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-The Project Gutenberg EBook of Historia de América desde sus tiempos más
-remotos hasta nuestros días, tomo I, by Juan Ortega Rubio
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and most
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-
-Title: Historia de América desde sus tiempos más remotos hasta nuestros días, tomo I
-
-Author: Juan Ortega Rubio
-
-Release Date: September 24, 2018 [EBook #57960]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: ISO-8859-1
-
-*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA DE AMERICA, TOMO 1 ***
-
-
-
-
-Produced by Carlos Colón, Adrian Mastronardi and the Online
-Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This
-file was produced from images generously made available
-by The Internet Archive/American Libraries.)
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-
- HISTORIA
- DE
- AMÉRICA
-
- DESDE SUS TIEMPOS MÁS REMOTOS
- HASTA NUESTROS DÍAS
-
- POR
-
- D. JUAN ORTEGA RUBIO
-
- CATEDRÁTICO DE LA UNIVERSIDAD CENTRAL.
-
-
- TOMO I.
-
-
- MADRID
- LIBRERÍA DE LOS SUCESORES DE HERNANDO
- CALLE DEL ARENAL, NÚM. 11
- 1917
-
-
-
-
-PRÓLOGO
-
-
- I. POLÍTICA DE ESPAÑA EN LAS INDIAS.
-
- II. PLAN DE LA OBRA.
-
- III. FUENTES DE CONOCIMIENTO.
-
- IV. EXPOSICIÓN DE PROPÓSITOS.
-
- V. DESCRIPCIÓN GEOGRÁFICA DE AMÉRICA.
-
-
-
-
-I
-
-POLÍTICA DE ESPAÑA EN LAS INDIAS.
-
-
-Cuando no conservamos un palmo de terreno en América, cuando los
-hermosos restos de nuestro inmenso poder colonial han adquirido
-recientemente su independencia, tomamos la pluma para escribir
-la historia de aquella parte del mundo. Hace tiempo que venimos
-acariciando esta idea; pero circunstancias especiales nos han impedido
-realizarla. Bajo el peso de larga enfermedad y en los últimos años
-de la vida, ¿tendremos tiempo para reseñar los muchos y variados
-acontecimientos que se han sucedido en el Nuevo Mundo? ¿Tendremos
-fuerzas intelectuales y físicas para tamaña empresa? Sea de ello lo
-que fuere, ponemos manos a la obra, creyendo firmemente que hacemos un
-bien a España, y también--aunque sólo sea por el cariño con que hemos
-de referir acontecimientos pasados--a las antiguas colonias americanas.
-No para atraernos las simpatías de los pueblos del Nuevo Mundo, sino
-porque así lo sentimos de todo corazón, comenzaremos afirmando que
-nuestra vieja y querida España no quiere, ni puede, ni debe pensar en
-ejercer hegemonía alguna sobre los pueblos ibero-americanos. Queremos y
-aspiramos solamente a una comunión fraternal, y no seremos exigentes si
-les recordamos que la mayor parte de los pueblos americanos pertenecen
-a nuestra raza, hablan nuestro idioma, piensan como nosotros y llevan
-nuestros apellidos.
-
-Españoles y americanos de raza ibera, olvidando antiguos agravios,
-sólo pensarán en adelante vivir la vida de la cultura y del progreso.
-Españoles y americanos de raza ibera, inspirados en generosos
-sentimientos, condenarán el poder de la fuerza y olvidarán en lo
-sucesivo que unos fueron vencedores y otros vencidos, que unos fueron
-conquistadores y otros conquistados.
-
-Al mismo tiempo que rogamos a los hijos de aquellas Repúblicas de
-nuestra raza, que no se olviden de España y que honren la memoria
-de los descubridores y colonizadores de las Indias, también les
-diremos que somos admiradores de los valerosos paladines que en los
-comienzos del siglo XIX proclamaron su independencia y libertad. Con
-la realización de tales acontecimientos, creemos que se cumplía una
-ley histórica, la cual consiste en que las colonias, cuando llegan
-a la mayor edad, esto es, a cierto grado de civilización y cultura,
-se separan de la Metrópoli. Aquellas posesiones coloniales, 26 veces
-mayores--como escriben Baralt (Rafael María) y Díaz (Ramón)--que el
-propio territorio de la Metrópoli, eran mole inmensa que los hombres
-debilitados por la edad y los achaques de España no podían sostener
-por mucho tiempo[1]. Lo que llama la atención y causa extrañeza es
-el largo tiempo en que España, sin ejército ni marina, sin frutos
-ni manufacturas para cambiar sus productos, dominase tan extensos
-territorios. Lo que impidió por siglos revolución reformadora en
-América fué, según los citados Baralt y Díaz, «la despoblación,
-efecto de una industria escasa y del comercio exclusivo; la falta
-de comunicaciones interiores que aisla las comarcas; la ignorancia
-que las embrutece y amolda para el yugo perpetuo; la división del
-pueblo en clases que diversifican las costumbres y los intereses; el
-hábito morboso de la servidumbre, cimentado en la ignorancia y en
-la superstición religiosa, auxiliares indispensables y fieles del
-despotismo; la cátedra del Evangelio y los confesionarios convertidos
-en tribunas de doctrinas serviles; los peninsulares revestidos con los
-primeros y los más importantes cargos de la República; los americanos
-excluídos de ellos, no por las leyes, sino por la política mezquina del
-Gobierno[2]. Vamos a escribir vuestras hazañas, pueblos americanos.
-Nosotros, siguiendo a lord Macaulay, profesamos el principio de que la
-política leal y honrada es la mejor de todas, y la única que conviene
-así a los individuos aislados como a las colectividades, a los hombres
-como a los pueblos[3]. Colocados en el alto tribunal de la historia,
-mostraremos una y cien veces que no tenemos prejuicios de ninguna clase
-y narraremos con la misma imparcialidad los hechos realizados por los
-españoles que por los americanos de raza ibera o de raza anglo-sajona».
-De Polibio es la siguiente máxima: «El que toma oficio de historiador,
-algunas veces debe enaltecer a los enemigos, cuando sus hechos lo
-merecen, y otras reprender a los amigos, cuando sus errores son dignos
-de vituperio»[4]. Nosotros no tenemos enemigos; son todos amigos.
-
- [1] _Resumen de la Historia de Venezuela_, tomo I, pág. 1.ª
-
- [2] Ibidem.
-
- [3] _Estudios históricos_, pág. 126.
-
- [4] _Historia de los romanos_, lib. I.
-
-También queremos que termine nuestra leyenda histórica. Bastante
-tiempo hemos hecho y aun estamos haciendo una novela de la historia.
-Impórtanos poco que España tenga mayor o menor antigüedad; no afirmamos
-que el suelo de nuestra nación es el mejor de Europa, ni paramos
-mientes en las hazañas realizadas por los cristianos durante los
-tiempos medioevales, ni consideramos a Isabel la Católica como tipo de
-la mujer perfecta, ni creemos en el cesarismo de Carlos V, ni en la
-prudencia de Felipe II, ni decimos orgullosos que nuestros abuelos se
-cubrieron de laureles peleando con los franceses en los comienzos del
-siglo XIX, ni tenemos frecuentemente en nuestros labios los nombres de
-Sagunto y de Numancia, de San Quintín y Lepanto, de Zaragoza y Gerona.
-
-No son nuestros escritores los primeros de la historia de la
-literatura, como tampoco son nuestros artistas los más inspirados, ni
-nuestros industriales los más dignos de fama.
-
-En nuestra larga historia encontramos pocos políticos ilustres.
-
-Guerreros y marinos no son superiores a los de otras naciones.
-Cuentan sesudos cronistas que nuestros triunfos en los Tiempos
-Medios fueron debidos a la intervención de Santiago o de San Isidro;
-refieren competentes historiadores que nuestros desastres en la edad
-contemporánea fueron gloriosos. Lo primero y lo segundo pertenecen al
-mundo de la fábula. Ni los santos intervinieron en aquellas batallas,
-ni la fortuna acompañó siempre a nuestras banderas. Nuestros cronistas
-creyeron en los milagros y nuestros poetas no dudaron de que la
-valentía iba siempre unida al español. Dejemos también descansar las
-cenizas del Cid.
-
-Si tiempo adelante (últimos años del siglo XV y gran parte del XVI)
-el Sol no se ponía en los dominios españoles y los soldados del Gran
-Capitán y de Alejandro Farnesio, de Hernán Cortés y de Francisco
-Pizarro se coronaban de laureles, lo mismo en Europa que en las Indias,
-luego, peleando con Francia e Inglaterra, sufrieron grandes reveses y
-no pocas desventuras.
-
-Escritores extranjeros y españoles son injustos con nuestra nación.
-«España--dice ilustre historiador desde una cátedra de la Sorbona--nada
-ha hecho por la civilización y el progreso»; y famoso político de la
-Gran Bretaña ha dicho en popular discurso que «España se halla entre
-las naciones moribundas.» «No tiene pulso el pueblo español», repetía
-Silvela en su pesimismo político. «¿Posee España--escribe Macías
-Picavea--la patria amada, alientos para seguir viviendo entre los
-pueblos vivos de la historia? ¿Es mortal, por el contrario, su agonía,
-y al fin hemos tocado en la víspera de su desaparición como nación
-independiente? ¿Cual Polonia y Turquía va a ser repartida y devorada
-en forma de despojos por sus poderosos vecinos? Y si hemos de vivir,
-¿a qué precio y con cuáles remedios? Y, si tenemos de morir, ¿por qué
-hemos venido a dar en este trance de muerte?»[5].
-
- [5] _El problema nacional_, Prólogo, pág. VII.
-
-Somos de opinión que no es tan grande nuestra decadencia, ni se
-encuentra tampoco tan gastada y pobre la nacionalidad española. Cierto
-es que adelantamos poco en el camino del progreso y que el miedo, el
-apocamiento y el egoísmo, como en las épocas de verdadera crisis,
-se halla en la mayoría de nuestros compatriotas. Apenas encontramos
-hombres de carácter. Aquellos que creíamos espíritus fuertes, se
-han convertido en aduladores cortesanos. Hasta los sabios y los
-artistas rinden culto al que la fortuna, caprichosa de suyo, levanta
-sobre el pavés. «La inteligencia--tales eran las palabras de Colbert
-refiriéndose a los sabios de su tiempo--rindió respeto y vasallaje al
-monarca (Luis XIV). Las clases ricas, más vanidosas que prudentes, se
-cruzan de brazos, cuidándose poco de la prosperidad o decaimiento de
-España. La clase obrera, especialmente en las grandes poblaciones,
-si ama el trabajo, gusta más de los placeres. Los establecimientos
-de enseñanza, lo mismo los pertenecientes al elemento civil que al
-militar, piden reformas a voz en grito. Maestros y discípulos andan
-desorientados, los primeros, sin vocación alguna, y los segundos, sin
-entusiasmo por la ciencia. Si de política se trata, hemos de decir que
-en los Cuerpos Colegisladores (Senado y Congreso) abundan los audaces,
-no los más conocedores de la política o de la administración pública.
-Los gobiernos que se suceden de algún tiempo a esta parte marchan casi
-siempre a la ventura y carecen frecuentemente de ideales. No aparece
-un hombre de Estado ni un verdadero orador». Estudiando la situación
-política de Francia, escribía Timón lo siguiente: «Lo confesaré, aunque
-haya de ofender la vanidad de mis más ilustres contemporáneos: nunca
-conocí a un hombre, a uno sólo, que me pareciese enteramente digno de
-dirigir el gobierno de mi país, ya por falta de talento, ya, sobre
-todo, por falta de virtud»[6]. Más adelante, añade: «¡Cuántos oradores
-se asemejan a esas luciérnagas o gusanos de luz que centellean en la
-hierba como la estrella en los cielos! Pero acérquese a ellos una
-luz, y veráse cuán fácilmente pierden su fosforescencia y brillo»[7].
-¿Seríamos justos si dijésemos de nuestros actuales políticos y oradores
-lo que el crítico francés decía de los de su tiempo y de su nación?
-
- [6] _Libro de los oradores_, tomo I, Advertencia, pág. VII.
-
- [7] Ibidem, pág. 40.
-
-Sin embargo de nuestro decaimiento presente, España debe ocupar
-puesto importante entre las naciones europeas; pero no oigamos
-impasibles las quejas de nuestro pobre pueblo, ni permanezcamos con
-los brazos cruzados ante las desgracias de esta bendita tierra, donde
-descansan las cenizas de nuestros mayores y donde descansarán las de
-nuestros hijos, ni cerremos los ojos para no ver que estamos cerca
-de un precipicio. Sería cobardía llorar sobre las ruinas de nuestras
-ciudades, como el profeta Jeremías lloraba sobre los restos de
-Jerusalén. Sería propio de mujeres llorar por la pérdida de Granada,
-como el infortunado Boabdil. ¿Nos hallamos amenazados de grandes males?
-No lo sabemos. Nos asaltan tremendas dudas.
-
-En estos momentos, cuando nuestro espíritu se encuentra confuso, un
-rayo de esperanza cruza por nuestra mente. Si llegase la hora tremenda
-anunciada por muchos, volvamos la vista a las Indias, a esas Indias
-descubiertas por nuestros antepasados. A vosotros, hijos del Nuevo
-Mundo, pediremos entonces albergue en vuestras populosas ciudades o en
-vuestros ricos y productivos terrenos. Nada esperamos ni queremos de
-las egoístas naciones de Europa; tenemos toda nuestra confianza en los
-generosos pueblos americanos. No deis crédito a ciegos defensores de
-los indios, a la cabeza de los cuales se hallan Ercilla, autor de _La
-Araucana_, y el P. Las Casas, Obispo de Chiapas. Uno y otro, Ercilla y
-Las Casas, llegaron a olvidar frecuentemente que la imparcialidad es
-una de las cualidades principales y más necesarias del historiador.
-Lejos de mostrarse imparciales en sus juicios, se convirtieron--y
-sentimos tener que decirlo--en plañideras asalariadas de los indígenas
-y en acres censores de los españoles.
-
-No deis crédito a D. Jorge Juan y a D. Antonio Ulloa. Sin poner en
-duda los méritos de los insignes marinos, conviene no olvidar el
-espíritu generoso que les animaba al dirigir censuras tan amargas a
-las autoridades de las Indias. Según ellos, la misma conducta que los
-antiguos cartagineses y romanos observaron en España, los españoles
-del siglo XVI observaron en el Nuevo Mundo. Aquéllos fueron fieros
-conquistadores y codiciosos comerciantes; nosotros no les fuimos en
-zaga cuando de exacciones y rapiñas se trataba. Si en el fondo hay
-bastante verdad en el relato, no se olvide la época y el modo de hacer
-la información. El P. Las Casas fué el maestro, mejor dicho, el oráculo
-de todos los escritores de las Indias, los cuales mostraron empeño
-en exagerar las doctrinas del piadoso prelado. Hermoso es el cuadro
-que pintaron nuestros sabios marinos, no sin que se note a primera
-vista demasiado colorido y alguna que otra incorrección en el dibujo.
-Buscaron el efecto de la pintura, la expresión vigorosa y enérgica,
-movidos exclusivamente por el corazón, por los sentimientos generosos
-de la época (Apéndice A).
-
-No deis crédito a los muchos autores extranjeros que repiten a toda
-hora que el aventurero castellano llegó al Nuevo Mundo llevando en una
-mano la espada y en la otra incendiaria tea, como si se propusiese
-conmover y aterrar a los mismos indígenas salvajes.
-
-Menos crédito debéis dar a juicios apasionados de famoso escritor
-francés, el cual, con más deseo de causar efecto que de decir verdad,
-ha escrito lo que copiamos a continuación: «España--tales son sus
-palabras--pone la primera el pie en América; pero esta nación devota no
-sabe ya pensar ni trabajar; no sabe más que asolar, destruir y rezar su
-rosario; mata, saquea, pasea la cruz y la hoguera a través de México,
-y deja allí, para bienvenida, la inquisición y la esclavitud»[8].
-
- [8] Pelletan, _Profesión de fe del siglo XIX_, pág. 355. Tr.
-
-Si hubo exageración en la pintura de Ercilla y del P. Las Casas, de
-D. Jorge Juan y de D. Antonio Ulloa; si apenas tiene parecido con el
-original lo escrito por el autor de la _Profesión de fe del siglo XIX_,
-no por eso habremos de negar que algunos o muchos descubridores y
-conquistadores ni fueron prudentes, ni buenos, ni justos.
-
-Pero, sea más o menos censurable la conducta de aquellos españoles del
-siglo XVI, prometemos que en la centuria XX nuestras armas serán la
-azada, el arado, el pico, la sierra, el martillo y el yunque. En el
-siglo XVI fuimos en busca del misterioso Bellocino y a pediros que nos
-llenaseis una habitación de rico metal; pero en el XX iremos a labrar
-el suelo, a edificar la casa, a variar el curso de los ríos, a guiar
-las aguas del manantial, a derribar el árbol, a tallar el mueble, a
-cultivar el tabaco, el café, la caña de azúcar y el algodón, a coger el
-cacao, a buscar la esmeralda; en una palabra, a compartir con vosotros
-el trabajo y a tomar parte en vuestras alegrías y en vuestras penas. En
-el siglo XX, en cambio de vuestra protección y ayuda, os recordaremos
-el _Quijote_, la condenación más enérgica de nuestras antiguas locuras,
-y _La vida es sueño_, el cántico más hermoso de la libertad; y os
-llevaremos _Las nacionalidades_, aspiración nueva del pueblo español, y
-los _Episodios nacionales_, gallarda y simpática relación de nuestros
-usos y costumbres.
-
-Las dos manos que vemos en la bandera argentina, no son las dos de
-aquel país, sino una es la de América y la otra es la de España. Si
-la obra de nuestros antepasados en el Nuevo Mundo fué de guerra,
-la nuestra será de paz. Si los españoles que pasaron a las Indias
-eran--como dice Platón de los espartanos del tiempo de Licurgo--_más
-que ciudadanos, soldados acampados bajo tiendas_, a la sazón tenemos
-presente el precepto pedagógico americano que dice: «Si la antorcha de
-la libertad ha de iluminar el mundo, es preciso que sea con la luz del
-entendimiento.» La obra que queremos realizar, no sólo será de paz,
-sino también política, pues pretenderemos fomentar la unión de las
-Repúblicas latinas entre sí y luego la unión de dichas Repúblicas con
-la madre Patria. Nada importa que sea grande el espacio que separa
-a España de América; nada importa el largo tiempo en que han estado
-separados españoles y americanos. Unos y otros jamás olvidarán una
-fecha memorable: el 12 de Octubre de 1492.
-
-Buena prueba de ello es la noticia que copiamos a continuación. El
-Secretario de Estado o de Relaciones Exteriores de la República
-dominicana, en carta fechada el 20 de Noviembre de 1912, y dirigida a
-sus colegas de las otras naciones de origen ibero en aquel Continente,
-recomienda la celebración del día 12 de Octubre, aniversario del
-descubrimiento de América, como fiesta nacional en todos los Estados
-ibero-americanos.
-
-He aquí el párrafo de la carta de que queda hecha referencia, que atañe
-al asunto que nos ocupa:
-
- «Cree asimismo la República Dominicana que las naciones del Nuevo
- Continente deben perpetuar de un modo que revista mayor gratitud
- y amor el día inmortal del descubrimiento de América. No sólo con
- el objeto de honrar de una manera solemne y general el nombre del
- esclarecido nauta genovés Cristóbal Colón, sino con el laudable
- propósito de que todas las naciones americanas tengan un día de
- fiesta común, el Gobierno de la República Dominicana se permite
- proponer igualmente al de V. E., que ese día, con la denominación
- que se considere oportuna, sea declarado de fiesta nacional en
- vuestro país.
-
- Ya mi Gobierno lo ha declarado de fiesta oficial con la
- denominación de «Día de Colón», a reserva de hacer que las Cámaras,
- tan pronto termine el receso en que se encuentran, lo declaren día
- de fiesta nacional»[9].
-
- [9] _Unión Ibero-Americana_, núm. 4, págs. 6 y 7.
-
- «La Asamblea Nacional Legislativa de la República de El Salvador,
-
- _Considerando_: que el 12 de Octubre, aniversario del
- descubrimiento de América, es una fecha digna de ser conmemorada
- por todas las naciones de este Continente;
-
- Que varias de estas naciones han decretado día de fiesta nacional
- esa magna fecha histórica, insinuando la idea de que todos los
- países americanos tributen en este día recuerdo de gratitud y
- admiración al descubridor del Nuevo Mundo, Cristóbal Colón,
-
-
- DECRETA
-
- Artículo único. Declárase el 12 de Octubre día de Fiesta Nacional.
-
- Dado en el Salón de Sesiones del Poder Legislativo. Palacio
- Nacional: San Salvador a 11 de Junio de 1915.
-
- _Francisco G. de Machón_, Presidente.--_Rafael A. Orellana_, primer
- Secretario.--_J. H. Villacorta_, segundo Secretario.
-
- Palacio Nacional: San Salvador, 12 de Junio de 1915.
-
- Publíquese.--_C. Meléndez._--El Ministro de Gobernación, _Cecilio
- Bustamante_.»
-
-Igual conducta que Santo Domingo y El Salvador han seguido las
-Repúblicas de Cuba, Chile, Argentina, Uruguay, Honduras, Paraguay,
-Brasil, Panamá, Guatemala y Colombia.
-
-Trasladaremos aquí lo que acerca de la política española en las Indias
-dicen D. Francisco Pi y Margall y D. Jacinto Benavente:
-
- «Las naciones cultas (de América), escribe el ilustre historiador
- Pi y Margall, no vacilo en afirmar que, fuera de la religión y de
- la guerra, tenían mejores costumbres que las de Europa. El Perú,
- hasta dentro de la guerra, ya que la hacía con más respeto que
- nosotros a la persona y los bienes de los enemigos. Con nuestro
- contacto depraváronse todas, en común sentir de los primitivos
- historiadores de Indias. Bajo la antigua tiranía eran dóciles,
- trabajadoras, poco propensas a litigios, modeladas en el uso
- de sensuales deleites; bajo la nuestra, con ser mucho peor,
- contamináronse de todos nuestros vicios y se hicieron rebeldes,
- inactivas, pendencieras, lujuriosas.
-
- De las tribus salvajes no me atrevo a formular juicio general de
- ningún género. Las había rayanas de los brutos y las había que en
- el sentimiento de la dignidad propia y la ajena igualaban cuando no
- aventajaban a los pueblos cultos»[10].
-
- [10] _Historia general de América_, tom. I. vol. II. págs.
- 1.903 y 1.904.
-
-Del gran dramaturgo Benavente son las siguientes palabras:
-
- «... Y de nuestra política colonial en las Indias, ¿qué no se
- habrá dicho? No sería tan tiránica, tan destructora, cuando de
- ellas surgieron pueblos grandes y libres, orgullo de nuestra
- raza. Una política tiránica, opresora, destruye toda posibilidad
- de emancipación. No habríamos oprimido tanto, cuando de igual a
- igual, fuertes y triunfantes, pudieron combatirnos y proclamar su
- independencia.
-
- Yo he visitado alguna parte de la América española, y, con orgullo
- puedo decirlo, lo mejor que hallé en ella es lo que de español
- queda allí, pese al cosmopolitismo invasor. Las virtudes de la
- familia española, esa discreción de la mujer no contaminada
- de feminismo, que más bien debiera llamarse masculinismo, la
- generosidad hidalga en los hombres, el trato afable y llano con los
- iguales, con los inferiores, todas esas virtudes de nuestra raza,
- la más democrática del mundo, contrastando con la sequedad de los
- hombres de presa que allí acuden de todas partes, hacen de aquellas
- hermosas ciudades, que nos recuerdan a las españolas, cuando en los
- hogares donde aún alienta el espíritu de España se penetra como
- amigo, ciudades a la americana, cuando después, por sus calles,
- entre empujones y codazos, ve uno a los otros, a los extranjeros
- de todos los puntos del mundo, brutales, febriles, codiciosos de
- bienes materiales...[11]»
-
- [11] Discurso leído en los _Juegos florales_ de El Escorial el
- 29 de Agosto de 1915.
-
-Sin embargo del respeto y admiración que sentimos por Pi y Margall y
-por Benavente, habremos de manifestar que no estamos conformes con la
-opinión del uno ni con la del otro.
-
-Reconoce el autor de _Las nacionalidades_ que las tribus americanas,
-lo mismo cultas que salvajes tenían los vicios de la embriaguez, de
-la lujuria, de la prostitución y del juego. Por nuestra parte diremos
-que no debe olvidarse cómo el canibalismo se hallaba extendido por
-toda América de la manera más brutal y fiera, hasta el punto que
-muchos pueblos del Amazonas declaraban que «preferían ser comidos por
-sus parientes antes que por los gusanos[12]». Asimismo sabemos con
-toda certeza que unas tribus se contentaban con beberse la sangre
-del cautivo, otras se repartían en menudos pedazos las carnes del
-difunto, llegando el refinamiento de la crueldad al extremo de que
-si no alcanzaba el reparto para todos, cocían algún trozo en agua,
-distribuyendo luego el líquido con el objeto de que todos pudiesen
-decir que habían probado en mayor o menor cantidad la carne del enemigo.
-
- [12] Markham, List. of Tribes etc. (Fourk, Anthrop. Inst.
- 1895, pág. 233).
-
-También no parece ocioso advertir que la esclavitud era en las Indias
-más bárbara y repugnante que en los pueblos de Europa.
-
-No negaremos que numerosas tribus indias que poblaban algunos de
-aquellos dilatados países, ya tuviesen establecida su morada en las
-heladas regiones de Groenlandia, ya en las riberas de los caudalosos
-Mississipí y Amazonas, o en los elevados picos de los Andes, aunque no
-tenían gobierno organizado ni leyes escritas y creían en dioses feroces
-que se alimentaban de sangre humana, eran dulces, pacíficas y buenas.
-No negaremos la pureza de costumbres, la sobriedad y el respeto al
-extranjero de aquellas tribus bárbaras que habitaban en el Gran Chaco
-o en la Patagonia. Pero habremos de añadir que muchos indígenas fueron
-taimados y perversos. Ellos pagaron con traiciones los beneficios que
-recibían de sus patronos, al mismo tiempo que se postraban ante los
-españoles, que les maltrataban o envilecían. Fueron desleales con los
-castellanos, que les trataban como hombres; obedientes y cariñosos con
-los que veían en ellos seres irracionales. No hacían distinción entre
-sus bienhechores y sus tiranos.
-
-Si llevamos a América--contestaremos a Benavente--nuestra política y
-administración, nuestra religión católica, nuestro régimen económico,
-nuestras ideas sobre la hacienda pública, nuestro sistema municipal
-democrático, nuestras instituciones benéficas, nuestros consulados,
-nuestras Audiencias y nuestras Universidades, también les llevamos
-modos, usos y costumbres, ruines pasiones y no pocos vicios. Cierto es
-que los frailes por un lado y la Compañía de Jesús por otro, cubrieron
-el suelo de iglesias y de hospitales, los misioneros llevaron la
-civilización a los países más lejanos e incultos, los artistas de la
-Metrópoli instruyeron en las Bellas Artes a aquellos numerosos pueblos
-y los colonos españoles crearon muchas industrias y enseñaron a los
-indígenas la apertura de caminos y el cultivo de los campos; pero
-frailes, misioneros, artistas y colonos abusaron de la ignorancia de
-los indios y les engañaron en los tratos que con ellos hicieron.
-
-Si el gran poeta Quintana, recordando nuestras culpas pasadas, creía
-vindicar a su patria diciendo:
-
- _Crimen fueron del tiempo, no de España_,
-
-el historiador, aunque con profundo sentimiento, se ve obligado a decir
-otra cosa. De los primeros españoles descubridores y conquistadores
-de América, habremos de afirmar que, hombres de poca cultura y, como
-tales, de hábitos un tanto groseros, cometieron con harta frecuencia
-desórdenes y tropelías, robos y muertes. (Apéndice B).
-
-Los soldados de Cortés y Pizarro no tenían la disciplina de aquellos
-que mandaba el Gran Capitán, Antonio de Leiva y el marqués de
-Pescara, ni aun la de los tercios de Flandes, ni siquiera la de los
-que conquistaron Portugal bajo las órdenes del duque de Alba. Los
-aventureros que desde Andalucía, especialmente de Sevilla, iban a
-América, eran hombres más dados a la vagancia que al trabajo. Servían
-unos de espadachines escuderos a elevadas damas o influyentes galanes;
-descendían otros a rufianes de la más ínfima clase de cortesanas;
-dedicábanse muchos a cobrar el barato en las casas de juego o se
-agregaban a las compañías de comediantes o faranduleros, con el sólo
-objeto de aplaudir en los corrales a damas y a galanes. En busca de
-aventuras se dirigían también al Nuevo Mundo castellanos, extremeños,
-catalanes y manchegos, gente ruda, altiva y áspera en sus costumbres.
-
-Aquéllos y éstos, unos y otros eran asistentes diarios a las farsas que
-imitaban perfectamente o con exactitud las palizas, las lidias de toros
-y los autos de fe que celebraba la Inquisición.
-
-Recordaremos a este propósito al hidalgo de Extremadura, que «viéndose
-tan falto de dineros, y aun no con muchos amigos, se acogió al remedio
-a que otros muchos perdidos en aquella ciudad (Sevilla) se acogen, que
-es el pasarse a las Indias, refugio y amparo de los desesperados de
-España, iglesia de los alzados, salvoconducto de los homicidas, pala
-y cubierta de los jugadores (a quien llaman diestros los peritos en
-el arte), añagaza general de mujeres libres, engaño común de muchos y
-remedio particular de pocos»[13].
-
- [13] Cervantes, _El Celoso Extremeño_, pág. 5.
-
-Y Prescott escribió que los conquistadores del Nuevo Mundo fueron
-«soldados de fortuna, aventureros desesperados que entraron en la
-empresa como en un juego, proponiéndose jugar sin el menor escrúpulo y
-con el único objeto de ganar de cualquier modo que fuese»[14].
-
- [14] _Historia del Perú_, tom. II, pág. 215.
-
-Creían que por el derecho de conquista podían, no sólo repartirse las
-cosas, sino también las personas; pero no debemos olvidar--pues el
-asunto tiene transcendental importancia--que la gente que iba de España
-se veía obligada frecuentemente a subir altas y fragosas montañas, a
-recorrer estrechas y pedregosas veredas o valles donde nunca llegaba
-la luz del sol, a atravesar caudalosos ríos, terribles precipicios y
-profundas simas, a subir escarpadas rocas y montes cubiertos de verdor
-y cuyas cimas, coronadas de nieve, se ocultaban en las nubes, a bajar
-cordilleras, a arrostrar riesgos y trabajos, a luchar de noche y de
-día en las ciudades y en los campos. Para conquistar aquel país, donde
-se encontraban hombres sencillos y feroces, civilizados y salvajes,
-hospitalarios y antropófagos, necesitaba la Metrópoli, y no lo tenía,
-poderoso, obediente y disciplinado ejército.
-
-Conviene recordar que las distracciones del español estaban reducidas
-a fugaces amoríos con alguna india cautiva, a escuchar picaresco
-cuento y a veces legendarias hazañas referidas en largas noches de
-invierno por algún soldado poeta. Otra hubiese sido la conducta de los
-conquistadores de las Indias al tener en su compañía mujeres de la
-misma raza y del mismo país, pues ellas, con sus amores y caricias, con
-sus alegrías y bondades, habrían transformado por completo el carácter
-de aquellos rudos soldados.
-
-Tampoco habremos de negar que algunos de los primeros conquistadores,
-con la excusa de la civilización, olvidándose de la Moral cristiana,
-hollaron las instituciones, sentimientos, usos y costumbres de las
-razas americanas. Con la excusa de la civilización, algunos de los
-primeros conquistadores arrebataron a los indios sus mujeres y sus
-hijas, sus casas y sus tierras. Con la excusa de la civilización,
-algunos de los primeros conquistadores arrojaron de su pedestal
-aquellos ídolos que habían sido el consuelo de infinitas generaciones,
-en tanto que el miedo y el terror, cuando no la desesperación, se
-pintaba en el rostro de los indígenas. Tuvieron a dicha no pocos
-religiosos españoles derribar templos, romper ídolos y recorrer
-extensas comarcas imponiendo por la fuerza la doctrina del Crucificado.
-
-En otro orden de cosas, también se cometieron abusos sin cuento. No
-negaremos lo que dice--y que copiamos a continuación--el provisor
-Morales. «Es general el vicio de amancebamiento con indias, y algunos
-tienen cantidad de ellas como en serrallo»[15]. El citado cronista, más
-dado a la leyenda que a la historia, se atrevió a escribir que algunos
-españoles se entretenían, tiempo después de la conquista, en cazar
-indios con perros de caza[16], añadiendo otros autores que hubo entre
-los nuestros quienes llegaron a creer que los indígenas no pertenecían
-a la especie humana, y que valían, por tanto, lo mismo que un mono o un
-caballo. Sólo se nos ocurre contestar--y esta es la única observación o
-comentario a la noticia--que no habían de faltar compatriotas nuestros,
-ya que careciesen de toda clase de cultura, ya que por instinto fuesen
-crueles y feroces.
-
- [15] _Relación dada por el provisor Morales sobre cosas que
- convenían probarse en el Perú._ M. S.
-
- [16] Ibidem.
-
-Tristísima era la vida del indio entre algunos españoles. El, sin
-mujer que le consuele, sin hijos que le ayuden en sus trabajos y sin
-familia que se compadezca de sus infortunios, condenado a vivir--si
-vida puede llamarse--en el fondo de las minas para extraer el oro y
-la plata que los reyes de España gastaban en guerras y los cortesanos
-en orgías; agricultor y recolector de los frutos de la tierra para
-que se alimentasen sus despiadados amos; esclavo de hombres que se
-llamaban religiosos cuando la religión enseña que ambos eran hijos de
-un mismo Dios; el indio, repetimos, hastiado de la vida, buscaba en el
-suicidio, enfermedad de todas las sociedades caducas y desesperadas,
-el término de sus penas y dolores. Preferían la muerte a la pérdida de
-su libertad, a la servidumbre, a la esclavitud. Los incultos indígenas
-se creían más felices que los civilizados españoles. Indiferentes los
-indios a los goces de la cultura, vivían alegres y satisfechos en sus
-montañas y bosques. Lo que Dozy decía de los beduínos del tiempo de
-Mahoma, decimos nosotros de los indios del siglo XVI. «Guiados (los
-beduínos)--tales son las palabras del historiador francés--no por
-principios filosóficos, sino por una especie de instinto, han realizado
-de buenas a primeras la noble divisa de la revolución francesa: la
-libertad, la igualdad y la fraternidad»[17].
-
- [17] _Historia de los musulmanes españoles_, tomo I, pág. 36.
- Tr.
-
-Severos censores hemos sido al juzgar la conducta de los conquistadores
-españoles en las Indias, y sin miramientos de ninguna clase diremos
-después lo bueno y lo malo que hicieron; pero colocándonos en el alto
-tribunal de la historia, añadiremos que no todos son negruras en el
-descubrimiento, conquista y gobierno de España en el Nuevo Mundo, como
-no todo son negruras--aunque otra cosa digan apasionados cronistas--lo
-realizado en la colonización inglesa y portuguesa de las Indias
-Orientales. La imparcialidad no ha sido norma de los historiadores
-antiguos y modernos. A pesar de los juicios poco favorables que
-escritores europeos y americanos han emitido acerca de la política de
-los gobiernos de Madrid, Londres y Lisboa, a pesar de la ingratitud
-de algunas naciones de América--no todas, por fortuna--con España,
-Inglaterra y Portugal, nadie podrá negar, o mejor dicho, conviene no
-olvidar que un ilustre hijo de la república de Génova, al servicio
-de los Reyes Católicos D. Fernando y Doña Isabel, descubrió el Nuevo
-Mundo, y que ingleses, portugueses y españoles llevaron a aquellas
-lejanas tierras su respectiva civilización y cultura.
-
-Al ocuparnos en las conquistas de unos pueblos sobre otros, tentados
-estamos para decir que, lo mismo en aquella época que antes y después,
-lo mismo si se trata de España que de otras naciones, dichas conquistas
-han ido casi siempre acompañadas de abusos y alevosías. Si pecaron
-los españoles, también pecaron ingleses, franceses, dinamarqueses y
-holandeses. Si no fué generosa ni aun prudente la política seguida
-por nuestros compatriotas, tampoco lo fué la de otras naciones.
-Recuérdense los Gobiernos de lord Clive y de Warren Hastings en la
-India. Del primero, gobernador general de las posesiones inglesas
-de Bengala, dice lord Macaulay lo siguiente: «Se sabe que antes de
-salir de la India remesó a su patria más de ciento ochenta mil libras
-esterlinas por conducto de la Compañía Holandesa, y más de cuarenta
-mil por la Inglesa, aparte de otras considerables sumas enviadas por
-casas particulares. Además, poseía joyas de gran precio, medio muy
-generalizado entonces de traer valores a Europa, y en la India era
-dueño de propiedades cuyas rentas estimaba él mismo en veintisiete
-mil libras; de modo, que sus ingresos anuales, cuando menos, según la
-opinión de John Malcolm, pasaban de cuarenta mil libras esterlinas
-(3.800.000 reales), rentas en aquella época tan pingües y raras como lo
-son en la nuestra las de cien mil libras. Así, que podemos afirmar, sin
-temor de incurrir en exageración, que ningún inglés que comenzara la
-vida sin bienes de fortuna ha llegado, como Clive, a encontrarse a los
-treinta y tres años poseedor de tan inmensas riquezas»[18]. Respecto a
-la administración de Warren Hastings, gobernador de Bengala, añade el
-citado historiador, que «es imposible desconocer que hacen contrapeso
-a los grandes crímenes que la mancharon, los grandes servicios que
-prestó al Estado»[19]. En efecto, muchos y graves fueron los atropellos
-cometidos por Hastings y contados por Burke en la Cámara de los
-Lores. Tampoco pasaremos en silencio las crueldades que el francés
-D'Esnambuc cometió con los naturales de la Martinica en el año 1635,
-ni la conducta torpe, torpísima de los dinamarqueses en la costa de
-Coromandel y de los holandeses en la citada India.
-
- [18] _Estudios históricos_, pág. 140. Tr.
-
- [19] Ibidem, pág. 285.
-
-Allá en la antigüedad, la historia enseña que Virgilio daba idea clara
-del destino y de la política exterior de Roma en los siguientes versos:
-
- _Tu regere imperio populos, Romane, memento_:
-
- ..................................................
-
- _Parcere subjectis, et debellare superbos_[20].
-
- [20] _Eneida_, lib. VI, versos 851 y 853.
-
-Y las Doce Tablas consagraron aquel terrible principio que dice:
-
- _Adversas hostes æterna auctoritas esto._
-
-Cartago, gobernada por egoísta aristocracia, sólo quería aumentar el
-producto de su tráfico, importándole poco las ideas de patria, de
-justicia, de honor y de cultura.
-
-Los germanos se apoderaron de la mejor y mayor parte de la tierra de
-los vencidos, y algunos de aquéllos, los anglo-sajones, por ejemplo, se
-hicieron dueños de todo en la Bretaña. Tristísima fué la condición de
-los vencidos.
-
-Cuando los musulmanes lograron la victoria en la Laguna de Janda,
-los ibero-romanos sufrieron toda clase de vejaciones, y cuando los
-cristianos tomaron a Granada hicieron objeto de su odio a los hijos del
-Profeta.
-
-En nuestros días, ingleses, alemanes, franceses, italianos, rusos y
-portugueses, guiados únicamente por la idea del lucro, ven en sus
-colonias ancho campo donde extender y desarrollar sus respectivas
-industrias.
-
-En suma: el _Væ victis_ de Breno, fué y será, no la ley horrible del
-derecho de gentes en la época romana, sino el dogma político de todos
-los tiempos y de todos los pueblos.
-
-De Sir Russell Wallace, son las siguientes palabras: «¡Qué
-colonizadores y conquistadores tan maravillosos estos españoles y
-portugueses! En los territorios colonizados por ellos, trazaron cambios
-mucho más rápidos que todos los demás pueblos modernos, y semejantes
-a los romanos, poseen sus grandes facultades para imponer su lengua,
-cultura y religión a pueblos bárbaros y salvajes.»
-
-Cariñoso por demás se muestra con nosotros Sir Russell Wallace. Si
-no creemos que España tenga justos títulos para pedir, como nación
-colonizadora, lugar preeminente en la Historia, tampoco admitimos que
-la pérdida de las colonias de la América del Sur, sea prueba palmaria
-de su incapacidad para gobernar las extensas posesiones adquiridas
-en aquellos lejanos territorios. La Gran Bretaña no pudo sofocar la
-rebelión y perdió las colonias de América del Norte, y a España le
-sucedió lo mismo. Una y otra nación perdieron sus respectivas colonias
-porque debían perderlas, porque no era posible tener en perpetua tutela
-pueblos poderosos y cultos.
-
-No olvidemos, no, que las Leyes de Indias son monumento glorioso de la
-legislación española, y la Casa de la Contratación mereció alabanzas,
-lo mismo de nacionales que de extranjeros. Y dígase lo que se quiera en
-contrario, digna de encomio fué muchas veces la conducta de nuestros
-Reyes. Ellos, en no pocos casos, recomendaron con gran solicitud a sus
-infelices indios.
-
-Isabel la Católica decía en su testamento lo siguiente:
-
- «Cuando nos fueron concedidas por la Santa Sede Apostólica las
- Islas y Tierra Firme del mar Océano, descubiertas y por descubrir,
- nuestra principal intención fué al tiempo que lo suplicamos al Papa
- Alejandro VI, de buena memoria, que nos hizo la dicha concesión,
- de procurar inducir y traer los pueblos de ellas, y los convertir
- a nuestra Santa Fe Católica y enviar a las dichas islas y Tierra
- Firme, prelado y religiosos, clérigos y otras personas doctas y
- temerosas de Dios, para instruir los vecinos y moradores de ellas
- a la fe católica y los doctrinar, y enseñar buenas costumbres y
- poner en ello la diligencia debida, según más largamente en las
- letras de la dicha concesión se contiene. Suplico al Rey, mi señor,
- muy afectuosamente, y encargo y mando a la Princesa, mi hija, y al
- Príncipe, su marido, que así lo hagan y cumplan, y que éste sea su
- principal fin y en ello pongan mucha diligencia y no consientan
- ni den lugar a que los indios vecinos y moradores de las dichas
- islas y Tierra Firme, ganados y por ganar, reciban agravio alguno
- en sus personas y bienes...» Igual conducta--como se muestra por
- diferentes Reales Cédulas--, observaron Carlos I, Felipe II, Felipe
- III y Carlos II. Gloria inmortal merece el Emperador Carlos V por
- la Cédula que dió el 15 de Abril de 1540 en favor de los negros de
- la provincia de Tierra Firme, llamada Castilla del Oro (Apéndice
- C). No se olvide que Felipe II, al recibir en su palacio al
- visitador Muñoz (1568), que ejerció sangrienta dictadura en México,
- le dijo con severidad: «Te mandé a las Indias a gobernar, y no a
- destruir», contándose también que, como casi al mismo tiempo se
- le presentara el Virrey del Perú, D. Francisco de Toledo, matador
- del inca Sairi Tupac, le dirigió en tono amenazador las siguientes
- palabras: «Idos a vuestra casa, que yo no os mandé al Perú para
- matar Reyes.» Felipe III miró con singular cariño a los infelices
- indios. Y en la _Recopilación de las Leyes de Indias_, Felipe IV
- escribió por su real mano la hermosa cláusula que copiamos: «Quiero
- que me déis satisfacción a mí y al mundo, del modo de tratar esos
- mis vasallos, y de no hacerlo, con que en respuesta de esta carta
- vea yo ejecutados ejemplares castigos en los que hubieren excedido
- en esta parte. Mandamos a los Virreyes, Presidentes, Audiencias
- y Justicias, que visto y considerado lo que Su Majestad fué
- servido de mandar y todo cuanto se contiene en las Leyes de esta
- Recopilación, dadas en favor de los indios, lo guarden y cumplan
- con tal especial cuidado, que no den motivo a nuestra indignación,
- y para todos sea cargo de residencia.» Habremos de referir, por
- último, que al confirmar Carlos II la concesión pontifical, lo hizo
- con las siguientes palabras: «Y por que nuestra voluntad es que los
- indios sean tratados con toda suavidad, blandura y caricia, y de
- ninguna persona eclesiástica o secular ofendidos: Mando que sean
- bien y justamente tratados, y si algún agravio han recibido, lo
- remedien, y provean de manera que no se exceda cosa alguna lo que
- por las letras apostólicas de la dicha concesión nos es inyungido y
- mandado.»
-
-La misma simpática conducta siguieron con bastante frecuencia los
-Reyes de la Casa de Borbón. Ilustre historiador contemporáneo ha dicho
-lo siguiente: «En lo que se refiere a los indios, hay que repetir
-que los monarcas multiplicaban los medios de proteger sus personas e
-intereses. Sometidos los naturales por la conquista a un poder extraño,
-intimidados ante la superioridad de los europeos, a quienes tenían
-que obedecer, era muy justo que la Corte de Madrid les dispensara
-consideraciones, para hacer simpático el nuevo régimen a los que tanto
-necesitaban de paternal auxilio y de cariñoso apoyo; la justicia
-debía mostrar mayor solicitud respecto de los débiles, que habían
-perdido sus sagrados derechos como pueblo independiente y soberano; y
-los delegados del Rey en las Indias tenían especial recomendación de
-favorecer de todos modos a los aborígenes»[21]. Alejandro Humboldt,
-cuya autoridad nadie se atreverá a poner en duda, ha escrito que la
-condición social del indio español era mejor que la de los aldeanos
-de una gran parte del Norte de Europa[22]. También el argentino D.
-Vicente G. Quesada, aunque a veces ha juzgado con severidad el gobierno
-español en América, reconoce que no están en lo cierto los escritores
-que afirman que la organización colonial fué un centralismo pernicioso,
-a la cual atribuyen todos los errores y males de las nuevas naciones
-hispano-americanas[23].
-
- [21] Gómez Carrillo, _Historia de la América Central_, tomo
- III, págs. 27 y 28.--Continuación de Milla.
-
- [22] _Ensayo político_, lib. IV, cap. IX.
-
- [23] _La Sociedad hispano-americana bajo la dominación
- española._
-
-En tanto que los Monarcas austriacos y los Reyes de la casa de Borbón
-daban pruebas de su amor a la justicia y del cariño que sentían por
-los indios, también eran dignos de fama y renombre no pocos Virreyes,
-Gobernadores, Presidentes, Corregidores, Arzobispos y Obispos. No
-todos, ni aun una gran mayoría, como fuera nuestro deseo; pero muchos
-fueron tolerantes y buenos, como lo confirman antiguos cronistas y
-modernos historiadores.
-
-Nadie--por exigente que sea--escatimaría aplausos a Antonio de Mendoza
-y a Luis de Velasco, virreyes de México; a Manuel de Guirior, virrey
-del Perú; a José Antonio Manso de Velasco, Gobernador de Chile; a
-Miguel de Ibarra, Presidente del Ecuador, y a Andrés Venero de Leyva,
-Presidente de la Audiencia de Santa Fe de Bogotá. Entre los prelados,
-justo será recordar los nombres insignes de Santo Toribio de Mogrovejo,
-Arzobispo de Lima, y de Fr. Juan de Zumárraga, Arzobispo de México.
-Protectoras incansables las autoridades españolas de la religión y de
-las órdenes religiosas, la religión fué desde la cuna hasta la muerte
-el sentimiento general lo mismo del español que del indio. Tanto las
-autoridades civiles como las eclesiásticas se desvelaron por extender
-la civilización, abrir escuelas, establecer imprentas y llevar a todas
-partes el mejoramiento y el bienestar. Que en el esplendoroso cuadro de
-los Gobiernos españoles hubo algunas y, si se quiere muchas manchas,
-nada importa, pues toda obra humana las tiene en más o menos cantidad,
-con mayor o menor fuerza señaladas. No hemos de negar que no siempre
-estuvieron acertados los Reyes y los Gobiernos en el nombramiento de
-las autoridades, lo mismo civiles que militares, para las colonias. Con
-mucha frecuencia se impuso el favoritismo y ocuparon elevados puestos
-hombres aduladores, necios e intrigantes, cuando no avaros, codiciosos
-y crueles.
-
-Para terminar esta materia permítasenos recordar algunos hechos
-y dirigir una pregunta. No olvidéis que a últimos del siglo XV
-desconocíais la escritura alfabética, los progresos de las ciencias y
-las bellezas de las artes, ni teníais arados para cultivar vuestras
-tierras, ni utensilios de hierro para todas las necesidades de la
-vida, ni carros en que transportar vuestras mercancías, ni buques de
-alto bordo para recorrer los mares, ni moneda de ley para el cambio de
-vuestros productos. No olvidéis que a últimos del siglo XV ni siquiera
-teníais noticia de los animales domésticos, ni sabíais nada del cultivo
-de los cereales. No olvidéis que durante largo lapso de tiempo, unidas
-España y América han marchado por tierras y mares realizando su vida,
-a veces con gran trabajo, a veces con facilidad extrema; pero siempre
-con fe y entusiasmo. ¡Americanos! En uno de los platillos de sensible
-balanza colocad lo bueno que habéis recibido de los españoles, y en el
-otro platillo colocad lo malo. ¿Qué pesa más?
-
-«¡América para los americanos! Tal es la consigna adoptada--escribe
-Reclus--por las repúblicas del Nuevo Mundo para oponerse a las
-tentativas de intervención de las potencias europeas en los asuntos
-interiores del continente occidental. Bajo el punto de vista político,
-no cabe duda que los Estados americanos no han de temer ya los
-ataques de ningún adversario, y no se sabe si tolerarán mucho tiempo
-en aquellas regiones la existencia de colonias dependientes de un
-Gobierno extranjero. Si oficialmente posee todavía la Gran Bretaña
-la cuarta parte de la superficie del Nuevo Mundo, casi la totalidad
-de aquel inmenso espacio está desierto, y las provincias habitadas,
-constituyen, por decirlo así, una república independiente, en la que
-el poder real sólo está representado en el nombre, y por todo ejército
-tiene un regimiento acampado en una punta de tierra en el sitio más
-inmediato a Europa, como si estuviese aguardando órdenes para regresar
-a la Metrópoli. Los pueblos del Nuevo Mundo tienen, pues, asegurada
-su autonomía política contra toda mira ambiciosa del extranjero; pero
-bajo el aspecto social, América dista mucho de ser de los americanos;
-es de todos los colonos del antiguo mundo que a ella acuden y en ella
-encuentran nueva patria, aportando sus usos y costumbres hereditarias,
-al par que sus ambiciones, sus esperanzas y la necesaria fuerza para
-acomodarse a un nuevo modo de ser. Los que por distinguirse de los
-hombres civilizados del resto del mundo se llaman _americanos_, son
-también hijos o nietos de europeos; el número de estos americanos
-aumenta en más de un millón cada año por el excedente de los nacidos
-sobre los muertos; además, aumenta en más de otro millón con los
-colonos recién llegados, que a su vez se llaman pronto americanos, y a
-veces miran como intrusos a los compatriotas que llegan tras ellos. El
-mundo trasatlántico es un campo experimental para la vieja Europa, y
-como en el antiguo mundo, se prepara allí la solución de los problemas
-políticos y sociales en bien de la humanidad»[24].
-
- [24] _Geografía universal, América septentrional_, págs. 83 y
- 84.
-
-Viene al caso recordar que allá en el año 1824, el Congreso de
-Panamá, siguiendo las inspiraciones de Bolívar, entre otros asuntos,
-procuró establecer un pacto de unión y de liga perpetua contra España
-o contra cualquier otro poder que procurase dominar la América,
-impidiendo además toda colonización europea en el nuevo continente,
-toda intervención extranjera en los negocios del Nuevo Mundo[25].
-Los temores de Bolívar tenían su razón de ser después de pelear en
-_Ayacucho_ con ejércitos de Europa. Añade con acierto J. B. Alberdi,
-lo siguiente: «Si Bolívar viviera hoy día, como hombre de alto
-espíritu, se guardaría bien de tener las ideas de 1824 respecto a
-Europa. Viendo que Isabel II nos ha reconocido la independencia de
-esa América que nos dió Isabel I hace tres siglos, lejos de temer a
-la España como a la enemiga de América, buscaría en ella su aliada
-natural, como lo es, en efecto, por otros intereses supremos que han
-sucedido a los de una dominación concluida por la fuerza de las cosas.
-Los peligros para las Repúblicas no están en Europa. Están en América:
-son el Brasil, de un lado, y los Estados Unidos, del otro»[26].
-
- [25] Véase _Simón Bolívar_, págs. 179 y 180.
-
- [26] _Simón Bolívar_, pág. 180. Madrid, 1914.
-
-Algunos escritores americanos tienen a gala el denostar a España.
-Rechazan indignados la idea de que se les atribuyan las cualidades
-de nuestra raza. No quieren llevar en sus venas sangre española. El
-argentino Domingo F. Sarmiento, autor de la excelente obra _Facundo o
-Civilización y barbarie_, tuvo el mal gusto de censurar con acritud las
-costumbres españolas en su libro _Viajes por América, Europa y Africa_.
-Contra Sarmiento escribió nuestro Martínez Villergas el folleto
-titulado _Sarmenticidio_, al cual sirve de preliminar composición
-poética que el inspirado vate había publicado en París el año 1853. En
-ella se lee lo siguiente:
-
- _Quemó Erostrato el templo de Diana,_
- _Y usted, por vanagloria,_
- _Maldice de su raza la memoria:_
- ....................................
-
-La misma animosidad contra España ha manifestado recientemente Fernando
-Ortiz, catedrático de la Universidad de la Habana, en su libro _La
-Reconquista de América_. Otros no les han seguido por el mismo camino
-en su enconada ojeriza a la madre Patria.
-
-Por fortuna, creemos que no están en mayoría los escritores que piensan
-como Sarmiento y Ortiz. No pocos--aunque nosotros quisiéramos que fuese
-mayor el número--aprovechan cuantas ocasiones se les presentan para
-manifestar su cariño a España. Con singular complacencia hemos leído
-varias veces el siguiente párrafo del Sr. Riva Palacio, ministro de
-México en Madrid:
-
- «No se conserva memoria--dice--de otro pueblo que, como el
- español, sin desmembrar su territorio patrimonial y sin perder la
- existencia social y política, haya formado directamente diez y
- seis nacionalidades enteramente nuevas sobre la faz de la tierra,
- hoy ya emancipadas, y a la que legó sus costumbres, su idioma,
- su literatura, su altivez, su indomable patriotismo y el celo
- exagerado por su autonomía. Diez y seis nacionalidades que marchan
- todas por el camino del progreso, y que, reconociendo con su
- origen todas esas identidades, procuran estrechar cada día más sus
- relaciones, creando una virtud cívica hasta hoy desconocida, el
- patriotismo continental, que hace de cada americano como un hijo
- cualquiera de las otras Repúblicas; y quizá algún día la España,
- hija del antiguo mundo, podrá decir delante de esas diez y seis
- nacionalidades, como Cornelia la romana: «Tengo más orgullo en ser
- la madre de los Gracos, que la hija de Escipión el Africano»[27].
-
- [27] Discurso leído por el general Riva Palacio en el Ateneo
- de Madrid el 18 de Enero de 1892, pág. 9.
-
-Entre los papeles de Manuel Araujo, electo presidente de la República
-de San Salvador en el año 1911, y fallecido en 1914, hallamos uno, en
-el cual se consigna este hermoso pensamiento:
-
- «La obra afanosa de mi agitada vida va cumpliéndose. Bajo la égida
- protectora de Dios, mis flores, mis ensueños de progreso para la
- patria antigua y de libertad para mi pueblo amado, van siendo una
- hermosa realidad»[28].
-
- [28] Véase _Libro Araujo_.--San Salvador, Imprenta Nacional,
- 1914.
-
-Merece trasladarse también aquí lo que Alejandro Alvarado Quirós ha
-escrito al visitar el sepulcro de Colón en Sevilla. Dice así:
-
- «Los pueblos de América deberían visitarlo en cruzadas como el más
- sagrado de sus cultos; tuvo para nosotros un resplandor celeste,
- una palabra profundamente religiosa, superior a las que el espíritu
- del gran guerrero, del artista y del santo nos dijeron al oído, y
- que sólo podría ser superada por la armonía inefable de nuestras
- creencias, evocadas ante la piedra tumular y el sepulcro abierto y
- luminoso de Jerusalén»[29].
-
- [29] _Bric-Brac._--San José de Costa Rica.--Alsina, 1914.
-
-En _La Nota_, periódico de Buenos Aires, ha publicado últimamente
-José Enrique Rodó un artículo donde, entre otras cosas dignas de
-nuestra gratitud, se lee este párrafo: «Cualesquiera que sean las
-modificaciones profundas que al núcleo de civilización heredado ha
-impuesto nuestra fuerza de asimilación y de progreso; cualesquiera que
-hayan de ser en el porvenir los desenvolvimientos originales de nuestra
-cultura, es indudable que nunca podríamos dejar de reconocer y confesar
-nuestra vinculación con aquel núcleo primero, sin perder la conciencia
-de una continuidad histórica y de un abolengo que no da solaz y linaje
-conocido en las tradiciones de la humanidad civilizada.»
-
-De Blanco Fombona son las palabras que copiamos de la revista
-_Renacimiento_, de la Habana: «La holgazanería española, que es una de
-las frases hechas más injustas, labora minas en Bilbao, cultiva viñedos
-en la Mancha y Aragón, cría ganados en Andalucía y ejerce toda suerte
-de industrias en Cataluña y Valencia. En un momento de holgazanería
-española, echaron nuestros abuelos a los moros de la Península,
-descubrieron, conquistaron y colonizaron a América, y abriendo los
-brazos en Europa, con gesto heroico y magnífico, pusieron una mano
-sobre Flandes y sobre Nápoles la otra.»
-
-A José Ingenieros, crítico argentino y autor, entre otras obras, de
-las intituladas _Simulación en la lucha por la vida_ y _Al margen de
-la ciencia_, le colocamos entre los defensores de España, aunque otra
-cosa digan críticos suspicaces. De la _Revista de Filosofía_, de Buenos
-Aires, correspondiente al año de 1916, copiamos el siguiente párrafo de
-largo artículo:
-
- ... «Mi anhelo de español sería que en los libros de los niños de
- hoy--los españoles de mañana--se enseñara a venerar la memoria de
- un Isidoro, de un Lulio, de un Vives y de un Servet, en vez de
- seguir mintiendo las aventuras del Cid--que vivió mucho tiempo
- con dinero de los moros--, las glorias de Carlos «Quinto» de
- Alemania--que nadie conoce por Carlos «Primero» de España--, ni la
- fastuosa magnificencia de los siguientes Hapsburgos--que por la
- indigencia en que vivieron no fuéronle en zaga a ningún estudiante
- de novela picaresca.
-
- Constituída una nueva moral, poniendo como ejemplo la tradición de
- sus pensadores y de sus filósofos, a España le sobrarán fuerzas
- para renacer; las hay en cada provincia o región; muchas de ellas
- pujan ya en vuestra Cataluña intensa y expansiva.»
-
-Entre los inspirados vates que mas han amado a España, ataremos a Rubén
-Darío. Recordamos aquellos versos:
-
- _No es Babilonia ni Nínive enterrada en olvido y en polvo_
- _ni entre momias y piedras reina que habita el sepulcro_
- _la nación generosa, coronada de orgullo inmarchito,_
- _que hacia el lado del alba fija las miradas ansiosas;_
-
-o aquellos de Chocano:
-
- _Y así América dice: ¡Oh madre España!_
- _Toma mi vida entera;_
- _que yo te he dado el sol de mi montaña_
- _y tú me has dado el sol de tu bandera,_
-
-o aquellos otros de Gómez Jaime;
-
- _Y a España, madre egregia que fecundó tu historia,_
- _le ofrecerás tu sangre, le rendirás tu gloria;_
- _y el triunfo de la raza le ofrendarás también;_
-
-o los de Andrade Coello:
-
- _Erguido quedará siempre,_
- _porque su cumbre tremola_
- _mi altiva ensena española_
- _que tu raza no arriará;_
-
-o, en fin, otros muchos inspirados en el mismo sentimiento hacia España.
-
-Al querer--como poco antes se dijo--la unión de los pueblos
-hispano-europeos con los hispano-americanos, no deseamos de ningún modo
-la enemiga con los de raza anglo-sajona. Pruebas habremos de dar en
-el curso de nuestra obra, no sólo del respeto, sino de la admiración
-que sentimos por la gran República de los Estados Unidos del Norte de
-América.
-
-Algunas veces hemos llegado a creer--y de ello estamos
-arrepentidos--que, para contrarrestar el imperialismo de los Estados
-Unidos, debieran confederarse todos los pueblos de raza española del
-Nuevo Continente y con ellos el lusitano americano, bajo la suprema
-dirección de los más poderosos (el Brasil, la Argentina, Chile, etc.)
-
-De un artículo de Castelar copiamos lo siguiente: «Pero cuando la
-raza anglo-sajona pretende negar nuestra influencia en América,
-hacer suyo todo aquel mundo, turbar la paz de nuestras Repúblicas,
-acrecentar su poderío, a costa de nuestro mismo territorio, contar
-entre sus estrellas a Cuba; cuando esto suceda, fuerza es que todos
-los que de españoles nos preciamos, unamos nuestras inteligencias y
-nuestras fuerzas para no consentir tamaña degradación y estar fuertes
-y apercibidos en el día de los grandes peligros, de las amenazadoras
-desventuras»[30].
-
- [30] _La unión de España y América._
-
-Aunque llegó el día tan temido, no se unieron nuestras inteligencias
-ni nuestras fuerzas, o mejor dicho, nuestras inteligencias y nuestras
-fuerzas fueron vencidas por el inmenso poder de los Estados Unidos. Con
-pena habremos de confesar que lo mismo América que Europa se alegraron
-para sus adentros de las desgracias de España.
-
-Trasladaremos también a este lugar lo que ha escrito el académico Sr.
-Beltrán y Rózpide, recordando seguramente la destrucción de nuestras
-escuadras en Santiago de Cuba y en Cavite. «Si hoy los historiadores,
-dice, encuentran las raíces de la decadencia de España en los mismos
-días de Carlos I y de Felipe II, en los tiempos de Mac Kinley y
-Roosevelt habrán de investigar los historiadores del porvenir el remoto
-origen o causa primera de la disolución y ruina de los Estados Unidos
-del Norte de América»[31].
-
- [31] _Los pueblos hispano-americanos en el siglo XX_, pág.
- 296. Madrid, 1904.
-
-Ni paramos mientes, ni damos valor alguno a juicios más apasionados que
-justos de ilustrado escritor, cuyo libro ha sido publicado en estos
-mismos días. El autor es el agustino P. Teodoro Rodríguez, Rector de
-la Universidad de El Escorial, y el libro se intitula _La civilización
-moderna_.
-
-«No vamos a estudiar--dice--aunque bien pudiéramos hacerlo, ciertos
-actos de carácter internacional, y por todos conocidos, suficientes
-para colocar a quien los realiza, sea persona individual o colectiva,
-entre los profesionales del bandidaje y de la piratería; nos referimos
-a la usurpación de España por los Estados Unidos de sus colonias
-Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Tampoco queremos estudiar, la Historia
-dará sobre ello su veredicto, la intervención _extraoficial_ en las
-cuestiones de México y en la actual gran guerra europea, que para
-algunos pone en entredicho su honorabilidad como nación»[32].
-
- [32] Págs. 153 y 154.
-
-Cuando los hijos de Cuba, Puerto Rico y Filipinas no se hallen
-contentos con su estado actual, cuando echen de menos el Gobierno de la
-antigua Metrópoli y cuando el progreso se haya interrumpido o cortado
-en aquellos países, entonces y sólo entonces estaremos conformes con el
-sabio agustino.
-
-Nada importa que España haya perdido una provincia, dos o veinte. Lo
-que importa es que la guerra no destruya aquellas ciudades, ni se
-hiera ni se mate en aquellas tierras. Lo que importa es que al ruido
-de la pólvora haya sucedido el reino de la paz y del amor. Entretanto
-que geógrafos y religiosos condenan a los hijos de Wáshington y de
-Franklin, nosotros bendecimos a Dios y entonamos un cántico a la
-libertad e independencia de los pueblos. ¡Bendita sea la hora en que la
-fuerza fué vencida por el derecho!
-
-Triste, muy triste es que España, la primera nación que tuvo la
-fortuna de llegar a América y la única que fué dueña de más extensos
-territorios, nada posea en nuestros días. La culpa es nuestra. Pero
-olvidándolo todo, casi me atrevería a rogar al geógrafo Beltrán y
-Rózpide y al teólogo P. Martínez que me acompañaran a rezar una oración
-ante las tumbas de españoles y de americanos, pues las de aquéllos y
-las de éstos se hallan bajo las flores del mismo cementerio. (Apéndice
-D.)
-
-Grande es el amor que tenemos a España; grande es también el amor que
-tenemos a nuestras antiguas colonias. Pero no dejamos de reconocer que
-en esta vieja Europa los hombres sólo piensan en matarse unos a otros
-y las naciones en destruirse; en esa joven América, salvo algunas
-excepciones, los hombres son laboriosos, emprendedores, y las ciudades
-poseen inmensas fábricas dedicadas a la industria y al comercio. Aunque
-dichas naciones, lo mismo las europeas que las americanas, sufren
-terribles enfermedades sociales, la historia enseña que las primeras
-salen de sus crisis maltrechas y debilitadas, al paso que las segundas
-continúan prósperas y poderosas.
-
-Si allá en los primeros tiempos de la historia, el progreso, después
-de cumplir su misión en Egipto, pasó a Caldea, China e India, luego
-a Grecia y Roma y tiempo adelante a los pueblos todos de Europa, en
-nuestros días ¿emprenderá su marcha al Nuevo Mundo? De Africa pasó al
-Asia, y de Asia a Europa; ¿pasará al presente de Europa a América?
-¿Buscará otro campo de acción en las orillas del San Lorenzo, del
-Mississipí, del Amazonas o del Plata? Cuando haya pasado la crisis
-terrible porque atraviesa Europa, contestaremos, ya tranquilo nuestro
-espíritu, que el Antiguo y Nuevo Mundo seguirán su marcha progresiva
-y realizarán, cada vez con mayor entusiasmo, la ley del amor y de la
-justicia.
-
-
-
-
-II
-
-PLAN DE LA OBRA.
-
-
-Por lo que respecta al plan de la obra, nos proponemos reseñar la
-vida de los pueblos americanos de una manera clara y ordenada. En
-cinco partes dividiremos la HISTORIA DE AMÉRICA: trataremos en la
-primera de la América antes de Colón, o sea, de las primitivas razas
-que poblaron el Nuevo Mundo; en la segunda del descubrimiento de las
-Indias Occidentales y de los descubrimientos anteriores y posteriores
-al del insigne genovés; en la tercera de las conquistas realizadas
-por los españoles y otros pueblos de Europa; en la cuarta de los
-diferentes Gobiernos establecidos en aquellos países o de los Gobiernos
-coloniales, y en la quinta de la guerra de la independencia y de los
-sucesos acaecidos en aquellos pueblos hasta nuestros días.
-
-Estas cinco partes o épocas se estudiarán en tres tomos; las dos
-primeras, o sea América precolombina y los descubrimientos serán
-materia del tomo primero; la conquista del país y los Gobiernos
-coloniales se expondrán en el tomo segundo, y la independencia de todos
-los Estados hasta nuestros días formarán la historia del tomo tercero.
-
-Veamos más detalladamente los asuntos que se incluirán en cada una
-de las cinco partes. Después del Prólogo damos algunas noticias
-geográficas del Nuevo Mundo, pasando luego a tratar de la Prehistoria
-y de la aparición del hombre en el continente americano, procurando
-resolver la cuestión de si es o no es autóctono; y en caso contrario,
-cuál es su procedencia y el camino que siguió para llegar a América.
-En seguida tratamos de las razas y tribus que habitaron el suelo
-americano antes del descubrimiento. Si vaga y corta es la historia de
-los pueblos que llamamos civilizados, casi nula es la de los pueblos
-bárbaros. Algunas noticias daremos acerca del estado social de los
-indios, de su lengua, de sus conocimientos científicos y artísticos.
-Después se estudiará el estado de España durante el reinado de los
-Reyes Católicos, y luego los importantes descubrimientos geográficos
-anteriores al del Nuevo Mundo.
-
-Así como poetas y santos presentían la invasión de los germanos y la
-muerte de Roma, y así como sabios y Papas anunciaban la llegada de
-los turcos y la destrucción de Constantinopla, de la misma manera los
-isleños de la Española tenían como cosa cierta que de lejanas tierras
-vendrían unos guerreros a derrocar los altares de sus dioses, a
-derramar la sangre de sus hijos y a reducir a eterna esclavitud a todos
-los habitantes del país; los sacerdotes del Yucatán profetizaron que
-había llegado el fin de los vanos dioses, que ciertas señales indicaban
-próximos y terribles castigos, que estaban cerca los hombres encargados
-de traer la buena nueva, que aborreciesen a los dioses indígenas y
-adoraran al Dios de la verdad, y, por último, que se vislumbraba
-ya la señal de nueva vida, la cruz que había iluminado al mundo; y
-Huayna Capac, el último Emperador del Perú, cuando comprendió que se
-aproximaba el último momento de su vida, llamó a sus dignatarios y les
-anunció la ruina del imperio por extranjeros blancos y barbudos, según
-habían pronosticado los oráculos, ordenándoles no hiciesen resistencia,
-antes por el contrario, se sometiesen de buen grado. Al mismo tiempo
-cometas cruzaban los cielos llenando de terror a los peruanos, la
-luna apareció teniendo a su alrededor círculos de fuego de diferentes
-colores, un rayo cayó en uno de los reales palacios destruyéndolo
-completamente, los terremotos se sucedían unos tras otros y una águila
-perseguida por varios alcones vino a caer herida en la plaza del Cuzco;
-hecho que presenciaron aterrados muchos nobles incas, quienes creyeron
-que era aquello triste agüero de su propia muerte. Del mismo modo que
-aquel Dios Pan, tan alegre y risueño, que se precipitó, allá en los
-tiempos antiguos, como dice Castelar, en las ondas del Mediterráneo
-buscando la muerte[33], y cuyos tristes quejidos oían de noche los
-navegantes que surcaban los mares helénicos, otros dioses, en el siglo
-XVI, exhalaban su último suspiro cerca de las playas americanas--según
-cuentan los sacerdotes indios--y eran reemplazados por el Dios de la
-verdad, de la justicia y de la misericordia.
-
- [33] _La civilización de los cinco primeros siglos del
- Cristianismo_, tomo I, pág. 352.
-
-Con todo detenimiento será objeto de nuestro estudio la vida de
-Cristóbal Colón y los cuatro viajes que hizo al Nuevo Continente.
-
-Ultimamente nos fijaremos en los descubrimientos y expediciones de
-Alonso de Ojeda, Vicente Yáñez Pinzón y Juan Díaz de Solís, Vasco Núñez
-de Balboa, Juan Ponce de León, Juan de Ampués, Rodrigo de Bastidas y
-Francisco Orellana.
-
-El tomo segundo está dedicado a la conquista del territorio y a los
-Gobiernos de los diferentes Estados. Lo primero que se presenta a
-nuestro estudio es la América septentrional, esto es, la Groenlandia,
-el Canadá y las colonias inglesas. Seguirá a la conquista de México, la
-de la América Central (Guatemala, Honduras, San Salvador, Nicaragua y
-Costa Rica); también las Antillas, y, por último, la América Meridional
-(Perú, Bolivia, Chile, Argentina, Patagonia, Colombia, Venezuela,
-Ecuador, Las Guayanas, Paraguay, Uruguay y Brasil).
-
-Libre España de la guerra con los hijos del Profeta, dos rumbos
-diferentes tomaron nuestros guerreros: unos marcharon a Italia sin
-otra mira que conquistar laureles en los campos de batalla, dirigidos
-por aquel ilustre político y valeroso soldado, a quien la Historia
-designa con el nombre de _El Gran Capitán_; otros, tomaron camino de
-Occidente buscando aventuras, o más bien guiados por la idea del lucro
-o por la codicia de oro y piedras preciosas, oro y piedras preciosas
-que abundantes se hallaban en la nueva tierra de promisión. «En las
-guerras del Nuevo Mundo, escribe lord Macaulay, en las cuales el arte
-estratégico vulgar no podía ser bastante, como tampoco la ordinaria
-disciplina en el soldado; allí, donde se hacía necesario desbaratar y
-vencer cada día por medio de alguna nueva estratagema la instable y
-caprichosa táctica de un bárbaro enemigo, demostraron los aventureros
-españoles, salidos del seno del pueblo, una fecundidad de recursos y
-un talento para negociar y hacerse obedecer de que apenas daría otros
-ejemplos la Historia»[34].
-
- [34] _Estudios históricos_, pág. 5.
-
-Inmediatamente será objeto de examen el Gobierno de los franceses e
-ingleses en el Canadá, deteniéndonos en las guerras intercoloniales.
-No deja de ser interesante la política seguida por ingleses, franceses
-y españoles en los Estados Unidos. Después de exponer los hechos de
-la Capitanía general de Guatemala (San Salvador, Nicaragua, Honduras y
-Costa Rica), daremos ligera idea de las luchas religiosas en la América
-española, pasando inmediatamente a hacer ligera reseña de los sucesos
-acaecidos en el Gobierno de las islas Mayores y Menores, Virreinato
-del Perú, Capitanía general de Chile, Gobierno y luego Virreinato de
-Buenos Aires, Gobierno de Colombia y luego Virreinato de Nueva Granada,
-Gobiernos de Quito, Panamá, Venezuela, Paraguay, Uruguay y Brasil.
-
-Seguirá el estudio de la organización interior de los Estados, ya de
-raza anglo-sajona, ya de raza ibera. Allí veremos que franceses e
-ingleses defendieron y engrandecieron el territorio. Igual conducta
-siguieron las autoridades españolas en nuestras colonias. Del mismo
-modo en el tomo citado daremos exacta noticia de las Audiencias,
-Consulados, Cabildos y otros tribunales menos importantes, como también
-de la Inquisición y de la esclavitud. Además de las Encomiendas,
-procuraremos fijarnos muy especialmente en la Casa de la Contratación
-de Sevilla, en el Real y Supremo Consejo, y en las Leyes de Indias. Con
-algunas consideraciones acerca de la instrucción pública, de la cultura
-literaria, artística e industrial, terminaremos la materia del tomo
-segundo.
-
-Asunto del tomo tercero y último será la independencia de las colonias,
-ya de raza inglesa, ya de raza española. Antes diremos algo de la cuasi
-independencia del Canadá en los últimos años. Tres nombres gloriosos
-aparecen iluminando los primeros tiempos de la independencia de los
-Estados Unidos: los americanos Franklin y Washington y el francés
-Lafayette. Respecto a las colonias de la América española, creemos
-indispensable y aun de importancia suma dar a conocer el estado en que
-se hallaban al comenzar la guerra; esto es, reseñaremos los movimientos
-precursores de la mencionada guerra, el carácter diferente que tuvo
-en cada uno de los países, las noticias que nuestros gobernantes de
-allá comunicaban de los sucesos y el efecto que dichas noticias hacían
-en la metrópoli, las medidas o resoluciones que tomaba el gobierno
-de Madrid, las instrucciones que se dieron a los comisionados para
-la pacificación y los resultados que produjeron, no olvidando las
-relaciones interesadas de algunas potencias con los insurgentes. Nótase
-a primera vista una diferencia entre los Estados Unidos y las colonias
-españolas; los Estados Unidos son--y permítasenos la palabra--un pueblo
-trasplantado desde el Antiguo al Nuevo Mundo, y nuestras colonias se
-hallan formadas por razas americanas injertas en españoles; sólo el
-Brasil es hijo de Portugal.
-
-Cuando se vió que los destinos públicos principales se proveían
-casi siempre en hijos de España y no en americanos[35], cuando las
-Reducciones[36], Repartimientos[37] y Encomiendas[38] levantaron una
-muralla entre conquistadores y conquistados, y cuando se agotó la
-paciencia de los indios, entonces se notaron los primeros síntomas de
-la revolución por la independencia.
-
- [35] De 170 virreyes que hubo en América, sólo cuatro fueron
- de dicho país y los cuatro hijos de empleados: de 602
- capitanes generales de provincia, 14 fueron originarios del
- Nuevo Mundo, y de 706 obispos, 105 únicamente nacieron en
- aquellas lejanas tierras.
-
- [36] Pueblos de indios convertidos a la religión católica.
-
- [37] Familias indígenas repartidas a los colonos.
-
- [38] Distritos con sus respectivos habitantes distribuídos a
- conquistadores y colonos.
-
-Ya los franceses habían realizado los hechos más brillantes de su
-gloriosa historia, y los americanos de los Estados Unidos habían
-mostrado al mundo el heroísmo que alentaba sus espíritus; ya la tabla
-de los derechos del hombre, como nuevo Evangelio, se había grabado con
-letras de fuego en el corazón de aquellas gentes.
-
-Escondidos en las asperezas de los montes y al abrigo de los espesos
-bosques, en los hondos valles y estrechos desfiladeros, buscaron su
-salvación aquellos pobres indios, ya de pura raza, ya mestizos (hijos
-de españoles e indias), y ya mulatos (hijos de españoles y negras).
-Otros formaban parte de las sociedades secretas, ramas de la masonería,
-extendidas por todos los Virreinatos y Gobiernos de América. Aquéllos
-y éstos se disponían a librar a la patria del dominio español. Algunos
-se agitaban en el mismo sentido; pero más al descubierto, sin temor a
-nada ni a nadie. Publicábanse muchos folletos subversivos y canciones
-revolucionarias; se urdían diabólicos proyectos y conjuraciones. A
-veces, fingiéndose decididos partidarios de Fernando VII, nombraban
-Juntas, las cuales, después de muchas protestas de fidelidad, acababan
-por proclamar la República. El fuego de la insurrección se extendió
-pronto por Venezuela, El Ecuador, Bolivia, Perú y Colombia.
-
-Después estudiaremos las citadas Repúblicas, desde la muerte de
-Bolívar, procurando no olvidar los acontecimientos de más bulto
-acaecidos en dichos pueblos. Seguirá inmediatamente la narración de
-los hechos, ya del Paraguay y Uruguay antes de la independencia, ya
-de la independencia de Chile y Buenos Aires. Se darán también algunas
-noticias acerca del Chaco y de la Patagonia, desde los últimos años del
-siglo XVIII, para entrar de lleno en el estudio de la independencia de
-México, Paraguay, Uruguay, de toda la América Central (Guatemala, San
-Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa-Rica). En todas partes apenas
-era obedecida la autoridad de nuestros Virreyes. Donde se conservaba
-la dominación española, era a fuerza de gastar hombres y dinero, sin
-comprender que un poco antes o un poco después, el resultado debía ser
-el mismo, porque la hora de la independencia había sonado en el reloj
-de las colonias españolas.
-
-Registraremos inmediatamente el hecho de la independencia del Brasil,
-Santo Domingo, Haití, Cuba, Puerto Rico y Panamá. Los últimos capítulos
-se refieren a Jamaica, las Guayanas y las pequeñas Antillas, de todo
-lo cual nos ocuparemos con poca extensión. «Un mundo entero--como dice
-Lafuente--que se levanta resuelto a sacudir la esclavitud y la opresión
-en que se le ha tenido, no puede ser subyugado por la fuerza»[39].
-
- [39] _Historia de España_, tomo XXVII, págs. 66 y 67.
-
-Entre los valerosos revolucionarios, cuyos nombres guardará eternamente
-la historia, se hallan Hidalgo y Morelos, en México; O'Higgins, en
-Chile; San Martín y Belgrano, en la Argentina; Sucre, en el Perú, y
-Bolívar en el Ecuador, Bolivia, Perú, Venezuela y Colombia. Simón
-Bolívar es superior, muy superior a todos. Paladín tan esforzado
-ocupa--como expondremos en diferentes capítulos de esta obra--el primer
-lugar en la historia de las Indias. Tentados estamos a decir que le
-consideramos superior a Washington y Napoleón. Los dos últimos tuvieron
-a su lado hombres, que con sus luces les alentaron en sus empresas, y
-pueblos unidos que les siguieron entusiasmados a todas partes; pero
-Bolívar, ni halló hombres que tuvieran conocimientos prácticos de
-gobierno, ni encontró pueblos que comprendiesen sus altas cualidades.
-Sólo él pudo decir en una de sus proclamas: «El mundo de Colón ha
-dejado de ser español.»
-
-Creeríamos dejar incompleta nuestra obra si no estudiásemos las
-Ciencias, Letras, Bellas Artes, Industria y Comercio, en el Canadá,
-Estados Unidos y Estados Hispano-americanos. Con singular cariño
-recordaremos los nombres de los prosistas y poetas, porque unos y otros
-han inculcado en el pueblo americano el profundo sentimiento de la
-patria. Objeto será de especial estudio, la fauna, flora y gea de aquel
-hermoso continente.
-
-Para terminar, sólo nos resta decir, que al fin de cada tomo
-colocaremos los Apéndices correspondientes.
-
-
-
-
-III
-
-FUENTES DE CONOCIMIENTO.
-
-
-Consideremos las fuentes de conocimiento. Para que nuestro estudio
-sea lo más completo posible, conviene recordar: 1.º Los monumentos
-históricos precolombinos que se han encontrado en aquellas antiguas
-tribus. 2.º Las obras históricas que tratan del descubrimiento,
-conquista, colonización, gobierno e independencia de las diferentes
-colonias españolas en las Indias.
-
-De los mayas (tribus que se hallaban en México y en la América Central)
-se conservan los llamados libros del _Chilan Balam_ (ciencia de los
-sacerdotes). Cada uno de estos libros se distingue por el nombre del
-pueblo en que se encontró; así se intitulan libro de _Chilan Balam de
-Nabula_, de _Chumayel_, de _Mani_, de _Oxkatzcab_ y otros. Brinton cita
-hasta 16, y en ellos se registran curiosas e interesantes noticias.
-Hállanse algunos adornados con diferentes signos y aun con retratos más
-o menos perfectos.
-
-De los quichés de Guatemala, se admira el _Popol Vuch_ (libro
-nacional). Encontróse en el pueblo de Santo Tomás de Chichicastessango,
-y fué traducido al castellano por el Padre Francisco Ximénez, a
-principios del pasado siglo. En el año 1861 el abate Brasseur de
-Bourbourg lo vertió al frances, haciendo notar que los dos primeros
-libros eran una traducción del Tevamoxtli de los toltecas. «De las
-cuatro partes que contiene, las dos primeras se refieren a las ciencias
-poseídas por los sabios quichés, y las dos últimas a las tradiciones y
-anales de aquellas gentes hasta la conquista por los españoles»[40].
-
- [40] Sentenach, _Ensayo sobre la América Precolombina_, pág.
- 73. Se ignora el nombre del autor del _Popol Vuch_; pero
- se cree que fué escrito quince o veinte años después de la
- conquista, por algún individuo de la familia real de quiché.
-
-Además del Popol-Vuch, se encuentra otro documento, traducido por el
-citado Brasseur con el título de _Memorial de Tepan-Atilan_, que es un
-manuscrito en lengua cakchiquel[41].
-
- [41] Estaba (año 1845) en los Archivos del Gobierno
- eclesiástico de Guatemala, y la versión se hizo en 1855.
-
-Pasando por alto el drama titulado _Rabinal Achi_ de los quichés,
-la comedia del _Güegüence_ o del _viejo ratón_ (Nicaragua) y el
-drama _Ollanta_ de los incas, se pueden considerar los tres códices
-quichés-mayas que llevan los nombres de _Dresde_ (porque se conserva
-en la Biblioteca Real de dicha ciudad), _Troano_ y _Cortesiano_
-(fragmentos de un tercero) que se hallan en el Museo Arqueológico
-Nacional[42], y el _Pereziano_, existente en la Biblioteca Nacional de
-París[43].
-
- [42] Llámase _Troano_ porque perteneció a D. Juan de Tró,
- quien lo vendió al Estado.
-
- [43] Se denomina _Pereziano_ porque su primitivo poseedor fué
- un español de apellido Pérez.
-
-[Ilustración: Página del _Códice Cortesiano_.]
-
-Semejantes Códices los encontró el madrileño Gonzalo Fernández de
-Oviedo, en Nicaragua, y de ellos hizo la siguiente descripción en
-su _Historia natural y general de las Indias, Islas y Tierra Firme
-del mar Océano_[44]: «Tenían (los de Nicaragua) libros de pergamino
-que hacían de cueros de venados, tan anchos como una mano o más, e
-tan luengos como diez o doce passos, e más e menos, que se encogían
-e doblaban e resumían en el tamaño e grandeza de una mano por sus
-dobleces uno contra otro (a manera de reclamo), y en éstos tenían
-pintados sus caracteres o figuras de tinta roja o negra, de tal
-manera que _aunque no eran lectura ni escriptura_, significaban e se
-entendían por ellos todo lo que querían muy claramente, y en los tales
-libros tenían pintados sus términos y heredamientos, e lo que más les
-parecía que debía estar figurado, así como los caminos, los ríos, los
-montes e boscages e lo demás, para los tiempos de contienda o pleyto
-determinarlos por allí, con parecer de los viejos o _güegües_ (que
-tanto quiere decir _güegüe_ como viejo).»
-
- [44] Libro XLII, cap. I.--Sevilla, 1535.
-
-En la región del Anahuac debieron existir muchos Códices como los
-citados, siendo en mayor número y más notables los de los acolhuas,
-cuya corte era Tezcuco. Entre los llamados mejicanos, los hay más
-bien de procedencia acolhua que azteca, pudiendo servir como ejemplo
-los denominados _Borjiano_, _Vaticano_, de _Viena_, de _Bolonia_,
-_Fejervary_, de _Berlín_, _Mixteco_ y _Cuicateca_ o de Porfirio Díaz
-(existentes los dos últimos en el Museo Nacional de México).
-
-Los Códices aztecas, ya anteriores, ya posteriores a la conquista,
-merecen especial estudio. Citaremos los _Bodleianos_ (son tres), los
-llamados _Libros de Tributos_, el _Mendozino_, el _Vaticano_ y el
-_Teleriano Renensis_.
-
-Consideremos los cronistas de Indias. El insigne Alfonso X dispuso,
-mediante una ley de las Partidas, que mientras él estuviera comiendo
-se leyesen los grandes hechos de algunos hombres notables, debiendo
-también de oir la lectura sus buenos caballeros.
-
-Abolida tal costumbre, poco tiempo después Alfonso XI estableció el
-empleo de historiógrafo real, al cual dicho Monarca le impuso la
-obligación de escribir los hechos de su antecesor en el trono.
-
-Adquirió importancia el cargo cuando su misión se extendió a narrar los
-sucesos acaecidos en el Nuevo Mundo, instituyendo entonces Carlos I un
-_primer cronista de las Indias_.
-
-Nombrado Gonzalo Fernández de Oviedo veedor en Tierra Firme y miembro
-en el Consejo del Gobernador del Darién, cuando sus ocupaciones se
-lo permitían, consignaba los hechos de que él era actor o testigo,
-y arreglaba los datos que recibía de varios puntos del continente.
-Habiendo atravesado seis veces el Atlántico, y luego, habiendo
-desempeñado la gobernación de Cartagena de Indias y la alcaldía de
-la fortaleza de Santo Domingo, pudo en sus viajes y en sus destinos
-recoger preciosas noticias acerca de los indígenas y de los
-conquistadores, como también de los animales, de las plantas y de todo
-lo interesante. En uno de los viajes de Oviedo a España (1525), y
-hallándose la corte en Toledo, Carlos V dispuso la publicación de los
-trabajos de aquel laborioso escritor. La obra se intituló _Sumario de
-la natural y general historia de las Indias_, etc. y fué publicada en
-Toledo, a expensas del Tesoro Real, por el año de 1526. Dicho libro
-valió a Oviedo el nombramiento de _Cronista Mayor de las Indias_,
-con que le honró el Emperador por Real Cédula de 25 de Octubre de
-1533. Aunque Oviedo carecía de conocimientos científicos de Historia
-natural, su espíritu observador, su constancia y su imparcialidad se
-manifestaron en la _Historia general y natural de Indias_, dada a la
-estampa en Sevilla el 1535. Prosiguió sus trabajos el cronista por
-instancias de Carlos V «hasta completar la historia del descubrimiento
-y conquista del Nuevo Mundo que ha servido de fundamento en la parte
-antigua para la _Historia Sud-Americana_, con algunas rectificaciones,
-obra del estudio, del tiempo, de la habilidad de más modernos
-cronistas, como Herrera.»[45]. Murió Oviedo en Valladolid el año 1557,
-quedando muchos de sus manuscritos relegados al olvido en algunas
-bibliotecas, hasta que la Academia de la Historia de Madrid, con
-excelente acuerdo, los dió a la estampa en el año 1851.
-
- [45] Libro XLII, cap. I, pág. 141.--Sevilla, 1535.
-
-Sucedió a Oviedo en el cargo de cronista Juan Cristóbal Calvete de la
-Estrada, que escribió de cosas de América cuatro tomos de _Historia
-latina de Indias_, no publicados y de poco valor, según opinan los
-inteligentes que vieron los manuscritos.
-
-Tercer cronista de América fué nombrado el 1571 Juan López de Velasco
-por Felipe II. El Consejo de Indias, mediante Real Cédula dada en San
-Lorenzo el 16 de Agosto de 1572, ordenó a la Audiencia de Santa Fe
-que se recopilasen y mandasen a España, para entregarlas a Velasco
-«las historias, comentarios o relaciones de los descubrimientos,
-conquistas, entradas, guerras o facciones de paz o de guerra que en
-aquellas provincias hubiera habido desde su descubrimiento hasta la
-época.» Viniesen o no los datos pedidos, lo cierto es que el cronista
-nada hizo, y de ello nos felicitamos porque él «pensaba que ésta era
-una ciencia acomodaticia que podía ajustarse a las miras políticas del
-Soberano, disfrazando los hechos para hacerlos servir a la conveniencia
-del que manda.»
-
-Acertado estuvo Felipe II al nombrar en 1596 _cronista de Castilla_ a
-Antonio de Herrera, ventajosamente conocido por varios y excelentes
-trabajos históricos. Reunió muchos datos y también pudo aprovechar
-la _Historia general de las Indias_, guardada en el Colegio de San
-Gregorio de Valladolid y compuesta e inédita por Juan Ginés de
-Sepúlveda. Del mismo modo tuvo a su disposición otros importantes
-escritos de algunos autores que trataron de asuntos de América.
-
-En el año 1599 terminó los cuatro primeros tomos de la _Historia
-general de los hechos de los castellanos en las Indias y Tierra Firme
-del mar Océano_, publicados en Madrid el 1601. En el mismo año dió a
-luz los dos primeros tomos de la _Historia general del mundo en el
-tiempo del Rey Felipe II_. Corriendo el 1615 terminó otros cuatro tomos
-de la historia de las Indias, los cuales comprenden los hechos desde
-1531 hasta 1554, dedicando el último tomo a la descripción geográfica
-de América.
-
-En el cargo de cronista, por muerte de Herrera, sucedió Luis Tribaldos
-de Toledo, cuya labor se redujo a una sucinta historia de Chile
-referente al comienzo de su conquista: murió en 1634.
-
-Mereció ser nombrado cronista el Dr. Tomás Tamayo de Vargas, quien
-dedicó toda su actividad a reunir datos para escribir una historia
-general de la iglesia en Indias: sorprendióle la muerte el 2 de
-septiembre de 1641.
-
-Gil González Dávila sucedió a Tamayo de Vargas. Escribió el _Teatro
-eclesiástico de las Iglesias en América_, en dos tomos y en los años de
-1649 y 1656. Si la obra es deficiente a veces y aun errónea, no carece
-de alguna buena cualidad: murió Gil González Dávila el año 1658.
-
-El nuevo cronista, Antonio de León Pinelo, natural de Lima, según unos,
-y de Córdova de Tucumán, según otros, fué nombrado cuando ya era viejo
-y se hallaba además enfermo. Dejó inédita--y a esto se reduce toda su
-labor--parte de una _Historia Americana_.
-
-Antonio de Solís escribió la _Historia de la conquista de México_, obra
-notable por lo castizo y elegante del estilo, por la sensatez de los
-juicios y por la profundidad de las sentencias políticas y religiosas:
-murió en Madrid el 19 de Abril de 1686, habiéndose publicado su obra
-dos años antes.
-
-Nombrado cronista por Carlos II el Dr. en Teología Pedro Fernández
-de Pulgar, se creyó que la historia de América, dada la erudición
-del mencionado Pulgar, adelantaría mucho; pero no fué así. Pulgar,
-siguiendo al pie de la letra a Herrera, dejó a su muerte cuatro
-obras de valor escaso, a juicio de sus contemporáneos, intituladas:
-una, _Historia de las Indias_; otra, de _México_; la tercera, de la
-_Florida_, y la cuarta, de _América Eclesiástica_.
-
-Sucedió a Pulgar en el cargo de cronista Miguel Herrera de Ezpeleta.
-Nombróle en 1735 Felipe V, y nada publicó en los quince años de su
-empleo.
-
-Aunque por Real Cédula de 25 de Septiembre de 1744 se dispuso que la
-_Academia de la Historia_ se encargase de la crónica de Indias, cuando
-por la muerte de Ezpeleta debía aquélla entrar en funciones, el Rey
-nombró cronista a Fray Martín Sarmiento, cargo que desempeñó unos cinco
-años.
-
-Nombróse en el 1755 una comisión encargada de revisar los documentos
-históricos de América reunidos hasta entonces, para llevar los que
-fuesen útiles a una _Biblioteca Americana_; mas todo quedó en proyecto.
-
-En los últimos años del siglo XVIII sentíase deseo y aun necesidad de
-conocer la Historia de América. Carlos III, desde El Pardo (27 de Marzo
-de 1781) hubo de decir que habiendo dado el encargo a su cosmógrafo
-de Indias, D. Juan Bautista Muñoz para que escribiera una Historia
-general y completa de América, mandaba que se le franqueasen a dicho
-Muñoz los Archivos y Secretarías de la corte, como también los que se
-hallaren fuera de Madrid[46]. Aunque Muñoz era hombre de tanta cultura
-como laboriosidad, encontró tenaz y ruda oposición en la Academia de
-la Historia. Logró, sin embargo, formar una colección considerable de
-copias correspondientes a los siglos XV, XVI y XVII, y dió a la estampa
-en el año 1793 el primer tomo de su _Historia del Nuevo Mundo_[47].
-
- [46] Arch. Hist. Nac.--_Cedulario índico_, tomo XLI, núm. 221,
- págs. 275 vº y 276.
-
- [47] Biblioteca Nacional, signatura 3/14.753
-
-A la muerte del mencionado historiador, ocurrida en el mes de julio del
-año 1799, se encontró, entre otros varios manuscritos, el del primer
-libro del segundo tomo de su citada _Historia del Nuevo Mundo_, que
-publicó Navarrete casi íntegramente en la introducción a su tomo III de
-la _Colección de viajes de los españoles_.
-
-Además de los cronistas citados, a la cabeza de todos los escritores
-de Indias, colocaremos a dos que redactaron sus obras durante la vida
-del Almirante. Llamábanse Andrés Bernáldez, cura de los Palacios, y
-Pedro Mártir de Anglería. El primero escribió una _Crónica_, que es
-fuente de muchas noticias, y el segundo, además de curiosas _Cartas_,
-la importante obra que lleva por título _De orbe novo Decadas octo_.
-
-Conocieron personalmente a Cristóbal Colón, pero escribieron después
-de su muerte, el citado Fernández de Oviedo, Fernando Colón y Fray
-Bartolomé de Las Casas. Del Padre Las Casas ya dijimos en este mismo
-Prólogo que fué en extremo impresionable y algo injusto, aunque
-hombre de buena voluntad y de no poca cultura. Añadiremos ahora que
-tiene no escaso mérito su _Historia general de las Indias desde el
-año 1497 hasta el 1520_. La terminó el 1561. También en los comienzos
-del párrafo III dimos nuestra opinión acerca de Fernández de Oviedo
-(Apéndice E).
-
-Respecto a Fernando Colón, hijo del Almirante D. Cristóbal y de Doña
-Beatriz Enríquez, merece lugar señalado entre los escritores de Indias.
-Cultivó brillantemente las ciencias y las letras, especialmente las
-que se relacionaban con la náutica, y adquirió sólida y extensa
-cultura visitando las principales ciudades, lo mismo de España que de
-otras naciones. Fernando logró inmortalizarse, no solamente con su
-_Historia del Almirante_, sino con otros trabajos científicos. No puede
-negarse, sin embargo, por lo que respecta a la obra citada, que alguna
-vez desfiguró u omitió hechos importantes, lanzando tan violentas
-como injustas censuras contra todos los que eran o él creía que eran
-enemigos de su padre. Así lo ha probado el Sr. Altolaguirre. «Hemos
-tratado de probar--escribe el distinguido académico historiador--que
-el hijo del Almirante (Cristóbal Colón) no reparó en los medios para
-llevar al ánimo de sus lectores el convencimiento de que los hechos
-habían ocurrido tal y como a sus pasiones o a sus intereses convenía
-presentarlos, y de consiguiente, que sus relatos y juicios deben ser
-acogidos con gran reserva, sobre todo si redundan en provecho del
-Almirante o en desprestigio de españoles o portugueses»[48]. Del Sr.
-Fernández Duro son las siguientes palabras: «Quiso escribir la vida
-y hechos de su progenitor, empapado en la lectura de los clásicos
-antiguos, y puso los cimientos al edificio romancesco y legendario que
-tan grandes proporciones tiene ahora, levantando a la par la neblina
-que le envuelve. No tuvo la resolución, que su tiempo haría penosa,
-de confesar que fueron los Colombos tejedores de lana, si pobres y
-mecánicos, honrados. Inventó el cuento de las joyas de la Reina Isabel,
-que aún anda en boga; usó de las arengas y adornos semejantes de
-Salustio y Cornelio Nepote; omitió mucho de lo que quisiéramos saber,
-creyendo cumplir deberes filiales, no extendidos a la que le dió la
-vida; no la nombró siquiera. ¡Le avergonzaba la bastardía, debilidad
-común, pero sensible en varón tan señalado!»[49].
-
- [48] _Cristóbal Colón_ y _Pablo del Pozzo Toscanelli_, pág.
- 362. Madrid, 1903.
-
- [49] Conferencia leída en el Ateneo de Madrid el 14 de Enero
- de 1892, págs. 20 y 21.
-
-Respecto a los otros trabajos de que hicimos especial mención,
-consignaremos aquí que por Real cédula, dada en 20 de Mayo de 1518,
-se le mandó hacer una carta de marear para Indias[50]; y en la de
-6 de Octubre del mismo año se expidió otra Real cédula acerca del
-mismo asunto[51]. Es de notar--y esto indica sus vastos conocimientos
-cosmográficos--que Carlos V le escogió para presidir una Comisión de
-geógrafos y pilotos encargada de corregir los errores de los mapas
-marinos dibujados bajo la dirección de Américo Vespucci[52].
-
- [50] Academia de la Historia.--_Indice del Consejo de Indias_,
- fol. 60.
-
- [51] Ibidem.
-
- [52] Roselly de Lorgues, _Cristóbal Colón_, tomo II, pág. 140.
-
-Se autorizó a D. Fernando Colón--ignoramos la fecha--para levantar
-planos cosmográficos de la Península. La autorización es cierta, por
-cuanto el 13 de Junio, por Real disposición dada en Valladolid, se
-ordenó que no se hiciere dicha descripción y cosmografía[53].
-
- [53] Este documento se halla en el Archivo Municipal de la
- ciudad de Córdoba.
-
-Por si hubiese alguna duda sobre el particular, en la Biblioteca
-Colombina hay un manuscrito, intitulado _Itinerario de Don Fernando
-Colón_, escritas con letra del hijo del Almirante las 62 hojas primeras
-y las restantes por dos amanuenses. El título o epígrafe, puesto por
-D. Fernando, es como sigue: «Lunes 3 de agosto de 1517 comencé el
-_Itinerario_. La primera descripción corresponde a Zaragoza, y la
-última a la Membrilla, villa de la Mancha»[54].
-
- [54] Véase _Documento inédito del siglo XVI, referente
- a D. Fernando Colón_, por el Dr. Rodolfo del Castillo
- Quartiellerz.--Madrid, 1898.
-
-Por el año 1524, el César, en la cuestión suscitada entre Castilla y
-Portugal con motivo de la posesión de las Molucas, encargó a Fernando
-Colón que examinase los puntos de litigio. Fernando, no ateniéndose
-a sus propios conocimientos, consultó con otros sabios cosmógrafos,
-quienes aprobaron sus conclusiones. Al fin fueron cedidas al rey de
-Portugal, escribiendo D. Fernando con tal objeto el _Apuntamiento sobre
-la demarcación del Maluco y sus Indias_, firmado en el año 1529 por los
-seis jueces que intervinieron en el asunto.
-
-Estando en Sevilla, por ausencia del célebre Sebastián Caboto, fué
-nombrado presidente (1527) del Tribunal de exámenes de pilotos. «Se
-ordenó que... el examen y desputas se hiciesen en presencia de don
-Hernando Colón y en su casa, y que no pudiesen dar el grado sin su
-aprobación, hallándose en la ciudad de Sevilla»[55].
-
- [55] Herrera, _Historia general de las Indias Occidentales_,
- década IV. lib. II, cap. V.
-
-En la citada ciudad andaluza fundó un _Colegio Imperial_ para el
-estudio de la ciencia de navegación, dotándolo de rica Biblioteca, la
-cual llegó a contener más de 20.000 volúmenes[56].
-
- [56] «Y en ella con licencia del Emperador deseó establecer
- una Academia y Colegio de las ciencias mathemáticas,
- importantissimas a la navegación.» Herrera. Ibidem, libro XIV,
- fol 496.
-
-Al retirarse D. Fernando del bullicio de la corte de Carlos V se
-estableció definitivamente en Sevilla, donde, a orillas del río,
-hizo fabricar cómoda morada con su jardín, en que aclimataba plantas
-exóticas, y allí, rodeado de unos cuantos amigos, con la lectura de sus
-libros y con el cultivo de las flores, vivió sus últimos años.
-
-Consideremos como implacable censor del P. Las Casas al dominico
-Fray Toribio de Benavente o Metolinía, quien, en 24 de Febrero de
-1541, dedicó al conde de Benavente su _Historia de los indios de
-Nueva España_, libro que tienen en estima los doctos por las curiosas
-noticias que en él se hallan. Del mismo autor se ha conocido, en estos
-últimos tiempos, un _Tratado sobre el planeta Venus_, en el cual se
-encuentra la clave para poder comprender el Calendario azteca.
-
-Censor del P. Las Casas, como Fray Toribio de Metolinía, fué el R. P.
-Fr. Vicente Palatino de Corzula, de la nación Dalmata, Theologo de la
-orden de los Predicadores, que escribió (1559) _Tratado del derecho
-y justicia de la guerra que tienen los Reyes de España contra las
-Naciones de la India Occidental_, en el cual se intenta probar que los
-Reyes de España, en virtud de la donación del Papa, pueden ocupar las
-Indias con las armas, a fin de propagar la religión[57].
-
- [57] Véase _Archivo de la Dirección general de navegación y
- pesca marítima_.--Papeles varios, tom. IV, C. 3.ª, págs. 58-73.
-
-Digno es de alabanza Martín Fernández de Enciso, alguacil mayor de
-Castilla del Oro, que publicó el año 1519 la _Suma de Geografía_, libro
-que contiene noticias interesantes de América. También merece señalada
-distinción Hernán Cortés, que en sus _Cartas de Relación_ historió los
-hechos que él mismo llevó a cabo. Francisco López de Gomara, secretario
-de Hernán Cortés y a quien acompañó a la expedición de Argel, escribió
-_Historia general de Indias_ y la _Crónica de la conquista de Nueva
-España_, obra que se distingue por la sencillez y facilidad en las
-narraciones y pinturas: apareció por el año de 1552. «Habiendo
-compuesto uno (libro) titulado _Historia de las Indias y conquista de
-México_, que se hallaba impreso, el clérigo Francisco López de Gomara,
-y conviniendo no se vendiese, leyese, ni imprimiese más, y que los que
-lo estuviesen, se recogiesen y enviasen al Consejo de ellas. Mandó S.
-M. a todos los Jueces y Justicias lo cumpliesen, e impuso a los que le
-imprimiesen o vendiesen la pena de 200.000 mrs. para la Cámara y Fisco,
-y 10.000 al que le tuviese en su casa o leyese. Céd. de 7 de Agosto de
-1566. Vid. tomo 36 de ellas, fol. 36, núm. 28[58].»
-
- [58] Archivo histórico nacional.--_Cedulario índico_ de Ayala,
- letra L, núm. 18.
-
-No debemos pasar en silencio el nombre del franciscano P. Bernardino
-de Sahagún, quien llegó a Nueva España el 1529 y escribió la _Historia
-Universal de las cosas de España_[59].
-
- [59] Se imprimió en castellano y en la ciudad de México el año
- 1829.
-
-No es inferior la _Relación y Genealogía de los señores de Nueva
-España_, escrita por Fr. Bernardino de México, el 1532, según Chavero,
-a ruego de D. Juan Cano.
-
-De las obras del P. Landa se sacó en 1566 la _Relación de las cosas del
-Yucatán_, existente en la Academia de la Historia y publicada por el
-Sr. Rada y Delgado.
-
-Nos proporcionan datos muy curiosos de la región Colombiana Fr. Pedro
-Simón, autor de las _Noticias historiales de las conquistas de Tierra
-Firme_, obra impresa en Cuenca el 1626, y el poeta Juan de Castellanos,
-que escribió _Elegías de varones ilustres de Indias_ e _Historia del
-Nuevo Reino de Granada_.
-
-Entre los mejores escritores de América se halla Bernal Díaz del
-Castillo, compañero de Cortés y autor de la _Historia verdadera de la
-conquista de la Nueva España_, impresa el 1632.
-
-El reino de Quito (hoy Ecuador) tuvo su cronista en el P. Juan de
-Velasco, que escribió la _Historia del reino de Quito_.
-
-Pedro Cieza de León dió a luz la _Crónica del Perú_, terminada el 1550,
-«la más concienzuda y más completa que se ha escrito de las regiones
-sur americanas», según el Sr. Jiménez de la Espada. D. Pedro de la
-Gasca, pacificador del Perú, nombró a Cieza cronista de las Indias.
-Imprimióse la _Primera parte de la Chronica del Perú_ en Sevilla el año
-1553.
-
-Citaremos también al P. Gregorio García, Alvar Núñez Cabeza de Vaca,
-Francisco de Xeres, Agustín de Zárate, el inca Garcilaso de la Vega y
-algunos otros.
-
-No sería justo pasar en silencio el nombre del capitán y poeta Alonso
-de Ercilla (1533-1594), autor de _La Araucana_, poema impreso por
-completo el 1578. Ercilla se ajustó en un todo a la verdad histórica,
-aunque a veces--como se dijo al principio del Prólogo--trató con
-demasiada benevolencia a los indios. No tiene tanto mérito la _Primera
-parte del Arauco Domado_, de Pedro de Oña, edición de 1596.
-
-A tal punto llegaba la desconfianza de nuestros Reyes, cuando de
-asuntos de América se trataba, que Felipe II desde el bosque de Segovia
-encargó (24 Julio 1566) a los herederos del inquisidor Andrés Gaseo
-que buscasen, entre los papeles del citado inquisidor, una Crónica que
-hizo y ordenó Pedro de Aica de las cosas de las Indias, y hallada, la
-remitiesen al Consejo de las Indias[60].
-
- [60] _Cedulario índico_, tomo XXXVI, núm. 26, págs. 34 v.ª y
- 35.
-
-Si desde el mismo bosque de Segovia mandó recoger--según hemos
-dicho--los ejemplares de la _Historia de las Indias y conquista de
-México_, de López de Gomara[61], por el contrario, algunos años
-después, hallándose en El Pardo (2 Febrero 1579) se dirigió al capitán
-Adriano de Padilla para decirle que, «teniendo noticia que el citado
-Capitán había escrito un libro de historia intitulado _La Perla
-Occidental_, obra de mucha curiosidad, le daba autorización para que
-pudiese imprimirla y venderla...»[62].
-
- [61] Véase _Cedulario índico_, tomo XXXVI, núm 28, págs. 30 y
- 36 v.ª
-
- [62] _Cedulario índico_, tomo XXXVI, núm. 60, págs. 83 y 84.
-
-Felipe III, desde San Lorenzo (4 de Noviembre de 1617) autorizó al
-licenciado Antonio de Robees Cornejo para que pudiese imprimir su libro
-«necesario para la salud universal», que lleva el título de _Simples
-Medicinas Indianas_[63].
-
- [63] _Cedulario índico_, tomo XXXVII, núm. 40, págs. 75 y 76.
-
-Las _Noticias secretas de América_ de D. Jorge Juan y D. Antonio de
-Ulloa, escritas según las instrucciones del Marqués de la Ensenada y
-presentadas en informe secreto a Fernando VI, deben estudiarse con
-mucho detenimiento. Dicha obra se publicó en Londres por D. David Barry
-corriendo el año 1826.
-
-Cerramos la larga lista de los escritores españoles de Indias con los
-nombres del laborioso D. Martín Fernández de Navarrete y D. Cesereo
-Fernández Duro. La obra de Navarrete se intitula _Colección de viajes
-y descubrimientos que hicieron por mar los españoles desde fines del
-siglo XV_. Los cinco volúmenes de que consta fueron apareciendo desde
-1825 a 1837, y en ellos se encuentran muchos documentos hasta entonces
-inéditos, los cuales fueron rica fuente en la que bebieron ilustres
-escritores, como el norteamericano Washington Irving (1783-1859), y
-el alemán Federico Alejandro, barón de Humboldt (1769-1859). Humboldt
-llegó a Madrid en compañía de Bonpland el 1799, siendo recibido con
-toda clase de consideraciones. Dióle permiso Carlos IV para viajar
-por todas las comarcas españolas de América, pasando a la vuelta por
-las Marianas y Filipinas. Partieron ambos sabios de Madrid el mes de
-mayo de dicho año. El 5 de junio se embarcaron en La Coruña a bordo
-del _Pizarro_, llegando al puerto de Cumaná, capital de la Nueva
-Andalucía. Pasaron cinco años recorriendo la América Meridional; luego
-fueron a México, a la Habana y a los Estados Unidos. Abandonaron a
-América el 9 de julio de 1804 y llegaron a Burdeos. Humboldt fijó
-su residencia en París, marchando a su patria el año 1827. Publicó
-preciosos estudios geográficos, etnográficos y políticos del Nuevo
-Continente. La primera obra que dió a la estampa se intitula _Essai
-Politique sur le Royaume de la Nouvelle Espagne_, dedicada a Carlos IV.
-París, 1808. La segunda _Voyages aux regiones equinoxiales du nouveau
-continent_. París, 1809-1828; tres volúmenes. La tercera _Vue des
-Cordilleres et monuments des peuples indigenes de l'Amerique_. París,
-1816: dos volúmenes. El autor del _Cosmos_ también dió a luz un _Ensayo
-político sobre la isla de Cuba_ (publicado el 1826).--El filósofo Paz y
-Caballero consideró al sabio alemán como _un segundo descubridor de la
-Isla_. Sin embargo, la obra más importante de Humboldt lleva por título
-_Examen critique de l'histoire de la geographie du Nouveau Continent et
-des progrés de la astronomie nautique du XV et XVI siècle_ (publicada
-en París de 1836 a 1839). Todas las obras del barón de Humboldt deben
-consultarse con detenimiento por los que se dedican a la historia de
-América.
-
-Respecto al Sr. Fernández Duro, curioso investigador de la vida y
-hechos del primer Almirante, nadie podrá negar, por exigente que sea,
-los méritos de _Colón y Pinzón_ (1883), _Colón y la Historia póstuma_
-(1885) y _Nebulosa de Colón_ (1890), además del prólogo a la edición de
-los _Pleytos de Colón_, sin contar con multitud de artículos acerca de
-asuntos relacionados con el descubrimiento de América.
-
-Entre los escritores extranjeros figura en primer término el escocés
-Guillermo Robertson (1721-1793), que publicó en Edimburgo una _Historia
-de América_, cuyos primeros ejemplares llegaron a España en Agosto
-de 1777. Si nada tiene de extraño--como anteriormente hemos podido
-notar--que el suspicaz Felipe II llegara a prohibir que se vendiese el
-excelente libro intitulado _Historia de las Indias_, de D. Francisco
-López de Gomara, llama la atención que Carlos III, el Rey que arrojó de
-España a los hijos de Loyola, hiciera objeto de su odio la _Historia
-de América_ del citado Robertson. «Por justos motivos prohibió S. M.
-se introdujese en España, Indias y Filipinas el (libro) de la Historia
-del descubrimiento de la América, escrito y publicado en idioma inglés,
-o en otro qualquiera, por el Dr. Guillermo Robertson, Rector de la
-Universidad de Edimburgo y chronista de Escocia, y mandó que en caso de
-aver algunos exemplares de esta obra en los puertos de ambos dominios,
-o introducidos ya tierra adentro, se embargasen a disposición del
-Ministro de su cargo. Ord. de 23 de Diciembre de 1778. Vid. tom. 31 del
-Ced., fol. 191, núm. 180»[64].
-
- [64] Archivo histórico nacional.--_Cedulario índico_ de Ayala,
- letra L, núm. 18.
-
-Al lado del inglés William Robertson colocamos a Guillermo Prescott
-(1796-1859), historiador americano y meritísimo autor de los libros
-que llevan por título _Historia de México_ e _Historia del Perú_,
-publicados a mediados del siglo XIX. Durante esta última centuria y en
-lo que va de la veinte, lo mismo en el Antiguo que en el Nuevo Mundo,
-se han escrito y publicado muchas obras, ya de la Historia general de
-América, ya de los diferentes pueblos en que se divide aquella parte
-del continente.
-
-No dejaremos de citar entre los modernos panegiristas de Colón el
-nombre del conde Roselly de Lorgues, quien, en el año 1856, publicó
-una obra, en tres tomos, con el título de _Cristophe Colomb_. Intentó
-Roselly de Lorgues elevar a los altares al descubridor del Nuevo Mundo;
-pero, como dice Menéndez Pelayo, el libro estaba escrito «al gusto de
-las beatas mundanas y los caballeros andantes del legitimismo francés.»
-Si en un principio despertó en la opinión pública gran entusiasmo,
-decayó pronto entre la gente docta, hallándose al presente casi
-relegada al olvido.
-
-Más justa notoriedad adquirió la obra del abogado norteamericano
-Harrisse, cuyo título es _Ferdinand Colomb, sa vie, ses oeuvres_,
-dada a la luz en 1872. Continuó su labor Harrisse publicando
-artículos y folletos; luego otras dos obras así llamadas: _L'Histoire
-de Christophe Colomb atribuée a son fils_, etc., París, 1883, y
-_Christophe Colomb devant l'histoire_, París, 1892.
-
-Hemos registrado también con algún detenimiento, aunque tal vez con
-escaso fruto, otras crónicas antiguas y obras modernas, papeles
-interesantes del _Archivo de Indias_ (Sevilla), del de _Simancas_
-(cerca de Valladolid), del _Histórico Nacional_, del de la _Academia
-de la Historia_, del de _Navegación y pesca marítima_ y de otros menos
-conocidos. Hemos estudiado curiosos manuscritos que se encuentran en
-la _Biblioteca del Real Palacio_, en la de _San Isidro_ y en la de la
-_Universidad_.
-
-En la obra que vamos a publicar se halla algo que merece toda clase
-de alabanzas. Después de impresos los dos primeros volúmenes de la
-_Historia de América_ del Sr. Pi y Margall, el sabio autor puso varias
-notas a determinados pasajes de ella, notas manuscritas e inéditas que
-nosotros hemos copiado y publicaremos en su lugar respectivo. Creemos,
-no con toda certeza, pero sí con más o menos fundamento, que pensando
-Pi y Margall en la publicación de otra edición, comenzó a corregir su
-citada obra, cuyas correcciones, trasladadas a nuestra HISTORIA DE
-AMÉRICA con toda exactitud y cuidado, serán leídas con gusto por todos
-los admiradores del insigne autor de _Las Nacionalidades_.
-
-Hemos seguido algunas veces casi al pie de la letra obras impresas en
-castellano y documentos manuscritos. También habremos de declarar que
-se han traducido largos párrafos de libros ingleses. Si no aparecen en
-nuestra obra las citas correspondientes a tales copias o versiones,
-será por olvido, nunca con intención. Confesamos esto, no porque
-temamos las censuras del público--que siempre ha sido con nosotros
-bondadoso é indulgente--sino para tranquilidad de nuestra conciencia.
-
-Pasando a otro asunto, diremos que entre los que generosamente nos
-han prestado libros, papeles impresos y manuscritos, se hallan D.
-Antonio Graiño, D. Antonio Balbín de Unquera y D. Antonio Ballesteros;
-otros han guardado, como el avaro guarda rico tesoro, sus documentos
-históricos. Si nos consideramos obligados a declarar el agradecimiento
-que debemos a los primeros, guardaremos silencio acerca de los
-segundos; pero haciendo constar que la conducta de los últimos no debe
-ser imitada. Hemos solicitado el auxilio de nuestros compañeros de
-profesorado y de otros muchos hombres de letras; hemos rogado que nos
-ayuden en la empresa los que a las ciencias históricas se dedican. No
-hemos podido hacer más.
-
-Haremos, por último, especial mención de D. Carlos Navarro Lamarca,
-quien generosamente nos ha autorizado para reproducir en nuestra obra
-algunos grabados que adornan su _Compendio de La Historia general de
-América_.
-
-
-
-
-IV
-
-EXPOSICIÓN DE PROPÓSITOS.
-
-
-Creemos--y bien sabe Dios que son ciertas nuestras palabras--que no
-tiene mérito alguno nuestra HISTORIA DE AMÉRICA. Materia tan extensa,
-compleja y complicada debía ser escrita por pluma mejor cortada que la
-nuestra. Por esto varias veces, en el transcurso de la publicación,
-del mismo modo que Sir Walter Raleigh, dudando de la existencia de la
-verdad, arrojó al fuego el segundo volumen de su historia, nosotros,
-poco seguros de nuestra competencia, hemos querido arrojar a las llamas
-los manuscritos de la obra que ofrecemos al público. Pero si algún
-valor tuviese, y si además el público la recibiese con benevolencia,
-sería debido a los manuscritos inéditos o no inéditos que han llegado
-a nosotros, a los diferentes libros consultados, a las noticias
-adquiridas en los Archivos nacionales y particulares.
-
-Con ruda franqueza diremos a nuestros lectores que algo bueno
-encontrarán en el plan y método de la obra, como también, dada la
-extensión de ella, no dejarán de ser tratadas las materias más
-importantes. ¿Seremos imparciales? No lo sabemos; pero a sabiendas no
-hemos de faltar a la verdad.
-
-Altamente censurable juzgamos la conducta de cierto escritor antiguo,
-quien escribió dos historias: Una _pública_ y otra _secreta_. En la
-primera, Procopio--pues este es el nombre del historiador--fué débil,
-faltando a lo que le dictaban la sinceridad de sus convicciones; en
-la segunda fué parcial, exagerado hasta rayar en calumnioso. El se
-disculpaba diciendo que carecía de libertad; nosotros no podríamos
-disculparnos, porque la tenemos en absoluto.
-
-Sabemos que la adulación ha dado siempre sus frutos, aun usada por
-los mejores historiadores; no ignoramos que los Reyes y los Gobiernos
-se declaran protectores de quienes les sirven o engañan, en tanto que
-no atienden a los que se atreven a decirles la verdad; tenemos como
-cosa cierta que también los pueblos, engañados o aturdidos por los
-que más gritan, arrojan incienso a ídolos, los cuales sólo merecen
-el desprecio. Nosotros nos proponemos--y lo mismo nos dirigimos a
-los americanos que a nuestros compatriotas--decir la verdad o lo que
-creemos ser verdad, amar la justicia o lo que creemos ser justo,
-enseñar los derechos o más bien los deberes, para que unos y otros,
-vencidos y vencedores, puedan comprender que todos pecaron, olvidándose
-de que hay un Dios en el cielo y una sanción en la tierra.
-
-Del mismo modo habremos de consignar que, sin apoyo de nadie, sin
-Mecenas que nos protejan y casi sin amigos que nos ayuden, comenzamos
-nuestra obra. Enemigos de la adulación y de la hipocresía, en
-desacuerdo con ilustres escritores de aquende y allende los mares,
-emprendemos confiados únicamente en nuestras débiles fuerzas, tarea
-harto difícil y comprometida. Difícil, sí, y comprometida porque hemos
-de censurar obedeciendo a generosos móviles de justicia, a algunos de
-nuestros Reyes, a muchos de nuestros políticos y generales, y aun a no
-pocos de nuestros sacerdotes. Difícil y comprometida, porque nuestras
-censuras han de alcanzar a los indios que, a veces, suspicaces y
-traidores, pagaron con deslealtad manifiesta las generosas acciones de
-algunos buenos españoles. Difícil y comprometida, porque tenemos con
-harta frecuencia que separarnos de la verdad oficial, negando muchas
-veces algunos hechos que pasan como verdaderos.
-
-Comenzaremos, pues, la historia de la parte más hermosa del globo,
-donde el suelo es tan rico, el cielo tan bello, la naturaleza tan
-exuberante, las naciones tan poderosas, los hombres tan dignos de
-gloria y la vida toda tan intensa y magnífica. Comenzaremos la historia
-de tantos hechos gloriosos, de tantos héroes, y muy especialmente de la
-generosa raza que, a la sombra del frondoso árbol de la libertad, vive
-y progresa en el mundo descubierto por el genio inmortal de Cristóbal
-Colón.
-
-De ilustre historiador contemporáneo son las siguientes palabras: «El
-descubrimiento del Nuevo Mundo es un suceso en el dintel de la Historia
-Moderna, que ha influído poderosamente en el curso de ella, pues, de
-una parte, nuevos horizontes se ofrecían a la acción de las naciones
-aventureras, y la colonización conducía a una serie sin fin de nuevos
-territorios; de otra parte, el crecimiento del poder naval alteraba
-profundamente las condiciones en que se fundaba la grandeza nacional,
-la comunicación con pueblos desconocidos ofrecía inesperados problemas,
-el comercio se trasformaba gradualmente y se presentaron cuestiones
-económicas de la mayor complejidad»[65].
-
- [65] La Historia Moderna según el Reverendísimo Mandel
- Creighton D. D. Obispo que fué de Londres.--De _The Cambridge
- Modern History_, 1907.
-
-
-
-
-V
-
-DESCRIPCIÓN GEOGRÁFICA DE AMÉRICA.
-
-
-América confina, por el N. con el Océano Glacial Artico; por el E. con
-el Atlántico, que la separa de Europa y de Africa; por el O. con el
-Pacífico, que la divide de Asia, y por el S. con el Océano Austral o
-con las confusas aguas de los dos Océanos (Atlántico y Pacífico).
-
-América se pierde al N. en las heladas regiones del Polo, y baja tanto
-al S., que su distancia del Círculo Antártico es poco más de 11 grados.
-La acercan al Asia el Estrecho de Behring y la corva cadena de las
-islas Aleutianas, que va de la península de Alaska a la de Kamchatha, y
-la aproxima a Europa la Groenlandia, que está de la Islandia unos 615
-kilómetros. Por el cabo de San Roque (Brasil) se adelanta como en busca
-del cabo Rojo, el más al Poniente de las riberas de Africa[66].
-
- [66] Véase Pi y Margall, _Historia de América_, primer tomo y
- cuaderno, páginas XXIX y XXX.
-
-Cruza las tres Américas, desde la península de Alaska hasta el Estrecho
-de Magallanes, una cadena de montañas, que toman los nombres de
-_Roquizas_ o _Peñascosas_ en el Canadá y Estados Unidos, de _Sierra
-Verde_ y _Sierra Madre_ en México, de _Sierra de Guatimolienos_ en la
-América Central, y de _Andes_ (ya Colombianos, ya Peruanos o Chilenos)
-en la América Meridional. Además de la citada cordillera, en el Canadá
-se halla el monte de _San Elías_, en los Estados Unidos los _Apalaches_
-y en el Brasil los cuatro siguientes: _Serra do Mar_, _Espinaso_,
-_Gamastra_ y _Vertientes_.
-
-Por lo que respecta al _clima_, se disfrutan en América desde los fríos
-más intensos hasta los calores más excesivos, debido a su diferencia de
-latitud. Sin embargo, no son insoportables los calores, ni aun en el
-Ecuador, donde creían los antiguos que allí no podía vivir el hombre.
-Las eternas nieves de los montes, la altura de las mesetas y las
-muchas aguas corrientes templan los ardorosos rayos del sol, reinando
-en las elevadas llanuras perpetua primavera. Sólo en las cumbres de los
-Andes se sienten los grandes fríos, así como en las llanuras bajas los
-grandes calores.
-
-De Septentrión a Mediodía la distancia es de 14.000 kilómetros, y su
-superficie tiene más de 40 millones de kilómetros cuadrados.
-
-Divídese América en tres grandes regiones: Septentrional, Central y
-Meridional; la Central y Meridional se hallan unidas por el istmo de
-Panamá o de Darién.
-
-La América Septentrional tiene 21 millones de kilómetros cuadrados
-y más de 100 millones de habitantes; la Central, 465.500 kilómetros
-cuadrados y cerca de 10 millones de habitantes, y la Meridional,
-17.850.000 kilómetros cuadrados y cerca de 40 millones de habitantes.
-
-
- AMÉRICA SEPTENTRIONAL.
-Groenlandia, Archipiélago Polar, Dominio del Canadá
-(Nueva Bretaña), Tierra del Labrador, Terranova, Estados
-Unidos y México.
-
-
- AMÉRICA CENTRAL.
-
-Guatemala, San Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica. También
-pertenecen a la América Central las grandes Antillas (Cuba, Puerto
-Rico, Haití, Santo Domingo y Jamaica), las Islas Vírgenes y Santa
-Cruz, las de Bahama o Lucayas, las Bermudas y las pequeñas Antillas
-(Martinica, Santa Lucía, San Vicente y otras).
-
-
- AMÉRICA MERIDIONAL.
-
-Venezuela, Nueva Granada o Colombia, Panamá, Ecuador, Guayanas
-(inglesa, holandesa y francesa), Perú, Bolivia (Alto Perú), Chile,
-República Argentina o Estados Unidos de la Plata, Uruguay, Paraguay,
-Brasil y Patagonia.
-
-
-La superficie probable de Groenlandia, según Behm y Wagner,
-es de 2.169.750 kilómetros cuadrados. Tiene un habitante por
-500 kilómetros cuadrados en la parte del litoral explorado. La
-Groenlandia dinamarquesa se divide en provincias del Sur y del
-Norte, subdividiéndose a su vez en distritos, correspondiendo a la
-primera: Julianaab, Frederikshaab, Godthaab (capital), Sukkertoppen y
-Holstenborg; y a la segunda: Egedesminde, Kristianshaab, Jacobshavn,
-Godhavn (capital), Ritenbenk, Umanak y Upernivik. La Groenlandia
-Oriental y la del Norte, no anexionadas a Dinamarca, carecen de
-circunscripciones administrativas.
-
-En el archipiélago polar (parte del mar polar poblado de islas)
-encontramos la isla mayor, denominada tierra de Baffin y limitada al
-Oeste por los mares de Groenlandia, entre el Estrecho de Lancaster y
-el de Hudson. Los esquimales del Archipiélago no reconocen ninguna
-autoridad. Tampoco pueden tener ciudades ni aldeas propiamente dichas,
-sino campamentos, ya permanentes, ya temporales.
-
-El extremo Noroeste de la América del Norte, llamado Alaska, perteneció
-hasta el 1867 al imperio ruso, en cuyo año fué vendido a los Estados
-Unidos. Según el censo de 1880 tenía 33.620 habitantes y la mayor parte
-eran esquimales. La población más populosa de Alaska es _Juneau-city_ y
-contiene unos 3.000 habitantes; _Sitka_ es un caserío de 300 habitantes
-y son inferiores respecto al número de habitantes y a la actividad
-comercial, Wrangell y Fort-Tungas. El comercio de exportación de Alaska
-llegó en 1888 a 16 millones de francos.
-
-El Canadá se divide en Alto y Bajo, Ontario y Quebec. Del Canadá
-pueden considerarse como fracciones la Tierra del Labrador y la isla
-de Terranova. «¿Por qué extraña ironía--como dice Reclus--[67] pudo
-llamarse así (Tierra del Labrador) un suelo ingrato y helado, por
-donde jamás pasó el arado del agricultor, y en donde no vió Jacques
-Cartier la cantidad de tierra que podía caber en una cesta?» Hállanse
-en la tierra del Labrador poblaciones míseras y errantes de indios y
-de esquimales, los primeros en la parte meridional, y los segundos en
-las costas orientales y septentrionales de la península; lo mismo los
-indios que habitan en los bosques que los situados a orillas de los
-lagos, pertenecen a la familia de los cris.
-
- [67] _América Boreal_, tomo 1, pág. 579.
-
-Puede admitirse como cosa probada que el Labrador ha sido la parte
-menos explorada, desconociéndose por completo la configuración del
-interior. Aunque el Labrador se halla en casi toda su extensión
-situado a latitudes más lejanas del polo que Groenlandia, es, sin
-embargo, más frío, lo cual se explica porque la costa de aquella tierra
-está enteramente expuesta al Nordeste, es decir, a la parte donde
-sopla el viento polar; «y además en que las bancas de hielo que bajan
-al Sur arrastradas por la corriente del mar de Baffin se encuentran
-con las que salen por el Estrecho de Hudson, y el mar las echa todas
-sobre las costas del Labrador»[68]. El conjunto de la población del
-Labrador, al Norte de las tierras altas, no pasa probablemente de
-10.000 individuos[69]. Los esquimales del Labrador difieren poco de los
-de Groenlandia y de los del Archipiélago Polar[70]. En la segunda mitad
-del siglo XVIII y en la primera del siglo XIX los misioneros moravos
-establecieron algunas estaciones, cuya población en 1876, según Behm y
-Wagner, era:
-
- Hebrón 214 habitantes.
- Hoffenthal 283 ----
- Nain 270 ----
- Okak 349 ----
- Rama 28 ----
- Zoar 128 ---- [71]
-
- [68] Reclus, _América Boreal_, pág. 587.
-
- [69] Ibidem, pág. 590.
-
- [70] Ibidem, pág. 591.
-
- [71] Ibidem, pág. 592, nota.
-
-La Compañía de Hudson, formada poco después de la fundación de Montreal
-(1642), estableció algunos puertos para comerciar con los esquimales y
-para pescar la ballena.
-
-Terranova es importante colonia británica. La tierra que se descubrió
-tal vez por el año 1000 o poco después--según diremos en capítulos
-posteriores--por Erik el Rojo o uno de sus hijos, que la denominaron
-_Helluland_ o _Mark-land_, la encontramos tiempo adelante visitada por
-portugueses, vascos, franceses e ingleses. Terranova, por tanto, es
-entre todas las tierras americanas la que tiene con menos motivo el
-nombre que ostenta. Todavía no había terminado el siglo XV y ya Juan
-Cabot o Gaboto siguió la costa de la gran isla. De Reclus copiamos la
-siguiente descripción: «La isla presenta al mar casi por todos lados
-una costa abrupta y formidable; en pocas comarcas ofrece el litoral
-más asombrosa sucesión de cuadros grandiosos; acantilados a pico o
-peñascos voladizos que amenazan desplomarse sobre el mar; profundas
-bóvedas donde se precipitan las olas; paredes inclinadas por las que
-suben finas capas de agua; respidares que despiden umbelas de espuma;
-cabos de avanzados picos cercados de rompientes; valles angostos
-en cuyo fondo se columbran los plateados hilos de las cascadas. En
-invierno y primavera cierran la entrada de los puertos témpanos de
-hielo, y las nieblas impiden frecuentemente su acceso. Aun por tierra
-son imposibles los viajes, salvo por los senderos que han abierto los
-rengíferos, a pesar de no elevarse en el interior montañas de gran
-altura: los furdos de la costa, los lagos, las charcas innumerables de
-los valles detienen por do quiera al viajero; no son menos difíciles
-de salvar las espesuras enmarañadas de arbustos, que los tremedales
-henchidos de húmedo musgo; y durante el verano, estación de los viajes,
-arremolínanse en la atmósfera nubes de mosquitos que caen sobre el
-desgraciado peatón, ensangrentándole la cara»[72]. Tanto la fauna como
-la flora de Terranova se parecen bastante a la del Canadá, con la
-diferencia que las especies son menos abundantes en la primera.
-
- [72] Reclus, _América Boreal_, pág. 598.
-
-En los comienzos del siglo pasado, la población total se elevaba a unos
-20.000 habitantes; en 1815 llegaba a 70.000, y hace pocos años aumentó
-a más de 200.000. La superficie es de 110.670 kilómetros cuadrados.
-
-La producción anual de las pesquerías de bacalao de Terranova por
-buques ingleses, franceses y americanos era de 185.000 toneladas, cuyo
-valor consistía en 75.000.000 de francos[73].
-
- [73] Ibidem, pág. 616.
-
-La capital y la ciudad más populosa de Terranova es Saint-John's;
-también son importantes Havre-de-Grâce, Bonavista, Carbonear y algunas
-otras. Saint-John's tenía en el año 1886 unos 31.000 habitantes[74].
-
- [74] Ibidem, pág. 620.
-
-Los indios aborígenes o los beothuk han desaparecido. Cuando llegaron
-los blancos aún era numerosa aquella tribu de algonquines; pero los
-extranjeros sólo vieron en los indígenas una especie más de caza[75].
-Cuando la escopeta de los cazadores, las enfermedades, la miseria
-y el hambre habían destruído la raza, cuando no quedaba un beothuk
-en Terranova, se constituyó el 1828 en _Saint-John's_ una _Beothuk
-Society_ para proteger a los infelices indios. Si existen algunas, muy
-pocas familias de indios en Terranova, pertenecen a la raza de los
-mic-mac. La población blanca, en su mayor parte, es de origen francés e
-inglés.
-
- [75] Ibidem, pág. 610.
-
-Todos saben que los franceses disputaron por mucho tiempo y con empeño
-a los ingleses la posesión de dicho país. Todavía es Terranova la
-famosa _tierra de los bacalaos_, y muy especialmente un islote de la
-costa oriental llamado _Bacalieu island_. La población de Terranova y
-del Labrador terranovense de 1886, clasificada bajo el punto de vista
-religioso, era la siguiente:
-
- Anglicanos y wesleyanos. 120.411
- Católicos. 74.651
- Otros. 2.290
- ------------
- 197.352 [76]
- ------------
-
- [76] Reclus, _América Boreal_, pág 611.
-
-América Central, esto es, la región de los istmos (sin Chiapas,
-perteneciente a México, y sin Panamá, Estado independiente a la sazón),
-ha constituído por mucho tiempo un solo cuerpo político. Rota la unidad
-política, dividióse en 1838 en cinco Estados independientes. La verdad
-es que los altos de Guatemala, las llanuras del Salvador, los valles
-de Honduras, las depresiones de Nicaragua y la elevada meseta de
-Costa-Rica, son otros tantos centros de vida independiente.
-
-Pasamos a dar ligerísima idea de los Estados de la América Meridional,
-sin citar las muchas islas correspondientes a Centro América.
-Unicamente haremos notar que los ingleses designan las Antillas
-septentrionales, incluso las islas Vírgenes y hasta la Dominica, con
-el nombre de islas de Sotavento (_Leeward-islands_), y las Antillas
-Meridionales, desde la Martinica hasta la Trinidad, bajo el nombre
-de Islas de Barlovento (_Windward-islands_); denominaciones--como
-haremos notar más adelante--que si tienen valor administrativo, carecen
-de sentido geográfico, puesto que todas las islas colocadas en la
-divisoria exterior del mar de las Antillas se hallan expuestas a la
-acción de los vientos alisios[77].
-
- [77] Reclus, _América Central_, págs. 779 y 780.
-
-La naturaleza ha dividido a la América del Sur en dos partes:
-occidental y oriental. La división política corresponde, sin mucha
-diferencia, a la establecida por la naturaleza; las tres Repúblicas de
-la antigua Colombia (Venezuela, Colombia o Nueva Granada y Ecuador)
-con Perú, Bolivia y Chile, pertenecen a la región de los Andes; y la
-Guyana, el Brasil y las Repúblicas de la cuenca del Plata ocupan los
-llanos[78].
-
- [78] Véase Reclus, _América del Sur_, pág. 23.
-
-En la América del Norte (Canadá) uno de los ríos principales tiene el
-nombre de _Makenzie_, y se forma de la reunión del de la Paz y del
-Athabasca, ambos procedentes de las montañas rocosas. El Athabasca
-entra en el lago de su nombre, y después de la salida, recibe el río
-de la Paz. La corriente así formada se llama río de los Esclavos
-hasta el gran lago de este nombre, del cual sale con la denominación
-definitiva de río Makenzie. Corre al mar en dirección Noroeste, regando
-unos 1.200 kilómetros del territorio de los esquimales. El _Nelson_
-(Canadá), reunión de otros dos ríos, que se denominan Saskatchavan del
-Norte y Saskatchavan del Sur, procedentes de los montes peñascosos,
-atraviesa el lago Winnipeg, cruza el distrito de Keewatin y desagua en
-la bahía de Hudson. El _San Lorenzo_, que puede decirse que comienza en
-los lagos al Sudoeste de la cordillera Central, pone en comunicación
-el Lago Superior, el Michigan, el Hurón, el Erié y el Ontario, baja
-primero entre el Alto Canadá y Nueva York, y después por el Bajo
-Canadá. Tiene de largo desde el Lago Superior, 3.350 kilómetros, y
-desde Ontario, 1.000; de ancho de 800 a 3.000 metros; y de profundo,
-bastará decir que es navegable hasta Quebek por navíos de línea y hasta
-Montreal por buques de 600 toneladas. Entre sus afluentes se halla el
-_Ottava_, que nace en el lago de Tomiscánning, separa los dos Canadás y
-recorre 900 kilómetros.
-
-El _Oregón_ o _Columbia_, en los Estados Unidos, sale de las montañas
-rocosas, entra en el Pacífico y su longitud es de 2.000 kilómetros.
-El _Colorado_, en los mismos Estados Unidos, nace en dichas montañas
-rocosas, atraviesa la llanura árida del Arizona y desagua en el golfo
-de California, después de recorrer 1.300 kilómetros. Del mismo nombre
-hay otro río en los Estados Unidos (Tejas) que desagua en el golfo de
-México, y tiene de largo 1.150 kilómetros. El _Delaware_, también en
-los mismos Estados, riega Filadelfia y desagua en la bahía de Delaware,
-habiendo recorrido unos 580 kilómetros.
-
-El _Bravo_, que baña el límite oriental de México, desciende de las
-faldas de Sierra Blanca y recorre 2.200 kilómetros. Más de 7.000
-baña la tierra el _Mississipí_, llamado por los natchez _Meschacebé_
-(marcha de las aguas). Cruza de Norte a Sud todos los Estados Unidos;
-recibe al Este el _Wisconsin_, el _Illinois_ y el _Ohio_, y al Oeste
-el _Missouri_, el _Arkansas_ y el _Río Rojo_. El Missouri es famoso
-por la anchura de su cauce, por su profundidad en ciertos puntos, por
-la rapidez de sus aguas y por lo imponente de sus cataratas. Tiene
-el Mississipí sus fuentes en el lago Itasca, baja por la pintoresca
-cascada de San Antonio al llano, y a más de 2.000 kilómetros une sus
-claras aguas a las turbias del Missouri; mide ordinariamente de ribera
-a ribera de 800 a 1.000 metros, y a su entrada en el golfo de México se
-divide en muchos brazos.
-
-Antes de terminar la descripción de los ríos de la América
-Septentrional, recordaremos un estudio muy curioso que se intitula
-«Extracto de los acontecimientos y operaciones de la 1.ª División de
-bergantines destinada a perfeccionar la Hidrografía de las islas de
-la América Septentrional, bajo el mando del Capitán de fragata D.
-Cosme Damián de Churruca.» Salió de Cádiz el 15 de Junio de 1792, y
-después de describir perfectamente la situación, magnitud y figura
-de las islas, volvió al puerto de Cádiz, donde a bordo del navío
-_Conquistador_, el 18 de Octubre de 1795, firmó Churruca el mencionado
-documento[79].
-
- [79] Archivo de la Dirección de Navegación y pesca
- marítima.--_Noticias hidrográficas de la América
- Septentrional_, tomo II, págs. 188-199.
-
-En la América Central abundan los ríos, si bien no son tan caudalosos.
-
-De la América del Sur son el _Magdalena_, el _Orinoco_, el _Amazonas_
-o _Marañón_, el _Tocantines_, el _Paranayba_, el _San Francisco_,
-el _Plata_ y el _Río Negro_. El _Magdalena_, que recibe al Este el
-_Bogotá_ y el _Sogamoco_, al Oeste el _Cauca_, sale del lago Pampas con
-dirección al Norte, atraviesa casi todo el territorio de Nueva Granada,
-y, después de recorrer 1.320 kilómetros, penetra en el mar por muchas
-bocas. El _Orinoco_ nace en las vertientes occidentales de la sierra
-de Parima, corre al Septentrión aumentando su caudal de aguas mediante
-el tributo de muchos ríos, tuerce hacia Levante desde su confluencia
-con el Apure y se divide en cincuenta brazos antes de llegar al Océano.
-Es navegable en su mayor parte. Se admiran espantosas cataratas cerca
-de Atures; parece un lago en su embocadura y cuenta de extensión
-2.500 kilómetros. El _Amazonas_ es el río mayor del mundo, mayor
-que el Mississipí, que el Ganges y que el Nilo. Nace en el lago de
-Lauricocha, cruza de Oeste a Este casi todo el continente, recibiendo
-en las fronteras meridionales del Ecuador por su margen derecha al
-_Huallaga_ y al _Ucayale_, a que afluyen, entre otros, el _Apurimac_ y
-el _Vilcamayo_; y, por su izquierda, al _Napo_, que baja del Cotopaxi
-(ya habiendo recibido el Curaray y el Aguarico) y al _Putamayo_, que
-se forma en otra cumbre de los Andes. A Mediodía del Brasil recoge
-al _Jurua_, al _Purús_, al _Madera_, al _Topayos_ y al _Xingú_; al
-Norte al _Caqueta_ y al _Río Negro_. La longitud del Amazonas es
-de 5.000 kilómetros y desemboca en el Atlántico, como también el
-_Tocantines_, _Paranayba_, _San Francisco_, el _Plata_ y el _Negro_.
-El río _Paranayba_ en el Brasil da sus aguas al Atlántico después
-de recorrer 860 kilómetros. El _Plata_, que puede compararse con el
-Amazonas por su anchura, comienza en la isla de Martín García, donde
-recibe al _Uruguay_, y luego al _Paraná_, _Paraguay_ y _Pilcomayo_. El
-río _Negro_, que separa la Patagonia de la República Argentina, es muy
-ancho en su boca y cuenta su longitud por centenares de kilómetros.
-
-Los lagos de la América del Norte son el de los _Osos_, junto al
-Círculo Artico o en el mismo círculo; más al Sur los dos del _Esclavo_,
-el _Athabasca_, el _Winnipeg_ y otros; luego el _Superior_, _Michigán_,
-_Hurón_, _Erié_ y _Ontario_, cruzados por el río San Lorenzo, que
-forma entre los lagos Erié y Ontario la célebre catarata del Niágara.
-En México está el _Chapala_. En la América Central los de _Managua_ y
-_Nicaragua_. En la América del Sur, en Venezuela, el _Maracaibo_; entre
-el Perú y Bolivia el _Titicaca_; en el Brasil, no lejos del Uruguay, el
-de los _Patos_, y en la Patagonia los de _Coluguape_ y _Viedma_.
