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+*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 58425 ***
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+ Nota del Transcriptor:
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+ Se ha respetado la ortografía y la acentuación del original.
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+ Errores obvios de imprenta han sido corregidos.
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+ Páginas en blanco han sido eliminadas.
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+ Letras itálicas son denotadas con _líneas_.
+
+ Las versalitas (letras mayúsculas de tamaño igual a las minúsculas)
+ han sido sustituidas por letras mayúsculas de tamaño normal.
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+ M. RIGOBERTO PAREDES
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+ MITOS, SUPERSTICIONES
+ Y SUPERVIVENCIAS
+ POPULARES DE BOLIVIA
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+ PRÓLOGO
+ DEL DR. BELISARIO DIAZ ROMERO
+
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+ ARNO Hermanos.--Libreros Editores
+ La Paz.--Imp. Artística.--Socabaya 22.
+ MCMXX
+
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+
+_Al ilustre escritor y abnegado propagandista de estudios históricos y
+geográficos de Bolivia_
+
+ _Don Manuel V. Ballivián_
+
+_Dedica esta obra_--
+
+ El Autor.
+
+
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+
+[Ilustración]
+
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+
+PRÓLOGO
+
+
+El autor de este libro, D. Manuel Rigoberto Paredes, nos ha honrado con
+el encargo de preceder a su obra por un corto juicio acerca de ella.
+
+Tan delicada comisión la realizaremos con el mejor gusto, aun cuando
+reconocemos nuestra insuficiencia y escasos merecimientos en una labor
+de esta naturaleza, labor que habría podido llevarla a cabo con mayores
+prendas de acierto quien poseyera, es claro, una vasta preparación en
+el dominio de la sociología boliviana. Pero si voluntad nos sobra, en
+cambio, lo que seguramente ha de faltarnos será la competencia especial
+que exigiría el análisis del medio ambiente en que se desenvuelve la
+psicología de toda una raza, muy difícil de caracterizarla en sus
+polícromos matices, cual es la raza aymara-khechua, objeto de las
+investigaciones del minucioso observador que ha querido dejar a los
+futuros estudiosos de nuestro país, el _dossier_ o autos del proceso,
+con el que se puede juzgar la psiquis nacional aborígene.
+
+El libro que nos honramos en presentar hoy al público lector, no es
+uno de aquellos que se escriben, como si dijéramos por pasatiempo;
+precisamente no, es el fruto de largos años de exégesis atenta y
+controlada en el teatro mismo de la acción, o sea de la convivencia
+y contacto con el propio elemento étnico cuyo espíritu se trata de
+escudriñar. El autor ha nacido, ha pasado su existencia casi toda, en
+medio de las capas sociales cuyo _folk-lore_ ha querido desentrañar,
+dándose cuenta exacta del psiquismo tan enrevesado de nuestro pueblo.
+
+Los estudios que son el objeto de esta obra, ningún autor boliviano los
+había emprendido antes que el doctor Paredes, porque dado el carácter
+frívolo de nuestros compatriotas, cosa que tenemos que enrostrarnos,
+duélanos cuanto sea, ¿quién hubiera sido el zamacuco (en concepto
+filisteo se entiende) que se preocupe de las _abusiones_, (bolivianismo
+puro), creencias y tonterías de los _indios_? Nadie que no esté tan
+desocupado o pierda su tiempo en averiguar y describir asuntos insulsos
+como esos. Mas, contemplando con criterio racional y no de calabaza,
+el género de labores a que se entregara el autor, ¿puede suponerse
+por un segundo siquiera, que él ha perdido lamentablemente su tiempo?
+_Nequaquam domini!_; precisamente, no ha podido emplearse mejor un
+talento alimentado y bien nutrido en el espíritu científico de nuestro
+siglo, un talento observador y sagaz, patriota, diligente y concienzudo
+a la vez; un talento, decimos, que posea esas bellas cualidades, no
+pudo tener más plausible dedicación que el ser útil, utilísimo a la
+ciencia sociológica en general y a la psicología del pueblo boliviano
+en particular. Es por esto--y en términos de justicia absoluta--que
+Paredes es acreedor al aplauso del mundo entero.
+
+Hasta aquí solamente algunos hombres de ciencia europeos o
+norteamericanos, habían esbozado algo de la psiquis de nuestros
+aborígenes en el tópico a que nos referimos. El libro _Mitos,
+supersticiones y supervivencias populares en Bolivia_, es, pues, el
+primer trabajo serio en su género que ha salido de la pluma de un
+escritor nacional. Y un trabajo muy curioso en verdad.
+
+Recibámoslo, entonces, con simpático alborozo, leámoslo con placer y
+sepamos darle el mérito que le corresponde.
+
+El modo de ser íntimo de nuestras masas populares, de las que el indio
+aymara-khechua es su representante más genuino, es, ciertamente, casi
+idéntico que el que caracteriza al mestizo y aun al criollo, porque
+sobre la mente del indígena mismo está moldeada la de los otros
+componentes de nuestra población nativa. Oh sí, esas creencias y
+supersticiones, harto primitivas o pueriles, forman también el fondo
+de reserva de la economía mental boliviana, y dígase lo que se quiera
+en contrario, la clase media o la parte más considerable, aquella que
+forma el bloque de nuestro pueblo, participa de la religiosidad y
+moralidad del habitante originario de esta nacionalidad americana.
+
+A veces en las clases que se reputan cultas, vemos con frecuencia
+subsistir esas mismas supersticiones, que no han podido aún
+desarraigarse, ni con el trato de los europeos civilizados. Las
+brujerías de un _callahuaya_ impresionan todavía fuertemente a la
+dama más aristocrática y pesan bastante en el ánimo de la mayoría de
+nuestros _uerajjochas_, que visten levita y calan guantes. ¡Cuánta más
+fuerza sugestiva no deja de tener en el ignaro provinciano o en el poco
+letrado _cholo_!
+
+Al reflexionar sobre el grado de atraso intelectual en que se ha
+quedado el infeliz indígena boliviano, cuyo patrimonio de ignorancia
+se ha mantenido casi el mismo desde los remotos tiempos pre-incaicos,
+¡no sabemos qué de amargo desencanto y qué de mortificante desazón
+embarga nuestro sentimiento patrio! Hace sangrar el alma el percatarse
+de la triste condición en que yace la mentalidad de nuestros pobres
+compatriotas indios. Y, sin embargo, al examinar con cuidado las
+aptitudes mentales de los aymara-khechuas, se advierte que ellos son
+capaces de un alto desarrollo intelectual, conocedores como somos de
+su plasticidad cerebral adaptativa y de la elasticidad de su espíritu.
+En otra ocasión decíamos ya: «Nuestros indígenas, según lo comprueba
+la experiencia, no son refractarios al estudio, al perfeccionamiento
+moral, a la meditación y aun a exceder en condiciones iguales a las
+razas europeas mejor dotadas...» así es efectivamente, pero si hemos
+de conservar en su actual cristalización psíquica este infortunado
+elemento étnico de Bolivia, si nada hacemos por disolver en las aguas
+benéficas de la civilización esos valores brutos, que tornaríanse
+inmediatamente en _solutos_ fértiles para esta tierra, digna de mejor
+suerte, el indio seguirá el mismo paria, salvaje, supersticioso,
+estúpido, feroz...
+
+Indudablemente que la obra del doctor Paredes tiende también a hacer
+conocer a los poderes públicos, el estado religioso-social de la
+colectividad boliviana y a ese título es toda una revelación para
+los dirigentes de la cosa pública. En ello estriba así, su utilidad
+fundamental.
+
+Como producción literaria acaso el último trabajo del autor, a quien
+prologamos, no ofrezca ni las bellezas retóricas que más agradan al
+gran público, ni los relumbrones de una afectada fraseología, pero
+en su sencillez ruda, en el desnudo candoroso con que descubre el
+sér moral de la masa gruesa de nuestro pueblo, no hace otra cosa que
+presentarse sincero y leal; en tal caso es como el anatómico, que
+diseca el cadáver de una virgen núbil y hermosa sin pararse en la
+descripción de sus morbideces y atractivos sexuales, opera con la
+indiferencia y frialdad del sabio.
+
+El surco está abierto ya para otros. ¿Vendrán nuevos cultores que
+prosigan la tarea? ¡Quién sabe!
+
+La Paz, agosto de 1920.
+
+ _B. Díaz Romero._
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+Erratas y Correcciones
+
+
+ Página Línea Dice Léase
+
+ 33 19 los de los
+ 41 30 morada mira de
+ 48 16 los mismos
+ " 18 se la se le
+ 50 13 vió vivió
+ " 19 echar la echarla al
+ 57 1 en el en él al
+ 58 26 no se han no se ha
+ " 29 no los no lo
+ 61 9 _Yantiha_ _Yankha_
+ 65 1 objeto es objeto
+ 80 4 pretéticas pretéritas
+ " 23 en amenaza en actitud de amenaza
+ 90 25 en una una
+ 111 27 la cebada si la cebada
+ " 28 si la reogen se la recoge
+ 112 18 y recogidas recogerlas
+ 139 3 que _Tiay huancu_ de _Tiay-huanacu_
+ 170 21 empeña ase y sacude
+ 181 27 su cuolas sus cuotas
+ 186 21 y a medida a medida
+ 190 22 ponen creen
+ 192 24 en la de la
+ " 25 maztizada masticada
+ 195 7 que está que están
+ " 8 que le que les
+ 200 30 rocson roncos
+ 207 5 e es
+ " 16 he hecho
+ 212 27 es que en que
+ " 14 rostso rostro
+ 261 21 permanezca en él y no y no permanezca en él, y
+ 277 27 que son actos lanzados que asemejan a saetas
+ lanzadas
+
+
+
+
+Mitos, Supersticiones y Supervivencias populares en Bolivia.
+
+
+
+
+ Capítulo I
+
+ Factores primordiales
+
+ I.--El alma de la raza.--La fe en objetos inanimados y en
+ Santiago.--El _layka, chamacani, thaliri, kamili, jampiri
+ y yatiri_.--La poca importancia de las mujeres en la
+ hechicería.--II.--Instrumentos y manera cómo actúan los
+ brujos.--III.--Influencia de éstos, sus artimañas para seducir
+ a las multitudes.--IV.--Causas para la persistencia de las
+ supersticiones.--Papel del sacerdote y confusión del fraile
+ con el mito del _kharisiri_.--V.--Influencia de los sueños.
+
+
+I
+
+Las supersticiones son inherentes a la naturaleza humana; ellas son
+mayores y más dominantes según el estado de civilización de cada país.
+En el nuestro se adquieren en la niñez y nos acompañan hasta la tumba.
+A medida que los individuos descienden en escala social y disminuye su
+instrucción, van aumentando en número y haciéndose imprescindibles en
+el dominio de la vida. Tal sucede con los habitantes de escala inferior
+de nuestras ciudades y pueblos de provincia, llámense blancos, mestizos
+o indios, los cuales son orgánicamente supersticiosos. En el espíritu
+de estos diversos componentes étnicos apenas han podido tener cabida
+algunas ideas religiosas o principios de ciencia médica, que lejos
+de amortiguar los impulsos naturales de su idiosincracia mediocre,
+les han servido para disimularlos y encubrirlos. Continúan creyendo
+indios y mestizos, en la eficacia de los sortilegios y maleficios, y
+en el poder de los que los hacen; veneran aún las cuevas tétricas, los
+cerros elevados, desiertos y desprovistos de vegetación, los lagos,
+ríos, o figuras de barro toscamente trabajados, o piedras que tienen
+venas atravesadas en cruz, o formando arabescos, que se aproximen a
+figuras humanas, y a cuanta cosa encuentran con alguna particularidad
+extraña, suponiendo, aunque confusamente, que tras de todo eso existe
+una voluntad personal, que les da movimiento, les hace obrar, o se
+manifiesta en ellos, o representa los desdobles de sus antepasados.
+Sus antiguos mitos y leyendas siguen teniendo conturbada y esclavizada
+su alma sencilla. En la mente de niño de aquellos, la religión y la
+medicina, se confunden aún con la brujería; el hechicero con el médico
+y el sacerdote, a quien con su segunda intención, se complacen en
+llamarlo _tata-cura_.[1]
+
+ [1] «_Tata Auqui_: Padre o Señor. _Tata_: El Hechicero».
+ _Vocabulario de la Lengua Aymara_, compuesto por el P.
+ Ludovico Bertonio. Publicado de nuevo por Julio Platzman.
+ Parte segunda, página 339. El indio en este caso, le da
+ acepción de hechicero, al tratarse del cura.
+
+Los párrocos tan ignorantes, como sus feligreses, son los que dan
+pábulo a esas creencias, predicándoles, enseñándoles a menudo, que
+los males son obra del diablo, venganzas de la divinidad; bendiciendo
+los objetos presentados por los indios y cholos, colocándolos después
+en los altares, junto a las efigies de los santos. Así al lado de una
+Virgen, se ve un trozo de piedra, junto a un crucifijo, un retazo de
+madera.
+
+La ignorancia de las causas que motivan los fenómenos naturales, en
+párrocos y feligreses, han influído, en forma decisiva, para que el
+fetichismo y las supersticiones indígenas encuentren aceptación y
+aliento en las costumbres del pueblo, dando lugar para que el remedio a
+cualquiera desgracia o enfermedad, se busque, no en la ciencia, sino
+en la hechicería.
+
+Entre los santos del catolicismo, al que deveras adora el indio y en
+quién tiene plena fe, es en Santiago, porque lo confunde con el rayo;
+lo toma por su imagen.
+
+Como los antiguos griegos, creían que Júpiter lo lanzaba, suponen los
+indios que Santiago es el que lo forja y envía a la tierra; por eso se
+llaman _Apu-illapu_, o sea, señor-rayo.
+
+El indio se extasía al contemplar al santo montado a caballo, con aire
+marcial y sañudo de fiero y apuesto capitán, cubierto la testa con
+sombrero de plata, de ancha falda levantada, dejando al descubierto su
+arrogante rostro; manteo encarnado, con flecos de oro sobre la espalda,
+armada su diestra de flamígera espada, en actitud de descargar el arma
+sobre infieles que se le han puesto atrevidos al paso, y a quienes los
+hace triturar con los pesados cascos de su brioso corcel.
+
+Tal es la fe que la gente del pueblo tiene en Santiago, que cuando
+alguien ha podido salvar de la descarga eléctrica del rayo, lo
+conceptúan como su hijo, favorecido con un bautismo de fuego, en señal
+de haberlo elegido el santo para revelarle los arcanos de lo venidero,
+prevenir los males, descubrir las cosas ocultas y ahuyentar por su
+intermedio al espíritu malo, al temible _auka_ escapado del centro
+de la tierra, y la fractura o cicatriz producida por el rayo, la
+considera, el que la tiene, como comprobante del papel sobrenatural
+que debe desempeñar entre sus semejantes.
+
+Asimismo, cuando un niño nace el momento en que estallan chispas en el
+cielo, lo llaman hijo de Santiago. También tienen igual condición los
+mellizos, o el hijo que la madre hubiese afirmado estar concebido para
+el santo, cierto día que la sorprendió la tempestad en el campo, o la
+cubrió el sol con sus rayos ardientes hasta haberla dejado desmayada.
+
+El lugar en que ha caído el rayo lo consideran como digno de respeto,
+por haber sido visitado por el santo, _tatitun-purita_, como dicen, y
+le llevan ofrendas y lo veneran, creyendo que aun se encuentra presente
+allí Santiago, y con objeto de despedirlo, se visten con sus mejores
+trajes, se adornan de blanco y junto con sus mujeres, igualmente
+ataviadas, al son de alegre música, se dirigen al sitio, hacen reventar
+cohetes y después de sacrificar una llama blanca, y realizar otras
+ceremonias, cual si realmente estuvieran despidiendo a una persona,
+regresan bailando a sus casas. Desde entonces, el lugar es tenido por
+sagrado, y le denominan, unas veces, _ajatha_, atravesado, y otras
+_illapujatha_, o herido por el rayo.
+
+El momento en que cae averiada o muerta una persona, a consecuencia
+del rayo, es imposible que nadie la auxilie; todos los presentes
+inmediatamente vuelven la vista y ninguno se atreve a mirarla
+siquiera. Mantienen la idea de que viéndola, se muere definitivamente,
+porque al santo no le agrada ser sorprendido el momento en que
+desciende a caballo sobre un individuo quien puede regresar en sí
+cuando no lo han visto.
+
+_Laikas_ es el nombre genérico de los brujos; pero, cuando tratan de
+diferenciar cierta categoría de éstos dan tal denominación al que
+se encarga de hechizar, de descubrir e inutilizar los maleficios y
+de echar suertes en todas circunstancias de la vida. _Cchamacani_
+(tenebroso) es una especie de nigromanta, que ejerce la magia,
+aplicando sus poderes al daño y a lo malo, a quien se atribuye por
+ello, estar en contacto con los espíritus perversos, evocando a los
+muertos, particularmente los manes de los ajusticiados y de los
+malvados. El _Thaliri_ (que sacude) es el que la da principalmente de
+adivino, y se distingue por ejecutar sus operaciones cubierto de un
+poncho grueso, de burdo tejido, y de color negro, puesto en cuclillas,
+con los ojos cerrados aparentando dormitar o hallarse realmente
+dormido, o tal vez, en estado cataléptico. Sus respuestas son en
+voz débil, queda, cual si alguien les inspiraba sílaba por sílaba,
+palabra por palabra, hasta formular su pensamiento. Las tres clases se
+titulan hijos de Santiago y reconocen entre ellos ciertas jerarquías y
+preeminencias. Cuando el consultado o funcionante no puede absolver la
+pregunta o la cree de suma gravedad, se declara impotente y recomienda
+al cliente otro colega, según él de conocimientos superiores a los que
+tiene, y éste, si duda, lo manda al que lo supone de mayor jerarquía.
+Ha llegado el caso de reconocer todos ellos a un solo brujo supremo,
+que era quien salvaba, y en definitiva resolvía, consultas difíciles y
+consideradas de mucha importancia. Los lugares en que habitan éstos,
+que probablemente han debido ser afamados desde tiempos inmemoriales, o
+tal vez residencias conocidas de prestigiosos brujo, influyen para que
+se les tenga como a tales.
+
+Se singularizan los pertenecientes a cada una de esas categorías, sólo
+en los asuntos de trascendencia o ante ofertas lucrativas con aparatos
+y solemnidades especiales; en la generalidad de los casos siguen
+procedimientos comunes.
+
+_Kamilis_ o _Jampiris_, llaman los pueblos del centro y sud de
+la República a los Gallahuayas, o a los que ejercen la medicina
+y hechicería a la vez, a quienes se les conoce también con la
+denominación de _Yatiris_ o sabios. Este nombre lo emplean
+con preferencia a los de _amaota_, _tocapu_, _chuymani_,
+_achancara-chuymani_, _apincoya_, _musani_, _chuymkihtara_, que
+significan lo mismo. El _Yatiri_ es siempre un hombre viejo, de
+experiencia, de consejo y de venerable aspecto: es el mago indígena.
+
+Los indios, al revés de lo que ocurre entre los blancos, consideran a
+las mujeres incapaces de adivinar el porvenir, ni de descubrir los
+secretos de alguna importancia referentes a los hombres. El aymara
+tiene un profundo desprecio por la mujer y, en los únicos casos que la
+toma en cuenta es cuando se trata de asuntos relacionados con el amor
+sexual, o necesita de venenos, maleficios abortivos, o de remedios
+que produzcan la esterilidad. La hechicera no se entiende sino con
+esas consultas y cuando falla en sus previsiones, es objeto de los
+malos tratos de su cliente. Las que se dedican, son comúnmente, viejas
+andrajosas, de aspecto repugnante y entregadas al vicio de la coca o
+del alcohol. En hechicería, la importancia de la mujer queda muy atrás
+a la que se da al varón; en competencia con éste, es siempre vencida
+aquella. Santiago dicen, huye de la mujer y jamás ha llegado el caso de
+dotarla del don adivinatorio. Con semejante prejuicio su inferioridad
+en la materia, queda ejecutoriada para el vulgo.
+
+
+II
+
+Los instrumentos que acostumbra poseer el brujo se reducen a pedazos
+de soga de ahorcados, muelas o dientes de difuntos, calaveras, figuras
+de ovejas hechas de diferentes cosas, cabellos de muertos, uñas de
+tigres, sapos vivos o disecados, cabezas de perros, plumas de pájaros,
+lanas y _caítos_ de diversos colores, muchas raíces, culebras, arañas
+y lechuzas domesticadas Según es la consulta, el brujo da alguno de
+esos objetos, hace actuar cualquiera de los animales domesticados.
+Generalmente ejerce sus funciones de noche y de preferencia cuando
+ésta es lóbrega, en una habitación silenciosa y apartada de la casa.
+La invitación la hace para una hora en que no puede ser visto por
+indiscretos o sorprendido en sus operaciones.
+
+Alfombra la habitación con lienzos negros, coloca en el centro una
+mesa o un poyo de adobes, cubierto también de negro; pone encima un
+mechero con tres luces o tres velas de sebo, encendidas por la parte
+del asiento y colocadas cabizbajo. Algunas veces adorna las paredes
+con lechuzas y lagartijas disecadas, cuando estos objetos no están
+siempre ocultos. El brujo espera al cliente en la puerta, le introduce
+al interior apenas llega, cuidando de hablarle a media voz y poco,
+prefiriendo entenderse por señas y visajes. El misterio en todo y para
+todo, la mímica y el lenguaje de acción sólo dominan allí.
+
+Coloca al interesado junto a la mesa, donde hay, además de las luces,
+montoncitos de coca, una botella de aguardiente y cigarros. Toma
+su trago y derramando antes algunas gotas al suelo, con los ojos
+entornados hacia arriba, musita ciertas palabras ininteligibles y
+enigmáticas. Convida al concurrente su brebaje, quien también derrama
+algunas gotas antes de beber y ambos mascan la coca y fuman cigarros,
+conversando sobre el motivo de la visita, averíguale con maña lo
+sucedido en todos sus detalles. En seguida le aconseja lo que debe
+hacer. Abre una olla, sacando de allí una lagartija adiestrada para
+lamer la mano de su dueño, o un sapo que croa al salir, o una araña
+en cuyas patas se fija, o hace graznar la lechuza, en una forma que
+responda a sus intenciones. En vista de lo que han hecho estos animales
+le dice que ha acertado en sus consejos. Si es _cchamacani_, invoca la
+presencia del diablo y después de haberse agachado hasta pegarse al
+suelo, le dice que traiga un ratón vivo o gato y cuando tiene presente
+al animal, le atraviesa en los pies con espinas para tullir a su
+enemigo, o le punza en los ojos para cegarlo, o le traspasa la cabeza
+para que se vuelva loco o demente. Otras veces le pide la orina de su
+enemigo, o el agua en la que se haya o hayan lavado su ropa, o algún
+objeto suyo, con ella hace su sortilegio y lo devuelve para que la
+vierta a su puerta. Tanto _laikas_ como _cchamacanis_, emplean también
+con el mismo objeto, coca mascada, granos de maíz y distintas yerbas,
+o matan un cobaya, y en sus vísceras tratan de sorprender el secreto
+buscado, consultando los manes de los muertos. Los _thaliris_ examinan
+las irradiaciones de los astros, las oscilaciones de las llamas en
+las velas o mecheros, el vuelo de las aves, fuera de que algunos son
+magnetizadores, fascinadores y aún ventrílocuos.
+
+El brujo representa con mayor solemnidad la escena en que se propone
+hacer venir y actuar a Santiago en persona. Cita al cliente para la
+media noche y apenas lo tiene en su poder, le hace fumar cigarros,
+le da de beber aguardiente, le cuenta cosas pertinentes al hecho que
+motiva su visita, y, poco a poco, va sugestionándolo, va imponiéndose
+en su voluntad y apoderándose de su ánimo, hasta que, cuando cree
+haber legrado su objeto y de que ha llegado el momento oportuno de
+obrar, le manda repentinamente con tono imperioso, que apague las luces
+y que no resuelle siquiera. Ese instante asume el brujo un aspecto
+imponente, con los ojos que le salen de las órbitas, el cuerpo que le
+tiembla, y todo su ser que se estremece, cual si estuviera poseído por
+un espíritu diabólico. En medio del silencio profundo y la soledad
+que tiene algo de aterradora, siente de improviso en el recinto, un
+ruido metálico, que el asistente, sugestionado como se encuentra,
+cree ser producido por las áureas espuelas y jaeces del bridón del
+santo que llega; no dándose cuenta que el ruido es causado por la
+diestra mano del actuante que agita unos cascabeles acondicionados
+en hilos invisibles. Aprovechando de la credulidad ciega y absoluta
+que domina al sujeto hace, figurar a Santiago, saludándole en mal
+castellano, y dirigiéndole palabras incoherentes en su lengua, con voz
+cavernosa y tono impositivo. Ese efecto consigue el brujo acomodándose
+a la boca un instrumento de cuerno, hecho a propósito para producir
+sonidos extraños; y antes que su cliente se reponga, volviendo a
+su voz natural, le invita respetuoso, para que haga sus preguntas
+directamente al mismo Santiago. El que ha perdido sus corderos, le
+interroga:
+
+«_Señor, bendito señor, perdóname si te importuno: he perdido mis
+ovejas, ladrones desalmados me las han robado; en vano las he buscado,
+¿parecerán? Dímelo, santo adorado; dímelo protector de huérfanos y
+defensor de desgraciados, con toda mi alma en tí puesta te lo pido_». Y
+solloza el infeliz. El hechicero, fingiendo la voz contesta: _Búscalas
+con más interés y las encontrarás, o tu vecino se las ha devorado; o
+están lejos y es imposible que puedas recogerlas._
+
+Si la pregunta se refiere al robo de semovientes mayores, como mulas,
+burros, bueyes o llamas la respuesta suele ser: «_Busca, rastrea un
+poco más y los ladrones serán sorprendidos porque no están muy lejos
+de tí; o ya no los hallarás porque han sido vendidos y conducidos a
+tierras lejanas, o devorados, si se trata de bueyes o llamas_».
+
+Otras veces se interroga: «_Hace un año que mi mujer se encuentra
+tullida, postrada en cama, y me dicen las gentes que está embrujada,
+¿con qué podré curarla? ¿Hay o no remedio a su mal?_» Contesta: «_Hay
+remedio; investiga el paradero del hechizo, que es un sapo, lagartija o
+gato, que tiene los pies atravesados con espinas. Apúrate en buscarlo,
+sino tu mujer morirá_».
+
+De antemano, para este caso, el brujo tiene dispuesto el animal.
+Después de pasada la consulta, recibidos nuevos obsequios y otra
+cantidad de dinero, descubre el objeto del hechizo y le arranca las
+espinas.
+
+Por el estilo, suelen ser las preguntas innumerables y diversas, y
+las respuestas vagas, evasivas, ingeniosas o eficaces, según las
+condiciones económicas del cliente y el conocimiento que el brujo puede
+tener sobre las cosas consultadas.
+
+Terminado el acto y antes de encender las luces hace retirarse al
+santo, repitiendo el mismo ruido que al presentarlo. En la crédula
+mente del indio que vino en su busca, queda la persuación de que se ha
+entrevistado con el mismo santo, por descorazonado que esté, y el hijo
+de Santiago bien pagado por su embuste hábilmente ejecutado.
+
+La hechicera mestiza, al absolver las consultas que también la hacen,
+suele combinar los procedimientos indígenas con algunas prácticas
+religiosas. Por lo común, masca primero coca, dedicada la masticación
+al hombre que debe ser embrujado; después reza a las ánimas del
+purgatorio, o invoca a las condenadas en el infierno. Hace un muñeco
+o pinta una estampa con dos caras, una de mujer otra de hombre, le
+enciende tres velas, y les reza tres padre-nuestros y tres ave-marías
+a las almas solicitadas, y envuelve la estampa con un hilo que tiene
+tres nudos y en seguida conjura a las ánimas, diciendo: «yo os conjuro
+por el día en que nacísteis, por el bautismo que recibísteis, por la
+primera misa que oísteis, que hagáis que fulana o fulano ame y sea
+esclavo o esclava de la pasión de sutano o sutana». Con lo que se cree
+tener buen resultado.
+
+
+III
+
+El cholo y el indio se encuentran tan dominados por la idea de los
+sortilegios y maleficios, que todo lo que no pueden explicar o es para
+ellos misterioso, extraordinario, o sobrenatural, lo tienen por obra de
+brujos.
+
+Cuando el indio al navegar en frágil barquilla de totora, ocupado en la
+pesca, es sorprendido por recios vientos o tempestades, que le producen
+alguna desgracia, supone que es víctima del hechizo de algún enemigo
+suyo, que se ha valido de los elementos para causarle perjuicio; y
+cualquier daño que recibe, lo atribuye siempre a malificios, y para
+evitar sus fatales consecuencias, a tiempo, busca otros brujos, que los
+tiene por superiores a los que han dañado y cree que por este medio,
+destruirá, o por lo menos, neutralizará los efectos de aquellos. En la
+lucha, que para salvarlo, sostendrán los brujos, tiene seguridad, que
+el suyo saldrá vencedor; y si este realmente ha logrado evitar el mal
+o curarlo de una enfermedad, su prestigio toma grandes proporciones.
+Entonces llega a adquirir el favorecido por la suerte nuevos clientes,
+el que lo traten con miedo y con respeto, le consulten en los trances
+difíciles de la vida, y que nadie pueda pasar en su comarca sin acudir
+a él.
+
+El favorito de la suerte, se convierte en ídolo de la multitud. Todos
+le colman de atenciones y le hacen obsequios. El indio que necesita de
+él, le entrega gratis el cordero más gordo de su majada, los productos
+escogidos de su cosecha, y, cuando aquél le exige pernoctar en compañía
+de la hija de éste, joven y bien parecida, consiente en ello sin
+escrúpulos ni vacilaciones.
+
+Estos indios ladinos, insignes rebuscadores de vidas agenas y de
+misterios recónditos, que desempeñan, a maravilla, su lucrativo y
+dichoso papel de hechiceros, son fecundos en recursos para salir
+airosos del paso. Cierta ocasión fué capturado en una Policía de
+provincia un célebre brujo y en vista de las fechorías que había hecho
+y disturbios que había provocado entre los indios, ordenó la autoridad
+que, en castigo de sus faltas, se le flajelase. Sufrió la dura pena
+impasible y cuando volvió a su casa, lejos de manifestar algún
+escarmiento, explicaba ufano a los indios que habían ido a expresarle
+su pesar por lo ocurrido, de que nada había sufrido, porque el momento
+en que lo tendieron al suelo vino en su auxilio Santiago, en forma
+invisible para los que presenciaban o debían ejecutar la pena, y le
+cubrió con su manto, impidiendo que los azotes rozaran siquiera la
+parte desnuda de su cuerpo...! Y siguió ejerciendo su oficio vedado,
+con más ánimo y éxito que antes.
+
+El miedo que inspira a los indios el brujo es tan grande, que cuando se
+embriaga o se descuida en guardar algún objeto suyo, nadie se atreve a
+tocarlo o robarle. Sólo cuando abusa de su poder y se hace peligroso
+e insoportable en la comarca, sus moradores se reunen sigilosamente y
+acuerdan matarlo, sin darle tiempo para nada, como lo hacen en efecto,
+sorprendiéndole en su morada y quemándolo vivo. En seguida entierran
+sus huesos o sus cenizas en un pozo profundo, a fin de que no quede
+huella de él.
+
+El indio tiene la preocupación de que cuando no se le da ese género
+de muerte, su alma sigue causando daños a sus victimadores. Con la
+incineración de su cuerpo creen que también su alma ha sido reducida a
+la nada.
+
+El indio da virtud de remedio eficaz contra los hechizos a la sangre y
+orina del brujo. Con ese objeto suele romperle la cabeza y dar de beber
+la sangre que brota de la herida al hechizado o la orina de aquél. El
+brujo, a su vez, cuida mucho que tal cosa no ocurra, por temor de que
+el maleficio se torne contra él.
+
+Alguna vez, cuando no suena muy bien su título de hijo de Santiago,
+lo cambia con el hijo de la Madre de Dios, o sea _Mamitan-huahuapa_,
+suponiendo con esta alteración poseer mayores facultades que bajo aquel
+nombre.
+
+
+IV
+
+La persistencia de las supersticiones en el alma popular se debe,
+además de las circunstancias ya anotadas, a la influencia de los
+españoles, que aportaron las suyas a América en la conquista y durante
+el período colonial, quienes eran tan llenos de preocupaciones como
+los indios. Si bien los misioneros, destruían los ídolos y adoratorios
+de estos, era para reemplazarlos con los que ellos acataban. Las
+censuras eclesiásticas tendían a extirpar las prácticas antiguas,
+para sustituirlas más fácilmente con las religiosas profesadas por
+el catolicismo, que trataban de implantar en el país, pero como no
+lograron su objeto por completo, las supersticiones indígenas llegaron
+a mezclarse y confundirse con las de los españoles, sin poderse
+distinguir, en muchas de ellas, su origen, ni su esfera de acción
+exclusiva. Raro o casi imposible es hallar una persona que se encuentre
+en lo absoluto libre de supersticiones. Las provenientes de los
+naturales y las traídas por los conquistadores, han venido a converger,
+por todos los lados, sobre el espíritu de nuestra raza, que obra muchas
+veces al impulso de aquellas, aun sin darse cuenta de ello. Cuando el
+indio o mestizo practica por primera vez alguna superstición nueva, ya
+no la olvida. Esta se grava en su espíritu y le domina, convirtiéndose
+en una segunda naturaleza, de la que ya no puede prescindir. Son
+fáciles para adquirir supersticiones, y difíciles para sacudirse de
+ellas.
+
+Los sacerdotes católicos, enseñando a la par de los brujos, que se
+pueden contrariar los fenómenos y leyes naturales con rezos o hechizos,
+hacen igual propaganda. La diferencia está, en que el brujo llama
+en su auxilio a Santiago, cuando no al Diablo, y los sacerdotes a
+sus divinidades y santos. Ambos lo que persiguen es que se tenga más
+confianza, en lo imprevisto, en lo sobrenatural, en lo maravilloso
+antes que en el esfuerzo propio o en el concurso de la ciencia. Por
+tales antecedentes, blancos, mestizos e indios, se han vuelto tan
+crédulos y supersticiosos dentro del culto católico, que cuando no son
+entretenidos por artes diabólicas, se entregan con frenesí a celebrar
+fiestas religiosas, abrigando la profunda convicción de que con
+cualesquiera de estos procedimientos lograrán obtener lo que desean.
+
+La multiplicación de fiestas religiosas, la profusión con que se erigen
+templos y capillas, la excesiva sed alcohólica de las clases populares
+y de las que no son, mantienen y hacen más firmes las supersticiones.
+En los santuarios de los pueblos de provincia, es común el encontrar
+al lado de una efigie católica, objetos de hechicería, y el día de la
+conmemoración del santo, merecen también estos últimos la bendición
+del clérigo que celebra la misa.
+
+El indio por todos esos motivos, considera de la misma clase y con
+iguales pretenciones, al sacerdote y al brujo de su estancia; al
+menos al fraile lo tiene como a un nigromanta peligroso. Le llama
+_kharisiri_, es decir degollador, y cuenta de él, que desde mediados
+de julio hasta mediados de agosto de cada año, sale de su convento y
+recorre las estancias y rancherías del campo, en busca de grasa humana
+para confeccionar la crisma de los bautismos, seguido a la distancia
+de un lego que lleva los cajoncitos de lata en que aquella especie
+será depositada. Cree que el fraile, apenas encuentra un ser humano,
+lo halaga y le da un narcótico con el que le adormece, y cuando está
+inerte, le hace una incisión en la barriga, hacia el lado derecho,
+por donde le extrae toda la grasa que contiene su cuerpo y se retira
+después de curarlo y conseguir que de la herida no quede más huella
+que un ligero cardenal. La víctima al despertar de su letargo y volver
+en sí no encuentra al funesto fraile pero siente un fuerte dolor en el
+vientre que le anuncia que algo ha ocurrido con él y agobiado por este
+presentimiento, comienzan sus fuerzas a decaer rápidas y consumirse su
+cuerpo, hasta que muere a los pocos días del hecho.
+
+Al principio de la conquista española llamaban _Kharisiri_ al verdugo
+que degollaba a los ajusticiados, y creían que después de consumado
+el hecho andaba en las noches vestido del hábito despojado al difunto
+y aún lleno de tierra y sangre, cubierta la cabeza de un capuchón,
+que sólo dejaba descubierto su rostro pálido como la muerte y sombrío
+como la noche, llevando en la mano una campanilla, cuyo lúgubre sonido
+se escuchaba de rato en rato. Decían de él que se alimentaba de carne
+humana, prefiriendo devorar la de los niños que encontraba a su paso.
+
+Poco a poco y a medida que las ejecuciones en esa forma disminuyeron,
+la imaginación de los indios fué confundiendo al verdugo con el
+fraile que acompañaba al condenado a la pena de muerte, hasta que el
+primero se borró de su memoria y sólo el último quedó con el mote de
+_Kharisiri_, terminando por tenerle miedo, a causa de considerarlo
+ladrón de grasa humana.
+
+Probable es que la circunstancia de ver traginar con alguna frecuencia
+a los frailes solos y por caminos silenciosos y desiertos, haya dado
+también lugar a la formación de esta leyenda con todos sus lúgubres
+contornos, o tal vez coincida, y esto es lo más seguro, con algún mito
+propio que tuvieron antes de la conquista, y al cual, por su semejanza,
+han sustituído con el fraile, dándole la terrible denominación de
+_Kharisiri_.[2]
+
+ [2] Parece en efecto, que esta leyenda, no es sino una
+ reproducción o mejor dicho una continuación desnaturalizada
+ del mito _runap mickjuyj_ de los kechuas, del que dice el
+ Obispo Villagómez. «En varios Ayllos o tribus hay maestros
+ a los que ahora dan nuestro nombre de «Capitán» y de las
+ cuales cada uno tenía sus propios alumnos y soldados a los que
+ anunciaba y señalaba una noche cualquiera a su antojo dara
+ que se reunieran en un sitio dado [porque estas reuniones se
+ celebraban de noche]. En seguida, el maestro acompañado de
+ uno o dos de sus discípulos, se acerca en esa noche señalada
+ a una casa que ya tiene determinada de antemano y dejando a
+ los discípulos en la puerta, entra el sólo y desparrama en
+ el suelo un polvo de huesos de muerto y de otros que no sé,
+ preparado de antemano para el objeto, pronunciando a la vez
+ palabras cabalísticas, y de esta manera adormece a todos los
+ que se hallan en la casa al extremo de que los hombres y los
+ animales ni se mueven ni los sienten. Y entonces se acerca a
+ la persona que quiere matar, le hace una pequeña herida en la
+ uña, en una parte cualquiera del cuerpo y en cuanto sale un
+ poco de sangre se pone a chuparla cuanto puede. Por esto a
+ estos brujos les llaman también chupadores de sangre. Una vez
+ que han chupado la sangre se echan un poco en el hueco de la
+ mano o en una vasija y la dan a probar a otros, volviendo al
+ lugar de la reunión y ellos dicen que multiplica el demonio
+ aquella sangre o se la convierte en carne (yo creo que las
+ mezclan con otras carnes) y la cocinan en la reunión y se la
+ comen; y sucede, en efecto, que la persona a quien se le ha
+ chupado esa sangre se muera a los dos o tres días.»
+
+ Continúa el autor: «Cuando tienen esas juntas dicen
+ generalmente: «esta noche nos vamos a comer el alma de tal o
+ cual persona». Habiendo preguntado a una persona que había
+ comido varias veces esa carne o que sabía, contestó con un
+ gesto de asco, que era muy mala y de mal gusto, pareciéndose
+ a la carne seca de vaca».--Villagómez.--_Carta pastoral de
+ Exortación e Instrucción contra las idolatrías de los indios
+ del Arzobispado de Lima, 1641._--Página 42.
+
+Cuando el indio no ha visto ni se ha encontrado con este personaje de
+lúgubre fama y siente, sin embargo, dolor al vientre y se presenta en
+la parte exterior la terrible mancha roja, cree el vampiro que se hizo
+invisible para mejor y más cómodamente extraerle la grasa, y el infeliz
+dominado por tal idea desconfía de los remedios y muere por consunción.
+
+El fraile también simboliza para el indio al autor de la carestía
+y hambre en los ranchos, porque supone que en las grandes alforjas
+que lleva consigo, con el poder de la nigromancia que profesa recoge
+cuantos víveres encuentra dejando al pobre indio que muera, por falta
+de ellos, con la barriga pegada al espinazo.
+
+
+V
+
+Los sueños tienen influencia decisiva en las determinaciones de las
+clases populares, las cuales creen que según son aquellos les sucederá
+algo en la vida real, y con este motivo les dan interpretaciones varias.
+
+Soñarse con llamas u ovejas es para que se frustre algún negocio que se
+proyecta.
+
+Con cóndor, es para que se tenga éxito en lo que se propone.
+
+Soñarse con cadáver es para tener dinero.
+
+Cocinando es para que alguien muera.
+
+Cuando alguna mujer embarazada se sueña con víboras, es para tener hijo
+varón; con sapos, para tener mujer; con cóndor, para que el hijo que
+nazca sea un gran hombre.
+
+Recibir en sueños dinero en el templo, es para tener aviso de la muerte
+de un pariente o amigo.
+
+Arrancarse un diente, es para recibir dinero, o que se le muera un
+pariente próximo.
+
+Incendiarse en sueños la casa en que se vive, es para romper con la
+persona que nos protege.
+
+Poseer a una mujer en sueños, es para no lograrla nunca en la realidad.
+
+Soñarse con un negro o negra es para enfermarse.
+
+Con perros que nos han mordido, para que nos roben.
+
+Con una víbora ponzoñosa que nos ha picado, para que nos envenenen.
+
+Con fuegos, para tener penas.
+
+Con un niño gordo, para recibir dinero.
+
+Con conejos, para ser embrujado.
+
+Se sueña con una persona, cuando ésta piensa mucho en la que la sueña.
+
+Ser arrastrado en sueños por una corriente de agua turbia es para que
+muera el que ha soñado.
+
+Igual cosa le ocurrirá si ha sido embarrancado por una bestia.
+
+Por lo general, la carne en sueños denota muerte, el escremento
+deshonra y los animales con astas infidelidad de la esposa, o concubina
+que se tiene; y así, las interpretaciones son infinitas. Cada individuo
+cuando sueña con determinada persona cree que le irá bien o mal según
+el concepto que se ha formado de ella, a la que la considera su sombra
+benéfica o fatal. Al siguiente día de un mal sueño, quien lo ha tenido
+se encuentra inquieto, temeroso y esperando momento a momento le ocurra
+alguna desgracia; al contrario si fué bueno, está contento y feliz.
+
+Semejante proceder de las clases sociales no es excepcional ni
+extraño. Las supersticiones y tradiciones se trasmiten de generación
+en generación: ellas se heredan, forman el patrimonio que recibimos
+de los antepasados; se modifican, varían y aún mejoran, pero no se
+extinguen; son persistentes porque en la especie humana la memoria no
+se borra y su existencia y desenvolvimiento se encuentra fuertemente
+eslabonada al través de las edades. Para que ellas desapareciesen,
+sería necesario que en la vida de la humanidad se produjese, una
+solución de continuidad y como esto es imposible, las ideas y
+sentimientos ancestrales forzosamente tienen que predominar en los
+actos inconscientes. Se envanece nuestro siglo de haber dado muerte a
+las supersticiones con los progresos de la ciencia, cuando nutre en sus
+pechos la mayor parte de ellas y ostenta y da vida precisamente a la
+superstición de no querer ser supersticioso.
+
+
+
+
+ Capítulo II
+
+ Mitos
+
+ I.--Huirakhocha y su actuación mística.--II.--Achachilas,
+ huacas y konopas.--III.--El Huari y su
+ leyenda.--IV.--Pacha-Mama y su culto actual.--V.--El Ekeko
+ y su historia.--VI.--Thunnupa, Makuri y la Cruz.--VII.--El
+ Huasa-Mallcu, su dominio y el homenaje que se le rinde; _la
+ kuilara y el sarniri_.--VIII.--El concepto que se tiene
+ del Supaya.--IX.--El Anchanchu.--X.--La Mekala.--XI.--El
+ Katekate y sus derivaciones--XII.--Los Japiñuñus.--XIII.--El
+ Takca-takca.--XIV.--El culto a la piedra--XV.--Ideas respecto
+ del Cuurmi.
+
+
+I
+
+En la cúspide de la mitología de los kollas se encuentra el dios
+Huirakhocha, a quien se le tiene por el hacedor de la luz, de la
+tierra y de los hombres. Diversas interpretaciones se han dado a la
+etimología de ese nombre: unos creen que proviene de las palabras
+kechuas _vira_, grasa y _khocha_, mar, o sea grasa del mar. Esta
+interpretación extravagante, no se confirma con el origen de la
+divinidad, que es kolla, y, por consiguiente, que debe buscarse su
+significado en la lengua de esta nación. Además, conviene no olvidar
+que el nombre primitivo, como ha ocurrido con el desenvolvimiento de
+las palabras en todos los idiomas, ha debido sufrir serias alteraciones
+con el transcurso del tiempo y el roce con pueblos de distinta índole
+y lenguaje, hasta llegar a tener la estructura y fonética, que
+actualmente conserva.
+
+_Uira_, según Bertonio, es el suelo[3]. Esta acepción es la principal.
+_Khocha_, parece una alteración de _jucha_, pecado, negocio, pleito,
+según el mismo autor. Palabra que comprendía también al que hacía
+o ejecutaba alguna cosa: al hacedor por excelencia. De suerte
+que _Uira-jjocha_, convertido hoy en _Huira-Khocha_, por haberse
+kuichuizado la frase, podría decir _hacedor del suelo_, con más
+propiedad: _hacedor de la tierra_.
+
+ [3] _Vocabulario Aymara._--Edición Platzman.--Segunda
+ parte.--Página 388.
+
+También pudo haber provenido de las palabras aymaras, _juira_,
+producto y _kota_ lago, alterada después en _khocha_ por los quechuas.
+_Khocha_ y _kkasahui_ son, en el lenguaje kolla, denominaciones del
+aluvión. Tal vez, nombre tan discutido, se ha formado de las palabras
+aymaras: _uru_, día, _jake_ gente, _jjocha_ hacedor, o sea, _hacedor
+del día y de las gentes_; convertidas por disimilaciones, metátisis
+y apentésis continuados, en _Huairakhocha_. Los nombres tienen su
+formación definitiva a través de siglos: son como las piedras, de los
+ríos, que para perder sus extremidades y asperezas, y ponerse lucias
+y redondeadas, tienen las corrientes que arrastrarlas por enormes
+distancias.
+
+Según la tradición generalizada y aceptada comúnmente por los indios,
+con ligeros variantes, Huirakhocha surgió del Lago Titicaca, hizo el
+cielo y la tierra, creó a los hombres y dándoles un señor que debía
+gobernarlos regresó al lago. Pero como las gentes no habían cumplido
+los mandamientos que les impuso, volvió a salir del seno de las aguas
+del Titicaca, acompañado de otros hombres, y se dirigió a Tiahuanacu,
+en donde encolerizado por la desobediencia, redujo a piedras a los
+culpables, que hasta entonces habían vivido en la oscuridad; «mandó
+que luego saliesen el sol, luna y estrellas y se fuesen al cielo para
+dar luz al mundo y así fué hecho, y dicen que creó la luna con más
+claridad que el sol, y por eso el sol envidioso al tiempo que iban a
+subir al cielo, le dió con un puñado de ceniza en la cara y que de
+allí quedó oscurecida de la color que ahora parece»[4]. Creó en seguida
+numerosas gentes y naciones, haciéndolas de barro, pintando los trajes
+que cada uno debía tener, «y los que habían de traer, cabellos con
+cabellos y los que cortado cortó el cabello, y que concluído a cada
+nación dió la lengua que debía hablar, los cantos que había de cantar
+y las simientes y comidas que habían de sembrar. Y acabado de pintar y
+hacerlas dichas naciones y bultos de barro, dió ser y ánimo a cada uno
+por sí, así a los hombres como a las mujeres, y les mandó se sumiesen
+debajo de tierra, cada nación por sí; y que de allí cada nación fuese
+a salir a las partes y lugares que él les mandase; y así dicen que los
+unos salieron de las cuevas, los otros de cerros y otros desatinos de
+esta manera, y que por haber salido y empezado a multiplicar de estos
+lugares, en memoria del primero de su linaje que de allí procedió, y
+así cada nación se viste y trae el traje con que a su guaca vestían.
+Y dicen que el primero que de aquel lugar nació, y allí se volvió a
+convertir en piedras; y otros en halcones y cóndores y otros animales
+y aves; y así son de diferentes figuras los guacas que adoran y que
+usan».[5]
+
+ [4] _Historia Indica_ de Sarmiento de Gamboa.--Cita tomada de
+ la _Colección de libros y documentos referentes a la Historia
+ del Perú_, por Horacio H. Urteaga y Carlos A. Romero.--Tomo
+ I.--Página 7.
+
+ [5] _Relación de las fábulas y ritos de los Incas_, por
+ Cristóbal de Molina, etc.--De la colección citada.--Tomo
+ 1.--Página 6.
+
+En esta tradición se encuentra el origen de los _achachilas_ y
+adoración a las piedras, que aun persiste en las creencias de los
+indios.
