otorgó todas las gracias, él por su -parte ofrendó fervorosamente á todas las musas. Ahí están para probar -su saber casi universal, y por tanto, su vocación por el trabajo, los -admirables libros de Patología general y de Higiene, sus discursos -del Ateneo y los académicos sobre temas filosóficos, políticos y -sociales, sus obras musicales, hasta sus admirables pinturas. Y con -todo eso, el blanco favorito de sus meditaciones fué la filosofía.</p> - -<p>Lástima grande que escrúpulos disculpables en un enfermo -impidieran al maestro la redacción y publicación<span -class="pagenum" id="Page_228">[p. 228]</span> del fruto de sus -reflexiones. ¡Quién sabe si la filosofía española, tan servil y -modesta que vivió casi siempre de prestado, marchando á remolque -del extranjero, habría tenido al fin su Kant ó su Herbert Spencer! -Porque, en mi sentir, Letamendi era, ante todo y sobre todo, un -pensador.</p> - -<p>Aventurado resulta juzgar de intenciones no realizadas, de -proyectos agostados en flor por el rigor de adversas circunstancias. -Séame lícito, empero, declarar que se equivocaban tanto el candoroso -Ceferino González, al afirmar que «la filosofía de Letamendi, no -obstante su originalidad, no salía de la corriente cristiana», como -quienes, atenidos al cortés exoterismo de los libros y conferencias -de D. José, diputábanle católico á macha martillo. Harto sabíamos sus -íntimos que, en el fondo, su concepción filosófica era profunda y -radicalmente agnóstica.</p> - -<p>Sin duda que el sistema filosófico de Letamendi no hubiera sido, -en principio, más verdadero que los conocidos. ¿Existe, por ventura, -alguna interpretación del mundo ó de la vida que sea algo más que -noble y ambicioso ensueño? Pero la novela forjada por D. José -habría sido un libro primoroso, ingeniosísimo, lleno de sorpresas -y sugerente quizás de otros libros igualmente agradables. Con los -principios, nociones y categorías de la razón, habría tejido un nuevo -manto, singularmente artístico y fastuoso, tendido piadosamente sobre -los insondables abismos de la muerte y de lo incognoscible. Y nos -habría hecho sentir y pensar... ¿Qué filósofo hizo más?</p> - -<p>Rémora para la publicación del libro que preparaba con el título -de «El positivismo absoluto», fueron sus progresivos achaques y -la falta de esas placidez y alegría que sólo da la clara visión -de un largo camino delante de sí. En respuesta á mis excitaciones -para que publicara lo an<span class="pagenum" id="Page_229">[p. -229]</span>tes posible su concepción filosófica, exclamaba: «¡Ah, si -yo viviera en Francia ó en Inglaterra!... Poco me quiere usted cuando -desea verme, en las postrimerías de la vida y atormentado por cruel -enfermedad, á vueltas con anatemas y excomuniones episcopales.»</p> - -<p>Para los trabajadores metódicos y de pan llevar, entre los cuales -tengo la humildad de contarme, D. José adolecía de un defecto -indisculpable: la manía enciclopédica. Su atención hacía escala en -todos los asuntos, sin anclarse definitivamente en ninguno. Harto -conocía él su debilidad cuando, reaccionando contra cariñosas -reprensiones, disculpaba sus «aficiones rotatorias» satirizando -donosamente á los especialistas científicos.</p> - -<p>Con candor sólo comparable con mi buena intención, intenté yo -encauzar aquellas admirables facultades, dirigiéndolas resueltamente -hacia la filosofía biológica, para la cual parecíame D. José -superiormente dotado<a id="FNanchor_114" href="#Footnote_114" -class="fnanchor">[114]</a>. Con destino al Congreso Médico de -Roma, escribía éste por entonces cierto estudio sintético sobre el -mecanismo de la herencia y las incongruencias del instinto sexual; y -deseoso de documentarle, puse á su disposición los libros, entonces -recientes, de los hermanos Hertwig sobre la conjugación de las -células sexuales, y el de Weissmann sobre la herencia, la naturaleza -del plasma germinal y el sentido biológico de la muerte. Días después -me devolvió los volúmenes. ¿Los leyó? Lo ignoro. En todo caso, el -rico arsenal de datos objetivos en ellos contenido fué poco ó nada -aprovechado.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_230">[p. 230]</span></p> <p>Hombres -como Letamendi, cuando llegan á la madurez, renuévanse difícilmente. -Cerebros en plena efervescencia, desbordantes de ideas, sólo saben -producir. Arrastrados por el gusto y el poder de la creación, siguen -de mala gana las lucubraciones de los otros. Á la manera de la larva, -hilan casi exclusivamente el capullo de la invención con lo asimilado -en la primera juventud. Entristece pensar que, á cierta edad, el -mecanismo pensante está definitivamente construído. Ya no enseñan -ni educan las nuevas lecturas; actúan á lo más como conmutadoras -de pensamiento, y sugerentes de temas retóricos. Segregamos sin -absorber. Fatigan las descripciones, embaraza la copiosidad de -los hechos, molestan los detalles. Y, sin embargo, los hechos son -necesarios. Como en el mito de Anteo, sólo recobramos la fuerza al -afianzar nuestros pies sobre la tierra.</p> - -<p>¡Suerte aciaga la de España! Casi todos sus hijos geniales se -malogran ó rinden fruto inferior á sus potencialidades. Fáltales, -unas veces, la placidez y serenidad de espíritu, gajes inestimables -de la salud física y moral; otras, el valor y la entereza para -desafiar sentimientos y prejuicios del ambiente; casi siempre, en -fin, el trabajo metódico y disciplinado.</p> - - -<p class="mt2">Con D. Alejandro San Martín, el afamado cirujano, -uniéronme estrechos lazos de afecto y de grata intimidad. Nos veíamos -casi diariamente en la famosa <i>peña</i> del Suizo (de ella hablaré -más adelante), cuya presidencia ocupaba por el doble fuero de la -antigüedad y del talento.</p> - -<p>Fué San Martín uno de los hombres más cultos, simpáticos y mejor -educados que he conocido. Yo aprendí mucho con su conversación. Acaso -por el contraste de nuestros caracteres hicimos siempre buenas migas. -Á la ruda franqueza de mis juicios, oponía San Martín la ironía, el -eufe<span class="pagenum" id="Page_231">[p. 231]</span>mismo y los -temperamentos diplomáticos. «Me encantan los métodos jesuíticos», -decíame una vez <i>ex abundantia cordis</i>. En su léxico faltaban -vocablos tan corrientes, y á veces tan necesarios, como «ignorante, -grosero, pedante, etcétera». Juzgando la picardía política ó la farsa -científica, extremaba á veces tanto, acaso irónicamente, el <i>suaviter -in modo...</i>; ponía en sus comentarios personales tales distingos y -atenuaciones, que me impacientaba y casi me irritaba.</p> - -<p>Pero si en nuestras amistosas discusiones salía yo perdiendo, en -el intercambio de ideas y sentimientos ganaba siempre. Merced á sus -consejos y sobre todo á la habilidad y discreción de su conducta, -conseguí atenuar un tanto esa desagradable é incivil inclinación á -decir toda la verdad y á indignarme demasiado contra la injusticia. -Confieso que en este punto, y no obstante las lecciones de la -experiencia, hállome todavía muy lejos de la perfección.</p> - -<p>Temperamento reflexivo y laborioso, San Martín fué toda su vida -infatigable estudiante. Como decía su condiscípulo el Dr. Cortezo, -«D. Alejandro no fué nunca joven». En su lenguaje algo paradójico, -lo reconocía él mismo, al decirnos: «Yo tuve la desgracia de ser -modelo de alumnos sumisos y aplicados; no puede pedírseme, pues, nada -extraordinario.»</p> - -<p>Adoraba la música, á la que consagraba casi todos sus ocios. -Y, como la mayoría de los talentos de tipo auditivo, San Martín -era orador, pero orador discursivo, vigoroso, lleno de recursos -polémicos y de imágenes felices y pintorescas. Á su verbo afluente -sólo perjudicaba cierto ligero titubeo en la pronunciación y algo -de esa lentitud expositiva de que adoleció también Letamendi, -nacida del empeño en hallar la frase justa y el argumento que, -hiriendo á fondo el corazón del asunto, pasa rozando el corazón -del<span class="pagenum" id="Page_232">[p. 232]</span> adversario. -En los <i>corps à corps</i>, su palabra tornábase singularmente ágil é -intencionada. Acordándose, sin duda, del propio oficio, el escalpelo -crítico se le convertía en bisturí. Pero ni aun en los transportes -de la pasión olvidaba las buenas formas. Rajaba, inclemente, al -adversario, mas adormeciéndole siempre con el cloroformo de la -cortesía y del halago.</p> - -<p>Las vacilaciones del cirujano de San Carlos como filósofo (en el -fondo era kantiano y algo escéptico), como político y hasta como -científico, fueron objeto de censuras entre compañeros poco dados -á estudiar caracteres complejos. Á mí, las fluctuaciones de D. -Alejandro me lo hacían particularmente simpático. Revelaban estudio -reflexivo y honradez de pensamiento. No duda el que quiere, sino el -que puede. Sólo las cabezas sencillas, ó las ayunas de curiosidad -filosófica ó científica, gozan del reposo y la fe. Al modo del aire -en las cordilleras, en los espíritus elevados el pensamiento está -en perpetua inquietud. Sabido es que, cuando se medita demasiado, -la acción se vuelve tarda y premiosa; porque, antes de resolver, la -razón debe recorrer largas vías asociativas, dar audiencia, según la -frase de Bismarck, á numerosos pensamientos.</p> - -<p>Como Letamendi, y en más recientes tiempos el asombroso Unamuno, -D. Alejandro gustaba mucho de la paradoja, una de las características -del talento vasco, según Sánchez Moguel. Lejos estoy de censurar -esta tendencia de ciertos espíritus selectos. Prescindiendo de su -contenido ideal y ciñéndonos á sus efectos inmediatos, la paradoja -representa un despertador mental de primer orden. Al choque de lo -insólito, de lo inopinado, el sentido crítico, apoltronado por las -rutinas de la diaria labor, reacciona vivamente. Y revélase en cada -contradictor lo más íntimo, vivo y personal de la máquina nerviosa: -la imagi<span class="pagenum" id="Page_233">[p. 233]</span>nación -constructiva. Y el hombre pensante aparece. Porque, en realidad, -los hombres sólo se nos revelan plenamente cuando les constreñimos -á forjar bien ó mal una idea nueva ó un juicio improvisado; cuando, -sorprendidos por la violencia anárquica de la paradoja, se ven -desamparados de los andadores del sentido común y del comodín de las -opiniones hechas, y deben construir en caliente y sobre la marcha una -hipótesis personal.</p> - -<p>Tal me pareció ser la intención de las paradojas de don Alejandro. -Estoy persuadido de que no creía en muchas de las que con tanto calor -defendía; constituían, por punto general, ingenioso ardid destinado -á prestar viveza y amenidad á los coloquios del café, y nobleza y -animación á las controversias académicas.</p> - -<p>Por lo demás, San Martín fué un catedrático eminente y celoso, -que ha dejado aventajados discípulos. De sus admirables dotes de -investigador y maestro quedan testimonios elocuentes en numerosas -monografías y folletos, amén de varios libros de texto. Entre sus -trabajos de laboratorio descuellan, por la elegante originalidad -del pensamiento, los experimentos de anastomosis arterio-venosa, -encaminados á restaurar la circulación interrumpida en casos de -aneurisma, <i>trombus</i> ó ateroma. Sentía verdadera pasión por nuestro -renacimiento intelectual, y, por encima de todo, vibraba en él un -patriotismo ardiente y de bonísima ley. Su conocimiento de varias -lenguas europeas, permitíale renovarse de continuo, á cuyo fin, -durante las vacaciones, visitaba los grandes focos científicos del -extranjero.</p> - -<p>Por sus aptitudes para la política (figuraba en el partido -liberal acaudillado por Moret) y su excelente preparación en -materias pedagógicas, D. Alejandro San Martín alcanzó la cartera de -Ministro de Instrucción pública. Según refe<span class="pagenum" -id="Page_234">[p. 234]</span>riré más adelante, las circunstancias -me permitieron contribuir algo á tan honrosa designación. Si la -inestabilidad ministerial no fuera régimen normal de nuestra -política, por seguro tengo que nuestro amigo habría desarrollado -importantes iniciativas en materias docentes y corregido inveterados -abusos.</p> - - -<p class="mt2">Merecen también recuerdo de gratitud en estas páginas -otros dos compañeros, con quienes, á causa de la diferencia de -edades y de rumbo social, no llegué á tener intimidad. Aludo al -caballeroso Marqués del Busto, profesor de Obstetricia, quien, -deseando proteger el Laboratorio de Histología de San Carlos, le -cedió durante muchos años, y hasta su muerte, sus emolumentos de -Director de Clínicas; y al benemérito Dr. Calvo y Martín, catedrático -de Operaciones, quien entusiasmado por mis modestos éxitos de -investigador, y deseando serme útil, ofrecióme generosamente, con -carácter vitalicio, habitación en una de sus casas, honrándome además -con otras atenciones. No pude, sin embargo, aceptar el agasajo de mi -simpático paisano, á causa de mi deseo de vivir cerca de la Facultad -de Medicina (la casa ofrecida estaba en la calle de Isabel la -Católica).</p> - -<p>Tales fueron, en suma, entre los compañeros ya desaparecidos para -siempre, los que más influyeron en mí, ora con su apoyo oficial, ora -con sus enseñanzas, y siempre con sus consejos y estimación.</p> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter" id="Ch_11"> - <p><span class="pagenum" id="Page_235">[p. 235]</span></p> - <div class="figcenter"> - <img src="images/trimming.jpg" - alt="Friso ornamental" /> - </div> - <h2 class="nobreak ws1 mt25">CAPÍTULO XI</h2> - <p class="subh2h">Peligros de Madrid para el hombre de - laboratorio. — Tentaciones del diletantismo científico, literario - y artístico. — Mis oreos espirituales: paseos por los alrededores - de Madrid, y la peña del Café Suizo. — Nuevas investigaciones - sobre la estructura del cerebro. — Comienzo la publicación de mi - obra de conjunto sobre la textura del sistema nervioso de los - vertebrados.</p> -</div> - -<div class="drop mt1"> - <img src="images/drop_m.jpg" - alt="M" /> -</div> - -<p class="icap pt2"><span class="smcap">Madrid</span> es ciudad -peligrosísima para el provinciano laborioso y ávido de ensanchar -los horizontes de su inteligencia. La facilidad y agrado del trato -social, la abundancia del talento, el atractivo de las Sociedades, -cenáculos y tertulias, donde ofician de continuo los grandes -prestigios de la política, de la literatura y del arte; los variados -espectáculos teatrales y otras mil distracciones, seducen y cautivan -al forastero, que se encuentra de repente como desimantado y -aturdido. En su vida hase operado radical metamorfosis: la abeja se -ha convertido en mariposa, cuando no en zángano. La filosofía, el -arte, la literatura, hasta la política y los deportes, tiran del alma -con mil hilos invisibles y tenaces. Al obrero atareado, ha sucedido -el ameno sibarita intelectual.</p> - -<p>Además, el instrumento cerebral forjado durante muchos años -de soledad y recogimiento, se <i>desdiferencia</i> y embota cual -herramienta tocada de orín: la especial mentalidad, traída del -rincón provinciano, va poco á poco igualándose<span class="pagenum" -id="Page_236">[p. 236]</span> con la mentalidad de todo el mundo. -Los callos se pierden y las manos se enguantan. Y el tiempo se va en -admirar é imitar.</p> - -<p>En vano pretendemos hacer alto en la pendiente, abandonar -resueltamente el camino de Sibaris ó de Atenas, retroceder, en fin, -á los severos hábitos de antaño: movidos -<span class="cambiado" - title="Errata. En el libro impreso: por pundonor" - id="err_9">por el pundonor</span>, llegamos -hasta planear hermosos programas de acción. Mas, desgraciadamente, -todo se malogra...—No queda tiempo para nada —exclamamos con -amargura.</p> - -<p>Sin embargo, yo me propuse á todo trance cerrar los oidos al -cántico de la sirena cortesana, y defender mi tiempo, trabajando -tanto como en provincias. Y lo conseguí por fin, no sin provocar -frialdades, ni impedir que se me aplicasen los epítetos de <i>hurón, -estrafalario y orgulloso</i>.</p> - -<p>—«Pero quién conoce, quién trata, quién puede pedir un favor á -Cajal» —exclamaba cierto clínico eminente en un corro de médicos, -molesto acaso por no tener confianza bastante para hacerme -determinada recomendación. Á mí me asombraba este juicio de los -compañeros, y más aún que echaran á mala parte mi sistemático -arrinconamiento. Sorprende, en efecto, que personas conocedoras y -hasta celebradoras de mis modestos frutos de Laboratorio censurasen -precisamente aquellos hábitos y cualidades morales, absolutamente -indispensables para el logro de tales frutos.</p> - -<p>Estoy muy lejos de pretender —lo he dicho ya varias veces— que el -hombre de ciencia sea un cartujo; antes bien, estimo necesarios los -pasatiempos, las excursiones, el teatro, el Ateneo, la literatura, -las tertulias, etc. Mas todo á su hora, con medida y como quien toma -un reconstituyente; cuando lo pida el ánimo, en fin, y no cuando lo -deseen los demás. Será egoísmo, pero egoísmo disculpable, porque sin -él no hay labor seria posible.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_237">[p. 237]</span>Precisamente, -y por compensación de la excesiva concentración de la vida de -Laboratorio, he cultivado siempre en Madrid dos distracciones: los -paseos al aire libre por los alrededores de la villa, y las tertulias -de café.</p> - -<p>¡Los alrededores de Madrid! No es cosa que yo los descubra ahora, -vindicando una vez más al calumniado Manzanares y á la austera -meseta castellana. Menester es tener sentido cromático de oruga para -echar siempre de menos el verde mojado y uniforme de los países del -Norte, y menospreciar la poesía penetrante del gris, del amarillo, -del pardo y del azul. Ni es cierto tampoco que, en el paisaje de -la Corte, falte la jugosa nota del verde. Lejos de ser páramos y -eriales, los alrededores de Madrid — el Retiro, la Moncloa, la Casa -de Campo, Amaniel, la Dehesa de la Villa, el Pardo, etc.—, son de -lo más frondoso y pintoresco que poseemos en España. Vivimos en -las faldas de una sierra, cuyo elegante perfil embellece nuestro -horizonte y cuyas auras purifican nuestro ambiente. Y en la primavera -y otoño la llanura castellana se ofrece cubierta de césped y -salpicada de flores. En ninguna parte posee el paisaje contrastes más -variados, según las estaciones. Cualquiera que sea la preocupación -del espíritu, siempre hallaremos un rincón solitario cuya apacible -belleza apague las vibraciones del dolor y abra nuevo cauce al -pensamiento. ¡Cuántos pequeños descubrimientos asócianse en mi -memoria á tal sendero solitario de la Moncloa ó á un fresno ribereño -del Manzanares, ó alguna colina de Amaniel ó de la Dehesa de la -Villa, espléndidos miradores desde los cuales ostenta el Guadarrama, -asomado entre pinos, toda su serena majestad!</p> - -<p>Pero además del paisaje físico, conviene también al hombre de -laboratorio el paisaje moral, la amena tertulia, donde, al calor de -la amistad y de la confianza, broten, variadas y espontáneas, las -flores del ingenio.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_238">[p. 238]</span>Á la verdad, en -mis primeras tentativas exploratorias por las tertulias matritenses, -fuí poco afortunado. Hallé desde luego, en el Café de Levante, una -peña de antiguos camaradas, en su mayoría médicos militares, que yo -había conocido durante la campaña cubana. Entre estos simpáticos -compañeros reinaba franqueza fraternal, y á ratos su conversación era -viva, chispeante é instructiva. Pero un hado adverso nos perseguía: -casi todos los días, fatal, irremediablemente, los comentarios -derivaban hacia la murmuración contra los superiores jerárquicos -ó hacia el escalafón de Sanidad Militar; ese escalafón maldito, -destructor de todo estímulo noble y de toda ambición generosa, -rémora de la justicia, asilo de la gandulería y una de las mayores -calamidades que padecemos en España.</p> - -<p>Harto ya de oir hablar del «<i>salto del tapón</i>, de <i>ascensos y -cruces inmerecidas</i>, de <i>carreras escandalosas</i>, de <i>retiros en buena -edad</i>», etc., cuadréme un día y les dije sobre poco más ó menos:</p> - -<p>—Señores, todo eso que ustedes cuentan sobre las cruces -pensionadas, los ascensos de gracia y el escalafón, resulta muy -interesante para la familia; pero en el mundo deben existir otras -cosas quizás más interesantes todavía. Bueno es hablar de las -estrellas de la bocamanga; pero de vez en cuando convendría platicar -también de las estrellas del cielo y de las células, esas estrellas -de la vida; laudable es preocuparse de ascender en la carrera; pero -no estaría de más que procurásemos asimismo ascender algo, mediante -el estudio y la reflexión, en el concepto de la propia estima; está -perfectamente eso de prepararse para la vejez apacible y suculento -retiro; pero hallo más urgente y honrado aún trabajar, durante la -juventud, para merecerlo.</p> - -<p>Á mis amistosos consejos contestaron con bromas y chi<span -class="pagenum" id="Page_239">[p. 239]</span>rigotas; los más -formales prometieron, sin embargo, enmendarse, aportando para lo -sucesivo temas más variados y amenos; pero, transcurrida la semana, -el hábito restableció su imperio, y reincidimos lamentablemente -en los consabidos comentarios tocantes á los ascensos, camarillas -y escalafón. ¡El mal carecía de remedio! Aquellos beneméritos -compañeros, no exentos ciertamente de talento, aunque petrificados -por la ociosa vida de campamentos, cuarteles y casinos, sólo leían la -<i>Gaceta</i> y el <i>Boletín de Sanidad Militar</i>.</p> - -<p>Con pena abandoné el trato de camaradas que evocaban en mi -memoria trances de guerra y juveniles aventuras transatlánticas, y -busqué otra tertulia donde esparcir el ánimo y vivificar las ociosas -barbecheras cerebrales.</p> - -<p>Creo que fué San Martín quien me presentó á la <i>peña</i> del Café -Suizo, reunión de rancio y glorioso abolengo, pues en ella habían -figurado políticos, literatos y hasta financieros insignes.</p> - -<p>Aunque desde el aspecto político y literario la citada -<i>peña</i> había venido á menos, gozaba todavía por aquel tiempo de -justificado renombre. De allí salieron, según es notorio, Senadores -universitarios, Catedráticos, Rectores, Consejeros y hasta -Ministros... Tan famosas y comentadas llegaron á ser las discusiones -de la peña, que ocurrió á menudo, y con grave riesgo de indiscreción, -el hecho de formarse, en las inmediatas mesas, tertulias parásitas, ó -de oyentes, las cuales, por el módico precio del café, adquirían el -derecho de conocer nuestras ideas y murmurar á mansalva.</p> - -<p>Entre los comensales, dominaban naturalmente los galenos, á -la cabeza de los cuales figuraba D. Alejandro; mas colaboraban -también abogados, propietarios, catedráticos de Universidad y, en -fin, personas de toda laya<span class="pagenum" id="Page_240">[p. -240]</span> y condición. Todo el mundo era admitido con tal de ser -presentado por un socio formal, y á condición de someterse á las -tres normas siguientes: 1.ª, guardar al discutir el debido respeto á -las personas; 2.ª, discurrir de lo que no se entiende ó se entiende -poco (tratábase de evitar las latas pedantes y académicas), y 3.ª, -olvidar á la salida todos los desatinos é incoherencias provocados -por el estímulo del café ó por los <i>horrores</i> de la digestión. Porque -importa notar que nuestra reunión se celebraba en las primeras horas -de la tarde, y pocas veces duraba más de una. De esta suerte, al -levantarse la sesión, los cerebros hallábanse caldeados, pero ágiles -todavía para la cotidiana labor. Bueno es divagar algo todos los -días; fuera, empero, peligroso prolongar el <i>diástole</i> de la mente á -expensas del <i>sístole</i> del trabajo.</p> - -<p>Á propósito de la citada regla «de olvidar á la salida las -conversaciones de la tertulia», solía advertirnos San Martín, siempre -circunspecto y meticuloso en sus opiniones: «Conste, señores, que no -respondo fuera de aquí de los disparates y tonterías que ustedes me -hayan obligado á decir.» Que tan prudente consejo fué rigurosamente -observado, lo persuade el hecho de que durante más de veinte años de -casi diarias controversias, algunas harto acaloradas, jamás tuvimos -un disgusto.</p> - -<p>Con pena recuerdo ahora las renovaciones que el tiempo y la muerte -impusieron á nuestra querida peña del Suizo. Estas tertulias son -cuerpos vivos con juventud, madurez y decadencia; y, á semejanza de -todo organismo, se nutren, crecen, asimilan y desasimilan. Nuevas -células se incorporan á la colmena, mientras que otras ¡ay! perecen ó -se extravían... ¡Y los muertos son ya legión!...</p> - -<p>Á guisa de homenaje á los simpáticos compañeros desaparecidos, -con quienes durante tantos años comulgamos<span class="pagenum" -id="Page_241">[p. 241]</span> diariamente «en espíritu y en verdad», -desearía yo estampar aquí sus nombres, con los títulos éticos é -intelectuales que les granjearon afecto y estima perdurables.</p> - -<p>Pero fueron tantos, que, dada mi mala memoria, resulta imposible -enumerarlos todos. Citaré, sin embargo, á los más asiduos y -constantes: á Félix Rubio, abogado y propietario, dotado de -excelente criterio, «caballero sin tacha y sin miedo», que debió -haber sido militar, y que, no obstante su devoción por Silvela y -sus ideas enérgicamente conservadoras, renunció á toda aspiración -política, asqueado por la corrupción del sufragio y los desórdenes -de la administración; al veterano Alderete, prototipo del castizo -miliciano nacional, algo farolero y candoroso, pero de tan buenos -sentimientos, que había salvado en diversos siniestros urbanos y -ferroviarios á numerosas personas, mereciendo varias cruces de -Beneficencia, que ostentaba arrogante en las procesiones cívicas -del Dos de Mayo; á F. Aner, farmacéutico injertado en burócrata, -espíritu rectilíneo, irreductible y apasionado en las polémicas, -fervoroso de Proudhon y de Marx, tan austero que, habiendo podido ser -rico, vivió y murió pobre<a id="FNanchor_115" href="#Footnote_115" -class="fnanchor">[115]</a>, y tan optimista que, para él, la -humanidad formaba un coro de ángeles, convertidos en demonios á causa -de la nefasta intervención de reyes, magistrados y sacerdotes; al -doctor Carlos de Vicente, carlista librepensador, algo misántropo, -agudísimo y ocurrente, y que, educado en París, lucía un <i>esprit -français</i> de la más fina especie; al Dr. López Silva, médico y -naturalista notable, llamado por antonomasia «la gran persona -ó la persona» á causa de su bondad angelical, el cual tenía la -costumbre de retratar á todas las gentes de<span class="pagenum" -id="Page_242">[p. 242]</span> que se hablaba, caracterizándolas -con rasgos típicos tomados de la Zoología; al sabio profesor de -Literatura don A. Sánchez Moguel, archivo inagotable de dichos y -anécdotas tocantes á personajes políticos y literarios, referidos -con viveza y gracejo insuperables, y cuyo trato resultaba á veces -algo difícil por consecuencia de una vanidad vidriosa é irritable, -impropia de talento tan sólido y brillante; al Dr. Thous, católico -ferviente, médico estudioso, y á quien, á cambio de los buenos ratos -que nos proporcionaba con su charla, ora satírica ora edificante, -sólo le reprochábamos la debilidad, harto disculpable, de insistir -demasiado en sus hazañas clínicas; á Fortanet, el conocido impresor, -republicano fogoso y de buena fe; al célebre poeta Marcos Zapata, -poco asiduo á la mesa, y cuyas agudezas y oportunidades, amén del -relato de sus aventuras de bohemio, constituían el deleite de la -reunión; al doctor B. Escribano, el último de los contertulios -desaparecidos, sobrio y austero conversador, cuyas <i>caídas</i> -inesperadas desconcertaban á los más afluentes parlanchines, etc.</p> - -<p>La peña del Suizo continúa hoy completamente renovada, aunque -algo decaída, después de la muerte del inolvidable San Martín. -Buenas cosas dijera de los actuales contertulios, muchos de ellos -catedráticos, si la discreción más elemental no me impusiera el -silencio. Concretareme á citar á D. Joaquín Decref, á Castro y -Pulido, á Ambrosio Rodríguez, al Dr. Isla, á Perico Valls, á Blas -Cabrera, á Odón de Buen, á F. Martí, á Antonio Vela, á J. Ramírez -Ramos, á Clodomiro Andrés, etc.</p> - -<p>Yo debo mucho á la sabrosa tertulia del Suizo. Aparte ratos -inolvidables de esparcimiento y buen humor, en ella aprendí muchas -cosas y me corregí de algunos defectos. Allí elevamos un poco el -espíritu, exponiendo y discutiendo con calor las doctrinas de -filósofos antiguos y moder<span class="pagenum" id="Page_243">[p. -243]</span>nos, desde Platón y Epicuro á Schopenhauer y Herbert -Spencer; mostramos veneración y entusiasmo hacia el evolucionismo y -sus pontífices, Darwin y Häckel, y abominamos de la soberbia satánica -de Nietzsche. En el terreno literario, nuestra mesa proclamó el -naturalismo contra el romanticismo, y al revés, según los oradores -de turno y el humor del momento. En torno de ella, Pepe Botella y -San Martín, los más filarmónicos de la reunión, riñeron descomunales -batallas en favor de Wagner, cuando en España apenas había más -wagneristas que el regocijado Peña y Goñi.</p> - -<p>Burla burlando, también nuestra peña hizo un poco de política. -Sin afiliarse abiertamente á ningún partido turnante, la mesa -del Suizo tuvo siempre espíritu político en el mejor sentido del -vocablo. Ella comentó, acaso con pasión y vehemencia, pero inspirada -siempre en el más acendrado patriotismo, todos los grandes sucesos -de la vida nacional; prorrumpió en gritos de indignación contra las -arbitrariedades é injusticias del caciquismo, y lloró con lágrimas -de rabia las inconsciencias é insensateces que prepararon las -ignominias de 1898. Allí, naturalmente, repercutió clamorosamente -la literatura de la <i>regeneración</i>; se recogieron firmas para el -célebre manifiesto de Costa y encontró alientos para su noble campaña -el malogrado apóstol de la europeización española. Persuadidos con -el «<i>solitario de Graus</i>» de que la prosperidad de nuestro país -estriba en la «<i>escuela y la despensa</i>», expusimos y contrastamos -reiteradamente los métodos de la pedagogía científica y las medidas -políticas encaminadas á desterrar, ó á limitar al menos, la -incultura de nuestras tierras y de nuestros cerebros. Allí, en fecha -recientísima, nos ha sobrecogido de horror y de asco, borrando las -últimas reliquias del optimismo juvenil, la horrenda guerra europea, -que no es, como se complacen en propalar espíritus candorosos tocados -de<span class="pagenum" id="Page_244">[p. 244]</span> <i>abogadismo</i> -incurable, el conflicto por los mercados ni la pugna entre dos -concepciones antitéticas del Estado, sino muy principalmente el fruto -amargo del orgullo nacional, el choque inevitable entre oligarquías -militares todopoderosas, desvanecidas por la soberbia y codiciosas de -gloria y de dominio. Allí, en suma, si á veces nos dejamos cautivar -por el frívolo placer de la divagación ó de la chismografía, supimos -también elevarnos á menudo sobre las pequeñas miserias de la vida, -sentirnos cada vez más humanos y más españoles, y avanzar algunos -pasos por senderos de paz y de amor hacia luminosos ideales...</p> - - -<p class="mt2">Hora es ya de terminar esta larga digresión (que acaso -habrá aliviado al lector de la fastidiosa pero obligada narración de -mis iniciativas científicas de Barcelona) y de señalar brevemente la -labor de laboratorio efectuada en la Corte durante los años 1892 y -1893.</p> - -<p>¿Qué temas científicos me solicitaron? Fueron, entre otros menos -apremiantes, la <i>estructura de la retina de los peces y aves</i>, -singularmente de la <i>foseta central</i>; la organización del <i>Asta de -Ammon y corteza occipital del cerebro</i>, y, en fin, la disposición -del <i>gran simpático visceral</i>. Cediendo á un hábito inveterado en -mí, tales materias fueron investigadas casi simultáneamente. En -general, semejante promiscuidad es poco recomendable. Sin embargo, -en las ciencias naturales resulta, en ocasiones, útil desparramar -alternativamente la atención por dos ó más campos de investigación: -se aprovecha mejor el material de trabajo y rinden los métodos más -rica cosecha. Aunque parezca paradójico, dos ó tres temas de estudio -cansan menos que uno solo. Teclear insistentemente la misma cuerda, -acaba por ser doloroso. Además, durante la fiebre sagrada, cuando -se siente uno en vena de producir, conviene<span class="pagenum" -id="Page_245">[p. 245]</span> forzar la suerte, acaparando, á ser -posible, todos los billetes de la lotería.</p> - -<p>No tema el lector una exposición circunstanciada de mis trabajos -de 1892 y 1893 sobre las citadas materias. Concretareme á citar -solamente las adquisiciones científicas más salientes.</p> - -<p>1. Comencemos por la <i>retina</i>. Según recordará el lector, mis -exploraciones en tan cautivador dominio comenzaron en Barcelona. -Mas deseaba yo completar y consolidar mis hallazgos anteriores, -abarcando con mis observaciones toda la serie de los vertebrados; -anhelaba, sobre todo, atacar el problema estructural de la <i>fovea -centralis</i>, paraje retiniano de la máxima sensibilidad al color -y de la suma acuidad visual. Por fortuna, en Madrid no faltaba -abundante material de trabajo. Al efecto, entablé tratos con un -alimañero profesional, que me proveyó de <i>culebras</i>, <i>lagartos</i>, -<i>mochuelos</i>, <i>cornejas</i>, <i>lechuzas</i>, <i>gallipatos</i>, <i>salamandras</i>, -<i>percas</i>, <i>truchas</i>, etc., vivos. Y un buen amigo de Cádiz tuvo -la amabilidad de enviarme varios ejemplares del interesantísimo -<i>camaleón</i>, la joya de los reptiles, habitador constante de las dunas -gaditanas. Con este copioso material mi cartapacio llenóse de dibujos -interesantes, y mis notas rebosaban de pormenores descriptivos. Tan -rica mies movióme á adelantar una comunicación sobre la <i>retina -de los peces</i>, que se publicó, gracias á la bondad del sabio D. -Ignacio Bolívar, en los <i>Anales de la Sociedad de Historia Natural</i><a -id="FNanchor_116" href="#Footnote_116" class="fnanchor">[116]</a>, -y á redactar ulteriormente voluminosa monografía, aparecida -en <i>La Cellule</i><a id="FNanchor_117" href="#Footnote_117" -class="fnanchor">[117]</a>,<span class="pagenum" id="Page_246">[p. -246]</span> reputada Revista biológica belga, ya citada en otro -lugar. Esta última Memoria, una de las más importantes brotadas -de mi pluma, resultó voluminoso libro que mereció, años después, -los honores de una traducción alemana<a id="FNanchor_118" -href="#Footnote_118" class="fnanchor">[118]</a>.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thin" - src="images/ill_246fig39.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 39.—Corte de la retina de la perca. Figura semiesquemática - destinada á mostrar los principales resultados de mis - investigaciones. —A, B, C, cauces específicos de la impresión - recogida por los bastoncitos; D, E, F, cauces de la excitación - recolectada por los conos; G, H, morfología de las células - horizontales; <i>a</i>, <i>i</i>, elementos especiales de la retina de los - peces. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Cumpliendo mi promesa de evitar prolijidades, sólo citaré, de -entre los hechos nuevos contenidos en la citada obra, aquellos que -hoy, leyendo en frío y teniendo presente la copiosa bibliografía -aparecida después, halagan<span class="pagenum" id="Page_247">[p. -247]</span> más agradablemente mi vanidad de hombre de -laboratorio.</p> - -<blockquote> - -<p><i>a</i>) Confirmación en la serie de los vertebrados, y muy -singularmente en los peces, cuyo modo de visión aseméjase mucho á -la de los mamíferos, de aquellos dos tipos de <i>células bipolares</i> -hallados un año antes en la membrana visual de los mamíferos, esto -es: la célula colosal de ramaje exterior articulado con los bastones, -y la célula pequeña de dendritas discretas conexionadas con los -conos. En la figura 39, que copia una sección de la retina de los -peces teleósteos, destacan claramente ambos tipos de <i>bipolares</i>. En -ella aparecen también otros hallazgos menos importantes. Ejemplo: el -de un tipo celular especial de la <i>capa de los granos internos</i> (I) y -el del axon de diversos tipos de células horizontales (<i>a</i>, G, H).</p> - -<p><i>b</i>) Desentrañamiento de la estructura de la <i>foseta central</i> de -la retina de los reptiles y aves. Semejante estructura, poco conocida -hasta entonces á causa del limitado poder revelador de los preparados -comunes (cortes teñidos de hematoxilina, soluciones de anilinas, -etc.), surge clarísima en los cortes bien impregnados por los métodos -de Golgi y Ehrlich, á condición, naturalmente, de utilizar, en vez -del mono ó el hombre (únicos mamíferos dotados de <i>foseta</i>), los -pájaros y aves de rapiña (jilguero, golondrina, cuervo, halcón, -etcétera) ó el camaleón, animales donde los citados recursos -analíticos muéstranse, por fortuna, singularmente propicios.</p> - -<p>Esta estructura especial aparece reproducida esquemáticamente en -la figura 40, F. Aparte la delgadez é inclinación notables de su -expansión central (disposición de antiguo conocida), nótese cómo cada -pie de estos corpúsculos visuales contrae articulación individual -con un solo minúsculo penacho ascendente de <i>célula bipolar</i> (<i>b</i>). -Tan exquisita independencia de los cauces visuales, mantiénese -también en la <i>zona plexiforme interna</i>, donde se advierte que cada -arborización inferior de <i>bipolar de cono</i> entra exclusivamente en -contacto con el doble ramaje de un corpúsculo gangliónico (<i>tercera -neurona</i> visual) (C). Para facilitar la comparación, á la izquierda -de la misma figura reproducimos los cauces visuales de las regiones -periféricas de la retina. Obsérvese cómo, en esta región, las -articulaciones de los conos con las bipolares no son individuales, -sino colectivas y bastante difusas y extensas (<i>c</i>); lo que explica -perfectamente la indistinción y vaguedad de las imágenes recogidas -por dicho territorio <span class="pagenum" id="Page_248">[p. -248]</span>retiniano. Á mayor abundamiento, cada ganglionar -(C<sup>2</sup>) recoge las impresiones transmitidas por varias -bipolares (<i>f</i>). Si, por ventura, las tres empalizadas neuronales de -la <i>fovea</i> hubiéranse organizado según este plan, habríanse frustrado -enteramente los beneficios de la longitud y finura de los conos, -condiciones anatómicas decisivas, según es notorio, del exquisito -poder diferenciador de la <i>foseta</i>. He aquí una nueva demostración de -que la naturaleza procede siempre en sus creaciones con arreglo á la -economía más estricta y á la más severa lógica.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_248fig40.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 40.—Esquema de los cauces de conducción de la impresión - cromática en la retina de los pájaros. Á la derecha, aparecen las - vías de la foseta central, y á la izquierda, las homónimas del resto - de la retina. —A, conos; B, célula bipolar para cono; C, corpúsculo - ganglionar; <i>a</i>, células amacrinas; <i>b</i>, articulación entre el cono y - bipolar en la foseta; <i>c</i>, articulación entre el cono y las bipolares - en los territorios periféricos de la retina; <i>d</i>, <i>f</i>, articulación - entre una célula gangliónica y varias bipolares. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15"><i>c</i>) Confirmación en la retina embrionaria de la -evolución de los neuroblastos, señalada por His, nosotros y v. -Lenhossék en la médula espinal, y exposición de una hipótesis -encaminada á explicar,<span class="pagenum" id="Page_249">[p. -249]</span> ó al menos á hacer imaginable, el establecimiento -en el adulto de conexiones interneuronales específicas. De esta -concepción, llamada <i>teoría quimiotáctica neurotrópica</i>, trataré -oportunamente. Consignaré ahora solamente que, según la referida -hipótesis, se asigna al <i>cono de crecimiento</i> del axon embrionario -la misma propiedad amiboidea atribuída á los leucocitos. Á semejanza -de estos elementos, que marchan hacia los microbios orientándose -por la dirección de las corrientes de difusión de las <i>toxinas</i>, -el <i>cono de crecimiento</i>, impresionado por ciertas substancias -estimulantes derramadas en el plasma intersticial, marcha también, -crece y se orienta hacia los elementos productores de las mismas -(corpúsculos musculares, neuronas situadas en planos distintos de los -centros, etc.), acabando por establecer con ellos conexiones íntimas -y estables. Admitida la diversidad y especificidad de las fuentes -de <i>materias reclamos</i> ó <i>quimiotácticas positivas</i>, esclarécese no -sólo el automatismo de la asociación interneuronal ó entre neuronas y -elementos extranerviosos (por ejemplo, con las <i>fibras musculares</i>), -sino el hecho sorprendente de que semejantes alianzas dinámicas -se establezcan sin errores, no dándose jamás el caso de que un -corpúsculo muscular, por ejemplo, carezca de terminación nerviosa -adecuada ni de que una arborización terminal axónica esté privada de -conexión celular específica.</p> - -</blockquote> - -<p>2. Otro de los temas en cuya elucidación puse toda mi atención, -fué la estructura del <i>asta de Ammon</i>, el centro asociativo más -antiguo del cerebro, el almacén de los recuerdos olfativos y de las -reacciones motrices correspondientes.</p> - -<p>Ha dicho B. Croce «que toda obra científica es también una obra de -arte», afirmación afín del pensamiento, tantas veces repetido, de -que «la naturaleza es la obra de un artista divino». Y esta hermosura -no toca solamente al orden intelectual, á la exquisita adecuación -entre los medios y los fines; en las ciencias naturales reviste á -menudo formas plásticas admirables, según dejamos notado en capítulos -anteriores. De donde resulta que, por pobre é incompleta que sea -la visión objetiva del científico, siempre conservará un reflejo -de la belleza natural. Y aún podría afir<span class="pagenum" -id="Page_250">[p. 250]</span>marse que los elementos ilógicos y -antiestéticos contenidos en la concepción científica de un fenómeno -implican necesariamente error ó incompresión ideal del copista.</p> - -<div class="figcenter mt15" id="F_41"> - <img src="images/ill_250fig41.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 41.—Esquema de la arquitectura del asta de Ammon y <i>fascia - dentata</i>, tal como aparece en los cortes transversales; en esta - figura se han reproducido los principales tipos neuronales descritos - por Golgi y Sala. —A, asta de Ammon; B, cuerpo abollonado ó <i>fascia - dentata</i>; D, subículo; C, fimbria; <i>a</i>, pirámide superior; <i>b</i>, - pirámide de la región inferior. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Mas, dejando á un lado este linaje de -consideraciones, recordaré que uno de los estímulos que me -llevaron á escudriñar el <i>asta de Ammon</i> y <i>fascia dentata</i>, fué -la elegante arquitectura ofrecida por las células y estratos de -estos centros, revelada por el ilustre Golgi en su obra magistral<a -id="FNanchor_119" href="#Footnote_119" class="fnanchor">[119]</a>. -Adornan, en efecto, al <i>asta de Ammon</i> y <i>cuerpo<span -class="pagenum" id="Page_251">[p. 251]</span> abollonado</i>, muchos -rasgos de la sencilla belleza de la corteza cerebelosa. Sus -células piramidales, comparables á plantas de jardín —algo así -como series de jacintos—, alinéanse en setos vivos que dibujan -curvas graciosas. El examen de la figura 41 dará alguna idea de -esta graciosa estratificación de las neuronas ammónicas. Inútil -es notar que, aprovechando el privilegio de primer ocupante, el -célebre investigador de Pavía hubo de recoger los datos anatómicos -más valiosos respecto á la forma y disposición celulares de los -mencionados órganos nerviosos. Y la obra del maestro fué completada -en algunos puntos por<span class="pagenum" id="Page_252">[p. -252]</span> sus discípulos Sala y Lugaro, así como por Schäffer, -histólogo alemán.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_251fig42.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 42.—Esquema destinado á presentar la conexión establecida entre - el axon de los granos de la <i>fascia dentata</i> y las gruesas pirámides - del asta de Ammon (región inferior de ésta). —A, capa molecular de - la <i>fascia dentata</i>; B, axon de los granos; C, pirámides grandes; D, - fimbria; <i>c</i>, <i>b</i>, fibras aferentes llegadas de los centros olfativos - secundarios; <i>a</i>, axon. Las flechas señalan la dirección de las - corrientes. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Sin embargo, quedaba aún mucho filón virgen para los -trabajadores de refresco. Era, sobre todo, indispensable explorar -los <i>corpúsculos de axon corto</i>, insuficientemente estudiados -por los susodichos sabios, y urgía además abordar el problema de -las <i>conexiones interneuronales</i>, estableciendo en lo posible -las vías recorridas por los impulsos sensoriales ó aferentes, -tarea interesante apenas desflorada por los sabios de la escuela -italiana.</p> - -<p>Tales fueron los objetivos perseguidos por mí durante el año -1892, creo que con alguna fortuna. Los resultados obtenidos -motivaron la redacción de extensa monografía, publicada primeramente -en los <i>Anales de la Sociedad Española de Historia Natural</i><a -id="FNanchor_120" href="#Footnote_120" class="fnanchor">[120]</a>. -En el mismo año, mi trabajo mereció la honra inestimable de ser -traducido al alemán por el ilustre Kölliker, para su reputada -Revista: <i>Zeitschrift f. wissensch. Zoologie</i><a id="FNanchor_121" -href="#Footnote_121" class="fnanchor">[121]</a>.</p> - -<p>Como hechos interesantes, fruto de propias pesquisas, mencionamos -los siguientes:</p> - -<blockquote> - -<p>1.º Demostración de que el axon de los granos de la <i>fascia -dentata</i> emite, durante todo su trayecto por la zona de las -pirámides grandes, un sistema de rosáceas ó de excrecencias -colaterales que se articulan con ciertos golfos y desigualdades -características del tallo radial de las citadas células. En la figura -42, B, mostramos muy es<span class="pagenum" id="Page_253">[p. -253]</span>quemáticamente (se ha prescindido de casi todos los -elementos) esta interesante conexión entre los <i>granos</i> y las -<i>pirámides gigantes</i>.</p> - -<p>2.º Hallazgo por debajo de la <i>zona de los granos</i> (<i>fascia -dentata</i>) de varios tipos de corpúsculos piramidales cuyo axon corto -ascendente constituye, ramificándose, elegantes y tupidas cestas -envolventes del soma y tallos de los granos (véase la fig. 43, B, -C, donde aparece también otro elemento, cuyo axon se ramifica en el -espesor de la capa molecular) (A).</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_253fig43.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 43.—Figura semiesquemática donde reproducimos nuestros - principales hallazgos en la <i>fascia dentata</i>. —A, célula de axon - ascendente; B y C, pirámides cuyo axon (<i>a</i>) se termina, mediante - nidos ó cestas (<i>e</i>), que rodean el cuerpo de los granos; D, zona - molecular; F, capa de los granos; E, zona plexiforme; <i>e</i>, cestas.</p> - - <p class="captcont"><i>Nota.</i>—La región copiada en la presente figura - corresponde al pequeño cuadrado trazado en el <a href="#F_41">grabado - precedente</a>. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15">3.º Encuentro en el asta de Ammon (región superior -del <i>stratum oriens</i>) de multitud de neuronas de axon corto, cuyas -ramas nerviosas generan también nidos complicados en torno del soma -de las<span class="pagenum" id="Page_254">[p. 254]</span> pirámides. -En la figura 44, A, B, C, D, mostramos las dos principales variedades -de corpúsculos de esta clase.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_254fig44.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 44.—Mis principales hallazgos en el asta de Ammon (región - superior), mostrados esquemáticamente.— A, B, neuronas cuyo axon - ascendente se descompone en ramas arciformes, formadoras de nidos - para los somas más profundos de la capa de las pirámides.— D, C, - neuronas de axon tangencial constructores de nidos destinados á los - cuerpos de las neuronas piramidales más superficiales; E, célula de - axon ascendente (<i>a</i>); F, K, G, células de axon corto distribuído por - el <i>stratum radiatum</i>; J, H, pirámides dislocadas cortas. La figura - actual corresponde al cuadrado grande del esquema de la - <a href="#F_41">página 250</a>. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15">4.º Señalamiento, por primera vez, de las ramas -colaterales de la substancia blanca y de las fibras terminales -llegadas del <i>Alveus</i>, ó<span class="pagenum" id="Page_255">[p. -255]</span> conductores arborizados en las zonas plexiformes del asta -de Ammon y <i>fascia dentata</i> (fig. 44, <i>b</i>).</p> - -<p>5.º Encuentro en el <i>stratum radiatum</i> de numerosas células de -axon corto (fig. 44, F, G), así como algunas pirámides dislocadas -(figura 44, H, J).</p> - -<p>6.º Determinación de las variantes morfológicas que separan las -pirámides de la región inferior de la constitutiva de la superior -del asta de Ammon. Caracterízanse estas últimas por exhibir tallo -liso; mientras que las primeras muéstranlo erizado de excrecencias -verrugosas para conexionarse con las rosáceas del axon de los -granos.</p> - -<p>7.º Descripción de la neuroglia de dichos órganos.</p> - -<p>8.º Análisis detallado de los plexos nerviosos de los mismos y, en -fin, estudio estructural del <i>subiculum</i>, etc.</p> - -<p>El citado folleto contiene, además, un estudio de la fina anatomía -de la <i>corteza esfenoidal</i> del cerebro de los pequeños mamíferos.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_255fig45.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 45.—Tipo especial de neurona multipolar exenta de cilindro-eje, - que habita en torno de los ganglios de Auerbach y Meissner, entre las - capas de fibras musculares y circulares del intestino, en la túnica - externa de las arterias, y en fin, allí donde existe tejido muscular - de fibra lisa. - </p> -</div> - -<p class="mt15">3. Nuestra exploración acerca del gran -simpático intestinal tuvo menos importancia<a id="FNanchor_122" -href="#Footnote_122" class="fnanchor">[122]</a>. Encierra, sin -embargo, bastantes hechos nuevos, entre los cuales citaremos:</p> - -<blockquote> - -<p><i>a</i>) El hallazgo, en los ganglios de Meissner y Auerbach, de -ciertas cé<span class="pagenum" id="Page_256">[p. 256]</span>lulas -estrelladas de largas expansiones, las cuales ingresan en los -haces del plexo de igual nombre (confirmado por Dogiel, Lavilla y -Kölliker).</p> - -<p><i>b</i>) Descubrimiento de una variedad especial de células -estrelladas pequeñas, yacentes en las mallas de dichos plexos -y entre las capas de fibras musculares (confirmado por Dogiel, -Lavilla y Kölliker) y caracterizadas por su carencia de cilindro-eje -(fig. 45). Estos elementos fueron también demostrados en la rana -por el método de Ehrlich<a id="FNanchor_123" href="#Footnote_123" -class="fnanchor">[123]</a>.</p> - -<p><i>c</i>) La presencia de colaterales nacidas de las fibras de paso de -los ganglios y terminadas por arborizaciones libres en torno de las -células de éstos (confirmado por Dogiel).</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_256fig46.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 46.—Plexos de neuronas asteriformes, generadoras de plexos en la - zona glandular del intestino (B) y en el interior de las vellosidades - (A). - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15"><span class="pagenum" id="Page_257">[p. -257]</span><i>d</i>) La existencia de corpúsculos nerviosos especiales -entre las glándulas y en el espesor de las vellosidades, etc., etc. -(fig. 46).</p> - -<p><i>e</i>) Análisis de las terminaciones nerviosas en las fibras -lisas.</p> - -<p><i>f</i>) Impregnación de las glándulas intestinales y de las fibrillas -nerviosas de las vellosidades, etc., etc.</p> - -</blockquote> - -<p>En el año de 1893 publicamos todavía otros trabajos de menor -cuantía referentes á la <i>corteza cerebral occipital</i> de los -pequeños mamíferos<a id="FNanchor_124" href="#Footnote_124" -class="fnanchor">[124]</a>, y á los <i>tumores malignos</i> del hígado<a -id="FNanchor_125" href="#Footnote_125" class="fnanchor">[125]</a>. -En fin, dimos á la estampa nuevas observaciones sobre la estructura -de la <i>médula espinal</i> y <i>gran simpático</i><a id="FNanchor_126" -href="#Footnote_126" class="fnanchor">[126]</a>.</p> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter" id="Ch_12"> - <p><span class="pagenum" id="Page_259">[p. 259]</span></p> - <div class="figcenter"> - <img src="images/trimming.jpg" - alt="Friso ornamental" /> - </div> - <h2 class="nobreak ws1 mt25">CAPÍTULO XII</h2> - <p class="subh2h">La <i>Sociedad Real</i> de Londres me encarga la - <i>Croonian Lecture</i>. — Mi conferencia ante dicha Sociedad. — - Banquetes oficiales y otros agasajos. — Visita á los Institutos - científicos de Londres y gira á las Universidades de Cambridge - y Oxford. — Se me nombra Doctor en Ciencias, <i>honoris causa</i>. — - Impresión personal acerca de la ciencia inglesa y la organización - de sus Centros docentes.</p> -</div> - -<div class="drop mt1"> - <img src="images/drop_a.jpg" - alt="A" /> -</div> - -<p class="icap pt2"><span class="smcap">Allá</span> por Febrero de -1894 llegó á mis manos una comunicación del Dr. Foster, Secretario -de la <i>Sociedad Real</i> de Londres, invitándome, por acuerdo de tan -ilustre Corporación, á pronunciar el discurso llamado <i>Croonian -Lecture</i>. Tratábase de una conferencia sobre asuntos biológicos, -remunerada con 50 libras esterlinas, é instituída por cierto sabio -inglés con la mira de traer á Londres á un investigador nacional -ó extranjero, autor de algún descubrimiento señalado. Prácticas -en todo, las Corporaciones científicas inglesas, no se satisfacen -con estimular de lejos la investigación personal, adjudicando al -conquistador de una nueva verdad el diploma honorífico de rúbrica; -desean, además, conocer al autor, oir de sus labios la exposición -de sus trabajos y, sobre todo, examinar y comprobar <i>de visu</i> los -métodos de indagación con ayuda de los cuales el hecho nuevo fué -descubierto. Respondiendo á finalidad tan discretamente utilitaria, -las<span class="pagenum" id="Page_260">[p. 260]</span> Academias -inglesas han creado muchos premios, todos debidos á iniciativa -particular.</p> - -<p>El acuerdo de la referida <i>Sociedad Real</i> cogióme de sorpresa. -Estaba en realidad confundido y avergonzado por la lisonjera -invitación, dudando entre aceptarla de plano ó declinarla -cortésmente, temeroso de no corresponder de modo decoroso á la honra -que se me dispensaba. En disculpa de mis vacilaciones, importa -notar que la <i>Real Sociedad de Londres</i> constituye la Institución -científica más importante de la Gran Bretaña y acaso de todo el -mundo. Á ella han pertenecido los sabios y pensadores más ilustres de -Inglaterra. Para un profesor francés ó alemán merecer el título de -<i>Fellow</i> de tan prestigiosa Institución, poder añadir en las tarjetas -las codiciadas iniciales F. R. S., representa suprema aspiración, -de muy pocos satisfecha. Además, la <i>Croonian Lecture</i> había sido -siempre encomendada á investigadores de primera fuerza, entre los -cuales recuerdo ahora al ilustre Kölliker<a id="FNanchor_127" -href="#Footnote_127" class="fnanchor">[127]</a>. En fin, para colmo -de contrariedad, una de mis hijas cayó, por aquellos días, enferma de -bastante cuidado, y mi instinto de padre se inquietaba, resistiéndose -á abandonar á la paciente, no obstante los alentadores vaticinios -que, para tranquilizarme, hacía el Dr. Hernando, médico de cabecera y -amigo generoso de mi familia, según dejo dicho páginas atrás.</p> - -<p>Las piadosas seguridades del compañero, la entereza de mi -mujer que me aconsejaba aceptar á todo trance la invitación, una -carta sumamente agradable de M. Foster y<span class="pagenum" -id="Page_261">[p. 261]</span> otra no menos halagadora del profesor -Ch. Sherrington, acabaron por decidirme. Este último reclamaba -amablemente, á título de neurólogo, el derecho de hospedarme en -su casa, á lo que me instó vivamente también el Secretario de la -<i>Sociedad Real</i>.</p> - -<p>Comencé, pues, en medio de mis inquietudes, á redactar en -francés la Conferencia, pues no dominaba el inglés lo bastante para -expresarme decorosamente en este idioma; reuní después mis mejores -preparaciones del <i>cerebelo</i>, <i>médula espinal</i>, <i>retina</i>, <i>cerebro</i>, -<i>bulbo olfatorio</i>, etc., y previa licencia de mis superiores -jerárquicos, emprendí el viaje á Inglaterra. Al pasar por París, -saludé cordialmente á mi ilustre amigo Mr. Matías Duval y tuve el -gusto de conocer personalmente á mi traductor, el Dr. Léon Azoulay, -quien, lleno de bondad, revisó y corrigió el dudoso francés de mis -cuartillas. En fin, arribado á Londres, púseme á disposición de la -<i>Sociedad Real</i>.</p> - -<p>Como me anunció ya el simpático Secretario de dicha Academia, -la hospitalidad que merecí de Ch. Sherrington y de su admirable -compañera fué agradabilísima y llena de atenciones y finezas. No -fué menos benévola y cordial la acogida dispensada al modesto -investigador español por Mr. Foster y otros ilustres miembros de la -consabida Sociedad, entre los cuales recuerdo á Mr. Schäfer, á M. -Klein, á Bourdon-Sanderson, á Horsley, á Mott y, en fin, al eximio -Presidente Sir W. Thomson (Lord <i>Kelvin</i>), descubridor, según es -notorio, de la telegrafía transatlántica, y uno de los hombres más -campechanos, sencillos y modestos que he conocido. Á la verdad, la -llaneza y cordialidad de trato de aquellos sabios, los más eminentes -de Inglaterra; su total ausencia de empaque y de orgullo profesional; -la placidez y alegría de sus pláticas privadas, en contraste con la -elevación y profundidad de su obra científica, teníanme embobado.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_262">[p. 262]</span>En su hidalga -generosidad, Mr. Sherrington, á la sazón profesor de Fisiología -en una de las Facultades de Medicina de Londres (creo que en el -<i>Bartholomew’s Hospital</i>), tuvo empeño, no solamente en agasajarme y -guiarme al través de la formidable Babel inglesa, sino en prestarme -eficaz y directo concurso en la preparación de mi Conferencia. Á -este propósito, efectuó con los preparados más demostrativos de mi -colección, soberbias microfotografías, destinadas á la proyección, -amén de proporcionarme todo lo necesario para dibujar en colores -varios esquemas de gran tamaño.</p> - -<p>Con tales elementos demostrativos, la lección resultó, á despecho -de mi emoción, bastante clara y persuasiva. Si no falla mi memoria, -fué pronunciada el 8 de Marzo, en el palacio llamado <i>Burlington -House</i>, casa social de la Sociedad Real. Comprendió mi discurso -lo más fundamental de mis pesquisas en orden á la morfología y -conexiones de las células nerviosas de la médula espinal, ganglios, -cerebelo, retina, bulbo olfatorio, etc. Y para ponerme á tono con -el auditorio, donde predominaban fisiólogos y médicos, y satisfacer -al mismo tiempo el gusto inglés, que exige á cada cosa un valor -práctico ó doctrinal, terminé mi oración desprendiendo de los hechos -expuestos algunas interpretaciones fisiológicas y aun psicológicas -más ó menos verosímiles<a id="FNanchor_128" href="#Footnote_128" -class="fnanchor">[128]</a>. De ellas trataré en otro lugar.</p> - -<p>Mencionemos un detalle que tiene su valor. Para no per<span -class="pagenum" id="Page_263">[p. 263]</span>der la hilación del -discurso, cada oyente tenía en las manos, según costumbre inglesa, -un resumen impreso de lo más importante de aquél. Ni debo olvidar -otra particularidad reveladora de la exquisita cortesía anglo-sajona: -sobre el estrado presidencial, ocupado por Lord Kelvin y varias -autoridades académicas, flameaban entrelazadas las banderas inglesa y -española.</p> - -<p>Terminado el acto, fuí calurosamente felicitado. Entre los que -estrecharon efusivamente mi mano, reconocí con satisfacción al -ministro de España, D. Cipriano del Mazo, acompañado del Secretario, -del simpático hijo de D. Facundo Riaño, agregado entonces de -Embajada, y de algunos más representantes distinguidos de la colonia -española. Fué un día de grata y noble emoción, de los que viven en la -memoria asociados al dulce sentimiento de la patria.</p> - -<p>Sucediéronse luego en serie ininterrumpida numerosos agasajos, -donde se puso de realce la afectuosa esplendidez de la hospitalidad -anglo-sajona. Imposible fuera recordar todas las invitaciones -recibidas y los banquetes celebrados.</p> - -<p>Mención particular merece, sin embargo, el banquete de la Sociedad -Real, al cual asistieron muchos invitados llegados de Cambridge y -Oxford. Á la hora del <i>champagne</i>, brindóse calurosamente en honor -de las ciencias inglesa y española, y se hicieron votos por la -confraternidad cordial é intelectual de ambas naciones. Recuerdo -todavía parte del elocuente discurso de Mr. Foster, orador agudo y -ocurrente, que -<span class="cambiado" - title="Errata. En el libro impreso: coronaba" - id="err_11">sazonaba</span> sus frases con esa fina sal del -<i>humour</i> anglo-sajón, casi desconocida entre nosotros. Dijo, entre -otras cosas halagadoras para España y para mí, «que gracias á mis -trabajos, el bosque impenetrable del sistema nervioso se había -convertido en parque regu<span class="pagenum" id="Page_264">[p. -264]</span>lar y deleitoso, y que mis investigaciones habían -establecido <i>colaterales de conexión</i> y <i>placas motrices</i> entre -las almas de España y de Inglaterra, antes apartadas por siglos de -incomprensión y desvío.»</p> - -<p>Más íntimo y menos solemne fué el banquete celebrado en casa del -Dr. Paget, donde tuve el gusto de conocer á los neurólogos y médicos -más famosos de la capital inglesa.</p> - -<p>Recuerdo asimismo la deliciosa gira al <i>cottage</i> de mi amigo -el Dr. Schäfer, profesor de Fisiología é Histología de una de las -Facultades médicas de Londres. En esta quinta, rodeada de praderas y -bosquecillos, que animaban el juego de los niños y la voz autoritaria -de las <i>nurses</i>, tuve la primera visión de la holgura, comodidad -y elegancia del <i>home</i> inglés, así como del decoro con que en la -opulenta Albión viven los sabios y educan á sus hijos.</p> - -<p>Ingrato fuera en este momento omitir la fiesta familiar y -el espléndido banquete celebrados en la Embajada española, con -asistencia de lo más distinguido de la colonia (figuraba entre los -invitados el sabio y venerable Gayangos). Llegada la hora de los -brindis, el anfitrión, D. Cipriano del Mazo, después de encomiar -hasta la paradoja mis escasos merecimientos, entonó un cántico -elocuentísimo á la ciencia y filosofía hispanas. Sus vibrantes y -sentidas palabras nos conmovieron á todos, y á mí, especialmente, -que apenas tuve la serenidad suficiente para agradecer sus elogios<a -id="FNanchor_129" href="#Footnote_129" class="fnanchor">[129]</a>.</p> - -<p>Claro es que, terminados recepciones y banquetes, dediqué algunos -días á admirar las curiosidades y bellezas de<span class="pagenum" -id="Page_265">[p. 265]</span> la estupenda capital inglesa: sus -suntuosos y artísticos monumentos, el puerto y los muelles del -Támesis, el <i>Museo británico</i>, la <i>Ciudad de Cristal</i>, los parques -incomparables, etc. No sin viva emoción contemplé en Westminster la -estatua de Newton y el sepulcro de Darwin.</p> - -<p>Excusado es decir que, aprovechando los buenos oficios de mi -huésped, que se desvivía por complacerme, giré también visitas -instructivas á las principales Instituciones docentes de la ciudad, -entre otras, al <i>King’s College Hospital</i>, al <i>Bartholomew’s -Hospital</i>, al <i>London Hospital</i>, Centros todos de enseñanza médica, -al <i>Royal College of Surgeons</i>, en fin, á la <i>Royal Medical and -Chirurgical Society</i>. Sin embargo, lo que más atrajo mi atención -fueron los laboratorios. En ellos tuve la fortuna de presenciar -experimentos fisiológicos de Ferrier, de Horsley y de Mott, y de -examinar las preparaciones histológicas de Schäfer y de Sherrington. -Á este propósito no holgará dar algunos detalles:</p> - -<p>En los laboratorios ingleses estaba entonces muy en boga aplicar -el método de las <i>degeneraciones secundarias</i>, asociado á la llamada -<i>coloración</i> de Marchi (teñido de las piezas nerviosas en ácido -ósmico, etc.). Este proceder, que empleaban con la mira de precisar -el origen y curso de las principales vías que asocian el cerebro -y cerebelo con el bulbo y médula espinal, exige, según es sabido, -como condición previa, la ejecución de arriesgadas y difíciles -vivisecciones en monos ó perros. Una de las practicadas por el -profesor Ferrier en el macaco, impresionóme profundamente, así por -la maestría de la manipulación como por la brillantez del resultado: -tratábase de la extirpación total de ambos lóbulos occipitales del -cerebro. Gracias á la habilidad incomparable del operador y á las -exquisitas asepsia y hemostasia logradas, el animal sobrevivió -á tan radical mutilación y fué posible explorar, en su día, las -degenera<span class="pagenum" id="Page_266">[p. 266]</span>ciones -secundarias sobrevenidas. Verdad es que los fisiólogos ingleses y -particularmente Ferrier, el sabio eminente que comparte con Hirtzig -y Munk el descubrimiento de las <i>localizaciones cerebrales</i>, son -prodigiosos experimentadores.</p> - -<p>Cuando un profesor extranjero de cierta notoriedad viaja por -Inglaterra y se pone al habla con sus sabios, es de rigor convidarle -á visitar las prestigiosas é históricas Universidades de Cambridge -y Oxford, donde, según es notorio, se adoctrinan la juventud dorada -y la aristocracia intelectual de la raza anglo-sajona. Y si el -forastero distinguido ha sido designado además para la <i>Croonian -Lecture</i> ó ha sido agraciado con alguna otra merced académica, -entonces suele proponérsele el honor de conferirle en Oxford ó en -Cambridge, según los estudios del candidato, el grado de Doctor en -Ciencias, <i>honoris causa</i>, ceremonia académica que se celebra con -gran solemnidad.</p> - -<p>Tal me ocurrió á mí. Ya desde los primeros días de mi estancia -en Londres recibí atentas misivas del <i>Vice chancellor</i> de la -Universidad de Cambridge y del infatigable Secretario M. Foster (que -pertenecía al Claustro de dicho Centro), requiriéndome amablemente -para que aceptase honor tan señalado.</p> - -<p>Á este propósito, varios profesores, entre ellos el citado -Secretario de la <i>Sociedad Real</i>, me condujeron á la histórica ciudad -del Cam, alojándome en un espléndido pabellón del <i>King’s College</i>. -Y después de descansar un día visitando y admirando la estupenda -capilla gótica del colegio, sus excelentes laboratorios, amplias -aulas, riquísimas colecciones, extensos campos de juego dilatados -por ambas márgenes del río, etc., etc., llegó la hora de la solemne -fiesta académica.</p> - -<p>Celebróse, si mal no recuerdo, el 5 de Marzo, días antes<span -class="pagenum" id="Page_267">[p. 267]</span> de mi Conferencia -de la <i>Sociedad Real</i>, en el magnífico salón de actos del <i>Senate -House</i>. Conocida la devoción inglesa por la tradición, ocioso parece -advertir que la ceremonia se desarrolló con arreglo á los más -rancios cánones. Á ella asistieron el V. Canciller, las autoridades -locales y académicas, el claustro de Doctores y muchos internos de -los colegios aristocráticos adscritos á la Universidad. Maestros y -alumnos vistieron los tradicionales trajes de doctor, consistentes en -una especie de toga ú hopalanda roja y un birrete especial, en cuya -cúspide sobresale apéndice piramidal de base cuadrada.</p> - -<p>Rindiendo á su vez homenaje á la costumbre, el candidato, un -poco azorado, vistió también la original indumentaria. Hubo música -de Beethoven y discurso latino del <i>orator</i>, á estilo medioeval<a -id="FNanchor_130" href="#Footnote_130" class="fnanchor">[130]</a>. -Acabado el discurso de ritual,<span class="pagenum" -id="Page_268">[p. 268]</span> el Vicecanciller, dirigiéndose -al candidato, declaró que, atendiendo á sus merecimientos, la -Universidad le otorgaba el <i>Grado de doctor en Ciencias</i>. Durante el -acto hube de estampar mi firma —con pluma de ave, para no romper ni -aun en cosa nimia los usos tradicionales— en el gran libro de honor -donde figuraban los nombres de todos los graduados <i>ad honorem</i>. Y, -en fin, acabada la solemnidad académica, celebróse un gran banquete -en el <i>King’s College</i>, seguido un día después de una comida íntima -y familiar en el precioso hotel que extramuros de la villa poseía el -Dr. Foster.</p> - -<p>De mi visita á Oxford, la admirable ciudad gótica, inestimable -joya medioeval, donde cada casa es un relicario histórico y cada -colegio compite en riqueza y grandiosidad con una mansión real, -sólo diré que, ante tantas maravillas, estaba como embelesado. -¡Qué Bibliotecas, qué Museos, qué Capillas góticas, qué amplitud, -riqueza y comodidad en las habitaciones destinadas á los colegiales! -En paran<span class="pagenum" id="Page_269">[p. 269]</span>gón -del <i>King’s College</i>, filigrana del renacimiento, del <i>Baliol -College</i>, del <i>Corpus Christi College</i> y del <i>Magdalen College</i>, -exquisitos modelos del estilo gótico, ó del grandioso <i>John’s -College</i>, medio oculto entre cortinas de yedra, etcétera, el mejor de -nuestros edificios docentes oficiales semeja destartalado y sórdido -caserón. Huelga expresar que fuí muy atendido por los profesores, y -singularmente por el sabio Bourdon-Sanderson. Acerca de este maestro, -me es grato expresar que tan encantado quedé de la actividad y sabia -organización de su laboratorio de Fisiología, como de sus talentos y -demás prendas personales.</p> - -<p>Para evitar enfadosas prolijidades, omito la narración de otras -muchas cosas que, tanto en Oxford como en Cambridge, excitaron mi -admiración ó despertaron mi interés. Mencionaré no más dos fiestas de -carácter docente, de que guardo grato recuerdo.</p> - -<p>Como obsequio á los profesores de Fisiología forasteros -congregados en Cambridge, con ocasión de la citada solemnidad, -el sabio Langley, que ha ilustrado su nombre con importantes -descubrimientos relativos á la actividad del <i>Gran simpático</i>, -invitónos á presenciar uno de sus favoritos experimentos. Tratábase -de un gato envenenado con nicotina, en el cual, con insuperable -habilidad, había dicho profesor puesto al descubierto casi todos -los ganglios de la cadena simpática de un lado. Estos ganglios, no -obstante su pequeñez, mostrábanse clarísimos, limpios de sangre y -libres de las vísceras torácicas y abdominales, que habían sido -pulcramente, y sin daño de su integridad, apartadas lateralmente y -sujetas con pinzas y cordones asépticos. El cómo, después de tan -formidable traumatismo, latía todavía el corazón y se conservaban -casi íntegras todas las funciones vitales del animal, constituye -para mí misterio impenetrable. Aplicó á seguida la exci<span -class="pagenum" id="Page_270">[p. 270]</span>tación farádica á los -ganglios (lo que equivale prácticamente á estimular aisladamente -las fibras simpáticas, porque la cocaína paraliza el cuerpo de las -células nerviosas), y la contracción de los músculos lisos de los -pelos (<i>arrectores pili</i>), desarrollada en fajas cutáneas ó anillos -regulares y sucesivos, demostró elegantemente, no sólo que cada -ganglio inerva un área especial periférica, sino que esta zona -cutánea tiene significación metamérica, á semejanza de las áreas de -distribución de los ganglios sensitivos.</p> - -<p>Á la otra fiesta, igualmente instructiva, aunque de índole mundana -y social, asistí por feliz casualidad. Acertó por aquellos días -á celebrarse en Cambridge lo que allí se llama una <i>conversación -científica</i>, especie de tertulia interuniversitaria, destinada -á la exposición popular de los descubrimientos efectuados por -los profesores ingleses y á promover entre ellos ese espíritu -de solidaridad intelectual que tanto se echa de menos entre -los investigadores de las naciones latinas. Á este propósito, -congregáronse en un gran salón del <i>King’s College</i> profesores -llegados de todos los centros científicos del Reino Unido, -acompañados de sus familias y de numerosos invitados. Antes de -la sesión, cada investigador dispuso en una mesa el instrumental -necesario para sus demostraciones. Los histólogos y embriólogos -aportaron sus preparaciones microscópicas; los físicos, sus -recientes invenciones científicas; los químicos, muestras de las -substancias descubiertas y esquemas del mecanismo de su producción; -los bacteriólogos, cultivos de las nuevas especies microbianas y -preparaciones de los gérmenes patógenos; los astrónomos, dibujos y -fotografías —singularmente espectrales— de los astros, etc. De esta -suerte, los sabios, además de conocerse personalmente, participan -de las inquietudes espirituales de sus<span class="pagenum" -id="Page_271">[p. 271]</span> colegas y ayúdanse recíprocamente en -la resolución de los problemas de actualidad. En cuanto al público -lego, así como á los alumnos, reciben el inestimable beneficio de -una ciencia fresca, viva, variada y doblemente sugestiva, por llevar -consigo el incentivo de la novedad y ser declarada por la palabra -autorizada, cálida y entusiasta de su creador. Añadamos todavía que, -terminadas las demostraciones científicas, hízose un poco de música, -acabando la sesión á beneficio de la gente moza, que se entregó á las -delicias del baile.</p> - -<p>Aunque el tema es harto conocido y sobre él se han escrito -muchos libros, quisiera decir algo acerca de las Instituciones -universitarias inglesas y de sus frutos docentes. Á la verdad, un mes -de estudios apresurados y superficiales, durante cuyo tiempo vime -obligado, por imperio de las circunstancias, á poner más atención en -la exposición de trabajos propios que en la apreciación de la obra -ajena, no me permiten formular un juicio firme y documentado. Me -limitaré á mera impresión personal, basada parte en lo que ví y parte -en las manifestaciones de profesores conocedores del problema de la -enseñanza superior.</p> - -<p>Mi opinión podría sintetizarse en esta frase: en Inglaterra -las Instituciones docentes hállanse admirablemente organizadas -para fabricar <i>hombres</i>, pero no para forjar <i>sabios</i>. Y, sin -embargo el sabio abunda y alcanza, á menudo, las más altas cimas -de la originalidad genial. Pero en dicha nación, los científicos -y pensadores más eminentes deben poco á la Universidad: son -temperamentos privilegiados que se abren camino, á pesar de la -deficiente é incompleta organización de los Centros docentes. Porque -el investigador no representa aquí, como en Alemania, el producto -directo de la Escuela, sino el fruto indirecto del cultivo de la -personalidad y del robustecimiento de todas las<span class="pagenum" -id="Page_272">[p. 272]</span> energías del espíritu. Con algunas -restricciones, cabría afirmar que en el país teutón la organización -docente suple al hombre, mientras que en Inglaterra el hombre suple -á la organización. Falta saber si, tratándose de una raza tan -admirablemente dotada como la inglesa, no rendiría aún mejores frutos -el método alemán de instruir mucho educando poco, que el método -anglo-sajón de educar mucho y de instruir sobriamente. Acaso está el -ideal, como muchos piensan, en un perfecto equilibrio entre ambos -tipos culturales.</p> - -<p>Que las Universidades y Colegios mayores ingleses, con su carácter -de Instituciones privadas, su plena libertad de programas, su -potestad de escoger maestros hasta entre los desprovistos de título -profesional, y su estrecha sujeción á las demandas esencialmente -utilitarias de la clientela, etc., dejan algo que desear en punto á -la función de formar investigadores, confiésanlo paladinamente los -mismos maestros ingleses, muchos de los cuales debieron refinar su -adaptación técnica y su instrucción teórica en las más renombradas -Escuelas oficiales alemanas. Algunos de ellos hiciéronme notar -chocantes deficiencias. En efecto, al ojear los programas de estudios -de algunas Facultades médicas, noté con sorpresa que en la mayoría -de ellas toda la labor docente se inspira en el <i>practicismo</i> y el -<i>profesionalismo</i>, hasta el punto de que importantes disciplinas -teóricas incluídas en el plan de estudios de las Universidades -francesas, alemanas, italianas y hasta españolas, faltan por completo -ó se les consagra insignificante atención. Á esta causa hay que -atribuir la escasez relativa de histólogos, anatomo-patólogos, -embriólogos y bacteriólogos de Inglaterra por comparación con -Alemania ó Francia. Semejante estado de cosas tiende, sin embargo, á -desaparecer. Nos consta que, durante los últimos años, se han<span -class="pagenum" id="Page_273">[p. 273]</span> colmado muchas lagunas -en los cuadros de enseñanza, muy particularmente en la organización -de las Universidades de tipo moderno, creadas en Londres, Liverpool, -Manchester, etcétera, costeadas casi enteramente por el Estado é -inspeccionadas directamente por él. En estas novísimas escuelas, -sin descuidar la adaptación al mejor rendimiento profesional, se ha -concedido ya á la ciencia pura ó teórica —que en el fondo es la más -exquisitamente práctica de todas, ya que encierra los gérmenes de -toda futura aplicación á los fines de la vida— el debido desarrollo, -á imitación de los programas de los Centros docentes similares de -Alemania.</p> - - -<p class="mt2">Terminada la misión que me condujo á las islas -británicas y satisfecha mi curiosidad científica y artística, dispuse -el viaje de regreso, no sin reiterar antes á mis generosos huéspedes -el Dr. Sherrington, al Dr. Foster y á otros profesores que me -colmaron de atenciones, la ofrenda de mi cordial gratitud.</p> - -<p>¡Qué desencanto al llegar á nuestro Madrid, donde, por -incomprensible contraste, se ofrecen la máxima cultura española con -los peores edificios docentes! Habituada la retina á la imagen de -tantos esplendores y grandezas, infundíame tristeza pensar en nuestra -ruin y antiartística Universidad, en el vetusto y antihigiénico -Colegio de San Carlos, en las lobregueces peligrosas del Hospital -Clínico, en el liliputiense Jardín Botánico del Paseo de Trajineros y -en el Museo de Historia Natural, siempre errante y fugitivo ante el -desahucio de la Administración.</p> - -<p>Causóme también desilusión el ver á nuestros estudiantes aislados, -sin espíritu corporativo, desperdigados en ruines, insalubles y -sórdidas casas de huéspedes, y entregados á una libertad muy parecida -al abandono; y á los profesores mismos, encastillados en sus Cátedras -como le<span class="pagenum" id="Page_274">[p. 274]</span>chuzas -en campanario, desconociéndose entre sí y ajenos por completo á los -nobles anhelos de una colaboración orgánica, como si no formaran -parte de un mismo cuerpo ni conspiraran al mismo fin...</p> - - -<p class="mt2">Al pisar el umbral de mi casa, latíame tumultuosamente -el corazón. Por incidentes imprevistos, no pude avisar mi llegada. -¿Cómo encontraría á mi hija? El optimismo de las cartas maternas, -¿no sería quizás piadoso ardid encaminado á prestarme ánimo durante -mi arriesgada misión?... Por fortuna, los vaticinios de Hernando se -habían confirmado. Aunque muy débil y quebrantada, la enferma entraba -ya en franca convalecencia.</p> - -<p>Cuando al siguiente día, rodeado de la alegría y bullicio de -los niños, desembalé los regalos comprados en Londres, advertí con -sorpresa que se me habían adelantado en el obsequio: La señora de D. -Facundo Riaño, la hija del sabio Dr. P. Gayangos, con una delicadeza -de sentimientos que nunca olvidaré, había, durante la ausencia -del padre, consolado á los pequeños obsequiándoles con preciosos -juguetes. También prodigó á mi esposa —fatigada y doliente por un -mes de insomnios— atenciones y solicitudes inestimables. ¡Bien haya -aquella santa mujer, hija y esposa de sabios, cuyas virtudes le -granjearon la estima y veneración de cuantos tuvieron la dicha de -tratarla!...</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thick" - src="images/ill_274fp.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="caption"> - Mi familia en 1894, dos años después de mi traslado á Madrid. - </p> -</div> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter" id="Ch_13"> - <p><span class="pagenum" id="Page_275">[p. 275]</span></p> - <div class="figcenter"> - <img src="images/trimming.jpg" - alt="Friso ornamental" /> - </div> - <h2 class="nobreak ws1 mt25">CAPÍTULO XIII</h2> - <p class="subh2h">Mis trabajos durante los años 1894, 1895 y - 1896. — Disposiciones nuevas observadas en la estructura del - <i>bulbo raquídeo</i>, <i>protuberancia</i>, <i>tálamo óptico</i>, <i>cuerpo - estriado</i>, <i>glándula pineal</i>, <i>cuerpo pituitario</i>, <i>retina</i>, - <i>ganglios</i>, etcétera. — Algunas observaciones sobre la textura - del <i>protoplasma</i> y <i>núcleo</i>. — Para eliminar posibles - objeciones, consigo comprobar, con el método de Ehrlich, al azul - de metileno, los hechos más importantes recogidos con ayuda del - cromato de plata.</p> -</div> - -<div class="drop mt1"> - <img src="images/drop_t.jpg" - alt="T" /> -</div> - -<p class="icap pt2"><span class="smcap">Temo</span> fatigar y aun -mortificar al lector con la relación de mis investigaciones durante -el trienio de 1894, 1895 y 1896. Y, sin embargo, algo he de decir de -ellas, aunque sea muy lacónicamente, á menos de ser infiel al plan -expositivo que vengo siguiendo.</p> - -<p>Hasta aquí fué tarea fácil, mediante descripciones simplificadas y -figuras esquemáticas, dar al lector idea de mis hallazgos anatómicos -más culminantes. Á ello se prestaba la regularidad arquitectónica y -relativa sencillez de los órganos estudiados. Mas ahora trátase de -pesquisas efectuadas en centros nerviosos de textura singularmente -intrincada, tales como: el <i>bulbo raquídeo</i>, la <i>protuberancia</i>, -el <i>tálamo óptico</i>, los <i>tubérculos cuadrigéminos</i>, etc., órganos -mirados con razón por el estudiante y aun por el maestro como los -páramos de la Neurología. En semejante materia se impone, para -no perderse en un dédalo de senderos en<span class="pagenum" -id="Page_276">[p. 276]</span>trecruzados, el consultar muy de -antemano, y con grandísima atención, esas cartas topográficas basadas -en la comparación de series regulares de cortes transversales, -trazadas por la paciencia de Meynert, Schwalbe, Obersteiner, -Flechsig, Cramer, Edinger, van Gehuchten y otros muchos. Mas, por -razones fácilmente presumibles, yo no puedo ahora suplir estos guías -autorizados sin desnaturalizar completamente la índole de este -librito. No abusaré, pues, de la paciencia del lector, ajeno ó poco -aficionado á los estudios neurológicos, y me limitaré á dar una -lista bibliográfica, con la escueta enumeración de los hallazgos más -interesantes. Algunas figuras suplirán en lo posible el laconismo del -texto.</p> - -<p>La principal exploración verificada durante el mencionado trienio -tuvo por objeto el conocimiento del <i>bulbo raquídeo</i>, el páramo -tedioso á que antes aludía. Sin embargo, no hay paramera, por adusta -que sea, que no ofrezca al botánico alguna flor modesta, pero de -exquisita fragancia. Con la esperanza de hallarla me aventuré en este -difícil dominio, no sin escudriñarlo antes, macroscópicamente, en -series regulares de secciones microtómicas, efectuadas en el hombre, -perro, gato, conejo, ratón. Y, como de ordinario, demandé también al -método de Golgi, aplicado en los embriones y animales jóvenes, sus -valiosísimas y terminantes revelaciones.</p> - -<p>Como resultado general, las citadas pesquisas aportaron la -prueba de que, en el <i>bulbo</i>, <i>protuberancia</i>, <i>tálamo</i>, etcétera, -imperan también, tanto la ley anatómica del <i>contacto</i> entre somas y -arborizaciones nerviosas, como la ley fisiológica de la <i>polarización -dinámica</i>. Á semejanza de la médula espinal, las raíces sensitivas -ó aferentes de los nervios craneales <i>trigémino</i>, <i>vestibular</i>, -<i>acústico</i>, etc., ofrecen la clásica bifurcación en rama ascendente -y descendente<span class="pagenum" id="Page_277">[p. 277]</span> -(salvo las raíces sensitivas del <i>glosofaríngeo</i> y <i>pneumogástrico</i>, -que sólo poseen rama descendente); y asimismo contraen, á favor -de ramas colaterales y terminales, íntima conexión con el soma y -dendritas de las neuronas motrices (focos del <i>facial</i>, <i>motor del -trigémino</i>, de los <i>motores oculares</i>, etc.), constituyendo el cauce -automático de los movimientos reflejos.</p> - -<p>De igual manera, descúbrense en el bulbo y protuberancia numerosas -<i>células de asociación</i> (<i>fascículo longitudinal posterior</i>, <i>fibras -de la substancia reticular</i>, etc.).</p> - -<p>El conocido adagio filosófico «todo es uno y lo mismo» aplícase -singularmente al plan estructural de los centros nerviosos. -Inspirada en móviles exquisitamente económicos, la naturaleza gusta -de repetirse. Gracias á estas providenciales rutinas de la vida, -es posible la ciencia. Reconfórtase el espíritu lógico, ansioso de -sencillez y de unidad, al reconocer que el principio organizador -adopta los mismos medios para iguales fines. «Unidad de plan con -infinita variedad de formas» parece ser la divisa de la vida. Al -modo del arquitecto, ajústase en las líneas generales á un cierto -estilo, pero reservándose el derecho de variar hasta la prolijidad -los motivos ornamentales. Á causa de esta inagotable variedad -de recursos, evítase la monotonía y el cansancio en la obra del -investigador. Porque precisamente, esas inesperadas é ingeniosas -adaptaciones con que la naturaleza modifica, en cada caso particular, -sus normas esenciales, es lo que alimenta la curiosidad y mantiene -vivo el fuego sagrado del hombre de Laboratorio.</p> - -<p>Por desgracia, yo llegaba al filón un poco tarde para alcanzar -grandes sorpresas y descubrimientos de primera fuerza. Edinger, van -Gehuchten, y particularmente Kölliker y Held, se me habían adelantado -en la aplicación<span class="pagenum" id="Page_278">[p. 278]</span> -afortunada del método de Golgi al análisis estructural de los focos -bulbares y protuberanciales. Debía, por tanto, espigar en campo -segado. Algo, empero, pude recolectar: fué tarea paciente y modesta -de perfeccionamientos, de ampliaciones, de cominerías descriptivas, -harto más trabajosa que brillante. Relatemos brevemente algunas de -mis principales aportaciones.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_278fig47.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 47.—Trozo de un corte de protuberancia de ratón, donde aparece - el origen de los pedúnculos cerebelosos medios.— A, vía motriz; C, - células protuberanciales; E, porción epitelial de la hipófisis. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Comenzaré por recordar la publicación de una -extensa monografía<a id="FNanchor_132" href="#Footnote_132" -class="fnanchor">[132]</a> inserta en los <i>Anales de la Sociedad -Española de Historia Natural</i>. En ella se tocan diversos temas<span -class="pagenum" id="Page_279">[p. 279]</span> neurológicos: -<i>estructura del puente de Varolio</i>, de la <i>hipófisis</i>, del <i>cuerpo -estriado</i>, de los <i>focos acústicos</i>, etc.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_279fig48.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 48.—Corte longitudinal de la vía piramidal (gato) al cruzar - la protuberancia, donde aparecen las ramas colaterales que dicha - vía envía á las neuronas protuberanciales, con las cuales entran en - íntimo contacto. - </p> -</div> - -<p class="mt15">He aquí una lista de los datos más salientes:</p> - -<blockquote> - -<p><i>Con relación al puente de Varolio</i><a id="FNanchor_133" -href="#Footnote_133" class="fnanchor">[133]</a>.—<i>a</i>) La demostración -de que las células de la <i>protuberancia</i> envían su axon á los -pedúnculos cerebelosos medios (fig. 47, <i>b</i>, <i>c</i>). (Confirmado por -Pusateri y van Gehuchten).</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_280">[p. 280]</span><i>b</i>) El -hallazgo de las <i>colaterales pontales</i> de la vía piramidal, -importante vía de unión de la corteza cerebral con el cerebelo (vía -<i>cortico-ponto-cerebelosa</i>) (fig. 48, <i>a</i>, <i>e</i>). (Confirmado por -Pusateri y otros sabios).</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thin" - src="images/ill_280fig49.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 49.—Corte longitudinal del cuerpo estriado del ratón.— A, - células nerviosas de axon largo descendente; B, células de axon - corto; D, colaterales para el cuerpo estriado, nacidas en curso - de fibras motrices bajadas de la corteza cerebral. Representación - semiesquemática. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15"><i>Con relación á la hipófisis.</i>— <i>a</i>) Demostración -en el espesor de la <i>hipófisis</i> de un plexo nervioso tupido y -delicadísimo, continuado con tubos llegados con el pedículo de este -órgano (fig. 47, P).</p> - -<p><i>b</i>) Hallazgo de terminaciones nerviosas intercelulares en el -revestimiento epitelial de la cavidad del órgano. (Confirmado y -ampliado por diversos autores, singularmente por Tello) (fig. 47, -<i>f</i>, E).</p> - -<p><i>Con relación al origen del nervio acústico en las aves.</i>— -Encuentro de numerosos detalles de estructura de los focos acústicos -de las aves, observación de la bifurcación final del nervio coclear y -de ciertas notables arborizaciones ofrecidas por éste en el tubérculo -acústico y ganglios vecinos.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_281">[p. 281]</span><i>Con relación -al cuerpo estriado.</i>— <i>a</i>) Descubrimiento en este ganglio de células -de axon largo descendente y penetrante en el pedúnculo cerebral (fig. -49, A).</p> - -<p><i>b</i>) Hallazgo de arborizaciones libres emanadas de tubos -ascendentes (fig. 49, C).</p> - -<p><i>c</i>) Descripción detallada de los dos tipos celulares que forman -los focos grises de dicho cuerpo, es decir, neuronas de axon largo y -neuronas de axon corto (fig. 49, B). Este trabajo vino á comprobar -en los mamíferos algunas ideas de Edinger sobre la constitución del -<i>Stamganglion</i> de los vertebrados inferiores y acerca del modo de -origen de la vía <i>cerebral fundamental ó descendente</i>.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_281fig50.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 50.—Células de los focos interno (A) y externo (B) del ganglio - de la habénula (tálamo óptico); D, fascículo de Meynert. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Versó otra de nuestras investigaciones de 1894 sobre -una región especial del <i>tálamo óptico</i>, designado <i>ganglio de -la<span class="pagenum" id="Page_282">[p. 282]</span> habénula</i><a -id="FNanchor_134" href="#Footnote_134" class="fnanchor">[134]</a>, -centro del que, por lo que toca á los mamíferos, apenas si se tenían -más que datos groseros de anatomía macroscópica. Yo lo exploré en -el ratón, conejo, gato, etc., con ayuda de los métodos de Weigert, -Nissl y Golgi. Además de confirmar en los mamíferos algunos datos -importantes obtenidos por van Gehuchten en el <i>ganglio de la -habénula</i> de los peces, contiene dicho trabajo:</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_282fig51.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 51.—Arborizaciones libres (<i>c</i>) repartidas por el foco interno - (A) del ganglio de la habénula y llegadas de la vía olfativa - designada <i>estría medular</i> (<i>b</i>). - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15"><i>a</i>) La prueba histológica de la existencia en dicho -ganglio de dos focos nerviosos bien deslindados: el <i>interno</i> y el -<i>externo</i> (figura 50, A, B).</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_283">[p. 283]</span><i>b</i>) El -descubrimiento de la especial morfología de las neuronas integrantes -de los focos habenulares (A) y de la incorporación de sus finísimos -axones á la vía nerviosa designada <i>fascículo de Meynert</i>.</p> - -<p><i>c</i>) Encuentro en el <i>foco interno</i> de ciertos nidos ó -arborizaciones pericelulares sumamente tupidas, producidas por el -ramaje final de los axones llegados de la <i>Stria medullaris</i>, vía -importante perteneciente al sistema olfativo (fig. 51, <i>c</i>).</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_283fig52.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 52.—Arborizaciones terminales (A) de las fibras ópticas (fibras - llegadas de la retina) en la corteza del tubérculo cuadrigémino - anterior.— B, plano de las fibras ópticas; C, D, arborizaciones - visuales profundas. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Más copioso todavía en pormenores descriptivos y -hallazgos anatómicos, fué el estudio consagrado al <i>bulbo raquídeo, -cerebelo y origen de los nervios encefálicos</i><a id="FNanchor_135" -href="#Footnote_135" class="fnanchor">[135]</a>, publicado en 1895, y -que forma casi un libro.</p> - -<p>He aquí los resultados más valiosos:</p> - -<blockquote> - -<p><span class="pagenum" id="Page_284">[p. 284]</span><i>a</i>) -Demostración de la existencia de la rama ascendente de bifurcación de -la <i>raíz sensitiva del trigémino</i> con sus colaterales y terminales -(fig. 53, A).</p> - -<p><i>b</i>) Determinación de la morfología de las células del foco -terminal sensitivo de este nervio, y de la posición de la <i>vía -central</i> engendrada por ellas.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_284fig53.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 53.—Corte longitudinal y lateral de la protuberancia y bulbo - raquídeo del ratón.— A, raíz sensitiva del trigémino; <i>a</i>, conjunto - de sus ramas ascendentes; <i>b</i>, ramas descendentes; O, oliva - cerebelosa; C, pedúnculo cerebeloso superior; <i>c</i>, colaterales - descendentes nacidas de este pedúnculo; B, nervio vestibular con su - bifurcación. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15"><i>c</i>) Detalles nuevos relativos á la estructura del -<i>foco motor masticador</i>. (Colaterales motrices del foco descendente -motor, etc.).</p> - -<p><i>d</i>) Descubrimiento de un <i>haz nervioso descendente</i>, nacido, -mediante colaterales, del pedúnculo cerebeloso superior (fig. 53, -D).</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_285">[p. 285]</span><i>e</i>) -Demostración de que el <i>pedúnculo cerebeloso superior</i> nace de las -células de la oliva cerebelosa (fig. 53, O, C).</p> - -<p><i>f</i>) Descubrimiento de las arborizaciones terminales del <i>nervio -óptico</i> en el tubérculo cuadrigémino anterior, así como de las -colaterales descendentes de las fibras ópticas (fig. 52, A, D).</p> - -<p><i>g</i>) Descripción de las terminaciones del <i>fascículo de Meynert</i> -en el <i>ganglio interpeduncular</i> y de las singulares células que en -éste residen.</p> - -<p><i>h</i>) Prueba objetiva de que las fibras nacidas en la <i>oliva -bulbar</i> marchan al cerebelo, y revelación de que las arborizaciones -terminales de dicha oliva emanan de colaterales del <i>resto</i> del -cordón antero-lateral.</p> - -<p><i>i</i>) Encuentro, en el dominio de las terminaciones del vago y -glosofaríngeo, de un <i>ganglio medio impar</i> llamado <i>comisural</i>, á -cuyo nivel se entrecruzan y en parte se terminan las fibras del -<i>cordón solitario</i> (fig. 54, A).</p> - -<p><i>j</i>) Descripción detallada de las colaterales sensitivas -destinadas á los focos de los nervios <i>hipogloso</i>, <i>motor ocular -externo</i>, <i>masticador</i>, <i>facial</i>, etc. (fig. 54, <i>f</i>, <i>g</i>).</p> - -<p><i>k</i>) Señalamiento de la existencia, en el <i>fascículo longitudinal -posterior</i>, de numerosas fibras ascendentes procedentes de los -focos sensitivos del bulbo y singularmente del <i>núcleo terminal del -vestibular</i>.</p> - -<p><i>l</i>) Descubrimiento de que las ramas ascendentes del <i>nervio -vestibular</i> penetran en el cerebelo, constituyendo, verosímilmente, -la vía por la cual las impresiones de los conductos semicirculares se -propagan á dicho centro (fig. 53, <i>g</i>).</p> - -<p><i>m</i>) Estudio detallado de las células de los focos del vestibular -y de las vías centrales en ellas nacidas.</p> - -<p><i>n</i>) Encuentro de dos focos acústicos nuevos en la región del -puente (<i>focos preolivares interno y externo</i>), y detalles de la -morfología de las células de los ganglios terminales del coclear y de -los asociados al cuerpo trapezoide, etc.</p> - -<p><i>ñ</i>) Descubrimiento, en el <i>tálamo</i> de los roedores y carniceros, -del origen de los haces nerviosos designados por los autores -<i>fascículo de la calota</i> y <i>cordón de Vicq d’Azyr</i>, los cuales no -son sino ramas de bifurcación de un cordón compacto brotado de -las células nerviosas del <i>cuerpo mamilar interno</i>. (Confirmado -inmediatamente por Kölliker). Era entonces creencia general la total -independencia de ambas vías (véase la fig. 53, B, C, V).</p> - -</blockquote> - -<p><span class="pagenum" id="Page_286">[p. 286]</span>Con el -designio de completar el precedente trabajo sobre el bulbo, dimos -también á la estampa, años después (en 1897), otra comunicación, -donde se registran las siguientes adquisiciones complementarias:</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_286fig54.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 54.—Corte transversal de la porción posterior subventricular del - bulbo raquídeo del ratón.— A, foco comisural, á cuyo nivel se cruzan - las fibras de ambos fascículos solitarios; B, núcleo del hipogloso - con las colaterales sensitivas ramificadas en él; D, fascículo - solitario, es decir, la porción descendente de las raíces sensitivas - del vago y glosofaríngeo. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15"><i>a</i>) La revelación, con el método de Golgi, de -la morfología y colaterales nerviosas de las células del foco -medular del espinal, así como del enlace de estos elementos con las -colaterales sensitivas.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_287">[p. 287]</span><i>b</i>) La -diferenciación de un foco especial del cordón lateral del bulbo, foco -relacionado con colaterales de la vía cerebelosa ascendente.</p> - -<p><i>c</i>) Descripción detallada de la morfología de las células de los -focos de Goll y de Burdach.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_287fig55.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 55.—Sección sagital y lateral del tubérculo mamilar y porción - basal del tálamo.