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| author | nfenwick <nfenwick@pglaf.org> | 2025-02-08 19:01:54 -0800 |
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Ballivián_ + +_Dedica esta obra_-- + + El Autor. + + + + +[Ilustración] + + + + +PRÓLOGO + + +El autor de este libro, D. Manuel Rigoberto Paredes, nos ha honrado con +el encargo de preceder a su obra por un corto juicio acerca de ella. + +Tan delicada comisión la realizaremos con el mejor gusto, aun cuando +reconocemos nuestra insuficiencia y escasos merecimientos en una labor +de esta naturaleza, labor que habría podido llevarla a cabo con mayores +prendas de acierto quien poseyera, es claro, una vasta preparación en +el dominio de la sociología boliviana. Pero si voluntad nos sobra, en +cambio, lo que seguramente ha de faltarnos será la competencia especial +que exigiría el análisis del medio ambiente en que se desenvuelve la +psicología de toda una raza, muy difícil de caracterizarla en sus +polícromos matices, cual es la raza aymara-khechua, objeto de las +investigaciones del minucioso observador que ha querido dejar a los +futuros estudiosos de nuestro país, el _dossier_ o autos del proceso, +con el que se puede juzgar la psiquis nacional aborígene. + +El libro que nos honramos en presentar hoy al público lector, no es +uno de aquellos que se escriben, como si dijéramos por pasatiempo; +precisamente no, es el fruto de largos años de exégesis atenta y +controlada en el teatro mismo de la acción, o sea de la convivencia +y contacto con el propio elemento étnico cuyo espíritu se trata de +escudriñar. El autor ha nacido, ha pasado su existencia casi toda, en +medio de las capas sociales cuyo _folk-lore_ ha querido desentrañar, +dándose cuenta exacta del psiquismo tan enrevesado de nuestro pueblo. + +Los estudios que son el objeto de esta obra, ningún autor boliviano los +había emprendido antes que el doctor Paredes, porque dado el carácter +frívolo de nuestros compatriotas, cosa que tenemos que enrostrarnos, +duélanos cuanto sea, ¿quién hubiera sido el zamacuco (en concepto +filisteo se entiende) que se preocupe de las _abusiones_, (bolivianismo +puro), creencias y tonterías de los _indios_? Nadie que no esté tan +desocupado o pierda su tiempo en averiguar y describir asuntos insulsos +como esos. Mas, contemplando con criterio racional y no de calabaza, +el género de labores a que se entregara el autor, ¿puede suponerse +por un segundo siquiera, que él ha perdido lamentablemente su tiempo? +_Nequaquam domini!_; precisamente, no ha podido emplearse mejor un +talento alimentado y bien nutrido en el espíritu científico de nuestro +siglo, un talento observador y sagaz, patriota, diligente y concienzudo +a la vez; un talento, decimos, que posea esas bellas cualidades, no +pudo tener más plausible dedicación que el ser útil, utilísimo a la +ciencia sociológica en general y a la psicología del pueblo boliviano +en particular. Es por esto--y en términos de justicia absoluta--que +Paredes es acreedor al aplauso del mundo entero. + +Hasta aquí solamente algunos hombres de ciencia europeos o +norteamericanos, habían esbozado algo de la psiquis de nuestros +aborígenes en el tópico a que nos referimos. El libro _Mitos, +supersticiones y supervivencias populares en Bolivia_, es, pues, el +primer trabajo serio en su género que ha salido de la pluma de un +escritor nacional. Y un trabajo muy curioso en verdad. + +Recibámoslo, entonces, con simpático alborozo, leámoslo con placer y +sepamos darle el mérito que le corresponde. + +El modo de ser íntimo de nuestras masas populares, de las que el indio +aymara-khechua es su representante más genuino, es, ciertamente, casi +idéntico que el que caracteriza al mestizo y aun al criollo, porque +sobre la mente del indígena mismo está moldeada la de los otros +componentes de nuestra población nativa. Oh sí, esas creencias y +supersticiones, harto primitivas o pueriles, forman también el fondo +de reserva de la economía mental boliviana, y dígase lo que se quiera +en contrario, la clase media o la parte más considerable, aquella que +forma el bloque de nuestro pueblo, participa de la religiosidad y +moralidad del habitante originario de esta nacionalidad americana. + +A veces en las clases que se reputan cultas, vemos con frecuencia +subsistir esas mismas supersticiones, que no han podido aún +desarraigarse, ni con el trato de los europeos civilizados. Las +brujerías de un _callahuaya_ impresionan todavía fuertemente a la +dama más aristocrática y pesan bastante en el ánimo de la mayoría de +nuestros _uerajjochas_, que visten levita y calan guantes. ¡Cuánta más +fuerza sugestiva no deja de tener en el ignaro provinciano o en el poco +letrado _cholo_! + +Al reflexionar sobre el grado de atraso intelectual en que se ha +quedado el infeliz indígena boliviano, cuyo patrimonio de ignorancia +se ha mantenido casi el mismo desde los remotos tiempos pre-incaicos, +¡no sabemos qué de amargo desencanto y qué de mortificante desazón +embarga nuestro sentimiento patrio! Hace sangrar el alma el percatarse +de la triste condición en que yace la mentalidad de nuestros pobres +compatriotas indios. Y, sin embargo, al examinar con cuidado las +aptitudes mentales de los aymara-khechuas, se advierte que ellos son +capaces de un alto desarrollo intelectual, conocedores como somos de +su plasticidad cerebral adaptativa y de la elasticidad de su espíritu. +En otra ocasión decíamos ya: «Nuestros indígenas, según lo comprueba +la experiencia, no son refractarios al estudio, al perfeccionamiento +moral, a la meditación y aun a exceder en condiciones iguales a las +razas europeas mejor dotadas...» así es efectivamente, pero si hemos +de conservar en su actual cristalización psíquica este infortunado +elemento étnico de Bolivia, si nada hacemos por disolver en las aguas +benéficas de la civilización esos valores brutos, que tornaríanse +inmediatamente en _solutos_ fértiles para esta tierra, digna de mejor +suerte, el indio seguirá el mismo paria, salvaje, supersticioso, +estúpido, feroz... + +Indudablemente que la obra del doctor Paredes tiende también a hacer +conocer a los poderes públicos, el estado religioso-social de la +colectividad boliviana y a ese título es toda una revelación para +los dirigentes de la cosa pública. En ello estriba así, su utilidad +fundamental. + +Como producción literaria acaso el último trabajo del autor, a quien +prologamos, no ofrezca ni las bellezas retóricas que más agradan al +gran público, ni los relumbrones de una afectada fraseología, pero +en su sencillez ruda, en el desnudo candoroso con que descubre el +sér moral de la masa gruesa de nuestro pueblo, no hace otra cosa que +presentarse sincero y leal; en tal caso es como el anatómico, que +diseca el cadáver de una virgen núbil y hermosa sin pararse en la +descripción de sus morbideces y atractivos sexuales, opera con la +indiferencia y frialdad del sabio. + +El surco está abierto ya para otros. ¿Vendrán nuevos cultores que +prosigan la tarea? ¡Quién sabe! + +La Paz, agosto de 1920. + + _B. Díaz Romero._ + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +Erratas y Correcciones + + + Página Línea Dice Léase + + 33 19 los de los + 41 30 morada mira de + 48 16 los mismos + " 18 se la se le + 50 13 vió vivió + " 19 echar la echarla al + 57 1 en el en él al + 58 26 no se han no se ha + " 29 no los no lo + 61 9 _Yantiha_ _Yankha_ + 65 1 objeto es objeto + 80 4 pretéticas pretéritas + " 23 en amenaza en actitud de amenaza + 90 25 en una una + 111 27 la cebada si la cebada + " 28 si la reogen se la recoge + 112 18 y recogidas recogerlas + 139 3 que _Tiay huancu_ de _Tiay-huanacu_ + 170 21 empeña ase y sacude + 181 27 su cuolas sus cuotas + 186 21 y a medida a medida + 190 22 ponen creen + 192 24 en la de la + " 25 maztizada masticada + 195 7 que está que están + " 8 que le que les + 200 30 rocson roncos + 207 5 e es + " 16 he hecho + 212 27 es que en que + " 14 rostso rostro + 261 21 permanezca en él y no y no permanezca en él, y + 277 27 que son actos lanzados que asemejan a saetas + lanzadas + + + + +Mitos, Supersticiones y Supervivencias populares en Bolivia. + + + + + Capítulo I + + Factores primordiales + + I.--El alma de la raza.--La fe en objetos inanimados y en + Santiago.--El _layka, chamacani, thaliri, kamili, jampiri + y yatiri_.--La poca importancia de las mujeres en la + hechicería.--II.--Instrumentos y manera cómo actúan los + brujos.--III.--Influencia de éstos, sus artimañas para seducir + a las multitudes.--IV.--Causas para la persistencia de las + supersticiones.--Papel del sacerdote y confusión del fraile + con el mito del _kharisiri_.--V.--Influencia de los sueños. + + +I + +Las supersticiones son inherentes a la naturaleza humana; ellas son +mayores y más dominantes según el estado de civilización de cada país. +En el nuestro se adquieren en la niñez y nos acompañan hasta la tumba. +A medida que los individuos descienden en escala social y disminuye su +instrucción, van aumentando en número y haciéndose imprescindibles en +el dominio de la vida. Tal sucede con los habitantes de escala inferior +de nuestras ciudades y pueblos de provincia, llámense blancos, mestizos +o indios, los cuales son orgánicamente supersticiosos. En el espíritu +de estos diversos componentes étnicos apenas han podido tener cabida +algunas ideas religiosas o principios de ciencia médica, que lejos +de amortiguar los impulsos naturales de su idiosincracia mediocre, +les han servido para disimularlos y encubrirlos. Continúan creyendo +indios y mestizos, en la eficacia de los sortilegios y maleficios, y +en el poder de los que los hacen; veneran aún las cuevas tétricas, los +cerros elevados, desiertos y desprovistos de vegetación, los lagos, +ríos, o figuras de barro toscamente trabajados, o piedras que tienen +venas atravesadas en cruz, o formando arabescos, que se aproximen a +figuras humanas, y a cuanta cosa encuentran con alguna particularidad +extraña, suponiendo, aunque confusamente, que tras de todo eso existe +una voluntad personal, que les da movimiento, les hace obrar, o se +manifiesta en ellos, o representa los desdobles de sus antepasados. +Sus antiguos mitos y leyendas siguen teniendo conturbada y esclavizada +su alma sencilla. En la mente de niño de aquellos, la religión y la +medicina, se confunden aún con la brujería; el hechicero con el médico +y el sacerdote, a quien con su segunda intención, se complacen en +llamarlo _tata-cura_.[1] + + [1] «_Tata Auqui_: Padre o Señor. _Tata_: El Hechicero». + _Vocabulario de la Lengua Aymara_, compuesto por el P. + Ludovico Bertonio. Publicado de nuevo por Julio Platzman. + Parte segunda, página 339. El indio en este caso, le da + acepción de hechicero, al tratarse del cura. + +Los párrocos tan ignorantes, como sus feligreses, son los que dan +pábulo a esas creencias, predicándoles, enseñándoles a menudo, que +los males son obra del diablo, venganzas de la divinidad; bendiciendo +los objetos presentados por los indios y cholos, colocándolos después +en los altares, junto a las efigies de los santos. Así al lado de una +Virgen, se ve un trozo de piedra, junto a un crucifijo, un retazo de +madera. + +La ignorancia de las causas que motivan los fenómenos naturales, en +párrocos y feligreses, han influído, en forma decisiva, para que el +fetichismo y las supersticiones indígenas encuentren aceptación y +aliento en las costumbres del pueblo, dando lugar para que el remedio a +cualquiera desgracia o enfermedad, se busque, no en la ciencia, sino +en la hechicería. + +Entre los santos del catolicismo, al que deveras adora el indio y en +quién tiene plena fe, es en Santiago, porque lo confunde con el rayo; +lo toma por su imagen. + +Como los antiguos griegos, creían que Júpiter lo lanzaba, suponen los +indios que Santiago es el que lo forja y envía a la tierra; por eso se +llaman _Apu-illapu_, o sea, señor-rayo. + +El indio se extasía al contemplar al santo montado a caballo, con aire +marcial y sañudo de fiero y apuesto capitán, cubierto la testa con +sombrero de plata, de ancha falda levantada, dejando al descubierto su +arrogante rostro; manteo encarnado, con flecos de oro sobre la espalda, +armada su diestra de flamígera espada, en actitud de descargar el arma +sobre infieles que se le han puesto atrevidos al paso, y a quienes los +hace triturar con los pesados cascos de su brioso corcel. + +Tal es la fe que la gente del pueblo tiene en Santiago, que cuando +alguien ha podido salvar de la descarga eléctrica del rayo, lo +conceptúan como su hijo, favorecido con un bautismo de fuego, en señal +de haberlo elegido el santo para revelarle los arcanos de lo venidero, +prevenir los males, descubrir las cosas ocultas y ahuyentar por su +intermedio al espíritu malo, al temible _auka_ escapado del centro +de la tierra, y la fractura o cicatriz producida por el rayo, la +considera, el que la tiene, como comprobante del papel sobrenatural +que debe desempeñar entre sus semejantes. + +Asimismo, cuando un niño nace el momento en que estallan chispas en el +cielo, lo llaman hijo de Santiago. También tienen igual condición los +mellizos, o el hijo que la madre hubiese afirmado estar concebido para +el santo, cierto día que la sorprendió la tempestad en el campo, o la +cubrió el sol con sus rayos ardientes hasta haberla dejado desmayada. + +El lugar en que ha caído el rayo lo consideran como digno de respeto, +por haber sido visitado por el santo, _tatitun-purita_, como dicen, y +le llevan ofrendas y lo veneran, creyendo que aun se encuentra presente +allí Santiago, y con objeto de despedirlo, se visten con sus mejores +trajes, se adornan de blanco y junto con sus mujeres, igualmente +ataviadas, al son de alegre música, se dirigen al sitio, hacen reventar +cohetes y después de sacrificar una llama blanca, y realizar otras +ceremonias, cual si realmente estuvieran despidiendo a una persona, +regresan bailando a sus casas. Desde entonces, el lugar es tenido por +sagrado, y le denominan, unas veces, _ajatha_, atravesado, y otras +_illapujatha_, o herido por el rayo. + +El momento en que cae averiada o muerta una persona, a consecuencia +del rayo, es imposible que nadie la auxilie; todos los presentes +inmediatamente vuelven la vista y ninguno se atreve a mirarla +siquiera. Mantienen la idea de que viéndola, se muere definitivamente, +porque al santo no le agrada ser sorprendido el momento en que +desciende a caballo sobre un individuo quien puede regresar en sí +cuando no lo han visto. + +_Laikas_ es el nombre genérico de los brujos; pero, cuando tratan de +diferenciar cierta categoría de éstos dan tal denominación al que +se encarga de hechizar, de descubrir e inutilizar los maleficios y +de echar suertes en todas circunstancias de la vida. _Cchamacani_ +(tenebroso) es una especie de nigromanta, que ejerce la magia, +aplicando sus poderes al daño y a lo malo, a quien se atribuye por +ello, estar en contacto con los espíritus perversos, evocando a los +muertos, particularmente los manes de los ajusticiados y de los +malvados. El _Thaliri_ (que sacude) es el que la da principalmente de +adivino, y se distingue por ejecutar sus operaciones cubierto de un +poncho grueso, de burdo tejido, y de color negro, puesto en cuclillas, +con los ojos cerrados aparentando dormitar o hallarse realmente +dormido, o tal vez, en estado cataléptico. Sus respuestas son en +voz débil, queda, cual si alguien les inspiraba sílaba por sílaba, +palabra por palabra, hasta formular su pensamiento. Las tres clases se +titulan hijos de Santiago y reconocen entre ellos ciertas jerarquías y +preeminencias. Cuando el consultado o funcionante no puede absolver la +pregunta o la cree de suma gravedad, se declara impotente y recomienda +al cliente otro colega, según él de conocimientos superiores a los que +tiene, y éste, si duda, lo manda al que lo supone de mayor jerarquía. +Ha llegado el caso de reconocer todos ellos a un solo brujo supremo, +que era quien salvaba, y en definitiva resolvía, consultas difíciles y +consideradas de mucha importancia. Los lugares en que habitan éstos, +que probablemente han debido ser afamados desde tiempos inmemoriales, o +tal vez residencias conocidas de prestigiosos brujo, influyen para que +se les tenga como a tales. + +Se singularizan los pertenecientes a cada una de esas categorías, sólo +en los asuntos de trascendencia o ante ofertas lucrativas con aparatos +y solemnidades especiales; en la generalidad de los casos siguen +procedimientos comunes. + +_Kamilis_ o _Jampiris_, llaman los pueblos del centro y sud de +la República a los Gallahuayas, o a los que ejercen la medicina +y hechicería a la vez, a quienes se les conoce también con la +denominación de _Yatiris_ o sabios. Este nombre lo emplean +con preferencia a los de _amaota_, _tocapu_, _chuymani_, +_achancara-chuymani_, _apincoya_, _musani_, _chuymkihtara_, que +significan lo mismo. El _Yatiri_ es siempre un hombre viejo, de +experiencia, de consejo y de venerable aspecto: es el mago indígena. + +Los indios, al revés de lo que ocurre entre los blancos, consideran a +las mujeres incapaces de adivinar el porvenir, ni de descubrir los +secretos de alguna importancia referentes a los hombres. El aymara +tiene un profundo desprecio por la mujer y, en los únicos casos que la +toma en cuenta es cuando se trata de asuntos relacionados con el amor +sexual, o necesita de venenos, maleficios abortivos, o de remedios +que produzcan la esterilidad. La hechicera no se entiende sino con +esas consultas y cuando falla en sus previsiones, es objeto de los +malos tratos de su cliente. Las que se dedican, son comúnmente, viejas +andrajosas, de aspecto repugnante y entregadas al vicio de la coca o +del alcohol. En hechicería, la importancia de la mujer queda muy atrás +a la que se da al varón; en competencia con éste, es siempre vencida +aquella. Santiago dicen, huye de la mujer y jamás ha llegado el caso de +dotarla del don adivinatorio. Con semejante prejuicio su inferioridad +en la materia, queda ejecutoriada para el vulgo. + + +II + +Los instrumentos que acostumbra poseer el brujo se reducen a pedazos +de soga de ahorcados, muelas o dientes de difuntos, calaveras, figuras +de ovejas hechas de diferentes cosas, cabellos de muertos, uñas de +tigres, sapos vivos o disecados, cabezas de perros, plumas de pájaros, +lanas y _caítos_ de diversos colores, muchas raíces, culebras, arañas +y lechuzas domesticadas Según es la consulta, el brujo da alguno de +esos objetos, hace actuar cualquiera de los animales domesticados. +Generalmente ejerce sus funciones de noche y de preferencia cuando +ésta es lóbrega, en una habitación silenciosa y apartada de la casa. +La invitación la hace para una hora en que no puede ser visto por +indiscretos o sorprendido en sus operaciones. + +Alfombra la habitación con lienzos negros, coloca en el centro una +mesa o un poyo de adobes, cubierto también de negro; pone encima un +mechero con tres luces o tres velas de sebo, encendidas por la parte +del asiento y colocadas cabizbajo. Algunas veces adorna las paredes +con lechuzas y lagartijas disecadas, cuando estos objetos no están +siempre ocultos. El brujo espera al cliente en la puerta, le introduce +al interior apenas llega, cuidando de hablarle a media voz y poco, +prefiriendo entenderse por señas y visajes. El misterio en todo y para +todo, la mímica y el lenguaje de acción sólo dominan allí. + +Coloca al interesado junto a la mesa, donde hay, además de las luces, +montoncitos de coca, una botella de aguardiente y cigarros. Toma +su trago y derramando antes algunas gotas al suelo, con los ojos +entornados hacia arriba, musita ciertas palabras ininteligibles y +enigmáticas. Convida al concurrente su brebaje, quien también derrama +algunas gotas antes de beber y ambos mascan la coca y fuman cigarros, +conversando sobre el motivo de la visita, averíguale con maña lo +sucedido en todos sus detalles. En seguida le aconseja lo que debe +hacer. Abre una olla, sacando de allí una lagartija adiestrada para +lamer la mano de su dueño, o un sapo que croa al salir, o una araña +en cuyas patas se fija, o hace graznar la lechuza, en una forma que +responda a sus intenciones. En vista de lo que han hecho estos animales +le dice que ha acertado en sus consejos. Si es _cchamacani_, invoca la +presencia del diablo y después de haberse agachado hasta pegarse al +suelo, le dice que traiga un ratón vivo o gato y cuando tiene presente +al animal, le atraviesa en los pies con espinas para tullir a su +enemigo, o le punza en los ojos para cegarlo, o le traspasa la cabeza +para que se vuelva loco o demente. Otras veces le pide la orina de su +enemigo, o el agua en la que se haya o hayan lavado su ropa, o algún +objeto suyo, con ella hace su sortilegio y lo devuelve para que la +vierta a su puerta. Tanto _laikas_ como _cchamacanis_, emplean también +con el mismo objeto, coca mascada, granos de maíz y distintas yerbas, +o matan un cobaya, y en sus vísceras tratan de sorprender el secreto +buscado, consultando los manes de los muertos. Los _thaliris_ examinan +las irradiaciones de los astros, las oscilaciones de las llamas en +las velas o mecheros, el vuelo de las aves, fuera de que algunos son +magnetizadores, fascinadores y aún ventrílocuos. + +El brujo representa con mayor solemnidad la escena en que se propone +hacer venir y actuar a Santiago en persona. Cita al cliente para la +media noche y apenas lo tiene en su poder, le hace fumar cigarros, +le da de beber aguardiente, le cuenta cosas pertinentes al hecho que +motiva su visita, y, poco a poco, va sugestionándolo, va imponiéndose +en su voluntad y apoderándose de su ánimo, hasta que, cuando cree +haber legrado su objeto y de que ha llegado el momento oportuno de +obrar, le manda repentinamente con tono imperioso, que apague las luces +y que no resuelle siquiera. Ese instante asume el brujo un aspecto +imponente, con los ojos que le salen de las órbitas, el cuerpo que le +tiembla, y todo su ser que se estremece, cual si estuviera poseído por +un espíritu diabólico. En medio del silencio profundo y la soledad +que tiene algo de aterradora, siente de improviso en el recinto, un +ruido metálico, que el asistente, sugestionado como se encuentra, +cree ser producido por las áureas espuelas y jaeces del bridón del +santo que llega; no dándose cuenta que el ruido es causado por la +diestra mano del actuante que agita unos cascabeles acondicionados +en hilos invisibles. Aprovechando de la credulidad ciega y absoluta +que domina al sujeto hace, figurar a Santiago, saludándole en mal +castellano, y dirigiéndole palabras incoherentes en su lengua, con voz +cavernosa y tono impositivo. Ese efecto consigue el brujo acomodándose +a la boca un instrumento de cuerno, hecho a propósito para producir +sonidos extraños; y antes que su cliente se reponga, volviendo a +su voz natural, le invita respetuoso, para que haga sus preguntas +directamente al mismo Santiago. El que ha perdido sus corderos, le +interroga: + +«_Señor, bendito señor, perdóname si te importuno: he perdido mis +ovejas, ladrones desalmados me las han robado; en vano las he buscado, +¿parecerán? Dímelo, santo adorado; dímelo protector de huérfanos y +defensor de desgraciados, con toda mi alma en tí puesta te lo pido_». Y +solloza el infeliz. El hechicero, fingiendo la voz contesta: _Búscalas +con más interés y las encontrarás, o tu vecino se las ha devorado; o +están lejos y es imposible que puedas recogerlas._ + +Si la pregunta se refiere al robo de semovientes mayores, como mulas, +burros, bueyes o llamas la respuesta suele ser: «_Busca, rastrea un +poco más y los ladrones serán sorprendidos porque no están muy lejos +de tí; o ya no los hallarás porque han sido vendidos y conducidos a +tierras lejanas, o devorados, si se trata de bueyes o llamas_». + +Otras veces se interroga: «_Hace un año que mi mujer se encuentra +tullida, postrada en cama, y me dicen las gentes que está embrujada, +¿con qué podré curarla? ¿Hay o no remedio a su mal?_» Contesta: «_Hay +remedio; investiga el paradero del hechizo, que es un sapo, lagartija o +gato, que tiene los pies atravesados con espinas. Apúrate en buscarlo, +sino tu mujer morirá_». + +De antemano, para este caso, el brujo tiene dispuesto el animal. +Después de pasada la consulta, recibidos nuevos obsequios y otra +cantidad de dinero, descubre el objeto del hechizo y le arranca las +espinas. + +Por el estilo, suelen ser las preguntas innumerables y diversas, y +las respuestas vagas, evasivas, ingeniosas o eficaces, según las +condiciones económicas del cliente y el conocimiento que el brujo puede +tener sobre las cosas consultadas. + +Terminado el acto y antes de encender las luces hace retirarse al +santo, repitiendo el mismo ruido que al presentarlo. En la crédula +mente del indio que vino en su busca, queda la persuación de que se ha +entrevistado con el mismo santo, por descorazonado que esté, y el hijo +de Santiago bien pagado por su embuste hábilmente ejecutado. + +La hechicera mestiza, al absolver las consultas que también la hacen, +suele combinar los procedimientos indígenas con algunas prácticas +religiosas. Por lo común, masca primero coca, dedicada la masticación +al hombre que debe ser embrujado; después reza a las ánimas del +purgatorio, o invoca a las condenadas en el infierno. Hace un muñeco +o pinta una estampa con dos caras, una de mujer otra de hombre, le +enciende tres velas, y les reza tres padre-nuestros y tres ave-marías +a las almas solicitadas, y envuelve la estampa con un hilo que tiene +tres nudos y en seguida conjura a las ánimas, diciendo: «yo os conjuro +por el día en que nacísteis, por el bautismo que recibísteis, por la +primera misa que oísteis, que hagáis que fulana o fulano ame y sea +esclavo o esclava de la pasión de sutano o sutana». Con lo que se cree +tener buen resultado. + + +III + +El cholo y el indio se encuentran tan dominados por la idea de los +sortilegios y maleficios, que todo lo que no pueden explicar o es para +ellos misterioso, extraordinario, o sobrenatural, lo tienen por obra de +brujos. + +Cuando el indio al navegar en frágil barquilla de totora, ocupado en la +pesca, es sorprendido por recios vientos o tempestades, que le producen +alguna desgracia, supone que es víctima del hechizo de algún enemigo +suyo, que se ha valido de los elementos para causarle perjuicio; y +cualquier daño que recibe, lo atribuye siempre a malificios, y para +evitar sus fatales consecuencias, a tiempo, busca otros brujos, que los +tiene por superiores a los que han dañado y cree que por este medio, +destruirá, o por lo menos, neutralizará los efectos de aquellos. En la +lucha, que para salvarlo, sostendrán los brujos, tiene seguridad, que +el suyo saldrá vencedor; y si este realmente ha logrado evitar el mal +o curarlo de una enfermedad, su prestigio toma grandes proporciones. +Entonces llega a adquirir el favorecido por la suerte nuevos clientes, +el que lo traten con miedo y con respeto, le consulten en los trances +difíciles de la vida, y que nadie pueda pasar en su comarca sin acudir +a él. + +El favorito de la suerte, se convierte en ídolo de la multitud. Todos +le colman de atenciones y le hacen obsequios. El indio que necesita de +él, le entrega gratis el cordero más gordo de su majada, los productos +escogidos de su cosecha, y, cuando aquél le exige pernoctar en compañía +de la hija de éste, joven y bien parecida, consiente en ello sin +escrúpulos ni vacilaciones. + +Estos indios ladinos, insignes rebuscadores de vidas agenas y de +misterios recónditos, que desempeñan, a maravilla, su lucrativo y +dichoso papel de hechiceros, son fecundos en recursos para salir +airosos del paso. Cierta ocasión fué capturado en una Policía de +provincia un célebre brujo y en vista de las fechorías que había hecho +y disturbios que había provocado entre los indios, ordenó la autoridad +que, en castigo de sus faltas, se le flajelase. Sufrió la dura pena +impasible y cuando volvió a su casa, lejos de manifestar algún +escarmiento, explicaba ufano a los indios que habían ido a expresarle +su pesar por lo ocurrido, de que nada había sufrido, porque el momento +en que lo tendieron al suelo vino en su auxilio Santiago, en forma +invisible para los que presenciaban o debían ejecutar la pena, y le +cubrió con su manto, impidiendo que los azotes rozaran siquiera la +parte desnuda de su cuerpo...! Y siguió ejerciendo su oficio vedado, +con más ánimo y éxito que antes. + +El miedo que inspira a los indios el brujo es tan grande, que cuando se +embriaga o se descuida en guardar algún objeto suyo, nadie se atreve a +tocarlo o robarle. Sólo cuando abusa de su poder y se hace peligroso +e insoportable en la comarca, sus moradores se reunen sigilosamente y +acuerdan matarlo, sin darle tiempo para nada, como lo hacen en efecto, +sorprendiéndole en su morada y quemándolo vivo. En seguida entierran +sus huesos o sus cenizas en un pozo profundo, a fin de que no quede +huella de él. + +El indio tiene la preocupación de que cuando no se le da ese género +de muerte, su alma sigue causando daños a sus victimadores. Con la +incineración de su cuerpo creen que también su alma ha sido reducida a +la nada. + +El indio da virtud de remedio eficaz contra los hechizos a la sangre y +orina del brujo. Con ese objeto suele romperle la cabeza y dar de beber +la sangre que brota de la herida al hechizado o la orina de aquél. El +brujo, a su vez, cuida mucho que tal cosa no ocurra, por temor de que +el maleficio se torne contra él. + +Alguna vez, cuando no suena muy bien su título de hijo de Santiago, +lo cambia con el hijo de la Madre de Dios, o sea _Mamitan-huahuapa_, +suponiendo con esta alteración poseer mayores facultades que bajo aquel +nombre. + + +IV + +La persistencia de las supersticiones en el alma popular se debe, +además de las circunstancias ya anotadas, a la influencia de los +españoles, que aportaron las suyas a América en la conquista y durante +el período colonial, quienes eran tan llenos de preocupaciones como +los indios. Si bien los misioneros, destruían los ídolos y adoratorios +de estos, era para reemplazarlos con los que ellos acataban. Las +censuras eclesiásticas tendían a extirpar las prácticas antiguas, +para sustituirlas más fácilmente con las religiosas profesadas por +el catolicismo, que trataban de implantar en el país, pero como no +lograron su objeto por completo, las supersticiones indígenas llegaron +a mezclarse y confundirse con las de los españoles, sin poderse +distinguir, en muchas de ellas, su origen, ni su esfera de acción +exclusiva. Raro o casi imposible es hallar una persona que se encuentre +en lo absoluto libre de supersticiones. Las provenientes de los +naturales y las traídas por los conquistadores, han venido a converger, +por todos los lados, sobre el espíritu de nuestra raza, que obra muchas +veces al impulso de aquellas, aun sin darse cuenta de ello. Cuando el +indio o mestizo practica por primera vez alguna superstición nueva, ya +no la olvida. Esta se grava en su espíritu y le domina, convirtiéndose +en una segunda naturaleza, de la que ya no puede prescindir. Son +fáciles para adquirir supersticiones, y difíciles para sacudirse de +ellas. + +Los sacerdotes católicos, enseñando a la par de los brujos, que se +pueden contrariar los fenómenos y leyes naturales con rezos o hechizos, +hacen igual propaganda. La diferencia está, en que el brujo llama +en su auxilio a Santiago, cuando no al Diablo, y los sacerdotes a +sus divinidades y santos. Ambos lo que persiguen es que se tenga más +confianza, en lo imprevisto, en lo sobrenatural, en lo maravilloso +antes que en el esfuerzo propio o en el concurso de la ciencia. Por +tales antecedentes, blancos, mestizos e indios, se han vuelto tan +crédulos y supersticiosos dentro del culto católico, que cuando no son +entretenidos por artes diabólicas, se entregan con frenesí a celebrar +fiestas religiosas, abrigando la profunda convicción de que con +cualesquiera de estos procedimientos lograrán obtener lo que desean. + +La multiplicación de fiestas religiosas, la profusión con que se erigen +templos y capillas, la excesiva sed alcohólica de las clases populares +y de las que no son, mantienen y hacen más firmes las supersticiones. +En los santuarios de los pueblos de provincia, es común el encontrar +al lado de una efigie católica, objetos de hechicería, y el día de la +conmemoración del santo, merecen también estos últimos la bendición +del clérigo que celebra la misa. + +El indio por todos esos motivos, considera de la misma clase y con +iguales pretenciones, al sacerdote y al brujo de su estancia; al +menos al fraile lo tiene como a un nigromanta peligroso. Le llama +_kharisiri_, es decir degollador, y cuenta de él, que desde mediados +de julio hasta mediados de agosto de cada año, sale de su convento y +recorre las estancias y rancherías del campo, en busca de grasa humana +para confeccionar la crisma de los bautismos, seguido a la distancia +de un lego que lleva los cajoncitos de lata en que aquella especie +será depositada. Cree que el fraile, apenas encuentra un ser humano, +lo halaga y le da un narcótico con el que le adormece, y cuando está +inerte, le hace una incisión en la barriga, hacia el lado derecho, +por donde le extrae toda la grasa que contiene su cuerpo y se retira +después de curarlo y conseguir que de la herida no quede más huella +que un ligero cardenal. La víctima al despertar de su letargo y volver +en sí no encuentra al funesto fraile pero siente un fuerte dolor en el +vientre que le anuncia que algo ha ocurrido con él y agobiado por este +presentimiento, comienzan sus fuerzas a decaer rápidas y consumirse su +cuerpo, hasta que muere a los pocos días del hecho. + +Al principio de la conquista española llamaban _Kharisiri_ al verdugo +que degollaba a los ajusticiados, y creían que después de consumado +el hecho andaba en las noches vestido del hábito despojado al difunto +y aún lleno de tierra y sangre, cubierta la cabeza de un capuchón, +que sólo dejaba descubierto su rostro pálido como la muerte y sombrío +como la noche, llevando en la mano una campanilla, cuyo lúgubre sonido +se escuchaba de rato en rato. Decían de él que se alimentaba de carne +humana, prefiriendo devorar la de los niños que encontraba a su paso. + +Poco a poco y a medida que las ejecuciones en esa forma disminuyeron, +la imaginación de los indios fué confundiendo al verdugo con el +fraile que acompañaba al condenado a la pena de muerte, hasta que el +primero se borró de su memoria y sólo el último quedó con el mote de +_Kharisiri_, terminando por tenerle miedo, a causa de considerarlo +ladrón de grasa humana. + +Probable es que la circunstancia de ver traginar con alguna frecuencia +a los frailes solos y por caminos silenciosos y desiertos, haya dado +también lugar a la formación de esta leyenda con todos sus lúgubres +contornos, o tal vez coincida, y esto es lo más seguro, con algún mito +propio que tuvieron antes de la conquista, y al cual, por su semejanza, +han sustituído con el fraile, dándole la terrible denominación de +_Kharisiri_.[2] + + [2] Parece en efecto, que esta leyenda, no es sino una + reproducción o mejor dicho una continuación desnaturalizada + del mito _runap mickjuyj_ de los kechuas, del que dice el + Obispo Villagómez. «En varios Ayllos o tribus hay maestros + a los que ahora dan nuestro nombre de «Capitán» y de las + cuales cada uno tenía sus propios alumnos y soldados a los que + anunciaba y señalaba una noche cualquiera a su antojo dara + que se reunieran en un sitio dado [porque estas reuniones se + celebraban de noche]. En seguida, el maestro acompañado de + uno o dos de sus discípulos, se acerca en esa noche señalada + a una casa que ya tiene determinada de antemano y dejando a + los discípulos en la puerta, entra el sólo y desparrama en + el suelo un polvo de huesos de muerto y de otros que no sé, + preparado de antemano para el objeto, pronunciando a la vez + palabras cabalísticas, y de esta manera adormece a todos los + que se hallan en la casa al extremo de que los hombres y los + animales ni se mueven ni los sienten. Y entonces se acerca a + la persona que quiere matar, le hace una pequeña herida en la + uña, en una parte cualquiera del cuerpo y en cuanto sale un + poco de sangre se pone a chuparla cuanto puede. Por esto a + estos brujos les llaman también chupadores de sangre. Una vez + que han chupado la sangre se echan un poco en el hueco de la + mano o en una vasija y la dan a probar a otros, volviendo al + lugar de la reunión y ellos dicen que multiplica el demonio + aquella sangre o se la convierte en carne (yo creo que las + mezclan con otras carnes) y la cocinan en la reunión y se la + comen; y sucede, en efecto, que la persona a quien se le ha + chupado esa sangre se muera a los dos o tres días.» + + Continúa el autor: «Cuando tienen esas juntas dicen + generalmente: «esta noche nos vamos a comer el alma de tal o + cual persona». Habiendo preguntado a una persona que había + comido varias veces esa carne o que sabía, contestó con un + gesto de asco, que era muy mala y de mal gusto, pareciéndose + a la carne seca de vaca».--Villagómez.--_Carta pastoral de + Exortación e Instrucción contra las idolatrías de los indios + del Arzobispado de Lima, 1641._--Página 42. + +Cuando el indio no ha visto ni se ha encontrado con este personaje de +lúgubre fama y siente, sin embargo, dolor al vientre y se presenta en +la parte exterior la terrible mancha roja, cree el vampiro que se hizo +invisible para mejor y más cómodamente extraerle la grasa, y el infeliz +dominado por tal idea desconfía de los remedios y muere por consunción. + +El fraile también simboliza para el indio al autor de la carestía +y hambre en los ranchos, porque supone que en las grandes alforjas +que lleva consigo, con el poder de la nigromancia que profesa recoge +cuantos víveres encuentra dejando al pobre indio que muera, por falta +de ellos, con la barriga pegada al espinazo. + + +V + +Los sueños tienen influencia decisiva en las determinaciones de las +clases populares, las cuales creen que según son aquellos les sucederá +algo en la vida real, y con este motivo les dan interpretaciones varias. + +Soñarse con llamas u ovejas es para que se frustre algún negocio que se +proyecta. + +Con cóndor, es para que se tenga éxito en lo que se propone. + +Soñarse con cadáver es para tener dinero. + +Cocinando es para que alguien muera. + +Cuando alguna mujer embarazada se sueña con víboras, es para tener hijo +varón; con sapos, para tener mujer; con cóndor, para que el hijo que +nazca sea un gran hombre. + +Recibir en sueños dinero en el templo, es para tener aviso de la muerte +de un pariente o amigo. + +Arrancarse un diente, es para recibir dinero, o que se le muera un +pariente próximo. + +Incendiarse en sueños la casa en que se vive, es para romper con la +persona que nos protege. + +Poseer a una mujer en sueños, es para no lograrla nunca en la realidad. + +Soñarse con un negro o negra es para enfermarse. + +Con perros que nos han mordido, para que nos roben. + +Con una víbora ponzoñosa que nos ha picado, para que nos envenenen. + +Con fuegos, para tener penas. + +Con un niño gordo, para recibir dinero. + +Con conejos, para ser embrujado. + +Se sueña con una persona, cuando ésta piensa mucho en la que la sueña. + +Ser arrastrado en sueños por una corriente de agua turbia es para que +muera el que ha soñado. + +Igual cosa le ocurrirá si ha sido embarrancado por una bestia. + +Por lo general, la carne en sueños denota muerte, el escremento +deshonra y los animales con astas infidelidad de la esposa, o concubina +que se tiene; y así, las interpretaciones son infinitas. Cada individuo +cuando sueña con determinada persona cree que le irá bien o mal según +el concepto que se ha formado de ella, a la que la considera su sombra +benéfica o fatal. Al siguiente día de un mal sueño, quien lo ha tenido +se encuentra inquieto, temeroso y esperando momento a momento le ocurra +alguna desgracia; al contrario si fué bueno, está contento y feliz. + +Semejante proceder de las clases sociales no es excepcional ni +extraño. Las supersticiones y tradiciones se trasmiten de generación +en generación: ellas se heredan, forman el patrimonio que recibimos +de los antepasados; se modifican, varían y aún mejoran, pero no se +extinguen; son persistentes porque en la especie humana la memoria no +se borra y su existencia y desenvolvimiento se encuentra fuertemente +eslabonada al través de las edades. Para que ellas desapareciesen, +sería necesario que en la vida de la humanidad se produjese, una +solución de continuidad y como esto es imposible, las ideas y +sentimientos ancestrales forzosamente tienen que predominar en los +actos inconscientes. Se envanece nuestro siglo de haber dado muerte a +las supersticiones con los progresos de la ciencia, cuando nutre en sus +pechos la mayor parte de ellas y ostenta y da vida precisamente a la +superstición de no querer ser supersticioso. + + + + + Capítulo II + + Mitos + + I.--Huirakhocha y su actuación mística.--II.--Achachilas, + huacas y konopas.--III.--El Huari y su + leyenda.--IV.--Pacha-Mama y su culto actual.--V.--El Ekeko + y su historia.--VI.--Thunnupa, Makuri y la Cruz.--VII.--El + Huasa-Mallcu, su dominio y el homenaje que se le rinde; _la + kuilara y el sarniri_.--VIII.--El concepto que se tiene + del Supaya.--IX.--El Anchanchu.--X.--La Mekala.--XI.--El + Katekate y sus derivaciones--XII.--Los Japiñuñus.--XIII.--El + Takca-takca.--XIV.--El culto a la piedra--XV.--Ideas respecto + del Cuurmi. + + +I + +En la cúspide de la mitología de los kollas se encuentra el dios +Huirakhocha, a quien se le tiene por el hacedor de la luz, de la +tierra y de los hombres. Diversas interpretaciones se han dado a la +etimología de ese nombre: unos creen que proviene de las palabras +kechuas _vira_, grasa y _khocha_, mar, o sea grasa del mar. Esta +interpretación extravagante, no se confirma con el origen de la +divinidad, que es kolla, y, por consiguiente, que debe buscarse su +significado en la lengua de esta nación. Además, conviene no olvidar +que el nombre primitivo, como ha ocurrido con el desenvolvimiento de +las palabras en todos los idiomas, ha debido sufrir serias alteraciones +con el transcurso del tiempo y el roce con pueblos de distinta índole +y lenguaje, hasta llegar a tener la estructura y fonética, que +actualmente conserva. + +_Uira_, según Bertonio, es el suelo[3]. Esta acepción es la principal. +_Khocha_, parece una alteración de _jucha_, pecado, negocio, pleito, +según el mismo autor. Palabra que comprendía también al que hacía +o ejecutaba alguna cosa: al hacedor por excelencia. De suerte +que _Uira-jjocha_, convertido hoy en _Huira-Khocha_, por haberse +kuichuizado la frase, podría decir _hacedor del suelo_, con más +propiedad: _hacedor de la tierra_. + + [3] _Vocabulario Aymara._--Edición Platzman.--Segunda + parte.--Página 388. + +También pudo haber provenido de las palabras aymaras, _juira_, +producto y _kota_ lago, alterada después en _khocha_ por los quechuas. +_Khocha_ y _kkasahui_ son, en el lenguaje kolla, denominaciones del +aluvión. Tal vez, nombre tan discutido, se ha formado de las palabras +aymaras: _uru_, día, _jake_ gente, _jjocha_ hacedor, o sea, _hacedor +del día y de las gentes_; convertidas por disimilaciones, metátisis +y apentésis continuados, en _Huairakhocha_. Los nombres tienen su +formación definitiva a través de siglos: son como las piedras, de los +ríos, que para perder sus extremidades y asperezas, y ponerse lucias +y redondeadas, tienen las corrientes que arrastrarlas por enormes +distancias. + +Según la tradición generalizada y aceptada comúnmente por los indios, +con ligeros variantes, Huirakhocha surgió del Lago Titicaca, hizo el +cielo y la tierra, creó a los hombres y dándoles un señor que debía +gobernarlos regresó al lago. Pero como las gentes no habían cumplido +los mandamientos que les impuso, volvió a salir del seno de las aguas +del Titicaca, acompañado de otros hombres, y se dirigió a Tiahuanacu, +en donde encolerizado por la desobediencia, redujo a piedras a los +culpables, que hasta entonces habían vivido en la oscuridad; «mandó +que luego saliesen el sol, luna y estrellas y se fuesen al cielo para +dar luz al mundo y así fué hecho, y dicen que creó la luna con más +claridad que el sol, y por eso el sol envidioso al tiempo que iban a +subir al cielo, le dió con un puñado de ceniza en la cara y que de +allí quedó oscurecida de la color que ahora parece»[4]. Creó en seguida +numerosas gentes y naciones, haciéndolas de barro, pintando los trajes +que cada uno debía tener, «y los que habían de traer, cabellos con +cabellos y los que cortado cortó el cabello, y que concluído a cada +nación dió la lengua que debía hablar, los cantos que había de cantar +y las simientes y comidas que habían de sembrar. Y acabado de pintar y +hacerlas dichas naciones y bultos de barro, dió ser y ánimo a cada uno +por sí, así a los hombres como a las mujeres, y les mandó se sumiesen +debajo de tierra, cada nación por sí; y que de allí cada nación fuese +a salir a las partes y lugares que él les mandase; y así dicen que los +unos salieron de las cuevas, los otros de cerros y otros desatinos de +esta manera, y que por haber salido y empezado a multiplicar de estos +lugares, en memoria del primero de su linaje que de allí procedió, y +así cada nación se viste y trae el traje con que a su guaca vestían. +Y dicen que el primero que de aquel lugar nació, y allí se volvió a +convertir en piedras; y otros en halcones y cóndores y otros animales +y aves; y así son de diferentes figuras los guacas que adoran y que +usan».[5] + + [4] _Historia Indica_ de Sarmiento de Gamboa.--Cita tomada de + la _Colección de libros y documentos referentes a la Historia + del Perú_, por Horacio H. Urteaga y Carlos A. Romero.--Tomo + I.--Página 7. + + [5] _Relación de las fábulas y ritos de los Incas_, por + Cristóbal de Molina, etc.--De la colección citada.--Tomo + 1.