+
+Después ordenó Huirakhocha a sus compañeros que fuese cada cual a
+lugares determinados, de donde aquellas gentes debían de salir y
+les mandasen para que saliesen. Así fué que a la palabra de los
+comisionados fueron surgiendo de las cuevas, ríos, lagunas y cerros
+los llamados, poblando los sitios que se les señalaban. Mandó también
+Huirakhocha, a los dos últimos compañeros que habían quedado con él
+en Tiahuanacu, que el uno marchase hacia la parte de Condesuyo y el
+otro a la de Andesuyo, y dieran voces a las gentes que debían salir
+de esas regiones. En seguida él, en persona, se dirigió hacia el
+Kusco, llamando por el camino a los indios que vivían en cuevas y
+sierras. Cerca a Cacha, sus moradores salieron armados y desconociendo
+a Huirakhocha, trataron de matarlo, lo que dió lugar a que hiciera
+descender fuego del cielo, el que iba quemando y azolando los sitios
+ocupados por los indios rebeldes. Visto lo cual por estos, arrojaron
+amedrentados las armas y postrándose a los pies de Huirakhocha, le
+imploraron perdón por su atrevimiento. Viéndolos éste humillados y
+arrepentidos, tomó una vara y encaminándose hacia el fuego, con dos y
+tres golpes que le dió, hizo que se apagase. Los indios en señal de
+reconocimiento le erigieron allí un famoso templo, donde colocaron su
+estatua labrada de piedra y le ofrecían en ofrenda mucho oro y plata.
+
+Siguió su camino Huirakhocha, y en el Tambo de Urcus se subió a una
+altura y de allí llamó a los indios que debían poblar aquella tierra.
+En esta cumbre y altura hicieron los indios otra muy rica huaca, donde
+sobre un escaño de oro colocaron la imagen de Huirakhocha. De ahí se
+dirigió al Kusco, donde creó un señor que gobernase a las gentes del
+lugar, nombrado Alcahuisa. De allí se fué hasta Puerto Viejo, donde
+juntándose con los suyos, que habían ido a esperarlo, se metió con
+ellos mar adentro, caminando sobre las aguas, como si estuvieran sobre
+la tierra y desapareció de la vista de los que lo contemplaron irse.
+
+Tal es la relación que hicieron los indios a los cronistas de su
+divinidad suprema. Por eso cuando vieron por primera vez surgir a los
+españoles de la mar, creyeron que regresaban a la tierra Huirakhocha
+y sus compañeros y los recibieron con veneración, dándoles el nombre
+de su dios, nunca supieron, que estos les trajeran la esclavitud y
+la muerte, en vez de la vida y bienestar que el anterior les había
+prodigado.
+
+Este dios tan popular y venerado en la antigüedad va desapareciendo de
+la imaginación de los indios actuales; pocos son los que al presente
+lo mencionan. Los más lo confunden con Jesucristo o el Padre Eterno
+y, por último, otros terminan por decir que no se acuerdan de él:
+que Huirakhocha es el blanco, que pudo más que aquél, destruyendo
+sus efigies y reduciendo a sus hijos a la más dura servidumbre. El
+Huirakhocha, pero terrible y desalmado huirakhocha, es para el indio,
+el blanco o el mestizo que ocupa su rango.
+
+Los templos principales dedicados a esta célebre divinidad estaban
+situados en la isla o _Huatta_ del Titicaca, sobre cuyas ruínas
+edificaron después los kechuas su templo al Sol; otro, el más
+famoso, en Tiahuanacu y otro en Cacha. Estos fueron los más célebres
+adoratarios de la antigüedad y de los que al presente no quedan sino
+ruínas.
+
+
+II
+
+Mayor vitalidad ha tenido en la mitología indígena y sigue teniendo aún
+la creencia en los _Achachilas_, o sea la de considerar a las montañas,
+cerros, cuevas, ríos y peñas como puntos de donde se originaron los
+antecesores de cada pueblo, y que por este motivo nunca descuidan
+aquellos de velar por el bien de su prole.
+
+Entre los _Ackachilas_, a unos los tienen como a principales troncos
+de grandes pueblos, tales eran el lago Titicaca, el Illampu, el
+Illimani, el Caca-hake o Huayna-Potosí y el Potosí; otros eran de menor
+importancia y cepa de tribus insignificantes. El Achachila de los
+urus, decían que era el fango, de donde estos habían brotado y que por
+eso eran despreciables, de poco entendimiento, ásperos y zahereños;
+que vivían en balsas de _totora_, contemplando constantemente desde
+la superficie de las aguas a su progenitor, el limo del lago.[6] Los
+_lupi-hakes_ o lupakas, los _umasuyus_ y _pacajjas_, se suponían de
+prosapia superior, nacidos de los amores del Illampu con el lago
+Titicaca. Al Potosí se le tenía como antecesor de los _chayantas_, y
+al Tata-Sabaya, los _kara-cankas_ o carangas. El Sajama, y el Tunari,
+el río Cachimayu, el Pilcomayo, etc. etc., se les consideraba como
+Achachilas de los pueblos próximos a esas montañas o ríos.
+
+ [6] A los uros les llaman también _chancumankkeris_,
+ (comedores de ciertas plantas acuáticas de los géneros
+ _Myriophyllum, Potomogeton, Clanophora, Elodea y Chara_). La
+ tradición cuenta de ellos que fueron trasladados, en tiempos
+ remotos, en calidad de esclavos de las costas del Pacífico,
+ por el gran conquistador kolla Tacuilla, y distribuidos en
+ las riberas de los lagos del altiplano, donde se les dedicó
+ exclusivamente a la pesca. De aquí proviene que se nombre
+ _chancus_, a los que aun quedan por aquellas regiones.
+
+Sin perjuicio de adorar el indio a su propio Achachila, cuando,
+al trasmontar una altura o doblar una ladera, ve por primera vez
+cualquiera de esas montañas, cerros o ríos, inmediatamente se pone
+de rodillas, se destoca el sombrero y se encomienda a ese Achachila,
+aunque no sea el suyo y en señal de reverencia, le ofrenda con la coca
+mascada que tiene en la boca, arrojándola al suelo, y dirigiéndose a
+aquél.
+
+Cuando en 1898, Sir Martín Conway, trató de realizar su ascensión al
+Illampu, los indios quisieron sublevarse y atacarlo, porque temían que
+el extranjero profanase a su deidad y esta les enviará castigos, por lo
+que Conway sólo pudo efectuar a medias su intento, y en ausencia de los
+indios.
+
+Denominaban _Huacas_ a las deidades particulares adoradas por un ayllu
+o pueblo, comúnmente formadas de piedra, algunas sin figura ninguna.
+Otras, dice el P. Oliva: «tienen diversas figuras de hombres, o mujeres
+de otras huacas; otras tienen figuras de animales y todas tienen sus
+nombres particulares, con que las invocan y está tan establecida
+esta adoración, que no hay muchacho en algunos pueblos o en algunas
+provincias, que en sabiendo hablar no sepa el nombre de la huaca de su
+ayllu, por cuanto cada parcialidad tiene su huaca principal y otras
+menos principales, y de ellas suelen tomar el nombre de aquel ayllu;
+algunas de estas las tienen como a guardas y patrones de sus pueblos,
+porque sobre el nombre propio, llaman Marca-aparac o Marcachara».[7]
+
+ [7] Historia del Perú y varones insignes, etc., pag. 133.
+
+Las _Konopas y Khanapas_[8], como pronunciaban los Kollas, eran
+dioses tutelares destinados a proteger las familias. Los fabricaban
+indistintamente de metal, de barro o de piedra, o solamente era alguna
+piedra preciosa u objeto raro. Tenían las más el aspecto de figuritas
+cuyos brazos y manos formaban sobre el pecho un ángulo recto, según la
+geometría mística y sacerdotal. Algunas eran de forma fálica, otras
+representaban pescados. El cronista citado dice: «Herédanse estas
+Konopas de padres a hijos y están siempre en el mayorazgo de la casa
+como vínculo principal de ella a cuyo cargo está guardar los vestidos
+de las Huacas que nunca entran en división entre los hermanos, porque
+son cosas dedicadas al culto. Entre estos Konopas solían tener algunas
+piedras vezares que los indios llamaban _quicu_ y el P. Pablo Joseph
+certifica en su tratado que en algunas de las misiones que hizo se
+hallaron no pocas de ellas manchadas con la sangre de los sacrificios
+que les habían hecho».[9]
+
+ [8] Esta palabra quiere decir: «su luz de él o su
+ demostración de él». Se compone de dos voces, _khana_, que
+ significa--«claridad, luz, día y también verdad y demostración
+ de ella». La otra es la partícula _pa_, que es un sub-fijo
+ positivo de la lengua aymara que significa «suyo, suya, su».
+ De manera que khanapa es la luz de él o su demostración. ¿De
+ quién? Del fenómeno producido o de su autor; del hecho moral o
+ material que simboliza la figura representante y del cual es
+ su demostración.
+
+ De este modo el pueblo aymara ha logrado trasmitir la memoria
+ de los hechos de una manera constante y eterna, si se quiere,
+ porque ese modo de ser social del Kolla hace parte integrante
+ de sus propios hábitos y costumbres.
+
+ [9] Historia del Perú citada, pag. 135.
+
+_Konopas_ aún conservan las familias indígenas en sus casas con mucha
+veneración.
+
+
+III
+
+_Huari_, llamaban los antiguos kollas a un cuadrúpedo semejante a la
+llama, probablemente el _Macrauchenia_ ya extinguido, y lo tenían por
+su dios totémico, representante del vigor y de la fuerza de la raza. Le
+erigieron templos en diversas partes y su imagen esculpida en piedra
+era objeto de culto muy solemne.
+
+Al Huari lo consideraban como coetáneo del dios Huirakhocha, viviendo
+en la época en que las divinidades habitaban la tierra junto con los
+primeros hombres, a quienes se les llamaba _huari-hakes_ gentes del
+_huari_, o sea descendientes de éste.
+
+Los adoratorios del Huari se conocían con la denominación de
+_Huari-uillcas_ y dos hubieron muy celebrados; una en la ribera del
+lago Titicaca, en el lugar que hoy ocupa el pueblo de Huarina y otro
+cerca al lago Poopó, donde después se fundó el pueblo Real de Huari.
+Las huacas que en ambos parajes existían, como en otros muchos sitios
+del altiplano, fueron destruídas por los misioneros quedando como
+recuerdo únicamente el nombre de la divinidad aplicado al lugar.
+
+Se ha dado en confundir el _huari_ con la _huikcuña_, la que es
+distinta de aquel. La huikcuña se la ha conocido siempre con este
+nombre y, además, con los de _sayrakha_ y _saalla_. El de huari parece
+que se le dió posteriormente.
+
+También acostumbran llamarlo _Huari-uillca_, sin tener en cuenta
+que la palabra _uillca_ tiene distintas acepciones. Antiguamente
+llamaban _uillca_ al sol y a los adoratorios que se le dedicaban, o se
+dedicaban a otros ídolos como el huari. Después se denominó _uillca_ al
+sacerdote. En este sentido se expresa el anónimo autor de la _Relación
+de las costumbres de los naturales del Perú_, denominando _uillcas_ y
+_yanauillcas_ a los prelados y sacerdotes[10]. Existe además una yerba
+dedicada al sol que se llama _uillca_. Los brujos la emplean como
+purgante, con objeto después del efecto, de que la persona o que ha
+sufrido algún robo se duerma y en sueños descubra al ladrón, o este
+se presente por su propia voluntad, durante ese acto, a restituir lo
+robado. Dicen los naturales que este dón dió a la yerba el sol.
+
+ [10] _Tres relaciones de antigüedades peruanas_, publicadas
+ por Marcos Jiménez de la Espada. Pag. 103.
+
+
+IV
+
+El mito de _Pacha-Mama_, por los vestigios que aun quedan, debió
+referirse primitivamente al tiempo, tal vez vinculado en alguna forma
+con la tierra; al tiempo que cura los mayores dolores, como extingue
+las alegrías más intensas; al tiempo que distribuye las estaciones,
+fecundiza la tierra, su compañera; da y absorve la vida de los seres
+en el universo. _Pacha_ significa originariamente _tiempo_ en lenguaje
+kolla; sólo con el transcurso de los años y adulteraciones de la lengua
+y predominio de otras razas, ha podido confundirse con la _tierra_ y
+hacerse que a ésta y no aquél se rinda preferente culto. El Saturno
+indígena no llegó, pues, a conservarse como personalidad independiente
+en la imaginación de sus prosélitos; al identificarse con la Démater
+india, desapareció de la mitología aborigen.
+
+Los indios antes de su contacto con los españoles llamaban en el
+_Kolla-suyu_, _Pacha Achachi_ a esta deidad; después se sustituyó
+el _Achachi_, que quiere decir viejo y también cepa de una casa o
+familia, con la palabra _mama_, que significa grande, inmenso, cuando
+se refiere a los animales o cosas, y superior, cuando a las personas.
+En este caso, tiene aplicación la palabra, únicamente con las del sexo
+femenino. Los términos _mamatay_ y _mamay_, con los que en aymara y
+kechua, respectivamente, se designa al presente a la madre, es de
+introducción posterior a la conquista española; parece que proviene
+del _mamá_ castellano. Probable es que algún misionero la introdujo en
+el habla indígena, por no encontrar otra palabra más expresiva para
+el vulgo, con que nombrar a la Virgen María, a quien la plebe, llama
+siempre con unción y ternura, _mama_. _Matay_ era el nombre que daba el
+indio a la madre o señora principal, aunque prefería y era de uso más
+común el llamarla _tayca_, como se escucha actualmente. De manera que
+_Pacha-Mama_, según el concepto que tiene entre los indios, se podría
+traducir en sentido de _tierra grande, directora y sustentadora de la
+vida_.
+
+La fiesta de Pacha, la celebran los naturales en un día determinado
+del año, que después ha venido a concuasar con la del Espíritu Santo.
+Consiste ella al presente, en sacar la víspera del Espíritu, en la
+noche, las joyas de los habitantes de una casa, el dinero que han
+ganado ese año, y exponerlos en una mesa colocada en medio patio al
+aire libre; invocar la protección de la Pacha-Mama, derramando en su
+homenaje aguardiente en el suelo y antes de probar ellos siquiera una
+gota. Al contorno de la mesa colocan braseros encendidos, sobre los
+cuales, ponen el momento preciso, ramas de _kkoa_ o póleo silvestre
+(_Mentha pulegium_), con pedazos de feto seco de llama, cordero o vaca,
+porque dicen que los animales son puros en este estado; agregan a esas
+especies, tallos y hojas de cardo santo, _millu_, confites, mixtura,
+y cuando comienza a arder todo esto, desocupan los presentes la casa,
+a fin de no recibir el humo; porque mantienen la creencia de que
+reduciéndose los males en humo, debe evaporarse y perderse para siempre
+en el espacio, sin allegarse a una persona, a cuyo cuerpo penetraría en
+caso contrario, haciendo que adquiera alguna enfermedad, o sea víctima
+de constantes desgracias. Después de que las brasas se han consumido
+y extinguídose el fuego, vuelven a la casa, y en señal de contento
+derraman en el suelo confites y flores.
+
+Esta ceremonia conocida con el nombre de _kkoaña_, es muy popular
+y la celebran las familias, además de la fecha expresada, toda vez
+que tienen que trasladarse de una casa a otra, aunque no con las
+solemnidades anteriores, concretándose a sahumar, con hojas del arbusto
+mencionado y trozos de feto las habitaciones que se han de ocupar, con
+lo que tienen por expulsados a los malos espíritus y los males que
+pudieran haber dejado los anteriores ocupantes.
+
+El martes de Carnaval, también en homenaje a la Pacha-Mama, acostumbran
+derramar en todas las habitaciones de la casa, flores, confites y
+mixtura; pidiéndole conserve con salud a sus dueños y la propiedad
+permanezca en poder de estos.
+
+Por lo regular las ofrendas no deben levantarse del suelo y
+aprovecharse de ellas, porque, quien tal hace, atrae sobre sí el enojo
+de la deidad honrada, que puede mandarle en castigo de su desacato,
+la muerte, o una enfermedad, o alguna desgracia. Lo ofrecido a la
+Pacha-Mama debe destruirse y consumirse por la acción del tiempo.
+
+Los pastores acostumbran a su vez degollar cada año, uno o dos
+corderos tiernos, con objeto de que su sangre sea ofrecida a esta
+deidad, empapando con ella el suelo en su honor y esparciéndola antes
+en direcciones distintas. Este acto llamado _huilara_, lo tienen por
+obligatorio y a él le dan suma importancia para la conservación y
+aumento del ganado.
+
+_Samiri_, descansadero, es el sitio señalado como morada, originaria
+de los antepasados, sea de los hombres o animales y que por esta
+circunstancia ha quedado localizado en el lugar, una extraña fuerza
+vital, que toda vez, que el descendiente va allí recibe un soplo
+vivificador y regresa alentado. En ese sitio ha sido reservada
+semejante virtud por la Pacha-Mama, que no quiso dar a sus moradores de
+entonces todo lo que dar podía, con la morada que a sus hijos, mientras
+durase la vida, mientras existiese el mundo, no les faltare algún
+remedio a sus desalientos, o al desgaste de sus fuerzas. Ese sitio es
+una madre que reanima al ser viviente, que le implora ayuda. A estos
+lugares, tenidos por sagrados, los veneran y les ofrecen sacrificios.
+
+Mi _samiri_, dice el indio, y muestra una prominencia, cerrito, campo
+o cueva. El _samiri_ de mi ganado es aquel otro paraje, e indica otros
+lugares parecidos, por más que a ellos jamás haya ido.
+
+
+V
+
+El _Ekako_, popularizado con el nombre alterado de _Ekeko_, era el
+dios de la prosperidad de los antiguos kollas. Algún cronista lo ha
+confundido con Huirakhocha: Bertonio lo llamaba también Thunnupa, en
+la creencia de corresponder ambas denominaciones a una sola persona,
+cuando fueron distintas, con leyendas diferentes, como se verá en su
+lugar.
+
+Al Ekako se rendía culto constantemente; se le invocaba a menudo
+y cuando alguna desgracia turbaba la alegría del hogar. Su imagen
+fabricada de oro, plata, estaño y aun de barro, se encontraba en todas
+las casas, en lugar preferente o colgado del cuello. Se le daba la
+forma de un hombrecito panzudo, con un casquete en la cabeza unas
+veces y otras con un adorno de plumas terminadas en forma de abanicos,
+o bien cubierta por un _chucu_ punteagudo; con los brazos abiertos
+y doblados hacia arriba, las palmas extendidas y el cuerpo desnudo y
+bien conformado. Los rasgos de su fisonomía denotaban serena bondad y
+completa dicha. Este idolillo, encargado de traer al hogar la fortuna y
+alegría y de ahuyentar las desgracias, era el mimado de las familias:
+el inseparable compañero de la casa. No había choza de indio, donde
+no se le viera cargado con los frutos menudos de la cosecha o retazos
+de telas y lanas de colores, siempre risueño, siempre con los brazos
+abiertos. Lo hacían de distintos tamaños, pero el más grande no pasaba
+de una tercia de largo. Los pequeñitos eran ensartados en collares y
+los llevan las jóvenes al cuello, para que les sirviese de amuletos
+contra las desdichas.
+
+El P. Bertonio en su notable Vocabulario aymara, dice: «_Ecaco_ I
+Thunnupa nombre de quien los indios cuentan muchas fábulas; y muchos
+en estos tiempos las tienen por verdaderas: y así sería bien procurar
+deshacer esta persuación que tienen, por embuste del demonio». En otra
+parte llaman _Ecaco_ al «hombre ingenioso que tiene muchas trazas».
+
+Esas fábulas, a las que se refiere Bertonio, son los milagros y
+recompensas que los indios contaban haberlos recibido del _Ekako_, y la
+ciega confianza que tenían en él, la cual no pudieron desvanecer los
+misioneros con sus prédicas ni persuaciones.
+
+La fiesta consagrada al _Ekako_, se celebraba durante varios días, en
+el solsticio de verano. Le ofrecían los agricultores algunos frutos
+extraños de sus cosechas, los industriales objetos de arte, tales como
+utensilios de cerámica, tejidos primorosos, y pequeñas figuras de
+barro, estaño o plomo. El que nada podía dar de lo suyo adquiría esos
+objetos con piedrecitas, que recogía del campo y que se distinguían
+por alguna extraña particularidad. Nadie podía negarse a recibirlas
+en cambio de sus objetos, sino quería incurrir en el enojo del dios,
+a quien se conmemoraba; por cuyo motivo se hizo de uso corriente tal
+sistema de compra-ventas.
+
+Durante el período colonial, continuaron los _Ekakos_ imperando en las
+creencias populares y siendo objetos de veneración, sin embargo de los
+esfuerzos que hacían los misioneros para ridiculizarlos y arrancarlos
+de las costumbres. El Ekako salió victorioso de la dura prueba; se
+impuso a pesar de todo, y su fiesta siguió celebrándose.
+
+Don Sebastián Segurola, Gobernador Intendente de La Paz, que había
+salvado a la ciudad del terrible asedio de indios de 1781, después de
+debelada la sublevación y firmado su triunfo, en acción de gracias a
+la Virgen de La Paz, cuyo devoto era y a quien atribuía la victoria,
+estableció la fiesta del 24 de enero, en su honor, ordenando que el
+mercado de miniaturas y dijes que se hacía en distintas ocasiones del
+año, se realizase únicamente esos días.
+
+La fiesta se inauguró el 24 de enero de 1783, y para que ella tuviese
+toda la solemnidad posible, se mandó a los indios de los contornos
+de la población, trajesen los objetos pequeños, que en otras
+circunstancias acostumbraban ofrecerlos por monedas de piedras. Los
+indios más listos que el Gobernador, se aprovecharon de la licencia
+para tornar la fiesta de la Virgen en homenaje de su legendario Ekako,
+cuya imagen comenzaron a distribuir recibiendo en cambio piedras.
+
+La fiesta comenzó a celebrarse con delirante entusiasmo de todas las
+clases sociales. En la noche, cuando las familias se encontraban
+en la plaza principal, espectando las luminarias y escuchando la
+música de bailarines, entraron por los cuatro ángulos, que eran, de
+_chaulla-khatu_, el _colegio_, el _cabildo_ y _la casa del judío_,
+comparsas de jóvenes decentes disfrazados, golpeando cajas, piedras,
+tocando instrumentos músicos, llevando cada cual alguna chuchería, que
+la ofrecían en venta, con las palabras aymaras: _alacita_, _alacita_,
+es decir, cómprame, cómprame.
+
+El estruendo y alboroto que estos disfrazados hicieron, era tal, que
+muchas jóvenes fueron arrancadas en medio de la confusión, de la
+compañía de sus familias y sólo regresaron al siguiente día...
+
+Las indias y cholas sentadas al margen de las aceras de la plaza y
+calles contiguas, acostumbraron, desde entonces, a encender en fila
+sus mecheros y velas en homenaje a la Virgen, cuando en su interior,
+tal vez le consagraban a su predilecto Ekako, cuya imagen modelada de
+yeso y pintada de colores vivos, ofrecían en profusión los escultores
+indígenas en venta o permuta a los asistentes a la fiesta.
+
+Algunos idolillos los hicieron sentados, con gorro triangular o cónico
+sobre la cabeza y vestido de una túnica hasta las rodillas, otros
+parados en la misma forma que los de Tiahuanacu, la cual persiste hasta
+hoy. Ambos tienen el aspecto risueño, de hombres satisfechos de la
+vida, gordos y bien comidos.
+
+En los años sucesivos fueron modificándose las costumbres de adquirir
+objetos con piedras, a las que se daba valor sólo en esa fiesta, con
+botones amarillos de bronce, lucios y brillantes, y, por último, los
+botones fueron substituídos con moneda corriente, desde algunos años
+atrás.
+
+La práctica consentida y generalmente celebrada, de permitir a los
+muchachos arrebatar a sus dueños las especies sobrantes de la venta del
+día, apenas tocaba la oración y comenzaban las sombras de la noche a
+cubrir la plaza, también ha desaparecido. Si antes en honor del Ekako,
+nadie debía regresar a su casa, lo que había destinado para vender o
+permutar ese día, los policías impiden al presente que tal merodeo se
+repita.
+
+Lo que al principio tuvo un aspecto netamente religioso y pagano, se
+ha convertido poco a poco en feria industrial de miniaturas, y lo que
+es más singular, en una oportunidad para adquirir al legendario Ekako,
+que se encargue del cuidado de la casa del adquirente. El idolillo, que
+en tiempos pasados era objeto de veneración únicamente de los indios,
+hoy es acatado por todas las clases sociales. Rara será la familia que
+no tenga acomodado en sitio visible de sus habitaciones, un Ekako,
+cubierto de dijes y pequeños instrumentos y objetos de arte diminutos,
+y en quien confían los moradores de la casa que atraerá la buena suerte
+al hogar, y evitará que les sobrevengan infortunios. El diosecillo de
+la fortuna, es la única divinidad que ha triunfado de las persecuciones
+de los misioneros y del fanatismo católico.
+
+A este ídolo que siempre se le representó solo, se le ha dado una
+compañera por los mestizos, que, como toda creación artificial, no
+tiene importancia ni el prestigio de aquél. A la mujer del ídolo, se la
+mira con desprecio y nadie se esfuerza por adquirirla, ni se la presta
+acatamiento. Falta para ella la fe de la multitud y cuando media este
+antecedente, una creación religiosa no tiene razón de ser.
+
+
+VI
+
+Entre las leyendas místicas de los kollas existe la de un misterioso
+personaje, a quien no le consideran un dios, pero le conceden la
+facultad de hacer milagros. Le llaman _Thunnupa_, y dicen que vino
+del norte acompañado de cinco discípulos, trayendo sobre sus hombros
+una cruz grande de madera y que se presentó en el pueblo de Carabuco,
+entonces residencia del célebre _Makuri_, el más famoso de sus
+conquistadores y héroes legendarios, que ha sobrevivido en la memoria
+colectiva de los pueblos, junto con otro igualmente notable, aunque
+de tiempos relativamente posteriores, llamado _Tacuilla_. Estos dos
+nombres son los únicos recitados en sus cantares y aun mencionados por
+los indios viejos, ellos los tienden a desaparecer, porque los más de
+los indígenas ya no se dan cuenta.
+
+Thunnupa, a quien se la dan también los nombres de _Tonapa_, _Tunapa_,
+_Taapac_, según los padres agustinos que escribieron sobre él, era un
+hombre venerable en su presencia, zarco, bárbaro, destocado y vestido
+de cuxma, sobrio, enemigo de la chicha y de la poligamia. Reconvino a
+Makuri por las devastaciones que hacía en los pueblos enemigos, por su
+sed de conquistas y su crueldad con los vencidos, pero éste no hizo
+aprecio de sus palabras, y lo más que pudo fué permitirle residir en
+sus vastos dominios sin molestarlo. Makuri era demasiado poderoso y
+soberbio para darle importancia. La presencia de Thunnupa, parece que
+a los únicos que tenía preocupados era a los sacerdotes y brujos de su
+imperio, quienes le hicieron guerra encarnizada sin perder ocasión para
+denigrarle.
+
+Thunnupa se dirigió el pueblo de los _sucasucas_, hoy Sicasica, donde
+les predicó sus doctrinas. Los indios alarmados de sus enseñanzas,
+comenzaron a hostilizarle y, por último, prendieron fuego a la paja
+en la que dormía; logrando salvar del incendio regresó a Carabuco.
+Aquí las circunstancias habían variado durante su ausencia, debido
+a uno de sus discípulos, llamado _Kolke huynaka_, que enamorado
+de _Khana-huara_, hija de _Makuri_, logró persuadirla para que se
+convirtiese a las doctrinas de su maestro y cuando éste regresó hizo
+que la bautizara. Sabedor el padre de lo que había ocurrido con su
+hija, ordenó que Thunnupa y sus discípulos fuesen apresados. A los
+discípulos los hizo martirizar y como Thunnupa, les reprochase de esa
+crueldad, lo atormentaron hasta dejarlo exánime, «echaron el cuerpo
+bendito en una balsa de junco o totora», dice el P. Calancha, «y lo
+arrojaron en la gran laguna dicha [el Titicaca] y sirviéndole las aguas
+mansas de remeros y los blandos vientos de piloto, navegó con tan gran
+velocidad que dejó con admiración espantada a los mismos que lo mataron
+sin piedad; y crecióles el espanto, porque no tiene casi corriente
+la laguna y entonces ninguna... Llegó la balsa con el rico tesoro
+en la playa de Cachamarca, donde agora es el Desaguadero. Y es muy
+asentada en la tradición de los Indios, que la misma balsa rompiendo
+la tierra, abrió el Desaguadero, porque antes nunca le tuvo y desde
+entonces corre, y sobre las aguas que por allí encaminó se fué el santo
+cuerpo hasta el pueblo de Aullagas muchas leguas distante de Chucuito y
+Titicaca hacia a la costa de Arica».[11] A este mismo personaje, vuelto
+en sí, se le hace peregrinar en las tradiciones indígenas por Carangas,
+donde vió junto a un cerro que lleva su nombre, entre los Calchaquies,
+Chuquisaca y Paraguay.
+
+ [11] _Crónica Moralizada_, volumen I, página 337 y 388.
+
+La cruz que había traído consigo, dicen que trataron de destruirla, sin
+poder lograr su objeto, ni con la acción de los golpes; que entonces
+quisieron echar la agua y como no se sumergiese al fondo, la enterraron
+en un pozo, de donde la extrajeron en 1569.[12]
+
+ [12] Este descubrimiento cuenta el P. Ramos de la manera
+ siguiente: «En un día del Corpus (Christi) los Urinsayas
+ que estaban de guerra con los Anansayas, se retaron unos a
+ otros, los Anansayas dijeron a los Urinsayas, que estos eran
+ inmorales (viciosos); brujos y que sus antepasados habían
+ lapidado un santo, intentando quemar una cruz que consigo
+ cargaba, y que ellos la guardaron la cruz en lugar secreto, no
+ queriendo mostrarla. Habiéndose traslucido esto por algunos
+ muchachos, se lo comunicaron al padre Sarmiento que era el
+ cura. Este descubrió la cruz en tres pedazos y una plancha
+ de cobre (una hoja) con la cual la cruz estaba forrada
+ (ceñida), con la cruz se encontraron solamente dos clavos.
+ El señor don Alfonso Ramírez de Vergara, Obispo de Charcas,
+ mandó hacer nuevas excavaciones y encontróse el tercer clavo
+ que lo tomó, y a su muerte el Licenciado Adolfo Maldonado,
+ Presidente de la Audiencia (de la Plata o Charcas) lo tuvo
+ en herencia y llevóselo a España. Cuando se hizo la división
+ de los obispados, éstos (asímismo) se partieren la cruz,
+ aserrándola en dos partes, haciendo dos de ella, una de las
+ cuales quedó en Carabuco y la otra está en la catedral de la
+ Plata (Sucre)». _Historia del célebre y milagroso Santuario
+ de la insigne imagen de Nuestra Señora de Copacabana_--Lima,
+ 1621.--Cita tomada del importante trabajo de Adolfo F.
+ Bandelier, titulado: _La Cruz de Carabuco en Bolivia_,
+ traducido al castellano por don Manuel V. Ballivián.
+
+A Thunnupa se le ha confundido con Huirakhocha, y aun con Pacha
+Achachi, sin embargo de ser tan distintas las leyendas que rodean a
+cada uno de estos personajes, y de ser completamente diferentes los
+mitos que representan, o la esfera de acción en que se desenvuelven.
+Uniforme, con ligeras variantes en los detalles, es la tradición que
+hace surgir a Huirakhocha del lago Titicaca y marchar hacia el Norte,
+hasta desaparecer en Puerto Viejo; en cambio, a Thunnupa se le hace
+descender del norte hacia el pueblo de Carabuco, que está en la ribera
+oriental del Titicaca, y, después, caminar hacia el sud y al oeste.
+
+Es un afán manifiesto en varios cronistas, el acumular en una sola
+creación mítica, todos los nombres de la variada teogonía indígena;
+particularmente con Huirakhocha se ha hecho esa aglomeración, en una
+forma en que, si a ello se diera entero asentimiento, resultaría que
+los primitivos pueblos de esta parte del continente americano, no
+tuvieron sino una divinidad, que fué Huirakhocha; puesto que a él
+también se le llama _Kon_, _Tisi_, _Ekako_, _Thunnupa_, _Pachacamak_,
+_Pachayachachic_, _Pacchacan_, _etc._, _etc._
+
+Rastreando con algún cuidado los restos de tradiciones que aún quedan,
+y comparándolos con los relatos de los cronistas, se comprende que
+la conquista española sobrevino, cuando los incas hacían un esfuerzo
+de identificación y fusión de los dioses de los pueblos conquistados
+con los suyos propios, y que los españoles, lejos de separarlos los
+confundieron más, guiados por los prejuicios religiosos de encontrar
+la concepción del misterio de la Trinidad en los nombres de Con, Tisi,
+Huirakhocha, y la obra del diablo en otros; llegando así a convertir
+el politeísmo indígena, en imitación borrosa de la religión católica,
+y a embarullar y confundir en la mente de los indios sus divinidades
+con las cristianas. Huirakhocha, Ekako y Thunnupa son los que más han
+sufrido las consecuencias de este sistema, el cual se ha tratado de
+evitar en lo posible en los presentes estudios.
+
+
+VII
+
+El indio cree que los campos desiertos y silenciosos, constituyen
+el dominio de una poderosa deidad, a quien llama _Huasa-Mallcu_, o
+simplemente _Huasa_. También las mujeres que desean tener hijos, dan
+el nombre de _Huasa_ a una piedrecilla larga, que cogen del suelo, la
+envuelven en telas y ciñéndola con hilos de lana, la colocan junto a
+un peñasco solitario, donde le piden con veneración y ofrendas, les
+conceda descendencia.
+
+Dicen que _Huasa Mallcu_ es un gigante vestido de blanco, de carácter
+ingenuo y primitivo, de fisonomía austera y porte imponente, que en
+veces toma la forma de un inmenso cóndor, que vive eternamente célibe,
+con intachable moralidad, reinando satisfecho en plena naturaleza y
+en medio de la paz de ese medio ambiente callado. Todos los animales
+salvajes de aquellos desiertos, llamados en aymara _Huasa-jaras_, o
+sea campamentos del _Huasa_, le pertenecen y se prestan sumisos y
+diligentes a las ocupaciones que les señala. Las _huikcuñas_ le sirven
+de bestias de carga, para transportar de una parte a otra, y donde
+él crea conveniente, sus inmensos tesoros; la zorra para velar por
+su persona y lanzar el grito de alarma a la presencia de individuos
+extraños; las aves están obligadas a entonar cantos melodiosos cuando
+él despierta en las mañanas, o pasa junto a sus nidos; los vientos
+deben cesar cuando él se presenta; la atmósfera tranquilizarse y
+suavizarse a su presencia; las flores desprender sus aromas y cubrir
+con sus hojas el camino que ha de seguir.
+
+Al _Huasa-Mallcu_, lo describen benigno y compasivo con los
+desgraciados; duro o severo con los perversos. Contiene a los ladrones,
+formando alrededor de la casa de sus protegidos un muro impenetrable,
+el cual desaparece apenas cesa el peligro; hace invisibles a sus
+animales favoritos cuando los persigue el cazador, quién sólo logra
+su intento cuando aquellos se han extraviado de sus dominios; evita
+crímenes y robos en los caminos y despoblados.
+
+Cuentan que un pobre hombre, honrado y cargado de hijos, que iba
+en busca de alimento para su familia, se encontró una vez con el
+Huasa-Mallcu en su camino y le pidió tuviera compasión de él. Conmovido
+con el ruego, descargó de sus _huikcuñas_ cierta cantidad de oro, y se
+la entregó para que aliviara sus miserias.
+
+Lo contrario del _Anchanchu_, el Huasa-Mallcu no hace daño a nadie, y
+más bien favorece al que le invoca su amparo.
+
+Nunca dejan los indios de ofrecerle alguna ofrenda en cualquiera
+circunstancia. Si degüellan un cordero, llama o buey, rocían
+precisamente con la sangre, el frontón o remate triangular de la pared
+principal de su casa, en homenaje del Mallcu, quien al notar que no
+se han olvidado de él, envía un rayo de felicidad a ese hogar en
+correspondencia a la ofrenda.
+
+En las fiestas, cuando los indios se encuentran libres de las miradas
+de extraños, colocan en el extremo superior de un palo un muñeco muy
+adornado, y enhiesto al centro del sitio de reunión, bailan en contorno
+con grandes muestras de alegría y entonándole algunos cantares, en los
+que manifiesta su profundo respeto, le hacen reverencia en cada vuelta
+que dan, y cuando algún desconocido se aproxima, ocultan el muñeco y
+dicen que están bailando para el santo cuya fiesta celebran.
+
+Los viejos de la comarca y los hechiceros suelen pedir a los indios de
+la circunscripción chaquiras, coca, _cuys_ y otras cosas para ofrendar
+al Mallcu el día señalado a su conmemoración. Ese día, el brujo
+acompañado de su ayudante, antes de comenzar el baile, se aproxima al
+ídolo con muchas reverencias, y a vista de los asistentes conmovidos
+les dirige, sollozando la siguiente oración:
+
+«_Huasa-Mallcu bondadoso: padre del huérfano y protector de infelices,
+óyenos; un momento no te hemos olvidado y ahora venimos a tus pies
+a agradecerte de tus favores, trayéndote estas cosas que te ofrecen
+tus pobres hijos, tus miserables criaturas, víctimas de la crueldad
+de los blancos; recíbelas, no te enojes; sólo confiamos en tu corazón
+misericordioso, que nos compadezca y atenúe nuestras desgracias. En la
+tierra misma que nos vió nacer y que recibirá nuestro último aliento,
+no merecemos más que un trato inhumano. Envíanos, pues, alivio y una
+existencia menos triste y miserable; concede este año salud y contento
+a nuestros hogares, que produzcan abundantes nuestras cosechas y que
+sólo haya dolor, lágrimas e infortunios en las casas de nuestros
+enemigos..._» Calla el brujo, las lágrimas corren abundantes por las
+mejillas de las concurrentes, y en seguida derrama la chicha delante
+de la efigie y, a veces sobre ella; con la sangre de los conejos, que
+degüella ese momento, le unta la cara y el cuerpo, la coca le pone
+en los labios y con las chaquiras le adorna, quemando lo restante y
+aventando las cenizas a los cuatro vientos. Durante la ceremonia y
+mientras se disipa por completo el humo y polvo de la ceniza, permanece
+toda la concurrencia contrita, de rodillas y con la mano izquierda
+levantada hacia arriba. Después de pasada ella, se entregan satisfechos
+al baile y a las bebidas, cuidando de que la efigie de su Mallcu no sea
+vista por ningún extraño, hasta que a hora determinada, el brujo la
+recoge y guarda en lugar reservado, para volverla a sacar sólo cuando
+haya motivos de rendirle nuevo culto.
+
+Esta efigie suele ser, unas veces, un muñeco adornado, otras, de piedra
+labrada, y algunas veces una figura modelada de yeso, o sólo un palo
+envuelto con telas de colores, al que suponen los indios se anima de
+una vida carnal y palpitante, apenas se quiere adorar en el Huasa
+Mallcu.
+
+
+VIII
+
+En presencia del hambre, de las enfermedades, de las guerras y
+desgracias imprevistas, ha debido reflexionar el hombre primitivo
+del altiplano y pensar sobre la existencia de un ente malo, que,
+contrariando los designios de los dioses buenos, desencadena todas
+esas calamidades, apenas se descuida en evitarlas, por satisfacer
+sus instintos de destrucción y causar daños. A ese genio maléfico le
+llamaron, antiguamente _Hahuari_, que equivale a fantasma malo, y
+después, _Supaya_, que es el nombre con el que actualmente se le conoce.
+
+Mas, el indio llegó a perturbarse en sus dogmas, cuando los misioneros
+cristianos señalaban como a _Supaya_ a sus mismos ídolos, y como a sus
+intermediarios, a sus propios sacerdotes o _huillcas_; su confusión
+aumentó cuando de los nuevos dioses y de sus adoradores no recibían
+sino sufrimientos. Poco a poco, y a medida que era víctima de las
+crueldades de los españoles y mestizos, con las prédicas insistentes de
+los misioneros y sacerdotes, de ser culto diabólico su antiguo culto,
+el _Supaya_ fué haciéndose simpático en su sencillo espíritu y comenzó
+a fiarse más en él. En vano se amenazaba a los indios con las penas
+del Infierno; en vano se pintaba cuadros espeluznantes que se les
+ponían de manifiesto; continuó la duda turbando su mente. El Supaya
+fué creciendo en su imaginación y ocupando el lugar de sus antiguas
+divinidades. De ahí que el indio le tema, pero que no le repulse, y
+cuantas veces puede invocar sus favores lo hace sin escrúpulos. Busca
+a los _Cchamacanis_, porque supone que están en relación con él y les
+paga cualquiera cosa para que al Supaya le hagan propicio a sus deseos.
+
+El aymara conceptúa al Supaya menos malo de lo que dicen, y para
+explicar el origen de sus desventuras y señalar a sus causantes, ha
+inventado otros espíritus malignos, como el _Anchanchu_, la _Mekala_ y
+los _Jappiñuñus_. Sin embargo, cree que aquél, entregado a sus propios
+instintos, hace siempre daño; cuando se le implora, cede y se torna
+bueno, en tanto que a los últimos los tiene como orgánicamente malos.
+Con estos no valen ruegos ni ofrendas; sólo la intervención del Ekako,
+de la Pacha-Mama, del Huasa Mallcu y de otras deidades benéficas, puede
+evitarse que hagan daño.
+
+El aymara tiene muy poca fe en las divinidades del cristianismo, más
+confía en sus ídolos; aún no se han dado cuenta de lo que llaman
+_Gloria_ los católicos; la idea de los goces eternos junto a Dios,
+no los ambiciona, porque no los comprende. Lo que le agrada en el
+culto católico son las fiestas, porque le presentan ocasiones de
+embriagarse, divertirse y entregarse a los placeres sin freno ni medida.
+
+Por manía, y a causa de que se describe al Supaya con dimensiones
+extraordinarias que impresionan su imaginación, ha dado en calificar
+con esta denominación a todo hombre perverso, a toda mujer mala; pero
+no lo hace porque siente realmente horror por este personaje, puesto
+que, en determinadas circunstancias, le busca y demanda sus favores.
+Al aymara no le asusta el Supaya, desearía verlo personalmente, para
+pedirle que lo vengara de sus enemigos, y después de ver satisfechos
+sus odios, entregarle, si posible es, su alma; ya que le predican sus
+opresores que eso exige el demonio. Sufre tanto, la existencia se le ha
+hecho tan amarga, que al indio no le importa lo que le puede suceder
+en el otro mundo, con tal de ser aliviado en éste del peso de los
+sufrimientos que gravitan sobre él.
+
+Esa es en síntesis, la idea que en su mente encierra respecto al famoso
+Supaya o Diablo indígena.
+
+
+IX
+
+Al _Anchanchu_, lo pintan como un viejecito enano, barrigón, calvo,
+de cabeza grande y desproporcionada al cuerpo; con rostro socarrón, y
+dotado de una sonrisa fascinadora. Dicen que viste telas recamadas de
+oro y que lleva en la cabeza un sombrero de plata de copa baja y ancha
+falda; que mora en las cuevas, en el fondo de los ríos y en edificios
+ruinosos y abandonados; allí donde las gentes no aproximan sino rara
+vez, o residen solo por cortas temporadas.
+
+El _Anchanchu_ atrae a sus víctimas con sus salamerías, y las recibe
+regocijado y ansioso; y cuando adormecido se halla el huesped con tanto
+halago, castiga su incauta confianza dándole muerte, o inoculándole en
+el cuerpo una grave enfermedad. Lo suponen, cuando se hace visible,
+tan amable y meloso, que engaña al hombre más avisado y mundano con su
+astucia y sagacidad. Personifican en él la deslealtad, la perfidia, la
+refinada perversidad y la lúgubre ironía. El _Anchanchu_ es una deidad
+siniestra, que sonríe siempre y sonriendo prepara y causa los mayores
+daños; lleva la desolación a los hogares y destruye los edificios y
+campos sembrados. Huid de él, aconsejan, porque la dicha que brinda
+no es cierta, porque su trato cortés y afable, es la red con la que
+apresará a su víctima.
+
+Cuando transita por los caminos, produce huracanes y remolinos de
+viento, por eso el indio asustado ante estos fenómenos atmosféricos, se
+para y exclama: «pasa, pasa Anchanchu; no me hagas ningún mal, porque
+el Mallcu me ampara».
+
+La hacienda, casa, o cualquier otro fundo donde mueren los propietarios
+con alguna frecuencia, la suponen habitada por el Anchanchu, que en la
+noche, durante el sueño, les ha chupado la sangre o introducido alguna
+enfermedad, a cuya consecuencia se deben esas muertes.
+
+El indio rara vez se atreve a pernoctar cerca a los ríos o en casas
+deshabitadas, por temor a esta terrible deidad, cuyo nombre excusa
+aún pronunciarlo y se limita a decir: _Yankhanihua_, tiene maligno, o
+_Sajjranihua_, que significa lo mismo. Con las denominaciones _Yantiha_
+y _Sajjra_, designan indistintamente a los espíritus maléficos.
+
+Cuando un terreno se derrumba o sufre frecuentes denudaciones, lo
+atribuyen al Anchanchu, que posesionándose de su interior, produce
+aquellos desperfectos telúricos.
+
+
+X
+
+La _Mekala_, es otra deidad maléfica que preocupa a los campesinos.
+Según éstos, es una mujer alta, flaca, de color lívido, carnes lacias,
+cabellera desgreñada y suelta al aire, pocos y afilados dientes, ojos
+pequeños y fosforescentes chata, con las fosas nasales demasiado
+abiertas y boca grande, labios descarnados, con la barriga que
+desciende hasta las rodillas y una cola de fuego, semejante a la de
+un cometa. Dicen que anda a saltos, vestida de una larga túnica roja,
+cubierta de pequeños bolsillos en toda su extensión. Cuando salta a
+una sementera, se apodera de los mejores frutos y los introduce en
+todos sus bolsillos, imposibles de ser rellenados, porque, a medida
+que reciben las especies, van ensanchándose indefinidamente por virtud
+diabólica.
+
+Su paso se señala por las devastaciones que deja tras sí.
+
+Si la _Mekala_, penetra a un aprisco chupa la sangre de los corderitos
+tiernos, cual voraz vampiro, hasta causarles la muerte. Si sorprende
+dormida a una criatura, le extrae los sesos y le arranca el alma,
+llevándosela aprisionada en los bolsillitos de su terrible túnica.
+
+Para impedir que la _Mekala_ lleve a cabo los daños a que le impulsan
+sus malos instintos, invocaban los indios la intervención de sus
+Konapas o sean dioses penates, y colocaban en el centro de sus chacras
+la imagen de una _Mama-Sara_, y en las habitaciones la de alguna deidad
+benéfica.
+
+Los misioneros católicos exhortaban y aconsejaban a los indios a no
+buscar el amparo de sus ídolos contra la _Mekala_, sino contener
+su osadía con cruces que ponían en las sementeras y tras la puerta
+de las majadas, con agua bendita que rociaban en todos los lugares
+sospechosos; también empleaban con el mismo objeto, la sal y hojas de
+romero.
+
+El _mito de la Mekala_ encierra el simbolismo de los desastres que
+causan las sequías, heladas y epidemias.
+
+
+XI
+
+El _Katekate_, conceptúan que es la cabeza desprendida de un cadáver
+humano, que saltando de su sepultura, va rodando en busca del enemigo
+que en vida le causó males y lanzando a su paso gritos inarticulados y
+muy guturales, que en el silencio de la noche hacen un ruido extraño y
+espeluznante. Cuentan que, cuando encuentra al individuo perseguido,
+le liga las manos y los pies con el cabello crecido en su sepulcro, el
+cual es duro y resistente; le derriba al suelo y se coloca sobre el
+pecho del enemigo; le hinca los descarnados y afilados dientes y le
+chupa la sangre, mientras sus miradas de fuego están fijas, siempre
+fijas, en el rostro del perseguido. La cabeza, conforme succiona, toma
+mayores proporciones y con su volumen, que no cesa de crecer y aumentar
+de peso, ahoga paulatinamente a su víctima, haciéndole antes sufrir una
+agonía dolorosa, y cuando ha conseguido darle muerte vuelve, rebotando
+de contento por el suelo, hasta el lugar de su eterno descanso, la
+cabeza vengativa.
+
+Sugestionadas con la idea de este mito macabro, suelen las mujeres
+que odian a sus esposos, aprovecharse del estado de embriaguez en
+que se encuentran, para cortarles la cabeza, y después, cuando la
+justicia las persigue, disculparse del crimen con que eran aquéllos,
+brujos, y que en momentos de hechicería, por haber errado en algún
+accidente o fórmula, la cabeza desprendida del cuerpo, se fué como una
+ave fugitiva, huyendo por los aires, sirviéndole de alas los cabellos
+esparcidos y que está voltijeando ya, de _Katekate_; la prueba de
+lo dicho, aseguran tenerla, en que vuelve a la casa en las noches
+lóbregas, rebota al techo, espía con ojos de fuego por la abertura
+estrecha de la chimenea, alumbrando su interior con sus miradas
+fosforescentes; laméntase con gemidos tristes y lastimeros, en momentos
+el que el viento silba y la lechuza grazna por ahí cerca. Si entonces
+no salieron a su encuentro, fué por temor de que la temible cabeza
+diera el ósculo de cariño al miembro de su familia, a quien quiso
+mucho en vida, causándole la muerte con ese beso, según ellas, frío y
+penetrante como la hoja acerada de un puñal.