— A, neuronas diminutas del cuerpo mamilar; B, haz - genitor, por bifurcación, de los cordones de la calota (<i>c</i>) y de - Vicq d’Azyr (V); D, corteza blanca del tubérculo mamilar del que - brotan colaterales (<i>a</i>). - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15"><i>d</i>) Estudio del remate superior en el bulbo del -fascículo reflejo-motor de las raíces posteriores.</p> - -<p><i>e</i>) Detalles de las terminaciones sensitivas en los focos de Goll -y de Burdach, y demostración de que una parte del cordón de Burdach -se hace profundo en el bulbo, situándose longitudinalmente por -delante de la substancia de Rolando.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_288">[p. 288]</span><i>f</i>) Se -describe un haz del vago-gloso-faríngeo que se asocia á las fibras -bulbares longitudinales del 5.º par.</p> - -<p><i>g</i>) Se demuestra la existencia de una porción cruzada del nervio -vestibular.</p> - -<p><i>h</i>) Se detalla la estructura del foco de Roller, etc., etc.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_288fig56.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 56.—Algunos elementos de la retina de las aves con la marcha - probable de las corrientes.— <i>a</i>, fibra centrífuga llegada de - los centros nerviosos; <i>b</i>, célula amacrina ó espongioblasto de - asociación; <i>c</i>, axon horizontal de estos elementos, relacionado - mediante extensa arborización con el tallo de las células amacrinas - comunes. - </p> -</div> - -<p class="mt15">De otras comunicaciones aparecidas en 1895 -sólo mencionaré el argumento: una versó sobre la <i>estructura -de los ganglios centrales del cerebelo</i><a id="FNanchor_136" -href="#Footnote_136" class="fnanchor">[136]</a> (<i>oliva cerebelosa</i>, -<i>ganglio del techo</i>, etc.); otra, de carácter iconográfico, -pero con bastantes pormenores descriptivos nuevos, recayó sobre -la <i>médula espinal</i><a id="FNanchor_137" href="#Footnote_137" -class="fnanchor">[137]</a>. Lo más interesante de este último -tra<span class="pagenum" id="Page_289">[p. 289]</span>bajo fué -la ejecución de grandes láminas en colores, copia de mis mejores -preparaciones.</p> - -<p>Durante el año 1896 mi actividad alcanzó su máximo, corriendo -febril por varios y divergentes cauces y desparramándose alguna vez -sobre temas anteriormente tratados. En uno de estos <i>ritornellos</i> -ataqué con nuevos bríos la retina, el más antiguo y pertinaz de mis -amores de Laboratorio. Fué la nueva contribución<a id="FNanchor_138" -href="#Footnote_138" class="fnanchor">[138]</a> de índole polémica, -enderezándose particularmente á refutar las teorías de ciertos -autores (Kallius, Renaut y Dogiel) que pretendían resucitar, bajo -formas especiales, la vieja y siempre retoñante teoría de las redes -interneuronales. Fiel á mi costumbre de no escribir artículos de -pura controversia, acudí al palenque, armado, más que con los -arreos de la dialéctica, con observaciones nuevas dotadas de alguna -fuerza persuasiva. Así, después de probar que los rarísimos casos -de fusión anastomótica entre dendritas, ó entre ramas nerviosas y -dendritas, alegados por dichos sabios son meras apariencias ópticas ó -productos artificiales de los reactivos, señalé nuevas y clarísimas -disposiciones de contacto frecuentes en la retina de las aves.</p> - -<p>He aquí algunas particularmente significativas:</p> - -<blockquote> - -<p><i>a</i>) Descubrimiento en las aves de un tipo singular de -espongioblasto (<i>capa de los granos internos</i>), el cual, además de -exhibir algunas dendritas cortas (véase la fig. 56, <i>b</i>), poseen -cierto axon robusto, dirigido horizontalmente por la frontera de la -<i>capa plexiforme interna</i> para descomponerse en extensa y complicada -arborización horizontal en contacto quizá con el tallo descendente -de las células <i>amacrinas</i>. Este singular elemento fué bautizado -<i>espongioblasto de asociación</i>.</p> - -<p><i>b</i>) Adición de nuevos detalles á nuestras ya antiguas -observacio<span class="pagenum" id="Page_290">[p. 290]</span>nes -sobre las <i>fibras centrífugas</i> retinianas, con la prueba de que lo -principal de las proyecciones finales varicosas de tales conductores -construye nido apretado dispuesto en torno del soma y groseras -dendritas de los <i>espongioblastos de asociación</i> (véase la figura 56, -<i>a</i>).</p> - -<p><i>c</i>) Exposición de nuevos hechos relativos á la evolución -ontogénica de los bastones, conos y demás elementos de la retina.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_290fig57.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 57.—Célula nerviosa de la médula espinal del conejo.— <i>a</i>, axon; - <i>b</i>, husos cromáticos de Nissl, donde aparece cierta trama esponjosa; - <i>d</i>, núcleo. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15"><i>d</i>) Descripción de un tipo original de la célula -nerviosa, hallado en la <i>capa de los granos</i> internos de las aves, -modalidad análoga á cierta variedad asteriforme referida ya con -ocasión de la retina de los peces (fig. 56, <i>f</i>).</p> - -</blockquote> - -<p>La estructura del protoplasma nervioso y la organización del -núcleo neuronal fué también objeto de algunas<span class="pagenum" -id="Page_291">[p. 291]</span> exploraciones durante 1896. Estas -cuestiones palpitaban entonces en todos los laboratorios. Averiguada -exactamente la morfología general de la neurona, urgía escudriñar -su textura, precisar la urdimbre de que brota y por donde circula -el impulso nervioso. Nissl, Dogiel, Levi, Lenhossék, Marinesco, -Held, Lugaro, Holmgren, van Gehuchten, etc., etc., habían realizado -interesantes hallazgos, empleando la técnica de las anilinas básicas, -previa fijación en alcohol (proceder de Nissl), ó la combinación -de las anilinas ácidas con las básicas, ó, en fin, variantes del -antiguo método de Altmann, etc. Poco pude recoger en este dominio, -metódicamente explotado por mis antecesores.</p> - -<p>En la investigación aludida<a id="FNanchor_139" -href="#Footnote_139" class="fnanchor">[139]</a> se consignan, empero, -algunas pequeñas contribuciones al conocimiento de la estructura -neuronal:</p> - -<blockquote> - -<p><i>a</i>) Demostración de la organización esponjosa de los <i>grumos -cromáticos</i> de Nissl, y de la continuación de esta esponja con el -retículo ó armazón revelado en el resto del protoplasma por las -anilinas básicas (fig. 57).</p> - -<p><i>b</i>) Demostración apremiante de la membrana de las células -nerviosas de los vertebrados, órgano que había sido sistemáticamente -negado por los autores (fig. 58, <i>a</i>).</p> - -<p><i>c</i>) Análisis minucioso de la disposición de la substancia -basiófila en diversos tipos de núcleos, tanto nerviosos como -neuróglicos.</p> - -<p><i>d</i>) Exploración comparativa de la cromatina protoplásmica -(<i>grumos</i> de Nissl) en las neuronas de vertebrados é -invertebrados.</p> - -</blockquote> - -<p>Mis funciones de profesor de Anatomía patológica, encargado de los -análisis oficiales de las Clínicas y del material de las autopsias, -condujéronme á menudo á la exploración y determinación específica -de los tumores ó neo<span class="pagenum" id="Page_292">[p. -292]</span>plasias. Los métodos de coloración entonces usados, -valiosos por muchos conceptos, no me parecían suficientemente -gráficos para la enseñanza. Entreguéme, pues, á reiterados ensayos -de tintorería histológica, fruto de los cuales fueron varias -fórmulas de teñido tricrómico (amarillo, azul y rojo) susceptibles -de presentar con matiz diferente los diversos factores histológicos -integrantes de los tumores<a id="FNanchor_140" href="#Footnote_140" -class="fnanchor">[140]</a>. Una de las fórmulas que tuvo más -aceptación entre los sabios fué la llamada <i>proceder tricrómico á -base de fuchina básica</i>, <i>ácido pícrico</i> y <i>carmín de índigo</i>. Con -ella colóranse, en rojo, los <i>núcleos</i>; en azul puro ó ligeramente -verdoso, los <i>haces colágenos</i>, y, de verde claro, ó matices -amarillentos ó anaranjados, según los casos, las formaciones -<i>epiteliales</i>, etc.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_292fig58.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 58.—Células del ganglio ventral del acústico (bulbo raquídeo).— - <i>a</i>, membrana celular. - </p> -</div> - -<p class="mt15">En posesión de procederes tintóreos singularmente -expresivos, me engolfé en el estudio de algunos tumores, -particularmente en el análisis del <i>carcinoma</i>, <i>sarcoma</i>, -<i>epitelioma</i>, etc. Dos trabajos acerca de este argumento<span -class="pagenum" id="Page_293">[p. 293]</span> aparecieron en -1896: uno especialmente consagrado al estudio estructural de los -<i>tumores epiteliales</i><a id="FNanchor_141" href="#Footnote_141" -class="fnanchor">[141]</a>, y otro, destinado á mostrar las <i>defensas -locales</i> desarrolladas por el organismo contra la invasión del -carcinoma y epitelioma.</p> - -<p>El primero encierra las siguientes contribuciones:</p> - -<blockquote> - -<p><i>a</i>) Se exponen detalles nuevos de estructura del estroma del -carcinoma y epitelioma (existencia de fibras de <i>elacina</i>, células -conectivas gigantes, corpúsculos <i>cianófilos</i>, etc.).</p> - -<p><i>b</i>) Se describe la repartición en los tumores de las <i>células -cebadas</i> de Ehrlich, se descubren sus atmósferas secretorias y se -puntualizan sus fases de secreción y excreción. Señálanse además -mitosis.</p> - -<p><i>c</i>) Se consigna que las células cianófilas (células <i>plasmáticas</i> -de Unna) no son leucocitos emigrados sino corpúsculos jóvenes del -tejido conectivo, de cuya proliferación resultaría el estroma de las -neoplasias (fig. 59, <i>a</i>, <i>b</i>, <i>c</i>).</p> - -<p>(Las células <i>cianófilas</i>, que tanta importancia han -adquirido después, siendo objeto de numerosísimas observaciones -anatomo-patológicas, fueron descubiertas por mí en 1890, con ocasión -del estudio de la estructura del <i>sifiloma</i> y otras neoplasias<a -id="FNanchor_142" href="#Footnote_142" class="fnanchor">[142]</a>, -y por Unna en 1891, que las señaló también, sin conocimiento de mis -investigaciones).</p> - -<p><i>d</i>) Se prueba, contra las afirmaciones de muchos autores -para quienes tales células derivan de la sangre ó vendrían á -ser privativas de las producciones patológicas, que en realidad -representan elementos normales y autóctonos del tejido conectivo del -hombre y mamíferos superiores.</p> - -<p><i>e</i>) En fin, se consignan nuevas observaciones sobre los <i>cuerpos -fuchinófilos</i> de Russell (inclusiones basiófilas enormes en ciertas -células conectivas de los tumores, singularmente del papiloma), -refutándose la opinión de este autor y de otros, que las diputaban -por parásitos, cuando no son otra cosa que granos de las <i>células -cebadas</i><span class="pagenum" id="Page_294">[p. 294]</span> de -Ehrlich, patológicamente hipertrofiados y alterados en sus apetencias -territoriales.</p> - -<p>En el segundo trabajo se hace un análisis minucioso de la obra -destructora de los leucocitos contra las células epiteliales del -<i>carcinoma</i> y <i>epitelioma</i><a id="FNanchor_143" href="#Footnote_143" -class="fnanchor">[143]</a>, así como del mecanismo formativo de -los globos epidérmicos, los cuales derivan de la acción de los -leucocitos, y constituyen un proceso necrobiótico insuficiente, -en todo caso, como recurso defensivo eficaz. La llegada al tejido -epitelial de los leucocitos sería motivada por la diseminación en -el plasma ambiente de materias quimiotácticas elaboradas por el -epitelio.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_294fig59.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 59.—Células cianófilas de los tumores con sus fases de multiplicación. - </p> -</div> - -<p class="mt15">En este mismo año publiqué una pequeña nota, -donde se demuestra por primera vez la capacidad fagocitósica de -las <i>plaquetas</i> de los vertebrados inferiores<a id="FNanchor_144" -href="#Footnote_144" class="fnanchor">[144]</a>. En determinadas -condiciones, estos corpúsculos sanguíneos son susceptibles de -englobar partículas de carmín, microbios, etc.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_295">[p. 295]</span>Y, en fin, -para terminar esta fastidiosa relación de trabajos, haré mención -todavía de otra comunicación<a id="FNanchor_145" href="#Footnote_145" -class="fnanchor">[145]</a>, donde se inquieren las conexiones -establecidas entre los elementos nerviosos y neuróglicos (pléyades -ó coronas de células de la <i>glia</i>, dispuestos alrededor del soma -neuronal) y se aportan algunas observaciones originales.</p> - - -<p class="mt2">Mi furia inquisitiva durante el susodicho año de -1896 no se sació todavía con el estudio de los temas referidos. En -los últimos meses de aquél, volví á menudo con nuevos entusiasmos -sobre asuntos anteriormente tratados; pero esta vez me serví de -preferencia, como recurso revelador, del valioso <i>método de Ehrlich</i>, -al cual tantos y tan bellos descubrimientos debieron Retzius, -Dogiel y sus discípulos. Según es notorio, posee este proceder -la inestimable ventaja de teñir en vivo, ó apenas ocurrida la -muerte, las fibras y células nerviosas, que aparecen rigurosamente -seleccionadas de un color azul enérgico. Por desgracia, la reacción -vital de Ehrlich es tan efímera y delicada, que casi todos los -agentes fijadores, y desde luego el alcohol, la decoloran. Así -que sólo se aplica con ventaja á tejidos frescos, disociados en -fragmentos ó extendidos en capas delgadas. Por de contado, el -método de los cortes resulta casi inaplicable. Á causa de tales -limitaciones, hacia la época á que aludo, la citada reacción sólo se -había aplicado con ventaja al análisis histológico de la retina, de -las terminaciones nerviosas periféricas, de los pequeños ganglios de -vertebrados é invertebrados, etc.</p> - -<p>Ciertamente, el empleo del nuevo fijador al <i>molibdato amónico</i>, -introducido en la técnica por A. Bethe, hacía<span class="pagenum" -id="Page_296">[p. 296]</span> posible, aunque con hartos -inconvenientes, las manipulaciones microtómicas; pero exceptuados -algunos ensayos interesantes de Dogiel recaídos en el cerebelo de las -aves, nadie había logrado ni por el proceder de los cortes ni por el -del examen de trozos disociados, preparaciones demostrativas de los -órganos centrales (cerebelo, cerebro, médula espinal, etc.), de los -mamíferos.</p> - -<p>Yo me propuse á todo trance escudriñar, mediante el azul de -metileno, la estructura de la médula espinal, cerebelo, cerebro, -asta de Ammon, etc., no sólo de los pequeños vertebrados, sino -de los mamíferos. Y, en efecto, á vueltas de algunas tentativas, -que me llevaron á modificar el proceder de fijación de Bethe<a -id="FNanchor_146" href="#Footnote_146" class="fnanchor">[146]</a>, -conseguí corrientemente cortes bastante demostrativos de la -organización de dichos centros.</p> - -<p>No fué solamente el estímulo de la curiosidad científica lo que -me movió á estudiar á fondo la técnica de Ehrlich. Entró por mucho -en mi resolución el anhelo, diré más, la apremiante necesidad, de -contrastar, mediante las indiscutibles revelaciones de un método que -impregna las células y fibras casi en vivo, las imágenes clarísimas -y terminantes, pero algo caprichosas, del proceder de Golgi. -Ciertamente, el valor analítico del cromato de plata, en orden á la -demostración de la morfología neuronal y al comportamiento de las -fibras nerviosas, hallábase sólidamente garantido por el hecho de -que allí donde métodos de muy diversa índole, por ejemplo, el de -Ehrlich, el de Cox, el de<span class="pagenum" id="Page_297">[p. -297]</span> la disociación, el de Golgi, el del cloruro de oro, -etc., son fácilmente aplicables (retina, terminaciones nerviosas -periféricas, etc.), la coincidencia de los resultados es casi -perfecta. Con todo eso, no faltaban escépticos (particularmente entre -los que, faltos de paciencia para dominar las técnicas difíciles -y azarosas, sólo trabajan con los procederes llanos y constantes, -aunque sean de mezquino rendimiento) que se preguntaban, entre -envidiosos y malhumorados, si al fin no resultaría que muchas -de las siluetas morfológicas producidas por el cromato argéntico -llegarían á considerarse como depósitos metálicos caprichosos, algo -así como cristalizaciones trepadoras en medios gelatinosos ó como -esas células artificiales provocadas por Leduc, Traube y otros -en determinadas soluciones inorgánicas. Hasta el mismo Kölliker, -fervoroso creyente en los milagros del admirable recurso aportado por -la ciencia italiana, hacía reservas sobre la preexistencia de ciertas -disposiciones exclusivamente advertidas en los preparados de Golgi: -refiérome especialmente á las <i>espinas colaterales</i>, señaladas por mí -en las dendritas neuronales (cerebro, cerebelo, asta de Ammon, etc.). -Para el sabio de Würzburgo, trataríase, quizás, de un precipitado -superficial, especie de cristalización en agujas, sedimentado -eventualmente sobre la superficie expansional. Por lo demás, -parecidas dudas había formulado el mismo Golgi sobre el objetivismo -de estos apéndices, llamados á ser, andando el tiempo, objeto de -muchas investigaciones fisio-patológicas.</p> - -<p>Claro es que yo no participaba de semejantes recelos. Dilatada -experiencia del método habíame traído la profunda convicción de -que las susodichas vellosidades, al igual de cuantas disposiciones -aparecen en las buenas preparaciones del cromato argéntico (esto es, -en las obtenidas sobre piezas frescas rápidamente fijadas y cuya -im<span class="pagenum" id="Page_298">[p. 298]</span>pregnación -finísima y uniforme carece de precipitados irregulares) corresponden -estrictamente á la realidad. Huelga decir, empero, que mi confianza, -fundada en quince años de trabajos incesantes efectuados con -diversos métodos, no podía ser sugestionada á sabios poco afectos -á técnicas no inventadas por ellos, ó á observadores noveles sin -criterio formado sobre el asunto. Era, pues, absolutamente preciso -mostrar á todo el mundo imágenes claras y terminantes, tanto de las -espinas como de otras disposiciones morfológicas descubiertas por mí, -empleando al efecto recursos técnicos radicalmente diferentes del de -Golgi.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thin" - src="images/ill_298fig60.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 60.—Espinas colaterales de las dendritas (<i>b</i>) teñidas por una - modificación del método de Ehrlich.— <i>a</i>, pirámides cerebrales del - conejo. - </p> -</div> - -<p class="mt15"><span class="pagenum" id="Page_299">[p. 299]</span>Á -este propósito respondió principalmente mi campaña tenaz de fines -de 1896 y de casi todo el año 1897, durante cuyo tiempo servíme -casi exclusivamente del método de Ehrlich al azul de metileno. -Mis ensayos, coronados del mejor éxito, fueron varios, versando, -uno, sobre las controvertidas <i>espinas colaterales</i>, otro sobre la -<i>estructura de los ganglios craneales</i>, otro acerca de las neuronas -de la <i>capa molecular</i> del cerebro, en fin, el más extenso é -importante abarcó el <i>cerebelo</i>, <i>corteza cerebral</i>, <i>asta de Ammon</i>, -<i>médula espinal</i>, etc.</p> - -<blockquote> - -<p>En la primera comunicación<a id="FNanchor_147" -href="#Footnote_147" class="fnanchor">[147]</a>, publicada en Junio -de 1896, demuéstrase perentoriamente, mediante el método de Ehrlich -modificado, la existencia de las susodichas espinas en el tallo y -penacho terminal de las pirámides del cerebro (conejo y gato), donde -se exhiben teñidas de azul claro, y provistas de cierto abultamiento -final, intensamente impregnado (las tumefacciones <i>piriformes</i>, -ulteriormente estudiadas por Demoor, Stefanowska, Manoumelian, -Deyber, etc.) (fig. 60, <i>b</i>, <i>d</i>).</p> - -</blockquote> - -<p>En el trabajo más extenso y comprensivo, consagrado á la -organización del <i>cerebelo</i>, <i>cerebro</i>, <i>médula espinal</i>, <i>asta de -Ammon</i>, etc., y adornado con algunas fototipias<a id="FNanchor_148" -href="#Footnote_148" class="fnanchor">[148]</a>, logré consolidar, -sin la menor duda posible, la preexistencia en el adulto (conejo, -gato, perro, rana, etc.) de las más importantes disposiciones -reveladas en los embriones y animales jóvenes por el método de Golgi -(colaterales de la substancia blanca con sus arborizaciones libres -(figura 61, <i>b</i>), nidos nerviosos del cerebelo y bulbo, morfología -de<span class="pagenum" id="Page_300">[p. 300]</span> los granos -cerebelosos, fibras trepadoras y musgosas, etc.), refutando así -irrevocablemente á los escépticos, para quienes tales hechos de -morfología nerviosa serían acaso disposiciones peculiares de la época -fetal ó quizás depósitos artificiales del cromato de plata. Además -de estos resultados generales, de incuestionable valor crítico, la -citada monografía encerraba algunas observaciones nuevas:</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thin" - src="images/ill_300fig61.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 61.—Nidos formados en torno de las grandes células del asta - posterior por las colaterales sensitivas. (Método de Ehrlich). - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15"><i>a</i>) La comprobación de la división en rama -ascendente y descendente de las radiculares posteriores (médula -espinal) de los batracios<a id="FNanchor_149" href="#Footnote_149" -class="fnanchor">[149]</a>, reptiles, aves y mamíferos, con la -demostración de que tales bifurcaciones se producen al nivel de las -estrangulaciones, paraje en donde el axon ofrece un verdadero anillo -ó manguito de cemento (fig. 62, <i>a</i>). Demuéstranse, asimismo, las -estrangulaciones de los tubos nerviosos en la substancia blanca y -gris del cerebro y cerebelo (figura 63, <i>a</i>, <i>b</i>), donde presentan -caracteres algo especiales.</p> - -<p><i>b</i>) Descubrimiento en el espesor del cordón posterior -de radiculares sensitivas trifurcadas (gato). La rama<span -class="pagenum" id="Page_301">[p. 301]</span> intermedia -representaría una colateral sensitiva-motriz robusta, nacida -anticipadamente.</p> - -<p><i>c</i>) Confirmación en diversos vertebrados de las colaterales -de la substancia blanca y de su continuidad con arborizaciones -pericelulares. El azul de metileno les presta aspecto varicoso y -permite reconocer que brotan también de un estrechamiento de los -tubos nerviosos (fig. 62, B).</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thin" - src="images/ill_301fig62.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 62.—Coloración, mediante el método de Ehrlich, en la médula - espinal del gato, de la bifurcación de las raíces sensitivas (<i>a</i>) y - de la existencia de las colaterales de la substancia blanca (B). - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15"><i>d</i>) Coloración de los granos del cerebelo, con -su axon en T, de los corpúsculos de cesta ó estrellados de la -capa molecular, etc., de las arborizaciones finales de las fibras -musgosas. Sobre estas <i>rosáceas</i> se hace un estudio especial, -probando que se relacionan, según había yo sospechado en 1894, -mediante una especie de engranaje, con las<span class="pagenum" -id="Page_302">[p. 302]</span> dendritas digitiformes de los -granos (confirmado por Held, que trabajó sin conocer mis -investigaciones).</p> - -<p><i>e</i>) Impregnación de los cálices de Held del cuerpo trapezoide -(una forma especial de nido pericelular) y revelación de sus -proyecciones divergentes finas, demostradas tanto en las -preparaciones de Ehrlich como en las de Golgi.</p> - -<p><i>f</i>) En fin, teñido de numerosas células y fibras del <i>asta de -Ammon</i>, <i>fascia dentata</i>, <i>corteza cerebral</i>, etc., etc. (fig. 64, -A).</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thin" - src="images/ill_302fig63.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 63.—Presentación en la substancia blanca del cerebro, cerebelo, - etc., de las estrangulaciones de la mielina y detalles de la forma - variable del forro de cemento. (Método de Ehrlich). - </p> -</div> - -<p class="mt15">La tercera monografía, basada en las revelaciones del -azul de metileno, recayó en la <i>corteza cerebral</i> de los pequeños -mamíferos (gato, conejo, etc.), ilustrando predilectamente la -estructura de la <i>capa primera ó plexiforme</i>, en la cual, además de -confirmar plenamente los resultados del método de Golgi, descríbense -numerosos tipos nuevos de células de axon corto<a id="FNanchor_150" -href="#Footnote_150" class="fnanchor">[150]</a>, por ejemplo:</p> - -<blockquote> - -<p><span class="pagenum" id="Page_303">[p. 303]</span><i>a</i>) Células -pequeñas de axon cortísimo y prontamente ramificado.</p> - -<p><i>b</i>) Células de axon corto horizontal distribuído sobre mayor -extensión dentro de la zona primera (fig. 65, A).</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thin" - src="images/ill_303fig64.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 64.—Pirámides grandes del asta de Ammon (método de Ehrlich).— - <i>e</i>, axon; <i>b</i>, colaterales nerviosas recurrentes. (La morfología - coincide exactamente con la mostrada por el cromato de plata). - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15"><i>c</i>) Células grandes, de largas dendritas, -provistas de un axon horizontal larguísimo, cuyo paradero no puede -sorprenderse.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_304">[p. 304]</span><i>d</i>) Corpúsculo -de axon descendente, arborizado en la zona 2.ª y 3.ª</p> - -<p><i>e</i>) Se prueba que las células especiales de la capa primera -(<i>células de Cajal</i>, según Retzius) poseen verdaderas dendritas, -que se reconocen por sus varicosidades en presencia del azul de -metileno.</p> - -<p><i>f</i>) Se descubren larguísimas fibras meduladas horizontales en la -capa molecular, las cuales se dicotomizan á menudo.</p> - -<p><i>g</i>) Se expone la conjetura de que los corpúsculos de Golgi ó de -axon corto son generadores de fuerza nerviosa, etc., etc.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_304fig65.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 65.—Tipos de células de axon corto de la capa molecular del cerebro. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15"><i>h</i>) Se señala en torno de las células nerviosas de -axon corto una red especial no nerviosa, que, mejor investigada más -adelante por Golgi, Donaggio, Held, Bethe, etc., fué punto de partida -de grandes controversias. Tal es el <i>retículo pericelular</i>, llamado -de Golgi, por haber sido descrito exacta y minuciosamente por este -sabio en 1898 (fig. 66, A, <i>a</i>).</p> - -</blockquote> - -<p>En fin, el último tema estudiado con el método de Ehrlich -fué la estructura en el adulto de los <i>ganglios sensitivos -raquídeos y craneales</i><a id="FNanchor_151" href="#Footnote_151" -class="fnanchor">[151]</a>. En esta investigación prestóme su -concurso, á título de preparador, mi ayudante<span class="pagenum" -id="Page_305">[p. 305]</span> de entonces D. Federico Olóriz Ortega, -hijo del prestigioso maestro de Anatomía, de quien con merecido -encomio he hablado en anteriores capítulos. La mencionada monografía, -aparte de comprobar en los ganglios craneales algunos descubrimientos -de Dogiel sobre la morfología de las células monopolares de los -ganglios raquídeos, contiene:</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_305fig66.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 66.—Células de axon corto de la corteza cerebral.— <i>a</i>, red - superficial situada sobre la membrana protoplásmica (azul de metileno - de Ehrlich). - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15"><i>a</i>) El descubrimiento de ciertas células estrelladas -intracapsulares, coloreables por el azul de metileno, de naturaleza -enigmática, y las cuales designamos provisionalmente <i>células -satélites perigangliónicas</i> (fig. 67, A, B).</p> - -<p>Semejantes elementos, que desempeñan importante papel en los -procesos patológicos de la neurona sensitiva, han sido confirmados -por numerosos autores (Nageotte, Marinesco, Rossi, v. Lenhossék, -etc.).</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_305fig67.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 67.—Corpúsculos satélites dispuestos alrededor de las células - ganglionares sensitivas del gato (método de Ehrlich). - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15"><i>b</i>) Reconocimiento de que el glomérulo inicial -del axon de las cé<span class="pagenum" id="Page_306">[p. -306]</span>lulas sensitivas carece de mielina, iniciándose de -ordinario por fuera de la cápsula pericelular.</p> - -<p><i>c</i>) Descripción de ciertas arborizaciones nerviosas de origen -exógeno distribuídas en torno de las revueltas del glomérulo -inicial de la expansión nerviosa, así como de otras ramificaciones -terminales mixtas más complicadas, porque son á la vez pericelulares -y periglomerulares, etc. (fig. 68, <i>a</i>, <i>b</i>). (Conviene no confundir -estas fibras con los <i>ovillos</i> de Dogiel).</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thin" - src="images/ill_306fig68.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 68.—Arborizaciones periglomerulares de las células gangliónicas - del gato (método de Ehrlich). - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15">Estos curiosos sistemas de nidos y de fibras -espiroideas encuéntranse también en el hombre, según demostramos -años después (1905) con ayuda de un método especial. Las singulares -variaciones morfológicas y las sorprendentes libraciones de -distribución en cada especie animal de los referidos nidos nerviosos -constituyen hoy, gracias á los trabajos anatomo-patológicos de -Nageotte, Marinesco, Lugaro, Rossi, Pacheco, Schäffer, Exposito, -Bielschowsky, Minea, Dustin, etc., y á los de histología comparada de -Dogiel y Levis, Huber, Ranson, uno de los capítulos más interesantes -de la biología ganglionar.</p> - -</blockquote> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter" id="Ch_14"> - <p><span class="pagenum" id="Page_307">[p. 307]</span></p> - <div class="figcenter"> - <img src="images/trimming.jpg" - alt="Friso ornamental" /> - </div> - <h2 class="nobreak ws1 mt25">CAPÍTULO XIV</h2> - <p class="subh2h">Las teorías y los hechos. — Firmeza y - constancia de los hechos histológicos. — Carácter instrumental de - las hipótesis. — Conviene de cuando en cuando cultivarlas, pero - sin fiarse mucho de ellas. — Inducciones fisiológicas sacadas de - la morfología neuronal. — Explicación histológica del hábito, del - progreso mental en la escala zoológica, del talento y del genio. - — Conjeturas sobre el mecanismo del sueño, atención y asociación. - — Exquisita economía reinante en las creaciones de la vida; leyes - de ahorro, de espacio, de materia y de tiempo de conducción.</p> -</div> - -<div class="drop mt1"> - <img src="images/drop_c.jpg" - alt="C" /> -</div> - -<p class="icap pt2"><span class="smcap">Cuantos</span> cultivan, -con más ó menos fortuna, la histología, ó sus ramas afines, la -bacteriología y la embriología, habrán oído alguna vez, atajando -entusiasmos expositivos, comentarios tan desalentadores como los -siguientes:</p> - -<p>«¡Magnífica lucubración! Pero, ¿será verdad tanta belleza? Eso -afirma la histología de hoy; ¿lo mantendrá también la histología de -mañana? En plena evolución la biología, ¿quién se acordará, dentro de -un siglo, de las actuales doctrinas histológicas?»</p> - -<p>Respondamos con franqueza. Quienes profieren tales frases, además -de mostrar supina ignorancia acerca del carácter esencialmente -objetivo de las ciencias micrográficas, confunden lastimosamente -el hecho de observación,<span class="pagenum" id="Page_308">[p. -308]</span> noción fija y perenne, con la interpretación teórica, -esencialmente mudable y acomodaticia.</p> - -<p>Desconfiar de la realidad de las adquisiciones histológicas -vale tanto como suponer que la especie nueva descubierta por el -naturalista corre riesgo de inmediata desaparición; que el ganglio, -la glándula ó el vaso discernidos por el anatómico, están en trance -de evaporarse; ó que, en fin, el astro sorprendido por el astrónomo, -hállase amenazado de súbita extinción. La naturaleza del instrumento -de observación, ¿puede cambiar la índole de los hechos?</p> - -<p>Se argüirá acaso que, á pesar de todo, en las ciencias -histológicas los hechos se discuten alguna vez. Ciertamente, la -actitud revisionista y un poco escéptica hallábase plenamente -justificada hace cincuenta ó sesenta años, cuando la fina -anatomía, aún en cierne, carecía de métodos de coloración precisos -y terminantes. Mas hoy, por fortuna, las cosas han mejorado -radicalmente. Sobre que la crítica científica se ha hecho más -exigente y escrupulosa, no concediendo su <i>exequatur</i> sino á los -hechos estructurales conjunta y concordantemente revelados por -técnicas muy diferentes, los métodos actuales de coloración, los -llamados <i>métodos selectivos</i>, proporcionan imágenes tan claras, -nítidas y enérgicamente contrastadas con el fondo incoloro, que fuera -absurdo abrigar la menor duda acerca de su preexistencia.</p> - -<p>No. En nuestra época, los hechos morfológicos aportados por -investigadores serios y competentes, por quienes, á la hora de -describir ó dibujar la imagen microscópica, abstiénense prudentemente -de todo subjetivismo, no son jamás negados ni regateados. -Naturalmente, andando el tiempo, podrá variar su perspectiva ideal, -así como el alcance fisiológico de los mismos, pero sin menoscabo de -su<span class="pagenum" id="Page_309">[p. 309]</span> objetivismo. Á -la hora presente, discútense de preferencia (y se discutirán mientras -la ciencia de la vida no alcance la plenitud ideal de sus datos -ni se remonte á la esfera de las causas eficientes) las hipótesis -fisiológicas y las teorías biológicas generales (mecanismo de la -herencia, de la adaptación y variación, de la sexualidad, del papel -fisiológico de los órganos y tejidos, etc.). Pero, repito, el dato -histológico de primera mano, bien descrito y precisado, constituye -algo fijo y absolutamente estable, contra lo cual ni el tiempo ni los -hombres podrán nada.</p> - -<p>Para dejar bien sentada esta doctrina, citaré un ejemplo concreto -tomado de mis modestas investigaciones neurológicas. Aludo á la -concepción neuronal defendida actualmente por la gran mayoría de los -histólogos.</p> - -<p>Imaginemos que se descubre un método de coloración exquisitamente -selectivo, en cuya virtud aparece tendido entre mis <i>nidos</i>, <i>fibras -trepadoras</i> ó <i>musgosas</i>, de una parte, y <i>el cuerpo</i> y <i>dendritas -neuronales</i>, de otra, un sistema sutilísimo de hebras anastomóticas -absolutamente invisibles con los procederes actuales. En tal -supuesto, las hojas no representarían las últimas proyecciones del -árbol; las arborizaciones nerviosas y espinas dendríticas señaladas -por mí resultarían, en vez de <i>terminales</i>, <i>preterminales</i>.</p> - -<p>¿Habríase perdido algo con este transcendental progreso? -¿Evaporaríanse por eso los <i>nidos</i>, las <i>pláculas</i> y <i>cálices -finales</i>, las <i>ramificaciones</i> de los axones, las <i>espinas</i> -de las dendritas y otras muchas disposiciones de contacto? De -ninguna manera. Dichas formas conservarían íntegramente su valor -objetivo y su carácter de hechos anatómicos generales. Sólo una -cosa debería ser corregida: la interpretación fisiológica. Desde -el punto de vista utilitario, tales disposiciones no podrían -justificarse ya por la nece<span class="pagenum" id="Page_310">[p. -310]</span>sidad de asegurar el paso de las corrientes, multiplicando -las superficies de contacto. Por consiguiente, la hipótesis de la -transmisión por <i>contigüidad</i> sería reemplazada por otra: la de -la propagación por <i>continuidad</i>. Y se impondría la averiguación, -siguiendo otros derroteros, de la significación dinámica de las -susodichas estructuras. Una vez más haríase patente el carácter -provisorio de nuestras interpretaciones teóricas y la necesidad -inexcusable de renovarlas y perfeccionarlas al compás de los nuevos -descubrimientos.</p> - -<p>Precisamente por temor á estas posibles decepciones (la historia -de la biología está llena de ellas), soy adepto ferviente de la -religión de los hechos. Se ha dicho infinitas veces, y nosotros lo -hemos repetido también<a id="FNanchor_152" href="#Footnote_152" -class="fnanchor">[152]</a>, que «los hechos quedan y las teorías -pasan»; que todo investigador que, confiando harto en la solidez y -excelencia de las concepciones generales, desdeña la contemplación -directa de la realidad, corre riesgo de no dejar huella permanente de -su actividad; que los hechos constituyen exclusivamente nuestro haber -positivo, nuestros bienes raíces y nuestra mejor ejecutoria; que, en -fin, en la eterna mudanza de las cosas, ellos sólo se salvarán —y con -ellos acaso una parte, la mejor de nuestra propia personalidad— de -los ultrajes del tiempo y de la indiferencia ó de la injusticia de -los hombres.</p> - -<p>Todo esto es evidente; pero también es cierto que, sin teorías -é hipótesis, nuestro caudal de hechos positivos resultaría harto -mezquino, acrecentándose muy lentamente. La hipótesis y el dato -objetivo están ligados por estrecha relación etiológica. Aparte su -valor conceptual ó explicativo, entraña la teoría valor instrumental. -Observar sin<span class="pagenum" id="Page_311">[p. 311]</span> -pensar es tan peligroso como pensar sin observar. Ella es nuestra -mejor herramienta intelectual; herramienta, como todas, susceptible -de mellarse y de enmohecerse, necesitada de continuas reparaciones -y sustituciones, pero sin la cual fuera casi imposible labrar honda -brecha en el duro bloque de lo real.</p> - -<p>Para el anatómico, el histólogo y el embriólogo, amarrados al -duro banco del análisis, la elaboración doctrinal obedece además á -tendencias lógicas y sentimentales casi irrefrenables. Dificilísimo -es contrarrestar el impulso de la imaginación postergada, que -reclama á gritos su turno de acción. Nos la impone además el juego -mismo de nuestro mecanismo pensante, esencialmente práctico y -finalista, el cual nos plantea á diario el problema de las causas -mecánicas y de los móviles utilitarios. Reconocida una disposición -estructural ó morfológica, surge invariablemente en nuestra mente -esta interrogación: ¿Qué servicio fisiológico ó psicológico presta -al organismo? En vano el buen sentido, en pugna con las citadas -tendencias, ataja nuestra curiosidad, advirtiéndonos que el problema -ha sido planteado prematuramente, mucho antes de allegados todos los -datos indispensables. Tan discreta reflexión, si nos vuelve acaso -más circunspectos, no paraliza, empero, el proceso teórico. Sigue -impertérrita la fantasía, construyendo sobre arena, como si ignorase -la irremediable caducidad de su obra.</p> - -<p>Todo esto es profundamente contradictorio, pero es fatalmente -humano. Nunca fueron buenos amigos la razón y el sentimiento. Quienes -sienten tales anhelos especulativos, conocen de sobra cuán efímera -suele ser, en biología, la obra de los grandes sistematizadores. Y no -obstante...</p> - - -<p class="mt2">Todo el precedente preámbulo, del cual pido perdón -al lector, se encamina á disculpar, en lo posible, mis escar<span -class="pagenum" id="Page_312">[p. 312]</span>ceos especulativos -—pocos por fortuna— y explicar el cómo un fanático irreductible de la -religión de los hechos, ha caído, de vez en cuando, en la debilidad -de sacrificar al ídolo de la teoría deslumbrante, no obstante -hallarse íntimamente persuadido de su irreparable fugacidad, y á -despecho de haber declarado repetidamente «que, si por azares de la -suerte, nos vemos compelidos á forjar hipótesis, procuremos al menos -no creer demasiado en ellas».</p> - -<p>Desahogada un poco mi conciencia con esta espontánea confesión, -pasaré brevemente á relatar algunas de las lucubraciones imaginadas -durante el trienio susodicho. Y vaya por delante la declaración -de que entre las conjeturas é hipótesis de mi cosecha las hay que -me parecen estimables, y cómodamente defendibles aún hoy, después -de veinte años de progresos incesantes; y las hay, en cambio, -francamente inverosímiles, temerarias é inaceptables. Sobre las -primeras insistiré, naturalmente, más que sobre las segundas, -merecedoras sólo de olvido. En fin, algunas pocas de la primera -categoría entran, á juicio mío, en la jerarquía de leyes empíricas -sólidamente fundadas.</p> - -<p>Mi primer trabajo de tendencia teórica fué el que, con el título -de <i>Consideraciones generales sobre la morfología de la célula -nerviosa</i>, fué enviado al Congreso internacional de Medicina, -celebrado en Roma (1894).</p> - -<p>Tratábase, sobre todo, en esta comunicación, de indagar las -leyes de la evolución del sistema nervioso en la serie animal, y -de marcar, en lo posible, cuáles centros, durante los innúmeros -incidentes del desarrollo, han conservado potencialmente la prístina -plasticidad, siendo capaces de adaptarse estructuralmente á las de -cada vez más variadas y complejas condiciones del Cosmos, y cuáles -son los centros, propiamente animales, como anquilosados por un<span -class="pagenum" id="Page_313">[p. 313]</span> automatismo milenario -y que, rebeldes á toda acomodación, cancelaron irrevocablemente su -historia.</p> - -<p>En obsequio á la brevedad enumeremos rápidamente las -principales conclusiones de esta comunicación<a id="FNanchor_153" -href="#Footnote_153" class="fnanchor">[153]</a>.</p> - -<blockquote> - -<p><i>a</i>) La <i>ontogenia</i> del tejido nervioso reproduce, de modo -abreviado, con algunas simplificaciones y saltos, la <i>filogenia</i> -del mismo, y eso tanto con relación á la neuroglia como á la célula -nerviosa.</p> - -<p><i>b</i>) Desde el punto de vista del desarrollo filogénico, se -advierte en todo vertebrado la presencia simultánea de dos sistemas -nerviosos: el <i>sensorial y sensitivo</i> (ganglios periféricos, retina, -bulbo olfatorio, médula espinal, cerebelo, tálamo, cuerpo estriado, -etc.), que ha terminado su desarrollo por diferenciación, progresando -sólo por extensión; y el <i>sistema nervioso cerebro-cortical</i> (corteza -gris y circunvoluciones cerebrales), que continúa perfeccionándose -en la serie animal, tanto por extensión como por diferenciación -estructural y morfológica de sus elementos.</p> - -<p><i>c</i>) La ley del progreso morfológico, asociada á creciente -adaptación funcional, se traduce en las neuronas por la creación -y estiramiento de nuevos apéndices, y, por consiguiente, por la -multiplicación y diversificación de las conexiones intercelulares.</p> - -<p><i>d</i>) Afirmación, sobre la base de numerosas observaciones -comparativas, de que la dimensión del cuerpo de la célula nerviosa -y el diámetro del axon no guardan relación con la especialización -fisiológica, sino que son proporcionales á la riqueza y extensión de -la arborización nerviosa terminal, y por consiguiente, á la amplitud -y diversidad de las conexiones.</p> - -<p><i>e</i>) Comparando la morfología y la abundancia relativa de -colaterales nerviosas y protoplásmicas de las pirámides cerebrales en -la escala de los vertebrados, llégase á este resultado: la excelencia -intelectual, y sus más nobles expresiones, el genio y el talento, no -dependen de la talla ó del caudal de las neuronas cerebrales, sino -de la copiosidad de sus apéndices de conexión, ó en otros términos, -de la complejidad de las vías de asociación á cortas y á largas -distan<span class="pagenum" id="Page_314">[p. 314]</span>cias. Que -la abundancia de la substancia blanca denota riqueza de conexión y, -por tanto, superior jerarquía intelectual fué tesis defendida ya hace -tiempo por Meynert y Flechsig, quienes, naturalmente, no pudieron -basarla, en ausencia de métodos selectivos de las expansiones -celulares, sino en la grosera estructura de la substancia gris y -blanca, mostradas por procederes poco eficaces (métodos al carmín, -hematoxilina, el de Weigert, etc.).</p> - -<p><i>f</i>) Explicación de la habilidad profesional, ó sea del -perfeccionamiento funcional acarreado por el ejercicio (educación -física, actos de hablar, escribir, tocar el piano, maestría en la -esgrima, etc.), tanto por el robustecimiento progresivo de las vías -nerviosas (conjetura sugerida por Tanzi y Lugaro) excitadas por el -paso de la onda, como por la creación de nuevos apéndices celulares -(crecimiento de nuevas dendritas y alargamiento y ramificación de -colaterales nerviosas, no congénitas), susceptibles de mejorar el -ajuste y la extensión de los contactos, y aun de organizar relaciones -absolutamente nuevas entre neuronas primitivamente inconexas.</p> - -<p>Esta última hipótesis, bastante verosímil, y que se presta, según -adivinará el lector, á desenvolvimientos retóricos y psicológicos muy -agradables, fué también enunciada, y decorada con algunos ejemplos -y comparaciones, en nuestra conferencia de Londres del mismo año<a -id="FNanchor_154" href="#Footnote_154" class="fnanchor">[154]</a>.</p> - -</blockquote> - -<p>Naturalmente, al <i>administrar</i> psicológicamente los primores de -la morfología celular, no excluíamos, ni mucho menos, la parte que, -andando el tiempo, habría de ser atribuída, á los efectos de explicar -histológicamente el hábito, el talento y el genio, á la sutilísima -urdimbre del protoplasma nervioso, cuya complejidad, siempre en -aumento, no había llegado aún á la soberana culminación de hoy. -(Ignorábanse entonces las <i>neurofibrillas</i>, el <i>aparato endocelular -de Golgi</i>, y estaba muy fresco todavía el descubrimiento de los -<i>grumos</i> de Nissl).</p> - - -<p class="mt2">Animado de igual espíritu, lancé en 1897 á la -publicidad otro trabajo sintético, encaminado á inquirir los -postulados<span class="pagenum" id="Page_315">[p. 315]</span> de -carácter utilitario que, en un último esfuerzo inductivo, aparecen -rigiendo las infinitas variantes de forma, tamaño, posición y -dirección de las neuronas y de las fibras conductrices. Digamos de -pasada, que sobre el mismo asunto tuve la honra de pronunciar una -conferencia en el Ateneo de Madrid. (Por cierto que, como premio á -esta disertación, así como de un curso completo explicado en 1897 -y 1898, sobre mis modestas investigaciones científicas, el ilustre -Presidente del Ateneo, D. Segismundo Moret, que siempre me distinguió -con sus bondades, y, <i>la Junta directiva</i>, celosa en estimular -y honrar á todo entusiasta cultivador de la ciencia ó del arte, -otorgáronme el título de <i>socio de mérito</i>).</p> - -<p>El trabajo aludido<a id="FNanchor_155" href="#Footnote_155" -class="fnanchor">[155]</a>, que lleva por título: <i>Leyes de la -morfología y dinamismo de las células nerviosas</i>, contiene, además de -la nueva fórmula de la <i>polarización dinámica</i>, de que hemos tratado -ya en el <a href="#Ch_9">capítulo IX</a>, una indagación acerca del -porqué utilitario de esas curiosas variantes, al parecer caprichosas, -del punto de emergencia del axon (recuérdese que éste brota, en -ocasiones, de una dendrita, á más ó menos distancia del soma). En -sus páginas, procúranse también dilucidar los móviles utilitarios -perseguidos por el organismo con la <i>dislocación ó emigración</i> del -soma, durante la ontogenia y la filogenia. Sabido es que, al estudiar -comparativamente un tipo celular en la serie animal, sorpréndense, no -sólo variaciones de conformación, dependientes de la diversa riqueza -de sus conexiones, sino notables mudanzas de posición estratigráfica -(dislocación de las células ganglionares raquídeas, emigración -hacia adelante ó hacia atrás de los elementos<span class="pagenum" -id="Page_316">[p. 316]</span> bipolares, amacrinos y gangliónicos -de la retina; alteraciones topográficas de ciertos corpúsculos de -la corteza cerebelosa, del bulbo olfatorio, etc.). Prescindiendo -de la situación de ambos factores de la articulación interneuronal -(dendritas y arborización nerviosa final), que representa algo fijo -y constante, cabe afirmar que todo es variable y acomodaticio en la -actitud y topografía de las células nerviosas.</p> - -<p>Ahora bien; todas las referidas libraciones de situación y -morfología, y hasta la fórmula misma de la <i>polarización axípeta</i>, -parecen regirse, y en cierto modo explicarse, desde el punto de vista -teleológico, por estos tres postulados económicos:</p> - -<blockquote> - -<p><i>a</i>) Ahorro de materia (construcción de la vía más corta entre dos -territorios asociados).</p> - -<p><i>b</i>) Ahorro de tiempo de conducción (consecuencia dinámica de la -ley anterior).</p> - -<p><i>c</i>) Economía de espacio. Evítanse todos los huecos inútiles, -situándose el núcleo y, por tanto, el soma neuronal, allí donde hay -escasez de arborizaciones protoplásmicas ó nerviosas.</p> - -<p>Con ayuda de estos principios compréndense también muchas -singularidades de la posición y dirección de las vías nerviosas -(diversa topografía de la substancia blanca en la médula y cerebro, -forma y orientación de las bifurcaciones axónicas, marcha de las -colaterales, etc.). Excusado es decir que, lejos de excluirse, -los precedentes postulados, combínanse entre sí, representando el -producto estructural algo así como una transacción amistosa entre -los mismos. He aquí el problema arquitectónico que parece haberse -planteado el organismo: construir, <i>con el mínimo de materia y el -menor espacio posible, la máquina nerviosa más ricamente diferenciada -y de reacciones más súbitas, enérgicas y eficaces</i>: caso particular, -en suma, de la ley física tan conocida, del <i>efecto máximo con el -esfuerzo mínimo</i>.</p> - -</blockquote> - -<p>En los trabajos anteriores, la elaboración especulativa sigue muy -de cerca al hecho de observación. Los mencio<span class="pagenum" -id="Page_317">[p. 317]</span>nados conceptos generales (ley del -progreso morfológico neuronal, hipótesis acerca de la adaptación -funcional, normas económicas reguladoras de la disposición del soma, -etcétera), representan legítimas inducciones ó hipótesis plausibles. -Todas ellas son susceptibles de corroborarse <i>à posteriori</i>, -confrontándolas con la infinita variedad de las formas neuronales.</p> - -<p>Esta severa y saludable adaptación al dato empírico no -resplandece, por desgracia, en otra comunicación publicada -en 1895 acerca del <i>mecanismo histológico de la asociación, -ideación y atención</i><a id="FNanchor_156" href="#Footnote_156" -class="fnanchor">[156]</a>. Salvo algún concepto que considero -atinado, en toda esta aventuradísima lucubración campea, muy á su -sabor y talante, la loca de la casa.</p> - -<p>Las ideas aprovechables son: la noción de <i>unidad de impresión</i> -y muy particularmente la ley del <i>alud nervioso</i>, que se formula -así: toda impresión periférica, recogida por la arborización -protoplásmica (sensitiva ó sensorial) de una sola célula, propágase -en <i>avalancha</i> hacia los centros; ó, en otros términos, el número de -neuronas interesadas en la conducción crece progresivamente desde -la periferia hasta el cerebro, en cuyas circunvoluciones (<i>focos -sensoriales terciarios</i>) reside la base del cono conductor. De esta -ley anatomo-fisiológica, basada en numerosas investigaciones sobre la -organización de las <i>vías vi<span class="pagenum" id="Page_318">[p. -318]</span>sual</i>, <i>acústica</i>, <i>olfativa</i>, etc., sacaron excelente -partido Tanzi y Lugaro para esclarecer el mecanismo probable de la -<i>alucinación</i>, <i>asociación de ideas</i> y otros procesos psicológicos -importantes.</p> - -<p>Por lo contrario, estimo hoy, de acuerdo con el juicio de muchos -autores de antaño, como conjetura francamente inadmisible la -pretendida participación de la <i>neuroglia</i> en los actos mentales -de la <i>atención y asociación de ideas</i> (en la faz fisiológica ó -somática, naturalmente de estos procesos).</p> - -<p>Á fin de comprender, y en cierto modo excusar, tesis tan -estrambótica, séame lícito recordar que allá por el año 1893, el -ilustre profesor Matías Duval imaginó, fundándose en mis trabajos -sobre las conexiones neuronales, cierta ingeniosa hipótesis -histológica, explicativa del sueño y de la vigilia. A juicio del -sabio francés, las expansiones de las células nerviosas gozan de la -propiedad de contraerse, al modo de los <i>amibos</i>, encogiéndose en -el sentido de la longitud. Durante la fase de actividad mental, las -ramillas nerviosas se estirarían, entrando en contacto y adhesión -íntimos con el soma neuronal; de este modo el impulso pasaría -fácilmente desde una célula á otra. Lo contrario ocurriría durante -el sueño: desarticuladas las proyecciones nerviosas á causa de la -retracción de reposo, suspenderíase la actividad funcional.</p> - -<p>La seductora concepción de Duval fué acogida benévolamente por -varios histologistas. Algunos patólogos, <i>verbi gratia</i>, Mr. L’Épine, -la aplicaron al esclarecimiento del mecanismo histológico de los -estados hipnóticos, distracción, etc. En fin, en algunas escuelas -(Demoor, Stefanowska, Querton, Manoumelian, Deyber, etc.), procuróse -contrastar la hipótesis en el terreno experimental, explorando las -variaciones de forma ofrecidas por las dendritas (de las espinas de -éstas, sobre todo) consecutivamente al envene<span class="pagenum" -id="Page_319">[p. 319]</span>namiento con la morfina, cloroformo, -éter, etc., y á la acción del frío, de la fatiga, la excitación -eléctrica, etc.</p> - -<p>Por desgracia, en el terreno de la observación y experimentación, -la concepción del <i>amiboidismo nervioso</i> no halló apoyo suficiente. -Con razón la criticaron diversos autores (Kölliker, Lugaro, Azoulay, -nosotros, Soukhanoff, Reusz, etc.).</p> - -<p>En vista del fracaso, yo me pregunté si la referida actividad -amiboide, encaminada á reestablecer los contactos ó á suspenderlos, -no podría atribuirse á la neuroglia (<i>glia</i> de la substancia gris, -naturalmente), cuyas expansiones irregulares, erizadas de espinas, -ofrecen aspecto francamente protoplásmico. Puesto que, según -la opinión, altamente verosímil, de mi hermano, los astrocitos -neuróglicos desempeñan papel aislador del impulso nervioso —para -lo cual se interponen entre las neuronas que no deben entrar en -contacto—, ¿no cabría imaginar que, durante la fase de reposo (sueño, -inactividad mental, etc.), tales apéndices se estiran ó relajan, -impidiendo, por consiguiente, contactos, y al contrario, durante la -fase de actividad se retraen, facilitando la aplicación íntima de -las ramillas nerviosas á los somas y dendritas, y por tanto, el paso -de las corrientes? De este modo, reputaba posible el esclarecimiento -histológico, no sólo del tránsito de la vigilia al sueño, y al revés, -sino el paso del estado de reposo mental al de atención expectante, -amén del complicadísimo proceso de la asociación de ideas.</p> - -<p>Huelga decir que tan osada concepción, cuya ingenuidad me hace -hoy sonreir, carece de fundamentos objetivos. Alegaba, sin embargo, -como indicio harto deleznable, el hecho de apreciarse en la <i>glia</i> -cerebral, en relación con el modo de muerte y las perturbaciones -fisiológicas precedentes, notables variaciones en la riqueza, espesor -y lon<span class="pagenum" id="Page_320">[p. 320]</span>gitud de -las expansiones neuróglicas<a id="FNanchor_157" href="#Footnote_157" -class="fnanchor">[157]</a>. Empero, de la efectividad de estos -cambios no se sigue necesariamente su conexión causal con las -diversas fases de la actividad pensante. Además, al otorgar -graciosamente á la neuroglia la jerarquía de aparato conmutador de -los contactos, regido por la voluntad ó por impulsos inconscientes, -postulábase un hecho cardinal, todavía no descubierto ni siquiera -sospechable en el estado actual de la ciencia: la existencia en la -neuroglia de terminaciones nerviosas específicas promotoras de la -contracción de las proyecciones gliomatosas.</p> - -<p>Nada más acerca de mi estrafalaria especulación. Y si, faltando á -mi promesa de brevedad, he entrado aquí en algunos desarrollos, ha -sido para advertir al lector de los peligros que lleva consigo la -imitación de las teorías á la moda, ó la frívola vanidad de forjar á -ultranza hipótesis psicológicas.</p> - -<p>Tales concepciones caen rápidamente en merecido olvido, porque -la ciencia sólo se interesa por las ideas susceptibles de contraste -experimental y sugerentes de acción. La mía, inspirada por la -de Duval, corrió la misma suerte que la del sabio francés; peor -aún, ya que la teoría del <i>amiboidismo nervioso</i>, plausible en -principio, suscitó algunos trabajos estimables, mientras que la del -amiboidismo<span class="pagenum" id="Page_321">[p. 321]</span> -neuróglico, justamente desdeñada, no dió ocasión á ninguno.</p> - - -<p class="mt2">Para cerrar este capítulo, mencionaré dos sucesos -fecundos en consecuencias para el estímulo y prosecución de mi obra -científica.</p> - -<p>Fué el primero la creación, á costa de no pocos sacrificios -pecuniarios, de mi <i>Revista trimestral micrográfica</i><a -id="FNanchor_158" href="#Footnote_158" class="fnanchor">[158]</a>, -al objeto de publicar rápidamente, y sin hacer antesala en las -Redacciones de las revistas nacionales y extranjeras, los trabajos -micrográficos del Laboratorio de la Facultad de Medicina, y de -estimular al mismo tiempo los ensayos de mis discípulos. En dicha -publicación vieron la luz varias de las comunicaciones enumeradas -en el presente capítulo y casi todas las aparecidas después, hasta -1901, fecha en que, con recursos oficiales, fundé el Anuario titulado -<i>Trabajos del Laboratorio de investigaciones biológicas</i>. Según -presumirá el lector, mi <i>Revista trimestral</i> no perseguía éxitos -financieros. Contaba, ciertamente, en España con algunos suscriptores -generosos, que pusieron patriótico empeño en sostenerla; pero los -<i>abonados</i> del extranjero escaseaban, no sólo por ignorancia de -nuestro idioma, sino porque yo regalaba mi publicación á casi todos -los micrógrafos de nombradía.</p> - -<p>Los primeros fascículos de dicha <i>Revista</i> fueron casi -exclusivamente redactados por su director. Poco después, creado un -germen de escuela, ayudáronme eficazmente, entre otros discípulos -entusiastas, mi hermano Pedro Ramón Cajal, á la sazón Catedrático de -Histología de Cádiz, que contribuyó nada menos que con ocho extensas -monografías, recaídas sobre variados temas de neurología com<span -class="pagenum" id="Page_322">[p. 322]</span>parada (peces, reptiles, -aves y batracios); el malogrado alumno interno R. Terrazas<a -id="FNanchor_159" href="#Footnote_159" class="fnanchor">[159]</a>, -con sus interesantes estudios de <i>neurogénesis cerebelosa</i> y los -referentes al <i>tejido cartilaginoso</i>; el joven mallorquín Blanes -Viale, alumno aventajadísimo (muerto también en flor, antes del -término de la carrera), con cierta concienzuda indagación acerca del -<i>bulbo olfatorio</i>; Sala Pons, antiguo discípulo de Barcelona, con -sus estudios relativos á la <i>corteza cerebral de las aves y médula -espinal de los batracios</i>; Olóriz Aguilera, cuya colaboración en mis -indagaciones sobre la <i>estructura ganglionar</i> dejo ya consignada; -Carlos Calleja, por entonces ayudante de la Facultad, y autor de -valiosa comunicación acerca de la <i>corteza cerebral olfativa</i>; y en -fin, Isidoro Lavilla, actual Catedrático de Valladolid, que aportó -dos estudios importantes: uno sobre el <i>gran simpático intestinal</i> y -otro concerniente á los <i>focos acústicos</i> de los mamíferos.</p> - -<p>El segundo acontecimiento, muy lisonjero para mí, fué mi elección -espontánea de miembro de la <i>Real Academia de Ciencias</i>, de Madrid. -Esta designación tiene su anécdota, que referiré, porque honra mucho -al patriotismo é independencia de la sabia Corporación.</p> - -<p>Uno de los más conspicuos académicos, á la sazón recién llegado de -Berlín, contó á sus compañeros que el gran Virchow, entonces en todo -el resplandor de su gloria, habíale sorprendido con una pregunta á -que no pudo responder: «¿En qué se ocupa ahora Cajal? ¿Continúa sus -interesantes descubrimientos?»</p> - -<p>Confuso y algo avergonzado nuestro prócer académico,<span -class="pagenum" id="Page_323">[p. 323]</span> de que en Berlín -inspirara interés la labor de un español de quien él no sabía -palabra, procuró, de regreso á la península, satisfacer su -curiosidad. Y de sus conversaciones con el sabio astrónomo D. Miguel -Merino, el inolvidable secretario perpetuo, surgió el acuerdo de -iniciar y defender mi candidatura para cierta vacante, á la sazón -en litigio. Tengo, pues, el singular privilegio de ser académico á -<i>propuesta</i> de R. Virchow y de D. Miguel Merino.</p> - -<p>La redacción del discurso de ingreso, ocurrida en 1897<a -id="FNanchor_160" href="#Footnote_160" class="fnanchor">[160]</a>, -dióme ocasión de exponer, <i>ex abundantia cordis</i>, algunas reglas -y consejos destinados á despertar en nuestra distraída juventud -docente el gusto y la pasión hacia la investigación científica. -Puse especial empeño en hacer amables y atractivas las tareas del -laboratorio, y para lograrlo empleé un lenguaje llano, sincero y -rebosante de entusiasmo comunicativo y de ferviente patriotismo. Y el -éxito superó á mis esperanzas. Tan lisonjera acogida halló mi fogosa -arenga en el público universitario y en la prensa, que, agotada -rápidamente la tirada oficial del discurso, mi excelente amigo el -Dr. Lluria, supliendo mi dejadez, estimó necesario reeditarla por su -cuenta, destinando generosamente la nueva y copiosísima tirada á ser -gratuitamente distribuída entre los estudiantes y diversos centros -de enseñanza. Años más tarde, yo mismo, requerido vivamente por -algunas entidades docentes y ciertos lectores entusiastas, hube de -publicar, con nuevas ampliaciones y mejoras,<span class="pagenum" -id="Page_324">[p. 324]</span> la tercera edición (la cuarta hállase -actualmente en prensa).</p> - -<p>Y si la índole de mi folleto, pensado y escrito exclusivamente -para España, y enderezado, por tanto, á corregir, acaso con excesiva -viveza, vicios, rutinas y abandonos genuinamente españoles, no -me lo vedara, habría á estas fechas saboreado la satisfacción de -verlo traducido á varios idiomas, por ser muchas las solicitudes -de versión á lenguas extrañas, cortésmente denegadas. Acaso algún -día, si me asisten salud y vagares suficientes, corrija el texto, -universalizándolo en lo posible y purgándolo de ciertos pasajes -que sonarían inoportuna ó estridentemente en el oído de franceses, -ingleses ó alemanes, ciudadanos de felices naciones donde la ciencia -no requiere, para ser celosa y abnegadamente cultivada, el empleo de -ciertos excitantes.</p> - -<p>Ya en vena de enumerar distinciones y honores, recordaré también -que en 1897 fuí elegido numerario de la <i>Real Academia de Medicina</i>, -de Madrid; que esta misma ilustre Corporación me galardonó, -meses antes, con el premio Rubio (1.000 pesetas), á causa de la -publicación de una obra de texto, entonces reciente, <i>Elementos -de Histología</i>; que en 1896 la <i>Société de Biologie</i>, de París, -recompensó espontáneamente mis trabajos, adjudicándome el premio -<i>Fauvelle</i> (1.500 francos); que por la misma época, la famosa -Universidad de Würzburgo<a id="FNanchor_161" href="#Footnote_161" -class="fnanchor">[161]</a>, con ocasión de la inaugu<span -class="pagenum" id="Page_325">[p. 325]</span>ración del nuevo Palacio -Universitario, me otorgó, en compañía de algunos Profesores ilustres, -el grado de doctor <i>honoris causa</i>; que años antes (1895), la -<i>Sociedad Fisico-Médica</i> de la misma ciudad bávara, por iniciativa, -sin duda, de mi ilustre amigo el Dr. A. Kölliker, nombróme <i>miembro -corresponsal</i>; que, en fin, con igual distinción honráronme, -por entonces, la <i>Academia de Medicina</i> de Berlín, la <i>Sociedad -de Psichatría</i> de Viena, la <i>Sociedad de Biología</i> de París, la -<i>Sociedad Frenática Italiana</i>, la <i>Academia de Ciencias</i> de Lisboa, -etc.</p> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter" id="Ch_15"> - <p><span class="pagenum" id="Page_327">[p. 327]</span></p> - <div class="figcenter"> - <img src="images/trimming.jpg" - alt="Friso ornamental" /> - </div> - <h2 class="nobreak ws1 mt25">CAPÍTULO XV</h2> - <p class="subh2h">Mi producción en 1898 y 1899. — Abatido por el - desastre colonial, amengua mi fuerza productiva. — Literatura - de la regeneración: su infecundidad en la corrección de los - vicios nacionales. — Teoría de los entrecruzamientos nerviosos - y estructura del <i>kiasma óptico</i> en la serie animal. — Otros - trabajos menos importantes.</p> -</div> - -<div class="drop mt1"> - <img src="images/drop_m.jpg" - alt="M" /> -</div> - -<p class="icap pt2"><span class="smcap">Mi</span> obra científica -durante el año de 1898, fué bastante parca y pobre en hechos -nuevos. Compréndese fácilmente: fué el año de la funesta guerra con -los Estados Unidos; guerra preparada por la codicia de nuestros -industriales exportadores, la rapacidad de nuestros empleados -ultramarinos y el orgullo y egoísmo de nuestros políticos. Á ella -dieron ocasión, sin duda, defectos hereditarios del carácter -nacional, entre otros, un errado sentimiento del honor y cierta -puntillosidad caballeresca, excusable en los individuos, absurda -y antinacional en los pueblos; pero más que nada nos arrastró á -la catástrofe la vergonzosa ignorancia en que vivían nuestros -políticos de la magnitud y eficiencia reales de las propias y de -las ajenas fuerzas. Porque, aunque parezca absurdo, por entonces, -diputados, periodistas, militares, etc., creían de buena fe que -nuestros instrumentos bélicos —buques de madera y ejército de -enfermos—, podían medirse ventajosamente con los formidables de -que<span class="pagenum" id="Page_328">[p. 328]</span> disponía el -enemigo. Que lo malo de un país no consiste en su debilidad, sino en -que ésta sea ignorada de quienes tienen inexcusable obligación de -conocerla.</p> - -<p>Justo, sin embargo, es reconocer que tan peligroso desconocimiento -de la realidad internacional tuvo excepciones. Prescindiendo del -pueblo —quien, por haber vertido estérilmente su sangre en dos -cruelísimas campañas, anhelaba la paz á todo trance— existían, hasta -en el Ministerio, hombres, como Sagasta y Moret, que vieron el -abismo á que el egoísmo de los plutócratas y la inconsciencia de las -autoridades militares nos conducían. Y, sin embargo...</p> - -<p>¡Pena da recordar cómo á políticos tan perspicaces y cultos como -Moret, Sagasta y Canalejas, penetrados de la salvadora verdad<a -id="FNanchor_162" href="#Footnote_162" class="fnanchor">[162]</a>, -faltóles en la hora suprema el valor cívico necesario para -proclamarla, imponiéndose enérgicamente á las opiniones y -sentimientos de la Corona, del Ejército y de la Prensa! ¡Tan -peligroso y arduo resultaba patentizar á los ojos del pueblo, como -lo hizo austeramente Pí y Margall, que una nación de 90 millones de -habitantes, con riquezas inmensas, recursos industriales y aprestos -bélicos inagotables, había de aplastar irremediablemente á un país -pobrísimo, de 17 millones de almas, y anemiado, además, por cuatro -asoladoras guerras civiles!</p> - -<p>Pero no renovemos tristes recuerdos y volvamos á nuestro -asunto.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_329">[p. 329]</span>El recuerdo del -desastre colonial hállase vinculado en mi memoria, por asociación -cronológica, á la redacción de un trabajo de tendencias filosóficas -acerca de la organización fundamental de las <i>vías ópticas</i> y la -probable <i>significación de los entrecruzamientos nerviosos</i><a -id="FNanchor_163" href="#Footnote_163" class="fnanchor">[163]</a>, -una de las disposiciones anatómicas más singulares y enigmáticas de -los vertebrados.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thick" - src="images/ill_329fig69.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 69.—El Dr. Olóriz y el que escribe estas líneas, distrayendo sus - ocios con el juego del ajedrez (verano de 1898). - </p> -</div> - -<p class="mt15">Estábamos á la sazón veraneando en compañía del -inol<span class="pagenum" id="Page_330">[p. 330]</span>vidable -Olóriz, en el pintoresco pueblo de Miraflores de la Sierra. Vecinos -eran los pequeños hoteles en que nos albergábamos, y así, nuestras -sendas familias formaban como una sola. Á menudo, fatigados de -paliquear ó de leer, nos entregábamos al juego del ajedrez, al que -D. Federico era muy aficionado. (En recuerdo del llorado maestro, -inserto aquí una fotografía íntima, sacada por uno de mis hijos -durante cierta partida empeñadísima) (fig. 69). Al atardecer, -ahitos de lecturas ó vibrantes con las peripecias del juego, -solíamos descongestionar el cerebro paseando por la carretera que, -serpenteando al pie de la Najarra, remóntase á la Morcuera, para -morir en el maravilloso Monasterio del Paular. Durante tan saludables -correrías, placíame comunicar á mi compañero el fruto de mis -meditaciones. Y alentado y autorizado con la aprobación del amigo, -estaba á punto de terminar la redacción de mi trabajo, cuando en -nuestro apacible retiro cayó como una bomba la nueva infausta de la -destrucción de la escuadra de Cervera y de la inminente rendición de -Santiago de Cuba.</p> - -<p>La trágica noticia interrumpió bruscamente mi labor, despertándome -á la amarga realidad. Caí en profundo desaliento. ¿Cómo filosofar -cuando la patria está en trance de morir?... Y mi flamante teoría de -los entrecruzamientos ópticos quedó aplazada <i>sine die</i>.</p> - -<p>Aquel desfallecimiento de la voluntad —que fué general entre las -clases cultas de la nación— sacóme del laboratorio, llevándome meses -después, cuando la conciencia nacional sacudió su estupor, á la -palestra política. La prensa solicitaba apremiantemente la opinión -de todos, grandes y chicos, acerca de las causas preparatorias -de la dolorosa caída, con la panacea de nuestros males. Y yo, al -igual de muchos, jóvenes entonces, escuché la voz de la sirena -periodística. Y contribuí modestamente á la vibrante litera<span -class="pagenum" id="Page_331">[p. 331]</span>tura de la regeneración, -cuyos elocuentes apóstoles fueron, según es notorio, el gran Costa, -Macías Picavea, Paraíso y Alba. Más adelante sumáronse á la falange -de los veteranos algunos literatos brillantes: Maeztu, Baroja, Bueno, -Valle-Inclán, <i>Azorín</i>, etc.</p> - -<p>En el coro de lamentaciones patrióticas, mis palabras fueron acaso -las más estridentes y apasionadas. Sólo lo acerbo del desengaño podía -excusar mis vehemencias. Había soñado con un renacimiento espiritual -que incorporara definitivamente nuestra patria á la comunidad de las -grandes naciones europeas, colaborando con ellas en la magna empresa -de la civilización; y en mi despertar doloroso, encontréme con que -España continuaba, sin posible remedio, su desconsoladora secular -decadencia. ¡Qué amargo desencanto!...</p> - -<p>Creo sinceramente que mis declaraciones de <i>El Liberal</i>, <i>Vida -Nueva</i> y de otros diarios<a id="FNanchor_164" href="#Footnote_164" -class="fnanchor">[164]</a>, contenían algunas censuras justas y -apuntaban tal cual remedio atinado. Sin embargo, hoy, á la distancia -de dieciocho años, no puedo releer aquellas ardientes soflamas sin -sentir algún rubor. Me disgustan algunas recriminaciones exageradas -ó injustas, el tono general declamatorio y cierto aire patriarcal y -autoritario impropio de un humilde obrero de la<span class="pagenum" -id="Page_332">[p. 332]</span> ciencia. ¿Qué autoridad tenía un pobre -profesor, ajeno á los problemas sociales y políticos, para censurar y -corregir?</p> - -<p>Fuera de que la retórica no detuvo nunca la decadencia de un -país. Los regeneradores del 98 sólo fuimos leídos por nosotros -mismos: al modo de los sermones, las austeras predicaciones políticas -edifican tan sólo á convencidos. La masa permanece inerte. ¡Triste -es reconocer que la verdad no llega á los perezosos, porque no leen -ni sienten, y deja fríos, cuando no irritados, á los vividores y -logreros!</p> - -<p>Advierto que recaigo en enfadosas digresiones. Anudando el hilo -de mi narración, repito que el desenlace de la tragedia colonial -interrumpió mis meditaciones sobre la significación del <i>kiasma</i> -de los vertebrados. Mas, al fin, las aguas volvieron á su cauce. Y -recobrando el equilibrio me incorporé al tajo con sin igual ardor. -Humillado mi patriotismo de español, quedó vivo y pujante, y aún diré -que exaltado, mi patriotismo de raza. Y dí cima, al fin, al aludido -trabajo, sin perjuicio de planear nueva labor para lo futuro.</p> - -<p>Encierra la susodicha Memoria sobre el <i>kiasma</i> dos partes: la -primera, exclusivamente anatómica, conservará siempre su valor; la -otra, de tendencias psicológicas, sustenta concepciones que fueron -blanco, y lo son aún, de vivas discusiones.</p> - -<p>La indagación anatómica fué motivada por dos Memorias, -radicalmente revolucionarias, entonces recientes, de Michel y -de Kölliker. Prodúcese á veces entre los científicos algo así -como cansancio de la verdad consagrada. El furor iconoclasta y -revisionista gana hasta á los viejos. ¡Es tan tentador para el amor -propio dejar mentirosas varias generaciones de sabios!... Algo de -esto debió pasar por el espíritu de Michel cuando proclamó, contra -lo que desde la<span class="pagenum" id="Page_333">[p. 333]</span> -época de Newton era general creencia, é imponen además postulados -fisiológicos indeclinables, que el <i>kiasma óptico</i> del hombre y -vertebrados superiores (<i>visión binocular de campo común</i>), <i>consta -exclusivamente de fibras ópticas entrecruzadas</i>; en consecuencia, -el clásico <i>cordón óptico homolateral</i>, que junta cada ojo con el -hemisferio cerebral de su mismo lado, sería mera ilusión anatómica<a -id="FNanchor_165" href="#Footnote_165" class="fnanchor">[165]</a>.</p> - -<p>Á pesar del aparato de pruebas histológicas con que el citado -sabio autorizó sus osadas afirmaciones, la tesis de Michel -causó general estupefacción. Pero lo más grave fué, que algunos -investigadores de renombre, y sobre todo el venerable Kölliker<a -id="FNanchor_166" href="#Footnote_166" class="fnanchor">[166]</a>, la -ampararon con su prestigio y hasta procuraron fortalecerla con nuevas -demostraciones anatómicas. Los dibujos del maestro de Würzburgo, -calcados sobre irreprochables preparaciones del método de Weigert, -parecían concluyentes. Quedábamos, pues, privados del indispensable -<i>cordón homolateral</i>, y, por consiguiente, incapacitados para -explicar cómo, recibiendo el cerebro dos imágenes visuales casi -idénticas (exigencia de la visión del relieve), sólo percibimos -una.</p> - -<p>Ocupado yo entonces en el análisis de los centros visuales de los -mamíferos, tan insólita conclusión prodújome invencible repugnancia. -Ello no podía ser, no debía ser; á menos que la naturaleza, -divorciada de toda ley de armonía, se complazca en lo superfluo ó -en lo absurdo. Y, acudiendo á la observación, me propuse estudiar -á fondo el asunto, abordándolo con los métodos más apropiados; -cuanto más, que por entonces me rondaban por la imaginación -algunas conjeturas encaminadas á esclarecer<span class="pagenum" -id="Page_334">[p. 334]</span> el enigma de los entrecruzamientos -nerviosos. Claro es que antes de hilvanar mi teoría necesitaba saber, -á punto fijo, si existían ó no en el kiasma del hombre y primates, -fibras homolaterales.</p> - -<p>Puse, pues, manos á la obra, auxiliándome de copioso material -de estudio (peces, batracios, reptiles, aves y mamíferos). Y, en -sustitución del método de Weigert usado por Kölliker (cortes finos -seriados en donde las fibras aparecen truncadas y difícilmente -perseguibles), me serví del de Ehrlich, al azul de metileno, y del de -Marchi (degeneraciones secundarias tras la ablación de un ojo). Ambos -procederes permiten allegar datos decisivos para el esclarecimiento -del problema: el primero, por consentir el examen de cortes muy -espesos donde los axones del kiasma pueden seguirse durante -larguísimos trayectos; y el segundo, porque revela con claridad -en los cortes seriados, á favor de ristras de gotas grasientas -ennegrecidas, el trayecto real de las fibras visuales nacidas en cada -retina.</p> - -<p>El resultado de tales pesquisas fué absolutamente conforme con la -doctrina tradicional. Entrambos recursos demostraron en los mamíferos -de <i>visión binocular</i> la existencia de robustísima vía óptica -homolateral; en los animales donde se indica apenas dicho campo -visual común (conejo, cavia, ratón, etc.), la presencia de algunas -fibras homolaterales, predominando enormemente las cruzadas; y, en -fin, en los vertebrados de campo visual diferente (peces, batracios, -reptiles y aves, donde la visión es panorámica), la existencia de un -entrecruzamiento total. El error de Michel y de Kölliker nació, como -nacen siempre los errores histológicos, de haber exigido del método -(el de Weigert) más de lo que buenamente podía dar, completando lo -truncado de sus revelaciones con interpretacio<span class="pagenum" -id="Page_335">[p. 335]</span>nes aventuradísimas. Exactos eran los -dibujos, pero erradas las conclusiones.</p> - -<blockquote> - -<p>De pasada y para hacer bueno el adagio de que en las ciencias -experimentales cuando se busca con fe y perseverancia siempre se -encuentra algo fuera de programa, tropecé con un hecho interesante. -El kiasma de algunos roedores (conejo, por ejemplo) encierra, además -de los conocidos conductores <i>cruzados</i> y <i>directos</i>, ciertos tubos -<i>bifurcados</i>, esto es, fibras que, brotadas en la retina (células -gangliónicas), divídense en dos ramas (fig. 70), destinadas á -entrambas cintas ópticas. Para Kölliker (que en vista de mi trabajo -rectificó después noblemente su opinión) y para otros autores que -trataron de interpretar fisiológicamente el inesperado hallazgo, las -citadas fibras bifurcadas provendrían de la región retiniana llamada -<i>mácula lútea</i>, territorio correspondiente á la <i>foseta central del -hombre</i> y primates. Por lo demás, tales dicotomías fueron confirmadas -ulteriormente en el gato y ciertos animales por el maestro bávaro.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_335fig70.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig 70.—Trozo del kiasma óptico del conejo. Método de Ehrlich.— A, - nervio óptico; B, trozo de <i>kiasma</i> con el arranque de la <i>cinta - óptica</i>; <i>a</i>, bifurcaciones de tubos nerviosos. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Fijado ya el primer punto importante, ó sea la -realidad indiscutible del cruce parcial de las vías ópticas -primarias,<span class="pagenum" id="Page_336">[p. 336]</span> era -llegada la hora de ver cuál de las conjeturas imaginadas acerca de -la significación de los entrecruzamientos cuadraba mejor con las -variantes de organización del kiasma y retina en la serie animal, y -con los datos y postulados de la fisiología de la visión.</p> - -<p>Planteemos el problema tal como lo planteaba entonces mi -curiosidad. Notemos de pasada que para la ciencia anatómica de -entonces —cerrada de horizontes y atenida á la mera descripción -morfológica—, no había tal problema. El anatómico puro, como el -zoologista descriptivo, es ajeno á toda inquietud filosófica. -Con proclamar que el cruzamiento óptico constituye ley anatómica -de los vertebrados, queda plenamente satisfecho. Inercia mental -incomprensible, porque si la anatomía y la histología deben aspirar -á la jerarquía de verdaderas ciencias, es fuerza que, al modo de -la Química ó de la Astronomía, se preocupen de la evolución de los -fenómenos y se tornen de cada vez más dinámicas y más causales.</p> - -<p>Por sentir yo de esta suerte pude abandonar esa conformidad pasiva -y como beatífica, obra del hábito y apagadora de toda curiosidad -etiológica. Sorprendíme profundamente de una cosa de que nadie se -mostraba al parecer sorprendido. Y el kiasma óptico se me presentó -como algo absurdo ó inútil, que agravia nuestro sentido de la -simetría y del ahorro, puesto que merced á aquél los conductores -ópticos alargan inútilmente su trayecto y crean en los centros -infinitas complicaciones compensadoras.</p> - -<p>«¿No fuera más sencillo —me preguntaba— que cada cordón óptico -desembocara directamente en los centros cerebrales de su lado, ya -que la impresión recibida por cada retina provoca predilectamente -reacciones motrices en las regiones correspondientes de la cabeza, -tronco y extremidad superior?»</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_337">[p. 337]</span>Pero las -incongruencias aparentes continúan en el encéfalo y bulbo. También -la vía <i>piramidal</i> del cerebro ó de los movimientos voluntarios, los -<i>cordones sensitivos</i> llegados de la médula y del bulbo, los manojos -centrífugos nacidos en el cerebelo, se entrecruzan total ó casi -totalmente.</p> - -<p>¡Y luego, la absoluta generalidad, la irreductible pertinacia de -tales <i>decusaciones</i>, iniciadas en los peces y proseguidas tenazmente -hasta el hombre!... En realidad, no faltan en ningún animal de -visión lenticular, es decir, provisto de ojos sencillos, en los -cuales la imagen sintética es proyectada por una lente convergente. -Recientemente, hemos reconocido dicho cruce hasta en los cefalópodos, -cuyo ojo obedece también á la norma estructural del vertebrado.</p> - -<p>«Quizás —discurría— el cruce fundamental de las vías ópticas -está fatalmente ligado al mecanismo físico de la visión. Busquemos, -pues, en este mecanismo la razón lógica de tal organización. -Una vez averiguada, nada será más fácil que explicar, á título -de disposiciones compensadoras y correctoras, las decusaciones -primordiales de las vías motrices y sensitivas.»</p> - -<p>Y dando de mano á otras conjeturas, se apoderó de mí, -obsesionante, el siguiente pensamiento: <i>Todo tendría llana -explicación, admitiendo que la percepción correcta de un objeto -implica la congruencia de las superficies cerebrales de proyección ó -representativas de cada punto del espacio</i>. Por tanto, para que la -percepción mental se unifique y concuerde exactamente con la realidad -exterior, ó, en otros términos, para que la imagen aportada por el -ojo derecho, se continúe con la aportada por el ojo izquierdo, es de -todo punto necesario el entrecruzamiento lateral de las vías ópticas: -<i>cruce total</i> en los animales de <i>visión pa<span class="pagenum" -id="Page_338">[p. 338]</span>norámica</i>; <i>cruce parcial</i> en los -animales dotados de <i>campo visivo común</i>.</p> - -<p>Los siguientes esquemas explican claramente la precedente -teoría.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_338fig71.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 71.—Esquema destinado á mostrar la incongruencia de la - proyección mental de las imágenes de ambos ojos, en el supuesto de - que no existiera entrecruzamiento de los nervios ópticos.— L, lóbulos - ópticos. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15">El primer esquema (fig. 71) muestra la forma y -dirección de la imagen óptica mental, en el supuesto de que no -hubiese cruzamiento de los nervios ópticos. La incongruencia de -ambas imágenes salta á la vista: la proyectada por el ojo derecho -no conviene con la del izquierdo, y sería imposible que el animal -pudiera sintetizar ambas imágenes en una representación continua. El -horizonte se le presentaría como una vista panorámica formada con dos -fotografías: derecha é izquierda, invertidas lateralmente.</p> - -<p>Examinemos ahora la imagen mental resultante del entrecruzamiento -de los nervios ópticos, entrecruzamiento adoptado por la naturaleza -en los ojos lenticulares. La figura 72, C revela con la mayor -evidencia que, gracias á dicho cruce, ambas imágenes, derecha é -iz<span class="pagenum" id="Page_339">[p. 339]</span>quierda, se -corresponden, componiendo un panorama continuo y desapareciendo la -inversión lateral.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_339fig72.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 72.—Esquema destinado á mostrar el efecto del entrecruzamiento - total de los nervios ópticos en un vertebrado inferior (pez, - anfibio, reptil, ave ó mamífero de visión panorámica). Obsérvese - que, gracias á este cruzamiento, las dos imágenes mentales forman - un todo continuo.— O, nervios ópticos cruzados; C, centros ópticos - primarios y secundarios; M, vía motriz cruzada; S, vía sensitiva - central cruzada; R, raíces motrices de la médula espinal; G, ganglios - raquídeos y raíces sensitivas. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15">Las cosas pasan algo diversamente en los mamíferos, -en donde la doble proyección visual copia la misma región del -espacio. En dichos animales existe, según es sabido, el <i>cordón -homolateral</i> (figura 73, <i>d</i>). Á causa de esta vía óptica, -la duplicidad de la sensación visiva, inevitable <i>à priori</i> -dado el campo visual común, ha sido inge<span class="pagenum" -id="Page_340">[p. 340]</span>niosamente eludida, gracias á la -concurrencia en el mismo grupo de pirámides cerebrales, de aquellas -fibras ópticas homolaterales y oposito-laterales, correspondientes á -puntos homólogos de ambas retinas, y portadoras, por consiguiente, -del mismo detalle de la imagen.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_340fig73.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 73.—Esquema destinado á mostrar en el hombre y mamíferos de - campo visual común la imagen mental formada por síntesis de las - dos representaciones del objeto, transmitidas por ambos nervios - ópticos.— <i>d</i>, fascículo óptico homolateral; <i>c</i>, fascículo cruzado; - <i>g</i>, ganglio geniculado externo y pulvinar; <i>Rv</i>, región visual del - cerebro, con la forma de la proyección mental. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15">En todo caso, según aparece en la figura 73, la -aparición del haz directo no supone abandono de los beneficios del -entrecruzamiento; éstos subsisten, porque decusada la vía óptica -principal, siempre resulta que la imagen proyectada en el cerebro -derecho se continúa con la dibujada en el izquierdo (<i>Rv</i>).</p> - -<p>En fin, en la figura 72, M mostramos que el reparto en ambos -cerebros de la representación visiva mental (el izquierdo donde -se proyectan los objetos situados á nuestra derecha, y el derecho -donde se pintan los de la izquierda), ha motivado correlativamente -el entrecruzamiento de la vía motriz principal voluntaria, así como -el de las vías sensitivas y sensoriales primarias de la médula y -bulbo (S). Y esto ocurre tanto en los animales de visión panorámica -como en el hombre y primates. La mira perseguida por el organismo ha -sido doble: primeramente coordinar en un solo hemisferio cerebral -las impresiones sensoriales (acústica, olfativa, visual, táctil, -etc.) llegadas por el mismo lado del espacio, á fin de abreviar las -consiguien<span class="pagenum" id="Page_341">[p. 341]</span>tes -vías de asociación, y después, y merced al cruce de las vías -motrices voluntarias, compensar el efecto de las <i>decusaciones</i> -sensoriales para reaccionar predilectamente, con el aparato muscular -correspondiente, por el lado de la excitación periférica.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_341fig74.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 74.—Esquema destinado á mostrar las distintas especies de fibras - de asociación de la corteza y el camino tomado por los residuos - de la sensación para confluir en el recuerdo.— I, imagen mental - en el centro cortical de la visión; R, recuerdo archivado en el - foco correspondiente de representación; <i>d</i> y <i>c</i>, fibras directas - y cruzadas, mediante las cuales la imagen sensorial bilateral es - llevada á una región monolateral de la corteza; <i>Rm</i>, región motriz - del cerebro; <i>Ro</i>, región de representación óptica; <i>Ra</i>, región - de representación acústica; <i>o</i>, región cortical olfativa; <i>Ik</i>, - fibras de asociación iconokinéticas; <i>Im</i>, fibras de asociación - ideokinéticas; <i>Iioa</i>, fibras de asociación interideales ó - acústico-visuales; <i>Iiao</i>, fibras de asociación acústico-olfativas. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15">En fin, como postulados generales interpretativos -de la organización cerebral señalamos estos cuatro: a) <i>Unidad de -función espacial</i>, ó sea que cada grupo de neuronas cerebrales -corresponde exclusivamente á un punto del espacio y nunca á dos. b) -<i>Simetría concéntrica sensorial.</i> Cada hemisferio simboliza una mitad -vertical y lateral de la superficie cutánea sensible, incluyendo en -ella los sentidos y los aparatos sensibles orgánicos y musculares. -c) <i>Ley de asimetría con<span class="pagenum" id="Page_342">[p. -342]</span>memorativa</i>. Las esferas sensoriales y motrices de la -corteza cerebral son simétricas, pero no las zonas representativas -ó ideales (<i>centros de asociación</i> de Flechsig), las cuales residen -íntegramente en cada hemisferio (fig. 74, R). Justifícase así la -creación del cuerpo calloso (<i>c</i>) y de otras vías comisurales é -intrahemisféricas, destinadas á concentrar en cada foco conmemorativo -isodinámico y monolateral los residuos sensoriales brotados de -entrambos centros perceptivos.</p> - -<p>Sirva de explicación la figura 74, donde mostramos con la -disposición probable de los centros perceptivos la justificación -teórica del cuerpo calloso.</p> - -<p>En la aludida Memoria sobre el <i>kiasma óptico</i> se desarrollan -también, por incidencia, algunas consideraciones sobre el posible -mecanismo cerebral de la <i>percepción del relieve</i>; y á título de -aplicación de las mismas, descríbense algunas pequeñas invenciones -estereoscópicas, tales como: cierto aparato destinado á contemplar á -distancia el relieve de la doble imagen proyectada por la linterna -(aparato fundado en el principio de los prismas de Nicol y de la -polarización por reflexión); y determinada disposición mecánica, con -igual fin concebida, y destinada á producir eclipses alternativos de -la imagen estereoscópica, proyectada en un telón.</p> - -</blockquote> - -<p>Mis ideas sobre el móvil utilitario de los entrecruzamientos -alcanzaron éxito lisonjero de publicidad. Extractadas ó reproducidas -íntegramente por muchas revistas extranjeras, merecieron además -la honra de una buena traducción alemana, bajo la forma de libro, -del Dr. Bresler; versión amablemente prologada por el célebre -profesor Pablo Flechsig, de Leipzig. No obstante sus defectos, -que no desconozco<a id="FNanchor_167" href="#Footnote_167" -class="fnanchor">[167]</a>, mi teoría sugirió interesantes -tra<span class="pagenum" id="Page_343">[p. 343]</span>bajos. -Entre otras investigaciones, provocó la ya mentada de Kölliker<a -id="FNanchor_168" href="#Footnote_168" class="fnanchor">[168]</a>, -rectificadora de anteriores errores; la de Havet<a id="FNanchor_169" -href="#Footnote_169" class="fnanchor">[169]</a>, francamente -confirmatoria, recaída en el <i>kiasma de los crustáceos</i>, y la muy -interesante del Dr. Márquez<a id="FNanchor_170" href="#Footnote_170" -class="fnanchor">[170]</a>, donde los postulados de mi concepción -fueron ingeniosa y afortunadamente aplicados al esclarecimiento de -los cruces de algunos nervios motores del globo ocular.</p> - -<p>Conforme era de presumir, los hechos positivos consignados en -mi trabajo acogiéronse con aplauso y apreciáronse en todo su valor -por los sabios especialistas. Mas en cuanto á la teoría propiamente -dicha, los dictámenes discreparon. Ciertos sabios aprobaron -provisoriamente la explicación utilitaria de los entrecruzamientos, -en espera de mejor concepción; otros, como Lugaro, la criticaron con -respeto, aceptando, empero, algunos de sus postulados y proponiendo -otra hipótesis; alguno la rechazó de plano, sin aducir razones -serias ni exponer concepción más plausible; cierto médico vienés -la encomió hasta la hipérbole, alzando en su entusiasmo al modesto -anatómico español á la altura de los más geniales pensadores; en fin, -dos sabios, inglés el uno y alemán el otro, publicaron años después -mi teoría como fruto de propias meditaciones: género de homenaje -que, por involuntario é impersonal, hallé singularmente grato. De -cualquier modo, repito, ninguno de mis impugnadores antiguos ó -modernos ha logrado imaginar explicación más sencilla y satisfactoria -del cruce fundamental de las vías ópticas en los vertebrados -inferio<span class="pagenum" id="Page_344">[p. 344]</span>res y del -cruce parcial de las mismas en el hombre y mamíferos.</p> - -<p>De los demás trabajos del año 1898, me contentaré con exponer los -títulos y las conclusiones:</p> - -<blockquote> - -<p><i>Algunos detalles más sobre la anatomía del puente -de Varolio</i><a id="FNanchor_171" href="#Footnote_171" -class="fnanchor">[171]</a>.—Contiene nuevos pormenores sobre las -colaterales y bifurcaciones pontales de la <i>vía piramidal</i>, y cierta -teoría poco feliz acerca del modo de acción de este sistema vector de -los movimientos voluntarios.</p> - -<p><i>La estructura del cono terminal de la médula espinal</i><a -id="FNanchor_172" href="#Footnote_172" class="fnanchor">[172]</a> -encierra multitud de detalles descriptivos nuevos tocantes al -comportamiento de la substancia blanca, raíces posteriores, -substancia gris, etcétera, al nivel del extremo caudal del eje -cerebro-raquídeo de los mamíferos, detalles en cuya exposición no -podemos entrar.</p> - -<p><i>La red superficial de las células nerviosas centrales</i><a -id="FNanchor_173" href="#Footnote_173" class="fnanchor">[173]</a> -confirma en los mamíferos á favor del método de Ehrlich modificado, -el encuentro de Golgi, reivindicando de pasada la prioridad esencial -del hecho y añadiendo algunas minucias descriptivas, etc.</p> - -</blockquote> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter" id="Ch_16"> - <p><span class="pagenum" id="Page_345">[p. 345]</span></p> - <div class="figcenter"> - <img src="images/trimming.jpg" - alt="Friso ornamental" /> - </div> - <h2 class="nobreak ws1 mt25">CAPÍTULO XVI</h2> - <p class="subh2h">Mi labor durante los años 1899 y 1900. — Nuevos - estudios sobre la corteza cerebral, en los cuales se aborda el - encéfalo humano. — Elementos característicos del encéfalo del - hombre. — Estructura de la región visual. — Estudios sobre la - corteza acústica, táctil y olfativa.</p> -</div> - -<div class="drop mt1"> - <img src="images/drop_d.jpg" - alt="D" /> -</div> - -<p class="icap pt2"><span class="smcap">Dejo</span> mencionados, en -anteriores capítulos, algunos análisis afortunados de la <i>corteza -cerebral</i> de los mamíferos inferiores. Marchando por este camino, -natural era que, tarde ó temprano, abordase la fina anatomía del -cerebro humano, con razón considerado como la obra maestra de la -vida.</p> - -<p>Sentía yo entonces vivísima curiosidad —algo novelesca— por la -enigmática organización del órgano del alma. «Reina el hombre —me -decía— sobre la Naturaleza por la excelencia arquitectónica de su -cerebro. Tal es su ejecutoria, su indiscutible título de nobleza y -de dominio sobre los demás animales. Y si mamífero tan ruin como el -roedor —el ratón, por ejemplo— ostenta corteza cerebral de fino y -complicadísimo artificio, ¿qué imponderable estructura, qué asombroso -mecanismo no deben de ofrecer las circunvoluciones del encéfalo -humano, singularmente en las razas civilizadas?»</p> - -<p>En mis pesquisas guiábame también cierta hipótesis directriz. -Parecíame improbable y hasta un poco atentatoria<span -class="pagenum" id="Page_346">[p. 346]</span> á la dignidad humana, -la opinión generalmente aceptada por entonces de que entre el cerebro -de los mamíferos (gato, perro, mono, etc.) y el del hombre median -solamente diferencias cuantitativas.</p> - -<p>En tal supuesto, la excelencia del encéfalo humano consistiría -exclusivamente en el mayor número de pirámides y en la superior -copiosidad de fibras asociativas. Pero el lenguaje articulado, la -capacidad de abstracción, la aptitud de forjar conceptos y, en fin, -el arte de inventar instrumentos ingeniosos, especie de prolongación -de la mano y de los aparatos sensoriales, ¿no parecen anunciar -(aun admitiendo coincidencias fundamentales de estructura con los -animales) la existencia de resortes originales, de algo, en fin, -cualitativamente nuevo y justificativo de la nobleza psicológica del -<i>homo sapiens</i>?</p> - -<p>Microscopio en ristre lancéme, pues, con mi habitual ardor á la -conquista de la pretendida característica anatómica del rey de la -Creación, á la revelación de esas enigmáticas neuronas estrictamente -humanas, sobre que se funda nuestra superioridad zoológica.</p> - -<p>Á decir verdad, y dada la insuficiencia de los métodos en boga, la -empresa se presentaba ardua y difícil, aun poniendo en ella paciencia -y perseverancia infatigables. Además, era preciso vencer ó burlar -prejuicios morales y sociales, harto difundidos y arraigados.</p> - -<p>Sabido es que los métodos de coloración más exquisitamente -selectivos, como el proceder de Ehrlich y el de Golgi, rinden -solamente buenos resultados cuando se aplican sobre piezas nerviosas -fresquísimas, casi palpitantes. Y por exigencias de la ley, -consagradora de añejos infundados temores, el cadáver humano no entra -en la jurisdicción del anatomista sino veinticuatro horas después -de la muerte, cuando las delicadísimas y susceptibles neuronas -y cé<span class="pagenum" id="Page_347">[p. 347]</span>lulas -neuróglicas han sufrido graves alteraciones y perdido, por ende, su -preciosa apetencia por los citados reactivos (azul de metileno y -cromato de plata).</p> - -<p>Á pesar de todo, recordará el lector que el método de la -coloración negra había sido ya aplicado con éxito en el hombre por -Golgi y sus discípulos. Es fuerza convenir, sin embargo, que tales -ensayos, si acrecieron singularmente nuestro patrimonio neurológico, -no fueron poderosos, acaso en virtud de las consabidas limitaciones, -á esclarecer los rodajes más importantes de la máquina cerebral -humana, á saber: la determinación de sus tipos celulares específicos -en cada provincia encefálica, la forma general de las conexiones -interneuronales, y en fin, el modo de terminar de los conductores -sensitivos y sensoriales arribados de la periferia, etc.</p> - -<p>Mas por aquellos tiempos arredrábanme poco los obstáculos. -Decidido á superarlos busqué material para mis trabajos en la -Inclusa y Casa de Maternidad, dominios donde, por razones obvias, -la tiranía de la ley y las preocupaciones de las familias actúan -muy laxamente. Gracias á los buenos oficios del Cuerpo facultativo -de los citados establecimientos benéficos, y sobre todo al decidido -concurso del Dr. Figueroa (médico reputado arrebatado prematuramente -á la ciencia), amén de la complacencia con que me favorecieron las -buenísimas hermanas de la Caridad (quienes llevaron su amabilidad -hasta convertirse en ayudantes de autopsia), mis investigaciones -marcharon como sobre ruedas. Puedo afirmar que durante una labor -de dos años dispuse libremente de cientos de fetos y de niños de -diversas edades, que disecaba dos ó tres horas después de la muerte y -hasta en caliente.