--Página 6. + +En esta tradición se encuentra el origen de los _achachilas_ y +adoración a las piedras, que aun persiste en las creencias de los +indios. + +Después ordenó Huirakhocha a sus compañeros que fuese cada cual a +lugares determinados, de donde aquellas gentes debían de salir y +les mandasen para que saliesen. Así fué que a la palabra de los +comisionados fueron surgiendo de las cuevas, ríos, lagunas y cerros +los llamados, poblando los sitios que se les señalaban. Mandó también +Huirakhocha, a los dos últimos compañeros que habían quedado con él +en Tiahuanacu, que el uno marchase hacia la parte de Condesuyo y el +otro a la de Andesuyo, y dieran voces a las gentes que debían salir +de esas regiones. En seguida él, en persona, se dirigió hacia el +Kusco, llamando por el camino a los indios que vivían en cuevas y +sierras. Cerca a Cacha, sus moradores salieron armados y desconociendo +a Huirakhocha, trataron de matarlo, lo que dió lugar a que hiciera +descender fuego del cielo, el que iba quemando y azolando los sitios +ocupados por los indios rebeldes. Visto lo cual por estos, arrojaron +amedrentados las armas y postrándose a los pies de Huirakhocha, le +imploraron perdón por su atrevimiento. Viéndolos éste humillados y +arrepentidos, tomó una vara y encaminándose hacia el fuego, con dos y +tres golpes que le dió, hizo que se apagase. Los indios en señal de +reconocimiento le erigieron allí un famoso templo, donde colocaron su +estatua labrada de piedra y le ofrecían en ofrenda mucho oro y plata. + +Siguió su camino Huirakhocha, y en el Tambo de Urcus se subió a una +altura y de allí llamó a los indios que debían poblar aquella tierra. +En esta cumbre y altura hicieron los indios otra muy rica huaca, donde +sobre un escaño de oro colocaron la imagen de Huirakhocha. De ahí se +dirigió al Kusco, donde creó un señor que gobernase a las gentes del +lugar, nombrado Alcahuisa. De allí se fué hasta Puerto Viejo, donde +juntándose con los suyos, que habían ido a esperarlo, se metió con +ellos mar adentro, caminando sobre las aguas, como si estuvieran sobre +la tierra y desapareció de la vista de los que lo contemplaron irse. + +Tal es la relación que hicieron los indios a los cronistas de su +divinidad suprema. Por eso cuando vieron por primera vez surgir a los +españoles de la mar, creyeron que regresaban a la tierra Huirakhocha +y sus compañeros y los recibieron con veneración, dándoles el nombre +de su dios, nunca supieron, que estos les trajeran la esclavitud y +la muerte, en vez de la vida y bienestar que el anterior les había +prodigado. + +Este dios tan popular y venerado en la antigüedad va desapareciendo de +la imaginación de los indios actuales; pocos son los que al presente +lo mencionan. Los más lo confunden con Jesucristo o el Padre Eterno +y, por último, otros terminan por decir que no se acuerdan de él: +que Huirakhocha es el blanco, que pudo más que aquél, destruyendo +sus efigies y reduciendo a sus hijos a la más dura servidumbre. El +Huirakhocha, pero terrible y desalmado huirakhocha, es para el indio, +el blanco o el mestizo que ocupa su rango. + +Los templos principales dedicados a esta célebre divinidad estaban +situados en la isla o _Huatta_ del Titicaca, sobre cuyas ruínas +edificaron después los kechuas su templo al Sol; otro, el más +famoso, en Tiahuanacu y otro en Cacha. Estos fueron los más célebres +adoratarios de la antigüedad y de los que al presente no quedan sino +ruínas. + + +II + +Mayor vitalidad ha tenido en la mitología indígena y sigue teniendo aún +la creencia en los _Achachilas_, o sea la de considerar a las montañas, +cerros, cuevas, ríos y peñas como puntos de donde se originaron los +antecesores de cada pueblo, y que por este motivo nunca descuidan +aquellos de velar por el bien de su prole. + +Entre los _Ackachilas_, a unos los tienen como a principales troncos +de grandes pueblos, tales eran el lago Titicaca, el Illampu, el +Illimani, el Caca-hake o Huayna-Potosí y el Potosí; otros eran de menor +importancia y cepa de tribus insignificantes. El Achachila de los +urus, decían que era el fango, de donde estos habían brotado y que por +eso eran despreciables, de poco entendimiento, ásperos y zahereños; +que vivían en balsas de _totora_, contemplando constantemente desde +la superficie de las aguas a su progenitor, el limo del lago.[6] Los +_lupi-hakes_ o lupakas, los _umasuyus_ y _pacajjas_, se suponían de +prosapia superior, nacidos de los amores del Illampu con el lago +Titicaca. Al Potosí se le tenía como antecesor de los _chayantas_, y +al Tata-Sabaya, los _kara-cankas_ o carangas. El Sajama, y el Tunari, +el río Cachimayu, el Pilcomayo, etc. etc., se les consideraba como +Achachilas de los pueblos próximos a esas montañas o ríos. + + [6] A los uros les llaman también _chancumankkeris_, + (comedores de ciertas plantas acuáticas de los géneros + _Myriophyllum, Potomogeton, Clanophora, Elodea y Chara_). La + tradición cuenta de ellos que fueron trasladados, en tiempos + remotos, en calidad de esclavos de las costas del Pacífico, + por el gran conquistador kolla Tacuilla, y distribuidos en + las riberas de los lagos del altiplano, donde se les dedicó + exclusivamente a la pesca. De aquí proviene que se nombre + _chancus_, a los que aun quedan por aquellas regiones. + +Sin perjuicio de adorar el indio a su propio Achachila, cuando, +al trasmontar una altura o doblar una ladera, ve por primera vez +cualquiera de esas montañas, cerros o ríos, inmediatamente se pone +de rodillas, se destoca el sombrero y se encomienda a ese Achachila, +aunque no sea el suyo y en señal de reverencia, le ofrenda con la coca +mascada que tiene en la boca, arrojándola al suelo, y dirigiéndose a +aquél. + +Cuando en 1898, Sir Martín Conway, trató de realizar su ascensión al +Illampu, los indios quisieron sublevarse y atacarlo, porque temían que +el extranjero profanase a su deidad y esta les enviará castigos, por lo +que Conway sólo pudo efectuar a medias su intento, y en ausencia de los +indios. + +Denominaban _Huacas_ a las deidades particulares adoradas por un ayllu +o pueblo, comúnmente formadas de piedra, algunas sin figura ninguna. +Otras, dice el P. Oliva: «tienen diversas figuras de hombres, o mujeres +de otras huacas; otras tienen figuras de animales y todas tienen sus +nombres particulares, con que las invocan y está tan establecida +esta adoración, que no hay muchacho en algunos pueblos o en algunas +provincias, que en sabiendo hablar no sepa el nombre de la huaca de su +ayllu, por cuanto cada parcialidad tiene su huaca principal y otras +menos principales, y de ellas suelen tomar el nombre de aquel ayllu; +algunas de estas las tienen como a guardas y patrones de sus pueblos, +porque sobre el nombre propio, llaman Marca-aparac o Marcachara».[7] + + [7] Historia del Perú y varones insignes, etc., pag. 133. + +Las _Konopas y Khanapas_[8], como pronunciaban los Kollas, eran +dioses tutelares destinados a proteger las familias. Los fabricaban +indistintamente de metal, de barro o de piedra, o solamente era alguna +piedra preciosa u objeto raro. Tenían las más el aspecto de figuritas +cuyos brazos y manos formaban sobre el pecho un ángulo recto, según la +geometría mística y sacerdotal. Algunas eran de forma fálica, otras +representaban pescados. El cronista citado dice: «Herédanse estas +Konopas de padres a hijos y están siempre en el mayorazgo de la casa +como vínculo principal de ella a cuyo cargo está guardar los vestidos +de las Huacas que nunca entran en división entre los hermanos, porque +son cosas dedicadas al culto. Entre estos Konopas solían tener algunas +piedras vezares que los indios llamaban _quicu_ y el P. Pablo Joseph +certifica en su tratado que en algunas de las misiones que hizo se +hallaron no pocas de ellas manchadas con la sangre de los sacrificios +que les habían hecho».[9] + + [8] Esta palabra quiere decir: «su luz de él o su + demostración de él». Se compone de dos voces, _khana_, que + significa--«claridad, luz, día y también verdad y demostración + de ella». La otra es la partícula _pa_, que es un sub-fijo + positivo de la lengua aymara que significa «suyo, suya, su». + De manera que khanapa es la luz de él o su demostración. ¿De + quién? Del fenómeno producido o de su autor; del hecho moral o + material que simboliza la figura representante y del cual es + su demostración. + + De este modo el pueblo aymara ha logrado trasmitir la memoria + de los hechos de una manera constante y eterna, si se quiere, + porque ese modo de ser social del Kolla hace parte integrante + de sus propios hábitos y costumbres. + + [9] Historia del Perú citada, pag. 135. + +_Konopas_ aún conservan las familias indígenas en sus casas con mucha +veneración. + + +III + +_Huari_, llamaban los antiguos kollas a un cuadrúpedo semejante a la +llama, probablemente el _Macrauchenia_ ya extinguido, y lo tenían por +su dios totémico, representante del vigor y de la fuerza de la raza. Le +erigieron templos en diversas partes y su imagen esculpida en piedra +era objeto de culto muy solemne. + +Al Huari lo consideraban como coetáneo del dios Huirakhocha, viviendo +en la época en que las divinidades habitaban la tierra junto con los +primeros hombres, a quienes se les llamaba _huari-hakes_ gentes del +_huari_, o sea descendientes de éste. + +Los adoratorios del Huari se conocían con la denominación de +_Huari-uillcas_ y dos hubieron muy celebrados; una en la ribera del +lago Titicaca, en el lugar que hoy ocupa el pueblo de Huarina y otro +cerca al lago Poopó, donde después se fundó el pueblo Real de Huari. +Las huacas que en ambos parajes existían, como en otros muchos sitios +del altiplano, fueron destruídas por los misioneros quedando como +recuerdo únicamente el nombre de la divinidad aplicado al lugar. + +Se ha dado en confundir el _huari_ con la _huikcuña_, la que es +distinta de aquel. La huikcuña se la ha conocido siempre con este +nombre y, además, con los de _sayrakha_ y _saalla_. El de huari parece +que se le dió posteriormente. + +También acostumbran llamarlo _Huari-uillca_, sin tener en cuenta +que la palabra _uillca_ tiene distintas acepciones. Antiguamente +llamaban _uillca_ al sol y a los adoratorios que se le dedicaban, o se +dedicaban a otros ídolos como el huari. Después se denominó _uillca_ al +sacerdote. En este sentido se expresa el anónimo autor de la _Relación +de las costumbres de los naturales del Perú_, denominando _uillcas_ y +_yanauillcas_ a los prelados y sacerdotes[10]. Existe además una yerba +dedicada al sol que se llama _uillca_. Los brujos la emplean como +purgante, con objeto después del efecto, de que la persona o que ha +sufrido algún robo se duerma y en sueños descubra al ladrón, o este +se presente por su propia voluntad, durante ese acto, a restituir lo +robado. Dicen los naturales que este dón dió a la yerba el sol. + + [10] _Tres relaciones de antigüedades peruanas_, publicadas + por Marcos Jiménez de la Espada. Pag. 103. + + +IV + +El mito de _Pacha-Mama_, por los vestigios que aun quedan, debió +referirse primitivamente al tiempo, tal vez vinculado en alguna forma +con la tierra; al tiempo que cura los mayores dolores, como extingue +las alegrías más intensas; al tiempo que distribuye las estaciones, +fecundiza la tierra, su compañera; da y absorve la vida de los seres +en el universo. _Pacha_ significa originariamente _tiempo_ en lenguaje +kolla; sólo con el transcurso de los años y adulteraciones de la lengua +y predominio de otras razas, ha podido confundirse con la _tierra_ y +hacerse que a ésta y no aquél se rinda preferente culto. El Saturno +indígena no llegó, pues, a conservarse como personalidad independiente +en la imaginación de sus prosélitos; al identificarse con la Démater +india, desapareció de la mitología aborigen. + +Los indios antes de su contacto con los españoles llamaban en el +_Kolla-suyu_, _Pacha Achachi_ a esta deidad; después se sustituyó +el _Achachi_, que quiere decir viejo y también cepa de una casa o +familia, con la palabra _mama_, que significa grande, inmenso, cuando +se refiere a los animales o cosas, y superior, cuando a las personas. +En este caso, tiene aplicación la palabra, únicamente con las del sexo +femenino. Los términos _mamatay_ y _mamay_, con los que en aymara y +kechua, respectivamente, se designa al presente a la madre, es de +introducción posterior a la conquista española; parece que proviene +del _mamá_ castellano. Probable es que algún misionero la introdujo en +el habla indígena, por no encontrar otra palabra más expresiva para +el vulgo, con que nombrar a la Virgen María, a quien la plebe, llama +siempre con unción y ternura, _mama_. _Matay_ era el nombre que daba el +indio a la madre o señora principal, aunque prefería y era de uso más +común el llamarla _tayca_, como se escucha actualmente. De manera que +_Pacha-Mama_, según el concepto que tiene entre los indios, se podría +traducir en sentido de _tierra grande, directora y sustentadora de la +vida_. + +La fiesta de Pacha, la celebran los naturales en un día determinado +del año, que después ha venido a concuasar con la del Espíritu Santo. +Consiste ella al presente, en sacar la víspera del Espíritu, en la +noche, las joyas de los habitantes de una casa, el dinero que han +ganado ese año, y exponerlos en una mesa colocada en medio patio al +aire libre; invocar la protección de la Pacha-Mama, derramando en su +homenaje aguardiente en el suelo y antes de probar ellos siquiera una +gota. Al contorno de la mesa colocan braseros encendidos, sobre los +cuales, ponen el momento preciso, ramas de _kkoa_ o póleo silvestre +(_Mentha pulegium_), con pedazos de feto seco de llama, cordero o vaca, +porque dicen que los animales son puros en este estado; agregan a esas +especies, tallos y hojas de cardo santo, _millu_, confites, mixtura, +y cuando comienza a arder todo esto, desocupan los presentes la casa, +a fin de no recibir el humo; porque mantienen la creencia de que +reduciéndose los males en humo, debe evaporarse y perderse para siempre +en el espacio, sin allegarse a una persona, a cuyo cuerpo penetraría en +caso contrario, haciendo que adquiera alguna enfermedad, o sea víctima +de constantes desgracias. Después de que las brasas se han consumido +y extinguídose el fuego, vuelven a la casa, y en señal de contento +derraman en el suelo confites y flores. + +Esta ceremonia conocida con el nombre de _kkoaña_, es muy popular +y la celebran las familias, además de la fecha expresada, toda vez +que tienen que trasladarse de una casa a otra, aunque no con las +solemnidades anteriores, concretándose a sahumar, con hojas del arbusto +mencionado y trozos de feto las habitaciones que se han de ocupar, con +lo que tienen por expulsados a los malos espíritus y los males que +pudieran haber dejado los anteriores ocupantes. + +El martes de Carnaval, también en homenaje a la Pacha-Mama, acostumbran +derramar en todas las habitaciones de la casa, flores, confites y +mixtura; pidiéndole conserve con salud a sus dueños y la propiedad +permanezca en poder de estos. + +Por lo regular las ofrendas no deben levantarse del suelo y +aprovecharse de ellas, porque, quien tal hace, atrae sobre sí el enojo +de la deidad honrada, que puede mandarle en castigo de su desacato, +la muerte, o una enfermedad, o alguna desgracia. Lo ofrecido a la +Pacha-Mama debe destruirse y consumirse por la acción del tiempo. + +Los pastores acostumbran a su vez degollar cada año, uno o dos +corderos tiernos, con objeto de que su sangre sea ofrecida a esta +deidad, empapando con ella el suelo en su honor y esparciéndola antes +en direcciones distintas. Este acto llamado _huilara_, lo tienen por +obligatorio y a él le dan suma importancia para la conservación y +aumento del ganado. + +_Samiri_, descansadero, es el sitio señalado como morada, originaria +de los antepasados, sea de los hombres o animales y que por esta +circunstancia ha quedado localizado en el lugar, una extraña fuerza +vital, que toda vez, que el descendiente va allí recibe un soplo +vivificador y regresa alentado. En ese sitio ha sido reservada +semejante virtud por la Pacha-Mama, que no quiso dar a sus moradores de +entonces todo lo que dar podía, con la morada que a sus hijos, mientras +durase la vida, mientras existiese el mundo, no les faltare algún +remedio a sus desalientos, o al desgaste de sus fuerzas. Ese sitio es +una madre que reanima al ser viviente, que le implora ayuda. A estos +lugares, tenidos por sagrados, los veneran y les ofrecen sacrificios. + +Mi _samiri_, dice el indio, y muestra una prominencia, cerrito, campo +o cueva. El _samiri_ de mi ganado es aquel otro paraje, e indica otros +lugares parecidos, por más que a ellos jamás haya ido. + + +V + +El _Ekako_, popularizado con el nombre alterado de _Ekeko_, era el +dios de la prosperidad de los antiguos kollas. Algún cronista lo ha +confundido con Huirakhocha: Bertonio lo llamaba también Thunnupa, en +la creencia de corresponder ambas denominaciones a una sola persona, +cuando fueron distintas, con leyendas diferentes, como se verá en su +lugar. + +Al Ekako se rendía culto constantemente; se le invocaba a menudo +y cuando alguna desgracia turbaba la alegría del hogar. Su imagen +fabricada de oro, plata, estaño y aun de barro, se encontraba en todas +las casas, en lugar preferente o colgado del cuello. Se le daba la +forma de un hombrecito panzudo, con un casquete en la cabeza unas +veces y otras con un adorno de plumas terminadas en forma de abanicos, +o bien cubierta por un _chucu_ punteagudo; con los brazos abiertos +y doblados hacia arriba, las palmas extendidas y el cuerpo desnudo y +bien conformado. Los rasgos de su fisonomía denotaban serena bondad y +completa dicha. Este idolillo, encargado de traer al hogar la fortuna y +alegría y de ahuyentar las desgracias, era el mimado de las familias: +el inseparable compañero de la casa. No había choza de indio, donde +no se le viera cargado con los frutos menudos de la cosecha o retazos +de telas y lanas de colores, siempre risueño, siempre con los brazos +abiertos. Lo hacían de distintos tamaños, pero el más grande no pasaba +de una tercia de largo. Los pequeñitos eran ensartados en collares y +los llevan las jóvenes al cuello, para que les sirviese de amuletos +contra las desdichas. + +El P. Bertonio en su notable Vocabulario aymara, dice: «_Ecaco_ I +Thunnupa nombre de quien los indios cuentan muchas fábulas; y muchos +en estos tiempos las tienen por verdaderas: y así sería bien procurar +deshacer esta persuación que tienen, por embuste del demonio». En otra +parte llaman _Ecaco_ al «hombre ingenioso que tiene muchas trazas». + +Esas fábulas, a las que se refiere Bertonio, son los milagros y +recompensas que los indios contaban haberlos recibido del _Ekako_, y la +ciega confianza que tenían en él, la cual no pudieron desvanecer los +misioneros con sus prédicas ni persuaciones. + +La fiesta consagrada al _Ekako_, se celebraba durante varios días, en +el solsticio de verano. Le ofrecían los agricultores algunos frutos +extraños de sus cosechas, los industriales objetos de arte, tales como +utensilios de cerámica, tejidos primorosos, y pequeñas figuras de +barro, estaño o plomo. El que nada podía dar de lo suyo adquiría esos +objetos con piedrecitas, que recogía del campo y que se distinguían +por alguna extraña particularidad. Nadie podía negarse a recibirlas +en cambio de sus objetos, sino quería incurrir en el enojo del dios, +a quien se conmemoraba; por cuyo motivo se hizo de uso corriente tal +sistema de compra-ventas. + +Durante el período colonial, continuaron los _Ekakos_ imperando en las +creencias populares y siendo objetos de veneración, sin embargo de los +esfuerzos que hacían los misioneros para ridiculizarlos y arrancarlos +de las costumbres. El Ekako salió victorioso de la dura prueba; se +impuso a pesar de todo, y su fiesta siguió celebrándose. + +Don Sebastián Segurola, Gobernador Intendente de La Paz, que había +salvado a la ciudad del terrible asedio de indios de 1781, después de +debelada la sublevación y firmado su triunfo, en acción de gracias a +la Virgen de La Paz, cuyo devoto era y a quien atribuía la victoria, +estableció la fiesta del 24 de enero, en su honor, ordenando que el +mercado de miniaturas y dijes que se hacía en distintas ocasiones del +año, se realizase únicamente esos días. + +La fiesta se inauguró el 24 de enero de 1783, y para que ella tuviese +toda la solemnidad posible, se mandó a los indios de los contornos +de la población, trajesen los objetos pequeños, que en otras +circunstancias acostumbraban ofrecerlos por monedas de piedras. Los +indios más listos que el Gobernador, se aprovecharon de la licencia +para tornar la fiesta de la Virgen en homenaje de su legendario Ekako, +cuya imagen comenzaron a distribuir recibiendo en cambio piedras. + +La fiesta comenzó a celebrarse con delirante entusiasmo de todas las +clases sociales. En la noche, cuando las familias se encontraban +en la plaza principal, espectando las luminarias y escuchando la +música de bailarines, entraron por los cuatro ángulos, que eran, de +_chaulla-khatu_, el _colegio_, el _cabildo_ y _la casa del judío_, +comparsas de jóvenes decentes disfrazados, golpeando cajas, piedras, +tocando instrumentos músicos, llevando cada cual alguna chuchería, que +la ofrecían en venta, con las palabras aymaras: _alacita_, _alacita_, +es decir, cómprame, cómprame. + +El estruendo y alboroto que estos disfrazados hicieron, era tal, que +muchas jóvenes fueron arrancadas en medio de la confusión, de la +compañía de sus familias y sólo regresaron al siguiente día... + +Las indias y cholas sentadas al margen de las aceras de la plaza y +calles contiguas, acostumbraron, desde entonces, a encender en fila +sus mecheros y velas en homenaje a la Virgen, cuando en su interior, +tal vez le consagraban a su predilecto Ekako, cuya imagen modelada de +yeso y pintada de colores vivos, ofrecían en profusión los escultores +indígenas en venta o permuta a los asistentes a la fiesta. + +Algunos idolillos los hicieron sentados, con gorro triangular o cónico +sobre la cabeza y vestido de una túnica hasta las rodillas, otros +parados en la misma forma que los de Tiahuanacu, la cual persiste hasta +hoy. Ambos tienen el aspecto risueño, de hombres satisfechos de la +vida, gordos y bien comidos. + +En los años sucesivos fueron modificándose las costumbres de adquirir +objetos con piedras, a las que se daba valor sólo en esa fiesta, con +botones amarillos de bronce, lucios y brillantes, y, por último, los +botones fueron substituídos con moneda corriente, desde algunos años +atrás. + +La práctica consentida y generalmente celebrada, de permitir a los +muchachos arrebatar a sus dueños las especies sobrantes de la venta del +día, apenas tocaba la oración y comenzaban las sombras de la noche a +cubrir la plaza, también ha desaparecido. Si antes en honor del Ekako, +nadie debía regresar a su casa, lo que había destinado para vender o +permutar ese día, los policías impiden al presente que tal merodeo se +repita. + +Lo que al principio tuvo un aspecto netamente religioso y pagano, se +ha convertido poco a poco en feria industrial de miniaturas, y lo que +es más singular, en una oportunidad para adquirir al legendario Ekako, +que se encargue del cuidado de la casa del adquirente. El idolillo, que +en tiempos pasados era objeto de veneración únicamente de los indios, +hoy es acatado por todas las clases sociales. Rara será la familia que +no tenga acomodado en sitio visible de sus habitaciones, un Ekako, +cubierto de dijes y pequeños instrumentos y objetos de arte diminutos, +y en quien confían los moradores de la casa que atraerá la buena suerte +al hogar, y evitará que les sobrevengan infortunios. El diosecillo de +la fortuna, es la única divinidad que ha triunfado de las persecuciones +de los misioneros y del fanatismo católico. + +A este ídolo que siempre se le representó solo, se le ha dado una +compañera por los mestizos, que, como toda creación artificial, no +tiene importancia ni el prestigio de aquél. A la mujer del ídolo, se la +mira con desprecio y nadie se esfuerza por adquirirla, ni se la presta +acatamiento. Falta para ella la fe de la multitud y cuando media este +antecedente, una creación religiosa no tiene razón de ser. + + +VI + +Entre las leyendas místicas de los kollas existe la de un misterioso +personaje, a quien no le consideran un dios, pero le conceden la +facultad de hacer milagros. Le llaman _Thunnupa_, y dicen que vino +del norte acompañado de cinco discípulos, trayendo sobre sus hombros +una cruz grande de madera y que se presentó en el pueblo de Carabuco, +entonces residencia del célebre _Makuri_, el más famoso de sus +conquistadores y héroes legendarios, que ha sobrevivido en la memoria +colectiva de los pueblos, junto con otro igualmente notable, aunque +de tiempos relativamente posteriores, llamado _Tacuilla_. Estos dos +nombres son los únicos recitados en sus cantares y aun mencionados por +los indios viejos, ellos los tienden a desaparecer, porque los más de +los indígenas ya no se dan cuenta. + +Thunnupa, a quien se la dan también los nombres de _Tonapa_, _Tunapa_, +_Taapac_, según los padres agustinos que escribieron sobre él, era un +hombre venerable en su presencia, zarco, bárbaro, destocado y vestido +de cuxma, sobrio, enemigo de la chicha y de la poligamia. Reconvino a +Makuri por las devastaciones que hacía en los pueblos enemigos, por su +sed de conquistas y su crueldad con los vencidos, pero éste no hizo +aprecio de sus palabras, y lo más que pudo fué permitirle residir en +sus vastos dominios sin molestarlo. Makuri era demasiado poderoso y +soberbio para darle importancia. La presencia de Thunnupa, parece que +a los únicos que tenía preocupados era a los sacerdotes y brujos de su +imperio, quienes le hicieron guerra encarnizada sin perder ocasión para +denigrarle. + +Thunnupa se dirigió el pueblo de los _sucasucas_, hoy Sicasica, donde +les predicó sus doctrinas. Los indios alarmados de sus enseñanzas, +comenzaron a hostilizarle y, por último, prendieron fuego a la paja +en la que dormía; logrando salvar del incendio regresó a Carabuco. +Aquí las circunstancias habían variado durante su ausencia, debido +a uno de sus discípulos, llamado _Kolke huynaka_, que enamorado +de _Khana-huara_, hija de _Makuri_, logró persuadirla para que se +convirtiese a las doctrinas de su maestro y cuando éste regresó hizo +que la bautizara. Sabedor el padre de lo que había ocurrido con su +hija, ordenó que Thunnupa y sus discípulos fuesen apresados. A los +discípulos los hizo martirizar y como Thunnupa, les reprochase de esa +crueldad, lo atormentaron hasta dejarlo exánime, «echaron el cuerpo +bendito en una balsa de junco o totora», dice el P. Calancha, «y lo +arrojaron en la gran laguna dicha [el Titicaca] y sirviéndole las aguas +mansas de remeros y los blandos vientos de piloto, navegó con tan gran +velocidad que dejó con admiración espantada a los mismos que lo mataron +sin piedad; y crecióles el espanto, porque no tiene casi corriente +la laguna y entonces ninguna... Llegó la balsa con el rico tesoro +en la playa de Cachamarca, donde agora es el Desaguadero. Y es muy +asentada en la tradición de los Indios, que la misma balsa rompiendo +la tierra, abrió el Desaguadero, porque antes nunca le tuvo y desde +entonces corre, y sobre las aguas que por allí encaminó se fué el santo +cuerpo hasta el pueblo de Aullagas muchas leguas distante de Chucuito y +Titicaca hacia a la costa de Arica».[11] A este mismo personaje, vuelto +en sí, se le hace peregrinar en las tradiciones indígenas por Carangas, +donde vió junto a un cerro que lleva su nombre, entre los Calchaquies, +Chuquisaca y Paraguay. + + [11] _Crónica Moralizada_, volumen I, página 337 y 388. + +La cruz que había traído consigo, dicen que trataron de destruirla, sin +poder lograr su objeto, ni con la acción de los golpes; que entonces +quisieron echar la agua y como no se sumergiese al fondo, la enterraron +en un pozo, de donde la extrajeron en 1569.[12] + + [12] Este descubrimiento cuenta el P. Ramos de la manera + siguiente: «En un día del Corpus (Christi) los Urinsayas + que estaban de guerra con los Anansayas, se retaron unos a + otros, los Anansayas dijeron a los Urinsayas, que estos eran + inmorales (viciosos); brujos y que sus antepasados habían + lapidado un santo, intentando quemar una cruz que consigo + cargaba, y que ellos la guardaron la cruz en lugar secreto, no + queriendo mostrarla. Habiéndose traslucido esto por algunos + muchachos, se lo comunicaron al padre Sarmiento que era el + cura. Este descubrió la cruz en tres pedazos y una plancha + de cobre (una hoja) con la cual la cruz estaba forrada + (ceñida), con la cruz se encontraron solamente dos clavos. + El señor don Alfonso Ramírez de Vergara, Obispo de Charcas, + mandó hacer nuevas excavaciones y encontróse el tercer clavo + que lo tomó, y a su muerte el Licenciado Adolfo Maldonado, + Presidente de la Audiencia (de la Plata o Charcas) lo tuvo + en herencia y llevóselo a España. Cuando se hizo la división + de los obispados, éstos (asímismo) se partieren la cruz, + aserrándola en dos partes, haciendo dos de ella, una de las + cuales quedó en Carabuco y la otra está en la catedral de la + Plata (Sucre)». _Historia del célebre y milagroso Santuario + de la insigne imagen de Nuestra Señora de Copacabana_--Lima, + 1621.--Cita tomada del importante trabajo de Adolfo F. + Bandelier, titulado: _La Cruz de Carabuco en Bolivia_, + traducido al castellano por don Manuel V. Ballivián. + +A Thunnupa se le ha confundido con Huirakhocha, y aun con Pacha +Achachi, sin embargo de ser tan distintas las leyendas que rodean a +cada uno de estos personajes, y de ser completamente diferentes los +mitos que representan, o la esfera de acción en que se desenvuelven. +Uniforme, con ligeras variantes en los detalles, es la tradición que +hace surgir a Huirakhocha del lago Titicaca y marchar hacia el Norte, +hasta desaparecer en Puerto Viejo; en cambio, a Thunnupa se le hace +descender del norte hacia el pueblo de Carabuco, que está en la ribera +oriental del Titicaca, y, después, caminar hacia el sud y al oeste. + +Es un afán manifiesto en varios cronistas, el acumular en una sola +creación mítica, todos los nombres de la variada teogonía indígena; +particularmente con Huirakhocha se ha hecho esa aglomeración, en una +forma en que, si a ello se diera entero asentimiento, resultaría que +los primitivos pueblos de esta parte del continente americano, no +tuvieron sino una divinidad, que fué Huirakhocha; puesto que a él +también se le llama _Kon_, _Tisi_, _Ekako_, _Thunnupa_, _Pachacamak_, +_Pachayachachic_, _Pacchacan_, _etc._, _etc._ + +Rastreando con algún cuidado los restos de tradiciones que aún quedan, +y comparándolos con los relatos de los cronistas, se comprende que +la conquista española sobrevino, cuando los incas hacían un esfuerzo +de identificación y fusión de los dioses de los pueblos conquistados +con los suyos propios, y que los españoles, lejos de separarlos los +confundieron más, guiados por los prejuicios religiosos de encontrar +la concepción del misterio de la Trinidad en los nombres de Con, Tisi, +Huirakhocha, y la obra del diablo en otros; llegando así a convertir +el politeísmo indígena, en imitación borrosa de la religión católica, +y a embarullar y confundir en la mente de los indios sus divinidades +con las cristianas. Huirakhocha, Ekako y Thunnupa son los que más han +sufrido las consecuencias de este sistema, el cual se ha tratado de +evitar en lo posible en los presentes estudios. + + +VII + +El indio cree que los campos desiertos y silenciosos, constituyen +el dominio de una poderosa deidad, a quien llama _Huasa-Mallcu_, o +simplemente _Huasa_. También las mujeres que desean tener hijos, dan +el nombre de _Huasa_ a una piedrecilla larga, que cogen del suelo, la +envuelven en telas y ciñéndola con hilos de lana, la colocan junto a +un peñasco solitario, donde le piden con veneración y ofrendas, les +conceda descendencia. + +Dicen que _Huasa Mallcu_ es un gigante vestido de blanco, de carácter +ingenuo y primitivo, de fisonomía austera y porte imponente, que en +veces toma la forma de un inmenso cóndor, que vive eternamente célibe, +con intachable moralidad, reinando satisfecho en plena naturaleza y +en medio de la paz de ese medio ambiente callado. Todos los animales +salvajes de aquellos desiertos, llamados en aymara _Huasa-jaras_, o +sea campamentos del _Huasa_, le pertenecen y se prestan sumisos y +diligentes a las ocupaciones que les señala. Las _huikcuñas_ le sirven +de bestias de carga, para transportar de una parte a otra, y donde +él crea conveniente, sus inmensos tesoros; la zorra para velar por +su persona y lanzar el grito de alarma a la presencia de individuos +extraños; las aves están obligadas a entonar cantos melodiosos cuando +él despierta en las mañanas, o pasa junto a sus nidos; los vientos +deben cesar cuando él se presenta; la atmósfera tranquilizarse y +suavizarse a su presencia; las flores desprender sus aromas y cubrir +con sus hojas el camino que ha de seguir. + +Al _Huasa-Mallcu_, lo describen benigno y compasivo con los +desgraciados; duro o severo con los perversos. Contiene a los ladrones, +formando alrededor de la casa de sus protegidos un muro impenetrable, +el cual desaparece apenas cesa el peligro; hace invisibles a sus +animales favoritos cuando los persigue el cazador, quién sólo logra +su intento cuando aquellos se han extraviado de sus dominios; evita +crímenes y robos en los caminos y despoblados. + +Cuentan que un pobre hombre, honrado y cargado de hijos, que iba +en busca de alimento para su familia, se encontró una vez con el +Huasa-Mallcu en su camino y le pidió tuviera compasión de él. Conmovido +con el ruego, descargó de sus _huikcuñas_ cierta cantidad de oro, y se +la entregó para que aliviara sus miserias. + +Lo contrario del _Anchanchu_, el Huasa-Mallcu no hace daño a nadie, y +más bien favorece al que le invoca su amparo. + +Nunca dejan los indios de ofrecerle alguna ofrenda en cualquiera +circunstancia. Si degüellan un cordero, llama o buey, rocían +precisamente con la sangre, el frontón o remate triangular de la pared +principal de su casa, en homenaje del Mallcu, quien al notar que no +se han olvidado de él, envía un rayo de felicidad a ese hogar en +correspondencia a la ofrenda. + +En las fiestas, cuando los indios se encuentran libres de las miradas +de extraños, colocan en el extremo superior de un palo un muñeco muy +adornado, y enhiesto al centro del sitio de reunión, bailan en contorno +con grandes muestras de alegría y entonándole algunos cantares, en los +que manifiesta su profundo respeto, le hacen reverencia en cada vuelta +que dan, y cuando algún desconocido se aproxima, ocultan el muñeco y +dicen que están bailando para el santo cuya fiesta celebran. + +Los viejos de la comarca y los hechiceros suelen pedir a los indios de +la circunscripción chaquiras, coca, _cuys_ y otras cosas para ofrendar +al Mallcu el día señalado a su conmemoración. Ese día, el brujo +acompañado de su ayudante, antes de comenzar el baile, se aproxima al +ídolo con muchas reverencias, y a vista de los asistentes conmovidos +les dirige, sollozando la siguiente oración: + +«_Huasa-Mallcu bondadoso: padre del huérfano y protector de infelices, +óyenos; un momento no te hemos olvidado y ahora venimos a tus pies +a agradecerte de tus favores, trayéndote estas cosas que te ofrecen +tus pobres hijos, tus miserables criaturas, víctimas de la crueldad +de los blancos; recíbelas, no te enojes; sólo confiamos en tu corazón +misericordioso, que nos compadezca y atenúe nuestras desgracias. En la +tierra misma que nos vió nacer y que recibirá nuestro último aliento, +no merecemos más que un trato inhumano. Envíanos, pues, alivio y una +existencia menos triste y miserable; concede este año salud y contento +a nuestros hogares, que produzcan abundantes nuestras cosechas y que +sólo haya dolor, lágrimas e infortunios en las casas de nuestros +enemigos..._» Calla el brujo, las lágrimas corren abundantes por las +mejillas de las concurrentes, y en seguida derrama la chicha delante +de la efigie y, a veces sobre ella; con la sangre de los conejos, que +degüella ese momento, le unta la cara y el cuerpo, la coca le pone +en los labios y con las chaquiras le adorna, quemando lo restante y +aventando las cenizas a los cuatro vientos. Durante la ceremonia y +mientras se disipa por completo el humo y polvo de la ceniza, permanece +toda la concurrencia contrita, de rodillas y con la mano izquierda +levantada hacia arriba. Después de pasada ella, se entregan satisfechos +al baile y a las bebidas, cuidando de que la efigie de su Mallcu no sea +vista por ningún extraño, hasta que a hora determinada, el brujo la +recoge y guarda en lugar reservado, para volverla a sacar sólo cuando +haya motivos de rendirle nuevo culto. + +Esta efigie suele ser, unas veces, un muñeco adornado, otras, de piedra +labrada, y algunas veces una figura modelada de yeso, o sólo un palo +envuelto con telas de colores, al que suponen los indios se anima de +una vida carnal y palpitante, apenas se quiere adorar en el Huasa +Mallcu. + + +VIII + +En presencia del hambre, de las enfermedades, de las guerras y +desgracias imprevistas, ha debido reflexionar el hombre primitivo +del altiplano y pensar sobre la existencia de un ente malo, que, +contrariando los designios de los dioses buenos, desencadena todas +esas calamidades, apenas se descuida en evitarlas, por satisfacer +sus instintos de destrucción y causar daños. A ese genio maléfico le +llamaron, antiguamente _Hahuari_, que equivale a fantasma malo, y +después, _Supaya_, que es el nombre con el que actualmente se le conoce. + +Mas, el indio llegó a perturbarse en sus dogmas, cuando los misioneros +cristianos señalaban como a _Supaya_ a sus mismos ídolos, y como a sus +intermediarios, a sus propios sacerdotes o _huillcas_; su confusión +aumentó cuando de los nuevos dioses y de sus adoradores no recibían +sino sufrimientos. Poco a poco, y a medida que era víctima de las +crueldades de los españoles y mestizos, con las prédicas insistentes de +los misioneros y sacerdotes, de ser culto diabólico su antiguo culto, +el _Supaya_ fué haciéndose simpático en su sencillo espíritu y comenzó +a fiarse más en él. En vano se amenazaba a los indios con las penas +del Infierno; en vano se pintaba cuadros espeluznantes que se les +ponían de manifiesto; continuó la duda turbando su mente. El Supaya +fué creciendo en su imaginación y ocupando el lugar de sus antiguas +divinidades. De ahí que el indio le tema, pero que no le repulse, y +cuantas veces puede invocar sus favores lo hace sin escrúpulos. Busca +a los _Cchamacanis_, porque supone que están en relación con él y les +paga cualquiera cosa para que al Supaya le hagan propicio a sus deseos. + +El aymara conceptúa al Supaya menos malo de lo que dicen, y para +explicar el origen de sus desventuras y señalar a sus causantes, ha +inventado otros espíritus malignos, como el _Anchanchu_, la _Mekala_ y +los _Jappiñuñus_. Sin embargo, cree que aquél, entregado a sus propios +instintos, hace siempre daño; cuando se le implora, cede y se torna +bueno, en tanto que a los últimos los tiene como orgánicamente malos. +Con estos no valen ruegos ni ofrendas; sólo la intervención del Ekako, +de la Pacha-Mama, del Huasa Mallcu y de otras deidades benéficas, puede +evitarse que hagan daño. + +El aymara tiene muy poca fe en las divinidades del cristianismo, más +confía en sus ídolos; aún no se han dado cuenta de lo que llaman +_Gloria_ los católicos; la idea de los goces eternos junto a Dios, +no los ambiciona, porque no los comprende. Lo que le agrada en el +culto católico son las fiestas, porque le presentan ocasiones de +embriagarse, divertirse y entregarse a los placeres sin freno ni medida. + +Por manía, y a causa de que se describe al Supaya con dimensiones +extraordinarias que impresionan su imaginación, ha dado en calificar +con esta denominación a todo hombre perverso, a toda mujer mala; pero +no lo hace porque siente realmente horror por este personaje, puesto +que, en determinadas circunstancias, le busca y demanda sus favores. +Al aymara no le asusta el Supaya, desearía verlo personalmente, para +pedirle que lo vengara de sus enemigos, y después de ver satisfechos +sus odios, entregarle, si posible es, su alma; ya que le predican sus +opresores que eso exige el demonio. Sufre tanto, la existencia se le ha +hecho tan amarga, que al indio no le importa lo que le puede suceder +en el otro mundo, con tal de ser aliviado en éste del peso de los +sufrimientos que gravitan sobre él. + +Esa es en síntesis, la idea que en su mente encierra respecto al famoso +Supaya o Diablo indígena. + + +IX + +Al _Anchanchu_, lo pintan como un viejecito enano, barrigón, calvo, +de cabeza grande y desproporcionada al cuerpo; con rostro socarrón, y +dotado de una sonrisa fascinadora. Dicen que viste telas recamadas de +oro y que lleva en la cabeza un sombrero de plata de copa baja y ancha +falda; que mora en las cuevas, en el fondo de los ríos y en edificios +ruinosos y abandonados; allí donde las gentes no aproximan sino rara +vez, o residen solo por cortas temporadas. + +El _Anchanchu_ atrae a sus víctimas con sus salamerías, y las recibe +regocijado y ansioso; y cuando adormecido se halla el huesped con tanto +halago, castiga su incauta confianza dándole muerte, o inoculándole en +el cuerpo una grave enfermedad. Lo suponen, cuando se hace visible, +tan amable y meloso, que engaña al hombre más avisado y mundano con su +astucia y sagacidad. Personifican en él la deslealtad, la perfidia, la +refinada perversidad y la lúgubre ironía. El _Anchanchu_ es una deidad +siniestra, que sonríe siempre y sonriendo prepara y causa los mayores +daños; lleva la desolación a los hogares y destruye los edificios y +campos sembrados. Huid de él, aconsejan, porque la dicha que brinda +no es cierta, porque su trato cortés y afable, es la red con la que +apresará a su víctima. + +Cuando transita por los caminos, produce huracanes y remolinos de +viento, por eso el indio asustado ante estos fenómenos atmosféricos, se +para y exclama: «pasa, pasa Anchanchu; no me hagas ningún mal, porque +el Mallcu me ampara». + +La hacienda, casa, o cualquier otro fundo donde mueren los propietarios +con alguna frecuencia, la suponen habitada por el Anchanchu, que en la +noche, durante el sueño, les ha chupado la sangre o introducido alguna +enfermedad, a cuya consecuencia se deben esas muertes. + +El indio rara vez se atreve a pernoctar cerca a los ríos o en casas +deshabitadas, por temor a esta terrible deidad, cuyo nombre excusa +aún pronunciarlo y se limita a decir: _Yankhanihua_, tiene maligno, o +_Sajjranihua_, que significa lo mismo. Con las denominaciones _Yantiha_ +y _Sajjra_, designan indistintamente a los espíritus maléficos. + +Cuando un terreno se derrumba o sufre frecuentes denudaciones, lo +atribuyen al Anchanchu, que posesionándose de su interior, produce +aquellos desperfectos telúricos. + + +X + +La _Mekala_, es otra deidad maléfica que preocupa a los campesinos. +Según éstos, es una mujer alta, flaca, de color lívido, carnes lacias, +cabellera desgreñada y suelta al aire, pocos y afilados dientes, ojos +pequeños y fosforescentes chata, con las fosas nasales demasiado +abiertas y boca grande, labios descarnados, con la barriga que +desciende hasta las rodillas y una cola de fuego, semejante a la de +un cometa. Dicen que anda a saltos, vestida de una larga túnica roja, +cubierta de pequeños bolsillos en toda su extensión. Cuando salta a +una sementera, se apodera de los mejores frutos y los introduce en +todos sus bolsillos, imposibles de ser rellenados, porque, a medida +que reciben las especies, van ensanchándose indefinidamente por virtud +diabólica. + +Su paso se señala por las devastaciones que deja tras sí. + +Si la _Mekala_, penetra a un aprisco chupa la sangre de los corderitos +tiernos, cual voraz vampiro, hasta causarles la muerte. Si sorprende +dormida a una criatura, le extrae los sesos y le arranca el alma, +llevándosela aprisionada en los bolsillitos de su terrible túnica. + +Para impedir que la _Mekala_ lleve a cabo los daños a que le impulsan +sus malos instintos, invocaban los indios la intervención de sus +Konapas o sean dioses penates, y colocaban en el centro de sus chacras +la imagen de una _Mama-Sara_, y en las habitaciones la de alguna deidad +benéfica. + +Los misioneros católicos exhortaban y aconsejaban a los indios a no +buscar el amparo de sus ídolos contra la _Mekala_, sino contener +su osadía con cruces que ponían en las sementeras y tras la puerta +de las majadas, con agua bendita que rociaban en todos los lugares +sospechosos; también empleaban con el mismo objeto, la sal y hojas de +romero. + +El _mito de la Mekala_ encierra el simbolismo de los desastres que +causan las sequías, heladas y epidemias. + + +XI + +El _Katekate_, conceptúan que es la cabeza desprendida de un cadáver +humano, que saltando de su sepultura, va rodando en busca del enemigo +que en vida le causó males y lanzando a su paso gritos inarticulados y +muy guturales, que en el silencio de la noche hacen un ruido extraño y +espeluznante. Cuentan que, cuando encuentra al individuo perseguido, +le liga las manos y los pies con el cabello crecido en su sepulcro, el +cual es duro y resistente; le derriba al suelo y se coloca sobre el +pecho del enemigo; le hinca los descarnados y afilados dientes y le +chupa la sangre, mientras sus miradas de fuego están fijas, siempre +fijas, en el rostro del perseguido. La cabeza, conforme succiona, toma +mayores proporciones y con su volumen, que no cesa de crecer y aumentar +de peso, ahoga paulatinamente a su víctima, haciéndole antes sufrir una +agonía dolorosa, y cuando ha conseguido darle muerte vuelve, rebotando +de contento por el suelo, hasta el lugar de su eterno descanso, la +cabeza vengativa. + +Sugestionadas con la idea de este mito macabro, suelen las mujeres +que odian a sus esposos, aprovecharse del estado de embriaguez en +que se encuentran, para cortarles la cabeza, y después, cuando la +justicia las persigue, disculparse del crimen con que eran aquéllos, +brujos, y que en momentos de hechicería, por haber errado en algún +accidente o fórmula, la cabeza desprendida del cuerpo, se fué como una +ave fugitiva, huyendo por los aires, sirviéndole de alas los cabellos +esparcidos y que está voltijeando ya, de _Katekate_; la prueba de +lo dicho, aseguran tenerla, en que vuelve a la casa en las noches +lóbregas, rebota al techo, espía con ojos de fuego por la abertura +estrecha de la chimenea, alumbrando su interior con sus miradas +fosforescentes; laméntase con gemidos tristes y lastimeros, en momentos +el que el viento silba y la lechuza grazna por ahí cerca. Si entonces +no salieron a su encuentro, fué por temor de que la temible cabeza +diera el ósculo de cariño al miembro de su familia, a quien quiso +mucho en vida, causándole la muerte con ese beso, según ellas, frío y +penetrante como la hoja acerada de un puñal. + +Cuando un individuo se acuesta con sed, también creen que, mientras +duerme, se desprende su cabeza y va a la fuente próxima a beber agua. + +El antiguo gato de fuego, que solía presentarse de tiempo en tiempo, +a media noche, sobre el techo de la casa, en la que habitaban uno o +varios individuos perversos, y que lo tenían por el alma de éstos, que +tomaba tal forma por voluntad de sus divinidades, se ha convertido, +desde la venida de los españoles, en gallo de fuego, que representa al +dueño que se encuentra condenado en vida a las penas del Infierno. + +La cabeza humana, particularmente en estado de calavera, objeto +de varias aplicaciones supersticiosas. Los brujos y los que no lo +son, entre la gente del pueblo, la emplean para averiguar los robos, +introduciendo dentro de su armazón huesosa uno o dos reales, y +pidiéndola con lágrimas en los ojos y fe en el corazón, que les haga +devolver lo sustraído. La calavera, suponen que conmovida con el caso, +irá a saltos a deshoras de la noche, a la casa del ladrón y le causará +pesadillas en sus sueños, o lo tendrá constantemente inquieto, hasta +hacerle restituir lo ageno, o causarle la muerte por consunción si no +lo hace. + +Otras veces, en iguales casos y con el mismo objeto, hacen arder velas +a una calavera, durante tres días martes y tres días viernes, en las +noches, haciendo que, en esta única ocasión, se consuman por completo +las velas. + + +XII + +Los _Jappiñuñus_, cuya denominación proviene de las palabras _jappi_, +asir, coger, y _ñuñu_ la teta de la mujer, eran duendes en forma de +mujer, con largas tetas colgantes, los cuales volaban por los aires en +las noches diáfanas y a horas silenciosas, cogían a las gentes con sus +tetas y se las llevaban. + +Toda vez que el indio siente volar en el aire a deshoras de la noche +alguna ave nocturna, no cree que es ave sino supone que es algún +_Jappiñuñu_, que lo está acechando para arrebatarlo y huye apresurado +al interior de su casa, o se acurruca junto a un pedrón para que lo +proteja. Si ha desaparecido un individuo en la noche, por algún motivo +inexplicable, como por ejemplo un crimen o una huida intencionada, +atribuyen a sus parientes cuando no han podido tener noticias de él, +que el jappiñuñu, se lo ha llevado. + +Sin embargo, este mito va perdiendo mucho de su importancia en la +imaginación popular y no será extraño que desaparezca a la larga. + + +XIII + +Los indios _charcas_ invocan a su divinidad Tangatanga, cuando se ven +acosados por truenos y rayos y creen que esta tiene suficiente poder +para impedir que les hagan daño. Esta deidad, a semejanza del _Huasa +Mallcu_, es protector de los hombres y su misión es contrarrestar los +efectos del rayo. + + +XIV + +El culto a la piedra es general entre los indios que la tienen como la +base del mundo y el principio eficiente de los fenómenos de la vida. +Sus _huacas_ más notables son de piedra, y de piedra son sus grandes +ídolos y konopas más queridos. + +A las piedras esquinadas y aisladas, las veneraban, porque decían que +al estallar la guerra y durante los combates, se tornaban en guerreros +y después de haber luchado por la tribu hasta vencer a los enemigos, se +volvían a sus inmutables asientos. + +Sienten aún gran predilección por los peñascos o ciertas piedras que +tienen la figura de gente o animal. Cerca a la ciudad de Oruro, existía +un pedrejón en forma de sapo, el que era considerado por el pueblo como +una huaca milagrosa y, en consecuencia, se la reverenciaba cubriéndola +constantemente de flores, mixtura y derramando encima de ella chicha, +vino y aguardiente. La piedra contenía en su base un hueco, por donde +pasaban arrastrándose las personas que deseaban saber sobre el término +de su vida. La que se atracaba y no podía franquear el paso suponía que +iba a morir pronto, o por lo menos, no ser larga la existencia que le +quedaba; la que salvaba sin dificultad alguna, creía que viviría mucho, +y que su muerte estaba muy distante. Un militar despreocupado y torpe, +redujo a pedazos la piedra sagrada con un tiro de dinamita, causando el +hecho, general y profundo sentimiento en el pueblo, que se vió privado +de su preciada huaca. + +En los suburbios de la ciudad de La Paz, había antiguamente una gran +piedra, cuya forma se ignora, a la que los indios rendían culto, y les +imitaban los primeros pobladores de la ciudad. Alarmados los frailes +y misioneros, dieron en predicar contra la piedra y derramar basura +encima, hasta convertir el paraje en muladar. Los indios y vecinos al +ver tanto desacato que no era castigado por ella, la apellidaron la +_piedra de la paciencia_. Destruída por fin, quedó el lugar con el +nombre hasta ha poco, de _cenizal de la paciencia_. + +De tal modo confiaban todos en las piedras, que solían poner y adorar +una en cada _tupu_ o campo, y otro en cada acequia. Aun a las que +servían de lindes, bien para las heredades o bien para los pueblos, +consagraban fiestas y holocaustos. No estimaban menos los meteoritos y +las piedras que hubiera partido el rayo. + +Las piedras preciosas eran a los ojos de los indios, y siguen siendo, +otros tantos fetiches. Cuando alguien se encuentra una, la conserva con +gran afecto y la reverencia teniéndola, desde entonces, como penate de +la familia. + +«Del especial culto a las piedras hablan todos los autores, incluso +Cieza», dice Pi y Margall. Según Cieza alcanzó a los mismos Incas. +«Afirmaban, dice, que había Hacedor de todas las cosas y al Sol tenían +por dios soberano, al cual hicieron grandes templos; y, engañados del +demonio adoraban en árboles y piedras como los gentiles». Describe el +mismo autor en otro lugar a los antiguos pobladores de Huamachuco, y +escribe que adoraban piedras grandes como huevos y en otras mayores de +diversas tintas que habían puesto en los templos o huacas de los altos +y sierras de nieve. + +«Ese culto debió ser antiquísimo. Lo infiero de que en Tiahuanacu hay +largas filas de piedras muy parecidas a los _menhirs_ de los celtas. +Lo deduce Girard de Rialle de la leyenda peruana de los tres o cuatro +hermanos que salieron de Pacarec Tampu, y es posible que acierte. +Algo significa que el mayor de los hermanos derribase los cerros con +las piedras que disparaba su honda, y en piedras quedaren al fin +convertidos por lo menos dos de tan misteriosos personajes».