summaryrefslogtreecommitdiff
path: root/58049-0.txt
diff options
context:
space:
mode:
authornfenwick <nfenwick@pglaf.org>2025-02-08 11:10:22 -0800
committernfenwick <nfenwick@pglaf.org>2025-02-08 11:10:22 -0800
commit9fe9378130167f709203d6fa85be9520ddf42415 (patch)
treefa8a152a1dadfbd4f0957e3cc8533324f378e6cb /58049-0.txt
parent9cbda62e4c1c0155df9a26f79b25cd5de2516976 (diff)
Sentinels relocatedHEADmain
Diffstat (limited to '58049-0.txt')
-rw-r--r--58049-0.txt5603
1 files changed, 5603 insertions, 0 deletions
diff --git a/58049-0.txt b/58049-0.txt
new file mode 100644
index 0000000..e25d6ed
--- /dev/null
+++ b/58049-0.txt
@@ -0,0 +1,5603 @@
+*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 58049 ***
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+ Nota del Transcriptor:
+
+
+ Se ha respetado la ortografía y la acentuación del original.
+
+ Errores obvios de imprenta han sido corregidos.
+
+ Páginas en blanco han sido eliminadas.
+
+ Letras itálicas son denotadas con _líneas_.
+
+ Las versalitas (letras mayúsculas de tamaño igual a las minúsculas)
+ han sido sustituidas por letras mayúsculas de tamaño normal.
+
+
+
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+
+
+
+OBRAS DEL AUTOR
+
+
+ FEMENINAS (_agotada_).
+
+ EPITALAMIO (_agotada_).
+
+ CENIZAS (_agotada_).
+
+ JARDÍN NOVELESCO (_segunda edición_).
+
+ CORTE DE AMOR (_segunda edición_).
+
+ SONATA DE PRIMAVERA, I, (_tercera edición_).
+
+ SONATA DE ESTÍO, II, (_tercera edición_).
+
+ SONATA DE OTOÑO, III, (_tercera edición_).
+
+ SONATA DE INVIERNO, IV, (_tercera edición_).
+
+ FLOR DE SANTIDAD (_segunda edición_).
+
+ AGUILA DE BLASÓN.
+
+ AROMAS DE LEYENDA.
+
+ EL MARQUÉS DE BRADOMÍN.
+
+ ROMANCE DE LOBOS.
+
+
+EN PRENSA
+
+ HERNÁN CORTÉS.
+
+
+
+
+ EL MARQUES DE BRADOMIN:
+
+ COLOQUIOS ROMANTICOS:
+
+ POR DON RAMON DEL VALLE-INCLAN
+
+ PUEYO: EDITOR:
+ AÑO MCMVII: MADRID
+
+
+
+
+Tipografía de Archivos. Infantas. 42.
+
+
+
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+ _Estos diálogos tuvieron hace
+ tiempo vida en el teatro. Es un
+ recuerdo que me sonríe al releer
+ estas páginas: Con ellas envío
+ á Matilde Moreno y á Francisco
+ García Ortega mi saludo de
+ reconocimiento, de admiración y de
+ amistad._
+
+
+
+
+JORNADA PRIMERA
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+ Un jardín y en el fondo un palacio: El jardín y el palacio tienen
+ esa vejez señorial y melancólica de los lugares por donde en
+ otro tiempo pasó la vida amable de la galantería y del amor.
+ Sentado en la escalinata, donde verdea el musgo, un zagal de pocos
+ años amaestra con los sones de su flauta, una nidada de mirlos
+ prisionera en rústica jaula de cañas. Aquel niño de fabla casi
+ visigótica y ojos de cabra triscadora, con su sayo de estameña y
+ sus guedejas trasquiladas sobre la frente por tonsura casi monacal,
+ parece el hijo de un antiguo siervo de la gleba. La dama pálida
+ y triste, que vive retirada en el palacio, le llama con lánguido
+ capricho Florisel. Por la húmeda avenida de cipreses aparece una
+ vieja de aldea: Tiene los cabellos blancos, los ojos conqueridores
+ y la color bermeja. El manteo, de paño sedán, que sólo luce en las
+ fiestas, lo trae doblado con primor y puesto como una birreta sobre
+ la cofia blanca: Se llama Madre Cruces.
+
+LA MADRE CRUCES
+
+¿Estás adeprendiéndole la lección á los mirlos?
+
+FLORISEL
+
+Ya la tienen adeprendida.
+
+LA MADRE CRUCES
+
+¿Cuántos son?
+
+FLORISEL
+
+Agora son tres. La señora mi ama echó á volar el que mejor cantaba.
+Gusto que tiene de verlos libres por los aires.
+
+LA MADRE CRUCES
+
+¡Para eso es la señora! ¿Y cómo está de sus males?
+
+FLORISEL
+
+¡Siempre suspirando! ¡Agora la he visto pasar por aquella vereda
+cogiendo rosas!
+
+LA MADRE CRUCES
+
+Solamente por saludar á esa reina he venido al palacio. A encontrarla
+voy. ¿Por dónde dices que la has visto pasar?
+
+FLORISEL
+
+Por allí abajo.
+
+
+ La Madre Cruces se aleja en busca de la señora, y torna á requerir
+ su flauta Florisel. El sol otoñal y matinal deja un reflejo dorado
+ entre el verde sombrío, casi negro, de los árboles venerables. Los
+ castaños y los cipreses que cuentan la edad del palacio. La Quemada
+ y Minguiña, dos mujerucas mendigas, asoman en la puerta del jardín,
+ una puerta de arco que tiene, labrados en la piedra sobre la
+ cornisa, cuatro escudos con las armas de cuatro linajes diferentes.
+ Los linajes del fundador, noble por todos sus abuelos. Las dos
+ mendigas asoman medrosas.
+
+LA QUEMADA
+
+¡A la santa paz de Dios Nuestro Señor!
+
+MINGUIÑA
+
+¡Ave María Purísima!
+
+LA QUEMADA
+
+¡Todas las veces que vine á esta puerta, todas, me han socorrido!
+
+MINGUIÑA
+
+¡Dicen que es casa de mucha caridad!
+
+LA QUEMADA
+
+No se ve á nadie...
+
+MINGUIÑA
+
+¿Por qué no entramos?
+
+LA QUEMADA
+
+¡Y si están sueltos los perros!
+
+MINGUIÑA
+
+¿Tienen perros?
+
+LA QUEMADA
+
+Tienen dos, y un lobicán muy fiero...
+
+FLORISEL
+
+¡Santos y buenos días! ¿Qué deseaban?
+
+LA QUEMADA
+
+Venimos á la limosna. ¿Tú agora sirves aquí? Buena casa has encontrado.
+En los palacios del Rey no estarías mejor.
+
+FLORISEL
+
+¡Eso dícenme todos!
+
+LA QUEMADA
+
+Pues no te engañan.
+
+FLORISEL
+
+¡Por sabido que no!
+
+MINGUIÑA
+
+¡Tal acomodo quisiera yo para un nieto que tengo!
+
+FLORISEL
+
+No todos sirven para esta casa. Lo primero que hace falta es muy bien
+saludar.
+
+MINGUIÑA
+
+Mi nieto es pobre, pero como enseñado lo está.
+
+FLORISEL
+
+Y hace falta lavarse la cara casi que todos los días.
+
+MINGUIÑA
+
+En un caso también sabría dar gusto.
+
+FLORISEL
+
+Y dentro del palacio tener siempre la montera quitada, aun cuando la
+señora no se halle presente, y no meter ruido con las madreñas ni
+silbar por divertimiento, salvo que no sea á los mirlos.
+
+LA QUEMADA
+
+¿Tú aquí sirves por el vestido?
+
+FLORISEL
+
+Por el vestido y por la soldada. Gano media onza cada año, y á cuenta
+ya tengo recibido los dineros para mercar esta flauta. ¿Vostedes es la
+primera vez que vienen á la limosna?
+
+LA QUEMADA
+
+¡Yo hace muchos años!
+
+MINGUIÑA
+
+Yo es la primera vez. Nunca creí verme en tanta necesidad. Fuí criada
+con el regalo de una reina, y agora no me queda otro triste remedio que
+andar por las puertas. Un hijo tenía, luz de mi tristes ojos, amparo de
+mis años, y murió en el servicio del Rey, adonde fué por un rico.
+
+FLORISEL
+
+¿Y vienen de muy lejos?
+
+MINGUIÑA
+
+De San Clemente de Bradomín.
+
+LA QUEMADA
+
+¡Todo por monte!
+
+FLORISEL
+
+Ya sé dónde queda. Allí tiene un palacio el más grande caballero de
+estos contornos.
+
+MINGUIÑA
+
+¡También es puerta aquella de mucha caridad! Agora poco hace, llegó el
+señor mi Marqués, al cabo de muchos años. Dicen que viene para hacer
+una nueva guerra por el Rey Don Carlos, á quien le robaron la corona
+cuando los franceses.
+
+LA QUEMADA
+
+Aquél murió. El de agora es un hijo.
+
+MINGUIÑA
+
+Hijo ó nieto, es de aquella sangre real.
+
+
+ En la puerta del jardín asoma una hueste de mendigos. Patriarcas
+ haraposos, mujeres escuálidas, mozos lisiados. Racimo de gusanos
+ que se arrastra por el polvo de los caminos y se desgrana en
+ los mercados y feriales de las villas salmodiando cuitas y
+ padrenuestros, caravana que descansa al pie de los cruceros, y
+ recuenta la limosna de mazorcas y mendrugos de borona, á la sombra
+ de los valladares floridos donde cantan los pájaros del cielo á
+ quienes da nido y pan Dios Nuestro Señor. En todos los casales los
+ conocen, y ellos conocen todas las puertas de caridad. Son siempre
+ los mismos: El Manco de Gondar; el Tullido de Céltigos; Paula la
+ Reina, que da de mamar á un niño; la Inocente de Brandeso; Dominga
+ de Gómez; el señor Amaro, el señor Cidrán el Morcego y la mujer del
+ Morcego. Llegan por el camino aldeano, fragante y riente bajo el
+ sol matinal.
+
+
+EL MANCO DE GONDAR
+
+Rapaz, avisa en la cocina que está aquí el manco de Gondar, que viene
+por la limosna.
+
+EL TULLIDO DE CELTIGOS
+
+Y el tullido de Céltigos.
+
+FLORISEL
+
+Tiene dicho Doña Malvina, el ama de llaves, que esperen á reunirse
+todos.
+
+EL MANCO DE GONDAR
+
+Dile que tenemos de recorrer otras puertas.
+
+EL TULLIDO DE CELTIGOS
+
+No basta una sola para llenar las alforjas.
+
+EL MORCEGO
+
+Los ricos, como no pasan trabajos...
+
+LA MUJER DEL MORCEGO
+
+Padre nuestro, que estáis en los cielos...
+
+
+ Por un sendero del jardín aparece la Señora del palacio, que viene
+ cogiendo rosas. A su lado la Madre Cruces habla conqueridora, y la
+ dama suspira con desmayo. Es una figura pálida y blanca, con aquel
+ encanto de melancolía que los amores muertos ponen en los ojos y en
+ la sonrisa de algunas mujeres.
+
+LA MADRE CRUCES
+
+¡Y cómo me place ver á mi señora con las colores de una rosa!
+
+LA DAMA
+
+De una rosa sin color, Madre Cruces.
+
+LA MADRE CRUCES
+
+Y todavía no la dije algo que habrá de alegrarla. ¡Esperando que me
+preguntase!
+
+LA DAMA
+
+¡Sin preguntarte lo sé!
+
+LA MADRE CRUCES
+
+¿Que lo sabe?
+
+LA DAMA
+
+¡Ojalá pudiera equivocarme!
+
+LA MADRE CRUCES
+
+No es cosa para que suspire. Son nuevas de un caballero muy galán.
+
+
+ Viendo llegar á la Señora la hueste de mendigos, que derramada
+ por la escalinata espera la limosna, se incorpora y junta con un
+ murmullo de bendiciones. En el sendero la dama se detiene para oir
+ á la vieja conqueridora, y torna á suspirar. Sus ojos tienen esa
+ dulzura sentimental que dejan los recuerdos cuando son removidos,
+ una vaga nostalgia de lágrimas y sonrisas, algo como el aroma de
+ esas flores marchitas que guardan los enamorados.
+
+LA QUEMADA
+
+Aquí está la señora.
+
+MINGUIÑA
+
+¡Bendígala Dios!
+
+PAULA
+
+Y le dé la recompensa de tanto bien como hace á los pobres.
+
+EL TULLIDO DE CELTIGOS
+
+¡Parece una reina!
+
+LA QUEMADA
+
+¡Parece una santa del cielo!
+
+MINGUIÑA
+
+¡Es la misma Nuestra Señora de los Ojos Grandes que está en Céltigos!
+
+LA DAMA
+
+¿Cómo sigue tu marido, Liberata?
+
+LA QUEMADA
+
+¡Siempre lo mismo, mi señora! ¡Siempre lo mismo!
+
+LA DAMA
+
+¿Es tuyo ese niño, Paula?
+
+PAULA
+
+No, mi señora. Era de una curmana que se ha muerto. Tres ha dejado la
+pobre: éste es el más pequeño.
+
+LA DAMA
+
+¿Y tú lo has recogido?
+
+PAULA
+
+La madre me lo recomendó al morir.
+
+LA DAMA
+
+¿Y qué es de los otros dos?
+
+PAULA
+
+Por esos caminos andan. El uno tiene siete años, el otro nueve... Pena
+da mirarlos desnudos como ángeles del cielo.
+
+LA DAMA
+
+Vuelve mañana, y pregunta por Doña Malvina.
+
+PAULA
+
+¡Gracias, mi señora! ¡Mi gran señora! ¡La pobre madre se lo agradecerá
+en el cielo!
+
+LA DAMA
+
+Y á los otros pequeños tráelos también contigo.
+
+PAULA
+
+Los otros, mañana no sé dónde poder hallarlos.
+
+EL SEÑOR CIDRAN
+
+Los otros, aunque cativo, también tienen amparo. Los ha recogido
+Bárbara la Prisca, una viuda lavandera que también á mí me tiene
+recogido.
+
+LA DAMA
+
+¡Pobre mujer!
+
+LA MADRE CRUCES
+
+Bárbara la Prisca casó con un sobrino de mi difunto. ¡Es una santa de
+Dios!
+
+LA DAMA
+
+La conozco, Madre Cruces.
+
+
+ Seguida de la vieja conqueridora la Señora del palacio se aleja
+ lentamente, y á los pocos pasos, suspirando con fatiga, se sienta
+ á la sombra de los rosales, en un banco de piedra cubierto de
+ hojas secas. En frente se abre la puerta del laberinto misterioso
+ y verde. Sobre la clave del arco se alzan dos quimeras manchadas
+ de musgo y un sendero sombrío, un solo sendero, ondula entre los
+ mirtos. Muy lejano, se oye el canto de los mirlos guiados por la
+ flauta que tañe Florisel.
+
+LA MADRE CRUCES
+
+Y tornando al cuento pasado. ¿Dice que sabe la nueva?
+
+LA DAMA
+
+¡Ojalá me equivocase! Tú traes una carta para mí, Madre Cruces.
+
+LA MADRE CRUCES
+
+¿Cómo lo sabe?
+
+LA DAMA
+
+¡No me preguntes cómo lo sé! ¡Lo sé!
+
+LA MADRE CRUCES
+
+¿Quién ha podido decírselo? ¡Si fué una misma cosa entregarme la carta
+el señor mi Marqués y ponerme en camino!
+
+LA DAMA
+
+No me lo ha dicho nadie. Yo lo sentí dentro del corazón, como una gran
+angustia, cuando te vi llegar. ¡Y no me atrevía á preguntarte!
+
+LA MADRE CRUCES
+
+¡Como una gran angustia! Yo presumo que el señor mi Marqués viene de
+tan lejanas tierras solamente por ver á mi señora.
+
+LA DAMA
+
+Viene porque yo le llamé, y ahora me arrepiento. A mí me basta con
+saber que me quiere. Temía que me hubiese olvidado y le escribí, y
+ahora que estoy segura de su cariño temo verle.
+
+
+ La Señora del palacio queda un momento con la carta entre sus
+ manos cruzadas contemplando el jardín. En la rosa pálida de su
+ boca tiembla una sonrisa, y los ojos brillaban con dos lágrimas
+ rotas en el fondo. Las flores esparcidas sobre su falda aroman
+ aquellas manos blancas y transparentes. ¡Divinas manos de enferma!
+ Suspirando abre la carta. Mientras lee asoma en la puerta del
+ jardín una niña desgreñada, con ojos de poseída, que clama llena
+ de un terror profético, al mismo tiempo que se estremece bajo sus
+ harapos: Es Adega la Inocente.
+
+ADEGA LA INOCENTE
+
+¡Ay de la gente que no tiene caridad! Los canes y los rapaces córrenme
+á lo largo de los senderos. Mozos y viejos asoman tras de las cercas y
+de los valladares para decirme denuestos. ¡Ay de la gente que no tiene
+caridad! ¡Cómo ha de castigarla Dios Nuestro Señor!
+
+MINGUIÑA
+
+Ya la castiga. Mira cómo secan los castañares, mira cómo perecen las
+vides. Esas plagas vienen de muy alto.
+
+ADEGA LA INOCENTE
+
+Otras peores tienen de venir. ¡Se morirán los rebaños sin quedar una
+triste oveja, y su carne se volverá ponzoña! ¡Tanta ponzoña que habrá
+para envenenar siete reinos!
+
+EL SEÑOR CIDRAN
+
+¡La cuitada es inocente! No tiene sentido.
+
+MINGUIÑA
+
+Entra, rapaza, que aquí nadie te hará mal. Dame dolor de corazón el
+verla.
+
+
+ Adega la Inocente responde levantando los brazos, como si evocase
+ un lejano pensamiento profético, y los vuelve á dejar caer.
+ Después, cubierta la cabeza con el manteo, entra en el jardín lenta
+ y llena de misterio. Así, arrebujada, parece una sombra milenaria.
+ Tiembla su carne y los ojos fulguran calenturientos bajo el capuz
+ del manteo. En la mano trae un manojo de yerbas que esconde en el
+ seno con vago gesto de hechicería. Estremeciéndose va á sentarse
+ entre las dos abuelas mendigas Minguiña y la Quemada. En tanto,
+ la Señora del palacio, allá en el fondo del jardín, sentada en el
+ banco que tiene florido espaldar de rosales, termina de leer la
+ carta.
+
+LA DAMA
+
+¡Qué tortura!
+
+
+LA MADRE CRUCES
+
+Bien se me alcanza lo que á mi señora le acontece. Como no puede
+retenerle largo tiempo, teme el dolor de la ausencia.
+
+LA DAMA
+
+¡Lo que yo temo es ofender á Dios! ¡Sólo de pensar que puede aparecerse
+ahora mismo tiemblo y desfallezco! ¡Y la idea de no verle me horroriza!
+Cuéntame qué te dijo. ¿Cómo fué el darte esta carta?
+
+LA MADRE CRUCES
+
+Esta mañana llegó al molino como de cacería. Yo, al pronto, le
+desconocí. Tiene todos los cabellos blancos, que parecen de plata.
+Quedóse parado en la puerta mirándome muy fijo. Ante un caballero tan
+lleno de majestad, me puse de pie, y ha sido cuando me habló y le
+reconocí.
+
+LA DAMA
+
+¿Y qué te dijo?
+
+LA MADRE CRUCES
+
+Pues, díjome estas mismas palabras: Madre Cruces, hace mucho que
+has visto á mi pobre Concha? Toda asombrada quedéme sin acertar á
+responderle. Entonces sacó del bolsillo la carta y me la entregó.
+
+LA DAMA
+
+¿No te habló más?
+
+LA MADRE CRUCES
+
+Nada más, mi reina.
+
+LA DAMA
+
+¿No te dijo que yo le esperaba?
+
+LA MADRE CRUCES
+
+Nada me dijo.
+
+LA DAMA
+
+¿Ni de dónde venía?
+
+LA MADRE CRUCES
+
+Nada.
+
+LA DAMA
+
+¿Y tú no le preguntaste?
+
+LA MADRE CRUCES
+
+No me atreví. El verle aparecer de aquella manera habíame impuesto. Eso
+sí, parecióme más triste.