-
-Veamos las altitudes de algunas sierras de América. En los Estados
-Unidos, el _Monte de San Elías_, que tiene 5.440 metros; el de
-_Hooker_, con 5.100; el _Murchison_, con 4.877; el de _Santa Elena_,
-con 4.724; el _Fainweather_, con 4.483 y el _Fremont_, con 4.135;
-los seis se hallan en las sierras pedregosas. En los mismos Estados
-Unidos y en Alleghany están el monte de _Washington_ y el _Mountais_,
-el primero con 1.959 metros y el segundo con 1.900. En México tenemos
-_Sierra Nevada_, _Cerro de Azusco_ y _Orizaba_, con 4.625, 3.673 y
-5.450 metros respectivamente. En California está el _Monte Gigante_,
-con 1.400 metros. En Guatemala citaremos el _Amilpas_ y el _Agua_,
-el primero tiene 4.010 metros y el segundo, 4.570. De Honduras debe
-nombrarse el _Pico Congrehay_, con 2.271 metros. En Cuba se encuentra
-la _Sierra del Cobre_, que tiene 2.100 metros. Citaremos en El
-Ecuador el _Chimborazo_, con 6.530 metros, el _Covambó_, con 5.956,
-el _Pasto_, con 4.100 y el _Cotopaxi_, con 5.750. En el Perú se
-admira el _Parinacota_, con 6.714 metros y el _Arequipa_, con 5.755.
-Se ven en Bolivia el _Nevado de Sorata_, el _Nevado de Ilmane_, el
-_Chuquibamba_ y el _Cerro de Potosí_, con 6.488, 6.446, 6.400 y 4.923,
-respectivamente. En Colombia tenemos el _Puracé_, con 5.185 metros.
-De Chile podemos citar el _Aconcagua_, el _Maypú_ y el _Tupungate_;
-el primero con 7.288 metros; el segundo, con 5.380, y el tercero, con
-4.600. Son de Venezuela la _Sierra de Santa Marta_ y el _Pichincha_,
-con 5.791 y 4.855, respectivamente. En la Guayana está el _Roraima_,
-con 2.271; en Buenos Aires, el _Sierra Ventana_, con 1.067; en el
-Brasil, los de _Ilambo_ é _Ilacolumi_, con 1.817 metros el primero y
-1.777 el segundo, y en Patagonia el _Corcobado_, con 2.290 metros.
-
-Entre los volcanes citaremos el de _San Elías_, en los Estados
-Unidos; los de _Popocatepetl_ y _Orizaba_ en México; el del _Agua_,
-el del _Fuego_ y otros en la América Central; los de _Chimborazo_,
-_Cotopaxi_, _Pichincha_ y _Antisana_, en El Ecuador; los de _Aconcagua_
-y _Copiapó_, en Chile, y el de _Arequipa_ en el Perú.
-
-En la parte Norte de América encontramos la península de _Melville_, la
-del _Labrador_, entre el Océano Glacial Artico y el Océano Atlántico,
-y _Nueva Escocia_ o _Acadia_, pertenecientes a Nueva Bretaña; la de
-_Florida_, en los Estados Unidos, y se halla entre el Océano Atlántico
-y golfo de México; la de _Alaska_, en los Estados Unidos, entre el
-Océano Glacial y el Pacífico; la del _Yucatán_, en México, está entre
-el golfo de este nombre y el mar de las Antillas; la _Baja California_,
-en México, se encuentra entre el golfo de California y el Océano
-Pacífico; la de _Goajira_ y la de _Paraguana_ forman la entrada del
-golfo de Maracaybo, en el mar de las Antillas, entre Venezuela y
-Colombia, y la de _Brunswick_, sobre el Estrecho de Magallanes, en la
-Patagonia.
-
-Los cabos más importantes bañados por el Océano Glacial Artico son el
-_Farewell_ (Groenlandia) y el de _Carlos_ (Labrador); el de _Cod_, el
-de _Hateras_, el de _Sable_ y el de _Mendocino_ (Estados Unidos) se
-hallan bañados los dos primeros por el Atlántico, el tercero por el
-golfo de México y el cuarto por el Pacífico; el de _Catoche_ (México),
-por dicho golfo; el de _Gracias a Dios_ (América Central), por el
-mar de las Antillas; _Gallinas_ (Colombia), el más septentrional de
-la América del Sur, también por el mar de las Antillas; _San Roque_
-(Brasil), _San Antonio_ (Argentina), _Blanco_ (Patagonia) y _Hornos_
-(Tierra del Fuego), por el Atlántico. El _Blanco_ (Perú), _San Lorenzo_
-y _San Francisco_ (El Ecuador), por el Pacífico.
-
-Acerca del reino _mineral_ inmensas riquezas se han extraido de las
-entrañas y de los cerros de aquel continente. El oro y la plata parecen
-allí inagotables. Abunda también el hierro y no escasea el platino y el
-cobre. Existen minas de diamantes, esmeraldas, topacios, amatistas y
-otras piedras preciosas. En el mar de los Caribes se pescaron por mucho
-tiempo claras y gruesas perlas.
-
-La _vegetación_ es admirable. Las tierras llanas están cubiertas de
-inmensos bosques poblados de árboles gigantescos. Soberbios pinos,
-aromáticas magnolias y otros árboles despliegan en la zona templada
-todo su vigor y lozanía. Bajo los trópicos nace el cocotero, el banano,
-la ceiba, el sauce, la higuera y el anacardo. Encontramos árboles de
-madera tan rica como la caoba y tan fuerte como la corbana, la jagua
-y el espino. En el fondo de los bosques crece el cedro y el árbol de
-la canela. Trepan por los viejos troncos la vainilla, los pothos y los
-bejucos. Las cañas y los helechos adquieren extraordinaria altura.
-Americano es el árbol de la quina y plantas americanas son la jalapa,
-la zarzaparrilla, el bálsamo de copaiba y la ipecacuana. Por último,
-también son americanas el cacao, el maíz, la patata, el tabaco, el
-algodón, el campeche y otras varias.
-
-Bellos y de vivos colores son muchos de los _animales_ que se
-encuentran en América. No hay en ninguna parte del mundo pájaros de
-más bello plumaje (colibrí, pájaro mosca y guacamayo), ni insectos
-más caprichosamente pintados, ni reptiles (culebras y lagartos), de
-más vistosos colores. Entre los pájaros se halla el condor, entre
-los lagartos el caimán, y entre las culebras la boa. Si el león no
-es tan grande ni bravo como el de Africa, habita en cambio el jaguar
-en los bosques de los trópicos; el lobo, la zorra y otros dañinos
-en las selvas del Norte. Abundan manadas de rengíferos y ovibos en
-las regiones septentrionales: más abajo el bisonte, y en los países
-calientes vive el llama y todas sus especies. Nada diremos del castor,
-la marta y otros buscados hoy por sus riquísimas pieles. Llama la
-atención la existencia de no pocos animales, pues son abundantes los
-rebaños de bisontes y de llamas y numerosas las bandadas de pájaros.
-«En el mes de Marzo--escribe Gonzalo Fernández de Oviedo--he visto
-algunos años por espacio de quince o veinte días, y otros años más,
-ir el cielo de la mañana a la noche cubierto de infinitas aves, unas
-tan altas que se las perdía de vista, otras más bajas, pero siempre
-muy por encima de las cumbres de los montes, que iban continuamente de
-Septentrión a Mediodía»[80].
-
- [80] _Sumario de la natural historia de las Indias_, cap.
- LXVIII.
-
-Consignaremos del mismo modo que no en todas las regiones del Nuevo
-Mundo se hallan minerales ricos, vegetales y árboles tan estimados,
-animales tan útiles y hermosos. Al Oeste de la cadena perpetua de los
-Andes, en las costas del mar del Sur--dice Humboldt--también he pasado
-semanas enteras atravesando desiertos sin agua. Las mesetas de México,
-los llanos de Venezuela, las pampas de Buenos Aires y otras regiones
-son, en efecto, desiertos tristes y desconsoladores.
-
-
- DIVISION POLITICA DEL NUEVO MUNDO
-
-
- América Septentrional y Central.
-
- ESTADOS INDEPENDIENTES
-
- Estados Unidos. Costa Rica.
- México. Panamá.
- Guatemala. Cuba.
- Salvador. Haití.
- Honduras. Santo Domingo.
- Nicaragua.
-
-
- América Meridional.
-
- ESTADOS INDEPENDIENTES
-
- Venezuela. Chile.
- Colombia. Argentina.
- Ecuador. Paraguay.
- Perú. Uruguay.
- Bolivia. Brasil.
-
- POSESIONES INGLESAS
-
- Guayana inglesa. Islas Falkland.
-
- POSESIONES FRANCESAS
-
- Guayana francesa.
-
- POSESIONES HOLANDESAS
-
- Guayana holandesa. Saint-Eustache.
- Aruba. Saba.
- Saint-Martín[81].
-
- POSESIONES DANESAS
-
- Groenlandia.
- Sainte-Croix é islas adyacentes[82].
- Saint-Thomas é islas adyacentes.
- Saint-John.
-
- POSESIONES VENEZOLANAS
-
- Islas del Este y del Viento.
-
- POSESIONES NORTEAMERICANAS
-
- Puerto Rico. Carlobacou.
- Trinidad. Santa Lucía.
- Tabago. San Vicente.
- Granada. Granadina del Norte.
-
- POSESIONES FRANCESAS
-
- Saint-Pierre y Miquelon. Marie Galante.
- Guadalupe. Saint-Barthelemy.
- Désirade. Saint-Martín.
- Les Saintes y Petite-Terre. Martinica.
-
- POSESIONES HOLANDESAS
-
- Curaçao. Buen Aire.
-
- POSESIONES INGLESAS
-
- Canadá. Anguila.
- Terranova. Antigua.
- Labrador. Barbada.
- Islas Bermudas. Dominica.
- Honduras Británica. Monserrat.
- Islas Bahamas. Redonda.
- Barbada. Nevis.
- Jamaica. San Cristóbal.
- Islas Turcas y Caicos. Islas Vírgenes.
- Islas Caimanes.
-
- [81] Saint-Martín es la única de las Antillas dividida
- políticamente en dos partes: la del Norte es de Francia y la
- del Sur pertenece a Holanda. En el año 1648 y en la cima de
- un monte (Montaña de los acuerdos), se hizo el tratado de
- repartición.
-
- [82] París 14 julio 1916, 4 tarde.--Según la _Gaceta de
- Lausanne_, la venta de las Antillas danesas a los Estados
- Unidos está virtualmente terminada. Dinamarca cede todos sus
- derechos sobre el archipiélago de las Vírgenes mediante la
- entrega por los Estados Unidos de la suma de 125 millones
- de francos. Este archipiélago, con sus tres islas (Santa
- Cruz, Santo Tomás, San Juan), sus 360 kilómetros cuadrados
- y sus 40.000 habitantes, sólo representa un modesto dominio
- colonial; pero la vecindad del Canal de Panamá le da una
- importancia especial. Por esto desde hace algunos años
- Alemania había multiplicado sus esfuerzos para decidir a
- Dinamarca, bien a cederle el archipiélago entero, bien a
- permitirle establecer en Santo Tomás un depósito de carbón y
- un punto de escala para sus barcos, lo que produjo objeciones
- por parte del Gobierno de Washington en nombre de la doctrina
- de Monroe. (_A B C._ Sábado 15 de julio de 1916).
-
-Conclusión. Tal es la tierra que descubrió aquel varón esclarecido sin
-saber que la había descubierto; tal es la tierra que vieron Cristóbal
-Colón y los suyos a las dos de la madrugada del 12 de Octubre de 1492.
-
-
-
-
-PRIMERA ÉPOCA
-
-AMERICA PRECOLOMBINA
-
-
-
-
-CAPÍTULO I
-
- UNIDAD Y VARIEDAD DE LA ESPECIE HUMANA.--EL EVOLUCIONISMO. LA
- SELECCIÓN.--EL PITHECANTHROPUS.--PROTOHISTORIA AMERICANA.--EL
- SALVAJISMO.--ANTIGÜEDAD DE LOS INDIOS.--RAZAS MIXTAS.--EL «HOMO
- ASIATICUS» Y EL «HOMO AMERICANUS». DIFERENCIAS Y SEMEJANZAS ENTRE
- UNO Y OTRO.--ALGUNOS POBLADORES DE AMÉRICA SON AUTÓCTONOS.--RAZAS
- CULTAS Y SALVAJES.
-
-
-El naturalista Quatrefages (1810-1892) sostuvo la teoría de la
-unidad de la especie humana o del _monogenismo_. El hombre, según el
-sabio francés, debió ser creado por una voluntad superior o por la
-intervención de una fuerza desconocida por nosotros, siendo de notar
-que las diferencias que se observan entre las razas se deben únicamente
-a condiciones distintas del medio físico.
-
-Otro naturalista, el suizo Luis Agassiz (1807-1873), al mismo tiempo
-que admitía una acción suprema, dijo que las especies nacieron
-independientes en ocho puntos distintos del globo.
-
-La teoría biológica del evolucionismo intentó explicar el origen de los
-diversos seres vivos por derivaciones sucesivas de unos a otros, de tal
-manera que cada especie era únicamente la transformación de un tipo
-común, que, a través de la evolución del tiempo, había ido generando
-las múltiples formas conocidas. Explicó dicha teoría el francés
-Lamarck (1744-1829), quien fué atacado por Quatrefages, Agassiz,
-Cuvier y otros. No huelga decir que semejante doctrina tuvo no pocos
-precursores, mereciendo entre los primeros señalado lugar Aristóteles.
-Casi se hallaban olvidadas las obras de Lamarck (_Sistema de los
-invertebrados_ y _Filosofía zoológica_) cuando apareció el eminente
-naturalista inglés Carlos Roberto Darwin (1809-1882): su obra _Del
-origen de las especies_, publicada en 1859, y cuya base es la evolución
-universal, vino a hacer una revolución en la ciencia. Doctrina tan
-peregrina consistía en afirmar que la lucha por la existencia y la
-selección natural eran las dos leyes que regían la multiplicación y
-perfeccionamiento de las especies. El estado de guerra que Hobbes
-señalaba, solamente entre los hombres primitivos (_Homo homini lupus_)
-era, según Darwin, la ley universal de la vida animal. «Vemos--dice--la
-naturaleza resplandeciente de hermosura y observamos en ella
-abundantemente todo lo que puede servir para alimento de los seres;
-pero no miramos u olvidamos que las aves que cantan con tanta dulzura
-alrededor de nosotros viven sobre todo de insectos y de otras aves o
-se ocupan siempre de destruir. No recordamos que los huevos y nidos de
-dichas aves cantoras son destruídos por animales feroces o por aves de
-rapiña; no tenemos presente que el alimento que les está destinado y
-que hoy es abundante, no lo es en todas las estaciones. Cuando se dice
-que los seres luchan para vivir, es preciso entender esta palabra en
-el sentido más amplio y más metafórico, comprendiendo las dependencias
-mutuas de los seres, y lo que tiene más importancia, las dificultades
-que se oponen a su propagación. En tiempos de hambre puede decirse
-que los carnívoros están en lucha unos con otros para proporcionarse
-el sustento. La planta arrojada a la orilla del desierto lucha para
-vivir contra la sequía. Un arbusto que produce anualmente un millar de
-granos, lucha en realidad contra las plantas de la misma especie o de
-especies diferentes que ya cubren el suelo.»
-
-Respecto de la cría de los animales, se ha verificado hace un siglo
-largo el comienzo de una doctrina que se llama _selección_. Según
-ella, el individuo que se dedica a dicha cría, cuando sorprende en un
-ser cualquiera un carácter especial, le sigue en una familia y escoge
-con cuidado los reproductores que pueden transmitirle, obteniendo,
-mediante largos esfuerzos, una nueva variedad, una raza. La naturaleza,
-dice Darwin, no hace otra cosa; del mismo modo que el hombre forma
-razas artificiales, la naturaleza crea razas naturales. La naturaleza
-abandona desapiadadamente o arroja todo lo que es débil, impotente y
-enfermizo; da vida, en cambio, a los más fuertes, poderosos y sanos. La
-variedad, asegurando más y más su preeminencia, se eleva a la categoría
-de especie, así como el boceto viene luego a ser cuadro. La nueva
-especie vivirá largo tiempo; pero cuando cambien el medio físico y el
-medio orgánico, los cambios o variaciones formarán otras especies, que,
-a su vez, acabarán con las citadas anteriormente. La naturaleza, pues,
-mediante la selección, renovará la faz de la tierra; renovación que
-sólo necesita el tiempo, que no tiene límites. En tal estado el asunto,
-falta explicar la aparición de las primeras formas orgánicas. ¿Había
-en el seno de la naturaleza inorgánica fuerzas dormidas que en ciertas
-circunstancias pudieron crear una planta o un animal, de igual manera
-que se forma un cristal en virtud de ciertas afinidades químicas? Tal
-es la doctrina de la generación espontánea.
-
-Darwin, en su libro intitulado _Descendencia del hombre_, y que
-vió la luz en el año 1871, aplicó rigurosamente sus teorías a la
-especie humana. Según Darwin y sus discípulos, el hombre, siguiendo
-las leyes de la selección natural, desciende de un grupo de seres
-antropomórficos, al cual pertenecen el orangután, el gorila y el
-chimpancé. El eslabón que une a aquél con los últimos debió existir en
-el período terciario, y fué el _pithecanthropus_ del alemán Haeckel o
-el _anthropopythecus_ de Mortillet[83]. Los restos encontrados en las
-formaciones sedimentarias de Java[84], parecen indicar la existencia
-de un ser superior a los antropóides e inferior al hombre. No se da un
-salto, pues, del orangután al hombre. _Natura non facit saltum._ El
-precursor del hombre debió ser el pithecanthropus.
-
- [83] Deuxiéme session de _L'Asociation francaise pour
- l'avancement des sciences_.--Lyon, Aout, 1872. (_Revue
- Scientif_, 2.ª ser., 3.^{er} an., núms. 9, 10 y 11).
-
- [84] Isla en el archipiélago de la Sonda (Oceanía Occidental).
-
-Hovelacque dice por su parte: «La única facultad que distingue al
-hombre de los animales es la palabra, y por mucho que retrocedamos en
-el pasado, el ser que encontramos provisto del lenguaje articulado es
-ciertamente el hombre, mas no lo es el que carezca de esta facultad.
-No podemos pensar que el lenguaje le fuera dado al hombre de repente,
-sin causa, _ex nihilo_, sino más bien que fué el fruto de su desarrollo
-progresivo, el producto de su perfeccionamiento orgánico. Y siendo
-esto así, antes del ser caracterizado por la facultad del lenguaje
-articulado hubo otro que estaba en camino de adquirirla, de llegar a
-ser hombre, y este ser es el que debió tallar los silex de Thenay»[85].
-
- [85] _Lettre sur l'homme préhistorique du type le plus
- ancien_, etc. París, 1876.
-
-En resumen: el mineral, mediante una serie de transformaciones
-sucesivas más o menos largas, pudo llegar y ha llegado a ser planta, la
-planta a ser animal y el animal a ser hombre.
-
-Ya en este punto de la investigación científica, la discusión entre
-monogenistas y poligenistas carece de todo interés: se reduce a
-averiguar si el hombre apareció en diferentes puntos de la tierra,
-como creen unos, o en una sola parte, como piensan otros. Mientras
-Darwin escribía que «los naturalistas que admiten el principio de
-la evolución, no vacilarán en reconocer que todas las razas humanas
-descienden de un solo tronco primitivo», el alemán Goethe (1749-1832),
-afirmaba, por el contrario--tales son sus palabras--, que «la
-naturaleza se muestra siempre generosa y hasta pródiga, estando más
-conforme con su espíritu admitiendo que ha hecho aparecer a los hombres
-por docenas y aun por centenares, más bien que suponiendo que los ha
-hecho aparecer pobremente de una sola y única pareja. Cuando la tierra
-hubo llegado a cierto grado de madurez, cuando las aguas se fueron
-encauzando y los terrenos secos se cubrieron de verdura, apareció el
-hombre en todos los lugares en que la tierra lo permitía.»
-
-De Fritsch son las palabras que copiamos: «Es evidentemente absurdo que
-estas condiciones favorables (refiriéndose a las necesarias para la
-aparición del hombre), sólo se han presentado en una sola localidad;
-que un lugar de la tierra haya sido el preferido para la aparición del
-hombre, y, por último, que una sola pareja haya tenido la dicha, para
-asombro de la posteridad, de ser la originaria del género humano.»
-Humboldt, Gumplowitz y otros sabios, niegan del mismo modo que todos
-los hombres se deriven de una pareja única.
-
-Después de la teoría general que acabamos de reseñar, procede que nos
-ocupemos de la aparición del hombre en América. Aunque se anunció como
-cosa cierta y positiva que los Sres. Witney y Blaque, ingenieros de
-los Estados Unidos, habían descubierto un cráneo que se hallaba debajo
-de materiales volcánicos, edad terciaria y período plioceno[86], se
-supo luego que aquellos naturalistas habían sido engañados por mineros
-de poca conciencia. Aun admitiendo que dicho cráneo fuese auténtico
-y no moderno, con señales bien hechas, nos asaltaría la duda de si
-el terreno es terciario, pues todo indica que pertenece a la edad
-cuaternaria.
-
- [86] Desor, _L'homme pliocene de la California_. Nice, 1879.
-
-Mayor importancia--como escribe D. Juan Vilanova--revisten los huesos
-humanos descubiertos recientemente en el sitio, no lejos de México,
-llamado el _Peñón de los Baños_. Bárcena y Castilla, profesores de
-Geología, dicen «que, por los caracteres que ostentan los huesos, el
-esqueleto pertenece a la raza indígena pura de Anahuac, añadiendo, por
-último, que lo consideran como prehistórico, o sea muy anterior a las
-noticias que sobre dicha raza presentan la tradición y la historia,
-señalándole como antigüedad menor la de 800 años, y como horizonte
-geológico, la división superior de la era cuaternaria»[87]. En la
-cuenca del río Delaware, no lejos de la ciudad de Trenton (Estados
-Unidos), en una formación glacial, halló el Dr. Abbott «más de un
-cráneo humano que, si son contemporáneos de los instrumentos tallados
-descubiertos en la misma localidad, deben ser tan antiguos como éstos,
-que representan por su forma y por lo tosco de su labor el período
-europeo de Chelles y Taubach»[88]. Llamó la atención que algunos de
-los cráneos fuesen braquicéfalos y no dolicocéfalos, esto es, que
-correspondiesen a una raza superior, como superior se considera la
-braquicefalia a la dolicocefalia.
-
- [87] _Protohistoria Americana_, Conferencia de D. Juan
- Vilanova en el Ateneo de Madrid el 21 de Abril de 1891, págs.
- 30 y 31.
-
- [88] Ibidem.
-
-Hace notar el Marqués de Nadaillac a propósito de los cráneos
-americanos, que no se halla probado que predominen los braquicéfalos o
-los dolicocéfalos, habiendo verdadera mezcla de unos y otros, si bien
-debe notarse que en todos está muy reducida la cavidad cefálica, sin
-querer esto decir que signifique tal condición inferioridad intelectual
-en aquellas gentes. Encierra verdadera importancia el siguiente hecho.
-Los cráneos encontrados cerca de Merom (Indiana), los de Chicago, el
-procedente del Stimpson's-Mound y los del Kennicott-Mound ofrecen
-caracteres de inferioridad, hasta el punto que la depresión frontal
-es casi igual a la del chimpancé. De la misma manera son de escasa
-capacidad cefálica los cráneos encontrados en los paraderos del litoral
-de California y del Oregón, como también los de la isla de Santa
-Catalina, donde con los restos humanos aparecieron pequeñas vasijas de
-esteatita, objetos de silex y de hueso, y alguna esculturita de piedra
-dura.
-
-No pasaremos en silencio «la indicación de la singular forma que
-ofrece la tibia de muchos esqueletos, a la que se aplica el nombre de
-platignemia, común en muchos monos, así como el agujero natural que
-ofrece la cavidad olecraniana del húmero, rasgos que los transformistas
-invocan en pro de la descendencia simia del hombre.»[89]. Casi
-idénticos caracteres se ven en los huesos encontrados en diferentes
-puntos (Buenos Aires, Patagonia, Venezuela, Florida, etc.). Por cierto
-que discurriendo el Sr. Tenkate, escritor distinguido, acerca de los
-caracteres generales de las razas humanas encontradas en América,
-ha venido a sostener que dichas razas corresponden a las llamadas
-mogolas o amarillas. Haremos notar en este lugar que es un hecho el
-predominio de la raza braquicéfala o de cráneo redondo en el Norte, así
-como el de la dolicocéfala o de cráneo elíptico en el Sur; y siendo
-inferiores--como generalmente se cree--las razas de cráneo largo,
-debió poblarse el continente americano de Sur a Norte, y no--según la
-opinión corriente--de Norte a Sur. En Europa los hombres más antiguos
-son los dolicocéfalos, y en América--si damos crédito a investigaciones
-recientes--los braquicéfalos.
-
- [89] Vilanova, ob. cit., pág. 32.
-
-[Ilustración: Cráneo neolítico (California).]
-
-Sintetizando la doctrina que acabamos de exponer, diremos que algunos
-cráneos hallados en América tienen más parecido al del chimpancé que al
-del hombre de nuestros días, siendo también objeto de estudio la forma
-de ciertas partes de los esqueletos que son como un paso del mono al
-hombre.
-
-Manifiéstase con toda claridad que los caracteres de otros esqueletos,
-tal vez más modernos que los anteriormente citados, revelan el
-salvajismo, pudiéndose sostener que ciertas señales acreditan la
-antropofagia. ¿Indica más salvajismo el hombre primitivo de América
-que el encontrado en el valle del Neckar, cerca de Suttgard, y que
-Quatrefages y Hamy han hecho del citado ejemplar el tipo de la
-raza más antigua que habitó el continente europeo en los tiempos
-cuaternarios, distinguiéndola con el nombre de Canstadt? Creemos poder
-afirmar que el continente americano ha pasado por los mismos cambios
-y mudanzas que el Mundo Antiguo (Asia, Africa y Europa); ha seguido
-las mismas vicisitudes y en él se ha desarrollado la vida del mismo
-modo. Muéstrase la antigüedad de los indios con sólo atender, entre
-otras cosas, al número considerable de lenguas y la perfección en que
-éstas se hallaban al descubrir Cristóbal Colón el Nuevo Mundo. De
-igual manera se manifiesta la antigüedad considerando los edificios
-esparcidos por todo el continente americano. Opina el historiador
-Bernal Díaz del Castillo que el templo de Huitzilipuctli se edificó mil
-años antes de la llegada de los españoles a América.
-
-No obstante lo dicho, Bacón de Verulamio sostuvo que los indios eran
-gente más nueva que los habitantes del Antiguo Mundo, y Herrera
-entendía que nuestro hemisferio se hallaba habitado cuando comenzaron
-a poblarse las Indias[90]. Cuenta Lescarbot que Noé llegó en un navío
-al Estrecho de Gibraltar, pasando al Canadá y Brasil, y últimamente a
-Paria y a otras tierras[91]. Algunos tienen como cosa cierta, que Tubal
-envió gentes a poblar las Indias[92], y Acosta se contenta con decir
-que se poblaron antes de Abraham[93]. Fulero consideró a los hijos de
-Cus como los primeros que se establecieron en las Indias; Vasconcelos
-supuso que los indios procedían de los dispersos al tiempo de la
-confusión de las lenguas, o de los hijos de dichos dispersos; Hornio y
-Laet creían que se pobló América al mismo tiempo que Africa y Europa,
-y Torquemada sostuvo que la población se verificó cerca del tiempo del
-diluvio[94].
-
- [90] Fr. Gregorio García, Ob. cit., libro IV, párrafo XV,
- págs. 312 y 313.
-
- [91] Pág. 308.
-
- [92] Pág. 308.
-
- [93] Pág. 309.
-
- [94] Págs. 309 y 310.
-
-Mostrado está que los americanos constituyen un grupo de razas mixtas,
-como escriben Molina y D'Orbing. Dice el primero: «Las naciones
-americanas son tan diferentes unas de otras como lo son las diversas
-naciones de Europa: un chileno no se diferencia menos de un araucano,
-que un italiano de un tudesco»; y el segundo añade: «Un peruano es más
-diferente de un patagón, y un patagón de un guaraní, que un griego
-de un etiope o de un mogol». Por el contrario, nuestro Herrera se
-expresa del siguiente modo: «Es cosa notable que todas las gentes de
-las Indias, del Norte y del Mediodía, son de una misma inclinación
-y calidad, porque, según la mejor opinión, procedieron de una misma
-parte; y asímismo los de las islas, a las cuales pasaron de la tierra
-firme de Florida»; y Ulloa (Antonio) escribe lo que copiamos a
-continuación: «Visto un indio de cualquier región se puede decir que
-se han visto todos»[95]. Del mismo modo han opinado Robertson, Herder,
-Blumenbach, Humboldt y otros.
-
- [95] _Noticias americanas._--Entretenimiento XXII, pág.
- 253.--1792.
-
-El _homo asiaticus_, que comprende las poblaciones extendidas desde
-el Caspio y el Eufrates hasta el mar Amarillo y el Japón, y desde la
-Manchuria a Siam tiene por caracteres físicos «la cabeza de forma
-prolongada y relativamente corta, braquicefálica, cuneiforme sobre
-todo, y platicefálica; la faz en relación, la estatura variable,
-el color de la piel amarillento como los chinos o atezado como los
-japoneses; escaso o pobremente velludo, de barbas ralas y menguadas y
-rígidos cabellos negros. Los ojos muestran inclinación oblícua hacia
-el ángulo interno, mientras que el externo está levantado; la nariz
-es corta y deprimida, los pómulos abultados y salientes, la faz en su
-totalidad aplastada y los ojos obscuros»[96].
-
- [96] G. Sergui, _La evolución humana individual y social_,
- tomo I, pág. 65.--Barcelona, 1905.
-
-Los caracteres principales del _homo americanus_ son los siguientes:
-«una frente chica y baja; hundidos, pequeños y obscuros los ojos;
-grande la boca; dilatada la nariz por las ventanas y honda en su raíz;
-largo, laso, grueso y negro el cabello; escasa la barba y depilada
-la piel; la color, obscura con variedad de tonos, las más veces como
-la del membrillo cocido; la contextura física, robusta y fuerte;
-el temperamento bilioso y sobrio; y en la constitución social, la
-costumbre es el régimen ordinario»[97].
-
- [97] Antón, Ob. cit., pág. 11.
-
-Las diferencias, pues, entre el _homo asiaticus_ y el _homo americanus_
-no son radicales; antes por el contrario, la semejanza es manifiesta.
-
-Lo mismo pudiéramos decir de las costumbres y creencias. Los mejicanos,
-como los mongoles, quemaban los cadáveres, recogían las cenizas y
-las encerraban en urnas con una piedra preciosa. Los peruanos, como
-los judíos, guardaban a sus muertos y los enterraban, ya en pie, ya
-sentados, con parte de los utensilios, y a veces con los tesoros
-que tuvieron en vida. Los peruanos, como los chinos, daban capital
-importancia a la agricultura y conservaban los hechos históricos en
-anudadas cuerdecillas. Por sus creencias, los americanos, como los
-asiáticos, reconocían la existencia de un Espíritu, creador del Mundo,
-para el cual no había representación posible ni era bastante ancho el
-recinto de un templo. Unos y otros tenían noticia por tradición del
-diluvio, y afirmaban que muy pocos se habían salvado de la catástrofe.
-Los mejicanos suponían fabricada su pirámide de Cholula por unos
-gigantes que habían intentado elevarla hasta las nubes, atrayéndose por
-su insensato orgullo la cólera celeste: los hebreos decían lo mismo de
-su torre de Babel. Tenían su Eva los indígenas en la diosa Cioacoatl,
-la primera mujer que pecó, parió y legó a su sexo los dolores del
-parto. Por ella instituyeron el Bautismo, que empleaban, como los
-cristianos, para limpiar a los recién nacidos del pecado original
-y traerlos a nueva vida. Muy parecida era también la organización
-religiosa. En América y en Oriente el sacerdocio gozaba de grandes
-prestigios y de mucho poder; en uno y en otro punto se celebraban
-suntuosas fiestas y sangrientos sacrificios. No es, pues, de extrañar
-que Guignes y Paravez, por los años de 1844, como también Humboldt,
-Preschel y otros, intentasen probar que la cultura peruana procedía del
-Asia.
-
-Consideremos las principales tribus americanas. Según Molina, los
-boroanos, en las provincias de Chile, «son blancos y tan bien formados
-como los europeos del Norte»; cree Quatrefages que los koluchos,
-habitantes en la parte Norte de la costa del Pacífico, pertenecen a
-la raza blanca; Bartram considera algunas jóvenes de los cherokises
-«tan blancas y bellas como las jóvenes de Europa»; y Humboldt escribe
-que también tienen el mismo color blanco los guanariboes, guanaros,
-guayacas y maquiritarés, que él vió en las orillas del alto Orinoco.
-Si en general es ralo y escaso el pelo del cuerpo y de la barba en los
-americanos, los yuracarés, si damos crédito a D'Orbigny, tienen la
-barba cerrada como los europeos; Laperouse, y también Molina dicen que
-en algunos chilenos no es menos espesa la barba que en los españoles.
-Acerca de la estatura, si son altos los patagones, algunos pieles-rojas
-y los muscogíes, en cambio los peruanos son bajos, y más bajos todavía
-los esquimales. Por lo que respecta a las proporciones de la cabeza, si
-la forma del cráneo es en general la braquicéfala, también se encuentra
-la dolicocefalia.
-
-Dejando otros caracteres físicos menos importantes que los anteriores,
-pasamos a estudiar los intelectuales. Se ha discutido si la raza
-americana es inferior para la civilización y cultura que las otras
-razas del Antiguo Mundo, cuestión que no tiene valor alguno. Si en
-la época del descubrimiento, algunos pueblos del nuevo continente
-(mexicanos y peruanos) presentaban todas las formas sociales conocidas
-en el Antiguo Mundo, no llegaron, sin embargo, al principio de la
-civilización en toda su fuerza. Acostúmbrase a decir que en América se
-hallaba el hombre en los estados siguientes: salvaje, bárbaro, nómada o
-sedentario y civilizado. A la llegada de Cortés y Pizarro, el primero
-a México y el segundo al Perú, encontraron Gobiernos regulares, artes,
-industria y agricultura.
-
-Debemos fijar nuestra atención en las opiniones principales acerca
-del origen de los primeros pobladores de las Indias. Creen algunos
-escritores que los primeros habitantes han nacido en el mismo suelo
-americano, esto es, que son _autóctonos_; según otros, proceden del
-Africa; algunos dicen que de Europa, y muchos, tal vez la mayor parte,
-les hacen venir del Asia. El primero que sostuvo, allá por el año
-1520, que los americanos eran autóctonos, fué el naturalista suizo
-Teofrasto Paracelso, el cual hubo de negarles clara y terminantemente
-la descendencia de Adán, anticipándose con esto muchos años a la
-escuela de antropólogos americanos. En un anónimo publicado en Londres,
-en 1695, y que se intitula _Two essays, sent in a letter from Oxford
-to a nobleman in London, by L. P. M. A._, se sostiene el autoctonismo
-americano. Morton, profesor de Filadelfia y fundador de la citada
-escuela de antropólogos, intentó probar, con razones de bastante peso,
-el origen genuínamente americano de los indios, raza distinta de todas
-las conocidas en el Viejo Mundo. Nott y Glidon, discípulos de Morton,
-popularizaron en los Estados Unidos de Norte América la doctrina del
-maestro. _The native americans are possessed of certain physical
-traits that serve to identify them in localities the most remote from
-each other: nor to they as a general rule assimilate less in their
-moral character and usages._ Dicha doctrina tiene al presente no pocos
-defensores.
-
-La mucha antigüedad del hombre en América se halla mostrada por
-recientes descubrimientos. Lo mismo del Norte que del Sur, se han
-extraído de terrenos cuaternarios armas y utensilios de piedra al
-lado de restos de animales cuya especie se extinguió hace siglos.
-«En California, en el condado de Tuolumne, en las galerías mineras
-de Table Mountain, a trescientos cuarenta pies de profundidad, de
-los cuales más de ciento eran de lava, se encontró el año 1862 con
-huesos fósiles de mastodonte y otros paquidermos, un almirez de
-granito, un adorno de pizarra silícea, puntas de lanza de pedernal y
-una cuchara de esteatita. Han ocurrido después análogos y no menos
-interesantes hallazgos en distintos lugares, sitos entre los Grandes
-Lagos y el Golfo de México»[98]. En la América meridional, según Lund,
-que reconoció el Brasil, se han encontrado muchas cuevas donde se
-hallaban cráneos y aun esqueletos humanos confundidos con osamentas
-de animales de razas muertas. No es de extrañar que se afirme la
-existencia del hombre en América durante el período _diluvial_, cuando
-los ventisqueros desprendidos del Polo transformaron completamente la
-superficie del planeta. Como consecuencia de todo ello, tampoco es de
-extrañar que no pocas tribus americanas se considerasen autóctonas.
-Sostenían los navajos que todas las tribus habían salido del fondo de
-sus cavernas; los peruanos afirmaban que los Incas tuvieron su cuna en
-el lago de Titicaca; los iowas se creían descendientes del hombre y de
-la mujer creados por el Grande Espíritu; los quichés se consideraban
-originarios del Oriente de América.
-
- [98] Pi y Margall, _Historia general de América_, tomo I, vol.
- II, pág. 1.158.
-
-Dado que en ninguna de las tribus americanas se recordaba el nombre
-de pueblo ni de comarca del Antiguo Mundo; ni se conocía el arado, ni
-el cultivo de la vid y el trigo, ni el uso del hierro, ni el carro de
-guerra, ni el transporte, ni otras embarcaciones que el haz de juncos
-y la canoa; ni en ninguna se había llegado a la escritura fonética,
-considerando todo eso, deducía Pi y Margall que si el hombre americano
-no había tenido su origen en el Nuevo Mundo, debía ser, por lo menos,
-tan antiguo en él como el europeo en Europa, y hubo de vivir siglos
-y siglos en el mayor aislamiento[99]. Creemos como cosa cierta que
-no procedían del antiguo continente ni los _mound builders_, ni las
-razas que unas después de otras invadieron el Anahuac, ni las que
-se encaminaron desde el istmo de Tehuantepec al de Panamá, ni las
-que civilizaron el Perú mucho antes que los Incas, ni los autores de
-ninguna de las revoluciones porque debió pasar la América durante
-tantos siglos. Tales razas debieron ser americanas y lejos de dejarse
-dominar por extrañas gentes, ellas dominaron a los que desembarcaron en
-sus costas. A los autores que no se explican cómo de una sola especie
-se hayan derivado la multitud de gentes que encontramos establecidas
-desde el Océano Glacial del Norte al Cabo de Hornos, les contestaremos
-que tampoco debieran explicarse cómo nacieron de la sola especie
-indo-europea tantas nacionalidades situadas entre el Estrecho de
-Gibraltar y las orillas del Ganges.
-
- [99] Ob. cit., vol. II, pág. 1.159.
-
-Las revoluciones de que antes hicimos mención no fueron realizadas por
-las razas salvajes, sino por las cultas. La raza de los nahuas fué la
-que más hubo de contribuir a la civilización de la América del Norte,
-y a ella pertenecían los olmecas, xicalancas, toltecas, chichimecas y
-aztecas. Por quererse imponer unas tribus sobre otras engendraron las
-revoluciones a que sirvió de teatro el valle de México. Considérase
-como otra raza civilizadora la de los mayas, extendida por Chiapas,
-Guatemala, Yucatán y Honduras. Además de los verdaderos mayas, existían
-tribus con los mismos rasgos característicos, y todos formaron un
-imperio; imperio que tiempo adelante se dividió en tres Estados. Además
-de nahuas y mayas había otras razas civilizadoras. Entre ellas se
-encuentran los zapotecas, que no hablaban ni el maya ni el nahuatl;
-pero que tenían culto propio y levantaban monumentos como los de
-Mitla. Lo mismo decimos de los pueblos de Palenque y de los autores de
-los templos de Copán. En la América del Sur deben mirarse como razas
-civilizadoras la de los muiscas o chibchas, la de los quechuas, y tal
-vez la de los chimus. Los quechuas, chimus y aymarás, constituían
-principalmente a la llegada de los españoles el imperio de los Incas.
-
-Cuando los españoles llegaron a América, ¿habían desaparecido algunas
-de las razas cultas? Muchos autores creen que sí y citan en su apoyo
-los monumentos cuyo origen desconocían los indígenas del tiempo de
-la conquista. Hasta el año 1576 en que las descubrió D. Diego García
-de Palacio, oidor de la Audiencia de Guatemala, se desconocieron las
-ruinas de Copán; y hasta el 1746, en que las vió D. Antonio de Solís,
-cura de Tumbalá, nada se sabía de las ruinas de Palenque. Y por lo que
-al Perú respecta, nadie sabía quiénes habían sido los artistas del
-templo de Pachacamac, los del mirador de Huanuco el Viejo, ni los de
-los monolitos de Tiahuanaco.
-
-En la América del Norte se han descubierto extensos recintos de
-cascajo y piedra e innumerables túmulos en el valle del Mississipí, a
-los cuales, por ignorarse el nombre de las razas que los levantaron,
-se les llama _mound-builders_. En las costas de los dos Océanos y en
-las riberas de algunos ríos se encuentran inmensos bancos de conchas
-de moluscos, llamados por los dinamarqueses _Kjökkenmoddings_, y por
-los habitantes de los Estados Unidos _shell-heaps_ o _shell-mounds_,
-que cubren 30 y hasta 60 hectáreas de terreno, y tienen de altura de
-10 a 12 metros, hallándose en todos ellos utensilios y armas. ¿Qué
-significan aquellas obras y estos utensilios y armas? Los indígenas
-contestaban que ya existían cuando sus padres se establecieron en el
-país.
-
-Por lo que a las razas salvajes se refiere, su historia queda reducida
-a las creencias, usos y costumbres que las distinguían, como también
-por las luchas que han debido tener con las civilizadoras para sostener
-su independencia. A la sazón, los hombres cultos, unos las compadecen,
-otros las envidian y algunos las odian. Las compadecen aquellos que
-las ven privadas del beneficio de la civilización, las envidian los
-que consideran los vicios de la sociedad culta, y las odian los que
-las creen incapaces de progreso. Nosotros, ni las compadecemos,
-ni las envidiamos, ni las odiamos. Diremos, sí, que preferimos la
-civilización, sin embargo de los males que corroen la sociedad presente
-y aun de las locuras de las naciones más civilizadas en este momento
-histórico. Catlin opina que es más excelente la vida salvaje que la
-culta; Bancroft deplora el paso de los europeos por las comarcas del
-Pacífico, y algunos discípulos de Augusto Comte no quieren que a los
-pacíficos y felices salvajes se les lleve al infierno en que viven
-los pueblos europeos. No estamos--repetimos--conformes con semejante
-teoría, aunque reconocemos que los vicios de los indios procedían
-más bien de ignorancia y fiereza que de perversidad y malicia. En lo
-sucesivo abrigamos la esperanza que las sociedades cultas se atraerán
-los restos de las razas salvajes, no por la fuerza, sino por el cariño;
-no destruyendo, sino civilizando.
-
-
-
-
-CAPÍTULO II
-
- COMUNICACIÓN DE AMÉRICA CON ASIA.--COMUNICACIÓN DE AMÉRICA
- CON AFRICA.--CONSIDERACIONES ACERCA DE LA DOCTRINA DE PLATÓN,
- TEOPOMPO DE QUIO, ARISTÓTELES, DIODORO SÍCULO, Y SÉNECA.--LOS
- INDIOS NO AUCTÓCTONOS, ¿DE DÓNDE PROCEDEN?--LOS EGIPCIOS.--LOS
- GRIEGOS.--LOS FENICIOS.--LOS CARTAGINESES.--LOS RELIGIOSOS
- BUDHISTAS.--SIGNIFICADO Y SITUACIÓN DE OPHIR.--LOS HEBREOS.--OTRAS
- OPINIONES RESPECTO AL ORIGEN DE LOS INDIOS: LOS ROMANOS, LOS
- ETIOPES CRISTIANOS, LOS TROYANOS, LOS SCYTHAS Y TÁRTAROS.--ORIGEN
- DE LOS INDIOS SEGÚN FR. GARCÍA, EL DR. PATRÓN. HUMBOLDT Y RIAÑO.
-
-
-Estimamos como cuestión resuelta la comunicación de América con el
-Asia por el Estrecho de Behring. Si no hubiese otros hechos que lo
-confirmasen, bastaría tener presente que los esquimales, no solamente
-se hallan situados en la Groenlandia, en las orillas del Labrador y en
-la estrecha faja de la costa Norte, prolongada del uno al otro Océano,
-sino también, del otro lado del Estrecho, y pueblan la extremidad
-oriental del Asia, desde la bahía Kolintchin, hasta el Golfo de Anadyr.
-La existencia, desde tiempos muy remotos, de la raza esquimal, en
-determinada parte del Mundo Nuevo y del Antiguo, prueba la comunicación
-de América con Asia; además de la raza, lo confirma la lingüística,
-pues Maury cree que los dialectos esquimales «pueden ser considerados
-como haciendo la soldadura entre los idiomas del extremo Oriente de la
-Siberia y los de la parte boreal del Nuevo Mundo».
-
-Acerca del paso de los indios asiáticos al Nuevo Mundo, opinan algunos
-escritores que fueron por mar, añadiendo otros, no sólo que fueron por
-mar, sino llevados por las tormentas y contra su voluntad. Entre los
-escritores que afirman que los primeros pobladores de América pasaron
-por lo que después se convirtió en Estrecho de Behring, se halla el
-insigne naturalista inglés Wallace (n. en Vsk el 1822). Dice que, a
-fines de la edad terciaria, o en el período plioceno, cuando ya pudo
-existir el hombre, había comunicación no interrumpida entre Asia y
-América, porque el citado Estrecho era de la época cuaternaria. Si
-América se halla aislada del resto del globo, no deja de estar unida
-por la naturaleza al Antiguo Mundo. La aproximan al Asia el Estrecho de
-Behring y la cadena de las islas Aleutianas, y la acerca a Europa la
-Groenlandia, que está de la Islandia 615 kilómetros.
-
-El filósofo e historiador alemán Herder (1744-1803), en su _Filosofía
-de la Historia de la Humanidad_, no duda en afirmar que los esquimales
-de la Groenlandia proceden del Asia, añadiendo también--y en esto se
-halla conforme con la doctrina expuesta por el dominico P. Gregorio
-García (1560-1627)--, que pueblos de todas las partes del mundo, y en
-diferentes épocas, pasaron a América[100].
-
- [100] Véase ob. cit., tomo I, págs. 291-301.
-
-Sobre materia tan interesante, dice el insigne geógrafo francés Eliseo
-Reclus (1830-1905), en su _Geografía Universal_: «Históricamente--tales
-son sus palabras--América es, cuando menos, en gran parte, continuación
-del Asia, y, por lo tanto, debe considerarse como tierra oriental. Los
-asiáticos no han necesitado descubrir la América, o los americanos
-descubrir el Asia, puesto que desde el uno y el otro continente se
-veían las respectivas tierras. Aun sin la flotilla de kayacs[101] que
-los transportase, podían los indígenas de las dos regiones alcanzar
-las costas opuestas. Al Sur del Estrecho, hasta el Oregón, se abrían
-numerosos golfos a los barcos asiáticos: se ha dicho que el continente
-americano vuelve la espalda al Asia; y esto, en lo que toca a la parte
-septentrional del Nuevo Mundo, no es cierto. Es opinión de muchos
-antropólogos--opinión muy combatida por Morton, Rink y otros sabios--,
-que las tribus hiperbóreas de América descienden de las emigraciones
-del Asia, y en las dos orillas del Estrecho de Behring, la semejanza
-de tipos, de costumbres y de lenguaje, es tal, que no admite duda la
-identidad de raza de aquellos habitantes[102]. Para los que aceptan
-el parentesco de los esquimales con los mogoles siberianos, toda la
-mitad de la América del Norte, debió poblarse con gentes de origen
-occidental. Por otra parte, se nota la influencia polinesia en las
-construcciones, en los trajes y en los adornos de los insulares de
-América del Noroeste, desde Alaska al Oregón; y la _corriente negra_
-que atraviesa el Pacífico boreal, frecuentemente ha llevado objetos
-japoneses: desde comienzos del siglo décimo séptimo, se pueden citar
-más de sesenta ejemplos de este hecho[103]. A veces, como en 1875, la
-corriente arrastró bajeles que habían naufragado en la otra parte del
-mundo, y, según muchos historiadores y arqueólogos[104], la propaganda
-budhista y, por consiguiente, la civilización del Asia, durante los
-primeros siglos de la Era cristiana, debió influir directamente en
-los habitantes de México y de la América Central. En las esculturas de
-Copán y de Palenque, se han encontrado imágenes sagradas absolutamente
-semejantes a las del Asia oriental y, en particular, el _taiki_,
-símbolo muy venerado por los chinos, que representa--dice Hamy--, _la
-combinación de la fuerza y de la materia, de la actividad y de la
-pasividad, del macho y de la hembra_. Sea o no aceptable la hipótesis
-relativa a la influencia budhista, no cabe duda que al Asia, es decir,
-al Oeste de los continentes americanos, se refieren las más antiguas
-relaciones transoceánicas»[105].
-
- [101] Barco de pesca de Groenlandia, hecho con piel de foca.
-
- [102] A. de Chemisso--Waitz.--Oscar
- Peschel,--Petitot.--Whymper.
-
- [103] Brooks, _Comptes rendus de la Société de Geographie_ (2
- julio 1886).
-
- [104] De Guignes, _Les navigations des Chinois_, 1761.--M. de
- Humboldt, _Vues des cordilléres et des monuments des peuples
- indigenes de l'Amerique_.--Kohl, _Geschichte, der Entdecung
- Amerika's_. Neumann.--De Quatrefages.--Hamy.--Hervey de Saint
- Denis.--Désiré Charnay.
-
- [105] _Geografía Universal._--_América boreal_, etc., págs. 5
- y 6.
-
-Consideremos las opiniones de algunos sabios acerca de la comunicación
-de América con Africa, debiendo fijarnos principalmente en lo que dicen
-los libros de Platón, Teopompo de Quio, Aristóteles, Diodoro Sículo y
-Séneca.
-
-Platón, después de exponer en su famoso tratado de la _República_ el
-plan para organizar un Estado de la mejor forma posible, escribió
-«comentarios de aquellas mismas ideas y desarrollo de otras más o menos
-conexas con ellas?»[106].
-
- [106] Eduardo Saavedra, _Conferencia pronunciada en el Ateneo
- de Madrid el 17 de febrero de 1891_, pág. 7.
-
-En el _Timeo_, otro de los libros del filósofo griego, se lee lo
-que a continuación copiamos: «Entonces era el mar navegable en esos
-parajes, puesto que existía una isla enfrente de la embocadura, que
-designamos con el nombre de Columnas de Hércules, y esta isla era mayor
-que la Libia y el Asia juntas, y desde ella pasaban a otras islas en
-sus viajes los hombres de ese tiempo y desde estas islas al extenso
-continente directamente opuesto, que está limitado por el verdadero
-mar. El mar, que se halla dentro de la embocadura de que hemos hablado,
-es aparentemente un puerto con la entrada estrecha: pero el otro que
-está más allá es en realidad un mar, y la tierra que le rodea debía,
-con mayor corrección y con absoluta verdad, llamarse continente.»
-
-Mayor importancia tiene para nuestro objeto el libro intitulado
-_Critias_. Refiere Critias lo que un ascendiente suyo había oído a
-Solón, quien a su vez lo aprendió en Egipto de cierto sacerdote de
-Sais, conocedor de los libros históricos guardados en un templo de
-la misma ciudad. La doctrina desenvuelta por el sabio legislador en
-un poema, iba dirigida a demostrar que nueve mil años antes de aquel
-tiempo, el pueblo ateniense, organizado casi igual al plan expuesto
-en los libros de la República, llegó a la mayor grandeza, lo mismo
-por sus virtudes cívicas que por sus triunfos militares. La misma
-ventura--pues las circunstancias eran las mismas--logró la Atlántida;
-pero allí y aquí la corrupción de costumbres atrajo el castigo del
-cielo y mientras en Grecia grandes inundaciones asolaron la tierra,
-dejando apenas rudos montañeses, ignorantes de las leyes y de los
-hechos heroicos de sus antepasados, la Atlántida, castigada por
-terribles terremotos, se sumergió en el fondo del mar. Tales sucesos--y
-por eso pudo decir con razón el sacerdote de Sais que los griegos eran
-siempre niños--sólo encontraron cabida en los libros sagrados de los
-egipcios. Luego trata Critias del origen de los atenienses, del clima y
-gobierno del Atica, como igualmente de los atlantes, según la relación
-egipcia. Prescindiendo de sucesos un tanto legendarios, dice que se
-encontraba en la isla, entre los metales, el _oricalco_, muy abundante
-y después del oro el más precioso. Añade que abundaban los animales
-domésticos y salvajes, en particular los elefantes, siendo de notar que
-había alimento de sobra lo mismo para los que pastaban en los montes
-y llanuras, que para los que vivían en los mares, pantanos y lagunas.
-Cultivábanse allí los árboles frutales, las flores y toda clase de
-hierbas y de plantas. Causaba admiración el grandioso alcázar de los
-Reyes, los puentes y los canales. Por último, eran sumamente curiosas
-ciertas leyes y ceremonias de los atlantes.
-
-Al hablar Platón de la Atlántida sólo se propuso que sus conciudadanos
-viesen que el sistema político por él presentado tenía honrosos
-antecedentes en antiquísimos tiempos. «Metido--como dice Saavedra--en
-esa vía, no es de extrañar que fantaseara imperios, naciones, guerras y
-cataclismos, pues no escribía historia, sino pura filosofía política.»
-Pero, ¿qué hay de verdad en el relato de Critias? Creemos que el fondo
-es verdadero, como así lo han mostrado los sabios franceses Gaffarel,
-Luis Germain y otros.
-
-Geógrafos e historiadores han estudiado en estos últimos años la
-situación que debió ocupar la Atlántida. Ya Fernández de Oviedo hubo
-de decir que la isla a que se refería el sacerdote egipcio era el
-continente americano, y ya el sueco Olof Rudveck (1630-1702) la situó
-en Suecia. Bailly la colocó más al Septentrión, y supuso que estuvo
-en las actuales tierras de Groenlandia, Islandia, Spitzberg y Nueva
-Zembla. Bael llevó el emplazamiento a la Palestina. Más acertados
-estuvieron los que situaron la Atlántida en el mar _Tenebroso_ (Océano
-Atlántico), allende del Estrecho de Gibraltar, o sea en la región
-oriental del Atlántico, comprendida entre las islas de Cabo Verde, la
-de la Madera, las Canarias y las Azores[107].
-
- [107] Véase artículo de D. Vicente Vera, publicado en la
- Crónica científica de _El Imparcial_, correspondiente al 10
- febrero de 1913.
-
-El citado continente atlántico debió estar unido a América, quedando
-allí como resíduos las Antillas, las Bahamas y la península de la
-Florida. Que la Atlántida se hundiese bajo las aguas a consecuencia
-de violentas conmociones del planeta, no en los últimos tiempos
-del período terciario, como afirman algunos escritores, sino en el
-cuaternario, o tal vez posteriormente; que los cataclismos fueran dos
-mediando bastante tiempo del uno al otro, los sabios no se han puesto
-de acuerdo, si bien se hallan conformes en que dichos cataclismos han
-dejado como señales aquellas tierras atlántidas, y como huella de la
-terrible sacudida volcánica, el humeante pico de Teide en la isla
-canaria de Tenerife.
-
-Sostienen algunos, entre ellos Berlioux, Profesor de _Geografía
-Histórica_ en Marsella, y Fernández y González, Profesor de _Estética_
-en la Universidad de Madrid, que los primitivos libios pertenecían a la
-raza atlantea, siendo de igual modo cierto que de dicha raza procede el
-bereber, bereber que pasando del Africa a España tomó luego el nombre
-de ibero. Fijándonos en las Indias no dudamos de la comunicación de
-atlantes y tal vez de europeos con los americanos. Estudios recientes
-de geólogos, zoólogos y botánicos han venido, no a resolver, pero sí a
-dar luz a cuestión que al presente despierta tanto interés.
-
-Los geólogos que han estudiado los fondos de la región oriental del
-Océano atlántico consideran como muy posible que en ella estuviese
-situada la Atlántida. Entre ellos citaremos a M. P. Termier, Director
-del servicio de la Carta geológica de Francia. Comienza diciendo que
-durante el verano de 1898 se hallaba un buque empleado en el tendido
-de un cable submarino entre Brest (ciudad de Francia, departamento del
-Finisterre) y el Cabo Cod, sobre el Atlántico (Estado de Massachusetts
-en los Estados Unidos), y como se rompiese el cable, se trató de
-encontrar por medio de garfios.
-
-Verificóse la operación entre los 47° de latitud Norte y 29° 40
-longitud Oeste de París, a unas 500 millas al Norte de las Azores.
-En aquellos sitios la profundidad media del mar era de unos 3.100
-metros. Hallóse el cable; pero no sin grandes dificultades y después de
-recorrer con los garfios el fondo marino. Pudo apreciarse entonces que
-dicho fondo presentaba los caracteres de un país montañoso con altas
-cúspides, pendientes escarpadas y valles profundos, llamando también
-la atención las pequeñas porciones minerales con fracturas recientes
-que sacaron los garfios entre las uñas. Dichos minerales son partes
-de una lava vítrea que tiene la composición química de los basaltos,
-llamada _taquilita_ por los petrógrafos. Del estudio de ciertos
-vidrios basálticos de las islas Hawai o Sandwich que se hallan en el
-archipiélago de Polinesia u Oceanía Oriental, y de las observaciones de
-M. Lacroix acerca de las lavas del Monte Pelado, en la Martinica (una
-de las Antillas meñores francesas) se deduce--según el Sr. Vera--«que
-las lavas encontradas en el fondo del Atlántico, en los parajes
-indicados, se hallaban recubriendo el suelo cuando éste no estaba aún
-sumergido. Este terreno se hundió después, descendiendo unos 3.000
-metros, y como la superficie de las rocas ha conservado la disposición
-escabrosa, las rudas asperezas y las aristas vivas correspondientes a
-erupciones lávicas muy recientes, es preciso admitir que el hundimiento
-fué muy brusco y se verificó muy poco después de la emisión de las
-lavas; de no ser así, la erosión atmosférica y la acción de las olas
-hubieran suavizado las asperezas, nivelado las desigualdades y allanado
-en gran parte la superficie del suelo.
-
-Así, pues, según los datos que suministra la Geología, se advierte una
-extrema movilidad en la región atlántica, sobre todo en la porción
-correspondiente al encuentro de la depresión mediterránea con la gran
-zona volcánica de tres mil kilómetros de anchura que corre de Norte a
-Sur en la mitad oriental del Atlántico. Se tiene, asimismo, la certeza
-de haber ocurrido en dicha zona grandes hundimientos de terreno, en
-los que islas y aun continentes han desaparecido. Se puede asegurar,
-además, que estos hundimientos han sido muy rápidos y algunos de
-ellos acaecidos en la época cuaternaria, habiendo, por lo tanto,
-posibilidad de que el hombre haya sido testigo de ellos. Geológicamente
-hablando, resulta, por consiguiente, que la historia de la Atlántida es
-perfectamente verosímil, refiriéndose a un país situado en la región
-atlántica a que se viene haciendo referencia.
-
-Veamos ahora lo que dicen zoólogos y botánicos: M. L. Germain,
-naturalista francés, habiendo examinado detenidamente la fauna y la
-flora actuales de las islas Azores, Canarias, Madera y Cabo Verde,
-deduce que necesariamente los cuatro archipiélagos citados han estado
-unidos al continente africano hasta una época muy próxima a la
-nuestra, por lo menos hasta el fin del terciario. Añade también que
-el continente que abrazaba los cuatro archipiélagos nombrados estuvo
-unido a la Península Ibérica hasta los tiempos pliocenos, cortándose la
-comunicación en el transcurso de dichos tiempos pliocénicos.
-
-Es verdaderamente singular que los moluscos pulmonados llamados
-pleacinidos sólo se encuentran en las citadas islas y en la América
-Central.
-
-Bien merece que traslademos a este lugar la última parte del artículo
-del Sr. Vera. «Finalmente, deben ser citados otros dos hechos,
-relativos a los animales marinos, que no pueden explicarse sino por
-la persistencia hasta tiempos muy próximos a los actuales de una
-costa marítima que corriese desde las Antillas al Senegal y que
-uniera la Florida, las Bermudas y el Golfo de Guinea. Estos hechos
-son los siguientes. Existen quince especies de moluscos marinos que
-viven tanto en las Antillas como en las costas del Senegal, y estas
-quince especies no se encuentran en ninguna otra parte del mundo, no
-pudiéndose explicar su existencia en regiones tan distantes como las
-referidas por el transporte de los embriones. Por otra parte, la fauna
-madrepórica de la isla de Santo Tomé comprende seis especies, una de
-ellas, fuera de Santo Tomé, no se encuentra más que en la Florida, y
-cuatro de las restantes no se hallan más que en las Bermudas. Como la
-vida pelágica de las larvas de las madréporas dura solamente muy pocos
-días, es imposible atribuir a la acción de las corrientes marinas esta
-distribución geográfica tan extraordinaria.»
-
-Teniendo todos estos hechos en cuenta, M. Germain se ve inducido a
-admitir la existencia de un continente atlántico que estuvo unido a la
-Península Ibérica y a la Mauritania y que se prolongaba a considerable
-distancia hasta el Sur, de modo que podía contener algunas regiones
-correspondientes al clima de los desiertos que hoy se presentan en
-el continente africano. En la época miocena, este continente llegaba
-hasta las Antillas. Partióse después, primeramente por el lado de las
-referidas Antillas; luego, hacia el Sur, dejando una costa que iba
-hasta el Senegal y hasta el fondo del Golfo de Guinea, y, por último,
-fragmentándose por el Este, durante la época pliocénica, a lo largo de
-la costa de Africa. El último resto de este gran continente, sumergido
-finalmente y no dejando más vestigios que los cuatro archipiélagos de
-las Canarias, Madera, Cabo Verde y Azores, pudo ser la Atlántida de
-Platón.
-
-«Todos estos hechos son interesantísimos, y prueban indudablemente
-las grandes variaciones geográficas que ha debido experimentar la
-superficie del planeta en la vasta región hoy ocupada por el Océano
-Atlántico. Pero muy bien pueden haber ocurrido todas estas variaciones
-sin que a ellas se refiera lo que Platón relata con respecto a la
-Atlántida. Esta cuestión tiene otro aspecto que los geógrafos hasta
-ahora y naturalistas actuales no han estudiado, y que puede variar por
-completo el aspecto del problema.»
-
-Sobre el particular creemos importantes las siguientes observaciones
-de D. Lucas Fernández Navarro, Catedrático de la Universidad Central.
-Al decir Platón que la Atlántida estaba enfrente de las Columnas
-de Hércules, «sólo a Madera o las Azores puede referirse. Las
-Canarias eran bien conocidas de los griegos, y si a ellas hubiera
-querido aludir, no habría dejado de señalar su situación mucho más
-meridional»[108]. Más adelante añade: ... lo cierto es que los rasgos
-topográficos parecen acusar para las Azores origen distinto del de los
-demás Archipiélagos. Aquél, emplazado sobre la línea mediana de altos
-fondos parece verdadera y originariamente atlántico, mientras que
-los otros se relacionan con el continente europeo (Madera) o con el
-africano (Salvajes, Canarias, Cabo Verde)[109].
-
- [108] _Estado actual del problema de la
- Atlantis._--_Conferencia leída en sesión pública de la Real
- Sociedad Geográfica el 3 de abril de 1916_, pág. 32.
-
- [109] _Estado actual del problema de la
- Atlantis._--_Conferencia leída en sesión pública de la Real
- Sociedad Geográfica el 3 de abril de 1916_, pág. 33.
-
-Terminaremos asunto de tanto interés con esta pregunta: La existencia
-de la Atlántida, ¿pertenece a la novela o a la historia? La autoridad
-del _divino_ Platón por una parte, el recuerdo de otros antiguos
-relatos análogos, y los estudios recientes de naturalistas y geólogos,
-hacen sospechar--no a sostener como si lo viésemos--que la verdad
-resplandece en el fondo poético de la narración contada por Critias.
-
-Del mismo modo, antes de pasar a otra materia, haremos constar que, si
-el filósofo más grande de la antigüedad se ocupó de la Atlántida en sus
-_Diálogos_, el inspiradísimo vate catalán, Mosén Jacinto Verdaguer (n.
-en Folgarolas, cerca de Vich, el 1845 y m. en Barcelona el 1902) tomó
-también la Atlántida como tema de su inmortal epopeya.
-
-Poco antes o después que Platón, otro escritor griego, Teopompo de
-Quío, hubo de citar una tierra llamada _Merópida_, más allá de las
-Columnas de Hércules, que se sumergió en tiempos remotos bajo las
-aguas. Aunque nada dice Teopompo de los poderosos Reyes ni de las
-victorias con que el filósofo de la Academia adornó su poema, afirma,
-sin embargo, que poblaban la isla animales corpulentos, los cuales
-morían siempre por herida de piedra o golpe de maza, pues los hombres
-de aquellas tierras no conocían el uso del hierro, disfrutando, en
-cambio, del oro y de la plata. Los que dictaron la narración de
-Teopompo, debieron visitar, según Saavedra, «una isla cuaternaria con
-sus grandes mamíferos, con sus hombres armados de hachas de piedra
-y mazas de madera, forjadores del oro y la plata y desconocedores
-del hierro y del bronce. Las familias salvadas del naufragio de la
-grande isla y las de las tierras inmediatas que lo presenciaron,
-transmitieron, a mi ver, la memoria del suceso de padres a hijos,
-de tribu a tribu, de nación a nación; y así llegó a oídos de los
-sacerdotes egipcios, y tal vez por algún otro conducto a noticia de los
-rapsodas atenienses, quedando fundada una tradición mítica cuyo sólido
-cimiento pone al descubierto la ciencia moderna»[110].
-
- [110] Ibidem, pág. 12.
-
-Aristóteles, en su libro _De Mirabilibus_, se expresa de esta manera:
-«Se refiere que en el mar que hay más allá de las Columnas de Hércules
-descubrieron los cartagineses una isla desierta, distante muchos días
-de navegación, la cual contenía toda clase de árboles, ríos navegables,
-y era notable por la diversidad de frutos. Los cartagineses acudían
-allí las más de las veces con motivo de tales recursos, yendo y
-estableciéndose en ella; por cuya causa, el Senado cartaginés prohibió
-semejantes viajes bajo pena de muerte, y desterró a los que se habían
-establecido allí, de miedo de que, informándose del hecho, otros se
-preparasen a luchar contra ellos por la posesión de la isla y decayera
-la prosperidad de los cartagineses.»[111]
-
- [111] _Aristotelis Stagiritæ Opera_, págs.
- 1640-1656.--Lugdvni, MDXLII.
-
-Diodoro de Sicilia, en el cap. II del libro 3.º, refiere lo siguiente:
-«Después de haber tratado de las islas que caen al Oriente, dentro de
-esta parte de las Columnas de Hércules, nos lanzaremos a la sazón al
-gran Océano para ocuparnos de aquéllas situadas más allá de él; porque
-enfrente de Africa existe una isla muy grande en el vasto Océano, de
-muchos días de navegación, desde la Libia, en dirección a Occidente.
-Es allí el terreno muy fructífero, aun cuando sea montañoso en gran
-parte; pero muy parecido a tierra de vega, que es lo más placentero
-y agradable de todo lo demás; porque está regado por varios ríos
-navegables, embellecido con muchos y alegres jardines, plantado con
-diferentes clases de árboles y abundancia de frutales, todo ello
-atravesado de corrientes de agua dulce. Los pueblos están decorados
-con majestuosos edificios, pabellones para celebrar banquetes aquí
-y allí, agradablemente situados en sus jardines y huertas. En ellos
-se recrean durante la estación de verano como en lugares a propósito
-para el placer y la alegría. La parte montañosa del país está formada
-por muchos y grandes bosques, y por toda clase de frutales, y para
-mayor deleite y diversión de los que habitan en estas montañas,
-resulta que siempre, y a cortas distancias, se abren los bosques en
-valles placenteros, regados con frescas fuentes y manantiales. Y,
-verdaderamente, toda la isla abunda de nacimientos de agua dulce;
-de donde los pobladores, no sólo reciben gusto y alegría, sino que
-mejoran de salud y de fuerzas corporales. Allí encontraréis caza mayor
-abundante de toda clase de animales silvestres, de los cuales hay
-tantos que nunca faltan en sus suntuosas y alegres fiestas. El mar
-inmediato los provee de mucha pesca, porque el Océano abunda allí en
-toda clase de pescado. El aire y clima de esta isla son templados y
-saludables, hasta el punto que los árboles producen frutos (y se hallan
-también frescas y hermosas otras producciones de aquella tierra) la
-mayor parte del año, de manera que dicha isla, por su magnificencia en
-todas las cosas, parece más bien la residencia de alguno de los dioses,
-que de los hombres...»
-
-Creen algunos autores que Séneca, en su tragedia _Medea_, anuncia o
-predice el descubrimiento del Nuevo Mundo[112]. Tales son sus palabras:
-
- _Venient annis_
- _Sæcula seris, quibus Oceanus_
- _Vincula rerum laxet; et ingens_
- _Pateat tellus, Tiphysque novos_
- _Detegat orbes, nec sit terris_
- _Ultima Thule._
-
- [112] Acto II, versos 375 a 379 y final del coro.
-
-«Día vendrá, en el curso de los siglos, en que el Océano cortará los
-lazos con que aprisiona al mundo, la tierra inmensa se abrirá para
-todos, el mar pondrá de manifiesto nuevos mundos, y Thula no será ya la
-última región de la tierra.»
-
-No es absurdo suponer que en los albores de la edad cuaternaria
-llegasen, por un lado, las razas braquicéfalas del Oriente de Asia, y,
-por otro, las razas dolicocéfalas del Occidente de Europa, encerradas
-en el continente americano, cuando se formó el Estrecho de Behring y
-cuando se sumergieron las tierras que se extendían de Africa a América.
-Confundiéronse entonces las razas braquicéfalas y dolicocéfalas,
-y formaron toda esa variedad de razas mixtas, predominando los
-occidentales en los patagones e iroqueses, por ejemplo, razas
-dolicocéfalas y de elevada estatura, y los orientales en los peruanos y
-pueblenses, razas braquicéfalas, de talla menos que mediana[113].
-
- [113] Véase Antón, Conferencia pronunciada el 19 de mayo de
- 1891 en el Ateneo de Madrid acerca de la _Antropología de los
- pueblos de América anteriores al descubrimiento_, págs. 46 y
- 47.
-
-Los indios no autóctonos, ¿de dónde proceden? No ha faltado quien
-sostenga que los egipcios de Africa, valiéndose de la Atlántida,
-llegaron y poblaron a América. Dice Castelnau que los matrimonios entre
-hermanos, la poligamia real, la adoración al Sol, la creencia en la
-transmigración de las almas y en la vida futura, las ruinas de los
-monumentos, etc., señales son que indican la fraternidad de egipcios
-y peruanos. Egipcios e indios--según ha podido observarse--tenían
-igualmente grueso y duro el casco de la cabeza. Además de esta calidad
-exterior entre los dos pueblos, no tiene menos importancia otra
-interior, la cual consiste en que unos y otros son vivos e inteligentes
-cuando son mozos, y necios y torpes conforme van entrando en años. Otra
-de las razones consiste en que los mejicanos, los de Yucatán y otros
-indios dividían el año casi lo mismo que los egipcios. En la escritura
-tampoco se diferenciaban mucho indios y egipcios. Los primeros usaban
-figuras de animales, hierbas e instrumentos de diferentes clases, y
-los últimos de geroglíficos. Por lo que a la arquitectura respecta,
-las pirámides de Egipto tenían mucha semejanza a las de los indios.
-Egipcios e indios eran supersticiosos e idólatras; unos y otros
-adoraban al Sol, a la Luna, a las estrellas y a los animales. Tanto
-los egipcios como los indios se casaban con sus hermanas; entre los
-últimos citaremos el Inca: también debemos notar que los Monarcas de
-una y otra parte tenían muchas mujeres; aquéllos y éstos guardaban
-profundo respeto a los viejos; los primeros y los segundos usaban mucho
-los baños. De modo que los egipcios, de todos los pueblos del Mundo
-Antiguo, son los más parecidos a los indios, pudiéndose afirmar que los
-pueblos americanos descienden del antiguo Egipto[114].
-
- [114] Véase Fr. Gregorio García, ob. cit., lib. IV. párrafo I,
- págs. 218-234.
-
-Sostienen algunos autores que los indios proceden de los griegos; estos
-griegos debieron ir a las Indias antes del florecimiento de Cartago
-y antes que los poderosos cartagineses cerrasen el Estrecho a sus
-enemigos del mediodía de Europa. Semejante opinión puede fundarse en
-lo siguiente: dice el dominico Fr. Gregorio García, que hallándose él
-en el Perú oyó decir a un español, que cerca de las minas de Zamora,
-entre Zambieta y Paracuza, en una peña alta estaban esculpidos cuatro
-renglones, cada uno de vara y media de largo, cuyas letras parecían
-griegas. Del mismo modo, junto a la ciudad de Guamanga, a la orilla
-del río Vinaque--según refiere Cieza--se encontró una losa, en la que
-se destacaban ciertas letras que parecían también griegas. Hace notar,
-por último, el P. García, que un mestizo de Nueva España le refirió que
-en la provincia de Chiapas había algunos pueblos y en ellos edificios
-labrados de cal y canto, con sus correspondientes pilares, en los
-cuales estaba un letrero, que a dicho mestizo le pareció escrito en
-griego. Además, si los muchachos, como dice Platón, solían en Grecia
-contar las historias de cosas antiguas, en Nueva España, escribe el
-Padre Acosta, los ancianos enseñaban a los mozos, para que éstos los
-aprendiesen de memoria, los discursos de los oradores y muchos cantos
-de los poetas más favoritos. Como observa San Isidoro, era costumbre de
-los griegos llevar oradadas las orejas y con pendientes las mujeres,
-y los indios, especialmente los incas del Perú, solían, en señal de
-nobleza, agujerearse también las orejas.
-
-Debe, además, tenerse en cuenta que los atenienses en sus guerras
-con los de la Isla Atlántida adquirirían noticias de las Islas de
-Barlovento y de la Tierra Firme de las Indias. Aparte de otras razones,
-ciertas analogías entre la lengua griega con las de Nueva España y el
-Perú, indican claramente las relaciones entre dicho pueblo europeo y
-los mencionados de las Indias.
-
-Por último, en Nueva España, los de la provincia de Chiapas, conocían
-las tres personas de la Santísima Trinidad y denominaban al Padre
-_Hicona_, palabra griega que quiere decir _Imagen_. En algunas
-provincias llamaban a Dios _Theos_, debiéndose advertir que muchos
-vocablos de la lengua mejicana se componen del dicho nombre, como
-_Theotopile_, alguacil de Dios; _Theuxiuitl_, fiesta de Dios, etc.[115].
-
- [115] Véase ob. cit., libro IV, cap. XXI, págs. 189-192.
-
-¿Proceden los indios de los fenicios? Refiere Aristóteles en un libro
-que escribió _De las cosas maravillosas_ existentes en la naturaleza,
-que unos fenicios habitantes de Cádiz navegaron cuatro días hacia el
-Occidente, con el viento _appelliotes_ (solano o levante), llegando
-a unos lugares incultos, ya descubiertos o ya cubiertos por el mar.
-Cuando el mar los dejaba en seco se veían muchos atunes de mayor tamaño
-que los que se encuentran en nuestros mares. Los fenicios, después
-de salar los atunes, los trajeron para venderlos. Como estos peces
-se hallan a la sazón en la isla de Madera, y también en la llamada
-Fayal o de la Nueva Flandia, que es una de las Azores. En la noticia
-dada por el filósofo griego se han fundado algunos escritores, entre
-ellos Vanegas, para sostener que los americanos eran originarios de
-los fenicios. Es de creer que los fenicios, luego que descubrieron la
-citada Fayal, continuarían navegando hacia las demás de las Azores; no
-se olvide que desde la primera, pues tan corta es la distancia, se ven
-las últimas. Además, la curiosidad, tan natural en el hombre, les haría
-llegar a las islas llamadas de Barlovento, y acaso a la Tierra Firme.
-Sirven de fundamento a algunos escritores para sostener la citada
-tesis las inscripciones fenicias--pues la invención de las letras fué
-posterior--descubiertas en Guatemala, Venezuela y Brasil. Igualmente
-se cita a este propósito que el fenicio Melkart y el Inca Manco-Capac
-fundaron muchas ciudades y dieron a sus respectivos pueblos la unidad
-política de que antes carecían. Unos y otros, fenicios e indios, hacían
-dioses a los héroes de sus respectivos pueblos. También ambos pueblos
-se entregaron y dieron crédito a agüeros, supersticiones y hechicerías.
-
-Han dicho otros escritores que los indios proceden de los cartagineses.
-Los cartagineses, aprovechando las noticias que recibieron de sus
-progenitores los fenicios, emigraron a América. Varias son las
-analogías que hay entre cartagineses y americanos: ambos usaban
-geroglíficos en lugar de letras, empleaban el mismo sistema en sus
-construcciones, se horadaban las orejas, tenían el mismo vicio de la
-bebida, eran iguales las prácticas antes de hacer la guerra y adoraban
-al Sol y a la Luna, ofreciéndoles análogos sacrificios[116]. Moraes
-y Bocharto suponen que llegaron primero al Brasil, en tanto que el
-maestro Vanegas afirma que fueron a la Isla Española, marchando
-después a la de Cuba y a las demás islas de aquellos lugares, y de allí
-hasta la Tierra Firme (Nombre de Dios, Panamá, Nueva España y Perú) y
-finalmente hasta la parte de Oriente, donde están las islas de Java
-Mayor y Menor[117].
-
- [116] Juan de Torquemada, _Monarquía Indiana_, tomo I, libro
- 1, cap. X.
-
- [117] Fr. Gregorio García, ob. cit., libro II, cap. I, pág. 42.
-
-Refiere el historiador chino Li-yu-tcheu--y la noticia la reputamos
-sólo como probable--que en el año 458 de nuestra Era, cinco religiosos
-budhistas salieron de Samarkanda con la idea de difundir la doctrina de
-Budha o Sakya-muni, la cual llevaron hasta el país de Fu-sang. Hánse
-suscitado cuestiones acerca de si Fu-sang es tierra americana; los que
-tal afirman no carecen de algún fundamento.
-
-Léese en la Sagrada Escritura que Salomón recibió de Hirán, Rey de
-Tiro, pilotos y maestros muy diestros en la mar, y que con ellos y sus
-criados envió la flota, que había hecho en Asiongaber, a Ophir. Según
-el historiador Josefo, Ophir era cierta región que en su tiempo se
-llamaba _Terra Aurea_, palabras que traducidas al romance quieren decir
-_Tierra del Oro_. ¿Qué se entendía por Ophir? Según la interpretación
-de Vatablo, la Isla Española, y según Genebrardo y Arias Montano, con
-otros autores, el Perú[118]. En el _Paralipomenon_ se dice que Salomón
-cubrió el templo con láminas de oro muy fino, _Aurum Paruaim_, oro del
-Perú. Téngase en cuenta que la terminación _aim_ es número dual en la
-gramática hebrea, y conviene a las dos regiones Perú y Nueva España; de
-modo que sería oro procedente de las citadas ambas regiones[119]. Todo
-lo cual no tiene valor alguno, hallándose fuera de duda--como mostraron
-varios escritores, entre ellos, el P. Acosta--que Ophir se refería a
-las Indias Orientales.
-
- [118] Véase Fr. Gregorio García, _Origen de los indios
- del Nuevo Mundo_, libro I, cap. II, párrafo III, págs.
- 15-17.--Madrid, 1729.
-
- [119] Véase Fr. Gregorio García, ob. cit., lib. IV, párrafo
- III, pág. 140.
-
-Y en este lugar cabe preguntar: ¿Proceden los indios de las diez tribus
-israelitas que Salmanasar IV (Sargoún), rey de Asiria, llevó cautivas
-a Nínive con su rey Oseas? Consideremos ante todo las semejanzas que
-hay entre hebreos é indios. En el libro cuarto de Esdras se lee lo
-siguiente[120]: «Y porque la viste que recogía así otra muchedumbre
-pacífica, sabrás, que estas son las diez tribus que fueron llevadas en
-cautiverio, en tiempo del rey Oseas, al cual llevó cautivo Salmanasar,
-rey de los asirios, y a estos los pasó a la otra parte del río, y
-fueron trasladados a otra tierra. Ellos tuvieron entre sí acuerdo
-y determinación de dejar la multitud de los gentiles, y de pasarse
-a otra región más apartada, donde nunca habitó el género humano,
-para guardar siquiera allí su ley, la cual no habían guardado en su
-tierra. Entraron, pues, por unas entradas angostas del río Eufrates,
-porque hizo el Altísimo entonces con ellos sus maravillas, y detuvo
-las corrientes del río hasta que pasasen, porque por aquella región
-era el camino muy largo de año y medio, y llámase aquella región
-Arsareth. Entonces habitaron allí hasta el último tiempo; y ahora,
-cuando comenzaren a venir, tornará el Altísimo a detener las corrientes
-del río para que puedan pasar. Por esto viste aquella muchedumbre con
-paz.» Del anterior texto sacan algunos autores que las diez tribus
-fueron a Nueva España y al Perú, extendiéndose luego por los lugares
-comarcanos, lo mismo por Tierra Firme que por las islas, _donde hasta
-entonces no había habitado el género humano_. El Padre Gregorio García,
-después de preguntar cómo podrían aquellas tribus llegar a las Indias
-Occidentales, teniendo que pasar tanta inmensidad de agua y tanta
-infinidad de tierra, contesta diciendo que pudieron ir poco a poco
-por tierra a la gran Tartaria y luego a Mongul, en seguida pasar el
-Estrecho «e ir al reino de Aunian, que es ya tierra firme de Nueva
-España, aunque desierta, y parte de ella muy frígida, porque está en 75
-grados de latitud al Norte. Desde este reino se pudieron venir hacia el
-de Quivira y poblar la Nueva España, Panamá y las demás provincias y
-reinos de las Indias Occidentales.» Cree Genebrardo que tal vez pasaran
-al Nuevo Mundo por otros caminos semejantes al anterior, opinión
-robustecida por la muy respetable y autorizada del P. Maluenda. Acaso
-emprenderían otro camino las diez tribus y fué ir a la China, pasando
-por mar a la tierra de Nueva España, cuya navegación no es muy larga.
-Pudiera objetarse que cualquiera de los caminos que siguiesen las diez
-tribus, tuvieron que recorrer mucha tierra, siendo de extrañar que no
-hiciesen asiento en viaje tan largo o fueran muertos por gentes de
-diferentes leyes, usos y costumbres.
-
- [120] Debe advertirse que hay cuatro libros con el nombre de
- Esdras; pero los dos últimos se consideran como apócrifos o no
- son reconocidos por canónicos en la Iglesia Latina.
-
-Surge otra dificultad que consiste en que la Glosa Ordinaria y algunos
-Doctores dicen terminantemente que las diez tribus trasladadas a
-la Media _perseveraron siempre allí y perseveran hoy día_. A esto
-se contestará que probado se halla por la misma Escritura que los
-sacerdotes y levitas que había en las diez tribus, dejando a Jeroboán,
-se pasaron a la tribu de Judá. Entre otras autoridades que se hallan
-conformes con lo anteriormente expuesto, citaremos la del _Tostado_,
-quien afirma que no todos los israelitas de las diez tribus fueron
-trasladados a Asiria, sino que algunos marcharon a la tierra de Judá,
-en particular de las tribus de Efrain, Manasés, Zabulón y Neftalín. De
-modo que gente de las diez tribus, no las diez tribus, pudieron salir
-de la Media y marchar a un país _donde nunca habitó el género humano_.
-Además, téngase presente que muchos años antes había dicho Dios al
-pueblo israelita las palabras que copiamos: _Derramarte ha el Señor por
-todos los pueblos desde el principio de la tierra hasta sus términos
-y fines_, dándose a entender con ello que no sólo habían de dirigirse
-al Asia, al Africa y a Europa, sino también a las Indias. La profecía
-no deja rincón del Mundo Viejo y Nuevo que no comprenda. Respecto a
-la semejanza de los hebreos con los indios, consignaremos que los dos
-pueblos son tímidos, medrosos, ceremoniáticos, agudos, mentirosos e
-inclinados a la idolatría. Pruébase todo ello con ejemplos sacados
-de la Sagrada Escritura. De igual manera se parecen los judíos y los
-indios en muchas de sus costumbres, como también en sus leyes, ritos y
-ceremonias. Por último, guardaban los indios las leyes del Decálogo,
-habiendo no pocas analogías entre la lengua de los hebreos y la de los
-mejicanos y peruanos[121].
-
- [121] Véase Fr. Gregorio García, ob. cit., libro III, págs.
- 80-128.
-
-Antes que dar por terminado asunto de tanto valor histórico, no huelga
-exponer o relatar otras opiniones acerca de los orígenes de los
-indios. Tal vez carecen de fundamento alguno, tal vez no tienen valor
-científico; pero no deben ser relegadas al olvido o desconocidas.
-
-La primera de dichas opiniones se refiere a si los romanos pueden
-ser progenitores de los americanos, y los argumentos empleados para
-confirmarla son los siguientes: Es tanta la semejanza entre el quechua
-y el latín, que uno de los primeros obispos de la Orden de los
-predicadores que vino al Perú, pudo componer una gramática quechua,
-valiéndose de las raíces de la lengua del Lacio. Indios y antiguos
-romanos tenían la costumbre de teñirse el rostro con bermellón. También
-son pruebas de alguna importancia la existencia de los hechiceros, de
-los sacrificios, de las casas religiosas de doncellas, etc. «No pasaré
-en silencio--dice Marineo Sículo--en este lugar una cosa, que es muy
-memorable y digna de que se sepa, mayormente por haber sido, según
-pienso, pasada por alto de otros que han escrito. En cierta parte, que
-se dice ser de la Tierra Firme de América, de do era obispo Fr. Juan
-Quevedo, de la Orden de San Francisco, hallaron unos hombres mineros,
-estando cavando y desmontando una mina de oro, una moneda con la imagen
-y nombre de César Augusto; la cual, habiendo venido a manos de D. Juan
-Rufo, arzobispo Consentino, fué enviada, como cosa admirable, al Sumo
-Pontífice. Cosa es ésta que quitó la gloria y honra a los que navegan
-en nuestro tiempo, los cuales se gloriaban haber ido al Nuevo Mundo
-primero que otros, pues con el argumento de esta moneda parece claro
-que fueron a las Indias mucho tiempo ha los romanos»[122]. Dicen, por
-último, algunos escritores que debieron ser romanos los que aportaron
-a Chile, por cuanto se han hallado en la imperial ciudad del reino
-citado, águilas con dos cabezas, águilas que fueron siempre insignias
-de los ejércitos del Lacio.
-
- [122] _Rex. Hispan._, lib. 19. cap. 16--Fr. Gregorio García,
- ob. cit., lib. IV, cap. XIX, pág. 174.
-
-Asegura Hugo Grocio en sus _Disertaciones del origen de los Indios_,
-que éstos descienden de los etiopes cristianos. En algún viaje por
-la mar, dejándose gobernar por la furia de los vientos, llegaron
-casualmente a Yucatán. Acompañaban sus mujeres a los etiopes, como
-era costumbre entre aquellas gentes, no siendo tampoco de extrañar
-que llevasen abundantes víveres, temiendo sucesos desagradables, tan
-frecuentes en los viajes marítimos. Si las costumbres de los indios del
-Yucatán eran iguales o parecidas a las de los etiopes cristianos, como
-escribe Grocio, o eran diferentes y aun opuestas, como dice Laet, la
-cuestión se halla sin resolver.
-
-Dícese también que los troyanos, _más ilustres por su ruina que por
-la majestad de su imperio_, pasaron a las Indias. Del P. Simón de
-Vasconcelos son las siguientes palabras: «Otros dijeron que estos
-primeros pobladores (de las Indias) fueron de nación troyanos y
-compañeros de Eneas, porque después de desbaratados éstos por los
-griegos en la famosa destrucción de Troya, se dividieron entre sí,
-buscando nuevas tierras en que habitasen, como hombres avergonzados
-del mundo y del suceso de las armas, algunos de los cuales dicen se
-engolfaron en el largo Océano y pasaron a las partes de América.» Y
-prosigue: «Que según esta opinión, los moradores de esta tierra pasaron
-a ella por los años de 2806 de la Creación, 1156 antes del nacimiento
-de Christo S.N.»[123].
-
- [123] Fr. Gregorio García, lib. IV. párrafo VIII, págs.
- 263-265.
-
-Los scythas, pueblos situados entre el Don y el Danubio, o sus
-descendientes, pasaron a las Indias Occidentales, si damos crédito
-a algunos escritores. Sostiene el P. Fr. Gregorio García que las
-costumbres de los indios, cotejadas con las de los tártaros y otras
-naciones scythicas, parecen las mismas, y aun las desemejantes, si
-se estudian con detenimiento, se ve que son hijas de las que usaron
-primeramente. El citado historiador refiere que los sacerdotes egipcios
-tenían cierto parecido a los de los tártaros y turcos, añadiendo lo que
-sigue: «Y últimamente, las ceremonias de Christianos, que se hallaron
-desfiguradas entre los Indios, no es difícil las llevasen los Tártaros,
-si, como se ha dicho, predicó en Tartaria Santo Tomás, antes que el
-malvado Mahoma compusiese de retazos del Judaísmo y Nestorianismo, su
-Alcorán; pues se ha de entender que los Tártaros y Scythas pasaron
-antes que infamase el género humano Mahoma; porque si no fuera así,
-se conservara entre los Indios la abominable memoria de su secta, la
-cual ignoraron los indios, aunque en el Río de la Plata hay unos que,
-por dichas causas, tuvieron su nombre, de que hace mención Barco:
-_Mahomas_, _Epuaes_ y _Galchines_, etc.[124]. Es de notar que los
-tártaros e indios sacrificaban hombres para celebrar sus victorias; que
-los scythas e indios se sangraban de las orejas, y tanto los primeros
-como los segundos fueron hechiceros; que los hunos eran inconstantes,
-infieles, vengativos, furiosos y ligeros, igualmente que los indios;
-que los lapones creían en sueños y se caracterizaban por su melancolía,
-lo mismo que los indios; que los tártaros comenzaban el año en febrero
-y contaban por lunas, igualmente que los de Nueva España y otros; que
-los tibarenos y los cinguis, que habitaban lo último de Tartaria, se
-metían en la cama cuando parían sus mujeres, como se cuenta de los
-caribes, de los brasileños y de otros pueblos de las Indias; que la
-medicina entre los scythas y tártaros apenas se diferenciaba de la de
-los indios; que los turcos y tártaros mataban a los malhechores en
-un palo, lo mismo que los indígenas de la Española y de la Florida.
-Prescindiendo de otras semejanzas menos importantes, recordaremos que
-los entierros entre los scythas o entre los mejicanos y peruanos tenían
-mucho parecido, y las sepulturas del Chim de los tártaros y las del
-Inca estaban formadas de la misma manera. Hugo Grocio tiene como cosa
-cierta que ni los hunos, tártaros, turcos, ni otros scythas pudieron
-pasar a las Indias, porque no hay noticia de que tuviesen navíos, ni de
-que navegasen en la antigüedad por el Ponto Euxino, Mar Caspio ni por
-la laguna Meotis. Niega, del mismo modo, que las trazas y costumbres de
-los indios correspondiesen a las de los scythas, hunos y demás naciones
-referidas...[125]. No tienen, pues, el mismo origen. Dado que tuviesen
-algunas semejanzas, dice, nada importa, porque en todas las naciones
-bárbaras e idólatras se manifiestan ciertas cualidades comunes.
-
- [124] Fr. Gregorio García, lib. IV, párrafo XII, págs. 300 y
- 301.
-
- [125] Ibidem, libro IV, párrafo XIII. págs. 303 y 304.
-
-El padre Fr. Gregorio García, tantas veces citado en esta obra, creyó
-resolver cuestión tan complicada, diciendo que los indios que hay en
-las Indias Occidentales y Nuevo Mundo no proceden de la misma nación y
-gente, ni los del Viejo Mundo fueron de una sola vez, ni los primeros
-pobladores caminaron o navegaron por el mismo camino y viaje, ni en un
-mismo tiempo, ni de una misma manera, sino que realmente proceden de
-diversas naciones, viniendo unos por mar y arrojados por las tormentas,
-otros navegando tranquilamente y buscando aquellas tierras de que
-tenían alguna noticia. Unos caminaron por tierra, otros compelidos por
-el hambre o huyendo de enemigos circunvecinos.
-
-Acerca de la procedencia de la gente que llegó al Nuevo Mundo, unos son
-originarios de los cartagineses; otros de las diez tribus israelitas,
-que fueron llevadas cautivas a Nínive; algunos de la gente que pobló o
-mandó poblar Ophir (hijo de Iectan y nieto de Heber) en México y Perú;
-no pocos de los que vivieron en la isla Atlántida, y los habitantes
-de las islas de Barlovento, proceden de España, pasando antes por la
-citada Atlántida. No faltan autores que les consideren originarios de
-los fenicios o de los griegos o de los romanos. Tampoco dejaremos de
-nombrar a los que sostienen, con mayor o menor fundamento, que proceden
-de religiosos budhistas, de chinos, de tártaros o de otros pueblos.
-En una palabra, la raza indígena de América es resultado de la unión
-de todos los elementos étnicos dichos, pudiéndose citar, entre otras
-razones, la diversidad de lenguas, de leyes, de ceremonias, de ritos,
-de costumbres y de trajes, ya de cartagineses, hebreos, atlánticos,
-españoles, fenicios, griegos, romanos, indios, chinos y tártaros.
-
-En aquellos remotos tiempos debió suceder lo que al presente acontece
-en nuestras Indias, donde hay españoles (castellanos, gallegos,
-vizcaínos, catalanes, valencianos, etc.), portugueses, franceses,
-italianos, ingleses y griegos, judíos y moriscos, gitanos y negros;
-todos los cuales, viviendo en unas mismas provincias, naturalmente se
-han de mezclar mediante casamientos, o mediante ilícita conjunción o
-cópula[126].
-
- [126] Véase _Origen de los indios del Nuevo Mundo_, lib. IV,
- cap XXV, págs. 314-316.
-
-Merecen atención profunda los estudios que ha hecho el Dr. Pablo
-Patrón. Sostiene con razones de algún peso que los americanos proceden
-de la Mesopotamia y que la lengua súmera tiene raíces que explican
-el origen y significado de muchas voces de los varios idiomas que se
-hablan en las dos Américas.
-
-De una de las obras del insigne alemán barón de Humboldt copiamos
-el siguiente e importante párrafo: «La comunicación entre los dos
-mundos se manifiesta de una manera indudable en las cosmogonías,
-los monumentos, los geroglíficos y las instituciones de los pueblos
-de América y del Asia... Algunos sabios han creído reconocer en
-estos extraños civilizadores de la América a náufragos europeos o
-descendientes de los escandinavos, que después del siglo XI visitaron
-la Groenlandia, Tierra Nova y puede ser que hasta la misma Nueva
-Escocia; pero poco a poco que se reflexione sobre la época de las
-primeras emigraciones toltecas, sobre las instituciones monásticas,
-los símbolos del culto, el Calendario y la forma de los monumentos
-de Cholula, Sogamoso y del Cuzco, se comprenderá que no es del Norte
-de la Europa de donde Quetzalcoatl, Bochica y Manco-Capac han tomado
-sus Códigos y sus leyes. Todo nos hace mirar hacia el Asia Oriental,
-hacia los pueblos que han estado en contacto con los thibetanos, los
-tártaros, schamanitas y los ainos barbudos de las islas de Jesso y de
-Sachalín»[127].
-
- [127] _Vistas de las cordilleras y de los monumentos indígenas
- de América_, tomo I.
-
-Con razones más o menos poderosas, no pocos autores escriben que otros
-pueblos, además de los citados, pasaron a las Indias y se establecieron
-en aquel país.
-
-Después de ocuparse D. Juan Facundo Riaño de las semejanzas artísticas
-entre el Nuevo y Viejo Continente, añade lo que a continuación
-copiamos: «Demuestran fácilmente las anteriores observaciones, que
-hubo en algún tiempo comunicación y relaciones entre la América y
-los antiguos pueblos del Mediterráneo y del Oriente; pero se aducen
-argumentos en contra que tienen importancia, hasta el punto de que hay
-alguno que no encuentro manera de rebatir, dado el estado rudimentario
-en que se encuentran todavía esta clase de estudios. Serán, si se
-quiere, cuestiones de menor transcendencia; pero el pro y el contra se
-debe estimar en toda discusión de buena fe; y así entiendo que merece
-consignarse el principal argumento en contrario, que es el siguiente:
-los americanos, a la llegada de los españoles, desconocían el uso
-del hierro, la escritura alfabética, los animales domésticos y los
-cereales; todo lo cual era perfectamente conocido de los pueblos que
-les comunican las formas arquitectónicas que dejo indicadas. ¿Cómo
-se justifica la deficiencia? Ya he significado que no encuentro hoy
-medio de hacerlo, aunque posible será que el día menos pensado se
-aclare la duda; mientras tanto, no pueden perder fuerza ninguna los
-argumentos favorables a la importación de formas monumentales en aquel
-país, porque se prueba con hechos tangibles, y porque el campo de los
-testimonios auténticos se ensancha al compás de los estudios»[128].
-
- [128] _Discurso pronunciado en el Ateneo de Madrid_ el 26 de
- mayo de 1891, págs. 14 y 15.
-
-
-
-
-CAPÍTULO III
-
- RELACIONES ENTRE AMÉRICA Y EUROPA DURANTE LA EDAD MEDIA.--LOS
- VASCOS ESPAÑOLES Y FRANCESES.--LOS INGLESES O IRLANDESES.--LA
- ISLANDIA.--ESCRITORES MODERNOS.--LOS SAGAS.--LAS CRÓNICAS.--EL
- IRLANDÉS GUNNBJORN.--ERICO EL ROJO EN GROENLANDIA.--BIARNE EN
- GROENLANDIA.--LEIF EN HELLULAND, MARKLAND Y VIRLAND.--THORWALL:
- SUS EXPEDICIONES; SU MUERTE.--EXPEDICIÓN DE THORSTEIN Y
- THORFINN.--THORFINNSBUDI.--LUCHA ENTRE GROENLANDESES Y
- ESQUIMALES.--¿ERAN LAS MISMAS REGIONES LAS VISITADAS POR LEIF Y
- THORFINN?--GUDRID EN ROMA.--EXPEDICIÓN DE FREYDISA EL 1011.--OTRAS
- EXPEDICIONES.--AUTENTICIDAD DE LOS SAGAS.--LA RELIGIÓN CATÓLICA
- EN EL NUEVO MUNDO.--LOS OBISPOS.--LOS DIEZMOS DE LOS COLONOS
- DE VINLANDIA.--LAS COLONIAS.--INTERRUPCIÓN DE LAS RELACIONES
- ENTRE NORMANDOS Y AMERICANOS: SUS CAUSAS.--CORRESPONDENCIA
- DE LUGARES ANTIGUOS CON LOS MODERNOS.--ESTATUA ERIGIDA EN
- BOSTON A LEIF.--TRABAJOS ARQUEOLÓGICOS.--CASAS DESCUBIERTAS EN
- CAMBRIDGE.--LEIF Y COLÓN, SEGÚN FASTENRATH.
-
-
-Dáse en nuestros días como cosa cierta la comunicación de América con
-Europa durante los Tiempos Medios. Cuéntase que los vascos españoles
-y franceses, persiguiendo a la ballena en los mares del Norte,
-descubrieron las islas y costas de la América Septentrional. Creen
-Gaffarel y Marmette que la nomenclatura castellana de _Labrador_ y
-_Tierra de labor_, patentiza su hallazgo por vascos españoles, y
-respecto a Terranova, muchos nombres geográficos de dicha isla acusan
-origen éuskaro. _Rognouse_ se asemeja a Orrongne, villa situada cerca
-de San Juan de Luz; _Cabo Raye_, quizás proceda del vocablo arráico;
-_Cabo Bretón_, es el nombre de un pueblo inmediato a Bayona; la
-palabra _Gratz_ (promontorio), se deriva de la voz Grata. _Vlicillo_,
-_ophoportu_, _portuchna_ y otras revelan su origen vascongado. Las
-muchas denominaciones geográficas de procedencia vasca que se conservan
-en Terranova y en la región francesa del Canadá, algunos determinados
-rasgos de sus moradores, la circunstancia, por demás importante, del
-largo tiempo que en los citados países se habló la lengua vascongada,
-y cierta simpatía entre los colonos franceses de aquellas comarcas y
-los españoles, hacen sospechar, con fundamento, si pescadores vascos y
-franceses, allá en tiempos lejanos, visitaron y poblaron alguna parte
-de la América Septentrional[129].
-
- [129] Véase _Precedentes del descubrimiento de América en
- la Edad Media_, por D. Manuel María del Valle, Conferencia
- pronunciada en el Ateneo de Madrid el 11 de marzo de 1891.
- págs. 72-76.
-
-Los ingleses o los irlandeses, ¿poblaron las Indias del Norte?
-Dice Hornio que los ingleses, a causa de las guerras civiles en la
-Inglaterra Occidental, abandonaron el país (por el año 1170, o por el
-1190), y llegaron al Canadá. En otra parte, el mismo Hornio refiere
-que los ingleses, cuando los sajones se apoderaron del territorio en
-que ellos vivían, pasaron a las Indias y las poblaron. También han
-presumido algunos autores que los indios descienden de irlandeses.
-Cotejando las lenguas y costumbres de algunos pueblos del Norte de
-América con las de los ingleses e irlandeses, se ha venido a deducir
-que las diferencias no son muchas ni importantes[130]. Fijándonos
-en los irlandeses, nada tendría de particular que fueran al Nuevo
-Mundo, no sólos, sino después de su estancia más o menos larga en
-Islandia, y formando parte de las expediciones de los irlandeses.
-Las islas británicas, y en particular Irlanda, la verde _Erin_,
-gozaron siempre fama de pueblos aventureros y marítimos. Las costas
-de _Hvitramannaland_, que algunos llaman _Irland-it Mikla_, fueron
-pobladas--según algunos autores--por irlandeses. Dicho lugar está
-colocado al poniente de Irlanda e Islandia, esto es, en dirección de
-América. Rafn, en sus _Antiquitates americanæ_, escribe: _Hanc putant
-esse Hvitramannaland (Terra Hominum alborum) sive Irlandiam Magnam_.
-Al paso que Rafn colocaba a Irland-it-Mikla en la parte meridional
-de los Estados Unidos, tal vez en la Florida, Beauvois declara, sin
-duda alguna con más acierto, que la verdadera posición de dicho país
-se halla mucho más al Norte, ya en la isla de Terranova, ya sobre la
-orilla de San Lorenzo.
-
- [130] Véase Fr. Gregorio García, _Origen de los indios_, etc.,
- libro 4.º, párrafo 6.º, págs. 260-262.
-
-Comenzaremos haciendo notar, pues es asunto importante, que, ya
-monjes de la iglesia anglo-latina e hijos de San Patricio de Irlanda,
-ya religiosos de la iglesia cristiana fundada por San Colomba de
-Escocia, llegaron (siglos VII y VIII) a las islas bañadas por el
-Atlántico y conocidas con los nombres de Hébridas[131], Oreadas[132],
-Shetland[133], Feroe[134] e Islandia[135]. Todo esto debe ser cierto,
-por cuanto parece probado que los normandos, antes de colonizar a
-Islandia, vieron allí hombres que llamaban _Papas_, tal vez cristianos,
-los cuales vinieron por el mar de las comarcas de Occidente. Los
-citados normandos, al llegar a Islandia, encontraron libros irlandeses,
-campanas, cruces y otros muchos objetos, pudiendo deducirse que eran
-_vestmannos_, esto es, hombres occidentales[136].
-
- [131] Archipiélago inglés al Oeste de Escocia.
-
- [132] Archipiélago inglés al Norte de Escocia.
-
- [133] Archipiélago inglés al Norte de Escocia.
-
- [134] Archipiélago dinamarqués al Norte de Escocia.
-
- [135] Isla dinamarquesa. La antigua Tule, según algunos
- autores, que se halla a los 13° y 50' de longitud, y 65° 4' de
- latitud.
-
- [136] _Antiquitates americanæ_, pág. 202.
-
-[Ilustración: La Islandia de Olaus Magnus (1539)]
-
-Algunos autores, después de estudiar la proximidad de Islandia
-(grande isla dinamarquesa de Europa, en el Océano Glacial Ártico) con
-Groenlandia (vasta comarca insular al Norte de América), han creído
-que en los tiempos cuaternarios se comunicaban el Antiguo y el Nuevo
-Mundo, por la parte de Occidente. Nosotros tenemos como cosa probada,
-que Europa estuvo en relaciones con América durante el siglo X y
-comienzos del XI. Si el doctor D. Diego Andrés Rocha, oidor de la Real
-Audiencia de Lima, escribió, en el año 1681, curioso libro, afirmando
-que entre los nombres indígenas del Perú antiguo y los de varios
-pueblos de Europa, existían muchas y notables semejanzas, en nuestros
-días se han escrito obras de reconocido mérito que tratan de la misma
-materia. A Francia se debe la de Mr. Beauvois, intitulada _Decouvertes
-de Scandinaves en Amérique du X^e au XIII^e siècle_, 1859; la de Mr.
-Gravier, _Decouverte de l'Amérique par les Normands au X^e siècle_,
-1874, y la de Mr. Gaffarel, profesor de la Facultad de Letras de Dijon,
-y cuyo título es _Histoire de la decouverte de l'Amérique, depuis les
-origenes jusq'a la mort de Cristophe Colomb_, 1892. Llaman la atención,
-entre los norteamericanos, Eben Norton Horsford, _Discovery of América
-by Northmen_, 1888, y _The problem of the Northmen_; B. F. de Costa,
-_Decouverte de l'Amérique avant C. Colomb par les hommes du Nord_,
-1869, y _The Icelandic Discoverers of América_, 1888.
-
-En la Edad Media--según unos escritores en el siglo XII y según otros
-en el XIII--se escribieron los Sagas[137], relaciones históricas y a
-veces legendarias de la antigua Escandinavia (hoy Dinamarca, Suecia
-y Noruega), que los poetas y cantores recitaban en las reuniones
-públicas y en el seno de las familias. Recordaremos que en la segunda
-mitad del siglo IX, cuando el terrible Haroldo Haarfager, después
-de vencer en la famosa batalla de Hafursfiord, reunió bajo su cetro
-la Noruega, muchos nobles y distinguidas familias se retiraron a
-Islandia (Isla del hielo), buscando una libertad que no encontraban en
-su desgraciado país. Organizóse en Islandia un gobierno republicano
-dotado de instituciones religiosas y políticas, análogas a las de la
-metrópoli. Respecto a la cultura no huelga decir que la lengua danesa
-alcanzó extraordinario desarrollo, la poesía se cultivó con entusiasmo,
-las letras y las artes llegaron a un verdadero estado de perfección.
-Adoptaron, como era natural, los mismos usos y costumbres que habían
-existido en su antigua patria antes de la tiránica dominación de
-Haroldo.
-
- [137] El citado escritor Eben Norton Horsford, sostiene, en
- uno de los apéndices de su libro, que los _Sagas_ fueron
- redactados entre 1387 y 1395.
-
-Del mismo modo que los normandos visitaron a Islandia,--isla que,
-por su posición geográfica, es más americana que europea,--también,
-en pequeños barquichuelos, recorrieron las costas occidentales y
-meridionales de Europa, no sin decir orgullosos en sus cantos que el
-huracán estaba a su servicio y los arrojaría donde ellos quisiesen
-hacer rumbo.
-
-Con la emigración de Noruega a Islandia aumentó en este último país la
-afición a las tradiciones maravillosas. Los islandeses, recorriendo
-anualmente las costas del Báltico y de Noruega, ora para recoger en su
-antigua patria una herencia, ora por gusto de visitar a sus parientes o
-amigos, renovaban la memoria de sus tradiciones. A su vez, el mercader
-noruego iba a Islandia a vender los productos de su suelo natal y a
-comprar las lanas y el pescado de los mares islandeses. Llegaba en el
-otoño y no se volvía hasta la nueva estación. Durante su estancia era
-acogido en una cabaña (_bar_) islandesa, y allí, durante las largas
-noches de invierno, refería sus viajes y peligros en los mares, y
-también las hazañas de los héroes noruegos. Por su parte, el islandés
-que salía de su patria, después de recorrer dilatados países, regresaba
-a su ahumada choza, donde, rodeado de sus compatriotas, contaba lo
-que había visto y admirado. También, cuando llegaba un barco, acudían
-todos, deseosos de saber noticias de Noruega, o de Dinamarca y Suecia.
-«De modo que las tradiciones de toda la Escandinavia se depositaban
-todos los años, como en un archivo de familia, revistiéndose de
-aquella vaguedad e idealismo que les comunicaba la distancia, y
-conservando, aun con mucha posterioridad, aquel carácter primitivo,
-que se hallaba alterado en el continente por el roce con los pueblos
-alemanes»[138].
-
- [138] C. Cantú, _Hist. universal_, tomo III, pág. 451.
-
-Dichas tradiciones dieron origen a otros sagas o canciones históricas,
-recogidas por cantores de país en país, ya en la choza del pescador y
-ya en la tienda del guerrero, ora en la casa del magnate y ora en el
-palacio del príncipe. Tales cantores, aunque no gozaron de la fama de
-los bardos[139], se les acogía, sin embargo, cariñosamente en todas
-partes. Los sagas, sencillos en la forma y en el fondo, transmitidos
-de padres a hijos o de vecino a vecino, son--según Torfeo--187. Pueden
-considerarse como el libro de las familias. El islandés, a la luz de la
-lámpara alimentada por la grasa de la ballena, y rodeado de su familia
-y criados, leía los Sagas, acompañando la lectura con explicaciones
-y comentarios. La joven lechera los leía durante el invierno en los
-establos, y cuando asomaba la primavera en las dehesas. Las paredes de
-las casas, las entalladuras en madera o en acero, y los bordados de los
-tapices, reproducían escenas de los _Sagas_[140]. Refiere Marmier, que
-hallándose estudiando en Reykiavit el _Saga_, de Nial, le sorprendió
-la hija de un pescador, la cual le dijo: «Ah, yo conozco ese libro que
-he leído muchas veces cuando era niña», y al punto dió noticia de los
-pasajes más bellos de la obra. Tiene razón Marmier al exclamar: «¿Sería
-posible encontrar una artesana de París que conociese, por ejemplo,
-la crónica de Saint Denis?» Prueba todo esto que los islandeses
-conservaron sus tradiciones y las transmitieron oralmente, hasta que
-las escribieron y emplearon con ellas los caracteres romanos.
-
- [139] Eran los bardos poetas nacionales de raza céltica.
- Acompañándose con la lira, celebraban la gloria de los dioses
- y de los héroes en las fiestas religiosas, como también
- excitaban los guerreros al combate. Fueron los más famosos
- Fingal y su hijo Osián.
-
- [140] El año 1261 Islandia volvió a unirse a Noruega. Entonces
- conocieron los islandeses la literatura alemana en tiempo del
- Grande Interregno (1250-1273) y de la primera, época de la
- Casa de Habsburgo.
-
-Nosotros, después de haber leído los libros modernos que tratan del
-asunto, como también las crónicas de Adam de Bremen (1043-1072), Ari
-Thorgilson (m. 1148), el _Ladnama_ y Nicolás de Thingeyre, somos de
-opinión que los normandos islandeses fueron los primeros europeos que
-visitaron la América.
-
-Por el año 920, el islandés Gunnbjorn descubrió unas islas situadas
-entre Islandia y Groenlandia, las cuales tomaron el nombre de su
-descubridor y que desaparecieron en 1456 a causa de erupciones
-volcánicas. En el mapa de Ruysch (1508), se lee la siguiente leyenda:
-«_Insula hec in anno Domini 1456 fuit totaliter combusta_»[141]. Erico
-el Rojo, desterrado de Islandia por haber cometido un homicidio, se
-lanzó, por el año 985 o 986, a descubrir tierras, siguiendo los pasos
-de Gunnbjorn: logró percibir la costa oriental de Groenlandia en el
-grado 64 de latitud septentrional, continuó su viaje por el Sur,
-dobló el cabo que los antiguos islandeses denominaban Hvarf, y hoy
-llamamos Farewell, viniendo, por último, a fijar su residencia sobre
-la costa occidental, en el _fiord_[142] de Igaliskko, que denominó,
-para perpetuar el nombre de su persona, _Eriksfiord_. Allí comenzó
-la construción de vasto edificio, adosado a una roca, y que llamó
-_Brattahlida_. Volvió Erico el Rojo a Islandia con objeto de estimular
-a sus compatriotas que le siguiesen hacia el país que él denominaba
-_Tierra Verde_, que no otra cosa significa Groenlandia[143]. En el
-mismo año que Erico regresaba a Brattahlida, 35 navíos islandeses
-se dirigían a Groenlandia, llegando a su destino sólo 14, pues los
-restantes se habían perdido a causa de las tempestades y borrascas
-del Océano. Con los islandeses que lograron salvarse fundó Erico una
-colonia, la cual, dos siglos después, contaba con 8.400 individuos, y
-según otros, con 10.000, distribuídos en 280 establecimientos.
-
- [141] Véase Nordenskiol, _Facsimile-Atlas_, tom. XXXII.
-
- [142] Fiord, quiere decir sitio o paraje.
-
- [143] En nuestros tiempos, el marino Davis le dió el nombre de
- _Tierra de desolación_.
-
-Por el año 986--cuentan los Sagas del Códice Flateyense el intrépido
-joven Biarne, hijo de Heriulf, salió de Noruega en busca de su padre,
-que moraba en Islandia. Cuando al llegar a Islandia recibió la
-noticia de que su padre había marchado con Erik hacia las regiones
-occidentales, sin descargar la nave, emprendió el mismo camino,
-encontrando al poco tiempo una tierra donde se levantaban pequeñas
-colinas y se hallaban bastantes selvas. A las veinticuatro horas de
-navegación divisó una llanura poblada de árboles, pasados tres días
-pudo distinguir una isla cubierta de nieve y grandes masas de hielo, y,
-últimamente, a los cuatro días, tuvo la dicha de llegar a Groenlandia,
-siendo recibido con grandes muestras de cariño por su padre y por Erik.
-
-Regresó Biarne a Noruega, y si damos crédito a modernos escritores,
-especialmente a Yeclercq, las comarcas recorridas por el famoso marino
-debieron ser las de Nantuket, Nueva Escocia y Terranova. Gravier afirma
-que fueron las cuatro comarcas de Nueva Inglaterra, Nueva Escocia,
-Terranova y golfo de Maine; y Geffroy, no sólo declara que llegó a
-las costas de América, sino que descubrió el río San Lorenzo. Parece
-verosímil que el continente encontrado por Biarne y sus compañeros
-fuese, ya las costas del Labrador, ya las de los modernos Estados
-Unidos, y por lo que respecta a la isla, podría corresponder, según
-la autorizada opinión de Gaffarel, a Terranova o a cualquiera de las
-situadas en los Estrechos de Davis y de Hudson. Dedúcese todo esto
-por el probable derrotero del viaje, y también por la posición y
-caracteres de las tierras indicadas[144]. Llegase o no Biarne a las
-costas americanas o del Nuevo Mundo, su nombre figurará siempre entre
-los intrépidos navegantes.
-
- [144] Véase Valle, ob. cit. págs. 33 y 34.
-
-El nunca bastante alabado Leif Erikson, hijo de Erico el Rojo y
-que vivió en la corte de Olaf u Olaw I de Noruega (996-1000) fué
-el continuador de la obra de Biarne. Cuando la mayor parte de las
-naciones o pueblos de Europa se hallaban sobrecogidos de espanto y
-de terror porque se aproximaba el año 1000, tristísimo año 1000, que
-llevaba consigo el fin o acabamiento del mundo y, por consiguiente,
-la muerte de la humanidad; cuando el rey Olaf, recién convertido al
-cristianismo, hacía difundir su religión por todos sus Estados, el
-marino Leif acometió la empresa desde las regiones más septentrionales
-de Europa, de buscar, surcando el Atlántico, los países que sus
-predecesores Gunnbiorn, Erico el Rojo y Biarne habían descubierto,
-pero no explorado. Leif, en un barco que compró y seguido de 35
-hombres, se lanzó al Océano, y después de grandes trabajos, llegó a
-una región llana, pedregosa, desolada y cubierta en muchas partes por
-montañas de nieve, a las cuales dió el nombre de _Helluland_ (Tierra
-pedregosa) y habiendo encontrado luego inmensas y dilatadas selvas,
-llamó aquella tierra _Markland_ (Tierra de los bosques). A los dos
-días de navegación llegaron los normandos a una isla, separada del
-continente por peligroso estrecho. Descubríanse en la parte continental
-corrientes aguas, saliendo de tranquilo lago. Decididos a permanecer en
-aquellos lugares durante el invierno, levantaron barracas de madera,
-a las que dieron el nombre de _Leifsbudir_ (Casas de Leif). El clima
-era dulce, la tierra se hallaba alfombrada de hierba, y en el río y
-el lago abundaban salmones. Cuando terminaron los modestos trabajos
-de edificación, los inmigrantes se dedicaron a reconocer el país,
-con cuyo objeto salían en grupos, no sin que el jefe les ordenara la
-vuelta al acercarse la noche. Tardó un día más de lo justo uno de los
-expedicionarios, alemán de origen, llamado Tyrker, amigo desde la
-niñez de Leif. Como el citado jefe reprendiese su tardanza, contestó
-Tyrker lo que sigue: «No me fuí tan lejos como suponéis; en cambio os
-traigo algo nuevo, porque he encontrado viñas cargadas de uvas.» Por
-esta razón Leif puso al país el nombre de _Vinland_ (Tierra del vino).
-Llegada la primavera, Leif determinó regresar a su patria, cargando
-la nave de pieles, maderas y uvas. Todos sus compatriotas alababan el
-valor y la fortuna de Leif[145].
-
- [145] De _La Tribuna_, periódico de Madrid del 24 de Octubre
- de 1912, copiamos lo siguiente:
-
- «Un sabio americano, en el «American Museum of Natural
- History», trae una gran cantidad de datos acerca de una
- tribu de raza blanca que vive hace siglos en la isla
- Victoria, separada del resto del mundo. Estos blancos son
- cerca de 2.000 y los descendientes de una expedición mandada
- por Leif Erickson. Con motivo de su existencia, se trata
- ampliamente en dicho artículo de la cuestión precolombiana,
- y se afirma que América fué descubierta por los noruegos y
- escandinavos en el siglo X, es decir, cerca de cinco siglos
- antes que Colón condujese sus naves a aquellas tierras. La
- ciencia está conforme en que los escandinavos y noruegos la
- habían descubierto; pero también lo está en que no sabían de
- qué se trataba, y que estos pensaban, como pensó Colón, que
- eran las costas de Asia.
-
-[Ilustración:
-
-FOTOTIPIA LACOSTE--MADRID.
-
-LEIF ERIKSON.]
-
-Cuando corría el año de 1002, Thorwald, otro de los hijos de Erico,
-aceptando los consejos de su valeroso hermano Leif, acompañado de 30
-hombres, se lanzó a la mar y llegó a las barracas de Leifsbudir, donde
-pasó el invierno. Durante la primavera se dedicó a recorrer la parte
-meridional de Vislandia, encontrando pequeñas y pintorescas islas,
-siendo la mayor de todas la que a la sazón llamamos _Longisland_.
-Durante el otoño regresaron a Leifsbudir. En el verano siguiente
-Thorwald y algunos de los suyos emprendieron la exploración de las
-costas septentrionales. En la costa y sobre la arena hallaron tres
-canoas de mimbres y en cada una de ellas tres hombres, los cuales
-ocho perecieron a manos de los normandos, logrando sólo escapar uno.
-Irritados los esquimales con semejante crueldad, cayeron sobre Thorwald
-y los suyos, teniendo el jefe de los normandos la desgracia de morir
-de un flechazo, habiendo antes encargado a sus compañeros que le
-enterrasen en aquel sitio y pusiesen dos cruces sobre su tumba; en lo
-futuro el cabo se llamaría _Krossanes_ (Promontorio de las cruces).
-Thorwald fué el primer europeo que murió a manos de los americanos.
-
-Los compañeros de Thorwald, temiendo mayores venganzas de los
-esquimales, y habiendo cumplido las órdenes que les había dado el
-difunto jefe, abandonaron, en el año 1005, aquellos lugares, y,
-cargando el barco de productos del país, volvieron a la patria, donde
-contaron los sucesos que les habían ocurrido, y muy especialmente la
-muerte del valeroso caudillo.
-
-Poco después un hermano de Thorwald, llamado Thorstein, acompañado de
-su mujer, la inteligente Gudrid, y de 25 marinos, organizó la tercera
-expedición, que fué más desgraciada que las anteriores. Contrarios
-vientos les desviaron de su camino, y hasta la entrada del invierno
-no pudieron arribar a Lysufiord, donde los recibió con generosa
-hospitalidad un cierto Svart, en cuya casa cayó enfermo y murió
-Thorstein, siendo sus cenizas trasladadas en el buque por la viuda y
-Svart hasta Eriksfiord: allí tuvieron cristiana sepultura.
-
-Por entonces (1002) llegó a Groenlandia rico noruego, descendiente de
-reyes, que se llamaba Thorfinn o Karlsefn--pues con ambos nombres se le
-conoce--el cual, con beneplácito de Leif, se hospedó en Brattahlida,
-y por cierto, que habiéndose enamorado de Gudrid, contrajo con ella
-matrimonio. Thorfinn hizo armar una flotilla de tres naves, dotadas de
-160 individuos, algunos de ellos mujeres, varios animales domésticos
-y abundantes provisiones. En la primavera del año 1007 partieron de
-Eriksfiord, y, ayudados por favorables vientos, lograron divisar a las
-veinticuatro horas de navegación los picos de Helluland, llegando a
-_Markland_, país de exuberante vegetación; recorrieron en vano varios
-sitios buscando la tumba de Thorwald, pasaron el cabo Kialarnés,
-encontrando luego dilatada extensión de dunas, vastos desiertos y
-estrechas riberas, a cuyas playas llamaron _Jurdustrandir_ (Playas
-maravillosas)[146]. Luego que Thorfinn tuvo la satisfacción de que dos
-de sus compañeros que habían salido a recorrer las costas volviesen con
-grandes racimos de uvas y espigas de trigo silvestre, penetró en una
-bahía grande y en seguida en una isla abundante de plumas y huevos de
-_eiders_ (ánades), que llamó _Straumey_ (Isla de las corrientes). En la
-citada bahía, que denominaron _Staumfiord_ (Bahía de las corrientes),
-fundaron una colonia. Cuando llegó la primavera se dedicaron a cultivar
-los campos, a la pesca y muy especialmente a la construcción de
-barracas que les sirvieran de alojamiento.
-
- [146] Tal vez dieron dicho nombre por la frecuencia con que
- allí se observa el fenómeno del espejismo.
-
-[Ilustración: Tipo esquimal (Estrecho de Behring).]
-
-Grave contrariedad fué que les sorprendiese el invierno desprovistos de
-caza y de pesca; pero la dificultad mayor consistió en el disentimiento
-y enemiga entre el marino Thorhall, piloto de una de las embarcaciones,
-y Thorfinn. Cada uno tomó diferente camino. Thorhall, deseando volver
-a su patria, tomó rumbo hacia Europa, arribando a las costas de
-Irlanda, donde--según dicen--murió en esclavitud. Thorfinn continuó sus
-exploraciones, en busca siempre de Leifsbudir, llegando, no sin muchos
-trabajos y estableciéndose enfrente de la colonia de Leif, con cuyo
-objeto levantaron diferentes casas, que por el nombre de su fundador
-recibieron el de _Thorfinnsbudir_.
-
-A los quince días de establecerse en aquel país, apareció la bahía
-cubierta de botes tripulados por esquimales. Dichos esquimales
-bajaron a la costa y luego que contemplaron a los hombres blancos, se
-retiraron. Volvieron en la primavera de 1008 y eran tantos los que
-tripulaban las muchas canoas, que la bahía parecía hallarse cubierta de
-carbón. Groenlandeses y esquimales entablaron relaciones de comercio;
-los primeros dieron a los segundos vistosas telas encarnadas y vasos de
-leche, en cambio de pieles, cestas de mimbre y otras cosas. Pronto--por
-causas que desconocemos--la guerra sucedió a la paz. Ya Thorfinn había
-tenido un hijo de Gudrid y ya los normandos vivían tranquilos en sus
-posesiones de Vinlandia. Entonces, los skrelings, se lanzaron a la
-lucha, y aunque al principio lograron algunas ventajas, fueron al fin
-vencidos y se retiraron de Vinlandia.
-
-Enojosa iba siendo a Thorfinn y los suyos la estancia en Vinlandia.
-El deseo de volver a la patria, las cuestiones surgidas entre los
-mismos normandos y la oposición de los naturales del país, obligaron
-a Thorfinn a dar la vuelta a Groenlandia, no sin que en la travesía
-explorase nuevos países y cogiera dos muchachos al pasar por las costas
-de Markland. Dijeron los jóvenes skrelings, que más allá del sitio en
-que fueron cogidos, había un país habitado por hombres que vestían
-túnicas blancas y acostumbraban llevar pedazos de tela fijos en largas
-varas. Estos pedazos de tela, según algunos críticos, eran estandartes
-o banderas. Se sospecha con algún fundamento que tales noticias debían
-referirse al territorio del _Hvitramannaland_.
-
-En este estado nuestra narración, antes de pasar adelante, preguntamos:
-pero, las regiones visitadas por los ilustres viajeros Leif y Thorfinn,
-¿eran las mismas? Dúdanlo con más o menos razones algunos escritores.
-Recordaremos, a este propósito, que el francés Nicolás Denys,
-lugarteniente por Inglaterra de Nueva Escocia a mediados de la centuria
-XVII, dió exacta noticia de la riqueza forestal del país, añadiendo
-que las uvas eran tan grandes como nueces moscadas y algo ácidas,
-porque crecían silvestres. Opinaba que si se tuviese más cuidado en la
-elaboración del vino, éste sería de mejor calidad o de mayor gusto.
-De la misma manera el trigo nacía espontáneamente en la parte sur de
-Escocia y también era susceptible de mejoramiento.
-
-No tenemos duda en que lo mismo Leif que Thorfinn encontraron uvas en
-aquellas lejanas tierras; pero el trigo silvestre, que el segundo de
-aquellos navegantes halló, no debió ser tal trigo, sino arroz indiano
-(_Tizania aquatica_), producto mencionado por los viajeros que se
-ocupan de las plantas de la tierra de la Nueva Escocia. También puede
-afirmarse que Leif no vió indígenas, y Thorfinn tuvo que luchar con
-los skrelings, que, como antes se dijo, pertenecían al grupo esquimal.
-
-Conviene no olvidar que de las tres naves que en 1007 hizo armar
-Thorffinn, y que salieron de Eriksfiord, pronto quedaron dos: una de
-ellas, bajo el mando de Biarne, hubo de naufragar, logrando salvarse
-pequeña parte de la tripulación en las costas de Irlanda[147]. En la
-otra nave, después de tantos trabajos, Thorffinn y su familia pudieron
-arribar a Groenlandia en el año 1011, trasladándose al poco tiempo a su
-patria, «llevando consigo tan considerable número de objetos, traídos
-de Vinlandia, que, según creencia de aquellos tiempos, jamás apareció
-en las costas escandinavas embarcación mejor provista y cargada»[148].
-
- [147] Biarne sacrificó su vida por salvar la de sus compañeros.
-
- [148] Valle, Discurso leído en el Ateneo de Madrid el 11 de
- Marzo de 1891, págs. 43 y 44.
-
-La noble Gudrid, al contraer matrimonio su hijo Snorre, matrimonio
-que le llenó de alegría, salió de Islandia y se dirigió a Roma, donde
-seguramente hubo de dar noticia de los descubrimientos de los normandos
-en las regiones ultraoceánicas. La corte Pontificia oyó con interés las
-curiosas e importantes narraciones de Gudrid, tal vez para aprovecharse
-de ellas tiempo adelante. Al regresar a Islandia la buena viuda de
-Thorffinn, formó el propósito de consagrar a la religión los últimos
-días de su vida, retirándose con este objeto a un monasterio que su
-hijo Snorre había hecho construir.
-
-En el año de 1011, la célebre Freydisa, hermana de Leif, deseosa de
-riqueza más que de gloria, después de convencer a su débil marido
-Thorvard, organizó una expedición, saliendo de Groenlandia con una nave
-de su propiedad y las de dos ricos islandeses, en busca de las tierras
-que se proponían visitar. Desdichada fué la expedición, como lo fueron
-otras de europeos hacia las playas americanas, llamando la atención
-el silencio que guardan de ellas los _Sagas_ islandeses. Probado se
-halla que un tal Hervador, a mediados del siglo XI, salió de Vinlandia
-para trasladarse a las tierras de Hvitramannaland, «y queriendo--como
-escribe Valle--invernar en ellas, remontó un río, deteniéndose luego
-al pie de espumosas cascadas, que denominó _Hridsoerk_; paraje que,
-según algunos, permite asegurar que los normandos prolongaron sus
-exploraciones bastante al Sur de la América Septentrional, hasta
-descubrir la bahía de Chesapeake, los ríos que allí desembocan y los
-naturales despeñaderos de aguas que se observan en Potomac, por encima
-de Washington»[149].
-
- [149] Ibidem, pág. 45.
-
-No cabe duda alguna que en el año 1135 tres groenlandeses, apasionados
-de aventuras atrevidas y peligrosas, se internaron en los Estrechos
-que a la sazón llamamos de Davis y de Baffin, llegando a la isla
-_Kingiktorsoak_ o de las Mujeres, en la latitud boreal de 72° 55',
-en cuyo punto grabaron sobre una piedra la noticia de su estancia.
-Refieren los _Sagas_ que por el año 1266 tres sacerdotes de la
-diócesis de Gardar, llamado uno de ellos Halldor, siguiendo la
-misma dirección que los anteriores, fueron sorprendidos por furiosa
-tempestad, consiguiendo arribar a un punto donde el sol, en el 25 de
-julio y día de Santiago, no se ocultaba en el horizonte, permaneciendo
-muy alto durante la noche y muy bajo en las horas correspondientes
-al día. Dichos navegantes, ¿alcanzarían el paralelo 75° 46' un poco
-al Norte del Estrecho de Barrow, como han pensado algunos sabios de
-nuestros días? Halldor y sus compañeros, ¿habrán precedido a Parry,
-Ross, Franklin y demás viajeros de las regiones boreales? Casi a
-los veinte años (1285), dos sacerdotes islandeses, Adalbrando y
-Thorwald Helgason, se embarcaron para Markland, llegando a un país que
-llamaron _Nyja Land_ o _Terranova_, nombre que tiene a la sazón. Tan
-naturales y corrientes debieron ser esta clase de viajes, que habiendo
-recibido Ivar Bardson en 1347 el encargo de visitar y describir los
-establecimientos de los normandos en América, publicó su obra, y como
-cosa corriente y sabida dió noticia de aquellas regiones. Dicha obra,
-de inestimable valor, la publicó, primero Rafn en sus _Antiquitates
-americanæ_[150], y después Major en el año 1873[151]. Por último,
-viene a confirmar con toda claridad lo que decimos el siguiente hecho:
-también en el año 1347 llegó a Islandia una nave, con 18 hombres,
-procedente del país de Markland, no llamando a nadie la atención las
-noticias que dieron del citado país, pues eran harto conocidas y
-sabidas de todos.
-
- [150] Páginas 302-318.
-
- [151] Véase Gaffarel, ob. cit.
-
-Creemos que nadie puede poner en duda los viajes de los normandos desde
-últimos del siglo X o comienzos del XI en las regiones septentrionales
-de América. Si algunos escritores, con poco sentido histórico, han
-llegado a decir que los _Sagas_ son monumentos únicamente legendarios
-o poéticos, les contestaremos que la crítica moderna los considera
-documentos de inestimable valor, lo mismo por su fondo, casi siempre
-verdadero, como por su sencillez y claridad.
-
-No deja de tener también no poca fuerza, que sabios como Humboldt,
-Rafn, Magnussen, Kohl, Horsford, Costa, Brown, Schmidt, Loffler,
-Beauvois, Gravier, Gaffarel y otros, hayan declarado la autoridad
-histórica de los Sagas, siguiendo el mismo camino la _Sociedad Real
-de Anticuarios del Norte_, y, últimamente, el Congreso de Copenhague,
-celebrado el 1883.
-
-Acerca de si los establecimientos normandos fueron o no verdaderas
-colonias, nada habremos de decir, como tampoco hace al caso discutir
-sobre el fruto de las citadas expediciones; pero lo cierto es que
-Europa se estuvo comunicando con América durante más de tres siglos.
-
-Como si todos los datos expuestos fueran poco, debe consignarse que
-la Iglesia Romana no olvidó a aquellos lejanos países, sobre los
-cuales extendió la luz del Evangelio. Ora porque la famosa Gudrid
-diese a conocer en la corte pontificia la existencia de los citados
-territorios, ora porque los Papas desearan progresar y difundir la
-Religión cristiana en países que conocían por otros medios, lo cierto
-es que, desde mediados de la centuria XI, los obispos de Noruega e
-Islandia, y poco después el establecido en Gardar, capital de la
-Groenlandia, consideraron las posesiones del Vinland como una parroquia
-alejada de su diócesis, que frecuentemente iban a visitar.
-
-No habremos de pasar en silencio que el obispo Jon (Juan), en el
-año 1059, habiendo ido desde Islandia a los territorios americanos
-a predicar el Evangelio, los infieles le hicieron sufrir cruel
-martirio. Corría el año 1121, cuando el islandés Erico Vpsi, al
-considerar la situación religiosa de Vinlandia, renunció a la silla
-de Gardar, dedicándose por completo a fortalecer a sus nuevos fieles
-en la doctrina de Cristo. Tal vez con este asunto tenga relación la
-demanda que en 1124 hicieron los colonos groenlandeses reunidos en
-Asamblea general para que se hiciese el nombramiento de Obispo de
-Gardar a favor de un cierto Arnaldo[152]. Desconocemos el resultado de
-las predicaciones del Obispo Erico en Vinlandia; tal vez--como dice
-Gaffarel--tengan su origen en las ceremonias religiosas de aquellos
-tiempos ciertas costumbres que persisten en algunos puntos de la
-América del Norte.
-
- [152] Gobernaron la diócesis de Vinlandia, desde el Obispo
- Erico Vpsi, en 1121, hasta Vincentius, que la regía en 1537,
- esto es, cuarenta y cinco años después del descubrimiento
- de Colón, 29 Obispos. Torfaeus publicó en la Historia
- Groenlandia, como también Gravier y otros, los nombres y las
- fechas correspondientes a los citados Prelados.
-
-Del mismo modo, a nadie debe extrañar que la Iglesia procurara
-proporcionarse recursos, lo mismo en las próximas que lejanas diócesis,
-para el mantenimiento de las necesidades del culto y del clero. Es
-cierto que allá por el año 1276, el arzobispo Jon, con la autoridad
-del Santo Padre, delegaba sus funciones en tercera persona, la que
-había de recoger el producto de los diezmos; y el Papa Nicolás III
-(1277-1280), en carta escrita en Roma el 31 de enero de 1279, ratificó
-los plenos poderes conferidos por el Arzobispo al mencionado anónimo
-colector[153]. Pasados tres años, el mandatario llegó a Noruega con
-los diezmos de los colonos de Vinlandia, que consistían, no en metales
-preciosos como hubiera deseado la corte pontificia, sino en pieles,
-dientes de morsa y barbas de ballena. Habiendo el Arzobispo consultado
-al Papa lo que debía hacerse con tales cosas, contestó Martín IV
-(1280-1285) que se enajenasen.
-
- [153] Dice D. Manuel del Valle que el producto de los diezmos
- estaba «destinado a la cruzada que entonces se predicó por
- toda Europa»; pero efeto nos parece poco exacto, pues las
- cruzadas generales habían pasado hacía bastante tiempo y
- también las de Luis IX de Francia, apenas se recordaban, sin
- embargo, de que la última dirigida contra Túnez, al frente
- de cuya ciudad murió de peste el Santo Rey, se verificó el
- 1273. También habremos de observar que no fué Nicolás II el
- que escribió la citada carta, según afirma el Sr. Valle, sino
- Nicolás III.
-
-Veinticinco años después, los tributos eclesiásticos de Vinlandia
-figuraban en la suma de las collectas y se vendieron en 1315 al
-flamenco Juan de Pré.
-
-Pasamos a estudiar la organización de los normandos en Vinlandia.
-Hallábanse constituídos en _colonias_, según la respetabilísima
-opinión de Humboldt, de Gravier, de Eben Norton Horsford y de E.
-Reclus. Formaban los citados establecimientos normandos una especie
-de república, bajo la protección nominal de los reyes de Noruega; los
-colonos mantenían con la metrópoli, especialmente con Groenlandia
-e Islandia, relaciones frecuentes. Cambiaban las riquezas del país
-(maderas finas, pieles de animales, dientes de morsa y aceite o barbas
-de ballena), por el hierro y las armas que necesitaban; dedicábanse
-también la mayor parte del tiempo--pues era para ellos el medio de vida
-principal--a las ocupaciones de la pesca.
-
-Desde el siglo XIV llegaron a interrumpirse o se interrumpieron del
-todo las relaciones entre los normandos y americanos. Contribuyeron
-a ello, sin duda, además de otras causas, los frecuentes ataques de
-los esquimales, refractarios a la civilización europea, quienes se
-atrevieron a atacar a los normandos en sus mismas fortificaciones.
-Adquirió carácter tan cruel la lucha en el siglo XV, y tantas fueron
-las lamentaciones de los colonos, que Nicolás V hubo de dirigir
-famosa Bula--en el año 1448--a los obispos islandeses para que
-ellos proveyesen a las necesidades de los cristianos perseguidos en
-Groenlandia. Señalan también los historiadores otra causa, y fué la
-peste negra que por entonces, habiendo ya causado numerosas víctimas
-en Asia y en Europa, se extendió por América y despobló a Groenlandia
-e Islandia, no siendo de extrañar que las últimas posesiones dejasen
-de enviar expedicionarios o colonos a Markland y Vinland[154]. Por
-último, no faltaron escritores que sostuvieron haberse interrumpido las
-comunicaciones marítimas entre los países septentrionales de Europa y
-los de América, por la formación de inmensos témpanos de hielo en la
-parte superior del Atlántico.
-
- [154] No sabemos a qué peste negra se refieren los
- historiadores y que causó tantas víctimas en el siglo XV.
- Conocemos la que se desarrolló en el siglo XIV y que dejó
- desierto el país de Groenlandia y, más adelante, la que
- comenzó en los Estados de Flandes, penetró en España por
- Santander e hizo tantas víctimas en el año 1599. No tuvo
- menos importancia la que ocasionó a mediados del siglo XVII
- desgracias sin cuento en Nápoles y en casi toda la Italia.
-
-Pero dejando estos asuntos que carecen de valor histórico, diremos
-las dos opiniones principales acerca de lo que es hoy la antigua
-Helluland. Beauvois, Gravier, d'Avezac, Horsford y Gaffarel sostienen
-su correspondencia con la isla de Terranova; pero Humboldt, Loffler
-y Reclus estiman preferible referir el Helluland a la tierra de
-Labrador[155]. Markland fué considerada idéntica a la moderna Acadia,
-que los anglo-sajones pusieron el nombre de Nueva Escocia; participan
-de esta opinión d'Avezac, Rafn, Beauvois, Gravier, Loffler, Gaffarel y
-otros. De la misma manera geógrafos e historiadores asimilaron el suelo
-de Vinlandia a determinadas porciones del de Massachusetts (Estados
-Unidos); pero por lo que respecta a este particular, modernamente
-Loffler ha sostenido que sería más conveniente referirla a la actual
-Virginia. Más o menos acertadas tales correspondencias de lugares, lo
-único que puede afirmarse de cierto es que en la bahía de Massachusetts
-hicieron prolongado asiento Leif, Torwald y Thorffinn. Las casas
-edificadas por Leif debieron estar, según Rafn, en la desembocadura
-del Pocasset-River; pero el escritor contemporáneo Gaffarel las supone
-en el mismo sitio donde hoy se levanta la capital Nueva York. La isla
-descubierta por Torwald debe ser, si aceptamos la opinión de Gravier,
-la que llamamos Long-Island; las playas que se observaron hacia el
-Sur deben ser las de New-Jersey, Dellaware, Maryland y tal vez las de
-Virginia y Carolina. Torwald reconoció dos promontorios: el _Kialarnés_
-y el _Krossanes_ o el de las Cruces; el primero corresponde al Cabo
-Cod, o Nauset de los indios, y el segundo al que lleva hoy, según
-Gaffarel, el nombre de Sable en la extremidad meridional de Nueva
-Escocia, o más bien, como afirma Gravier, el Cabo de Gurnet. Las playas
-maravillosas que encontró Thorffinn en su expedición, deben estar
-colocadas--pues esta es la opinión de Rafn y Gravier--al Sur del citado
-Cabo Cod, si bien afirma Gaffarel que se hallan en las costas de Nueva
-Escocia, donde abundan fenómenos de espejismo, como los que admiraron a
-los antiguos normandos; la bahía circular, famosa por sus corrientes,
-debe ser la de Buzzard; la isla tan abundante de huevos de _liders_,
-también pudiera ser la de Marta's Vineyard; y las casas que bajo la
-dirección de Thorffinn se levantaron enfrente de las de Leif, debieron
-estar en el sitio que los indios llamaron Mount-Haup, cerca de Taunton
-River. Nada, pues, tiene de particular que en Boston, ciudad próxima
-a los parajes citados, se haya erigido, a últimos del siglo XIX, una
-estatua que recuerda la memoria del ilustre Leif. Debe consignarse que
-Eben Norton Horsford, uno de los más decididos propagandistas para que
-se levantase un monumento a Leif, dijo a este propósito que «no por
-ello se amengua en nada la gloria de Colón, que trató de resolver el
-problema de la redondez de la tierra», y añadiendo «que la misma ciudad
-de Boston patrocinará con gusto la idea de levantarle una estatua en
-1892.»
-
- [155] Afirmase a la sazón que hubo dos Helluland: el mayor o
- Labrador y el menor o Terranova.
-
-Por lo que se refiere a la antigua _Marklandia_, en el mapa del
-cosmógrafo Martín Waldseemüller, cerca de la _Illaverde_ (Groenlandia,
-según Storm), aparece una isla pequeña casi circular, que supone el
-mismo Storm sea la citada Marklandia. Por tanto, al Sur de Groenlandia
-se halla Hellulandia, después Marklandia y en seguida Vinlandia; las
-dos últimas se hallan separadas por el mar.
-
-No contentos historiadores y críticos con las pruebas aducidas para
-mostrar las relaciones entre noruegos e irlandeses con americanos,
-pretendieron robustecer dicha teoría con demostraciones arqueológicas.