+
+Cuando un individuo se acuesta con sed, también creen que, mientras
+duerme, se desprende su cabeza y va a la fuente próxima a beber agua.
+
+El antiguo gato de fuego, que solía presentarse de tiempo en tiempo,
+a media noche, sobre el techo de la casa, en la que habitaban uno o
+varios individuos perversos, y que lo tenían por el alma de éstos, que
+tomaba tal forma por voluntad de sus divinidades, se ha convertido,
+desde la venida de los españoles, en gallo de fuego, que representa al
+dueño que se encuentra condenado en vida a las penas del Infierno.
+
+La cabeza humana, particularmente en estado de calavera, objeto
+de varias aplicaciones supersticiosas. Los brujos y los que no lo
+son, entre la gente del pueblo, la emplean para averiguar los robos,
+introduciendo dentro de su armazón huesosa uno o dos reales, y
+pidiéndola con lágrimas en los ojos y fe en el corazón, que les haga
+devolver lo sustraído. La calavera, suponen que conmovida con el caso,
+irá a saltos a deshoras de la noche, a la casa del ladrón y le causará
+pesadillas en sus sueños, o lo tendrá constantemente inquieto, hasta
+hacerle restituir lo ageno, o causarle la muerte por consunción si no
+lo hace.
+
+Otras veces, en iguales casos y con el mismo objeto, hacen arder velas
+a una calavera, durante tres días martes y tres días viernes, en las
+noches, haciendo que, en esta única ocasión, se consuman por completo
+las velas.
+
+
+XII
+
+Los _Jappiñuñus_, cuya denominación proviene de las palabras _jappi_,
+asir, coger, y _ñuñu_ la teta de la mujer, eran duendes en forma de
+mujer, con largas tetas colgantes, los cuales volaban por los aires en
+las noches diáfanas y a horas silenciosas, cogían a las gentes con sus
+tetas y se las llevaban.
+
+Toda vez que el indio siente volar en el aire a deshoras de la noche
+alguna ave nocturna, no cree que es ave sino supone que es algún
+_Jappiñuñu_, que lo está acechando para arrebatarlo y huye apresurado
+al interior de su casa, o se acurruca junto a un pedrón para que lo
+proteja. Si ha desaparecido un individuo en la noche, por algún motivo
+inexplicable, como por ejemplo un crimen o una huida intencionada,
+atribuyen a sus parientes cuando no han podido tener noticias de él,
+que el jappiñuñu, se lo ha llevado.
+
+Sin embargo, este mito va perdiendo mucho de su importancia en la
+imaginación popular y no será extraño que desaparezca a la larga.
+
+
+XIII
+
+Los indios _charcas_ invocan a su divinidad Tangatanga, cuando se ven
+acosados por truenos y rayos y creen que esta tiene suficiente poder
+para impedir que les hagan daño. Esta deidad, a semejanza del _Huasa
+Mallcu_, es protector de los hombres y su misión es contrarrestar los
+efectos del rayo.
+
+
+XIV
+
+El culto a la piedra es general entre los indios que la tienen como la
+base del mundo y el principio eficiente de los fenómenos de la vida.
+Sus _huacas_ más notables son de piedra, y de piedra son sus grandes
+ídolos y konopas más queridos.
+
+A las piedras esquinadas y aisladas, las veneraban, porque decían que
+al estallar la guerra y durante los combates, se tornaban en guerreros
+y después de haber luchado por la tribu hasta vencer a los enemigos, se
+volvían a sus inmutables asientos.
+
+Sienten aún gran predilección por los peñascos o ciertas piedras que
+tienen la figura de gente o animal. Cerca a la ciudad de Oruro, existía
+un pedrejón en forma de sapo, el que era considerado por el pueblo como
+una huaca milagrosa y, en consecuencia, se la reverenciaba cubriéndola
+constantemente de flores, mixtura y derramando encima de ella chicha,
+vino y aguardiente. La piedra contenía en su base un hueco, por donde
+pasaban arrastrándose las personas que deseaban saber sobre el término
+de su vida. La que se atracaba y no podía franquear el paso suponía que
+iba a morir pronto, o por lo menos, no ser larga la existencia que le
+quedaba; la que salvaba sin dificultad alguna, creía que viviría mucho,
+y que su muerte estaba muy distante. Un militar despreocupado y torpe,
+redujo a pedazos la piedra sagrada con un tiro de dinamita, causando el
+hecho, general y profundo sentimiento en el pueblo, que se vió privado
+de su preciada huaca.
+
+En los suburbios de la ciudad de La Paz, había antiguamente una gran
+piedra, cuya forma se ignora, a la que los indios rendían culto, y les
+imitaban los primeros pobladores de la ciudad. Alarmados los frailes
+y misioneros, dieron en predicar contra la piedra y derramar basura
+encima, hasta convertir el paraje en muladar. Los indios y vecinos al
+ver tanto desacato que no era castigado por ella, la apellidaron la
+_piedra de la paciencia_. Destruída por fin, quedó el lugar con el
+nombre hasta ha poco, de _cenizal de la paciencia_.
+
+De tal modo confiaban todos en las piedras, que solían poner y adorar
+una en cada _tupu_ o campo, y otro en cada acequia. Aun a las que
+servían de lindes, bien para las heredades o bien para los pueblos,
+consagraban fiestas y holocaustos. No estimaban menos los meteoritos y
+las piedras que hubiera partido el rayo.
+
+Las piedras preciosas eran a los ojos de los indios, y siguen siendo,
+otros tantos fetiches. Cuando alguien se encuentra una, la conserva con
+gran afecto y la reverencia teniéndola, desde entonces, como penate de
+la familia.
+
+«Del especial culto a las piedras hablan todos los autores, incluso
+Cieza», dice Pi y Margall. Según Cieza alcanzó a los mismos Incas.
+«Afirmaban, dice, que había Hacedor de todas las cosas y al Sol tenían
+por dios soberano, al cual hicieron grandes templos; y, engañados del
+demonio adoraban en árboles y piedras como los gentiles». Describe el
+mismo autor en otro lugar a los antiguos pobladores de Huamachuco, y
+escribe que adoraban piedras grandes como huevos y en otras mayores de
+diversas tintas que habían puesto en los templos o huacas de los altos
+y sierras de nieve.
+
+«Ese culto debió ser antiquísimo. Lo infiero de que en Tiahuanacu hay
+largas filas de piedras muy parecidas a los _menhirs_ de los celtas.
+Lo deduce Girard de Rialle de la leyenda peruana de los tres o cuatro
+hermanos que salieron de Pacarec Tampu, y es posible que acierte.
+Algo significa que el mayor de los hermanos derribase los cerros con
+las piedras que disparaba su honda, y en piedras quedaren al fin
+convertidos por lo menos dos de tan misteriosos personajes».[13]
+
+ [13] _Historia de la América Antecolombiana_ por don Francisco
+ Pi y Margall.--Tomo I.--Pag. 1,392.
+
+
+XV
+
+El arco-iris o _cuhurmi_, es considerado de buen o mal agüero, según
+los casos; prohiben a los niños que lo miren de frente, por temor de
+que se mueran; y los mismos jóvenes o viejos no osan hacerlo, cuando
+lo miran cierran la boca, a fin de no descubrir los dientes que se
+gastarían o carearían a su presencia, y es imposible que le señalen con
+el dedo. A las partes que caen los pies del arco las tienen por parajes
+peligrosos, tal vez asientos de huaca, dignos de temor y acatamiento.
+
+A pesar de sus prejuicios, los indios reverencian al arco-iris y no
+faltan quienes lo tengan como a su Achachila.
+
+
+
+
+ Capítulo III
+
+ Supersticiones relacionadas con plantas, animales y objetos.
+
+ I.--Empleo de la coca y de la vela; suposiciones sobre la
+ Misa y algo de psicología indígena.--II.--Preocupaciones
+ al edificar las casas.--III.--Referencias al cóndor,
+ al puma, jaguar, zorrino, zorro, arañas, feto de
+ llama, chinchol, reptiles, gato, perro, gallinas y
+ ruiseñor.--IV.--_Huakanquis_, _mullus_, _illas_ y la
+ piedra bezoar.--V.--Forma y figuras para causar daños,
+ animales domésticos que lo evitan.--Empleo del hunto y sus
+ diferentes aplicaciones.--Resultado del consumo de las
+ carnes de vizcacha, cóndor, gato, de la sangre de toro y de
+ las comidas saladas.--El buho, la lechuza y las mariposas
+ nocturnas.--VI.--Empleo del tabaco y del cigarro.
+
+
+I
+
+Las hojas de la coca (_Erythroxilon peruvianum_), son las que sirven a
+los hechiceros para efectuar gran parte de sus sortilegios y augures,
+desempeñando entre los indios el mismo papel que los naipes entre los
+blancos, en casos semejantes. Por medio de la coca que arrojan sobre
+un tendido preparado para el objeto, descubren los robos y las cosas
+reservadas.
+
+El hombre que desea saber las infidencias las acciones ignoradas y
+aun las intenciones de su esposa o concubina, o estas las de aquél,
+ocurren al hechicero, quien después de muchos ruegos y dádivas, les
+da un atado de coca preparado de antemano, para que de cualquier modo
+pongan en contacto con el cuerpo de la persona, cuyos secretos tratan
+de sorprender. Realizada la instrucción, devuelven el atado al brujo
+quien en presencia del interesado o interesados hace ciertas ceremonias
+y bruscamente sacude el atado, desparramando las hojas de coca por
+el suelo, y por la situación en que se han colocado ellas, hace sus
+conjeturas, o da sus respuestas.
+
+Para tener noticias de un ausente, de su salud, o del estado en que se
+hallan sus negocios, derrama la coca sobre sus vestidos o especies que
+ha usado, extendidos en el suelo. El requisito exigido por el brujo es
+que la acción de la coca se efectúe sobre alguna cosa que pertenezca
+o haya recibido el calor continuo del cuerpo de la persona, materia
+del brujerío; por cuyo motivo prefieren para ese objeto su ropa vieja,
+no lavada; porque, creen que encierra muchos secretos y posee la
+cualidad atribuída de trasmitir al que la ha envejecido, cual conductor
+eléctrico, y hacerle soportar cuánto bueno y malo se hace en ella,
+o descubrir al que investiga lo que desea saber. En la ropa, dicen,
+que se aparta y queda algo del espíritu de quien se la ha puesto, que
+permanece en comunicación mental y directa con éste, de lo que no se da
+cuenta el individuo. La vida, según la creencia indígena, se reduce al
+constante desgaste del ente que anima el cuerpo que va abandonándolo,
+ya en una u otra forma, ya rápida o lenta, hasta que llega la muerte,
+que para el indio no es sino el desprendimiento del último resto del
+ser de una persona, que va a reunirse con las demás partes esparcidas
+en el espacio, que nunca dejaron de estar en relación, ni desvinculadas
+las unas de las otras, para volver a reintegrarse en el mismo todo
+incorpóreo y compacto. A este ser, se llama _ajayu_, que equivale a la
+idea del alma.
+
+La coca mascada sirve de amuleto para determinados brujeríos y también
+se emplea para ofrendarla a los ídolos y huacas. Asimismo, la usan en
+los viajes como preservativo contra el hambre, la sed y el cansancio;
+para respirar sin fatiga al subir las cuestas y en las cumbres, de
+enrarecida atmósfera.
+
+Echando el zumo de la coca con saliva en la palma de la mano, tendiendo
+los dedos mayores de ella, conforme cae por ellos, predicen y juzgan el
+suceso que se consulta, si será malo o bueno.
+
+La coca se pone amarga en la boca, cuando tiene que acaecer una
+desgracia a quien la mastica, a su familia, o salir mal en la comisión
+que se le encomienda.
+
+Encontrar en un montoncito de coca o entre varios, una hoja doble, es
+para tener dinero.
+
+Probablemente legada por los españoles, es la costumbre de hacer
+presagios por la forma de arder de la vela que se enciende, ya sea a
+la imagen de un santo o para alumbrarse en la noche. Cuando la llama
+flamea mucho y el pábilo se encorva, sin hacer ceniza y su cebo se
+chorrea, es señal de mal augurio, y de bueno si arde recta y apacible,
+cubriéndose el pábilo de ceniza blanca. En ambos casos aconsejan no
+permitir que se consuma toda la vela, sin quedar un pedazo de cabo en
+el asiento, a fin de que no se reagrave la desgracia en el primer caso
+y en el segundo, se produzca un efecto contrario al deseado.
+
+También acomodan en un pequeño plato cubierto de sebo tres mechas y
+hacen sus presagios por el movimiento de las luces o combinando el
+flameo de éstas.
+
+La luz de la vela o mecha que está ardiendo se oscurece de un momento
+a otro sin causal ostensible que la motive, cuando el alma de alguna
+persona de la casa, que debe morir, se coloca entre la luz y la vista
+de los espectadores.
+
+La llama flamea a saltos cuando alguno de los presentes tiene que
+viajar.
+
+No debe permitirse que ardan tres velas, a la vez, en una habitación,
+porque es de mal agüero. En todo, el número tres es antipático al indio.
+
+El que quiere causar daño, enciende la vela por la parte del asiento y
+la coloca volcada de abajo para arriba, dedicándosela y haciendo votos
+porque se verifique en alguien lo que persigue.
+
+Es característico en el indio la idea de que cualquiera cosa usada en
+sentido contrario al habitual, se convierte en maleficio o amuleto,
+según las circunstancias. Es así cómo suponen que se puede dañar aún
+con la misma Misa, a lo que llaman _misjayaña_, en sentido de aniquilar
+con la Misa, celebrando con el misal acomodado cabizbajo en un atril
+y sirviéndose el clérigo el vino en el hueco que tiene el cáliz en su
+asiento y con los ornamentos puestos al revés.
+
+Su espíritu suspicaz y profundamente pesimista, de todo duda y en todo
+supone más posible el mal que el bien. Parece que los ojos del indio
+no tuvieran vista sino para percibir el lado obscuro de las cosas, y
+su corazón sensibilidad, sólo para sentir las penas. Comprende más
+presto los proyectos siniestros que los alegres o benéficos. Camina en
+el mundo lleno de decepciones y poseído de un terrible miedo. En cada
+paso que da teme encontrarse con un enemigo que le dañe, o con alguien
+que gratuitamente le perjudique en sus intereses, y en cada acto que
+ejecuta por propia voluntad espera siempre un resultado desfavorable.
+La duda y el miedo entraban su libre albedrio, de tal manera que,
+imposibilitan a que se desenvuelva su ser en toda su plenitud; la duda
+y el miedo han carcomido las raíces de su voluntad. Debido a ello es
+que tenga mayor confianza en los consejos del brujo, que en su impulso
+propio. La fe en lo maravilloso es signo de la debilidad y atraso
+intelectual de una raza. Se busca al hechicero cuando no se comprende
+lo que se ha de hacer, ni se cuenta con el valor del esfuerzo propio.
+Tal sucede en esta raza infeliz. La tristeza de la pobre existencia de
+sus componentes, se refleja aún en la mustia fisonomía de ellos, en la
+miserable condición en la que viven, y en su candidez para acatar los
+sortilegios o hechizos, para dejarse conducir sumisos por quienes se
+creen dispensadores de lo sobrenatural.
+
+
+II
+
+Para colocar los cimientos de un edificio los indígenas acostumbran
+derramar chicha en el hueco abierto con ese fin, enterrando en una
+esquina un conejo blanco y algunas monedas. Si el que construye
+es rico, se da el lujo de sepultar una llama tierna. Esta ofrenda
+denominada _cuchu_, es el tributo que se paga a la Pacha-Mama, para que
+tenga duración la casa que se edifica, para que se muestre propicia con
+los que la habiten, y no se enoje por el atrevimiento que han tenido en
+cavar la superficie del suelo para los cimientos. Dicen los indios que
+la capa terrestre es la vestidura de aquella deidad, y el que la rasga,
+la ofende y lastima con esa herida.
+
+Cuando los muros se encuentran terminados, se fija el día en que se ha
+de techar la casa, y como este acto lo consideran de suma importancia,
+se proveen los dueños, con la anticipación debida, de chicha,
+aguardiente y otros licores, los cuales deben ser abundantes, para que
+abastezcan a todos los asistentes durante la fiesta proyectada. Llegado
+el día, concurren los parientes y amigos del propietario, llevando
+consigo botellas de bebidas alcohólicas. Desde los primeros momentos
+comienza el consumo de las bebidas, en copas que no cesan de circular
+de mano en mano; lo que no obsta para que las mujeres se impongan la
+tarea de formar manojos de paja, que los hombres entusiastas arrojan
+al techo. A esta ocupación, realizada con grande algazara y gritos, se
+creen obligados todos los asistentes, causando resentimientos su excusa
+inmotivada.
+
+Concluída la techa, que debe ser siempre el mismo día en que se dió
+comienzo, se presentan los compadres del propietario, al son de los
+golpes de un tambor y de las agudas notas de una flauta, trayendo
+cruces, botellas de licores y viandas. Las cruces deben estar adornadas
+con figuras de víboras, colocadas diagonalmente, con objeto de que
+sirven para proteger la nueva casa de las descargas del rayo. Estos
+reptiles son tenidos por los indios como dioses tutelares y sus
+antepasados, los de Tiahuanacu, adoraban una culebra enroscada.
+
+Los indios compadres traen, además, legumbres, _cuys_ y flores, que
+obsequian a los dueños, a quienes les adornan los sombreros con
+flores. En seguida, colocan las cruces en la cumbre del nuevo techo,
+sahumando el interior de la casa con ají, para purificar el aire nocivo
+y ahuyentar el espíritu malo. Después se entregan a un juego bárbaro,
+llamado _achokalla_, el que consiste en hacer corretear a una persona,
+azotándola con los retazos de cordel de paja o _cchahuara_, que han
+sobrado. Este sobrante enovillado, lo arrojan a la tijera más firme,
+teniendo una punta en la mano y con la otra amarran al dueño y lo
+suspenden y azotan. Otro tanto hacen con varias personas. Algunos se
+van con estos cordeles atados al pescuezo, aparentando bailar.
+
+Finalizados tales actos se entregan al jolgorio. Estando embriagados
+y hartos de comidas, comienzan a bailar, haciendo grandes ruedas en
+el patio, hasta que terminan por salir a la plaza en rigle, jaleando
+y zapateando ruidosamente. Esta costumbre de salir a ostentar en
+público su alegría, la conceptúan indispensable y de buen tono, y
+cuando la han omitido creen haber verificado la techa de manera triste
+y desapercibida.
+
+Al día siguiente los que trajeron cruces, van de casa en casa, al rayar
+el día, con manojos de paja encendida, al son de música y estallidos
+de cohetes, en busca de los principales concurrentes del día anterior,
+los hacen levantar de cama y los llevan a la nueva casa, de donde se
+dirigen al aposento de los dueños, los azotan y hacen que se vistan y
+les sirven tazas de ponche y continua la borrachera. Los propietarios y
+asistentes se complacen en recibir los azotes, porque suponen, que en
+razón de los dolores, estará la duración de la casa. A medio día tiran
+a la taba haciendo que los perdidos costeen las bebidas. Semejantes
+diversiones suelen durar muchos días e importar demasiado a los
+interesados.
+
+La casa nueva se come al propietario si éste se olvida de ofrendar a
+la Pacha-Mama antes de habitarla. No debe alquilarse una casa por diez
+años, porque la propiedad ya no vuelve a poder de su dueño.
+
+
+III
+
+El cóndor, el puma, el jaguar y la llama, eran los _totems_ de los
+antiguos kollas. Al presente sólo prestan múltiples reverencias a los
+tres primeros, siendo imposible que los cazen; invocándoles, por el
+contrario, protección en sus empresas cuando los ven. La llama, ya
+no es tomada en cuenta por los indios; si bien, en épocas pretéticas
+adoraban una llama blanca, hoy el animal de este color, sólo lo emplean
+para ofrecerlo en sacrificio al rayo.
+
+El zorrino (_Mephitis suffocans_) que es un pariente de la comadreja
+y que se le conoce con el nombre de _añathuya_, es tenido por animal
+completamente de mal agüero, y el que siente el olor fétido que exhala
+el líquido que expele por sus glándulas situadas cerca del ano, espera,
+con seguridad que le sobrevendrá alguna desgracia y coincidencias no
+faltan. Al individuo perseguido por contínuos infortunios y que sale
+mal en todo, lo suponen orinado por aquel nefasto animal.
+
+El zorro indígena o _kamake_ (Canis Azarae), es considerado comúnmente,
+como animal funesto, y cuando el indio o mestizo lo ven de improviso,
+o momento en que están formando algún plan, o al comienzo de algún
+negocio, escupen rabiosos al suelo, lanzan una dura interjección, le
+muestran los puños cerrados en amenaza, pero después, se apodera de
+ellos el desaliento; la desconfianza principia a dominarlos.
+
+La influencia del zorro en las determinaciones de aquellos componentes
+étnicos es de gran peso, y sólo vuelve la esperanza a sus corazones
+cuando han logrado matarle, entonces se reaniman, dicen que la
+felicidad les sonríe, porque la mala suerte se ha cumplido en quien
+la presagiaba. El historiador Santiváñez refiere, el caso siguiente:
+«Cuéntase que pocos días antes de la victoria de Ingavi, un zorro
+que había penetrado en la torre de la iglesia de Calamarca, royendo
+la correa atada al badajo de una de las campanas, produjo un repique
+extraño. Alarmado el sacristán con esta novedad, acudió al campanario
+para averiguar la causa y se encontró con el animal que le había
+remplazado en su oficio. Salió inmediatamente de la torre dejando
+cerrada la puerta, y dió aviso a los vecinos, que acudieron armados de
+palos y mataron al intruso campanero. Terminada la ejecución, uno de
+los concurrentes que la daba de augur, pues nunca falta augures en las
+aldeas, tomó la palabra y dijo: «Este zorro representa a Gamarra y su
+muerte anuncia que este caudillo ha de perecer en el campo de batalla».
+
+«Añádese que los indios que andaban un tanto desalentados con la
+superioridad del enemigo, cobraron aliento con este augurio y se
+dirigieron en tropel al cuartel general, a participar del botín de la
+próxima victoria».[14]
+
+ [14] _Vida del General José Ballivián_, por el doctor José
+ María Santiváñez.--New York.--1891.--Pag. 353.
+
+Efectivamente el general Gamarra fué derrotado y murió en el campo de
+batalla.
+
+Al zorro lo tienen también por muy astuto y antojadizo. Cuentan de él,
+que una vez, se enamoró de la Luna y con objeto de verla de cerca,
+logró subir al cielo y la abrazó y besó tanto, que dejó estampadas las
+manchas que hasta ahora se notan en su brillante faz.
+
+Cuando el zorro se para y fija mucho en una persona, es para que a esta
+le ocurra una desgracia.
+
+Los que pretenden ser listos y hábiles ladrones, toman la sangre del
+zorro. También comen su carne, para ganar de las pulmonías.
+
+Por los muchos daños que ese animal causa a los pastores, devorando
+las crías de corderos, llamas y aun de vacas, lo buscan con ahinco,
+no excusando medio alguno para capturarlo y darle muerte. Antes
+acostumbraban sorprenderlo en su madriguera y por medio del humo
+hacerlo salir afuera y matarlo a palos, o asfixiarlo allí mismo.
+Como tiene mucha pachorra para andar, suelen enredarle los pies con
+_lihuiñas_ y matarlo. Otras veces cazan zorros envenenando las carnes
+para que se las coman y mueran.
+
+Pero tienen mucho cuidado en no perseguir de noche al zorro, porque
+dicen que este animal es muy querido por el Huasa-Mallcu, quien le
+hace servir de su perro, y que suele favorecerlo en casos de peligro
+convirtiendo a todas las piedras y prominencias de terreno en zorros,
+que rodean a sus perseguidores y los enloquecen.
+
+La mina en la que se cría un zorro irá mal en su explotación.
+
+El zorro es centro de un ciclo de narraciones indígenas, en las que el
+ingenio y la inventiva de los indios campean a sus anchas. En todas
+ellas, el zorro sale siempre airoso, merced a la astuta malicia con
+que procede y a los múltiples recursos que, inagotables, brotan de
+su solapado y artero ingenio. Ya engaña a la mujer casada durante la
+ausencia del marido, dándose modos para representar a éste; ya seduce
+a la oveja más gorda y de vellón coposo y blanco que hay en la majada,
+y la conduce por riscosos lugares para devorarla a su gusto, y después
+cuenta a sus compañeras que aquella habita en praderas matizadas de
+verde y jugoso pasto y duerme en mullido y abrigado lecho; ya engaña a
+los perros que vigilan el aprisco, con promesas que nunca las cumple.
+Veces hay en que celebra sus esponsales con la cuidadora del rebaño y
+cuando ha satisfecho su voracidad la deja burlada. El zorro es temido
+por el indio, a la vez que en sus veladas es objeto de alusiones
+divertidas y picantes.
+
+La araña o _cusicusi_, representa la alegría y cuando la encuentran
+casualmente, al menos si es blanca, la tienen como buen presagio. Desde
+los tiempos remotos a la araña se ha empleado como instrumento para las
+brujerías. «También usan para las suertes de unas arañas grandes, dice
+Polo de Ondegardo, que las tienen tapadas con unas ollas, y les dan
+allí de comer, y cuando viene alguno a saber el suceso de lo que ha de
+hacer, efectúa primero un sacrificio el hechicero y luego destapa la
+olla y si la araña tiene algún pie encogido ha de ser el suceso malo,
+y si tiene todos extendidos el suceso será bueno».[15]
+
+ [15] _Información acerca de la Religión y Gobierno de los
+ Incas_, por el licenciado Polo de Ondegardo.--Edición de
+ Horacio H. Urteaga.--Tomo III.--Pag. 32.
+
+Débese a esta preocupación que los indios en la actualidad, apenas
+notan una araña, lo primero en que se fijan es en los pies para de la
+situación en que se encuentran deducir sus presagios.
+
+El armadillo o _quirquincho_, lo emplean para ejercitar sus venganzas,
+derramando sobre su escamosa concha azufre molido, combinando con los
+cabellos, o suciedad pertenecientes al individuo que tratan de hacer
+daño; cuyo rostro y cuerpo, dicen que, desde ese momento, se cubren de
+granos y aun de escoriaciones.
+
+_Poner cara_, llaman el volver un lado del rostro de una persona, de
+blanca o rubia, en color negro, por medio de sapos, que crían con ese
+objeto y a causa de haber traicionado aquél a sus compromisos de amor.
+
+La bestia se inquieta y se espanta, cuando se aproxima a ella un
+ladrón, o una persona que tiene que morir pronto, o cuando algún
+fantasma o espíritu maléfico la persigue, o cuando las piedras, pastos
+y arbustos se han tornado ante su vista en otros animales.
+
+Al ginete, cuya bestia tropieza o se cae al franquear la puerta de su
+casa, o en presencia de su rival o enemigo, le irá mal en los negocios
+que proyecta, o en sus asuntos con aquel.
+
+Los que se ponen en los ojos las legañas del perro, ven almas en las
+noches oscuras.
+
+El feto del gato atrae la mala suerte en la casa donde se entierra, o
+produce la enfermedad del dueño de ella.
+
+El feto de la llama, al revés de lo que ocurre con el de gato, atrae
+riquezas y es mayor su bondad si lo entierran inmediatamente después de
+sacarlo del vientre de la madre.
+
+El chinchol o _pfichitanca_ (_Zonotrichia pileata_) pía constante en
+la cumbre del techo de una casa cuando alguien tiene que llegar; mas,
+si el momento en que se está formando mentalmente algún proyecto, o se
+está conviniendo algún negocio, silba o canta estridente, es presagio
+de que fracasará lo que se piensa o proyecta.
+
+Sorprender peleando dos animales es para tener disgusto o reyerta,
+particularmente si son canes.
+
+El ser cruzado en el trayecto que se atraviesa por una víbora o
+culebra, o algún otro reptil, presagia desgracia.
+
+Cuando las golondrinas vuelan junto a la tierra o al agua, rozando
+con las alas la superficie del agua o del suelo, anuncian fuertes
+ventarrones.
+
+Cuando los patos se estiran y atesan las plumas con el pico denotan
+vientos; si se ponen contentos y aletean con frecuencia indican
+lluvias. También es señal de un próximo aguacero el sentir punzadas en
+los callos del pie.
+
+Cuando los gallinazos graznan presagian huracanes.
+
+Cuando el gato corretea, anuncia lluvia, si maulla constantemente en el
+techo, sin querer descender, o tiene frecuentes luchas con otros gatos,
+es para que fallezca alguien de la casa.
+
+El canto de la gallina es de pésimo augurio, atrae y arraiga la _mala
+suerte_. De aquí dimana el conocido dicho «desgraciada la casa en la
+que canta la gallina», refiriéndose a la familia, en la que domina la
+mujer al hombre y asume la dirección de ella.
+
+El perro ladra delante de un individuo y quiere embestirle, cuando éste
+tiene costumbre de robar; siendo imposible que permanezca quieto y
+callado delante de un ladrón.
+
+El silbido del _cuy_ anuncia la muerte de algún individuo de la casa.
+
+Cuando el ruiseñor o gilguero cantan de noche, presagian que habrá riña
+al siguiente día.
+
+
+IV
+
+Se llaman _huakanqui_, _mullo_ e _illa_ a los fetiches, talismanes y
+amuletos empleados por los brujos y hechiceros, para hacer aficionar y
+rendir mujeres y hombres a la voluntad de enamorados corazones; para
+tener fortuna, para evitar o causar daños, entre los cuales, los más
+apreciados son los de procedencia callahuaya.
+
+Hay _huakanquis_, como el conocido con la denominación de
+_huarmi-munachi_, o mejor dicho, _huarmimpi-munayasiña_, que son tan
+populares que pocos ignoran su aplicación. Este famoso talismán lo
+venden los Callahuayas y tienen la figura de un hombre y una mujer en
+acto carnal o abrazados, o la forma de un falo. Los huakanquis los
+fabrican de huesos, metal o de alabastro blanco, del cual decían que
+había caído del cielo con el rayo, que era quien engendraba o traía esa
+piedra a la tierra.
+
+También tienen la calidad de _huakanquis_ las uñas del tigre, los
+huayrurus, pequeños puños cerrados de hueso, y otros objetos modelados
+en formas caprichosas, a los cuales les atribuyen la virtud de hacer
+afortunado a quien los posee.
+
+_Mullu_, es la piedra o hueso colorado con que hacen gargantillas. Les
+dan la propiedad de amuletos y también de talismanes. Estos fetiches se
+confunden con los huakanquis.
+
+_Illa_, según Bertonio, es cualquier cosa que uno guarda para provisión
+de su casa, como chuño, maíz, plata, ropa, y aun joyas. Al presente se
+da este nombre a las monedas antiguas o retiradas de la circulación,
+que se conservan en las bolsas y monetarios, con objeto de que atraigan
+dinero y no permitan que esos útiles, estén desprovistos de plata.
+
+Con la misma palabra _illa_, se designa en aymara la piedra bezoar que
+se encuentra en los intestinos de la taruka [_cervus antisiensis_] y
+aun de las vicuñas y que en kechua se llama _kiku_, a la que atribuía
+muchas virtudes, tales como evitar algunas desdichas al que lo llevaba
+y la de curar ciertas enfermedades. Hablando de las vicuñas, dice el
+Obispo de La Paz, doctor Antonio de Castro y Castillo: «se estiman por
+la lana y por las piedras bezoares, que sacan del estómago de ellas
+donde las crían y muchas veces las despiden ellas mismas, cuando llegan
+a estar grandes y tienen tal instinto, que sienten el despedirlas y
+cavando la tierra las entierran y es de notar que cuando las hallan
+los indios, ya despedidas, enterrándolas en el mismo estiércol, con
+el calor crecen, se ponen de más maduro y perfecto color, aunque en
+largo tiempo, y en las partes que hay salitre, no las crían de ninguna
+manera, porque el salitre las deshace».[16] A las piedras bezoar las
+conservaban algunos como amuletos y otros los reverenciaban como a
+Konopas.
+
+ [16] _Boletín Eclesiástico de la Diócesis de Nuestra Señora de
+ La Paz._--Tomo I.--No. 10.--Páginas 113 y 114.--Año 1909.
+
+El uso de talismanes data desde épocas anteriores a la conquista,
+y no se ha podido impedir su continuación con las prédicas de los
+religiosos, ni con el avance de una cultura adelantada. Polo de
+Ondegardo da los siguientes detalles al respecto: «Es cosa usada
+en todas partes tener, o traer consigo una manera de hechizos, o
+nóminas de Demonio, que llaman (Huacanqui) para efecto de alcanzar
+mujeres, o aficionarlas, o ellas a los varones. Son estos huacanquis
+hechos de plumas de pájaros, o de otras cosas diferentes, conforme a
+la invención de cada provincia. También suelen poner en la cama del
+cómplice, o de la persona que quieren atraer o en ropa, o en otra parte
+donde les parezca que pueden hacer efecto, estos huacanquis y otros
+hechizos semejantes hechos de yerbas, de conchas de la mar, o de maíz
+o de otras cosas diferentes. También las mujeres suelen quebrar sus
+topos, o espinas con que hacen las mantas o llicllas, creyendo que
+por esto el varón no tendrá fuerza para juntarse con ellas, o la que
+tiene se la quitará luego: y hacen otras cosas diferentes para este
+mismo fin. También los varones y las mujeres hacen otras diferentes
+supersticiones, o de yerbas o de otras cosas, creyendo que por allí
+habrá efecto en la generación, o en la esterilidad si la pretenden».[17]
+
+ [17] _Información acerca de la Religión y Gobierno de los
+ Incas_, etc.--Pag. 196.
+
+Pertenecen al mismo orden de huakanquis las figuritas talladas, que
+representan llamitas, zorros o aves, y tienen por objeto desenvolver
+en los que las llevan consigo, las cualidades que distinguen a esos
+animales, cuando no preservarles de la desgracia o hacer que vengan
+riquezas.
+
+Aunque nunca matan propiamente con hechizos, suelen algunos brujos
+aprovecharse de alguna enfermedad que aqueja a su cliente, como la
+tisis, para decir que está hechizado, que de noche, durante su sueño,
+la hechicera, de la que se han valido sus enemigos, tomando la forma de
+un horrible vampiro, le chupa la sangre del cuerpo; y así cuando muere
+atribuyen la causa a ese hecho. El remedio que aconsejan para librarse
+de la brujería, es sobornar al que la realiza o buscar otros brujos de
+mayor poder, o sino se puede conseguir la sanidad por medio de esos
+recursos quemar vivo al brujo o hechicera, que han motivado y continúan
+reagravando el mal.
+
+
+V
+
+Suponen que formando la imagen de un enemigo de papas o maíz en seguida
+atravesándola de cierto modo, en alguna parte del cuerpo, con espinas,
+o deformándola, y conservándola así, se obtiene que el hechizo le
+atraiga desgracias, o que el miembro señalado en la efigie, sufra una
+visible alteración, ya resultando en una pantorrilla gruesa y la otra
+delgada, o ya un brazo gordo y el otro descarnado, o un ojo grande y
+el otro pequeño, o una oreja larga y la otra encogida, o un órgano
+corriente y el otro entorpecido, dañado o debilitado en sus funciones
+normales.
+
+Para que un individuo adquiera el vicio alcohólico, modelan también un
+muñeco de brea, que se le parezca y poniéndole en una mano una capita
+de estaño y en la otra una botellita, y envolviéndolo con retazos
+de hilos de colores, lo arrojan fuera de la población, en paraje
+silencioso y poco frecuentado.
+
+Un matrimonio o concubinato se disuelve, ocultando en la puerta de
+calle de la casa donde viven los perseguidos, dos pajarillos ahorcados
+con hilos retorcidos y colocados con los picos en direcciones opuestas.
+
+Con el mismo objeto, o con el de producir el odio y la separación entre
+dos personas que se quieren, amarran juntas dos figuras semejantes con
+cerdas de gato y las entierran con un sapo vivo al lado.
+
+Otras veces atraviesan algún miembro del cuerpo de un sapo o lagarto
+vivo, y envueltos con los cabellos o lienzo, pertenecientes a la
+persona que desean causarle mal, lo entierran, de tal suerte, que muera
+después de haber sufrido por algún tiempo. Con esta brujería creen que
+la persona aludida tiene que sentir alguna dolencia, en la misma parte
+del cuerpo, en que el sapo o lagarto está padeciendo y que es segura su
+muerte, si no se arranca la espina del animal y se le pone en libertad.
+
+También fabrican figuras de barro, yeso o cera, parecidas a la persona
+enemiga, o pintan la cara de un ratón o gato a su semejanza, y en
+seguida vistiéndoles con las ropas o géneros de su uso, las cuelgan,
+para escupirlas, insultarlas y maltratarlas, hasta destruirlas, si son
+objetos inanimados, o matarlos si son animales. Esta superstición data
+de una época muy antigua. El P. Cobo la consigna en su obra. «Para que
+viniese a mal o muriese el que aborrecían», dice: «vestían con su ropa
+y vestidos alguna estatua que hacían en nombre de aquella persona, y
+la maldecían colgándola de alto y escupiéndola; y así mismo hacían
+estatuas pequeñas de cera o de barro o de masa y las ponían en el
+fuego, para que allí se derritiese la cera, o se endureciere el barro
+o masa, o hiciese otros efectos que ellos pretendían, creyendo que por
+este modo quedaban vengados y hacía mal a sus enemigos».[18]
+
+ [18] _Historia del Nuevo Mundo_, por el P. Bernabé Cobo.--Tomo
+ IV, pag. 151.
+
+En los casos de robo acostumbran arrojar cuatro reales de plata en una
+olla que contenga tinta negra, acompañando el acto con una maldición al
+culpable, a fin de que pague su delito, con el ennegrecimiento de su
+rostro.
+
+El _hunto_ o cebo de llama, alpaca o vicuña, lo usan como agente
+principal y de gran eficacia en los brujeríos, ya quemando delante de
+las huacas y konopas, y según las direcciones y densidades del humo
+que se ha producido, hacer los vaticinios, ya también, y esto es lo
+más ordinario, formando del cebo, un muñeco que tenga las apariencias
+de la persona a la que se desea hacer daño, al cual, lo queman, con la
+mira de que el alma, inteligencia o voluntad de aquella, se reduzca,
+según los casos a la nada, o se amengüe por completo, tornándose en
+amente, en abúlico, o en individuo sin talento ni sentimientos. Cuando
+la figura representa un individuo, suelen mezclar el cebo con harina de
+maíz; si es a un blanco con la de trigo.
+
+Con esta grasa, que acomodan junto a los tallos de la paja, ceñida con
+hilos de colores hacen encantamientos con los caminos, para que, quien
+haya ido por ellos ya no regrese.
+
+Además, creen que pasando con una ligera capa de hunto a los
+_huakanquis y mullus_ de hueso, piedra o metal, estos conservan sus
+virtudes, en las mismas condiciones que al salir de manos del brujo.
+
+Es muy común criar animales domésticos con el objeto principal de
+que las brujerías hechas por los enemigos, recaigan sobre ellos, sin
+herir a sus dueños. Proviene de aquí, que toda vez que un animal muere
+repentinamente, o se encuentra aquejado de una enfermedad desconocida,
+atribuyan al hechicero que ha fallado en su ataque, haciendo una
+víctima distinta a la perseguida, merced a la probable intervención de
+la Pacha-Mama, de algún otro ídolo, o del santo de su devoción, que
+desvió el terrible efecto del maleficio.
+
+El uso de la carne de viscacha creen que envejece muy pronto, a la
+persona que la consume; la de cóndor, que da longividad, por lo que la
+apetecen los indios, sin embargo de su mal gusto. Del gato dicen que
+tiene siete vidas y con objeto de que esa resistencia vital atribuída,
+les sea trasmitida, las personas aprensivas, no pierden ocasión de
+comer su carne. La sangre del toro la beben aún tibia, inmediatamente
+de degollarlo, con preferencia, la que fluye del pecho, porque están
+convencidos, de que con ella tendrán el vigor y la fuerza del buey.
+
+A las comidas saladas atribuyen la propiedad de envejecer rápidamente;
+a las con escasa sal o sin ella la de dilatar la juventud.
+
+El buho y la lechuza son tenidos como pájaros de mal agüero, y según
+se manifiestan hacen sus presagios. Cuando el estridente canto de
+cualquiera de los dos, se escucha en la noche, dicen que llama el alma
+de quien habita por donde pasa. Si alguna de estas aves fatídicas se
+cierne con sus alas obscuras y suavemente se posa en el techo, por una
+vez, que sobrevendrá desgracias a sus moradores, o que morirá uno de
+estos si lo frecuenta o hace por ahí su nido; si cae o tropieza con una
+persona, que afligirá muy pronto una epidemia a la comarca.
+
+Como se dijo en otra parte, los brujos las domestican o disecan, para
+hacerlas servir en sus operaciones.
+
+Las mariposas nocturnas son consideradas igualmente de mal agüero por
+los dueños en cuya morada se presentan. Las llaman _alma kkepis_, o sea
+cargadores de almas, y tienden siempre a matarlas, cuando las ven, a
+fin de que la suerte reservada a las personas sufran estos insectos.
+
+Las bestias domésticas, anuncian la muerte de alguno de sus dueños,
+espantándose ante su presencia.
+
+A la gallina comedora de huevos se cura de su defecto introduciendo su
+pico en el fuego o atravesando con una pluma la nariz.
+
+La casa en la que procrean mucho las palomas, domina la mala suerte.
+
+
+VI
+
+El tabaco ha sido desde la antigüedad, planta muy apreciada por los
+brujos. Usaban sus hojas en inhalaciones y zahumerios, aspirando el
+humo por las fosas nasales y la boca y cuando caían en un estado de
+éxtasis y arrobamiento, hacían sus predicciones o se adormecían, y
+después de volver en sí, contaban cuanto suponían haber visto en ese
+estado.
+
+Al presente, usan los _laykas_, al principio de sus operaciones, y los
+_thaliris_, para simular su estado cataléptico.
+
+El tabaco convertido en cigarro se emplea, con objeto de preparar al
+cliente, o como amuleto, fumando los viernes y martes en la noche. El
+humo del cigarro en tales noches, destruye o enerva los efectos de
+cualquier brujerío.
+
+Al _supaya_ conceptúan los laykas gran vicioso a la coca y al cigarro,
+por cuyo motivo, en sus operaciones piden siempre esas dos cosas al que
+va a consultarles, para ofrecer a aquél.
+
+El cigarro que se apaga en medio uso, lo tienen de mal agüero y repiten
+la siguiente estrofa:
+
+ Cigarro que se apagó,
+ no lo vuelvas a encender.
+ Mujer que te olvidó,
+ No la vuelvas a querer.
+
+La insistencia en estos casos, creen que trae más males que bienes.
+«Insistir en el vicio, cuando el destino se opone», dicen, «es buscar
+su ruina».
+
+
+
+
+ Capítulo IV
+
+ En las faenas agrícolas y otros actos
+
+ I.--Lo que se hace en los barbechos.--Días aciagos, fases
+ de la luna y estaciones.--II.--Ceremonias para sembrar.
+ Prácticas para evitar las heladas y sequías.--Los eclipses
+ y presagios malos.--III.--Formalidades para recoger las
+ cosechas.--La cosecha y desgrane del maíz.--IV.--Ceremonias en
+ la delimitación y toma de posesión de los terrenos.--V.--La
+ _cchalla_.--VI.--Efectos del cambio de traje en el indio.
+
+
+I
+
+El terreno destinado para el cultivo del año, llamado _yapu_, motiva
+en el agricultor indígena una constante preocupación, al menos, si
+nunca o rara vez ha sido sembrado, en cuyo caso lo denomina _puruma_ y
+_khallpa_ cuando no ha descansado. De la _puruma_ se encariña tanto,
+que la visita con frecuencia, contemplándola con ansias de enamorado y
+cifrando en los dones de su fertilidad acumulada todas sus esperanzas
+y anhelos. Muestra el sitio a sus allegados y poseído de amor filial
+intenso a su sembradío, les dice, que allí, en su seno privilegiado
+duermen papas del tamaño de cabezas humanas. Cuando celebra alguna
+fiesta lo primero que hace es ir al terrazgo querido, ir a su _yapu_,
+rociarlo con aguardiente antes de haberse servido, y dirigiéndose a la
+Pacha-Mama, exclama: _¡Oh tierra! ¡mi verdadera madre! Tu hijo soy y
+como a tal, concédeme buenos y abundantes frutos: has que tu ubérrimo
+seno sea pródigo esta vez más, y recompensa los trabajos y desvelos de
+quién sólo fía en tu inagotable fecundidad._
+
+Cuando está cercano el día de la siembra recoge todas las yerbas que
+crecen en el labrantío, las amontona y espera que sequen y apenas se
+hallan en estado, les prende fuego, invocando al hacerlo, puesto de
+rodillas, la protección de la Pacha-Mama. Según la dirección que da el
+aire al humo predice sobre el resultado de la próxima cosecha.
+
+El momento en que por primera vez ha de penetrar el arado en el suelo,
+el indio que debe efectuarlo, se destoca el sombrero, levanta la vista
+al cielo, pide el favor de sus deidades, y después hinca la reja y
+rasga la corteza terrestre.
+
+Antes de comenzar las faenas agrícolas, consulta en el almanaque, si
+el día no está marcado de aciago. En caso de que lo esté, suspende el
+trabajo hasta mejores días; pero si lo lleva a cabo a pesar de ello,
+está siempre temeroso de que será mala su cosecha.
+
+En los calendarios de los primeros tiempos de la República, se leían
+los siguientes párrafos, de los que se guiaban los agricultores y los
+que no lo eran:
+
+«_Memoria de los días crimaterios y malos que tiene el año, con los
+cuatro Lunes._
+
+«Juicio hecho por un grande Astrólogo de París, que dice que el año
+tiene treinta y dos días malos, y tanto que las personas, que en tales
+días cayeron enfermas, tarde o nunca se levantarán; y si se levantasen
+serán y vivirán con dolores; si en tales días se casan, la mujer no
+será leal, ni se querrán bien, y siempre vivirán inquietos y pobres.
+Si en tales días se ausentaran, no volverán con honra, ni negociarán
+a lo que fueron, y vivirán en grandes peligros de sus personas. En
+tales días no compren ni vendan, ni hagan tratos y contratos, que
+así lo prueba su juicio, porque no son buenos para conseguir. Siendo
+estos treinta y dos días tan malos, hay entre ellos, tres que son
+adversísimos sobre manera para todos, y en particular para sangrías,
+heridas y caídas. Tienen peligro de muerte, si en tales días sucede
+cualquiera de estas cosas, y son el 15 de Marzo, 18 de Agosto y 18
+de Septiembre; los lunes son los cuatro siguientes más peligrosos,
+para tener actos carnales con las mujeres, por la mala generación que
+en ellos se consigue. El primer lunes de Abril, en el cual se abrazó
+Sodoma y Gomorra. El primero de Agosto en el cual nació Caín que mató
+a su hermano Abel. El primero de Septiembre en el cual nació Judas
+Iscariote, que vendió a _Nuestro Señor Jesucristo_ y el cuarto de
+Septiembre, en el cual nació Herodes, que mató a los inocentes.
+
+ Enero 1, 2, 3, 4, 5, 6, 11, 15 y 20.
+ Febrero 1, 7 y 8.
+ Marzo 15, 16 y 20.
+ Abril 7 y 15.
+ Mayo 7, 17 y 15.
+ Junio 6.
+ Julio 13 y 15.
+ Agosto 1, 18 y 20.
+ Septiembre 15 y 18.
+ Octubre 6.
+ Noviembre 15 y 17.
+ Diciembre 6 y 7.»[19]
+
+ [19] _Almanake del Departamento para el Año 36, después del
+ bisiesto de 1856. Imprenta Paceña administrada por Eugenio
+ Alarcón._ Pequeño folleto que contiene, además, algunas otras
+ noticias y curiosidades. En los almanaques anteriores y en
+ algunos posteriores, se registra también esa célebre Memoria.
+
+En los almanaques que circulaban en las provincias en una sola hoja,
+estaban marcados esos días con una raya negra y con una cruz griega los
+que eran de doble aciago. Las personas que no los tenían, se prestaban
+de las poseedoras, para sacar copias. Así ha podido trasmitirse
+hasta hoy, una vez que los actuales almanaques no contienen ya esas
+anotaciones.
+
+También siguen en las labranzas las fases de la luna, a la que dan
+doble nombre, llamándola _Pfajjsi_, cuando la consideran como satélite
+de la Tierra y _Ati_, cuando la tienen como a divinidad. _Jayri_,
+es la palabra que emplean para designar la conjunción. _Khanauri_ o
+_huahua-pfajjsi_, la luna nueva; _Alantiri_ o _hayppu sunaka_, la
+creciente. A la luna llena denominan _Urtta pfajjsi_. A la menguante
+en general _Khantati sunaka_; a la de un día, _Huahua iqui misturi
+pfajjsi_; a la de dos o tres días _Jaccha jake iqui misturi pfajjsi_;
+y según las horas de la noche dicen, _Chica_, a la de media noche,
+_Jakoquipata_ volteada, _Jila huallpa aru_ del primer canto del gallo;
+_Khantati pfajjsi_, luna que sale antes del amanecer; _Intimpi misturi
+pfajjsi_, que sale con el sol.