+
+LA DAMA
+
+¡Dos años hace que no le veo! Fué aquí, en este mismo jardín, donde nos
+dijimos adiós. Yo creí morir, pero no es cierto que maten las penas.
+
+LA MADRE CRUCES
+
+No mata ningún mal de este mundo. Es que Dios elige á los suyos.
+
+LA DAMA
+
+Di, Madre Cruces, ¿por qué te ha parecido triste?
+
+LA MADRE CRUCES
+
+Yo no sé si será aquella cabellera toda blanca. Y agora recuerdo otras
+palabras del señor mi Marqués. ¡Fueron tan pocas!
+
+LA DAMA
+
+¡Tan pocas y aún las olvidas! Repíteme todo lo que él te dijo.
+
+LA MADRE CRUCES
+
+Pues díjome: ¿Mi pobre Concha sigue siempre triste? ¿Conserva aquella
+mirada de criatura enferma que estuviese pensando en la otra vida?
+
+LA DAMA
+
+¡Sigue llamándome su pobre Concha!
+
+LA MADRE CRUCES
+
+Siempre que habla de mi señora la nombra así.
+
+LA DAMA
+
+¡Su pobre Concha!.. Y bien pobre, y bien digna de lástima. Le quise
+desde niña, y crecí, y fuí mujer y me casaron con otro hombre, sin
+que él hubiese sospechado nada. ¡Aquellos ojos eran á la vez ciegos y
+crueles!.. Después, cuando se fijaron en mí, ya sólo podían hacerme más
+desgraciada.
+
+ Hay un silencio largo donde se oye el zumbar de un tábano entre
+ los rosales. La Señora del palacio, con la carta entre las manos,
+ ha quedado como abstraída: sus ojos, sus hermosos ojos de enferma,
+ miran á lo lejos y miran sin ver. El tábano revolotea mareante y
+ soñoliento. La vieja conqueridora le sigue con la mirada. Muchas
+ veces deja de verle, pero el zumbido constante de sus alas le
+ anuncia. La Madre Cruces, un momento persigue con la mano el vuelo
+ que pasa ante sus ojos y sonríe.
+
+LA MADRE CRUCES
+
+Este tábano rojo algo bueno anuncia.
+
+LA DAMA
+
+Yo creía que era mal agüero, Madre Cruces.
+
+LA MADRE CRUCES
+
+No, mi reina. Mal agüero si fuese negro. Ese mismo lo vide antes.
+
+LA DAMA
+
+¿Y qué puede anunciarme?
+
+LA MADRE CRUCES
+
+Que presto llegará el galán que consuele ese corazón.
+
+LA DAMA
+
+¡Consuelo! Yo no sé qué es mayor angustia, si saber que está cerca, si
+llorarle lejos. ¿Por dónde viene?
+
+LA MADRE CRUCES
+
+Por seguro que caminando adonde le esperan.
+
+LA DAMA
+
+Si cierro los ojos, le veo en medio de un camino, pero su cara no la
+distingo. ¿Dices que está triste?
+
+LA MADRE CRUCES
+
+¡Menos lo estaría si tanto no recordase á quien le quiere!
+
+LA DAMA
+
+¿Tú crees que me haya recordado siempre?
+
+LA MADRE CRUCES
+
+Claramente. ¿Pues no ha venido apenas fué llamado? ¡Y cómo suspiró al
+darme la carta!
+
+LA DAMA
+
+¡No suspirará más tristemente que suspiro yo!
+
+LA MADRE CRUCES
+
+Pues hace mal mi señora cuando sabe que es tan bien querida. Y siempre
+vale mejor que pene uno solo. Viendo triste al buen caballero decíame
+entre mí: Suspira, enamorado galán, suspira, que todo lo merece aquella
+paloma blanca.
+
+LA DAMA
+
+¡Cuánto tarda! ¿Cómo el corazón no le dice todo mi afán?
+
+LA MADRE CRUCES
+
+El corazón es por veces tan traidor.
+
+LA DAMA
+
+¡El mío es tan leal!
+
+LA MADRE CRUCES
+
+¡Cuitado pajarillo! ¿Mas qué tiene mi reina que tiembla toda?
+
+LA DAMA
+
+No es nada, madre Cruces.
+
+LA MADRE CRUCES
+
+Vamos al palacio.
+
+LA DAMA
+
+Quería esperarle aquí, en el jardín donde nos separamos.
+
+LA MADRE CRUCES
+
+Antaño, cuando niños, algunas veces los he visto jugar bajo estas
+sombras. Apenas si recordará.
+
+LA DAMA
+
+¡Me acuerdo tanto! No jugaba conmigo, jugaba con mis hermanas mayores,
+que tenían su edad. Solía traerlo mi abuelo en su yegua, cuando volvía
+de Viana del Prior, donde estaba con su tío. El viejo Marqués era tu
+padrino, verdad, Madre Cruces?
+
+LA MADRE CRUCES
+
+Sí, mi reina. Padrino como cumple, de bautizo y de boda. Un caballero
+de aquellos cual no quedan, un gran caballero, como lo era su primo, el
+señor de este palacio.
+
+LA DAMA
+
+¡Pobre abuelo!
+
+LA MADRE CRUCES
+
+Mejor está que nosotros, allá en el mundo de la verdad.
+
+LA DAMA
+
+Si viviese no sería yo tan desgraciada.
+
+LA MADRE CRUCES
+
+Nuestras tribulaciones son obra de Dios, y nadie en este mundo tiene
+poder para hacerlas cesar.
+
+LA DAMA
+
+Porque nosotros somos cobardes, porque tememos la muerte.
+
+LA MADRE CRUCES
+
+Yo, mi señora, no la temo. Tengo ya tantos años que la espero todos los
+días, porque mi corazón sabe que no puede tardar.
+
+LA DAMA
+
+Yo también la llamo, madre Cruces.
+
+LA MADRE CRUCES
+
+Mi señora, yo llamarla, jamás. Podría llegar cuando mi alma estuviese
+negra de pecados.
+
+LA DAMA
+
+Yo la llamo, pero le tengo miedo. Si no le tuviese miedo, la buscaría.
+
+LA MADRE CRUCES
+
+¡No diga tal, mi señora, no diga tal!
+
+ En la escalinata, donde verdean yerbajos desmedrados que las
+ palomas picotean, asoma una vieja ama de llaves vestida con hábito
+ del Carmelo. Se llama Doña Malvina. Aventa un puñado de maíz, y
+ las palomas acuden á ella. Doña Malvina ríe con gritos de damisela
+ y llevando una paloma en cada hombro, baja al jardín, alzada muy
+ pulcramente la falda para caminar por los senderos, y llega adonde
+ está la Señora.
+
+DOÑA MALVINA
+
+¡Que la humedad de esos árboles no puede serle buena!
+
+LA DAMA
+
+¡Dentro de un momento acaso llegue aquel á quien espero hace tanto
+tiempo!..
+
+DOÑA MALVINA
+
+¡El señor Marqués!
+
+LA DAMA
+
+Tú nunca dudaste que viniese.
+
+DOÑA MALVINA
+
+¡Nunca!
+
+LA DAMA
+
+Yo lo dudé, é hice mal.
+
+DOÑA MALVINA
+
+¿Cuándo ha tenido usted noticia de su llegada?
+
+LA DAMA
+
+Ahora.
+
+LA MADRE CRUCES
+
+Yo la truje, Doña Malvina.
+
+LA DAMA
+
+Quería esperarle aquí. Me mata la impaciencia.
+
+DOÑA MALVINA
+
+¡Tiene las manos heladas!
+
+ La dama calla y parece soñar. En medio de aquel silencio leve y
+ romántico, resuena en el jardín festivo ladrar de perros y música
+ de cascabeles, al mismo tiempo que una voz grave y eclesiástica
+ se eleva desde el fondo de mirtos como un canto gregoriano. Es la
+ voz del Abad de Brandeso. El tonsurado solía recaer por el palacio,
+ terminada la misa, para tomar chocolate con la Señora. Sus dos
+ galgos le precedían siempre.
+
+EL ABAD
+
+Excelentísima señora doña María de la Concepción Montenegro y Bendaña,
+Gayoso y Ponte de Andrade.
+
+LA DAMA
+
+¡Señor Abad, qué olvidado tiene usted el camino de esta casa!
+
+EL ABAD
+
+No crea eso, mi buena amiga, pero estuve de viaje. Una consulta á Su
+Ilustrísima. Por cierto que el señor Provisor me ha dicho que estaba
+de vuelta nuestro gran Marqués. El señor Provisor, que le ha saludado
+en Roma cuando fué con la peregrinación, me contó que el pelo le ha
+blanqueado completamente. ¡Pues no tiene años para eso!
+
+LA DAMA
+
+¡Oh, no!
+
+EL ABAD
+
+Es un muchacho. ¿Y qué magna empresa le habrá traído?
+
+LA DAMA
+
+¡Señor Abad!
+
+EL ABAD
+
+Yo me la figuro. Nuestro ilustre Marqués trae una misión secreta del
+Rey.
+
+LA DAMA
+
+No creo...
+
+EL ABAD
+
+A mí no me extrañaría que volviese á estallar una nueva guerra. Yo
+confieso que la espero hace mucho tiempo. ¡Quieto, Carabel! ¡Quieto,
+Capitán!
+
+LA DAMA
+
+Usted tomará chocolate, señor Abad. Ya lo sabes, Malvina.
+
+DOÑA MALVINA
+
+¿Prefiere bollos de Viana, ó bizcochos de las monjas de Velvis?
+
+EL ABAD
+
+Hay que pensarlo, Doña Malvina: ¡Es un caso de conciencia!
+
+LA DAMA
+
+Las dos cosas.
+
+DOÑA MALVINA
+
+¿Y cabello de ángel ó dulce de guindas?
+
+EL ABAD
+
+También le haré honor á los dos. No le dije que he tenido el gusto de
+ver á las niñas. Ya sé que la visitarán muy pronto.
+
+ Después de cambiar una mirada, se alejan discretas, hacia el
+ palacio la dueña y la Madre Cruces. Van comentando en voz baja,
+ y de tiempo en tiempo se detienen en el sendero de mirtos, para
+ arrancar una brizna de yerba ó enderezar un rosal que se deshoja
+ al paso. Los mendigos que esperan sentados en la escalinata se
+ incorporan lentamente y tienen una salutación de salmodia al verlas
+ llegar. Doña Malvina, con movimientos de cabeza, esos movimientos
+ graves y pausados de las dueñas gobernadoras, les recomienda
+ paciencia, paciencia, paciencia.
+
+LA DAMA
+
+¿Vió usted á mis hijas, señor Abad?
+
+EL ABAD
+
+Usted no sabe que yo tengo una hermana monja en el Convento de la
+Enseñanza. Precisamente al entrar en el locutorio lo primero que
+descubrí tras de las rejas fué á las dos pequeñas. No sabía que se
+educasen allí. Su padre estaba visitándolas. ¡Aquí, Carabel! ¡Aquí,
+Capitán! Le hallé muy viejo, y sobre todo desmemoriado. No creía que
+hubiese quedado tan mal de este último ataque. Hemos hablado de usted.
+
+LA DAMA
+
+¿Sabía la aparición del Marqués?
+
+EL ABAD
+
+Si lo sabía, nada me ha dicho, y yo nada he podido colegir. Si algo me
+hubiese dicho, le habría contestado, como era mi deber, que el señor
+Marqués de Bradomín es un leal defensor del Rey, y que sólo ha venido
+aquí por la causa de la Religión y de la Patria.
+
+LA DAMA
+
+Señor Abad, cree usted que haya venido por eso?
+
+EL ABAD
+
+Yo, ciertamente.
+
+LA DAMA
+
+Pero usted no ignora...
+
+EL ABAD
+
+No, no ignoro.
+
+LA DAMA
+
+Y usted, qué me aconseja?
+
+EL ABAD
+
+Es tan grave el caso...
+
+LA DAMA
+
+Sólo le veré para suplicarle que vuelva á su destierro, lejos, muy
+lejos de mí.
+
+EL ABAD
+
+¿Y tiene usted derecho para hacerlo? Si, como yo creo, le trae el
+interés supremo de una causa santa...
+
+LA DAMA
+
+¿Otra guerra?
+
+EL ABAD
+
+Sí, otra guerra. Eso que algunos juzgan imposible, eso que hasta á
+los mismos Gobiernos liberales hace sonreir, y que, á despecho de la
+incredulidad de unos y de las burlas de otros, será.
+
+LA DAMA
+
+Y yo, qué debo hacer?
+
+EL ABAD
+
+Rezar. Prescindir de cualquier interés mundano. Busque usted ejemplo
+en la vida de los santos. María Egipciaca, mirando al piadoso objeto
+llegar á Jerusalén, no teniendo al pasar un río moneda que dar al
+barquero, le ofreció el don de su cuerpo. ¡Quieto, Carabel! ¡Quieto,
+Capitán!
+
+LA DAMA
+
+¡Qué gran consuelo me da usted, señor Abad!
+
+EL ABAD
+
+¡Aquí, Carabel! ¡Aquí, Capitán!
+
+ Los perros van y vienen con carreras locas, persiguiendo sobre la
+ yerba la sombra de un largo bando de palomas que vuela en torno de
+ la torre señorial. La dama y el clérigo conversan en un banco de
+ piedra, sostenidos por dos grifantes toscamente labrados, á los
+ cuales da un encanto de arte el musgo que los cubre. La Señora
+ escucha con los ojos bajos, entretenida en hacer un gran ramo con
+ las rosas. Algunas quedan deshojadas en su falda, y las remueve
+ lentamente, hundiendo en ellas sus manos de enferma, que parecen
+ más pálidas entre la sangre de las rosas. La dama solía buscar
+ aquel paraje del jardín para llorar sus penas. Le placía aquel
+ retiro donde mirtos seculares dibujaban los cuatro escudos del
+ fundador en torno de una fuente abandonada. Con lánguido desmayo
+ se incorpora, y por la húmeda avenida de castaños se retorna al
+ palacio, seguida del Abad. En la puerta del jardín asoma un ciego
+ sin lazarillo, y los mendigos, al verle, hacen comentos.
+
+MINGUIÑA
+
+Ahí está Electus, el ciego de Gondar.
+
+LA QUEMADA
+
+¡Famoso prosero!
+
+ELECTUS
+
+¡Santa Lucía bendita vos conserve la amable vista y salud en el mundo
+para ganarlo! Dios vos otorgue que dar y que tener. Salud y suerte en
+el mundo para ganarlo. ¡Buenas almas del Señor, haced al pobre ciego un
+bien de caridad!
+
+EL MORCEGO
+
+Somos otros pobres, Electus.
+
+ELECTUS
+
+¡Mía fe que os tuve por indianos!
+
+LA QUEMADA
+
+¡Qué gran raposo!
+
+EL MANCO DE GONDAR
+
+¿Cómo vienes sin criado?
+
+ELECTUS
+
+Muy poco á poco. Como tengo de irme para no tropezar.
+
+MINGUIÑA
+
+Oye una fabla, Electus.
+
+ELECTUS
+
+Considera que bajo este peso me doblo. Deja tú que llegue adonde pueda
+reposarme.
+
+ El ciego sacude las alforjas escuetas, y algún mendigo, escondida
+ la mano entre los harapos, se rasca y ríe. El ciego pone una
+ atención sagaz, procurando reconocer las voces y las risas.
+ Tanteando con el bordón, busca sitio en el corro. Es un viejo
+ jocundo y ladino, que arrastra luenga capa, y cubre su cabeza con
+ parda y puntiaguda montera.
+
+LA QUEMADA
+
+Aquí estamos esperándote con un dosel.
+
+ELECTUS
+
+Pues agora voy á sentarme debajo.
+
+MINGUIÑA
+
+Tú que andas por los caminos y tienes conocimiento en todas las aldeas,
+para un nieto mío, no podrás darme razón de una casa donde me lo miren
+con blandura, pues nunca ha servido?
+
+ELECTUS
+
+¿Qué tiempo tiene?
+
+MINGUIÑA
+
+El tiempo de ganarlo. Nueve años hizo por el mes de Santiago.
+
+ELECTUS
+
+Como él sea despierto, amo que le mire bien no faltará.
+
+MINGUIÑA
+
+Dios te oiga.
+
+ELECTUS
+
+Sí que me oirá. Aun cuando es muy viejo no está sordo.
+
+MINGUIÑA
+
+Deja las burlerías, Electus.
+
+ Aquel mendicante prosero, tiene un grave perfil monástico, pero
+ el pico de su montera parda, y su boca rasurada y aldeana,
+ semejante á una gran sandía abierta, guardan todavía más malicia
+ que sus decires, esos añejos decires de los jocundos arciprestes
+ aficionados al vino, y á las vaqueras, y á rimar las coplas. Sucede
+ un momento de silencio, y el ciego, que está sentado á par de la
+ vieja mendiga, alarga el brazo hacia el lado opuesto, y palpa,
+ queriendo alcanzar á la Inocente.
+
+ADEGA LA INOCENTE
+
+Esté quedo, señor Electus.
+
+ELECTUS
+
+¿Quién es?
+
+MINGUIÑA
+
+¡Buen cazallo estás! Ya has venteado que es una rapaza.
+
+ELECTUS
+
+Y la rapaza, qué hace?
+
+MINGUIÑA
+
+¿Esta rapaza? Esta rapaza no es sangre mía.
+
+ELECTUS
+
+¿No tienes padres, rapaza?
+
+ADEGA LA INOCENTE
+
+No, señor.
+
+ELECTUS
+
+¿Y qué haces?
+
+ADEGA LA INOCENTE
+
+Ando á pedir.
+
+ELECTUS
+
+¿Por qué no buscas un amo?
+
+ADEGA LA INOCENTE
+
+Ya lo busco, mas no le atopo.
+
+LA QUEMADA
+
+Los amos no se atopan andando por los caminos. Así atópanse solamente
+moras en los zarzales.
+
+ELECTUS
+
+Válate Dios. Pues hay que sacarse de andar por las puertas. Eso es
+bueno para nosotros los viejos, que al cabo de haber trabajado toda la
+vida no tenemos otro triste remedio. Los mozos débense al trabajo.
+
+LA QUEMADA
+
+Y no deben sacar la limosna á los verdaderos pobres.
+
+ADEGA LA INOCENTE
+
+¡Pobres! Pronto lo serán todos los nacidos. Las tierras cansaránse de
+dar pan.
+
+MINGUIÑA
+
+Electus, no eches en olvido á mi rapaz.
+
+ELECTUS
+
+El rapaz, como sea despierto, acomodo habrá de tener, y buen acomodo.
+Al criado que tenía enantes abriéronle la cabeza en la romería de
+Santa Baya, y está que loquea. Aunque yo conozco los caminos mejor que
+muchos que tienen vista, un criado siempre es menester. ¡Y ser criado
+de ciego es acomodo que muchos quisieran!
+
+LA QUEMADA
+
+Y ser ciego con vista mejor acomodo.
+
+ELECTUS
+
+¿Quién habla por ahí?
+
+LA QUEMADA
+
+Una buena moza.
+
+ELECTUS
+
+Para el señor Abade.
+
+LA QUEMADA
+
+Para folgar contigo. El señor Abade ya está muy acabado.
+
+EL MANCO DE GONDAR
+
+¿Y para mí no sabes de ningún acomodo?
+
+EL TULLIDO DE CELTIGOS
+
+¿Y para mí?
+
+ELECTUS
+
+Tal que pueda convenirvos, solamente sé de uno.
+
+EL TULLIDO DE CELTIGOS
+
+¿Dónde?
+
+ELECTUS
+
+En la villa. Las dos nietas del señor mi Conde. Dos rosas frescas y
+galanas. Para cada uno de vosotros la suya.
+
+ Se alboroza la hueste y el ciego permanece atento y malicioso,
+ gustando el rumor de las risas como los ecos de un culto, con los
+ ojos abiertos, inmóviles, semejante á un dios primitivo, aldeano
+ y jovial. En este tiempo baja la escalinata y cruza por entre los
+ mendigos, el señor Abad de Brandeso.
+
+EL ABAD
+
+¡Aquí, Carabel! ¡Aquí, Capitán!
+
+MINGUIÑA
+
+¡Nuestro señor le acompañe!
+
+EL ABAD
+
+¡Adiós!