[13] + + [13] _Historia de la América Antecolombiana_ por don Francisco + Pi y Margall.--Tomo I.--Pag. 1,392. + + +XV + +El arco-iris o _cuhurmi_, es considerado de buen o mal agüero, según +los casos; prohiben a los niños que lo miren de frente, por temor de +que se mueran; y los mismos jóvenes o viejos no osan hacerlo, cuando +lo miran cierran la boca, a fin de no descubrir los dientes que se +gastarían o carearían a su presencia, y es imposible que le señalen con +el dedo. A las partes que caen los pies del arco las tienen por parajes +peligrosos, tal vez asientos de huaca, dignos de temor y acatamiento. + +A pesar de sus prejuicios, los indios reverencian al arco-iris y no +faltan quienes lo tengan como a su Achachila. + + + + + Capítulo III + + Supersticiones relacionadas con plantas, animales y objetos. + + I.--Empleo de la coca y de la vela; suposiciones sobre la + Misa y algo de psicología indígena.--II.--Preocupaciones + al edificar las casas.--III.--Referencias al cóndor, + al puma, jaguar, zorrino, zorro, arañas, feto de + llama, chinchol, reptiles, gato, perro, gallinas y + ruiseñor.--IV.--_Huakanquis_, _mullus_, _illas_ y la + piedra bezoar.--V.--Forma y figuras para causar daños, + animales domésticos que lo evitan.--Empleo del hunto y sus + diferentes aplicaciones.--Resultado del consumo de las + carnes de vizcacha, cóndor, gato, de la sangre de toro y de + las comidas saladas.--El buho, la lechuza y las mariposas + nocturnas.--VI.--Empleo del tabaco y del cigarro. + + +I + +Las hojas de la coca (_Erythroxilon peruvianum_), son las que sirven a +los hechiceros para efectuar gran parte de sus sortilegios y augures, +desempeñando entre los indios el mismo papel que los naipes entre los +blancos, en casos semejantes. Por medio de la coca que arrojan sobre +un tendido preparado para el objeto, descubren los robos y las cosas +reservadas. + +El hombre que desea saber las infidencias las acciones ignoradas y +aun las intenciones de su esposa o concubina, o estas las de aquél, +ocurren al hechicero, quien después de muchos ruegos y dádivas, les +da un atado de coca preparado de antemano, para que de cualquier modo +pongan en contacto con el cuerpo de la persona, cuyos secretos tratan +de sorprender. Realizada la instrucción, devuelven el atado al brujo +quien en presencia del interesado o interesados hace ciertas ceremonias +y bruscamente sacude el atado, desparramando las hojas de coca por +el suelo, y por la situación en que se han colocado ellas, hace sus +conjeturas, o da sus respuestas. + +Para tener noticias de un ausente, de su salud, o del estado en que se +hallan sus negocios, derrama la coca sobre sus vestidos o especies que +ha usado, extendidos en el suelo. El requisito exigido por el brujo es +que la acción de la coca se efectúe sobre alguna cosa que pertenezca +o haya recibido el calor continuo del cuerpo de la persona, materia +del brujerío; por cuyo motivo prefieren para ese objeto su ropa vieja, +no lavada; porque, creen que encierra muchos secretos y posee la +cualidad atribuída de trasmitir al que la ha envejecido, cual conductor +eléctrico, y hacerle soportar cuánto bueno y malo se hace en ella, +o descubrir al que investiga lo que desea saber. En la ropa, dicen, +que se aparta y queda algo del espíritu de quien se la ha puesto, que +permanece en comunicación mental y directa con éste, de lo que no se da +cuenta el individuo. La vida, según la creencia indígena, se reduce al +constante desgaste del ente que anima el cuerpo que va abandonándolo, +ya en una u otra forma, ya rápida o lenta, hasta que llega la muerte, +que para el indio no es sino el desprendimiento del último resto del +ser de una persona, que va a reunirse con las demás partes esparcidas +en el espacio, que nunca dejaron de estar en relación, ni desvinculadas +las unas de las otras, para volver a reintegrarse en el mismo todo +incorpóreo y compacto. A este ser, se llama _ajayu_, que equivale a la +idea del alma. + +La coca mascada sirve de amuleto para determinados brujeríos y también +se emplea para ofrendarla a los ídolos y huacas. Asimismo, la usan en +los viajes como preservativo contra el hambre, la sed y el cansancio; +para respirar sin fatiga al subir las cuestas y en las cumbres, de +enrarecida atmósfera. + +Echando el zumo de la coca con saliva en la palma de la mano, tendiendo +los dedos mayores de ella, conforme cae por ellos, predicen y juzgan el +suceso que se consulta, si será malo o bueno. + +La coca se pone amarga en la boca, cuando tiene que acaecer una +desgracia a quien la mastica, a su familia, o salir mal en la comisión +que se le encomienda. + +Encontrar en un montoncito de coca o entre varios, una hoja doble, es +para tener dinero. + +Probablemente legada por los españoles, es la costumbre de hacer +presagios por la forma de arder de la vela que se enciende, ya sea a +la imagen de un santo o para alumbrarse en la noche. Cuando la llama +flamea mucho y el pábilo se encorva, sin hacer ceniza y su cebo se +chorrea, es señal de mal augurio, y de bueno si arde recta y apacible, +cubriéndose el pábilo de ceniza blanca. En ambos casos aconsejan no +permitir que se consuma toda la vela, sin quedar un pedazo de cabo en +el asiento, a fin de que no se reagrave la desgracia en el primer caso +y en el segundo, se produzca un efecto contrario al deseado. + +También acomodan en un pequeño plato cubierto de sebo tres mechas y +hacen sus presagios por el movimiento de las luces o combinando el +flameo de éstas. + +La luz de la vela o mecha que está ardiendo se oscurece de un momento +a otro sin causal ostensible que la motive, cuando el alma de alguna +persona de la casa, que debe morir, se coloca entre la luz y la vista +de los espectadores. + +La llama flamea a saltos cuando alguno de los presentes tiene que +viajar. + +No debe permitirse que ardan tres velas, a la vez, en una habitación, +porque es de mal agüero. En todo, el número tres es antipático al indio. + +El que quiere causar daño, enciende la vela por la parte del asiento y +la coloca volcada de abajo para arriba, dedicándosela y haciendo votos +porque se verifique en alguien lo que persigue. + +Es característico en el indio la idea de que cualquiera cosa usada en +sentido contrario al habitual, se convierte en maleficio o amuleto, +según las circunstancias. Es así cómo suponen que se puede dañar aún +con la misma Misa, a lo que llaman _misjayaña_, en sentido de aniquilar +con la Misa, celebrando con el misal acomodado cabizbajo en un atril +y sirviéndose el clérigo el vino en el hueco que tiene el cáliz en su +asiento y con los ornamentos puestos al revés. + +Su espíritu suspicaz y profundamente pesimista, de todo duda y en todo +supone más posible el mal que el bien. Parece que los ojos del indio +no tuvieran vista sino para percibir el lado obscuro de las cosas, y +su corazón sensibilidad, sólo para sentir las penas. Comprende más +presto los proyectos siniestros que los alegres o benéficos. Camina en +el mundo lleno de decepciones y poseído de un terrible miedo. En cada +paso que da teme encontrarse con un enemigo que le dañe, o con alguien +que gratuitamente le perjudique en sus intereses, y en cada acto que +ejecuta por propia voluntad espera siempre un resultado desfavorable. +La duda y el miedo entraban su libre albedrio, de tal manera que, +imposibilitan a que se desenvuelva su ser en toda su plenitud; la duda +y el miedo han carcomido las raíces de su voluntad. Debido a ello es +que tenga mayor confianza en los consejos del brujo, que en su impulso +propio. La fe en lo maravilloso es signo de la debilidad y atraso +intelectual de una raza. Se busca al hechicero cuando no se comprende +lo que se ha de hacer, ni se cuenta con el valor del esfuerzo propio. +Tal sucede en esta raza infeliz. La tristeza de la pobre existencia de +sus componentes, se refleja aún en la mustia fisonomía de ellos, en la +miserable condición en la que viven, y en su candidez para acatar los +sortilegios o hechizos, para dejarse conducir sumisos por quienes se +creen dispensadores de lo sobrenatural. + + +II + +Para colocar los cimientos de un edificio los indígenas acostumbran +derramar chicha en el hueco abierto con ese fin, enterrando en una +esquina un conejo blanco y algunas monedas. Si el que construye +es rico, se da el lujo de sepultar una llama tierna. Esta ofrenda +denominada _cuchu_, es el tributo que se paga a la Pacha-Mama, para que +tenga duración la casa que se edifica, para que se muestre propicia con +los que la habiten, y no se enoje por el atrevimiento que han tenido en +cavar la superficie del suelo para los cimientos. Dicen los indios que +la capa terrestre es la vestidura de aquella deidad, y el que la rasga, +la ofende y lastima con esa herida. + +Cuando los muros se encuentran terminados, se fija el día en que se ha +de techar la casa, y como este acto lo consideran de suma importancia, +se proveen los dueños, con la anticipación debida, de chicha, +aguardiente y otros licores, los cuales deben ser abundantes, para que +abastezcan a todos los asistentes durante la fiesta proyectada. Llegado +el día, concurren los parientes y amigos del propietario, llevando +consigo botellas de bebidas alcohólicas. Desde los primeros momentos +comienza el consumo de las bebidas, en copas que no cesan de circular +de mano en mano; lo que no obsta para que las mujeres se impongan la +tarea de formar manojos de paja, que los hombres entusiastas arrojan +al techo. A esta ocupación, realizada con grande algazara y gritos, se +creen obligados todos los asistentes, causando resentimientos su excusa +inmotivada. + +Concluída la techa, que debe ser siempre el mismo día en que se dió +comienzo, se presentan los compadres del propietario, al son de los +golpes de un tambor y de las agudas notas de una flauta, trayendo +cruces, botellas de licores y viandas. Las cruces deben estar adornadas +con figuras de víboras, colocadas diagonalmente, con objeto de que +sirven para proteger la nueva casa de las descargas del rayo. Estos +reptiles son tenidos por los indios como dioses tutelares y sus +antepasados, los de Tiahuanacu, adoraban una culebra enroscada. + +Los indios compadres traen, además, legumbres, _cuys_ y flores, que +obsequian a los dueños, a quienes les adornan los sombreros con +flores. En seguida, colocan las cruces en la cumbre del nuevo techo, +sahumando el interior de la casa con ají, para purificar el aire nocivo +y ahuyentar el espíritu malo. Después se entregan a un juego bárbaro, +llamado _achokalla_, el que consiste en hacer corretear a una persona, +azotándola con los retazos de cordel de paja o _cchahuara_, que han +sobrado. Este sobrante enovillado, lo arrojan a la tijera más firme, +teniendo una punta en la mano y con la otra amarran al dueño y lo +suspenden y azotan. Otro tanto hacen con varias personas. Algunos se +van con estos cordeles atados al pescuezo, aparentando bailar. + +Finalizados tales actos se entregan al jolgorio. Estando embriagados +y hartos de comidas, comienzan a bailar, haciendo grandes ruedas en +el patio, hasta que terminan por salir a la plaza en rigle, jaleando +y zapateando ruidosamente. Esta costumbre de salir a ostentar en +público su alegría, la conceptúan indispensable y de buen tono, y +cuando la han omitido creen haber verificado la techa de manera triste +y desapercibida. + +Al día siguiente los que trajeron cruces, van de casa en casa, al rayar +el día, con manojos de paja encendida, al son de música y estallidos +de cohetes, en busca de los principales concurrentes del día anterior, +los hacen levantar de cama y los llevan a la nueva casa, de donde se +dirigen al aposento de los dueños, los azotan y hacen que se vistan y +les sirven tazas de ponche y continua la borrachera. Los propietarios y +asistentes se complacen en recibir los azotes, porque suponen, que en +razón de los dolores, estará la duración de la casa. A medio día tiran +a la taba haciendo que los perdidos costeen las bebidas. Semejantes +diversiones suelen durar muchos días e importar demasiado a los +interesados. + +La casa nueva se come al propietario si éste se olvida de ofrendar a +la Pacha-Mama antes de habitarla. No debe alquilarse una casa por diez +años, porque la propiedad ya no vuelve a poder de su dueño. + + +III + +El cóndor, el puma, el jaguar y la llama, eran los _totems_ de los +antiguos kollas. Al presente sólo prestan múltiples reverencias a los +tres primeros, siendo imposible que los cazen; invocándoles, por el +contrario, protección en sus empresas cuando los ven. La llama, ya +no es tomada en cuenta por los indios; si bien, en épocas pretéticas +adoraban una llama blanca, hoy el animal de este color, sólo lo emplean +para ofrecerlo en sacrificio al rayo. + +El zorrino (_Mephitis suffocans_) que es un pariente de la comadreja +y que se le conoce con el nombre de _añathuya_, es tenido por animal +completamente de mal agüero, y el que siente el olor fétido que exhala +el líquido que expele por sus glándulas situadas cerca del ano, espera, +con seguridad que le sobrevendrá alguna desgracia y coincidencias no +faltan. Al individuo perseguido por contínuos infortunios y que sale +mal en todo, lo suponen orinado por aquel nefasto animal. + +El zorro indígena o _kamake_ (Canis Azarae), es considerado comúnmente, +como animal funesto, y cuando el indio o mestizo lo ven de improviso, +o momento en que están formando algún plan, o al comienzo de algún +negocio, escupen rabiosos al suelo, lanzan una dura interjección, le +muestran los puños cerrados en amenaza, pero después, se apodera de +ellos el desaliento; la desconfianza principia a dominarlos. + +La influencia del zorro en las determinaciones de aquellos componentes +étnicos es de gran peso, y sólo vuelve la esperanza a sus corazones +cuando han logrado matarle, entonces se reaniman, dicen que la +felicidad les sonríe, porque la mala suerte se ha cumplido en quien +la presagiaba. El historiador Santiváñez refiere, el caso siguiente: +«Cuéntase que pocos días antes de la victoria de Ingavi, un zorro +que había penetrado en la torre de la iglesia de Calamarca, royendo +la correa atada al badajo de una de las campanas, produjo un repique +extraño. Alarmado el sacristán con esta novedad, acudió al campanario +para averiguar la causa y se encontró con el animal que le había +remplazado en su oficio. Salió inmediatamente de la torre dejando +cerrada la puerta, y dió aviso a los vecinos, que acudieron armados de +palos y mataron al intruso campanero. Terminada la ejecución, uno de +los concurrentes que la daba de augur, pues nunca falta augures en las +aldeas, tomó la palabra y dijo: «Este zorro representa a Gamarra y su +muerte anuncia que este caudillo ha de perecer en el campo de batalla». + +«Añádese que los indios que andaban un tanto desalentados con la +superioridad del enemigo, cobraron aliento con este augurio y se +dirigieron en tropel al cuartel general, a participar del botín de la +próxima victoria».[14] + + [14] _Vida del General José Ballivián_, por el doctor José + María Santiváñez.--New York.--1891.--Pag. 353. + +Efectivamente el general Gamarra fué derrotado y murió en el campo de +batalla. + +Al zorro lo tienen también por muy astuto y antojadizo. Cuentan de él, +que una vez, se enamoró de la Luna y con objeto de verla de cerca, +logró subir al cielo y la abrazó y besó tanto, que dejó estampadas las +manchas que hasta ahora se notan en su brillante faz. + +Cuando el zorro se para y fija mucho en una persona, es para que a esta +le ocurra una desgracia. + +Los que pretenden ser listos y hábiles ladrones, toman la sangre del +zorro. También comen su carne, para ganar de las pulmonías. + +Por los muchos daños que ese animal causa a los pastores, devorando +las crías de corderos, llamas y aun de vacas, lo buscan con ahinco, +no excusando medio alguno para capturarlo y darle muerte. Antes +acostumbraban sorprenderlo en su madriguera y por medio del humo +hacerlo salir afuera y matarlo a palos, o asfixiarlo allí mismo. +Como tiene mucha pachorra para andar, suelen enredarle los pies con +_lihuiñas_ y matarlo. Otras veces cazan zorros envenenando las carnes +para que se las coman y mueran. + +Pero tienen mucho cuidado en no perseguir de noche al zorro, porque +dicen que este animal es muy querido por el Huasa-Mallcu, quien le +hace servir de su perro, y que suele favorecerlo en casos de peligro +convirtiendo a todas las piedras y prominencias de terreno en zorros, +que rodean a sus perseguidores y los enloquecen. + +La mina en la que se cría un zorro irá mal en su explotación. + +El zorro es centro de un ciclo de narraciones indígenas, en las que el +ingenio y la inventiva de los indios campean a sus anchas. En todas +ellas, el zorro sale siempre airoso, merced a la astuta malicia con +que procede y a los múltiples recursos que, inagotables, brotan de +su solapado y artero ingenio. Ya engaña a la mujer casada durante la +ausencia del marido, dándose modos para representar a éste; ya seduce +a la oveja más gorda y de vellón coposo y blanco que hay en la majada, +y la conduce por riscosos lugares para devorarla a su gusto, y después +cuenta a sus compañeras que aquella habita en praderas matizadas de +verde y jugoso pasto y duerme en mullido y abrigado lecho; ya engaña a +los perros que vigilan el aprisco, con promesas que nunca las cumple. +Veces hay en que celebra sus esponsales con la cuidadora del rebaño y +cuando ha satisfecho su voracidad la deja burlada. El zorro es temido +por el indio, a la vez que en sus veladas es objeto de alusiones +divertidas y picantes. + +La araña o _cusicusi_, representa la alegría y cuando la encuentran +casualmente, al menos si es blanca, la tienen como buen presagio. Desde +los tiempos remotos a la araña se ha empleado como instrumento para las +brujerías. «También usan para las suertes de unas arañas grandes, dice +Polo de Ondegardo, que las tienen tapadas con unas ollas, y les dan +allí de comer, y cuando viene alguno a saber el suceso de lo que ha de +hacer, efectúa primero un sacrificio el hechicero y luego destapa la +olla y si la araña tiene algún pie encogido ha de ser el suceso malo, +y si tiene todos extendidos el suceso será bueno».[15] + + [15] _Información acerca de la Religión y Gobierno de los + Incas_, por el licenciado Polo de Ondegardo.--Edición de + Horacio H. Urteaga.--Tomo III.--Pag. 32. + +Débese a esta preocupación que los indios en la actualidad, apenas +notan una araña, lo primero en que se fijan es en los pies para de la +situación en que se encuentran deducir sus presagios. + +El armadillo o _quirquincho_, lo emplean para ejercitar sus venganzas, +derramando sobre su escamosa concha azufre molido, combinando con los +cabellos, o suciedad pertenecientes al individuo que tratan de hacer +daño; cuyo rostro y cuerpo, dicen que, desde ese momento, se cubren de +granos y aun de escoriaciones. + +_Poner cara_, llaman el volver un lado del rostro de una persona, de +blanca o rubia, en color negro, por medio de sapos, que crían con ese +objeto y a causa de haber traicionado aquél a sus compromisos de amor. + +La bestia se inquieta y se espanta, cuando se aproxima a ella un +ladrón, o una persona que tiene que morir pronto, o cuando algún +fantasma o espíritu maléfico la persigue, o cuando las piedras, pastos +y arbustos se han tornado ante su vista en otros animales. + +Al ginete, cuya bestia tropieza o se cae al franquear la puerta de su +casa, o en presencia de su rival o enemigo, le irá mal en los negocios +que proyecta, o en sus asuntos con aquel. + +Los que se ponen en los ojos las legañas del perro, ven almas en las +noches oscuras. + +El feto del gato atrae la mala suerte en la casa donde se entierra, o +produce la enfermedad del dueño de ella. + +El feto de la llama, al revés de lo que ocurre con el de gato, atrae +riquezas y es mayor su bondad si lo entierran inmediatamente después de +sacarlo del vientre de la madre. + +El chinchol o _pfichitanca_ (_Zonotrichia pileata_) pía constante en +la cumbre del techo de una casa cuando alguien tiene que llegar; mas, +si el momento en que se está formando mentalmente algún proyecto, o se +está conviniendo algún negocio, silba o canta estridente, es presagio +de que fracasará lo que se piensa o proyecta. + +Sorprender peleando dos animales es para tener disgusto o reyerta, +particularmente si son canes. + +El ser cruzado en el trayecto que se atraviesa por una víbora o +culebra, o algún otro reptil, presagia desgracia. + +Cuando las golondrinas vuelan junto a la tierra o al agua, rozando +con las alas la superficie del agua o del suelo, anuncian fuertes +ventarrones. + +Cuando los patos se estiran y atesan las plumas con el pico denotan +vientos; si se ponen contentos y aletean con frecuencia indican +lluvias. También es señal de un próximo aguacero el sentir punzadas en +los callos del pie. + +Cuando los gallinazos graznan presagian huracanes. + +Cuando el gato corretea, anuncia lluvia, si maulla constantemente en el +techo, sin querer descender, o tiene frecuentes luchas con otros gatos, +es para que fallezca alguien de la casa. + +El canto de la gallina es de pésimo augurio, atrae y arraiga la _mala +suerte_. De aquí dimana el conocido dicho «desgraciada la casa en la +que canta la gallina», refiriéndose a la familia, en la que domina la +mujer al hombre y asume la dirección de ella. + +El perro ladra delante de un individuo y quiere embestirle, cuando éste +tiene costumbre de robar; siendo imposible que permanezca quieto y +callado delante de un ladrón. + +El silbido del _cuy_ anuncia la muerte de algún individuo de la casa. + +Cuando el ruiseñor o gilguero cantan de noche, presagian que habrá riña +al siguiente día. + + +IV + +Se llaman _huakanqui_, _mullo_ e _illa_ a los fetiches, talismanes y +amuletos empleados por los brujos y hechiceros, para hacer aficionar y +rendir mujeres y hombres a la voluntad de enamorados corazones; para +tener fortuna, para evitar o causar daños, entre los cuales, los más +apreciados son los de procedencia callahuaya. + +Hay _huakanquis_, como el conocido con la denominación de +_huarmi-munachi_, o mejor dicho, _huarmimpi-munayasiña_, que son tan +populares que pocos ignoran su aplicación. Este famoso talismán lo +venden los Callahuayas y tienen la figura de un hombre y una mujer en +acto carnal o abrazados, o la forma de un falo. Los huakanquis los +fabrican de huesos, metal o de alabastro blanco, del cual decían que +había caído del cielo con el rayo, que era quien engendraba o traía esa +piedra a la tierra. + +También tienen la calidad de _huakanquis_ las uñas del tigre, los +huayrurus, pequeños puños cerrados de hueso, y otros objetos modelados +en formas caprichosas, a los cuales les atribuyen la virtud de hacer +afortunado a quien los posee. + +_Mullu_, es la piedra o hueso colorado con que hacen gargantillas. Les +dan la propiedad de amuletos y también de talismanes. Estos fetiches se +confunden con los huakanquis. + +_Illa_, según Bertonio, es cualquier cosa que uno guarda para provisión +de su casa, como chuño, maíz, plata, ropa, y aun joyas. Al presente se +da este nombre a las monedas antiguas o retiradas de la circulación, +que se conservan en las bolsas y monetarios, con objeto de que atraigan +dinero y no permitan que esos útiles, estén desprovistos de plata. + +Con la misma palabra _illa_, se designa en aymara la piedra bezoar que +se encuentra en los intestinos de la taruka [_cervus antisiensis_] y +aun de las vicuñas y que en kechua se llama _kiku_, a la que atribuía +muchas virtudes, tales como evitar algunas desdichas al que lo llevaba +y la de curar ciertas enfermedades. Hablando de las vicuñas, dice el +Obispo de La Paz, doctor Antonio de Castro y Castillo: «se estiman por +la lana y por las piedras bezoares, que sacan del estómago de ellas +donde las crían y muchas veces las despiden ellas mismas, cuando llegan +a estar grandes y tienen tal instinto, que sienten el despedirlas y +cavando la tierra las entierran y es de notar que cuando las hallan +los indios, ya despedidas, enterrándolas en el mismo estiércol, con +el calor crecen, se ponen de más maduro y perfecto color, aunque en +largo tiempo, y en las partes que hay salitre, no las crían de ninguna +manera, porque el salitre las deshace».[16] A las piedras bezoar las +conservaban algunos como amuletos y otros los reverenciaban como a +Konopas. + + [16] _Boletín Eclesiástico de la Diócesis de Nuestra Señora de + La Paz._--Tomo I.--No. 10.--Páginas 113 y 114.--Año 1909. + +El uso de talismanes data desde épocas anteriores a la conquista, +y no se ha podido impedir su continuación con las prédicas de los +religiosos, ni con el avance de una cultura adelantada. Polo de +Ondegardo da los siguientes detalles al respecto: «Es cosa usada +en todas partes tener, o traer consigo una manera de hechizos, o +nóminas de Demonio, que llaman (Huacanqui) para efecto de alcanzar +mujeres, o aficionarlas, o ellas a los varones. Son estos huacanquis +hechos de plumas de pájaros, o de otras cosas diferentes, conforme a +la invención de cada provincia. También suelen poner en la cama del +cómplice, o de la persona que quieren atraer o en ropa, o en otra parte +donde les parezca que pueden hacer efecto, estos huacanquis y otros +hechizos semejantes hechos de yerbas, de conchas de la mar, o de maíz +o de otras cosas diferentes. También las mujeres suelen quebrar sus +topos, o espinas con que hacen las mantas o llicllas, creyendo que +por esto el varón no tendrá fuerza para juntarse con ellas, o la que +tiene se la quitará luego: y hacen otras cosas diferentes para este +mismo fin. También los varones y las mujeres hacen otras diferentes +supersticiones, o de yerbas o de otras cosas, creyendo que por allí +habrá efecto en la generación, o en la esterilidad si la pretenden».[17] + + [17] _Información acerca de la Religión y Gobierno de los + Incas_, etc.--Pag. 196. + +Pertenecen al mismo orden de huakanquis las figuritas talladas, que +representan llamitas, zorros o aves, y tienen por objeto desenvolver +en los que las llevan consigo, las cualidades que distinguen a esos +animales, cuando no preservarles de la desgracia o hacer que vengan +riquezas. + +Aunque nunca matan propiamente con hechizos, suelen algunos brujos +aprovecharse de alguna enfermedad que aqueja a su cliente, como la +tisis, para decir que está hechizado, que de noche, durante su sueño, +la hechicera, de la que se han valido sus enemigos, tomando la forma de +un horrible vampiro, le chupa la sangre del cuerpo; y así cuando muere +atribuyen la causa a ese hecho. El remedio que aconsejan para librarse +de la brujería, es sobornar al que la realiza o buscar otros brujos de +mayor poder, o sino se puede conseguir la sanidad por medio de esos +recursos quemar vivo al brujo o hechicera, que han motivado y continúan +reagravando el mal. + + +V + +Suponen que formando la imagen de un enemigo de papas o maíz en seguida +atravesándola de cierto modo, en alguna parte del cuerpo, con espinas, +o deformándola, y conservándola así, se obtiene que el hechizo le +atraiga desgracias, o que el miembro señalado en la efigie, sufra una +visible alteración, ya resultando en una pantorrilla gruesa y la otra +delgada, o ya un brazo gordo y el otro descarnado, o un ojo grande y +el otro pequeño, o una oreja larga y la otra encogida, o un órgano +corriente y el otro entorpecido, dañado o debilitado en sus funciones +normales. + +Para que un individuo adquiera el vicio alcohólico, modelan también un +muñeco de brea, que se le parezca y poniéndole en una mano una capita +de estaño y en la otra una botellita, y envolviéndolo con retazos +de hilos de colores, lo arrojan fuera de la población, en paraje +silencioso y poco frecuentado. + +Un matrimonio o concubinato se disuelve, ocultando en la puerta de +calle de la casa donde viven los perseguidos, dos pajarillos ahorcados +con hilos retorcidos y colocados con los picos en direcciones opuestas. + +Con el mismo objeto, o con el de producir el odio y la separación entre +dos personas que se quieren, amarran juntas dos figuras semejantes con +cerdas de gato y las entierran con un sapo vivo al lado. + +Otras veces atraviesan algún miembro del cuerpo de un sapo o lagarto +vivo, y envueltos con los cabellos o lienzo, pertenecientes a la +persona que desean causarle mal, lo entierran, de tal suerte, que muera +después de haber sufrido por algún tiempo. Con esta brujería creen que +la persona aludida tiene que sentir alguna dolencia, en la misma parte +del cuerpo, en que el sapo o lagarto está padeciendo y que es segura su +muerte, si no se arranca la espina del animal y se le pone en libertad. + +También fabrican figuras de barro, yeso o cera, parecidas a la persona +enemiga, o pintan la cara de un ratón o gato a su semejanza, y en +seguida vistiéndoles con las ropas o géneros de su uso, las cuelgan, +para escupirlas, insultarlas y maltratarlas, hasta destruirlas, si son +objetos inanimados, o matarlos si son animales. Esta superstición data +de una época muy antigua. El P. Cobo la consigna en su obra. «Para que +viniese a mal o muriese el que aborrecían», dice: «vestían con su ropa +y vestidos alguna estatua que hacían en nombre de aquella persona, y +la maldecían colgándola de alto y escupiéndola; y así mismo hacían +estatuas pequeñas de cera o de barro o de masa y las ponían en el +fuego, para que allí se derritiese la cera, o se endureciere el barro +o masa, o hiciese otros efectos que ellos pretendían, creyendo que por +este modo quedaban vengados y hacía mal a sus enemigos».[18] + + [18] _Historia del Nuevo Mundo_, por el P. Bernabé Cobo.--Tomo + IV, pag. 151. + +En los casos de robo acostumbran arrojar cuatro reales de plata en una +olla que contenga tinta negra, acompañando el acto con una maldición al +culpable, a fin de que pague su delito, con el ennegrecimiento de su +rostro. + +El _hunto_ o cebo de llama, alpaca o vicuña, lo usan como agente +principal y de gran eficacia en los brujeríos, ya quemando delante de +las huacas y konopas, y según las direcciones y densidades del humo +que se ha producido, hacer los vaticinios, ya también, y esto es lo +más ordinario, formando del cebo, un muñeco que tenga las apariencias +de la persona a la que se desea hacer daño, al cual, lo queman, con la +mira de que el alma, inteligencia o voluntad de aquella, se reduzca, +según los casos a la nada, o se amengüe por completo, tornándose en +amente, en abúlico, o en individuo sin talento ni sentimientos. Cuando +la figura representa un individuo, suelen mezclar el cebo con harina de +maíz; si es a un blanco con la de trigo. + +Con esta grasa, que acomodan junto a los tallos de la paja, ceñida con +hilos de colores hacen encantamientos con los caminos, para que, quien +haya ido por ellos ya no regrese. + +Además, creen que pasando con una ligera capa de hunto a los +_huakanquis y mullus_ de hueso, piedra o metal, estos conservan sus +virtudes, en las mismas condiciones que al salir de manos del brujo. + +Es muy común criar animales domésticos con el objeto principal de +que las brujerías hechas por los enemigos, recaigan sobre ellos, sin +herir a sus dueños. Proviene de aquí, que toda vez que un animal muere +repentinamente, o se encuentra aquejado de una enfermedad desconocida, +atribuyan al hechicero que ha fallado en su ataque, haciendo una +víctima distinta a la perseguida, merced a la probable intervención de +la Pacha-Mama, de algún otro ídolo, o del santo de su devoción, que +desvió el terrible efecto del maleficio. + +El uso de la carne de viscacha creen que envejece muy pronto, a la +persona que la consume; la de cóndor, que da longividad, por lo que la +apetecen los indios, sin embargo de su mal gusto. Del gato dicen que +tiene siete vidas y con objeto de que esa resistencia vital atribuída, +les sea trasmitida, las personas aprensivas, no pierden ocasión de +comer su carne. La sangre del toro la beben aún tibia, inmediatamente +de degollarlo, con preferencia, la que fluye del pecho, porque están +convencidos, de que con ella tendrán el vigor y la fuerza del buey. + +A las comidas saladas atribuyen la propiedad de envejecer rápidamente; +a las con escasa sal o sin ella la de dilatar la juventud. + +El buho y la lechuza son tenidos como pájaros de mal agüero, y según +se manifiestan hacen sus presagios. Cuando el estridente canto de +cualquiera de los dos, se escucha en la noche, dicen que llama el alma +de quien habita por donde pasa. Si alguna de estas aves fatídicas se +cierne con sus alas obscuras y suavemente se posa en el techo, por una +vez, que sobrevendrá desgracias a sus moradores, o que morirá uno de +estos si lo frecuenta o hace por ahí su nido; si cae o tropieza con una +persona, que afligirá muy pronto una epidemia a la comarca. + +Como se dijo en otra parte, los brujos las domestican o disecan, para +hacerlas servir en sus operaciones. + +Las mariposas nocturnas son consideradas igualmente de mal agüero por +los dueños en cuya morada se presentan. Las llaman _alma kkepis_, o sea +cargadores de almas, y tienden siempre a matarlas, cuando las ven, a +fin de que la suerte reservada a las personas sufran estos insectos. + +Las bestias domésticas, anuncian la muerte de alguno de sus dueños, +espantándose ante su presencia. + +A la gallina comedora de huevos se cura de su defecto introduciendo su +pico en el fuego o atravesando con una pluma la nariz. + +La casa en la que procrean mucho las palomas, domina la mala suerte. + + +VI + +El tabaco ha sido desde la antigüedad, planta muy apreciada por los +brujos. Usaban sus hojas en inhalaciones y zahumerios, aspirando el +humo por las fosas nasales y la boca y cuando caían en un estado de +éxtasis y arrobamiento, hacían sus predicciones o se adormecían, y +después de volver en sí, contaban cuanto suponían haber visto en ese +estado. + +Al presente, usan los _laykas_, al principio de sus operaciones, y los +_thaliris_, para simular su estado cataléptico. + +El tabaco convertido en cigarro se emplea, con objeto de preparar al +cliente, o como amuleto, fumando los viernes y martes en la noche. El +humo del cigarro en tales noches, destruye o enerva los efectos de +cualquier brujerío. + +Al _supaya_ conceptúan los laykas gran vicioso a la coca y al cigarro, +por cuyo motivo, en sus operaciones piden siempre esas dos cosas al que +va a consultarles, para ofrecer a aquél. + +El cigarro que se apaga en medio uso, lo tienen de mal agüero y repiten +la siguiente estrofa: + + Cigarro que se apagó, + no lo vuelvas a encender. + Mujer que te olvidó, + No la vuelvas a querer. + +La insistencia en estos casos, creen que trae más males que bienes. +«Insistir en el vicio, cuando el destino se opone», dicen, «es buscar +su ruina». + + + + + Capítulo IV + + En las faenas agrícolas y otros actos + + I.--Lo que se hace en los barbechos.--Días aciagos, fases + de la luna y estaciones.--II.--Ceremonias para sembrar. + Prácticas para evitar las heladas y sequías.--Los eclipses + y presagios malos.--III.--Formalidades para recoger las + cosechas.--La cosecha y desgrane del maíz.--IV.--Ceremonias en + la delimitación y toma de posesión de los terrenos.--V.--La + _cchalla_.--VI.--Efectos del cambio de traje en el indio. + + +I + +El terreno destinado para el cultivo del año, llamado _yapu_, motiva +en el agricultor indígena una constante preocupación, al menos, si +nunca o rara vez ha sido sembrado, en cuyo caso lo denomina _puruma_ y +_khallpa_ cuando no ha descansado. De la _puruma_ se encariña tanto, +que la visita con frecuencia, contemplándola con ansias de enamorado y +cifrando en los dones de su fertilidad acumulada todas sus esperanzas +y anhelos. Muestra el sitio a sus allegados y poseído de amor filial +intenso a su sembradío, les dice, que allí, en su seno privilegiado +duermen papas del tamaño de cabezas humanas. Cuando celebra alguna +fiesta lo primero que hace es ir al terrazgo querido, ir a su _yapu_, +rociarlo con aguardiente antes de haberse servido, y dirigiéndose a la +Pacha-Mama, exclama: _¡Oh tierra! ¡mi verdadera madre! Tu hijo soy y +como a tal, concédeme buenos y abundantes frutos: has que tu ubérrimo +seno sea pródigo esta vez más, y recompensa los trabajos y desvelos de +quién sólo fía en tu inagotable fecundidad._ + +Cuando está cercano el día de la siembra recoge todas las yerbas que +crecen en el labrantío, las amontona y espera que sequen y apenas se +hallan en estado, les prende fuego, invocando al hacerlo, puesto de +rodillas, la protección de la Pacha-Mama. Según la dirección que da el +aire al humo predice sobre el resultado de la próxima cosecha. + +El momento en que por primera vez ha de penetrar el arado en el suelo, +el indio que debe efectuarlo, se destoca el sombrero, levanta la vista +al cielo, pide el favor de sus deidades, y después hinca la reja y +rasga la corteza terrestre. + +Antes de comenzar las faenas agrícolas, consulta en el almanaque, si +el día no está marcado de aciago. En caso de que lo esté, suspende el +trabajo hasta mejores días; pero si lo lleva a cabo a pesar de ello, +está siempre temeroso de que será mala su cosecha. + +En los calendarios de los primeros tiempos de la República, se leían +los siguientes párrafos, de los que se guiaban los agricultores y los +que no lo eran: + +«_Memoria de los días crimaterios y malos que tiene el año, con los +cuatro Lunes._ + +«Juicio hecho por un grande Astrólogo de París, que dice que el año +tiene treinta y dos días malos, y tanto que las personas, que en tales +días cayeron enfermas, tarde o nunca se levantarán; y si se levantasen +serán y vivirán con dolores; si en tales días se casan, la mujer no +será leal, ni se querrán bien, y siempre vivirán inquietos y pobres. +Si en tales días se ausentaran, no volverán con honra, ni negociarán +a lo que fueron, y vivirán en grandes peligros de sus personas. En +tales días no compren ni vendan, ni hagan tratos y contratos, que +así lo prueba su juicio, porque no son buenos para conseguir. Siendo +estos treinta y dos días tan malos, hay entre ellos, tres que son +adversísimos sobre manera para todos, y en particular para sangrías, +heridas y caídas. Tienen peligro de muerte, si en tales días sucede +cualquiera de estas cosas, y son el 15 de Marzo, 18 de Agosto y 18 +de Septiembre; los lunes son los cuatro siguientes más peligrosos, +para tener actos carnales con las mujeres, por la mala generación que +en ellos se consigue. El primer lunes de Abril, en el cual se abrazó +Sodoma y Gomorra. El primero de Agosto en el cual nació Caín que mató +a su hermano Abel. El primero de Septiembre en el cual nació Judas +Iscariote, que vendió a _Nuestro Señor Jesucristo_ y el cuarto de +Septiembre, en el cual nació Herodes, que mató a los inocentes. + + Enero 1, 2, 3, 4, 5, 6, 11, 15 y 20. + Febrero 1, 7 y 8. + Marzo 15, 16 y 20. + Abril 7 y 15. + Mayo 7, 17 y 15. + Junio 6. + Julio 13 y 15. + Agosto 1, 18 y 20. + Septiembre 15 y 18. + Octubre 6. + Noviembre 15 y 17. + Diciembre 6 y 7.»[19] + + [19] _Almanake del Departamento para el Año 36, después del + bisiesto de 1856. Imprenta Paceña administrada por Eugenio + Alarcón._ Pequeño folleto que contiene, además, algunas otras + noticias y curiosidades. En los almanaques anteriores y en + algunos posteriores, se registra también esa célebre Memoria. + +En los almanaques que circulaban en las provincias en una sola hoja, +estaban marcados esos días con una raya negra y con una cruz griega los +que eran de doble aciago. Las personas que no los tenían, se prestaban +de las poseedoras, para sacar copias. Así ha podido trasmitirse +hasta hoy, una vez que los actuales almanaques no contienen ya esas +anotaciones. + +También siguen en las labranzas las fases de la luna, a la que dan +doble nombre, llamándola _Pfajjsi_, cuando la consideran como satélite +de la Tierra y _Ati_, cuando la tienen como a divinidad. _Jayri_, +es la palabra que emplean para designar la conjunción. _Khanauri_ o +_huahua-pfajjsi_, la luna nueva; _Alantiri_ o _hayppu sunaka_, la +creciente. A la luna llena denominan _Urtta pfajjsi_. A la menguante +en general _Khantati sunaka_; a la de un día, _Huahua iqui misturi +pfajjsi_; a la de dos o tres días _Jaccha jake iqui misturi pfajjsi_; +y según las horas de la noche dicen, _Chica_, a la de media noche, +_Jakoquipata_ volteada, _Jila huallpa aru_ del primer canto del gallo; +_Khantati pfajjsi_, luna que sale antes del amanecer; _Intimpi misturi +pfajjsi_, que sale con el sol. + +Los agricultores prefieren efectuar sus siembras cuando la luna está en +cuarto menguante; en la creciente dicen que las plantas se van en ramas +y hojas y dan poco fruto. + +Las cosechas las hacen en luna nueva o llena, con la idea de que +entonces se obtienen frutos grandes y pesados. + +Los brujos, tampoco actúan cuando la luna brilla en el firmamento con +majestuoso resplendor: esperan que ella se esconda y la obscuridad +cubra la tierra, para entregarse a sus operaciones ocultistas. + +Para el indio no hay propiamente sino tres estaciones: _Jallu-pacha_, +tiempo lluvioso en que germinan las plantas; _Juipfi-pacha_, o +_thaya-pacha_, tiempo de heladas y fríos, en el que cosechan y hacen +chuño, y _lupi-pacha_, el estío. A esta última estación le dan también +el nombre de _Auti-pacha_, tiempo seco, dividiéndola en dos períodos: +_Jaccha-auti_, que es por Corpus Christi, hasta dos meses después, y en +_jiskca auti_ que comprende los meses de Septiembre y Octubre. Dan la +misma denominación de _auti-pacha_, al tiempo de hambre. Al equinoccio, +llama _arumampi urumpi chicasiri pacha_, es decir, tiempo de igual +duración en la noche y en el día. + +Cuando la luna nueva se presenta con los cuernos encendidos, color +fuego, dicen que el mes será seco y caluroso, si pálidos y planteados, +que será lluvioso. + +No debe lavarse la ropa sucia en menguante porque se deshila, agujerea +o envejece prematuramente. + +Los cabellos crecen cuando se lava la cabeza en cuarto creciente. + +La madera de los árboles cortados en la creciente se apolilla pronto. + +Para que no falte dinero en el bolsillo, hay que mostrar medio real a +la luna nueva, apenas sale y se la ve, diciéndole: _luna hermosa llena +mi bolsa_, y conservarlo a todo trance y no gastarlo en el mayor apuro. + + +II + +Escogen para la siembra, lo mismo que hicieron para roturar el terreno, +una fecha que no sea señalada como aciaga, porque de estarlo supónese +que la semilla será destruída por los gusanos que ese día, según los +campesinos, se hallan en movimiento. + +Los días de la siembra se presenta a los toros adornadas las espaldas +de enjalmas que contienen monedas antiguas de plata y pequeños espejos, +y de frenteras vistosas. En el yugo que une la pareja de aradores, +ponen dos banderitas en los extremos y una en el centro. Mientras abren +surcos en el terreno arde un montón de boñiga seca, para que con su +humo ahuyente los espíritus malos. + +Al dar comienzo a la faena claman a sus _huacas_ para que proteja la +sementera y aleje la sequía y heladas; vierten chicha en el surco +humeante, recién abierto y después arrojan en él, coca mascada. Las +jóvenes suelen entonar sus cantares o _jayllitas_, diciéndolas unas +y respondiendo otras, al seguir al labrador que conduce la yunta, +derramando a la vez en el surco abono y semilla. Si ese momento cruza +por el aire un cóndor o una águila, prorrumpen los concurrentes en un +grito de alegría y presagian que la cosecha será buena. + +Todo el tiempo de la siembra no dejan de invocar a sus huacas, para que +les mande abundantes y sazonados frutos y que las lluvias no escaseen, +ni hayan heladas. Los blancos suelen recitar oraciones a los santos con +igual objeto. + +Terminada la siembra, si la parte labrada es de maíz, colocan en el +centro una piedra larga, que se asemeja a una mazorca y que es la +_Mama Sara_, encargada de impedir la presencia de la _Mekala_ y dar +una copiosa cosecha; si es de papas u otras raíces, ponen otra piedra +empinada con el nombre de _kompa_, que tiene la misma misión y la de +evitar ladrones. El agricultor rara vez o casi nunca se olvida ejecutar +tales ceremonias.