</p> - -<p>Mi tesón alcanzó al fin su premio, y á despecho de los muchos -fracasos técnicos (determinadas infecciones impiden<span -class="pagenum" id="Page_348">[p. 348]</span> la reacción del -cromato argéntico), la colecta de hechos nuevos fué exuberante. Ante -mi insistente curiosidad, el cerebro humano comenzaba á balbucear -algunos de sus secretos. Por desgracia, estas confidencias resultaban -todavía harto fragmentarias. Mas por algo se empieza.</p> - -<p>Sólo á grandes rasgos haré el balance de mis ganancias de -entonces. Citaré, entre otros hechos de carácter general, el -encuentro de varios tipos nuevos de neuronas de axon corto, -característicos del cerebro humano; la averiguación, según yo -deseaba, de las arborizaciones terminales de los conductores -sensitivos y sensoriales; el hallazgo de <i>cestas</i> pericelulares -legítimas comparables á los elegantes nidos del cerebelo y asta de -Ammon; la discriminación de las varias especies neuronales de la -capa molecular, etcétera. Pero mi principal objetivo consistió en -desentrañar la estructura de los <i>centros perceptivos ó sensoriales</i> -(<i>centros de proyección</i> de Flechsig). En cada uno de ellos, mis -preparaciones mostraron, con claridad absoluta, una urdimbre -específica y absolutamente inconfundible, quedando así asentada -sobre bases histológicas inconmovibles la doctrina, a la sazón muy -discutida, de las <i>localizaciones cerebrales</i>.</p> - -<p>Claro es que el análisis de los citados centros efectuóse por -etapas. Era labor de muchos años, la cual resultó muy incompleta, á -pesar de mi perseverancia. Primeramente exploré la anatomía de las -<i>circunvoluciones visuales</i><a id="FNanchor_174" href="#Footnote_174" -class="fnanchor">[174]</a> (<i>fisura calcarina</i> y territorios -vecinos del lóbulo occipital), parajes cerebrales donde son -proyectadas las imágenes recogidas por la retina. Tiempo después, -escudriñé las <i>esferas<span class="pagenum" id="Page_349">[p. -349]</span> auditiva</i><a id="FNanchor_175" href="#Footnote_175" -class="fnanchor">[175]</a>, <i>motriz</i><a id="FNanchor_176" -href="#Footnote_176" class="fnanchor">[176]</a> y <i>olfativa</i><a -id="FNanchor_177" href="#Footnote_177" class="fnanchor">[177]</a>. Y -por causas que expondré oportunamente, sólo puse el pie en el umbral -de<span class="pagenum" id="Page_350">[p. 350]</span> las <i>esferas -conmemorativas</i> (<i>centros de asociación</i> de Flechsig), no obstante mi -ardiente curiosidad alimentada y sobreexcitada por el éxito.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thin" - src="images/ill_349fig75.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 75.—Diversos tipos de neuronas de axon corto encontrados en la - corteza cerebral del niño de pocos meses.— A, célula bipenachada; B, - elemento enano de axon corto; C, célula de <i>cestas</i>; E, pirámide de - ramas colaterales arciformes; D, elemento enano de axon descompuesto - en penacho; F, célula de cilindro-eje ascendente dividido en ramas - horizontales larguísimas. - </p> -</div> - -<p class="mt15">En la figura 75 presento los tipos neuronales -específicos recogidos por mí en casi todas las provincias cerebrales -del hombre. Estos son: <i>a</i>, cierto corpúsculo diminuto (A), -bipenachado, cuyo axon se descompone en plexos apretados de sentido -radial, compuestos de hebras finísimas; <i>b</i>, un elemento enano, -también de axon corto, de brevísimas y delicadas dendritas, y cuya -arborización nerviosa, apenas perceptible á causa de su extrema -sutilidad, construye urdimbre tupidísima (B, B′); <i>c</i>, otra célula -(C), provista de soma más robusto, y cuyo cilindro-eje genera cestas -que rodean el soma de las pirámides; <i>d</i>, cierta pequeña pirámide -(E), caracterizada por exhibir un axon consumido casi del todo en -generar larguísimas colaterales arciformes y recurrentes; <i>e</i>, -determinado corpúsculo de talla exigua, cuyo axon ascendente se -arboriza como en <i>zarzal</i> en los confines de la zona molecular; <i>f</i>, -en fin, numerosas variedades neuronales relativamente robustas, de -expansión funcional ascendente, generadoras, en diversos pisos de la -corteza, de larguísimas ramas horizontales (F).</p> - -<p>Los referidos elementos, singularmente el primero, segundo, cuarto -y sexto, son sumamente numerosos y pueden estimarse privativos del -cerebro del hombre. Con lo cual no excluyo en absoluto la posibilidad -de que algunos de ellos inicien ya su aparición, aunque afectando -formas y tamaños más groseros, en la corteza de los mamíferos -superiores, singularmente en la del perro y del mono. En todo caso, -mis investigaciones demostraron que <i>la excelencia funcional del -encéfalo humano está íntimamente ligada á la prodigiosa abundancia é -inusitado lujo de formas de las llamadas neuronas de axon corto</i>.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_351fig76.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 76.—Esquema de los elementos y zonas principales de la corteza - visual del hombre (fisura calcarina).— A, capa molecular; B, zona de - las pequeñas y medianas pirámides; C, zona de los gruesos corpúsculos - estrellados; D, capa de los granos ó de los diminutos elementos - asteriformes; E, zona de las pirámides gigantes; F, capa de las - pirámides de axon arciforme; G, zona de los corpúsculos polimorfos; - <i>a</i>, <i>b</i>, <i>d</i>, arborizaciones finales de las fibras visuales - centrípetas. - </p> -</div> - -<p class="mt15"><span class="pagenum" id="Page_351">[p. -351]</span>Para los técnicos á quienes interesen algo estas cosas, -referiré brevemente algunos de mis hallazgos más importantes en los -<i>centros perceptivos</i>, ilustrándolos con esquemas.</p> - -<blockquote> - -<p><span class="pagenum" id="Page_352">[p. 352]</span><i>Esfera -visual.</i>— <i>a</i>) Descubrimiento de las arborizaciones terminales de las -fibras de la vía óptica central (las llegadas del <i>cuerpo geniculado -externo</i>). En la figura 76, <i>b</i>, <i>d</i>, mostramos una representación -del conjunto del plexo terminal.</p> - -<p><i>b</i>) Hallazgo, en la zona en que acaban dichas fibras, de unas -células especiales, desprovistas de tallo radial y con figura -estrellada. El axon de tales elementos va á la substancia blanca -después de suministrar robustas colaterales ascendentes (fig. 76, -C).</p> - -<p><i>c</i>) Encuentro, en las zonas profundas de la corteza visual, de -ciertas diminutas células (granos profundos), cuyo axon descendente -recoda bruscamente, formando arco, para distribuirse en las zonas -superpuestas (figs. 76, F, y 75, E).</p> - -<p><i>d</i>) Descubrimiento de un tipo menudísimo de célula de axon corto -(<i>células bipenachadas</i>), cuya expansión funcional, delicadísima, se -descompone en hacecillos radiales de hebras que se aplican al tallo y -cuerpo de las pirámides (figs. 76, <i>e</i>, y 75, A).</p> - -</blockquote> - -<p>Continuación de la anterior fué la siguiente monografía, donde se -persigue más de cerca la resolución del problema estructural de la -corteza visual, añadiendo:</p> - -<blockquote> - -<p><i>a</i>) Una nomenclatura y división racionales de las capas de la -substancia gris cerebral.</p> - -<p><i>b</i>) El estudio detallado de las células horizontales (<i>Cajalsche -zellen</i> de Retzius) de la <i>zona plexiforme</i> (fig. 76, A).</p> - -<p><i>c</i>) Demostración de la existencia en esta capa de numerosos -elementos de axon corto.</p> - -<p><i>d</i>) Hallazgo en las zonas segunda y tercera de varios tipos de -corpúsculos de axon corto, peculiares del cerebro humano (células -de asociación vertical, horizontal á pequeñas distancias, etc.). De -ellos damos esquemas en la figura 75.</p> - -<p><i>e</i>) Señalamiento de ciertas células cuyo axon fino y ascendente -genera plexos tupidísimos pericelulares en la zona segunda.</p> - -<p><i>f</i>) Análisis detallado de la <i>estría de Gennari</i> y capa de las -<i>células estrelladas</i>, y demostración de que en esta zona habitan -varios tipos celulares de axon largo y de axon corto. (<i>Subzona -externa ó de las células estrelladas gigantes</i>; <i>subzona interna -ó de los corpúsculos estrellados enanos</i>; <i>células de axon corto -ascendente</i>; <i>células de axon resuelto en arborizaciones próximas y -delicadísimas</i>, etc., etc.).</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_353">[p. 353]</span><i>g</i>) -Descubrimiento de arborizaciones pericelulares ó de cestas semejantes -á las que rodean las células de Purkinje del cerebelo, en los cuerpos -de pirámides de la corteza motriz y visual.</p> - -<p><i>h</i>) Análisis detallado del comportamiento de las fibras -componentes del plexo ó <i>estría de Gennari</i>, en cuya formación -participan:</p> - -<p><i>a</i>) plexo en donde se patentiza la existencia de varias especies -de fibras terminales ó fibras ópticas; <i>b</i>) axones de los granos de -la zona de las células estrelladas pequeñas; <i>c</i>) axones ascendentes -de los elementos de cayado de las capas subyacentes, etc.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thin" - src="images/ill_353fig77.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 77.—Conjunto de las arborizaciones terminales de la vía - sensitiva en la corteza motriz del gato. - </p> -</div> - -<p class="mt15">De esta Memoria hay una buena traducción alemana, -en forma de folleto, del Dr. Bresler<a id="FNanchor_178" -href="#Footnote_178" class="fnanchor">[178]</a>.</p> - -<p>El trabajo sobre la <i>corteza motriz</i> encierra:</p> - -<blockquote> - -<p><i>a</i>) Un análisis detallado, á favor del método de Nissl, de las -circunvoluciones centrales con determinación de sus analogías y -diferencias y exposición de una nomenclatura racional de sus capas. -Se demuestra, contra el sentir general, que la circunvolución -parietal ascendente carece de función motriz, perteneciendo -estructuralmente al sistema de asociación (dictamen confirmado por -todos los autores modernos) (figura 78).</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_354fig78.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 78.—Cortes comparativos de las dos circunvoluciones limitantes - de la cisura de Rolando. Adviértase, que mientras la figura de la - derecha, correspondiente á la corteza frontal ascendente, posee - tipo motor, la de la izquierda, correspondiente á la circunvolución - parietal ascendente, afecta estructura y estratigrafía de corteza - conmemorativa ó asociativa. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15"><span class="pagenum" id="Page_354">[p. -354]</span><i>b</i>) La afirmación de que las gruesas fibras tangenciales -meduladas representan axones de células horizontales.</p> - -<p><i>c</i>) Demostración de los fenómenos de atrofia acaecidos en -las dendritas ascendentes de estas últimas células después del -nacimiento.</p> - -<p><i>d</i>) Hallazgo de diversos tipos de corpúsculos de axon corto, -habitantes, tanto en la capa plexiforme como en las zonas segunda y -tercera, y descripción de un elemento nervioso menudísimo, parecido á -las células de neuroglia, de las cuales se distingue por exhibir un -axon delicadísimo y arborizado á cortísima distancia.</p> - -<p><i>e</i>) Demostración de que todas las pirámides y células de tallo -radial, aunque residan en las zonas más profundas, envían un penacho -ó fibra protoplásmicos á la zona plexiforme.</p> - -<p><i>f</i>) Hallazgo de varias células, cuyo axon forma, en torno de las -pirámides, nidos nerviosos terminales.</p> - -<p><i>g</i>) Descripción detallada de la morfología de las pirámides -gigantes.</p> - -<p><i>h</i>) Encuentro en la corteza motriz de granos ó elementos pequeños -semejantes á los propios de la región visual.</p> - -<p><i>i</i>) Descubrimiento de las fibras sensitivas terminales, cuyas -arborizaciones forman un plexo tupidísimo alojado en la zona de las -medianas pirámides (fig. 77).</p> - -<p><i>j</i>) Señalamiento de estas mismas fibras terminales en la corteza -de los mamíferos de pequeña talla y demostración de su continuidad -con tubos perforantes del cuerpo estriado.</p> - -<p><i>k</i>) Adopción de un nuevo criterio para la determinación de las -esferas sensoriales de la corteza: la característica de éstas no -sería, como se ha considerado hasta aquí,<span class="pagenum" -id="Page_355">[p. 355]</span> la presencia de fibras de proyección, -sino la existencia de plexos constituídos por fibras exógenas, -llegadas del cuerpo estriado y continuadas con las vías sensoriales -de segundo orden.</p> - -<p><i>l</i>) Se hace una crítica de la conocida clasificación de las -circunvoluciones en <i>centros de asociación y de proyección</i>, y -se defiende también para los pequeños mamíferos la existencia de -regiones de <i>asociación ó conmemorativas</i>.</p> - -</blockquote> - -<p>De este trabajo existe una traducción alemana del Dr. J. -Bresler.</p> - -<p>En otra comunicación, aparecida en Marzo de 1900<a -id="FNanchor_179" href="#Footnote_179" class="fnanchor">[179]</a>, -prosigo mis exploraciones sobre la <i>corteza motriz</i> del hombre y -mamíferos superiores, y añado algunos datos relativos á las <i>fibras -callosas</i>, de <i>asociación</i> y <i>proyección</i>, etc.</p> - -<p>Después abordé la <i>corteza acústica</i> y las circunvoluciones -de la <i>ínsula de Reil</i><a id="FNanchor_180" href="#Footnote_180" -class="fnanchor">[180]</a>.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thin" - src="images/ill_355fig79.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 79.—Células estrelladas gigantes con axon serpenteante dirigido - á la substancia blanca, situadas exclusivamente en el centro acústico - del cerebro.— <i>a</i>, axon. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15">Como rasgos peculiares de la <i>corteza acústica</i> -señalamos aparte la existencia de pormenores estructurales imposibles -de resumir: <i>a</i>, la presencia constante de ciertas células gigantes -estrelladas de axon largo (fig. 79); y <i>b</i>, la forma específica de -las pirámides (fusiformes, bipenachadas, etc.) (fig. 80).</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thin" - src="images/ill_356fig80.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 80.—Tipos de células piramidales características de la ínsula de - Reil, territorio que pasa por acústico. - </p> -</div> - -<p class="mt15"><span class="pagenum" id="Page_356">[p. -356]</span>Séame permitido completar esta serie sistemática de -trabajos mencionando todavía, no obstante haber sido publicadas -en 1900 y 1901<a id="FNanchor_181" href="#Footnote_181" -class="fnanchor">[181]</a>, dos extensas monografías concernientes -á la <i>corteza olfativa</i> del hombre y mamíferos. Citemos los hechos -esenciales en ellas contenidos:</p> - -<blockquote> - -<p>1.º Confirmación y ampliación de algunos hallazgos hechos antes en -la corteza olfativa frontal (región subyacente á la <i>raíz ex<span -class="pagenum" id="Page_357">[p. 357]</span>terna</i> del nervio -olfatorio), singularmente en lo tocante á la manera de terminar las -fibras olfativas de segundo orden dentro de la <i>zona molecular</i> del -cerebro. En la figura 83, A, que reproduce un corte de la <i>raíz -olfativa externa</i> del gato y de la substancia gris subyacente, -aparece este interesante plexo terminal, en contacto con el penacho -periférico de las células piramidales (fig. 83, D).</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thin" - src="images/ill_357fig81.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 81.—Elegantes células piramidales características de la corteza - olfativa del hombre, residentes en el lóbulo piriforme y en la - circunvolución del hipocampo. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15">2.º Demostración de la existencia de tipos -piramidales característicos (provistos de penacho ó borla -descendente) en la circunvolución del hipocampo y lóbulo piriforme -del hombre (fig. 81, G), y señalamiento en otras regiones de la -citada circunvolución de variedades neuronales específicas, así como -de sistemas peculiares de agrupación de pirámides enanas, alternando -con elementos asteriformes gigantes (fig. 82, A).</p> - -<p>3.º Descubrimiento, en lo alto del <i>lóbulo olfativo</i> ó piriforme -de<span class="pagenum" id="Page_358">[p. 358]</span> los mamíferos -<i>leiencéfalos</i> y <i>girencéfalos</i>, de un foco especial (fig. 84), de -textura singular, al cual viene á parar importante vía olfativa, y -del cual emana la corriente principal de fibras exógenas destinada -al asta de Ammon. En virtud de este hallazgo, quedó establecida la -existencia de tres focos olfativos escalonados: el <i>foco olfativo -primario ó corteza esfenoidal inferior</i> (fig. 83, A), donde se -terminan las fibras de la <i>raíz externa</i> del bulbo olfatorio; -el <i>foco olfativo secundario</i> (que hemos llamado <i>angular ó -esfeno-occipital</i>), donde acaban fibras nacidas en el núcleo -precedente; y el <i>foco olfativo terciario</i>, representado por el asta -de Ammon y <i>fascia dentata</i>, punto de arborización final de las -fibras emanadas del citado núcleo angular.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_358fig82.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 82.—Trozo de un corte de la región olfativa central ó principal - de la circunvolución del hipocampo humano. Repárense islotes de - células menudas separados por fajas de neuronas gigantes. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15">4.º Se reconoce que la corriente importante brotada -de este último foco y desembocada en el asta de Ammon, consta de -varias vías, y principalmente de estas dos:</p> - -<p>a) <i>Haz esfeno-amónico cruzado</i> ó <i>psalterio dorsal</i> de los -autores, el cual, dirigiéndose al rafe por debajo del cuerpo calloso, -se arbori<span class="pagenum" id="Page_359">[p. 359]</span>za en -el asta de Ammon y <i>fascia dentata</i> del lado opuesto, después de -suministrar no pocas fibras al <i>presubículo</i>.</p> - -<p>b) <i>El haz esfeno-amónico directo</i> ó <i>vía perforante</i>, cuyos -axones distribuídos en hacecillos escalonados de arriba abajo, cruzan -el subículo y se reparten por las capas moleculares del asta de Ammon -y <i>fascia dentata</i> del mismo lado, poniéndose, respectivamente, -en contacto con el penacho de las pirámides y granos de estos -centros. En la figura 85 mostramos un corte transversal del foco -<i>esfeno-occipital</i> ó <i>angular</i> (A) y de la región contigua del asta -de Ammon y <i>subículo</i>. Adviértase en B, D, E la importantísima -corriente de fibras que enlaza aquel ganglio con la capa molecular -del asta de Ammon y la de la <i>fascia dentata</i>.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_359fig83.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 83.—Sección de la corteza olfativa frontal, según la dirección - de la raíz externa olfativa.— A, raíz externa; B, trozo de bulbo - olfativo; D, plexo de colaterales olfativas; F, pirámides, etc. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15">5.º Diferenciación de varias regiones de la corteza -esfenoidal dotadas de peculiar estructura y en conexión con -particulares sistemas de fibras. Tales son el <i>foco presubicular</i>, -situado por fuera del subículo, la <i>región esfenoidal central ó -principal</i> y la <i>región esfenoidal externa</i>.</p> - -<p>6.º Descripción en cada uno de estos focos de numerosísimos tipos -de neuronas, y examen de sus plexos específicos y vías aferentes y -eferentes. Muchos de estos estudios se refieren al hombre,<span -class="pagenum" id="Page_360">[p. 360]</span> habiendo sido -utilizados al efecto los métodos de Nissl, Golgi y Weigert.</p> - -<p>7.º Descripción de la textura de la <i>corteza interhemisférica</i> -ó región próxima al cuerpo calloso, esfera cortical cuya textura -contrasta con la del resto de la región fisural.</p> - -<p>8.º Determinación precisa del origen y terminación de las fibras -del <i>cíngulo</i>, vía de proyección anteroposterior, provista de -colaterales de asociación.</p> - -<p>9.º En fin, análisis estructural de las <i>estrías longitudinales y -supra-callosas</i>, de los <i>nervios de Lancisio</i> y del <i>fornix longus</i> -de Forel, con muchos detalles nuevos referentes al origen y marcha de -las fibras.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thin" - src="images/ill_360fig84.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="caption"> - Fig. 84.—Corte del foco esfeno-occipital del gato. Coloración de Nissl. - </p> -</div> - -<p class="mt15">La reunión de las citadas monografías constituyó un -libro que tradujo al alemán el Dr. Bresler, y que me valió halagüeños -elogios de las grandes autoridades de la neurología.</p> - -<p>Quien desee conocer los detalles descriptivos, abrumadores por lo -prolijos y variados, recogidos pacientemente por mí en el dominio -de la corteza cerebral durante los años 1899, 1900 y 1901, debe -consultar dicha traducción alemana, ó mejor aún, mi Tratado en tres -gruesos volúmenes: <i>Textura del sistema nervioso del hombre y de los -vertebrados</i>, en cuyo tercer tomo expongo más ceñida y ordenadamente -y con esquemas y figuras aclaratorias no contenidas en las memorias -correspondientes, mis ideas y hallazgos sobre el plan estructural -del encéfalo del hombre y mamíferos afines. Pero de este extenso -libro —la obra de mi vida— comenzado en 1899 y terminado en 1904, me -ocuparé oportunamente.</p> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter" id="Ch_17"> - <p><span class="pagenum" id="Page_361">[p. 361]</span></p> - <div class="figcenter"> - <img src="images/trimming.jpg" - alt="Friso ornamental" /> - </div> - <h2 class="nobreak ws1 mt25">CAPÍTULO XVII</h2> - <p class="subh2h">Con ocasión de conmemorar el decenario de - su fundación la Universidad de Clark (Estados Unidos), centro - de estudios superiores, soy invitado, juntamente con otros - profesores europeos, á dar algunas conferencias. — Tórrido calor - de Nueva York. — Mi viaje á Boston y Worcester (Mass.), donde se - celebró la fiesta universitaria. — El patriotismo anglo-sajón. — - Algunas causas morales de la guerra suscitada entre los Estados - Unidos y España. — Las instituciones docentes de Boston y de - Nueva York.</p> -</div> - -<div class="drop mt1"> - <img src="images/drop_h.jpg" - alt="H" /> -</div> - -<p class="icap pt2"><span class="smcap">Hallábame</span>, allá -por Junio de 1899, enfrascado en las antedichas exploraciones del -cerebro humano, cuando llegó á mis manos una cortés invitación de la -Universidad americana de Worcester (<i>Clark University</i>), Centro de -investigaciones superiores, comparable con el <i>Colegio de Francia</i>, -para dar varias conferencias acerca de mis investigaciones sobre -la corteza cerebral. Tratábase de celebrar cierta fiesta académica -solemne, con asistencia de muchos sabios americanos y europeos, -al objeto de conmemorar el X año de la fundación de la citada -Universidad, obra de la generosidad privada, como suelen serlo entre -los yanquis las escuelas profesionales y los Establecimientos de -alta cultura. Para costear gastos de viaje, el oficio de invitación -incluía un cheque de 600 dólares.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_362">[p. 362]</span>Profundamente -sorprendido y perplejo quedé al recibir semejante mensaje. No me -explicaba cómo en los Estados Unidos habíanse acordado de un humilde -investigador español, de un profesor perteneciente á la raza vencida -y humillada.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_362fig85.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 85.—Corte horizontal del asta de Ammon y corteza esfenoidal - vecina.— A, núcleo esfeno-occipital ó angular; R, subículo; J, asta - de Ammon; F, capa molecular de la <i>fascia dentata</i>; B, sección de la - vía esfeno-amónica cruzada; D, vía esfeno-amónica directa. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Asaltóme una duda. ¿Podía yo, razonablemente, -pocos meses después de la guerra, vibrantes todavía en España la -indignación y el encono por el inicuo despojo colonial, aceptar tan -comprometida misión?</p> - -<p>Consulté el caso con el ministro de Fomento, Marqués de Pidal, -y con algunas personas cuyos consejos tenía en mucho; y contra lo -presumible, el Gobierno, los amigos y hasta la Prensa política -(que comentó el suceso con palabras muy halagadoras para mí), -aconsejáronme unánimemente la aceptación del delicado y difícil -honor.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_363">[p. 363]</span>De buena gana -lo habría declinado. Cuanto más que mi salud distaba mucho de ser -por aquella fecha floreciente. De resultas de gripe tenaz ó acaso -por consecuencia de las emociones excesivas del laboratorio (cada -descubrimiento interesante ó que me lo parece, cuéstame noches de -insomnio), padecía de palpitaciones y arritmias cardíacas, con las -consiguientes preocupaciones é inquietudes. Dócil, sin embargo, á -los ruegos de los amigos y alentado por el ministro, que me señaló -decoroso viático, púseme en camino, acompañado de mi esposa, para que -cuidase de mis achaques.</p> - -<p>Después de pasar por París, donde tuve el gusto de saludar á los -profesores M. Duval y M. Dejerine, y de abrazar á mis buenos amigos -M. Azoulay y M. Nageotte, nos embarcamos en el Havre con dirección á -Nueva York, en un buque de la <i>Compañía Trasatlántica</i> francesa. Á -bordo tuve la grata sorpresa de encontrar al ilustre Dr. A. Mosso, -profesor de Fisiología de Turín, al gran matemático francés M. E. -Picard, profesor del Colegio de Francia, y al famoso Dr. A. Forel, -consagrado por entonces á interesantes estudios sobre la psicología -de las hormigas. Todos estos sabios habían sido invitados como yo -para la <i>Clark Celebration</i>.</p> - -<p>Excusado es decir que, en tan selecta compañía, se nos hicieron -brevísimos los doce días de travesía. Los profesores Mosso y Forel, -con quienes intimé mucho durante el viaje, se me revelaron como -personas agradabilísimas, al par que conversadores deliciosos. En -nuestros gratos coloquios de á bordo discurrimos sobre todo lo divino -y humano: filosofía, ciencia, artes, política, etc.</p> - -<p>Mediado el mes de Julio, arribábamos á Nueva York, la estupenda -ciudad de los <i>rasca-cielos</i>, de los multimillonarios, de los -<i>trusts</i> avasalladores y del calor sofocan<span class="pagenum" -id="Page_364">[p. 364]</span>te. Esto último fué para mí desagradable -sorpresa. Creía que los <i>países de hierba</i> y las ciudades marítimas -poseen el privilegio de gozar durante la canícula de moderada -temperatura. Y yo, que en nuestro Madrid, la típica ciudad del sol -y del cielo azul, siéntome enervado cuando el termómetro marca en -las habitaciones 27° y 35° en la calle, tuve, mal de mi grado, -que soportar 32° ó 33° centígrados en el hotel y 45° ó 46° en las -rúas.</p> - -<p>Y no obstante, los yanquis lo soportan como si tal cosa. -Aunque sudando la gota gorda, veíanse por las calles trajinar -afanosamente faquines y albañiles. ¡Oh, la fibra acerada de la raza -anglo-sajona!...</p> - -<p>Con aquel sol de fuego y con la profusión de instalaciones -domésticas de gas y electricidad, compréndese que los incendios sean -allí el pan nuestro de cada día. Mal de mi grado hube de presenciar -uno de estos desagradables contratiempos.</p> - -<p>Cierto día, y á deshora, inicióse el fuego en el cuarto de un -huésped del principal. Cundió súbitamente la alarma en los hombres y -la nerviosidad y el terror en la mujeres. Algunos huían despavoridos -hacia la escalera principal, interceptada por densa y asfixiante -humareda. Otros, más avisados, nos dirigimos á los balcones, donde -la previsión americana, aleccionada por trágica experiencia, ha -dispuesto ciertas grandes escaleras de salvamento. Pero ¿quién -hace bajar á una señora tímida y nerviosa, como buena española, -por aquellos aéreos peldaños? Por suerte, los bomberos acudieron á -tiempo, sofocando rápidamente el incendio.</p> - -<p>Pasado el susto, consideré los curiosos incidentes provocados por -el terror. Desde el punto de vista de la psicología individual, nada -hay más instructivo que un siniestro. Al huir, cada cual abraza á -su ídolo: las madres á sus<span class="pagenum" id="Page_365">[p. -365]</span> hijos, los recién casados á sus esposas, las cómicas á -sus joyas y preseas, los comerciantes y banqueros á sus carteras -y maletines. No hay como el espanto, para denunciar el verdadero -carácter y valorar rápidamente los bienes de la vida.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thick" - src="images/ill_365fig86.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="caption"> - Fig. 86.—Algunos <i>rasca-cielos</i> de la calle ancha ó <i>Broadway</i>, de - Nueva York. - </p> -</div> - -<p class="mt15">No caeré en la tentación de describir la gran -metrópoli americana. Me limitaré á expresar que admiré la famosa -estatua de la libertad de Bartholdi, el barrio comercial de<span -class="pagenum" id="Page_366">[p. 366]</span> Brooklyn, el puente -audaz sobre el East River, los suntuosos palacios de la V Avenida, la -famosa catedral de San Patricio, de que tomé por cierto excelentes -fotografías, los colosales <i>buildings</i> albergadores de fábricas, -sociedades industriales y grandes rotativos, las deliciosas playas de -Brighton y de Manhattan, el incomparable <i>parque central</i> salpicado -de alcores coronados de rocas y cubierto de magníficos árboles, y, -en fin, los espléndidos comercios donde todo se sirve á máquina y en -los cuales, á favor de ingeniosos artificios, la mercancía demandada -circula por carriles aéreos, al través de inacabables corredores y -pisos, llegando en pocos segundos, convenientemente empaquetada, á -las manos del cliente. En la figura adjunta copio una fotografía que -da idea de lo enorme de las construcciones de muchos pisos.</p> - -<p>Por cierto que, con ocasión de estos curioseos por los grandes -almacenes, hube de comprobar, con pena, cierta sospecha que yo -tenía sobre los sentimientos instigadores de la agresión de los -Estados Unidos á España. Por consecuencia de la cruel, impolítica -y contraproducente medida de <i>concentrar en campamentos</i> toda la -población rural de la gran Antilla, los cubanos supervivientes -que, por falta de ánimos, no engrosaron las huestes de Maceo, -huyeron en masa á los Estados Unidos (Cayo Hueso, Tampa, Nueva -Orleans, Nueva York, etc.), buscando trabajo en campos, fábricas y -comercios. Algunos de estos desventurados, hembras en su mayoría, -con quienes conversamos en los obradores y comercios de Nueva -York, nos refirieron miserias y crueldades desgarradoras. Huelga -notar, que las lamentaciones de tantos millares de prófugos, -pregonando y agravando hasta lo inverosímil la vieja leyenda -anglo-sajona de la crueldad española, crearon en los Estados Unidos -un estado emocional, que fué hábilmente ex<span class="pagenum" -id="Page_367">[p. 367]</span>plotado por los laborantes cubanos y -por el partido imperialista ó intervencionista<a id="FNanchor_182" -href="#Footnote_182" class="fnanchor">[182]</a>.</p> - -<p>Aproximábase la fecha de la fiesta académica de Worcester. Dí, -pues, de mano á mis callejeos y visitas á Institutos científicos -y Museos —algo inferiores entonces á los similares de Inglaterra -y Alemania— y púseme en camino para Boston, ciudad no lejana del -término del viaje. Durante todo el trayecto, hecho en tren expreso, -me acompañó el mismo sofocante calor de Nueva York. Dicho sea en -alabanza de la cultura yanki, las empresas de ferrocarriles hacen lo -posible para mitigar las molestias del viajero. Á este propósito y -entre otras comodidades, cada coche dispone de un gran depósito de -agua helada, servida gratuitamente á los pasajeros, por camareros -negros, muy amables y solícitos.</p> - -<p>Á nuestro arribo á Worcester la <i>ola de calor</i>, lejos de ceder, -habíase hecho formidable. El hálito abrasador de la atmósfera, apenas -mitigado durante la noche, según ocurre en los climas muy húmedos, no -dejaba respirar. Yo estaba febricitante y semi-congestionado. Por tal -motivo y por haber llegado á deshora, no osé avisar al Rector. Y así -pasé la noche —toledana, en verdad— tratando de aliviar mi angustiosa -cefalalgia con compresas de agua fría.</p> - -<p>Para colmo de contrariedad, celebrábase aquel día la<span -class="pagenum" id="Page_368">[p. 368]</span> Fiesta de la -Independencia, y un estruendo ensordecedor subía de las calles. -Oíanse himnos patrióticos, vivas estentóreos, estallido de cohetes -y, sobre todo, tiros, ya sueltos, ya en descarga cerrada. Asomadas -á ventanas y azoteas, descubrí muchas personas como frenéticas, -disparando al aire sus rifles. En la calle, hasta las mujeres -enarbolaban banderas y gritaban desaforadamente. Dulces expansiones -monjiles son nuestras castizas broncas de la Plaza de Toros, -comparadas con el estruendo y bullanga del pueblo americano durante -el famoso <i>Independence day</i>, en el cual, dicho sea de pasada, -ocurren siempre lamentables desgracias. ¡Triste cosa es que los -hombres sólo acierten á mostrar su júbilo haciendo ruido! Á propósito -de lo cual, cabría preguntar: ¿Alborota el pueblo porque está alegre, -ó alborota para alegrarse? Lo segundo paréceme más cierto que lo -primero. Porque, dígase lo que se quiera, el trabajador manual —y aún -más el intelectual— son en el fondo animales tristes y soberanamente -aburridos. Pero descartemos reflexiones impertinentes.</p> - -<p>Con el alba pasó, al fin, aquella racha de locura y desenfreno. Ya -entrada la mañana, y aliviado un tanto de los efectos del insomnio, -participé mi llegada al honorable Rector de la <i>Clark University</i>, -el ilustre psicólogo y educador G. Stanley Hall. Poco después vino -á saludarme y á ponerse á mis órdenes el simpático Secretario y -profesor de la Universidad, mozo de tanta cultura como bríos, según -demuestra el suceso siguiente:</p> - -<p>Encargada la busca de un carruaje y avisado el cochero para que, -conforme á usanza americana, acomodara el equipaje en el vehículo, -atajóme cortésmente el elegante Secretario con estas inesperadas -frases:</p> - -<p>—¡No vale la pena de molestar al cochero!... Aquí estoy yo para -cargar con el baúl.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_369">[p. 369]</span>Y sin oir -nuestros ruegos, el flamante funcionario ladeó garbosamente -su inmaculada chistera, y haciendo alarde de vigor y agilidad -insospechables, bajó en un santiamén el baúl-mundo y la maleta (en -junto pesaban cerca de 90 kilos) y los acomodó diestramente en el -coche.</p> - -<p>Azorada estaba mi mujer al contemplar las manchas de polvo y -los inelegantes pliegues que tan precipitada y ruda faena habían -producido en la irreprochable levita. Y exclamó:</p> - -<p>—Pero ¿por qué se ha molestado usted? Eso es cosa del -camarero...</p> - -<p>—No —replicó el atildado <i>gentleman</i>—; esto es obligación de -todos. Vivimos en América, patria de la democracia, donde nadie toma -á bochorno ó á deshonra el trabajo manual. Aquí sólo reconocemos la -nobleza del talento y del saber...</p> - -<p>He aquí una excelente lección de legítima y sana democracia. -Convengamos, empero, en que tan persuasiva propaganda no está al -alcance de todo el mundo. No basta abandonar aristocráticos humos y -señoriles melindres; hacen falta también músculos de acero.</p> - -<p>Guiado por el Secretario, el carruaje nos condujo á casa del -huésped, opulento prócer, entusiasta protector de la Universidad y -prototipo de esa especie de filántropos patriotas de que solamente -en Inglaterra y en los Estados Unidos se dan perfectos ejemplares, -quiero decir limpios de egoísmo confesional y de sectarismo -político.</p> - -<p>Nuestro patrón Mr. Stephen Salisbury, vivía casi modestamente, -si se tiene en cuenta su gran fortuna, que consagraba á obras de -civismo, cultura y beneficencia. Inspirándose en sentimientos de -tolerancia y altruísmo que sorprenderían á nuestros orondos y -fanáticos ricachos, fundó dos hospitales con sendas iglesias: uno -para protes<span class="pagenum" id="Page_370">[p. 370]</span>tantes -(él profesaba la religión reformada) y otro para católicos. Además, -para deleite y enseñanza de sus conciudadanos, erigió un suntuoso -Museo de Arte, cuyo palacio, así como la mayoría de los cuadros, -regaló al Municipio; donó al pueblo cierto parque dilatado, valuado -en millones, y, además, pasaba por ser, según dejo dicho, uno de los -más devotos y generosos protectores de la <i>Clark University</i>, donde -costeaba cátedras é instituía premios. ¡Qué hombres!...</p> - -<p>El benemérito Mr. Salisbury descendía de un noble inglés arribado -á América con los primeros conquistadores, y moraba en cómoda villa, -donde, ocioso es decirlo, nos alojó y trató á cuerpo de rey. Frisaba -nuestro huésped en los sesenta y cinco, y permanecía soltero, por -horror, nos decía, á la mujer americana, cuyas tendencias varoniles -y excesiva libertad de movimientos (la locura feminista culminaba -entonces) repugnábanle invenciblemente.</p> - -<p>Había viajado por España y chapurreaba algo el español. Por -cierto, que al recordar las picantes aventuras de sus viajes -por Andalucía y encarecer la gracia y donaire de las hembras de -Cádiz, Sevilla y Granada, solía decirnos que en España «sólo las -mujeres tienen talento». Á sus ojos, nuestros hombres resultaban -deplorablemente insignificantes.</p> - -<p>—Me complazco, exclamaba á veces, en alojar en mi casa á -un español dotado de sentido común...<a id="FNanchor_183" -href="#Footnote_183" class="fnanchor">[183]</a>.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_371">[p. 371]</span></p> <p>En el -adjunto grabado (fig. 87) reproduzco la fotografía de Mr. Salisbury -y de sus dos huéspedes españoles, hecha por un ayuda de cámara -aficionado al arte de Daguerre.</p> - -<p>En su afán de sernos agradable y de que mi esposa pudiera penetrar -en la grata intimidad del <i>home</i> americano, Mr. Salisbury tuvo la -bondad de presentarnos á una de sus amigas, Mistress Lawton, señora -viuda (uno de sus hijos se había batido en Cavite contra España), -dotada de positivos talentos musicales. Conocía algo el español y -para poder intimar con mi mujer, reforzó aquellos días su escaso -léxico merced á trabajo supraintensivo. Juntas y convertidas en -cordiales amigas, visitaron asilos, iglesias católicas y hospitales -(en uno de los cuales la madre de Mrs. Lawton, con ese noble -altruísmo tan general en América, había legado la renta necesaria -para costear una sala), el <i>Club de las señoras</i>, con magníficos -salones de conversación y lectura, los grandes bazares de la ciudad, -etc. Como muestra de los deliciosos y cómodos hoteles habitados -por<span class="pagenum" id="Page_372">[p. 372]</span> la clase -media americana, reproduzco en la figura 88 la mansión de la citada -señora.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thick" - src="images/ill_372fig87.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="caption"> - Fig. 87.—Mr. Stephen Salisbury y sus huéspedes españoles. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Yo encontré también para mis correrías artísticas -y pintorescas mentor muy amable y solícito en cierto profesor ruso -de matemáticas, algo estrafalario, que lucía espléndida melena -rubia tendida hasta la cintura. Enamorado de España, se perecía -por hablar nuestra lengua, de la que hacía calurosos elogios. Su -facilidad para los idiomas era portentosa. Con sólo dos meses de -estancia en Granada, había aprendido el español sin olvidar el -francés, el ruso, el polaco, el alemán y el italiano, que hablaba á -la<span class="pagenum" id="Page_373">[p. 373]</span> perfección. -Su indumentaria, algo estrambótica, corría parejas con su fluvial y -romántica melena; pero en aquel ambiente de amable tolerancia nada -chocaba. Le amparaba, además, su gran competencia en la <i>teoría de -los números</i>.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thick" - src="images/ill_373fig88.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 88.—Hotel de Mrs. Lawton, en Worcester. Tipo de las deliciosas - casitas habitadas por la clase media americana. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Los días 4 de Julio y siguientes hasta el 10, fueron -consagrados á las fiestas de la <i>Decennial Celebration</i>. Consistieron -en recepciones oficiales, banquetes, giras á los Establecimientos -docentes y á los alrededores pintorescos de la ciudad y, en fin, -en las Conferencias científicas á cargo de profesores americanos y -extranjeros. Un público selecto, llegado de todos los Estados de la -Unión, congregóse en la <i>Clark University</i>, asistiendo asiduamente á -las lecciones.</p> - -<p>Las mías, en número de tres, versaron sobre la <i>Estructura de la -corteza cerebral del hombre y mamíferos supe<span class="pagenum" -id="Page_374">[p. 374]</span>riores</i>, tema que, según dejo apuntado, -había sido objeto de mis investigaciones durante los años 1898 y -1899. En mi público figuraban principalmente médicos, naturalistas y -psicólogos. Deseando demostrar gráficamente mis recientes hallazgos -en tan difícil dominio, ayudéme, según costumbre, de grandes -cuadros murales policromados. Para los iniciados en la técnica -neurológica, reservé algunas sesiones de exhibición de preparaciones -micrográficas. Creo que acerté á satisfacer la expectación de mis -oyentes; en todo caso, fuí bastante aplaudido.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thick" - src="images/ill_374fig89.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="caption"> - Fig. 89.—Edificio central de la Universidad de Clark. - </p> -</div> - -<p class="mt15">El texto de las citadas Conferencias, reunido con el de -todas las pronunciadas durante las fiestas, imprimióse á expensas de -la Universidad, en lujosísimo volumen, primorosamente encuadernado<a -id="FNanchor_184" href="#Footnote_184" class="fnanchor">[184]</a>. Al -frente de cada serie de lecciones figuraba el retrato del profesor.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_375">[p. 375]</span>La <i>Sesión de -clausura</i>, celebrada el 10 de Julio, fué muy solemne. Leyéronse en ella -expresivas cartas de congratulación del Presidente de la República, -Mr. MacKinley, de varios conspicuos miembros del Senado y, en fin, de -muchos sabios ilustres nacionales y extranjeros; pronunció el Rector -G. Stanley Hall, elocuente oración, en la cual, después de narrar la -historia de la Universidad, enumeró los trabajos científicos realizados -y trazó el programa de los futuros desarrollos. Siguió luego una -especie de sermón de tonos elevados, pronunciado por el reverendo Dr. -De Vinton; y, por último, previos los sendos encomios de ritual, fuimos -los cinco profesores extranjeros investidos ceremoniosamente del grado -de doctor <i>honoris causa</i> (Doctor en Derecho, según reza el diploma), -acabando el acto con breves discursos de gracias.</p> - -<p>El papel de huésped, más ó menos ilustre, resulta en América -singularmente comprometido. Los yankis no se contentan con aprender -del forastero; desean además ser juzgados por él. <i>Velis nolis</i>, -no tuvimos más remedio que improvisar respuestas á las siguientes -delicadas interrogaciones:</p> - -<p>¿Qué defectos halla usted en nuestras Instituciones docentes? -¿Tendría usted la bondad de señalar las reformas urgentes ó las -medidas encaminadas á perfeccionar la obra de nuestra Universidad?</p> - -<p>Claro es que rindiendo culto á la cortesía y á impulsos de la -gratitud, nuestros juicios fueron incondicionalmente encomiásticos; -sin embargo, al través del follaje retórico, apuntaban también -algunas reformas útiles. Yo propuse para el cuadro de enseñanza -de la Universidad, dos novedades: la creación de laboratorio de -Investigaciones bacteriológicas y la de otro de Histología y -Patología experimentales.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_376">[p. 376]</span>Mas en esto -de las <i>encuestas</i> tuve peor suerte que mis compañeros. Mi calidad -de español me constituía en blanco preferente de los reporteros -políticos. Las periodistas, sobre todo, me asediaban día y noche. -Querían saber de mí —¡ahí es nada!— los inconvenientes ó las ventajas -que para los Estados Unidos podrían derivarse de la anexión de -Cuba, Puerto Rico y Filipinas. ¡Era como mentar la soga en casa del -ahorcado!</p> - -<p>Salí del paso como pude de tan inoportunos entrometimientos, no -sin incurrir, á causa quizás del mal humor, en bastantes ligerezas. -¡Espantado quedé al leer en los periódicos locales mis declaraciones -políticas!...</p> - -<p>Y menos mal que conseguí evitar á mi esposa los asaltos de -aquellas implacables reporteras (solteronas típicas y genuinos -representantes de lo que Ferrero llamó el <i>tercer sexo</i>), resueltas -á sonsacar á ultranza la opinión de Mistress Cajal, tanto sobre el -feminismo teórico, como sobre el estado en que se encontraba en -nuestra patria la campaña de la emancipación de la mujer.</p> - -<p>—En nuestro país —les respondí— vivimos por desgracia tan -atrasados, que las mujeres se contentan todavía con ser <i>femeninas</i> y -no <i>feministas</i>. Y al parecer, ello les basta para su felicidad y la -del hogar.</p> - -<p>Por no abusar de la paciencia del lector, omitiré los festejos, -recepciones, festines y agasajos de todo género, de que fuimos -objeto, tanto los huéspedes extranjeros como los representantes -de las Universidades americanas, de parte del ilustre Rector y de -los simpáticos profesores de la <i>Clark University</i>. Por lo que á -mí toca, fuera, empero, ingratitud no consignar las atenciones y -delicadezas que merecí á Mr. A. Gordon Webster, ilustrado profesor -de Física, en cuyo hogar tuve el honor de conocer á la genuina mujer -americana, culta, fuerte, hacendosa y exen<span class="pagenum" -id="Page_377">[p. 377]</span>ta de enfadosos feminismos; y al Dr. A. -Mayer, ferviente admirador y compatriota de A. Forel, en compañía -del cual gusté el placer de visitar los principales establecimientos -de beneficencia, y particularmente un magnífico Hospital consagrado -al tratamiento de las enfermedades nerviosas y mentales; Hospital -donde, por cierto, pude apreciar los inestimables servicios prestados -por las señoritas enfermeras, jóvenes bien educadas, instruídas en -los elementos de la medicina, y que sustituyen allí ventajosamente á -nuestras hermanas de la Caridad.</p> - -<p>Mi despedida de Worcester fué precedida de un episodio, vulgar sin -duda en toda fiesta celebrada por jóvenes en tierras anglosajonas, -pero que á mí me produjo profunda impresión.</p> - -<p>Habíamos pasado un día en el campo, á la orilla de un lago -pintoresco que sirve de depósito á las aguas potables de la -ciudad; y al final de un banquete, á que asistieron profesores y -estudiantes, para poner remate á los brindis entusiastas, todos los -comensales ingleses y americanos —pasaban de 100— pusiéronse de pie -y, con voz robusta y vibrante entonaron acordes, primero el himno -americano y después el inglés <i>God save the Queen</i>. En el silencio -y la obscuridad de la noche, aquellas estrofas alzadas briosamente -de todas las gargantas, sonáronme á sublime cántico religioso. -¡Profundamente conmovido, mi corazón latía con violencia, un calofrío -sacudió mi piel y mis lágrimas estuvieron á punto de correr!...</p> - -<p>El espectáculo era tan emocionante como instructivo. Aquellos -mismos hombres, que momentos antes charlaban y reían con esa sana -alegría, inequívoco signo de fortaleza y optimismo, acordáronse -todos, antes de separarse, de que eran hijos de una misma -madre, la noble Albión, y de que debían, por tanto, sentirse -hermanos en espíritu y co<span class="pagenum" id="Page_378">[p. -378]</span>razón... ¿Quién conoce el himno patriótico de la raza -hispana?</p> - -<p>Entonces comprendí muchas cosas. Y mejor que en el decantado -libro de <i>Des Moulins</i>, advertí en qué consiste la decantada -superioridad del pueblo anglo-sajón. Artífices de su grandeza son, -ciertamente, la robusta mentalidad y la rectitud y energía de -carácter. Considero, sin embargo, como principales resortes dos cosas -totalmente descuidadas en España y en los países de nuestra estirpe: -la educación del patriotismo y la inoculación intensiva del espíritu -de solidaridad.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thick" - src="images/ill_378fig90.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="caption"> - Fig. 90.—Las cataratas del Niágara vistas desde la orilla yanqui. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Ciencia, cultura superior, austeridad administrativa, -orgullo ciudadano, heroísmo militar, etc., representan -transformaciones de una misma energía primordial, el <i>amor de la -raza</i>. En los felices países de lengua inglesa aparece el patriotismo -como algo profundamente místico, como un fanatismo religioso -inoculado en la niñez y fortalecido después por la educación -política.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_379">[p. 379]</span>Antes de -mi regreso á España visité algunas ciudades americanas, é hice -también, á título de turista y de cultivador del <i>Kodak</i>, la -inevitable excursión á las maravillosas cataratas del Niágara. -Narradas, encomiadas y fotografiadas hasta la saciedad, fuera ahora -imperdonable impertinencia detenerme á describirlas.</p> - -<p>Para amenizar y adornar el texto, doy aquí dos de las instantáneas -de mi copiosa colección (figs. 90 y 91).</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thick" - src="images/ill_379fig91.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="caption"> - Fig. 91.—El brazo principal de la catarata contemplado desde la - orilla canadiense. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Entre las grandes urbes visitadas durante mi estancia -en América, guardo, sobre todo, vivo recuerdo de Boston, capital del -Estado de <i>Massachusetts</i>, la región más poblada y exquisitamente -culta de los Estados Unidos.</p> - -<p>Sincera admiración y noble envidia prodújome la visita á la -<i>Harvard University</i>.</p> - -<p>Cautiváronme sus maestros, alguno tan preclaro como el profesor S. -Minot, de renombre mundial y de quien, dicho sea de pasada, tuve el -honor de ser guiado al través del inacabable dédalo de los palacios -universitarios. Estos espléndidos edificios ocupan área enorme de la -populosa<span class="pagenum" id="Page_380">[p. 380]</span> barriada -de Boston, llamada, en recuerdo de la célebre Universidad inglesa, -<i>barrio de Cambridge</i>.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thick" - src="images/ill_380fig92.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 92.—El <i>Memorial Hall</i> (Universidad de Harvard) donde los - estudiantes celebran sus reuniones. Fachada principal del grandioso - edificio. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Imposible describir aquí estas admirables -Instituciones, casi todas fundadas y sostenidas por los donativos -de hijos preclaros de la ciudad ó de discípulos agradecidos á las -enseñanzas del <i>Alma mater</i>. Me limitaré á citar: la magnífica -<i>Facultad de Medicina</i> con sus ricas colecciones anatomo-patológicas -(<i>Warren Anat. Museum</i>) y sus excelentes Laboratorios de -investigación; la <i>Facultad de Ciencias</i>, con el bien organizado -<i>Jefferson Physical Laboratory</i>; el <i>Museo de la Universidad</i>, -enorme construcción que contiene las colecciones donadas por los -célebres naturalistas Agassiz, padre é hijo; el <i>Peabody Museum</i>, -inestimable colección arqueológica; el <i>Hemenway Gymnasium</i>, suntuosa -construcción regalada á los estudiantes por<span class="pagenum" -id="Page_381">[p. 381]</span> un acaudalado ciudadano de Boston; -la Biblioteca de la Universidad (<i>University Library</i>), palacio -grandioso donde estudiantes y profesores se reunen para consultar -no sólo los libros científicos, sino las revistas más importantes -publicadas en el mundo; los numerosos y suntuosos Colegios (pasan -de 70), donde, á usanza inglesa, moran los estudiantes, vigilados -por profesores é instructores especiales; los extensos campos de -instrucción militar, de juegos de <i>tennis</i>, de balompié, etc., -destinados no tanto á la formación física de los colegiales, cuanto -á la educación de la energía. Y, en fin, para acabar la lista -(completa ocuparía varias páginas), citemos el soberbio <i>Memorial -Hall</i>, artístico y monumental palacio cuajado de estatuas de hombres -célebres, adornado con retratos de bienhechores de la Universidad -y de inscripciones clásicas griegas, latinas é inglesas, edificado -en memoria de los estudiantes muertos en<span class="pagenum" -id="Page_382">[p. 382]</span> la terrible guerra de Secesión: en -sus dilatadas salas celébranse las Juntas de estudiantes, compran -éstos por módico precio sus refrigerios y reciben —y esto es lo -más delicadamente espiritual— con la contemplación de los héroes -legendarios de la raza y la meditación de sus dichos y máximas, -lección permanente de elevado y confortador patriotismo.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thick" - src="images/ill_381fig93.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="caption"> - Fig. 93.—Librería de los Colegios (Gore Hall) de la Universidad de Boston. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Particularmente instructiva fué también mi visita -á la Biblioteca de la ciudad de Boston, acaso la más copiosa y -mejor organizada del mundo. Á pesar del dédalo inacabable de salas, -corredores, ferrocarriles aéreos por donde circulan los libros; -no obstante la legión de empleados, linotipistas, impresores y -encuadernadores, etc., á despecho, en fin, del ímprobo trabajo que -supone disponer, clasificar y catalogar varios millones de libros, -folletos y periódicos, el servicio resulta tan rápido y bien -ordenado, que pocos minutos después de hecho un pedido, llega el -volumen á las manos del lector. Á ruegos de mi<span class="pagenum" -id="Page_383">[p. 383]</span> acompañante hice la prueba, demandando -cierto ejemplar de las primeras ediciones del <i>Quijote</i>, conservado -allí cual joya inestimable. Trascurridos apenas tres minutos, -entregáronme el precioso ejemplar. Advertí también, contra mis -presunciones, que dicha Biblioteca es muy rica en libros españoles, -antiguos y modernos, conservándose hasta colecciones de nuestros -principales periódicos.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thick" - src="images/ill_382fig94.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="caption"> - Fig. 94.—Escuela médica de Boston (Pabellón Central). - </p> -</div> - -<p class="mt15">Y á propósito de la Prensa española y aunque -amargue algo el recuerdo, apuntaré cierta observación del amable -Bibliotecario, por cierto persona cultísima, conocedora del español -y del tesoro de nuestros clásicos (había estado dos años pensionado -en Madrid, escudriñando nuestros archivos y bibliotecas), que -tuvo la bondad de mostrarme todas las dependencias del famoso -Establecimiento.</p> - -<p>Llegados á la sala de los periódicos extranjeros, detú<span -class="pagenum" id="Page_384">[p. 384]</span>vose de pronto, y -haciendo una mueca de disgusto, señalóme dos diarios españoles de -gran circulación y cierto periódico satírico, extendidos sobre una -mesa.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thick" - src="images/ill_383fig95.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="caption"> - Fig. 95.—Comedor de estudiantes del <i>Memorial Hall</i>, de Boston. - </p> -</div> - -<p class="mt15">—¡Esos periódicos —exclamó— son responsables -de la mitad de la culpa de la pasada guerra! ¡Nos provocaron -imprudentemente, calificándonos de <i>mercachifles</i>, <i>choriceros</i> y -<i>cobardes</i>!... ¡Telegrafiados, traducidos y comentados tan soeces -insultos por nuestra Prensa, causaron profunda indignación hasta en -los amigos y admiradores de España, entre los cuales tenía yo la -honra de contarme!...</p> - -<p>¡Qué pena oir tales censuras y tener que reconocer su -justicia!...</p> - -<p>Terminadas mis excursiones, tomé la vuelta de Nueva York, á fin -de disponer el viaje de regreso. Debiendo aguardar algunos días -la llegada del vapor, procuré aprovecharlos, estudiando mejor las -Instituciones docentes y cu<span class="pagenum" id="Page_385">[p. -385]</span>rioseando las novedades y atracciones industriales de la -grandiosa urbe neoyorquina.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thick" - src="images/ill_384fig96.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 96.—Vista de conjunto de la Universidad de Columbia de Nueva - York; el edificio central es la biblioteca. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Mi primera visita fué para la <i>Columbia University</i>, -enorme agrupación de magníficas y amplias construcciones donde, -aparte los edificios destinados á la enseñanza, figuran: copiosa -biblioteca, situada en el centro, según aparece en el dibujo adjunto; -la capilla, el gimnasio, el teatro académico, salones de lectura, -colegios, Museo de Historia natural, campos de juegos, etc. En -otras barriadas de la ciudad álzanse la Facultad de Medicina y la -de Farmacia, con admirables Laboratorios, bibliotecas, colegios, y -en fin, la <i>Universidad de Nueva York</i> ó <i>University Heights</i>, como -allí la llaman, ilustrada por el célebre profesor Morse, inventor del -telégrafo de su nombre. Fuera interminable describir estas admirables -fundaciones debidas, como la mayoría de las Instituciones docentes -americanas, á la munificencia particular.</p> - -<p>Objetos de mi atención fueron también los pintorescos alrededores -de Nueva York y muy singularmente la famosa Escuela militar de -<i>West Point</i>, edificada en una altura, con espléndido panorama -sobre el Hudson. En esta Academia modelo, aislada y alejada de las -distracciones y vicios de la ciudad, llevan los cadetes austera vida -conventual, de estudio intensivo y de recia vigorización muscular; -austeridad mitigada por la visita de sus familias y las de muchas -personas de la buena sociedad neoyorquina, que, en determinados días -del mes, toman parte en las fiestas íntimas de la Escuela, conversan -amablemente con los jóvenes oficiales y les dan la impresión -halagadora de que son los hijos predilectos de la patria y la -esperanza de su futuro engrandecimiento.</p> - -<p>Quise conocer también las nuevas invenciones industriales del -pueblo más genialmente dotado para el cultivo<span class="pagenum" -id="Page_386">[p. 386]</span> de la mecánica, y comprobar de paso -los nuevos perfeccionamientos del <i>fonógrafo</i> y <i>grafófono</i>, con las -mejoras introducidas en el genial invento de Edison por el italiano -Bettini. Según se verá, mi curiosidad en este punto envolvía algún -interés personal. Aunque ello parezca extraño, quien esto escribe, -incubaba también, por entonces, cierto perfeccionamiento de la -máquina parlante. Según achaque de todos los inventores, seres -radicalmente egoístas, deseaba yo que el instrumento se mantuviera -invariado é inmóvil sobre los principios propuestos por el célebre -mago de Mungo-Park.</p> - -<p>Mas para justificarme, necesito retroceder en mi relato y hacer -una digresión que sabrá dispensarme el lector en gracia de la -moraleja que encierra. Allá por los años 1895 y 1896, el fonógrafo de -Edison y sus variantes (el <i>grafófono</i> de cierta casa de Washington y -los famosos <i>diafragmas</i> amplificadores de Bettini), hacían furor en -Madrid. Gracias á la propaganda activa del francés M. Hugens, y sobre -todo á las facilidades de venta de la casa Aramburo, que era como el -casino de los cultivadores del cilindro, la afición á la fonografía -cundió cual epidemia, atacando aun á los que, como yo, fueron siempre -refractarios á los encantos de la música. El invento de Edison nos -proporcionó, sin duda, deliciosas veladas invernales; pero nos llevó -también á cometer muchos abusos. Sin la menor aprensión acometíamos -á los artistas eminentes, cuya bondad poníamos á prueba obligándoles -á impresionar romanzas, canciones y parlamentos cómicos. Recuerdo -que en compañía del simpático Pepe Zahonero —un águila en el arte -de seducir cómicos, poetas y parlamentarios—, llevamos nuestra -impertinencia hasta abordar al famoso Romero Robledo, quien lleno -de bondad honró nuestra bocina declamando trozos de sus discursos, -entre otros, uno pronunciado<span class="pagenum" id="Page_387">[p. -387]</span> en defensa de la Duquesa de Castro-Enríquez, considerado -por él como el mejor de sus éxitos parlamentarios<a id="FNanchor_185" -href="#Footnote_185" class="fnanchor">[185]</a>.</p> - -<p>Pero las máquinas parlantes de entonces adolecían de un grave -defecto. Los aficionados al fonógrafo recordarán que, cuando se -impresionaba débilmente la cera del cilindro receptor, la voz se -reproducía con timbre y modulación casi naturales, pero con gran -tenuidad de volumen, justificándose la frase de Letamendi, que -llamaba al fonógrafo el <i>conejo parlante</i>. Si, por el contrario, -deseando intensificar la impresión, se cantaba ó hablaba cerca de la -bocina, la voz resultaba chirriante, estridente é insoportable para -todo oído delicado.</p> - -<p>Previo análisis minucioso de las condiciones físicas de tan -desagradable defecto<a id="FNanchor_186" href="#Footnote_186" -class="fnanchor">[186]</a>, ocurrióseme la idea de que<span -class="pagenum" id="Page_388">[p. 388]</span> si el zafiro grabador, -en vez de inscribir la ondulación sonora en el sentido de la -profundidad, pudiera desarrollarla en plano, trazando sobre placa de -cristal ó metal raya continua ó sinuosa, sería dable intensificar -poderosamente el sonido, mejorar la pureza del timbre y, en fin, -descartar ó aminorar al menos el desapacible estridor.</p> - -<p>Entusiasmado con la idea encargué á un maquinista inhábil (á -falta de mecánico de precisión) la construcción de mi fonógrafo de -disco, mientras ensayaba métodos prácticos de moldear en gelatina, -cera ó celuloide. Por desgracia, el aparato, si confirmó plenamente -el nuevo principio de inscripción y las ventajas presupuestas, -funcionaba deplorablemente. Y solicitado por más apremiantes -ocupaciones, olvidé el desdichado artefacto, que arrumbé en el desván -en espera de un mecánico capaz de comprenderme<a id="FNanchor_187" -href="#Footnote_187" class="fnanchor">[187]</a>.</p> - -<p>Pues bien; el aparato imaginado por mí, y en parte construído -durante los años 1895 y 1896, me lo encontré flamante y recién -lanzado al público con el nombre de <i>gramófono</i> en cierto comercio -de Nueva York. Divulgado después por el mundo entero y explotado por -la Sociedad Americana del <i>Gramophone</i> y sus hijuelas de Europa, -di<span class="pagenum" id="Page_389">[p. 389]</span>cho aparato -sirvió de base á un negocio espléndido, cifrado en muchísimos -millones.</p> - -<p>No por vanidad pueril refiero estas cosas, sino para que mis -lectores biólogos, médicos ó naturalistas, aprendan á mi costa á no -malgastar el tiempo persiguiendo invenciones fuera del círculo de la -propia competencia. Al abandonar el tajo habitual chocamos siempre -con el escollo de ignorar ó de conocer somera ó incompletamente los -antecedentes bibliográficos é industriales (patentes de invención -registradas, etc.) del asunto, así como la labor intensa y sigilosa -desarrollada por hábiles ingenieros á sueldo de los grandes -establecimientos industriales de Europa y de América.</p> - -<p>En condiciones tales —agravadas todavía en nuestro país por -la casi imposibilidad de hallar talleres donde se construyan -instrumentos delicados y de gran precisión—, el invento acariciado, -caso de realizarse plenamente, suele llegar al mercado con deplorable -retraso, y siempre con mengua de nuestras energías é intereses.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_390">[p. 390]</span>Por otra parte, -conviene desconfiar mucho de las invenciones de sentido común. -¡La lógica es don tan corriente, tan generosamente repartido! Y -aunque sea humillante para el orgullo del investigador, fuerza es -confesar que sólo los hallazgos casuales son completa y absolutamente -nuestros. ¡Precisamente aquellos en que menos parte hemos -tomado!...</p> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter" id="Ch_16bis"> - <p><span class="pagenum" id="Page_391">[p. 391]</span></p> - <div class="figcenter"> - <img src="images/trimming.jpg" - alt="Friso ornamental" /> - </div> - <h2 class="nobreak ws1 mt25">CAPÍTULO XVI <i>bis</i></h2> - <p class="subh2h">Aquejado de una crisis cardíaca, resuelvo - vivir en el campo, donde organizo mi Laboratorio. — En mi casita - de Amaniel sorpréndeme la noticia de la concesión del <i>premio - internacional</i> llamado <i>de Moscou</i>. — Felicitaciones calurosas de - los amigos y compañeros, homenajes entusiastas de los discípulos - y fiesta conmemorativa en la Universidad. — Mi discurso á - la juventud en la solemnidad académica. — Por iniciativas - de la Prensa, el Gobierno acuerda crear un Laboratorio de - investigaciones biológicas. — Algunos trabajos emprendidos - durante el bienio de 1900 y 1901.</p> -</div> - -<div class="drop mt1"> - <img src="images/drop_e.jpg" - alt="E" /> -</div> - -<p class="icap pt2"><span class="smcap">El</span> año de 1900 -ocurrió un suceso que tuvo capital influencia en mi porvenir -científico. El <i>Congreso internacional de Medicina</i>, reunido en -París, tuvo la bondad de adjudicarme el importante y codiciado -<i>premio internacional</i> (6.000 francos). Instituído por la ciudad de -Moscou para conmemorar el Congreso médico celebrado pocos años antes -en tal ciudad, dicho galardón debía otorgarse al trabajo médico ó -biológico más importante publicado en el mundo entero, durante cada -trienio ó intervalo entre dos Asambleas médicas. Y á propuesta del -Dr. Albrecht, de Viena, y con el voto unánime de los miembros del -<i>Comité directivo</i>, se convino en galardonar con él mis modestas -investigaciones. En la misma sesión acordóse también celebrar en -Madrid el siguiente Congreso de 1903.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_392">[p. 392]</span>Según -refirieron testigos presenciales, el entusiasmo de los delegados -y congresistas de los países latinos fué grande y sincero. Los -plácemes á nuestros representantes oficiales y los vivas á España -atronaban la sala. En nombre de nuestro país y de la ciencia -española, el Dr. Calleja, balbuciente de emoción, pronunció -elocuente y sentidísimo discurso de gracias. Fué casi —permítaseme -lo excesivo del comentario— una fiesta cordial de la raza hispana; -porque del inesperado triunfo se congratularon, con noble y generosa -unanimidad, todos los congresistas de España y de las Repúblicas -hispano-americanas.</p> - -<p>Cuando allá por el mes de Agosto de dicho año, sucedía esto en -París, hallábame yo veraneando en mi recién construída casita de -los Cuatro Caminos, prosiguiendo tranquilamente mis atrayentes -exploraciones sobre la estructura cerebral.</p> - -<p>Aunque el hecho carezca de importancia, permítaseme explicar por -qué escogí para la edificación de mi casa de campo un barrio pobre, -habitado casi exclusivamente por obreros.</p> - -<p>Durante el otoño é invierno de 1899, mi salud dejaba harto que -desear. Invadióme la neurastenia, acompañada de palpitaciones, -arritmias cardíacas, insomnios, etc., con el consiguiente abatimiento -de ánimo. Semejantes crisis cardíacas atacan frecuentemente á las -personas nerviosas fatigadas, sobre todo durante esa fase de la vida -en que declina la madurez y asoman los primeros desfallecimientos -precursores de la vejez. Fuera de que mi carácter, aun en las -épocas de salud floreciente, propendió siempre, según dejo dicho, -á la soledad y al recogimiento. Yo he sido siempre un melancólico, -empeñado en conquistar la alegría y el sueño con la cháchara jovial -del café y con las fatigas y emociones del Laboratorio. Naturalmente, -mis<span class="pagenum" id="Page_393">[p. 393]</span> dolencias -agriaron aun mi natural triste é hipocondríaco. Y, por reacción -fisiológica y moral, acometióme violenta pasión por el campo. Todo -mi afán cifrábase en disponer de quinta modesta y solitaria, rodeada -de jardín, y de cuyas ventanas se descubrieran, de día, las ingentes -cimas del Guadarrama, y de noche, sector celeste dilatadísimo, no -mermado por aleros ni empañado por chimeneas. Aparte la ansiada -<i>ración de infinito</i>, deseaba oponer á mi <i>spleen</i>, á guisa de -contraste sentimental, la oleada de bulliciosa alegría que se -desborda los domingos y tardes soleadas desde las guardillas de -Madrid hasta los democráticos merenderos de Amaniel. Allí, lejos -del tumulto cortesano, trabajaría á mi sabor durante los meses -estivales, rodeado de árboles y flores y en medio de un vivero de -animales de Laboratorio —las pobres víctimas de la Ciencia—, amén de -los humildes seres que gratuita y pródigamente nos ofrece cualquier -cercado (lagartijas, lombrices, orugas, caracoles, etcétera). Allí, -en fin, sumergido en aquella calma sedante, aplacaríanse mis nervios -y tejería en paz la tela de mis ideas.</p> - -<p>Poco hay que escoger en los alrededores de Madrid para nido de -un espíritu romántico, enamorado de cuadros pintorescos. Sólo las -frondosas hondonadas y las vertientes vecinas del puente de Amaniel, -con espléndidas vistas á la Moncloa, al Guadarrama y á El Escorial, -prometían adecuado marco á mi casita, que á ser posible hubiera -emplazado en lo alto del Guadarrama.</p> - -<p>Compré, pues, en dicha barriada de los Cuatro Caminos huerta -no muy extensa, y mandé construir modesta quinta, circundada de -jardín, emparrado é invernadero liliputienses, escalonados en cuesta -y expuestos al sol del mediodía. Y procediendo á lo temerario puse -todos mis ahorros en la obra. Los libros de texto, tan maldecidos -por el pa<span class="pagenum" id="Page_394">[p. 394]</span>dre de -familia, y obsesión permanente del Marqués de Villaviciosa —conste -que los míos se vendían á 30 reales—, transfiguráronse en ladrillos -y baldosas y sublimáronse después en flores, frutas, abejas y -palomas.</p> - -<p>Mi curación honró poco á la Farmacopea. Una vez más triunfó -el mejor de los médicos: el instinto, es decir, la incansable -<i>vis medicatrix</i>. Porque luego de instalado con la familia en la -campestre residencia, mi salud mejoró notablemente. Al fin alboreó -en mi espíritu, con la nueva savia, hecha de sol, oxígeno y aromas -silvestres, alentador optimismo. Y, por añadidura, llovieron sobre mí -impensadas satisfacciones y venturas.</p> - -<p>Fué, pues, como decía antes, en mi modesto cigarral de Amaniel, -situado en la calle de Almansa y frontero del canalillo (que con -sus puentes rústicos y algo de imaginación evocan los románticos -canales de Venecia), donde me sorprendieron el sentido telegrama -de felicitación del doctor Calleja y las benévolas y esperadas -ampliaciones noticieriles de la Prensa.</p> - -<p>Grande fué mi alegría al recibir la fausta nueva y más al advertir -que la honra venía acompañada de algunos miles de francos, dádiva -no despreciable para un bolsillo exhausto. «<i>Ce qui ne gâte rien</i>» -como dicen los franceses. Y quedaran colmadas las medidas del -deseo, si deberes elementales de cortesía no me hubieran obligado á -contestar á miles de telegramas de felicitación, tarjetas postales y -cartas congratulatorias. Aquel chaparrón de plácemes —cordialmente -agradecidos, naturalmente— duró más de un mes, obligándome á aplazar -<i>sine die</i> mis favoritas ocupaciones y á exprimir mi pobre magín -—casi vacío de fórmulas corteses— en aderezar y matizar en lo posible -las obligadas expresiones de agradecimiento y las inevitables -manifestaciones de modestia.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_395">[p. 395]</span>Entre las -felicitaciones, debo recordar, por la calidad de sus autores, el -sentido telegrama de S. M. la Reina Cristina; la carta afectuosa del -Presidente del Consejo de Ministros, D. Francisco Silvela; la no -menos cariñosa del Ministro de Fomento, el Mensaje del Ayuntamiento -de Zaragoza, etc., etc. Ni es lícito pasar por alto los artículos -encomiásticos de la Prensa política y profesional. En mi memoria -viven, con rasgos indelebles, la elocuente biografía escrita para -el <i>Heraldo</i> por mi eminente compañero, el Dr. Amalio Gimeno; la -primorosa Crónica de <i>El Imparcial</i> ofrendada por Mariano de Cavia, -el maestro del buen decir y del patriótico pensar; los artículos -laudatorios de <i>El Liberal</i>, <i>La Época</i> y <i>La Correspondencia</i>, etc.; -y, en fin, cierto panegírico, tan entusiasta como cariñoso, inserto -por mi amigo el Dr. Márquez en un periódico médico.</p> - -<p>Y omito la visita de Comisiones, los banquetes oficiales, -los homenajes privados<a id="FNanchor_188" href="#Footnote_188" -class="fnanchor">[188]</a>, los ágapes de los amigos.</p> - -<p>Aun pecando de prolijo, séame permitido mencionar todavía algunas -distinciones y consagraciones oficiales.</p> - -<p>S. M. la Reina me agració, por iniciativa del Gobierno, con -la <i>Gran Cruz de Isabel la Católica</i>, cuyas insignias costearon -generosos los estudiantes de la Facultad de Medicina, en la cual, -dicho sea de pasada, se celebró solemne sesión conmemorativa. Meses -después se me concedía la <i>Gran Cruz de Alfonso XII</i> y se me nombraba -Consejero de Instrucción pública.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_396">[p. 396]</span>Pero -el homenaje de que guardo más profundo agradecimiento fué la -fiesta académica celebrada, meses después, en el paraninfo de la -Universidad, con asistencia de los profesores y alumnos. En ella -pronunciaron elocuentes y sentidísimos discursos el Ministro de -Fomento, que se dignó honrar el acto con su presencia; el Rector, Sr. -Fernández y González; y, en fin, D. Julián Calleja y D. Alejandro San -Martín.</p> - -<p>Mi ingénita cortedad sufrió entonces durísima prueba. Aquel -chaparrón de elogios exagerados, en cuyo fondo latía noble -sentimiento de patriótico regocijo, me emocionó profundamente. -Previendo que, en tan difíciles circunstancias, mi corazón habría -de paralizar mi pobre palabra, dí las gracias en discurso escrito, -que fué bastante celebrado y mereció la honra de ser reproducido, -acompañado de agradables comentarios, por la Prensa política y -profesional.</p> - -<p>He aquí los principales párrafos de esta oración, que reproduzco -porque, además de contener algunos datos autobiográficos (motivos -de mi actuación científica, etc.), reflejan con bastante fidelidad -los anhelos fervientes de resurgimiento intelectual que el reciente -infortunio nacional había despertado en la juventud universitaria -española:</p> - -<blockquote> - -<p>«Señores: El homenaje tan cariñoso como sincero que el Claustro de -la ilustre Universidad de Madrid, presidido por el jefe supremo de la -enseñanza y dignísimo representante del Gobierno de S. M., ha querido -rendirme en el día de hoy, me coloca en un trance apuradísimo. -La más elemental cortesía me obliga á mostrarme agradecido á la -inusitada honra que me dispensáis; pero me impone también, con la -obligación de contestaros, un sosiego de espíritu y una quietud -del corazón, de todo punto incompatibles con la solemnidad del -acto y su extraordinaria significación en mi vida profesional. -Permitidme, pues, que en esta ocasión, rompiendo con la cos<span -class="pagenum" id="Page_397">[p. 397]</span>tumbre, para evitar -la emoción paralizante de la palabra hablada, recurra á la palabra -escrita. El cerebro turbado por la emoción es como el lago agitado -por la tormenta: éste no refleja bien las estrellas del cielo y -los árboles de sus orillas; aquél no acierta á traducir las ideas -y los sentimientos surgidos en la mente. Existen sin duda ánimos -de tal temple, que saben sentir y pensar á un tiempo; yo tengo, -desgraciadamente, el cerebro esclavo del corazón, y sólo me permito -pensar á hurtadillas de éste.</p> - -<p>Sírvanme, pues, estas cuartillas de antifaz que oculta semblante -demudado ó descompuesto. Parapetado tras de ellas, os diré sin más -preámbulos, que vuestros sinceros y entusiastas plácemes me llegan á -lo más vivo é íntimo del alma, y que los inusitados testimonios de -consideración y simpatía con que os habéis complacido en enaltecerme -y confundirme, quedarán grabados perennemente en mi memoria, en el -archivo de los recuerdos sagrados, junto á las placenteras memorias -de la edad juvenil, y entretejidos con la imagen adorada de mi -madre.</p> - -<p>... Exageráis sin duda el alcance de mis trabajos y la fortuna de -mi obra científica. No rayan tan alto ni van tan lejos como vuestra -benevolencia imagina. Aunque bien se me alcanza que lo extremado -de vuestros encomios encamínase á fin más alto: al premiar al -modesto investigador de hoy, habéis querido sobre todo estimular -la investigación científica del mañana. Con patriótica previsión -os proponéis, sin duda, lo que podríamos llamar <i>la ejemplaridad -del aplauso</i>. Patente hoy á los ojos de la juventud estudiosa la -generosidad del Gobierno y de la Universidad para conmigo, cuantos -sientan en sí el acicate de la emulación, podrán decir: «Si esto se -hace con Cajal, humilde explorador de la naturaleza viva, ¿qué no -harán con nosotros si alcanzamos la fortuna de igualar algún día á -los más eminentes impulsores del progreso científico?».</p> - -<p>Habéis cariñosamente aludido á lo singular de mis facultades y á -lo peregrino de mis aptitudes para el cultivo de la Ciencia; y en -todo ello habéis mostrado más bondad que justicia. No soy en realidad -un sabio, sino un patriota; tengo más de obrero infatigable que de -arquitecto calculador... La historia de mis méritos es muy sencilla: -es la vulgarísima historia de una voluntad indomable resuelta á -triunfar á toda costa. Al considerar melancólicamente, allá en mis -mocedades, cuánto habían decaído la Anatomía y Biología en España -y cuán escasos habían sido los compatriotas que habían pasado á -la historia de la Medicina científica, formé el firme pro<span -class="pagenum" id="Page_398">[p. 398]</span>pósito de abandonar para -siempre mis ambiciones artísticas, dorado ensueño de mi juventud, y -lanzarme osadamente al palenque internacional de la investigación -biológica. Mi fuerza fué el sentimiento patriótico; mi norte el -enaltecimiento de la toga universitaria; mi ideal, aumentar el caudal -de ideas españolas circulantes por el mundo, granjeando respeto y -simpatía para nuestra Ciencia, colaborando, en fin, en la grandiosa -empresa de descubrir la Naturaleza, que es tanto como descubrirnos á -nosotros mismos.</p> - -<p>Lo conseguido constituye, por tanto, ofrenda de amor á mi país, -fruto del culto ferviente á la gloriosa aula española; pero obra -incompleta, mezquina, que deploro sinceramente sea tan inferior -á vuestros homenajes, tan desproporcionada con las tradiciones -de la Universidad, y tan indigna de los merecimientos de nuestro -infortunado país.</p> - -<p>... Harto modestos son los lauros conquistados; mas si en algo -los estimáis, bríndolos de todo corazón á la Universidad española, -como ofrenda del discípulo reverente al <i>alma mater</i>, y con ese noble -orgullo con que el soldado consagra á la Virgen, que le amparó en -trances difíciles, el humilde trofeo ganado en playas remotas.</p> - -<p>Y bien miradas las cosas, os devuelvo lo que en justicia os -pertenece. Hijo soy de la Universidad; á ella le debo lo que sé y -todo lo que valgo; ella me enseñó á amar la Ciencia y á reverenciar -á sus cultivadores; ella me guió y alentó en mis primeros ensayos -experimentales, ofreciéndome generosamente, en la medida de sus -pobres recursos, los medios materiales para mis trabajos; ella, en -fin, al mostrarme un pasado espléndido y glorioso al través de un -presente poco consolador, despertó en mi ánimo juvenil la fibra del -patriotismo, sugiriéndome la inquebrantable resolución de consagrar -mi vida á las tareas redentoras del Laboratorio, para reanudar en -suma, hasta donde mis fuerzas alcanzaran, la casi olvidada tradición -de originalidad de la Medicina española.</p> - -<p>Afortunadamente, la Universidad española de hoy siente ya ansias -de vida y de renovación, y desea caminar resueltamente por la vía -del progreso. Revélase en algunos de sus maestros, atenidos antes -á su misión meramente docente, loable emulación por sacudir la -tutela intelectual extranjera, y por cooperar, con propio y personal -esfuerzo, á la conquista pacífica de la naturaleza y del arte. Por -fortuna, nuestras aulas, calificadas más de una vez de fortalezas -de la autoridad de los textos y de la rutina del pensamiento, se -han abierto ya al oreo vivificador del espíritu crítico y<span -class="pagenum" id="Page_399">[p. 399]</span> del pensar universal, -y en ellas brilla con luz propia lucida pléyade de estadistas, -científicos, humanistas y literatos ilustres.</p> - -<p>Prosigamos todos con ardor creciente en esta tarea salvadora; -trabajemos para que la Universidad sea lo que debe ser, tanto fábrica -de ideas como foco de educación y cultura nacionales.</p> - -<p>Hoy más que nunca urge este supremo llamamiento al heroísmo del -pensar hondo y del esfuerzo viril. Me dirijo á vosotros, los jóvenes, -esperanza del mañana. En estos últimos luctuosos tiempos la patria -se ha achicado; pero vosotros debéis decir: «Á patria chica, alma -grande». El territorio de España ha menguado; juremos todos dilatar -su geografía moral é intelectual. Combatamos al extranjero con ideas, -con hechos nuevos, con invenciones originales y útiles. Y cuando los -hombres de las naciones más civilizadas no puedan discurrir ni hablar -en materias filosóficas, científicas, literarias ó industriales, -sin tropezar á cada paso con expresiones ó conceptos españoles, la -defensa de la patria llegará á ser cosa superflua; su honor, su -poderío y su prestigio estarán firmemente garantidos, porque nadie -atropella á lo que ama, ni insulta ó menosprecia lo que admira y -respeta.</p> - -<p>He nombrado á la patria y deseo que, en tan solemne ocasión, -sea ésta la última palabra de mi desaliñado discurso. Amemos á la -patria, aunque no sea más que por sus inmerecidas desgracias. Porque -«el dolor une más que la alegría», ha dicho Renan. Inculquemos -reiteradamente á la juventud que la cultura superior, la producción -artística y científica originales constituyen labor de elevado -patriotismo. Tan digno de loa es quien se bate con el fusil como -el que esgrime la pluma del pensador, la retorta ó el microscopio. -¡Honremos al guerrero que nos ha conservado el solar fundado por -nuestros mayores! Pero enaltezcamos también al filósofo, al literato, -al jurista, al naturalista y al médico, que defienden en el noble -palenque de la cultura internacional el sagrado depósito de nuestra -tradición intelectual, de nuestra lengua y cultura, en fin, de -nuestra personalidad histórica y moral, tan discutida y á veces tan -agraviada entre los extraños.»</p> - -</blockquote> - -<p>En aquella ocasión, la prensa, siempre buenísima conmigo, prestóme -servicio inestimable. En sus bondadosos elogios, exageró, sin -duda, la penuria de mis medios instrumentales, y la desproporción -entre mis recursos económi<span class="pagenum" id="Page_400">[p. -400]</span>cos y los resultados obtenidos. En todo caso, sus -campañas, tanto más agradecidas cuanto más espontáneas, crearon -cierto estado de opinión, recogido diligente y generosamente por -el Gobierno de D. Francisco Silvela, quien propuso al Consejo de -Ministros, después de amable consulta con el interesado, la fundación -de un <i>Instituto de investigaciones científicas</i>, donde el humilde -laureado de París pudiera desarrollar ampliamente y sin cortapisas -económicas sus trabajos biológicos. Singularmente entusiastas del -pensamiento mostráronse, y así me lo manifestaron, el Ministro -de Instrucción pública, García Alix, y F. Villaverde, á la sazón -encargado de la cartera de Hacienda.</p> - -<p>Decidido el Gobierno á realizar prontamente el pensamiento, -tramitóse inmediatamente la indispensable consulta al Consejo de -Estado —las Cortes estaban cerradas— y se consignaron para la compra -de material é instalación del Laboratorio 80.000 pesetas, dejando -para las Cortes la legalización del proyecto, así como la aprobación -de los créditos de material y personal. Con verdadera munificencia -fijó el Sr. Silvela la gratificación del Director en 10.000 pesetas, -cifra excesiva que, á mis ruegos, fué rebajada por el Conde de -Romanones, sucesor del Sr. García Alix, cuando en 1901 subió al -Poder la situación liberal. Obtenida la sanción de los Cuerpos -Colegisladores, el nuevo Centro de estudios, designado <i>Laboratorio -de Investigaciones biológicas</i>, instalóse provisionalmente en un -hotel de la calle de Ventura de la Vega. Meses después, y por -iniciativa del nuevo Ministro de Instrucción pública, trasladóse -definitivamente al Museo del Dr. Velasco. Á título de ayudante, -prestóme su concurso el Dr. Sala Pons, alumno brillante de la escuela -de Barcelona, del cual he hablado ya, con ocasión de enumerar los -colaboradores de mi <i>Revista trimestral micrográfica</i>. En fin, -transcurridos<span class="pagenum" id="Page_401">[p. 401]</span> dos -ó tres años, aumentóse la plantilla con otro ayudante y un preparador -competente en las artes del dibujo.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_401fig97.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 97.—Conjunto de la arborización terminal del nervio coclear - en los ganglios acústicos del gato.— A, tronco del nervio; B, rama - ascendente; C, rama descendente y posterior. Nótese el diverso - comportamiento de cada rama. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Excusado es decir que la creación del referido -Laboratorio satisfizo plenamente mis aspiraciones. Sobre -proporcionarme instrumental copioso y modernísimo, hizo desaparecer -el <i>déficit</i>, que, no obstante los recursos de la Fa<span -class="pagenum" id="Page_402">[p. 402]</span>cultad y la generosidad -del Dr. Busto, me ocasionaban la compra de libros y Archivos -científicos, y sobre todo la publicación de mi <i>Revista trimestral</i>, -de que vino á ser continuación el nuevo Anuario titulado <i>Trabajos -del Laboratorio de Investigaciones biológicas</i>. Excelente papel, -grabados y litografías sin tasa, extensión ilimitada del texto -en proporción con el original disponible, fueron las ganancias -materiales logradas; y como provechos docentes la colaboración cada -día más intensa y reiterada de mis ayudantes y discípulos. Séame -lícito notar que en los citados <i>Trabajos</i>, creados en 1902, han -visto la luz hasta hoy más de 140 monografías originales, lo que me -da el derecho y la satisfacción de pensar que el sacrificio hecho -por el Estado no ha sido estéril para el progreso de la Ciencia y el -crédito de España en el extranjero.</p> - -<p>Todo lo cual demuestra algo que tengo manifestado ya en otra -parte<a id="FNanchor_189" href="#Footnote_189" -class="fnanchor">[189]</a>, á saber: que no hay país en donde el -trabajo honrado y los esfuerzos en pro de la Investigación sean -más cordial y <i>prácticamente</i> agradecidos que en España. Estoy por -decir, si se me apura, que nuestro calumniado país es acaso la nación -europea en donde el cultivo de la Ciencia constituye más saneado y -decoroso negocio.</p> - -<p>Durante el bienio de 1900 y 1901, dí á la estampa algunos trabajos -dignos de ser notados, además de las ya mentadas comunicaciones sobre -la corteza acústica y olfativa. He aquí algunos de ellos:</p> - -<blockquote> - -<p>1.º <i>Disposición terminal de las fibras acústicas ó del -nervio coclear</i><a id="FNanchor_190" href="#Footnote_190" -class="fnanchor">[190]</a> (figura 97).—Se demuestra en este trabajo -que las fibras del coclear exhiben dos clases de arborizaciones: las -<i>terminales</i> ó conos de Held,<span class="pagenum" id="Page_403">[p. -403]</span> espesas y pobres en ramas, que se aplican sobre las -células del foco ventral; y las <i>colaterales</i>, representadas por -ramitas finas, que constituyen plexos delicados, situados entre las -células. Se señalan, también, diferencias en la disposición de las -ramas terminales, según la profundidad en el foco ventral (B y C), y -se consignan algunas inducciones fisiológicas sacadas de los nuevos -hechos de estructura de los ganglios acústicos. En la figura 97 puede -verse el conjunto de la arborización terminal del citado nervio.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_403fig98.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 98.—Corte que muestra la terminación de la vía central sensitiva - en el ratón.— A, foco sensitivo ó lateral del tálamo; B, vía - sensitiva; E, cuerpo de Luys; G, pedúnculo cerebral; F, fascículo - lenticular de Forel; J, campo de Forel; <i>a</i>, arborizaciones terminales - de las fibras sensitivas. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15">2.º <i>Contribución al estudio de la vía sensitiva -central y de la estructura del tálamo óptico</i><a id="FNanchor_191" -href="#Footnote_191" class="fnanchor">[191]</a>.—Algunos -autores (Monakov, Deje<span class="pagenum" id="Page_404">[p. -404]</span>rine, Mahaim, etc.), habían sospechado que las fibras del -lemnisco interno ó vía sensitiva poseían una estación intermediaria -en el tálamo; pero la existencia de semejante interrupción no había -podido ser anatómicamente demostrada.</p> - -<p>Nuestras observaciones en el tálamo de ratas y ratones probaron -definitivamente que las fibras del lemnisco interno se terminan -todas, á favor de arborizaciones libres complicadas, en el espesor -del <i>foco talámico ventral</i> (Nissl) ó <i>núcleo lateral</i> (Kölliker) -(A). Dentro de cada arborización yace un islote de células, cuyos -axones dirígense hacia el cerebro, engendrando la vía <i>sensitiva -superior ó talámico-cortical</i>. En la figura 98, A, B, mostramos estos -interesantes hallazgos.</p> - -<p>Por primera vez se demuestra también en este trabajo la presencia -de fibras centrífugas ó <i>cortico-talámicas</i>, que, naciendo en la -corteza cerebral y cruzando el cuerpo estriado, se arborizan en los -susodichos islotes talámicos.</p> - -<p>Otro hecho nuevo se consigna además: La mayoría de los autores -que se han ocupado del <i>cordón de Forel</i> lo reputan nacido en el -cuerpo estriado (Dejerine, etc.) ó de procedencia óptica (Kölliker). -Nuestras investigaciones probaron incontestablemente que sus fibras -representan colaterales de la vía piramidal, nacidas detrás del -cuerpo de Luys, y dirigidas, por encima de la <i>substancia nigra</i> y en -sentido anteroposterior, á la región de la <i>calota</i> (véase la fig. -98, F).</p> - -<p>En fin, se precisa además el origen y la terminación de las fibras -exógenas del <i>núcleo de Luys</i>, señaladas por Mirto y Kölliker (E).</p> - -<p><i>Textura del lóbulo olfativo accesorio</i><a id="FNanchor_192" -href="#Footnote_192" class="fnanchor">[192]</a>.—Gudden, Gansen y -Kölliker descubrieron en los roedores un departamento superior del -bulbo olfatorio que consideraron como un lóbulo peculiar de este -centro, pero sin asignarle propiedades estructurales específicas.</p> - -<p>Nuestras investigaciones probaron que dicho foco posee una -estructura propia distinta de la del resto del lóbulo y que en él -penetra un manojo particular de fibras olfativas. Prescindiendo de -pormenores descriptivos, nos concretaremos á decir que dicho lóbulo, -por lo fino y delicado de su organización, podría compararse con la -foseta central de la retina; es decir, que representaría el lugar -de la máxima acuidad olfativa de los roedores. En la figura 99, D, -reproducimos un corte donde se ve penetrar el fascículo olfativo -especial.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_405fig99.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 99.—Sección en el cavia del lóbulo olfativo accesorio; D, cordón - especial destinado á este núcleo; <i>a</i>, arborizaciones de estas fibras - olfativas; <i>b</i> y <i>c</i>, células especiales de esta región del bulbo. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15"><span class="pagenum" id="Page_405">[p. -405]</span><i>Significación probable de las células de -axon corto</i><a id="FNanchor_193" href="#Footnote_193" -class="fnanchor">[193]</a>.—Después de revisar la repartición y -conexiones de tales neuronas en los diversos focos nerviosos, se -concluye que no pueden estimarse como anillos intercalares obligados -entre las fibras aferentes y las neuronas de axon largo, sino -como cadenas laterales anejas á las vías principales, á quienes -proporcionarían energía nerviosa almacenada. En suma, tales elementos -vendrían á ser algo así como condensadores de potencial destinado -á aumentar la tensión del impulso nervioso en las vías principales -aferentes y eferentes. Trabajos ulteriores recaídos sobre la retina -de vertebrados é invertebrados (insectos, cefalópodos, etc.) nos -confirman en tal opinión.</p> - -<p><i>Estructura del tubérculo cuadrigémino -posterior</i><a id="FNanchor_194" href="#Footnote_194" -class="fnanchor">[194]</a>.—Entre los hallazgos comunicados en este -trabajo, tengo por más importantes los siguientes:</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_406">[p. 406]</span>1.º La -demostración de que, en los roedores, una buena parte de las -fibras del <i>lemnisco externo</i> ó vía acústica central se bifurcan, -suministrando una rama posterior arborizada en el núcleo del -tubérculo distal y otra anterior ramificada en el <i>cuerpo geniculado -interno ó posterior</i> (fig. 100, A, <i>a</i>, <i>b</i>).</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_406fig100.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 100.—Figura esquemática encaminada á mostrar el comportamiento - en los roedores del <i>lemnisco externo</i>, ó vía acústica secundaria.— - A, lemnisco externo; B, tubérculo cuadrigémino posterior; C, cuerpo - geniculado interno; D, cuerpo geniculado externo; <i>e</i>, vía acústica - talamo-cortical ó terminal; <i>b</i>, bifurcación de la vía acústica - secundaria. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15">2.º Descubrimiento de que la <i>vía acústica central</i> -descripta por diversos autores, y sobre todo por Held, no marcha -directamente al cerebro, sino que se termina en el cuerpo geniculado -interno, á favor de arborizaciones libres en contacto con neuronas, -cuyos axones forman la vía acústica superior ó <i>tálamo cortical</i> -(fig. 100, C).</p> - -<p>3.º Aportación de nuevos datos estructurales acerca del <i>cuerpo -geniculado interno</i> y <i>corteza del tubérculo cuadrigémino posterior</i> -(núcleo, corteza lateral, comisuras, etc.). Imposible dar aquí -detalles de estas aportaciones. En la figura 100 reproducimos -cierto esquema<span class="pagenum" id="Page_407">[p. 407]</span> -donde aparecen las vías esenciales del <i>cuerpo geniculado interno</i>, -<i>tubérculo cuadrigémino posterior</i> y otros centros del <i>tálamo</i>.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thin" - src="images/ill_407fig101.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 101.—Corte del cuerpo mamilar y regiones limítrofes del bulbo - y protuberancia.— A, foco mamilar externo; B, pedúnculo del cuerpo - mamilar; C, vía sensitiva ó lemnisco interno; D, vía olfativa de - proyección; P, protuberancia. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15">En fin, en 1901 dí á la estampa otras comunicaciones de -menor envergadura: una de carácter técnico<a id="FNanchor_195" -href="#Footnote_195" class="fnanchor">[195]</a>, en donde se -describen varios métodos destinados á teñir el disco de cemento de -los tubos nerviosos centrales, la mielina y los cilindros-ejes; y -otra de asunto<span class="pagenum" id="Page_408">[p. 408]</span> -fotográfico, con la presentación de dos aparatos estereoscópicos -imaginados para el examen de grandes pruebas panorámicas<a -id="FNanchor_196" href="#Footnote_196" class="fnanchor">[196]</a>.</p> - -</blockquote> - -<p>Las investigaciones efectuadas durante el bienio 1900-1901, -tuvieron desarrollo y complemento en las emprendidas en 1902 y 1903. -Preocupado de la organización de los ganglios centrales del cerebro, -y codicioso de aumentar mi haber con nuevos hallazgos en esta <i>terra -ignota</i>, proseguí con mi habitual ardor la tarea analítica que -recayó muy señaladamente sobre la textura del <i>septum lucidum</i><a -id="FNanchor_197" href="#Footnote_197" class="fnanchor">[197]</a>, -la fina anatomía del <i>tálamo óptico</i><a id="FNanchor_198" -href="#Footnote_198" class="fnanchor">[198]</a>, con particular -consideración de la estructura de los <i>cuerpos de Luys</i>, <i>tubérculos -mamilares</i> y <i>tuber cinereum</i>, y de cierto foco enigmático, <i>anejo -de la cinta óptica</i><a id="FNanchor_199" href="#Footnote_199" -class="fnanchor">[199]</a>.</p> - -<p>Corrió mi actividad después por los dominios de los <i>pedúnculos -cerebelosos</i>, dilucidando algunos puntos obscuros de sus conexiones -y vías secundarias<a id="FNanchor_200" href="#Footnote_200" -class="fnanchor">[200]</a>; abordé, mediante los métodos de -Marchi y Golgi, las relaciones entre el cerebro y el <i>tubérculo -cuadrigémino anterior</i> y <i>tálamo óptico</i><a id="FNanchor_201" -href="#Footnote_201" class="fnanchor">[201]</a> (existencia de una -vía especial llamada <i>córtico-bigeminal</i>), y aporté, finalmente, -algunas menudas contribu<span class="pagenum" id="Page_409">[p. -409]</span>ciones metodológicas tocantes á la coloración de los -tubos nerviosos modulados<a id="FNanchor_202" href="#Footnote_202" -class="fnanchor">[202]</a> y manipulación de los cortes<a -id="FNanchor_203" href="#Footnote_203" class="fnanchor">[203]</a>.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_409fig102.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 102.—Esquema destinado á mostrar, en dirección sagital, las - conexiones de algunos focos del tálamo.— A, foco mamilar externo; - B, núcleo dorsal del tálamo; D, ganglio de la habénula; E, cuerpo - interpeduncular; <i>f</i>, haz de Vicq d’Azyr; <i>g</i>, fascículo de Meynert; - <i>e</i>, pedúnculo del cuerpo mamilar; <i>h</i>, fascículo de la calota de - Gudden; <i>i</i>, <i>stria thalami</i>; F, núcleo segmental dorsal. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Haré gracia al lector del contenido de estos -trabajos, que, dada su aridez descriptiva, ni aun en resumen me -atrevo á referir. Baste, por ahora, declarar que las citadas -comunicaciones sobre el <i>septo lucido</i> y regiones basa<span -class="pagenum" id="Page_410">[p. 410]</span>les del <i>tálamo</i>, esto -es, los <i>cuerpos mamilares</i>, el <i>tuber cinereum</i>, etc., contienen -la descripción de numerosos focos y vías nerviosas inadvertidos de -los neurólogos, amén del esclarecimiento de bastantes problemas de -conexión interfocal. Uno de ellos aparece dilucidado en la figura -101, B, donde mostramos que el <i>pedúnculo del cuerpo mamilar</i> (B) no -nace, sino que se termina mediante arborizaciones libres en ambos -<i>focos mamilares</i>.