+
+LA QUEMADA
+
+¡Vaya muy dichoso!
+
+EL ABAD
+
+¡Adiós!
+
+EL MANCO DE GONDAR
+
+¡Páselo muy bien!
+
+EL ABAD
+
+¡Adiós!
+
+ELECTUS
+
+¡Vaya muy dichoso el señor abade y la su compaña!
+
+LA QUEMADA
+
+No lleva compaña.
+
+ELECTUS
+
+¿Cómo no lleva compaña?
+
+MINGUIÑA
+
+No la lleva.
+
+ELECTUS
+
+Vos queréis burlar del ciego. ¿Pues no lleva los canes?
+
+LA QUEMADA
+
+¡Válate un diaño!
+
+EL MANCO DE GONDAR
+
+¿Pues no dice?..
+
+ Florisel sale del palacio acompañando á la dueña de los cabellos
+ blancos, cargado con una cesta, de donde desbordan las espigas del
+ maíz. Aquella es la limosna que habrá de repartirse entre la hueste
+ de mendicantes, y todos se atropellan por acudir á cobrarla. Doña
+ Malvina alza los brazos con un susto pueril.
+
+DOÑA MALVINA
+
+¡Despacio! ¡Despacio!
+
+ELECTUS
+
+Primero deberíais rezar por todos los difuntos de la señora.
+
+EL MANCO DE GONDAR
+
+Eso dices porque te dejemos ir delantero.
+
+LA QUEMADA
+
+¡Condenado raposo, cuántas mañas sabe!
+
+ELECTUS
+
+¿Quién habla que parece el canto de un pájaro del cielo?
+
+LA QUEMADA
+
+Ya te dije enantes que una buena moza.
+
+ELECTUS
+
+Y yo te dije que fueses adonde el señor Abade.
+
+LA QUEMADA
+
+Déjame reposar primero.
+
+ELECTUS
+
+Vas á perder las colores.
+
+ Nuevamente ríen los mendigos. El ciego recibe la limosna antes que
+ ninguno, y entona su prosa de benditas gracias, con la montera
+ colgada en el bordón. De aquella salmodia sólo se percibe un grave
+ murmullo que tiene algo de eclesiástico. La Inocente, olvidada de
+ la limosna, vaga por el jardín cogiendo rosas. Doña Malvina alza
+ los brazos y la voz.
+
+DOÑA MALVINA
+
+¡Eh!.. Tú, rapaza, no arranques las flores.
+
+ADEGA LA INOCENTE
+
+¡No! ¡No!
+
+DOÑA MALVINA
+
+Luego se enoja la señora.
+
+ADEGA LA INOCENTE
+
+Sí... sí... La señora las cuida con las sus manos blancas, y solamente
+ella puédelas coger.
+
+EL TULLIDO DE CELTIGOS
+
+¡Pobre rapaza! A la cuitada acúdela por veces un ramo cativo, y mete
+dolor de corazón verla correr por los caminos, cubierta de polvo, con
+los pies sangrando.
+
+ Doña Malvina, desde lo alto de la escalinata, vigila el reparto de
+ la limosna. Los mendigos, después de recibirla, salmodian un rezo.
+ Florisel va de uno en otro llenando las alforjas. Las dos viejas,
+ Minguiña y la Quemada, la reciben juntas y besan las espigas.
+
+MINGUIÑA
+
+Sé buen cristiano, mi hijo; que en buena casa estás.
+
+FLORISEL
+
+A mí paréceme que la conozco. ¿Vostede no me dijo que era de San
+Clemente?
+
+MINGUIÑA
+
+De allí soy, y allí tengo todos mis difuntos.
+
+FLORISEL
+
+Yo soy poco desviado.
+
+MINGUIÑA
+
+¿Y cómo has venido á servir en el palacio?
+
+FLORISEL
+
+La señora es mi madrina. Yo me llamo Florisel.
+
+ADEGA LA INOCENTE
+
+¡Florisel! ¡Qué lindo pudo ser el santo que tuvo ese nombre, que mismo
+parece cogido en los jardines del cielo!
+
+ El Marqués de Bradomín, llega á caballo, y se detiene en la puerta
+ bajo el arco que tiene cimeros cuatro blasones de piedra. Piafa
+ el potro que monta, y sobre la losa del umbral, que parece una
+ sepultura, los herrados cascos resuenan fanfarrones, valientes
+ y marciales, con el noble estrépito de las espadas y de los
+ broqueles. La hidalga figura del jinete desaparece bajo un capote
+ de cazador, y una boína de terciopelo cubre su guedeja romántica,
+ que comienza á ser de plata.
+
+DOÑA MALVINA
+
+¡El señor Marqués! Tenle el estribo, Florisel.
+
+ADEGA LA INOCENTE
+
+¡Quiera Dios que encuentre á la señora con los colores de una rosa!
+¡Así la encuentre como una rosa en su rosal!
+
+DOÑA MALVINA
+
+¡Páguele Dios el haber venido! Ahora verá á la señorita. ¡Cuánto tiempo
+la pobre suspirando por verle! No quería escribirle. Pensaba que ya la
+tendría olvidada. Yo he sido quien la convenció de que no. ¿Verdad que
+no, señor Marqués?
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+No... Pero dónde está?
+
+DOÑA MALVINA
+
+Quiso esperarle en el jardín. Es como los niños, ya el señor lo sabe.
+Con la impaciencia temblaba hasta batir los dientes, y tuvo que
+echarse.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¿Tan enferma está?
+
+DOÑA MALVINA
+
+Muy enferma, señor. No se la conoce.
+
+ADEGA LA INOCENTE
+
+Cuando se halle con la señora mi Condesa póngale, sin que ella lo vea,
+estas yerbas bajo la almohada. Con ellas sanará. Las almas son como los
+ruiseñores, todas quieren volar. Los ruiseñores cantan en los jardines,
+pero en los palacios del rey se mueren poco á poco.
+
+DOÑA MALVINA
+
+¡No haga caso, señor! ¡La pobre es inocente!
+
+ELECTUS
+
+Rapaces, que tocan las doce, y es cuando Nuestro Señor se sienta á la
+mesa y bendice á toda la Cristiandad.
+
+ Bajo los viejos árboles, que cuentan la edad del palacio, los
+ mendigos se arrodillan y rezan á coro. Las campanas de la aldea
+ tocan á lo lejos, y pasa su anuncio sobre la fronda del jardín como
+ un vuelo de tórtolas. Una sombra blanca aparece en lo alto de la
+ escalinata.
+
+LA DAMA
+
+¡Ya llegas! ¡Ya llegas, mi vida! ¡Temí que no vinieses, y no verte más!
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¿Y ahora?
+
+LA DAMA
+
+¡Ahora soy feliz!
+
+
+ASÍ TERMINA LA JORNADA PRIMERA
+
+
+
+
+JORNADA SEGUNDA
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+ El sol poniente dora los cristales del mirador. Es un mirador tibio
+ y fragante: Gentiles arcos cerrados por vidrieras de colores le
+ flanquean con ese artificio del siglo galante, que imaginó las
+ pavanas y las gavotas. En cada arco las vidrieras forman tríptico,
+ y puede verse el jardín en medio de una tormenta, en medio de una
+ nevada y en medio de un aguacero. Aquella tarde el sol de otoño
+ penetra hasta el centro, triunfante, como la lanza de un arcángel.
+ El Marqués de Bradomín lee un libro. Florisel, con la montera entre
+ ambas manos, asoma en la puerta.
+
+FLORISEL
+
+¿Da su permiso?
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Adelante.
+
+FLORISEL
+
+Dice la señorita mi ama que me mande en cuanto se le ofrezca.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¿Tú sirves aquí en el palacio?
+
+FLORISEL
+
+Sí, señor.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¿Hace mucho tiempo?
+
+FLORISEL
+
+Va para dos años.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¿Y qué haces?
+
+FLORISEL
+
+Pues hago todo lo que me mandan.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¡Pareces un filósofo estoico!
+
+FLORISEL
+
+Y puede que lo parezca, sí, señor.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¿Fué la señorita quien te ha mandado venir?
+
+FLORISEL
+
+Sí, señor. Hallábame yo en la solana adeprendiéndole la riveirana á los
+mirlos nuevos, que los otros ya la tienen bien adeprendida, cuando la
+señorita bajó al jardín y me mandó venir.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¿Tú aquí eres el maestro de los mirlos?
+
+FLORISEL
+
+Sí, señor.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¿Y ahora, además, eres mi paje?
+
+FLORISEL
+
+Sí, señor.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¡Altos cargos!
+
+FLORISEL
+
+Sí, señor.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¿Y cuántos años tienes?
+
+FLORISEL
+
+Paréceme, paréceme que han de ser doce, pero no estoy cierto.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Antes de venir al palacio, ¿dónde estabas?
+
+FLORISEL
+
+Servía en la casa de Don Juan Manuel Montenegro, que es tío de la
+señorita.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¿Y qué hacías allí?
+
+FLORISEL
+
+Allí enseñaba al hurón.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¡Otro cargo palatino!
+
+FLORISEL
+
+Sí, señor.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¿Y cuántos mirlos tiene la señorita?
+
+FLORISEL
+
+Tan siquiera uno. Son míos... Cuando los tengo bien adeprendidos, se
+los vendo.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¿A quién se los vendes?
+
+FLORISEL
+
+Pues á la señorita, que me los merca todos. ¿No sabe que los quiere
+para echarlos á volar? La señorita desearía que silbasen la riveirana
+sueltos en el jardín, pero ellos se van lejos. Un domingo, por el mes
+de San Juan, venía yo acompañando á la señorita. Pasados los prados
+de Lantañón, vimos un mirlo que muy puesto en las ramas de un cerezo,
+estaba cantando la riveirana. Acuérdame que entonces dijo la señorita:
+Míralo, adónde se ha venido el caballero.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Es una historia digna de un romance. Tú mereces ser paje de una reina y
+cronista de un reinado.
+
+FLORISEL
+
+Hace falta suerte, que yo no tengo.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Di, ¿qué es más honroso, enseñar hurones, ó mirlos?
+
+FLORISEL
+
+Todo es igual.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¿Y cómo has dejado el servicio de Don Juan Manuel Montenegro?
+
+FLORISEL
+
+Porque ya tiene muchos criados. ¡Qué gran caballero es Don Juan Manuel!
+Dígole, que en el Pazo todos los criados le tenían miedo. Don Juan
+Manuel es mi padrino, y fué quien me trujo al palacio para que sirviese
+á la señorita.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¿Y dónde te iba mejor?
+
+FLORISEL
+
+Al que sabe ser humilde, en todas partes le va bien.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¡Es una réplica calderoniana! ¡También sabes decir sentencias! Ya no
+puede dudarse de tu destino: Has nacido para vivir en un palacio,
+educar mirlos, amaestrar los hurones, ser ayo de un príncipe y formar
+el corazón de un gran rey.
+
+FLORISEL
+
+Para eso, además de suerte, hacen falta muchos estudios.
+
+ Por la avenida de mirtos llega una sombra blanca: sus manos de
+ fantasma tocan en los cristales del mirador. El jardín se esfuma en
+ la vaga luz del crepúsculo. Los cipreses y los laureles cimbrean
+ con augusta melancolía sobre las fuentes abandonadas, algún
+ tritón cubierto de hojas borbotea á intervalos su risa quimérica,
+ y el agua tiembla en la sombra con latido de vida misteriosa y
+ encantada. Se oye una risa de plata que parece timbarse con el
+ rumor de la fuente.
+
+LA DAMA
+
+¿Tienes ahí á Florisel?
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¿Florisel es el paje?
+
+LA DAMA
+
+Sí.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Parece bautizado por las hadas.
+
+LA DAMA
+
+Yo soy su madrina.
+
+FLORISEL
+
+¿Qué me mandaba?
+
+LA DAMA
+
+Que subas estas rosas. Todas son para ti, Xavier.
+
+ La sombra, que se esfuma detrás de los cristales, muestra su falda
+ donde las rosas desbordan como el fruto ideal de unos amores que
+ sólo floreciesen en los besos.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Estás desnudando el jardín.
+
+LA DAMA
+
+Algunas se han deshojado. ¡Míralas, qué lástima!
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Es el otoño que llega.
+
+LA DAMA
+
+¡Ah, qué fragancia!
+
+ Hunde en aquella frescura aterciopelada sus mejillas pálidas,
+ y alza la cabeza y respira con delicia, cerrando los ojos y
+ sonriendo, cubierto el rostro de rocío, como otra rosa, una rosa
+ blanca. A modo de lluvia arroja sobre el Marqués de Bradomín las
+ rosas deshojadas en su falda.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Volveremos á recorrer juntos el jardín y el Palacio.
+
+LA DAMA
+
+Como en otro tiempo, cuando éramos niños.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¡Hermosos y lejanos recuerdos!
+
+LA DAMA
+
+Cuando te fuiste, yo elegí este retiro para toda mi vida.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Es más poético que un convento.
+
+LA DAMA
+
+No te burles de mi pena, Xavier.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+No me burlo, Concha: solamente me sonrío, y una sonrisa es á veces más
+triste que las lágrimas.
+
+LA DAMA
+
+Yo sé eso. En esta hora de la tarde el jardín parece lleno de
+recogimiento.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+El jardín y el palacio tienen esa vejez señorial y melancólica de los
+lugares por donde en otro tiempo pasó la vida amable de la galantería
+y del amor. Bajo la fronda del laberinto, sobre las terrazas y en los
+salones, han florecido las risas y los madrigales, cuando las manos
+blancas que en los viejos retratos sostienen apenas los pañolitos de
+encaje iban deshojando las margaritas que guardan el cándido secreto de
+los corazones.
+
+LA DAMA
+
+¡Mis manos también las han deshojado!
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Y las hojas, al volar, te han dicho cuánto yo te quería.
+
+LA DAMA
+
+Me han engañado.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¡Divinas manos de Dolorosa!
+
+LA DAMA
+
+Manos de muerta.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Manos de princesa encantada, que han de guiarme en una amorosa
+peregrinación á través del palacio y del jardín.
+
+LA DAMA
+
+Como en otro tiempo, cuando yo te guiaba para que jugásemos, unas
+veces en la torre, otras en la biblioteca, otras en aquel mirador ya
+derruído que daba sobre las tres fuentes. ¡Tiempos aquellos en que
+nuestras risas locas y felices turbaban el recogimiento del palacio,
+y se desvanecían por los corredores oscuros, por los salones, por las
+antesalas!
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Y al abrirse lentamente las puertas de floreados herrajes, exhalábase
+del fondo de los salones el aroma lejano de otras vidas.
+
+LA DAMA
+
+¡Tú también te acuerdas! ¿Y te acuerdas de un salón que tiene de corcho
+el estrado? Allí nuestras pisadas no despertaban rumor alguno.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+En el fondo de los espejos el salón se prolongaba hasta el ensueño,
+como en un lago encantado, y los personajes de los retratos parecían
+vivir olvidados en una paz de siglos.
+
+LA DAMA
+
+¿Te acuerdas? ¿Y te acuerdas cuando nos cogíamos de la mano para saltar
+delante de las consolas y ver estremecerse los floreros cargados de
+rosas, y los fanales adornados con viejos ramajes y los candelabros?..
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¡También me acuerdo, Concha! Mi alma está cubierta de recuerdos, como
+ese viejo jardín está cubierto de hojas. Es el otoño que llega para
+todos. Concha, tú sonríes y en tu sonrisa siento el pasado, como un
+aroma entrañable de flores marchitas que trae alegres y confusas
+memorias.
+
+ Hay un silencio. En la penumbra de la tarde las voces apagadas
+ tienen un profundo encanto sentimental, y en la oscuridad crece el
+ misterio de los rostros y de las sonrisas. Lentamente la dama alza
+ su mano diáfana como mano de fantasma y toca la mano del Marqués de
+ Bradomín.
+
+LA DAMA
+
+¿En qué piensas, Xavier?
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+En el pasado, Concha.
+
+LA DAMA
+
+Tengo celos de él.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Es el pasado de nuestros amores.
+
+LA DAMA
+
+¡Qué triste pasado! Fué allá, en el fondo del laberinto, donde nos
+dijimos adiós.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Y, como ahora, los tritones de la fuente borboteaban su risa, aunque
+entonces tal vez nos haya parecido que lloraban.
+
+LA DAMA
+
+Todo el jardín estaba cubierto de hojas y el viento las arrastraba
+delante de nosotros con un largo susurro. Las últimas rosas de otoño
+empezaban á marchitarse y esparcían ese aroma indeciso que tiene la
+melancolía de los recuerdos. Nos sentamos en un banco de piedra. Ante
+nosotros se abría la puerta del laberinto, y un sendero, un solo
+sendero, ondulaba entre los mirtos como el camino de una vida solitaria
+y triste. ¡Mi vida desde entonces!
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¡Nuestra vida!
+
+LA DAMA
+
+Y todo permanece lo mismo y sólo nosotros hemos cambiado.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+No hemos podido ser como los tritones de la fuente, que en el fondo del
+laberinto aún ríen, con su risa de cristal, sin alma y sin edad.
+
+LA DAMA
+
+Te escribí que vinieses, porque entre nosotros ya no puede haber más
+que un cariño ideal... Y enferma como estoy, deseaba verte antes de
+morir. Y ahora me parece una felicidad estar enferma. ¿No lo crees? Es
+que tú no sabes cómo yo te quiero.
+
+ Exhala las últimas palabras como si fuesen suspiros, y con una mano
+ se cubre los ojos. El Marqués de Bradomín besa aquella mano sobre
+ el rostro, y después la aparta dulcemente. Los ojos, los hermosos
+ ojos de enferma, llenos de amor, le miran sin hablar, con una larga
+ mirada. Por la vieja avenida de mirtos que parece flotar en el
+ rosado vapor del ocaso se ve venir al señor Abad de Brandeso.
+
+EL ABAD
+
+¡Vamos, Carabel! ¡Vamos, Capitán!
+
+LA DAMA
+
+Aquí tenemos al Abad de Brandeso.
+
+EL ABAD
+
+Saludo á mi ilustre feligresa y al no menos ilustre Marqués de Bradomín.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Señor Abad, cuántos años sin vernos. Yo le hacía á usted cuando menos
+canónigo.
+
+EL ABAD
+
+De esta madera se hacen, señor Marqués.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Y los papas también.
+
+EL ABAD
+
+Los papas yo no diré tanto. ¡Quieto, Carabel! ¡Quieto, Capitán!
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Y qué, hay todavía muchas perdices por esta tierra?
+
+EL ABAD
+
+Todavía hay algunas.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Usted siempre tan incansable cazador.
+
+EL ABAD
+
+Ya no soy aquel que era. Los años quebrantan peñas: Cuatro anduve por
+las montañas de Navarra con el fusil al hombro, y hoy me canso apenas
+salgo á dar un paseo con la escopeta y los perros. ¿Y qué se ha hecho
+el señor Marqués durante tantos años por esas tierras extranjeras?
+¿Cómo no ha pensado en escribir un libro de sus viajes?
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Ya escribo mis memorias.
+
+EL ABAD
+
+¿Serán muy interesantes?
+
+LA DAMA
+
+Lo más interesante no lo dirá.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Digo sólo mis pecados.
+
+EL ABAD
+
+De nuestro ilustre Marqués se cuentan cosas verdaderamente
+extraordinarias. Las confesiones, cuando son sinceras, encierran
+siempre una gran enseñanza: recordemos las de San Agustín.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Yo no aspiro á enseñar, sino á divertir, señor Abad. Toda mi doctrina
+está en una sola frase. ¡Viva la bagatela! Para mí la mayor conquista
+de la humanidad es haber aprendido á sonreir.
+
+LA DAMA
+
+Yo creo que habremos sonreído siempre.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Es una conquista. Durante muchos siglos, los hombres fueron
+absolutamente serios. En la Historia hay épocas enteras en las cuales
+no se recuerda ni una sola sonrisa célebre. En la Biblia, Jehová no
+sonríe, y los patriarcas y los profetas tampoco.
+
+EL ABAD
+
+Ni falta que les hacía. Los patriarcas y los profetas por seguro que no
+habrían dicho Viva la bagatela, como nuestro ilustre Marqués.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Y en cambio cuando llegaba la ocasión, cantaban, bailaban y tocaban el
+arpa.