-En el estado de Massachusets, condado de Bristol, a la orilla oriental
-del Taunton-River, se levanta una roca de color rojo de 4 metros
-de base y 1,70 de altura, llamada _Dighton Writing Rock_, en cuya
-superficie se distinguen toscas figuras e inscripciones con caracteres
-misteriosos. Después de interpretaciones varias, los anticuarios
-daneses Rafn y Magnussen, como también Lelewell y Gravier, pretendieron
-descubrir caracteres rúnicos, llegando a sostener que las figuras
-representaban a Thorffinn, a su mujer Gudrid y al niño Snorre, que
-había rasgos de un navío defendiéndose del viento, un escudo blanco y
-marineros luchando con enemigos (skrelings). Gravier llegó a decir que
-los trozos escritos decían lo siguiente: «131 hombres han ocupado este
-país con Thorffinn.» Al paso que Gaffarel opinó que el grabado y los
-caracteres eran indescifrables, Horsford declaró que la crítica rechaza
-dicho testimonio. Lo mismo puede decirse de las ruinas de Newport,
-las cuales indican un edificio en forma de rotonda, hecho con piedras
-de granito, unidas por argamasa, y que consta de diferentes arcos,
-descansando sobre ocho columnas. El edificio de Newport, descubierto en
-Rhode-Island, se ha dicho que era de procedencia normanda, sin tener en
-cuenta que Benito Arnoldo, uno de los primeros colonos que vinieron,
-desde 1638 a 1678, mencionó en su testamento dicho edificio con las
-siguientes palabras: «El molino de piedra _que he construído_.» Por
-último, Horsford cree haber hallado vestigios arqueológicos de los
-noruegos en América (en Cambridge, población de Massachusets), los
-cuales consistían en restos de dos grandes casas con cinco chozas a
-dichas casas unidas; las primeras estaban destinadas al jefe y personas
-de su familia, y las segundas a los criados.
-
-Recordaremos, pues, las siguientes palabras de Mr. Vivien de Saint
-Martin: «Es indudable que desde el siglo XI, cerca de quinientos
-años antes de Colón y de Cabot, los colonos noruegos de Islandia y
-de Groenlandia conocieron algunas partes de las costas del NE. de
-América»[156].
-
- [156] _Histoire de la Geographie_, pág. 387.
-
-No habremos de terminar este capítulo sin trasladar aquí la opinión de
-Reclus: «Aun en la misma patria de Cristóbal Colón y de Amerigo Vespuci
-no hay quien ponga en duda que fueron los normandos los descubridores
-de la América del Norte»[157].
-
- [157] _Nueva Geografía Universal_, América Boreal, pág. 9.
-
-Dice que a fines del año 1000 descubrió Leif el _Virland_ o País del
-vino. «Sea lo que fuere--añade--los escandinavos fundaron en tierra
-firme del Nuevo Mundo colonias regulares en un período que, según la
-tradición, abarca de ciento veinte a ciento treinta años. Después de
-haber tomado posesión del país y encendido grandes hogueras, cuyo
-resplandor llevara a lo lejos la noticia de su llegada, marcaron con
-signos los árboles y las rocas, clavaron sus lanzas en los promontorios
-y construyeron cabañas y recintos fortificados. Los _sagas_ hablan
-del nacimiento de niños en aquellas colonias y refieren asimismo
-combates, en los que sucumbieron guerreros. Entre ruinas de antiguas
-construcciones atribuídas a los escandinavos, se han encontrado
-sepulcros. Los piratas normandos, como los invasores de todas las
-naciones de Europa que les sucedieron, asesinaron a los indígenas y
-lo hicieron por el sólo gusto de verter sangre: la obra de exterminio
-comenzó a la llegada de los blancos»[158].
-
- [158] Ibidem, págs. 12 y 13.
-
-Citaremos, por último, el siguiente párrafo del sabio geógrafo: «En
-vista de los descubrimientos hechos por las gentes del Norte en
-aquellas latitudes, los navegantes de la Europa meridional debieron
-buscar nuevas tierras hacia las regiones templadas y cálidas del otro
-lado del mar. Además, nunca llegó a perderse del todo el recuerdo
-de las primeras expediciones, o mejor, confundíase este recuerdo
-con tradiciones diversas. Lo mismo que los galos y los islandeses,
-los árabes relatan la historia de sus heróicos navegantes, los ocho
-_almagrurim_ o «hermanos errantes» que salieron del puerto de Lisboa
-en el año 1170, jurando no regresar sin haber desembarcado en las
-lejanas islas de Ultramar: otros «hermanos» o compañeros, los frisones,
-que embarcados en Brema, llegaron hasta la Groenlandia; después, a
-fines del siglo XIV, dos venecianos visitaron las mismas tierras,
-por ellos llamadas _Engroneland_, y los detalles que dan, así como
-ciertas indicaciones hechas en sus cuadernos de navegación, dejan pocas
-dudas acerca de la realidad de este viaje. En fin, un polaco, Juan de
-Izkolno, en el año 1476, fué directamente enviado a la Groenlandia
-con el objeto de restablecer las comunicaciones, desde largo tiempo
-interrumpidas»[159].
-
- [159] _Nueva Geografía Universal_, América Boreal, págs. 13 y
- 14.
-
-La comunicación entre Escandinavia y las Indias durante la Edad Media,
-y entre España y dichas Indias en los comienzos de la Edad Moderna,
-recuérdanos las siguientes palabras de D. Juan Fastenrath, literato e
-hispanófilo alemán: «Dios ha dado Leif a la raza escandinava; pero dió
-Colón a la raza latina y a la humanidad entera. ¡Apreciemos y admiremos
-a los dos, a Leif y a Colón»[160].
-
- [160] _El Centenario_, tomo IV, pág. 391.
-
-
-
-
-CAPÍTULO IV
-
- AMÉRICA MERIDIONAL: TRIBUS DEL OCÉANO ATLÁNTICO Y DEL OCÉANO
- PACÍFICO.--REGIÓN AMAZÓNICA: SU SITUACIÓN.--LOS TUPÍES Y
- GUARANÍES.--LOS OMAGUAS, COCAMAS Y CHIRIGUANOS.--LOS TAPUYAS.--LOS
- PAYAGÜAES, AGACES, SUBAYAES Y OTRAS TRIBUS.--TRIBUS QUE HABITABAN
- EN EL URUGUAY: CONFEDERACIÓN URUGUAYA: LOS CHARRÚAS.--LOS CHANÁS
- Y OTRAS TRIBUS. LOS ARAWAK.--LOS CARIBES.--TRIBUS DEL ALTO
- ORINOCO Y DEL ALTO AMAZONAS.--TRIBUS DE LAS MESETAS DE BOLIVIA:
- LOS CHIQUITOS.--REGIÓN PAMPEANA: TRIBUS DEL GRAN CHACO Y DE LAS
- PAMPAS.--LOS ARAUCANOS O MAPUCHES.--TRIBUS PATAGÓNICAS.--LOS
- CALCHAQUÍES.
-
-
-Daremos comienzo a la reseña histórica de las diferentes tribus que
-poblaron el Nuevo Mundo antes del descubrimiento de Cristóbal Colón,
-no sin decir antes que sólo serán objeto de estudio las que sean más
-interesantes o de ellas tengamos más noticias. Consideraremos primero
-las de la América Meridional, después las de la Central, y, por último,
-las de la Septentrional.
-
-[Ilustración: La primera representación gráfica conocida de los
-Aborígenes americanos (Augsburgo 1497 a 1503)]
-
-Las tribus de la América del Sur--según los autores--pueden dividirse
-en dos grandes grupos: las del _Océano Atlántico_ y las del _Pacífico_.
-El filólogo Brinton distingue en el grupo del Atlántico dos regiones:
-la _amazónica_ y la _pampeana_; y en el grupo del Pacífico otras dos:
-la _colombiana_ y la _peruana_[161].
-
- [161] Véase Navarro Lamarca, _Historia general de América_,
- tomo I, pág. 283 y síguientes.
-
-Comprende la región amazónica los territorios regados por el Amazonas,
-el Orinoco y todos sus afluentes, incluyendo los estados de Santa Cruz
-y Beni (Bolivia), casi todos los del Brasil, Venezuela y Guayanas;
-también las grandes y pequeñas Antillas. De entre las familias
-lingüísticas más conocidas de la región amazónica, citaremos la
-_tupí-guaraní_, la _tapuya_, la _arawak_ y la _caribe_.
-
-Los tupíes, guaraníes, carios, etc., que habitaban desde las Guayanas
-al Paraguay y desde las mesetas del Brasil a las costas de Bolivia,
-hablaban una de las lenguas más dulces de América. Dicen unos
-historiadores que los guaraníes eran una especie de los tupíes, y otros
-sostienen, por el contrario, que los tupíes eran una especie de los
-guaraníes; pero todos se hallan conformes en que tupíes y guaraníes
-constituyen una sola familia. Según una leyenda, muy corriente en
-América, el primer hombre, llamado Tapaicuá, nació en el fondo de un
-lago, de donde proviene, según parece, el nombre de Ipacaray, que
-quiere decir _hombre de lago_. Tapaicuá tuvo dos hijos, que fueron
-Tupí y Guaraní, los cuales, acompañados de sus respectivas familias,
-llegaron al Brasil. Otros cronistas sostienen que su primitivo asiento
-estuvo en las Antillas y bajaron de Norte a Mediodía.
-
-Tupíes y guaraníes creían en Dios y en el Diablo (_Tupá_ y _Añang_). No
-tuvieron sacerdotes, sino médicos y hechiceros. Creían en otra vida,
-si bien no admitían la existencia del infierno. Decían que todas las
-almas iban al cielo. La tradición que conservaban respecto al diluvio
-era que por consejo del profeta Tamandaré algunas familias de tupíes
-y guaraníes se refugiaron en elevadas palmeras cargadas de dátiles,
-con cuyo fruto se alimentaron hasta la retirada de las aguas. Tiempo
-adelante, una disputa entre las mujeres de Tupí y Guaraní hizo que
-éstos interviniesen. Decidieron separarse para cortar la cuestión,
-quedando Tupí con sus descendientes en el Brasil, y Guaraní con su
-dilatada familia en el Paraguay. Luego los guaraníes se extendieron por
-extensas regiones, pues se encuentran en el Uruguay, en las provincias
-argentinas de Corrientes y Entrerríos, en el Brasil, en las Guayanas y
-algo en Bolivia.
-
-Tenían los tupíes cabeza cuadrada, rostro lleno y oval, nariz corta
-y achatada, ojos pequeños, barba poca y color desde el rojo hasta el
-amarillo; eran robustos, de manos y pies pequeños. Distinguíanse los
-guaraníes por su color cetrino, cabello lacio, ojos negros, dientes muy
-blancas, buena estatura y facciones finas.
-
-Ni tupíes ni guaraníes reconocieron gobierno alguno. Pacíficos
-por naturaleza, no estaban sujetos a fuertes pasiones. Existía la
-poligamia, en particular entre la gente rica. Educaban a sus hijos
-enseñándoles el manejo del arco y otros rudos ejercicios; obligaban
-a las mujeres, no sólo a ocuparse en los trabajos domésticos, sino
-en los agrícolas. Vivían, generalmente, en rancherías de 50 a 100
-familias, gobernadas por un cacique, autoridad inferior a la asamblea
-de padres de familia. Acostumbraban reunirse al anochecer, y sentados
-en el suelo deliberaban sobre los asuntos de la ranchería. Sólo en
-caso de guerra elegían un caudillo; sus armas eran las flechas y la
-macana. Al dios Tupá no le construían templos. Los sacerdotes, médicos
-y hechiceros curaban las enfermedades, chupando la parte enferma y
-arrojando luego de su boca, según decían, el germen del mal. Escritura,
-geroglíficos, quippus, medios objetivos de transmitir los pensamientos,
-no los conocían. Apenas tenían vagas noticias de cronología. Los
-ranchos o chozas eran de madera y paja; varios ranchos o chozas
-formaban aldeas (_tabas_). Con madera y paja fabricaban sus únicos
-muebles. Por lo que a agricultura respecta, cultivaban bastante bien el
-maíz, la mandioca, el algodón y el tabaco, que fumaban en pipa.
-
-Los _omaguas_ y _cocamas_ trabajaron los metales y enseñaron a
-los europeos el uso del _caout-chout_, del que hacían vestidos,
-zapatos, etc. Las demás tribus de la familia tupí-guaraní, aunque
-completamente bárbaras, se distinguieron por sus excelentes trabajos
-de alfarería. Por lo que atañe a su organización social, el jefe
-militar (_morubixaba_) tenía absoluta autoridad en tiempo de guerra,
-hallándose limitada en época de paz por las disposiciones del Consejo
-(_nheemougaba_). Eran antropófagos y polígamos. Construían fuertes
-canoas y enterraban sus provisiones en _silos hondos_ o _cuevas_.
-Reconocían un poder superior y muchos espíritus activos y malignos.
-Andaban desnudos, siendo aficionados a los adornos, a las músicas, a
-las danzas y muy especialmente a la embriaguez. Los _chiriguanos_ se
-distinguían sobre todos por su fiereza y salvajismo.
-
-Habitaban los _tapuyas_ (_enemigos_) desde los 5° a los 20° de latitud
-sur, y desde el Océano Atlántico al río Xingú. Se les llamaba también
-_Crens_ o _Guerens_ (antiguos), pues se creía que antes de los tupíes
-fueron ellos dueños de la costa del Atlántico. Los _botocudos_,
-tribus de la familia de los tapuyas, acostumbraban a adornar su labio
-inferior con _botoques_ o pedazos de piedra o madera. Los tapuyas y sus
-tribus eran salvajes, andaban desnudos, habitaban en los bosques y no
-practicaron industria alguna. Fueron cazadores habilísimos. De si eran
-o no antropófagos bastará decir que vivos todavía los prisioneros, les
-cortaban pedazos de carne y se la comían. El tipo de los tapuyas estaba
-en los _aymorés_ (hoy botocudos), y tapuyas eran los _potentues_, los
-_guaytacaes_, los _guaramomíes_, los _goaregoares_, los _yecarusues_
-y los _amanipaques_. Constituían los tapuyas una familia especial y
-su lengua era diferente a la de los tupíes. Por cama tenían el suelo
-cubierto con hojas de árboles, por techumbre, el cielo; por armas, el
-arco y la flecha. Atravesaban los ríos, ya a nado, ya a pie, por los
-sitios donde la profundidad era poca.
-
-Refieren algunos escritores que, en la época del descubrimiento,
-dominaban casi toda la costa del Brasil los tupíes o guaraníes, los
-cuales habían vencido a los tapuyas, apoderándose del territorio. Los
-tupíes hablaban una misma lengua, al paso que los tapuyas hablaban
-lenguas diferentes; los primeros eran menos bárbaros que los segundos;
-aquéllos tenían organización social más perfecta que los últimos; ambos
-eran antropófagos, distinguiéndose en que entre los tupíes era sólo
-tratándose de prisioneros de guerra, y entre los tapuyas era general.
-Si los tapuyas, cuando llegaron los tupíes, se dividían en 76 tribus,
-los tupíes, cuando llegaron los portugueses, formaban 16 naciones, las
-cuales conservaban como radical de su nombre el del tronco común, y así
-decían tupi-nambás, tupi-niquinos y tupi-aes.
-
-Muy poco, pues, se sabe de la historia primitiva del Paraguay. No se
-han hallado en aquellas regiones vestigios que revelasen la existencia
-de muy remotas civilizaciones, como se encontraron en México y Perú.
-Son, sin embargo, datos curiosos la gruta del cerro de Santo Tomás en
-Paraguarí, y la gran losa de Yariguaá, sobre la que se ven geroglíficos
-y caracteres grabados a cincel y no descifrados todavía. Además de los
-tupíes y guaraníes, existían a orillas del Paraguay los _payagüaes_ y
-los _agaces_. En la parte Norte del Pilcomayo vivían los _subayaes_,
-y en las fronteras del Brasil otras tribus que todavía no han sido
-clasificadas. De las citadas tribus, unas fueron destruidas por los
-conquistadores españoles, y otras existen aún en estado salvaje[162].
-
- [162] Véase Pereira, _Geografía e Historia del Paraguay_.
-
-Pasamos a considerar las razas que habitaron en el Uruguay. Cuando
-Juan Díaz de Solís descubrió, en 1512, las costas del Uruguay, se
-encontró con una raza no aborigen, pues antes habían habitado razas
-más atrasadas, cuyos groseros monumentos denunciaban su prioridad.
-Exploraciones verificadas en los territorios de San Luis, departamento
-de Rocha, dieron por resultado el hallazgo de construcciones, cuya
-altura es de 8 a 10 metros y el diámetro de 15 a 25. «La capa
-superficial de los pocos montículos excavados hasta ahora, es de
-tierra dura y compacta, generalmente cubierta de talas, coronillas
-o palmeras, siguiéndose luego el relleno de tierra negra en polvo,
-con interpolaciones de tierra roja quemada, a manera de ladrillos o
-adobes. Entre el relleno y la capa exterior hay una zona, que podrá
-llamarse de esqueletos, de donde se han extraído varios, íntegramente
-conservados: estaban en cuclillas y tenían a su alrededor restos
-de armas y alimentos, como también fragmentos de una cerámica muy
-primitiva. Mientras esto acontecía hacia el Este, algo análogo ha
-revelado en el Oeste una excavación accidental. Sobre la costa del río
-Negro, a veinte cuadras[163] del pueblo de Soriano, se extrajo del
-montículo denominado _Cerrito_, un esqueleto sepultado boca arriba,
-con los brazos en cruz y rodeado de sus armas de combate. El _Cerrito_
-estaba cubierto de una capa de tierra plomiza, luego otra de escamas,
-al parecer de pescado, y entre esta última y el esqueleto extraído,
-existía una tercera de conchas marinas. Al contrario de lo que
-aconteció en _San Luis_, los fósiles del _Cerrito_ se pulverizaron al
-contacto del aire»[164].
-
- [163] Medida itineraria de 100 metros o de 100 o 150 varas,
- según los países.
-
- [164] Francisco Bauzá, _Historia de la dominación española en
- el Uruguay_, tomo I, páginas 133 y 134.
-
-Es evidente que anterior a la civilización que encontraron los
-conquistadores españoles, hubo otra u otras. Acerca de donde procedían
-los primitivos habitantes, es asunto no resuelto todavía. Lo que parece
-hallarse fuera de duda, pues en ello están conformes los cronistas,
-es que las tribus asentadas en el territorio uruguayo formaban una
-confederación que se extendía desde las riberas del Atlántico hasta
-donde se reunen los ríos Uruguay y Panamá, derramándose por las costas
-de ambos ríos. No encontraron los españoles un gobierno central, sino
-tribus con sus jefes respectivos que se unían en tiempo de guerra,
-separándose en época de paz. Dichas tribus eran felices y dóciles,
-siempre que no se quisiera sujetarlas por las amenazas o por la
-violencia. Del mismo modo que se dió el nombre de Confederación del
-Río de la Plata a todos los países bañados por el mencionado río,
-así del nombre del río Uruguay se llamó aquella tierra Uruguay.
-Trasladábanse las tribus de un punto a otro buscando alimento que les
-proporcionaba la caza o los árboles frutales. Hablaban un idioma cuya
-matriz era el guaraní mezclado con voces extrañas; pero un guaraní
-bastante rudo. Prescindían de locuciones poéticas que otros empleaban
-en cantares y fiestas, a las cuales ellos nunca se entregaban. Las
-armas que usaban eran arrojadizas (dardo y flecha) y de esgrima (chuzo
-y maza). La cerámica era pobre. Los colores más usados eran el rojo,
-el azul y el amarillo. La casa la constituían cuatro estacas y la
-techumbre cueros curtidos. Obtenían el fuego frotando dos maderos.
-El hombre andaba generalmente desnudo, y la mujer se cubría desde la
-cintura a las rodillas. No adoraban ídolos ni ofrecían sacrificios
-humanos. Fabricaban manteca con la grasa del pescado, y hacían licores
-fermentando con agua la miel de las abejas silvestres. El gobierno se
-remontaba al sistema patriarcal. Los jefes de las familias constituían
-la asamblea de la tribu.
-
-La tierra era fértil, las aguas abundantes y el arbolado escaso,
-pues sólo se encontraban algunas especies de frutales, tintóreas y
-maderables. No se conocían caballos, ni vacas, ni otra clase de
-ganado. La caza estaba reducida al avestrúz, al venado y al apereá,
-como también a la perdiz, al pavo del monte, a la nutria, al carpincho,
-al zorro, al lagarto y a la mulita. Había carniceros, como el tigre y
-el puma, y reptiles venenosos, como varias clases de víboras. Los ríos
-y arroyos tenían abundancia de peces y de moluscos.
-
-La tribu más importante que habitó el país fué la _charrúa_, cuyo
-asiento principal estaba en el litoral que bañan el Océano, el Plata
-y el Uruguay, extendiéndose de allí hacia el interior del país. Eran
-los charrúas altos, bien conformados los cuerpos, cabello negro, color
-moreno tirando a rojo, negros y brillantes los ojos, blancos y fuertes
-los dientes. De voz débil y parcos en palabras, sólo daban grandes
-voces cuando entraban en batalla. Tenían vista y oído excelentes.
-Sufrían el hambre y la sed; eran ágiles, astutos y emprendedores.
-Gustábanles los lances caballerescos. Guerrear y cazar, a esto se
-hallaba reducida la vida del charrúa. Era feliz en esa vida libre,
-independiente, sin relaciones y sin oposición alguna. Habitaban bajo
-toldos, los que mudaban a las costas en invierno, a los montes y
-frescos valles en verano. No cultivaban la tierra, ni labraban el
-barro, ni tejían, ni hilaban. Tampoco navegaban. Eran tan graves y
-taciturnos que no conocían el baile, ni el canto, ni ninguna clase de
-juegos. Ni en la guerra tenían jefes, ni en la paz obedecían a gobierno
-alguno. La condición de las mujeres era la misma en todos los pueblos
-bárbaros. Criaban los hijos, cuidaban al marido, guisaban, armaban
-y desarmaban los toldos, servían de bestias de carga. Los charrúas
-tal vez no profesaban religión determinada, aunque es indudable que
-no conocían ni ídolos ni templos. Creían en la vida futura, según
-ciertos ritos que observaban en los entierros. Enterraban a los
-muertos con sus armas y con los objetos que más usaban en su vida. No
-fueron antropófagos, antes por el contrario, se distinguían por su
-hospitalidad. Si algunos escritores dicen que existió la antropofagia,
-no están en lo cierto.
-
-Los hombres traían el cabello atado y las mujeres suelto,
-distinguiéndose también los primeros en que llevaban el labio inferior
-atravesado de parte a parte. En señal de duelo las esposas, hijas o
-hermanas del difunto se cortaban una articulación de algunos de los
-dedos; empleaban, además, ayunos y mortificaciones. La poligamia era
-permitida, aunque no tan extendida como en otros pueblos, y por lo
-que respecta a los divorcios eran raros si los matrimonios tenían
-hijos. Castigaban el adulterio descargando algunas bofetadas sobre los
-cómplices.
-
-Aunque no tan extendido en el país como en la tribu de los charrúas,
-no carecía de prestigio la de los _chanás_, que residía en las
-islas del _Vizcaíno_, sobre el río _Hum_ (negro); gozaban de menos
-consideración la de los _yaros_, hacia San Salvador, sobre las orillas
-del Uruguay, la de los _bohanes_ y la de los _chayos_. La tribu
-_guenoa_, que no sabemos si era la misma de los charrúas, apareció
-la última en el territorio uruguayo. Bien será hacer presente que
-los indígenas brasileños, cuyo idioma era también el _guaraní_, se
-distinguían por su fiereza, hipocresía, falsedad, y lo que era peor,
-por su afición a comer carne humana. Puede del mismo modo afirmarse
-que el indígena del Uruguay, cuando los españoles llegaron al país,
-estaba en la época que la geología denomina _neolítica_ o _de la piedra
-pulimentada_. «Todos los datos concurren, escribe Bauzá, a confirmar
-esta aseveración; las armas de que se servían, los utensilios con que
-las trabajaban, los talleres donde esos trabajos se llevaban a cabo,
-son indicios seguros de que habían entrado ya al segundo período de
-la Edad de piedra, en la cual los rudimentos de una industria menos
-grosera, comenzó a abrir horizontes más vastos al espíritu humano.
-Sin embargo, sea por el aumento de las necesidades, sea por el hecho
-fatal de que la civilización se cimenta con sangre, la época en que
-entraban los indígenas era la verdadera época de la guerra universal.
-Así la han designado con mucha propiedad algunos maestros de la ciencia
-geológica»[165].
-
- [165] Ob. cit., tomo I, págs. 185 y 186.
-
-Los _arawak_ o _maipures_ que ocupaban el alto Paraguay y las mesetas
-de Bolivia, llegando hasta las grandes y pequeñas Antillas y también
-las Lucayas o de Bahama, fueron--según opinan algunos cronistas--los
-primeros aborígenes americanos conocidos por los españoles. Las
-palabras indias que oyeron Colón y sus compañeros en Haití, Cuba,
-etcétera, pertenecían a la familia lingüística de los arawak. Eran
-más cultos los arawak que los tupíes y tapuyas; sabían labrar el
-oro, tallaban ídolos y construían canoas; hacían finos paños de
-algodón y pulimentaban sus armas de piedra; cultivaban el maíz, la
-mandioca y el tabaco. Algunas tribus habitaban en casas de regular
-construcción, provistas de hamacas, esteras y objetos de alfarería;
-tenían ritos religiosos definidos y destinaban para cementerio sitio
-determinado. Las tribus _antis_ o _campas_ (ríos Ucayali, Pachitea,
-etc.) domesticaban monos, cotorras y otros animales, y los _guanas_
-(alto Paraguay) eran inteligentes y pacíficos; había otras tribus menos
-importantes.
-
-Por último, los _caribes_ o _karinas_, tal vez de la familia
-tupi-guaraní, pasaron desde las Guayanas a las Antillas y Lucayas,
-siendo de notar que en la época del descubrimiento de Colón se
-hablaban los dialectos de aquellas gentes en las citadas islas y
-en el continente, desde la boca del río Esequibo hasta el golfo de
-Maracaibo. Tenían los caribes alguna cultura, pues supieron tejer
-hamacas de algodón o pita, fabricaron objetos de alfarería, cultivaron
-la tierra e hicieron grandes y marineras canoas. Respetaban a sus magos
-(_piayes_) y _fetiches_. Alimentábanse de la caza; también del pescado,
-de los plátanos y del cazabe. Acostumbraban a pintarse el cuerpo y se
-horadaban las orejas y ternillas de la nariz. Distinguían los meses por
-las lunas, y eran muy aficionados a la música y al canto.
-
-[Ilustración: Caribe (Guayanas).]
-
-Los caribes sólo consideraban hombres a los de su raza, y creían que
-todos los demás debían ser reducidos a la servidumbre. Decían con
-arrogancia: sólo nosotros somos gente (_Ana cariná rote_) y todas las
-demás gentes son nuestros esclavos (_Amucon papororo itoto nantó_).
-En cambio, los demás pueblos odiaban a los caribes. «Allá en lejanos
-tiempos--tales son las palabras de los salivas--infestaba las regiones
-del Orinoco horrible serpiente que todo lo destruía: hombres y cosas.
-Bajó del cielo para matarla el hijo de Puru, y muerta la dejó sobre la
-tierra. Grande fué el regocijo de todos los pueblos, regocijo que se
-convirtió pronto en duelo. Pudrióse la serpiente, y de cada gusano que
-en ella se formó salieron una hembra y un varón caribes.» Los achaguas
-afirmaban que los caribes eran hijos de los tigres, y les llamaban por
-esta razón _chavinavies_. Lo mismo después que antes de la conquista,
-los caribes mostraron siempre feroces instintos. A la crueldad,
-añadían la doblez y la perfidia. «Sentían las mujeres todas--escribe
-Pi y Margall--que se les cayeran los pechos, y para evitarlo eran con
-harta frecuencia madres sin entrañas. De ahí que provocaran, como las
-de otros tantos pueblos, el aborto y sepultaran recién nacidos a sus
-propios hijos, sobre todo si eran gemelos. Livianas, querían y buscaban
-el placer: vanidosas, temían los efectos que produce, y almas sin
-moralidad, ahogaban los más dulces sentimientos de la naturaleza»[166].
-Acerca de las bronchas de oro usadas por las hijas de los caciques para
-levantar sus pechos, escribe Gonzalo Fernández de Oviedo, capítulo X
-del sumario de la _Natural Historia de las Indias_ lo siguiente: «Las
-mujeres principales a quienes se va cayendo las tetas, las levantan con
-una barra de oro, de palmo y medio de luengo, y bien labrada. Pesan
-algunas (las barras) más de doscientos castellanos. Están horadadas
-en los cabos y por allí atados sendos cordones de algodón. El un cabo
-va sobre el hombro y el otro debajo del sobaco, donde lo añudan en
-ambas partes.» Por su parte los caciques solían viajar tendidos en
-hamacas que llevaban en hombros los esclavos o criados. La mujer,
-como inferior al hombre, según ellos, cuidaba del hogar, labraba los
-campos y recogía las cosechas. Iba a la guerra para rematar a los
-enemigos. En suma, los caribes eran valerosos, intrépidos, navegantes,
-invasores, vengativos, crueles, amigos de su libertad y antropófagos.
-Supone Washington Irving que no eran tan antropófagos como se les creía
-y Humboldt dice que fueron quizá los menos antropófagos del Nuevo
-Continente.
-
- [166] _Hist. general de América_, tomo y volumen I. pág. 697.
-
-Entre las tribus del Alto Orinoco y del Alto Amazonas citaremos
-los _guahibos_ (de Casanare), los _otomacos_ (del río Meta) y los
-_cashibos_ (del Aguaitía). Eran nómadas los _guahibos_; andaban de
-una parte a otra, no parando en parte alguna más de dos noches. Aquí
-cazaban, allí pescaban, en tanto que sus mujeres cavaban la tierra y
-desenterraban raíces que les servían de alimento. Lo mismo cazaban y
-devoraban a los tigres que a los venados. La guerra era para ellos la
-ocupación principal. Los _otomacos_ era tribu numerosa y de no poca
-importancia. Antes de rayar el alba conmovían el aire con tristes
-alaridos. Se bañaban en seguida en el río o en el arroyo más próximo.
-A la salida del Sol acudían a las puertas de su respectivo jefe, el
-cual, según la época, les mandaba cazar jabalíes, coger tortugas o
-pescar en canoa, como también desbrozar los campos o sembrarlos o segar
-la cosecha. Como no todos los otomacos habían de estar diariamente
-sujetos al trabajo, los ociosos iban al trinquete a jugar a la pelota.
-Tanto los jugadores como los espectadores se dividían en dos bandos.
-La destreza de los primeros era grande. También las mujeres tomaban
-parte en el mencionado juego[167]. Sólo hacían una comida y ésta al
-ponerse el sol; algunos se permitían durante las veinticuatro horas
-comer algunas frutas y también algún puñado de arcilla, que digerían,
-según algunos autores, gracias a la mucha grasa de tortuga o caimán que
-tomaban, ya sola, ya con maíz y yuca. Después de la comida comenzaba
-el baile, que duraba hasta media noche. Los varones, cogidos de las
-manos, formaban un corro; otro las mujeres alrededor de los hombres;
-y un tercero de los pequeños alrededor de las mujeres. El maestro o
-director de la fiesta daba el tono, comenzando a la vez el canto y la
-danza. Apenas dormían. Los vigorosos otomacos rechazaron siempre a los
-caribes, con los cuales pelearon a menudo cuerpo a cuerpo. «Cuenta--se
-decían a sí mismos--que si no eres valiente, comerte han los caribes.»
-Eran monógamos. De ordinario, los mancebos se casaban con las viudas y
-los viudos con las doncellas. Entregábanse a la embriaguez, como las
-demás tribus bárbaras. Hicieron notables adelantos en la agricultura
-y en la pesca. Ya se ha dicho que eran alfareros, añadiendo ahora que
-sólo tenían esta industria y la fabricación de armas. Existía el
-comercio, pues cambiaban sus artefactos con los de los pueblos vecinos.
-Respecto a los _cashibos_, menos conocidos que los otomacos y guahibos,
-tenemos pocas noticias. Sin embargo, puede afirmarse que eran más
-bárbaros que los anteriores.
-
- [167] De este asunto nos ocuparemos con más extensión en el
- capítulo XV.
-
-Pasando a estudiar las tribus de las mesetas de Bolivia, se presentan
-a nuestra consideración y estudio los _chiquitos_, incluyendo en ellos
-sus afines. El territorio donde habitaban estas tribus confinaba al
-Norte con las tierras de Matto Grosso y las orillas del Iténes, al
-Este por el Paraguay, al Sur por el Gran Chaco y al Oeste por las
-orillas del Río Grande y las del Parapiti. «El gobierno y subdelegación
-de chiquitos ocupa un espacioso terreno de doscientas leguas de
-largo Norte Sur a la parte oriental de la provincia de Santa Cruz,
-limitándose por el Oriente con el río Paraguay que lo divide de la
-provincia de este nombre, y al Oeste por el Guapay o Grande que le
-separa del de Santa Cruz. Los pueblos que ocupan este extenso país se
-llaman de chiquitos, porque cuando la primera vez se llegaron a él los
-españoles observaron que las puertas de las chozas de los indios eran
-muy bajas, y no viendo a los naturales que se habían huído y escondido
-en los bosques, los creyeron de reducida estatura y le dieron el
-predicho nombre que conservan hasta el día...»[168]. A la llegada de
-los españoles, ya no eran nómadas los chiquitos. Vivían a la sombra
-del bosque o en la falda de la sierra donde habitaron sus antepasados.
-Eran poco aficionados a la guerra; pero, si la hacían, se portaban
-valerosamente. Por naturaleza eran dóciles, joviales, amigos de fiestas
-y banquetes. Nada encontraban tan grato como beber su vino de maíz
-con varios convidados. A sus huéspedes guardaban las atenciones más
-delicadas. No eran rencorosos ni vengativos. Dicen algunos cronistas
-que los chiquitos no profesaban religión alguna; creían, sin embargo,
-en la otra vida. Cada tribu reconocía un caudillo, elegido generalmente
-por los ancianos. Gustaban varones y hembras de las galas, adornándose
-con esmeraldas y rubíes el cuello y piernas, con plumas la cabeza y la
-cintura. Aborrecían a las hechiceras y creían en los sortilegios. Del
-canto del ave, del aullido de la fiera, del ruido del viento, de la
-espuma de los torrentes, etc., inferían los sucesos futuros. No creían
-en Dios, aunque es posible que creyesen en el Diablo. Sólo tenían una
-mujer, exceptuando los caciques que reunían hasta tres: tener más de
-tres, era cosa rara. No descuidaban la agricultura y cuando recogían la
-cosecha del maíz, marchaban a los bosques donde pasaban meses enteros
-dedicados a la caza. Asegura D'Orbigny que la lengua de los chiquitos
-era de las más perfectas y ricas de América. También en la provincia
-boliviana de chiquitos vivían los _etilinas_.
-
- [168] _Arch. de la Direc. de Navegación y pesca marítima,
- Perú, Chile y Buenos Aires_, tomo V, b 4.ª
-
-Pasamos a estudiar la región _pampeana_, cuyos límites son al Este el
-Océano Atlántico y al Oeste la cordillera de los Andes. Comprende los
-territorios del _Gran Chaco_, las Pampas, desde el río Salado al río
-Negro, los desiertos de Patagonia y las soledades antárticas[169].
-
- [169] Del Gran Chaco nos ocuparemos detenidamente en el tomo
- III.
-
-Dáse el nombre de _Gran Chaco_, a la región que se extiende del río
-Salado hacia el Norte, hasta los 18°, próximamente, de latitud Sur;
-confina al Este con los ríos Paraguay y Panamá, y al Oeste por la
-cordillera de los Andes. El Gran Chaco es un país de grandes llanuras y
-espesos bosques, regado por tres grandes ríos (el Pilcomayo, el Salado
-y el Vermejo), que lo dividen de Noroeste a Suroeste, en tres fajas
-casi paralelas (Chaco Boreal, Central y Austral). Lo dulce de su clima,
-la fertilidad de su suelo, la abundancia de caza de sus selvas y la
-sabrosa pesca de sus ríos y lagos, hicieron agradable la vida de las
-numerosas tribus indígenas que lo poblaron. Los _matacos_, situados
-en las riberas del Vermejo, eran algo flojos, salvajes y refractarios
-a toda civilización. Hoy, reducidos a corto número, prefieren la vida
-nómada a la sedentaria. Los _lules_, que habitaban en las márgenes del
-Salado y el Tabiriri, se encerraron en sus bosques cuando llegaron los
-misioneros. A la numerosa familia de los _guaycurus_, pertenecían,
-entre otras tribus, los _abipones_, los _tobas_, los _vilelas_ y
-los _querandíes_. Prescindiendo de los _payaguás_ (río Paraguay),
-tribus marineras, los indígenas del Chaco fueron excelentes ginetes.
-Habiéndose propagado seguidamente el caballo en América, ellos,
-caballeros en briosos corceles y armados con sus lanzas, se defendieron
-un día y otro día del europeo. No salieron del estado de salvajes los
-indios del _Gran Chaco_. Eran fetichistas y obedecían ciegamente a sus
-magos y hechiceros.
-
-Hacia los 35° de latitud y al Sur del Gran Chaco, comienza la región
-llamada de las _pampas_. Encantan aquellas llanuras tan extensas,
-aquella riqueza de pastos y aquellos sitios tan pintorescos. Sólo la
-familia lingüística _auca_ o _aucaniana_ encontramos en las pampas. A
-dicha familia pertenecían los _pampas_, propiamente tales (_guarpes_,
-_moluches_, etcétera) de la República Argentina, y también los
-_araucanos_ o _mapuches_ del Sur de Chile. Refractarios los pampas a
-toda cultura, ladrones y borrachos, servíales el caballo ya para ir
-de una parte a otra, ya como elemento de guerra. Prestaban obediencia
-a sus caciques, a sus hechiceros y brujos; de todas las tribus de
-los pampas únicamente los _moluches_ o manzaneros (río Limay, etc.),
-fueron sedentarios y agricultores. Conservaron su independencia y
-ferocidad los pampas hasta últimos del siglo XIX. «Las últimas huestes
-salvajes..., acosadas en sus propios aduares..., hanse visto obligadas
-a clavar en tierra la tradicional lanza y presentarse sumisos al
-gobierno», decía el General Winter (9 Febrero 1885), al comunicar al
-gobierno argentino la sumisión del famoso cacique Saihueque.
-
-Los _indomables araucanos_, como los llamó Ercilla, ocupaban en la
-centuria XVI la comarca llamada al presente _Araucania_ (Chile),
-situada entre los Andes y el Océano. «Los araucanos del Norte de
-Maule--escribe Reclus--se llamaban _picun-chen_; los del Centro eran
-los _pehuenche_ o gente de la tierra de los _pehuen_, es decir, de
-las araucarias, aventajados a los demás en número, y antepasados de
-los araucanos de hoy; los _huilli-che_ moraban al Sur, ocupando el
-resto de la parte continental de Chile; los _puel-che_ (de allende
-las montañas). También en Chile había araucanos, a los que llamaban
-_cunchos_ y _payos_, nombre que sus descendientes, después de
-mezclada la raza con la de los españoles, han cambiado por el de
-_chilotas_»[170]. Otras tribus situadas en el citado territorio de la
-República no tuvieron la importancia de la de los araucanos. «El tipo
-araucano, dice un escritor moderno, es el siguiente: estatura mediana y
-miembros bien proporcionados; cabeza abultada; cara redonda con frente
-estrecha y ojos pequeños, comúnmente negros; nariz corta y achatada;
-boca grande con labios gruesos y dientes blancos; barba rala y escasa;
-pómulos pronunciados y orejas regulares; y completando el conjunto, un
-aire grave, sombrío y a veces desconfiado; pero que impone respeto. Su
-color ha variado del mulato al blanco; pero ordinariamente es cobrizo».
-Suave, armoniosa y flexible la lengua araucana, se habla al presente
-por cerca de 100.000 individuos de raza indígena pura, que habitan en
-Arauco. Adquirieron los _mapuches_ o araucanos fama inmortal por sus
-luchas con los conquistadores incásicos (Huayna Capac, Tupac-Yupanqui,
-etc.), y después por sus épicas hazañas con los españoles. Vivían los
-mapuches cerca de la orilla de los ríos y arroyos, en chozas (_rucas_)
-de madera o paja, formando aldeas (_lov_). Cultivaban las mujeres la
-tierra, y de ella cogían, entre otras cosas, maíz y patatas, fabricaban
-ollas, hacían cestos y tejían mantas, en tanto que sus maridos, hijos y
-hermanos cazaban, pescaban o se preparaban para la guerra. Lo mismo en
-la paz que en la guerra tenían los araucanos sus jefes, cuya autoridad
-estaba limitada por el Consejo. Además, eran consultados con harta
-frecuencia los brujos y los curanderos. Creían un deber religioso
-sacrificar hombres y animales a los manes u a otros espíritus. Tenían
-mucha afición a toda clase de fiestas y de juegos, como también se
-hallaban dominados por la embriaguez y otros repugnantes vicios.
-
- [170] Nueva Geografía Universal, tomo III. _América del Sur_,
- págs. 688 y 689.
-
-En lo militar habían hecho sus mayores adelantos. Maravilla lo bien
-que escogían el sitio para sus combates, la facilidad con que abrían
-fosos, levantaban muros y trincheras. Estaban sujetos a rigurosa
-disciplina y rivalizaban en bravura porque sólo a fuerza de valor se
-ganaban los altos puestos. Marchaban al son de atabales y trompetas,
-llevando delante exploradores y detrás sus mujeres e hijos. Aunque los
-araucanos hacían la guerra con crueldad, no sacrificaban al prisionero,
-contentándose sólo con reducirlo a cautiverio y canjeándole después.
-Desde niños se acostumbraban a la vida de los campamentos, teniendo
-a gala arrostrar las privaciones y las fatigas. Luchaban por ser los
-primeros en llegar a la cima de escarpado monte o en bajar hasta el
-fondo de pedregoso valle. Procuraban, pues, no sólo ser sufridos, sino
-ágiles. A la guerra iban al son de atabales y trompetas; llevaban
-banderas en las que se veía una estrella.
-
-En religión, Ercilla supone que eran ateos; lo cierto es que no
-rendían a Dios culto alguno. No se encontraron en el país ni templos
-ni ídolos; jamás se les vió hacer sacrificios al Creador del Universo.
-Representaban al diablo, a quien daban diversas formas y nombres:
-llamaban _Pillan_ al autor del rayo; _Epuhamun_, al espíritu del mal
-que consultaban antes de dar una batalla; _Huecuvu_ estaba considerado
-como la causa de las enfermedades y la muerte, e _Ivunche_ era un
-oráculo, por cuya boca hablaba el mismo diablo. Aun para el diablo
-las ofrendas eran pocas y sin importancia. Creían en la inmortalidad
-del alma y hablaban de un diluvio universal. Estaban atrasadísimos
-en las ciencias, letras, artes e industria. Orgullosos, consideraban
-inferiores a los demás hombres; ni aun reconocieron superioridad en los
-europeos, a los cuales combatieron hasta conseguir su independencia.
-
-En las costas patagónicas del Océano Pacífico vivían las tribus de
-los _chonos_ o _concones_, enemigos mortales de sus vecinos los
-_huiliches_, y en las inmediaciones del Estrecho de Magallanes
-estaban los _patagones_, _chonek_ o _inaken_ (hombres) célebres por
-su alta estatura (1,73 metros a 1,83). Se alimentaban principalmente
-de mariscos y de la grasa que sacaban de los lobos marinos y de las
-toninas. Fabricaban canoas. Andaban desnudos o cubiertos con pieles no
-curtidas. Respetaban a sus magos. Tenían una lengua áspera. Preferían
-perder la vida a vivir en la servidumbre. En esto se parecían a los
-araucanos, de quienes sólo les separaban los Andes. Como todos los
-pueblos salvajes, tenían verdadera pasión por la guerra. Más crueles
-que los araucanos, no dejaban con vida a sus prisioneros. Cuando no se
-ocupaban de la guerra se dedicaban a la caza. Llama la atención que
-si bien el patagón poseía dilatadas costas, no sabía construir ni una
-canoa ni una balsa.
-
-Haremos del mismo modo notar que el patagón era poco dado a la
-embriaguez, hecho verdaderamente singular, pues apenas había pueblo
-bárbaro que no hubiese encontrado en el fruto o en las raíces de algún
-árbol medio de procurarse bebidas más o menos alcohólicas.
-
-Creían los patagones en una divinidad, origen a la vez del bien y del
-mal. No rendían a esa divinidad culto alguno. Como los araucanos,
-carecían de templos y de ídolos. Eran supersticiosos y sacaban agüeros
-del ave que cruzaba el espacio, del agua que corría, del viento que
-soplaba y del humo que salía por el techo de su toldo. Por lo que
-atañe a su cultura, los patagones se hallaban más atrasados que los
-araucanos. Todas las tribus que habitaban en las inhospitalarias costas
-de la Tierra del Fuego tenían los mismos caracteres y costumbres que
-los patagones.
-
-Terminaremos este capítulo dando a conocer la civilización _calchaqui_,
-anterior a la incásica y propia de la Argentina. Vivían los calchaquíes
-en los territorios actuales de Catamarca, Tucumán y Salta. Supieron
-tejer finas telas y fabricaban bonitas cerámicas. Construyeron murallas
-de piedra e hicieron casas cómodas y bien acondicionadas. Adornábanse
-con plumas de diferentes colores. Casi nada sabemos del estado social
-de las tribus calchaquíes. Por último, aceptaron a mediados de centuria
-XV la dominación incásica, resistiendo después valerosamente a los
-españoles hasta que trasladados los últimos restos de las mencionadas
-tribus al actual _Quilmes_ (1670), allí se extinguieron poco a poco.
-
-
-
-
-CAPÍTULO V
-
- AMÉRICA MERIDIONAL (_Continuación_).--REGIÓN COLOMBIANA: TRIBUS
- DEL ISTMO: LOS CUNAS Y OTRAS.--TRIBUS CHIBCHAS O MUISCAS: REYES
- DE TUNJA Y DE BOGOTÁ: CONSIDERACIONES SOBRE LOS CHIBCHAS.--TRIBUS
- DE LA PROVINCIA DE CHIRIQUI.--LOS PANCHES Y OTRAS TRIBUS.--REGIÓN
- PERUANA: TRIBUS PRINCIPALES.--EL PERÚ ANTES DEL IMPERIO DE
- LOS INCAS: OBSCURIDAD DE ESTOS TIEMPOS.--LOS INCAS ¿SON
- INDÍGENAS?--MANCO CAPAC Y MAMA OCLLO.--MANCO CAPAC ES PROCLAMADO
- INCA: SU POLÍTICA.--ZINCHI LLOCA: SU GOBIERNO.--LLOCE YUPANQUI: SU
- CARÁCTER MILITAR.--MAYTA CAPAC: SU PASIÓN POR LA GUERRA.--CAPAC
- YUPANQUI: SUS CONQUISTAS.--INCA YOCCA: SUS VICTORIAS.--YAHUAR
- HUACAC: SU COBARDÍA.--HUIRACOCHA: SUS TRIUNFOS.--URCO: SU
- DESTRONAMIENTO.--TITU-MANCO-CAPAC: SU CULTURA.--YUPANQUI:
- SUS GUERRAS: CONCILIO EN EL CUZCO.--TUPAC YUPANQUI: SU PODER
- MILITAR.--HUAYNA CAPAC: SU CRUELDAD.--HUASCAR Y ATAHUALPA:
- GUERRA CIVIL.--EL INCA.--LOS INCAS, CURACAS Y AMANTAS.--LOS
- VIRREYES.--LOS GOBERNADORES.--EL EJÉRCITO.--LA RELIGIÓN.--LA
- CULTURA.--LA POESÍA.--LAS COMEDIAS Y TRAGEDIAS.--LA MÚSICA Y EL
- BAILE.--LA LENGUA.--LA INDUSTRIA.--VÍAS DE COMUNICACIÓN: CAMINOS Y
- CORREOS.--PUENTES.--ACUEDUCTOS.--LAS COLONIAS.--COLONIAS MILITARES.
-
-
-Las tribus de la América del Sur (sección del Pacífico) forman dos
-regiones, como se dijo en el capítulo IV de este tomo, que son la
-_Colombiana_ y la _Peruana_. Dividiremos la Colombiana en tres grupos
-geográficos: 1.º, Tribus _del Istmo y costas adyacentes_; 2.º, Tribus
-_Chibchas_; 3.º, Tribus _Sud-Colombianas y Ecuatorianas_. Entre el mar
-de las Antillas y el Océano Pacífico se hallaban establecidas en la
-época del descubrimiento varias tribus más o menos importantes, las
-cuales tenían lenguas que pertenecían a diversas familias. Citaremos
-como las principales tribus, la de los _cunas_ (del Panamá), la de
-los _dorasques_ (inmediaciones del Chiriqui), la de los _onotos_ o
-_señores de la laguna_, y la de los _merigotes_ o _timotes_ (distritos
-de Mérida y del lago Valencia). Todas las citadas tribus--según los
-objetos encontrados en las tumbas de sus individuos--no salieron de la
-barbarie.
-
-Extendíanse los _chibchas_, _muiscas_ o _muicas_ desde el istmo de
-Panamá hasta Costa Rica y Colombia, y tanto la lengua chibcha como sus
-dialectos, se hablaban durante la centuria XVI en el reino de Nueva
-Granada (hoy Colombia). Se halla Colombia entre el Atlántico al Norte
-y el Pacífico al Este, siendo muy corta la distancia que separa a
-los dos mares por algunos sitios. Existía allí despótica y electiva
-monarquía: el _zipa_ (Rey) y los _azaques_ (nobles) gozaban de grandes
-privilegios. Considerábase como sagrada la persona del Rey, el cual
-vivía en suntuosos palacios, lo mismo que los soberanos de México y del
-Perú.
-
-Había dos Reyes, que residían, uno en Tunja, y el otro en Bogotá.
-Desconocemos los comienzos del reino de Tunja; sabemos, sí, que se
-formó posteriormente el reino de Bogotá. Por mucho tiempo, ya en paz,
-ya en guerra, los monarcas de Bogotá debieron estar bajo el poder de
-los de Tunja. ¿Cuándo se separaron y lograron su independencia? No lo
-sabemos. En lo espiritual dirigía a los Reyes de Tunja y de Bogotá el
-gran pontífice de Iraca o Sogundomuxo, que habitaba cerca de Suamoz
-(hoy Sogamoso), cuyo templo fué, tiempo adelante, incendiado por los
-españoles.
-
-Acerca del origen de ambos poderes, el de los reyes, a quienes
-heredaban, no sus hijos, sino los hijos de sus hermanas, y el del
-Pontificado de Sogamoso, que era electivo, veamos lo que refiere la
-tradición. «Allá en apartados siglos--se decía--cuando no alumbraba
-aún la Luna la tierra, vino a estas regiones un extranjero llamado por
-unos _Bochica_, por otros _Zuhé_ y por algunos _Nemquetheba_. Llevaba
-prendido el cabello, la barba hasta la cintura, los pies descalzos y el
-cuerpo cubierto por un manto que por las puntas anudaba en el hombro.
-Predicaba la virtud y condenaba el vicio, enseñaba la agricultura y las
-artes, predecía los buenos y los malos tiempos y era el oráculo de la
-comarca. Llegó también por aquel tiempo una mujer de singular hermosura
-que, unos llamaban _Huythaca_, otros _Chia_ y algunos _Yubecayguaya_.
-Enseñaba doctrinas opuestas a las de Bochica, halagaba los instintos
-sensuales y llevaba tras sí las gentes; era mágica y de perversas
-intenciones. Un día hizo crecer el río Funzha hasta hacerlo salir
-de madre, e inundó la llanura de Bogotá, obligando a los habitantes
-a recogerse en las cumbres de los vecinos montes. Afortunadamente,
-Bochica acudió a remediar el daño. Fué a Bogotá, golpeó con su báculo
-en una de las montañas del Mediodía, abrió paso a las aguas dando
-nacimiento al salto de Tequendama y dejó seco el valle. No pudiendo
-sufrir por más tiempo las maldades de Huythaca, la transformó en Luna y
-la envió al cielo a que fuese mujer del Sol y alumbrase de noche.
-
-Bochica entonces arraigó en los muiscas sus ideas religiosas: la
-existencia de un Ser Supremo, la inmortalidad del alma, el juicio final
-y la resurrección de la carne. Concluída su predicación, se retiró a
-_Iraca_, hoy Sogamoso, viviendo dos mil años. A su muerte fundó el
-pontificado, instituyendo también al señor de la tierra y fijando la
-manera de elegir a sus sucesores.
-
-Andando el tiempo, un sucesor de Bochica quiso poner fin a las
-continuas guerras que se hacían los caciques. Los reunió a todos, les
-hizo ver las ventajas de la paz y los indujo a nombrar un Rey a quien
-todos obedeciesen. Recayó la elección en _Hunzahúa_, a quien dieron
-desde luego el título de _Zaque_; y de aquí el origen del reino de
-Tunja, que abrazó toda Cundinimarca.» Bochica y Huythaca son, pues, la
-personificación del bien y del mal, de la virtud y del vicio, de Dios y
-del Demonio. Son, además, signos cosmogónicos: él es el representante
-del Sol, el día, el calor que seca la inundada tierra; y ella es la
-representación de la Luna, la noche, la que cubrió la meseta de Bogotá
-con las aguas del Funzha.
-
-A Hunzahúa, que vivió muchos años, no sabemos quién sucedió, pues a
-_Fomagata_ o _Thomagata_ se le considera muy posterior. Dícese que era
-casi tan santo como Bochica. Sucedió a Fomagata su hermano _Tuzuhua_, y
-se guarda silencio sobre los demás reyes de Tunja hasta Michua.
-
-Respecto a los Reyes de Bogotá, si damos crédito a las tradiciones,
-el primero fué Saguanmachica, que no subió al trono hasta el 1470,
-veintidós años antes de la llegada de los españoles. Saguanmachica
-tuvo mucho poder. Venció a todos los caciques vecinos, atreviéndose
-luego a arrostrar las iras de Michua, Rey de Tunja. Cierto es, que los
-de Bogotá llegaron a tener más fuerza que los de Tunja; pero a los
-últimos favorecía lo áspero del terreno, la antigüedad de su origen
-y el apoyo del gran sacerdote de Sogamoso. Llegaron a las manos en
-Chocontá, siendo encarnizada la pelea, hasta el punto que los dos Reyes
-perecieron después de derramar mucha sangre.
-
-_Quimuinchatecha_ sucedió a Michua y _Nemequene_ a Saguanmachica.
-Aunque la victoria había sido de Saguanmachica, su sobrino Nemequene,
-valeroso como ninguno, peleó con los caciques vecinos y también con
-los lejanos, apoderándose de muchas tierras. El pontífice de Sogamoso,
-que se llamaba _Nompanim_, más por miedo que por cariño, asistió a
-Quimuinchatecha con 12.000 hombres. Quimuinchatecha reunió en Tunja
-con la ayuda de Nompanim unos 60.000 hombres. En lo que hoy se llama
-_Arroyo de las vueltas_, se dió la terrible batalla. Cuando los
-bogotaes iban a cantar victoria, cayó Nemequene mortalmente herido,
-cambiándose al punto la faz de las cosas. Quimuinchatecha, noticioso de
-lo ocurrido, se dirigió con gran ímpetu sobre sus contrarios, logrando
-señalado triunfo. _Thysquesuzha_, sobrino y heredero de Nemequene,
-queriendo vengar la derrota anterior de los bogotaes, al frente de
-70.000 hombres marchó contra Tunja, donde Quimuinchatecha se dispuso
-a resistirle. El pontífice de Sogamoso, neutral a la sazón, predicó
-la paz, que se hizo, mediante una buena cantidad de oro que el Rey de
-Tunja entregó al de Bogotá. En esas treguas hallaron los españoles
-a los muiscas. Los Reyes de Bogotá y Tunja no tuvieron fuerzas para
-resistir a los conquistadores extranjeros.
-
-Entre los muiscas las leyes penales eran muy severas, y las civiles
-apenas las conocemos. Sabemos que el matrimonio era una especie de
-compra de la mujer por el marido. Cuidaban mucho de los enfermos y
-respetaban exageradamente a los muertos, cuyas cenizas, si eran de
-capitanes valientes, las llevaban a la guerra para animarse con su
-vista y conseguir la victoria. Por lo demás, no se distinguían por su
-arrojo y valentía.
-
-Para obtener del Cielo algún beneficio, o el fin de alguna calamidad,
-celebraban grandes y suntuosas procesiones. En ellas--según las
-crónicas--y como es natural, figuraba en primera línea el sacerdocio.
-Los sacerdotes permanecían célibes, y de su castidad y prudencia
-se hacen lenguas los cronistas. Los sacrificios humanos no eran
-tan frecuentes como en México y en otros puntos. En honor de sus
-dioses principales, que eran el Sol y la Luna, quemaban substancias
-aromáticas. Veneraban a Bochica como hijo del Sol. Consideraban a los
-ídolos que adoraban en sus santuarios como intercesores de los citados
-brillantes astros. Las almas cuando salían de los cuerpos iban a
-lejanas tierras, distinguiéndose las buenas de las malas, en que las
-primeras hallaban allí descanso, y las malas, fatiga.
-
-Los muiscas, con ser tan cultos, no tuvieron escritura de ninguna
-clase. En las ciencias tenían un sistema de numeración parecido al de
-los aztecas; también un calendario. Pobre era su arquitectura y Herrera
-dice que conocían la escultura y la pintura. La lengua chibcha murió
-hace más de un siglo, conservándose únicamente en las gramáticas.
-Había entre los chibchas artífices prácticos y hábiles en trabajar el
-oro, con el cual fabricaban figurillas de hombres, collares, zarcillos
-y otros adornos. Fueron buenos tejedores, como lo indicaban algunas
-telas de algodón con dibujos de vivos colores. Fabricaban sus casas de
-arcilla y madera, cubiertas con techos de forma cónica. Los muebles se
-distinguían por su sencillez; pero los que se hallaban en los templos y
-en los palacios de los reyes y sacerdotes eran lujosos y trabajados con
-esmero. Hallábase muy adelantada la agricultura; cultivaban el maíz,
-la patata y el cazabe. Los caminos eran excelentes, no careciendo
-de importancia los puentes colgantes sobre los ríos y barrancos.
-«Los muiscas usaban el oro en el comercio en concepto de moneda,
-fundiéndolo para hacer unas ruedecitas con que pagaban las mercancías,
-lo que apenas hay ejemplo que hiciera ninguna otra nación del Nuevo
-Mundo»[171].
-
- [171] Reclus, _Nueva Geografía Universal_.--_América del Sur_,
- pág. 278.
-
-Las tribus de la provincia de _Chiriqui_ (costa del Pacífico), que
-deben incluirse en la numerosa familia de los chibchas, pulimentaban
-la piedra, eran buenos alfareros y trabajaban el oro, cobre y estaño,
-haciendo con ellos aleaciones diversas.
-
-Los _panches_, _muzos_, _colimas_ y otras tribus, que ocupaban tierras
-próximas a los chibchas y que acaso formaban parte de una misma familia
-lingüística, si moraban en casas permanentes y tejían con fibras de
-maguey mantas y esterillas, tenían fama--pues así lo dicen antiguos
-cronistas--de «gente bestial y de mucha salvajía».
-
-Los panches eran, sin duda, los bárbaros más importantes en el reino
-de Bogotá. Tenían sus viviendas en las ásperas montañas que miran al
-río de la Magdalena, a unas nueve leguas de Santa Fe. Fama gozaban de
-belicosos y de crueles con sus enemigos. Sacrificaban y comían a los
-prisioneros. Eran apasionados por la guerra. Vivían de la caza y de la
-pesca, abundante la primera en los montes y la última en los ríos. Muy
-aficionados a la bebida, hacían vino del maíz, de la yuca, de la batata
-y de la piña. También se entregaban locamente al baile. Es posible que
-no conocieran forma alguna de gobierno; pero en religión parece ser
-que adoraban a la Luna, pues el Sol les abrasaba y no le creían digno
-de culto. Iban desnudos, si bien se colocaban zarcillos en narices y
-orejas, se teñían de negro los dientes y de otros colores los brazos
-y piernas; los que se habían distinguido por sus hechos de armas, se
-taladraban el labio y adornaban sus sienes de brillantes plumas. Añaden
-los cronistas que los panches midieron frecuentemente sus armas con los
-muiscas y algunas veces con ventajas. Dicen también--y esto no deja de
-llamar la atención--que no casaban con mujer de su pueblo, y mataban
-mientras no tuviesen hijo varón a cuantas hembras les nacían[172].
-
- [172] Véase Pi y Margall, _Historia general de América_, tom.
- I, vol. I, pág. 293.
-
-Los muzos y los colimas estaban situados entre el Sogamoso y el
-Magdalena. Propiamente hablando, no tenían dioses, si bien llamaban
-padre al Sol y madre a la Luna; pero ni al astro del día ni al de
-la noche tributaron culto ni erigieron adoratorios. No creyeron en
-la inmortalidad del alma y recurrían con frecuencia al suicidio. No
-conocían gobierno de ninguna clase, como tampoco leyes. Colimas y
-muzos eran polígamos. Mostraron su valor y arrojo, ya peleando con las
-tribus vecinas, ya en lucha luego con los españoles. Se cree que fueron
-antropófagos. Si alguna de las mujeres de los colimas o muzos caía en
-adulterio, el marido se suicidaba o manifestaba su cólera rompiendo el
-ajuar de la casa. Si acontecía lo primero, la adúltera había de ayunar
-tres días, bebiendo sólo algún vaso de chicha; además, en el citado
-tiempo tenía que sostener en sus rodillas el cadáver de su marido.
-Después se retiraba a lo más oculto de un cerro o valle, sembraba maíz
-y allí vivía entregada a sus remordimientos, hasta que parientes de
-ella y del difunto iban a recogerla. Cuando el marido únicamente rompía
-las vasijas de la casa, debía huir al monte, levantar una choza y comer
-lo que espontáneamente le daba la tierra, hasta que la mujer, repuesta
-la vajilla, le buscaba y le hacía volver al hogar. En este caso, bien
-puede asegurarse que el marido buscaba, no castigar el crimen, sino
-consentirlo, cubriendo las apariencias.
-
-Las tribus indígenas que habitaban en los actuales Estados de Cauca,
-Antioquía, Tolima, etc., no debían de carecer de alguna cultura, según
-los restos que todavía se conservan.
-
-Los _guanucos_ o _coconucos_, que vivían en Popayán y en los valles
-de la sierra, adoraban al Sol con no poco entusiasmo y fe ciega. Es
-posible que desciendan de ellos los _moquxes_ o _guanabianos_, los
-cuales vivían a la sazón en la vertiente occidental de la cordillera,
-ocupados en sus faenas de agricultura. Los _andaquis_ se asentaban en
-la parte más escarpada de la cordillera oriental, hacia las fuentes
-del río Fragua; créese que ellos fueron los constructores de edificios
-ciclópeos y de templos subterráneos.
-
-Los _cañaris_ y otras muchas tribus que habitaban los territorios que
-rodean el golfo de Guayaquil y que debieron ser subyugados por los
-_incas_ (siglo XV), no carecían de regular cultura, como puede verse en
-sus delicados trabajos de oro y en sus hachas de cobre.
-
-Consideremos el territorio peruano. Las ruinas monumentales
-existentes en la región del lago Titicaca--muy especialmente las de
-Tiahuanaco--indican su carácter megalítico. Creemos que el inmenso
-cuadro de grandes piedras sin labrar, dividido en dos secciones
-desiguales por una quinta hilera de pedruscos, que se halla en
-Tiahuanaco, al pie de la colina o terraplén de Acapana, era recinto
-sagrado. Los citados monumentos megalíticos eran raros en América.
-En la región comprendida en la parte Sur de lo que es a la sazón
-departamento de La Paz, principalmente en la sección que limita con el
-lago Titicaca, se encuentra el país conocido con el nombre de _aymará_,
-tal vez cuna de la raza de dicho nombre, cuya gente está considerada
-como los autores de las obras más colosales de la antigua arquitectura
-del continente sudamericano.
-
-Dícese que las regiones que ahora componen el territorio boliviano
-fueron ocupadas por razas prehistóricas, llegando a pensar algunos
-escritores que Bolivia fué el verdadero lugar del nacimiento de la
-especie humana, pues no pocos etnólogos (como ya se dijo) sostienen que
-la emigración no se realizó del Asia a América, sino de América a Asia,
-opinión aceptada desde la expedición organizada por Morris K. Fessup,
-Presidente del Museo Americano de Historia Natural.
-
-Tiene exacto parecido la mitología de aymará con la de Oriente. En el
-principio del mundo el dios Khunu (palabra que significa _nieve_),
-Creador de todas las cosas, para castigar los vicios de la Humanidad
-mandó una gran sequía, convirtiendo las regiones fértiles en desiertos.
-Pachacamac, el Espíritu Supremo del Universo, compadecido y bueno,
-dió a la Humanidad nueva vida. Por segunda vez se enojó Khunu y
-mandó un diluvio y tinieblas sobre la tierra. Las pocas personas que
-se salvaron imploraron al Cielo, apareciendo entonces el gran dios
-Viracocha, nombre que significa _espuma de mar_, sobre las aguas del
-lago Titicaca. Viracocha creó el Sol, la Luna y las estrellas; y
-Tiahuanaco--según el profesor Max Uhle--fué edificado como un templo a
-la citada deidad.
-
-No pocos escritores consideran a los _collas_, _umasuyas_, _yungas_ y
-otras tribus como ramas del tronco aymará; pero sí puede asegurarse
-que todas esas tribus fueron nativas de Bolivia. Perteneciesen o no
-los collas o charcas al mismo tronco de los aymarás, y de origen
-mongólico o no los primeros, es lo cierto que cuando aparecieron los
-incas, ya los collasuyos se entregaban a destructoras guerras y luchas
-fratricidas. «Es muy presumible--escribe el historiador D. José María
-Camacho--que para haber alcanzado los aymarás el grado de prosperidad
-que revelan sus monumentos, así como para haber llegado al estado de
-decadencia en que fueron encontrados por los _quichuas_, hubiesen
-experimentado en una larga sucesión de siglos, grandes acontecimientos
-sociales y las irrupciones devastadoras de otros pueblos.» Ignoramos
-las semejanzas y diferencias entre las religiones de los aymarás y
-quichuas, ni cuándo aparecieron unos y otros. Parece cosa cierta que
-ambas razas han sido rivales desde tiempo inmemorial; pero llegaron a
-sobreponerse los segundos a los primeros. También llama la atención
-que mientras los aymarás aparecen siempre confinados a la meseta
-del Titicaca, los quichuas se extiendan por los departamentos de
-Cochabamba, Chuquisaca, Potosí y Oruro. La aparición del primer
-Inca--según el poético y legendario relato del historiador inca
-Garcilaso de la Vega--fué del siguiente modo. Dice en sus _Comentarios
-Reales_ que el Sol, dios que vivifica el Universo, deseando redimir al
-género humano, envió del Cielo a sus hijos Manco Capac y Mama Ocllo,
-los cuales aparecieron en la isla de Inti-karka, después del gran
-diluvio, inundación con que el dios Khunu castigó a la Humanidad.
-
-Hállase probado que en los accidentados territorios del Perú vivieron
-tribus populosas que supieron formar pueblos, levantar templos,
-cultivar las tierras, ejercer la industria, llegando a un grado de
-cultura material digno de todo encomio. Creemos poder afirmar, sin
-género de duda, que las tribus de la costa peruana y las de los valles
-interandinos, desde Quito y la línea ecuatorial hasta el desierto de
-Acama, pertenecían a las familias lingüísticas aymará, quechua, yunca o
-mochica, puquina y atacameña.
-
-[Ilustración: Indio peruano. (Región de los bosques).]
-
-Los _collas_, que ocupaban la meseta del Titicaca y valles inmediatos,
-como también otras tribus establecidas en las vertientes y mesetas
-occidentales de los Andes, cuencas del desaguadero y lago Aullaga, eran
-fuertes, audaces y vivían en chozas cónicas de piedra cubiertas con la
-paja de la _puna_. Las chozas agrupadas formaban pueblecillos. Daban
-culto a los espíritus de la naturaleza (_animismo_) y a los mares.
-Las ruinas de Tiahuanaco representan la arquitectura más poderosa del
-continente americano. Aquellas estátuas colosales, aquellas fábricas
-ciclópeas y aquellos enigmáticos relieves son hoy mismo la admiración
-de los que las contemplan. Parece ser que todos los templos que hubo
-en el país estuvieron consagrados a Viracocha, dios de los aymarás,
-cuyo culto tuvo tanta importancia como el del Sol. Los collas cuidaban
-de sus rebaños de alpacas y llamas, obteniendo lana para defender
-sus cuerpos del intenso frío de los parajes altos; cogían patatas,
-ocas, etc., en las tierras que estaban al abrigo de los collados,
-pesca abundante en la laguna Titicaca, caza de patos y perdices en
-las orillas de dicho lago, y de guanacos y vicuñas en las montañas.
-Otras tribus, entre ellas las de los _Urus_, permanecían en el ángulo
-Sudoeste del lago Titicaca y hablaban la lengua _paquina_.
-
-Los _yuncas_ (_yunca-cuna_, moradores de tierra caliente) habitaban
-los valles de la costa del Pacífico desde el Callao a la serranía de
-Amotape, hablaban la lengua _yunca_ o _mochica_ y predominaba entre
-ellos el patriarcado. Hacían sus casas de columnas de adobe, tejían
-telas de muchos colores y de complicada trama y eran excelentes
-alfareros. Gozaron de justa fama los acueductos que construían para
-regar sus campos, campos muy fértiles por el abono del _guano_, que
-extraían de las islas. Navegaban en canoas hechas de cuero de lobo
-marino y en balsas de madera con vela, timón y quilla.
-
-Los _chimus_, que dominaron desde Tumbez a Ancón y el valle de Huarcu
-(Cañete), construyeron los palacios del _Gran Chimu_, de fábrica
-análoga a la de sus magníficas necrópolis y de los depósitos y canales
-de Chicama y de Nepeña.
-
-Los _huancas_ (valle de Jauja y sus cercanías), los _quechuas_ (la
-zona del Apurimac hasta las Pampas), los _caras_ (entre el Cuzco y
-lago Titicaca), los _quitos_ (alrededores de Quito) y otras tribus,
-hablaban la lengua quechua o kechua. Aunque eran bárbaros, estaban
-organizados perfectamente--si damos crédito a los cronistas--en
-clases o linajes (ayllus), gobernados por jefes tribales (curacas) y
-dedicados a la horticultura y pastoreo. Vivían los huancas en casas
-parecidas a torreones cilíndricos de bastante altura y considerable
-diámetro, dispuestas en hilera y unidas por estrechos pasadizos. Los
-quechuas tuvieron más importancia y dieron nombre a la lengua general
-del país. De los caras se cuenta que habían venido en balsas, hacía
-unos doscientos años, no se sabe de qué lejanas tierras. A la sazón
-obedecían los caras al valiente e intrépido Caran Scyri, quien, cuando
-se creyó con fuerzas para disputar a los indígenas las comarcas que
-a él le parecieron mejor, se dirigió al Norte y llegó hasta los
-dominios del rey Quito. Comenzó la guerra, en la cual murió Quito. Los
-sucesores de Caran Scyri, que según probables cálculos fueron quince,
-sin contar a los incas, llevaron sus armas al Norte y se apoderaron
-de extensos territorios. A la larga caras y puruaes formaron un
-pueblo; pero no por la fuerza, sino a gusto de unos y otros. Los caras
-adoraban únicamente al Sol y a la Luna, siendo de notar que miraban
-con horror los sacrificios humanos e hicieron por desterrarlos. Como
-veremos más adelante, ellos tenían el mismo alfabeto, el mismo sistema
-de numeración, el mismo calendario, la misma religión, las mismas
-actitudes para el cultivo de las ciencias y artes, y casi vestían el
-mismo traje que los incas. ¿Tendrían los incas, como muchos pretenden,
-el mismo origen que los caras? Es posible, y algunas señales lo indican
-con bastante elocuencia. Más que los caras se hallaban civilizados los
-quitos. Respecto a la industria, los quitos tallaban mejor que los
-muiscas las esmeraldas: las hacían esféricas, cónicas, cilíndricas
-y prismáticas. Labraban de oro collares, ajorcas, pendientes e
-ídolos. Construían hachas de cobre. En la cerámica estaban todavía
-más adelantados, y en los vasos, ya hechos de barro colorado, ya
-negruzco, representaban ídolos, hombres, fieras, pájaros, reptiles
-y peces. Tejían admirablemente el algodón y la lana. En las bellas
-artes nada hicieron. Creemos que no levantaron puentes de piedra; pero
-sí de madera, de bejuco y de cuerda. Conocieron los acueductos, ora
-superficiales, ora subterráneos. Las fortalezas fueron muy toscas, como
-fueron muy toscos sus palacios y sus templos.
-
-Poco sabemos de la historia de Tahuantinsuyo o Perú antes del
-imperio de los incas, pues las noticias son obscuras, incompletas y
-aun contradictorias. Ciertas señales indican la existencia remota
-de centros de cultura, debidos tal vez a gente autóctona, siendo
-de notar que a la decadencia o ruina de dichos centros comenzó la
-civilización incásica. Para algunos escritores es cosa probada que
-de los legendarios _piruas_, de los misteriosos _Hatun-Runa_ o gente
-antigua, adoradores del _Con-Illá-Tici-Viracocha_, surgió el poderío
-y engrandecimiento de los incas. No sería extraño--añaden--que los
-primeros pobladores de Tahuantinsuyo tuvieran idea de un Ser Supremo,
-creador de todo lo existente, y de un espíritu maligno o _Supay_,
-como tampoco niegan que creyesen en la inmortalidad del alma y en la
-resurrección del cuerpo.
-
-Dejando estas cuestiones para los que se ocupan solamente de la
-historia particular del Perú, pasamos a tratar de los incas[173].
-Lo primero que se presenta a nuestro espíritu, es la pregunta que
-copiamos a continuación. Los incas, ¿son indígenas o proceden del
-Mogol? Sebastián Lorente y algunos más afirman lo primero[174]; Juan
-Ranking y otros sostienen lo segundo. Puede, sí, asegurarse--y conviene
-no olvidarlo--que los incas--_señores_--nunca creyeron haber tenido
-el Asia por cuna. Diremos, para gloria de ellos, que supieron reunir
-en vasta y poderosa nacionalidad tanto las cultas como las incultas
-tribus, que se odiaban y hacían la guerra. Veamos lo que dice la
-tradición, primera y casi única base de la historia de los incas, no
-olvidando que muchos cronistas atribuyen un mismo hecho a distintos
-incas, como también se da el caso que algunos hacen a Manco Capac autor
-de instituciones que otros creen nacidas muy posteriormente.
-
- [173] Los historiadores suelen dividir la Historia del Perú en
- las siguientes épocas: _Preincáica_, _Incáica_, _Conquista_,
- _Virreinato_ e _Independencia_.
-
- [174] _Historia antigua del Perú_, libro III, capítulo II.
-
-En el siglo XIII apareció en el Perú un hombre verdaderamente superior,
-llamado Manco Capac. Su reinado--con arreglo a las noticias más
-exactas--comenzó el año 1221 y terminó el 1262. Tenía por mujer a su
-hermana Mama Ocllo. Según Balboa, habían salido de Pacaritambo con tres
-hermanos y tres hermanas[175]; opinan otros que salieron de una isla
-del lago de Titicaca; pero lo que parece probado es que eran hijos
-de un curaca o cacique de Pacaritambo. Se presentó Manco Capac y Mama
-Ocllo, hermano y hermana, esposo y esposa, llevando un cetro en forma
-de una barra de oro, el cual, al dar con él en el suelo de Cuzco, se
-enterró, hecho que llevaba consigo que allí tendría asiento la capital
-Inca. Dice Pedro Knamer, en su _Historia de Bolivia_, que Manco Capac
-debió ser jefe o sacerdote aymará, de superior talento, que dejó su
-país, en compañía de su hermana, huyendo de las guerras civiles.
-Manco Capac se presentó diciendo que su padre el Sol le mandaba para
-dirigir y educar a los hombres. Las gentes del Cuzco, comprendiendo que
-los citados viajeros eran superiores a los habitantes del país, les
-prestaron obediencia. Ellos fundaron la ciudad llamada _Cuzco_, «el
-centro del Universo», y después otras varias poblaciones, bien que las
-mayores no excedían entonces de 100 casas. Mientras que él enseñaba
-a los hombres el culto del Sol, a edificar sus casas y a cultivar
-la tierra, Mama Ocllo adiestraba a las mujeres en el hilado, en la
-confección de vestidos y en otros ejercicios domésticos.
-
- [175] _Historia del Perú_, capítulo I, tomo XV de la Colección
- de Ternaux-Compans.
-
-Tanta llegó a ser la influencia de Manco Capac, que consiguió ser
-proclamado Inca, esto es, señor de la tierra o soberano del país.
-También los descendientes de sangre real se llamaron incas. La mujer
-legítima del Soberano o Rey, se denominó _Coya_, tomando el mismo
-nombre las hijas del real matrimonio. A las concubinas que eran de la
-familia real y, en general, a todas las mujeres de dicha familia, se
-las conocía con el nombre de _Palla_; a las demás concubinas con el de
-_Mamacuna_ o mujer que tiene obligación de hacer oficio de madre. No
-deja de llamar la atención la industria del primer Inca para atraer a
-la vida de la civilización a unas gentes tan rústicas y bárbaras. En el
-Cuzco hizo construir magníficos edificios, sobresaliendo entre todos el
-soberbio templo dedicado al Sol, el cual era visitado por multitud de
-peregrinos que acudían de todo el Imperio.
-
-Estableció Manco Capac una _Monarquía despótica absoluta_. Heredaría
-el trono el primogénito tenido en la _Coya_. El Emperador debía
-casarse con una de sus hermanas, pues de este modo había seguridad
-de que el príncipe heredero era de sangre real. Los hijos habidos en
-las concubinas formaban la nobleza que componía la corte, y a quienes
-daban el nombre de _Orejones_. Dividió la tierra en tres partes: la
-del Rey, la de los sacerdotes y la del pueblo. Tuvo en cuenta al hacer
-la última división el número de individuos que componían la familia,
-la posición y las necesidades de cada uno. Los ganados los repartió
-entre los sacerdotes y el pueblo. Organizó la sociedad bajo el punto de
-vista político, religioso, administrativo y civil. Cuando Manco Capac
-sintió cercana su muerte, llamó a su hijo primogénito Zinchi Lloca, y
-le recomendó que no alterase el régimen del Gobierno que él dejaba
-establecido.
-
-Zinchi Lloca (1262-1281) siguió los consejos de su padre. Casó con su
-hermana Mama Cora, y de ella tuvo a Lloce Yupanqui. El nuevo Rey era
-valiente y arrojado; pero no tuvo necesidad de lanzarse a la guerra,
-logrando por la persuasión extender los límites de su Imperio.
-
-Lloce Yupanqui (1281-1300) al frente de un ejército, redujo a la
-obediencia a diferentes tribus. Su imperio se extendía de Este a Oeste,
-desde el Paucartampu a la sierra, y de Norte a Sur, desde el Cuzco al
-fin del río Desaguadero. En la capital ya había templo para el Sol,
-alcázares para los Emperadores y calzadas que después habían de unir
-las cuatro estrellas de la monarquía.
-
-Mayta Capac (1300-1320), continuó la conquista de sus mayores,
-apoderándose de varios territorios y venciendo a muchas tribus. Penetró
-en Collasuyo, venció a sus habitantes, y tanto le impresionaron las
-colosales ruinas del Tiahuanaco, que pensó hacer del citado lugar la
-capital de su imperio. El Inca Garcilaso de la Vega le coloca entre
-los monarcas más batalladores y afortunados; pero Balboa dice que no
-emprendió guerra alguna[176], y Montesinos, añade, que nada notable se
-conoce de su reinado[177].
-
- [176] _Historia del Perú_, cap. II.
-
- [177] _Memorias Históricas del Perú_, cap. XIX.
-
-Capac Yupanqui (1320-1340), hijo mayor de Mayta y de Mama Cuca, hizo
-matar a su hermano Putano Uman y a otros que intentaban destronarle.
-En seguida se hizo dueño de toda la tierra de Yanahuara, situada al
-Occidente del Cuzco; ganó también las comarcas de Cota-pampa, Cotanera
-y Huemampallpa, habitadas por los quichuas; extendió su poder por las
-costas del Pacífico, por las cordilleras de los Andes, por la provincia
-de Charca y por el Norte. De Norte a Sur tenía ya el imperio unas 190
-leguas, y de Este a Oeste 70.
-
-Inca-Yocca (1340-1360), hijo de Capac y de Mama Curi-Illpay, siguió
-las huellas de su padre, no siendo menos afortunado en las empresas.
-Castigó duramente a los soberbios chancas, acompañándole también la
-victoria en otras expediciones. Dió leyes importantes y protegió la
-cultura.
-
-Yahuar Huacac (1360-1380) se entregó, según Balboa, a los placeres
-sensuales[178]. Montesinos dice que fué prudente y pacífico, no
-recurriendo a la fuerza ni aun para aplacar desórdenes y tumultos[179].
-Conforme con Montesinos está Garcilaso. El hecho más notable de
-este reinado fué que los feroces chancas, después de matar a sus
-gobernadores incas, cayeron sobre el Cuzco en número de 40.000. Yahuar
-Huacac abandonó la capital y se retiró a la angostura de Muyna, cinco
-leguas al Mediodía. Cuando lo supo su hijo primogénito Huiracocha, se
-dirigió a su padre y delante de varios incas le dijo lo siguiente:
-«¡Cómo! ¿Al solo anuncio de que se ha rebelado una pequeña parte del
-imperio abandonáis el Cuzco? ¿Siendo hijo del Sol entregáis a los
-bárbaros el templo para que lo pisen y a las vírgenes de vuestro padre
-para que las violen? ¿Y todo por salvar la vida? No quiero la vida si
-no la he de llevar con honra. Iré más allá del Cuzco, é interpondré mi
-cuerpo entre los bárbaros y la ciudad sagrada.»
-
- [178] Capítulo II.
-
- [179] Capítulo XXII.
-
-Por este sólo hecho pasó la corona de Yahuar Huacac a Huiracocha.
-Huiracocha (1380-1390) consiguió gran victoria peleando con los
-chancas en una llanura al Norte de Cuzco. Cruel con los vencidos, como
-escriben unos historiadores, o magnánimo con los prisioneros, como
-refieren otros, lo cierto es que el triunfo del nuevo Rey fué de mucha
-importancia. Por el Poniente Huiracocha llegó hasta la entrada de
-Tucumán, y por el Norte sometió muchas tribus.
-
-Urco, sucesor de Huiracocha, se entregó a toda clase de vicios y fué
-destronado por los grandes.
-
-Elegido Titu Manco Capac (que tomó el nombre de Pachacutec), hermano
-del anterior, empleó tres años en dotar de buenas leyes el imperio y
-otros tres en visitarlo y corregir los abusos. Prosiguió las conquistas
-de su padre Huiracocha, no por sí mismo, sino valiéndose de su hermano
-Capac Yupanqui. Ganó muchas tierras por medio de la guerra, aunque más
-mediante la persuasión. En los últimos años de su reinado se ocupó
-en asegurar sus conquistas, estableciendo en las comarcas recién
-sometidas colonias, abriendo canales, convirtiendo en fructíferas las
-tierras hasta entonces incultas, levantando suntuosos monumentos y
-abriendo caminos. Excelente legislador, dió muchas leyes civiles y
-penales. Suyas son las siguientes máximas: «La envidia es carcoma que
-roe y consume las entrañas del envidioso. Envidiar y ser envidiado es
-doble tormento. Mejor es que otros te envidien por bueno, que no los
-envidies tú por malo. La embriaguez, la ira y la locura son hermanas:
-no difieren sino en que aquéllas son voluntarias y mudables, y ésta
-involuntaria y perpetua. Los adúlteros hurtan la honra y la paz de
-sus semejantes: merecen igual pena que los ladrones. Al varón noble
-y animoso se le conoce en la adversa suerte. La impaciencia es de
-almas viles. El que no sepa gobernar su casa, menos sabrá gobernar
-la República. Gran necedad es contar las estrellas cuando no se sabe
-contar los nudos de los quipus.» Murió Pachacutec el año 1400.
-
-Yupanqui (1400-1439) fué conquistador[180]. Venció a los chunchus;
-después a los fieros moxos, situados al otro lado de la rama oriental
-de los Andes; en seguida la emprendió con los chiriguanas, que vivían
-al Sudoeste de Chuquisaca; y, últimamente, dió una batalla a los
-purumancas que duró tres días y dejó indecisa la victoria. Según
-Balboa, así como Pachacutec dió a su pueblo la unidad de idioma,
-Yupanqui reunió una especie de concilio en el Cuzco y, después de
-largos debates, se convino en que el Sol merecía en primer término la
-adoración de los hombres, puesto que a él se debían el verano y el
-invierno, la noche y el día, la fecundidad de los campos y la madurez
-de los frutos; en segundo lugar eran dignos de culto el trueno, la
-tierra y las principales constelaciones, entre ellas la Cruz del Sud y
-las Pléyades. Cuando todos estaban conformes en las dichas creencias,
-Yupanqui hizo notar que no el Sol, sino el que le obliga a eterno
-movimiento era el creador del mundo, acordando entonces todos llamar a
-ese dios desconocido Ticci Huiracocha Pachacamac[181].
-
- [180] Lorente y otros historiadores opinan que Pachacutec y
- Yupanqui son los nombres de un mismo inca.
-
- [181] Balboa, cap. V.
-
-Tupac Yupanqui (1439-1480), a la cabeza de un ejército de 40.000
-soldados se dirigió al Norte, peleando con los huacrachucus, a quienes
-desbarató completamente, obligándoles a pedir la paz. Al siguiente
-año peleó con los chachapoyas, situados al Levante de Caxamarca, que
-le opusieron tenaz resistencia. También sometió a los muyupampas y a
-los cascayuncas. La emprendió tiempo adelante contra los habitantes
-de Huancapampa (hoy Huancabamba), los cuales se rindieron y aceptaron
-las condiciones impuestas por el Inca. Tocó el turno a Huanuco, cuyos
-habitantes, como los de Huancapampa, se sometieron fácilmente. Todavía
-continuó peleando y todavía continuó llevando la civilización por todo
-el país.
-
-Huayna Capac (1480-1525), hijo del anterior, comenzó peleando contra
-los caranguis, que fueron pasados a cuchillo, salvándose sólo los
-niños. Dícese que la matanza fué tan grande, que llegó a enrojecer las
-aguas de Yahuarcocha. Si Huayna Capac no extendió su imperio al Norte
-hasta los límites que a la sazón separan la república del Ecuador de
-la de Colombia, sí es cierto que ganó desde Chimo (hoy Trujillo) a
-Puerto viejo. Sometió también a los chachapoyas, y con ellos se mostró
-generoso. Tuvo dos hijos, Huascar, su primogénito, habido en su primera
-mujer, llamada Rava Ocllo, y Atahualpa, que tuvo después de otra de sus
-mujeres. Dispuso que a su fallecimiento se le arrancara el corazón y se
-guardara dentro de un vaso de oro en el templo de Quito, que su cuerpo
-embalsamado se llevara al Cuzco, y que Huascar se sentara en el trono
-de los incas y Atahualpa en el de los antiguos scyris.
-
-Cuando Huayna Capac recorría y admiraba sus templos y palacios en el
-sagrado lago, un rayo derribó uno de sus palacios y se sucedieron
-unos terremotos después de otros; pero la noticia que sobrecogió a
-todos de espanto, fué que en el Pacífico navegaban en casas de madera
-hombres blancos y barbudos, cuya venida había anunciado el inca Ripac.
-Inmediatamente Huayna Capac abandonó Collasuyo y se retiró a Quito,
-buscando el consuelo de su favorita Pacha, madre de Atahualpa, su hijo
-más querido.
-
-Huascar heredó el trono del Perú y Atahualpa el de Quito. Al poco
-tiempo de morir Huayna Capac (1530), sus citados hijos comenzaron
-desastrosa guerra. Huascar en Cuzco ambicionaba también el reino de
-Quito, y Atahualpa a su vez no se contentaba con Quito, sino que quería
-conquistar el Cuzco. Atahualpa organizó poderoso ejército bajo el mando
-de su primogénito Hualpa Capac y de los generales Quizquiz, Calicuchina
-y otros. Logró salir victorioso en varios combates, y se preparó a una
-guerra cruel, cuando supo que su hermano Huascar salía del Cuzco al
-frente de muchas tropas, habiendo jurado antes por el Sol y por todos
-los dioses que había de cortar la cabeza al rey de Quito, la cual
-convertiría en un vaso recamado de oro para sus festines.
-
-Contra Huascar se dirigieron los generales Quizquiz y Calicuchina.
-La batalla fué sangrienta y duró todo un día. Prisionero Huascar, no
-mereció compasión del vencedor, quien resolvió apoderarse de todo
-el imperio y ceñir la borla de los incas. El Cuzco cayó en poder
-de Atahualpa el año 1532. No negaremos que Atahualpa merecía el
-calificativo de cruel; pero no le censuraremos por haber declarado
-la guerra a su hermano. Si Huascar vencedor se había de apoderar del
-reino de Quito, de esperar era que, vencedor Atahualpa, se apoderase
-del imperio del Cuzco. Pero a la sazón los españoles, mandados por
-Francisco Pizarro, habían llegado a Tumbez y procede que suspendamos
-esta crónica de los incas, para tratar de las instituciones y cultura
-del Perú.
-
-Como hemos podido observar, el Inca, Soberano o Rey, era a la vez
-Pontífice y padre de los pueblos. Lograron con verdadera constancia
-que todas las tribus tuviesen la misma religión, el culto del Sol, y
-hablasen la misma lengua, la quechua. Consiguieron imponer las mismas
-leyes, los mismos usos y costumbres a pueblos tan diferentes en su
-origen y en sus inclinaciones. El Inca, según Velasco, podía tener
-tres o cuatro mujeres legítimas, y según Garcilaso, solamente una.
-Podía tener las concubinas que quisiera. Tanto el Inca como la Coya
-eran objeto de veneración de parte del pueblo. Los nobles estaban
-divididos en _incas, uracas_ y _amantas_. Los incas se diferenciaban
-de los demás nobles porque llevaban engarzados en las orejas grandes
-rodetes. Como estos rodetes hacían muy anchas las orejas, los españoles
-designaron a los incas--como antes se dijo--con el nombre de _orejones_.
-
-Hallábase dividido el imperio en cuatro regiones, y al frente de
-cada una había un virrey asistido de comisiones de guerra, justicia
-y hacienda. Los cuatro virreyes formaban el Consejo de Estado del
-Inca. La región se subdividía en provincias y estaba dirigida por
-un gobernador o prefecto. La acción del gobernador se hallaba
-frecuentemente limitada por la de los curacas. El ejército tenía
-severa organización, como también la administración de justicia. Ya
-se ha dicho que la religión del Imperio consistía en adorar al Sol:
-Huiracocha era hijo del Sol; Catequil y Pachacamac permanecían en los
-santuarios eclipsados ante aquel cuya luz y calor eran la fuente de
-la vida. Consideraban al hombre formado de cuerpo y alma. Suponían
-al alma inmortal y afirmaban que si en esta vida era buena, gozaría
-luego de bienestar y reposo; si era mala sufriría eternamente dolores
-y trabajos. Creían en la resurrección de los muertos. Más bien que
-creyentes, eran supersticiosos.
-
-Acerca de su cultura diremos que la Filosofía estaba reducida a algunos
-apólogos morales, la Jurisprudencia a un corto número de leyes, la
-Medicina y la Cirugía a reglas y principios empíricos y las Matemáticas
-apenas eran conocidas. En la poesía se distinguieron un poco. Cantaban
-en verso sus amores, las hazañas de sus reyes y de sus héroes, y
-componían en verso comedias y tragedias. Para los cantos de amor tenían
-su música y entre aquéllos daremos a conocer los siguientes: «En las
-solitarias pampas solíamos ver a los pájaros yendo a su nido. Lloraban
-lastimeramente por sus compañeros. Así, al irte tú, lloraré yo,
-amado mío.» Otro decía: «Mientras me dure la vida--seguiré tu sombra
-errante--aunque a mi amor se oponga:--agua, fuego, tierra y aire.»
-
-Las comedias enaltecían las virtudes domésticas y las tragedias los
-grandes hechos de la historia. Hasta nosotros sólo ha llegado una
-tragedia intitulada _Ollanta_; pero afirma Markham que es posterior
-a los incas, pudiéndose asegurar que la compuso el doctor Valdés,
-cura de Sicuani, bien que aprovechando antiguos cantos. Sin embargo,
-convienen los cronistas en que eran aficionados a las representaciones
-dramáticas, las cuales tenían por objeto exponer doctrinas religiosas
-o conmemorar triunfos guerreros. La música tenía cierto desarrollo, y
-los instrumentos, además de la trompeta, eran el tambor, el _huancar_,
-las sonajas y los cascabeles. Del mismo modo amaban con pasión el
-baile. Acerca de la lengua, podemos dar como cosa cierta que la
-_quichua_ era una de las mejores de América, la cual contaba entre sus
-principales dialectos el de los _quitos_ y el de los _aymarás_. No
-faltan escritores que consideren el aymará como lengua y la quichua
-como dialecto. No descuidaron la agricultura y la ganadería. Supieron
-aprovechar hasta los páramos, si no para la agricultura, para la
-ganadería. Condujeron el agua por canales subterráneos de piedra, los
-cuales llegaron a tener hasta 400 o 500 millas. «Entre estas obras las
-había verdaderamente admirables, como que venían atravesando ríos,
-rodeando montañas, perforando a veces las mismas peñas y salvando
-abismos. Son indecibles el tiempo y el trabajo que debieron de costar
-en tiempos donde se carecía, no ya tan sólo de los medios mecánicos de
-que hoy se dispone, sino también de herramientas. Era aún más de notar
-el sistema que para los riegos se había adoptado. No se distinguía
-del que acá en España plantearon los árabes...»[182]. De la minería
-hicieron poco caso. En las artes útiles se distinguieron como plateros,
-tejedores y alfareros. Los metales que usaban eran el oro, plata y
-cobre.
-
- [182] Pi y Margall, ob. cit., tomo I, volumen I, págs. 422 y
- 423.
-
-Los caminos en el Perú, hechos casi lo mismo que en México, llamaron
-profundamente la atención de los españoles, en particular el que corría
-por la costa y el que iba por las mesetas y cumbres de los Andes. Cieza
-dudaba de que el emperador Carlos V, sin embargo de sus grandes medios,
-pudiera hacer en aquellos sitios otro tanto. En los lugares cenagosos,
-parte de los caminos eran calzadas sostenidas por recios y fuertes
-muros. El citado Cieza vió dos: una en el camino de Xaquixaguana al
-Cuzco, y otra desde el Cuzco a Mohina. El camino principal partía del
-Cuzco y llegaba a Quito, uniendo ambos reinos. Dice el ilustre Humboldt
-lo siguiente: «El gran camino del Inca es una de aquellas obras más
-útiles y más gigantescas que los hombres han podido ejecutar.» Este
-camino, y otros de menos importancia, contribuyeron a la prosperidad
-del Perú. Estableciéronse los correos, muy parecidos a los de los
-nahuas mejicanos. Los puentes en el citado país eran generalmente de
-bejuco o de maguey. Hemos dicho generalmente, porque los había de
-cierta paja correosa y suave llamada _ichu_. Cuando los bejucos o las
-pajas no eran tan largas como ancho el río, se levantaban dos pilares,
-uno en cada orilla. Si damos crédito al historiador Garcilaso, el
-primer puente de esta clase se construyó sobre el río Apurimac, en
-tiempo de Mayta Capac. Tenía de longitud unos 200 pasos, y era tan
-fuerte que, en tiempo de la conquista, lo pasaban sin apearse y sin
-temor alguno los ginetes españoles. Encontrábanse--y así lo afirma
-Velasco--puentes artificiales de piedra en el Perú, a los cuales se
-daba el nombre de _rumichaca_. Nosotros creemos que tales puentes, sin
-embargo de la respetable opinión de Velasco, debían ser naturales. Los
-acueductos indicaban del mismo modo el adelanto de los peruanos.
-
-En relación con los medios de comunicación estaba la costumbre de
-trasladar _colonias_ de una parte a otra del imperio, lo cual favorecía
-el intercambio de productos. Los valles de Tacna y Moquegua, entre
-otros territorios, se colonizaron con _mitimaes_ (_colonos_) de las
-aldeas próximas al Cuzco. También se establecieron en las fronteras
-colonias _militares_, lográndose con ello, además de otras cosas, dar
-ocupación al sobrante de la población agrícola. Huelga decir que la
-disciplina en lo militar era mucho más estrecha que en lo civil.
-
-
-
-
-CAPÍTULO VI
-
- AMÉRICA CENTRAL: PRIMEROS HABITANTES DEL PAÍS.--LOS MAYAS.--LOS
- QUICHÉS Y CAKCHIQUELES.--FUNDACIÓN DE LA MONARQUÍA QUICHÉ.--LUCHA
- ENTRE LOS QUICHÉS Y CAKCHIQUELES: BATALLA DE QUANHTEMALAN.--LUCHA
- ENTRE LOS CAKCHIQUELES Y OTROS PUEBLOS VECINOS.--ESTADO INTERIOR
- DE GUATEMALA Y RELACIONES EXTERIORES.--PEDRO DE ALVARADO EN
- EL PAÍS.--NOTICIA DEL SALVADOR, HONDURAS, NICARAGUA Y COSTA
- RICA.--ESTADO SOCIAL DE LOS QUICHÉS.--CULTURA DE LOS HABITANTES
- DE HONDURAS, NICARAGUA, PANAMÁ Y COSTA RICA.--LAS ANTILLAS, EN
- PARTICULAR HAYTÍ Y CUBA: ARTES E INDUSTRIAS.
-
-
-[Ilustración: Tipos mayas (actuales).]
-
-Antes de reseñar algunos hechos de las tribus que vivían en la América
-Central y muy especialmente en el territorio de la actual Guatemala,
-diremos que la familia de los mayas se dividía en mayas propiamente
-dichos y en mayas-quichés. Según antiguas tradiciones, llegó a las
-costas de Tabasco (México) donde hubo de desembarcar, un personaje
-llamado _Votan_, quien fundó una ciudad denominada Nacham (ruinas
-de Palenque), población luego muy importante y hoy departamento del
-Estado de Chiapas (México). Cuando Votan efectuó su desembarco, el
-territorio estaba poblado de tribus salvajes. Numerosas fueron las
-tribus que habitaron desde el Istmo de Panamá hasta las orillas del río
-Colombia en el Estado de Oregón (Estados Unidos), y desde las costas
-del Océano Pacífico hasta el golfo de México. Han venido a mostrar
-modernas investigaciones que así como los mayas ocupaban gran parte de
-los actuales estados del Yucatán, Campeche y algo del de Chiapas, los
-quichés y cakchiqueles se extendieron por el país donde al presente
-se hallan las Repúblicas de Guatemala, Salvador, Honduras, Nicaragua,
-Panamá y Costa Rica. Unas y otras tribus alcanzaron alguna cultura.
-
-Eran los mayas de color cobrizo, cráneo achatado, baja estatura y muy
-fuertes. Vivían principalmente de sus cosechas de maíz; también de la
-miel y de la cera de sus abejas. Gozaban fama de hábiles tejedores
-y teñían admirablemente lo mismo sus vestiduras de algodón que sus
-preciosas plamas. Refieren antiguos cronistas que con sus canoas
-llegaron a la isla de Cuba y mantuvieron continuo tráfico con las
-tribus meridionales de las costas del golfo. Cultivaban el cacao, el
-maguey o aloe, el algodón, la pimienta, las judías y varios árboles
-frutales.
-
-Los quichés, según _Popal-Vuch_[183], procedían de un lugar que se
-llamaba Tulan-Zuiva. De este lugar, que tenía siete grutas o cuevas,
-añade Sahagún, se extendieron por varios puntos, antes que los toltecas
-y los pueblos que les acompañaban llegasen a Tulanzingo[184]. Es
-de sospechar que los quichés eran uno de los pueblos citados y que
-entraron en tierra de Guatemala antes de la fundación de Tula. Entre la
-fundación de dicha ciudad y su destrucción tuvieron tiempo de realizar
-los hechos que el Popal-Vuch les atribuye.
-
- [183] Véase el Prólogo de este tomo.
-
- [184] _Historia Universal de las cosas de Nueva-España_,
- Prólogo y lib. X, cap. XXIII, párrafo 11.
-
-El fundador de la monarquía de los quichés debió ser Balan Quitzé,
-al cual sucedió en el trono su hijo Qocabib. El tercer rey se llamó
-Balan-Conaché, el cuarto, Cotuha Zttayub, y el quinto, Gucumatz-Cotuha.
-En tiempo de Gucumatz estallaron graves discordias entre las
-principales familias que tenían asiento en el territorio. El sexto
-monarca debió ser Tepepal y el séptimo Caquicab.
-
-Entre los quichés y los cakchiqueles se originó tiempo adelante guerra
-sangrienta. En ella llevaron la mejor parte los cakchiqueles, pues lo
-mismo el pueblo que los Reyes eran arrojados y belicosos. La batalla
-de _Quanhtemalan_ fué timbre de gloria para los cakchiqueles. «Desde
-que la aurora--dice el cronista cakchiquel--comenzó a aparecer en el
-horizonte y a iluminar las cumbres de las montañas, empezaron a oirse
-los gritos de guerra; las banderas se desplegaron, resonaron los
-tambores y caracoles, y en medio de este confuso estruendo, se vió
-descender a los quichés, cuyas largas filas se movían con asombrosa
-velocidad, bajando en todas direcciones de la montaña.» Llegaron a la
-orilla del río que corría cerca de la ciudad, y ocuparon algunas casas
-y se formaron en batalla, bajo el mando de los reyes Tepepul e Ixtayul.
-«El encuentro--añade el mencionado cronista--fué terrible y espantoso.
-Los gritos de guerra y el ruido de los instrumentos bélicos aturdían a
-los combatientes, y los héroes de uno y otro ejército _hacían uso de
-todos sus encantos_.» Fácilmente fueron vencidos los quichés, hasta
-el punto que unos huyeron y otros murieron en el campo de batalla.
-Entre los primeros se hallaban los reyes Tepepul e Iztayul y muchos
-más, que fueron pasados al filo de la espada. «Tales fueron--así
-termina el cronista--los hechos heróicos con que los reyes Oxlahuhtzi y
-Cablahuh-Tihax, como también Roimox y Rokelbatzin hicieron para siempre
-famosa la montaña de Iximché.»
-
-Desde la batalla de Quanhtemalan el poder de los quichés pasó a los
-cakchiqueles, quienes orgullosos con su victoria, aspiraron a dominar
-todo el territorio. Alarmados entonces los Estados vecinos, formaron
-una liga para defender su independencia; mas fueron también vencidos
-por los soberanos cakchiqueles. «Tal era la situación de estos países
-en los últimos años del siglo XV y cuando ya Cristóbal Colón había
-abordado a las playas del Nuevo Mundo»[185].
-
- [185] Milla, _Hist. de la América Central_, tom. I, pág. XXII.
-
-En el interior del reino estalló, año de 1497, una insurrección. A
-la cabeza de los tukuchés, de la misma familia de los cakchiqueles,
-se puso Cay-Hunahpú, príncipe tan rico como ambicioso, quien se
-propuso arrojar del trono a Oxlahuhtzi y Cablahuh-Tihax. Dióse un
-combate, siendo vencidos los tukuchés, y Cay-Hunahpú pagó con la vida
-sus instintos revolucionarios. Sin embargo, el fraccionamiento del
-reino fué mayor cada día y la tribu de los zacatepequez consiguió
-nombrar Rey a uno de los suyos, estableciendo la capital del reino en
-Yampuk. Trece años después, esto es, el 1510, murió el rey cakchiquel
-Oxlahuhtzi, y el 1511 el príncipe Cablahuh-Tihax, que gobernaba con
-aquél; sucediéronles sus hijos Hunig y Lahuh-Noh. En el primer año
-del reinado de éstos, vino numerosa embajada mejicana que mandó,
-según unos autores, Moctezuma, y según otros, Ahuizotl, octavo rey de
-México. Visitaron los embajadores a los reyes quichés, cakchiqueles y
-algún otro; pero volvieron a su país sin haber adelantado nada. Es de
-advertir que en el año 1512 Colón había realizado sus cuatro viajes,
-la Isla Española estaba sometida, Puerto Rico y Cuba conquistadas, el
-Golfo de Honduras y otras tierras exploradas por Yáñez Pinzón y Díaz
-de Solís, Cartagena y países más lejanos habían sido reconocidos por
-Ojeda, Enciso, Núñez de Balboa y otros expedicionarios. ¿La embajada
-de Moctezuma tuvo por objeto la celebración de tratados para oponerse
-a los españoles? No lo sabemos, aunque es posible. Discuten también
-los historiadores modernos Fuentes, Juarros y Milla, si el reino de
-Guatemala estuvo sujeto alguna vez al imperio mejicano. Niéganlo con
-razones más o menos poderosas.
-
-Sin detenernos en asunto tan poco interesante, haremos notar que,
-sin embargo de noticias o presentimientos acerca de llegada de los
-españoles, quichés y cakchiqueles volvieron a pelear entre sí en el año
-1513. Aunque la guerra fué favorable como antes a los cakchiqueles,
-la naturaleza les castigaba mandándoles toda clase de calamidades:
-langostas, incendios y pestes, de la que murieron Hunig y Lahuh-Noh,
-sucediéndoles Belché-Qat y Cahí-Imox, quienes, al saber que los
-extranjeros se habían apoderado de México, les pidieron auxilio, según
-una carta de Cortés a Carlos V, fecha en México el 15 de Octubre de
-1524[186]. Continuó la guerra civil en la América Central hasta que
-llegó Pedro de Alvarado.
-
- [186] Véase Milla, Ob. cit. tomo I. pág. XXIX, nota.
-
-Respecto a los primeros pobladores establecidos en lo restante de la
-América Central sólo hay vagas noticias y a veces contradictorias. Lo
-mismo decimos de los habitantes de las islas de Haití, Puerto Rico,
-Cuba, Jamaica, Lucayas y otras. Además de los mayas de Guatemala, el
-país que al presente es la República del Salvador, estaba poblado
-por los _chontales_ y por los _pipiles_, siendo su ciudad principal
-Cuscatlán. Estuvo el Salvador unido a Guatemala durante los siglos
-XVI, XVII y XVIII. Honduras estuvo habitada por los _chortises_,
-pertenecientes a la familia de los mayas, y por los _lencas_
-(chontales). Cuando los nicaraguatecas fueron conquistados por los
-españoles se hallaban divididos en cuatro grupos principales: los
-_niquiranos_, que habitaban desde el golfo de Fonseca al de Nicoya;
-los _chorotegas_, que vivían al Sur del lago de Managua y al Noroeste
-del de Nicaragua; los _chontales_, que ocupaban las vertientes de la
-cordillera central y se corrían a Honduras; y los _caribisis_, tal vez
-aborígenes de aquella parte de América, bajaban desde el pie de la
-citada cordillera hasta las playas del Atlántico. Fieros los indios
-_chorotegas_, _cotos_ y _güetares_ de Costa Rica, vivían en contínuas
-guerras.
-
-Pasamos a estudiar el estado social de las tribus que habitaban los
-territorios de Guatemala y el Salvador, de Honduras, de Nicaragua,
-Panamá, Costa Rica y Antillas, fijándonos particularmente en la de los
-quichés.
-
-Acerca de la creación del Universo, la doctrina del _Popal-Vuch_
-de los quichés, tiene--según la opinión de algunos autores--mucha
-analogía con la del _Génesis_ de los hebreos. También el _Tepan Atilan_
-de los cakchiqueles conviene substancialmente con el Popal-Vuch.
-Adoraban los quichés a sus dioses y celebraban solemnes festividades,
-no sin sacrificar seres humanos, que eran regularmente esclavos,
-hechos en la guerra. Los dioses tenían santuarios, santuarios que
-estaban servidos por sacerdotes y sacrificadores. Dícese con algún
-fundamento que existía la confesión entre los quichés. La monarquía
-quiché era hereditaria y la corte estaba formada de las familias
-reales. La justicia se hallaba administrada por jueces y tribunales
-pertenecientes a la aristocracia. Las leyes eran severas para los
-criminales contra el Rey y la República. Los que atentaban contra el
-Monarca sufrían la muerte; y los plebeyos o nobles que se pasaban
-al enemigo o descubrían los secretos de la guerra, eran condenados
-a muerte, y sus mujeres e hijos reducidos a la esclavitud, pasando
-también al fisco sus bienes. Al ladrón de objetos sagrados, si éstos
-eran de valía, se le condenaba a muerte; si tenían poco valor, se le
-hacía esclavo. Los delitos contra la propiedad se castigaban con multas
-y devolución de lo robado; aun al ladrón de oficio no se le ahorcaba,
-si algún deudo suyo satisfacía el importe de la condena. De los delitos
-contra la honestidad, se castigaba con la muerte la violencia consumada
-y la frustrada nada más que con la servidumbre. El simple estupro no
-llevaba consigo pena aflictiva, como no reclamasen por la mujer sus
-padres o hermanos, en cuyo caso se declaraba esclavo al delincuente
-y alguna vez se le condenaba a muerte. No consideraban delito la
-prostitución. La mujer casada, mediando justo motivo, podía abandonar
-la casa conyugal, quedando disuelto el matrimonio. Mujer y marido
-en este caso tenían derecho a contraer con quien quisieran segundo
-matrimonio. Era costumbre, muerto el marido, que la viuda casara con el
-cuñado o con el más próximo deudo del marido.
-
-Después de ocuparse detenidamente Pi y Margall del idioma de los
-quichés y del cual eran dialectos el cakchiquel y el tzutuhil,
-de la literatura y en particular de un drama-baile de los que se
-representaban en el patio de los templos o en la plaza pública, de la
-arquitectura y de la numeración aritmética igual o parecida a la de los
-mejicanos, escribe lo siguiente: «Algo más podría decir de los quichés;
-pero muy aventuradamente. Harto a la ventura voy en mucho de lo que
-escribo»[187].
-
- [187] _Historia general de América_, tomo y cuaderno primeros,
- pág. 257.
-
-Fijándonos en Honduras o Cerquín, que linda con tierras de Yucatán y
-Guatemala, sus habitantes distaban mucho de tener la civilización de
-los quichés y yucatecas. Los hombres iban ordinariamente desnudos; en
-la guerra a veces usaban _maxtles_ y mantas. Las mujeres llevaban unos
-pañuelos que les cubrían pecho y espalda; también unas enaguas que les
-llegaba al tobillo. No se ataban el cabello; siempre le tenían suelto y
-tendido. Comían todo género de animales, hasta los más inmundos; bebían
-aguamiel en gran cantidad. En todo manifestaban su barbarie y vivían
-en continua guerra. Peleaban a veces cubiertos con pieles de león y de
-tigre. Adoraban el _Sol_, la _Luna_ y las _Estrellas_; rendían culto a
-muchos ídolos. Los sacrificios eran frecuentes, los ayunos muchos, y en
-sus grandes fiestas bailaban, al mismo tiempo que referían cantando
-sus triunfos y derrotas. Consultaban a sus sacerdotes, no sólo en
-materias religiosas, sino en asuntos belicosos. Sabemos que en la época
-de la conquista, entre sus ídolos, tenían en mucha estima al gran Dios
-y la gran Madre, tal vez personificación del Sol y de la Luna. Creían
-en agoreros, en adivinos y en magos. Estaban reducidos sus templos
-a unas casillas largas y estrechas: sus ídolos tenían espantable
-rostro. Eran muy lujuriosos. Aunque se casaban solamente con una mujer
-legítima, tenían además mancebas. Apenas cuidaban de sus mujeres y
-de sus hijos; no hacían caso alguno de los enfermos. Sus ocupaciones
-principales eran la caza y la pesca. Cazaban cercando primero y
-quemando después grandes extensiones de monte: mataban a palos las
-despavoridas reses. Pescaban atajando con rama y tierra los arroyos
-y poniendo en la salida, siempre pequeña, zarzos de caña. Estaban
-atrasadísimos en la industria y más en las bellas artes. Removían la
-tierra con altas pértigas armadas de un garfio: apoyaban el brazo en la
-parte superior del palo y la planta en la parte de abajo a donde iba
-el garfio. Fabricaban mantas de cuatro hilos. Hacían el comercio de
-plumas. Entre las tribus o gentes que se hallaban establecidos en el
-país prevalecían los _chontales_.
-
-No dejaba de ser curiosa la vida de los habitantes de Honduras desde su
-nacimiento hasta la muerte. Cuando las madres sentían los dolores del
-parto, marchaban al campo y allí daban a luz. Al recién nacido se le
-bañaba en el río más próximo y se le criaba con bollos de yuca. Antes
-de cumplir el año les llevaban sus padres al templo, donde pasaban
-una noche velados por sus parientes. De los sueños del que se dormía
-sacaban el horóscopo. La única instrucción que recibían era la de las
-armas. Los primogénitos, muertos sus padres, entraban de lleno en todo
-el patrimonio; si eran señores, en el señorío. No partían en ningún
-caso los bienes con sus hermanos. Cuando iban a casarse con mujer
-legítima practicaban algunas ceremonias parecidas a las que se usaban
-en México. Un anciano, llevando obsequios de mayor o menor valor, se
-presentaba en la casa de la novia y la pedía. Si aceptaba la petición,
-se celebraba un gran banquete y era recibida envuelta en una manta
-de brillantes colores. Uno la conducía en hombros a casa del novio,
-acompañada de deudos y amigos que cantaban y bailaban. De cuando en
-cuando se paraba la comitiva y repetía sus cánticos y bailes. La novia
-llevaba cubierto el rostro. Inmediatamente que llegaban a la casa
-del novio, las amigas descubrían el rostro de la novia, y después de
-bañarla en agua de flores, la encerraban en una habitación en tanto
-que seguían las fiestas y diversiones. A los tres días pasaba a poder
-del novio. Terminaba completamente el matrimonio luego que dormían
-tres noches en la casa del novio y otras tres en la casa de la novia,
-repitiéndose siempre la bulla y los banquetes. Como puede imaginarse,
-semejantes bodas eran de la gente rica o noble; las de la plebe, si
-pobres y humildes, venían a ser en el fondo lo mismo. Constituían los
-casados--añade el citado historiador--hogar y tenían hacienda propia.
-La hacienda a la verdad era bien pobre. Estaba generalmente reducida a
-unas malas sementeras de maíz y unos cuadros de legumbres; a una azuela
-para rozar y unos palos para arar la tierra; al metate en que molían el
-grano, la artesa en que hacían el pan y las calabazas en que bebían;
-a unos molinillos de mano y unas cestas forradas de cuero que servían
-de cofres; a una cama de estera sobre cuatro estacas en que había por
-almohada, ya un palo, ya una piedra. Con estos bienes y este ajuar
-encontraron los españoles a los habitantes de aquella comarca[188].
-
- [188] Ob. cit. pág. 281.
-
-Las tintas negras del cuadro casi se convierten en blancas si
-pasamos de Honduras a Nicaragua. En Nicaragua se veían reflejos de
-la civilización mejicana. Se hablaba por muchos moradores de aquella
-tierra la lengua nahuatl y se tenía noticia del tiempo. Se escribían
-libros cuyas hojas eran tiras de cuero de venado, en los cuales se
-pintaban las heredades, los caminos, los montes, los ríos, los bosques
-y las costas, anotándose también los ritos, las ceremonias, las leyes,
-los trastornos de la naturaleza, los cambios y mudanzas de los pueblos.
-Usaban la tinta, ya negra, ya roja. Doblábanse los libros de igual
-manera que entre los aztecas.
-
-Había cierta semejanza lo mismo en los templos que en las creencias
-religiosas de los nicaraguatecas y los mejicanos. Unos y otros creían
-que los dioses gustaban de la sangre y del corazón de los prisioneros
-de guerra, siendo de advertir que hasta los nombres de algunas
-divinidades de Nicaragua eran mejicanos. Existían también semejanzas
-entre los nicaraguatecas y los yucatecas. Ambos se sajaban el cuerpo
-con cuchillos de pedernal y se echaban polvos de carbón en todo el
-trayecto de la herida, teniendo para estas labores oficiales diestros y
-entendidos. Unos y otros, al decir de Oviedo, usaban en la escritura,
-no sólo de imágenes, sino de caracteres, y leían en sus libros como
-nosotros en los nuestros.
-
-No vaya a creerse por todo lo dicho que los nicaraguatecas carecían
-de fisonomía especial, de propias instituciones y costumbres. La
-cultura estaba reducida, si cultura puede llamarse, a la que tenían los
-pueblos que habitaban entre el Pacífico y los lagos, esto es, a los
-_niquiranos_ y _chorotegas_. Chontales y caribises no eran tan bárbaros
-como los que poblaban a Honduras. Los chorotegas, que se dividían
-en _nagrandanos_ y _dirianes_, y los niquiranos en _orotinatecas_
-y _cholucatecas_, debieron tener cierto parentesco con las razas
-pobladoras del Anahuac. Chorotegas y niquiranos iban vestidos, usando
-hombres y mujeres pendientes en las orejas. Se distinguían por su
-hermosura las mujeres de Nicoya. Diferenciábanse mucho físicamente
-los hombres y las mujeres de Nicaragua. El hombre trabajaba en la
-agricultura y en la industria, y era cazador y pescador; la mujer
-vendía lo que el hombre ganaba. El hombre barría la casa y encendía
-la lumbre; pero el comercio estaba reservado a la mujer. Guardaba el
-hombre pocas consideraciones a su compañera; no le permitía ir al
-templo, ni asistir a ningún acto religioso. Con harta frecuencia la
-despreciaba y envilecía. Conducta semejante debió influir para que
-la mujer se prostituyese, siendo considerable el número de rameras,
-las cuales vendían sus gracias por diez almendras de cacao. Había
-burdeles públicos y al lado de las rameras no faltaban los rufianes.
-La poligamia se practicaba por los señores y por todos los ricos; la
-monogamia existía para los pobres. La sodomía estaba tolerada por los
-Gobiernos.
-
-Respecto al carácter de los Gobiernos, unos pueblos estaban regidos
-monárquicamente o por señores o caciques; otros democráticamente o por
-consejos de ancianos. Los primeros eran hereditarios, y los segundos
-electivos. Donde gobernaban señores, había Asambleas (_monexicos_),
-que deliberaban sobre todos los asuntos árduos del país. Estos árduos
-asuntos, lo mismo en las monarquías que en las repúblicas, fueron
-las guerras. Preparaba y dirigía la guerra un general que gozaba de
-extraordinarias facultades, imponiéndose a veces a los caciques, a los
-monexicos y a los consejos de ancianos. Pero el poder de los caciques
-era en todo tiempo absoluto, y más que absoluto, tirano.
-
-Si de las bellas artes se trata, cabe suponer que la arquitectura no
-careció de belleza. Algunas industrias, como el tejido de algodón y
-la loza, estuvieron muy adelantadas. El comercio, tanto interior como
-exterior, tuvo tanta o más importancia que la industria. En las plazas
-tenían sus mercados, sirviéndoles el cacao de moneda.
-
-Consideremos la religión entre los nicaraguatecas. Parece ser que
-hacían derivar todos los seres de _Tamagastad_ y de _Cipattoval_, varón
-el primero y hembra la segunda, que habitaban en el Cielo. A ellos se
-les invocaba en caso de guerra y en ellos tenían los nicaraguatecas
-toda su confianza. Habían otros muchos dioses: _Quiateot_ era el Dios
-de la lluvia, y _Mixcoa_ el de los mercaderes. Tenían igualmente dioses
-para el amor, para la caza y la pesca, etc. Creía el nicaraguateco
-que el bueno en la tierra, a su muerte, subía al cielo, y el malo,
-por el contrario, descendía a un lugar profundo; el primero era
-recibido por los dioses Tamagastad y Cipattoval, el segundo por
-el dios _Miqtanteot_. Entre los nicaraguatecas existía también la
-confesión y el confesor era un viejo célibe; los pecados consistían
-en haber hablado mal de los dioses o en haber quebrantado las fiestas
-religiosas. La penitencia consistía en deponer en los altares de los
-dioses ofrendas, barrer o llevar leña al templo y otras de la misma
-clase. Para todos los dioses había templos y oratorios, y en honor de
-ellos celebraban los nicaraguatecos alegres y brillantes fiestas, como
-también ofrecían sacrificios humanos, cuya carne comían sacerdotes y
-caciques. Acerca del diluvio tenían ideas determinadas. Creían que todo
-ser viviente había perecido. Después vinieron a la tierra Tamagastad y
-Cipattoval y crearon todos los animales: hombres, pájaros y reptiles.
-Nada quedó de las primitivas razas. El castigo fué terrible; pero
-merecido. La humanidad, viciosa, pecadora y corrompida, había incurrido
-en la ira de los dioses.
-
-Manifestaban singular atraso en algunas cosas. Apenas nacían sus
-hijos, los padres deformaban la cabeza deprimiéndoles el hueso coronal
-y abollándoles los parietales. La potestad de los padres sobre los
-hijos era casi absoluta, pues, en caso de necesidad, hasta podían
-venderlos como esclavos. Habremos de recordar el siguiente hecho: era
-costumbre que la mujer durmiese la primera noche de su casamiento con
-el sacerdote mayor. Por cierto, que con dicho sacerdote mayor confesaba
-sus pecados, los cuales él sólo podía perdonarlos.
-
-Del siguiente modo describe y diseña Oviedo la morada del cacique de
-Tecoatega, a quien visitó en Enero de 1528. Así podremos conocer la
-vida de aquel cacique y de aquel pueblo. Dice el laborioso escritor en
-su _Historia General y Natural de las Indias_, que vivía el gran señor
-de Tecoaga en una gran plaza cuadrilonga rodeada de frondosos árboles.
-Allí tenía casa, donde moraban sus mujeres y sus hijos; pórtico, donde
-él pasaba las horas más calurosas del día acompañado de sus fieles
-capitanes; lugar destinado a la fabricación del pan y hasta cementerio
-para su familia. Allí, como señal de su poder y bravura, tenía puestas
-en altas cañas las cabezas de los ciervos muertos por su mano. El
-cacique estaba recostado de día en una cama a tres pies del suelo, alta
-la cabeza, casi desnudas o mal cubiertas las carnes por una manta de
-blanco algodón; sus capitanes se hallaban también sobre esteras que
-cubrían el pavimento. Si llamaba el señor, se levantaba uno o varios
-de los capitanes y ejecutaban las órdenes de aquél recibidas. Do noche
-dichos jefes velaban el sueño del cacique y guardaban la plaza.
-
-Las casas eran grandes chozas terminadas en ángulo agudo, de cuyo
-vértice bajaba el tejado hasta casi dar con los aleros en el suelo;
-los pórticos consistían en tinglados sostenidos por troncos de árboles
-y cubiertos con ramas, y las camas se componían de zarzos de gruesas
-cañas, por colchón esteras y por almohada banquillos de madera. El
-bambú, el bejuco, la madera y la paja, constituían los materiales de
-esos edificios.
-
-Vagas y de segunda mano son las noticias que tenemos de los pueblos
-que hoy constituyen las Repúblicas de Panamá y de Costa Rica. Dice
-Torquemada que no había idólatras en los citados pueblos. Adoraban a
-un solo Dios o _Chicuhna_, que moraba en el cielo. Chicuhna significa
-principio de todas las cosas. A dicho Dios dirigían sus plegarias y
-hacían sus sacrificios. Los europeos, cuando llegaron al país, no
-encontraron imágenes de Chicuhna ni de otros dioses. Herrera, por el
-contrario, sostiene que en Panamá rendían culto a una divinidad que
-llamaban _Tabira_, y cuya imagen estaba hecha de oro. Algunos, no
-todos, creían en la vida futura, y por esta razón enterraban con el
-cadáver todo aquello que había sido más de su agrado durante la vida.
-Los habitantes de Panamá, añade Herrera, tenían mucho parecido a los de
-las islas de Santo Domingo y Cuba. Distinguíanse, en particular, como
-pintores y entalladores.
-
-Por último, afirma Torquemada que del Darién a Nicaragua sólo existía
-el gobierno monárquico, y al Rey heredaba el hermano, y a falta de
-hermanos sucedían los sobrinos. Los sobrinos debían de ser, no por
-línea de varón, sino de hembra.
-
-Pasando ya a otro asunto, habremos de notar que desde Panamá hasta
-México, incluyendo también las islas de Santo Domingo y Cuba, se
-parecían los habitantes en usos y costumbres; también tenían cierto
-parecido o semejanza sus instituciones políticas y administrativas.
-
-Nada nuevo añadiremos al decir que las numerosas tribus que ocupaban
-la mayor parte de las islas de Haití o Santo Domingo (Isla Española),
-Cuba, Puerto Rico, Jamáica, las islas Lucayas y otras, diferían mucho
-de los caribes, lo mismo física que moralmente. Si físicamente eran
-de buena talla, de color más claro, de hermosas facciones, esbeltos
-y bien formados, bajo el punto de vista moral se distinguían por su
-dulzura, candidez y generosos sentimientos. Aunque se conoce poco de
-la vida social de los habitantes de aquellas islas, se sabe que hasta
-la veneración llevaban el respeto a sus caciques. Sobresalieron en
-la industria agrícola, labraban la madera y trabajaban hábilmente el
-barro. Hacían joyas de oro, estátuas, etc. Estaban muy atrasados en
-las ciencias. Creían en la otra vida; adoraban el _Sol_, la _Luna_
-y otros dioses. Se permitía la poligamia y el repudio. No eran más
-humanos con los enfermos que los patagones y los tapuyas. Tenían tanto
-miedo a los caribes, que, cuando se les hablaba de ellos, se ponían
-trémulos. Colón se los atraía sólo con decirles que había ido allí
-para librarlos de enemigos tan fieros. Los caribes, como los tupíes,
-se hallaban interpolados con otros muchos pueblos[189]. Caribes y
-tupíes debían tener casi las mismas cualidades. «Iban--escribe Pi y
-Margall--sin temor de isla en isla, y de las islas a Tierra Firme.
-Hacían tan aventuradas expediciones con el sólo fin de asaltar pueblos
-y procurarse cautivas. Bravos, no temían la lucha en campo abierto;
-pero la evitaban siempre que podían, cayendo de noche sobre las plazas
-objeto de su codicia o su venganza, tomándolas sigilosamente las
-salidas, atacándolas de rebato, incendiándolas y para mayor confusión
-aturdiéndolas con espantosos alaridos. Como los demás bárbaros, no
-dejaban con vida sino a los niños y las mujeres; mataban y aun comían
-a los adultos, y eran el terror de las gentes. Aterradas tenían a
-todas las naciones de la cuenca del Orinoco, si se exceptúa la de los
-cabres, aterradas las costas, aterradas las Antillas, y verdaderamente
-aterrados tuvieron después a los mismos europeos»[190]. Untaban sus
-flechas con veneno. Desde Pedro Mártir de Anglería, hasta el último de
-los cronistas que, como testigos presenciales, escribieron, ora de las
-Antillas, ora de Tierra Firme, los presentan comiéndose a sus enemigos
-en repugnantes banquetes.
-
- [189] Recuérdese lo que se dijo de los tupíes y caribes en el
- capítulo IV.
-
- [190] _Historia general de América_, tomo y volumen I, págs.
- 695 y 696.
-
-Pondremos remate a nuestras consideraciones y por lo que a Cuba se
-refiere, considerando que en estos últimos años (1909-1910). D.
-Federico Rasco, coronel de la Guardia Rural, ha encontrado objetos
-precolombinos en una cueva en Jauco, término de Bayamo (provincia
-de Oriente), que tienen verdadero valor histórico. Consisten dichos
-objetos en un dujo o asiento indio, de madera y de una sola pieza, con
-dibujos en tallado, dos ídolos de piedra, tres hachas de piedra dorita
-pulimentadas, varias figuras o mascarillas de arcilla endurecidas al
-sol y que formaban parte de las vasijas de los indios, etc. Además,
-se hallaron dos cráneos, uno de un hombre y otro de una mujer, y por
-ciertas señales debieron ser de caribes. Indícanos el estudio de los
-objetos citados que la civilización de los primeros habitantes de Cuba
-no fué nula, pero inferior, bastante inferior a la del Yucatán, México
-y América Central.
-
-
-
-
-CAPÍTULO VII
-
- AMÉRICA SEPTENTRIONAL.--OBSCURIDAD DE LA HISTORIA DE MÉXICO EN
- SUS PRIMEROS TIEMPOS.--LOS QUINAMETZIN.--LOS QUINAMÉS.--LOS
- NAHUAS, XICALANCAS Y OLMECAS: SU ORIGEN.--LOS CHICHIMECAS Y
- FUNDACIÓN DE SU IMPERIO.--LOS TOLTECAS: SU PEREGRINACIÓN; SU
- ASIENTO EN TULA.--TRIBUS MENOS IMPORTANTES.--RELACIONES ENTRE
- CHICHIMECAS Y TOLTECAS.--MONARQUÍA TOLTECA EN TULA.--LAS TRES
- MONARQUÍAS: SUS REYES.--QUETZALCOATL: SU DOCTRINA.--TETACATLIPOCA
- Y NAUHYOT.--XIUHTLATLZIN.--MATLACCOATL Y TLILCOATZIN.--HUEMAC
- Y TOPILTZIN.--LOS CHICHIMECAS SE APODERAN DE TULA.--REYES
- TOLTECAS DE TULA.--CULTURA DE LOS TOLTECAS.--LOS CHICHIMECAS: SU
- SITUACIÓN: SU VIDA.--GOBIERNO DE XOLOTT.--EL FEUDALISMO.--GUERRAS
- DE XOLOTT.--TRIBUS QUE INVADEN EL IMPERIO.--NOPALTZIN Y
- HUETZIN.--EL REINO DE TEZCUCO.--LOS AZTECAS: SU PROCEDENCIA.--LAS
- CASAS GRANDES DE GILA.--LOS AZTECAS ANTES DE ESTABLECERSE EN
- MÉXICO Y EN TLATELOLCO.--QUINANTZIN Y TECHOTLALAZIM.--LAS
- 75 PROVINCIAS.--IXTLILXOCHITL: GUERRA CIVIL.--RIVALIDAD
- ENTRE TEZCUCO Y MÉXICO.--NETZAHUALCOYOTL.--LOS REINOS
- CONFEDERADOS.--GUERRA CIVIL.--LOS ESPAÑOLES EN TABASCO.--MOCTEZUMA
- II: SU GRANDEZA.--LA RELIGIÓN Y LA GUERRA.--EL JEFE DE CLAN, EL
- CALPULLI Y EL TLACALECUHLI.--LAS FRATIAS Y LA TRIBU.--CONSEJO
- TRIBAL.--LA INDUSTRIA.--EL CALENDARIO.--OBRAS PÚBLICAS.--LA
- ESCRITURA.--CREENCIAS RELIGIOSAS.
-
-
-Consideremos el comienzo de la historia de México. El punto es obscuro
-y nada puede asegurarse con certeza. Según recientes estudios, apareció
-el hombre en el suelo mejicano al principio de la época cuaternaria.
-Dícese del mismo modo que el habitante más antiguo pertenecía a la
-raza negra. Dejando la cuestión de si era o no autóctono, sabemos
-tradicionalmente que las primeras gentes fueron los _quinametzin_,
-hombres de elevada estatura, establecidos en las orillas del Atoyac,
-río que corre entre Cholula y Puebla; descendían, como todos los
-invasores de América--y así lo dice Veytia--de siete familias que
-vinieron de Tartaria. ¿Los quinametzin y quinamés son el mismo pueblo?
-
-La raza que contribuyó más que ninguna a la civilización de la América
-del Norte fué la de los nahuas[191]. Estos nahuas, ya xicalancas, ya
-olmecas, si estuvieron primeramente subyugados por los quinamés, luego
-convidaron a sus señores a un banquete, y después de embriagarles, los
-mataron. Dueños del país, lo poseyeron pacíficamente. Acerca de la
-procedencia de olmecas y xicalancas, se cree que bajaron del Oriente
-en canoas y llegaron primero al río Pánuco, desembarcando después en
-las costas y ocupando toda la península del Yucatán con la fracción de
-Chiapas y Tabasco.
-
- [191] Los nahuas y los mayas, ¿son razas diferentes? Sostienen
- algunos autores que tuvieron el mismo origen y vivieron unidas
- mucho tiempo. Puede, sí, asegurarse que los unen grandes
- semejanzas y los separan notables diferencias.
-
-Decían los mejicanos del tiempo de la conquista que el mundo había
-pasado por cuatro edades: en la segunda ponían a los quinamés, y en
-la tercera a los xicalancas y olmecas. En la cuarta hacían venir del
-Occidente a los _chichimecas_, conjunto de tribus pertenecientes
-al mismo tronco que los xicalancas y olmecas, aunque de diferente
-carácter. Estos nahuas acamparon en la parte más septentrional de
-México, en las riberas del Gila o del río Colorado. Afirmase que
-echaron los cimientos de la ciudad de Huehuetlapallan, y la hicieron
-capital de su imperio. Andaban casi desnudos o cubiertos con pieles de
-fieras, se alimentaban de la caza y de frutas silvestres, vivían en
-cuevas naturales o abiertas en los montes. Aunque tenían su monarca y
-organización, dichas tribus gozaban de cierta autonomía y obedecían
-a su cacique. Los chichimecas eran monógamos. No se casaban sin el
-consentimiento de los padres de la novia; luego, por ligeros motivos,
-repudiaban a sus mujeres y contraían otras nupcias. Trataban, sin
-embargo, muy bien lo mismo a sus mujeres que a sus hijos. No consentían
-los enlaces entre padres é hijos, ni entre hermanos y hermanas; pero sí
-entre cercanos deudos.
-
-Entre las tribus chichimecas había una que tenía mayor cultura y
-costumbres más suaves, algunos conocimientos de astrología, de
-artes y de agricultura. Era la de los _toltecas_, la cual pronto se
-declaró independiente de los emperadores de Huehuetlapallan e hizo de
-Tlachicatzin la capital de su república. Se ignora el tiempo que los
-toltecas permanecieron en Tlachicatzin, como también si gozaron de
-completa independencia. Parece probado que andando el tiempo pelearon
-con las demás tribus, siendo vencidos y arrojados de su patria.
-Emprendieron a últimos del siglo VI de Jesucristo, larga peregrinación
-que duró cien años, llevando consigo, según cuentan muchos
-historiadores, sus mujeres e hijos, siete capitanes por jefes, un
-sacerdote por guía y consejero. Andaban unos días y descansaban otros.
-Hacían largas estaciones, dejando en ellas cuando marchaban cierto
-número de familias. No se dirigían a punto fijo; unas veces iban por
-la costa del mar y otras veces se separaban de ella, ora se dirigían
-a Levante y ora a Poniente, ya avanzaban y ya retrocedían[192]. Hacia
-el año 697--según cálculos de Veytia--debieron llegar los toltecas
-a Tulcantzingo (hoy Tulanzingo), recordando entonces que hacía dos
-ciclos, esto es, ciento cuatro años, que habían salido de su país. No
-agradándoles su nueva patria, a los diez y seis años, el 713, volvieron
-a ponerse en camino con dirección a Occidente. Convidados por la
-dulzura del clima y la fertilidad de la tierra, acamparon cerca del
-pueblo de Xocotitlan, en las riberas de humilde río, donde fundaron
-la ciudad de Tullan (hoy Tula). Decididos a no mudar de asiento,
-edificaron sus casas de lodo y piedra, y desde Tula se derramaron por
-el valle de México, tal vez teniendo que luchar con varias tribus que
-aún quedaban en aquella tierra.
-
- [192] Veytia, _Historia Antigua de México_, caps. XXI y XXII.
-
-¿Se hallaban entre estas tribus los _tarascos_ y _otomíes_, los
-_totonecas_, _zapotecas_ y _mixtecas_? De los tarascos de Michoacán
-diremos que eran pueblos sedentarios, cuyas casas hacían de piedra y
-barro, distinguiéndose en la fabricación de sus objetos de orfebrería,
-en sus trabajos de pluma y en sus excelentes armaduras, rodelas, etc.
-La lengua de los tarascos tenía cierta armonía, y en ella abundaban las
-vocales. Manifestaban cierta obscuridad en sus ritos y ceremonias.
-
-Los otomíes, vecinos de los anteriores, no se distinguían por su
-cultura. Cultivaban sus feraces tierras y eran aficionados a la música
-y al canto. Apenas había mujeres célibes, pues los padres o los tutores
-les buscaban con empeño maridos. Cuando la mujer otomí se hallaba en
-cinta se cargaba de amuletos y talismanes; procuraba no encontrarse
-con seres o cosas maléficas, como la vista de perros negros. Si el que
-nacía era varón, se le colocaba en la frente una pluma, en los hombros
-un arco y una aljaba, y en el pecho una herramienta cualquiera; si era
-hembra, en la mano derecha un uso, en la izquierda una poca lana y en
-el corazón una flor.
-
-Los otomíes, como todas las tribus del Norte, usaban el pulque, la
-más estimada bebida alcohólica; el maíz era cultivado generalmente y
-formaban con él sabrosas tortas. Debemos hacer notar que los otomíes
-eran uno de los pocos pueblos que veían en la muerte la completa
-aniquilación del hombre. Volveremos a recordar en este lugar que si las
-tribus del Mediodía manifestaban sentimientos religiosos, en cambio,
-las del Norte estimaban poco o apenas hacían caso de las relaciones
-entre el hombre y Dios.
-
-Los totonecas de Veracruz, tributarios también de los aztecas, aunque
-más cultos, debieron ser los constructores de las pirámides y templos
-de Teotihuacán. Los antiguos cronistas, al ocuparse de _Cempoalla_, la
-principal población de los totonecas, dicen--tal vez con exageración
-manifiesta--que parecía un paraíso terrenal.
-
-No tenían menos cultura los zapotecas de Oaxaca y sus vecinos los
-mixtecas de la costa del Pacífico. Afirmaban los zapotecas que las
-ruinas de Mitla, llamadas en su lengua _Ryo-Ba_ o entrada a la tumba,
-con sus soberbios palacios de grandes salones, fueron sepulcro de
-sus antepasados. La lengua zapoteca se llamó en el país _tichaza_
-(lengua de los nobles). Entre los zapotecas existía la monogamia. Con
-frecuencia se unían mancebos de catorce años con doncellas de doce.
-Dominaban los hombres a las mujeres; pero no por la fuerza, sino por el
-cariño y la dulzura. Si gustaban de los placeres carnales, no llevaban
-sus relaciones amorosas hasta la lujuria.
-
-De los mixtecas se dice que perpetuaron en jeroglíficos la memoria de
-sus mitológicas leyendas. Cuéntase de ellos que tenían en cada pueblo
-personas anualmente elegidas para que todos los días señalasen trabajo
-a sus convecinos. Al amanecer, las citadas personas, desde lo alto de
-sus casas, llamaban a los convecinos y les señalaban tarea. Aquellos
-que no cumplían el encargo, porque perezosos no realizaron la obra o
-la hicieron mal, sufrían severo castigo. Tales hechos hacen pensar con
-algún fundamento si los mixtecas se hallaban regidos bajo principios
-comunistas.
-
-Dejando ya el estudio de las últimas tribus, cuya importancia es
-escasa, recordaremos que durante la peregrinación de los de Tula, los
-chichimecas invadieron el Anahuac[193], que tomaron por la fuerza.
-
- [193] Unos autores entienden que el antiguo Anahuac comprendía
- toda la tierra que se halla entre los dos Océanos, y otros
- dicen que sólo abrazaba lo que denominamos hoy Nueva España.
- Nosotros entendemos por Anahuac el territorio ocupado al
- presente por los Estados de Querétaro, México, Veracruz,
- Tlaxcala y Puebla.
-
-Los toltecas, residentes en Tula, deseosos de reconciliarse con los
-chichimecas, abandonaron el gobierno de los siete capitanes, que
-los mandaban alternativamente, eligieron un Rey y establecieron
-la monarquía hereditaria. El primer Rey--según Veytia--era
-hijo de Icauhtzin, emperador de los chichimecas, y se llamaba
-Chalchiuthlanetzin. Las leyes de sucesión disponían que ninguno pudiera
-ser Rey más de un ciclo; el que viviera más, entregaría la corona
-a su heredero, y el que muriese antes se encargarían de ella los
-ancianos. La monarquía había gozado gran ventura, engrandeciéndose por
-la influencia de la civilización más que por las armas. Brasseur de
-Bourbourg, apoyándose en nuevos códices, sostiene que Nauhyotzin fué el
-primer Rey de los toltecas y que no hubo las citadas leyes de sucesión;
-añade que pasó toda su vida en lucha con las tribus extranjeras o
-indígenas establecidas en aquel suelo.
-
-Por entonces se fundaron tres monarquías: una en Colhuacan, cuyo primer
-Rey fué Nauhyotzin; otra en Guauhtitlan, dirigida por Chicon-Tonatiuh;
-y la tercera en Tula, de la cual Mixcohuatl Mazatzin fué a la vez Rey
-y Pontífice. Prestábanse apoyo las tres monarquías y los tres Reyes en
-sus respectivos Estados emplearon sus armas, en el interior, contra
-la aristocracia que se negaba a reconocerlos, y en el exterior contra
-las tribus que venían del Norte. Los caudillos más bravos fueron
-considerados luego como dioses, lo cual indicaba que todavía se hallaba
-América en los tiempos heróicos y no en los históricos.
-
-A tal punto llegó la unión de las tres monarquías, que a la muerte de
-Nauhyotzin en Colhuacan le sucedió Mixcohuatl Camaxtli, hijo del Rey de
-Tula, y al morir Mixcohuatl Mazatzin en Tula, ocupó el trono Huetzin,
-cuyo origen se desconoce. Según el _Códice Chimalpopoca_, la monarquía
-menos venturosa fué la de Quanhtitlan, cuyo segundo Rey, llamado
-Xiuhel, acabó sus días de muerte airada: tal vez hubiera perecido
-este reino, si no se hubiese nombrado Rey a Huactli, joven de valor
-y simpático. En su apoyo llegaron de Chapala número considerable de
-chichimecas.
-
-El Rey de Colhuacan, Mixcohuatl Camaxtli, tomó a Cuitlahuac, ciudad
-donde se estrelló su padre, y se dirigió al Mediodía de Popocatepetl y
-al territorio de Tlaxcala y Huexotzingo, ciudades que él fundó, según
-algunos escritores. Los nobles, enemigos de la monarquía, mataron a
-Camaxtli, teniendo que bajar Huetzin desde Tula, el cual impidió la
-disolución del reino. Ocurrió entonces un suceso que no acertamos a
-explicar, y fué que Huetzin pasó a ser Rey de Colhuacan, quedando como
-monarca de Tula un tal Ihuitimal.
-
-Por aquellos tiempos, esto es, en el año 856, se confederaron
-los monarcas de Tula, de Colhuacan y de Otompan, reino el último
-cuya situación se desconoce, y que tal vez--como opina algún
-historiador--sus dominios constituyeron después el de Tezcuco. Dícese
-que Reyes y ancianos de las tres monarquías, reunidos en asamblea,
-acordaron dar al soberano de Colhuacan el título de _Tiatocat-Achcauh_,
-que quiere decir Emperador o el primero de los Reyes. Cada Rey
-continuaría siendo, lo mismo en lo religioso que en lo civil, la
-autoridad suprema de su Estado. Las leyes de sucesión habían de ser
-iguales en los tres pueblos: el primer sucesor sería el primogénito,
-el segundo el segundogénito, el tercero el hijo del primogénito y el
-cuarto el hijo del segundogénito, y así sucesivamente. El heredero
-de la corona, cuando llegaba a la mayor edad, ejercía el cargo de
-generalísimo; pero, si lo desempeñaba mal, no podía subir al trono. En
-los intereses comunes a los tres Estados, deliberaban los tres Reyes,
-resolviéndose todos los asuntos por mayoría.