[20] + + [20] El P. Oliva, refiriéndose a esta costumbre inmemorial, + que aún subsiste, dice: «Ponen por guardas de las chacras + unas piedras largas, o de color porque entienden que estas + conservan la humedad de la tierra y para asegurarlas de los + ladrones ponen por guardas conchas de tortuga que llaman + quirquincho que causan tan grande temor a los que pasan y + las miran, que ninguno de ellos se atrevería entrar en la + chacra donde ellas están porque entienden. Se han de enchir + de lepra.» _Libro primero del manuscrito original del R. P. + Anello Oliva. S. J. etc., pag. 113._ + +Durante el tiempo en que germinan los frutos, el indio vive inquieto y +temeroso de que sobrevenga algún mal temporal. En las mañanas contempla +la forma en que se posan las nubes en los picos de la cordillera +andina; si tienen la de un sombrero, augura que caerá una granizada en +la tarde, como en efecto sucede. En las noches se halla examinando el +cielo y cuando se convence de que habrán heladas y se suspenderán las +lluvias, tal vez cuando más necesiten sus sementeras, se apodera de +él un profundo abatimiento. Apela, cuanto antes, a las brujerías: si +el mal tiempo es causado por las heladas, adora las estrellas, prende +fogatas en las alturas, lleva las plantas averiadas al templo y hace +celebrar misas, a la vez, que no cesa de implorar a la Pacha Mama y +a sus huacas; si lo motiva, la sequía, rinde fervoroso culto a las +lagunas, ríos y represas de agua. Va a las balsas que se forman en las +cumbres de los montes, las adora y después trae el agua de allí para +rociar alguna parte de sus sembrados, suponiendo que con este acto +volverán las lluvias. + +En esos días, en que las heladas y el calor abrasan sus sementeras, +matan los gérmenes y sepultan en frío sueño, tal vez definitivo las +semillas, su atribulado espíritu se entrega por completo a la dirección +de los brujos, y cuando éstos, no alcanzan a remediar el mal, duda +de que procedan con sinceridad y les atribuye connivencias con sus +enemigos; haber sido sobornado por éstos, y en trance tan difícil y +desesperado como él se encuentra termina por ejecutar, por su cuenta, +actos de hechicería. Toda la comarca se presenta entonces como habitada +por una población de alucinados, en espera de algo maravilloso que +deba suceder, y en la tensión de ánimo que domina a sus moradores, lo +más insignificante que ocurre, les parece señales favorables de sus +divinidades o augurios fatales, que empeorarán su aflictiva situación. + +En aquellos días viven los desgraciados indígenas, tristes, en +constantes sobresaltos, sin apartar la vista de sus sembrados, +derramando lágrimas sobre la tierra que ayer humedecieron con su sudor, +y que hoy, a medida que aumentan los calores van covirtiéndose en +desolados campos. Los _yatiris, laykas y thaliris_ son consultados a +menudo, no cesando éstos a su vez de investigar el porvenir, en la coca +y en el vientre de los animales que con ese objeto matan, los cuales +sean perros, corderos, cuys, o gallinas, deben ser siempre de color +negro. Cogen a los sapos y los exponen en rocas áridas, o los encierran +en ollas para que viéndose en esa dura situación clamen al cielo por +agua; revuelven los hormigueros y obligan a cuanto animal vive bajo de +la tierra a que salga fuera. También acostumbran hacer que los niños +completamente desnudos suban a los cerros y alturas, llevando velas +encendidas y cruces, gritando en coro: _Misericordia Señor... Agua por +amor de Dios..._ + +Si el mal tiempo persiste y pierden las esperanzas de recoger sus +cosechas, los más cierran las puertas de sus casas y tapiandolas con +adobes, emigran a las ciudades en busca de trabajo y alimentos; si, +por el contrario, mejora el tiempo, la alegría es general: las jóvenes +cubren sus sombreros con las primeras flores y entonan cantos; los +indios jóvenes tocar, sus _kenas y pinquillos_, mientras los viejos +rodean y agasajan respetuosos al brujo, que ha acertado para que, según +ellos, se produzca aquel cambio feliz. + +Por lo común mantienen la idea, desde el principio de la cosecha, +de que cuando caen aguaceros a principios del mes de agosto, el año +agrícola será lluvioso y abundante en productos; cuando no, que será +seco y escaso. Además, bajo el nombre de _cabañuelas_, acostumbran +calcular los agricultores la mayor o menor humedad de los meses +posteriores a agosto, levantado indistintamente una piedra del campo, +durante los primeros siete días de este mes. Si la piedra levantada el +primer día tiene humedad, dicen que en septiembre lloverá, si no, que +será seco. Al siguiente día que corresponde a octubre hacen el mismo +pronóstico, continuando en los días restantes, adjudicados a los meses +sucesivos, en igual forma. + +Los eclipses son siempre considerados por los indios como presagios +de grandes calamidades que, sin duda alguna, tienen que sobrevenir, +más o menos tarde sobre el país. Por esta creencia, tan arraigada en +ellos, un eclipse los apena tanto, que para conjurar el peligro que +les amenaza, ocurren a la intervención de sus hechiceros. El momento +en que se realiza el eclipse, sacan al patio platos y utensilios de +plata, llenos de agua, levantan el grito al cielo, cual si alguien los +maltratara; castigan a los muchachos y a los perros, para que con sus +chillidos y ladridos espanten el espíritu malo que trata de devorar +a la luna y privarles de ese benéfico astro de la noche. Suponen los +indios que sin ese bullicio estrepitoso, la luna no despertaría de su +letargo y sería víctima cómoda de aquél. + +Las mujeres dan a luz mellizos, cuando el año será estéril y, para +conjurar el mal, suelen matar, en secreto una de las criaturas, o +enterrarla viva. Este es uno de los pocos casos en que el indio se +desprende de un niño, sea su hijo o ageno. En esta raza son muy +raras las acusaciones de filicidio, porque las mujeres se muestran +incapaces de dar muerte a un hijo suyo, sea que éste provenga de un +comercio ilícito o de legítima unión. La razón es obvia: los hijos +no constituyen desventaja, en ninguna forma, en las casas indígenas, +por las múltiples ocupaciones pastoriles y agrícolas que los hacen +necesarios. A los cuatro o cinco años el hijo es, por lo general, el +pastor del pequeño rebaño que provee a la familia de la carne para +vender o sustentarse, de la lana que ha de servir para su vestido +y de la leche para formar quesos. Desde la adolescencia, hasta que +llega a la mayoridad, ayuda a sus padres o a los que lo criaron, en +la labranza del campo. Un miembro más que sobreviene en la familia +indígena, no es una carga para ésta, sino una esperanza de alivio. + +No permiten que las mujeres preñadas o que están menstruando pasen +por las sementeras, porque temen que al ejecutarlo, absorvan con sus +órganos genitales predispuestos para la fecundación o ya fecundados, la +virtud productiva de la tierra y que, a causa de ello, resulten escasos +y débiles los frutos que se recojan en la cosecha próxima. + +Cuando caen rayos, hay que hacer una cruz en el suelo y poner en el +centro un huevo para que cesen aquellos. + +Para que la granizada se suspenda, se deben aprisionar los granizos y +maltratarlos, y cesa la tempestad. + +Soplando el humo del incienso a la tempestad, se suspende ésta. + +Las polillas corretean en las paredes agitando sus alas para que llueva. + +El agua corriente se entibia, para que llueva. + +La alegría de los puercos anuncia lluvia. + +Los sapos se retiran del río, cuando está próxima a estallar la +tempestad, temiendo que la avenida que entre los arrastre lejos. + + +III + +Los días en que se efectúan las cosechas son de fiesta y alegría para +los agricultores. Concurren al lugar, llevando consigo chicha y coca. +Al principio de la faena piden a la Pacha-Mama que la cosecha sea buena +y abundante. Derraman algunas gotas de aguardiente y tiran algunos +pedazos de coca mascada y dan comienzo a su labor. En el escarbe de +papas y otros tubérculos, acostumbran formar sobre el mismo campo, +pequeños hornos, construídos provisionalmente con terrones y cuando +se encuentran caldeados, introducen en su interior papas escogidas +y, después de acondicionarlas con moldes de queso o trozos de carne, +derrumban el horno encima de esos objetos, para que se cuezan dentro de +él. + +Después de un rato, más o menos largo, según sea el cálculo que se +haga para el conocimiento de aquellas especies, se las extrae y en +seguida colocándolas sobre manteles o lienzos extendidos en el suelo, +se sientan de cuclillas o se recuestan, en rueda, en su rededor y +comienzan a servirse de los productos cocidos, los cuales han sido +antes rociados con la sangre de los corderos que degollaron con ese +objeto, reinando entre los asistentes la mayor alegría. En cuatro +puntos opuestos de la rueda, se sitúan indios que tocan flautas que +llevan poritos en la extremidades inferiores y a las que se llama +_pululus_. Tal ceremonia se realiza con el fin de no ahuyentar el alma +de los frutos, que debe continuar vivificando ese terreno para que al +año próximo, se manifieste más pródigo en sus dones. + +Terminada la merienda, arrastran a los dueños sobre cueros por encima +del terreno escarbado y concluído el acto, dan vueltas bailando, y, +en cierto momento, se paran cuatro de los más caracterizados, con la +vista fija al oriente e imprecan la protección del sol. Pasada esta +ceremonia, sigue la danza en rueda de los dueños de la cosecha y de sus +invitados; beben abundante chicha y licores, retirándose en la noche a +sus hogares, completamente embriagados. + +En el imperio incaico los labradores tenían una danza especial +denominada _jaylli_. La realizaban llevando hombres y mujeres +instrumentos de labranza: «los hombres con sus _Tactllas_, que son sus +arados»--dice el P. Cobo--«y las mujeres con sus _Atunas_, que son +unos instrumentos de palo a manera de azada de carpintero, con que +quebrantan los terrenos y allanan la tierra».[21] + + [21] Historia del Nuevo Mundo, etc., tomo IV; pag. 230. + +En la cosecha de cebada, trigo o de quinua, extienden los cereales en +el mismo terreno del que han sido cortados o arrancados y cuando se +encuentran secos, la cebada debe servir de alimento a los animales, +si la recogen en los depósitos, y si está destinada a dar grano, lo +mismo que la quinua, la desgranan a golpes de palo, para lo que se +colocan en filas paralelas los indios necesarios, armados de largos +palos, ligeramente encorbados, los cuales caen sobre las parvas guiados +por la diestra mano de sus tenedores, quienes descargan los golpes con +regularidad, produciendo un sonido seco y acompasado. El trigo se siega +con la hoz y se trilla en la era, echando las gavillas bajo las patas +de los caballos trilladores. La selección del grano se obtiene lanzando +al aire paletadas de la mies desgranada, la que con el viento que hace, +al caer en el suelo queda separada del polvo y partículas de tallos y +hojas machacadas con las pisadas. + +En las haciendas acostumbran cosechar el maíz, apartando las mazorcas +de la caña y desnudándolas de sus envolturas y recogidas en una manta, +que llevan amarrada al pescuezo por dos de sus extremos. + +Llenada la manta de mazorcas, se echan a la espalda y la derraman en un +montón, que todos los ocupados en esta tarea van formando del total que +ha producido el terreno. Las mujeres se dedican a separar las panojas +de buen grano de las que tienen menudo o podrido, haciendo otros +montones. + +Terminada la recolección del producto, miden en costales o grandes +canastos, con capacidad para recibir varias cargas, y así se cercioran +de la cantidad que se ha cosechado. + +Se cuentan cuidadosamente las mazorcas de la primera porción que se +ha medido, y con el nombre de _muestra_, se guardan para que después +sirvan, a su vez, de medida para recibir el producto seco y desgranado. + +Entregado el maíz a un cuidador, especialmente nombrado, con el título +de _Camani_, lo extiende éste en un canchón apropiado, que se le +denomina _tendal_, donde permanece hasta secar por completo. + +Llegando el día designado para el desgrane, se reunen en el tendal +los colonos de la hacienda, acompañados de su familia, allegados y +ayudantes; cuentan las panojas de la _muestra_, y las desgranan en +algún costal o cajón, el cual después sirve de medida para recibir la +cosecha y ver si se halla conforme con la cantidad que se ha entregado +al _Camani_. + +Cada colono, formando con los suyos un grupo independiente, coloca en +el centro un cuero seco de vaca, pone encima las mazorcas, y hace que +el más robusto del círculo, que comúnmente es algún joven, calzado +de sandalias de cuero duro o zapatos de grandes tacones, comienza a +pisotear las panojas, haciendo que con los repetidos golpes que da, +se desprenden los granos y vayan siendo arrojados a los extremos +las raspas y los marlos. Vaciados los cueros, vuelven a rellenarlos +inmediatamente dos indios ágiles que hacen de repartidores, sin que +el zapateo cese hasta que el montón de mazorcas se haya agotado. Las +mujeres se encargan de apartar los últimos granos, que no hayan podido +ser separados por el contacto de los pies. + +El día aquel es convertido por los indios en festivo, durante él beben +abundante chicha y comen de lo mejor que tienen en su cosecha; sólo +ese día, en homenaje a la Pacha-Mama, que se ha mostrado bondadosa, se +permiten guisar sus conejos, gallinas y corderos. Ese día, realmente +gozan y se divierten los agricultores, penetra una racha de verdadera +alegría en sus corazones. + +Las papas grandes, o que tienen distinta forma de las demás y que se +llaman _llallahuas_, así como las panojas de gran tamaño, o compuestas +de dos o tres unidas, las tienen cual portadoras de buen agüero y +las colocan en sitios de preferencia, con el nombre de _tomincos_, +prestándoles muchas reverencias, como si fueran cosas divinas. + + +IV + +Las clases populares dan mayor importancia a la delimitación y posesión +judiciales de sus terrenos que a los títulos de propiedad, razón por la +que cuando se realiza alguna de esas diligencias, observan multitud de +ceremonias que les den solemnidad y sea lo actuado imperecedero en la +memoria de los asistentes. + +En los casos de delimitación, deslindes, recorrida de mojones, concurre +comúnmente, numeroso público y los indios antes de colocar el mojón, o +en el límite reconocido por las partes interesadas, estiran a un niño +que tenga vinculaciones con éstos, y le dan de azotes en nalga pelada, +encargándole en cada latigazo, que se acuerde y grave en la memoria que +en ese punto fué castigado y en seguida ponen la señal. El indiecito, +con semejante recomendación, nunca se olvida del lugar ni de lo +ocurrido y cuando llega a la vejez, siempre repite: «este es límite de +estos terrenos, porque aquí me azotaron», y sus afirmaciones en juicio, +son al respecto precisas, llenas de detalles y reunen las condiciones +requeridas para una plena prueba, dando a los jueces mucha luz en caso +de litigio. En la colocación de cada señal o _Achachi_, siguen el mismo +procedimiento, hasta que, después de concluídas las diligencias se +entregan a una franca diversión. + +En las posesiones ministradas personalmente por los jueces, las +solemnidades y gastos son mayores. El interesado acopia desde días +antes, abundantes provisiones de comer y bebidas; llegado el día de +la operación, conducen al juez con muchos miramientos al lugar en que +debe verificarse el acto, y éste, a su vez, asume un aspecto tan grave +y da tanta importancia a su persona, que despierta no vivo interés +en los concurrentes. Ordena al actuario o secretario de su juzgado, +lea los obrados que sean pertinentes, la solicitud del peticionario, +el decreto que le ha cabido: pregunta si las partes y colindantes han +sido notificados con ese decreto y si no ha habido oposición al acto; +y en seguida, tomando de la mano al interesado le da posesión del +terreno, consistiendo ella, en hacerle revolcar en el suelo, mientras +los asistentes le arrojan piedras pequeñas, tierra, flores y yerbas. El +actuante, aunque algunas veces con contusiones en el cuerpo, se levanta +alegre y satisfecho, porque supone que no son los presentes los que +le han lastimado, sino el suelo, que al recibirlo como a dueño le ha +prodigado duras caricias. + +El indio y el cholo, por más que estén en posesión real y efectiva +de un terreno, sin ser molestados por nadie, nunca creen ser sus +propietarios, sino han aprehendido, o no media una posesión judicial. +Esta diligencia es de vital importancia para ellos, y la consideran +como la única que pueda realmente dar vida a su derecho y orillar +dificultades posteriores; en una palabra, la posesión lo es todo para +ellos. + +En semejante función, que toma las proporciones de una solemne fiesta +de familia, no se arredran ante cualquier gasto ni se detienen en +ocultar el placer y orgullo que en hacerlo experimentan. + + +V + +No habiéndose conocido entre los indios, antes de la conquista, la +facultad de adquirir por compra-venta, la propiedad de cosas muebles +o inmuebles, también fué por lo mismo, desconocida la práctica de +agasajar al vendedor y a los que intervienen en la venta, o sea la +práctica del alboroque o robla, la que fué introducida, juntamente +con aquella en las costumbres del indio pero éste, lejos de concretar +la manifestación a los presentes, la convirtió en una ceremonia para +dar gracias a la Pacha-Mama por la adquisición, y en seguida, recién +atender a los concurrentes. + +El alboroque indígena, conocido con la denominación aymara de _cchalla_ +o _cchallaña_ [rocíamiento o rociar], consiste en que el comprador de +algún objeto, terreno o casa, en momentos de posesionarse de lo que ya +es suyo, invite al vendedor, a los amigos y parientes, a beber copas +de aguardiente, festejando la compra y antes de que nadie se sirva, +derrama alguna porción de la aguardiente de su copa en el suelo, +pidiendo a la Pacha-Mama, que la compra sea con éxito, y se lo consume +en seguida el resto. Igual cosa hacen algunos asistentes caracterizados +y respetables. Antes de realizar esa invocación y rociar el suelo con +aguardiente, es imposible que ninguno beba el contenido de la copa que +tiene en la mano. + +La _cchalla_, es repetida con mayor solemnidad, cuando se refiere a la +adquisición de fundos, el martes de carnaval, para cuyo día, hacen sus +invitaciones y preparativos en más grande escala, debiendo efectuarse +la fiesta en el paraje adquirido. Allí después de cubrir de flores, +mixturas y confites el suelo y de hacer reventar cohetes, rociarlo de +bebidas, se sirven licores, bailan y se embriagan con exceso. + +Sin estos requisitos, efectuados con toda pompa y entusiasmo, suponen +que la compra no será duradera ni feliz; que la Pacha-Mama, no se +mostrará benévola con el nuevo propietario. + +Asimismo, hacen extensiva la _cchalla_ a los propietarios que estrenan +casas nuevas, quienes efectúan la fiesta, para que aquellas duren o no +se rajen las paredes. + + +VI + +El indio que abandona su traje para vestir a la moda de los blancos, se +convierte en enemigo de su raza. + +El indio no cree que el acto se reduce a una simple alteración del +indumento, sino que, en el alma de que lo ha efectuado cambian por +completo, desde ese momento, las ideas y sentimientos que abrigaba +referentes a su raza, a la vez, que abandona sus ocupaciones +habituales. El labrador, dice, desaparece con el vestido. Y, así es. +Apenas el aborigen se trajea a la moda europea, huye de las labores +agrícolas, desconoce a sus padres, reniega de su raza y se pone +frente a ella; obedece las sugestiones de los mestizos y blancos para +ultrajarla y perseguir a sus miembros, toda vez, que se le presentan +ocasiones de hacerlo. El indio trasfigurado es el peor verdugo de los +suyos. + +Los padres del niño, que ha experimentado esa mudanza de traje, apenas +lo ven vestido a la manera del blanco, se conmueven hondamente aún +lloran; pero después se consuelan con la esperanza de que para él ha +concluído el porvenir de sufrimientos, de angustias y de melancolía +que pesa sobre los naturales, y de que su vida gozará de garantías que +ellos no tuvieron. + +El campo ya no retiene al indio; la ilusión de vivir mejor y más +tranquilo en las ciudades influye para que huya de su casa y cambie +de ocupaciones. Los labradores disminuyen visiblemente y aumentan los +cholos, que adquieren cualquier profesión o se dedican a cualquier +labor que no sea la agricultura. El aborigen cesa de ser labrador +apenas cubre sus carnes con telas cortadas y confeccionadas a la usanza +de sus opresores, adquiere con prontitud costumbres y maneras exóticas, +detestando las suyas; pero su cambio, por muchos que sean sus esfuerzos +se reduce a exterioridades, porque en el fondo permanece siempre +indígena. ¿Acaso no vemos a diario mostrarse al indio letrado con todos +los caracteres de su raza? El hecho mismo de compartir con el mestizo +y aplaudir la destrucción de cuanta huella pudiera quedar, en las +costumbres populares que le recuerden su origen y a sus progenitores, +es propio de su índole presuntuosa, que le hace renegar de su pasado, +por temor, sólo por temor, de que lo pudiese avergonzar ante el +extranjero, cuando éste, si se preocupa de él es para estudiarlo +etnográficamente o para explotar su ignorancia y vanidad. El vestido +hace del indio, cholo, y lo aparta del hogar paterno y del cultivo de +la tierra, que para sus mayores constituyó la única delicia apetecible +en este mundo; y de cholo a titularse caballero, no hay sino un paso, +que el indio lo salta con rapidez, cuando es industrioso, económico y +aspirante. Muchos descendientes de estos indios metamorfoseados suelen +ocupar puestos públicos, ya de jueces, diputados, o de funcionarios +administrativos, desempeñando los cargos con acierto, brillo y +competencia. El indio posee aptitudes singulares para la abogacía e +intriga política, que favorecen sus aspiraciones. + +¡Raro destino de una raza, cuya evolución social depende, en gran +parte, de la tijera de un sastre! + +El que estrena vestido, debe festejarse invitando aguardiente a sus +amigos, si quiere, que su ropa dure. Este acto se conoce con el nombre +vulgar de _remojo_ y se halla muy generalizado. + +El hombre no debe abrigarse con la falda o zagalejo de la mujer, porque +se afemina. + +La ropa no hay que tratar con torpeza, porque no sabe comer para que +tenga resistencia. + + + + + Capítulo V + + En viajes y en caminos + + I.--Cómo se formaban y funcionaban los _chasquis_ en el + imperio incaico.--Los tambos y postas.--Abusos que existían + en estos establecimientos.--II.--Preocupaciones de los + postillones en los viajes.--III.--Preparativos de los indios + para viajar; en el camino, sus entretenimientos; robos y + manera de encontrar lo sustraído; su amor a los animales y + a la naturaleza.--IV.--Invocaciones a los Achachilas.--La + Apachita.--Culto de las piedras y de los ríos.--V.--El + regreso.--La fiesta del _huiskju jaraka_.--Resistencia de los + nativos para los viajes y carreras. + + +I + +En el imperio incaico existían peatones especiales, con el nombre de +_chasquis_, encargados de trasmitir con la mayor rapidez los mensajes +de los gobernadores al Inca, o los de éste a aquellos, y también de +conducir sobre sus espaldas alguna cosa que el Inca pidiese y la +necesitase de inmediato. Según el P. Morúa, los _chasquis_ constituían +una casta especial, «y el primero que encontró y mandó que hubiese +de estos Chasquis y Correo, fué el famoso Rey y Señor Topa Inga +Yupanqui, y puso casas y también aparte para los dichos Chasquis todo +el abiamiento necesario y el que no corría bien la posta y era haragán, +le quebraban las piernas, y a sus hijos les criaban solo con _panca_, +que significa maíz tostado, y sin que bebiesen más que una vez al día, +y los probaban a ver si eran ligeros y prestos, para el propósito, y +si no lo eran, les daban el mismo castigo, y así toda esta casta de +Chasquis era de indios muy prestos y ligeros y que había entre ellos +indios que alcanzaban una _vicuña_ y le corría, y aun la pasaba con +harto trecho de ventaja».[22] + + [22] _Origen e Historia de los Incas._--Obra escrita en el + Cuzco (1,575-90) por Fray Martín de Morúa, de la Orden de la + Merced. Publicada y anotada por Manuel González de la Rosa, + etc. Lima 1911; pag. 128. + +Las casas de los chasquis se hallaban situadas de trecho en trecho, +a la distancia de cinco millas una casa de otra, y en cada casa había +cuatro indios, vestidos con uniformes especiales que servían durante un +mes, pasado el cual iban a descansar a las casas que habían construído +con ese objeto, en donde se les daba de comer y y se les proveía de +todo lo que necesitasen de los depósitos del Inca, siendo reemplazados +en su puesto por otros de la misma casta. Estos chasquis gozaban entre +les indios de muchos privilegios y deferencias y sus mujeres e hijos +eran atendidos por cuenta del Estado. No tenían más ocupación que la de +caminar en la forma enunciada, estando relevados de todo otro servicio +o faena pública. + +Además, en toda la longitud de los caminos y a la distancia de cuarenta +a cincuenta leguas, se habían establecido posadas o _tampus_, provistas +de toda clase de recursos tomados de la hacienda del Inca, y destinadas +para alojar al soberano y a su comitiva, o a los que viajaban con +carácter oficial. + +Durante el período colonial ambos servicios, el de _chasquis_ y +_tampus_, decayeron rápidamente, a causa de los abusos y descuido de +los conquistadores, siendo sustituidos por el de _postas_. + +Este servicio, tal como ha llegado hasta nosotros, consiste en que en +los caminos principales y a la distancia de cinco leguas, más o menos, +exista un _tambo_, servido por un _maestro de posta_ ya mestizo o +indio, que tiene a sus órdenes un determinado número de naturales, que +se turnan anualmente y son enviados por las comunidades, a las que se +ha impuesto tal obligación. + +Los chasquis ya no gozan de las preeminencias, retribuciones y +exenciones que tenían sus antepasados. Conocidos hoy con el nombre de +_postillones_, desempeñan el rudo servicio de peatones y espoliques, +mereciendo de los que los ocupan riguroso trato. + +Los indios, a los que corresponde el turno, se despiden de sus +familias, cual si fueran a una muerte segura. La noche antes de +partir, hacen como Carlos V, sus funerales en vida, y al día siguiente +todos sus parientes y amigos los acompañan llorando a voces, cual si +condujeran un cadáver, hasta alguna distancia del pueblo, donde les +hacen la _cacharpaya_, regresando de allí a sus casas. + +Al ejecutar tales ceremonias, no pueden ser tachados los actores de +exagerados. El servicio de posta, fué muy pesado para los indios. En +los primeros tiempos de la República y en los posteriores, hasta hace +un cuarto de siglo, los militares que llegaban a una posta, lo primero +que hacían, apenas desmontaban de la bestia, era agarrar a sablazos, +puntapies y puñetazos al indio encargado del servicio y después pedían +lo que deseaban. El objeto era intimidarlos para obtener por ese medio +todo gratis y no pagarles de ningún consumo ni servicio. En Bolivia, el +militar ha sido hasta hace poco tiempo el opresor más cruel e inhumano +que ha tenido el indio. + +Contaba un militar envejecido en la carrera de las armas, que +una ocasión llegó a una posta, en la que enfrenó y ensilló al +indio encargado del establecimiento, por no haberle proporcionado +inmediatamente la bestia y el postillón que necesitaba, a causa de que +otros los habían agotado y, que hubiera montado en él, a no haberse +presentado ese momento quien salvase del apuro al atribulado indio. +El abusar de la mujer del postero, el dejarlo desprovisto de todo lo +que tenía, el hacerlo caminar a la carrera delante de su caballería, +el no aceptarle ninguna razón ni disculpa, y entenderse con él sólo a +palos, ha sido el sistema que se ha seguido con esta desgraciada raza +en aquellas casas. + + +II + +El postillón, en los casos extraordinarios o cuando siente flojedad en +los nervios, se pasa por los pies y pantorrillas grasa de vicuña y cree +que con ese ingrediente restablecerá su vigor y se hará mas ligero. + +El momento de partir sahuman las mujeres los pies de la bestia que ha +de hacer la carrera y encomiendan al postillón a sus dioses penates. +Este, parte tocando su bocina o _pututu_; en seguida cuelga a la +espalda el instrumento y se pone en marcha. Cuando se halla en la cima +de una altura o cerca de un poblado, descuelga el _pututu_ y vuelve a +soplarlo. Igual cosa hace cuando está próximo a la posta, en la que +debe finalizar su corto y rápido viaje. Apenas llega se tiende de +espaldas, con los pies levantados arriba y apoyadas las plantas contra +la pared, y de esta manara descansa y restablece las fuerzas gastadas +en el camino. + +Los postillones que han cumplido su servicio, antes de abandonar la +posta, hacen un día de verdadera fiesta y al volver a sus hogares creen +haber salvado de una pesadilla y se entregan a nuevas borracheras. + + +III + +Cuando el jefe de una familia tiene que emprender viaje largo, o de +importancia, consulta al brujo para que le diga, si ha de ser aquel +propicio o desgraciado; si conviene realizarlo o no, y según su +respuesta, lo efectúa, alegre o triste. A falta de brujos hace los +vaticinios con las hojas de la coca y también se guía por la manera +de arder de la vela que ha encendido con ese objeto al santo de su +devoción. + +El día de la partida acompañan al que viaja hasta cierta distancia +del camino, haciéndole beber chicha y licores en el trayecto, y +después lo despiden vertiendo lágrimas, por lo que a este acto se +llamaba _jacharpaaña_, es decir, despedir con lloriqueos y con pena +de que se vaya; palabra que adulterada por el uso se ha convertido en +_cacharpaya_, con la que actualmente se la conoce. Llenado el cumplido, +regresa la comitiva embriagada no sin antes desear al viajero que le +vaya bien en el camino y sea protegido por sus divinidades. Algunos, el +momento de la separación echan sobre brasas encendidas alguna resina o +queman algo en homenaje de la deidad que debe proteger al caminante. + +Si el momento de la partida cruza raudo por los aires un cóndor, +es signo de que el viaje será feliz y motiva la alegría del que lo +efectúa, que desde ese momento camina alborozado, no dudando ya de su +buen éxito. + +Si un zorro se le presenta o aparece por el lado derecho del camino, +anuncia al viajero que le sobrevendrá alguna desgracia, que puede +evitarse invocando la protección del _Huasa-Mallcu_, y tomando las +precauciones necesarias, pero si se muestra por el lado izquierdo, lo +cree de pésimo augurio, no faltando quien renuncie al viaje, temeroso +de lo que pueda ocurrir. + +Ha llegado también a infiltrarse en las costumbres indígenas, la +preocupación española de no principiar ningún negocio ni partir de su +casa el día martes. El conocido adagio: «día martes, no te cases ni te +embarques, ni de tu casa te apartes», lo repite con frecuencia y es +imposible que lo infrinja; si por mucha urgencia lo ha hecho, atribuye +las desgracias que le suceden en el camino a esta circunstancia. + +Constituye otro augurio funesto, que anuncia el seguro fracaso de lo +que se proyecta o del objeto de un viaje, el encontrarse al salir de +casa o en el trayecto con un tuerto. Por el contrario, si el encuentro +es con un cojo, se tiene como buen presagio. Los negociantes y viajeros +huyen siempre de la presencia del tuerto y buscan con ansia la del cojo. + +Cuando el indio se ve cruzado en su camino por una vicuña, sigue +tranquilo, pero si por huir tropieza con ella, es señal de que morirá; +igual temor se apodera de su ánimo cuando el hecho le sucede con un +venado. + +Al paso tardo de las llamas o del poco ligero de las acémilas y burros, +atraviesa largas distancias, entretenido en esas horas lentas y +cansadas, en relatar historietas a sus compañeros o en escuchar las que +ignoraba, referentes a sus antepasados, o a los lugares que toca, o a +lo ocurrido en viajes anteriores, mientras con las manos, hila alguna +vez, o hace labores de punto. En los viajes descubre el indio secretos +de familia, porque se vuelve indiscreto y comunicativo, y adquiere +experiencia y conocimientos útiles. + +En las noches prefiere alojarse y dormir en campo raso, al aire libre, +tanto por hábito adquirido, como porque sus bestias aprovechen del +pasto existente, siéndole indiferentes los rigores del clima y de la +intemperie. Su sueño es ligero y despierta al ruido más débil. Antes +de acostarse se encomienda al _Huasa-Mallcu_, señor de los caminos y +desiertos, para que los ladrones no le roben. Al día siguiente, si +algún animal se le ha perdido o extraviado durante la noche, por el +rastro que dejan sus pisadas, por ténues que sean, lo encuentra con +seguridad. Rara vez falla en sus investigaciones; para que tal cosa +suceda, es necesario que el viajero sea novel y poco ejercitado en +rastrear. Al indio avezado a los viajes, le basta el más ligero indicio +para dar con su semoviente perdido: es un rastreador insigne. Le +roban, sólo cuando se ha dormido, y ésto, atribuye a haber empleado el +ladrón algún brujerío con él para adormecerlo y hacer que nada sienta. +A su vez, los ladrones indígenas son muy astutos, ágiles, listos y +ejercitados para el robo. Ellos prefieren, sustraer sin dar muerte a su +dueño, al contrario de lo que hacen el mestizo blanco, que en más de +los casos matan para robar. + +La veterinaria indígena se reduce al empleo de la orina y el alcohol, +puestos en fomento a las bestias, en los casos de hinchazón, o para +lavarles la matadura, si ésta se ha abierto. Sin embargo, si el indio +pudiera emplear todos los remedios posibles para sanar a sus animales +lo haría con la mejor voluntad. En las mañanas, lo primero que hace, +antes de volver a aparejarlos, es examinarles el lomo y la barriga +y cuando encuentra alguna lastimadura siente un profundo pesar y se +esmera en curarla. Es imposible que monte a su acémila por molido y +cansado que esté, temeroso de maltratarla; sólo cabalga a la bestia +agena. Cuando la suya se cansa, gustoso se echa a la espalda la carga, +y la lleva hasta que se encuentre en posibilidad de conducirla de +nuevo. Nunca castiga a los animales inofensivos, creyendo que quien, +por maldad lo ejecuta, caerá en algunas desgracia. + +Merced a ese inmenso cariño, el ganado lanar acrescienta en su poder. +Apenas pare una llama u oveja, abriga a la cría, la coloca aún junto +a su cuerpo para trasmitirle calor y sólo la aparta, cuando la vida +del animalillo se halla salvada. Los mismos cuidados prodiga al ganado +mayor que se enferma. La muerte de un cordero le hace sufrir mucho, y +mayor es su pesar cuando se trata de un buey, o de un burro o acémila. +La desesperación que experimenta entonces es superior a la causada por +la muerte de un hijo. + +Los indios esquilan el vellón de las llamas y corderos con el cuidado +más exquisito, y cuando las llamas se encuentran en celo, realizan una +fiesta ruidosa: mezclan a los machos con las hembras y les ayudan a +introducir a éstas el miembro de aquellos. + +Antecedentes tales pesan de sobra para que se hallen los aborígenes +familiarizados con sus animales domésticos y aún salvajes, que viven +en sus casas o en los campos. Triscan los corderillos junto a ellos, +se les apegan y les siguen obedeciendo sus mandatos; el buey se hace +manosear y uncir al yugo sin resistencia y el macho mañero o indómito +les cede; el gallo canta a su lado, sin mostrarse uraño; las mismas +viscachas tan ariscas para personas extrañas, cuando ellos andan cerca +a sus madrigueras, no se espantan. Pero nada ama tanto el indio, en +su simplicidad, como la naturaleza varia y libre, que le rodea. Lejos +de las ciudades, albergado en casuchas miserables, ante montañas +elevadas y erizadas de peñascos o cubiertas de nieves eternas, ante +vastas y silenciosas llanuras y hondos valles, supone estar en su +verdadero centro y vive contento. A la vista de las primeras flores, +que en cada primavera, brotan en el campo y en sus sembrados, siente +transportes y raptos vivos y profundos: su espíritu parece renacer +con las plantas y vincularse más a la tierra, así como se entristece, +cuando el invierno la amortaja y las heladas destruyen el tallo, hojas +y botones de los vegetales. En los actos religiosos, el momento más +solemne, se arrodilla, inclina la cara hasta pegar al suelo y lo besa +con reverencia difícil de pintar, cual si para él no existiese otra +deidad que la tierra. En los caminos, sigue su ruta contento; su alma +se expansiona y gozoso da rienda suelta a los efluvios del inmenso amor +que siente por todo lo que le rodea. + +El indio idolatra la naturaleza, a la que considera como la divinidad +suprema, porque cree que la Pacha-Mama encierra en su seno las +fuerzas creadoras de vida, que las prodiga a quienes confían en ella. +Aprovechado de las condescendencias y avidez precuniaria de los +clérigos, la rinde culto haciendo celebrar Misas a los cerros, campos, +terrazgos, frutos, casas, lagunas, ríos y al ganado, y oyéndolas con +profunda devoción, en el concepto, de que en esos objetos visibles la +está adorando. + + +IV + +En sus viajes es imposible que el indio deje de encomendarse a su +_Achachila_ favorito, pidiéndole su protección. Cuando en el camino +encuentra un peñasco o pedruzco, se aproxima a él y se destoca el +sombrero, le saluda y reverencia, ofrendándole coca mascada que arroja +sobre él y en seguida descansa a sus pies. + +«Cosa muy usada era antiguamente, dice Arriaga, ahora no lo es menos, +cuando suben algunas cuestas o cerros, o se cansan en el camino +llegando a alguna piedra grande, que tienen ya señalada para este +efecto, escupir sobre ella (y por esto llaman a esta piedra y a esta +ceremonia Tocanca) coca o maíz mascado, otras veces dejan allí las +ojotas, o calzado viejo, o la Huarakca o unas soguillas, o manojillos +de _jichhus_ o paja, o ponen otras piedras pequeñas encima, y con esto +dicen, que se les quita el cansancio».[23] + + [23] Extirpación de la idolatría en el Perú por Pablo Joseph + de Arriaga, pag. 64. Edición Urteaga. + +Esta costumbre con ligeras modificaciones, subsiste aún. El indio +al llegar a la cumbre de alguna montaña, cerro o altura, casi +involuntariamente repite la palabra sagrada de _apachita_ y se +aproxima al montón de piedras que siempre existe allí, formado por los +pasajeros, y que constituye el altar eregido a la piedra del lugar, +e inclinándose respetuoso, agrega al montón otro guijarro, diciendo: +_yo te ofrendo para que me des fuerzas, alejes el cansancio de mi +cuerpo y me evites de infortunios_. Después hace en el mochadero +algunas combinaciones con piedrecillas, figurando ser casas o majadas, +con ánimo de que su petición, así materializada, sea atendida o +adorna alguna piedra con lanas o hilos de colores, manifestando ser +industrias, a las que se dedica el ofrendante, y que pide vayan en +auge. A continuación ofrece su sacrificio en este altar, sacando de +su boca coca mascada, o de su alforja maíz tostado y arrojando con +reverencia, al montón, o se descalza una sandalia y la pone encima, +o hace una banderita con algún pedazo de tela de su vestido y la +coloca allí, o pone entre las piedras alguna pluma de ave. Se hinca +de rodillas y pide a las piedras con toda su alma que le deje pasar +con salud; que aparte de su camino las desgracias o _chhijis_, y le dé +vigor para seguir su viaje. Se para, arranca un pelo de sus pestañas +o cejas y se las ofrece, soplando al aire sobre la palma de la mano y +después descansa en el lugar. + +Al llegar a la ribera de un río, lo primero que hace el indio en +metiendo el pie dentro, es saludar a las aguas, y bebiendo en el hueco +de la mano dos o tres buchadas de ellas, aun cuando el líquido esté +turbio, pedirle que le deje pasar sin causarle ningún daño y después de +ofrecerle un poco de coca o maíz mascado, arrojando a la superficie, +atravesarlo ya sin temor ninguno. + +Las lluvias torrenciales se suspenden cuando los ríos se llevan algunas +personas. El agua aplaca su voracidad con ese tributo humano, como los +individuos sedientos, se calman bebiendo tan preciado líquido. + +No constituye para el indio una gran desgracia el morir de esa manera, +soportable y aun de desear le parece recibir el abrazo de la deidad +acuática que lo ha elegido para llevárselo lejos tal vez a una mansión +de delicias. Por último, piensa que alguien debe sacrificarse para que +las tormentas no causen más desgracias. + +También cesan los aguaceros cuando el rayo mata a una persona. + +Las _pascanas_ son los sitios de descanso o de alojamiento, los tiene +por sagrados y al llegar a ellos los reverencian, bajándose el sombrero. + +Las cuestas cansan demasiado cuando el subsuelo encierra substancias +metalíferas. + +En el camino se vuelven más supersticiosos de lo que realmente son y +cualquier cosa extraña, grito o sonido particular, los alarma y lo +tienen por avisos de sus divinidades para no hacerse sorprender por +algún accidente improvisto. + + +V + +El probable día en que el viajero debe llegar a su casa, es calculado +por su familia, que va a su encuentro a la distancia de media legua, +llevándole comida, chicha y aguardiente. Suele regirse para esto del +anuncio de los sueños o del piar del chincol o _pfichitanca_. + +El golpearse el codo involuntariamente es para ver a una persona +querida después de mucho tiempo de separación. + +El día de la llegada es siempre de alegría y embriaguez. + +Concurren los parientes del viajero a darle la bienvenida y con este +motivo se realiza una fiesta, llamada _huiskju-jaraka_ o sea desate de +sandalia[24], la que suele durar varios días. + + [24] El _huiskju_ es propiamente la sandalia, pues consta de + unas suelas de cuero atadas con correas al empeine hasta la + garganta del pie. Se prefiere que la suela sea de la piel del + pescuezo de llama. La ojota, que también usan los indios, se + llama _ppollko_, y se compone de un pedazo de cuero, levantado + en los bordes, fruncido y asegurado por correas, sobre el + empeine. El pie se halla protegido por todos los lados, a + diferencia del _huiskju_, que los deja al descubierto. El + _ppollko_ se asemeja mucho a la alpargata. + +La esposa del recién llegado manda de obsequio a las familias de los +amigos y parientes de su esposo y de ella, un poco de las especies de +comer o beber que aquel ha traído, rogándoles que le hagan el favor de +aceptar ese pequeño regalo. Los favorecidos tienen en mucha cuenta esta +atención y cuando llega el caso de corresponder lo hacen de la misma +manera. + +El indio y el mestizo no sienten hastío ni se enferman con los largos +viajes; apenas cesan los festejos de su llegada, vuelve a sus tareas +ordinarias como si no hubiesen experimentado ninguna fatiga; son +andariegos insignes, y los viajes más penosos los consideran como +caminatas y se ríen de los sufrimientos de los blancos que para +realizarlos dificultan tanto y tantos preparativos hacen. + +En las carreras de resistencia, el indio es invencible: cruza enormes +distancias en pocas horas y llega a la meta sin estar rendido por +el cansancio ni la sed.[25] Más de uno se hace acreedor, a que se +le dirija el histórico dicho del Inca: que _Tiay huanacu_, siéntate +huanaco, frase con la fué recibido, dice, en caso análogo, el mensajero +que partiendo del Cuzco, llegó a la famosa y célebre capital de los +kollas, en un tiempo relativamente corto, dando lugar a que el nombre +del pueblo se cambie de _Chucahara_, en Tiahuanacu. + + [25] Es común en estos casos ver al indio caminar 50 + kilómetros en tres horas. + + + + + Capítulo VI + + Desdoblamiento de la vida social + + I.--Supersticiones referentes al embarazo, nacimiento y + crianza de los niños.--II.--En la enfermedad y muerte de + éstos.--III.--Relativas al amor sexual: la práctica de + _musurar_.--IV.--Amores y matrimonios indígenas.--V.