+
+EL ABAD
+
+Señor Marqués de Bradomín, procure usted no condenarse por bagatela.
+
+LA DAMA
+
+En el infierno debió haberse sonreído siempre. ¿No se dice sonrisa
+mefistofélica?
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+El diablo ha sido siempre un ser superior.
+
+LA DAMA
+
+No le admiremos demasiado señor Marqués. Ese es el maniqueísmo. Ya se
+me alcanza que usted adopta ese hablar ligero para ocultar mejor sus
+propósitos.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¿Mis propósitos?
+
+EL ABAD
+
+La misión secreta que trae del Rey nuestro señor.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¿Una misión secreta? ¿De veras sospecha usted eso?
+
+EL ABAD
+
+Y conmigo, muchos. Yo comprendo que ciertas negociaciones deben ser
+reservadas, pero, á fe, no creía que eso rezase con un viejo veterano.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¡Pero, señor Abad! ¿cómo imagina usted que yo ande en una aventura tan
+loca?
+
+LA DAMA
+
+Por lo mismo que es loca.
+
+EL ABAD
+
+¿No sigue usted fiel á la Causa?
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Sí.
+
+EL ABAD
+
+Pues entonces...
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Señor Abad, yo soy carlista por estética. El carlismo tiene para mí la
+belleza de las grandes catedrales. Me contentaría con que lo declarasen
+monumento nacional.
+
+EL ABAD
+
+Confieso que no conocía esa clase de carlistas.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Los carlistas se dividen en dos grandes bandos: uno, yo, y el otro, los
+demás.
+
+LA DAMA
+
+¡Uno, tú!
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Y tú...
+
+EL ABAD
+
+Señor Marqués, usted está tocado de ese terrible gusano de la burla.
+¡Volterianismos! ¡Volterianismos de la Francia! Palabra de honor,
+señor Marqués, ¿no trae usted una misión del Rey?
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Palabra de honor, señor Abad, no la traigo.
+
+EL ABAD
+
+Sin duda tienen razón los que dicen que el Abad de Brandeso es un iluso.
+
+ Sonríe tristemente el blanco fantasma de la enferma. Se aparece
+ allá en el fondo del mirador, con las manos cruzadas: Mira hacia
+ el camino, un camino aldeano, solitario y luminoso bajo el sol que
+ muere. Con romántica fatiga levanta su mano de sombra y señala á lo
+ lejos.
+
+LA DAMA
+
+Xavier, mira allá un jinete.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+No veo nada.
+
+LA DAMA
+
+Ahora pasa La Fontela.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Sí, ya le veo.
+
+LA DAMA
+
+Es el tío Don Juan Manuel.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¡El magnífico hidalgo del Pazo de Lantañón!
+
+LA DAMA
+
+¡Pobre señor! Estoy segura que viene á verte.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Se ha detenido y nos saluda quitándose el chambergo.
+
+ La figura del hidalgo se alza en medio del camino con el
+ montecristo flotante. El caballo relincha noblemente, y el viento
+ mueve sus crines venerables. Es un caballo viejo, prudente,
+ reflexivo y grave como un pontífice. Don Juan Manuel se levanta
+ sobre los estribos y deja oir su voz de tronante fanfarria que
+ despierta un eco lejano.
+
+DON JUAN MANUEL
+
+¡Sobrina! ¡Sobrina! Manda abrir la cancela del jardín.
+
+LA DAMA
+
+Xavier, dile tú que ya van.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¡Ya van! ¡Ya van!.. No me ha oído.
+
+EL ABAD
+
+El privilegio de hacerse entender á tal distancia es suyo no más.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¡Ya van!
+
+LA DAMA
+
+Calla, porque jamás confesará que te oye.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¡Ya van!
+
+EL ABAD
+
+Es inútil.
+
+LA DAMA
+
+Míralo, se inclina acariciando el cuello del caballo.
+
+DON JUAN MANUEL
+
+¡Sobrina! ¡Sobrina!
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¡Es magnífico!
+
+LA DAMA
+
+Vuelve el caballo hacia el camino, y se va...
+
+EL ABAD
+
+Sin duda le ha parecido que no acudían á franquearle la entrada con
+toda la presteza requerida.
+
+DON JUAN MANUEL
+
+¡Sobrina! No puedo detenerme... Voy á Viana del Prior... Tengo que
+apalear á un escribano.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¡De veras que es magnífico! Ya le tenía casi olvidado. ¡Y qué
+arrogante, á pesar de los años!
+
+EL ABAD
+
+Se conserva como cuando servía en la Guardia Noble de la Real Persona.
+
+LA DAMA
+
+Y si supieses qué existencia arrastra: Está casi en la miseria.
+
+EL ABAD
+
+Pero es siempre un gran señor. Vive rodeado de criados que no puede
+pagar, haciendo la vida de todos los mayorazgos campesinos: Chalaneando
+en las ferias, jugando en las villas y sentándose á la mesa de los
+curas en todas las fiestas.
+
+LA DAMA
+
+Desde que yo habito en este destierro es frecuente verle aparecer...
+
+EL ABAD
+
+También hace sus visitas á la rectoral. Ata su caballo á la puerta, y
+éntrase dando voces. Se hace servir vino, y bebe hasta dormirse en el
+sillón. Cuando se despierta, sea día ó noche, pide el caballo, y dando
+cabeceos sobre la silla, se vuelve á su Pazo de Lantañón.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Don Juan Manuel Montenegro es el último superviviente de una gran raza.
+
+EL ABAD
+
+Sí que lo es.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Hermano espiritual de aquellos aventureros hidalgos que se enganchaban
+en los tercios de Flandes ó de Italia por buscar lances de amor, de
+espada y de fortuna.
+
+LA DAMA
+
+Tú también eres de aquéllos.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Yo pude serlo, si no hubiera tenido la manía de leer. Los muchos libros
+son como los muchos desengaños: no dejan nada en el corazón.
+
+LA DAMA
+
+Dejan al menos los recuerdos, porque tú estás aquí.
+
+EL ABAD
+
+¡Carabel! ¡Capitán!
+
+LA DAMA
+
+¿Nos abandona usted, señor Abad?
+
+EL ABAD
+
+Por breves momentos, contando con su venia. Esta visita no es solamente
+para saludar á nuestro ilustre Marqués, lo es también para tomar un
+libro que recuerdo haber visto en la biblioteca del Palacio: «El
+Florilegio de Nuestra Señora»: una colección de sermones. Tengo
+encargo de predicar en la fiesta de Santa María de Andrade, que este
+año se celebra con gran solemnidad.
+
+LA DAMA
+
+La biblioteca entera está á su disposición.
+
+EL ABAD
+
+¡Gracias! ¡Mil gracias!
+
+ El Abad sale seguido de sus galgos como de dos acólitos, y en
+ el corredor, ya oscuro, se desvanecen el balandrán y el cloqueo
+ campesino de sus zuecos. Un reloj de cuco da las seis.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Ese reloj, sin duda, acuerda el tiempo del fundador.
+
+LA DAMA
+
+¡Qué temprano anochece! Las seis todavía.
+
+ El Marqués de Bradomín se acerca á la sombra romántica que se
+ destaca sobre el fondo luminoso de una vidriera, y en silencio le
+ besa una mano. Se oye un tenue suspirar.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¡Lloras!
+
+LA DAMA
+
+No debimos volver á vernos.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Lo que nunca debimos fué separarnos.
+
+LA DAMA
+
+Tú, cuándo tienes que irte?
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¿Yo? ¡Cuando tú me dejes!
+
+LA DAMA
+
+¡Ay!.. Cuando yo te deje. No te dejaría nunca. Si supieses la soledad
+de mi vida durante esos años tan largos que estuvimos sin vernos.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¡Mi pobre Concha! Una de esas vidas silenciosas y resignadas que
+miran pasar los días con una sonrisa triste y lloran de noche en la
+oscuridad.
+
+LA DAMA
+
+¡Es cierto!
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Y si yo te contase la mía.
+
+LA DAMA
+
+Tú no tienes que contarme la tuya. Mis ojos la han seguido desde lejos,
+y la saben toda. ¡Qué vida, Dios mío! Aquel pelo tan negro ya es todo
+blanco.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¡Ay, Concha, son las penas!
+
+LA DAMA
+
+No, ¡no son las penas!.. Otras cosas son! Tus penas no pueden igualarse
+á las mías, y yo no tengo blanca la cabeza.
+
+ Con una blandura lenta, de caricia sensual, la mano del Marqués de
+ Bradomín retira el alfilerón de oro que sujeta la crencha de la
+ dama, y la ola de seda olorosa y negra rueda sobre los hombros.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Ahora tu frente brilla como un astro bajo la crencha negra. ¿Te
+acuerdas cuando quería que me azotases con la madeja de tu pelo?
+
+LA DAMA
+
+Me acuerdo de todas tus locuras... Xavier, he recibido una carta, tengo
+que enseñártela.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¿Una carta? ¿De quién?
+
+LA DAMA
+
+De tu prima Isabel. Viene con las niñas.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¿Isabel Bendaña?
+
+LA DAMA
+
+Sí.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¿Pero tiene hijas Isabel?
+
+LA DAMA
+
+No, son mis hijas.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¡Tus hijas! En otro tiempo me querían mucho.
+
+LA DAMA
+
+Y tú también las querías.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¿Qué tienes?
+
+LA DAMA
+
+Nada.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¿Lloras?
+
+LA DAMA
+
+No.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Las pequeñas están con su padre.
+
+LA DAMA
+
+No. Las tengo educándose en el convento de la Enseñanza.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Ya serán unas mujeres.
+
+LA DAMA
+
+Sí, están muy altas.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Antes eran preciosas. No sé ahora.
+
+LA DAMA
+
+Como su madre.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+No, como su madre, nunca.
+
+LA DAMA
+
+Tienes razón. No quiera Dios hacerlas tan desgraciadas.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¡Qué distinta pudo haber sido nuestra vida! Hoy siento un cruel
+remordimiento por haberte escuchado cuando me suplicaste que te
+olvidase y que no te viese más. No comprendo cómo obedecí tu ruego. Fué
+sin duda porque vi tus lágrimas.
+
+LA DAMA
+
+No quieras engañarme una vez más. Yo creí siempre que volverías.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¿Por qué entonces me suplicaste que me fuese?
+
+LA DAMA
+
+No sé... Tal vez por eso.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Y no volví porque esperaba que tú me llamases. ¡Ah!.. El demonio del
+orgullo.
+
+LA DAMA
+
+No, no fué el orgullo. Fué otra mujer. Hacía mucho tiempo que me
+traicionabas con ella. ¡Cuando lo supe creí morir!
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¡Sin embargo, qué segura has estado siempre de mi cariño y cómo lo dice
+la carta con que me has llamado!
+
+LA DAMA
+
+No era de tu cariño, era de tu compasión. ¡Qué pena cuando adiviné por
+qué no habías vuelto! Pero no he tenido para ti un solo día de rencor.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Ya nada podrá separarnos.
+
+LA DAMA
+
+Nada... Pero tenemos que ser prudentes, Xavier. Si viene Isabel con mis
+hijas, soló te pido que á su llegada no te hallen aquí. Yo les diré
+que estás en Lantañón cazando con nuestro tío. Tú vienes una tarde, y
+sea porque hay tormenta, ó porque le tenemos miedo á los ladrones, te
+quedas aquí, como nuestro caballero. No te ofendes, ¿verdad?
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+No.
+
+LA DAMA
+
+Sí que te ofendes. Desde ayer estoy dudando, sin atreverme á decírtelo.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¿Y tú crees que engañaremos á Isabel?
+
+LA DAMA
+
+No lo hago por Isabel, lo hago por mis pequeñas, que son unas
+mujercitas.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¡Y después, qué será lo que nos separe?
+
+LA DAMA
+
+¡Mi muerte! ¡Nada más que mi muerte! Tu amor tiene en mi alma raíces
+tan profundas como esos árboles que vemos desde aquí. Nada podrá
+separarnos, Xavier, nada, si no es tu olvido.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Desgraciadamente no sé olvidar.
+
+ Sus manos se estrechan en silencio. Están sentados en el fondo del
+ mirador, desde donde distinguen el jardín iluminado por la luna,
+ los cipreses mustios destacándose en el azul heráldico, coronados
+ de estrellas, y una fuente negra con aguas de plata. En medio
+ de aquel recogimiento resuenan en el corredor las madreñas de
+ Florisel. El paje entra con una lámpara encendida.
+
+FLORISEL
+
+Santas y buenas noches.
+
+LA DAMA
+
+¡Ay!.. Llévate esa luz.
+
+FLORISEL
+
+Consideren que es malo tomar la luna.
+
+ En el fondo del jardín la fuente canta como un pájaro escondido y
+ le cuenta á la luna su prisión en el laberinto. Una sombra cruza
+ por delante de los cristales y la voz poderosa del hidalgo de
+ Lantañón se eleva sobre el rumor de la fuente, despertando los ecos
+ del jardín.
+
+DON JUAN MANUEL
+
+¡Sobrina! ¡Sobrina!
+
+LA DAMA
+
+¡Ahí está!.. Verás cómo viene á invitarnos para la fiesta, que es
+mañana.
+
+ Sale presurosa por una puerta de vieja tracería. Sobre el dintel,
+ prisioneros en su jaula de cañas, silban una vieja riveirana los
+ mirlos que cuida Florisel. En el silencio del anochecer aquel
+ ritmo, alegre y campesino, evoca el recuerdo de las felices danzas
+ célticas á la sombra de los robles.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¿Por qué es malo tomar la luna, Florisel?
+
+FLORISEL
+
+Ya lo sabe el señor mi Marqués.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+No lo sé.
+
+FLORISEL
+
+Por las brujas.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Deja entonces la luz. Oye, ¿quieres acompañarme al Pazo de Lantañón?
+
+FLORISEL
+
+¿Tiene pensado ir allá el señor mi Marqués?
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Hoy mismo.
+
+FLORISEL
+
+¡No estará como en el Pazo de Brandeso! Cierto que en toda esta tierra
+no se halla un caballero como el señor padrino.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¿Pues entonces?..
+
+FLORISEL
+
+Pero no hay allí un horno de pan siempre lleno.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Eres un sabio, Florisel. Vete.
+
+ El Marqués de Bradomín, con una vaga sonrisa en los labios
+ irónicos, coge el libro donde leía al comienzo de la tarde, y se
+ sienta cerca de la lámpara. Florisel, sale apagando el ruido de sus
+ madreñas, y al abrir la puerta surge en la sombra la prócer figura
+ del viejo Mayorazgo de Lantañón.
+
+DON JUAN MANUEL
+
+¿Dónde se halla el Marqués de Bradomín? Mala tarde, sobrino.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¡Mala, tío!
+
+DON JUAN MANUEL
+
+¿Tú leyendo? Sobrino, lo mejor para quedarse ciego. ¡Sabes que es nieve
+lo que cae!
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¿Llegó usted hasta Viana?
+
+DON JUAN MANUEL
+
+No. Llegué hasta mis molinos, que están ahí cerca. Recordé que tenía
+que sacar de pila á uno de los hijos del molinero. Con ese son
+cincuenta y siete los ahijados que tengo.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¿Al escribano de Viana no le ha visto usted?
+
+DON JUAN MANUEL
+
+No... Pero está sentenciado. ¿Y qué librote es ese? Sobrino, has
+heredado la manía de tu abuelo, que también se pasaba los días leyendo.
+¡Así se volvió loco!
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Yo por ahora me defiendo.
+
+DON JUAN MANUEL
+
+Pero no hay que fiarse. Vive Dios que vengo aterido. ¡Marqués de
+Bradomín, se acabó la sangre de Cristo en el palacio de Brandeso?
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Presumo que no. Voy á llamar.
+
+DON JUAN MANUEL
+
+No te muevas. Andará por ahí algún criado. ¡Arnelas!.. ¡Florisel!..
+¡Brión!.. Uno cualquiera.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+No habrán oído.
+
+DON JUAN MANUEL
+
+¡Cómo! ¿Crees tú eso posible?
+
+FLORISEL
+
+¿Qué mandaba, señor padrino?
+
+ Florisel posa en el suelo del umbral su monterilla de paño pardo, y
+ presuroso y humilde corre á besar la mano del viejo linajudo que,
+ con empaque de protección soberana, acaricia la tonsurada cabeza
+ del rapaz.
+
+DON JUAN MANUEL
+
+Súbeme del tinto que se coge en La Fontela. Ya ves cómo habían oído,
+Marqués de Bradomín... Te aseguro que ese vino de La Fontela es el
+mejor vino de la comarca. ¿Tú conoces el del Condado? El de La Fontela
+es mejor. Y si lo hiciesen escogiendo la uva, sería el mejor del mundo.
+¡Ese vino! ¿O acaso están haciendo la vendimia?
+
+FLORISEL
+
+Voy, señor padrino.
+
+ Vuelven á resonar en el corredor las madreñas del paje, que aparece
+ todo trémulo, con un jarro talavereño que coloca sobre la mesa. Don
+ Juan Manuel se despoja del montecristo, y toma asiento en un sillón.
+
+DON JUAN MANUEL
+
+¿Tú vas á catarlo?
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Ya lo he catado.
+
+DON JUAN MANUEL
+
+¿Y cuál es tu opinión?
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¡La de usted!
+
+DON JUAN MANUEL
+
+Muchos así debía beberse mi sobrina. No estaría entonces como está. ¿La
+habrás hallado muy acabada?
+
+ El Marqués de Bradomín insinúa un gesto sentimental, y el viejo
+ linajudo vuelve á llenarse el vaso. Casi al mismo tiempo una mano
+ invisible empuja la puerta, que se abre lentamente, y sobre la
+ negrura del fondo albea el ropón monacal de la Señora del Palacio.
+
+LA DAMA
+
+El tío Don Juan Manuel quiere que le acompañes. ¿Te lo ha dicho? Mañana
+es la fiesta del Pazo, San Rosendo de Lantañón. Dice el tío que te
+recibirán con palio.
+
+DON JUAN MANUEL
+
+Ya sabes que desde hace tres siglos es privilegio de los Marqueses de
+Bradomín ser recibido con palio en las feligresías de San Rosendo de
+Lantañón, Santa Baya de Cristanilde y San Miguel de Deiro. Los tres
+curatos son presentación de tu casa. ¿Me equivoco, sobrino?
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+No se equivoca usted, tío.
+
+LA DAMA
+
+No le pregunte usted. Es un dolor, pero el último Marqués de Bradomín
+no sabe una palabra de esas cosas.
+
+DON JUAN MANUEL
+
+Eso lo sabe. Debe saberlo.
+
+LA DAMA
+
+Estoy segura que ni siquiera conoce el origen de la casa de Bradomín.
+
+DON JUAN MANUEL
+
+No hagas caso. Tu prima quiere indignarte.
+
+LA DAMA
+
+¡Supiera al menos cómo se compone el blasón de la noble casa de
+Montenegro!
+
+DON JUAN MANUEL
+
+¡Eso lo saben los niños más pequeños!
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¡Como que es el más ilustre de los linajes españoles!
+
+DON JUAN MANUEL
+
+Españoles y tudescos, sobrino. Los Montenegros de Galicia descendemos
+de una emperatriz alemana. Es el único blasón español que lleva metal
+sobre metal: espuelas de oro en campo de plata. El linaje de Bradomín
+también es muy antiguo. Pero entre todos los títulos de tu casa,
+Marquesado de San Miguel, Condado de Barbanzón y Señorío de Padín,
+el más antiguo y esclarecido es el señorío. Se remonta hasta Don
+Roldán, uno de los doce pares. Don Roldán ya sabéis que no murió en
+Roncesvalles, como dicen las Historias.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Yo confieso que no sabía nada.
+
+LA DAMA
+
+Sí, señor.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¡Ah! ¿Tú lo sabías? Es sin duda un secreto de familia.
+
+LA DAMA
+
+¡Naturalmente!
+
+DON JUAN MANUEL
+
+Como yo también desciendo de Don Roldán, por eso conozco bien esas
+cosas. Don Roldán pudo salvarse, y en una barca llegó hasta la Isla de
+Sálvora, y atraído por una Sirena, naufragó en aquella playa, y tuvo
+de la Sirena un hijo que, por serlo de Don Roldán, se llamó Padín, y
+viene á ser lo mismo que Paladín. Ahí tienes por qué una Sirena abraza
+y sostiene tu escudo en la iglesia de Lantañón. Puesto que tienes la
+manía de leer, en el Pazo te daré un libro antiguo, pero de letra
+grande y clara, donde todas estas historias están contadas muy por
+largo. Pero, si hemos de irnos, vámonos aprovechando este claro del
+tiempo.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+No sé si está mi yegua ensillada. ¿Usted monta un caballo?