-
-A la sazón--y seguimos al pie de la letra el Códice
-Chimalpopoca--apareció un hombre extraordinario: llamábase Quetzalcoatl
-o Quetzalcohuatl. Debió pertenecer a la tribu tolteca, si bien algunos
-escritores le consideran olmeca o xicalanca. Ven en él, unos, al
-mismo apóstol Santo Tomás, que apareció en América (siglo primero
-de la Iglesia); otros dicen que era Dios; quién le hace Santo,
-Pontífice o Rey; quién hechicero o un hombre cualquiera. Convienen
-casi todos en que era un ser superior, digno de eterna fama en la
-historia del Nuevo Mundo. «Quetzalcoatl, se dice unánimemente, les
-enseñó a mejorar el cultivo de la tierra, fundir el oro y la plata,
-tallar las piedras preciosas, tejer el algodón y la pluma, curtir y
-adobar las pieles, construir puentes y calzadas, y levantar los más
-suntuosos monumentos; los exhortó a moderar las pasiones, domar la
-carne por el ayuno, purificarse por la penitencia y hacerse propicia
-la divinidad por la oración y el sacrificio de la propia sangre; los
-apartó de inmolar a Dios víctimas humanas, y los inclinó a no darle
-en ofrenda sino perfumes, flores, frutos, pan de maíz, mariposas, y,
-cuando más, serpientes y gamos; les ablandó, por fin, el corazón y
-les suavizó las costumbres»[194]. Es de advertir que en la mitología
-tolteca había un Quetzalcoatl, dios de los vientos; también se llamaba
-Quetzalcoatl el sacerdote de aquella divinidad. ¿Contribuiría esto a
-las contradicciones de los cronistas?
-
- [194] Pi y Margall, _Hist. gral. de América_, tom. y vol. I,
- pág. 27.
-
-Cuentan algunos historiadores que había en Tula una virgen llamada
-Chimalman, que tenía dos hermanos de nombre Tzochitlique y Conatlique.
-Hallándose los tres solos en su casa, se les apareció de repente un
-enviado del Cielo. Tzochitlique y Conatlique, murieron de terror,
-oyendo entonces Chimalman de boca del ángel, que concibiría un hijo sin
-obra de varón. Aquel hijo fué Quetzalcoatl.
-
-De diferente manera refiere el caso el _Códice Chimalpopoca_. Según
-él, Chimalman fué una princesa que defendió valerosamente sus Estados
-contra Mixcohuatl Camaxtli, Rey de Colhuacan, el mismo que murió
-en Cuitlahuac a manos de los nobles. Vencida Chimalman, casó con
-el vencedor, y tuvo a Quetzalcoatl. De muy joven, añade el Códice,
-acompañó Quetzalcoatl a su padre en todas las expediciones belicosas.
-Cuando Quetzalcoatl supo que el autor de sus días había sido asesinado,
-reunió a sus parciales, se dirigió a Cuitlahuac y la tomó, llevando a
-cabo terrible venganza. Desapareció luego, ignorándose donde estuvo.
-A los quince años, el 870, apareció en Pánuco, rodeado de brillante
-pléyade de sabios y artistas. El vengativo guerrero se había convertido
-en profeta. Aquel hombre, de negros y largos cabellos, blanco rostro
-y buenas facciones, de espesa barba y gallarda estatura, vestido con
-una túnica y calzando sandalias, se atrajo y cautivó a las gentes.
-Ganoso de extender la civilización por el país, comenzó su apostolado
-en Tulanzingo. Pasó a Teotihuacan, de cuya ciudad salió irritadísimo
-porque allí se levantaban los templos del Sol y la Luna, y allí se
-inmolaban cautivos y criminales en el altar de los dioses. Recomendaba
-que cada uno vertiera su sangre punzándose con espinas el cuerpo,
-y él mismo se lo picaba con agujas de esmeralda después de haberse
-bañado a media noche en las fuentes de Atecpan Amocheo. A la muerte
-de Ihuitimal, fué proclamado Rey. Lo primero que hizo fué abolir los
-cruentos ritos de los chichimecas y ordenar que se purificasen los
-templos, medidas que le atrajeron el odio de los sacerdotes. Arreció
-la enemiga contra él cuando introdujo las siguientes reformas: el
-bautismo, el ayuno, la confesión, la castidad para los Ministros
-de Dios, y la fundación de colegios sacerdotales sujetos a severa
-disciplina. En cambio, se ganó el corazón de la muchedumbre por la
-santidad de sus actos, el esplendor del culto, el fausto de la corte,
-la grandeza de los monumentos que hizo levantar en Tula, la protección
-que dispensó a la industria y a las artes, los caminos con que enlazó
-los tres reinos. Como tuviese noticia que secretamente se inmolaban
-cautivos en aras de los dioses, castigó sin piedad a los que tales
-cosas hacían. Tetzcatlipoca, individuo de una familia que se creía con
-derechos a la corona, al frente de algunos partidarios de la antigua
-religión, y con la ayuda de los reyes de Colhuacan y de Otompan,
-encendió la guerra contra Quetzalcoatl, quien, no queriendo derramar
-sangre, abandonó el trono y partió de la ciudad, seguido de muchos de
-los suyos. Dejaba el trono el 895. Hacía veinticinco años que llegó a
-Pánuco y veintidós que era Rey.
-
-Veamos cómo dicen los historiadores que Quetzalcoatl hizo el viaje a
-Cholula. Delante van los músicos tañendo la flauta, al lado pajes que
-le cubren la cabeza con el parasol de plumas, detrás los ciudadanos
-más distinguidos y por los aires pájaros de brillantes colores que
-abandonan la población rebelde. Si vuelve los ojos y llora al ver a
-Tula, sus lágrimas horadan los peñascos; si pone las manos en una roca,
-en ella se señalan las huellas; si tira una piedra a un árbol, las
-señales duran siglos; si se sienta en la loma de una sierra, el monte
-se hunde. Escondió en el lecho de un río las joyas que no ocultó antes
-de salir de Tula, y a instancias de sus antiguos vasallos, dejó en el
-reino los maestros de las artes y las herramientas[195].
-
- [195] Véase Sahagún. lib. III, caps. XII, XIII y XIV.
- Torquemada, lib. VI, cap. XIV.
-
-Inmensa alegría causó su presencia en Cholula, donde continuó la obra
-que había realizado en Tula. Enseñó a los hombres la moral y las artes;
-extendió la civilización y cultura a toda la comarca. Convirtió a
-Cholula en hermosa ciudad, pues antes sólo era pobre villa. Se atrajo
-a los olmecas, que se hallaban situados al Este y Sur de Popocatepetl,
-formando con ellos un segundo reino. Fundó ciudades, levantó templos,
-abrió caminos, estableció colegios de sacerdotes y comunidades
-religiosas de mujeres.
-
-Tetzcatlipoca, bajo el nombre de Huemac, logró ceñir la corona de Tula,
-y luego, temiendo el ascendiente del reino de Cholula, al frente de
-poderoso ejército, cayó sobre los dominios de Quetzalcoatl, quien,
-como en Tula, se negó a pelear, aunque sus súbditos le manifestaron
-su decisión de combatir hasta derramar la última gota de su sangre.
-No lo consintió Quetzalcoatl, y, después de darles algunos sanos
-consejos y esperanzas, abandonó la ciudad, acompañado sólo de cuatro
-distinguidos jóvenes, emprendiendo su tercera retirada. Cuando llegó a
-la embocadura del Guazacoalco, despidió a sus compañeros, anunciándoles
-que en los futuros tiempos vendrían a dominar el país unos hombres de
-Oriente, como él blancos y de espesas barbas. Dirigióse en seguida por
-las aguas del río, ignorándose el camino que tomó, ni dónde acabó sus
-días. Por mucho tiempo recordaron aquellas tribus el nombre inmortal de
-Quetzalcoatl.
-
-Posteriormente el tirano Tetzcatlipoca, fué castigado como merecía.
-Creíase invencible, cuando Nauyotl, por cuyas venas corría sangre
-de los chichimecas, se sublevó en Tula, derrotó completamente a
-Tetzcatlipoca y se apoderó del reino. El nuevo monarca, si permaneció
-fiel a las antiguas creencias, no persiguió el nuevo culto. Tula fué
-el centro de la religión tradicional y Cholula la ciudad santa de las
-doctrinas de Quetzalcoatl. Nauyotl hizo construir en Tula magnífico
-y soberbio templo. Aunque continuaron los sacrificios humanos y el
-horrible culto de Tlaloc, no decayó el cultivo de las ciencias, de las
-artes y de la industria. Si Tula había sido en tiempo de Quetzalcoatl y
-aun durante el reinado de Tetzcatlipoca la capital del Imperio, Nauhyot
-hizo a Coluhacan la verdadera metrópoli. Perdió Tula la superioridad
-política, ganando en cambio la cultura científica, pues en ella se
-crearon escuelas, y ella fué la morada de sabios y de artistas. Muerto
-Nauhyot, en 945, su mujer Xiuhtlatlzin, querida de los súbditos, ciñó,
-contra las leyes de sucesión del reino, la corona de Tula. A los
-cuatro años murió reina tan excelente, dejando por heredero a su hijo
-Matlaccoatl, de quien nada sabemos. Tampoco tenemos noticia alguna de
-Tlilcoatzin, que comenzó su reinado el 973.
-
-Al llegar al año 994 se ve que Huemac Atecpanecatl, de la familia
-de los reyes de Colhuacan, fué elegido rey de Tula[196]. Enamorado
-de una mujer bellísima, la cual hubo de conocer porque se presentó
-ofreciéndole miel o vino de maguey, tuvo de ella un hijo; y cuando
-falleció su esposa, elevó al trono a la adúltera y designó por sucesor
-a Topiltzin Acxitl, fruto de su adulterio. La nobleza y el pueblo
-tomaron muy a mal lo hecho por Huemac Atecpanecatl. Venían a hacer más
-difícil la situación del Rey las amenazas de los chichimecas, bárbaros
-del Norte. Hallábanse en las fronteras del Anahuac, decididos a caer
-sobre el reino de Tula.
-
- [196] Veytia designa a este Rey con el nombre de
- Tecpancaltzin. _Hist. antigua de México_, capítulo XXIX.
-
-Viéndose perdido Huemac, no encontró otro medio para salir de su
-apuro que abdicar en favor de su hijo Topiltzin Acxitl. Comenzó
-bien Topiltzin; luego se entregó a las liviandades más repugnantes,
-siguiéndole en su conducta depravada sacerdotes y sacerdotisas.
-Cuéntase que Hueman, sacerdote que dirigió a los toltecas en larga
-peregrinación, profetizó que perecería el reino cuando ocupase el
-trono un hombre de cabello erguido, y naciesen conejos con cuernos y
-colibríes con espolones. Creyó Topiltzin reconocer estos prodigios en
-un conejo y en un colibrí que había cazado en sus jardines, cambiando
-entonces, lleno de terror, de costumbres y ordenando sacrificios a
-los dioses. Sin embargo, los dioses, irritados contra el monarca y su
-pueblo, hicieron que las aguas inundasen el país y lo devastaran, que
-los huracanes derribaran edificios y árboles; sucediéronse grandes
-sequías, secándose las fuentes y arroyos; luego sofocante calor; en
-seguida horrorosos fríos que helaban hasta los magueyes; después plaga
-de gusanos que roían las plantas en los campos, y de gorgojos que
-comían el trigo en los graneros; últimamente, un hambre que diezmaba
-las poblaciones. Como consecuencia del hambre, por todas partes había
-cuadrillas de ladrones e incendiarios. Tal estado de cosas, llegó hasta
-los mismos tiempos de Hernán Cortés[197].
-
- [197] Esta hambre--según Kinsborough--puso fin entre los
- mejicanos a la cuarta edad del mundo. _Antiquities of Mexico_,
- vol. VI, pág. 175.
-
-No estalló la guerra entre Topiltzin y los príncipes rebeldes del
-Norte; pero aquél no pudo resistir la acometida de los chichimecas,
-los cuales se extendieron por los valles de México. Es de advertir que
-los reyes de Colhuacan y de Otompan no ayudaron en esta ocasión al
-de Tula. Los chichimecas saquearon a Otompan y Tezcuco, como también
-a Colhuacan. En la corte de Tula se prepararon a la lucha hasta los
-ancianos padres de Topiltzin y hasta las mujeres acaudilladas por la
-Reina madre. La victoria fué de los chichimecas; la madre de Topiltzin
-murió en un combate y Tula cayó en poder de Huehuetzin, uno de los
-jefes de las tribus victoriosas. Cuando Huemac, padre de Topiltzin,
-perdió toda esperanza, se encerró en una gruta y se colgó. Así terminó
-el imperio de los toltecas, que se extendía de mar a mar, entre los
-grados 16 y 21 de latitud Norte. Brasseur dice que concluyó del 1060 al
-1070; Veytia, el 1116, y Ixtlilxochitl, el 958.
-
-Los Reyes de Tula, según Brasseur, fueron:
-
- 1. Mixcohuatl-Mazatzin, Rey en 752.
- 2. Huetzin, en 817.
- 3. Ihuitimal, en 845.
- 4. Quetzalcoatl, en 873.
- 5. Tetzcatlipoca-Huemac, en 895.
- 6. Nauhyotl, en 930.
- 7. Hiuhtlaltzin, en 945.
- 8. Matlalccoatl, en 949.
- 9. Tlilcoatzin, en 973.
- 10. Huemac II, en 994.
- 11. Topiltzin Acxitl, en 1029.
- 12. Huemac III, en 1062.
-
-Según Veytia:
-
- 1. Chalchiuhtlanetzin, Rey en 719.
- 2. Ixtlilcucchanac, en 771.
- 3. Huetzin, en 823.
- 4. Totepeuh, en 875.
- 5. Naxacoc, en 927.
- 6. Mitl-Nauhyotl, en 979.
- 7. Xiuhtlatzin, Reina, en 1035.
- 8. Tecpancaltzin, en 1039.
- 9. Topiltzin, en 1091.
-
-Según Ixtlilxochitl:
-
- 1. Chalchiuhtlanetzin subió al trono en 510.
- 2. Ixtliquechanac, en 572.
- 3. Huetzin, en 613.
- 4. Topeuh, en 664.
- 5. Xiuquentzin, Reina, en 826.
- 6. Iztacquanhtzin, en 830.
- 7. Topiltzin, en 882.
-
-Los Reyes de Colhuacan, según Brasseur, fueron:
-
- 1. Nauhyotl, Rey en 717.
- 2. Nonohualcatl, en 767.
- 3. Yohuallatonac, en 815.
- 4. Quetzalacxoyatl, en 904.
- 5. Chalchin-Tlatonac, en 953.
- 6. Totepeuh, en 985.
- 7. Nauhyotl, en 1026.
-
-Físicamente considerados, los toltecas eran de alta estatura, de bellas
-formas, más blancos y de barba más espesa que los demás chichimecas.
-Llevaban sombreros de paja o de hojas de palmera, se cubrían con
-mantas y se calzaban con sandalias. Para ir a la guerra se ponían en
-la cabeza vistosos penachos, se colocaban una banda de plumas, se
-pintaban el cuerpo y se adornaban con sus mejores joyas. Los soldados,
-en general, iban desnudos; sólo usaban el maxtle, para ocultar lo que
-el pudor exige. La única arma de defensa que tenían era el escudo. Unos
-empleaban el arco y llevaban las flechas en la aljaba; otros la honda y
-guardaban las piedras en bolsas colgadas del cinto; estos blandían la
-javalina o la maza con puntas de pedernal. Los jefes usaban el casco de
-oro o de cobre y la cota de algodón. Los toltecas eran ágiles y aptos
-para el trabajo. Beneficiaron las minas, construyeron varios monumentos
-y eran inteligentes en varias industrias. Labraban el oro, la plata, el
-cobre y el ámbar. Hacían toda clase de alhajas. Trabajaban con mucha
-destreza y habilidad el barro. Por lo que a la cultura intelectual
-respecta, conocían los jeroglíficos y mediante ellos transmitían a
-sus sucesores los hechos más importantes. Poseían en dicha clase de
-escritura el _Teo-Amoxtli_, compuesto, según se cree, por el sacerdote
-Huemar en los primeros años del reino de Tula, y era como una síntesis
-de las ciencias, instituciones y vida nacional del pueblo tolteca.
-Cuando los españoles se apoderaron del país, ya no existía el citado
-libro. También perpetuaban los hechos en unos poemas, que en sus
-grandes festividades cantaban al son de la música. Cultivaban la
-Medicina y la Astrología con algún aprovechamiento. Eran morales y
-tenían establecida la monogamia. Rendían ferviente culto a sus dioses.
-Las cuestiones religiosas y las luchas interiores, contribuyeron a la
-decadencia y ruina de los toltecas.
-
-Los chichimecas suceden a los toltecas. Hallábanse aquellos
-establecidos en las márgenes del Gila y bajaban por el mediodía hasta
-las fronteras del reino de Tula. Estaban gobernados por consejos de
-ancianos y por sacerdotes que les recordaban sus deberes. Vivían en
-casas de mampostería, que tenían hasta cuatro pisos. Hilaban y tejían,
-adobaban las pieles, eran hábiles alfareros, cultivaban la tierra y
-recogían mucha cantidad de maíz. Hombres y mujeres iban vestidos; sólo
-las solteras no podían cubrirse ni aun en los más rigurosos fríos.
-La mujer, dedicada en absoluto a los negocios domésticos, era muy
-considerada del marido. Los hombres se distinguían por su laboriosidad.
-Miraban la Cruz como un símbolo de paz. Las tribus chichimecas bajaron
-al Anahuac, empujándose las unas a las otras, como sucedió en el siglo
-V en Europa con los bárbaros del Norte. Debieron venir los chichimecas
-huyendo de los _teyas_, _querechos_, _apaches_ y otros.
-
-La caza era la ocupación principal de los chichimecas. Siempre llevaban
-un arco y un carcaj. Comían y se vestían con lo que cazaban; en efectos
-de caza pagaban sus tributos, y la res o pieza que primeramente cogían
-la sacrificaban al Sol. Además de la caza, se alimentaban con los
-frutos de la tierra. Poseían conocimientos de medicina, y no ignoraban
-las virtudes curativas de muchas hierbas; pero si los remedios eran
-ineficaces, lo mismo a los enfermos graves que a los viejos los mataban
-introduciendo una flecha por la garganta. Hombres y mujeres iban
-vestidos de pieles; sólo el Emperador podía usar la piel del león.
-El hombre y la mujer casados se guardaban fidelidad hasta la muerte.
-Juntos iban a las fiestas y a la guerra. Juntos pasaban toda la vida.
-Creían en un Dios creador del universo. Sólo rendían culto al _Sol_ y a
-la _Luna_.
-
-En política vivían bajo el inmediato poder de sus nobles, si bien
-reconociendo en el Emperador la autoridad suprema. Xolotl, hermano del
-emperador Achcauhtzin, conquistó el Anahuac; luego fundó a Tanayocan
-(Tenayuca) en la margen occidental del lago de México, siendo desde
-entonces residencia de la corte. Todo lo que constituyó el imperio
-tolteca, pasó a formar parte del chichimeca. El gobierno de Xolotl fué
-justo; dispuso que se dejase a los toltecas en posesión de sus ciudades
-y villas, siempre que le reconociesen como señor y le pagasen tributo.
-Llegó hasta permitirles que se gobernaran por sus antiguas leyes y
-costumbres.
-
-El engrandecimiento de los toltecas llegó a inspirar recelos a los
-chichimecas. Nauhyotl se declaró rey de Colhuacan, se negó a pagar el
-feudo a Xolotl, y se dispuso a la guerra. Vencido y muerto Nauhyotl
-en una batalla que se dió en las orillas de los lagos, habría podido
-Xolotl acabar con el nuevo reino. Lejos de ello, continuó su política
-de atracción, hasta el punto que, vacante el trono de Colhuacan--pues
-sólo tres hijas del último Rey eran las herederas--el citado Xolotl
-casó a su hijo Nopaltzin con una de ellas.
-
-A la sazón, de las opuestas playas del golfo de California vinieron
-otras tribus, muy parecidas a los toltecas por el idioma y la cultura.
-Adoraban a un dios que llamaban Cocopitl, y tenían conocimientos
-de la agricultura y de otras industrias. Capitaneaba Tzortecomatl
-a los _aculhuas_, Chiconquauhtli a los _otomíes_ y Aculhua a los
-_tecpanecas_. Bien acogidos por Xolotl, se establecieron los primeros
-en Coatlichan, los segundos en Xalcotan y los terceros en Azcapotzalco.
-Mediante matrimonios de Tzortecomatl con una hija del tolteca
-Chalchinhlatonac, cacique de la provincia de Chalco, y de los otros dos
-jefes con dos hijas de Xolotl, se aseguraron las relaciones entre las
-nuevas y antiguas tribus. Xolotl repartió tierras a los maridos de sus
-hijas y luego a sus nietos; también a seis capitanes que habían venido
-del Norte. Los nuevos jefes tenían la obligación de acudir con sus
-soldados a defender al Emperador en tiempo de guerra, y a pagar ciertos
-tributos para el sostenimiento del imperio. Feudal fué la constitución
-de aquella vasta monarquía, pues de ninguna otra manera hubieran podido
-vivir juntas tantas y tan extrañas gentes. Xolotl y sus chichimecas
-se penetraron de las ideas de los toltecas y de los aculhuas, antes
-sus enemigos, y levantaron un templo al _Sol_; conocieron la pintura
-jeroglífica e hicieron palacios y jardines.
-
-Sin embargo, no son para olvidadas ciertas desavenencias y guerras
-entre las nuevas tribus y aun contra el mismo Xolotl. Unidos toltecas y
-otras tribus, decidieron deshacerse del Emperador del modo siguiente:
-Tenía costumbre de dormir la siesta a la sombra de unos grandes
-árboles de sus jardines. De repente inundarían con una gran cantidad
-de agua el lugar donde dormía el Emperador. Sabido esto por Xolotl,
-en el día destinado a su muerte, subióse a dormir a lo más alto de
-una colina. De muerte natural acabó Xolotl sus días al poco tiempo.
-Reinó--según Veytia--ciento quince años; según Ixtlilxochitl, ciento
-doce. ¿Sería--como pretende Brasseur--no un nombre, sino un título,
-confundiéndose por esta razón en un Emperador dos o más príncipes?
-Hállase averiguado que en la historia antigua de América es cosa
-corriente hallar personajes que su vida excedía en mucho a la ordinaria
-del hombre. Veytia dice que vivió del año 1117 al 1232, Ixtlilxochitl
-del 964 al 1075 y Brasseur del 1064 al 1160.
-
-Nopaltzin sucedió a Xolotl, reinando pacíficamente, si hacemos caso de
-Veytia y de Ixtlilxochitl, y en completa anarquía, si damos crédito a
-Brasseur. Conformes nosotros con los dos primeros, afirmamos, además,
-que bajo su gobierno continuó la civilización de los chichimecas.
-
-A Nopaltzin sucedió su hijo Tlotzin-Pochotl, conocido también con el
-nombre de Huetzin, el cual era chichimeca por su padre y tolteca por
-su madre. Continuó la obra civilizadora de sus antepasados y fomentó
-de un modo extraordinario la agricultura. Progresaron también las
-artes. Tenían grandes y hermosas ciudades. Dentro del imperio se
-hallaban siete Estados grandes y muchos pequeños; los grandes eran:
-_Coatlichan_, _Azcapotzalco_, _Xaltocan_, _Quauhtitlan_, _Colhuacan_ y
-_Xuexotla_. Bajo el imperio de Tlotzin tuvo origen el reino de Tezcuco;
-también tuvieron comienzo los señoríos de Tlaxcala y de Huexotzingo.
-
-Pasamos a estudiar el imperio de los aztecas, que, como los toltecas,
-pertenecían a la raza de los nahuas. Llamamos tribus aztecas, nahuatl
-o mexicanas las de la familia utoazteca, que hablaban la lengua
-nahuatl[198]. Hallábanse establecidas en la cuenca del Océano Pacífico
-y regiones montañosas próximas, desde el río del Fuerte, en Sinaloa
-(26° lat. Norte), a las actuales fronteras de Guatemala, exceptuando
-pequeña parte del istmo de Tehuantepec. La mayor y más granada parte de
-la citada familia formó poderoso reino en la meseta del Anahuac.
-
- [198] «En esta tierra de la Nueva España hay tres maneras
- o linajes de gentes, que son chichimecas, los de Chulhúa e
- mexicanos: todos estos están mezclados, emparentados por
- casamientos; desde muchos años acá, antes que fuese México se
- emparentaron los dos primeros linajes, que son los chichimecas
- e los de Chulhúa, en los terceros se emparentaron después
- de encomenzado México, que ellos edificaron e fundaron de
- principio...» Pomar y Zurita, _Nueva colección de documentos
- para la historia de México_, tom. III, págs. 283 y 284.
-
-Los aztecas que se sitúan en el Anahuac y fundan poderoso imperio,
-¿de dónde proceden? Dícese que de una tierra llamada Aztlan; pero se
-ignora su situación. Según Ixtlilxochitl procedían de Xalisco y eran
-descendientes de aquellos toltecas que fueron arrojados de Chapultepec
-después de la ruina de Tula; Aubín cree que de la península de
-California; Veytia sostiene que de más allá de Cinaloa y la Sonora;
-Brasseur opina que del territorio comprendido entre las orillas del
-Colorado y las del Yaqui.
-
-Los aztecas aventajaban en cultura a los chichimecas de las márgenes
-del Gila y a los toltecas. Eran pueblos agrícolas, industriales y
-artistas. Ellos fueron los constructores de las dos _Casas Grandes_ que
-se admiran en las riberas del Gila; y más abajo, en Chihuahua, entre el
-río del Norte y los montes donde nace el Yaqui, se hallan otras, con la
-misma denominación de _Casas Grandes_, fábrica también de las citadas
-tribus[199]. Lo mismo unas casas que otras están situadas cerca de un
-río, en lugar ameno y no lejos de ciudades. Tanto las primeras como las
-segundas son cuadrilongas y se encuentran a los cuatro vientos. De las
-Casas Grandes del Gila diremos que estaban defendidas por una muralla
-en cuyos ángulos había una especie de torres o baluartes. Las citadas
-dos casas tenían tres pisos y además un sótano; las paredes eran de
-tapia, gruesas y fuertes, sin más abertura, fuera de las de entrada,
-que dos agujeros redondos bastante pequeños. Invasores del Norte a Sur
-debieron construirlas, los cuales debían ser excelentes arquitectos
-y hábiles alfareros. En efecto, excelentes arquitectos y hábiles
-alfareros fueron los pueblos de más allá del Gila. Citamos la industria
-de alfarería porque en los alrededores de aquellos palacios se hallaron
-multitud de ollas y jarras, de diferentes formas y de varios colores
-(blancas, encarnadas y azules). El Aztlan, pues, de donde se supone
-vinieron los aztecas, debió estar más allá del Gila, como lo creía
-Veytia y lo afirmaba el cardenal Lorenzana en sus _Comentarios a las
-Cartas de Hernán Cortés_. Salieron de Aztlan en la segunda mitad del
-siglo XI, y siguiendo la conducta de los toltecas, comenzaron larga
-peregrinación que duró más de doscientos años[200]. Iban buscando
-siempre mejores y más productivas tierras. El que les guió por más
-tiempo fué un hombre prestigioso llamado Huitziton, tal vez muerto
-a mano airada en las riberas del lago de Patzcuaro. Los sacerdotes
-dijeron al pueblo que Huitziton era Dios, siendo desde entonces
-adorado bajo el nombre de Huitzilopochtli. Los huesos del nuevo Dios,
-guardados en una cesta de junco, fueron conducidos en hombros de
-cuatro ancianos. Los aztecas no emprendieron ningún negocio sin ser
-consultado con el Dios, encargándose de la consulta los sacerdotes.
-De esta manera vinieron a ser regidos por el sacerdocio. Recorrieron
-diferentes lugares hasta que llegaron a Zumpango, cuyo señor se llamaba
-Techpanecatl.
-
- [199] Véase Pi y Margall, _Historia general de América_, tom.
- I, volúmen I. págs. 64 y 65.
-
- [200] Recuérdese lo que en este mismo capítulo se dijo del
- viaje de los toltecas.
-
-De tal modo quedó prendado Techpanecatl de sus huéspedes, que les pidió
-mujer para su hijo Ilhuicatl, les dió una de sus hijas para que casara
-con un azteca y les facilitó toda clase de auxilios. Tan grande fué su
-amistad que consintió en que se llevasen a su hijo Ilhuicatl cuando
-acordaron continuar el viaje.
-
-Ilhuicatl tuvo un hijo llamado Huitzilihuitl, a quien se considera como
-el primer rey de los mexicanos. Persiguió la desgracia después y por
-algún tiempo a los aztecas, hasta que llegaron a Chapultepec, donde se
-repusieron de sus quebrantos. Luego, muerto Huitzilihuitl, se unieron
-con unos pueblos vecinos o con otros; pero siempre como conquistadores
-o señores del país. Se establecieron últimamente, la mayor parte, en
-lo que es hoy la ciudad de México, y la menor parte, en Tlatelolco.
-Creían los aztecas, por su dios Huitzilopochtli, que no debían poner
-término a su viaje hasta que viesen sobre un nogal un águila devorando
-una culebra. Los que, impacientes, no quisieron esperar que tal hecho
-sucediese, ocuparon la pequeña isla de Tlatelolco; los que continuaron
-su camino y creyeron haber visto la profecía divina, hicieron asiento
-en México.
-
-En seguida se dispusieron a tomar parte activa en las guerras de las
-tribus vecinas, ayudando con extremado valor a Quinantzin, emperador
-de los chichimecas. Por ello, con la benevolencia de Quinantzin,
-se dedicaron a edificar, además de la ciudad de _Tlatelolco_, la
-de _Tenochtitlan_ (por ser Tenuhczin o Tenuhc el caudillo de sus
-fundadores), o _México_ (por llamarse mexicas los aztecas)[201].
-Quinantzin dejó por sucesor en el Imperio a su hijo menor Techotlalazin
-o Techotlala, excelente político. Procuró la fusión de chichimecas
-y de toltecas, montó su palacio y su corte a la costumbre tolteca,
-desplegó magnificencia y lujo extraordinarios, subordinó la nobleza
-y dividió el Imperio en 75 provincias, al frente de las cuales puso
-otros tantos gobernadores. Al mismo tiempo había 73 señoríos, que el
-Emperador no suprimió, pues eran sólo de nombre. Los reyes vecinos,
-unos se engrandecieron durante el largo imperio de Techotlalatzin,
-y otros decayeron y aun vinieron a la ruina; en el primer caso, se
-encuentran los de Azcapotzalco, y en el segundo, los de Colhuacan.
-Techotlalatzin, hombre verdaderamente superior, en su afán de fusionar
-más los pueblos, hubo de consentir en sus dominios la idolatría.
-Sin embargo, no permitió que entrase en su palacio, ni que en los
-templos se vertiera sangre humana. «Para mí--decía--no hay sino un
-Dios que todas las mañanas saludo en el Sol que nace. Como no es
-cuerpo, me parecen innecesarias las ofrendas. Ni puedo convencerme
-de que, habiendo creado los animales, se complazca en verlos impía
-y estérilmente sacrificados. Menos he de creer aún que le agrade el
-holocausto del hombre, horror de la naturaleza.» Techotlalatzin no se
-dejó arrastrar al vicio. Ni tuvo amores ilícitos, ni solicitó más de
-una mujer, ni se entregó a los placeres de la mesa, ni al lujo de su
-persona. Como monarca trató con el mismo cariño a sus subordinados
-y procuró establecer la igualdad en los tributos. Exigió exacto
-cumplimiento de las leyes y castigó severamente los delitos.
-
- [201] Tenochtitlan se fundó, según Brasseur, en 1325: según
- Veytia, en 1327, y según Torquemada, en 1341.
-
-A Techotlalatzin sucedió en el imperio su hijo Ixtlilxochitl. De las
-manos robustas del gran Emperador pasa el país a las menos fuertes de
-su hijo.
-
-A la sazón, los aztecas se hallaban encariñados con Tezozomoc, rey
-de Azcapotzalco. Tezozomoc, con la ayuda de ellos, se decidió a
-pelear con Ixtlilxochitl, pues éste se había atrevido a repudiar
-una hija del mismo rey de Azcapotzalco. Además, el citado Emperador
-era un libertino. Procuró Tezozomoc atraerse a todos los príncipes
-que recibían algún agravio de Ixtlilxochitl. Cuando lo consiguió,
-los convocó secretamente a una junta, exponiéndoles la necesidad de
-recobrar la independencia--porque de otro modo no era posible--mediante
-las armas. Obtuvo el general asentimiento de sus camaradas, buscando
-desde entonces ocasión propicia para la rebelión. Noticioso de todo el
-Emperador, se contentó con reconvenir a Tezozomoc.
-
-Comenzó la lucha entre el rey de Azcapotzalco y otros contra
-Ixtlilxochitl. La fortuna acompañó al Emperador en todas ocasiones,
-llegando por último a la misma corte de Tezozomoc. Cuando la capital
-iba a rendirse por hambre, presentáronse embajadores a Ixtlilxochitl,
-pidiéndole la paz y ofreciéndole que Tezozomoc sería en adelante fiel
-vasallo. El Emperador accedió a los ruegos del enemigo, y se obligó a
-restituir lo que le había quitado en lucha tan larga. Poco después, el
-rey de Azcapotzalco, ingrato a los beneficios recibidos, y olvidándose
-de sus promesas, volvió a buscar el apoyo de los descontentos, y al
-frente de poderosas fuerzas se dirigió contra el Emperador, quien hubo
-de abandonar a Tezcuco, y algún tiempo más adelante, sólo con unos
-pocos hombres, luchó como un león hasta que perdió la vida. Tezozomoc
-se dispuso, en unión de sus aliados, a apoderarse del Imperio, sin
-hacer caso de Netzahualcoyotl, hijo de Ixtlilxochitl, y joven de
-unos diez y seis años. Convencido Tezozomoc de la impotencia de
-Netzahualcoyotl, le permitió vivir en México y después en Tezcuco. En
-los comienzos del año 1427 murió el rey de Azcapotzalco, dejando por
-heredero, no a su primogénito Maxtla, pues hubo de decir: «No quiero en
-el trono un carácter orgulloso y áspero.» Le sucedió Teyauhzin, su hijo
-segundo.
-
-Tiempo adelante, Netzahualcoyotl, poniéndose a la cabeza de muchos
-y valerosos partidarios, peleó con constancia un día y otro día,
-recuperó el trono de sus mayores y cayó sobre Azcapotzalco deseoso
-de castigar a Maxtla, quien no sólo se había apoderado del trono,
-sino que había dado muerte a su hermano Teyauhzin. Netzahualcoyotl
-entregó la ciudad al saqueo, arrasó los templos y las principales
-casas, mató a los habitantes sin respetar edad ni sexo, y habiendo
-encontrado a Maxtla escondido en un baño, le hizo llevar a la plaza
-pública, donde sufrió cruel muerte (junio de 1428). Sin darse punto
-de reposo, tomó a Cuyoacan y Tlacopan, residencia de los fugitivos,
-luego a Tenayocan, y dirigiéndose al Norte, llegó hasta Xaltocan,
-de cuya ciudad también se hizo dueño (diciembre del citado año). Se
-retiró a México a descansar de guerra tan desastrosa. Celebráronse
-toda clase de fiestas y se sacrificaron muchos prisioneros en los
-altares de Huitzilopochtli. Justo será consignar que Netzahualcoyotl
-aborrecía los sacrificios de seres racionales, si bien no tuvo valor
-para oponerse a la religión de sus aliados. Las creencias religiosas
-de soberano tan ilustre estaban reducidas a adorar a un Dios creador
-de todo el universo. En Tenochtitlan no levantó templos; pero sí un
-palacio, un parque y obras de utilidad pública. A él se atribuyen las
-albercas de Chapultepec y la elevada atarjea por donde corren las
-aguas de la ciudad citada a México. En la primavera de 1429 volvió a
-ponerse sobre las armas, ayudándole en esta empresa sus veteranos y los
-Reyes y tropas de los aztecas. Se puso sobre Tezcuco que cayó bajo su
-poder después de tenaz resistencia, y en seguida Xuexotla, Coatlichan,
-Quauhtepec e Iztapalocan, no siguiendo adelante por el cansancio que
-creyó notar en los aztecas. Retiróse a México y en el citado año
-redujo la ciudad de Xochimilco, situada en la misma margen del lago.
-Volvió a emprender nueva campaña en el año 1430, logrando la sumisión
-de Cuitlahuac, de Acolman (hoy Oculma) y de otras ciudades. Había
-conquistado Netzahualcoyotl la mayor y mejor parte del imperio de los
-chichimecas, pudiendo ceñirse con orgullo la corona de sus mayores.
-Entonces, cuando había llegado a la cima de la gloria, se hizo jurar
-Emperador en Tenochtitlan (México); pero compartiendo generosamente el
-imperio con Totoquiyauhtin, señor de Tlacopan, y con Itzcohuatl, Rey
-del citado México. Se concibe que Netzahualcoyotl hubiese compartido
-el poder con Itzcohuatl, a quien debía en gran parte la conquista de
-Azcapotzalco y la sumisión de los rebeldes al Occidente de las lagunas;
-mas, ¿qué debía a Totoquiyauhtin? Del siguiente modo lo explica el
-historiador Veytia: «Entre las muchas concubinas que tenía el príncipe
-Netzahualcoyotl, había una de singular hermosura, cuyo nombre no nos
-dicen, sino sólo que era hija de Totoquiyauhtin, señor de Tlacopan,
-que corrupta la voz por los españoles, llaman hoy Tacuba. Esta, pues,
-juntaba al buen parecer la destreza y el artificio para hacerse amar
-del Príncipe, cuyo afecto poseía en más alto grado que todas las otras,
-y quien tenía ya en ella varios hijos. Su privanza, su alta nobleza
-y su natural ambicioso, le hicieron concebir el deseo de exaltar
-su casa... y logró hacer entrar al Príncipe en su proyecto, que se
-reducía, no sólo a que no se despojase a su padre de los estados de
-Tlacopan, sino a que se le aumentasen... y lo que es más, se le diese
-en el gobierno del Imperio igual parte que al Rey de México, de suerte
-que fuese éste un triunvirato de que dependiese el gobierno de todo el
-Imperio»[202].
-
- [202] Torquemada y Clavigero afirman que la hija del señor
- de México se llamaba Matlatzihuatzin y era, no querida, sino
- mujer legítima de Netzahualcoyotl.
-
-Sin embargo de que Itzcohuatl, de México, por su edad y experiencia
-se creía con derecho a ser el jefe del triunvirato o de la liga o
-confederación azteca (conocida después con el nombre de Imperio de
-Moctezuma o mexicano), Netzahualcoyotl procuró desarmarle con blandas
-razones, y cuando se convenció que nada adelantaba con ello, le hizo
-la guerra y le venció completamente. Determinóse la nueva constitución
-política. Se deslindaron ante todo los límites de los citados tres
-reinos. El asiento del Gobierno o la capital de la Confederación estaba
-en México, población situada en el centro de uno de los lagos (Tezcuco)
-del valle de México, lagos que rodean las elevadas y volcánicas cumbres
-del Popocatepetl (montaña que arroja humo) y de Ixtaccihuatl (mujer
-que duerme). La Confederación había de conocer de todos los asuntos
-comunes a los tres reinos, y cada Rey confederado de los propios de sus
-pueblos. En las guerras se hallaban obligados a ayudarse mutuamente,
-repartiéndose el botín del siguiente modo: de cinco partes, dos serían
-para el de México, dos para el de Tezcuco y una para el de Tlacopan.
-Se dispuso, después de largas discusiones, el restablecimiento de los
-feudos, acordándose restablecer hasta 30; 14 en el de Tezcuco, 9 en el
-de México y 7 en el de Tlacopan. Debería exigirse a los nuevos señores
-que prestaran homenaje a los tres Reyes y sirviesen, además, con tropas
-en tiempo de guerra. Tanta importancia se dió a la declaración de
-guerra, que no bastaba el acuerdo de los triunviros, sino la reunión
-de los pro-hombres de las tres monarquías. Netzahualcoyotl, por su
-parte, hermoseó la ciudad de Tezcuco con soberbios edificios, y para
-sí hizo magnífico alcázar, que era la admiración de todos. Organizó la
-administración y justicia, protegió las ciencias y artes y promulgó
-numerosas leyes civiles, políticas, penales y militares. Ocupáronle
-mucho las guerras, ya sólo, ya con los reyes de México y de Tlacopan.
-Refieren los cronistas que en los ratos de ocio Netzahualcoyotl
-escribía versos, conservándose todavía algunos de sus cantos. Sin
-embargo del idealismo que se nota en sus poesías, acostumbraba a decir
-lo siguiente: «Ya que son pasajeros los bienes del mundo, apresurémonos
-a disfrutar del bien que pasa; anhelemos y busquemos los del Cielo,
-sin menospreciar los de la Tierra.» Con harta frecuencia sus acciones
-no estaban en relación con sus ideas. Si quemaba templos en odio a la
-idolatría y aborrecía los sacrificios humanos, levantó otros templos
-y consintió que se pusiera la piedra destinada a recibir las víctimas
-consagradas a los dioses Tlaloc y Huitzilopochtli, pues de este modo,
-según algunos, transigía con las preocupaciones de su pueblo.
-
-Respecto al reino de México, a la muerte de Itzcohuatl, ocupó el
-trono el general Moctezuma I, ya conocido por sus hechos militares. A
-Moctezuma I sucedió Axayacatl.
-
-Llegó también la última hora a Netzahualcoyotl, rey de Tezcuco, que
-sólo dejó un hijo legítimo de corta edad. El día de su fallecimiento,
-llamó a los presidentes de los cuatro consejos y les habló de este
-modo: «Aquí tenéis a vuestro Rey y señor; aunque niño es cuerdo y
-prudente, y hará que reinen entre vosotros la concordia y la justicia.
-Si le obedecéis como leales vasallos, os conservará los señoríos y las
-dignidades. Siento cercano mi fin. Cuando muera, en vez de tristes
-lamentos, entonad cánticos de alegría, para que déis muestras de
-gran corazón, y lejos de consideraros abatidos, crean las naciones
-que sometí que el último de vosotros es capaz de mantenerlas bajo
-el yugo.» Volviéndose al príncipe Acapioltz, uno de sus más fieles
-amigos, añadió: «Acapioltz, sé desde este momento el padre de este
-niño. Enséñale a vivir y procura que por tus consejos gobierne bien el
-imperio. Sé su guía mientras no esté en edad de marchar por sí mismo.»
-Era el año 1470.
-
-Comenzó verdadera rivalidad entre Tezcuco y México. Axayacatl, rey
-de México, se apoderó de extensos territorios a costa de los grandes
-señores sus vecinos. En tanto, Netzahuilpilli se encargó del gobierno
-de Tezcuco, dando señaladas muestras de prudencia. En seguida se
-preparó a la guerra y se dirigió hacia el Oriente, volviendo cargado de
-laureles. Mostró después que, como su padre, era aficionado al fausto y
-a la magnificencia. Hizo construir un palacio de más bella arquitectura
-que el del autor de sus días y dió a su corte un esplendor nunca visto.
-No se durmió, sin embargo, en los brazos del deleite. Mientras que
-por muerte de Axayacatl de México, ocupaba el trono su hermano Tizoc,
-Netzahuilpilli reunió un ejército y marchó sobre Nauhtla, situada en
-las playas del Golfo, al Nordeste de Tezcuco, logrando en poco tiempo
-someter toda la provincia hasta la desembocadura del Pánuco.
-
-A la sazón murió Tizoc, sucediéndole su hermano Ahuitzotl, hombre
-enérgico, de duro corazón y aficionado a la guerra. Inmediatamente
-que se encargó del gobierno, excitó a los otros dos Reyes a atrevidas
-expediciones; unidos los tres dominaron el país de Tlappan, las dos
-Mixtecas, el Tapotecapan, y avanzando al Sur, llegaron hasta Chiapas
-y Xoconuchco. El imperio recobraba--según los citados hechos--sus
-antiguos términos.
-
-Netzahuilpilli no dejó las armas de la mano. Castigó la provincia de
-Tizauhcoac, que se había rebelado contra el imperio y luego cayó sobre
-Atlixco, a cuyo independiente señor le castigó con dureza. Lo mismo
-hizo con el señor de Huexotzingo.
-
-De un acontecimiento verdaderamente singular vamos a dar noticia.
-Ahuitzotl de México iba a inaugurar el templo o templos que acababa de
-terminar. Asistieron al acto los reyes de Tlacopan y de Tezcuco, como
-también los grandes del imperio. Unos cuarenta templos, rodeados de
-un alto muro, se consagraron a todos los dioses del Olimpo mexicano.
-Cada templo tenía su colegio de sacerdotes, sus braseros donde debía
-arder perpetuamente el fuego sagrado y su piedra para los sacrificios.
-En estos cuarenta templos fueron sacrificados miles de prisioneros de
-guerra durante los cuatro días de fiestas (1486).
-
-A la muerte de Chimalpopoca, rey de Tlacopan, le sucedió
-Totoquilinatzin, segundo de este nombre. Unidos los tres Reyes,
-pelearon un día y otro día con las tribus vecinas, consiguiendo grandes
-triunfos. Por su parte, Netzahuilpilli peleó después por su cuenta,
-llevando aún más allá sus guerras y conquistas.
-
-Por lo que respecta al gobierno interior de Netzahuilpilli, era severo,
-severísimo en el cumplimiento de las leyes. Porque un día su hijo
-primogénito Huexotzincatl se atrevió a requebrar, o, según algunos, a
-tener relaciones con una de las favoritas imperiales, Netzahuilpilli,
-respetando la sentencia de los jueces, le hizo condenar a muerte.
-A muerte hizo condenar, por causas más pequeñas, a otros dos hijos
-y a una hija. A una de sus esposas, cogida en adulterio, la hizo
-estrangular en la plaza pública, y no solamente a ella, sino a sus
-amantes y cómplices. En cambio, a él se deben reformas que enaltecen
-su nombre. Los hijos de los esclavos que había en el imperio, seguían,
-como en la vieja Europa, la condición de los padres. Netzahuilpilli
-dispuso que en lo futuro gozasen de la libertad que les concedía
-naturaleza. Regularizó los procedimientos judiciales, estableciendo
-que los negocios más graves sólo pudiesen durar ochenta días. Castigó
-severamente las faltas de los jueces. Era tan bueno para los pobres,
-huérfanos, ancianos y enfermos, como duro para los criminales.
-Cultivó la poesía, y pasaba mucho tiempo contemplando el curso de los
-astros. En religión creía en un sólo Dios creador del Universo, mas
-no se atrevió a negar los dioses de los aztecas. Como se acercasen
-los tiempos de la llegada de los españoles al Anahuac, recordaremos
-que poco antes, esto es, en los primeros meses del 1500, nació a
-Netzahuilpilli un hijo, llamado Ixtlixochitl, que será uno de los
-primeros amigos de Hernán Cortés y del cual predijeron los astrólogos
-que, partidario de un pueblo extraño y enemigo del suyo, sería la ruina
-de su patria. Los augurios eran cada vez mayores y más constantes al
-paso que los españoles se aproximaban al golfo de México.
-
-Sentábase en el trono de México a la sazón Moctezuma II, sucesor de
-Alhuitzotl, é hijo de Axayacatl. No era Moctezuma II el mayor de sus
-hermanos; pero había dado pruebas de valor y de arrojo. Siguiendo la
-costumbre de sus antecesores, salió a campaña y venció. Generoso con
-los hijos del pueblo, fué duro con los aristócratas. Debían hablarle
-con la frente inclinada y los ojos bajos. Los súbditos habían de
-postrarse cuando le veían en la calle. Era extraordinario el lujo de su
-palacio, como era extraordinario el número de sus concubinas. Acerca
-de la industria, se labraban los metales (oro, plata, plomo, latón,
-estaño y cobre), y se hacían primorosos objetos de piedra, barro, hueso
-y conchas de mar. Se trabajaba admirablemente la madera; se construían,
-vidriaban y pintaban vasijas de exquisito gusto; se tejían finas
-telas de algodón, y se curtían pieles y se las teñía de mil colores.
-Calzadas y acueductos, palacios y casas particulares, todo era digno
-de admiración y de alabanza. Moctezuma, con la eficaz ayuda de los
-reyes de Tezcuco y Tlacopan, intentó acabar con la independencia de
-Tlaxcala. La lucha fué tenaz, larga y sangrienta, resultando, al fin,
-que los tres Reyes fueron vencidos y rotos sus ejércitos. Entonces se
-resignaron a tener enclavada en el corazón del Imperio una república
-libre e independiente. Refieren algunos autores que Moctezuma, con
-la intención de quebrantar las fuerzas de Tezcuco, insistió tiempo
-adelante con sus colegas a llevar de nuevo la guerra contra Tlaxcala.
-Netzahualpilli fué el primero en reunir la flor de sus ejércitos que
-mandó a la frontera bajo las órdenes de dos de sus hijos. Acudió
-también Moctezuma; pero avisando secretamente a los tlaxcaltecas de
-la marcha de los de Tezcuco y comprometiéndose a no tomar parte en la
-contienda. En efecto, cayeron los tlaxcaltecas sobre los de Tezcuco,
-derrotándolos completamente y matando a los hijos de Netzahualpilli.
-Moctezuma presenció la matanza desde las faldas de Xacoltepetl. Lo
-cierto es que, durante el reinado de Moctezuma, adquirió México no poca
-preponderancia sobre Tezcuco. Debemos también referir que terrible
-hambre afligió el imperio durante los años 1504 y 1505. Los tres Reyes
-continuaron peleando con sus enemigos en los años sucesivos, llegando
-por Chiapas y Guatemala, y no parando hasta los confines de la América
-del Mediodía. Ganaron a Honduras por la fuerza y a Nicaragua por la
-astucia. «No pudo ya el Imperio--escribe Pi y Margall--llevar más allá
-sus armas. Sonó pronto para él la hora, no ya de conquistar, sino de
-ser conquistado. Hace ya veinte años que los españoles pisan el suelo
-de América, y en este momento acaban de descubrir la Florida. Están ya
-en una de las extremidades del Anahuac los hombres barbudos y blancos,
-de quienes dijo Quetzalcoatl que vendrían de Levante. No tardarán en
-salir de Cuba para explorar el Occidente del golfo y penetrar por las
-márgenes del Tabasco en tierra de México... Para colmo de mal, muere
-a poco Netzahualpilli sin dejar elegido sucesor, y entra la discordia
-en el palacio de los aculhuas. Ha llegado el imperio a la cumbre de la
-grandeza, sólo para que fuese mayor su caída»[203].
-
- [203] Vol. I, pág. 132.
-
-Cuando los españoles llegaron a México, tendría de extensión el imperio
-de _Moctezuma II_ como la tercera parte de la actual República. Debía
-ocupar, además del distrito federal de México, los Estados de Veracruz,
-Tabasco, Chiapas, Oajaca, Guerrero, Puebla y Querétaro. Dentro de la
-citada superficie había ciudades y aun provincias independientes:
-lo era Cholula, Huexotzingo, Tlaxcala, Acatapec, Acapulco y otras.
-La población del imperio era bastante numerosa. Los demás reinos y
-señoríos casi debían su independencia a complacencias del Emperador.
-Murió por entonces el rey de Tezcuco, a cuya corona se creían con
-derecho tres de sus hijos, llamados Coanacochtzin, Ixtlixochitl y
-Cacamatzin. Aunque logró ser proclamado Cacamatzin, con la ayuda de
-Moctezuma, al fin se vino a un acuerdo, dividiéndose el reino en tres
-partes y quedando para Cacamatzin y Coanacochtzin las provincias del
-Mediodía y para Ixtlixochitl las del Norte. Cacamatzin conservó el
-título, nada más que el título. Moctezuma era el verdadero dueño del
-país, y en el Anahuac, a la llegada de los españoles, sólo sonaba el
-Emperador de México.
-
-Habremos de repetir--si de religión se trata--que el _Sol_, la
-_Luna_ y las _estrellas_ fueron adorados por los habitantes del
-Anahuac, a quienes les levantaron templos. Además eran adorados otros
-muchos dioses. Se decía que todos eran descendientes de Citlatonac
-y Citlalycue. Quetzalcoatl, Huitzilopochtli y otros formaban el
-Olimpo azteca. La religión del Imperio era, no sólo bárbara en los
-sacrificios, sino en la manera de presentar a sus dioses. Pintábase
-a los dioses de diferentes colores y se les cubría de joyas y
-adornos, no faltando las plumas de papagayo; resultaban verdaderos
-monstruos. No pocos dioses velaban por la agricultura. La fiesta que
-se celebraba el primer día del cuarto mes del año estaba consagrada a
-_Tzinteotl_, el dios de los maizares, y a _Chicomecoatl_, la diosa de
-los mantenimientos. También hacían fiestas a los hermanos _Tlaloc_,
-los dioses de las lluvias; a _Quetzalcoatl_, el dios de los vientos;
-a _Xiuhtecutli_, el dios del fuego; a _Izquitecatl_ y sus compañeros,
-los dioses del vino, y _Macuilxochitl_, el dios de las flores. Aunque
-los mexicanos gustaban de la vida sedentaria, su ocupación principal
-no era la agricultura, sino la guerra. Como otros pueblos americanos,
-no tenían ejércitos permanentes. Desde la niñez se les educaba para
-la guerra, y guerreros eran todos los hombres hábiles de la tribu.
-Entre los jefes había categorías y grados, pues podían ser modestos
-jefes de clan o linaje, o jefes distinguidos de las cuatro secciones
-(_calpulli_) en que estaba dividido México. Sobre todos estos jefes
-estaba el _tlacalecuhli_ o _jefe de hombres_, llamado Emperador o
-Rey por los cronistas españoles. Su autoridad estaba limitada por
-el _Consejo Supremo_ (Tlacopan) y por el _jefe civil_ superior
-(_Cihuacohuautl_), que con él alternaba en el mando. El cargo era
-electivo dentro de determinado clan o linaje y vitalicio; además
-ejercía el poder supremo sacerdotal. Podía ser relevado del cargo.
-Tanto el tlacalecuhli como el cihuacohuatl, podían llevar aquellas
-«calaveras de plumería con sus penachos verdes y rodelas de lo mismo» y
-aquellas «ajorcas y pulseras de oro y plumas en la nariz, los brazos y
-los tobillos», de que nos dan idea los relieves de la llamada _Cruz de
-Palenque_.
-
-Hacíase la guerra con cualquier pretexto, casi siempre _para adquirir
-subsistencias_ y, a veces, para _conseguir víctimas humanas_ y
-satisfacer las exigencias del culto. Las armas se guardaban en
-almacenes públicos (_tlacochalco_), próximos al templo principal
-(_teo-calli_), y pertenecían a la comunidad, repartiéndose cuando
-lo ordenaba el Consejo. Por el Consejo se decidían las campañas y
-se proclamaba la declaración de guerra en los _teo-callis_ al son
-del tañido de grandes atambores. Repartíanse armas y provisiones,
-dirigiéndose hacia el territorio enemigo lanzando gritos de guerra.
-Si los enemigos eran derrotados, los mexicanos entraban a sangre y
-fuego en sus aldeas, hasta que aquéllos pedían la paz y pagaban un
-tributo. Consistían los tributos, generalmente, en _maíz_; también eran
-a veces objetos de alfarería, tejidos, esclavos, mujeres, etc. En los
-comienzos del siglo XVI, el pueblo de México estaba dividido en cuatro
-barrios o partes, en los que vivían los individuos de cada clase,
-linaje o grupo de parientes (_calpulli_), con derecho de usufructo del
-territorio que ocupaban (_calpullalli_). Los calpullallis se hallaban
-divididos en parcelas cultivables (_tlalmilli_), que se repartían por
-las autoridades del clan o _calpulli_ a los jefes de familia del mismo
-(_patriarcado_), para que los cultivasen en beneficio de los suyos.
-Si dejaban de cultivarlos dos años seguidos, o si la familia que lo
-usufructuaba moría o salía del _calpulli_, se daba la parcela a otra
-familia del linaje. Cuando moría el jefe de la familia, heredaba la
-parcela el mayor de sus hijos, y a falta de éste el hermano que le
-seguía en edad o los tíos del muerto. El mayorazgo estaba obligado
-a cultivar la parcela heredada y sostener a sus hermanos y hermanas
-hasta que contraían matrimonio, obteniendo a su vez los varones otra
-porción de tierra cultivable. Si alguno de los hijos estaba inválido,
-el _calpulli_ cuidaba de su subsistencia, y si alguna de las hijas
-permanecía soltera a causa de su vocación religiosa, era mantenida por
-el templo. Es de advertir que la sociedad mexicana fué una especie
-de democracia militar. Los _calpullis_ o los veinte linajes formaban
-cuatro _fratrias_ y las cuatro fratrias la _tribu_, cuyo gobierno
-supremo residía en el _Consejo Tribal_ (_tlatocan_), compuesto de
-varios individuos, uno por cada _calpulli_. Reuníase este Consejo--el
-cual tenía facultades absolutas--cada diez días, o antes en casos
-extraordinarios. De cuando en cuando se reunía el Consejo en sesión
-magna y pública (juntas tribales extraordinarias), concurriendo a
-ella los veinte _hermanos mayores de los calpulli_, los jerarcas
-sacerdotales, los capitanes de las fratrias, etc.; en estas juntas
-podía pedirse la reforma o derogación de anteriores disposiciones del
-Consejo Tribal.
-
-Existió la esclavitud entre los mexicanos, aunque en estado
-rudimentario. Eran esclavos los que dejaban dos años sin cultivar
-la parcela de tierra que les había sido asignada, como también los
-arrojados de los _calpullis_ por su mala conducta. Si el esclavo
-persistía en su poco amor al trabajo o no enmendaba su conducta, era
-castigado con penas infamantes. Si continuaba lo mismo, a pesar del
-castigo, era entregado a los sacerdotes para los sacrificios.
-
-La _familia_ azteca tenía su fundamento en el patriarcado. Los
-_calpullis_ observaban la ley de exogamia. La mujer, aunque estaba
-considerada como propiedad individual y exclusiva del marido, era
-tenida en más estima. El _calpulli_ arreglaba los matrimonios y
-castigaba severamente a los adúlteros, quienes se convertían en
-esclavos. Como las leyes sociales del _calpulli_ disponían el
-matrimonio de todos sus individuos, los que se negaban a cumplirlas,
-salvo votos religiosos, tenían la misma pena que los adúlteros. Esto
-no impidió impedir el concubinato, ni modificar en las tribus aztecas
-los repugnantes vicios contra natura[204]. Por lo que respecta al
-comercio--del cual se tratará más extensamente en el capítulo décimo
-cuarto--haremos notar que en las poblaciones principales los mercados
-se celebraban cada cinco días, siendo muy activo el tráfico de granos,
-cacao, alimentos, bebidas, vestidos, armas, alfarerías y demás objetos
-necesarios para la vida material y para el adorno del indígena. No se
-usaban en los mercados pesas ni medidas. Consistían las transacciones
-en permutas y en compras, haciendo el papel de moneda los _zontlis_ y
-_xiquipiles_ de cacao, los cañutillos de ansarones llenos de granitos
-de oro y los pedacitos de estaño o cobre en forma de T[205]. También,
-de cuando en cuando, había ferias.
-
- [204] Bernal Díaz del Castillo, _Conq. Nueva Esp._, cap.
- CCVIII, pág. 309.
-
- [205] Véase Bernal Díaz del Castillo, ob. cit. pág. 89.
-
-Cuando penetraron los españoles en el país, encontraron la agricultura
-y otras industrias muy adelantadas. Producía la tierra toda clase de
-legumbres. No dejó de llamar la atención la inteligencia que mostraban
-en acueductos, canales, acequias, etc. De muy lejos, y por sitios
-escabrosos, se traían a veces las aguas. Se talaban los bosques y se
-allanaba la tierra. Para el fomento de la agricultura no se perdonaba
-medio. En general, los cultivos más estimados eran el maíz, el maguey,
-el cacao, el plátano, la vainilla, el algodón. Con mucho esmero se
-cultivaban las flores, pues de ellas eran aficionados los mexicanos.
-
-Por lo que respecta al calendario mejicano, se consideraba el año de
-trescientos sesenta y cinco días, dividido en diez y ocho meses de
-veinte días cada mes, y los cinco días restantes se añadían al fin del
-año para igualar el curso del Sol. En estos cinco días se daban todos
-los mejicanos a la ociosidad, como preparándose a entrar en las tareas
-del año siguiente. Las semanas tenían trece días y los siglos cuatro
-semanas de años.
-
-Los puentes eran de diferentes clases. Consistía una clase en levantar
-fronteros dos pilares: uno en cada orilla. De pilar a pilar se ataba
-gruesa cuerda de cuero, de la cual pendía un aro del que se colgaba un
-banasto. De este banasto caían dos cuerdas que se ataban por sus cabos
-a las dos riberas. Metíase en el banasto el hombre o bestia que había
-de pasar el río y se le llevaba de una orilla a la otra tirando de la
-respectiva cuerda. También se hacían puentes de paja, enea y juncia.
-Del mismo modo los mejicanos construían puentes de madera. Así eran
-todos los de la capital, que, como sabemos, ocupaba el centro de un
-lago. A la ciudad se llegaba por cuatro calzadas, las cuales estaban
-defendidas por torres y fosos cubiertos de vigas. Por puentes de vigas
-construídos de trecho en trecho se comunicaban también las casas de las
-dos aceras. Estos puentes, levadizos todos, tenían vigas grandes y bien
-labradas, y era tanta la anchura de ellos que podían pasar de frente
-diez caballos. Creemos que de cantería no los hubo en México; pero
-cerca de Palenque y en el Perú se encuentran algunos. Caminos había en
-México, en el Perú y aun en los pueblos salvajes.
-
-Tampoco faltaban acueductos en diferentes puntos, especialmente en el
-país de los aztecas; la mayor parte de las calles de México estaban
-surcadas de canales, sobre los cuales, a trechos, había puentes de
-madera. Procedía el agua de Chapultepec. Acequias para el riego de los
-campos se encontraban en la mayor parte de los pueblos de América.
-
-Si estudiamos la _escritura_, no sería aventurado decir que los aztecas
-no pasaron del sistema de escritura _jeroglífica_; los mayas, quichés y
-cakchiquels, en sus pictografías simbólicas se aproximaron al sistema
-de escritura _fonética_. Unas y otras pictografías, lo mismo las
-nahuatl que las mayas-quichés, eran de colores brillantes y se hacían
-en pieles preparadas para ello, en telas de algodón, en fibras de áloe
-y en las columnas, muros, etc. Es de sentir que el tiempo, las guerras,
-y muy especialmente la ignorancia del clero de pasados siglos, hayan
-destruído casi todos los ejemplares pictográficos.
-
-De las creencias religioso-mágicas de los _uto-aztecas_ y _mayas_,
-nada añadiremos a lo que hemos dicho sobre la materia al estudiar
-otras tribus aborígenes. Hombres superiores (Quetzatcoatl, entre los
-aztecas, y Votan, entre los mayas), no consiguieron moderar la crueldad
-de aquellos sacerdotes y de aquellas muchedumbres que sacrificaban
-tantas víctimas en las aras de sus divinidades guerreras. Y ya que
-de la religión nos ocupamos, deberemos consignar que los sacerdotes
-se sobrepusieron en México a los guerreros, logrando adquirir tal
-influencia, que una especie de anatema pareció caer sobre los aztecas
-y mayas. El vulgo, alentado a veces por el sacerdocio, era crédulo
-y supersticioso. Sacaban presagios del aullido de las fieras, del
-canto de la lechuza, del repentino encuentro de una raposa o de una
-sabandija. Con mucho acierto escribe Pi y Margall lo que a continuación
-copiamos: «¿Se deberá por esto considerar escasa la cultura del
-Imperio? Conviene recordar que durante los siglos XV y XVI no privaban
-menos en Europa que en América los agoreros y los astrólogos. Importa
-poco que los adivinos de aquí pretendiesen leer lo futuro en el
-firmamento, y los de allí en meros signos del calendario: tan mudos
-estaban los cielos como los signos, y tan injustificados eran, por
-consiguiente, unos como otros pronósticos»[206].
-
- [206] _Hist. general de América_, vol. I, pág. 167.
-
-Sería injusto negar que la civilización del Imperio mexicano tenía un
-carácter de originalidad que la distinguía de todas. Era una mezcla de
-cultura y barbarie, de pequeñez y grandeza, de fiereza y dulzura de
-sentimientos. Hernán Cortés se fijó, principalmente, en que aquellos
-indios se comían a los prisioneros; eran caníbales. Sólo por esta
-costumbre habían de parecer bárbaros a los ojos de los europeos.
-
-
-
-
-CAPÍTULO VIII
-
- AMÉRICA SEPTENTRIONAL (_Continuación_).--TRIBUS MEJICANAS: LOS
- SHOSHONEAMUS.--LOS COMANCHES: SUS COSTUMBRES; SU CULTURA.--TRIBUS
- SONORAS: LOS PIMAS, LOS ÓPATAS Y LOS TARAHUMARES; SUS COSTUMBRES;
- SU CULTURA.--TRIBUS IROQUESAS: SU SITUACIÓN Y SU DESARROLLO
- SOCIAL.--CONFEDERACIÓN IROQUESA: RELIGIÓN E INDUSTRIA.--LOS
- ESQUIMALES: SU SITUACIÓN; SU CARÁCTER Y COSTUMBRES; SU
- RELIGIÓN.--ORGANIZACIÓN SOCIAL.--LOS ALGONQUINOS Y LOS ATHABASCOS:
- SU SITUACIÓN.--LOS NAVAJOS Y LOS APACHES.--CULTURA DE LOS NAVAJOS,
- APACHES Y ATHABASCOS: RELIGIÓN Y LENGUA.--LOS ALGONQUINOS: SUS
- COSTUMBRES; SU INDUSTRIA; SU RELIGIÓN.--LOS SIOUX O DAKOTAS:
- SU SITUACIÓN; SUS COSTUMBRES; SU CULTURA.--LOS MUSKOKIS: SU
- SITUACIÓN.--LIGA MUSKOKA.--LOS CREEKS.--YUCHIS, TIMAQUANOS Y
- NATCHEZ.--LOS CALIFORNIOS: SU SITUACIÓN; SU INDUSTRIA; SU RELIGIÓN
- Y LENGUA.--LOS TLINKITS.--LOS PIELES-ROJAS.--REGIÓN DE LOS
- PUEBLOS.--LOS CHINUKS: SITUACIÓN, CULTURA, INDUSTRIA Y COSTUMBRES
- DE ESTAS TRIBUS.
-
-
-Los _shoshoneamus_ ocupaban hasta el siglo pasado el territorio que
-se extiende desde el río Columbia u Oregón (Estados Unidos) hasta el
-Estado de Durango (México). A ellos pertenecen los _comanches_, gente
-de alguna cultura y de suaves costumbres[207]. Cuenta la historia que
-se distinguían los comanches por el lujo de los vestidos. Los hombres
-calzaban mocasines que les subían a las corbas y se ponían delantales
-que les bajaban a las rodillas. Al paso que algunos se cubrían el
-cuerpo con camisetas de piel de ciervo, otros usaban largos mantos de
-búfalo, que se prendían en los hombros. También las mujeres usaban
-mocasines y del cuello a las piernas se ceñían especie de vestido de
-piel de gamo. Aquéllos y éstas gustaban mucho de adornos, de los cuales
-abusaban en sus fiestas civiles y religiosas.
-
- [207] Pi y Margall, que no se separa de la doctrina de
- Bancroft en este punto, dice que los comanches formaban parte
- de los apaches, primera familia de los nuevo-mejicanos.
- _Historia general de América_, vol. II. pág. 1082.--Luego,
- los comanches, empujados desde el N. por los apaches, fueron
- nómadas al N. de Tejas y por Nuevo México.
-
-Las viviendas de los comanches en verano consistían en galerías y en
-ellas solo se podía estar sentado o tendido. Hincaban paralelamente
-en tierra ramas de sauce, las doblaban de dos en dos por los vértices
-y las cubrían con esteras de junco. Dejaban puertas a Or. y Oc., y
-ventanas a N. y S. Diestros cazadores, perseguían a los búfalos, que
-al acercarse el invierno invadían el país. Lograban matarlos con solo
-el arco y la flecha; a veces únicamente con la lanza. Bebían caliente
-la sangre de los que mataban y comían con sumo gusto el hígado.
-Importábales poco comer cruda la carne, y cuando querían asarla, la
-colocaban en puntas de palo inclinados al fuego. La que no comían
-después de muerto el animal, para que no se corrompiese, la cortaban en
-delgadas lonjas, la secaban al sol y la molían. Con esta harina, echada
-en agua hirviendo, se alimentaban perfectamente. También les servía de
-comida las plantas silvestres. No se dedicaban a la agricultura y sólo
-las tribus que moraban en las riberas de los ríos se nutrían de pescado.
-
-Antes de realizar sus bárbaras excursiones, más propias de bandidos que
-de guerreros, llevaban a sus mujeres e hijos a lugares inaccesibles,
-para que no cayesen en poder de los enemigos. Eran muy belicosos,
-considerando el valor como la principal virtud y la suerte de la guerra
-como la mayor fortuna. Desde niños se habituaban al ejercicio del arco
-y de la javalina. Celebraban su danza de guerra antes de salir a sus
-expediciones. A los prisioneros respetaban generalmente la vida, y a
-pocos les daban muerte. Violaban las mujeres y trataban con cariño
-a los niños. Hacían la paz, no sin celebrar la ceremonia de fumar
-los guerreros en una sola pipa. Sentían poca afición por el comercio
-y nunca empleaban el fraude. De todas las tribus pertenecientes a
-la familia de los nuevos mexicanos, sólo los comanches vivían bajo
-verdaderas instituciones políticas. Convocaban periódicamente los
-comanches asambleas, donde se deliberaban todos los asuntos de
-interés para la tribu, y lo dispuesto en aquéllas se cumplía con toda
-fidelidad. Creían en un _Ser Supremo_ y adoraban también al _Sol_ y la
-_Tierra_. Reconocían la existencia de espíritus malignos, a los que
-atribuían sus enfermedades y todas sus desventuras. Honraban, como
-pocos pueblos bárbaros, la memoria de sus héroes; hombres y mujeres,
-especialmente las mujeres, daban rienda suelta a su dolor. Después de
-sepultados, no cesaban de llorarlos durante treinta días, y con harta
-frecuencia prorrumpían en lamentos y alaridos. Cortábanse en señal de
-luto el cabello, y además se laceraban las carnes. Se tatuaban la piel
-en distintos sitios, especialmente en la cara o pecho.
-
-En los comienzos de la segunda mitad del siglo XIX se confió a
-los comanches meridionales, errantes por el _Bolsón de Mapimi_,
-el exterminio de los apaches, sus enemigos hereditarios[208].
-Estos apaches, que vivían en el espacio comprendido entre el río
-_Grande_[209] y la vertiente oriental de _Sierra Madre_, fueron
-castigados sin compasión y casi destruídos completamente. «Los que
-quedan, dice Reclus, se han hecho pastores, boyeros, chalanes y
-hasta guardas de estación en los ferrocarriles que atraviesan ahora
-sus antiguos territorios de correrías y de pillaje»[210]. Añade
-Reclus que casi todos los indios que habitan la región Noroeste de
-México, desde la frontera de Arizona hasta los montes que dominan
-el río Lerma, pertenecen a una misma familia de tribus, cercana a
-los aztecas por el lenguaje. Dos de sus grupos más considerables se
-les conoce con el nombre de los _pimas_ (Norte de la Sonora)[211] y
-de los _ópatas_ (Sierra Madre, en los valles altos del río Sonora y
-del río Yaqui). Unos y otros se han puesto siempre al lado de los
-blancos en las guerras de razas: los autores mejicanos ensalzan su
-valor, su sobriedad, su consecuencia, habiéndoles dado el nombre de
-_espartanos de América_. Sus poblaciones agrícolas se hallan casi
-españolizadas[212].
-
- [208] Reclus, _Nueva Geografia Universal: América_, tomo II,
- página 122.
-
- [209] Durante parte de su curso separa a México de los Estados
- Unidos.
-
- [210] Ibidem.
-
- [211] _El Estado de Sonora_ (México) se halla frontero a
- la parte septentrional de la Península. Entre las ciudades
- sonoreñas, la más próxima a la frontera de los Estados Unidos
- es Magdalena o Santa Magdalena, Pi y Margall, siguiendo a
- Bancroft, comprende en la segunda familia de los nuevos
- mejicanos a los _pueblos_, los _moquis_, los _pimas_, los
- _maricopas_, los _pápagos_ y otras tribus. _Historia general
- de América_, tomo I, volumen II, página 1.096.
-
- [212] _Nueva Geografía Universal_: América Central, tomo II,
- páginas 116 y 117.
-
-Los pimas levantaban, para pasar el invierno, chozas de planta circular
-o elíptica y forma de cúpula, altas de cinco a siete pies, y de
-diámetro o eje de 20 a 50. Sus aberturas estaban reducidas a una puerta
-de entrada y a un agujero en el techo, por donde penetrase la luz y
-el aire. En los estíos vivían en sus maizales al abrigo de ligeros
-sombrajos, desde los cuales vigilaban sus cosechas. Supieron regar
-sus campos. Aunque eran poco aficionados a la caza y a la pesca, no
-por eso dejaban de comer carne de gamo, de liebre o de conejo, como
-también los peces de sus ríos. Gustaban con verdadero deleite de las
-bebidas alcohólicas. Eran pacíficos; pero si se les obligaba a hacer
-la guerra, la hacían con coraje y aun con crueldad. No perdonaban edad
-ni sexo en el calor del combate. Después de la victoria mataban a
-los prisioneros varones y guardaban a los niños y a las hembras para
-venderlos. Vencedores, entraban por sus pueblos en medio de coros y
-danzas; vencidos, se retiraban silenciosos y sólo oían gritos de muerte.
-
-Nótanse muchas analogías entre los pimas y otra tribu--de la cual
-habremos de ocuparnos en este mismo capítulo--conocida con el nombre de
-los _pueblos_. Tenían los pimas escasa cultura. Ignoraban la escritura
-de los jeroglíficos, ni hilaban, ni tejían. En sus construcciones
-tampoco usaban la piedra ni el adobe. Como otras tribus vecinas,
-celebraban fiestas, señalándose en particular la danza de las flechas,
-la del búfalo, la de la tortuga, la del maíz verde y algunas otras.
-Casi en todas las fiestas cantaban e iban marcando el compás algunos de
-los concurrentes, y en casi todas se tocaba el tambor, la flauta y las
-sonajas.
-
-Estimaban de igual manera los ejercicios de fuerza, como el juego de
-pelota, el salto, la carrera y el golpear de los escudos. Explicaban
-la creación del siguiente modo. La tierra, decían, había sido creada
-por Ckiowotmahke. Era al principio como una telaraña que se extendía
-por el espacio, mas luego tomó consistencia hasta ser tan sólida como
-la vemos. La recorrió Ckiowotmahke volando en forma de mariposa, y,
-cuando creyó conveniente, se detuvo y formó al hombre. Tomó arcilla
-en sus manos, la amasó con el sudor de su cuerpo y la dió un soplo,
-mediante el cual, llena de vida, se movió y convirtió en un hombre y
-en una mujer. Hallábase ya bastante poblado el mundo, cuando ocurrió
-el siguiente hecho. Vivían en el valle del Gila un gran profeta,
-y Szeukha, hijo de Ckiowotmahke. Cierta noche apareció un águila
-de gigantescas alas a la puerta del profeta, quien se despertó
-sobresaltado al ruido del animal. Levántate--le dijo el águila--tú
-que curas a los enfermos y ves lo futuro, porque está muy cerca el
-diluvio que ha de inundar la tierra. Sordo el profeta al anuncio del
-agorero pájaro, volvió a dormirse. Por segunda vez el águila le anunció
-la catástrofe y por segunda vez no hizo caso el profeta. Por última
-y tercera vez fué despreciada la reina de las aves, sin embargo de
-anunciar que iba a ser invadido y sumergido el valle. Lo fué en efecto
-y en el tiempo que dura el aleteo de un pájaro, después de varios
-truenos, sonó horrible estallido y en seguida se levantó en la llanura
-un monte de agua que, cayendo sobre el valle con pavoroso estruendo,
-anegó la choza del profeta, salvándose sólo el hijo de Ckiowotmahke,
-que flotaba sobre una pelota de resina. Cuando descendieron las aguas,
-desembarcó Szeukha, con todas sus herramientas y utensilios, en la
-cima de un cerro contiguo a la embocadura del río Salt. Inmediatamente
-se dirigió a vengarse del águila y con este objeto hizo una escala de
-cuerda de las fibras de un árbol, subió al nido y mató al fiero animal.
-En la cueva o nido encontró una mujer y un niño, la esposa y el hijo
-del aborrecido pájaro.
-
-Dejando el mundo de la fábula y entrando en el campo de la historia,
-bien será decir que una de las páginas más brillantes de la Compañía
-de Jesús en América es la evangelización de las aldeas de los pimas
-(Pimería alta y baja) por el P. Kino.
-
-Los _tarahumares_, _ópatas_ (en los Estados de Chihuahua [213] y
-Durango[214]) y otras muchas tribus eran sedentarios y laboriosos.
-Bancroft sólo habla de las principales tribus establecidas, no sólo en
-el citado Estado, sino en los próximos. Seguros de no ser desmentidos,
-podemos afirmar que estos nuevos mejicanos del Norte conservan hasta
-el presente las creencias, ritos y costumbres que estudiaron como
-propias de ellos los misioneros de las centurias XVII y XVIII. Por lo
-común dichos mexicanos eran altos, erguidos y de agradable rostro; unos
-tenían color moreno claro, otros color moreno obscuro y muchos color
-de cobre; todos tenían negro y fuerte cabello. Las mujeres llamaban la
-atención por su hermosura y airoso porte. El traje no podía ser más
-sencillo y pobre.
-
- [213] Ciudad del Norte mejicano en la vertiente oriental de
- _Sierra Madre_.
-
- [214] Abraza por el Oeste las cadenas paralelas de _Sierra
- Madre_.
-
-Tenían decidida afición por los adornos, los cuales se ponían en la
-nariz, en las orejas, en la garganta, en los brazos, en las muñecas y
-hasta en los tobillos. Pintábanse de diferentes colores, ya la cara,
-ya el pecho, ya todo el cuerpo. En el cabello, tanto los hombres como
-las mujeres, se colocaban plumas y a veces perlas. Si los ópatas vivían
-en casas de adobes y vigas, los tarahumares buscaban abrigo en las
-cuevas de las montañas pedregosas. Eran cazadores y pescadores; pero
-en particular se alimentaban de frutas, semillas y raíces que daba
-espontáneamente la naturaleza. Se dedicaban poco a la agricultura y los
-ópatas tejían el algodón y la pita. En la guerra, harto frecuente entre
-aquellas tribus, usaban los soldados el arco, la flecha y la clava, y
-los jefes pequeña lanza y rodela o escudo. Unos y otros llevaban un
-cuchillo de pedernal. Los infelices prisioneros, después de sufrir
-las más terribles torturas, eran sacrificados de una manera cruel y
-bárbara. A veces, algunas tribus los cocían y comían. Al volver de la
-expedición, si era venturosa, salía todo el pueblo a recibir a los
-combatientes. Las mujeres bailaban en corro, cantaban, jesticulaban
-y prorrumpían en grandes alaridos. El botín se distribuía siempre a
-los ancianos y a las mujeres. Malas, muy malas eran las instituciones
-sociales. La poligamia dominaba generalmente en todas aquellas tribus
-y se hacían grandes fiestas en honor de la mujer que se consagraba
-al celibato o a la prostitución. La sodomía se hallaba extendida de
-un modo considerable. Después del nacimiento de un hijo, el padre no
-salía de la cama, ni comía pescado ni carne en seis o más días. Rara
-costumbre que era común en varios pueblos de América. En casi todas
-sus fiestas, la embriaguez y la obscenidad no tenían límites. Sin
-embargo, entre los ópatas eran, no ya decentes, sino decorosas, la
-fiesta de primero de año y la conocida con el nombre de _torom raquí_.
-Consistía la primera en meter en el suelo por un extremo parte de un
-palo de bastante altura y del cual colgaban cintas de cuero de varios
-colores. Jóvenes bellas vestidas caprichosamente tomaban cada una del
-cabo determinada cinta y danzaban alrededor del palo, formando varias y
-caprichosas figuras. En la segunda, cuyo objeto era implorar la lluvia
-para que la cosecha próxima fuera abundante, bailaban alegremente
-cuatro grupos de jóvenes desde el amanecer hasta la noche.
-
-La industria apenas existía y las bellas artes se hallaban por completo
-desconocidas. Si algunas tribus fabricaron casas, y si los españoles
-vieron pinturas en las paredes, ni las primeras revelaban conocimientos
-arquitectónicos, ni las segundas sentimiento estético. La ciencia
-estaba reducida a observar atentamente los astros y los cambios de
-la atmósfera. Fueron de los más crédulos y supersticiosos de toda la
-América. Si para los habitantes de la Sonora vagaban los espíritus de
-los muertos por las rocas de los precipicios y sus voces constituían
-los ecos, para los de Nayarit había diferentes cielos, a los cuales se
-iba según la edad y según la clase de muerte: un cielo estaba destinado
-a los niños y a los adultos que muriesen buena y pacíficamente; otro,
-situado en la región de los aires, donde pasaban a ser brillantes
-estrellas, los que perecían luchando con los extranjeros; y un tercero
-que se hallaba en la misma tierra, y tenía el nombre de _mucchita_,
-destinado al vulgo, y, por lo tanto, a la mayor parte de las almas. De
-la mucchita pudieron salir y aun volverse a encarnar en sus antiguos
-cuerpos, hasta que lo hizo imposible un hombre imprudente. Este hombre
-hizo un pequeño viaje, dejando la casa al cuidado de su mujer. A su
-vuelta desapareció su consorte, penetrando en la mucchita. Allí fué
-el desconsolado marido, logrando conmover con sus lágrimas y suspiros
-el corazón del guarda de aquella región de las sombras. «Mira, le
-dijo el guarda, ven aquí de noche, busca con los ojos a la que fué tu
-compañera, y cuando la veas danzando, dispárala una de tus flechas. Te
-reconocerá y volverá a tu casa; pero guárdate bien de prorrumpir en
-gritos ni alaridos, porque si tal haces, la perderás para siempre y
-tú serás entonces la causa de su muerte.» Hizo el hombre lo que se le
-dijo. Al verse con su mujer, quiso celebrar tanta ventura y dió gran
-fiesta llamando a músicos y cantores. Loco de alegría, olvidando por
-un momento el aviso del guarda, exhaló un grito. Inmediatamente cayó
-cadáver su compañera y entró de nuevo en la mucchita. Desde entonces no
-volvió alma alguna a unirse con su cuerpo. Pudieron, sí, como pudieron
-antes, convertirse de día en mariposas, salir en busca de alimentos y
-andar entre los vivos. De noche recobraban sus naturales formas y la
-pasaban danzando.
-
-En nuestros días, los _tarahumares_, en número de unos cuarenta mil,
-viven exclusivamente en los valles de _Sierra Madre_, en las dos
-vertientes del Atlántico y del Pacífico. Hállanse esparcidas sus
-aldeas en las montañas de los tres Estados de _Chihuahua_, _Sonora_ y
-_Sinaloa_, y aun, según Pimentel, penetran en Durango. Todavía algunas
-familias pasan su vida en grutas, y se ven muchas cuevas que estuvieron
-habitadas antiguamente. Los tarahumares que viven en las ciudades de
-los blancos, hablan la lengua de los conquistadores; los habitantes
-de la sierra conservan su antiguo idioma y no pocas de sus costumbres
-primitivas. Practican, según se dice, su antigua religión. Se les
-supone tristes; pero a veces manifiestan su alegría y _bailan con sus
-dioses_. Son aficionados a las justas y a la carrera[215].
-
- [215] Reclus, _Geografía Universal: América_, tom. II, págs.
- 118 y 119.
-
-Entre las tribus que habitaban al Sur del Canadá (América
-Septentrional), se hallan las _iroquesas_. Dichas tribus deben
-estudiarse con algún detenimiento, y es de justicia que figuren a la
-cabeza de las del Norte americano. Si en la cultura general no se
-diferenciaban mucho de sus vecinos, en su desarrollo social podían
-compararse a las tribus de la familia _Uto-Azteca_. Ocupaban muy
-especialmente las orillas del río San Lorenzo y el actual Estado de
-Nueva York, las llamadas _Cinco Naciones_ (Mohawk, Onondaga, Oneida,
-Cayuga y Séneca). Suma importancia tuvo, en los comienzos del siglo
-XV, la _Confederación_ o _Liga_ que para hechos defensivos y ofensivos
-formaron los iroqueses.
-
-Esta Confederación desempeñó papel importante en la conquista y
-colonización de la América del Norte. Fué formada por las cinco tribus
-o naciones citadas, a las que se unió corriendo el año 1715 la de los
-tuscaroras; el fundador, según la tradición, fué Hiawata, ayudado del
-jefe de los onandagas. En asuntos de gobierno interior cada nación
-permaneció autónoma, delegando toda su autoridad en un _Consejo
-Federal_ o _Senado de Sachems_, elegido por las seis tribus, cuando
-asuntos de interés general lo reclamaban o exigían. Además existía el
-_Consejo Tribal_, de autoridad absoluta en los asuntos peculiares de la
-tribu. El Consejo Federal sólo podía convocarse a instancia de alguno
-de los Consejos Tribales y las decisiones de aquél habían de ser por
-unanimidad, en cuyo caso se cumplían sin discusión. La Confederación no
-tenía jefe o poder ejecutivo. En las guerras contra las tribus vecinas
-o contra el europeo, el Consejo Federal nombraba dos jefes militares,
-que habían de ser ayudados por los jefes secundarios de cada tribu.
-Sólo el Consejo Federal tenía atribuciones para firmar tratados de paz.
-
-Como dice perfectamente un historiador contemporáneo «los iroqueses,
-arrojados por los algonquinos de las márgenes del San Lorenzo,
-consiguieron paulatinamente vencer a sus enemigos del Norte y Sur,
-convirtiéndose, merced a su confederación, en dueños virtuales del
-territorio comprendido entre la bahía de Hudson y la Carolina del
-Norte»[216]. En religión se notaba--como en las demás tribus del
-Norte de América--la influencia de los shamanes y hechiceros y los
-sacrificios humanos. El canibalismo se hallaba también entre las
-bárbaras costumbres de los iroqueses. Los mitos de los iroqueses
-personificaban siempre de una manera o de otra la lucha constante entre
-la luz y las tinieblas.
-
- [216] Navarro Lamarca, ob. cit., tom. I, pág. 219
-
-Por lo que a la industria respecta, fabricaban alfarerías, cultivaban
-entre otras cosas, el maíz y el tabaco, fortificaban sus aldeas
-levantando en las calles empalizadas y otras defensas, construían
-buenas canoas y sepultaban a sus muertos en grandes montículos
-(_mounds_). Los iroqueses actuales (con excepción de los cherokees)
-reducidos a unos 12.000, habitan en el Canadá y en las reservas indias
-de Nueva York, Wisconsin y Ontario; los _cherokees_ forman parte de las
-tribus civilizadas de los _Indian Territories_ (territorios indios) de
-los Estados Unidos del Norte América.
-
-Los _esquimales_, tribus situadas alrededor del polo, se extendían
-por la Groenlandia y por la región comprendida entre la bahía Hudson
-y el Estrecho de Behring. Es probable que algunos de sus grupos
-llegaran y hasta cruzasen en épocas remotas el Estrecho citado. Algunos
-etnógrafos, dando como cierto lo que nosotros juzgamos probable,
-consideran como esquimales a los chukchas de la Siberia.
-
-Ignoramos el origen del nombre esquimal. Charlevoix cree posible que
-proceda de la voz abenaqui _esquimantsic_, comedor de carne cruda; pero
-lo cierto es que no se llamaban a sí mismo esquimales, sino _innuits_,
-palabra que significa el _pueblo_, de _inuk_, hombre.
-
-[Ilustración: Mujer esquimal.]
-
-Digna de estudio, por muchos conceptos, es la raza esquimal.
-Confundíanse a primera vista las mujeres con los hombres, no sólo
-porque el traje era igual, sino por la fisonomía. Tenían sucia y
-desgreñada cabellera, grandes ojos, ancho rostro, negruzco color y
-feo aspecto. Comían toda clase de carne y pescado, muy especialmente
-la grasa de la foca, de la ballena y del manatí. Las viviendas
-consistían, durante el verano, en poner de punta en el suelo tres o
-más palos, los cuales cubrían por la parte superior con pieles de foca
-o de chivo. En el invierno construían chozas a la manera de tinnehs,
-esto es, cuevas debajo de tierra con agujeros en la techumbre para la
-luz y el humo. La ocupación principal de los esquimales consistía en
-la caza y la pesca. Las armas eran el arco, la flecha, el dardo, la
-lanza, el hacha y la honda. Llamaba la atención en aquellas gentes
-sus grandes canoas, los trineos y los patines. De los trineos tiraban
-perros dóciles y fuertes. Encendían fuego por el frote de las maderas.
-Desconocían en absoluto los conocimientos científicos y su literatura
-estaba reducida a algunas lamentaciones fúnebres.
-
-Eran sumamente aficionados a los banquetes, al canto y al baile. Los
-danzarines, al son del tamboril y el coro, remedaban mediante gestos a
-muchos animales.
-
-Por lo que a la religión respecta, los esquimales profesaban el
-_animismo_. Creían no sólo que el hombre tenía alma, sino también
-los demás animales. Los sacerdotes (_angakoks_) eran legisladores,
-jueces y médicos, hallándose dotados además de cualidades superiores.
-Se les respetaba principalmente porque se les creía en relación con
-los espíritus. Se comunicaban con Tornarsuk, ser supremo y fuente de
-toda ciencia. Los hechiceros, que usaban los mismos procedimientos que
-nuestras brujas, ejercían ministerios mágicos y no pocas veces se les
-atribuía todas las calamidades que afligían al pueblo, en particular
-las pestes.
-
-En lo tocante a la organización social de los esquimales puede
-asegurarse que se basaba en la familia y no en el clan. También se
-halla fuera de duda que entre ellos predominaba el patriarcado y
-la monogamia. La propiedad era comunal o cuando más familiar; la
-individual sólo existía al referirse a bienes muebles. Aun en nuestros
-días los esquimales viven en aldeas pequeñas (de 10 a 20 chozas),
-separadas por grandes distancias, siendo de notar, que apenas difieren
-en el lenguaje unas tribus de otras. A causa de la poca fecundidad de
-las mujeres y de la mucha mortandad de los niños, las tribus esquimales
-tienden a extinguirse.
-
-«En las vastísimas comarcas donde esos hombres vivían, mar y tierra
-están lo más del año cubiertas de espesas capas de hielo, que no se
-derriten nunca en las cumbres de los altos montes. Huyen las aves a
-más templados climas, busca la res abrigo en las cavernas o en los
-apartados bosques, y reinan en toda la naturaleza la soledad y el
-silencio. Escasea tanto la vegetación, que en muchas partes no hay
-leña con que encender lumbre. Para colmo de mal, abandona el sol el
-horizonte y no vuelve a brillar sobre tan árido suelo hasta después
-de tres meses de noche y seis de crepúsculo. No interrumpe de vez en
-cuando tan largas tinieblas sino la aurora boreal con sus ya tenues,
-ya fúlgidos resplandores, que no parece sino que al extinguirse
-aumentan la obscuridad del espacio. Sólo entre mayo y agosto brilla
-sin interrupción la luz del día; libres de hielos las aguas, bajan al
-Océano con alegre estruendo; se cubren de musgo las rocas y de hierba y
-flores los espaciosos llanos. Sólo entonces pueblan el aire numerosas
-bandadas de pájaros que volvieron del Mediodía en busca de sus antiguos
-nidos; salen de sus cuevas o vienen de las lejanas selvas multitud
-de rangíferos, de ciervos-mosas, de almirílados ovibos, y con ellos
-inmensas greyes de búfalos. Durante el triste y prolongado invierno,
-sólo en el crepúsculo que precede al día resuena a lo largo de las
-playas el ladrar de las focas y el resoplar de las ballenas.»[217].
-
- [217] Pi y Margall, _Historia de América_, volumen 1.º página
- 921.
-
-En suma: los esquimales «moraban y moran todavía, en número de 4.000,
-en el litoral Artico, desde el Labrador hasta el mar de Berhing; pero
-nunca penetraron en el interior del Continente»[218].
-
- [218] _Enciclopedia Universal Ilustrada_, tomo X, pág. 1.353.
-
-Al Sur de los esquimales, el Canadá se dividía entre dos grandes
-razas, a saber, la de los _algonquinos_ y la de los _athabascos_.
-Constituían la dilatada familia de los algonquinos muchos pueblos, y se
-extendían--según la autorizada opinión de Bancroff--desde el golfo de
-San Lorenzo hasta las montañas rocosas. Cuando los europeos llegaron al
-país, el principal asiento de dicho grupo eran las tierras al Norte del
-San Lorenzo. Otros autores dicen que ocupaban la costa del Norte del
-Atlántico, desde el mar de Hudson al cabo Hatteras, exceptuando sólo
-los territorios de los dakotas o sioux.
-
-Los athabascos poblaron las regiones comprendidas entre el mar Artico
-y las fronteras de Durango (México), desde la bahía de Hudson al mar
-Pacífico. A la familia de los athabascos pertenecen, entre otros, los
-salvajes _navajos_ y _apaches_[219].
-
- [219] El grupo de nuevo-mexicanos se divide--según
- Bancroff--en cuatro grandes familias: los _apaches_, los
- _pueblos_, los _indios de la península de California_, y
- los _del septentrión de México_. Los apaches se subdividen
- en las siguientes naciones: 1.ª, la de los _comanches_;
- 2.ª, la de los _apaches_ o _shies_; 3.ª, la de los
- _navajos_ o _tenuayos_; 4.ª, la de los _mojaves_; 5.ª, la
- de los _hualapayos_; 6.ª, la de los _yumas_; 7.ª, la de
- los _kosninos_; 8.ª, la de los _yampayos_; 9.ª, la de los
- _yalchedunes_; 10, la de los _yamajabes_; 11, la de los
- _cochis_; 12, la de los _cruzados_, y 13, la de los _nijoras_.
-
-Adquirieron los navajos fama de hábiles plateros y tejedores; pero se
-cree, con algún fundamento, que dichas industrias se debían a tribus
-más cultas sujetas a dichos navajos. Los telares en que tejían el
-algodón consistían en dos vigas, una sujeta al suelo y otra que colgaba
-del techo, en las cuales se extendía perpendicularmente la urdimbre;
-además dos tablillas de pizarra que la mantenían en doble cruz y
-abrían paso a la lanzadera; ésta consistía en un palo corto a que
-arrollaban el hilo.
-
-[Ilustración: Apache.]
-
-Mostrábanse atrasadísimos en la construcción de sus viviendas los
-apaches, lo cual no es de extrañar, puesto que eran nómadas y vivían
-del pillaje, no pasando a veces ocho días sin cambiar de asiento.
-Levantaban postes, ya vertical, ya oblicua, ya semicircularmente,
-cubriendo el espacio formado por dichos postes con pieles, broza,
-hierbas o piedras. Daban de anchura a las casas de 12 a 18 pies, y
-de altura de cuatro a ocho. Sin embargo de su vida errante, labraban
-la tierra casi todas las tribus apaches, y cultivaban el maíz y
-algunas legumbres. Apenas comían la carne y tampoco eran aficionados
-al pescado. Adelantaron más en la construcción de armas que en
-herramientas para cultivar el campo, pues disponían de arcos y flechas,
-de lanzas, de hondas, de escudos y de macanas. Tenaces y crueles
-bandidos, casi hasta nuestros días, no han cesado de causar grandes
-daños a los norteamericanos y mexicanos. Al presente, el único resto de
-los apaches es el de los _janos_ o _janeros_ de Chihuahua (México).
-
-Predominaba el matriarcado entre los navajos y apaches. Distinguiéronse
-los navajos porque cultivaron la tierra con fruto y no debemos pasar
-en silencio que cuando por primera vez (1541) se encontraron a los
-españoles, vivían en chozas fijas, construían graneros, eran labradores
-y regaban con acequias sus campos.
-
-Menos cultos los athabascos que sus vecinos los esquimales, eran
-también más desconfiados, taciturnos y astutos. La religión de los
-athabascos era animista, con no pocas supersticiones mágicas. Los
-shamanes y hechiceros, que gozaban de mucha estima, presidían los
-Consejos Tribales. Caracterizábanse sus muchos dialectos por su dureza
-y dificultad.
-
-Afirman algunos escritores que los algonquinos representaban el
-verdadero tipo del indio norteamericano. Distinguíanse por su alta
-talla, buenas formas, labios finos, manos y pies pequeños, color
-cobrizo, pelo negro y recio, gran fortaleza y bastante longevidad.
-Dominaban entre ellos el matriarcado y el _totemismo_. Vivían en chozas
-redondas cubiertas con hojas de maíz y cercadas de empalizadas. Sus
-jefes, lo mismo en tiempo de paz que de guerra, se elegían de un clan
-determinado. Cultivaban el maíz, tabaco, etc.; curtían pieles, hacían
-ollas y fabricaban objetos de cobre (no por medio de la fundición,
-sino a golpe). Activos comerciantes, llevaron sus industrias a grandes
-distancias, llegando hasta las costas del mar Atlántico. Adoraban al
-Sol, al fuego, a los cuatro vientos como productores de lluvias, a los
-espíritus y a ciertos animales.
-
-El _Michabo_ o _Manibozho_, dios y héroe de los algonquinos, redentor y
-maestro de las tribus, inauguró la edad de oro de la obscura historia
-de los citados indios. Aunque horticultoras las tribus algonquinas, se
-alimentaban de la caza, de la pesca y de las abundantes cosechas de
-arroz silvestre. Los individuos de la de los _lennapés_, situada en las
-orillas del río Delaware (riega a Filadelfia), se llamaban ellos mismos
-los _genuinos_ (progenitores de la raza), y así eran considerados por
-las demás tribus. El dialecto de los lennapés era relativamente dulce
-y armonioso. Merecen especial mención por su energía y habilidad en
-la lucha con sus dominadores, los algonquinos Pontiac, King-Philip y
-Tecumseh.
-
-Los restos de las tribus algonquinas o de la familia _álgica_ (unos
-40.000) se encuentran repartidos a la sazón en algunas provincias del
-Canadá (Manitoba y otras), y en pequeña región de los Estados Unidos
-(Estado de Wisconsin).
-
-Después de los iroqueses, esquimales, athabascos y algonquinos,
-se presentan los _sioux_ o _dakotas_, los cuales--según los
-etnólogos--eran ejemplares típicos de la raza india. Vivían al Oeste
-del Mississipí, desde el río Saskatchewan, en el Norte, al Arkansas,
-en el Sur, extendiéndose hasta Virginia y tal vez hasta el golfo de
-México. Estaban divididos en varios grupos, subdivididos en bandas
-y sub-bandas locales. El Gobierno era casi patriarcal. Los jefes
-eran electivos, y tenían su autoridad limitada por los Consejos
-de las bandas o sub-bandas. Si en tiempos de paz gozaban de gran
-respeto los ancianos, durante la guerra sólo eran respetados los
-jefes militares. Prevalecía entre ellos la poligamia. Los sioux
-ajustaron su vida en absoluto a la _caza del bisonte_, ocupación que
-aumentó considerablemente con la llegada del caballo en la época del
-descubrimiento de América. Antes de conocer el caballo, se valían los
-sioux del perro en sus expediciones de caza; también se servían de él
-para su alimento, arrastres, etc. Curtían pieles de bisonte, trabajaban
-rudamente la alfarería y fabricaban armas y útiles de piedra, madera,
-cuerno y hueso. La casa del sioux, igual a la de los comanches, etc.,
-era la movible tienda (_tipi_) formada sobre postes colocados en filas
-paralelas o circularmente y cubiertos dichos postes con pieles de
-bisonte, etc. Las tribus _mandanes_, pertenecientes a la familia de
-los dakotas, fueron las constructoras de las casas comunales en forma
-circular (_circular-house_) rodeadas de empalizadas.
-
-Para estudiar algunos puntos relativos a la evolución del arte
-americano no carecen de interés las pictografías de los sioux, en
-pieles de bisonte, sus pipas de arcilla roja y tubo largo adornado de
-plumas y sus abigarradas aljabas. Predominaban los cultos de carácter
-mágico, mereciendo especial mención las fiestas anuales de invocación
-al Sol (_sun-dance_).
-
-Varias veces los sioux han hecho frente a los ejércitos
-norteamericanos, y, últimamente, en el año 1862, llevaron a cabo la
-sublevación de Minnesota, dirigida por el cruel _Little Crow_, en la
-cual perdieron la vida más de 100 soldados y 700 colonos. A la sazón
-los sioux o dakotas viven sin lazo alguno que les una en varios puntos
-de los Estados Unidos, llegando su número en el año 1904 a 29.000, si
-bien tienden poco a poco a extinguirse.
-
-Estaban situados los _muskokis_ en los valles que se extienden desde
-las estribaciones de las montañas Apalaches hasta el golfo de México,
-y desde las márgenes del Mississipí hasta el Océano Atlántico[220].
-Otros escritores sólo dicen que lindaban con la Florida por el Norte y
-Oeste[221]. Entre los muskokis se distinguían por su valor las tribus
-_creeks_. Vivían los muskokis en aldeas o poblados, y cada linaje tenía
-su propio territorio y su montículo (_mound_) para depositar los restos
-de sus muertos.
-
- [220] Navarro Lamarca, ob. cit., tomo I, pág. 222.
-
- [221] Pi y Margall, ob. cit., tomo y volúmen I, pág. 730.
-
-Aunque predominaba el matriarcado, la posición de la mujer, lo mismo
-en la familia que en el clan, era inferior a la que tenía entre los
-iroqueses. Los jefes civiles eran vitalicios y a veces hereditarios;
-los militares se nombraban de acuerdo con los Consejos de las tribus.
-Rodeados de enemigos por todas partes, colmaron de distinciones a
-sus guerreros. No carecían de importancia sus Casas del Consejo
-(Casa Grande) y muy especialmente la formación de una liga (_Creek
-Confederacy_), parecida a la de los iroqueses, aunque solamente
-defensiva. Los creeks y sus desmembraciones los _seminolas_ (Florida)
-hicieron tenaz resistencia (1830-1842) a las tropas de los Estados
-Unidos, siendo al fin trasladados a los _Territorios Indios_, donde
-viven al presente con cierta independencia y aun prosperidad. Creían
-que el Cielo era sólido y semicircular; que el Sol, la Luna y algunos
-planetas giraban alrededor del mundo, entendiendo que los demás astros
-estaban inmóviles y suspendidos del firmamento. Suponían la tierra
-plana y fija en medio de vastos mares. Eran supersticiosos en medicina
-y sólo en la aritmética conocían un sistema de numeración bastante
-regular. No conocieron ningún género de escritura, ni ninguna de las
-bellas artes. Cultivaban extensos campos, extraían el oro de las arenas
-de sus ríos y se hallaban adelantados en la alfarería.
-
-Los _yuchis_, _timaguanos_ y _natchez_, tribus que habitaban en el
-territorio de los muskokis, tenían lenguas y dialectos completamente
-diferentes. Los yuchis (Río Savanah) se llamaban ellos mismos _hijos
-del Sol_. Profesaban gran estima a las mujeres. Debemos notar que
-cuando Hernando de Soto les vió por primera vez «la cacica, señora
-de aquella tierra... moza y de buen gusto» le recibió con señaladas
-muestras de alegría y le festejó (1540). Los timaguanos, que ocupan
-las orillas del río San Juan (Florida) y la costa del Océano Atlántico
-hasta el río Santa María, se extinguieron completamente hace más de
-una centuria. Los natchez estaban situados en la orilla izquierda del
-Mississipí, debajo de la confluencia del Yazoo. Créese que procedían
-del Sudoeste. Emigraron de la primitiva patria y se fijaron en el
-Anahuac. «Nuestros antepasados--decían--favorecieron a Cortés en la
-guerra con Moctezuma, y sólo cuando se convencieron de la tiranía
-de los españoles, levantaron de nuevo el campo y vinieron a estas
-llanuras: quinientos soles habían ya reinado entonces sobre nosotros.»
-Consideraban a sus caciques como hijos del Sol y adoraban a dicho
-astro, sacrificándole cautivos. Los natchez eran muy sensuales, dándose
-el caso que la mujer más prostituta gozaba de más estimación. Los
-templos se distinguían por su humildad. Construían con habilidad suma
-toda clase de objetos de alfarería y llegaron a la perfección en los
-tejidos que hacían con fibras vegetales.
-
-Los _californios_ habitaban de Norte a Sur desde los montes Umpqua
-hasta la boca del río Colorado, y de Oeste a Este desde las costas
-del Pacífico hasta las sierras que limitan a Poniente la gran cuenca
-(_the Great Bássin_). Divídense, según Bancroft, en californios del
-Norte (desde las márgenes del río Rogue hasta las del Eel (Anguila)),
-del Centro (desde las del Eel hasta cerca de las del Guyamas) y del
-Mediodía (desde las del Guyamas hasta las islas Montague y Goree,
-que se hallan en el interior del golfo de California. Vivían y viven
-los californios del Norte en tierras algo productivas a causa de sus
-muchos lagos, ríos, arroyos y bosques. Eran los californios de gallarda
-presencia, y algunas mujeres estaban dotadas de singular belleza.
-Hombres y mujeres apenas se cubrían algunas partes de su cuerpo. Vivían
-en casas formadas por toscos maderos que descansaban en pies derechos,
-cubiertas con esteras, helechos o ramaje. Alimentábanse de caza y
-pesca, de raíces y de semillas; tenían pan que hacían de bellotas.
-Sobresalían en el curtido de las pieles y fabricaban con no mucha
-destreza las canoas. Justo será recordar la habilidad en trenzar las
-raíces de sauce, con las cuales hacían sombreros, esteras, cestas y
-cintas de colores para recogerse la cabellera. También de juncos y de
-mimbres construían platos, fuentes, tazas, calderos y hasta los sacos
-que acostumbraban a llevar las mujeres cuando iban en busca de bulbos
-y bayas. Acerca de sus armas, estaban reducidas al arco y la flecha.
-Declaraban la guerra, a veces encarnizada y sangrienta, a otras tribus,
-ya por el rapto de mujeres, ya por motivos supersticiosos, ya para
-obligarlas a pagar tributo. Pero lo verdaderamente repugnante era la
-costumbre de cazar con trampa a los hombres como si fuesen fieras.
-Hacían de la mujer objeto de venta y eran polígamos sólo los ricos.
-Existía la esclavitud entre aquellas tribus. Divertían sus penas en
-danzas y fiestas. Creían en un _Supremo Espíritu_, autor de lo creado,
-en muchos diablos y en la vida futura.
-
-Por lo que respecta a los californios del Centro y del Sur, ni unos ni
-otros diferían mucho de los del Norte. Réstanos decir que las muchas
-lenguas habladas entre los californios eran generalmente dulces y
-sonoras; pero las que se hablaban en las márgenes del río Smith y
-unas 40 millas a lo largo de la costa se distinguían por lo duras y
-guturales.
-
-Los _tlinkits_ (Alaska y costas adyacentes), los _haydahs_ y similares
-(Islas _Queencharlotte_, Columbia Británica, etc.), y los _yumas_
-(península de California hasta los valles del río Colorado, colindantes
-con el Estado de Arizona y el Norte de México), se diferenciaban de
-las tribus de las costas del mar Atlántico. Procede recordar que
-los tlinkits tenían ideas exactas acerca del _derecho de propiedad
-privada_, desconocido en la mayor parte de las tribus salvajes. Tanto
-estimaban la propiedad privada, que los más ricos eran los designados
-para ocupar los puestos más elevados, completando esta plutocracia el
-matriarcado y los linajes exogámicos. Los haidahs estimaban como los
-tlinkits la riqueza individual, la que consideraban como fin único de
-la vida.
-
-Prevalecía entre ellos el patriarcado y honraban a las mujeres por
-su castidad e industria. Vivían en casas sólidas de madera, en cuyas
-puertas levantaban altos postes cuajados de esculturas totémicas.
-Fabricaban adornos de plata y cobre, lámparas, morteros y utensilios
-de piedra, como también excelentes canoas de cedro rojo. Los primeros
-navegantes que los visitaron (1741), dicen que tenían cuchillos de
-hierro, adquiridos tal vez en sus expediciones al Sur. Eran activos
-comerciantes y compraban esclavos a las tribus vecinas. Servíanse de
-las conchas como moneda. Los _yumas_ fueron tribus salvajes, si bien
-algunas de ellas debieron dedicarse a la horticultura y construyeron
-sólidos edificios de adobe y piedra.
-
-Debajo de los esquimales, en el dilatado territorio que desde el Yukón
-y la bahía de Hudson se alarga hasta la punta de la Florida y el Río
-Grande de México, y desde el Atlántico se ensancha hasta el Pacífico,
-permanecen, ya en estado nómada, ya algo sedentario, numerosas tribus
-conocidas con el nombre de _pieles-rojas_, señalándose entre ellas
-dos tipos bien distintos, uno dolicocéfalo y otro braquicéfalo. Estas
-pieles-rojas descienden de varias tribus, entre ellas de la de los
-comanches.
-
-[Ilustración: Indio del Río San Juan (Región Pueblos).]
-
-Consideremos, por último, los indios _pueblos_. Llamáronles así
-nuestros capitanes del siglo XVI porque los encontraron distribuídos
-en pueblos formados por una sola casa. Estos pueblos o casas estaban
-construídos a la manera de las celdas de una colmena. Extendíase la
-comarca o región de los indios pueblos desde los límites occidentales
-del Estado de Tejas hasta California, y desde el centro del Estado de
-Utah hasta el de Zacatecas (México). A mediados del siglo XVI poblaban
-el territorio los _hopis_, _zuñis_, _querés_ y _tehuas_, quienes cada
-uno de ellos hablaba lengua diferente. Vivían en 65 aldeas que distaban
-entre sí de 30 a 100 kilómetros; las casas de dichas aldeas eran de
-la misma forma y tenían tres o cuatro pisos, habiendo algunas de
-siete, las cuales servían de fortalezas y tenían sus correspondientes
-troneras y saeteras para defenderse en caso de ataque. Dichas casas
-estaban construídas de una manera original. Una sola casa a veces
-constituía un pueblo, componiéndose aquélla de un cuerpo central y
-dos alas, que comúnmente enlazaba y cerraba un muro de piedra. Otras
-veces el cuerpo central y las alas se hallaban separados por estrechas
-calles; pero aun en este caso parecían formar una sola casa, dado que
-todos estos cuerpos de obra estaban unidos por puentes o los acercaban
-grandes voladizos. Variaba la forma de las casas, hallándose algunas
-completamente circulares. En los patios había siempre estufas y en la
-parte superior azoteas. Tenían un sólo piso, aunque las había también
-de dos, tres o cuatro. En todas se entraba por la chimenea y a todas
-se descendía por escaleras. Estaban situadas dichas casas en las
-cumbres de empinados cerros o en los bordes de espantosos precipicios;
-algunas, pero en escaso número, en mesetas, en estrechos valles o en
-las orillas de los arroyos. Véase cómo describe Castañeda la situación
-de Acuco, hoy Acoma. «Está Acuco--dice--en la cima de una roca a que
-con dificultad llegarían las balas de nuestros arcabuces. Para llegar
-a lo alto hay trescientos escalones cortados en la peña; doscientos de
-bastante anchura, ciento mucho más angostos. Concluída la escalera, hay
-que ganar tres toesas de altura, poniendo en un agujero la punta del
-pie y en otro los dedos de la mano.» No sería aventurado decir en vista
-de semejantes construcciones, que los pueblos no carecían de ciertos
-conocimientos de arquitectura, indicándolo también las fuertes murallas
-con sus correspondientes aspilleras, las profundas cisternas y las
-largas acequias que utilizaban para el riego de sus tierras.
-
-Las mujeres trabajaban lo mismo que los hombres, siendo obligación
-exclusiva de ellas la fábrica de aquellas ollas, y, en general, de
-aquellos objetos de loza, vidriados, de diferentes hechuras y de
-delicadas labores, que tanto llamaron la atención a los conquistadores
-españoles y que dieron tanta fama a las alfarerías de la región de
-los pueblos. Los habitantes de los pueblos eran monogamos y sólo
-contraían matrimonio cuando lo disponía el Consejo de ancianos. Los
-hijos pertenecían al clan o linaje de la madre (matriarcado). Los
-linajes no estaban reunidos por tribus, sino por aldeas. En cada una
-de dichas aldeas había un jefe de paz, que se asesoraba del Consejo de
-ancianos, y un jefe militar, elevado a tan alto cargo por sus valerosos
-hechos. No se conocía la propiedad privada de la tierra, si bien era
-muy respetada la ocupación que por determinado tiempo tenían individuos
-o familias de terrenos cultivables. Dedicábanse al cultivo del maíz,
-de las judías, del algodón, del tabaco, etc., y regaban los campos
-con acequias perfectamente construídas. Los sacerdotes y hechiceros
-estaban muy estimados por aquellas tribus excesivamente religiosas, y
-tenían a su cargo la celebración de los largos y complicados cultos.
-Las ceremonias religiosas constaban de dos partes: una secreta y otra
-pública. Terminaba la última exhibiendo los juglares sus habilidades
-dramáticas y lanzando a veces frases intencionadas y maliciosas. El
-principal y casi único objeto de todos los ritos religiosos consistía
-en _atraer la lluvia_ para obtener buenas cosechas. En aquellas
-tierras pobres y áridas la lluvia era la vida o muerte de estas tribus
-pacíficas y laboriosas, que no estaban manchadas del canibalismo.
-
-Al presente, las tribus de los Pueblos, reducidas a 10.000 habitantes,
-viven en el mismo territorio, repartidas en 27 aldeas, de las cuales
-únicamente Acoma y algunas hopis ocupan los mismos sitios que antes de
-la época de la conquista.
-
-Los _chinuks_ vivían al occidente de las orillas del río Columbia y
-los montes Umpqua. El clima era dulce, la tierra fecunda, la caza
-abundante en sus bosques, siendo también abundante la pesca en su mar
-y en sus ríos. Distinguiéronse los chinuks por su pequeña estatura y
-por su fealdad. Los hombres iban casi desnudos y las mujeres llevaban
-una falda que apenas les alcanzaba a las rodillas. Vivían en casas
-construídas sobre seis postes, cuatro en los ángulos y dos en el
-centro de los dos extremos del cuadrilátero; lo mismo las paredes
-que los techos estaban formados de tablas. Es de notar que no tenían
-ventanas ni chimeneas, pues cuando les ahogaba el humo, levantaban
-una de las tablas del techo. En la caza y en la pesca--salmones,
-esturiones--encontraban sus principales elementos de vida. No dejaban
-de ser industriosos los chinuks: fabricaban esteras de juncos o
-espadañas, cestas de hierba o de fibras de cedro, artesas de cedro
-o de otras maderas, cucharas de cuerno, agujas de ala de grulla,
-canoas de varias clases y también de varias clases armas. Los chinuks
-consideraban la tierra como propiedad de la tribu y no individual.
-Existía la esclavitud que tenía origen, como en otros pueblos, en la
-guerra y en el robo. Aunque se permitía la poligamia, pocos hacían uso
-de ella. Hembras y varones pasaban gran parte del tiempo en fiestas
-(banquetes y bailes), y en juegos de azar, habilidad o fuerza. En
-religión creían que _Ikánam_ había creado el Universo; pero antes
-o después de él vino a la tierra Itapalapas, creador del hombre.
-Afirmaban que el hombre creado por _Itapalapas_ tenía los ojos y los
-oídos cerrados, las manos y los pies sin movimiento. Ikánam abrió
-al hombre los ojos y oídos haciéndole también incisiones en manos
-y pies. Mostró todavía su generosidad el dios Ikánam enseñándole a
-fabricar todo género de utensilios. Parece ser que los chinuks tenían
-un espíritu del Bien que llamaban _Econé_, y un espíritu del Mal
-denominado _Ecutoch_. Debían rendir culto a los dioses citados y tal
-vez a algunos más. Hacíanles sacrificios humanos. Guardaban profundo
-respeto a los muertos y miraban como el mayor de los sacrilegios la
-violación de los sepulcros. Los cadáveres, envueltos en ricas mantas,
-eran llevados a lugar tranquilo y apartado. Al dejarlos allí rompían
-en tristes lamentos, y en señal de luto los parientes se cortaban la
-cabellera y algunos se desgarraban el cuerpo.
-
-Nada diremos de los indios que vivían más adentro del Columbia, pues
-todas estas tribus presentan casi los mismos caracteres.
-
-
-
-
-CAPÍTULO IX
-
- ESTADO SOCIAL DE LOS INDIOS.--LA ANTROPOFAGIA.--EL EMPERADOR
- EN MÉXICO Y EN EL PERÚ: ABSOLUTISMO DE LOS EMPERADORES.--LOS
- CACIQUES.--LA POLICÍA.--LOS MERCADOS.--LA HACIENDA.--LA
- ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA.--LOS TRIBUTOS.--INCAS, CURACAS Y
- AMANTAS.--EL INTERREGNO.--EL CLAN, EL SACHEM Y EL CONSEJO.--NOMEN
- Y TOTEM.--LA TRIBU.--CONFEDERACIONES TRIBALES.--EL MATRIMONIO:
- MONOGAMIA Y POLIGAMIA.--ADULTERIO.--DIVORCIO.--LOS HIJOS.--LOS
- ANCIANOS.--LAS VIVIENDAS.--INSTITUCIONES CIVILES EN AMÉRICA: LA
- PROPIEDAD EN MÉXICO Y EN EL PERÚ.--LA SUCESIÓN.--TUTELA, CURATELA Y
- ADOPCIÓN.--ESCLAVITUD.--LEYES PENALES Y DE PROCEDIMIENTOS.--LEYES
- SOCIALES Y ADMINISTRATIVAS.--LAS POSTAS ENTRE LOS NAHUAS Y ENTRE
- LOS PERUANOS.
-
-
-Acerca del estado social de los indios, podemos afirmar que todos,
-aun los mejicanos y peruanos, no llegaron al estado completo de
-civilización. Si la antropofagia se hallaba extendida por toda América,
-justo es reconocer que no fué tan general en los imperios de México y
-Perú, como en el Río de la Plata o a orillas del Mississipí, en las
-Antillas e islas Caribes. Los pueblos del Pacífico, donde existía
-población numerosa, rica y dedicada a la agricultura y a las artes, no
-debían tener por objeto principal la guerra y la antropofagia, como
-los citados del Río de la Plata y todos los que ocupaban los extensos
-territorios con vertientes hacia el Océano Atlántico.
-
-México y el Perú se hallaban organizados casi feudalmente, estando al
-frente de ellos, más bien que un Emperador o Rey, un gran sacerdote,
-el cual se hacía temer por los grandes castigos que imponía, y entre
-ellos los sacrificios humanos que mandaba hacer en los adoratorios,
-adoratorios que tiempo adelante hubo de destruir la espada de Hernán
-Cortés y de Francisco Pizarro.
-
-Tanto en México como en el Perú se consideraban sagradas las personas
-de los monarcas Moctezuma y Atahualpa.
-
-Fijándonos en el Emperador mejicano, diremos que todos los señores de
-Estados particulares tenían su casa en México y eran fieles servidores
-de Moctezuma. Demás de estos grandes señores, que constituían la
-grandeza, servían a Moctezuma los soberanos de Estados enclavados en
-el imperio. Los emperadores de México habitaban en magníficos palacios
-y disponían de rica y numerosa servidumbre; tenían suntuosos aposentos
-para los monarcas de Tezcuco y Tacuba; pasaban sus ocios en parques
-de caza o en hermosos jardines; salían a la calle en andas, con gran
-séquito, y a su presencia se postraban los súbditos. Con todo, no
-eran tan absolutos como a primera vista pudiera creerse, pues en el
-Anahuac había tierras de la corona, beneficiarias y feudales. De las
-de la corona disponían directamente en sus respectivos estados los
-reyes de Michoacán, la república de Tlaxoala, el cacicazgo de Xalixco
-y algunos más; tanto las tierras beneficiarias como las feudales,
-quedaban reducidas a feudos vitalicios o sólo a feudos. Otras causas,
-también de importancia, moderaban el absolutismo del poder imperial.
-No era la menor los diferentes reinos en que el país estaba dividido.
-Los caciques, especie de señores feudales, ejercían jurisdicción, que
-tiempo adelante consagraron las Leyes de Indias, con la mira de que
-conservasen la autoridad para mantener a todos en la obediencia de la
-metrópoli. Hallábase organizada numerosa policía en todos los reinos,
-cacicazgos o señoríos del imperio y muy especialmente en México. En las
-grandes ciudades había diariamente mercados, donde abundaban todas las
-cosas; mientras se celebraban, se constituía un Tribunal compuesto de
-10 o 12 magistrados. En las poblaciones menos populosas los alguaciles
-o encargados de mantener el orden, llevaban las varas levantadas.
-Las cuestiones entre vendedores y compradores se resolvían en juicio
-verbal con bastante justicia. La hacienda descansaba en principios
-algo parecidos a los nuestros. Había verdaderos derechos de consumos.
-Estaba organizada la administración de justicia, como también la
-administración pública. Los plebeyos, mediante la guerra, llegaban a
-las más altas dignidades del Estado.
-
-Y por lo que a los emperadores del Perú se refiere, tomaban el nombre
-de hijos del Sol, y en efecto, así lo parecían, pues en público sólo
-salían con vestiduras de fina lana recamadas de oro y pedrería, anchos
-discos de oro engarzados en los pulpejos de las orejas, una borla de
-color carmesí en la frente y una guirnalda de colores en la cabeza.
-Habitaban grandiosos palacios, en los cuales hasta los grandes señores
-entraban descalzos, baja la cerviz y con ligera carga en los hombros.
-Cuando salían de Palacio, ya para asistir a funciones religiosas dentro
-de la ciudad, ya para recorrer el Imperio, iban en andas guarnecidas
-de oro y esmeraldas, entre escogida guardia, llevando delante numerosa
-hueste de honderos y detrás de lanceros, con heraldos anunciadores y
-criados que limpiaban el camino. Presentábanse en todas partes no
-como hombres, sino como dioses. Habían logrado captarse el amor de
-sus pueblos, con razón seguramente, porque consiguieron desterrar de
-su territorio el hambre, unciendo al yugo del trabajo hasta los más
-indóciles.
-
-El Imperio se hallaba dividido en cuatro grandes regiones (_Antisuyu_,
-_Chinchasuyu_, _Contisuyu_ y _Collasuyu_), unidas al Cuzco por cuatro
-grandes caminos. Mandaba cada región un Señor (Cápac), llamado virey
-por los españoles. Los cuatro Señores constituían el Consejo de
-Estado del Inca, y ellos tenían bajo sus órdenes tres Juntas: la de
-Guerra, la de Hacienda y la de Justicia. Las regiones se subdividían
-en provincias mandadas por Gobernadores (_hunnus_), los cuales no
-podían intervenir en los asuntos de los _curacas_ (antiguos caciques
-de tribus o de comarcas independientes antes del Imperio). Los curacas
-solamente estaban obligados a adorar al Sol, hablar la lengua del
-Cuzco, asistir a la Corte por sí o por sus hijos y pagar tributo en
-hombres y cosas. El cargo de Gobernador lo desempeñaban personas de
-sangre real. En las capitales de provincia había, además, empleados que
-llevaban la cuenta de lo que se recogía por impuestos y se invertía en
-gastos públicos; también anotaban los nacimientos y defunciones; en los
-primeros días del año llevaban los oficiales sus notas al Cuzco, donde
-otros empleados se ocupaban de la estadística del Imperio. Refiere
-Garcilaso que en los pueblos las familias estaban divididas en grupos
-de 10, de 50, de 100, de 500 y de 1.000, bajo la autoridad de Jefes de
-menor a mayor graduación. La misma organización servía seguramente para
-la administración de justicia; los delitos eran castigados--según la
-menor o mayor gravedad--por los Jefes que acabamos de citar. Para los
-pleitos había otros jueces: uno en cada pueblo, otro en cada provincia
-y un tercero en cada virreinato. Tanto la organización política como
-la económica eran sumamente complicadas. Las minas eran del Inca o
-de los _curacas_. Los tributos no pesaban de un modo oneroso sobre
-el contingente, pues se tenía en cuenta la riqueza o pobreza de los
-pueblos.
-
-Formaban los _incas_--como se dijo en el capítulo V--la primera clase
-de la nobleza, los _curacas_ la segunda y los _amantas_ (sabios,
-sacerdotes y hábiles artífices) la tercera. Superior, muy superior era
-la clase de los incas; incas eran casi siempre los primeros empleados
-civiles e incas eran los primeros capitanes.
-
-Entre el fallecimiento de cada Inca (Emperador) y la coronación del
-que había de sucederle, esto es, durante el _interregno_, gobernaba
-un hombre de gran autoridad y prestigio, perteneciente también a la
-primera clase de la nobleza.
-
-El _clan_ o linaje (_gens_) era el factor más importante de las
-rudimentarias sociedades indias. El clan, esto es, grupo de parientes
-más o menos próximos, paternos o maternos, vivían en lugar determinado,
-con obligación de ayudarse mutuamente. El indio se debía al clan antes
-que a su propia e íntima familia. Entre el interés de sus próximos
-deudos y el del clan, debía preferirse el último. El clan elegía y
-destituía sus jefes, los cuales eran civiles (_sachems_) o militares
-(_caciques_, _etc._)
-
-En tiempo de guerra, los jefes militares tenían absoluta autoridad
-en la tribu. Durante la paz todos quedaban sometidos al _Sachem_, o
-lo que es lo mismo, los jefes civiles dirimían las contiendas entre
-los individuos del clan o linaje. Cuando no podían resolverlas, las
-elevaban al _Consejo_, tribunal superior que también tenía la misión
-de resolver las cuestiones de interés general. Estaba formado dicho
-Consejo por los principales jefes o delegados de los clanes.
-
-«Las tribus criks o muscogis se hallaban divididas en nueve clanes:
-el del _Tigre_, el del _Viento_, el del _Oso_, el de la _Zorra_, el
-del _Lobo_, el de la _Raíz_, el del _Pájaro_, el del _Ciervo_ y el del
-_Cocodrilo_; las iowas, en ocho: el del _Aguila_, el de la _Paloma_,
-el del _Lobo_, el del _Alce_, el del _Oso_, el del _Castor_, el del
-_Búfalo_ y el de la _Serpiente_; las iroquesas, en tres: el del _Lobo_,
-el de la _Tortuga_ y el del _Oso_; las huronas, en otras tres: el de la
-_Cuerda_, el del _Oso_ y el de la _Roca_...»[222].
-
- [222] Pi y Margall, _Historia de América_, segundo volumen,
- página 1.248.
-
-Más adelante añade: «Tenía generalmente cada uno de los clanes por
-_nomen_ el del animal o el de la fuerza que miraba como su origen o
-como el _nahual_ o el nombre del fundador de la estirpe: por _totem_,
-la representación gráfica de ese mismo animal o de esa misma fuerza.
-Sólo entre los iowas el totem estaba en la manera de llevar el
-cabello.»[223]
-
- [223] Ibidem.
-
-La unión, pues, de varios clanes formaba la tribu. La nota
-característica de la tribu, según todas las señales, consistía
-principalmente en tener la misma lengua o dialecto. En general, las
-tribus no tenían jefe supremo, sino el Consejo antes citado. A veces,
-tribus afines, ante el temor de agresiones de tribus extrañas, se
-unían para su protección y defensa. Tal fué seguramente el origen de
-las _Confederaciones Tribales_, institución propia y característica de
-los aborígenes de América. Las Confederaciones más conocidas fueron la
-_azteca_ y la _iroquesa_; también las de los _mokis_ y de los _dakotas_.
-
-El matrimonio entre los indios se celebraba por medio de ciertas
-ceremonias religiosas; se consignaba por escrito la dote que aportaba
-la mujer. Consideraciones económicas influían en la forma del
-matrimonio, pudiendo afirmarse que en los países en que la vida era
-ruda y difícil, el indio se contentaba con una sola mujer; en los
-climas cálidos y tierras fértiles existía la poligamia. En la América
-Septentrional predominaba la monogamia y en la Meridional la poligamia,
-siendo de notar que lo mismo en la primera que en la segunda dependía
-la duración del matrimonio de la voluntad o del capricho de los
-contrayentes. Habremos de advertir que en algunos pueblos predominaba
-la monogamia por la escasez de mujeres; admitíase en otros la poligamia
-por la abundancia de aquéllas. El esquimal llegó a recurrir a la
-poliandria en las grandes carestías de hembras. Lo predominante en
-América era la poligamia. El varón solía tomar las mujeres o concubinas
-que le consentían sus riquezas o que le exigía el apetito. En general,
-la mujer gozaba de alguna estimación en las tribus en que predominaba
-la monogamia y el matriarcado, siendo considerada como esclava en
-aquellas tribus en que se hallaba establecida la poligamia, como
-también entre los salvajes. Lo mismo en los pueblos agricultores, que
-en los cazadores y que en los nómadas, la mujer era la bestia de carga
-de la familia. Se le hacía trabajar continuamente, y gracias podía
-dar si no era objeto de malos tratamientos. El marido la despreciaba,
-y con harta frecuencia la ofrecía a sus huéspedes. Gozaba de más
-consideración en las razas cultas, aunque no de menos trabajo. Lo mismo
-en México que en el Perú, ella hilaba y tejía la lana o el algodón,
-ella iba al mercado y cambiaba por las cosas necesarias a la vida los
-productos del trabajo de su marido.
-
-Castigábase el adulterio casi en todas las tribus, si bien con más
-rigor en unas que en otras. En las razas cultas--y en ello están
-conformes todos los escritores--lo mismo entre los aztecas que entre
-los incas, no reinaba la blandura ni la justicia. Lo que no se
-consentía en modo alguno ni en uno ni en otro pueblo era que el marido
-se tomase la justicia por su mano. Aunque cogiese a la adúltera en
-flagrante delito, estaba obligado a llevarla ante los tribunales.
-Blandos con los adúlteros fueron los hurones, patagones, charrúas, los
-pueblos de los llanos del Orinoco y los nicaraguatecas. Los hurones,
-partidarios del amor libre, nada les importaba la infidelidad; los
-patagones devolvían la mujer adúltera o la vendían al amante; los
-charrúas sólo maltrataban a los criminales de palabra; los indígenas
-de los Llanos buscaban la venganza en pagar ofensa con ofensa, y el
-nicaraguateca despedía a la culpable y la condenaba a viudez perpétua;
-pero entregándole el dote. Los divorcios eran frecuentes. En casi
-todas las razas salvajes, no sólo el adulterio se consideraba motivo
-de divorcio, sino la diferencia de caracteres, el capricho. Entre las
-razas cultas existía también, aunque no con tanta frecuencia. Acerca
-de los hijos puede asegurarse que la lactancia era larga. Cuando el
-niño llegaba a la pubertad recibía su nombre, hecho que tenía no poca
-importancia. Declarado adulto, si en unas tribus seguía el padre
-gozando de autoridad absoluta, en otras recobraba el hijo completa
-libertad de sus acciones, hasta el punto que nada tenía que ver desde
-entonces con sus progenitores.
-
-Los ancianos (exceptuando los _shamanes_, adivinos, etc.), que no
-servían para la guerra ni para la caza, eran mirados por su tribu como
-pesada carga, siendo muertos con frecuencia violentamente.
-
-Respecto a las viviendas no conocieron algunas tribus más abrigo que
-el de los bosques. Otras tribus se contentaban con cubrir la tierra
-con verde follaje. Se defendían del sol colocándose a la sombra de
-los árboles, de los barrancos y de las rocas, y del viento levantando
-parapetos de piedra o de brozas, y también en reductos de fagina.
-Cuando arreciaba el frío, se metían en cuevas o en hoyos; si estaban
-enfermos, en bajas y miserables chozas. Otros salvajes hacían de paja
-sus viviendas; algunos doblaban unas pocas ramas, las cuales metían en
-el suelo por los dos cabos y encima de ellas echaban pieles; no pocos
-metían en el suelo y a corta distancia palos, sobre los cuales tendían
-pieles de huanaco.
-
-Constituían verdadero adelanto otras viviendas. Con gruesos postes o
-troncos de árbol se formaban _buhíos_ poliédricos, hasta el arranque
-del techo; desde el arranque del techo hasta el remate eran cónicos.
-Hallábase formada la armadura del techo por varas o palos delgados que
-partían de las soleras de los troncos y convergían a un largo madero
-hincado en el centro de la casa, cubriéndose los intersticios por
-cañas sobre las que se extendían luengas pajas, hojas de palmera o
-de bihao. También algunos buhíos eran cuadrilongos y tenían modestos
-zaguanes. Había pocas puertas sin jambas, y ninguna sin dintel. Tribus
-más adelantadas labraban los postes de sus paredes y las vigas de sus
-techos; entre las vigas y entre los postes colocaban tablas de cedro
-que podían levantar y bajar a su capricho. Era cosa corriente que
-algunas tribus tuviesen sus viviendas en alto y otras bajo tierra o
-subterráneas. Lo que verdaderamente llamó la atención de los europeos,
-fué las casas de hielo de los esquimales, de forma semi-esférica.
-Muros, ventanas, puerta, muebles, todo era de hielo. Maravilla más
-todavía la fábrica de las casas-pueblos, casas de dos, tres, cuatro y
-hasta más pisos, cuya elevación no bajaba de 40 pies, de longitud 300
-y de anchura 120; muchas con grandes voladizos, y todas, en particular
-en los pisos inferiores, tenían una especie de galerías o azoteas, que
-cerradas por pretiles, servían de miradores en la paz y de baluarte en
-la guerra. Componíanse dichas casas, ya de piedra y barro, ya de adobes
-y ya de argamasa, que era una mezcla de carbón, ceniza, junco y tomillo
-con tierra y agua[224].
-
- [224] Véase lo que en el capítulo VII se dijo sobre las casas
- grandes de Gila.
-
-En México, las casas de la plebe estaban hechas de barro y piedra,
-de árboles, de cañas, cubiertas por heno, por hojas del maguey o del
-áloe. Las de los hombres principales estaban hechas de piedra y cal y
-las techumbres de madera de cedro, ciprés, abeto o pino; en general
-se hallaban formadas dichas casas de dos pisos, y en los dos había
-jardines; también zaguán, patio, azotea, granero, baño, oratorio,
-aposento para las mujeres, aposento para los hombres y una o dos
-entradas formadas por un cancel de cañas, pues puertas no se colocaba
-ninguna. En el Perú eran de piedra bien labrada las del Cuzco y las de
-los pueblos de la serranía; de adobes, las de los Llanos; en general,
-sólo tenían un piso y el techo de estera o paja. Muchas habitaciones,
-únicamente se encontraban en las casas de les curacas y de los incas.
-Sin embargo de la pobreza, las viviendas de muchas razas salvajes
-presentaban pintoresco conjunto. Estaba casi siempre el hogar en medio
-de la casa, debajo del agujero que se dejaba en el techo para la salida
-del humo; alrededor de las paredes corrían las camas, que consistían
-en sencillos petates o en zarzos y tarimas. Colgaban del techo carne
-o pescado hechos cecina o mazorcas de maíz; de los muros, aquí armas,
-allí adornos o galas de hombres y mujeres; en el sitio más visible
-de la casa cabezas de ciervos o de búfalos. La suciedad más grande,
-lo mismo en las personas que en las cosas, era frecuente en el hogar
-salvaje.
-
-Tiene excepcional importancia el estudio de las _instituciones civiles_
-en América antes de la conquista. Comenzando por la propiedad,
-consignaremos que los individuos de las tribus, lo mismo de las
-salvajes que de las cultas, tenían dominio sobre las cosas muebles;
-pero no sobre los bienes raíces, con la sola excepción de las chozas
-que habitaban. La propiedad no era individual, sino de la tribu o de
-la nación. La propiedad colectiva gozaba de absoluta importancia,
-siendo, no obstante, raro el verdadero comunismo. Parécenos exagerada
-la pintura que hace Pedro Mártir de Anglería acerca del comunismo
-en Cuba: «Todas las mañanas--escribe el autor citado--mientras a la
-sombra de los árboles deliberaban los ancianos sobre los negocios de
-la República, iban los mozos, según los tiempos, a sembrar, escardar
-o segar los campos. Todo pertenecía a todos, nada a nadie, y se vivía
-en paz y ventura sin cercados, leyes, tribunales ni suplicios.» No
-negaremos que, tanto en las razas salvajes como en las cultas, latía
-el comunismo en el fondo de las instituciones civiles. Recuérdese a
-este propósito que cuando los trabajadores tenían noticia de la vuelta
-de sus compañeros del campo, o del regreso de los cazadores, o de la
-llegada de las barcas pescadoras, se encaminaban a las puertas de sus
-jefes, donde recibían la parte de cereales, caza o pescado, en relación
-con el número de los hijos que cada cual tuviera. Entre los nahuas, ni
-la nobleza, ni el sacerdocio, ni el pueblo podían enajenar sus tierras;
-eran más bien usufructuarios que propietarios. Llama la atención que
-sólo los barones podían, a par de los Reyes, ceder sus campos y montes
-a quien quisieran. En las tierras de la comunidad cada familia tenía
-un lote que transmitía a sus herederos; pero si dejaba de cultivarlo
-o cambiaba de domicilio, lo perdía. Los lotes vacantes servían para
-la dotación de nuevas familias o para la mejora de otros lotes poco
-fecundos o escasos. El jefe del barrio o _calpulli_ tenía en todos
-los casos no pocos derechos y deberes. Entre los mayas debía haber,
-no verdadera propiedad, sino mera posesión, que duraba mientras no se
-dejase de cultivar la tierra, pudiéndose, sin embargo, transmitir por
-herencia. Respecto al trabajo sí pudiera asegurarse que hubo comunismo.
-Landa escribe lo siguiente: «En tiempo de sus sementeras, los que no
-tienen gente suya para las hacer, júntanse de veinte en veinte, o más
-o menos, y hacen todos juntos por su medida o tasa la labor de todos,
-sin dejarla mientras no la cumplan.» El mismo carácter que entre los
-mayas tuvo la propiedad entre los quichés y los cakchiqueles. Respecto
-a los nicaraguatecas, es de notar que no podían vender su propiedad,
-que pasaba a sus próximos deudos, y si no los había, al varón o al
-municipio. Si de los peruanos se trata, la tierra entre ellos estaba
-dividida en tres partes: una para el Sol o el Sacerdocio, otra para
-el Inca o el Estado, y la tercera para el Pueblo o el Municipio. El
-Municipio repartía anualmente a cada familia sin hijos dos _tupus_
-(unas tres fanegas de sembradura): uno para maíz y otro para legumbres.
-A cada familia con hijos solteros se le daba dos _tupus_ más por
-varón y uno más por hembra. De modo que las familias eran simples
-usufructuarias de la tierra, no pudiendo cederla ni a título oneroso,
-ni a título gratuíto. Las tierras del Sol y las del Inca aumentaban o
-disminuían, según las necesidades de los Municipios. Los labradores
-de la comarca cultivaban unas y otras tierras en determinada época.
-Las tierras de las viudas, de los huérfanos, de los enfermos y de los
-ausentes por causa de la República, se cuidaban por los agricultores
-del Municipio respectivo. Del mismo modo que había comunidad en el
-trabajo, había también en determinados bienes. Eran comunes la sal, los
-peces de los ríos, los arroyos y los árboles silvestres. Considerábanse
-como propiedad del Inca los ganados y las minas; disponían de
-llamas, de objetos de oro y plata caciques nobles y aun plebeyos.
-Semejante organización de la propiedad produjo en el Perú excelentes
-frutos. «Vinculadas las tierras de los nobles--escribe Fernando de
-Santillán--repartidas año por año las de los plebeyos, señor de casi
-todo el país el Estado, la generalidad del pueblo en una medianía
-rayana de la pobreza, no podía la sucesión tener en el Perú mucha
-importancia.» Afirma el mismo Santillán que, cuando moría un cacique,
-el sucesor se hacía dueño de las fincas y bienes, y con el producto
-de ellos, subvenía a las necesidades de la mujer y de los hijos del
-difunto.
-
-Por lo que a la _caza_ respecta, pertenecía al que la mataba. En
-algunos pueblos al que hiriera las reses y aun al que las ojeara se les
-reconocía el derecho a la piel y a cierta porción de carne. Si formaban
-partida los cazadores, las piezas que se cogían se repartían entre
-todos.
-
-De la _tutela_ y _curatela_ habremos de decir que existía en el Perú
-y en algunas otras tribus. La _adopción_ adquirió caracter principal
-entre los algonquinos e iroqueses. Los primeros sólo adoptaban
-prisioneros de guerra, y los segundos a toda clase de hombres, amigos o
-enemigos.
-
-La _esclavitud_ existía en América, pues sólo en el Perú, entre
-los esquimales, dacotas y shushwaps no se hallaba establecida.
-Nacía principalmente de la guerra, y según Pi y Margall--con cuya
-opinión no estamos conformes--no era tan dura como en Europa. «No
-mediaban--dice--allí tampoco entre los esclavos y los señores los
-abismos que aquí en Europa. Acontecía más de una vez que tomase el
-señor a una de sus esclavas por esposa y admitiese la señora a uno de
-sus esclavos por marido; más de una vez también que niños esclavos se
-sentasen a la mesa de sus dueños. Llegaban a establecerse entre las
-dos clases hasta vínculos de cariño; viendo pobres a sus antiguos amos
-trabajaban con ahinco por socorrerlos esclavos que ya no lo eran o
-estaban en otras manos. Que ya no lo eran, digo, porque allí como en
-Roma cabía emanciparlos y con frecuencia se los emancipaba. Lo que no
-podía nunca el esclavo era obtener cargos públicos.»[225].
-
- [225] _Historia de América_, vol. 2.º, pág. 1.353.
-
-Poco numerosas eran las _leyes penales_ entre las razas cultas,
-escasas en las razas salvajes. Los salvajes no se contentaban con
-aplicar la pena del talión (vida por vida, honra por honra y propiedad
-por propiedad), sino que llevaban el castigo más allá del agravio.
-En algunas razas el marido burlado tenía derecho a cohabitar con la
-mujer o hermana del adúltero: en otras se destruía casa por casa, se
-devastaba campo por campo y se arrasaba maizal por maizal. Para algunos
-delitos no había pena alguna. No se castigaba ni al que mataba en
-duelo ni al sodomita. Tampoco casi se castigaban los delitos contra la
-honestidad, a excepción del adulterio, pues en general los adúlteros
-sufrían la pena de muerte. Así sucedía entre los caribes, los criks,
-los musos y los colimas. Se imponía la pena de muerte a los homicidas;
-sólo los californios del Norte se limitaban a exigir precio por
-cada muerte, y pedían por la de una mujer la mitad de la que por un
-hombre. Se imponía la pena de muerte a los homicidas, debiéndose de
-contar que, entre los tupinaes, si huía el matador, se extrangulaba a
-cualquiera de sus hijos; si no los tenía, a cualquiera de sus hermanos,
-y si tampoco los tenía, se obligaba a su pariente más próximo a ponerse
-bajo la servidumbre del más próximo de la víctima.
-
-Los nahuas, entre las razas cultas, eran los que tenían más leyes
-penales (Apéndice F). A los sediciosos, a los homicidas, a los
-calumniadores, a los testigos falsos, a los adúlteros, a los sodomitas
-y a los alcahuetes los condenaban a grandes penas o los mataban.
-Castigaban con la muerte al hijo que levantaba la mano contra su padre
-o su madre, y privaban de la herencia de sus abuelos a los hijos del
-delincuente. No eran menos duros con los que se embriagaban y más
-todavía con los imprudentes que se atrevían a dirigir palabras amorosas
-a algunas de las concubinas del monarca. No se distinguían por su
-blandura los castigos que imponían a los que no respetaban la propiedad
-inmueble o mueble. El que entraba por las huertas y maizales robando
-frutas o mazorcas, o el que arrancaba el maíz antes que granara, era
-condenado a muerte; pero el viajero que pasaba por las orillas de los
-bancales, si tenía hambre o sed, se le permitía coger algunas mazorcas.