</p> - -<p>El conjunto de las conexiones de los <i>cuerpos mamilares</i> (A) con -los demás núcleos del tálamo y bulbo, así como las relaciones del -<i>núcleo dorsal del tálamo</i> (B) con el cerebro (<i>m</i>, <i>n</i>) y el bulbo -olfativo (<i>b</i>, <i>i</i>) han sido reproducidos en la figura 102.</p> - -<p>Con el análisis de los focos centrales del cerebro puse remate -á lo que podríamos llamar mi programa de morfología neuronal y de -roturación de las tierras encefálicas y medulares, más ó menos -cultivadas. En la segunda mitad de 1903 abrióse para mí nuevo ciclo -de investigaciones. En adelante, mi atención fué atraída, de manera -predilecta, por el seductor problema de la organización íntima de la -célula nerviosa y del cilindro-eje.</p> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter" id="Ch_17bis"> - <p><span class="pagenum" id="Page_411">[p. 411]</span></p> - <div class="figcenter"> - <img src="images/trimming.jpg" - alt="Friso ornamental" /> - </div> - <h2 class="nobreak ws1 mt25">CAPÍTULO XVII <i>bis</i></h2> - <p class="subh2h">Participación de los histólogos españoles en - el Congreso médico internacional de 1903 celebrado en Madrid. — - Comunicaciones de algunos profesores extranjeros y nacionales. — - Demostración hecha por Simarro de un método nuevo de coloración - de las neurofibrillas. — Partiendo de este interesante - proceder, doy casualmente con una fórmula sencillísima y - constante de impregnación de las neurofibrillas, de los axones - y terminaciones nerviosas centrales y periféricas. — Historia - de las tentativas encaminadas al hallazgo de la nueva fórmula y - ulteriores perfeccionamientos de la misma. — Gracias al nuevo - recurso técnico, consigo confirmar y consolidar definitivamente - descubrimientos anteriores y cosechar numerosos hallazgos.</p> -</div> - -<div class="drop mt1"> - <img src="images/drop_f.jpg" - alt="F" /> -</div> - -<p class="icap pt2"><span class="smcap">Fué</span> el año 1903 -uno de los de mayor actividad del recién creado <i>Laboratorio de -Investigaciones biológicas</i>. Una fiebre de trabajo, sólo comparable -con la sufrida en 1889 y 1890, se apoderó de mí, embargando todas mis -facultades. Nada menos que 14 comunicaciones, algunas equiparables -por su volumen á libros, dí á la estampa en dicho año, cuya segunda -mitad considero como la cúspide de mi actividad inquisitiva. Y -todavía pude, durante la canícula, disponer de tiempo bastante para -emprender, en compañía de mi mujer y hermanas, un viaje de turista -por la encantadora Italia, con acompañamiento<span class="pagenum" -id="Page_412">[p. 412]</span> del indispensable aparato fotográfico, -y haciendo escala en Génova, Milán, Turín, Pavía, Venecia, Florencia, -Roma, Pisa, Nápoles y otras admirables ciudades de la patria del -arte. Á tan inusitado alarde de energías contribuyeron poderosamente -dos sucesos afortunados: Primeramente, las sesiones del <i>Congreso -internacional de Medicina</i>, celebrado en Madrid durante la primavera -del citado año; y después, allá por el mes de Octubre, el encuentro -fortuito de cierta fórmula de impregnación de las células y fibras -nerviosas, singularmente fecunda en nuevas revelaciones.</p> - -<p>El mencionado Congreso internacional obligó, naturalmente, á -movilizar todas las fuerzas de los aficionados españoles á las tareas -del Laboratorio. Importaba desempeñar un papel lo menos desairado -posible y hubo de echarse el resto, como suele decirse.</p> - -<p>Al certamen de Madrid concurrieron numerosos sabios extranjeros -(Behring, Metchnikoff, Waldeyer, Frank, Veratti, van Gehuchten, -Henschen, Unna, Donaggio, etc.) y no pocos médicos nacionales é -hispano-americanos.</p> - -<p>Encargado de la presidencia de la <i>Sección de Anatomía y -Antropología</i>, tuve harto trabajo, durante aquellos días de -incesante ajetreo, con organizar y dirigir las sesiones, ultimar -las comunicaciones de los discípulos y mías, disponer veladas -de demostraciones microscópicas, concurrir á banquetes y otros -festejos oficiales, etc. Procuramos todos, en fin, hacer grata á los -forasteros ilustres la estancia entre nosotros.</p> - -<p>Entre los congresistas eminentes que tomaron parte en los trabajos -de mi sección, merecen mención especial, no sólo por su renombre -mundial, sino por el interés de sus comunicaciones, Mr. Henschen, -profesor de Estocolmo, que disertó, en una de las cátedras de San -Carlos, sobre<span class="pagenum" id="Page_413">[p. 413]</span> -casos clínicos de <i>ceguera mental</i> y las lesiones concomitantes del -lóbulo occipital (tema íntimamente relacionado con mis estudios -histológicos acerca de <i>la fisura calcarina</i>); el profesor Unna, -de Hamburgo, dermatólogo insigne, creador de notables métodos -de coloración de los tejidos epitelial y conjuntivo, el cual en -brillante conferencia pública tuvo la galantería de atribuirme -la prioridad del descubrimiento de las <i>células del plasma</i> (mis -<i>corpúsculos cianófilos</i> hallados en los <i>sifilomas</i>); el maestro -de Lovaina Mr. A. van Gehuchten, antiguo amigo, que presentó al -Congreso las primicias de cierto proceder de demostración del -trayecto de las raíces motrices (proceder de la <i>degeneración -retrógrada tardía</i>); el Dr. E. Veratti, joven de mucho talento, -discípulo y ayudante de Golgi, de cuyas ideas y métodos se confesó -en varias notas y discusiones entusiasta defensor; el joven profesor -de Módena A. Donaggio, que impresionó agradablemente en las sesiones -demostrativas, exhibiendo bellísimas preparaciones del <i>armazón -interior</i> de las neuronas (las <i>neurofibrillas</i> de Bethe) coloreado -mediante técnica de su invención, que no creyó prudente divulgar; -y, en fin, otros varios concurrentes distinguidos de que no guardo -memoria.</p> - -<p>Entre los congresistas españoles —aludo, naturalmente, á la -<i>Sección anatómica y antropológica</i>— merecen mención especial: el -profesor Antón, que pronunció elocuente conferencia acerca de algunos -problemas antropológicos; y muy señaladamente el Dr. L. Simarro, -quien en presencia de numerosos sabios extranjeros mostró, en el -<i>Laboratorio de Investigaciones biológicas</i>, magníficas preparaciones -de la red neurofibrillar impregnadas con un método original de que -trataremos ulteriormente. De menos interés fueron las comunicaciones -presentadas por otros congresistas, incluyendo las mías, una de -las cua<span class="pagenum" id="Page_414">[p. 414]</span>les<a -id="FNanchor_204" href="#Footnote_204" class="fnanchor">[204]</a>, de -índole polémica, versó sobre las aventuradas <i>teorías reticularistas</i> -de A. Bethe (cuyo método acababa yo de ensayar). Con ella me propuse, -sobre todo, promover y animar la disensión sobre el importante -problema de las conexiones interneuronales y la fina estructura -del protoplasma nervioso, cuestiones por entonces de palpitante -actualidad.</p> - -<p>En las sesiones de demostración exhibí muchas preparaciones -escogidas, concernientes á la estructura de la médula espinal, -cerebro y cerebelo; preparaciones teñidas concordantemente por los -dos métodos de Golgi y Ehrlich (cestas nerviosas pericelulares, -colaterales y bifurcaciones nerviosas, etc.) á fin de persuadir á -los congresistas de la absoluta objetividad de mis interpretaciones -referentes al modo de terminar las fibras nerviosas en la substancia -gris.</p> - -<p>En fin, para ser completo, por lo que hace á mi personal -intervención en dicho certamen, mencionaré todavía mi conferencia, -pronunciada en el gran anfiteatro de San Carlos con asistencia de -numerosos sabios extranjeros, y honrada, además, con la presencia -del Presidente del Consejo<span class="pagenum" id="Page_415">[p. -415]</span> de Ministros, Sr. Fernández Villaverde. Versó mi lección -sobre el <i>plan estructural del tálamo óptico</i><a id="FNanchor_205" -href="#Footnote_205" class="fnanchor">[205]</a>.</p> - -<p>El segundo acontecimiento aludido no puede referirse sin -retroceder algo en el curso del tiempo y exponer algunos antecedentes -técnicos.</p> - -<p>Notorio es que, en ciencia como en arte, cada época tiene su -preocupación dominante, á la cual pocos logran sustraerse. Ultimado, -ó al menos notablemente impulsado el conocimiento de la morfología -neuronal y del comportamiento genérico de los apéndices axónicos -y dendríticos, la mirada de la mayoría de los neurólogos volvióse -hacia la íntima estructura del protoplasma nervioso. Al par de otros -observadores, yo fuí también arrastrado por la corriente.</p> - -<p>Ciertamente, el problema estructural y la solución propuesta -por los años de 1900 á 1903 eran cosas viejas. Desde hacía muchos -lustros, Max Schutze, Schwalbe, Ranvier, y, en más recientes -tiempos, A. Dogiel (1898), hubieron de percibir, dentro del -cuerpo de las células nerviosas, cierta enigmática urdimbre -compuesta de finas y granulosas hebras, prolongadas hasta las -expansiones protoplásmicas.<span class="pagenum" id="Page_416">[p. -416]</span> Pero los métodos de la época eran insuficientes para -esclarecer satisfactoriamente el comportamiento de dicho esqueleto -intraprotoplásmico. Semejantes sutilísimos filamentos, ¿constituyen -red ó marchan independientes? ¿Prolónganse dentro de los axones hasta -las arborizaciones terminales mismas? En fin, ¿existen motivos para -estimarlos como vías intracelulares, especialmente diferenciadas para -la propagación del impulso nervioso?</p> - -<p>La respuesta definitiva á estas preguntas implicaba -inexcusablemente el encuentro de algún proceder de teñido -intensamente selectivo del referido esqueleto. Con relación á las -células nerviosas de algunos invertebrados (<i>hirudo</i>, <i>pontobdella</i>, -etc.), un sabio húngaro, Mr. Apáthy<a id="FNanchor_206" -href="#Footnote_206" class="fnanchor">[206]</a>, de Clausenburg, tuvo -la fortuna de tropezar (1897) con este ansiado recurso analítico -(fórmula especial de fijación asociada al cloruro de oro) y de -percibir y demostrar por primera vez, intensa y vigorosamente -teñidas en violado, las consabidas <i>neurofibrillas</i> ó <i>fibrillas -elementales conductrices</i>. Intensa emoción produjeron las bellísimas -preparaciones mostradas por dicho sabio en diversos Congresos. -Todos creímos que al fin se había esclarecido el enigma de la fina -estructura neuronal.</p> - -<p>Desgraciadamente, el método complicadísimo imaginado por Apáthy -no era aplicable á los vertebrados. Su inconstancia, además, dejaba -tamañitas las fórmulas más azarosas de la técnica histológica. -Cuantos neurólogos lo emplearon, fracasaron lamentablemente.</p> - -<p>Y cuando ya, en descenso la ola del entusiasmo, pensábase -que aquellas elegantes redes intracelulares eran qui<span -class="pagenum" id="Page_417">[p. 417]</span>zá algo privativo -de los vermes, apareció en el palenque otro investigador de -grandes arrestos. Fué el fisiólogo A. Bethe<a id="FNanchor_207" -href="#Footnote_207" class="fnanchor">[207]</a>, á la sazón profesor -de Strasburgo, quien puso la cuestión nuevamente á la orden del día, -sorprendiéndonos con importante Memoria, donde, auxiliado por un -método especial (combinación de un mordiente, el <i>molibdato amónico</i>, -con un colorante, el <i>azul de toluidina</i>), demostró las fibrillas ó -<i>neurofibrillas</i> de los vertebrados, señaladamente las contenidas -en las voluminosas células de la médula, ganglios, cerebelo, etc. -Fascinados por la importancia y novedad de las revelaciones de Bethe, -todos quisimos colaborar en la empresa, esperanzados de nuevas y -estupendas conquistas.</p> - -<p>Mas el sino adverso continuaba influyendo. El enrevesado proceder -de A. Bethe no estaba al alcance de todo el mundo. Como el de -Apáthy, sólo floreció en el Laboratorio de su autor ó en las manos -de poquísimos iniciados. En cuanto á mí, logré á fuerza de paciencia -algunas mediocres é insuficientes coloraciones. Y atribuyendo -el fiasco á la impericia del principiante, demandé cortésmente -al ingenioso creador del método alguna preparación típica para -confrontarla con las mías.</p> - -<p>Semanas después recibía, cuidadosamente embaladas, cual objeto -precioso, dos preparaciones: una, del cerebelo; otra, de la médula -espinal del conejo.</p> - -<p>—Estos preparados son excepcionalmente buenos —escribíame el -profesor de Strasburgo—. Han sido ejecutados por el más aventajado de -mis discípulos. Ponga usted cuidado en su manejo y devuélvamelos lo -antes posible, porque no dispongo de otros por ahora.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_418">[p. 418]</span>¡Oh -decepción!... ¡Las joyas técnicas, aquellos preparados inestimables -desembalados con emoción y examinados con el corazón palpitante, -no sobrepujaban á los míos!... Ciertamente, dentro del protoplasma -nervioso advertíanse las neurofibrillas impregnadas de violado; pero -tan pálidas en el seno granuloso de la ganga del citoplasma, que -resultaba imposible reconocer netamente su disposición real y sus -conexiones con las demás texturas extracelulares. ¡Y sobre tales -imágenes había construído Bethe formidable edificio teórico! En vano -me afanaba en buscar el trayecto exterior de tan sutiles filamentos. -Sin embargo de lo cual, el sabio de Strasburgo nos hablaba, con -sorprendente aplomo, del enlace substancial de aquéllos con la red -pericelular de Golgi, red á su vez caprichosamente interpretada (con -olvido ó menosprecio de todas las terminantes revelaciones de los -métodos de Golgi y Ehrlich) como la porción terminal de las fibras -nerviosas. Á la verdad, poco exigente se mostraba el fisiólogo alemán -en cuanto al objetivismo de los datos sobre que asentar magnas -conclusiones.</p> - -<p>Ardía yo en deseos de contemplar las susodichas neurofibrillas -en preparaciones irreprochables. Desilusionado de las técnicas -aleatorias é insuficientes de Apáthy y Bethe; imposibilitado, además, -de ensayar la de Donaggio, conservada en secreto, y persuadido, -en fin, de que para la coloración vigorosa de tan sutiles hebras -era inexcusable recurrir á las reducciones metálicas, entreguéme -porfiadamente, desde 1901, á numerosos ensayos de impregnación; -aprovechando unas veces la reacción del <i>óxido de plata amoniacal</i>, -descubierta por Fajersztajn (1901); otras, la del cloruro de oro -en presencia del <i>tanino y del ácido pirogálico</i>; algunas, en -fin, las <i>sales haloides</i> de plata y los reductores fotográficos -introducidos en la técnica por Sima<span class="pagenum" -id="Page_419">[p. 419]</span>rro (1900). Fruto inicial, aunque poco -importante, de aquella obstinada labor, fueron ciertas fórmulas de -coloración de los cilindros-ejes y de la mielina<a id="FNanchor_208" -href="#Footnote_208" class="fnanchor">[208]</a>. Pero el esqueleto -neurofibrillar y las terminaciones nerviosas centrales, objetivo -principal de mis afanes, resistíanse obstinadamente.</p> - -<p>Á tan empeñadas probaturas incitábame, no tanto la esperanza -de topar con un proceder fácil de demostración de la urdimbre -intraneuronal, cuanto el ansia de descubrir fórmula de impregnación -susceptible de provocar coloraciones intensas, al par que -<i>perfectamente transparentes</i>, de las células y fibras nerviosas. -Anhelaba contrastar una vez más las bellas revelaciones del cromato -de plata con las de otro recurso al que no pudiera reprocharse el -defecto de traducir el soma celular y sus expansiones en siluetas -opacas, sin vislumbre de estructura. En fin, me ilusionaba la -esperanza de procurarme un arma poderosa que esgrimir contra muchos -novadores técnicos, inclinados irresistiblemente al vicio anárquico -de negar, en nombre de una nueva verdad, las verdades descubiertas -por otros.</p> - -<p>Después de infructuosas tentativas con las técnicas precedentes, -consagré en 1903 particular atención al método del Dr. Simarro<a -id="FNanchor_209" href="#Footnote_209" class="fnanchor">[209]</a>, -primer autor que logró teñir las neurofibrillas mediante las sales de -plata.</p> - -<blockquote> - -<p>Consta la técnica del ilustre neurólogo español de seis -operaciones esenciales: 1.ª Envenenamiento de los animales, durante -varios días, con dosis crecientes de bromuro ó de yoduro de -potasio.<span class="pagenum" id="Page_420">[p. 420]</span> 2.ª -Inmersión por varios días (dos á diez) de trozos de médula espinal -en solución al 1 por 100 de nitrato de plata, al objeto de provocar -en los tejidos la formación de <i>yoduro</i> ó <i>bromuro argénticos</i> ú -otras combinaciones argéntico-orgánicas. Cuando los animales no -son envenenados, el nitrato sólo produce, naturalmente, cloruro -y albuminatos argénticos. 3.ª Induración rápida de las piezas en -alcohol é inclusión subsiguiente en celoidina para efectuar secciones -microtómicas, operaciones que se practican en la obscuridad. -4.ª Exposición de los cortes á la luz como si fueran papeles -fotográficos. 5.ª Revelación de las secciones en el cuarto obscuro, -mediante un reductor fotográfico, por ejemplo: el ácido pirogálico, -la hidroquinona, etc., adicionados de sulfito sódico y de un álcali -enérgico. En fin, fijado en hiposulfito de sosa.</p> - -<p>El haloide argéntico (bromuro, yoduro ó simplemente el cloruro), -seleccionado por las células y fibras nerviosas, conviértese por -reducción en depósito metálico finísimo, de matiz pardo ó rojo. Según -el autor del método, las neurofibrillas aparecerían solamente en las -piezas <i>bromuradas</i> ó <i>yoduradas</i>. En las simplemente cloruradas -parece no haberlas visto.</p> - -<p>Por desgracia, y por lo que toca á la presentación de las -neurofibrillas, el ingenioso método del sabio español dista mucho -de ser constante. Y, cuando por raro caso, lógranse resultados -excelentes, el depósito argéntico escoge de manera casi exclusiva -el armazón de las grandes y medianas células de la médula espinal y -bulbo raquídeo. Imposible obtener coloraciones neurofibrillares en -el cerebro, cerebelo, ganglios y terminaciones nerviosas. Los axones -mismos imprégnanse con gran irregularidad. Mis primeras tentativas, -pues, siguiendo la técnica puntualizada por el Dr. Simarro, fueron -poco afortunadas. Estábamos, al parecer, condenados á no disponer -jamás de un recurso analítico constante y general para el teñido del -esqueleto neurofibrillar. Recuérdense los azarosísimos resultados de -las técnicas de Apáthy y Bethe.</p> - -<p>Antes de abandonar dicho método, resolví analizarlo -escrupulosamente, variando sus momentos operatorios y determinando, -si ello era posible, las causas de su desalentadora inconstancia. Á -este propósito, comencé por modificar una de las condiciones, ó sea -el envenenamiento de los animales. En vez de yoduros y bromuros, -usé diversas sales metálicas, sólo venenosas á dosis casi masivas -(ferrocianuro de potasio, ferricianuro, sulfato de cobre, etc.); -varié metódicamente el tiempo de permanencia de las piezas en la -estufa,<span class="pagenum" id="Page_421">[p. 421]</span> así como -la proporción del nitrato de plata; prescindí de la acción de la luz -y de los reveladores alcalinos, usando los llamados por tratadistas -de fotografía <i>reductores físicos</i>, etc.</p> - -<p>De este esmerado análisis experimental obtuve ya tres enseñanzas -valiosas. 1.º Que la coloración neurofibrillar no tiene nada que -ver con el envenenamiento de los animales, puesto que se obtiene lo -mismo en los envenenados con sales de cobre y hierro que en los no -intoxicados. 2.º Que se precisa el concurso del calor, no bastando -la inmersión de las piezas en el nitrato de plata, por veinticuatro -ó cuarenta y ocho horas, sino el uso de la estufa á 37° durante -cuatro días, ó con temperatura del verano (22° á 27°) por ocho ó -nueve. (Esta influencia del calor fué ya sospechada, aunque no -precisada, por Simarro, cuando mentaba la <i>madurez de la emulsión</i> -de bromuros y yoduros). 3.º Que, en fin, en las preparaciones de -Simarro (solarizadas y reveladas como placas fotográficas) existen -entremezcladas perjudicándose mutuamente, dos reacciones, de -naturaleza diferente: una constante, y poco instructiva, la provocada -por la luz sobre cloruros y demás combinaciones argentico-protéicas -(teñido en negro granuloso ó pardo de las <i>estrangulaciones de -Ranvier</i>, <i>estrías de Fromman</i>, coloración parcial de los <i>gruesos -axones</i>, etc.); y otra eventual, afotogénica, muy instructiva, -consistente en la impregnación en tono rojo ó café de las -neurofibrillas y nucleolos y motivada probablemente por el depósito -selectivo de plata coloidal.</p> - -<p>Pero si los yoduros y bromuros impresionados por la luz no -concurren á la <i>reacción neurofibrillar</i>, ¿cuál es la combinación -argéntica eficaz? ¿Será el cloruro de plata? Ello parecía improbable, -porque los cloruros, en presencia de los reductores alcalinos, no -generan plata coloidal, sino precipitaciones groseras. ¿Cuál es, -pues, esta materia enigmática y en qué condiciones se produce?</p> - -</blockquote> - -<p>Todos estos ensayos é inducciones produjeron un solo efecto: -simplificar la técnica del sabio español, descartando la enfadosa -operación del envenenamiento de los animales y evitando la acción -perturbadora de la luz. Mas, á pesar de todo, malográronse mis -esperanzas de prestar á la coloración neurofibrillar constancia, -vigor y generalidad. Comparables en principio con las de Simarro, mis -preparaciones no decían nada nuevo.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_422">[p. 422]</span>Por entonces -(Agosto de 1903) y á guisa de sedante del cerebro sobreexcitado, -emprendí el citado viaje de placer por la seductora Italia. Aquellas -nobles y excelsas visiones de arte causáronme vivo deleite; pero, -de vez en cuando retornaban, distrayéndome de mis contemplaciones, -inquietudes de Laboratorio. Ante los cuadros de un Museo ó al pie de -ruinas gloriosas, acometíanme obsesionantes hipótesis necesitadas de -contraste experimental, proyectos técnicos, al parecer, henchidos de -promesas.</p> - -<p>Cierto día, ya iniciado el viaje de regreso y vibrante el -cerebro por el recio trepidar del tren, apoderóse de mí, con el -imperio de idea fija, cierta sencillísima hipótesis que explicaba -satisfactoriamente las irregularidades del método de Simarro y -encerraba en germen, caso de confirmarse, un recurso analítico tan -simple como eficaz. Hoy no acierto á comprender cómo tan trivial -pensamiento tardó tanto en ocurrírseme. ¡Cuánta verdad es que -las más sencillas soluciones acuden siempre las últimas y que la -imaginación constructiva, antes de hallar el buen camino, la ansiada -<i>fórmula económica</i> que diría Mach, comienza por perderse en lo -complicado!...</p> - -<p>He aquí la idea elemental y fecunda que tanto coqueteó antes de -entregarse: <i>La substancia enigmática generadora de la reacción -neurofibrillar, debe de ser pura y sencillamente el nitrato de plata -caliente incorporado á los coloides del protoplasma y susceptible -de precipitarse en estado coloidal y en virtud de procesos físicos -sobre el esqueleto neurofibrillar.</i> Cosa rara, una vez surgida en -mi mente, la citada concepción se me presentó como verdad inconcusa -y necesaria. Ni por un momento recelé que el laboratorio pudiera -desmentirme.</p> - -<p>Es que la hipótesis explicaba llana y satisfactoriamente -todos los hechos contradictorios y resolvía todas las difi<span -class="pagenum" id="Page_423">[p. 423]</span>cultades prácticas. Por -ejemplo: lo irregular y caprichoso de la reacción neurofibrillar, -en el proceder de Simarro, comprendíase bien, recordando que el -alcohol primero, la mezcla de éter y alcohol después, la celoidina -más tarde, y en fin, los baños reveladores, sustraían casi del todo -el <i>nitrato de plata indispensable á la reacción</i>, sólo retenido de -vez en cuando y accidentalmente por el cuerpo de las neuronas más -voluminosas, ó por los cortes notablemente espesos. Pero lo mejor -de la susodicha hipótesis consistía en que señalaba comodísimo -remedio á las mencionadas irregularidades del teñido. Todo se -reducía á reponer en los cortes el nitrato de plata perdido, ó -mejor aún, reducir en masa las piezas recién sacadas del nitrato, -evitando la acción perturbadora del alcohol y la influencia acaso -nociva también de la luz<a id="FNanchor_210" href="#Footnote_210" -class="fnanchor">[210]</a>.</p> <p><span class="pagenum" -id="Page_424">[p. 424]</span></p> <p>Dejo dicho que la precedente -hipótesis perseguíame como una obsesión. Devorábame la impaciencia. -Y ansiaba hallarme en el Laboratorio para poner en práctica mis -proyectos. Génova, Niza, Mónaco, Marsella, todas las rientes y -luminosas ciudades de la prestigiosa <i>Côte d’azur</i> desfilaron por mi -retina sin dejar huella apenas en mi espíritu.</p> - -<p>Á mi llegada á Madrid caí sobre los animales de experimentación -guardados en mi Laboratorio como el león sobre su presa. Varios -eran mis proyectos, no todos viables, según se vió después. Contra -mis previsiones, la adición de nitrato de plata á los cortes del -método de Simarro (después de la celoidina, etc.) no mejoró nada los -re<span class="pagenum" id="Page_425">[p. 425]</span>sultados<a -id="FNanchor_211" href="#Footnote_211" class="fnanchor">[211]</a>. -En cambio, los dió excelentes otro de mis proyectos, encaminado -á reforzar y retener el nitrato de plata libre de las piezas, á -saber: <i>a</i>, inmersión directa de los trozos nerviosos en nitrato -de plata; <i>b</i>, estufa cuatro días; <i>c</i>, reducción, en bloque y -en la obscuridad, de la sal argéntica mediante baño de ácido -pirogálico, con ó sin adición de formol; <i>d</i>, lavado; <i>e</i>, alcohol; -encastramiento en celoidina y, en fin, secciones microtómicas.</p> - -<p>Como se ve, en lugar del <i>desarrollo químico</i> usado por Simarro, -susceptible de actuar solamente sobre las sales haloides argénticas, -previa acción de la luz, yo me serví de un <i>reductor físico</i> (según -el lenguaje de los tratadistas de fotografía) incapaz de ennegrecer -los cloruros, pero capaz de provocar en el seno de las neuronas la -formación de plata coloidal naciente.</p> - -<p>Grandes fueron mi emoción y sorpresa. Desde los primeros ensayos, -las neurofibrillas de casi todas las células nerviosas de la médula, -bulbo, ganglios, cerebro y cerebelo, sin contar numerosos tipos de -arborizaciones axónicas terminales, aparecieron espléndidamente -impregnadas con matiz pardo, negro ó rojo ladrillo, perfectamente -transparente. Muchas dendritas perseguíanse á placer al través de -la enmarañada urdimbre de la substancia gris, gracias al intenso -tono pardo obscuro de sus hacecillos neurofibrillares. Según era de -prever, la inoportuna reducción de cloruros y albuminatos argénticos -(<i>estrías de Fromman</i>, <i>estrangulaciones</i>, etc.) brillaba por su -ausen<span class="pagenum" id="Page_426">[p. 426]</span>cia. En -fin, y ésta era la más valiosa ventaja, dicha coloración, además de -lograrse en todos los centros nerviosos, resultaba absolutamente -constante á condición de ajustarse severamente á mi formulario.</p> - -<p>Recuerdo todavía la exclamación admirativa con que, semanas -después del hallazgo, recién publicada una nota explicativa de la -fórmula, me participaba van Gehuchten el resultado de su primer -ensayo sobre el cerebro del conejo. «Je n’ai pas dormi!» Tampoco yo -dormí en varios días, vibrante el cerebro con la concepción de nuevos -planes de trabajo y afanado además con la ingrata tarea de precisar, -á fuerza de experimentos, las condiciones óptimas de la reacción.</p> - -<p>Cierta nota preventiva precipitadamente redactada<a -id="FNanchor_212" href="#Footnote_212" class="fnanchor">[212]</a> -para unos <i>Archivos médicos</i>, recientemente fundados por el -Dr. Cortezo y el Dr. Pittaluga, completada después por extensa -y reposada monografía cuajada de grabados<a id="FNanchor_213" -href="#Footnote_213" class="fnanchor">[213]</a>, divulgaron -rápidamente los resultados obtenidos, que fueron confirmados y -ampliados notablemente por multitud de sabios extranjeros. Entre -los confirmadores de la primera hora, á quienes el método rindió -pingüe cosecha de hechos nuevos, recordamos á van der Stricht, van -Gehuchten, Michotte, Besta, Azoulay, Nageotte, Lugaro, Holmgren, -Retzius, v. Lenhossék, Schäffer, Humberto Rossi, Ottorino Rossi, -Levi, Pighini, Legendre, Medea, Perroncito, London, G. Sala, etc., -etc.</p> - -<p>Con singular fortuna aplicaron en España la nueva fór<span -class="pagenum" id="Page_427">[p. 427]</span>mula mi hermano, -R. Illera, Dalmacio García y muy singularmente mi ayudante -el Dr. Tello<a id="FNanchor_214" href="#Footnote_214" -class="fnanchor">[214]</a>, quien en la exploración á que sometió -los centros de los vertebrados inferiores, á más de recoger -copiosa cosecha de hechos nuevos, descubrió el curioso fenómeno -de la alteración neurofibrillar por invernación (<i>transformación -fusiforme</i>, etc.).</p> - -<p>No obstante sus excelencias y su capacidad de revelar el retículo -hasta en los más pequeños elementos del cerebro y cerebelo, el método -adolecía aún de algunas lagunas. El nitrato de plata posee mediana -aptitud fijadora, y el <i>modus operandi</i> primeramente adoptado tiñe -muy á menudo pálida y desigualmente los axones. Pero, haciendo -preceder la nitratación argéntica de las piezas de un fijado, por -veinticuatro horas, en alcohol sólo, en formol y mejor aún en el -alcohol adicionado de algunas gotas de amoníaco, corrígese tan -grave defecto, lográndose coloraciones enérgicas y regulares de -los cilindros-ejes gruesos y finos, así como de la mayoría de las -arborizaciones nerviosas centrales y periféricas. Esta nueva fórmula -tiene, además, la ventaja de ser aplicable á todos los vertebrados -y de producir imágenes excelentes en los animales recién nacidos -ó en fase embrionaria.<a id="FNanchor_215" href="#Footnote_215" -class="fnanchor">[215]</a></p> - -<blockquote> - -<p>He aquí la fórmula definitiva:</p> - -<p>1.º Fijación de las piezas en alcohol amoniacal. (Para 50 -centímetros cúbicos de alcohol de 40° añadíanse 5 á 10 gotas -de amoníaco).</p> <p><span class="pagenum" id="Page_428">[p. -428]</span></p> <p>2.º Inmersión de las mismas, durante cinco á seis -días, en nitrato de plata al 3 por 100 (ó al 1 ½, según los casos) -conservado en estufa á 37° y en la obscuridad durante cuatro á seis -días.</p> - -<p>3.º Después de lavado superficial de los trozos nerviosos, -reducción por veinticuatro horas, también en la obscuridad ó bajo luz -tenue, en el siguiente reductor físico (incapaz de desarrollar los -cloruros): ácido pirogálico, 1; agua, 90; formol, 10.</p> - -<p>4.º Lavado rápido de las piezas que se induran en alcohol. En fin, -celoidina y secciones microtómicas.</p> - -<p>Más adelante aconsejamos todavía otras fórmulas, simples variantes -de la anterior, con aplicación á casos especiales.</p> - -</blockquote> - -<p>Confío en que perdonará el lector los prolijos detalles -expuestos sobre las indagaciones metodológicas de 1903. Pero el -asunto justifica la extensión. Sobre que la nueva técnica fué la -señal de larga serie de trabajos de laboratorio publicados durante -ocho ó diez años, al escribir estos recuerdos no puedo olvidar -que soy preferentemente leído por aficionados á las tareas del -Laboratorio. Ellos sabrán disculparme y acaso agradecerme ciertas -minucias descriptivas. Creo, además, que nada anima tanto al novel -investigador como la narración sincera de las tentativas practicadas, -de las sinuosidades y extravíos de la labor experimental, en fin, de -los ardides puestos en juego durante el largo proceso inquisitivo -hasta alcanzar la solución anhelada; verá que aun las más infelices -conjeturas contienen á veces gérmenes de acción provechosa y suelen -recordar las hazañas del Cid, ganando batallas después de -<span class="cambiado" - title="Errata. En el libro impreso: muertas" - id="err_12">muerto</span>; -observará, en fin, que el éxito representa casi siempre función y -premio de la atención ahincada y del trabajo perseverante. Cuando -sepa hasta qué punto influye el azar —el azar bien aprovechado, -naturalmente— en los venturosos hallazgos, repetirá sin duda, lleno -de orgullosa confianza, la conocida exclamación de Corregio ante un -cuadro de Rafael «<i>Anch’ io son’ pittore</i>».</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_429">[p. 429]</span>En el caso -mencionado el fruto logrado debióse enteramente al esfuerzo analítico -insistente y á infatigable paciencia. Naturalmente, conforme suele -ocurrir con todas las invenciones, mi modesto hallazgo partió de -los hechos experimentales señalados por mis antecesores: de los -ensayos de Fajersztajn<a id="FNanchor_216" href="#Footnote_216" -class="fnanchor">[216]</a>, que me proporcionaron el uso del formol -como coadyuvante reductor del ácido pirogálico; de la fórmula -colorante de Bethe, de quien tomé el líquido fijador (alcohol -amoniacal) y, sobre todo, del proceder fotográfico de Simarro, punto -de partida de mis investigaciones, y á cuyo autor se deben estos -dos progresos cardinales: haber probado el primero la posibilidad -de teñir las neurofibrillas con los compuestos argénticos y haber -introducido en la técnica histológica los reductores fotográficos.</p> - -<p>Singular coincidencia. Poco después de publicada mi fórmula, -obtenida, según dejo dicho mediante el análisis experimental de la -reacción de Simarro, el alemán Bielschowsky<a id="FNanchor_217" -href="#Footnote_217" class="fnanchor">[217]</a> arribaba á -parecidos resultados, sirviéndose también del nitrato de plata, -pero tomando como punto de partida el método de Fajersztajn. En -adelante, la técnica neurológica contó, pues, con dos recursos -analíticos, igualmente fáciles y fecundos: el de Bielschowsky, -especialmente aplicable al encéfalo humano y señaladamente á sus -lesiones anatomo-patológicas, y el mío, singularmente apropiado -para la exploración estructural de los centros nerviosos de los -mamíferos y vertebrados inferiores, ganglios sensitivos y simpáticos, -terminaciones nerviosas y desarrollo embrionario.</p> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter" id="Ch_18"> - <p><span class="pagenum" id="Page_431">[p. 431]</span></p> - <div class="figcenter"> - <img src="images/trimming.jpg" - alt="Friso ornamental" /> - </div> - <h2 class="nobreak ws1 mt25">CAPÍTULO XVIII</h2> - <p class="subh2h">Mis hallazgos con la nueva fórmula de - impregnación argéntica durante los años 1903, 1904 y 1905. — - Real disposición del esqueleto neurofibrillar en el protoplasma - nervioso y en las arborizaciones pericelulares. — Con la - colaboración de Tello, señalo curiosas variaciones fisiológicas - del retículo neurofibrillar bajo la acción de la temperatura; y - ayudado de D. D. García, las variaciones neurofibrillares de la - rabia. — Aplicación del método á los embriones y fetos, y estudio - en las aves y mamíferos de la estructura de los focos bulbares - y origen de los nervios acústicos, motores y sensitivos. — Las - neurofibrillas de los vermes, singularmente del <i>Lumbricus</i>. — - Análisis estructural de las placas motrices, de las neuronas - de la retina y de otros órganos sensoriales periféricos. — - Interesantes revelaciones morfológicas conseguidas en los - ganglios sensitivos y simpáticos del hombre, etc.</p> -</div> - -<div class="drop mt1"> - <img src="images/drop_l.jpg" - alt="L" /> -</div> - -<p class="icap pt2"><span class="smcap">Lugar</span> común -<span class="cambiado" - title="Errata. En el libro impreso: en" - id="err_13">es</span> que los -descubrimientos científicos son función de los métodos. Aparecida una -técnica rigurosamente diferenciadora, síguense inmediatamente, en -serie lógica y casi de modo automático, impensados esclarecimientos -á problemas antes inaccesibles, ó insuficientemente resueltos. Y -si esto es verdad con relación á todas las ciencias naturales, -lo es de señaladísima manera en los dominios de la histología. -Para el histólogo cada progreso de la técnica tintorial viene á -ser algo así como la adquisición de nuevo sentido abierto hacia -lo<span class="pagenum" id="Page_432">[p. 432]</span> desconocido. -Como si la naturaleza hubiérase propuesto ocultar á nuestras -miradas el maravilloso artificio de la organización, la célula, -el misterioso protagonista de la vida, se recata obstinado en la -doble invisibilidad de lo pequeño y de lo homogéneo. Texturas -formidablemente complejas preséntanse al microscopio con la albura, -igualdad de índice de refracción y virginidad estructural de una -masa gelatinosa. Más afortunadas, las demás ciencias naturales -tienen, al menos, su objeto de estudio directamente accesible á los -sentidos. Sólo la histología debe cumplir, antes de lanzarse á la -labor analítica, la previa y difícil tarea de patentizar su objeto -propio. Y en tan rigurosa campaña ha de luchar —lo hemos dicho ya— -con dos grandes adversarios: lo pequeño y lo incoloro. El histólogo -sólo podrá avanzar en el conocimiento de los tejidos, incrustándolos -ó tiñéndolos selectivamente con -<span class="cambiado" - title="Errata. En el libro impreso: matices" - id="err_14">reactivos</span> variados, capaces de hacer -resaltar las células con gran energía del fondo incoloro. De esta -suerte, la colmena celular se nos ofrece sin velos; diríase que el -enjambre de diáfanos é invisibles infusorios se transforma en bandada -de pintadas mariposas.</p> - -<p>Por eso, cuando el azar permite á un investigador crear un nuevo -método tintorial-selectivo, ó perfeccionar felizmente alguno de -los conocidos, la histología ensancha su horizonte sensible. Y la -cosecha de hechos nuevos y significativos, la catalogación de formas -y estructuras, efectúase llana y descansadamente, como quien siega á -placer en trigal sembrado por otros.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thin" - src="images/ill_433fig103.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 103.—Dos células de la médula espinal del conejo de pocos - días. Adviértanse en <i>a</i> y <i>b</i> indiscutibles ramificaciones de los - filamentos intraprotoplásmicos y legítimas disposiciones en red. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Algo de esto me ocurrió al explotar sistemáticamente -la fórmula de impregnación del nitrato de plata reducido, cuyas -principales ventajas son, según dejo dicho: la generalidad de -sus efectos y su extraordinaria simplicidad. Esta simplicidad -de manipulaciones hizo posible concen<span class="pagenum" -id="Page_433">[p. 433]</span>trar formidable labor en brevísimo -tiempo; con que logré adelantarme á Bielschowsky, Donaggio y á otros -ilustres introductores de técnicas valiosísimas, pero menos expeditas -y cómodas para la colecta de hechos nuevos. Las preparaciones -clarísimas y terminantes logradas á tan poca costa, sobre revelar -disposiciones morfológicas originales en diversas provincias -nerviosas, y aun en tejidos de otra estirpe, me consintieron -confirmar datos anatómicos antes inseguros, y fortalecer y consolidar -doctrinas harto controvertidas. Excusado es decir que durante los -últimos meses de 1903, y en los años siguientes, me entregué á -la<span class="pagenum" id="Page_434">[p. 434]</span> tarea, no ya -con actividad, sino con ese celo impetuoso y absorbente, que me ha -valido más de una antipatía entre mis émulos.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_434fig104.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 104.—Figuras semiesquemáticas destinadas á mostrar el efecto - de la invernación en las neurofibrillas de los reptiles (médula - espinal).— A, neurona motriz tomada del lagarto entorpecido por el - frío; B, la misma célula después de la excitación provocada por el - calor. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Ya en el primer trabajo aparecido en mi Revista<a -id="FNanchor_218" href="#Footnote_218" class="fnanchor">[218]</a>, -la cosecha de hechos nuevos ó de consolidación de los poco<span -class="pagenum" id="Page_435">[p. 435]</span> conocidos, fué -considerable. Citemos aquí, lo más brevemente posible, las más -salientes conquistas:</p> - -<p>1. Atañe la primera al problema general de la arquitectura -neurofibrillar, al que hemos aludido ya en el anterior capítulo, -con ocasión de extractar las ideas de Apáthy y Bethe. Mi fórmula -prestábase ventajosamente á ello, á causa de impregnar las -neurofibrillas, sobre todo en los animales jóvenes, de intenso color -negro ó café obscuro. Y con efecto, en la <i>médula espinal</i>, <i>bulbo -raquídeo</i>, <i>cerebro</i>, <i>cerebelo</i>, <i>ganglios</i>, etc., lo mismo en las -neuronas voluminosas que en las pequeñas, mostrose claramente la real -configuración del esqueleto del protoplasma nervioso.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_435fig105.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 105.—Efectos de la temperatura en la disposición del retículo de - las células nerviosas (médula espinal) del conejo de pocos días.— A, - temperatura de 25°; C, temperatura de 10° mantenida algunas horas; B, - temperatura de 15°. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Conforme mostramos en la figura 103 y siguientes, -dicho armazón se compone, no de un conjunto de hilos independientes -que pasarían desde el soma á las expansiones, según pensaban Apáthy, -Bethe y Bielschowsky, y en parte también Donaggio, sino de un -retículo en donde se destacan dos clases de hebras: las <i>gruesas ó -primarias</i> (<i>a</i>), intensamente coloreables en café ó rojo pardo, y -<i>las finas y secundarias</i> (<i>b</i>), más débilmente teñidas y enlazadas -entre sí y con las precedentes. Los detalles de las figuras 103 y -104, B nos dispensan de entrar aquí en prolijidades descriptivas. -Por lo demás, la<span class="pagenum" id="Page_436">[p. 436]</span> -referida disposición reticular fué prontamente confirmada por buen -número de autores, que emplearon asiduamente la nueva fórmula de -impregnación: van Gehuchten, Michotte, G. Sala, L. Azoulay, Nageotte, -Dogiel, Marinesco, Medea, Lugaro, Tello, R. Illera, v. Lenhossék, -etc.</p> - -<p>Mis estudios mostraron, además, que el citado esqueleto -neurofibrillar exhibe, según los tipos celulares estudiados, algunas -variantes dispositivas. Denso y rico en hebras dispuestas en haces -apretados entre los grumos de Nissl, en las colosales neuronas de -la médula, bulbo y ganglios, consta de escasas hebras, separadas -por amplios espacios, en las diminutas células nerviosas. En fin, -en algunos elementos de mediana talla se contienen dos redes -intraprotoplásmicas: <i>perinuclear ó compacta</i>, formada por las -neurofibrillas centrales amibadas de las expansiones; y <i>cortical -ó floja</i>, generada por los filamentos superficiales del axon y -dendritas (fig. 103, A).</p> - -<p>2. Mis observaciones revelaron luego un hecho interesante á cuyo -encuentro contribuyó también mi ayudante el Dr. Tello, á saber: que -<i>las neurofibrillas no forman un armazón estable y rígido, sino que -representan algo vivo, mudable y susceptible de reaccionar, cambiando -de aspecto en presencia de estímulos fisiológicos y patológicos</i><a -id="FNanchor_219" href="#Footnote_219" class="fnanchor">[219]</a>.</p> - -<p>Como prueba de esta transformación mostramos comparativamente -los retículos de las neuronas espinales del lagarto en estado de -entorpecimiento invernal (acción de frío) y en estado de actividad -(acción del calor de la estufa), poniéndose de manifiesto que el frío -produce coalescencia de las neurofibrillas, que se funden en gruesos -cordones, y aumento de la materia argentófila (fig. 104).</p> - -<p>Más adelante apareció una extensa monografía<a id="FNanchor_220" -href="#Footnote_220" class="fnanchor">[220]</a>, describiendo -menudamente las referidas variaciones, no sólo en los reptiles, sino -muy especialmente en los mamíferos jóvenes y hasta en el <i>hirudo</i>. En -la figura 105 podrá notar el lector las sorprendentes mutaciones que -sufre el retículo en los mamíferos jóvenes (conejo) cuando éstos son -sometidos á la acción de bajas temperaturas.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_437">[p. 437]</span>3. Casi -contemporáneamente descubrí que la nueva fórmula suministra también, -en determinadas condiciones, imágenes excelentes del llamado -<i>aparato reticular de Golgi</i> de los epitelios<a id="FNanchor_221" -href="#Footnote_221" class="fnanchor">[221]</a>. Este poder -revelador, que se acreditó más tarde en los invertebrados, me -permitió discutir con datos objetivos terminantes las teorías á la -sazón en lucha de Holmgren, Golgi y otros acerca de la naturaleza y -morfología del susodicho retículo.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thin" - src="images/ill_437fig106.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 106.—Dibujo semiesquemático destinado á mostrar algunas de las - arborizaciones terminales libres reveladas en el cerebelo por la - nueva técnica argéntica.— A, célula estrellada de la capa molecular; - B, cestas pericelulares; D, <i>e</i>, fibras trepadoras; C, <i>b</i>, ramas - colaterales de los axones de Purkinje. - </p> -</div> - -<p class="mt15">4. En fin, cosa importante, el nuevo recurso técnico -mostrose también propicio, impregnando con inesperado vigor <i>las -neurofibrillas de muchas arborizaciones terminales de los centros</i> -(<i>nidos de las<span class="pagenum" id="Page_438">[p. 438]</span> -células motrices</i>, <i>cestas pericelulares de los corpúsculos de -Purkinje, fibras musgosas y trepadoras del cerebelo</i>, etc.) (fig. -106).</p> - -<p>Esta propiedad resultó tanto más preciosa cuanto que carecíamos -por entonces de método regular susceptible de comprobar y contrastar -corrientemente en el cerebelo y médula espinal las arborizaciones -nerviosas pericelulares reveladas por el cromato de plata. En -presencia de las elegantísimas preparaciones del cerebelo, donde las -<i>cestas</i>, las <i>fibras musgosas</i> y <i>trepadoras</i> aparecían nítidas, -transparentes, con matices enérgicos y variados, y <i>teñidas por -completo sin la menor laguna tintorial</i>, mi alegría fué inmensa. -Habían quedado para siempre pulverizadas las objeciones de los -adustos impugnadores del método de Golgi, siempre recelosos, de -que las siluetas del cromato de plata no tradujeran disposiciones -preexistentes.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_438fig107.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 107.—Aparato endocelular de Golgi demostrado en las neuronas de - la lombriz de tierra. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Según mostramos en la figura 106, la plata coloidal no sólo -reproduce las formas clásicas de los preparados golgianos, sino -que aporta por añadidura interesantísimos é impensados detalles -estructurales. Repárense los anillos terminales de las colaterales -re<span class="pagenum" id="Page_439">[p. 439]</span>currentes de -los axones de Purkinje (<i>b</i>); la estrangulación inicial del axon de -las células de cesta (<i>a</i>); las <i>cestas</i> propiamente dichas (B); la -arborización serpenteante de las fibras trepadoras (D), etc.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_438fig108.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 108.—Células del intestino de la lombriz con su característico - aparato endocelular. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Como hallazgos accesorios mencionaré todavía:</p> - -<p>5. Confirmación, con nuevos detalles, del sistema neurofibrillar -hallado en los invertebrados (<i>hirudo</i>) por Apáthy, y refutación de -la teoría de las redes intercelulares de este autor.</p> - -<p>6. Descripción de las fases evolutivas del retículo neurofibrillar -en los embriones y animales recién nacidos (células del cerebro, -cerebelo, ganglios, etc.).</p> - -<p>7. Encuentro y descripción por primera vez en los invertebrados -(<i>lumbricus</i>) del aparato reticular de Golgi, que aparece, tanto en -las células nerviosas como en las epiteliales, localizado en un polo -del soma, no lejos del núcleo (figs. 107 y 108).</p> - -<p>8. Descubrimiento en las células epiteliales del intestino -del <i>hirudo</i>, de un sistema de fibras libremente terminadas y -comunicantes con espacios linfáticos subyacentes. Estos conductos -constituyen una disposición aparte del aparato tubular de Golgi, -Negri y Holmgren. Confirmado por Holmgren en el <i>hirudo</i>, por Sánchez -en varios crustáceos y recientemente por Río-Hortega, que añade -interesantes detalles.</p> - -<p>9. Mi ansiosa curiosidad llevóme después á ensayar reiteradamente -el nuevo recurso analítico en los embriones y animales recién -nacidos; y advertí que la coloración se obtiene en los elementos y -fibras nerviosas en vías de evolución con más constancia é intensidad -todavía que en el adulto. Además, la relativa simplicidad estructural -y brevedad de las distancias en los embriones permite resolver -problemas de organización casi inabordables en los animales llegados -á pleno desarrollo.</p> - -<p>Entre los hechos recogidos en esta indagación<a id="FNanchor_222" -href="#Footnote_222" class="fnanchor">[222]</a> citaré<span -class="pagenum" id="Page_440">[p. 440]</span> los siguientes, -referentes á la organización fundamental del bulbo raquídeo, -protuberancia, etc.:</p> - -<blockquote> - -<p><i>a</i>) Descripción exacta del <i>foco superior ó descendente</i> del -trigémino, en el cual distinguí una <i>porción superior</i> de células -multipolares y otra <i>porción inferior</i> de neuronas piriformes -voluminosas. (Confirmado por P. Ramón en batracios, reptiles y -aves).</p> - -<p><i>b</i>) Observación precisa de los <i>núcleos motores oculares</i> y -singularmente el del <i>motor ocular común</i> de las aves, con sus -diversos subnúcleos, y la marcha de sus axones.</p> - -<p><i>c</i>) Impregnación de los <i>ganglios raquídeos embrionarios</i>. -En ellos se analiza la transformación sufrida por el retículo -protoplásmico durante el tránsito de la fase bipolar á la monopolar. -(Confirmado por Besta, que trabajó con este mismo método).</p> - -<p><i>d</i>) Descripción de los <i>focos del coclear y vestibular</i> en los -embriones, donde se manifiesta que la primera aparición del retículo -diferenciado tiene lugar en torno del núcleo.</p> - -<p><i>e</i>) Reconocimiento de las terminaciones nerviosas en las -<i>crestas acústicas</i> de los embriones de pollo (existencia de fibras -colosales y fibras finas, terminaciones en cabos y por ramas -libres horizontales, etc.). Confirmado en diversos mamíferos, y -ampliado con la adición de hechos interesantes, por London, Kolmer y -Bielschowsky.</p> - -<p><i>f</i>) Determinación en las aves del <i>foco intersticial del -fascículo longitudinal posterior</i>, cuyos axones gigantes son -descendentes, ingresando en dicha vía.</p> - -<p><i>g</i>) Localización del <i>núcleo rojo</i> de las aves, así como -señalamiento del origen y decusación del <i>haz de Monakow</i>, sólo -conocido en los mamíferos.</p> - -<p><i>h</i>) Descripción del origen de la vía <i>óptico-refleja descendente</i> -del tubérculo cuadrigémino anterior, etc.</p> - -</blockquote> - -<p>10. Con la esperanza de recolectar nuevos pormenores -estructurales, abordé más tarde el análisis de las placas motrices -de los mamíferos y aves, y publiqué cierta nota<a id="FNanchor_223" -href="#Footnote_223" class="fnanchor">[223]</a> acompañada de -expresivos grabados.</p> - -<blockquote> - -<p><span class="pagenum" id="Page_441">[p. 441]</span>En este trabajo -se señala por vez primera el armazón neurofibrillar de las placas -motrices de aves y mamíferos, reconociéndose la estructura reticulada -de los ensanchamientos de la arborización nerviosa y la disposición -ansiforme de las neurofibrillas de las más finas ramificaciones. -(Confirmado y ampliado por Dogiel, Botezat (terminaciones -sensitivas), y sobre todo por Tello y Boeke, que han hecho un buen -estudio de las placas motrices de los mamíferos).</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_441fig109.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 109.—Hipertrofia y simplificación de las neurofibrillas en las - células de la médula espinal de los animales rábicos. - </p> -</div> - -<p class="mt15">11. El descubrimiento de las curiosas -transformaciones experimentadas por las neurofibrillas bajo la -acción de estímulos fisiológicos, condújome al examen del retículo -en diversos estados patológicos. Esperaba hallar alguna variación, -más ó menos típica, de los procesos infecciosos del sistema nervioso, -susceptible de ser aprovechada en el diagnóstico. Estas esperanzas -confirmáronse plenamente por lo que toca á los centros nerviosos -de los animales rábicos (perro, conejo, hombre, etc.), exploración -en que fuí celosamente ayudado por D. Dalmacio García, Jefe de la -Sección de Veterinaria del <i>Instituto Nacional de Higiene</i>.</p> - -<blockquote> - -<p><span class="pagenum" id="Page_442">[p. 442]</span>En la -extensa monografía<a id="FNanchor_224" href="#Footnote_224" -class="fnanchor">[224]</a> consagrada al referido argumento hago -constar que, bajo la influencia del virus rábico, las células -nerviosas de los ganglios, médula, bulbo, cerebelo, cerebro, etc., -del conejo, cavia, perro, etc., pasan por las siguientes fases: -<i>a</i>) aproximación de las neurofibrillas, que se disponen en haces -apretados, dejando libres grandes espacios; <i>b</i>) desaparición -de los filamentos secundarios y fusión de los haces en cordones -macizos, sucesivamente más gruesos y menos numerosos; <i>c</i>) en fin, -vacuolización del protoplasma, lateralización del núcleo, formación -de nuevas dendritas (estado irritativo del retículo), multiplicación -de los corpúsculos satélites, alteración varicosa y destrucción de -los axones, transformación de los nidos nerviosos (cerebelo, médula, -etcétera) (fig. 109).</p> - -<p>Las citadas alteraciones del retículo se consideran como una -reacción de este órgano celular bajo el estímulo de las toxinas -lísicas, reacción comparable á la desarrollada por el retículo de los -reptiles sometido á la acción del frío.</p> - -<p>En fin, considerando la precocidad de dicha alteración -neurofibrillar, la constancia absoluta de su presentación en la -rabia y su ausencia en otras enfermedades infecciosas, se estima la -susodicha hipertrofia neurofibrillar como un seguro signo diagnóstico -de la hidrofobia del hombre y animales. (Confirmado por Marinesco, -que estimó la mencionada lesión como excelente medio de diagnosticar -la rabia).</p> - -</blockquote> - -<p>12. En fin, citemos aún, para completar la serie de los trabajos -de 1904, una investigación sobre las <i>neurofibrillas de la retina</i><a -id="FNanchor_225" href="#Footnote_225" class="fnanchor">[225]</a>, -de que se publicó traducción alemana<a id="FNanchor_226" -href="#Footnote_226" class="fnanchor">[226]</a>,<span -class="pagenum" id="Page_443">[p. 443]</span> y otra indagación, de -igual carácter, acerca de los <i>ganglios de la lombriz de tierra</i><a -id="FNanchor_227" href="#Footnote_227" class="fnanchor">[227]</a>.</p> - -<blockquote> - -<p>En este último trabajo se exponen dos métodos de impregnación -aplicables al estudio de los ganglios del <i>Lumbricus</i>. El primero, -simple modificación del proceder del nitrato de plata reducido -(fijación en formol solo ó con amoníaco), impregna exclusivamente -la trama neuróglica de los invertebrados, de que se da sucinta -descripción. El segundo proceder, combinación de la impregnación -argéntica y áurica, tiñe de violeta ó rojo las neurofibrillas, que -se presentan dispuestas en redes tupidas, extendidas por todo el -protoplasma, reproduciendo en principio la disposición del armazón -neurofibrillar de los vertebrados, etc.</p> - -</blockquote> - -<p>No sería completo el inventario de la labor de 1904 si no -recordara que, en dicho año, dí feliz acabamiento á mi obra magna en -tres volúmenes, titulada: <i>Histología del sistema nervioso del hombre -y de los vertebrados</i>. (Madrid, 1899 á 1904)<a id="FNanchor_228" -href="#Footnote_228" class="fnanchor">[228]</a>. De la cantidad de -trabajo puesto en ella, durante los cinco años que duró la impresión, -darán idea sus 1.800 páginas de texto en 4.º mayor y sus 887 grabados -originales, casi todos de gran tamaño. Comprenderá el lector, que -al redactar tan voluminoso libro, donde se resumía y completaba una -obstinada labor de quince años, antes busqué honra que provecho. Y -sin pecar de inmodesto ó petulante, puedo decir que no erraron mis -cálculos. Hay trabajos para los cuales no existe más galardón que el -sentimiento de la propia estima y la aprobación de los doctos. En -aquella<span class="pagenum" id="Page_444">[p. 444]</span> ocasión, -mis esfuerzos y desvelos alcanzaron la única recompensa á que yo -aspiraba: los elogios respetuosos de la crítica y los lisonjeros -juicios de los sabios más prestigiosos.</p> - -<p>Escrito en lengua poco conocida de los sabios, y presupuesto el -carácter original y abundancia de pormenores descriptivos, mi libro -fué honrado con varias solicitudes de traducción. Entre ellas, -recuerdo la que fuéme dirigida por la casa J. A. Barth, de Leipzig, y -la formulada por la casa A. Maloine, de París. Al fin, accedí á una -versión francesa, á cargo de mi amigo el Dr. Léon Azoulay, versión -que por haber visto la luz en 1911, debe estimarse cual obra nueva<a -id="FNanchor_229" href="#Footnote_229" class="fnanchor">[229]</a>, ya -que en ella incluí todo el fruto de las investigaciones realizadas -hasta dicha fecha.</p> - -<p>Lo he dicho en otra parte y me complazco en repetirlo, seguro de -que el lector benévolo disculpará mis debilidades. El objeto de mi -obra fué, desde luego, crearme permanente estímulo para el trabajo -intensivo; en previsión de posibles horas de desaliento y de fatiga, -quise atar deliberadamente mi voluntad mediante formal compromiso de -honor contraído con el público. Respondió, además, el citado libro -á un egoísmo harto humano para ser inexcusable: temeroso del olvido -y poco seguro de dejar continuadores capaces de recordar y defender -ante los extraños mis modestas adquisiciones científicas, tuve empeño -en reunir en un todo orgánico las monografías neurológicas publicadas -durante tres lustros en Revistas nacionales y extranjeras, amén de -rellenar, con nuevas indagaciones, los puntos antes no tratados. -Pero, ante todo y sobre todo,<span class="pagenum" id="Page_445">[p. -445]</span> deseaba que mi libro fuera —y perdónese el orgullo— -el trofeo puesto á los pies de la decaída ciencia nacional y la -ofrenda de fervoroso amor rendida por un español á su menospreciado -país!...</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_445fig110.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="caption"> - Fig. 110.—Célula sensitiva humana con dendritas nacientes. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Durante el año 1905, mi actividad tuvo por cauce -principal la arquitectura de los <i>ganglios sensitivos y simpáticos</i> -del hombre adulto y de algunos mamíferos de gran talla. Hasta -entonces, los dos métodos reveladores de la morfología de las -neuronas gangliónicas, es decir, el de Golgi y el de Ehrlich, apenas -se habían aplicado al hombre plenamente desarrollado. Por tanto, las -descripciones clásicas de Golgi, Ehrlich, de Retzius, Dogiel, etc., -aludían casi exclusivamente á embriones ó mamíferos jóvenes y de -pequeño volumen (ratón, conejo, gato, etc., entre los mamíferos; el -pollo, entre las aves). Y al considerar las grandes mudanzas sufridas -por todos los centros nerviosos en su tránsito de la fase fetal al -estado de plena madurez, preguntábase uno si durante el desarrollo -post-fetal no habrían acaso los ganglios sensitivos y simpáticos -humanos experimentado mutaciones estructurales de importancia. Mas -para esclarecer este punto, la técnica histológica anterior á 1903 no -ofrecía ningún recurso seguro y eficaz.</p> - -<p>Esta laguna metodológica fué felizmente colmada por la nueva -fórmula de impregnación, la cual posee la inestimable ventaja de -colorear intensamente las células sensitivas y simpáticas del hombre -adulto, aun en cadáveres poco frescos.</p> - -<p>Tamaña excelencia, amén de la constancia y vigor del<span -class="pagenum" id="Page_446">[p. 446]</span> teñido, me permitieron, -en la primera tentativa exploratoria de los <i>ganglios sensitivos</i><a -id="FNanchor_230" href="#Footnote_230" class="fnanchor">[230]</a>, -recolectar los siguientes datos originales:</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_446fig111.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 111.—Otra célula cuyas expansiones han cruzado la cápsula para - terminarse en bolas. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15"><i>a</i>) Existencia, aparte los tipos monopolares -conocidos, de neuronas sensitivas provistas de axon y de dendritas -intracapsulares rematadas en abultamientos libres (fig. 110, <i>b</i>).</p> - -<p><i>b</i>) Hallazgo, relativamente frecuente en los viejos y -frecuentísimo en determinados estados patológicos, de corpúsculos -de cuyo soma ó de cuya expansión principal emanan hebras finísimas -sucesivamente engruesadas y acabadas por bolas capsuladas situadas -sobre la célula, es decir, bajo la membrana endotelial.</p> - -<p><i>c</i>) Encuentro de neuronas análogas á las anteriores, pero -cuyos<span class="pagenum" id="Page_447">[p. 447]</span> filamentos, -provistos de gruesas esferas finales, se terminan fuera de la -cápsula, entre los manojos de tubos nerviosos intersticiales (figura -111).</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_447fig112.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="caption"> - Fig. 112.—Células fenestradas del ganglio del vago en el perro. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15"><i>d</i>) Descubrimiento, en los ganglios craneales -(del vago sobre todo) del hombre y grandes mamíferos, de un -singular tipo celular cuya expansión nerviosa, en vez de poseer un -glomérulo inicial intracapsular, exhibe cierto curioso sistema de -asas anastomóticas nacidas en diferentes puntos de la célula y con -espacios ó mallas rellenas por corpúsculos satélites (figs. 112 y -113).</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_447fig113.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="caption"> - Fig. 113.—Curiosos tipos de células fenestradas en los ganglios - sensitivos del carnero. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15"><i>e</i>) Se demuestra que -<span class="cambiado" - title="Errata. En el libro impreso: la morfología" - id="err_15">los atributos</span> de este elemento -singular, que llamamos <i>corpúsculo fenestrado</i>, varía mucho, así en -morfología como en abundancia, en las diversas especies animales -estudiadas (perro, gato, asno, caballo, buey, cerdo, carnero, etc.). -(Confirmado por Athias en el raposo y más tarde por Levi, Dogiel y -otros sabios, en gran número de vertebrados).</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_448">[p. 448]</span><i>f</i>) Se -describen las colaterales de la substancia blanca de los ganglios -y los nidos nerviosos pericelulares del hombre y mamíferos -superiores.</p> - -<p><i>g</i>) En fin, se descubre en los ganglios de los ancianos un -tipo especial de célula avejentada, la <i>célula desgarrada</i>, cuya -superficie está erizada de apéndices neurofibrillares, en cuyos -intervalos yacen infinidad de corpúsculos satélites (fig. 114).</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_448fig114.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 114.—Células sensitivas <i>desgarradas</i>.— <i>a</i>, axon; <i>b</i>, - elementos satélites; <i>c</i>, apéndices cortos. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Los extraños tipos de neuronas y los curiosos -fenómenos de retoñamiento descriptos en los ganglios humanos, -llamaron poderosamente la atención de histólogos y anatomo-patólogos, -singularmente de J. Nageotte, quien, merced á penetrantes -exploraciones efectuadas con el tantas veces aludido método en los -ganglios de los <i>tabéticos</i>, advirtió, además de notable incremento -de ciertas disposiciones señaladas por nosotros en personas normales, -nuevas formas de regeneración patológica. Abierto el camino, -avanzaron después por él con gran fortuna multitud de neurólogos, -entre los que citaremos: á Levi, Marinesco, H. Rossi, L. Sala, -Pacheco, Besta, Schäffer, Dustin, Ranson, Minea, Bielschowsky, -Achúcarro, etc.; animados unos del deseo de encontrar formas normales -nuevas; instigados otros por la esperanza de sorprender alteraciones -es<span class="pagenum" id="Page_449">[p. 449]</span>pecíficas -concomitantes de determinados procesos patológicos.</p> - -<p>13. No menos insólitos y desconcertantes fueron los hechos -observados al explorar los <i>ganglios simpáticos</i> humanos, según dan -testimonio algunas de las adjuntas figuras.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_449fig115.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 115.—Células del gran simpático del hombre. Tipo mixto provisto - de cortas y largas dendritas.— <i>a</i>, axon; <i>c</i>, <i>b</i>, dendritas cortas. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Resumiendo esta indagación, una de las más -importantes de aquel año, recordaremos aquí:</p> - -<blockquote> - -<p><i>a</i>) El descubrimiento, en las células simpáticas del hombre, de -una categoría especial de dendritas hasta entonces no vistas: <i>las -dendritas cortas ó subcapsulares</i>, que proceden de todo el contorno -celular y se terminan libremente entre los corpúsculos satélites -pericelulares. Estos singulares elementos se han llamado después -<i>neuronas en corona</i>. Caracterízanse, sobre todo, por carecer ú -ofrecer excepcionalmente <i>dendritas largas ó extracapsulares</i>. En -cuanto al <i>axon</i>, responde á los rasgos conocidos en las neuronas -simpáticas de los mamíferos.</p> - -<p><i>b</i>) La presencia de corpúsculos que, á más de la corona de -finas<span class="pagenum" id="Page_450">[p. 450]</span> dendritas -señalada, ofrecen recias expansiones protoplásmicas descompuestas -en un plexo difuso terminal. En la figura 115 presentamos dos de -estos tipos simpáticos, que son bastante abundantes. Algunas de -estas células exhiben una morfología especial en <i>zurrón ó cometa</i> -sumamente característica. (Véase tan curioso tipo cometario en la -figura 116).</p> - -<p><i>c</i>) Descripción de <i>glomérulos de conexión</i>, es decir, de -plexos dendríticos apretadísimos, perfectamente limitados, donde se -entrelazan y convergen expansiones llegadas de varias neuronas.</p> - -<p><i>d</i>) Reconocimiento en el hombre de <i>nidos nerviosos -pericelulares</i>, extremadamente complicados y en conexión quizás con -las dendritas cortas ó subcapsulares. Las ramas finas de que tales -nidos se engendran son continuación de tubos mielínicos llegados de -la médula espinal (fig. 116, <i>b</i>).</p> - -<p><i>e</i>) Descripción de nidos nerviosos peridendríticos, etc., etc.</p> - -<p><i>f</i>) En fin, existencia en el hombre de la célula -simpática común<a id="FNanchor_231" href="#Footnote_231" -class="fnanchor">[231]</a>, es decir, provista de axon y un solo -sistema de largas y ramificadas dendritas.</p> - -<p>Estos trabajos sobre la morfología de las células simpáticas -fueron comprobados y ampliados por numerosos sabios que aplicaron -nuestra técnica á gran número de vertebrados (Marinesco, Lenhossék, -Biondi, Guido Sala, Müller, Pitzorno, Riquier, Achúcarro, Arcaute, -etc.).</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_450fig116.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="caption"> - Fig. 116.—Célula de tipo en zurrón ó cometa del gran simpático humano. - </p> -</div> - -<p class="mt15"><span class="pagenum" id="Page_451">[p. -451]</span>14. Por último, para cerrar esta lista harto pesada de -afortunados hallazgos, mencionemos aún cierto trabajo <i>sobre las -neurofibrillas del cerebelo</i><a id="FNanchor_232" href="#Footnote_232" -class="fnanchor">[232]</a> y un ensayo sobre los efectos del nuevo -método sobre la <i>estructura de la fibra muscular estriada</i><a -id="FNanchor_233" href="#Footnote_233" class="fnanchor">[233]</a>.</p> - -<p>En el primer trabajo, harto más interesante que el segundo, se -da cuenta de las observaciones recolectadas con el nuevo método -sobre las <i>células estrelladas de la capa plexiforme cerebelosa</i>, -cuyo axon y conocidas colaterales terminadas <i>en cesta pericelular</i>, -tíñense espléndidamente. Entre los datos más salientes cuéntanse los -siguientes:</p> - -<blockquote> - -<p><i>a</i>) Que el axon de dichas células, compuesto en su cono de origen -de algunas neurofibrillas, se condensa en una sola sumamente delgada, -que ulteriormente se multiplica hasta engendrar un robusto fascículo, -repartido en las colaterales de los nidos nerviosos. Semejante hecho -milita en contra de la hipótesis de Bethe y Bielschowsky, para -quienes las neurofibrillas no se ramificarían nunca, manteniéndose -independientes. (Véase la fig. 106, <i>a</i>).</p> - -<p><i>b</i>) Se descubren ciertas fibras horizontales de la capa molecular -acabadas en maza (fibras atascadas).</p> - -<p><i>c</i>) Se confirma con los nuevos métodos la existencia de -determinadas fibras ansiformes del cerebelo joven, hace tiempo -descriptas por mí.</p> - -<p><i>d</i>) En fin, abordando el estudio del bulbo, se ponen de -manifiesto errores de itinerario de los nervios motores, -incongruencias evolutivas especialmente significativas para la teoría -del crecimiento de los axones (fibras radiculares extraviadas del -patético en el conejo, etc.).</p> - -</blockquote> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter" id="Ch_19"> - <p><span class="pagenum" id="Page_453">[p. 453]</span></p> - <div class="figcenter"> - <img src="images/trimming.jpg" - alt="Friso ornamental" /> - </div> - <h2 class="nobreak ws1 mt25">CAPÍTULO XIX</h2> - <p class="subh2h">Trabajos del trienio 1905, 1906 y 1907. — - Investigaciones sobre la regeneración de los nervios y las vías - centrales. — Controversia entre los monogenistas y poligenistas. - — El neuronismo sale triunfante de la prueba a que fué sometido - por los adeptos de la teoría catenaria. — Nuevos estudios - sobre la génesis de las vías nerviosas en el embrión, también - fortalecedores de la concepción neuronal. — Hechos demostrativos - de que las neurofibrillas de la célula nerviosa constan de - unidades vivientes relativamente autónomas.</p> -</div> - -<div class="drop mt1"> - <img src="images/drop_c.jpg" - alt="C" /> -</div> - -<p class="icap pt2"><span class="smcap">Coinciden</span> los años -de 1905 y 1906 con el cenit de mi carrera científica. Durante -ellos sonrióme la fortuna hasta el punto de alcanzar los más -altos galardones á que un hombre de ciencia puede aspirar; y en -dicho período, aparte comunicaciones de menor cuantía, efectué -observaciones decisivas para la consolidación de la concepción -neuronal, á la sazón muy discutida.</p> - -<p>Comencemos por referir sucintamente lo más granado de mi labor de -Laboratorio durante el citado bienio.</p> - -<p>Cediendo á estímulos de que luego hablaré, consagré primeramente -mi atención á dilucidar el siempre controvertido problema del -mecanismo regenerativo de los nervios y vías nerviosas centrales -interrumpidas; y después<span class="pagenum" id="Page_454">[p. -454]</span> (y ésta fué tarea ejecutada en la segunda mitad de 1906) -á explorar con la nueva técnica la génesis de las fibras nerviosas -del embrión, tema íntimamente relacionado con el precedente.</p> - -<p>Ambos estudios respondieron á cierto estado circunstancial de -opinión. Tras largo período de plácido y casi indisputado señorío de -la doctrina neuronal, cuyas principales pruebas objetivas tuve, según -recordará el lector, la fortuna de aportar, renació con increíble -pujanza, en determinadas escuelas, el viejo y casi olvidado error -del <i>reticularismo</i> y otras similares extravagancias especulativas -(<i>teoría catenaria</i>, etc.). Diríase que ciertos espíritus, propensos -al misticismo, son molestados por las verdades sencillas y patentes. -Temperamentos exageradamente altivos, parecen obstinados en -conquistar la fama, no por el honroso y difícil camino del hallazgo -de nuevos hechos, sino por el harto más cómodo y expedito de negar ó -desconceptuar, en nombre de prejuicios aventuradísimos, los hechos -más rigurosamente demostrados. Tan anárquica y desdichada pasión, -nunca del todo desterrada de los dominios biológicos, tuvo, según -acabo de decir, su más elevada culminación allá por los años de 1900 -á 1904. Pero entonces los fanáticos del reticularismo adoptaron -nueva táctica. Confiando poco, sin duda, en alcanzar la victoria -en el terreno franco de la morfología neuronal adulta, escogieron -para impugnar el neuronismo el campo, al parecer más propicio, de la -<i>regeneración de los nervios</i> y de la <i>neurogénesis embrionaria</i>.</p> - -<p>Muchos fueron los arriscados aventureros deseosos de combatir -á la sombra de la vieja bandera desplegada ya en 1867 por -Gerlach y Meynert. Discordes, y hasta antagónicos en muchas de -sus afirmaciones, coincidían solamente en un extraño y unánime -sentimiento de aversión<span class="pagenum" id="Page_455">[p. -455]</span> contra la doctrina del contacto y de la independencia de -los corpúsculos nerviosos; doctrina demostrada hasta la saciedad, -según es sabido, hacía lustros, por His, Forel, nosotros, Lenhossék, -Retzius, Kölliker, van Gehuchten, Lugaro, Waldeyer, Harrison, -etc., en el terreno de la histología é histogenia normales; y por -Waller, Münzer, Ranvier, Vanlair, Ziegler, Stroebe, Forssmann, -Marinesco, Langley, Mott, Halliburton, Segale, Purpura y otros muchos -en la esfera de la degeneración y regeneración de los nervios. -Exceptuado el prestigioso profesor Nissl y algún otro, en las filas -del reticularismo formaban jóvenes entusiastas, tan ansiosos de -reputación como candorosos observadores. Recordemos, entre ellos: -á Büngner, Joris, Huber, Sedgwig, Ballance, Wietting, Marchand, -Galeotti y Levi, Monckeberg, Durante, O. Schültze, etc., algunos de -los cuales trabajaron en épocas anteriores á 1900.</p> - -<p>Caudillo y estratega, por el doble derecho del talento y de la -gallardía crítica, de esta lúcida hueste, vino á ser Alfredo Bethe, -docente de la Universidad de Estrasburgo, á quien hicieron justamente -famoso sus impresionantes estudios sobre las neurofibrillas de los -vertebrados. Aparte la indiscutible autoridad del citado sabio, -contribuyeron poderosamente á fascinar á la juventud universitaria -tudesca é italiana (en Francia é Inglaterra la teoría reticular -conquistó pocos adeptos), su insuperable habilidad polémica, la -ingeniosidad de sus recursos técnicos y hasta la brillantez de su -estilo. Aunque defendiendo fórmulas muy diferentes y personales del -reticularismo, contribuyeron á autorizar esta hipótesis aventurada H. -Held, de Leipzig; el profesor Dogiel, de San Petersburgo, y el eximio -Golgi, de Pavía. Con tales fiadores no fué maravilla que se pusiera -en moda execrar y hasta sonreir de la concepción neuronista y del -postulado de la conexión por<span class="pagenum" id="Page_456">[p. -456]</span> contacto, no obstante constituir, según dejamos dicho, -la expresión fidelísima de innumerables observaciones concordantes<a -id="FNanchor_234" href="#Footnote_234" class="fnanchor">[234]</a>.</p> - -<p>Tan fulminante y difusivo llegó á ser en 1903 el contagio del -reticularismo, gracias, sobre todo, á los sugestivos alegatos de -A. Bethe, que titubeó en su fe neuronista el ilustre Waldeyer, se -pasó temporalmente al bando contrario el profesor Marinesco, y -flaqueó, ¡quién lo dijera!, hasta el ilustre van Gehuchten, una de -las columnas del neuronismo; el cual, sin renunciar enteramente -á la doctrina ortodoxa, hizo á los disidentes la siguiente -humillante concesión: «En el adulto la célula nerviosa representa -individualidad perfecta, producto de un solo neuroblasto; mas en el -estado patológico, por ejemplo durante el proceso de la regeneración -nerviosa, los nuevos cilindros-ejes resultan de la fusión y -diferenciación de una cadena de neuroblastos periféricos...»</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_457">[p. 457]</span>Lo expuesto -hará ver al lector hasta qué punto arreciaba el peligro. Autor hubo -que dió por definitivamente enterrada la genial concepción de His -y Forel. En fin, la quimera reticularista mostrose tan invasora y -empleó en sus objeciones inconsistentes lenguaje tan arrogante y -descomedido, que la paciencia de los neuronistas tocó á su límite. -Era preciso poner un correctivo á la general aberración. Algunos -sabios, extrañados de mi silencio y considerándome acaso como el más -obligado á volver por los fueros de la verdad, escribíanme en son de -reproche: «¿Qué hace usted? ¿Cómo no se defiende?»</p> - -<p>He sentido siempre invencible repugnancia hacia las ociosas -polémicas. Con ello piérdese un tiempo precioso que podría emplearse -provechosamente en allegar hechos nuevos. ¿Quién ignora, además, -que la verdad, aun indefensa, acaba por prevalecer? Mas ante la -arrolladora marea del error y ante los reiterados requerimientos de -mis amigos, vime obligado á hacer alto en mi camino y descender á la -palestra, doliéndome mucho tener que gastar quizá dos ó tres años en -investigaciones anatomo-patológicas, cuyo fruto no podía ser otro -que confirmar verdades demostradas hacía tiempo por Waller, Ranvier, -Vanlair, Stroebe y otros muchos sabios. Al final de la campaña tuve, -sin embargo, el consuelo de ver que no se había perdido enteramente -el tiempo. Sobre fortalecer varias conclusiones clásicas, algo -inseguras á causa de insuficiencias metodológicas, conseguí recoger -algunas observaciones originales no desprovistas de valor.</p> - -<p>Fuera injusto olvidar que en esta ruda batalla en pro de la verdad -no fuí un solitario; acompañáronme también varios prestigiosos -investigadores á quienes, como á mí, soliviantaron las jactancias y -temeridades de los reticularistas. Mencionemos en primer término á -Perroncito, discípulo favorito de Golgi, que aplicó también al tema -el nue<span class="pagenum" id="Page_458">[p. 458]</span>vo método; -á Lugaro, Medea, Marinesco y Minea, Tello, Nageotte, Krassin, etc., -etc. Excusado es decir que al triunfo de la buena causa contribuyó -decisivamente el proceder del nitrato de plata reducido, el cual, -con relación al tema debatido, posee la inestimable ventaja de -teñir total y vigorosamente los brotes ó renuevos de los axones -mutilados (cabo central), brotes que es dable perseguir cómodamente -en secciones espesas al través de la cicatriz y dentro del cabo -periférico hasta los mismos aparatos terminales.</p> - -<p>Recordemos ahora algunos antecedentes del problema de la -<i>regeneración de los nervios</i>.</p> - -<p>Los patólogos y fisiólogos de la primera mitad del siglo pasado -(Waller, Vulpian, Ranvier, Brown-Sequard, Münzer, etc.) pusieron de -manifiesto el siguiente hecho: cuando en un mamífero joven se corta -un cordón nervioso, la porción de éste situada más allá de la sección -(el <i>cabo periférico</i>) degenera y muere rápidamente, reabsorbiéndose -progresivamente las reliquias del axon y mielina; mientras que, meses -después, tanto la cicatriz intermediaria ó internerviosa, como el -cabo periférico, ofrecen numerosas fibras neoformadas que restablecen -total ó parcialmente la sensibilidad y motilidad del miembro -paralizado.</p> - -<p>¿En virtud de qué mecanismo histológico se restaura el cabo -periférico destruído y se regeneran las terminaciones nerviosas en -músculos y superficies sensibles?</p> - -<p>Las soluciones propuestas giraban todas en torno de estas dos: -la <i>teoría de la continuidad</i> ó <i>monogenista</i>, sostenida por -Waller, Münzer, Ziegler, Ranvier, Vanlair, Stroebe, Kölliker, -Mott, Halliburton, Harrison, Lugaro, etc.; y la <i>teoría de la -discontinuidad</i> ó <i>poligenista</i>, proclamada por algunos fisiólogos -(Vulpian, Brown-Sequard, Bethe) y por buen golpe de anatomo-patólogos -y patólogos (Büngner, Wietting, Ballance, Stewart, Marchand, Medea, -etc.).</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_459">[p. 459]</span>Los -mantenedores de la primera solución sostenían que las fibras -neoformadas del cabo periférico representan simplemente la -prolongación, por vía de brote y crecimiento progresivo, de los -cilindros-ejes del cabo central, los cuales conservarían plena -vitalidad gracias á su continuidad con la neurona de origen ó <i>centro -trófico</i>; mientras que los adeptos del poligenismo, ó de la segunda -teoría, afirmaban resueltamente que las fibras regeneradas resultan -de la diferenciación y sucesiva transformación de las células de -revestimiento de los tubos nerviosos viejos (núcleo y protoplasma -en vías de división de los corpúsculos de Schwann). Estas células -dispondríanse al principio en cadena ó cordón protoplásmico macizo, -dentro de cuyos anillos surgirían progresivamente, por un acto de -diferenciación, sendos trozos axónicos ulteriormente fundidos en -filamento continuo y, al fin, reunidos con los extremos axónicos -libres del cabo central.</p> - -<p>Excusado es decir que, no sólo por mi convicción neuronista, -sino hasta por el imperio de tendencias irresistibles, repugnóme -invenciblemente esta explicación. Creyente fervoroso en la unidad -de las leyes biológicas y persuadido de que la Naturaleza procede -siempre en sus operaciones con espíritu de estricta economía, no me -cabía en la cabeza que el organismo empleara para la construcción -de los nervios, según la fase evolutiva, dos mecanismos diversos y -casi antagónicos. Porque, de ser cierto el poligenismo en relación -con la regeneración nerviosa, resultaría que durante la neurogénesis -embrionaria el axon representa la obra individual de un neuroblasto ó -célula nerviosa joven; en tanto que, en la regeneración patológica, -el axon neoformado constituye el producto de innumerables células de -Schwann ó <i>neuroblastos periféricos</i>, como algunos los llaman, amén -del trozo axónico central, hechura de un neuroblasto embrionario. -Claro es que para ciertos histólogos<span class="pagenum" -id="Page_460">[p. 460]</span> tamaña contradicción no existía: para -ellos (Fragnito, Joris, Besta, Capobianco, Bethe, etc.), lo mismo -en la regeneración nerviosa que en la neurogénesis embrionaria, -el axon prodúcese mediante la fusión de innumerables células -primitivamente independientes (<i>teoría catenaria</i>). Pero semejante -aserción (aceptable para histólogos que sólo habían explorado las -fases tempranas de la neurogenia con métodos fáciles é impotentes -<span class="cambiado" - title="Errata. En el libro impreso: de" - id="err_16">para</span> dar limpia y rigurosamente la silueta -de un cilindro-eje en vías de formación) era incapaz de persuadir -á quienes como v. Lenhossék, Retzius, Edinger, Lugaro, Athias -y nosotros, habíamos contemplado, merced á las insuperables -revelaciones del método de Golgi, imágenes clarísimas é -irreprochables de los neuroblastos y de los axones durante todos sus -momentos evolutivos; imágenes perentoriamente demostrativas, según -dejamos expuesto en otro capítulo, de la <i>unidad genética</i> de las -citadas expansiones.</p> - -<p>Entremos ahora en algunos desarrollos acerca de las pretendidas -pruebas presentadas por Bethe y sus principales corifeos.</p> - -<blockquote> - -<p>Comenzó Bethe sus investigaciones reproduciendo íntegramente -los experimentos de Philippeaux y Vulpian, esto es, resecando en -mamíferos de pocos días trozos de nervio ciático y apartando y -ocultando los cabos de suerte que toda reunión y, por tanto, todo -restablecimiento de la continuidad fisiológica, fuera imposible.</p> - -<p>Trabajando en las referidas condiciones, declaró dicho sabio -que en un cierto número de casos (no en todos, limitación muy -significativa), el examen macro-microscópico de la cicatriz reveló -interrupción absoluta de los segmentos, al mismo tiempo que una -regeneración más ó menos avanzada del periférico, como lo denotó -el hecho de su excitabilidad fisiológica. Estas observaciones, -así como la comprobación de todas las fases intermedias entre las -células de Schwann y los tubos nerviosos jóvenes, fases ya señaladas -por Büngner, condujéronle á suponer, á semejanza de éste, que los -nervios separados radical y definitivamente de su centro trófico -son capaces de autorregenerarse. Cada axon, pues, representaría la -obra<span class="pagenum" id="Page_461">[p. 461]</span> común de -muchas células de Schwann, en cuyo protoplasma, arribado á madurez, -se diferenciarían ulteriormente las neurofibrillas, signo positivo de -la aparición de la conductibilidad nerviosa.</p> - -<p><span class="cambiado" - title="Errata. En el libro impreso: Funda" - id="err_17">Fundaba</span> Bethe tan radical poligenismo, más -que sobre observaciones histológicas precisas, en los resultados -de los experimentos fisiológicos. Así, cuando en cualquiera de los -casos de sección nerviosa citados se excita eléctricamente el cabo -periférico autorregenerado, el animal, insensible al dolor (indicio -de incomunicación sensitiva), mueve los músculos de la pierna y pie; -mientras que no se obtienen contracciones musculares si el segmento -estimulado es el central. Las excepciones de esta regla interprétalas -Bethe suponiendo que, á pesar de sus precauciones, hanse creado -comunicaciones eventuales entre los dos cabos.</p> - -</blockquote> - -<p>Comprobaciones más ó menos completas de estas conclusiones fueron -publicadas no sólo por los afiliados al reticularismo, sino, según -dejo apuntado, hasta por neuronistas tan convencidos como Marinesco y -van Gehuchten.</p> - -<p>En esta situación del ambiente moral emprendimos en 1905 -nuestras investigaciones sobre la <i>regeneración de los nervios</i><a -id="FNanchor_235" href="#Footnote_235" class="fnanchor">[235]</a>. -Duraron cerca de dos años, y recayeron sobre gran número de -animales (conejo, gato, perro, etc.). Las<span class="pagenum" -id="Page_462">[p. 462]</span> principales conclusiones de estos -estudios van condensadas en las siguientes proposiciones:</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_462fig117.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 117.—Cabo central y comienzo de la cicatriz intermediaria - del nervio ciático seccionado y examinado tres días después de la - operación. Gato de pocos días.— F, fibra del cabo central; <i>a</i>, rama - terminal nacida del axon preexistente; C, <i>b</i>, botones finales de las - fibras que marchan por la cicatriz; <i>d</i>, botón de que brotan nuevas - ramas. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15">1. Cuando se corta el nervio ciático de un mamífero -joven y se sacrifica el animal varios días después de la operación, -adviértese en los preparados efectuados según el citado proceder -de impregnación, que gran número de los cilindros-ejes del cabo -central son asiento de un fenómeno muy activo de retoñamiento. Este -retoñamiento se efectúa de dos maneras: <i>a</i>, la fibra ó fibras nuevas -poseen carácter de terminales y brotan del cabo ensanchado del axon -viejo; <i>b</i>, los nuevos conductores representan ramas colaterales -nacidas en ángulo recto ó agudo del antiguo cilindro-eje. En ambos -casos, las ramas neoformadas afectan aspecto semejante á las fibras -de Remak, es decir, que carecen de vaina medular, invaden el exudado -interpuesto entre los cabos nerviosos, se ramifican á menudo en su -camino, y, en fin, acaban libremente á favor de una <i>maza ó botón -terminal</i>, especie de ariete, destinado á empujar las cédulas -mesodérmicas y á fraguar una ruta al través de la futura trama -cicatricial (fig. 117, C, <i>b</i>).</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_463">[p. 463]</span>El -descubrimiento de esta excrecencia terminal, confirmada después -por las investigaciones de Perroncito, Marinesco, Nageotte, Sala, -Tello, Dustin, Rossi, etcétera, reviste cierta importancia para -la resolución del problema debatido, pues gracias á dicho botón -protoplásmico final, cabe precisar en los cortes, no sólo el nivel á -que ha llegado el proceso regenerativo, sino el origen y orientación -de los cilindros-ejes neoformados.</p> - -<p>2. Durante sus fases iniciales, las fibras nerviosas neoformadas, -así como sus botones terminales, carecen de núcleos ó de células -de Schwann; pero desde el tercero ó cuarto día en adelante, los -corpúsculos conectivos embrionarios son atraídos, y aparecen en -torno de los axones desnudos núcleos marginales. Esta precedencia -formativa de los axones regenerados sobre los corpúsculos de Schwann, -compromete singularmente la teoría catenaria, pues demuestra que -durante las primeras fases de la evolución de las fibras, faltan por -completo las cadenas celulares (véanse las figs. 117 y 118).</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_463fig118.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 118.—Cabo central del nervio ciático del gato, donde aparecen - los restos del axon necrosado recubiertos por ramas nacidas de la - porción vivaz del axon: estas ramas no aciertan, á veces, á emerger - rápidamente hacia la cicatriz y generan ovillos complicados (B, C). - (La autopsia efectuóse cincuenta y dos horas después de la operación). - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15">3. Estudiando la marcha de las fibras neoformadas -durante los seis días siguientes á la interrupción nerviosa, -reconócese fácilmente que las mazas terminales crecen al azar en el -sentido de la menor resistencia: un gran número de ellas retrograda, -tanto dentro del cabo central, donde<span class="pagenum" -id="Page_464">[p. 464]</span> se remontan mucho, como en los -territorios perinerviosos; otra parte de estos conductores, -desorientados y errantes, detiénense ante los obstáculos, trazan -revueltas complicadas y se pierden, en definitiva, para los efectos -de la neurotización del cabo periférico.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_464fig119.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 119.—Trozo de cicatriz y cabo periférico del gato joven, cuyo - nervio ciático fué seccionado setenta y dos días antes. Adviértase - cómo los retoños llegados á dicho cabo no forman cadenas, penetrando - ya entre, ya dentro de los estuches del segmento periférico (vainas - viejas de Schwann), á lo largo de las cuales crecen rápidamente - (<i>f</i>).— A, cicatriz; B, cabo periférico. (La reunión de los cabos fué - dificultada por obstáculos mecánicos). - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15">Tales axones extraviados, muy abundantes en los casos -de resección de nervios ó de apartamiento intencional de los cabos -nerviosos, caracterízanse por exhibir una maza ó esfera terminal -gigantesca capsulada, frecuentemente en vías de degeneración. -Es<span class="pagenum" id="Page_465">[p. 465]</span>tas bolas -finales enormes pertenecen á fibras detenidas en su crecimiento (fig. -120, <i>c</i>).</p> - -<p>4. Transcurridos diez ó doce días en los animales adultos, y seis -ó siete en los de pocas semanas, las fibras jóvenes no extraviadas, -errantes por el tejido cicatricial intercalar, asaltan los estuches -del cabo periférico, dentro de los cuales caminan, apartando á su -paso los detritus de mielina todavía no reabsorbidos. Al nivel de -los obstáculos, las nuevas fibras se dividen á menudo, y las ramas -marchan flexuosas, caminando indiferentemente, tanto por las bandas -de Büngner, como por sus intersticios (fig. 119, <i>b</i>, <i>c</i>).</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_465fig120.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 120.—Curiosos ovillos de fibras regeneradas creados junto al - cabo central ó dentro de éste, á causa de los obstáculos que para - desembocar en la cicatriz encuentran los retoños. Muchos de éstos - siguen trayectos retrógrados, trazando espiras innumerables. Algunos, - en fin, rompen la vieja membrana de Schwann, exhibiendo recio botón - final, revelador de larga detención (<i>c</i>, <i>d</i>, <i>b</i>). - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15">5. Cuando, repitiendo el experimento de Vulpian, -Brown-Sequard, Bethe, etcétera, tras la interrupción traumática de un -nervio se interponen obstáculos á la reunión inmediata de los cabos -nerviosos, obsérvase frecuentemente, dos o tres meses después de la -operación, una regeneración muy avanzada del segmento periférico. -Examinado éste con ayuda de nuestro proceder de teñido, percíbense en -su interior numerosos axones jóvenes que se terminan constantemente, -y á niveles diferentes, dentro del cordón nervioso periférico, -á favor de un menudo botón de crecimiento ó de un espesamiento -fusiforme (figura 119, <i>f</i>).</p> - -<p>La exploración de la extensa y accidentada cicatriz que junta -los cabos nerviosos distantes, revela, no la ausencia de fibras -nerviosas<span class="pagenum" id="Page_466">[p. 466]</span> -unitivas, según admitían arbitrariamente los partidarios de la teoría -catenaria, sino un plexo nervioso complicado, formado por hacecillos -de fibras ameduladas, y extendido sin interrupción desde el cabo -central al periférico.</p> - -<p>6. Las fibras nerviosas neoformadas divídense repetidamente en la -cicatriz, y muy especialmente en la frontera del cabo periférico, -donde, frecuentemente, cada axon grueso se resuelve en un <i>bouquet</i> -de finas ramillas terminales. Las ramas generadas por cada axon -no van consignadas á un solo tubo viejo, antes bien, se reparten -en varios de los vacíos estuches; de donde resulta que, un grupo -relativamente pobre de axones aferentes, puede inervar buena parte -del nervio degenerado (figura 119, <i>b</i>, <i>d</i>). Notemos que las -consabidas ramas, siempre orientadas hacia la periferia, así como sus -mazas libres, son hechos absolutamente inconciliables con la teoría -catenaria.</p> - -<p>7. El proceso de la multiplicación de las células de Schwann del -cabo periférico obedece, no al fin de producir cadenas de elementos -transformables por autorregeneración, según afirman Büngner y Bethe, -en cilindros-ejes, sino al de segregar substancias estimulantes, -susceptibles de atraer y encauzar hacia las terminaciones nerviosas -motrices y sensitivas las fibras nerviosas jóvenes errantes por la -cicatriz.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_466fig121.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 121.—Fenómenos de retoñamiento abortado de los axones del cabo - central. Gato de varias semanas, siete días después de la operación.— - A, tubo con brotes abortados; B, axon varicoso con bola final; C, - tubo dentro del cual los retoños han producido haces y ovillos - complicados. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Dejo dicho ya que un joven investigador italiano, -Aldo<span class="pagenum" id="Page_467">[p. 467]</span> Perroncito<a -id="FNanchor_236" href="#Footnote_236" class="fnanchor">[236]</a>, -discípulo del ilustre histólogo de Pavía, sirvióse también del método -del nitrato de plata reducido (cuya utilidad para las investigaciones -anatomo-patológicas fué ya anunciada por mí en 1904), para el estudio -de la regeneración de los nervios. Las conclusiones á que llegó -este sabio coincidieron casi exactamente con las mías, salvo haber -logrado sorprender la existencia de divisiones y de ramas neoformadas -en el cabo central en fecha más temprana que yo, es decir, desde el -segundo día de la sección, y haber descrito perfectamente las formas -iniciales de los haces y ovillos nerviosos, señalados por diversos -autores y detalladamente descritos por nosotros (figuras 120 y 121, -C).</p> - - -<p class="mt2">Mi aludido trabajo sobre la <i>Regeneración de los -nervios</i> tuvo por objetivo esencial conseguir la prueba objetiva -de que las nuevas fibras aparecidas en el <i>cabo periférico</i> de un -nervio cortado representan incontestablemente brotes axónicos del -<i>cabo central</i>. En cambio, descuidamos algo el examen de los actos -iniciales de la regeneración misma (comportamiento de los axones del -cabo central durante los dos primeros días), tema muy ilustrado, -según dejamos dicho, por Perroncito. Á subsanar esta falta se -encaminó cierta comunicación publicada en 1907<a id="FNanchor_237" -href="#Footnote_237" class="fnanchor">[237]</a>. En ella, además -de comprobar algunos hechos interesantes señalados por el joven -discípulo de Golgi, pusimos de manifiesto:</p> - -<blockquote> - -<p><span class="pagenum" id="Page_468">[p. 468]</span>1. Que los -primeros retoños del cabo central brotan de preferencia al nivel de -los espesamientos axónicos vecinos del <i>disco de soldadura</i> (tubos -medulados).</p> - -<p>2. Que los cilindros-ejes del cabo periférico no mueren -instantáneamente al ser bruscamente interrumpidos de su centro -trófico; antes bien, pasan, señaladamente en la vecindad de la -cicatriz, por cierto proceso agónico, durante el cual ensayan -la formación de mazas de crecimiento, botones y ramificaciones, -producciones efímeras<span class="pagenum" id="Page_469">[p. -469]</span> y frustradas por no ser influídas por efluvios -vivificantes emanados del centro trófico (neurona con su núcleo).</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_468fig122.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 122.—Cilindros-ejes del cabo periférico de un nervio cortado. - Nótese en la zona próxima á la herida fenómenos de supervivencia y - regeneración de las neurofibrillas (C, D). (Gato, cuarenta y ocho - horas de la operación). - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15">3. Que cuando el axon muere súbitamente por -aplastamiento ú otras injurias traumáticas, el protoplasma necrosado, -de aspecto pálido y granuloso, es frecuentemente invadido por -neurofibrillas aisladas, de reciente formación, las cuales acaban -mediante anillos, asas y otras figuras (véanse en la figura 123, -<i>a</i>, <i>c</i>, <i>d</i>, los curiosos retoñamientos intra-axónicos de las -neurofibrillas nacidas en la porción viva del axon). Semejantes -fenómenos se desarrollan también en el cabo periférico de los nervios -cortados (fig. 122, <i>a</i>).</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_468fig123.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 123.—Fenómenos de retoñamiento intra-axónico de las - neurofibrillas en axones mortificados por la presión de las pinzas - (<i>a</i>, <i>b</i>, <i>d</i>, <i>c</i>).