+
+DON JUAN MANUEL
+
+Sí, pero no te asustes por eso. Mi caballo lo tuvo catorce años el Abad
+de Andrade, y cumple el voto de castidad mejor que su antiguo amo.
+¡Adiós, sobrina!
+
+LA DAMA
+
+¡Adiós, tío! ¡Xavier! ¿hasta cuándo?
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Tú que me destierras debes decirme cuándo puedo volver.
+
+LA DAMA
+
+Si ellos llegan hoy, tú mañana mismo. Ya lo sabes.
+
+ Había salido el viejo linajudo, y la dama, furtiva y amorosa, se
+ alza en la punta de los pies para alcanzar los labios del Marqués
+ de Bradomín.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¡Mi vida!
+
+LA DAMA
+
+¿Vendrás mañana, Xavier?
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Sí.
+
+LA DAMA
+
+¿Me lo juras?
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Sí.
+
+ Tras los cristales del mirador, el jardín aparece lleno de sombra,
+ y en el cielo, triste y otoñal, se perfila la luna como borrosa
+ moneda de plata. Al pie de la fuente, un criado espera con los
+ caballos del diestro. Se ve la figura de Don Juan Manuel que
+ baja por un tortuoso camino de mirtos. El Marqués de Bradomín se
+ desprende blandamente de la dama y sale. La dama, apoyada en el
+ arco de la puerta, le despide agitando su mano blanca. Después,
+ cuando la sombra se desvanece en la noche del jardín, sale á la
+ escalinata para seguir viéndola un momento más. En la otra puerta,
+ aquella que comunica con el palacio, aparece el Abad de Brandeso.
+
+EL ABAD
+
+¿Da su permiso mi ilustre amiga doña María de la Concepción? ¿Da su
+permiso mi ilustre..?
+
+LA DAMA
+
+Adelante, señor Abad. ¿Por qué se detiene en la puerta? ¿Ha encontrado
+usted el libro que buscaba?
+
+EL ABAD
+
+Después de mucho revolver, al cabo di con él.
+
+LA DAMA
+
+¿No se lo lleva usted?
+
+EL ABAD
+
+Solamente quería compulsar una cita.
+
+LA DAMA
+
+¡Yo suponía que se había usted ido cuánto hace!
+
+EL ABAD
+
+¡Cómo, sin despedirme de usted y de nuestro Marqués!
+
+LA DAMA
+
+¡Nuestro Marqués es el que acaba de irse! Mañana es San Rosendo de
+Lantañón, y el tío Don Juan Manuel vino á invitarle.
+
+EL ABAD
+
+¡Aquí, Carabel! ¡Aquí, Capitán! Ese viaje me afirma en mis sospechas,
+porque yo creo siempre que trae una misión del Rey.
+
+LA DAMA
+
+¿No le ha oído usted?
+
+EL ABAD
+
+A pesar de sus protestas. ¿Usted lo duda?
+
+LA DAMA
+
+No lo dudo... Lo sé.
+
+EL ABAD
+
+¡Que la trae!
+
+LA DAMA
+
+Que no, señor Abad.
+
+EL ABAD
+
+En tal supuesto...
+
+LA DAMA
+
+Sé todo lo que va usted á decirme.
+
+EL ABAD
+
+Ya no es un caso de conciencia donde el bien de la Iglesia debe
+considerarse antes que ninguna otra cosa. La estancia del señor Marqués
+de Bradomín en el palacio de Brandeso...
+
+LA DAMA
+
+Cuanto usted pueda decirme, cuanto me he dicho yo. Pero le quiero, él
+es mi vida, y su ausencia me mataba. He procurado olvidarle. Hubiera
+querido envejecer en una noche, despertarme un día arrugada, caduca, de
+cien años, con el corazón frío! Y mi pobre corazón, cada amanecer más
+lleno de su amor, sólo vivía de recuerdos!..
+
+EL ABAD
+
+Y después de haber sufrido y resistido tanto, bastó una hora de
+depresión aprovechada por Satanás...
+
+LA DAMA
+
+No, después de haber sufrido tanto, quise ser feliz, y ahora nada hay
+que pueda hacerme renunciar á mi amor.
+
+DOÑA MALVINA
+
+Señorita, la noche se queda muy oscura. ¿Le parece que vaya alguno de
+los criados con un farol al desembarcadero del río, para esperar á las
+niñas?
+
+LA DAMA
+
+¿A qué hora llegará la barca?
+
+DOÑA MALVINA
+
+Ayer llegó muy de noche.
+
+EL ABAD
+
+Tiene mejor viento que ayer. ¿Vienen hoy las niñas?
+
+LA DAMA
+
+Hoy las espero. Hace ya dos días que están en Viana con su padre.
+
+ Se oyen los ladridos de un perro, y se divisa una sombra que
+ adelanta por el jardín. Trae un faro en la mano, y la humosa llama
+ de aceite tras los vidrios empañados, ilumina con temblona claridad
+ aquel sendero entre viejos mirtos, y los pies descalzos del hombre
+ que llega. Es una figura negra que apenas se destaca sobre el fondo
+ misterioso del jardín. Los ladridos del perro le hacen detenerse, y
+ explora en torno con el farol en alto. Toda la figura se ilumina:
+ El traje de aguas y el sudeste con que cubre su cabeza le anuncian
+ como un marinero.
+
+EL MARINERO
+
+¡Hagan favor de atar el perro!
+
+DOÑA MALVINA
+
+¿Quién es?
+
+EL MARINERO
+
+Abelardo, el patrón de la barca.
+
+LA DAMA
+
+¿Quién ha dicho? ¡Ya están ahí!..
+
+DOÑA MALVINA
+
+No vienen las niñas.
+
+EL ABAD
+
+Habrán temido al mal tiempo.
+
+EL MARINERO
+
+¡Santas y buenas noches tenga la señora y la compañía!
+
+LA DAMA
+
+¿Cómo no han venido mis hijas?
+
+EL MARINERO
+
+Cuando ya ibamos á largar llegó un criado mozo con esta carta.
+
+ Al mismo tiempo que habla, el marinero se descubre y del sudeste
+ saca la carta que entrega á la señora. Doña Malvina acerca el
+ velón, y alumbra mientras lee la dama.
+
+LA DAMA
+
+«Mamá Concha: No vamos, porque está papá muy grave, que le ha repetido
+el ataque y dicen que no debemos abandonarlo en estos momentos.
+Nosotras, las dos, tenemos muchos deseos de verte. Como aquí estamos
+solas, y ni siquiera conocemos á los criados, no hacemos sino llorar.
+Papá no habla, y dicen que no conoce á nadie; pero á nosotras nos mira
+con unos ojos tan tristes que parece que nos conoce.» ¡Pobres hijas!
+¡Lo que estarán sufriendo, allí solas las dos! ¡Mis ángeles queridos!
+¿Cuándo sales con la barca?
+
+EL MARINERO
+
+Ahora. Apenas si nos queda marea.
+
+DOÑA MALVINA
+
+¿Quiere usted que vaya yo al lado de las niñas?
+
+LA DAMA
+
+Quiero ir yo.
+
+DOÑA MALVINA
+
+¡Usted, señorita!
+
+EL ABAD
+
+Es un deber de madre, y también de esposa.
+
+LA DAMA
+
+¿Y acaso puedo yo volver á entrar en aquella casa? ¡Qué hacer, Dios
+mío!.. ¡Pobres hijas, solas al lado de su padre que se muere! ¡Y tal
+vez maldiciéndome! Iré, iré, aun cuando hayan de arrojarme los criados.
+
+ Sale en medio de un aguacero, cubierta con largo capuchón. Todos la
+ siguen, y como una procesión de sombras se les ve alejarse por el
+ jardín, entre los altos mirtos. Desaparecen con la luz del farol, y
+ el perro sigue ladrando en la noche.
+
+
+ASÍ TERMINA LA JORNADA SEGUNDA
+
+
+
+
+JORNADA TERCERA
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+ El viejo jardín en una tarde otoñal y dorada. Dos palomas se
+ arrullan posadas en la piedra de armas, y los vencejos, que
+ revolotean sobre la torre señorial, trazan en el azul signos
+ de quimera con la punta negra del ala. De tiempo en tiempo, un
+ estremecimiento recorre el jardín y luego todo vuelve á quedar en
+ silencio de misterio: El misterio de los mirtos centenarios, de las
+ fuentes abandonadas, de las rosas que se deshojan en los rosales...
+ Doña Malvina, la dueña, hace calceta sentada en un banco de piedra
+ y atisba por encima de los espejuelos hacia la puerta del jardín,
+ donde acaba de aparecerse el señor Abad de Brandeso.
+
+EL ABAD
+
+Acaban de contarme que llegó esta mañana toda la familia. ¿Cómo han
+sido esas paces, Doña Malvina?
+
+DOÑA MALVINA
+
+Dios Nuestro Señor que dispone todas las cosas. Ya conoce aquella
+súbita resolución que tomó la señorita al leer la carta de las niñas.
+Llegamos á Viana caladas de agua y muertas de miedo. Yo durante el
+camino no hice otra cosa que rezar... Las olas montaban por encima de
+la barca. ¡Y qué serenidad la señorita! Solamente la vi temblar cuando
+llegamos á la puerta de su casa. Estaba pálida como una muerta. Pensé
+que iba á caerse. Sin pronunciar una sola palabra subió las escaleras
+y abrazó á las niñas, que salieron á recibirla. Crea que me daba miedo
+verla tan pálida, con los ojos secos. Tomó á las niñas de la mano y
+siguió con ellas...
+
+EL ABAD
+
+¡El trance habrá sido al entrar en la alcoba donde estaba el marido
+enfermo!
+
+DOÑA MALVINA
+
+Llegó, le besó las manos de rodillas, y entonces por primera
+vez lloró... Las niñas también lloraban, como si las inocentes
+comprendiesen.
+
+EL ABAD
+
+¿Y el marido?
+
+DOÑA MALVINA
+
+No la conoció.
+
+EL ABAD
+
+¿Y ahora?
+
+DOÑA MALVINA
+
+Lo mismo. Solamente conoce al criado que le acompañaba siempre.
+
+EL ABAD
+
+Ya llevaba mucho tiempo desmemoriado. Ultimamente habrá tenido noticia
+de la llegada del ilustre Marqués de Bradomín.
+
+DOÑA MALVINA
+
+Aun cuando no lo dice, ese remordimiento tiene la señorita. Siete
+días estuvo á su cabecera, día y noche, velándole. A todos nos tenía
+pasmados que tuviese fuerzas estando como está tan delicada. ¡Y ahora
+le cuida y sirve con un amor!
+
+EL ABAD
+
+¿Y el ilustre Marqués, no ha vuelto á mostrarse?
+
+DOÑA MALVINA
+
+Mis ojos no le han visto más.
+
+EL ABAD
+
+Hace dos días continuaba en el Pazo de Lantañón.
+
+DOÑA MALVINA
+
+Entonces allí seguirá.
+
+EL ABAD
+
+¿Y si vuelve?
+
+DOÑA MALVINA
+
+Si vuelve... Como ahora no hacen sufrir á nadie.
+
+EL ABAD
+
+Pero ofenden á Dios, Doña Malvina.
+
+ Por un sendero del jardín vienen dos niñas que parecen dos
+ princesas infantiles, pintadas por el Tiziano en la vejez. Las dos
+ son muy semejantes, rubias y con los ojos de oro. La mayor se llama
+ María Fernanda, la pequeña María Isabel. Llegaban sofocadas de sus
+ juegos, y la onda primaveral de sus risas se levantaba armónica
+ entre los viejos mirtos.
+
+MARIA ISABEL
+
+¡Señor abad!
+
+MARIA FERNANDA
+
+¡Don Benicio!
+
+EL ABAD
+
+¡Señoritas! ¡Qué altas y qué preciosas!
+
+MARIA FERNANDA
+
+María Isabel no ha crecido. ¡Yo sí!
+
+MARIA ISABEL
+
+Tú has crecido más, pero yo también crecí.
+
+MARIA FERNANDA
+
+Te sirven todos los vestidos que tenías.
+
+EL ABAD
+
+Yo á las dos las encuentro hechas unas mujeres.
+
+DOÑA MALVINA
+
+¡Todavía han de pasar muchos años!
+
+EL ABAD
+
+¿Cuál es la más aplicada?
+
+MARIA FERNANDA
+
+Yo las cuentas no las entiendo, pero la Historia Sagrada la sé toda.
+
+EL ABAD
+
+¿Y tú María Isabel?
+
+MARIA ISABEL
+
+¡Yo también!
+
+EL ABAD
+
+¿Y además entiendes las cuentas?
+
+MARIA ISABEL
+
+Eso no...
+
+MARIA FERNANDA
+
+Las cuentas no las entiende ninguna niña. En el convento somos quince
+educandas y sólo una las entiende.
+
+EL ABAD
+
+Pues ya hay una.
+
+MARIA ISABEL
+
+Pero en cambio, Sor María Salomé, que tiene cerca de ochenta años,
+siempre que nos castigan por no saberlas, nos trae dulces á escondidas.
+
+MARIA FERNANDA
+
+Porque dice que á ella las cuentas tampoco le han entrado nunca en la
+cabeza. ¡Y tiene cerca de ochenta años!
+
+EL ABAD
+
+¿Y la doctrina, la sabéis?
+
+MARIA FERNANDA
+
+Sí, señor.
+
+EL ABAD
+
+¿Cuántos son los mandamientos de la ley de Dios?
+
+MARIA FERNANDA
+
+Los mandamientos de la ley de Dios, son diez: El primero, amar á Dios
+sobre todas las cosas; el segundo, no jurar su santo nombre en vano; el
+tercero, santificar las fiestas; el cuarto, honrar padre y madre; el
+quinto, no matar; el sexto, ¡larán! ¡larán!
+
+EL ABAD
+
+¿Cómo larán, larán?
+
+MARIA ISABEL
+
+¡Larán! ¡larán!
+
+EL ABAD
+
+¡Ah! Sí, el sexto, ¡larán! ¡larán! ¿Y vuestra madre, dónde está?
+
+MARIA FERNANDA
+
+Antes estaba en la capilla.
+
+EL ABAD
+
+¿Y ahora?
+
+MARIA FERNANDA
+
+Ahora...
+
+DOÑA MALVINA
+
+Véala allí, caminando detrás de la litera donde pasean al enfermo.
+
+EL ABAD
+
+¿Una litera?
+
+DOÑA MALVINA
+
+Una litera que había en el palacio, del tiempo de los abuelos... Fué
+idea del señor Marqués para que la señorita pasease por el jardín, una
+vez que estuvo muy delicada.
+
+EL ABAD
+
+Vamos á saludarla.
+
+ El Abad se aleja por la honda avenida de castaños que comienza á
+ cubrirse de hojas, y allá en el fondo, donde casi se desvanece su
+ balandrán flotante, tropiézase con una dama que baja la escalinata
+ del palacio. Es una dama alta y rubia, de buen donaire y de buen
+ seso, que ostenta un hermoso nombre de rica-hembra. Se llama Isabel
+ Bendaña.
+
+ISABEL BENDAÑA
+
+¡Señor Abad de Brandeso!
+
+EL ABAD
+
+¡Doña Isabel de Bendaña, mi buena amiga! No sabía que se hospedase aquí
+tan ilustre señora. ¿Cuándo ha llegado usted?
+
+ISABEL BENDAÑA
+
+Hoy he llegado acompañando á mi prima Concha.
+
+EL ABAD
+
+A saludarla iba.
+
+ISABEL BENDAÑA
+
+En el jardín está. Siempre al lado de su marido, no se aparta un
+momento, y le cuida con una especie de fiebre amorosa. El está que
+parece un niño...
+
+EL ABAD
+
+Es edificante... Pero temo...
+
+ Se alejan juntos, por los senderos del abandonado jardín, y se
+ pierden entre el follaje dorado y otoñal de los castaños. Los
+ mirlos cantan en las ramas y sus cantos se responden encadenándose
+ en un ritmo remoto, como el murmullo de las fuentes que en la
+ sombra de los viejos mirtos repiten el comentario voluptuoso
+ que parecen hacer á todos los pensamientos de amor, sus voces
+ eternas y juveniles. El sol poniente deja un reflejo dorado sobre
+ los cristales de la torre, cubierta de negros vencejos, y en el
+ silencio de la tarde aquel jardín lleno de verdor umbrío y de
+ reposo señorial, junta la voz de sus fuentes con la voz de las
+ niñas que rodean el banco donde hace calceta la dueña de los
+ espejuelos doctorales.
+
+MARIA FERNANDA
+
+Pues si no sabes el cuento de las tres princesas encantadas, cuéntanos
+el de los siete enanos, que ése lo sabes.
+
+MARIA ISABEL
+
+Y sino, cuéntanos el del gigante moro.
+
+DOÑA MALVINA
+
+¡Dios me dé paciencia con vosotras! Os contaré la historia de una dama
+encantada que se aparece al borde de una fuente que hay cerca de aquí.
+
+MARIA FERNANDA
+
+¿Tú la viste?
+
+DOÑA MALVINA
+
+Yo la vi siendo una niña como vosotras. La dama estaba sentada al pie
+de la fuente, peinando los largos cabellos con peine de oro.
+
+ Próximo al banco se ha detenido Florisel, que pasaba con la jaula
+ de sus mirlos. Al oir las palabras de la dueña, sus ojos brillan
+ llenos de curiosidad.
+
+FLORISEL
+
+Sería una princesa encantada.
+
+DOÑA MALVINA
+
+Era la reina mora que un gigante tiene prisionera.
+
+MARIA ISABEL
+
+¿Y era muy guapa?
+
+DOÑA MALVINA
+
+¡Muy guapa, muy guapa!
+
+MARIA FERNANDA
+
+¿Así como mamá?
+
+DOÑA MALVINA
+
+Muy semejante. A su lado, sobre la yerba, tenía abierto un cofre de
+plata lleno de ricas joyas que rebrillaban al sol. El camino iba muy
+desviado, y la dama, dejándose el peine de oro preso en los cabellos,
+me llamó con su mano blanca que parecía una paloma en el aire. Yo, como
+era una niña, tomé miedo, y dime á correr, á correr...
+
+FLORISEL
+
+¡Si á mí quisiese aparecerse!
+
+DOÑA MALVINA
+
+Cuántos se acercan, cuántos perecen encantados. Vosotras no sabéis que
+para encantar á los caminantes, con su gran hermosura los atrae, y con
+la riqueza de las joyas que les muestra, los engaña: Les pregunta cuál
+de entre todas sus joyas les place más, y ellos, deslumbrados al ver
+tantos broches y cintillos y ajorcas, pónense á elegir, y así quedan
+presos en el encanto. Para desencantar á la reina, y casarse con ella,
+bastaría con decir: Entre tantas joyas, sólo á vos quiero, señora
+reina. Muchos saben esto, pero cegados por la avaricia, se olvidan de
+decirlo, y pónense á elegir entre las joyas.
+
+FLORISEL
+
+¡Si á mí quisiese aparecerse!
+
+DOÑA MALVINA
+
+¡Desgraciado de ti! El que ha de romper el encanto no ha nacido todavía.
+
+ Isabel Bendaña y el tonsurado, reaparecen dando compañía á la
+ Señora del Palacio. Caminan lentamente, acompasando su andar al de
+ la dama que de tiempo en tiempo se detiene y alienta con fatiga.
+ Ante la escalinata, cerca del banco donde la dueña refiere á las
+ dos niñas sus cuentos de abuela, hacen el último alto.
+
+ISABEL BENDAÑA
+
+¿No pasa usted Don Benicio?
+
+EL ABAD
+
+Perdonen que no les haga más larga visita.
+
+LA DAMA
+
+Señor Abad, que mañana celebra usted la misa en nuestra capilla. No lo
+eche usted en olvido.
+
+EL ABAD
+
+No lo echo en olvido, no lo echo en olvido. ¡Aquí, Carabel! ¡Aquí,
+Capitán! Díganle al ilustre Marqués de Bradomín...