-Por lo que toca a los bienes muebles, aplastaban con la clava a los que
-salían a robar en los caminos reales y mataban a palos al que hurtaba
-la cosa más pequeña en los mercados públicos. También era largo, aunque
-no tanto, el código penal de los mayas. Eran condenados a muerte los
-traidores, los que se negaban a pagar los tributos, los homicidas y
-los hechiceros. También los que provocaban alzamientos o los que de
-algún modo ponían en peligro la salud del Estado. Contra los delitos
-sensuales había diferentes penas, lo mismo respecto a los adúlteros
-que a los seductores. Si en Guatemala y el Salvador, el raptor era
-castigado con la muerte, en Nicaragua sólo tenía que pagar una
-indemnización a los padres o parientes de la robada. Blandura extremada
-había contra el adulterio en Guatemala, Nicaragua y Vera Paz. Acerca de
-los delitos contra la propiedad, los mayas no fueron tan severos como
-los nahuas. Los mayas únicamente mataban a los ladrones incorregibles.
-Las pocas leyes penales que conocemos de los muiscas pueden calificarse
-de muy severas. El código de los peruanos medía con la misma vara al
-inca que al hombre del pueblo. Imponía la muerte al que mataba al Rey,
-a la Reina o al Príncipe, al ministro del Rey, sacerdote o virgen
-consagrada al astro del día y al cacique: también al que se pasaba al
-enemigo en la guerra. Hacía cuartos al parricida, despeñaba o apedreaba
-al matador de niños, ahorcaba o descuartizaba al marido que matase
-a la mujer, como no fuera por causa de adulterio. Azotaba y ponía a
-la vergüenza al estuprador y estuprada; de igual modo castigaba el
-incesto entre sobrinos y tíos, primos de segundo grado y afines de
-primero; con lapidación u horca el coito entre hermanos germanos; con
-lapidación entre hermanos de padre; con despeñamiento entre padres e
-hijos. Adúltero y adúltera pagaban con la vida su delito. Los reos
-de sodomía eran arrastrados, ahorcados y quemados; a los alcahuetes
-favorecedores de incestos o estupros se les ahorcaba. Los delitos
-contra la propiedad dieron origen a pocas leyes. El hombre laborioso
-que hurtase para satisfacer el hambre o adquirir vestido para él, su
-mujer o sus hijos, no era castigado; pero lo era el jefe, que, debiendo
-proveerle de víveres para satisfacer el hambre o de lana o de algodón
-para vestidos, no lo había hecho. El que por haragán o vicioso hurtase
-más de cierta cuantía, si era hijo de señor se le degollaba en la
-cárcel, y si plebeyo, se le ahorcaba.
-
-No había _leyes de procedimientos_ en las razas salvajes. Donde más un
-consejo de ancianos fallaba, procediendo en seguida a la ejecución de
-la sentencia. Ni siquiera había cárceles donde encerrar a los reos.
-Tampoco verdugos de oficio, pues de dar muerte a los reos se encargaba
-el pueblo todo. En las razas cultas, lo mismo entre los peruanos que
-entre los mayas y nahuas, sí había leyes de procedimientos. En estas
-tribus los procedimientos eran verbales. Se sabe que tuvieron cárceles,
-pudiéndose citar una del Cuzco, que estaba llena de osos, tigres,
-culebras y víboras; era--según Cieza--como un lugar de prueba, donde
-las fieras devoraban a los culpables y respetaban a los inocentes.
-Debieron haber Jueces, tal vez Abogados, Procuradores y Amanuenses o
-Notarios. Los juicios eran rápidos.
-
-En diferentes pueblos de América, y especialmente en el Perú, se
-encuentran leyes, ya del _orden social_, ya del _administrativo_, no
-faltando notables disposiciones acerca de la _agricultura_. No carecen
-de curiosidad ciertos usos y costumbres de los incas (Apéndice G).
-
-Opinan algunos cronistas que las postas sólo se hallaban establecidas
-entre los nahuas y los peruanos. Como ni unos ni otros disponían de
-caballos ni de otra clase de animales que los supliese, empleaban
-peatones (_chasquis_) que corrían con velocidad pasmosa[226]. Entre
-los nahuas había postas de seis en seis millas, y entre los peruanos
-de cinco millas era la mayor distancia[227]. Los despachos de los
-nahuas eran verbales o escritos en jeroglíficos; los de los peruanos
-en forma oral o por escrito (_quipus_). Los chasquis, vestidos de un
-traje particular, partían a la carrera para transmitir las noticias
-o entregar los objetos que llevasen para la Corte a la posta
-siguiente, y así a las restantes hasta llegar a su término. «Es muy
-notable--escribe Prescott--que esta importante institución fuese
-conocida en México y en el Perú al mismo tiempo, sin que hubiese
-comunicación entre ambos países y que se haya encontrado establecida en
-dos naciones bárbaras del Nuevo Mundo antes que se adoptase entre las
-naciones civilizadas de Europa.»[228]. Lo mismo en México que el Perú
-gozaban dichos peatones de mucha consideración, hasta el punto de que
-nadie podía inferirles la menor ofensa sin incurrir en pena de muerte.
-Las casas de postas se hallaban siempre en alto, y las unas a la vista
-de las otras. Es de advertir que los chasquis estaban únicamente
-al servicio del Estado; pero a veces transportaban objetos para el
-servicio de la Corte, y aun cosas de comer para el consumo de la Casa
-Real. Por este medio la Corte recibía pescado del distante Océano,
-caza de lejanos montes y frutas de las cálidas regiones de la costa.
-Con semejante sistema de correos se tenía en seguida noticia en la
-capital, ya de la insurrección de una provincia, ya de la invasión de
-extranjeros enemigos por la frontera más remota. «Tan admirables eran
-las disposiciones adoptadas por los déspotas americanos para mantener
-la tranquilidad en toda la extensión de sus dominios. Esto nos recuerda
-las instituciones análogas de la antigua Roma, cuando bajo el imperio
-de los Césares eran señores de medio mundo.»[229].
-
- [226] Dice Garcilaso que chasquis significaba _uno que hace un
- cambio_. _Com. Real_, parte I, libro VI, cap. VIII.
-
- [227] Respecto al Perú casi todos los autores dicen que no
- pasaba de _tres cuartos de legua_.
-
- [228] _Historia del descubrimiento y conquista del Perú_, tomo
- I, pág. 82.
-
- [229] Prescott, Ibidem, pág. 83.
-
-Por último, terminaremos con las mismas palabras con que Herder dió fin
-al capítulo que intituló _Organización de los americanos_[230]. ¿Qué
-puede deducirse--preguntaba el filósofo alemán--de todo lo expuesto?
-
- [230] _Philosophie de L' Histoire de L' humanité_, tom. I,
- págs. 300 y 301.
-
-Primero: que no se debe hablar de una manera general de los pueblos
-de un continente que está enclavado en todas las zonas. El que dice:
-América es cálida, sana, húmeda, baja, fértil, tiene razón; el que diga
-lo contrario, también tiene razón, si considera estaciones y lugares
-diferentes. La misma observación se aplica a las naciones, pues se
-encuentran hombres de un hemisferio bajo todas las zonas. Al Norte y
-al Sur hay enanos, y al lado de ellos se hallan gigantes. En el centro
-se ven hombres de talla regular, más o menos bien formados, pacíficos,
-belicosos, perezosos y vivos, en una palabra, todos los géneros de vida
-y todos los caracteres.
-
-En segundo lugar, nada, sin embargo, prueba que tantas ramificaciones
-no procedan de la misma raíz, y que la unidad de origen se manifieste
-también por la semejanza de los frutos. Eso es lo que oímos decir
-del carácter dominante, lo mismo en la figura que en la organización
-física de los americanos. Ulloa observa en las comarcas centrales, que
-los individuos tienen la frente pequeña cubierta de cabellos, naríz
-afilada que se encorba hacia el labio superior, ancha cara, grandes
-orejas, piernas bien formadas, pies pequeños y cuerpo rechoncho; y sus
-caracteres se encuentran más allá de México. Pinto añade que la naríz
-es algo chata, la cara redonda, los ojos negros o castaños, obscuros,
-pequeños y vivos y las orejas un poco separadas de la cabeza: esto
-mismo se halla en los pueblos degenerados que viven lejos de aquéllos.
-Esta fisonomía general, que se transforma más o menos, según los
-pueblos o los climas, parece como un rasgo de familia y se reconoce en
-pueblos diversos, atestiguando perfectamente la unidad de origen. Si
-fuese cierto que pueblos de todas las partes del mundo, en diferentes
-épocas se habían fijado en América, ya mezclados o ya separados, la
-diferencia con los anteriormente citados debía ser mayor. Los cabellos
-blondos y los ojos azules no se ven en las gentes de esta parte del
-mundo: los cessers de los ojos azules de Chile, y los akansas de la
-Florida han desaparecido recientemente.
-
-En tercer lugar, ¿se puede, después de todo ello, señalar a los
-americanos un carácter general? Parece que sí, y éste es una bondad
-e inocencia casi infantil, de las que se encuentran señales en todas
-sus formas, aptitudes y poca astucia y, sobre todo, por la manera como
-ellos han recibido a los primeros europeos. Nacidos en un país bárbaro,
-sin ninguna ayuda del mundo civilizado, realizaron los progresos por sí
-solos, y por esa razón, presentan en sus comienzos un aspecto rico e
-instructivo de la humanidad».
-
-
-
-
-CAPÍTULO X
-
- INSTITUCIONES MILITARES.--EL ARCO Y LA FLECHA.--LA LANZA, LOS
- DARDOS, LAS JABALINAS, LAS HONDAS Y OTRAS ARMAS.--LAS ARMAS
- DEFENSIVAS: EL ESCUDO, EL PETO, LA COTA Y EL CASCO.--DIFERENCIA
- ENTRE LAS ARMAS DE LAS RAZAS CULTAS Y DE LAS SALVAJES.--LAS
- FORTIFICACIONES.--BANDERAS O ESTANDARTES.--LA MÚSICA
- MILITAR.--ORGANIZACIÓN DE LA FUERZA ARMADA.--LA GUERRA: SU
- DECLARACIÓN; SUS PREPARATIVOS.--LOS TAMBOS O CUARTELES-PÓSITOS.--LA
- TÁCTICA Y LA ESTRATEGIA.--CRUELDAD EN LA GUERRA.--PREMIOS Y
- CASTIGOS.--LEYES MILITARES.--MODO DE AFIANZAR LAS CONQUISTAS.--LA
- PAZ EN LOS PUEBLOS SALVAJES Y EN LOS CULTOS.
-
-
-Nos vamos a ocupar de las instituciones militares. Dividíanse las armas
-de los indios en ofensivas y defensivas. Ofensivas más importantes eran
-el _arco_ y la _flecha_. Los pueblos del Norte solían hacer el arco de
-madera de cedro, roble, sauce, pino o tejo; los del Sur, de madera de
-palma. Las cuerdas consistían en nervios de animales o tiras de cuero.
-Las flechas que usaban los habitantes de la América septentrional
-eran de pedernal o cobre; los de la América meridional eran astillas
-de caña o de madera y huesos. Las puntas de las flechas, labradas
-cuidadosamente, tenían la figura de lengüeta, de cono o de triángulo.
-Muchos pueblos envenenaban sus flechas, valiéndose de diferentes
-substancias, siendo la principal el _curare_, que se extraía de cierto
-bejuco del género _strychnos_, muy abundante en la riberas del Orinoco,
-del río Negro y del Amazonas.
-
-Después del arco y la flecha, el arma de más uso era la _lanza_:
-blandíanla en la América del Norte los apaches, los californios del
-Centro, los shoshonis, los haidahs, los tlinkits, los aleutas, los
-koniagas, los chinuks y los esquimales; y en la América del Sur, los
-araucanos, los aucas, los puelches, los charrúas, los albayas, los
-panches, los pueblos de los Llanos y los omaguas[231]. Variaba lo largo
-de las lanzas, ya en unos, ya en otros pueblos.
-
- [231] Véase Pi y Margall, _Hist. general de América_, tomo I,
- cuaderno II, págs. 1.294 y 1.295.
-
-También usaban los _dardos_, las _jabalinas_, las _hondas_, las
-_macanas_ y las _clavas_. Usaban del dardo, entre otros, el dacota;
-de la jabalina, el iroqués; de la honda, el patagón y el apache; de
-la macana (verdadera espada de dura madera), el chiquito y otros, y
-de la clava, arma bastante parecida a la macana, el caribe. Otras
-armas conocieron algunos pueblos, como los _sables_, las _hachas_, los
-_cuchillos_, las _bolas_ o los _lazos_.
-
-En Cuba, en la Jamaica, en las islas de Bahama y en la parte
-septentrional de Haytí no tenían los indios arcos y flechas, aunque sí
-el arma conocida con el nombre de _azagaya_, la cual terminaba en punta
-por uno de sus extremos; a veces esta punta se hallaba formada por una
-espina de pescado.
-
-Las armas defensivas consistían en escudos, rodelas y máscaras. Los
-escudos eran de diferentes formas. Algunos indios llevaban simples
-rodelas de cuero, de madera, de piel o de corteza de árbol. Escudos
-y rodelas variaban, no sólo de forma y de materia, sino también de
-tamaño. Defendíanse, además, con el _peto_, la _cota_ y el _casco_.
-
-Casi iguales eran las armas de las razas cultas y salvajes,
-diferenciándose únicamente en la mayor perfección de las primeras
-sobre las segundas. Hasta tal punto mostraron su inventiva las
-razas salvajes, que llegaron a emplear las flechas incendiarias;
-las emplearon los habitantes de la Florida, y entre los tupíes, los
-tupinambaes. Como los materiales de que estaban formadas las viviendas
-ardían con suma facilidad, los que usaban tales flechas conseguían por
-este medio su objeto.
-
-Si los toltecas, al establecerse en el valle del Anahuac no conocieron
-más instrumentos belicosos que el arco, la flecha y la cerbatana, los
-aztecas, además de las citadas, usaron lanzas de mucha altura, dardos
-de tres puntas, espadas de guayacán o de otras maderas, y algunas más.
-Los hierros de las lanzas eran de cobre o de obsidiana; los dardos, o
-todos de madera endurecida al fuego o de cobre; las espadas no tenían
-menos filo que nuestras cuchillas.
-
-Los nobles, como era natural, solían llevar armas más ricas; los
-capacetes eran de oro o plata, o, por lo menos, cubiertos de aquellos
-metales; las corazas estaban hechas de láminas de plata u oro; las
-cotas adornadas con brillantes plumas, distinguiéndose por su finura
-los guanteletes y por su riqueza los brazales. La armadura de los reyes
-era todavía mejor, pues además de emplear el oro y la plata con mayor
-profusión que los nobles, adornaban con plumas de _guetzalli_ sus
-yelmos, cascos y rodelas.
-
-En la América Central las armas ofensivas y defensivas tenían exacto
-parecido a las usadas en México y en el Perú.
-
-Pasando a estudiar las _fortificaciones_, diremos, como regla general,
-que las razas salvajes, y aun las cultas, buscaban la defensa de sus
-pueblos en la naturaleza, así que solían situarlos en lugares altos
-y escabrosos o en las márgenes de los ríos. Muchas razas protegían
-sus poblaciones con sencillas empalizadas y fosos. Los guaraníes del
-Paraguay tenían fortificado el pueblo de Lampere con foso y doble
-cerco. Aún eran más fuertes no pocas poblaciones de Guatemala. Lo
-mismo podemos decir de muchas poblaciones de Nicaragua y del Ecuador.
-En el Perú abundaban los castillos, siendo de notar que muchos de
-ellos se comunicaban por galerías subterráneas; el del Cuzco y el de
-Pisac, entre otros, eran célebres por su imponente grandeza. Lo mismo
-interior que exteriormente, llaman la atención las fortificaciones de
-la ciudad de México y las que se encuentran en las opuestas provincias
-de Veracruz y Oajaca. Recordamos en la provincia de Veracruz la de
-Centla, que está próxima a Huatusco, y la de Tlacotepec, a cuatro
-leguas de Folutla. En la provincia de Oajaca, donde las fortificaciones
-demuestran mayores adelantos que en ninguna parte, se halla, a tres
-cuartos de legua al Oeste de Mitla, una ciudadela sobre escarpada roca,
-que bien puede figurar al lado de ciudadelas de Europa posteriores en
-siglos. «Tenía esta ciudadela un muro de piedra, grueso de 21 pies,
-alto de 18 y largo casi de una legua. Corría el muro por todo el
-borde superior de la roca y formaba multitud de ángulos entrantes y
-salientes. Unido a él había al Este otro lienzo de muralla curvilíneo
-y ondulante, de no menos espesor y de más altura. Las dos entradas de
-tan regular fortificación eran oblícuas. Estaban las dos al Oriente; la
-una en el primero y la otra en el segundo lienzo. Al Occidente, casi en
-la misma línea de la segunda entrada, había una como puerta de salida o
-de socorro; en medio de la plaza, grandes edificios, acaso cuarteles y
-depósitos de efectos de boca y guerra»[232].
-
- [232] Pi y Margall, Ob., tomo y cuad. citados, pág. 1.307.
-
-Hállanse fortificaciones, más o menos sólidas, en otros puntos de
-América, llamando la atención algunas por su semejanza con nuestros
-castillos de la Edad Media.
-
-Respecto a _banderas_ o _estandartes_, carecían de ellos las razas
-salvajes; sólo de los araucanos se cuenta que usaban estandartes, y
-en ellos pintada una estrella. Tenían banderas casi todos los pueblos
-cultos. Dice Bernal Díaz del Castillo, que en la costa de Campeche
-(Estado de México), vió escuadrones de indígenas con banderas tendidas.
-En el imperio de Moctezuma--según el Oficial Anónimo--cada compañía
-de cuatrocientos hombros llevaba su estandarte. En el Peón--añade
-Jérez--los soldados estaban repartidos por escuadras y banderas. Los
-aztecas los hacían de plumas que unían con hilos o cintas de oro o
-plata, los peruanos los fabricaban de lana y los tlaxcaltecas los
-componían de plumas de colores.
-
-¿Fueron siempre signo de guerra las banderas? Escribe Cortés que, en
-su segunda expedición a México, salieron de Tezcuco cuatro indios con
-una bandera en una vara de oro, lo que indicaba que venían de paz,
-añadiendo Bernal Díaz, que en señal de paz abajaron, humillaron y
-entregaron dicha bandera[233].
-
- [233] Pi y Margall, ob., tomo y cuad. citados, pág. 1.312.
-
-Por lo que a instrumentos de _música militar_ se refiere, la diferencia
-entre algunas razas salvajes y cultas era poca, y decimos algunas,
-porque la mayor parte de ellas se enardecían en los combates dando sólo
-voces y gritos. El instrumento principal usado por las cultas y algunas
-salvajes era el tambor, construído con troncos huecos de árboles y
-cubiertos los extremos de dichos troncos con piel de venado o de cabra
-montés. De muy diferentes clases y tamaños eran los tambores, ya en
-unos, ya en otros pueblos. Cítanse de igual manera los cuernos de caza,
-los cuernos marinos y los silbatos. También debía ser instrumento de
-guerra la flauta o _fututo_ que usaban los indígenas de la América
-Meridional.
-
-No estaba organizada la guerra armada en las razas salvajes. Se servían
-del arco y de la flecha lo mismo en sus guerras que en sus cacerías.
-Cuando iba a comenzar la guerra, se nombraba el jefe. Entre los
-araucanos, los tupíes y algunos más, el servicio debió ser obligatorio;
-entre todos era obligatorio en las guerras defensivas, no en las
-ofensivas.
-
-Respecto a la _organización del ejército_ entre los araucanos, se
-sabe que estaba dividido en batallones de mil plazas y compañías de
-ciento. Mandábalo un _thoqui_ o general en jefe, y bajo sus órdenes
-había un _vicethoqui_ o lugarteniente; debajo de los dos, capitanes
-de diferente graduación. Los aztecas habían dividido sus ejércitos en
-batallones de 400 hombres y cuerpos de 8.000 o _xiquipillis_. Unos
-batallones se distinguían por el color de las plumas de que llevaban
-cubiertos jubón y calzas; otros--según el Oficial Anónimo--por las
-plumas bermejas y blancas; algunos por las amarillas y azules; varios
-por otra clase de colores. Unos iban provistos de arcos, otros de
-hondas, algunos de espadas. Cada batallón tenía su capitán, y cada
-ejército su _tlacochcalcatl_ o general en jefe. Los peruanos dividían
-su ejército en grupos de diez, cincuenta, ciento, mil, cinco mil y
-diez mil hombres; todos estos grupos se hallaban mandados por jefes de
-diferente categoría. Un grupo manejaba la honda, otro el arco, aquél
-la porra o el hacha y éste el lanzón o la pica. Existía, además, en el
-Perú un cuerpo de dos mil incas destinado a la guardia y defensa de los
-emperadores. Distinguíanse de todos los demás soldados porque llevaban
-engarzados en las orejas rodetes de oro.
-
-La _guerra_ era casi el estado habitual de los pueblos americanos.
-La hacían los cultos y los salvajes. Si guiaba a los primeros de vez
-en cuando algún fin noble o humanitario, los segundos la promovían
-por espíritu de venganza, por adquirir cautivas, por codicia, por
-cuestiones de límites, por feroz canibalismo. Procede decir que los
-cultos aztecas no sólo peleaban por engrandecer el Imperio y castigar
-a sus enemigos, sino también con el deseo de coger prisioneros y
-sacrificarlos a sus dioses. Sentimientos más nobles tenían los chibchas
-y peruanos: los primeros no emprendían guerra alguna sin consultar al
-Pontífice de Sogamoso, y los incas se proponían un fin civilizador,
-cual era apartar a los salvajes de todo culto sangriento e instruirlos
-en las artes industriales y en la agricultura.
-
-Decretaban la guerra, en los pueblos salvajes, los caciques poderosos,
-las Juntas de jefes de familia o las Asambleas de guerreros. Los incas
-tampoco declaraban formalmente la guerra, sino cuando contaban con
-probabilidades del triunfo. Antes de lanzarse a la lucha, tomaban
-posiciones y se guarecían tras estacadas en altos cerros, procurando
-cortar el paso a los que pudiesen socorrer al enemigo. Más formalidades
-guardaban los mejicanos, quienes enviaban embajadores a la capital
-enemiga, esperando algunos días la respuesta. No se contentaban con una
-embajada, sino repetían dichas embajadas antes de comenzar la guerra.
-
-Eran diferentes los _preparativos de guerra_ entre las razas salvajes
-y las cultas. Lo primero que hacían los salvajes era buscar soldados,
-y para ello se reunían los hombres más valerosos en banquetes y daban
-cuenta de sus proyectos belicosos. Si encontraban acogida los tales
-proyectos, se abría la campaña; en caso contrario, se desistía de ella.
-Antes se celebraban ciertas fiestas, ya religiosas ya profanas. Los
-dacotas acostumbraban a elegir por caudillo un sacerdote o un guerrero.
-Al paso que algunos pueblos se preparaban a la guerra mediante
-ridículos procedimientos, otros, aunque tan rudos como aquéllos, se
-disponían más convenientemente. Tanto los pimas como los salvajes de
-algunos puntos de México, buscaban el apoyo de los pueblos vecinos para
-lanzarse a la lucha. También antes habían adquirido armas, víveres,
-tiendas y todo lo que necesitaban en tales circunstancias. Tenían del
-mismo modo sus exploradores.
-
-Los preparativos en las razas cultas eran diferentes. Los reyes aztecas
-encargaban a gente sagaz y entendida que examinase la naturaleza del
-terreno enemigo y la condición de los pobladores. No abrían la campaña
-sino después de conocer los pasos fáciles y los peligrosos, el lado
-vulnerable de las fortalezas, las armas, el número de los enemigos.
-Discutido todo en consejo de guerra, se llamaba a los capitanes de
-mayor categoría y se les decía el camino que habían de seguir, las
-jornadas que debían hacer y el sitio más a propósito para lograr la
-victoria. Mandaban a la vez que los demás jefes de las provincias se
-incorporasen con tropas al ejército, y también que otras autoridades
-aprestasen armas, víveres, mantas y tiendas de campaña. Los incas
-tenían dichos abastecimientos en _tambas_ o cuarteles-pósitos; los
-últimos se hallaban en determinados puntos de los caminos que de Norte
-a Mediodía y de Oriente a Occidente cruzaban el imperio. Allí en los
-citados _tambos_ podían las tropas alojarse, surtirse de víveres, de
-armas y de vestidos.
-
-Eran casi nulas la _táctica_ y la _estrategia_. No las tenían las razas
-salvajes; apenas las cultas. Empezada la refriega, los combatientes,
-sin orden o en tumulto, y dando feroces alaridos, avanzaban disparando
-flechas, hasta llegar a las manos con el enemigo. Peleaban cuerpo a
-cuerpo, y abandonaban el campo si perdían al jefe o veían muertos
-a muchos de sus hombres. La estrategia estaba reducida a partir
-secretamente, escoger ocultas veredas, llegar de noche al campamento
-enemigo, emboscarse, y al romper del alba caer y lograr la victoria.
-
-Los araucanos se distinguían por su _estrategia_. Eran diestros para
-organizar en secreto expediciones, caer de improviso y de noche sobre
-el enemigo, fingir falsas retiradas, simular ataques, triunfar por el
-engaño. Metidos en las asperezas de los montes, eran invencibles. Los
-mismos españoles tiempo adelante se vieron muchas veces engañados y
-sorprendidos en las diferentes guerras que con ellos sostuvieron. Bien
-puede asegurarse que los indios, en general, eran traidores en las
-guerras. Combates en el mar no los había; pero sí en los lagos y en los
-ríos.
-
-Los aztecas y los incas mostraron algunas veces ligeros conocimientos
-de táctica y de estrategia, en particular los segundos: «Marchaban
-los ejércitos peruanos divididos en vanguardia, centro y retaguardia.
-Iban en la vanguardia los honderos con sus hondas y rodelas; en la
-retaguardia, los piqueros con sus picas de treinta palmos, y en el
-centro los soldados de las demás armas con el Inca o el general en jefe
-y la guardia del imperio.
-
- * * * * *
-
-Sabían los peruanos atacar de frente y de flanco, fingir retiradas y
-también emboscar gentes que en lugar y momento oportunos decidiesen el
-combate.
-
- * * * * *
-
-Cuéntase, además, de los peruanos que llevaban en sus expediciones
-rebaños de carneros para la manutención de las tropas en país enemigo,
-el material necesario para las tiendas de sus campamentos y oficiales
-que tomaran razón de los salvados, heridos y muertos»[234].
-
- [234] Pi y Margall, ob. cit., tomo I y cuaderno II, pág. 1.327.
-
-_Crueles_ en las batallas eran las razas de América, como crueles
-eran también las naciones europeas. Matar, destruir y llevarlo todo
-a sangre y fuego será siempre el fin de la guerra. En diferentes
-puntos de América, ya del Norte, ya del Sur, se mataba y se comía a
-los prisioneros. Varias tribus se contentaban con reducirlos a la
-servidumbre. Tanta crueldad mostraron los aztecas con los prisioneros
-como las razas salvajes. Les colocaban en sus templos sobre la piedra
-de los sacrificios, les abrían el pecho, les arrancaban el corazón y
-rociaban con la sangre el rostro de sus ídolos. A otros prisioneros
-les daban otro género de muerte. Los peruanos eran humanos, hasta el
-punto de ponerlos en libertad luego que la guerra terminaba. A veces
-los desterraban del hogar en que habían nacido; pero permitiéndoles
-llevar consigo la familia. Procuraban economizar la agena y la propia
-sangre, llegando su humanidad a no extremar el ataque ni la defensa,
-aun sabiendo que con semejante conducta prolongaban la guerra. «No
-aniquiléis ni destruyáis lo que habéis de vencer y adquirir mañana»,
-solían decir los jefes a sus ejércitos. Digna de alabanza fué, por
-muchos conceptos, la conducta que seguían los peruanos y que hubiera
-debido servir de ejemplo a las naciones más civilizadas de Europa.
-
-En las razas salvajes y en las cultas se premiaba a los valientes y
-se castigaba a los cobardes. Para los hombres de reconocida bravura
-había ciertas insignias en muchas razas salvajes. Pintarse los brazos,
-el pecho o del ojo a la oreja era señal de cierto número de combates;
-llevar prendidas en sus cabellos plumas de águila indicaba el valor del
-guerrero, pues el número de plumas era igual al de enemigos a quienes
-había dado muerte.
-
-También entre los aztecas era insignia de valor las plumas. Sólo podía
-usarlas el que hubiese hecho por su mano cinco prisioneros. Semejante
-guerrero tenía derecho a llevar vistosos penachos sujetos por hilos de
-plata y mantos de diferentes colores o con ricas orlas.
-
-El pueblo más valeroso entre los americanos debió ser el azteca. Nadie
-hacía caso del noble si era cobarde, y el soldado más humilde, si
-tenía valor, se elevaba a los primeros puestos. Sólo dos cargos se
-reservaban a determinadas clases: a la familia del Rey el de Capitán
-general de los ejércitos; a la alta nobleza el de General de división
-o _de xiquipilli_. Las insignias militares eran muchas. Ordenes de
-caballería había una o varias, y para entrar en ella o en ellas debían
-hacerse ceremonias graves y solemnes. Del mismo modo en el Perú hubo
-una especie de orden de caballería, donde entraban los incas de diez y
-seis años que resistieran determinadas pruebas. Alguna semejanza tenía
-esta orden con la de los aztecas; en ambos pueblos compartían el ayuno
-los deudos del neófito y en ambos pueblos era común el taladro, allí
-de las narices y aquí de las orejas. Respecto a las demás ceremonias,
-notábase a primera vista la diferencia; dominaba entre los aztecas
-el sentimiento religioso sobre el militarismo, y entre los incas el
-militarismo sobre la religión; eran aquéllas más fantásticas que
-prácticas, y éstas más positivas que ideales.
-
-No dejan de ser curiosas y de no poco interés las _leyes militares_ de
-los aztecas, que a continuación copiaremos:
-
- I. Todo General u Oficial que salga con el Rey a campaña y le
- abandone o le deje en poder del enemigo, faltando a la obligación
- que tiene de traerlo vivo o muerto, será decapitado.
-
- II. Todo Oficial que forme parte de la guardia del Príncipe y
- abandone su puesto de confianza, será decapitado.
-
- III. Todo soldado que desobedezca a su jefe inmediato, o deje su
- puesto, o vuelva la espalda al enemigo, o de cualquier modo le
- auxilie, será decapitado.
-
- IV. Todo Oficial o soldado que usurpe, que robe el cautivo o el
- botín de otro, o ceda a otro el prisionero que por su mano hizo,
- sufrirá pena de horca.
-
- V. Todo soldado que en guerra dañe al enemigo sin la venia de su
- Jefe, o le ataque sin haberse dado la señal de combate, o abandone
- la bandera, o deserte del campamento, o quebrante o viole las
- órdenes del Capitán de su compañía, será decapitado.
-
- VI. Todo traidor que revele al enemigo los secretos del ejército
- o las órdenes encaminadas para llevarle a la victoria, será
- descuartizado. Se le confiscarán los bienes y se reducirán sus
- hijos y deudos a perpetua servidumbre.
-
- VII. Toda persona que en tiempo de guerra oculte o proteja al
- enemigo, noble o plebeyo, será descuartizada en medio de la plaza
- pública. Se arrojarán sus miembros a la muchedumbre para que los
- haga objeto de escarnio.
-
- VIII. Todo noble o toda persona de distinción que en acciones de
- guerra, en danzas o en otras fiestas ostente insignias de los
- reyes de México, Tezcuco o Tamba, sufrirá pena de muerte y serán
- confiscados sus bienes.
-
- IX. Todo noble que habiendo caído prisionero en poder del enemigo,
- se escape y vuelva al país, será decapitado. Se dejará, por lo
- contrario, libre y se premiará como bravo al que vuelva después
- de haber vencido en la piedra gladiatorial a siete adversarios.
- Si el que huyera de la cárcel del enemigo fuese simple soldado y
- volviese al país, será bien recibido.
-
- X. Todo embajador que en cumplimiento de su mensaje no se atenga a
- las órdenes é instrucciones que haya recibido o vuelva falseando la
- contestación, será decapitado.
-
- * * * * *
-
-Con el objeto de _afianzar las conquistas_, los vencedores dejaban a
-la cabeza de las tribus sometidas, al jefe vencido o a su sucesor,
-exigiéndole únicamente ciertos tributos y determinadas obligaciones.
-De todos los monarcas de América, los de Perú mostraron más deseos
-que ningún otro de civilizar a los pueblos conquistados, ya mediante
-la persuasión, ya por la fuerza. A los jefes les regalaban hermosas
-mujeres y joyas de oro; a los demás, lana y algodón para que se
-vistieran, ganados para criarlos, maíz y legumbres para que comiesen.
-A veces les instruían en la agricultura y les abrían acequias para el
-riego de los campos.
-
-Respecto a la _paz_, solicitábanla lo mismo los pueblos salvajes que
-los cultos por medio de embajadores. Entre los salvajes, el símbolo
-de la paz era la pipa; en una pipa generalmente esculpida o pintada,
-fumaban los embajadores o los jefes de los pueblos que ponían fin a
-sus discordias. Si los embajadores se presentaban al Rey, lo primero
-que hacían era ofrecerle una pipa. Luego cada uno de aquéllos encendía
-la suya y fumaban todos, echando la primera bocanada de humo al Sol,
-la segunda a la tierra y la tercera al horizonte. En seguida pasaban
-sus pipas a la comitiva regia, y exponían su mensaje. Expuesto y
-contestado, el Rey usaba de la pipa, significando de este modo paz y
-concordia. Hacía encender una pipa y la circulaba a los mensajeros; con
-esto terminaba la embajada.
-
-Los embajadores aztecas llevaban una especie de dalmática verde, de
-cuyos extremos pendían borlas de colores, manta finísima revuelta al
-cuerpo y recogida por dos de sus puntas en los hombros, ricas plumas en
-el cabello, una flecha con la punta al suelo en una mano y un escudo en
-la otra; pendiente del brazo una red con víveres para el camino. Acerca
-de los incas, ellos enviaron pocas o ninguna embajadas; pero recibieron
-muchas de las naciones fronterizas.
-
-
-
-
-CAPÍTULO XI
-
-LENGUAS AMERICANAS: SU NÚMERO.--LENGUA DE LOS HABITANTES EN LA TIERRA
-DEL FUEGO: EL YAHGAN.--LENGUAS QUE SE HABLABAN EN LAS PAMPAS Y EN EL
-GRAN CHACO.--LA LENGUA CHARRÚA.--LENGUAS DE LA AMÉRICA MERIDIONAL:
-GRUPO ATLÁNTICO Y GRUPO ANDINO.--EL GOAGIRO ARAWAK.--EL TAPUYA,
-EL TUPÍ Y GUARANÍ.--LENGUA CHIQUITA.--EL CHIBCHA, EL QUICHUA Y EL
-AIMARÁ.--OTRAS LENGUAS.--LENGUAS DE LA AMÉRICA CENTRAL.--EL MAYA
-QUICHÉ Y EL NAHUATL O AZTECA.--EL OTOMÍ Y EL PAMA.--LENGUAS DE LA
-AMÉRICA SEPTENTRIONAL: EL CAHITA TA Y OTROS.--EL ÓPATA Y EL DACOTA.--EL
-CHIGLET Y OTROS.--PARTES DE LA ORACIÓN EN LAS LENGUAS AMERICANAS.--LA
-ESCRITURA.--EL LENGUAJE DE LOS GESTOS.
-
-
-Hase dado en nuestros días suma importancia al estudio de las lenguas,
-pretendiéndose obtener, mediante ellas, el origen y parentesco de los
-pueblos. Que el estudio es interesante no cabe duda alguna, si bien, a
-veces, la filología no ha estado conforme con la antropología[235].
-
- [235] Para escribir este capítulo hemos tenido presente, y a
- veces hemos seguido al pié de la letra, las obras siguientes:
-
- Fernández y González, _Los lenguajes hablados por los
- indígenas del Norte y Centro de América_, Conferencia dada
- en el Ateneo de Madrid el 29 de febrero de 1892.
-
- Fernández y González, _Los lenguajes hablados por los
- indígenas de la América Meridional_, Conferencia dada en el
- Ateneo de Madrid el 16 de mayo de 1892.
-
- Sentenach, _Ensayo sobre la América Precolombina_.
-
- Conde de la Viñaza, _Bibliografía española de las lenguas
- indígenas de América_.
-
-Considerable es el número de lenguas y dialectos que se hablaron en
-América. Bastará decir que el P. Kircher, aprovechando en su obra
-_Sobre la Torre de Babel_ los datos que le comunicaron los Padres
-Jesuítas de las misiones de América, al celebrarse una Congregación en
-Roma el 1676, hubo de elevar a quinientos el número de tales idiomas.
-En el siglo décimo octavo, D. Juan Francisco López sostuvo con algún
-fundamento que se hablaban en las Indias Occidentales no menos de
-mil quinientos[236]. En nuestros días, Brinton, ilustre profesor de
-Arqueología y de Lingüística americana, menciona unos ochocientos
-cincuenta y cuatro lenguajes entre idiomas y dialectos[237]. Por
-nuestra parte, sólo habremos de citar algunos idiomas, y siguiendo
-el método del inmortal Hervás y Panduro, comenzaremos estudiando las
-lenguas del Sur de América hasta remontarnos a las del Norte. En tres
-partes dividiremos el asunto, las cuales serán las siguientes: _Lenguas
-de la América Meridional_, _Lenguas de la América Central_ y _Lenguas
-de la América Septentrional_. Trataremos cada una de dichas partes
-sin sujetarnos al orden observado por Hervás. Al Sur de la Patagonia,
-que es el país más meridional de América, se halla la Tierra del
-Fuego, cuyos habitantes hablan el _yahgan_, lengua sumamente pobre
-y rústica[238]. Afirman otros autores, entre ellos el Sr. Fernández
-y González, que el yahgan es lenguaje bastante culto, y de él se
-consideran dialectos el _oua_, hablado al Noroeste en ambas costas del
-Estrecho de Magallanes, y el _aliculuf_ de los fuegueños al Noroeste.
-Del yahgan ha hecho L. Adam detenido estudio en la _Revista de la
-Lingüística_[239].
-
- [236] Hervás, _Catálogo_, etc., vol. I, pág. 115.--Fernández y
- González, Ibidem.
-
- [237] _The American Race_, New York, 1891.
-
- [238] En la Tierra del Fuego--según la opinión de von Martins
- y del Dr. Deniker, de París--se encuentran los moradores más
- antiguos de América.
-
- [239] _Revue de la Linguistique_, XVII y XVIII
-
-Las lenguas de las pampas manifiestan del mismo modo rudeza
-extraordinaria. La región de las pampas comprende tres vastos
-territorios, que son al Norte el Gran Chaco, en el Centro las pampas
-propiamente dichas y al Sur la Patagonia. Entre las principales
-familias lingüísticas del Gran Chaco se encuentran el _guaycuru_,
-el _payagua_, el _chunupe_, el _lule_, el _vilelo_ y el _mataco_;
-todos estos idiomas, al parecer, carecen de numerales, lo cual indica
-el estado de ignorancia de los pueblos que hablaban tales lenguas.
-Afirma Pelleschi--uno de los más sabios investigadores de los usos y
-costumbres de los indios--que caudillos estimados como inteligentes en
-la religión citada, no saben contar los dedos de las manos, llegando
-su ignorancia a expresar los dos numerales primeros por palabras
-compuestas y sin forma fija. Nada tendría de particular que todos los
-indios que hablan el guaycuru en el Chaco (lengua distinta de la de
-los indios de California, llamada con el mismo nombre) procedan del
-Paraguay.
-
-Del mismo modo se tiene por cierto que los _charrúas_, pueblo casi
-salvaje, ocupaban la margen oriental del Uruguay; respecto a su idioma
-apenas tenemos más noticias filológicas que las suministradas por
-Hervás y Panduro. Haremos observar que, según Azara, la citada lengua
-charrúa era completamente nasal y gutural.
-
-Pasamos a estudiar lenguas y pueblos más importantes y también más
-conocidos de la misma América Meridional. Estas lenguas pueden
-dividirse en dos grandes grupos: el atlántico, representado
-principalmente por el _goajiro_, _caribe_ y sus dialectos, con los
-idiomas _tupí_ o _guaraní_, y el _chiquito_ de Bolivia, más pobre que
-los otros de la citada América Meridional; el otro grupo es el andino,
-occidental, que llega hasta el _araucano_.
-
-En rigor de verdad, el primero de los dos grupos, que consta de muchas
-lenguas, genuinamente americanas, presenta, además de perfecta unidad
-en la formación, admirable pureza de raíces. Parece probado que el
-_goajiro arawak_ es la primera lengua que oyeron los españoles en el
-Nuevo Mundo, extendida en aquellos tiempos por todas las Antillas.
-Considérase por muchos como hermana del caribe y se presenta como
-aglutinante en superior grado. Su vocabulario es rico y su numeración
-es decimal. Las mismas particularidades se encuentran en las demás
-lenguas de la citada región, notándose que pierden su riqueza y
-organismo gramatical conforme se van acercando hacia el Sur, como
-sucede con el _tapuya_ o _brasileño_ y el _tupí_ o _guaraní_, más
-pobres en formas conjugables y con numeración solamente quinaria. Los
-tupíes o guaranís (provincia de Corrientes en la Argentina y República
-del Uruguay)[240] forman la declinación de su lengua por medio de
-posposiciones, que son las mismas para singular y plural. Dialecto
-muy interesante de la lengua guaraní es el de los _omaguas_, los más
-occidentales de la raza.
-
- [240] La mayor parte de la población de la provincia de
- Corrientes está formada por los descendientes de los indios
- guaraníes; y un noventa por ciento de la población del Uruguay
- tiene sangre guaraní en sus venas.
-
-La región de los chiquitos, que se extendía entre los afluentes del
-alto Paraguay y la cima de la cordillera de los Andes, al Norte
-hasta la tierra de los moxos, al Sur el Gran Chaco y al Oeste hasta
-los quichuas, comprendía cuatro tribus principales: los taos, los
-pinocos, los penoquíes y los manacicas. Situados los últimos cerca
-del lago Xavay y hacia las fuentes del Paraguay, constituían el grupo
-más importante y civilizado. Sumamente curiosas son las noticias
-que acerca de la lengua chiquita ha dado el profesor de _Estética_
-de la Universidad de Madrid: «Como en iroqués y en otros idiomas de
-Asia y Africa, dice, se señalan en chiquito dos modos de hablar, en
-tercera persona principalmente, el de los hombres y el de las mujeres,
-con la particularidad de que éstas no pueden usar el modo varonil,
-mientras los hombres emplean ambos; de forma que, cuando se trata de
-seres que se representan en figura de varón, emplean la masculina, y
-cuando hablan de otras (mujeres, brutos, seres inanimados, etc.), o
-refieren conversación de alguna mujer, usan la femenina. El lenguaje
-de la mujer se distingue a las veces por palabras diferentes, y en lo
-común por aféresis y síncopas, como el género femenino de los idiomas
-semíticos se diferencia por formas pronominales y verbales que le son
-privativas»[241].
-
- [241] Conferencia pronunciada en el Ateneo de Madrid el 16 de
- Mayo de 1892, pág. 62.
-
-Y más abajo añade el mismo escritor: «Por suponerse relaciones con
-el chiquito, de parte de idiomas mal conocidos todavía, los cuales
-conforman con él en alguna palabra, se han atribuído a su misma familia
-los de poblaciones vecinas al Oeste, es a saber: de los yurucares,
-tacanas y mosetanas, así como también los de los ites, movimas y
-canichanas al Norte, y el de los samucos al Mediodía, en los confines
-septentrionales del Chaco. Por lo que toca a los tacanas, es evidente
-la mayor analogía de su lenguaje con el aimará, con el quichua de los
-peruanos y con otros idiomas del alto Amazonas»[242].
-
- [242] Ibidem, págs. 65 y 66.
-
-La lengua _chibcha_ o muysca no deja de tener algunas formas, en
-particular en los verbos, semejantes a los del sanscrito, a los del
-griego y a los del latín. Llama la atención el gran número de raíces
-y temas comunes al chibcha con los idiomas arios. «Extinguido--dice
-Fernández y González--el idioma chibcha en Bogotá desde 1765, así como
-sus dialectos, el _chimila_ y el _deut_, duran de ellos, al parecer,
-al Sur del istmo, el _aravaco_ en Sierra Nevada de Santa Marta, y
-el _siquisique_ en el Estado de Lara»[243]. Añade después que son
-dialectos del chibcha el _guaymi istmiano_ de Veragua, hablado al Norte
-por los valientes, el _siquisique_ de Venezuela y tal vez el extinguido
-_chimila_, el _oroaco_ y el _coggaba_[244].
-
- [243] Ibidem, pág. 9.
-
- [244] Ibidem, págs. 16 y 17.
-
-En la cuenca del Pacífico, pero en la región peruviana que comprende
-los territorios de las actuales repúblicas del Ecuador, Perú, algo de
-Bolivia y bastante de Chile, se hallan en primer término el _quichua_
-y el _aimará_; ambos idiomas, o idioma el uno y dialecto el otro, como
-opinan algunos autores, tienen organismo gramatical muy completo, con
-ricas formas en declinaciones y conjugaciones. Si la declinación en
-quichua recuerda en parte la declinación vasca, la ugrofinnesa y alguna
-otra, la conjugación procede con la misma sencillez que la semítica.
-
-Aparecen en la misma región el _yunca_ (al norte de Trujillo)[245], el
-_puquina_ (en las islas y esteros del Lago Tiquitaca) y el _atacameño_
-(en el valle del río Loa), lenguajes todos los citados--según la
-opinión de varios filólogos--completamente rudos y primitivos, tal vez
-restos de pueblos anteriores a la dominación incásica. El _quichua_,
-el _aimará_, el _yunca_, el _puquina_ y el _atacameño_ o _calchaqui_
-son, pues, los cinco idiomas expuestos por el misionero Alonso de
-la Bárcena en su obra, hoy perdida, _Lexica et Præcepta en quinque
-Indorum linguis_, dada a conocer en Lima el 1590. Desde el grado 2
-al 35, sur de la América Meridional, predominó el idioma quichua, el
-cual se generalizó por las conquistas de los incas. Estiman algunos
-autores, aunque sin fundamento alguno, que el yunca, hablado al norte
-de Truxillo, pertenece a la raza quichua.
-
- [245] Aunque el yunca ha sido estimado como de raza quichua,
- no lo es, como tampoco lo es el puquina, ni el atacameño. Los
- atacameños, en opinión de Techudi, son una rama desprendida
- de los calchaquis de Tucumán, que huyendo de los españoles se
- refugiaron en los oasis de las costas del Pacífico.
-
-En la América Central, entre los dos istmos, figura en primer término
-el idioma _maya_, o, como se dice colectivamente, el _maya-quiché_,
-asociándole una de las ramas más importantes de su familia. El
-ascendiente que el maya consiguió por Oriente y Mediodía, logró el
-_nahuatl_ o _azteca_ en el norte de la América Central. Ambos idiomas
-se extendieron por Tabasco, Chiapas, Yucatán, isla de Cozumel,
-Guatemala, Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, y parecen ser
-los más cultivados y perfectos de América.
-
-Gran interés ha despertado desde los tiempos del descubrimiento el
-estudio del nahuatl o azteca. Lengua rica, flexible y cultivada,
-ofrece en su gramática y vocabulario, no sólo influencias semíticas y
-turanio-euskaras, sino también elementos arios, en particular griegos,
-galeses y noruegos.
-
-Desde que Fr. Francisco Gabriel de San Buenaventura, en el año 1560,
-publicó su _Arte del idioma maya_, se han hecho curiosos e importantes
-trabajos acerca de dicha lengua, llamando la atención entre todos
-el _Gran Diccionario_, que Fr. Antonio de Ciudad Real dió a luz en
-los comienzos del siglo XVII, no interrumpiéndose dichos estudios
-hasta nuestros días. El Sr. Rada y Delgado ha reproducido la obra
-del P. Landa intitulada _Relación de las cosas del Yucatán_ y que
-el sabio franciscano escribió a mediados del siglo XVI; en ella se
-encuentra un alfabeto del que se servían los mayas cuando querían
-consignar sus pensamientos. Lo mismo Landa que otros de nuestros
-primitivos escritores pudieron darnos el silabario y aun la traducción
-de manuscritos mayas; pero «so pretexto de que los citados códices
-mantenían la superstición y retardaban los progresos del cristianismo,
-mandó Zumárraga, primer obispo de México, quemarlos, en vez de procurar
-que se los estudiase y descifrase, y se hizo con esto un daño que no
-podrán nunca perdonar ni la ciencia ni la historia. Contribuyó ese
-mismo Landa a tan salvaje quema»[246].
-
- [246] Pi y Margall, _Historia de América_, vol. II, pág. 1.728.
-
-En letra manuscrita escribió después el mismo Pi y Margall: «El Sr.
-Icabalceta ha publicado recientemente (año 1881) un libro, _Don
-Fray Juan de Zumárraga, primer obispo y arzobispo de Méjico_, donde
-pretende probar, no sólo que no partió de este prelado la orden, sino
-que también fueron pocas las pinturas aztecas entregadas al fuego.
-En sus curiosas investigaciones es muy de notar que hace caso omiso
-de Diego de Landa, franciscano como Zumárraga, que pisó la tierra
-de Yucatán cuando aún vivía el arzobispo. Ese mismo testigo, que es
-de toda excepción, dice textualmente: Hallámosles grande número de
-libros de estas sus letras, y, porque no tenían cosa en que no uviese
-superstición y falsedades del demonio, se los quemamos todos, lo qual
-a maravilla sentían y les dava pena. Se quiso borrar hasta la memoria
-de lo que habían sido los aztecas antes de la conquista. Tampoco debe
-olvidarse que por Real cédula de 22 de Abril de 1577 se mandó recoger
-la obra de Bernardino de Sahagún y se previno a las autoridades de
-México que en manera alguna consintiesen que nadie escribiera en
-ninguna lengua de cosas que tocasen a las supersticiones y a la manera
-de vivir de aquellos indios, pues así convenía al servicio de Dios
-nuestro señor y al nuestro. El mismo Sr. Icabalceta ha publicado esta
-Real cédula en otro libro posterior (1883), intitulado _Nueva colección
-de documentos para la Historia de México_.»
-
-Prueba todo esto la importancia que se ha dado al lenguaje de las
-gentes más civilizadas del Nuevo Mundo, debiéndose advertir que las
-bellezas que se muestran en su sonido y mecanismo alcanzan a su conexo
-el _quiché_, con sus varios dialectos: el _trotzil_, el _chol_, el
-_totomaco_ y otros. No pocas afinidades ofrece este grupo con las
-lenguas asiáticas jaféticas, «hasta el punto de poderlas asimilar
-en ciertos momentos a los idiomas llamados indo-germánicos, como el
-_chiapanec_, apenas aglutinante, y el _tarasco_, con un verbo casi
-greco-sanscrito o zendo, sin que por esto falten entre ellos dicciones
-semíticas y hasta vascas, adquiridas por contacto con las aborígenes,
-como haríamos patentes a poder entrar en su estudio detallado»[247].
-
- [247] Sentenach, ob. cit., pág. 52.
-
-Con el _tarasco_ manifiestan cierto parentesco el _otomí_ y el _pame_,
-como otros que corresponden a los pueblos que tuvieron asiento en la
-parte más meridional de América. Al lado del azteca o mejicano, en
-los Estados de San Luis de Potosí, en alguna parte de Querétaro, en
-mucha de Guanajuato, Mechoacán, Veracruz, Puebla y en otros lugares
-de Nueva España, se habló el _otomí_, uno de los idiomas más usados
-en la América Central, y que tenía muchas analogías con varios de
-la América Meridional. Al Nordeste de los países en que se hablaba
-el otomí, dominó el _pame_, idioma propio de los chichimecas, y que
-guarda no pocas analogías con el otomí. En el fondo el idioma de los
-_zapotecas_ (situados en el Estado de Oaxaca y en las costas del Océano
-Pacífico) se asemeja mucho al pame y al otomí, si bien hay en él, como
-en el egipcio antiguo, procedimientos y raíces que lo mismo guardan
-conexión con los idiomas semíticos que con los arios. Semejantes a
-estos idiomas debieron ser los hablados por varios pueblos primitivos
-al Norte de México, según la autorizada opinión de Brinton y otros
-modernos, apareciendo el ya conocido _nahuatl_, hablado por los
-aztecas en su última época. Tardó mucho tiempo la formación de dicha
-lengua en el Anahuac, y cultivo tan largo le dió más flexibilidad y
-riqueza, a costa, seguramente, de su pureza y carácter castizo, pues
-se advierten en seguida las influencias más extrañas, lo cual no
-debe llamar la atención, por los muchos pueblos que pasaron por el
-territorio mexicano antes que los aztecas se hiciesen dueños absolutos
-del país. El _mixteca_, hablado todavía en el Estado de Oaxaca y en
-parte del de Puebla y Guerrero, es bastante perfecto, como también el
-_zapoteca_, que se halla del mismo modo en dicho Estado de Oaxaca y en
-las costas del Pacífico. En el fondo el zapoteca se asemeja al pame y
-al otomí, siendo de notar que hay en él, como en el egipcio antiguo,
-procedimientos y raíces que lo mismo guardan conexión con los idiomas
-semíticos, que con los arios. Al Mediodía de los zapotecas viven indios
-procedentes de remotas costas de la parte del Sur, que no ofrecen en
-su lenguaje nada de extraño; no así los que están situados al Norte de
-dicho territorio.
-
-Los últimos dos pueblos, el chinanteco y el mazateco, difieren
-notablemente de sus vecinos, y en particular de los nahuas, mixtecas
-y zapotecas. El chinanteco tiene por capital a Chinantla, llegando
-dicho Estado a confinar con el de Veracruz, y el mazateco está situado
-al Norte de los mencionados mazatecos. El _chiapanec_, afine con el
-mazateco, se hablaba en Chiapas, y, en la época de la conquista, los
-naturales ocupaban las orillas del lago de Managua y de la bahía de
-Fonseca en Nicaragua. Parece ser que el chinanteco tenía lengua bronca,
-compuesta de sonidos guturales, al contrario del mazateco y chiapanec,
-que era eufónico y armonioso.
-
-De Guatemala mencionaremos el _chanabal_, el _chol_, el _cacchí_, el
-_poconchí_, el _pocoman_, el _guasteco_, el _zutugil_ y el _xinca_;
-de Honduras el _lenca_ y el _xicaque_; de Nicaragua el _chontal_ y el
-_subtiaba_; de la costa de los Mosquitos el _rama_ y el _guatuso_; de
-Costa Rica el _viceita_, y otros menos importantes en toda la América
-Central.
-
-Recordaremos en este lugar que tienen la misma lengua--según ha
-mostrado el excelente filólogo Joh. Card. Ed. Buschman--todas las
-tribus de la familia Uto-Azteca[248].
-
- [248] Como dato curioso conviene saber que en el año
- 1880--si damos crédito a los censos norteamericanos y
- mexicanos--vivían en los dos territorios, unos 2.000.000 de
- indios pertenecientes a la familia lingüística Uto-Azteca.
-
-Procede ya que tratemos de las lenguas principales que se hablan en
-la América Septentrional. Conforme avanzamos de la América Central
-a la del Norte, las lenguas presentan caracteres diferentes. En la
-parte Oeste de México merecen consideración especial el _cahita_, el
-_tara-humara_, el _tepehuano_ y el _cora_, hablados todavía en los
-Estados mejicanos e influidos de antiguo por el azteca, en particular
-el último.
-
-Asentados los cahitas en la parte Norte de Sinaloa, cerca de los ceris,
-ópatas y pimas, su lenguaje, que se extiende por el territorio de
-Sonora, comprende los dialectos siguientes: el _mayo_, el _yaqui_ y el
-_tehuepo_. El _tara-humara_ se halla en Chihualuca, Sonora y Durango;
-el _tepehuauo_ en Cohuaila y Sonora; y el _cora_ en Jalisco. Al Sur
-de Colombia se encuentra la California a lo largo de las costas del
-Pacífico, y en las márgenes del Oregón, del Pitt, del de la Trinidad y
-del Salmón se hablan varios idiomas y dialectos. En el valle Potter se
-habla el _tahtú_, que comprende el _pomo-yuca_, del cual es principal
-dialecto el _kunalapo_, que se usa cerca del lago Clear. Según Bancroft
-el kunalapo tiene alguna analogía con el malayo, añadiendo el citado
-escritor que los idiomas de los habitantes situados en el nacimiento
-del río Eel guardan mucha semejanza con el chino y el japonés. Entre
-los idiomas dominantes en los pueblos de la Baja California y Nuevo
-México no deben ser olvidados el de los _teguas_, _cuñies_, _guaymíes_
-y _guaicuris_. El _guaicuri_ tiene más importancia que los anteriores.
-
-Nos creemos obligados a decir que el _pima_, idioma hablado al Sur del
-río Gila, en Sonora y en algunas partes de la Sinaloa septentrional,
-es un lenguaje armonioso cuyas dicciones todas terminan en sonidos
-vocales. Entre el pima alto y bajo se habla el _ópata_. Al Este de
-los lugares donde se habla el pima bajo y el ópata, en las regiones
-del Golfo de California y en la isla del Tiburón, se usa el idioma de
-los _ceris_ o de los _seris_, y a la parte oriental de las Montañas
-Roquizas, en el valle del Misouri, el de los _dakotas_; pero no se
-debe olvidar que dichos idiomas, como sus respectivos dialectos, han
-merecido profunda atención por algunos escritores, quienes han llegado
-a decir que los ceris y los dakotas hablaban lenguajes idénticos a
-los de los europeos. No huelga referir que confinan con dakotas y
-esquimales los _algonquinos_ e _iroqueses_ cuyos lenguajes han sido
-estudiados con bastante detenimiento.
-
-De los esquimales comenzaremos diciendo que se hallan en América y
-en Asia, o en ambos lados del Estrecho de Behering. Recordaremos
-aquí que Brinton, guiado por tradiciones orales de los indígenas que
-pudieran remontarse a dos mil años, no tiene inconveniente en afirmar
-que los esquimales asiáticos proceden o son originarios de América,
-llegando a creer que la familia de ellos es la misma que la de los
-de Groenlandia, tierra que debió estar unida a la de Baffin y a la
-Escandinavia[249], allá por la edad cuaternaria. Filólogos de bastante
-reputación reducen a tres los dialectos principales de la lengua
-esquimal, y son el de _Groenlandia y el Labrador_, el _chiglet_, o
-de las costas del mar Artico, y el de Alaska. No carecen de interés
-los estudios modernos que se han hecho acerca del chiglet (idioma
-de los esquimales del río Makencie), y del _alascano_. El _athka_,
-dialecto hablado en las islas occidentales aleutienas, se diferencia
-poco del alascano. Al mediodía de la región occidental ocupada por
-los esquimales, se hallan los tlinkits o koloss, y más al Este los
-_tinnas_ (chepeweyanos y athabascanos). Resulta, después de estudiar
-las costumbres de los tlinkits, que no dejaban de mostrar cierta
-disposición como comerciantes y marinos, habiéndose hallado entre ellos
-cuchillos y sierras de hierro, como también objetos para labrar la
-plata y el cobre. Practicaban el comercio de esclavos. De su lengua
-dicen los americanistas que era dura y áspera.
-
- [249] La idea de un territorio a manera de puente que sirviera
- de barrera o valla a los Océanos Atlántico y del Norte hasta
- el período glacial, ha sido expuesta por M. A. J. Jules-Browne
- en su obra _The Buildings of the British Isles_, impresa en
- Londres el año 1888.
-
-Al mediodía de los tlinkits, en el territorio llamado colonia inglesa,
-y que comprende comarcas occidentales de los Estados Unidos, entre
-los grados 55 y 43 de latitud Norte, habitan los kaidahs o kaigames,
-que hablan un idioma pobre, sucediendo lo mismo a los indios nass,
-sebasas y hailtzas, situados alrededor del río Nass. En el interior
-de la Colombia Británica se habla el _nitlacapamuch_, o lengua del
-río Tompson, y no lejos, pero más al interior y cerca de las Montañas
-Roquizas, el idioma _salish_ de los indios llamados _flatheads_. No
-carecen de interés los idiomas de la familia de los _sahaptines_,
-idiomas que se hablan a lo largo de los ríos Lewis y de la Culebra,
-hasta la falda de las Montañas Roquizas. En cierto sentido pudieran
-referirse al _sahaptin_ el lenguaje de los calapoyoc, que habitan al
-Sur de los valles de Villameta, el de los indios watlalas y el de los
-chinuks.
-
-Acerca de las partes de la oración en las lenguas americanas, procede
-notar:
-
- 1.º Que el artículo, en las lenguas cultas, sólo existe en el maya,
- y en las incultas entre los algonquines y otomíes.
-
- 2.º El nombre suele llevar un pronombre posesivo en muchas lenguas.
- Si en unas no cambian los nombres de singular a plural, y se les
- pluraliza mediante numerales o adjetivos, en otras las formas
- plurales son varias y más o menos numerosas. El dual sólo existe,
- entre todas las lenguas de la América del Sur y del Centro, en
- la chilena; pero sí en algunas de la América del Norte. Respecto
- a géneros masculino y femenino, no los hay--según no pocos
- gramáticos--en las lenguas americanas. Casi lo mismo pudiéramos
- decir de las declinaciones y los casos.
-
- 3.º No abundan los verdaderos adjetivos en las lenguas americanas,
- y se duda si los tienen las algonquinas.
-
- 4.º El pronombre es parte importante de la oración en muchos de
- aquellos idiomas.
-
- 5.º El verbo se incorpora, no sólo los pronombres, sino los nombres
- que rige, los adverbios y hasta las conjunciones y preposiciones.
- Tiene, además, muchas conjugaciones, voces y modos. Débese recordar
- que falta el verbo sustantivo en lenguas bárbaras y en lenguas
- cultas, y lo hay lo mismo en unas que en otras lenguas.
-
- 6.º El adverbio se incorpora en muchas lenguas al verbo. En otras
- es muy frecuente adverbiar los verbos o los adjetivos.
-
- 7.º La preposición abunda en algunos idiomas de la América del Sur,
- del Centro y del Norte. En la mayor parte de las lenguas americanas
- las preposiciones deberían denominarse postposiciones; sobre todo
- cuando rigen pronombres, suelen ir, no sólo pospuestas, sino
- también prefijas o sufijas[250].
-
- [250] Véase Pi y Margall, ob. cit., pág. 1.693.
-
- 8.º Del mismo modo la conjunción va sufija o cuando menos pospuesta
- en muchos de dichos idiomas. Tal vez la lengua más rica en
- conjunciones sea la maya y la más pobre la lule.
-
- 9.º La interjección se halla en todas las lenguas. Advertiremos
- que en las americanas, si algunas veces son, como en las nuestras,
- gritos arrancados al hombre por movimientos del alma, otras veces
- difieren completamente. Otra particularidad debemos tener en
- cuenta, y es que en algunas lenguas las interjecciones usadas por
- los hombres son diferentes a las que usan las mujeres.
-
-Escasas noticias se tienen de la Sintaxis, Ortografía, Prosodia y
-Lexicología.
-
-Respecto a la escritura se desconocía la fonética. Cuando llegó Pizarro
-al Perú se encontró con otro medio gráfico sumamente curioso, y éste
-era el _quipu_. «Consistía el quipu en un cordón de lana, generalmente
-de más de un metro, al que se prendía y del que se colgaba a manera
-de rapacejos cordoncillos de diversos colores. Constituía el color en
-esta singular escritura el primer orden de signos ideológicos; así que
-con frecuencia cambiaba, no sólo en cada uno de los cordoncillos, sino
-también en cada uno de los hilos de que se componían. A lo largo de
-los cordoncillos se hacían nudos; y éstos constituían el segundo orden
-de signos. Variaban de significación los nudos, según estuviesen más
-o menos lejanos del cordón-tronco, según formasen o dejasen de formar
-grupo, según el puesto que en el grupo ocupasen y tal vez, según la
-forma que se les diese»[251]. Afirman algunos, en nuestro sentir sin
-fundamento, que mediante los quipus, conocían los peruanos su historia,
-sus leyes, su dogma, su culto, su ciencia y hasta su poesía. Creemos sí
-que servían los quipus para todo lo que se relacionase con los números
-y cuentas; pero nada más.
-
- [251] Pi y Margall, ob. cit. pág. 1.719.
-
-Más común fué en toda América la _pintura simbólica_. Abundan las
-rocas donde se encuentran grabadas curvas, círculos concéntricos,
-figuras fantásticas, representaciones del Sol y la Luna, cabezas
-humanas, monstruosas imágenes y verdaderas inscripciones. Escritura tan
-rara es todavía objeto de largos estudios. Muchos pueblos tenían sus
-jeroglíficos, unos pintados sobre papel y otros pintados o esculpidos
-en sus monumentos. Aunque no han sido descifrados todavía, abrigamos
-alguna esperanza de que se rasgará el velo que los cubre, y entonces
-tendrán explicación hechos que hoy parecen absurdos o contradictorios.
-
-Además de las lenguas o idiomas, los indios transmitían sus ideas
-mediante _gestos_. En particular el indio del Norte de América usó con
-perfección y bastante ingenio el lenguaje de los gestos, pues con los
-gestos llegó a expresar nombres propios y comunes, también verbos,
-pronombres, etc., y hasta pudo construir discursos.
-
-El número considerable de lenguas contribuyó al mayor desarrollo de
-este lenguaje de gestos, medio de comunicación general y a veces único
-entre distintas tribus. El lenguaje de los gestos sólo tiene carácter
-general en América, pues en las demás partes del mundo es únicamente
-auxiliar del lenguaje hablado.
-
-
-
-
-CAPÍTULO XII
-
- LAS CIENCIAS Y LETRAS ENTRE LOS INDIOS.--LAS MATEMÁTICAS, LA
- GEOGRAFÍA Y LA ASTRONOMÍA.--LA MEDICINA.--LA RELIGIÓN: EL DIOS
- DE LOS INDIOS.--LOS SACERDOTES Y HECHICEROS.--EL DIABLO.--LAS
- PLEGARIAS.--LAS OFRENDAS.--LOS SACRIFICIOS.--LA PENITENCIA.--EL
- CUERPO HUMANO.--EL ALMA.--LA INMORTALIDAD.--LOS SUEÑOS: SU
- IMPORTANCIA.--LA VIDA FUTURA.--LAS SEPULTURAS.--LOS DUELOS.--EL
- DILUVIO.--LAS LETRAS, LA ORATORIA.--LA POESÍA: EL DRAMA «OLLANTA» Y
- EL BAILE-DRAMA «RABINAL-ACHI.»
-
-
-Acerca del estado de la ciencia entre los indios, los sabios o maestros
-enseñaban los ritos religiosos, la historia de los Emperadores, la
-enseñanza del quechua y la descifración del quipus (escritura); pero
-la instrucción se daba únicamente a los descendientes de la familia
-real, pues al pueblo, para mejor gobernarlo, se le mantenía en la
-ignorancia. Algo sabían de Matemáticas, de Geografía y de Astronomía;
-algo sabían de otras ciencias, en especial los mejicanos y peruanos. El
-sistema decimal llegó a su completo desarrollo en algunos pueblos, al
-paso que en otros prevaleció el sistema vigesimal. Ambos sistemas, lo
-mismo el decimal que el vigesimal, parecen indicar el conocimiento de
-operaciones aritméticas. Sin temor de equivocarnos, se puede afirmar
-que el primero, esto es, el decimal, llegó a su completo desarrollo en
-la América Meridional, especialmente entre los peruanos y chilenos.
-Además, los peruanos no desconocían los números ordinales. Entre los
-pueblos que prevaleció el sistema vigesimal, citaremos los nahuas,
-los mayas, los quichés y también--si damos crédito a Duquesne--los
-muiscas. Revelaban lo mismo el sistema de los decimales como el de los
-vigesimales el conocimiento de operaciones aritméticas.
-
-Atrasadísimos vivían los pueblos americanos en ciencias cosmológicas.
-Creían plana e inmóvil la tierra. Al paso que unos decían que era un
-ser viviente, otros afirmaban que estaba sostenida por gigantescos
-pilares, y algunos la consideraban como una isla en medio de un mar sin
-límites. Suponían que el cielo estaba formado de una masa sólida, no
-faltando quien dijese que estaba sostenido por dioses. No distinguían
-los astros fijos de los errantes, y todos tenían a los cometas como
-apariciones de mal agüero. Rindieron culto al Sol y a la Luna,
-considerando al primero como fuente de luz, de calor y de vida. Por el
-Sol distinguieron el día de la noche y un día de otro día, y mediante
-la Luna se elevaron a la noción de mes. Contaron por lunaciones durante
-siglos, y algunos, sin embargo de conocer el año solar, no acertaron
-a eliminarlas por completo de sus sistemas cronológicos. Bien puede
-asegurarse que hasta que los españoles conquistaron el Nuevo Mundo, no
-llegó ningún pueblo salvaje a fijarse en el año solar[252].
-
- [252] Véase Pi y Margall, _Hist. general de América_, tomo I,
- cuad. II, págs. 1.758 y 1.759.
-
-Entre los medios naturales más usados por la medicina en América
-encontramos el baño ruso. No sólo se empleaba el baño ruso en la mayor
-parte de la América septentrional, lo mismo hacia el Atlántico que
-hacia el Pacífico, sino el sudatorio público se hallaba establecido
-en muchos lugares. No cabe duda que en las poblaciones de México, las
-familias más acomodadas tenían sudatorio en sus casas. Consistía en
-una pequeña habitación, baja de techo y puerta angosta, con un agujero
-muy pequeño en dicho techo. Después de muy caliente la habitación, se
-retiraba el fuego, se hacía entrar desnudo al enfermo y se le colocaba
-sobre una estera. Cerrada la puerta, se rociaba de agua el pavimento y
-paredes. Cuando apenas podía respirar el doliente, a causa de la masa
-de vapor que se producía, se le sacaba del sudatorio sumergiéndole de
-improviso en agua fría. Unas veces, mientras permanecía en el sudatorio
-se le daba con un manojo de hojas de maíz en todo el cuerpo o sólo en
-la parte lesionada; otras veces, después del baño de agua fría, se le
-frotaba las carnes, y con harta frecuencia se le conducía del sudatorio
-a la cama. Para muchas enfermedades se empleaban los baños rusos. En
-Nuevo México y California del Norte los sudatorios públicos estaban
-situados generalmente en las orillas de los arroyos. Más al Norte
-consistía el sudatorio en calentar piedras, rociarlas, y cuando con el
-vapor promovido por dicho medio se hallaba bañado de sudor el enfermo,
-era llevado al próximo mar o al próximo río, prefiriendo siempre el
-agua muy helada.
-
-También producíase el calor de otro modo. Los californios del Centro
-abrían una zanja en la arena y la calentaban con lumbre; en seguida
-tendían al enfermo y lo cubrían con arena también caliente. En el
-momento que sudaba a mares, le bañaban en agua fría.
-
-Muchas de las tribus de la América central usaban baños de agua
-caliente.
-
-Además de los baños, no pocos pueblos de América usaban la sangría,
-considerándola como medio curativo en el Perú, itsmo de Panamá,
-Honduras, Guatemala, México, Florida, etc. En el Perú se la empleaba
-contra los dolores de cabeza y se hacía en la junta de las cejas,
-encima de las narices. La lanceta consistía en una punta de pedernal
-engastada en un palo. En el istmo de Panamá la sangría era remedio
-contra la fiebre. En Honduras, Guatemala, México y Florida se usaba la
-sangría como medio curativo de diferentes enfermedades; unas veces se
-sangraba en la frente, otras en los hombros o en los brazos, no pocas
-en los muslos o en las piernas.
-
-Hacían uso diferentes pueblos de purgantes y eméticos. En el Perú
-consistían los purgantes en ciertas raíces que se tomaban, ya contra
-los empachos, ya contra los dolores de estómago. En México se usaba
-como purgantes, la jalapa, los piñones tostados y las raíces; como
-eméticos, el _neixcotlapatli_ y las hojas del _mexóchitl_. Curaban
-la sífilis con los purgantes y con comidas cortas y sobrias. Además,
-en las costas del Perú los enfermos apuraban uno tras otro jarros
-de zarzaparrilla, y en las riberas del mar de los Caribes tomaban
-cocimiento de guayacán o de palo santo por doce o quince días. Con
-el mismo cocimiento se lavaban las úlceras, dado que las tuviera el
-enfermo, hasta que se curasen; la curación tardaba unos noventa días.
-La gonorrea la curaban los californios del Mediodía con la canchalagua,
-las llagas con el cauterio, las mordeduras de las serpientes con las
-hojas y las raíces del guaco, las heridas con orines calientes, las
-ronqueras bebiendo miel de abejas y así otras muchas enfermedades.
-
-De los médicos diremos que los había en México y Perú; también había
-médicas. Lo mismo en México que en el Perú, médicos y médicas curaban
-o intentaban curar toda clase de enfermedades. Parece ser que ellas y
-ellos eran muy dados a la superchería y a la magia.
-
-Entre los salvajes, la medicina iba unida al cacicazgo, al sacerdocio
-o al mago. Con frecuencia fué peligrosa la profesión de médico. No
-pocas veces el que la ejercía era castigado, si no curaba al paciente.
-Por esta razón comenzó a decirse que la muerte del enfermo era debida,
-ya a la cólera de Dios o del Diablo, ya a los conjuros y a las malas
-artes de tribus enemigas. Motivo fué lo último, esto es, la creencia en
-las citadas malas artes, para que peleasen con saña dos o más tribus.
-Refieren las crónicas que a veces se presentaba el médico o hechicero
-llevando la cara y cuerpo cubiertos con una piel de oso, adornada con
-objetos ridículos, en la mano izquierda un lanzón y en la derecha un
-tambor... Con trajes tan raros y con danzas y contorsiones, cantos,
-conjuros y rugidos, untos y brujerías, creían que se marchaban las
-enfermedades. Si la credulidad del indígena no tenía límites, tampoco
-tenía límites la habilidad del médico o hechicero. Afirman los autores
-que los medios extranaturales se hallaban más usados en la América del
-Norte y en la Central que en la del Sur. Los secretos medicinales
-pasaban de los padres a los hijos. Los médicos eran a la vez sacerdotes
-y hechiceros.
-
-Los indios, ya cultos, ya incultos, llevaban amuletos, a los cuales
-atribuían virtudes sobrenaturales.
-
-Por lo que a la religión respecta, el indio adoró a un Dios que tenía
-alguna semejanza con el panteísta de los pueblos orientales. Mediante
-ruegos y plegarias, el salvaje procuraba constantemente aplacar
-la supuesta cólera de sus dioses. ¿Era general la idea de Dios en
-América? En este punto no se hallan conformes los cronistas. Al paso
-que algunos sostienen que no se consideraba general ni mucho menos,
-otros dicen que todas las tribus, aun las más salvajes, adoraban a sus
-dioses. Se ha dicho con algún fundamento que las religiones americanas
-fueron principalmente astrolátricas. Lo fueron las de las tribus más
-adelantadas; así la de los aztecas y otras adoraban al Sol como origen
-de todo bien, y los incas prestaban culto al Sol, a la Luna y a las
-Estrellas. Otras muchas tribus adoraban a los elementos. Los mismos
-mejicanos e incas consideraban el fuego como sagrado, los chibchas
-creían que era sagrada el agua de los ríos y lagos, y los iroqueses
-adoraban a los vientos. El salvaje veía a su dios en todas partes, en
-la luz, en las tinieblas, en la tempestad y en el Océano. El murmullo
-del viento entre las hojas, el crugir de las ramas y el ruido de los
-troncos, fueron considerados por el indio como voces misteriosas del
-espíritu que moraba en los árboles. Los árboles grandes y solitarios
-inspiraban veneración profunda. También el culto de la piedra fué
-practicado por los americanos. Los dakotas pintaban de rojo las piedras
-que consideraban sagradas y les ofrecían sacrificios y, en general,
-el indio, de cualquier tribu que fuese, conservaba con veneración
-piedras de formas, colores o propiedades para él extrañas. Tales
-piedras fueron convertidas por el indio en _fetiches_ o en prodigiosas
-medicinas para determinadas dolencias. Objeto de especial devoción
-eran ciertos animales, siendo la culebra el animal que, entre todos
-los sagrados, recibía universal homenaje. El fetiche era para el indio
-verdadero ídolo; de modo que, en la Historia de los americanos no cabía
-distinguir la idolatría del fetichismo. El Diablo fué adorado o temido
-en la mayor parte de los pueblos. Afirmaban algunos que se les había
-aparecido bajo horrible aspecto y hablándoles con ronca voz. Creían
-muchos--de igual modo que los hebreos--que el Diablo entraba en el
-cuerpo del hombre. Así explicaban ciertas enfermedades, y por esto,
-unos le invocaban y otros le conjuraban. No se presentaba el Diablo de
-igual manera ni bajo la misma forma en todas partes. Decían unos que se
-presentaba en figura de serpiente, otros de tigre, algunos de hombre,
-no pocos de zumaya o de halcón, murciélago, etc. Del mismo modo la
-creencia en el dualismo y en el antagonismo de Dios y el Diablo era
-frecuente en América.
-
-Según la tradición iroquesa, la humanidad bajó del Cielo a la Tierra.
-Dos mellizos, hallándose todavía en el claustro materno, bajaron al
-mundo. Eran enemigos, lo mismo en el vientre de la madre que en la
-tierra. Llamábase el primero _Enigorio_ y el segundo _Eningonhahetgea_;
-aquél representaba el espíritu del Bien y éste el del Mal. Representaba
-Enigorio la bondad y Eningonhahetgea la maldad. Enigorio creó el Sol
-y la Luna; llenó la tierra de arroyos y de ríos; pobló de mansos
-animales el suelo, el aire y las aguas; formó de barro al hombre
-y la mujer, infundiéndoles vida y alma, dándoles por sustento los
-frutos de la naturaleza. Eningonhahetgea, en tanto, erizó la tierra
-de rocas y de barrancos, despeñó las aguas, esparció por todas partes
-tigres, serpientes y lagartos; quiso sacar del barro dos seres a su
-semejanza y sólo sacó dos monos; para crear hombres, tuvo que pedir
-a Enigorio que les dotara de alma. Continuó la lucha entre los dos
-hermanos, acordando al fin acabar de una vez mediante un duelo. Dos
-días seguidos pelearon, cayendo al cabo de ellos vencido y casi muerto
-Eningonhahetgea. Desaparecieron de la tierra los dos rivales; pero
-continuaron siendo, el uno, el genio del bien y el otro el genio del
-mal. Semejante doctrina tiene más semejanza con la persa que con la
-hebrea. Enigorio y Eningonhahetgea de los iroqueses no son el Dios y
-el Diablo, ni los ángeles y los demonios de la Biblia, sino el Ormuz
-y el Ahrimán de Zoroastro. No es esto decir que fuese la misma la
-doctrina americana que la contenida en el Zendavesta. La lucha entre
-Ormuz y Ahrimán, entre la luz y las tinieblas, debía terminar con la
-victoria del primero: pero entre el Dios y el Diablo de muchas razas
-salvajes del Nuevo Mundo, no acabaría nunca, o la guerra entre los
-dos sería eterna. Dichas razas--y la doctrina no deja de tener cierto
-gusto positivista--rendían preferente culto al Espíritu del Mal,
-fundándose en que el del Bien siempre era propicio a los hombres. Los
-indios querían tener contento al que podía hacerles daño e importábales
-poco o nada el que por su naturaleza tenía que hacerles beneficios.
-Aztecas, peruanos, quichés y otros pueblos dirigían plegarias a los
-dioses, pidiéndoles protección y amparo, salud y ventura, ayuda contra
-los enemigos, agua para regar los campos, alimento para los inocentes
-niños que no andan y están en sus cunas, consuelo a los hombres, a los
-brutos y a las aves que habitan en la tierra. El dacota se contentaba
-con decir cuando iba de caza: _Espíritu de los bosques, compadeceos de
-mí y enseñadme dónde encontraré el búfalo y el ciervo. Espíritu de los
-vientos_--repetía al entrar en un lago--_dejad que cruce sano y salvo
-estas profundas aguas_.
-
-Acerca de la actitud en que oraban los mejicanos, era, unas veces
-arrodillados, otras en cuclillas, algunas, vuelta la faz a Oriente, y
-también, en solemnes fiestas, postrados a los pies de sus ídolos. Los
-peruanos se ponían en cuclillas, las manos altas y dando besos al aire.
-Los quichés se contentaban con levantar el rostro al cielo.
-
-Respecto a las ofrendas estaban en relación con las riquezas del que
-las daba. Aztecas e incas ofrecían a sus dioses ricas joyas de oro
-y de plata; los quichés deponían en los altares de sus divinidades
-provisiones de boca o mercancías. El pobre, en todos los pueblos
-citados, se contentaba con dar modesta torta o sencilla flor. Entre las
-razas salvajes, el dacota, por ejemplo, se limitaba a dirigir al cielo
-la primera bocanada de humo que salía de su pipa.
-
-La ofrenda de los seres vivos debió ser general en América. Brutos y
-aves se ofrecían por las razas cultas y por las salvajes. La codorniz
-era en México la víctima predilecta; ovejas y carneros en el Perú;
-lobos, ciervos, perros y otros en las razas salvajes.
-
-De igual modo los aztecas sacrificaban hembras y varones, adultos
-y niños; los peruanos apenas hicieron tales sacrificios; la
-misma costumbre observaron los indios de la América Central y de
-la Meridional. Los prisioneros de guerra y los esclavos fueron
-principalmente las víctimas propiciatorias.
-
-La penitencia se hallaba establecida de un modo o de otro, y consistía
-en el ayuno, la abstinencia de algunas comidas, el apartamiento de les
-placeres sensuales y el martirio del cuerpo. Dícese que algunos pueblos
-conocieron la confesión, la comunión y la circuncisión.
-
-El cuerpo humano--según el indio--era sólo envoltura de otro ser dotado
-de facultades misteriosas. Creía el indio que todo el mundo material
-tenía inteligencia y sensibilidad; los animales todos oían los ruegos
-de los hombres. Confundían a menudo la inteligencia y sensibilidad con
-la vida. Pensaban que el hombre, al nacer, recibía del aire el aliento,
-la existencia; aliento o existencia que perdía poco a poco hasta morir.
-
-Casi todas las tribus de América admitían en el hombre un ser
-interior que le daba vida e inteligencia. No sabemos si lo suponían
-inmortal, afirmando por lo menos que sobrevivía al cuerpo. Dícese
-que los otomíes y los miwocos de la América del Norte veían en la
-muerte el completo acabamiento del hombre, y lo mismo se piensa de
-algunas tribus del valle del Sacramento. También se afirma que lo
-mismo pensaban algunas tribus de Sinaloa, varias de los columbios de
-tierra adentro y otras de los hiperbóreos. Sostenían los acagchemenes
-que el hombre, al tiempo de nacer, recibía del aire el aliento, la
-respiración, la existencia; todo esto lo iba perdiendo a medida que
-envejecía, y al morir los dejaba confundidos en aquel vasto mar de
-la vida. No carece de originalidad teoría tan peregrina. Sospéchase
-de igual manera que en la América Central se hallaban tribus que no
-creían en el alma. El alma, a los ojos de los americanos, era el aire,
-el viento, la respiración, la sombra, la imagen, el corazón, la vida
-y la inteligencia. Acerca del sitio donde residía, según unos, en
-el corazón; según otros, en la cabeza; había pueblos que decían que
-estaba en los ojos, y algunos afirmaban, por último, que residía en los
-huesos. Después de la muerte--decían algunos pueblos--salía del cuerpo
-y corría a nuevas regiones; según otros, se convertía en ángel de los
-que amó o en demonio de los que aborreció; sostenían muchas gentes que
-las almas transmigraban, no sólo a cuerpos de hombres, sino a cuerpos
-de otros seres. La del que había muerto en batalla, se convertía--así
-lo contaban los aztecas--en pájaro de rico plumaje que libaba las
-flores de los vergeles del cielo o venía a sustentarse con las de
-los jardines de la tierra. En vistosas aves y también en estrellas
-se transformaban--según creencia de los tlaxcaltecas--las de noble
-alcurnia, y en escarabajos u otros insectos las de la obscura plebe. En
-serpientes de cascabel suponían los apaches encarnadas las almas de los
-réprobos, convirtiéndose igualmente--según dichos salvajes--en osos,
-lechuzas y otros animales. Del mismo modo se creía por la generalidad
-que las almas, después de morir el cuerpo, iban a regiones más o menos
-felices.
-
-Dichas regiones las suponían muchos pueblos en la misma tierra, ya
-al Oriente, ya al Occidente, ora en lugares subterráneos, ora en el
-cielo. No faltaron pueblos que para los justos concibieron un paraíso y
-para los pecadores un infierno. Con el inca Garcilaso diremos que los
-peruanos daban a las buenas almas el cielo y a las malas el centro de
-la tierra.
-
-La creencia en la inmortalidad del alma originó la costumbre de
-enterrar los cadáveres con sus armas, vestidos, etc., y a veces con
-sus caballos y hasta con sus esclavos y mujeres, para que el muerto
-pudiera presentarse en el otro mundo con la misma dignidad que gozó en
-la tierra.
-
-Sin embargo de todo lo expuesto acerca del alma humana, trasladaremos
-aquí la siguiente nota manuscrita de Pi y Margall y con la cual
-terminaba el capítulo LXXXVI: «Verdadera noción del espíritu no la
-tenía pueblo alguno de América»[253].
-
- [253] _Historia de América_, vol. II. pág. 1.371.
-
-Tuvieron verdadera y transcendental importancia entre los americanos
-los _sueños_ (naturales o provocados). Mediante los sueños se ponían
-en comunicación directa con los dioses, según pensaban los indios. Esto
-dió un carácter especial a la vida del salvaje, carácter que podemos
-calificar de irreal y absurdo.
-
-Creían en la vida futura, considerando la muerte como tránsito a otra
-vida. Moría el cuerpo; pero lo que constituía la individualidad pasaba
-a otro mundo astral.
-
-Las sepulturas tenían varias formas. Se colocaban los cadáveres en
-cisternas, en sepulcros, en grutas y en cavernas, bajo montículos,
-entre las ramas de los árboles, en elevadas plataformas, etc. Algunos
-pueblos quemaban a sus muertos.
-
-Manifestaban los parientes o amigos su dolor con gritos, quejas,
-lastimándose el cuerpo, etc., y hacían esto para aplacar la cólera
-del alma vagabunda. Infundían los muertos, más que respeto, temor.
-Frecuentes eran también las ofrendas. Se acostumbraba poner víveres
-junto a los muertos, como igualmente armas y herramientas; a veces
-joyas. «Por estos valles del Perú--escribe Cieza--se usa mucho enterrar
-con el muerto sus riquezas y cosas preciadas, y en los pasados tiempos
-hasta se le abría la sepultura para renovarle la comida y la ropa.
-Mucha cantidad de oro y plata sacaron de estas huacas los españoles
-luego que ganaron este reino; y, al decir de los indígenas, lo que
-entonces y después sacaron es para lo que continúa oculto, lo que para
-una gran medida de maíz un puñado y para una gran vasija de agua una
-simple gota». Lo mismo que en el Perú halló Cieza, mucho más al Norte,
-en los sepulcros esta abundancia de riquezas. Hállanse hoy los museos
-de Berlín, de París, de Lima, de otros pueblos de América y de Europa
-llenos de objetos de oro, de plata, de bronce, de piedra y de otras
-substancias de las vastas necrópolis de Ancón, Chancay y Pachacamac.
-Se han descubierto en ellas vasos y brazaletes de oro, de plata, de
-bronce; sortijas y collares de plata e imitaciones de hojas de coca en
-oro; alfileres y depiladores de plata; pedazos de plata y de bronce;
-hachas y flechas; flautas y pájaros de hueso; muchos objetos de barro,
-etc. En la isla de Hayti solíase encerrar con los difuntos, además de
-cazabe y un cántaro de agua, joyas y armas. En América del Norte los
-pueblos establecidos hacia el Atlántico observaban la citada costumbre.
-
-Hemos de registrar del mismo modo, que como en la otra vida los reyes
-y los señores podían echar de menos el cariño de sus mujeres y el
-servicio de sus criados, se hizo indispensable que mujeres y criados
-muriesen al mismo tiempo que dichos reyes y señores. Si en las tribus
-de la América del Norte casi estaban reducidos los duelos a cantos,
-lloros y alaridos, llama la atención que en Michoacán (Estado de
-México), después de quemar el cadáver del monarca, se daba un banquete
-a todos los que le habían llevado a la hoguera y un paño de algodón
-para limpiarse el rostro. Cinco días habían de permanecer sentados, la
-cabeza baja y en absoluto silencio. Si de la penitencia se exceptuaban
-los grandes, en cambio tenían que velar y llorar de noche en la tumba.
-En los citados cinco días los hogares estaban tristes y las calles
-desiertas.
-
-Entre algunas tribus salvajes de la Carolina, cuando alguien moría, se
-reunía la familia y los individuos invitados, para oir una especie de
-oración fúnebre. A los soldados muertos en batalla se les tributaba
-mayores honras. Cuando moría un cacique se cortaban la cabellera todos
-los vasallos, varones y hembras, y guardaban tres días de abstinencia y
-luto.
-
-Entre los algonquines consistía el luto en abstenerse de concurrir
-a los banquetes y fiestas y en no cortarse el cabello. Daban otros
-pueblos mayores muestras de dolor, debiendo citarse los tacully, en
-cuyo pueblo la viuda había de llevar, durante dos años, en un saco,
-las cenizas y los huesos no quemados de su marido, teniendo que ir
-también vestida de andrajos. Por último, entre los natextetanos de la
-América del Norte, se hallaba la familia de los tinnehs, cuyas mujeres
-se mutilaban la falange de un dedo cuando moría cualquiera de sus
-parientes. No se cortaban los hombres los dedos; pero se rapaban la
-cabeza y se herían el cuerpo con pedernales.
-
-En la América Central, al morir un jefe o cualquiera de su familia,
-era llorado cuatro días por los súbditos, quienes de día estaban
-silenciosos y de noche daban grandes alaridos. El gran sacerdote, al
-amanecer el quinto día, les ordenaba que no continuasen en sus tristes
-demostraciones o lamentos, asegurándoles que el alma del muerto estaba
-ya con los dioses. En Guatemala el viudo se pintaba de amarillo el
-cuerpo, y entre los mozquitos todos los individuos de la familia se
-cortaban el cabello cuando fallecía uno de sus deudos; sólo se dejaban
-una tira de la nuca a la frente. La viuda, entre los mozquitos, daba
-con su rostro en el suelo hasta chorrear sangre.
-
-Acerca de la América del Sur, dejando de contar los duelos en el Perú y
-en otros puntos, los cuales quedaban reducidos a llantos y a muestras
-de sentimiento parecidas a las ya dichas, citaremos los duelos con
-sangre, tan comunes en toda América, lo mismo en la del Norte, que
-en la Central y en la del Sur. Entre los charrúas de la América del
-Mediodía, la viuda por el marido, la hija por el padre y la hermana por
-el hermano, se cortaban la falange de uno de sus dedos y se clavaban
-varias veces en brazos, pechos o costados la lanza o el cuchillo del
-muerto.
-
-De un diluvio o general inundación tuvieron noticias más o menos vagas
-muchas tribus, como ya indicamos en algunos capítulos de este tomo.
-
-Terminaremos esta breve reseña de las ciencias y religión de los
-antiguos americanos, no sin decir antes que nos asaltan dudas acerca
-de ciertos asuntos. ¿Habremos dicho la verdad? No lo sabemos. ¡Es tan
-obscura la historia de América antes de la conquista de los españoles!
-
-No quedan grandes vestigios de la vida literaria de los indios. No
-obstante, por la tradición oral sabemos que se distinguieron bajo el
-punto de vista de la oratoria los araucanos al Sur y los iroqueses al
-Norte. Unos y otros daban y dan aún brillante colorido a sus arengas;
-tenían y tienen todavía mucho cuidado porque su lenguaje sea puro y su
-estilo enérgico. Como muestra, trasladaremos aquí el siguiente párrafo
-del discurso que el jefe de los onondagas dirigió en 1684 al enviado de
-Dorgan, pues anteriores a la conquista nada conocemos.
-
-«Corlear[254]: Ononthio[255], me adoptó por hijo, como hijo me trató
-en Montreal y como hijo me dió el traje que visto. Juntos plantamos
-allí el árbol de la paz, y juntos lo pusimos en Onondaga, a donde envía
-siempre sus mensajeros. Hacían ya otro tanto sus antecesores, y ni a
-ellos ni a nosotros nos pesa. Tengo dos brazos: extiendo el uno sobre
-Montreal para sostener el árbol que allí plantamos, el otro sobre la
-cabeza de Corlear, que es, hace tiempo, mi hermano. Corlear es mi
-hermano, y Ononthio mi padre; pero sólo porque quiero. Ni el uno ni
-el otro son mis señores, y del Creador del mundo recibí la tierra que
-ocupo. Soy libre. Respeto a los dos, si bien no reconozco en ninguno
-el derecho de mandarme. No lo tiene tampoco ninguno de los dos para
-quejarse de que yo procure por todos los medios posibles evitar la
-guerra. Tomóse mi padre (Ononthio) el trabajo de venir a mi puerta
-y siempre me hizo proposiciones razonables. Voy a verle: no puedo
-diferirlo más tiempo»[256].
-
- [254] Corlear era súbdito inglés.
-
- [255] Ononthio era natural de Francia.
-
- [256] Véase Pi y Margall, Ob. cit., tomo I, cuaderno II, pág.
- 1.730.
-
-Notables son también algunas leyendas y baladas y cantos de amor, lo
-mismo de los pueblos cultos que de los salvajes. Netzahualcóyotl, rey
-de Tezcuco, fué gran poeta y compuso hermosos cantos. Así comienza uno
-de ellos: «Son las caducas pompas del mundo como los verdes sauces,
-que por mucho que quieran durar perecen, porque los consume inesperado
-fuego, o los destroza el hacha, o los derriba el cierzo o los agobian
-los años. Como las rosas es la púrpura por su color y su suerte; son
-bellas ínterin sus castos botones recogen y guardan avaros el rocío que
-cuaja en ricas perlas la aurora; se marchitan, pierden su hermosura,
-su lozanía y el encendido color con que agradablemente se ufanaban,
-luego que les dirige el padre de los vivientes el más ligero de sus
-rayos...»[257].
-
- [257] Pi y Margall, ob., t. y cuad. citados, pág. 1.743.
-
-En el Perú floreció la poesía lírica y también la dramática. De
-la última puede servir de ejemplo el drama que lleva el título de
-_Ollanta_[258]. El protagonista del drama se llama _Ollanta_, famoso
-guerrero, que se había enamorado de Kusi-Khóyllur, hija del inca
-Pachacútij[259]. Encontramos las siguientes frases pronunciadas por
-Ollanta: «Sería más fácil hacer brotar agua de una roca y arrancar
-lágrimas a la arena que hacerme abandonar a mi Kusi-Khóyllur, la
-estrella de mi ventura.»
-
- [258] _Ollantay_ escriben otros.
-
- [259] O Cusi Coyllur, hija de Pachacutec.
-
-El drama, escrito en el quechua, fué traducido al francés por el señor
-Pacheco Zegarra. Acerca del autor del drama nos asaltan algunas dudas.
-¿Se escribió antes o después de la conquista? ¿Se halla probado que el
-autor pertenecía a la raza indígena o lo escribió D. Antonio Valdez,
-cura de Tinta, quien lo hizo representar en la corte del desgraciado
-Tupac-Amaru? Sólo afirmamos que el autor, sea el que quiera, conocía
-perfectamente el lenguaje; tal vez fuese algún misionero versado en el
-quechua, pudiéndose sospechar con fundamento que se escribió después
-de la conquista. El inca Garcilaso en sus _Comentarios Reales_ afirma
-que no era raro que religiosos españoles, principalmente jesuítas,
-compusieran comedias en quechua y aimará.
-
-De la citada composición dramática escribe Pi y Margall lo que sigue:
-
-«Ollanta, según la tradición, era uno de los más poderosos caciques
-de Tahuantinsuyu. Vivía en la ciudad de su mismo nombre, a no gran
-distancia del Cuzco, al abrigo de una vetusta fortaleza construída en
-la cumbre de un áspero y empinado cerro. Enamoróse de Cusi Khóyllur,
-hija de Pachacutec, y fué, para desgracia de ambos, correspondido.
-Al advertirlo el Inca, trató con gran rigor a la hija y la encerró,
-quién dice que en un calabozo, quién que en el monasterio de vírgenes
-consagradas al Sol. Ciego el cacique Ollanta de amor y cólera, concibió
-nada menos que la idea de ganar a Khóyllur por la fuerza de las armas.
-Se sublevó contra su soberano, y alcanzó al principio brillantes
-triunfos. Derrotado después, se hizo fuerte en su castillo, verdadero
-nido de águilas. Sostúvose allí algún tiempo, desplegando un valor y
-una estrategia que no se esperaba de sus años, siendo al fin vencido y
-preso por uno de los mejores generales del Imperio. Estaba ya entonces
-sentado en el trono de Cuzco Inca Yupanqui. Inca Yupanqui, no sólo le
-perdonó, sino que también le dió la mano de Cusi Khóyllur, su infeliz
-hermana»[260].
-
- [260] Véase Pi y Margall, Ob. cit., tomo I, vol. I, pág. 401.
-
-No hay en él--escribe el citado historiador--reminiscencias católicas,
-y habría sido difícil que en una composición literaria se hubiese
-dejado de escapar una que otra de la pluma de un español de aquel
-tiempo. Retrátase en él, por lo contrario, con fidelidad pasmosa y
-verdadero cariño las creencias, el culto y aun las supersticiones de
-los antiguos peruanos; y esto, sobradamente lo comprenderá el lector,
-habría sido todavía más difícil para nuestros hombres. El lenguaje es,
-además, puro y clásico: ¿qué extranjero había de conocer tan a fondo
-aquél idioma? ¿Con qué objeto lo habría estudiado?[261].
-
- [261] Ob. cit., vol. II, pág. 1.749.
-
-Después de decir el autor de la _Historia general de América_ que si
-los versos parecen castellanos por el número de sílabas, no lo son por
-sus condiciones prosódicas, y si hay frases que parecen acusar manos
-españolas, como también un gracioso bastante parecido al de nuestras
-antiguas comedias, esto no es bastante motivo para creer la obra ni
-extranjera, ni posterior a la conquista. Pudo sí ocurrir que la obra
-con posterioridad a la conquista sufriese enmiendas y correcciones,
-cosa no sólo posible, sino también probable.
-
-Es de advertir que la afición a los espectáculos teatrales no era
-exclusiva de los peruanos; la tenían los mayas, los nahuas y otros[262].
-
- [262] Ibidem, págs. 1.749 y 1.750.
-
-De los bailes-dramas, tan estimados entre algunos pueblos americanos,
-citaremos el _Rabinat-Achi_, que recogió Brasseur de boca de los
-indígenas y publicó en su _Colección de documentos_, volumen segundo.
-El Rabinat-Achi es un documento interesante y se halla escrito en
-lengua quiché. Su argumento, sumamente sencillo, consiste en que
-Rabinat-Achi, valeroso guerrero, consiguió poner preso a Queche-Achi,
-enemigo de su pueblo. Llevado Queche-Achi a la presencia del rey
-Hobtoh, cuando se convence que ha de morir, pide, entre otras gracias,
-que se le conceda trece veces veinte días y trece veces veinte noches
-para ir a despedirse de sus montañas y de sus valles. Obtuvo el permiso
-y cumplió valerosamente lo que había ofrecido. Los bailes-dramas
-fueron generales en toda la América Central antes de la conquista y
-continuaron después de ella con el mismo entusiasmo. De unos y de otros
-se conservan ligeras noticias.
-
-Respecto de las razas salvajes casi nada sabemos, pero llegamos a
-creer que sólo tuvieron el baile pantomímico. No pudieron tener otra
-cosa[263].
-
- [263] Ibidem, pág. 1.752.
-
-
-
-
-CAPÍTULO XIII
-
- LAS BELLAS ARTES ENTRE LOS INDIOS.--CARÁCTER DE LAS BELLAS
- ARTES EN MÉXICO Y EN EL PERÚ.--MATERIALES EMPLEADOS EN LOS
- MONUMENTOS.--LAS PIRÁMIDES.--RELACIONES ENTRE LOS MONUMENTOS DE
- AMÉRICA Y LOS DEL ANTIGUO MUNDO.--LOS TEMPLOS: EL DE MÉXICO.--LOS
- PALACIOS.--MONUMENTOS DE MITLA.--RUINAS DE PALENQUE.--ORATORIOS
- DE OCOTZINGO.--ESTATUAS DE PALENQUE.--PIRÁMIDES DE
- AKÉ.--OTROS MONUMENTOS.--LOS MONUMENTOS DE YUCATÁN Y DE
- HONDURAS.--CONSIDERACIONES SOBRE LOS TEOCALLIS.--SU SEMEJANZA CON
- OTROS DEL ASIA.--LA FALSA BÓVEDA EN AMÉRICA.--LA ARQUITECTURA EN
- EL PERÚ: MONUMENTOS PRE-INCÁSICOS Y DE LOS INCAS.--EL TEMPLO DEL
- CUZCO.--OTROS EDIFICIOS.--LA ARQUITECTURA PERUANA Y LA DEL VIEJO
- CONTINENTE.--LA ESCULTURA.--EL DIBUJO Y LA PINTURA.--LA MÚSICA EN
- MÉXICO Y EN EL PERÚ.--LAS BELLAS ARTES EN BOLIVIA Y EN LA AMÉRICA
- CENTRAL.--EL CANTO: EL AREITO.
-
-
-Antes de fijar nuestra atención en las construcciones arquitectónicas,
-recordaremos que en las tres Américas (Meridional, Central y
-Septentrional), se hallan cuevas más o menos profundas que fueron un
-día, unas albergue de vivos, otras tumba de muertos y algunas templo de
-dioses.
-
-También en varios puntos de América se ven puentes naturales, ya
-formados por árboles seculares, ya por grandes rocas. Consisten los
-primeros en que un árbol, nacido en la margen de un río o torrente,
-cae sobre la opuesta ribera y forma un puente sobre el cual pasa el
-indígena. Pero no son esos los puentes que llaman más la atención en
-las Indias: lo son los dos de roca viva de Icononzo, tendidos sobre el
-profundísimo valle de Pandi y por el cual corre el torrente de Suma
-Paz. Comunícanse los dos puentes: el uno está a más de 97 metros sobre
-el nivel de las aguas y forma un arco que mide 14-1/2 de longitud, 12
-con 7 decímetros de anchura, 2 con 4 de espesor en su centro; el otro
-puente se halla sobre el torrente a unos 78 metros y se compone de tres
-masas de rocas, haciendo oficio de clave la del medio. Tales puentes
-deben ser obra de la naturaleza, como obra de la naturaleza son los
-montes y los valles.
-
-Pasando a estudiar la arquitectura propiamente dicha, haremos notar
-primeramente la poca o ninguna relación artística que ha mediado
-entre México y el Perú, dada la distancia tan corta que los separa.
-Diferente es el camino que siguió el arte en México y en el Perú. Si
-atendiésemos a imperiosas necesidades de la localidad, al clima, por
-ejemplo, resultaría que debieran hallarse en México muchos edificios
-del Perú, y en el Perú muchos de México. Ya sabemos que en sus
-orígenes, las construcciones son, ya de piedra, ya de madera o ya de
-ambas cosas. Pues bien, en ciertas localidades se comprende el empleo
-de la piedra y la madera o el sistema mixto; pero no--y esto sucede
-frecuentemente--que unos edificios sean sólo de piedra y otros de
-madera.
-
-Tal vez pueda explicarse todo esto no olvidando que Manco Capac, en el
-Perú, y Quetzalcoatl en México, fundadores el primero de aquel Imperio
-y el segundo del último, son extranjeros. Ellos y su gente importaron
-la cultura de su primitivo país a sus nuevos Estados, y no teniendo en
-cuenta las condiciones de las ciudades peruanas y mejicanas, levantaron
-edificios como los que habían dejado en su antigua patria. Peruanos
-y mejicanos dieron a sus obras formas artísticas diferentes, que,
-mediante transiciones y modificaciones, llegaron al estado de relativa
-perfección.
-
-Los materiales empleados en los monumentos eran los mismos que los
-usados en Europa, esto es, la tierra, la arcilla, la madera, la cal,
-la arena, el betún y la piedra; el adobe y el ladrillo; la argamasa,
-el cemento y el estuco. Usábase también de los mismos aparejos: el
-tapial, el hormigón y la mampostería; el sillar paralelepípedo, el
-ciclópeo y el almohadillado; la sillería de juntas en cruz y la de
-juntas verticales; los revoques y los enlucidos[264]. No huelga decir
-que tales construcciones no se hallan en los pueblos salvajes. Si
-encontramos la columna en muchos edificios de los pueblos cultos, el
-arco no fué conocido en ningún pueblo. En frisos y cornisas vemos
-riqueza considerable, y, por lo que respecta a los huecos, sólo por las
-puertas recibían la luz la mayor parte de los edificios. Las puertas
-eran rectangulares y algunas cuadradas, y las ventanas, donde las
-había, presentaban la misma forma que las puertas. Como los grandes
-edificios, especialmente los templos, se edificaban en sitios elevados,
-para subir a ellos se recurría a la rampa o a la escalera. Los tramos
-eran, generalmente, rectos, las escaleras angostas y los escalones
-altos. Los pasamanos, como los escalones, estaban construídos de piedra.
-
- [264] Véase Pi y Margall, Ob. cit., vol II. págs. 1.801 y
- 1.802.
-
-Abundaban las pirámides y, entre otras, llamaban la atención la del
-Sol y la de la Luna en Teotihuacán, la de Cholula, la de Teopantepec
-y la de Huatusco. Acusan marcado adelanto las de Huatusco, Papantla,
-Xochicalco y Tusapán. La de Tusapán es perfecta. «Sólo éstas--dice
-el historiador citado--merecen el nombre de pirámides. Las demás
-no tienen ni siquiera oblicuas las aristas de los diversos altos
-que las componen. Son todas, no secciones piramidales, sino
-paralelepípedos-rectángulos, de abajo arriba, el uno menor que el otro.
-
-Escaseaba en Egipto este género de construcciones; abundaba en la
-cuenca del Tigris y del Eufrates, en los antiguos reinos de Asiria
-y Babilonia. Herodoto vió el templo de la ciudad de este nombre y
-lo describió en el párrafo 181 del libro primero de su Historia. El
-templo, según él, era cuadrado en su base, y medía en cada uno de sus
-frentes dos estadios, 370 metros. En medio de esta base se alzaba una
-torre maciza de un estadio de longitud y otro de anchura; sobre ésta,
-otra; sobre ésta, otra; y así sucesivamente, hasta el número de ocho.
-Alrededor de todas había una rampa, y como a la mitad un relleno con
-asientos para descanso de los que subían. En la última torre estaba el
-santuario. A juzgar por las ruinas que aún existen, debió de ser esta
-forma de construcción, tan general y típica en aquella parte del Asia
-como en América. Lo hubo de ser hasta en la Pérsida. Nos lo revela el
-sepulcro de Ciro que cabe aún ver en lo que fué ciudad de Pasárgada.
-Véase el tomo II de la obra _Histoire de l'Art dans l'Antiquite_,
-principalmente el capítulo II y el IV»[265].
-
- [265] Nota de Pi y Margall, escrita por él mismo en su
- _Historia de América_, volumen segundo página 1.825.
-
-Al oeste de Puebla de los Angeles se encuentra la citada pirámide de
-Cholula. Antes de pasar adelante, consignaremos que las pirámides
-de Teotihuacán son de tierra, arcilla, argamasa y guijarros; la de
-Cholula, de adobes; la de Huatusco, está revestida de piedra, y la de
-Xochicalco, es de sillería.
-
-Respecto a templos, tal admiración causó a Hernán Cortés el mayor
-de México, que suyas son las siguientes palabras: «al es--decía el
-insigne capitán--su grandeza, que no lo sabría explicar lengua humana:
-dentro de su circuito se podría muy bien facer una villa de quinientos
-vecinos. Hay bien cuarenta torres muy altas, la mayor más alta que
-la de la catedral de Sevilla. Son todas de tal labor, así en lo de
-piedra como en lo de madera, que no pueden estar en parte alguna mejor
-labradas ni hechas.»Comenzóse su fábrica por Tizoc, el año 1483, y fué
-inaugurado por Almitzotl, el 1487. Dentro de vasta cerca, coronada
-de almenas, había 33 templos, siete casas para otros tantos colegios
-de sacerdotes, seis oratorios, una hospedería, cuatro albercas, dos
-juegos de pelota y otras habitaciones, sin contar los muchos patios,
-alguno tan grande que medía más de 130 metros en cuadro. Otro palacio
-no menos digno de memoria describe Cortés. En él dice que tenía
-Moctezuma un jardín con miradores que del suelo al techo eran de jaspe.
-En dicho jardín había diez albercas y en ellas se mantenían muchas aves
-acuáticas. Los leones, tigres, lobos y otras fieras, como también las
-aves de rapiña, tenían sus correspondientes albergues. Otros palacios
-con sus jardines se levantaban en Tezcuco, en Toxcutzingo y en la
-Quemada. En el Estado de Oajaca, en el fondo de un valle, y en medio
-de un semicírculo de agudos picachos, se hallan los monumentos de
-Mitla. Estas antiguas necrópolis consisten en cuatro grandes fábricas,
-llamadas comúnmente palacios, y dos pirámides que se consideran como
-altares o templos. «Examinados en conjunto--dice Pi y Margall--los
-cuatro monumentos, asombra a la verdad su rigor geométrico, la pureza
-y la energía de sus líneas, la precisión de sus ángulos, la simetría
-y harmónica disposición de sus partes, el corte y las juntas de sus
-piedras que hicieron inútil la argamasa, las combinaciones de sus
-mosáicos, también sujetos a medida. No cabe regularidad mayor que la de
-esas singulares construcciones»[266]. Las dos pirámides, la una está
-situada al Oeste de la primera necrópolis, y la segunda al Sur de la
-última; aquélla consta de cuatro pisos y ésta de tres.
-
- [266] _Historia general de América_, vol. II, pág. 1.839.
-
-Pasamos a estudiar las ruinas de Palenque, restos de antigua ciudad
-llamada Nacham, y que--según Dupaix--tenía de extensión unos doce
-kilómetros. A la sazón--si damos crédito a Waldeck--apenas llega a
-cinco. Se hallan en territorio de Chiapas, orillas del Otolúm, de 11 o
-12 kilómetros al Sudoeste de Santo Domingo, en las colinas de un valle
-y a la entrada de una serranía de la que bajan abundantes arroyos.
-Cinco son los principales y ruinosos monumentos: el Palacio, el templo
-de la Cruz, el del Sol, el del Relieve y el de los Tableros.
-
-Hay, además, muros aislados, arranques de edificios, sillares sueltos
-y dos pirámides. Al Norte está el Palacio; al Sur, y casi en la línea
-del Palacio, el templo del Relieve: al Sudeste, los del Sol y la Cruz;
-al Sudoeste, el de los Tableros, y a unos 3.500 pasos al Mediodía de
-la última casa Nordeste de Santo Domingo, las dos pirámides. Levántase
-el Palacio casi a la margen del Otolúm, sobre una mole piramidal de
-78 por 86 metros de base y 11 o 12 de altura; el Palacio mide de alto
-8 metros y de base 50 por 35. En sus cuatro frentes lleva 40 huecos,
-distinguiéndose las puertas sólo por la mayor anchura. Las talladas
-losas, numerosas tumbas y gigantescas estatuas, han hecho que algunos
-arqueólogos hayan creído que el citado lugar fuera sagrado, donde se
-congregaba un pueblo de devotos y residía el alto sacerdocio de los
-mayas[267].
-
- [267] Véase Navarro Lamarca, ob. cit., págs. 273 y 274.
-
-En Ocotzingo, allá en la vertiente de pequeño cerro, al que se sube por
-espaciosa y casi desmoronada gradería, se levantan tres adoratorios,
-dos pequeños y uno mayor central; y en segundo término, la arquitectura
-de los mencionados oratorios es del mismo gusto que la de Palenque.
-
-Dentro del territorio de Yucatán, que es donde se descubren más restos
-de edificios antiguos, se ven muchos monumentos que afectan la forma
-piramidal.
-
-Las dos estatuas de Palenque, según algunos críticos, hubieran podido
-también aparecer en Egipto sin llamar la atención de los arqueólogos.
-¿Serán casuales las semejanzas entre los monumentos del Antiguo y
-del Nuevo Continente? Es evidente que en los comienzos de la cultura
-primitiva, la humanidad ha debido desplegar sus energías del mismo
-modo, siempre que se haya encontrado en condiciones semejantes,
-por cuya razón no causa extrañeza la semejanza entre los edificios
-americanos y los del Antiguo Mundo. Cuando el arte ha llegado a su
-completo desarrollo, entonces no existen ciertas analogías, pues--como
-dice Riaño--«nunca se da el caso en la historia del arte de que
-aparezcan en distintas localidades, debido a la casualidad, formas y
-pormenores que representan las más veces muchos siglos de cultura»[268].
-
- [268] _El arte monumental americano._ Conferencia pronunciada
- en el Ateneo de Madrid el 26 de mayo de 1891, pág. 13.
-
-Como a 40 kilómetros al Este de Mérida, en un lugar llamado Aké,
-se encuentran 15 o 20 pirámides de diferentes tamaños, las cuales
-sostuvieron palacios hoy completamente derruídos. También en Izamal se
-admiraban varias pirámides, llamando particularmente la atención la de
-Kinichkakmó, que tenía dos pisos, veinte escalones, ancha plataforma y
-detrás una plazoleta con otro cerro o pirámide que sostenía un templo.
-Era redonda por su parte posterior y toda de cantería. Cada escalón
-tenía de largo 28 metros y de alto cinco decímetros. Al ocuparse
-Charnay de los restos de un camino a la isla de Cozumel, y de otro a
-Mérida, dice del último, que era de siete a ocho metros de anchura y
-se componía de grandes piedras cubiertas de hormigón y de una capa
-de cemento. De cemento era también el camino a la isla de Cozumel.
-En Mayapán se admira otro monumento, el cual manifiesta los mismos
-caracteres que los anteriores. Las ruinas de Chichén-Itzá ocupan un
-rectángulo de 835 metros de largo y 556 de ancho: al Norte está el
-templo y, según otros, gimnasio o circo; al Este el Pórtico, y entre
-el templo y Pórtico el castillo; al Sur el Acabtzib y la Casa de
-las Monjas, más al Norte el Caracol, y al Oeste el Chichanchob o la
-Casa Roja. El más antiguo de todos estos edificios y a la vez el más
-humilde, es el Acabtzib; y el más moderno y también el más bello, es la
-Casa de las Monjas. Debe fijarse la vista en las numerosas e imponentes
-ruinas que se descubren en Uxmal, la Atenas de los mayas. Preséntanse
-a nuestros ojos, al Norte, el Palacio o Casa de las Monjas, la Casa de
-los Pájaros y el cerro del Enano o del Adivino; a Mediodía Las Culebras
-o juego de Pelota; más al Sur la magnífica Casa del Gobernador y la
-de las Tortugas; al Sudeste la Casa de la Vieja y al Sudoeste la Casa
-de las Palomas. Son por más de un concepto notables los monumentos de
-Kabah, la Casa Grande de Zayi, los edificios de Labnah, los de Kewick,
-y en las costas del Oriente los de Tuloom. El apogeo del arte americano
-se encuentra en Yucatán. Algunos autores creen que la arquitectura tuvo
-su comienzo en Aké y su fin en Zayi. Al Sur de la Península yucateca se
-hallan las ruinas de Tikal. En la margen izquierda del Usumacinta se
-ven las ruinas de Lorillard, y en una de las islas del lago Yaxhaa,
-aparece especie de torre de cinco altos. En la margen oriental del río
-Copán (límites o confines de Guatemala y Honduras), se admiran grandes
-ruinas, como también en Quirigua, mucho más al Norte. Las ruinas de
-Tenampua, situadas al Sur, tienen bastante parecido a las de Copán.
-
-[Ilustración: Teocalli en Palenque.]
-
-Continuando el estudio de los templos o casas de Dios (Teocallis),
-diremos que los encontramos dentro de los valles del río Usumacinta,
-que desagua en la bahía de Campeche (golfo de México). Ya sabemos que
-de la misma clase hay muchos en México, no siendo tampoco extraño, sino
-bastante frecuente, que haya varios en una misma localidad. Todos los
-mencionados Teocallis manifiestan la misma forma de pirámide, truncada
-en su último tercio, con el fin de dejar una explanada para levantar un
-adoratorio, donde estuviesen encerradas las imágenes. Se ascendía al
-pequeño santuario por medio de escaleras, las cuales eran diferentes,
-manifestándose las mayores variedades en su estructura. Como ejemplos
-de tales monumentos dimos a conocer diferentes pirámides, siendo
-de notar que es una cuestión todavía no resuelta por los críticos
-acerca de si tienen o no cierto parecido o semejanza los Teocallis de
-México con las pirámides de Egipto. Creen algunos--y en ello estamos
-conformes--que, además de las grandes diferencias en la forma, los
-Teocallis son templos y las pirámides son tumbas. Afirma el señor Riaño
-que los Teocallis tienen bastante parecido con edificios de la misma
-forma levantados en el Thibet, Cambodia y en toda la parte fronteriza
-entre la India y la China, como igualmente en otras localidades de
-varias regiones del Oriente. Nadie negará--por ejemplo--que los
-Teocallis de Tehuantepec y de Xochicalco manifiestan en su estructura y
-pormenores verdaderas identidades con los templos en forma de pirámide
-de Sukú y de Boso Budhor (isla de Java).
-
-Encontramos otra clase de monumentos antiguos en México, adornados con
-trabajos de escultura y pintura, pudiendo servir de ejemplo, entre
-otros, los ya citados de Mitla.
-
-No hubo arcos, como sabemos, en la arquitectura americana; pero
-en Palenque y Yucatán se abovedaban puertas y salas. Recientes
-descubrimientos han corregido la idea que hasta aquí se tuvo sobre el
-origen de la bóveda. Atribuíaselo a los Etruscos, y hoy es indiscutible
-que la hubo en Egipto, Caldea. Asiria, tierra de Israel, Fenicia y en
-las costas de Cerdeña.
-
-Se ha encontrado en casi todo el Occidente de Asia la verdadera y la
-falsa bóveda: así la de dovelas como la de piedras horizontales, de la
-que acabo de hacer mérito. Ofrece Abydos un ejemplar de la primera en
-un sepulcro, y de la segunda en una capilla. En Egipto, sin embargo,
-la falsa bóveda era perfectamente semicircular, tanto que algunos la
-suponen coetánea y aun posterior a la verdadera. Verdadera o falsa,
-aparecía principalmente en los monumentos de ladrillo, en los de los
-Ptolomeos y en los de los Faraones.
-
-La falsa bóveda de América se la ve mejor que en parte alguna en la
-isla de Cerdeña, en un pasadizo de la unragha de zuri. La bóveda es
-allí de cantería, y tiene por cerramiento una serie de lajors. Notable
-es también en este género una bóveda de la necrópolis asiria de
-Mugheir, bien que de adobes y con los muros que la sostienen inclinados
-hacia dentro.
-
-Empleaban la verdadera bóveda los pueblos occidentales de Asia, sobre
-todo en los canales y demás obras subterráneas. En ninguno constituía
-uno de los elementos comunes de la Arquitectura[269].
-
- [269] Nota manuscrita de Pi y Margall, etc., pág. 1.805.
-
-Por último, entre otras antigüedades mejicanas, citaremos la _Máscara
-del Sol_, el _Calendario_ y dos _ídolos_.
-
-Pasando a estudiar la arquitectura del Perú, dividiremos los monumentos
-en dos clases: pre-incásicos y de los incas. Entre los primeros
-se hallan los de Tiahuanaco, donde deben admirarse las puertas
-monolíticas, que son muestra curiosa e importante de la primitiva
-historia del arte. ¿Qué objeto podrían tener cuando no servían de
-paso y eran por sí solos monumentos? No lo sabemos. También anterior
-a los incas debió ser otro edificio de Tiahuanaco y del cual solo
-vió Cieza un muro bien labrado. Anteriores debieron ser del mismo
-modo dos ídolos que dicho autor calificó de gigantescos. Se admiran
-monumentales puertas de sólida sillería y de forma piramidal, en una
-meseta de los Andes, a la que se sube desde el valle de Colpa y donde
-se halla Huánuco el Viejo. Recuerdan el arte egipcio por la tendencia a
-la pirámide, y el arte griego por el esmerado corte y buen asiento de
-las piedras, la acertada contraposición de las juntas y la pureza de
-las líneas y la sobriedad de adornos. Merece atento exámen en Huánuco
-un terraplén que lo mismo pudo ser mirador que fortaleza. Puertas y
-terraplén formaban parte de un vasto sistema de construcciones. A unos
-ocho kilómetros del puerto de Huanchaco (valle de Trujillo), al Sur,
-se ven los monumentos del Gran Chimu. En un área de cuatro kilómetros
-vivía--según todas las señales--un pueblo que tenía ricos palacios y
-extensos jardines, laberintos, templos, sepulcros, plazas, calles de
-humildes viviendas y un estanque que recibía las aguas del río Moche
-por larga y bien construída acequia. No lejos de las citadas ruinas,
-a unos cuatro kilómetros de la ciudad de Trujillo al Este, hay una
-fábrica que llaman Templo del Sol y que consiste en una pirámide
-rectangular de tres pisos, toda de adobes; tiene de altura de 25 a 31
-metros, en su base 125 por 130 y en la plataforma 104 de anchura. Un
-poco más abajo se halla otro edificio, también de adobes, que mide 90
-metros en cuadro y está rodeado de un muro grueso de 33 decímetros.
-
-Por lo que se refiere a los monumentos de los incas, comenzaremos
-trasladando aquí la siguiente observación de Humboldt: «Imposible es
-examinar con atención un solo edificio del tiempo de los incas, sin
-reconocer el mismo tipo en todos los demás que existen en la superficie
-de los Andes, en una extensión de más de 450 leguas, desde 1.000 hasta
-4.000 metros de elevación sobre el nivel del Océano. Parece que un
-solo arquitecto ha construído este gran número de monumentos»[270].
-La arquitectura peruana se distingue por la rica variedad de sus
-materiales y sus aparejos. Empleaba generalmente el pórfido, el
-granito, y a menudo, el adobe o ladrillo; también el barro, el cascajo,
-la piedra en bruto y labrada, la arenisca y pizarra; por morteros o
-argamasa, ya una mezcla de yeso y arena, ya una mezcla de betún y
-cal, y ya cierta arcilla soluble y pegajosa. Usaba el hormigón, la
-mampostería, la sillería común y la almohadillada, y, con no poca
-frecuencia, el aparejo denominado _ciclópeo_, que consiste en grandes
-piedras sin cemento o argamasa que las una, sólo empleado por los
-pueblos de Europa en los monumentos militares. Lo encontramos en las
-murallas de Tarragona (España). En el Perú vemos sus manifestaciones
-más legítimas en las fortalezas del Cuzco y de Ollantaitambo, no sin
-que notemos diferencias entre unas y otras, pues allí las piedras se
-hallan separadas por intersticios, y en Ollantaitambo están unidas casi
-perfectamente. Otro aparejo ciclópeo--si cabe darle este nombre--se
-distingue considerando la arquitectura de los incas, y consiste en
-no guardar riguroso orden ni en la colocación de los sillares ni en
-la formación de las hiladas, como puede verse si contemplamos la
-fachada Norte del palacio de Titicaca, el frente septentrional de un
-palacio de Cajamarca y otros muchos edificios. Los demás aparejos son
-excepcionales y únicamente se hallan en determinadas construcciones; o
-son mezcla de hormigón y pedruscos, o consisten en el empleo de adobes,
-hechos de barro y paja. Por todas partes se admiran templos, palacios,
-monasterios de las vírgenes del Sol, estaciones militares o tambos,
-coptas (depósitos de armas, de cereales, de tejidos, etc.), casas de
-baños y casas de juego. El templo del Cuzco tenía de circuito más de
-560 metros y estaba cercado por una muralla. La puerta se hallaba al
-Oriente. Consistía su decoración en una cenefa de oro que llevaba por
-su parte más elevada y a todo su alrededor; la puerta estaba cubierta
-por una lámina de oro. En su parte interior el oro constituía todo el
-ornato, todo el adorno del templo; de oro y pedrería era el Sol del
-testero del fondo. El pavimento estaba embaldosado de mármoles y el
-techo de paja le ocultaban finos tejidos de algodón bordados de vivos
-colores. Contiguo al templo había un patio, por cuyas paredes corría
-un friso de oro; dentro del patio se encontraban santuarios erigidos
-a la Luna, a las Estrellas, al Trueno y al Arco Iris. La imagen de la
-Luna era de plata, y de plata estaban revestidos los muros y la puerta
-del santuario. El segundo santuario tenía aforrada de oro la puerta y
-recamado de estrellas el velo tendido debajo del techo.
-
- [270] _Vues des Cordilléres_, págs. 107.
-
-Es de advertir que en los monumentos del Perú no se conocía la columna.
-Las puertas de las casas tenían las jambas oblícuas y resultaban más
-estrechas en el dintel que en la base. Triangulares había algunas,
-y también rectangulares. Umbral no tenía puerta alguna y batientes,
-pocas. Las ventanas, que apenas las había, presentaban ordinariamente
-la forma de las puertas. Los escalones eran casi siempre de piedra
-como también los pasamanos. Los adornos de los monumentos tenían el
-mismo carácter que en México. Extraordinario--repetimos--fué el lujo
-desplegado en el templo del Cuzco; por dentro y por fuera abundaba el
-oro con toda esplendidez. Exteriormente una cenefa de oro, según Cieza,
-ancha de dos palmos y gruesa de dos dedos, corría alrededor de todo el
-templo; interiormente las puertas y las paredes se hallaban cubiertas
-de planchas de oro. No andan descaminados los que dicen que el gran
-templo del Sol era el edificio más magnífico del Nuevo Mundo y tal vez
-en el Antiguo no hubiere otro que pudiera comparársele en la riqueza de
-sus adornos.
-
-Para terminar el estudio de los monumentos del Perú, añadiremos los
-siguientes: el palacio de Manco Capac, que se levanta en una de las
-islas del gran lago; la casa de las monjas o vírgenes dedicadas al
-culto del Sol; las tumbas que se encuentran en el camino que va del
-Cuzco a Sinca, y las murallas ciclópeas del mencionado Cuzco[271].
-Los citados edificios están hechos de piedra y nada tienen de madera,
-siendo de notar la absoluta carencia de ornamentación. No es esto
-decir que en el imperio de los incas se desconociera el adorno, pues
-rica decoración se manifiesta en las ruinas del palacio de Chimu,
-en las de Hatuncolla y en otras, hallándose también muchos objetos
-profusamente decorados; pero en el citado palacio de Manco Capac y
-demás monumentales, la sobriedad de líneas no puede ser mayor. Tales
-construcciones guardan completa semejanza y aun pudiéramos decir
-igualdad con las griegas arcaicas y etruscas, hechas seis siglos antes
-de la era cristiana.
-
- [271] También debemos mencionar las ruinas del palacio de
- Mamacuna en Pachacamac, el palacio del inca Rocca y las
- fortalezas de Ollantaytambo y Tiahuanuco.
-
-Las murallas del Cuzco pertenecen al mismo sistema de construcción
-que las de Mycena, Cremona, Tarragona y otras fundadas por etruscos y
-griegos. Aquéllas y éstas se hicieron con grandes bloques de piedra de
-forma irregular, colocadas en hileras de desigual altura, y con los
-huecos llenos de piedras pequeñas, para igualar, aunque con poco arte,
-los planos del muro. A semejante construcción se llama poligonal, por
-los muchos lados que presentan los bloques, los cuales se usaban como
-salían de las canteras. Generalmente, esta clase de obra se empleaba en
-la base del edificio, continuando sobre ella la fábrica con sillares
-labrados, «aunque desiguales también en longitud y altura, y no falta
-alguno que otro ejemplo en que los sillares afectan ya la forma
-rectangular, colocados en hiladas iguales, con las uniones verticales
-dispuestas de manera que caigan en los centros de los rectángulos, o
-sea, adoptando el perfecto sistema de este género de obras, el _opus
-quadratum_ de los romanos, que no ha variado después»[272].
-
- [272] Riaño, Conferencia pronunciada el 26 de mayo de 1891 en
- el Ateneo de Madrid, pág. 10.
-
-Lo mismo en puertas, ventanas y otras perforaciones de los muros de
-muchos edificios, se emplea la forma de trapecio, de igual manera que
-aparece en los antiguos restos de Etruria.
-
-Si en algunos edificios del Nuevo y del Viejo Mundo hay semejanzas
-arquitectónicas, existen otros en el Perú, donde brillan en todo su
-esplendor la originalidad y fantasía de aquellas gentes, como son los
-del lago de Umaya, los de Cacha, de Palca, de Chimu, de Hervai, de
-Cajamarquilla y de Quisque.
-
-Ocurre preguntar: ¿Cómo bloques tan grandes, no siendo conocida la
-mecánica, se pudieron traer de distancias tan considerables? ¿Cómo
-no fueron labradas las piedras, si se conocían los instrumentos
-indispensables para dicho trabajo? ¿Por qué se les dió tanta
-consistencia, si las armas en aquellos tiempos eran únicamente flechas?
-Había piedras en el castillo de Cuzco que tenían de anchura 16 pies
-y altas más de 13. Las había de 36 de altura por 24 de anchura. Las
-había anchas de 6 pies, altas de 22 y largas de 50. Debieron llevarse
-arrastrando a través de cerros y ríos, y en las pendientes rápidas
-emplearían muchos hombres, ya para empujarlas, ya para impedir que se
-desprendiesen al fondo de los barrancos. Dicha fortaleza tenía tres
-murallas por la parte del campo y una por la de la ciudad, la cual se
-hallaba construída--según Garcilaso que la vió--con piedras labradas y
-regulares como las del templo de la misma ciudad de Cuzco. Por lo que
-respecta a la consistencia extraordinaria de sus fortalezas cuando sólo
-se conocían las flechas, no acertamos a dar satisfactoria explicación.
-
-Consérvanse en el _Museo Antropológico de Madrid_ algunas curiosas
-antigüedades peruanas.
-
-En Bolivia, las primitivas bellas artes de los indios aymeraes estaban
-reducidas a las _chullpa_ (casita pequeña de piedra) y a las _pucanas_
-(montecillo fortificado con varias zonas de gruesas piedras); sobre
-ellas estaba una _chaca_ o un templete construído con muros de piedra
-cubiertos con grandes losas.
-
-En Guatemala, Nicaragua y en algunos otros países de América se
-cultivaron las bellas artes. Afirman algunos escritores que en Yucatán
-estuvo el apogeo del arte americano, y añaden que allí la tendencia al
-arco era manifiesta.
-
-Por lo que a escultura y pintura respecta, siempre encontramos--como
-escribe Navarro Lamarca--la misma rigidez de líneas, la misma tosquedad
-de factura, el mismo afán de imitación grosera, la misma falta de
-espontaneidad e idealismo[273].
-
- [273] _Compendio de Historia general de América_, tomo I, pág.
- 150.
-
-Fijándonos en la escultura no deja de observarse, aun en las mejores
-obras que decoran los templos, que el sentimiento de la naturaleza era
-todo. La idea de Dios no inspiraba al artista americano. Sin género de
-duda podemos afirmar que el arte escultural en las Indias hizo pocos,
-muy pocos adelantos. En Tiahuanaco se han encontrado una estatua de
-granito y una cabeza de pórfido, resultando las dos paralelepípedos y
-prevaleciendo en las dos la línea recta. Cerca de Cajabamba se halló
-otra escultura de granito que representaba un hombre en cuclillas y
-en actitud de orar; pero aunque sea como las de Tiahuanaco, se nota
-que el artista hizo esfuerzos para redondear las formas de la cara, lo
-cual ya es un progreso digno de alabanza. Superior es, sin duda, el
-arte escultórico entre los muiscas, como se muestra por las estatuas
-y relieves hallados en el fondo de un bosque, cerca de Timana, donde
-comienza el valle del río Magdalena.
-
-[Ilustración: Escultura en las ruinas de Copán.]
-
-En Nicaragua la escultura reprodujo mejor al bruto que al hombre, y
-del hombre, lo mejor la cabeza. En Copán (Honduras) participó el arte
-escultórico del de los muiscas y del de Nicaragua. Los monumentos
-de Quisigua son inferiores a los de Copán. Los de Yucatán recuerdan
-a Tiahuanaco en las máscaras que adornan el frontis de uno de los
-edificios de la casa de las Monjas, a Nicaragua en las fauces de fiera
-que sirven como de tocado a ciertas figuras de Nohpat, y a los muiscas
-en el remedo de las facciones humanas. Los relieves escultóricos
-del gimnasio o juego de pelota de Chichén-Itzá (Yucatán), son más
-artísticos que los de Copán y Tiahuanaco. La influencia de la bárbara
-religión azteca en la escultura de México, produjo monstruos y no
-estatuas. Otros relieves que encontramos en diferentes puntos de México
-son inferiores a los del gimnasio de Chichén-Itzá. Llegó la escultura
-en Palenque del mismo modo que la arquitectura a un relativo apogeo.
-No labró muchas estatuas; pero sí figuras de relieve, las cuales hizo
-de piedra o de estuco. Los relieves del palacio de la gran pirámide
-consisten en figuras de granito, casi todas de mujer, altas de tres
-metros, unas de pie y otras de rodillas, desnudas de la cintura
-arriba, y de la cintura abajo con faldas o con un _maxtli_ suelto.
-Estas figuras, tal vez copias de una raza que ha desaparecido, tienen
-deprimida la frente, corva y grande la nariz, salientes y gruesos
-los labios. Lo mejor modelado de ellas es la cabeza; pero de todos
-modos son inferiores a las de estuco. Es evidente que los artistas
-de Palenque no sabían hacer en piedra lo que en estuco. En el templo
-de la Cruz se hallan relieves en piedra mejores que los anteriores,
-aunque tal vez inferiores a los del Sol. La figura que ha dado nombre
-al templo del Relieve es sumamente bella. Así la describe Pi y Margall.
-«En almohadón riquísimo--dice--puesto sobre un banco a que sirve de
-pies y brazos un monstruo de dos cabezas, está gallardamente sentada
-una graciosa joven, vueltos a un lado los ojos, alzada la mano zurda,
-con la diestra señalando, el pie izquierdo en la almohada y el otro
-caído sin que apenas roce con el banco la punta de los dedos. Ciñe esta
-joven un casco parecido al gorro frigio, del que sobresalen revueltas
-plumas, viste una camiseta que no le cubre la mitad del pecho, y luce
-un medallón suspendido de un collar de finas perlas; tiene prendida
-al cinto una corta falda y una sobrefalda que cae sobre el almohadón
-en airosos pliegues; ostenta en los brazos anchas ajorcas y calza
-no menos elegantes sandalias que las de la otra figura»[274]. Esta
-es--añade dicho escritor--la obra maestra de la escultura en América.
-Por último, entre los zapotecas, mixtecas y tarascos la escultura sólo
-creó monstruos, aunque de excelente ejecución, tales como la cabeza del
-dios Ocelotl de Mitla, el vaso cinerario de Tlacolula y la urna Ocelotl
-de Xochixtlahuaca.
-
- [274] _Historia general de América_, volumen II, pág. 1.898.
-
-Por lo que a la pintura se refiere, era ésta polícroma. También es
-cierto que los mejicanos y peruanos hacían uso de la pintura mural.
-El historiador Cieza vió brutos y aves pintados en las paredes de las
-fortalezas de Huarco y Paramanga, y Charnay descubrió en Tula una casa
-tolteca, en cuyas paredes pintadas de blanco y rojo sobre fondo negro
-halló caprichosas figuras. Por espacio de muchos años se han podido
-contemplar en los muros del Juego de Pelota de Chichén-Itzá pinturas de
-costumbres de los mayas en diferentes colores (rojo, amarillo, verde y
-azul).
-
-En algunos códices se ven pinturas de varios colores, siendo las más
-perfectas las de los códices Borjiano y Vaticano; pero estéticamente
-consideradas, lo que se llama verdadera pintura, no la hubo en América.
-Se sabía dibujar, no pintar. Refiere Garcilaso--no sabemos con qué
-fundamento--que el inca Viracocha hizo pintar en lo más elevado de alta
-peña dos condores: el uno, abiertas las alas y mirando al Cuzco; el
-otro, recogidas las alas y baja la cabeza.
-
-[Ilustración: Dibujo propiciatorio. (Pueblos).]
-
-Por tanto, puede afirmarse en el terreno de la estética que ni los
-arquitectos, ni los escultores, ni los pintores dieron señales de gusto
-y de conocimientos de la belleza. Dígase lo que se quiera por los
-apasionados defensores de las bellas artes americanas, aun las de los
-pueblos más adelantados, carecían de la hermosura, gracia e inspiración
-de las griegas, romanas y cristianas.
-
-Cultivóse la música con algún entusiasmo entre algunos pueblos de
-América, distinguiéndose especialmente los mejicanos y peruanos. Sin
-embargo, sólo sirvió como auxiliar del canto y del baile. Respecto a
-la música de los haravies del Perú, dominaba en ella--según anónimo
-escritor--melancólica monotonía que nacía de su vaga tonalidad y de
-su constante terminación en notas bajas. La música azteca--escribe
-el señor Chavero--revelaba el carácter belicoso del pueblo y en los
-cantares de la muerte parecía a veces lluvia de lágrimas.
-
-Los instrumentos musicales que principalmente usaba el indio eran
-el atambor, tamboretes, sonajeros y chirimías, silbatos de hueso o
-madera y flautas de caña. En el Perú encontramos la _linya_, especie
-de guitarra de cinco a siete cuerdas. El canto se usaba con frecuencia
-en las funciones religiosas. Del mismo modo las danzas eran elemento
-principal de las citadas funciones, no careciendo tampoco de interés
-las llamadas guerreras. Aquéllas, unas tenían por actores a hombres
-y otras a mujeres, usándose en todas máscaras grotescas y trajes
-ridículos de colores.
-
-El himno religioso, el canto de guerra y las canciones romancescas
-tuvieron escaso valor. «Pocas muestras de cantos y salmodias
-religiosas nos han dejado las primitivas razas americanas; pero
-podemos asegurar que las endechas funerarias han prevalecido entre
-todas ellas, llegando a obtener en alguna la forma de verdaderas
-recitaciones poéticas. En el _Libro de los ritos de los Iroqueses_ se
-encuentran ejemplares de éstas»[275]. El canto más extendido entre las
-gentes aborígenes es el que nos dió a conocer Fernández de Oviedo con
-el nombre de _areito_ (del verbo aranak, recitar). El citado canto, tan
-parecido a los infantiles nuestros, coreados en rueda que repite el
-verso dictado por el que lleva la voz cantante, fué sumamente estimado.
-«Los cantos de Dakota recogidos por Riggs, los de Chippeway de los
-californios, y tantos otros, son verdaderas especies de areitos, al
-igual de los oídos por Oviedo en la isla española»[276].
-
- [275] Sentenach, Ob. cit., pág. 58.
-
- [276] Ibidem.
-
-
-
-
-CAPÍTULO XIV
-
- LA INDUSTRIA.--LA METALURGIA.--LA MINERÍA.--LOS CURTIDOS.--LOS
- TEJIDOS.--LA CERÁMICA.--LOS COLORES.--OTRAS INDUSTRIAS.--LA
- AGRICULTURA.--LA GANADERÍA.--EL COMERCIO.--LA MONEDA.
-
-
-Hubo industria en América, lo mismo entre las razas cultas que entre
-las incultas. En las primeras, como es natural, más perfecta que en
-las segundas. Muy frecuente era el uso de los metales en la América
-del Sur; poco común en la del Norte. Fundían el oro, plata y cobre
-aztecas e incas; también los caribes, haitianos y otros. No dejan de
-sorprendernos algunos productos del arte metalúrgico, considerando las
-pocas e imperfectas herramientas que tuvieron a mano. Desconocían el
-fuelle, el yunque, el martillo con mango, las tenazas, los clavos, la
-sierra, la barrena, el cepillo, el buril, las tijeras y la aguja. El
-oro era el metal más estimado y con él imitaban formas animales. Lo
-mismo sucedía en obras de madera y el carpintero apenas podía disponer
-más que del hacha y de la azuela.
-
-El cacique Guaynacapa--si damos crédito al historiador Gomara--«tenía
-de oro todo el servicio de su casa, adornaba además con estatuas de
-oro, de tamaño real, de cuantos animales, aves, árboles y hierbas
-produce la tierra, y cuantos peces cría la mar y agua sus reinos.»
-Otros caciques chapeaban las paredes de sus palacios y templos con el
-rico metal. «La metalurgia americana precolombina juega un gran papel
-entre las antiguas industrias humanas, tanto por la abundantísima e
-inmejorable riqueza de sus productos, como por el exquisito arte y
-estética que imprimieron en ellos»[277]. Causa admiración los muchos
-y preciosos objetos que hacían de oro y de plata; no los harían más
-perfectos los mejores artífices de Europa. Se conservan ajorcas y
-collares de delicadas y caprichosas labores, siendo de notar que en
-dichas joyas estaba mezclado el oro con el estaño y antimonio. En uno
-de los cintos que el cacique Guacanagarí regaló a Colón, había una
-carátula que tenía de oro las orejas, los ojos, la nariz y la lengua.
-Admirábanse objetos de oro, plata y pedrería en los palacios de
-Moctezuma y de Atahualpa. En los jardines del emperador de México se
-dice que había figuras de oro y plata que tenían movimiento, pues se
-habla de pájaros y otros animales que meneaban la cabeza, la lengua,
-las alas y los pies, añadiéndose que llamaba la atención un mono que
-hilaba y se ponía en cómicas actitudes. Sacudía una zumacaya la cabeza,
-daba una gaviota con el pico en una tabla, se picoteaban dos perdices
-y en una de las fiestas de los koniagas cuatro pájaros artificiales
-ejecutaban especie de pantomima.
-
- [277] Sentenach, Ob. cit., págs. 135 y 136.
-
-No sólo trabajaban los americanos las piedras preciosas, sino toda
-clase de piedra, haciendo con ellas la mayor parte de sus instrumentos
-y utensilios. De piedra hacían la punta de sus lanzas, los almireces,
-los metates, las pipas, los espejos, las estatuas y los relieves. No
-se limitaban a todo esto; también cincelaban la piedra, la pulían y
-le daban formas elegantes. Se distinguían en estos trabajos aztecas y
-peruanos.
-
-La industria _minera_ se estimaba mucho. Se beneficiaba especialmente
-el oro, la plata, el cobre, el estaño y el plomo. Se dice que sólo
-los aztecas aplicaron el plomo a la industria. Conocían los indios
-el azogue, aunque no la virtud que posee de separar el metal de la
-escoria. Había hierro en el país; pero ignoraban los indígenas sus
-infinitas aplicaciones. Buscábase generalmente el oro en el lecho
-de los ríos. Los nahuas mejicanos y los peruanos lo tenían en la
-superficie de la tierra; los primeros en las provincias del Mediodía,
-y los segundos en casi todas ellas. Unos y otros para adquirirlo,
-¿abrieron galerías subterráneas? No lo sabemos. La plata y el estaño
-lo extraían los nahuas de las minas de Taxco y de Tzompanco; el cobre,
-de Michoacán y de otras partes. Ignoramos de dónde lo extrajesen los
-peruanos.