— D, porción central de un axon de que emanan - retoños. (Cincuenta y dos horas de la operación en el gato). - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15">4. En fin, que estos y otros actos vegetativos de -neurofibrillas aisladas, así como los fenómenos más atrás señalados -de metamorfosis del esqueleto neurofibrillar del soma neuronal -(rabia, acción del frío, etc.), implican la idea de que las hebras -del axon coloreables por la plata se componen de unidades vivientes -infinitesimales, las <i>neurobionas</i>, capaces de crecer y multiplicarse -con relativa autonomía en el seno del neuroplasma, y susceptibles de -disponerse, según las circunstancias, en colonias intra-axónicas de -variable arquitectura. La mencionada hipótesis de las <i>neurobionas</i>, -explicativa de muchos cambios estructurales de las neuronas, fué -acogida simpáticamente por los autores.</p> - -</blockquote> - -<p>Á causa de estos trabajos, buen número de autores regresaron -al neuronismo. Entre los arrepentidos recordamos á Dorhn, Levi, -Marinesco y van Gehuchten. Siguieron luego los trabajos de -confirmación de Guido Sala, Nageotte, Minea, Lugaro, Dustin, Sala -y Cortese, Modena, y sobre todo de Tello, á quien debemos un -brillante estudio sobre la <i>regeneración de las placas motrices</i> y -terminaciones sensitivas<a id="FNanchor_238" href="#Footnote_238" -class="fnanchor">[238]</a>. Ni hay que olvidar aquellos que, -sirviéndose de otros métodos, apoyaron el monogenismo:<span -class="pagenum" id="Page_470">[p. 470]</span> Krassin, Mott y -Halliburton, Stewart, Poscharisky, Edmont, Stuart, etc. La opinión -reaccionó, al fin, vigorosamente en favor de la doctrina clásica del -<i>desarrollo continuo</i> ó <i>monogenista</i>.</p> - -<p>Hasta Alfredo Bethe, el batallador campeón del catenarismo, en -sus réplicas, no exentas de vivacidad y acrimonia, y señaladamente -en cierto trabajo polémico aparecido en 1907, mostrose bastante -conciliador, pues no negaba ya la capacidad regenerativa de las -fibras del cabo central ni la llegada de sus brotes hasta las -fronteras del cabo periférico; limitábase solamente á defender la -necesidad del concurso de las <i>células de Schwann</i> de este último -segmento para hacer efectiva la restauración nerviosa. Algún tiempo -después, apremiado quizá por los argumentos irrebatibles aducidos por -Perroncito, Lugaro, Marinesco y nosotros, el inquieto fisiólogo de -Estrasburgo tomó el partido de abandonar el campo<a id="FNanchor_239" -href="#Footnote_239" class="fnanchor">[239]</a>. <i>¡Victis honos!</i></p> - -<p>Añadamos aún que autoridades tan prestigiosas como Retzius, v. -Lenhossék, Schiefferdecker, Edinger, Heidenhain, Verworn, Harrison, -etc., que asistieron de lejos, aunque con simpática atención, á los -incidentes del debate, adoptaron explícita ó implícitamente en sus -escritos la doctrina monogenista ó de la continuidad.</p> - -<p>Huelga decir que la maltratada <i>concepción neuronal</i> salió de la -prueba fortalecida y subyugante. Lejos de hallar, según esperaban -sus adversarios, en el tema de la regeneración nerviosa insuperables -dificultades, encontró, por el contrario, nuevos argumentos, á cuya -luz no pocos fenómenos enigmáticos de la estructura y mecanismo -vegeta<span class="pagenum" id="Page_471">[p. 471]</span>tivo del -protoplasma nervioso recibieron inesperados esclarecimientos.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thin" - src="images/ill_471fig124.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 124.—Corte de la médula espinal, ganglio raquídeo y raíz - anterior de un embrión de pollo de tres días. Adviértase que todos - los axones son continuos, partiendo de sendos neuroblastos.— A, raíz - anterior; B, ganglio raquídeo; <i>b</i>, <i>c</i>, neuroblastos jóvenes. - </p> -</div> - - -<p class="mt3">El otro trabajo aludido al principio del presente -capítulo versó sobre la <i>Génesis de los nervios y expansiones -neuronales en el embrión</i><a id="FNanchor_240" href="#Footnote_240" -class="fnanchor">[240]</a>. Según era de presumir, conseguí -corroborar, con ayuda del nuevo método, todas las interesantes -revelaciones hechas de 1890 con auxilio de la reac<span -class="pagenum" id="Page_472">[p. 472]</span>ción cromo-argéntica. -Y después de señalar é impugnar errores de interpretación en que, -engañados por técnicas imperfectas, cayeron Balfour, Beard, Dorhn, -Paton, Capobianco, Fragnito, Besta, Pighini, O. Schültze, etc., logré -sentar las siguientes conclusiones:</p> - -<blockquote> - -<p><i>a</i>) Que el <i>axon</i> representa constantemente una prolongación -primaria del <i>neuroblasto</i> ó célula nerviosa embrionaria, según -descubrió His y confirmamos nosotros, Lenhossék, Kölliker, Harrison, -etc. (fig. 124, A, <i>a</i>).</p> - -<p><i>b</i>) Que todas las vías nerviosas primeramente aparecidas, -desde el tercer día de la incubación en el pollo, en el eje -cerebro-raquídeo, constan exclusivamente de axones continuos sin el -menor rastro de núcleos ni de cadenas celulares.</p> - -<p><i>c</i>) Que asimismo faltan dichas cadenas celulares en los nervios -ó vías nerviosas extracentrales, siendo escasísimos al principio -los núcleos de origen mesodérmico (del tercero al cuarto día de la -incubación) intercalados en ellas.</p> - -<p><i>d</i>) Que el nervio óptico carece al principio de todo núcleo -intercalar.</p> - -<p><i>e</i>) Que las dendritas se forman posteriormente al axon, -resultando del estiramiento en direcciones múltiples del protoplasma -neuroblástico, y no por aposición de materia indiferenciada ni por -fusión de series celulares.</p> - -<p><i>f</i>) Que las <i>neurofibrillas</i> se diferencian primeramente en -la porción del neuroblasto donde surge el <i>cono de crecimiento</i>, -extendiéndose después á lo largo del axon rudimentario y modelando -dentro del cono mismo una especie de pincel ó paquete fusiforme.</p> - -<p><i>g</i>) Que algunos axones, durante su marcha al través de los -tejidos, exhiben una <i>maza terminal</i> ó hinchazón olivar libre, -semejante á la peculiar de las fibras nerviosas en vías de -regeneración (más adelante interpretamos estas tumefacciones finales -como <i>conos de crecimiento</i> de axones extraviados é hinchados por -detención en su marcha) (fig. 125, <i>a</i>).</p> - -<p>Omitimos aquí la enumeración de muchos datos referentes á -las metamorfosis del armazón neurofibrillar de las neuronas, al -crecimiento y complicación estructural de los nervios, á la aparición -de las terminaciones nerviosas sensoriales (retina y aparato -acústico), á la diferenciación de las neuronas de los ganglios -raquídeos, etc., etc.</p> - -</blockquote> - -<p><span class="pagenum" id="Page_473">[p. 473]</span>Un resumen -de estas investigaciones (confirmadas en principio por Held, según -veremos más adelante) fué comunicado á la <i>Sección anatómica del -Congreso internacional de Medicina</i> celebrado en Lisboa en Abril de -1906.</p> - -<p>Ardía yo en deseos de ensayar la nueva fórmula en el análisis de -las <i>degeneraciones y regeneraciones de las vías centrales</i>, tema -sobre el cual habíanse publicado infinidad de monografías (Eichorst, -Stroebe, Schiefferdecker, Kahler, Homen, Lowenthal, Ziegler, Coën, -Barbacci, Lugaro, Nageotte, etc.).</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_473fig125.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 125.—Fibras nerviosas del trigémino marchando libremente al - través del mesodermo. Repárese en la ausencia de cadenas celulares.— - <i>a</i>, botón de crecimiento; <i>b</i>, bifurcación. (Embrión de pollo á los - tres días y medio de la incubación.) - </p> -</div> - -<p class="mt15">Aunque con algunas variantes de apreciación, casi -todos los autores convenían en que es imposible la regeneración de la -<i>substancia blanca</i> de la médula espinal, cerebro, cerebelo, etc., -acaso por ausencia de elementos orientadores ó <i>células de Schwann</i>. -Mis observaciones, recaídas en el <i>nervio óptico y médula espinal</i>, -confirmaron en principio la precedente conclusión; pero demostraron -también que la irregenerabilidad no es ley fatal é ineluctable, sino -resultado secundario de ambiente químico desfavorable al crecimiento -de los re<span class="pagenum" id="Page_474">[p. 474]</span>toños. -En el cabo central de los axones cortados prodúcense también -<i>mazas</i> y <i>botones de crecimiento</i> que penetran en la cicatriz; de -estos conos emanan á veces proyecciones secundarias prolijamente -subdivididas. Mas, en virtud de causas desconocidas, días después -de la lesión, los brotes axónicos recién formados se marchitan sin -cruzar la cicatriz, acabando por reabsorberse.</p> - -<p>Durante el año de 1907 dí también á la estampa otras monografías, -sobre cuyo contenido no puedo insistir aquí. Citemos un trabajo -efectuado con la colaboración de Rodríguez Illera<a id="FNanchor_241" -href="#Footnote_241" class="fnanchor">[241]</a> sobre la <i>estructura -comparada del cerebelo</i>; otro concerniente al <i>aparato reticular -interno de Golgi-Holmgren</i><a id="FNanchor_242" href="#Footnote_242" -class="fnanchor">[242]</a>, teñido mediante cierta variante -especial del método del nitrato de plata reducido; algunas <i>notas -microfotográficas</i><a id="FNanchor_243" href="#Footnote_243" -class="fnanchor">[243]</a> con la descripción de aparatos destinados -á la proyección cinematográfica de copias de preparaciones -espesas ó de planos múltiples; cierta exploración sobre la -<i>regeneración y degeneración</i> de las fibras del cerebro y cerebelo<a -id="FNanchor_244" href="#Footnote_244" class="fnanchor">[244]</a> -(descubrimiento de la llamada <i>bola de retracción</i> del cabo -central del axon y de otros curiosos fenómenos); algunas <i>nuevas -fórmulas de fijación</i><a id="FNanchor_245" href="#Footnote_245" -class="fnanchor">[245]</a> <i>destinadas á la técnica de las -impregnaciones argénti<span class="pagenum" id="Page_475">[p. -475]</span>cas</i>; y, en fin, dos artículos de carácter polémico -publicados en el <i>Anatomischer Anzeiger</i>.</p> - -<p>Constituye el primero<a id="FNanchor_246" href="#Footnote_246" -class="fnanchor">[246]</a> ardoroso y razonado alegato en favor de la -concepción neuronal de His y Forel, apoyado sobre imponente masa de -pruebas concordantes deducidas del proceso de la neurogénesis y del -mecanismo de la regeneración de los nervios. En el segundo artículo<a -id="FNanchor_247" href="#Footnote_247" class="fnanchor">[247]</a>, -publicado simultáneamente en Alemania y España, se responde á cierta -crítica gratuita de H. Held, defensor de la vieja y abandonada teoría -de Hensen, y se comunican significativas y convincentes observaciones -sobre la <i>evolución de los neuroblastos</i> y la <i>diferenciación -neurofibrillar</i>. Acerca de este último trabajo, bastante rico en -hechos originales, diremos algo más adelante.</p> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter" id="Ch_20"> - <p><span class="pagenum" id="Page_477">[p. 477]</span></p> - <div class="figcenter"> - <img src="images/trimming.jpg" - alt="Friso ornamental" /> - </div> - <h2 class="nobreak ws1 mt25">CAPÍTULO XX</h2> - <p class="subh2h">Durante el bienio de 1905-1906, soy favorecido - por honores y recompensas extraordinarios. — La medalla de oro - de Helmholtz y el premio Nobel. — Felicitaciones y agasajos - a granel. — Inconvenientes de la celebridad. — Mi viaje á - Estocolmo: ceremonias, festejos y discursos. — Miseria de nuestra - representación diplomática. — Moret, que tuvo siempre para mí - benevolencias inmerecidas, pretende hacerme ministro. — Asombro - de los vividores de la política al saber que rechazaba tan - codiciado honor. — Tras del Domingo de Ramos, vino, según temía, - mi semana de pasión. — Mordeduras de la emulación y del despecho: - mis polémicas con Apáthy y Held.</p> -</div> - -<div class="drop mt1"> - <img src="images/drop_e.jpg" - alt="E" /> -</div> - -<p class="icap pt2"><span class="smcap">En</span> Febrero de 1905 -recibí gratísima nueva. En recompensa de mis modestos trabajos -científicos, una de las Corporaciones científicas más prestigiosas -del mundo, la <i>Real Academia de Ciencias</i> de Berlín, por acuerdo -tomado á fines de 1904, tuvo la bondad de adjudicarme la <i>medalla de -oro de Helmholtz</i>. Llegóme tan lisonjera noticia por atento oficio -del Ministro de Estado, acompañado de la comunicación oficial de la -Embajada alemana en Madrid<a id="FNanchor_248" href="#Footnote_248" -class="fnanchor">[248]</a>. Pocos días después transmitíame -esta Embajada, además del Reglamento de la Institución<span -class="pagenum" id="Page_478">[p. 478]</span> del premio Helmholtz, -dos enormes medallas: una de oro, de peso de 620 gramos, y otra de -cobre, copia de la anterior. Según muestra el grabado adjunto, en el -anverso aparece la efigie del genial físico alemán, y en el reverso -la inscripción: <i>Ramón y Cajal. Año de 1904</i>.</p> - -<p>Al pronto no me dí cuenta cabal de la importancia y alcance de tan -honorífica distinción. Adquiridos antecedentes por la lectura del -citado Reglamento, quedé pasmado al saber que la susodicha medalla -se otorgaba cada dos años al autor que hubiere dado cima á más -importantes descubrimientos en cualquiera rama del saber humano. Con -asombro y rubor leí la lista de los laureados.</p> - -<p>Instituída la medalla en 1892, en vida del ilustre físico alemán, -fué adjudicada nada menos que á E. du Bois Reimond, Weierstrass, -Robert Bunsen y Lord Kelvin. Y fallecido Helmholtz, siguió -otorgándose á sabios del siguiente calibre: en 1898, á R. Virchow; -en 1900, á Sir C. G. Stockes; en 1906, á H. Becquerel; en 1908, á -E. Fischer; en 1910, á J. H. van Hoff; en 1912, á Schevendener...; -todos lumbreras de la ciencia, investigadores y creadores geniales. -Avergonzado estaba de verme intercalado en esta serie de gloriosos -iniciadores científicos con la medalla de 1904.</p> - -<p>Sin extremar la modestia hasta considerarme exento de -merecimientos —lo que constituiría agravio para la doctísima Academia -berlinesa— séame lícito sospechar que en la propuesta de 1904 entró -por mucho el cordial afecto y sincera estimación de mi ilustre -amigo el Dr. Waldeyer, firmante, á título de <i>Secretario de la -Presidencia</i>, de la mencionada comunicación académica.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_479fig126.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="caption"> - Fig. 126.—Anverso de la gran medalla de Helmholtz. - </p> -</div> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_479fig127.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="caption"> - Fig. 127.—Reverso con el nombre del recipiendario. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Divulgada la noticia por la Prensa, que la aderezó -con generosos y espirituales elogios, tuve que hacer frente al -inevitable alud de felicitaciones y mensajes congratulato<span -class="pagenum" id="Page_479">[p. 479]<br />[p. 480]</span>rios, -desde el enviado en nombre de S. M. el Rey por su Secretario Sr. -Merry del Val, hasta los recibidos de las más humildes Corporaciones -populares. Todos fueron cordialmente agradecidos<a id="FNanchor_249" -href="#Footnote_249" class="fnanchor">[249]</a>.</p> - -<p>Transcurridos algunos meses, y cuando el ánimo reposado y -tranquilo volvía á saborear las dulzuras y sorpresas del trabajo -concentrado y silencioso, cierta mañana de Octubre de 1906 -sorprendióme, casi de noche, cierto lacónico telegrama expedido en -Estocolmo y redactado en alemán. El texto decía solamente:</p> - -<div class="poem"><div class="stanza"> -<p class="i0"><i>Carolinische Institut verliehen Sie Nobelpreiss.</i></p> -</div></div> - -<p>Firmaba mi simpático colega Emilio Holmgren, Profesor de -la Facultad de Medicina. Poco después llegó otro telegrama de -felicitación de mi entrañable amigo el profesor G. Retzius. -En fin, transcurridos algunos días, obraba en mi poder la -comunicación oficial<a id="FNanchor_250" href="#Footnote_250" -class="fnanchor">[250]</a> del <i>Real Instituto Carolino</i> de -Estocolmo, Corporación á cuyo cargo corría la<span class="pagenum" -id="Page_481">[p. 481]</span> adjudicación del premio Nobel para -la <i>Sección de Fisiología y Medicina</i>. Aparte la honra inestimable -que se me hacía, el citado premio tenía expresión económica nada -despreciable. Al cambio de entonces, equivalía en especies sonantes -á unos 23.000 duros. La otra mitad fué muy justamente adjudicada al -ilustre Profesor de Pavía Camilo Golgi, creador del método con el -cual dí yo cima á mis descubrimientos más resonantes.</p> - -<p>Si la <i>medalla de Helmholtz</i>, galardón puramente honorífico, -causóme halagüeña impresión, el famoso premio Nobel, tan -universalmente conocido como generalmente codiciado, prodújome -sorpresa mezclada con pavor. Interpretando á la letra el Reglamento -de la <i>Institución Nobel</i>, parecía imposible otorgar el premio por -la Sección de Medicina y Fisiología á los histólogos, embriólogos y -naturalistas. Además, hasta entonces habíase solamente adjudicado á -bacteriólogos, patólogos y fisiólogos.</p> - -<p>Ante la perspectiva de felicitaciones, mensajes, homenajes, -banquetes y demás <i>sobaduras</i> tan honrosas como molestas, hice -los primeros días heroicos esfuerzos por ocultar el suceso. Vanas -fueron mis cautelas. Poco después, la Prensa vocinglera lo divulgó -á los cuatro vientos. Y no hubo más remedio que subirse en peana y -convertirse en foco de las miradas de todos. ¡Cuánto hubiera dado -yo por poseer uno de esos secretos burladeros que, con el nombre -de <i>vedados ó fincas de caza</i> (desperdigados por los breñales de -Torrelodones ó El Escorial), constituyen recurso supremo de nuestros -políticos ante los asaltos de la pública curiosidad! Por desgracia, -careciendo de las aficiones cinegéticas de D. Antonio Maura ó del -Conde de Romanones, tuve que entregarme indefenso á los homenajes más -ó menos sinceros y protocolarios de Corporaciones é individuos.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thin" - src="images/ill_482fig128.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 128.—Una de las hojas artísticamente miniadas del diploma del - premio Nobel, con las firmas de los profesores del Instituto Carolino. - </p> -</div> - -<p class="mt15"><span class="pagenum" id="Page_482">[p. -482]</span>Metódica é inexorablemente se desarrolló el temido -programa de agasajos: Telegramas de felicitación; cartas y mensajes -congratulatorios; homenajes de alumnos y profesores; diplomas -conmemorativos; nombramientos honoríficos de Corporaciones -científicas y literarias; calles bautizadas con mi nombre en ciudades -y hasta en villorrios;<span class="pagenum" id="Page_483">[p. -483]</span> chocolates, anisetes y otras pócimas, dudosamente -higiénicas, rotuladas con mi apellido; ofertas de pingüe -participación en empresas arriesgadas ó quiméricas; demanda -apremiante de pensamientos para álbums y colecciones de autógrafos; -petición de destinos y sinecuras...; de todo hubo y á todo debí -resignarme, agradeciéndolo y deplorándolo á un tiempo, con la -sonrisa en los labios y la tristeza en el alma<a id="FNanchor_251" -href="#Footnote_251" class="fnanchor">[251]</a>. En resolución, -cuatro largos meses gastados en contestar á felicitaciones, apretar -manos amigas ó indiferentes, hilvanar brindis vulgares, convalecer -de indigestiones y hacer muecas de fatigada satisfacción. ¡Y pensar -que yo, para garantizar la paz del espíritu y huir de toda posible -popularidad, escogí deliberadamente la más obscura, recóndita y -antipopular de las ciencias!...</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_484fig129.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="caption"> - Fig. 129.—Anverso de la medalla Nobel. - </p> -</div> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_484fig130.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="caption"> - Fig. 130.—Reverso con una alegoría de la Medicina. - </p> -</div> - -<p class="mt15">No incurramos, sin embargo, en exageraciones que -en el<span class="pagenum" id="Page_484">[p. 484]</span> caso -actual pudieran sonar á ingratitudes. Ni es lícito extremar los -fueros del egoísmo. Fuerza es reconocer que los honores rendidos á -los hombres que, por algún concepto persiguieron el enaltecimiento -de su patria, son éticamente bellos y eficazmente ejemplares: -brotan de sentimientos de solidaridad y gratitud harto nobles -para ser vituperables. Toda alma bien nacida debe agradecerlos y -rememorarlos. Pero las gentes latinas somos extremosas en todo. En -contraste con la moderación y frialdad de los pueblos del Norte, -carecemos del sentido de la medida. Y lo que comenzó por ser ofrenda -acariciadora, acaba por resultar importunidad mortificante. En -España —y díganlo si no los Echegaray, los Galdós, los Benavente, -los Cávia y otros muchos justamente homenajeados—, para salir con -bien de los obsequios y agasajos de amigos y admiradores, hay que -tener corazón de acero, piel de elefante y estómago de buitre. Al -dulzor de los primeros momentos síguese cierta apacible amargura. Al -modo de la amistad vehemente y ruda, entre nosotros la fama estruja -al acariciar: besa, pero oprime. Nos arrebata las suavidades del -hábito; tur<span class="pagenum" id="Page_485">[p. 485]</span>ba la -paz del espíritu; coarta el sacrosanto albedrío, convirtiéndonos en -blanco de impertinentes curiosidades; hiere la humildad, obligándonos -de continuo á pensar y hablar de nosotros; y, en fin, altera la -trayectoria de nuestra vida, torciéndola en caprichosos é inútiles -meandros.</p> - -<p>A fuer de sincero, debo confesar algo que acaso haga sonreir -irónicamente al lector. Como insinué hace poco, el premio Nobel -prodújome más miedo que alegría. Medallas, títulos, condecoraciones, -son distinciones relativamente toleradas por émulos y adversarios. -Pero ¡un gran premio pecuniario!... La honra opulenta es algo -irritante y difícilmente soportable.</p> - -<p>Hay, por otra parte, un gran fondo de verdad en el dicho -vulgarísimo de que la adversidad sigue á la ventura como la sombra al -cuerpo. Ambas parecen, en efecto, constituir fases alternativas de la -irremediable oscilación del humano destino. Y no por la influencia -de los quiméricos hados, sino porque la fortuna excesiva tiene la -nefasta virtud de cambiar los sentimientos de los hombres. Ya lo dijo -Séneca —y perdóneseme la pedantería— en forma insuperable: «Conforme -crece el número de los que admiran, crece el de los que envidian. -Puse todo mi empeño en levantarme sobre el vulgo, haciéndome notable -por alguna particular cualidad, y no conseguí sino exponerme á -los tiros de la envidia y descubrir al odio la parte en que podía -morderme.»</p> - -<p>¿Cómo tomarán —me decía— mis contradictores extranjeros los dones -de mi buena estrella? ¿Qué dirán de mí todos esos sabios cuyos -errores tuve la desgracia de poner en evidencia? ¿Cómo justificar -á los ojos de tantos preclaros investigadores preteridos, cuyos -superiores merecimientos me complazco en reconocer, las preferencias -del Instituto Carolino? En fin, y volviendo los ojos á nues<span -class="pagenum" id="Page_486">[p. 486]</span>tra querida España, ¿qué -haría yo para consolar á ciertos profesores —algunos paisanos míos—, -para quienes fuí siempre una medianía pretenciosa, cuando no un -mentecato trabajador? Porque —¡doloroso es reconocerlo!— los mayores -enemigos de los españoles, son los españoles mismos.</p> - -<p>Luego veremos que mis recelos estaban justificados y que los -disgustos comenzaron ya durante mi estancia en la capital de Suecia. -Y no ciertamente á causa de los sabios suecos, modelo de cortesía y -buen sentido, sino del extraño carácter del copartícipe del premio, -una de las personas más engreídas y endiosadas que he conocido.</p> - -<p>Pero, descartando comentarios prematuros, digamos algo de mi -viaje. Ordenan los Estatutos de la <i>Institución Nobel</i> que los -laureados concurran personalmente á la solemne ceremonia del reparto -de los premios, que se celebra todos los años el 10 de Diciembre, -aniversario de la muerte de Alfredo Nobel, y que, además, expliquen -y demuestren, en conferencia pública, lo más esencial de sus -descubrimientos científicos. Si á nuestro ilustre Echegaray y al -altísimo poeta italiano Carducci, fuéles dispensado el viaje, en -atención á su avanzada edad, yo no pude ni debí sustraerme á la -costumbre, que significa además obligado y cortés testimonio de -gratitud al Patronato de la Institución Nobel y á la generosidad del -pueblo escandinavo.</p> - -<p>Púseme, pues, en marcha, y llegué á Estocolmo el 6 de Diciembre, -días antes del comienzo de las fiestas. Después de abrazar -efusivamente á mis buenísimos amigos y colegas del <i>Instituto -Carolino</i>, Dr. Retzius, G. Holmgren y H. Henschen, fuí presentado -al célebre C. Golgi, mi compañero de premio, y á los demás -profesores laureados llegados de Francia é Inglaterra. Eran éstos -J. G. Thomson,<span class="pagenum" id="Page_487">[p. 487]</span> -á quien se adjudicó el <i>premio de Física</i>, por sus penetrantes -investigaciones acerca de la naturaleza de la electricidad, y H. -Moissan, que recibió el <i>premio de Química</i>, en consideración á su -invención del horno eléctrico y á sus trabajos sobre el fluor. Dejo -apuntado ya que el famoso G. Carducci, recipiendario del <i>premio de -la Poesía</i>, excusó su ausencia por enfermo. En fin, el <i>premio de la -Paz</i> fué otorgado al americano Teodoro Roosevelt. Importa consignar, -en descargo del circunspecto pueblo sueco, que tan extraña decisión -fué tomada por el <i>Storthing</i> noruego, á quien, según cláusula -del testamento Nobel, incumbe conferir el <i>premio de la Paz</i>. ¿No -es el colmo de la ironía y del buen humor convertir en campeón -del pacifismo al temperamento más impetuosamente guerrero y más -irreductiblemente imperialista que ha producido la raza yanqui?</p> - -<p>La ceremonia de la adjudicación de los premios fué una fiesta -pomposa y de altísima idealidad. Celebróse, según costumbre, en el -gran salón de la <i>Real Academia de Música</i>, adornado al efecto con -el busto de Nobel, rodeado de flores. Sobre el estrado presidencial -veíanse las banderas y emblemas de Suecia y de las naciones á que -pertenecían los laureados. Presidió S. M. el Rey, acompañado de los -Príncipes y Princesas, con su brillante séquito, y asistieron el -Gobierno, el Cuerpo diplomático, los descendientes de la familia -Nobel, altos funcionarios palatinos y militares, representación -de las Cámaras suecas y del Ayuntamiento de la ciudad, profesores -y alumnos de la Universidad y, en fin, numerosas y elegantísimas -damas.</p> - -<p>Inició la fiesta el profesor Törnebladh, miembro del <i>Patronato -Nobel</i>, con un noble discurso, en el cual, después de trazar la -historia de la fundación del premio, hizo un elogio caluroso de -la ciencia, que coronó repitiendo la co<span class="pagenum" -id="Page_488">[p. 488]</span>nocida máxima de Pasteur: «<i>La -ignorancia separa á los hombres, mientras que la ciencia los -aproxima</i>.»</p> - -<p>Los diplomas y medallas fueron entregados personalmente por S. -M. el Rey, que proclamó los candidatos. En cada caso, el Presidente -de la Academia promotora de la propuesta elogió en breve y sentida -oración los méritos del recipiendario. Según era de presumir, el -discurso encomiástico de los laureados de <i>Fisiología y Medicina</i> -corrió á cargo del ilustre Conde de Mörner, Presidente del <i>Instituto -Carolino</i>.</p> - -<p>Días después, comenzaron las conferencias de los candidatos -premiados. En el día prefijado para la mía, y ante público selecto -é imponente, expuse lo más esencial de mi labor de investigador, -ateniéndome estrictamente á los hechos y á las inducciones -naturalmente surgidas de los mismos. Conforme á mi costumbre, y á fin -de hacerme entender hasta de los profanos, hice uso de gran número de -cuadros policromados de grandes dimensiones. Mi lección fué, según -creo, del agrado del público. En todo caso, mereció benévolos elogios -de los periódicos de la localidad.</p> - -<p>De acuerdo con los precedentes, el texto de todas las conferencias -fué publicado semanas después en lujosísimo volumen, adornado con -bellísimos emblemas en colores, con la copia de las medallas, los -retratos de los laureados, y enriquecido además con los sendos -discursos de presentación de los padrinos y del representante oficial -del <i>Patronato Nobel</i><a id="FNanchor_252" href="#Footnote_252" -class="fnanchor">[252]</a>.</p> - -<p>Impórtame hacer constar que en la susodicha conferen<span -class="pagenum" id="Page_489">[p. 489]</span>cia hice de mi compañero -el profesor C. Golgi el elogio cordial imperiosamente exigido -por la justicia y la cortesía. No procedió con igual hidalguía -el sabio italiano al pronunciar su lección sobre <i>La doctrine des -neurones</i>. Contra lo que todos esperábamos, trató en ella, más que de -puntualizar los valiosos hechos descubiertos por él, de sacar á flote -su casi olvidada <i>teoría de las redes intersticiales nerviosas</i>.</p> - -<p>Estaba en su derecho al escoger el tema de su lección. Lo malo fué -que al defender su estrafalaria lucubración —que pudo disculparse -en 1886, cuando los datos básicos de la conexión interneuronal no -habían sido señalados—, hizo gala de un orgullo é injusticia tan -inmoderados, que produjeron deplorable efecto en la concurrencia. -Ni por incidencia siquiera aludió á los casi innumerables trabajos -neurológicos aparecidos fuera de Italia, y aun en Italia misma, -desde la remota fecha de su obra magna sobre la <i>fina estructura del -sistema nervioso</i>. Para el anatómico de Pavía, ni Forel, ni His, -ni yo, ni Retzius, ni Waldeyer, ni Kölliker, ni van Gehuchten, ni -v. Lenhossék, ni Edinger, ni mi hermano, ni Tello, ni Athias, ni -siquiera su compatriota Lugaro, habíamos añadido nada interesante -á sus hallazgos de antaño. Por lo mismo, se creyó dispensado de -rectificar ninguno de sus viejos errores teóricos. La ciencia había -sido definitivamente fijada, gracias á la infalibilidad del sabio -italiano, en el año de gracia de 1886, época dichosa en que se -definió y divulgó el dogma intangible de la moderna neurología. -Huelga decir que en sus dibujos y descripciones del cerebro, -cerebelo, médula, asta de Ammon, etc., no aparecía ninguna de las -disposiciones señaladas por mí y confirmadas por todos los autores; -y cuando se columbraba alguna era artificiosamente disfrazada -y falseada, á fin de adaptarla, <i>velis<span class="pagenum" -id="Page_490">[p. 490]</span> nolis</i>, á sus caprichosas concepciones. -El noble y discretísimo Retzius estaba consternado; Holmgren, -Henschen y todos los neurólogos é histólogos suecos contemplaban al -orador con estupefacción. Y yo temblaba de impaciencia al ver que el -más elemental respeto á las conveniencias me impedía poner oportuna y -rotunda corrección á tantos vitandos errores y á tantos intencionados -olvidos.</p> - -<p>No he comprendido jamás á esos extraños temperamentos mentales, -consagrados de por vida al culto del propio <i>yo</i>, herméticos á -toda novación é impermeables á los incesantes cambios sobrevenidos -en el medio intelectual. Para que, dentro de lo humano, semejante -actitud fuera conciliable con el criterio del interés personal, sería -preciso que el progreso se paralizara, que los sabios renunciaran al -privilegio de la crítica y que el nivel mental de los investigadores -descendiera tan bajo, que el talento ensoberbecido, en virtud de -sugestión irresistible, impusiera dogmáticamente á todo el mundo sus -visiones personales. Mas como imaginar todo esto es desposarse con -el absurdo, no concibo, repito, á menos de apelar a la psiquiatría -en busca de expresiones adecuadas, la psicología de los susodichos -temperamentos.</p> - -<p>Por lo demás, harto prevista tenía yo la referida contrariedad, -desde el punto y hora en que supe cuál era mi compañero de premio. Y -ello contribuyó no poco á que la noticia me causara más amargura que -satisfacción. Porque si hay un histólogo en Italia de quien jamás -haya recibido un franco testimonio de estimación ó de justicia, -es el sabio de Pavía<a id="FNanchor_253" href="#Footnote_253" -class="fnanchor">[253]</a>. ¡Cruel ironía de la suerte, emparejar, -al<span class="pagenum" id="Page_491">[p. 491]</span> modo de -hermanos siameses unidos por la espalda, á adversarios científicos de -tan antitético carácter!</p> - -<p>La misma olímpica altivez y pretencioso empaque mostró mi -compañero en su brindis del banquete oficial. Esta fiesta solemne -fué ofrecida por los miembros de la Institución Nobel, y á ella -asistieron los Príncipes y magnates, el Cuerpo diplomático y -distinguidas representaciones de las Corporaciones populares y -académicas. (Por cierto que S. M., muy amable conmigo, me recordó -sus viajes por Andalucía, é hizo gentiles elogios de las bellezas de -España y del carácter de sus naturales).</p> - -<p>Á la hora de los brindis, hablaron muy discreta y elocuentemente -algunos Ministros, los ilustres Presidentes de las <i>Academias</i> y -de la <i>Institución Nobel</i> y los representantes de los países á que -pertenecían los pensionados (menos el encargado de la Legación de -España, que excusó su asistencia). En mi honor el profesor Sundberg -pronunció en francés un <i>toast</i> amabilísimo. Y después, en sendos -discursos de gracias, brindamos cortésmente todos los laureados.</p> - -<p>Creo que no desentoné en aquel concierto de afable cortesanía y -gentil confraternidad. En mi breve discurso, pronunciado en francés, -puse especial empeño en consagrar sentido recuerdo á investigadores -preclaros, tan merecedores ó más que Golgi y yo del honroso galardón. -He aquí el texto, que reproduzco para los aficionados á la oratoria -oficial, por necesidad ceremoniosa y ritualista.</p> - -<blockquote> - -<p>Mesdames et Messieurs: Ces moments de profonde émotion ne sont -pas les plus favorables pour extérioriser les sentiments que<span -class="pagenum" id="Page_492">[p. 492]</span> j’éprouve devant une -aussi brillante assemblée et dans une aussi solennelle occasion. Je -me bornerai donc tout simplement à exprimer à l’<i>Institut Carolin</i>, -ma profonde gratitude pour l’honneur extraordinaire qu’il m’a fait en -me décernant, conjointement avec l’illustre Golgi, le <i>prix Nobel de -Physiologie et de Médecine</i>. Je dois aussi remercier de tout mon cœur -les bienveillantes et généreuses paroles que le savant president de -cette Corporation vient de m’adresser en son très eloquent toast.</p> - -<p>Les découvertes scientifiques sont presque toujours le résultat de -l’ambiance intelectuelle. C’est un labeur collectif dans lequel il -est souvent difficile d’attribuer le mérite à un savant déterminé. -L’<i>Institut Carolin</i>, s’inspirant d’un grand sentiment de justice et -d’équité, a bien voulu qu’un des copartageants du prix Nobel pour -la Physiologie et la Médecine soit l’illustre Golgi, le prestigieux -maître italien, qui, par l’invention de très importantes méthodes de -recherche et par l’esprit d’observation scrupuleuse et exacte, a le -plus contribué à la connaissance de la fine structure et du mécanisme -fonctionnel des centres nerveux. Néanmoins, d’autres savants ont -aussi collaboré très activement à l’œuvre commune, et si vous trouvez -dans le réglement de l’Institution Nobel une borne infranchissable -à votre générosité et à vos sentiments d’équité, je croirais, moi, -commettre une grave injustice si je ne rappellais pas à cette heure, -les noms glorieux de His, le génial et regretté embryologue de -Leipzig; de Forel, le savant naturaliste et neurologue suisse; de v. -Kölliker, le vénérable maître, le Nestor de la micrographie à qui -la mort seule pût faire cesser le combat qu’il livrait à la nature -vivante à la quelle il a arraché tant de secrets; de Ehrlich, Marchi -et de Weigert, createurs des importantes méthodes de recherches -neurologiques. Je n’oublie pas non plus la légion de jeunes et -brillants professeurs tels que v. Lenhossék, Dogiel, Lugaro, v. -Gehuchten, Held, Edinger, Fusari, L. Sala, Holmgren, etc., etc.; -enfin, l’un de vos chercheurs des plus feconds et infatigables, -l’illustre anthropologue, histologue et embryologue, auquel -l’anatomie comparée du système nerveux est redevable de grandes et -positives conquêtes: j’ai nommé —vous l’avez tous deviné sans doute— -le Professeur de Stockholm, G. Retzius.</p> - -<p>Tous ces savants, méritent également le grand honneur que je -suis heureux de partager aujourd’hui avec le maître de Pavie, -parce que, outre leurs recherches originales, tous ont contribué -à suggé<span class="pagenum" id="Page_493">[p. 493]</span>rér, -préparer et developper plusieurs points importants de mes modestes -découvertes.</p> - -<p>Je finis en levant mon verre pour proposer un toast à la -confraternité des hommes de science, en faisant des vœux pour qu’en -dépit des préjugés de nationalité ou d’école, et en s’inspirant tous -du haut et généreux exemple du grand savant Nobel, gloire du pays -scandinave, ils se reconnaissent comme des fidèles compagnons voués à -une œuvre commune, qui ne peut s’affirmer et progrésser que dans un -esprit collectif de justice et d’affection réciproque.</p> - -</blockquote> - -<p>Aparte las magníficas fiestas oficiales, debemos mencionar -todavía, para ser completos, otras atenciones y finezas con que -algunos sabios insignes y, en general, el cultísimo y hospitalario -pueblo sueco, procuró amenizar nuestra estada en Estocolmo. -Recordemos el banquete ofrecido á los laureados por el Conde de -Mörner, Presidente del <i>Instituto Carolino</i>, y cuya esposa é hijas, -prototipos de la espléndida belleza escandinava, hicieron á maravilla -los honores de la casa; la comida íntima con que me obsequió el Dr. -Retzius, en cuyo hotel tuve ocasión de conversar con su admirable -compañera y de conocer la suave y elegante comodidad del hogar sueco; -la función de gala ofrecida á los forasteros en el Teatro de la -Opera; la gira á la antiquísima Universidad de Upsala —el Oxford de -Suecia—; la visita al <i>Skating-Ring</i>, donde se cultiva el favorito -deporte de los países hiperbóreos; el paseo por la bahía, y, en -fin, la gira al interesante Parque zoológico, donde, entre otras -curiosidades, se admira cierta colección de viviendas rústicas, -con las ingeniosas labores caseras á que, durante los larguísimos -inviernos suecos, se entrega la familia del campesino.</p> - -<p>Para terminar el relato de mi viaje á Suecia, de cuyos -habitantes guardo recuerdos gratísimos, referiré una anécdota y una -observación.</p> - -<p>Reciente la separación de Noruega, osé manifestar á un<span -class="pagenum" id="Page_494">[p. 494]</span> alto dignatario, á -quien tuve el honor de ser presentado, la extrañeza con que habíamos -sabido en España la impasibilidad de Suecia ante el desgarramiento -de la patria común. Y el amable interlocutor, en vez de deplorar -amargamente el hecho, según yo presumía, limitóse á contestarme, con -la sonrisa en los labios: «Tontos de remate hubiéramos sido si, por -mantener por la fuerza nuestra unión con el vecino país, hubiéramos -desnivelado nuestro presupuesto en <i>superávit</i>, y suspendido la -triunfadora campaña emprendida en pro de la cultura general y en -contra del alcoholismo.»</p> - -<p>La observación concierne á la sórdida miseria con que España -costea los gastos de su representación en el extranjero. Mientras el -Ministro de Suecia en Madrid y los representantes diplomáticos de -Francia, Inglaterra, Italia, etc., en Estocolmo viven en magníficos -hoteles, con el decoro correspondiente á su rango, el encargado de -Negocios de España en dicha nación vegeta precariamente en un piso -segundo de modestísima casa de vecindad. Tan bochornoso contraste -trajo consigo cierta omisión, notada por muchos y poco halagadora -para nuestra patria. Rindiendo culto á la cortesía y á la costumbre, -cada Ministro extranjero acreditado en la corte sueca, festeja al -compatriota laureado con un banquete íntimo, al cual asiste lo más -escogido de la colonia de la nación correspondiente. Todos rindieron -esta prueba de consideración al paisano honrado con el premio -Nobel, todos..., menos nuestro Ministro, que deplorando sin duda la -falta de local decoroso y de recursos, soslayó el consabido acto de -cortesía. Á bien que la falta fué gentil y gallardamente compensada -—no obstante la modestia de sus medios— por el cultísimo Secretario -de la Legación, Sr. R. Mitjana, quien, dicho sea de pasada, me -acompañó amablemente en mis<span class="pagenum" id="Page_495">[p. -495]</span> paseos por la ciudad y en mi visita á Upsala (hablaba el -sueco) y se condujo conmigo como el más campechano y fraternal de los -amigos.</p> - -<p>Y el citado caso no es único, por desgracia. En todas las -capitales visitadas por mí (salvo París) he observado con pena -que la Legación española es la más lamentable y mezquina. Por -decoro nacional, ¿no habría manera de remediar algo tan desairada -situación?</p> - - -<p class="mt2">El tercer suceso próspero —ó que pudo serlo para -mí—, anunciado en el sumario del presente capítulo, fué el empeño -del ilustre Moret, á la sazón jefe del partido liberal, en hacerme -Ministro de Instrucción pública. Ya en 1905, honrándome en el Ateneo -con sus amables pláticas, me anunció sus deseos. Yo me limité á -darle las gracias, contestándole con evasivas corteses. La verdad -es que ni yo me sentía político, ni estaba preparado para el arduo -oficio de Ministro, ni acertaba á descubrir en mí, al hacer examen -de conciencia, las dotes en nuestro país indispensables para regir -dignamente una cartera.</p> - -<p>Recordará el lector que, cuando en 1905, D. Antonio Maura derribó -la situación conservadora dirigida por Villaverde, subió al poder -el partido liberal, bajo la presidencia de D. Eugenio Montero Ríos. -Desgraciadamente, la poderosa fuerza política acaudillada antaño por -Sagasta, había perdido su cohesión, dividida en grupos atómicos. Y -á la cabeza de cada fracción figuraba un prohombre aspirante á la -suprema jefatura.</p> - -<p>Mientras tanto, ocurrían los vergonzosos sucesos de Barcelona -(procacidad de los catalanistas del <i>Cut-cut</i> é indignación -patriótica, aunque inoportuna, del ejército). Montero Ríos hubo -de dimitir, y la jefatura fué transferida á D. Segismundo Moret, -<i>leader</i> de la más importante<span class="pagenum" id="Page_496">[p. -496]</span> agrupación liberal. Preciso es reconocer que, no obstante -sus altos prestigios, el ilustre orador demócrata no dispuso nunca -de una mayoría disciplinada. Resuelto á restaurar á todo trance -la unidad del partido, concibió el plan, una vez terminadas las -fiestas de la boda real, de disolver los Cuerpos colegisladores y -convocar nuevas elecciones. Deseaba acometer resueltamente la reforma -constitucional y votar leyes de tendencia francamente democrática.</p> - -<p>Fué por Marzo de 1906 cuando, en una conferencia celebrada en su -casa, me comunicó el insigne político su pensamiento y me expresó -el deseo de que le prestara mi insignificante concurso. Excuséme, -como otras veces, escudado en mi inexperiencia parlamentaria. Pero -la elocuencia de D. Segismundo era terrible. Con frase inflamada -en sincero patriotismo, expuso las grandes reformas de que estaba -necesitada la enseñanza, encareciendo el honor reservado al Ministro -que las convirtiera en leyes; añadió que también los hombres de -ciencia se deben á la política de su país, en aras del cual es -fuerza sacrificar la paz del hogar, cuanto más las satisfacciones -egoístas del laboratorio; y citóme, en fin, para acabar de seducirme, -el ejemplo de M. Berthelot y de otros grandes sabios, que no se -desdeñaron para elevar el nivel cultural de su país, en formar parte -de un gobierno.</p> - -<p>Sus cálidas exhortaciones hicieron mella en mi flaca voluntad. -Y excitado á mi vez por aquel verbo cautivador, tuve la debilidad -de apuntarle algunas reformas encaminadas á sacudir la Universidad -española de su secular letargo: la contrata, por varios años, de -eminentes investigadores extranjeros; el pensionado, en los grandes -focos científicos de Europa, de lo más brillante de nuestra juventud -intelectual, al objeto de formar el vivero del futuro magisterio; -la creación de grandes Colegios, adscriptos á<span class="pagenum" -id="Page_497">[p. 497]</span> Institutos y Universidades, con -decoroso internado, juegos higiénicos, celosos instructores y -demás excelencias de los similares establecimientos ingleses; -la fundación, en pequeño y por vía de ensayo, de una especie de -<i>Colegio de Francia</i>, ó centro de alta investigación, donde trabajara -holgadamente lo más eminente de nuestro profesorado y lo más -aventajado de los pensionados regresados del extranjero; la creación -de premios pecuniarios en favor de los catedráticos celosos de la -enseñanza ó autores de importantes descubrimientos científicos, á fin -de contrarrestar los efectos sedantes y desalentadores del escalafón, -etc.</p> - -<p>Y cuando esperaba yo que Moret se mostrara asustado ante un -plan de reformas que implicaba la demanda á las Cortes de créditos -cuantiosos, contestóme jubiloso: —Estamos perfectamente de acuerdo. -En cuanto se plantee la próxima crisis, usted será mi Ministro de -Instrucción pública—. Y embobado por la magia de su palabra y por el -ascendiente de su talento me abstuve de contradecirle.</p> - -<p>Semanas después (Abril de 1906) asistí al <i>Congreso médico -internacional</i> de Lisboa. Allí, lejos de la peligrosa sirena -presidencial, recapacité seriamente acerca del arduo compromiso -en que me había metido. Y acabé por advertir que, desorganizado -el partido liberal, era quimera esperar el logro del decreto de -disolución é imposible, por tanto, acometer la magna obra de nuestra -elevación pedagógica y cultural. Ante mis compañeros de profesión, y, -sobre todo, á los ojos de los políticos de oficio, iba yo á resultar, -no un hombre de buena voluntad vencido por las circunstancias, -sino un vulgar ambicioso más. Y esto repugnaba á mi conciencia de -ciudadano y de patriota.</p> - -<p>Y, bajo el peso de tales reflexiones, escribí á Moret retirándole -mi promesa y excusando mi informalidad. El Pre<span class="pagenum" -id="Page_498">[p. 498]</span>sidente se enfadó mucho conmigo. Tuvo, -sin embargo, la magnanimidad de perdonar mis veleidades; y meses -después llevó su benevolencia hasta el punto de elevar al Gobierno -á uno de mis amigos, D. Alejandro San Martín. El cultísimo profesor -de San Carlos, con quien había yo cambiado impresiones acerca de las -reformas universitarias más urgentes, asumió el delicado encargo de -defenderlas, sin abandonar, naturalmente, personales iniciativas, -algunas acaso demasiado atrevidas (aludo, sobre todo, á la supresión -indirecta de la bochornosa enseñanza libre, desconocida en el -extranjero).</p> - -<p>Mis fáciles vaticinios cumpliéronse de todo en todo. La discordia -que minaba al partido esterilizó los patrióticos anhelos de Moret, -quien no obtuvo el ansiado decreto de disolución. Y conforme era de -esperar, el Ministerio de que yo debía formar parte (crisis de Junio -de 1906), vivió angustiosa y precariamente, entre intrigas menudas y -luchas intestinas. En fin, dos meses después cayó D. Segismundo con -la amargura de no haber logrado la unión del partido ni dado cima á -ninguna de las grandes reformas democráticas que meditaba.</p> - - -<p class="mt2">Decía más atrás que el <i>premio Nobel</i> concedido por -primera vez en 1906 á histólogos, causóme más miedo que satisfacción. -¿Cómo reaccionarán —pensaba— aquellos pocos sabios, no exentos -de mérito, cuyos errores teóricos tuve la desgracia de poner en -evidencia?</p> - -<p>Poco tardaron en darme una respuesta. En significativo contraste -con las grandes figuras de la neurología que, inspiradas en noble -generosidad, se apresuraron á felicitarme, algunos histólogos y -naturalistas que me distinguieron siempre con su hostilidad se -exaltaron desaforadamente contra mi modesta persona. Era ya tiempo, -se<span class="pagenum" id="Page_499">[p. 499]</span>gún mis -piadosos cofrades, de aplastar definitivamente el <i>neuronismo</i>, -soterrando de paso á su más fervoroso mantenedor. Y en sus -invectivas había tanta injusticia, se acompañaban de tan virulentas -personalidades, resultaban, en fin, tan desproporcionadas con la -insignificancia de mis corteses reparos de otro tiempo, que fuera -candoroso excluir cierto vínculo etiológico entre ellas y mi -inesperada ventura.</p> - -<p>No deja, en efecto, de ser significativo el que mi antiguo -amigo H. Held, uno de los detractores de entonces, á quien por -cierto había yo tratado siempre con la consideración debida á su -incansable laboriosidad y positivos méritos, (había sido fervoroso -adepto del neuronismo y hasta traductor en 1894 de un libro mío)<a -id="FNanchor_254" href="#Footnote_254" class="fnanchor">[254]</a>, -se indignara precisamente en 1907<a id="FNanchor_255" -href="#Footnote_255" class="fnanchor">[255]</a>, á pretexto de que -en cierta comunicación de mi cosecha, relativa á la <i>génesis de -las neurofibrillas</i>, no estimé pertinente discutir ni aceptar la -vetusta teoría neurogenética de Hensen, concepción definitivamente -rechazada, hacía la friolera de diecisiete años, por eminencias -neurológicas del fuste de Kupffer, Ranvier, His, Golgi, Kölliker, -Lenhossék, Retzius, Lugaro, Athias, etcétera. En cuanto á S. Apáthy, -el fogoso naturalista de Klausenburg, esperó también hasta dicho año -de 1907, para sentirse agraviado por las objeciones que, de pasada, -me sugiriera en 1903 su aventuradísima lucubración acerca de la -continuidad de las neurofibrillas en los vermes<a id="FNanchor_256" -href="#Footnote_256" class="fnanchor">[256]</a>.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_500">[p. 500]</span>Penetrado -harto bien de la psicología de ciertos sabios y de la intención de -la nueva campaña, procuré conducirme en mis réplicas con perfecta -ecuanimidad y justicia, persuadido de que, en esta clase de -lides, pasión y razón suelen estar siempre en proporción inversa. -Desentendíme, pues, de todos los ataques personales y fuíme -derechamente al terreno de la observación.</p> - -<p>La tesis central de H. Held —simple modificación, por otra parte, -de la vieja concepción de Hensen— consistía en admitir que el cono -de crecimiento de los axones embrionarios no crece libremente -hacia su destino por entre los elementos extraños, según creíamos -haber demostrado His, Kölliker, Lenhossék, yo, Harrison, etc., -sino que corre encauzado por el interior de un sistema de tubos -comunicantes preestablecidos. En la <i>médula primordial</i>, tales -conductos orientadores hallaríanse representados por las <i>células -ependimales</i> ó epitélicas; fuera de la médula, es decir, para los -conos y axones aventurados en pleno <i>mesodermo</i>, los citados estuches -estarían constituídos por cadenas radiadas de corpúsculos conectivos -primordiales. Notemos que, en su nueva investigación, Held hizo uso -de mi proceder del nitrato de plata reducido, salvo que en lugar de -fijar las piezas en alcohol, según hacía yo, aplicó de preferencia la -<i>piridina</i>, el fijador del método de Donaggio.</p> - -<p>Fácil fué para mí, después de estudiar nueva y esmeradamente -el tema, demostrar en preparaciones irreprochables la sinrazón -de mi colega de Leipzig<a id="FNanchor_257" href="#Footnote_257" -class="fnanchor">[257]</a>. Entre otras observaciones incontestables, -resueltamente favorables á la concepción de His, expuse las -siguientes:</p> - -<blockquote> - -<p><span class="pagenum" id="Page_501">[p. 501]</span><i>a</i>) Los <i>conos -de crecimiento</i> recién formados (embrión de pollo de dos días) crecen -y marchan en la médula primitiva, no por dentro de las <i>células -epiteliales</i> (que forman, según es sabido, un sistema de fibras -radiadas á partir del epéndimo), sino entre dichas células, conforme -lo persuade perentoriamente tanto la absoluta falta de forro exógeno -en los axones cortados de través, como los frecuentes retrocesos, -revueltas y extravíos de los mismos antes de encontrar su camino -(fig. 131, <i>a</i>, <i>b</i>, <i>d</i>).</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_501fig131.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 131.—Trozo de médula espinal primitiva (A) y de tejido - mesodérmico vecino, tomado de un embrión de pato de tres días. Nótese - cómo en los neuroblastos más jóvenes los conos de crecimiento marchan - siempre entre las células, tanto dentro como fuera de la médula.— E, - F, conos que cruzan libremente el espacio perimedular; D, <i>f</i>, conos - cuya posición libre en el mesodermo es evidente. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15"><i>b</i>) Los conos cruzan el espacio plasmático -perimedular sin ayuda de ningún corpúsculo orientador (fig. 131, <i>e</i>, -F).</p> - -<p><i>c</i>) En el seno del <i>mesodermo</i> resulta facilísimo reconocer -axones absolutamente libres, es decir, alejados de toda célula -conjuntiva embrionaria, los cuales se orientan perfectamente al -través de las lagunas intercelulares (fig. 131, D, <i>f</i>).</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_502">[p. 502]</span><i>d</i>) En -ocasiones descúbrense en el bulbo conos de crecimiento caídos por -azar en el líquido ventricular, los cuales después de una revuelta -vuelven á la substancia gris, orientándose definitivamente (fig. 132, -A, E), sin ayuda de estuches celulares.</p> - -<p><i>e</i>) Con frecuencia se descubren en muchos nervios, tales como el -patético, etc., revueltas iniciales incongruentes, denotadoras de -extravíos que al fin son rectificados.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_502fig132.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 132.—Trozo de un corte del bulbo de un embrión de pollo de - cuatro días. Adviértase cómo fibras nerviosas caídas por accidente - en el ventrículo (A, E, C) aparecen libres, orientándose en él para - dirigirse á su destino al través de toda la trama nerviosa. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15"><i>f</i>) La sección transversal de las raíces nerviosas -en sus más tempranas fases no revelan ningún forro celular, ni -siquiera la presencia de núcleos marginales.</p> - -<p><i>g</i>) Los neuroblastos simpáticos y muchos elementos nerviosos de -los centros emigran, en el curso del desarrollo, de su yacimiento -originario, circulando libremente por entre otros corpúsculos hasta -alcanzar su destino. Fuera absurdo suponer que un robusto neuro<span -class="pagenum" id="Page_503">[p. 503]</span>blasto simpático es -capaz de alojarse y correr por dentro de un corpúsculo mesodérmico, -mucho más delgado que él.</p> - -<p><i>h</i>) En la regeneración patológica es comunísimo sorprender axones -que caminan y se orientan al través de exudados serosos y hasta de -coágulos sanguíneos, lejos, por tanto, del concurso de las supuestas -<i>Leitzellen</i> de Held.</p> - -<p><i>i</i>) Los experimentos de Tello demostraron que, cuando se secciona -el nervio óptico, una parte de los brotes siguen dirección retrógrada, -invaden la retina y, á impulsos de su potencia de crecimiento, -barrenan las capas de esta membrana sin necesitar para ello de la -preformación de estuches orientadores (fig. 134, A).</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_503fig133.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 133.—Corte de la retina del embrión de pollo de cuatro días. - Se demuestra en esta figura que la primera forma del neuroblasto es - bipolar (C, B) y no monopolar.— <i>a</i>, <i>b</i>, conos de crecimiento cuya - posición intercelular es indiscutible. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15"><i>j</i>) En fin, los experimentos de cultivo artificial -de los nervios embrionarios (experimentos de Harrison y de los -sabios de su escuela efectuados en larvas de batracio) demuestran -perentoriamente que los axones y conos de crecimiento son -susceptibles de crecer y marchar al través del plasma nutritivo, -y cuando por azar tropiezan en hilos de fibrina ó con elementos -mesodérmicos, se deslizan sobre ellos como una planta joven sobre su -tutor (<i>estereotropismo</i> de Loeb y Harrison, etc.).</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_504">[p. 504]</span>Aparte los -datos de alcance polémico, el citado trabajo encierra también algunos -hechos nuevos, en cuya reseña detallada es imposible entrar aquí. -Mencionemos solamente un estudio sobre la evolución de las células -nerviosas de la retina; otro sobre la marcha de los neuroblastos en -la médula espinal primitiva; y otro, en fin, sobre la génesis del -gran simpático.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thin" - src="images/ill_504fig134.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 134.—Corte de la retina del conejo adulto, cuyo nervio óptico - fué cortado. Nótese un robusto retoño (A) que, extraviado, atraviesa - por propio impulso y sin vainas celulares, todo el espesor de la - membrana, desde la capa de las fibras del nervio óptico. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Particularmente interesantes son, con relación -á la retina y á la médula espinal estos dos hechos: <i>a</i>, que el -neuroblasto unipolar de His va precedido, según señalé ya en 1890 -(el hecho fué negado por His y otros), de una <i>fase bipolar</i> (fig. -133, C, D, B), y <i>b</i>, que los conos trazan á menudo revueltas antes -de orientarse, chocando con la basal (fig. 133, <i>a</i>, <i>b</i>), por entre -cuyos pilares se deslizan.</p> - -<blockquote> - -<p>El escrito, ó más bien diatriba de Apáthy, virulenta en el fondo -y groseramente descortés en la forma, y reveladora, además, de una -ignorancia casi absoluta de toda mi obra científica, encaminóse -principalmente á refutar, en provecho de cierta singular concepción -tocante al origen y significación fisiológica de las neurofibrillas -de los vermes (<i>hirudo</i>, <i>pontobdella</i>, <i>lumbricus</i>, etc.), mis -ideas sobre la disposición y conexiones de estos filamentos, -ideas compartidas en principio por casi todos los histólogos -investiga<span class="pagenum" id="Page_505">[p. 505]</span>dores -del asunto (Donaggio, Lugaro, Michotte, van Gehuchten, Marinesco, -Nageotte, Tello, Azoulay, H. Rossi, Levi, Perroncito y, en parte, -hasta el mismo Held, mi contradictor en otros respectos).</p> - -<p>El punto sobre que Apáthy hizo particular hincapié, fué su -conocida teoría de la <i>continuidad neurofibrillar</i>. En sentir del -sabio húngaro, las <i>neurofibrillas</i> y sus <i>filamentos elementales</i> -representan el factor exclusivamente conductor del sistema nervioso. -Dispersas unas veces, reunidas otras en hacecillos compactos, las -citadas hebras cruzarían sartas de neuronas sin anastomosarse entre -sí, por lo menos, en los centros. Durante la época embrionaria, -las neurofibrillas surgirían primeramente en la extremidad de los -nervios, para invadir secundariamente los corpúsculos gangliónicos, -verdaderas encrucijadas de aquellos conductores. En consecuencia, el -protoplasma neuronal gozaría exclusivamente de actividad trófica. En -fin, al nivel de las terminaciones nerviosas sensitivas, sensoriales -ó motrices, las consabidas hebras elementales dispondríanse en asas -de retorno ó en redes difusas perfectamente continuas. Tanto el -remate como el origen de las neurofibrillas constituiría, por tanto, -pura ilusión. Todo comunica con todo.</p> - -<p>Para sostener tan arriesgadísima tesis y combatir el neuronismo, -el sabio húngaro apoyábase en sus excelentes y rarísimas -preparaciones de los ganglios de la sanguijuela y de otros vermes. -Á este mismo terreno acudí yo para refutarle, abundantemente -pertrechado de bien logradas preparaciones, cosa fácil, porque -precisamente ciertas fórmulas del nitrato de plata reducido colorean -espléndidamente las neurofibrillas del <i>Hirudo</i> y <i>Alaustomum</i>.</p> - -<p>Para dar cima á mi empresa, sometí á severo análisis y escrupulosa -revisión todos los hechos de observación aducidos por Apáthy. Y la -confrontación de sus dibujos, harto esquemáticos y tendenciosos, -con los míos, escrupulosamente copiados del natural, mostró bien -á las claras que mi virulento contradictor había contemplado la -naturaleza á través de un prejuicio teórico. En efecto, ni en las -<i>células de la retina</i>, ni en los <i>corpúsculos simpáticos</i>, ni en -los <i>sensitivos</i> del <i>hirudo</i>, es dable percibir el menor indicio -de que las neurofibrillas pasen de una célula á otra. Además, mis -preparados demostraron en el esófago y faringe de la sanguijuela -la existencia indiscutible de neurofibrillas sensitivas terminadas -libremente bajo la cutícula epitelial. Y, en fin, por lo que -hace al comportamiento de las hebras elementales dentro del soma -neuronal, mostré, con abso<span class="pagenum" id="Page_506">[p. -506]</span>luta evidencia, que al encontrarse en el protoplasma -pierden su individualidad, generando redes perfectas. Semejantes -retículos aparecen claramente ¡quién lo creyera! hasta en los -dibujos de Apáthy. ¿Qué más prueba de que su concepción de la -independencia neurofibrillar representa pura visión de un espíritu -preocupado?...</p> - -</blockquote> - -<p>Creo sinceramente, sin temor de incurrir en la nota de -presuntuoso, que los argumentos de hecho esgrimidos por mí contra -las teorías harto discordantes de Held y de Apáthy, son en el estado -actual de la ciencia irrebatibles. Al menos hasta ahora nadie ha -conseguido refutarlos. Por lo demás, en la reflexiva Alemania -la teoría neurogenética del profesor de Leipzig tuvo muy escaso -eco. Desaprobáronla resueltamente, ó se mostraron esquivos hacia -ella, los grandes maestros, como Edinger, Waldeyer, Heidenhain, -Schiefferdecker, etc. Contra ella alzóse también briosamente en -América, sobre abrumadora masa de pruebas experimentales, el célebre -Harrison y su escuela. En fin, en Italia y Francia no granjeó, que yo -sepa, un solo adepto.</p> - -<p>En cuanto al violento Apáthy, que me amenazaba al principio con no -sé cuantos libros y folletos aplastantes, guardó en lo sucesivo un -silencio que semeja á un acto de contrición.</p> - - -<p class="mt2">He aquí otra ruda batalla librada en favor del -neuronismo. ¿Será la última?</p> - -<p>Mucho lo dudo. El morboso afán de afirmar y destacar la propia -personalidad, de ser original á ultranza, hace estragos en nuestra -época. Cediendo la juventud á la ley del mínimo esfuerzo, gusta -de revisar valores que reputa dudosos. Y prefiere, en el orden -científico, en vez de descubrir nuevas verdades, destruir el -patrimonio ideal del<span class="pagenum" id="Page_507">[p. -507]</span> pasado. ¡Es tan cómodo edificar con materiales labrados -por otros, una teoría personal aunque sea ilusoria!...</p> - -<p>¡Qué pena da luchar de continuo con los hombres para defender -la verdad, en vez de combatir contra la naturaleza para arrancarle -nuevas verdades!... ¿Pero cómo evitarlo? ¿Quién ignora que cada -conquista científica desaloja un error arraigado, y que detrás -de él suele esconderse la soberbia irritada cuando no el interés -exasperado?...</p> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter" id="Ch_21"> - <p><span class="pagenum" id="Page_509">[p. 509]</span></p> - <div class="figcenter"> - <img src="images/trimming.jpg" - alt="Friso ornamental" /> - </div> - <h2 class="nobreak ws1 mt25">CAPÍTULO XXI</h2> - <p class="subh2h"><i>Relación abreviada de los trabajos efectuados - en el último decenio</i> (1907 <i>á</i> 1917). — Estudios de anatomía - comparada sobre el <i>cerebelo</i>, <i>bulbo raquídeo</i> y origen de los - <i>nervios motores y sensoriales</i> de peces, aves y mamíferos. — - Estructura del núcleo. — Supervivencia de las neuronas fuera del - organismo. — Nuevas investigaciones sobre la <i>degeneración y - regeneración</i> en la médula, cerebro y cerebelo. — Experimentos - de transplantación de nervios. — Hechos favorables á la teoría - neurotrópica. — Producción de nervios artificiales en los - ganglios transplantados.</p> -</div> - -<div class="drop mt1"> - <img src="images/drop_r.jpg" - alt="R" /> -</div> - -<p class="icap pt2"><span class="smcap">Réstame</span> sólo, -para terminar el presente libro, dar cuenta sumaria de la labor -desarrollada durante los años posteriores á 1907. Esta labor fué -casi tan intensa y variada como en las épocas de mayor acometividad -inquisitiva. Abomino del egoísmo antipatriótico de quienes, llegados -á la cima, no piensan sino en tumbarse á la bartola. Permítaseme -la vanagloria de decir que ni me enervan los triunfos ni me abaten -injusticias; antes bien, después de recibir un galardón, redoblo mi -laboriosidad para merecerlo y, cuando incurro en error, me esfuerzo -para hacérmelo perdonar. Y, por encima de todo, los ajetreos y -emociones del Laboratorio me cautivan y deleitan.</p> - -<p>Referir en extracto el contenido de todas las monografías y libros -publicados en el referido decenio, exigiría, no<span class="pagenum" -id="Page_510">[p. 510]</span> dos capítulos, sino otro tomo de -regular dimensión. Empero me doy cuenta del cansancio del lector, -que debe estar mareado si ha tenido la paciencia de asistir al -fastidioso desfile de tantas minucias descriptivas. Además —¿por qué -no confesarlo?—, los progresivos achaques de la edad ponen freno -á mi pluma, de cada día más rebelde al pensamiento. No en vano se -han pasado treinta y siete años arrebolado sobre las cuartillas ó -palideciendo sobre el ocular. La emoción de lo inesperado fatiga -el corazón, y la atención ahincada y sin tregua labra en las -vías cerebrales hondas rodadas; por ellas marcha trompicando el -pensamiento, que, al chocar con los obstáculos, produce menos luz que -calor.</p> - -<p>En estilo casi telegráfico paso, pues, á enumerar la tarea -experimental de los últimos años. Propóngome, para restar prolijidad -á mi relato, prescindir del índice ó sumario que vengo haciendo de -las materias tratadas en cada monografía. De algunas no diré nada. -Mi plan consiste en escoger los hechos de que guardo más agradable -impresión ó que prometen mayor rendimiento teórico.</p> - -<p>Y para proceder con algún orden, comenzaré por agrupar mis -escritos en tres clases: <i>monografías descriptivas</i>, <i>comunicaciones -técnicas</i> y <i>libros de conjunto</i>.</p> - -<p><b>Monografías histológicas.</b>—Desarrollan diversidad de -asuntos, dominando, empero, los temas de Anatomía comparada y de -Anatomía patológica del sistema nervioso.</p> - -<p>1. La primera serie de comunicaciones aparecida durante los años -1908 y 1909 enfoca la <i>Histología comparada del cerebelo</i>, del -<i>bulbo raquídeo</i>, de los <i>ganglios acústicos</i> y el modo de <i>origen -y terminación de los nervios sensoriales y motores</i> de mamíferos, -aves y peces, etc. Semejantes preferencias obedecen á mera razón -de comodidad. Dejamos apuntado ya que, en los animales jóvenes y -en los fetos<span class="pagenum" id="Page_511">[p. 511]</span> -avanzados, el método argéntico introducido por nosotros en la técnica -neurológica (fijación en <i>piridina</i> o en <i>alcohol amoniacal</i>), -muéstrase superiormente expresivo. Con admirable limpieza y variedad -de matices revela tanto las neuronas voluminosas como sus robustos -cilindros-ejes, los cuales cabe perseguir á placer al través de las -masas de substancia gris retrasadas en su evolución y, por tanto, -apenas teñidas. De esta preciosa ventaja se han aprovechado en -sus investigaciones de anatomía comparada Tello, Beccari, Mesdag, -Lenhossék y otros muchos.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thin" - src="images/ill_511fig135.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 135.—Detalles del modo de conexión, por contacto, del nervio - vestibular, con las células gigantescas del núcleo tangencial del - bulbo de las aves.— A, D, F, placas y pedículos terminales del - referido foco vestibular; <i>a</i>, axon de las neuronas. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Prescindiré, conforme anuncié antes, de la -mayoría<span class="pagenum" id="Page_512">[p. 512]</span> de -los datos estructurales recogidos en dos años de porfiada labor y -mencionaré tan sólo los siguientes:</p> - -<blockquote> - -<p><i>a</i>) Encuentro en los peces, aves y reptiles de varios focos -de terminación del <i>nervio vestibular</i>, singularmente uno situado -lateralmente en el bulbo y sumamente curioso, por ofrecer cierto -modo de conexión por contacto, hasta entonces inadvertido<a -id="FNanchor_258" href="#Footnote_258" class="fnanchor">[258]</a>. -Según mostramos en la figura 135, las fibras de dicho nervio se -terminan mediante recios conos ó placas, íntimamente aplicados sobre -la superficie de los robustos elementos del foco generador de las -vías secundarias del nervio vestibular. Este hecho fué confirmado -por Tello y por Beccari. También Lenhossék observó tiempo después -placas análogas en ciertos ganglios simpáticos. Excusado es decir que -semejante disposición representa otra brillante confirmación de la -<i>doctrina del contacto</i>.</p> - -<p><i>b</i>) Demostración en los embriones humanos, de mamífero y de<span -class="pagenum" id="Page_513">[p. 513]</span> ave de la posición -y conexiones del <i>foco descendente</i> (<i>foco intersticial</i>), del -<i>fascículo longitudinal posterior</i>, con numerosos detalles de los -núcleos de origen de los nervios motores oculares.</p> - -<p><i>c</i>) Determinación en las aves de la posición y conexiones de -los ganglios centrales del cerebelo (<i>foco del techo</i> y <i>núcleos -olivares</i>), con la indiscutible prueba de que el <i>pedúnculo -cerebeloso superior</i> nace en la <i>oliva</i> cerebelosa.</p> - -<p><i>d</i>) Descubrimiento en la <i>capa de los granos</i> del cerebelo -de los mamíferos, de ciertos nidos pericelulares no descritos -por los autores<a id="FNanchor_259" href="#Footnote_259" -class="fnanchor">[259]</a>.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thin" - src="images/ill_513fig136.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 136.—Terminaciones caliciformes del nervio vestibular de las - aves en el epitelio de las crestas acústicas.— E, fibra gigante - que forma nidos para tres células ciliadas; D, <i>e</i>, fibras finas - distribuídas en plexo horizontal por debajo de dichas células. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15"><i>e</i>) Análisis en las aves de las arborizaciones -periféricas del <i>nervio coclear</i> y del <i>nervio vestibular</i>. -Comunícanse interesantes detalles sobre el modo de conexión de las -fibras acústicas con los <i>corpúsculos ciliados del ganglio basilar</i>, -<i>papila lagenal</i>, etc., y las del <i>nervio vestibular</i> con las -células de igual nombre de las <i>crestas acústicas</i> (nidos nerviosos -pericelulares en forma de cáliz, etc.) (fig. 136, E, F).</p> - -<p><i>f</i>) Determinación en el bulbo de las aves de la posición -y conexiones de los ganglios acústicos primarios (homólogos -del <i>ventral</i> y <i>la<span class="pagenum" id="Page_514">[p. -514]</span>teral</i> de los mamíferos), así como de sus vías de unión, -cruzadas y directas, con cierto <i>foco laminar</i>, que representa -verosímilmente la <i>oliva superior accesoria</i> de los vertebrados -superiores. Descríbese además el origen, posición y marcha del -<i>cuerpo trapezoide</i> ó vía acústica secundaria<a id="FNanchor_260" -href="#Footnote_260" class="fnanchor">[260]</a>.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_514fig137.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 137.—Esquema de las estaciones y vías acústicas del bulbo de - las aves.— A, foco angular; B, núcleo de gruesas células; D, foco - laminar; C, nervio coclear ó acústico; V, nervio vestibular; T, - ganglio tangencial; E, cuerpo trapezoide ó vía acústica secundaria; - F, oliva superior; VI, motor ocular externo. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15">En la imposibilidad de exponer detalladamente estas -complejísimas conexiones, damos en la figura 137 un esquema de los -ganglios acústicos primarios y de las vías auditivas centrales -de las aves. En dicha figura adviértese que el <i>nervio coclear</i> -(C) se divide en dos ramas: una superior, terminada en el <i>núcleo -angular</i> (A), y otra inferior, acabada mediante elegantes cálices -en contacto con los elementos del <i>foco de gruesas células</i> (B), -que corresponde, según dejamos dicho, al <i>núcleo ventral acústico</i> -de los mamíferos. De esta<span class="pagenum" id="Page_515">[p. -515]</span> última estación acústica primaria parte importantísima -vía secundaria transversal que, después de cruzar la línea media por -detrás del <i>fascículo longitudinal posterior</i>, se termina mediante -arborizaciones difusas sobre las células fusiformes del <i>foco -laminar</i> del opuesto lado (D), en donde tiene su origen el cuerpo -trapezoide (E).</p> - -<p><i>g</i>) Señalamiento en el bulbo de aves y mamíferos del origen y -marcha de las vías nacidas en los corpúsculos gigantes de la llamada -<i>substancia reticular</i>.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_515fig138.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 138.—Sección transversal del bulbo de un feto de conejo.— A y B, - segmentos del núcleo del nervio hipogloso; M, raíz de este nervio; D, - C, pléyades celulares del <i>núcleo ambiguo</i> del nervio vago; E, manojo - sensitivo cruzado de este nervio, incorporado al fascículo solitario - (G); I, vía descendente del trigémino. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15"><i>h</i>) Revelación de la presencia, en el bulbo -de los mamíferos y aves, de cierta importante vía sensitiva -cruzada, perteneciente al dominio de las radiculares del <i>vago</i> y -<i>glosofaríngeo</i>. Conforme mostramos en la figura 138, E, esta vía -transversal, nacida en los correspondientes ganglios sensitivos, pasa -por detrás del fascículo longitudinal posterior, cercana al suelo del -ventrículo, para tornarse, vertical y descendente, en el <i>fascículo -solitario</i> (fig. 138, F, G).</p> - -</blockquote> - -<p><span class="pagenum" id="Page_516">[p. 516]</span>Las -investigaciones emprendidas durante el trienio de 1910, 1911 y 1912, -fueron bastante heteróclitas, dispersándose por muchos y variados -asuntos. Citemos: la <i>estructura del núcleo</i>, la <i>autolisis y -supervivencia de las neuronas</i>, el problema del <i>neurotropismo</i>, la -<i>transplantación de nervios y ganglios</i>, la técnica de la <i>coloración -de las plaquetas</i> de la sangre, comunicaciones metodológicas acerca -de la <i>demostración del aparato endocelular de Golgi y de la -neuroglia del hombre</i>, <i>estructura del cerebelo</i>, etc. Pero el tema -general al que consagré años de porfiada labor y en donde recogí -datos más valiosos y de superior alcance teórico, fué el concerniente -á la <i>degeneración y regeneración de las neuronas y axones de los -ganglios, cerebelo, cerebro y médula espinal</i>. Como luego veremos, -estos últimos estudios, que descorren un poco el velo de la íntima -fisiología del retículo neurofibrillar, vinieron á corroborar la -vieja hipótesis neurotrópica formulada por mí en 1892 y benévolamente -acogida por numerosos autores.</p> - -<p>Al pie de estas páginas daremos sucesivamente la lista de los -principales trabajos aludidos. Aquí expondremos por orden cronológico -las conquistas objetivas ó inducciones teóricas más valiosas.</p> - -<p>2. Por lo que toca á la estructura íntima del <i>núcleo de los -corpúsculos nerviosos</i><a id="FNanchor_261" href="#Footnote_261" -class="fnanchor">[261]</a>, nuestros insistentes análisis -revelaron (aparte la comprobación de muchos datos referentes al -nucleolo, casquete cromático de Levi, granulaciones basiófilas y -neutrófilas del jugo nuclear, etc.) estas tres cosas:</p> <p><span -class="pagenum" id="Page_517">[p. 517]</span></p> <blockquote> - -<p><i>a</i>) La presencia de un corpúsculo especial de pequeña talla, -yacente a cierta distancia del nucleolo (nuestro <i>cuerpo accesorio</i>) -y cuyas afinidades tintoriales le separan abiertamente del nucleolo -principal y nucleolos accesorios de los autores (figs. 140, <i>a</i>, y -139, <i>d</i>).</p> - -<p><i>b</i>) La coloración mediante el método argéntico de determinadas -redes interiores, que recuerdan el aparato de Golgi del -protoplasma.</p> - -<p><i>c</i>) La determinación anatómica y microquímica de ciertos grumos -recios, dispersos por el jugo nuclear (fig. 140, <i>c</i>). En la figura -139 damos un esquema comprensivo de todos los factores integrantes de -la organización nuclear.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_517fig139.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 139.—Esquema de la estructura del núcleo de las neuronas.— <i>a</i>, - nucleolo con sus esferas argentófilas; <i>b</i>, cuerpo accesorio; <i>c</i>, - casquete cromático; <i>e</i>, grumo hialino; <i>f</i>, granitos basiófilos; - <i>g</i>, armazón fibrilar. - </p> -</div> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_517fig140.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 140.—Núcleo de las pirámides cerebrales del hombre.— <i>a</i>, cuerpo - accesorio; <i>b</i>, nucleolo; <i>c</i>, grumos hialinos. Nótese que, usando - ciertos fijadores, el proceder argéntico tiñe exclusivamente el - cuerpo accesorio. - </p> -</div> - -<p class="mt15">3. Interesante fué el resultado de mis experimentos -de autolisis del tejido nervioso y de los ensayos de supervivencia -de los ganglios mantenidos fuera del organismo<a id="FNanchor_262" -href="#Footnote_262" class="fnanchor">[262]</a>.<span -class="pagenum" id="Page_518">[p. 518]</span> Creemos haber sido los -primeros en demostrar que el corpúsculo nervioso, á despecho de sus -exageradas exigencias de oxígeno y de ambiente alimenticio renovado, -es capaz de sobrevivir hasta dos días por lo menos fuera del cuerpo -de los animales.</p> - -<blockquote> - -<p>Nuestras observaciones recayeron en los <i>ganglios sensitivos -jóvenes</i> (gato de pocos días). Como terreno de cultivo hubimos de -servirnos del <i>líquido cefalorraquídeo</i> mantenido en estufa á 38°. -Desde las dieciséis horas de su separación las células sensitivas -son asiento de un fenómeno de excitación formativa, traducido por -la proyección de largos apéndices ramificados y terminados á favor -de mazas ó esferas voluminosas. Estas producciones nuevas, á veces -muy complicadas, constituyen excelente criterio de la supervivencia -neuronal (fig. 141).</p> - -<p>Después de nosotros, análogas y todavía más interesantes -neoformaciones (provocadas con ayuda de métodos de cultivo mucho más -perfectos), fueron observadas por Legendre y Minot y por Marinesco y -Minea.</p> - -</blockquote> - -<p>4. Copiosísima y altamente interesante fué la cosecha de -adquisiciones en el terreno de la <i>degeneración y regeneración -de la médula espinal</i><a id="FNanchor_263" href="#Footnote_263" -class="fnanchor">[263]</a>. Algunos de los hechos de que brevemente -vamos á dar cuenta representan, según dejamos apuntado, argumentos -de inestimable valor en pro de la doctrina neurotrópica. Ellos -prueban que la creación de retoños y su orientación al través de los -diver<span class="pagenum" id="Page_519">[p. 519]</span>sos tejidos, -hállase condicionada por la liberación, en torno de las fibras y -células, de fermentos activadores de la asimilación protoplásmica. -Estos agentes catalíticos (<i>substancias neurotrópicas</i>) son -fabricados por el tejido <i>conectivo embrionario</i>; pero muy -señaladamente por las <i>células de Schwann</i> de los tubos nerviosos -ordinarios en trance de regeneración.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_519fig141.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 141.—Formas celulares retoñantes halladas en un ganglio puesto - en estufa durante dos días y embebido en el líquido cefalorraquídeo - —<i>a</i>, axon; <i>e</i>, <i>f</i>, <i>g</i>, ramas recién formadas. - </p> -</div> - -<p class="mt15">En condiciones normales, los citados reclamos faltan -en los centros, frustrándose por consiguiente la regeneración de las -fibras de la substancia blanca interrumpida. Mas en cuanto concurren -circunstancias experimentales favorables, la tendencia regenerativa, -latente en las fibras<span class="pagenum" id="Page_520">[p. -520]</span> de los centros, se despierta y alcanza extraordinaria -pujanza.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_520fig142.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 142.—Trozo del cordón posterior de la médula espinal de gato - joven, cuyas meninges sufrieron un traumatismo seguido de producción - cicatricial exuberante. —A, cicatriz embrionaria; B, retoño penetrado - en ella; D, fibras longitudinales de la substancia blanca en fase de - irritación productiva. - </p> -</div> - -<p class="mt15">En la médula espinal, dichas condiciones favorables -se establecen, á menudo, consecutivamente á la sección simultánea -de la substancia blanca y raíces sensitivas y motoras. Iniciada en -estos conductores, con la degeneración de las células de Schwann, -la liberación de substancias neurotrópicas que se difunden hasta -el territorio de los cordones medulares mismos, los axones, antes -morosos y como inertes, crecen activamente; no es raro verlos -inva<span class="pagenum" id="Page_521">[p. 521]</span>dir el -espesor de las raíces, progresando por ellas durante largas -distancias.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_521fig143.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 143.—Corte longitudinal del cordón antero-lateral del gato de - pocos días, en que se seccionó la médula lumbar.— A, borde de la - herida del cordón antero-lateral; B, C, raíces anteriores degeneradas - é invadidas por ramas cordonales neoformadas; <i>a</i>, <i>b</i>, fibras - funiculares que daban ramas á las raíces motrices. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Lo mismo ocurre en el cerebro. Si, conforme -ha probado Tello<a id="FNanchor_264" href="#Footnote_264" -class="fnanchor">[264]</a> en sus brillantes experimentos, se -introduce en<span class="pagenum" id="Page_522">[p. 522]</span> -una herida cerebral un segmento de nervio degenerado, los axones -pertenecientes á las pirámides, conductores los más apáticos y -rebeldes á todo proceso neoformador, sacuden su inercia, entran -en turgescencia productiva y proyectan larguísimos retoños, que -asaltan el secuestro nervioso con la misma acometividad y potencia -de crecimiento características de los renuevos del nervio ciático -interrumpido.</p> - -<p>En menor escala, gozan también de la propiedad de elaborar -materias neurotrópicas las células conectivas de las cicatrices -durante sus fases iniciales (figs. 142 y 144, B).</p> - -<p>Tales hechos, de gran transcendencia biológica, refutan -definitivamente el dogma, generalmente admitido, de la -<i>irregenerabilidad esencial de las vías centrales</i>. Tamaña -incapacidad productiva constituye propiedad contingente y adventicia, -motivada, según dejamos dicho, por la ausencia irremediable, -dentro de la substancia blanca y gris, de fuentes secretoras de -agentes catalíticos ó materias orientadoras<a id="FNanchor_265" -href="#Footnote_265" class="fnanchor">[265]</a>.</p> - -<p>Entre las pruebas de tan importante doctrina son singularmente -expresivas las siguientes, extraídas de mis trabajos sobre la -<i>degeneración</i> y <i>regeneración de la médula espinal y raíces -nerviosas</i>.</p> - -<blockquote> - -<p><i>a</i>) Cuando, por azar del manual operatorio, se hiere en -cierta extensión la <i>pia mater</i> y se crea, por tanto, cierta -masa cicatricial perimedular, sorpréndense muchas veces retoños -colaterales brotados de conductores del cordón posterior, y aun -verdaderas fibras terminales, que emergen del territorio medular y -se ramifican prolijamente en el seno del tejido conectivo. Este se -muestra, pues, capaz de despertar, en cierta medida, la actividad -neoformativa de los axones y de atraer los conos de crecimiento (fig. -142, B).</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_523">[p. 523]</span><i>b</i>) Cuando, -consecutivamente á una herida de la médula y raíces, ó por la -propagación á éstas de la inflamación traumática medular, degeneran -las células de Schwann radiculares, éstas inducen la formación de -brotes en la substancia blanca y ejercen violenta atracción de los -mismos hacia sí.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_523fig144.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 144.—Herida transversal de la médula espinal.— A, cabo superior - con fibras retoñantes; B, cicatriz invadida por fibras sensitivas de - las raíces posteriores; E, quiste central de la herida. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15">En la figura 143, <i>e</i>, <i>c</i>, que reproduce un corte -longitudinal del cordón anterior, puede verse cómo los axones -funiculares cercanos á la<span class="pagenum" id="Page_524">[p. -524]</span> herida medular, influídos por los reclamos llegados -de las raíces anteriores degeneradas, emiten ramas que, después -decrecer pujantemente, penetran en dichas raíces, marchando ora -por el interior de las células de Schwann, ora por sus intervalos, -convertidas en conductores motores aberrantes (B, C).</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_524fig145.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 145.—Corte longitudinal de las raíces anteriores de un gato á - quien se produjo una herida medular.— A, fibras sensitivas de la - cicatriz invadiendo una raíz anterior degenerada; B, fibras invasoras - ramificándose al nivel de un conglomerado grasiento; C, porción - necrosada del cordón anterior en la inmediación de la herida. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15">Instructivo es también el caso reproducido en la -figura 145, A, donde vemos varios axones, recién formados, perdidos -en la cicatriz (verosímilmente nacidos del cabo periférico de una -raíz sensitiva cortada), penetrar equivocadamente en cierta raíz -motriz degenerada (la cual es recorrida en sentido centrífugo), -irresistiblemente<span class="pagenum" id="Page_525">[p. 525]</span> -atraídos por las substancias neurotrópicas elaboradas por las -células de Schwann. Lo mismo ocurre cuando las raíces, separadas y -degeneradas, son las posteriores ó sensitivas.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_525fig146.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 146.—Invasión de la médula espinal por colaterales motrices - retrógradas nacidas del trayecto extramedular de las raíces - anteriores. Gato de pocos días, sacrificado cuatro después de la - sección de la médula espinal.— A, B, C, D, ramas motrices recurrentes - que invaden la médula espinal; E, axon casi normal de que emanaban - dos colaterales; F, rama que se hacía longitudinal; H, I, ramas - invasoras, varias veces divididas. - </p> -</div> - -<p class="mt15">5. No todos los extravíos de las fibras cordonales o -de los retoños brotados en las raíces motoras y sensitivas lesionadas -(cabo central, es decir, porción del axon unido á la célula de -origen) responden á procesos neurotrópicos.<span class="pagenum" -id="Page_526">[p. 526]</span> En las dislocaciones de los retoños -influyen también la ausencia de obstáculos en determinado sentido (la -dirección de la menor resistencia) y cierto impulso de crecimiento -desbordante adquirido por las fibras neoformadas cuando se han -nutrido algún tiempo, ó han nacido en terreno henchido de materias -neurotrópicas.</p> - -<blockquote> - -<p><i>a</i>) Por ejemplo, conforme mostramos en la figura 146, B, G, -renuevos exuberantes, brotados colateralmente en los axones de raíces -motrices lesionadas, invaden retrógradamente la médula espinal para -constituir fibras funiculares aberrantes. El choque eventual con -obstáculos invencibles tuerce á veces el curso de los retoños durante -su trayecto intramedular, provocando su división en rama ascendente y -descendente (fig. 146, A).</p> - -<p><i>b</i>) En este orden de fenómenos mecánicos entra, sin duda, -el mostrado en la figura 147, A, B, que reproduce varias raíces -sensitivas degeneradas juntamente con un segmento de cordón posterior -completamente necrosado. Adviértase cómo los retoños surgidos en -el cabo periférico de dichas raíces (lado del ganglio) penetran en -la médula espinal en virtud del impulso inicial (<i>vis à tergo</i>) y -organizan á modo de rudimento de cordón posterior. Las letras K, H, -etc., señalan conos de crecimiento, avanzando á guisa de ariete, á lo -largo de las raíces y por el interior del cordón posterior.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_527fig147.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 147.—Trozo del cordón posterior y radiculares regeneradas del - perro de pocos días, cuyo cono terminal fué lesionado en varias - partes.— A, raíces sensitivas; C, fibras sensitivas extraviadas; D, - fibra penetrante que abandona la médula; H, maza terminal; E, fibra - que da ramas recurrentes. - </p> -</div> - -<p class="mt15">6. Mis estudios en los centros traumatizados -(médula, cerebro y cerebelo) revelaron además la existencia -de notables <i>fenómenos de compensación</i> ó, si se quiere, de -adaptación morfológica de las neuronas á las condiciones -fisiológicas artificiales provocadas por la mutilación. Cuando á -una célula nerviosa se le amputa un trozo axónico, no muere por -ello necesariamente, como no sucumbe un individuo privado de un -miembro; antes bien, procura sacar el mejor partido posible de su -nueva situación, eliminando el segmento inútil del conductor (el -callejón sin salida, como si dijéramos) y manteniendo y reforzando -sus colaterales, la última de las cuales se convierte en rama -terminal.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_527">[p. 527]</span>He aquí algunos -ejemplos instructivos de tan interesante fenómeno, ilustrados con -dibujos semiesquemáticos:</p> - -<blockquote> - -<p><i>a</i>) Seccionadas las fibras de la substancia blanca medular y -ausentes los catalizadores <i>neurocládicos</i>, la porción axónica -situada más allá de la última colateral, se atrofia y reabsorbe, -después de constituir una maza de retracción (fig. 148, <i>b</i>, <i>d</i>). -Repárese en la figura 148, A cómo dicha colateral se hipertrofia, -transformándose en rama terminal, á causa quizás de absorber ahora -ella sola toda la energía de la corriente antes diluída por dilatada -arborización.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_528fig148.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 148.—Trozo del cabo central de la herida medular del gato joven, - tres días después de la operación.— A, colaterales espesadas que se - transformarán en terminales; <i>a</i>, <i>b</i>, <i>c</i>, trozo longitudinal de los - axones destinados á desaparecer; B, mazas de retracción. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15"><span class="pagenum" id="Page_528">[p. -528]</span><i>b</i>) Casos todavía más sorprendentes de la citada -adaptación morfológica encuéntranse en el cerebelo y cerebro -traumatizados, según comunicamos en varias extensas monografías<a -id="FNanchor_266" href="#Footnote_266" class="fnanchor">[266]</a>. -Á causa de este singular <i>modus vivendi</i>, es dable <i>transformar -experimentalmente<span class="pagenum" id="Page_529">[p. 529]</span> -una célula de axon largo en una célula de axon corto</i>. Valgan los dos -ejemplos siguientes:</p> - -<p>En la figura 149, E, G, perteneciente al cerebelo, mostramos -cómo, merced á la desaparición de la porción periférica del axon -de Purkinje, la arborización nerviosa ha quedado reducida á una ó -dos colaterales iniciales notablemente hipertrofiadas. En adelante, -pues, la neurona cerebelosa no podrá mantener comercio dinámico sino -con sus elementos congéneres vecinos, con cuyos tallos dendríticos -entran en contacto las referidas ramas<a id="FNanchor_267" -href="#Footnote_267" class="fnanchor">[267]</a>.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thin" - src="images/ill_529fig149.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 149.—Principales tipos de axones de Purkinje del cerebelo - del gato de veinte días, dos días después del traumatismo. Esta - zona se halla cerca de la herida y los axones pertenecen á dos - cortes sucesivos de la misma región.— A, axon normal; B, axon con - varicosidad; C, D, E, G, axones de tipo arciforme; F, maza final. - </p> -</div> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thin" - src="images/ill_530fig150.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 150.—Corte del cerebro motor del gato de veinticinco días, - sacrificado veinticuatro horas después de la operación.— A, D, - pirámides medianas con colaterales arciformes hipertróficas y cabo - axónico fino y atrófico (<i>a</i>, <i>b</i>); C, F, G, pirámides arciformes - cuyo trozo axónico periférico ha desaparecido; B, pirámide cuyo axon - se resuelve en dos arcos recurrentes; H, herida. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15"><span class="pagenum" id="Page_530">[p. 530]</span>La -figura 150, A, D, C, copia el mismo fenómeno metamórfico con relación -á las <i>pirámides cerebrales</i>, cuyo axon fué interrumpido cerca de -la substancia blanca. Adviértase cómo algunas colaterales próximas -á la herida se han reabsorbido, atacadas sin duda de degenera<span -class="pagenum" id="Page_531">[p. 531]</span>ción traumática; en -cambio, las indemnes, brotadas de la porción inicial del axon, han -conservado su vitalidad, hipertrofiándose notablemente y adoptando -configuración arciforme (<i>f</i>). Las fases iniciales del proceso -adaptativo ofrécense en las células A y B, donde todavía subsiste -cierto segmento axónico (<i>a</i>, <i>b</i>) en vías de atrofia.</p> - -<p>Cuando la lesión interesa la región axónica de donde parten las -colaterales iniciales, éstas desaparecen del todo y el axon exhibe -un cabo apuntado (fig. 150, <i>e</i>), que nosotros hubimos de designar -<i>punta de corrosión</i>. Estas neuronas, gravemente mutiladas, no tardan -en degenerar y morir.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thin" - src="images/ill_531fig151.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 151.—Cerebro de perro. Retoños brotados de las varicosidades del - cabo central de las pirámides cerebrales. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Los precedentes hechos enseñan que la morfología de -las células nerviosas <i>no obedece á tendencia inmanente y fatal, -mantenida por herencia, como ciertos autores han defendido, sino que -depende enteramente de las circunstancias actuales físicas y químicas -del ambiente</i>.</p> - -<p>7. Desde el punto de vista de la <i>regeneración</i>, el cerebro -y cerebelo son incomparablemente menos activos que los<span -class="pagenum" id="Page_532">[p. 532]</span> ganglios y médula -espinal. Ningún histólogo consiguió demostrar con absoluta certeza la -realidad de fenómenos regenerativos en la substancia blanca de dichos -centros. Por nuestra parte, sólo á fuerza de porfiadas exploraciones -logramos, al fin, descubrir actos indiscutibles de producción de -fibras nuevas, bien que efímeras y, por consiguiente, frustradas. -Semejante precario retoñamiento obsérvase exclusivamente en animales -jóvenes (gato y perro de diez á veinte días) y al nivel de las -varicosidades de trayecto y mazas finales de los cilindros-ejes -interrumpidos dentro de la substancia blanca (cabos centrales). Dos -variedades principales se presentan:</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thin" - src="images/ill_532fig152.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 152.—Cerebro de perro. Axones del cabo central con segmentos - necrosados (<i>b</i>), dentro de los que penetran <i>bouquets</i> de - neurofibrillas retoñantes (<i>a</i>). - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15"><span class="pagenum" id="Page_533">[p. -533]</span><i>a</i>) De gruesa varicosidad terminal (<i>bola de retracción</i>) -ó de trayecto surgen varias radiaciones, finas y pálidas, que se -pierden en los territorios limítrofes, donde se ramifican y acaban -en punta pálida. Por evocar la figura de la tortuga, designé tan -singular disposición <i>aparato testudoide</i> (fig. 151, E, F, H).</p> - -<p><i>b</i>) En las fronteras de un segmento axónico necrosado, las -neurofibrillas supervivientes de la vecina varicosidad entran en -activa proliferación, generando cierto penacho de ramúsculos que -invaden el protoplasma muerto (fig. 152, <i>a</i>), donde acaban mediante -botones ó anillos. Por su figura, que recuerda algo la de la -<i>sepia</i>, bauticé tan insólita disposición con el nombre de <i>aparato -cefalopódico</i>.</p> - -<p>Las figuras 151 y 152 nos dispensan de entrar en más pormenores -acerca de estas neoformaciones fracasadas.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thin" - src="images/ill_533fig153.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 153—Cerebelo del gato de pocos días. Células de Purkinje - excitadas por el traumatismo, de cuyo soma surgen brotes descendentes - (<i>a</i>). - </p> -</div> - -<p class="mt15">Actos eventuales de regeneración incipiente son -rarísimos en el <i>cerebelo</i>. Con todo eso, á fuerza de insistentes -experimentos de irritación traumática de los corpúsculos de Purkinje, -y escogiendo al efecto mamíferos de pocos días (gato y perro), -conseguí percibir en dichos elementos indubitables señales de -retoñamiento. Séame permitido señalar, entre otras disposiciones de -índole neoformativa frustrada, estas dos:</p> - -<blockquote> - -<p><i>a</i>) Transformación (con creación de ramas abortivas) del ramaje -protoplásmico de los elementos de Purkinje, en elegante <i>bouquet</i>, -compuesto de finos pedículos coronados por botones reticulados -(figura 153, <i>c</i>). Para distinguirla de otras, calificamos esta -singular modificación <i>metamorfosis rosaliforme</i>.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_534">[p. 534]</span><i>b</i>) Emisión, -al nivel del soma, de apéndices delgados laterales ó descendentes -terminados á corta distancia (fig. 153, <i>a</i>) mediante anillo, grumo -ó varicosidad. Ciertas proyecciones parecen encerrar una sola -neurofibrilla.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thin" - src="images/ill_534fig154.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 154.