+
+LA DAMA
+
+El Marqués de Bradomín, no está en el palacio de Brandeso.
+
+DOÑA MALVINA
+
+Ya lo sabe.
+
+EL ABAD
+
+En el supuesto de que recaiga por aquí, díganle que hace pocos días,
+cazando con el Sumiller, descubrimos un bando de perdices. Díganle que
+á ver cuándo le caemos encima. Resérvenlo al Sumiller si viniese por el
+palacio. Me ha encargado el secreto. ¡Aquí, Carabel! ¡Aquí, Capitán!
+
+DOÑA MALVINA
+
+¡Qué gran raposo! Sóbrale de saber dónde está el señor Marqués. ¿Adónde
+vais, niñas?
+
+MARIA FERNANDA
+
+Vamos con Florisel á ver los otros mirlos.
+
+ Doña Malvina sube la escalinata con las dos niñas de la mano. El
+ Abad desaparece en el fondo de la avenida silbando á sus galgos,
+ con el balandrán flotante y el chambergo en la mano por refrescar
+ la asoleada y varonil cabeza, donde la tonsura apenas se esboza
+ sobre el gris acerado del cabello. Las dos primas quedan solas.
+
+LA DAMA
+
+Xavier llegará dentro de un momento.
+
+ISABEL BENDAÑA
+
+¡Xavier!
+
+LA DAMA
+
+¡Temo tanto verle! Temo el encanto de sus palabras, temo que sus ojos
+me miren, temo que sus manos se apoderen de las mías...
+
+ISABEL BENDAÑA
+
+Pero no...
+
+LA DAMA
+
+¡Volverá á enloquecerme y volveré á caer en sus brazos! Tú, ¿qué me
+aconsejas Isabel?
+
+ISABEL BENDAÑA
+
+Si es así que no le veas...
+
+LA DAMA
+
+¿Y puedo negarme á decirle adiós? ¡cuando es por toda la vida!
+
+ISABEL BENDAÑA
+
+Xavier no intentará separarte de tu marido. Xavier, mejor que nadie,
+debe comprender la grandeza de tu sacrificio.
+
+LA DAMA
+
+No la comprenderá... Y yo quiero ser fiel á esa pobre sombra, detenida
+por un milagro delante de la muerte. Quiero ser su esclava, ahora
+que nada puede exigir de mí. Cuando me sonríe, con su sonrisa de
+enfermo que vuelve á ser niño, cuando posa sobre mí sus ojos llenos de
+indecisión, tristes ojos sin pensamiento, el dolor de haberle ofendido
+se levanta dentro de mí como una ola, como un gran sollozo. Algunas
+veces cuando estoy sola con él, temo que de pronto tenga un momento de
+lucidez, y me maldiga, y me arroje de su lado. ¡Tú no sabes cómo esa
+idea me hace sufrir!
+
+ISABEL BENDAÑA
+
+¿Y Xavier te ha escrito que venía?
+
+LA DAMA
+
+No.
+
+ISABEL BENDAÑA
+
+¿Cómo lo sabes?
+
+LA DAMA
+
+Lo presiento. Xavier vendrá, y yo volveré á caer en sus brazos, sin que
+nada pueda salvarme.
+
+ISABEL BENDAÑA
+
+Tú debes luchar contra esa idea.
+
+LA DAMA
+
+¡No puedo! ¡Y el remordimiento me matará! ¡Mi falta, mi adulterio
+ahora, sería más cobarde, más infame que nunca!
+
+ISABEL BENDAÑA
+
+Yo en tu caso no vería á Xavier.
+
+LA DAMA
+
+No le conoces. Se aparecería cuando yo menos lo esperase.
+
+ISABEL BENDAÑA
+
+Es algo fatal.
+
+LA DAMA
+
+¡Fatal! Y prefiero estar prevenida. Yo sé cómo puedo defenderme, y cómo
+puedo conseguir que se aleje de mí para siempre. Me bastaría pronunciar
+algunas palabras, pero me falta valor para hacerlo. Yo puedo renunciar
+á Xavier, no á que me recuerde sin cariño. Quiero vivir siempre en su
+corazón.
+
+ISABEL BENDAÑA
+
+¡Me das pena!..
+
+LA DAMA
+
+Si le dijese: Xavier, tuve otro amante.
+
+ISABEL BENDAÑA
+
+¿Cuándo?
+
+LA DAMA
+
+¡Nunca! ¿Quién has creído que soy yo? Ni otro amante, ni otro amor que
+Xavier.
+
+ISABEL BENDAÑA
+
+Pues no se lo digas.
+
+LA DAMA
+
+¿A ti te asusta?
+
+ISABEL BENDAÑA
+
+Sí. Es un sacrificio demasiado cruel. Y, además, quién sabe si eso le
+alejaría para siempre.
+
+ En la puerta del jardín aparecen dos sombras. Se las distingue,
+ como á través de larga sucesión de pórticos, en el fondo de la
+ avenida de castaños. Bajo la bóveda de ramajes resuena la voz
+ engolada y fanfarrona del Mayorazgo de Lantañón. La otra sombra es
+ el Marqués de Bradomín.
+
+DON JUAN MANUEL
+
+Llego hasta mis molinos. Volveré á buscarte.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¡Adiós tío!
+
+DON JUAN MANUEL
+
+¡Adiós sobrino! Que me tengan avillado un jarro de La Arnela.
+
+LA DAMA
+
+¡Ahí está!
+
+ISABEL BENDAÑA
+
+¿Adónde vas?
+
+LA DAMA
+
+¡Adonde mi ánimo se fortalezca! ¡Adonde está vivo mi remordimiento!
+
+ Se aleja hacia la puerta del laberinto, donde vigilan dos quimeras
+ manchadas de musgo, y en el tortuoso sendero que se desenvuelve
+ entre los mirtos centenarios desaparece. El Marqués de Bradomín se
+ acerca, camina lentamente bajo los cipreses que dejan caer de sus
+ cimas un velo de sombra.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Prima y señora.
+
+ISABEL BENDAÑA
+
+No esperaba verte aquí. ¿Don Juan Manuel no venía contigo?
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Sí, pero no ha querido detenerse. Está muriéndose uno de sus cien
+ahijados, y le han llamado para que le eche su bendición.
+
+ISABEL BENDAÑA
+
+Es verdad, que entre los aldeanos existe la creencia de que la
+bendición del padrino abrevia la agonía. Tú, en cambio, vienes aquí
+para hacerla más lenta y más cruel.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¿Hablas de Concha? Eres injusta conmigo, bien que en eso no haces más
+que seguir las tradiciones de la familia. ¡Cómo me apena esa idea que
+todos tenéis de mí! ¡Dios que lee en los corazones!..
+
+ISABEL BENDAÑA
+
+Mira, calla. Eres el más admirable de los Don Juanes: Feo, sentimental
+y católico.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Isabel, eres injusta conmigo, mi presencia aquí es tan sólo una prueba
+de mi amor por Concha. Con la cabeza llena de canas no puede serse Don
+Juan. Hoy sólo me está bien con las mujeres la actitud amable de un
+santo prelado confesor de princesas y teólogo de amor. La pobre Concha
+es la única que me quiere todavía: ¡Sólo su amor me queda en el mundo!
+Lleno de desengaños, estaba en Roma pensando en hacerme fraile, cuando
+recibí una carta suya: Era una carta llena de afán y de tristeza,
+perfumada de violetas, y de un antiguo amor. Sin concluir de leerla, la
+besé: Concha, al cabo de tantos años, me escribía, me llamaba á su lado
+con súplicas dolorosas y ardientes. Los tres pliegos traían la huella
+de sus lágrimas: Me hablaba de la tristeza de su vida en el retiro de
+este viejo palacio, y me llamaba suspirando. Aquellas manos pálidas,
+olorosas, ideales, sus manos, que yo amé siempre tanto, volvían á
+escribirme como otras veces. Sentí que los ojos se me llenaban de
+lágrimas. Yo siempre había esperado en la resurrección de nuestros
+amores, era una esperanza que llenaba mi vida con un aroma de fe. ¡Era
+la quimera del porvenir!
+
+ISABEL BENDAÑA
+
+¿Y si Concha te suplicase ahora?..
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¿Que me fuese? Sería entristecer dos vidas. Concha tampoco tiene otro
+amor que yo.
+
+ISABEL BENDAÑA
+
+¿Y sus hijas?
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¡Pobres niñas!
+
+ISABEL BENDAÑA
+
+¿Y su marido?
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+No existió jamás... Isabel, tú bien sabes que hay tálamos fríos como
+los sepulcros, y maridos que duermen como las estatuas yacentes de
+granito, maridos que ni siquiera pueden servirnos de precursores, y
+bien sabe Dios que la perversidad, esa rosa sangrienta, es una flor que
+nunca se abrió en mis amores. Yo he preferido siempre ser el Marqués
+de Bradomín á ser ese divino Marqués de Sade. Esa ha sido la causa de
+pasar por soberbio entre algunas mujeres.
+
+ISABEL BENDAÑA
+
+Xavier, yo te suplico que te vayas.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¿Tú?
+
+ISABEL BENDAÑA
+
+En nombre de Concha.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Creía merecer que ella me lo dijese.
+
+ISABEL BENDAÑA
+
+¿Y ella, pobre mujer, no merece que le evites ese dolor?
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Si hoy atendiese su ruego, mañana volvería á llamarme. ¿Crees que esa
+piedad cristiana que ahora la arrastra hacia su marido, durará siempre?
+¿Crees que después de martirizarse un día y otro día no hará estéril
+ese martirio otra carta suya? Tú sabes que también fué una ola de
+misticismo lo que antes nos separó. ¿Recuerdas sus terrores religiosos
+y la celeste aparición que le fué acordada hallándose dormida? Concha
+estaba en el laberinto, sentada al pie de la fuente y llorando sin
+consuelo: En esto se le apareció un Arcángel: no llevaba espada ni
+broquel, era cándido y melancólico como un lirio. Concha comprendió
+que aquel adolescente no venía á pelear con Satanás, y le sonrió á
+través de las lágrimas, y el Arcángel extendió sobre ella sus alas
+de luz y la guió. El laberinto, según parece, era el pecado en que
+Concha estaba perdida, y el agua de la fuente eran todas las lágrimas
+que había de llorar en el Purgatorio. A pesar de nuestros amores,
+Concha no se condenaría; yo sí. El Arcángel, después de guiarla á
+través del laberinto, en la puerta agitó las alas para volar. Concha,
+arrodillándose, le preguntó si debía entrar en un convento; el Arcángel
+no respondió. Concha, retorciéndose las manos, le preguntó si iba
+á morir; el Arcángel no respondió. Concha, arrastrándose sobre las
+piedras, le preguntó si debía deshojar en el viento la flor de nuestros
+amores; el Arcángel tampoco respondió; pero Concha sintió caer dos
+lágrimas en sus manos: Las lágrimas le rodaban entre los dedos como dos
+diamantes. Entonces Concha comprendió el misterio de aquel sueño. ¡Era
+preciso separarnos!
+
+ISABEL BENDAÑA
+
+¿Y os separasteis?
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Sí: estaba como loca.
+
+ISABEL BENDAÑA
+
+Acaso ahora lo esté también, pero su locura es bien hermosa.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¿Y tú crees que durará siempre?
+
+ El blanco fantasma de la dama solloza en la puerta del laberinto.
+ Está allí desde hace un momento, y por sus labios pasa el temblor
+ de un rezo, al mismo tiempo que sus ojos y su alma vuelan hacia el
+ Marqués de Bradomín.
+
+LA DAMA
+
+Sí, Xavier. ¡Siempre!
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¿Más que mi amor?
+
+LA DAMA
+
+Tanto como tu amor. ¡Xavier, tú no sabes cuánto he sufrido desde
+aquella noche en que nos separamos!
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Con la promesa de volver á vernos.
+
+ Los dos se contemplan mirándose en el fondo de los ojos, con esa
+ intensidad atrayente y dolorosa que tienen los abismos y los
+ destinos trágicos. Isabel Bendaña se aleja lentamente, y cuando
+ desaparece bajo la dorada y otoñal avenida de viejos castaños, el
+ Marqués de Bradomín intenta besar las manos de la dama, aquellas
+ manos olorosas y ardientes que deshojan el amor como un lirio
+ rústico. La dama retrocede, y sus ojos brillan con dos lágrimas
+ rotas en el fondo.
+
+LA DAMA
+
+¿Tú vienes á exigirme que abandone á un pobre ser enfermo? ¡Tú quieres
+que le deje en manos mercenarias, y eso, jamás, jamás, jamás! ¡Sería en
+mí una infamia!
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Son las infamias que impone el amor, pero desgraciadamente ya soy viejo
+para que ninguna mujer las cometa por mí.
+
+LA DAMA
+
+¿Por qué me dices eso cuando sabes que no puedo dejar de quererte?
+Xavier, si tuvieses un duelo, te batirías á pesar de mis súplicas, á
+pesar de mis lágrimas, aunque me vieses morir. Lo que á mí me sucede
+es algo parecido. Hay momentos en que una mujer no debe retroceder, ni
+siquiera dudar. ¡Las mujeres no se baten, pero se sacrifican!..
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Hay sacrificios tardíos, Concha.
+
+LA DAMA
+
+¡Eres cruel!
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¿Cruel?
+
+LA DAMA
+
+Tú quieres decirme que el sacrificio debió ser para no engañarle.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Acaso hubiera sido mejor, pero al culparte á ti, me culpo á mí también.
+Eramos jóvenes y ninguno de los dos supo sacrificarse... ¡Esa ciencia
+sólo se aprende con los años, cuando se hiela el corazón!
+
+LA DAMA
+
+¡Xavier, es la última vez que nos vemos, y qué recuerdo tan amargo me
+dejarán tus palabras!
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¿Tú crees que es la última vez? Yo creo que no. Mi pobre Concha, si
+accediese á tu ruego, volverías á llamarme.
+
+LA DAMA
+
+¡Por qué me lo dices! Y si yo fuese tan cobarde que volviera á
+llamarte, tú no vendrías. Este amor nuestro es imposible ya.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Yo vendría siempre.
+
+LA DAMA
+
+¡Dios mío, y acaso llegará un día en que mi voluntad desfallezca, en
+que mi cruz me canse!
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Ya llegó.
+
+LA DAMA
+
+¡Nunca! ¡Nunca! ¡Antes que eso sucediese..! ¡No! ¡No!..
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¿Por qué tiemblas? ¿Qué dudas? Ya llegó.
+
+LA DAMA
+
+¡Vete, Xavier..! ¡Vete!
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Mi pobre Concha, cuánto sufres y cuánto me haces sufrir con tus
+escrúpulos.
+
+LA DAMA
+
+¡Vete! ¡Vete..! ¡No me digas nada! ¡No quiero oirte!
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¡Divinos escrúpulos de santa! ¡Cuántas noches, al entrar en tu tocador,
+donde me dabas cita, te hallé llorando de rodillas..! Sin hablar,
+levantabas los ojos hacia mí indicándome silencio, y las cuentas del
+rosario pasaban con lentitud devota entre tus dedos pálidos.
+
+LA DAMA
+
+¡Calla!
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Algunas veces, sin esperar á que concluyeras, me acercaba y te
+sorprendía, y tú, volviéndote más blanca, te tapabas los ojos con
+las manos. Yo amaba locamente aquella boca dolorosa, aquellos labios
+trémulos y contraídos, helados como los de una muerta.
+
+LA DAMA
+
+..¡Calla! Xavier, voy á causarte una gran pena. Yo ambicioné que tú
+me quisieses como á esas novias de los quince años. ¡Pobre loca! Y te
+oculté mi vida, y todo te lo negué cuando me has preguntado, y ahora,
+ahora..! Tú me adivinas, Xavier, tú me adivinas, y no me dices que me
+perdonas!..
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Te adivino. ¿Has querido á otros?..
+
+LA DAMA
+
+Sí.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¡Y me lo dices!
+
+LA DAMA
+
+¡Para que me desprecies!
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¿Quiénes fueron tus amantes?
+
+LA DAMA
+
+Se ha muerto ya.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¿Uno nada más?
+
+LA DAMA
+
+Nada más.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Y conmigo, dos. Ese amante, mi sucesor, sin duda...
+
+LA DAMA
+
+No.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Siempre es un consuelo. Hay quien prefiere ser el primer amor, yo he
+preferido siempre ser el último. ¡Pero, acaso lo seré?
+
+LA DAMA
+
+¡Xavier, mi Xavier, el último y el único!
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¿Por qué reniegas del pasado? ¿Imaginas que eso puede consolarme? Más
+piadosa hubieras sido callando.
+
+LA DAMA
+
+¿Qué hice yo? Xavier, olvida cuanto dije... Perdóname... ¡No, no debes
+olvidar ni perdonarme!
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¿He de ser menos generoso que tu marido?
+
+LA DAMA
+
+¡Qué crueles son tus palabras!
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¡Qué cruel es la vida cuando no caminamos por ella como niños ciegos!
+
+LA DAMA
+
+¡Cuánto me desprecias! ¡Es mi penitencia!
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Despreciarte, no. Tú fuiste como todas las mujeres, ni mejor ni peor.
+¡Adiós, Concha!
+
+LA DAMA
+
+Si todas las mujeres son como tú me juzgas, yo tal vez no haya sido
+como ellas. ¡Xavier, mi Xavier, déjame que me vea en tus ojos! ¡Es la
+última vez! ¡Compadéceme, no me guardes rencor!
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+No es rencor lo que siento, es la melancolía del desengaño, una
+melancolía como si el crepúsculo cayese sobre mi vida, y mi vida,
+semejante á un triste día de otoño, se acabase para volver á empezar
+con un amanecer sin sol.
+
+LA DAMA
+
+Tú tendrás el amor de otras mujeres.
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+Temo que reparen demasiado en mis cabellos blancos.
+
+LA DAMA
+
+¿Qué importan tus cabellos blancos? Yo los buscaría para quererlos más.
+¡Xavier, adiós para toda la vida!
+
+EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+¡Quién sabe lo que guarda la vida! ¡Adiós, Concha!
+
+ El Marqués de Bradomín se aleja, y la dama tiende hacia él los ojos
+ mudos y desesperados. En el silencio de aquel jardín de mirtos
+ lleno de gracia gentilicia, y de la tarde azul llena de gracia
+ mística, los tritones de las fuentes borbotean su risa quimérica,
+ y las aguas de plata corren con juvenil murmullo por las barbas
+ limosas de los viejos monstruos marinos, que se inclinan para
+ besar á las sirenas presas en sus brazos. La dama, desfallecida,
+ se sienta en el banco que tiene florido espaldar de rosales, y
+ ante sus ojos se abre la puerta del laberinto coronada por las dos
+ quimeras, y el sendero umbrío, un solo sendero, ondula entre los
+ mirtos como el camino misterioso de una vida.
+
+LA DAMA
+
+¡Qué hice yo, Dios mío!.. ¡Y si á pesar de todo volviese!
+
+
+ASÍ TERMINA LA JORNADA TERCERA
+
+
+
+
+ ELOGIO DE DON RAMÓN MARÍA DEL VALLE-INCLÁN LO ESCRIBIÓ VARGAS VILA EN
+ ESTE AÑO DE MCMVII
+
+
+
+
+SEGUROS _de que serán gratas á nuestros lectores, publicamos aquí las
+páginas donde el admirable escritor americano loa al admirable escritor
+de Castilla_.
+
+ (NOTA DEL EDITOR.)