+
+Los agricultores prefieren efectuar sus siembras cuando la luna está en
+cuarto menguante; en la creciente dicen que las plantas se van en ramas
+y hojas y dan poco fruto.
+
+Las cosechas las hacen en luna nueva o llena, con la idea de que
+entonces se obtienen frutos grandes y pesados.
+
+Los brujos, tampoco actúan cuando la luna brilla en el firmamento con
+majestuoso resplendor: esperan que ella se esconda y la obscuridad
+cubra la tierra, para entregarse a sus operaciones ocultistas.
+
+Para el indio no hay propiamente sino tres estaciones: _Jallu-pacha_,
+tiempo lluvioso en que germinan las plantas; _Juipfi-pacha_, o
+_thaya-pacha_, tiempo de heladas y fríos, en el que cosechan y hacen
+chuño, y _lupi-pacha_, el estío. A esta última estación le dan también
+el nombre de _Auti-pacha_, tiempo seco, dividiéndola en dos períodos:
+_Jaccha-auti_, que es por Corpus Christi, hasta dos meses después, y en
+_jiskca auti_ que comprende los meses de Septiembre y Octubre. Dan la
+misma denominación de _auti-pacha_, al tiempo de hambre. Al equinoccio,
+llama _arumampi urumpi chicasiri pacha_, es decir, tiempo de igual
+duración en la noche y en el día.
+
+Cuando la luna nueva se presenta con los cuernos encendidos, color
+fuego, dicen que el mes será seco y caluroso, si pálidos y planteados,
+que será lluvioso.
+
+No debe lavarse la ropa sucia en menguante porque se deshila, agujerea
+o envejece prematuramente.
+
+Los cabellos crecen cuando se lava la cabeza en cuarto creciente.
+
+La madera de los árboles cortados en la creciente se apolilla pronto.
+
+Para que no falte dinero en el bolsillo, hay que mostrar medio real a
+la luna nueva, apenas sale y se la ve, diciéndole: _luna hermosa llena
+mi bolsa_, y conservarlo a todo trance y no gastarlo en el mayor apuro.
+
+
+II
+
+Escogen para la siembra, lo mismo que hicieron para roturar el terreno,
+una fecha que no sea señalada como aciaga, porque de estarlo supónese
+que la semilla será destruída por los gusanos que ese día, según los
+campesinos, se hallan en movimiento.
+
+Los días de la siembra se presenta a los toros adornadas las espaldas
+de enjalmas que contienen monedas antiguas de plata y pequeños espejos,
+y de frenteras vistosas. En el yugo que une la pareja de aradores,
+ponen dos banderitas en los extremos y una en el centro. Mientras abren
+surcos en el terreno arde un montón de boñiga seca, para que con su
+humo ahuyente los espíritus malos.
+
+Al dar comienzo a la faena claman a sus _huacas_ para que proteja la
+sementera y aleje la sequía y heladas; vierten chicha en el surco
+humeante, recién abierto y después arrojan en él, coca mascada. Las
+jóvenes suelen entonar sus cantares o _jayllitas_, diciéndolas unas
+y respondiendo otras, al seguir al labrador que conduce la yunta,
+derramando a la vez en el surco abono y semilla. Si ese momento cruza
+por el aire un cóndor o una águila, prorrumpen los concurrentes en un
+grito de alegría y presagian que la cosecha será buena.
+
+Todo el tiempo de la siembra no dejan de invocar a sus huacas, para que
+les mande abundantes y sazonados frutos y que las lluvias no escaseen,
+ni hayan heladas. Los blancos suelen recitar oraciones a los santos con
+igual objeto.
+
+Terminada la siembra, si la parte labrada es de maíz, colocan en el
+centro una piedra larga, que se asemeja a una mazorca y que es la
+_Mama Sara_, encargada de impedir la presencia de la _Mekala_ y dar
+una copiosa cosecha; si es de papas u otras raíces, ponen otra piedra
+empinada con el nombre de _kompa_, que tiene la misma misión y la de
+evitar ladrones. El agricultor rara vez o casi nunca se olvida ejecutar
+tales ceremonias.[20]
+
+ [20] El P. Oliva, refiriéndose a esta costumbre inmemorial,
+ que aún subsiste, dice: «Ponen por guardas de las chacras
+ unas piedras largas, o de color porque entienden que estas
+ conservan la humedad de la tierra y para asegurarlas de los
+ ladrones ponen por guardas conchas de tortuga que llaman
+ quirquincho que causan tan grande temor a los que pasan y
+ las miran, que ninguno de ellos se atrevería entrar en la
+ chacra donde ellas están porque entienden. Se han de enchir
+ de lepra.» _Libro primero del manuscrito original del R. P.
+ Anello Oliva. S. J. etc., pag. 113._
+
+Durante el tiempo en que germinan los frutos, el indio vive inquieto y
+temeroso de que sobrevenga algún mal temporal. En las mañanas contempla
+la forma en que se posan las nubes en los picos de la cordillera
+andina; si tienen la de un sombrero, augura que caerá una granizada en
+la tarde, como en efecto sucede. En las noches se halla examinando el
+cielo y cuando se convence de que habrán heladas y se suspenderán las
+lluvias, tal vez cuando más necesiten sus sementeras, se apodera de
+él un profundo abatimiento. Apela, cuanto antes, a las brujerías: si
+el mal tiempo es causado por las heladas, adora las estrellas, prende
+fogatas en las alturas, lleva las plantas averiadas al templo y hace
+celebrar misas, a la vez, que no cesa de implorar a la Pacha Mama y
+a sus huacas; si lo motiva, la sequía, rinde fervoroso culto a las
+lagunas, ríos y represas de agua. Va a las balsas que se forman en las
+cumbres de los montes, las adora y después trae el agua de allí para
+rociar alguna parte de sus sembrados, suponiendo que con este acto
+volverán las lluvias.
+
+En esos días, en que las heladas y el calor abrasan sus sementeras,
+matan los gérmenes y sepultan en frío sueño, tal vez definitivo las
+semillas, su atribulado espíritu se entrega por completo a la dirección
+de los brujos, y cuando éstos, no alcanzan a remediar el mal, duda
+de que procedan con sinceridad y les atribuye connivencias con sus
+enemigos; haber sido sobornado por éstos, y en trance tan difícil y
+desesperado como él se encuentra termina por ejecutar, por su cuenta,
+actos de hechicería. Toda la comarca se presenta entonces como habitada
+por una población de alucinados, en espera de algo maravilloso que
+deba suceder, y en la tensión de ánimo que domina a sus moradores, lo
+más insignificante que ocurre, les parece señales favorables de sus
+divinidades o augurios fatales, que empeorarán su aflictiva situación.
+
+En aquellos días viven los desgraciados indígenas, tristes, en
+constantes sobresaltos, sin apartar la vista de sus sembrados,
+derramando lágrimas sobre la tierra que ayer humedecieron con su sudor,
+y que hoy, a medida que aumentan los calores van covirtiéndose en
+desolados campos. Los _yatiris, laykas y thaliris_ son consultados a
+menudo, no cesando éstos a su vez de investigar el porvenir, en la coca
+y en el vientre de los animales que con ese objeto matan, los cuales
+sean perros, corderos, cuys, o gallinas, deben ser siempre de color
+negro. Cogen a los sapos y los exponen en rocas áridas, o los encierran
+en ollas para que viéndose en esa dura situación clamen al cielo por
+agua; revuelven los hormigueros y obligan a cuanto animal vive bajo de
+la tierra a que salga fuera. También acostumbran hacer que los niños
+completamente desnudos suban a los cerros y alturas, llevando velas
+encendidas y cruces, gritando en coro: _Misericordia Señor... Agua por
+amor de Dios..._
+
+Si el mal tiempo persiste y pierden las esperanzas de recoger sus
+cosechas, los más cierran las puertas de sus casas y tapiandolas con
+adobes, emigran a las ciudades en busca de trabajo y alimentos; si,
+por el contrario, mejora el tiempo, la alegría es general: las jóvenes
+cubren sus sombreros con las primeras flores y entonan cantos; los
+indios jóvenes tocar, sus _kenas y pinquillos_, mientras los viejos
+rodean y agasajan respetuosos al brujo, que ha acertado para que, según
+ellos, se produzca aquel cambio feliz.
+
+Por lo común mantienen la idea, desde el principio de la cosecha,
+de que cuando caen aguaceros a principios del mes de agosto, el año
+agrícola será lluvioso y abundante en productos; cuando no, que será
+seco y escaso. Además, bajo el nombre de _cabañuelas_, acostumbran
+calcular los agricultores la mayor o menor humedad de los meses
+posteriores a agosto, levantado indistintamente una piedra del campo,
+durante los primeros siete días de este mes. Si la piedra levantada el
+primer día tiene humedad, dicen que en septiembre lloverá, si no, que
+será seco. Al siguiente día que corresponde a octubre hacen el mismo
+pronóstico, continuando en los días restantes, adjudicados a los meses
+sucesivos, en igual forma.
+
+Los eclipses son siempre considerados por los indios como presagios
+de grandes calamidades que, sin duda alguna, tienen que sobrevenir,
+más o menos tarde sobre el país. Por esta creencia, tan arraigada en
+ellos, un eclipse los apena tanto, que para conjurar el peligro que
+les amenaza, ocurren a la intervención de sus hechiceros. El momento
+en que se realiza el eclipse, sacan al patio platos y utensilios de
+plata, llenos de agua, levantan el grito al cielo, cual si alguien los
+maltratara; castigan a los muchachos y a los perros, para que con sus
+chillidos y ladridos espanten el espíritu malo que trata de devorar
+a la luna y privarles de ese benéfico astro de la noche. Suponen los
+indios que sin ese bullicio estrepitoso, la luna no despertaría de su
+letargo y sería víctima cómoda de aquél.
+
+Las mujeres dan a luz mellizos, cuando el año será estéril y, para
+conjurar el mal, suelen matar, en secreto una de las criaturas, o
+enterrarla viva. Este es uno de los pocos casos en que el indio se
+desprende de un niño, sea su hijo o ageno. En esta raza son muy
+raras las acusaciones de filicidio, porque las mujeres se muestran
+incapaces de dar muerte a un hijo suyo, sea que éste provenga de un
+comercio ilícito o de legítima unión. La razón es obvia: los hijos
+no constituyen desventaja, en ninguna forma, en las casas indígenas,
+por las múltiples ocupaciones pastoriles y agrícolas que los hacen
+necesarios. A los cuatro o cinco años el hijo es, por lo general, el
+pastor del pequeño rebaño que provee a la familia de la carne para
+vender o sustentarse, de la lana que ha de servir para su vestido
+y de la leche para formar quesos. Desde la adolescencia, hasta que
+llega a la mayoridad, ayuda a sus padres o a los que lo criaron, en
+la labranza del campo. Un miembro más que sobreviene en la familia
+indígena, no es una carga para ésta, sino una esperanza de alivio.
+
+No permiten que las mujeres preñadas o que están menstruando pasen
+por las sementeras, porque temen que al ejecutarlo, absorvan con sus
+órganos genitales predispuestos para la fecundación o ya fecundados, la
+virtud productiva de la tierra y que, a causa de ello, resulten escasos
+y débiles los frutos que se recojan en la cosecha próxima.
+
+Cuando caen rayos, hay que hacer una cruz en el suelo y poner en el
+centro un huevo para que cesen aquellos.
+
+Para que la granizada se suspenda, se deben aprisionar los granizos y
+maltratarlos, y cesa la tempestad.
+
+Soplando el humo del incienso a la tempestad, se suspende ésta.
+
+Las polillas corretean en las paredes agitando sus alas para que llueva.
+
+El agua corriente se entibia, para que llueva.
+
+La alegría de los puercos anuncia lluvia.
+
+Los sapos se retiran del río, cuando está próxima a estallar la
+tempestad, temiendo que la avenida que entre los arrastre lejos.
+
+
+III
+
+Los días en que se efectúan las cosechas son de fiesta y alegría para
+los agricultores. Concurren al lugar, llevando consigo chicha y coca.
+Al principio de la faena piden a la Pacha-Mama que la cosecha sea buena
+y abundante. Derraman algunas gotas de aguardiente y tiran algunos
+pedazos de coca mascada y dan comienzo a su labor. En el escarbe de
+papas y otros tubérculos, acostumbran formar sobre el mismo campo,
+pequeños hornos, construídos provisionalmente con terrones y cuando
+se encuentran caldeados, introducen en su interior papas escogidas
+y, después de acondicionarlas con moldes de queso o trozos de carne,
+derrumban el horno encima de esos objetos, para que se cuezan dentro de
+él.
+
+Después de un rato, más o menos largo, según sea el cálculo que se
+haga para el conocimiento de aquellas especies, se las extrae y en
+seguida colocándolas sobre manteles o lienzos extendidos en el suelo,
+se sientan de cuclillas o se recuestan, en rueda, en su rededor y
+comienzan a servirse de los productos cocidos, los cuales han sido
+antes rociados con la sangre de los corderos que degollaron con ese
+objeto, reinando entre los asistentes la mayor alegría. En cuatro
+puntos opuestos de la rueda, se sitúan indios que tocan flautas que
+llevan poritos en la extremidades inferiores y a las que se llama
+_pululus_. Tal ceremonia se realiza con el fin de no ahuyentar el alma
+de los frutos, que debe continuar vivificando ese terreno para que al
+año próximo, se manifieste más pródigo en sus dones.
+
+Terminada la merienda, arrastran a los dueños sobre cueros por encima
+del terreno escarbado y concluído el acto, dan vueltas bailando, y,
+en cierto momento, se paran cuatro de los más caracterizados, con la
+vista fija al oriente e imprecan la protección del sol. Pasada esta
+ceremonia, sigue la danza en rueda de los dueños de la cosecha y de sus
+invitados; beben abundante chicha y licores, retirándose en la noche a
+sus hogares, completamente embriagados.
+
+En el imperio incaico los labradores tenían una danza especial
+denominada _jaylli_. La realizaban llevando hombres y mujeres
+instrumentos de labranza: «los hombres con sus _Tactllas_, que son sus
+arados»--dice el P. Cobo--«y las mujeres con sus _Atunas_, que son
+unos instrumentos de palo a manera de azada de carpintero, con que
+quebrantan los terrenos y allanan la tierra».[21]
+
+ [21] Historia del Nuevo Mundo, etc., tomo IV; pag. 230.
+
+En la cosecha de cebada, trigo o de quinua, extienden los cereales en
+el mismo terreno del que han sido cortados o arrancados y cuando se
+encuentran secos, la cebada debe servir de alimento a los animales,
+si la recogen en los depósitos, y si está destinada a dar grano, lo
+mismo que la quinua, la desgranan a golpes de palo, para lo que se
+colocan en filas paralelas los indios necesarios, armados de largos
+palos, ligeramente encorbados, los cuales caen sobre las parvas guiados
+por la diestra mano de sus tenedores, quienes descargan los golpes con
+regularidad, produciendo un sonido seco y acompasado. El trigo se siega
+con la hoz y se trilla en la era, echando las gavillas bajo las patas
+de los caballos trilladores. La selección del grano se obtiene lanzando
+al aire paletadas de la mies desgranada, la que con el viento que hace,
+al caer en el suelo queda separada del polvo y partículas de tallos y
+hojas machacadas con las pisadas.
+
+En las haciendas acostumbran cosechar el maíz, apartando las mazorcas
+de la caña y desnudándolas de sus envolturas y recogidas en una manta,
+que llevan amarrada al pescuezo por dos de sus extremos.
+
+Llenada la manta de mazorcas, se echan a la espalda y la derraman en un
+montón, que todos los ocupados en esta tarea van formando del total que
+ha producido el terreno. Las mujeres se dedican a separar las panojas
+de buen grano de las que tienen menudo o podrido, haciendo otros
+montones.
+
+Terminada la recolección del producto, miden en costales o grandes
+canastos, con capacidad para recibir varias cargas, y así se cercioran
+de la cantidad que se ha cosechado.
+
+Se cuentan cuidadosamente las mazorcas de la primera porción que se
+ha medido, y con el nombre de _muestra_, se guardan para que después
+sirvan, a su vez, de medida para recibir el producto seco y desgranado.
+
+Entregado el maíz a un cuidador, especialmente nombrado, con el título
+de _Camani_, lo extiende éste en un canchón apropiado, que se le
+denomina _tendal_, donde permanece hasta secar por completo.
+
+Llegando el día designado para el desgrane, se reunen en el tendal
+los colonos de la hacienda, acompañados de su familia, allegados y
+ayudantes; cuentan las panojas de la _muestra_, y las desgranan en
+algún costal o cajón, el cual después sirve de medida para recibir la
+cosecha y ver si se halla conforme con la cantidad que se ha entregado
+al _Camani_.
+
+Cada colono, formando con los suyos un grupo independiente, coloca en
+el centro un cuero seco de vaca, pone encima las mazorcas, y hace que
+el más robusto del círculo, que comúnmente es algún joven, calzado
+de sandalias de cuero duro o zapatos de grandes tacones, comienza a
+pisotear las panojas, haciendo que con los repetidos golpes que da,
+se desprenden los granos y vayan siendo arrojados a los extremos
+las raspas y los marlos. Vaciados los cueros, vuelven a rellenarlos
+inmediatamente dos indios ágiles que hacen de repartidores, sin que
+el zapateo cese hasta que el montón de mazorcas se haya agotado. Las
+mujeres se encargan de apartar los últimos granos, que no hayan podido
+ser separados por el contacto de los pies.
+
+El día aquel es convertido por los indios en festivo, durante él beben
+abundante chicha y comen de lo mejor que tienen en su cosecha; sólo
+ese día, en homenaje a la Pacha-Mama, que se ha mostrado bondadosa, se
+permiten guisar sus conejos, gallinas y corderos. Ese día, realmente
+gozan y se divierten los agricultores, penetra una racha de verdadera
+alegría en sus corazones.
+
+Las papas grandes, o que tienen distinta forma de las demás y que se
+llaman _llallahuas_, así como las panojas de gran tamaño, o compuestas
+de dos o tres unidas, las tienen cual portadoras de buen agüero y
+las colocan en sitios de preferencia, con el nombre de _tomincos_,
+prestándoles muchas reverencias, como si fueran cosas divinas.
+
+
+IV
+
+Las clases populares dan mayor importancia a la delimitación y posesión
+judiciales de sus terrenos que a los títulos de propiedad, razón por la
+que cuando se realiza alguna de esas diligencias, observan multitud de
+ceremonias que les den solemnidad y sea lo actuado imperecedero en la
+memoria de los asistentes.
+
+En los casos de delimitación, deslindes, recorrida de mojones, concurre
+comúnmente, numeroso público y los indios antes de colocar el mojón, o
+en el límite reconocido por las partes interesadas, estiran a un niño
+que tenga vinculaciones con éstos, y le dan de azotes en nalga pelada,
+encargándole en cada latigazo, que se acuerde y grave en la memoria que
+en ese punto fué castigado y en seguida ponen la señal. El indiecito,
+con semejante recomendación, nunca se olvida del lugar ni de lo
+ocurrido y cuando llega a la vejez, siempre repite: «este es límite de
+estos terrenos, porque aquí me azotaron», y sus afirmaciones en juicio,
+son al respecto precisas, llenas de detalles y reunen las condiciones
+requeridas para una plena prueba, dando a los jueces mucha luz en caso
+de litigio. En la colocación de cada señal o _Achachi_, siguen el mismo
+procedimiento, hasta que, después de concluídas las diligencias se
+entregan a una franca diversión.
+
+En las posesiones ministradas personalmente por los jueces, las
+solemnidades y gastos son mayores. El interesado acopia desde días
+antes, abundantes provisiones de comer y bebidas; llegado el día de
+la operación, conducen al juez con muchos miramientos al lugar en que
+debe verificarse el acto, y éste, a su vez, asume un aspecto tan grave
+y da tanta importancia a su persona, que despierta no vivo interés
+en los concurrentes. Ordena al actuario o secretario de su juzgado,
+lea los obrados que sean pertinentes, la solicitud del peticionario,
+el decreto que le ha cabido: pregunta si las partes y colindantes han
+sido notificados con ese decreto y si no ha habido oposición al acto;
+y en seguida, tomando de la mano al interesado le da posesión del
+terreno, consistiendo ella, en hacerle revolcar en el suelo, mientras
+los asistentes le arrojan piedras pequeñas, tierra, flores y yerbas. El
+actuante, aunque algunas veces con contusiones en el cuerpo, se levanta
+alegre y satisfecho, porque supone que no son los presentes los que
+le han lastimado, sino el suelo, que al recibirlo como a dueño le ha
+prodigado duras caricias.
+
+El indio y el cholo, por más que estén en posesión real y efectiva
+de un terreno, sin ser molestados por nadie, nunca creen ser sus
+propietarios, sino han aprehendido, o no media una posesión judicial.
+Esta diligencia es de vital importancia para ellos, y la consideran
+como la única que pueda realmente dar vida a su derecho y orillar
+dificultades posteriores; en una palabra, la posesión lo es todo para
+ellos.
+
+En semejante función, que toma las proporciones de una solemne fiesta
+de familia, no se arredran ante cualquier gasto ni se detienen en
+ocultar el placer y orgullo que en hacerlo experimentan.
+
+
+V
+
+No habiéndose conocido entre los indios, antes de la conquista, la
+facultad de adquirir por compra-venta, la propiedad de cosas muebles
+o inmuebles, también fué por lo mismo, desconocida la práctica de
+agasajar al vendedor y a los que intervienen en la venta, o sea la
+práctica del alboroque o robla, la que fué introducida, juntamente
+con aquella en las costumbres del indio pero éste, lejos de concretar
+la manifestación a los presentes, la convirtió en una ceremonia para
+dar gracias a la Pacha-Mama por la adquisición, y en seguida, recién
+atender a los concurrentes.
+
+El alboroque indígena, conocido con la denominación aymara de _cchalla_
+o _cchallaña_ [rocíamiento o rociar], consiste en que el comprador de
+algún objeto, terreno o casa, en momentos de posesionarse de lo que ya
+es suyo, invite al vendedor, a los amigos y parientes, a beber copas
+de aguardiente, festejando la compra y antes de que nadie se sirva,
+derrama alguna porción de la aguardiente de su copa en el suelo,
+pidiendo a la Pacha-Mama, que la compra sea con éxito, y se lo consume
+en seguida el resto. Igual cosa hacen algunos asistentes caracterizados
+y respetables. Antes de realizar esa invocación y rociar el suelo con
+aguardiente, es imposible que ninguno beba el contenido de la copa que
+tiene en la mano.
+
+La _cchalla_, es repetida con mayor solemnidad, cuando se refiere a la
+adquisición de fundos, el martes de carnaval, para cuyo día, hacen sus
+invitaciones y preparativos en más grande escala, debiendo efectuarse
+la fiesta en el paraje adquirido. Allí después de cubrir de flores,
+mixturas y confites el suelo y de hacer reventar cohetes, rociarlo de
+bebidas, se sirven licores, bailan y se embriagan con exceso.
+
+Sin estos requisitos, efectuados con toda pompa y entusiasmo, suponen
+que la compra no será duradera ni feliz; que la Pacha-Mama, no se
+mostrará benévola con el nuevo propietario.
+
+Asimismo, hacen extensiva la _cchalla_ a los propietarios que estrenan
+casas nuevas, quienes efectúan la fiesta, para que aquellas duren o no
+se rajen las paredes.
+
+
+VI
+
+El indio que abandona su traje para vestir a la moda de los blancos, se
+convierte en enemigo de su raza.
+
+El indio no cree que el acto se reduce a una simple alteración del
+indumento, sino que, en el alma de que lo ha efectuado cambian por
+completo, desde ese momento, las ideas y sentimientos que abrigaba
+referentes a su raza, a la vez, que abandona sus ocupaciones
+habituales. El labrador, dice, desaparece con el vestido. Y, así es.
+Apenas el aborigen se trajea a la moda europea, huye de las labores
+agrícolas, desconoce a sus padres, reniega de su raza y se pone
+frente a ella; obedece las sugestiones de los mestizos y blancos para
+ultrajarla y perseguir a sus miembros, toda vez, que se le presentan
+ocasiones de hacerlo. El indio trasfigurado es el peor verdugo de los
+suyos.
+
+Los padres del niño, que ha experimentado esa mudanza de traje, apenas
+lo ven vestido a la manera del blanco, se conmueven hondamente aún
+lloran; pero después se consuelan con la esperanza de que para él ha
+concluído el porvenir de sufrimientos, de angustias y de melancolía
+que pesa sobre los naturales, y de que su vida gozará de garantías que
+ellos no tuvieron.
+
+El campo ya no retiene al indio; la ilusión de vivir mejor y más
+tranquilo en las ciudades influye para que huya de su casa y cambie
+de ocupaciones. Los labradores disminuyen visiblemente y aumentan los
+cholos, que adquieren cualquier profesión o se dedican a cualquier
+labor que no sea la agricultura. El aborigen cesa de ser labrador
+apenas cubre sus carnes con telas cortadas y confeccionadas a la usanza
+de sus opresores, adquiere con prontitud costumbres y maneras exóticas,
+detestando las suyas; pero su cambio, por muchos que sean sus esfuerzos
+se reduce a exterioridades, porque en el fondo permanece siempre
+indígena. ¿Acaso no vemos a diario mostrarse al indio letrado con todos
+los caracteres de su raza? El hecho mismo de compartir con el mestizo
+y aplaudir la destrucción de cuanta huella pudiera quedar, en las
+costumbres populares que le recuerden su origen y a sus progenitores,
+es propio de su índole presuntuosa, que le hace renegar de su pasado,
+por temor, sólo por temor, de que lo pudiese avergonzar ante el
+extranjero, cuando éste, si se preocupa de él es para estudiarlo
+etnográficamente o para explotar su ignorancia y vanidad. El vestido
+hace del indio, cholo, y lo aparta del hogar paterno y del cultivo de
+la tierra, que para sus mayores constituyó la única delicia apetecible
+en este mundo; y de cholo a titularse caballero, no hay sino un paso,
+que el indio lo salta con rapidez, cuando es industrioso, económico y
+aspirante. Muchos descendientes de estos indios metamorfoseados suelen
+ocupar puestos públicos, ya de jueces, diputados, o de funcionarios
+administrativos, desempeñando los cargos con acierto, brillo y
+competencia. El indio posee aptitudes singulares para la abogacía e
+intriga política, que favorecen sus aspiraciones.
+
+¡Raro destino de una raza, cuya evolución social depende, en gran
+parte, de la tijera de un sastre!
+
+El que estrena vestido, debe festejarse invitando aguardiente a sus
+amigos, si quiere, que su ropa dure. Este acto se conoce con el nombre
+vulgar de _remojo_ y se halla muy generalizado.
+
+El hombre no debe abrigarse con la falda o zagalejo de la mujer, porque
+se afemina.
+
+La ropa no hay que tratar con torpeza, porque no sabe comer para que
+tenga resistencia.
+
+
+
+
+ Capítulo V
+
+ En viajes y en caminos
+
+ I.--Cómo se formaban y funcionaban los _chasquis_ en el
+ imperio incaico.--Los tambos y postas.--Abusos que existían
+ en estos establecimientos.--II.--Preocupaciones de los
+ postillones en los viajes.--III.--Preparativos de los indios
+ para viajar; en el camino, sus entretenimientos; robos y
+ manera de encontrar lo sustraído; su amor a los animales y
+ a la naturaleza.--IV.--Invocaciones a los Achachilas.--La
+ Apachita.--Culto de las piedras y de los ríos.--V.--El
+ regreso.--La fiesta del _huiskju jaraka_.--Resistencia de los
+ nativos para los viajes y carreras.
+
+
+I
+
+En el imperio incaico existían peatones especiales, con el nombre de
+_chasquis_, encargados de trasmitir con la mayor rapidez los mensajes
+de los gobernadores al Inca, o los de éste a aquellos, y también de
+conducir sobre sus espaldas alguna cosa que el Inca pidiese y la
+necesitase de inmediato. Según el P. Morúa, los _chasquis_ constituían
+una casta especial, «y el primero que encontró y mandó que hubiese
+de estos Chasquis y Correo, fué el famoso Rey y Señor Topa Inga
+Yupanqui, y puso casas y también aparte para los dichos Chasquis todo
+el abiamiento necesario y el que no corría bien la posta y era haragán,
+le quebraban las piernas, y a sus hijos les criaban solo con _panca_,
+que significa maíz tostado, y sin que bebiesen más que una vez al día,
+y los probaban a ver si eran ligeros y prestos, para el propósito, y
+si no lo eran, les daban el mismo castigo, y así toda esta casta de
+Chasquis era de indios muy prestos y ligeros y que había entre ellos
+indios que alcanzaban una _vicuña_ y le corría, y aun la pasaba con
+harto trecho de ventaja».[22]
+
+ [22] _Origen e Historia de los Incas._--Obra escrita en el
+ Cuzco (1,575-90) por Fray Martín de Morúa, de la Orden de la
+ Merced. Publicada y anotada por Manuel González de la Rosa,
+ etc. Lima 1911; pag. 128.
+
+Las casas de los chasquis se hallaban situadas de trecho en trecho,
+a la distancia de cinco millas una casa de otra, y en cada casa había
+cuatro indios, vestidos con uniformes especiales que servían durante un
+mes, pasado el cual iban a descansar a las casas que habían construído
+con ese objeto, en donde se les daba de comer y y se les proveía de
+todo lo que necesitasen de los depósitos del Inca, siendo reemplazados
+en su puesto por otros de la misma casta. Estos chasquis gozaban entre
+les indios de muchos privilegios y deferencias y sus mujeres e hijos
+eran atendidos por cuenta del Estado. No tenían más ocupación que la de
+caminar en la forma enunciada, estando relevados de todo otro servicio
+o faena pública.
+
+Además, en toda la longitud de los caminos y a la distancia de cuarenta
+a cincuenta leguas, se habían establecido posadas o _tampus_, provistas
+de toda clase de recursos tomados de la hacienda del Inca, y destinadas
+para alojar al soberano y a su comitiva, o a los que viajaban con
+carácter oficial.
+
+Durante el período colonial ambos servicios, el de _chasquis_ y
+_tampus_, decayeron rápidamente, a causa de los abusos y descuido de
+los conquistadores, siendo sustituidos por el de _postas_.
+
+Este servicio, tal como ha llegado hasta nosotros, consiste en que en
+los caminos principales y a la distancia de cinco leguas, más o menos,
+exista un _tambo_, servido por un _maestro de posta_ ya mestizo o
+indio, que tiene a sus órdenes un determinado número de naturales, que
+se turnan anualmente y son enviados por las comunidades, a las que se
+ha impuesto tal obligación.
+
+Los chasquis ya no gozan de las preeminencias, retribuciones y
+exenciones que tenían sus antepasados. Conocidos hoy con el nombre de
+_postillones_, desempeñan el rudo servicio de peatones y espoliques,
+mereciendo de los que los ocupan riguroso trato.
+
+Los indios, a los que corresponde el turno, se despiden de sus
+familias, cual si fueran a una muerte segura. La noche antes de
+partir, hacen como Carlos V, sus funerales en vida, y al día siguiente
+todos sus parientes y amigos los acompañan llorando a voces, cual si
+condujeran un cadáver, hasta alguna distancia del pueblo, donde les
+hacen la _cacharpaya_, regresando de allí a sus casas.
+
+Al ejecutar tales ceremonias, no pueden ser tachados los actores de
+exagerados. El servicio de posta, fué muy pesado para los indios. En
+los primeros tiempos de la República y en los posteriores, hasta hace
+un cuarto de siglo, los militares que llegaban a una posta, lo primero
+que hacían, apenas desmontaban de la bestia, era agarrar a sablazos,
+puntapies y puñetazos al indio encargado del servicio y después pedían
+lo que deseaban. El objeto era intimidarlos para obtener por ese medio
+todo gratis y no pagarles de ningún consumo ni servicio. En Bolivia, el
+militar ha sido hasta hace poco tiempo el opresor más cruel e inhumano
+que ha tenido el indio.
+
+Contaba un militar envejecido en la carrera de las armas, que
+una ocasión llegó a una posta, en la que enfrenó y ensilló al
+indio encargado del establecimiento, por no haberle proporcionado
+inmediatamente la bestia y el postillón que necesitaba, a causa de que
+otros los habían agotado y, que hubiera montado en él, a no haberse
+presentado ese momento quien salvase del apuro al atribulado indio.
+El abusar de la mujer del postero, el dejarlo desprovisto de todo lo
+que tenía, el hacerlo caminar a la carrera delante de su caballería,
+el no aceptarle ninguna razón ni disculpa, y entenderse con él sólo a
+palos, ha sido el sistema que se ha seguido con esta desgraciada raza
+en aquellas casas.
+
+
+II
+
+El postillón, en los casos extraordinarios o cuando siente flojedad en
+los nervios, se pasa por los pies y pantorrillas grasa de vicuña y cree
+que con ese ingrediente restablecerá su vigor y se hará mas ligero.
+
+El momento de partir sahuman las mujeres los pies de la bestia que ha
+de hacer la carrera y encomiendan al postillón a sus dioses penates.
+Este, parte tocando su bocina o _pututu_; en seguida cuelga a la
+espalda el instrumento y se pone en marcha. Cuando se halla en la cima
+de una altura o cerca de un poblado, descuelga el _pututu_ y vuelve a
+soplarlo. Igual cosa hace cuando está próximo a la posta, en la que
+debe finalizar su corto y rápido viaje. Apenas llega se tiende de
+espaldas, con los pies levantados arriba y apoyadas las plantas contra
+la pared, y de esta manara descansa y restablece las fuerzas gastadas
+en el camino.
+
+Los postillones que han cumplido su servicio, antes de abandonar la
+posta, hacen un día de verdadera fiesta y al volver a sus hogares creen
+haber salvado de una pesadilla y se entregan a nuevas borracheras.
+
+
+III
+
+Cuando el jefe de una familia tiene que emprender viaje largo, o de
+importancia, consulta al brujo para que le diga, si ha de ser aquel
+propicio o desgraciado; si conviene realizarlo o no, y según su
+respuesta, lo efectúa, alegre o triste. A falta de brujos hace los
+vaticinios con las hojas de la coca y también se guía por la manera
+de arder de la vela que ha encendido con ese objeto al santo de su
+devoción.
+
+El día de la partida acompañan al que viaja hasta cierta distancia
+del camino, haciéndole beber chicha y licores en el trayecto, y
+después lo despiden vertiendo lágrimas, por lo que a este acto se
+llamaba _jacharpaaña_, es decir, despedir con lloriqueos y con pena
+de que se vaya; palabra que adulterada por el uso se ha convertido en
+_cacharpaya_, con la que actualmente se la conoce. Llenado el cumplido,
+regresa la comitiva embriagada no sin antes desear al viajero que le
+vaya bien en el camino y sea protegido por sus divinidades. Algunos, el
+momento de la separación echan sobre brasas encendidas alguna resina o
+queman algo en homenaje de la deidad que debe proteger al caminante.
+
+Si el momento de la partida cruza raudo por los aires un cóndor,
+es signo de que el viaje será feliz y motiva la alegría del que lo
+efectúa, que desde ese momento camina alborozado, no dudando ya de su
+buen éxito.
+
+Si un zorro se le presenta o aparece por el lado derecho del camino,
+anuncia al viajero que le sobrevendrá alguna desgracia, que puede
+evitarse invocando la protección del _Huasa-Mallcu_, y tomando las
+precauciones necesarias, pero si se muestra por el lado izquierdo, lo
+cree de pésimo augurio, no faltando quien renuncie al viaje, temeroso
+de lo que pueda ocurrir.
+
+Ha llegado también a infiltrarse en las costumbres indígenas, la
+preocupación española de no principiar ningún negocio ni partir de su
+casa el día martes. El conocido adagio: «día martes, no te cases ni te
+embarques, ni de tu casa te apartes», lo repite con frecuencia y es
+imposible que lo infrinja; si por mucha urgencia lo ha hecho, atribuye
+las desgracias que le suceden en el camino a esta circunstancia.
+
+Constituye otro augurio funesto, que anuncia el seguro fracaso de lo
+que se proyecta o del objeto de un viaje, el encontrarse al salir de
+casa o en el trayecto con un tuerto. Por el contrario, si el encuentro
+es con un cojo, se tiene como buen presagio. Los negociantes y viajeros
+huyen siempre de la presencia del tuerto y buscan con ansia la del cojo.
+
+Cuando el indio se ve cruzado en su camino por una vicuña, sigue
+tranquilo, pero si por huir tropieza con ella, es señal de que morirá;
+igual temor se apodera de su ánimo cuando el hecho le sucede con un
+venado.
+
+Al paso tardo de las llamas o del poco ligero de las acémilas y burros,
+atraviesa largas distancias, entretenido en esas horas lentas y
+cansadas, en relatar historietas a sus compañeros o en escuchar las que
+ignoraba, referentes a sus antepasados, o a los lugares que toca, o a
+lo ocurrido en viajes anteriores, mientras con las manos, hila alguna
+vez, o hace labores de punto. En los viajes descubre el indio secretos
+de familia, porque se vuelve indiscreto y comunicativo, y adquiere
+experiencia y conocimientos útiles.
+
+En las noches prefiere alojarse y dormir en campo raso, al aire libre,
+tanto por hábito adquirido, como porque sus bestias aprovechen del
+pasto existente, siéndole indiferentes los rigores del clima y de la
+intemperie. Su sueño es ligero y despierta al ruido más débil. Antes
+de acostarse se encomienda al _Huasa-Mallcu_, señor de los caminos y
+desiertos, para que los ladrones no le roben. Al día siguiente, si
+algún animal se le ha perdido o extraviado durante la noche, por el
+rastro que dejan sus pisadas, por ténues que sean, lo encuentra con
+seguridad. Rara vez falla en sus investigaciones; para que tal cosa
+suceda, es necesario que el viajero sea novel y poco ejercitado en
+rastrear. Al indio avezado a los viajes, le basta el más ligero indicio
+para dar con su semoviente perdido: es un rastreador insigne. Le
+roban, sólo cuando se ha dormido, y ésto, atribuye a haber empleado el
+ladrón algún brujerío con él para adormecerlo y hacer que nada sienta.
+A su vez, los ladrones indígenas son muy astutos, ágiles, listos y
+ejercitados para el robo. Ellos prefieren, sustraer sin dar muerte a su
+dueño, al contrario de lo que hacen el mestizo blanco, que en más de
+los casos matan para robar.
+
+La veterinaria indígena se reduce al empleo de la orina y el alcohol,
+puestos en fomento a las bestias, en los casos de hinchazón, o para
+lavarles la matadura, si ésta se ha abierto. Sin embargo, si el indio
+pudiera emplear todos los remedios posibles para sanar a sus animales
+lo haría con la mejor voluntad. En las mañanas, lo primero que hace,
+antes de volver a aparejarlos, es examinarles el lomo y la barriga
+y cuando encuentra alguna lastimadura siente un profundo pesar y se
+esmera en curarla. Es imposible que monte a su acémila por molido y
+cansado que esté, temeroso de maltratarla; sólo cabalga a la bestia
+agena. Cuando la suya se cansa, gustoso se echa a la espalda la carga,
+y la lleva hasta que se encuentre en posibilidad de conducirla de
+nuevo. Nunca castiga a los animales inofensivos, creyendo que quien,
+por maldad lo ejecuta, caerá en algunas desgracia.
+
+Merced a ese inmenso cariño, el ganado lanar acrescienta en su poder.
+Apenas pare una llama u oveja, abriga a la cría, la coloca aún junto
+a su cuerpo para trasmitirle calor y sólo la aparta, cuando la vida
+del animalillo se halla salvada. Los mismos cuidados prodiga al ganado
+mayor que se enferma. La muerte de un cordero le hace sufrir mucho, y
+mayor es su pesar cuando se trata de un buey, o de un burro o acémila.
+La desesperación que experimenta entonces es superior a la causada por
+la muerte de un hijo.
+
+Los indios esquilan el vellón de las llamas y corderos con el cuidado
+más exquisito, y cuando las llamas se encuentran en celo, realizan una
+fiesta ruidosa: mezclan a los machos con las hembras y les ayudan a
+introducir a éstas el miembro de aquellos.
+
+Antecedentes tales pesan de sobra para que se hallen los aborígenes
+familiarizados con sus animales domésticos y aún salvajes, que viven
+en sus casas o en los campos. Triscan los corderillos junto a ellos,
+se les apegan y les siguen obedeciendo sus mandatos; el buey se hace
+manosear y uncir al yugo sin resistencia y el macho mañero o indómito
+les cede; el gallo canta a su lado, sin mostrarse uraño; las mismas
+viscachas tan ariscas para personas extrañas, cuando ellos andan cerca
+a sus madrigueras, no se espantan. Pero nada ama tanto el indio, en
+su simplicidad, como la naturaleza varia y libre, que le rodea. Lejos
+de las ciudades, albergado en casuchas miserables, ante montañas
+elevadas y erizadas de peñascos o cubiertas de nieves eternas, ante
+vastas y silenciosas llanuras y hondos valles, supone estar en su
+verdadero centro y vive contento. A la vista de las primeras flores,
+que en cada primavera, brotan en el campo y en sus sembrados, siente
+transportes y raptos vivos y profundos: su espíritu parece renacer
+con las plantas y vincularse más a la tierra, así como se entristece,
+cuando el invierno la amortaja y las heladas destruyen el tallo, hojas
+y botones de los vegetales. En los actos religiosos, el momento más
+solemne, se arrodilla, inclina la cara hasta pegar al suelo y lo besa
+con reverencia difícil de pintar, cual si para él no existiese otra
+deidad que la tierra. En los caminos, sigue su ruta contento; su alma
+se expansiona y gozoso da rienda suelta a los efluvios del inmenso amor
+que siente por todo lo que le rodea.
+
+El indio idolatra la naturaleza, a la que considera como la divinidad
+suprema, porque cree que la Pacha-Mama encierra en su seno las
+fuerzas creadoras de vida, que las prodiga a quienes confían en ella.
+Aprovechado de las condescendencias y avidez precuniaria de los
+clérigos, la rinde culto haciendo celebrar Misas a los cerros, campos,
+terrazgos, frutos, casas, lagunas, ríos y al ganado, y oyéndolas con
+profunda devoción, en el concepto, de que en esos objetos visibles la
+está adorando.
+
+
+IV
+
+En sus viajes es imposible que el indio deje de encomendarse a su
+_Achachila_ favorito, pidiéndole su protección. Cuando en el camino
+encuentra un peñasco o pedruzco, se aproxima a él y se destoca el
+sombrero, le saluda y reverencia, ofrendándole coca mascada que arroja
+sobre él y en seguida descansa a sus pies.
+
+«Cosa muy usada era antiguamente, dice Arriaga, ahora no lo es menos,
+cuando suben algunas cuestas o cerros, o se cansan en el camino
+llegando a alguna piedra grande, que tienen ya señalada para este
+efecto, escupir sobre ella (y por esto llaman a esta piedra y a esta
+ceremonia Tocanca) coca o maíz mascado, otras veces dejan allí las
+ojotas, o calzado viejo, o la Huarakca o unas soguillas, o manojillos
+de _jichhus_ o paja, o ponen otras piedras pequeñas encima, y con esto
+dicen, que se les quita el cansancio».[23]
+
+ [23] Extirpación de la idolatría en el Perú por Pablo Joseph
+ de Arriaga, pag. 64. Edición Urteaga.
+
+Esta costumbre con ligeras modificaciones, subsiste aún. El indio
+al llegar a la cumbre de alguna montaña, cerro o altura, casi
+involuntariamente repite la palabra sagrada de _apachita_ y se
+aproxima al montón de piedras que siempre existe allí, formado por los
+pasajeros, y que constituye el altar eregido a la piedra del lugar,
+e inclinándose respetuoso, agrega al montón otro guijarro, diciendo:
+_yo te ofrendo para que me des fuerzas, alejes el cansancio de mi
+cuerpo y me evites de infortunios_. Después hace en el mochadero
+algunas combinaciones con piedrecillas, figurando ser casas o majadas,
+con ánimo de que su petición, así materializada, sea atendida o
+adorna alguna piedra con lanas o hilos de colores, manifestando ser
+industrias, a las que se dedica el ofrendante, y que pide vayan en
+auge. A continuación ofrece su sacrificio en este altar, sacando de
+su boca coca mascada, o de su alforja maíz tostado y arrojando con
+reverencia, al montón, o se descalza una sandalia y la pone encima,
+o hace una banderita con algún pedazo de tela de su vestido y la
+coloca allí, o pone entre las piedras alguna pluma de ave. Se hinca
+de rodillas y pide a las piedras con toda su alma que le deje pasar
+con salud; que aparte de su camino las desgracias o _chhijis_, y le dé
+vigor para seguir su viaje. Se para, arranca un pelo de sus pestañas
+o cejas y se las ofrece, soplando al aire sobre la palma de la mano y
+después descansa en el lugar.
+
+Al llegar a la ribera de un río, lo primero que hace el indio en
+metiendo el pie dentro, es saludar a las aguas, y bebiendo en el hueco
+de la mano dos o tres buchadas de ellas, aun cuando el líquido esté
+turbio, pedirle que le deje pasar sin causarle ningún daño y después de
+ofrecerle un poco de coca o maíz mascado, arrojando a la superficie,
+atravesarlo ya sin temor ninguno.
+
+Las lluvias torrenciales se suspenden cuando los ríos se llevan algunas
+personas. El agua aplaca su voracidad con ese tributo humano, como los
+individuos sedientos, se calman bebiendo tan preciado líquido.
+
+No constituye para el indio una gran desgracia el morir de esa manera,
+soportable y aun de desear le parece recibir el abrazo de la deidad
+acuática que lo ha elegido para llevárselo lejos tal vez a una mansión
+de delicias. Por último, piensa que alguien debe sacrificarse para que
+las tormentas no causen más desgracias.
+
+También cesan los aguaceros cuando el rayo mata a una persona.
+
+Las _pascanas_ son los sitios de descanso o de alojamiento, los tiene
+por sagrados y al llegar a ellos los reverencian, bajándose el sombrero.
+
+Las cuestas cansan demasiado cuando el subsuelo encierra substancias
+metalíferas.
+
+En el camino se vuelven más supersticiosos de lo que realmente son y
+cualquier cosa extraña, grito o sonido particular, los alarma y lo
+tienen por avisos de sus divinidades para no hacerse sorprender por
+algún accidente improvisto.
+
+
+V
+
+El probable día en que el viajero debe llegar a su casa, es calculado
+por su familia, que va a su encuentro a la distancia de media legua,
+llevándole comida, chicha y aguardiente. Suele regirse para esto del
+anuncio de los sueños o del piar del chincol o _pfichitanca_.
+
+El golpearse el codo involuntariamente es para ver a una persona
+querida después de mucho tiempo de separación.
+
+El día de la llegada es siempre de alegría y embriaguez.
+
+Concurren los parientes del viajero a darle la bienvenida y con este
+motivo se realiza una fiesta, llamada _huiskju-jaraka_ o sea desate de
+sandalia[24], la que suele durar varios días.
+
+ [24] El _huiskju_ es propiamente la sandalia, pues consta de
+ unas suelas de cuero atadas con correas al empeine hasta la
+ garganta del pie. Se prefiere que la suela sea de la piel del
+ pescuezo de llama. La ojota, que también usan los indios, se
+ llama _ppollko_, y se compone de un pedazo de cuero, levantado
+ en los bordes, fruncido y asegurado por correas, sobre el
+ empeine. El pie se halla protegido por todos los lados, a
+ diferencia del _huiskju_, que los deja al descubierto. El
+ _ppollko_ se asemeja mucho a la alpargata.
+
+La esposa del recién llegado manda de obsequio a las familias de los
+amigos y parientes de su esposo y de ella, un poco de las especies de
+comer o beber que aquel ha traído, rogándoles que le hagan el favor de
+aceptar ese pequeño regalo. Los favorecidos tienen en mucha cuenta esta
+atención y cuando llega el caso de corresponder lo hacen de la misma
+manera.
+
+El indio y el mestizo no sienten hastío ni se enferman con los largos
+viajes; apenas cesan los festejos de su llegada, vuelve a sus tareas
+ordinarias como si no hubiesen experimentado ninguna fatiga; son
+andariegos insignes, y los viajes más penosos los consideran como
+caminatas y se ríen de los sufrimientos de los blancos que para
+realizarlos dificultan tanto y tantos preparativos hacen.
+
+En las carreras de resistencia, el indio es invencible: cruza enormes
+distancias en pocas horas y llega a la meta sin estar rendido por
+el cansancio ni la sed.[25] Más de uno se hace acreedor, a que se
+le dirija el histórico dicho del Inca: que _Tiay huanacu_, siéntate
+huanaco, frase con la fué recibido, dice, en caso análogo, el mensajero
+que partiendo del Cuzco, llegó a la famosa y célebre capital de los
+kollas, en un tiempo relativamente corto, dando lugar a que el nombre
+del pueblo se cambie de _Chucahara_, en Tiahuanacu.
+
+ [25] Es común en estos casos ver al indio caminar 50
+ kilómetros en tres horas.