--Ideas + predominantes en los concubinatos y matrimonios de la chola y + de la india. + + +I + +Desde el momento en que la mujer siente haber concebido (a cuyo acto +llama _hacutatha_, si es en matrimonio, _hacutaracatha_, si fuera de +él, o también _hapitatha_ y _hapihuarkhatatha_, respectivamente) evita +comer garbanzos, por temor de que su hijo nazca cabezón. Igual cosa +presume que le sucederá si no anda mucho y lleva vida sedentaria. + +La mujer preñada o _hapi_[26] no debe ver un cadáver, ni manejar +animales muertos, ni consentirlos próximos a ella, sino quiere dar a +luz un hijo aquejado de raquitismo o sea _larphata_. + + [26] Esta es la palabra con que en aymara se designa + propiamente la preñez de la mujer. _Huallkke_, corresponde a + la hembra de los animales. + +El parto no reviste entre los indios aquel solemne significado que +tiene para las mujeres de razas superiores y civilizadas. Apenas la +india siente los dolores, se retira a su casa, si el tiempo le alcanza, +y allí realiza el alumbramiento, cuando no lo verifica al aire libre, +por haber sido sorprendida en el campo, y llevando en brazos al recién +nacido se recoge al hogar. En los más de los casos, pare sin recibir +auxilios de ninguna persona extraña. A los dos o tres días del hecho, +alguna vez, al día siguiente, se la ve trabajando cual si no hubiera +estado de parto; de la única región del cuerpo que cuida es de las +plantas de los pies, que las abriga para no resfriarse. + +Durante el alumbramiento se acostumbra poner bajo la almohada de la +enferma y sin que ésta sepa, una tijera abierta en cruz y se clava en +la puerta un cuchillo, con objeto de que no hagan daño al recién nacido +los malos espíritus. También se pone un cuchillo o tijera junto a la +criatura para dejarle sola en una habitación. + +La placenta deberá enterrarse bien lavada y cubierta de flores, en +paraje donde no llegue el sol, para evitar irritaciones en la matriz +de la madre o enfermedades al párvulo. Añaden cuando ha sido varón el +recién nacido, útiles de labranza o albañilería, pedazos de papel o de +madera para que sea un buen agricultor o albañil, o un pequeño libro +para que sea doctor o cura. Si es niña, dedal, aguja, o tijera de papel +y figuras de enseres de cocina, para que sea una mujer hacendosa y +buena madre de familia. Tienen por cosa cierta que la Pacha-Mama al +recibir en su seno aquel objeto con tales agregados, concede lo que le +piden. + +El nacimiento de mellizos, _pachahuahuas_ o _pachachahatahuahuas_ lo +tienen de mal agüero, como se dijo en otra parte. Al primero de los +niños que sale a luz, llaman _uisa_, al segundo _caka_. Si son mujeres, +a la primera, _ahualla_, a la segunda _hispalla_. + +El que se entretiene en contar las estrellas tendrá numerosa prole. + +Los esposos que no tienen descendencia y crían y miman un perro, apenas +notan que les nacerá un hijo, matan el perro para que este no pida a +San Roque la muerte del recién nacido, a fin de no verse privado del +cariño que le profesaban sus amos. + +La criatura que nace muy desarrollada está destinada a morir pronto. + +Un niño se enferma de los ojos, cuando alguna persona le ha dirigido +miradas de odio o con ánimo de dañarle. Esta enfermedad llaman _miqui_. + +El párvulo que llora y grita el momento que se le bautiza, vivirá hasta +la vejez; si se orina durante la ceremonia, es señal de que morirá +antes del año, así como cuando no llora en ese acto. Si tiene los +piesecitos siempre fríos, también denota que no vivirá muchos meses; +igual resultado anuncia la costumbre de morder el pezón del pecho de su +madre al lactar, o la de comer tierra. + +Para que un niño viva hay que criarlo con camisa de mujer. + +No debe comer frijoles la que hace lactar, porque se le secará la leche +en los pechos. + +La abundancia de liendres en la cabeza de un niño es señal de que será +huérfano. + +Si a la madre que se encuentra fuera de su casa, le sale leche de sus +pechos, es porque su niño está llorando y la reclama. + +Cuando una criatura se atora la madre debe darle tres palmadas en el +pecho e inmediatamente cesa el accidente. + +La criatura que se besa las extremidades de los pies tardará en andar. + +A la madre le duelen los pechos para que el hijo que hace lactar se +enferme. + +No debe rascarse la planta de los pies a los niños porque les da +gusanera en el estómago. + +Las criaturas lloran mucho en la noche cuando han sido agitados o +llevados por el viento sus pañales en el día. + +El niño que se chupa los dedos hace caer el cabello de su madre. Sucede +lo mismo cuando ha fallecido, durante el período en que entran en +putrefacción sus manecitas. + +La madre que desea tener abundante leche debe hacer hervir chuño y +tomar su caldo con frecuencia. + + +II + +Se dice que un niño está _catjata_, es decir, _agarrado_, cuando se +enferma a consecuencia de una caída, de haber llorado en el campo, o +de haberse asustado, accidentes en los que creen que parte de su alma +se ha desprendido con la conmoción del cuerpecito y quedándose a vagar +en esos puntos, pugnan por reunirse a la otra, que sufre por ello. El +tratamiento que siguen en estos casos, para curarlo, consiste en darle +de comer un poco de tierra levantada del paraje donde ha ocurrido el +hecho, y si esto no es bastante y sigue llorando, llaman al brujo o +hechicera para que lo cure, quien, desde el primer momento manifiesta +que su _ánima_ se ha quedado en el lugar donde ha caído, llorado o +asustádose, y que para su sanidad conviene recogerla. Con éste objeto +hacen de los pañales o vestidos del niño enfermo un envoltorio, que +tiene la forma de una criatura arropada, el que es conducido en brazos +por aquél, quien, además, lleva consigo, confites, mixtura, figuritas +de estaño y se dirige al sitio en que tuvo lugar el accidente, +acompañado de algunas personas. Allí el brujo o hechicero azota el +envoltorio, reconviniéndole, cual si hablara con un ser viviente, +porque ha permitido que su anima lo abandone, y llama en seguida a +ésta, con las palabras: _Anima de mi niño querido vente; ánima adorada +de mi niño vuélvete; ánima idolatrada de mi niño vámonos a casa. Tu +cuna está dispuesta, tus pañales calientes, te espera el tierno regazo +de tu pobre madre que llora por verte a su lado, que se desespera por +estrecharte contra su pecho y que no sufras más el hambre y frío que +reinan en estos desiertos y tristes lugares..._ + +En seguida entierran en el sitio las especies que trajeron, +ofreciéndolas a la Pacha-Mama y regresan a la carrera, haciendo acostar +el envoltorio inmediatamente que llegan, junto al niño enfermo, con la +seguridad de que este sanará debido a todo lo que se ha realizado en +obsequio a él. + +El niño pone el oído al suelo, en actitud de escuchar, cuando su madre +está nuevamente embarazada y aquel siente que el feto llora y le llama. + +Cuando la mujer se embaraza de una criatura de sexo contrario al que +hace lactar, morirá éste; pero si ambos son del mismo sexo el hecho no +le causará efecto mortal. + +La cabecera de la cama debe ponerse hacia el norte para que un niño +duerma tranquilo. + +Al niño que acostumbra orinarse en la cama, en las noches, debe +hacérsele mear sobre brasas, o sobre un pedazo de adobe caliente y que +el vapor que se desprende, llegue a sus partes genitales y queda curado. + +El hipo en los niños es señal de crecimiento; en los jóvenes y viejos, +augurio de embriaguez. + +Cuando un niño tiene que ser trasladado, de una casa a otra, hacen que +el momento de conducirlo definitivamente, golpee la persona que lo +lleva, con dos piedrecitas, llamando el ánima de aquel y rogándole que +se venga íntegramente, porque sin ese procedimiento pueda quedar alguna +fracción de ella y motivarle una enfermedad. + +El niño que llora en su cumpleaños, anuncia que será de carácter +cobarde cuando crezca. + +El cabello con el que han nacido, debe cortarse a los niños para que no +se críen soberbios. + +El primer diente que bota un niño, debe colocarse en el agujero de un +ratón para que tenga una buena dentadura. + +Para hacer olvidar el cariño de un niño hay que lavar alguna especie +sucia de la persona a quien quiere y hacerle beber esa agua. + +Al niño que se amartela, hay que sacarlo de la casa, llevando consigo +excremento de llama o cordero y algunas piedrecitas, y conducirlo a la +vera de un río y obligar al paciente a que tire al agua una a una las +piedrecitas y excrementos y la corriente se llevará la dolencia lejos. + +El niño que corretea llevando las manos atrás, está destinado a morir, +porque prepara sus alas para volar al cielo. + +El que se frota mucho la nariz, manifiesta que adolece de gusanera. + +El párvulo que nace muerto debe ser arrojado al río o quemado, para que +su alma no vaya al limbo a sufrir. + +La que hace lactar una niña, se niega a dar su pecho a un varón, porque +supone que esto causará la muerte de aquella. + +En ciertos casos, atribuyen la enfermedad del niño a un espíritu +maligno, llamado _Larilari_[27] que ha logrado apoderarse de su cuerpo, +y para ahuyentarlo y hacer que sane, queman _kkoa_ con añil en la +habitación del enfermo, suponiendo que con el fuerte humo que debe +producirse abandonará a su víctima. Dicen que el Larilari se hace +visible en forma de un gato de pelaje colorado, que trepa a los árboles +y de allí silba a los incautos, y los atrae. Apenas los ve próximos al +árbol, baja rápido, y al escapar va a rozarse precisamente con ellos, +inoculándoles el momento de pasar una enfermedad, cuyos síntomas son: +ojos inyectados en sangre; cuerpo amorotado y decaimiento completo del +organismo. + + [27] Larilari: Gente de la puna que no reconoce casi que, + cimarrones. _Vocabulario del padre Ludovico Bertonio Edición + Platzmann_ pag. 191. Probablemente se le ha aplicado este + nombre por considerar un espíritu vagabundo y rebelde, el que + daña a los niños. + +Las equímosis y manchas de sangre que resultan en el cadáver del niño, +ya sea a causa de haberse producido una congestión pulmonar, o por otro +motivo explicable, le culpan al _larilari_, quien aprovechando del +descuido de la madre o de las encargadas de atender al enfermo, dicen, +que maltrató y azotó su cuerpecito, hasta ocasionarle la muerte, según +lo manifiestan esas señales. + +El niño que duerme con los ojos abiertos morirá en temprana edad. + +El que no se halla bautizado, se encuentra propenso a que le caiga el +rayo. + +La criatura moribunda sufre mucho y su agonía se dilata, mientras la +madre está presente o la tiene en su regazo. Para morir tranquila y +pronto, necesita no ver a su madre. + +También el niño tiene una larga agonía, cuando espía las faltas de +sus padres. Muere apacible si no las tienen y recibe oportunamente la +bendición de su padrino. + +Cuando dos niños que son parientes o pertenecen a personas amigas, +que viven en una misma casa, mueren simultáneamente, dicen que se han +puesto de acuerdo para marcharse juntos al otro mundo. + +Los ojos del cadáver de un párvulo, permanecen abiertos, cuando debe +seguirle su hermano o algún niño de su edad, en quien fijó la vista el +momento de espirar. + +La mortaja no debe ser adquirida ni puesta al pequeño cadáver por la +misma madre, sino por la madrina o terceras personas. A quien infrinje +esta costumbre le sucederá algo malo. + +Los retazos que sobran de la mortaja de un párvulo, deben encerrarse +en su ataud o enterrarse en su sepultura, porque, cuando algún pedazo +queda en la casa, atrae desgracias. + +Personas extrañas acostumbran añadir a la mortaja como adorno, una +cinta o cordón, con objeto de que el alma del pequeñuelo que se +convierte en ángel, les arroje desde lo alto un extremo de aquel +cordón, para asirse de él y subir al cielo, cuando ellas mueran y +llegue la ocasión de querer ascender allí. + +Las especies sucias pertenecientes al finado, no deben lavarse mientras +esté presente el cadáver, sino después de los tres días de su entierro, +a fin de que su alma no pene, por la suciedad que ha dejado, y se +presente con frecuencia a sus padres, en sueños. + +Cuando muere un niño no debe llorarse porque se obstaculiza la rápida +subida de su alma al cielo. El llanto de la madre conmueve al mismo +Dios, quien ordena al alma de la criatura vuelva al mundo a consolarla +y a secar sus lágrimas. En ese sentido, en vez de ascender al cielo +baja y vaga en la tierra, clamando porque su madre tenga hijos que +ocupen su lugar y la consuelen. Por eso la madre que llora mucho por un +hijo muerto, tiene a la larga una numerosa prole. + +Al niño que sana de una enfermedad no debe cortársele las uñas +inmediatamente después de su convalescencia, porque vuelve el mal. + +Para que sane por completo hay que darle de beber, en leche, la ceniza +de un mechón de sus cabellos. + +El niño tiene hambre voraz e insaciable cuando tiene que morir uno de +sus padres, con cuyo fallecimiento se le calmará. + +Sobre la cabeza del niño no debe ponerse plato, fuente ni objetos +cóncavos, porque se entorpece su crecimiento y se hace de pequeña +estatura. + + +III + +En la época del celo, dicen que el lagarto lleva atravesada en la +boca un pedazo de paja, y sigue así a la hembra. El amante desdeñado +deberá apropiarse de esa paja y envolver con ella un cabello de la +mujer deseada y logrará que ésta cambie inmediatamente de sentimientos +hacia él, haciendo que su aversión se trueque en ardiente amor y se le +entregue por completo. + +La mujer que no quiere ser abandonada por su amante le da en alguna +bebida la sangre de su menstruación. + +Para que la pasión se torne en odio, ingieren en alguna bebida, +partículas del excremento de la persona que se quiere hacerla aborrecer +y la dan a la que deba experimentar el cambio. + +El cariño de una mujer también se obtiene poniendo bajo su cama ciertos +amuletos, formados de plumas, conchas o piedras de color que se +envuelven, en alguna especie suya. + +La mujer que se halla acosada por un hombre, puede librarse de ser +poseída por éste, con sólo partir o doblar el topo o prendedor con el +que se asegura el manto, o tenerlo en la mano envuelto en un extremo de +él; con esto hará que los bríos de su perseguidor desfallezcan y se +muestre repentinamente impotente para abusar de ella. + +No debe contraerse matrimonio el día domingo, para que no abunden las +desgracias en el nuevo hogar. + +Cuando el momento, o después de la ceremonia del desposorio, se cae +al suelo el anillo de compromiso, a uno de los novios, augura que +morirá éste muy pronto. Si durante ella, o en el festín que celebran +los novios, se rompe algún objeto destinado para el uso particular de +éstos, denota que no habrá armonía entre ellos y que se separarán más o +menos tarde. + +Para triunfar en el corazón de un esposo o amante y poseerlo por +completo, hay que azotar la nalga pelada de la rival, con uno de los +zapatos que se usa. Se debe a esta superstición que la mujer del +pueblo, haga esfuerzos en una riña, para derribar a su contraria al +suelo y levantándole la falda y los refajos, sacarse un zapato de los +pies y descargarle en nalga desnuda uno o dos golpes. + +Los jóvenes que desean saber la clase de mujer que les corresponderá +por esposa, consultan al brujo, quien escarba un sitio particular, si +en él encuentra cabellos blancos, dice que se casarán con vieja, si +negros con moza y si castaños con muchacha. + +Para descubrir el cariño de la persona de quien se halla uno enamorado, +acostumbran sacar de la calavera de los _cuys_, un par de huecesitos +con forma de animalillos, que llaman zorros, y echarlos en un vaso +de chicha, si después de beber el líquido encuentran los huecesitos +unidos, dicen que ambos se quieren, o bien que los sentimientos de +aquella persona son fingidos. Este acto llaman _simpasiña_. + +También hacen iguales consultas los jóvenes, con cordeles que revuelven +en los dedos. + +El amante que se retira vuelve a la casa de la mujer, de quien trata de +apartarse, cuando ésta ha clavado tras de la puerta de su dormitorio, +el calzado viejo perteneciente al pie derecho de aquél. Creen que con +este acto ha quedado apresada una parte de su ser, que lo atraerá +forzosamente al hogar desdeñado. + +Los enamorados indígenas acostumbran pellizcar a sus parejas, si estas +soportan el dolor que les causa el acto, y les responden con iguales +pellizcos, suponen que están correspondidos. + +El indio nunca besa a su enamorada; el beso, como manifestación de amor +es desconocido en esta raza. Lo que hace, en los momentos de cariñosa +intimidad, es agarrarla de las sienes con la palma de sus manos y +frotarla con su barbilla la frente, causándole con este alago, llamado +_musuraña_, una placentera sensación de voluptuosidad. La joven, cuanto +más quiere a su galán más a menudo le presenta su frente para recibir +tal caricia. + + +IV + +El amor sexual es, entre los indios, libre, instintivo y desligado de +trabas que lo coarten y de educación que lo dignifique. + +El hombre posee a la joven soltera, casi siempre por la violencia; la +fuerza y no la voluntad es la que prima en esos actos, sin motivar +escándalo, ni atraer la cólera de los padres de la ofendida. Ninguna +importancia dan a la virginidad de la mujer; por el contrario, la +virginidad conservada por mucho tiempo, la consideran deprimente, como +signo de haber sido despreciada por los hombres. _Morirás doncella_, +dice la casada a la joven a quién trata de injuriar. La idea de llegar +a la vejez y morir virgen, horroriza a la india: cree ésta que si tal +cosa sucediera, su existencia resultaría, sin objeto e inútil. _El +amor, repiten, dignifica a la hembra, porque la hace cumplir su misión +en la tierra, que es la de tener hijos y perpetuar la especie..._ + +Semejante criterio proviene de la condición excepcional en la que está +colocada la mujer en la economía doméstica, que le hace ver claro +su destino. Desde muy niñas se crían en agreste libertad, dedicadas +al pastoreo del ganado en campos apartados o desiertos, junto a +varones que se ocupan de las mismas tareas, con quienes se establecen +relaciones estrechas de compañerismo, que dan lugar a que, presenciando +juntos el frecuente ayuntamiento de los ganados, sientan despertarse +precozmente en su naturaleza los instintos sexuales, y excitados +por la ociosidad y el trato familiar y libre, se vean impulsadas a +satisfacerlos, estando aún en la adolescencia. + +Además, nunca han considerado las mujeres, desde los tiempos +precolombianos, que fuera reprensible el dedicarse a carnales +entretenimientos, cuando están solteras y no tienen amantes que las +cohiban hacerlo. «También sorprende, dice Lorente, su manera de +pensar [la del indio] sobre la castidad de las mujeres. Tenían en +poco la de las solteras y solía ser estimada en más la que había +sido más licenciosa. Tal vez procedían así porque en las mujeres +de trato libre, y estimadas por eso de la muchedumbre, creían ver +mujeres hacendosas que les ayudarían en sus faenas. Lo cierto es que +concediendo tanta libertad a las solteras, condenaban a muerte a la +casada que era convencida de adulterio».[28] «Andan vestidos de ropa de +lana ellos y sus mujeres--dice por su parte Cieza de León--las cuales +dicen que, puesto que antes que se casen pueden andar sueltamente, +si después de entregada al marido, le hace traición, usando de su +cuerpo con otro varón, la mataban»[29]. Igual opinión tiene Garcilaso +de la Vega, que dice: «Demás de esta burlería, consentían en muchas +provincias del Collao, una gran infamia; y era, que las mujeres antes +de casarse podían ser cuan malas quisiesen de sus personas, y las más +disolutas se casaban más aina, como que fuese mayor calidad haber sido +malísimas.»[30] + + [28] _Historia antigua del Perú_, por Sebastián Lorente. Lima, + 1860, pag. 77 + + [29] _Historiadores primitivos de Indias._--Colección dirigida + e ilustrada por don Enrique de Vedia.--Tomo II.--Madrid 1900, + pag. 443. + + [30] _Los Comentarios reales de los Incas._--Libro II. Cap. + XIX. + +Debido a esa manera de pensar tradicional, la india casada o +_aynoni_, es muy fiel a su esposo o _ayno_; en tanto que la soltera o +_huarmikkala_ es liviana, sin que ello sea un obstáculo para que se +case. Con la chola ocurre lo mismo; se matrimonia después de haber +tenido contacto con varios hombres. La diferencia está, en que la +chola, si bien no tiene el concepto de la india sobre la virginidad, +la cual, su pérdida la trasluce y la tiene a honra, cuando aún +no es concubina o _sipasi_ de alguien, tampoco es en aquella un +inconveniente, para que no pueda contraer matrimonio[31]. + + [31] A semejanza de los mestizos que llaman a la esposa + _mi mujer_, los indios casi no usan las palabras _ayno_ y + _aynoni_ sino que las han reemplazado con el de _chachaja_, + que quiere decir literalmente _mi hombre_, refiriéndose al + esposo y _huarmija_, _mi mujer_, tratándose de la esposa. A + la concubina se dice _tahuakoja_, mi moza, o _uñtathaja_, mi + conocida, y al amante _huaynaja_, mi joven. La dulce palabra + _sipasi_ está en desuso, y tanto ésta como las de _ayno_ o + _aynoni_ las emplean sólo en sus cantares, o en comarcas + apartadas que mantienen escaso trato social con pueblos de + otra índole. + +Dividían las jóvenes o _tahuakos_, en cuatro categorías. A las hermosas +llamaban _paco-hakhllas_; a las de mayor belleza, _hanko-hakhllas_; a +las medianas _huayrurus_ y al común de mozas, _hahua-tahuakos_. + +El indio joven o _huayna_, que se ha enamorado de una joven y es +correspondido por ésta a cuyo estado psicológico llaman _huayllusiña_, +es decir, amarse tiernamente, para diferenciar del _munasiña_ que +significa quererse, pero en un sentido general, busca la ocasión +para tener precisamente comercio ilícito con ella antes de casarse. +Entre los indios el concubinato precede siempre al matrimonio. Y el +concubinato lo inicia el varón obligando a la mujer a seguirle, con +objeto de recobrar alguna prenda de vestir que le ha arrebatado al +final de una entrevista. Es de uso entre ellos que la mujer vaya en +pos de su enamorado sólo en este caso, siendo imposible que lo haga, +sino ha ocurrido tal cosa, aunque esté ardiendo en deseos de hacerlo y +nadie la coharte en su libertad. Conocedor el indio de esta costumbre, +apenas nota que su enamorada cede a sus insinuaciones, le quita +violentamente el sombrero o el manto y se aparta apresurado. La joven +entre risueña y aparentando enfado va siguiéndole hasta donde aquél +cree conveniente pararse y esperarla, que es en un sitio regularmente +solitario y cubierto a las miradas indiscretas. + +Cuando se disgustan, la mujer le echa en cara ese acto, diciéndole: _yo +no te quise, tu abusaste de mi persona por la fuerza, y me hiciste tuya +contra mi voluntad..._ + +Los padres del indio que trata de contraer matrimonio se dirigen a la +casa de la novia, llevando consigo aguardiente y un atadito de coca. +Después de manifestar a los padres de ésta sus pretensiones, les +invitan el aguardiente que han traído, quienes si aceptan la invitación +y beben el aguardiente, lo que efectúan tras de muchos ruegos, se +suponen que asienten a la petición; si por el contrario, se niegan a +beber, es señal de que la rechazan, retirándose en seguida en este +caso. A continuación de las copas de aguardiente viene el atadito de +coca que los peticionarios alcanzan a los dueños de casa; si lo reciben +y abren, está resuelta favorablemente la petición; entonces, el padre +de la novia toma algunas hojas de la sagrada planta y les alcanza a los +padres del novio, expresándoles que sea en buena hora el matrimonio, +que haya armonía entre los futuros contrayentes, y que lleguen a +tener bienes y sea el hombre el que domine su comarca. Reparte a los +asistentes algunas hojas más y después el resto se lo guarda para +devolver la manta o _tari_, al día siguiente vacía y atada de un modo +especial. En el inesperado caso de retractación, el envoltorio es +devuelto tal como fué recibido. + +La ceremonia de la petición, conocida con la palabra _sartasiña_, es +común entre los indios y mestizos, con la diferencia de que estos +últimos no hacen uso de la coca. Generalmente suele degenerar el acto, +cuando avienen las partes, en una orgía desenfrenada, en la que los +concurrentes no se percatan de embriagarse por completo ni de cometer +acciones las más licenciosas. + +En el nombramiento de padrinos cuidan mucho de que estos sean de +moralidad reconocida, trabajadores y buenos esposos, porque suponen que +sus ahijados seguirán sus pasos. Los padrinos, dicen, son como la luz +que alumbra y guía a aquellos en el sendero de la vida y si esa luz es +mala, forzosamente andarán mal. Aseguran que entre padrinos y ahijados +hay una correlación mental, que no debe olvidarse. Los últimos imitan +siempre a los primeros, o disculpan sus faltas con los de estos. + +Hasta hace poco tiempo, acostumbraban los indios mandar a la casa del +cura a las indiecitas que debían contraer matrimonio próximamente, +con objeto de que se las instruyera en el rezo con algunas +prácticas religiosas, las cuales, conocidas con la denominación +de _depositadas_, lejos de aprender nociones de moralidad, eran +corrompidas por el cura, que abusando de la candidez y sencillo +espíritu de estas, las hacían víctimas de sus lúbricos instintos, +cuando no las abrumaban con fuertes trabajos, por lo que, en buena +hora, llegó a suprimirse tal práctica. + +Verificado el matrimonio, se distribuyen entre los padres de los +novios, éstos y los padrinos los días en que cada cual hará su estival. +Regularmente comienzan los novios, siendo este día el celebrado con +mayor solemnidad. A mediodía vienen todos los parientes de aquellos, +entre quienes, los tíos y cuñados con el nombre común de _laris_, y los +parientes de la mujer de _tollkas_[32], son los que se distinguen en +traer consigo para obsequiar a los recién desposados, una o dos cargas +de algún producto del país, o un cordero y aun un torito; obsequios +que en su caso están obligados a devolver a sus favorecedores. Después +concurren los _aynis_, comprendiéndose en esta palabra a los obligados +a corresponder a los contrayentes con algún objeto o dinero, lo que +en otra ocasión lo recibieron uno de ellos o de ambos. Conducen +los _aynis_, dinero con el nombre de _arcos_, que varía entre diez, +quince, veinticinco y treinta pesos fuertes, acondicionados en alguna +fruta o charola bien adornada. Fuera de estos hay otros, que sin estar +obligados traen sus _arcos_, con objeto de que les devuelvan los novios +en su oportunidad, cuando tengan alguna fiesta, quienes se convierten, +respecto a estos, en _aynis_. La deuda contraída en esta forma la +consideran sagrada y es imposible que dejen de satisfacerla. + + [32] Con la denominación de _tollkas_, se comprende también + a las personas que se distinguen por sus obsequios y + familiaridad con los novios o _alfereces_. _Laris y tollkas_, + son las categorías de importancia que actúan en todas las + fiestas indígenas. + +La finalidad perseguida con este sistema de entrega de especies y +valores, sujetos a una devolución tardía, es dar a los recién casados, +un corto capital, para que puedan subvenir a las múltiples necesidades +del hogar que establecen. Los conductores traen sus especies al son de +un tambor y _pitu_, o flauta indígena, cuyos agudos y alegres aires +tienen por objeto principal llamar la atención del público. + +Los novios permanecen en el día sin apartarse el uno del otro, ya sea +que se encuentren sentados, hagan atenciones o se levanten a recibir +los obsequios. Cuando uno de ellos siente alguna necesidad corporal, +participa a su consorte; ambos acompañados de los padrinos salen fuera +y después de llenar su objeto, regresan siempre juntos. La preocupación +es que no deben separarse ni un solo instante para que así vivan en +su nuevo estado y que la infidelidad no turbe con sus ásperos y +disolventes sinsabores la paz y armonía del hogar que se forma bajo tan +felices auspicios. + +La fiesta que se desarrolla durante el día es bulliciosa y de excesiva +embriaguez. Los más cuando llega la noche se encuentran en estado de +no poderse tener ya en pie. El momento en que deben recogerse a dormir +los novios, la madre del esposo conduce a su nuera o _yojjccha_, hasta +el dintel de la puerta del dormitorio, desde donde se hace cargo la +madrina. Al novio lo acompañan hasta el mismo linde, el suegro, y lo +entrega al padrino, todos juntos, con un par de velas encendidas en la +mano, penetran a la habitación, dan una vuelta el lecho nupcial, apagan +las luces y mientras dura la oscuridad, dice el padrino, dirigiéndose +a sus ahijados: _Hijos míos, así como se han apagado estas velas, +ha terminado vuestra vida libre de solteros, ahora otra luz, la luz +sagrada del himeneo alumbrará vuestra existencia futura, si vosotros +la alimentáis siempre con vuestro recíproco cariño, con el trabajo y +la mutua protección que os prestéis, ella nunca se oscurecerá y seréis +felices, sino Dios os compadezca._ + +En seguida prenden nuevamente las velas, se despiden los padres y demás +acompañantes, quedando los padrinos solos con sus ahijados. El padrino +desviste al novio y lo acuesta; la madrina hace lo mismo con la novia, +después, recomendándoles que sean esposos ejemplares y tengan numerosa +prole, se retiran cerrando la puerta por fuera. Junto a ella, los +concurrentes a la boda hacen reventar cohetes y comienzan los hombres a +gritar que el nuevo vástago que nazca sea varón, y las mujeres que sea +del sexo femenino. + +La fiesta se realiza al día siguiente en la casa de los padres y el +tercer día en la de los padrinos. Prácticas son estas de las que no +pueden prescindir, sin causar murmuraciones en la comarca. + +Correspondiendo a los padrinos de sus afanes y gastos, los recién +casados, cuando aquellos invisten alguna función pública, están +obligados a visitarlos a medio año, al son de tambor y flauta, +llevándoles algunos obsequios y haciéndoles beber ese día. Llaman este +cumplido _chicancha_. + +Las vinculaciones que se forman con motivo de los padrinazgos y +compadrazgos, son fuertes en las clases populares, estando comúnmente +obligados los ahijados a seguir las opiniones políticas de sus padrinos +o compadres, o siquiera ayudarlos y servirlos cuantas veces estos se +les exijan. + +En las discordias matrimoniales, son los padrinos, los que intervienen +para zanjar las diferencias que se suscitan y devolver la tranquilidad +y armonía en el hogar de los ahijados, con sus amonestaciones +autorizadas; si a pesar de los consejos se desquicia el matrimonio, +los padrinos se enojan con el culpable y no vuelven a dirigirle la +palabra y se constituyen en protectores de la inocente. + + +V + +Desde el momento que la mujer del pueblo o india se compromete a ser +concubina o se matrimonia con un hombre, cree que éste no sólo dispone +de su persona sino también de su existencia. La chola y la india son +por lo regular sobrias, laboriosas y económicas; se absorven en los +quehaceres de la casa y cuando el hombre descuida el sostenimiento de +la familia, ellas se arbitran recursos y con su diligencia, evitan +que sus hijos perezcan de hambre; no se abaten en los trances más +difíciles; miden las dificultades y las vencen mediante los esfuerzos +de su poderosa voluntad. Sabia y previsora se muestra la Providencia +al haber dado por compañera a un ser tan defectuoso como el cholo, una +criatura abnegada y hacendosa como la chola, sin cuya cooperación sería +imposible la subsistencia de la familia en esta clase. + +Admirable es la resignación de la mujer plebeya para soportar las +privaciones, causadas por la conducta disipada de su hombre, y las +violencias y malos tratos que la prodiga, y cuanto más vicioso y +violento es, mayor apego manifiesta por él. La chola prefiere siempre +al peor entre los que se presentan a ser sus concubinarios; está en su +naturaleza decidirse por quien no merece la pena de sacrificarse. Ella +se compromete gustosa, con el mal entretenido, con el petardista, con +el matón, y el soldado, por lo menos si produce en su ánimo la ilusión +de la fuerza, del abuso y del mayor encanto masculino, antes que con +el hombre de bien; prefiere una vida desordenada a las ventajas de un +hogar normal. Es partidaria convencida de la unión libre, y cuando +alguien le pregunta, por que no se casa, responde risueña: _porque es +mejor estar unida al hombre que se quiere por su propia voluntad y no +por haberlo dispuesto el cura..._ De cien cholas, son casadas cuando +más cuarenta, y de estas viven separadas de sus esposos la mitad. No +dan gran importancia al matrimonio ni las atrae. El concubinato tiene +entre las cholas mayor fuerza de vinculación, porque les representa +la poesía de la vida, el triunfo del amor, causándoles por lo mismo, +más respeto que el contrato establecido con arreglo a los ritos +eclesiásticos o leyes civiles. Los casados se separan fácilmente, +porque pronto se hastían con la rigidez moral, con el monótono +cumplimiento de sus deberes y el prosaísmo de este estado, pero los +amancebados con mucha dificultad. Están convencidas de que sus hombres +tienen derecho de pegarlas, de darles malos tratos y de que las puñadas +y puntapies, hacen parte de las caricias del amor. Después de una +pelea, exclaman conformes: _soy su chola: tiene mi amante derecho de +pegarme, porque me quiere me pega_, y condensan esa conducta brutal, en +el conocido adagio: _donde no hay makacu_, _no hay munacu_, es decir: +_donde no hay palos, no hay amor._ Lo raro en la chola y en la india +es que las palizas producen el efecto de infundir en ellas un profundo +cariño al esposo o al amante que las prodiga y hacerlas preferir +cualquier sufrimiento antes que la separación. + +Nacida la chola de la promiscuidad del blanco con la india, en esos +momentos libres en que la fuerza de transformación étnica de la +especie, hace olvidar toda distinción y miramientos impuestos por la +cultura y triunfar los instintos animales, se distingue en sus ideas +por la ausencia de concepciones morales, en sus sentimientos por el +apasionamiento, en sus juicios por la parcialidad y en sus caprichos +por el ardimiento con que los hacen triunfar a todo trance. + +Ha heredado de la india su fortaleza y del blanco su audacia. Desempeña +en la casa y fuera de ella, cuantas ocupaciones se le ofrezcan, sin +arredrarse ante ninguna labor ardua, con tal de aliviar sus necesidades +o las de su prole y ganar dinero. Ella es vivandera, mercachifle, +tejedora, cocinera, lavandera, etc., etc., parece llevar sobre sus +espaldas la carga de todo un pueblo, como dice un escritor chileno. Es +por lo común de facciones toscas, aunque no faltan bonitas. Estos tipos +agraciados suelen resultar de un feliz cruzamiento. + +«Visten ordinariamente una falda roja, azul, verde o café, superpuesta +sobre otras muchas que le hacen verse como si llevara bajo su ropa una +crinolina. Estas faldas son cortas, llegan poco más abajo de la rodilla +y dejan ver las piernas bien torneadas cubiertas por botas de caña muy +larga y pretenciosa. El pie es breve, gordo, de empeine eminente. Sobre +la cabeza llevan un minúsculo sombrero de pita, muy blanco y revestido +de cierta materia que lo hace brillante. Dos trenzas descienden bajo +de él, hasta las espaldas. Toda chola luce hermosos pendientes, joyas +antiguas y rudas, en las cuales, viejas perlas albean con raros +orientes. Sobre sus hombros ostentan chales multicolores, los unos +rojos, o azules, los otros verdes o amarillos, los más de simple dibujo +escocés, semejantes a los rebozos de nuestras mujeres del pueblo... + +«En los días de fiesta su tocado es muy primoroso. Para entonces los +chales de seda bordados de color celeste, lila o azul, las joyas +macizas, las botas de seda rosa, las enaguas con encajes prolijos +y costosos, y el jubón de felpa... Ella cree que el summum de la +elegancia es vestir faldas abultadas, de colores fuertes y tan cortas +que dejan ver la caña entera de las botas caladas y aún un poco de la +media rosada o celeste».[33] + + [33] Párrafos tomados del artículo «La Chola» por Carlos + Varas.--[Mont Calm]. + +En su traje, que es una transición entre el vestido de la blanca y el +de la india, descubre la chola su gracia decorativa, su amor a atavíos +polícromos, que hagan más atrayentes las exuberancias de sus carnes +sensuales y llenas de vida. Es coqueta por inclinación natural y frágil +por temperamento; gusta agradar y ser cortejada, y cuando alguna vez +ama de veras es de pasiones ardientes. Nada le importa atropellar con +tal de poseer y vivir con el bien amado de su corazón. A sus hijos +consagra los cariños más vehementes, y ninguna fatiga ahorra para +criarlos y darles educación, por que después no se avergüencen de su +origen. + +Las cholas sobresalen, además, por su decir sin trabas ni pelos en +la lengua. En las riñas tienen particular gracia para insultar a su +contrincante en lenguaje pintoresco, recargado de figuras retóricas e +ingeniosas que mueven más a risa que a disgusto cuando se las escucha. + +La mujer en la familia india, sin embargo de que trabaja a la par +de su marido, ocupa un lugar secundario, sin derecho para observar +los contratos, o lo que hace éste. Supone que la intervención de la +mujer hace que cualquier negocio salga mal. En una hacienda, cuando +muere el propietario y queda el fundo a cargo de su viuda, los colonos +comienzan a desalentarse y todos piensan, que se harán bajo ese dominio +afeminados y cobardes. A la mujer no le conceden capacidad para dar +un buen consejo, ni realizar con acierto ninguna cosa, y cuando notan +que merced a ella han salido bien en un asunto, se desentienden y es +imposible que el indio reconozca esa verdad. Más que compañera, sirve a +su marido, como esclava; cultiva sus campos, mientras él pasa la vida +entregado a indolente ociosidad o se alquila como jornalero; le prepara +la comida y cría a los hijos. Cuando viaja, ella es quien va a pie, +tras de su marido, caballero en el asno. Al incesante trabajo con que +abruma a su mujer, se agrega el trato brutal que le da pegándola cada +vez y con mayor rigor cuando está borracho, en cuyo estado la empeña +de los cabellos, la golpea de la cara y cuerpo con mucha rudeza. Esta +falta de benevolencia, lejos de entibiar el afecto de la mujer hacia +su hombre, la hace encariñarse más de él, como se ha dicho, porque +supone que los maltratos son manifestaciones del profundo amor que le +profesa. El que no es celoso y no pega no tiene cariño, por su mujer, +dicen, y temen más la indiferencia, que la consideran precursora del +desapego y olvido que las zurras cuando alguien la favorece el momento +que la está pegando su marido o concubinario, se molesta contra éste y +generalmente le reprocha por su intervención. + +El indio es implacable en sus celos y castiga duramente a su mujer +cuando sospecha de ella. «Tienen sobre este punto, supersticiones +singulares», dice Haenke. «Cuando van de viaje, curiosos de saber +las ofensas que su mujer les hace, dejan en un paraje extraviado un +montoncito de piedras, las que a la vuelta buscan con cuidado en el +sitio que marcaron, cuentan las piedras y, si les faltan algunas, eso +les indica otras tantas culpas en la consorte. Otros ponen, en algún +agujero de pared o piedra un poco de coca mascada o trapo liado con +ella, y si cuando vuelven hallan el trapillo fuera de su agujero y +desatado es señal que les ha ofendido su mujer, y llueven palos y +golpes sobre la desdichada».[34] + + [34] _Descripción del Perú_, pag. 101.--Esta obra se atribuye + a Tadeo Haenke y bajo este concepto se la ha publicado en + Lima. Groussac demuestra que no pertenece a Haenke, sino a + Felipe Bauzá, uno de los oficiales que con Malaspina, realizó + el viaje alrededor del mundo. + +El indio es comúnmente monógamo, cuando tiene una mujer distinta de la +propia, abandona a ésta o la mata, y vive con aquella. Los archivos +judiciales registran frecuentes casos en este orden. Nunca cohabita con +dos mujeres a la vez, ni sus facultades económicas le alcanzan para +ello. Además, el indio que tal hace, es malmirado y aún repudiado por +los de su clase. + +El padre o jefe de la casa ejerce la patria potestad en una forma +absoluta sobre los hijos, sin que la mujer tenga derecho para +contrariar sus determinaciones. Los indios son tan apegados a su prole, +que sólo se desprenden de ella, cuando no tienen con qué alimentarla, +y mientras pasen los momentos de crisis, para después recogerla de +cualquier modo. El hijo representa en la familia indígena un factor +económico, ayudando a sus padres, desde tierna edad, en las faenas +agrícolas y en apacentar el ganado, como en otra parte se dijo. Las +viudas y solteras con hijos, se casan más pronto que las que no los +tienen. Las mujeres que no conciben, son profundamente despreciadas por +los hombres. La esterilidad constituye una verdadera desgracia en la +india. + +Entre las preocupaciones dominantes en los matrimonios indígenas, +llama la atención la que tienen los recién casados, de no querer +prestar dinero a intereses por más que lo tengan, bajo el pretexto de +que siendo reciente su unión, apenas cuentan lo necesario para vivir. +Mantienen la idea de que, dando ese capital a otros, lo que debían +ganar los prestamistas en su nuevo estado, se los lleva un extraño. Al +principio debe trabajarse, dicen, y sólo lo que se ha ganado debe darse +a crédito. + +Desgraciado del que quebranta este precepto: el marido se hará flojo y +la fortuna se disipará sin saberse cómo. + +A un hombre le duele la muela sin estar picada, cuando su esposa o +concubina le es infiel. + +El líquido proveniente de haberse hecho hervir un casco de mula, o que +contiene raspaduras de este objeto, esteriliza a la mujer que lo bebe. + +La mujer que acostumbra sentarse en las puertas hace mucho hablar mal +de su persona. + +No se debe prestar dinero, cobrar ni pagar deudas de noche, porque la +fortuna huye del que lo hace. + +Al hombre soltero que mantiene relaciones ilícitas con mujer casada +o viceversa, les sale mal todo, porque se vuelven aciagos, o sea +_kchenchas_. + +La mujer que se amanceba con un sacerdote se convierte, en la otra +vida, en mula, y en esta, cuando su alma se desprende del cuerpo, toma +siempre la forma de mula, y la de sus hijos de candeleros, de los +cuales el diablo se sirve para darse luz en sus fechorías. + +El que causa un grave daño, es empujado por los espíritus vengadores, +al encuentro del castigo en un momento denominado _hora de burro_, en +que su entendimiento se ciega y obra en forma inexplicable para sí y +para los que se interiorizan del hecho. La _hora de burro_ persigue a +los malafes. + + + + + Capítulo VII + + A través de las fiestas + + I.--Los alferazgos y sus excesos; prestes y la práctica + de _curar el cuerpo_.--II.--Particularidades del + carnaval.--III.--_La khespía._--IV.--La chicha y su fiesta + en Cochabamba; educación de la mujer cochabambina. La + chicha, licor nacional.--V.--Lo que fué la fiesta de la Cruz + en La Paz. _Phuma-cancha_ y el _sihuay-sahua_.--VI.--Los + altares del Corpus.--VII.--La víspera y el día de San + Juan Bautista.--VIII.--Los compadrazgos.--IX.--_El + taripacu._--X.