-
-Respecto a la industria de curtir las pieles de los animales, animales
-que cazaban o pescaban muchas tribus, mostraron rara habilidad los
-indios. Los conquistadores españoles quedaron asombrados al ver cómo
-las tundían y adobaban. Los aztecas, no sólo las curtían perfectamente,
-sino las teñían de vivos colores. Más torpes los peruanos, se
-contentaban con meterlas dentro de grandes vasijas llenas de orines,
-zurrándolas después. En dicha industria aventajaban a los peruanos
-algunas tribus salvajes que se extendían desde el golfo de México al
-Océano Glacial del Norte. Las tribus de la Florida hacían finos mantos
-para sus caciques con las pieles de martas cebellinas. Los californios,
-los columbios, los hurones y otros, las curtían de diferentes modos.
-Los del Gila curtían las del alce, del ciervo, del oso y de la
-zorra; los esquimales, además de las de los animales dichos, las del
-rengífero, el lobo, la liebre, la ardilla, la foca y la ballena.
-
-La industria _plumaria_ adquirió mucha importancia. Las plumas de los
-pájaros se las mezclaba con el algodón en los tejidos y se hacían
-mosqueadores y abanicos. Con las plumas se adornaban los escudos de los
-guerreros y con ellas se reproducían los seres todos de la naturaleza:
-hombres, bestias, aves, reptiles, árboles, flores y hojas. Recogíanse
-las de los brillantes pájaros de los trópicos, entre los que figuraban
-el colibrí, el papagayo y el guainambi. Estas obras de pluma--si
-damos crédito a los historiadores de las Indias--podían competir con
-los cuadros más perfectos de los artistas europeos. De pluma estaban
-compuestos los mantos de los reyes y las vestiduras de los sacerdotes,
-los tapices que cubrían las paredes de los palacios y los templos, los
-quitasoles y las colchas de las camas. Eran muy estimados en México
-los artífices de estas obras de pluma, y porque vivían en el barrio
-denominado Amantla, se dió a ellos el nombre de _amantecas_.
-
-Asimismo se estimaba mucho la industria de tejidos de lana, alpaca,
-vicuña, llama y huanaco. La lana de vicuña la hilaban y tejían las
-vírgenes del Sol para los incas y los sacerdotes. Se desconocen
-los procedimientos de industria tan adelantada. Mantos de pelo le
-parecieron a Hernán Cortés de seda, lo mismo por la suavidad que por
-el brillo. Hilaban y tejían el algodón muchas tribus, distinguiéndose
-sobre todas los aztecas y peruanos, cuyos tejedores hacían toda clase
-de telas, lo mismo finas que bastas. A veces mezclaban el algodón y las
-plumas; a veces el algodón y el pelo de conejo.
-
-No sólo del reino animal, sino también del vegetal, sacaron todas
-aquellas razas muchos elementos para su industria. Los pobres mejicanos
-se vestían con telas hechas de las fibras del maguey y de ciertas
-palmas. Otros pueblos tejían telas con determinadas substancias; así
-los hurones hilaban el cáñamo silvestre, los guaicurues el hilo de
-ciertos cardos, los achaguas y los otomacos el de las palmeras, los
-tlinkits el de las algas marinas y los haidahs el de la corteza de
-cedro, de pino o de sauce. El juracaré se cubría con la corteza de los
-árboles, la cual pintaba, no la deshilaba. Con los vegetales se servían
-para la fabricación de cuerdas, esteras, cestas y otras clases de
-utensilios.
-
-De igual modo, muchas tribus trabajaban hábilmente la madera. Los
-aztecas y los mayas, que tuvieron su escritura geroglífica, usaron
-de hojas delgadas de palmera, y más frecuentemente de las fibras del
-maguey. Además de la fabricación del papel, ya se ha dicho que el
-maguey se empleaba para hacer telas, esteras y sogas; también como
-substancia alimenticia. Añadiremos a todo esto que de las espinas
-hicieron los aztecas agujas, y de las raíces los peruanos cierto
-jaboncillo, con el cual las mujeres se pintaban las pecas de la cara y
-se lavaban el cabello.
-
-La industria más extendida fué la _cerámica_. Quizá se desarrolló
-más rápidamente en América que en Europa. Los productos cerámicos
-eran numerosos y diferentes entre los pueblos americanos. Llegaron
-algunos a trabajar perfectamente el barro, revelándolo así los objetos
-encontrados en antiguos sepulcros del Perú, Chiriqui y Costa Rica.
-Entre las vasijas de los _mound-builders_ ya las había de largo cuello
-y de iguales formas que en la industria española. Mucho mejor que los
-_mound-builders_ trabajaron el barro los nahuas, los cuales hacían
-platos, fuentes, copas, jarros, calderos, pebeteros, urnas sepulcrales,
-instrumentos de música y otros muchos objetos. Puédese citar como
-ejemplos la urna de México, descubierta en la plaza de Tlatelulco,
-el vaso de Tula y el ídolo de Culhuacán. Del mismo modo los mayas
-trabajaron con toda perfección el barro, hasta el punto que los vasos
-de Yarumela son tan bellos como la citada urna de Tlatelulco entre los
-nahuas. Por lo que se refiere al Perú, también la cerámica era muy
-rica en formas. Brutos, aves y peces estaban reproducidos en los vasos
-de arcilla. Lo estaban el hombre y la mujer en sus diferentes edades,
-a veces en caricatura o en el acto de cumplir deseos carnales. Estas
-imágenes, ya daban la forma al vaso, ya sólo le servían de adorno.
-Vasos había que eran la cabeza o el pie de hombres o de monstruos.
-No encontramos en ningún pueblo vasos construídos con más ingenio.
-Algunos, por el movimiento del agua de que estaban llenos, reproducían
-la voz de hombre o el grito del animal que representaban: uno imitaba
-perfectamente el gemido lastimero de una anciana, como el que se halla
-en el _Museo Arqueológico de Madrid_; otro el gorjeo de un pájaro,
-un tercero el silbido de una culebra. Constan generalmente de dos
-botellas que se comunican y llevan el cuello de la una abierto, el de
-la otra sólo con agujeros que permiten el paso del aire. El aire que
-el agua desaloja al moverse es el que, pasando por los orificios o
-estrechos agujeros, produce el fenómeno. Ciertas vasijas redondas se
-llenaban por el asiento; ya llenas podía volvérselas sin derramar el
-líquido. Había, además, vasos que podríamos llamar _lacrimatorios_,
-los cuales representaban caras tristes y por los poros salía el agua
-y se deslizaba por las mejillas. «La variedad de los vasos del Perú
-era infinita. Se les descubre todos los días de nuevas formas en las
-excavaciones de los sepulcros. No parece sino que repugnaba a los
-alfareros la reproducción de los tipos que inventaban. Los hay de
-doble cuello y hasta de cuatro recipientes unidos por tubos huecos.
-En riqueza de formas no es comparable con la cerámica peruana ni aun
-la fenicia, que tenía también vasos de cuello doble y aun de tres
-recipientes»[278]. Añade el mismo historiador que en el siglo XV casi
-todos los pueblos americanos fabricaron el barro, siendo de notar que
-ni cultos ni salvajes conocieron la rueda del alfarero. Se cree que
-empleaban algún procedimiento para que la arcilla no se abollase ni
-resultara desigual el espesor de las paredes de los vasos. Tampoco
-se sabe si cocieron las vasijas en hornos. Los hubo en el valle del
-Mississipí, según dicen Squier y Davis; pero se ignora cuándo y quiénes
-los hicieron.
-
- [278] Nota manuscrita de Pi y Margall en su _Historia de
- América_, volumen 2.º, pág. 1.236.
-
-Si se trata de los _colores_, los sacaron de los tres reinos de la
-naturaleza. Recurrieron a los vegetales casi todas las tribus. Aztecas
-y peruanos se sirvieron para sus tintes lo mismo de los minerales que
-de los vegetales.
-
-Del reino animal utilizaron la cochinilla y ciertas ostras. De la
-primera sacaron el color carmesí y de las segundas el de púrpura. Los
-mayas y nahuas se servían de la cochinilla, y los nicaraguatecas de las
-ostras. No sólo servían los vegetales para los tejidos; también para
-la fabricación de cestos, canastos, esteras, cuerdas, sogas y otros
-objetos. En los textiles, diferentes en las formas, usos, colores y
-trama, los había sencillos como los de los iroqueses y algonquinos,
-artísticos como los de los aztecas, peruanos y otras tribus del Sur de
-América. Se sabe que las razas que vivían cerca del mar de los caribes
-usaban la palmera y el cabuya o henequén para hacer toda clase de
-cuerdas; los tobas se servían de la bromelia; los muscogis empleaban
-retorcidas cortezas de árboles o hierbas parecidas al lino, y los
-iroqueses tenían como substancia principal los filamentos del sauce
-o del cedro. Los californios del Norte hacían esteras de raíces de
-sauce, los nutkas de fibras de cortezas de cedro, y multitud de pueblos
-de mimbre, junco o bambú. Iroqueses, hurones, tacullis y colombios
-de tierra adentro, hacían sus vasijas, platos y copas de cortezas
-de varios árboles; los shoshonis y otros, de mimbre o de hierbas
-trenzadas; los apaches, de varetas de sauce; los yaquis, los ceris y
-los nicaraguatecas, de calabaza. De la vajilla de los haitianos se
-hacen lenguas algunos cronistas.
-
-Respecto a objetos de madera sobresalían los aztecas y los mayas,
-superiores a los peruanos, y entre las razas salvajes los chinuks, los
-esquimales, los koniagas y los tinneks.
-
-Pocos progresos hizo la _agricultura_, industria que presupone el
-empleo de bestias de tiro y el uso del arado. Los aztecas se servían
-para romper la tierra, ya de una especie de pala de roble, ya de una
-herramienta de cobre y madera; los incas usaban una como laya. Araban,
-pues, la tierra con una estaca o pértiga terminada en punta, de cuatro
-dedos de ancha, larga como de una braza, llana por delante y redonda
-por detrás, que llevaba a una media vara de su remate sólido y firme
-travesaño. Clavábase la estaca en la tierra y saltando el labrador
-sobre el estribo la hincaba cuanto podía. Seis o siete hombres,
-apalancándola al mismo tiempo y tirando con toda su fuerza, levantaban
-grandes terrones. Las mujeres, que asistían a la faena, ora rompían los
-terrones con sus rastrillos, ora volvían las tierras de abajo arriba,
-para que, puestas al aire y al sol, las malas raíces se secaran pronto
-o muriesen. Fatigoso y pesado era el procedimiento; pero con él se
-conseguía suplir la falta de yuntas, como también el uso del arado y de
-otros instrumentos de agricultura.
-
-Hacíase la siembra agujereando el suelo con agudas estacas y echando la
-semilla en los agujeros, los cuales tapaban con tierra, sirviéndose del
-pie o de la mano. A su tiempo se escardaba o se limpiaba de hierbas y
-broza. Cuando la mies estaba en sazón, en el mismo terruño o en próximo
-paraje, se levantaba una especie de barraca de madera y cañas, donde
-muchachos con piedras y a gritos ahuyentaban las aves y toda clase de
-animales dañinos. Contribuía al atraso de la agricultura la falta de
-instrumentos de toda clase. Los americanos desconocían el molino y el
-cedazo: el maíz lo molían sobre una piedra plana con otra en forma
-de media luna, que cogían con las dos manos. A fuerza de repetidos
-golpes y de batirlo una y otra vez, lo reducían a tosca harina. Luego
-extendían la harina sobre mantas de algodón, pegándose la flor y
-quedando suelto el salvado. Con la harina formaban tortillas que las
-tostaban en los hornos. De otros varios modos preparaban el maíz, pues
-con él hasta hacían un licor, dejando fermentar el agua en que había
-cocido aquella planta.
-
-Los abonos eran conocidos y aun estimados por muchos pueblos; pero
-principalmente consistían en la ceniza. En unas partes se pegaba fuego
-al rastrojo y en otras a los arbustos o matas: la ceniza se extendía
-por las tierras destinadas al cultivo. Los peruanos, además de la
-ceniza, abonaban las tierras, ya por medio de excrementos humanos, ya
-por medio de excrementos del ganado, y muy especialmente por el que
-dejaban los numerosos pájaros marinos de las islas Chinchas. También
-servía de abono los peces muertos que el mar arrojaba a la playa.
-Refieren los cronistas, que desde Arequipa a Tarapaca era tan estimado
-por los agricultores el estiércol de las aves marinas, que se castigaba
-con la pena capital al matador de ellas e igualmente al que entraba en
-las islas durante la cría de dichos pájaros.
-
-Los mayas de la América Central, lo mismo que los aztecas mejicanos y
-los incas peruanos, hicieron algunos progresos en la agricultura. Entre
-los pueblos de la América Central se distinguieron los habitantes de
-Nicaragua. Los nicaragüenses para el riego de las tierras conducían el
-agua a veces de ásperas y lejanas distancias, por medio de acequias y
-acueductos. Tales obras causan a la sazón no poca sorpresa a nuestros
-ingenieros. No dejó de aprovecharse ni un solo pedazo de tierra
-cultivable. En las costas más bajas, como en las montañas más altas, se
-cogían abundantes cosechas de maíz, patatas, algodón, coco, etcétera.
-También practicaron con mucho acierto y dieron bastante desarrollo a la
-_horticultura_.
-
-Cultivábase el maíz por numerosas tribus, y aunque no tanto, la
-mandioca, las judías, las patatas o papas, el pimiento (_chile o axi_),
-la calabaza, el _maní_ (cacahuete), el tabaco, el maguey, el cacao,
-el algodón y el plátano; en el Perú, muy especialmente, la coca y la
-quinua. Indígena del Perú, o importada de Chile, la patata constituía
-en algunas partes el principal alimento de los indios: dicha planta
-era desconocida en México, lo cual prueba que peruanos y mexicanos
-ignoraban recíprocamente su existencia. Por lo que al tabaco se
-refiere, conviene no olvidar que el uso que de él hacían los peruanos,
-era diferente del de otros pueblos donde era conocido, pues allí sólo
-lo empleaban como medicina en forma de rapé[279]. Del maíz sólo diremos
-que era el principal alimento, lo mismo entre los pueblos del Norte que
-entre los del Sur del continente americano; después de su exportación
-al Antiguo Mundo, también aquí se extendió rápidamente.
-
- [279] Garcilaso, _Com. Real._, parte I, lib. II, cap. XXV.
-
-El pan llamado _cazabe_ se hacía de la yuca o mandioca. Conocían muchas
-de las excelentes cualidades del maguey (_agave americano_) y del
-_maní_.
-
-Los árboles que producían el cacao sólo se cultivaban en las tierras
-calientes de México, y en las que median entre los dos istmos, y se
-plantaban por hileras, distantes uno de otro sobre cuatro varas, cerca
-del agua, para que fuera fácil el riego y a la sombra de árboles más
-altos y frondosos, para que a causa de los ardores del sol no cuajara
-el fruto.
-
-Fué muy estimada en algunos puntos la _ganadería_. No se conocía el
-caballo, si bien la paleontología muestra que lo hubo en los primitivos
-tiempos. Recorrían numerosos bisontes las praderas. Pacían en los Andes
-del Perú cuatro especies de carneros: el llama, el huanaco, la alpaca
-y la vicuña. Consiguieron los incas domesticar el llama, sirviéndose
-de él para los transportes. El huanaco, la alpaca y la vicuña pacían
-salvajes por los páramos de los citados montes. No se consentía al
-campesino peruano que cazase estos animales silvestres. Cada año se
-celebraba una cacería, ya presidida por el Emperador, ya por sus
-representantes. No se repetían las cacerías en la misma parte del país,
-sino cada cuatro años, pues de este modo podían reponerse fácilmente
-los animales.
-
-Los indios trasquilaban y recogían excelentes lanas de los animales
-muertos; de igual manera se aprovechaban del vellón de los llamas
-que destinaban al acarreo. Tanto los llamas como los otros animales
-de la misma familia, casi sólo eran estimados por su lana. La lana de
-la vicuña, dice Walton, era mucho más apreciada que el pelo fino del
-castor del Canadá y que la lana de la _brébis des Calmoucks_ o de la
-cabra de Siria[280]. Además del animal doméstico llama, Garcilaso de
-la Vega cita gansos en el Perú, Hernán Cortés refiere que gallinas,
-ánsares y perros castrados había en México, no cabe duda que el
-pavo y otras aves se criaban en los pueblos mayas, y--según ciertos
-autores--el conejo, la liebre y la abeja. El P. Las Casas habla de
-colmenas, y Gomara dice que las abejas eran pequeñas y la miel un poco
-amarga. Convienen los historiadores que en los estanques de uno de los
-palacios de Moctezuma se mantenían varias aves acuáticas.
-
- [280] _Relación histórica y descriptiva del camero peruano_,
- pág. 115. Londres, 1811.
-
-Numerosas tribus de América no conocían la agricultura. Los patagones,
-los charrúas y otras muchas tribus vivían exclusivamente de la caza,
-la pesca y los frutos silvestres. Lo mismo hacían las que en el Norte
-habitaban más allá de los Grandes Lagos. Aun en la América Central
-se encontraban tribus que desconocían los trabajos agrícolas más
-rudimentarios.
-
-Pocas razas salvajes se dedicaban al _comercio_. Había, sí, cambio
-de productos de hogar a hogar y aun de tribu a tribu. Los españoles
-daban a los indios fruslerías por artículos de utilidad. «En la isla
-de Guanahaní--dice Cristóbal Colón--nos daban los indígenas por
-cuentecillas de vidrio y cascabeles, papagayos, ovillos de algodón,
-azagayas y otras muchas cosas. Hasta diez y seis ovillos que pesarían
-más de una arroba ví dar por tres centis de Portugal, que equivalen a
-una blanca de Castilla». Entre las razas salvajes sólo podemos decir
-que se dedicaban al comercio antes de la conquista los haidahs, los
-nutkas, los chinuks, los columbios y los mojaves; pero los verdaderos
-comerciantes de América fueron los nahuas y los mayas, que tuvieron
-sus mercados, sus ferias, sus expediciones mercantiles y algo que
-suplía la moneda. Desde la remota época de los xicalancas venían los
-nahuas ejerciendo el comercio en Veracruz, Oajaca y Tabasco. Durante
-la dominación de los toltecas adquirieron importancia comercial Tula y
-Cholula, bajo los chichimecas Tlaxcala y bajo los aztecas Tlatelulco,
-alcanzando en esta última época su apogeo. Los mercaderes de Tlatelulco
-llegaron a rivalizar con la nobleza, se regían por Cónsules y
-Tribunales propios y formaban uno de los Consejos de la corona. A los
-pueblos del Mediodía cambiaban artículos de algodón, pieles, objetos de
-oro, piedras preciosas y esclavos por aromas, plumas, productos de mar
-y muy especialmente ámbar, una de las materias más estimadas por los
-nobles de México.
-
-Era aún más considerable entre los nahuas el comercio interior. Todos
-los días celebraban mercado y semanalmente una feria en Tlatelulco,
-Tlaxcala, Tezcuco y otros pueblos. La plaza que para los mercados y
-ferias había en Tlatelulco se hallaba rodeada de portales; en ella se
-vendían toda clase de mercancías; pero en su correspondiente calle o
-compartimiento. Aquí, se vendía la caza; allí, la hortaliza; más allá,
-las frutas; en ésta, las telas; en aquélla la porcelana. Vendíase en
-este compartimiento la plata, el oro y la pedrería, y en aquél, la
-piedra, los adobes y el ladrillo; en otros muchos, los diferentes
-productos de la naturaleza y del arte. Dentro de la misma plaza había
-un edificio (_teopancalli_) donde estaban sentados 10 o 12 jueces
-que regulaban los precios, dirimían toda clase de cuestiones entre
-vendedores y compradores y castigaban a los delincuentes. Refiere
-Hernán Cortés que unas piezas de estaño hacían oficio de moneda en
-varias provincias; Ixtlilxochitl cita cierta moneda de cobre, larga
-de dos dedos, ancha de uno y gruesa como un real, que habían usado
-los indígenas de Tutupec; y Bernal Díaz del Castillo habla de unos
-cañutillos de pluma blancos y transparentes, llenos de granos de oro
-que, según los gruesos y largos, se les daba determinado valor. Pero
-lo que pasaba en todas partes por moneda corriente eran almendras de
-cacao, las cuales se podían emplear sueltas y también reunidas en
-_xiquipillis_ (8.000) y en sacos (24.000). La moneda, pues, en México
-era el cacao; las monedas de estaño de que habla Cortés y las de cobre
-de Ixtlilxochitl debieron ser puramente locales. En todos los mercados
-se vendía por cuenta y medida, no por peso. «Fasta agora no se ha
-visto vender cosa alguna por peso», escribe Hernán Cortés, después de
-recorrer el mercado de Tlatelulco. Refiere Oviedo que en Nicaragua
-se compraba por diez almendras de cacao un conejo, por otras diez se
-gozaba una prostituta y se adquiría por ciento un esclavo.
-
-También entre los mayas tenía suma importancia el comercio. Del mismo
-modo, allí los comerciantes constituían clase privilegiada; había
-mercados y ferias, y un empleado regulaba los precios y castigaba a los
-infractores de las leyes comerciales. El comercio exterior se hacía por
-grandes caravanas.
-
-En suma, nahuas y mayas eran comerciantes; pero a causa de ser
-imperfectísima la moneda, prevalecía tanto en los primeros como en los
-segundos el cambio directo de las cosas.
-
-«La sarta de conchas--escribe Pi y Margall--se dice hoy que haría
-el oficio de moneda en todas las tribus que ocupaban el territorio
-del Canadá, los Estados Unidos y las dos Californias. Aun entre los
-yucatecas se cree que sirvieron de moneda las conchas»[281].
-
- [281] Nota manuscrista en la pág. 1.244 de la citada obra y
- volumen.
-
-
-
-
-CAPÍTULO XV
-
- ALIMENTACIÓN DEL INDIO.--EL CANIBALISMO.--BEBIDAS EMBRIAGADORAS
- DE LOS INDIOS.--EL FUEGO: MODO DE OBTENERLO.--LA LUZ.--LAS
- LÁMPARAS.--LAS CASAS DE LOS INDIOS.--LAS ALDEAS.--LAS VIVIENDAS
- DEL SALVAJE.--EL VESTIDO.--LOS ADORNOS.--LA CAZA Y LA PESCA.--LAS
- CANOAS O PIRAGUAS.--LOS JUEGOS DE AZAR.--EL JUEGO DE PELOTA.
-
-
-La alimentación del indio era abundante tanto de vegetales como
-de substancias animales en los países cálidos y fértiles. Por el
-contrario, en los fríos y estériles, la alimentación se conseguía con
-grandes trabajos y a veces consistía en arañas, gusanos, lagartijas,
-culebras, etc.
-
-Entre los alimentos _vegetales_, además de aquellos que la naturaleza
-producía espontáneamente (plátano, los frutos de la pita o agave, el
-ajo, el puerro y otros), los que necesitaban cultivos elementales
-(maíz, patata, arroz salvaje, mandioca, yuca, etc.) Ponen algunos
-escritores en la lista de las subsistencias vegetales la coca y
-el tabaco. De la coca hacían uso los peruanos, los habitantes
-de Venezuela, de Nicaragua y tal vez los tlinkits de la América
-Septentrional. Seguramente que el tabaco carece de las virtudes de la
-coca. Cuando los españoles comenzaron la conquista, el cultivo y el
-uso del tabaco estaba limitado a parte de las Antillas, Venezuela,
-México y algunos pueblos situados entre el golfo mejicano y el de San
-Lorenzo. El uso del tabaco en la isla de Santo Domingo--según refiere
-Oviedo--estaba reducido a quemar las hojas en un plato, y luego aspirar
-el humo por las narices mediante un tubo en forma de Y griega o
-mediante dos canutos de caña. El efecto que producía era caer el que lo
-usaba en profundo letargo. Los mexicanos aprendieron de los dominicanos
-y se acostumbraron al mismo vicio.
-
-La alimentación _animal_ variaba desde el walrus, lobo marino,
-ciervo, antílope o bisonte, propia de los indígenas del Norte, hasta
-la delicada pesca de los ríos de la América del Sur y los sabrosos
-mariscos de sus costas é islas, que sostenían a muchas tribus
-ribereñas. Entre los alimentos animales uno de los más estimados eran
-perros castrados que los indígenas alimentaban y engordaban. Huelga
-decir que comían venados, liebres, conejos, patos y gallinas. Estimaban
-mucho los huevos.
-
-El reino _mineral_ proporcionaba la sal y algunas tribus comían una
-especie de tierra o caolín, ya sola, ya mezclada con algunas raíces.
-
-De los aztecas diremos que aventajaban en alimentos a las demás razas.
-No conocían el trigo, ni el centeno, ni la avena, ni el mijo; todo lo
-cual suplían con las tortas que hacían del maíz, como hoy sucede en
-algunas comarcas de España. Hacían pasteles de aves y empanadas de
-pescado; conocían la olla podrida. Cortés afirma que la miel, lo mismo
-de maíz que de maguey, era mejor que el arrope. Estaban adelantados
-en la cocina y llevaron el sibaritismo hasta servir todo lo caliente
-en platos con braserillo: así se hacía en los palacios de los reyes.
-Los pueblos de la América Central se parecían a los aztecas, si bien
-preferían el pescado y las frutas a la carne. Los nicaraguatecas se
-lavaban las manos antes de comer y la boca después de la comida. En
-el imperio de los incas, cuyos adelantos competían con los de los
-aztecas, se estimaba el maguey más que en ninguna parte; de él sacaban
-miel, vino y vinagre; de él, mezclándolo con maíz, arroz o pepitas de
-mulli, fortísimo brebaje. Pan y vino hacían también del maíz, el cual
-molían en anchas losas. Lo comían crudo, asado, cocido, en gachas; lo
-convertían en agradable licor desliendo la harina en agua. Disponían
-igualmente de la _quinua_, que era una especie de arroz; lo usaban
-como comida y como bebida. Completaban sus alimentos con la carne de
-sus carneros, de ordinario hecha cecina, con peces, con frutas, con
-legumbres y con raíces.
-
-Entre las muchas razas salvajes que comían el maíz, podemos citar
-las siguientes: al Norte de México, los pimas, los _pueblos_ y los
-californios del Mediodía; al Sur del Perú, los araucanos; al Oriente
-de los Andes, los chiquitos y otros; en la cuenca del Orinoco, los
-otomacos, y hacia el Atlántico, los caquesios y algunos más. Otras
-razas salvajes suplían la mandioca por el maíz, como sucedía con muchos
-pueblos de los Llanos. No pocas tribus de Barlovento usaban el pan de
-_ajes_; los californios del Norte, los del Centro y los del Sur, el pan
-de bellotas.
-
-Tostaban el maíz, arroz, etc., dentro de habitaciones a propósito,
-moliéndolos luego en morteros con mazas o en piedras planas con
-rodillos.
-
-Consideramos también como uno de los alimentos de muchos pueblos indios
-el hombre. No cabe duda alguna que lo mismo en el Norte que en el Sur
-y en el Centro de América, existió la antropofagia o canibalismo,
-llegando a ser conocidas algunas tribus con el nombre de _comedores de
-hombres_. Por comedores de hombres la nación española consintió que sus
-capitanes o conquistadores persiguieran, hicieran esclavos y vendieran
-a los indígenas. ¿Eran caníbales por glotonería, por odio o por sed
-de venganza? No podemos dar respuesta satisfactoria; pero sí de que
-eran comedores de hombres, los cuales hallamos lo mismo entre las
-razas cultas que entre las salvajes. Afirma Hernán Cortés que durante
-el sitio de México los tlaxcaltecas, los otomíes, los naturales de
-Tezcuco, los de Chalco y los de Xochimilco se comían alegremente los
-cadáveres de los enemigos en sus cenas y almuerzos. Añade que a los
-soldados de Matlanzingo se les cogió muchas cargas de maíz y de _niños
-asados_. Termina diciendo que en su expedición al Golfo de Honduras
-mandó matar a un mexicano porque se le encontró comiendo carne de un
-indio. Extendióse el canibalismo a los pueblos mayas. No cabe duda que
-desde el istmo de Tehuantepec al de Panamá se comían a los hombres
-sacrificados en los altares de los dioses. Que existió el canibalismo
-en Guatemala lo dice el P. Las Casas; en Yucatán, Pedro Martir de
-Anglería, y en Nicaragua, Gonzalo Fernández de Oviedo. No es dudoso que
-lo hubiera entre los caribes, en Santo Domingo y en toda la América.
-Llegaron algunas tribus a cebar a los prisioneros para hacerlos más
-sabrosos.
-
-En general no sentían el hambre ni los indios de la América del Norte,
-ni los de la Central, ni los del Sur. Sufrían hambres pasajeras los
-pueblos cultos y los salvajes, lo cual no debe causar extrañeza,
-considerando que hoy mismo en la culta Europa no puede impedirse,
-aunque de tarde en tarde, el azote del hambre.
-
-Lo extraño es que pueblos adelantados como los aztecas, y que no
-ignoraban algunos guisos de verdadero gusto, comiesen en el suelo,
-emplearan no sillas, sino toscas banquetas o almohadones. Usaban
-por manteles vistosas esteras de palma. ¿Desconocieron el uso de
-las servilletas? No lo sabemos. De los yucatecas se dice que tenían
-manteles y servilletas, añadiendo los cronistas que se desvivían por
-conservarlos limpios.
-
-Era muy común la embriaguez entre los indios. Bebidas embriagadoras, ya
-por fermentación sólo del maíz, ya por fermentación del maíz con otras
-substancias, eran muy estimadas en las tribus que sabían obtenerlas.
-Citaremos el _pulque_ entre los mejicanos y la _chicha_ entre los
-indígenas de Chile y de Guatemala. También las mujeres del harem de
-Atahualpa sirvieron la chicha en grandes vasos de oro a Hernando
-Pizarro y a Soto[282]. Unos pueblos preparaban la chicha de una manera
-y otros de otra. Un escritor antiguo dice que la preparaban poniendo
-a fermentar en agua, cebada, maíz tostado, piña y panocha, añadiendo
-también especias y azúcar. Del mismo modo el _aca_ era usado entre los
-peruanos y el _cajuni_ entre los brasileños. Embriagábanse por otros
-medios las tribus que no sabían obtener las bebidas dichas, pudiéndose
-citar, entre otras, los _otomaques_ (Orinoco) que tomaban como rapé los
-polvos de una semilla (_yuapa_) mezclada con otras substancias. Además,
-no pocas tribus usaron bebidas no fermentadas, como el _mate_ (planta
-parecida al acebo, cuyas hojas se cuecen como el té) y algunas otras.
-
- [282] Prescott, _Hist. del descubrimiento y conquista del
- Perú_, tomo I, pág. 373.--Madrid, 1858.
-
-Por lo que respecta al fuego, conocido entre los aborígenes americanos,
-se producía por _fricción_ (esto es, barrenando con un trozo cilíndrico
-de aguzada punta y madera dura otro pedazo de madera más blanda); por
-_percusión_ (golpeando pedernales con piritas u otras piedras que
-contuviesen hierro); y mediante _reflexión_ «con un brazalete grande
-(chipaba), del que colgaba un vaso cóncavo como media naranja, muy
-bruñido, poníanlo contra el sol y a un cierto punto donde los rayos que
-del vaso salían, daban en junto, ponían un poco de algodón carmenado,
-el cual se encendía en breve espacio.»[283]. Servíales el fuego para
-calentarse y alumbrarse. La _hoguera_ fué principal elemento de
-vida del indígena. Si en un principio algunas tribus iluminaban sus
-chozas con gusanos de luz o de otros modos primitivos, descubierto el
-fuego, la luz contribuyó de un modo extraordinario al progreso de la
-humanidad. Tuvo origen entonces la industria de alfarería por lo que se
-refiere a las _lámparas_, siendo los esquimales los primeros que las
-conocieron. Al mismo tiempo se fabricaron las primeras vasijas de barro
-(_ollas_) y de arcilla. Es de creer, pues, que al ladrillo de adobe,
-sucedió la lámpara del esquimal y luego las restantes alfarerías.
-
- [283] Garcilaso de la Vega, _Com. Reales_, I, 13, 198, cap.
- XXII.
-
-En capítulos anteriores hemos dicho que las habitaciones o viviendas
-indígenas, fijas o movibles, variaban desde la casa del esquimal,
-hecha con bloques de nieve, hasta los palacios de los aztecas y de
-los incas, fábricas de piedras no pulimentadas. Bueno será advertir
-que algunas tribus no conocieron más abrigo que el de los bosques.
-Se defendían del sol a la sombra de los árboles, de las rocas o de
-los barrancos; del viento, con parapetos de piedras o de broza.
-En cuevas se metían cuando arreciaba el frío. Los salvajes que ya
-tenían casas, las construían de diferentes formas y maneras. Unas las
-cubrían de paja, barro o corteza de árbol, otras eran altas o bajas
-y se fabricaban en llanuras, en elevaciones o debajo de la tierra.
-Constituían un adelanto los _buhíos_ de Haití y de otras islas del mar
-de los caribes. Eran generalmente poliédricos hasta el arranque del
-techo y cónicos hasta el remate. A veces estos buhíos tenían la forma
-rectangular. Cerraban cada uno de los lados por postes o troncos de
-árbol, y entre poste y poste colocaban cañas unidas por bejucos. La
-armadura del techo se formaba con varas que partían de las soleras de
-los troncos y se unían a un alto madero hincado en el centro de la
-casa: los intersticios se cubrían por cañas, pajas, hojas de bihao
-o de palmera. Todas las puertas tenían su correspondiente dintel y
-casi todas tenían jambas. Las casas que se hacían donde la madera era
-abundante, ésta predominaba en los materiales de construcción; donde
-no existía el arbolado, predominaba la piedra, el barro o el adobe.
-Al contemplar la regularidad y armonía de los edificios de México y
-el Perú, casi no se explica que el arquitecto indio no conociese el
-_compás_ ni la _plomada_, ni la _escuadra_, como tampoco tuviera idea
-del _arco_, elemento esencial de la arquitectura. La reunión de las
-cabañas o tiendas formaban _aldeas_ (rancherías, tabas, etc.), más o
-menos grandes, más o menos sólidas. Las casas de los jefes, templos,
-etc., se rodeaban generalmente de empalizadas para su protección.
-
-Tales villorrios se hallaban frecuentemente esparcidos a lo largo de
-las costas de los mares, de los ríos y de los lagos, lo cual fué causa
-de las relaciones exageradas que del número de indígenas dieron los
-conquistadores europeos, quienes llegaron a suponer que también estaban
-habitadas las zonas mediterráneas.
-
-La miseria en el hogar salvaje no podía ser mayor. Las camas eran
-bastas y pobres tarimas enclavadas en la pared. Colgaban del techo
-carne o pescado hechos cecina, mazorcas de maíz y a veces el trineo
-o la canoa; de las paredes colgaban las armas y cabezas de búfalo o
-ciervo; no lejos de la puerta se hallaban los trofeos del dueño de la
-casa. Unos hincaban la lanza delante de su toldo, otros en altas cañas
-las cabezas de las reses muertas por su mano y algunos sobre viejas
-aljabas las cabelleras de sus enemigos. Humosas teas iluminaban de
-noche la habitación o choza del salvaje, y sólo en las viviendas de los
-esquimales o en los subterráneos de la isla de Fox, ardían lámparas
-de piedra alimentadas por aceite de ballena o de foca. Ni los mismos
-mexicanos y peruanos dispusieron de mejor luz. También el señor feudal
-europeo colgaba en sus desabrigados salones las lanzas, alabardas y
-ferradas mazas, y en las puertas de su castillo cabezas de jabalíes o
-de lobos; también el vasallo vivía en casas de barro y se alumbraba con
-resinosas teas.
-
-Lo mismo en las casas de los indios cultos, que en las de los salvajes,
-vivían hacinados viejos y jóvenes, hombres y mujeres. Las casas de los
-pobres sólo tenían un aposento. Si las de las razas cultas o de los
-indios algo acomodados tenían más de una pieza, el dormitorio era uno.
-Ellos hacían públicamente actos que la moral y el pudor quieren que
-sean secretos. Unicamente entre los reyes y los nobles parecía existir
-cierta honestidad.
-
-Acerca del uso del _vestido_, halló Colón, en su primer descubrimiento,
-desnudos a hombres y mujeres, presentándose todos sin muestra alguna
-de sonrojo. En algunas partes vió el Almirante que las hembras se
-ponían unas _cosas_ de algodón que apenas _les cobijaban la natura_.
-Afirma el P. Gumilla que las mujeres del Orinoco se avergonzaban, no
-de andar desnudas, sino de cubrirse las carnes. Es, pues, evidente
-que en casi toda América iban desnudos hombres y mujeres, siendo una
-excepción los que iban vestidos. En los países comprendidos entre los
-dos trópicos se cubrían con pieles; pero era cuando arreciaba el frío o
-les molestaba la lluvia.
-
-En muchas partes las mujeres usaban faldas con las cuales se cubrían
-desde la cintura a las corvas; en otras, pequeños delantales que
-flotaban a merced del viento; y en algunas, cortas sayas hechas con
-fibras de cortezas de árbol. En las costas meridionales del mar de los
-Caribes, las mujeres se ponían un simple hilo, y los hombres llevaban
-recogido el miembro o metido en cañutos de metal, en tubos de madera o
-cuellos de calabaza.
-
-Algunas tribus pegaban a su piel varias plumas y las pegaban con un
-barniz resinoso.
-
-Costumbre fué también que el salvaje (esquimal, botocudo, etc.),
-perforase con dijes, joyeles, piedras, etc., la nariz, labios, orejas o
-mejillas.
-
-No sabemos cuándo y cómo comenzaron a usar _vestido_ los americanos.
-Tanto la forma como la materia variaban de un modo extraordinario.
-Llamaba la atención la piel finísima de algunos vestidos, siendo muy
-común abrigarse con pieles de búfalo, ciervo, lobo marino, etc.
-
-Entre los aztecas, las mujeres vestían el _huipil_ o camisa sin mangas
-o con medias mangas que del cuello bajaba a las rodillas y el _cucilt_
-o especie de faldellín que las cubría de la cintura abajo; llevaban
-también sandalias. Mejor vestida iba la mujer en el imperio de los
-incas. Llevaba en la cabeza vistosa cinta, del cuello a los talones
-una bata que se ajustaba a las caderas con ancho cinto, de los hombros
-a los tobillos fino manto sujeto por alfileres de oro o plata que
-llamaba _topus_, y en los pies, abarcas hechas de fibras de cabuya.
-Era bastante parecido el traje del varón. En las sienes llevaba una
-guirnalda; de la garganta a las rodillas camiseta sin mangas ni cuello;
-encima, una manta de lana en las tierras frías y de algodón en las
-calientes; en los pies, albarcas.
-
-Más bellos eran los trajes de los iroqueses y algonquines. Diferían
-muy poco los de la mujer y el hombre. La túnica era ceñida, la manta
-estaba compuesta de pieles de castor, y casi siempre salpicada de
-vivos colores, y las polainas y zapatos se hacían de pieles de ciervo.
-La diferencia más notable entre el traje de la mujer y del hombre
-consistía en que la túnica de la primera era ancha y flotante.
-
-El _tatuaje_ (imprimir en el cuerpo dibujos hechos con una aguja y una
-materia colorante) fué general entre los americanos y se consideró como
-un adorno, siendo los colores más usados el rojo, amarillo, blanco y
-negro, que fabricaban con ocres, cal, carbón y jugos de diferentes
-plantas. Del mismo modo pintábanse casi todas las razas, y lo hacían
-casi siempre para embellecerse. Unas se pintaban la nariz, la barba o
-los dientes, otras todo el rostro, algunas el pecho y muchas todo el
-cuerpo.
-
-Los caquesios se pintaban el brazo si en duelo o en batalla habían
-dado muerte a uno de sus enemigos, el pecho si habían vencido en dos
-combates, y del ojo a la oreja si victoriosos por nuevos triunfos
-habían entrado en la corte de sus caciques. Los guaycurues cuando
-eran niños se pintaban de negro las carnes, ya mozos de encarnado,
-ya ancianos o jefes de varios colores. En algunas razas era el más
-estimado aquel que se presentaba con colores más brillantes; esto
-sucedía entre los salivas y los cumaneses.
-
-Numerosos adornos usaban, lo mismo las razas cultas que las salvajes.
-Aunque los caciques de Haití iban desnudos, llevaban coronas, placas
-en el pecho y cintos con carátulas de oro. Los reyes de México, aunque
-se presentaban casi desnudos, llevaban durante determinadas fiestas
-joyas en las orejas, nariz, labios y garganta; encima de los codos,
-brazaletes, de los cuales salían brillantes plumas; en los brazos,
-ajorcas de oro; en las muñecas, pulseras de perfumado cuero con sendas
-esmeraldas; de la rodilla abajo, grebas de luciente oro; en los pies,
-sandalias de piel de tigre con suela de piel de ciervo; la espalda
-estaba adornada con vistoso plumaje; en la cabeza llevaban un pájaro
-disecado de vivos colores, y en las sienes dos borlas de finísimo
-plumión, que bajaban de lo alto de la cabellera. Otros adornos, más o
-menos ricos, usaban, no sólo los monarcas aztecas, sino los cortesanos
-y los poderosos magnates del imperio.
-
-La mayor parte de las razas no se cortaban el cabello. Unas lo llevaban
-suelto y a la espalda (apaches, etc.), otras distribuído en trenzas,
-algunas como formando una corona alrededor de la cabeza, y no pocas a
-manera de asas. Entre las razas que se rapaban la cabeza, citaremos los
-tarascos. Los nicaraguatecas se dejaban un mechón en la coronilla, y
-las mujeres, entre los albayas, una cresta que iba del cerviguillo a
-la frente; los yucatecas se quemaban el cabello en la coronilla; los
-tupinambaes lo llevaban como nuestros monjes, etc.
-
-La _caza_ y la _pesca_ fueron entre los indios cultos y salvajes
-ocupación principal. Si los primeros la consideraron como ejercicio de
-recreo, los segundos se entregaron a ella por necesidad. El cazador y
-el pescador indio conocían todos los medios para apoderarse y destruir
-los animales. Lo mismo usaban las trampas o lazos que las armas
-arrojadizas, valiéndose de una manera o de otra para cazar ciervos,
-antas, liebres, conejos y toda clase de pájaros.
-
-Veamos cómo se verificaban las grandes cacerías en México y en el Perú.
-Cientos y cientos de hombres formaban un gran círculo, el cual iban
-poco a poco reduciendo o haciéndolo más pequeño. Conseguían de este
-modo que todas las reses se fueran cobijando en un lugar del bosque
-donde había muchas trampas y redes. Esto hacían los aztecas. Los incas,
-en número también considerable de hombres, provistos de lanzas y palos,
-corrían en opuestas direcciones, llevando la caza a determinado sitio.
-Mataban, desde luego, todas las alimañas y muchos venados; de ningún
-modo a los huanacos y vicuñas. Es de notar que este sistema de caza lo
-empleaban de igual manera los pueblos salvajes. Lo practicaban, entre
-otros, los patagones, los mosquitos de Honduras y los guajiros de
-Orinoco. Los últimos se distribuían en forma de media luna y cerraban
-el círculo cuando veían reunidas gran número de reses. En México había
-parques y sotos reservados a los reyes, incurriendo en pena de muerte
-los cazadores que se atrevían a penetrar en aquéllos; en el Perú, fuera
-de las cacerías anuales ordenadas por los incas, no se permitía matar
-huanacos ni vicuñas.
-
-Dedicábanse principalmente a la _pesca_ los pueblos que vivían en las
-orillas de los ríos y en las costas del mar. Eran aficionados a la
-pesca lo mismo las tribus cultas que las salvajes. Pescaban los indios
-ballenas, focas, nutrias, salmones, tortugas, manatíes, caimanes y toda
-clase de peces. Unas veces los indígenas se metían en el agua y cogían
-los peces; otras los mataban, ya disparando flechas desde sus piraguas,
-ya desde las costas o riberas; con mucha frecuencia los atufaban con
-el jugo de algunas plantas; algunos atajaban la corriente con banastos
-para cogerlos fácilmente. Conocían los indios las redes y los anzuelos.
-Había anzuelos de hueso, de madera, de cuero y de conchas de almeja.
-Tenían fisgas y arpones. Usaban el dardo, la lanza y otros aparejos de
-pesca. Los pescadores más arrojados y valientes eran los esquimales
-y todos los del Norte; tal vez fuesen más diestros y audaces los
-pescadores del Orinoco y algunos de la América del Sur, en particular
-los que se dedicaban a la pesca del manatí dentro del río citado. Más
-intrepidez se necesitaba todavía para pescar el caimán y la tortuga.
-Cuando los otomacos veían que caimanes y tortugas saltaban al Orinoco,
-se arrojaban sobre los primeros o sobre las segundas, y caballeros en
-unas o en otras, bajaban al fondo del río, donde se apoderaban de los
-caimanes con lazos de nudo corredizo y de las tortugas volviéndolas
-de espaldas. Seguramente que este procedimiento era bastante más
-peligroso que el usado contra el caimán por las tribus de la Florida,
-pues allí los pescadores lo cogían introduciéndole en las fauces larga
-y nudosa rama de árbol.
-
-Por lo que a la navegación respecta, los indios sólo conocieron la
-balsa, la canoa y el haz de juncos para recorrer únicamente sus ríos,
-sus lagos y las costas de sus mares. Los aztecas usaron la balsa y la
-canoa; los peruanos recorrieron sus ríos, el lago Titicaca y las costas
-del Pacífico, valiéndose también de balsas o de haces de enea. Los
-mayas se hallaban tan atrasados como los peruanos.
-
-Puede asegurarse que eran más navegantes muchas razas salvajes.
-Lo eran los habitantes de la tierra del Fuego, los payagüaes, los
-guarapayos, y muy especialmente los intrépidos tupíes, que corrían
-ciento o doscientas leguas por las costas del Atlántico. Entre los
-tupíes descollaban por su audacia los caribes, que navegaban de isla en
-isla, de las islas a Tierra Firme; y allá en el Orinoco atravesaban--no
-sabemos cómo--los raudales y los saltos del Caroní y el Caura. Los
-antillanos y los esquimales desafiaban con sus canoas las tempestades
-y borrascas. Las piraguas o canoas de los habitantes de Santo Domingo,
-Cuba, etc., eran de bastante tamaño y de no poca fortaleza. Dícese que
-sólo los esquimales conocieron el _remo_, pues las restantes tribus
-manejaron las embarcaciones con _palas_.
-
-La canoa, la balsa, el haz de enea, o de bambúes o de juncos, servían
-de medios de navegación y también de transporte. Ya sabemos que en
-América no había otra bestia de carga que el llama, ni otra de tiro que
-los perros del Norte. Los trineos, de los cuales tiraban los perros, lo
-usaban sólo los esquimales y los tinnehs.
-
-Probado se halla que los americanos desconocían la brújula y el
-astrolabio. Tenían mucha afición a los juegos de azar, hasta el punto
-que jugaban frecuentemente sus vestidos, sus adornos, sus armas, su
-libertad personal y hasta sus mujeres. Si unos juegos eran del agrado
-de determinadas tribus y otros juegos de otras, el _juego de pelota_
-era común a casi todas. Ejercitábanse en determinadas tribus los
-guerreros y hasta las mujeres en carreras a pie, logrando con ello
-fortaleza y destreza de sus miembros.
-
-Entre las razas salvajes del Norte se jugaba del siguiente modo.
-Tomaban parte en la contienda dos tribus o dos pueblos. Se ponía la
-pelota entre dos metas equidistantes y las tribus se colocaban en
-opuestas direcciones. Consistía el juego en que la tribu del norte, por
-ejemplo, lograra llevar la pelota más allá de la meta del mediodía y
-la tribu del mediodía más allá de la meta del norte; esto era difícil
-porque eran muchos los jugadores de una y otra parte, y porque las dos
-metas, la una de la otra estaban a larga distancia. Unas tribus usaban
-pelotas de roble, otras de barro cubiertas de piel de ciervo. Arrojaban
-la pelota sirviéndose de un palo, en cuya punta retorcida se colocaba
-pequeña red de tiras de cuero o nervios de búfalo. Asistía al juego
-mucha gente: unos apostaban en favor de un bando y otros del otro.
-Gritaban a los jugadores lo mismo el público que llevaba la mejor parte
-como el que llevaba la peor; gritaban también los que se disputaban la
-victoria. Los haitianos jugaban igualmente en el campo, entre dos metas
-o rayas, logrando el triunfo los que conseguían llevar la pelota fuera
-de la linde de sus contendientes. Las pelotas eran de caucho, y las
-recibían o rechazaban, no con la mano, sino con la cabeza, el hombro,
-la cadera o la rodilla. También recibían y despedían las pelotas, los
-chiquitos con la cabeza y los otomacos con el hombro derecho. Los
-aztecas jugaban muy bien y tenían a gala ser los primeros: se cuenta
-que, vencido el rey de Tlatelolco, dispuso que se estrangulase al
-vencedor que era el señor de Xochimilco. Llegó el juego de pelota a
-toda su perfección entre los mayas y los nahuas. Se consideraba entre
-estas tribus como fiesta nacional, como la más importante, casi como la
-única. Los pueblos más pequeños tenían un trinquete, que consistía en
-habitaciones rectangulares, de 25 a 55 metros de largo, de 12 a 22 de
-ancho. Dividíanse los jugadores en dos bandos. Recibían y despedían la
-pelota con la parte del cuerpo que de antemano se hubiese convenido,
-generalmente con las rodillas o las asentaderas. Duraba la lucha de sol
-a sol. Los espectadores hacían apuestas en favor de uno o de otro de
-los jugadores. El que lograba meter la pelota por el ojo de uno de los
-dos anillos que se hallaban en una de las paredes, se le consideraba
-como el héroe de la fiesta y se le agasajaba con muchos y valiosos
-regalos. Jugaban con pala, bote y argolla. Desconocemos lo que fuese el
-bote y la argolla. Si se suscitaban cuestiones o discordias, ora entre
-jugadores, otra entre espectadores, allí estaban jueces nombrados por
-los caciques con el objeto de dirimirlas. También las mujeres, después
-de fabricar artículos de alfarería y de tejer con el hilo que sacaban
-del muriche esteras, canastas, etcétera, se dirigían al trinquete,
-cogían la pala (del ancho de una tercia de bordo a bordo y de astil
-grueso y largo para cogerlo con las dos manos) y tiraban la pelota (que
-era de caucho y de gran circunferencia) con tal fuerza que los hombres
-no se atrevían a recibirla en el hombro. A veces, hombres y mujeres,
-para evitarse tabardillos, se sajaban brazos, muslos y piernas durante
-los citados juegos, y para restañar las heridas se arrojaban al río. Si
-esto no era bastante, las cubrían de arena o barro.
-
-
-
-
-SEGUNDA ÉPOCA
-
-DESCUBRIMIENTOS
-
-
-
-
-CAPÍTULO XVI
-
- REYES DE CASTILLA A FINES DE LA EDAD MEDIA: ENRIQUE II, JUAN I,
- ENRIQUE III, JUAN II Y ENRIQUE IV.--REYES CATÓLICOS.--CULTURA
- LITERARIA EN AQUELLOS TIEMPOS.--CRISTÓBAL COLÓN EN ESPAÑA.
-
-
-Veamos lo que dice el insigne historiador Mariana de los últimos reyes
-de la dinastía de Trastamara y de los Reyes Católicos: «Tuvo, dice,
-el Rey D. Enrique (II), tronco y principio deste linaje, el natural
-muy vivo y el ánimo tan grande que suplía la falta del nacimiento.
-Don Juan (I), su hijo, fué persona de menos ventura y de industria y
-ánimo no tan grande ni valeroso. Don Enrique (III), su nieto, tuvo el
-entendimiento encendido y altos pensamientos, el corazón capaz del
-cielo y de la tierra; la falta de salud y lo poco que vivió no le
-dejaron mostrar mucho tiempo el valor que su aventajado natural y su
-virtud prometían. El ingenio de D. Juan, el segundo de este nombre, era
-más a propósito para letras y erudición que para el gobierno.» De su
-hijo D. Enrique IV, escribe el jesuíta historiador lo siguiente: «Lo
-que importa más, las costumbres no se mejoraron en nada, en especial
-era grande la disolución de los eclesiásticos; a la verdad se habla
-que por este tiempo Don Rodrigo de Luna, arzobispo de Santiago, de las
-mismas bodas y fiestas arrebató una moza que se velaba, para usar della
-mal...»[284]. En Don Enrique, añade después el P. Mariana, «desfalleció
-de todo punto la grandeza y loa de sus antepasados, y todo lo afeó
-con su poco orden y traza; ocasión para que la industria y virtud se
-abriese por otra parte camino para el reino de Castilla, y aun casi
-de toda España, con que entró en ella una nueva sucesión y línea de
-grandes y señalados príncipes»[285].
-
- [284] _Historia de España_, tomo II, libro XXII, cap. XX.
- ¿Es verdad o leyenda lo que dice el Padre Mariana acerca
- de D. Rodrigo de Luna, arzobispo de Santiago y sobrino del
- condestable don Alvaro? ¿Se trata de un cuento forjado,
- después de la muerte de D. Alvaro, para desacreditar a la
- familia de los Lunas? Así lo cree--y razones poderosas tiene
- para ello--D. Antonio López Ferreiro en su estudio histórico
- intitulado _Don Rodrigo de Luna_, impreso en Santiago el 1884.
-
- [285] _Historia general de España_, tomo II, libro XXIV, cap.
- IV.
-
-Don Modesto Lafuente se halla conforme con el P. Mariana. «En poco más
-de un siglo--tales son sus palabras--que ocupó el trono de Castilla
-la línea varonil de la familia de Trastamara, vióse a aquellos
-príncipes ir degenerando desde la energía al apocamiento, y desde la
-audacia hasta la pusilanimidad. El prestigio de la majestad desciende
-hasta el menosprecio y el vilipendio, y la arrogancia de la nobleza
-sube hasta la insolencia y el desacato. La licencia invade el hogar
-doméstico, la corte se convierte en lupanar y el regio tálamo se
-mancilla de impureza, o por lo menos se cuestionaba de público la
-legitimidad de la sucesión. La justicia y la fe pública gemían bajo
-la violación y el escarnio. La opulencia de los grandes o el boato
-de un valido insultaban la miseria del pueblo y escarnecían las
-escaseces del que aún conservaba el nombre de soberano. Mientras los
-nobles devoraban tesoros en opíparos banquetes, Enrique III encontraba
-exhausto su palacio y sus arcas, y su despensero no hallaba quien
-quisiera fiarle. Juan II procuraba olvidar entre los placeres de las
-musas las calamidades del reino, y se entretenía con las _Querellas
-del amor_, o con los versos del _Laberinto_, teniendo siempre sobre
-la mesa las poesías de sus cortesanos al lado del libro de las
-oraciones. Este príncipe tuvo la candidez de confesar en el lecho
-mortuorio, que hubiera valido más para fraile del Abrojo que para rey
-de Castilla[286]. «Los bienes de la corona se disipaban en personales
-placeres, o se dispendiaban en mercedes prodigadas para grangearse la
-adhesión de un partido que sostuviera el vacilante trono»[287]. «La
-degradación del trono--añade después--, la impureza de la privanza,
-la insolencia de los grandes, la relajación del clero, el estrago de
-la moral pública, el encono de los bandos y el desbordamiento de las
-pasiones, llegan al más alto punto en el reinado del cuarto Enrique
-de Castilla. Los castillos de los grandes se convierten en cuevas
-de ladrones; los indefensos pasajeros son robados en los caminos, y
-el fruto de las rapiñas se vende impunemente en las plazas públicas
-de las ciudades; un arzobispo capitanea una tropa de rebeldes para
-derribar al monarca y sentar al infante D. Alfonso en el solio. En
-el campo de Avila se hace un burlesco y extravagante simulacro de
-destronamiento, ignominioso espectáculo y ceremonia cómica, en que un
-prelado turbulento y altivo, a la cabeza de unos nobles ambiciosos
-y soberbios, se entretienen en despojar de las insignias reales la
-estatua de su soberano, y en arrojar al suelo, entre los gritos de la
-multitud, cetro, diadema, manto y espada, y en poner el pie sobre la
-imagen misma del que había tenido la imprudente debilidad de colmarlos
-de mercedes»[288].
-
- [286] El convento del Abrojo se fundó en 1415, a las márgenes
- del Duero, cerca de Valladolid, por el venerable Fray Pedro de
- Villacreces y San Pedro Regalado. Cuentan algunos escritores,
- copiándolo del supuesto Bachiller de Cibdareal, que Juan II,
- poco antes de morir, le dijo: _Bachiller, naciera yo fijo de
- un mecánico, e hobiera sido frayle del Abrojo, e no Rey de
- Castilla_.
-
- [287] _Historia de España_, tomo I. _Discurso preliminar_,
- páginas 100 y 101.
-
- [288] Ibidem, págs. 102 y 103.
-
-[Ilustración:
-
-FOTOTIPIA LACOSTE.--MADRID.
-
-ISABEL LA CATÓLICA.]
-
-Pasamos a reseñar el reinado de Doña Isabel y D. Fernando. Después de
-decir el P. Mariana que la reina falleció en la villa de Medina del
-Campo, añade: «su muerte fué tan llorada y endechada cuanto su vida lo
-merecía, y su valor y prudencia y las demás virtudes tan aventajadas,
-que la menor de sus alabanzas es haber sido la más excelente y valerosa
-princesa que el mundo tuvo, no sólo en sus tiempos, sino muchos siglos
-antes»[289]. A Fernando el Católico así le juzga: «Príncipe el más
-señalado en valor y justicia y prudencia que en muchos siglos España
-tuvo. Tachas a nadie pueden faltar, sea por la fragilidad propia, o
-por la malicia y envidia ajena, que combate principalmente los altos
-lugares. Espejo, sin duda, por sus grandes virtudes en que todos los
-príncipes de España se deben mirar»[290].
-
- [289] _Historia general de España_, tomo II, lib. XXVIII, cap.
- XI.
-
- [290] Ibidem, tom. II, lib. XXX, cap. XXVII.
-
-Por su parte, D. Modesto Lafuente, lleno de entusiasmo por los Reyes
-Católicos, escribe: «Gran príncipe el monarca aragonés, sin dejar de
-serlo, lo parece menos al lado de la reina de Castilla. Asociados en
-la gobernación de los reinos como en la vida doméstica, sus firmas
-van unidas como sus voluntades; _Tanto monta_, es la empresa de sus
-banderas. Son dos planetas que iluminan a un tiempo el horizonte
-español; pero el mayor brillo del uno modera sin eclipsarla la luz
-del otro. La magnanimidad y la virtud, la devoción y el espíritu
-caballeresco de la Reina, descuellan sobre la política fría y
-calculada, reservada y astuta del Rey. El Rey es grande, la Reina
-eminente. Tendrá España príncipes que igualen o excedan a Fernando;
-vendrá su nieto rodeado de gloria y asombrando al mundo; pasarán
-generaciones, dinastías y siglos, antes que aparezca otra Isabel»[291].
-
- [291] _Historia general de España_, tomo I. _Discurso
- preliminar_, págs. 118 y 119.
-
-Sentimos no estar conformes con la opinión de historiadores tan
-ilustres. En nuestro humilde juicio, no son tan negras las tintas
-del cuadro de los reyes de la casa de Trastamara, ni tan claras ni
-brillantes las que se destacan del de Doña Isabel y D. Fernando.
-Creemos que los reinados de Enrique II, Juan I, Enrique III, Juan II y
-Enrique IV, prepararon el de los Reyes Católicos. Si de la reconquista
-se trata, ellos continuaron la obra comenzada por sus antepasados, en
-particular por los dos últimos.
-
-Enrique II el de las _Mercedes_, sin embargo de su bastardía, se captó
-el amor de sus súbditos. Venció a todos sus enemigos, a unos con su
-talento y a otros con su espada. Aunque anhelaba vivamente la paz con
-los moros, tuvo a veces que pelear, no sin mostrar brío y pujanza.
-Juan I vivió en paz con los muslimes, a los que era aficionado. Gozaba
-fama de bondadoso. En sus guerras con Portugal, la fortuna le fué
-adversa en la batalla de Aljubarrota. Enfermo de cuerpo, Enrique III
-no lo estuvo de alma, pues contuvo a los nobles, se aficionó a los
-muslimes granadinos y procuró con gran interés llenar las arcas vacías
-del erario público. Admitimos con Mariana que Juan II _no tenía mucha
-capacidad_; pero afirmamos que no le faltaban excelentes cualidades.
-Honró durante todo su reinado a los hombres de talento, y mostró su
-generosidad lo mismo con sus amigos que con sus enemigos. Ejercitábase
-en las ciencias, en las letras y en las artes. Cultivó la lengua
-latina, en la cual--según el cronista Pérez de Guzmán--fué _asaz
-docto_[292]; también en la filosofía, poesía y música, no faltándole
-ingenio para las dos últimas. Dice el cronista que _tañía e cantaba e
-trovaba e danzaba muy bien_. Puede asegurarse que bajo su protección se
-elevó a un grado hasta entonces desconocido la cultura intelectual en
-Castilla.
-
- [292] _Crón._, pág. 576.
-
-«La ciega afición de D. Juan a su favorito--dice Prescott--es la clave
-para juzgar de todas las turbulencias que agitaron al país durante
-los últimos treinta años del aquel reinado»[293]. Creemos nosotros
-que los disturbios hubiesen sido los mismos con o sin la privanza de
-D. Alvaro de Luna. Los revoltosos D. Juan y D. Enrique, infantes de
-Aragón, confederados con los grandes de Castilla, dividieron el reino
-en banderías, mantuvieron siempre viva la llama de la guerra civil,
-trayendo conmovidos los pueblos, acobardando al rey y perturbando la
-monarquía. Al favorito nadie podrá negarle su fidelidad al Monarca y
-su valor en los combates. Era, además, conocedor de la política de su
-tiempo, dotado de penetración para descubrir las intenciones ajenas
-y de serenidad para ocultar las suyas, infatigable en el trabajo y
-perseverante en sus propósitos.
-
- [293] _Historia de los Reyes Católicos_, tomo I, pág. 114.
-
-Si Juan II se mostró siempre apático, si no supo contener los tumultos
-y rebeliones que se sucedieron unos después de otros, si no castigó
-con mano de hierro a los revoltosos magnates--siguiendo en esto la
-misma conducta del insigne y nunca bastante alabado Alfonso X, _el
-Sabio_--debe ser justamente censurado; pero no se olvide que durante
-su menor edad, el almirante Alonso Enríquez destrozó la escuadra de
-Marruecos, y D. Fernando de Antequera tomó a Zahara, venció en la
-batalla de las Yeguas y conquistó a Antequera. No se olvide tampoco que
-tiempo adelante el privado D. Alvaro de Luna llegó cerca de Granada y
-ganó la importante batalla de la Higueruela o de Sierra Elvira, que
-el primer marqués de Santillana se apoderó de Huelma en las fronteras
-de Jaén, y que Alfonso Fajardo, gobernador de Lorca, obtuvo señalado
-triunfo peleando con las tropas de Osmin, Rey de Granada.
-
-Por lo que respecta a Enrique IV, los historiadores le han juzgado con
-una parcialidad como no hay ejemplo, llegando a decir que lo único
-bueno que hizo fué morirse. Reconocen algunos que se distinguía por su
-carácter benigno y por una bondad, que podía llamarse familiaridad,
-con los inferiores. Su generosidad no tuvo límites, hasta el punto
-que le mereció el renombre de _el Liberal_. «La vida de un hombre no
-tiene precio--decía--y no se debe en manera alguna consentir que la
-aventure en las batallas.» Lafuente, que sigue al pie de la letra los
-relatos y juicios de Prescott, añade que cuando el emir de Granada
-tuvo noticia de la máxima monacal del Rey cristiano, hubo de decir:
-«que en el principio lo hubiera dado todo, inclusos sus hijos, por
-conservar la paz en su reino, pero que después no daría nada.» Dijera
-o no dijera tales palabras el granadino--cosa que no tiene importancia
-alguna--opinamos que no merecen censura las dictadas por el generoso y
-noble espíritu de Enrique IV. No negaremos que era débil de carácter y
-que grandes y prelados vilipendiaron el trono. También repetiremos una
-vez más que era pródigo en mercedes, generoso y en la clemencia--como
-escribe Mariana--fué demasiado. De su amor a las bellas artes son
-prueba las fábricas que hizo levantar en Madrid y Segovia. Nosotros
-recordaremos que corriendo los años 1455, 1456 y 1457, realizó tres
-expediciones a Andalucía, logrando que el granadino se le ofreciese
-por vasallo y se comprometiera a enviarle anualmente diez mil doblas
-y seiscientos cristianos cautivos. Pasado algún tiempo y rotas las
-paces entre cristianos y moros, Enrique IV tomó posesión de Gibraltar
-ganado por los suyos y entró a saco por tierras granadinas; pero le
-salió al encuentro el Sultán y se reanudaron las paces. Sin embargo
-de la enemiga de los orgullosos magnates, de la insurrección de su
-hermano Alfonso y de los disgustos que le dió su hermana Isabel,
-«contribuyó más de lo que se cree--como escribe Fernández y González--a
-debilitar el reino de Granada, dejando una rica herencia para lo
-porvenir a sus inmediatos sucesores»[294]. ¿Por qué le censuraron
-con tanto encono los escritores contemporáneos? No negaremos que la
-conducta del cuarto Enrique se prestaba a censuras, y de su impureza
-de costumbres dió hartas pruebas. No le perdonaron aquellos autores la
-afición que tuvo a las inclinaciones de los muslimes, y aun pudiéramos
-decir a las creencias musulmanas. Nada nuevo añadiremos al notar que
-si Enrique IV tenía aficiones a los musulmanes, no era él sólo, sino
-toda aquella sociedad. La civilización árabe venía desde tiempos
-anteriores infiltrándose poco a poco en la vida y costumbres de los
-cristianos. Jóvenes españoles estudiaban la lengua árabe, asistían a
-las escuelas de los moros, no dejaban de la mano los libros publicados
-o traducidos por los hijos del Profeta. A las fiestas y torneos que se
-celebraban en el reino de Granada acudían caballeros cristianos, los
-cuales correspondían galantemente con otras invitaciones. Cristianos
-amaban a moras y moros a cristianas. Poetas cristianos cantaban la
-belleza de la hija de algún cadí y trovadores musulmanes dedicaban
-sus versos a la hermosa compañera de algún magnate español. Jóvenes
-andaluces acompañaban a las castellanas en los paseos, en las corridas
-de caballos o de toros, y a veces llegaban a esperarlas a la salida de
-las iglesias; a su vez los cristianos no miraban con malos ojos, cuando
-de cosas de amor se trataba, el que las jóvenes moras leyesen con mayor
-o menor fervor el libro del Profeta.
-
- [294] _Los Mudéjares de Castilla_, págs. 195 y 196.
-
-Además--y cumplimos un deber diciendo lo que creemos
-verdadero--aduladores cronistas, olvidándose de la elevada misión del
-historiador, quisieron congraciarse con los Reyes Católicos maltratando
-a Enrique IV.
-
-Debemos detenernos un poco en el reinado de los Reyes Católicos. Cierto
-es que la unión de las coronas de Aragón y Castilla contribuyó al
-esplendor y grandeza de la monarquía, cuyo timbre de gloria más grande
-será haber puesto un freno a las demasías de los nobles, robusteciendo,
-por tanto, el poder real. En las cortes de Madrigal de 1476,
-convocadas--según dice muy acertadamente Hernando del Pulgar--para
-dar orden en aquellos robos e guerras que en el reino se facían, se
-reglamentó la Santa Hermandad y se reorganizó la administración de
-justicia, logrando la reina, como escribe el laborioso escritor,
-«hacer que el labrador y el oficial no estuviesen sojuzgados por el
-caballero, y que la sentencia de un par de jueces fuese más respetada
-que un ejército»[295]. Más importantes, no sólo que las cortes de
-Madrigal, sino que todas las celebradas por D. Fernando y D.ª Isabel,
-fueron las de Toledo del año 1480, en las cuales afirma con mucha
-razón Galindez de Carvajal «se hicieron las leyes y las declaratorias,
-todo tan bien mirado y ordenado que parecía obra divina para remedio y
-ordenación de las desórdenes pasadas»[296]. Consiguióse en poco tiempo
-que la justicia imperara en las grandes y pequeñas poblaciones, en
-las ciudades y en los campos. Mejoraron la administración pública y la
-hacienda, procurando poner orden y paz en el país.
-
- [295] Colmenares, en su _Historia de Segovia_, al exponer la
- primera aplicación de la Santa Hermandad, dice lo siguiente:
- «Uno de sus primeros efectos fué en nuestra ciudad; porque
- llegando alguna gente de mala sospecha y peor traza, con
- algunos moros, que dezían ser criados del Rey a hospedarle en
- Zamarramala, arrabal (como hemos dicho), de nuestra ciudad,
- pidiendo aposento como soldados, les fué respondido como
- tenían privilegio de pechos y aposentos, por la vela que
- hacían en los alcázares, que todo permanece hoy. La gente era
- inquieta, los vecinos briosos; vinieron a las manos; hubo
- heridos y muertos. Súpose en la ciudad la revuelta; la _Santa
- Hermandad_ despachó ministros, que prendiendo a algunos,
- averiguada con verdad la causa, los asaltaron, con que se
- temía más y se robaba menos.» Págs. 386 y 387.
-
- [296] _Anales breves_ en la _Colección de documentos
- inéditos_, tomo XVIII, 267.
-
-Por lo que atañe a la inquisición, publicada la Bula (día 1.º de
-noviembre de 1478), por Sixto IV, concediendo facultad a D. Fernando
-y D.ª Isabel para elegir tres prelados u otros eclesiásticos doctores
-o licenciados, de buena vida y costumbres, para que inquiriesen y
-procediesen contra herejes y apóstatas de sus reinos, los mencionados
-monarcas, hallándose en Medina del Campo, nombraron (17 de septiembre
-de 1480) primeros inquisidores a los dominicos Fr. Miguel Morillo y
-Fray Juan de San Martín, juntamente con otros dos eclesiásticos, como
-asesor el uno y como fiscal el otro, facultándoles para establecer la
-inquisición en Sevilla. Comenzó en seguida el nuevo tribunal a ejercer
-sus funciones, adquiriendo suma importancia cuando el Papa expidió un
-breve nombrando (2 de agosto de 1483) inquisidor general de la corona
-de Castilla a Fray Tomás de Torquemada, prior del convento de dominicos
-de Segovia, cuyo nombramiento hizo extensivo después (17 de octubre de
-dicho año) a la corona de Aragón.
-
-¿Por qué la reina Católica se fijó en Fray Tomás de Torquemada para
-el cargo de inquisidor general y no en Talavera, González de Mendoza
-o Cisneros? Era el primero--como dice Lafuente--, «el representante
-del fanatismo más furioso e implacable»[297]. Eran los segundos, «tres
-grandes lumbreras que sobraban por sí solas para derramar copiosa luz
-por el vasto horizonte de un siglo»[298].
-
- [297] _Hist. de España_, tomo IX, pág. 511.
-
- [298] Ibidem, pág. 518.
-
-Dígase lo que se quiera en contrario, los Reyes Católicos, con una
-irreflexión o torpeza como no hay ejemplo--pues nada importa que la
-opinión general del pueblo español estuviese conforme con ello o que el
-espíritu del siglo fuese la intolerancia y la persecución--, crearon el
-tribunal más terrible que registra la historia y nombraron Inquisidor
-general al hombre más cruel de todos los tiempos.
-
-Bernáldez, cura de los Palacios, historiador coetáneo, dice que
-desde 1482 a 1489, hubo en Sevilla más de 700 quemados y más de
-5.000 penitenciados, sin designar el número de los castigados en
-estatua[299]. Zurita, añade, que «en sola la Inquisición de Sevilla,
-desde que pasaron los términos de la gracia hasta el año de 1520, se
-quemaron más de 4.000 personas y se reconciliaron más de 30.000.»
-«Hállase (continúa) memoria de autor, en esta parte muy diligente,
-que afirma que esta parte que aquí se señala es muy defectuosa, y que
-se ha de tener por cierto y averiguado que sólo en el arzobispado
-de Sevilla, entre vivos y muertos y absentes, fueron condenados por
-herejes que judaizaban más de 100.000 personas, con los reconciliados
-al gremio de la iglesia»[300]. Mariana escribe: «Publicó el dicho
-inquisidor (Torquemada) edictos en que ofrecía perdón a todos los
-que de su voluntad se presentasen: con esta esperanza dicen se
-reconciliaron hasta 17.000 personas entre hombres y mujeres de todas
-edades y estados; 2.000 personas fueron quemadas, sin otro mayor número
-de los que se huyeron a las provincias comarcanas»[301]. No se olvide
-que en el año 1489, además del de Sevilla, había otros tribunales del
-Santo Oficio en Córdoba, Jaén, Villarreal (que se trasladó a Toledo),
-Valladolid, Calahorra, Murcia, Cuenca, Zaragoza, Valencia, Barcelona,
-Mallorca y los tres de Extremadura; y en cada uno de ellos solían
-celebrarse autos de fe cuatro veces al año.
-
- [299] _Reyes Católicos_, caps., XLIII y XLIV.
-
- [300] _Anal. de Aragón_, lib. XX, cap. XLIX.
-
- [301] _Hist. de España_, lib. XXIV, cap. XVII.
-
-Pasando a otro punto no habremos de negar que Isabel y Fernando
-realizaron prudente política, publicando las _Ordenanzas Reales_ de
-Montalvo, incorporando a la Corona los Maestrazgos de las órdenes
-militares, reformando los tributos, fomentando la marina mercante,
-organizando el ejército y tomando a Granada (2 enero 1492). Señales
-eran todas de la radical transformación que se operaba en la nación
-española.
-
-En el citado año, cuando todo anunciaba bienes sin cuento, un hecho
-de transcendencia suma vino a nublar el horizonte de España: los
-Reyes Católicos--no el terrible inquisidor Torquemada, como dicen los
-cronistas--publicaron el cruel edicto del 31 de marzo de 1492 arrojando
-a los hebreos de los dominios españoles. ¿Qué número de judíos
-salieron de España? El cronista Bernáldez dice que unos 170 a 180.000
-individuos[302], y Mariana los hace subir a 800.000[303]. El número
-mayor o menor importa poco; lo que importa consignar es que los Reyes
-Católicos faltaron a las leyes de la humanidad con la publicación del
-mencionado edicto.
-
- [302] _Reyes Católicos_, cap. CX.
-
- [303] _Historia de España_, lib. XXVI, cap. I.
-
-Posteriormente pelearon nuestros monarcas con una tenacidad rayana a
-la imprudencia en Italia, sacando de allí, el Gran Capitán, gloria
-inmarcesible, y los españoles afición a la lengua, a la poesía y a
-todas las artes italianas.
-
-[Ilustración:
-
-FOTOTIPIA LACOSTE.--MADRID.
-
-FERNANDO EL CATÓLICO.]
-
-Dejando a poetas y cronistas que forjen toda clase de novelas alrededor
-de Isabel la Católica, pues si para los primeros era tanta su virtud
-
- _que hacía se apartara de su lado_
- _hasta la sombra misma del pecado,_
-
-acerca de los segundos recordaremos que el cura de los Palacios la
-compara a Santa Helena, madre de Constantino, y el venerable D. Juan
-de Palafox, obispo de Osma, a Santa Teresa. Entre los historiadores
-modernos, el conde de Montalembert dice que era «la más noble criatura
-que jamás haya reinado sobre los hombres», y Cánovas del Castillo
-la llama _veneranda princesa, excelsa Reina y la mujer más grande
-de la historia_[304]. Dejando exagerados relatos, nosotros, aunque
-sin autoridad alguna, queremos consignar que la reina Isabel no fué
-superior a otras reinas de España.
-
- [304] _Conferencia inaugural con motivo del cuarto Centenario
- del descubrimiento de América, pronunciada en el Ateneo de
- Madrid el 11 de febrero de 1891_, pág. 17.
-
-Cierto es que nadie podrá negar que tanto Isabel como Fernando
-realizaron hechos, unos dignos de alabanza y otros censurables. Merecen
-alabanzas la organización de la Santa Hermandad, la incorporación a
-la corona de los maestrazgos de las Ordenes militares y la conquista
-de Granada; y merecen censura el establecimiento del Tribunal de la
-Inquisición y la expulsión de los israelitas. Tampoco aprobamos la
-conducta que siguió Isabel con su hermano Enrique IV ni con su sobrina
-Juana. Ni Isabel ni Fernando estuvieron acertados en el nombramiento
-de inquisidores; no fueron generosos ni con Gonzalo de Córdova, ni
-con Colón, ni con Jiménez de Cisneros; no se valieron, por último, de
-buenos y justos medios para arrojar de España a Boabdil, quien vivía
-contento en sus tierras de las Alpujarras.
-
-Sobre la política de los Reyes Católicos en el Nuevo Mundo, no seríamos
-imparciales si pasáramos en silencio dos cargos: uno, la poca clemencia
-tenida con los indios; otro, el funesto sistema de administración
-colonial. La reina Isabel--como mostraremos en su lugar--no tuvo reparo
-en autorizar la venta de sus infelices indios, como tampoco se opuso a
-que los hijos de Canarias se vendiesen en las plazas de las ciudades de
-Andalucía.
-
-Creyendo los españoles que la mayor riqueza de un país consistía en la
-mayor abundancia de oro, buscaban el precioso metal en las entrañas de
-la tierra y olvidaban la riqueza que tenían en la superficie de dicha
-tierra.
-
-Y como un error engendra otro error, prohibieron la exportación del
-oro y el comercio de los productos indígenas, logrando que el valor
-de aquel metal disminuyese, y el valor de las mercancías aumentara.
-De aquí que el laborioso pueblo español se transformara en un pueblo
-indolente, poco trabajador y vicioso.
-
-Respecto a la pureza de costumbres y moralidad, dice Fernández de
-Oviedo que «ansí tenían hijos los frailes y monjas como si no fuesen
-religiosos»[305]. Consideramos como cuento aquello de que la reina
-Isabel vestía de camisas hiladas por su mano, y el rey Fernando
-renovaba más de una vez las gastadas mangas de un mismo jubón[306].
-
- [305] _Epílogo real, imperial y pontifical._
-
- [306] Véase Lafuente, _Hist. de España_, tom. XI, pág. 55.
-
-Del aspecto moral y político pasaremos a la cultura y al movimiento
-intelectual. No se olvide que D. Pedro López de Ayala fué cronista de
-Pedro el _Cruel_, de Enrique II, de Juan I y de Enrique III. No se
-olvide que poetas y prosistas brillaron en la corte de los reyes de
-la dinastía de Trastamara. Recordaremos que Juan II formó una corte
-poética que se componía de lo más granado de la nobleza castellana.
-A la cabeza de aquellos poetas y escritores, figuraba D. Enrique de
-Villena, pariente de Juan II de Castilla y de Fernando I de Aragón, el
-cual no se limitó al estudio de la poesía y de la amena literatura,
-sino que también cultivó la filosofía, las matemáticas y la astrología,
-ciencias, en especial la última, que le valieron la fama de mágico y
-de nigromántico[307]. La más estimada de todas sus obras en prosa, es
-la intitulada _Libro de los doce trabajos de Hércules_. Don Enrique
-tuvo un doncel llamado Macías el _Enamorado_: su amor a una mujer
-casada fué la causa de su muerte. El marqués de Santillana, a quien
-se llamó «gloria y delicias de la corte de Castilla», figura a la
-cabeza de los poetas más inspirados y de los prosistas más famosos.
-Entre sus obras doctrinales e históricas, citaremos los _Proverbios_;
-entre las de recreación, _Preguntas y respuestas de Juan de Mena y
-el marqués de Santillana_; entre las de devoción, la canonización de
-los bienaventurados santos Vicente Ferrer, predicador, y Pedro de
-Villacreces, frayre menor; y entre las amorosas, _El sueño, Querella de
-amor_ y las _Serranillas_. Además, escribió obras en prosa y _Refranes
-que dicen las viejas tras el fuego_. No encontramos nada más dulce y
-flúido que algunas estrofas de las canciones tituladas _Serranillas_.
-Así comienza la serranilla III:
-
-
-I
-
- Después que nascí,
- non vi tal serrana
- como esta mañana.
-
-
-II
-
- Allá a la vegüela,
- a Mata el Espino,
- en esse camino
- que va a Lozoyuela,
- de guissa la vi
- que me fizo gana
- la fructa temprana.
- ...................
-
- [307] No fué marqués de Villena, aunque Pellicer y otros
- autores lo llaman así. Lo fué su abuelo D. Alfonso; pero no su
- hijo D. Pedro, ni su nieto D. Enrique, de quien nos ocupamos.
-
-De la serranilla VI copiaremos lo siguiente:
-
-
-I
-
- Moza tan fermosa
- non ví en la frontera,
- como una vaquera
- de la Finojosa.
-
-
-II
-
- Faciendo la via
- del Calatraveño
- a Sancta Maria,
- vencido del sueño
- por tierra fragosa
- perdí la carrera,
- do ví la vaquera
- de la Finojosa.
-
-
-III
-
- En un verde prado
- de rosas é flores,
- guardando ganado
- con otros pastores,
- la ví tan graciosa
- que apenas creyera
- que fuesse vaquera
- de la Finojosa.
- ..................[308]
-
- [308] Amador de los Ríos, _Obras del Marqués de Santillana_,
- págs. 467 y siguientes.
-
-Al lado de D. Enrique de Villena y del marqués de Santillana, podemos
-colocar al cordobés Juan de Mena, autor, entre otras composiciones, del
-_Laberynto_, llamada también _Las trescientas_, por ser éste el número
-de las coplas de obra tan excelente. Propúsose Juan de Mena en la
-citada obra imitar al Dante, y así como el autor de la _Divina Comedia_
-se deja conducir por Beatriz, el poeta español se deja llevar por la
-Providencia bajo la forma de hermosa doncella.
-
-Pertenece igualmente al reinado de Juan II el judío converso Juan
-Alfonso de Baena, natural de la villa que le dió su nombre, en la
-provincia de Córdoba, y autor del _Cancionero_. En el mismo reinado
-floreció Antón de Montoro, que empleó principalmente su musa en la
-sátira.
-
-Del tiempo de Enrique IV son los hermanos Gómez y Rodrigo Manrique,
-sobrinos del marqués de Santillana. Don Gómez logró justa y merecida
-fama, ya por su obra _Prosecución de los vicios y virtudes_, ya por su
-poema _A la muerte del marqués de Santillana_. Pero el que aventajó
-a todos, por la ternura de sentimiento y por la natural fluidez, fué
-Jorge Manrique, hijo de D. Rodrigo y el último vástago de familia tan
-esclarecida. La muerte de su padre, acaecida dos años después de la de
-Enrique IV, es la más bella y delicada de sus composiciones; elegía
-que, con el nombre de _Coplas de Jorge Manrique_, goza de reputación
-universal. Por las siguientes estancias, que transcribimos de dichas
-_Coplas_, puede juzgarse su inestimable valor:
-
- Recuerde el alma adormida,
- avive el seso y despierte
- contemplando
- cómo se pasa la vida,
- cómo se viene la muerte
- tan callando.
-
- Cuán presto se va el placer,
- cómo después de acordado
- da dolor;
-
- Cómo a nuestro parecer
- cualquiera tiempo pasado
- fué mejor.
-
- .............................
- Nuestras vidas son los ríos
- que van a dar en la mar,
- que es el morir;
- allí van los señoríos
- derechos a se acabar
- y consumir.
-
-Otro poeta de tanta fama, aunque no de tanto mérito, como Jorge
-Manrique, floreció en aquellos tiempos: llamábase Juan Alvarez Gato. De
-él dijo D. Gómez Manrique que _fablaba perlas y plata_.
-
-No sería justo pasar en silencio las célebres coplas de _Mingo
-Revulgo_, cuya paternidad se atribuye a Rodrigo de Cota y que
-circularon por Castilla profusamente en las postrimerías del reinado de
-Enrique IV.
-
-Por lo que a la historia se refiere, aunque fueron varios ingenios
-los que trabajaron en la Crónica de Juan II, tales como Alvar García
-de Santa María, Juan de Mena, Diego de Valera, y tal vez algún otro,
-no hay duda de que su ordenación se debió al insigne Fernan Pérez de
-Guzmán, quien, como escribe Galíndez de Carvajal, «cogió de cada uno
-lo que le pareció más probable, y abrevió algunas cosas, tomando la
-substancia de ellas.» No fueron menos notables los cronistas de Enrique
-IV, Enríquez del Castillo y Alonso de Palencia, partidario aquél y
-adversario el último del desgraciado monarca.
-
-Recordaremos, por último, el nombre de Alvar García de Santa María,
-judío converso y autor de una de las crónicas de D. Alvaro de Luna; el
-de D. Alfonso de Madrigal, Obispo de Avila, conocido por el _Abulense_,
-y más todavía con el nombre vulgar de el _Tostado_, «persona
-esclarecida--dice el P. Mariana--por lo mucho que dejó escrito y por
-el conocimiento de la antigüedad, y su varia erudición que parecía
-milagro»[309].
-
- [309] _Hist. de España_, tomo II, libro XXI, cap. XVIII.
-
-Acerca de la cultura literaria en tiempo de los Reyes Católicos,
-nuestras primeras palabras serán para decir que en el mismo año que
-ciñó la corona Isabel, se introdujo en España la imprenta, invención
-que debía hacer social revolución en el mundo. Cultiváronse las letras,
-aunque no realizaron los progresos que era de esperar, dado el impulso
-iniciado en Italia y en Alemania, y dado el espíritu innovador del
-Renacimiento. No negaremos que los doctos varones que vinieron de
-Italia, como los hermanos Geraldino, Pedro Mártir de Anglería y Lucio
-Marineo Sículo, hicieron adelantar aquellos estudios, que estaban
-más atrasados en España. La cultura clásica de la Reina; la sólida
-educación que daba a su hijo, el príncipe D. Juan y a sus hijas; el
-cultivo que de la lengua latina hicieron Doña Beatriz de Galindo (la
-_Latina_), Doña Francisca de Lebrija, Doña Lucía de Medrano, Doña María
-Pacheco y la marquesa de Monteagudo (hijas las dos últimas del Conde
-de Tendilla y la primera mujer de Juan de Padilla) y otras, merecen
-alabanzas. Cierto es que las Universidades, Estudios generales y
-Academias se hallaban concurridos por una juventud aplicada y deseosa
-de saber. De Gonzalo Fernández de Oviedo, autor de la _Historia
-general y natural de las Indias_ y de algunos más escritores, poco
-podremos decir en su elogio. Ni la jurisprudencia, a pesar de Díaz de
-Montalvo, ni ninguna de las ciencias se colocó a gran altura, ni aun
-las mismas sagradas y eclesiásticas. Poetas y trovadores no faltaban
-en la corte, bien que ninguno de aquéllos podía compararse con Juan
-de Mena, ni con el marqués de Santillana, astros brillantes del
-reinado de Juan II. Si se echaron los cimientos del teatro, justo será
-recordar que ya en Italia habían adquirido carta de naturaleza las
-comedias, siendo de advertir que las del extremeño Bartolomé Torres
-Naharro fueron representadas en dicha nación y no en España. De Italia
-también vinieron por entonces los primeros maestros de las Bellas Artes
-(arquitectura, escultura, pintura y música).
-
-Dejando el relato de todos estos hechos para la historia política y
-para la historia de la literatura de España, recordemos con alegría
-que procedentes del vecino reino de Portugal, no sabemos si por mar
-o por tierra, llegaron a España dos extranjeros, de edad madura el
-uno y niño el otro. Debió de acaecer todo esto entre fines de 1484 y
-comienzos de 1485. El primero, o sea el hombre de edad madura, venía
-decidido a ofrecer a los Reyes Católicos el imperio que poco antes
-había rehusado Juan II, rey de Portugal. Y nos encontramos ante Colón y
-el descubrimiento del Nuevo Mundo. Había sonado la hora fijada por la
-Providencia para que todo el Mundo Nuevo, no parte de él, se comunicara
-con Asia, Africa y Europa. Jamás la fortuna se mostró más propicia con
-ningún Rey.
-
-
-
-
-CAPÍTULO XVII
-
- DESCUBRIMIENTOS ANTERIORES AL DEL NUEVO MUNDO.--EL PRESTE
- JUAN.--VIAJE DE MARCO POLO.--«DE IMAGINE MUNDI» DE PEDRO DE
- AILLY.--SUPUESTAS CARTAS DE TOSCANELLI A COLÓN.--EXPEDICIONES DE
- ENRIQUE EL «NAVEGANTE».--IMPORTANCIA DE ESTAS EXPEDICIONES.--VIAJES
- DE DIEGO GÓMEZ.--LOS CONOCIMIENTOS GEOGRÁFICOS EN AQUELLOS
- TIEMPOS.--LA ASTRONOMÍA.--VIAJES DE DIEGO CAO.--EL COSMÓGRAFO
- BEHAIM: SU FAMOSO GLOBO.--EXPEDICIÓN DE BARTOLOMÉ DÍAZ.--VIAJES DE
- COVILHAM Y PAIVA.
-
-
-Somos de opinión que tiene interés en una Historia de América este
-capítulo, pues sin el estudio de ciertas noticias y determinados
-viajes, no podríamos explicar hechos relacionados, más o menos
-directamente, con el descubrimiento realizado por el insigne genovés.
-
-Entre las noticias más peregrinas que corrieron por Europa en el
-siglo XIII, se halla la de un personaje misterioso, conocido con
-el nombre de _Preste Juan_ o _Rey sacerdote_. Decíase que reinaba
-sobre un pueblo cristiano. La primera noticia del Preste Juan la
-encontramos en los escritos del historiador alemán Otón de Freising,
-hermano político del emperador Conrado III, de Alemania[310]. Escribe
-el mencionado historiador que, habiendo encontrado en el año 1145
-en Viterbo (Italia), al obispo de Gabula (hoy Jibal, en el Norte de
-Siria), le había dicho, no sin derramar algunas lágrimas, los peligros
-que amenazaban allí a la Iglesia cristiana desde la caída de Edesa.
-Hacía pocos años, según dicho prelado, que en el lejano Oriente, más
-allá de la Armenia y de la Persia, apareció un tal Juan, sacerdote y
-monarca al mismo tiempo, que reinaba sobre un pueblo nestoriano. Juan,
-después de conquistar a Ecbatana, capital de la Media, venció en una
-batalla de tres días a los hermanos sandyardos (Mohamed y Sandyar),
-que tiranizaban a Persia y Media, y avanzando más al Oeste para llevar
-auxilio a la oprimida iglesia de Jerusalén, tuvo que retroceder por no
-poder pasar el caudaloso río Tigris.
-
- [310] Véase Dr. Sophus Ruge, _Hist. de la época de los
- descubrimientos geográficos_, págs. 15 y siguientes.--_Hist.
- Universal_, de Oncken, tom. III.
-
-¿Quién era el Preste Juan? Los cronistas han buscado en vano al famoso
-monarca presbítero; Marco Polo (1254-1323) lo confunde, unas veces con
-Ungchan, rey de los Keraitas, y otras con Jeliutache, primo del último
-soberano de Catay y fundador de un imperio al Oeste del río Lop-nor.
-En el siglo XIV se creyó haberlo encontrado en la persona del rey
-cristiano de Abisinia; en los comienzos del XV, Enrique el _Navegante_
-lo buscó en el mencionado país y a fines de la misma centuria, y aun
-en la siguiente, los reyes de Portugal enviaban embajadas, deseosos de
-hallarle.
-
-Marco Polo, ya con su padre Nicolás, ya con su tío, de nombre también
-Marco, realizó muchos viajes aumentando los conocimientos geográficos
-del Oriente en Europa, teniendo la gloria de ser el viajero más
-conocido de los tiempos medios. Las noticias del célebre veneciano
-constituyeron durante mucho tiempo en Europa lo fundamental de la
-Geografía y Cartografía del Oriente. «Resumamos, dice Sophus Ruge,
-los resultados del famoso viaje de Marco Polo, que duró veinticuatro
-años, desde el 1271 hasta el 1295. Marco Polo fué el primer viajero
-que atravesó toda el Asia, de un extremo a otro, y que describió los
-diferentes países, los desiertos de la Persia, las altas mesetas con
-sus verdes pastos y las barrancas espantosas de Badajchan, los ríos que
-llevan lapiz-lázuli del Turkestán Oriental, los páramos inhospitalarios
-de la Mongolia, la ostentosa corte imperial de Pekín y los innumerables
-habitantes de la China. Refirió lo que supo del Japón, con sus palacios
-cubiertos de oro, y de Birmania, con sus pagodas del mismo metal, y fué
-también el primero que descubrió las islas deliciosas de la Sonda con
-sus especias y aromas, las islas lejanas de Java y Sumatra, con sus
-muchos reinos, sus preciosos productos y sus habitantes caníbales. Vió
-a Ceilán con sus montañas sagradas; visitó muchos puertos de la India y
-estudió la extensión y las riquezas de este país, tan fabuloso entonces
-para los europeos. El fué el primero que publicó una relación clara del
-reino cristiano de Abisinia, que adquirió noticias por un lado hasta de
-Madagascar, y por otro del extremo Norte del Asia, de la Siberia, el
-país, según dice, de las tinieblas, en que no brillan ni sol, ni luna,
-ni estrellas, donde domina un crepúsculo eterno, y donde se viaja en
-trineos tirados por perros o a caballo sobre rengíferos, un país detrás
-del cual se extiende el Océano helado»[311].
-
- [311] Ibidem, pág. 27.
-
-La relación primitiva de obra tan interesante fué escrita en francés
-antiguo, siendo traducida y refundida tiempo adelante en latín y en
-italiano. Muchos años después se tradujo al alemán con el siguiente
-título: «Este es el noble caballero Marco Polo de Venecia, el gran
-viajero terrestre que nos describe las grandes maravillas del mundo,
-desde donde sale el sol hasta donde se pone, cosas que no se han oído
-nunca. Esto ha impreso Friczs Creussner, en Nuremberg, el año del
-nacimiento de Cristo 1477.»
-
-Gozó también de mucha popularidad, y se leyó con no poco entusiasmo el
-tratado conocido con el nombre _De imagine mundi_, escrito por Pedro de
-Ailly (en latín, Petrus de Alliaco), cardenal de Cambray[312]. Venía
-a ser dicho tratado una compilación, medianamente hecha, de obras
-escolásticas anteriores (ex _pluribus auctoribus recollecta_): de
-autores griegos (Aristóteles, Ptolomeo, Hegesipo y Juan Damasceno), de
-autores latinos (Séneca, Plinio, Solino, Orosio, San Agustín, Isidoro
-de Sevilla y Beda), y de autores árabes (Alfragani y Albategni).
-De la obra de Ailly sacó Colón la mayor parte de sus conocimientos
-cosmográficos y en particular sus ideas, ya sobre la magnitud de la
-tierra y poca anchura del Océano, ya sobre la situación y naturaleza
-del paraíso, ya también, por último, del próximo fin del mundo.
-
- [312] Pedro de Ailly (n. en 1350 en Copiegne, y m. en Avignon
- en 1420 o 1425), escribió muchas obras. El tratado _De Imagine
- Mundi_, y otros, se compilaron en Basilea el MCCCCXVIII. Véase
- Bellarmino, _De scriptoribus ecclesiasticis_, tomus septimus,
- pág. 509.
-
-Ciega fe tenía Colón en la obra _De Imagine Mundi_. En el capítulo VIII
-se trata de la magnitud de la Tierra, y tanto crédito dió el Almirante
-a la doctrina del Cardenal que, en la carta escrita en su tercer viaje
-desde Haití en 1498, copió un gran trozo de aquél capítulo; en él se
-afirmaba que para saber la superficie habitable de la tierra debían
-tenerse en cuenta el clima y la parte del globo ocupada por el agua.
-Dice Ailly en el capítulo XII que la zona tórrida estaba habitada por
-monstruos humanos, lo cual también había dicho San Agustín. Conforme
-Colón con la misma idea, en el Diario de su primer viaje se muestra
-admirado de no haber encontrado todavía los monstruos. En el capítulo
-XLIX se ocupa de la diversidad de las aguas, y particularmente del
-Océano, haciendo notar que lo mismo Aristóteles que su comentador
-Averroes, sostienen que la distancia entre la costa occidental del
-Africa y la oriental de la India (entiéndase Asia) no puede ser muy
-grande, porque en ambos países se encuentran elefantes, bien que nadie
-le ha medido en nuestro tiempo ni se tiene noticia de ello en los
-autores antiguos. Añade en el capítulo LI que la extensión de la tierra
-habitada desde España hacia el Oriente o la India, es mucho mayor que
-la media circunferencia de dicha tierra. Sostiene el Cardenal Ailly en
-el capítulo LV, que el paraíso terrenal está situado--según los datos
-de Isidoro, Juan Damasceno, Beda y otros--en el lugar más delicioso
-del Oriente, lejos de nuestra región habitada, en un sitio tan elevado
-que casi toca con la Luna, donde no pudo llegar el diluvio universal.
-Antes, en el capítulo VII, dijo que a pesar de hallarle el paraíso
-junto al Ecuador, tenía un clima muy templado a causa de su gran
-elevación.
-
-No hemos de pasar en silencio otra proposición del citado cardenal.
-Encuéntrase en su tratado que lleva por título _Vigintiloquium de
-concordantia astronomicæ veritatis cum theología_[313], página 181,
-referente a la edad de la tierra y a la época del juicio final.
-«Calcula siguiendo a Beda--escribe el Dr. Ruge--que desde la creación
-hasta el nacimiento de Jesucristo habían pasado 5.199 años; de suerte
-que en 1501 de nuestra era iban transcurridos 6.700; y como el juicio
-final debía ocurrir 7.000 después de la creación, resultaba próximo
-el fin del mundo. Colón entretegió también esta idea en su proyecto,
-aunque difirió algo en el cómputo»[314].
-
- [313] Véase Bellarmino, _Descritoribus ecclesiasticis_, tomus
- septimus, pág. 509.
-
- [314] _Hist. de la época de los descubrimientos geográficos_,
- págs. 15 y siguientes.
-
-¿Llegaron a Colón noticias del Preste Juan? Posible es que nada
-supiera del famoso personaje. ¿Tuvo noticia de los viajes de Marco
-Polo? En ninguna parte menciona al ilustre veneciano. Acerca de la
-correspondencia que--según Don Fernando Colón--tuvo el Almirante con el
-médico florentino Pablo Toscanelli, no cabe duda que es apócrifa, como
-ha probado el Sr. Altolaguirre[315]. Sin embargo de ello, trasladaremos
-aquí las supuestas cartas del sabio italiano.
-
- [315] _Cristóbal Colón y Pablo del Pozzo Toscanelli_, págs.
- 363-397.
-
-«A Cristóbal Columbo, Paulo, físico, salud: Yo veo el magnífico y
-grande tu deseo para haber de pasar a donde nace la especiería, y por
-respuesta de tu carta te envío el traslado de otra carta que ha días
-yo escribí a un amigo y familiar del Serenísimo Rey de Portugal[316],
-antes de las guerras de Castilla, a respuesta de otra que por comisión
-de S. A. me escribió sobre el dicho caso, y te invio otra tal carta de
-marear como es la que yo le invié[317], por la cual serás satisfecho de
-tus demandas, cuyo traslado es el que sigue.» Copia en seguida la carta
-escrita a Martins y cierra con la data Florencia 25 de junio de 1574.
-
- [316] Hernán Martins, canónigo de Lisboa. Esta correspondencia
- es auténtica.
-
- [317] Desgraciadamente, la carta de marear mandada a Martins
- se ha perdido.
-
-Don Fernando insertó después la segunda carta que copiamos: «A
-Cristóbal Colón, Paulo, físico, salud: Yo rescibí tus cartas con las
-cosas que me enviaste, y con ellas rescibí gran merced. Yo veo el tu
-deseo magnifico y grande a navegar en las partes de Levante por las
-de Poniente, como por la carta que yo te invio se amuestra, la cual
-se amostrará mejor en forma de esfera redonda; pláceme mucho sea bien
-entendida, y que es el dicho viaje no solamente posible, mas que es
-verdadero y cierto e de honra e ganancia inestimable y de grandisima
-fama entre todos los cristianos. Mas vos no lo podreis bien conocer
-perfectamente, salvo con la experiencia o con la platica, como yo la
-he tenido copiosisima, e buena, e verdadera informacion de hombres
-magnificos y de grande saber que son venidos de las dichas partidas
-aquí en corte de Roma y de otros mercaderes que han tractado mucho
-tiempo en aquellas partes, hombres de mucha autoridad. Así que cuando
-se hará el dicho viaje será a reinos poderosos e ciudades e provincias
-nobilisimas, riquisimas de todas maneras de cosas en grande abundancia
-y a nosotros mucho necesarias, ansi como de todas maneras de especiería
-en gran suma y de joyas en grandisima abundancia. Tambien se irá a los
-dichos Reyes y Principes que están muy ganosos, más que nos, de haber
-tracto e lengua con cristianos de estas nuestras partes, porque grande
-parte dellos son cristianos y tambien por haber lengua y tracto con los
-hombres sabios y de ingenio de acá, ansi en la religión como en todas
-las otras ciencias, por la gran fama de los imperios y regimientos
-que han destas nuestras partes; por las cuales cosas todas y otras
-muchas que se podrían decir, no me maravillo que tu, que eres de
-grande corazon, y toda la nacion de portugueses, que han seido siempre
-hombres generosos en todas grandes empresas, te vea con el corazon
-encendido y gran deseo de poner en obra el dicho viaje.» «Puede, pues,
-afirmarse--dice Altolaguirre--que la correspondencia de Toscanelli
-con Martins fué en 1474, que hasta dos años después no llegó Colón a
-Portugal, y como acto seguido emprendió el viaje a Thule, parece lo
-cierto que hasta después de 1478, cuando ya los portugueses habían
-desechado y probablemente olvidado el proyecto de Toscanelli, no tuvo
-de él conocimiento Cristóbal Colón»[318]. Se propuso Don Fernando
-con tales patrañas «recabar para su padre la gloria de haber sido
-el iniciador del pensamiento de que navegando desde Europa o Africa
-directamente al Oeste, era posible arribar a la costa Oriental de
-Asia»[319].
-
- [318] _Cristóbal Colón y Pablo del Pozzo Toscanelli_, pág. 369.
-
- [319] Ibidem, pág. 397.
-
-[Ilustración:
-
-FOTOTIPIA LACOSTE.--MADRID.
-
-ENRIQUE EL NAVEGANTE.]
-
-Entrando ya en el estudio de los descubrimientos geográficos, colocamos
-a la cabeza de los grandes viajeros al infante D. Enrique, llamado el
-_Navegante_, quinto hijo del rey Juan I de Portugal (nació el 4 de
-marzo de 1394). Habremos de comenzar recordando que Portugal, pobre
-rincón de tierra separado de España, si sufrió en el siglo VIII, como
-toda la Península Ibérica, la dominación musulmana, pronto logró
-expulsar a los moros del territorio lusitano, penetrando luego en
-Marruecos y extendiendo su poder en aquellas tierras. Cerca de medio
-siglo llevaba el reino de Portugal buscando ocasión de extenderse
-allende los mares. A la sazón el representante del espíritu aventurero
-de la época fué, sin duda alguna, el citado infante D. Enrique.
-Todavía muy joven se dió a conocer por su espíritu belicoso. Juan
-I de Portugal arrebató a los sultanes marinitas de Marruecos--año
-de 1415--la ciudad de Ceuta, en la costa meridional del Estrecho de
-Gibraltar, siguiéndose a dicha conquista la de Tánger, Tetuán y otras
-plazas vecinas del Estrecho. En un combate sangriento contra los
-moros de la citada Ceuta, el infante D. Enrique ganó las espuelas de
-caballero. Cuéntase que tanto se distinguió en la acción, que Martín
-V, Segismundo de Alemania y otros soberanos le hicieron proposiciones
-para confiarle el mando de sus ejércitos. El Papa deseaba enviarle
-contra los turcos y el Emperador en el Concilio de Constanza hizo sus
-proposiciones al embajador de Portugal, quien debía trasladarlas al
-valeroso infante. No hizo caso D. Enrique de tales invitaciones porque
-otras ideas bullían en su mente. Subiendo a los muros de la plaza de
-Ceuta
-
- ... con sola su rodela
- y una espada, enarboló
- las quinas en sus almenas.
-
-Desde lo alto de las almenas de la ciudad, para la realización de
-sus atrevidos proyectos, pudo contemplar, por un lado, el mar, y por
-otro, las tierras que esconde el Atlas. Tiempo adelante, el Rey, su
-padre, le concedió el ducado de Vizeu y le nombró _Gran Maestre de la
-orden de Cristo_, pudiendo ya contar con rentas propias para realizar
-sus vastos proyectos. Sin embargo de que la Orden de Cristo había
-sido fundada para combatir a los musulmanes, enemigos de la ley de
-Jesucristo, se creyó en el deber de atraerse a los hijos del Profeta
-por medios más humanos y justos. No quería seguir la política de los
-reyes sus antecesores. Volvió de Ceuta con el pensamiento de conquistar
-Marruecos por la fuerza de las ideas y de recorrer el mar por el valor
-y audacia de sus marinos. Era un hombre enérgico, valeroso y tenaz.
-Embargábale la idea de llegar hasta la Guinea (parte Oeste de Africa,
-que se extiende desde la Senagambia al Congo), conocida entonces con el
-nombre de Guanaja o Ganaja, y de la cual sólo se tenían vagas noticias,
-pues no se conocía europeo alguno que hubiese visitado aquellas lejanas
-tierras. Decíase, sin embargo--no sabemos con qué fundamento--que el
-oro abundaba en aquellos países; noticia que dió mayores alientos al
-infante D. Enrique, deseoso de que Portugal fuese la única potencia de
-Europa que comerciara con los pueblos de la Guinea.
-
-Del mismo modo se proponía descubrir--y esto era para él cuestión
-de no poca importancia--en qué consistía el poder de los moros, los
-enemigos mortales de su nación. Había notado que en todas las guerras
-con la morisma aquéllos luchaban solos, dándose el caso que nunca rey
-alguno del interior de Africa acudió a prestarles auxilio. Este hecho
-y algunos otros, aunque de menos valor, hicieron sospechar al infante
-portugués que al Sur de los territorios musulmanes había quizás pueblos
-cristianos, en cuyo caso, contando con la ayuda de los últimos, los
-hijos de Mahoma estaban perdidos cuando se les atacase simultáneamente
-por el Norte y el Mediodía. Anhelaba de igual manera llevar la luz del
-Evangelio a regiones desconocidas. Por último, influía su horóscopo,
-que le declaraba destinado a hacer grandes descubrimientos.
-
-El antiguo cronista Azurara considera que influyeron en el ánimo de
-D. Enrique los cinco motivos siguientes: 1.º, saber lo que había más
-allá del cabo Bojador; 2.º, entrar en relaciones comerciales con los
-cristianos que hubiese en aquellas tierras; 3.º, tener noticia exacta
-del poderío de los moros de aquella parte de Africa; 4.º, descubrir si
-en aquellos países existían príncipes que le ayudasen contra los moros,
-y 5.º, acrecentar o extender la religión católica[320].
-
- [320] Véase _Chronica do descobrimento e conquista de Guiné_.
-
-Contando D. Enrique con el beneplácito del Rey, estableció--en el
-promontorio de Sagres en el Algarbe, de cuya provincia era gobernador
-vitalicio--su Palacio, el primer Observatorio astronómico de Portugal,
-el Arsenal marítimo y la Escuela de Cosmografía. Sagres viene a ser
-una peña llana, de unos 70 metros de altura, que penetra en el mar más
-de un kilómetro, y termina, no en punta, sino en una especie de maza.
-Allí, en el puerto de Sagres, cerca del cabo de San Vicente, rodeado de
-algunos doctos, ya lusitanos, ya de Marruecos y de Fez, olvidándose de
-la Tierra Firme, dirigió toda su atención al vasto Océano. La población
-que tocaba con el promontorio recibió el nombre de _Villa del Infante_.
-Dispuso D. Enrique que sus naves se abrigasen en el próximo puerto de
-Lagos. Adquirió noticias del Sudán y de las caravanas que traficaban
-entre Marruecos, el Senegal y Tombuctu, enviando después sus buques a
-descubrir el gran río Senegal (llamado _Samaya_ por los portugueses, y
-_Ovedech_ por los indígenas).
-
-Entre las expediciones más importantes organizadas por el infante D.
-Enrique citaremos las siguientes: En 1416 envió a Gonzalo Velho a
-pasar más allá de las Canarias, y en 1431 descubrió las primeras islas
-del grupo de las Azores. El año 1434 Gil Eannes, paje del Infante,
-arriesgó su vida para doblar el cabo Bojador, y su sucesor Alfonso
-González Baldaya llegó hasta el río de Oro, o sea, hasta el límite
-septentrional de la zona tórrida. Llegó Nuño Tristán en 1441 al Cabo
-Blanco, y dos años después a la bahía de Arguim. Destinóse la isla de
-Arguim como centro de operaciones y relaciones mercantiles, fundándose
-allí la primera colonia portuguesa permanente en Africa, que adquirió
-pronto importancia, hasta el punto que a los pocos años, una Sociedad
-mercantil de Lagos (puerto de la villa del Infante) pudo enviar una
-flotilla de seis buques. Los portugueses llevaban tejidos (pañuelos
-de color y mantas de lana), sillas de montar y estribos, trigo, miel,
-especias, plata, coral rojo y barreños, que cambiaban por esclavos
-negros de Guinea, oro de Tombuctu, camellos, vacas, cabras, pieles de
-búfalo y de martas zibelinas, huevos de avestruz y goma arábiga. En
-el año 1445 el intrépido marino Dionís Díaz (ascendiente de Bartolomé
-Díaz, que veintiséis años después de la muerte del Infante dobló el
-Cabo de Buena Esperanza) pasó por delante de la embocadura del Senegal
-que separa la raza negra de la blanca, llegando hasta el Cabo Verde.
-Consistía la importancia de la expedición en que se había llegado a
-la verdadera tierra de los negros y en que las teorías de Aristóteles
-y de Ptolomeo acerca de la inhabitabilidad de la zona tórrida eran
-falsas. «Esta teoría antigua, que había prevalecido tantos siglos,
-se estrelló contra el Cabo Verde, cabiendo este honor al infante
-D. Enrique, cuyo lema _Talent de bien faire_ celebró allí su mayor
-victoria, porque desde entonces se abrió para la ciencia geográfica
-un horizonte enteramente nuevo, y el mundo europeo aprendió a fiarse
-más de las observaciones directas que de la autoridad de los filósofos
-griegos»[321]. Vino a completar este descubrimiento el veneciano Luis
-de Mosto, a cuya disposición puso D. Enrique, pocos años más adelante,
-una carabela de 90 toneladas a las órdenes de Vicente Díaz, los cuales
-llegaron hasta el río Gambia. Relación minuciosa del viaje publicó
-Mosto y de ella copiamos la siguiente descripción del Cabo Verde:
-«El Cabo Verde--dice--trae su nombre de los árboles verdes que allí
-crecen y que conservan su color casi todo el año. Lo descubrieron los
-portugueses un año antes de mi llegada, y le dieron este nombre por
-la razón indicada, conforme llamaron el Cabo Blanco así por el color
-de la arena que lo forma; pero el Cabo Verde es elevado y halaga la
-vista. Está entre dos montañas y penetra en el mar con muchas chozas
-y viviendas de negros. Hay que notar que al otro lado del Cabo Verde
-forma la costa una bahía con playas llanas y cubiertas como toda la
-costa de multitud de bellísimos y grandísimos árboles verdes, porque
-allí no caen las hojas viejas hasta que salen las nuevas. Desde lejos
-parecen estar a orillas del agua, aunque en realidad están distantes
-un tiro de ballesta. Es una costa bellísima. He viajado hacia Levante
-y Poniente y he visto muchos países, mas ninguno más hermoso que éste,
-bañado por muchos ríos grandes y pequeños»[322]. La descripción debió
-interesar vivamente a D. Enrique, puesto que organizó desde Arguim un
-sistema completo de exploración. Juan Fernández penetró en el desierto
-de Sahara, permaneciendo siete meses entre las tribus salvajes del
-interior, al cabo de cuyo tiempo volvió a Sagres a dar cuenta al
-Infante, su señor, de lo que había visto en aquellas tierras. En el año
-siguiente de la expedición de Díaz, Nuño Tristán llegó hasta el río
-Gambia y Alvaro Fernández casi hasta Sierra Leona. Las tribus próximas
-al Gambia eran más numerosas y valientes que las del Sahara, las cuales
-se opusieron al desembarque, logrando con sus flechas envenenadas matar
-a la mayor parte de los portugueses sin exceptuar al jefe. Por último,
-Diego Gómez, en el año 1457, con otros intrépidos navegantes subió río
-Gambia arriba hasta la ciudad de Cantos. Esta fué la última expedición
-importante que ordenó D. Enrique.
-
- [321] Dr. Sophus Ruge, _Historia de la época de los
- descubrimientos_, pág. 37.--_Historia Universal_, de Oncken,
- tomo VII.
-
- [322] Ibidem, pág. 37.
-
-Murió navegante tan ilustre en Sagres (13 noviembre 1460), cuando
-ya contaba sesenta y seis años. En sus geográficas empresas había
-gastado más de sus recursos, pues en 1449 era en deber a su pariente
-Fernando de Braganza la suma enorme de 19.394 coronas de oro[323]. Todo
-este dinero lo había empleado en hacer de Portugal una gran potencia
-marítima.
-
- [323] La corona de oro en aquel tiempo valía unas 20 pesetas
- de nuestra moneda.
-
-Aunque a la muerte del Infante disminuyó el entusiasmo por los
-descubrimientos, sin embargo, en la corte de Portugal se hallaban los
-pilotos más inteligentes y los constructores de barcos más hábiles; se
-vendían las mejores obras de astronomía, los planisferios, los mapa
-mundis y las cartas marítimas más exactas. Lisboa, pues, continuó
-siendo el centro de los estudios geográficos. Por entonces descubrió
-Diego Gómez, en compañía del genovés Antonio de Noli, las islas de Cabo
-Verde.
-
-Antes de proseguir el estudio de los descubrimientos marítimos,
-recordaremos los conocimientos geográficos generales de aquel tiempo.
-En la _Margarita philosophica_ del prior cartujo alemán Gregorio
-Reisch, publicada en el año 1496 y reimpresa muchas veces durante el
-siglo XVI, se lee lo siguiente: «El agua cubrió al principio toda la
-superficie de la tierra como una niebla fina que se elevaba hasta las
-altas regiones. A la orden del Creador, el firmamento separó las aguas
-superiores de las inferiores, reuniéndose éstas últimas en un sólo
-punto más profundo y dejando descubierta la tierra firme para los seres
-vivientes. De toda la substancia de la tierra y del agua se formó un
-solo cuerpo esférico, al cual atribuyeron los eruditos dos centros,
-uno de gravedad y otro de volumen. Este último es el que está situado
-en el punto medio del eje de toda la esfera formada de la tierra y del
-agua, y de consiguiente, en el centro del mundo. Fuera de este centro
-está el de gravedad, que es el centro del eje de la tierra sólida,
-mayor necesariamente que el radio de la esfera formada de la tierra y
-del agua, porque, a no ser así, caería el centro del mundo fuera de la
-tierra, suposición que sería la más necia que pudiera imaginarse en
-física y en astronomía. La admisión de centros distintos es ineludible,
-porque la parte seca de la superficie terrestre es más ligera que la
-cubierta de agua. La tierra seca es más ligera que la empapada del
-agua, y por esta razón no puede ser el centro de gravedad idéntico al
-de volumen, sino que el primero se halla más hacia la periferia del
-lado del agua que el segundo, y hacia aquella parte se reunirán también
-las aguas de la tierra, porque así se aproximan más al centro del
-mundo.»
-
-El primero que intentó la representación del lado del agua de la
-esfera terrestre fué Toscanelli de Florencia, allá por el año 1474.
-Ya por entonces se había introducido nuevo e importante factor que
-trajo radical reforma en las teorías dominantes en aquella época.
-Este nuevo e importante factor era el libro de Claudio Ptolomeo
-(geógrafo y astrónomo egipcio que floreció en Alejandría por los
-años de 125 a 135 antes de Cristo), intitulado _Almagesto_, obra de
-la cual trató el cardenal Pedro de Ailly en su citado tratado _De
-imagine Mundi_[324]. Entre los astrónomos más sabios de aquella época
-sobresale Regiomontano (1436-1476). Para facilitar las observaciones
-astronómicas a la orientación y determinación de las situaciones
-geográficas, calculó Regiomontano en 1473 las efemérides (tablas que
-indican día por día la posición de los planetas en el Zodiaco) para un
-período de treinta y dos años. También el sabio astrónomo inventó un
-instrumento (llamado _balestilla_ por los portugueses y _ballestilla_,
-_flecha_ o _báculo de Jacob_ por los españoles), para medir la
-altura del polo de un astro. El último instrumento lo introdujo en
-Portugal Martín Behaim, discípulo del inventor. Durante el reinado de
-Alfonso V el _Africano_ (1438-1481)[325], tío del infante D. Enrique,
-continuaron las expediciones marítimas. Juan II (1481-1495) parecía
-heredero del espíritu de Enrique el _Navegante_. En su tiempo Diego
-Cao se hizo a la vela (1484) con dos buques de su propiedad, llevando
-en calidad de cosmógrafo a Martín Behaim. Pasaron el Cabo de Santa
-Catalina y descubrieron el Congo, el río más caudaloso de Africa. Se
-atrajo Cao a algunos habitantes con la idea de que aprendiesen el
-portugués y servirse luego de ellos en sus relaciones con el rey del
-Congo. Cao continuó todavía hacia el Sur unas 200 leguas, llegando
-al Norte del Cabo Negro (1485). Behaim, a la vuelta del viaje, fué
-nombrado por el Rey caballero de la Orden de Cristo. Cosmógrafo tan
-insigne, después de su larga residencia en Portugal, y después de
-haber desempeñado importantes comisiones científicas, se retiró a su
-patria, a Nuremberg (1492), en cuyo año construyó--antes de que Colón
-regresara de su primer viaje--el globo terrestre, que ha inmortalizado
-su nombre. Debemos advertir que dicho globo, guardado, como precioso
-depósito, en Nuremberg, es--como Mr. Davezac sostuvo en el Congreso
-Geográfico de Amberes de 1871, y cuya proposición aprobó la sabia
-Corporación--una reproducción, en la parte que al Extremo Oriente se
-refiere, de la carta de navegar de Toscanelli. En el globo de Martín
-de Behaim se ven indicadas ya las longitudes y las latitudes, siendo
-de notar los grandes errores cometidos en las últimas. En cambio, las
-inscripciones que hay en él son muy interesantes. Léese lo siguiente
-en uno de sus ángulos: «Sépase como esta figura del globo representa
-toda la extensión de la tierra, tanto en longitud como en latitud,
-medida geométricamente, parte, según lo que Ptolomeo dice en su libro
-titulado _Cosmografía_; el resto, según el caballero Marco Polo, que
-desde Venecia viajó por el Oriente el año de 1250, y también según lo
-que el respetable, docto y caballero Juan de Mandeville dijo, en 1322,
-de los países orientales desconocidos de Ptolomeo, con todas las islas
-pertenecientes a aquel continente, de donde nos vienen las especias
-y las piedras preciosas. Mas el ilustre D. Juan, rey de Portugal,
-ha hecho visitar por sus naves, en 1485, todo el resto de la parte
-del globo, hacia el Mediodía, que Ptolomeo no conoció, en el cual
-descubrimiento he tomado yo parte...»
-
- [324] Ptolomeo es también autor de una _Geografía_ y de otras
- obras.
-
- [325] A Juan I (1385-1433) sucedió Eduardo I (1433-1438).
-
-En el golfo de Benin, junto a las islas Príncipe, Santo Tomás y San
-Martín, se halla el siguiente letrero: «Estas islas fueron descubiertas
-por las naves que el rey de Portugal envió a estos puertos del país de
-los moros el año de 1484...» La inscripción puesta encima del cabo de
-Nueva Esperanza contiene la relación del viaje que hizo Martín Behaim
-con Diego Cao. Dice así: «El año 1484 del nacimiento del Señor, el
-ilustre D. Juan, rey de Portugal, hizo equipar dos naves, llamadas
-carabelas, provistas de hombres con armas y víveres para tres años,
-ordenando a la tripulación navegar al otro lado de las columnas de
-Hércules, en Africa, siempre hacia el Mediodía y los lugares donde el
-sol sale, tan lejos como les fuese posible... Así equipados, salimos
-del puerto de la ciudad de Lisboa con rumbo a la isla de la Madera,
-donde crece el azúcar de Portugal... Llegamos al país llamado reino de
-Gambia, donde crece la malagueta (especie de pimienta), y el cual dista
-de Portugal 800 leguas alemanas; después, pasamos al país del rey de
-Furfur, que está a 1.200 leguas o millas y donde crece la pimienta que
-se llama de Portugal. Más lejos aún, hay un país donde hallamos la
-corteza de la canela; pero encontrándonos de Portugal a 2.800 leguas,
-volvimos sobre nuestros pasos y a los diez y nueve meses estuvimos de
-vuelta ante nuestro Rey».
-
-En el año de 1486 Bartolomé Díaz con tres embarcaciones, una mandada
-por él, otra por Juan Infante, y la tercera destinada a provisiones
-por su hermano Pedro, se hizo a la vela, con el ánimo de continuar
-las exploraciones de las costas africanas, desde el punto que Diego
-Cao dejó las que hubo de realizar en compañía del cosmógrafo Martín
-Behaim. Se propuso obscurecer las glorias de sus parientes Juan Díaz
-y Dionís Díaz. Bartolomé hizo que mujeres negras que conducía a bordo
-desembarcasen en varios puntos de la costa del Congo y más allá hacia
-el extremo Sur de Africa, las cuales debían dar a los indígenas
-noticias del poderío de los portugueses, no sin manifestarles también
-que iban en busca del país del Preste Juan. Creyeron que las nuevas
-de la expedición llegarían de boca en boca y de país en país a oídos
-del fabuloso personaje, quien, al saberlas, tal vez enviase mensajeros
-para recibir a los portugueses con el objeto de entrar con ellos en
-relaciones.
-
-Bartolomé Díaz levantó el primer padrón de piedra cerca de la Sierra
-Parda, al Norte de la bahía de la Ballena (_Angra das Voltas_), no
-lejos de la desembocadura del río Orange. Desde el Golfo de Santa Elena
-emprendió de nuevo su rumbo, llegando, después de grandes trabajos,
-a una ensenada llamada de los Vaqueros (_Angra dos Vaqueiros_)[326],
-donde los hotentotes que allí guardaban sus rebaños, al ver los barcos,
-huyeron espantados hacia el interior. Dirigiéndose más al Este llegó
-a la bahía de San Bras[327], donde hizo provisión de agua dulce, lo
-cual dió motivo a un choque con los indígenas, pasando, por último, a
-la pequeña isla de Santa Cruz (Golfo de Algoa), y plantando en ella
-el último padrón. Pidieron los tripulantes al jefe no seguir adelante
-y emprender el viaje de regreso; pero Díaz les suplicó que le dejasen
-continuar avanzando dos o tres días más hasta ver la costa hacia el
-Norte, porque él creía firmemente haber doblado el extremo Sur del
-Africa, y en este caso, con poco trabajo, se lograría llegar a la
-India, que eran todos sus deseos. Continuaron navegando dos días más,
-hasta llegar a un gran río que Díaz denominó _do Infante_, porque un
-compañero, el Capitán de este apellido, fué el primero que saltó a
-tierra. Aunque a disgusto suyo, Díaz hubo de dar la vuelta, teniendo
-entonces la dicha de contemplar el imponente promontorio que forma la
-punta austral del Africa. Terrible tempestad que puso en gran peligro
-las embarcaciones, estuvo a punto de cambiar en día de luto los
-anteriores momentos de alegría. En recuerdo de la furiosa tormenta,
-Díaz dió al citado promontorio el nombre de _Cabo de las Tormentas_,
-y que Juan II, influído por otros sentimientos, le sustituyó por el
-que hoy lleva. «Ese Cabo nos abre el camino del Asia, dijo, se llamará
-_Cabo de Buena Esperanza_.» Bartolomé Díaz, después de una ausencia de
-diez y seis meses y diez y siete días, y de haber explorado 350 leguas
-de costa, llegó a Lisboa en diciembre de 1487.
-
- [326] Hoy lleva el nombre inglés de _Flesh-bai_ (Bahía de la
- carne).
-
- [327] Hoy Moselbai.
-
-Consideremos los últimos viajes realizados durante el reinado de Juan
-II. Antes del regreso de Bartolomé Díaz, el Rey había mandado a Pedro
-de Covilham y a Alfonso de Paiva para explorar el reino de Abisinia
-y las condiciones de comercio y de comunicación en el Océano Indico.
-Antes intentaron lo mismo, por orden de Juan II, el Padre Antonio de
-Lisboa y Pedro de Montorryo; mas la expedición no dió resultado alguno.
-En cambio, no careció de interés la de Covilham y Paiva, quienes se
-pusieron en camino el 7 de mayo de 1487. Penetraron en Egipto, después
-de pasar por Rodas, llegando a Alejandría y al Cairo; embarcándose en
-el Mar Rojo fueron hasta Aden, donde se separaron, designando como
-punto de reunión otra vez el Cairo. Covilham, que se embarcó para la
-costa del Malabar, visitó a Cananor, Calcuta y Goa, regresando a la
-costa oriental del Africa, la cual siguió hasta el extremo meridional
-del rico país de Sofala, donde adquirió noticias sobre la isla de
-Madagascar.
-
-Cuando Covilham regresó al Cairo, se encontró con la noticia de que
-Paiva había muerto; halló sí dos nuevos emisarios del rey Juan, que
-eran los rabinos Abraham de Beja y José de Lamego. En tanto que el
-judío José marchó a Lisboa con las noticias que adquirió Covilham,
-éste último, acompañado del hebreo Abraham, visitó la ciudad de Ormuz,
-tomando en seguida diferente rumbo, pues Abraham de Beja, con una
-caravana se dirigió por Bagdad y Haleb a Siria, mientras él marchó a
-Abisinia y se estableció en su capital Choa, con gran complacencia del
-monarca del país. Covilham se casó en Abisinia, y allí murió pasados
-algunos años.
-
-Cuando se realizaban tales hechos, el genovés Cristóbal Colón se
-disponía a marchar a las Indias. Procede estudiar ya el descubrimiento
-del Nuevo Mundo.
-
-[Ilustración:
-
-FOTOTIPIA LACOSTE.--MADRID.
-
-COLÓN.]
-
-
-
-
-CAPÍTULO XVIII
-
- CRISTÓBAL COLÓN: SU PATRIA Y FAMILIA.--COLÓN EN PORTUGAL:
- SU MATRIMONIO.--LA FAMILIA DE SU MUJER.--ALONSO SÁNCHEZ DE
- HUELVA.--CULTURA DE COLÓN.--LA ESFERICIDAD DE LA TIERRA.--LA
- ACADEMIA DE TOLEDO.--ROGERIO BACON Y RAIMUNDO LULIO.--PROVECTO DE
- COLÓN DE IR DIRECTAMENTE A LA INDIA POR OCCIDENTE.--LA LIBRERÍA DE
- COLÓN.--JUNTA CONVOCADA POR JUAN II Y PRESIDIDA POR EL OBISPO DE
- CEUTA: OPINIÓN DEL CONDE DE VILLARREAL.
-
-
-Cristóbal Colón, según Andrés Bernáldez, cura de Los Palacios[328],
-gran amigo del futuro Almirante y depositario de todos sus papeles,
-debió nacer hacia el año 1435[329]. Afirma Washington Irving que se
-verificó la época de su nacimiento allá por los años de 1434 a 1436.
-
- [328] Los Palacios es una población próxima a Sevilla.
-
- [329] _Historia de los Reyes Católicos D. Fernando y Doña
- Isabel_, Sevilla, 1870.
-
-Respecto a la patria de Colón, creemos que no cabe duda alguna, puesto
-que él mismo lo declara en la fundación de su mayorazgo (22 febrero
-1498)[330] terminantemente dice que ha nacido en Génova. Copiamos a
-continuación sus mismas palabras: «Siendo yo nacido en Génova, vine a
-servir aquí, en Castilla.» Además, encontramos la siguiente cláusula:
-«Item: mando al dicho D. Diego, mi hijo, o a la persona que heredare
-el dicho Mayorazgo que tenga y sostenga siempre en la ciudad de Génova
-una persona de nuestro linaje que tenga allí casa e mujer, e le ordene
-renta con que pueda vivir honestamente como persona tan llegada a
-nuestro linaje, y haga pie y raíz en la dicha ciudad como natural
-della, porque podrá haber de la dicha ciudad ayuda e favor en las
-cosas del menester suyo, pues que della salí y en ella nací.» En otra
-cláusula manifiesta también Colón el afecto que tiene lo mismo a Génova
-que a España, lo mismo a su país natal que a su nueva patria. He aquí
-sus palabras: «Item: mando al dicho D. Diego, o a quien poseyere el
-dicho Mayorazgo, que procure y trabaje siempre por la honra y bien y
-acrecentamiento de la ciudad de Génova, y ponga todas sus fuerzas e
-bienes en defender y aumentar el bien e honra de la república della, no
-yendo contra el servicio de la Iglesia de Dios y alto Estado del Rey
-o de la Reina, nuestros señores, e de sus sucesores.» No hay dudas,
-pues, acerca de la patria da Colón; él mismo dice varias veces que era
-de Génova. «Sólo demostrando--como escribe Sánchez Moguel--que Colón
-no dijo que había nacido en la ciudad de Génova, o probando que mintió
-al decirlo, es como cabe abandonar fundadamente la causa de Génova,
-para abrazar la de Saona o de cualquiera otra de las innumerables
-poblaciones que pretenden haber dado nacimiento al descubridor del
-Nuevo Mundo»[331]. No ha conseguido Génova encontrar la calle y casa en
-que nació; pero el municipio de la ciudad compró en el año 1887, por
-la cantidad de 31.500 pesetas, una casa en la que se cree con algún
-fundamento que Cristóbal Colón pasó su infancia y juventud hasta la
-edad de catorce años[332].
-
- [330] Procede recordar aquí que durante la monarquía
- castellano-leonesa de Doña Urraca (1109-1126), mujer de
- Alfonso I de Aragón, D. Diego Gelmínez, obispo de Compostela,
- dió comienzo a la organización de fuerzas navales para
- resistir a las piraterías de los moros, los cuales asolaban
- toda la costa, desde Sevilla hasta Coimbra, _ab Hispali usque
- ad Cohimbram_, según se lee en la _Historia Compostelana_. El
- prelado de Compostela contrató genoveses, porque los italianos
- ejercían a la sazón el papel que los griegos, y en particular
- los fenicios habían tenido en los tiempos antiguos. Eran
- los genoveses los hombres de mar, los mejores constructores
- navales y los más expertos marineros que recorrían el
- Mediterráneo: eran, como dice la Crónica, _optimi navium
- artifices, nautæque peritissimi_. «No puedo prescindir, dice
- Charlevoix, de hacer de paso una observación. Es muy glorioso
- para Italia que las tres potencias entre las cuales está
- repartida actualmente casi toda la América, deban a italianos
- sus primitivos descubrimientos. España, a Colón, genovés:
- Inglaterra, a Juan Cabot y sus hijos, venecianos: y Francia a
- Verrazani, ciudadano de Florencia.» _Viajes_, etc., en 1720.
-
- [331] _España y América_, pág. 100. Del cura de Los
- Palacios son las siguientes palabras: «En el nombre de Dios
- Todopoderoso, ovo un hombre de tierra de Génova, mercader de
- libros de estampa, que trataba en esta tierra de Andalucía...»
- _Historia de los Reyes Católicos_, tomo I, capítulo CXVIII.
-
- [332] Víctor Balaguer, _Cristóbal Colón_, pág. 159.
-
-
-Veamos ahora lo que sobre el particular ha publicado el historiador
-Juan Solari[333], no sin dar a conocer antes la opinión de Muratori y
-de Casoni. Muratori dijo: «Colombo es natural de Génova, o por mejor
-decir, de un pueblo vecino de Génova». Casoni escribió (_Annali Genova
-1708_), lo siguiente: «Los antepasados de Cristóbal--como consta por
-escrituras públicas--habitaban Terrarossa, poco distante de Nervi,
-atrás de las faldas del Monte Fasce, situada al lado de Maconesi en
-Fontanabuona, que dá el nombre a dicho valle. Su abuelo se llamaba
-Juan. Su padre era Domingo, ciudadano de Génova, y su madre se
-apellidaba Susana Fontanarrosa»[334].
-
- [333] _La cuna del descubridor de América, Cristóbal Colón._
- Homenaje al centenario de la República Argentina, 25 mayo 1910.
-
- [334] Ibidem, pág. 50.
-
-Cristóbal Colón--dice Solari--nació en Terrarossa, valle de
-Fontanabuona, provincia de Génova, y su nacimiento se verificó en el
-año 1436[335]. Compónese Terrarossa de un grupo de casas situadas sobre
-un collado a flor del valle de Fontanabuona, a cien pasos de Entella.
-Su distancia de Maconesi es media milla, dos de Cicagna, tres de Oreso,
-ocho de Chiavari, y otro tanto o algo más de Génova, en línea recta.
-Decimos en línea recta, porque este camino es poco frecuentado por ser
-montuoso y de difícil acceso, lo que hace que la distancia parezca más
-larga de lo que es en realidad. La casa de Colón se encuentra entre las
-primeras que dan al río[336]. A la sazón se halla reconstruída en su
-mayor parte. A poca distancia de la casa existen rastros de la fábrica
-de Domingo Colombo y no lejos una tierra denominada _Pian Colombino_,
-nombre que hace suponer fuera propiedad de la familia de Colombo[337].
-
- [335] Harrise lo fijó en el 1445.
-
- [336] Ob. cit., págs. 68 y 69.
-
- [337] Ibidem, pág. 70.
-
-Hállase probado--y seguimos la relación de Solari--que el padre del
-descubridor del Nuevo Mundo, en una escritura de venta de un terreno,
-año de 1445, a Bartolomeo de Maconesi, se firma Domenico Colombo di
-Terrarossa. Tampoco cabe duda que la madre del Almirante se llamaba
-Susana y era hija de Santiago Fontanarrosa. Bartolomé, hermano del
-Almirante, en una carta geográfica trazada en Londres, firmaba
-Colombo di Terrarossa; y Fernando, hijo de dicho Almirante, afirma
-que su padre, antes de descubrir el Nuevo Mundo, firmaba Colombo de
-Terrarossa[338]. Además de la escritura citada, correspondiente al
-año 1445, se encuentran otros documentos públicos en que al lado de
-Domenico Colombo de Terrarossa se hallan los nombres de Simón de
-Maconesi, Benedicto de Monleone, Antonio Leverone de Fontanabuona y
-otros.
-
- [338] Ibidem, págs. 50 y 51.
-
-Parece cosa probada que los tres hermanos llamados Juan, Mateo y
-Amighetto--según documentos del año 1496--eran hijos de Antonio Colombo
-de Maconesi, hermano de Domingo, padre del descubridor del Nuevo Mundo.
-Juan, Mateo y Amighetto comparecieron ante escribano y celebraron un
-contrato a los efectos siguientes: Juan iría a España en busca de su
-primo carnal Cristóbal, Almirante al servicio de los Reyes Católicos,
-para tomar parte en las empresas marítimas o descubrimientos en el
-Nuevo Mundo. Los tres hermanos deberían contribuir por iguales partes
-a los gastos, así como también los productos se repartirían del mismo
-modo[339].
-
- [339] Ibidem, pág. 52. En el cuarto viaje acompañó al
- Almirante un hijo de Génova llamado Juan Antonio Colombo.
-
-Añade Solari que en el año 1500, por deuda pendiente, se entabló
-demanda en Savona contra la sucesión de Domingo, padre de Cristóbal. En
-el juicio se hizo constar que los hermanos Cristóbal, Bartolomé y Diego
-se hallaban en España.
-
-Resulta de todo lo expuesto, que Cristóbal Colón pudo llamarse
-ciudadano de Génova, puesto que el valle de Fontanabuona y, por
-consiguiente, Terrarossa, dependían de la ciudad citada; pero el lugar
-de su nacimiento fué el caserío de Terrarossa. Por tanto, es evidente
-que Domingo Colombo tuvo en el valle de Fontanabuona la fabricación
-de paños, estableciendo luego pequeños depósitos, para aumentar la
-venta, primero en Quinto y después en Génova y Savona[340]. Los
-depósitos citados, por el solo hecho de estar a su nombre, implicaban
-el domicilio de Domingo, aunque no se hallase presente; mas dicho
-domicilio, lo mismo en Quinto que en Génova y Savona eran transitorios,
-pues únicamente tenía fijeza el de Fontanabuona.
-
- [340] Ibidem, págs. 53 y 54. La casa de Savona sólo estuvo
- abierta el año 1470.
-
-Haremos notar que el activo tráfico entre los caseríos o aldeas de
-Fontanabuona con Génova, era mucho, teniendo aquellos comerciantes--por
-falta de escribanos en la región--que recurrir a Génova para celebrar
-sus actos públicos. Por esto no debe causar extrañeza que los testigos
-y demás personas que intervenían en los contratos, se llamasen
-Antonio Colombo de Maconesi, Antonio Leverone de Cicagna, Nicolás de
-Fontanabuona, Juan de Monleone, etc.; y decimos que no debe causar
-extrañeza, porque Domingo, cuando salía de Terrarossa, o iba acompañado
-de testigos, o los buscaba en Savona o Génova, donde se encontraban
-accidentalmente[341].
-
- [341] Ibidem, pág. 72.
-
-Consideremos, por último, las principales poblaciones que con mayores o
-menores títulos y con más o menos entusiasmo se disputan la gloria de
-haber sido cuna del descubridor del Nuevo Mundo[342]. En Cogoletto--que
-otros llaman Cugureo--se ve humilde casita sobre cuya puerta se halla
-el escudo de armas de Colón, y debajo el siguiente letrero:
-
- _¡Hospes, siste gradum! Fuit hic lux prima Columbo._
- _Orbe viro majori hæ nimis arcta domus._[343]
-
- [342] Véase Víctor Balaguer, _Cristóbal Colón_, págs. 149-198.
-
- [343]
-
- ¡Extranjero, detente! Aquí vió Colón la luz primera.
- El hombre más ilustre del mundo vivió ea esta pequeña casa.
-
-Mayor es el número de los que afirman que la patria del descubridor del
-Nuevo Mundo fué Saona. D. Francisco de Uhagón, después de estudiar los
-archivos de las Ordenes militares, y en ellos el Códice intitulado:
-_Indice de los caballeros que han vestido el hábito de Santiago con
-sus genealogías correspondientes_, sostuvo en el libro intitulado _La
-Patria de Colón, según los documentos de las Ordenes militares_, que
-Colón era de Saona, añadiendo lo siguiente: «La materia está agotada,
-el problema histórico resuelto, y no debe discutirse más en este
-asunto». En la genealogía de D. Diego Colón, nieto del descubridor, con
-el proceso de información que hubo de abrirse para su toma de hábito,
-se hallan las tres declaraciones que a continuación copiamos. El
-testigo Pedro de Arana, solamente afirma haber oído decir que Cristóbal
-Colón era _genovés, pero que no sabe dondes natural_. El licenciado
-Rodrigo Barreda, dice, sólo por _haberlo oído decir_, que D. Cristóbal
-Colón _era de la señoría de Génova, de la cibdad de Saona_. Por último,
-Diego Méndez, compañero que fué del gran Almirante, depone que D.
-Cristóbal Colón _era natural de la Saona, ques una villa cerca de
-Génova_. Antes del descubrimiento del Sr. Uhagón, ya se había escrito
-sobre una puerta de modesta casa, el siguiente letrero:
-
- _Lunghi anni_
- _Meditando_
- _L'ardito concetto_
- _In questa casa_
- _Già posseduta da Domenico Colombo_
- _Abitó l'inmortale scopritor dell' America,_
- _Che_
- _Fra i perigli della gloriosa impresa_
- _A ricordo della Patria_
- _Impose il nome di Saona_
- _Ad un' insola dell' Atlantico._[344]
-
- [344] «Largos años--meditando--su atrevida empresa--en esta
- casa--ya de antiguo poseída por Domingo Colombo--habitó el
- inmortal descubridor de la América--que en medio de las
- grandes penalidades de su gloriosa empresa--en recuerdo de la
- Patria--dió el nombra de Saona a una isla del Atlántico.»
-
-Preséntase Calvi, en Córcega, a pedir el título de cuna de Cristóbal
-Colón. Ya en 1886 hizo colocar en su calle del Filo una lápida con la
-siguiente inscripción:
-
- _Ici est ne en 1441_
- _Christophe Colomb,_
- _Immortalisé par la découverte du Nouveau-Monde_
- _Alors que Calvi était sous la domination Génoise._
- _Mort a Valladolid, le 20 mai 1506._[345]
-
- [345] Aquí nació en 1441 Cristóbal Colón, inmortalizado por el
- descubrimiento del Nuevo Mundo, mientras que Calvi se hallaba
- bajo la dominación genovesa. Murió en Valladolid el 20 de mayo
- de 1506.
-
-El capellán Casanova y el Padre J. Perreti no abrigan duda alguna de
-que el gran Almirante nació en Calvi. Digno por todos conceptos de
-alabanza es el libro del citado D. Martín Casanova intitulado _La
-verité sur la patrie et l'origene de Cristophe Colomb_. Reconocemos el
-mérito del trabajo, ora por las razones que aduce y ora por los datos
-que aporta, ya por los testimonios que invoca y ya por las noticias
-que comunica. Partiendo de que Calvi fué la patria de Colón, el P.
-Perreti le considera francés y Casanova español, fundándose el primero
-en que Francia es al presente poseedora de la isla y el segundo en que
-Córcega, cuando nació Colón, formaba parte de la Corona aragonesa.
-Córcega, desde que Bonifacio VIII la cedió a los reyes de Aragón en
-1297, pertenecía de _derecho_, aunque no de _hecho_, toda ella a
-la Corona aragonesa. Y decimos que no de hecho, porque Calvi, por
-ejemplo, reconocía la dominación genovesa, sosteniendo guerras con los
-aragoneses y catalanes, los cuales se apoderaron de ella y la perdieron
-varias veces. Conviene no olvidar que Colón nació por el año 1436[346],
-y Alfonso V el _Magnánimo_ comenzó su reinado el año 1416, muriendo el
-1458.
-
- [346] Avezac, _Année véritable de la naissance de Christophe
- Columbe_ (_Boletín de la Sociedad de Geografia de Francia_,
- París, 1872), dice que nació en 1446.
-
-Antes que el capellán Martín Casanova y el P. J. Perreti, sostuvieron
-otros la tesis de que Cristóbal Colón era natural de Calvi. Del
-siglo XVII existe una composición (que algunos atribuyen al mismo
-Colón) intitulada _Chistophorus Columbus ad Corsicam_, y en ella
-se declara el gran Almirante hijo de Córcega, y por consiguiente
-de Calvi, lamentándose de la enemiga que le tiene Génova. «Oh
-Córcega--exclama--por haberme visto tú nacer, es por lo que Génova, mi
-fiera madrastra, origen de mis males, ha sido para mí un puñal!» Más
-adelante añade: «En vano desarrollé mi plan ante los Padres Conscriptos
-de Génova. De todas partes partieron voces desdeñosas murmurando:
-¡sería de ver que fuese de Córcega de donde nos llegase un profeta!».
-Dicha composición comienza de este modo:
-
- _Corsica non solum, ser cor et sica vocaris_
- _Cum te membratim, Corsica, considero..._
-
-y termina con estos versos:
-
- _Corsica, cor, sicam nostris oppone tyrannis:_
- _Hanc mihi vindictam, si dabis, ultus ero!_
-
-Del mismo siglo XVII y también de poeta anónimo es otra poesía, cuyos
-primeros versos los trasladaremos aquí:
-
- _¡Madre, ó Corsica, sei di grande Eroí!_
- _Ma infelice fur sempre i figli tuoi._
- ...........................................