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+--Lo ilimitado está en el Arte, como en el Espacio;
+
+una condensación de Infinito, eso es una: Obra de Arte;
+
+crear, es condensar el Misterio, en formas visibles á los ojos
+espirituales;
+
+inextricablemente complexo, el Arte, es, como un Universo en gestación:
+creador eterno de bellezas;
+
+las formas varían: el Arte, es, Uno;
+
+llenar estas formas en Armonía y Belleza Superior es, ser: Artista;
+
+encarnar musicalmente la Vida Interior de una época y de un país;
+
+ser el Poeta y el Profeta, incompatible con su tiempo, é incomprensible
+para su tiempo;
+
+aislarse en el Evangelio de la Belleza y de la Verdad, que guarda la
+gran palabra inarticulada que ha de salvar la Tierra;
+
+decir las cosas profundas en el canto insondable de un pensamiento
+musical, raro, como una revelación de Gloria;
+
+dar á la frase inusitada la intensidad y el poder pictural de un fresco
+eterno, que no han de afrentar los siglos;--porque la Eternidad no se
+hizo para el insulto del Genio, sino para su consagración;--
+
+ser la omnividencia maravillosa y la expresión armónica de una
+hora ciega y áfona, de un momento histórico brutal, de uno de esos
+momentos en que el pensamiento humano sufre la cecidad y la mudez
+producidas por la lejanía del Ideal, y, el olvido de la comunión con lo
+Bello-Infinito;--única Eucaristía de las almas;
+
+ser la profundidad inagotable, donde mañana, las generaciones
+sitibundas vengan á apagar su sed de Belleza, apurando la onda negra,
+permanecida pura en la Soledad;
+
+ser un gran Evocador y un gran Creador;
+
+ser el Sacerdote melodioso de un culto que la apostasía condenó al
+Olvido, y, la Gloria volverá al sereno esplendor de su Belleza;
+
+he ahí el Deber, he ahí la Misión de esa Personalidad Exótica, de ese
+Hijo del Misterio, de esa Figura Heroica del Dolor, que es, un: ARTISTA.
+
+ * * * * *
+
+... El corazón del Artista, no es el corazón de _un_ hombre: es, el
+corazón del Hombre;
+
+el corazón de todos gime en ese corazón único, hecho de sinceridades
+radiosas;
+
+el corazón del Artista, es hecho de fraternidades; y, ningún Simulacro
+turba su voz confusa, que viene del profundo Infinito;
+
+su misma teatralidad, es sincera, porque es la exteriorización de su
+fastuoso sueño;
+
+el Artista, no finge: expresa;
+
+su Visión, es vivida;
+
+el más absurdo sueño, fué Vida,
+
+en él;
+
+porque su vida es una centuplicación de siglos;
+
+lo Eterno, está en él;
+
+su palabra es un viático misericordioso, que alimenta las almas en su
+peregrinación á lo Desconocido;
+
+todo Genio es un Profeta;
+
+la lapidación es su destino;
+
+hoy, la vil Estulticia, la enemiga del Genio, no se llama: Muchedumbre;
+se llama: la Crítica;
+
+ya no se lapida al Genio con guijarros: se le lapida con vocablos;
+
+los semi-intelectuales verbalizan contra él, sentencias de
+proscripción, y, en nombre del Diccionario, insultan lo Sublime
+Extraordinario;
+
+cuando el salvaje elemento de la Envidia, cree haberlo consumido,
+organiza en su honor, los grandes funerales del Silencio;
+
+pero, el Genio, como el Mar, es más grande que el Silencio; y, lo ahoga
+con sus clamores;
+
+y, hace sonoro al Silencio; sonoro, como la Fama;
+
+y, hace que el alma invisible y gigante del Silencio, toque para él,
+las mil trompetas del Renombre;
+
+el Genio, es siempre vencido por la Suerte; no es nunca vencido por la
+Crítica;
+
+puede ser reducido á la impotencia; no es nunca reducido al Silencio;
+
+la voz del Genio es la pesadilla de los mediocres;
+
+¿qué no daría, la afonía, cenagosa de los pantanos, por reducir al
+silencio la gloria estruendosa de los Mares?
+
+¿qué no darían los mediocres, por reducir el Genio á la mudez?
+
+el pantano es el eterno envidioso del Océano, como el crítico, es el
+eterno enemigo del Genio;
+
+su cólera viene de su impotencia; el alma de ambos es verde, verde como
+el limo, lleno de reptiles enormes;...
+
+ * * * * *
+
+...Toda creación de Arte, es una Palabra, dicha;
+
+de mármol, de lienzo, de hierro, de cristal, toda obra del Genio, es
+Verbo;
+
+en manos del Artista todo canta; El, mismo es un cántico;
+
+el Artista excelso, es, el Artista raro, aquel, cuya maravilla de
+creación, escapa á la comprensión de la Muchedumbre, al gusto del
+rebaño letrado de su tiempo;
+
+la antimonia entre su individualismo y, el medio ambiente, es lo que
+caracteriza al Genio;
+
+el Artista Verdadero, el Artista raro, no es tolerado nunca, y, atrae
+la execración, del colectivo animal que lo rodea;
+
+su grandeza lo aisla tanto como su voluntad;
+
+el Grande escritor de quien vengo á hablaros, es un Extraño y un
+Aislado;
+
+en el Pórtico del Ideal, que es su templo, aparece así, Enigmático y
+Taciturno, escoltado por dos efigies: el Silencio y el Ensueño;
+
+Valle-Inclán, no es un escritor popular, ni siquiera un escritor,
+célebre, es simplemente, un escritor glorioso;
+
+la Gloria no se dicierne, la Gloria se posee;
+
+Valle-Inclán, no colinda por ningún lado con la popularidad;
+
+no cultiva el género chico, que hace veinte años triunfa en España, y,
+educa y divierte el alma heroica y triste de ese pueblo;
+
+no es un profesor de hilaridad;
+
+no cultiva tampoco el enojo, que los escritores graves de su país,
+estilan en sus libros, ese enojo mortal, capaz de hacer dormir de pie,
+á un neurótico en cólera;
+
+los libros de Valle-Inclán, no son un éxito de librería, son
+simplemente una victoria del Arte;
+
+él, no cultiva el Suceso, cultiva la Belleza;
+
+he ahí por qué, en la literatura de su tiempo, es un Extraño y un
+Aislado;
+
+cuando se es un Artista puro, un Artista apasionado y verdadero, se
+tiene el derecho de estar orgulloso de esa forma sagrada del suplicio,
+que es: la Soledad;
+
+la aparente Iniquidad de los hombres, llena una tarea divina: aislando
+al Artista, lo sublimiza;
+
+confinándolo en su Reino, le vuelve su Soberanía Absoluta; y, extasiado
+por su Belleza, el Artista entra en el Heroísmo de su Destino, y cumple
+su Misión: _Crear en Belleza_;
+
+así la Obra de ese gran Solitario, de ese Excelso Impopular, que es
+Valle-Inclán.
+
+ * * * * *
+
+¿Habéis visto el toro Farnesio, alzarse bajo la luz pausilípea, en su
+simplicidad descomunal?
+
+¿no os parece al mirarlo en la vastitud de la sala blanca, sin
+penumbras, que las entrañas del Pentélico se han abierto para dar paso
+á ese cornúpeto enorme, pronto á lanzar sus mugidos contra el cielo y
+á escalar los astros para pisotearlos, con sus pezuñas, vírgenes del
+polvo de la Tierra?
+
+se diría que en la obscura virilidad de sus ojos ausentes, duerme
+todo el vértigo enloquecido, de la Noche; que en su garganta duerme
+el crepitamiento de un mar y se le miran los lomos enormes, por ver
+si brotan de ellos las alas descomunales, que se despliegan bajo las
+crineras de oro de los bueyes taciturnos del Apocalipsis;
+
+es la Fuerza, la Fuerza enorme de la Naturaleza, poderosa, arrogante y
+terrible;
+
+leyendo á Homero, decía Miguel Angel, se mira uno, para ver si tiene
+quince codos de alto, como los héroes del Poema;
+
+la familiaridad con lo grande; engrandece;
+
+es un fenómeno de óptica moral;
+
+saliendo de las representaciones de Esquilo, donde las mujeres en cinta
+daban á luz y la epilepsia, se desarrollaba en los niños; los mozos
+golpeaban enardecidos, sus escudos contra las estatuas, gritando:
+¡Patria! ¡Patria!..
+
+una fiebre heroica los poseía, como si los muertos de Maratón, gritasen
+todos, por sus bocas;
+
+el contagio del Genio los ganaba;
+
+es lo propio de toda Obra de Arte: insuflaron un soplo, haceros vivir
+su vida, daros su propio espíritu;
+
+y, ese contagio de emoción, intenso y comunicativo, lo sentiréis,
+leyendo los extraños libros de don Ramón del Valle-Inclán, llenos del
+vértigo enloquecido del Dolor y de la Muerte:
+
+este raro Escritor posee como nadie ese privilegio misterioso de
+captación del ánimo, de hipnotización sortíleja, imperativa y vidente;
+
+bajo el influjo de aquel espíritu de monje soñador y legendario,
+sentiréis revivir en vosotros, los ya olvidados miedos de la infancia...
+
+muertos y aparecidos, brujas y endriagos, toman bajo aquella pluma
+medio-eval y cabalística, nuevas formas de vida, de una persistencia
+enorme, y, pueblan y obsesionan y torturan el ánimo, moviéndose en un
+campo caliginoso de Visión;
+
+yo, no he leído, otro escritor peninsular, que represente en más alto
+grado y más perfectamente, el alma de su Patria, y cuyos cuadros tengan
+en tonos más acentuados: _el color del Alma Española_;
+
+_¿el color del Alma?_
+
+Sí;
+
+el alma española es, negra y roja;
+
+tiene el color de sus grandes cuadros, el color querido á sus pintores,
+que más profundamente la han interpretado: negro con Goya; rojo y negro
+con Velázquez; negro-lívido, con Rivera;
+
+negro y rojo, como sus poemas, sus dramas, toda su poesía y su prosa
+heroica, antes de la anemia claustral que la enervó y de la aparición
+de esa literatura delicuescente y pálida, que marcó el cenit de su
+decadencia, en la postrera mitad del siglo último;
+
+el alma española, es, heroica y claustral;
+
+monástica y bélica;
+
+el poema rojo de la guerra y el salmo negro del monasterio, se unen en
+ella y la modelan;
+
+su Epopeya, es, un grito enorme de Violencia y de Fe;
+
+lo heroico reside en ella en dosis inverosímiles, y, lo piadoso es una
+inmensidad;
+
+lo trágico está en el fondo de su vida, un trágico de Atridas, que
+hace retroceder el alma asombrada, á los más remotos horizontes de la
+Historia;
+
+Dios, llena toda la historia de aquel pueblo, con el mismo soplo de
+Heroicidad y de Ferocidad, con que llena Jehová las páginas sonoras de
+la Biblia;
+
+hay una extraña similitud, entre estos dos pueblos, guerreros tenaces
+y rapaces, fanatizados por un terrible Ideal, impulsados por el
+fanatismo religioso y llevados por él á través de la Historia, como por
+un huracán, estéril y fatal;
+
+esa supervivencia de idolatría árabe, ha sido el Alfa y el Omega de
+la Historia de ese pueblo á través de los siglos, y ha hecho el alma
+nacional, roja, como las arenas del desierto, negra, como la sombra de
+una montaña, en la noche;
+
+alma de Kalifa y de Monje;
+
+Sacerdotal y marcial;
+
+Omar y Loyola;
+
+bajo cada héroe hay un fraile, bajo cada fraile hay un héroe;
+
+en todos esos guerreros y esos monjes, que llenan las historias, las
+comedias y las pinturas, de los siglos florecientes del alma española,
+¿qué nota impera? la nota roja; la nota negra;
+
+esos Señores, con gorguilla y ferreruelos que en el Museo del Prado,
+emergen de las telas negras, sus cabezas pálidas y anormales, como
+obsesionados de un tenaz sueño de rapiña y de gloria, tuvieron el alma
+roja, roja como las manos: fueron los hombres de Flandes y de América;
+guerreros y conquistadores; hombres de presa; hombres de sangre;
+
+y, esos obispos, esos abades, esos frailes, que en el Silencio de las
+sacristías, destacan de las telas mal pintadas y del gris opaco de
+sus sayales, sus cabezas de buitres pensativos, con miradas torvas de
+asesinos: todos ellos tuvieron el alma negra; fueron los hombres de la
+Inquisición;
+
+el rojo de la espada;
+
+lo negro de la cruz;
+
+he ahí el alma hispana;
+
+yo no he visto alma más dolorosa, que esa grande y noble alma española;
+
+toda la tristeza árida de sus campos castellanos se conglomera en ella,
+inconsolable y austera;
+
+aun en su carcajada es triste;
+
+¿hay algo más melancólico, que la alegría que se desprende del Quijote?
+
+el Quijote, bien leído, hace llorar;
+
+y, en él reside el alma española, toda el alma española, heroica y
+creyente; desmesuradamente triste...
+
+esa es el alma que gime y canta y pasa como un fantasma en campos de
+desolación por los libros de Valle-Inclán;
+
+¡alma radiosa y misteriosa, en paisajes de opacidad!;
+
+es verdad, que un ligero azul, tiñe á veces los cielos, de esos
+cuadros, llenos de una mansedumbre de Infinito, diáfanos al nacer el
+Alba:
+
+pero, pronto se obscurecen;
+
+el azul, es un color italiano;
+
+sus campos esmeraldean en ocasiones, con un frescor de primavera, donde
+florece una alegría de rosas;
+
+pero, pronto se descoloran, se entenebrecen, entran en la sombra;
+
+el verde es un color holandés;
+
+Su cultura varía, su pasión de Arte, da á veces á esos cielos tonos
+delicuescentes de un lila pálido;
+
+pero pronto se diluyen y se esfuman; mueren bajo la noche;
+
+el lila, es un color francés;
+
+ * * * * *
+
+¿cuál es el alma del _Marqués de Bradomín_?
+
+el alma de un monje conquistador: roja y negra;
+
+pasead por el _Jardín novelesco_; los muertos os hablan, los duendes os
+persiguen, las brujas os acechan, como en Shakespeare; hasta los niños
+que mueren en la cuna, parecen expirar bajo una maldición;
+
+los campesinos que allí hablan, no saben sino de leyendas medrosas, de
+historias de asesinatos, de cuentos de aparecidos, de narraciones de
+milagros;
+
+hablan en el silencio de la noche, con voces miedosas, en torno á la
+hoguera intermitente que finge alucinaciones; y, tiemblan, como bajo el
+resplandor de un puñal;
+
+aquellas almas, no ven sino rojo y negro; lo negro de su ignorancia, lo
+rojo de su pasión salvaje:
+
+en: _Flor de Santidad_, el paisaje se aclara á veces, hasta ese
+gris verdoso-acuático, que priva en los cuadros del Grecco, y, bajo
+ese cielo con las tonalidades de un sayal, las figuras, se mueven,
+espectrales y difusas, en una vaguedad de limbo, inconsolables ó
+siniestras, criminales ó miserables: negras y rojas;
+
+cuando habéis leído este Escritor, extraño y prodigioso, sentís, tal
+tristeza en el ánimo, tal bruma de desolación, que vuestra alma, parece
+como hundida en esos mismos paisajes muertos, en que aquella fantasía,
+hosca y genial, evocó é hizo gritar, la taciturna é inconsolable alma
+española;
+
+y, es, que, Valle-Inclán, como todos los escritores de raza, pone toda
+su alma en sus libros;
+
+y, su alma es: negra y roja;
+
+¡negra y roja! como la agonía de un crepúsculo en el mar;
+
+alma de meditación y alma de acción;
+
+porque ya os lo he dicho: el alma de Valle-Inclán, es la de un monje
+guerrero;
+
+es un místico-bélico;
+
+místico, quiere decir: del Misterio;
+
+en ese sentido, Valle-Inclán, es, un místico;
+
+y, con él, todos los poetas obsesionados de Infinito;
+
+pero, místico, no quiere decir, precisamente, católico;
+
+el misticismo y, el catolicismo, pueden hermanarse y se hermanan, como
+en el Dante, con una violencia sombría, que es como una epilepsia del
+Dogma;
+
+pero, se puede ser místico y anti-católico, como Hugo; místico y
+panteísta, como Goethe, porque esas almas, inquietas y tenebrosas,
+volotean en el dintel del Misterio, como las águilas del polo, en las
+riberas del mar glacial, insondable, impenetrable;
+
+el Misterio, será siempre la atracción suprema de las grandes almas;
+
+el Arte, es como un culto del Misterio, del cual la Belleza, es la
+Esencia Revelatriz;
+
+la Ortodojia, no implica el Misticismo, ni la Heterodojia lo excluye;
+porque ninguna de las dos, es fin y esencia del Arte; ni indican formas
+aproximativas, reales ni metafísicas de la Belleza, que se transparenta
+del fondo del Misterio;
+
+Valle-Inclán, es un místico, como Huysman, pero, sin ardores de
+sectario;
+
+es, uno, como _Revenant_ del Renacimiento, un hermano de Vinci, con el
+cual guarda múltiples puntos de contacto;
+
+y, como todos los artistas de aquella época iluminada y bravía, es tan
+pronto á la inspiración como al combate; y, cerca á su pluma austera,
+está su sable desnudo;
+
+hay de ascetismo puro, en la vida intelectual de Valle-Inclán, en su
+amor fosco y apasionado por la Belleza, en su culto al Arte, en el
+ardor con que lo defiende; en la devoción con que trabaja la hermosura
+arquitectural de sus frases, su modo maravilloso de expresión, y, el
+grito de su elocuencia veraz y difusa, llena de un sublime dolor,
+noblemente cantado, como en el motivo de una sinfonía coral: dolor de
+Humanidad, enorme, sereno, diáfano como un cielo de Estío;
+
+Valle-Inclán, como toda la juventud intelectual de España, desprecia
+la política y los políticos y se aisla de ellos, como de una lepra
+contagiosa;
+
+y, yo, hallaría razón, á aquellos Caballeros del Ideal, desarzonados
+por el huracán del pesimismo, si no viera, que confunden
+lamentablemente, los hombres, con las ideas, y, castigan, á éstas, que
+son inocentes, con el odio que merecen aquéllos, que son culpables...
+
+en la osatura moral, alta y recia de Valle-Inclán, no hay elementos
+para un político: carece de vértebras;
+
+es un idealista, meditativo y tenaz, casi un iluminado, consciente
+de su sagrado deber de Iniciador, seguro de que todo Artista, es un
+Apóstol, por el esfuerzo profundo, y el candor colérico de su Fe;
+
+para mí, el Trinomio del Arte Latino, en Europa, lo forman hoy, estos
+tres nombres: D'Annunzzio, en Italia; Mæterlinck,[A] en Francia; y,
+Valle-Inclán, en España;
+
+ [A] Se me dirá que Mæterlinck es belga. Sea. Pero tiene un
+ alma latina. Escribe en francés y su arte y su cultura,
+ francesas son.