--Varias supersticiones complementarias y lo que + se entiende por _arujaña_. + + +I + +La persona que quiere conmemorar el día del santo titular o patrono de +la capilla o pueblo de donde es domiciliario, o que con ese objeto es +nombrado por su párroco, por haberle llegado el turno, se inviste del +cargo el mismo día del santo, o después que su antecesor ha finalizado +con las obligaciones que se impuso el año anterior. Al recién designado +que toma, desde luego, el título de _alferez_ le corresponde celebrar +la fiesta al año entrante. El número de estos _alfereces_, varía en +razón de la mayor o menor popularidad que rodea al santo por sus +milagros. Hay ocasiones, cuando la efigie tiene prestigio de milagrosa, +que se reciben hasta quince personas, otras, no pasan de uno, y éste se +compromete, sólo porque la costumbre no desaparezca del lugar. + +El nombrado, apenas lo aclaman el párroco y los asistentes, se +dirige a su casa, conduciendo el guión de la iglesia, acompañado de +su familia, compadres y amigos, y allí es felicitado y motivo de +ceremoniosas atenciones, pasadas las cuales se disuelve el grupo. Desde +entonces aquél no tiene otra preocupación que pasar bien su fiesta: +trabaja noche y día, acopia víveres, hace sus viajes, se fatiga y +suda incesante, todo por tener dinero y por que llegada su fiesta, +se realice ella con pompa inusitada, de tal suerte, que digan en el +pueblo que fué la más solemne y la mejor de cuantas se sucedieron en la +comarca. + +Próximo el esperado día, el alferez visita al cura, trayéndole regalos +y sus derechos que suelen ser de diez a cuarenta bolivianos, que se +los paga en el acto. La víspera obsequia ceras al templo y alguna +especie al santo, lo que llama _obra_. Estos objetos son conducidos +con gran ostentación, por individuos que se ponen en fila, llevando +cada acompañante, colgada de la mano una cera adornada o en el regazo +flores. El párroco los recibe en el templo, mostrándose muy ceremonioso +y presumido; arreglan en seguida el altar del santo y visten a este con +sus mejores ropas. Más tarde hace el clérigo las vísperas y después, +en el atrio del templo o en la casa del alfarez, comienzan a beber +licores, aunque sin excederse mucho. + +Al siguiente día, desde la mañana, empiezan a servirse tazas de bebidas +calientes mezcladas con abundante aguardiente, de tal manera que cuando +llega el momento de asistir a la misa el alferez se halla achispado, +pero no al extremo de no poder asistir a esa ceremonia religiosa, lo +cual a suceder, habría causado gran escándalo en el pueblo. Asiste a +la misa vestido de su mejor traje, y seguido de su comitiva. El cura +lo coloca en lugar preferente y le presta durante su estadía en el +templo las deferencias prescritas por el ritual. Si hay procesión +lleva el guión y terminadas las solemnidades de iglesia, vuelve a su +casa en medio de acompañantes, entre quienes nunca faltan el cura, el +corregidor y demás funcionarios de la localidad. + +Constituídos en la morada del alferez, se reanuda la borrachera +interrumpida. Las copas de bebidas alcohólicas son vaciadas a menudo; +el brevaje o ponche desprendiendo acre vapor de aguardiente, va siendo +renovado en las tazas con frecuencia. Los _aynis_, se presentan a +medida que pasan las horas, con _arcos_ y obsequios de víveres. Con +mayores o menores presentes, concurren también los tíos o _laris_ y +los _tollkas_ o parientes y compadres y los que hacen su cumplido por +primera vez. Al atardecer, el alferez con su cortejo de borrachos, +sale en pandilla, a recorrer la plaza y mostrarse al público, haciendo +rueda en las esquinas y constante rebullicio en todas partes. De +regreso a la casa y durante las primeras horas de la noche se entregan +los concurrentes a un furioso baile y a beber, en cada descanso o +intermedio, tazas de bebida caliente, vasos de chicha, alcoholizándose +al extremo de que, cuando llega la hora de dormir, todos, hombres y +mujeres, se encuentran completamente embriagados, no faltando quienes +se hallan roncando en sus mismos asientos. + +Apagadas las luces, comienzan, los que holgar aún pueden, por +apoderarse y poseer a las primeras mujeres que se les vienen a las +manos y que las encuentran tan acaloradas y dispuestas como ellos +lo están. Esto, que se conoce con la gráfica palabra de _gateo_, +consideran las clases populares tan natural que nadie extraña ni se da +por ofendido de ello. Ninguna idea de profanación al santo, cuyo día se +solemniza, cruza por la mente de los actores y contiene su ejecución +en esas bacanales litúrgicas. La fuerza de la costumbre, sostenida +por una devoción sensual y desenfrenada, hace que esos actos sean de +uso corriente y tengan el carácter de sabroso complemento a la fiesta +religiosa. Al otro día, todos despiertan en sus propias camas, como si +nada hubiera ocurrido durante la noche; repiten la diversión con más +entusiasmo y mayores apetitos alcohólicos que el día anterior; y así +siguen días consecutivos, hasta agotar provisiones, resistencia, salud +y no poder ya más. + +En la importante y extensa provincia de Chayanta, como en toda +población de aborígenes, cada indio que valer quiere, está obligado +a pasar la fiesta llamada de _tabla_, porque entre los naturales, +quien no se encarga de esa celebración, siquiera por una vez, en el +curso de su existencia, es despreciado por los demás y mirado como +ser inferior a sus congéneres. Los curas han conseguido inculcar esta +idea en el cerebro indígena con sus constantes prédicas y amigables +exhortaciones. «_Perro es y no gente_, repiten con frecuencia y en +cualquier circunstancia o acto público, _quien no festeja al patrono de +su pueblo_». Los que han llenado tan onerosa función les apoyan, por +egoísmo y deseo de no ser los únicos arruinados por la fiesta. + +Finalizados los preparativos, como se tiene dicho, visitan al cura la +víspera, llevándole sus derechos que son quince bolivianos, además +obsequios de papas, pan, cebollas, trigo pelado y cordero desollado. +El cura les da la propina o _ttinka_, consistente en una botella de +alcohol y entrega al alferez el guión de la iglesia. Los indios se +retiran borrachos de la casa cural, haciendo algazara y gritando por la +plaza y calles, _cer, cer_ con lo que dan a entender que se refieren +al cerro de Potosí. Este cerro lo tienen como a su _Achachila_, aunque +terrible para ellos y generoso para los blancos. Los recuerdos del +período colonial, no se han borrado de la memoria de los indios. + +Después de haberse llevado a cabo la procesión acostumbrada del santo, +el cura presta su caballo al alferez, el que montado sobre él recorre +por dos veces la plaza, vestido de general o coronel, con el guión +en la mano y entre los relinchos y aclamaciones de los curiosos, +música de los bailarines y el toque de campanas. Es necesario que +caiga de su cabalgadura una o dos veces, para que con los golpes que +recibe enardezca más y más el entusiasmo de la concurrencia, que, +para mejor hacerlo, comisiona a uno de los suyos para que espante +al rocin sacerdotal, con un pollo vivo que le entrega. De trecho en +trecho, cuando el ginete no cae, desmonta de su cabalgadura y con los +acompañantes se ponen a beber aguardiente y a bailar alrededor del +guión. Terminado el paseo ecuestre, se retira borracho y magullado a +su estancia, acompañado de sus cofrades. Las mujeres se encuentran +obligadas a conducirlo cargado sobre sus espaldas, desde la salida del +pueblo hasta su casa, alternándose las cargadoras, momento a momento y +a medida que se cansan. Es el único gaje que goza el alferez, en pago +de las muchas molestias y gastos que le han proporcionado. + +Se denomina _preste_ al individuo que ha manifestado su voluntad para +celebrar el aniversario de alguna fiesta religiosa. Para el efecto el +interesado, que comúnmente es una mujer obrera o chola, comienza por +enviar uno o dos meses antes de la fiesta, tarjetas de _recuerdo_ a las +personas que se han comprometido a prestarle su ayuda o cooperación +pecuniarias, según la lista formada en su oportunidad. Entre estas, +las hay de diversas condiciones; las llamadas de _foco_, son las que +se han encargado de costear cierto número de focos de luz eléctrica, +lámparas o ceras, quienes al recibo de la tarjeta, envían la cantidad +respectiva de dinero; otras que han anunciado que pagarán la banda de +música, ya sea para la víspera o misa, también mandan su cuota las que +deben abonar las vísperas, igualmente remiten la suya, la del sermón, +el precio que ha de costar, y así cada cual cumple su oferta. Las que +mayores sumas erogan entre estas colaboradoras, son las que se han +obligado a cancelar al párroco la novena, trecena o quincena que hará +rezar a los fieles, ya sea en la mañana o en la noche, por lo que son +siempre dos las que se encargan. Estas convienen directamente con el +clérigo y avisan a la _preste_ para que asista al acto. En la mañana y +durante la misa, se entrega a la _preste_ una cera ardiendo, lo que la +llena de satisfacción y orgullo, porque todas las miradas se dirigen a +ella y para ella son todas las atenciones. + +A las encargadas de esta parte del festival, así como a la que aspira +a recibirse de _preste_ y lo ha manifestado, les envían de visita la +efigie de un Niño Jesús, en bulto, muy ataviado, con sombrerito y +calzados relucientes de plata, traje de raso, adornado con bordado y +alamares de oro, bastoncito de este metal, quien permanece en cada una +de ellas dos o tres días, pasados los cuales es recogido con igual +solemnidad con que se le trajo, habiendo quedado, con su presencia, +cerrado el compromiso, con el sello de una imposible retractación. + +El día antes de la fiesta se reparten invitaciones para que concurran +tanto a las vísperas como a la misa solemne que ha de celebrarse +en la mañana siguiente, acompañándolas, para determinadas mujeres, +consideradas meritorias y de respeto, bracerillos de plata, vulgarmente +calificados de sahumerios, con la mira de que los traigan con carbones +encendidos y alimentados con materias aromáticas, a fin de que el humo +que hagan, perfume a la santa imagen, en su trayecto, de la casa al +templo y en su regreso. + +La víspera en la noche, acomódase la _preste_ con su comitiva en el +atrio del templo y allí les hace beber ponches y tazas de té con +abundante alcohol mientras la música entona aires nacionales, truenan a +menudo los cohetes y estallan fuegos artificiales. + +A la misa concurre aquélla bien trajeada y adornada de joyas de oro, +ocupando en el templo el lugar de preferencia. Terminada la ceremonia, +se presenta al público llevando en las manos al Niño Jesús y sigue su +camino a la cabeza de su comitiva en medio del humo aromático, que +desprenden los bracerillos. + +La _preste_ apenas llega a la casa, es objeto de calurosas +felicitaciones y enhorabuenas de costumbre. A continuación se destapan +botellas y comienza el servicio no interrumpido de copas de licores +alcohólicos. A las dos de la tarde, achispados y alegres, pasan a +ocupar su asiento, junto a la larga mesa enmantelada limpiamente y +cubierta de carnes friambradas, panes, tortas, pasteles, biscochuelos, +galletas, pastillas de chocolate, confites y abundantes botellas de +vino, pisco, cerveza, y toman las once o _lunch_, como se estila +calificar tan copiosa alimentación. Al final del agazajo, nombran, por +votación, a la persona que debe celebrar la fiesta al año entrante, e +inmediatamente le colocan delante al Niño Jesús la aclaman y echan con +mixtura y le ponen una banda tricolor. En caso de excusa o resistencia +para aceptar el nombramiento se busca otra persona. Y, cuando nadie +quiere aceptar, suelen traer una gran torta cortada en tajadas, +habiendo introducido ocultamente en una de ellas el bastón del Niño +y las distribuyen a los asistentes. Quien descubre en su rebanada el +bastón, es elegida, ya no, según ellos, por acto humano, sino por el +mismo Dios, lo que la hace aceptar el nombramiento sin titubeos, con +cierta docilidad, que pone en claro, que el mandato concuerda con su +voluntad y gusto. A raíz del hecho y sin dar tregua al entusiasmo y +nerviosa agitación que despertara él, se forma la lista de las personas +que se prestan a ayudar a la nueva preste con alguno de los gastos o +funciones ya enunciadas, lista que se la entregan después de revisada y +cuidadosamente enmendada. + +Satisfechos los ánimos con la designación de la sucesora, y los +estómagos con abundantes alimentos, regocijada la sangre en las venas +con las bebidas, abandonan los asistentes la mesa y principia el +ruidoso baile, el cual sólo se interrumpe para volver a ocupar de nuevo +la mesa a la hora del yantar y ahitos de comidas y licores, regresan +después a la sala del baile a continuar con la danza y el bureo hasta +horas avanzadas de la noche. + +Al día siguiente se presentan nuevamente los invitados del día +anterior, ansiosos de comentar los incidentes que hubiesen sucedido +en la noche y de repetir el jolgorio a pretexto de _curar el cuerpo_. +Esta frase inventada y religiosamente practicada por los alcohólicos +se ha convertido en la memoria popular en artículo de fe, que sirve de +disculpa a los que se embriagan días consecutivos. «_La mordedura del +perro se cura con la lana del mismo animal_», dicen estos y continúan +desgastando sus fuerzas y sus organismos con tantas libaciones y +placeres. + +La noche del segundo o tercer día, acompañan a su casa a la nueva +preste, llevando siempre al Niño Jesús, que es el encargado de +presidir, en todos estos correteos báquicos, donde se reproduce el +consumo de licores. De esta manera, en una y otra parte, siguen las +gentes del pueblo derrochando su salud y dinero, hasta enfermarse de +veras, y sólo entonces se pone punto final al pasado regocijo. + +De prestes pasan también los indios, con la diferencia de que los +gastos son menores a los realizados por el cholo, o a los que realizan +en los alferazgos. La principal fiesta que demanda enormes gastos, +es la de la Virgen de Copacabana, y, a quien desempeña la función de +preste en aquella, se le tiene en mucha cuenta. + +El interés de ser recompensado en alguna forma por la imagen religiosa +festejada y la de darse importancia, influyen grandemente en los +cholos, más que la devoción o algún ideal místico, el que ocupa lugar +muy secundario en su ánimo y miras, para que no se arredren en aceptar +y desempeñar tan honrosos cargos, así como impulsan al indio para ello, +el deseo de divertirse, embriagarse a sus anchas, y el de satisfacer +su pedantesca vanidad. _Soy gente_, pregona y repite en toda ocasión, +el indio que fué alferez o preste, y desde que pasa su fiesta, anda +orgulloso y orondo. + + +II + +Ninguna fiesta ha llegado a adaptarse tanto al carácter de la raza, +hasta tomar un aspecto indígena en sus manifestaciones, como el +carnaval. Las clases populares, sin exclusión de sexos y edades, la +esperan con ansias, se ejercitan con anticipación en las danzas; +acopian de antemano provisiones de boca y licores para celebrarla con +el mayor entusiasmo posible. + +Llegado el domingo de Carnaval, el deseo de gozar se apodera de todos +los corazones; una corriente de alegría comienza a hormiguear en los +espíritus, aumentando de intensidad, y a medida que avanzan las horas, +que se consumen bebidas y se propaga el entusiasmo y la zambra. + +En la mayor parte de las ciudades y pueblos, se usa harina de maíz o +trigo acondicionada en pequeños cartuchos para arrojarse y empolvarse +unos a otros, el rostro, la cabeza y todo el cuerpo. Los indios se +echan con flores y confites, con la denominación de _chayahua_, y se +golpean las espaldas con el fruto del membrillo o la lucma, embutidos +en unos aparatos colgantes, tejidos de hilos de lana de colores +diversos y pintorescos, llamados _huichi-huichi_. + +El domingo, trajeados con sus mejores vestidos entran a bailar sus +_khachuas_ a la plaza del pueblo, seguidos de sus mujeres y después de +haberse regocijado bastante, se retiran a sus estancias a continuar +la diversión los siguientes días del carnaval, quedando en el pueblo, +alguna que otra pandilla de indios moradores de las proximidades, que +penetran a bailar a la plaza, de tarde en tarde. + +En la ciudad de Oruro se singulariza la entrada de carnaval, ingresando +a la población el domingo, cada tropa de bailarines, acompañada de un +cargamento de camas, y petacas, aseguradas en mulas, cubiertas las +cargas de vajilla de plata y enseres nuevos de cocina, y colocado en +la cima, un niño, perro y mono. Los organizadores o jefes de cada +comparsa, comprometidos a fomentar la borrachera, vienen en traje de +camino detrás de las cargas, caballeros sobre bestias bien enjaezadas +y en monturas chapeadas con plata, espuelas del mismo metal, cual +si vinieran de larga distancia, acompañados de sus mujeres que +también visten de viaje. Se dirigen a la plaza, seguidos de comparsas +de pintorescos bailarines; de aquí continúan al templo, donde el +sacerdote que los espera, recibe algunas ofrendas y les da su +bendición. Cumplida esta ceremonia en la que se mezclan íntimamente, +lo pagano con lo religioso, se retiran a sus casas a entregarse a la +diversión más desenfrenada. + +Con todo eso, quieren significar, que durante el año se han fatigado, +han trabajado mucho para adquirir aquellos objetos, y que ahora llegan +cansados para gozar del fruto de sus esfuerzos; que son portadores de +la alegría: viajeros que hacen su parada en la vida para divertirse y, +después de agotados sus dineros, volver a la dura labor del trabajo +cotidiano. + +El domingo de tentación, acostumbraban salir en el día al campo las +familias que deseaban rematar la fiesta, y regresaban en la noche +formando pandillas de bailarines, al son de bandas de música, cada +mujer cubierta con alguna prenda de vestir del varón, de cuyo bracero +venía agarrada, y este con las enaguas de su pareja, puestas al cuello, +llevando su sombrero en la cabeza. Ambos entraban entonando alegres +cantares que finalizaban con el estribillo: _a pesar de todo--hoy y +mañana--¡viva la nación boliviana!_ + +La mujer casada sólo podía entregar sus enaguas y sombrero a su esposo +y la soltera a quien tenía compromisos de amor con ella o era su +amante, no eran arbitrarias y sin sentido prácticas semejantes. + +Algunas veces, durante el día, no faltaba alguien en el campo que, para +amenizar la fiesta hacía de cura y comenzaba a casar a las solteras con +los solteros, a las viudas con los viudos, en medio de estrepitosos +aplausos, risas y alusiones picantes. Los novios carnavalescos, apenas +recibían la zurda bendición del falso clérigo, se hacían deferencias, +terminando algunos por cortejar deveras a su supuesta esposa y tratarla +con más soltura y confianza. Estos matrimonios en broma, solían +convertirse en verdaderos o ser comienzos de concubinatos. + +En los pueblos de provincia, los funcionarios indios acostumbran +visitar a sus autoridades el martes de carnaval, llevándoles muchos +obsequios y en seguida vestir al sub-prefecto y a su esposa, si la +tuviera, o alguna otra mujer que le den por pareja, o al corregidor y +a su compañera, con trajes indígenas y sacarlos a la plaza a bailar +con ellos, en correspondencia a las atenciones y servicios que le han +prestado durante el año. + +En muchos pueblos se llevan a cabo carreras de caballos el miércoles de +ceniza, en las que arrancan sortijas y concluyen la diversión colocando +un gallo vivo en reemplazo de la sortija, el que es disputado por los +más diestros ginetes, colmándose de aplausos al que a toda carrera de +su caballería se lleva consigo el bípedo, y después finalizan el día +guerreándose entusiastas con peras y duraznos. + +En la generalidad de los pueblos se despide el carnaval la tarde del +domingo de tentación, haciendo que un grupo de personas disfrazadas +de viejos, encorbados y con inmensas jibas conduzcan guitarras e +instrumentos músicos destemplados, botellas vacías y vasijas rotas +y se dirigen a las afueras de la población, en medio de un bullicio +ensordecedor, gritos, vociferaciones de muchachos y personas alegres, o +que exteriorizan su contento a voces y allí, en el sitio de costumbre, +descarguen los objetos, templen las guitarras y acompañándolas con los +otros instrumentos, hagan oír aires nacionales, y dancen contentos, +interrumpiéndose sólo cuando tienen que servirse copas de algún licor +embriagador, lo que se repite a menudo. Momentos después resuenan +carcajadas frenéticas, crece el clamoreo, los bailes se suceden unos +a otros y en el auge de la fiesta asalta a alguno la idea de que este +carnaval será tal vez el último que pase, porque presiente su muerte. +La idea se propaga. Los ánimos se ponen sombríos porque todos se ponen +en el mismo trance: la risa se paraliza en los labios de muchos; se +acuerdan de sus sufrimientos; pugnan por salir las lágrimas de los ojos +y terminan algunos por llorar. + +En las mayores diversiones del indio, del cholo y del mestizo, apenas +se marean, nunca faltan los ayes de pesar, arrancados por el recuerdo +de su vida miserable o de sus desgracias. En su naturaleza está ese +algo tierno, triste, intensamente agriado y lastimado por los hombres +y las cosas, que de súbito rompe con el olvido y se abre camino y +nublando sus horas de regocijo estalla en sollozos. El Momo indígena es +llorón. La mueca del dolor, condensación de honda amargura de siglos de +sufrimiento, no desaparece por completo de su rostro risueño por grande +que sea su alegría. + + +III + +La noche del viernes santo, es costumbre hurtar alguna especie o +llevarse a la joven con quien se tiene compromisos de amor. Este acto +llamado _khuespicha_, que quiere decir despojo o liberación, es una +práctica que los indios la han tenido desde una época inmemorial, y +que la han seguido ejecutando después de la conquista española, con la +circunstancia de haber buscado para efectuarla la noche del viernes +santo, en que suponen muerto a Cristo. Esta combinación de la fiesta +pagana del indio con la celebrada por la iglesia a la muerte del +Salvador, ha debido ser obra de algún indio hábil que supo encubrir sus +verdaderos alcances con preocupaciones cristianas. + +El indio cuando algo pierde en aquella noche, ni se molesta ni lo +busca, se conforma con lo sucedido: _me han khespiado_, repite y culpa +a su falta de pericia y cuidado el haber sido víctima de otro más +listo que él. + +Esa noche, sabe ya que deben sustraerle y de antemano se halla en vela, +no desprendiendo la vista de sus cosas ni de sus hijas, si las tiene +crecidas. Es una lucha entre el propietario y padre con el que intenta +arrebatarle furtivamente algo. En esta contienda, vence el más avisado +y astuto y pierden los tontos. Al siguiente día, cuando nada le ha +sucedido, el indio se alegra y cree haber triunfado de las asechanzas +de quienes trataron de hacerle daño entre broma y broma y se ríe del +_khespiador_ que marró el golpe. + + +IV + +_La chicha es el maíz divinizado_, dicen hiperbólicamente los +partidarios de este Soma indígena, y a ella le atribuyen el don de +atraer la dicha, dar plenitud y vigor a la vida, ahuyentando los +pesares. La chicha constituye una ambrosía apetecida y de uso habitual +para las clases populares. La ofrecen a sus dioses, hacen parte de su +culto, escancian en sus fiestas y sin ella no comprenden cómo se pueda +existir en la tierra. + +Este licor proviene en la harina de maíz maztizada o amazada y +secada al sol, que con el nombre de _Mukcu_, es elaborada en +fábricas especiales denominadas _Chacas_[35], en las que a fuerza +de conocimiento se hace el _arrope_, que es diluído en depósitos +apropiados que contienen de antemano agua tibia y en los que se deja +bien tapados para su fermentación. + + [35] La _chakha_ es una cocina que tiene un techo piramidal, + formado de barro. El piso de su interior es húmedo; en el + centro hay un perol o _fondo_, como lo llaman los fabricantes, + que antes era de cobre y que ahora es de fierro por imposición + de las municipalidades. En los extremos, cerca de la pared + se ven dos o tres cántaros u ollas de barro en los que se + disuelve el caldo del _mukcu_ y después se le somete a + cocimiento, hasta que obtenga cierta temperatura. La parte + espesa de esta sustancia se precipita, es decir, en el perol + se trabaja la extracción de la parte azucarada que tiene el + _mukcu_ o mejor dicho, el maíz, y esa solución cuando ya ha + tomado _punto_, como se dice vulgarmente, se disuelve en el + caldo, para que una vez producida la fermentación en los + depósitos o tinas se obtenga la chicha. + + Las municipalidades por ese prurrito que distingue al mestizo + de sacudirse de todo lo nacional, para dar preferencia a lo + exótico, han gravado estas _chakhas_, que no deben valer + con todos sus utensilios, más de trescientos bolivianos con + el impuesto gradual de cien, ciento cincuenta y doscientos + bolivianos al año, cuando lo que ganan no alcanza muchas veces + a esa suma, porque lo que cobran por la fabricación de cada + fanega de mukcu, que se llama _viaje_, es cinco, seis, hasta + ocho bolivianos. El objeto que se persigue es ir, poco a poco, + extinguiendo la elaboración de la chicha, y reemplazarla con + alcohol y otras bebidas destiladas. + +Alguna vez cuando se desea que la chicha tenga bastante fuerza +alcohólica y sea agradable al paladar, se la cierra en cántaros, +introduciendo adentro gallinas y palomas peladas, cabezas de corderos +y de vaca desolladas, y después de taparlos bien, se entierran los +cántaros en el suelo, donde con la fermentación llegan a deshacerse +todas esas especies y la chicha a ser tan fuerte que un vaso de ella +embriaga. Tal bebida especial se la distingue con el nombre de _itila_. + +Si en estado de fermentación la chicha se enturbia y no puede +clarificarse, o como dicen las del oficio, _rebota_ la borra a la +superficie, es señal de que morirá la dueña o alguien de su familia. + +Cuando el licor se halla en sazón, para consumirlo pretextan los dueños +que harán celebrar una misa de _salud_, o a la Virgen o algún santo de +su devoción, bajo cuyos auspicios piensan dar comienzo al consumo. Es +imposible que levanten las tapas de los cántaros sin ejecutar antes +alguna otra ceremonia religiosa, a falta de misa, ni se sirvan las +primeras copas sin ponerles una cruz y exclamar: _que se comience en +buena hora..._ + +El día de la misa se agregan los que elaboraron la chicha al cortejo +de los invitados y en séquito concurren al templo. La dueña del +áureo líquido, suele ser una chola robusta de anchas caderas, pechos +abultados y rostro simpático, la que se pone a la cabeza de los suyos +y risueña los conduce a la iglesia, alguna vez seguida de una pequeña +banda de músicos, que tocan alegres aires nacionales y de una partida +de muchachos que hacen reventar cohetes. Presiden la comitiva dos +cholas jóvenes, elegante y pintorescamente trajeadas, que llevan en las +manos, acondicionada en paños limpios, bien almidonados y planchados el +busto o cuadro de la Virgen o santo, bajo cuyo patrocinio consumirán la +chicha. + +Al llegar a la puerta del templo se arrodillan, aparentando un fervor +religioso que está muy lejos de sentir sus corazones turbados por +las alegrías que le esperan; recitan ligeramente una breve oración y +persignándose varias veces franquean el umbral del santo recinto. Las +conductoras de la efigie, la colocan sobre el altar y haciendo varias +genuflexiones se retiran. Empieza la misa, acompañada con la música +traída o con la del órgano del templo, infundiendo en los asistentes +cierto pesar que se manifiesta en sus rostros contritos y melancólicos. +A la conclusión de la misa, el sacerdote se desprende del altar, pone +el manípulo sobre la cabeza de los que le han hecho celebrar y después +de expresar algunas breves palabras les da su bendición. + +Regresa el séquito a la casa de la patrona de la fiesta, con el +mismo bullicio de muchachos, cohetes y música. La propietaria saca +un vaso de chicha de la primera tinaja que se abre, y se la presenta +arrodillándose a la Virgen o santo, cuya protección invoca, y que tiene +su altar improvisado con ramos de flores, cintas de diversos colores +y velas encendidas, después de humedecer los labios de la imagen con +gotas del líquido, invita a los concurrentes a beberlo ya sin temor +ninguno, porque los requisitos que la preocupación popular le exigía +han sido cumplidos religiosamente. + +Desde ese momento se enarbola en la puerta el pendón, consistente en +una banderita de color o un muñeco colgado, que sirve de anuncio para +la venta de la chicha. Circulan los vasos llenos del rubio licor; se +compran unos, e invitan otros; mientras la música sigue tocando sus +aires. + +A cierta hora la dueña convida a los asistentes varios platos de +picantes, que comúnmente son de _cuys_, gallinas, o asados con +bastante ají molido. Esto no lo hace con el objeto de que les sirva +principalmente de alimento, sino que les incite a beber más chicha. El +ají es considerado como poderoso excitante. + +Todo el que pasa por la puerta es llamado a participar de la fiesta. +Se encuentran al servicio del establecimiento, por lo común, algunas +jóvenes majas, encargadas de atraer varones, enlabiarlos, dándoles +esperanzas de que cederán a sus insinuaciones y galanteos, a fin de que +estos paguen los gastos del consumo de la chicha, para corresponderlas. + +La chola cochabambina nace, por lo regular, en la chichería, crece, +desarrolla y vive para la chichería; sus horas plácidas o tristes +se desenvuelven allí y allí, después de una existencia borrascosa +entrega su último aliento. «Ella es lanzada al mundo en condiciones de +completa indefensión e impreparación para la lucha de la vida», dice un +escritor nacional y continúa: «No exige ninguna escuela profesional. +Ningún rol útil es abierto por la acción fiscal o municipal para hacer +actuar las aptitudes de las mujeres de las clases trabajadoras sobre +un plano de independencia, de producción y de dignidad. Las escuelas +reciben a las muchachas en su infancia, las enseñan a leer, a rezar, a +cantar y a vestirse de encajes y llevar flores para el día de exámenes. +En seguida las echan a la calle. Después de ese florido paréntesis de +la escuela, la muchacha del hogar obrero, entra de lleno en las rudezas +de la vida ordinaria. Aprende a soportar las palizas del padre, toda +vez que este se emborracha. Cuando ella misma no hace chicha y sirve +de atracción a los parroquianos que al atardecer se recogen en las +tabernas, va a buscar chicha en el barrio para que su madre y su padre +se embriaguen. La vida es penosa, agria... Solamente las borracheras +y el fandango sirven para amenizarla. Llegan los días de fiesta, los +carnavales, los días de los santos. Detrás de las caras escuálidas +de todos los santos del calendario, la gente adora a Baco, rollizo e +inyectado. Baco es dios absoluto y esencial. El Baco nacional difiere +mucho del sonriente Dionisio griego, fresco como un efebo, coronado de +yedra y con los ojos verdes, brillantes de vida y seducción. Nuestro +Baco no ha nacido como el dios griego del racimo de uvas, entre las +alegrías de la vendimia y del aire libre. Surge de la taberna, a +puerta cerrada, bajo el aire infecto y denso, entre los picantes y +fermentos de la chicha. De este modo, el Baco cochabambino, es sucio +e hirsuto. Su caballera es grasienta y su nariz colorada y velluda. Y +así, en vez de las aladas ménades y bacantes, que rodeaban a Dionisio, +nuestro culto a Baco, que es el culto nacional por excelencia, pide +el sacrificio de la inocencia, de la limpieza, de la juventud, de la +hacendosidad y de todas las virtudes femeninas»[36]. + + [36] «La Patria» Oruro, 31 de julio de 1919, No. 121. + +Pero ¡ah! ese culto al dios nacional, ha de ser difícil de arrancar +por completo de las costumbres del cholo y del indio. El uso y abuso +de la chicha está arraigado fuertemente en los hábitos populares. El +procedente de la raza khechua, sobre todo, desespera por esa bebida, +y en Cochabamba, rara será la persona que pase el día sin consumir +siquiera un vaso de tan preciado líquido. Cuando mucho se les censura, +lo hacen ocultamente. + +Los moralistas, desde aquel célebre Gobernador Viedma, que apellidaba +a la chicha _asqueroso brevaje_, no cesan de reprobar su consumo; sin +embargo, a despecho de sus apasionadas críticas, sigue aumentando su +fabricación y expendio de día en día. ¿A qué se debe esto? ¿Será que +en la naturaleza humana existe una propensión invencible a buscar el +agregado del licor, para enervar las penas o acrecentar las alegrías? +Pueda ser que así sea; pero, de lo que no cabe duda es que cada nación, +cuando tiene costumbres definidas, posee su licor propio: el alemán +la cerveza, el francés el vino y el inglés el whisky. La chicha es el +licor nacional de Bolivia, el único llamado a contrarrestar el consumo +del alcohol y demás licores destilados, una vez que la elaboración, +internación y expendio de estos se encuentra permitido, y de impedir +por lo mismo, que el país se sumerja en un mar de alcohol, como teme el +citado periodista. + + +V + +La fiesta de la Invención de la Santa Cruz fué en tiempos pasados +una de las más ruidosamente celebradas. Duraba tres días, siendo la +noche del tres de mayo grande el entusiasmo y mayor el desenfreno de +la muchedumbre. En la ciudad de La Paz, se desenvolvía ella en la +región denominada antiguamente _Cusisiñapata_, altura para alegrarse, +y después en _Caja del Agua_, con cuya denominación se conoce hoy, a +donde afluían en las noches, las pandillas de disfrazados, bailando al +son de orquestas entusiastas, poseídas de loca alegría, seguidas de un +público que no lo estaba menos. + +A media noche, en aquel sitio, todos los asistentes parecían atacados +de locura colectiva y se entregaban a los excesos de la lubricidad, +acicatados por el alcohol, la chicha y al amparo de extraños disfraces, +donde femeninas enaguas ocultaban a un apuesto galán y la púdica +doncella cubría con elegante frac o levita, la blancura impoluta de +su cuerpo; donde frailes o clérigos aparentado el papel de robustas +hembras hacían danzar a sus barraganas vestidas de hombres. + +Era una fiesta dionisiaca realizada en homenaje a la Cruz. Caballeros, +religiosos y plebeyos, en franca promiscuidad, dominados por la misma +fiebre de divertirse, embriagarse y satisfacer sus apetitos sensuales, +se sentían hermanos en aquellos fugaces momentos y bebían licores, +danzaban frenéticos y se entregan a cuantos placeres les brindaba la +ocasión propicia. + +No era raro que la blanca y pudorosa niña, perteneciente a una casa +de abolengo sonoro, se estremeciese amorosa entre los brazos de algún +pobre, pero robusto gañan de su servidumbre y que el jefe de ella +ofreciese rendido su corazón a su sirvienta, si bien tosca en sus +maneras, de carnes frescas y turgentes. + +Cuando las sútiles palideces del alba aproximaban por las plateadas +cumbres del Illimani las parejas acopladas por la casualidad se +separaban y las pandillas cansadas y en medio de las extridentes risas +de las mujeres de los roncos gritos de los hombres, volvían a sus +casas.[37] + + [37] Véase al respecto la descripción que se hace en el + folleto titulado "Maldición y superstición". Leyenda boliviana + del siglo XVIII, por José Rosendo Gutiérrez. Paz de Ayacucho, + año 1857, páginas 27 y 28, que se halla conforme con la que + hemos hecho. + +En la ciudad de Potosí se realizaba otra fiesta semejante a la +anterior en el fondo, aunque reducido a una clase social y distinta +en la forma, denominada _Phuna Cancha_, también nocturna y consagrada +a Baco y a Venus indígenas. «Las criadas y doncellas de labor--dice +Brocha Gorda--se escapan atraidas por el imán de lo misterioso y lo +desconocido, por el incentivo del peligro a que los inducía el demonio, +desplegando a su vista todo un panorama de concupiscencia. + +«Allí iban cuantas muchachas lograban tomar la puerta y se perdían +generalmente en sus orgías las preciosas flores que hicieron decir a un +poeta: + + «Es de vidrio la mujer + y conviene averiguar, + si se puede o no poner + en peligro de romper + lo que no se ha de soldar»[38] + + [38] "La Villa Imperial de Potosí".--Su historia + anecdótica.--Sus tradiciones y leyendas fantásticas etc. por + Brocha Gorda (Julio Lucas Jaimes) 1905, pag. 139 y 140. + +Igual vértigo de lujuria y embriaguez que en la fiesta anterior +se apoderaba de los concurrentes a esta última, cesando su furor +únicamente con la claridad del nuevo día. + +Con la misma o mayor libertad desenfrenada se festejaba la Cruz en +las demás poblaciones. Hoy la fiesta ha decaído por completo y de +ella no se conserva en algunos pueblos sino la costumbre de dirigirse +recíprocamente esa noche frases injuriosas, con el aditamento de +_Sihuay-sahua_. Uno al encontrarse con otro le llama _ladrón_ y en +seguida repite, _Sihuay-sahua_, y todo queda remediado: es una especie +de carnaval en que se insultan impunemente. + +Esta costumbre de reñir con semejante añadidura, que atenúe y disculpe +la ofensa debe ser rezago de tiempos inmemoriales. + + +VI + +En años no muy alejados del tiempo presente el _Corpus Christi_, se +celebraba en todos los pueblos de la República con solemnidades y +prácticas singulares. Seis días antes de la fiesta comenzaban los +nombrados el año anterior a levantar altares, armándolos en los lugares +de costumbre, debiendo ser colocado cada palo con gran algazara de la +concurrencia que acudía a prestar su colaboración a los interesados. +El _altarero_ desde ese día estaba obligado a proporcionar abundante +chicha y licores para el consumo de los operarios e invitados que +honraban el acto con su presencia. + +Terminada la armazón del altar, el que tenía que ser lo más elevado +posible, la forraban interiormente con sábanas y géneros de colores, +adornándola en seguida con espejos, plata labrada, flores y cintas, +colocando en el centro el sitial donde debía descansar el Santísimo, el +día de la procesión. + +En la base del altar existía un hueco, donde dormían en las noches los +cuidadores y bebían ponches los invitados o compadres del propietario. +Era costumbre que durante el tiempo que permaneciese el altar, los +dueños debían convidar en las mañanas, mazamorras de harina de maíz que +las servían humeantes y haciendo burbujas en los platos, a consecuencia +de pequeñas piedras planas y caldeadas que soltaban en ellos, el +momento de invitarlas a los visitantes. Este plato de lagrado de los +concurrentes, se llama _kalapari_. Tras él se servían tazas de té y +ponches. + +El día de Corpus, los altareros y acompañantes, casi siempre se +encontraban achispados, y en ese estado asistían a la procesión del +Santísimo. Pasada ella, invitaban aquellos fruta, maní, cañas dulces, +pastas con el nombre de _tagua-taguas_, aloja, chicha y aguardiente. +Este día era de comer fruta. Las personas amigas se preguntaban en las +visitas o en la calle: ¿Está usted invitado a tomar fruta?--No.--En +ese caso la esperamos en casa. + +La fiesta duraba hasta la octava, día en que, apenas pasaba la nueva +procesión del Santísimo, se desataban los altares con igual bullicio y +gritos con que se habían formado y después de efectuada la operación, +cada concurrente conducía en hombros y bailando a la casa del altarero, +algún objeto perteneciente al altar. + +En la casa del altarero seguía la fiesta con más entusiasmo días +consecutivos, hasta cuando las provisiones se encontrasen próximas +a ser consumidas; entonces salían los asistentes con el dueño de la +casa, cada cual con un atado a la espalda, en actitud de viajar y se +dirigían en alegres pandillas, seguidos por una banda de músicos, fuera +de la población a despedir el Corpus, y después de haberse divertido en +el campo, regresaban en la noche a sus casas. Sólo desde ese momento +cesaba la fiesta. + +Los altares los hacían muy elevados con la preocupación de que ellos, +cuando muriesen, les servirían de escalas en la otra vida, para subir +con más presteza al cielo. + +Otra particularidad de la fiesta era la presencia de un personaje +llamado la _dama de Corpus_ que era un hombre disfrazado de mujer, +que visitaba las casas y andaba por las calles haciendo contorsiones +y ridiculizando a las del sexo femenino, provocando la risa y la +hilaridad de los presentes. La mayor injuria, que en aquellos +tiempos, se podía dirigir a una mujer melindrosa, o de muchos humos y +pretensiones, era llamarla _dama de Corpus_. + + +VII + +San Juan Bautista, suponen que es el santo bajo cuyo amparo se +descubren los secretos del porvenir y se obtiene el acrecentamiento +de los bienes. Se conmemora su fiesta, encendiendo la víspera en la +noche grandes fogatas delante de las casas en honor del santo, para que +este no se olvide de sus moradores y haga que su hacienda progrese y +sus ganados, si los tienen, se conserven exentos de enfermedades y se +multipliquen con profusión. + +Los indios queman, a su vez, en el campo, la paja y los arbustos secos +de los cerros, produciendo incendios enormes, que suelen abarcar +grandes extensiones de terreno. Conceptúan que el fuego, en esta noche, +lejos de destruir definitivamente la vegetación y esterilizar el suelo, +posee la virtud, concedida por el Santo, de hacerla rebrotar con más +lozanía y exuberancia y que los pastos nuevos tengan mayor vigor y +fuerza nutritiva. Mantienen la convicción de que el fuego de San Juan, +limpia la tierra para que al poco tiempo, se cubra de verde césped y se +engalane de fraganciosas flores. + +Esa noche, se ilumina el suelo de una luz rojiza y por doquiera se ven +levantarse en el campo inmensas columnas de fuego, que hacen pesada la +atmósfera por el mucho humo y calor de que se halla impregnada. + +Desde la víspera hasta las doce del siguiente día acostumbran las +gente echarse indistintamente con agua y bañarse sin reparo alguno. El +fuego y el agua son los dos elementos que se ponen en acción durante +la fiesta. El agua de San Juan, por más helada que sea y por mucho que +haga frío esa noche, no resfría ni produce ninguna enfermedad en el +cuerpo del que ha sido empapado. + +Rara será la persona del pueblo que ese día no se lave la cabeza y asee +su cuerpo con abundante agua. También acostumbran cortarse los cabellos +porque dicen, que vuelven a crecer más abundantes, lustrosos y bellos. + +La víspera y el día de San Juan, no hay casa donde no se consulte +un oráculo o se haga preguntas al destino, derramando en una vasija +de agua, estaño (_chaantaca_) o plomo (_malla_) derretidos y según +la forma en que se enfrían las partículas, preven el porvenir de la +persona a la que va dedicado el acto. Si el metal vaciado adquiere la +forma de monedas, dicen que tendrá fortuna, si de una espada, que será +militar, si de un libro que será abogado o escritor; si en forma de +hoyo que morirá; si de un puñal, que será asesinado, si de flores que +tendrá dichas, si de dos seres humanos unidos, que se casará, si de +hilos enredados, que tendrá pleitos. + +Ponen también papelitos escritos y doblados en un cajón o sombrero, con +inscripciones afirmativas y negativas de lo que deseen saber, e invocan +en seguida la intervención del Santo, después de agitarlos, sacan o +dejan uno, que es el que decide la suerte. Asimismo, baten la clara de +un huevo y según la espuma que hace presagian sobre lo que debe suceder. + +En cualquier forma que se haga, la creencia general, es que esa noche +se descubren siempre los arcanos del destino; se sorprenden siempre los +verdaderos sentimientos ocultos en el corazón humano. El enamorado, el +esposo engañado, el que busca fortuna, el negociante, el agricultor, la +joven soltera que desea saber su porvenir, todos los que aquella noche +y día han hecho su pregunta a la suerte, sorprenden el camino por donde +los guiará el destino o la verdad de lo que ansiaban conocer. + +Con agua y fuego celebran a San Juan y éste les corresponde, levantando +por un momento el velo que cubre los misterios de lo desconocido. + + +VIII + +En los últimos jueves anteriores al carnaval y que se llaman _jueves de +compadres_ y de _comadres_, visitaban los tales a sus protectores en +la mañana, llevándoles muchos obsequios, con el nombre de _taripacu_, +cubrían de flores los pisos de las habitaciones del compadre, de los +corredores y pasillos, coronándoles a él y su esposa de guirnaldas de +frescas y olorosas flores. Estos en correspondencia les hacían beber +licores y los agazajaban durante el día. + +Generalmente el _taripacu_, solía efectuarse a las cinco de la mañana, +hora en que los compadres se presentaban en la casa del individuo al +que trataban de cumplimentarlo, acompañados de músicos y haciendo +tronar cohetes. + +Esta costumbre, como muchas otras, va camino a la decadencia; pocas +veces se ven ya _taripacus_. + +Además de los compadrazgos religiosos, existen otros emanados de las +preocupaciones sociales, en los que no intervienen los curas, pero que +crean vínculos entre los contrayentes y dan origen a que éstos intimen +sus relaciones y se tomen muchas confianzas. Por lo común, este género +de compadrazgos, se forman entre jóvenes solteros de ambos sexos, que +deseosos de estrecharse más, se valen de ese pretexto, que disimule sus +amores ante las miradas de extraños. + +En la fiesta de Todos los Santos, acostumbran realizarlos, enviando +con la sirvienta, a la niña de su predilección un muñequito de rostro +infantil, y de muy coloradas mejillas, bien ataviado, o a la casa de +un pariente de aquella para que se lo bautice. La persona que pone el +nombre es el compadre de la dueña del muñequillo. También ocurre lo +contrario que el galán haga bautizar con la señora de sus pensamientos +el muñeco: entonces ésta es la comadre. + +En las clases populares se sigue la práctica de que cuando llega el +natalicio de un niño o niña, los padres eligen una persona, que la +víspera del cumpleaños o el mismo día, le ponga al interesado un +rosario en el cuello y al siguiente le lleve a misa y después de hacer +que el cura le dé su bendición, de regreso a la casa, le saca el +rosario con muchas ceremonias, recomendándole que sea un buen ahijado; +le regala algún dinero o especie y desde ese momento lo tienen los +padres del niño como a su compadre, y el ahijado lo respeta, más que a +su padrino de bautismo, llamándole _jarakasiri auqui_, o sea padrino de +desate. + +El primer recorte que se hace a un niño del cabello con que ha nacido, +acto que se llama _rutu-chico_, también crea compadrazgos. El día +señalado visten decentemente al niño, lo peinan y distribuyen su +cabellera en multitud de trenzas y llegado el momento de la fiesta, +cada invitado toma una trenza y la recorta y después deposita una suma +de dinero en el plato que se halla junto al niño. Pelada la cabeza de +éste, invitan los padres licores y manjares a los concurrentes, y se +baila a continuación con gran entusiasmo. + +Antiguamente existía otra costumbre que ha desaparecido, denominada +_sucullu_, la que consistía en sacar un niño en su cuna o pañales a +la plaza y ponerle allí. «Puesto allí--dice Bertonio--venían los mozos +de la casa que traían la sangre de las vicuñas, metida en la panza +de éstas, con que el tío o _lari_ untaba la cara del niño cruzándole +la nariz de un carrillo a otro, y después repartía la carne de las +vicuñas a las madres que habían traído allí su niños, para esta +ceremonia, porque de ordinario juntaban para esto todos los niños que +habían nacido aquel año y solía hacer esto en acabando de coger sus +papas, cuando los cristianos celebramos la fiesta de _Corpus christi_. +Añadían a todo esto el vestir a los niños una camiseta negra, que tenía +entretejidos tres hilos colorados, una en el medio y dos a los lados de +alto a bajo, y por delante y de atrás. Lo mismo hacían con las niñas de +aquel año, solamente se diferenciaban en el nombre porque se llamaban +_huampaña_: y en los hilos colorados que eran muchos y entretejidos no +de alto a bajo, sino al derredor, y caían en medio de su urquesillo o +bayeta, un poco más abajo de donde se faja las mujeres grandes; aunque +las niñas de aquella edad no usan de faja o _huakca_ que llaman.»[39] +En este acto se hacía ofrecimiento del niño o niña a la _huakca_ +preferida. Esta era una fiesta de familia que creaba vinculaciones. + + [39] Vocabulario de la lengua Aimara por Ludovico Bertonio, + edición Platzmann. Parte segunda, pag. 323. + + +IX + +Otro género de _taripacus_, lo realizan los indios en días anteriores +y posteriores a la Navidad, hasta el Año Nuevo, en que se cambian los +funcionarios indígenas, llevando de regalo a sus compadres blancos, al +son de música, corderos, hasta un novillo joven, cubierto el cuerpo de +monedas y de cintas, y varios productos del país. El agazajado recibe +los obsequios y les hace beber abundante aguardiente. + +También hacen _taripacus_ a las iglesias introduciendo largas pilas de +ceras o espermas, adornadas con cintas de diversos colores, seguidos +los del obsequio por una banda de música y haciendo reventar petardos y +bombas criollas. El sacerdote los recibe en la puerta del templo, pone +en la cabeza del principal y de su familia el manípulo, los hace rociar +con agua bendita y después de darles su bendición, manda que todo se +entregue al sacristán. + +Los indios que deben celebrar la fiesta de Navidad, llamados +_huaranis_, por entregárseles la vara de la autoridad para este objeto, +conducen la víspera en la noche, al templo o capilla un arco de madera +adornado con cintas multicolores, banderillas, plata labrada y espejos; +arco que es colocado delante del altar mayor y al alojamiento o casa +del alferez, a la danza, usando instrumentos de cuerda y viento. Cada +alferez tiene un grupo o comparsa de bailarines. + +Pasada la hora de las doce el día de la Navidad, se reunen las +comparsas con objeto de proceder a la lucha a honda. Esta lucha es +presidida por el alcalde o _jilakata_, de quién solicitan permiso los +duelistas, que ejecutan el acto al son de música. Sólo pueden tomar +parte en la lucha los jóvenes casados. + +Se colocan dos indios, guardando una distancia de ocho metros entre +sí; uno de ellos le da la espalda al otro y este comienza a propinarle +una serie de hondazos, que despiden peras. La misma operación repite +a su vez el otro. La destreza consiste en que las peras hagan blanco +en el occipital del contrario, y la mayor parte de ellos son diestros +hondeadores; de manera que las seis peras que a cada uno le corresponde +arrojar a su antagonista, dan en el blanco, cayendo la pera con el +choque en menudos pedazos. + +El veintisiete concluye la fiesta con la acostumbrada despedida o +_cacharpaya_. + +La víspera de Navidad acostumbran fabricar los hijos de los indios y +mestizos dedicados a la agricultura, figuras de barro, que representan +corderos, toritos, llamas y cerdos, llevándolas al templo, y +colocándolas en el altar del niño Jesús. Al siguiente día, después +de pasada la misa, es que han recibido aquellas figuras la bendición +del párroco, las recogen y acomodan sobre las puertas, en el espacio +formado por los aleros con objeto de que el ganado que poseen se +conserve incólume o que se acreciente; y si no lo tienen que les +conceda Dios el adquirirlos. Suponen que tales figuras tienen la virtud +de favorecer las intenciones de sus obreros y en ese sentido no omiten +adornarlos de flores en la fiesta que les dedican. + + +X + +Cuando a la persona que está dormida, se le pone sobre el pecho el +zapato correspondiente al pie izquierdo del que ejecuta el acto, revela +los secretos que tiene contra éste. + +Las personas que se lavan de una misma agua, se aborrecen. + +La mano izquierda escuece para recibir dinero y la derecha para pagar. + +No hay que consentir que nos rasquen la palma de la mano, porque atraen +y se llevan el dinero que debíamos ganar o recibir. + +No deben quemarse las prendas de vestir cubiertas de piojos, porque +el fuego tiene la particularidad de hacer que aquellos parásitos, se +propaguen rápidamente en el cuerpo de la persona a la que pertenecen +las especies quemadas. + +Las patatas no pueden cocerse en la comida cuando la cocinera ha +resuelto retirarse de la casa. + +No hay que agitar en la noche tizones encendidos, haciendo círculos en +el aire, porque se atrae a los ladrones. + +Los que han nacido en el invierno, pueden detener o desvanecer las +nubes cargadas de lluvia, con sólo soplarlas desde la tierra con +fuerza. + +Cuando el perrito faldero se alegra, es para que haya dinero en la casa. + +Si al salir fuera de la casa se atraca en el empedrado el bastón, debe +regresarse porque algo malo le ocurrirá a quien insista en continuar su +camino. + +Tropezar con un remolino de viento, es para tener pelea con alguien. + +Cae de la boca lo que tratamos de comer cuando alguien se acuerda de +nosotros. + +Se siente zumbido en el oído derecho para tener noticias malas y calor +en las orejas, cuando hablan mal de nosotros. + +El bostezo dado inadvertidamente es seña de aburrimiento con el que se +está. + +No debe pegarse con escoba sino se quiere hacer desgraciada a la +persona que sufre los golpes. + +El que recoge cosas viejas de los basureros nunca tendrá fortuna. + +No se debe barrer la casa tarde o en la noche, porque se ahuyenta la +buena suerte. + +El que tiene costumbre de defecar en su dormitorio será siempre +desgraciado. + +El equivocarse en una oración que se sabía bien de memoria es de mal +augurio. + +La avaricia hace crecer verrugas en las nalgas. + +El que toma el sobrante de un líquido, que queda en el vaso, sabe los +secretos de quien la ha dejado. + +Cuando el hombre sirve platos de comida en la mesa, siguen con hambre +los concurrentes. Para que queden satisfechos, es necesario que les +distribuya la mujer. + +No se debe señalar con el dedo en cuerpo propio el lugar en que recibió +otro una herida causada por alguna arma blanca o de fuego, porque puede +repetirse en el mismo sitio el hecho. + +No hay que mirarse de noche en el espejo porque suele mostrarse el +diablo. + +Cuando se golpea el rostro, tampoco debe mirarse inmediatamente en el +espejo, porque sale el cardenal con mayor fuerza. + +El viudo o viuda, son los únicos que pueden limpiar el hollín de las +cocinas, porque cuando lo hace un soltero o soltera, se augura que en +el matrimonio que realice, nunca conservará con vida a su consorte. + +Los cabellos de la mujer comienzan a caer cuando los manosea el hombre. + +La mosca penetra en la copa de licor, cuando el que deba servirse tiene +que embriagarse. + +Quien pasa por debajo de una escalera tendrá algún disgusto doméstico. + +Para evitar los brujeríos, aconsejan ponerse las enaguas al revés los +días martes y viernes. + +La persona que encuentra nueve granos de arvejas en una sola vaina, +tendrá buena suerte en lo que se propone hacer. + +En el comienzo de una faena o en el estreno de algún objeto, nunca se +debe desconfiar de su buen éxito, o decir que durará poco o traerá +inconvenientes el objeto estrenado, porque se predice y se atrae el +mal sin pensarlo, a lo que llaman _arjaña_. Al menos rechazan y motiva +un disgusto, el pronosticar mal de una persona. Temen que por haberse +dicho en _mala hora_ se cumpla el vaticinio. Suponen que en el curso +del tiempo hay momentos buenos y malos, que influyen decisivamente +sobre el resultado de lo que se desea, dice o hace. + + + + + Capítulo VIII + + Ideas médicas indígenas + + I.