-
-Otro poeta de la misma centuria, Simón Fabiani, escribió otra
-composición y en ella dice:
-
- _O fortunata terra_
- _Della nostra Balagna_[347]
- _Di monti coronata e che il mar bagna,_
- _Quante memorie serra_
- _Il tuo grembo gentil? Da te partia_
- _L'intrepido nocchier che un mondo apria._[348]
-
- [347] Balagna se llama la comarca de que Calvi es cabeza.
-
- [348] «¡Oh tierra afortunada de nuestra Balagna, coronada
- de montes y bañada por el mar, cuántas memorias guarda tu
- gentil seno! De tí partió el intrépido navegante que abrió las
- puertas de un mundo.»
-
-A últimos de la centuria décimo octava, Alejandro Franceschi publicó
-otros versos dirigidos a Colón y en ellos le consideraba como hijo de
-Córcega. Dice así:
-
- _Cerchiato tu di bronzo il forte petto,_
- _corresti ignoti mari, e coronato_
- _fu, contra ogni speranza, il gran progetto._
- _Cirno[349] ti segue con il cor di madre_
- _e infiora di tua gloria il suo bel cisne._[350]
-
- [349] Cirno es el nombre poético que los griegos dieron a la
- isla de Córcega.
-
- [350] «Cercado el pecho por la coraza, fuiste a cruzar mares
- desconocidos, y coronado fué por el éxito, contra lo que todos
- esperaban, tu gran proyecto. Cirno te sigue con su corazón de
- madre y con los rayos de tu gloria ciñe su frente.»
-
-Mayor autoridad tiene el insigne escritor alemán Fernando Gregorovius,
-y de su _Córsica_ copiamos el siguiente párrafo: «Génova y Calvi están
-en desacuerdo. Los de Calvi sostienen que Cristóbal Colón nació en su
-seno, de familia genovesa allí hace tiempo establecida, suscitándose
-con este motivo empeñada contienda, que recuerda el antiguo debate
-entre las siete villas de Grecia, atribuyéndose el honor de haber
-sido cuna de Homero. Se supone que Génova se apoderó del archivo de
-la familia Colón y que mudó el nombre de la _Vía Colombo_ de dicha
-ciudad por el de _Vía del Filo_. Parece además que los calvenses fueron
-los primeros corsos que pasaron a América, y que todavía existen en
-Calvi varios que llevan el nombre de Colombo. Los escritores corsos
-consideran como su compatriota al gran navegante, y Napoleón, durante
-su permanencia en la isla de Elba, dió órdenes para que se hiciesen
-investigaciones sobre el particular... El mundo tendría motivos de
-estar celoso si la suerte hubiese hecho nacer también en ese pequeño
-país de Córcega al Almirante del Océano, hombre extraordinario, más
-grande que Napoleón.» El famoso e ilustre general Paoli hablaba de
-Colón como de un compatriota. En las luchas de Córcega con Génova,
-cuando Paoli se veía obligado a sitiar a Calvi, ciudad donde se
-mantenían firmes los genoveses, decía con frecuencia: _La culla di
-Colombo e dirazzata_[351]. Entre otros muchos que sostienen que la
-patria de Colón fué Calvi, citaremos al príncipe Pedro Bonaparte, quien
-afirma que en Santo Domingo se encontró una piedra con un letrero en
-español, perteneciente a la época del descubrimiento de dicha isla,
-y cuyo letrero decía: _Maldito sea el corso que me trajo aquí_. Se
-supone que el autor de la inscripción formaba parte de la pequeña
-guarnición que Colón dejó en el fuerte de la _Española_ antes de su
-primera vuelta a España. Arrigo Arrighi, historiador y consejero del
-tribunal de Bastia, en su _Historia de Sampiero_, después de hacer
-notar que tuvo a la vista documentos guardados por individuos de su
-familia, con referencia a dichos papeles, dijo lo que copiamos aquí:
-«La partida de bautismo del gran navegante, cuya autenticidad es ya
-incontestable, prueba que nació en Calvi, de una familia corsa, cuando
-los presidios de esta ciudad se hallaban bajo la dominación genovesa.»
-Se ha perdido dicha partida, tal vez a causa de la ruina que sufrieron
-los archivos de Calvi durante la guerra con los ingleses. Además de
-Arrighi, otros escritores afirman la existencia del documento, y alguno
-asegura haberlo tenido en sus manos. El notario Octavio Colonna-Cecaldi
-dió fe de que muchos testigos se presentaron ante él para declarar
-bajo juramento que sus padres o sus abuelos habían visto y leído la
-mencionada partida de bautismo. Lo que parece hallarse probado es que
-en la _calle del Hilo_ (_caruggio del Filo_) hubo una casa, antes de
-existir Colón, perteneciente a una familia llamada Colombo, y, después
-de la muerte del descubridor del Nuevo Mundo, la calle tomó el nombre
-de _calle de Colón_ (_caruggio Colombo_). «Esto (dice el notario
-Colonna-Cecaldi, en el acta que levantó) está en la tradición, en los
-registros, en el plano de esta villa y en la carta de los ingenieros
-militares.» En la casa a que antes hemos hecho referencia se ha
-colocado dicha lápida.
-
- [351] La cuna de Colón ha degenerado.
-
-Hace algunos años que se planteó la tesis de que el Almirante era
-descendiente de hebreos, suponiéndole extremeño, de la familia del
-converso D. Pablo de Santa María, obispo de Cartagena. Don Vicente
-Barrantes, con su autoridad de historiador y extremeño, refutó con
-acierto en el año 1892 la opinión de que Colón era hijo de Extremadura.
-Reprodújose la cuestión en 1903 por D. Vicente Paredes, en su estudio
-que bajo el título de _Colón Extremeño_ se publicó en la _Revista de
-Extremadura_.
-
-Otras poblaciones, entre ellas Cúccaro, Nervi, Prudello, Oneglia,
-Finale, Quinto, Palestrella, Albizoli o Albizola y Cosseria, reclaman
-la gloria de ser patria de Colón.
-
-En estos últimos tiempos, D. Celso García de la Riega, con tanta
-convicción como entusiasmo, ha sostenido que Cristóbal Colón había
-nacido en Pontevedra. Comienza haciendo notar el laborioso escritor
-que ninguno de los documentos redactados por Colón, y que han llegado
-a nosotros, lo están en lengua italiana: «Memoriales, instrucciones,
-cartas y papeles íntimos, notas marginales en sus libros de estudio,
-todos se hallan escritos en castellano o en latín»[352]. Hasta tal
-punto llegó el insigne navegante a olvidar el italiano, que la carta
-que dirigió a la Señoría de Génova no está escrita en dicha lengua.
-Bien merece consignarse que al exponer a los Reyes Católicos el objeto
-de su empresa, diga[353] que en el Catay domina un príncipe llamado el
-Gran Kan, _que en nuestro romance_ significa rey de los reyes. ¿Por qué
-Colón llama suya a la lengua castellana? Refiere Fernando Colón que
-cuando su padre, desahuciado en sus pretensiones, volvió a la Rábida
-decidido a dirigirse al Gobierno de otra nación, ante los ruegos de
-Fr. Juan Pérez, desistió de su propósito porque su mayor deseo era que
-«España lograse la empresa que proponía teniéndose por natural de estos
-reinos». ¿Qué fuerza íntima--pregunta García de la Riega--le impulsaba
-a tales demostraciones de afecto hacia España? Téngase en cuenta
-que en la correspondencia de Colón, año 1474, con el sabio italiano
-Pablo Toscanelli, ni aquél para atraerse las simpatías del segundo le
-manifiesta ser su compatriota, ni el famoso cosmógrafo tiene noticia
-exacta de la patria del decidido navegante, pues le considera hijo de
-Portugal. No deja de llamar también la atención que Lorenzo Giraldo,
-italiano, residente en Lisboa, al poner en relaciones a Colón con
-Toscanelli no indicara el título de compatriota del futuro descubridor
-del Nuevo Mundo[354].
-
- [352] Conferencia del Sr. García de la Riega en sesión pública
- celebrada por la Sociedad geográfica de Madrid en 20 de
- diciembre de 1898, pág. 11, _Boletín_ de dicha Sociedad, tomo
- XL, números 10, 11 y 12.
-
- [353] Preámbulo de su _Diario de navegación_.
-
- [354] Recuérdese lo dicho sobre este particular en el capítulo
- XVII.
-
-Desde que Colón se presentó en la Rábida el año 1474 comenzó a correr
-en cartas, recomendaciones y gestiones de toda clase que la patria
-de aquel personaje era Génova. No se olvide que en aquellos tiempos
-genoveses y venecianos monopolizaban el comercio del Asia y del
-Mediterráneo; no se olvide que los genoveses gozaban en España, desde
-mucho tiempo antes, fama de excelentes navegantes, y cerca de los reyes
-de Castilla de no poca consideración. ¿Se propuso Colón--exclama García
-de la Riega--aprovechar el dictado de genovés para el buen éxito de su
-empresa y para ocultar a la vez su modesto origen?[355].
-
- [355] Ob. cit., págs 13 y 14.
-
-Pasando a otra clase de consideraciones, habremos de manifestar la
-poca luz que arrojan los libros de la época respecto a su infancia
-y juventud. Todos los escritores se vieron obligados a consignar lo
-que se decía de público acerca de la patria del futuro Almirante.
-Pedro Mártir de Anglería, italiano, relacionado con los cortesanos
-y nobles, se contenta en sus Epístolas con llamar a su amigo _vir
-ligur_, el de la Liguria. Escritor tan minucioso y detallista nada
-más dijo, guardando absoluto silencio del nacimiento, de la vida
-y de la familia de un compatriota que había realizado hechos tan
-sorprendentes. El bachiller Andrés Bernáldez, cura de Los Palacios,
-en cuya casa estuvo aposentado Colón a su paso por Andalucía en el
-año 1496, dice que era mercader de estampas, y por lo que a la patria
-del Almirante se refiere, si en el primero de los capítulos de su
-_Crónica de los Reyes Católicos_ le llama «hombre de Génova», al dar
-noticia de su fallecimiento en Valladolid, dice terminantemente que
-era de la provincia de Milán. Gonzalo Fernández de Oviedo, cronista
-oficial de Indias, que trató a Colón y a los que intervinieron en
-aquellos sucesos, sólo pudo enterarse de que «unos dicen que Colón
-nació en Nervi, otros en Saona y otros en Cugureo, _lo que más cierto
-se tiene_». El Padre Las Casas se contenta con decir que era de
-nacionalidad genovesa, cualquiera que fuese el pueblo perteneciente a
-la Señoría donde vió la luz primera. De modo que los cuatro escritores
-que se honraron con la amistad del descubridor del Nuevo Mundo no
-puntualizan hecho tan interesante.
-
-Galíndez de Carvajal, por su parte, afirma que era de Saona. Medina
-Nuncibay, autor de una crónica que se halla en la colección de Vargas
-Ponce, sostiene que el Almirante era natural de los confines del
-Genovesado y Lombardía, en los Estados de Milán, añadiendo que se
-escribieron algunos tratadillos «dando prisa a llamarle genovés». En el
-archivo de Indias se encontró Navarrete con dos documentos oficiales
-escritos en los comienzos del siglo XVI: léese en uno que nació en
-Cugureo, y el otro señala por lugar de su nacimiento Cugureo o Nervi.
-De Fernando Colón, historiador de su padre, son textualmente las
-siguientes palabras: «de modo que cuanto fué su persona a propósito
-y adornada de todo aquello que convenía para tan gran hecho, _tanto
-menos conocido y cierto quiso que fuese su origen y patria_; y así,
-algunos que de cierta manera quieren obscurecer su fama, dicen que
-fué de Nervi, otros de Cugureo, otros de Boggiasco; otros que quieren
-exaltarle más, dicen era de Saona y otros _genovés_, y algunos también,
-saltando más sobre el viento, le hacen natural de Placencia». No
-acertamos a explicar cómo Fernando Colón, su hijo, ignora la patria
-del descubridor del Nuevo Mundo. ¿Quiso ocultar el humilde origen del
-Almirante?
-
-Al estudiar otros puntos obscuros de la vida de Colón, lo primero
-que salta a la vista es que confiesa, en su postrera disposición
-testamentaria, la existencia de un cargo «que pesa mucho para su
-ánima» con relación a D.ª Beatriz Enríquez, añadiendo que «la razón
-dello non es lícito decilla». Si en esta confesión alude al hecho de
-no haberse casado con la cordobesa, preguntamos nosotros: ¿Por qué no
-realizó el matrimonio? ¿Por qué no descargó oportunamente su conciencia
-de aquel peso a fin de que la muerte no le sorprendiera en semejante
-estado? Nada de particular tendría que, ya por la universal notoriedad
-que había adquirido, ya por lo altivo de su carácter, hubiera creído
-que, ni aun en el trance de la muerte, debía casarse en secreto ni en
-condiciones que pudieran menoscabar su fama o desconceptuarle. ¿Cabe
-presumir que _la razón que no era lícito decilla_ consistió en ocultar
-sus antecedentes? ¿Acaso su hermano Bartolomé se encontró en situación
-semejante, y por ello falleció sin casarse y dejando un hijo natural?
-
-Si los escritores españoles apenas aportan datos acerca del nacimiento
-y de la vida de Colón antes de presentarse en Castilla, el historiador
-italiano Giustiniani se contenta con noticiar que los hermanos
-Cristóbal y Bartolomé habían sido cardadores de lana; y Allegretti,
-en sus _Anales de Siena_ del año 1493, añade escuetamente que las
-noticias del descubrimiento llegaron a Génova. «Las nuevas de ese
-maravilloso descubrimiento realizado por un genovés»--escribe García de
-la Riega--debieron ocasionar en Génova justificado orgullo y vivísima
-curiosidad en las autoridades, en los parientes de Colón, en el clero
-de la iglesia en que se bautizó, en los amigos, conocidos y vecinos de
-sus padres, así como en la mayor parte de los ciudadanos. En este caso,
-hubieran sido espontáneamente recordados los antecedentes del glorioso
-hijo de Génova, su infancia y juventud, su educación, sus estudios, sus
-prendas personales; y de todo este naturalísimo movimiento se hubieran
-hecho eco los escritores contemporáneos y hubieran pasado a la historia
-y llegado a nuestros tiempos datos diversos relativos a la vida y
-a la familia de Colón. No ha sucedido así y semejante indiferencia
-sólo puede explicarse, a mi juicio, por el hecho de que el inmortal
-navegante no era hijo de Génova, ni tenía en ella parientes»[356].
-Añade la leyenda que los dos hermanos tejedores, en sus ratos de ocio,
-adquirieron variados conocimientos científicos, cuando no emprendían
-viajes marítimos a diferentes puntos. Ya en el camino de la fábula,
-documentos encontrados en los archivos, hacen a Colón y a su padre,
-no cardadores, como escribe Giustiniani, sino tejedores. Cree García
-de la Riega que el Almirante no fué en sus primeros años ni cardador
-ni tejedor; pero los escritores coetáneos, al aceptar la nacionalidad
-genovesa, procuraron confirmarla con la existencia en dicha ciudad de
-familias Colombo dedicadas a cardar lana y emparentando con ellas al
-inmortal navegante.
-
- [356] Conferencia citada, págs. 21 y 22.
-
-Pasando a estudiar los documentos que se guardan en la casa municipal,
-destinados a corroborar el nacimiento de Colón en la capital de
-Liguria, los escritores presentan los cuatro siguientes: una carta de
-Cristóbal al magnífico Oficio de San Jorge, la minuta de contestación
-a esta carta, un dibujo de la apoteosis del ilustre nauta y el llamado
-codicilo militar. La carta atribuída a Colón comienza con la frase
-siguiente: «Bien que el cuerpo ande por acá, el corazón está allí de
-continuo.» En seguida participa a los señores del Oficio de Génova que
-manda a su hijo D. Diego destine el diezmo de la renta de cada año a
-disminuir el impuesto que satisfacían los comestibles a su entrada
-en la citada ciudad. El extraño donativo no guarda conformidad con
-otros hechos. Cristóbal Colón, antes de emprender su cuarto viaje,
-dejó a su primogénito un memorial de encargos que D. Diego incluyó
-en su testamento, figurando entre aquéllos el relativo a un diezmo
-de la renta; mas no lo destinó al pago de los consumos de Génova, ni
-a favor de pueblo alguno de Italia, sino al de los pobres. Causa no
-poca extrañeza que el Almirante, tal vez pensando no regresar con
-vida de aquel cuarto viaje, manifieste su amor a Dios, a la caridad,
-a los reyes, a doña Beatriz y hasta al orden doméstico, no dedicando
-ni una sola palabra a la ciudad de Génova. Y téngase en cuenta que la
-fecha de la carta es del 2 de abril de 1502, y la del memorial fué
-escrito por aquellos mismos días. Semejante contradicción no debe pasar
-desapercibida, como tampoco la circunstancia de no constar que las
-autoridades se hayan preocupado ni entonces ni nunca de la generosa
-concesión. En la misma famosa carta se encuentra la frase de que «los
-reyes me quieren honrar más que nunca.» En efecto, en aquella época
-le negaban Fernando e Isabel los títulos de Virrey y Gobernador y
-el ejercicio de estos cargos. El segundo documento o la minuta de
-contestación a la anterior carta da lugar a una cosa rara. El mismo
-gobierno que llama a Colón «clarissime amantissimeque concivis»,
-pocos años después haya dado a la comarca de Saona la denominación de
-«Jurisdizione di Colombo», indicando con ello que no le consideraba
-hijo de Génova[357]. El tercer documento es un dibujo representando la
-apoteosis de Colón, hecho por su propia mano. Conócese a primera vista
-que es una grosera falsificación: vocablos castellanos, franceses e
-italianos explican las diversas figuras, entre las cuales, por cierto,
-no se halla la reina Isabel; pero sí, en lugar preferente, a la cabeza
-y en el centro del dibujo la palabra Génova. El cuarto documento, o sea
-el codicilo militar, ha sido declarado sin protesta de nadie documento
-apócrifo.
-
- [357] Véase García de la Riega, Ob. cit., pág. 25.
-
-De otros documentos que pudiéramos llamar auxiliares--y seguimos la
-narración de García de la Riega--, vamos a ocuparnos, con los cuales
-se han querido reforzar los argumentos para sostener que Génova era la
-patria del Almirante. Correspondientes al período comprendido entre
-los años 1456 y 1459, se han hallado en el Archivo del Monasterio de
-San Esteban de la Vía Mulcento, de Génova, papeles con los nombres de
-Dominico Colombo y de Susana Fontarossa o Fontanarossa, y de los hijos
-Cristóbal, Bartolomé y Diego. No tuvo en cuenta el falsificador de los
-documentos que Diego nació el 1463 o 1464, como tampoco hubo de fijarse
-que Juan, segundo o tercer hermano de Colón, y Blanca, hermana de dicho
-Almirante, vivían por los citados años de 1456 a 1459. Otro documento
-que han encontrado los comisionados de la Academia genovesa, encargados
-de informar acerca de la patria del descubridor, ha sido un antiguo
-manuscrito, en cuya margen un notario escribió que Colón había sido
-bautizado en la iglesia de San Esteban de la Vía Mulcento. ¿De dónde
-sacaría la noticia el buen notario? Y cuando todo el mundo se ocupaba
-del descubrimiento, y el nombre de Colón adquiría la inmortalidad,
-sólo pasaba inadvertido para los religiosos de San Esteban, los cuales
-necesitaron que un notario, tiempo adelante, estampase la noticia.
-Otra de las pruebas consiste en la presentación de dos papeles, uno
-en 1470 y otro en 1472: dice en el primero, Christophorus de Columbo,
-filius Dominici, _mayor de diez y nueve años_; y en el segundo,
-Christophorus Columbus, lanerius de Januua lex Letoriæ egressus, esto
-es, _mayor de veinticinco_. De modo que, en dos años pasó de diez y
-nueve a veinticinco; en el primer papel es _Columbo_, y en el segundo
-_Columbus_, llamando todavía más la atención lo de _lanerius_, de
-Génova. Posible es que en el año 1472 Colón marchase a Italia con
-objeto de visitar a sus padres; pero el que se iba a casar con una
-joven distinguida, el que abrigaba ideas tan elevadas y era ya conocido
-como excelente marino, seguramente no firmaría, como tejedor de lanas,
-en documentos notariales. Además, no se olvide que en aquella región
-de Italia, y por entonces, se encontraban varios Dominicos Colombo,
-pudiéndose afirmar que eran tan vulgares como Juan García o José
-Fernández en España. Prescindimos de otros documentos todavía más
-absurdos, y pasamos a otro asunto de más interés.
-
-El apellido del descubridor del Nuevo Mundo, ¿era Colombo o Colón?
-Ante todo conviene saber que muchos apellidos italianos y españoles
-se derivan de la lengua latina, de modo que Colombo, lo mismo en los
-dos idiomas modernos, procede de Columbus. En los reinos de León y de
-Galicia se hallan pueblos y parroquias con la denominación de Santa
-Colomba, y familias que tienen el apellido de Coloma. A la pregunta
-anteriormente hecha responderemos que el apellido del Almirante
-era Colón. Probado está, por la carta del rey D. Juan invitándole
-a volver a Lisboa, que en Portugal usó el apellido Colón; en las
-estipulaciones de Santa Fe se estampó también Colón; indudablemente con
-el beneplácito del gran navegante; y Pedro Mártir, en carta que dirigió
-al conde Borromeo, con fecha 14 de mayo de 1493, dijo: «Christophorus
-Colonus.» «Fernando Colón--escribe García de la Riega--, al tratar
-esta materia en la historia de su padre y al comentar alegóricamente
-ambos apellidos, asegura que _si queremos reducirle a la pronunciación
-latina, es Christophorus Colonus_; y no sólo insiste en afirmarlo,
-sino que también añade la singularísima indicación de que el Almirante
-_volvió a renovar_ el de Colón.» Nos explicamos de la siguiente manera
-la renovación del apellido Colón. Es posible que nuestro célebre
-descubridor, en los tiempos en que navegaba por el Mediterráneo,
-seducido por la fama de los almirantes Colombo _el Viejo_ y Colombo _el
-Mozo_, o también porque Nicolo, Zorzi, Giovanni y otros distinguidos
-marinos usufructuaron tal sobrenombre, él lo llevó algún tiempo,
-arrepintiéndose pronto y volviendo a llamarse Colón.
-
-Antes de manifestar la existencia de los apellidos Colón y Fonterosa,
-durante los siglos XV y XVI, en la citada provincia gallega,
-recordaremos «la importancia marítima que Pontevedra tenía en el mismo
-siglo XV, ya como puerto de Galicia, ya como uno de los principales
-astilleros de Castilla en aquella época. Patria es de los almirantes
-Payo Gómez, Alvar Páez de Sotomayor y Jofre Tenorio, en la Edad Media;
-del ilustre marino al servicio de Portugal, Juan da Nava, descubridor
-de las islas de la Concepción y de Santa Elena, en el entonces recién
-hallado camino de la India por el Cabo de Buena Esperanza; de Bartolomé
-y Gonzalo Nodal, descubridor éste último del Estrecho que injustamente
-lleva el nombre de Lemaire; de Pedro Sarmiento, a quien publicistas de
-Inglaterra llaman el primer navegante del siglo XVI; de los almirantes
-Matos, que brillaron en el XVII, y de otros distinguidos marinos, entre
-los cuales descuella en nuestros tiempos el ilustre Méndez-Núñez»[358].
-
- [358] García de la Riega, Ob. cit., pág. 33.
-
-Veamos ahora los documentos más importantes:
-
- 1.º Escritura de carta de pago dada a Inés de Mereles por Constanza
- Correa, mujer de Esteban de _Fonterosa_, fecha 22 de junio de 1528.
-
- 2.º Escritura de aforamiento por el Concejo de Pontevedra a
- Bartolomé de Sueiro, y a su mujer María _Fonterosa_, fecha 6 de
- noviembre de 1525.
-
- 3.º Ejecutoria de sentencia del pleito, ante la Audiencia de la
- Coruña, entre el Monasterio del Poyo y Don Melchor de Figueroa,
- vecino y alcalde de Pontevedra, sobre foro de la heredad de
- Andurique, en cuyo texto se incluye por copia la escritura de
- aforamiento de dicha heredad, hecho por el expresado Monasterio a
- Juan de Colón, mareante de aquella villa, y a su mujer Constanza de
- _Colón_, en 13 de octubre de 1519.
-
- 4.º Escritura de aforamiento por el Concejo de Pontevedra a María
- Alonso, de un terreno cercano a la Puerta de Santa María, señalando
- como uno de sus límites la heredad de _Cristobo (xp.º) de Colón_,
- en 14 de octubre de 1496.--Folio 20 vuelto.
-
- 5.º Acuerdo del Concejo de Pontevedra, nombrando fieles cogedores
- de las rentas del mismo año (1454), entre otros, a _Jacob
- Fonterosa_. Folio 66 del libro que comienza en 1437 y termina en
- 1463.
-
- 6.º Acuerdo del Concejo de Pontevedra, nombrando fieles cogedores
- de las rentas de la villa en dicho año (1444), entre otros, a
- _Benjamín Fonterosa_.--Folio 48 del citado libro.
-
- 7.º Minutario notarial de 1440, folio 4 vuelto. Escritura de
- censo a favor de Juan Osorio, picapedrero, y de su mujer María de
- _Colón_, fecha 4 de agosto del citado año.
-
- 8.º Acuerdo del Concejo (Pedro Falcón, juez; Lorenzo Yáñez,
- alcalde, y Fernán Pérez, jurado), mandando pagar a _Domingos de
- Colón_ y _Benjamín Fonterosa_ 24 maravedís viejos, por el alquiler
- de dos acémilas que llevaron con pescado al arzobispo de Santiago:
- su fecha, 29 de julio de 1437.--Folio 26 del mencionado libro.
-
- 9.º Minutario notarial de 1436. Escritura de aforamiento, en la
- cual se halla el nombre de _Jacob Fonterosa el Viejo_: fecha, el 21
- de marzo de dicho año.
-
- 10. Minutario notarial que comienza el 28 de diciembre de 1433 y
- termina el 20 de marzo de 1435. Escritura del 29 de septiembre de
- 1434 de compra de casa y terreno hasta la casa de _Domingos de
- Colón el Viejo_, etc.--Folio 85 vuelto.
-
- 11. Minutario anterior. Escritura de venta (11 de agosto de 1434)
- de la mitad de un terreno que fué casa en la rua de las Ovejas,
- por María Eans a Juan de Viana _el Viejo_ y a su mujer María de
- _Colón_, moradores en Pontevedra.--Folio 80.
-
- 12. Minutario notarial de 1434 y 1435. Dos escrituras correlativas,
- en que el abad del monasterio de Poyo se obliga a pagar
- respectivamente 274 maravedís de moneda vieja a Blanca Soutelo,
- heredera de _Blanca Colón_, difunta, mujer que fué de Alonso de
- Soutelo, y 550 maravedís de la misma moneda a Juan García, heredero
- de dichos Alonso de Soutelo y su mujer _Blanca Colón_: su fecha, 19
- de enero de 1434.--Folios 6 vuelto y 7.
-
-Fijándonos en el documento señalado con el número 8, cabe pensar si el
-Domingos de Colón casó con una Fonterosa y de cuyo matrimonio naciese
-el descubridor del Nuevo Mundo. Resulta del mencionado acuerdo que el
-Domingos de Colón era alquilador de acémilas: ¿sería absurdo suponer
-que las preocupaciones sociales de aquellos tiempos obligaron al
-Almirante a ocultar su origen y patria?
-
-A todo esto debe añadirse que la madre de Colón se llamaba Susana
-Fonterosa, familia hebrea, sin duda, o por lo menos de cristianos
-nuevos: ¿tendría interés Colón de no revelar tales antecedentes, dado
-el odio a dicha raza en todas las naciones, y muy especialmente por
-los Reyes Católicos?--«¿No merecería examen en este caso--escribe
-García de la Riega--la inclinación de Colón a las citas del
-Antiguo Testamento?»[359]. Es de notar su estilo y sus fantásticas
-descripciones, sus metáforas y sus invocaciones, donde aparecen nombres
-bíblicos (Israel, Judá, David, Jerusalén, etc.).
-
- [359] Ob. cit., pág. 27.
-
-De una carta de Colón escrita en Jamaica y dirigida a los Reyes
-Católicos, con fecha 7 de julio de 1503, son los siguientes párrafos.
-Hallábase sólo en brava costa y con fuerte fiebre, y habiéndose
-adormecido oyó una voz piadosa que le decía:
-
-«¡O estulto y tardo a creer y a servir a sus Dios, Dios de todos!
-¿Qué hizo él más por Moisés o por David, su siervo? Desque naciste,
-siempre él tuvo de tí muy grande cargo. Cuando te vido en edad de
-que él fué contento, maravillosamente hizo sonar tu nombre en la
-tierra. Las Indias, que son parte del mundo, tan ricas, te las dió
-por tuyas; tú las repartiste a donde te plugo, y te dió poder para
-ello. De los atamientos de la mar océana, que estaban cerrados con
-cadenas tan fuertes, te dió las llaves; y fuiste obedecido en tantas
-tierras, y de los cristianos cobraste tan honrada fama. ¿Qué hizo el
-más alto pueblo de Israel cuando le sacó de Egipto? ¿Ni de David, que
-de pastor hizo Rey en Judea? Tórnate a él y conoce ya tu yerro: su
-misericordia es infinita; tu vejez no impedirá a toda cosa grande;
-muchas heredades tiene él grandísimas. Abraham pasaba de cien años
-cuando engendró a Isaac, ¿ni Sara era moza? Tú llamas por socorro
-incierto: responde, ¿quién te ha afligido tanto y tantas veces, Dios
-o el mundo? Los privilegios y promesas que da Dios, no las quebranta,
-ni dice después de haber recibido el servicio, que su intención no era
-ésta, y que se entiende de otra manera, ni da martirios por dar color
-a la fuerza; él va al pie de la letra; todo lo que él promete cumple
-con acrescentamiento, ¿esto es uso? Dicho tengo lo que tu Criador ha
-fecho por tí y hace con todos. Ahora medio muestra el galardón de estos
-afanes y peligros que has pasado sirviendo a otros.
-
-Yo así amortecido vi todo; mas no tuve yo respuesta a palabras tan
-ciertas, salvó llorar por mis yerros. Acabó él de fablar, quien quiera
-que fuese, diciendo: «No temas, confía: todas estas tribulaciones están
-escritas en piedra mármol y no sin causa»[360].
-
- [360] Hernández de Navarrete, _Colec. de los viajes y
- descubrimientos que hicieron por mar los españoles desde fines
- del siglo XV_, tom. I, págs. 303 y 304.
-
-También indica el origen semítico de Colón el retrato que hacen
-de él los historiadores de aquellos tiempos, según puede verse
-considerando el famoso regateo de Colón con los Reyes Católicos en las
-capitulaciones de Santa Fe.
-
-Pasando a otro asunto diremos que la huerta de Andurique--añade el
-historiador de Pontevedra--aforada por el monasterio de Poyo a Juan de
-Colón, y situada a medio kilómetro de dicha población, linda con otras
-heredades de la pequeña ensenada de Portosanto, lugar de marineros
-en la parroquia de San Salvador. Cristóbal Colón bautizó a las dos
-islas que halló en su primer viaje con los nombres de _San Salvador_
-(Guanahaní) y la _Concepción_, dando con ellos pruebas de sus creencias
-religiosas. En seguida descubrió tres islas, a las cuales llamó
-_Fernandina_, _Isabela_ (Saometo) y _Juana_ (Cuba), en demostración
-de su gratitud a D. Fernando, a Doña Isabel y al príncipe D. Juan,
-primogénito de los reyes. Continuó su camino y llegó a un río y puerto
-que llamó de _San Salvador_, recorrió otras tierras, puso una cruz
-en la entrada de un puerto, que llamó _Portosanto_ (hoy de Baracoa).
-Tiempo adelante visitó la isla Española (Haití). Todo esto lo hace
-notar García de la Riega en su erudita _Conferencia_[361]. A los que
-escriben que el Almirante dió el nombre de Portosanto en memoria de que
-su suegro había sido gobernador de la isla portuguesa así llamada, no
-recuerdan seguramente que el inmortal navegante tenía hijos, hermanos,
-su amada Doña Beatriz, etc. Si Colón hubiese nacido en Pontevedra, nada
-tendría de particular que repitiese la denominación de San Salvador y
-de Portosanto, parroquia y lugar donde quizás fué bautizado y tuvo su
-cuna. En su segundo viaje Colón bautizó a una isla con el nombre de
-_La Gallega_. ¿Quiso unir en el nombre La Gallega dos recuerdos: el de
-la carabela _Santa María_ o _La Gallega_ y el de Galicia?[362].
-
- [361] Pág. 37.
-
- [362] «_La Capitana_--escribe Gonzalo Fernández de Oviedo--era
- _La Gallega_, que había sido un buque de carga destinado al
- transporte de mercancías. Se llamó _La Gallega_, dedicada
- a Santa María, y nombre que se repite muchas veces.» Y el
- elocuentísimo Castelar añade «que la nao _La Gallega_ fué
- rebautizada en el Puerto de Palos con el nombre _Santa
- María_.» Del Padre Sarmiento, benedictino, son las siguientes
- palabras: «La nao _La Gallega_ se construyó en Pontevedra, y
- fue dedicada a _Santa María la Grande_, parroquia de todos los
- marineros de aquellos lugares.»
-
-En el tercer viaje denominó _Trinidad_ a la primera isla que descubrió,
-y Cabo de la _Galea_ (hoy Cabo Galeote) al primer promontorio. Recuerda
-a este propósito el citado escritor un documento que contiene la compra
-de una casa por Payo Gómez de Sotomayor (rico hombre de Galicia,
-Mariscal de Castilla, Caballero de la Banda y Embajador en Persia de
-Enrique III), y su mujer D.ª Mayor de Mendoza (sobrina del arzobispo
-de Santiago), en cuya escritura se menciona, como parte del contrato,
-el terreno hasta la casa de Domingo de Colón el Viejo, con salida al
-_eirado_ de la puerta de la Galea. El dicho eirado, inmediato al lugar
-que ocupaba la puerta y torre de la Galea, es una plaza o espacio
-irregular entre varios edificios, tapias y muelle al fondeadero llamado
-de la Puente. Nada de particular tendría el nombre de Cabo de la Galea,
-si Colón hubiese jugado en su niñez en aquel eirado, vecino a la casa
-de un pariente muy cercano.
-
-No limitándose el historiador gallego a estudiar los documentos
-referentes a las familias de Colón y Fonterosa, cuyos dos apellidos
-eran los del Almirante de las Indias, estudia otro que arroja potentes
-rayos de luz en el obscuro campo de la Historia. Tal es la cédula
-del arzobispo de Santiago, fechada el 15 de marzo de 1413, dirigida
-al Concejo, Juez, Alcaldes, Jurados y hombres buenos de su villa de
-Pontevedra, mandándoles entregar _cogidos y recabdados_, quince mil
-maravedís de moneda vieja a maese Nicolao Oderigo de Génova. Casi un
-siglo después, otro Nicolao Oderigo, a quien el Almirante le confió
-en 1502 las copias de sus títulos, despachos y escrituras--lo cual
-indica la estrecha amistad que había entre ambos--había sido legado
-del Gobierno genovés cerca de los Reyes Católicos. ¿Sería el segundo
-Oderico descendiente del primero? Si aquél fué mercader de telas de
-seda y de otros géneros de la industria italiana, y el último desempeñó
-el cargo de legado en la Corte de Castilla, ¿sería aventurado presumir
-que la amistad de Colón con el mencionado legado tenía antigua fecha en
-su familia, y provenía de la protección del Oderigo a que se refiere
-la cédula del Prelado compostelano? Si los padres del Almirante fueron
-individuos de las familias Colón y Fonterosa, residentes en Pontevedra
-y emigrados luego a Italia, puede aceptarse que tuvieron relaciones
-más o menos directas con los Oderigos. ¿Conocía el legado Nicolao
-Oderigo la verdadera patria de su amigo el Almirante, como parece
-deducirse del hecho de haber retenido las copias que se le confiaron,
-y que no fueron entregadas a las autoridades de Génova hasta cerca
-de dos siglos después por Lorenzo Oderigo? Cree el Sr. García de la
-Riega que el matrimonio Colón-Fonterosa, residente en Pontevedra,
-emigró a Italia a consecuencia de las perturbaciones ocurridas, o por
-otras causas, hacia los años 1444 al 1450, aprovechando las relaciones
-comerciales existentes entre ambos países. Llevó en su compañía a sus
-dos hijos mayores--pues los demás nacieron posteriormente--, utilizando
-para establecerse en Génova, en Saona o en otras poblaciones cercanas,
-recomendaciones para el arzobispo de Pisa, que a la sazón era clérigo
-_sine cura_ de la iglesia de Santa María la Grande, de Pontevedra, y
-cobraba un quiñón de sardina a los mareantes de dicha población; o tal
-vez se valiese de relaciones directas o indirectas con la familia de
-Oderigo. Allí adquirió Cristóbal algunos conocimientos y se dedicó a
-la profesión de marino. Navegó durante veintitrés años, y cambiando su
-apellido por el de Colombo se puso quizás bajo las órdenes de Colombo
-el _Viejo_ o de Colombo el _Mozo_, famosos corsarios de aquellos
-tiempos. Antes de dirigirse a Portugal, donde los descubrimientos y
-viajes de los portugueses habían inmortalizado aquel reino, Colón vivió
-en la isla de la Madera, adquiriendo por entonces relaciones con Alonso
-Sánchez, de Huelva, y trasladándose luego a Lisboa. En la capital de
-Portugal concibió el proyecto de surcar el Atlántico en dirección al
-Oeste. Desechado su plan por el gobierno de Portugal, se presentó al
-de España fingiéndose genovés, ya para encubrir su humilde origen, ya
-para ocultar otra condición de raza de su familia materna. Cuando se
-vió en el apogeo de la gloria, tanto él como sus hermanos y sus hijos
-siguieron ocultando patria y origen. «¡Quién sabe--exclama García de la
-Riega--si aquel hebreo que moraba a la puerta de la judería de Lisboa,
-para el cual dejó una manda en su testamento y _cuyo nombre reservó_,
-era pariente materno del eximio navegante!»[363]. Nada de particular
-tendría que Cristóbal Colón, en alguno de sus viajes a los mares del
-Norte, hiciese escala en Pontevedra, y convencido de que en aquella
-población nadie conservaba recuerdo de sus padres y de su familia, se
-decidió a fingirse hijo de Génova, lo cual, a falta de pruebas con
-respecto al lugar verdadero de su cuna, aceptó la historia. Después de
-relatar, aunque sucintamente, la conferencia de García de la Riega,
-recibimos de dicho señor la siguiente noticia:
-
- [363] Ob. cit., pág. 42.
-
-«Recientemente, derribado un viejo altar en la parroquial de Santa
-María de esta ciudad, apareció un hueco en forma de arco y en su pared
-una inscripción de principios del siglo XVI, grabada en piedra con
-letra gótica alemana (de aquella época), relativa a un Juan de Colón
-(mareante de Pontevedra), que era sin duda el que figura con el mismo
-nombre en el tercer viaje del gran descubridor; además, los varios
-documentos del siglo XV hallados aquí, exhiben desde 1428 el mismo
-apellido precedido con la partícula _de_. Ahora bien, en una cláusula
-del testamento e institución de mayorazgo, documento que Colón y su
-heredero reservaron y que tiene la fecha de febrero de 1498, aquél
-consignó que «_su verdadero linaje_ es el de los llamados _de_ Colón».
-Y ¿quién califica de _verdadero_ a su linaje sino en presencia de uno
-ficticio o supuesto, el de los Colombo italianos? Por consiguiente,
-en esa cláusula Colón desvirtúa su declaración _heráldica_ de haber
-nacido en Génova. Y esto hay que enlazarlo con el hecho de que en
-las famosas estipulaciones de Santa Fe (1492) el futuro Almirante,
-Virrey, etc., estampó el apellido _Colón_, que anteriormente _se le
-daba en Portugal_, y no el de Colombo. Acaso temió dificultades y
-peligros para el porvenir si no consignaba su verdadero apellido en tan
-solemne y transcendental documento, pues era hombre sumamente cauto y
-receloso»[364]. Hemos terminado la larga relación del Sr. García de la
-Riega (Apéndice H).
-
- [364] Parte de una carta de D. Celso G. de la Riega, escrita
- al autor de esta obra desde Pontevedra y con fecha 3 de
- noviembre de 1912.
-
-Añadiremos por nuestra parte que mientras los israelitas del Antiguo y
-del Nuevo Mundo, inspirados por el sentimiento de raza, se enorgullecen
-con tener entre sus antepasados a Colón; y mientras que en el Antiguo
-y Nuevo Mundo hombres ilustres proclaman el origen español del
-descubridor de América, nosotros esperamos más datos y más noticias
-para resolver cuestiones tan complicadas. Aunque mucho nos halagaría
-poder decir que Colón era español, sin embargo, no dejaremos de copiar
-los dos versos que se hallan escritos en las paredes del convento de la
-Rábida, firmados con las iniciales F. G. F.:
-
- ¡Al nauta genovés, honor y gloria!
- ¡Bendecid, españoles, su memoria!
-
-Y tentados estamos para hacer nuestra la siguiente octava del poeta
-Foxá, escrita cuando Génova erigía a Colón magnífico monumento:
-
- «A tu memoria el genovés levanta
- gigante estatua que respeta el viento;
- de noble aspecto y de riqueza tanta,
- cuanta puede crear el pensamiento.
-
- --Pero la patria que tu nombre canta
- y te consagra eterno monumento,
- ¿qué parte tuvo en tu inmortal hazaña?
- ¡Toda tu gloria pertenece a España!»
-
-De la familia de Cristóbal Colón sólo diremos que es cierto que su
-padre se llamaba Domenico y su madre Susana Fontanarrosa; que, además
-de Bartolomé y Diego, tuvo otro hermano que se llamó Juan Peregrín, el
-cual murió joven, y que su hermana Blanquineta casó con el industrial
-Santiago Rayarello[365].
-
- [365] Blanquineta y Santiago tuvieron un hijo de nombre
- Pantaleón.
-
-Procede ya referir los sucesos acaecidos al futuro descubridor del
-Nuevo Mundo en Portugal. Colón, acompañado de su hermano Bartolomé,
-llegó a Lisboa, a últimos del año 1476[366]. Habitaba cerca del
-Monasterio de _Todos los Santos_, en cuya iglesia debió conocer a la
-joven Felipa Muñiz. Prendóse de ella y la obtuvo en matrimonio. La
-primera noticia del nombre de la mujer del futuro Almirante, aparece en
-el testamento de su hijo Diego, quien la llama Felipa Muñiz. Bastantes
-años después, Fernando Colón añadió segundo apellido, y la dió el
-nombre de Felipa Muñiz Perestrello[367]. Felipa era hija--según todas
-las señales--de Bartolomé Perestrello, genovés naturalizado en Portugal
-y distinguido navegante de la casa del nunca bastante alabado infante
-D. Enrique[368]. Cristóbal Colón vino a Portugal, como otros muchos, en
-busca de fortuna, arrastrado, seguramente, por las noticias que corrían
-acerca de los navegantes y descubrimientos portugueses, pues a la
-sazón era Lisboa un centro náutico de gran importancia. Además no debe
-olvidarse que en la capital del reino lusitano se hallaban establecidos
-muchos italianos, en particular genoveses. Ya en Portugal, un poco
-antes o un poco después, emprendió un viaje a Thule[369] e hizo otros a
-diferentes puntos. Parece probado que Porto-Santo, isla descubierta por
-exploraciones dirigidas bajo la dirección del infante D. Enrique, se
-entregó en feudo a la familia de los Perestrellos.
-
- [366] Otros dicen que llegó entre el año 1470 y 1472. Lo único
- que puede asegurarse es--pues lo dice él mismo--que en febrero
- de 1477 estaba en Lisboa.
-
- [367] Algunos dicen Palestrello.
-
- [368] Felipa, siguiendo la costumbre de aquellos tiempos, pudo
- usar el apellido materno antes que el paterno, y llamarse
- Muñiz Perestrello.
-
- [369] P. Las Casas, _Hist. general_, lib. I.
-
-De lo que no cabe duda es que, Pedro Correa, casado con una hermana
-de Felipa, tuvo el mando superior de Porto Santo, a la muerte de su
-suegro y de su suegra. Y afírmase por algunos que Miguel de Muliarte,
-de Huelva, era marido de Violante Muñíz, hermana también de Felipa[370].
-
- [370] Pero Miguel de Muliarte y Violante Muñíz, ¿eran
- realmente cuñados de Colón, como afirma Fernández Duro, en la
- _Nebulosa de Colón_, págs. 18-29? Es de advertir que tiempo
- adelante, según cartas que se conservan, Muliarte trataba
- con mucho respeto a su protector Cristóbal Colón, hasta el
- punto que en dicha correspondencia no aparece señal alguna de
- familiaridad o parentesco.
-
-Cuando murió Bartolomé Perestrello, Colón pudo adquirir los mapas,
-diarios y notas de viajes de su suegro. También su cuñado Correa le
-dió algunas noticias, decidiéndose entonces Cristóbal Colón a ir a las
-famosas Indias, no por el Oriente, que era la idea de los portugueses,
-sino por el Occidente, por el Atlántico, mar que siempre había sido
-mirado con temor supersticioso. Del mismo modo, Colón, a la muerte de
-su cuñado, debió de hacerse dueño de los documentos y cartas de éste.
-No abrigamos duda alguna de que Colón se decidió entonces a realizar su
-viaje.
-
-El que reveló a Colón las tierras trasantlánticas fué--según la opinión
-de algunos cronistas--Alonso Sánchez de Huelva. Véase lo que dice sobre
-el particular Oviedo: «Quieren decir algunos que una carabela que desde
-España passaba para Inglaterra cargada de mercadurías é bastimentos,
-assi como vinos é otras cosas que para aquella isla se suelen cargar
-(de que ella caresçe é tiene falta), acaesçió que le sobrevinieron
-tales é tan forçosos tiempos é tan contrarios, que ovo neçessidad de
-correr al poniente tantos días, que reconosçió una ó más de las islas
-destas partes é Indias; é salió en tierra é vido gente desnuda de
-la manera que acá la hay, y que cessados los vientos (que contra su
-voluntad acá la trajeron), tomó agua y leña para volver a su primero
-camino. Dicen mas: que la mayor parte de la carga que este navío traía
-eran bastimentos é cosas de comer é vinos, y que assi tuvieron con qué
-se sostener en tan largo viaje é trabajo, é que despues le hizo tiempo
-a su propósito y tornó a dar la vuelta, é tan favorable navegacion
-le suçedió, que volvió a Europa é fué a Portugal. Pero como el viaje
-fuesse tan largo y enojoso, y en especial a los que con tanto temor é
-peligro forçados le hicieron, por presta que fuesse su navegacion, les
-duraría cuatro ó cinco meses (ó por ventura más) en venir acá é volver
-a donde he dicho. Y en este tiempo se murió quasi toda la gente del
-navío é no salieron de Portugal sino el piloto, con tres ó cuatro ó
-alguno más de los marineros, é todos ellos tan dolientes, que en breves
-días después de llegados murieron.
-
-»Diçese junto con esto que este piloto era muy íntimo amigo de
-Chripstóbal Colom, y que entendía alguna cosa de las alturas, y marcó
-aquella tierra que halló de la forma que es dicho, y en mucho secreto
-dió parte de ello a Colom, é le rogó que le fiçiesse una carta y
-assentase en ella aquella tierra que había visto. Diçese que él le
-recogió en su casa como amigo, y le hizo curar, porque tambien venía
-muy enfermo; pero que tambien se murió como los otros; é que assi
-quedó informado Colom de la tierra é navegación destas partes, y en él
-solo se resumió este secreto. Unos diçen que este maestre ó piloto era
-andaluz, otros le hacen portugués, otros vizcaino; otros diçen quel
-Colom estaba entonces en la isla Madera, é otros quieren deçir que en
-la de Cabo Verde, y que allí aportó la carabela que he dicho, y él ovo
-por esta forma notiçia desta tierra. Que esto passase así ó no, ninguno
-con verdad lo puede afirmar; pero aquesta novela ansí anda por el mundo
-entre la vulgar gente de la manera que es dicho. Para mí yo lo tengo
-por falso, é como dice el agustino: _Melius est dubitare de ocultis,
-quam litigare de incertis_. Mejor es dubdar de lo que no sabemos, que
-porfiar lo que no está determinado»[371].
-
- [371] _Historia general y natural de las Indias_, lib. II,
- cap. II, pág. 13.
-
-Añade el inca Garcilaso de la Vega que cerca del año 1484, un piloto
-natural de la villa de Huelva (condado de Niebla), llamado Alonso
-Sánchez de Huelva, tenía un navío pequeño, en el cual llevaba de España
-a las Canarias algunas mercaderías y allí las vendía; y de las Canarias
-cargaba frutos que transportaba a la isla de la Madera, volviéndose a
-España con azúcar y conservas. En cierta ocasión, atravesando de las
-Canarias a la isla de la Madera, dejóse llevar de recio y tempestuoso
-temporal. Al cabo de veintiocho o veintinueve días, sin saber por
-dónde ni a dónde iba, se encontró cerca de una isla, tal vez Santo
-Domingo, según todas las señales. El piloto saltó a tierra, tomó la
-altura y escribió todo lo que vió. A la vuelta le faltó el agua y el
-bastimento, comenzando a enfermar y morir de tal manera la tripulación,
-que de 17 hombres que salieron de España no llegaron a la Tercera más
-de cinco, entre ellos el piloto Alonso Sánchez de Huelva. Fueron a
-parar a casa de Cristóbal Colón, genovés, porque supieron que era gran
-piloto y cosmógrafo, y que hacía cartas de marear. Recibiólos Colón con
-mucho cariño; pero iban tan enfermos que murieron todos en su casa,
-«dexándole en herencia los trabajos que les causaron la muerte[372]:
-los quales aceptó el gran Colón con tanto ánimo y esfuerzo, que
-habiendo sufrido otros tan grandes y aun mayores, pues duraron más
-tiempo, salió con la empresa de dar el Nuevo Mundo y sus riquezas a
-España, como lo puso por blasón en sus armas, diciendo: _a Castilla y a
-León, Nuevo Mundo dió Colón_»[373].
-
- [372] Documentos y mapas importantes.
-
- [373] _Historia general del Perú_ o _Comentarios Reales de los
- Incas_, tomo I, págs. 11-15.[smudge or '--'?]--Madrid, 1800.
-
-Lo mismo que Oviedo y el inca Garcilaso refieren López de Gomara,
-Acosta y algunos más. Lope de Vega, en su comedia _El Nuevo Mundo
-descubierto por Christobal Colón_, escrita en el año 1604, el piloto
-Sánchez de Huelva dice al insigne genovés lo siguiente:
-
- «La misma tormenta fiera
- que allí me llevó sin alas,
- casi por el mismo curso
- dió conmigo vuelta a España.
- No se vengó solamente
- en los árboles y jarcias,
- sino en mi vida, de suerte
- que ya, como ves, se acaba.
- Toma esas cartas, y mira
- si a tales empresas bastas,
- que si Dios te da ventura,
- segura tienes la fama.»
-
-Sobre este particular añade el Sr. Fernández Duro: «Los que la tachan
-de invención despreciable, no se han fijado, al parecer, en que el
-más interesado, el Almirante mismo, consignó en sus Memorias[374]
-que un marinero tuerto, en el Puerto de Santa María, y un piloto, en
-Murcia, le aseguraron haber corrido con temporal hasta lejanas costas
-de Occidente, donde tomaron agua y leña para regresar. Los nombres no
-comunicó, ni dijo hasta qué punto las confidencias se extendieron; mas
-la declaración confirma plenamente, en lo esencial, aquello que entre
-la gente de mar corría por válido. Que el piloto muriese en su casa
-y le legara los papeles, adorno añadido puede muy bien ser; que el
-piloto existió y de su boca supo cómo había ido y vuelto de las tierras
-incógnitas, confirmado por él está»[375].
-
- [374] El P. Las Casas, _Historia de Indias_, libro I, capítulo
- XIII.
-
- [375] _La tradición de Alonso Sánchez de Huelva._--_Boletín de
- la Real Academia de la Historia_, tomo XXI, página 45.
-
-Más adelante escribe: «Con las indicaciones vulgares se vislumbra ya,
-desde luego, que hubo más de una expedición o aventura desgraciada, y
-que vascos, andaluces y portugueses intentaron la empresa que Cristóbal
-Colón llevó a cabo»[376].
-
- [376] Ibidem, pág. 46.
-
- * * * * *
-
-Pero ¿puede acaso llamarse descubridores de América, ni lo son, cuantos
-columbraron la existencia de aquellos Continentes, o los que se admita
-o algún día llegue a probarse que de hecho aportaron a las playas
-americanas, ora queriendo, o bien llevados allá por no poder resistir
-el empuje de los vientos o a las corrientes del Océano?[377].
-
- [377] Ibidem, pág. 51.
-
-Por nuestra parte, se nos ocurre preguntar: Si--como dice la narración
-de Oviedo y de otros--Colón es el único depositario del secreto,
-¿quién, cómo y cuándo lo ha revelado? En asunto de tanta importancia,
-añadiremos que, aun admitiendo que por el año 1000 de nuestra Era--como
-se dijo en el capítulo III de este tomo--valientes marinos normandos de
-Islandia llegaron a las costas de Groenlandia, de Labrador, de la Nueva
-Inglaterra, y acaso hasta donde hoy está Nueva York; aun admitiendo lo
-que de Alonso Sánchez de Huelva se refiere, y aun admitiendo otras
-expediciones, descubrimientos y noticias, nada importa para la gloria
-del inmortal nauta.
-
-Con respecto a la ciencia del futuro descubridor del Nuevo Mundo, él
-mismo, en carta a los Reyes Católicos, escribe lo que a continuación
-copiamos: «En la marinería me hizo Dios abundoso; de astrología me
-dió lo que abastaba y ansí de geometría y aritmética; y engenio en
-el anima y manos para dibujar esfera, y en ella las cibdades, ríos
-y montañas, islas y puertos, todo en su propio sitio. Yo he visto y
-puesto estudio en ver de todas escrituras, cosmografía, historia,
-coronicas y filosofía y de otras artes, ansí que me abrió Nuestro
-Señor el entendimiento con mano palpable a que era hacedero navegar de
-aquí a las Indias, y me abrió la voluntad para la ejecucion de ello».
-Probado se halla--aunque otra cosa diga Fernando Colón en su historia
-del Almirante--que el descubridor del Nuevo Mundo no estudió ni poco
-ni mucho tiempo en la renombrada Universidad de Pavía. Debió pasar su
-infancia al lado de su padre y de sus hermanos. A los catorce años,
-o tal vez de más tierna edad, se lanzó al mar, adonde le llamaban
-sus constantes inclinaciones y ardientes deseos. Sirviese o no Colón
-bajo las órdenes de los corsarios Colombos, el asunto carece de toda
-importancia[378]. «De muy pequeña edad--dice Cristóbal Colón en carta
-a los Reyes Católicos escrita en 1501--entré en la mar navegando e lo
-he continuado fasta hoy. La mesma arte inclina a quien le prosigue, a
-desear de saber los secretos de este mundo. Ya pasan de cuarenta años
-que yo voy en este uso. Todo lo que fasta hoy se navega, todo lo he
-andado». En otro lugar se lee: «El año de 1477, por febrero, navegué
-más allá de Tile cien leguas, cuya parte austral dista de la equinocial
-73 grados y no 63 como dicen algunos... Veintitrés años he andado por
-el mar sin salir de él, por tiempo que deba descontarse--dice en otro
-sitio--ví todo el Levante y el Poniente, y al Norte de Inglaterra. He
-navegado a Guinea; pero en ninguna parte he visto tan buenos puertos
-como estos de la tierra de las Indias»[379].
-
- [378] El conde Roselly de Lorgues cree que eran dos corsarios:
- el _Archipirata_, verdadero Duguay-Tronin de la Liguria, y
- su sobrino _Colombo el Mozo_. _Historia de Cristóbal Colón_,
- tomo I, página 63. Barcelona, 1892. Añade D. Juan Solari
- que no están en lo cierto los escritores que hacen a Colón
- pariente de los citados corsarios y le consideran al servicio
- de Colombo el _Mozo_. Hace también observar que los tales
- corsarios no eran genoveses, ni aun italianos, sino gazcones;
- y sus apellidos eran Cazeneuve y de sobrenombre Coullon,
- que historiadores complacientes han traducido por Columbus
- y Colombo.--_La cuna del descubridor de América Cristóbal
- Colón._ Homenaje al centenario de la República Argentina. 25
- de mayo de 1910.
-
- [379] Fernando Colón, _Historia del Almirante_, tom. I. cap.
- IV.
-
-Se ha creído por algunos que sólo Colón y otros pocos sabios
-contemporáneos creían en la forma esférica de la tierra. Ignoran que
-ya lo dijeron muchos, entre ellos Aristóteles (384-321), Arquímedes
-(287-212), los filósofos de la Escuela de Alejandría, Plinio (siglo I
-de la Era Cristiana), San Basilio (siglo IV), el venerable Beda (siglo
-VIII), el patriarca Focio (siglo IX), el presbítero Honorio (siglo
-XII); y entre los árabes Mazoudi, Edrisí y Aboulfeda. La Academia de
-Toledo, fundada en 1258 por Alfonso X, seguía el sistema de Ptolomeo,
-profesando, por tanto, la teoría de la forma redonda de la tierra.
-Mientras que en Toledo se discutía el movimiento de los astros, dos
-hombres superiores, fundándose en la esfericidad de nuestro globo,
-deducían la existencia de otro Continente: eran estos Rogerio Bacon
-(1214-1294) y Raimundo Lulio (1235-1315)[380]. Como dice el ilustre
-Gaffarel, es imposible señalar mejor que Bacon lo hizo la posición de
-América. Anunció muchas de las grandes leyes con que después se han
-enriquecido las ciencias físicas y naturales. Expuso en términos claros
-y precisos la doctrina de que al Occidente de Europa debían existir
-tierras, siendo posible, por tanto, la comunicación de aquella parte
-del mundo con las citadas tierras. ¿Conocía Bacon el viaje del islandés
-Erik Rauda (Erico el Rojo)? ¿Conocía alguna de las expediciones
-islandesas o normandas que poco después se llevaron a feliz término? ¿O
-adivinó el descubrimiento que en 1492 hizo el genovés Cristóbal Colón?
-
- [380] Rogerio Bacon nació en Inglaterra e hizo sus estudios en
- Oxford y en París. Escribió su magnífica obra intitulada _Opus
- Majus_.
-
-Háse dicho, del mismo modo, que el mallorquín Raimundo Lulio, el
-sublime autor de _Arte Magna_ (_Ars Magna_), se había ocupado de la
-existencia de un continente al Occidente de Europa, quedando reservado
-a Colón la gloria de encontrarlo. En la edición de Maguncia del año
-MDCCXXIX, forman las obras del beato Raimundo Lulio (_Operum Beati
-Raymundi Lulli_), diez tomos en folio, hallándose en el cuarto el
-libro intitulado _Questiones per Artem Demonstrativam solubiles_. En
-la cuestión 154 (CLIV), folios 151 y 152, al proponer la dificultad
-del flujo y reflujo en el mar de Inglaterra (_¿quâ naturâ Mare Anglicæ
-fluat et refluat?_), el _Doctor Iluminado_ la explica con todo
-detenimiento. La traducción del texto, hecha libremente al castellano,
-dice así: «Toda la principal causa del flujo y reflujo del Mar grande o
-de Inglaterra, es el arco del agua del mar, que en el Poniente estriba
-en una tierra opuesta a las costas de Inglaterra, Francia, España
-y toda la confinante de Africa, en las que ven los ojos el flujo y
-reflujo de las aguas, porque el arco que forma el agua como cuerpo
-esférico, es preciso que tenga estribos opuestos en que se afiance,
-pues de otro modo no pudiera sostenerse; y, por consiguiente, así como
-a esta parte estriba en nuestro continente, que vemos y conocemos, _en
-la parte opuesta del Poniente estriba en otro continente que no vemos
-ni conocemos desde acá_; pero la verdadera filosofía, que conoce y
-observa por los sentidos la esfericidad del agua y su medido flujo y
-reflujo, que necesariamente pide dos opuestas vallas que contengan
-el agua tan movediza y sean pedestales de su arco, infiere que
-necesariamente en la parte que nos es occidental _hay continente_ en
-que tope el agua movida, así como topa en nuestra parte respectivamente
-oriental». Después de leer el citado pasaje, podemos repetir con un
-estudioso jesuíta: «La existencia de un continente al Occidente de
-Europa, estuvo científicamente probada por Raimundo Lulio dos siglos
-antes que Colón lo hallara. Que este continente fuera precisamente la
-América, ni Lulio, ni Colón, ni nadie lo dijo: _Suum cuique_.» Somos de
-opinión que Cristóbal Colón no conoció las obras científicas de Bacon,
-ni de Lulio. Según un autor coetáneo del beato mallorquín, éste visitó
-varias veces la ciudad de Génova, dejando allí algunas de sus obras en
-poder de un amigo suyo.
-
-Además, casi todos los escritores cristianos coetáneos y posteriores
-a la Academia Toledana, admitían la redondez de la Tierra: Alberto el
-Grande, Vicente de Beauvois y nuestro D. Enrique de Villena o de Aragón
-(a quien muchos llaman, sin serlo, marqués de Villena), se encuentran
-entre ellos. El de Villena, en su _Tratado de Astrología_[381], dando
-por verdad sabida la redondez del planeta, estudió la fuerza de
-atracción de la tierra. Alonso de Córdoba, Pedro Ciruelo, Antonio de
-Nebrija, Fernando de Córdoba, Abraham Zacut, afirmaron la esfericidad
-del globo. De modo, que en tiempo de Colón no indicaba sabiduría, ni
-aun era peregrina la creencia de que nuestro planeta tenía la forma
-esférica.
-
- [381] Terminó dicho libro el 20 de Abril del año 1428.
-
-Debieron contribuir a que Colón formase su proyecto de ir directamente
-a la India por Occidente, no la correspondencia, que ha resultado
-apócrifa, con Toscanelli, ni las enseñanzas de las obras científicas
-de los sabios que acabamos de citar, sino las noticias de los marinos
-y por los mapas de navegación que las confirmaban. Debió tener
-conocimiento de los viajes de los venecianos Polo, del _Almanaque
-Perpetuo_ de Zacut, y muy especialmente de la obra _De imagine Mundi_,
-del cardenal Pedro de Ailly.
-
-Procede en este lugar que demos cuenta de los libros que tuvo en su
-librería Colón, y que han llegado hasta nosotros[382]. Estos son los
-siguientes: _Historia rerum ubique gestarum_, escrita por Eneas Silvio
-Piccolomini (después Papa con el nombre de Pío II), impresa en Venecia
-el año 1477; _De imagine Mundi_, del cardenal Pedro Alliaco o d'Ailly,
-impreso en Lovaina, en la oficina de Juan de Wesfalia, entre los
-años de 1480 a 1483; _De consuetudinibus et conditionibus orientalium
-regionum_, obra de Marco Polo, impresa tal vez en Amberes por el año
-1485; _Historia naturalle_, de C. Plinio, impresa en Venecia el 1489;
-_Vidas de los ilustres varones_, de Plutarco, traducidas al castellano
-por Alfonso de Palencia e impresas en Sevilla el 1491; _Almanak
-perpetuum_, compuesto por Abraham Zacut, impreso en Leirea el 1496;
-_Concordantiæ Biblia Cardinales_, S. P., manuscrito del siglo XV, y el
-titulado _Libro de las Profecías_, manuscrito posterior a 1504. También
-se cree que le pertenecieron: _Sumula confessionis_, de San Antonino
-de Florencia, impreso en Venecia el 1476; _Filosofía natural_, de
-Alberto Magno, edición de Venecia de 1466, y _Tragedias_, de Séneca,
-palimpsesto en folio, del siglo XV[383].
-
- [382] _Libros y autógrafos de D. Cristóbal Colón_, por D.
- Simón de la Rosa y López. Sevilla, 1891.
-
- [383] Respecto a los numerosos extractos y a las pocas notas
- que se hallan en las márgenes de estos códices, especialmente
- en las obras de Pío II y de Alliaco, se ignora quién fué
- el autor, atribuyéndolos, unos al mismo Almirante, otros a
- Bartolomé y algunos a un tercero desconocido; pero se puede
- afirmar que tanto los extractos, como las notas, son obra de
- un hombre poco versado en la ciencia cosmográfica.
-
-Resuelto ya Colón a llevar a cabo su idea, se decidió a pedir
-ayuda--según refieren algunos historiadores--, primero al Senado de
-Génova y después a la república de Venecia. Habiendo rehusado las
-dos poderosas repúblicas el ofrecimiento, dirigióse--y esto se halla
-completamente probado--a Juan II de Portugal. Una Junta, presidida
-por don Diego Ortiz de Calzadilla, obispo de Ceuta, opinó contra la
-propuesta del marino genovés, no sin que la defendiese con tanto
-entusiasmo como energía el conde de Villarreal. Merece el conde de
-Villarreal que se le señale el primer puesto entre los defensores de
-Colón.
-
-Juan II, no sabiendo decidirse entre la opinión de la Junta y la del
-conde de Villarreal, tomó--según refiere la leyenda colombina--un
-término medio, cual fué mandar, con pretexto de ir a las islas de Cabo
-Verde, un buque, cuyo capitán, llevando los mapas y papeles que Colón
-había entregado sin desconfianza alguna, navegase hacia los lugares
-indicados en los dichos mapas y papeles. Cuentan que después de algún
-tiempo, la tripulación, sobrecogida de espanto, volvió a Lisboa,
-considerando como locura el pensamiento del insigne navegante. Creemos
-que todo esto--como acabamos de notar--pertenece a la novela.
-
-
-
-
-CAPÍTULO XIX
-
- CRISTÓBAL COLÓN EN PALOS Y EN LA RÁBIDA.--COLÓN EN SEVILLA.--EL
- DUQUE DE MEDINASIDONIA Y EL DUQUE DE MEDINACELI.--COLÓN EN CÓRDOBA:
- SE PRESENTA A LOS REYES.--RETRATO MORAL Y FÍSICO DE COLÓN.--AMIGOS
- Y ENEMIGOS DEL GENOVÉS.--POLÍTICA EXTERIOR E INTERIOR.--JUNTA DE
- CÓRDOBA.--JUNTA DE SALAMANCA.--COLÓN ANTE LOS REYES EN ALCALÁ
- DE HENARES.--DOÑA BEATRIZ ENRÍQUEZ DE ARANA.--PROPOSICIONES
- PRESENTADAS POR COLÓN A LOS REYES CATÓLICOS.--COLÓN EN LA
- RÁBIDA.--LOS CONSEJEROS DE COLÓN.--JUAN PÉREZ ANTE DOÑA
- ISABEL.--TRATADO ENTRE LOS REYES CATÓLICOS Y COLÓN.--EL ALMIRANTE
- EN LA RÁBIDA.--MARTÍN ALONSO PINZÓN.--«SANTA MARÍA», LA «NIÑA» Y LA
- «PINTA».--CONVENIO ENTRE COLÓN Y PINZÓN.
-
-
-Habiendo fallecido la mujer de Colón (1484)[384], el audaz genovés
-abandonó a Portugal y llegó a la corte de Castilla, Estado a la
-sazón poderoso, engrandecido por la política de los Reyes Católicos.
-Debió de hacer el viaje por mar y no por tierra. Si realizó el viaje
-embarcado--como muchos creen[385]--es probable que hiciese escala en
-Huelva para ver a su cuñado o amigo Muliarte.
-
- [384] Fué enterrada en la _capilla de la Piedad_ del convento
- del Carmen en Lisboa, siendo de notar que Colón se ocupó en
- sus escritos muy poco de ella, lo cual hace sospechar que la
- dicha y felicidad del matrimonio no fueron completas.
-
- [385] Herrera, _Década_ 1.ª, lib. I, cap. VII.
-
-Tomó después el camino de Córdoba, donde a la sazón se hallaban los
-reyes; pero hubo de tocar de arribada en el puerto de Palos[386]. Es
-de creer que no habiendo encontrado en Palos seguro asilo donde poder
-descansar y recuperar sus gastadas fuerzas, vió allá lejos y en una
-altura un convento, y hacia él dirigió sus pasos para gloria suya y de
-España.
-
- [386] No se halla probado si desembarcó en Palos o en el
- Puerto de Santa María, en Sanlúcar de Barrameda o en la
- Higuera.
-
-Aunque el convento de _Santa María de la Rábida_ o de _Nuestra Señora
-de los Remedios_ no se hallaba en el camino de población alguna
-importante, Cristóbal Colón fué allí, como otros muchos pobres
-caminantes acudían a las puertas de dichas casas religiosas. Del
-convento de la Rábida dijo el duque de Rivas en uno de sus romances lo
-siguiente:
-
- «A media legua de Palos
- sobre una mansa colina,
- que dominando los mares
- está de pinos vestida,
- de la Rábida el convento
- fundación de orden francisca,
- descuella desierto, sólo,
- desmantelado, en ruinas.»
-
-Daremos algunas noticias del convento en aquella época. Componíase de
-dos cláustros interiores y de tres pequeños cuerpos anejos al edificio
-principal. La iglesia de Santa María estaba rodeada de un cercado, cuyo
-espacio formaba un patio interior. Dicho templo, construído en forma de
-cruz, tenía tres capillas. Exteriormente, y por encima del altar mayor
-se levantaba esférica cúpula, rodeada de un borde de mampostería. Dicha
-parte del tejado, dispuesta a manera de azotea, parecía destinada a
-Observatorio. La cúpula, revocada de blanca cal, servía de señal a los
-buques costaneros. El convento, rodeado de espeso bosque de pinos, no
-se descubría por la parte de tierra; únicamente por la parte del mar.
-
-Si era pobre la obra arquitectónica, lo era más todavía por la falta de
-estatuas, cuadros y lámparas de oro y plata. El convento sólo contenía
-habitación para el prior, doce celdas y biblioteca; el refectorio y la
-cocina ocupaban pequeño edificio rectangular, adosado a la izquierda
-del principal edificio.
-
-Gruesa pared, construída tal vez para defenderse de los moros de España
-y de los merodeadores de Portugal, encerraba la escarpada colina que
-sirve de pedestal al convento y al pie de la cual crecían magníficos
-aloes y altas palmeras. Subíase por gradas formadas de piedras,
-viéndose a un lado y a otro frondosas higueras y arrastrándose por
-todas partes alcaparros y sarmientos. Al jardín, regado por máquina
-hidráulica alimentada mediante el río Tinto, le daba sombra frondoso
-parral y algunos limoneros.
-
-[Ilustración:
-
-FOTOTIPIA LACOSTE.--MADRID.
-
-SANTA MARÍA DE LA RÁBIDA ANTES DE SU RESTAURACIÓN.]
-
-A medida que los habitantes de Palos se han ido trasladando a Moguer,
-los religiosos, convencidos que ya no eran útiles a la población harto
-alejada, también se fueron retirando poco a poco. En tiempo de la
-revolución francesa estaban allí unos cuatro o cinco y se cuenta que
-el convento fué saqueado y el archivo destruído. El año 1825 había
-cuatro frailes; el edificio se hallaba casi olvidado. La revolución
-religiosa de 1835 suprimió los conventos, y aunque el de la Rábida
-fué clasificado y numerado como propiedad nacional, sin embargo, los
-habitantes ribereños devastaron el edificio y el jardín. En el año 1854
-el duque de Montpensier inició una suscripción para restaurar aquella
-joya histórica. En efecto, se restableció la celda del P. Juan Pérez y
-se restauró la iglesia, inaugurándose la restauración el 15 de abril
-de 1855, con asistencia de los duques de Montpensier, acompañados de
-los duques de Nemours[387].
-
- [387] Véase la _Historia de Cristóbal Colón_, tom. I, págs.
- 123-126 del conde Roselly de Lorgues.
-
-A la sazón--como dice Becerro de Bengoa--el histórico monumento,
-completamente blanqueado, es «sencillo en sus líneas, breve en su
-contorno y humilde en su total apariencia». «En su aspecto--añade--nada
-puede darse más reducido, en su arte exterior nada más pobre, en sus
-alrededores nada más mustio y desolado, y realmente en su interior nada
-más diminuto y vulgar, según está ahora. Añadid a esto el abandono,
-el silencio, la soledad, el aparente apartamiento del mundo en que
-aquello yace, y tendréis idea de la desilusión de que os hablo, y que,
-en efecto, allí se siente»[388]. En aquella modesta mansión se trataron
-los asuntos más transcendentales del siglo XV y aun de la historia.
-
- [388] _Conferencia pronunciada el 21 de diciembre de 1891 en
- el Ateneo de Madrid_, pág. 10.
-
-Desde Portugal venía Colón acompañado de su hijo Diego. Hallábase a
-la vista de Santa María de la Rábida. Vencido por el cansancio y la
-fatiga, descansó a la sombra de carcomida palmera--si damos crédito
-a la tradición--; palmera conservada hoy entre un macizo de flores y
-con el largo tronco apuntalado, distante cien metros del convento.
-Frente al cenobio o explanada que dá acceso al interior de dicha casa
-religiosa, se levanta cruz de hierro sobre pilar de tosca mampostería,
-en cuyas gradas hubo de sentarse el futuro descubridor del Nuevo Mundo.
-Al poco tiempo--según refieren antiguas relaciones--Cristóbal Colón
-llamó a la puerta de la casa franciscana para pedir un pedazo de pan y
-una poca agua con que saciar el hambre y apagar la sed de su hijo Diego.
-
-¿Llego Colón el año 1484, como tradicionalmente han escrito los
-historiadores, o el año 1491, según parece desprenderse de una
-relación de Garci Hernández, médico de Palos, en el famoso pleito de
-los Pinzones?[389]. Con mucha razón dice el marqués de Hoyos, que «si
-las palabras del físico de Palos se refiriesen a 1491, era totalmente
-impropio el calificativo de _niñico_ dado por éste al hijo de Colón,
-al que también Las Casas llama niño chiquito, siendo así que en esa
-época debía tener ya más de quince años, mientras que a su llegada
-a España (1484), tendría ocho, edad en que le cuadraban las citadas
-expresiones»[390].
-
- [389] No falta quien diga que llegó el 20 de enero de 1485.
-
- [390] _Conferencia en el Ateneo de Madrid acerca de Colón y
- los Reyes Católicos_ (24 de marzo de 1891). Debió nacer Diego
- en el año 1476.
-
-Los franciscanos de Nuestra Señora de los Remedios, y en particular,
-el P. Fr. Juan Pérez--a quien algunos llaman guardián del
-convento--acogieron a Colón con gran afecto y cariño. Justo será
-recordar entre los religiosos el nombre de Fr. Antonio de Marchena
-«buen astrólogo», como decían los Reyes Católicos.
-
-En el convento de Santa María de la Rábida encontró el futuro Almirante
-el apoyo que buscaba. Los frailes dieron pan y agua al hijo de Colón.
-Aquel pedazo de pan que sirvió de alimento, y aquella poca agua que
-apagó la sed del _niñico_ Diego, fueron pagados con el descubrimiento
-del Nuevo Mundo. El convento de Santa María de la Rábida respondió a
-su tradición protegiendo al insigne genovés. Aquel Fray Juan Pérez y
-aquel Fr. Antonio de Marchena, eran discípulos de San Francisco de
-Asís, del bondadoso San Buenaventura, del sabio Rogerio Bacon y del
-_Doctor Iluminado_ Raimundo Lulio. Si San Francisco enseñó a sus hijos
-la caridad y fraternidad humanas, y San Buenaventura pasó toda su
-vida queriendo armonizar las dos tendencias religiosas representadas
-en San Antonio y en Elías de Cortona, Rogerio Bacon, el inventor de
-la pólvora, predijo gran parte de los descubrimientos modernos; y
-Raimundo Lulio, cerca del año 1287, en filosófico discurso, dijo (como
-ya en el anterior capítulo hicimos notar), que «la parte opuesta del
-Poniente estriba en otro continente que no vemos ni conocemos desde
-acá». De caritativos y sabios podemos calificar a los fundadores de la
-Orden de San Francisco. Correspondióles Colón con el mismo cariño. Por
-eso, a la hora de su muerte en Valladolid, un fraile franciscano le
-leía la _Comendación_ del alma, franciscanos acompañaron su cuerpo a
-_Santa María la Antigua_, franciscanos celebraron en dicho templo sus
-exequias, y franciscanos, por último, condujeron sus restos mortales a
-las tumbas del convento de los mencionados Padres.
-
-Conocedores Fr. Juan Pérez, Fr. Antonio de Marchena y el físico Garci
-Hernández de los proyectos del futuro Almirante, no ignorando que
-pensaba dirigirse a Francia en busca de protección, y comprendiendo al
-mismo tiempo que por entonces andaban empeñados los Reyes Católicos en
-la guerra de Granada, aconsejaron a Colón que se dirigiera en demanda
-de apoyo al duque de Medinasidonia, dueño entonces de la mayor parte
-de la actual provincia de Huelva y de muchos pueblos y tierras de las
-de Cádiz y Sevilla, con espléndida corte en la última de las citadas
-ciudades y en la de Sanlúcar de Barrameda. Los productos mayores de la
-casa de Medinasidonia procedían de su privilegio de las almadrabas de
-Sanlúcar, para cuya industria tenían importante flota. En solicitud
-de algunas naves se dirigió Colón camino de Sevilla, llevando cartas
-de recomendación del guardián de la Rábida dirigidas al duque de
-Medinasidonia. En Sevilla encontró nuestro extranjero navegante a
-algunos genoveses, banqueros por lo general, y entre ellos a Juan
-Berardi, hombre rico y en cuya casa estaba empleado Américo Vespucio,
-tan famoso luego en la historia del Nuevo Mundo[391].
-
- [391] Vespucio nació su Florencia el año 1455.
-
-No habiendo encontrado protección en el de Medinasidonia, se presentó,
-con iguales recomendaciones, al duque de Medinaceli, señor no menos
-poderoso que el anterior y que en su ciudad del Puerto de Santa María
-no le faltaban elementos marítimos para una empresa tan arriesgada como
-gloriosa.
-
-Bien será poner en este lugar la carta que el de Medinaceli escribió
-al cardenal González de Mendoza, y que Navarrete colocó entre sus
-documentos. Dice así:
-
- «Al Reverendísimo señor, el Sr. Cardenal de España, Arzobispo de
- Toledo, etc.
-
- Reverendísimo señor: no sé si sabe vuestra Señoria como yo tuve en
- mi casa mucho tiempo a Cristobal Colomo, que se venia de Portugal y
- se queria ir al Rey de Francia para que emprendiese de ir a buscar
- las Indias con su favor y ayuda, e yo lo quisiere probar e enviar
- desde el Puerto que tenia buen aparejo con tres o cuatro carabelas,
- que no demandaba mas; pero como vi que era esta empresa para la
- Reina nuestra señora, escribilo a su Alteza desde Rota[392], y
- respondiome que ge lo enviase; yo ge lo envié entonces, y supliqué
- a su Alteza, pues yo no lo quise tentar y lo aderezaba para su
- servicio, que me mandase hacer merced y parte en ella, y que el
- cargo y descargo de este negocio fuese en el Puerto. Su Alteza
- lo recibió y le dió encargo a Alonso de Quintanilla, el cual me
- escribió de su parte, que no tenia este negocio por muy cierto;
- pero que si se acertase, que su Alteza me haria merced y daria
- parte en ello: y después de haberle bien examinado, acordó de
- enviarle a buscar las Indias. Puede haber ocho meses que partió, y
- agora es él venido de vuelta a Lisbona, y ha hallado todo lo que
- buscaba y muy cumplidamente, lo cual luego yo supe, y por facer
- saber tan buena nueva a su Alteza, ge lo escribo con Xuarez, y le
- envío a suplicar me haga merced que yo pueda enviar en cada año
- allá algunas carabelas mias. Suplico a vuestra Señoria me quiera
- ayudar en ello, y ge lo suplique de mi parte, pues a mi cabsa, e
- por yo detenerle en mi casa dos años, y averle enderezado a su
- servicio, se ha hallado tan grande cosa como esta. Y porque de todo
- informará mas largo Xuarez a vuestra Señoria, suplicole le crea.
- Guarde Nuestro Señor vuestra Reverendisima persona como vuestra
- Señoria desea. De la villa de Cogolludo a 19 de marzo.
-
- Las manos de vuestra Señoria besamos.--_El Duque._»
-
- [392] La carta escrita desde Rota debió serlo a últimos del
- año 1485 o comienzos del 1486.
-
-En la ciudad de Córdoba se presentó Cristóbal Colón el 20 de enero de
-1486, en cuya fecha se hallaban los reyes en Madrid. Hasta el 28 de
-abril no llegaron D. Fernando y D.ª Isabel a la ciudad andaluza, de
-la cual salió el Rey en el mes de mayo de dicho año para la conquista
-de Loja. De modo que la primera entrevista entre los reyes y Colón
-debió verificarse en el lapso de tiempo que media desde el 28 de abril
-y últimos días de mayo. El tiempo que estuvo el futuro Almirante
-esperando la llegada de los reyes, debió pasarlo buscando amigos y
-protectores que le ayudaran en su empresa y tal vez sufriendo las
-burlas de cortesanos y gente del pueblo.
-
-Veamos el retrato tanto moral como físico que hacen antiguos
-historiadores del ilustre genovés. El Almirante era--según
-Herrera--«alto de cuerpo, el rostro luengo y autorizado, la nariz
-aguileña, los ojos garzos, la color blanca, que tiraba a rojo
-encendido; la barba y cabellos, cuando era mozo, rubios, puesto que
-muy presto, con los trabajos, se le tornaron canos: y era gracioso y
-alegre, bien hablado y elocuente; era grave con moderación, con los
-extraños afable, con los de su casa suave y placentero, con moderada
-gravedad y discreta conversación, y así provocaba fácilmente a los que
-le veían, a su amor; representaba presencia y aspecto de venerable
-persona, y de gran estado y autoridad y digna de toda reverencia; era
-sobrio y moderado en el comer y beber, vestir y calzar...»[393]. Por su
-parte, Gomara le retrata del siguiente modo: «Hombre de buena estatura
-y membrudo, cariluengo, bermejo, pecoso y enojadizo y crudo y que
-sufría mucho los trabajos...»[394]. Garibay escribe que era «de recia y
-dura condición» y Benzoni añade: _iracundiæ tamen pronus_[395].
-
- [393] _Década_ 1.ª, lib. VI, capítulo XV.
-
- [394] _Historia de las Indias_ en la Biblioteca de Autores
- españoles, tomo XII, pág. 172.
-
- [395] _Historia Indiæ Occ._, libro I, cap. XIV.
-
-Amaba de tal modo a la naturaleza que la contemplaba con entusiasmo
-durante el día y la observaba por los astros en las noches serenas.
-Navegando cerca de las costas, aspiraba los aromas balsámicos
-procedentes de la orilla, y en medio de los mares los efluvios de las
-olas. Complacíase contemplando pájaros y flores. Gustaba de impregnar
-del aroma de rosas o acacias o de flores de azahar sus vestidos, su
-camarote y muy especialmente su papel para cartas. Era frugal y sobrio
-en las comidas, noble en todos los actos de la vida y cristiano en sus
-obras.
-
-En la poderosa corte de los Reyes Católicos el primero que se puso
-al lado de Colón fué Alonso de Quintanilla, Contador mayor del reino
-(cargo parecido al actual Ministro de Hacienda). Quintanilla le
-recomendó a D. Pedro González de Mendoza, gran Cardenal de España,
-apellidado por el cronista contemporáneo Mártir de Anglería: _Tertius
-Hispaniæ Rex_, tercer Rey de España. Colón «fué conosçido del
-reverendíssimo é ilustre Cardenal de España, Arçobispo de Toledo, D.
-Pedro Gonçalez de Mendoça, el qual començó a dar audiencia a Colon, é
-conosçió dél que era sabio é bien hablado, y que daba buena raçon de
-lo que decia. Y túvole por hombre de ingenio é de grande habilidad;
-é conçebido esto, tomóle en buena reputacion é quísole favoresçer. Y
-como era tanta parte para ello, por medio del Cardenal y de Alonso de
-Quintanilla fué oydo del Rey e de la Reyna; é luego se prinçipió a dar
-algun crédito a sus memoriales y peticiones é vino a concluirse el
-negoçio.»
-
-En mala, en muy mala ocasión hubo de presentarse Cristóbal Colón a los
-Reyes Católicos. Cuando Doña Isabel y D. Fernando se hallaban ocupados
-en arrojar de nuestro suelo y para siempre a los musulmanes, cuando la
-Santa Hermandad castigaba con mano de hierro a los revoltosos magnates
-y la Inquisición echaba al fuego a los herejes, cuando se publicaban
-sabias Ordenanzas y se reunían célebres Cortes, y cuando en la corte
-brillaban aquellos personajes que se llamaban Talavera, González de
-Mendoza, Cisneros y Gonzalo de Córdova, un hombre obscuro, extranjero,
-sin otra recomendación que la de un pobre fraile franciscano y sin
-otros recursos que vender libros de estampa o hacer cartas de marear,
-fundándose en que la tierra era esférica, solicitaba apoyo de los reyes
-para ir por el Occidente a las costas de la India (Asia). No es extraño
-que las gentes le llamasen iluso o loco.
-
-Antes de continuar nuestra relación, consideremos el estado de la
-política entre España y Francia, entre los Reyes Católicos y Carlos
-VIII. En los primeros días del mes de enero de 1484 se encontraban D.
-Fernando y D.ª Isabel en la ciudad de Vitoria. Allí recibieron una
-embajada que tenía el encargo de notificarles la muerte de Luis XI y la
-sucesión de su hijo Carlos VIII. Nuestros monarcas acordaron también
-mandar a Francia su correspondiente embajada, con la indicación de que
-Carlos VIII devolviese a España el Rosellón y la Cerdaña, condados que
-retenía contra la voluntad de su padre, quien había dispuesto antes
-de morir que se entregaran a los Reyes Católicos. La embajada, que se
-envió en abril del mismo año, sólo obtuvo cariñosas promesas. Fernando
-entonces pensó declarar la guerra a Francia; Isabel quería ocuparse
-únicamente de la guerra con los moros. Las razones en que se apoyaba
-el Rey Católico las expone admirablemente el cronista Pulgar. «El voto
-del Rey, dice, era que primero se debían recobrar los condados del
-Ruissellón y de Cerdaina que los tenía injustamente ocupados el rey de
-Francia: e que la guerra con los moros se podía por agora suspender,
-pues era voluntaria e para ganar lo ageno, y la guerra con Francia non
-se debía escusar, pues era necesaria e para recobrar lo suyo. E que si
-aquella era guerra sancta, estotra guerra era justa, e muy conveniente
-a su honra. Porque si la guerra de los moros por agora no se
-persiguiese, no les sería imputada mengua, e si estotra no se ficiese,
-allende de recibir daño e pérdida, incurrían en deshonra por dexar a
-otro Rey poseer por fuerza lo suyo, sin tener a ello título ni razon
-alguna. Decía ansimesmo que el Rey de Francia era mozo, e su persona e
-reino andaban en tutorías e gobernacion agena; las cuales cosas daban
-la oportunidad pare facer la defensa de los franceses más flaca, e
-la demanda de restitucion más fuerte. E que por si agora se dexase,
-era de esperar que cresciéndole la cobdicia con la edad, sería más
-dificile de recobrar e sacar de su poder aquella tierra. Otrosí decía
-que cuanto más tiempo dexase de mover esta guerra, tanto mayor posesión
-ganaba el Rey de Francia de aquellos Condados: e los moradores dellos
-que cada hora esperaban ser tornados a su señorío, veyendo pasar el
-tiempo sin dar obra a los recobrar, perderían la esperanza que tenían
-de ser reducidos al señorío primero: e que el tiempo faría asentar sus
-ánimos en ser súbditos del Rey de Francia e perderían la aficion que
-tenían al señorío real de los Reyes de Aragon. La cual aficion decía él
-que no era pequeña ayuda para los recobrar prestamente. Otrosí decía
-que no podía buenamente sufrir los clamores de algunos caballeros e
-cibdadanos de aquellos condados, que por servicio del Rey su padre e
-suyo, han estado tanto tiempo desterrados de sus casas y heredamientos,
-e reclamaban toda hora solicitando que se diese obra a la reducción de
-aquella tierra por tornar a sus casas e bienes.»
-
-Triunfó la opinión de la Reina y se continuó la campaña contra Granada,
-a gusto también del Rey, convencido de las grandes dificultades que
-tenía la guerra con Francia.
-
-Desde que los castellanos asolaron la vega granadina (1484) hasta que
-Boabdil entregó las llaves de la ciudad (2 enero 1492), no dejaron de
-agitarse los amigos y enemigos de Colón, o mejor dicho, los partidarios
-o no partidarios de los proyectos del genovés insigne. Al frente
-del partido contrario al de Colón se puso Fr. Hernando de Talavera,
-prior de Nuestra Señora de Prado (Valladolid), y después arzobispo de
-Granada. Algunos escritores han tratado con severidad al prior de Prado
-por las dificultades que puso _al más noble solicitante del universo_,
-como le llama el conde Roselly de Lorgues[396]. No tienen razón. Fr.
-Fernando ni era envidioso de la gloria ajena, ni sistemáticamente se
-opuso a los proyectos del genovés. Creía de buena fe lo que afirmaba.
-Aunque versado en las letras y en la ciencia teológica, apenas tenía
-noción alguna de las matemáticas y de la cosmografía. Nadie ponía en
-duda su clara inteligencia, ni sus muchas virtudes. «Varón tenido
-por santo», escribe Vasconcellos; pero él que se había propuesto,
-como regla de conducta, no influir en recomendación alguna, creyó que
-debía oponerse a los deseos del extranjero. Justificada encontramos
-la oposición de Talavera. «¿Qué proponía Colón?--pregunta con mucho
-acierto el P. Ricardo Cappa--. Hallar por Occidente un camino más
-breve del que por Oriente intentaban los portugueses al Asia. Asunto,
-a la verdad, digno de consideración y acción; pero ¿qué podía valer
-para los españoles la Cipango del Gran Khan en comparación del reino
-de Granada?... ¿Podía un religioso, un prelado que fué el alma de esa
-guerra, podía Talavera permitir que se debilitara en algo empleando los
-recursos nacionales en lo que no fuese derrocar de una vez para siempre
-a la media luna de las muslímicas torres de Granada? La empresa de
-Colón era de un orden secundario por la ocasión en que se presentó, por
-lo dudoso de la ejecución, por lo problemático del resultado»[397].
-
- [396] Obra citada, tom. I, pág. 135.
-
- [397] _Colón y los españoles_, pág. 2.
-
-
-Comenzó entonces para Cristóbal Colón lucha continua y tenaz, con unos
-porque no le entendían, y con otros porque no le querían entender.
-
-Decidieron los reyes someter el asunto a una Junta de letrados que se
-reunió en Córdoba y presidió Talavera, resultando de ella, como era
-de esperar--dado que sus individuos fueron nombrados por el prior de
-Prado--que las promesas y ofertas del genovés fueron juzgadas «por
-imposibles y vanas y de toda repulsa dignas», según la expresión del
-P. Las Casas. Comunicóse a Colón el resultado de la Junta, y para no
-quitarle toda esperanza, se le prometió «volver a la materia cuando
-más desocupadas sus Altezas se vieran». Cumplióse poco después lo
-prometido. «Nueva Junta se celebró en Salamanca a fines del año
-1486, al mismo tiempo que los reyes, de regreso de su expedición a
-Galicia, residían en la ciudad[398]. Si el alma de la Junta de Córdoba
-fué Talavera, ocupado a la sazón en visitar su diócesis como obispo
-de Avila, el principal papel de la de Salamanca lo desempeñó el
-dominico Fray Diego de Deza, maestro del príncipe D. Juan y protector
-decidido de Colón[399]. De Fray Diego de Deza había de decir el mismo
-Colón tiempo adelante, lo que sigue: «El señor obispo de Palencia,
-siempre, desde que yo vine a Castilla, me ha favorecido y deseado mi
-honra»[400]. Un mes después decía que el obispo de Palencia «fué causa
-que sus Altezas hobiesen las Indias, y que yo quedase en Castilla, que
-ya estaba yo de camino para fuera»[401].
-
- [398] Washington-Irving, Prescott, Humboldt, Navarrete y
- otros suponen erróneamente que sólo se celebró una Junta en
- Salamanca.
-
- [399] Obtuvo después altas dignidades: fué sucesivamente
- obispo de Zamora, Salamanca, Palencia y Jaén; arzobispo de
- Sevilla y electo de Toledo; canciller mayor de Castilla,
- capellán mayor y del Consejo Real, inquisidor general de
- España y confesor del Rey Católico.
-
- [400] Carta de Colón a su hijo Diego, fechada en Sevilla el 21
- de noviembre de 1504.
-
- [401] Carta al mismo D. Diego del 21 de diciembre de 1504.
- Esto que dice de Fray Diego de Deza, lo aplica en otras
- ocasiones a Fr. Juan Pérez, a Luis de Santángel y a otros.
-
-Albergóse Cristóbal Colón en el convento de San Esteban. En dicho
-convento se hallaba el colegio de estudios superiores, que dirigían
-los mismos religiosos dominicos; colegio de estudios superiores que
-sobresalía entre todos los demás establecimientos de instrucción
-de Salamanca. Colón fué acogido benévolamente, lo mismo por el
-citado Padre Deza, profesor de Teología en el colegio, que por el
-prior Magdaleno. Los Padres dominicos, para poder examinar con todo
-detenimiento y tranquilidad el proyecto de Colón, se retiraron a
-la _granja de Valcuevo_, distante unos 10 kilómetros Oeste de la
-ciudad[402]. Allí pudo el hijo ilustre de Génova exponer sus doctrinas,
-atrayéndose la mayor y más granada parte de los individuos de la
-sabia Junta, a pesar de ruda y tenaz oposición que le hicieron los
-partidarios de Talavera[403]. Certificó la Asamblea de lo «seguro e
-importante del asunto», y Fr. Diego de Deza, con otros religiosos,
-acompañaron a Colón desde Salamanca a Alcalá de Henares, adonde se
-había trasladado la corte, para comunicar a los monarcas el dictamen
-favorable de los religiosos y maestros del convento de dominicos de
-San Esteban. El cardenal González de Mendoza los introdujo ante la
-presencia de Sus Altezas, dando los reyes a Colón «esperanzas ciertas»
-de que se resolvería el asunto acabada la conquista de Granada. «Desde
-entonces--dice Bernáldez--le miraron los reyes con agrado»[404]. En
-efecto, le admitieron a su servicio, en el que estuvo durante la
-campaña con los musulmanes. En las cuentas del tesorero real Francisco
-González de Sevilla, se lee con fecha 5 de mayo de 1487 lo siguiente:
-«pagado a Cristóbal Colón, extranjero, tres mil maravedís por cosas
-cumplideras al servicio de Sus Altezas»[405].
-
- [402] Asistieron a las discusiones Monseñor Bartolomé
- Scandiano, nuncio apostólico, y Pablo Olivieri, secretario de
- la nunciatura; Monseñor Antonio Geraldini, ex nuncio, y su
- hermano Alejandro; Lucio Marineo y otros sabios.
-
- [403] Todavía el P. Manovel, catedrático de Derecho Canónico
- de la Universidad de Salamanca (m. el 4 de junio de 1893),
- alcanzó a ver--según decía--las figuras que Cristóbal
- Colón trazó en las paredes de Valcuevo para explicar
- sus teorías. Conviene no olvidar lo que el Sr. Berrueta
- escribió en su librito _El Padre Manovel_, librito que forma
- parte de la Biblioteca Salmantina. «Pasóse Manovel años y
- años--dice--rotulando puertas y paredes del convento de San
- Esteban: por aquí pasó el desvalido Colón, aquí estuvo sentado
- el desgraciado Colón, por aquí entró Colón, por aquí salió
- Colón, y la verdad es que ni Manovel ni nadie sabe todas esas
- cosas.»
-
- [404] _Historia de los Reyes Católicos_, capítulo CXVIII. Ms.
-
- [405] _Docum. Diplom._, número XI.--Simancas. Más adelante se
- le dieron otras cantidades.
-
-No es cierto, pues, lo que Vivien de Saint-Martín y otros muchos
-han escrito acerca de las conferencias de Salamanca. «Toda la
-ignorancia--dice el citado geógrafo--, todos los prejuicios, todo
-el dogmatismo intolerante, todas las objeciones pueriles contra las
-verdades físicas conquistadas ya por la ciencia antigua, en una
-palabra, todo lo que habían acumulado doce siglos de decadencia
-intelectual y científica, las argucias escolásticas y monacales y
-la citada interpretación de los textos de la Escritura, todo tuvo
-que oirlo y soportarlo Colón»[406]. También, con sobrada injusticia,
-escribe el italiano Bossi lo que sigue: «El proyecto fué entregado
-al examen de hombres inexpertos, que, ignorando los principios de la
-cosmografía y de la náutica, juzgaron impracticable la empresa.
-
- [406] _Historia de la Geografía_, tomo II, pág. 40.
-
-«¡Los mejores cosmógrafos del reino! ¡Y qué cosmógrafos!
-
-«Una de sus principales objeciones era que si una nave se engolfaba
-demasiado hacia el Poniente, como pretendía Colón, sería arrastrada por
-efecto de la redondez del globo, no pudiendo, por lo tanto, regresar a
-España.» Durante el siglo XV, lo mismo en España que en otras naciones,
-no era extraño que hombres tenidos por doctos dudasen de la posibilidad
-de que siendo la tierra esférica pudiera navegar un barco siempre en
-la misma dirección sin caer en la inmensidad del espacio. A nadie por
-entonces le era permitido aceptar cualquiera novedad en las ciencias
-físicas y naturales que pudiese aparecer como falsa interpretación
-de la Biblia. Por entonces debió recibir carta del Rey D. Juan de
-Portugal. (Apéndice I).
-
-Hallándose Colón en Córdoba, conoció a Beatriz Enríquez de Arana, joven
-de familia muy humilde, tan humilde, que--según Arellano--tal vez fuera
-moza de algún mesón donde se hubiese alojado el futuro descubridor de
-América. Las relaciones íntimas de Colón con la cordobesa, dieron por
-resultado el nacimiento de un hijo (15 agosto 1488) a quien se dió el
-nombre de Hernando.
-
-Iba a llegar el momento tan deseado por Colón. Cuando Fernando e Isabel
-se hallaban en el Real de Santa Fe y cercana la rendición de Granada,
-el genovés llegó a dicho campamento, no sabemos si por propio impulso
-o por orden de los reyes o llamado por sus amigos y protectores.
-Inmediatamente formuló sus proposiciones, las cuales debieron ser
-casi las mismas que--como después veremos--presentó la segunda vez.
-«Pareció, dice, cosa dura concederlas, pues saliendo con la empresa
-parecía mucho, y malográndose, ligereza.» Ocasión propicia se ofreció
-a los enemigos de Colón para desacreditarle ante los reyes, poniéndose
-al frente de aquellos D. Fernando de Talavera, ya indicado para
-arzobispo de Granada. En efecto, D. Fernando y Doña Isabel rechazaron
-las proposiciones.
-
-Volvió Colón a la Rábida, donde Fray Juan Pérez y el físico Garci
-Hernández le convencieron de que debía permanecer en España por
-entonces. Es de advertir que en aquellos tiempos los físicos, no sólo
-estudiaban el arte de curar, sino las ciencias naturales, la geografía
-y la astrología. Tal vez por ello los franciscanos Fr. Juan Pérez y Fr.
-Antonio de Marchena echaron mano de Garci Hernández para que plantease
-y resolviese los árduos y difíciles problemas que acariciaba el marino
-de Génova. Convencido Fray Juan Pérez, escribió una carta a la Reina.
-Llevó dicha carta Sebastián Rodríguez, piloto de Lepe. Garci Hernández,
-físico de Palos, testigo presencial de los sucesos, en las _Probanzas_
-del pleito que D. Diego Colón suscitó a la Corona declaró lo que sigue:
-
-«Que sabe que el dicho myn alonso pinçón en la dicha pregunta tenya en
-esta villa lo que le hacya menester, é que sabe que el dicho almirante
-don Xobal colon venyendo a la Rabida con su hijo don diego, que es
-agora almyrante, a pie se byno a la Rabida, ques monesterio de frayles
-en esta villa, el qual demandó a la porterya que le diesen para aquel
-nyñyco, que hera nyño, pan y agua que bebiese, e que estando ally
-ende este testigo con un frayle que se llamaba frey juan perez, que
-es ya defunto, quyso ablar con el dicho don Xobal colon, e vyendole
-despusicion de otra trra o reyno ageno en su lengua le pregunto que
-quyen hera e donde venya, e que el Xobal colon le dixo que venya de la
-corte de su alteza e le quiso dar parte de su embaxada, a que fué a la
-corte e como venya, e que dixo el dicho Xobal colon al dicho frey juan
-perez como abya puesto en platyca en descobryr ante su alteza e que se
-obligaba a dar la trra firme, queriendole ayudad su alteza con nabyos
-e las cosas pertenecientes para el dicho viage e que convenyesen, e
-que muchos de los caballeros e otras personas que ay se hallaron al
-dicho razonamiento le bolaron su palabra e que no fué acoxida, mas que
-antes hazian burla de su razon, desiendo que tantos tiempos aca se
-abian probado e puesto nabyos en la busca e que todo hera un poco de
-ayre e que no abya razon dello; que el dicho Xobal colon, vyendo ser
-su rason desyelta en tan poco conoscimiento de lo que se ofresia de
-haced e complyr, el se vino de la corte e se yba derecho desta villa
-a la villa de Huelva, para fablar e verse con un su cuñado casado con
-hermana de su muger e que a la sazon estaba e que habia nombre muliar,
-e que vyendo el dicho freyle su rason, envyó a llamer a este testigo,
-con el cual tenya mucha conversacion de amor e porque alguna cosa sabya
-del arte astronómica, para hablarse con el dicho Xobal colon e byese
-razon sobre este caso del descobryr, y que este dicho testigo vyno
-luego e hablaron todos tres sobre el dicho caso, e que de aquy lygeron
-luego un hombre para que llevase una carta a la Reyna doña Isabel, que
-aya santa gloria, del dicho frey juan perez, que hera su confesor, el
-qual portador de la dicha carta fue sebastian Rodriguez, un piloto de
-Lepe, e que detubieron al dicho Xobal colon en el monesterio fasta
-sabed la respuesta de la dicha carta de su alteza para ver lo que por
-ella proveyan e asy se hyso, e dende a catorce dias la Reina, nuestra
-señora, escribió al dicho Fray Juan Perez, agradeciéndole mucho su
-buen propósito e que le rogaba e mandaba que luego, vista la presente,
-pareciese en la corte ante S. A. y que dejase al dicho Xobal colon en
-seguridad de esperanza fasta que S. A. le escribiese e vista la dicha
-carta e su disposicion, secretamente se marchó antes de media noche el
-dicho fraile del monasterio, e cabalgó en un mulo e cumplió el mandato
-de S. A.; e pareció en la corte e de allí consultaron que se diesen al
-dicho Xobal colon tres navíos para que fuese a descubrir e facer verdad
-su palabra dada, e que la Reina nuestra señora, concedido esto, envió
-2.000 maravedises en florines, los cuales trujo Diego Prieto, vecino
-de esta villa, e los dió con una carta a este testigo, para que los
-diese a Xobal colon para que se vistiese honestamente y mercase una
-vestezuela e pareciese ante S. A., e que el dicho Xobal colon recibió
-los dichos 2.000 maravedises e partió ante Su Alteza como dicho es a
-consultar todo lo susodicho, e de ally vyno proveydo con lycencia para
-tomar los dichos nabios quel señalase que conbenyan para seguyr el
-dicho viaje, e desta hecha fué el concierto e compañya que tomó con
-myn alonso pinçon e vicente yañez, porque heran personas suficientes
-e sabydos en las cosas del mar, los quales, allende de su saber e del
-dicho Xobal colon ellos le abyaron e pusieron en muchas cosas, las
-quales fueron en probecho del dicho viaje»[407].
-
- [407] _Archivo general de Indias de Sevilla.--Información de
- Palos_, 1.º de octubre de 1515.--Piexa 23, fol. 58 (Colec. del
- Patronato, estante 1.º, caja 1.ª. leg. 5/12).
-
-Por entonces contrajo relaciones Colón con Martín Alonso Pinzón,
-hombre que tenía posición desahogada, numerosos parientes, armador en
-Palos, experto marino y conocedor de los mares por donde a la sazón
-se navegaba desde nuestras costas, esto es, en el Mediterráneo hasta
-Italia y en el Atlántico hasta las Canarias. A la vuelta de un viaje
-que hizo a Roma, inmediatamente que Colón supo que había desembarcado
-en Palos, fué a verle, entendiéndose en seguida, pues había un punto,
-el más importante, en que los dos estaban conformes, cual era que
-navegando al Occidente hallarían ricas tierras. ¿Qué tierras eran
-éstas? Según Colón las partes orientales del Asia llamadas _Manghi,
-athay_ y _Cipango_; según Pinzón las islas del Atlántico conocidas
-con los nombres de _San Barandán_, _Antila_ o _Siete Ciudades_ y _Max
-Satanaxia_.
-
-Reanudáronse las negociaciones entre Colón y los Reyes Católicos,
-merced al citado Fray Juan Pérez, y tal vez influyesen en el mismo
-sentido la marquesa de Moya, Fr. Diego de Deza, el P. Marchena,
-Cabrero, Gutiérrez de Cárdenas, Dr. Chanca, P. Gorricio y otros amigos
-de Colón; pero la firmeza de carácter y aun inflexibilidad del insigne
-navegante hicieron que por segunda vez se rompiesen los tratos. Púsose
-en camino; mas convencidos Fernando e Isabel de los razonamientos
-de Luis Santángel, escribano de raciones de Aragón, dispusieron que
-un alguacil de corte fuese en su busca, alcanzándole a dos leguas
-de Granada, en la Puente de Pinos. La Reina ya no dudaba de que el
-proyecto de Colón podía realizarse, pues de ello le habían convencido
-los razonamientos del citado Santángel y los de otros servidores.
-Cuéntase que como algunos hiciesen notar que el Tesoro estaba exhausto
-después de tantas guerras, Isabel indicó que todo se arreglaría
-«buscando sobre sus joyas el dinero necesario para la Armada»[408], o
-«yo torné por bien que sobre joyas de mi recámara se busquen prestados
-los dineros que para hacer la Armada pide Colón»[409]. Esta tradición
-pertenece a la leyenda, pues--como dice perfectamente Fernández
-Duro--«no se la encuentra en los cronistas de la época, ni en los
-abundantes cancioneros que subsisten de entonces, ni en los elogios,
-biografías, relaciones y epistolarios de los personajes más allegados
-a los reyes o que directamente intervinieron en las pretensiones de
-Cristóbal Colón y en la expedición de las naves que hallaron el Nuevo
-Mundo»[410]. El primero que la estampó fué Fernando Colón, que era muy
-niño a la sazón y se hallaba lejos del lugar; de él la transcribió Fr.
-Bartolomé de las Casas, en su _Historia de las Indias_. Como las dos
-obras quedaron sin imprimirse, Antonio de Herrera nada dijo de las
-joyas en sus _Décadas_. Comenzó a difundirse la especie en los albores
-de la centuria décimo séptima, cuando se conoció la obra publicada
-por el hijo del descubridor del Nuevo Mundo. Desde entonces, en todos
-los libros en que se trata del famoso descubrimiento, se relata y
-amplifica el hecho, creyendo de este modo ensalzar el nombre de Isabel
-la Católica. Afirmamos que la Reina no dijo tales palabras, aunque
-sí es cierto que estaba decidida a prestar todo su apoyo al gran
-navegante italiano. ¿Forjó la leyenda Fernando Colón? No; la forjó la
-fantasía popular, la forjaron todos los españoles, porque éste era el
-sentimiento de la nación.
-
- [408] Fernando Colón, _Vida del Almirante_, cap. XIV.
-
- [409] Las Casas, _Hist. general de las Indias_, cap. XXXII.
-
- [410] _Tradiciones infundadas_, págs. 359-383.--Madrid, 1888.
-
-El 17 de abril de 1492, en Santa Fe, se firmaron las Capitulaciones
-entre los Reyes Católicos y Cristóbal Colón, redactadas por el aragonés
-Juan Coloma; el 30 de dicho mes se le despachó, y el 12 de mayo partió
-el Almirante para Palos. Bajo las siguientes bases se redactaron las
-mencionadas Capitulaciones:
-
- _Capitulaciones entre los señores Reyes Católicos y Cristóbal
- Colon_, abril 17 de 1492[411].
-
- Las cosas suplicadas é que Vuestras Altezas dan y otorgan a don
- Cristóbal Colon, en alguna satisfaccion de lo que ha de descubrir
- en las mares Océanas, y del viage que agora, con el ayuda de Dios,
- ha de hacer por ellas en servicio de Vuestras Altezas, son las que
- siguen:
-
- Primeramente: que Vuestras Altezas, como señores que son de las
- dichas mares Océanas, fagan desde agora al dicho D. Cristóbal Colon
- su Almirante en todas aquellas islas é tierras-firmes, que por su
- mano ó industria se descobrieren ó ganaren en las dichas mares
- Océanas para despues dél muerto a sus herederos é sus sucesores
- de uno en otro perpetuamente, con todas aquellas preeminencias
- é prerogativas pertenecientes al tal oficio, é segund que D.
- Alonso Henriquez Vuestro Almirante Mayor de Castilla é los otros
- predecesores en el dicho oficio lo tenian en sus distritos.
-
- _Place a sus Altezas._==Juan de Coloma.
-
-
- Otrosi: que Vuestras Altezas facen al dicho D. Cristóbal Colon,
- su Visorey y Gobernador General en todas las dichas islas y
- tierras-firmes, que como dicho es, él descubriere ó ganare en las
- dichas mares; é que para el regimiento de cada una y cualquier
- dellas, faga él, eleccion de tres personas para cada oficio; é que
- Vuestras Altezas tomen y escojan uno, el que mas fuere su servicio,
- é así serán mejor regidas las tierras que nuestro Señor le dejará
- fallar é ganar a servicio de Vuestras Altezas.
-
- _Place a sus Altezas._==Juan de Coloma.
-
-
- Item: que todas é cualesquier mercadurias, siquier sean perlas,
- piedras preciosas, oro, plata, especieria é otras cualesquier cosas
- é mercadurias de cualquier especie, nombre é manera que sean, que
- se compraren, trocaren, fallaren, ganaren é obieren dentro de los
- límites del dicho Almirantazgo, que dende agora Vuestras Altezas
- facen merced al dicho D. Cristóbal y quieren que haga y lleve para
- sí, la decena parte de todo ello, quitadas las costas todas que se
- ficieren en ello. Por manera, que de lo que quedare limpio é libre
- haga é tome la decena parte para si mismo, é faga de ella a su
- voluntad, quedando las otras nueve partes para Vuestras Altezas.
-
- _Place a sus Altezas._==Juan de Coloma.
-
-
- Otrosi: que si a causa de las mercadurias que él traerá de las
- dichas islas y tierras, que así como dicho es, se ganaren é
- descubrieren, ó de las que en trueque de aquellas se tomaran acá de
- otros mercaderes, naciere pleito alguno en el logar donde el dicho
- comercio é trato se terná é fará: que si por la preeminencia de su
- oficio de Almirante le pertenecerá cognoscer de tal pleito: plega a
- Vuestras Altezas que él ó su Teniente, y no otro Juez, cognosca de
- tal pleito: é así lo provean dende agora.
-
- _Place a sus Altezas, si pertenece al dicho oficio de Almirante,
- segun que lo tenia el dicho Almirante D. Alonso Henriquez y los
- otros sus antecesores en sus distritos, y siendo justo._==Juan de
- Coloma.
-
-
- Item: que en todos los navíos que se armaren para el dicho trato é
- negociacion, cada y cuando é cuantas veces se armaren, que pueda el
- dicho D. Cristóbal Colon, si quisiere, contribuir é pagar la ochena
- parte de todo lo que se gastare en el armazon, é que tambien haya
- é lleve del provecho la ochena parte de lo que resultare de la tal
- armada.
-
- _Place a sus Altezas._==Juan de Coloma.
-
- [411] _Archivo de los Duques de Veragua._--_Colec. de doc.
- ined._, _etc._, tomo XVII. págs. 572-574.
-
-Es evidente--como han dicho no pocos escritores--que las Capitulaciones
-de Colón con los Reyes Católicos no podían llevarse a cabo. No pudieron
-ejecutarse en vida de Colón y mucho menos en tiempo de sus sucesores.
-Si los descendientes del genovés tenían derecho a que se les cumpliese
-todo lo ofrecido, el Estado, por su parte, no debía renunciar su
-soberanía sobre los territorios descubiertos. De modo que tiene clara
-explicación el pleito de la familia de Colón con el Estado y también
-con los Pinzones.
-
-Hecho el convenio citado, encaminóse el nuevo Almirante por tercera vez
-a Palos y a la Rábida, pudiendo contar con la ayuda de Martín Alonso
-Pinzón, _persona esforzada y de buen ingenio_, al decir del mismo
-Colón[412]. El nombre de Martín Alonso Pinzón merece el más alto lugar
-entre los compañeros del descubridor del Nuevo Mundo.
-
- [412] Se ha dicho que la alegría de Colón vino a turbarse
- cuando supo, al llegar a Palos, que patronos y marineros se
- negaban a acompañarle. Añade la leyenda, que en situación tan
- crítica apareció Martín Alonso Pinzón, logrando levantar el
- espíritu de los apocados o miedosos. Por lo que respecta a los
- navíos _Santa María_, la _Pinta_ y la _Niña_, declaró Colón
- «que eran muy aptos para semejante fecho.»
-
-Distribuyéronse los cargos de la manera siguiente: mandaría la carabela
-_Santa María_, que era la de mayor calado, el Almirante, desempeñando
-el cargo de Maestre Juan de la Cosa; Martín Alonso Pinzón fué nombrado
-Capitán de la _Pinta_, que era la más velera, llevando de Maestre a su
-hermano Francisco; y otro hermano de Martín, Vicente Yáñez, dirigiría
-la _Niña_, y sería Maestre su propietario Juan Niño. En el espacio de
-un mes estuvo la flota en disposición de partir.
-
-¿Cuáles fueron las condiciones del convenio entre Colón y Martín Alonso
-Pinzón? Arias Pérez declaró que «enseñando Cristóbal Colón a Martín
-Alonso las mercedes que sus Altezas le facían descubriendo la tierra
-y vistas, dixo e le prometió de partir con él la mytad»[413]. Alonso
-Gallego puso en labios de Colón lo que sigue: «Señor Martín Alonso,
-vamos este viaje, que si salimos con él y Dios nos descubre la tierra,
-yo os prometo por la corona real de partir con vos como buen hermano
-mio»[414].
-
- [413] Información de Palos, 15 de octubre de 1515. Pieza 23,
- folio 71. Archivo general de Sevilla.
-
- [414] Información de Sevilla, 15 de diciembre de 1535. Pieza
- 5.ª, folio, 119.
-
-Francisco Medel dijo que el Almirante ofreció a Martín Alonso «cuanto
-pidiese e quisiese»[415]. Diego Hernández Colmenero manifestó que
-«el dicho Almirante le prometió la mitad de todo el interés e de la
-honra e provecho que dello se hobiese...»[416]. Somos de opinión que
-la mitad ofrecida no se refiere a todas los mercedes, como títulos,
-etc., conferido por los reyes a Colón, sino a las utilidades que se
-recogiesen en la expedición. No creemos que sea mucho esta mitad,
-considerando que Pinzón puso medio cuento de maravedís, o sea la mitad
-de lo que pusieron los reyes; puso, de acuerdo con sus condueños,
-la nao _Pinta_, y contrató las otras dos, y, por último, puso las
-tripulaciones, esto es, todo el personal.
-
- [415] Información de Sevilla, 15 de diciembre de 1535. Pieza
- 5.ª
-
- [416] Información de Sevilla, 15 de diciembre de 1535. Pieza
- 5.ª
-
-
-
-
-CAPÍTULO XX
-
- PRIMER VIAJE DE COLÓN.--INCIDENTES MÁS IMPORTANTES QUE OCURRIERON
- DURANTE EL VIAJE.--DISGUSTO DE ALGUNOS MARINEROS.--EL 11 DE
- OCTUBRE DE 1492.--RODRÍGUEZ BERMEJO ES EL PRIMERO QUE GRITA
- ¡TIERRA!--GUANAHANÍ (SAN SALVADOR), SANTA MARÍA DE LA CONCEPCIÓN,
- FERNANDINA, ISABELA (SAOMETO), CUBA (JUANA) Y ESPAÑOLA (HAITÍ).--EL
- CACIQUE GUACANAGARI.--FUERTE DE NAVIDAD.--VUELTA DE COLÓN A
- ESPAÑA.--COLÓN EN LISBOA Y EN PALOS.--COLÓN EN SEVILLA Y EN
- BARCELONA.--BREVES DE ALEJANDRO VI.--CASTILLA Y ARAGÓN EN EL
- DESCUBRIMIENTO.
-
-
-Consideremos la primera expedición de Cristóbal Colón. En la mañana
-del 3 de agosto de 1492, después de oir misa en la iglesia de Palos,
-se dirigieron los expedicionarios a las naves, acompañados de sus
-familias y de los religiosos de la Rábida, y seguidos de muchos vecinos
-del pueblo, como también de Moguer y de Huelva. La bandera de la
-Santa María llevaba la imagen de Nuestro Señor Jesucristo clavado en
-la cruz[417]. En el nombre de Jesús mandó Cristóbal Colón desplegar
-las velas de sus naves[418]. Cuando levaron anclas[419] y las tres
-carabelas comenzaron a alejarse, no pocos de los que quedaban en el
-puerto se mofaban del futuro Almirante de las Indias y pensaban que
-ni él ni ninguno de los expedicionarios regresarían del viaje. Era
-aquél un cortejo de luto más bien que una reunión de alegres personas
-que despedían a sus deudos y amigos para feliz viaje. Las madres, las
-esposas, las hijas y las hermanas de los marineros maldecían en voz
-baja a ese funesto extranjero que había engañado con sus palabras a
-los reyes. Todo lo que se adelanta a la humanidad, lleva consigo la
-reprobación de los contemporáneos[420].
-
- [417] _Una banniera nella quale era figurato il Nostro
- Signore Jesucristo en croce._ Giov. Battista Ramussio, _Della
- navigatione e viaggi, raccolta_, vol. III, fol. I.
-
- [418] Véase Oviedo, _Historia natural y general de las
- Indias_, lib. II, cap. V, fol. C.
-
- [419] Al pie del convento se halla la parte de playa (estero
- de Domingo Rubio), de donde zarparon las tres carabelas.
-
- [420] «Al tiempo quel dicho D. Cristóbal Colon aderezaba para
- yr a descobryr las dchas yndias, declara Alonso Pardo, este
- testigo vido que todos andaban haciendo burla del dcho D.
- Cristobal Colon e lo tenían por muerto, a él e a todos los que
- yvan con él, e que no había de venyr nynguno.» (Información de
- Moguer, 12 de febrero de 1515. Pieza 3.ª)
-
-Sin embargo de las importantes expediciones que se habían hecho en el
-siglo XVI y muy especialmente los viajes de Enrique el _Navegante_,
-todavía del mar Tenebroso, como de antiguo se llamó al Atlántico,
-circulaban en aquella centuria preocupaciones, consejas y patrañas,
-capaces de infundir terror en gentes supersticiosas e incultas.
-
-Los tripulantes de la _Santa María_ eran 70, los de la _Pinta_ 30 y los
-de la _Niña_ 24[421]. Además de Cristóbal Colón, Almirante, que montaba
-la _Santa María_; de Martín Alonso Pinzón, natural de Palos, capitán de
-la _Pinta_, y de Vicente Yáñez Pinzón, de Palos, que mandaba la _Niña_,
-se hallaban de la familia de los Pinzones los siguientes:
-
- [421] _Relación hecha por D. Nicolás Tenerio con motivo del
- cuarto centenario del descubrimiento de América._ Consta dicha
- relación de 72 expedicionarios. Los restantes, hasta el número
- 124, unos se encuentran entre los 54 que murieron en el fuerte
- de Navidad, y otros todavía ignoramos sus nombres.
-
- Diego Martín Pinzón, el viejo, de Palos.
-
- Bartolomé Martín Pinzón, de Palos.
-
- Francisco Martín Pinzón, de Palos.
-
- Arias Martín Pinzón, de Palos.
-
- Juan Niño, natural de Moguer, dueño y maestre de la carabela _Niña_.
-
- Pero Alonso Niño, de Moguer, hermano de Juan y piloto de dicha
- carabela.
-
- Alonso Niño, de Moguer, hijo de Juan y maestre de la misma carabela.
-
- Andrés Niño, de Moguer.
-
- Francisco Niño, de Moguer.
-
- Cristóbal Niño, de Moguer.
-
- Bartolomé Pérez Niño, de Moguer.
-
- Alonso Pérez Niño, de Moguer.
-
- Diego de Arana, natural de Córdoba, alguacil mayor de la Armada.
-
- Rodrigo de Escobedo, natural de Segovia, escribano de la Armada.
-
- Pero Gutiérrez, repostero de estrados de los Reyes Católicos.
-
- Alonso, de Moguer, físico.
-
- Luis de Torres, intérprete de la expedición, que había vivido con
- el Adelantado de Murcia y era judío converso, conocedor del hebreo,
- caldeo, árabe y de otras lenguas.
-
- Jacome el Rico, genovés.
-
- Juan de la Cosa, de Santoña, maestre de la _Santa María_.
-
- Gomes Rascón y
-
- Cristóbal Quintero, ambos de Palos y dueños de la carabela _Pinta_.
-
- García Hernandez, de Palos, físico.
-
- Juan de Umbría y
-
- Cristóbal García Xalmiento, ambos de Palos y pilotos de la _Pinta_.
-
- García Hernández, de Huelva, despensero de dicha carabela.
-
- Juan Rodríguez Bermejo, vecino de Molinos en tierra de Sevilla.
-
- Rodrigo de Triana.
-
- Juan Quintero, de Palos, llamado el _plateador_, piloto.
-
- Juan Pérez Vizcaíno, de Palos, calafate.
-
- Diego Rodríguez, de Palos.
-
- Pedro de Soria, de Palos.
-
- Francisco de Huelva.
-
- Andrés de Huelva.
-
- López, calafate.
-
- Diego Lorenzo, de Huelva.
-
- Pedro de Lepe, vecino de Redondela.
-
- Domingo de Lequeitio.
-
- Juan de Lequeitio.
-
- Martín de Urtubia, vizcaíno.
-
- Alonso de Morales, de Moguer.
-
- Francisco García Vallejo, de Moguer.
-
- Rodrigo Sánchez, de Segovia.
-
- Maestre Diego.
-
- Rodrigo de Xerez, de Ayamonte.
-
- Alonso Pérez Roldán, piloto de Palos.
-
- Pedro Terreros, maestresala del Almirante.
-
- Pedro de Saucedo, paje de Colón.
-
- Gil Pérez.
-
- Pero Bermúdez, de Palos.
-
- Rodrigo Monge, de Palos.
-
- Hernán Pérez, de Palos.
-
- Bartolomé Pérez, piloto de Palos.
-
- Bartolomé Colín, de Palos.
-
- Alonso Gutiérrez Querido, de Palos.
-
- Juan Ortiz, de Huelva.
-
- Sancho Ruiz, piloto de Palos.
-
- Pedro de Villa, del Puerto de Santa María.
-
- Bartolomé García, de Palos.
-
- Vicente Eguía.
-
- García Alonso, de Palos.
-
- Pedro de Arcos, de Palos.
-
- Juan de Xerez, de Palos.
-
- Juan de Sevilla.
-
- Francisco García Gallegos, de Palos.
-
- Alonso Medel, de Palos.
-
- Juan Bermúdez, de Moguer.
-
- Juan de Triana, de Moguer.
-
- Juan de Moguer.
-
- Pedro Arráez.
-
- Fernández.
-
-El primer día, impelidas las carabelas por favorable ventolina, tenían
-la proa Sudoeste cuarto sud.
-
-El día siguiente, sábado, todo continuó bien.
-
-El domingo, 5 de Agosto, anduvieron 40 leguas.
-
-El lunes, 6 de Agosto, zarparon de la isla de Hierro, la más occidental
-de las Canarias[422]. El viaje fué feliz. El mar estaba tranquilo, el
-cielo sereno y los vientos del Oeste empujaban las naves. Sin embargo,
-no habían transcurrido tres días desde que Cristóbal Colón salió de
-Palos, y ya desencajóse el gobernalle de la carabela _Pinta_, que era
-de Cristóbal Quintero y de Gómez Rascón, _porque les pesaba ir aquel
-viaje_, obligando a retrasar la expedición para poder adobar el timón
-en la Gomera. Después de reparar dicha carabela y de cambiar por velas
-cuadradas el velamen triangular de la _Niña_; después de renovar la
-provisión de agua y leña, y de tomar víveres frescos, continuaron su
-marcha el jueves, 6 de septiembre; pero una calma chicha les hizo
-estacionarse en las aguas de la Gomera. Situación tan triste duró desde
-el jueves por la mañana hasta el crepúsculo del sábado, 8 de dicho mes.
-Desde el día 9 de septiembre dispuso el Almirante contar menos leguas
-de las que andaba, para que la gente no se espantase ni desmayase,
-teniendo que reñir muchas veces a los marineros _porque gobernaban mal_.
-
- [422] «De haber continuado Colón la ruta dispuesta por él
- desde que zarpara de la Isla de Hierro, topa su nave con
- el territorio llamado la Florida hoy, es decir, con el
- Continente; a lo menos con isla de grandor casi continental,
- como Cuba; pero en la desviación propuesta por los Pinzones,
- y admitida por él a última hora, estaba llamada a dar con un
- islote muy hermoso de aspecto, pero diminuto y baladí si lo
- parangonamos con el inmenso mundo en cuyos mares navegaban
- ya.» Castelar, _Hist. del descubrimiento de América_, tomo II,
- pág. 38.
-
-Consideremos los incidentes más notables que ocurrieron a la
-expedición. El primero fué la llegada al mar de las Hierbas o de
-Sargaso; pero la turbación de los tripulantes se desvaneció fácilmente
-por las explicaciones dadas por los jefes. El segundo ocurrió a primera
-noche del 13 de septiembre y consistió en que habiendo apuntado la
-brújula hasta entonces al Noreste, declinó de cinco a seis grados
-al Noroeste, cuya declinación aumentó la mañana del día siguiente
-y los días sucesivos. Aunque esto asustó a los pilotos, Colón les
-hizo notar que «al tomar la altura de la estrella polar era preciso
-tener en cuenta su movimiento horario, y que la brújula se dirigía
-a mi _punto invisible_, al Oeste del polo del mundo.» Colón, pues,
-había descubierto la declinación occidental de la aguja. Desde el
-comienzo del viaje, aquella fué la primera vez que se hizo semejante
-observación. Pronto el temor se iba a convertir en alegría.
-
-El 14 de septiembre dijeron los de la carabela _Niña_ que habían
-visto un _garjao_ y un _rabo de junco_; el 16 también pudieron ver
-bastante porción de hierba, porción de hierba que aumentó el 17, y
-en la cual encontró un cangrejo vivo, diciendo entonces el Almirante
-que aquellas señales eran del Poniente, «donde espero en aquel alto
-Dios, en cuyas manos están todas las victorias, que muy pronto nos
-dará tierra.» En aquella misma mañana vió un _rabo de junco_, ave que
-no suele dormir en la mar. El 18, Martín Alonso desde la _Pinta_, que
-era gran velera dijo a Colón que había visto muchas aves dirigirse al
-Poniente, esperando aquella noche ver tierra. El 19 vino a la nao un
-_alcatraz_ o _pelícano_, y por la tarde los marineros vieron otro; el
-20 vinieron a la nao cuatro _alcatraces_, un _garjao_ y dos o tres
-_pajaritos de tierra_; el 21 vieron un _alcatraz_ y una _ballena_. El
-22 de septiembre distinguieron otras aves. Dice el Almirante: «Mucho
-me fué necesario este viento contrario, porque mi gente andaban muy
-estimulados que pensaban que no ventaban estos mares vientos para
-volver a España.»
-
-Registremos el incidente más importante que ocurrió durante la
-travesía, y sobre el cual no están acordes los historiadores. El 23 de
-septiembre la gente continuó murmurando del largo viaje, y murmurando
-continuó diez y siete días más; pero el Almirante dióles buenas
-esperanzas de los provechos que podrían haber. El mismo Colón escribió
-con fecha 14 de febrero de 1493, esto es, a su regreso, «que había
-tenido que sufrir mucho a la ida a causa de su gente, porque todos a
-una voz estaban determinados de se volver y alzarse contra él haciendo
-protestaciones»[423]. Pedro Mártir de Anglería, en su obra _De rebus
-Oceanis_, dice lo que a continuación copiamos: «Los españoles de la
-expedición empezaron a comunicarse su descontento en secreto, y luego
-se congregaron públicamente, amenazando arrojar al mar a su jefe,
-porque el genovés los había engañado y conducido a su perdición.»
-
- [423] Véase _Diario del primer viaje de Colón_, publicado
- por Las Casas y reproducido por Fernández Navarrete en su
- _Colección diplomática_, tom. I, págs. 1 a 197.
-
-Washington Irving, el conde Roselly de Lorgues y otros, refieren que
-una sublevación de los marinos contra Colón estuvo a punto de echar por
-tierra el descubrimiento del Nuevo Mundo. Dicen que, contagiados del
-miedo, los Pinzones amenazaron con la muerte al Almirante si no volvía
-las proas de los barcos hacia Castilla. Los tres hermanos, el mayor
-sobre todo, le habían tratado con cierta rudeza y aun altanería. Pero
-el _Diario de Colón_, relato oficial de cuantos sucesos ocurrían, no
-refiere así los hechos. Entre las declaraciones relacionadas con el
-famoso motín de las tripulaciones, encontramos la de García Vallejo,
-que se hallaba en la carabela de Martín Alonso. «Capitanes, dijo el
-Almirante, ¿qué faremos que mi gente muestra mucha queja? ¿que vos
-parece, señores, que fagamos? Y que entonces dijo Vicente Yáñez:
-Andemos, señor, fasta dos mil leguas, e si aquí non falláremos lo que
-vamos a buscar, de allí podremos dar buelta.» Y entonces respondió
-Martín Alonso Pinzón, que iba por capitán así principal: «Cómo, señor:
-¿agora partimos de la villa de Palos y ya vuesa merced se va enojando?
-Avante, señor, que Dios nos dará victoria que descubramos tierra, que
-nunca Dios querrá que con tal vergüenza volvamos.» Entonces respondió
-el dicho Almirante Don Cristóbal: «Bienaventurados seáis.» Nosotros
-creemos que la rebelión se redujo a murmurar y pretender el regreso
-algunos expedicionarios, siendo disuadidos fácilmente por Colón y los
-Pinzones. La rebelión, pues, careció de importancia[424].
-
- [424] Véase _Colón y Pinzón_.--Memorias de la Real Academia de
- la Historia, tomo X.--Madrid. 1885.
-
-¿Por qué murmuraron contra Cristóbal Colón los tripulantes de la _Santa
-María_? ¿Por qué no murmuraron los marineros de las otras dos naos? Las
-causas quedan reducidas a dos: la primera, que Colón era extranjero;
-la segunda, que los marineros habían emprendido el viaje, no por la
-confianza que les inspiraba Colón, sino por la consideración y afecto
-que tenían a los Pinzones. Pudo también influir en que el Almirante
-era altivo y orgulloso o «de recia y dura condición,» como escribe
-Garibay, lo cual le llevó a tratar con despego y aun con desdén a sus
-subordinados, pues nunca supo conquistarse el cariño de la gente de mar
-española.
-
-El viernes, 5 de octubre, aparecieron señales de la proximidad de la
-tierra. «A Dios muchas gracias sean dadas», exclamó el Almirante.
-Cada vez se agitaban en el aire mayor número de aves. Continuaba
-siendo fácil la navegación y corrían presurosas las tres carabelas.
-El domingo, día 7, se creyó haber descubierto tierra. El lunes, día
-8, dice Colón: «Gracias a Dios: los aires muy dulces como en abril a
-Sevilla, qué placer estar a ellos, tan olorosos son.» El martes, día
-9, cambió algo el viento, siendo preciso mudar varias veces de rumbo.
-El miércoles, día 10 de octubre, la escuadrilla andaba diez millas
-por hora, e hizo 59 leguas durante el día y la noche. Continuaban
-vientos favorables; pero cuando menos se pensaba, se alborotó el
-mar y se levantaron oleadas inmensas que impelían con fuerza las
-carabelas. Anunció Colón la proximidad de la tierra, aunque su vista
-nada descubría a la sazón. «Aquí--según el extracto hecho por Las
-Casas del _Diario_ del primer viaje--la gente ya no lo podía sufrir:
-quejábase del largo viaje; pero el Almirante los esforzó lo mejor que
-pudo dándoles buena esperanza de los provechos que podían haber.» Y
-terminaba así: «que por demás era quejarse, pues que él había venido a
-las Indias y que así lo había de proseguir hasta hallarlas con ayuda de
-nuestro Señor.»
-
-Las esperanzas dadas por Cristóbal Colón a su gente se vieron
-realizadas en la noche del jueves, 11 de octubre de 1492. Ibase a
-descubrir el Nuevo Mundo, convirtiéndose en realidad los sueños del
-intrépido italiano (Apéndice J). Cuando el reló de la _Santa María_
-marcaba las dos de la madrugada, salió de la carabela _Pinta_ el grito
-mágico de ¡Tierra! dado seguramente por el afortunado marinero Juan
-Rodríguez Bermejo, según las declaraciones de varios testigos[425].
-Sin embargo--escribe Sales y Ferré--se adjudicó Colón la pensión
-vitalicia de diez mil maravedís que se había ofrecido como premio al
-primero que viese tierra, y que pertenecía de derecho a Juan Rodríguez
-Bermejo[426]. Nuevo y triste testimonio de lo mucho que podía la sed
-de oro en el ánimo de Colón[427]. Dejamos al Sr. Sales y Ferré la
-responsabilidad de sus últimas palabras, de las cuales huelga decir que
-no estamos conformes. Washington Irving ha dicho--también en nuestro
-sentir con poco acierto--que no era digno y noble para Colón «el
-haber disputado la recompensa a un pobre marinero»[428]. Despechado
-Juan Rodríguez Bermejo--según se cuenta--de que la renta de diez mil
-maravedís se hubiese adjudicado a Colón, pasó al Africa, donde se hizo
-musulmán, creyendo encontrar más justicia entre los hijos del Profeta
-que entre los cristianos[429].
-
- [425] «Esta tierra vido primero un marinero que se decía
- Rodrigo de Triana: puesto que el Almirante a las diez de la
- noche, estando en el castillo de popa, vido lumbre, aunque
- fué cosa tan cerrada que no quiso afirmar que fuese tierra;
- pero llamó a Pero Gutierrez, repostero destrados del Rey, é
- díjole, que parecía lumbre, que mirase él, y así lo hizo y
- vídola: díjolo también a Rodrigo Sanchez de Segovia, quel Rey
- y la Reina enviaban en el armada por veedor, el cual no vido
- nada porque no estaba en lugar do la pudiese ver. Después
- quel Almirante lo dijo, se vido una vez ó dos, y era como una
- candelilla de cera que se alzaba y levantaba, lo cual a pocos
- pareciera ser indicio de tierra. Pero el Almirante tuvo por
- cierto estar junto a la tierra. Por lo cual, cuando dijeron
- la _Salve_, que la acostumbraban decir é cantar a su manera
- todos los marineros y se hallan todos, rogó y amonestólos el
- Almirante que hiciesen buena guarda al castillo de proa, y
- mirasen bien por la tierra, y que al que le dijese primero que
- via tierra, le daría luego un jubon de seda, sin las otras
- mercedes que los Reyes habían prometido, que eran diez mil
- maravedís de juro a quien primero la viese. A las dos horas,
- después de media noche pareció la tierra, de la cual estarían
- dos leguas.» _Diario del primer viaje de Colón_, etc., tomo I,
- págs. 19 y 20.
-
- «... e qual cuarto de la prima, rendido el dicho Colon,
- mandó hacer guardias en las proas de los navíos, e que yendo
- navegando, al otro cuarto vido la tierra un Juan Bermejo de
- Sevilla, e que la prima tierra fué la ysla de Guadahany.»
- (Inf. de Lepe. 19 de septiembre de 1515. Pieza 23, folio 37).
- _Declaración del testigo Manuel de Valdovinos._
-
- «Que oyó decir a los mismos que venían del dicho viaje, e
- que del navío del dicho Martín Alonso, un marinero que se
- decía Juan Bermejo, vido la tierra de Guahanani primero que
- otra persona, e que pidió albricias al capitán Martín Alonso
- Pinzón, que ansi descubrió la tierra primero, e esto es
- público e notorio.» (Inf. de Palos, 1.º de octubre de 1515.
- Pieza 23). _Declaración del testigo Diego Hernández Colmenero._
-
- [426] Cree el Sr. Sales y Ferré que Juan Rodriguez Bermejo y
- Rodrigo de Triana son una misma persona.
-
- [427] _El Descubriente de América_, págs. 176 y 177.
-
- [428] _Historia de la vida y viajes de Cristóbal Colón_, tomo
- I, lib. V, cap. VII.
-
- [429] Conde Roselly de Lorgues, _Historia de Cristóbal Colón_,
- tomo I, pág. 299.
-
-En nuestros días se ha publicado un impreso sumamente curioso acerca
-del particular[430]. D. F. Rivas Puigcerver, de México, cuenta que
-Rodrigo de Triana era judío converso y fué el primero que en lengua
-hebrea, dijo: _¡tierra! ¡tierra!_, en la noche del 11 de octubre de
-1492. Con Colón iban no pocos judíos y moriscos, forzados por los
-decretos de expulsión de los Reyes Católicos. Añade el Sr. Rivas que
-Rodrigo de Triana, cuando se adjudicó a Colón la pensión ofrecida al
-que primero viera tierra, pasó el Estrecho renunciando religión y
-patria[431].
-
- [430] Intitúlase _Los judios en el Nuevo Mundo_. México. Impr.
- del Sagrado Corazón de Jesús, 1891, en 8.º, dos hojas.
-
- [431] _Boletín de la R. Academia de la Historia_, tomo XIX,
- págs. 361-365.--Madrid, 1891.
-
-Continuando nuestra interrumpida narración, afirmaremos que la alegría
-que sintieron los marineros después de sesenta y nueve días de
-navegación, fué inmensa. No es de extrañar que los tripulantes de la
-_Pinta_ (que era la carabela más velera y siempre llevaba la delantera
-a las otras dos), contemplaran, cuantos iban sobre cubierta, el
-encantador panorama de Guanahani, isla que llamó Colón _San Salvador_,
-distante quince leguas de la que los ingleses llaman _Cat_ (o del
-_Gato_) y una de las que forman el archipiélago de las Lucayas. D. Juan
-Bautista Muñoz en el derrotero de las Antillas, publicado en Madrid,
-año de 1890, dijo lo siguiente (pág. 805): «La isla Watling o San
-Salvador, que reúne las mayores probabilidades de ser la primera tierra
-que pisó Colón en el Nuevo Mundo...»
-
-En la carta de Juan de la Cosa, hábil piloto que hizo con Cristóbal
-Colón los dos primeros viajes, y del cual hablaremos varias veces en
-esta obra, se ve claramente que la isla de Guanahani es al presente la
-de Watling. Es, pues, evidente, que la isla Guanahani, San Salvador y
-Watling es una misma; pero no todos han opinado lo mismo. Washington
-Irving creyó que San Salvador era la isla Cat (o del Gato)[432] y
-siguen su opinión el alemán Humboldt, el cubano D. José María de la
-Torre y otros. Nuestro sabio marino Navarrete[433], quiso que Colón
-hubiera ido a parar nada menos que a una de las Turcas. De Varnhagen,
-que censuró a Navarrete por su equivocación, sostuvo[434] que San
-Salvador era la conocida posteriormente con el nombre de _Mayaguana_,
-y hoy con el de _Mariguana_. Mr. G. V. Fox dijo[435], que Guanahani
-debió ser la isla _Samaná_ o Cayo Atwood.
-
- [432] En el año 1828.
-
- [433] En 1825.
-
- [434] En 1864.
-
- [435] En 1881.
-
-Por el rumbo que llevaba el Almirante, debió fondear cerca de la punta
-Suroeste de ella. Y antes de pasar adelante trasladaremos aquí las
-palabras que Francisco López de Gomara dijo al emperador Carlos V.
-
-«La mayor cosa, después de la creación del mundo, sacando la
-Encarnación y Muerte del que lo crió, es el descubrimiento de las
-Indias.» (Apéndice L).
-
-Respecto a la descripción de la citada isla, habremos de manifestar
-que a corta distancia de la espuma de las olas se extendían en forma
-de gradería hasta las alturas de la isla muchos y majestuosos bosques
-de árboles. Trechos sin árboles dejaban penetrar la luz en los
-citados bosques, viéndose allí habitaciones diseminadas que parecían
-grandes colmenas por su forma cilíndrica y por sus techos de hojas
-secas: las chimeneas asomaban por encima del arbolado y en distintos
-puntos. Grupos de hombres, de mujeres y de niños aparecían medio
-desnudos entre los troncos de los árboles más próximos a la costa,
-adelantándose un poco, retirándose después, y expresando siempre con
-sus gestos y actitudes más admiración y curiosidad que temor y miedo.
-Colón se dirigió con una chalupa hacia la playa, tomando posesión de
-la isla en nombre de los Reyes Católicos. Sobrecogidos los indígenas
-al ver hombres con trajes de brocado y con armas que reverberaban la
-luz, habían concluído por acercarse, como si secreta fascinación les
-empujara hacia ellos. Los españoles, a su vez, quedaban sorprendidos
-al no encontrar en los americanos ninguno de los caracteres físicos de
-las razas europeas, africanas y asiáticas. Su tinte cobrizo, su fina
-cabellera que se extendía sobre sus hombros, sus ojos apagados, sus
-femeniles miembros, su rostro confiado y sin expresión, su desnudez y
-los dibujos que adornaban su piel, denunciaban una raza distinta de
-las esparcidas por el Viejo Mundo, la cual conservaba aún la sencillez
-y la dulzura de la infancia. Persuadido Colón que aquella isla era un
-apéndice del mar de las Indias, hacia las cuales creía navegar, llamó a
-sus habitantes indios[436].
-
- [436] Véase Lamartine, _Biografia de Cristóbal Colón_, págs.
- 86-92. Tr.
-
-En el _Diario_ de Colón, fuente única de la cual proceden todas las
-opiniones acerca de las primeras tierras descubiertas en el Nuevo
-Mundo, encontramos la siguiente noticia: «... Pusiéronse a la corda
-(al pairo), temporizando hasta el viernes, que llegaron a una isleta
-de los lucayos, que se llamaba en lengua de indios Guanahani... está
-Lesteoueste con la isla de Hierro... Esta isla es bien grande y muy
-llana y de árboles muy verdes y muchas aguas, y una laguna en medio muy
-grande» (sábado 13 de octubre).
-
-El día 14 de octubre por la noche salió el Almirante de Guanahaní,
-llegando el 15 a las islas de _Santa María de la Concepción_ (hoy
-_Concepción_ y _Cayo Rum_). El 16 de octubre, ya cerca del mediodía,
-dejó el Almirante la isla de la Concepción y fué a fondear cerca de
-la punta SE. de la isla Fernandina, que es la Cat de los ingleses.