—Pirámides cerebrales del perro. Cerca de la herida los - axones interrumpidos (cabo central) muestran rosarios de bolas (B, - C); D, bolas sueltas cerca de la herida. - </p> -</div> - -<p class="mt15">8. Por lo que toca al <i>proceso degenerativo de las -fibras y células del cerebro y cerebelo</i>, provocado ora por sección, -ora por contusión, bien por intromisión de cuerpos extraños, la -cosecha de disposiciones morfológicas recogidas fué tan copiosa y -variada que sobrepujó á todas mis esperanzas. Relatarlas todas, aún -concisamente, exigiría muchas páginas. Para no torturar demasiado -al lector con interminables listas de cominerías descriptivas, me -contraeré á exponer algunos datos sobresalientes:</p> - -<blockquote> - -<p><i>a</i>) Corroborando y ampliando resultados, ya señalados en 1907<a -id="FNanchor_268" href="#Footnote_268" class="fnanchor">[268]</a>, -pusimos en evidencia que todo axon cerebral ó cerebeloso, -interrumpido á regular distancia de la célula de origen, reacciona -viva<span class="pagenum" id="Page_535">[p. 535]</span>mente, -formando al nivel de su segmento ó cabo central, cierta <i>bola</i> ó -<i>maza final</i>, precedida de otras esferas ó varicosidades extendidas -en forma de rosario hasta la última colateral inicial (fig. 154). -Casi todas estas bolas se separan del axon durante los días -siguientes á la lesión, atrofiándose sucesivamente en el seno de -la substancia gris, donde constituyen colonias neurofibrillares -agónicas. Transcurrida una ó dos semanas del traumatismo, permanece -solamente la varicosidad más próxima á la porción indemne del axon, -afectando forma de maza ó de botón terminal. Tal es la <i>bola de -retracción</i>, que marca claramente en una preparación del cerebro y -cerebelo la dirección en que se encuentra la neurona de origen. Las -precedentes mutaciones del axon, con la susodicha <i>autotomía</i> ó acto -de eliminación de las esferas, corresponden genéricamente al proceso -comunmente designado por los autores <i>degeneración traumática del -cabo central</i> y estudiado mediante técnicas insuficientes. En la -figura 156, B mostramos varias mazas de retracción, pertenecientes -á las células<span class="pagenum" id="Page_536">[p. 536]</span> -de Purkinje, ocho días después de la sección; y en la figura 154 -reproducimos el proceso de arrosariamiento y autotomía de los -cilindros-ejes de las pirámides gigantes del cerebro.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thin" - src="images/ill_535fig155.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 155.—Fenómenos de metamorfosis neurofibrillar en las mazas - terminales de axones cerebrales cortados (A, B, C) y en bolas sueltas - (G, F, E). - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15"><i>b</i>) Las grandes bolas desprendidas por <i>autotomía</i> -de robustos cilindros-ejes, conservan, durante mucho tiempo, -cierta colonia central neurofibrillar, la cual en ciertos casos -excepcionales, de que damos copia en la figura 155, E, J, F, -ofrece señales evidentes de supervivencia y de retoñamiento -intraprotoplásmico. Son las <i>neurobionas</i>, que, antes de perecer, -intentan durante su agonía esfuerzos desesperados por restablecer la -perdida continuidad con sus hermanas.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_536fig156.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 156.—Ocho días después de la lesión, los axones de las células - de Purkinje (cerebelo del conejo adulto) presentan <i>bolas de - retracción</i> (B). - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15"><i>c</i>) Mis observaciones revelaron también que las -neuronas comprometidas por presiones, conmociones ó traumatismos, -recaídos en la vecindad, no sucumben siempre súbitamente, -presa de la desintegración granulosa, sino que se necrosan por -grados, propagándo<span class="pagenum" id="Page_537">[p. -537]</span>se el proceso<a id="FNanchor_269" href="#Footnote_269" -class="fnanchor">[269]</a> destructivo desde las capas protoplásmicas -superficiales hasta las profundas. En las figuras 157, A, E y 158, A, -E aportamos patentes ejemplos de esta gradual mortificación. Repárese -cómo en torno del núcleo y en el eje de las dendritas sobrevive -tenazmente el armazón protoplásmico que, entrando en excitación -formativa, hipertrofia, á veces, sus neurofibrillas y afecta -configuraciones sorprendentes y variadísimas (fig. 157, D, E).</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thin" - src="images/ill_537fig157.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 157.—Células de Purkinje del cerebelo traumatizado. Nótese en A, - B y C la presencia de una zona cortical mortificada con persistencia - de las neurofibrillas perinucleares. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15"><i>d</i>) Entre las modalidades metamórficas del armazón -neurofibrillar lesionado por conmociones y presiones, obsérvase á -menudo cierta alteración, en un todo comparable con la característica -de los animales invernantes ó de los atacados de rabia<a -id="FNanchor_270" href="#Footnote_270" class="fnanchor">[270]</a>. -Muchas neurofibrillas han experimentado la <i>hipertrofia fusiforme</i>, -mientras que otras han desaparecido enteramente. Transiciones -variadas entre el mero proceso hipertrófico y la producción de husos -hallará el lector en la figura 158, J, G, que copia algunas pirámides -cerebrales<span class="pagenum" id="Page_538">[p. 538]</span> -tomadas de la vecindad de una herida complicada con los efectos de -enérgica contusión.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thin" - src="images/ill_538fig158.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 158.—Fenómenos de metamorfosis neurofibrillar en las pirámides - cerebrales próximas á una herida contusa.— A, neurofibrillas - perinucleares vivaces; B, C, D, formación de asas y anillos; J, - hipertrofia neurofibrillar; G, estado fusiforme. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15"><i>e</i>) Los aludidos trabajos revelaron, asimismo, -un hecho de cierto interés criteriológico<a id="FNanchor_271" -href="#Footnote_271" class="fnanchor">[271]</a>, pues permite -discernir fácilmente los axones muertos de los <i>vivos</i>. Aludo á las -llamadas <i>fibras conservadas</i><span class="pagenum" id="Page_539">[p. -539]</span> (figura 159, <i>d</i>), segmentos de cilindros-ejes -bruscamente destruídos por el traumatismo, y como embalsamados por -la acción del exudado. Aparecen cerca de las heridas, afectando -todos los atributos de los axones normales, á quienes se asemejan -por su perfecta colora<span class="pagenum" id="Page_540">[p. -540]</span>bilidad, forma cilíndrica, aspecto estriado y ausencia -de bolas y varicosidades. Á primera vista confúndense con los axones -vivos. De ellos discrepan, sin embargo, por terminarse en los bordes -de la herida, y á veces en pleno exudado, mediante un gancho (<i>c</i>) ó -algunas vueltas de espira, exhibir trayecto más ó menos serpenteante, -y, en fin, rematar hacia lo profundo de la substancia gris á favor de -<i>punta de corrosión</i> progresivamente pálida (<i>b</i>).</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_539fig159a.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 159a.—Borde proximal de una herida transversal del cerebro de - gato de un mes, sacrificado veintiuna horas después de la operación.— - A, zona viva ó de reacción; B, zona de corrosión; C, zona de las - fibras conservadas; D, exudado de la herida; <i>a</i>, maza de refracción; - <i>b</i>, punta de corrosión de una fibra conservada y unida todavía á un - axon sano; <i>d</i>, puntas flotantes de fibras conservadas. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15">En la figura 159a, <i>d</i>, presentamos los bordes de una -herida cerebral cruzados por numerosas <i>fibras conservadas</i>. Repárese -cómo ninguna de ellas ofrece <i>bola de retracción</i>; al revés de los -axones vivaces, los cuales, situados á mayor profundidad, van todos -provistos de varicosidades de trayecto y maza terminal (<i>a</i>).</p> - -</blockquote> - -<p>9. Por lo que hace á las <i>metamorfosis patológicas y actos -regenerativos sobrevenidos en los ganglios sensitivos</i>, dí á luz -dos trabajos de investigación: uno referente á los <i>ganglios -transplantados</i><a id="FNanchor_272" href="#Footnote_272" -class="fnanchor">[272]</a> y otro (en 1913) tocante á los -fenómenos reaccionales en ellos sobrevenidos consecutivamente al -<i>arrancamiento</i> á distancia de los nervios correspondientes.</p> - -<p>Nuestros estudios sobre el fecundo tema de la <i>injertación de los -ganglios sensitivos</i>, confirmaron, desde luego, los bellísimos y -transcendentales experimentos de Nageotte acerca de la metamorfosis -de las neuronas neuropolares en multipolares, amén de la aparición -de nidos nerviosos, la necrosis celular del centro gangliónico -seguida de la formación de <i>nódulos residuales</i>, etc., añadiendo las -siguientes observaciones:</p> - -<blockquote> - -<p><i>a</i>) Si en vez de transplantar ganglios grandes jóvenes bajo -la piel de un animal adulto, según hacían Nageotte, Marinesco, -Rossi, Dustin, etc. (<i>homotransplantación</i>), se injertan -pequeñísimos ganglios (los terminales de la cola de caballo) -de mamíferos recién nacidos bajo la piel de animales hermanos -(<i>homocronotransplantación</i>)<span class="pagenum" id="Page_541">[p. -541]</span> el número de células nerviosas supervivientes es mucho -mayor, salvándose hasta las habitantes en el centro ganglionar, -incluyendo sus axones. De ordinario, en los experimentos de Nageotte -estas prolongaciones aparecen necrosadas. Adviértese también que -los fenómenos de creación y proyección de nuevos apéndices alcanzan -inusitada energía (fig. 159b).</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_541fig159b.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 159b.—Trozo de un pequeño ganglio transplantado.— A, nervio - de nueva formación que cruza la cápsula ganglionar (B) é invade el - tejido conectivo del huésped; C, E, ramas neoformadas que trazan - revueltas en la cápsula; G, H, neuronas muertas; F, apéndice dirigido - al interior del ganglio. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15"><i>b</i>) Según notamos en la figura 159b, A, la pujanza de -crecimiento y progresión de los citados brotes es tal, que á menudo -barrenan la<span class="pagenum" id="Page_542">[p. 542]</span> -cápsula fibrosa del ganglio injertado. Reunidos en manojos, que son -verdaderos nerviecitos, y traspasada la barrera capsular, los citados -retoños, solicitados sin duda por las substancias neurotrópicas -del tejido cicatricial circunvecino, se derraman en la trama -conectiva del huésped, marchando en desorden, como en busca de los -desaparecidos territorios terminales (fig. 159b, D).</p> - -<p><i>c</i>) De parecida manera se conducen los axones subsistentes de las -raíces gangliónicas. Gracias á la pequeñez del injerto consérvanse -vivaces casi todos ellos y generan, principalmente del lado de -la rama periférica, nerviecitos aberrantes que se pierden en los -territorios vecinos del animal receptor.</p> - -</blockquote> - -<p>10. Mis experimentos de <i>arrancamiento de los nervios</i><a -id="FNanchor_273" href="#Footnote_273" class="fnanchor">[273]</a> -por fuera y á distancia de los ganglios sensitivos, revelaron un -hecho de cierto interés, á saber: que es posible provocar en las -neuronas gangliónicas, por simple conmoción ó vibración mecánica, -todos los curiosos fenómenos de metamorfosis del soma y producción de -retoños observados por Nageotte en los ganglios injertados (creación -de apéndices, formación de <i>nidos</i> pericelulares y de células -desgarradas y lobuladas, aparición de <i>nódulos residuales</i>, etc.).</p> - -<p>Cuando el arrancamiento recae en las raíces motrices, en paraje -alejado de la médula espinal, promuévese, entre otros efectos, -ya señalados por Sala y Cortese (que trabajaron también con mi -técnica), la formación de numerosos retoños, muchos de los cuales, -retrogradando en el interior de la raíz, penetran en la médula -espinal, inundando de ramas nerviosas el territorio del cordón -antero-lateral.</p> - -<p>Asimismo pusimos de manifiesto que las heridas de los ganglios ó -el aplastamiento de sus raíces dan ocasión á<span class="pagenum" -id="Page_543">[p. 543]</span> fenómenos activos de retoñamiento en -las fibras y células sensitivas, con formación lujuriosa de nidos de -extraordinaria complicación.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thin" - src="images/ill_543fig160.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 160.—Intercalación de un trozo nervioso en la herida del - ciático. Nótese cómo los retoños del cabo central son atraídos - por los dos extremos del injerto (B), dentro del cual caminan - superficiales.— A, cabo central; C, cabo periférico; <i>d</i>, fibras que, - después de recorrer el injerto, penetran en dicho cabo degenerado. - </p> -</div> - -<p class="mt15">11. Singularmente expresivos en favor de la -<i>teoría neurotrópica</i>, fueron los resultados de mis experimentos -de <i>transplantación y reimplantación de los cordones nerviosos</i><a -id="FNanchor_274" href="#Footnote_274" class="fnanchor">[274]</a> -en el intervalo de los segmentos del ciático interrumpido. De estos -estudios, confirmatorios, en principio, de los efectuados por Lugaro, -Marinesco y Dustin, despréndese una conclusión importante: que la -acción trópica atrayente de las células de Schwann del injerto -hállase íntimamente vinculada con la vitalidad de las mismas. -Injertos muertos (descompuestos ó alterados mediante líquidos -coagulantes, etc.) no ejer<span class="pagenum" id="Page_544">[p. -544]</span>cen influjo neurotrópico sobre los retoños del cabo -central del ciático cortado; gruesos y frescos injertos sólo atraen -las fibras por su capa cortical ó subneurilemática, territorio -donde las células de Schwann se mantienen vi<span class="pagenum" -id="Page_545">[p. 545]</span>vaces y activas; en fin, delgadísimos -y fresquísimos injertos (reimplantación), cuya trama conserva -íntegramente sus propiedades fisiológicas, son invadidos casi -enteramente por los retoños circulantes por el ambiente. En la figura -160 reproducimos el resultado de uno de nuestros experimentos. -Adviértase cómo los axones neoformados en el cabo central de un -nervio seccionado concéntranse en el extremo proximal del injerto -(<i>e</i>), que recorren en toda su longitud para emerger, en fin, por -el opuesto lado é insinuarse en el cabo periférico del ciático -(<i>d</i>). Nótese, además, la preferencia de los retoños por las capas -superficiales del nervio injertado, que son naturalmente las más -vivaces y las más activas, por tanto, para la elaboración de -fermentos atrayentes. La citada convergencia axónica, denotadora -de la sensibilidad exquisita de los retoños hacia las substancias -liberadas por el injerto, resulta un hecho singularmente favorable -para nuestra teoría neurotrópica.</p> - -<p>12. En diversos estudios sobre la regeneración habíamos anunciado -el pensamiento de que las <i>bolas gigantes</i>, observadas en el extremo -libre de ciertos retoños, tenían por causa el atasco ó detención -eventual de las mazas; que <i>los retrocesos</i> se debían al choque -contra obstáculos insuperables y, en fin, que las <i>divisiones</i>, -aparte la posible intervención de fuentes neurotrópicas múltiples, -obedecían también al topetazo del cono contra células ó conglomerados -celulares. Tales interpretaciones parecían probables, pero no -indiscutibles: faltábales la prueba experimental decisiva.</p> - -<p>Á fin de aportarla, efectuamos en 1912<a id="FNanchor_275" -href="#Footnote_275" class="fnanchor">[275]</a> algunos expe<span -class="pagenum" id="Page_546">[p. 546]</span>rimentos encaminados á -angostar gradualmente las rutas destinadas á recibir á los jóvenes -axones y establecer en ellas obstáculos invencibles. Bajo este -aspecto, diónos plena satisfacción el conocido proceder de las -<i>ligaduras nerviosas</i>, combinado con la sección (fig. 161).</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_544fig161.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 161.—Cabo periférico de un nervio cortado. En dicho cabo y no - lejos de la herida se hizo una ligadura apretada para impedir el paso - de los retoños invasores.— A, cicatriz internerviosa; B, ligadura; - <i>a</i>, <i>c</i>, retoños insinuados en el cabo periférico degenerado; C, - porción situada debajo de la ligadura, con axones agónicos (<i>d</i>) en - vías de degeneración; <i>b</i>, bola atascada de que brota una proyección - exploradora. (Figura semiesquemática). - </p> -</div> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_544fig162.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 162.—Nervio ciático multiseccionado. A, cicatriz principal, - frontera del cabo vivaz ó central; B, C, hemisecciones nerviosas - destinadas á crear estrechas fajas cicatriciales, <i>a</i>, <i>b</i>, <i>c</i>, - ramificaciones de los retoños al nivel de las cicatrices. (Figura - semiesquemática). - </p> -</div> - -<p class="mt15">De nuestro trabajo, notablemente ampliado en el -libro sobre la <i>degeneración y regeneración</i>, extraemos dos figuras, -altamente significativas:</p> - -<blockquote> - -<p><i>a</i>) La 161, que reproduce esquemáticamente los efectos de una -ligadura moderadamente apretada, prueba perentoriamente <i>que toda -detención del cono de crecimiento tiene por resultado el modelamiento -de una bola ó maza de variable espesor</i> (<i>b</i>). Á veces, cerca de la -región de la ligadura, ó sea de la máxima angostura, las mazas emiten -fibras finas exploradoras, á su vez prontamente atascadas. En la -misma figura se observa que después de chocar con el obstáculo unos -pocos axones, retroceden bruscamente, trazando asas, cuya convexidad -señala la presencia de aquél (<i>a</i>).</p> - -<p><i>b</i>) En fin, la figura 162, donde se copia un cabo periférico -varias veces seccionado, demuestra que las divisiones de los axones -asaltantes de las viejas vainas de Schwann (B) ocurren precisamente -al nivel de las cicatrices intermediarias, es decir, en territorios -rellenos de células conectivas irregularmente distribuídas, -aunque ricos en materias neurotrópicas. Abundancia de fermentos -estimulantes del crecimiento axónico y presencia de obstáculos -múltiples constituyen, pues, las condiciones determinantes de las -ramificaciones axónicas.</p> - -</blockquote> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter" id="Ch_22"> - <p><span class="pagenum" id="Page_547">[p. 547]</span></p> - <div class="figcenter"> - <img src="images/trimming.jpg" - alt="Friso ornamental" /> - </div> - <h2 class="nobreak ws1 mt25">CAPÍTULO XXII</h2> - <p class="subh2h">Continúa la exposición de los trabajos del - último decenio. — Algunos métodos nuevos de investigación: el - del formol-urano para la coloración del <i>aparato endocelular</i> - de Golgi y el del sublimado-oro para la impregnación de la - <i>neuroglia</i> de tipo protoplásmico. — Principales resultados - obtenidos en los nervios y centros con estas nuevas fórmulas. - — Investigaciones sobre el ojo y retina de los insectos. — La - retina de los cefalópodos. — Tres libros publicados durante dicho - decenio. — Algunas distinciones honoríficas recibidas durante los - últimos años.</p> -</div> - -<div class="drop mt1"> - <img src="images/drop_i.jpg" - alt="I" /> -</div> - -<p class="icap pt2"><span class="smcap"><b>Investigaciones</b></span> -<b>técnicas.</b>—Sin olvidar mis favoritos estudios sobre el importante -problema de la regeneración del sistema nervioso, fueron los -años 1912 y 1913 preferentemente consagrados a investigaciones -metodológicas. Estas exigen atención, paciencia y laboriosidad -extraordinarias. Cuando aplicamos una fórmula de teñido selectivo -imaginada por cualquier sabio, no sospechamos siquiera la cantidad -formidable de labor experimental, los interminables tanteos y -probaturas que exigió, primeramente, el encuentro fortuito de la -<i>reacción nueva y útil</i>, y, después, la empresa de fijar exactamente -las condiciones óptimas del éxito favorable. Admiración compasiva, -más que envidia ruin, debieran inspirarnos los raros triunfadores en -este orden de pesquisas. ¡Oh, las febriles é impacientes horas en que -se espera ansiosamente la reacción afortunada<span class="pagenum" -id="Page_548">[p. 548]</span> que coquetea sin entregarse!... Porque -lo más grave en esta clase de trabajos es que se pueden consumir en -ellos años enteros sin tropezar con nada que valga la pena. Y nada -digo de la decepción causada por el hallazgo eventual de reacciones -interesantes que después, á despecho de obstinadas probaturas, -no se dignan reaparecer<a id="FNanchor_276" href="#Footnote_276" -class="fnanchor">[276]</a>.</p> - -<p>Sirvan estos comentarios de excusa á la escasez de comunicaciones -de los años 1913 y 1914, época del recrudecimiento de mis -indagaciones técnicas, escasez debida también, según relataré -después, al hecho de hallarme á la sazón ocupado en la redacción de -dos libros de conjunto sobre materias muy diferentes.</p> - -<p>Mi primera preocupación metodológica se enderezó al hallazgo -de algún proceder fácil y constante de impregnación argéntica del -<i>aparato reticular</i> de Golgi, del cual había yo encontrado en la -fibra muscular de los insectos (1890) un probable antecedente<a -id="FNanchor_277" href="#Footnote_277" class="fnanchor">[277]</a>. -Recordará el lector que<span class="pagenum" id="Page_549">[p. -549]</span> dicho retículo intracelular fué señalado por Golgi en las -células nerviosas (1898) y observado después en otros tejidos por sus -discípulos Negri, Veratti, Pensa, Marcora, Vechi, etc. (y fuera de -Italia por Holmgren, Retzius, Kopsch, Misch, Bergen, Weigl, etc.).</p> - -<p>Pero la fórmula imaginada por Golgi y modificada por su -discípulo Veratti era sumamente aleatoria y difícil. Tampoco la de -Kopsch (ácido ósmico al 2 por 100) daba plena satisfacción. Algo -más constante, aunque inaplicable á muchos tejidos, se mostraba -cierta variante del método del nitrato de plata reducido, con -la cual conseguí desde 1903 impregnar el citado retículo de los -invertebrados y el de algunas células epiteliales de los mamíferos -jóvenes. Animado, sin duda, por estos relativos éxitos míos, Golgi, -que laboraba en la misma dirección, modificó felizmente mi fórmula -argéntica con la adición de un fijador: el <i>ácido arsenioso</i>. La -reacción parda recaída en las trabéculas de dicho aparato, resultó -más rápida y constante que en las fórmulas anteriores. Gracias á -ella, la escuela de Pavía (Perroncito, Verson, Riquier, etc.) y -en el extranjero Deineka, Legendre y otros, ensancharon nuestro -concepto del comportamiento y significación del susodicho organito -intraprotoplásmico, permitiendo además abordar el tema interesante -de sus metamorfosis durante la multiplicación celular (Perroncito y -Deineka).</p> - -<p>La nueva fórmula del sabio de Pavía adolecía aún de algunos -inconvenientes. Uno de ellos consistía en el depósito difuso de plata -reducida, que enmascaraba la reacción útil, obligando (Veratti) al -empleo de reactivos aclarado<span class="pagenum" id="Page_550">[p. -550]</span>res de acción oxidante y de difícil manejo. En fin, el -método fracasaba todavía en algunos órganos difíciles.</p> - -<p>Á fuerza de tanteos y exploraciones, vine á caer casualmente sobre -un fijador excelente: el <i>nitrato de urano</i>. Merced al empleo de -este reactivo, la coloración consíguese corrientemente en todos los -tejidos, singularmente cuando se ensaya en mamíferos jóvenes. En el -nervioso, por ejemplo, lógranse espléndidas coloraciones donde el -retículo destaca perfectamente, en color café ó pardo negro, sobre -fondo amarillo limpio y transparente.</p> - -<p>La fórmula aludida es la siguiente:</p> - -<blockquote> - -<p>1. Piezas de 2 á 3 milímetros de espesor son fijadas de diez á -doce horas en este líquido:</p> - -<table class="form mt1" summary="Baño de nitrato de urano"> - <tr> - <td class="tdlh">Nitrato de urano</td> - <td class="tdrb">1</td> - <td class="tdlb">gramo.</td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh">Formol</td> - <td class="tdrb">15</td> - <td class="tdlb">cent. cúb.</td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh">Agua destilada</td> - <td class="tdrb">100</td> - <td class="tdc">—</td> - </tr> -</table> - -<p class="mt1">La adición al fijador de un 20 por 100 de alcohol puede convenir -en algunos casos para mejorar la fijación y afinar el precipitado -metálico.</p> - -<p>2. Previo rapidísimo lavado de las piezas, se sumergen por -veinticuatro á cuarenta y ocho horas en nitrato de plata al 1,5 por -100.</p> - -<p>3. Descartado el nitrato superficial mediante rápida enjuagadura, -opérase la reducción en este baño, que debe obrar de doce á -veinticuatro horas:</p> - -<table class="form mt1" summary="Baño reductor"> - <tr> - <td class="tdlh">Hidroquinona</td> - <td class="tdrb">1 á 2</td> - <td class="tdlb">gramos.</td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh">Formol</td> - <td class="tdrb">15</td> - <td class="tdlb">cent. cúb.</td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh">Agua</td> - <td class="tdrb">100</td> - <td class="tdc">—</td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh">Sulfito de sosa anhidro</td> - <td class="tdrb">0,20 á 0,30</td> - <td class="tdlb">gramos.</td> - </tr> -</table> - -<p class="mt1">4. Alcohol, celoidina, etc.</p> - -</blockquote> - -<p>En ciertas condiciones, la citada fórmula impregna también la -<i>neuroglia</i> (dos días de fijación) y las <i>mitocondrias</i> ó granos -intraprotoplásmicos de Benda, Meves y Duesberg (de seis á ocho horas -de fijación).</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_551">[p. 551]</span>Aprovechando -el impensado hallazgo, emprendí varios trabajos<a id="FNanchor_278" -href="#Footnote_278" class="fnanchor">[278]</a>, cuyos resaltados más -interesantes paso á consignar:</p> - -<blockquote> - -<p><i>a</i>) Demostración, por primera vez, del retículo endocelular en -todos los elementos nerviosos de la retina, en cada uno de los cuales -afecta aquél configuración y estructura algo diversa.</p> - -<p><i>b</i>) Encuentro del citado aparato en la <i>célula de Schwann</i>, -donde, conforme aparece en la figura 163, <i>b</i>, reside en la vecindad -del núcleo, al cual rodea, constituyéndole una especie de corona -trabecular con predominio de los cordones longitudinales.</p> - -<p><i>c</i>) Demostración, por primera vez, del susodicho aparato en las -fibras de Remak, osteoblastos, odontoblastos, corpúsculos neuróglicos -y ependimales, adipoblastos, fibras del cristalino, eritroblastos y -leucoblastos, etc.</p> - -<p><i>d</i>) Reconocimiento y estudio del mismo en todas las células del -embrión de pollo (endotelios, piel é intestino, células mesodérmicas, -glandulares primordiales, neuroblastos motores, sensitivos y -simpáticos).</p> - -<p><i>e</i>) Análisis de las fases evolutivas por que atraviesa el -retículo de Golgi en las neuronas, desde el estado de elemento -germinal á la fase de célula nerviosa adulta. En la figura 164 -mostramos esquemáticamente estas curiosas mudanzas. Reaparece, como -la red, primeramente localizada en el cono de origen del axon (C); -se enriquece progresivamente, extendiéndose en torno del núcleo, -invadiendo gran parte del protoplasma (E, F).</p> - -<p><i>f</i>) Exploración escrupulosa de las variaciones fisiológicas -sufri<span class="pagenum" id="Page_552">[p. 552]</span>das por el -retículo en las células glandulares (páncreas, salivales, corpúsculos -caliciformes del intestino, etc.), en los tejidos en vías de -regresión (cartílago osificante, osteoblastos, células adiposas, -etcétera) y en las neuronas de los ganglios, médula espinal, cerebro -y cerebelo (fig. 165). Imposible dar cuenta de estas variaciones, -cuya descripción ocupa muchas páginas de extensa monografía<a -id="FNanchor_279" href="#Footnote_279" class="fnanchor">[279]</a> -ilustrada con abundantes grabados.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_552fig163.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 163.—Tubos nerviosos del conejo joven.— A, B, C, aparato - reticular de Golgi teñido por el método urano-plata; <i>a</i>, cisura de - Lantermann; <i>b</i>, trabéculos del retículo. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15"><i>g</i>) Análisis de las conexiones del retículo con -los <i>grumos</i> de Nissl, las <i>neurofibrillas</i> y los <i>conductos de -Holmgren</i>. Se demuestra, según aparece en el esquema de la figura -166, que la materia granulosa constitutiva de las trabéculas del -aparato en cuestión reside en el interior de los <i>conductos de -Holmgren</i>, entre manojos de neurofibrillas, siendo completamente -extraña á los <i>grumos</i> de Nissl.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_553">[p. 553]</span><i>h</i>) -Exploración de las metamorfosis regresivas y progresivas -experimentadas por el retículo en los tubos nerviosos degenerados -(cabo central y periférico de los nervios cortados) y en las -neuronas cerebrales vecinas de las heridas. Durante la degeneración, -la proliferación de la célula de Schwann del cabo periférico de -un nervio cortado, asóciase al aumento de la materia argentófila -de su aparato reticular, cuyos trabéculos se estiran en sentido -longitudinal para distribuirse al fin en dos acúmulos, uno -correspondiente á cada célula hija.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_553fig164.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 164.—Esquema destinado á mostrar las fases por que atraviesa - el retículo de Golgi en los neuroblastos del embrión de pollo.— - B, terminación de la fase germinal; C, neuroblasto en fase de - bipolaridad; D, fase de neuroblasto piriforme, E, F, crecimiento del - aparato de Golgi al formarse las dendritas. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15"><i>i</i>) En fin, se formula cierta hipótesis sobre el -significado y alcance de la posición casi constante del retículo -de Golgi en el <i>polo mundial</i> (el que mira ó miró, ontogénica y -filogénicamente, al mundo exterior) de las células de abolengo -<i>ectodérmico</i> (piel, células nerviosas, glándulas cutáneas, etc.) y -en las oriundas del <i>entodermo</i>. Esta concepción puede formularse -así: En el curso de la evolución ontogénica y filogénica, el retículo -y la esfera atractiva de todas las células epiteliales (ecto y -entodérmicas) ocupan el polo orientado hacia el mundo exterior, -es decir, el segmento protoplásmico intercalado entre el núcleo y -el cabo celular libre; mientras que en las<span class="pagenum" -id="Page_554">[p. 554]</span> células de origen mesodérmico (glóbulos -de la sangre, corpúsculos conectivos, musculares, cartilaginosos, -etc.), á causa sin duda de las frecuentes emigraciones, perdióse -la orientación espacial primitiva de los citados organitos -intracelulares, ocupando, de ordinario, el centro de la masa -principal del protoplasma.</p> - -</blockquote> - -<p>Interesantes investigaciones acerca del aparato de Golgi, de -diversos tejidos, fueron efectuadas también, aplicando la técnica del -nitrato de urano, por Tello (células de los <i>tumores</i> y elementos -<i>glandulares de la hipófisis</i>), Del Río-Hortega (<i>ovario</i> y <i>fibras -musculares lisas</i>), Ramón Fañanás (<i>células gigantes del tubérculo</i>, -<i>mucosa y bulbo olfativos</i> y diversos tejidos del <i>embrión de -pollo</i>), Domingo Sánchez (<i>epitelios y neuronas de invertebrados</i>), -Sánchez y Sánchez (<i>neuronas del cerebelo</i>), Castro (<i>botones -gustativos</i>), etc.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_554fig165.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 165.—Variedades morfológicas y cuantitativas del retículo de - Golgi de las células motrices de la médula espinal, dependientes con - toda probabilidad de estados fisiológicos diferentes. - </p> -</div> - -<p class="mt15"><span class="pagenum" id="Page_555">[p. -555]</span>Dejo dicho ya que el proceder del <i>nitrato de urano</i> -colorea también, modificando el tiempo de fijación ó introduciendo -variantes en la composición de la fórmula, ciertos factores extraños -al retículo de Golgi. Merced á esta profusión de efectos selectivos, -conseguí los resultados siguientes:</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_555fig166.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 166.—Esquema del aparato de Golgi (célula motriz de la médula) - con sus conexiones con los demás factores protoplásmicos.— A, - contenido del aparato reticular; B, tubos de Holmgren; D, grumos de - Nissl; C, neurofibrillas. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15"><i>a</i>) Impregnación de la neuroglia de la substancia -gris y blanca de los centros. El depósito argéntico colorea no sólo -el protoplasma de los apéndices radiados y sus pies perivasculares, -sino los gliosomas de Fieandt, que se presentan intensamente -teñidos de negro o pardo, sobre fondo ocre claro. En cuanto á la -configuración general del astrocito de la substancia gris, coincide -exactamente con la hace tiempo revelada mediante el método del -cromato argéntico (fig. 167, A).</p> - -<p><i>b</i>) Cuando se ensaya el método en los tubos nerviosos medulados, -la reacción selectiva recae á menudo en los <i>anillos</i> de Segall, -el <i>aparato espiral</i> de Rezzonico y, sobre todo, en una especie -de es<span class="pagenum" id="Page_556">[p. 556]</span>queleto -ó armazón de fibras longitudinales, contenido en el espesor de -las células de Schwann. Acerca de la disposición de este curioso -armazón, señalado brevemente por mí en los nervios de los mamíferos, -ha practicado en los peces Sánchez y Sánchez (1917) interesantes -investigaciones.</p> - -<p><i>c</i>) En fin, modificaciones especiales de la citada fórmula, -en cuyo detalle no podemos entretenernos, permiten impregnar á -veces ciertos factores integrantes del tubo nervioso (cisuras de -Lantermann, protoplasma del corpúsculo de Schwann, doble brazalete de -Nageotte, etc.).</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_556fig167.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 167.—Células neuróglicas del cerebro del perro teñidas por el - método del <i>formol-urano</i>.— A, corpúsculo que muestra el aspecto de - los teñidos por el cromato de plata; B, pareja neuróglica, cuyas - expansiones exhiben ciertos granos glandulares (<i>gliosomas</i>). - </p> -</div> - -<p class="mt15">Mis reiteradas inquisiciones técnicas sobre la -coloración selectiva de la neuroglia, estimuladas en buena parte por -los interesantes trabajos de Achúcarro (efectuados en mi la<span -class="pagenum" id="Page_557">[p. 557]</span>boratorio) acerca de la -estructura y conexiones de la <i>glia</i> humana, me condujeron en 1913<a -id="FNanchor_280" href="#Footnote_280" class="fnanchor">[280]</a> -al hallazgo del método del oro-sublimado, proceder sencillísimo que -permite impregnar específicamente <i>en violado</i> purpúreo los dos -tipos neuróglicos de la corteza cerebral, y muy especialmente la -<i>modalidad protoplásmica</i> ó de cortas radiaciones, tan rebelde, según -es notorio, á las laboriosas coloraciones de Weigert, Fano, Alzheimer -y otras corrientemente usadas por los anatomo-patólogos.</p> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thin" - src="images/ill_557fig168.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 168.—Plexo difuso neuróglico revelado en la substancia gris del - cerebro humano por el método del <i>sublimado-oro</i>.— A, B, células - neuróglicas; D, neurona; <i>a</i>, capilar. - </p> -</div> - -<p class="mt15"><span class="pagenum" id="Page_558">[p. -558]</span>De su utilidad para el estudio de las alteraciones -patológicas de la <i>glia</i> humana, dan testimonio los interesantes -trabajos de Achúcarro y Gayarre sobre la <i>demencia paralítica y -senil</i>; los de Lafora, sobre la neuroglia del perro viejo; los -de Achúcarro, sobre el <i>asta de Ammon</i> y acerca de la histología -comparada de la neuroglia; los de Río-Hortega, recaídos en el -<i>reblandecimiento cerebral</i>, etc.</p> - -<p>El método es aplicable no sólo al hombre, sino, en cierta medida, -á todos los vertebrados. El Dr. Achúcarro ha logrado recientemente -colorear satisfactoriamente la neuroglia y células ependimales -de los peces, reptiles, aves y pequeños mamíferos, recogiendo -copiosa cosecha de hechos nuevos. Ramón Fañanás ha teñido la -<i>neuroglia cerebelosa</i> del perro, gato y conejo. En fin, en nuestro -Laboratorio, el Dr. Havet, de Lovaina, ha logrado también estimables -impregnaciones de la <i>glia ganglionar</i> de los invertebrados, -singularmente del <i>lumbricus</i>, habiendo conseguido demostrar la -existencia constante de <i>astrocitos protoplásmicos</i>, además de los -astrocitos fibrosos.</p> - -<p>Á juzgar por los dibujos, descripciones y microfotografías -publicados, en el extranjero el éxito ha sido también satisfactorio. -Consúltense las comunicaciones recientes de Schäffer (Hungría), -Ziveri y Rossi (Italia), Marinesco y Minea (Rumania), etc.</p> - -<p>He aquí la fórmula del <i>sublimado-oro</i>:</p> - -<blockquote> - -<p><span class="pagenum" id="Page_559">[p. 559]</span>1.ª Trozos de -centros nerviosos, lo más frescos posible, son sometidos, entre dos y -diez días, á la acción del fijador siguiente:</p> - -<table class="form mt1" summary="Baño de fijador"> - <tr> - <td class="tdlh">Formol</td> - <td class="tdrb">15</td> - <td class="tdlb">cent. cúb.</td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh">Bromuro de amonio</td> - <td class="tdrb">1,5 á 2</td> - <td class="tdlb">gramos.</td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh">Agua destilada</td> - <td class="tdrb">85</td> - <td class="tdc">—</td> - </tr> -</table> - -<p class="mt1">2.ª Mediante el microtomo de congelación, efectúanse -secciones que se recogerán en agua formólica. Estos cortes deben ser -relativamente gruesos, por ejemplo, de 20 á 25 µ. Semejante espesor, -además de favorecer la reacción, tiene la ventaja de mostrar más -completamente las expansiones de los astrocitos.</p> - -<p>3.ª Previo rápido lavado en agua destilada para extraer el formol, -son llevadas las secciones al líquido colorante siguiente que debe -conservarse en la obscuridad:</p> - -<table class="form mt1" summary="Baño de líquido colorante"> - <tr> - <td class="tdlh">Agua destilada</td> - <td class="tdrb">60</td> - <td class="tdlb">cent. cúb.</td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh">Sublimado</td> - <td class="tdrb">0,5</td> - <td class="tdlb">gramos.</td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh">Solución de cloruro de oro pardo al 1 por 100</td> - <td class="tdrb">10</td> - <td class="tdlb">cent. cúb.</td> - </tr> -</table> - -<p class="mt1">4.ª Al cabo de cuatro ó más horas, tíñense los cortes -en tono purpúreo intenso y se trasladan (manipulándolos con varillas -de cristal) al fijador siguiente:</p> - -<table class="form mt1" summary="Baño de fijador tras teñido"> - <tr> - <td class="tdlh">Hiposulfito de sosa</td> - <td class="tdrb">5</td> - <td class="tdlb">gramos.</td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh">Agua</td> - <td class="tdrb">70</td> - <td class="tdlb">cent. cúb.</td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh">Alcohol ordinario</td> - <td class="tdrb">30</td> - <td class="tdc">—</td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh">Solución concentrada de bisulfito sódico</td> - <td class="tdrb">5</td> - <td class="tdc">—</td> - </tr> -</table> - -<p class="mt1">En este baño permanecerán de seis á diez minutos.</p> - -<p>5.ª Lavado de los cortes en agua alcohólica al 50 por 100; montaje -en porta-objetos donde se enjugará el líquido con papel chupón; en -fin, alcohol absoluto, esencia de orégano, xilol y bálsamo.</p> - -</blockquote> - -<p>Gracias á la comodidad de manipulación y especificidad de -resultados del nuevo recurso de impregnación, conseguí recoger -algunos hechos nuevos y, sobre todo, fijar y consolidar ciertas -nociones fluctuantes y harto discutidas sobre la estructura, -evolución y comportamiento expansional de los dos tipos neuróglicos -en el hombre y mamíferos. Mencionemos rápidamente algunas -aportaciones:</p> - -<blockquote> - -<p><span class="pagenum" id="Page_560">[p. 560]</span><i>a</i>) La -demostración de que las expansiones neuróglicas del tipo llamado -<i>protoplásmico</i> se ramifican prolijamente en el seno de la substancia -gris, recorriendo grandes distancias y generando cierto plexo -difuso y denso, pero en todo caso exento de esas redes admitidas, -sin pruebas suficientes, por muchos autores. Las últimas ramillas -neuróglicas acaban libremente, según puede advertirse en la figura -168.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_560fig169.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 169.—Estructura alveolar de los astrocitos de la substancia gris - del cerebro humano. Los espacios claros (A, <i>a</i>) corresponden á los - gliosomas. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15"><i>b</i>) La prueba objetiva de que todo astrocito de -la substancia blanca ó gris hállase provisto constantemente de -uno ó varios pies insertos sobre los vasos capilares (<i>aparato -chupador</i>). Delicadísimos y á veces difíciles de sorprender en la -glia protoplásmica, afectan tales apéndices vasculares gran robustez -en la fibrosa (fig. 168, G).</p> - -<p><i>c</i>) El astrocito protoplásmico posee una estructura que -recuerda mucho la de las células glandulares. En el seno de cierto -estroma tupido y como esponjoso aparecen numerosas vacuolas claras -donde<span class="pagenum" id="Page_561">[p. 561]</span> se alojan -los gliosomas bien descriptos por Fieandt, Eisath, Nageotte, Mawas y -Achúcarro.</p> - -<p><i>d</i>) Conforme señalamos ya hace muchos años, es frecuente -encontrar en torno de las neuronas cierta pléyade de astrocitos -protoplásmicos, cuyos apéndices, ricos en <i>gliosomas</i>, se apoyan -sobre la membrana neuronal. Una disposición frecuente de la <i>glia -satélite</i> reproducimos en la figura 172, A, C, tomada del cerebro del -gato adulto.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_561fig170.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 170.—Células adendríticas de la substancia gris del cerebro del - perro (tercer elemento de los centros).— A, astrocito ordinario; <i>a</i>, - <i>b</i>, <i>c</i>, <i>d</i>, etc., diversas formas de la célula adendrítica; J, - aparato de Golgi de estos elementos. - </p> -</div> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_561fig171.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 171.—Substancia blanca del cerebro humano. Método del - sublimado-oro.— A, corpúsculo adendrítico; B, célula neuróglica - ordinaria, intensamente teñida en violado purpúreo. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15"><i>e</i>) Ciertos autores habían sospechado, aunque sin -aportar demostración perentoria del hecho, la presencia en los -centros nerviosos de cierto corpúsculo pequeño, sin expansiones, -quizá de origen mesodérmico y tan extraño á las neuronas como á la -<i>glia</i>. Este <i>tercer elemento de los centros</i> aparece clarísimamente -en nuestros<span class="pagenum" id="Page_562">[p. 562]</span> -preparados, á causa de su absoluta incolorabilidad por el método -áurico. Testimonio de este notable contraste es la figura 171, -donde presentamos á un tiempo los aspectos que en los cortes -dorados ofrecen los astrocitos neuróglicos y el susodicho <i>tercer -elemento</i>.</p> - -<p>Por lo demás, la verdadera morfología de este singular corpúsculo -evidénciase solamente en los preparados teñidos por el método -del urano-formol. Adviértase (fig. 170, <i>a</i>, <i>b</i>, <i>c</i>) su forma -poliédrica, á veces irregularizada por excrecencias marginales, su -proximidad á los vasos, la presentación de diminuto aparato de Golgi, -etc.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img class="thin" - src="images/ill_562fig172.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 172.—Células neuróglicas satélites (A, B, D) rodeando el cuerpo - de dos células piramidales del cerebro del perro.— <i>a</i>, corpúsculo - satélite adendrítico. - </p> -</div> - -<blockquote> - -<p class="mt15"><i>f</i>) El <i>tercer elemento</i>, ó corpúsculo enano -adendrítico, congrégase también en torno de las células nerviosas, -singularmente por debajo<span class="pagenum" id="Page_563">[p. -563]</span> de la base de las pirámides, viniendo á constituir otra -variedad de <i>elementos satélites</i> (fig. 172, <i>a</i>). Á ella pertenecen -casi todos esos diminutos corpúsculos que Nissl, nosotros, Lugaro, -Alzheimer, Marinesco y otros muchos autores, sorprendimos hace tiempo -en derredor de las neuronas, sin acertar por entonces á resolver si -se trataba de células de glia legítima, de leucocitos trasmigrados ó -de corpúsculos de naturaleza especial.</p> - -</blockquote> - -<div class="figcenter mt15"> - <img src="images/ill_563fig173.jpg" - alt="Ilustración" /> - <p class="captionh"> - Fig. 173.—Fase de aparición, en la médula del gato joven, de los pies - perivasculares.— A, B, células neuróglicas en vías de partición; - D, vaso cortado de través; H, célula donde se diferencia una - fibrilla de Weigert; F, rafe posterior de la médula; <i>a</i>, <i>b</i>, pies - perivasculares. - </p> -</div> - -<p class="mt15">Con relación á la evolución ontogénica de las células -de neuroglia, nuestras observaciones, efectuadas tanto en los fetos -como en los mamíferos recién nacidos, permiten afirmar:</p> - -<blockquote> - -<p><span class="pagenum" id="Page_564">[p. 564]</span><i>a</i>) Lo mismo -las células epiteliales dislocadas (célula neuróglica primordial), -que el astrocito joven, y aun el adulto, son capaces de proliferar en -condiciones normales (fig. 173, B). Es frecuente observar, aun en el -cerebro adulto, parejas y hasta tétradas de elementos neuróglicos.</p> - -<p><i>b</i>) Astrocitos fibrosos y protoplásmicos representan la -descendencia directa de corpúsculos epiteliales primitivos del -conducto medular del embrión; su diversidad morfológica y estructural -prodúcese por adaptación del tipo primitivo á ambientes diferentes. -Estimamos, por tanto, inadmisible la hipótesis de la doble estirpe -(ectodérmica y mesodérmica) de los astrocitos, defendida por algunos -histólogos y anatomo-patólogos.</p> - -<p><i>c</i>) Durante la época embrionaria, las células de neuroglia -realizan actos de emigración y de transformación que implican -capacidad amiboide. Merced á los efectos de lento amiboidismo, -fórmase el pie perivascular ó <i>aparato chupador</i>, el cual, si -representa á veces una proyección protoplásmica nueva, deriva otras -de la dislocación é hipertrofia del <i>apéndice radial</i> ó primordial -(externo casi siempre) del corpúsculo epitélico dislocado (fig. 173, -<i>a</i>, <i>b</i>).</p> - -<p><i>d</i>) En armonía con los trabajos de varios autores, singularmente -de Fano y Achúcarro, las fibras de Ranvier-Weigert de los astrocitos -de la substancia blanca representan el producto de una diferenciación -intraprotoplásmica. En ningún caso dichas fibras se emancipan, según -creía Weigert, del cuerpo celular. Recientemente, Del Río-Hortega -(1917) ha ilustrado esta doctrina con interesantes ejemplos de -diferenciación fibrillar, tomados de la neuroglia de los vertebrados -é invertebrados.</p> - -<p><i>e</i>) La substancia gris del cerebro humano discrepa de la de los -demás vertebrados superiores, no sólo por la cuantía considerable de -células neuróglicas de tipo protoplásmico ó glandular que contiene, -sino por la relativa pequeñez de éstas, la imponente complejidad -del plexo gliomatoso intersticial y la ninguna tendencia (en estado -normal) á producir fibras protoplásmicas.</p> - -</blockquote> - -<p><b>Algunos libros publicados.</b>—Vaya por delante mi -obra de conjunto sobre la <i>Degeneración y regeneración del -sistema nervioso</i><a id="FNanchor_281" href="#Footnote_281" -class="fnanchor">[281]</a>. Esta voluminosa obra en dos -volúmenes<span class="pagenum" id="Page_565">[p. 565]</span> é -ilustrada con 317 grabados, copia de mis preparaciones, constituyó -la principal empresa acometida durante los años 1912, 1913 y 1914. -Tan considerable esfuerzo dejóme profundamente fatigado. Porque -no se trataba solamente de compilar sintéticamente todas mis -investigaciones sobre el tema, sino de hacer, ante todo, una obra -nueva. Así lo expresé en el prólogo, donde procuré justificar mi -labor con los siguientes términos:</p> - -<blockquote> - -<p>«El premio Nobel con que el <i>Instituto Carolino de Estocolmo</i> -se dignó recompensar mis escasos méritos científicos, fué, entre -los médicos de raza española, ocasión de patrióticos y entusiastas -testimonios de afecto y consideración. Pero, entre los homenajes -recibidos, ninguno más honroso, por su forma delicada y espiritual, -que el tributado al humilde hombre de ciencia por los compatriotas -médicos de la República Argentina. No creyeron suficiente, para -exteriorizar su fervor, agasajarnos con artístico diploma avalorado -con sus firmas autógrafas; sino que, resueltos á que sus nobles -sentimientos cristalizaran en algo útil y permanente, acordaron -imprimir á su costa un libro nuestro necesitado de publicación.</p> - -<p>Tal fué el origen de la obra actual. Al emprenderla, pensé que -podría ser de provecho resumir en un Tratado general los numerosos -trabajos que mis discípulos y yo (sin olvidar los valiosísimos -aportados por ilustres sabios extranjeros) hemos consagrado -durante estos últimos años al arduo problema de la degeneración -y regeneración del sistema nervioso. Pero, en cuanto puse manos -á la obra, eché de ver que si la empresa había de corresponder á -la magnitud y nobleza del homenaje, no podía consistir en mera -compilación de datos publicados. Para honrar en lo posible la -desinteresada iniciativa de mis compañeros ultramarinos, me impuse, -pues, la tarea de revisar, mediante pesquisas de laboratorio, -todos los temas anteriormente tratados y, además, la de investigar -ex-profeso muchos puntos obscuros ó dudosos. El libro constituye, por -tanto, extensa monografía, en buena parte original.»</p> - -</blockquote> - -<p>Los capítulos más enriquecidos con nuevas aportaciones son los -que tratan de las <i>fases de la degeneración valleriana en nervios -y vías centrales</i> (mielina y axon); los fe<span class="pagenum" -id="Page_566">[p. 566]</span>nómenos de <i>multiplicación y -transformación</i> de los corpúsculos de Schwann; las alteraciones -degenerativas de los <i>discos de soldadura, embudos de Lantermann -y anillos de Segall</i>; la suerte corrida por <i>las viejas vainas de -Schwann</i>, no neurotizadas, del cabo periférico; la <i>morfología y -estructura del cono de crecimiento</i> dentro de las <i>bandas de Büngner</i> -del citado cabo; la medida de la <i>velocidad de crecimiento</i> del -axon en los diversos terrenos; las gradaciones de la <i>atrofia de -los cilindros-ejes del cabo central</i>, por debajo de los retoños -viables; el análisis del paraje y forma precisas del <i>nacimiento -de los renuevos</i>; los experimentos tocantes á los <i>injertos -nerviosos y gangliónicos</i>; la prueba de que los <i>ganglios simpáticos -transplantados</i> ofrecen también retoños invasores y nódulos -residuales; los efectos de la intercalación de obstáculos en las -heridas nerviosas, al objeto de sorprender los cambios de dirección -de las fibras neoformadas; los fenómenos de <i>proliferación de la -neuroglia</i> en las heridas cerebrales; las <i>metamorfosis del retículo -de Golgi</i> en las zonas degenerativas de la médula y cerebro, y en -fin, la exposición y discusión detenidas de las <i>hipótesis imaginadas -para explicar la génesis y orientación</i> de las fibras nerviosas en -el embrión y los <i>brotes aberrantes</i> de las células gangliónicas -sensitivas normales y transplantadas.</p> - -<p>Al texto precede entusiasta y sentida dedicatoria (probablemente -escrita por el sabio y admirable patriota Dr. D. Avelino Gutiérrez, -profesor de la Universidad de Buenos Aires), firmada por 47 -simpáticos compañeros, esparcidos por todo el territorio de la -República Argentina. Excusado es decir que á cada suscriptor fué -oportunamente repartido un ejemplar, impreso en papel especial y -afectuosamente dedicado.</p> - -<p>¡Qué menos podía hacer yo, para pagar tan noble y es<span -class="pagenum" id="Page_567">[p. 567]</span>piritual agasajo, que -ofrecer á mis compatriotas de allende el mar una obra original, -seriamente meditada y cuidadosamente ilustrada y escrita!...</p> - -<p>El segundo libro (por tal lo tengo aunque se publicó en los -<i>Trabajos del Laboratorio</i>) enfocó el tema interesante de la -<i>retina y centros ópticos de los insectos</i><a id="FNanchor_282" -href="#Footnote_282" class="fnanchor">[282]</a>. En esta obra -colaboró mi ayudante D. Domingo Sánchez, contribuyendo, sobre todo, -con numerosas y admirablemente ejecutadas preparaciones.</p> - -<p>Según recordará el lector, mis amores hacia la retina son historia -antigua. El tema me cautivó siempre, porque, en mi sentir, la vida -no alcanzó jamás á forjar máquina de tan sutil artificio y tan -perfectamente adecuada á un fin como el aparato visual. Por raro -caso, además, la naturaleza se ha dignado emplear aquí resortes -físicos accesibles á nuestro entendimiento. Ni debo ocultar que -en el estudio de dicha membrana sentí por primera vez flaquear -mi fe darwinista (hipótesis de la <i>selección natural</i>), abrumado -y confundido por el soberano ingenio constructor que campea, no -sólo en la retina y aparato dióptrico de los vertebrados, sino -hasta en el ojo del más ruin de los insectos<a id="FNanchor_283" -href="#Footnote_283" class="fnanchor">[283]</a>.<span -class="pagenum" id="Page_568">[p. 568]</span> Allí, en fin, sentí -más profundamente que en ningún otro tema de estudio, la sensación -escalofriante del insondable misterio de la vida.</p> - -<p>Para contribuir siquiera con tenuísimo rayo de luz á iluminar el -tenebroso abismo, y al objeto, además, de completar mi antiguo libro -sobre la <i>retina de los vertebrados</i> con otro estudio de conjunto -relativo á la <i>retina y ojo de los invertebrados</i>, emprendí en 1915 -esta difícil investigación, que, con permiso de mis achaques y -decadencias, durará todavía dos ó tres años.</p> - -<p>La complicación de la retina de los insectos es algo estupendo, -desconcertante, sin precedentes en los demás animales. Cuando se -considera la inextricable urdimbre de los ojos compuestos ó en -facetas; cuando se interna uno en el laberinto de neuronas y fibras -integrantes de los tres grandes segmentos retinianos (capa de las -<i>ommatidias</i>, retina intermediaria ó <i>perióptico</i>, retina interna -ó <i>epióptico</i>, etc.); cuando se sorprenden, no un <i>kiasma</i>, como -en los vertebrados, sino <i>tres kiasmas</i> sucesivos de significación -enigmática, amén del inagotable caudal de células amacrinas y de -fibras centrífugas; cuando se medita, en fin, acerca del infinito -número y primoroso ajuste de todos estos factores histológicos, -tan sutiles, que los más potentes objetivos consienten apenas -su percepción, queda uno anonadado. ¡Y yo que, engañado por el -malha<span class="pagenum" id="Page_569">[p. 569]</span>dado -prejuicio de la <i>seriación progresiva</i> de las estructuras zoológicas -de función similar, esperaba encontrarme con un plan estructural -sencillísimo y fácilmente abordable! Sin duda que zoólogos, -anatómicos y psicólogos han calumniado á los insectos. Comparada -con la retina de estos al parecer humildes representantes de la -vida (himenópteros, lepidópteros y neurópteros), la retina del ave -ó del mamífero superior, se nos aparece como algo grosero, basto y -deplorablemente elemental. La comparación del rudo reloj de pared -con exquisita y diminuta saboneta no da exacta idea del contraste. -Porque el <i>ojo-saboneta</i> del insecto superior no consta solamente -de más tenues rodajes, sino que entraña además varios órganos -complicadísimos, sin representación en los vertebrados.</p> - -<p>Con arreglo á los mismos principios está organizado el cerebro -—sobre el cual, dicho sea de pasada, tenemos preparado un trabajo—, -asombro á la par de ingeniosa sutileza y maravillosa adaptación. -Nunca mejor aplicado el conocido adagio latino: <i>in tenuis labor</i>. -Penetrando con el microscopio en esas liliputienses y, sin embargo, -frondosísimas selvas neuronales del ganglio cerebroide de la abeja, -se siente la tentación de creer que lo desdeñosamente llamado por los -psicólogos <i>ciego instinto</i> (la <i>intuición</i> de Bergson), es soberana -manifestación del genio. Genio del conocer profundo é instantáneo, -surgido por primera vez en estos pequeños y antiguos seres, para -apagarse después, durante miríadas de siglos, en las groseras -construcciones cerebrales del verme, del pez, del batracio y del -reptil.</p> - -<p>Renuncio al empeño de dar aquí idea del contenido objetivo del -aludido libro. Es preciso leerlo. Declaro confidencialmente para -aquellos naturalistas ó histólogos que no desdeñen el estudio -anatómico de los más humildes seres, que los hechos originales se -cuentan por docenas y que<span class="pagenum" id="Page_570">[p. -570]</span> muchos problemas de morfología y conexión neuronales -son satisfactoria y —quiero creerlo— definitivamente esclarecidos. -Y esto no es sino empezar. En mi programa y en el de mi ayudante -Sánchez late el empeño de no cejar hasta sorprender la característica -anatómica del instinto. ¿Triunfaremos?...</p> - -<p>Vivo contraste con los anteriores libros forma otro publicado -en 1912 sobre <i>La fotografía de los colores</i><a id="FNanchor_284" -href="#Footnote_284" class="fnanchor">[284]</a>. Harto conoce -el lector mis viejas aficiones al arte de Daguerre. Y ahora -confesaré, en el seno de la intimidad, que, á título de recreos -ó descansos de más severa labor, me entregué de vez en cuando á -algunas modestas investigaciones sobre la teoría y práctica del -arte de la fotografía<a id="FNanchor_285" href="#Footnote_285" -class="fnanchor">[285]</a>.</p> - -<p>Dos motivos, docente y patriótico el uno, y sentimental<span -class="pagenum" id="Page_571">[p. 571]</span> el otro, me inspiraron -la redacción del citado libro fotográfico.</p> - -<p>El primer motivo fué contribuir, con mi modesta iniciativa, á -divulgar entre los aficionados á la heliocromía los principios -físicos fundamentales de esta maravillosa aplicación de la ciencia. -Así lo expresaba en el prólogo que encabeza la obra. «Privarse de -la teoría —decíamos— es desdeñar la mitad del placer fotocrómico, -que consiste en comprobar experimentalmente la exactitud de los -principios científicos. El devoto de la fotografía del color no debe -ser rutinario practicón, atenido meramente á recetas y formularios, -al modo del carpintero, que, aguijado por la necesidad, abandona la -garlopa por el objetivo. Sólo acierta quien sabe. La interpretación -de los resultados obtenidos y el remedio de los accidentes y -fracasos, encuéntrase exclusivamente en la clara comprensión del -mecanismo fisico-químico de cada operación fotográfica.» Á la -verdad, mi sentimiento patriótico irritábase sobremanera al oir cómo -desbarraban muchos aficionados de cierta cultura (abogados, médicos é -ingenieros, etc.), en cuanto discurrían sobre las probables causas de -un tono falso en las <i>autocromas</i>, ó sobre los hechos físicos en que -se fundan los diversos métodos tricrómicos. Bajo este aspecto de la -difusión en nuestro país de los principios rectores de los procederes -fotocrómicos más usuales, creo sinceramente que mi libro, redactado -en lenguaje llano y sencillo é ilustrado con numerosos esquemas -originales, satisfizo una verdadera necesidad.</p> - -<p>El segundo motivo pertenece al dominio del corazón. Mentarlo -renueva en mí torturantes recuerdos. El mayor de mis hijos, -precisamente el que más se parecía á mí, así en lo intelectual como -en lo físico, contrajo desde muy joven gravísima enfermedad cardíaca. -Desahuciado de los médi<span class="pagenum" id="Page_572">[p. -572]</span>cos é imposibilitado para seguir carrera, púsele al frente -de una librería, al objeto de entretenerle y de disipar en lo posible -su negra melancolía. Y para estimular iniciativas editoriales, base -quizás de futuros negocios, escribí los primeros capítulos del libro. -Por desgracia, la inexorable predicción médica se cumplió, y el autor -tuvo <i>á fortiori</i> que convertirse en editor. Mas no hablemos de cosas -tristes. ¡Á qué rememorar dolores cuyo lenitivo sólo está en el -olvido!...</p> - - -<p class="mt2">Para ser completo, debiera todavía mencionar aquí -cierto librito, de sabor literario, aparecido en 1905 con el título -de <i>Cuentos de vacaciones</i>, y firmado con el pseudónimo <i>Dr. -Bacteria</i>. Trátase de cinco narraciones, á modo de <i>causeries</i> -pseudo-filosóficas, donde con poca novedad y desmañado estilo se -plantean y resuelven algunos problemas de ética social. Conocedor -de los defectos de la citada obrita, no osé ponerla á la venta. Me -limité á regalar algunos ejemplares á los amigos de cuya bondadosa -indulgencia estaba bien seguro. Si dispongo alguna vez del vagar -indispensable, quizás reimprima y ofrezca al público el citado libro, -previamente expurgado de empalagosos lirismos y de no pocas máculas -de pensamiento y de estilo.</p> - -<p>Durante los últimos diez años fuí favorecido con numerosas -distinciones. Callarlas en una autobiografía, pudiera achacarse -á orgullo ó ingratitud; complacerse morosamente en su puntual -enumeración, parecería pueril vanidad. Adopto un término medio -recordando las más importantes. En 1906 fuí designado <i>Miembro -corresponsal</i> de famosa <i>Academia de Roma (Regia Lynceorum -Academia)</i>; en 1909, <i>Fellow</i> de la <i>Real Sociedad de Londres</i>; -en 1910, <i>Socio corresponsal</i> de la <i>Real Academia de Ciencias de -Turín</i>; en 1912, <i>Socio corresponsal</i> de la <i>Sociedad Italiana de -Neu<span class="pagenum" id="Page_573">[p. 573]</span>rología</i>; -en 1911, <i>Doctor honorario</i> de Medicina por la <i>Universidad de -Cristianía</i>; en 1912, <i>Miembro extranjero</i> de la <i>Real Academia de -Turín</i>; en el mismo año, <i>Miembro honorario</i> de la <i>Sociedad Real de -Ciencias médicas y naturales de Bruselas</i>, y <i>Profesor honorario</i> -de la <i>Universidad de Dublín</i>; en 1913, <i>Asociado extranjero</i> de la -<i>Academia de Medicina de París</i>; en 1916, <i>Miembro corresponsal</i> del -<i>Instituto de Francia</i>, etc., etc. Añadamos que en 1914 el Gobierno -francés me honró otorgándome la condecoración de la <i>Legión de honor -(Commandeur)</i>, y que en 1915 el Emperador alemán me favoreció con la -cruz de la <i>Orden «pour le mérite»</i>. En fin, la <i>Academia española -de la Lengua</i>, necesitada de un técnico de las voces y expresiones -médicas y biológicas, tuvo la bondad de llamarme á su seno, y años -después (1910), el ilustre y malogrado Canalejas, á la sazón jefe del -partido liberal, me nombró <i>Senador vitalicio</i>.</p> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter" id="Ch_23"> - <p><span class="pagenum" id="Page_575">[p. 575]</span></p> - <div class="figcenter"> - <img src="images/trimming.jpg" - alt="Friso ornamental" /> - </div> - <h2 class="nobreak ws1 mt25">CAPÍTULO XXIII</h2> - <p class="subh2c">EPÍLOGO</p> - <p class="subh2h">Mi actividad docente y la multiplicación - espiritual. — Discípulos aventajados. — La escuela - histológica española. — Realización parcial de mi ideal - patriotico-científico. — Aptitud de los españoles para la - investigación científica. — Sentimiento del deber cumplido. — - Lista de trabajos del autor y de sus discípulos ó inmediatos - continuadores.</p> -</div> - -<div class="drop mt1"> - <img src="images/drop_t.jpg" - alt="T" /> -</div> - -<p class="icap pt2"><span class="smcap">Tocamos</span> al fin del -presente libro. Con la mayor claridad compatible con la brevedad, -dejo expuesto lo fundamental de mi modesta labor y las condiciones -que la motivaron.</p> - -<p>Conforme he avanzado en la narración, mi <i>autobiografía</i> se ha -<i>despersonalizado</i>. El trabajo regular y el espíritu de aventuras -son cosas incompatibles. De cada vez más pobre en episodios amenos, -mi vida ha sido gradualmente absorbida en mi obra. La abeja ha sido -olvidada en consideración al panal.</p> - -<p>Incompleta fuera la actividad del científico si se contrajera -exclusivamente á actuar sobre las cosas; opera también sobre las -almas. Ello es un deber si el hombre de laboratorio pertenece al -magisterio universitario. Entonces hay derecho á esperar que buena -parte de su labor sea em<span class="pagenum" id="Page_576">[p. -576]</span>pleada en forjar discípulos que le sucedan y le superen. -Nadie negará que el cumplimiento de tan capital función constituye la -más noble ejecutoria del investigador y el más preeminente título á -la gratitud de sus compatriotas.</p> - -<p>Conforme dejamos expresado en otro libro<a id="FNanchor_286" -href="#Footnote_286" class="fnanchor">[286]</a>, importa mucho al -cultivador de la ciencia proceder á su multiplicación espiritual. -De esta suerte la vida del maestro alcanza su plenitud, ya que -entraña en potencia nuevas existencias. «La tarea es sin duda penosa -—decíamos—. La actividad del profesor bifúrcase en las corrientes -paralelas del laboratorio y de la enseñanza. Crecen así sus desvelos, -pero aumentan también sus venturas. Sobre dar pábulo á elevadas -tendencias, gozará los deleites de la paternidad ideal, y sentirá el -noble orgullo de haber cumplido honradamente con su triple misión de -investigador, de maestro y de patriota. Ya no declinará su vida en -melancólica soledad; antes bien, verá su ocaso rodeado de un séquito -de discípulos entusiastas capaces de comprender su obra y de hacerla, -en lo posible, fecunda y perenne.»</p> - -<p>Excusado es decir que procuré siempre seguir mis propios consejos. -Aunque al alborear mi carrera hube de confinarme, por imperio del -hábito y de la necesidad, en la categoría de los trabajadores -solitarios, me preocupé siempre, sobre todo después que el Estado -puso en mis manos decoroso y bien provisto laboratorio, de fundar -una escuela genuinamente española de histólogos y biólogos. Y pese -á los lúgubres voceros de nuestra decadencia y á los aguafiestas -para quienes la ciencia, como la aurora boreal, sólo embellece el -cielo de las regiones hiperbóreas, el ideal soñado está en gran -parte conseguido. La ansiada<span class="pagenum" id="Page_577">[p. -577]</span> escuela existe y es foco de vivísima actividad. Sus -descubrimientos importantes (excluyo los modestos míos) han -traspasado las fronteras, y sus métodos é invenciones aplícanse -corrientemente en los laboratorios extranjeros.</p> - -<p>No con hueras declamaciones, que pretenden ser patrióticas y -resultan jactancias de ignaro chauvinismo, sino con hechos positivos -é indiscutibles he demostrado la aptitud de la gente hispana para la -investigación científica. La pretendida incapacidad de los españoles -para todo lo que no sea producto de la fantasía ó de la creación -artística, ha quedado reducida á tópico ramplón. Cuando durante la -noche el tenebroso mar aparece tranquilo, basta agitar las aguas -para que nubes de noctílucos apagados enciendan su luz y brillen -como estrellas. De igual modo ocurre en el océano social. Ha sido -suficiente que dos ó tres personas (una de ellas el ilustre Dr. -Simarro) sacudiéramos la modorra de la juventud, para que surgiera -entre nosotros brillante pléyade de eméritos investigadores. Por -afirmar estoy, sin temor á la nota de optimista, que en orden á -ciertos estudios, que exigen ingeniosidad, paciencia y obstinación, -nuestros compatriotas compiten si no superan á los más cachazudos é -infatigables hijos del Norte. Todo consiste en despertar el espíritu -de curiosidad científica, adormecido durante cuatro siglos de -servidumbre mental, y de inocular con el ejemplo el fuego sagrado -de la indagación personal. Vivimos en un país en que el talento -científico se desconoce á sí mismo. Deber del maestro es revelarlo y -orientarlo.</p> - -<p>Los jóvenes laboriosos á quienes aludo son ya legión, sobre todo -si juntamos los pretéritos con los presentes. Entre los antiguos -(algunos fallecidos en plena juventud y otros perdidos por desgracia -para la ciencia patria en el<span class="pagenum" id="Page_578">[p. -578]</span> <i>desierto de la clínica</i>) citaré á Cl. Sala, Terrazas, C. -Calleja, Olóriz Aguilera, Blanes Viale, J. Bartual, I. Lavilla, Del -Río Lara, Márquez, etc.</p> - -<p>Y, entre los modernos, me es muy grato nombrar á mi hermano, -P. Ramón Cajal, á F. Tello, á N. Achúcarro, á Domingo Sánchez, á -Rodríguez Lafora, á Del Río-Hortega. Este grupo de entusiastas -trabajadores acabaron ya su formación y saben caminar solos -y triunfar en el terreno de la investigación. Muchas de las -investigaciones que luego citaré, son fruto de su exclusiva -iniciativa. En vías de formación, y con promesas de ópimos frutos, -figuran Arcaute, Fortún, Sacristán, Calandre, Sánchez y Sánchez, -Ramón Fañanás, Luna, Fernando de Castro y otros.</p> - -<p>La lista abrumadora de monografías (y sólo incluyo las efectuadas -en mi Laboratorio) de los citados investigadores, registrada al final -de este libro, dará idea de la magnitud é intensidad relativa de la -obra de cada uno. Se verá, además, que, dentro del común fervor hacia -la religión del Laboratorio, cada iniciativa ha corrido por diferente -camino.</p> - -<p>Los arriba nombrados han sido mis discípulos, en el amplio sentido -de la palabra. Todos han vivido algo mi vida y participado de mis -emociones; todos me han oído pensar, con palabra balbuciente, durante -el ensimismamiento de la atención y en los breves paréntesis del -trabajo febril.</p> - -<p>Fuera, sin embargo, pueril vanidad é injusta pretensión atribuirme -por entero la paternidad espiritual de los actuales cultivadores de -la histología española. Varios de ellos, singularmente Achúcarro, -Tello y Rodríguez Lafora, han perfeccionado notablemente en el -extranjero su educación técnica y su formación intelectual. Y de -los Laboratorios alemanes, franceses ó ingleses, han aportado á -España,<span class="pagenum" id="Page_579">[p. 579]</span> amén del -dominio de los idiomas y de la bibliografía, novísimos métodos de -investigación, y lo que vale más, la costumbre de la autocrítica y la -severa disciplina del trabajo metódico.</p> - -<p>Mi papel principal ha consistido en fomentar el entusiasmo. Fué -siempre mi lema confortar é ilustrar la voluntad con pleno respeto á -las iniciativas individuales. Siempre procuré —y de ello me felicito— -pesar lo menos posible sobre el cerebro de mis discípulos. Toda -opinión fruto de esfuerzo honrado de pensamiento, sobre todo si ha -surgido de hechos recién descubiertos, infúndeme simpatía y respeto, -aunque contradiga concepciones personales largamente acariciadas. -¿Cómo había de caer yo en la tentación de imponer mis teorías, cuando -he dado sobrados ejemplos de abandonarlas ante la menor contrariedad -objetiva?</p> - -<p>Profundamente penetrado de estas ideas; deseoso de evitar que mis -continuadores vengan á ser lectores <i>de un solo libro</i> y <i>oyentes -de un solo maestro</i>; resuelto, además, á descartar en lo posible -deplorables polarizaciones ideológicas y metodológicas, puse especial -empeño en que mis discípulos gozasen del beneficio de una pensión -en los Laboratorios más prestigiosos del extranjero. Injusto fuera -olvidar que, en esta obra de sano patriotismo y de confortador oreo -doctrinal, ayudáronme solícitos mis dignos compañeros de la <i>Junta de -pensiones</i>, de que soy indigno Presidente.</p> - -<p>Y los resultados de semejante táctica han sido excelentes. Á su -vuelta, los pensionados más sobresalientes no sólo han efectuado -conquistas valiosas en los dominios predilectamente explorados por -mí, sino en otros terrenos apenas desflorados en mi Laboratorio, -por ejemplo: en el de la <i>Neurología patológica</i> del hombre, donde -Achúcarro<span class="pagenum" id="Page_580">[p. 580]</span> y -Lafora han recogido datos de subido valor. Excusado es advertir que -los citados pensionados han desarrollado sus trabajos en mi propio -Laboratorio y que mi <i>Revista</i> se ha visto enriquecida y honrada -con comunicaciones interesantes y variadas. Mención especial merece -Achúcarro, quien, gracias al hallazgo de nuevo y fecundo método -de investigación (proceder del tanino-plata amoniacal) y á sus -envidiables dotes docentes, ha creado á su vez importante escuela -anatomo-patológica. Sus discípulos Fortún, Gayarre, Sacristán, Del -Río-Hortega, Calandre, etc., se han ilustrado ya con muy estimables -descubrimientos histológicos, singularmente Del Río-Hortega, autor -de numerosos trabajos sobre el <i>centrosoma</i>, <i>estructura de la -neuroglia</i>, <i>textura de las células epiteliales</i>, <i>disposición de -la trama conectiva de los invertebrados</i>, etc. Estos fervorosos -trabajadores vienen á ser algo así como mis nietos espirituales. -Contémplolos con orgullo de abuelo. La <i>eclosión</i> inesperada de esta -segunda generación intelectual demuestra que la semilla cayó en -buen terreno. Todo asegura que la cosecha de investigadores no se -interrumpirá en adelante. En sus manos está, y ellos lo saben, el -porvenir de la histología española.</p> - - -<p class="mt2">Debo ahora terminar. Lo exige la impaciencia del -lector; lo impone mi fatiga.</p> - -<p>He procurado que mi vida sea en lo posible, conforme al consejo -del filósofo, poema vivo de acción intensa y de heroísmo callado, en -pro de la cultura de mi país. Pobre es mi obra, pero ha sido todo -lo extensa y original que mis escasos talentos consintieron. Para -juzgarla con algún conocimiento de causa, bastará recordar lo que era -la histología hispana cuando yo empecé tímidamente en 1880 y<span -class="pagenum" id="Page_581">[p. 581]</span> lo que representa en la -actualidad. Lejos estoy —lo he dicho ya—, de excluir otras valiosas -colaboraciones: séame empero permitido pensar que mi obstinada -labor ha entrado por algo en el actual renacimiento biológico de mi -país.</p> - -<p>Doy por seguro y hasta por conveniente que en el fluir del -tiempo, mi insignificante personalidad será olvidada; con ella -naufragarán, sin duda, muchas de mis ideas. Nada puede substraerse -á esta inexorable ley de la vida y menos los trabajadores humildes. -Contra todas las alegaciones del amor propio, los hechos vinculados -inicialmente á un nombre acabarán por ser anónimos, perdiéndose para -siempre en el <i>nirvana</i> de la Ciencia Universal. Por consiguiente, -la monografía, impregnada todavía del aroma humano, se incorporará, -depurada de sentimentalismos, en la doctrina abstracta del libro de -conjunto. Al sol caliente de la actualidad sucederá —si sucede— la -fría claror de la historia erudita...</p> - -<p>Mas no tengo el derecho de afligir al lector con reflexiones -melancólicas. No pensemos en cosas tristes. Preocupémonos de la vida, -que es energía, renovación y progreso. Y continuemos trabajando. Sólo -la acción intensa en pro de la verdad justifica el vivir y consuela -del dolor y de la injusticia. Sólo ella posee la rara virtud de -convertir al obscuro parásito social en héroe de leyenda.</p> - -<p>Y cultivemos —repito— nuestro jardín, cumpliendo en lo posible -con el doble y austero deber de hombres y de patriotas. Para el -biólogo, el ideal supremo consiste en resolver el enigma del propio -<i>yo</i>, contribuyendo á esclarecer al mismo tiempo el formidable -misterio que nos rodea. No importa que nuestra labor sea prematura -é incompleta; de pasada, y en tanto alborea el ansiado ideal, el -mundo se dulcificará gradualmente para el hombre. La naturale<span -class="pagenum" id="Page_582">[p. 582]</span>za nos es hostil porque -no la conocemos: sus crueldades representan la venganza contra -nuestra indiferencia. Escuchar sus latidos íntimos con el fervor -de apasionada curiosidad, equivale á descifrar sus secretos: es -convertir la iracunda madrastra en tiernísima madre.</p> - -<p>¿En qué más noble y humanitaria empresa cabe emplear la -inteligencia?...</p> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter" id="Ch_24"> - <p><span class="pagenum" id="Page_583">[p. 583]</span></p> - <div class="figcenter"> - <img src="images/trimming.jpg" - alt="Friso ornamental" /> - </div> - <h2 class="nobreak ws1 mt25">LISTA DE LOS LIBROS - Y FOLLETOS CIENTÍFICOS DEL AUTOR</h2> - <hr class="sep0" /> -</div> - -<h3>LIBROS</h3> - -<div class="hang"> - -<p>1. <span class="smcap">Manual de Histología normal y técnica -micrográfica.</span> Obra ilustrada con 203 grabados originales. 1.ª -edición, Valencia, 1889; 2.ª edición, 1893.</p> - -<p>2. <span class="smcap">Manual de Anatomía patológica -general</span>, seguido de un resumen de Microscopia aplicada á la -Histología y Bacteriología patológicas. (Con numerosos grabados -originales, en negro y color). 1.ª edición, Barcelona, 1890; 5.ª -edición, 1913.</p> - -<p>3. <span class="smcap">Manual de Histología normal y de técnica -micrográfica.</span> Madrid. Con 520 grabados. 6.ª edición, 1914.</p> - -<p>4. <span class="smcap">Les nouvelles idées sur la fine anatomie -des centres nerveux.</span> Con numerosos grabados y un prólogo del -Dr. Mathias-Duval. París, 1894.</p> - -<p>5. <span class="smcap">Textura del sistema nervioso del hombre y -de los vertebrados.</span> En tres volúmenes con más de 300 grabados -(1899 á 1904).</p> - -<p>6. <span class="smcap">Studien über die Hirnrinde des -Menschen.</span> Leipzig, J. A. Barth, 1906. Con numerosos -grabados.</p> - -<p>7. <span class="smcap">Die Retine der Wirbelthiere.</span> -Traducción alemana, con muchas adiciones de mi extensa Monografía -publicada en <i>La Cellule</i> y titulada: <i>La rétine des vertebrés</i>, -1892. Versión y prólogo del Dr. Greeff. Wiesbaden, 1894.</p> - -<p>8. <span class="smcap">Estudios sobre la degeneración y -regeneración del sistema nervioso.</span> Dos volúmenes con más de -300 grabados. Madrid, 1912-1914.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_584">[p. 584]</span>9. <span -class="smcap">La fotografía de los colores.</span> Principios -científicos y reglas prácticas. Madrid, 1912.</p> - -<p>10. <span class="smcap">Reglas y consejos sobre la investigación -biológica.</span> 5.ª edición. Madrid, 1916<a id="FNanchor_287" -href="#Footnote_287" class="fnanchor">[287]</a>.</p> - -</div> - - -<h3>MONOGRAFÍAS CIENTÍFICAS</h3> - -<div class="hang"> - -<p>11. <span class="smcap">Investigaciones experimentales sobre la -génesis inflamatoria.</span> Zaragoza. Con dos láminas fotografiadas, -1880.</p> - -<p>12. <span class="smcap">Observaciones microscópicas sobre -las terminaciones nerviosas en los músculos voluntarios de la -rana.</span> Zaragoza, 1881. Con dos láminas litografiadas.</p> - -<p>13. <span class="smcap">Estudios sobre el microbio vírgula del -cólera.</span> Zaragoza. Septiembre de 1885. Con 8 grabados.</p> - -<p>14. <span class="smcap">Contribución al estudio de las formas -involutivas y monstruosas del coma-bacilo de Koch.</span> <i>La Crónica -Médica.</i> Valencia, 20 de Diciembre de 1885. Con un grabado.</p> - -<p>15. <span class="smcap">Contribution à l’étude des cellules -anastomosées des épithéliums pavimenteux stratifiés.</span> -<i>Internationale Monatsschrift f. Anat. u. Histol.</i> Bd. III. Heft 7. -Con una plancha litográfica.</p> - -<p>16. <span class="smcap">Tejido óseo y coloración de los cortes de -hueso.</span> <i>Boletín Médico Valenciano.</i> Enero de 1887.</p> - -<p>17. <i>Notas de laboratorio</i>: <span class="smcap">I. Textura de la -fibra muscular de los mamíferos.</span> <i>Boletín Médico Valenciano.</i> -Junio de 1887.</p> - -<p>18. <span class="smcap">II. Fibra muscular del ala de los -insectos.</span> <i>Boletín Médico Valenciano.</i> Junio de 1887.</p> - -<p>19. <span class="smcap">III. Músculos de las patas de los -insectos.</span> <i>Boletín Médico Valenciano.</i> Agosto 1887.</p> - -<p>20. <span class="smcap">Sobre los conductos plasmáticos del -cartílago hialino.</span> <i>Crónica Médica de Valencia</i>, 20 de Abril -de 1887.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_585">[p. 585]</span>21. <span -class="smcap">Observations sur la texture des fibres musculaires -des pattes et des ailes des insectes.</span> <i>Internationale -Monatsschrift f. Anat. u. Physiol.</i> Bd. V. Heft 6 u. 7. Con 4 -planchas litografiadas que contienen 77 figuras originales.</p> - -<p>22. <span class="smcap">Estructura de los centros nerviosos de las -aves.</span> Con dos láminas litográficas. <i>Revista trimestral de -Histología normal y patológica.</i> Barcelona, 1.º de Mayo de 1888.</p> - -<p>23. <span class="smcap">Morfología y conexiones de los elementos -de la retina de las aves.</span> <i>Revista trimestral de Histología -normal y patológica</i>, núm. 1.º, Mayo de 1888. Con dos láminas -litográficas.</p> - -<p>24. <span class="smcap">Terminaciones nerviosas en los husos -musculares de la rana.</span> <i>Revista trimestral de Histología -normal y patológica.</i> Mayo de 1888.</p> - -<p>25. <span class="smcap">Textura de la fibra muscular del -corazón.</span> <i>Revista trimestral de Histología normal y -patológica</i>, 1.º de Mayo de 1888. Con una lámina litografiada.</p> - -<p>26. <span class="smcap">Sobre las fibras nerviosas de la capa -molecular del cerebelo.</span> <i>Revista trimestral de Histología -normal y patológica</i>, 1.º de Agosto de 1888, Barcelona. Con una -lámina litográfica.</p> - -<p>27. <span class="smcap">Estructura de la retina de las aves</span> -(continuación del trabajo publicado en el núm. 1.º de la <i>Revista -trimestral de Histología normal y patológica</i>), Agosto, 1888. Con una -lámina litografiada.</p> - -<p>28. <span class="smcap">Nota sobre la estructura de los tubos -nerviosos del órgano cerebral eléctrico del torpedo.</span> <i>Revista -trimestral de Histología normal y patológica</i>, Agosto, 1888.</p> - -<p>29. <span class="smcap">Estructura del cerebelo.</span> <i>Gaceta -Médica Catalana</i>, 15 de Agosto de 1888.</p> - -<p>30. <span class="smcap">Coloración por el método de Golgi de los -centros nerviosos de los embriones de pollo.</span> <i>Gaceta Médica -Catalana</i>, 1.º de Enero de 1889.</p> - -<p>31. <span class="smcap">Nota preventiva sobre la estructura de la -médula embrionaria.</span> <i>Gaceta Médica Catalana</i>, 15 de Marzo de -1889.</p> - -<p>32. <span class="smcap">Nota preventiva sobre la estructura de -la médula embrionaria.</span> <i>Gaceta Médica Catalana</i>, 31 Marzo -1889.</p> - -<p>33. <span class="smcap">Dolores del parto considerablemente -atenuados por la sugestión hipnótica.</span> <i>Gaceta Médica -Catalana</i>, 31 Agosto 1889.</p> - -<p>34. <span class="smcap">Estructura del lóbulo óptico de las -aves y origen de los nervios ópticos.</span> <i>Revista trimestral -de Histología normal y<span class="pagenum" id="Page_586">[p. -586]</span> patológica</i>, 1.º Marzo 1889 (núms. 3 y 4), Barcelona. Con -dos litografías.</p> - -<p>35. <span class="smcap">Contribución al estudio de la estructura -de la médula espinal.</span> <i>Revista trimestral de Histología -normal y patológica</i>, Marzo 1889. Con 4 cincografías y dos láminas -litografiadas.</p> - -<p>36. <span class="smcap">Sobre las fibras nerviosas de la capa -granulosa del cerebelo.</span> <i>Revista trimestral de Histología -normal y patológica</i>, Marzo 1889. Con una lámina litografiada.</p> - -<p>37. <span class="smcap">Conservación de las preparaciones de -microbios por desecación.</span> <i>Revista trimestral de Histología -normal y patológica</i>, Marzo 1889.</p> - -<p>38. <span class="smcap">Sur l’origine et la direction des -prolongations nerveuses de la couche moléculaire du cervelet.</span> -<i>Intern. Monatsschrift f. Anat. u. Phys.</i>, 1889. Bd. VI, Heft 4 u. 5. -Con 2 planchas litografiadas que contienen muchas figuras.</p> - -<p>39. <span class="smcap">Sur la morphologie et les conexions des -éléments de la rétine des oiseaux.</span> <i>Anatomischer Anzeiger</i>, -núm. 4, 1889. Con 4 figuras.</p> - -<p>40. <span class="smcap">Nuevas aplicaciones del método de -coloración de Golgi.</span> <i>Gaceta Médica Catalana</i>, 1889. Con 4 -grabados.</p> - -<p>41. <span class="smcap">Conexión general de los elementos -nerviosos.</span> <i>La Medicina Práctica.</i> Madrid, 2 de Octubre de -1889.</p> - -<p>42. <span class="smcap">Sur l’origine et les ramifications des -fibres nerveuses de la moelle embryonaire.</span> <i>Anatomischer -Anzeiger</i>, núm. 5, 1890. Con 8 figuras.</p> - -<p>43. <span class="smcap">Sobre ciertos elementos bipolares del -cerebelo y algunos detalles más sobre el crecimiento y evolución de -las fibras cerebelosas.</span> <i>Gaceta Sanitaria de Barcelona</i>, 10 de -Febrero de 1890. Con 6 grabados.</p> - -<p>44. <span class="smcap">Sur les fibres nerveuses de la -couche granuleuse du cervelet et sur l’évolution des éléments -cérébelleux.</span> <i>Internationale Monatsschrift für Anat. u. -Physiol.</i> Bd. VII, H. I, 1890. Con 2 litografías.</p> - -<p>45. <span class="smcap">Nuevas observaciones sobre la estructura -de la médula espinal de los mamíferos.</span> Barcelona, 1.º de Abril -de 1890. Con 7 grabados.</p> - -<p>46. <span class="smcap">Sobre la terminación de los nervios -y tráqueas en los músculos de las alas de los insectos.</span> -Barcelona, 1.º de Abril de 1890. Con 2 grabados.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_587">[p. 587]</span>47. <span -class="smcap">Sobre las células gigantes de la lepra y sus relaciones -con las colonias del bacilo leproso.</span> <i>Gaceta Sanitaria de -Barcelona</i>, 10 de Julio de 1890, núm. 11. Con 3 grabados.</p> - -<p>48. <span class="smcap">Sobre la aparición de las expansiones -celulares en la médula embrionaria.</span> <i>Gaceta Sanitaria de -Barcelona</i>, 10 de Agosto de 1890.</p> - -<p>49. <span class="smcap">Sobre las terminaciones nerviosas del -corazón de los batracios y reptiles.</span> <i>Gaceta Sanitaria de -Barcelona</i>, Agosto 1890.</p> - -<p>50. <span class="smcap">Sobre las finas redes terminales de las -tráqueas en los músculos de las patas y alas de los insectos.</span> -<i>Gaceta Sanitaria de Barcelona</i>, 10 de Octubre de 1890. Con 4 -figuras.</p> - -<p>51. <span class="smcap">Reponse à Mr. Golgi à propos des fibrilles -collatérales de la moëlle épinière et de la structure générale de la -substance grise.</span> <i>Anatomischer Anzeiger</i>, núm. 20, 1890.</p> - -<p>52. <span class="smcap">À quelle époque apparaissent les -expansions des cellules nerveuses de la moëlle épinière du -poulet?</span> <i>Anatomischer Anzeiger</i>, núms. 21 y 22, 1890.</p> - -<p>53. <span class="smcap">Sobre la existencia de células -nerviosas especiales en la primera capa de las circunvoluciones -cerebrales.</span> <i>Gaceta Médica Catalana</i>, 15 de Diciembre de -1890.</p> - -<p>54. <span class="smcap">À propos de certains éléments bipolaires -du cervelet avec quelques details nouveaux sur l’évolution des fibres -cérébelleuses.</span> <i>Internationale Monatsschrift für Anatomie und -Physiologie</i>, Bd. VII. H. 11, 1890. Con 6 figuras.</p> - -<p>55. <span class="smcap">Origen y terminación de las fibras -nerviosas olfatorias.</span> Barcelona, 11 de Octubre de 1890. Con 6 -grabados.</p> - -<p>56. <span class="smcap">Textura de las circunvoluciones cerebrales -de los mamíferos inferiores.</span> Barcelona, Octubre de 1890. Con 2 -grabados.</p> - -<p>57. <span class="smcap">Sobre la existencia de terminaciones -nerviosas pericelulares en los ganglios nerviosos raquidianos.</span> -<i>Pequeñas comunicaciones anatómicas.</i> Barcelona, 20 de Diciembre de -1890. Con 2 grabados.</p> - -<p>58. <span class="smcap">Sobre la existencia de colaterales y -bifurcaciones en las fibras de la substancia blanca de la corteza del -cerebro.</span> Barcelona, Diciembre de 1890.</p> - -<p>59. <span class="smcap">Coloration par la méthode de Golgi des -terminaisons des trachées et des nerfs dans les muscles des ailes des -insectes.</span> <i>Zeitschrift f. Wissenschaftliche Mikroskopie</i>, etc. -Bd. VII, 1890. Con una lámina litográfica y 3 grabados.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_588">[p. 588]</span>60. <span -class="smcap">Sobre la existencia de bifurcaciones y colaterales -en los nervios sensitivos craneales y substancia blanca del -cerebro.</span> <i>Gaceta Sanitaria de Barcelona</i>, 10 de Abril de -1891.</p> - -<p>61. <span class="smcap">Terminaciones nerviosas en el corazón de -los mamíferos.</span> <i>Gaceta Sanitaria de Barcelona</i>, 10 de Abril de -1891.</p> - -<p>62. <span class="smcap">Significación fisiológica de las -expansiones protoplásmicas y nerviosas de las células de la -substancia gris.</span> Memoria leída en el Congreso Médico de -Valencia. Sesión de 24 de Junio de 1891. Con 5 grabados.</p> - -<p>63. <span class="smcap">Sur la fine structure du lobe optique -des oiseaux et sur l’origine réelle des nerfs optiques.</span> -<i>Internationale Monatsschrift für Anatomie und Physiologie</i>, tomo -VIII, fasc. 9, 1891. Con 2 láminas litografiadas.</p> - -<p>64. <span class="smcap">Pequeñas contribuciones al conocimiento -del sistema nervioso.</span> (Varias investigaciones sobre el gran -simpático, retina, médula espinal y corteza cerebral), 20 de Agosto -de 1891. Con 12 grabados.</p> - -<p>65. <span class="smcap">Notas preventivas sobre la retina y gran -simpático de los mamíferos.</span> <i>Gaceta Sanitaria de Barcelona</i>, -10 de Diciembre de 1891. Con 7 grabados.</p> - -<p>66. <span class="smcap">Terminación de los nervios y tubos -glandulares del páncreas de los vertebrados.</span> (En unión de Cl. -Sala). 28 de Diciembre de 1891, Barcelona. Con 5 grabados.</p> - -<p>67. <span class="smcap">Sur la structure de l’écorce cérébrale de -quelques mammifères.</span> <i>La Cellule</i>, tomo VII, 1<sup>er</sup> -fascicule, 1891. Con tres grandes láminas litografiadas.</p> - -<p>68. <span class="smcap">Nota sobre el plexo de Auerbach de la -rana.</span> Barcelona, 13 de Febrero de 1892. Con 2 grabados.</p> - -<p>69. <span class="smcap">Observaciones anatómicas sobre la corteza -cerebral y asta de Ammon.</span> <i>Actas de la Sociedad Española de -Historia Natural.</i> Segunda serie, tomo I. Sesión de Diciembre de -1892.</p> - -<p>70. <span class="smcap">La retina de los teleósteos y algunas -observaciones sobre la de los vertebrados superiores.</span> <i>Trabajo -leído ante la Sociedad de Historia Natural</i> en 1.º de Junio de 1892. -Con 5 cincografías.</p> - -<p>71. <span class="smcap">La rétine des vertébrés.</span> <i>La -Cellule</i>, tomo IX, 1.º fasc. Con 7 grandes láminas litografiadas, que -comprenden más de 60 figuras, 1892.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_589">[p. 589]</span>72. <span -class="smcap">Estructura del asta de Ammon y fascia dentata.</span> -<i>Anales de la Sociedad Española de Historia Natural</i>, tomo XXII, -1898. Con 22 grabados.</p> - -<p>73. <span class="smcap">Estructura de la corteza occipital de -los pequeños mamíferos.</span> <i>Anales de la Sociedad de Historia -Natural</i>, tomo II, 1893. Con 4 grabados.</p> - -<p>74. <span class="smcap">Adenoma primitivo del hígado.</span> -<i>Revista de Ciencias médicas de Barcelona</i>, 10 de Mayo de 1898. Con 2 -figuras.</p> - -<p>75. <span class="smcap">Beiträge zur feineren Anatomie des -grossen Hirns.</span> Traducción alemana, dirigida por Kölliker, de -nuestra extensa Memoria ya citada sobre el asta de Ammon y <i>fascia -dentata</i>.</p> - -<p>76. <span class="smcap">Los ganglios y plexos nerviosos del -intestino de los mamíferos y pequeñas adiciones á nuestros trabajos -sobre la médula y gran simpático general</span>, 23 de Noviembre de -1893, Madrid. Con 13 grabados.</p> - -<p>77. <span class="smcap">Sur les ganglions nerveux de -l’intestin.</span> <i>Compt. rend. de la Soc. de Biol.</i>, 30 de -Diciembre de 1893.</p> - -<p>78. <span class="smcap">Pequeñas adiciones á nuestros trabajos -sobre la médula y gran simpático general.</span> Noviembre de 1893, -Madrid.</p> - -<p>79. <span class="smcap">La fine structure des centres -nerveux.</span> <i>The Croonian lecture.</i> Conferencia pronunciada ante -la Sociedad Real de Londres el 8 de Marzo de 1894, y publicada en los -<i>Proceedings of the Royal Society</i>, vol. LV, 1894.</p> - -<p>80. <span class="smcap">Notas preventivas sobre la estructura del -encéfalo de los teleósteos.</span> <i>Anales de la Sociedad Española de -Historia Natural</i>, tomo XXIII, 1894.</p> - -<p>81. <span class="smcap">Algunas contribuciones al conocimiento de -los ganglios del encéfalo.</span> <i>Anales de la Sociedad Española de -Historia Natural</i>, tomo XXIII, 1894. Con 12 grabados.</p> - -<p>82. <span class="smcap">Le Pont de Varole</span>. <i>Bibliographie -anatomique</i>, núm. 6, 1894.</p> - -<p>83. <span class="smcap">Estructura del ganglio de la habénula -de los mamíferos.</span> Trabajo leído en la Sociedad Española de -Historia Natural. Sesión del 4 de Julio de 1894. Con 4 grabados. -Publicado en los <i>Anales de la Sociedad Española de Historia -Natural</i>, tomo XXIII, 1894.</p> - -<p>84. <span class="smcap">Consideraciones generales sobre la -morfología de la célula nerviosa.</span> Texto de la Conferencia -enviada al Congreso médico internacional de Roma de 1894. Publicado -en <i>La Veterinaria Española</i>, números del 5 y 20 de Junio de -1894.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_590">[p. 590]</span>85. <span -class="smcap">Ganglions cérébelleux.</span> <i>Bibliographie -anatomique</i>, núm. 1, Enero de 1895.</p> - -<p>86. <span class="smcap">Corps strié.</span> <i>Bibliographie -anatomique</i>, núm. 2, 1895. Con 2 grabados.</p> - -<p>87. <span class="smcap">Algunas conjeturas sobre el mecanismo -anatómico de la asociación, ideación y atención.</span> <i>Revista de -Medicina y Cirugía prácticas.</i> Madrid, 1895.</p> - -<p>88. <span class="smcap">L’anatomie fine de la moelle -épinière.</span> <i>Atlas der pathologischen Histologie des -Nervensystems.</i> Con 8 grandes láminas cromolitográficas. Berlín, -1895.</p> - -<p>89. <span class="smcap">Apuntes para el estudio del bulbo -raquídeo, cerebelo y origen de los nervios encefálicos.</span> -<i>Anales de la Sociedad Española de Historia Natural</i>, 1895. Con 31 -grabados.</p> - -<p>90. <span class="smcap">Beitrag zur Studium der Medulla oblongata, -des Kleinhirns und des Ursprungs des Gehirnnerven.</span> <i>Traducción -alemana, con un prólogo del Dr. Mendel, de nuestro anterior trabajo -sobre el bulbo</i>, Leipzig. Librería de Ambrosius Bart, 1896.</p> - -<p>91. <span class="smcap">Nouvelles contributions à l’étude -histologique de la rétine et à la question des anastomoses des -prolongements protoplasmiques.</span> <i>Journal de l’Anatomie et -de la Physiologie</i>, 13 de Novembre de 1896. Avec 4 planches -litographiques.</p> - -<p>92. <span class="smcap">Las defensas orgánicas en el epitelioma y -carcinoma.</span> <i>Boletín oficial del Colegio de Médicos de Madrid</i>, -1896.</p> - -<p>93. <span class="smcap">Las colaterales y bifurcaciones de las -raíces posteriores de la médula espinal demostradas por el azul de -metileno.</span> <i>Revista de Clínica, de Terapéutica y Farmacia</i>, 10 -Octubre 1896, tomo X. Con una figura.</p> - -<p>94. <span class="smcap">Métodos de coloración de las -neoplasias.</span> <i>Revista de Ciencias Médicas de Barcelona</i>, 10 -Marzo 1896.</p> - -<p>95. <span class="smcap">Estructura del protoplasma -nervioso.</span> <i>Revista trimestral micrográfica</i>, núm. 1, Marzo -1896. Con 6 figuras. (Sociedad Española de Historia Natural, 8 de -Enero de 1896).</p> - -<p>96. <span class="smcap">La fagocitosis de las plaquetas.</span> -<i>Revista trimestral micrográfica</i>, núm. 4, 1 Marzo de 1896. Con 2 -figuras.</p> - -<p>97. <span class="smcap">Sobre las relaciones de las células -nerviosas con las neuróglicas.</span> <i>Revista trimestral -micrográfica</i>, núm. 1, Marzo de 1896. Con 3 figuras.</p> - -<p>98. <span class="smcap">Estudios histológicos sobre los tumores -epiteliales.</span> <i>Revista trimestral micrográfica</i>, núm. 2, Junio -de 1896. Con 3 figuras.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_591">[p. 591]</span>99. <span -class="smcap">Las espinas colaterales de las células del cerebro -teñidas con el azul de metileno.</span> <i>Revista trimestral -micrográfica</i>, núm. 2, Junio de 1896. Con 3 grabados.</p> - -<p>100. <span class="smcap">El azul de metileno en los centros -nerviosos.</span> <i>Revista trimestral micrográfica</i>, núms. 3 y 4, -1896. Con 4 láminas litografiadas y 15 grabados intercalados en el -texto.</p> - -<p>101. <span class="smcap">Leyes de la morfología y dinamismo de las -células nerviosas.</span> <i>Revista trimestral micrográfica</i>, núm. 1, -Marzo de 1897. Con 14 grabados.</p> - -<p>102. <span class="smcap">Algo sobre la significación fisiológica -de la neuroglia.</span> <i>Revista trimestral micrográfica</i>, núm. 1.º, -Marzo de 1897. Con 9 figuras.</p> - -<p>103. <span class="smcap">Nueva contribución al estudio del bulbo -raquídeo.</span> <i>Revista trimestral micrográfica</i>, núm. 2, 1897. Con -12 grabados.</p> - -<p>104. <span class="smcap">Las células de cilindro-eje corto de la -capa molecular del cerebro.</span> <i>Revista trimestral micrográfica</i>, -Junio de 1897. Con 7 figuras.</p> - -<p>105. <span class="smcap">Los ganglios sensitivos craneales de los -mamíferos</span> (en unión de D. Federico Olóriz Ortega). <i>Revista -trimestral micrográfica.</i> Con 9 figuras.</p> - -<p>106. <span class="smcap">Terminaciones nerviosas en los husos -musculares de la rana.</span> <i>Revista trimestral micrográfica</i>, -Diciembre 1897. Con un grabado.</p> - -<p>107. <span class="smcap">Estructura del quiasma óptico y teoría -general de los entrecruzamientos nerviosos.</span> <i>Revista -trimestral micrográfica</i>, núm. 1.º, Marzo 1898. Con 13 grabados.</p> - -<p>108. <span class="smcap">Algunos detalles más sobre la anatomía -del puente de Varolio y consideraciones acerca de la doble vía -motriz.</span> <i>Revista trimestral micrográfica</i>, núm. 2, Junio 1898. -Con una figura.</p> - -<p>109. <span class="smcap">Estructura fina del cono terminal de la -médula espinal.</span> <i>Revista trimestral micrográfica</i>, Septiembre -1898. Con 3 grabados.</p> - -<p>110. <span class="smcap">La red superficial de las células -nerviosas centrales.</span> <i>Revista trimestral micrográfica.</i> Con un -grabado.</p> - -<p>111. <span class="smcap">Apuntes para el estudio experimental de -la corteza visual del cerebro humano.</span> <i>Revista Ibero-Americana -de Ciencias Médicas</i>, núm. 1.º, Marzo 1899. Con 7 grabados.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_592">[p. 592]</span>112. <span -class="smcap">Estudios sobre la corteza cerebral humana.—I. Región -visual.</span> <i>Revista trimestral micrográfica</i>, núm. 1.º, 1899. Con -23 grabados.</p> - -<p>113. <span class="smcap">Estudios sobre la corteza cerebral -humana.—II. Zona motriz del hombre y mamíferos superiores.</span> -<i>Revista trimestral micrográfica</i>, tomo IV, 1899. Con 31 figuras.</p> - -<p>114. <span class="smcap">Comparative study of the sensory areas -of the human cortex.</span> Con 31 figuras y el retrato del autor. -Worcester. Mass. (Estados Unidos), 1899.</p> - -<p>115. <span class="smcap">Estudios sobre la corteza cerebral -humana.