+
+
+
+
+ Capítulo VI
+
+ Desdoblamiento de la vida social
+
+ I.--Supersticiones referentes al embarazo, nacimiento y
+ crianza de los niños.--II.--En la enfermedad y muerte de
+ éstos.--III.--Relativas al amor sexual: la práctica de
+ _musurar_.--IV.--Amores y matrimonios indígenas.--V.--Ideas
+ predominantes en los concubinatos y matrimonios de la chola y
+ de la india.
+
+
+I
+
+Desde el momento en que la mujer siente haber concebido (a cuyo acto
+llama _hacutatha_, si es en matrimonio, _hacutaracatha_, si fuera de
+él, o también _hapitatha_ y _hapihuarkhatatha_, respectivamente) evita
+comer garbanzos, por temor de que su hijo nazca cabezón. Igual cosa
+presume que le sucederá si no anda mucho y lleva vida sedentaria.
+
+La mujer preñada o _hapi_[26] no debe ver un cadáver, ni manejar
+animales muertos, ni consentirlos próximos a ella, sino quiere dar a
+luz un hijo aquejado de raquitismo o sea _larphata_.
+
+ [26] Esta es la palabra con que en aymara se designa
+ propiamente la preñez de la mujer. _Huallkke_, corresponde a
+ la hembra de los animales.
+
+El parto no reviste entre los indios aquel solemne significado que
+tiene para las mujeres de razas superiores y civilizadas. Apenas la
+india siente los dolores, se retira a su casa, si el tiempo le alcanza,
+y allí realiza el alumbramiento, cuando no lo verifica al aire libre,
+por haber sido sorprendida en el campo, y llevando en brazos al recién
+nacido se recoge al hogar. En los más de los casos, pare sin recibir
+auxilios de ninguna persona extraña. A los dos o tres días del hecho,
+alguna vez, al día siguiente, se la ve trabajando cual si no hubiera
+estado de parto; de la única región del cuerpo que cuida es de las
+plantas de los pies, que las abriga para no resfriarse.
+
+Durante el alumbramiento se acostumbra poner bajo la almohada de la
+enferma y sin que ésta sepa, una tijera abierta en cruz y se clava en
+la puerta un cuchillo, con objeto de que no hagan daño al recién nacido
+los malos espíritus. También se pone un cuchillo o tijera junto a la
+criatura para dejarle sola en una habitación.
+
+La placenta deberá enterrarse bien lavada y cubierta de flores, en
+paraje donde no llegue el sol, para evitar irritaciones en la matriz
+de la madre o enfermedades al párvulo. Añaden cuando ha sido varón el
+recién nacido, útiles de labranza o albañilería, pedazos de papel o de
+madera para que sea un buen agricultor o albañil, o un pequeño libro
+para que sea doctor o cura. Si es niña, dedal, aguja, o tijera de papel
+y figuras de enseres de cocina, para que sea una mujer hacendosa y
+buena madre de familia. Tienen por cosa cierta que la Pacha-Mama al
+recibir en su seno aquel objeto con tales agregados, concede lo que le
+piden.
+
+El nacimiento de mellizos, _pachahuahuas_ o _pachachahatahuahuas_ lo
+tienen de mal agüero, como se dijo en otra parte. Al primero de los
+niños que sale a luz, llaman _uisa_, al segundo _caka_. Si son mujeres,
+a la primera, _ahualla_, a la segunda _hispalla_.
+
+El que se entretiene en contar las estrellas tendrá numerosa prole.
+
+Los esposos que no tienen descendencia y crían y miman un perro, apenas
+notan que les nacerá un hijo, matan el perro para que este no pida a
+San Roque la muerte del recién nacido, a fin de no verse privado del
+cariño que le profesaban sus amos.
+
+La criatura que nace muy desarrollada está destinada a morir pronto.
+
+Un niño se enferma de los ojos, cuando alguna persona le ha dirigido
+miradas de odio o con ánimo de dañarle. Esta enfermedad llaman _miqui_.
+
+El párvulo que llora y grita el momento que se le bautiza, vivirá hasta
+la vejez; si se orina durante la ceremonia, es señal de que morirá
+antes del año, así como cuando no llora en ese acto. Si tiene los
+piesecitos siempre fríos, también denota que no vivirá muchos meses;
+igual resultado anuncia la costumbre de morder el pezón del pecho de su
+madre al lactar, o la de comer tierra.
+
+Para que un niño viva hay que criarlo con camisa de mujer.
+
+No debe comer frijoles la que hace lactar, porque se le secará la leche
+en los pechos.
+
+La abundancia de liendres en la cabeza de un niño es señal de que será
+huérfano.
+
+Si a la madre que se encuentra fuera de su casa, le sale leche de sus
+pechos, es porque su niño está llorando y la reclama.
+
+Cuando una criatura se atora la madre debe darle tres palmadas en el
+pecho e inmediatamente cesa el accidente.
+
+La criatura que se besa las extremidades de los pies tardará en andar.
+
+A la madre le duelen los pechos para que el hijo que hace lactar se
+enferme.
+
+No debe rascarse la planta de los pies a los niños porque les da
+gusanera en el estómago.
+
+Las criaturas lloran mucho en la noche cuando han sido agitados o
+llevados por el viento sus pañales en el día.
+
+El niño que se chupa los dedos hace caer el cabello de su madre. Sucede
+lo mismo cuando ha fallecido, durante el período en que entran en
+putrefacción sus manecitas.
+
+La madre que desea tener abundante leche debe hacer hervir chuño y
+tomar su caldo con frecuencia.
+
+
+II
+
+Se dice que un niño está _catjata_, es decir, _agarrado_, cuando se
+enferma a consecuencia de una caída, de haber llorado en el campo, o
+de haberse asustado, accidentes en los que creen que parte de su alma
+se ha desprendido con la conmoción del cuerpecito y quedándose a vagar
+en esos puntos, pugnan por reunirse a la otra, que sufre por ello. El
+tratamiento que siguen en estos casos, para curarlo, consiste en darle
+de comer un poco de tierra levantada del paraje donde ha ocurrido el
+hecho, y si esto no es bastante y sigue llorando, llaman al brujo o
+hechicera para que lo cure, quien, desde el primer momento manifiesta
+que su _ánima_ se ha quedado en el lugar donde ha caído, llorado o
+asustádose, y que para su sanidad conviene recogerla. Con éste objeto
+hacen de los pañales o vestidos del niño enfermo un envoltorio, que
+tiene la forma de una criatura arropada, el que es conducido en brazos
+por aquél, quien, además, lleva consigo, confites, mixtura, figuritas
+de estaño y se dirige al sitio en que tuvo lugar el accidente,
+acompañado de algunas personas. Allí el brujo o hechicero azota el
+envoltorio, reconviniéndole, cual si hablara con un ser viviente,
+porque ha permitido que su anima lo abandone, y llama en seguida a
+ésta, con las palabras: _Anima de mi niño querido vente; ánima adorada
+de mi niño vuélvete; ánima idolatrada de mi niño vámonos a casa. Tu
+cuna está dispuesta, tus pañales calientes, te espera el tierno regazo
+de tu pobre madre que llora por verte a su lado, que se desespera por
+estrecharte contra su pecho y que no sufras más el hambre y frío que
+reinan en estos desiertos y tristes lugares..._
+
+En seguida entierran en el sitio las especies que trajeron,
+ofreciéndolas a la Pacha-Mama y regresan a la carrera, haciendo acostar
+el envoltorio inmediatamente que llegan, junto al niño enfermo, con la
+seguridad de que este sanará debido a todo lo que se ha realizado en
+obsequio a él.
+
+El niño pone el oído al suelo, en actitud de escuchar, cuando su madre
+está nuevamente embarazada y aquel siente que el feto llora y le llama.
+
+Cuando la mujer se embaraza de una criatura de sexo contrario al que
+hace lactar, morirá éste; pero si ambos son del mismo sexo el hecho no
+le causará efecto mortal.
+
+La cabecera de la cama debe ponerse hacia el norte para que un niño
+duerma tranquilo.
+
+Al niño que acostumbra orinarse en la cama, en las noches, debe
+hacérsele mear sobre brasas, o sobre un pedazo de adobe caliente y que
+el vapor que se desprende, llegue a sus partes genitales y queda curado.
+
+El hipo en los niños es señal de crecimiento; en los jóvenes y viejos,
+augurio de embriaguez.
+
+Cuando un niño tiene que ser trasladado, de una casa a otra, hacen que
+el momento de conducirlo definitivamente, golpee la persona que lo
+lleva, con dos piedrecitas, llamando el ánima de aquel y rogándole que
+se venga íntegramente, porque sin ese procedimiento pueda quedar alguna
+fracción de ella y motivarle una enfermedad.
+
+El niño que llora en su cumpleaños, anuncia que será de carácter
+cobarde cuando crezca.
+
+El cabello con el que han nacido, debe cortarse a los niños para que no
+se críen soberbios.
+
+El primer diente que bota un niño, debe colocarse en el agujero de un
+ratón para que tenga una buena dentadura.
+
+Para hacer olvidar el cariño de un niño hay que lavar alguna especie
+sucia de la persona a quien quiere y hacerle beber esa agua.
+
+Al niño que se amartela, hay que sacarlo de la casa, llevando consigo
+excremento de llama o cordero y algunas piedrecitas, y conducirlo a la
+vera de un río y obligar al paciente a que tire al agua una a una las
+piedrecitas y excrementos y la corriente se llevará la dolencia lejos.
+
+El niño que corretea llevando las manos atrás, está destinado a morir,
+porque prepara sus alas para volar al cielo.
+
+El que se frota mucho la nariz, manifiesta que adolece de gusanera.
+
+El párvulo que nace muerto debe ser arrojado al río o quemado, para que
+su alma no vaya al limbo a sufrir.
+
+La que hace lactar una niña, se niega a dar su pecho a un varón, porque
+supone que esto causará la muerte de aquella.
+
+En ciertos casos, atribuyen la enfermedad del niño a un espíritu
+maligno, llamado _Larilari_[27] que ha logrado apoderarse de su cuerpo,
+y para ahuyentarlo y hacer que sane, queman _kkoa_ con añil en la
+habitación del enfermo, suponiendo que con el fuerte humo que debe
+producirse abandonará a su víctima. Dicen que el Larilari se hace
+visible en forma de un gato de pelaje colorado, que trepa a los árboles
+y de allí silba a los incautos, y los atrae. Apenas los ve próximos al
+árbol, baja rápido, y al escapar va a rozarse precisamente con ellos,
+inoculándoles el momento de pasar una enfermedad, cuyos síntomas son:
+ojos inyectados en sangre; cuerpo amorotado y decaimiento completo del
+organismo.
+
+ [27] Larilari: Gente de la puna que no reconoce casi que,
+ cimarrones. _Vocabulario del padre Ludovico Bertonio Edición
+ Platzmann_ pag. 191. Probablemente se le ha aplicado este
+ nombre por considerar un espíritu vagabundo y rebelde, el que
+ daña a los niños.
+
+Las equímosis y manchas de sangre que resultan en el cadáver del niño,
+ya sea a causa de haberse producido una congestión pulmonar, o por otro
+motivo explicable, le culpan al _larilari_, quien aprovechando del
+descuido de la madre o de las encargadas de atender al enfermo, dicen,
+que maltrató y azotó su cuerpecito, hasta ocasionarle la muerte, según
+lo manifiestan esas señales.
+
+El niño que duerme con los ojos abiertos morirá en temprana edad.
+
+El que no se halla bautizado, se encuentra propenso a que le caiga el
+rayo.
+
+La criatura moribunda sufre mucho y su agonía se dilata, mientras la
+madre está presente o la tiene en su regazo. Para morir tranquila y
+pronto, necesita no ver a su madre.
+
+También el niño tiene una larga agonía, cuando espía las faltas de
+sus padres. Muere apacible si no las tienen y recibe oportunamente la
+bendición de su padrino.
+
+Cuando dos niños que son parientes o pertenecen a personas amigas,
+que viven en una misma casa, mueren simultáneamente, dicen que se han
+puesto de acuerdo para marcharse juntos al otro mundo.
+
+Los ojos del cadáver de un párvulo, permanecen abiertos, cuando debe
+seguirle su hermano o algún niño de su edad, en quien fijó la vista el
+momento de espirar.
+
+La mortaja no debe ser adquirida ni puesta al pequeño cadáver por la
+misma madre, sino por la madrina o terceras personas. A quien infrinje
+esta costumbre le sucederá algo malo.
+
+Los retazos que sobran de la mortaja de un párvulo, deben encerrarse
+en su ataud o enterrarse en su sepultura, porque, cuando algún pedazo
+queda en la casa, atrae desgracias.
+
+Personas extrañas acostumbran añadir a la mortaja como adorno, una
+cinta o cordón, con objeto de que el alma del pequeñuelo que se
+convierte en ángel, les arroje desde lo alto un extremo de aquel
+cordón, para asirse de él y subir al cielo, cuando ellas mueran y
+llegue la ocasión de querer ascender allí.
+
+Las especies sucias pertenecientes al finado, no deben lavarse mientras
+esté presente el cadáver, sino después de los tres días de su entierro,
+a fin de que su alma no pene, por la suciedad que ha dejado, y se
+presente con frecuencia a sus padres, en sueños.
+
+Cuando muere un niño no debe llorarse porque se obstaculiza la rápida
+subida de su alma al cielo. El llanto de la madre conmueve al mismo
+Dios, quien ordena al alma de la criatura vuelva al mundo a consolarla
+y a secar sus lágrimas. En ese sentido, en vez de ascender al cielo
+baja y vaga en la tierra, clamando porque su madre tenga hijos que
+ocupen su lugar y la consuelen. Por eso la madre que llora mucho por un
+hijo muerto, tiene a la larga una numerosa prole.
+
+Al niño que sana de una enfermedad no debe cortársele las uñas
+inmediatamente después de su convalescencia, porque vuelve el mal.
+
+Para que sane por completo hay que darle de beber, en leche, la ceniza
+de un mechón de sus cabellos.
+
+El niño tiene hambre voraz e insaciable cuando tiene que morir uno de
+sus padres, con cuyo fallecimiento se le calmará.
+
+Sobre la cabeza del niño no debe ponerse plato, fuente ni objetos
+cóncavos, porque se entorpece su crecimiento y se hace de pequeña
+estatura.
+
+
+III
+
+En la época del celo, dicen que el lagarto lleva atravesada en la
+boca un pedazo de paja, y sigue así a la hembra. El amante desdeñado
+deberá apropiarse de esa paja y envolver con ella un cabello de la
+mujer deseada y logrará que ésta cambie inmediatamente de sentimientos
+hacia él, haciendo que su aversión se trueque en ardiente amor y se le
+entregue por completo.
+
+La mujer que no quiere ser abandonada por su amante le da en alguna
+bebida la sangre de su menstruación.
+
+Para que la pasión se torne en odio, ingieren en alguna bebida,
+partículas del excremento de la persona que se quiere hacerla aborrecer
+y la dan a la que deba experimentar el cambio.
+
+El cariño de una mujer también se obtiene poniendo bajo su cama ciertos
+amuletos, formados de plumas, conchas o piedras de color que se
+envuelven, en alguna especie suya.
+
+La mujer que se halla acosada por un hombre, puede librarse de ser
+poseída por éste, con sólo partir o doblar el topo o prendedor con el
+que se asegura el manto, o tenerlo en la mano envuelto en un extremo de
+él; con esto hará que los bríos de su perseguidor desfallezcan y se
+muestre repentinamente impotente para abusar de ella.
+
+No debe contraerse matrimonio el día domingo, para que no abunden las
+desgracias en el nuevo hogar.
+
+Cuando el momento, o después de la ceremonia del desposorio, se cae
+al suelo el anillo de compromiso, a uno de los novios, augura que
+morirá éste muy pronto. Si durante ella, o en el festín que celebran
+los novios, se rompe algún objeto destinado para el uso particular de
+éstos, denota que no habrá armonía entre ellos y que se separarán más o
+menos tarde.
+
+Para triunfar en el corazón de un esposo o amante y poseerlo por
+completo, hay que azotar la nalga pelada de la rival, con uno de los
+zapatos que se usa. Se debe a esta superstición que la mujer del
+pueblo, haga esfuerzos en una riña, para derribar a su contraria al
+suelo y levantándole la falda y los refajos, sacarse un zapato de los
+pies y descargarle en nalga desnuda uno o dos golpes.
+
+Los jóvenes que desean saber la clase de mujer que les corresponderá
+por esposa, consultan al brujo, quien escarba un sitio particular, si
+en él encuentra cabellos blancos, dice que se casarán con vieja, si
+negros con moza y si castaños con muchacha.
+
+Para descubrir el cariño de la persona de quien se halla uno enamorado,
+acostumbran sacar de la calavera de los _cuys_, un par de huecesitos
+con forma de animalillos, que llaman zorros, y echarlos en un vaso
+de chicha, si después de beber el líquido encuentran los huecesitos
+unidos, dicen que ambos se quieren, o bien que los sentimientos de
+aquella persona son fingidos. Este acto llaman _simpasiña_.
+
+También hacen iguales consultas los jóvenes, con cordeles que revuelven
+en los dedos.
+
+El amante que se retira vuelve a la casa de la mujer, de quien trata de
+apartarse, cuando ésta ha clavado tras de la puerta de su dormitorio,
+el calzado viejo perteneciente al pie derecho de aquél. Creen que con
+este acto ha quedado apresada una parte de su ser, que lo atraerá
+forzosamente al hogar desdeñado.
+
+Los enamorados indígenas acostumbran pellizcar a sus parejas, si estas
+soportan el dolor que les causa el acto, y les responden con iguales
+pellizcos, suponen que están correspondidos.
+
+El indio nunca besa a su enamorada; el beso, como manifestación de amor
+es desconocido en esta raza. Lo que hace, en los momentos de cariñosa
+intimidad, es agarrarla de las sienes con la palma de sus manos y
+frotarla con su barbilla la frente, causándole con este alago, llamado
+_musuraña_, una placentera sensación de voluptuosidad. La joven, cuanto
+más quiere a su galán más a menudo le presenta su frente para recibir
+tal caricia.
+
+
+IV
+
+El amor sexual es, entre los indios, libre, instintivo y desligado de
+trabas que lo coarten y de educación que lo dignifique.
+
+El hombre posee a la joven soltera, casi siempre por la violencia; la
+fuerza y no la voluntad es la que prima en esos actos, sin motivar
+escándalo, ni atraer la cólera de los padres de la ofendida. Ninguna
+importancia dan a la virginidad de la mujer; por el contrario, la
+virginidad conservada por mucho tiempo, la consideran deprimente, como
+signo de haber sido despreciada por los hombres. _Morirás doncella_,
+dice la casada a la joven a quién trata de injuriar. La idea de llegar
+a la vejez y morir virgen, horroriza a la india: cree ésta que si tal
+cosa sucediera, su existencia resultaría, sin objeto e inútil. _El
+amor, repiten, dignifica a la hembra, porque la hace cumplir su misión
+en la tierra, que es la de tener hijos y perpetuar la especie..._
+
+Semejante criterio proviene de la condición excepcional en la que está
+colocada la mujer en la economía doméstica, que le hace ver claro
+su destino. Desde muy niñas se crían en agreste libertad, dedicadas
+al pastoreo del ganado en campos apartados o desiertos, junto a
+varones que se ocupan de las mismas tareas, con quienes se establecen
+relaciones estrechas de compañerismo, que dan lugar a que, presenciando
+juntos el frecuente ayuntamiento de los ganados, sientan despertarse
+precozmente en su naturaleza los instintos sexuales, y excitados
+por la ociosidad y el trato familiar y libre, se vean impulsadas a
+satisfacerlos, estando aún en la adolescencia.
+
+Además, nunca han considerado las mujeres, desde los tiempos
+precolombianos, que fuera reprensible el dedicarse a carnales
+entretenimientos, cuando están solteras y no tienen amantes que las
+cohiban hacerlo. «También sorprende, dice Lorente, su manera de
+pensar [la del indio] sobre la castidad de las mujeres. Tenían en
+poco la de las solteras y solía ser estimada en más la que había
+sido más licenciosa. Tal vez procedían así porque en las mujeres
+de trato libre, y estimadas por eso de la muchedumbre, creían ver
+mujeres hacendosas que les ayudarían en sus faenas. Lo cierto es que
+concediendo tanta libertad a las solteras, condenaban a muerte a la
+casada que era convencida de adulterio».[28] «Andan vestidos de ropa de
+lana ellos y sus mujeres--dice por su parte Cieza de León--las cuales
+dicen que, puesto que antes que se casen pueden andar sueltamente,
+si después de entregada al marido, le hace traición, usando de su
+cuerpo con otro varón, la mataban»[29]. Igual opinión tiene Garcilaso
+de la Vega, que dice: «Demás de esta burlería, consentían en muchas
+provincias del Collao, una gran infamia; y era, que las mujeres antes
+de casarse podían ser cuan malas quisiesen de sus personas, y las más
+disolutas se casaban más aina, como que fuese mayor calidad haber sido
+malísimas.»[30]
+
+ [28] _Historia antigua del Perú_, por Sebastián Lorente. Lima,
+ 1860, pag. 77
+
+ [29] _Historiadores primitivos de Indias._--Colección dirigida
+ e ilustrada por don Enrique de Vedia.--Tomo II.--Madrid 1900,
+ pag. 443.
+
+ [30] _Los Comentarios reales de los Incas._--Libro II. Cap.
+ XIX.
+
+Debido a esa manera de pensar tradicional, la india casada o
+_aynoni_, es muy fiel a su esposo o _ayno_; en tanto que la soltera o
+_huarmikkala_ es liviana, sin que ello sea un obstáculo para que se
+case. Con la chola ocurre lo mismo; se matrimonia después de haber
+tenido contacto con varios hombres. La diferencia está, en que la
+chola, si bien no tiene el concepto de la india sobre la virginidad,
+la cual, su pérdida la trasluce y la tiene a honra, cuando aún
+no es concubina o _sipasi_ de alguien, tampoco es en aquella un
+inconveniente, para que no pueda contraer matrimonio[31].
+
+ [31] A semejanza de los mestizos que llaman a la esposa
+ _mi mujer_, los indios casi no usan las palabras _ayno_ y
+ _aynoni_ sino que las han reemplazado con el de _chachaja_,
+ que quiere decir literalmente _mi hombre_, refiriéndose al
+ esposo y _huarmija_, _mi mujer_, tratándose de la esposa. A
+ la concubina se dice _tahuakoja_, mi moza, o _uñtathaja_, mi
+ conocida, y al amante _huaynaja_, mi joven. La dulce palabra
+ _sipasi_ está en desuso, y tanto ésta como las de _ayno_ o
+ _aynoni_ las emplean sólo en sus cantares, o en comarcas
+ apartadas que mantienen escaso trato social con pueblos de
+ otra índole.
+
+Dividían las jóvenes o _tahuakos_, en cuatro categorías. A las hermosas
+llamaban _paco-hakhllas_; a las de mayor belleza, _hanko-hakhllas_; a
+las medianas _huayrurus_ y al común de mozas, _hahua-tahuakos_.
+
+El indio joven o _huayna_, que se ha enamorado de una joven y es
+correspondido por ésta a cuyo estado psicológico llaman _huayllusiña_,
+es decir, amarse tiernamente, para diferenciar del _munasiña_ que
+significa quererse, pero en un sentido general, busca la ocasión
+para tener precisamente comercio ilícito con ella antes de casarse.
+Entre los indios el concubinato precede siempre al matrimonio. Y el
+concubinato lo inicia el varón obligando a la mujer a seguirle, con
+objeto de recobrar alguna prenda de vestir que le ha arrebatado al
+final de una entrevista. Es de uso entre ellos que la mujer vaya en
+pos de su enamorado sólo en este caso, siendo imposible que lo haga,
+sino ha ocurrido tal cosa, aunque esté ardiendo en deseos de hacerlo y
+nadie la coharte en su libertad. Conocedor el indio de esta costumbre,
+apenas nota que su enamorada cede a sus insinuaciones, le quita
+violentamente el sombrero o el manto y se aparta apresurado. La joven
+entre risueña y aparentando enfado va siguiéndole hasta donde aquél
+cree conveniente pararse y esperarla, que es en un sitio regularmente
+solitario y cubierto a las miradas indiscretas.
+
+Cuando se disgustan, la mujer le echa en cara ese acto, diciéndole: _yo
+no te quise, tu abusaste de mi persona por la fuerza, y me hiciste tuya
+contra mi voluntad..._
+
+Los padres del indio que trata de contraer matrimonio se dirigen a la
+casa de la novia, llevando consigo aguardiente y un atadito de coca.
+Después de manifestar a los padres de ésta sus pretensiones, les
+invitan el aguardiente que han traído, quienes si aceptan la invitación
+y beben el aguardiente, lo que efectúan tras de muchos ruegos, se
+suponen que asienten a la petición; si por el contrario, se niegan a
+beber, es señal de que la rechazan, retirándose en seguida en este
+caso. A continuación de las copas de aguardiente viene el atadito de
+coca que los peticionarios alcanzan a los dueños de casa; si lo reciben
+y abren, está resuelta favorablemente la petición; entonces, el padre
+de la novia toma algunas hojas de la sagrada planta y les alcanza a los
+padres del novio, expresándoles que sea en buena hora el matrimonio,
+que haya armonía entre los futuros contrayentes, y que lleguen a
+tener bienes y sea el hombre el que domine su comarca. Reparte a los
+asistentes algunas hojas más y después el resto se lo guarda para
+devolver la manta o _tari_, al día siguiente vacía y atada de un modo
+especial. En el inesperado caso de retractación, el envoltorio es
+devuelto tal como fué recibido.
+
+La ceremonia de la petición, conocida con la palabra _sartasiña_, es
+común entre los indios y mestizos, con la diferencia de que estos
+últimos no hacen uso de la coca. Generalmente suele degenerar el acto,
+cuando avienen las partes, en una orgía desenfrenada, en la que los
+concurrentes no se percatan de embriagarse por completo ni de cometer
+acciones las más licenciosas.
+
+En el nombramiento de padrinos cuidan mucho de que estos sean de
+moralidad reconocida, trabajadores y buenos esposos, porque suponen que
+sus ahijados seguirán sus pasos. Los padrinos, dicen, son como la luz
+que alumbra y guía a aquellos en el sendero de la vida y si esa luz es
+mala, forzosamente andarán mal. Aseguran que entre padrinos y ahijados
+hay una correlación mental, que no debe olvidarse. Los últimos imitan
+siempre a los primeros, o disculpan sus faltas con los de estos.
+
+Hasta hace poco tiempo, acostumbraban los indios mandar a la casa del
+cura a las indiecitas que debían contraer matrimonio próximamente,
+con objeto de que se las instruyera en el rezo con algunas
+prácticas religiosas, las cuales, conocidas con la denominación
+de _depositadas_, lejos de aprender nociones de moralidad, eran
+corrompidas por el cura, que abusando de la candidez y sencillo
+espíritu de estas, las hacían víctimas de sus lúbricos instintos,
+cuando no las abrumaban con fuertes trabajos, por lo que, en buena
+hora, llegó a suprimirse tal práctica.
+
+Verificado el matrimonio, se distribuyen entre los padres de los
+novios, éstos y los padrinos los días en que cada cual hará su estival.
+Regularmente comienzan los novios, siendo este día el celebrado con
+mayor solemnidad. A mediodía vienen todos los parientes de aquellos,
+entre quienes, los tíos y cuñados con el nombre común de _laris_, y los
+parientes de la mujer de _tollkas_[32], son los que se distinguen en
+traer consigo para obsequiar a los recién desposados, una o dos cargas
+de algún producto del país, o un cordero y aun un torito; obsequios
+que en su caso están obligados a devolver a sus favorecedores. Después
+concurren los _aynis_, comprendiéndose en esta palabra a los obligados
+a corresponder a los contrayentes con algún objeto o dinero, lo que
+en otra ocasión lo recibieron uno de ellos o de ambos. Conducen
+los _aynis_, dinero con el nombre de _arcos_, que varía entre diez,
+quince, veinticinco y treinta pesos fuertes, acondicionados en alguna
+fruta o charola bien adornada. Fuera de estos hay otros, que sin estar
+obligados traen sus _arcos_, con objeto de que les devuelvan los novios
+en su oportunidad, cuando tengan alguna fiesta, quienes se convierten,
+respecto a estos, en _aynis_. La deuda contraída en esta forma la
+consideran sagrada y es imposible que dejen de satisfacerla.
+
+ [32] Con la denominación de _tollkas_, se comprende también
+ a las personas que se distinguen por sus obsequios y
+ familiaridad con los novios o _alfereces_. _Laris y tollkas_,
+ son las categorías de importancia que actúan en todas las
+ fiestas indígenas.
+
+La finalidad perseguida con este sistema de entrega de especies y
+valores, sujetos a una devolución tardía, es dar a los recién casados,
+un corto capital, para que puedan subvenir a las múltiples necesidades
+del hogar que establecen. Los conductores traen sus especies al son de
+un tambor y _pitu_, o flauta indígena, cuyos agudos y alegres aires
+tienen por objeto principal llamar la atención del público.
+
+Los novios permanecen en el día sin apartarse el uno del otro, ya sea
+que se encuentren sentados, hagan atenciones o se levanten a recibir
+los obsequios. Cuando uno de ellos siente alguna necesidad corporal,
+participa a su consorte; ambos acompañados de los padrinos salen fuera
+y después de llenar su objeto, regresan siempre juntos. La preocupación
+es que no deben separarse ni un solo instante para que así vivan en
+su nuevo estado y que la infidelidad no turbe con sus ásperos y
+disolventes sinsabores la paz y armonía del hogar que se forma bajo tan
+felices auspicios.
+
+La fiesta que se desarrolla durante el día es bulliciosa y de excesiva
+embriaguez. Los más cuando llega la noche se encuentran en estado de
+no poderse tener ya en pie. El momento en que deben recogerse a dormir
+los novios, la madre del esposo conduce a su nuera o _yojjccha_, hasta
+el dintel de la puerta del dormitorio, desde donde se hace cargo la
+madrina. Al novio lo acompañan hasta el mismo linde, el suegro, y lo
+entrega al padrino, todos juntos, con un par de velas encendidas en la
+mano, penetran a la habitación, dan una vuelta el lecho nupcial, apagan
+las luces y mientras dura la oscuridad, dice el padrino, dirigiéndose
+a sus ahijados: _Hijos míos, así como se han apagado estas velas,
+ha terminado vuestra vida libre de solteros, ahora otra luz, la luz
+sagrada del himeneo alumbrará vuestra existencia futura, si vosotros
+la alimentáis siempre con vuestro recíproco cariño, con el trabajo y
+la mutua protección que os prestéis, ella nunca se oscurecerá y seréis
+felices, sino Dios os compadezca._
+
+En seguida prenden nuevamente las velas, se despiden los padres y demás
+acompañantes, quedando los padrinos solos con sus ahijados. El padrino
+desviste al novio y lo acuesta; la madrina hace lo mismo con la novia,
+después, recomendándoles que sean esposos ejemplares y tengan numerosa
+prole, se retiran cerrando la puerta por fuera. Junto a ella, los
+concurrentes a la boda hacen reventar cohetes y comienzan los hombres a
+gritar que el nuevo vástago que nazca sea varón, y las mujeres que sea
+del sexo femenino.
+
+La fiesta se realiza al día siguiente en la casa de los padres y el
+tercer día en la de los padrinos. Prácticas son estas de las que no
+pueden prescindir, sin causar murmuraciones en la comarca.
+
+Correspondiendo a los padrinos de sus afanes y gastos, los recién
+casados, cuando aquellos invisten alguna función pública, están
+obligados a visitarlos a medio año, al son de tambor y flauta,
+llevándoles algunos obsequios y haciéndoles beber ese día. Llaman este
+cumplido _chicancha_.
+
+Las vinculaciones que se forman con motivo de los padrinazgos y
+compadrazgos, son fuertes en las clases populares, estando comúnmente
+obligados los ahijados a seguir las opiniones políticas de sus padrinos
+o compadres, o siquiera ayudarlos y servirlos cuantas veces estos se
+les exijan.
+
+En las discordias matrimoniales, son los padrinos, los que intervienen
+para zanjar las diferencias que se suscitan y devolver la tranquilidad
+y armonía en el hogar de los ahijados, con sus amonestaciones
+autorizadas; si a pesar de los consejos se desquicia el matrimonio,
+los padrinos se enojan con el culpable y no vuelven a dirigirle la
+palabra y se constituyen en protectores de la inocente.
+
+
+V
+
+Desde el momento que la mujer del pueblo o india se compromete a ser
+concubina o se matrimonia con un hombre, cree que éste no sólo dispone
+de su persona sino también de su existencia. La chola y la india son
+por lo regular sobrias, laboriosas y económicas; se absorven en los
+quehaceres de la casa y cuando el hombre descuida el sostenimiento de
+la familia, ellas se arbitran recursos y con su diligencia, evitan
+que sus hijos perezcan de hambre; no se abaten en los trances más
+difíciles; miden las dificultades y las vencen mediante los esfuerzos
+de su poderosa voluntad. Sabia y previsora se muestra la Providencia
+al haber dado por compañera a un ser tan defectuoso como el cholo, una
+criatura abnegada y hacendosa como la chola, sin cuya cooperación sería
+imposible la subsistencia de la familia en esta clase.
+
+Admirable es la resignación de la mujer plebeya para soportar las
+privaciones, causadas por la conducta disipada de su hombre, y las
+violencias y malos tratos que la prodiga, y cuanto más vicioso y
+violento es, mayor apego manifiesta por él. La chola prefiere siempre
+al peor entre los que se presentan a ser sus concubinarios; está en su
+naturaleza decidirse por quien no merece la pena de sacrificarse. Ella
+se compromete gustosa, con el mal entretenido, con el petardista, con
+el matón, y el soldado, por lo menos si produce en su ánimo la ilusión
+de la fuerza, del abuso y del mayor encanto masculino, antes que con
+el hombre de bien; prefiere una vida desordenada a las ventajas de un
+hogar normal. Es partidaria convencida de la unión libre, y cuando
+alguien le pregunta, por que no se casa, responde risueña: _porque es
+mejor estar unida al hombre que se quiere por su propia voluntad y no
+por haberlo dispuesto el cura..._ De cien cholas, son casadas cuando
+más cuarenta, y de estas viven separadas de sus esposos la mitad. No
+dan gran importancia al matrimonio ni las atrae. El concubinato tiene
+entre las cholas mayor fuerza de vinculación, porque les representa
+la poesía de la vida, el triunfo del amor, causándoles por lo mismo,
+más respeto que el contrato establecido con arreglo a los ritos
+eclesiásticos o leyes civiles. Los casados se separan fácilmente,
+porque pronto se hastían con la rigidez moral, con el monótono
+cumplimiento de sus deberes y el prosaísmo de este estado, pero los
+amancebados con mucha dificultad. Están convencidas de que sus hombres
+tienen derecho de pegarlas, de darles malos tratos y de que las puñadas
+y puntapies, hacen parte de las caricias del amor. Después de una
+pelea, exclaman conformes: _soy su chola: tiene mi amante derecho de
+pegarme, porque me quiere me pega_, y condensan esa conducta brutal, en
+el conocido adagio: _donde no hay makacu_, _no hay munacu_, es decir:
+_donde no hay palos, no hay amor._ Lo raro en la chola y en la india
+es que las palizas producen el efecto de infundir en ellas un profundo
+cariño al esposo o al amante que las prodiga y hacerlas preferir
+cualquier sufrimiento antes que la separación.
+
+Nacida la chola de la promiscuidad del blanco con la india, en esos
+momentos libres en que la fuerza de transformación étnica de la
+especie, hace olvidar toda distinción y miramientos impuestos por la
+cultura y triunfar los instintos animales, se distingue en sus ideas
+por la ausencia de concepciones morales, en sus sentimientos por el
+apasionamiento, en sus juicios por la parcialidad y en sus caprichos
+por el ardimiento con que los hacen triunfar a todo trance.
+
+Ha heredado de la india su fortaleza y del blanco su audacia. Desempeña
+en la casa y fuera de ella, cuantas ocupaciones se le ofrezcan, sin
+arredrarse ante ninguna labor ardua, con tal de aliviar sus necesidades
+o las de su prole y ganar dinero. Ella es vivandera, mercachifle,
+tejedora, cocinera, lavandera, etc., etc., parece llevar sobre sus
+espaldas la carga de todo un pueblo, como dice un escritor chileno. Es
+por lo común de facciones toscas, aunque no faltan bonitas. Estos tipos
+agraciados suelen resultar de un feliz cruzamiento.
+
+«Visten ordinariamente una falda roja, azul, verde o café, superpuesta
+sobre otras muchas que le hacen verse como si llevara bajo su ropa una
+crinolina. Estas faldas son cortas, llegan poco más abajo de la rodilla
+y dejan ver las piernas bien torneadas cubiertas por botas de caña muy
+larga y pretenciosa. El pie es breve, gordo, de empeine eminente. Sobre
+la cabeza llevan un minúsculo sombrero de pita, muy blanco y revestido
+de cierta materia que lo hace brillante. Dos trenzas descienden bajo
+de él, hasta las espaldas. Toda chola luce hermosos pendientes, joyas
+antiguas y rudas, en las cuales, viejas perlas albean con raros
+orientes. Sobre sus hombros ostentan chales multicolores, los unos
+rojos, o azules, los otros verdes o amarillos, los más de simple dibujo
+escocés, semejantes a los rebozos de nuestras mujeres del pueblo...
+
+«En los días de fiesta su tocado es muy primoroso. Para entonces los
+chales de seda bordados de color celeste, lila o azul, las joyas
+macizas, las botas de seda rosa, las enaguas con encajes prolijos
+y costosos, y el jubón de felpa... Ella cree que el summum de la
+elegancia es vestir faldas abultadas, de colores fuertes y tan cortas
+que dejan ver la caña entera de las botas caladas y aún un poco de la
+media rosada o celeste».[33]
+
+ [33] Párrafos tomados del artículo «La Chola» por Carlos
+ Varas.--[Mont Calm].
+
+En su traje, que es una transición entre el vestido de la blanca y el
+de la india, descubre la chola su gracia decorativa, su amor a atavíos
+polícromos, que hagan más atrayentes las exuberancias de sus carnes
+sensuales y llenas de vida. Es coqueta por inclinación natural y frágil
+por temperamento; gusta agradar y ser cortejada, y cuando alguna vez
+ama de veras es de pasiones ardientes. Nada le importa atropellar con
+tal de poseer y vivir con el bien amado de su corazón. A sus hijos
+consagra los cariños más vehementes, y ninguna fatiga ahorra para
+criarlos y darles educación, por que después no se avergüencen de su
+origen.
+
+Las cholas sobresalen, además, por su decir sin trabas ni pelos en
+la lengua. En las riñas tienen particular gracia para insultar a su
+contrincante en lenguaje pintoresco, recargado de figuras retóricas e
+ingeniosas que mueven más a risa que a disgusto cuando se las escucha.
+
+La mujer en la familia india, sin embargo de que trabaja a la par
+de su marido, ocupa un lugar secundario, sin derecho para observar
+los contratos, o lo que hace éste. Supone que la intervención de la
+mujer hace que cualquier negocio salga mal. En una hacienda, cuando
+muere el propietario y queda el fundo a cargo de su viuda, los colonos
+comienzan a desalentarse y todos piensan, que se harán bajo ese dominio
+afeminados y cobardes. A la mujer no le conceden capacidad para dar
+un buen consejo, ni realizar con acierto ninguna cosa, y cuando notan
+que merced a ella han salido bien en un asunto, se desentienden y es
+imposible que el indio reconozca esa verdad. Más que compañera, sirve a
+su marido, como esclava; cultiva sus campos, mientras él pasa la vida
+entregado a indolente ociosidad o se alquila como jornalero; le prepara
+la comida y cría a los hijos. Cuando viaja, ella es quien va a pie,
+tras de su marido, caballero en el asno. Al incesante trabajo con que
+abruma a su mujer, se agrega el trato brutal que le da pegándola cada
+vez y con mayor rigor cuando está borracho, en cuyo estado la empeña
+de los cabellos, la golpea de la cara y cuerpo con mucha rudeza. Esta
+falta de benevolencia, lejos de entibiar el afecto de la mujer hacia
+su hombre, la hace encariñarse más de él, como se ha dicho, porque
+supone que los maltratos son manifestaciones del profundo amor que le
+profesa. El que no es celoso y no pega no tiene cariño, por su mujer,
+dicen, y temen más la indiferencia, que la consideran precursora del
+desapego y olvido que las zurras cuando alguien la favorece el momento
+que la está pegando su marido o concubinario, se molesta contra éste y
+generalmente le reprocha por su intervención.
+
+El indio es implacable en sus celos y castiga duramente a su mujer
+cuando sospecha de ella. «Tienen sobre este punto, supersticiones
+singulares», dice Haenke. «Cuando van de viaje, curiosos de saber
+las ofensas que su mujer les hace, dejan en un paraje extraviado un
+montoncito de piedras, las que a la vuelta buscan con cuidado en el
+sitio que marcaron, cuentan las piedras y, si les faltan algunas, eso
+les indica otras tantas culpas en la consorte. Otros ponen, en algún
+agujero de pared o piedra un poco de coca mascada o trapo liado con
+ella, y si cuando vuelven hallan el trapillo fuera de su agujero y
+desatado es señal que les ha ofendido su mujer, y llueven palos y
+golpes sobre la desdichada».[34]
+
+ [34] _Descripción del Perú_, pag. 101.--Esta obra se atribuye
+ a Tadeo Haenke y bajo este concepto se la ha publicado en
+ Lima. Groussac demuestra que no pertenece a Haenke, sino a
+ Felipe Bauzá, uno de los oficiales que con Malaspina, realizó
+ el viaje alrededor del mundo.
+
+El indio es comúnmente monógamo, cuando tiene una mujer distinta de la
+propia, abandona a ésta o la mata, y vive con aquella. Los archivos
+judiciales registran frecuentes casos en este orden. Nunca cohabita con
+dos mujeres a la vez, ni sus facultades económicas le alcanzan para
+ello. Además, el indio que tal hace, es malmirado y aún repudiado por
+los de su clase.
+
+El padre o jefe de la casa ejerce la patria potestad en una forma
+absoluta sobre los hijos, sin que la mujer tenga derecho para
+contrariar sus determinaciones. Los indios son tan apegados a su prole,
+que sólo se desprenden de ella, cuando no tienen con qué alimentarla,
+y mientras pasen los momentos de crisis, para después recogerla de
+cualquier modo. El hijo representa en la familia indígena un factor
+económico, ayudando a sus padres, desde tierna edad, en las faenas
+agrícolas y en apacentar el ganado, como en otra parte se dijo. Las
+viudas y solteras con hijos, se casan más pronto que las que no los
+tienen. Las mujeres que no conciben, son profundamente despreciadas por
+los hombres. La esterilidad constituye una verdadera desgracia en la
+india.
+
+Entre las preocupaciones dominantes en los matrimonios indígenas,
+llama la atención la que tienen los recién casados, de no querer
+prestar dinero a intereses por más que lo tengan, bajo el pretexto de
+que siendo reciente su unión, apenas cuentan lo necesario para vivir.
+Mantienen la idea de que, dando ese capital a otros, lo que debían
+ganar los prestamistas en su nuevo estado, se los lleva un extraño. Al
+principio debe trabajarse, dicen, y sólo lo que se ha ganado debe darse
+a crédito.
+
+Desgraciado del que quebranta este precepto: el marido se hará flojo y
+la fortuna se disipará sin saberse cómo.
+
+A un hombre le duele la muela sin estar picada, cuando su esposa o
+concubina le es infiel.
+
+El líquido proveniente de haberse hecho hervir un casco de mula, o que
+contiene raspaduras de este objeto, esteriliza a la mujer que lo bebe.
+
+La mujer que acostumbra sentarse en las puertas hace mucho hablar mal
+de su persona.
+
+No se debe prestar dinero, cobrar ni pagar deudas de noche, porque la
+fortuna huye del que lo hace.
+
+Al hombre soltero que mantiene relaciones ilícitas con mujer casada
+o viceversa, les sale mal todo, porque se vuelven aciagos, o sea
+_kchenchas_.
+
+La mujer que se amanceba con un sacerdote se convierte, en la otra
+vida, en mula, y en esta, cuando su alma se desprende del cuerpo, toma
+siempre la forma de mula, y la de sus hijos de candeleros, de los
+cuales el diablo se sirve para darse luz en sus fechorías.
+
+El que causa un grave daño, es empujado por los espíritus vengadores,
+al encuentro del castigo en un momento denominado _hora de burro_, en
+que su entendimiento se ciega y obra en forma inexplicable para sí y
+para los que se interiorizan del hecho. La _hora de burro_ persigue a
+los malafes.
+
+
+
+
+ Capítulo VII
+
+ A través de las fiestas
+
+ I.--Los alferazgos y sus excesos; prestes y la práctica
+ de _curar el cuerpo_.--II.--Particularidades del
+ carnaval.--III.--_La khespía._--IV.--La chicha y su fiesta
+ en Cochabamba; educación de la mujer cochabambina. La
+ chicha, licor nacional.--V.--Lo que fué la fiesta de la Cruz
+ en La Paz. _Phuma-cancha_ y el _sihuay-sahua_.--VI.--Los
+ altares del Corpus.--VII.--La víspera y el día de San
+ Juan Bautista.--VIII.--Los compadrazgos.--IX.--_El
+ taripacu._--X.--Varias supersticiones complementarias y lo que
+ se entiende por _arujaña_.
+
+
+I
+
+La persona que quiere conmemorar el día del santo titular o patrono de
+la capilla o pueblo de donde es domiciliario, o que con ese objeto es
+nombrado por su párroco, por haberle llegado el turno, se inviste del
+cargo el mismo día del santo, o después que su antecesor ha finalizado
+con las obligaciones que se impuso el año anterior. Al recién designado
+que toma, desde luego, el título de _alferez_ le corresponde celebrar
+la fiesta al año entrante. El número de estos _alfereces_, varía en
+razón de la mayor o menor popularidad que rodea al santo por sus
+milagros. Hay ocasiones, cuando la efigie tiene prestigio de milagrosa,
+que se reciben hasta quince personas, otras, no pasan de uno, y éste se
+compromete, sólo porque la costumbre no desaparezca del lugar.
+
+El nombrado, apenas lo aclaman el párroco y los asistentes, se
+dirige a su casa, conduciendo el guión de la iglesia, acompañado de
+su familia, compadres y amigos, y allí es felicitado y motivo de
+ceremoniosas atenciones, pasadas las cuales se disuelve el grupo. Desde
+entonces aquél no tiene otra preocupación que pasar bien su fiesta:
+trabaja noche y día, acopia víveres, hace sus viajes, se fatiga y
+suda incesante, todo por tener dinero y por que llegada su fiesta,
+se realice ella con pompa inusitada, de tal suerte, que digan en el
+pueblo que fué la más solemne y la mejor de cuantas se sucedieron en la
+comarca.
+
+Próximo el esperado día, el alferez visita al cura, trayéndole regalos
+y sus derechos que suelen ser de diez a cuarenta bolivianos, que se
+los paga en el acto. La víspera obsequia ceras al templo y alguna
+especie al santo, lo que llama _obra_. Estos objetos son conducidos
+con gran ostentación, por individuos que se ponen en fila, llevando
+cada acompañante, colgada de la mano una cera adornada o en el regazo
+flores. El párroco los recibe en el templo, mostrándose muy ceremonioso
+y presumido; arreglan en seguida el altar del santo y visten a este con
+sus mejores ropas. Más tarde hace el clérigo las vísperas y después,
+en el atrio del templo o en la casa del alfarez, comienzan a beber
+licores, aunque sin excederse mucho.
+
+Al siguiente día, desde la mañana, empiezan a servirse tazas de bebidas
+calientes mezcladas con abundante aguardiente, de tal manera que cuando
+llega el momento de asistir a la misa el alferez se halla achispado,
+pero no al extremo de no poder asistir a esa ceremonia religiosa, lo
+cual a suceder, habría causado gran escándalo en el pueblo. Asiste a
+la misa vestido de su mejor traje, y seguido de su comitiva. El cura
+lo coloca en lugar preferente y le presta durante su estadía en el
+templo las deferencias prescritas por el ritual. Si hay procesión
+lleva el guión y terminadas las solemnidades de iglesia, vuelve a su
+casa en medio de acompañantes, entre quienes nunca faltan el cura, el
+corregidor y demás funcionarios de la localidad.
+
+Constituídos en la morada del alferez, se reanuda la borrachera
+interrumpida. Las copas de bebidas alcohólicas son vaciadas a menudo;
+el brevaje o ponche desprendiendo acre vapor de aguardiente, va siendo
+renovado en las tazas con frecuencia. Los _aynis_, se presentan a
+medida que pasan las horas, con _arcos_ y obsequios de víveres. Con
+mayores o menores presentes, concurren también los tíos o _laris_ y
+los _tollkas_ o parientes y compadres y los que hacen su cumplido por
+primera vez. Al atardecer, el alferez con su cortejo de borrachos,
+sale en pandilla, a recorrer la plaza y mostrarse al público, haciendo
+rueda en las esquinas y constante rebullicio en todas partes. De
+regreso a la casa y durante las primeras horas de la noche se entregan
+los concurrentes a un furioso baile y a beber, en cada descanso o
+intermedio, tazas de bebida caliente, vasos de chicha, alcoholizándose
+al extremo de que, cuando llega la hora de dormir, todos, hombres y
+mujeres, se encuentran completamente embriagados, no faltando quienes
+se hallan roncando en sus mismos asientos.