+
+leed la prosa impecable de este último, esa prosa lapidada y
+abrillantada, prosa de un benedictino que fuese un Poeta, y, decidme si
+la hay más perfecta y, más sonora;
+
+siendo por su esfuerzo de indagación, un amador de frases arcaicas y un
+hacedor maravilloso de ellas, sabe sin embargo, tomar del modernismo
+una tersura de ritmos y una elasticidad de prosodia, que dan á su
+estilo, una novedad dentro de la tradición, que no se ve, en escritor
+algotro de su lengua;
+
+él, ha logrado hacer, con lingotes de viejo oro español, el más bello
+sagrario á la modernidad;
+
+ * * * * *
+
+... Si sois un espíritu fatigado, en ansia de reposo, no leáis los
+libros de Valle-Inclán: su tumulto extraño exasperará vuestras neurosis;
+
+en aquel torrente, negro como la noche, las estrellas no brillan
+fraternales, sino como rostros de Ménades, vistas en el antro profundo;
+
+Valle-Inclán, como todos los escritores, geniales y profundos, es un
+gran Incitador;
+
+su mérito mayor no está en lo que os dice, sino en lo que os sugiere;
+
+simbolista nato, y, de alta escuela, él, os entrega á lo Ignoto, abre
+con mano violenta, las puertas del Misterio; y, os hace entrar en El;
+
+vuestros ojos, ávidos, buscan; y, seguís el alma del Autor, y, esa alma
+se os escapa, como una sombra, borrada en la vetusta palidez de un
+muro; ella, también es, un Símbolo;
+
+y, vuestro sueño, comienza, donde el Sueño del Autor acaba;
+
+el último esfuerzo del Arte, es, este sugerimiento de la Belleza
+Interior, este don de poner alas en los espíritus, esta facultad de
+abrir en lo desconocido, horizontes incitativos al vuelo;
+
+esa ampliación ilimitada, de la óptica espiritual, es privilegio
+exclusivo de aquellos seres raros y fugitivos, que tienen en su mano la
+antorcha del Genio, esa antorcha inseparable, que termina por arder y
+calcinar la misma mano que la levanta en la noche;
+
+esa facultad de hacernos sentir, lo que no nos han dicho, y, no nos
+dirán jamás, y, de hacernos prosternar ante el Verbo virgen, que yace
+en el labio mudo, es, la más alta aptitud de los Escritores Optimos,
+de aquellos cuyo pensamiento vive en la nube vertiginosa del Símbolo,
+cercano á la tenebrosa obscuridad del Misterio;
+
+y, Valle-Inclán, posee esa aptitud, en enormidad;
+
+el pavor que se siente, mirando ese río de tinieblas, que es la Poesía
+Hebraica, os asalta leyendo los vastos poemas de Valle-Inclán, llenos
+de un espiritualismo vehemente; de un acre deseo de Infinito;
+
+es como un Isaías, sin cóleras, coronado de rosas de Israël;
+
+los nardos de sus prosas, os embriagan, os sumen en soñaciones y
+añoranzas;
+
+la emoción personal, intensa y dolorosa, se oculta bajo la frase
+altanera, como el rostro de un hidalgo, bajo el embozo de la capa;
+pero, los ojos, los terribles ojos obsesionantes del espíritu, quedaban
+allí, brillando como soles:
+
+sólo Mæterlinck tiene ese poder de ideación, y, os deja esta impresión
+inaccesible é inexplicable despótica y dulce á la vez, que os dejan los
+libros de Valle-Inclán;
+
+libros de Iniciación; libros de Vida espiritual, donde el miraje se
+cristaliza, y la Visión, se hace cíclica;
+
+imperiosa y singular, compleja y luminosa la Obra de Valle-Inclán, es
+como su alma: una de las más raras y más grandes, que hayan aparecido
+en la agonía lamentable del siglo último y brillado en el alba incierta
+de este nuevo siglo, lleno de misteriosas renovaciones;
+
+y, es, por su rareza, que me atrae;
+
+por su rareza, y por su profundidad;
+
+ondulante, cambiante, borrascoso; pesado de Misterio; un lago en la
+montaña; negro bajo las estrellas;...
+
+esa alma medio-eval, mezcla de Vinci y de Savonarola, llena de
+germinaciones de Arte, y, de Obsesiones de Muerte;
+
+ese escritor con alma de conquistador; tan apto para manejar la
+pluma de Dante, como para ceñirse la espada del Cid; monje letrado y
+turbulento, muy superior á Tolstoy, del cual no tiene la mentirosa
+simplicidad, y, muy semejante á Josephin Peládan, del cual no tiene, la
+desesperante comicidad;
+
+ese soñador brumoso y audaz, lleno de prestigios interiores, rico en
+la maravilla de sus creaciones superiores, ha de atraer sobre sí, en
+hora no muy remota, la entusiasta é imperativa admiración, del mundo
+latino-intelectual, de las almas de _êlite_, enamoradas de la pura
+Belleza Espiritual, y del encanto infinitamente subtil de las ideas;
+
+actuando en un campo absolutamente rebelde al Arte, Nuevo,
+Valle-Inclán, no triunfará en España, pero, está llamado á triunfar en
+América, y, á regir el imperio de la bella prosa hispana, más allá del
+mar;
+
+Cautivo de su Libertad, Valle-Inclán, es como todos los grandes
+escritores, un Soberano de la Impopularidad;
+
+el vulgo iletrado lo ignora, el vulgo letrado, quisiera ignorarlo;
+
+el gusto profano y profanador de la burguesía intelectual, no ama, no
+puede amar, la noble Metafísica y la elegante estética, de este Novalis
+peninsular, tan lleno de misterioso encanto;
+
+la prueba de la Soledad, esa prueba que consagra al Genio, la ha
+sufrido Valle-Inclán, en España, y, ha de sufrirla en América, por
+parte de aquellos atrofiados, sin otro prestigio que el de su propia
+incapacidad;
+
+pero, hallará allí, un grupo mayor de almas, mejor preparadas para
+percibir y recibir esa irradiación de Belleza que surge de las obras
+singulares, las obras inquietantes, que escapan á la comprensión de
+los mediocres;
+
+la juventud intelectual de América, ya tan exquisitamente cultivada,
+esa juventud innovadora, que ha hecho del Arte, una como Teología de la
+Belleza, esa, acogerá á Valle-Inclán, aclamará á Valle-Inclán, seguirá
+á Valle-Inclán, como á un Maestro, como al más alto y puro Maestro, que
+el Renacimiento de la España literaria, puede ofrecer á la inquietud
+ávida de sus almas, enamoradas de un severo Ideal.
+
+ VARGAS VILA.
+
+ París, 1907.
+
+
+
+
+INDICE
+
+
+ Págs.
+
+ DEDICATORIA. 8
+
+
+ EL MARQUES DE BRADOMIN
+
+ JORNADA PRIMERA. 9
+
+ JORNADA SEGUNDA. 63
+
+ JORNADA TERCERA. 125
+
+ ELOGIO DEL AUTOR. 169
+
+
+
+
+ CATÁLOGO
+ DE
+ Obras modernas
+ EN PROSA Y VERSO
+ DE
+ Autores españoles é hispano-americanos
+
+ OBRAS DE ESPERANTO
+
+ [Ilustración]
+
+ MADRID
+ Librería de Pueyo
+ Mesonero Romanos, 10
+ 1908
+
+
+
+
+Imprenta de Arróyave y González, Pizarro, 15.
+
+
+
+
+ OBRAS MODERNAS EN PROSA
+
+ DE
+
+ INTERESANTE LECTURA
+
+
+ Pesetas
+
+ACEBAL (Francisco)
+
+ Huella de Almas (novela)
+ 2
+ De mi rincón 0 75
+
+
+ALARCÓN (Mariano)
+ Obras de teatro.--Tomo I: _Moisés contemporáneo._
+ Contiene este tomo las siguientes obras: El éxodo
+ (drama en cuatro actos).--En el desierto (drama en
+ cuatro actos).--La tierra de promisión (drama en
+ cuatro actos). 5
+
+ Tomo II.--_Del dolor al olvido._ Contiene este
+ tomo las siguientes obras: Rescatada (drama en tres
+ actos).--Rayo de sol (drama en un acto).--La fuerza de
+ la corriente (La sinfonía de las aguas), drama en
+ cuatro actos. 5
+
+
+ARCE (Francisco de)
+
+ Pasionales (cuentos) 2
+
+ La calatrava (novela) 3
+
+
+ARÉVALO (Joaquín)
+
+ Misterios del lupanar (novela) 1
+
+
+BARK (Ernesto)
+
+ Filosofía del placer 3
+
+ La Invisible (novela contemporánea) 3
+
+
+BARRIOBERO Y HERRÁN (Eduardo)
+
+ Cervantes de levita (crítica social) 1
+
+ Misterios del mundo (Filosofía del suicidio) 1
+
+ Don Quijote de la Mancha (comedia lírica sobre la base
+ de la obra del inmortal Cervantes) 3
+
+ Guerrero y algunos episodios de su vida milagrosa
+ (novela documentaria) 2
+
+
+BUENO (Manuel)
+
+ Almas y paisajes (cuentos) 2 50
+
+ A ras de tierra 1
+
+
+CAMBA (Francisco)
+
+ Camino adelante (novela) 2
+
+
+DARIO (Rubén)
+
+ Azul 1
+ Tierras solares 3 50
+
+
+DICENTA (Joaquín)
+
+ De piedra á piedra (cuentos) 3
+ Crónicas 2
+
+
+D'ORS (Eugenio)
+
+ La muerte de Isidro Nonell (Narraciones arbitrarias) 3
+
+
+GONZÁLEZ ANAYA (Salvador)
+
+ Rebelión (novela) 3 50
+
+ Los alquimistas. Estudio sobre la alquimia y sus
+ adeptos 2
+
+
+GONZÁLEZ BLANCO (Edmundo)
+
+ Las iglesias del Estado 1
+
+
+HÉCTOR ABREU (Manuel)
+
+ Aves de paso (novela) 3 50
+
+ Novelerías 3
+
+ Amazona (novela) 3
+
+ El Espada (novela del toreo) 3
+
+ Dominio de faldas (psicología masculina) 2
+
+
+HEREDIA (Rafael)
+
+ A toda máquina 1 50
+
+
+HOYOS Y VINENT (Antonio)
+
+ Frivolidad (novela) 3 50
+
+ Mors in vita (novela) 4
+
+
+HUERTOS (Luis G.)
+
+ Hampa (novela) 2
+
+ Rerum (prosas) 2
+
+
+IGLESIA VARO (Antonio de la)
+
+ Angustias Salazar (novela) 3
+
+
+LARRUBIERA (Alejandro)
+
+ Camino del pecado (novela) 2
+
+
+LEYVA (Nicolás)
+
+ Cuentos en papel de oficio 3
+
+
+LÓPEZ DE HARO (Rafael)
+
+ En un lugar de la Mancha (novela manchega) 2
+
+ Dominadoras (novela madrileña) 3
+
+
+MARTIN RUIZ (Leocadio)
+
+ Tierra sultana (prosas) 1 50
+
+
+MARTINEZ-RUIZ (José) «Azorín»
+
+ Los hidalgos (La vida en el siglo XVII) 1 50
+
+
+MARTINEZ SIERRA (Gregorio)
+
+ Teatro de Ensueño 4
+
+ Motivos 5
+
+ La tristeza del Quijote 4
+
+ Sol de la tarde 3 50
+
+ Hamlet y el cuerpo de Sarah Bernard 2
+
+ Pascua Florida 2
+
+ Diálogos fantásticos 2
+
+ La feria de Neuilly 4
+
+ Aldea ilusoria 4
+
+
+MUÑOZ (Isaac)
+
+ Vida (novela) 1
+
+ Voluptuosidad (ídem) 3
+
+ Alma infanzona (ídem) 3
+
+
+MURGER Y BARRIERE
+
+ La bohemia (comedia en cuatro actos) 2
+
+
+NERVO (Amado)
+
+ Almas que pasan (últimas prosas) 3 50
+
+ Otras vidas (novelas cortas) 3 50
+
+
+RAMOS (Fernando) y BRAVO (Marcelino)
+
+ Alma y carne (novela extremeña) 2
+
+
+RÉPIDE (Pedro de)
+
+ La enamorada indiscreta.--Agua en cestillo.--No hay
+ fuerza contra el amor (Tres novelas en un tomo) 3
+
+
+RÓDENAS (Miguel A )
+
+ Tierras de paz 3
+
+
+RUSIÑOL (Santiago)
+
+ Pájaros de barro 5
+
+ Desde el molino (impresiones de arte) 5
+
+ Desde el molino (edición económica) 1
+
+ Vida y dulzura (comedia) 2
+
+ Buena gente (comedia en cuatro actos).--El enfermo
+ crónico (comedia en un acto) 5
+
+ La fea (drama en tres actos).--El buen policía
+ (comedia en dos actos) 5
+
+
+SALAZAR (Rodolfo)
+
+ Remediets y Frasquiteta (novela alicantina) 0 50
+
+ Risas y lágrimas (novela en cuatro capítulos) 0 50
+
+
+SASSONE (Felipe)
+
+ Malos amores (novela) 1
+
+ Almas de fuego (novelas cortas) 3
+
+ De mi cariño (prosas íntimas) 1
+
+
+SAWA (Miguel).
+
+ Ave fémina 1
+
+
+SILES (José de)
+
+ La novia de Luzbel 1
+
+ La casa de la alegría 1
+
+ El lobo y la oveja 1
+
+ El drama del Calvario (leyendas místicas) 1
+
+ Boda buena y boda mala 1
+
+ El cincel y la paleta 1
+
+ Acuarelas del redondel (narraciones taurinas) 1
+
+ Cielos y abismos 1
+
+ Memorias de un patriota 1
+
+ La estatua de nieve 1
+
+ La copa de veneno 1
+
+ El paraíso de los pobres 1
+
+ La hija del fango (novela) 1
+
+ Historias de amor 1
+
+ El asesino de Lázara 1
+
+ La pícara Cornelia (novela picaresca) 1
+
+ El barón de Chicha y nabo (íd.) 1
+
+ La niña del fraile (íd.) 1
+
+
+SUAREZ DE PUGA (Antonio)
+
+ Pan de centeno (novela gallega) 2
+
+
+TRIGO (Felipe)
+
+ Las ingenuas (novela pasional), dos tomos 7
+
+ La sed de amar (novela) 3 50
+
+ Alma en los labios (novela) 3 50
+
+ Del frío al fuego (ellas á bordo), novela 3 50
+
+ La altísima (novela) 3 50
+
+ El amor en la vida y en los libros 3
+
+ Socialismo individualista 3
+
+
+VALLE-INCLAN (Ramón del)
+
+ Sonata de Primavera (novela) 2
+
+ Sonata de Estío (íd.) 3 50
+
+ Sonata de Otoño (íd.) 3 50
+
+ Sonata de Invierno (íd.) 3 50
+
+ Flor de Santidad (íd.) 2
+
+ Aguila de Blasón (íd.) 3 50
+
+ Jardín novelesco.--Historias de santos: de almas en
+ pena: de duendes y de ladrones 3 50
+
+ Jardín umbrío 0 75
+
+ El Marqués de Bradomín (novela) 3 50
+
+ Historias perversas 2
+
+
+VIDAL (Pepita)
+
+ Cosas que pasan (prosa ligera) 2 50
+
+
+ZAMACOIS (Eduardo)
+
+ Río abajo 3
+
+ Punto negro (novela) 3
+
+ Desde el arroyo 1
+
+ Tik-Nay El payaso inimitable 3
+
+ La cita (novela de _El Cuento Semanal_) 0 30
+
+
+ZAYAS (Antonio)
+
+ Ensayos de crítica histórica y literaria 3 50
+
+
+
+
+OBRAS MODERNAS EN VERSO
+
+
+ Pesetas
+
+
+ABRIL (Manuel)
+
+ Canciones del corazón y de la vida 2
+
+
+BACHILLER CANTA CLARO (El)
+
+ Los señores diputados, 400 semblanzas en verso, con un
+ prólogo de Galdós 2
+
+
+BARRANTES (Pedro)
+
+ Tierra y cielo 3
+
+
+BRENES MESEN (Roberto)
+
+ En el silencio 3
+
+
+BRIGA (Augusto)
+
+ Mundanas 3
+
+
+CARRERE (Emilio)
+
+ Románticas 1
+
+ El caballero de la muerte 3
+
+
+CASTRO (Cristóbal de)
+
+ El amor que pasa 3
+
+
+CATARINEU
+
+ Estrofas 2
+
+
+CUQUERELLA (Félix)
+
+ Del amor 2
+
+
+CHOCANO (José Santos)
+
+ Los conquistadores (drama heroico en tres actos) 2
+
+
+DARIO (Rubén)
+
+ Cantos de vida y esperanza 5
+
+ Prosas profanas 5
+
+
+DIEZ CANEDO (Enrique)
+
+ Versos de las horas 2
+
+
+FABRA (Nilo)
+
+ Interior 3
+
+ Ingenuamente 2
+
+
+FORTUN (Fernando)
+
+ La hora romántica 2
+
+
+GARCÍA VALENZUELA (G.)
+
+ Rumor de notas 2
+
+
+GIL ASENSIO (Federico)
+
+ Como la vida 1
+
+
+GODOY Y SOLA (Ramón de)
+
+ Aspiraciones 2
+
+
+GONZÁLEZ ANAYA (Salvador)
+
+ Medallones 2
+
+ Cantos sin eco (prólogo de Manuel Reina) 2 50
+
+
+JIMÉNEZ (Juan R.)
+
+ Ninfeas 5
+
+ Jardines lejanos 3 50
+
+ Rimas 3
+
+ Almas de violeta 2 50
+
+
+LÓPEZ ALARCÓN (Enrique)
+
+ Constelaciones 3
+
+
+LLANOS (Américo)
+
+ A flor de alma 2
+
+
+MACHADO (Antonio)
+
+
+ Soledades-Galerías-Otros poemas 3
+
+
+MACHADO (Manuel)
+
+ Alma-Museo-Los cantares 3
+
+ Caprichos 3
+
+ La fiesta nacional 0 75
+
+
+CAMPO (Marqués de)
+
+ Estampas 2
+
+
+NERVO (Amado)
+
+ Poemas 5
+
+ Perlas negras 5
+
+
+ORTIZ DE PINEDO (José)
+
+
+ Dolorosas 2
+
+ Poemas breves 2
+
+ Huerto humilde 3
+
+
+ORY (Eduardo de)
+
+ La primavera canta 1 50
+
+ El pájaro Azul 1 50
+
+
+PUJOL (Juan)
+
+ Ofrenda á Astartea 2
+
+
+RÉPIDE (Pedro de)
+
+ Las canciones 3
+
+ Libertad 1
+
+ Las canciones de la sombre 3
+
+
+ROSADO VEGA (Luis)
+
+ Alma y sangre 8
+
+ Sensaciones 3
+
+ Libro de ensueño y de dolor 6
+
+
+SALAZAR (Rodolfo de)
+
+ Ecos del alma 2
+
+
+SÁNCHEZ RODRIGUEZ (José)
+
+ Alma andaluza 2
+
+
+SHERIF (Leonardo)
+
+ Versos de Abril 2
+
+
+SILES (José de)
+
+ Los fantasmas del mundo 1
+
+ El diario de un poeta 1
+
+ Musa retozona 1
+
+ El carnaval eterno 1
+
+
+VAL (Mariano Miguel de)
+
+ Edad dorada 3 50
+
+
+VALENZUELA (José de)
+
+ Almas y Cármenes 6
+
+
+VALLE-INCLAN (Ramón del)
+
+ Aromas de leyenda 3
+
+
+VARIOS AUTORES.
+
+ La corte de los poetas.--Florilegio de ritmas
+ modernas.--Forma un elegante tomo de 348 páginas y
+ contiene 173 composiciones en verso de los mejores
+ poetas modernos españoles é hispano-americanos 4
+
+
+VERDUGO (Manuel)
+
+ Hojas 2
+
+
+VIDAL (Pepita)
+
+ Lira andaluza 3 50
+
+ Cosas que pasan 2 50
+
+ Vibraciones 1
+
+
+VILLAESPESA (Francisco)
+
+ Tristitiæ rerum 3
+
+ Las canciones del camino 2
+
+ Carmen 2
+
+ Rapsodias 2
+
+
+ZAYAS (Antonio de)
+
+ Joyeles bizantinos 4
+
+ Retratos antiguos 3
+
+ Paisajes 3
+
+ Noches blancas 4
+
+ Leyenda 4
+
+
+
+
+OBRAS DE ESPERANTO
+
+
+ Pesetas
+
+
+ZAMENHOF
+
+ Fundamenta krestomatio de la linguo Esperanto 6
+
+
+INGLADA Y VILLANUEVA
+
+ Vocabulario Esperanto-Español y Español-Esperanto 6
+
+
+INGLADA Y VILLANUEVA
+
+ Manual y ejercicios de la lengua internacional
+ Esperanto 3
+
+
+DUYOS SEDÓ é INGLADA ORS
+
+ Curso práctico de Esperanto, lecciones graduadas y
+ ejercicios para aprender sencillamente la lengua
+ internacional 3
+
+
+DUYOS SEDÓ é INGLADA ORS
+
+ Clave de los temas y ejercicios contenidos en el curso
+ práctico de Esperanto 0 75
+
+
+GUINART
+
+ Gramática de la lengua internacional auxiliar
+ Esperanto 0 75
+
+ Diccionario Esperanto-Español de Raíces 1
+
+
+CART
+
+ Primeras lecciones de Esperanto 0 75
+
+ Hispana Jarlibro Esperantista (anuario esperantista)
+ para 1907 0 50
+
+ Verba amuzajo 0 15
+
+ Enumeración y significado de los afijos 0 25
+
+ Ekzerco je tradukado, ejercicio de traducción 0 50
+
+ Cent dek Tri humorajoj verkitaj au Esperantigitaj 0 40
+
+ Provo de Esperanta Nomigado de personaj nomoj 0 75
+
+ Clave Esperanto 0 10
+
+
+
+
+
+End of the Project Gutenberg EBook of El Marqués de Brandomín: Coloquios
+Románticos, by Valle-Inclán Ramón Del
+
+*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 58049 ***