--Carácter general de la medicina + indígena.--II.--Conocimientos médicos de los empíricos + dedicados a curaciones; empleo de drogas; sus aptitudes + para la anatomía y cirugía.--Un caso referido por el P. + Cobo. Cómo se forman actualmente los cirujanos.--III.--Los + _callahuayas_; sus curaciones y hechizos; sus costumbres y + estado actual.--IV.--Explicación de las palabras _jampi_ y + _jampiri_. Relación de otro caso.--V.--Métodos curativos: + _thalantaña_, _milluchaña_, _trucaka_, _pichaka_ y + _llumpaka_.--VI.--Empleo de animales muertos y varias otras + preocupaciones.--VII.--Sanidad del indio y la influencia de la + coca. + + +I + +La terapéutica indígena se compone de raros y curiosos remedios, +algunos de ellos eficaces, pero aplicados siempre con la ayuda de +procedimientos supersticiosos; porque el indio y el cholo personifican +las enfermedades e infecciones y suponen que son atraidas a su hogar +por medio de maleficios y hechizos empleados por sus enemigos, y cuando +la enfermedad no es susceptible de ser personificada, la tienen como +resultado infalible de algún embrujamiento, y con objeto de conseguir, +en el primer caso, que se vaya la enfermedad y recobrar la salud, o +deshacerse del hechizo, en el segundo, y sanar los enfermos acuden +prestos a los auxilios e intervención de curanderos que, a la vez, +deben ser precisamente brujos, sin cuyo requisito indispensable, +nada de provecho podrían hacer en favor de sus clientes, ni tendrían +influencia sobre éstos y su familia. + +El arte de curar de los indios se reduce, en consecuencia, a que +abandone la casa la persona de la enfermedad, y en seguida, en +desembrujar al enfermo, o en obtener únicamente este último resultado, +inutilizando las armas y recursos de hechicería, que contra él se han +puesto en ejecución, mediante el empleo de otros más poderosos. La +convicción que al respecto tienen aquéllos, es tan arraigada que no +admiten réplica en contrario, y sólo les merece fe y dan importancia a +quien acompaña sus curaciones con prácticas supersticiosas. Muchos de +esos curanderos-brujos o _kolla-camanas_, son herbolarios entendidos +y diestros cirujanos, que proceden con entera conciencia de lo que +hacen y de la eficacia de sus recetas, pero los más son embusteros +e ignorantes de su oficio. No faltan quienes manifiesten en sus +curaciones medios derivados del espiritismo o hipnotismo. Mas, en lo +que se parecen todos ellos, es en darlas de zahories y en fanfarronear +de que nada hay desconocido o difícil para su saber, en materias +relativas a su profesión. + +Indios y cholos, con el prejuicio de no provenir las enfermedades de +sus excesos o de contagios e infecciones, sino de los manejos aviesos +de sus enemigos, que los han hecho embrujar, o de la acción de seres +malignos, atraídos por los mismos, dificultan a que la medicina +prospere en forma científica en estas clases, sacudiéndose de la +hechicería, y de que al médico se exija que sea a la vez brujo. + + +II + +En el imperio incaico los curanderos hacían dimanar sus conocimientos +médicos del estudio de las yerbas y del carácter esencial de los +fenómenos mórbidos. Despojando a la medicina de aquellos tiempos, y +que es la que aun practican los indios, de las preocupaciones que +la rodean, se nota que contiene principios y descubrimientos de +suma importancia. Los _amauttas_ khechuas y los _yatiris_ kollas, +conocían el método homeopático, fundado en la fuerza reactiva de +los semejantes, y en la disminución de las dosis y la eficacia +del remedio único; estaban familiarizados con el empleo de drogas, +como la quinina, la ipecacuana, la copaiba, el azufre y los tónicos +amargos y aromáticos, como agentes terapéuticos de primer orden. El +gran específico contra las fiebres palúdicas y malignas fué conocido +en Europa por la revelación que aquéllos hicieron de las propiedades +de la quina. Razón tuvo un escritor argentino, para decir que la +antigüedad no ha poseído más que dos escuelas esencialmente clásicas; +la de Hipócrates y la de los khechuas[40], o más propiamente de los +_kollanas_. + + [40] Vicente Fidel López, _Les races Aryennes du Pérou; leur + langue, leur religion, leur histoíre._ París, 1871. + +En cuanto a la anatomía y cirugía, tampoco se puede negar, que las +poseían, siquiera en sus generalidades. Dedúcese esto de la casi +perfecta preparación de las momias; circunstancia que induce, de paso, +a suponer el conocimiento de otra rama completamente moderna en la +medicina europea, llamada de los métodos de asepsia y antisepsia. + +La preparación de las momias implica que se daban perfecta cuenta de +las tres cavidades conocidas del organismo humano y de su consiguiente +sometimiento al método antiséptico, que tanto entre los egipcios como +entre los kollas y khechuas, ha quedado en secreto inescrutable. Los +pálidos vestigios que aun quedan de la ciencia médica de los _yatiris +y los amauttas_, siguen revistiendo en sus sucesores imperfectos, los +_callahuayas_, caracteres de culto sacerdotal, desde su iniciación; +especie de ciencia oculta, la de curar, se trasmite ella, de padre a +hijo, o entre miembros de la misma familia y tribu, con la desventaja +de que cada generación recibe mermada la herencia del saber de sus +antepasados y no será extraño que terminen por ignorarlo todo con el +trascurso del tiempo. + +El _callahuaya_, tiene entre los indios la misma importancia del mago +entre los egipcios, y apenas él se presente en la casa de un enfermo, +desaloja a los demás curanderos que le atendían, quienes reconociendo +la superioridad de aquél, se retiran voluntariamente y acatan sin +observación sus procedimientos terapéuticos o supersticiosos. + +Los cráneos excavados de las antiguas sepulturas comprueban que los +_yatiris_ y _amauttas_ empleaban también con rara corrección el sistema +de las trepanaciones craneanas en sus curaciones, sin embargo de los +instrumentos imperfectos y deficientes que debieron poseer para ese +objeto. Rezago de tal sistema puede ser el que actualmente aplican los +indios del altiplano, para los corderos atacados de la enfermedad del +_torneo_, trepanándoles el cráneo y extrayéndoles con mucho cuidado +del interior ciertas materias extrañas que las creen causantes del mal. + +La innegable competencia de los médicos indígenas de aquellos tiempos, +se encuentra corroborada por el P. Cobo, que dice: «En lo que +comúnmente acertaban, era en curar heridas, para las cuales conocían +yerbas extraordinarias y de muy gran virtud; y para que más claro +sea esto, contaré aquí una cura que hizo un indio en la ciudad de +Chuquiabo, como lo refiere un caballero que hubo en aquella ciudad, +llamado D. Diego de Avalos, en ciertos papeles suyos que llegaron a +mis manos, y es así: De una gran caída que dió un muchacho indio, hijo +de D. Alonso Quisimayta (de la generación de los Incas), cacique de +la encomienda y repartimiento del dicho D. Diego, se le quebró una +pierna por medio de la espinilla, de manera que el hueso de ella rompió +la carne y se hincó en el suelo, donde se derramó mucha parte de la +médula, lo cual prometía varios accidentes y dificultad en la cura; +y por ser hijo del cacique principal y de real sangre, hizo el dicho +caballero llamar a los cirujanos para que le curasen con todo cuidado; +los cuales, viendo el daño que había recibido el pariente en la pierna +se determinaron de cortarla y de aventurar por este camino, porque, de +no hacerlo, tenían por cierta su muerte. Mas, como de tal remedio rara +vez se haya visto buen suceso en este reino, hubo diversos pareceres en +los circunstantes; y su padre del muchacho fué del contrario, el cual +mandó llamar a un individuo viejo, cuyo oficio era curar entre ellos +y le preguntó qué cura se le ofrecía para su hijo. El viejo se apartó +un poco del camino (estaban fuera del pueblo) y cogió cierta yerba que +luego quebrantó en las piedras, a fin de que no pudiese ser conocida, +como no lo fué; y llegando donde el enfermo estaba, la esprimió, y +con el zumo de ella mojó el hilo de lana y con él le ató el hueso +que salía de la carne y a raíz de ella, prometiendo cierta salud al +enfermo, y otro día estando presente el sobredicho D. Diego de Avalos, +con otras personas, volvió el indio a curar al enfermo, y vieron todos +los circunstantes, con no poca admiración suya, cómo el hilo de lana +con el sumo de la yerba, con su fortaleza había cortado el hueso sin +dolor alguno, según el enfermo dijo; y aplicándole el viejo herbolario +la misma yerba mezclada con otras, en breve fué sano, quedando por +señal un pequeño hoyo en la espinilla, por donde el hueso había salido; +pero tan sano y ágil el mozo, como si semejante desastre no le hubiera +sucedido. + +«Quedó tan deseoso de conocer aquella yerba el dicho D. Diego, que +prometiéndole buena paga al indio, con halagos y caricias le pidió la +mostrase; y aunque él prometió hacerlo, nunca lo cumplió, sino que le +fué entreteniendo con varias excusas, hasta que el hielo del invierno +quemó los prados, lo cual tuvo el indio por bastante causa para no +cumplir la promesa.»[41] + + [41] _Historia del Nuevo Mundo_ por el P. Bernabé Cobo, etc. + Tomo IV. Sevilla, 1893, pag. 200 y 201. + +Semejantes curaciones no son extrañas al presente entre los indios. +Como no existen en las poblaciones rurales médicos ni boticas, son los +curanderos indígenas los que hacen las reducciones, en los casos de +luxaciones y fracturas, con singular maestría y después ponen emplastos +de yerbas en las partes enfermas hasta que sane el enfermo. En lo que +fallan por completo es en el tratamiento y curación de las enfermedades +importadas por los españoles y en las que posteriormente han aparecido, +a las que el organismo indígena no está habituado y que por esta causa +y por faltar medios para curarlas hacen estragos entre los indios, +quienes sucumben sin el menor auxilio médico. En presencia de tales +dolencias, para las que se declara impotente su primitiva farmacopea, +sólo tienen el recurso de las brujerías. + +De dos maneras aprende a curar el cirujano indígena o _Sircamana_, por +trasmisión de conocimientos, en la forma ya indicada, o por observación +directa en su persona, cuando ha sufrido una fractura o luxación y +consigue sanar por propio esfuerzo. En ambos casos, estos empíricos +suelen hacerse tan hábiles en su profesión, que realizan curaciones +sorprendentes. + + +III + +El _yatiri_ o sabio por excelencia, que a sus conocimientos médicos une +los prestigios de un aventajado brujo, constituye entre los indios, +el _Callahuaya_. En el interior de la república le llaman _Kamili_; +le temen y buscan. El nombre propio de estos famosos curanderos, +herbolarios y hechiceros, fué el de _Kolla-huayus_ o sea portadores de +medicinas, que con la corrupción fonética y disimilación producidas +en las palabras con el uso y el tiempo, llegó a convertirse en el +que tienen. Es un error suponer que llevan ese nombre por haber sido +provenientes sus antepasados de los valles de Carabaya. No existe entre +ellos la tradición más remota de tal procedencia; por el contrario, se +notan completas desemejanzas con los habitantes de aquellas regiones y +éstos. + +Los callahuayas formaban una casta aparte en la antigüedad; se les +consideraba como únicos depositarios de la ciencia médica de los +_Kollanas_, sus sabios antepasados. Sus costumbres eran y siguen siendo +especiales y diferentes de las que tienen los indios que habitan en +la misma región. Su principal obligación consistía en recorrer todos +los pueblos, llevando consigo remedios variados y curando a cuantos +enfermos demandaban su asistencia, o les pedían auxilios contra los +embrujamientos, o amuletos para evitarlos. Tampoco rehusaban ejercer la +hechicería, cuando les exigían, ya sea para causar un daño al prójimo o +vaticinar el porvenir. + +Durante el régimen colonial siguieron desempeñando el mismo papel, +y son ellos los que hicieron conocer casi todas las plantas que hoy +se usan en la farmacopea indígena, con la circunstancia, de que las +propiedades que les señalaron, han sido admitidas por la ciencia y +justificadas así sus perspicaces observaciones. + +En la actualidad, estos notables y célebres herbolarios y brujos, +habitan ciertas circunscripciones de los cantones de Charazani y +Curva del Departamento de La Paz, y han perdido mucho de su antiguo +prestigio, ya porque han descuidado las observaciones y métodos de +curación de sus antepasados, ya porque la enseñanza médica se encuentra +adelantada en nuestro país y los médicos abundan relativamente a +la época colonial, en la que éstos, por sus escasos y deficientes +conocimientos, eran inferiores a los empíricos. + +El Callahuaya no se contenta con ser un brujo y curandero, confundido +en el común de los que siguen estos oficios, sino que trata siempre +de sobresalir en su porte y relaciones con los demás; la vanidad y el +orgullo, son pasiones que le dominan demasiado. En las festividades +que celebran sus pueblos, se les ve bien y singularmente trajeados: la +cabeza envuelta con un elegante pañuelo de seda y encima un sombrero +de paja de Guayaquil, pantalón de casimir fino, sujetado a la cintura +por una chiripá o cinturón adornado con monedas de plata extranjeras. +Los callahuayas de Curva se presentan montados en caballos, ensillados +con aperos chapeados de plata, estribos del mismo metal, riendas y +cabezada, formadas algunas de cadenas de plata. Su afán es imitar a los +gauchos de las pampas argentinas, por lo que cargan puñal en el cinto y +pronuncian el castellano con acento gauchesco. + +Las mujeres son feas y muy sucias; sujetan su manto con tres grandes +_tupus_ o prendedores de plata, que forman sobre el pecho un triángulo; +la frente la cruzan con una faja de hilos de varios colores, y encima +se ponen un sombrero de paja. El corte de su falda lo usan hasta la +rodilla, haciendo que las pantorrillas queden al descubierto. + +Los callahuayas hablan aymara, khechua, puquina y castellano. Son tan +suspicaces que cuando tratan con los indios, se entienden entre ellos +en el lenguaje que ignoran los que se hallan presentes. + +La vida que llevan es misteriosa. Los de Curva, regresan de sus +viajes arreando cada cual una tropa, más o menos numerosa, de mulas +argentinas, y los de Charazani, trayendo mercaderías valiosas y +raras. Los vecinos mestizos de ambos pueblos, particularmente los +que desempeñan alguna función pública, los exaccionan mucho; si no +les arrebatan a viva fuerza lo que traen, les compran por precios +ínfimos; a tal punto que han establecido la costumbre de permutar una +buena mula con una caja de alcohol. Las mismas autoridades superiores +de la provincia, no se excusan de explotar, en igual forma, a estos +desgraciados, ya directamente o ya por intermedio de los corregidores; +por lo menos estos últimos funcionarios llegan en sus abusos a extremos +inconcebibles. + +No se han podido averiguar aún los medios de que se valen los +callahuayas para conseguir bestias y objetos valiosos en sus viajes; lo +probable es que explotando el espíritu supersticioso de los campesinos, +se hacen de dinero, con el que compran todas esas especies, o reciben +directamente éstas, en pago de sus curaciones y pronósticos. + +De conocimientos botánicos, les quedan los suficientes para darse +cuenta de las propiedades de algunas plantas, y hacen uso de ellas +en sus recetas, que unidas éstas en su aplicación al conjunto de +supersticiones que emplean en cada caso, logran su objeto de conseguir +la sanidad del enfermo, o la tranquilidad de quien se cree víctima +de maleficios. Cuentan, que los callahuayas en sus viajes, van +averiguando de los indios, que en el tránsito se hallan enfermos y +cuando de ello se convencen y de que es rico el paciente, entierran +cerca de la casa de éste, un sapo u otro animal apropiado, con el +cuerpo maltratado o entorpecido en el libre ejercicio de alguno de sus +miembros, con ligaduras o alfileres, y al siguiente día se presentan, +cual si aportaran por casualidad e ignorando en lo absoluto lo que +ocurre en la casa. + +El enfermo y su familia, reciben la visita de éste, como presagio +de buen augurio, e inmediatamente acuden a su saber. El callahuaya, +después de muchos ruegos y halagos, accede en hacerse cargo del +enfermo. Es entonces que da principio a sus operaciones, revistiéndose +de toda la solemne majestad de un agorero. Se provee de una cantidad +de coca, que coloca sobre el pecho de su cliente; en seguida le hace +varias preguntas relacionadas con sus costumbres y enemigos que puede +tener; a continuación, extiende en el suelo un paño negro, y sobre +él derrama la coca, examina la forma en que han caído las hojas; +sale afuera, mira el cielo y después de pronunciar algunas frases +ininteligibles, manifiesta que el enfermo está embrujado en un animal y +que él descubrirá el lugar en que el hechizo se encuentra. En efecto, +después de nuevas manipulaciones y trebejeos, se dirige, acompañado de +los de la casa, al lugar en que enterró el animal expresado, lo saca +fuera, le desliga o arranca el alfiler, le cura la herida y predice la +pronta sanidad de aquél, a quien le da de beber para mayor éxito, algún +mate o yerba en infusión o le pone ciertos parches, con cuyos remedios +y la impresión que ha recibido con el encuentro del sortilegio, queda +sano el enfermo, y el callahuaya después de recibir su salario y muchos +obsequios, se marcha satisfecho. + +Antes de emprender sus largos viajes, penetran estos curanderos a los +valles de Camata, de donde se proveen de yerbas y raíces, y hasta +que llega el día de la partida, se entretienen en pintar de colores +diferentes a varias de las últimas, y labrar de huesos manecillas y +otros dijes extraños, que después venden a los crédulos, dándoles +virtudes sobrenaturales. Aseguran, cuando ningún funcionario o persona +ilustrada les ve, de que son talismanes para hacer amar u olvidar a +quienes les soliciten su compra. Se jactan de poseer el secreto para +tener fortuna y ser dichoso en la vida. La vez que son sorprendidos +por la presencia de alguna persona sospechosa, cambian de conversación +y al momento contestan a la pregunta de éste: «_el secreto para ser +amado por la mujer está en tener dinero. La plata es el verdadero +huarmi-munachi..._» + +Otros aforismos que respecto al dinero tienen, son: «El creador de una +fortuna es siempre un hábil y audaz estafador.» + +«Las riquezas, casi en la totalidad de los casos, son en su origen, +productos no del trabajo honrado, sino de la estafa.» + +«El rico es un vencedor de los prejuicios sociales; el pobre un paria +sujeto a ellos.» + +«Los jueces, sólo castigan al estafador que se ha portado como un asno: +al listo le lisonjean y aun se prestan a formar parte del séquito de +sus aduladores.» + +Cuatro días antes del Carnaval hacen una magnífica cabalgata, en la +que campean las mejores mulas y caballos enjaezados con todo lujo. +Las chapas de plata están esparcidas con profusión en las cabezadas, +riendas, arretrancas y estribos de sus monturas. La espuela roncadora +de plata, el poncho largo de rico paño y el sombrero del campesino de +las pampas de Salta y Tucumán hacen del callahuaya un gaucho completo, +pero gaucho de lujo. + +Presididos por el Corregidor, a quien le calzan con espuelas de plata, +salen a la campaña a recibir la porción de tierras que la autoridad +reparte para su cultivo en ese año. Antes de emprender esta tarea +llevan a su casa al más sabio de sus brujos. Los aislan en un cuarto, +en el que colocan una mesa con tapete negro; sobre los cuatro ángulos +de este mueble arden cuatro velas y en el centro hay una botella de +aguardiente sobre un montón de coca. Hecho esto, el brujo empieza +con sus exorcismos y conjuros en su dialecto _callahuaya_, que es +muy diferente del khechua, que es su lenguaje común. Los ministros +le presentan en seguida un costal de conejos vivos, colectados de +diferentes casas. De entre éstos escoge cuatro para enterrarlos vivos +en los puntos cardinales del terreno que se ha de cultivar, procurando +ocultar este acto en las altas horas de una noche oscura. Después de +embriagar completamente al Corregidor, lo vuelven del campo con mucha +algazara y principian entre ellos las danzas y verbenas hasta después +de la _ceniza_. + +Los indios en pago de esa molestia, abonan al Corregidor una +contribución con el nombre de _chajjra-koco_, que asciende, más o +menos, a trescientos bolivianos. Además, le hacen varios obsequios de +frutos del país y objetos raros que han traído de sus viajes. + +Cuando tratan de tomar por esposa a una joven, comienzan por darles +pellizcos en los brazos, entre halagos y obsequios que las prodigan, +hasta que le quitan su anillo o alguna prenda de vestir a viva fuerza; +dueños de alguno de esos objetos, se creen con derecho sobre la mujer +y esperan una fiesta en la que las hacen embriagar y después se las +llevan muchas veces cargadas sobre sus hombros, a guisa de fardos, +acompañados de sus amigos. Por lo regular, la tienen a su lado el +tiempo, llamado de prueba. Si la novia demuestra poseer cualidades +ventajosas, el amante se casa con ella, y si no la devuelve a sus +padres, previa indemnización pecuniaria, por su honor y pago de +servicios, llegando ambas familias a convertirse en enemigas. Con +ligeras variaciones estas costumbres son comunes en los indios.[42] + + [42] En Curva ha llegado a arraigarse en los últimos tiempos, + el abuso de pagar diez bolivianos al Corregidor, el joven + que quiere contraer matrimonio. El Corregidor envía algunos + comisionados para que conduzcan a la mujer por la fuerza, y + sin escuchar reclamos, la entrega a su pretendiente. + +«Desde que termina la ceremonia religiosa del matrimonio, los parientes +del novio llevan obsequios a la casa de la novia: leña, chuño, chicha +y botellas de licor, artículos que son igualmente regalados por +los parientes de la novia al novio. La tercera noche se celebra la +ceremonia nupcial en casa de los padrinos del matrimonio. El varón al +saludar a sus ahijados, les dirige en tono magistral estas palabras: +_Como esposos consagrados por la iglesia, debéis comprender que vuestra +misión en la vida conyugal, es ejercer la suprema autoridad sobre +vuestra mujer y sobre vuestros hijos. Sin ella seríais como el humo que +se disipa al soplo del viento, y con ella seréis el padre de vuestros +hijos y el marido de vuestra mujer. Para ejercer el poder que se os ha +dado, recibid este látigo, que es el símbolo de la fuerza, de la razón +y de la justicia, que lo usaréis cuando lo exijan las circunstancias. +Y vos mujer, nacida para el dolor y el sufrimiento, inclinad vuestra +frente en señal de sumisión y respeto al que es vuestro marido y armáos +de la resignación que el deber os impone. Vais a recibir la lección +del poder de vuestro marido, de ese poder que le dan el derecho y el +amor._ Entonces el marido armado ya del látigo fatal, lo descarga +sobre la infeliz, que gime, llora y grita en medio de un círculo de +espectadores, hasta que el padrino levanta la mano para que cese la +flajelación. Terminada esta ceremonia bárbara y cruel, el llanto se +cambia en risa y el dolor en placer al sonido de las guitarras que +amenizan las danzas del festín.»[43] + + [43] Este párrafo, así como el anterior, que está entre + comillas, hemos tomado, por considerarlos verídicos, de un + artículo que se publicó anónimo en un periódico extranjero, + con el título de _El Callahuaya_. + +El regalo de preferencia que se acostumbra ofrecer en las bodas que +realizan los de la raza indígena, es de un gallo para la esposa y de +una gallina para el novio. Representan estas aves para los indios, +los símbolos de la potencia generatriz y de la fecundidad, que deben +predominar en la sociedad conyugal que se establece. + +Pasados algunos meses emprende el recién casado un viaje sin rumbo fijo +ni destino señalado con antelación. Antes de hacerlo, se despide de +los suyos embriagándose con ellos y encargando a sus augures y brujos +que le vaticinen buen éxito. Parte a media noche y la mujer lo acompaña +hasta dos leguas de distancia, de donde, llorando se despide y regresa. + +El vestido de viaje del callahuaya se compone de un pantalón de paño +azul, viejo, raído y con flecos en las extremidades inferiores; de +un poncho largo y angosto, listado horizontalmente, por lo común, de +blanco y colorado; sombrero de paja y sobre su espalda o bajo su brazo +derecho, asegurada a uno de los hombros, una bolsa cuadrada, grande +y de vistosos colores, de la que nunca se separa, porque constituye +la divisa de su profesión de curandero. Ella está repleta de yerbas, +raíces, cáscaras, semillas, etc., que son reemplazadas a medida que +se venden y utilizan, estando todo ello en su interior revuelto y en +desordenado maremagnum. Fuera de esto, conduce, algunas veces, dos o +más burros cargados de provisiones y especies relacionadas con sus +ocupaciones de herbolario y hechicero. Mientras dura su ausencia, que +por lo regular es de tres, cinco, hasta diez años, la mujer acostumbra +no lavarse ni peinarse, ni ataviarse con nuevos trajes; vive dedicada +a sus labores agrícolas y quehaceres de su casa, guardando estricta +fidelidad a su esposo ausente y excusándose en lo absoluto de asistir +a diversiones y fiestas. Para el callahuaya tiene la fuerza de una +convicción indiscutible, la idea de que la mujer siempre se asea y +atavía sólo para parecer bien y agradar a los hombres, con objeto de +atraerlos. _La mujer casada, dicen, cuida mucho de su persona, en +ausencia del esposo, cuando siente la necesidad de un amante..._ + +Tienen un profundo conocimiento del corazón humano. + +El regreso del viajero, que siempre debe coincidir con la fiesta de +la pascua, es anunciado con anticipación. La mujer va a su encuentro +hasta el río, situado a legua y media del pueblo de Curva, llevándole +chicha y abundante comida. Si aquél acepta esos obsequios, es señal de +que se encuentra satisfecho de la conducta que su consorte ha observado +durante su ausencia; pero si se muestra serio y la rechaza, es prueba +de que se halla disgustado con ella, por haber sabido alguna falta +suya. Entonces la afligida esposa, le llora, le ruega, se arrastra a +sus pies de rodillas implorando su perdón; si no lo obtiene y continúa +el callahuaya implacable, no le queda a la infeliz más recurso que +volver al pueblo y arrojarse de una altura, que se encuentra a dos +cuadras de la plaza y que se llama _Karka_ y morir embarrancada. + +Los callahuayas son celosos, crueles y llevados de augurios. Las +mujeres asesinan frecuentemente a sus esposos por celos; viven en +habitaciones mal construídas, desmanteladas, frías y pobres. A los +vecinos mestizos los aborrecen, porque los exaccionan despiadadamente; +les ocultan sus mercaderías, y sólo las sacan y ofrecen al extraño. El +lujo para ellos consiste en hacer llegar íntegra la tropa de mulas o +mercaderías que adquirieron en sus viajes, y ostentar a las miradas de +sus relacionados y paisanos. No son capaces de vender una sola cabeza +en el camino, aunque les ofrezcan precios subidos. + +Con el prestigio que gozan los callahuayas, de poseer facultades +extraordinarias para descubrir el porvenir o las cosas ocultas, y de +ser médicos acertados, son temidos por los indios, quienes les brindan +todo género de distinciones, les alojan bien, les obsequian y jamás +se atreven a sustraer nada de las abultadas y misteriosas bolsas que +llevan consigo. + +El baile usado por esta raza, es el que en otro trabajo hemos descrito +con la denominación de _cinta-kcaniris_, o sea trenzadores de cinta. + +En cuanto a las prácticas religiosas, son muy desidiosos y sus actos +no están conformes con las exigencias del culto católico, del cual, +no aprecian sino la parte que les permite divertirse y embriagarse. +El cristianismo no ha penetrado en el alma indígena por falta de una +enseñanza seria y de sanos ejemplos que les debieron ofrecer los +encargados de su propagación. El callahuaya ni concurre a misa, fuera +de las que él o sus relaciones hacen especialmente celebrar, ni se +confiesa ni comulga. Muere como ha vivido, auxiliado por sus brujos. + +Cuando alguien se enferma, creen que el alma del paciente pugna por +dejar su cuerpo atraído por la persona de la dolencia y para impedirlo +se reunen a media noche sus amigos, y colocados en fila, a la entrada +de su casa, ruegan a la enfermedad que se vaya, pero que no se lleve +el espíritu del enfermo y si lo ha seducido, que desista de su empeño. +Le piden con ruegos los más cariñosos, ofreciendo tratarle bien: darle +pan, dulce, viandas y licores para su viaje de regreso. + +Son estos indios poco hospitalarios y no consienten que un extraño +permanezca muchos días en su comarca. + +No obstante de que los callahuayas viajan por países remotos y +civilizados y aun varios de ellos reciben instrucción en escuelas +extranjeras, no han adelantado ni en su manera de ser individual, ni +en sus costumbres sociales; lo que fueron sus antepasados, continúan +siendo ellos hoy: con las mismas preocupaciones e iguales resistencias +para amoldarse a la vida civilizada. En los viajes, lo único que +aprenden es hablar un poco el castellano y mostrar cierto despejo +en sus relaciones con personas extrañas; maneras que desaparecen en +presencia del Corregidor o vecino principal de su pueblo, ante quienes +se muestran cohibidos y acortados; porque éstos lejos de cooperar a +las tendencias de adelanto que traen aquellos de afuera, no pierden +ripio para humillarlos y deprimirlos de la manera más brutal, fuera +de robarles con descaro los objetos que traen. El cholo de provincia, +particularmente el de aquellos pueblos, ostenta con el indio, que las +más de las veces vale más que él, una vanidad ridícula y feroz, que se +hace de todo punto imprescindible el reprimirla. Una ocasión regresó +al pueblo de Curva un callahuaya joven que habiendo permanecido en +Buenos Aires algunos años, pudo ilustrarse y adquirir maneras cultas, +muy superiores a los de los vecinos principales del lugar. Mortificado +el Corregidor con aquel porte correcto del indio y herido en su amor +propio con la manera decente de vestir, lo asesinó sin que mediara +provocación por parte de aquél, en la primera fiesta que celebraba el +pueblo, y sin que hasta hoy el delincuente hubiera sufrido ninguna +sanción. + +Quizás esas causas influyen para que los callahuayas se entreguen a +la embriaguez y se pongan furiosos en ese estado, e indiferentes y +melancólicos, cuando no se hallan dominados por el alcohol. + +«Más felices somos en tierras extrañas que en el suelo donde nacimos». +Esa es la verdad; amarguras y desengaños solamente les esperan en +sus pueblos. En vano se fatigan con largos viajes; los frutos de +sus ímprobos trabajos sólo sirven para enriquecer a sus famélicos +opresores, cual si una maldita ley evolutiva los hubiera condenado a +desaparecer, torturados en las últimas etapas de su decadencia étnica. + +Tales son estos famosos herbolarios y hechiceros de la raza indígena. + + +IV + +El _Jampiri_, llamado más propiamente _jampicamana_, _kollacamana_, +palabras con las que se designa al médico en aymara, y con las de +_kolla_, _hampi_, la medicina, y con las de _kollana_, _hampiña_, el +acto de curar, no es sino el mismo callahuaya que toma ese nombre, +o se lo dan las clases populares, según su costumbre y el prestigio +que goza entre ellas. A sus imitadores o discípulos, por lo regular a +todo individuo dedicado a curar, les dan también tales denominaciones, +particularmente si acompañan a sus procedimientos las prácticas +supersticiosas de los callahuayas, aunque sin la pericia y variadas +formalidades de éstos. + +La curación hecha por un _jampiri_, con todo el aparato que en +semejantes casos emplea, la describe un escritor como sigue: + +«A poca distancia del sendero que seguían las cabalgaduras, había un +grupo de gente (indios), que vociferaban y accionaban ruidosamente. En +medio de todos una mujer cubierta de harapos, escuálida y repugnante, +se retorcía y gemía dolorosamente. Atraídos por la curiosidad, y con +impulsos de turismo, nos acercamos al grupo, con ciertas precauciones +de defensa. La mujer protestaba, en medio de estridentes alaridos, que +le habían quitado su hija y la habían embrujado por una venganza. + +«El indio que en el grupo parecía tener mayor autoridad, era un +hechicero de la región, y había sido traído para curar y desembrujar a +la histérica [que no era otra cosa en mi opinión]. + +«Mientras seguía el tumulto y los preparativos de la ceremonia, el +arriero nos dijo: «El brujo es el médico de los indios y le llaman +_jampiri_ (curandero). Esta bolsa que tiene a la espalda está llena de +hojas, flores secas, raíces machacadas, polvos y mil cosas, minerales y +vegetales que son los remedios que administra. También tiene grasa de +animales, pedazos de cuero, huesos de conejo y ratón etc. etc. + +«En este momento empezó la operación de desembrujar. Los indígenas +formaron un gran círculo, dejando en medio a la _posesa_ y al +_brujo_, que se arrodilló junto a ella y empezó a proferir palabras +ininteligibles, haciendo pases semejantes a los que ejecutan los +hipnotizadores. La mujer abría y cerraba los ojos precipitadamente, +crispando las manos y dejando escapar leves aullidos. Los espectadores +conservaban un silencio religioso. + +«Después de un momento pasado así, el brujo sirvió medio calabacín de +aguardiente y, derramando un poco en el suelo, mientras continuaba su +misteriosa guturación, hizo asperges sobre el rostro de la mujer y +obligola a beber, bebiendo él también. Entonces todos los espectadores +lanzaron gritos extraños, y los hombres con los sombreros alones y +las mujeres con un extremo del vestido se cubrieron el rostro. El +brujo, en eso, sacó un poco de hojas de coca y las esparció sobre +la paciente embrujada, que permanecía quieta y callada, luego tomó +una gran calabaza llena de chicha y virtió el líquido en direcciones +distintas, extrajo de su bolsa un par de muñequillos de hueso amarrolos +fuertemente uno con otro, ocultándolos en el seno de la mujer. En +seguida púsose en pie, y dejando a un lado sombrero y bolsa, cinturón +y sandalias [hojotas] batió con fuerza el poncho sobre la posesa, +aventando las hojas de coca, que volaron en distintas direcciones. Por +tres veces repitió el brujo esta operación, que según la referencia del +arriero era la expulsión de los "malos genios" que se habían apoderado +de esa mujer. + +«Pasado esto, todos inclusive el brujo, se retiraron silenciosos, +comentando la habilidad y maestría del _jampiri_. + +«Estos brujos, continúa, son muy inteligentes como médicos, conocen +todas las plantas y curan de cualquiera enfermedad. Llevan en la +lliglla, oculta bajo el poncho, gran cantidad de remedios, como grasa +de serpiente, pelo de gato, huesos molidos, pedazos de madera, carne +seca, yeso, mollejas de gallina y tierras de todos colores; y con eso +hacen mil operaciones entre estos indios de Chichas y Lipez; pero más +al Norte ya no se les encuentra con ese cargamento, sino con yerbal +completo, y ahí curan de otra manera; ya parecen médicos de ciudad y no +hablan de brujería, porque los matarían, como pasó ahora muchos años en +el Río Chico, que a una bruja la chancaron sin perdón.»[44] + + [44] _Un viaje al Sud de Bolivia. El jampiri_, por Franz + Pinochet, inserto en el _Boletín de la Sociedad Geográfica + de La Paz_, Nº 47, correspondiente al mes de julio de 1918, + páginas 176, 177 y 178. + +V + +Entre los pocos métodos curativos indígenas que aún quedan y que están +en boga, distínguese aquel que la medicina europea inicia recién con +el nombre de _kienesiterapia_ y que es conocida por los indios con +la denominación de _thalantaña_ o _chuyma kakoña_, el cual consiste +en sacudir suavemente de los brazos al enfermo, mover con cuidado +su cuerpo a uno y otro lado, ceñirle el pecho con una faja, logrando +así calmar las agitaciones nerviosas del corazón por medio de la +acción refleja del masaje. Esta operación la emplean comúnmente en las +personas que se enferman a consecuencia de golpes o caídas y en todas +las dislocaciones viscerales. + +En los casos de fiebres y calenturas, comienza el curandero por frotar +el cuerpo del paciente, con millu o sea sulfato de alúmina en costra, +con preferencia por los sobacos y pecho; después le ponen el _millu_ +cerca a la boca para que el enfermo sople con todo su aliento, por +tres veces consecutivas, a fin de que el remedio que se lleva el +mal de la superficie arranque también el del interior. En seguida +le pasa por el cuerpo con un lienzo empapado en orina caliente, y +antes de que se entibie ella, arroja en el líquido el millu, el que +produce espuma, y según ésta se presenta, interpreta las causas que +motivaron la enfermedad y sobre si esta es grave o leve. Terminados los +pronósticos envuelve con trapos la vasija que contiene la orina y el +millu, empleados en la curación y la lleva a la carrera hasta un lugar +apartado, que debe estar desierto y allí en el silencio de la noche, +se oye la débil voz del curandero, que ruega a la enfermedad para que +se retire lejos, reconviniéndole por su venida y preguntándole el +nombre de la persona que la ha llamado y atraído, y cuando cree haber +descubierto al autor del mal, y obtenido la promesa de que se irá, +torna corriendo, sin volver la vista atrás, a la casa del paciente. +Esta manera de medicinar llamada _milluchaña_, suele efectuarse con +algunos variantes, denominándose entonces _trucaka_: ambos métodos los +tienen por muy eficaces. + +También suelen pasar por el cuerpo de los enfermos, yerbas, maíz, +_cuys_ y junto con la ropa que le sacan, hacer un atado, llevarlo al +camino próximo y abandonarlo allí, para que el mal siga su terrible +y lúgubre viaje, empujado por el viento o conducido por los incautos +viajeros que se apropian del atado. A este procedimiento llaman +_pichaka_. + +Cuando se presenta una epidemia, los indios de la circunscripción +afligida por ella, tratan de hacer que el mal los abandone por medio +de la práctica llamada _llumpaka_, que quiere decir purificar, porque +suponen que con este procedimiento supersticioso, la enfermedad se +marchará y quedará la comarca libre de sus perniciosos efectos. +Reunidos el _yatiri_ y sus ayudantes en casa de un enfermo o persona +que ha fallecido y después de los _acullicos_ (masticación de la +coca) y libaciones, llevadas a efecto, en medio de invocaciones a +sus divinidades y súplicas a la enfermedad, friccionan el cuerpo del +enfermo con fetos de oveja o chancho y algunas medicinas caseras. +Luego envuelven todo esto en _taris_ nuevos o sean pequeños lienzos +en forma de servilletas, agregando a los atados _caítos_ y lanas de +colores, coca y otros objetos semejantes en los que incluyen la ropa +del enfermo, varias prendas nuevas, algunos comestibles, como carne de +cordero, panes, tostado, pastillas, confites, huevos dorados con pan +de oro y plata, colocándolos por orden de colores y en filas apiñadas. +Acompañan también a los bultos dinero, particularmente monedas +antiguas, que ponen en parte visible pendientes de hilos y junto a +banderillas de colores vistosos y de botellitas de licor o bolsitas. El +cargamento acondicionado y distribuido en varios bultos, constituye el +equipaje de la enfermedad, a la que no cesan de rogarle que se vaya, +y a fin de que se retire contenta, van conduciendo todo aquello hasta +el lindero próximo, donde descargan y le imploran que no vuelva más, +invocando la intervención del _Huasa-Mallcu_, para que la obligue a +irse. Sobre la carga ponen un rótulo en aymara, respecto a la dirección +que debe seguir. Los mandones de la comarca vecina están obligados a +hacer pasar el cargamento, con iguales formalidades hasta el lindero +opuesto, para que siga su viaje y pare donde le plazca hacerlo, so pena +de ser castigado, por la epidemia, si así no lo hacen. Vuelven los +conductores corriendo después de descargar el cargamento y de implorar +por última vez a la epidemia, que no aflija más a la estancia y se +contente con las víctimas que ha causado, y al siguiente día, hacen una +fiesta suponiendo que la epidemia se ha ausentado para siempre. + +Otras veces, un miembro de la familia, o el brujo, recoge las cosas +del finado o sólo las prendas de vestir con las que ha enfermado y las +coloca amontonadas sobre el camino, cubiertas de un lienzo colorado o +azul, en cuyas cuatro extremidades ponen banderitas de papel vistosas +o lanas de color, y debajo un conejo muerto. Generalmente el conejo +es dedicado al enemigo, y por ese medio suponen enviarle el mal. Esta +_llumpaka_ individual no tiene la resonancia de la anterior, ni se +realiza con las solemnidades y aparatos empleados en aquella, pero +suponen que sus efectos son los mismos, aunque en escala reducida. + +Las _tercianas_ y _cuartanas_, cuando se presentan, imaginan que toman +siempre la forma de mujeres escuálidas, reducidas a piel y huesos, con +las rústicas cabelleras desgreñadas, de colores lívidos transparentes, +que andan chapoteando en los charcos de los lugares cálidos y en las +riberas de los ríos, que corren en los valles profundos y ardientes, +donde causando espanto a las personas ante quienes se hacen visibles, +desaparecen introduciéndose en los cuerpos de estas durante la emoción +del susto. Creen curar la dolencia dando al paciente una fuerte +sorpresa que le causa tal efecto de terror, que aquella abandona su +organismo con el miedo. No faltan personas que acostumbran insultar a +la enfermedad, para que esta molestada con el mal trato se vaya fuera, +avergonzada y resentida. + +De las demás fiebres tienen iguales opiniones. De las pulmonías y +tisis, dicen que son seres flacos, largos, helados y de voracidad +insaciable, que viven chupando la sangre de sus víctimas, royéndoles +su vitalidad, y a quienes tratan de arrojarlos por parecidos +procedimientos. La idea de que las enfermedades se deben en parte a +la introducción de cuerpos extraños y vivos en el organismo, está muy +generalizada entre los naturales. + + +VI + +Además los curanderos indígenas emplean con algún acierto el sistema +denominado medicina simpática, que constituye algo así como una +_zooterapia_ indígena, consistente en la comunicación de ciertas +propiedades orgánicas del reino animal, que parece que tienen analogías +patológicas con el ser humano. Tal es la que aplican en los casos +de fiebre tifoidea, abriendo las entrañas de una gallina de plumaje +negro y colocándola sobre el vientre del enfermo, o introduciendo sus +pies en la barriga de un perro recién muerto, o poniéndole sobre el +estómago conejos negros, inmediatamente después de ser desollados, para +que los cadáveres de la animales empleados en esa forma arranquen a +la enfermedad, por lo que éstos quedan materialmente descompuestos +y en putrefacción a los pocos momentos, lo que les hace suponer que +el remedio ha absorvido en su tegumento los gérmenes patógenos del +enfermo. Análogas a este sistema son las curaciones por medio de +lagartijas vivas o muertas, según los casos, ya sea empleándolas en +parches para soldar fracturas, curar luxaciones, o comiéndolas crudas +o remojadas en vino. La carne de este reptil posee mucha fuerza +alimenticia y cuando se la usa con frecuencia fortifica notablemente el +organismo. + +La erisipela acostumbran curar, rosando una y otra vez, con la barriga +de los sapos las placas erisipelatosas; con cuyo procedimiento, quedan +contagiados estos batracios y mueren a las pocas horas y dejan, en +cambio, sano al enfermo. + +La atrepsia infantil, llamada por los indios y mestizos _larpha_, +curan de varias maneras: pero lo más común es cubrir al enfermo con +las hojas del arbusto llamado _ñuñumaya_ (Solanum pacense), bien +calentadas, casi quemantes y hacerlo sudar dentro copiosamente; o bien +envolviéndolo en el interior de la panza de un toro recién degollado. +Según los partidarios de este método, el secreto está en que después no +se resfríe el medicinado. Otras veces hacen tomar al niño cocimiento +de huesos de perro. No faltan curanderos que aconsejan como remedio +eficaz, para esta dolencia, el bañar frecuentemente al enfermo con agua +de la yerba _rokke_. La plebe atribuye, como ya dijimos, la _larpha_, +al haber contemplado la madre, en estado de embarazo, un cadáver. + +Para que sane de la ictericia hacen beber al niño enfermo agua de chuño. + +Para que sea poco afectuoso y aún ingrato