+
+Apagadas las luces, comienzan, los que holgar aún pueden, por
+apoderarse y poseer a las primeras mujeres que se les vienen a las
+manos y que las encuentran tan acaloradas y dispuestas como ellos
+lo están. Esto, que se conoce con la gráfica palabra de _gateo_,
+consideran las clases populares tan natural que nadie extraña ni se da
+por ofendido de ello. Ninguna idea de profanación al santo, cuyo día se
+solemniza, cruza por la mente de los actores y contiene su ejecución
+en esas bacanales litúrgicas. La fuerza de la costumbre, sostenida
+por una devoción sensual y desenfrenada, hace que esos actos sean de
+uso corriente y tengan el carácter de sabroso complemento a la fiesta
+religiosa. Al otro día, todos despiertan en sus propias camas, como si
+nada hubiera ocurrido durante la noche; repiten la diversión con más
+entusiasmo y mayores apetitos alcohólicos que el día anterior; y así
+siguen días consecutivos, hasta agotar provisiones, resistencia, salud
+y no poder ya más.
+
+En la importante y extensa provincia de Chayanta, como en toda
+población de aborígenes, cada indio que valer quiere, está obligado
+a pasar la fiesta llamada de _tabla_, porque entre los naturales,
+quien no se encarga de esa celebración, siquiera por una vez, en el
+curso de su existencia, es despreciado por los demás y mirado como
+ser inferior a sus congéneres. Los curas han conseguido inculcar esta
+idea en el cerebro indígena con sus constantes prédicas y amigables
+exhortaciones. «_Perro es y no gente_, repiten con frecuencia y en
+cualquier circunstancia o acto público, _quien no festeja al patrono de
+su pueblo_». Los que han llenado tan onerosa función les apoyan, por
+egoísmo y deseo de no ser los únicos arruinados por la fiesta.
+
+Finalizados los preparativos, como se tiene dicho, visitan al cura la
+víspera, llevándole sus derechos que son quince bolivianos, además
+obsequios de papas, pan, cebollas, trigo pelado y cordero desollado.
+El cura les da la propina o _ttinka_, consistente en una botella de
+alcohol y entrega al alferez el guión de la iglesia. Los indios se
+retiran borrachos de la casa cural, haciendo algazara y gritando por la
+plaza y calles, _cer, cer_ con lo que dan a entender que se refieren
+al cerro de Potosí. Este cerro lo tienen como a su _Achachila_, aunque
+terrible para ellos y generoso para los blancos. Los recuerdos del
+período colonial, no se han borrado de la memoria de los indios.
+
+Después de haberse llevado a cabo la procesión acostumbrada del santo,
+el cura presta su caballo al alferez, el que montado sobre él recorre
+por dos veces la plaza, vestido de general o coronel, con el guión
+en la mano y entre los relinchos y aclamaciones de los curiosos,
+música de los bailarines y el toque de campanas. Es necesario que
+caiga de su cabalgadura una o dos veces, para que con los golpes que
+recibe enardezca más y más el entusiasmo de la concurrencia, que,
+para mejor hacerlo, comisiona a uno de los suyos para que espante
+al rocin sacerdotal, con un pollo vivo que le entrega. De trecho en
+trecho, cuando el ginete no cae, desmonta de su cabalgadura y con los
+acompañantes se ponen a beber aguardiente y a bailar alrededor del
+guión. Terminado el paseo ecuestre, se retira borracho y magullado a
+su estancia, acompañado de sus cofrades. Las mujeres se encuentran
+obligadas a conducirlo cargado sobre sus espaldas, desde la salida del
+pueblo hasta su casa, alternándose las cargadoras, momento a momento y
+a medida que se cansan. Es el único gaje que goza el alferez, en pago
+de las muchas molestias y gastos que le han proporcionado.
+
+Se denomina _preste_ al individuo que ha manifestado su voluntad para
+celebrar el aniversario de alguna fiesta religiosa. Para el efecto el
+interesado, que comúnmente es una mujer obrera o chola, comienza por
+enviar uno o dos meses antes de la fiesta, tarjetas de _recuerdo_ a las
+personas que se han comprometido a prestarle su ayuda o cooperación
+pecuniarias, según la lista formada en su oportunidad. Entre estas,
+las hay de diversas condiciones; las llamadas de _foco_, son las que
+se han encargado de costear cierto número de focos de luz eléctrica,
+lámparas o ceras, quienes al recibo de la tarjeta, envían la cantidad
+respectiva de dinero; otras que han anunciado que pagarán la banda de
+música, ya sea para la víspera o misa, también mandan su cuota las que
+deben abonar las vísperas, igualmente remiten la suya, la del sermón,
+el precio que ha de costar, y así cada cual cumple su oferta. Las que
+mayores sumas erogan entre estas colaboradoras, son las que se han
+obligado a cancelar al párroco la novena, trecena o quincena que hará
+rezar a los fieles, ya sea en la mañana o en la noche, por lo que son
+siempre dos las que se encargan. Estas convienen directamente con el
+clérigo y avisan a la _preste_ para que asista al acto. En la mañana y
+durante la misa, se entrega a la _preste_ una cera ardiendo, lo que la
+llena de satisfacción y orgullo, porque todas las miradas se dirigen a
+ella y para ella son todas las atenciones.
+
+A las encargadas de esta parte del festival, así como a la que aspira
+a recibirse de _preste_ y lo ha manifestado, les envían de visita la
+efigie de un Niño Jesús, en bulto, muy ataviado, con sombrerito y
+calzados relucientes de plata, traje de raso, adornado con bordado y
+alamares de oro, bastoncito de este metal, quien permanece en cada una
+de ellas dos o tres días, pasados los cuales es recogido con igual
+solemnidad con que se le trajo, habiendo quedado, con su presencia,
+cerrado el compromiso, con el sello de una imposible retractación.
+
+El día antes de la fiesta se reparten invitaciones para que concurran
+tanto a las vísperas como a la misa solemne que ha de celebrarse
+en la mañana siguiente, acompañándolas, para determinadas mujeres,
+consideradas meritorias y de respeto, bracerillos de plata, vulgarmente
+calificados de sahumerios, con la mira de que los traigan con carbones
+encendidos y alimentados con materias aromáticas, a fin de que el humo
+que hagan, perfume a la santa imagen, en su trayecto, de la casa al
+templo y en su regreso.
+
+La víspera en la noche, acomódase la _preste_ con su comitiva en el
+atrio del templo y allí les hace beber ponches y tazas de té con
+abundante alcohol mientras la música entona aires nacionales, truenan a
+menudo los cohetes y estallan fuegos artificiales.
+
+A la misa concurre aquélla bien trajeada y adornada de joyas de oro,
+ocupando en el templo el lugar de preferencia. Terminada la ceremonia,
+se presenta al público llevando en las manos al Niño Jesús y sigue su
+camino a la cabeza de su comitiva en medio del humo aromático, que
+desprenden los bracerillos.
+
+La _preste_ apenas llega a la casa, es objeto de calurosas
+felicitaciones y enhorabuenas de costumbre. A continuación se destapan
+botellas y comienza el servicio no interrumpido de copas de licores
+alcohólicos. A las dos de la tarde, achispados y alegres, pasan a
+ocupar su asiento, junto a la larga mesa enmantelada limpiamente y
+cubierta de carnes friambradas, panes, tortas, pasteles, biscochuelos,
+galletas, pastillas de chocolate, confites y abundantes botellas de
+vino, pisco, cerveza, y toman las once o _lunch_, como se estila
+calificar tan copiosa alimentación. Al final del agazajo, nombran, por
+votación, a la persona que debe celebrar la fiesta al año entrante, e
+inmediatamente le colocan delante al Niño Jesús la aclaman y echan con
+mixtura y le ponen una banda tricolor. En caso de excusa o resistencia
+para aceptar el nombramiento se busca otra persona. Y, cuando nadie
+quiere aceptar, suelen traer una gran torta cortada en tajadas,
+habiendo introducido ocultamente en una de ellas el bastón del Niño
+y las distribuyen a los asistentes. Quien descubre en su rebanada el
+bastón, es elegida, ya no, según ellos, por acto humano, sino por el
+mismo Dios, lo que la hace aceptar el nombramiento sin titubeos, con
+cierta docilidad, que pone en claro, que el mandato concuerda con su
+voluntad y gusto. A raíz del hecho y sin dar tregua al entusiasmo y
+nerviosa agitación que despertara él, se forma la lista de las personas
+que se prestan a ayudar a la nueva preste con alguno de los gastos o
+funciones ya enunciadas, lista que se la entregan después de revisada y
+cuidadosamente enmendada.
+
+Satisfechos los ánimos con la designación de la sucesora, y los
+estómagos con abundantes alimentos, regocijada la sangre en las venas
+con las bebidas, abandonan los asistentes la mesa y principia el
+ruidoso baile, el cual sólo se interrumpe para volver a ocupar de nuevo
+la mesa a la hora del yantar y ahitos de comidas y licores, regresan
+después a la sala del baile a continuar con la danza y el bureo hasta
+horas avanzadas de la noche.
+
+Al día siguiente se presentan nuevamente los invitados del día
+anterior, ansiosos de comentar los incidentes que hubiesen sucedido
+en la noche y de repetir el jolgorio a pretexto de _curar el cuerpo_.
+Esta frase inventada y religiosamente practicada por los alcohólicos
+se ha convertido en la memoria popular en artículo de fe, que sirve de
+disculpa a los que se embriagan días consecutivos. «_La mordedura del
+perro se cura con la lana del mismo animal_», dicen estos y continúan
+desgastando sus fuerzas y sus organismos con tantas libaciones y
+placeres.
+
+La noche del segundo o tercer día, acompañan a su casa a la nueva
+preste, llevando siempre al Niño Jesús, que es el encargado de
+presidir, en todos estos correteos báquicos, donde se reproduce el
+consumo de licores. De esta manera, en una y otra parte, siguen las
+gentes del pueblo derrochando su salud y dinero, hasta enfermarse de
+veras, y sólo entonces se pone punto final al pasado regocijo.
+
+De prestes pasan también los indios, con la diferencia de que los
+gastos son menores a los realizados por el cholo, o a los que realizan
+en los alferazgos. La principal fiesta que demanda enormes gastos,
+es la de la Virgen de Copacabana, y, a quien desempeña la función de
+preste en aquella, se le tiene en mucha cuenta.
+
+El interés de ser recompensado en alguna forma por la imagen religiosa
+festejada y la de darse importancia, influyen grandemente en los
+cholos, más que la devoción o algún ideal místico, el que ocupa lugar
+muy secundario en su ánimo y miras, para que no se arredren en aceptar
+y desempeñar tan honrosos cargos, así como impulsan al indio para ello,
+el deseo de divertirse, embriagarse a sus anchas, y el de satisfacer
+su pedantesca vanidad. _Soy gente_, pregona y repite en toda ocasión,
+el indio que fué alferez o preste, y desde que pasa su fiesta, anda
+orgulloso y orondo.
+
+
+II
+
+Ninguna fiesta ha llegado a adaptarse tanto al carácter de la raza,
+hasta tomar un aspecto indígena en sus manifestaciones, como el
+carnaval. Las clases populares, sin exclusión de sexos y edades, la
+esperan con ansias, se ejercitan con anticipación en las danzas;
+acopian de antemano provisiones de boca y licores para celebrarla con
+el mayor entusiasmo posible.
+
+Llegado el domingo de Carnaval, el deseo de gozar se apodera de todos
+los corazones; una corriente de alegría comienza a hormiguear en los
+espíritus, aumentando de intensidad, y a medida que avanzan las horas,
+que se consumen bebidas y se propaga el entusiasmo y la zambra.
+
+En la mayor parte de las ciudades y pueblos, se usa harina de maíz o
+trigo acondicionada en pequeños cartuchos para arrojarse y empolvarse
+unos a otros, el rostro, la cabeza y todo el cuerpo. Los indios se
+echan con flores y confites, con la denominación de _chayahua_, y se
+golpean las espaldas con el fruto del membrillo o la lucma, embutidos
+en unos aparatos colgantes, tejidos de hilos de lana de colores
+diversos y pintorescos, llamados _huichi-huichi_.
+
+El domingo, trajeados con sus mejores vestidos entran a bailar sus
+_khachuas_ a la plaza del pueblo, seguidos de sus mujeres y después de
+haberse regocijado bastante, se retiran a sus estancias a continuar
+la diversión los siguientes días del carnaval, quedando en el pueblo,
+alguna que otra pandilla de indios moradores de las proximidades, que
+penetran a bailar a la plaza, de tarde en tarde.
+
+En la ciudad de Oruro se singulariza la entrada de carnaval, ingresando
+a la población el domingo, cada tropa de bailarines, acompañada de un
+cargamento de camas, y petacas, aseguradas en mulas, cubiertas las
+cargas de vajilla de plata y enseres nuevos de cocina, y colocado en
+la cima, un niño, perro y mono. Los organizadores o jefes de cada
+comparsa, comprometidos a fomentar la borrachera, vienen en traje de
+camino detrás de las cargas, caballeros sobre bestias bien enjaezadas
+y en monturas chapeadas con plata, espuelas del mismo metal, cual
+si vinieran de larga distancia, acompañados de sus mujeres que
+también visten de viaje. Se dirigen a la plaza, seguidos de comparsas
+de pintorescos bailarines; de aquí continúan al templo, donde el
+sacerdote que los espera, recibe algunas ofrendas y les da su
+bendición. Cumplida esta ceremonia en la que se mezclan íntimamente,
+lo pagano con lo religioso, se retiran a sus casas a entregarse a la
+diversión más desenfrenada.
+
+Con todo eso, quieren significar, que durante el año se han fatigado,
+han trabajado mucho para adquirir aquellos objetos, y que ahora llegan
+cansados para gozar del fruto de sus esfuerzos; que son portadores de
+la alegría: viajeros que hacen su parada en la vida para divertirse y,
+después de agotados sus dineros, volver a la dura labor del trabajo
+cotidiano.
+
+El domingo de tentación, acostumbraban salir en el día al campo las
+familias que deseaban rematar la fiesta, y regresaban en la noche
+formando pandillas de bailarines, al son de bandas de música, cada
+mujer cubierta con alguna prenda de vestir del varón, de cuyo bracero
+venía agarrada, y este con las enaguas de su pareja, puestas al cuello,
+llevando su sombrero en la cabeza. Ambos entraban entonando alegres
+cantares que finalizaban con el estribillo: _a pesar de todo--hoy y
+mañana--¡viva la nación boliviana!_
+
+La mujer casada sólo podía entregar sus enaguas y sombrero a su esposo
+y la soltera a quien tenía compromisos de amor con ella o era su
+amante, no eran arbitrarias y sin sentido prácticas semejantes.
+
+Algunas veces, durante el día, no faltaba alguien en el campo que, para
+amenizar la fiesta hacía de cura y comenzaba a casar a las solteras con
+los solteros, a las viudas con los viudos, en medio de estrepitosos
+aplausos, risas y alusiones picantes. Los novios carnavalescos, apenas
+recibían la zurda bendición del falso clérigo, se hacían deferencias,
+terminando algunos por cortejar deveras a su supuesta esposa y tratarla
+con más soltura y confianza. Estos matrimonios en broma, solían
+convertirse en verdaderos o ser comienzos de concubinatos.
+
+En los pueblos de provincia, los funcionarios indios acostumbran
+visitar a sus autoridades el martes de carnaval, llevándoles muchos
+obsequios y en seguida vestir al sub-prefecto y a su esposa, si la
+tuviera, o alguna otra mujer que le den por pareja, o al corregidor y
+a su compañera, con trajes indígenas y sacarlos a la plaza a bailar
+con ellos, en correspondencia a las atenciones y servicios que le han
+prestado durante el año.
+
+En muchos pueblos se llevan a cabo carreras de caballos el miércoles de
+ceniza, en las que arrancan sortijas y concluyen la diversión colocando
+un gallo vivo en reemplazo de la sortija, el que es disputado por los
+más diestros ginetes, colmándose de aplausos al que a toda carrera de
+su caballería se lleva consigo el bípedo, y después finalizan el día
+guerreándose entusiastas con peras y duraznos.
+
+En la generalidad de los pueblos se despide el carnaval la tarde del
+domingo de tentación, haciendo que un grupo de personas disfrazadas
+de viejos, encorbados y con inmensas jibas conduzcan guitarras e
+instrumentos músicos destemplados, botellas vacías y vasijas rotas
+y se dirigen a las afueras de la población, en medio de un bullicio
+ensordecedor, gritos, vociferaciones de muchachos y personas alegres, o
+que exteriorizan su contento a voces y allí, en el sitio de costumbre,
+descarguen los objetos, templen las guitarras y acompañándolas con los
+otros instrumentos, hagan oír aires nacionales, y dancen contentos,
+interrumpiéndose sólo cuando tienen que servirse copas de algún licor
+embriagador, lo que se repite a menudo. Momentos después resuenan
+carcajadas frenéticas, crece el clamoreo, los bailes se suceden unos
+a otros y en el auge de la fiesta asalta a alguno la idea de que este
+carnaval será tal vez el último que pase, porque presiente su muerte.
+La idea se propaga. Los ánimos se ponen sombríos porque todos se ponen
+en el mismo trance: la risa se paraliza en los labios de muchos; se
+acuerdan de sus sufrimientos; pugnan por salir las lágrimas de los ojos
+y terminan algunos por llorar.
+
+En las mayores diversiones del indio, del cholo y del mestizo, apenas
+se marean, nunca faltan los ayes de pesar, arrancados por el recuerdo
+de su vida miserable o de sus desgracias. En su naturaleza está ese
+algo tierno, triste, intensamente agriado y lastimado por los hombres
+y las cosas, que de súbito rompe con el olvido y se abre camino y
+nublando sus horas de regocijo estalla en sollozos. El Momo indígena es
+llorón. La mueca del dolor, condensación de honda amargura de siglos de
+sufrimiento, no desaparece por completo de su rostro risueño por grande
+que sea su alegría.
+
+
+III
+
+La noche del viernes santo, es costumbre hurtar alguna especie o
+llevarse a la joven con quien se tiene compromisos de amor. Este acto
+llamado _khuespicha_, que quiere decir despojo o liberación, es una
+práctica que los indios la han tenido desde una época inmemorial, y
+que la han seguido ejecutando después de la conquista española, con la
+circunstancia de haber buscado para efectuarla la noche del viernes
+santo, en que suponen muerto a Cristo. Esta combinación de la fiesta
+pagana del indio con la celebrada por la iglesia a la muerte del
+Salvador, ha debido ser obra de algún indio hábil que supo encubrir sus
+verdaderos alcances con preocupaciones cristianas.
+
+El indio cuando algo pierde en aquella noche, ni se molesta ni lo
+busca, se conforma con lo sucedido: _me han khespiado_, repite y culpa
+a su falta de pericia y cuidado el haber sido víctima de otro más
+listo que él.
+
+Esa noche, sabe ya que deben sustraerle y de antemano se halla en vela,
+no desprendiendo la vista de sus cosas ni de sus hijas, si las tiene
+crecidas. Es una lucha entre el propietario y padre con el que intenta
+arrebatarle furtivamente algo. En esta contienda, vence el más avisado
+y astuto y pierden los tontos. Al siguiente día, cuando nada le ha
+sucedido, el indio se alegra y cree haber triunfado de las asechanzas
+de quienes trataron de hacerle daño entre broma y broma y se ríe del
+_khespiador_ que marró el golpe.
+
+
+IV
+
+_La chicha es el maíz divinizado_, dicen hiperbólicamente los
+partidarios de este Soma indígena, y a ella le atribuyen el don de
+atraer la dicha, dar plenitud y vigor a la vida, ahuyentando los
+pesares. La chicha constituye una ambrosía apetecida y de uso habitual
+para las clases populares. La ofrecen a sus dioses, hacen parte de su
+culto, escancian en sus fiestas y sin ella no comprenden cómo se pueda
+existir en la tierra.
+
+Este licor proviene en la harina de maíz maztizada o amazada y
+secada al sol, que con el nombre de _Mukcu_, es elaborada en
+fábricas especiales denominadas _Chacas_[35], en las que a fuerza
+de conocimiento se hace el _arrope_, que es diluído en depósitos
+apropiados que contienen de antemano agua tibia y en los que se deja
+bien tapados para su fermentación.
+
+ [35] La _chakha_ es una cocina que tiene un techo piramidal,
+ formado de barro. El piso de su interior es húmedo; en el
+ centro hay un perol o _fondo_, como lo llaman los fabricantes,
+ que antes era de cobre y que ahora es de fierro por imposición
+ de las municipalidades. En los extremos, cerca de la pared
+ se ven dos o tres cántaros u ollas de barro en los que se
+ disuelve el caldo del _mukcu_ y después se le somete a
+ cocimiento, hasta que obtenga cierta temperatura. La parte
+ espesa de esta sustancia se precipita, es decir, en el perol
+ se trabaja la extracción de la parte azucarada que tiene el
+ _mukcu_ o mejor dicho, el maíz, y esa solución cuando ya ha
+ tomado _punto_, como se dice vulgarmente, se disuelve en el
+ caldo, para que una vez producida la fermentación en los
+ depósitos o tinas se obtenga la chicha.
+
+ Las municipalidades por ese prurrito que distingue al mestizo
+ de sacudirse de todo lo nacional, para dar preferencia a lo
+ exótico, han gravado estas _chakhas_, que no deben valer
+ con todos sus utensilios, más de trescientos bolivianos con
+ el impuesto gradual de cien, ciento cincuenta y doscientos
+ bolivianos al año, cuando lo que ganan no alcanza muchas veces
+ a esa suma, porque lo que cobran por la fabricación de cada
+ fanega de mukcu, que se llama _viaje_, es cinco, seis, hasta
+ ocho bolivianos. El objeto que se persigue es ir, poco a poco,
+ extinguiendo la elaboración de la chicha, y reemplazarla con
+ alcohol y otras bebidas destiladas.
+
+Alguna vez cuando se desea que la chicha tenga bastante fuerza
+alcohólica y sea agradable al paladar, se la cierra en cántaros,
+introduciendo adentro gallinas y palomas peladas, cabezas de corderos
+y de vaca desolladas, y después de taparlos bien, se entierran los
+cántaros en el suelo, donde con la fermentación llegan a deshacerse
+todas esas especies y la chicha a ser tan fuerte que un vaso de ella
+embriaga. Tal bebida especial se la distingue con el nombre de _itila_.
+
+Si en estado de fermentación la chicha se enturbia y no puede
+clarificarse, o como dicen las del oficio, _rebota_ la borra a la
+superficie, es señal de que morirá la dueña o alguien de su familia.
+
+Cuando el licor se halla en sazón, para consumirlo pretextan los dueños
+que harán celebrar una misa de _salud_, o a la Virgen o algún santo de
+su devoción, bajo cuyos auspicios piensan dar comienzo al consumo. Es
+imposible que levanten las tapas de los cántaros sin ejecutar antes
+alguna otra ceremonia religiosa, a falta de misa, ni se sirvan las
+primeras copas sin ponerles una cruz y exclamar: _que se comience en
+buena hora..._
+
+El día de la misa se agregan los que elaboraron la chicha al cortejo
+de los invitados y en séquito concurren al templo. La dueña del
+áureo líquido, suele ser una chola robusta de anchas caderas, pechos
+abultados y rostro simpático, la que se pone a la cabeza de los suyos
+y risueña los conduce a la iglesia, alguna vez seguida de una pequeña
+banda de músicos, que tocan alegres aires nacionales y de una partida
+de muchachos que hacen reventar cohetes. Presiden la comitiva dos
+cholas jóvenes, elegante y pintorescamente trajeadas, que llevan en las
+manos, acondicionada en paños limpios, bien almidonados y planchados el
+busto o cuadro de la Virgen o santo, bajo cuyo patrocinio consumirán la
+chicha.
+
+Al llegar a la puerta del templo se arrodillan, aparentando un fervor
+religioso que está muy lejos de sentir sus corazones turbados por
+las alegrías que le esperan; recitan ligeramente una breve oración y
+persignándose varias veces franquean el umbral del santo recinto. Las
+conductoras de la efigie, la colocan sobre el altar y haciendo varias
+genuflexiones se retiran. Empieza la misa, acompañada con la música
+traída o con la del órgano del templo, infundiendo en los asistentes
+cierto pesar que se manifiesta en sus rostros contritos y melancólicos.
+A la conclusión de la misa, el sacerdote se desprende del altar, pone
+el manípulo sobre la cabeza de los que le han hecho celebrar y después
+de expresar algunas breves palabras les da su bendición.
+
+Regresa el séquito a la casa de la patrona de la fiesta, con el
+mismo bullicio de muchachos, cohetes y música. La propietaria saca
+un vaso de chicha de la primera tinaja que se abre, y se la presenta
+arrodillándose a la Virgen o santo, cuya protección invoca, y que tiene
+su altar improvisado con ramos de flores, cintas de diversos colores
+y velas encendidas, después de humedecer los labios de la imagen con
+gotas del líquido, invita a los concurrentes a beberlo ya sin temor
+ninguno, porque los requisitos que la preocupación popular le exigía
+han sido cumplidos religiosamente.
+
+Desde ese momento se enarbola en la puerta el pendón, consistente en
+una banderita de color o un muñeco colgado, que sirve de anuncio para
+la venta de la chicha. Circulan los vasos llenos del rubio licor; se
+compran unos, e invitan otros; mientras la música sigue tocando sus
+aires.
+
+A cierta hora la dueña convida a los asistentes varios platos de
+picantes, que comúnmente son de _cuys_, gallinas, o asados con
+bastante ají molido. Esto no lo hace con el objeto de que les sirva
+principalmente de alimento, sino que les incite a beber más chicha. El
+ají es considerado como poderoso excitante.
+
+Todo el que pasa por la puerta es llamado a participar de la fiesta.
+Se encuentran al servicio del establecimiento, por lo común, algunas
+jóvenes majas, encargadas de atraer varones, enlabiarlos, dándoles
+esperanzas de que cederán a sus insinuaciones y galanteos, a fin de que
+estos paguen los gastos del consumo de la chicha, para corresponderlas.
+
+La chola cochabambina nace, por lo regular, en la chichería, crece,
+desarrolla y vive para la chichería; sus horas plácidas o tristes
+se desenvuelven allí y allí, después de una existencia borrascosa
+entrega su último aliento. «Ella es lanzada al mundo en condiciones de
+completa indefensión e impreparación para la lucha de la vida», dice un
+escritor nacional y continúa: «No exige ninguna escuela profesional.
+Ningún rol útil es abierto por la acción fiscal o municipal para hacer
+actuar las aptitudes de las mujeres de las clases trabajadoras sobre
+un plano de independencia, de producción y de dignidad. Las escuelas
+reciben a las muchachas en su infancia, las enseñan a leer, a rezar, a
+cantar y a vestirse de encajes y llevar flores para el día de exámenes.
+En seguida las echan a la calle. Después de ese florido paréntesis de
+la escuela, la muchacha del hogar obrero, entra de lleno en las rudezas
+de la vida ordinaria. Aprende a soportar las palizas del padre, toda
+vez que este se emborracha. Cuando ella misma no hace chicha y sirve
+de atracción a los parroquianos que al atardecer se recogen en las
+tabernas, va a buscar chicha en el barrio para que su madre y su padre
+se embriaguen. La vida es penosa, agria... Solamente las borracheras
+y el fandango sirven para amenizarla. Llegan los días de fiesta, los
+carnavales, los días de los santos. Detrás de las caras escuálidas
+de todos los santos del calendario, la gente adora a Baco, rollizo e
+inyectado. Baco es dios absoluto y esencial. El Baco nacional difiere
+mucho del sonriente Dionisio griego, fresco como un efebo, coronado de
+yedra y con los ojos verdes, brillantes de vida y seducción. Nuestro
+Baco no ha nacido como el dios griego del racimo de uvas, entre las
+alegrías de la vendimia y del aire libre. Surge de la taberna, a
+puerta cerrada, bajo el aire infecto y denso, entre los picantes y
+fermentos de la chicha. De este modo, el Baco cochabambino, es sucio
+e hirsuto. Su caballera es grasienta y su nariz colorada y velluda. Y
+así, en vez de las aladas ménades y bacantes, que rodeaban a Dionisio,
+nuestro culto a Baco, que es el culto nacional por excelencia, pide
+el sacrificio de la inocencia, de la limpieza, de la juventud, de la
+hacendosidad y de todas las virtudes femeninas»[36].
+
+ [36] «La Patria» Oruro, 31 de julio de 1919, No. 121.
+
+Pero ¡ah! ese culto al dios nacional, ha de ser difícil de arrancar
+por completo de las costumbres del cholo y del indio. El uso y abuso
+de la chicha está arraigado fuertemente en los hábitos populares. El
+procedente de la raza khechua, sobre todo, desespera por esa bebida,
+y en Cochabamba, rara será la persona que pase el día sin consumir
+siquiera un vaso de tan preciado líquido. Cuando mucho se les censura,
+lo hacen ocultamente.
+
+Los moralistas, desde aquel célebre Gobernador Viedma, que apellidaba
+a la chicha _asqueroso brevaje_, no cesan de reprobar su consumo; sin
+embargo, a despecho de sus apasionadas críticas, sigue aumentando su
+fabricación y expendio de día en día. ¿A qué se debe esto? ¿Será que
+en la naturaleza humana existe una propensión invencible a buscar el
+agregado del licor, para enervar las penas o acrecentar las alegrías?
+Pueda ser que así sea; pero, de lo que no cabe duda es que cada nación,
+cuando tiene costumbres definidas, posee su licor propio: el alemán
+la cerveza, el francés el vino y el inglés el whisky. La chicha es el
+licor nacional de Bolivia, el único llamado a contrarrestar el consumo
+del alcohol y demás licores destilados, una vez que la elaboración,
+internación y expendio de estos se encuentra permitido, y de impedir
+por lo mismo, que el país se sumerja en un mar de alcohol, como teme el
+citado periodista.
+
+
+V
+
+La fiesta de la Invención de la Santa Cruz fué en tiempos pasados
+una de las más ruidosamente celebradas. Duraba tres días, siendo la
+noche del tres de mayo grande el entusiasmo y mayor el desenfreno de
+la muchedumbre. En la ciudad de La Paz, se desenvolvía ella en la
+región denominada antiguamente _Cusisiñapata_, altura para alegrarse,
+y después en _Caja del Agua_, con cuya denominación se conoce hoy, a
+donde afluían en las noches, las pandillas de disfrazados, bailando al
+son de orquestas entusiastas, poseídas de loca alegría, seguidas de un
+público que no lo estaba menos.
+
+A media noche, en aquel sitio, todos los asistentes parecían atacados
+de locura colectiva y se entregaban a los excesos de la lubricidad,
+acicatados por el alcohol, la chicha y al amparo de extraños disfraces,
+donde femeninas enaguas ocultaban a un apuesto galán y la púdica
+doncella cubría con elegante frac o levita, la blancura impoluta de
+su cuerpo; donde frailes o clérigos aparentado el papel de robustas
+hembras hacían danzar a sus barraganas vestidas de hombres.
+
+Era una fiesta dionisiaca realizada en homenaje a la Cruz. Caballeros,
+religiosos y plebeyos, en franca promiscuidad, dominados por la misma
+fiebre de divertirse, embriagarse y satisfacer sus apetitos sensuales,
+se sentían hermanos en aquellos fugaces momentos y bebían licores,
+danzaban frenéticos y se entregan a cuantos placeres les brindaba la
+ocasión propicia.
+
+No era raro que la blanca y pudorosa niña, perteneciente a una casa
+de abolengo sonoro, se estremeciese amorosa entre los brazos de algún
+pobre, pero robusto gañan de su servidumbre y que el jefe de ella
+ofreciese rendido su corazón a su sirvienta, si bien tosca en sus
+maneras, de carnes frescas y turgentes.
+
+Cuando las sútiles palideces del alba aproximaban por las plateadas
+cumbres del Illimani las parejas acopladas por la casualidad se
+separaban y las pandillas cansadas y en medio de las extridentes risas
+de las mujeres de los roncos gritos de los hombres, volvían a sus
+casas.[37]
+
+ [37] Véase al respecto la descripción que se hace en el
+ folleto titulado "Maldición y superstición". Leyenda boliviana
+ del siglo XVIII, por José Rosendo Gutiérrez. Paz de Ayacucho,
+ año 1857, páginas 27 y 28, que se halla conforme con la que
+ hemos hecho.
+
+En la ciudad de Potosí se realizaba otra fiesta semejante a la
+anterior en el fondo, aunque reducido a una clase social y distinta
+en la forma, denominada _Phuna Cancha_, también nocturna y consagrada
+a Baco y a Venus indígenas. «Las criadas y doncellas de labor--dice
+Brocha Gorda--se escapan atraidas por el imán de lo misterioso y lo
+desconocido, por el incentivo del peligro a que los inducía el demonio,
+desplegando a su vista todo un panorama de concupiscencia.
+
+«Allí iban cuantas muchachas lograban tomar la puerta y se perdían
+generalmente en sus orgías las preciosas flores que hicieron decir a un
+poeta:
+
+ «Es de vidrio la mujer
+ y conviene averiguar,
+ si se puede o no poner
+ en peligro de romper
+ lo que no se ha de soldar»[38]
+
+ [38] "La Villa Imperial de Potosí".--Su historia
+ anecdótica.--Sus tradiciones y leyendas fantásticas etc. por
+ Brocha Gorda (Julio Lucas Jaimes) 1905, pag. 139 y 140.
+
+Igual vértigo de lujuria y embriaguez que en la fiesta anterior
+se apoderaba de los concurrentes a esta última, cesando su furor
+únicamente con la claridad del nuevo día.
+
+Con la misma o mayor libertad desenfrenada se festejaba la Cruz en
+las demás poblaciones. Hoy la fiesta ha decaído por completo y de
+ella no se conserva en algunos pueblos sino la costumbre de dirigirse
+recíprocamente esa noche frases injuriosas, con el aditamento de
+_Sihuay-sahua_. Uno al encontrarse con otro le llama _ladrón_ y en
+seguida repite, _Sihuay-sahua_, y todo queda remediado: es una especie
+de carnaval en que se insultan impunemente.
+
+Esta costumbre de reñir con semejante añadidura, que atenúe y disculpe
+la ofensa debe ser rezago de tiempos inmemoriales.
+
+
+VI
+
+En años no muy alejados del tiempo presente el _Corpus Christi_, se
+celebraba en todos los pueblos de la República con solemnidades y
+prácticas singulares. Seis días antes de la fiesta comenzaban los
+nombrados el año anterior a levantar altares, armándolos en los lugares
+de costumbre, debiendo ser colocado cada palo con gran algazara de la
+concurrencia que acudía a prestar su colaboración a los interesados.
+El _altarero_ desde ese día estaba obligado a proporcionar abundante
+chicha y licores para el consumo de los operarios e invitados que
+honraban el acto con su presencia.
+
+Terminada la armazón del altar, el que tenía que ser lo más elevado
+posible, la forraban interiormente con sábanas y géneros de colores,
+adornándola en seguida con espejos, plata labrada, flores y cintas,
+colocando en el centro el sitial donde debía descansar el Santísimo, el
+día de la procesión.
+
+En la base del altar existía un hueco, donde dormían en las noches los
+cuidadores y bebían ponches los invitados o compadres del propietario.
+Era costumbre que durante el tiempo que permaneciese el altar, los
+dueños debían convidar en las mañanas, mazamorras de harina de maíz que
+las servían humeantes y haciendo burbujas en los platos, a consecuencia
+de pequeñas piedras planas y caldeadas que soltaban en ellos, el
+momento de invitarlas a los visitantes. Este plato de lagrado de los
+concurrentes, se llama _kalapari_. Tras él se servían tazas de té y
+ponches.
+
+El día de Corpus, los altareros y acompañantes, casi siempre se
+encontraban achispados, y en ese estado asistían a la procesión del
+Santísimo. Pasada ella, invitaban aquellos fruta, maní, cañas dulces,
+pastas con el nombre de _tagua-taguas_, aloja, chicha y aguardiente.
+Este día era de comer fruta. Las personas amigas se preguntaban en las
+visitas o en la calle: ¿Está usted invitado a tomar fruta?--No.--En
+ese caso la esperamos en casa.
+
+La fiesta duraba hasta la octava, día en que, apenas pasaba la nueva
+procesión del Santísimo, se desataban los altares con igual bullicio y
+gritos con que se habían formado y después de efectuada la operación,
+cada concurrente conducía en hombros y bailando a la casa del altarero,
+algún objeto perteneciente al altar.
+
+En la casa del altarero seguía la fiesta con más entusiasmo días
+consecutivos, hasta cuando las provisiones se encontrasen próximas
+a ser consumidas; entonces salían los asistentes con el dueño de la
+casa, cada cual con un atado a la espalda, en actitud de viajar y se
+dirigían en alegres pandillas, seguidos por una banda de músicos, fuera
+de la población a despedir el Corpus, y después de haberse divertido en
+el campo, regresaban en la noche a sus casas. Sólo desde ese momento
+cesaba la fiesta.
+
+Los altares los hacían muy elevados con la preocupación de que ellos,
+cuando muriesen, les servirían de escalas en la otra vida, para subir
+con más presteza al cielo.
+
+Otra particularidad de la fiesta era la presencia de un personaje
+llamado la _dama de Corpus_ que era un hombre disfrazado de mujer,
+que visitaba las casas y andaba por las calles haciendo contorsiones
+y ridiculizando a las del sexo femenino, provocando la risa y la
+hilaridad de los presentes. La mayor injuria, que en aquellos
+tiempos, se podía dirigir a una mujer melindrosa, o de muchos humos y
+pretensiones, era llamarla _dama de Corpus_.
+
+
+VII
+
+San Juan Bautista, suponen que es el santo bajo cuyo amparo se
+descubren los secretos del porvenir y se obtiene el acrecentamiento
+de los bienes. Se conmemora su fiesta, encendiendo la víspera en la
+noche grandes fogatas delante de las casas en honor del santo, para que
+este no se olvide de sus moradores y haga que su hacienda progrese y
+sus ganados, si los tienen, se conserven exentos de enfermedades y se
+multipliquen con profusión.
+
+Los indios queman, a su vez, en el campo, la paja y los arbustos secos
+de los cerros, produciendo incendios enormes, que suelen abarcar
+grandes extensiones de terreno. Conceptúan que el fuego, en esta noche,
+lejos de destruir definitivamente la vegetación y esterilizar el suelo,
+posee la virtud, concedida por el Santo, de hacerla rebrotar con más
+lozanía y exuberancia y que los pastos nuevos tengan mayor vigor y
+fuerza nutritiva. Mantienen la convicción de que el fuego de San Juan,
+limpia la tierra para que al poco tiempo, se cubra de verde césped y se
+engalane de fraganciosas flores.
+
+Esa noche, se ilumina el suelo de una luz rojiza y por doquiera se ven
+levantarse en el campo inmensas columnas de fuego, que hacen pesada la
+atmósfera por el mucho humo y calor de que se halla impregnada.
+
+Desde la víspera hasta las doce del siguiente día acostumbran las
+gente echarse indistintamente con agua y bañarse sin reparo alguno. El
+fuego y el agua son los dos elementos que se ponen en acción durante
+la fiesta. El agua de San Juan, por más helada que sea y por mucho que
+haga frío esa noche, no resfría ni produce ninguna enfermedad en el
+cuerpo del que ha sido empapado.
+
+Rara será la persona del pueblo que ese día no se lave la cabeza y asee
+su cuerpo con abundante agua. También acostumbran cortarse los cabellos
+porque dicen, que vuelven a crecer más abundantes, lustrosos y bellos.
+
+La víspera y el día de San Juan, no hay casa donde no se consulte
+un oráculo o se haga preguntas al destino, derramando en una vasija
+de agua, estaño (_chaantaca_) o plomo (_malla_) derretidos y según
+la forma en que se enfrían las partículas, preven el porvenir de la
+persona a la que va dedicado el acto. Si el metal vaciado adquiere la
+forma de monedas, dicen que tendrá fortuna, si de una espada, que será
+militar, si de un libro que será abogado o escritor; si en forma de
+hoyo que morirá; si de un puñal, que será asesinado, si de flores que
+tendrá dichas, si de dos seres humanos unidos, que se casará, si de
+hilos enredados, que tendrá pleitos.
+
+Ponen también papelitos escritos y doblados en un cajón o sombrero, con
+inscripciones afirmativas y negativas de lo que deseen saber, e invocan
+en seguida la intervención del Santo, después de agitarlos, sacan o
+dejan uno, que es el que decide la suerte. Asimismo, baten la clara de
+un huevo y según la espuma que hace presagian sobre lo que debe suceder.
+
+En cualquier forma que se haga, la creencia general, es que esa noche
+se descubren siempre los arcanos del destino; se sorprenden siempre los
+verdaderos sentimientos ocultos en el corazón humano. El enamorado, el
+esposo engañado, el que busca fortuna, el negociante, el agricultor, la
+joven soltera que desea saber su porvenir, todos los que aquella noche
+y día han hecho su pregunta a la suerte, sorprenden el camino por donde
+los guiará el destino o la verdad de lo que ansiaban conocer.
+
+Con agua y fuego celebran a San Juan y éste les corresponde, levantando
+por un momento el velo que cubre los misterios de lo desconocido.
+
+
+VIII
+
+En los últimos jueves anteriores al carnaval y que se llaman _jueves de
+compadres_ y de _comadres_, visitaban los tales a sus protectores en
+la mañana, llevándoles muchos obsequios, con el nombre de _taripacu_,
+cubrían de flores los pisos de las habitaciones del compadre, de los
+corredores y pasillos, coronándoles a él y su esposa de guirnaldas de
+frescas y olorosas flores. Estos en correspondencia les hacían beber
+licores y los agazajaban durante el día.
+
+Generalmente el _taripacu_, solía efectuarse a las cinco de la mañana,
+hora en que los compadres se presentaban en la casa del individuo al
+que trataban de cumplimentarlo, acompañados de músicos y haciendo
+tronar cohetes.
+
+Esta costumbre, como muchas otras, va camino a la decadencia; pocas
+veces se ven ya _taripacus_.
+
+Además de los compadrazgos religiosos, existen otros emanados de las
+preocupaciones sociales, en los que no intervienen los curas, pero que
+crean vínculos entre los contrayentes y dan origen a que éstos intimen
+sus relaciones y se tomen muchas confianzas. Por lo común, este género
+de compadrazgos, se forman entre jóvenes solteros de ambos sexos, que
+deseosos de estrecharse más, se valen de ese pretexto, que disimule sus
+amores ante las miradas de extraños.
+
+En la fiesta de Todos los Santos, acostumbran realizarlos, enviando
+con la sirvienta, a la niña de su predilección un muñequito de rostro
+infantil, y de muy coloradas mejillas, bien ataviado, o a la casa de
+un pariente de aquella para que se lo bautice. La persona que pone el
+nombre es el compadre de la dueña del muñequillo. También ocurre lo
+contrario que el galán haga bautizar con la señora de sus pensamientos
+el muñeco: entonces ésta es la comadre.
+
+En las clases populares se sigue la práctica de que cuando llega el
+natalicio de un niño o niña, los padres eligen una persona, que la
+víspera del cumpleaños o el mismo día, le ponga al interesado un
+rosario en el cuello y al siguiente le lleve a misa y después de hacer
+que el cura le dé su bendición, de regreso a la casa, le saca el
+rosario con muchas ceremonias, recomendándole que sea un buen ahijado;
+le regala algún dinero o especie y desde ese momento lo tienen los
+padres del niño como a su compadre, y el ahijado lo respeta, más que a
+su padrino de bautismo, llamándole _jarakasiri auqui_, o sea padrino de
+desate.
+
+El primer recorte que se hace a un niño del cabello con que ha nacido,
+acto que se llama _rutu-chico_, también crea compadrazgos. El día
+señalado visten decentemente al niño, lo peinan y distribuyen su
+cabellera en multitud de trenzas y llegado el momento de la fiesta,
+cada invitado toma una trenza y la recorta y después deposita una suma
+de dinero en el plato que se halla junto al niño. Pelada la cabeza de
+éste, invitan los padres licores y manjares a los concurrentes, y se
+baila a continuación con gran entusiasmo.
+
+Antiguamente existía otra costumbre que ha desaparecido, denominada
+_sucullu_, la que consistía en sacar un niño en su cuna o pañales a
+la plaza y ponerle allí. «Puesto allí--dice Bertonio--venían los mozos
+de la casa que traían la sangre de las vicuñas, metida en la panza
+de éstas, con que el tío o _lari_ untaba la cara del niño cruzándole
+la nariz de un carrillo a otro, y después repartía la carne de las
+vicuñas a las madres que habían traído allí su niños, para esta
+ceremonia, porque de ordinario juntaban para esto todos los niños que
+habían nacido aquel año y solía hacer esto en acabando de coger sus
+papas, cuando los cristianos celebramos la fiesta de _Corpus christi_.
+Añadían a todo esto el vestir a los niños una camiseta negra, que tenía
+entretejidos tres hilos colorados, una en el medio y dos a los lados de
+alto a bajo, y por delante y de atrás. Lo mismo hacían con las niñas de
+aquel año, solamente se diferenciaban en el nombre porque se llamaban
+_huampaña_: y en los hilos colorados que eran muchos y entretejidos no
+de alto a bajo, sino al derredor, y caían en medio de su urquesillo o
+bayeta, un poco más abajo de donde se faja las mujeres grandes; aunque
+las niñas de aquella edad no usan de faja o _huakca_ que llaman.»[39]
+En este acto se hacía ofrecimiento del niño o niña a la _huakca_
+preferida. Esta era una fiesta de familia que creaba vinculaciones.
+
+ [39] Vocabulario de la lengua Aimara por Ludovico Bertonio,
+ edición Platzmann. Parte segunda, pag. 323.
+
+
+IX
+
+Otro género de _taripacus_, lo realizan los indios en días anteriores
+y posteriores a la Navidad, hasta el Año Nuevo, en que se cambian los
+funcionarios indígenas, llevando de regalo a sus compadres blancos, al
+son de música, corderos, hasta un novillo joven, cubierto el cuerpo de
+monedas y de cintas, y varios productos del país. El agazajado recibe
+los obsequios y les hace beber abundante aguardiente.
+
+También hacen _taripacus_ a las iglesias introduciendo largas pilas de
+ceras o espermas, adornadas con cintas de diversos colores, seguidos
+los del obsequio por una banda de música y haciendo reventar petardos y
+bombas criollas. El sacerdote los recibe en la puerta del templo, pone
+en la cabeza del principal y de su familia el manípulo, los hace rociar
+con agua bendita y después de darles su bendición, manda que todo se
+entregue al sacristán.
+
+Los indios que deben celebrar la fiesta de Navidad, llamados
+_huaranis_, por entregárseles la vara de la autoridad para este objeto,
+conducen la víspera en la noche, al templo o capilla un arco de madera
+adornado con cintas multicolores, banderillas, plata labrada y espejos;
+arco que es colocado delante del altar mayor y al alojamiento o casa
+del alferez, a la danza, usando instrumentos de cuerda y viento. Cada
+alferez tiene un grupo o comparsa de bailarines.
+
+Pasada la hora de las doce el día de la Navidad, se reunen las
+comparsas con objeto de proceder a la lucha a honda. Esta lucha es
+presidida por el alcalde o _jilakata_, de quién solicitan permiso los
+duelistas, que ejecutan el acto al son de música. Sólo pueden tomar
+parte en la lucha los jóvenes casados.
+
+Se colocan dos indios, guardando una distancia de ocho metros entre
+sí; uno de ellos le da la espalda al otro y este comienza a propinarle
+una serie de hondazos, que despiden peras. La misma operación repite
+a su vez el otro. La destreza consiste en que las peras hagan blanco
+en el occipital del contrario, y la mayor parte de ellos son diestros
+hondeadores; de manera que las seis peras que a cada uno le corresponde
+arrojar a su antagonista, dan en el blanco, cayendo la pera con el
+choque en menudos pedazos.
+
+El veintisiete concluye la fiesta con la acostumbrada despedida o
+_cacharpaya_.
+
+La víspera de Navidad acostumbran fabricar los hijos de los indios y
+mestizos dedicados a la agricultura, figuras de barro, que representan
+corderos, toritos, llamas y cerdos, llevándolas al templo, y
+colocándolas en el altar del niño Jesús. Al siguiente día, después
+de pasada la misa, es que han recibido aquellas figuras la bendición
+del párroco, las recogen y acomodan sobre las puertas, en el espacio
+formado por los aleros con objeto de que el ganado que poseen se
+conserve incólume o que se acreciente; y si no lo tienen que les
+conceda Dios el adquirirlos. Suponen que tales figuras tienen la virtud
+de favorecer las intenciones de sus obreros y en ese sentido no omiten
+adornarlos de flores en la fiesta que les dedican.
+
+
+X
+
+Cuando a la persona que está dormida, se le pone sobre el pecho el
+zapato correspondiente al pie izquierdo del que ejecuta el acto, revela
+los secretos que tiene contra éste.
+
+Las personas que se lavan de una misma agua, se aborrecen.
+
+La mano izquierda escuece para recibir dinero y la derecha para pagar.
+
+No hay que consentir que nos rasquen la palma de la mano, porque atraen
+y se llevan el dinero que debíamos ganar o recibir.
+
+No deben quemarse las prendas de vestir cubiertas de piojos, porque
+el fuego tiene la particularidad de hacer que aquellos parásitos, se
+propaguen rápidamente en el cuerpo de la persona a la que pertenecen
+las especies quemadas.