—III. Corteza motriz.</span> <i>Revista trimestral -micrográfica</i>, tomo V, núm. 1.º, Marzo de 1900.</p> - -<p>116. <span class="smcap">Estructura de la corteza acústica -y circunvoluciones de la ínsula.</span> <i>Revista trimestral -micrográfica</i>, tomo V, números 2, 3 y 4, Diciembre de 1900. Con 12 -figuras.</p> - -<p>117. <span class="smcap">Disposición terminal de las fibras del -nervio coclear.</span> <i>Revista trimestral micrográfica</i>, tomo V, -núms. 2, 3 y 4. Con 2 figuras, 1900.</p> - -<p>118. <span class="smcap">Orígenes y terminaciones de los nervios -olfativos, etc.</span>, (en unión de P. Ramón). Memoria galardonada -con el premio Martínez-Molina, 1901. Madrid.</p> - -<p>119. <span class="smcap">Contribución al estudio de la vía -sensitiva central y de la estructura del tálamo óptico.</span> Con 4 -grabados. <i>Revista trimestral micrográfica</i>, tomo V.</p> - -<p>120. <span class="smcap">Pequeñas comunicaciones técnicas.</span> -<i>Revista trimestral micrográfica</i>, tomo V, fascículo 3.º, 1900.</p> - -<p>121. <span class="smcap">Estructura de la corteza olfativa del -hombre y mamíferos.</span> Con 72 grabados. <i>Trab. del Lab. de -invest. biol.</i>, tomo I, 1901.</p> - -<p>122. <span class="smcap">Textura del lóbulo olfativo -accesorio.</span> Con 5 figuras. <i>Trab. del Lab. de invest. biol.</i>, -tomo I, 1901.</p> - -<p>123. <span class="smcap">Significación probable de las células de -axon corto.</span> <i>Trab. del Lab. de invest. biol.</i>, tomo I. Con 3 -esquemas, 1901.</p> - -<p>124. <span class="smcap">Estructura del septum lucidum.</span> -<i>Trab. del Lab. de invest. biol.</i>, tomo I. Con 19 grabados, 1902.</p> - -<p>125. <span class="smcap">Sobre un ganglio especial de la corteza -esfeno-occipital</span>. <i>Trab. del Lab. de invest. biol.</i>, tomo I. -Con 12 grabados. 1902.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_593">[p. 593]</span>126. <span -class="smcap">Recreaciones estereoscópicas y binoculares.</span> <i>La -Fotografía.</i> Año 1901. Con 5 grabados.</p> - -<p>127. <span class="smcap">Estructura del tubérculo cuadrigémino -posterior, cuerpo geniculado interno y vías acústicas -centrales.</span> <i>Trab. del Lab. de invest. biol.</i>, tomo I. Con 6 -grabados, 1912.</p> - -<p>128. <span class="smcap">Die endigung des ausseren lemniscus, -etc.</span> <i>Ehrennummer des Deutsch. med. Woch. zum 70 Geburtstags -Leyden’s.</i> April, 1902.</p> - -<p>129. <span class="smcap">Sobre un foco gris especial relacionado -con la cinta óptica.</span> <i>Trab. del Lab. de invest. biol.</i>, tomo -II. Con 2 grabados, 1903.</p> - -<p>130. <span class="smcap">Anatomía de las placas -fotográficas.</span> <i>La Fotografía</i>, número 17, Febrero de 1903. Con -3 grabados.</p> - -<p>131. <span class="smcap">Las fibras nerviosas de origen cerebral -del tubérculo cuadrigémino anterior y tálamo óptico.</span> <i>Trab. -del Lab. de invest. biol.</i>, tomo II. Con 10 grabados, 1903.</p> - -<p>132. <span class="smcap">La doble vía descendente nacida del -pedúnculo cerebeloso superior.</span> <i>Trab. del Lab. de invest. -biol.</i>, tomo II. Con 4 grabados, 1903.</p> - -<p>133. <span class="smcap">Estudios talámicos.</span> <i>Trab. del -Lab. de invest. biol.</i>, tomo II. Con 20 grabados, 1903.</p> - -<p>134. <span class="smcap">Plan de estructura del tálamo -óptico.</span> Conferencia dada en la Facultad de Medicina de -Madrid el 28 de Abril de 1903, con ocasión del <i>Congreso médico -internacional</i>. Madrid, 1903. Con 5 esquemas, copias de las tablas -murales dibujadas al efecto.</p> - -<p>135. <span class="smcap">Método para colorear la mielina en las -preparaciones del método de Marchi.</span> <i>Trab. del Lab. de invest. -biol.</i>, tomo II, 1903.</p> - -<p>136. <span class="smcap">Un consejo útil para evitar los -inconvenientes de la friabilidad y arrollamiento de los cortes en -los preparados de Golgi y Marchi.</span> <i>Trab. de Lab. de invest. -biol.</i>, tomo II, 1903.</p> - -<p>137. <span class="smcap">Consideraciones críticas sobre la -teoría de Bethe acerca de la estructura y conexiones de las células -nerviosas.</span> <i>Trab. del Lab. de invest. biol.</i>, tomo II. Con 8 -figuras, 1903.</p> - -<p>138. <span class="smcap">Sobre un sencillo método de impregnación -de las fibrillas interiores del protoplasma nervioso.</span> -<i>Archivos latinos de Medicina y Biología</i>, núm. 1, 20 de Octubre de -1903.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_594">[p. 594]</span>139. <span -class="smcap">Sobre la existencia de un aparato tubuliforme en el -protoplasma de las células nerviosas y epiteliales de la lombriz de -tierra.</span> <i>Boletín de la Sociedad Española de Historia Natural.</i> -Sesión de Diciembre de 1903.</p> - -<p>140. <span class="smcap">Algunas adiciones á nuestro artículo -anterior sobre la estructura del protoplasma nervioso.</span> -<i>Revista escolar de Medicina, etc.</i>, 15 Diciembre de 1903.</p> - -<p>141. <span class="smcap">Un sencillo método de coloración -selectiva del retículo protoplásmico y sus efectos en los diversos -órganos nerviosos.</span> <i>Trab. del Lab. de invest. biol.</i>, tomo II. -Con 38 figuras, 1903.</p> - -<p>142. <span class="smcap">Sobre un nuevo foco subtalámico, al -parecer de naturaleza centrífuga.</span> <i>Nota presentada al Congreso -Médico Internacional de Madrid</i>, 1903. Actas.</p> - -<p>143. <span class="smcap">Sobre la estructura del protoplasma -nervioso.</span> <i>Revista escolar de Medicina, etc.</i>, 1.º Noviembre -de 1903.</p> - -<p>144. <span class="smcap">Algunos métodos de coloración de los -cilindros-ejes, neurofibrillas y nidos nerviosos.</span> <i>Trab. del -Lab. de invest. biol.</i>, tomo III, fascículos 1 y 2, Marzo de 1904.</p> - -<p>145. <span class="smcap">Ueber einige Methoden der -Silberimprägnirung zur Untersuchung der Neurofibrillen, der -Achsencylinder und der Endverzweigungen.</span> <i>Zeitsch. f. -wissensch. Mikroskopie u. mikrosk. Technik.</i> Bd. XX, 1903.</p> - -<p>146. <span class="smcap">Variaciones morfológicas normales y -patológicas del retículo neurofibrillar.</span> <i>Trab. del Lab. de -invest. biol.</i>, tomo III, cuadernos 1 y 2. Con 4 grabados, 1904.</p> - -<p>147. <span class="smcap">El aparato tubuliforme del epitelio -intestinal de los mamíferos.</span> <i>Trab. del Lab. de invest. -biol.</i>, tomo III, cuadernos 1 y 2. Con 2 grabados, 1904.</p> - -<p>148. <span class="smcap">Asociación del método del nitrato -de plata al embrionario para el estudio de los focos motores y -sensitivos.</span> <i>Trab. del Lab. de invest. biol.</i>, tomo III, -fascículos 2 y 3, Junio y Septiembre. Con 12 grabados, 1904.</p> - -<p>149. <span class="smcap">Interpretaciones conjeturales sobre -algunos puntos de fisiología neurológica.</span> <i>Introducción al -libro sobre la Médula espinal</i>, del Dr. Peláez, 1897.</p> - -<p>150. <span class="smcap">Contribución al estudio de la estructura -de las placas motrices.</span> <i>Trab. del Lab. de invest. biol.</i>, -tomo III, cuadernos 2 y 3. Con 3 grabados, 1904.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_595">[p. 595]</span>151. <span -class="smcap">El retículo neurofibrillar en la retina.</span> Con un -grabado y una lámina litografiada. <i>Trab. del Lab. de invest. biol.</i>, -tomo III, fascículo 4, 1904.</p> - -<p>152. <span class="smcap">Das Neurofibrillennetz der Retina.</span> -<i>Intern. Monatssch. f. Anat. u. Physiol.</i> Bd. 21, H. 418, 1905.</p> - -<p>153. <span class="smcap">Las lesiones del retículo de las células -nerviosas en la rabia.</span> (Trabajo hecho en colaboración de D. -Dalmacio García Izcara). <i>Trab. del Lab. de invest. biol.</i>, cuaderno -4. Con 28 grabados, 1904.</p> - -<p>154. <span class="smcap">Neuroglia y neurofibrillas del -lumbricus.</span> <i>Trab. del Lab. de invest. biol.</i>, tomo III, -cuaderno 4. Con 4 grabados, 1904.</p> - -<p>155. <span class="smcap">La fotografía cromática de puntos -coloreados.</span> <i>La Fotografía</i>, 1904.</p> - -<p>156. <span class="smcap">Variaciones morfológicas del retículo -nervioso de invertebrados y vertebrados.</span> <i>Trab. del Lab. de -invest. biol.</i>, tomo III, cuaderno 4. Con 5 grabados, 1904.</p> - -<p>157. <span class="smcap">Tipos celulares de los ganglios -sensitivos del hombre y mamíferos.</span> <i>Trab. del Lab. de invest. -biol.</i>, tomo IV, fascículos 1 y 2. Con 20 grabados, 1905.</p> - -<p>158. <span class="smcap">Tipos celulares de los ganglios raquídeos -del hombre y mamíferos.</span> Nota leída en la sesión del 1.º de -Marzo de 1905. <i>Anales de la Sociedad Española de Historia Natural</i>, -1905.</p> - -<p>159. <span class="smcap">Las células estrelladas de la capa -molecular del cerebelo y algunos hechos contrarios á la función -exclusivamente conductriz de las neurofibrillas.</span> <i>Trab. del -Lab. de invest. biol.</i>, tomo IV, fascículos 1 y 2. Con 2 grabados, -1905.</p> - -<p>160. <span class="smcap">Las células del gran simpático del hombre -adulto.</span> <i>Trab. del Lab. de invest. biol.</i>, tomo IV, fascículos -1 y 2. Con 14 grabados, 1905.</p> - -<p>161. <span class="smcap">Diagnóstico histológico de la -rabia.</span> <i>Boletín del Instituto de Sueroterapia, etc., de -Alfonso XIII</i>, núm. 1, Marzo 1905.</p> - -<p>162. <span class="smcap">Sobre la degeneración y regeneración de -los nervios.</span> <i>Boletín del Instituto de Sueroterapia, etc., -de Alfonso XIII</i>, 1.ª parte, núm. 2, Julio. 2.ª parte, núm. 8, -Septiembre, 1905.</p> - -<p>163. <span class="smcap">Mécanisme de la régénération des -nerfs.</span> <i>Comp. rend. de la Société de Biol. de Paris.</i> -Séance 11 Novembre 1905. (Resumen de mis investigaciones sobre el -argumento).</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_596">[p. 596]</span>164. <span -class="smcap">Mecanismo de la regeneración de los nervios.</span> -Discurso leído en la solemne recepción de la Academia de Medicina en -Marzo de 1906. Con 29 figuras.</p> - -<p>165. <span class="smcap">Mecanismo de la regeneración de los -nervios.</span> <i>Trab. del Lab. de invest. biol.</i>, tomo IV. Con 30 -grabados, 1906.</p> - -<p>166. <span class="smcap">Notas preventivas sobre la degeneración y -regeneración de las vías nerviosas centrales.</span> <i>Trab. del Lab. -de invest. biol.</i>, tomo IV, 1906.</p> - -<p>167. <span class="smcap">Coloración de la fibra muscular por el -proceder del nitrato de plata reducido.</span> <i>Trab. del Lab. de -invest. biol.</i>, tomo VI. Con un grabado, 1905-1906.</p> - -<p>168. <span class="smcap">Génesis de las fibras nerviosas del -embrión y observaciones contrarias á la teoría catenaria.</span> -<i>Trab. del Lab. de invest. biol.</i>, fascículo 4. Con 8 grabados, -1906.</p> - -<p>169. <span class="smcap">Relación de méritos y trabajos -científicos del autor. Resumen de mis investigaciones hasta -1906.</span> Con un retrato. Madrid, 1906.</p> - -<p>170. <span class="smcap">Una modificación al proceder fotocrómico -de Lumière á la fécula.</span> <i>La Fotografía</i>, 1906.</p> - -<p>171. <span class="smcap">Estructura de las imágenes fotocrómicas -de Lippmann.</span> Con 17 grabados. <i>Revista de la Real Academia -de Ciencias</i>, etcétera. Abril de 1906. Una traducción alemana, con -nuevos experimentos y reglas prácticas, vió la luz en el <i>Zeitschrift -f. wissenchaftliche Photographie.</i> Bd. V, Heft 7, 1907.</p> - -<p>172. <span class="smcap">Reglas prácticas sobre la fotografía -interferencial de Lippmann.</span> <i>Ciencia popular.</i> Barcelona, -Noviembre de 1906.</p> - -<p>173. <span class="smcap">Die histogenetischen Beweise der -Neuronentheorie von His und Forel.</span> Mit. 24 Abbild. <i>Anat. -Anzeiger.</i> Bd. 30, 1907.</p> - -<p>174. <span class="smcap">El renacimiento de la doctrina -neuronal.</span> <i>Gaceta médica catalana</i>, tomo XXXI, 1907.</p> - -<p>175. <span class="smcap">Notas microfotográficas.</span> Con 6 -grabados. <i>Trab. del Lab. de invest. biol.</i>, tomo V, 1907.</p> - -<p>176. <span class="smcap">Ueber Polychromie mikroskopischer -Metallkörnen.</span> <i>Zeitschr. f. wiss. Photogr.</i> Bd. V, H. 4, -1907.</p> - -<p>177. <span class="smcap">Structure et connexions des -Neurones.</span> Conference Nobel de Estocolmo. <i>Archivio di -Fisiologia</i>, vol. V, fasc. I, 1907.</p> - -<p>178. <span class="smcap">Quelques antécédents ignorés sur les -Plasmazellen.</span> <i>Revista escolar «Cajal»</i>. Diciembre de -1907.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_597">[p. 597]</span>179. <span -class="smcap">Una hipótesis sobre la constitución del retículo de la -célula nerviosa.</span> <i>Revista escolar «Cajal».</i> Año II. núm. 8, -Abril de 1907.</p> - -<p>180. <span class="smcap">Las placas autocromas Lumière y el -problema de las copias múltiples.</span> <i>La Fotografía.</i> Madrid, -1907.</p> - -<p>181. <span class="smcap">Las teorías sobre el ensueño.</span> -<i>Revista escolar «Cajal».</i> Año III, 1908.</p> - -<p>182. <span class="smcap">Nouvelles observations sur l’évolution -des neuroblastes avec quelques remarques sur l’hipothèse -neurogénétique de Hensen-Held.</span> Avec 16 gravures. <i>Trab. del -Lab. de invest. biol.</i>, tomo V, 1907, y <i>Anat. Anzeiger.</i> Bd. 32, -1908.</p> - -<p>183. <span class="smcap">L’hipothèse de la continuité -d’Apáthy. Reponse aux objections de cet auteur contre la doctrine -neuronale.</span> Avec 12 gravures. <i>Trab. del Lab. de invest. -biol.</i>, tomo VI, 1908. Véase también: <i>Anatomischer Anzeiger.</i> Bd. -XXXIII, 1908.</p> - -<p>184. <span class="smcap">Sur un noyau spécial du nerf vestibulaire -des poissons et des oiseaux.</span> Avec 9 fig. <i>Trab. del Lab. de -invest. biol.</i>, tomo VI, 1908.</p> - -<p>185. <span class="smcap">Les conduits de Golgi-Holmgren -du protoplasma nerveux et le réseau péricellulaire de la -membrane.</span> Avec 6 gravures. <i>Idem</i>, 1908.</p> - -<p>186. <span class="smcap">Sur la signification des cellules -vasoformatives de Ranvier.</span> (Quelques antécédents -bibliographiques ignorés des auteurs). <i>Idem</i>, 1908.</p> - -<p>187. <span class="smcap">El ganglio intersticial del fascículo -longitudinal posterior en el hombre y diversos vertebrados.</span> -Con 5 grabados. <i>Idem</i>, 1908.</p> - -<p>188. <span class="smcap">Los ganglios centrales del cerebelo de -las aves.</span> Con 6 grabados. <i>Idem</i>, 1908.</p> - -<p>189. <span class="smcap">Les ganglions terminaux du nerf -acoustique des oiseaux.</span> Avec 7 gravures et une planche. -<i>Idem</i>, 1908.</p> - -<p>190. <span class="smcap">Influencia de la quimiotaxis en la -génesis y evolución del sistema nervioso.</span> Con 14 grabados. -Discurso inaugural de la Sección de Ciencias Naturales de la -<i>Asociación Española para el Progreso de las Ciencias</i>. Congreso de -Zaragoza, 1908.</p> - -<p>191. <span class="smcap">Contribución al estudio de los ganglios -de la substancia reticular del bulbo, con algunos detalles -concernientes á los focos motores y vías reflejas bulbares y -mesocefálicas.</span> Con 11 grabados. <i>Idem</i>, tomo VI, 1909.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_598">[p. 598]</span>192. -<span class="smcap">Nota sobre la estructura de la retina de la -mosca</span> <i>M. vomitoria L.</i> Con 12 grabados. <i>Trab. del Lab. de -invest. biol.</i>, 1909. Publicado también en el <i>Boletín de la Sociedad -española de Historia natural</i>. Enero de 1910.</p> - -<p>193. <span class="smcap">El núcleo de las células piramidales del -cerebro humano y de algunos mamíferos.</span> Con 14 grabados. <i>Trab. -del Lab. de invest. biol.</i>, tomo VIII, 1910.</p> - -<p>194. <span class="smcap">Obtención de estereofotografías (proceder -de Berthier-Ives) con un solo objetivo.</span> Con 3 grabados. -<i>Revista de Física y Química</i>, 1910.</p> - -<p>195. <span class="smcap">Algunos experimentos de conservación -y autolisis del tejido nervioso.</span> Nota preventiva. Con 3 -grabados. <i>Trab. del Lab. de invest. biol.</i>, tomo VIII, 1910.</p> - -<p>196. <span class="smcap">Algunas observaciones favorables á la -hipótesis neurotrópica.</span> Con 13 grabados. <i>Idem</i>, tomo VIII, -1910.</p> - -<p>197. <span class="smcap">Observaciones sobre la regeneración de la -porción intramedular de las raíces sensitivas.</span> Con 5 grabados. -<i>Idem</i>, 1910.</p> - -<p>198. <span class="smcap">Algunos hechos de regeneración parcial de -la substancia gris de los centros nerviosos.</span> Con 11 grabados. -<i>Idem</i>, tomo VIII, 1910.</p> - -<p>199. <span class="smcap">Alteraciones de la substancia gris -provocadas por conmoción y aplastamiento.</span> Con 6 grabados. -<i>Idem</i>, tomo IX, 1911.</p> - -<p>200. <span class="smcap">Fibras nerviosas conservadas y fibras -nerviosas degeneradas.</span> Con 9 grabados. <i>Idem</i>, tomo IX, -1911.</p> - -<p>201. <span class="smcap">Sobre ciertos plexos pericelulares de la -capa de los granos del cerebelo.</span> <i>Idem</i>, tomo X, 1912.</p> - -<p>202. <span class="smcap">Proceder heliocrómico por -decoloración.</span> Obtención de pruebas positivas estables con -el azul de metileno. <i>Anales de la Sociedad española de Física y -Química.</i> Año X, Febrero de 1912.</p> - -<p>203. <span class="smcap">Los fenómenos precoces de la degeneración -traumática de las vías centrales.</span> <i>Bol. de la Soc. Esp. de -Biol.</i>, tomo I, 1912.</p> - -<p>204. <span class="smcap">Reacciones degenerativas en las células -de Purkinje del cerebelo bajo la acción del traumatismo.</span> -<i>Idem</i>, tomo I, 1912.</p> - -<p>205. <span class="smcap">Transformación, por efecto traumático, de -las células piramidales del cerebro en corpúsculos nerviosos de axon -corto.</span> <i>Idem</i>, tomos I y II, 1912.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_599">[p. 599]</span>206. <span -class="smcap">Influencia de las condiciones mecánicas sobre la -regeneración de los nervios.</span> Con 3 grabados. <i>Trab. del Lab. -de invest. biol.</i>, tomo X, 1912.</p> - -<p>207. <span class="smcap">Fórmula de fijación para la demostración -fácil del aparato reticular de Golgi y apuntes sobre la disposición -de este aparato en la retina, en los nervios y algunos estados -patológicos.</span> Con 3 grabados. <i>Idem</i>, tomo X, 1912.</p> - -<p>208. <span class="smcap">El aparato endocelular de Golgi de la -célula de Schwann y algunas observaciones sobre la estructura de los -tubos nerviosos.</span> Con 10 grabados. <i>Idem</i>, tomo X, 1912.</p> - -<p>209. <span class="smcap">Un nuevo proceder para la impregnación -de la neuroglia.</span> <i>Bol. de la Soc. Esp. de Biol.</i>, tomo II, -1913.</p> - -<p>210. <span class="smcap">Los problemas de la biología -celular.</span> <i>Discurso inaugural del Congreso de Madrid para el -progreso de las Ciencias.</i> Con 10 grabados. Madrid, Junio de 1913.</p> - -<p>211. <span class="smcap">Fenómenos de excitación neurocládica en -los ganglios y raíces nerviosas consecutivamente al arrancamiento del -ciático.</span> Con 4 grabados. <i>Trab. del Lab. de invest. biol.</i>, -tomo XI, 1913.</p> - -<p>212. <span class="smcap">Estudios sobre la degeneración y -regeneración del sistema nervioso.</span> <i>Idem</i>, tomo I, págs. 537 y -siguientes, 1913.</p> - -<p>213. <span class="smcap">Sobre un nuevo proceder de impregnación -de la neuroglia y sus resultados en el cerebro del hombre y -animales.</span> <i>Idem</i>, tomo XI, 1913.</p> - -<p>214. <span class="smcap">El método sublimado-oro.</span> -<i>Zeitschr. f. wiss. Mikros.</i>, etc. Bd. XXXI. Referata, pág. 421, -1914, y en <i>Neurol. Centralb.</i>, 1915. (Eine neue Methode zur Färbung -der Neuroglia.)</p> - -<p>215. <span class="smcap">Contribución al conocimiento de la -neuroglia del cerebro humano.</span> <i>Trab. del Lab. de invest. -biol.</i>, tomo XI, 1913.</p> - -<p>216. <span class="smcap">Algunas variaciones fisiológicas y -patológicas del aparato reticular de Golgi.</span> Con 55 grabados. -<i>Idem</i>, tomo XII, 1914. (Esta monografía, sumamente extensa, es sin -duda el trabajo de investigación de mayor envergadura publicado hasta -hoy sobre el argumento.)</p> - -<p>217. <span class="smcap">Contribución al conocimiento de los -centros nerviosos de los insectos</span> (con la colaboración de D. -Sánchez). Primera parte: <i>Retina y centros ópticos</i>. Con 85 grabados -y 2 láminas cromolitográficas. <i>Idem</i>, tomo XIII, 1915.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_600">[p. 600]</span>218. <span -class="smcap">Variaciones fisiológicas del retículo de Golgi en -algunos elementos epiteliales y mesodérmicos.</span> <i>Bol. de la Soc. -Esp. de Biol.</i>, tomo III, 1915.</p> - -<p>219. <span class="smcap">Consideraciones generales sobre la -polarización ontogénica y filogénica del aparato de Golgi.</span> -<i>Idem</i>, tomo III, 1915.</p> - -<p>220. <span class="smcap">Plan fundamental de la retina de los -insectos.</span> Con 5 esquemas. <i>Idem.</i> Año V, 1915.</p> - -<p>221. <span class="smcap">Significación probable de la morfología -de las neuronas de los invertebrados.</span> Con 11 figuras. <i>Idem.</i> -Año V, 1915.</p> - -<p>222. <span class="smcap">El proceder del oro-sublimado para la -coloración de la neuroglia</span>, fascículos 3 y 4, tomo XIV. -<i>Idem</i>, Diciembre de 1916. Con 3 microfotografías.</p> - -<p>223. <span class="smcap">Contribución al conocimiento de la retina -y centros ópticos de los cefalópodos.</span> <i>Trab. del Lab. de -invest. biol.</i>, fascículos 1 y 2, tomo XV, 1917.</p> - -<p>224. <span class="smcap">Consideraciones sobre la significación de -los cruces ópticos de los insectos, crustáceos y cefalópodos.</span> -Con varios esquemas. <i>Idem</i>, tomo XV, 1917.</p> - -</div> - - -<h3>LIBROS Y FOLLETOS DE CARÁCTER LITERARIO</h3> - -<div class="hang"> - -<p>225. <span class="smcap">Recuerdos de mi vida.</span> Dos -volúmenes, con numerosas fotografías y grabados, 1901 á 1917.</p> - -<p>226. <span class="smcap">Cuentos de vacaciones.</span> Narraciones -pseudo-científicas. Madrid, 1905.</p> - -<p>227. <span class="smcap">El quijote y el quijotismo.</span> -<i>Discurso leído en la sesión conmemorativa de la Publicación del -Quijote</i>, celebrada por el Colegio Médico el 9 de Mayo de 1905<a -id="FNanchor_288" href="#Footnote_288" class="fnanchor">[288]</a>.</p> - -</div> - - -<h3 title="TRABAJOS DE MIS DISCÍPULOS">TRABAJOS DE MIS DISCÍPULOS<a -id="FNanchor_289" href="#Footnote_289" class="fnanchor">[289]</a></h3> - -<div class="hang"> - -<p><b>Pedro Ramón Cajal</b> (Profesor de la Facultad de Medicina -de Zaragoza).—Investigaciones micrográficas en el encéfalo de los -batracios y reptiles. Zaragoza, 1894.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_601">[p. 601]</span>— Las -fibras colaterales de la substancia blanca de la médula de larvas de -batracio. <i>Gaceta Sanitaria de Barcelona</i>, Octubre 1890.</p> - -<p>— El encéfalo de los reptiles (con 8 grabados). Zaragoza, 1894.</p> - -<p>— Estructura del encéfalo del camaleón (con 14 grabados). <i>Rev. -trim. microg.</i>, tomo I, 1896.</p> - -<p>— Los corpúsculos nerviosos de axon corto en los vertebrados -inferiores (con un grabado). <i>Idem</i>, tomo II, 1897.</p> - -<p>— El fascículo longitudinal posterior en los reptiles (con 2 -grabados). <i>Idem</i>, 1897.</p> - -<p>— Centros ópticos de las aves (con 13 grabados). <i>Idem</i>, tomo III, -1898.</p> - -<p>— La célula piramidal del cerebro de los reptiles (con un -grabado). <i>Idem</i>, 1899.</p> - -<p>— Adiciones á nuestros trabajos sobre los centros ópticos de las -aves (con 4 grabados). <i>Idem</i>, 1899.</p> - -<p>— El lóbulo óptico de los peces (teleósteos), (con 4 grabados). -<i>Idem</i>, 1899.</p> - -<p>— Ganglio basal de los batracios y fascículo basal (con 3 -grabados). <i>Idem</i>, 1900.</p> - -<p>— Algunas reflexiones sobre la evolución de los corpúsculos -piramidales del cerebro. <i>La Clínica Moderna</i>, año I. Zaragoza, -1902.</p> - -<p>— Origen del nervio masticador en las aves, reptiles y batracios -(con 6 grabados). <i>Trab. del Lab. de Invest. biol.</i>, tomo III, -1904.</p> - -<p><b>Claudio Sala Pons.</b>—La médula espinal de los batracios (con -7 grabados). Barcelona, 1892.</p> - -<p>— La corteza cerebral de las aves (con 7 grabados). Barcelona, -1893.</p> - -<p>— La neuroglia de los vertebrados. Tesis del Doctorado. Barcelona, -1894.</p> - -<p><b>C. Calleja</b> (Catedrático de Histología de la Universidad -de Barcelona).—La región olfatoria del cerebro (con 13 grabados). -Madrid, 1893.</p> - -<p>— Histogénesis de los centros nerviosos (con 11 grabados). Tesis -del Doctorado. Madrid, 1896.</p> - -<p>— Método de triple coloración con el carmín litinado y el -picrocarmín de índigo. <i>Rev. trim. microg.</i>, tomo II, 1897.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_602">[p. 602]</span><b>M. -Márquez.</b>—Algunas aplicaciones de las nuevas ideas sobre la -estructura del sistema nervioso. Madrid, 1898.</p> - -<p>— Nuevas consideraciones acerca de los entrecruzamientos nerviosos -motores del aparato de la visión. <i>Rev. trim. microg.</i>, 1901.</p> - -<p>— Contribución al estudio de la acción nociva de la luz. <i>Revista -Ibero-Americana de Ciencias Médicas</i>, 1900.</p> - -<p><b>I. Lavilla</b> (Profesor de la Facultad de Medicina de -Valladolid).—Estructura de los ganglios intestinales (con 4 -grabados). <i>Rev. trim. microg.</i>, tomos II y III, 1887.</p> - -<p>— Algunos detalles concernientes á la oliva superior y focos -acústicos (con 3 grabados). <i>Idem</i>, tomo III, 1898.</p> - -<p><b>R. Terrazas.</b>—Métodos de coloración de la substancia -fundamental del cartílago. <i>Idem</i>, tomo II, 1896.</p> - -<p>— Notas sobre la neuroglia del cerebelo y crecimiento de los -elementos nerviosos (con 6 grabados). <i>Idem</i>, tomo II, 1897.</p> - -<p><b>T. Blanes.</b>—Sobre algunos puntos dudosos de la estructura -del bulbo olfatorio (con 8 grabados). <i>Idem</i>, tomo III, 1898.</p> - -<p><b>F. Olóriz Ortega.</b>—La placa fotográfica como reactivo -químico. <i>Idem</i>, tomo III, 1897.</p> - -<p>— En unión de Cajal, el ya citado trabajo sobre los ganglios -nerviosos craneales. <i>Idem</i>, tomo II, 1897.</p> - -<p><b>J. Havet</b> (Profesor de Anatomía de Lovaina, pensionado en -Madrid para trabajar en mi Laboratorio).—La structure du chiasma -optique et des masses ganglionnaires de l’<i>Astacus fluviatilis</i>. -(Avec 3 dessins). <i>Idem</i>, 1898.</p> - -<p>— Contribution à l’étude de la névroglie des invertebrés. <i>Trab. -del Lab. de Invest. biol.</i>, tomo XIV, 1916.</p> - -<p><b>Eduardo del Río.</b>—Un caso de neoplasia sarcomatosa humana -provocada por coccidias (con 2 grabados). <i>Rev. trim. microg.</i>, -1900.</p> - -<p>— Algunos datos concernientes á la anatomía patológica del -leproma. <i>Trab. del Lab. de invest. biol.</i>, tomo VIII, 1910.</p> - -<p><b>Forns.</b>—Terminaciones nerviosas en la membrana timpánica. -<i>Idem</i>, tomo II, 1903.</p> - -<p><b>Tello.</b>—Sobre la existencia de neurofibrillas gigantes en la -médula espinal de los reptiles. <i>Idem</i>, tomo II, 1903.</p> - -<p>— Disposición macroscópica y estructura del cuerpo geniculado -externo (con 7 grabados). <i>Idem</i>, tomo III, 1904.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_603">[p. 603]</span>— Las -neurofibrillas en los vertebrados inferiores (con 20 grabados). -<i>Trab. del Lab. de invest. biol.</i>, tomo III, 1904.</p> - -<p>— Terminaciones sensitivas de los pelos, etc. (con 10 grabados). -<i>Idem</i>, tomo IV, 1905.</p> - -<p>— Terminaciones en los músculos estriados. <i>Idem</i>, tomo IV, -1905.</p> - -<p>— Dégénération et régénération des plaques motrices après la -section des nerfs (avec 16 gravures). <i>Idem</i>, tomo V, 1907.</p> - -<p>— La régénération dans les fuseaux de Kühne (avec 2 gravures). -<i>Idem</i>, tomo V, 1907.</p> - -<p>— La régénération dans les voies optiques (avec 5 gravures). -<i>Idem</i>, tomo V, 1907.</p> - -<p>— Contribución al conocimiento del encéfalo de los teleósteos (con -11 grabados). <i>Idem</i>, tomo VII, 1909.</p> - -<p>— La influencia del neurotropismo en la regeneración de los -centros nerviosos (con 8 grabados). <i>Idem</i>, tomo IX, 1911.</p> - -<p>— Algunas observaciones con los rayos ultraviolados (con 8 -grabados). <i>Idem</i>, tomo IX, 1911.</p> - -<p>— Algunas observaciones sobre la histología de la hipófisis humana -(con 14 grabados). <i>Idem</i>, tomo X, 1912.</p> - -<p>— Un curioso retículo de las células del lóbulo anterior de la -hipófisis. <i>Boletín de la Sociedad Española de Biología</i>, tomo I, -1912.</p> - -<p>— El retículo intracelular de Golgi en las células del lóbulo -anterior de la hipófisis humana. <i>Idem</i>, tomo I, 1912.</p> - -<p>— El retículo de Golgi en las células de algunos tumores y en -las del granuloma experimental producido por el <i>Kieselgur</i> (con 4 -grabados). <i>Trab. del Lab. de invest. biol.</i>, tomo XI, 1913.</p> - -<p>— Algunas experiencias de injertos nerviosos con nervios -conservados <i>in vitro</i> (con 2 grabados). <i>Idem</i>, tomo XII, 1914.</p> - -<p>— Una variación más de los métodos de la plata para la rápida -impregnación del tejido conectivo. <i>Idem</i>, tomo XII, 1914.</p> - -<p>— Génesis de las terminaciones nerviosas motrices y sensitivas. -<i>Idem</i>, tomo XV, 1917.</p> - -<p><b>G. Lafora.</b>—Nuevas investigaciones sobre los cuerpos -amiláceos del interior de las células nerviosas (con 3 grabados). -<i>Idem</i>, tomo XI, 1913.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_604">[p. 604]</span>— -Neoformaciones dendríticas en las neuronas y alteraciones neuróglicas -del perro senil. <i>Trab. del Lab. de invest. biol.</i>, tomo XII, -1914.</p> - -<p>— Sur la Karyorhexis neuroglique (avec 2 figures). <i>Idem</i>, tomo -VIII, 1910.</p> - -<p>— Sobre algunas degeneraciones de las células nerviosas nuevamente -conocidas. <i>Boletín de la Sociedad Española de Biología</i>, tomo I, -1912.</p> - -<p>— Sobre la anatomía patológica de la parálisis agitante. <i>Idem</i>, -tomo I, 1912.</p> - -<p>— Lesiones peculiares en un cerebro con encefalitis palúdica. -<i>Idem</i>, tomo II, 1913<a id="FNanchor_290" href="#Footnote_290" -class="fnanchor">[290]</a>.</p> - -<p>— Nota para la histopatología de la poliomielitis endémica. -<i>Idem</i>, tomo II, 1913.</p> - -<p>— Modifications des cellules névrogliques et des cellules -nerveuses dans un gliome (avec 4 gravures). <i>Trab. del Lab. de -invest. biol.</i>, tomo XIV, 1916.</p> - -<p><b>F. Sánchez.</b>—Un sistema de finísimos conductos -intraprotoplásmicos hallado en las células del intestino de algunos -isópodos (con 6 grabados). <i>Idem</i>, tomo III, 1904.</p> - -<p>— El método de Cajal en el sistema nervioso de los invertebrados. -<i>Asociación Española para el Progreso de las Ciencias.</i> Congreso de -Zaragoza, 1908.</p> - -<p>— L’appareil réticulaire de Cajal-Fusari des muscles striés (avec -3 gravures). <i>Trab. del Lab. de invest. biol.</i>, tomo V, 1907.</p> - -<p>— El sistema nervioso de los hirudíneos (con 51 grabados y 7 -láminas). <i>Idem</i>, tomo VII, 1909, parte 1.ª. Véase también parte 2.ª -(con 44 grabados). <i>Idem</i>, tomo X, 1912.</p> - -<p>— Sobre la estructura íntima de la fibra muscular de los -invertebrados (con 2 grabados). <i>Idem</i>, tomo XI, 1913.</p> - -<p>— Sobre las terminaciones nerviosas en los insectos (con 2 -grabados). <i>Idem</i>, tomo XI, 1913.</p> <p><span class="pagenum" -id="Page_605">[p. 605]</span></p> <p>— Datos para el conocimiento -histogénico de los centros ópticos de los insectos. Evolución de -algunos elementos retinianos del «Pieris brassicæ, L.». <i>Trab. del -Lab. de invest. biol.</i>, tomo XIV, 1916.</p> - -<p><i>En colaboración con Cajal</i>:</p> - -<p>— Contribución al conocimiento de los centros nerviosos de los -insectos. <i>Idem</i>, tomo XIII, 1915.</p> - -<p><b>Sánchez y Sánchez.</b>—El esqueleto protoplásmico ó aparato de -sostén de las células de Schwann (con 6 grabados). <i>Idem</i>, tomo XIV, -1916.</p> - -<p>— Recherches sur le réseau endocellulaire de Golgi dans les -cellules de l’écorce du cervelet. <i>Idem</i>, tomo XIV, 1916.</p> - -<p><b>Fernando de Castro.</b>—Nota sobre la disposición del aparato -reticular de Golgi en los botones gustativos. <i>Idem</i>, tomo XIV, -1916.</p> - -<p>— Estudios sobre los ganglios sensitivos y simpáticos del hombre -en estado normal y patológico (con más de 50 grabados). <i>Idem</i>, tomo -XV, 1917.</p> - -<p><b>N. Achúcarro.</b>—Neuroglia y elementos intersticiales -patológicos del cerebro impregnados por los métodos de reducción de -la plata ó por sus modificaciones (con 12 grabados. <i>Idem</i>, tomo IX, -1911.</p> - -<p>— Algunos datos histopatológicos obtenidos con el procedimiento -del tanino y plata amoniacal. <i>Idem</i>, tomo IX, 1911.</p> - -<p>— Histopathologisches über Gefässverödung und über Entwicklung in -der Hirnrinde. <i>Idem</i>, tomo VII, 1911.</p> - -<p>— Alteraciones nucleares de las pirámides cerebrales en la rabia y -en las esporotricosis experimentales. <i>Idem</i>, tomo IX, 1911.</p> - -<p>— Las células amiboides de la neuroglia teñidas con el método de -la plata reducida. <i>Boletín de la Sociedad Española de Biología</i>, -tomo I, 1912.</p> - -<p>— Sobre los núcleos de las células gigantes en un glioma (con 6 -grabados). <i>Trab. del Lab. de invest. biol.</i>, tomo X, 1912.</p> - -<p>— La membrana de la célula nerviosa. <i>Boletín de la Sociedad -Española de Biología</i>, tomo I, 1912.</p> <p><span class="pagenum" -id="Page_606">[p. 606]</span></p> <p>— Nuevo método para el estudio -de la neuroglia y tejido conectivo. <i>Boletín de la Sociedad Española -de Biología</i>, tomo I, 1912.</p> - -<p>— Sur la formation des cellules à bâtonnet. <i>Trab. del Lab. de -invest. biol.</i>, 1908.</p> - -<p>— Cellules allongées et Stäbchenzellen. <i>Idem</i>, 1909.</p> - -<p>— Notas sobre la estructura de la neuroglia. <i>Idem</i>, 1913.</p> - -<p>— Alteraciones del ganglio cervical superior simpático en algunas -enfermedades mentales (con 10 grabados). <i>Idem</i>, tomo XII, 1914.</p> - -<p>— Nota sobre la estructura y funciones de la neuroglia y en -particular de la neuroglia de la corteza cerebral humana (con 9 -grabados). <i>Idem</i>, tomo XI, 1913.</p> - -<p>— Contribución al estudio gliotectónico de la corteza cerebral. El -asta de Ammon y la fascia dentata (con 28 grabados en negro y color). -<i>Idem</i>, tomo XII, 1914.</p> - -<p>— De l’évolution de la névroglie et spécialement de ses -relations avec l’appareil vasculaire (avec 24 gravures). <i>Idem</i>, -tomo XIII, 1915<a id="FNanchor_291" href="#Footnote_291" -class="fnanchor">[291]</a>.</p> - -<p><b>N. Achúcarro</b> y <b>Sacristán</b>.—Zur Kenntnis der -Ganglienzellen der menschlichen Zirbeldrüse (con 4 grabados). <i>Idem</i>, -tomo XI, 1913.</p> - -<p>— Investigaciones histológicas sobre la glándula pineal humana. -<i>Idem</i>, tomo X, 1912.</p> - -<p><b>N. Achúcarro</b> y <b>Calandre</b>.—El método del tanino y la -plata amoniacal aplicado al estudio del tejido muscular cardíaco del -hombre y del carnero (con 6 grabados). <i>Idem</i>, tomo XI, 1913.</p> - -<p><b>N. Achúcarro</b> y <b>M. Gayarre</b>.—La corteza cerebral en la -demencia paralítica con el nuevo método del oro y sublimado de Cajal -(con 15 grabados). <i>Idem</i>, tomo XII, 1912.</p> - -<p>— Contribución al estudio de la neuroglia en la corteza de la -demencia senil y su participación en la alteración celular de -Alzheimer (con 9 grabados). <i>Idem</i>, tomo XII, 1914.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_607">[p. -607]</span><b>Río-Hortega.</b>—Détails nouveaux sur la structure de -l’ovaire (avec 8 gravures). <i>Trab. del Lab. de invest. biol.</i>, tomo -XI, 1913.</p> - -<p>— Investigations sur le tissu musculaire lisse (avec 5 gravures). -<i>Idem</i>, tomo XI, 1913.</p> - -<p>— Alteraciones del sistema nervioso central en un caso de moquillo -(con 18 grabados). <i>Idem</i>, tomo XII, 1915.</p> - -<p>— Contribución al estudio de la fina textura de las células -cancerosas. Las epiteliofibrillas (con 7 grabados). <i>Idem</i>, tomo XII, -1915.</p> - -<p>— Contribution á l’étude de l’histopathologie de la névroglie. -Ses variations dans la ramollissement cérébral. <i>Idem</i>, tomo XIV, -1916.</p> - -<p>— Nuevas reglas para la coloración constante de las formaciones -conectivas, por el método de Achúcarro. -<i>Idem</i>, tomo XIV, 1916.</p> - -<p>— Estudios sobre el centrosoma de las células nerviosas y -neuróglicas de los vertebrados, en sus formas normales y anormales. -<i>Idem</i>, tomo XIV, 1916.</p> - -<p>— Sobre la banda de cierre de los epitelios. <i>Boletín de la -Sociedad Española de Biología</i>, tomo III, 1916.</p> - -<p>— Alteraciones renales en un caso de enfermedad bronceada. <i>Idem</i>, -tomo IV, 1915.</p> - -<p>— El conectivo interepitelial. <i>Trab. del Lab. de invest. biol.</i>, -tomo XIV, 1916.</p> - -<p>— Estructura fibrilar del protoplasma neuróglico y origen de las -gliofibrillas. <i>Idem</i>, tomo XIV, 1916.</p> - -<p>— Sobre la naturaleza de las células epifisarias. <i>Boletín de la -Sociedad Española de Biología</i>, tomo IV, 1916.</p> - -<p><b>J. Ramón Fañanás.</b>—El aparato reticular de Golgi en la -mucosa y bulbo olfativo (con 4 grabados). <i>Trab. del Lab. de Invest. -biol.</i>, tomo X, 1912.</p> - -<p>— El aparato endocelular de Golgi del embrión de pollo. <i>Idem</i>, -tomo X, 1912.</p> - -<p>— Alteraciones del aparato reticular de Golgi en las células -gigantes y otros elementos del tubérculo. <i>Idem</i>, tomo XI, 1913.</p> - -<p>— Contribución al estudio de la neuroglia del cerebelo (con 3 -grabados). <i>Idem</i>, tomo XIV, 1916.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_608">[p. 608]</span><b>Leoz -Ortín</b> y <b>Arcaute.</b>—Procesos regenerativos del nervio óptico -y retina con ocasión de injertos nerviosos (con 4 grabados). <i>Trab. -del Lab. de Invest. biol.</i>, tomo XI, 1913.</p> - -<p><b>Arcaute.</b>—Sobre algunas alteraciones de las células de -Purkinje del cerebelo en un caso de sífilis hereditaria. <i>Boletín de -la Sociedad Española de Biología</i>, tomo I, 1912.</p> - -<p>— Alteraciones del cerebelo en la parálisis general. <i>Idem</i>, tomo -I, 1912.</p> - -<p><b>Laura Foster.</b>—La degeneración traumática en la médula -espinal de las aves (con 6 grabados). <i>Idem</i>, tomo IX, 1911.</p> - -</div> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter" id="ToC"> - <p><span class="pagenum" id="Page_609">[p. 609]</span></p> - <div class="figcenter"> - <img src="images/trimming.jpg" - alt="Friso ornamental" /> - </div> - <h2 class="nobreak ws1 g1 mt25">ÍNDICE</h2> - <hr class="sep0" /> -</div> - -<table class="toc" summary="Índice de contenidos"> - <tr> - <td colspan="2" class="tdru">Págs.</td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch_0"><span class="smcap">Dos Palabras al lector</span></a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_0"><small>III</small></a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch_1"><span class="smcap">Capítulo - I</span></a>.— Decidido á seguir la carrera del profesorado, me - gradúo de doctor y me preparo para oposiciones á cátedras. — - Iniciación en los estudios micrográficos. — Fracaso previsto de mis - primeras oposiciones. — Los vicios de mi educación intelectual y - social. — Corregidos en parte, triunfo al fin, obteniendo la cátedra - de Anatomía descriptiva de la Universidad de Valencia.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_1">1</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch_2"><span class="smcap">Capítulo - II</span></a>.— Caigo enfermo con una afección pulmonar grave. - — Abatimiento y desesperanza durante mi cura en Panticosa. — - Restablecimiento de mi salud en San Juan de la Peña. — La fotografía - como alimento de mis gustos artísticos contrariados. — Contraigo - matrimonio y comienzan las preocupaciones de la familia, que en nada - menoscaban el progreso de mis estudios. — Vaticinios fallidos de - mis padres y amigos con ocasión de mi boda. — Mis primeros ensayos - científicos.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_2">17</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch_3"><span class="smcap">Capítulo - III</span></a>.— Mi traslación á Valencia. — Mis giras por la ciudad - y sus alrededores. — Los oradores del Ateneo Valenciano. — Epidemia - colérica de 1885 é inoculaciones profilácticas del Dr. Ferrán. — - Encargado por la Diputación de Zaragoza del estudio de la vacunación - anticolérica, doy una conferencia en la capital aragonesa y la - Diputación recompensa mi labor publicando mis estudios y regalándome - magnífico microscopio. — Resultados de mis investigaciones sobre el - cólera. — Trabajos histológicos. — Decido publicar mis pesquisas en - Revistas extranjeras.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_3">37</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch_4"><span class="pagenum" - id="Page_610">[p. 610]</span><span class="smcap">Capítulo - IV</span></a>.— Decido publicar mis trabajos en el extranjero. — - Invitación del profesor W. Krause, de Gotinga, de colaborar en su - Revista. — Mis primeras exploraciones sobre el sistema nervioso. - — Dificultades encontradas. — Excelencias del método de Golgi y - excesivo nacionalismo de los sabios. — Mis distracciones en Valencia: - las excursiones del <i>Gaster-Club</i> y las maravillas de la sugestión y - del hipnotismo.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_4">65</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch_5"><span class="smcap">Capítulo - V</span></a>.— Mi traslación á la Cátedra de Histología de Barcelona. - — Los nuevos compañeros de Facultad. — La peña del Café de Pelayo. — - Mis investigaciones sobre el sistema nervioso conducen á resultados - interesantes. — Mi excesiva fecundidad científica durante 1888, - me obliga á publicar una Revista micrográfica. — Las leyes de la - morfología y conexión de las células nerviosas. — Resumen de algunos - descubrimientos en el cerebelo, retina, médula espinal, lóbulo - óptico, etc.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_5">89</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch_6"><span class="smcap">Capítulo - VI</span></a>.— Algunos detalles tocantes á mis trabajos de 1888. - — Las <i>cestas</i> del cerebelo, el axon de los <i>granos</i> y las <i>fibras - musgosas</i> y <i>trepadoras</i>. — Valor decisivo de estos encuentros para - la resolución del problema de la conexión intercelular. — <i>Teoría - reticular</i> de Gerlach y de Golgi. — Los atisbos geniales de His y - Forel. — Confirmación en la retina y lóbulo óptico de las <i>leyes - conectivas</i> inducidas del análisis del cerebelo. — Plan estructural - de la médula espinal. — Averiguación del modo de terminar en los - centros los nervios sensitivos y sensoriales. — Otros trabajos menos - importantes.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_6">105</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch_7"><span class="smcap">Capítulo - VII</span></a>.— Excesiva reserva de los sabios acerca de mis - trabajos. — Para prevenir desconfianzas decido mostrar mis - preparaciones ante la <i>Sociedad anatómica alemana</i>. — En Berlín - contraigo relaciones personales con los célebres histólogos Alberto - Kölliker, His, Waldeyer y otros sabios tudescos. — Mi visita al - Laboratorio de Histología de W. Krause en Göttingen. — Breve gira - por el Norte de Italia. — Impresión personal acerca de los sabios - alemanes.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_7">141</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch_8"><span class="smcap">Capítulo - VIII</span></a>.— Mi actividad continúa en aumento. — Algunos - estudios sobre el desarrollo del sistema nervioso (médula y - cerebelo). — Curiosa disposición en las fibras<span class="pagenum" - id="Page_611">[p. 611]</span> musculares de los insectos. — Mis - exploraciones en el bulbo olfatorio justifican plenamente la doctrina - del contacto. — Hallazgos interesantes en la corteza cerebral - de los mamíferos. — Movimiento bibliográfico suscitado por mis - investigaciones. — Sabios insignes que aprueban, confirman ó divulgan - mis ideas. — Algunos contratiempos y pesadumbres.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_8">155</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch_9"><span class="smcap">Capítulo - IX</span></a>.— Trabajos de 1891. — Con la colaboración de van - Gehuchten, formulo el principio de la <i>polarización dinámica</i> de las - neuronas. — Completo mis anteriores observaciones sobre el cerebro - y la retina y acometo el análisis de los ganglios simpáticos. — - Inesperada fortuna de mis conferencias populares acerca de la - estructura fundamental del sistema nervioso. — Oposiciones á la - cátedra de Histología, de Madrid. — Mi traslación á la Corte en - 1892.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_9">187</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch_10"><span class="smcap">Capítulo - X</span></a>.— Mi traslación á la Corte. — Me domicilio en la calle - de Atocha, cerca de San Carlos. — Semblanzas de algunos de mis amigos - y colegas de Facultad, hoy desaparecidos: Calleja, Olóriz, Hernando, - Letamendi, San Martín, etc.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_10">215</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch_11"><span class="smcap">Capítulo - XI</span></a>.— Peligros de Madrid para el hombre de Laboratorio. — - Tentaciones del diletantismo científico, literario y artístico. — - Mis oreos espirituales: paseos por los alrededores de Madrid, y la - peña del Café Suizo. — Nuevas investigaciones sobre la estructura del - cerebro. — Comienzo la publicación de mi obra de conjunto sobre la - textura del sistema nervioso de los vertebrados.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_11">235</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch_12"><span class="smcap">Capítulo - XII</span></a>.— La <i>Sociedad Real</i> de Londres me encarga la - <i>Croonian Lecture</i>. — Mi conferencia ante dicha Sociedad. — Banquetes - oficiales y otros agasajos. — Visita á los Institutos científicos - de Londres y gira á las Universidades de Cambridge y Oxford. — Se - me nombra Doctor en Ciencias, <i>honoris causa</i>. — Impresión personal - acerca de la ciencia inglesa y la organización de sus Centros - docentes.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_12">259</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch_13"><span class="smcap">Capítulo - XIII</span></a>.— Mis trabajos durante los años 1894, 1895 y 1896. - — Disposiciones nuevas observadas en la estructura del <i>bulbo - raquídeo</i>, <i>protuberancia</i>, <i>tálamo óptico</i>, <i>cuerpo estriado</i>, - <i>glándula pineal</i>, <i>cuerpo pituitario</i>, <i>retina</i>, <i>ganglios</i>, - etcétera. — Algunas observaciones sobre la textura del <i>protoplasma</i> - y <i>núcleo</i>. — Para eliminar posibles objeciones, con<span - class="pagenum" id="Page_612">[p. 612]</span>sigo comprobar, con el - método de Ehrlich, al azul de metileno, los hechos más importantes - recogidos con ayuda del cromato de plata.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_13">275</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch_14"><span class="smcap">Capítulo - XIV</span></a>.— Las teorías y los hechos. — Firmeza y constancia de - los hechos histológicos. — Carácter instrumental de las hipótesis. — - Conviene de cuando en cuando cultivarlas, pero sin fiarse mucho de - ellas. — Inducciones fisiológicas sacadas de la morfología neuronal. - — Explicación histológica del hábito, del progreso mental en la - escala zoológica, del talento y del genio. — Conjeturas sobre el - mecanismo del sueño, atención y asociación. — Exquisita economía - reinante en las creaciones de la vida; leyes de ahorro, de espacio, - de materia y de tiempo de conducción.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_14">307</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch_15"><span class="smcap">Capítulo - XV</span></a>.— Mi producción en 1898 y 1899. — Abatido por el - desastre colonial, amengua mi fuerza productiva. — Literatura de - la regeneración: su infecundidad en la corrección de los vicios - nacionales. — Teoría de los entrecruzamientos nerviosos y estructura - del <i>kiasma óptico</i> en la serie animal. — Otros trabajos menos - importantes.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_15">327</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch_16"><span class="smcap">Capítulo - XVI</span></a>.— Mi labor durante los años 1899 y 1900. — Nuevos - estudios sobre la corteza cerebral, en los cuales se aborda el - encéfalo humano. — Elementos característicos del encéfalo del hombre. - — Estructura de la región visual. — Estudios sobre la corteza - acústica, táctil y olfativa.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_16">345</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch_17"><span class="smcap">Capítulo - XVII</span></a>.— Con ocasión de conmemorar el decenario de su - fundación la Universidad de Clark (Estados Unidos), centro de - estudios superiores, soy invitado, juntamente con otros profesores - europeos, á dar algunas conferencias. — Tórrido calor de Nueva York. - — Mi viaje á Boston y Worcester (Mass.), donde se celebró la fiesta - universitaria. — El patriotismo anglo-sajón. — Algunas causas morales - de la guerra suscitada entre los Estados Unidos y España. — Las - instituciones docentes de Boston y de Nueva York.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_17">361</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch_16bis"><span class="smcap">Capítulo - XVI</span> <i>bis</i></a>.— Aquejado de una crisis cardíaca, resuelvo - vivir en el campo, donde organizo mi Laboratorio. — En mi casita - de Amaniel sorpréndeme la noticia de la concesión del <i>premio - internacional</i> llamado <i>de Moscou</i>. — Felicitaciones calurosas de los - amigos y compañeros, homenajes entusiastas de los discípulos y fiesta - conmemorativa en<span class="pagenum" id="Page_613">[p. 613]</span> - la Universidad. — Mi discurso á la juventud en la solemnidad - académica. — Por iniciativas de la Prensa, el Gobierno acuerda crear - un Laboratorio de investigaciones biológicas. — Algunos trabajos - emprendidos durante el bienio de 1900 y 1901.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_16bis">391</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch_17bis"><span class="smcap">Capítulo - XVII</span> <i>bis</i></a>.— Participación de los histólogos españoles - en el Congreso médico internacional de 1908 celebrado en Madrid. — - Comunicaciones de algunos profesores extranjeros y nacionales. — - Demostración hecha por Simarro de un método nuevo de coloración de - las neurofibrillas. — Partiendo de este interesante proceder, doy - casualmente con una fórmula sencillísima y constante de impregnación - de las neurofibrillas, de los axones y terminaciones nerviosas - centrales y periféricas. — Historia de las tentativas encaminadas - al hallazgo de la nueva fórmula y ulteriores perfeccionamientos de - la misma. — Gracias al nuevo recurso técnico, consigo confirmar - y consolidar definitivamente descubrimientos anteriores y hacer - numerosos hallazgos.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_17bis">411</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch_18"><span class="smcap">Capítulo - XVIII</span></a>.— Mis hallazgos con la nueva fórmula de impregnación - argéntica durante los años 1903, 1904 y 1905. — Real disposición - del esqueleto neurofibrillar en el protoplasma nervioso y en las - arborizaciones pericelulares. — Con la colaboración de Tello, señalo - curiosas variaciones fisiológicas del retículo neurofibrillar bajo la - acción de la temperatura; y ayudado de D. D. García, las variaciones - neurofibrillares de la rabia. — Aplicación del método á los embriones - y fetos, y estudio en las aves y mamíferos de la estructura de - los focos bulbares y origen de los nervios acústicos, motores y - sensitivos. — Las neurofibrillas de los vermes, singularmente del - <i>Lumbricus</i>. — Análisis estructural de las placas motrices, de las - neuronas de la retina y de otros órganos sensoriales periféricos. — - Interesantes revelaciones morfológicas conseguidas en los ganglios - sensitivos y simpáticos del hombre, etc.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_18">431</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch_19"><span class="smcap">Capítulo - XIX</span></a>.— Trabajos del trienio 1905, 1906 y 1907. — - Investigaciones sobre la regeneración de los nervios y las vías - centrales. — Controversia entre los monogenistas y poligenistas. — - El neuronismo sale triunfante de la prueba á<span class="pagenum" - id="Page_614">[p. 614]</span> que fué sometido por los adeptos de - la teoría catenaria. — Nuevos estudios sobre la génesis de las vías - nerviosas en el embrión, también fortalecedores de la concepción - neuronal. — Hechos demostrativos de que las neurofibrillas de - la célula nerviosa constan de unidades vivientes relativamente - autónomas.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_19">453</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch_20"><span class="smcap">Capítulo - XX</span></a>.— Durante el bienio de 1905-1906, soy favorecido - por honores y recompensas extraordinarios. — La medalla de oro - de Helmholtz y el premio Nobel. — Felicitaciones y agasajos á - granel. — Inconvenientes de la celebridad. — Mi viaje á Estocolmo: - ceremonias, festejos y discursos. — Miseria de nuestra representación - diplomática. — Moret, que tuvo siempre para mí benevolencias - inmerecidas, pretende hacerme ministro. — Asombro de los vividores - de la política al saber que rechazaba tan codiciado honor. — Tras - del Domingo de Ramos, vino, según temía, mi semana de pasión. — - Mordeduras de la emulación y del despecho: mis polémicas con Apáthy y - Held.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_20">477</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch_21"><span class="smcap">Capítulo - XXI</span></a>.— <i>Relación abreviada de los trabajos efectuados en - el último decenio</i> (1907 <i>á</i> 1917). — Estudios de Anatomía comparada - sobre el <i>cerebelo</i>, <i>bulbo raquídeo</i> y origen de los <i>nervios - motores y sensoriales</i> de peces, aves y mamíferos. — Estructura del - núcleo. — Supervivencia de las neuronas fuera del organismo. — Nuevas - investigaciones sobre la <i>degeneración y regeneración</i> en la médula, - cerebro y cerebelo. — Experimentos de trasplantación de nervios. — - Hechos favorables á la teoría neurotrópica. — Producción de nervios - artificiales en los ganglios transplantados.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_21">509</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch_22"><span class="smcap">Capítulo - XXII</span></a>.— Continúa la exposición de los trabajos del - último decenio. — Algunos métodos nuevos de investigación: el del - formol-urano para la coloración del <i>aparato endocelular</i> de Golgi y - el del sublimado-oro para la impregnación de la <i>neuroglia</i> de tipo - protoplásmico. — Principales resultados obtenidos en los nervios y - centros con estas nuevas fórmulas. — Investigaciones sobre el ojo y - retina de los insectos. — La retina de los cefalópodos. — Tres libros - publicados durante dicho decenio. — Algunas distinciones honoríficas - recibidas durante los últimos años.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_22">547</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><span class="pagenum" id="Page_615">[p. - 615]</span><a href="#Ch_23"><span class="smcap">Capítulo - XXIII</span></a>.— <i>Epílogo.</i> — Mi actividad docente y la - multiplicación espiritual. — Discípulos aventajados. — La - escuela histológica española. — Realización parcial de mi - ideal patriotico-científico. — Aptitud de los españoles para - la investigación científica. — Sentimiento del deber cumplido. - — Lista de trabajos del autor y de sus discípulos é inmediatos - continuadores.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_23">573</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch_24"><span class="smcap">Lista de los - libros y folletos científicos del autor</span></a>.— Libros. — - Monografías científicas. — Libros y folletos de carácter literario. — - Trabajos de mis discípulos.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_24">583</a></td> - </tr> -</table> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Errata"> - <p><span class="pagenum" id="Page_616">[p. 616]</span></p> - <h2 class="nobreak ws1 g1 mt25">FE DE ERRATAS</h2> - <hr class="sep0" /> -</div> - -<p>Bastantes descuidos, erratas é incorrecciones se han -deslizado en el texto, cuya enmienda queda al buen juicio del lector. -Mencionaremos algunas:</p> - -<table class="err" summary="Fe de erratas"> - <tr> - <td class="tdc bb"><small>PÁGINA</small></td> - <td class="tdc bb"><small>LÍNEA</small></td> - <td class="tdc bb"><small>DICE</small></td> - <td class="tdc bb"><small>DEBE DECIR</small></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc"><a href="#Page_2">2</a></td> - <td class="tdc">5</td> - <td class="tdc">aprendido</td> - <td class="tdc"><a href="#err_1">adquirido</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc"><a href="#Page_2">2</a></td> - <td class="tdc">13</td> - <td class="tdc">Rioz</td> - <td class="tdc"><a href="#err_2">Ríos</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc"><a href="#Page_2">2</a></td> - <td class="tdc">24</td> - <td class="tdc">Rioz</td> - <td class="tdc"><a href="#err_3">Ríos</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc"><a href="#Page_32">32</a></td> - <td class="tdc">30</td> - <td class="tdc">atisvos</td> - <td class="tdc"><a href="#err_4">atisbos</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc"><a href="#Page_39">39</a></td> - <td class="tdc">11</td> - <td class="tdc">plaza de Mirasol</td> - <td class="tdc"><a href="#err_5">calle de Cavanilles</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc"><a href="#Page_97">97</a></td> - <td class="tdc">17</td> - <td class="tdc">Así todo</td> - <td class="tdc"><a href="#err_6">Así y todo</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc"><a href="#Page_216">216</a></td> - <td class="tdc">26</td> - <td class="tdc">1908</td> - <td class="tdc"><a href="#err_7">1906</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc"><a href="#Page_217">217</a></td> - <td class="tdc">27</td> - <td class="tdc">menúfar</td> - <td class="tdc"><a href="#err_8">nenúfar</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc"><a href="#Page_236">236</a></td> - <td class="tdc">7</td> - <td class="tdc">por pundonor</td> - <td class="tdc"><a href="#err_9">por el pundonor</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc"><a href="#Page_252">252</a></td> - <td class="tdc">32</td> - <td class="tdc">Würsburgo</td> - <td class="tdc"><a href="#err_10">Würzburgo</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc"><a href="#Page_263">263</a></td> - <td class="tdc">29</td> - <td class="tdc">coronaba</td> - <td class="tdc"><a href="#err_11">sazonaba</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc"><a href="#Page_428">428</a></td> - <td class="tdc">27</td> - <td class="tdc">muertas</td> - <td class="tdc"><a href="#err_12">muerto</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc"><a href="#Page_431">431</a></td> - <td class="tdc">18</td> - <td class="tdc">en</td> - <td class="tdc"><a href="#err_13">es</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc"><a href="#Page_432">432</a></td> - <td class="tdc">17</td> - <td class="tdc">matices</td> - <td class="tdc"><a href="#err_14">reactivos</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc"><a href="#Page_447">447</a></td> - <td class="tdc">10</td> - <td class="tdc">la morfología</td> - <td class="tdc"><a href="#err_15">los atributos</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc"><a href="#Page_460">460</a></td> - <td class="tdc">8</td> - <td class="tdc">de</td> - <td class="tdc"><a href="#err_16">para</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc"><a href="#Page_461">461</a></td> - <td class="tdc">4</td> - <td class="tdc">Funda</td> - <td class="tdc"><a href="#err_17">Fundaba</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc"><a href="#Page_522">522</a></td> - <td class="tdc">35</td> - <td class="tdc">1911</td> - <td class="tdc"><a href="#err_18">1908</a></td> - </tr> -</table> - -<p><span class="smcap">Nota.</span>—Por inadvertencia ha sido -repetida la numeración de los capítulos XVI y XVII. Para distinguir -los duplicados de los otros, se les ha añadido la palabra <i>bis</i>.</p> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Notas"> -<div class="footnotes"> - -<p class="large centra mt1">NOTAS</p> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_1"><span class="label"><a -href="#FNanchor_1">[1]</a></span> Este simpático condiscípulo, hijo -del Rector de la Universidad de Zaragoza, D. Jerónimo Borao, murió -muy joven.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_2"><span class="label"><a -href="#FNanchor_2">[2]</a></span> <i>Cajal: Reglas y consejos sobre -investigación biológica.</i> 3.ª edición muy aumentada, págs. 106 y -107.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_3"><span class="label"><a -href="#FNanchor_3">[3]</a></span> <i>A. Kölliker: Erinnerungen aus -meinem Leben.</i> Leipzig, 1892. En una carta á su familia, incluída -en este libro, describe el Museo de ciencias naturales, instalado -por entonces (1849) en la Casa de Aduanas (actual Ministerio de -Hacienda), y añade: «Del Director Graells debo contaros una anécdota. -Luce en su Laboratorio un magnífico microscopio francés, y como yo -le preguntara si había investigado algo con él, contestóme que no -había tenido todavía ocasión de aplicarlo á sus trabajos científicos -por desconocer su manejo. Rogóme que hiciera alguna demostración -con dicho instrumento. Entonces procedí, en unión de un amigo (M. -Witich), á mostrarle los glóbulos de la sangre humana y la fibra -muscular estriada, ante cuyo espectáculo reveló alegría infantil y -nos dió gracias calurosas.»</p> - -<p class="ti1">Si el ilustre sabio alemán hubiera visitado veinte -años después nuestras Facultades de Medicina y Ciencias, habría -podido comprobar igual abandono y apatía. Los imponentes modelos de -microscopios de Ross ó de Hartnak continuaban inmaculados en sus -cajas de caoba, sin otro fin que excitar en vano la curiosidad de los -alumnos ó la ingenua admiración de los papanatas.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_4"><span class="label"><a -href="#FNanchor_4">[4]</a></span> Tiempo después me dijeron que el -Dr. Martínez y Molina, único juez que descubrió algún mérito en el -humilde y desconocido provinciano, conservó mucho tiempo, á los fines -de la demostración en cátedra, mis representaciones en color del -tejido óseo y del proceso de la osificación. Tan tímido y huraño era -yo entonces, que ni siquiera me atreví á visitarle para agradecerle -su fina y honrosa atención.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_5"><span class="label"><a -href="#FNanchor_5">[5]</a></span> Debo al Dr. Salustiano Fernández de -la Vega, opositor triunfante de la cátedra de Anatomía de Zaragoza, -el conocimiento de esta inapreciable obra, que tanto contribuyó á -formar mi gusto hacia la investigación original.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_6"><span class="label"><a -href="#FNanchor_6">[6]</a></span> La devoción y el afecto que D. -Salustiano sentía por M. eran tan hondos, que desde un pueblo de -Navarra le trajo á Zaragoza, le alojó en su propio domicilio, -le nombró su ayudante y le instruyó rápidamente en los estudios -anatómicos. ¡Y, sin embargo, estos Pílades y Orestes de la amistad -más cordial acabaron por regañar, en testimonio de que todo es -pasajero en este pícaro mundo, hasta los afectos inspiradores de las -grandes generosidades!...</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_7"><span class="label"><a -href="#FNanchor_7">[7]</a></span> Efectuáronse en 1880.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_8"><span class="label"><a -href="#FNanchor_8">[8]</a></span> Aquel resultado fué decisivo para -mi carrera. Si cualquiera de los jueces forasteros que tuvieron -la bondad de apoyarme hubiera atendido las voces rencorosas de -ciertos profesores aragoneses, mi vida hubiera corrido por cauce -diferente. Porque mi padre, algo desilusionado á causa de mi derrota -en Madrid, había resuelto, en caso de nuevo fracaso, convertirme en -médico de partido. Y de seguro lo hubiera conseguido, aunque no el -que yo abandonase mis aficiones predilectas hacia la investigación -micrográfica.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_9"><span class="label"><a -href="#FNanchor_9">[9]</a></span> Pasadas aquellas oposiciones, trabé -intimidad con el eximio catedrático de Patología general de San -Carlos, acudiendo casi diariamente á su casa, donde había instalado -un Laboratorio de micrografía y bacteriología. Letamendi tenía empeño -en ilustrar su obra, en vías de ejecución, <i>Curso de Patología -general</i>, con microfotografías, y yo me presté á ejecutar algunas -pruebas y á enseñar á los ayudantas del maestro la fabricación de -las placas ultra-rápidas al gelatino-bromuro, entonces poco ó nada -conocidas. ¡Qué ratos deliciosos pasábamos junto aquel hombre cuyo -ingenio, vibrante de gracia y de agudeza, proyectaba vivísima luz -sobre las cuestiones más abstrusas y que, cuando no convencía, sabía -al menos hacer pensar!...</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_10"><span class="label"><a -href="#FNanchor_10">[10]</a></span> <i>Diógenes Laercio</i>: Traducción de -Ortiz y Sanz, 1887.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_11"><span class="label"><a -href="#FNanchor_11">[11]</a></span> Todas las fábricas que se han -instalado después en España sobre la base de grandes capitales, con -ingenieros extranjeros al frente, han fracasado lastimosamente. Estas -iniciativas, laudables en principio, puesto que tiran á rescatar para -España las docenas de millones de francos que nos cuesta la compra -en el extranjero de placas fotográficas, han venido demasiado tarde. -Sin fábricas nacionales de cristal ni de productos químicos, y lo -que es más grave, sin patentes de invención de ninguna especie, se -ha querido luchar con las excelentes marcas extranjeras de Lumière y -Jougla, casas que, en virtud de incesantes trabajos de investigación, -han elevado sus placas al último grado de perfección y fijado precios -sumamente moderados.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_12"><span class="label"><a -href="#FNanchor_12">[12]</a></span> Á esto aludo particularmente en -mi libro <i>Reglas y consejos sobre la investigación biológica</i>, 4.ª -edición, pág. 154 y siguientes.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_13"><span class="label"><a -href="#FNanchor_13">[13]</a></span> Á fin de ilustrar económicamente -mis folletos, estudié prácticamente el manejo del lápiz y buril -litográficos. Todas mis publicaciones de Zaragoza y Barcelona -(1880 á 1890) llevan anejos grabados litográficos de mi cosecha. -Tan aficionado era á este proceder de reproducción, que llegué á -aplicar la fotografía al arte litográfico, obteniendo resultados -aceptables. Los zaragozanos contemporáneos míos acaso recuerden una -hoja periodística extraordinaria, conmemorativa de la concesión del -ferrocarril de Zaragoza á Canfranc, algunos de cuyos dibujos, hechos -á pluma y debidos á Pradilla y otros insignes artistas aragoneses, -fueron reproducidos fotolitográficamente por mí.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_14"><span class="label"><a -href="#FNanchor_14">[14]</a></span> Estos tipos fueron más tarde -considerados como fruto de propias investigaciones por Dogiel, -profesor de San Petersburgo que, naturalmente, desconocía nuestro -trabajo. Véase:</p> - -<p><i>Dogiel</i>: Methylenblautinction der motorischen Nervenendigungen in -den Muskeln der Amphibien und Reptilien, <i>Arch. für mikros. Anat.</i>, -Bd. XXXV, 1890.</p> - -<p>También Cuccati confirma inconscientemente algunas de nuestras -descripciones: <i>Intern. Monatssch. f. Anat. u. Physiol.</i>, Bd. X, -1888.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_15"><span class="label"><a -href="#FNanchor_15">[15]</a></span> <i>Ranvier: Leçons sur l’histologie -du système nerveux.</i> Deux volumes, recueillies par Weber. París, -1878.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_16"><span class="label"><a -href="#FNanchor_16">[16]</a></span> <i>Ranvier: Leçons d’Anatomie -générale faites au Collège de France</i>, année 1878-1879.</p> - -<p class="ti1"><i>Idem: Terminaisons nerveuses sensitives. Cornée.</i> -Leçons recueillies par Weber, 1881.</p> - -<p class="ti1"><i>Idem: Appareils nerveux terminaux des muscles de la -vie organique</i>, etc. Leçons recueillies par Weber et Lataste. París, -1880.</p> - -<p class="ti1"><i>Idem: Leçons sur le système musculaire</i>, recueilles -par Renaut.</p> - -<p class="ti1">Cito menudamente libros monográficos del ilustre -histólogo francés, porque fueron, junto con el admirable <i>Traité -technique d’Histologie</i>, ya mencionado más atrás, las obras que más -influyeron en mi educación micrográfica. En ellas el profesor del -Colegio de Francia no se limitaba á describir los hechos observados, -sino que daba puntual y clarísima noticia de los procederes prácticos -utilizados para la demostración. Para quien trabaja solo, libros -semejantes son preciosísimos, porque hacen menos sensible la falta de -la acción directa del maestro.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_17"><span class="label"><a -href="#FNanchor_17">[17]</a></span> La Diputación me comunicó los -acuerdos siguientes, excesivamente honrosos y halagadores para mí:</p> - -<p class="ti1">«Primero. Pasar á D. Santiago Ramón un oficio de -aplauso por la notable conferencia que ante la misma dió en la mañana -del domingo 19 de Julio, acreditando con su vasta erudición que no en -vano goza fama de eminente micrógrafo.»</p> - -<p class="ti1">«Segundo. Publicar por cuenta de la Diputación la -Memoria que él mismo ha de presentar en su día sobre estudios -micrográficos del microbio del cólera.»—El Vicepresidente, <i>Faustino -Sancho y Gil</i>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_18"><span class="label"><a -href="#FNanchor_18">[18]</a></span> Casi todos los autores atribuyen -á dos bacteriólogos americanos, MM. Salmon y Smith (<i>On a new method -of producing inmunity from contagious diseases.</i> <i>Proceed. of the -Biol. Soc. of Washington</i>, 22 Febrero 1886) el honor de haber probado -la posibilidad de vacunar á los animales mediante la inoculación -de cultivos muertos. Séanos lícito recordar que tal demostración -fué aportada primeramente por nosotros en Septiembre de 1885. Por -entonces también anunciaron Ferrán y Pauli haber resuelto el mismo -problema; mas como no declararon en 1885 en qué consistía el modo -de fabricación de su vacuna, que sólo divulgaron más tarde en los -<i>Compt. rend. de la Acad. de Sciences</i> (sesión del 18 de Enero de -1886), mi prioridad no puede ofrecer la menor duda.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_19"><span class="label"><a -href="#FNanchor_19">[19]</a></span> Entre los varios autores que, -inconscientemente, confirmaron estos estudios, citaremos por ejemplo -á Podwyssowsky (<i>Centralblatt für pathol. Anat.</i>, etc., Bd. 1893), -quien describe y dibuja exactamente, ocho años después que nosotros, -las mismas degeneraciones del protoplasma bacteriano, así como -las formas esféricas del microbio, adoptando enteramente nuestra -interpretación.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_20"><span class="label"><a -href="#FNanchor_20">[20]</a></span> Aludo á las Memorias siguientes: -<i>Fibras musculares de las alas de los insectos.</i> <i>Boletín Médico -valenciano.</i> Julio de 1887.—<i>Músculos de las patas de los insectos.</i> -<i>Idem.</i> Agosto de 1887.—<i>Textura de la fibra muscular de los -mamíferos.</i> <i>Idem.</i> Junio de 1887.—<i>Sobre los conductos plasmáticos -del cartílago hialino.</i> <i>Crónica Médica de Valencia.</i> 20 de Abril de -1887.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_21"><span class="label"><a -href="#FNanchor_21">[21]</a></span> <i>Cajal</i>: <i>Manual de Histología -normal y técnica micrográfica.</i> Valencia. Editor: Pascual Aguilar, -1884-1888.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_22"><span class="label"><a -href="#FNanchor_22">[22]</a></span> <i>La Clínica</i> (Zaragoza). Número -del 22 de Julio de 1883 y siguientes.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_23"><span class="label"><a -href="#FNanchor_23">[23]</a></span> <i>Cajal</i>: <i>International -Monatsschrift f. Anat. u. Physiol.</i> Bd. III, Heft 7, 1886.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_24"><span class="label"><a -href="#FNanchor_24">[24]</a></span> <i>Cajal</i>: <i>International -Monatsschrift f. Anat. u. Physiol.</i> Bd. V, Heft 6, 1888.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_25"><span class="label"><a -href="#FNanchor_25">[25]</a></span> <i>Carnoy</i>: <i>La biologie -cellulaire</i>, fasc. I, 1884.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_26"><span class="label"><a -href="#FNanchor_26">[26]</a></span> <i>Golgi</i>: <i>Sulla fina anatomia -degli organi centrali del sistema nervoso</i>. Milano, 1885.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_27"><span class="label"><a -href="#FNanchor_27">[27]</a></span> Á estas veleidades de la -impregnación cromo-argéntica se debió, sin duda, el que Simarro, -introductor en España de los métodos y descubrimientos de Golgi, -abandonara desalentado sus ensayos. En carta suya de 1889 me decía: -«Recibí su última publicación sobre la estructura de la médula -espinal, que me parece un trabajo notable, mas no <i>convincente</i>, -á causa del método de Golgi, que aun en sus manos de usted, que -tanto lo ha perfeccionado, es, más que demostrativo, un método -<i>sugestivo</i>.»</p> - -<p class="ti1">Por seguro tengo que si mi ilustre amigo hubiera -examinado mis preparaciones de la médula espinal, ganglios, cerebelo, -etcétera, habríase plenamente convencido de las excelencias de la -técnica golgiana y de la exactitud absoluta de mis descripciones. -Aquéllas y éstas tuvieron la virtud de persuadir en el Congreso -de Berlín de 1889 á los más afamados neurólogos, prestando boga y -actualidad á un método hasta entonces cultivado casi exclusivamente -en Italia.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_28"><span class="label"><a -href="#FNanchor_28">[28]</a></span> José Nogueroles, uno de los pocos -supervivientes.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_29"><span class="label"><a -href="#FNanchor_29">[29]</a></span> Un caso de este género fué -publicado después en Barcelona en la <i>Gaceta Médica Catalana</i>, número -del 15 de Agosto de 1888.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_30"><span class="label"><a -href="#FNanchor_30">[30]</a></span> Acaso publique algún día, con -el título de «<i>¿Hacia el alma?</i>», cierto mamotreto en que tengo -registrados y discutidos muchos de los fracasados ensayos emprendidos -con <i>sujetos</i> españoles (alguno tan fecundo en ardides como la -famosa napolitana Eusapia Paladino), para contrastar la realidad -de los supuestos <i>fenómenos físicos</i> de los <i>mediums</i> (levitación, -aparición de objetos, producción de moldes, movimientos intencionales -de las mesas, escritura directa, etc.). Hasta hoy, nos han detenido, -y acaso nos detengan indefinidamente, sentimientos de piedad y de -respeto. Parécenos, en efecto, poco meritorio extirpar ciertos -errores dinamógenos, indispensables para la dicha de personas que, -poco satisfechas de las religiones históricas, sienten horror hacia -el vacío del agnosticismo. Y nos apena, además, tener que delatar, -como testigos de hecho, la odiosa explotación de que fueron víctimas, -á manos de <i>mediums</i> trapaceros, hombres de ciencia tan simpáticos -y prestigiosos como W. Crookes, Zöllner, Flammarion, Lombroso, -W. James, Luciani, etc. Estas caídas de mentalidades que, en los -dominios de la ciencia, demostraron poseer facultades críticas de -primer orden, enseñan cuán superfluo y peligroso resulta abordar el -estudio de los fenómenos medianímicos —tan propicios al fraude y -superchería— con el prejuicio de la comunicabilidad de los muertos -con los vivos. Siempre que semejante <i>estado de creencia</i> falta, las -artimañas ingeniosas de los <i>mediums</i> son sorprendidas hasta por -los observadores menos sagaces. De ello pudiéramos citar ejemplos -elocuentísimos.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_31"><span class="label"><a -href="#FNanchor_31">[31]</a></span> Murió pocos años después de tomar -posesión de la cátedra de Cirugía de Barcelona.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_32"><span class="label"><a -href="#FNanchor_32">[32]</a></span> <i>Cajal</i>: Manual de Anatomía -patológica general, 1.ª edición. Barcelona, 1889-1890.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_33"><span class="label"><a -href="#FNanchor_33">[33]</a></span> Según noticias, en estos últimos -años ha abandonado sus radicalismos nacionalistas, lo que celebro -infinito.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_34"><span class="label"><a -href="#FNanchor_34">[34]</a></span> Del saladísimo Pablo Calvell -podría referir machos dichos graciosos. Citaré sólo la siguiente -andaluzada, la mayor que he oído en mi vida:</p> - -<p class="ti1">Despedían en la estación al famoso Romero Robledo -varios acompañantes, entre ellos el diputado Sol y Ortega y Pablo -Calvell. Llegado el último apretón de manos, el famoso <i>leader</i> -republicano hizo ademán de sacar una tarjeta. De pronto exclama: -—¡Calla!... No llevo ninguna. No importa... Dada mi popularidad, -cuando necesite usted algo de mí, le bastará escribir en el sobre: -<i>Sol, en Barcelona</i>. Y llega la carta—.</p> - -<p class="ti1">Entonces el socarrón de su compañero, á quien había -molestado la prosopopeya de Sol y Ortega, reprodujo el mismo -gesto y exclamó: —¡Qué casualidad! ¡Tampoco llevo tarjetas!... -Afortunadamente soy también un personaje. Si alguna vez me honra -escribiéndome, he aquí mis señas: <i>Pau. Via Láctea</i>. ¡Y llega la -carta!—.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_35"><span class="label"><a -href="#FNanchor_35">[35]</a></span> Consiste en someter las piezas, -una vez extraídas del nitrato de plata, á un nuevo tratamiento -por el baño osmiobicrómico y á otra impregnación argéntica. Las -modificaciones en las proporciones del ácido ósmico, bicromato, -tiempo de acción, etc., tienen menos importancia. Merced al <i>método -doble</i>, fué posible lograr en los ganglios, retina y otros órganos -difíciles, impregnaciones excelentes y casi constantes. Pudo también -contribuir al éxito el haber observado que, cuanto más joven es un -embrión, menos tiempo de induración en la mezcla osmio-bicrómica se -requiere para conseguir una buena coloración. Así, mientras Golgi y -sus discípulos fijaban las piezas durante cinco ó más días, yo no -solía pasar de uno.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_36"><span class="label"><a -href="#FNanchor_36">[36]</a></span> <i>Cajal</i>: Estructura de los -centros nerviosos de las aves. <i>Revista trimestral de Histología -normal y patológica</i>, núm. 1, 1.º de Mayo de 1888.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_37"><span class="label"><a -href="#FNanchor_37">[37]</a></span> <i>Cajal</i>: Sobre las fibras -nerviosas de la capa molecular del cerebelo. <i>Revista trimestral de -Histología normal y patológica</i>, Agosto de 1888.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_38"><span class="label"><a -href="#FNanchor_38">[38]</a></span> Golgi acertó ya á diferenciar -entre las expansiones de los granos una fibra más fina ó axon, pero -no logró teñirla más que en su porción inicial, creyendo que se -resolvía inmediatamente en una red intersticial difusa.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_39"><span class="label"><a -href="#FNanchor_39">[39]</a></span> <i>Cajal</i>: Estructura de la retina -de las aves. <i>Revista trimestral de Histología normal y patológica</i>, -núms. 1 y 2, Mayo y Agosto de 1888.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_40"><span class="label"><a -href="#FNanchor_40">[40]</a></span> <i>Cajal</i>: Terminaciones nerviosas -en los husos musculares de la rana. <i>Revista trimestral de Histología -normal y patológica</i>, 1.º de Mayo de 1888.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_41"><span class="label"><a -href="#FNanchor_41">[41]</a></span> <i>Cajal</i>: Textura de la fibra -muscular del corazón. <i>Revista trimestral de Histología normal y -patológica</i>, 1.º de Mayo de 1888, con una lámina litografiada.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_42"><span class="label"><a -href="#FNanchor_42">[42]</a></span> <i>Cajal</i>: Nota sobre la estructura -de los tubos nerviosos del órgano cerebral eléctrico del torpedo. -<i>Revista trimestral de Histología normal y patológica</i>, Agosto de -1888.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_43"><span class="label"><a -href="#FNanchor_43">[43]</a></span> <i>Cajal</i>: Contribución al estudio -de la estructura de la médula espinal. <i>Revista trimestral de -Histología normal y patológica</i>, Marzo 1889. Con cuatro cincografías -y dos láminas litografiadas.</p> - -<p class="ti1">— Nota preventiva sobre la estructura de la médula -embrionaria. <i>Gaceta Médica Catalana</i>, 15 y 31 de Marzo de 1889.</p> - -<p class="ti1">— Nuevas observaciones sobre la estructura de la -médula espinal de los mamíferos. Barcelona, 1.º de Abril de 1890. Con -siete grabados.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_44"><span class="label"><a -href="#FNanchor_44">[44]</a></span> <i>Cajal</i>: Estructura del lóbulo -óptico de las aves y origen de los nervios ópticos. <i>Revista -trimestral de Histología normal y patológica</i>, 1.º Marzo 1889 (núms. -3 y 4). Barcelona. Con dos litografías.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_45"><span class="label"><a -href="#FNanchor_45">[45]</a></span> <i>Cajal</i>: Sur la fine structure du -lobe optique des oiseaux et sur l’origine réelle des nerfs optiques. -<i>Journ. intern. d’Anat. et de Physiol.</i>, tomo VIII, fasc. 9, 1891. -Con dos litografías.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_46"><span class="label"><a -href="#FNanchor_46">[46]</a></span> <i>Cajal</i>: Nuevas aplicaciones del -método de coloración de Golgi. <i>Gaceta Médica Catalana</i>, 1889. Con -cuatro grabados.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_47"><span class="label"><a -href="#FNanchor_47">[47]</a></span> <i>Cajal</i>: Conexión general de los -elementos nerviosos. <i>La Medicina Práctica.</i> Madrid, 2 de Octubre de -1889.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_48"><span class="label"><a -href="#FNanchor_48">[48]</a></span> Aun en 1890, M. von Lenhossék, -Profesor de Basilea, con ocasión de una Memoria consagrada al estudio -de las <i>raíces posteriores de la médula espinal</i>, hacía acerca de -mis conclusiones las siguientes reservas: «Resulta muy sorprendente -—alude á la bifurcación de las raíces sensitivas— que hecho tan -cardinal no haya sido sorprendido por nadie, no obstante haber sido -la médula explorada desde hace cincuenta años en todas direcciones -y con todos los métodos. Cuando, según ocurre en los ganglios -raquídeos, existe positivamente una división en Y de las fibras -nerviosas, el hecho resulta perfectamente comprobable, conforme -establecieron las observaciones de Ranvier, Stannius, Kuttner, -etcétera.»</p> - -<p class="ti1">Poco tiempo después, Lenhossék se rindió á la -evidencia, viniendo á ser un adepto convencido de mis ideas, que -ilustró con interesantes hallazgos en diferentes provincias del -sistema nervioso. Véase Lenhossék: <i>Hinterwurzel und Hinterstrange. -Mitheilung aus dem Anatomisch. Institut. im Vesalianum</i>, zu Basel, -1890.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_49"><span class="label"><a -href="#FNanchor_49">[49]</a></span> <i>Cajal</i>: Sur l’origine et la -direction des prolongations nerveuses de la couche moléculaire du -cervelet. <i>Intern. Monatsschrift. f. Anat. u. Phys.</i> Bd. VI, Heft -4. u. 5, 1889. Con 3 planchas litografiadas, que contienen muchas -figuras.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_50"><span class="label"><a -href="#FNanchor_50">[50]</a></span> <i>Cajal</i>: Sur la fine structure du -lobe optique des oiseaux et sur l’origine réelle des nerfs optiques. -<i>Journ. intern. d’Anat. et de Physiol.</i> Volume VII, fasc. 9, 1891. -Con 2 láminas litografiadas.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_51"><span class="label"><a -href="#FNanchor_51">[51]</a></span> <i>Cajal</i>: Sur la morphologie et -les connexions des élements de la rétine des oiseaux. <i>Anatomischer -Anzeiger</i>, núm. 4, 1889. Con 4 figuras.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_52"><span class="label"><a -href="#FNanchor_52">[52]</a></span> <i>Cajal</i>: Sur l’origine et les -ramifications des fibres nerveuses de la moelle embryonnaire. -<i>Anatomischer Anzeiger</i>, núm. 5, 1890. Con 8 figuras.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_53"><span class="label"><a -href="#FNanchor_53">[53]</a></span> Acaso interese al lector la -transcripción de algunos párrafos alusivos á mis demostraciones de -Berlín, tomados del discurso del célebre neurólogo van Gehuchten, -discurso leído en 1913 con ocasión de la solemne fiesta celebrada en -Lovaina en conmemoración del 25.º año de profesorado de dicho sabio.</p> - -<p class="ti1">«Los hechos descritos por Cajal en sus primeras -publicaciones resultaban tan extraños, que los histólogos de la -época —no pertenecimos felizmente á este número— los acogieron con -el mayor escepticismo. La desconfianza era tal, que en el <i>Congreso -de Anatómicos</i> celebrado en Berlín en 1889, Cajal, que llegó á ser -después el gran histólogo de Madrid, encontrábase sólo, no suscitando -en torno suyo sino sonrisas incrédulas. Todavía creo verlo tomar -aparte á Kölliker, entonces maestro incontestable de la Histología -alemana, y arrastrarlo á un rincón de la sala de demostraciones, -para mostrarle en el microscopio sus admirables preparaciones -y convencerle al mismo tiempo de la realidad de los hechos que -pretendía haber descubierto. La demostración fué tan decisiva que, -algunos meses más tarde, el histólogo de Würzburgo confirmaba -todos los hechos afirmados por Cajal.» Véase: <i>Le Neuraxe: Livre -Jubilaire</i>, vol. XIV y XV, 1913.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_54"><span class="label"><a -href="#FNanchor_54">[54]</a></span> En carta recibida poco después de -mi regreso á Barcelona, repite Kölliker la promesa:</p> - -<p class="ti1">«Vous avez un grand mérite —me decía— d’avoir employé -le procédé du chromate d’argent rapide dans les jeunes animaux et -dans les embryons. Ainsi ne manquerais-je de faire ressortir vos -admirables travaux, en me réjouissant que le premier histologue que -l’Espagne a produit soit un homme aussi distingué que vous et tout -à fait à l’hauteur de la science.—(Würzburgo, 16 de Noviembre de -1889).»</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_55"><span class="label"><a -href="#FNanchor_55">[55]</a></span> <i>Kölliker</i>: Zur feineren Anatomie -des centralen Nervensystems. Erster Beitrag. Das Kleinhirn. <i>Zeitsch. -f. wissenschaft. Zoologie.</i> Bd. 49, H. IV, 1890.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_56"><span class="label"><a -href="#FNanchor_56">[56]</a></span> <i>Ibid</i>: Das Rückenmark. <i>Zeitsch. -f. wiss. Zool.</i> Bd. 51, H. I, 1890.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_57"><span class="label"><a -href="#FNanchor_57">[57]</a></span> <i>Ibid</i>: Der feinere Bau des -verlängerten Markes. <i>Anat. Anzeiger.</i> Bd. VI, núms. 14 y 15, -1891.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_58"><span class="label"><a -href="#FNanchor_58">[58]</a></span> <i>Hensen</i>: Die Entwicklung der -Nervensystems. <i>Virchows Archiv.</i> Bd. XXX, 1864. Véase también: -<i>Zeitschrift f. Anat. u. Entwicklung.</i> Bd. I, 1876.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_59"><span class="label"><a -href="#FNanchor_59">[59]</a></span> Mi trabajo de 1890 tocante á la -evolución ontogénica de la médula espinal, lleva por título: «Sobre -la aparición de las expansiones celulares en la médula embrionaria». -<i>Gaceta Sanitaria de Barcelona</i>, 10 de Agosto de 1890. De esta -monografía, adornada con muchos dibujos, se hizo una traducción, -con importantes adiciones, para el <i>Anatomischer Anzeiger</i>, números -21 y 22, 1890, bajo el título: <i>A quelle époque apparaissent -les expansions des cellules nerveuses de la moelle épinière du -poulet?</i></p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_60"><span class="label"><a -href="#FNanchor_60">[60]</a></span> El profesor His quedó encantado -con mi encuentro del <i>cono de crecimiento</i>, según me expresaba en una -de sus cartas. Su alegría se justificaba bien, recordando que, merced -á este hallazgo, quedaron refutadas las objeciones de Hensen y vino -á ser sólidamente cimentada la concepción monogénica del crecimiento -continuo del axon y demás expansiones celulares.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_61"><span class="label"><a -href="#FNanchor_61">[61]</a></span> Justo es consignar que, á -excepción del <i>cono de crecimiento</i>, casi todos estos descubrimientos -fueron también hechos por Lenhossék, aunque mi comunicación viera -la luz antes que la suya. Véase Lenhossék: Zur Kenntnis der ersten -Entstehung der Nervenzellen und Nervenfasern beim Vogelembryo. -<i>Verhandl. der X inter. mediz. Kongresses.</i> Bd. II, pág. 114. Berlín, -1890.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_62"><span class="label"><a -href="#FNanchor_62">[62]</a></span> Mis trabajos sobre este punto, -son los siguientes:</p> - -<p class="ti1"><i>Cajal</i>: Sobre ciertos elementos bipolares del -cerebelo y algunos detalles sobre el crecimiento y evolución de las -fibras cerebelosas. <i>Gaceta Sanitaria de Barcelona</i>, 10 de Febrero de -1890. Con seis grabados.</p> - -<p class="ti1"><i>Idem</i>: Sobre las fibras nerviosas de la capa -granulosa del cerebelo. <i>Revista trimestral de Histología normal y -patológica</i>, Marzo, 1889.</p> - -<p class="ti1">De los precitados trabajos hiciéronse traducciones -publicadas en el <i>Monatsschrift f. Anat. u. Physiol.</i> del Dr. Krause. -Véase: el Bd. VII. Heft I, 1890, y el Bd. VII. Heft II, 1890.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_63"><span class="label"><a -href="#FNanchor_63">[63]</a></span> <i>Cajal</i>: Sobre la terminación de -los nervios y tráqueas en los músculos de las alas de los insectos. -Barcelona, 1.º de Abril de 1890. Con dos grabados.</p> - -<p class="ti1"><i>Idem</i>: Sobre las finas redes terminales de las patas -y alas de los insectos. <i>Gaceta Sanitaria de Barcelona</i>, 10 de -Octubre de 1890. Con cuatro figuras.</p> - -<p class="ti1">Estos trabajos fueron resumidos en el <i>Zeitschrift f. -wissenschafliche Mikroskopie</i>, etc. Bd. VII, 1890. Con una lámina -litográfica y tres grabados.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_64"><span class="label"><a -href="#FNanchor_64">[64]</a></span> <i>Cajal</i>: Sobre las terminaciones -nerviosas del corazón de los batracios y reptiles. <i>Gaceta Sanitaria -de Barcelona</i>, Agosto, 1890.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_65"><span class="label"><a -href="#FNanchor_65">[65]</a></span> <i>Cajal</i>: Sobre la existencia -de células nerviosas especiales en la primera capa de las -circunvoluciones cerebrales. <i>Gaceta Médica Catalana</i>, 15 de -Diciembre de 1890.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_66"><span class="label"><a -href="#FNanchor_66">[66]</a></span> <i>Idem</i>: Textura de las -circunvoluciones cerebrales de los mamíferos inferiores. Barcelona, -Octubre de 1890. Con dos grabados.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_67"><span class="label"><a -href="#FNanchor_67">[67]</a></span> <i>Cajal</i>: Origen y terminación de -las fibras nerviosas olfatorias. Barcelona, 11 de Octubre de 1890. -Con seis grabados.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_68"><span class="label"><a -href="#FNanchor_68">[68]</a></span> <i>Cajal</i>: Sobre las células -gigantes de la lepra y sus relaciones con las colonias del bacilo -leproso. <i>Gaceta Sanitaria de Barcelona</i>, 10 de Julio de 1890, núm. -11. Con tres grabados. (Descripción de las células gigantes de esta -enfermedad y de sus relaciones con las colonias bacilares colosales, -que estimo siempre intraprotoplásmicas).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_69"><span class="label"><a -href="#FNanchor_69">[69]</a></span> <i>Idem</i>: Sobre la existencia de -terminaciones nerviosas pericelulares en los ganglios nerviosos -raquidianos. <i>Pequeñas comunicaciones anatómicas.</i> Barcelona, 20 de -Diciembre de 1890. Con dos grabados.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_70"><span class="label"><a -href="#FNanchor_70">[70]</a></span> <i>Le Neuraxe</i>, 1913.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_71"><span class="label"><a -href="#FNanchor_71">[71]</a></span> <i>Van Gehuchten</i>: Les découvertes -récentes dans l’Anatomie et l’Histologie du système nerveux central. -<i>Annal. de la Société Belge de Microscopie</i>, tomo XV, 1891.</p> - -<p class="ti1"><i>Idem</i>: La structure des centres nerveux; la moelle -épinière et le cervelet. <i>La Cellule</i>, tomo VIII, fascículo 1.º -1891.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_72"><span class="label"><a -href="#FNanchor_72">[72]</a></span> Todavía joven y en plena lozanía -de espíritu, el profesor van Gehuchten acaba de morir en Cambridge -(Septiembre de 1914), en cuyos célebres colegios universitarios -fueron cordialmente acogidos varios sabios belgas emigrados. El -llorado maestro fué una de tantas víctimas de la horrenda guerra que -devasta actualmente á la culta Europa (escribo en Julio de 1915). -El incendio de Lovaina le había arruinado material y moralmente. -Destruída la Universidad, abrasada la Biblioteca, en pavesas su -magnífica colección de preparaciones y aparatos científicos, y -errante, en fin, fuera de su patria, cayó van Gehuchten en un estado -de melancolía y abatimiento profundos. Según noticias que me comunica -el profesor Havet (otro emigrado belga), una pequeña operación (la -de la apendicitis), que, en condiciones ordinarias, habría sido -soportada perfectamente, motivó un incidente cardíaco seguido de -muerte.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_73"><span class="label"><a -href="#FNanchor_73">[73]</a></span> <i>W. Waldeyer</i>: Ueber einige -neuere Forschungen im Gebiete der Anat. des Centralennervensystem. -<i>Vortrage in der Berliner Med. Gesellschaft.</i> <i>Deutscher Med. -Wochenschrift</i>, 1891.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_74"><span class="label"><a -href="#FNanchor_74">[74]</a></span> <i>His</i>: Ueber der Aufbau unseres -Nervensystems. Leipzig, 1891.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_75"><span class="label"><a -href="#FNanchor_75">[75]</a></span> <i>Kupffer</i>: Die Neuronenlehre in -der Anat. der Nervensystems. <i>Medizinische Wochensch.</i> Bd. 41. März, -1894.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_76"><span class="label"><a -href="#FNanchor_76">[76]</a></span> <i>Retzius</i>: Zur Kenntnis der -Nervensystems der Crustaceen. <i>Biol. Unters. Neue Folge.</i> Bd. I. -Stockholm, 1890.</p> - -<p class="ti1"><i>Idem</i>: Zur Kenntnis der Nervensystems der Würmer. -<i>Biol. Unters. N. F.</i> Bd. II, 1891.</p> - -<p class="ti1"><i>Idem</i>: Das Nervensystems der Lumbicinen. <i>Biol. -Unters. N. F.</i> Bd. III, 1892.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_77"><span class="label"><a -href="#FNanchor_77">[77]</a></span> <i>Idem</i>: Die nervösen Elemente der -Kleinhirnrinde. <i>Biol. Unters. N. F.</i> Bd. III, 1892.</p> - -<p class="ti1"><i>Idem</i>: Die Endigungsweise der Riechnerven. <i>Biol. -Unters. N. F.</i> Bd. III.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_78"><span class="label"><a -href="#FNanchor_78">[78]</a></span> <i>Retzius</i>: Ueber der neuen -Prinzipien in der Gebiete der Nervenhistologie. <i>Biol. Unters.</i> Bd. -IV, 1892.</p> - -<p class="ti1"><i>Idem</i>: Die Cajal’schen Zellen der Grosshirnrinde beim -Menschen und bei Säugethieren. <i>Biol. Unters.</i> Bd. V, 1893.</p> - -<p class="ti1"><i>Idem</i>: Zur Kenntnis der ersten Entwicklung der -nervösen Elemente im Rückenmarke der Hühnschens. <i>Biol. Unters.</i> Bd. -V, 1893.</p> - -<p class="ti1"><i>Idem</i>: Die nervösen Elemente im Rückenmarke der -Knochenfische, etc. <i>Biol. Unters.</i> N. F. Bd. V, 1893.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_79"><span class="label"><a -href="#FNanchor_79">[79]</a></span> Así me lo comunicó en amable -carta del 25 de Junio de 1891. «He expuesto —me dice— á menudo -en nuestras sociedades científicas y académicas sus bellos -descubrimientos, y últimamente ha sido usted proclamado miembro de -nuestra <i>Academia de Medicina</i>, etc.»</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_80"><span class="label"><a -href="#FNanchor_80">[80]</a></span> <i>Lenhossék</i>: Die sensiblen Nerven -des Regenwurms. Verlauf. Mitteilung. Basel. Oktober, 1891.</p> - -<p class="ti1"><i>Idem</i>: Ursprung, Verlauf und Endigung der sensiblen -Nervenfasern bei Lumbricus. <i>Arch. f. mikros. Anat.</i> Bd. XXXIX, -1892.</p> - -<p class="ti1"><i>Idem</i>: Neuere Forschungen ueber den feineren Bau der -Nervensystems. <i>Correspondenzblatt f. Schweizer Ärzte</i>. Jahrg. 21, -1891.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_81"><span class="label"><a -href="#FNanchor_81">[81]</a></span> <i>Idem</i>: Der feinere Bau der -Nervensystems im Lichte neuester Forschungen. <i>Fortschrift. d. Med.</i> -Bd. X, 1892. En fascículo separado apareció en 1893. La edición de -1894 es mucho más extensa é importante.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_82"><span class="label"><a -href="#FNanchor_82">[82]</a></span> Es altamente consolador el ver -cómo saben cambiar de opinión ciertos nobles y honrados caracteres. -El insigne v. Lenhossék, tan reservado al principio, escribióme en -1890 frases que, aun descontadas las usuales exageraciones de la -cortesía, resultáronme muy gratas y alentadoras. «Sus reiterados -y sobresalientes descubrimientos —me decía en carta que conservo— -prodúcenme gran admiración por su genio. Considero sus hallazgos como -las conquistas más importantes realizadas desde hace diez años en el -dominio de la Anatomía microscópica. También los profesores His y -Kölliker, con quienes he conversado largamente hace poco en Basilea, -y otros varios colegas participan de este juicio mío. <i>Siento en -el alma no haber comprendido antes toda la importancia de los -trabajos de usted, y haber mostrado acerca de ellos un escepticismo -injustificado, que espero habrá usted sabido olvidar.