con alguno de sus padres, le +dan al niño agua en la que se ha lavado la ropa sucia de aquél. + +A la mujer que tiene quebradura o descenso de la matriz se le hace +poner el pie por el que cojea sobre la corteza de higuera y cortándola +conforme a su planta, se coloca esta forma en la chimenea. A medida que +va secando la corteza irá sanando la persona enferma. + +La mordedura del perro la curan hiriendo al can, que dió la dentellada, +en la misma parte en que está la herida de la persona mordida, con +objeto de que lamiéndose el animal la sangre que fluya por la suya, +vaya curando, por simpatía, la que ha causado. En seguida cortan su +lana la queman y con la ceniza espolvorean la herida del enfermo, +después de lavarla con orina podrida. De este tratamiento, que lo +tienen por eficaz esperan su sanidad, con la circunstancia de suponer +que ella seguirá el mismo curso del perro, por lo que es imposible +que a éste lo maten, temerosos de que el paciente tenga igual muerte. +Las lesiones de ambos, según la creencia indígena, deberán correr las +mismas contingencias en su curación, empeoramiento o desenlace mortal. +Al hincar el can sus dientes en la carne del ser humano y corresponder +este hiriéndole se establecen una identidad de sufrimientos, una +correlación de sus destinos, que sólo desaparecen con la cicatrización +de las heridas. + +El cuerno de ciervo goza de mucha fama como remedio para los +desvanecimientos pasándole por las sienes al que los sufre. + +El humo producido por la quemazón de las plumas de la Abubilla ahuyenta +las moscas de una habitación. + +La flictena motivada por una quemadura, sana si se aplica sobre ella +algodón escarmenado. + +Para arrancar una muela sin dolor, se toma una lagartija viva, se la +introduce en una olla y después de taparla bien se la pone en un horno +ardiente y se la tiene hasta que la lagartija se reduzca a ceniza y con +estos polvos que se aplican a la encía, aseguran que sale la muela o +diente con facilidad. + +El aguardiente recetan para el catarro y los constipados, repitiendo a +menudo la siguiente fórmula: _El catarro se cura con el jarro; si la +enfermedad no se quita, con la copita; si a pesar de eso sigue ella, +con la botella, y si viene con tos, con dos._ + +Para neutralizar los efectos de un hechizo, debe bañarse el cuerpo +los martes y viernes, en la noche, con agua de retama y derramar esta +ya sucia en la puerta de la persona de quién se teme el daño, y no +transitar por allí después, hasta que pase algún tiempo; en seguida, +empaquetar en saquitos de género, precisamente colorado hojas de retama +o solimán y llevar cosido al vestido o a guisa de escapulario. También +acostumbran, con el mismo fin, regar la habitación con licores o +chicha, sahumando después con kkoa. + +Después de comer una mazorca de maíz, se debe partir en dos el marlo +para que de él no se valgan los enemigos para embrujar al que lo ha +comido. El marlo partido ya no sirve para el caso. + +Cuando una persona se enferma a consecuencia en un embrujamiento, debe +buscarse el objeto de que le ha hecho el mal y encontrado él, pasarle +por el cuerpo y botarlo empapado en aceite. Entonces se aliviará el +enfermo y los efectos del hechizo se tornan contra su autor. + +El aullido del perro preocupa tanto al indio, cuando lo oye a media +noche, que se enferma si está sano y se empeora si está postrado en +cama. + +La mosca o el moscardón hacen mucho ruido en una habitación, sin +querer salir de ella, cuando alguno de sus moradores tiene que +enfermarse. + +Los parches o vendas que se desprenden de las heridas y tumores, nunca +deben arrojarse en parajes donde cae el sol, porque hacen que se +calienten aquellos y se agrave el mal. Deben botarse siempre al agua, +o mejor en un río para que su corriente se los lleve lejos incluso, la +enfermedad. + +El que señala en su rostro el sitio en que otro tiene sarna, se +contagia de la enfermedad, haciendo que ésta se reproduzca en el mismo +lugar. + +Las dolencias morales tienen para los indios remedios tan eficaces como +las físicas. Las pretenden curar contemplando la caída de un arroyo +cristalino a cuyas aguas aconsejan confiar los motivos que las causan y +con fe absoluta pedirlas que laven el corazón apenado. + +Se vuelve a un individuo demente con sólo darle _ochequeccheque_, +ingeriéndolo con alguna bebida o molido en algún líquido. + +Curan el vicio alcohólico dando de beber al enviciado, aguardiente en +el que se han remojado y diluído ratones tiernos, o bien introducen +en una botella de aquel licor pescados vivos y la tienen bien tapada, +hasta que por la acción alcohólica se deshagan y ese brevaje le sirven +por copitas. + +La cresta del gallo, inmediatamente después de ser recortada, recetan +para hacer brotar los dientes a los niños que se han atrasado en la +dentición, pasándoles por las encías, una y otra vez, y haciendo que +penetre su sangre en las partes precisas. + +En los casos de locura dan de comer al atacado, sesos de perro, o hacen +hervir la cabeza de de este animal y le sirven en caldo. + +Para que los niños tengan un estómago sano les nutren con leche de +perra. + +La pulmonía se cura poniendo sobre el pulmón enfermo el cuero de un +gato negro, inmediatamente después de desollarlo. + +No hay que escupir al sapo porque salen granos en el cuerpo. A este +hecho llaman la _re-salivación_ de ese bicho. + +No se debe dar muerte a las moscas o hurgar las crías de ratones porque +salen paperas [_cchupus_]. + +En los desvanecimientos producidos por las corrientes de aire, +aconsejan hacer abrir el pico del pato y obligarle a que absorba el mal +aire. + +La orina humana fresca se emplea para curar los sabañones, bañando +con ella, antes de acostarse, las manos o pies afectados del mal; la +guardada y corrompida, para lavar las heridas y la cabeza de los que +adolecen de caspa o granos. La orina ocupa lugar preferente en la +farmacopea indígena, por las virtudes medicinales, poderosas y seguras, +que se la atribuye, y, en consecuencia, por las múltiples y variadas +aplicaciones que se la da. + + +VII + +Los indios son por lo común sanos y robustos; no conocen muchas +dolencias que tanto afligen a los blancos, tales como la tisis y el +reumatismo. Las enfermedades que contraen con facilidad y suelen hacer +estragos entre ellos, son las tifoideas, disenterías y cólicos. Entre +los niños causan una mortalidad crecida la viruela y la coqueluche. + +Esta relativa sanidad, es tanto más notable, si se tiene en cuenta, el +que indio no practica ningún principio higiénico; raras veces se lava +la cara y nunca se da baños de cuerpo entero; sus habitaciones carecen +de ventilación y su lecho esta formado de andrajos. La salud robusta de +que goza el indio, no se puede atribuir sino a sus costumbres frugales +y a su alimentación completamente vegetariana. + +El se acuesta temprano y se levanta al amanecer; trabaja con método, +sin rendirse ni hartarse con alimentos de tardía digestión. Es sólo +alcohólico ocasional y cuando se embriaga por completo, adquiere +siempre alguna enfermedad que lo postra en cama. Tiene mucha +resistencia para soportar las mayores fatigas y combatir las dolencias +más graves. Los que no son aficionados a bebidas alcohólicas, viven +muchos años y sólo fallecen a edad avanzada. + +La coca desempeña entre los indios el papel de un tónico poderoso y +mientras continúen masticándola serán poco propensos a contagiarse de +muchas enfermedades, según ellos creen. La extraordinaria resistencia +para el trabajo, con que se distinguen, proviene del consumo que hacen +de esa yerba. Cargados de pesos enormes, recorren distancias largas y +por caminos escabrosos, sin más alimento que la coca. + +La cocaína contenida en la coca, da lugar a una anestesia en el sistema +muscular, que se traduce en la menor fatigabilidad de los músculos y +en la anestesia del estómago, de manera que pueden pasar algún tiempo +sin comer, es decir, sin hambre. Apenas el indio advierte un cambio +de sabor en la papilla y que en su cuerpo se produce una sensación +de fatiga, renueva la provisión de coca y muerde un pedacito de la +_llujtta_ que llevan y se restablecen inmediatamente sus fuerzas +decaídas. + +La coca es la panacea del indio. + + + + + Capítulo IX + + Prácticas funerarias + + I.--Idea que tienen los indios y cholos del alma y de + la muerte; ciertas creencias referentes a los difuntos, + a los que han sido victimados y el culto de los + muertos.--II.--Deferencias al moribundo; velorio, entierro, + los últimos gastos y los ocho días.--III.--Deberes que + se tiene con los muertos. La fiesta de los difuntos. + Los columpios de Cochabamba; sinceridad de estos + regocijos.--IV.--Motivos por los que se festejan a los que + dejaron de ser.--V.--Algunos dichos supersticiosos. + + +I + +La muerte entre los indios, ya lo hemos dicho, es la separación del +último resto, sin duda resto de suma importancia, del ser que animó +la materia que va reunirse con las otras partes que se le adelantaron; +porque el alma indígena o _ajayu_, tal como la concibe el aborigen, +es un ente plástico, susceptible de dilatarse, esparcirse en todo lo +que se desprende o ha usado el organismo humano al que pertenece, para +después de la descomposición de éste, contraerse y condensarse en un +conjunto invisible, misterioso y sutil, que vuelve cuantas veces lo +requieren las circunstancias, al cuerpo de donde se desligó, dándole +nuevamente movimiento y existencia, aunque transitoria y visible sólo +para quienes debe serlo. A este aparecido le atribuyen que discurre, +come, bebe, habla, llora, canta, ríe, visita a los suyos, se lleva al +otro mundo a los que conceptúa necesario arrebatarlos de la tierra; +frecuenta los sitios a que solía asistir habitualmente en su vida +mortal; vela por sus parientes y por su comunidad, ahuyentando las +desgracias que pueden sobrevenirles, conjurando los males que les +amenazan y oponiéndose en toda ocasión a la nefasta obra de los +espíritus adversos a sus protegidos. A eso se debe que antiguamente +acostumbrasen embalsamar los cadáveres con esmero, arropándolos con +vendas y envolturas tejidas de paja y acomodarlos sentados en túmulos +de fácil acceso, con sus útiles, alimentos y bebidas, para cuando el +_ajayu_ regresase a su cuerpo no sufriera la falta de nada, ni nada +dificultase sus andadas y acciones póstumas. + +Alguna vez, cuando el indio cree sentir el eco débil de un suspiro, +gemido, llanto en el silencio de la noche, supone que proviene del +muerto o muertos que se lamentan por los infortunios que sufren sus +parientes o su ayllu; si es de risa, que se alegran de sus dichas. Se +halla convencido de que los muertos nunca abandonan a los vivos, ni +les hacen faltar su sombra protectora o sus castigos si los merecen; y +de que aquellos son los verdaderos vengadores de las injusticias que +cometen con los suyos. + +En concepto de que el alma se halla siempre alerta, la persona que +habla mal de un finado dice en seguida, por vía de satisfacción: _que +no la ofenda mis palabras ni le proporcione disgustos que la hagan +penar_. + +Si a continuación o a poco tiempo del fallecimiento de una persona, +muere algún caballo suyo, dicen que necesitaba de esa bestia para +atravesar rápido el fúnebre camino que conduce a la otra vida y volver +en él, cual negro y sombrío centauro, cuantas veces lo quiera; si es +animal de carga, para trasportar sus cosas; si un buey, llama o cordero +para dar banquete de llegada a sus amigos que le antecedieron y salen a +su encuentro. + +El _ajayu_, cree, que puede separarse del cuerpo aun en vida del +individuo, mientras éste duerme o se halle distraido. Así cuando éste +atraviesa a prisa y sin fatigarse una larga distancia, supone que +su alma viajó antes por ese camino, allanando de antemano cualquier +obstáculo o dificultad que pudiere quebrantar sus fuerzas o debilitar +la actividad de sus músculos. + +La leche se corta, cuando el alma de la cocinera la enturbia o +descompone. + +El indio abriga la idea de que en la _conmemoración de los difuntos_ +vienen las almas del otro mundo a ocupar transitoriamente sus cuerpos y +contemplar, una vez más, con sus ojos a los suyos. Si el día llovizna +o se presenta con fuerte aguacero, dice, que vienen llorando; si +hace buen tiempo, bastante sol y la atmósfera se encuentra diáfana +y el cielo azul, que están alegres y contentas. Entonces los vivos +participan con gusto de la alegría de los muertos y sus ofrendas se las +dedican satisfechos. + +El alma del que ha sido victimado por alguien, suponen que persigue +siempre a su matador: lo empuja hacia sus vengadores; lo atrae al lugar +del teatro del crimen, si se ha alejado. El criminal está condenado a +expiar su delito donde lo ha cometido. El cuerpo permanece inerte pero +el _ajayu_ es imposible que en ese caso quede tranquilo, cuando fué +expulsado violentamente de él y clama venganza. El indio y el cholo, +que han perpetrado un crimen, creen ver a cada momento y en cualquier +incidente casual el tétrico espectro de su víctima, lo que suele +tenerlos tan desazonados y violentos, que terminan por suicidarse; +enviciarse al alcohol o repetir otros crímenes o entregarse a la +justicia. La creencia popular mantiene la convicción de que el _ajayu_ +de la víctima no abandona a su matador y condensa esta idea en la frase +_alma huatan_, o sea agarrando o apresado por el alma del occiso. + +El indio que quita la vida a un semejante suyo, para librarse de +esos inconvenientes, hace todo lo posible por extraer la grasa de la +barriga del cadáver, untarse con ella las manos y llevar consigo un +pedazo, creyendo que con eso evitará que el alma de su víctima venga +a inquietar su sueño y a turbar su conciencia, fuera de que mientras +permanezca el ingrediente en su poder nunca caerá en manos de la +justicia. A la grasa humana le concede la virtud de resguardar al +delincuente contra todo peligro. Otras veces, cuando la muerte que se +ha dado a la víctima ha sido muy rápida, le cortan la cabeza, para que +el alma aletargada, que no ha tenido tiempo para apartarse del cuerpo, +permanezca en él y no condenándose se convierta el difunto en aparecido +que persiguiera a su victamador por siempre. El indio entiende por +condenarse el vagar furiosa y sin descanso por la tierra hasta +conseguir su venganza. El condenado, tal como lo concibe un católico no +tiene cabida en su imaginación. El alma para él, permanece en el mundo +y no en el infierno. + +El cuerpo del individuo destinado a fallecer pronto desprende olores +en la habitación donde tiene su morada: desagradables si es de avanzada +edad; soportables si es joven y aromáticos si es niño. + +Siente percibir olor a sangre humana el individuo que está próximo a +perpetrar algún homicidio o asesinato. + +Para que muera una persona reunen sus cabellos con incienso y copal y +poniéndolos sobre brasas los ofrecen al rayo. + +El alma del que muere ahogado en algún río, lago o corriente de agua, +sigue vagando indefinidamente por sus orillas y sitios próximos, o +hasta que la deidad acuática compadecida se la lleva lejos. + +Si del alma mantenían y siguen abrigando tales preocupaciones, el +cuerpo del muerto era entre los antiguos indios, objeto de profunda +veneración y en su homenaje se estableció un culto solemne, rendido +constantemente por sus deudos, un verdadero y ceremonioso culto de +familia. No tenían miedo ni deseo de alejarse de los cadáveres de sus +antepasados; vivían junto con ellos, les llevaban en sus fiestas, +viandas y chicha. En las vasijas y utensilios, con los que se habían +inhumado se renovaban las provisiones y, en la piedra, que en forma de +asiento se les había erigido, se hacían sacrificios propiciatorios. Los +muertos se convertían en dioses lares de su familia. + +A medida que avanzaba el tiempo, constituían esos restos reliquias +sagradas; se les llamaba _malquis_ y se les tenía como encargados +de velar por el bienestar de su descendencia y por el progreso y +acrecentamiento de su ayllu. Cuando por la acción de los años, se +reducían en polvo y desaparecían, terminaban por adorar el cerro o +sitio en el que habían acostumbrado acatarlos, creyendo que se habían +transformado en ese cerro, piedra o río, los cuales se tornaban en +_Achachilas_. «Tienen estos _Malquis_, dice Oliva, sus particulares +sacerdotes y ministros y les ofrecen los mismos sacrificios y hacen +las mismas fiestas que a a las _Huacas_ y suelen tener con ellos los +instrumentos de que ellos usaban en vida, las mujeres, usos y mazorcas +de algodón hilado y los hombres, las tacllas o lampas con que labraban +el campo, o las armas con que peleaban. En estos Malquis y Huacas hay +su vajilla para darles de comer y beber que son mates y vasos; unos de +barro, otros de madera y algunas veces de plata, pero para los yncas +eran siempre de este metal y de oro»[45]. + + [45] Obra citada, pag. 134 + +El indio tenía en vida una constante preocupación para que su eterna +morada fuese construída de la mejor manera posible y recomendaba a sus +parientes que pudieran sobrevenirle que nada faltase en ella después de +su muerte. + +Los conquistadores fueron los que trastornaron esas ideas y prácticas +funerarias con su pronunciado temor a los cadáveres y su afán de +enterrarlos lo más presto, en sepulturas abiertas en cementerios +destinados a ese objeto. Sin embargo, al establecer la iglesia la +_conmemoración de los santos difuntos_ y rogar por las _almas del +purgatorio_, ha contribuido para que el indio crea que se trata +del culto de sus venerados muertos y por ello, sin omitir ningún +sacrificio, manifiesta en todas esas fiestas o ceremonias, fervor +y fanatismo por celebrarlas. Rogar por las almas del purgatorio y +conmemorar a los muertos importan para el indio el restablecimiento, +aunque de extraño modo, del culto a sus _malquis_. + + +II + +El momento en que el enfermo se pone mal, los brujos y curanderos +menean tristemente la cabeza y se declaran impotentes para salvarlo. +«La enfermedad--dicen--ha penetrado hasta la médula de los huesos y es +ya imposible arrancarla.» Las mujeres principian a llorar en silencio, +los hombres quedan estupefactos y callados, y todos cuando andan lo +hacen con la punta de los pies, cuidando de no producir ruido. Desde +ese instante una tensión dolorosa se apodera del espíritu de los +concurrentes, quienes ponen las caras compungidas, las miradas vagas y +no cesan de repetir; «qué desgracia, qué fatalidad, tan bueno él...» + +Cada uno comunica que la noche anterior hubo ruido en su casa, lo +que quiere decir que el alma o _ajayu_ del enfermo cumplió con la +obligación de despedirse personalmente de los suyos, antes de apartarse +de la compañía de los vivos para habitar con los muertos. Ya nadie +confía, entonces, en que pueda vivir un día más. + +Comienza la agonía, que para el indio significa la postrer lucha que +el alma vencida por la enfermedad sostiene con el cuerpo, que trata +de retenerla y correr con ella la misma suerte que le espera. El +estertor del moribundo es el ruego ronco, triste y sollozante que le +hace para que no le abandone a merced de la victoriosa, que libre de +cortapisas y poseída de satánica alegría, le dejará en su ausencia la +maldita simiente de gusanos que se propaguen en sus carnes inertes, +con la pasmosa fecundidad que poseen y las destruyen. Más antes, +cuando la agonía se prolongaba mucho, ahorcaban al paciente, con +objeto de salvar el alma y que no se descomponga con el cuerpo, ni +sufra mancilla ni desmedro, poniendo término a esa supuesta lucha, con +la estrangulación. Este procedimiento considerado necesario y eficaz +llamaban _despenar_ al enfermo. Para expulsar la simiente de los muy +prolíficos, y horribles gusanos y evitar que el cadáver se deshaga +por completo lo embalsamaban y lo colocaban en actitud de descansar +y ponerse en acción cualquier momento, con la mira de que estando así +neutralizados los efectos póstumos de la dolencia, volvería su _ajayu_ +a ocuparlo cuantas veces quiera sacudir su inercia y darle movimiento. +Ambas operaciones, fuertemente combatidas por los sacerdotes católicos +y autoridades civiles, han caído en desuso. Al presente, los indios +inhuman sus muertos, confiados en que la _Pacha Mama_, los recibirá en +su seno generoso, para devolverlos al mundo, las ocasiones en que las +almas tengan necesidad de cubrirse con su antigua envoltura. + +Acaecida la muerte, rodean el cadáver los deudos y amigos, llorando +de voz en grito y relatando en medio de lágrimas sus buenas acciones, +para que su _ajayu_ que se halla presente les oiga. Las mujeres se +cubren inmediatamente la cabeza con mantos negros, los hombres se ponen +_ponchos_ del mismo color y tapan el cadáver con un lienzo ceñido en la +parte del cuello. + +Es imposible que el mismo día lo entierren, por más que haya ocurrido +el fallecimiento en la mañana y la enfermedad que ha causado el hecho +sea contagiosa. El cadáver deberá permanecer expuesto en la noche, +rodeado de ceras ardientes, de su familia, amigos y personas pobres que +acuden al recinto fúnebre con ánimo de _rezar_ por el difunto en cambio +de alguna retribución. Los _veladores_ como se llama a los asistentes, +beben tazas de té con abundante alcohol y mastican coca durante las +pesadas horas de aquella fúnebre noche, llegando muchos a embriagarse +y hacerse impertinentes, exigiendo más de lo necesario, a pretexto de +que es el _último gasto_ que se hace por el extinto. Con la palabra de +«último gasto», repetida a menudo, son capaces de consumir con todos +los bienes dejados por el muerto. + +A la media noche, cuando ni un leve soplo del viento interrumpe +el sosiego y serenidad del ambiente, los _veladores_ salen de la +habitación mortuoria, encabezados por el brujo y se dirigen callados, +con paso suave y sin hacer el más ligero ruido, fuera de la casa, a +un lugar desierto, para escuchar el tenue y débil acento o sonido +que desprenden las almas de quienes vienen a visitar el cadáver, +comprometerse con su alma, que ronda alrededor de sus restos, mientras +estos se entierren, para abandonar pronto la sociedad de los vivos, e +irse con ella. El brujo impone absoluto silencio y aguzando el oído +un momento, dice despacio, he escuchado la voz de fulano o el llanto +de zutano o el suspiro de mengano, y recomienda que a estos no se les +deje ponerse de acuerdo con el alma del difunto, a fin de impedir que +se vayan prestos a hacerle compañía en la eternidad. Los presentes, +sugestionados por aquél, creen también escuchar el mismo eco y predicen +el tiempo de la muerte del aludido, según la distancia en que la +sienten producirse el ruido: pronto si se ha escuchado cerca, tarde +si es distante. Para evitar esa sombría charla y que sellen el fúnebre +pacto, se arman de hondas y descargándolas, exclaman: _a que vienes +alma de tal o cual persona?; ándate, vuelve a tu casa: tienes mujer, +tienes hijos que vestir y mantenerlos_. Si los tiene. En caso de ser +soltero y vivir con sus padres, agregan: _Tus padres han de llorar, tu +hogar quedará desierto, tu has venido al mundo para trabajar y tener +descendencia y no puedes abandonarlo sin cumplir tu misión_ y, siguen +los hondazos, las súplicas y las imprecaciones o el llanto de las +mujeres. Cuando ya nada se supone percibir, vuelven junto al cadáver y +el dueño de la casa les sirve una comida condimentada con bastante ají, +por lo que llaman el acto _huaykca urasa_, o sea la hora del ají. + +Terminada la comida y cuando ya nadie debe salir fuera, ni pasar por +la puerta, esparcen ceniza en el suelo, a la entrada de la habitación +mortuoria y continúan los veladores con la vigilancia del cadáver, +compungidos, cuchicheándose y consumiendo siempre tazas de agua +caliente alcoholizada. No falta alguno que rompe el silencio con +la narración de las virtudes y buenas acciones del muerto, o llora +increpándole por su fallecimiento. _¿Por qué nos dejas en la orfandad?_ +pregunta y continúa lamentándose: «_mientras tú tranquilo descansas, +flojo, nosotros quedamos a sufrir. La carga de tus obligaciones que +has abandonado en el camino de la vida, tenemos sólo nosotros que +continuar llevándola. Con tu muerte has puesto término a tus cotidianos +empeños y ha cesado todo padecimiento para tí; en tanto que tu casa +quedará sin quien la vele y proteja como tú lo hacías y a tu viuda y a +tus hijos ya no habrá quién les de sustento. Ingrato, cruel, no debías +haberte muerto..._» + +Unos escuchan esos acentos de amargura y desolación con los ojos +enturbiados por el alcohol, otros dormitan con los rostros abotagados, +los cuerpos temblorosos y los belfos caídos. Cuando algún borracho +quiere perturbar la solemnidad de aquellas horas sombrías, lo sacan +afuera a rastras, arreglando después la ceniza esparcida y lo echan al +granero, para que duerma. + +Al día siguiente del velorio y antes de que ninguna persona transite, +examinan la ceniza colocada la noche anterior, para observar las +huellas de las pisadas que pudieran encontrarse; la edad y el sexo a +que pertenecen, y, por ellas, predicen quienes morirán tras del finado. +Suponen que, sin embargo de los ruegos y de los incidentes de la noche +anterior, han logrado entrevistarse algunas almas de individuos vivos +con el difunto y de seguro que se han comprometido a seguirle. Los +investigadores hacen una mueca de desagrado y quedan conformes con la +suerte que espera a los sindicados. + +El cortejo fúnebre es encabezado por la viuda que marcha desolada +por detrás de los conductores del cadáver del que fué su esposo, +lamentándose, entre sollozos de su suerte y del abandono en que la +deja. Cuando ella no asiste personalmente al entierro, dicen, que el +cadáver se hace pesado y se resiste a ser conducido al cementerio. + +Al franquear la puerta de la morada de los que dejaron de ser, nadie +quiere atravesar primero el umbral, porque temen que aquel será el que +le siga. Para evitar los malos presagios, entran todos de golpe o por +lo menos los que conducen la carga fúnebre. + +Antes de hacer descender a la sepultura, la viuda coloca junto al +cadáver un atadito de coca y un pedacito del lujta, y después, cuando +se halla en el fondo, le arroja unos puñados de tierra y en seguida lo +cubren los sepultureros. + +De vuelta al hogar continúan las velas ardiendo sobre la cama vacía del +finado, no debiendo apagarse ellas durante los ocho días siguientes, ni +en ese tiempo descubrirse la cabeza la viuda e hijas de aquél. Comen +y beben ese día en la casa de la doliente los del cortejo fúnebre y +varios de ellos acompañan a velar a la viuda en las noches, porque no +debe enfriarse el calor de la habitación en esos días. + +La víspera del octavo día, los parientes compadres y amigos, van al +río a lavar la ropa y camas del difunto. De regreso y en la noche, +se reunen a velar en la habitación en la que falleció aquel. A la +media noche, salen a las afueras del pueblo, regularmente al paraje +por donde corre algún riachuelo, que por este motivo suele llamarse +_ijmaj ahuira_ o sea río de la viuda. En este sitio cambian el vestido +de la viuda o viudo, la entregan al oreo del viento; azotan su cuerpo +con ramas de ortiga, para que las aflicciones huyan con el castigo: +mastica cada uno tres hojas de coca, lo que llaman _qquihinto_; beben +aguardiente y chicha, que llevan en pequeños cantaritos, arrojándolos +lejos cuando ya están vacíos. Después los hombres se ponen los ponchos +al revés y las mujeres hacen lo mismo con sus sayas, y apoderándose +dos jóvenes solteros del viudo o dos solteras, si es viuda, parten a +la carrera, sin mirar atrás, seguidos de los presentes. En la puerta +de la casa arde una fogata por encima de la cual deben saltar para +introducirse a su interior. Este acto tiene por objeto quemar las +desgracias que pudieran haberse prendido en los vestidos. + +En la habitación invita el doliente, asado, con panecillos de harina +de quinua, conocidos, con el nombre de _aquispiña_, y chuño cocido. +Traen la sartén con manteca tibia para que cada concurrente, se pase +con ella la palma de la mano, a fin de que las penas sean ahuyentadas. +Permanecen hasta el amanecer, teniendo los compadres la obligación de +doblar las campanas en la noche. + +Al día siguiente a la hora señalada asisten al templo a oír la misa de +requiem, celebrada en sufragio de la alma del extinto, y de vuelta de +ella, convida a los que le acompañaron la noche anterior a celebrar los +_ocho días_, siendo práctica establecida de comenzar la fiesta, tomando +cada cual tres hojas de coca del montoncito que ponen en el centro del +cuarto. + +En medio festín, cuando los ánimos exaltados por las bebidas +alcohólicas han desterrado la pesadez del duelo y se ha hecho imposible +la gravedad, de improviso cesan los lloros, y las fisonomías se tornan +de tristes y serias en risueñas, apenas uno de los asistentes, que hace +de faraute, toma un instrumento músico, que en esas circunstancias +suele estar siempre a la mano, y exclama con autoridad: _el finado era +alegre y hay que recordarlo ahora, como a él le gustaría si estuviera +vivo_ y comienza a tocar y cantar, invitando a los presentes a que +bailen. Desde este momento la danza y los cantares reemplazan al llanto +de la viuda y de los hijos, cuyos ayes sólo se escuchan de cuando en +cuando y en los instantes de silencio, pero proferidos más por fórmula +que por verdadero dolor. En estas gentes la muerte no les impresiona +y la conformidad muy pronto ahuyenta el pesar que pudieran sentir. +«¿Acaso--dicen--los que quedamos no hemos de seguir el mismo camino? +¿Por qué suicidarse con lloros si se puede aprovechar de la ocasión +para hacer grata, siquiera un momento, la amarga vida? El que muere +descansa, mientras que el vivo se queda a sufrir y es él verdadero +digno de compasión...» + +Débese a que profesan esta filosofía que no cause extrañeza a nadie +tal proceder y que sea, por el contrario, aplaudida la conducta de +los dolientes, por haber fomentado esa fiesta, que para los clases +populares significa comenzar a ejecutar bien los deberes con el +difunto, empleando los dineros correspondientes al fondo llamado _de +los últimos gastos_, que muchas veces suele consumir la herencia de los +vivos, quienes se conforman del resultado con repetir el dicho vulgar, +de que _la plata se hizo para gastarla_... + + +III + +La familia en cuyo seno ha fallecido alguno de los suyos, que por sus +méritos y edad merecía respeto y consideraciones y que se la designa +con el calificativo de _junttu amayani_, o sea con cadáver caliente, +está obligada a erogar los _últimos gastos_ a su memoria durante tres +años el día de la conmemoración de los difuntos; sobre todo, el primer +año debe ser el más solemne y costoso. Esta costumbre llamada de +_hacer rezar_, constituye una obligación rigurosa, de la que nadie +puede prescindir, sin dar lugar a las acervas censuras y aversión de +cuantos se encuentran al cabo del asunto. + +Desde meses antes al dos de noviembre se preparan los dolientes para +celebrar dignamente su fiesta fúnebre. Acopian víveres, se proveen de +licores y mandan a trabajar panecillos de maíz y trigo, que tienen +figura de aves, animales y niños, dando preferencia a todo aquello que +era del agrado del finado, para que su alma esté contenta al ver que se +le hace rezar con lo que le gustaba en vida. Compran abundante fruta y +llegado el día esperado, se dirigen al cementerio llevando gran parte +de las provisiones. Colocan cerca a la tumba de su difunto una mesa +cubierta con un lienzo negro, encima unas cuantas ceras que arden, un +crucifijo, y llaman a cuantos pasan, para que recen por su finado, +alcanzándoles antes en un platillo, algunos panecillos con una copa +de vino al centro, o sólo fruta; como son tantos los invitados apenas +tienen estos tiempo para beberse el vino y vaciar en sus bolsillos los +objetos servidos, y después de mascujar rápidamente alguna oración, +siguen su camino, a fin de dar campo a otros. Iguales ceremonias se +efectúan en la multitud de mesas esparcidas en toda la superficie +del cementerio, de tal suerte, que el murmullo de los rezadores, se +asemeja al ruido de un avispero, en el cual, los responsos cantados por +los sacerdotes, son las únicas voces que sobresalen en aquel bullicio. + +Los indios practican la conmemoración de de sus difuntos en dos +ocasiones; la primera en octubre, presidida por un párroco. La fiesta +es costeada por los indios destinados al efecto, que son los _amaya +huaraninakas_, es decir, que tienen la vara de autoridad para festejar +a los muertos. Estos se encargan pagar las misas dedicadas a los +difuntos, en general, y antes de que se celebren ellas se constituyen a +primera hora del día señalado, en el lugar del cementerio donde está la +fosa común y extraen de ella una media docena de cráneos, que son luego +adornados, con pan de oro o plata, o con papeles dorados y puestos en +la capilla en lugar adecuado y preferente. Terminada la misa en la +que las calaveras reciben especiales atenciones del oficiante, son +conducidas en andas y paseados en procesión. Pasadas estas ceremonias +religiosas y la tanda de responsos los cráneos son colocados en la casa +del _huarani_ principal y festejados en medio de una gran borrachera, +y al día siguiente restituidos al lugar que ocupaban en el cementerio. +Vueltos de aquí, se entregan al baile durante el día y el siguiente +lo convierten en una desenfrenada orgía. Este día que es el tercero +de la fiesta, despiden a las almas, que han venido a presenciar +los homenajes que les tributan y alentar a los vivos para que se +reproduzcan y hagan que la raza no se extinga, como dicen los indios, +terminando ella con una excursión al campo a distancia de la capilla, +donde cometen mayores excesos que en los anteriores. + +La segunda vez festejan a los muertos el dos de noviembre, fecha en la +que se reunen en el cementerio, los que tienen algún pariente muerto +en el año trascurrido y ofrecen panes, granos, fruta, comida y demás +ofrendas en cambio de una oración para su difunto. Al día siguiente, +que es el más solemne, se repiten allí las ofertas, las oraciones y +responsos en grande escala. + +Del cementerio regresan los que fueron a hacer _rezar_, y los rezadores +embriagados a continuar en sus casas la fiesta fúnebre con más calor +y entusiasmo. En las noches, los mestizos formando pandillas de +bailarines salen a divertirse en la plaza y calles. Al siguiente día de +la conmemoración de los difuntos se dirigen a las afueras del pueblo a +repetir en pleno campo el baile y holgar de la mejor manera posible. +Una alegría frescosa, viva, natural e intensa se apodera de los +corazones al traer a la memoria a los que dejaron de ser. + +En los pueblos de Cochabamba, las comparsas que se constituyen en el +campo, arman además un columpio o _huay llunkca_, cada una, asegurada +a las ramas de árboles altos y firmes, al que suban las mujeres +por turno, con preferencia las jóvenes, a mecerse veloces y a gran +elevación. Con el raudo movimiento y gozo que experimentan con el +aéreo ejercicio aparecen atacadas de inspiración poética-epigramática, +pues, con rara facilidad e ingenio dan por describir en verso el +traje, la traza, el porte, o mencionar las acciones íntimas de los +concurrentes, espectadores o se dirigen a las que se encuentran en +iguales situaciones en columpios próximos, con quienes se entablan un +cambio de alusiones satíricas y de color subido, causando la hilaridad +de los oyentes. Estas improvisaciones las hacen cantando y terminando +cada dicho con la palabra expresiva y tonadeada de _huipaylalita_. +Después de una actuación de cuarto de hora, más o menos, bajan a tomar +chicha, bailar y recibir las felicitaciones de sus compañeras, si se +han portado con lucidez, y suben otras a reemplazarlas, renovándose +a menudo las columpiadoras. A la que no quiere improvisar coplas ni +cantarlas la agitan con tanta violencia, que la obligan sin remedio +a llenar su cometido de amenizar la diversión con tales actos. En la +noche regresan en pandilla los grupos, al son de animadas orquestas, +entonando siempre, cantares alusivos, que son actos lanzados +rápidamente, contra los dueños o personas que viven en las casas por +donde pasan bailando. Regocijos son estos, que los realizan en obsequio +de las almas, con ánimo de despedirlas o de hacerles _cacharpaya_ a +fin de que se retiren satisfechas a la mansión eterna, y que suelen +durar cinco o seis días, y aún más tiempo después del día de finados. + +En la mayor parte de los pueblos de provincia de la República, la +fiesta dedicada a los muertos es más celebrada y de mayor excitación +que la del carnaval. De semejante costumbre no se excluye ninguna +clase social provinciana, porque ella se encuentra muy generalizada +entre blancos, mestizos e indígenas, aun de las ciudades. Estos +factores étnicos, cuando se codean con los muertos; cuando junto a +las sepulturas se alegran parecen hallarse en un centro conforme con +su carácter sombrío y sus pensamientos, encaminados hacia lo tétrico +y a las extrañas expansiones que guarden consonancia con su índole +pesimista. + + +IV + +El segundo año, la fiesta es menos solemne y el tercero débil y +poco entusiasta. Terminados los tres años quedan satisfechos los +celebrantes, descansando con la conciencia tranquila de haber cumplido, +sin omitir ningún sacrificio, las obligaciones que tenían con su +difunto. + +En la mente popular, no tiene cabida la idea de que con esos actos, se +profana la memoria de los muertos. Estos, dicen, siguieron en vida la +misma costumbre con sus antepasados gozaron y bailaron al recordarlos. +A su vez, los antecesores de aquellos, practicaron lo mismo, con los +que les precedieron, y así ha sido y continúa siendo la humanidad. +¡Hipócritas son, repiten, los que no aceptan esa herencia ancestral y +se escandalizan porque los vivos hagan fiesta a nombre de los muertos, +estando el alma de estos presente en su conmemoración!... + +La creencia en la supervivencia del alma y de que la vida vuelve +a circular en esa ocasión bajo las mortajas de los muertos que se +recuerdan, influye para que prosperen tales ideas. El cadáver nunca +causa miedo ni es motivo de repulsión para el indio, quién sería capaz +de dormir junto a él o encima de la fosa donde se halla sepultado sin +temor alguno. Le tiene, sí, respeto y lo venera a su modo el día en +que supone que ha vuelto su alma. Se alegra, porque, confía en que +viene a visitarlo, a ver lo que hace y en qué condiciones de fortuna y +bienestar se encuentra. ¿Cómo, exclama, recibirlo con lágrimas, cara +triste y estúpida? Contrariamente a la religión católica, que conmemora +a los muertos con misas vigiladas, con tétricos responsos, que adorna +las tumbas con figuras de búhos, lechuzas y esqueletos, los indios +proclaman en esas circunstancias el placer de vivir y, muéstranse +contentos de que las almas de los suyos aporten a sus hogares. + +Tal vez tengan razón. Si el _ajayu_ del muerto, sigue viviendo en el +eterno cosmos y volviendo, de cuando en cuando, como supone el indio, +a ocupar la envoltura que abandonó en la tierra, ¿a qué desesperar y +cubrir la cabeza de luto y el rostro de negra melancolía, la vez que +viene y se le tiene presente? Las clases populares, particularmente +las mujeres, concurren al cementerio ataviadas con sus mejores prendas +de vestir y cubiertas de valiosas joyas, no para ostentar a los vivos, +sino para que las almas de sus muertos, las vean y se convenzan de que +la miseria no ha invadido los hogares que dejaron, y de que la dicha +continúa teniendo sitio en sus corazones. La tristeza, piensan, apena +más al que viene ese día que al que la sufre. Embriagadas, lloran no +porque sienten de los difuntos, sino porque les viene a la mente las +buenas acciones de estos en contraoposición a sus padecimientos y +desgracias actuales, y entonces, les hacen cargos directos, diciendo: +_Desde que me falta tu presencia, querida, desde que no veo ya tu +rostro inolvidable, ni siento tus pasos acostumbrados padezco sin +consuelo las mayores amarguras. La vida contigo era feliz, sin tí sólo +es de pesares..._ Dirigen reproches a los muertos, les hablan les +ruegan, con palabras dulces y cariñosas, cual si realmente estuvieran +presentes: es el aparente coloquio de los vivos con las almas sugerido +por las costumbres y exteriorizado por la influencia alcohólica. + +Es a cuanto se reduce la manera de pensar indígena sobre cuestiones de +ultratumba. + + +V + +El titilar de los párpados se produce cuando algún pariente tiene que +morir. + +Amenaza por manía con viajes lejanos y mudar de domicilio, quien está +próximo a morir. + +El morderse involuntariamente la lengua anuncia la muerte de un +pariente. + +A una persona le invaden los piojos cuando está próxima su muerte, o la +de alguno de sus padres o de uno de sus hijos. + +Cuando inadvertidamente se reunen en algún acto social trece personas, +denota que durante ese año morirá una de ellas. + +El perro aúlla en las noches, cuando se le presenta el alma de alguna +persona cuya muerte se halla próxima. + +El gallo canta en las primeras horas de la noche cuando alguno de la +casa tiene que dejar de existir. + +El perro desconoce y ladra a su dueño, cuando su muerte esta cercana. + +Los _cuys_ procrean con exceso cuando tiene que morir el dueño de la +casa. + +Hace ruido en una casa, cuando el que la habita debe morir o cuando hay +en ella un tesoro oculto y el alma del dueño se encuentra vagando en +torno de él, produciendo los ruidos que se sienten. + +Cuatro velas encendidas sobre un lienzo negro y apagadas una a una, +después de un credo rezado de cierta manera, producen la muerte del +individuo que se quiere que muera. + +Se rompe el tenedor o cuchara el momento de servir la comida para que +muera una persona de la casa. + +Oruro, diciembre de 1918. + + + + +[Ilustración] + + + + + Índice + + + Páginas + + Dedicatoria I + + Prólogo II + + Capítulo I.--_Factores primordiales_--I. El alma de la + raza.--La fe en los objetos inanimados y en Santiago.--El + _layka_, _chamacani_, _thaliri_, _kamili_, _jampiri_ + y _yatiri_.--La poca importancia de las mujeres en la + hechicería.--II. Instrumentos y manera como actúan los + brujos.--III. Influencia de éstos, sus artimañas para seducir + a las multitudes.--IV. Causas para la persistencia de las + supersticiones.--Papel del sacerdote y confusión del fraile con + el mito del _kharisiri_.--V. Influencia de los sueños. 1 + + Capítulo II.--_Mitos._--I. Huirakhocha y su actuación + mítica.--II. Achachilas, Huacas y Konapas.--III. El Huari y + su leyenda.--IV. Pacha-Mama y su culto actual.--V. El Ekeko + y su historia.--VI. Thunnupa, Makuri y la Cruz.--VII. El + Huasa-Mallcu, su dominio y el homenaje que se le rinde.--La + _huilara_ y el _samiri_.--VIII. El concepto que se tiene + del Supaya.--IX. El Anchanchu.--X. La Mekala.--XI. El + Tanca-tanca.--XII. Los Japiñuñus.--XIII. El culto de la + piedra.--XIV. Ideas respecto del Cuurmi. 26 + + Capítulo III.--_Supersticiones relacionadas con plantas, + animales y objetos._--I. Empleo de la coca y de la vela; + suposiciones sobre la Misa y algo de psicología indígena.--II. + Preocupaciones al edificar las casas.--III. Preferencias + al cóndor, al puma, jaguar, zorrino, zorro, arañas, feto + de llama, chinchol, reptiles, gato, perro, gallinas y + ruiseñor.--IV. _Huakanquis_, _Mullus_, _Illas_ y la piedra + bezoar.--V. Forma y figuras para causar daños; animales + domésticos que lo evitan.--Empleo del hunto y sus diferentes + aplicaciones.--Resultado del consumo de las carnes de + vizcacha, cóndor, gato; de la sangre de toro y de las comidas + saladas.--El buho, la lechuza y las mariposas nocturnas.--VI. + Empleo del tabaco y del cigarro. 71 + + Capítulo IV.--_En las faenas agrícolas y otros actos._--I. + Lo que se hace en los barbechos.--Días aciagos, fases de la + luna y estaciones.--II. Ceremonias para sembrar.--Prácticas + para evitar las heladas sequías.--Los eclipses y presagios + malos.--III. Formalidades para recoger las cosechas.--La + cosecha y desgrane del maíz.--IV. Ceremonias en la delimitación + y toma de posesión de los terrenos.--V. La _cchalla_.--VI. + Efectos del cambio de traje en el indio. 97 + + Capítulo V.--_En viajes y caminos._--I. Cómo se formaban + y funcionaban los _chasquis_ en el imperio incaico.--Los + tambos y postas.--Abusos que se cometían en estos + establecimientos.--II. Preocupaciones de los postillones en + los viajes.--III. Preparativos de los indios para viajar; en + el camino, sus entretenimientos; robos y manera de encontrar + lo sustraído; su amor a los animales y a la naturaleza.--IV. + Invocaciones a los Achachilas.--La Apacheta.--Culto de las + piedras y de los ríos.--V. El regreso.--La fiesta del _huskju + jaraka_.--Resistencia de los nativos para los viajes y + carreras. 123 + + Capítulo VI.--_Desdoblamiento de la vida social._--I. + Supersticiones referentes al embarazo, nacimiento y crianza + de los niños.--II. En la enfermedad y muerte de éstos.--III. + Relativos al amor sexual: la práctica de _musurar_. IV. + Amores y matrimonios indígenas.--V. Ideas predominantes en los + concubinatos y matrimonios de la chola y de la india. 141 + + Capítulo VII.--_A través de las fiestas._--I. Los alforazgos + y sus excesos; prestes y práctica de _curar el cuerpo_.--II. + Particularidades del carnaval.--III. La _khespía_.--IV. La + chicha y su fiesta en Cochabamba; educación de la mujer + cochabambina.--La chicha, licor nacional.--V. Lo que fué + la fiesta de la Cruz en La Paz.--_Phuna cancha_ y el + _sihuay-sahua_.--VI. Los altares del Corpus.--VII. La víspera y + el día de San Juan Bautista.--VIII. Los compadrazgos.--IX. El + _Taripacu_.--X. Varias supersticiones complementarias y lo que + se entiende por _arujaña_. 175 + + Capítulo VIII.--_Ideas médicas indígenas._--I. Carácter + general de la medicina indígena.--II. Conocimientos médicos de + los empíricos dedicados a curaciones: empleo de drogas; sus + aptitudes para la anatomía y cirugía.--Un caso referido por + el P. Cobo.--Cómo se forman actualmente los cirujanos.--III. + Los Callahuayas; sus curaciones y hechizos; sus costumbres + y estado actual.--IV. Explicación de las palabras _jampi_ y + _jampiri_.--Relación de otro caso.--V. Métodos curativos: + _thalantaña_, _milluchaña_, _trucaka_, _pichaka_ y + _llumpaka_.--VI. Empleo de animales muertos y varias otras + preocupaciones.--VII. Sanidad del indio y la influencia de la + coca. 217 + + Capítulo IX.--_Prácticas funerarias._--I. Idea que tienen los + indios y cholos del alma y de la muerte; ciertas creencias + referentes a los difuntos, a los que han sido victimados y el + culto de los muertos.--II. Deferencias al moribundo; velorio, + entierro, los últimos gastos y los ocho días.--III. Deberes + que se tiene con los muertos.--La fiesta de los difuntos.--Los + columpios de Cochabamba; sinceridad de estos regocijos.--IV. + Motivos por los que se festeja a los que dejaron de ser.--V. + Algunos dichos supersticiosos. 257 + + + + + +End of the Project Gutenberg EBook of Mitos, supersticiones y supervivencias +populares de Bolivia, by Manuel Rigoberto Paredes + +*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 58425 *** |