+
+Las patatas no pueden cocerse en la comida cuando la cocinera ha
+resuelto retirarse de la casa.
+
+No hay que agitar en la noche tizones encendidos, haciendo círculos en
+el aire, porque se atrae a los ladrones.
+
+Los que han nacido en el invierno, pueden detener o desvanecer las
+nubes cargadas de lluvia, con sólo soplarlas desde la tierra con
+fuerza.
+
+Cuando el perrito faldero se alegra, es para que haya dinero en la casa.
+
+Si al salir fuera de la casa se atraca en el empedrado el bastón, debe
+regresarse porque algo malo le ocurrirá a quien insista en continuar su
+camino.
+
+Tropezar con un remolino de viento, es para tener pelea con alguien.
+
+Cae de la boca lo que tratamos de comer cuando alguien se acuerda de
+nosotros.
+
+Se siente zumbido en el oído derecho para tener noticias malas y calor
+en las orejas, cuando hablan mal de nosotros.
+
+El bostezo dado inadvertidamente es seña de aburrimiento con el que se
+está.
+
+No debe pegarse con escoba sino se quiere hacer desgraciada a la
+persona que sufre los golpes.
+
+El que recoge cosas viejas de los basureros nunca tendrá fortuna.
+
+No se debe barrer la casa tarde o en la noche, porque se ahuyenta la
+buena suerte.
+
+El que tiene costumbre de defecar en su dormitorio será siempre
+desgraciado.
+
+El equivocarse en una oración que se sabía bien de memoria es de mal
+augurio.
+
+La avaricia hace crecer verrugas en las nalgas.
+
+El que toma el sobrante de un líquido, que queda en el vaso, sabe los
+secretos de quien la ha dejado.
+
+Cuando el hombre sirve platos de comida en la mesa, siguen con hambre
+los concurrentes. Para que queden satisfechos, es necesario que les
+distribuya la mujer.
+
+No se debe señalar con el dedo en cuerpo propio el lugar en que recibió
+otro una herida causada por alguna arma blanca o de fuego, porque puede
+repetirse en el mismo sitio el hecho.
+
+No hay que mirarse de noche en el espejo porque suele mostrarse el
+diablo.
+
+Cuando se golpea el rostro, tampoco debe mirarse inmediatamente en el
+espejo, porque sale el cardenal con mayor fuerza.
+
+El viudo o viuda, son los únicos que pueden limpiar el hollín de las
+cocinas, porque cuando lo hace un soltero o soltera, se augura que en
+el matrimonio que realice, nunca conservará con vida a su consorte.
+
+Los cabellos de la mujer comienzan a caer cuando los manosea el hombre.
+
+La mosca penetra en la copa de licor, cuando el que deba servirse tiene
+que embriagarse.
+
+Quien pasa por debajo de una escalera tendrá algún disgusto doméstico.
+
+Para evitar los brujeríos, aconsejan ponerse las enaguas al revés los
+días martes y viernes.
+
+La persona que encuentra nueve granos de arvejas en una sola vaina,
+tendrá buena suerte en lo que se propone hacer.
+
+En el comienzo de una faena o en el estreno de algún objeto, nunca se
+debe desconfiar de su buen éxito, o decir que durará poco o traerá
+inconvenientes el objeto estrenado, porque se predice y se atrae el
+mal sin pensarlo, a lo que llaman _arjaña_. Al menos rechazan y motiva
+un disgusto, el pronosticar mal de una persona. Temen que por haberse
+dicho en _mala hora_ se cumpla el vaticinio. Suponen que en el curso
+del tiempo hay momentos buenos y malos, que influyen decisivamente
+sobre el resultado de lo que se desea, dice o hace.
+
+
+
+
+ Capítulo VIII
+
+ Ideas médicas indígenas
+
+ I.--Carácter general de la medicina
+ indígena.--II.--Conocimientos médicos de los empíricos
+ dedicados a curaciones; empleo de drogas; sus aptitudes
+ para la anatomía y cirugía.--Un caso referido por el P.
+ Cobo. Cómo se forman actualmente los cirujanos.--III.--Los
+ _callahuayas_; sus curaciones y hechizos; sus costumbres y
+ estado actual.--IV.--Explicación de las palabras _jampi_ y
+ _jampiri_. Relación de otro caso.--V.--Métodos curativos:
+ _thalantaña_, _milluchaña_, _trucaka_, _pichaka_ y
+ _llumpaka_.--VI.--Empleo de animales muertos y varias otras
+ preocupaciones.--VII.--Sanidad del indio y la influencia de la
+ coca.
+
+
+I
+
+La terapéutica indígena se compone de raros y curiosos remedios,
+algunos de ellos eficaces, pero aplicados siempre con la ayuda de
+procedimientos supersticiosos; porque el indio y el cholo personifican
+las enfermedades e infecciones y suponen que son atraidas a su hogar
+por medio de maleficios y hechizos empleados por sus enemigos, y cuando
+la enfermedad no es susceptible de ser personificada, la tienen como
+resultado infalible de algún embrujamiento, y con objeto de conseguir,
+en el primer caso, que se vaya la enfermedad y recobrar la salud, o
+deshacerse del hechizo, en el segundo, y sanar los enfermos acuden
+prestos a los auxilios e intervención de curanderos que, a la vez,
+deben ser precisamente brujos, sin cuyo requisito indispensable,
+nada de provecho podrían hacer en favor de sus clientes, ni tendrían
+influencia sobre éstos y su familia.
+
+El arte de curar de los indios se reduce, en consecuencia, a que
+abandone la casa la persona de la enfermedad, y en seguida, en
+desembrujar al enfermo, o en obtener únicamente este último resultado,
+inutilizando las armas y recursos de hechicería, que contra él se han
+puesto en ejecución, mediante el empleo de otros más poderosos. La
+convicción que al respecto tienen aquéllos, es tan arraigada que no
+admiten réplica en contrario, y sólo les merece fe y dan importancia a
+quien acompaña sus curaciones con prácticas supersticiosas. Muchos de
+esos curanderos-brujos o _kolla-camanas_, son herbolarios entendidos
+y diestros cirujanos, que proceden con entera conciencia de lo que
+hacen y de la eficacia de sus recetas, pero los más son embusteros
+e ignorantes de su oficio. No faltan quienes manifiesten en sus
+curaciones medios derivados del espiritismo o hipnotismo. Mas, en lo
+que se parecen todos ellos, es en darlas de zahories y en fanfarronear
+de que nada hay desconocido o difícil para su saber, en materias
+relativas a su profesión.
+
+Indios y cholos, con el prejuicio de no provenir las enfermedades de
+sus excesos o de contagios e infecciones, sino de los manejos aviesos
+de sus enemigos, que los han hecho embrujar, o de la acción de seres
+malignos, atraídos por los mismos, dificultan a que la medicina
+prospere en forma científica en estas clases, sacudiéndose de la
+hechicería, y de que al médico se exija que sea a la vez brujo.
+
+
+II
+
+En el imperio incaico los curanderos hacían dimanar sus conocimientos
+médicos del estudio de las yerbas y del carácter esencial de los
+fenómenos mórbidos. Despojando a la medicina de aquellos tiempos, y
+que es la que aun practican los indios, de las preocupaciones que
+la rodean, se nota que contiene principios y descubrimientos de
+suma importancia. Los _amauttas_ khechuas y los _yatiris_ kollas,
+conocían el método homeopático, fundado en la fuerza reactiva de
+los semejantes, y en la disminución de las dosis y la eficacia
+del remedio único; estaban familiarizados con el empleo de drogas,
+como la quinina, la ipecacuana, la copaiba, el azufre y los tónicos
+amargos y aromáticos, como agentes terapéuticos de primer orden. El
+gran específico contra las fiebres palúdicas y malignas fué conocido
+en Europa por la revelación que aquéllos hicieron de las propiedades
+de la quina. Razón tuvo un escritor argentino, para decir que la
+antigüedad no ha poseído más que dos escuelas esencialmente clásicas;
+la de Hipócrates y la de los khechuas[40], o más propiamente de los
+_kollanas_.
+
+ [40] Vicente Fidel López, _Les races Aryennes du Pérou; leur
+ langue, leur religion, leur histoíre._ París, 1871.
+
+En cuanto a la anatomía y cirugía, tampoco se puede negar, que las
+poseían, siquiera en sus generalidades. Dedúcese esto de la casi
+perfecta preparación de las momias; circunstancia que induce, de paso,
+a suponer el conocimiento de otra rama completamente moderna en la
+medicina europea, llamada de los métodos de asepsia y antisepsia.
+
+La preparación de las momias implica que se daban perfecta cuenta de
+las tres cavidades conocidas del organismo humano y de su consiguiente
+sometimiento al método antiséptico, que tanto entre los egipcios como
+entre los kollas y khechuas, ha quedado en secreto inescrutable. Los
+pálidos vestigios que aun quedan de la ciencia médica de los _yatiris
+y los amauttas_, siguen revistiendo en sus sucesores imperfectos, los
+_callahuayas_, caracteres de culto sacerdotal, desde su iniciación;
+especie de ciencia oculta, la de curar, se trasmite ella, de padre a
+hijo, o entre miembros de la misma familia y tribu, con la desventaja
+de que cada generación recibe mermada la herencia del saber de sus
+antepasados y no será extraño que terminen por ignorarlo todo con el
+trascurso del tiempo.
+
+El _callahuaya_, tiene entre los indios la misma importancia del mago
+entre los egipcios, y apenas él se presente en la casa de un enfermo,
+desaloja a los demás curanderos que le atendían, quienes reconociendo
+la superioridad de aquél, se retiran voluntariamente y acatan sin
+observación sus procedimientos terapéuticos o supersticiosos.
+
+Los cráneos excavados de las antiguas sepulturas comprueban que los
+_yatiris_ y _amauttas_ empleaban también con rara corrección el sistema
+de las trepanaciones craneanas en sus curaciones, sin embargo de los
+instrumentos imperfectos y deficientes que debieron poseer para ese
+objeto. Rezago de tal sistema puede ser el que actualmente aplican los
+indios del altiplano, para los corderos atacados de la enfermedad del
+_torneo_, trepanándoles el cráneo y extrayéndoles con mucho cuidado
+del interior ciertas materias extrañas que las creen causantes del mal.
+
+La innegable competencia de los médicos indígenas de aquellos tiempos,
+se encuentra corroborada por el P. Cobo, que dice: «En lo que
+comúnmente acertaban, era en curar heridas, para las cuales conocían
+yerbas extraordinarias y de muy gran virtud; y para que más claro
+sea esto, contaré aquí una cura que hizo un indio en la ciudad de
+Chuquiabo, como lo refiere un caballero que hubo en aquella ciudad,
+llamado D. Diego de Avalos, en ciertos papeles suyos que llegaron a
+mis manos, y es así: De una gran caída que dió un muchacho indio, hijo
+de D. Alonso Quisimayta (de la generación de los Incas), cacique de
+la encomienda y repartimiento del dicho D. Diego, se le quebró una
+pierna por medio de la espinilla, de manera que el hueso de ella rompió
+la carne y se hincó en el suelo, donde se derramó mucha parte de la
+médula, lo cual prometía varios accidentes y dificultad en la cura;
+y por ser hijo del cacique principal y de real sangre, hizo el dicho
+caballero llamar a los cirujanos para que le curasen con todo cuidado;
+los cuales, viendo el daño que había recibido el pariente en la pierna
+se determinaron de cortarla y de aventurar por este camino, porque, de
+no hacerlo, tenían por cierta su muerte. Mas, como de tal remedio rara
+vez se haya visto buen suceso en este reino, hubo diversos pareceres en
+los circunstantes; y su padre del muchacho fué del contrario, el cual
+mandó llamar a un individuo viejo, cuyo oficio era curar entre ellos
+y le preguntó qué cura se le ofrecía para su hijo. El viejo se apartó
+un poco del camino (estaban fuera del pueblo) y cogió cierta yerba que
+luego quebrantó en las piedras, a fin de que no pudiese ser conocida,
+como no lo fué; y llegando donde el enfermo estaba, la esprimió, y
+con el zumo de ella mojó el hilo de lana y con él le ató el hueso
+que salía de la carne y a raíz de ella, prometiendo cierta salud al
+enfermo, y otro día estando presente el sobredicho D. Diego de Avalos,
+con otras personas, volvió el indio a curar al enfermo, y vieron todos
+los circunstantes, con no poca admiración suya, cómo el hilo de lana
+con el sumo de la yerba, con su fortaleza había cortado el hueso sin
+dolor alguno, según el enfermo dijo; y aplicándole el viejo herbolario
+la misma yerba mezclada con otras, en breve fué sano, quedando por
+señal un pequeño hoyo en la espinilla, por donde el hueso había salido;
+pero tan sano y ágil el mozo, como si semejante desastre no le hubiera
+sucedido.
+
+«Quedó tan deseoso de conocer aquella yerba el dicho D. Diego, que
+prometiéndole buena paga al indio, con halagos y caricias le pidió la
+mostrase; y aunque él prometió hacerlo, nunca lo cumplió, sino que le
+fué entreteniendo con varias excusas, hasta que el hielo del invierno
+quemó los prados, lo cual tuvo el indio por bastante causa para no
+cumplir la promesa.»[41]
+
+ [41] _Historia del Nuevo Mundo_ por el P. Bernabé Cobo, etc.
+ Tomo IV. Sevilla, 1893, pag. 200 y 201.
+
+Semejantes curaciones no son extrañas al presente entre los indios.
+Como no existen en las poblaciones rurales médicos ni boticas, son los
+curanderos indígenas los que hacen las reducciones, en los casos de
+luxaciones y fracturas, con singular maestría y después ponen emplastos
+de yerbas en las partes enfermas hasta que sane el enfermo. En lo que
+fallan por completo es en el tratamiento y curación de las enfermedades
+importadas por los españoles y en las que posteriormente han aparecido,
+a las que el organismo indígena no está habituado y que por esta causa
+y por faltar medios para curarlas hacen estragos entre los indios,
+quienes sucumben sin el menor auxilio médico. En presencia de tales
+dolencias, para las que se declara impotente su primitiva farmacopea,
+sólo tienen el recurso de las brujerías.
+
+De dos maneras aprende a curar el cirujano indígena o _Sircamana_, por
+trasmisión de conocimientos, en la forma ya indicada, o por observación
+directa en su persona, cuando ha sufrido una fractura o luxación y
+consigue sanar por propio esfuerzo. En ambos casos, estos empíricos
+suelen hacerse tan hábiles en su profesión, que realizan curaciones
+sorprendentes.
+
+
+III
+
+El _yatiri_ o sabio por excelencia, que a sus conocimientos médicos une
+los prestigios de un aventajado brujo, constituye entre los indios,
+el _Callahuaya_. En el interior de la república le llaman _Kamili_;
+le temen y buscan. El nombre propio de estos famosos curanderos,
+herbolarios y hechiceros, fué el de _Kolla-huayus_ o sea portadores de
+medicinas, que con la corrupción fonética y disimilación producidas
+en las palabras con el uso y el tiempo, llegó a convertirse en el
+que tienen. Es un error suponer que llevan ese nombre por haber sido
+provenientes sus antepasados de los valles de Carabaya. No existe entre
+ellos la tradición más remota de tal procedencia; por el contrario, se
+notan completas desemejanzas con los habitantes de aquellas regiones y
+éstos.
+
+Los callahuayas formaban una casta aparte en la antigüedad; se les
+consideraba como únicos depositarios de la ciencia médica de los
+_Kollanas_, sus sabios antepasados. Sus costumbres eran y siguen siendo
+especiales y diferentes de las que tienen los indios que habitan en
+la misma región. Su principal obligación consistía en recorrer todos
+los pueblos, llevando consigo remedios variados y curando a cuantos
+enfermos demandaban su asistencia, o les pedían auxilios contra los
+embrujamientos, o amuletos para evitarlos. Tampoco rehusaban ejercer la
+hechicería, cuando les exigían, ya sea para causar un daño al prójimo o
+vaticinar el porvenir.
+
+Durante el régimen colonial siguieron desempeñando el mismo papel,
+y son ellos los que hicieron conocer casi todas las plantas que hoy
+se usan en la farmacopea indígena, con la circunstancia, de que las
+propiedades que les señalaron, han sido admitidas por la ciencia y
+justificadas así sus perspicaces observaciones.
+
+En la actualidad, estos notables y célebres herbolarios y brujos,
+habitan ciertas circunscripciones de los cantones de Charazani y
+Curva del Departamento de La Paz, y han perdido mucho de su antiguo
+prestigio, ya porque han descuidado las observaciones y métodos de
+curación de sus antepasados, ya porque la enseñanza médica se encuentra
+adelantada en nuestro país y los médicos abundan relativamente a
+la época colonial, en la que éstos, por sus escasos y deficientes
+conocimientos, eran inferiores a los empíricos.
+
+El Callahuaya no se contenta con ser un brujo y curandero, confundido
+en el común de los que siguen estos oficios, sino que trata siempre
+de sobresalir en su porte y relaciones con los demás; la vanidad y el
+orgullo, son pasiones que le dominan demasiado. En las festividades
+que celebran sus pueblos, se les ve bien y singularmente trajeados: la
+cabeza envuelta con un elegante pañuelo de seda y encima un sombrero
+de paja de Guayaquil, pantalón de casimir fino, sujetado a la cintura
+por una chiripá o cinturón adornado con monedas de plata extranjeras.
+Los callahuayas de Curva se presentan montados en caballos, ensillados
+con aperos chapeados de plata, estribos del mismo metal, riendas y
+cabezada, formadas algunas de cadenas de plata. Su afán es imitar a los
+gauchos de las pampas argentinas, por lo que cargan puñal en el cinto y
+pronuncian el castellano con acento gauchesco.
+
+Las mujeres son feas y muy sucias; sujetan su manto con tres grandes
+_tupus_ o prendedores de plata, que forman sobre el pecho un triángulo;
+la frente la cruzan con una faja de hilos de varios colores, y encima
+se ponen un sombrero de paja. El corte de su falda lo usan hasta la
+rodilla, haciendo que las pantorrillas queden al descubierto.
+
+Los callahuayas hablan aymara, khechua, puquina y castellano. Son tan
+suspicaces que cuando tratan con los indios, se entienden entre ellos
+en el lenguaje que ignoran los que se hallan presentes.
+
+La vida que llevan es misteriosa. Los de Curva, regresan de sus
+viajes arreando cada cual una tropa, más o menos numerosa, de mulas
+argentinas, y los de Charazani, trayendo mercaderías valiosas y
+raras. Los vecinos mestizos de ambos pueblos, particularmente los
+que desempeñan alguna función pública, los exaccionan mucho; si no
+les arrebatan a viva fuerza lo que traen, les compran por precios
+ínfimos; a tal punto que han establecido la costumbre de permutar una
+buena mula con una caja de alcohol. Las mismas autoridades superiores
+de la provincia, no se excusan de explotar, en igual forma, a estos
+desgraciados, ya directamente o ya por intermedio de los corregidores;
+por lo menos estos últimos funcionarios llegan en sus abusos a extremos
+inconcebibles.
+
+No se han podido averiguar aún los medios de que se valen los
+callahuayas para conseguir bestias y objetos valiosos en sus viajes; lo
+probable es que explotando el espíritu supersticioso de los campesinos,
+se hacen de dinero, con el que compran todas esas especies, o reciben
+directamente éstas, en pago de sus curaciones y pronósticos.
+
+De conocimientos botánicos, les quedan los suficientes para darse
+cuenta de las propiedades de algunas plantas, y hacen uso de ellas
+en sus recetas, que unidas éstas en su aplicación al conjunto de
+supersticiones que emplean en cada caso, logran su objeto de conseguir
+la sanidad del enfermo, o la tranquilidad de quien se cree víctima
+de maleficios. Cuentan, que los callahuayas en sus viajes, van
+averiguando de los indios, que en el tránsito se hallan enfermos y
+cuando de ello se convencen y de que es rico el paciente, entierran
+cerca de la casa de éste, un sapo u otro animal apropiado, con el
+cuerpo maltratado o entorpecido en el libre ejercicio de alguno de sus
+miembros, con ligaduras o alfileres, y al siguiente día se presentan,
+cual si aportaran por casualidad e ignorando en lo absoluto lo que
+ocurre en la casa.
+
+El enfermo y su familia, reciben la visita de éste, como presagio
+de buen augurio, e inmediatamente acuden a su saber. El callahuaya,
+después de muchos ruegos y halagos, accede en hacerse cargo del
+enfermo. Es entonces que da principio a sus operaciones, revistiéndose
+de toda la solemne majestad de un agorero. Se provee de una cantidad
+de coca, que coloca sobre el pecho de su cliente; en seguida le hace
+varias preguntas relacionadas con sus costumbres y enemigos que puede
+tener; a continuación, extiende en el suelo un paño negro, y sobre
+él derrama la coca, examina la forma en que han caído las hojas;
+sale afuera, mira el cielo y después de pronunciar algunas frases
+ininteligibles, manifiesta que el enfermo está embrujado en un animal y
+que él descubrirá el lugar en que el hechizo se encuentra. En efecto,
+después de nuevas manipulaciones y trebejeos, se dirige, acompañado de
+los de la casa, al lugar en que enterró el animal expresado, lo saca
+fuera, le desliga o arranca el alfiler, le cura la herida y predice la
+pronta sanidad de aquél, a quien le da de beber para mayor éxito, algún
+mate o yerba en infusión o le pone ciertos parches, con cuyos remedios
+y la impresión que ha recibido con el encuentro del sortilegio, queda
+sano el enfermo, y el callahuaya después de recibir su salario y muchos
+obsequios, se marcha satisfecho.
+
+Antes de emprender sus largos viajes, penetran estos curanderos a los
+valles de Camata, de donde se proveen de yerbas y raíces, y hasta
+que llega el día de la partida, se entretienen en pintar de colores
+diferentes a varias de las últimas, y labrar de huesos manecillas y
+otros dijes extraños, que después venden a los crédulos, dándoles
+virtudes sobrenaturales. Aseguran, cuando ningún funcionario o persona
+ilustrada les ve, de que son talismanes para hacer amar u olvidar a
+quienes les soliciten su compra. Se jactan de poseer el secreto para
+tener fortuna y ser dichoso en la vida. La vez que son sorprendidos
+por la presencia de alguna persona sospechosa, cambian de conversación
+y al momento contestan a la pregunta de éste: «_el secreto para ser
+amado por la mujer está en tener dinero. La plata es el verdadero
+huarmi-munachi..._»
+
+Otros aforismos que respecto al dinero tienen, son: «El creador de una
+fortuna es siempre un hábil y audaz estafador.»
+
+«Las riquezas, casi en la totalidad de los casos, son en su origen,
+productos no del trabajo honrado, sino de la estafa.»
+
+«El rico es un vencedor de los prejuicios sociales; el pobre un paria
+sujeto a ellos.»
+
+«Los jueces, sólo castigan al estafador que se ha portado como un asno:
+al listo le lisonjean y aun se prestan a formar parte del séquito de
+sus aduladores.»
+
+Cuatro días antes del Carnaval hacen una magnífica cabalgata, en la
+que campean las mejores mulas y caballos enjaezados con todo lujo.
+Las chapas de plata están esparcidas con profusión en las cabezadas,
+riendas, arretrancas y estribos de sus monturas. La espuela roncadora
+de plata, el poncho largo de rico paño y el sombrero del campesino de
+las pampas de Salta y Tucumán hacen del callahuaya un gaucho completo,
+pero gaucho de lujo.
+
+Presididos por el Corregidor, a quien le calzan con espuelas de plata,
+salen a la campaña a recibir la porción de tierras que la autoridad
+reparte para su cultivo en ese año. Antes de emprender esta tarea
+llevan a su casa al más sabio de sus brujos. Los aislan en un cuarto,
+en el que colocan una mesa con tapete negro; sobre los cuatro ángulos
+de este mueble arden cuatro velas y en el centro hay una botella de
+aguardiente sobre un montón de coca. Hecho esto, el brujo empieza
+con sus exorcismos y conjuros en su dialecto _callahuaya_, que es
+muy diferente del khechua, que es su lenguaje común. Los ministros
+le presentan en seguida un costal de conejos vivos, colectados de
+diferentes casas. De entre éstos escoge cuatro para enterrarlos vivos
+en los puntos cardinales del terreno que se ha de cultivar, procurando
+ocultar este acto en las altas horas de una noche oscura. Después de
+embriagar completamente al Corregidor, lo vuelven del campo con mucha
+algazara y principian entre ellos las danzas y verbenas hasta después
+de la _ceniza_.
+
+Los indios en pago de esa molestia, abonan al Corregidor una
+contribución con el nombre de _chajjra-koco_, que asciende, más o
+menos, a trescientos bolivianos. Además, le hacen varios obsequios de
+frutos del país y objetos raros que han traído de sus viajes.
+
+Cuando tratan de tomar por esposa a una joven, comienzan por darles
+pellizcos en los brazos, entre halagos y obsequios que las prodigan,
+hasta que le quitan su anillo o alguna prenda de vestir a viva fuerza;
+dueños de alguno de esos objetos, se creen con derecho sobre la mujer
+y esperan una fiesta en la que las hacen embriagar y después se las
+llevan muchas veces cargadas sobre sus hombros, a guisa de fardos,
+acompañados de sus amigos. Por lo regular, la tienen a su lado el
+tiempo, llamado de prueba. Si la novia demuestra poseer cualidades
+ventajosas, el amante se casa con ella, y si no la devuelve a sus
+padres, previa indemnización pecuniaria, por su honor y pago de
+servicios, llegando ambas familias a convertirse en enemigas. Con
+ligeras variaciones estas costumbres son comunes en los indios.[42]
+
+ [42] En Curva ha llegado a arraigarse en los últimos tiempos,
+ el abuso de pagar diez bolivianos al Corregidor, el joven
+ que quiere contraer matrimonio. El Corregidor envía algunos
+ comisionados para que conduzcan a la mujer por la fuerza, y
+ sin escuchar reclamos, la entrega a su pretendiente.
+
+«Desde que termina la ceremonia religiosa del matrimonio, los parientes
+del novio llevan obsequios a la casa de la novia: leña, chuño, chicha
+y botellas de licor, artículos que son igualmente regalados por
+los parientes de la novia al novio. La tercera noche se celebra la
+ceremonia nupcial en casa de los padrinos del matrimonio. El varón al
+saludar a sus ahijados, les dirige en tono magistral estas palabras:
+_Como esposos consagrados por la iglesia, debéis comprender que vuestra
+misión en la vida conyugal, es ejercer la suprema autoridad sobre
+vuestra mujer y sobre vuestros hijos. Sin ella seríais como el humo que
+se disipa al soplo del viento, y con ella seréis el padre de vuestros
+hijos y el marido de vuestra mujer. Para ejercer el poder que se os ha
+dado, recibid este látigo, que es el símbolo de la fuerza, de la razón
+y de la justicia, que lo usaréis cuando lo exijan las circunstancias.
+Y vos mujer, nacida para el dolor y el sufrimiento, inclinad vuestra
+frente en señal de sumisión y respeto al que es vuestro marido y armáos
+de la resignación que el deber os impone. Vais a recibir la lección
+del poder de vuestro marido, de ese poder que le dan el derecho y el
+amor._ Entonces el marido armado ya del látigo fatal, lo descarga
+sobre la infeliz, que gime, llora y grita en medio de un círculo de
+espectadores, hasta que el padrino levanta la mano para que cese la
+flajelación. Terminada esta ceremonia bárbara y cruel, el llanto se
+cambia en risa y el dolor en placer al sonido de las guitarras que
+amenizan las danzas del festín.»[43]
+
+ [43] Este párrafo, así como el anterior, que está entre
+ comillas, hemos tomado, por considerarlos verídicos, de un
+ artículo que se publicó anónimo en un periódico extranjero,
+ con el título de _El Callahuaya_.
+
+El regalo de preferencia que se acostumbra ofrecer en las bodas que
+realizan los de la raza indígena, es de un gallo para la esposa y de
+una gallina para el novio. Representan estas aves para los indios,
+los símbolos de la potencia generatriz y de la fecundidad, que deben
+predominar en la sociedad conyugal que se establece.
+
+Pasados algunos meses emprende el recién casado un viaje sin rumbo fijo
+ni destino señalado con antelación. Antes de hacerlo, se despide de
+los suyos embriagándose con ellos y encargando a sus augures y brujos
+que le vaticinen buen éxito. Parte a media noche y la mujer lo acompaña
+hasta dos leguas de distancia, de donde, llorando se despide y regresa.
+
+El vestido de viaje del callahuaya se compone de un pantalón de paño
+azul, viejo, raído y con flecos en las extremidades inferiores; de
+un poncho largo y angosto, listado horizontalmente, por lo común, de
+blanco y colorado; sombrero de paja y sobre su espalda o bajo su brazo
+derecho, asegurada a uno de los hombros, una bolsa cuadrada, grande
+y de vistosos colores, de la que nunca se separa, porque constituye
+la divisa de su profesión de curandero. Ella está repleta de yerbas,
+raíces, cáscaras, semillas, etc., que son reemplazadas a medida que
+se venden y utilizan, estando todo ello en su interior revuelto y en
+desordenado maremagnum. Fuera de esto, conduce, algunas veces, dos o
+más burros cargados de provisiones y especies relacionadas con sus
+ocupaciones de herbolario y hechicero. Mientras dura su ausencia, que
+por lo regular es de tres, cinco, hasta diez años, la mujer acostumbra
+no lavarse ni peinarse, ni ataviarse con nuevos trajes; vive dedicada
+a sus labores agrícolas y quehaceres de su casa, guardando estricta
+fidelidad a su esposo ausente y excusándose en lo absoluto de asistir
+a diversiones y fiestas. Para el callahuaya tiene la fuerza de una
+convicción indiscutible, la idea de que la mujer siempre se asea y
+atavía sólo para parecer bien y agradar a los hombres, con objeto de
+atraerlos. _La mujer casada, dicen, cuida mucho de su persona, en
+ausencia del esposo, cuando siente la necesidad de un amante..._
+
+Tienen un profundo conocimiento del corazón humano.
+
+El regreso del viajero, que siempre debe coincidir con la fiesta de
+la pascua, es anunciado con anticipación. La mujer va a su encuentro
+hasta el río, situado a legua y media del pueblo de Curva, llevándole
+chicha y abundante comida. Si aquél acepta esos obsequios, es señal de
+que se encuentra satisfecho de la conducta que su consorte ha observado
+durante su ausencia; pero si se muestra serio y la rechaza, es prueba
+de que se halla disgustado con ella, por haber sabido alguna falta
+suya. Entonces la afligida esposa, le llora, le ruega, se arrastra a
+sus pies de rodillas implorando su perdón; si no lo obtiene y continúa
+el callahuaya implacable, no le queda a la infeliz más recurso que
+volver al pueblo y arrojarse de una altura, que se encuentra a dos
+cuadras de la plaza y que se llama _Karka_ y morir embarrancada.
+
+Los callahuayas son celosos, crueles y llevados de augurios. Las
+mujeres asesinan frecuentemente a sus esposos por celos; viven en
+habitaciones mal construídas, desmanteladas, frías y pobres. A los
+vecinos mestizos los aborrecen, porque los exaccionan despiadadamente;
+les ocultan sus mercaderías, y sólo las sacan y ofrecen al extraño. El
+lujo para ellos consiste en hacer llegar íntegra la tropa de mulas o
+mercaderías que adquirieron en sus viajes, y ostentar a las miradas de
+sus relacionados y paisanos. No son capaces de vender una sola cabeza
+en el camino, aunque les ofrezcan precios subidos.
+
+Con el prestigio que gozan los callahuayas, de poseer facultades
+extraordinarias para descubrir el porvenir o las cosas ocultas, y de
+ser médicos acertados, son temidos por los indios, quienes les brindan
+todo género de distinciones, les alojan bien, les obsequian y jamás
+se atreven a sustraer nada de las abultadas y misteriosas bolsas que
+llevan consigo.
+
+El baile usado por esta raza, es el que en otro trabajo hemos descrito
+con la denominación de _cinta-kcaniris_, o sea trenzadores de cinta.
+
+En cuanto a las prácticas religiosas, son muy desidiosos y sus actos
+no están conformes con las exigencias del culto católico, del cual,
+no aprecian sino la parte que les permite divertirse y embriagarse.
+El cristianismo no ha penetrado en el alma indígena por falta de una
+enseñanza seria y de sanos ejemplos que les debieron ofrecer los
+encargados de su propagación. El callahuaya ni concurre a misa, fuera
+de las que él o sus relaciones hacen especialmente celebrar, ni se
+confiesa ni comulga. Muere como ha vivido, auxiliado por sus brujos.
+
+Cuando alguien se enferma, creen que el alma del paciente pugna por
+dejar su cuerpo atraído por la persona de la dolencia y para impedirlo
+se reunen a media noche sus amigos, y colocados en fila, a la entrada
+de su casa, ruegan a la enfermedad que se vaya, pero que no se lleve
+el espíritu del enfermo y si lo ha seducido, que desista de su empeño.
+Le piden con ruegos los más cariñosos, ofreciendo tratarle bien: darle
+pan, dulce, viandas y licores para su viaje de regreso.
+
+Son estos indios poco hospitalarios y no consienten que un extraño
+permanezca muchos días en su comarca.
+
+No obstante de que los callahuayas viajan por países remotos y
+civilizados y aun varios de ellos reciben instrucción en escuelas
+extranjeras, no han adelantado ni en su manera de ser individual, ni
+en sus costumbres sociales; lo que fueron sus antepasados, continúan
+siendo ellos hoy: con las mismas preocupaciones e iguales resistencias
+para amoldarse a la vida civilizada. En los viajes, lo único que
+aprenden es hablar un poco el castellano y mostrar cierto despejo
+en sus relaciones con personas extrañas; maneras que desaparecen en
+presencia del Corregidor o vecino principal de su pueblo, ante quienes
+se muestran cohibidos y acortados; porque éstos lejos de cooperar a
+las tendencias de adelanto que traen aquellos de afuera, no pierden
+ripio para humillarlos y deprimirlos de la manera más brutal, fuera
+de robarles con descaro los objetos que traen. El cholo de provincia,
+particularmente el de aquellos pueblos, ostenta con el indio, que las
+más de las veces vale más que él, una vanidad ridícula y feroz, que se
+hace de todo punto imprescindible el reprimirla. Una ocasión regresó
+al pueblo de Curva un callahuaya joven que habiendo permanecido en
+Buenos Aires algunos años, pudo ilustrarse y adquirir maneras cultas,
+muy superiores a los de los vecinos principales del lugar. Mortificado
+el Corregidor con aquel porte correcto del indio y herido en su amor
+propio con la manera decente de vestir, lo asesinó sin que mediara
+provocación por parte de aquél, en la primera fiesta que celebraba el
+pueblo, y sin que hasta hoy el delincuente hubiera sufrido ninguna
+sanción.
+
+Quizás esas causas influyen para que los callahuayas se entreguen a
+la embriaguez y se pongan furiosos en ese estado, e indiferentes y
+melancólicos, cuando no se hallan dominados por el alcohol.
+
+«Más felices somos en tierras extrañas que en el suelo donde nacimos».
+Esa es la verdad; amarguras y desengaños solamente les esperan en
+sus pueblos. En vano se fatigan con largos viajes; los frutos de
+sus ímprobos trabajos sólo sirven para enriquecer a sus famélicos
+opresores, cual si una maldita ley evolutiva los hubiera condenado a
+desaparecer, torturados en las últimas etapas de su decadencia étnica.
+
+Tales son estos famosos herbolarios y hechiceros de la raza indígena.
+
+
+IV
+
+El _Jampiri_, llamado más propiamente _jampicamana_, _kollacamana_,
+palabras con las que se designa al médico en aymara, y con las de
+_kolla_, _hampi_, la medicina, y con las de _kollana_, _hampiña_, el
+acto de curar, no es sino el mismo callahuaya que toma ese nombre,
+o se lo dan las clases populares, según su costumbre y el prestigio
+que goza entre ellas. A sus imitadores o discípulos, por lo regular a
+todo individuo dedicado a curar, les dan también tales denominaciones,
+particularmente si acompañan a sus procedimientos las prácticas
+supersticiosas de los callahuayas, aunque sin la pericia y variadas
+formalidades de éstos.
+
+La curación hecha por un _jampiri_, con todo el aparato que en
+semejantes casos emplea, la describe un escritor como sigue:
+
+«A poca distancia del sendero que seguían las cabalgaduras, había un
+grupo de gente (indios), que vociferaban y accionaban ruidosamente. En
+medio de todos una mujer cubierta de harapos, escuálida y repugnante,
+se retorcía y gemía dolorosamente. Atraídos por la curiosidad, y con
+impulsos de turismo, nos acercamos al grupo, con ciertas precauciones
+de defensa. La mujer protestaba, en medio de estridentes alaridos, que
+le habían quitado su hija y la habían embrujado por una venganza.
+
+«El indio que en el grupo parecía tener mayor autoridad, era un
+hechicero de la región, y había sido traído para curar y desembrujar a
+la histérica [que no era otra cosa en mi opinión].
+
+«Mientras seguía el tumulto y los preparativos de la ceremonia, el
+arriero nos dijo: «El brujo es el médico de los indios y le llaman
+_jampiri_ (curandero). Esta bolsa que tiene a la espalda está llena de
+hojas, flores secas, raíces machacadas, polvos y mil cosas, minerales y
+vegetales que son los remedios que administra. También tiene grasa de
+animales, pedazos de cuero, huesos de conejo y ratón etc. etc.
+
+«En este momento empezó la operación de desembrujar. Los indígenas
+formaron un gran círculo, dejando en medio a la _posesa_ y al
+_brujo_, que se arrodilló junto a ella y empezó a proferir palabras
+ininteligibles, haciendo pases semejantes a los que ejecutan los
+hipnotizadores. La mujer abría y cerraba los ojos precipitadamente,
+crispando las manos y dejando escapar leves aullidos. Los espectadores
+conservaban un silencio religioso.
+
+«Después de un momento pasado así, el brujo sirvió medio calabacín de
+aguardiente y, derramando un poco en el suelo, mientras continuaba su
+misteriosa guturación, hizo asperges sobre el rostro de la mujer y
+obligola a beber, bebiendo él también. Entonces todos los espectadores
+lanzaron gritos extraños, y los hombres con los sombreros alones y
+las mujeres con un extremo del vestido se cubrieron el rostro. El
+brujo, en eso, sacó un poco de hojas de coca y las esparció sobre
+la paciente embrujada, que permanecía quieta y callada, luego tomó
+una gran calabaza llena de chicha y virtió el líquido en direcciones
+distintas, extrajo de su bolsa un par de muñequillos de hueso amarrolos
+fuertemente uno con otro, ocultándolos en el seno de la mujer. En
+seguida púsose en pie, y dejando a un lado sombrero y bolsa, cinturón
+y sandalias [hojotas] batió con fuerza el poncho sobre la posesa,
+aventando las hojas de coca, que volaron en distintas direcciones. Por
+tres veces repitió el brujo esta operación, que según la referencia del
+arriero era la expulsión de los "malos genios" que se habían apoderado
+de esa mujer.
+
+«Pasado esto, todos inclusive el brujo, se retiraron silenciosos,
+comentando la habilidad y maestría del _jampiri_.
+
+«Estos brujos, continúa, son muy inteligentes como médicos, conocen
+todas las plantas y curan de cualquiera enfermedad. Llevan en la
+lliglla, oculta bajo el poncho, gran cantidad de remedios, como grasa
+de serpiente, pelo de gato, huesos molidos, pedazos de madera, carne
+seca, yeso, mollejas de gallina y tierras de todos colores; y con eso
+hacen mil operaciones entre estos indios de Chichas y Lipez; pero más
+al Norte ya no se les encuentra con ese cargamento, sino con yerbal
+completo, y ahí curan de otra manera; ya parecen médicos de ciudad y no
+hablan de brujería, porque los matarían, como pasó ahora muchos años en
+el Río Chico, que a una bruja la chancaron sin perdón.»[44]
+
+ [44] _Un viaje al Sud de Bolivia. El jampiri_, por Franz
+ Pinochet, inserto en el _Boletín de la Sociedad Geográfica
+ de La Paz_, Nº 47, correspondiente al mes de julio de 1918,
+ páginas 176, 177 y 178.
+
+V
+
+Entre los pocos métodos curativos indígenas que aún quedan y que están
+en boga, distínguese aquel que la medicina europea inicia recién con
+el nombre de _kienesiterapia_ y que es conocida por los indios con
+la denominación de _thalantaña_ o _chuyma kakoña_, el cual consiste
+en sacudir suavemente de los brazos al enfermo, mover con cuidado
+su cuerpo a uno y otro lado, ceñirle el pecho con una faja, logrando
+así calmar las agitaciones nerviosas del corazón por medio de la
+acción refleja del masaje. Esta operación la emplean comúnmente en las
+personas que se enferman a consecuencia de golpes o caídas y en todas
+las dislocaciones viscerales.
+
+En los casos de fiebres y calenturas, comienza el curandero por frotar
+el cuerpo del paciente, con millu o sea sulfato de alúmina en costra,
+con preferencia por los sobacos y pecho; después le ponen el _millu_
+cerca a la boca para que el enfermo sople con todo su aliento, por
+tres veces consecutivas, a fin de que el remedio que se lleva el
+mal de la superficie arranque también el del interior. En seguida
+le pasa por el cuerpo con un lienzo empapado en orina caliente, y
+antes de que se entibie ella, arroja en el líquido el millu, el que
+produce espuma, y según ésta se presenta, interpreta las causas que
+motivaron la enfermedad y sobre si esta es grave o leve. Terminados los
+pronósticos envuelve con trapos la vasija que contiene la orina y el
+millu, empleados en la curación y la lleva a la carrera hasta un lugar
+apartado, que debe estar desierto y allí en el silencio de la noche,
+se oye la débil voz del curandero, que ruega a la enfermedad para que
+se retire lejos, reconviniéndole por su venida y preguntándole el
+nombre de la persona que la ha llamado y atraído, y cuando cree haber
+descubierto al autor del mal, y obtenido la promesa de que se irá,
+torna corriendo, sin volver la vista atrás, a la casa del paciente.
+Esta manera de medicinar llamada _milluchaña_, suele efectuarse con
+algunos variantes, denominándose entonces _trucaka_: ambos métodos los
+tienen por muy eficaces.
+
+También suelen pasar por el cuerpo de los enfermos, yerbas, maíz,
+_cuys_ y junto con la ropa que le sacan, hacer un atado, llevarlo al
+camino próximo y abandonarlo allí, para que el mal siga su terrible
+y lúgubre viaje, empujado por el viento o conducido por los incautos
+viajeros que se apropian del atado. A este procedimiento llaman
+_pichaka_.
+
+Cuando se presenta una epidemia, los indios de la circunscripción
+afligida por ella, tratan de hacer que el mal los abandone por medio
+de la práctica llamada _llumpaka_, que quiere decir purificar, porque
+suponen que con este procedimiento supersticioso, la enfermedad se
+marchará y quedará la comarca libre de sus perniciosos efectos.
+Reunidos el _yatiri_ y sus ayudantes en casa de un enfermo o persona
+que ha fallecido y después de los _acullicos_ (masticación de la
+coca) y libaciones, llevadas a efecto, en medio de invocaciones a
+sus divinidades y súplicas a la enfermedad, friccionan el cuerpo del
+enfermo con fetos de oveja o chancho y algunas medicinas caseras.
+Luego envuelven todo esto en _taris_ nuevos o sean pequeños lienzos
+en forma de servilletas, agregando a los atados _caítos_ y lanas de
+colores, coca y otros objetos semejantes en los que incluyen la ropa
+del enfermo, varias prendas nuevas, algunos comestibles, como carne de
+cordero, panes, tostado, pastillas, confites, huevos dorados con pan
+de oro y plata, colocándolos por orden de colores y en filas apiñadas.
+Acompañan también a los bultos dinero, particularmente monedas
+antiguas, que ponen en parte visible pendientes de hilos y junto a
+banderillas de colores vistosos y de botellitas de licor o bolsitas. El
+cargamento acondicionado y distribuido en varios bultos, constituye el
+equipaje de la enfermedad, a la que no cesan de rogarle que se vaya,
+y a fin de que se retire contenta, van conduciendo todo aquello hasta
+el lindero próximo, donde descargan y le imploran que no vuelva más,
+invocando la intervención del _Huasa-Mallcu_, para que la obligue a
+irse. Sobre la carga ponen un rótulo en aymara, respecto a la dirección
+que debe seguir. Los mandones de la comarca vecina están obligados a
+hacer pasar el cargamento, con iguales formalidades hasta el lindero
+opuesto, para que siga su viaje y pare donde le plazca hacerlo, so pena
+de ser castigado, por la epidemia, si así no lo hacen. Vuelven los
+conductores corriendo después de descargar el cargamento y de implorar
+por última vez a la epidemia, que no aflija más a la estancia y se
+contente con las víctimas que ha causado, y al siguiente día, hacen una
+fiesta suponiendo que la epidemia se ha ausentado para siempre.
+
+Otras veces, un miembro de la familia, o el brujo, recoge las cosas
+del finado o sólo las prendas de vestir con las que ha enfermado y las
+coloca amontonadas sobre el camino, cubiertas de un lienzo colorado o
+azul, en cuyas cuatro extremidades ponen banderitas de papel vistosas
+o lanas de color, y debajo un conejo muerto. Generalmente el conejo
+es dedicado al enemigo, y por ese medio suponen enviarle el mal. Esta
+_llumpaka_ individual no tiene la resonancia de la anterior, ni se
+realiza con las solemnidades y aparatos empleados en aquella, pero
+suponen que sus efectos son los mismos, aunque en escala reducida.
+
+Las _tercianas_ y _cuartanas_, cuando se presentan, imaginan que toman
+siempre la forma de mujeres escuálidas, reducidas a piel y huesos, con
+las rústicas cabelleras desgreñadas, de colores lívidos transparentes,
+que andan chapoteando en los charcos de los lugares cálidos y en las
+riberas de los ríos, que corren en los valles profundos y ardientes,
+donde causando espanto a las personas ante quienes se hacen visibles,
+desaparecen introduciéndose en los cuerpos de estas durante la emoción
+del susto. Creen curar la dolencia dando al paciente una fuerte
+sorpresa que le causa tal efecto de terror, que aquella abandona su
+organismo con el miedo. No faltan personas que acostumbran insultar a
+la enfermedad, para que esta molestada con el mal trato se vaya fuera,
+avergonzada y resentida.
+
+De las demás fiebres tienen iguales opiniones. De las pulmonías y
+tisis, dicen que son seres flacos, largos, helados y de voracidad
+insaciable, que viven chupando la sangre de sus víctimas, royéndoles
+su vitalidad, y a quienes tratan de arrojarlos por parecidos
+procedimientos. La idea de que las enfermedades se deben en parte a
+la introducción de cuerpos extraños y vivos en el organismo, está muy
+generalizada entre los naturales.
+
+
+VI
+
+Además los curanderos indígenas emplean con algún acierto el sistema
+denominado medicina simpática, que constituye algo así como una
+_zooterapia_ indígena, consistente en la comunicación de ciertas
+propiedades orgánicas del reino animal, que parece que tienen analogías
+patológicas con el ser humano. Tal es la que aplican en los casos
+de fiebre tifoidea, abriendo las entrañas de una gallina de plumaje
+negro y colocándola sobre el vientre del enfermo, o introduciendo sus
+pies en la barriga de un perro recién muerto, o poniéndole sobre el
+estómago conejos negros, inmediatamente después de ser desollados, para
+que los cadáveres de la animales empleados en esa forma arranquen a
+la enfermedad, por lo que éstos quedan materialmente descompuestos
+y en putrefacción a los pocos momentos, lo que les hace suponer que
+el remedio ha absorvido en su tegumento los gérmenes patógenos del
+enfermo. Análogas a este sistema son las curaciones por medio de
+lagartijas vivas o muertas, según los casos, ya sea empleándolas en
+parches para soldar fracturas, curar luxaciones, o comiéndolas crudas
+o remojadas en vino. La carne de este reptil posee mucha fuerza
+alimenticia y cuando se la usa con frecuencia fortifica notablemente el
+organismo.
+
+La erisipela acostumbran curar, rosando una y otra vez, con la barriga
+de los sapos las placas erisipelatosas; con cuyo procedimiento, quedan
+contagiados estos batracios y mueren a las pocas horas y dejan, en
+cambio, sano al enfermo.
+
+La atrepsia infantil, llamada por los indios y mestizos _larpha_,
+curan de varias maneras: pero lo más común es cubrir al enfermo con
+las hojas del arbusto llamado _ñuñumaya_ (Solanum pacense), bien
+calentadas, casi quemantes y hacerlo sudar dentro copiosamente; o bien
+envolviéndolo en el interior de la panza de un toro recién degollado.
+Según los partidarios de este método, el secreto está en que después no
+se resfríe el medicinado. Otras veces hacen tomar al niño cocimiento
+de huesos de perro. No faltan curanderos que aconsejan como remedio
+eficaz, para esta dolencia, el bañar frecuentemente al enfermo con agua
+de la yerba _rokke_. La plebe atribuye, como ya dijimos, la _larpha_,
+al haber contemplado la madre, en estado de embarazo, un cadáver.
+
+Para que sane de la ictericia hacen beber al niño enfermo agua de chuño.
+
+Para que sea poco afectuoso y aún ingrato con alguno de sus padres, le
+dan al niño agua en la que se ha lavado la ropa sucia de aquél.