</i>» Por desgracia -—lo he dicho ya— los hombres de este temple moral abundan poco entre -los sabios.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_83"><span class="label"><a -href="#FNanchor_83">[83]</a></span> <i>Dagonet</i>: <i>La Médecine -Scientifique</i>, 1893.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_84"><span class="label"><a -href="#FNanchor_84">[84]</a></span> <i>Tanzi</i>: I fatti e le induzione -nell’odierna istologia del sistema nervoso. Reggio-Emilia, 1893.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_85"><span class="label"><a -href="#FNanchor_85">[85]</a></span> <i>Bergonzini</i>: Le scoperte recenti -sulla istologia dei centri nervosi. <i>La Rassegna di Scienze Mediche.</i> -Anno 1893.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_86"><span class="label"><a -href="#FNanchor_86">[86]</a></span> <i>Edinger</i>: Vorlesungen ueber den -Bau der nervösen Centralorgane, 4 Aufl. 1893.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_87"><span class="label"><a -href="#FNanchor_87">[87]</a></span> <i>C. Golgi</i>: Ueber den feineren -Bau der Rückenmarkes. <i>Anat. Anzeiger</i>, Bd. V, 1890.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_88"><span class="label"><a -href="#FNanchor_88">[88]</a></span> <i>Cajal</i>: Reponse à M. Golgi à -propos des fibrilles collatérales de la moelle épinière et de la -structure de la substance grise. <i>Anat. Anzeiger</i>, Bd. V, 1890.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_89"><span class="label"><a -href="#FNanchor_89">[89]</a></span> <i>R. Cajal</i>: Conexión general de -los elementos nerviosos, 1889.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_90"><span class="label"><a -href="#FNanchor_90">[90]</a></span> «El papel receptor ó colector de -corrientes —decíamos— de las dendritas es indudable por lo menos en -dos casos: en los glomérulos olfativos donde las fibras nerviosas -llegadas de la mucosa nasal entran en relación con el penacho -dendrítico de las células mitrales, y en las células de Purkinje -del cerebelo, cuyas frondas protoplásmicas se ponen en contacto con -fibrillas paralelas de los granos.» <i>La medicina práctica</i>, 1889.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_91"><span class="label"><a -href="#FNanchor_91">[91]</a></span> <i>A. van Gehuchten</i>: La moelle -epinière et le cervelet. <i>La Cellule</i>, tomo VII, 1891.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_92"><span class="label"><a -href="#FNanchor_92">[92]</a></span> Oportunamente hablaré de las -importantes investigaciones de mi hermano, relativas á la histología -comparada del sistema nervioso. Los trabajos de este autor, donde -encontré entonces datos preciosos para fundamentar el principio de -la polarización dinámica, llevan por título: <i>Investigaciones de -histología comparada en los centros ópticos de los vertebrados.</i> -Tesis. Madrid, 1890, y <i>El encéfalo de los reptiles.</i> Zaragoza, -1891.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_93"><span class="label"><a -href="#FNanchor_93">[93]</a></span> Este curioso desplazamiento del -soma, es decir, del núcleo que parece huir del cauce principal del -impulso nervioso como facilitando la creación de caminos directos, -fué más adelante explicado, desde el punto de vista utilitario, -mediante las leyes de economía, de espacio y tiempo de conducción.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_94"><span class="label"><a -href="#FNanchor_94">[94]</a></span> <i>Cajal</i>: Significación -fisiológica de las expansiones protoplásmicas y nerviosas de la -substancia gris. <i>Congreso médico valenciano</i>, sesión del 24 de Junio -de 1891. Se publicó también en la <i>Revista de Ciencias médicas de -Barcelona</i>, núms. 22 y 23, 1891.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_95"><span class="label"><a -href="#FNanchor_95">[95]</a></span> <i>Van Gehuchten</i>: Nouvelles -recherches sur les ganglions cérébro-spinaux. <i>La Cellule</i>, tomo -VIII, fasc. 2, 1892, etc.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_96"><span class="label"><a -href="#FNanchor_96">[96]</a></span> <i>Cajal</i>: Las leyes de la -morfología y dinamismo de las células nerviosas. <i>Revista trim. -microg.</i>, núm. 1, 1897.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_97"><span class="label"><a -href="#FNanchor_97">[97]</a></span> <i>Cajal</i>: Estructura de la -retina de los reptiles y batracios, con 12 grabados. 20 de Agosto -de 1891.—Notas preventivas sobre la retina y gran simpático de -los mamíferos, <i>Gaceta Sanitaria de Barcelona</i>, con 7 grabados. -10 de Diciembre de 1891.—La retina de los teleósteos y algunas -observaciones sobre la de los vertebrados superiores, <i>Anales de -la Sociedad de Historia natural</i>, de Madrid, segunda serie, tomo -I. Sesión de Diciembre de 1892. (Este último trabajo se publicó -meses después que los anteriores, cuando acababa de trasladarme á -Madrid).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_98"><span class="label"><a -href="#FNanchor_98">[98]</a></span> <i>Cajal</i>: Estructura de la corteza -cerebral de batracios, reptiles y aves. Agosto de 1891.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_99"><span class="label"><a -href="#FNanchor_99">[99]</a></span> <i>Cajal</i>: Sur la structure de -l’écorce cerébrale de quelques mammifères. <i>La Cellule</i>, tomo -VII, 1<sup>er</sup> fascicule, 1891. Con tres grandes láminas -litografiadas.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_100"><span class="label"><a -href="#FNanchor_100">[100]</a></span> <i>Cajal</i>: Estructura y -conexiones de los ganglios simpáticos (<i>Pequeñas contribuciones -al conocimiento del sistema nervioso</i>). Agosto de 1891. Con 12 -grabados.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_101"><span class="label"><a -href="#FNanchor_101">[101]</a></span> <i>Cajal</i>: Notas preventivas -sobre la retina y gran simpático de los mamíferos. <i>Gaceta Sanitaria -de Barcelona</i>, 10 de Diciembre de 1891. Con 7 grabados.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_102"><span class="label"><a -href="#FNanchor_102">[102]</a></span> <i>S. R. Cajal</i> y <i>Cl. Sala</i>: -Terminaciones de los nervios y tubos glandulares del páncreas de los -vertebrados. 28 Diciembre de 1891. Con cinco grabados.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_103"><span class="label"><a -href="#FNanchor_103">[103]</a></span> Terminaciones nerviosas en el -corazón de los mamíferos. <i>Gaceta Sanitaria de Barcelona.</i> 10 Abril -de 1891.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_104"><span class="label"><a -href="#FNanchor_104">[104]</a></span> Sobre la existencia de -bifurcaciones y colaterales en los nervios sensitivos craneales y -substancia blanca del cerebro. <i>Gaceta Sanitaria de Barcelona.</i> 10 -Abril de 1891.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_105"><span class="label"><a -href="#FNanchor_105">[105]</a></span> <i>Cajal</i>: Estos dos estudios -aparecieron con otros varios en un extenso folleto titulado <i>Pequeñas -contribuciones al estudio del sistema nervioso</i>. Agosto de 1891.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_106"><span class="label"><a -href="#FNanchor_106">[106]</a></span> <i>Cajal</i>: Nuevo concepto de la -histología de los centros nerviosos. <i>Revista de Ciencias Médicas -de Barcelona</i>, núms. 16, 20, 22 y 23 de 1892, tomo XVIII. La tirada -aparte de todos estos artículos data del comienzo de 1893.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_107"><span class="label"><a -href="#FNanchor_107">[107]</a></span> <i>Cajal</i>: Neue Darstellung vom -histologischen Bau des Centralnervensystems. Traducción del Dr. H. -Held. <i>Arch. f. Anat. u. Physiol. Anat. Abtheilung</i>, 1893. Como -proemio de esta versión, hace notar el profesor His que la edición -alemana ha sido cuidada por él y encargada á su ayudante, experto -conocedor del asunto.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_108"><span class="label"><a -href="#FNanchor_108">[108]</a></span> El buenísimo de D. Aureliano, -á quien tanto venerábamos sus discípulos, sucumbió de las resultas -de un accidente de laboratorio. Una salpicadura de sosa cáustica, -producida por la ruptura de un frasco, determinó la pérdida de la -vista, á que siguió una pasión de ánimo tan grande, que arrebató en -pocos meses al maestro. Fué el Dr. Maestre un excelente profesor, que -sabía comunicar sus entusiasmos á quienes le rodeaban. Yo le debo -favores inolvidables. Tras haberme apadrinado en la ceremonia de la -investidura de doctor, me animó insistentemente durante mis ensayos -de investigador, fortaleciendo mi confianza en las propias fuerzas. -Las cartas con que acusaba recibo de mis publicaciones, constituían -para mí un tónico moral de primer orden.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_109"><span class="label"><a -href="#FNanchor_109">[109]</a></span> Fué acaso mi estimado amigo -Batlles y Beltrán de Lis quien mostrose más disgustado con mi -traslación á la Corte, pues tenía empeño en crear para mí, en el -Laboratorio Municipal, una plaza de micrógrafo, decorosamente -remunerada. La caída del partido liberal, en cuyas filas militaba, -y el consiguiente trasiego de concejales, dieron al traste con los -buenos propósitos de Batlles, á cuyas generosas gestiones viviré -siempre agradecido.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_110"><span class="label"><a -href="#FNanchor_110">[110]</a></span> En el núm. 131, duplicado, de -la calle de Atocha.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_111"><span class="label"><a -href="#FNanchor_111">[111]</a></span> El Dr. Hernando vive aún, por -fortuna, en Guadalajara, jubilado y doliente; pero en un estado de -postración que casi equivale á la muerte.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_112"><span class="label"><a -href="#FNanchor_112">[112]</a></span> Recuérdense sus admirables -conferencias del Ateneo acerca de las escuelas de Manjón, de -Granada; sus primorosos discursos en esta misma Cátedra sobre temas -antropológicos; sus castizas y sabias oraciones académicas, etc.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_113"><span class="label"><a -href="#FNanchor_113">[113]</a></span> Todos los buenos oficios de -sus amigos para llevarle al Consejo de Instrucción pública, donde su -acrisolada rectitud y excepcional competencia pedagógica hubiesen -rendido ópimos frutos, fracasaron deplorablemente.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_114"><span class="label"><a -href="#FNanchor_114">[114]</a></span> En las obras de novísimos -filósofos naturalistas, encuéntranse conceptos y teorías que parecen -inspirados en los libros de Letamendi. Recordemos, entre otras -notables coincidencias de pensamiento, la <i>fórmula de la vida</i>, casi -en iguales términos expuesta por D. José y por el biólogo francés Le -Dantec.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_115"><span class="label"><a -href="#FNanchor_115">[115]</a></span> Fué diputado provincial durante -la República y gozó de gran predicamento entre los demócratas.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_116"><span class="label"><a -href="#FNanchor_116">[116]</a></span> <i>Cajal</i>: La retina de los -teleósteos y algunas observaciones sobre la de los vertebrados -inferiores. <i>Anales de la Sociedad Española de Historia Natural</i>, -tomo II, Junio de 1892.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_117"><span class="label"><a -href="#FNanchor_117">[117]</a></span> <i>Cajal</i>: La Rétine des -vertébrés. <i>La Cellule</i>, tomo IX. 1892.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_118"><span class="label"><a -href="#FNanchor_118">[118]</a></span> <i>Cajal</i>: Die Retina der -Wirbelthiere. Traducción alemana del Dr. R. Greeff. Wiesbaden, -1894.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_119"><span class="label"><a -href="#FNanchor_119">[119]</a></span> <i>C. Golgi</i>: Sulla minuta -anatomia degli organi centrali del sistema nervoso. Milano, 1886.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_120"><span class="label"><a -href="#FNanchor_120">[120]</a></span> <i>S. Ramón y Cajal</i>: Estructura -del asta de Ammon y <i>fascia dentata</i>. <i>Anales de la Sociedad Española -de Historia Natural</i>, tomo XXII, 1893.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_121"><span class="label"><a -href="#FNanchor_121">[121]</a></span> Esta traducción lleva por -título: «Beiträge zur feineren Anatomie des grossen Hirns. I. Über -die feinere Struktur des Ammonshornes. <i>Zeitschrift f. wissensch. -Zoologie.</i> Bd. LVI, 1893. Más adelante, el histólogo de <span -class="cambiado" title="Errata. En el libro impreso: Würsburgo" -id="err_10">Würzburgo</span> confirmó, en trabajo especial, casi -todos nuestros hallazgos.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_122"><span class="label"><a -href="#FNanchor_122">[122]</a></span> <i>Cajal</i>: Los ganglios y plexos -nerviosos del intestino de los mamíferos, etc., con 13 grabados. -Madrid, Noviembre de 1893.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_123"><span class="label"><a -href="#FNanchor_123">[123]</a></span> <i>Cajal</i>: Nota sobre el plexo de -Auerbach de la rana. Barcelona, Febrero de 1892.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_124"><span class="label"><a -href="#FNanchor_124">[124]</a></span> <i>Cajal</i>: Estructura de la -corteza occipital de los pequeños mamíferos. <i>Anales de la Sociedad -Española de Historia Natural</i>, tomo II, 1893, con cuatro grabados.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_125"><span class="label"><a -href="#FNanchor_125">[125]</a></span> <i>Cajal</i>: Adenoma primitivo del -hígado. <i>Revista de Ciencias Médicas de Barcelona</i>, 10 de Mayo de -1893.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_126"><span class="label"><a -href="#FNanchor_126">[126]</a></span> <i>Cajal</i>: Pequeñas adiciones á -nuestros trabajos sobre la médula y gran simpático general. Madrid, -Noviembre de 1893.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_127"><span class="label"><a -href="#FNanchor_127">[127]</a></span> Por carta del profesor -de Würzburgo, se me informaba amablemente del carácter de la -ceremonia, y se me aconsejaba imprimir á mi oración un giro -esencialmente fisiológico. El ilustre Kölliker había pronunciado la -<i>Croonian Lecture</i> en Mayo de 1862; en ella disertó acerca de las -«Terminaciones nerviosas en los músculos».</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_128"><span class="label"><a -href="#FNanchor_128">[128]</a></span> Esta conferencia fué publicada -con el título de «La fine structure des centres nerveux», en -<i>Proceedings of the Royal Society</i>, vol. 55, 1894. Contiene muchos -grabados, copias de los esquemas utilizados para la lección dada -ante la <i>Sociedad Real</i>. La Prensa inglesa dió también cuenta de -ella, publicando extractos bastante precisos. El lector curioso podrá -consultar, entre otras Revistas, <i>The Ilustrated London News</i> de 7 de -Abril de 1894.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_129"><span class="label"><a -href="#FNanchor_129">[129]</a></span> Entre otras frases, -hiperbólicamente corteses, recuerdo ruboroso la siguiente: «En -mis repetidos viajes por el mundo, tres veces he sido vivamente -impresionado: una, en presencia de las cataratas del Niágara; otra, -en Roma, contemplando el Coliseo, y otra, oyendo la conferencia de -Cajal ante la Sociedad Real.»</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_130"><span class="label"><a -href="#FNanchor_130">[130]</a></span> He aquí la curiosa oración -del <i>orator</i> oficial, que se repartió impresa durante la ceremonia. -Contiene algunos datos biográficos que hube de facilitar yo mismo -para este efecto.</p> - -<p class="ti1">Hodie laudis genus novum libenter auspicati, Hispanae -gentis civem nunc primum salutamus. Salutamus virum de physiologiae -scientia optime meritum, qui inter flumen Hiberum montesque -Pyrenaeos duo et quadraginta abhinc annos natus et fluminis eiusdem -in ripa Caesaraugustae educatus, primum ibidem, deinde Valentiae, -deinceps Barcelonae munere Academico functus, tot honorum spatio -feliciter decurso, nunc denique in urbe, quod gentis totius caput -est, histologiae scientiam praeclare profitetur. Fere decem abhinc -annos professoris munus Valentiae auspicatus, fore auguratus est, ut -intra annos decem studiorum suorum in honorem etiam inter exteras -gentes nomem suum notesceret. Non fefellit augurium; etenim nuper -etiam nostras ad oras a Societate Regia Londinensi honoris causa -vocatus, muneri oratorio, virorum insignium nominibus iampridem -ornato, in hunc annum destinatus est. Omitto opera eius maiora de -histologia et de anatomia conscripta; praetereo etiam opuscula -eiusdem quadraginta intra lustra duo in lucem missa; haec enim omnia -ad ipsa scientiae penetralia pertinent. Quid vero dicam de artificio -pulcherrimo quo primum auri, deinde argenti ope, in corpore humano -fila quaedam tenuissima sensibus motibusque ministrantia per ambages -suas inextricabiles aliquatenus explorari poterant? In artificio illo -argenti usum, inter Italos olim inventum, inter Hispanos ab hoc viro -in melius mutatum et ad exitum feliciorem perductum esse constat. Si -poeta quidam Romanus regione in eadem penitus, si Valerius Martialis, -inquam, qui expertus didicit fere nihil in vita sine argento posse -perfici, hodie ipse adesset, procul dubio popularem suum verbis suis -paululum mutatis non sine superbia appellaret:—</p> - -<div class="poem"><div class="stanza"> -<p class="i0">«Vir Celtiberis non tacende gentibus</p> -<p class="i2">Nostraeque laus Hispaniae,...</p> -<p class="i0">Te <i>nostri Hiberi ripa</i> gloriabitur,</p> -<p class="i2">Nec me tacebit Bilbilis»<a id="FNanchor_131" href="#Footnote_131" class="fnanchor">[131]</a>.</p> -</div></div> - -<p class="ti1">Duco ad vos virum et in Hispania et inter exteras -gentes laudem meritu adeptum, histologiae professorem insignem, <span -class="smcap">Santiago Ramón y Cajal</span>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_131"><span class="label"><a -href="#FNanchor_131">[131]</a></span> Martial, i 49, 1-2; 61, -11-12.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_132"><span class="label"><a -href="#FNanchor_132">[132]</a></span> <i>Cajal</i>: Algunas contribuciones -al conocimiento de los ganglios del encéfalo. <i>Anales de la Sociedad -Española de Historia Natural</i>, tomo XXIII, 1894. Con 12 grabados.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_133"><span class="label"><a -href="#FNanchor_133">[133]</a></span> Una traducción, con algunas -adiciones, de la parte de este folleto correspondiente al <i>cuerpo -estriado</i>, publicóse en la <i>Bibliographie anatomique</i>, núm. 6, 1894, -con el título de <i>Le Pont de Varole</i>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_134"><span class="label"><a -href="#FNanchor_134">[134]</a></span> <i>Cajal</i>: Estructura del ganglio -de la habénula de los mamíferos. <i>Anales de la Sociedad Española de -Historia Natural</i>, tomo XXIII, 1894. Con 4 grabados.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_135"><span class="label"><a -href="#FNanchor_135">[135]</a></span> <i>Cajal</i>: Apuntes para el -estudio del bulbo raquídeo, cerebelo y origen de los nervios -encefálicos. <i>Anales de la Sociedad Española de Historia Natural.</i> -Febrero de 1895. Con 31 grabados.</p> - -<p class="ti1">De este folleto apareció una versión alemana del Dr. -Bresler, con un prólogo del ilustre profesor M. Mendel, de Berlín -(<i>Beitrag zum Studium der Medulla oblongata</i>, etc. Leipzig, Ambrosius -Barth, 1896). La referida traducción encierra algunas descripciones -nuevas tocantes al <i>núcleo de Deiters</i> (nidos pericelulares), foco -<i>ventral del acústico</i>, terminaciones del <i>coclear</i>, etc.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_136"><span class="label"><a -href="#FNanchor_136">[136]</a></span> <i>Cajal</i>: Ganglions cérébélleux. -<i>Bibliographie anatomique</i>, número 1.º. Enero de 1895.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_137"><span class="label"><a -href="#FNanchor_137">[137]</a></span> <i>Cajal</i>: L’Anatomie fine -de la moelle epinière. <i>Atlas der pathologische Histologie des -Nervensystems</i> (con 8 grandes láminas cromolitográficas). Berlín, -1895.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_138"><span class="label"><a -href="#FNanchor_138">[138]</a></span> <i>Cajal</i>: Nouvelles -contributions à l’étude histologique de la rétine et à la question -des anastomoses des prolongements protoplasmiques. <i>Journal de -l’Anatomie et de la Physiol.</i>, 12 Nov. 1896. Avec 4 planches -litographiques.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_139"><span class="label"><a -href="#FNanchor_139">[139]</a></span> <i>Cajal</i>: Estructura del -protoplasma nervioso. <i>Revista trimestral micrográfica</i>, 1.º Marzo -1896. Con 6 figuras.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_140"><span class="label"><a -href="#FNanchor_140">[140]</a></span> <i>Cajal</i>: Métodos de coloración -de las neoplasias. <i>Revista de Ciencias Médicas de Barcelona</i>, 10 de -Marzo de 1896.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_141"><span class="label"><a -href="#FNanchor_141">[141]</a></span> <i>Cajal</i>: Estudios histológicos -sobre los tumores epiteliales. <i>Revista trimestral micrográfica</i>, -núm. 2, Junio de 1896. Con tres figuras.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_142"><span class="label"><a -href="#FNanchor_142">[142]</a></span> <i>Cajal</i>: Manual de Anatomía -patológica general, 1.ª edición. Barcelona, 1890.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_143"><span class="label"><a -href="#FNanchor_143">[143]</a></span> <i>Cajal</i>: Las defensas orgánicas -en el epitelioma y carcinoma. <i>Boletín Oficial del Colegio de Médicos -de Madrid</i>, núm. 1, 1896.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_144"><span class="label"><a -href="#FNanchor_144">[144]</a></span> <i>Cajal</i>: La fagocitosis de las -plaquetas. <i>Revista trimestral micrográfica</i>, núm. 4, Marzo de 1896. -Con 2 figuras.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_145"><span class="label"><a -href="#FNanchor_145">[145]</a></span> <i>Cajal</i>: Sobre las relaciones -de las células nerviosas con las neuróglicas. <i>Revista trimestral -micrográfica</i>, núm. 1, Marzo de 1896. Con 3 figuras.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_146"><span class="label"><a -href="#FNanchor_146">[146]</a></span> La modificación consistía en -indurar las piezas fijadas en molibdato, no en alcohol frío según -recomendara Bethe, sino en formol adicionado de cloruro platínico. -Las secciones hacíanse, ora en el microtomo de congelación, ora con -el microtomo ordinario, previo endurecimiento rápido en alcohol -saturado de la combinación azul-molíbdica.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_147"><span class="label"><a -href="#FNanchor_147">[147]</a></span> <i>Cajal</i>: Las espinas -colaterales de las células del cerebro teñidas con el azul de -metileno. <i>Revista trimestral micrográfica</i>, número 2, Junio de 1896. -Con 3 grabados.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_148"><span class="label"><a -href="#FNanchor_148">[148]</a></span> <i>Cajal</i>: El azul de metileno en -los centros nerviosos. <i>Revista trimestral micrográfica</i>, núms. 3 y -4, 1896. Con 4 láminas fototípicas y 15 grabados intercalados en el -texto.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_149"><span class="label"><a -href="#FNanchor_149">[149]</a></span> Sobre el tema especial de las -bifurcaciones y colaterales de las raíces posteriores de la médula -espinal de batracios y reptiles, publicamos, además, cierta nota en -una Revista profesional. Véase: Las colaterales y bifurcaciones de -las raíces posteriores de la médula espinal demostradas con el azul -de metileno. <i>Revista de Clínica, de Terapéutica y Farmacia</i>, 10 de -Octubre de 1896. Tomo X.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_150"><span class="label"><a -href="#FNanchor_150">[150]</a></span> <i>Cajal</i>: Las células de -cilindro-eje corto de la capa molecular del cerebro. <i>Revista -trimestral micrográfica</i>, Junio 1897. Con 7 figuras.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_151"><span class="label"><a -href="#FNanchor_151">[151]</a></span> <i>Cajal</i> y <i>Olóriz Ortega</i>: Los -ganglios sensitivos craneales de los mamíferos. <i>Revista trimestral -micrográfica</i>, tomo II, 1897.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_152"><span class="label"><a -href="#FNanchor_152">[152]</a></span> <i>Cajal</i>: Reglas y consejos -sobre la investigación biológica. Discurso de recepción de la -Academia de Ciencias, 1894.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_153"><span class="label"><a -href="#FNanchor_153">[153]</a></span> <i>Cajal</i>: <i>Consideraciones -generales sobre la morfología de la célula nerviosa.</i> Comunicación -enviada al Congreso médico internacional celebrado en Roma en 1894. -Publicado en las <i>Actas del Congreso</i> y en la <i>Veterinaria española</i>, -núm. 5, 2 de Junio de 1894.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_154"><span class="label"><a -href="#FNanchor_154">[154]</a></span> <i>Cajal</i>: Croonian Lecture, -1894.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_155"><span class="label"><a -href="#FNanchor_155">[155]</a></span> <i>Cajal</i>: Leyes de la -morfología y dinamismo de las células nerviosas. <i>Revista trimestral -micrográfica</i>, núm. 1, Marzo de 1897. Con 14 grabados.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_156"><span class="label"><a -href="#FNanchor_156">[156]</a></span> <i>Cajal</i>: Algunas conjeturas -sobre el mecanismo anatómico de la asociación, ideación y atención. -<i>Revista de Medicina y Cirugía prácticas.</i> Madrid, 1895.</p> - -<p class="ti1">Se trata de probar en este opúsculo la posibilidad de -explicar, por cambios morfológicos de las células neuróglicas, el -mecanismo (en lo orgánico) de algunos actos mentales.</p> - -<p class="ti1">Se expone, además, la teoría del <i>alud nervioso</i> y la -de la <i>unidad de sensación</i>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_157"><span class="label"><a -href="#FNanchor_157">[157]</a></span> Estas variaciones, que -constituyen fenómeno real, son fácilmente comprensibles dentro del -concepto fisiológico moderno de la <i>glia</i>. Actualmente, gracias á -las investigaciones de numerosos observadores, entre los cuales -me complazco en citar al Dr. Achúcarro, considérase la neuroglia -de la substancia gris como una <i>glándula vascular sanguínea</i>. Su -protoplasma, lleno de granos secretores (los <i>gliosomas</i> de Fieandt), -sufre naturalmente esas oscilaciones de dimensión y forma propias -de toda célula glandular, según que se halle en fase de secreción ó -elaboración, ó en fase de excreción ó de expulsión.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_158"><span class="label"><a -href="#FNanchor_158">[158]</a></span> El primer fascículo vió la luz -en Marzo de 1897.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_159"><span class="label"><a -href="#FNanchor_159">[159]</a></span> Este brillante discípulo murió, -apenas graduado de doctor, á consecuencia de una fiebre tifoidea -contraída en el primer partido de que fué médico titular.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_160"><span class="label"><a -href="#FNanchor_160">[160]</a></span> <i>Cajal</i>: Reglas y consejos -sobre la investigación biológica. <i>Discurso de ingreso en la Real -Academia de Ciencias</i>, etc., 5 de Diciembre de 1897. Este discurso -incluye la contestación del doctor Calleja, decano de la Facultad de -Medicina, quien, aparte elogios exagerados y amables de ritual acerca -de mi obra científica, expone en brillante forma algunas atinadas y -prudentes reflexiones sobre el tema.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_161"><span class="label"><a -href="#FNanchor_161">[161]</a></span> Según registra la <i>Neue -Würzburger Zeitung</i>, diario que dió cuenta detallada de la fiesta, la -ceremonia de la inauguración del suntuoso edificio del <i>Alma Julia</i> -fué muy solemne. Asistieron varios Ministros de la Corona, el Rector, -los Decanos de las cuatro Facultades y representantes de todas las -Universidades alemanas. Pronunciáronse muchos discursos, entre ellos -uno muy elocuente del Rector, profesor von Leube. Al final del acto, -fueron proclamados los <i>doctores honorarios</i>, participando conmigo -de esta honra, por la Facultad de Medicina, el ilustre maestro de -Estocolmo Dr. G. Retzius y el gran renovador de la Química orgánica -Dr. Fischer, de Leipzig.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_162"><span class="label"><a -href="#FNanchor_162">[162]</a></span> El tan elocuente como malogrado -estadista D. José Canalejas, acababa por entonces de regresar de -un viaje de estudio por los Estados Unidos, de cuyos increíbles -progresos, asombroso poder y prosperidad industrial y financiera, -hablaba en privado como de algo insuperable y monstruoso; y, sin -embargo, llegada la hora del conflicto, inspirándose acaso en los -escrúpulos de Moret, reservó juicios y avisos que, proclamados -pública y solemnemente en la prensa, hubieran quizás logrado -modificar los extraviados sentimientos de la opinión.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_163"><span class="label"><a -href="#FNanchor_163">[163]</a></span> <i>S. R. Cajal</i>: Estructura -del quiasma óptico y teoría general de los entrecruzamientos -nerviosos. <i>Revista trimestral micrográfica</i>, tomo III, 1898, con 18 -grabados.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_164"><span class="label"><a -href="#FNanchor_164">[164]</a></span> Como remedios morales -apuntábamos: renunciar al matonismo internacional, á la ilusión -de tomar por progreso real lo que no es más que reflejo pálido -de la civilización extranjera; desterrar el empleo de adjetivos -hiperbólicos, de que tan pródigos fuimos siempre con nuestras -medianías; y en fin, crear á todo trance cultura original. En -el orden pedagógico, proponíamos: el pensionado de profesores y -doctores aventajados en el extranjero; la incorporación á nuestros -claustros de investigadores de renombre mundial; el abandono del -régimen enervador del escalafón, sustituído por el sistema alemán de -reclutamiento del profesorado, etc., etc.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_165"><span class="label"><a -href="#FNanchor_165">[165]</a></span> <i>Michel</i>: Lehrbuch der -Augenheilkunde, 2 Auf., 1890.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_166"><span class="label"><a -href="#FNanchor_166">[166]</a></span> <i>A. Kölliker</i>: Handbuch der -Gewebelehre des Menschen, Bd. II, 1896.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_167"><span class="label"><a -href="#FNanchor_167">[167]</a></span> La sinceridad me obliga á -confesar que en mi trabajo se contienen doctrinas de valor muy -desigual. Hoy, á la distancia de veinte años y aparecidas numerosas -investigaciones sobre el tema, estimo como concepción sólidamente -fundada la explicación del cruce fundamental de los nervios ópticos; -probable y plausible nada más el corolario relativo á la decusación -compensadora de las vías motrices y sensoriales, y francamente -aventurados ciertos análisis y conclusiones tocantes á las -condiciones histológicas de la percepción del relieve, etc.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_168"><span class="label"><a -href="#FNanchor_168">[168]</a></span> <i>Kölliker</i>: Neue Beobachtungen -zur Anatomie des <i>Chiasma opticum</i>. Würzburg, 1899.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_169"><span class="label"><a -href="#FNanchor_169">[169]</a></span> <i>Havet</i>: <i>Revista trimestral -micrográfica</i>, tomo IV, 1899.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_170"><span class="label"><a -href="#FNanchor_170">[170]</a></span> <i>Márquez</i>: Nuevas -consideraciones acerca de los entrecruzamientos motores del aparato -de la visión. <i>Revista trimestral micrográfica</i>, tomo X, 1900.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_171"><span class="label"><a -href="#FNanchor_171">[171]</a></span> Algunos detalles más sobre la -anatomía del puente de Varolio y consideraciones acerca de la doble -vía motriz. <i>Revista trimestral micrográfica</i>, núm. 2, Junio de 1898. -Con una figura.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_172"><span class="label"><a -href="#FNanchor_172">[172]</a></span> Estructura fina del cono -terminal de la médula espinal. <i>Revista trimestral micrográfica</i>, -Septiembre de 1898. Con tres grabados.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_173"><span class="label"><a -href="#FNanchor_173">[173]</a></span> La red superficial de las -células nerviosas centrales. <i>Revista trimestral micrográfica.</i> Con -un grabado.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_174"><span class="label"><a -href="#FNanchor_174">[174]</a></span> <i>Cajal</i>: Estudios sobre la -corteza cerebral humana. I <i>Región visual</i>. <i>Revista trimestral -micrográfica</i>, tomo IV, 1899. Con 23 grabados.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_175"><span class="label"><a -href="#FNanchor_175">[175]</a></span> — II. <i>Estructura de la corteza -acústica</i> y circunvoluciones de la ínsula. <i>Rev. trim. mic.</i>, tomo V, -1900. Con 12 figuras.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_176"><span class="label"><a -href="#FNanchor_176">[176]</a></span> — III. <i>Región motriz</i> del -hombre y mamíferos superiores. <i>Rev. trim. mic.</i>, tomo IV. 1899. Con -31 grabados.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_177"><span class="label"><a -href="#FNanchor_177">[177]</a></span> — IV. <i>La corteza olfativa.</i> -<i>Rev. trim. mic.</i>, tomo V, 1899. Véase el trabajo más extenso en -<i>Trab. del Lab. de Inv. biol.</i>, tomo I, 1901.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_178"><span class="label"><a -href="#FNanchor_178">[178]</a></span> <i>Cajal</i>: Studien über die -Hirnrinde des Menschen. <i>Übersetzt von Dr. J. Bresler.</i> Leipzig. -Verlag von A. Barth, 1900.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_179"><span class="label"><a -href="#FNanchor_179">[179]</a></span> <i>Cajal</i>: Estudios sobre la -corteza cerebral humana. II. Corteza motriz. <i>Revista trimestral -micrográfica</i>, tomo V, Marzo de 1900.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_180"><span class="label"><a -href="#FNanchor_180">[180]</a></span> Estructura de la corteza -acústica, etc. <i>Revista trimestral micrográfica</i>, tomo V, núm. 2.º y -3.º, Septiembre de 1900.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_181"><span class="label"><a -href="#FNanchor_181">[181]</a></span> <i>Cajal</i>: Estructura de -la corteza olfativa del hombre y de los mamíferos superiores. -<i>Revista trimestral micrográfica</i>, núm. 4, Diciembre de 1900. Á -esta monografía siguió, en 1901, otra complementaria, aparecida -en mi nueva revista <i>Trabajos del Laboratorio de Investigaciones -biológicas</i>, tomo I.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_182"><span class="label"><a -href="#FNanchor_182">[182]</a></span> En descargo de esta inhábil -conducta de las autoridades cubanas, se ha dicho que también fué -empleada por la cultísima Inglaterra en su contienda con los boers. -Pero sobre que una crueldad no se justifica jamás con otra crueldad -precedente ó subsiguiente, quienes así discurren parecen olvidar que -sólo las naciones fuertes pueden cometer impunemente ciertos excesos. -Nuestro Gobierno, autorizando en Cuba las referidas medidas, procedió -como si España viviera sola en el planeta, ó como si las naciones -poderosas y dominantes, vecinas de los Estados débiles, no hubieran -en todo tiempo invocado para sus expoliaciones pretextos de humanidad -y civilización.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_183"><span class="label"><a -href="#FNanchor_183">[183]</a></span> Por desgracia, este juicio -despectivo hacia los españoles no puede considerarse como chuscada -de comensal amable y chancero. Traduce un sentimiento real, -sumamente generalizado entre los pueblos anglosajones, sobre el -cual debieran meditar mucho peninsulares é hispano-americanos. De -mis conversaciones con yanquis, ingleses y alemanes, he sacado la -convicción —no descubro ningún secreto—, de que, á juicio de los -enérgicos y laboriosos hijos del Norte, las naciones mediterráneas, -y singularmente la portuguesa y la española, constituímos razas -decadentes, degeneradas moral y físicamente, á quienes debe tratarse -sin ninguna contemplación. «Por los americanos del Sud no sentimos -ninguna especie de simpatía», decíame confidencialmente cierto -profesor yanqui, poniendo en su pensamiento velos de eufemismo.</p> - -<p class="ti1">Creo sinceramente que somos calumniados; pero creo -también que españoles, portugueses é hispano-americanos, con nuestras -grotescas asonadas y pronunciamientos, nuestro desdén por la ciencia -y las grandes iniciativas industriales —que sólo prosperan cuando se -apoyan en descubrimientos científicos originales—, nuestra secular -ausencia de solidaridad política (rodeados de naciones de fuerza -poderosísima y unificadas vivimos fragmentados en 21 estaditos que -se miran con recelo ó se odian cordialmente) hacemos cuanto es -posible para justificar el desprecio y la codicia de las grandes -nacionalidades.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_184"><span class="label"><a -href="#FNanchor_184">[184]</a></span> Clark University, 1889-1899. -<i>Decennial Celebration.</i> Worcester Mass. Printed for the University, -1899.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_185"><span class="label"><a -href="#FNanchor_185">[185]</a></span> Por cierto que habiendo cierto -médico forense oído en mi casa éste elocuente alegato, exclamó: ¡Así -se escribe la historia!...</p> - -<p class="ti1">—¿Cómo?... ¿Sospecha usted acaso que la Duquesa -maltrató realmente á la infeliz niña?</p> - -<p class="ti1">—De ello tengo absoluta certidumbre. Hice el -examen de la víctima, cuya piel estaba salpicada de cardenales y -contusiones. En un rapto de cólera la tal Duquesa la golpeó y pateó -horriblemente.</p> - -<p class="ti1">¡Vaya con los abogados!... ¡Por algo decía el -despierto Romero que el tal discurso, por cuya virtud quedó la -Duquesa absuelta y limpia de toda sospecha de sevicia, fué el más -resonante de sus triunfos!</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_186"><span class="label"><a -href="#FNanchor_186">[186]</a></span> La causa del estridor es, -según es sabido, puramente mecánica. Conforme revela la más somera -exploración microscópica de los surcos, depende de que el estilete -grabador, en vez de labrar en la cera canal continuo, ondulado en -el sentido de la profundidad, esculpe fosetas aisladas y profundas, -separadas mediante espacios limpios de toda impresión. De donde -se infiere que el diafragma, durante su enérgico vaivén, graba -exclusivamente la mitad, y á veces menos, de la ondulación sonora, -sin las curvas secundarias de las notas armónicas indispensables á -la buena traducción del timbre. Y tal defecto resulta irremediable á -causa de la dureza del material de inscripción. El empleo de amplio -cilindro atenúa algo, pero no corrige, el referido defecto.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_187"><span class="label"><a -href="#FNanchor_187">[187]</a></span> Sólo en disposiciones -cinemáticas accesorias y en el material usado para el moldeamiento -de los discos (ebonita) difería mi aparato del lanzado por la -<i>Gramophone Company</i>. Yo comenzaba por grabar sobre metal ó cristal -recubiertos por capa de cera, y procedía después á obtener un galvano -del que tomaba copias en gelatina ó celoidina. El movimiento del -diafragma reproductor, inclinado naturalmente en ángulo recto sobre -el disco impresionado, era movido, no por el disco mismo según ocurre -en el gramófono de aguja, sino mediante mecanismo de relojería; -disposición, sin duda, menos elegante y sencilla, pero que tiene la -ventaja de conservar mejor los finos trozos de la inscripción.</p> - -<p class="ti1">Posteriormente, imaginé otro invento fonográfico más -complicado y de difícil ejecución, el <i>fotofonógrafo amplificador</i>, -cuya descripción podrá ver el lector curioso en <i>La Naturaleza</i>, -año 1903. El registro de la ondulación del sonido hacíase sobre -placa fotográfica merced á doble espejo fijo en membrana vibrante. -Y de esta especie de prueba negativa se sacaba una positiva sobre -cristal gelatinado y sensibilizado, siguiendo el proceder clásico de -Poitevin para la obtención de pruebas al carbón dotadas de relieve. -La sensibilidad del diafragma era tal (el rayo de luz hacía veces de -palanca), que podían registrarse á distancia normal discursos y obras -musicales.</p> - -<p class="ti1">Disponíame ya á ejecutar este nuevo aparato cuando -llegó á mi noticia que el mismo Edison había obtenido patente, -poco tiempo antes, para un invento, si no igual, fundado al menos -en el mismo principio. Mi mala estrella, ó por mejor decir, mi -crasa ignorancia de las patentes fonográficas registradas durante -los últimos años, me arrebataron, sin remedio, el mérito de la -prioridad.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_188"><span class="label"><a -href="#FNanchor_188">[188]</a></span> No quisiera dejarme en el -tintero el delicado y tiernísimo rasgo de los esposos Tolosa Latour, -ángeles tutelares de la infancia, quienes, después de consultar los -gustos de mis hijos, obsequiáronles con lindos juguetes y hasta con -objetos de valor (un <i>kodak</i>, las obras de Campoamor, caja de música, -etc.), para que asociaran en su memoria el recuerdo del impensado -triunfo del padre con las dulzuras de un deseo satisfecho.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_189"><span class="label"><a -href="#FNanchor_189">[189]</a></span> <i>R. Cajal</i>: Reglas y Consejos -sobre la Investigación biológica, 4.ª edición, 1916.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_190"><span class="label"><a -href="#FNanchor_190">[190]</a></span> <i>Cajal</i>: Disposición terminal -de las fibras del nervio coclear. <i>Revista trimestral micrográfica</i>, -núms. 2, 3 y 4. Con 2 figuras, 1900.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_191"><span class="label"><a -href="#FNanchor_191">[191]</a></span> <i>Cajal</i>: Contribución al -estudio de la vía sensitiva central y de la estructura del tálamo -óptico. (Con 4 grabados). <i>Revista trimestral micrográfica</i>, tomo V, -1900.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_192"><span class="label"><a -href="#FNanchor_192">[192]</a></span> <i>Cajal</i>: Textura del lóbulo -olfativo accesorio. (Con 5 figuras). <i>Trab. del Lab. de invest. -biol.</i>, tomo I, 1901.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_193"><span class="label"><a -href="#FNanchor_193">[193]</a></span> <i>Cajal</i>: Significación probable -de las células de axon corto. <i>Trab. del Lab. de invest. biol.</i>, tomo -I. (Con 3 esquemas), 1901.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_194"><span class="label"><a -href="#FNanchor_194">[194]</a></span> <i>Cajal</i>: Estructura del -tubérculo cuadrigémino posterior, cuerpo geniculado interno y vías -acústicas centrales. <i>Trab. del Lab. de invest. biol.</i>, tomo I. (Con -6 grabados), 1901.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_195"><span class="label"><a -href="#FNanchor_195">[195]</a></span> <i>Cajal</i>: Pequeñas -comunicaciones técnicas. <i>Revista trimestral micrográfica</i>, tomo V, -fasc. 3, 1901.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_196"><span class="label"><a -href="#FNanchor_196">[196]</a></span> <i>Cajal</i>: Recreaciones -estereoscópicas y binoculares. <i>La Fotografía</i>, 1901. (Con 5 -grabados).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_197"><span class="label"><a -href="#FNanchor_197">[197]</a></span> <i>Cajal</i>: Estructura del -<i>septum lucidum</i>. <i>Trab. del Lab. de invest. biol.</i>, tomo I. (Con 19 -grabados), 1902.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_198"><span class="label"><a -href="#FNanchor_198">[198]</a></span> <i>Cajal</i>: Estudios talámicos. -<i>Trab. del Lab. de invest. biol.</i>, tomo II. (Con 20 grabados), -1903.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_199"><span class="label"><a -href="#FNanchor_199">[199]</a></span> <i>Cajal</i>: Sobre un foco gris -especial relacionado con la cinta óptica. <i>Trab. del Lab. de invest. -biol.</i>, tomo II. (Con 2 grabados), 1903.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_200"><span class="label"><a -href="#FNanchor_200">[200]</a></span> <i>Cajal</i>: La doble vía -descendente nacida del pedúnculo cerebeloso superior. <i>Trab. del Lab. -de invest. biol.</i>, tomo II. (Con 4 grabados), 1903.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_201"><span class="label"><a -href="#FNanchor_201">[201]</a></span> <i>Cajal</i>: Las fibras nerviosas -de origen cerebral del tubérculo cuadrigémino anterior y tálamo -óptico. <i>Trab. del Lab. de invest. biol.</i>, tomo II. (Con 10 -grabados), 1903.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_202"><span class="label"><a -href="#FNanchor_202">[202]</a></span> <i>Cajal</i>: Método para colorear -la mielina en las preparaciones del método de Marchi. <i>Trab. del Lab. -de invest. biol.</i>, tomo II, 1903.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_203"><span class="label"><a -href="#FNanchor_203">[203]</a></span> <i>Cajal</i>: Un consejo útil para -evitar los inconvenientes de la friabilidad y arrollamiento de los -cortes en los preparados de Golgi y Marchi. <i>Trab. del Lab. de -invest. biol.</i>, tomo II, 1903.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_204"><span class="label"><a -href="#FNanchor_204">[204]</a></span> <i>Cajal</i>: Consideraciones -críticas sobre la teoría de Bethe acerca de la estructura y -conexiones de las células nerviosas. <i>Trab. del Lab. de invest. -biol.</i>, tomo II, 1903. (Con 8 figuras).</p> - -<p class="ti1">En esta comunicación se exponen (y los trabajos -posteriores de numerosos sabios nos han dado la razón) dos asertos -críticos de cierto interés, á saber:</p> - -<p class="ti1"><i>a</i>) Que, dadas las conexiones reales y la morfología -de las neuronas, las <i>neurofibrillas</i> no pueden ser estimadas, según -piensan Bethe y Apáthy, como la única substancia conductriz del -protoplasma nervioso.</p> - -<p class="ti1"><i>b</i>) Que el método de Bethe, por no colorear las -arborizaciones pericelulares y colaterales nerviosas, es improcedente -para el estudio de las conexiones interneuronales.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_205"><span class="label"><a -href="#FNanchor_205">[205]</a></span> <i>Cajal</i>: Plan de estructura -del tálamo óptico. Conferencia dada en la Facultad de Medicina de -Madrid el 28 de Abril de 1903 con ocasión del <i>Congreso médico -internacional</i>. Madrid, 1903. (Con 5 esquemas, copias de las tablas -murales dibujadas al efecto).</p> - -<p class="ti1">Contiene este trabajo una síntesis de nuestros -estudios sobre el tálamo con la interpretación fisiológica general de -los nuevos hallazgos.</p> - -<p class="ti1">Entre otros conceptos, se afirma que el tálamo -encierra dos órdenes de focos nerviosos ó estaciones intermediarias: -los focos <i>motores centrífugos</i> residentes, por lo común, en el plano -inferior (<i>cuerpo de Luys</i>, <i>substancia nigra</i>, etc.), que reciben -colaterales de la vía piramidal y cuerpo estriado; y los focos -<i>sensoriales centrípetos</i>, situados en el piso superior y en relación -con las vías sensitivas ó sensoriales aferentes, etc.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_206"><span class="label"><a -href="#FNanchor_206">[206]</a></span> <i>S. Apáthy</i>: Das leitende -Element der Nervensystems und seine topographischen Beziehungen zu -den Zellen. <i>Mittheil. a. d. Zool. Station zu Neapel.</i> Bd. 12. H. 4, -1897.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_207"><span class="label"><a -href="#FNanchor_207">[207]</a></span> <i>A. Bethe</i>: Ueber die -Neurofibrillen u. der Ganglienzellen von Wirbelthieren und Beziehungen -zu Golginetzen. <i>Arch. f. mikros. Anat.</i>, etc. Bd. 55, 1900.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_208"><span class="label"><a -href="#FNanchor_208">[208]</a></span> <i>Cajal</i>: Pequeñas -comunicaciones técnicas, etc. <i>Revista trimestral micrográfica</i>, Tomo -V, 1900.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_209"><span class="label"><a -href="#FNanchor_209">[209]</a></span> <i>L. Simarro</i>: Nuevo método -histológico de impregnación por las sales fotográficas de plata. -<i>Revista trimestral micrográfica</i>, tomo V, 1900.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_210"><span class="label"><a -href="#FNanchor_210">[210]</a></span> Con las reflexiones y -conjeturas precedentes no pretendo sentar doctrina definitiva acerca -del mecanismo íntimo de la reacción neurofibrillar, que, aun hoy y -á pesar de los penetrantes análisis quimico-físicos de Liesegang, -permanece en gran parte enigmática. Me limito solamente á señalar -el camino seguido por mi pensamiento hasta caer, más ó menos -casualmente, en la nueva fórmula de impregnación.</p> - -<p class="ti1">Por lo demás, mi concepción acerca del íntimo -mecanismo de la coloración neurofibrillar en los procederes de -Simarro y mío, ha sufrido variaciones al compás de las nuevas -investigaciones técnicas. Al principio, creí que había perfeccionado -decisivamente el método del sabio español, ó dicho más exactamente, -sacado á luz y desarrollado un germen fecundo, casi ahogado por otras -reacciones poco útiles y aun perjudiciales (las acciones fotogénicas -sobre los haloides argénticos). Pero, después, caí en la cuenta de -que el proceso de la coloración es muy complicado, entrando en él -principios de orden físico, por entonces indeterminables. Á corregir -mi juicio, contribuyó el reconocer que era imposible conseguir en los -cortes una coloración neurofibrillar comparable, ni aun de lejos, -con las logradas sobre los bloques nerviosos, no obstante adicionar -á las secciones del método de Simarro la sal argéntica perdida, ó -seccionar las piezas, recién extraídas del baño argéntico, mediante -el microtomo de congelación. Sin duda actúan en el proceso fenómenos -de atracción selectiva entre los <i>gel</i> de las neuronas, de una parte, -y los corpúsculos ambientes de plata coloidal; atracciones sólo -posibles, ó sólo prácticamente vigorosas, al abrigo del aire y en -el seno de gruesas masas nerviosas formadas de proteínas en estado -coloide.</p> - -<p class="ti1">Parecida opinión, con desarrollos y puntos de vista -interesantes que no puedo detallar aquí, sostiene Liesegang, gran -autoridad en fotoquímica, quien ha consagrado dos profundos análisis -al mecanismo físico de acción de mi fórmula de impregnación. En -tales estudios, además de demostrar palmariamente que el principio -de mi proceder nada tiene de común con el de la reacción de Simarro, -expone cierta luminosa hipótesis sobre la acción de los que él llama -<i>gérmenes de reducción</i>. Con el concurso de los fijadores, ciertas -substancias reductrices residentes en el protoplasma nervioso, -formarían, á expensas del nitrato de plata ambiente, gérmenes -infinitesimales de plata reducida, los cuales atraerían vivamente -el metal coloidal producido por la acción del revelador. Véanse -los notables trabajos de Liesegang, singularmente el titulado: Die -Kolloidchemie der histologischen Silberfärbungen. <i>Sonderabdruck der -Kolloidchemische Beiheften.</i> Bd. III. Dresden, 1911.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_211"><span class="label"><a -href="#FNanchor_211">[211]</a></span> Aun hoy, no obstante reiterados -ensayos, no he conseguido teñir regularmente las neurofibrillas en -las secciones, cualquiera que sea el fijador empleado, á menos de -recurrir, á la fórmula de Bielschowsky. Modernamente, ha indicado -Liesegang un medio —adición de un coloide (solución espesa de goma, -por ejemplo) al reductor físico— con el cual se obtienen algunos -resultados, aunque de ningún modo comparables á los conseguidos según -el <i>modus operandi</i> común.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_212"><span class="label"><a -href="#FNanchor_212">[212]</a></span> <i>Cajal</i>: Sobre un sencillo -procedimiento de impregnación de las fibrillas interiores del -protoplasma nervioso. <i>Archivos latinos de Medicina y Cirugía</i>, núm. -20, Octubre de 1903.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_213"><span class="label"><a -href="#FNanchor_213">[213]</a></span> <i>Cajal</i>: Un sencillo método -de coloración del retículo protoplásmico y sus efectos en diversos -centros nerviosos. <i>Trab. del Lab. de Invest. biol.</i>, 1903. (Con 38 -grabados).</p> - -<p class="ti1">De este trabajo salió á luz, en forma de libro, -una traducción francesa del Dr. Azoulay, con algunas adiciones -importantes.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_214"><span class="label"><a -href="#FNanchor_214">[214]</a></span> <i>Tello</i>: Sobre la existencia de -neurofibrillas colosales en las neuronas de los reptiles. <i>Trab. del -Lab. de Invest. biol.</i>, tomo II, Diciembre de 1903.</p> - -<p class="ti1"><i>Idem</i>: Las neurofibrillas en los vertebrados -inferiores. <i>Trab. del Lab. de Invest. biol.</i>, tomo III, 1904.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_215"><span class="label"><a -href="#FNanchor_215">[215]</a></span> <i>Cajal</i>: Algunos métodos de -coloración de los cilindros-ejes, neurofibrillas y nidos nerviosos. -<i>Trab. del Lab. de Invest. biol.</i>, tomo III, 1904.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_216"><span class="label"><a -href="#FNanchor_216">[216]</a></span> <i>Fajersztajn</i>: Ein neues -Silberimpregnationverfahren als Mittel zur Färbung der Axencylinder. -<i>Neurol. Centralbl.</i>, núm. 3, 1.º Febr. 1901.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_217"><span class="label"><a -href="#FNanchor_217">[217]</a></span> <i>Bielschowsky</i>: Die -Silberimpregnation der Neurofibrillen. <i>Neurol. Centralbl.</i> H. 22, -1.º Nov. 1903.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_218"><span class="label"><a -href="#FNanchor_218">[218]</a></span> <i>Cajal</i>: Un sencillo método -de coloración del retículo protoplásmico y sus efectos en diversos -centros nerviosos. <i>Trab. del Lab. de invest. biol.</i>, 1903.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_219"><span class="label"><a -href="#FNanchor_219">[219]</a></span> <i>Cajal</i>: Variaciones -morfológicas normales y patológicas del retículo neurofibrillar. -<i>Trab. del Lab. de Invest. biol.</i>, tomo III, cuadernos 1 y 2. (Con 4 -grabados).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_220"><span class="label"><a -href="#FNanchor_220">[220]</a></span> <i>Idem</i>: Variaciones -morfológicas del retículo nervioso de vertebrados é invertebrados. -<i>Trab. del Lab. de Invest. biol.</i>, tomo III, 1904. (Con 5 -grabados).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_221"><span class="label"><a -href="#FNanchor_221">[221]</a></span> <i>Cajal</i>: El aparato tubuliforme -del epitelio intestinal de los mamíferos. <i>Trab. del Lab. de Invest. -biol.</i>, tomo III, cuadernos 1 y 2. (Con 2 grabados).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_222"><span class="label"><a -href="#FNanchor_222">[222]</a></span> <i>Cajal</i>: Asociación del método -del nitrato de plata al embrionario para el estudio de los focos -motores y sensitivos. <i>Trab. del Lab. de invest. biol.</i>, tomo III, -fascículos 2 y 3, Junio y Septiembre. (Con 12 grabados).</p> - -<p class="ti1">Sobre el mismo tema se exponen algunas consideraciones -en una Revista estudiantil, <i>Revista escolar de Medicina</i>, 15 -Diciembre 1903.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_223"><span class="label"><a -href="#FNanchor_223">[223]</a></span> <i>Cajal</i>: Contribución al -estudio de la estructura de las placas motrices. <i>Trab. del Lab. de -invest. biol.</i>, tomo III, cuadernos 2 y 3, 1904. (Con 3 grabados).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_224"><span class="label"><a -href="#FNanchor_224">[224]</a></span> <i>Cajal</i> y <i>D. García</i>: Las -lesiones del retículo de las células nerviosas en la rabia. <i>Trab. -del Lab. de invest. biol.</i>, cuaderno 4, 1904. (Con 28 grabados).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_225"><span class="label"><a -href="#FNanchor_225">[225]</a></span> <i>Cajal</i>: El retículo -neurofibrillar de las células de la retina. <i>Trab. del Lab. de -invest. biol.</i>, tomo III, fascículo 4, 1904. (Con 1 grabado y 1 -lámina litografiada).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_226"><span class="label"><a -href="#FNanchor_226">[226]</a></span> <i>Idem</i>: Das Neurofibrillennetz -der Retina. <i>Intern. Monatssch. f. Anat. u. Physiol.</i>, Bd. 21, H. -418. Número extraordinario destinado á conmemorar el 50 aniversario -del Doctorado del ilustre histólogo W. Krause.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_227"><span class="label"><a -href="#FNanchor_227">[227]</a></span> <i>Cajal</i>: Neuroglia y -neurofibrillas del <i>Lumbricus</i>. <i>Trab. del Lab. de invest. biol.</i>, -tomo III, cuaderno 4. (Con 4 grabados).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_228"><span class="label"><a -href="#FNanchor_228">[228]</a></span> Para animar á los suscriptores, -fijóse para los libreros el importe de los tres tomos en poco más -de 10 pesetas (15 para los abonados). Además, teniendo en cuenta el -carácter esencialmente monográfico de la obra, sólo se tiraron 800 -ejemplares. Al liquidar y, vendida la edición, hallé que mis pérdidas -excedían de 3.000 pesetas.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_229"><span class="label"><a -href="#FNanchor_229">[229]</a></span> <i>Cajal</i>: <i>Histologie du Système -nerveux de l’homme et des vertebrés</i>. Edition française revue et mise -à jour par l’auteur. Traduite de l’espagnol par le Dr. L. Azoulay, -1909 á 1911. Esta obra apareció en dos gruesos volúmenes de cerca de -1.000 páginas cada uno.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_230"><span class="label"><a -href="#FNanchor_230">[230]</a></span> <i>Cajal</i>: Nota leída en la -sesión del 1.º de Marzo de 1905. <i>Anales de la Sociedad española -de Historia Natural</i>, 1905. Sigue el más extenso trabajo titulado: -Tipos celulares de los ganglios sensitivos del hombre y mamíferos. -<i>Trab. del Lab. de invest. biol.</i>, tomo IV, fascículos 1 y 2. (Con 20 -grabados).</p> - -<p class="ti1">Un año después se publicó una traducción alemana con -importantes adiciones. Véase: Structur der sensiblen Ganglien des -Menschen und der Tiere. <i>Ergebnisse der Anat. u. Entwicklungsges. von -Fr. Merkel u. R. Bonnet.</i> Bd. XVI, 1906, Wiesbaden.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_231"><span class="label"><a -href="#FNanchor_231">[231]</a></span> <i>Cajal</i>: Las células del gran -simpático del hombre adulto. <i>Trab. del Lab. de invest. biol.</i>, tomo -IV, fascículos 1 y 2. (Con 14 grabados).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_232"><span class="label"><a -href="#FNanchor_232">[232]</a></span> <i>Cajal</i>: Las células -estrelladas de la capa molecular del cerebelo y algunos hechos -contrarios á la función exclusivamente conductriz de las -neurofibrillas. <i>Trab. del Lab. de invest. biol.</i>, tomo IV, -fascículos 1 y 2, 1905. (Con 2 grabados).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_233"><span class="label"><a -href="#FNanchor_233">[233]</a></span> <i>Idem</i>: Coloración de la fibra -muscular por el proceder del nitrato de plata reducido. <i>Trab. del -Lab. de invest. biol.</i>, tomo IV, fascículos 1 y 2, 1905.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_234"><span class="label"><a -href="#FNanchor_234">[234]</a></span> Hasta en España repercutió -la enconada lucha entre neuronistas y antineuronistas. Habiendo, -sin duda, tenido noticia de ella por alguna <i>Revista</i> francesa, dos -comprofesores de provincias, echaron las campanas á vuelo, declarando -con mal disimulado regocijo que la concepción neuronal había pasado á -la historia. Y hasta hubo otro <i>querido</i> compañero que, resguardado -tras la visera del anónimo, se permitió dirigirme algunas tarjetas -postales zafiamente insultantes. Creían candorosamente que con la -caída de la doctrina neuronal quedaría definitivamente desacreditada -mi modesta obra científica. Si los aludidos catedráticos se hubieran -tomado el trabajo de leerme, habrían sabido que la referida -concepción fué creada por His y Forel; de mi cosecha sólo puse los -hechos demostrativos de su legitimidad. El estudio imparcial de -mis libros y numerosas monografías neurológicas habríales también -enseñado que si yo fuera capaz de sentir el fatuo orgullo del -inventor, lo cifrara, no en haber forjado tales ó cuales hipótesis, -sino en haber descubierto algunas centenas de hechos universalmente -comprobados. Y estos hechos, pese al fervoroso <i>patriotismo</i> de mis -detractores españoles, perdurarán mientras no cambie radicalmente -—y ello es algo difícil— la organización íntima del hombre y de los -animales.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_235"><span class="label"><a -href="#FNanchor_235">[235]</a></span> Una extensa relación de -nuestras observaciones, ilustrada con profusión de grabados, fué -publicada, bajo el título de <i>Mecanismo de la degeneración y -regeneración de los nervios</i>, en <i>Trabajos del Lab. de Investig. -biol.</i>, tomo IV, 1905. Bajo la forma de resumen, aparecieron también -estos trabajos en el <i>Boletín del Instituto de Alfonso XIII</i>, números -2 y 3 de 1905. En fin, otra comunicación complementaria cierra -nuestra investigación sobre el argumento, á saber: <i>Les metamorphoses -précoces des neurofibrilles dans la régénération et la dégénération -des nerfs.</i> <i>Trab. del Lab. de Investig. biol.</i>, tomo V, fasc. 2, -1907.</p> - -<p class="ti1">Añadamos aún que de los referidos estudios salió á -luz una traducción alemana, bajo la forma de libro; y que, en fin, -acerca del tema de la <i>Regeneración de los nervios</i> versó también -nuestro discurso de ingreso en la Academia de Medicina de Madrid. -Esta oración, leída en 30 de Junio de 1907, fué honrada y enaltecida -con un bellísimo discurso de contestación de D. Federico Olóriz, el -ilustre anatómico de San Carlos.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_236"><span class="label"><a -href="#FNanchor_236">[236]</a></span> <i>A. Perroncito</i>: Sulla -questione della rigenerazione autogena delle fibre nervose. Nota -preventiva. <i>Boll. della Società Medico chirurgica di Pavia.</i> -Seduta 19 Maggio, 1905. (Publicado en Septiembre de 1905). Un -trabajo extenso y con grabados apareció en 1906, del cual se publicó -traducción en <i>Beiträge zur pathol. Anat. u. zur Allgem. Pathologie -v. Ziegler</i>, Bd. XLII, 1907.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_237"><span class="label"><a -href="#FNanchor_237">[237]</a></span> <i>Cajal</i>: Les metamorphoses -précoces des neurofibrilles, etc. <i>Trab. del Lab.</i>, tomo V, 1907.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_238"><span class="label"><a -href="#FNanchor_238">[238]</a></span> <i>F. Tello</i>: Dégénération et -régénération des plaques motrices après la section des nerfs. <i>Trab. -del Lab. de Invest. biol.</i>, tomo V, 1907.</p> - -<p class="ti1"><i>Idem</i>: La régénération dans les fuseaux de Kühne. -<i>Trab. del Lab. de Invest. biol.</i>, fasc. 4, vol. V, 1907.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_239"><span class="label"><a -href="#FNanchor_239">[239]</a></span> Así me lo anunció varios años -después, no sin algún dejo de melancolía, al acusar amablemente -recibo de mi obra en dos volúmenes, <i>Degeneración y regeneración del -sistema nervioso</i>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_240"><span class="label"><a -href="#FNanchor_240">[240]</a></span> <i>Cajal</i>: Génesis de las -fibras nerviosas del embrión y observaciones contrarias á la teoría -catenaria. <i>Trab. del Lab. de Invest. biol.</i>, tomo IV, 1906.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_241"><span class="label"><a -href="#FNanchor_241">[241]</a></span> <i>S. R. Cajal</i> y <i>R. Illera</i>: -Quelques nouveaux details sur la structure de l’écorce cérébelleuse. -(Avec 9 gravures). <i>Trab. del Lab. de Invest. biol.</i>, tomo V, -1907.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_242"><span class="label"><a -href="#FNanchor_242">[242]</a></span> <i>Cajal</i>: L’appareil réticulaire -de Golgi-Holmgren coloré par le nitrate d’argent. <i>Trab. del Lab. de -Invest. biol.</i>, tomo V, 1907.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_243"><span class="label"><a -href="#FNanchor_243">[243]</a></span> <i>Idem</i>: Notes -microphotographiques. (Avec 6 gravures). <i>Trab. del Lab. de Invest. -biol.</i>, tomo V, 1907.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_244"><span class="label"><a -href="#FNanchor_244">[244]</a></span> <i>Idem</i>: Note sur la -dégénérescence traumatique des fibres nerveuses du cervelet et du -cerveau. (Avec 4 gravures). <i>Trab. del Lab. de Invest. biol.</i>, tomo -V, 1907.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_245"><span class="label"><a -href="#FNanchor_245">[245]</a></span> <i>Idem</i>: Quelques formules de -fixation destinées à la méthode du nitrate d’argent. <i>Trab. del Lab. -de Invest. biol.</i>, tomo V, 1907.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_246"><span class="label"><a -href="#FNanchor_246">[246]</a></span> <i>Cajal</i>: Die histogenetischen -Beweise der Neuronentheorie von His und Forel. Mit. 24 Abbild. <i>Anat. -Anzeiger.</i> Bd. XXX, 1907.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_247"><span class="label"><a -href="#FNanchor_247">[247]</a></span> <i>Idem</i>: Nouvelles observations -sur l’évolution des neuroblastes avec quelques remarques sur -l’hipothèse neurogénétique de Hensen-Held. (Avec 16 gravures). <i>Trab. -del Lab. de Invest. biol.</i>, tomo V, 1907, y <i>Anat. Anzeiger.</i> Bd. 37, -1908.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_248"><span class="label"><a -href="#FNanchor_248">[248]</a></span> La comunicación oficial de la -Academia lleva la fecha de 26 de Enero de 1905.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_249"><span class="label"><a -href="#FNanchor_249">[249]</a></span> Mención especial merecen, -entre otros obsequios, la artística <i>placa conmemorativa</i>, ofrendada -por los alumnos de la Facultad de Medicina de Madrid (26 de Enero -de 1905), adorno que vino á hacer <i>pendant</i> en mi despacho á otra -preciosa joya de la orfebrería catalana con que me agasajó en 1904 la -Academia Médico-farmacéutica de Barcelona.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_250"><span class="label"><a -href="#FNanchor_250">[250]</a></span> He aquí el texto del documento, -redactado, por cierto en limpio castellano: «El <i>Instituto Carolino -de Medicina y Cirugía</i>, que en virtud del testamento otorgado el -día 27 de Noviembre de 1894 por D. Alfredo Nobel, está facultado -para recompensar, con el premio fundado por el citado señor, el -descubrimiento científico más importante que durante los últimos -tiempos haya venido á enriquecer la Fisiología y la Medicina, ha -acordado el día de la fecha conceder á D. Santiago Ramón y Cajal -la mitad del premio correspondiente al año de 1906, en atención á -sus meritorios trabajos sobre la estructura del sistema nervioso. -Estocolmo, 25 de Octubre de 1906. El Claustro de Profesores del -<i>Instituto Carolino de Medicina y Cirugía</i>.»</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_251"><span class="label"><a -href="#FNanchor_251">[251]</a></span> No todos los agasajos se -redujeron á corteses enhorabuenas y á efímeras efusiones de banquetes -conmemorativos. Algunos homenajes tuvieron valor material positivo, -aparte su alta significación espiritual. Recordemos la gran <i>medalla -de oro</i>, esculpida por el genial artista Mariano Benlliure, costeada -por suscripción entre los alumnos, profesores de San Carlos y -muchos médicos de Madrid; el <i>magnífico Álbum</i>, verdadera joya de -arte, avalorado con primorosas acuarelas, ofrecido por todas las -Corporaciones y fuerzas vivas de la cultísima Valencia; el <i>diploma -honorífico</i>, admirablemente decorado, remitido por los médicos -españoles de Buenos Aires, los cuales, deseosos además de colaborar -materialmente en alguna de mis investigaciones científicas, abrieron -suscripción pública para costear la publicación de uno de mis libros -(de esta obra, publicada en 1910, trataremos más adelante), etc.</p> - -<p class="ti1">Excusado es decir cuán vivo agradecimiento guardo de -todos esos y otros generosos regalos, que conservo orgulloso, no sólo -como testigos de mi buena estrella, sino del fervoroso patriotismo de -muchos excelentes españoles de aquende y allende el mar, los cuales, -inspirados en nobilísima solidaridad espiritual, estiman como propia -toda honra rendida por el extranjero á uno de sus hermanos.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_252"><span class="label"><a -href="#FNanchor_252">[252]</a></span> Este elegante libro se -titula: <i>Les prix Nobel en 1906</i>. Una tirada aparte de mi discurso, -con magníficas copias de los cuadros murales, fuéme regalada por -el Patronato Nobel. Diversas Revistas científicas la insertaron, -singularmente los <i>Archivio di Fisiologia</i>, del Dr. G. Fano, vol. V, -fasc. 1, Firenze, 1908.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_253"><span class="label"><a -href="#FNanchor_253">[253]</a></span> Este juicio, que acaso parezca -harto severo, palidece al lado del de varios anatomo-patólogos é -histólogos italianos, á quienes he oído cosas peregrinas sobre la -dictadura universitaria ejercida por el sabio lombardo y sobre las -amarguras de los candidatos al profesorado, poco dispuestos á aceptar -sin crítica los dogmas del maestro.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_254"><span class="label"><a -href="#FNanchor_254">[254]</a></span> <i>H. Held</i>: Kritische -Bemerkungen zu der Verteidigung der Neuroblasten und der -Neurontheorie durch R. Cajal. <i>Anat. Anzeiger.</i> Bd. XXX, 1907.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_255"><span class="label"><a -href="#FNanchor_255">[255]</a></span> <i>S. Apáthy</i>: Bemerkungen zu den -Ergebnissen R. y Cajals hinsichtlich der feineren Beschaffenheit des -Nervensystems. <i>Anat. Anzeiger.</i> Bd. XXXI, 1907.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_256"><span class="label"><a -href="#FNanchor_256">[256]</a></span> <i>Cajal</i>: Un sencillo método de -coloración selectiva del retículo protoplásmico, etc. <i>Trab. del Lab. -de Invest. biol.</i>, tomo II, 1913.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_257"><span class="label"><a -href="#FNanchor_257">[257]</a></span> <i>Cajal</i>: Nouvelles observations -sur l’évolution des neuroblastes avec quelques remarques sur -l’hypothèse neurogénétique de Hensen-Held. Avec 18 figures. <i>Anat. -Anzeiger.</i> Bd. XXXII, 1908.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_258"><span class="label"><a -href="#FNanchor_258">[258]</a></span> La serie de trabajos á que -aludimos en el texto son los siguientes:</p> - -<p class="ti1"><i>Cajal</i>: Sur un noyau spécial du nerf vestibulaire des -poissons et des oiseaux. Avec 9 fig. <i>Trabajos del Laboratorio de -Investigaciones biológicas</i>, tomo VI, 1908.</p> - -<p class="ti1"><i>Idem</i>: Les conduits de Golgi-Holmgren du plotoplasma -nerveux et le réseau pericellulaire de la membrane. Avec 6 gravures. -<i>Idem</i>, 1908.</p> - -<p class="ti1"><i>Idem</i>: Sur la signification des cellules -vasoformatives de Ranvier (Quelques antecedents bibliographiques -ignorés des auteurs). <i>Idem</i>, 1908.</p> - -<p class="ti1"><i>Idem</i>: El ganglio intersticial del fascículo -longitudinal posterior en el hombre y diversos vertebrados. Con 5 -grabados. <i>Idem</i>, 1908.</p> - -<p class="ti1"><i>Idem</i>: Los ganglios centrales del cerebelo de las -aves. Con 6 grabados. <i>Idem</i>, 1908.</p> - -<p class="ti1"><i>Idem</i>: Les ganglions terminaux du nerf acoustique des -oiseaux. Avec 7 gravures et une planche. <i>Idem</i>, 1908.</p> - -<p class="ti1"><i>Idem</i>: Contribución al estudio de los ganglios de la -substancia reticular del bulbo, con algunos detalles concernientes á -los focos motores y vías reflejas bulbares y mesocefálicas. Con 11 -grabados. <i>Idem</i>, tomo VI, 1909.</p> - -<p class="ti1"><i>Idem</i>: Nota sobre la estructura de la retina de la -mosca <i>M. vomitoria L.</i> Con 12 grabados. <i>Idem</i>, 1909.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_259"><span class="label"><a -href="#FNanchor_259">[259]</a></span> <i>Cajal</i>: Sobre ciertos plexos -pericelulares de la capa de los granos del cerebelo. <i>Trab. del Lab. -de Invest. biol.</i>, tomo X, 1912.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_260"><span class="label"><a -href="#FNanchor_260">[260]</a></span> De este trabajo sobre las -terminaciones acústicas en las aves, publicóse una traducción -alemana, con láminas litografiadas, en el <i>Journ. f. Psychol. u. -Neurol.</i> Bd. XIII, 1908.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_261"><span class="label"><a -href="#FNanchor_261">[261]</a></span> <i>Cajal</i>: El núcleo de las -células piramidales del cerebro humano y de algunos mamíferos. Con 14 -grabados. <i>Trab. del Lab. de Invest. biol.</i>, tomo VIII, 1910.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_262"><span class="label"><a -href="#FNanchor_262">[262]</a></span> <i>Cajal</i>: Algunos experimentos -de conservación y autolisis del tejido nervioso. Nota preventiva. Con -3 grabados. <i>Trab. del Lab. de Invest. biol.</i>, tomo VIII, 1910.</p> - -<p class="ti1">Véase también el <i>discurso inaugural</i> pronunciado en -Madrid con ocasión del <i>IV Congreso de la Asociación Española para el -progreso de las ciencias</i> (1913), donde, aparte otros temas, se toca -este punto interesante.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_263"><span class="label"><a -href="#FNanchor_263">[263]</a></span> <i>Cajal</i>: Algunas observaciones -favorables á la hipótesis neurotrópica. Con 13 grabados. <i>Trab. del -Lab. de Invest. biol.</i>, tomo VIII, 1910.</p> - -<p class="ti1"><i>Idem</i>: Observaciones sobre la regeneración de la -porción intramedular de las raíces sensitivas. Con 5 grabados. -<i>Idem</i>, 1910.</p> - -<p class="ti1"><i>Idem</i>: Algunos hechos de regeneración parcial de la -substancia gris de los centros nerviosos. Con 11 grabados. <i>Idem</i>, -tomo VIII, 1910.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_264"><span class="label"><a -href="#FNanchor_264">[264]</a></span> <i>Tello</i>: La influencia del -neurotropismo en la regeneración de los centros nerviosos. Con 8 -grabados. <i>Trab. del Lab. de Invest. biol.</i>, tomo IX, 1911.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_265"><span class="label"><a -href="#FNanchor_265">[265]</a></span> Un resumen metódico de la -teoría neurotrópica, con exposición de todos los argumentos en -que se apoya, apareció con ocasión de la inauguración de las -sesiones de la <i>Sección de Ciencias Naturales</i> en la reunión de la -<i>Asociación para el Progreso de las ciencias</i>, celebrada en Zaragoza -(<span class="cambiado" title="Errata. En el libro impreso: 1911" -id="err_18">1908</span>).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_266"><span class="label"><a -href="#FNanchor_266">[266]</a></span> <i>Cajal</i>: Los fenómenos precoces -de la degeneración neuronal en el cerebelo. Con 18 grabados. <i>Trab. -del Lab. de Invest. biol.</i>, tomo IX, 1911.</p> - -<p class="ti1"><i>Idem</i>: Los fenómenos precoces de la degeneración -traumática de los cilindros-ejes del cerebro. Con 20 grabados. -<i>Idem</i>, tomo IX, 1911.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_267"><span class="label"><a -href="#FNanchor_267">[267]</a></span> El primer autor que encontró -en el hombre células de Purkinje reducidas á sus colaterales -iniciales, fué H. Rossi. Sus estudios, verificados con mi técnica, -recayeron en el cerebelo de un alcoholizado y sifilítico. Merced -á mis investigaciones, quedó patente que dichas disposiciones -pueden producirse experimentalmente en los animales. El trabajo de -Rossi, publicado en los <i>Trab. del Lab. de Invest. biol.</i>, tomo VI, -1908, lleva por título: <i>Per la rigenerazione dei neuroni</i>. Hechos -semejantes fueron comprobados después en el hombre por Marinesco y -otros varios sabios.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_268"><span class="label"><a -href="#FNanchor_268">[268]</a></span> <i>Cajal</i>: Note sur la -dégénérescence traumatique des fibres nerveuses du cervelet et du -cerveau. Avec 4 grav. <i>Trab. del Lab. de Invest. biol.</i>, tomo V, -1907. Véase también: Los fenómenos precoces de la degeneración -neuronal en el cerebelo. Con 10 grabados. <i>Idem</i>, tomo IX, 1911.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_269"><span class="label"><a -href="#FNanchor_269">[269]</a></span> <i>Cajal</i>: Alteraciones de la -substancia gris provocadas por conmoción y aplastamiento. Con 6 -grabados. <i>Trab. del Lab. de Invest. biol.</i>, tomo IX, 1911.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_270"><span class="label"><a -href="#FNanchor_270">[270]</a></span> <i>Cajal</i>: <i>Loc. cit. Trab. del -Lab. de Invest. biol.</i>, tomo III, 1904.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_271"><span class="label"><a -href="#FNanchor_271">[271]</a></span> <i>Cajal</i>: Fibras nerviosas -conservadas y fibras nerviosas degeneradas. Con 9 grabados. <i>Trab. -del Lab. de Invest. biol.</i>, tomo IX, 1911.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_272"><span class="label"><a -href="#FNanchor_272">[272]</a></span> <i>Cajal</i>: Algunas observaciones -favorables á la hipótesis neurotrópica. <i>Trab. del Lab. de Invest. -biol.</i>, tomo VIII, 1910.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_273"><span class="label"><a -href="#FNanchor_273">[273]</a></span> <i>Cajal</i>: Fenómenos de -excitación neurocládica en los ganglios y raíces nerviosas -consecutivamente al arrancamiento del ciático. (Con 4 grabados). -<i>Trab. del Lab. de Invest. biol.</i>, tomo XI, 1913.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_274"><span class="label"><a -href="#FNanchor_274">[274]</a></span> <i>Cajal</i>: Estudios sobre la -degeneración y regeneración del sistema nervioso, tomo I, págs. 537 y -siguientes, 1913.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_275"><span class="label"><a -href="#FNanchor_275">[275]</a></span> <i>Cajal</i>: Influencia de las -condiciones mecánicas sobre la regeneración de los nervios. Con 3 -grabados. <i>Trab. del Lab. de Invest. biol.</i>, tomo X, 1912.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_276"><span class="label"><a -href="#FNanchor_276">[276]</a></span> Como ejemplo de estas -reacciones fugitivas, indicadoras de la variabilidad y delicadeza -del quimismo nervioso, referiré al lector una de mis más deploradas -decepciones. Allá por los años de 1891 ó 1892, se me ocurrió sumergir -trozos de cerebro de conejo joven en cierta mezcla, á partes iguales, -de bicromato potásico al 3 por 100 y de solución de cloruro áurico al -1 por 100. Varios días después, los cortes de las piezas mostraron -espléndida reducción selectiva de la sal áurica, al nivel del aparato -de Golgi (entonces no conocido) de las pirámides cerebrales. Admirado -del peregrino resultado, entreguéme ardorosamente á reiteradas -probaturas encaminadas á fijar las condiciones del éxito. Pues bien; -la dichosa reacción <i>¡no volvió á comparecer jamás!</i>... Pequé yo -en aquella ocasión de excesivamente escrupuloso y timorato, pues -no osé publicar mi raro hallazgo; parecióme abusivo dar cuenta de -un hecho cuya confirmación resultaba por entonces imposible. Sin -tales miramientos, el llamado <i>aparato reticular</i> de Golgi, que el -neurólogo de Pavía descubrió en 1898 (por cierto mediante fórmula -notablemente azarosa), figuraría hoy en mi activo y á mi nombre.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_277"><span class="label"><a -href="#FNanchor_277">[277]</a></span> Véase la <a href="#F_25">figura -de la página 169, B</a>. Estas redes, primero vistas por mí en los -insectos, confirmadas después por Fusari en los vertebrados, han sido -estimadas por Veratti, ayudante de Golgi, como el <i>aparato reticular -interno</i> de la célula contráctil. Igual opinión profesan otros -autores.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_278"><span class="label"><a -href="#FNanchor_278">[278]</a></span> <i>Cajal</i>: Fórmula de fijación -para la demostración fácil del aparato reticular de Golgi y apuntes -sobre la disposición de este aparato en la retina, en los nervios -y algunos estados patológicos. Con 3 grabados. <i>Trab. del Lab. de -Invest. biol.</i>, tomo X, 1912.</p> - -<p class="ti1"><i>Idem</i>: El aparato endocelular de Golgi de la célula -de Schwann y algunas observaciones sobre la estructura de los tubos -nerviosos. Con 10 grabados. <i>Idem</i>, tomo X, 1912.</p> - -<p class="ti1"><i>Idem</i>: Algunas variaciones fisiológicas y patológicas -del aparato reticular de Golgi. Con 55 grabados. <i>Idem</i>, tomo XII, -1914. (Esta monografía, sumamente extensa, es sin duda el trabajo -de investigación de mayor envergadura publicado hasta hoy sobre el -argumento).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_279"><span class="label"><a -href="#FNanchor_279">[279]</a></span> <i>Cajal</i>: <i>Loc. cit. Trab. del -Lab. de Invest. biol.</i>, tomo XII, 1914.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_280"><span class="label"><a -href="#FNanchor_280">[280]</a></span> <i>Cajal</i>: Sobre un nuevo -proceder de impregnación de la neuroglia y sus resultados en el -cerebro del hombre y animales. <i>Trab. del Lab. de Invest. biol.</i>, -tomo XI, 1918.</p> - -<p class="ti1">Véase también:</p> - -<p class="ti1">Contribución al conocimiento de la neuroglia del -cerebro humano. <i>Idem</i>, tomo XI, 1918.</p> - -<p class="ti1">Resúmenes del método <i>sublimado-oro</i> fueron publicados -también en <i>Zeitschr. f. Wissensch. Mikros.</i>, etc. Bd. XXXI. -Referata, pág. 424, 1914, y en el <i>Neurologisches Centralblatt</i>, -1915. (Eine neue Methode zur Färbung der Neuroglia).</p> - -<p class="ti1">En fin, las modificaciones de pura comodidad -operatoria introducidas recientemente en el método, consígnanse en: -<i>El proceder del oro-sublimado para la coloración de la neuroglia</i>. -Fascículos 3 y 4 del tomo XIV de los <i>Trab. del Lab. de Invest. -biol.</i>, Diciembre, 1916.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_281"><span class="label"><a -href="#FNanchor_281">[281]</a></span> <i>Cajal</i>: Estudios sobre la -degeneración y regeneración del sistema nervioso, tomo I, 1913; tomo -II, 1914.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_282"><span class="label"><a -href="#FNanchor_282">[282]</a></span> <i>S. R. Cajal</i> y <i>D. Sánchez</i>: -Contribución al conocimiento de los centros nerviosos de los -insectos. Primera parte: <i>Retina y centros ópticos</i>. <i>Trab. del Lab. -de Invest. biol.</i>, tomo XIII, 1915. (Con 85 grabados y 2 láminas -cromolitográficas). Véase también cierta nota publicada años antes: -Nota sobre la retina de la mosca. <i>Trab. del Lab. de Invest. biol.</i>, -tomo VII, 1909.</p> - -<p class="ti1">Actualmente redacto extenso trabajo (fruto de mis -vacaciones de 1916 en Santander) acerca de la estructura de la retina -y centros ópticos de los cefalópodos (con más de 50 grabados), -destinado á <i>Trab. del Lab. de Invest. biol.</i>, fascículos 1 y 2, tomo -XV, 1917.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_283"><span class="label"><a -href="#FNanchor_283">[283]</a></span> Con los conocidos principios -de la <i>variación lenta</i> y <i>selección de la modificación útil</i>, no es -posible explicar satisfactoriamente muchísimas disposiciones, á saber: -el paso en los mamíferos de la <i>visión panorámica</i> á la <i>visión de -campo común</i>, con súbita creación del <i>cordón óptico homolateral</i>, á -fin de evitar la diplopia; el abandono en los mamíferos inferiores -de las excelencias de la <i>foseta central</i> retiniana de los reptiles -y aves; las singulares coincidencias estructurales del ojo y retina -en animales sin parentesco filogénico (por ejemplo: cefalópodos -y mamíferos); y en general, todas las bruscas y sorprendentes -correlaciones de los centros nerviosos sobrevenidas á cada nueva -adaptación al medio de los órganos sensoriales y motores.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_284"><span class="label"><a -href="#FNanchor_284">[284]</a></span> <i>Cajal</i>: La fotografía de -los colores. Fundamentos científicos y reglas prácticas. (Con 55 -grabados). Madrid, 1912.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_285"><span class="label"><a -href="#FNanchor_285">[285]</a></span> Citemos, entre otras, <i>Cajal</i>: -Recreaciones estereoscópica y binoculares. <i>La Fotografía.</i> Madrid, -1901.</p> - -<p class="ti1"><i>Idem</i>: La fotografía cromática de puntos coloreados. -<i>La Fotografía</i>, 1914.</p> - -<p class="ti1"><i>Idem</i>: Una modificación al proceder fotocrómico de -Lumière á la fécula. <i>La Fotografía</i>, 1916.</p> - -<p class="ti1"><i>Idem</i>: Las placas autocromas Lumière y el problema de -las copias múltiples. <i>La Fotografía.</i> Madrid, 1907.</p> - -<p class="ti1"><i>Idem</i>: Anatomía de la placa fotográfica. <i>Idem</i>, -1903.</p> - -<p class="ti1"><i>Idem</i>: Estructura de las imágenes fotocrómicas de -Lippmann. <i>Revista de la Real Academia de Ciencias</i>, etc. (Con 17 -grabados). Abril 1906.</p> - -<p class="ti1">Una traducción alemana, con nuevos experimentos y -reglas prácticas, vió la luz en el <i>Zeitschrift. f. wissenchaftliche -Photographie</i>. Bd. V, H. 7, 1907.</p> - -<p class="ti1"><i>Idem</i>: Reglas prácticas sobre la fotografía -interferencial de Lippmann. <i>Ciencia popular.</i> Barcelona, Noviembre -1916.</p> - -<p class="ti1"><i>Idem</i>: Obtención de estereofotografías (proceder de -Berthier-Ives) con un solo objetivo. <i>Revista de Física y Química</i>, -1910.</p> - -<p class="ti1"><i>Idem</i>: Proceder heliocrómico por decoloración. -<i>Anales de la Sociedad Española de Física y Química</i>, tomo IX.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_286"><span class="label"><a -href="#FNanchor_286">[286]</a></span> <i>Cajal</i>: Reglas y consejos -sobre la investigación biológica, 4.ª edición, 1916.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_287"><span class="label"><a -href="#FNanchor_287">[287]</a></span> En preparación (y algunos -bastante adelantados) tenemos los siguientes libros:</p> - -<p class="ti1"><i>El ojo y la retina de los invertebrados.</i></p> - -<p class="ti1"><i>Ensayos de Psicología histológica.</i></p> - -<p class="ti1"><i>Incongruencias de la vida y del espíritu.</i></p> - -<p class="ti1"><i>La verdad y el error en la doctrina de la -evolución.</i></p> - -<p class="ti1"><i>Pensamientos.</i></p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_288"><span class="label"><a -href="#FNanchor_288">[288]</a></span> Omitimos multitud de artículos -de índole científico-literaria, ó de tendencia política, aparecidos -en algunos periódicos é ilustraciones españolas.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_289"><span class="label"><a -href="#FNanchor_289">[289]</a></span> Enumero solamente los trabajos -efectuados en mi Laboratorio ó los inspirados por mis descubrimientos -en España.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_290"><span class="label"><a -href="#FNanchor_290">[290]</a></span> El Dr. Rodríguez Lafora ha dado -á luz en mis <i>Trabajos</i> y algunas Revistas nacionales y extranjeras -otras investigaciones interesantes, que no se citan aquí por haber -sido efectuadas en Laboratorios exóticos.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_291"><span class="label"><a -href="#FNanchor_291">[291]</a></span> El Dr. Achúcarro ha publicado -otros muchos é importantes trabajos que no se citan aquí por haber -sido efectuados en Laboratorios extranjeros.</p> - -</div> - -</div> -</div> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter pt3"> -<div class="transnote" id="tnote"> - <p class="tnotetit">Nota de transcripción</p> - - <ul> - <li>Los errores de imprenta han sido corregidos sin avisar.</li> - - <li>Se ha respetado la ortografía del original —que difiere - ligeramente de la actual—, normalizándola a la grafía de mayor - frecuencia.</li> - - <li>Se ha normalizado el uso de las rayas, se ha completado el - emparejamiento de comillas, admiraciones e interrogaciones y se - ha puesto tilde a las mayúsculas que la necesitan.</li> - - <li>Se han corregido nombres propios, títulos, citas y expresiones - en lenguas distintas del castellano con ayuda de los repertorios - bibliográficos en línea.</li> - - <li>Las <a href="#Errata">erratas declaradas</a> al final del volumen - se han incorporado al cuerpo principal del texto.</li> - - <li>Las páginas en blanco han sido eliminadas.</li> - - <li>Las notas a pie de página se han renumerado y se han colocado al - final del libro.</li> - - <li>Se amplía el «Índice» con la inclusión de la «Lista de los libros - y folletos científicos del autor», con rango de capítulo.</li> - - <li>Nótese que tras los capítulos XVI y XVII aparecen los capítulos - XVI <i>bis</i> y XVII <i>bis</i> por error de numeración en el original - impreso, como se declara al final de la «<a href="#Errata">Fe de - erratas</a>».</li> - - <li>Algunas ilustraciones se han desplazado ligeramente, para evitar - que interrumpieran un párrafo.</li> - - <li>En las pp. <a href="#Page_539">539</a> y <a - href="#Page_541">541</a> hay dos figuras 159 distintas. Se las - redenomina 159a y 159b.</li> - </ul> -</div> -</div> - -<hr class="full" /> - - - - - - - - - -<pre> - - - - - -End of the Project Gutenberg EBook of Recuerdos de mi vida (tomo 2 de 2), by -Santiago Ramón y Cajal - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK RECUERDOS DE MI VIDA (TOMO 2 DE 2) *** - -***** This file should be named 60675-h.htm or 60675-h.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/6/0/6/7/60675/ - -Produced by Ramon Pajares Box and the Online Distributed -Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This file was -produced from images generously made available by The -Internet Archive/Canadian Libraries) - - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the United -States without permission and without paying copyright -royalties. 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It -exists because of the efforts of hundreds of volunteers and donations -from people in all walks of life. - -Volunteers and financial support to provide volunteers with the -assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg-tm's -goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will -remain freely available for generations to come. In 2001, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure -and permanent future for Project Gutenberg-tm and future -generations. To learn more about the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation and how your efforts and donations can help, see -Sections 3 and 4 and the Foundation information page at -www.gutenberg.org Section 3. Information about the Project Gutenberg -Literary Archive Foundation - -The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit -501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the -state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal -Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification -number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation are tax deductible to the full extent permitted by -U.S. federal laws and your state's laws. - -The Foundation's principal office is in Fairbanks, Alaska, with the -mailing address: PO Box 750175, Fairbanks, AK 99775, but its -volunteers and employees are scattered throughout numerous -locations. Its business office is located at 809 North 1500 West, Salt -Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email contact links and up to -date contact information can be found at the Foundation's web site and -official page at www.gutenberg.org/contact - -For additional contact information: - - Dr. Gregory B. Newby - Chief Executive and Director - gbnewby@pglaf.org - -Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg -Literary Archive Foundation - -Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide -spread public support and donations to carry out its mission of -increasing the number of public domain and licensed works that can be -freely distributed in machine readable form accessible by the widest -array of equipment including outdated equipment. Many small donations -($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt -status with the IRS. - -The Foundation is committed to complying with the laws regulating -charities and charitable donations in all 50 states of the United -States. 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differdeleted file mode 100644 index d2c3e7f..0000000 --- a/old/60675-h/images/ill_254fig44.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/60675-h/images/ill_255fig45.jpg b/old/60675-h/images/ill_255fig45.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index f0b7b73..0000000 --- a/old/60675-h/images/ill_255fig45.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/60675-h/images/ill_256fig46.jpg b/old/60675-h/images/ill_256fig46.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index 823876a..0000000 --- a/old/60675-h/images/ill_256fig46.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/60675-h/images/ill_274fp.jpg b/old/60675-h/images/ill_274fp.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index f86856a..0000000 --- a/old/60675-h/images/ill_274fp.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/60675-h/images/ill_278fig47.jpg b/old/60675-h/images/ill_278fig47.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index 66f7860..0000000 --- a/old/60675-h/images/ill_278fig47.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/60675-h/images/ill_279fig48.jpg 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differdeleted file mode 100644 index de9c971..0000000 --- a/old/60675-h/images/ill_357fig81.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/60675-h/images/ill_358fig82.jpg b/old/60675-h/images/ill_358fig82.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index 66500b4..0000000 --- a/old/60675-h/images/ill_358fig82.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/60675-h/images/ill_359fig83.jpg b/old/60675-h/images/ill_359fig83.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index 174c634..0000000 --- a/old/60675-h/images/ill_359fig83.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/60675-h/images/ill_360fig84.jpg b/old/60675-h/images/ill_360fig84.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index b6369e9..0000000 --- a/old/60675-h/images/ill_360fig84.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/60675-h/images/ill_362fig85.jpg b/old/60675-h/images/ill_362fig85.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index 6ddd476..0000000 --- a/old/60675-h/images/ill_362fig85.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/60675-h/images/ill_365fig86.jpg 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differdeleted file mode 100644 index d3f247c..0000000 --- a/old/60675-h/images/ill_406fig100.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/60675-h/images/ill_407fig101.jpg b/old/60675-h/images/ill_407fig101.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index e2f899c..0000000 --- a/old/60675-h/images/ill_407fig101.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/60675-h/images/ill_409fig102.jpg b/old/60675-h/images/ill_409fig102.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index fe345d2..0000000 --- a/old/60675-h/images/ill_409fig102.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/60675-h/images/ill_433fig103.jpg b/old/60675-h/images/ill_433fig103.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index c80c9e6..0000000 --- a/old/60675-h/images/ill_433fig103.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/60675-h/images/ill_434fig104.jpg b/old/60675-h/images/ill_434fig104.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index 06dcffb..0000000 --- a/old/60675-h/images/ill_434fig104.jpg +++ /dev/null diff --git 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files differdeleted file mode 100644 index 13d2f7c..0000000 --- a/old/60675-h/images/ill_482fig128.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/60675-h/images/ill_484fig129.jpg b/old/60675-h/images/ill_484fig129.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index df5cf73..0000000 --- a/old/60675-h/images/ill_484fig129.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/60675-h/images/ill_484fig130.jpg b/old/60675-h/images/ill_484fig130.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index 54c808d..0000000 --- a/old/60675-h/images/ill_484fig130.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/60675-h/images/ill_501fig131.jpg b/old/60675-h/images/ill_501fig131.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index ba85bbb..0000000 --- a/old/60675-h/images/ill_501fig131.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/60675-h/images/ill_502fig132.jpg b/old/60675-h/images/ill_502fig132.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index 7117201..0000000 --- a/old/60675-h/images/ill_502fig132.jpg +++ /dev/null diff --git 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