+
+A la mujer que tiene quebradura o descenso de la matriz se le hace
+poner el pie por el que cojea sobre la corteza de higuera y cortándola
+conforme a su planta, se coloca esta forma en la chimenea. A medida que
+va secando la corteza irá sanando la persona enferma.
+
+La mordedura del perro la curan hiriendo al can, que dió la dentellada,
+en la misma parte en que está la herida de la persona mordida, con
+objeto de que lamiéndose el animal la sangre que fluya por la suya,
+vaya curando, por simpatía, la que ha causado. En seguida cortan su
+lana la queman y con la ceniza espolvorean la herida del enfermo,
+después de lavarla con orina podrida. De este tratamiento, que lo
+tienen por eficaz esperan su sanidad, con la circunstancia de suponer
+que ella seguirá el mismo curso del perro, por lo que es imposible
+que a éste lo maten, temerosos de que el paciente tenga igual muerte.
+Las lesiones de ambos, según la creencia indígena, deberán correr las
+mismas contingencias en su curación, empeoramiento o desenlace mortal.
+Al hincar el can sus dientes en la carne del ser humano y corresponder
+este hiriéndole se establecen una identidad de sufrimientos, una
+correlación de sus destinos, que sólo desaparecen con la cicatrización
+de las heridas.
+
+El cuerno de ciervo goza de mucha fama como remedio para los
+desvanecimientos pasándole por las sienes al que los sufre.
+
+El humo producido por la quemazón de las plumas de la Abubilla ahuyenta
+las moscas de una habitación.
+
+La flictena motivada por una quemadura, sana si se aplica sobre ella
+algodón escarmenado.
+
+Para arrancar una muela sin dolor, se toma una lagartija viva, se la
+introduce en una olla y después de taparla bien se la pone en un horno
+ardiente y se la tiene hasta que la lagartija se reduzca a ceniza y con
+estos polvos que se aplican a la encía, aseguran que sale la muela o
+diente con facilidad.
+
+El aguardiente recetan para el catarro y los constipados, repitiendo a
+menudo la siguiente fórmula: _El catarro se cura con el jarro; si la
+enfermedad no se quita, con la copita; si a pesar de eso sigue ella,
+con la botella, y si viene con tos, con dos._
+
+Para neutralizar los efectos de un hechizo, debe bañarse el cuerpo
+los martes y viernes, en la noche, con agua de retama y derramar esta
+ya sucia en la puerta de la persona de quién se teme el daño, y no
+transitar por allí después, hasta que pase algún tiempo; en seguida,
+empaquetar en saquitos de género, precisamente colorado hojas de retama
+o solimán y llevar cosido al vestido o a guisa de escapulario. También
+acostumbran, con el mismo fin, regar la habitación con licores o
+chicha, sahumando después con kkoa.
+
+Después de comer una mazorca de maíz, se debe partir en dos el marlo
+para que de él no se valgan los enemigos para embrujar al que lo ha
+comido. El marlo partido ya no sirve para el caso.
+
+Cuando una persona se enferma a consecuencia en un embrujamiento, debe
+buscarse el objeto de que le ha hecho el mal y encontrado él, pasarle
+por el cuerpo y botarlo empapado en aceite. Entonces se aliviará el
+enfermo y los efectos del hechizo se tornan contra su autor.
+
+El aullido del perro preocupa tanto al indio, cuando lo oye a media
+noche, que se enferma si está sano y se empeora si está postrado en
+cama.
+
+La mosca o el moscardón hacen mucho ruido en una habitación, sin
+querer salir de ella, cuando alguno de sus moradores tiene que
+enfermarse.
+
+Los parches o vendas que se desprenden de las heridas y tumores, nunca
+deben arrojarse en parajes donde cae el sol, porque hacen que se
+calienten aquellos y se agrave el mal. Deben botarse siempre al agua,
+o mejor en un río para que su corriente se los lleve lejos incluso, la
+enfermedad.
+
+El que señala en su rostro el sitio en que otro tiene sarna, se
+contagia de la enfermedad, haciendo que ésta se reproduzca en el mismo
+lugar.
+
+Las dolencias morales tienen para los indios remedios tan eficaces como
+las físicas. Las pretenden curar contemplando la caída de un arroyo
+cristalino a cuyas aguas aconsejan confiar los motivos que las causan y
+con fe absoluta pedirlas que laven el corazón apenado.
+
+Se vuelve a un individuo demente con sólo darle _ochequeccheque_,
+ingeriéndolo con alguna bebida o molido en algún líquido.
+
+Curan el vicio alcohólico dando de beber al enviciado, aguardiente en
+el que se han remojado y diluído ratones tiernos, o bien introducen
+en una botella de aquel licor pescados vivos y la tienen bien tapada,
+hasta que por la acción alcohólica se deshagan y ese brevaje le sirven
+por copitas.
+
+La cresta del gallo, inmediatamente después de ser recortada, recetan
+para hacer brotar los dientes a los niños que se han atrasado en la
+dentición, pasándoles por las encías, una y otra vez, y haciendo que
+penetre su sangre en las partes precisas.
+
+En los casos de locura dan de comer al atacado, sesos de perro, o hacen
+hervir la cabeza de de este animal y le sirven en caldo.
+
+Para que los niños tengan un estómago sano les nutren con leche de
+perra.
+
+La pulmonía se cura poniendo sobre el pulmón enfermo el cuero de un
+gato negro, inmediatamente después de desollarlo.
+
+No hay que escupir al sapo porque salen granos en el cuerpo. A este
+hecho llaman la _re-salivación_ de ese bicho.
+
+No se debe dar muerte a las moscas o hurgar las crías de ratones porque
+salen paperas [_cchupus_].
+
+En los desvanecimientos producidos por las corrientes de aire,
+aconsejan hacer abrir el pico del pato y obligarle a que absorba el mal
+aire.
+
+La orina humana fresca se emplea para curar los sabañones, bañando
+con ella, antes de acostarse, las manos o pies afectados del mal; la
+guardada y corrompida, para lavar las heridas y la cabeza de los que
+adolecen de caspa o granos. La orina ocupa lugar preferente en la
+farmacopea indígena, por las virtudes medicinales, poderosas y seguras,
+que se la atribuye, y, en consecuencia, por las múltiples y variadas
+aplicaciones que se la da.
+
+
+VII
+
+Los indios son por lo común sanos y robustos; no conocen muchas
+dolencias que tanto afligen a los blancos, tales como la tisis y el
+reumatismo. Las enfermedades que contraen con facilidad y suelen hacer
+estragos entre ellos, son las tifoideas, disenterías y cólicos. Entre
+los niños causan una mortalidad crecida la viruela y la coqueluche.
+
+Esta relativa sanidad, es tanto más notable, si se tiene en cuenta, el
+que indio no practica ningún principio higiénico; raras veces se lava
+la cara y nunca se da baños de cuerpo entero; sus habitaciones carecen
+de ventilación y su lecho esta formado de andrajos. La salud robusta de
+que goza el indio, no se puede atribuir sino a sus costumbres frugales
+y a su alimentación completamente vegetariana.
+
+El se acuesta temprano y se levanta al amanecer; trabaja con método,
+sin rendirse ni hartarse con alimentos de tardía digestión. Es sólo
+alcohólico ocasional y cuando se embriaga por completo, adquiere
+siempre alguna enfermedad que lo postra en cama. Tiene mucha
+resistencia para soportar las mayores fatigas y combatir las dolencias
+más graves. Los que no son aficionados a bebidas alcohólicas, viven
+muchos años y sólo fallecen a edad avanzada.
+
+La coca desempeña entre los indios el papel de un tónico poderoso y
+mientras continúen masticándola serán poco propensos a contagiarse de
+muchas enfermedades, según ellos creen. La extraordinaria resistencia
+para el trabajo, con que se distinguen, proviene del consumo que hacen
+de esa yerba. Cargados de pesos enormes, recorren distancias largas y
+por caminos escabrosos, sin más alimento que la coca.
+
+La cocaína contenida en la coca, da lugar a una anestesia en el sistema
+muscular, que se traduce en la menor fatigabilidad de los músculos y
+en la anestesia del estómago, de manera que pueden pasar algún tiempo
+sin comer, es decir, sin hambre. Apenas el indio advierte un cambio
+de sabor en la papilla y que en su cuerpo se produce una sensación
+de fatiga, renueva la provisión de coca y muerde un pedacito de la
+_llujtta_ que llevan y se restablecen inmediatamente sus fuerzas
+decaídas.
+
+La coca es la panacea del indio.
+
+
+
+
+ Capítulo IX
+
+ Prácticas funerarias
+
+ I.--Idea que tienen los indios y cholos del alma y de
+ la muerte; ciertas creencias referentes a los difuntos,
+ a los que han sido victimados y el culto de los
+ muertos.--II.--Deferencias al moribundo; velorio, entierro,
+ los últimos gastos y los ocho días.--III.--Deberes que
+ se tiene con los muertos. La fiesta de los difuntos.
+ Los columpios de Cochabamba; sinceridad de estos
+ regocijos.--IV.--Motivos por los que se festejan a los que
+ dejaron de ser.--V.--Algunos dichos supersticiosos.
+
+
+I
+
+La muerte entre los indios, ya lo hemos dicho, es la separación del
+último resto, sin duda resto de suma importancia, del ser que animó
+la materia que va reunirse con las otras partes que se le adelantaron;
+porque el alma indígena o _ajayu_, tal como la concibe el aborigen,
+es un ente plástico, susceptible de dilatarse, esparcirse en todo lo
+que se desprende o ha usado el organismo humano al que pertenece, para
+después de la descomposición de éste, contraerse y condensarse en un
+conjunto invisible, misterioso y sutil, que vuelve cuantas veces lo
+requieren las circunstancias, al cuerpo de donde se desligó, dándole
+nuevamente movimiento y existencia, aunque transitoria y visible sólo
+para quienes debe serlo. A este aparecido le atribuyen que discurre,
+come, bebe, habla, llora, canta, ríe, visita a los suyos, se lleva al
+otro mundo a los que conceptúa necesario arrebatarlos de la tierra;
+frecuenta los sitios a que solía asistir habitualmente en su vida
+mortal; vela por sus parientes y por su comunidad, ahuyentando las
+desgracias que pueden sobrevenirles, conjurando los males que les
+amenazan y oponiéndose en toda ocasión a la nefasta obra de los
+espíritus adversos a sus protegidos. A eso se debe que antiguamente
+acostumbrasen embalsamar los cadáveres con esmero, arropándolos con
+vendas y envolturas tejidas de paja y acomodarlos sentados en túmulos
+de fácil acceso, con sus útiles, alimentos y bebidas, para cuando el
+_ajayu_ regresase a su cuerpo no sufriera la falta de nada, ni nada
+dificultase sus andadas y acciones póstumas.
+
+Alguna vez, cuando el indio cree sentir el eco débil de un suspiro,
+gemido, llanto en el silencio de la noche, supone que proviene del
+muerto o muertos que se lamentan por los infortunios que sufren sus
+parientes o su ayllu; si es de risa, que se alegran de sus dichas. Se
+halla convencido de que los muertos nunca abandonan a los vivos, ni
+les hacen faltar su sombra protectora o sus castigos si los merecen; y
+de que aquellos son los verdaderos vengadores de las injusticias que
+cometen con los suyos.
+
+En concepto de que el alma se halla siempre alerta, la persona que
+habla mal de un finado dice en seguida, por vía de satisfacción: _que
+no la ofenda mis palabras ni le proporcione disgustos que la hagan
+penar_.
+
+Si a continuación o a poco tiempo del fallecimiento de una persona,
+muere algún caballo suyo, dicen que necesitaba de esa bestia para
+atravesar rápido el fúnebre camino que conduce a la otra vida y volver
+en él, cual negro y sombrío centauro, cuantas veces lo quiera; si es
+animal de carga, para trasportar sus cosas; si un buey, llama o cordero
+para dar banquete de llegada a sus amigos que le antecedieron y salen a
+su encuentro.
+
+El _ajayu_, cree, que puede separarse del cuerpo aun en vida del
+individuo, mientras éste duerme o se halle distraido. Así cuando éste
+atraviesa a prisa y sin fatigarse una larga distancia, supone que
+su alma viajó antes por ese camino, allanando de antemano cualquier
+obstáculo o dificultad que pudiere quebrantar sus fuerzas o debilitar
+la actividad de sus músculos.
+
+La leche se corta, cuando el alma de la cocinera la enturbia o
+descompone.
+
+El indio abriga la idea de que en la _conmemoración de los difuntos_
+vienen las almas del otro mundo a ocupar transitoriamente sus cuerpos y
+contemplar, una vez más, con sus ojos a los suyos. Si el día llovizna
+o se presenta con fuerte aguacero, dice, que vienen llorando; si
+hace buen tiempo, bastante sol y la atmósfera se encuentra diáfana
+y el cielo azul, que están alegres y contentas. Entonces los vivos
+participan con gusto de la alegría de los muertos y sus ofrendas se las
+dedican satisfechos.
+
+El alma del que ha sido victimado por alguien, suponen que persigue
+siempre a su matador: lo empuja hacia sus vengadores; lo atrae al lugar
+del teatro del crimen, si se ha alejado. El criminal está condenado a
+expiar su delito donde lo ha cometido. El cuerpo permanece inerte pero
+el _ajayu_ es imposible que en ese caso quede tranquilo, cuando fué
+expulsado violentamente de él y clama venganza. El indio y el cholo,
+que han perpetrado un crimen, creen ver a cada momento y en cualquier
+incidente casual el tétrico espectro de su víctima, lo que suele
+tenerlos tan desazonados y violentos, que terminan por suicidarse;
+enviciarse al alcohol o repetir otros crímenes o entregarse a la
+justicia. La creencia popular mantiene la convicción de que el _ajayu_
+de la víctima no abandona a su matador y condensa esta idea en la frase
+_alma huatan_, o sea agarrando o apresado por el alma del occiso.
+
+El indio que quita la vida a un semejante suyo, para librarse de
+esos inconvenientes, hace todo lo posible por extraer la grasa de la
+barriga del cadáver, untarse con ella las manos y llevar consigo un
+pedazo, creyendo que con eso evitará que el alma de su víctima venga
+a inquietar su sueño y a turbar su conciencia, fuera de que mientras
+permanezca el ingrediente en su poder nunca caerá en manos de la
+justicia. A la grasa humana le concede la virtud de resguardar al
+delincuente contra todo peligro. Otras veces, cuando la muerte que se
+ha dado a la víctima ha sido muy rápida, le cortan la cabeza, para que
+el alma aletargada, que no ha tenido tiempo para apartarse del cuerpo,
+permanezca en él y no condenándose se convierta el difunto en aparecido
+que persiguiera a su victamador por siempre. El indio entiende por
+condenarse el vagar furiosa y sin descanso por la tierra hasta
+conseguir su venganza. El condenado, tal como lo concibe un católico no
+tiene cabida en su imaginación. El alma para él, permanece en el mundo
+y no en el infierno.
+
+El cuerpo del individuo destinado a fallecer pronto desprende olores
+en la habitación donde tiene su morada: desagradables si es de avanzada
+edad; soportables si es joven y aromáticos si es niño.
+
+Siente percibir olor a sangre humana el individuo que está próximo a
+perpetrar algún homicidio o asesinato.
+
+Para que muera una persona reunen sus cabellos con incienso y copal y
+poniéndolos sobre brasas los ofrecen al rayo.
+
+El alma del que muere ahogado en algún río, lago o corriente de agua,
+sigue vagando indefinidamente por sus orillas y sitios próximos, o
+hasta que la deidad acuática compadecida se la lleva lejos.
+
+Si del alma mantenían y siguen abrigando tales preocupaciones, el
+cuerpo del muerto era entre los antiguos indios, objeto de profunda
+veneración y en su homenaje se estableció un culto solemne, rendido
+constantemente por sus deudos, un verdadero y ceremonioso culto de
+familia. No tenían miedo ni deseo de alejarse de los cadáveres de sus
+antepasados; vivían junto con ellos, les llevaban en sus fiestas,
+viandas y chicha. En las vasijas y utensilios, con los que se habían
+inhumado se renovaban las provisiones y, en la piedra, que en forma de
+asiento se les había erigido, se hacían sacrificios propiciatorios. Los
+muertos se convertían en dioses lares de su familia.
+
+A medida que avanzaba el tiempo, constituían esos restos reliquias
+sagradas; se les llamaba _malquis_ y se les tenía como encargados
+de velar por el bienestar de su descendencia y por el progreso y
+acrecentamiento de su ayllu. Cuando por la acción de los años, se
+reducían en polvo y desaparecían, terminaban por adorar el cerro o
+sitio en el que habían acostumbrado acatarlos, creyendo que se habían
+transformado en ese cerro, piedra o río, los cuales se tornaban en
+_Achachilas_. «Tienen estos _Malquis_, dice Oliva, sus particulares
+sacerdotes y ministros y les ofrecen los mismos sacrificios y hacen
+las mismas fiestas que a a las _Huacas_ y suelen tener con ellos los
+instrumentos de que ellos usaban en vida, las mujeres, usos y mazorcas
+de algodón hilado y los hombres, las tacllas o lampas con que labraban
+el campo, o las armas con que peleaban. En estos Malquis y Huacas hay
+su vajilla para darles de comer y beber que son mates y vasos; unos de
+barro, otros de madera y algunas veces de plata, pero para los yncas
+eran siempre de este metal y de oro»[45].
+
+ [45] Obra citada, pag. 134
+
+El indio tenía en vida una constante preocupación para que su eterna
+morada fuese construída de la mejor manera posible y recomendaba a sus
+parientes que pudieran sobrevenirle que nada faltase en ella después de
+su muerte.
+
+Los conquistadores fueron los que trastornaron esas ideas y prácticas
+funerarias con su pronunciado temor a los cadáveres y su afán de
+enterrarlos lo más presto, en sepulturas abiertas en cementerios
+destinados a ese objeto. Sin embargo, al establecer la iglesia la
+_conmemoración de los santos difuntos_ y rogar por las _almas del
+purgatorio_, ha contribuido para que el indio crea que se trata
+del culto de sus venerados muertos y por ello, sin omitir ningún
+sacrificio, manifiesta en todas esas fiestas o ceremonias, fervor
+y fanatismo por celebrarlas. Rogar por las almas del purgatorio y
+conmemorar a los muertos importan para el indio el restablecimiento,
+aunque de extraño modo, del culto a sus _malquis_.
+
+
+II
+
+El momento en que el enfermo se pone mal, los brujos y curanderos
+menean tristemente la cabeza y se declaran impotentes para salvarlo.
+«La enfermedad--dicen--ha penetrado hasta la médula de los huesos y es
+ya imposible arrancarla.» Las mujeres principian a llorar en silencio,
+los hombres quedan estupefactos y callados, y todos cuando andan lo
+hacen con la punta de los pies, cuidando de no producir ruido. Desde
+ese instante una tensión dolorosa se apodera del espíritu de los
+concurrentes, quienes ponen las caras compungidas, las miradas vagas y
+no cesan de repetir; «qué desgracia, qué fatalidad, tan bueno él...»
+
+Cada uno comunica que la noche anterior hubo ruido en su casa, lo
+que quiere decir que el alma o _ajayu_ del enfermo cumplió con la
+obligación de despedirse personalmente de los suyos, antes de apartarse
+de la compañía de los vivos para habitar con los muertos. Ya nadie
+confía, entonces, en que pueda vivir un día más.
+
+Comienza la agonía, que para el indio significa la postrer lucha que
+el alma vencida por la enfermedad sostiene con el cuerpo, que trata
+de retenerla y correr con ella la misma suerte que le espera. El
+estertor del moribundo es el ruego ronco, triste y sollozante que le
+hace para que no le abandone a merced de la victoriosa, que libre de
+cortapisas y poseída de satánica alegría, le dejará en su ausencia la
+maldita simiente de gusanos que se propaguen en sus carnes inertes,
+con la pasmosa fecundidad que poseen y las destruyen. Más antes,
+cuando la agonía se prolongaba mucho, ahorcaban al paciente, con
+objeto de salvar el alma y que no se descomponga con el cuerpo, ni
+sufra mancilla ni desmedro, poniendo término a esa supuesta lucha, con
+la estrangulación. Este procedimiento considerado necesario y eficaz
+llamaban _despenar_ al enfermo. Para expulsar la simiente de los muy
+prolíficos, y horribles gusanos y evitar que el cadáver se deshaga
+por completo lo embalsamaban y lo colocaban en actitud de descansar
+y ponerse en acción cualquier momento, con la mira de que estando así
+neutralizados los efectos póstumos de la dolencia, volvería su _ajayu_
+a ocuparlo cuantas veces quiera sacudir su inercia y darle movimiento.
+Ambas operaciones, fuertemente combatidas por los sacerdotes católicos
+y autoridades civiles, han caído en desuso. Al presente, los indios
+inhuman sus muertos, confiados en que la _Pacha Mama_, los recibirá en
+su seno generoso, para devolverlos al mundo, las ocasiones en que las
+almas tengan necesidad de cubrirse con su antigua envoltura.
+
+Acaecida la muerte, rodean el cadáver los deudos y amigos, llorando
+de voz en grito y relatando en medio de lágrimas sus buenas acciones,
+para que su _ajayu_ que se halla presente les oiga. Las mujeres se
+cubren inmediatamente la cabeza con mantos negros, los hombres se ponen
+_ponchos_ del mismo color y tapan el cadáver con un lienzo ceñido en la
+parte del cuello.
+
+Es imposible que el mismo día lo entierren, por más que haya ocurrido
+el fallecimiento en la mañana y la enfermedad que ha causado el hecho
+sea contagiosa. El cadáver deberá permanecer expuesto en la noche,
+rodeado de ceras ardientes, de su familia, amigos y personas pobres que
+acuden al recinto fúnebre con ánimo de _rezar_ por el difunto en cambio
+de alguna retribución. Los _veladores_ como se llama a los asistentes,
+beben tazas de té con abundante alcohol y mastican coca durante las
+pesadas horas de aquella fúnebre noche, llegando muchos a embriagarse
+y hacerse impertinentes, exigiendo más de lo necesario, a pretexto de
+que es el _último gasto_ que se hace por el extinto. Con la palabra de
+«último gasto», repetida a menudo, son capaces de consumir con todos
+los bienes dejados por el muerto.
+
+A la media noche, cuando ni un leve soplo del viento interrumpe
+el sosiego y serenidad del ambiente, los _veladores_ salen de la
+habitación mortuoria, encabezados por el brujo y se dirigen callados,
+con paso suave y sin hacer el más ligero ruido, fuera de la casa, a
+un lugar desierto, para escuchar el tenue y débil acento o sonido
+que desprenden las almas de quienes vienen a visitar el cadáver,
+comprometerse con su alma, que ronda alrededor de sus restos, mientras
+estos se entierren, para abandonar pronto la sociedad de los vivos, e
+irse con ella. El brujo impone absoluto silencio y aguzando el oído
+un momento, dice despacio, he escuchado la voz de fulano o el llanto
+de zutano o el suspiro de mengano, y recomienda que a estos no se les
+deje ponerse de acuerdo con el alma del difunto, a fin de impedir que
+se vayan prestos a hacerle compañía en la eternidad. Los presentes,
+sugestionados por aquél, creen también escuchar el mismo eco y predicen
+el tiempo de la muerte del aludido, según la distancia en que la
+sienten producirse el ruido: pronto si se ha escuchado cerca, tarde
+si es distante. Para evitar esa sombría charla y que sellen el fúnebre
+pacto, se arman de hondas y descargándolas, exclaman: _a que vienes
+alma de tal o cual persona?; ándate, vuelve a tu casa: tienes mujer,
+tienes hijos que vestir y mantenerlos_. Si los tiene. En caso de ser
+soltero y vivir con sus padres, agregan: _Tus padres han de llorar, tu
+hogar quedará desierto, tu has venido al mundo para trabajar y tener
+descendencia y no puedes abandonarlo sin cumplir tu misión_ y, siguen
+los hondazos, las súplicas y las imprecaciones o el llanto de las
+mujeres. Cuando ya nada se supone percibir, vuelven junto al cadáver y
+el dueño de la casa les sirve una comida condimentada con bastante ají,
+por lo que llaman el acto _huaykca urasa_, o sea la hora del ají.
+
+Terminada la comida y cuando ya nadie debe salir fuera, ni pasar por
+la puerta, esparcen ceniza en el suelo, a la entrada de la habitación
+mortuoria y continúan los veladores con la vigilancia del cadáver,
+compungidos, cuchicheándose y consumiendo siempre tazas de agua
+caliente alcoholizada. No falta alguno que rompe el silencio con
+la narración de las virtudes y buenas acciones del muerto, o llora
+increpándole por su fallecimiento. _¿Por qué nos dejas en la orfandad?_
+pregunta y continúa lamentándose: «_mientras tú tranquilo descansas,
+flojo, nosotros quedamos a sufrir. La carga de tus obligaciones que
+has abandonado en el camino de la vida, tenemos sólo nosotros que
+continuar llevándola. Con tu muerte has puesto término a tus cotidianos
+empeños y ha cesado todo padecimiento para tí; en tanto que tu casa
+quedará sin quien la vele y proteja como tú lo hacías y a tu viuda y a
+tus hijos ya no habrá quién les de sustento. Ingrato, cruel, no debías
+haberte muerto..._»
+
+Unos escuchan esos acentos de amargura y desolación con los ojos
+enturbiados por el alcohol, otros dormitan con los rostros abotagados,
+los cuerpos temblorosos y los belfos caídos. Cuando algún borracho
+quiere perturbar la solemnidad de aquellas horas sombrías, lo sacan
+afuera a rastras, arreglando después la ceniza esparcida y lo echan al
+granero, para que duerma.
+
+Al día siguiente del velorio y antes de que ninguna persona transite,
+examinan la ceniza colocada la noche anterior, para observar las
+huellas de las pisadas que pudieran encontrarse; la edad y el sexo a
+que pertenecen, y, por ellas, predicen quienes morirán tras del finado.
+Suponen que, sin embargo de los ruegos y de los incidentes de la noche
+anterior, han logrado entrevistarse algunas almas de individuos vivos
+con el difunto y de seguro que se han comprometido a seguirle. Los
+investigadores hacen una mueca de desagrado y quedan conformes con la
+suerte que espera a los sindicados.
+
+El cortejo fúnebre es encabezado por la viuda que marcha desolada
+por detrás de los conductores del cadáver del que fué su esposo,
+lamentándose, entre sollozos de su suerte y del abandono en que la
+deja. Cuando ella no asiste personalmente al entierro, dicen, que el
+cadáver se hace pesado y se resiste a ser conducido al cementerio.
+
+Al franquear la puerta de la morada de los que dejaron de ser, nadie
+quiere atravesar primero el umbral, porque temen que aquel será el que
+le siga. Para evitar los malos presagios, entran todos de golpe o por
+lo menos los que conducen la carga fúnebre.
+
+Antes de hacer descender a la sepultura, la viuda coloca junto al
+cadáver un atadito de coca y un pedacito del lujta, y después, cuando
+se halla en el fondo, le arroja unos puñados de tierra y en seguida lo
+cubren los sepultureros.
+
+De vuelta al hogar continúan las velas ardiendo sobre la cama vacía del
+finado, no debiendo apagarse ellas durante los ocho días siguientes, ni
+en ese tiempo descubrirse la cabeza la viuda e hijas de aquél. Comen
+y beben ese día en la casa de la doliente los del cortejo fúnebre y
+varios de ellos acompañan a velar a la viuda en las noches, porque no
+debe enfriarse el calor de la habitación en esos días.
+
+La víspera del octavo día, los parientes compadres y amigos, van al
+río a lavar la ropa y camas del difunto. De regreso y en la noche,
+se reunen a velar en la habitación en la que falleció aquel. A la
+media noche, salen a las afueras del pueblo, regularmente al paraje
+por donde corre algún riachuelo, que por este motivo suele llamarse
+_ijmaj ahuira_ o sea río de la viuda. En este sitio cambian el vestido
+de la viuda o viudo, la entregan al oreo del viento; azotan su cuerpo
+con ramas de ortiga, para que las aflicciones huyan con el castigo:
+mastica cada uno tres hojas de coca, lo que llaman _qquihinto_; beben
+aguardiente y chicha, que llevan en pequeños cantaritos, arrojándolos
+lejos cuando ya están vacíos. Después los hombres se ponen los ponchos
+al revés y las mujeres hacen lo mismo con sus sayas, y apoderándose
+dos jóvenes solteros del viudo o dos solteras, si es viuda, parten a
+la carrera, sin mirar atrás, seguidos de los presentes. En la puerta
+de la casa arde una fogata por encima de la cual deben saltar para
+introducirse a su interior. Este acto tiene por objeto quemar las
+desgracias que pudieran haberse prendido en los vestidos.
+
+En la habitación invita el doliente, asado, con panecillos de harina
+de quinua, conocidos, con el nombre de _aquispiña_, y chuño cocido.
+Traen la sartén con manteca tibia para que cada concurrente, se pase
+con ella la palma de la mano, a fin de que las penas sean ahuyentadas.
+Permanecen hasta el amanecer, teniendo los compadres la obligación de
+doblar las campanas en la noche.
+
+Al día siguiente a la hora señalada asisten al templo a oír la misa de
+requiem, celebrada en sufragio de la alma del extinto, y de vuelta de
+ella, convida a los que le acompañaron la noche anterior a celebrar los
+_ocho días_, siendo práctica establecida de comenzar la fiesta, tomando
+cada cual tres hojas de coca del montoncito que ponen en el centro del
+cuarto.
+
+En medio festín, cuando los ánimos exaltados por las bebidas
+alcohólicas han desterrado la pesadez del duelo y se ha hecho imposible
+la gravedad, de improviso cesan los lloros, y las fisonomías se tornan
+de tristes y serias en risueñas, apenas uno de los asistentes, que hace
+de faraute, toma un instrumento músico, que en esas circunstancias
+suele estar siempre a la mano, y exclama con autoridad: _el finado era
+alegre y hay que recordarlo ahora, como a él le gustaría si estuviera
+vivo_ y comienza a tocar y cantar, invitando a los presentes a que
+bailen. Desde este momento la danza y los cantares reemplazan al llanto
+de la viuda y de los hijos, cuyos ayes sólo se escuchan de cuando en
+cuando y en los instantes de silencio, pero proferidos más por fórmula
+que por verdadero dolor. En estas gentes la muerte no les impresiona
+y la conformidad muy pronto ahuyenta el pesar que pudieran sentir.
+«¿Acaso--dicen--los que quedamos no hemos de seguir el mismo camino?
+¿Por qué suicidarse con lloros si se puede aprovechar de la ocasión
+para hacer grata, siquiera un momento, la amarga vida? El que muere
+descansa, mientras que el vivo se queda a sufrir y es él verdadero
+digno de compasión...»
+
+Débese a que profesan esta filosofía que no cause extrañeza a nadie
+tal proceder y que sea, por el contrario, aplaudida la conducta de
+los dolientes, por haber fomentado esa fiesta, que para los clases
+populares significa comenzar a ejecutar bien los deberes con el
+difunto, empleando los dineros correspondientes al fondo llamado _de
+los últimos gastos_, que muchas veces suele consumir la herencia de los
+vivos, quienes se conforman del resultado con repetir el dicho vulgar,
+de que _la plata se hizo para gastarla_...
+
+
+III
+
+La familia en cuyo seno ha fallecido alguno de los suyos, que por sus
+méritos y edad merecía respeto y consideraciones y que se la designa
+con el calificativo de _junttu amayani_, o sea con cadáver caliente,
+está obligada a erogar los _últimos gastos_ a su memoria durante tres
+años el día de la conmemoración de los difuntos; sobre todo, el primer
+año debe ser el más solemne y costoso. Esta costumbre llamada de
+_hacer rezar_, constituye una obligación rigurosa, de la que nadie
+puede prescindir, sin dar lugar a las acervas censuras y aversión de
+cuantos se encuentran al cabo del asunto.
+
+Desde meses antes al dos de noviembre se preparan los dolientes para
+celebrar dignamente su fiesta fúnebre. Acopian víveres, se proveen de
+licores y mandan a trabajar panecillos de maíz y trigo, que tienen
+figura de aves, animales y niños, dando preferencia a todo aquello que
+era del agrado del finado, para que su alma esté contenta al ver que se
+le hace rezar con lo que le gustaba en vida. Compran abundante fruta y
+llegado el día esperado, se dirigen al cementerio llevando gran parte
+de las provisiones. Colocan cerca a la tumba de su difunto una mesa
+cubierta con un lienzo negro, encima unas cuantas ceras que arden, un
+crucifijo, y llaman a cuantos pasan, para que recen por su finado,
+alcanzándoles antes en un platillo, algunos panecillos con una copa
+de vino al centro, o sólo fruta; como son tantos los invitados apenas
+tienen estos tiempo para beberse el vino y vaciar en sus bolsillos los
+objetos servidos, y después de mascujar rápidamente alguna oración,
+siguen su camino, a fin de dar campo a otros. Iguales ceremonias se
+efectúan en la multitud de mesas esparcidas en toda la superficie
+del cementerio, de tal suerte, que el murmullo de los rezadores, se
+asemeja al ruido de un avispero, en el cual, los responsos cantados por
+los sacerdotes, son las únicas voces que sobresalen en aquel bullicio.
+
+Los indios practican la conmemoración de de sus difuntos en dos
+ocasiones; la primera en octubre, presidida por un párroco. La fiesta
+es costeada por los indios destinados al efecto, que son los _amaya
+huaraninakas_, es decir, que tienen la vara de autoridad para festejar
+a los muertos. Estos se encargan pagar las misas dedicadas a los
+difuntos, en general, y antes de que se celebren ellas se constituyen a
+primera hora del día señalado, en el lugar del cementerio donde está la
+fosa común y extraen de ella una media docena de cráneos, que son luego
+adornados, con pan de oro o plata, o con papeles dorados y puestos en
+la capilla en lugar adecuado y preferente. Terminada la misa en la
+que las calaveras reciben especiales atenciones del oficiante, son
+conducidas en andas y paseados en procesión. Pasadas estas ceremonias
+religiosas y la tanda de responsos los cráneos son colocados en la casa
+del _huarani_ principal y festejados en medio de una gran borrachera,
+y al día siguiente restituidos al lugar que ocupaban en el cementerio.
+Vueltos de aquí, se entregan al baile durante el día y el siguiente
+lo convierten en una desenfrenada orgía. Este día que es el tercero
+de la fiesta, despiden a las almas, que han venido a presenciar
+los homenajes que les tributan y alentar a los vivos para que se
+reproduzcan y hagan que la raza no se extinga, como dicen los indios,
+terminando ella con una excursión al campo a distancia de la capilla,
+donde cometen mayores excesos que en los anteriores.
+
+La segunda vez festejan a los muertos el dos de noviembre, fecha en la
+que se reunen en el cementerio, los que tienen algún pariente muerto
+en el año trascurrido y ofrecen panes, granos, fruta, comida y demás
+ofrendas en cambio de una oración para su difunto. Al día siguiente,
+que es el más solemne, se repiten allí las ofertas, las oraciones y
+responsos en grande escala.
+
+Del cementerio regresan los que fueron a hacer _rezar_, y los rezadores
+embriagados a continuar en sus casas la fiesta fúnebre con más calor
+y entusiasmo. En las noches, los mestizos formando pandillas de
+bailarines salen a divertirse en la plaza y calles. Al siguiente día de
+la conmemoración de los difuntos se dirigen a las afueras del pueblo a
+repetir en pleno campo el baile y holgar de la mejor manera posible.
+Una alegría frescosa, viva, natural e intensa se apodera de los
+corazones al traer a la memoria a los que dejaron de ser.
+
+En los pueblos de Cochabamba, las comparsas que se constituyen en el
+campo, arman además un columpio o _huay llunkca_, cada una, asegurada
+a las ramas de árboles altos y firmes, al que suban las mujeres
+por turno, con preferencia las jóvenes, a mecerse veloces y a gran
+elevación. Con el raudo movimiento y gozo que experimentan con el
+aéreo ejercicio aparecen atacadas de inspiración poética-epigramática,
+pues, con rara facilidad e ingenio dan por describir en verso el
+traje, la traza, el porte, o mencionar las acciones íntimas de los
+concurrentes, espectadores o se dirigen a las que se encuentran en
+iguales situaciones en columpios próximos, con quienes se entablan un
+cambio de alusiones satíricas y de color subido, causando la hilaridad
+de los oyentes. Estas improvisaciones las hacen cantando y terminando
+cada dicho con la palabra expresiva y tonadeada de _huipaylalita_.
+Después de una actuación de cuarto de hora, más o menos, bajan a tomar
+chicha, bailar y recibir las felicitaciones de sus compañeras, si se
+han portado con lucidez, y suben otras a reemplazarlas, renovándose
+a menudo las columpiadoras. A la que no quiere improvisar coplas ni
+cantarlas la agitan con tanta violencia, que la obligan sin remedio
+a llenar su cometido de amenizar la diversión con tales actos. En la
+noche regresan en pandilla los grupos, al son de animadas orquestas,
+entonando siempre, cantares alusivos, que son actos lanzados
+rápidamente, contra los dueños o personas que viven en las casas por
+donde pasan bailando. Regocijos son estos, que los realizan en obsequio
+de las almas, con ánimo de despedirlas o de hacerles _cacharpaya_ a
+fin de que se retiren satisfechas a la mansión eterna, y que suelen
+durar cinco o seis días, y aún más tiempo después del día de finados.
+
+En la mayor parte de los pueblos de provincia de la República, la
+fiesta dedicada a los muertos es más celebrada y de mayor excitación
+que la del carnaval. De semejante costumbre no se excluye ninguna
+clase social provinciana, porque ella se encuentra muy generalizada
+entre blancos, mestizos e indígenas, aun de las ciudades. Estos
+factores étnicos, cuando se codean con los muertos; cuando junto a
+las sepulturas se alegran parecen hallarse en un centro conforme con
+su carácter sombrío y sus pensamientos, encaminados hacia lo tétrico
+y a las extrañas expansiones que guarden consonancia con su índole
+pesimista.
+
+
+IV
+
+El segundo año, la fiesta es menos solemne y el tercero débil y
+poco entusiasta. Terminados los tres años quedan satisfechos los
+celebrantes, descansando con la conciencia tranquila de haber cumplido,
+sin omitir ningún sacrificio, las obligaciones que tenían con su
+difunto.
+
+En la mente popular, no tiene cabida la idea de que con esos actos, se
+profana la memoria de los muertos. Estos, dicen, siguieron en vida la
+misma costumbre con sus antepasados gozaron y bailaron al recordarlos.
+A su vez, los antecesores de aquellos, practicaron lo mismo, con los
+que les precedieron, y así ha sido y continúa siendo la humanidad.
+¡Hipócritas son, repiten, los que no aceptan esa herencia ancestral y
+se escandalizan porque los vivos hagan fiesta a nombre de los muertos,
+estando el alma de estos presente en su conmemoración!...
+
+La creencia en la supervivencia del alma y de que la vida vuelve
+a circular en esa ocasión bajo las mortajas de los muertos que se
+recuerdan, influye para que prosperen tales ideas. El cadáver nunca
+causa miedo ni es motivo de repulsión para el indio, quién sería capaz
+de dormir junto a él o encima de la fosa donde se halla sepultado sin
+temor alguno. Le tiene, sí, respeto y lo venera a su modo el día en
+que supone que ha vuelto su alma. Se alegra, porque, confía en que
+viene a visitarlo, a ver lo que hace y en qué condiciones de fortuna y
+bienestar se encuentra. ¿Cómo, exclama, recibirlo con lágrimas, cara
+triste y estúpida? Contrariamente a la religión católica, que conmemora
+a los muertos con misas vigiladas, con tétricos responsos, que adorna
+las tumbas con figuras de búhos, lechuzas y esqueletos, los indios
+proclaman en esas circunstancias el placer de vivir y, muéstranse
+contentos de que las almas de los suyos aporten a sus hogares.
+
+Tal vez tengan razón. Si el _ajayu_ del muerto, sigue viviendo en el
+eterno cosmos y volviendo, de cuando en cuando, como supone el indio,
+a ocupar la envoltura que abandonó en la tierra, ¿a qué desesperar y
+cubrir la cabeza de luto y el rostro de negra melancolía, la vez que
+viene y se le tiene presente? Las clases populares, particularmente
+las mujeres, concurren al cementerio ataviadas con sus mejores prendas
+de vestir y cubiertas de valiosas joyas, no para ostentar a los vivos,
+sino para que las almas de sus muertos, las vean y se convenzan de que
+la miseria no ha invadido los hogares que dejaron, y de que la dicha
+continúa teniendo sitio en sus corazones. La tristeza, piensan, apena
+más al que viene ese día que al que la sufre. Embriagadas, lloran no
+porque sienten de los difuntos, sino porque les viene a la mente las
+buenas acciones de estos en contraoposición a sus padecimientos y
+desgracias actuales, y entonces, les hacen cargos directos, diciendo:
+_Desde que me falta tu presencia, querida, desde que no veo ya tu
+rostro inolvidable, ni siento tus pasos acostumbrados padezco sin
+consuelo las mayores amarguras. La vida contigo era feliz, sin tí sólo
+es de pesares..._ Dirigen reproches a los muertos, les hablan les
+ruegan, con palabras dulces y cariñosas, cual si realmente estuvieran
+presentes: es el aparente coloquio de los vivos con las almas sugerido
+por las costumbres y exteriorizado por la influencia alcohólica.
+
+Es a cuanto se reduce la manera de pensar indígena sobre cuestiones de
+ultratumba.
+
+
+V
+
+El titilar de los párpados se produce cuando algún pariente tiene que
+morir.
+
+Amenaza por manía con viajes lejanos y mudar de domicilio, quien está
+próximo a morir.
+
+El morderse involuntariamente la lengua anuncia la muerte de un
+pariente.
+
+A una persona le invaden los piojos cuando está próxima su muerte, o la
+de alguno de sus padres o de uno de sus hijos.
+
+Cuando inadvertidamente se reunen en algún acto social trece personas,
+denota que durante ese año morirá una de ellas.
+
+El perro aúlla en las noches, cuando se le presenta el alma de alguna
+persona cuya muerte se halla próxima.
+
+El gallo canta en las primeras horas de la noche cuando alguno de la
+casa tiene que dejar de existir.
+
+El perro desconoce y ladra a su dueño, cuando su muerte esta cercana.
+
+Los _cuys_ procrean con exceso cuando tiene que morir el dueño de la
+casa.
+
+Hace ruido en una casa, cuando el que la habita debe morir o cuando hay
+en ella un tesoro oculto y el alma del dueño se encuentra vagando en
+torno de él, produciendo los ruidos que se sienten.
+
+Cuatro velas encendidas sobre un lienzo negro y apagadas una a una,
+después de un credo rezado de cierta manera, producen la muerte del
+individuo que se quiere que muera.
+
+Se rompe el tenedor o cuchara el momento de servir la comida para que
+muera una persona de la casa.
+
+Oruro, diciembre de 1918.
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+ Índice
+
+
+ Páginas
+
+ Dedicatoria I
+
+ Prólogo II
+
+ Capítulo I.--_Factores primordiales_--I. El alma de la
+ raza.--La fe en los objetos inanimados y en Santiago.--El
+ _layka_, _chamacani_, _thaliri_, _kamili_, _jampiri_
+ y _yatiri_.--La poca importancia de las mujeres en la
+ hechicería.--II. Instrumentos y manera como actúan los
+ brujos.--III. Influencia de éstos, sus artimañas para seducir
+ a las multitudes.--IV. Causas para la persistencia de las
+ supersticiones.--Papel del sacerdote y confusión del fraile con
+ el mito del _kharisiri_.--V. Influencia de los sueños. 1
+
+ Capítulo II.--_Mitos._--I. Huirakhocha y su actuación
+ mítica.--II. Achachilas, Huacas y Konapas.--III. El Huari y
+ su leyenda.--IV. Pacha-Mama y su culto actual.--V. El Ekeko
+ y su historia.--VI. Thunnupa, Makuri y la Cruz.--VII. El
+ Huasa-Mallcu, su dominio y el homenaje que se le rinde.--La
+ _huilara_ y el _samiri_.--VIII. El concepto que se tiene
+ del Supaya.--IX. El Anchanchu.--X. La Mekala.--XI. El
+ Tanca-tanca.--XII. Los Japiñuñus.--XIII. El culto de la
+ piedra.--XIV. Ideas respecto del Cuurmi. 26
+
+ Capítulo III.--_Supersticiones relacionadas con plantas,
+ animales y objetos._--I. Empleo de la coca y de la vela;
+ suposiciones sobre la Misa y algo de psicología indígena.--II.
+ Preocupaciones al edificar las casas.--III. Preferencias
+ al cóndor, al puma, jaguar, zorrino, zorro, arañas, feto
+ de llama, chinchol, reptiles, gato, perro, gallinas y
+ ruiseñor.--IV. _Huakanquis_, _Mullus_, _Illas_ y la piedra
+ bezoar.--V. Forma y figuras para causar daños; animales
+ domésticos que lo evitan.--Empleo del hunto y sus diferentes
+ aplicaciones.--Resultado del consumo de las carnes de
+ vizcacha, cóndor, gato; de la sangre de toro y de las comidas
+ saladas.--El buho, la lechuza y las mariposas nocturnas.--VI.
+ Empleo del tabaco y del cigarro. 71
+
+ Capítulo IV.--_En las faenas agrícolas y otros actos._--I.
+ Lo que se hace en los barbechos.--Días aciagos, fases de la
+ luna y estaciones.--II. Ceremonias para sembrar.--Prácticas
+ para evitar las heladas sequías.--Los eclipses y presagios
+ malos.--III. Formalidades para recoger las cosechas.--La
+ cosecha y desgrane del maíz.--IV. Ceremonias en la delimitación
+ y toma de posesión de los terrenos.--V. La _cchalla_.--VI.
+ Efectos del cambio de traje en el indio. 97
+
+ Capítulo V.--_En viajes y caminos._--I. Cómo se formaban
+ y funcionaban los _chasquis_ en el imperio incaico.--Los
+ tambos y postas.--Abusos que se cometían en estos
+ establecimientos.--II. Preocupaciones de los postillones en
+ los viajes.--III. Preparativos de los indios para viajar; en
+ el camino, sus entretenimientos; robos y manera de encontrar
+ lo sustraído; su amor a los animales y a la naturaleza.--IV.
+ Invocaciones a los Achachilas.--La Apacheta.--Culto de las
+ piedras y de los ríos.--V. El regreso.--La fiesta del _huskju
+ jaraka_.--Resistencia de los nativos para los viajes y
+ carreras. 123
+
+ Capítulo VI.--_Desdoblamiento de la vida social._--I.
+ Supersticiones referentes al embarazo, nacimiento y crianza
+ de los niños.--II. En la enfermedad y muerte de éstos.--III.
+ Relativos al amor sexual: la práctica de _musurar_. IV.
+ Amores y matrimonios indígenas.--V. Ideas predominantes en los
+ concubinatos y matrimonios de la chola y de la india. 141
+
+ Capítulo VII.--_A través de las fiestas._--I. Los alforazgos
+ y sus excesos; prestes y práctica de _curar el cuerpo_.--II.
+ Particularidades del carnaval.--III. La _khespía_.--IV. La
+ chicha y su fiesta en Cochabamba; educación de la mujer
+ cochabambina.--La chicha, licor nacional.--V. Lo que fué
+ la fiesta de la Cruz en La Paz.--_Phuna cancha_ y el
+ _sihuay-sahua_.--VI. Los altares del Corpus.--VII. La víspera y
+ el día de San Juan Bautista.--VIII. Los compadrazgos.--IX. El
+ _Taripacu_.--X. Varias supersticiones complementarias y lo que
+ se entiende por _arujaña_. 175
+
+ Capítulo VIII.--_Ideas médicas indígenas._--I. Carácter
+ general de la medicina indígena.--II. Conocimientos médicos de
+ los empíricos dedicados a curaciones: empleo de drogas; sus
+ aptitudes para la anatomía y cirugía.--Un caso referido por
+ el P. Cobo.--Cómo se forman actualmente los cirujanos.--III.
+ Los Callahuayas; sus curaciones y hechizos; sus costumbres
+ y estado actual.--IV. Explicación de las palabras _jampi_ y
+ _jampiri_.--Relación de otro caso.--V. Métodos curativos:
+ _thalantaña_, _milluchaña_, _trucaka_, _pichaka_ y
+ _llumpaka_.--VI. Empleo de animales muertos y varias otras
+ preocupaciones.--VII. Sanidad del indio y la influencia de la
+ coca. 217
+
+ Capítulo IX.--_Prácticas funerarias._--I. Idea que tienen los
+ indios y cholos del alma y de la muerte; ciertas creencias
+ referentes a los difuntos, a los que han sido victimados y el
+ culto de los muertos.--II. Deferencias al moribundo; velorio,
+ entierro, los últimos gastos y los ocho días.--III. Deberes
+ que se tiene con los muertos.--La fiesta de los difuntos.--Los
+ columpios de Cochabamba; sinceridad de estos regocijos.--IV.
+ Motivos por los que se festeja a los que dejaron de ser.--V.
+ Algunos dichos supersticiosos. 257
+
+
+
+
+
+End of the Project Gutenberg EBook of Mitos, supersticiones y supervivencias
+populares de Bolivia, by Manuel Rigoberto Paredes
+
+*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 58425 ***