-El miércoles 17 salió Colón costeando la isla Fernandina y fondeó al
-obscurecer del 18 en la punta del SE. (Punta de Colón). El viernes
-19, al amanecer, levantó anclas y a las tres horas de navegación vió
-la isla llamada _Saometo_ por los indios y que él puso el nombre de
-_Isabela_. También a la Isabela se le dió el nombre de _Larga_. Desde
-el 20 de octubre que fondeó en dicha isla, hasta el 24, se ocupó en
-reconocerla. Refiere el mismo Colón que el 21 salió con sus capitanes
-a ver la isla; «que si las otras ya vistas--dice--son muy fermosas
-y verdes y fértiles, ésta es mucho más y de grandes arboledas y muy
-verdes. Aquí es unas grandes lagunas, y sobre ellas y a la rueda es
-el arbolado en maravilla, y aquí y en toda la isla son todos verdes
-y las yerbas como en el Abril en el Andalucía; y el cantar de los
-pajaritos que parece que el hombre nunca se querría partir de aquí, y
-las manadas de los papagayos que obscurecen el sol; y aves y pajaritos
-de tantas maneras y tan diversas de las nuestras, que es maravilla...»
-Más adelante añade: «También andando en busca de muy buena agua fuimos
-a una población aquí cerca, adonde estoy surto media legua; y la gente
-della, como nos sintieron dieron todos a fugir, y dejaron las casas
-y escondieron su ropa y lo que tenían por el monte; yo no dejé tomar
-nada ni la valía de un alfiler. Después se llegaron a nos unos hombres
-dellos y uno se llegó del todo aquí: yo di unos cascabeles y unas
-cuentecillas de vidrio, y quedó muy contento y muy alegre, y porque la
-amistad creciese más y los requiriese algo le hice pedir agua, y ellos,
-después que fui en la nao, vinieron luego a la playa con sus calabazas
-llenas, y folgaron mucho de dárnosla, y yo les mandé dar otro remalejo
-de cuentecillas de vidrio, y dijeron que de mañana venían acá.» Después
-de adquirir noticias de los isleños, los cuales le dijeron que hacia el
-Sudoeste encontraría una isla muy grande que se llamaba _Cuba_[437],
-en la cual abundaba el _oro y especerías y naos grandes y mercaderes_,
-levantó las anclas. Desde la media noche del 24 hasta la tarde del
-25 se mantuvo Colón a la vela, huyendo de los peligros y costeando
-los bajos, que son muchos en aquellos lugares. El 27 del dicho mes de
-octubre dirigió sus naves al Sudoeste y vió tierra al anochecer del
-mismo día, entrando el 28 por la mañana en _un río muy hermoso y muy
-sin peligro de bajas ni de otros inconvenientes_, y recalando--según
-todas las señales--en el puerto de Gibara (Cuba)[438]. Permaneció
-algunos días y recorrió varios puntos de la isla de Cuba, a la que
-él dió el nombre de _Juana_, por honor--como se dijo en el capítulo
-XVIII--al príncipe D. Juan, primogénito de los reyes.
-
- [437] Colón creía que la isla llamada Cuba por los indios, era
- la verdadera _Cipango_.
-
- [438] De Varnhagen son las siguientes palabras: «No titubeamos
- ya en suponer que la recalada de Colón tuvo lugar en el puerto
- de Gibara, y de nuestra opinión son varios pilotos prácticos
- de la costa, a quienes hemos leído los pasajes respectivos del
- derrotero».
-
-El día 5 de diciembre llegó a la isla Haití, que él denominó la
-Española y que también lleva el nombre de Santo Domingo. El 14 de
-diciembre salió del Puerto de la Concepción y llegó a la Isla de la
-Tortuga que--según Colón--«es tierra muy alta, pero no montañosa, y
-es muy hermosa y muy poblada de gente como la de la Isla Española, y
-la tierra así toda labrada, que parecía ser la campiña de Córdoba».
-Refiriéndose a la Isla Española escribe Colón lo siguiente: «Era
-cosa de maravilla ver aquellos valles y los rios y buenas aguas, y
-las tierras para pan, para ganado de toda suerte...» Cariñoso fué
-el recibimiento que el cacique Guacanagari, que mandaba en aquellas
-costas, hizo a Colón. Envióle Guacanagari una grande canoa llena de
-gente, y en ella un principal criado suyo a rogar al Almirante que
-fuese con los navíos a su tierra y que le daría cuanto tuviese. Más
-adelante Cristóbal Colón se dirigía a los Reyes Católicos en esta
-forma: «Crean vuestras Altezas que en el mundo todo no puede haber
-mejor gente, ni más mansa; deben tomar vuestras Altezas grande alegría
-porque luego los harán cristianos, y los habrán enseñado buenas
-costumbres de sus reinos, que más mejor gente ni tierra puede ser, y
-la gente y la tierra en tanta cantidad que yo no sé cómo lo escriba;
-porque yo he hablado en superlativo grado la gente y la tierra de la
-_Juana_, a que ellos llaman _Cuba_; mas hay tanta diferencia dellos y
-della a esta en todo como del día a la noche; ni creo que otro ninguno
-que esto hoviese visto hoviese hecho ni dijese menos de lo que yo tengo
-dicho, y digo que es verdad que es maravilla las cosas de acá y los
-pueblos grandes de esta isla Española, la que así la llamé, y ellos la
-llaman _Bohío_, y todos de muy singularísimo tracto amoroso y habla
-dulce, no como los otros que parece cuando hablan que amenazan, y de
-buena estatura hombres y mujeres, y no negros. Verdad es que todos se
-tiñen, algunos de negro y otros de otro color, y los más de colorado.
-He sabido que lo hacen por el sol, que no les haga tanto mal, y las
-casas y lugares tan hermosos, y con señorío en todos, como Juez o señor
-dellos, y todos le obedecen que es maravilla, y todos estos señores son
-de pocas palabras y muy lindas costumbres, y su mando es lo más con
-hacer señas por la mano, y luego es entendido que es maravilla.»
-
-Cuando el Almirante se disponía a dirigirse a un lugar de la isla
-donde encontraría oro en abundancia, por negligencia o ignorancia de
-un grumete se encalló (noche del 24 de diciembre o mañana del 25) la
-carabela, salvándose toda la gente por el oportuno auxilio de la Niña
-y de las canoas de los indígenas. «El (Cacique) con todo el pueblo
-lloraban tanto--dice el Almirante--: son gente de amor y sin cudicia,
-y convenibles para toda cosa, que certifico a vuestras Altezas que en
-el mundo creo que no hay mejor gente ni mejor tierra; ellos aman a sus
-prójimos como a sí mismos, y tienen un habla la más dulce del mundo,
-y mansa, y siempre con risa. Ellos andan desnudos, hombres y mujeres,
-como sus madres los parieron. Mas crean vuestras Altezas que entre sí
-tienen costumbres muy buenas, y el Rey muy maravilloso estado, de una
-cierta manera tan continente ques placer de verlo todo, y la memoria
-que tienen, y todo quieren ver, y preguntan qué es y para qué.» También
-el Cacique, además del socorro que prestó a Colón con sus canoas, le
-dió algún oro. El Almirante, al encontrarse solo con la _Niña_--pues
-la _Pinta_ se había alejado con Alonso Pinzón--, se decidió a dar la
-vuelta a España[439].
-
- [439] Ignóranse los motivos que tuvo Alonso Pinzón para
- separarse del Almirante. La reconciliación se verificó poco
- después en el puerto que de este suceso se llamó de _Gracia_.
-
-¡Qué contraste--exclama Lamartine--entre el estado en que se hallaban
-estos pueblos en el momento en que los europeos les trajeron el
-espíritu y el genio del Viejo Mundo y el estado a que llegaron años
-después de haber conocido a sus pretendidos civilizadores! «¿Por qué
-misterio la Providencia envió a Colón a ese nuevo hemisferio, que creía
-favorecer con la virtud y la vida, y no sembró en él más que la tiranía
-y la muerte?»[440]. Decidido Colón a dar la vuelta a España, dejó en
-la Isla Española parte de sus marineros. Contaba con la buena amistad
-del cacique Guacanagari, cuyos súbditos le ayudaron a hacer pequeña
-fortaleza de tierra y madera, sirviéndose del tablaje y poniendo los
-cañones del buque _Santa María_. El fuerte se llamó de _Navidad_.
-Encargóles Colón que fuesen buenos cristianos, obedeciesen a su
-capitán, respetaran a Guacanagari y no hicieran violencia a hombre ni
-mujer. También les encargó que no mostrasen codicia y que aprendieran
-la lengua de los indígenas[441]. Su amigo Arana, deudo de la cordobesa
-Beatriz, recibió la jefatura de la improvisada fortaleza.
-
- [440] Ob. cit., pág. 105.
-
- [441] Véase Herrera, Década 1.ª, lib. I, cap. XX.
-
-Despidióse del cacique Guacanagari y se dispuso a volver a España. Se
-habían desvanecido las ilusiones de muchos tripulantes, que soñaban
-con encontrar una tierra rica, la famosa tierra de Marco Polo, cuajada
-de oro y sembrada de piedras preciosas. Hallaron, sí, montañas
-tapizadas de verdura, extensos bosques con árboles gigantescos, huertas
-con plantas de varias clases y pájaros de vivos colores. En lugar de
-grandes ciudades, encontraron miserables aldeas; en lugar de grandes
-casas, pequeñas chozas; en lugar de grandiosos templos, _piedras
-propias para la construcción de Iglesias_. Según el mismo Almirante, en
-lugar de poderosos sacerdotes, groseros fetiches; en lugar de gentes
-civilizadas, tribus desnudas y salvajes, y, lo que fué peor, en lugar
-de oro y piedras preciosas, pelotas de algodón hilado y azagayas y
-papagayos domesticados. Después de recorrer varias islas, encontraron
-algo, muy poco oro; ninguna piedra preciosa. Cansados de recorrer
-diferentes pueblos cosechando desengaño tras desengaño, pues el oro no
-parecía por ninguna parte, se decidieron a abandonar las Indias.
-
-El 16 de enero de 1493 emprendió Colón la vuelta a España sin incidente
-alguno notable. El mar se hallaba tranquilo, el viento era excelente
-y la temperatura suave. El 21 de enero el viento refrescó mucho, y
-luego el cielo perdió su transparencia. Las provisiones disminuían, no
-quedando ya más que patatas, galleta y vino. El viernes, 25 de enero,
-sobrevino gran calma. En este día los marineros lograron coger un
-atún y un tiburón. El 4 de febrero se puso lluvioso y frío el tiempo:
-el Almirante mandó gobernar al Este. El 8 de dicho mes se cambió de
-rumbo, tomando al Sudeste cuarto al Este. El 12 de febrero el Almirante
-comenzó a tener grande mar y tormenta, aumentando el 13 el peligro. El
-14 por la noche, cuando ya se hallaba cerca de las costas de Europa,
-creció el viento y se desencadenó furioso temporal, que separó a las
-dos carabelas. La _Pinta_ fué a fondear en Bayona de Galicia y la
-_Niña_ arribó a Santa María, la isla meridional de las Azores. El 4 de
-marzo llegó a Lisboa, después de nuevas tormentas. Escribió al rey de
-Portugal, quien se hallaba nueve leguas de allí, diciéndole que los
-reyes de Castilla le habían mandado que no dejase de entrar en los
-puertos lusitanos y pedir, mediante sus dineros, lo que necesitase,
-añadiendo que solicitaba permiso para ir con la carabela a Lisboa, pues
-temía que algunos, creyendo que traía mucho oro, estando en puerto
-despoblado, intentasen robarle, como también para que se supiera que no
-venía de Guinea, sino de las Indias. El 8 de marzo recibió Colón carta
-del rey de Portugal invitándole a que se llegase adonde él estaba, y
-daba órdenes para que se diese generosamente al Almirante todo lo que
-necesitara. Colón, el 9 de dicho mes, salió de Sacanbeu, teniendo la
-señalada honra de presentarse ante el Monarca, que se encontraba en el
-valle del Paraíso, por la noche de aquel día. El 11 se despidió del Rey
-y marchó a Villafranca con el objeto de ver a la Reina, que permanecía
-en el monasterio de San Antonio. En seguida volvió a emprender su
-camino y se fué a dormir a Llandra. El 12, estando para salir de
-Llandra, recibió la visita de un escudero del Rey, quien le ofreció,
-en nombre de su Monarca, toda clase de medios, dado que prefiriera ir
-a Castilla por tierra. Cristóbal Colón desde Lisboa, y Pinzón desde
-Bayona, cinglaron (13 de marzo) a Palos, entrando los dos el día 15,
-el Almirante por la mañana y Martín Alonso por la tarde. Pinzón no
-llegó a entrar en la villa y se trasladó a una casa de campo, en donde
-se agravó su enfermedad, siendo llevado al convento de la Rábida y
-falleciendo a los pocos días. «Y porque en breves días murió--escribe
-el P. Las Casas--no me ocurrió más que de él pudiera decir.»
-
-Por el contrario, la fortuna se mostró propicia con el Almirante, como
-lo indicaba entusiástica carta que desde Lisboa, con fecha 13 de marzo
-de 1493, escribió al magnífico Sr. Rafael Sánchez, tesorero de los
-Reyes Católicos. (Apéndice M). El día 15 del mismo mes entró en Palos.
-
-_Carta de los Sres. Reyes Católicos a D. Cristóbal Colón,
-complaciéndose del buen suceso de su primer viaje; encargándole
-que acelere su ida a la corte, y que deje dadas las disposiciones
-convenientes para volver luego a las tierras que había
-descubierto[442]._
-
- [442] _Archivo de los duques de Veragua. Colec. de doc. inéd._
- etc., tomo XIX, págs. 470 y 471.
-
- Marzo 30 de 1493.
-
- El Rey e la Reyna: D. Cristóbal Colón. Nuestro Almirante del
- Mar Océano, e Visorrey y Gobernador de las islas que se han
- descubierto en las Indias: Vimos vuestras letras y hobimos mucho
- placer en saber lo que por ellas nos escribisteis y de haberos
- dado Dios tan buen fin en vuestro trabajo, y encaminado bien
- en lo que comenzaste, en que El será mucho servido, y Nosotros
- asimismo y Nuestros Reinos recibir tanto provecho. Placera a Dios
- que demás de lo que en esto le servides, por ello recibiréis
- de Nos muchas mercedes, las cuales creed que se vos harán como
- vuestros servicios e trabajos lo merecen: y porque queremos que
- lo que habeis comenzado con el ayuda de Dios se continúe y lleve
- adelante, y deseamos que vuestra venida fuese luego; por ende
- por servicio Nuestro, que dedes la mayor priesa que pudieredes
- en vuestra venida, porque con tiempo se provea todo lo que es
- menester, y porque como vedes el verano es entrado, y no se pase
- el tiempo para la ida allá, ved si algo se puede aderezar en
- Sevilla o en otras partes para vuestra tornada a la tierra que
- habeis hallado; y escribidnos luego con ese correo que ha de volver
- presto, porque luego se provea como se haga, en tanto que acá vos
- venís y tornais; de manera que cuando volvieredes de acá, esté
- todo aparejado. De Barcelona a treinta días de marzo de noventa y
- tres.==_Yo el Rey._==_Yo la Reina._==Por mandado del Rey e de la
- Reina, _Fernando Alvarez_.==En el sobrescrito decía: _Por el Rey e
- la Reina_.==_A D. Cristóbal Colón, su Almirante del Mar Océano, e
- Visorrey e Gobernador de las islas que se han descubierto en las
- Indias._
-
-Acerca del recibimiento de Colón en Sevilla y Barcelona, Andrés
-Bernáldez, que alojó en su casa al Almirante, refiere lo que a
-continuación copiamos: «Descubierta la tierra, se vino Colón a
-Castilla... entró en Sevilla con mucha honra a 31 de marzo, Domingo de
-Ramos, donde le fué hecho buen recibimiento; trajo diez indios, de los
-cuales dejó en Sevilla cuatro, y llevó a Barcelona a enseñar a la Reina
-y al Rey seis, donde fué muy bien recibido, y el Rey y la Reina le
-dieron gran crédito y le mandaron aderezar otra armada mayor y volver
-con ella».
-
-Cuéntase que cierto día en que fué invitado a la mesa de los reyes,
-uno de los convidados, envidioso de los honores que se tributaban a
-modesto extranjero, le hubo de preguntar que si él (Colón) no hubiese
-nacido, ¿hubiera algún otro descubierto el nuevo hemisferio? El
-Almirante no le respondió; pero cogiendo un huevo entre sus manos se
-dirigió a todos los comensales invitándoles a que colocasen el huevo de
-modo que el punto de contacto fuera el extremo exterior del diámetro
-más largo. Ninguno pudo conseguirlo. Entonces Colón lo rompió por uno
-de sus extremos, y haciendo que se mantuviera recto sobre la mesa
-probó a los envidiosos de su gloria, que no existía mérito alguno en
-realizar una idea; pero el que la realizaba antes que los demás podía
-reclamar para él los derechos de la primacía. Este apólogo ha sido
-desde entonces la respuesta que los inventores y descubridores han dado
-a sus semejantes. Ellos no habrán sido los más grandes; pero fueron
-los más favorecidos por la inspiración[443]. El banquete fué--según
-otros escritores--ofrecido a Cristóbal Colón por Don Pedro González
-de Mendoza, gran cardenal de España. A la divulgación del imaginario
-banquete ha contribuído seguramente y no poco la conocida estampa de
-Teodoro Bry, y respecto a lo que se llama _El huevo de Colón_, ha
-probado Navarrete que es una leyenda más entre las muchas que adornan
-el descubrimiento de las Indias.
-
- [443] Lamartine. Ob. cit. págs. 119 y 120.
-
-Como se creyese por todos que las tierras descubiertas eran como
-una parte del continente asiático, se les dió el nombre de _Indias
-Occidentales_, para distinguirlas de las _Orientales_, y se llamó
-indios a los naturales del Nuevo Mundo.
-
-Quisieron los Reyes Católicos, _aunque para esto no tuviesen
-necesidad_, como dice Oviedo, fortalecer su derecho con la sanción
-pontificia[444]. En su virtud, después del primer viaje de Cristóbal
-Colón, se apresuraron a obtener el beneplácito de Alejandro VI para los
-descubrimientos hechos y los sucesivos, pensando, ya en la propagación
-del cristianismo, ya con el objeto de precaver las pretensiones y
-reclamaciones de los reyes de Portugal, a los cuales los Papas,
-mediante diferentes Breves, les habían concedido el monopolio de todas
-las tierras descubiertas y por descubrir lo mismo en Africa que en
-la India[445]. Los dos Breves de Alejandro VI llevan la fecha del 3
-y 4 de mayo de 1493, y comienzan designando como objeto principal
-y obra agradable a Dios la predicación de la doctrina cristiana
-entre los indios. Dice en seguida en el primer Breve: «Como Colón
-ha descubierto ciertas islas y continentes lejanos y que hasta hoy
-eran ignorados[446], concedemos de nuestro libre impulso, sin ser
-solicitados por vos[447], ni por otra persona alguna, de nuestra propia
-autoridad apostólica, a vos y a todos vuestros sucesores todas estas
-islas y tierras firmes recientemente descubiertas y por descubrir,
-en cuanto no pertenezcan ya a algún otro rey cristiano, y prohibimos
-a todos los demás, bajo pena de excomunión, ir a aquellas tierras y
-traficar allí sin vuestro permiso.» (Apéndice N).
-
- [444] _Hist. de Indias_, lib. I. cap. VIII.
-
- [445] Véase Dr. Sophus Ruge, _Hist. de la época de los
- descubrimientos geográficos_, págs. 105, 106 y 107, en la
- Hist. Universal de Oncken, tomo VII.
-
- [446] Colón, como se dijo en una nota de este capítulo, creía
- que la isla de Cuba era la verdadera Cipango.
-
- [447] Doña Isabel y Don Fernando.
-
-Considerando el Pontífice que los términos en que se hallaba redactado
-el citado Breve eran demasiado generales, publicó otro al día
-siguiente, señalando las regiones respectivas, donde España y Portugal,
-sin temor de exponerse a colisiones, podían hacer sus descubrimientos.
-En el Breve, pues, del día 4, se fijó una línea de demarcación «que
-a la distancia de 100 leguas al Oeste de las Azores y de las islas
-de Cabo Verde pasaba por los dos polos como meridianos y dividía
-el planeta en dos mitades.» El hemisferio occidental pertenecía a
-España, y el oriental a Portugal. Al trazar dicha línea de demarcación
-Alejandro VI, debió tener presente las ideas manifestadas por el
-Almirante, quien todavía en el año 1498 consignaba lo siguiente: «Me
-acuerdo que cuantas veces fui a la India cambió la temperatura a 100
-leguas al Oeste de las Azores, y esto sucedía en todos los puntos desde
-Norte a Sur.» Añade más adelante: «Cuando navegaba de España a las
-Indias, encontré, tan pronto como había pasado 100 leguas al Oeste de
-las Azores, un grandísimo cambio en el cielo y en los astros, en el
-ambiente y en el agua del mar, y estos fenómenos los tengo observados
-con gran cuidado. Noté, cuando había pasado las citadas 100 leguas más
-allá de las mencionadas islas, tanto en el Norte como en el Sur, que
-las agujas de marear, que hasta allí declinaban hacia Nordeste, giraban
-todo un cuarto de viento (igual a 11° y cuarto de la brújula) hacia
-Noroeste, y esto acontecía desde el instante que llegaba a aquella
-línea. Al propio tiempo se presentaba otro fenómeno, como si en aquel
-punto fuese más elevada la superficie de la tierra, porque encontré el
-mar cubierto completamente de yerbas semejantes a ramas de abeto y con
-frutos parecidos a los del alfónsigo, siendo estas yerbas tan espesas
-que en mi primer viaje creí que allí había bajíos que harían encallar
-los buques. Tan pronto como llegamos a aquella línea a nuestro regreso,
-no se encontró rama alguna. También observé que el mar estaba en este
-punto tranquilo y unido, y casi nunca agitado por vientos, y que desde
-aquella línea al Oeste era la temperatura muy suave, distinguiéndose
-muy poco verano e invierno»[448].
-
- [448] Para comprender mejor todo esto estúdiese la colección
- de Navarrete.
-
-«Este pasaje--dice el barón de Humboldt en su _Cosmos_--contiene las
-ideas de Cristóbal Colón y sus observaciones sobre la Geografía física;
-la influencia de las longitudes, la declinación de la aguja magnética,
-la inflexión de las líneas isotérmicas entre las costas occidentales
-del Mundo Antiguo y las orientales del Nuevo, la situación del gran
-banco de Sargazos o plantas ficoideas en el Atlántico, y sobre las
-relaciones que existen entre esta parte del mar y su atmósfera. Los
-pocos conocimientos matemáticos de Cristóbal Colón y sus observaciones
-equivocadas del movimiento de la estrella polar cerca de las islas
-Azores, indujeron a este descubridor a admitir una irregularidad en la
-forma esférica de la tierra. Creía que el hemisferio occidental era más
-elevado, más _hinchado_ que el otro; que los buques al llegar a esta
-parte donde la aguja magnética señala el Norte verdadero, estaban más
-próximos al cielo; y que esta elevación era la causa de la temperatura
-más fresca. Si a esto se agrega que Colón de regreso de su primer
-viaje tuvo la idea de ir a Roma para referir personalmente al Papa
-todo cuanto había descubierto (se entiende en cuanto se relacionaba
-con la religión, la mayor proximidad del cielo, etc.); si, por otra
-parte, se tiene presente la importancia que se daba en tiempo de Colón
-al descubrimiento de una línea nueva magnética, en la cual la aguja
-se mantiene constante, se me dará razón cuando el primero sostuve que
-el Almirante en los momentos de mayor favor en la corte, trabajó para
-transformar la línea divisoria física que había encontrado en la línea
-divisoria política.»
-
-En el Breve del día 4 se fijó la línea de demarcación a 100 leguas al
-Oeste de _cualquiera_ (_qualibet_), isla de las Azores o de las de Cabo
-Verde, sin fijar ninguna isla determinada, ni a un grupo de ellas,
-ignorando que la más occidental de Cabo Verde se halla casi 6° más al
-Este que la más occidental de las Azores. Explícase esta ignorancia
-porque los cosmógrafos en aquellos tiempos no podían, por falta de
-medios, determinar exactamente las longitudes.
-
-También por entonces (28 mayo 1493) se concedió a Colón un escudo de
-armas, en el cual figuraban, además de las suyas o de familia, las de
-Castilla y León en campo verde, y unas islas doradas en ondas de mar
-(Apéndice O).
-
-En el correr de los tiempos se colocó en su sepulcro un letrero que
-decía:
-
- _A Castilla y a León._
- _Nuevo Mundo dió Colón._
-
-Los detractores del Almirante y defensores de Pinzón transformaron el
-dístico en la siguiente forma:
-
- _A Castilla y a León_
- _Nuevo Mundo dió Pinzón._
-
-Pareciéndoles después que habían cometido una injusticia, creyeron
-arreglarlo todo diciendo:
-
- _Por Castilla, con Pinzón,_
- _Nuevo Mundo halló Colón._
-
-Con espíritu más levantado vinieron otros que admitieron el mote de
-esta manera:
-
- _Por Castilla y Aragón_
- _Nuevo Mundo halló Colón._
-
-Desde la cátedra del Ateneo de Madrid propuso D. Víctor Balaguer que si
-algún día se intentaba variar el dístico, debía ser del siguiente modo:
-
- _Por la española nación_
- _Nuevo Mando halló Colón._
-
-El ilustre escritor norteamericano Charles F. Lummis, en su pequeño
-libro intitulado _Los exploradores españoles del siglo XVI_, ha dicho
-lo siguiente: «A una nación le cupo en realidad la gloria de descubrir
-y explorar la América, de cambiar las nociones geográficas del mundo
-y de acaparar los conocimientos y los negocios por espacio de siglo y
-medio. Y esa nación fué España.»
-
-Un genovés, es cierto, fué el descubridor de América; pero vino en
-calidad de español; vino de España por obra de la fe y del dinero de
-españoles; en buques españoles y con marineros españoles, y de las
-tierras descubiertas tomó posesión en nombre de España»[449].
-
- [449] Pág. 59.
-
-Colocada en este punto la cuestión que nosotros resolveríamos con
-Balaguer y Lummis, no queremos, sin embargo, pasar en silencio las
-atinadas observaciones del Sr. Sánchez Moguel. Tales son las palabras
-del Catedrático de la Universidad de Madrid: «El conquistador de
-Granada, en su testamento, otorgado el 20 de enero de 1516, al
-instituir heredera de sus reinos de la corona de Aragón a su hija doña
-Juana, no comprende entre ellos en modo alguno las islas y tierra firme
-del mar Océano, esto es, el Nuevo Mundo». Sin duda, no pertenecía, ni
-en todo ni en parte, a su corona aragonesa, cuando no lo menciona. No
-cabe atribuirlo a olvido, porque no los hay de tanta monta, ni menos
-aún en documentos de esta clase. En cambio, su egregia esposa, la
-magnánima Reina de Castilla, en su testamento, fechado en Medina del
-Campo el 12 de octubre de 1504, habla de las islas y tierra firme del
-mar Océano como parte integrante de sus reinos de Castilla. Y ¿por
-qué? Sea la gloriosa Reina quien nos responda: «_Por quanto... fueron
-descubiertas e conquistadas a costa destos Reynos e con sus naturales
-dellos_»[450].
-
- [450] _España y América_, págs. 34 y 35.
-
-No creemos que la cuestión tenga mucha importancia. Sin embargo,
-colocados en la obligación de dar nuestra opinión, diremos que la
-parte que tomó Castilla en el descubrimiento del Nuevo Mundo fué
-mayor, como mayor fué el apoyo que prestó a Colón la reina Isabel.
-Conviene no olvidar lo que dice Guicciardini, Embajador de la Señoría
-de Florencia en la Corte del Rey Católico: «los negocios pertenecientes
-a Castilla se gobernaban, principalmente, por su mediación y autoridad
-(de Isabel)». Se ha dicho también que D. Fernando mandó librar de
-la Tesorería de Aragón--y esto lo afirman los defensores de D.
-Fernando--la cantidad necesaria para la empresa del descubrimiento,
-a causa de la pobreza del Erario castellano, disponiendo después
-que del primer oro que viniese de las tierras descubiertas se diera
-parte a Aragón, que se empleó, por cierto, en dorar el artesonado de
-la Aljafería de Zaragoza; pero el catalán Bofarull no halló entre
-los papeles de la citada Tesorería orden ni registro de semejante
-libramiento, y el aragonés Nougués y Secall ha mostrado que el dorado
-de la Sala mayor de la Aljafería es anterior a la vuelta de Colón de
-su primer viaje. Si pudiese haber todavía alguna duda, habremos de
-recordar que Alejandro VI concedió las tierras descubiertas a los reyes
-de Castilla y sólo a los reyes de Castilla.
-
-
-
-
-CAPÍTULO XXI
-
- SEGUNDO VIAJE DE COLÓN.--PRISA DE LOS REYES EN QUE SE
- REALIZASE.--JUNTA DE TORDESILLAS.--PERSONAS NOTABLES QUE
- ACOMPAÑARON AL ALMIRANTE.--DESCUBRIMIENTOS: LA DOMINICA Y
- OTRAS ISLAS.--EL FUERTE DE NAVIDAD.--LA ISABELA.--INSURRECCIÓN
- GENERAL.--EL COMISARIO REGIO JUAN DE AGUADO.--COLÓN EN
- ESPAÑA.--PRESÉNTASE A LOS REYES EN BURGOS.--EL COMERCIANTE JOYERO
- MOSÉN JAIME FERRER EN BURGOS.
-
-
-Prisa tenían los Reyes Católicos de que Cristóbal Colón realizase la
-segunda expedición. Desde Barcelona, con fecha 23 de mayo de 1493,
-escribieron Doña Isabel y Don Fernando al florentino Juan Berardi,
-mercader y asentista para los negocios de las Indias, ordenándole que
-comprase una nao de 100 a 150, hasta 200 toneles, y la pertrechase para
-cuando fuera a recibirla el Almirante, el cual (añadían) iría presto
-y le satisfaría el costo que hubiese tenido; le encargaban también la
-provisión de 2.000 o 3.000 quintales de bizcocho.
-
-Empeño tenían Doña Isabel y D. Fernando en que el médico o físico
-Alvarez Chanca fuese a las Indias, como indica la carta que copiamos.
-«El Rey o la Reina: Doctor Chanca: Nos habemos sabido que vos, con el
-deseo que teneis de Nos servir, habeis voluntad de ir a las Indias,
-e porque en lo hacer nos servireis, e aprovechareis mucho a la salud
-de los que por nuestro mandado allá van, por servicio nuestro que
-lo pongais en obra, e vayais con el nuestro Almirante de las dichas
-Indias, el cual vos hablará en lo que toca a vuestro asiento para allá,
-y en lo de acá Nos vos enviamos una carta para que vos sea librado el
-salario e racion que de Nos teneis en tanto que allá estuvieredes.--De
-Barcelona, veinte y tres de mayo de noventa y tres»[451].
-
- [451] Navarrete, _Colección de los viajes y descubrimientos_,
- etc., tomo II. pág. 54.
-
-Al Doctor sevillano Alvarez Chanca, debemos la relación del segundo
-viaje.
-
-Salió Cristóbal Colón de Barcelona el día 30 del mismo mes de mayo, con
-encargo especial de apresurar su salida. El 1.º de junio volvieron a
-escribir los reyes una carta a Berardi y otra a Gómez Tello, alguacil
-de la Inquisición, sobre la provisión del bizcocho[452].
-
- [452] Tan a satisfacción desempeñó Berardi el encargo,
- que en 4 de agosto del mismo año le dieron los monarcas
- las gracias por lo que había hecho, encargándole la
- continuación.--_Archivo de Indias de Sevilla._--Extractos
- hechos por Muñoz, de varios libros y documentos.
-
-El deseo de los reyes de que Colón realizase su viaje, era cada vez
-mayor. Veámoslo: «El Rey e la Reina: D. Juan de Fonseca, del nuestro
-Consejo: Nos escribimos al Almirante de las Indias, encargándole que
-dé mucha priesa en su partida; vos por servicio nuestro, dad toda
-la priesa que pudiéredes en ello, y ya sabeis como vos mandamos que
-después de partido, vos quedásedes ende en esa costa de la de la mar y
-en Sevilla, para que si hobiese que facer otra armada para ir en pos
-del Almirante, la ficiéredes e la enviáredes. Por servicio nuestro que
-así lo fagais, y vos informad mucho de los navíos que podreis haber
-en esas partes, que son para enviar este viaje, y en cuantos días se
-podrán aderezar para que partan, y el bizcocho que fuere menester,
-sabed en que tiempo se puede haber, y que dinero será menester para
-todo esto, y escribídnoslo luego para que cuando mandáremos entender
-en ello, se provea todo con tiempo. En Barcelona, a veinti y cinco de
-julio de noventa y tres»[453].
-
- [453] Ob. cit.
-
-La actitud poco franca de Portugal tenía en mucho cuidado a Doña Isabel
-y a Don Fernando. Terminantemente así lo manifiestan en la siguiente e
-interesante carta, dirigida al Almirante, y escrita dos días después
-que la anterior.
-
-«El Rey é la Reina: Don Cristobal Colon, nuestro Almirante de las Islas
-é Tierra del mar Océano a la parte de las Indias: vimos vuestra letra
-que escribisteis desde Córdoba, y ya con un correo que este otro día
-partió de aquí vos escribimos la respuesta que el Rey de Portugal nos
-envió con Herrera: despues acá no son venidos los mensajeros que nos
-escribió que nos enviaba, ni sabemos cosa dello; verdad es que nos han
-dicho que eran partidos de Portugal para acá por la mar, puede ser que
-con tiempo contrario no sean venidos: y cuanto a lo que decís que puede
-ser que se haya detenido de partir el armada de Portugal, esperando
-a partir despues que seais partido, es posible que sea así; aunque
-nosotros dudamos dello según lo que el Rey de Portugal nos escribió;
-pero como quiera que sea, no se faga mudanza en lo de los Capitanes y
-carabelas: y asimismo ya sabeis que, cuando de aquí partisteis y Don
-Juan de Fonseca, mandamos al dicho Don Juan que despues de vos en buena
-hora partido, se quedase él en buen hora en Sevilla y en su costa, para
-saber de continuo si armaron en Portugal, y que sabiéndolo él ficiese
-otra armada para enviar a vos, que fuese el doble de los navíos que
-supiese que en Portugal armasen. Esto mismo le mandamos agora, como
-lo vereis por la carta que le escribimos. Por servicio nuestro que
-en tanto que ende estuviéredes vos procureis de saber todo lo que se
-ficiere en Portugal, y de continuo nos lo faced saber, porque si fuese
-menester cualquier provision de acá, se envíe luego. En lo que toca a
-Alonso Martínez de Angulo quisiéramos que tuviera disposición para ir
-este viaje, porque conoscemos que es tal cual cumple al negocio; pero,
-pues si su indisposicion no le dá lugar para ello, quédese que en otras
-cosas nos servirá, y vaya Melchor como aquí vos lo fablamos. Dad mucha
-priesa en vuestra partida por servicio nuestro, é facednos saber para
-cuando será queriendo Dios. De Barcelona a veinti y siete de julio de
-noventa y tres»[454].
-
- [454] Ob. cit.
-
-No pasaron muchos días y también los reyes, desde Barcelona, pensando
-en la actitud de Portugal, escribieron (cinco de septiembre del mismo
-año) a Fonseca, dándole prisa para que inmediatamente se realizase el
-viaje. Decíanle lo siguiente: «... é Nos vos damos é encargamos, si
-servicio nos deseais facer, que dedes mucha priesa en todo lo que se
-ha de facer, de manera quel dicho Almirante no se detenga una hora de
-partir, porque de cualquier dilacion que hobiese en su partida seriamos
-mucho deservidos...»[455].
-
- [455] Archivo de Indias en Sevilla.--Conde Roselly de Lorgues,
- _Cristóbal Colón_, tomo II, páginas 909 y 910.
-
-¿Por qué las relaciones entre Castilla y Portugal no eran cordiales?
-El rey Juan II, inmediatamente que hubo despedido a Colón[456], se
-dirigió al gobierno de España recordándole los Breves pontificios que
-sancionaban su derecho de monopolizar los descubrimientos y tráfico
-en determinados mares. Ni la embajada que Fernando e Isabel enviaron
-a Lisboa y que tan prudentemente desempeñó Lope de Herrera, ni la
-que mandó a Castilla el rey de Portugal, compuesta de Pedro Díaz y
-de Ruy de Pina, dieron resultado alguno favorable. No siendo posible
-el fijar la línea de demarcación propuesta por el Papa[457], obligó
-a los gobiernos de España y Portugal a entrar en negociaciones para
-resolver todas las cuestiones que pudieran suscitarse. Acordóse al fin
-el nombramiento de dos comisiones, una de parte de Portugal y otra
-de parte de Castilla. Nombrados por ambas naciones sus respectivos
-representantes, reuniéronse en Tordesillas, población situada junto al
-río Duero, al Sudoeste de Valladolid, y después de varias conferencias,
-se firmó el convenio (7 junio 1494).
-
- [456] Véase el capítulo XX.
-
- [457] Ibidem.
-
-Por dicho convenio España reconoció a Portugal todos los derechos
-sobre la Guinea y otros territorios; también, en atención a que los
-portugueses se quejaban de que la línea trazada por el Papa reducía sus
-empresas a muy estrechos límites, accedió a que en vez de tirarse a
-las 100 leguas al Occidente de Cabo Verde y las Azores, como dispuso
-Alejandro VI, se extendiese a las 370; pero tomando esta vez por punto
-de partida la isla más Occidental de Cabo Verde, sin hablar para nada
-de las Azores. «De lo cual resultó, según nuestros conocimientos
-geográficos actuales, que la concesión hecha a España quedó reducida,
-por lo menos, en 90 leguas, diferencia entre la isla extrema Occidental
-de las Azores y la extrema de Cabo Verde, es decir, que España, en
-realidad, no obtuvo 270 leguas a más de las 100 fijadas por el Papa,
-sino solamente unas 180 leguas»[458]. Así--dice Vasconcellos--esta gran
-cuestión, la mayor que se agitó jamás entre las dos Coronas, porque era
-la partición de un Nuevo Mundo, tuvo amistoso fin por la prudencia de
-los dos monarcas más políticos que empuñaron nunca el cetro.» Prescott
-añade la observación siguiente: «No pasaron muchos años sin que las
-dos naciones, rodeando el globo por distintos caminos, vinieran a
-encontrarse en la parte opuesta; caso, según parece, no previsto por el
-tratado de Tordesillas. Sin embargo, las pretensiones de ambas partes
-se fundaron en los artículos de aquel tratado, que no era más, como
-es sabido, que un suplemento a la bula primitiva de demarcación de
-Alejandro VI. Así, aquel arrogante ejercicio de autoridad pontificia,
-tantas veces ridiculizado como quimérico y absurdo, en cierto modo
-llegó a justificarse por el suceso, porque estableció, en efecto, los
-principios según los cuales quedó definitivamente entre dos pequeños
-estados de Europa la vasta extensión de imperios vacantes en Oriente y
-Occidente»[459].
-
- [458] Dr. Sophus Ruge, Ob. cit., pág. 106.
-
- [459] _Reyes Católicos_, cap. 18.
-
-Dentro del plazo de diez meses, cada nación había de mandar a la Gran
-Canaria una comisión compuesta de pilotos y astrónomos, para fijar la
-línea de demarcación. De la Gran Canaria pasarían a las islas de Cabo
-Verde, navegando luego 370 leguas al Oeste y señalando del modo que se
-acordase la citada línea de demarcación. La expedición no se realizó y
-tiempo adelante renacieron nuevas disensiones y divergencias. (Apéndice
-P).
-
-Al fin el 25 de septiembre de 1493 salió Colón del puerto de Cádiz
-con rumbo a las Canarias. Se componía la flota de 14 carabelas y tres
-buques grandes de transporte. Fueron embarcados unos 1.200 hombres de
-armas con su correspondiente caballería, bastantes animales domésticos,
-varios cereales, legumbres de toda clase y vides para aclimatarlas en
-las nuevas tierras descubiertas.
-
-Si en el primer viaje nadie quería embarcarse, en el segundo «allí
-estaba--escribe Washington Irving--el hidalgo de elevados sentimientos
-que iba en pos de aventuradas empresas; el altivo navegante que
-deseaba coger laureles en aquellos mares desconocidos; el vago
-aventurero que todo se lo promete de un cambio de lugar y de distancia;
-el especulador ladino, ansioso de aprovecharse de la ignorancia de
-las tribus salvajes; el pálido misionero de los claustros consagrado
-al servicio de la iglesia, y devotamente celoso por la propagación de
-la fe; todos animados y llenos de vivas esperanzas...»[460]. La clase
-noble estaba representada por Alonso de Ojeda, Juan Ponce de León,
-que descubrió tiempo adelante la Florida, Diego Velázquez y Juan de
-Esquivel, después gobernadores, respectivamente, de Cuba y de Jamaica,
-y otros, atraídos por el deseo de grandes riquezas y de novelescas
-aventuras.
-
- [460] _Vida y viajes de Cristóbal Colón_, libro VI, cap. I.
-
-En una carta de los Reyes Católicos a Cristóbal Colón, escrita
-desde Barcelona, cuando se andaba en los preparativos de la citada
-expedición, se lee lo que de ella copiamos: «Nos parece que sería bien
-llevásedes con vos un buen astrólogo, y nos parecía que sería bueno
-para esto Fray Antonio de Marchena, porque es buen astrólogo y siempre
-nos pareció que se conformaba con vuestro parecer.» Además de Fray
-Antonio de Marchena, llevó Colón un Vicario apostólico, el benedictino
-Bernardo Boil o Buil, personalidad de bastante relieve en los últimos
-años del siglo XV[461].
-
- [461] Caresmar dice que Fray Boil nació en Tarragona cerca del
- año 1445 (_Boletín de la Real Academia de la Historia_, tomo
- XIX, pág. 280). Otros afirman que fué aragonés y algunos que
- nació en el reino de Valencia.
-
-En las instrucciones de los Reyes Católicos a Colón, dadas el 29 de
-mayo de 1493, se le dice que había de llevar al Padre Buil con otros
-religiosos para catequizar a los indios, _tratándolos muy bien y
-amorosamente, sin que les fagan enojo alguno_[462]. Los religiosos
-siguieron al pie de la letra los consejos de D.ª Isabel y D. Fernando,
-y sin descanso alguno predicaron la ley de Dios, donde todo es amor y
-caridad.
-
- [462] Archivo de Indias en Sevilla.
-
-A ruego de los Reyes Católicos, Alejandro VI, por Bula de 7 de julio
-de 1493, concedió omnímoda potestad eclesiástica a Fr. Bernardo Buil y
-a sus delegados para bautizar, confirmar y administrar toda clase de
-sacramentos, consagrar iglesias, absolver de pecados reservados a la
-Santa Sede, etc.[463].
-
- [463] El P. Buil pertenecía a la orden de benedictinos y fué
- abad del convento de Montserrat, pasando luego a la de los
- Mínimos, fundada por San Francisco de Paula.
-
-El 2 de octubre llegó la flota a la Gran Canaria, donde hubo de
-recalar; también el 5 en la Gomera porque uno de los barcos hacía agua.
-Después de comprar algunos animales para que se aclimatasen en las
-nuevas tierras, continuó su marcha y el 13, favorecida la escuadra por
-buena ventolina del Este, perdió de vista la isla de Hierro. El 26 de
-dicho mes sobrevino brusca tempestad, cuya violencia duró cuatro horas,
-llegando al otro lado del Atlántico, habiendo seguido un derrotero más
-meridional que la expedición primera.
-
-El 3 de noviembre, cerca del alba--según escribe el Dr. Chanca--dijo
-un piloto de la nave capitana: _albricias que tenemos tierra_. La
-gente, fatigada de tanto navegar, recibió la noticia con suma alegría.
-Los tripulantes, habiendo desembarcado y recorrido más de una legua
-de costa, notaron que toda la isla era montañosa y cubierta de verdes
-praderas: el Almirante la llamó _Dominica_, por ser domingo aquel
-día. Pasaron luego a otra, distante cuatro o cinco leguas, la cual
-era tierra llana, y les pareció que estaba despoblada, denominándola
-_Marigalante_, del nombre de la nao de Colón. Navegaron siete u ocho
-leguas y encontraron una tercera isla que nombraron _Guadalupe_, en
-cumplimiento de una promesa hecha a los religiosos del célebre convento
-de dicho título en Extremadura. Vista la isla desde el mar ofrecía
-grandioso espectáculo, contribuyendo a ello magnífica cascada que
-se precipitaba desde elevada sierra a la llanura. Desembarcaron los
-españoles en un sitio donde había chozas abandonadas, en las que se
-encontraron comestibles, algodón en rama y alguno elaborado, indicando
-los huesos humanos que vieron en las citadas cabañas que los habitantes
-eran antropófagos o caribes. En las relaciones con estos salvajes
-sirvieron a Colón como intérpretes dos de los siete indios que se había
-llevado en su primer viaje, pues los cinco restantes habían muerto.
-
-Costeando al Nor-Oeste de la isla Guadalupe fué poniendo nombre a
-las islas del hermoso archipiélago según se le presentaban, como
-_Monserrate_, _Santa María la Redonda_, _Santa María la Antigua_, _San
-Martín_, _Santa Cruz_ y otras. Sostuvieron los españoles un combate con
-una canoa de feroces indios, llamándoles la atención que las mujeres
-peleaban lo mismo que los hombres. Mandó Colón algunos de los suyos en
-una carabela hacia unas islas que de lejos se veían, y como aquéllos a
-su vuelta le dijesen que eran más de 50, Colón, a la mayor del grupo,
-le puso _Santa Ursula_, y a las otras _Las once mil vírgenes_. Continuó
-su rumbo hasta llegar a una isla grande, de rica vegetación y con
-buenos pastos, a la que los naturales llamaban Burenquen, él denominó
-_San Juan Bautista_ y hoy se la conoce con el nombre de _Puerto Rico_.
-Detúvose en un puerto de dicha isla dos días[464], dándose a la vela
-la escuadra, hasta que el 22 de noviembre arribó a otra isla, que
-reconoció ser el extremo Oriental de Haití o la Española. Continuó
-su rumbo y al pasar por la provincia llamada Xamaná dos indios se
-metieron en una canoa pequeña y llegaron a la nao del Almirante, a
-quien dijeron que los mandaba su Rey para rogarle que bajase a tierra
-y le darían oro y comida; negóse Colón, y continuó su camino hasta
-llegar al puerto de _Monte Cristi_, donde estuvo dos días. Bajaron a
-tierra algunos españoles y vieron un gran río (el de Santiago), en
-cuyas márgenes encontraron dos hombres muertos y al día siguiente otros
-dos, pudiéndose notar que uno de ellos tenía muchas barbas. Aunque el
-puerto de Monte Cristi se halla distante del de Natividad unas siete
-leguas, comenzaron a presentir malas nuevas de la colonia que en su
-primer viaje dejara el Almirante. Al anochecer del día 27 llegó Colón
-al fuerte de Natividad y mandó tirar dos tiros de lombarda. No tuvieron
-contestación, porque los 43 españoles habían muerto a manos de los
-caciques Caonabó y Mayrení, seguramente--como se probó después--con
-gran contento del famoso Guacanagari[465]. Varios indios y entre ellos
-un primo de Guacanagari se presentaron al Almirante.
-
- [464] Ensenada de Mayagüez.
-
- [465] Lista de las personas que Cristóbal Colón dejó en la
- Isla Española en su primer viaje y halló muertas por los
- indios cuando volvió el 1493:
-
- Diego de Arana, Gobernador. Pedro Gutiérrez,
- Teniente-Gobernador. Rodrigo de Escobedo,
- Teniente-Gobernador Alonso Velez de Mendoza, de Sevilla.
- Alvar Pérez Osorio, de Castrojeriz. Antonio de Jaén,
- de Jaén. El bachiller Bernardino de Tapia, de Ledesma.
- Cristóbal del Alamo, del Condado de Niebla. Castillo,
- platero, de Sevilla. Diego García, de Jerez. Diego de
- Tordoya, de Cabeza de Vaca. Diego de Capilla, de Almadén.
- Diego de Torpa. Diego de Mambles, de Mambles. Diego de
- Mendoza, de Guadalajara. Diego de Montalbán, de Jaén.
- Domingo de Bermeo. Francisco Fernández. Francisco de Godoy,
- de Sevilla. Francisco de Vergara, de Sevilla. Francisco de
- Aranda, de Aranda. Francisco de Henao, de Avila. Francisco
- Jiménez, de Sevilla. Gabriel Baraona, de Belmonte. Gonzalo
- Fernández de Segovia, de León. Gonzalo Fernández, de
- Segovia. Guillermo Ires, de Galney (Irlanda). Hernando de
- Porcuna. Jorge González, de Trigueros. Juan de Urniga.
- Juan Morcillo, de Villanueva de la Serena. Juan de Cueva,
- de Castuera. Juan Patiño, de la Serena. Juan del Barco,
- del Barco de Avila. Juan de Villar, del Villar. Juan de
- Mendoza. Martín de Logrosán, cerca de Guadalupe. Pedro
- Corbacho, de Cáceres. Pedro de Talavera. Pedro de Foronda.
- Sebastián de Mayorga, de Mayorga. Tallarte de Lajes,
- inglés. Tristán de San Jorge[465a].
-
- [465a] Arch. de Indias en Sevilla, _Papeles de
- Contratación_.
-
-Dijeron los indígenas a Colón que el cacique Guacanagari no podía ir
-en persona porque tenía pasado un muslo, herida que recibió luchando
-con los caciques Caonabó y Mayrení por defender a los españoles. A
-reconocer el sitio del fuerte fué el Almirante con algunos de los
-suyos, encontrado aquél quemado y algunos cadáveres de cristianos,
-cubiertos ya de la hierba que había crecido sobre ellos. Aunque los
-indios decían que Caonabó y Mayrení habían sido los autores de las
-muertes, «con todo eso asomaban queja que los cristianos uno tenía tres
-mujeres, otro cuatro, donde creemos que el mal que les vino fué de
-celos»[466]. Varios españoles saltaron a tierra, encaminándose a ver a
-Guacanagari, «el cual fallaron en su casa echado faciendo del doliente
-ferido»[467]. Como le preguntasen por los cristianos, repitió que
-Caonabó y Mayrení los habían muerto, y que él por defenderlos sufrió
-una herida en un muslo. Mostró deseo de ver al Almirante. En efecto,
-Colón se dirigió a la casa de Guacanagari, a quien encontró tendido en
-una hamaca y mostrando mucho sentimiento con lágrimas en los ojos por
-la muerte de los cristianos. Dijo que unos murieron de dolencia, otros
-que habían ido a tierras de Caonabó en busca de una mina de oro y allí
-fueron muertos, y algunos sufrieron la muerte en su misma fortaleza.
-Queriendo atraerse la voluntad del insigne genovés, Guacanagari le hizo
-algunos regalos de oro y pedrería. «Estábamos presentes yo--escribe el
-Dr. Chanca--y un zurugiano de armada; entonces dijo el Almirante al
-dicho Guacamari[468] que nosotros éramos sabios de las enfermedades
-de los hombres que nos quisiese mostrar la herida: él respondió que
-le placía, para lo cual yo dije que sería necesario, si pudiese, que
-saliese fuera de casa, porque con la mucha gente estaba escura e no
-se podía ver bien; lo cual él fizo luego, creo más de empacho que
-de gana: arrimándose a él salió fuera. Después de asentado llegó el
-zurugiano a él e comenzó de desligarle; entonces dijo al Almirante que
-era ferida fecha con _ciba_[469], que quiere decir con piedra. Después
-que fué desatada, llegamos a tentarle. Es cierto que no tenía más mal
-en aquella que en la otra, aunque él hacía del raposo que le dolía
-mucho.» Todos se convencieron que Guacanagari era cómplice. Aunque
-otros indicios vinieron a confirmar lo mismo, se procuró disimular para
-no romper tan pronto con los naturales de la isla. Muchos españoles
-hubieran deseado fuerte e inmediato castigo, negándose a ello el
-Almirante, quien no quiso malquistarse con un aliado todavía poderoso
-en el país y del que había recibido en el primer viaje señaladas
-pruebas de amistad[470]. También creemos--y la imparcialidad nos obliga
-a decirlo--que los españoles del fuerte de Natividad, menospreciando
-la autoridad de Diego de Arana, únicamente pensaron en satisfacer su
-avaricia y sensualidad.
-
- [466] _Carta del Dr. Chanca._--Véase Roselly de Lorgues, Ob.
- cit., tom. III, pág. 150.
-
- [467] Ibidem.
-
- [468] Así lo escribe el Dr. Chanca.
-
- [469] Ibidem, págs. 217 y 218.
-
- [470] El P. Boil aconsejaba que se prendiese a Guacanagari.
-
-Oviedo emite, con respecto a los marinos, una opinión, tal vez algo
-exagerada é injusta. Dice así: «Pero en realidad de verdad, sin
-perjuicio de algunos marineros que son hombres de bien, atentos y
-virtuosos, soy de opinión de que en la mayoría de los que ejercen el
-arte de marinos, hay una gran falta de juicio para las cosas de tierra;
-porque además de que la mayor parte de ellos son de baja condición y
-mal instruídos, son también ambiciosos y dados a otros vicios, como a
-la golosina, lujuria, robo, etc., que no se podría tolerar»[471]. Lo
-cierto es que no siguieron los consejos de Colón, y que abusaron de los
-indios, atrayéndose por ello la cólera de Caonabó, Mayrení y del mismo
-Guacanagari.
-
- [471] _Historia general y natural de las Indias_, lib. II,
- cap. XII.
-
-Siguió después el Almirante explorando toda la costa, no sin luchar
-con vientos contrarios y grandes borrascas, hasta que llegó, al cabo
-de tres meses, a un sitio, a 10 leguas al Este de Monte Cristi, donde
-determinó fundar en aquella isla una ciudad que fuese como capital de
-la colonia. Levantáronse casas de piedra, madera y otros materiales, se
-erigió un templo y se hicieron almacenes, quedando, al fin, edificada
-la primera población cristiana del Nuevo Mundo. El Almirante le dió el
-nombre de _Isabela_, en honra de la Reina Católica.
-
-De los naturales del país dice lo siguiente el Dr. Chanca: «Si
-pudiésemos hablar y entendernos con esta gente, me parece que sería
-fácil convertirlos, porque todo lo imitan, en hincar las rodillas ante
-los altares, é al Ave María, é a las otras devociones é santiguar;
-todos dicen que quieren ser cristianos, puesto que verdaderamente
-son idólatras, porque en sus casas hay figuras (ídolos) de muchas
-maneras...»[472].
-
- [472] Ibidem, pág. 154.
-
-En aquella tierra hay árboles que producen lana y harto fina; otros
-llevan cera en color, en sabor e en arder tan buena como la de abejas,
-y varios que fluyen trementina. Encuéntranse árboles cuyo fruto es la
-nuez moscada. También se halla la raíz de gengibre, la planta de áloe,
-el árbol de la canela y otros árboles y plantas. Fabrican el pan con
-raíces de una hierba. La noticia más grata que recibieron los españoles
-fué de que a 25 o 30 leguas de la costa, en unas comarcas conocidas,
-la una con el nombre de Cibao y la otra con el de Nití, había mucho
-oro en ríos y arroyos, creyéndose que cavando se hallaría en mayores
-pedazos. A Cibao se encaminó Alonso de Ojeda con 15 compañeros por
-el mes de enero de 1494, habiendo sido recibido en todas partes muy
-bien, y regresando a los pocos días con arenas auríferas de los
-arroyos del interior de la isla. Conocedor el Almirante de nuevas tan
-satisfactorias, con numerosa fuerza de españoles se encaminó al país
-del oro, esto es, a Cibao, dando pronto la vuelta, convencido de haber
-descubierto el famoso país de Ofir de Salomón. Hasta el nombre del Rey
-de aquel país era de buen agüero, pues se llamaba Caonabó, es decir,
-_señor de la Casa de Oro_. Antes de dar la vuelta, quiso levantar una
-fortaleza que protegiera las comunicaciones entre las montañas de Cibao
-y el puerto de Isabel. Escogió para ello un sitio ventajoso e improvisó
-allí un fuerte, que denominó de _Santo Tomás_, en el cual dejó 56
-hombres y algunos caballos, al mando de Pedro Margarit, caballero de
-Santiago. El doctor Chanca confirma la gran cantidad de oro encontrada
-con las siguientes palabras: «Ansí que de cierto los Reyes nuestros
-señores desde agora se pueden tener por los más prósperos é más ricos
-Príncipes del mundo, porque tal cosa hasta agora no se ha visto ni
-leído de ninguno en el mundo, porque verdaderamente a otro camino que
-los navíos vuelvan, pueden llevar tanta cantidad de oro que se puedan
-maravillar cualesquiera que lo supiesen. Aquí me parece será bien cesar
-el cuento: creo los que no me conocen que oyesen estas cosas, me ternán
-por prolijo é por hombre que ha alargado algo; pero Dios es testigo que
-yo no he traspasado una jota los términos de la verdad»[473].
-
- [473] Ob. cit., pág. 155.
-
-Todavía se hallaba Colón descansando de su viaje cuando recibió un
-enviado de Margarit anunciándole que Caonabó, señor de la Casa de Oro,
-se disponía a tomar el fuerte de Santo Tomás. El Almirante envió un
-refuerzo de 70 hombres con sus correspondientes víveres. En seguida se
-ocupó en activar la terminación de Isabel.
-
-De la mente de Colón no se separaba la idea de ir a China. Dejó en la
-Isabela de Gobernador a su hermano Diego, y él con los buques _Niña_,
-_San Juan_ y _Cardera_, zarpó el 24 de abril, llegando a la isla de
-la Tortuga, luego al cabo de San Nicolás, en seguida a Cuba, poco
-después a Jamaica y, por último, a Puerto Nuevo, dando la vuelta a
-Cuba, siempre pensando que la última isla formaba parte del continente
-asiático. En la isla de Pinos, que llamó _Evangelista_, ordenó (12
-junio 1494) al escribano Fernán Pérez de Luna, que redactase un acta;
-en ella se declaraba que la tierra que tenían delante era el continente
-asiático, esto es, Manci o la China Meridional.
-
-Firmado el documento, Colón se hizo a la vela con rumbo al Oriente,
-teniendo el disgusto de que la _Niña_ varase en la playa (6 de julio)
-y si se consiguió ponerla a flote, tuvo que entrar en la ensenada
-inmediata al cabo de Santa Cruz para recomponerla. El 8 de julio dobló
-la expedición el citado cabo y el 20 pasó a la Jamaica, llegando el
-19 de agosto al cabo Morante. Presentóse el 20 a la vista del cabo
-Tiburón (Haití), llamado por Colón cabo de San Miguel. Después de
-recorrer algunos días los mares, no sin luchar con las olas y las
-tormentas, el 29 de septiembre dió fondo a la colonia Isabela. En esta
-expedición quedaron descubiertas las cuatro grandes Antillas.
-
-La fortuna iba a comenzar volviendo la espalda a Cristóbal Colón. La
-codicia y la tiranía de algunos españoles, en particular de Pedro de
-Margarit y del P. Boil, produjo insurrección general de los rudos e
-infelices indios. Dice Herrera que Margarit, al frente de 400 hombres,
-se retiró a la Vega Real, diez leguas de la Isabela, donde aquella
-gente, alojada en varias poblaciones, sin regla, ni disciplina, cometía
-toda clase de excesos y violencias. Dicho capitán Margarit, después
-de conducta tan insensata, temiendo ser castigado por el Almirante,
-decidió, en compañía del Padre Boil y de otros de su bando, volver a
-Castilla.
-
-Las relaciones entre el fraile y Colón no fueron tan cordiales como era
-de esperar, dado el carácter de ambos personajes. Parece cosa probada
-que el Almirante hubo de extralimitarse en lo referente a severos
-castigos impuestos a los españoles, y que el vicario apostólico--como
-escribía el cronista Fernández de Oviedo--_ybale a la mano_, queriendo
-contenerle. Hasta tal punto llegaron las cosas, que el Padre Buil llegó
-a poner entredicho e hizo cesar el oficio divino, vengándose entonces
-el Almirante con negar a los frailes los mantenimientos. Comprendiendo
-el P. Buil que no podía luchar con enemigo tan poderoso, acordó marchar
-a España--según puede verse en su correspondencia con los Reyes
-Católicos--; pero, alegando su falta de salud y no el verdadero motivo.
-En efecto, regresó a España, donde vió recompensados sus servicios por
-Doña Isabel y D. Fernando.
-
-¿Quién era el causante de aquel estado de cosas? Si Colón no era buen
-gobernante, Margarit había olvidado sus deberes de militar y el P.
-Buil no hizo caso de la obediencia que a sus hijos dictara el fundador
-de la orden benedictina. Margarit y el P. Buil se pusieron al frente
-de la facción enemiga de los Colones. En su afán de ensalzar a Colón
-llega a decir el conde Roselly de Lorgues que D. Fernando propuso al
-Papa el nombramiento del benedictino P. Bernardo Buil; pero «el jefe
-de la Iglesia, sabiendo la adhesión de Cristóbal Colón a la Orden
-Seráfica, la participación de los franciscanos en el descubrimiento,
-reservaba esta honra a la humildad de un discípulo de San Francisco;
-y nombró espontáneamente por Breve del 7 de julio de 1493, como
-vicario apostólico de las Indias al padre _Bernardo Boyli_, provincial
-de los franciscanos en España»[474]. Creyó el Rey--según afirma
-nuestro apasionado historiador--que el Papa se había equivocado en
-la designación de la persona, a causa de la semejanza del nombre, y
-fundándose en ello, pudo D. Fernando el _Católico_, teniendo en cuenta
-la premura del negocio, sustituir al nombrado por el Papa, con el
-benedictino P. Buil.
-
- [474] _Cristóbal Colón_, tom. I, pág. 365.
-
-En tanto que el P. Fray Bernardo Boil y el capitán D. Pedro Margarit se
-presentaban en la corte e informaban que en las Indias no había oro,
-añadiendo que todo cuanto decía el Almirante era burla y embeleco, allá
-en la Española los soldados, cuando se vieron sin el citado capitán, se
-esparcieron por la tierra, viviendo como gente sin cabeza[475]. Logró
-el Almirante, no sin grandes trabajos, restablecer la tranquilidad,
-castigando severamente a los causantes de la insurrección, enviando
-algunos a España y mandando fusilar a otros. En seguida sujetó a
-los insulares, ya enemigos mortales de todo lo que era español. Por
-último, quiso--y esto le perjudicó grandemente--que todos los colonos
-trabajasen, incluso los hidalgos. Desde entonces, lo mismo los que
-quedaban en la Española, que los que habían venido castigados a España,
-le pintaban como hombre cruel y tirano; decían que sólo miraba a su
-provecho, no al de su nación. No se percataban de decir en todos los
-tonos y en todas partes que la codicia de Colón no tenía límites.
-Tantas cosas dijeron en contra suya, quizá con algún fundamento,
-aunque siempre con exageración manifiesta, que los Reyes Católicos
-hubieron de mandar con el carácter de comisario regio a Juan de Aguado.
-«Margarit--escribe Muñoz en su _Historia del Nuevo Mundo_--había
-sembrado entre los nuestros la peste de la discordia, y entre los
-indios odio mortal a todo lo que era español, manteniendo su gente
-constantemente en la Vega Real, la comarca más cultivada y más rica del
-país donde la soldadesca se entregó a todos los vicios y se permitió
-todos los abusos, hasta que despertó a los naturales de su letargo e
-hizo que los caciques más poderosos y más notables se unieran en una
-alianza para arrojar a los extranjeros de la isla. El alma de esta
-conspiración fué Caonabó»[476].
-
- [475] Herrera, _Historia de los viajes y conquistas de los
- castellanos en las Indias occidentales_, década 1.ª, lib. II,
- cap. XVI.
-
- [476] Véase Dr. Shopus Ruge, Ob. cit., pág 110.
-
-A castigar al cacique Caonabó se dispuso el valiente y arrojado Alonso
-de Ojeda. A la cabeza Ojeda de algunos hombres decididos, fué en
-busca del cacique, a quien hizo creer que era distinción especial de
-príncipes, llevar esposas relucientes adornadas de campanillas, de
-campanillas que tanto gustaban a los indios. En semejante estado le
-hizo montar en su caballo y, metiendo espuelas al brioso corcel, a todo
-escape y seguido de los suyos, se dirigió, en tanto que los indios
-atónitos no comprendían el suceso, a la costa, entregando a Caonabó
-al gobernador del castillo de la Isabela. Continuó el cacique en la
-fortaleza, de la cual salió para acompañar a Colón a España.
-
-El comisario regio Juan de Aguado llegó al Nuevo Mundo. Comenzó
-intimando a los jefes de servicio para que se le presentasen y le
-dieran cuentas, reprendió a otros y dispuso encarcelar a muchos. Trató
-con altanería a Bartolomé Colón y apenas hizo caso del Almirante.
-Luego «se propasó a palabras descomedidas hasta amenazarle con el
-castigo de la corte»[477]. Por el contrario, Colón se mostró cada
-vez más respetuoso con el comisario regio. Cuando Aguado entregó su
-credencial, recibióla el Almirante, hizo repetir su lectura y dijo
-que estaba dispuesto a cumplir lo que se le mandase de parte de
-sus soberanos. Intentó Aguado provocar la ira del descubridor del
-Nuevo Mundo; mas Colón «sufrió su insolencia (de Aguado) con grande
-modestia»[478]. El comisario regio estaba decidido a perder no sólo
-a Colón, sino a todos los partidarios del Almirante. Comprendiéndolo
-así, y no queriendo someterse a un proceso, salió Colón de Haití con
-dos buques, 225 españoles y 32 indios el día 10 de marzo de 1496. Entre
-los últimos se hallaba Caonabó, que murió en el camino, un hermano,
-un hijo y un sobrino del mismo cacique[479]. El viaje fué muy penoso,
-llegando a Cádiz el 11 de junio. También había salido de la Española
-Aguado y se había encaminado a España llevando el proceso para perder
-a Colón. Malos vientos corrían en la Corte contra el genovés. Además
-de las informaciones de Aguado, la Reina había escuchado varias veces
-las quejas del Padre Boil, de Pedro Margarit y de otros servidores de
-la Real Casa, en quienes tenía ella gran confianza. Sin embargo, las
-graves acusaciones formuladas por aquéllos fueron olvidadas cuando
-Colón se presentó en Burgos a Don Fernando y a Doña Isabel. Expuso
-con exactitud la situación de la colonia y dijo que había dejado de
-gobernador de la Isla Española, con el título de _Adelantado_, a su
-hermano Bartolomé. Diéronle a entender los reyes que hubiera convenido
-proceder con menos severidad[480]. Lo mismo Isabel que Fernando se
-mostraron contentos y satisfechos al recibir los presentes que trajo
-el Almirante y que consistían en oro, papagayos y otras cosas. Le
-ofrecieron una vez más su apoyo y protección. Colmáronle públicamente
-de honores, puesto que le confirmaron los privilegios concedidos en la
-capitulación de la vega de Granada[481]; le dieron licencia para que,
-bajo ciertas y determinadas condiciones, hiciese el repartimiento
-de las tierras de Indias[482]; nombraron a su hermano Bartolomé
-_Adelantado_ de Indias[483] y a sus hijos Diego y Fernando pajes
-de la Reina[484]; también le dieron facultad para fundar uno o más
-mayorazgos[485].
-
- [477] Muñoz, _Hist. del Nuevo Mundo_, lib. V, párrafo 35.
-
- [478] Herrera, _Década 1.ª_, lib. II, cap. XVIII.
-
- [479] Muñoz, Ob. cit., lib. V, párrafo 38. El hermano de
- Caonabó falleció también pocos días después.
-
- [480] Véase Herrera, _Década 1.ª_, lib. III, capítulo I.
-
- [481] Real cédula dada en Burgos el 23 de abril de 1497.
-
- [482] Carta patente, dada en Medina del Campo, el 22 de julio
- de 1497.
-
- [483] Con la misma fecha.
-
- [484] Albalaes de 18 y 19 de febrero de 1497, en Alcalá de
- Henares.
-
- [485] En Alcalá a 23 de abril de 1497.
-
-Al mismo tiempo Fernando e Isabel disponían tercera expedición, siendo
-de advertir que así como antes se disputaban muchos el afán de ir al
-Nuevo Mundo, ahora apenas se encontraba quien quisiera acompañar a
-Colón en el tercer viaje proyectado. Tampoco los reyes prestaban la
-atención necesaria, ya porque estaban en guerra con Francia, a la que
-deseaban arrebatar el reino de Nápoles, ya también porque estaban
-ocupados en asuntos de familia, pues trataban de casar a sus hijos, el
-infante Don Juan y la infanta Doña Juana, con los hijos del emperador
-Maximiliano, la princesa Margarita de Austria y el archiduque Felipe.
-Retardóse después la expedición por la muerte imprevista del infante
-Don Juan, acaecida el 4 de octubre de 1497.
-
-En la ciudad de Burgos contrajo Cristóbal Colón relaciones amistosas
-con un hombre muy estimado por los reyes y que el gran Cardenal
-de España le honraba llamándole amigo. Era éste Jaime Ferrer de
-Blanes[486], a quien comunmente se le designaba con el nombre de
-_Mosén_. Tenía en Burgos un comercio de joyería y sucursales en otros
-puntos. Sus relaciones con hombres ilustres de otros países, su manera
-fina de tratar las personas y los negocios, su honradez y su modestia
-le granjeaban simpatías en todas partes. Podía recomendársele también
-como políglota, matemático, astrónomo, cosmógrafo, metalurgista,
-erudito, filósofo y poeta. Era grande la cultura que había adquirido
-en sus contínuos viajes, y le servía de lustre su parentesco con su
-homónimo Jaime Ferrer, el antiguo cosmógrafo. Sus negocios mercantiles
-le llevaron a Génova y Venecia (Italia), a El Cairo (Egipto), a
-Palestina, Damasco y Alepo (Siria) y a otras poblaciones asiáticas.
-
- [486] Blanes, pueblo de la provincia de Gerona.
-
-El simpático lapidario, además de buscar las esmeraldas, topacios,
-zafiros y otras piedras preciosas del Oriente, estudiaba las obras del
-autor de la Divina Comedia, y publicaba el libro intitulado _Sentencias
-católicas del divino poeta Dante_. Habiendo frecuentado el trato con
-los indios, persas, musulmanes, cismáticos, griegos, etc., conocía
-sus doctrinas religiosas, las cuales consideraba muy inferiores a las
-católicas.
-
-Como sabía cuán atrasadas estaban las ciencias geográficas y náuticas,
-llamaba al descubrimiento de Colón «más bien divina que humana
-peregrinación.»
-
-No estando terminada la cuestión, al cabo de más de un año, y a pesar
-del Tratado de Tordesillas, entre Portugal y España, Jaime Ferrer,
-que estaba al corriente de todo--pues así se lo había ordenado el
-gran Cardenal de España--escribió a la Reina (27 enero 1495) dándole
-su opinión acerca de los medios geográficos que había para allanar la
-disputa. Isabel contestó al lapidario (28 de febrero del citado año)
-dándole gracias por su carta y le invitaba a que fuera a la corte en
-el mes de mayo siguiente[487]. En la carta que el lapidario burgalés
-escribió a la Reina, le decía que la Divina Providencia había escogido
-a Colón como su mandatario para esta empresa (Descubrimiento del Nuevo
-Mundo). Cuando Ferrer se presentó en la corte fué objeto de muchas
-consideraciones y agasajos. A su vuelta a Burgos escribió (5 agosto
-1495) respetuosa carta al descubridor de las Indias. En ella le decía,
-entre otras cosas, lo que sigue: «La divina e infalible Providencia
-mandó al gran Tomás, de Occidente a Oriente, para manifestar en India
-nuestra sancta y católica ley; y a vos, Señor, mandó por opuesta parte,
-de Oriente a Poniente, a fin de que por la Divina Voluntad llegárais
-hasta el Oriente, etc.»[488]. Y más adelante añade: «Después de esas
-proezas gloriosas, cuando repase en su imaginación los resultados de
-vuestro glorioso ministerio, debe arrodillarse como el profeta y cantar
-en alta voz, al son de su arpa: _Non nobis, Domine, non nobis, sed
-nomini tuo da gloriam_»[489].
-
- [487] _Colección diplomática_, docum. núm. LXVIII. También
- Conde Roselly de Lorgues, ob. cit., tomo I, pág. 403.
-
- [488] _Colección diplomática._--Documentos.--Apéndice al
- número LXIII.--También Conde Roselly de Lorgues, ob. cit.,
- tomo I, pág. 404.
-
- [489] _Colección diplomática._--Documentos.--Apéndice al
- número LXIII.--También Conde Roselly de Lorgues, ob. cit.,
- tomo I, pág. 405.
-
-
-
-
-CAPÍTULO XXII
-
- TERCER VIAJE DE COLÓN.--RELACIÓN DE ESTE VIAJE HECHA POR EL
- MISMO ALMIRANTE.--¿SUPO COLÓN QUE HABÍA HALLADO UN NUEVO
- CONTINENTE?--COLÓN EN HAITÍ: ANARQUÍA EN LA COLONIA: LOS
- REPARTIMIENTOS.--ENEMIGA AL ALMIRANTE EN LA ESPAÑOLA Y EN LA
- CORTE.--EL COMISARIO REGIO BOBADILLA EN SANTO DOMINGO.--PROCESO
- CONTRA COLÓN.--CARÁCTER Y CUALIDADES DEL ALMIRANTE.--COLÓN ES PRESO
- Y CARGADO DE CADENAS.--INGRATITUD GENERAL CON COLÓN.--PRESÉNTASE A
- LOS REYES EN GRANADA.--NICOLÁS DE OVANDO, GOBERNADOR DE LA ESPAÑOLA.
-
-
-Aunque tantos y tan graves asuntos traían de contínuo ocupados a los
-Reyes Católicos, no por eso apartaban su vista de los descubrimientos
-geográficos. Si el florentino Juanoto Berardi fué el encargado de
-realizar los preparativos del segundo viaje de Colón, a la muerte de
-aquél en diciembre de 1495, nombraron a Américo Vespucio, quien dispuso
-todas las cosas necesarias para la tercera expedición[490].
-
- [490] Ya se dijo en el capítulo XIX que Américo Vespucio debía
- ser empleado, y ahora añadimos que tal vez socio de la casa
- comercial de Berardi. Después, en capítulos sucesivos nos
- ocuparemos también de este famoso personaje.
-
-Las ideas contenidas en la famosa carta de Mosén Jaime Ferrer a Colón--y
-de la cual tratamos al terminar el capítulo anterior--contribuyeron
-a las conclusiones cosmográficas que se hallan en la relación del tercer
-viaje, escrita por el mismo Colón y que afortunadamente se ha
-conservado. Dice que en nombre de la Santísima Trinidad salió del puerto
-de Sanlúcar (30 mayo de 1498)[491], dirigiéndose por camino no
-acostumbrado a la isla de la Madera, huyendo de los corsarios franceses.
-Dispuso que tres buques marchasen directamente a la isla Española con el
-objeto de entregar a la colonia las vituallas y utensilios que él
-llevaba. Colón, con los otros tres buques, pasó a las islas de Cabo
-Verde[492], marchando en seguida hacia el Sudoeste 480 millas, que son
-120 leguas. «Allí--dice--me desamparó el viento y entré en tanto ardor y
-tan grande que creí que se me quemasen los navíos y gente»[493]. Al cabo
-de ocho días siguió al Poniente y navegó diez y siete, viendo tierra el
-31 de julio. El primero que la vió fué Alonso Pérez, marinero de Huelva
-y criado del Almirante. Aquella tierra era una isla cuya costa formaba
-tres montañas. Después de decir la _Salve Regina_ y de dar muchas
-gracias al Señor, el Almirante la llamó isla de la _Trinidad_[494] y al
-promontorio primero le dió el nombre de cabo de la _Galea_ (hoy Cabo
-Galeota). La citada isla, la más meridional de las pequeñas Antillas,
-estaba situada cerca del continente americano del Sur, cuya costa
-llana se distinguía perfectamente y que Colón llamó de Gracia. Desde
-los buques se veían en la isla casas rodeadas de huertas y en el mar
-aparecieron canoas, cuyos tripulantes no se aproximaban a nuestros
-buques. Iban armados de arcos, flechas y escudos de madera. Notóse--con
-gran sorpresa de los españoles--que aquellos indios tenían la tez más
-clara que la de los otros vistos hasta entonces, despertando también
-alguna curiosidad que llevasen el cabello cortado por la parte que caía
-sobre la frente, según la moda española a la sazón. El traje consistía
-en un faldellín de algodón de color. Navegando en dirección Oeste a lo
-largo de la costa meridional de la isla, llegó Colón el 1.º de agosto
-al extremo Occidental (Punta del Arenal), distante dos leguas de la
-playa del delta que forman los brazos del río Orinoco. Estréchase
-allí el Océano entre la isla y la tierra firme, siendo de notar que
-las masas de agua dulce que los dos brazos del Orinoco vierten al mar
-empujan la corriente ecuatorial hacia el golfo de Paria. Navegando en
-dirección Norte--según el descubridor del Nuevo Mundo--se encuentran
-muchas cascadas, una tras otra en el canal o estrecho, que producen
-estruendo espantoso, proviniendo, a su parecer, de rocas y arrecifes
-que cierran la entrada; y detrás de ellas se veían muchos remolinos que
-hacían un estruendo como el de las olas cuando se estrellan contra las
-rocas[495]. Por fin pudo salir del estrecho, dirigiéndose al través
-del golfo hacia su extremo Norte, formado por la península montuosa de
-Paria. Tomó rumbo al Oeste, desembarcando en Paria, cuyos habitantes
-eran sociales y hasta corteses. Allí los españoles conocieron el maíz,
-que Colón llevó más adelante a España para cultivarlo. Colón, siempre
-en la misma idea, creía que Paria era una isla y que él podría salir al
-Norte. El 13 de agosto logró pasar peligroso remolino o logró salir por
-la boca del Norte llamada _Grande_, hallando que el agua dulce vencía
-a la salada. Más adelante dice Colón que el mundo no era redondo como
-muchos escriben, sino de forma de una pera, salvo donde tiene el pezón,
-«o como una teta de mujer puesta en una pelota redonda, así que desta
-media parte non hobo noticia Tolomeo ni los otros que escribieron del
-mundo por ser muy ignoto; solamente hicieron raíz sobre el hemisferio,
-adonde ellos estaban ques redondo esférico»[496]. Ocúpase luego el
-Almirante del Paraíso terrenal, del cual sale una fuente de la que
-resultan cuatro ríos principales. Nadie sabe--dice--el sitio de dicho
-Paraíso; unos le colocan en las fuentes del Nilo (Etiopía) y otros en
-las islas Fortunatas o Canarias. San Isidoro, Beda, Strabón, el maestro
-de la Historia escolástica, San Ambrosio, Scoto y todos los sanos
-teólogos sostienen que el Paraíso terrenal se encuentra en el Oriente.
-Después de otras teorías donde se manifiesta la ignorancia de Colón, lo
-mismo en matemáticas que en astronomía, pues llega a decir que en el
-pezón de la teta o protuberancia de la pera se encontraba situado el
-Paraíso, adonde no puede llegar nadie, salvo por voluntad divina, añade
-lo que sigue:
-
- [491] Componíase la flota de seis naves con escasa tripulación.
-
- [492] El 27 de junio.
-
- [493] Véase Roselly de Lorgues, _Historia de la vida y viajes
- de Colón_, tom. III, págs. 170 y 171.
-
- [494] Según el voto que había hecho al salir del puerto de
- Sanlúcar.
-
- [495] Véase Roselly de Lorgues, Ob. cit., tom. III, pág. 173.
-
- [496] Roselly de Lorgues, Ob. cit., tom. III, pág. 178.
-
-
-[Ilustración: Américo Vespucio (Montanus).]
-
-
-«Grandes indicios son estos del Paraíso terrenal, porquel sitio es
-conforme a la opinión destos santos é sanos teólogos[497], y asimismo
-las señales son muy conformes, que yo jamás leí ni oí que tanta
-cantidad de agua dulce fuese así adentro é vecina con la salada; y en
-ello ayuda asimismo la suavísima temperancia, y si de allí del paraíso
-no sale, parece aun mayor maravilla, porque no creo que se sepa en
-el mundo de río tan grande y profundo»[498]. Refiere en seguida el
-Almirante que cuando salió de la Boca del Dragón era tan fuerte la
-corriente del mar en dirección Oeste, que pudo andar en un día 65
-leguas, a pesar de la flojedad del viento, porque apenas se sentía
-una ligera brisa; lo cual le hizo suponer que hacia el Sur el mar se
-elevaba progresivamente y hacia el Norte bajaba. Estaba seguro de que
-el agua del mar se movía con el firmamento de Oriente a Occidente, y
-que a consecuencia de su movimiento más rápido en esta región, ha
-separado tantas islas de la tierra firme. Estas islas (las pequeñas
-Antillas) lo prueban también además con su forma, por ser anchas las
-que se dirigen de Noroeste a Sudeste, estrechas y más pequeñas las
-que se dirigen de Norte a Sur o de Nordeste a Sudoeste. Verdad es que
-el agua no tiene en todos los puntos la misma dirección; mas solo
-toma otra en aquellos donde la tierra le impide el paso y le obliga a
-desviarse[499]. Después de algunos conceptos de Geografía física, añade
-más adelante lo siguiente: «Si no procede del Paraíso terrenal el río
-(antes mencionado) procederá de tierra infinita»[500]. Tan juiciosa
-reflexión persuadió seguramente al Almirante que aquella era la tierra
-firme, como dice con mucho acierto el ilustre Navarrete.
-
- [497] El sitio es el golfo de Paria: los santos y sanos
- teólogos los citados San Isidoro, etc.
-
- [498] Ibidem, pág. 180.
-
- [499] Véase Roselly de Lorgues, Ob. cit., tomo III, págs. 180
- y 181.
-
- [500] Ibidem, pág. 182.
-
-Es de importancia suma trasladar aquí las siguientes palabras de
-Fray Bartolomé de las Casas: «Si a pesar de todo fuera (esta tierra
-dilatada) un continente, será el asombro de todos los doctos.» Además,
-el autor de la _Vida del Almirante_, añade que Colón, después de
-haber descubierto muchas islas, estuvo convencido de haber hallado en
-la tierra de Paria el continente, por haber encontrado allí un río
-poderosísimo (Orinoco) que confirmó lo que decían los naturales de las
-pequeñas Antillas, acerca de una vasta tierra al Sur.
-
-Dado caso que sean ciertas las anteriores opiniones, no se explica
-el alejamiento del Almirante de las costas que acababa de reconocer,
-sospechando que fueran de un gran continente, para dirigirse a Haití
-al segundo día de haber pasado felizmente la Boca del Dragón. Era tan
-ciega la fe de Colón en los autores que consultaba--autores que nada
-sabían ni decían del Nuevo Continente--que dejó dicho continente a
-pesar de que lo estaba tocando. Una choza abandonada, lejana humareda
-que se elevaba por encima de los árboles de un bosque y algunas huellas
-en la arena de la playa fué todo lo que vió del nuevo continente. Era
-lo bastante para que pudiese dar su nombre a las Indias[501].
-
- [501] Véase Lamartine, Ob. cit., pág. 140.
-
-Zarpó del Golfo de Paria y volvió a Santo Domingo, no por la ingratitud
-de sus compatriotas, no por la enfermedad que padecía a la sazón de la
-vista, sino principalmente por su deseo de llegar a la insurreccionada
-colonia, que no había visto en veintinueve meses.
-
-Durante dicho lapso de tiempo, la colonia había sido gobernada por
-su hermano Bartolomé, como Adelantado o lugarteniente, quien hizo
-levantar fortalezas o castillos en varios puntos de la isla, obligó a
-los caciques indios a reconocer la soberanía de España y a que pagasen
-un tributo en oro o en géneros de fácil salida. Al mismo tiempo el
-religioso franciscano Juan Borgoñón y el fraile Jerónimo Ramón Pané, no
-descansaban un momento en la obra de convertir al cristianismo a los
-indígenas, logrando felices resultados. Sin embargo, reinaba el más
-completo desorden y anarquía en toda la colonia. Los españoles no sólo
-se hallaban en guerra con los naturales, sino entre sí mismos, haciendo
-especialmente objeto de su odio al adelantado Bartolomé, hermano del
-Almirante y _la fuerza de la familia_, según la feliz expresión de
-Lamartine. Algún motivo había para ello, porque Bartolomé, además de
-valiente, era áspero de condición, lo cual fué causa de que algunos
-le aborreciesen. Del mismo modo los caciques indígenas se aprestaron
-a sacudir el yugo del Adelantado, y seguramente hubieran conseguido
-poner en peligro a la colonia, si en los comienzos del año 1498 no
-hubiesen llegado de España alguna tropa y provisiones de boca, pudiendo
-Bartolomé con dicho auxilio reducir a la obediencia a los indígenas sus
-enemigos. Francisco Roldán, Magistrado superior de la colonia, cobró,
-por el contrario, más bríos, pues tuvo la fortuna de recibir la ayuda
-que le prestaron tres buques enviados por el Almirante a Haití desde
-las Canarias, los cuales echaron anclas en aquella parte de la isla. En
-una de las ausencias de Bartolomé de la ciudad de la Isabela, estalló
-la revolución. A duras penas pudo Diego Colón, hermano de Bartolomé
-y Comandante de la plaza, contener a los revoltosos. Cuando llegó el
-Adelantado, al frente Roldán de sus parciales, salió de la Isabela y se
-retiró a la comarca de Xaragua, no sin declarar guerra a muerte a los
-genoveses, como acostumbraban a llamar a los Colones.
-
-Un mes después llegó Cristóbal Colón con otros tres buques a la ciudad
-de Santo Domingo, fundada por Bartolomé Colón junto a la desembocadura
-del río Ozama. Sin darse punto de reposo intentó el glorioso
-descubridor del Nuevo Mundo sosegar las discordias haciendo importantes
-concesiones a Roldán y a sus partidarios, siendo la principal de
-todas ellas distribuirles terrenos en cuyo cultivo pudiesen emplear
-determinado número de indígenas; recurso funesto, que le quitó
-bastante autoridad y fué luego el origen del famoso sistema de los
-_repartimientos_[502].
-
- [502] Véase Herrera, _Década_ 1.ª, lib. III, caps. XII-XVI.
-
-Tantas fueron las acusaciones que en España se hicieron contra el
-Almirante, que los Reyes Católicos nombraron a Francisco de Bobadilla,
-natural de Medina del Campo, comendador de la Orden de Calatrava,
-para que fuera a la Española, se informase de todo, y si el Almirante
-era culpable, le mandase a Castilla, quedándose él en el gobierno.
-Bobadilla era muy apreciado por Fonseca y gozaba de mucho prestigio
-en la corte. Bobadilla llegó a Santo Domingo a fines de agosto de
-1500, en ocasión que el Almirante y sus hermanos estaban fuera de la
-capital combatiendo una rebelión de indios. Con poco respeto, y aun
-sin consideración alguna, el Comendador se fué a vivir al palacio de
-Cristóbal Colón, sirviéndose de todas las cosas que había como si
-fueran suyas. El 7 de septiembre, con Fray Juan de Trasierra y el
-tesorero Juan Velázquez, le mandó una carta de los reyes, que al pie de
-la letra decía así:
-
- «Don Cristóbal Colón, nuestro Almirante del mar Océano, hemos
- mandado al Comendador Francisco de Bobadilla, portador de ésta,
- que os diga algunas cosas de nuestra parte; por lo cual os rogamos
- le déis fe y crédito y obedezcáis.--Dado en Madrid a 21 de Mayo de
- 1499.--_Yo el Rey._--_Yo la Reina._--Por mandato de sus Altezas,
- _Miguel Pérez de Almazán_.
-
-Tres capítulos escribe D. Fernando Colón en su obra _Historia del
-Almirante_ para referir lo sucedido entre su padre y el comendador
-Bobadilla. Intitúlase del siguiente modo el primero: _Cómo por
-informaciones falsas y fingidas quejas de algunos, enviaron los Reyes
-Católicos un juez a las Indias para saber lo que pasaba_.
-
-En tanto que las referidas turbaciones sucedían, como se ha dicho,
-muchos de los rebelados, con cartas desde la Española, y otros que
-se habían vuelto a Castilla, no dejaban de presentar informaciones
-falsas a los Reyes Católicos y a los del Consejo contra el Almirante
-y sus hermanos, diciendo que eran muy crueles, incapaces para aquel
-gobierno, así por ser extranjeros y ultramontanos, como porque en
-ningún tiempo se habían visto en estado de gobernar gente honrada;
-afirmando que si sus Altezas no ponían remedio sucedería la última
-destrucción de aquellos países, los cuales, cuando no fuesen destruídos
-por su perversa administración, el mismo Almirante se rebelaría y
-haría liga con algún príncipe que le ayudase, pretendiendo que todo
-fuese suyo, por haber sido descubierto por su industria y trabajo, y
-para salir con este intento escondía las riquezas y no permitía que
-los indios sirviesen a los cristianos, ni se convirtiesen a la fe,
-porque acariciándoles esperaba tenerles de su parte para hacer todo
-cuanto fuese contra el servicio de sus Altezas. Procedían éstos y otros
-semejantes en estas calumnias con tan grande importunación a los Reyes,
-diciendo mal del Almirante y lamentándose de que había muchos años que
-no pagaba sueldos, que daban que decir a todos los que entonces estaban
-en la corte. Era de tal manera, que estando yo en Granada cuando murió
-el serenísimo príncipe D. Miguel, más de 50 de ellos, como hombres sin
-vergüenza, compraron una gran cantidad de uvas y se metieron en el
-patio de la Alhambra, dando grandes gritos, diciendo que sus Altezas
-y el Almirante les hacían pasar la vida de aquella forma por la mala
-paga, y otras muchas deshonestidades e indecencias que repetían. Tanta
-era su desvergüenza, que cuando el Rey Católico salía, le rodeaban
-todos y le cogían en medio, diciendo: _Paga, paga_, y si acaso yo y
-mi hermano, que éramos pajes de la serenísima Reina, pasábamos por
-donde estaban, levantaban el grito hasta los cielos, diciendo: _Mirad
-a los hijos del Almirante de los mosquitillos, de aquél que ha hallado
-tierra de vanidad y engaño, para sepultura y miseria de los hidalgos
-castellanos_, añadiendo otras muchas injurias, por lo cual excusábamos
-pasar por delante de ellos.»
-
-Así se intitula el segundo capítulo, escrito por Fernando Colón acerca
-de las relaciones entre su padre y Bobadilla: _Cómo el Almirante fué
-preso y enviado a Castilla con grillos, juntamente con sus hermanos_.
-
-Inmediatamente que Colón recibió la citada carta del 21 de mayo de
-1499, vínose con ellos a Santo Domingo, donde Bobadilla (1.º de octubre
-de 1500) le hizo poner preso en un navío con su hermano Don Diego,
-poniéndoles grillos y vigilados por buena guardia. Decidióse Bobadilla
-a formar proceso a Colón y a sus hermanos. Entre otras cosas, acusaron
-al Almirante de haber dado malos y crueles tratamientos a infelices
-trabajadores: a unos no les pagaba, condenándoles a morir de hambre,
-y a otros, por causas pequeñas, les hacía ahorcar. Quería--según
-dijeron--más bien esclavos que cristianos, y llegó a pensar alzarse con
-las Indias con el favor de algún otro rey cristiano, añadiendo, por
-último, que había ordenado reunir muchos indios armados para resistir
-al Comendador y hacerle tornar a Castilla. Si hubo--como creemos
-firmemente--exageración manifiesta en las citadas declaraciones, no
-debemos pasar por alto las siguientes palabras del P. Las Casas,
-quien vió el proceso y conoció a muchos testigos de los que en él
-declararon. «Yo no dudo--dice--sino que el Almirante y sus hermanos
-no usaron de la modestia y discreción, en el gobernar los españoles,
-que debieran, y que muchos defectos tuvieron y rigores y escaseza en
-repartir los bastimentos a la gente, según el menester y necesidad de
-cada uno, por lo cual todos cobraron contra ellos, la gente española,
-tanta enemistad.» Y el mismo Colón, durante su viaje de Santo Domingo
-a Cádiz, escribió a Doña Juana de Torres (o de la Torre), ama del
-príncipe Don Juan, lo que sigue: «porque mi fama es tal, que aunque
-yo faga iglesias y hospitales, siempre serán dichas espeluncas para
-ladrones.»
-
-[Ilustración:
-
-FOTOTIPIA LACOSTE.--MADRID
-
-FR. BARTOLOMÉ DE LAS CASAS.]
-
-Mucho afectó a Colón la orden de prisión, llegando a creer que iban a
-matarle, pues--según se cuenta--cuando el hidalgo Alonso de Vallejo,
-pariente de Fonseca, director del departamento de Indias, se le
-presentó con un piquete de tropa para llevarle a bordo, pensando que
-se disponían a conducirle al patíbulo, preguntó, con mucha tristeza,
-al oficial: _Vallejo, ¿a dónde me llevais?_ _Al navío va Vuestra
-Señoría_, respondió. No dando Colón crédito a la respuesta, hubo de
-exclamar: _Vallejo, ¿decís la verdad?_ _Por vida de Vuestra Señoría_,
-replicó Vallejo, _que es verdad que se va a embarcar_. Hubo entonces
-de tranquilizarse y _casi de muerte a vida resucitó_[503]. Lo mismo
-Alonso de Vallejo que Andrés Martín, capitán del buque, trataron con
-todo respeto y consideración a Colón y a sus hermanos. Cuando el buque
-que conducía a los Colones se alejó de las playas americanas, Vallejo y
-Martín quisieron quitarle los grillos a los presos, a lo cual se negó
-el ilustre navegante, añadiendo que los conservaría siempre como un
-monumento de la recompensa dada a sus servicios. «Así lo hizo--escribe
-su hijo Fernando--; yo los vi siempre colgados en su cuarto, y quiso
-que fuesen enterrados con él.»
-
- [503] Herrera, _Década 1.ª_, libro IV, cap. X.
-
-El tercer capítulo que escribió el hijo del descubridor del Nuevo
-Mundo, lleva el siguiente título: _Cómo el Almirante fué a la Corte a
-dar cuenta de sí a los Reyes_. Llegó a Cádiz el desgraciado prisionero,
-excitando en toda España compasión e interés. Por importantes que
-fueran sus detractores, la grandeza del descubrimiento hizo que en
-Cádiz se levantara un grito de indignación hasta en los mismos enemigos
-de los Colones. Los reyes escribieron al Almirante una carta deplorando
-aquella ofensa, y le invitaban a trasladarse inmediatamente a la corte.
-
-Acerca de la conducta de Bobadilla, el cronista Gonzalo Fernández
-de Oviedo, después de referir la prisión de Colón y su salida de la
-Isla Española, escribió lo que al tenor copiamos: «Y quedó en el
-cargo y gobernacion desta isla este caballero (Bobadilla) e la tuvo
-en mucha paz y justicia fasta el año de mill e quinientos e dos, que
-fué removido y se le dió licencia para tornar a España... Los Reyes
-Católicos removieron del cargo a Bobadilla e le dieron licencia que
-se fuese a España, _teniéndose por muy servidos del_ en el tiempo
-que acá estuvo, por que abia retamente e como buen caballero hecho
-su oficio en todo lo que tocó a su cargo»[504]. De López de Gomara
-son las siguientes palabras: «Bobadilla gobernó muy bien»[505]. En
-efecto, Bobadilla gobernó la Española desde últimos de agosto de
-1500 hasta mediados de abril de 1502. El P. Ricardo Cappa, de la
-Compañía de Jesús, en su libro _Colón y los españoles_, juzga con más
-apasionamiento que justicia a los Colones, y suyas son las siguientes
-palabras. «No debe detener al escritor sincero y recto el clamoreo de
-los que sin conocimiento de las leyes de otros siglos, no tienen más
-norma para juzgar de lo ocurrido en ellos que la _sensiblería_ del
-nuestro. Bobadilla, al aherrojar a los Colones que no habían obedecido
-sus mandatos y que se habían puesto en armas contra él, no hizo más
-que aplicarles la pena que ordenaba la legislación entonces vigente».
-Más adelante, añade: «No fué un refinamiento de crueldad: fué la pena
-correspondiente a todo reo de Estado».
-
- [504] _Historia general de las Indias_, lib. III, caps. VI y
- VII.
-
- [505] _Historia de las Indias_, Parte I.
-
-Por nuestra parte habremos de decir que, aunque torpe en su gobierno
-el Almirante--como escribe el P. Las Casas--jamás debió el comisario
-regio Bobadilla disponer que se pusiesen grillos al ilustre genovés,
-y asimismo a sus hermanos Bartolomé y Diego. Cuando un hombre llega a
-la cima de la gloria, y su nombre ha de ser bendecido por todas las
-generaciones, no es permitido a los contemporáneos conducirle ante el
-severo tribunal de la justicia para absolverle o condenarle como a los
-demás mortales. El pueblo español, sin pararse a estudiar con más o
-menos detenimiento la conducta de los gobernantes de la Isla Española,
-creyó, desde el primer momento, que en el fondo de todo aquello había
-no poca ingratitud para con el Almirante y sus hermanos, como también
-una inmensa censura para los que habían decretado la prisión. No podía
-explicarse el pueblo que hoy cruzara preso aquellos mares el mismo
-que poco antes los cruzó cual victorioso conquistador, y que viniera
-cargado de hierros, como criminal, el que antes había sido aclamado
-como un Mesías. Séanos permitido añadir una vez más que los Reyes
-Católicos nunca mostraron afecto sincero al exigente y descontentadizo
-Cristóbal Colón. Nada importa que Fernando e Isabel le recibiesen con
-afabilidad en Granada el 17 de diciembre de 1500, y le devolvieran
-muchos de sus honores y mercedes; pero no el título y mando de virrey
-y gobernador de las Indias. Nada importa que el Rey y la Reina, desde
-Valencia de las Torres (Badajoz), le dirigiesen una carta el 14 de
-marzo de 1502, en la cual se leen las siguientes palabras: «Tened por
-cierto que de vuestra prision nos pesó mucho, y bien lo visteis vos
-y lo cognoscieron todos claramente, pues que luego que lo supimos lo
-mandamos remediar, y sabeis el favor con que vos hemos tratado siempre,
-y agora estamos mucho más en vos honrar y tratar muy bien». ¿Quisieron
-Fernando e Isabel con el anterior documento reparar injusticias
-pasadas? ¿Quisieron también desautorizar a Bobadilla? Tarde vinieron
-la reparación y la desautorización; pero si los Reyes Católicos y su
-gobierno fueron ingratos con Colón, no se olvide que Atenas dió de
-beber la cicuta a Sócrates, que Francia dejó desamparada a Juana de
-Arco, que Holanda persiguió a Descartes y lo arrojó de su seno, que
-Portugal vió morir a Camoens en un hospital, que Inglaterra menospreció
-a Shakespeare y maldijo a Byron, que Italia puso preso a Galileo, que
-Florencia no se opuso a que Savonarola fuese llevado a la hoguera y que
-Ginebra, la progresiva Ginebra, quemó a Servet: achaques propios de la
-humanidad y de que ningún pueblo logra libertarse.
-
-El 13 de febrero de 1502 salió Ovando de Sanlúcar, llevando 32 naves
-con 2.500 hombres. Mandaba la flota Antonio Torres y en ella iban doce
-frailes franciscanos con el prelado Fr. Alonso del Espinal. «Hasta
-entonces--como escribe el Sr. Ruiz Martínez--no había salido para
-las Indias escuadra más lucida y numerosa»[506]. Después de violento
-temporal, que puso en grave peligro la escuadra, reunidos los navíos
-en la isla Gomera, de allí salió Ovando con los más ligeros, llegando
-a Santo Domingo el 15 de abril de 1502. Antonio Torres, con la otra
-mitad de la flota, llegó unos quince días después. Fray Nicolás de
-Ovando, caballero de la Orden de Alcántara y comendador de Lares,
-fué nombrado gobernador de la Española. A Bobadilla sucedió Ovando.
-El nuevo gobernador era natural de Brozas (Cáceres), pertenecía a
-distinguida familia y era pariente, aunque lejano, de Hernán Cortés.
-«Este caballero--escribe el P. Las Casas--era varón prudentísimo
-y digno de gobernar mucha gente, pero no indios, porque con su
-gobernación, inestimables daños, como abajo parecerá, les hizo. Era
-mediano de cuerpo y la barba muy rubia o bermeja, tenía y mostraba
-grande autoridad, amigo de justicia; era honestísimo en su persona,
-sus obras y palabras; de cudicia y avaricia muy grande enemigo y no
-pareció faltarle humildad, que es esmalte de virtudes; y dejando que lo
-mostraba en todos sus actos exteriores, en el regimiento de su casa, en
-su comer y vestir, hablas familiares y públicas, guardando siempre su
-gravedad y autoridad, mostrólo asimismo, en que después que le trajeron
-la Encomienda mayor, nunca jamás consintió que le dijese alguno
-Señoría. Todas estas partes de virtud y virtudes, sin duda ninguna en
-él cognoscimos.» Cariñoso por demás se muestra el P. Las Casas con
-Ovando. No negaremos que tenía maneras graves y corteses, aunque a
-veces era orgulloso más de lo justo. Portóse bien con los españoles,
-mal con Colón y cruelmente con los indios.
-
- [506] _Conferencia pronunciada en el Ateneo de Madrid_ el 8 de
- mayo de 1892, pág. 9.
-
-
-
-
-CAPÍTULO XXIII
-
- CUARTO Y ÚLTIMO VIAJE DE COLÓN.--MUERTE DE BOBADILLA, ROLDÁN Y
- OTROS EN ALTA MAR.--CONDUCTA DE OVANDO CON COLÓN.--OVANDO EN
- XARAGUA.--ANACAONA: SU MUERTE Y CRUELDAD DE LOS ESPAÑOLES.--COLÓN
- EN LAS PLAYAS DE JAMAICA.--DIEGO MÉNDEZ Y BARTOLOMÉ
- FIESCHI.--ESCOBAR EN AUXILIO DE COLÓN.--CONDUCTA DE OVANDO
- CON COLÓN Y DE LA REINA CON LOS INDIOS.--REPARTIMIENTOS DE
- INDIOS.--COLÓN EN ESPAÑA.--INSURRECCIÓN DE LOS INDÍGENAS.--DIEGO
- COLÓN EN LA ESPAÑOLA.--INJUSTAS CENSURAS A LA POLÍTICA DE CRISTÓBAL
- COLÓN EN SANTO DOMINGO.
-
-
-Deseaba Colón hacer su cuarto y último viaje. «Es muy probable--como
-escribe el Dr. Sophus Ruge--que le aguijoneasen a esta nueva empresa
-los grandes resultados obtenidos entonces por los portugueses en la
-verdadera India, porque mientras estaba todavía luchando con el rebelde
-Roldán en Haití, había vuelto de la India Vasco de Gama, en septiembre
-de 1499. De regreso Colón a España, se había informado, naturalmente,
-con vivo interés de las empresas portuguesas, y adquiridas ya todas
-las noticias posibles sobre la India, y convencidísimo de que había
-encontrado en Cuba y en la tierra de Paria las orillas orientales
-del Asia, habiendo, además, otros descubridores particulares como
-Ojeda, Vespucio y Pinzón, reconocido nuevos trechos de costa del
-continente más allá de Paria, no dudó que pasando entre Cuba y Paria,
-y dirigiéndose al Oeste llegaría a la India de los portugueses. La
-poderosa corriente marítima que se lanza impetuosa en la costa de
-la América del Sur, hacia el Oeste, era para él segura señal de que
-se dirigía a un estrecho desconocido e inexplorado que conducía al
-mar Indico; al mar más allá del Ganges, como se llamaba desde la
-antigüedad. Esta idea fué la base de su nueva empresa, recibida y
-aprobada por los soberanos de España con benevolencia»[507]. (Apéndice
-Q).
-
- [507] _Historia de la época de los descubrimientos
- geográficos_, pág. 117. _Historia universal de Oncken_, tomo
- VII.
-
-Decidida su marcha, redactó una memoria para su hijo mayor don Diego;
-en ella consignaba sus derechos y enumeraba sus títulos. Temía de que
-en su ausencia o después de su muerte, si acaecía en lejanas tierras,
-le robasen sus títulos y privilegios, y por eso los confió a sus
-amigos los religiosos, depositándolos por copia o por duplicado en sus
-conventos. Escribió, además, a los reyes recomendándoles a sus hijos
-y a sus hermanos, en el caso de que muriese durante aquel viaje. El
-14 de marzo contestaron D. Fernando y D.ª Isabel prometiéndole hacer
-más en su favor que lo especificado en los privilegios, y le renovaban
-la promesa de que, después de él, pondrían a D. Diego en posesión de
-sus títulos, cargos y dignidades. Como si todo esto fuera poco, confió
-a Nicolás Oderico, legado del Gobierno genovés cerca de los Reyes
-Católicos, copia de todos sus privilegios y también de la carta del
-14 de marzo que acababa de recibir de los reyes. Para colocar «esos
-privilegios querría mandar hacer una caja de corcho enforrada de
-cera»[508].
-
- [508] Conde Roselly de Lorgues, obra citada, tomo I, págs.
- 541-544. _Carta autógrafa del Almirante D. Cristóbal Colón, al
- R. P. Gaspar, de la Cartuja de Sevilla._
-
-Hechas todas las cosas que acabamos de contar, se ocupó con actividad
-en sus preparativos de viaje, «bien que él sea el más noble y
-provechoso»[509]. Emprendió Cristóbal Colón su cuarto y último viaje
-con cuatro carabelas pequeñas[510] y 150 hombres de mar, saliendo
-del puerto de Cádiz el 11 de mayo de 1502. Le acompañaban su hermano
-Bartolomé y su hijo Fernando, de edad de trece años. En la Instrucción
-que los reyes dieron al Almirante le decían lo siguiente: «Habeis de
-ir vuestro viaje derecho, si el tiempo no os feciese contrario, a
-descubrir las islas é Tierra Firme que son en las Indias en la parte
-que cabe a Nos, y si a Dios pluguiere que descubrais ó falleis las
-dichas islas habeis de surgir con los navíos que levais y entrar en
-las dichas Islas é Tierra Firme que así descubriéredes, y habeis de
-informaros del grandor de las dichas islas é facer memoria de todas
-las dichas islas, y de la gente que en ellas hay y de la calidad que
-son, para que todo nos traigais entera relacion. Habeis de ver en estas
-islas y Tierra Firme que descubriéredes, qué oro é plata é perlas é
-piedras é especería, é otras cosas hobiere, é en qué cantidad é cómo
-es el nascimiento de ellas, é facer de todo ello relacion por ante
-nuestro escribano é oficial que nos mandamos ir con vos para ello, para
-que sepamos de todas las cosas quen las dichas islas é Tierra Firme
-hobiere»[511].
-
- [509] _Carta de Cristóbal Colón, fecha en Jamaica el 7 de
- julio de 1503._
-
- [510] Se llamaban la _Capitana_, el _Santiago de Palos_, el
- _Gallego_ y la _Vizcaína_. En la primera izó el Almirante su
- pabellón.
-
- [511] Roselly de Lorgues, ob. cit., tomo III, pág. 193.
-
-Desde las Canarias escribió Colón al fraile cartujo Gaspar Gorricio,
-su amigo y consejero en Sevilla, las palabras que a continuación
-copiamos: «Agora será mi viaje en nombre de la Santa Trinidad y espero
-della victoria»[512]. Tardó diez y nueve días de las Canarias a la
-Martinica. Desde la Martinica navegó a lo largo de las otras pequeñas
-Antillas más septentrionales, y de la costa meridional de Puerto Rico
-hasta Santo Domingo. Necesitando el Almirante reparar algunas averías
-de sus buques y tomar agua, se dirigió a la Española, a cuya vista
-llegó el 29 de junio, hallándose todavía anclada en el puerto de Santo
-Domingo la flota que debía conducir a Bobadilla a España. Cristóbal
-Colón quiso entrar en el puerto, a lo cual se opuso Ovando, comenzando
-con ello a mostrar su ojeriza al inmortal descubridor del Nuevo Mundo.
-En los primeros días del mes de julio del citado año salió la armada
-que conducía al comendador Bobadilla, a Francisco Roldán, jefe de la
-sublevación contra el Almirante y a otros. Como la flota se fué, a poco
-de salir del puerto, a pique, ahogándose Bobadilla, Roldán y la mayor
-parte de los pasajeros, esto dió ocasión a Hernando Colón para escribir
-lo siguiente: «Yo tengo por cierto que esto fué providencia divina,
-porque si arribaran a Castilla jamás serían castigados según merecían
-sus delitos, antes bien, porque eran favorecidos del obispo, hubieran
-recibido muchos favores y gracias.» Llama la atención que entre los
-pocos buques, entre los muy pocos que se salvaron, se encuentre uno
-pequeño, gastado, malo, llamado el _Aguja_, el cual, como escribe
-Herrera «traía todo el caudal del Almirante, que consistía en cuatro
-mil pesos, y fué el primero que llegó a España, como por permiso
-de Dios»[513]. La mar se había tragado a los enemigos de Colón y a
-las inmensas riquezas que ellos habían reunido. El cronista Oviedo
-y Valdés, que residió en la isla y habló del suceso con testigos
-oculares, dice en su _Historia natural y general de las Indias_ «que
-se perdieron (las naves) por no haber creído ni tomado consejo del
-Almirante.» Del mismo modo el milanés Benzoni, que vivió en la Española
-cuarenta años después del citado hecho, ve la justicia de Dios en la
-destrucción de la escuadra[514].
-
- [512] Navarrete, I, 479. También en el nombre de la Santa
- Trinidad hizo su tercer viaje.
-
- [513] _Historia general de los viajes y conquistas de los
- castellanos en las Indias occidentales. Década 1.ª_, lib. V,
- cap. II, pág. 337.
-
- [514] _La Storia del Novo Mondo_, lib. I, folio
- XXIV.--Venezia, 1572.
-
-Si censurable--aunque otra cosa digan apasionados cronistas--fué la
-conducta de Bobadilla como gobernador de la Isla Española, mayores
-censuras merece la de Ovando. Cuando llegó Ovando a la isla apenas
-había unos 300 españoles, repartidos en cuatro poblaciones: Santo
-Domingo, Concepción, Santiago y Bonao; pero el mismo huracán que
-echó a pique la flota que debía conducir a Bobadilla, destruyó casi
-completamente la población de Santo Domingo, cuyas casas eran de madera
-y paja. El Comendador tuvo el poco acierto de hacerla reedificar en un
-sitio menos higiénico, cual fué al otro lado del río, esto es, a la
-derecha del Ozama. En cambio, estuvo muy acertado haciendo construir
-varios edificios de mampostería, como _La Fortaleza_, residencia de la
-primera autoridad, el convento de San Francisco, el hospital de San
-Nicolás y otros que proyectó, y después se fueron haciendo. Reedificada
-la villa de Santo Domingo, hizo edificar la que llamó _Puerto de
-Plata_, en la costa Norte de la isla, y algunas más en otros lugares.
-Más preocupaban otros asuntos al comendador de Lares. Había traído
-consigo unos 2.500 hombres, más deseosos de riquezas que de trabajar.
-Preferían el oro y la plata de las minas más que los productos de
-aquellas fértiles comarcas. Cuando vieron que para extraer aquellos
-ricos metales se necesitaba rudo y peligroso trabajo, regresaron a
-Santo Domingo hambrientos, desnudos y cargados de deudas. En lugar de
-las inmensas riquezas que esperaban, las enfermedades y la peste se
-cebaron en ellos, llegando a 1.000 el número de víctimas. Socorrió
-Ovando--según sus fuerzas--a tantos desgraciados. También hubiera
-querido no recargar con onerosos tributos a los que trabajaban en las
-minas; pero no tuvo más remedio que obedecer las órdenes de los reyes.
-Sabía, además, que la bondad de los gobernadores en España estaba en
-relación con el oro que mandaban. Eran buenos si remitían mucho oro, y
-malos si poco. Toda la prudencia que mostró Ovando con los españoles,
-se convertía en despotismo y crueldad cuando de los indios se trataba.
-No pudiendo resistir tantos vejámenes y tropelías los indios de la
-provincia de Higuey, huyeron a las montañas y cavernas, huída que
-calificaban los españoles de sublevación. Ovando mandó a Juan de
-Esquivel, al frente de unos 300 o 400 hombres, para que hiciese la
-guerra a Cotubanamá, uno de los caciques más poderosos de la isla.
-Crueles fueron los españoles con los infelices indígenas. El delito--si
-lo hubo--fué insignificante; el castigo terrible. Pacificado el Higuey,
-Juan de Esquivel dejó una guardia de nueve hombres mandados por Martín
-de Villaman, ya para que vigilasen a los indios, ya para que cobrasen
-los tributos que los isleños se habían comprometido a satisfacer.
-
-Sometida casi por completo la Isla Española, la parte más occidental,
-el Estado de Xaragua, equidistante de la Isabela y de Santo Domingo
-unas 60 leguas, conservaba su independencia. Desde que los españoles
-se habían llevado al fiero Caonabó, su mujer Anacaona, que en el
-idioma indígena quiere decir _flor de oro fino_, se retiró al lado de
-su hermano Behechio, dueño a la sazón del Estado de Xaragua. Vamos
-a relatar una historia legendaria. Era Anacaona--dicen--mujer de
-mucho talento y de extraordinaria hermosura. Su inspiración poética
-le había granjeado generales simpatías. Los _areytos_ o romances de
-su invención se convertían en nacionales y sus dulces composiciones
-poéticas eran el encanto de todos los soberanos indios de la isla.
-Llamaba la atención por su elegancia la etiqueta de su corte: sus usos
-y costumbres, sus flores, sus adornos y muebles se pusieron de moda. Su
-palacio estaba lleno de objetos elegantes y de lindas obras del arte
-indígena. Tales objetos consistían en hamacas aéreas, en canastillas
-formando variados relieves o pinturas, vistosos abanicos, máscaras con
-adornos de oro y de conchas. Tenía magnífico servicio de mesa, manteles
-finos de algodón adornados con flores y a manera de servilletas lienzos
-de hojas olorosas. Hallábase su mencionado palacio lleno de jóvenes y
-alegres doncellas, de hermosos pájaros de todas clases; perfumado con
-los aromas más delicados; centro de toda cultura literaria y artística.
-Cuando la visitó Bartolomé Colón para concertar tributos, tanto ella
-como su hermano Behechio dispensaron a los españoles entusiástica
-acogida, agasajándoles con lo mejor que tenían. Cuéntase que cuando los
-españoles estuvieron cerca de la capital de Xaragua, los oficiales de
-la corte y empleados, con sus respectivos trajes, se presentaron ante
-ellos, llevando delante encantadores grupos de jóvenes, que servían de
-comparsas a un coro de treinta jóvenes doncellas adornadas de flores,
-ceñida la frente con una cintilla, llevando en sus manos flexibles
-palmas que entrelazaban ingeniosamente y con las cuales formaban
-arcos, canastillos y haces, al mismo tiempo que acomodaban sus danzas
-al son de sus cantos. En medio de la amenidad de virgen naturaleza,
-debajo de los magníficos arcos de olorosos bosques y junto al lago de
-Xaragua, recibió a Bartolomé Colón y a sus acompañantes. Las jóvenes
-Terpsícores--como las llama el conde Roselly de Lorgues--, al llegar
-cerca del Adelantado, doblaban sus rodillas y depositaban a sus plantas
-un ramo, en señal de reverencia y homenaje. Detrás de esos grupos,
-en el centro de un coro de _canéforas_ o doncellas de distinguido
-nacimiento, aparecía en un trono cubierto de flores la reina Anacaona,
-rodeada de su corte y llevada en un palanquín por seis caballeros. En
-lugar de corona real ceñía su frente corona de flores, y de flores
-se componía su collar, brazaletes, cinturón y borceguíes. En sus
-negros cabellos resaltaban las flores y su cetro era un tallo florido.
-«Parecía--añade Roselly--que la flor de las reinas era también la reina
-de las flores»[515].
-
- [515] _Historia de Colón_, tom. I, pág. 453.
-
-Anacaona descendió de su litera, hizo graciosa reverencia a Bartolomé
-Colón, le ofreció una de sus flores y le condujo a la habitación que se
-le tenía preparada. Dos días pasó el Adelantado en compañía de la Reina
-y de Behechio, obsequiado con espléndidos festines y agasajado con
-toda clase de honras. Logró Bartolomé que, en cambio de la protección
-de España, se comprometiese Behechio a pagar un tributo a los Reyes
-Católicos.
-
-Algún tiempo después, Anacaona, por muerte de su hermano Behechio,
-se encargó en absoluto del trono de Xaragua. Pasaron unos seis años.
-Ovando, gobernador de Santo Domingo, se disponía a visitar los dominios
-de la hermosa e inteligente reina Anacaona. Aunque ella recordaba
-que los cristianos habían preso a su marido, lo cual fué causa de la
-muerte del poderoso cacique; aunque no dejaba de tener presente que
-al acogerse a sus dominios los sublevados de Francisco Roldán habían
-abusado torpemente de su hija Hignememotta; aunque recordaba los
-atropellos que dichos revolucionarios habían cometido con los pacíficos
-habitantes de sus Estados, ella, comprendiendo su situación, soportaba
-con paciencia tantos desmanes, pagaba puntualmente los tributos
-concertados y no permitía que se hiciera el menor daño a los pocos
-españoles que, restos de anteriores revueltas, vivían en su territorio
-con los indios[516]. Es de advertir que los citados españoles,
-cómplices del malvado Roldán, continuaban cometiendo horribles excesos;
-pero con la idea de captarse el favor del gobernador Ovando--favor que
-necesitaban para prevenir las quejas que podrían llegarle acerca de sus
-iniquidades--, escribieron algunas veces diciendo que los indios de
-aquella comarca preparaban próxima rebelión.
-
- [516] Ruiz Martínez, _Conferencia pronunciada en el Ateneo de
- Madrid el 8 de mayo de 1892_, págs. 13 y 14.
-
-Con el objeto de hacer una visita--según dijo--se dirigió a Xaragua
-el gobernador Ovando, no sin hacerse acompañar de 300 infantes y 70
-caballos. Anacaona envió en seguida la orden a todos los caciques para
-que acudiesen a prestar homenaje al representante de los reyes de
-España. Ella misma salió a recibirle, acompañada de las 30 doncellas
-más hermosas de su servidumbre y de 300 señores de su reino, todos
-luciendo sus galas más vistosas. Hizo que las dichas doncellas
-ejecutasen la danza virginal, llamada así porque en ella no tomaron
-parte ni hombres, ni mujeres casadas. Al Gobernador, lo mismo que a los
-que le acompañaban se les alojó en habitaciones preparadas al efecto,
-y se les sirvió ricos y abundantes banquetes. Obsequióse a Ovando con
-exquisitos presentes, y se ofreció a todos pan y tortas de cazabí,
-hutias guisadas de diferentes modos, caza, pesca, frutas y todo lo que
-tenían de más gusto. Toda la comarca hubo de despoblarse para ver al
-gobernador Ovando y a los españoles que le acompañaban, en obsequio
-de los cuales se organizaron alegres fiestas, como juegos de pelota,
-simulacros de guerra, bailes, cantos del país y otras.
-
-De igual manera el comendador de Lares anunció un domingo que los
-suyos iban a celebrar unas justas o cañas a usanza de España. La
-noticia se recibió con general alegría y se dispuso que los principales
-señores del país debían presenciar la fiesta en la casa donde se
-hallaba la Reina y él. Cuando se creía que todo estaba dispuesto para
-la fiesta, el Gobernador se asomó a una ventana y al colocar su mano
-sobre la cruz de Alcántara que ostentaba en su pecho, pues ésta era la
-señal convenida, rodearon la casa multitud de españoles, en tanto que
-otros sujetaban en el interior a Anacaona y a 80 personajes indios.
-Atados a los maderos que sostenían la techumbre, después de retirarse
-los españoles con Anacaona, pusieron fuego a la habitación que, hecha
-de madera y paja, se convirtió en seguida en inmensa hoguera. Mientras
-que aquellos infelices sobre los cuales recaían sospechas de traidores
-a la patria eran quemados, la gente del Gobernador alanceaba a la
-muchedumbre, pisaba con sus caballos a mujeres y niños, perseguía a
-los desarmados indios que huían, los unos hacia las montañas para
-esconderse entre breñas y matorrales, y los otros hacia las costas para
-arrojarse al mar. El gobernador Ovando, no contento todavía con tanta
-crueldad, dispuso que Diego Velázquez y Rodrigo Mejía persiguieran a
-los fugitivos que habían buscado amparo en los montes con un sobrino
-de Anacaona. Preso el pariente de la Reina, sufrió la muerte con otros
-infelices. La capital de Xaragua entregada a las llamas desapareció
-completamente[517].
-
- [517] Ob. cit., pág. 14 y siguientes.
-
-La infortunada Anacaona, en premio de sus buenas acciones, vió
-trocadas sus guirnaldas de flores en cadenas de hierro. Con las falsas
-confesiones arrancadas al dolor, se le condujo a Santo Domingo, donde
-fué juzgada después de las declaraciones de gente ruín y miserable.
-¡La infeliz fué condenada a la horca! Así acabó su reinado la noble
-Anacaona. El historiador, aun suponiendo que haya gran parte de leyenda
-en el relato, debe condenar, con harto sentimiento suyo, no sólo a
-Ovando, sino a Don Alvaro de Portugal, presidente a la sazón del Real
-Consejo de Indias. No negaremos, sin embargo, que se ha poetizado la
-figura de la reina indígena, exagerando a la vez el rudo gobierno de
-los españoles; pero insistiremos en que los Católicos Monarcas no
-fueron siempre y en todos los casos caritativos y piadosos con los
-indios. (Apéndice R).
-
-Al continuar la historia de Cristóbal Colón, comenzaremos diciendo que,
-cuando pasó la tormenta en la que pereció Bobadilla, aquél abandonó (14
-de julio) las costas de la Isla Española en busca de nuevas tierras.
-El 16 de julio llegó a la vista de la Jamaica (cayos de Morante),
-continuando su derrota. Su navegación se vió sumamente contrariada.
-Paró en _Cayo Largo_, volviendo a salir el 27 de dicho mes de julio.
-El 30 descubrió la isla Guanaja, que él llamó isla de Pinos, primera
-tierra centro-americana que encontraron los europeos en el siglo
-XVI. Guanaja se hallaba rodeada de varios islotes y estaba situada
-delante del golfo de Honduras. Bartolomé Colón, con algunos de los
-expedicionarios, desembarcó en la isla, a la cual vieron llegar una
-canoa de grandes dimensiones, hecha del tronco de un solo árbol. En
-ella iban hombres, mujeres y niños, conduciendo varias mercaderías.
-Para resguardar a los pasajeros del sol y de la lluvia tenían en medio
-una especie de cámara, formada con petates o esteras. Se creyó que
-pertenecía a indios traficantes que habían ido a cargar la embarcación
-en las costas cercanas a Yucatán. El Almirante fué de opinión que los
-naturales de aquella isla eran más civilizados que los de las Antillas,
-descubiertas en anteriores expediciones. Para juzgar de aquel modo,
-se fijó Colón en los siguientes hechos: aquellos indios no habían
-mostrado asombro a la vista de los buques, ni temor al aproximarse
-a los españoles; además iban vestidos y se dedicaban al comercio.
-El 14 de agosto desembarcaron en punta de Caxinas, hoy puerto de
-Trujillo, donde asistieron a la misa, que se celebró en el citado día
-por primera vez en el suelo centro-americano. Continuó avanzando la
-escuadrilla al abrigo de la costa. A unas quince leguas de la punta de
-Caxinas desemboca en el golfo el río Tinto, por el cual subieron los
-botes: bajó a tierra el Almirante y enarboló el 17 de agosto el real
-estandarte de Castilla. A orillas del mencionado río se presentaron
-indios diferentes--lo mismo en la fisonomía que en el lenguaje--a
-otros que habían visto en las islas. Anduvieron algunos días costeando
-aquella tierra, a la que dieron los nombres de Guaymuras, Hibueras y
-Honduras, cuya última denominación conserva al presente. La fuerza de
-los vientos, la violencia del mar y las lluvias torrenciales causaron
-muchas enfermedades a los marineros. Tanto su hijo Fernando, como su
-hermano el _Adelantado_, le animaron en aquellos días tristísimos. El
-14 de septiembre alcanzó un promontorio que se desviaba bruscamente del
-Este hacia el Sur; luego que lo doblaron dejóse sentir brisa excelente
-y se calmó el mar. El Almirante dió _Gracias a Dios_, y así llamó al
-mencionado cabo. Siguió la costa de los Mosquitos, deteniéndose el 17
-de septiembre en la embocadura de ancho río, donde zozobró el bote
-de la _Vizcaína_, y por ello Colón llamó a aquel lugar _el río del
-Desastre_. El 25 de septiembre, entre la pequeña isla de Quiribi y
-la Tierra Firme, se presentó excelente puerto, situado al frente de
-la aldea llamada Cariari, donde algunos indios principales llevaban
-_guani_(oro bajo), y donde vió mantas de algodón, puercos y grandes
-gatos monteses. Este pueblo parecía muy entregado a la hechicería, y
-sus habitantes hicieron señas a los españoles para que saliesen a la
-orilla. Luego salieron del río _Guyga_ (hoy de Veragua) a la ribera
-muchos indios armados con sus lanzas y flechas, llevando en sus pechos
-espejos de oro. Notaron los españoles que aquellos indios estimaban
-más sus joyas que las nuestras, y que la tierra estaba cubierta de
-arboledas muy espesas. Del mismo modo, hubieron de observar que ninguna
-población se hallaba en la costa, sino dos o tres leguas adentro, como
-también que los indios, para ir desde la mar a sus pueblos, no iban por
-tierra, sino por los ríos en sus canoas.
-
-El 5 de octubre el Almirante mandó levar anclas, dirigiéndose hacia el
-Sur. Iba navegando a lo largo de la costa de Mosquitos (hoy Costa Rica,
-a causa de sus minas de oro y plata). Siguiendo su derrotero, entró
-en un golfo rodeado de varias islas que formaban pequeños canales, en
-cuyas orillas se levantaban árboles gigantescos, que entrelazándose
-sus elevadas copas, formaban arcos. La fresca sombra y el suave aroma
-de los bosques, recreaban a las tripulaciones. El golfo era la bahía
-de _Carabaro_ (hoy bahía del Almirante). Al bajar a tierra vieron
-algunos indígenas que iban desnudos y llevaban en el cuello placas de
-oro. Pasaron después las carabelas a otra bahía grande llamada ahora
-_Laguna de Chiriqui_. Continuó su camino y habiendo descubierto la
-embocadura de un río, dirigió allá las embarcaciones. Cuando vieron
-los indios que los españoles se aproximaban a la playa, se prepararon
-a oponerse a su desembarco, en tanto que el sonido de los caracoles
-marinos y de los tambores de madera, que resonaban en los bosques,
-llamaba a otros al combate. Los indios se dirigieron decididos al
-encuentro de los españoles, escupían hierbas mascadas en señal de
-desprecio y entraban en el agua hasta la cintura para arrojar de más
-cerca los dardos y jabalinas. Ante las señales de paz de los nuestros,
-los indígenas se calmaron, hasta el punto que hubieron de cambiar 17
-espejos de oro por cascabeles. Volvieron los indios a las andadas, esto
-es, acordaron deshacerse de aquellos importunos visitantes. Comenzaron
-la lucha disparando algunas flechas, contestando los españoles con
-un tiro de ballesta y un cañonazo. Tal espanto produjo la detonación
-entre los indígenas, que huyeron a todo correr, a las espesuras de los
-bosques. Al poco volvieron algunos y cambiaron con los nuestros tres
-espejos. Fué preciso continuar el camino, y desde aquella costa se
-dirigió la escuadrilla hacia el Este. Pasó por delante de _Cobrava_ y
-descubrió cinco aldeas grandes. Llegó después al litoral de _Chagres_.
-Siguió la costa al Este, y el 2 de noviembre echó el ancla en seguro y
-cómodo puerto, llamado por Colón _Puerto Bello_. Encontró allí casas
-espaciosas y tierras perfectamente cultivadas, donde se contemplaban
-hermosas palmeras y donde las ananas y vainillas embalsamaban el
-ambiente. Los indios le trajeron algodón elaborado y muchas frutas;
-el oro, poco. El 9 de noviembre se hizo a la vela para continuar la
-exploración, siguiendo a lo largo del istmo de Panamá. Continuó su
-camino; mas sorprendido por terrible borrasca, echó el ancla en unas
-islas de la costa, donde era tal la abundancia de frutos, raíces y
-en particular de maíz, que denominó aquel sitio el _Puerto de las
-Provisiones_. Allí estuvo hasta el 23 de noviembre, saliendo al fin
-con el objeto de continuar el reconocimiento de la isla. Tres días
-después, esto es, el 26 de noviembre, encontró un puerto estrecho que
-denominó _El Retrete_ (hoy Puerto Escribanos), dando la vuelta a la
-tierra que atrás quedaba, noticioso de que las minas de oro se hallaban
-en Veragua. El 5 de diciembre dejó El Retrete; hizo noche en Puerto
-Bello; se vió en gran peligro por violentas borrascas, pues «ojos nunca
-vieron la mar tan alta, fea y hecha espuma.» El 13 de noviembre una
-tromba marina (_fronks_) estuvo a punto de sumergir la escuadrilla. A
-los cuatro días siguientes, o el 17, lograron nuestros barcos entrar
-en un puerto, y cerca de él había un campamento, cuyas viviendas se
-hallaban construídas encima de los árboles. El 20 desplegaron sus
-velas y se lanzaron a la mar; furioso viento les hizo acogerse a una
-ensenada, dedicándose a reparar las averías de las carabelas. En aquel
-sitio pasaron el año nuevo. El 3 de enero de 1503 salió la escuadrilla
-y penetró en un río que el Almirante llamó de _Belén_ (los indígenas
-_Yebra_) distante una legua del conocido con el nombre de Veragua, país
-de las minas de oro. La distancia de Puerto Bello a Veragua es de unas
-30 leguas; pero habiendo tardado en salvarlas cerca de un mes, y no sin
-bastante trabajo, el Almirante dió a aquella parte de litoral el nombre
-de _Costa de los Contrastes_. «Durante todo ese mal tiempo--según
-Herrera--sufrió (Colón) ataques continuos de gota con grandes dolores,
-y todos los que se hallaban a bordo de las carabelas estaban enfermos,
-fatigados y sujetos a raras debilidades de temperamento»[518].
-
- [518] _Hist. de los viajes y conquistas de los castellanos en
- las Indias Occidentales, Década 1.ª_, libro V, cap. IX.
-
-Como el río de Veragua tenía poco fondo, y el de Belén pasaba de cuatro
-brazas en su entrada, continuó Colón en el citado último río. Aunque
-las relaciones con los indígenas no eran tan cordiales como hubiera
-deseado el Almirante, sin embargo, los nuestros pudieron cambiar con
-ellos algunas fruslerías por veinte espejos de oro. El 12 de enero
-dispuso el Adelantado remontar con los botes el río de Veragua y llegar
-hasta la residencia de Quibián, jefe de aquella comarca. En efecto,
-verificóse la entrevista, que fué amistosa, hasta el punto que el
-indio obsequió con alhajas de oro al español. Al día siguiente, el
-Quibián se presentó en el puerto de Belén, recibiendo cariñosa acogida
-de parte del Almirante. Luego que los suyos cambiaron espejos de oro
-por cascabeles, partió bruscamente y sin despedirse de Colón.
-
-El 24 de enero, de repente se desencadenó terrible tempestad en el
-Océano. Creció mucho el río. Las amarras de los barcos se rompieron,
-y la _Capitana_ fué lanzada con violencia sobre el _Gallego_,
-ocasionándole graves averías. Del 6 de enero al 14 de febrero, llovió
-copiosamente. A pesar de la lluvia, el Adelantado, con 75 hombres,
-penetró en el país y habló a Quibián, por el cual supo dónde se
-hallaban las minas. Regresó el Adelantado el 16 de febrero, caminando
-a lo largo de la costa y no perdiendo de vista las embarcaciones.
-Recorrió una gran parte del litoral, donde obtuvo espejos de oro y
-provisiones, regresando con bastante cantidad de dicho metal.
-
-Dispuso el Almirante establecer en aquel punto un puerto militar que
-fuese al mismo tiempo factoría para la trata del oro, en tanto que
-él marcharía a Castilla en busca de refuerzos. A un kilómetro de la
-embocadura del río, y con el beneplácito del Quibián, se construyeron
-algunas casas de madera y un gran almacén para encerrar provisiones
-de boca y algunos efectos de campamento (armas y artillería). Cuando
-disponía Colón su retirada, descubrióse terrible conjuración del
-Quibián. Descubrióla Diego Méndez, quien hubo de encontrar reunidos
-unos mil guerreros, con muchas provisiones de víveres y brebajes[519].
-Convencido el Almirante de la traición, dispuso que su hermano, el
-Adelantado, redujese a prisión al Quibián. Conducido el prisionero a un
-bote, aprovechando un momento en que el piloto Juan Sánchez se hallaba
-distraído, se arrojó de un salto al mar y desapareció debajo de las
-olas. Entretanto, el Adelantado se limitó a ejercitar sus derechos de
-conquista en la casa del famoso cacique, encontrando en ella--según el
-notario real Porras--seis grandes espejos, dos coronas, varias placas
-pequeñas y veintitrés alhajas de oro[520]. El total podía valer unos
-trescientos escudos de oro[521]. Mientras se preparaba Colón para
-dirigirse a la Española, el Quibián, ya fuera de las aguas, y oculto en
-las apartadas regiones de su tribu, animaba a los suyos para lanzarse
-a la lucha. El 6 de abril, cuando intentaba el Almirante hacerse a
-la vela y la gente de barcos iba a despedirse de los españoles del
-campamento, el Quibián, al frente de «más de cuatrocientos (indios),
-armados con sus flechas y cachiporras», atacó el Real. Sufrió terrible
-castigo de los bravos cristianos. Repitieron el ataque los indios,
-decididos a conquistar el campamento. Colón no sabía qué camino seguir.
-Los hombres que había dejado en tierra se hallaban en mucho peligro,
-y entre ellos, estaba su hermano que sólo podía disponer de pequeña
-guarnición, diezmada por la muerte y abatida por la desesperación. Las
-carabelas hacían agua por todas las costuras. El mar continuaba furioso
-y el cielo inclemente. Las tripulaciones presentían siniestros temores,
-y él se vió acometido de ardiente fiebre. Perdido el _Gallego_, y
-abandonado en el río Belén, ante situación tan crítica, el fiel Diego
-Méndez se multiplicaba, dando ánimos a todos. Colón le felicitó por su
-comportamiento. «Lo cual el Almirante tuvo a mucho, y no se hartaba
-de abrazarme y besar en los carrillos por tan gran servicio como allí
-le hice, y me rogó tomase la capitanía de la nao _Capitana_, y el
-regimiento de toda la gente y del viaje»[522].
-
- [519] Relación hecha por Diego Méndez de algunos
- acontecimientos del último viaje.
-
- [520] _Relación del oro que trajo el Adelantado de Veragua,
- cuando trajo preso al cacique e ciertas piezas de guani._
-
- [521] P. Charlevoix, _Histoire de Saint Domingue_, lib. IV,
- pág. 244, in-4.
-
- [522] _Relación hecha por Diego Méndez de algunos
- acontecimientos del último viaje del Almirante D. Cristóbal
- Colón._
-
-Hacia últimos de abril pudieron al fin salir «en nombre de la Santísima
-Trinidad», las tres carabelas y navegar hacia la Española. Los vientos
-volvieron a agitar los mares y las naves, unas veces eran empujadas
-hacia el oriente y otras hacia el poniente. Habiendo andado treinta
-leguas, se inutilizó la _Vizcaína_, que no hubo más remedio que
-abandonarla, repartiéndose la tripulación entre la _Capitana_ y el
-_Santiago de Palos_. Continuó el Almirante su derrotero, pasó a la
-altura del puerto de _El Retrete_, atravesó algunas islas, llegó al
-Cabo de San Blas y se adelantó diez leguas más al Oeste. El 1.º de
-mayo, los pilotos le hicieron presente el mal estado de los buques y
-el 2 de dicho mes estuvo en dos islas que denominó de las _Tortugas_
-por los muchos animales que vió de este nombre. Azotados los barcos por
-las furiosas olas y empujados por las corrientes, fueron a parar a las
-islas situadas al Sur de Cuba, que en otro viaje llamó el Almirante
-al sitio de arribada _Jardines de la Reina_. Aunque le quedaba poco
-para llegar a la Española, se encaminó a _Puerto Nuevo_ (Jamáica),
-donde entró el 23 de junio de 1503. Al día siguiente marchó por la
-costa buscando un asilo más al Este, el cual encontró, y en su primer
-arranque de admiración le dió el nombre de _Santa Gloria_.
-
-Hallábase rodeado el puerto de Santa Gloria de lugares encantadores,
-poblados de árboles frutales. Allí mandó encallar las carabelas, de las
-cuales hizo habitación. En Santa Gloria permaneció doce meses y cinco
-días, teniendo el sentimiento de que se le rebelasen los hermanos Diego
-y Francisco Porras. En carta escrita el día 7 de julio de 1503, desde
-la isla Jamáica, escribe lo que sigue: «Allí se me refrescó del mal
-la llaga; nueve días anduve perdido sin esperanza de vida: ojos nunca
-vieron la mar tan alta, fea y hecha espuma. El viento no era para ir
-adelante, ni daba lugar para correr hacia algún cabo. Allí me detenía
-en aquella mar fecha sangre, herviendo como caldera por gran fuego. El
-cielo jamás fué visto tan espantoso; un día con la noche ardió como
-forno; y así echaba la llama con los rayos que todos creíamos que me
-habían de fundir los navíos. En todo este tiempo jamás cesó agua del
-cielo, y no para decir que llovía, salvo que resegundaba otro diluvio.
-La gente estaba ya tan molida, que deseaban la muerte para salir
-de tantos martirios. Los navíos estaban sin anclas, abiertos y sin
-velas»[523].
-
-
- [523] Navarrete, Ob. cit., tom. I, pág. 301.
-
-Más adelante escribe: «Yo estoy tan perdido como dije: yo he llorado
-fasta aquí a otros: haya misericordia agora el Cielo, y llore por
-mí la tierra. En el temporal no tengo solamente una blanca para el
-oferta: en el espiritual he parado aquí en las Indias de la forma que
-está dicho: aislado en esta pena, enfermo, aguardando cada día por
-la muerte, y cercado de un cuento de salvajes y llenos de crueldad y
-enemigos nuestros, y tan apartado de los Santos Sacramentos de la Santa
-Iglesia, que se olvidará desta ánima si se aparta acá del cuerpo. Llore
-por mí quien tiene caridad, verdad y justicia. Yo no vine este viaje a
-navegar por ganar honra ni hacienda: esto es cierto, porque estaba ya
-la esperanza de todo en ella muerta. Yo vine a V. E. con sana intencion
-y buen celo, y no miento. Suplico humildemente a V. E. que si a Dios
-place de me sacar de aquí, que haya por bien mi ida a Roma y otras
-romerías»[524].
-
- [524] Ibidem, pág. 312.
-
-En aquella olvidada isla hubiera encontrado obscura muerte el ilustre
-navegante, si el leal y bueno Diego Méndez no se ofreciera a pasar
-en una canoa india a la Isla Española en demanda de auxilio. A
-Méndez le acompañaba en tan arriesgada empresa el italiano Bartolomé
-Fieschi[525]. Después de algunos días de luchar con las tempestades y
-borrascas, llegó Méndez al puerto de Azna, donde supo que el gobernador
-general Ovando estaba en Xaragua, cincuenta leguas tierra adentro,
-ocupado en exterminar a sus habitantes. El comendador de Lares oyó el
-relato y ofreció tratar de ello. Cuantas veces insistió Méndez, otras
-tantas se le contestó con evasivas y dilaciones. Y así pasaron ocho
-meses hasta que, habiendo perdido toda esperanza, se decidió a fletar
-una carabela y enviarla en ayuda del Almirante.
-
- [525] Reunidos el Almirante y los oficiales, Méndez dijo:
- «Señor, tengo una vida no más, yo, la quiero aventurar por
- servicio de vuestra Señoría y por el bien de todos los que
- aquí están, porque tengo esperanza en Nuestro Señor, que
- vista la intención con que yo lo hago me librará, como otras
- muchas veces lo ha hecho.» Contestó Colón lo siguiente: «Bien
- sabía yo que no había aquí ninguno que osase tomar esta
- empresa sino vos.» _Relación hecha por Diego Méndez de algunos
- acontecimientos del último viaje del Almirante D. Cristóbal
- Colón._
-
-Entonces Ovando, para convencerse de si era cierta la narración de
-Méndez, mandó a Jamáica un carabelón mandado por Diego Escobar, uno de
-los que se habían sublevado contra el Almirante. Llegó Escobar a cierta
-distancia del sitio donde estaban los infelices viajeros, se aproximó
-en una barca, les dijo que el Gobernador se compadecía de ellos, y
-habiéndoles entregado por todo socorro una barrica y un tocino, volvió
-al galeón, el cual se hizo a la vela para Santo Domingo. Aunque dijo
-Escobar al Gobernador que todo lo dicho por Méndez era verdad, todavía
-pasó un mes sin decidirse, lo cual prueba la pasividad de Ovando.
-
-Diego Méndez, cansado de esperar y arrostrando todas las consecuencias,
-hizo público en Santo Domingo el peligro en que se hallaba el
-descubridor del Nuevo Mundo y el abandono en que se le tenía. Amigos y
-enemigos, todos a una, se pronunciaron en favor de Colón y en contra
-de Ovando. Cuando, merced a los sacrificios de los amigos de Colón,
-pudo Méndez fletar un buque (28 junio 1504) para dirigirse a Jamáica,
-entonces, y sólo entonces, tal vez temiendo quejas y murmuraciones de
-la opinión pública, se decidió a mandar otro en auxilio del Almirante.
-Embarcado el descubridor del Nuevo Mundo, llegó (13 de agosto) al
-puerto de Santo Domingo, teniendo de parte de Ovando un recibimiento
-poco cariñoso y aun rayano a la frialdad. Había recorrido, desde el
-río Belén a la isla Española, unas 225 leguas. Si alguno de nuestros
-lectores dudase--y no nos extrañaría su duda--de la fidelidad del
-relato, le recomendaremos que lea al P. Las Casas, que estaba a la
-sazón en Santo Domingo; a Fernando Colón, que acompañó a su padre en
-el cuarto viaje, y a Diego Méndez, que tomó parte principal en dichos
-sucesos.
-
-Háse dicho por el Sr. Fernández Duro que Ovando demoró su ayuda al
-Almirante por el temor que abrigaba de que, llegando en aquellos
-momentos, pudieran reproducirse las no extinguidas banderías.
-Deseaba--añade el distinguido historiador--recibirle «con toda
-consideración, con todo el respeto y agasajo que se le debían»[526]. A
-esto contesta--y hacemos nuestras sus palabras--el Sr. Ruiz Martínez lo
-siguiente: «Quizás sea ésta, en efecto--a falta de otra mejor--la razón
-que diera Ovando para explicar su tardanza. Pero si tal recelo, que en
-el estado que ya se hallaba la isla era infundado, pasó realmente por
-su imaginación, ¿no le imponía el más rudimentario deber de humanidad,
-ya que no de patriotismo, la obligación de enviarles un buque para que
-hubiesen marchado directamente a España, sin tocar en Santo Domingo?
-Y si esto le parecía demasiada generosidad, ¿no estaba obligado, no
-ya tratándose de Colón, no ya tratándose de españoles, sino de unos
-náufragos, cualquiera que fuese su país y nacionalidad, a ponerse en
-frecuente correspondencia con ellos y enviarles las ropas, víveres y
-demás cosas indispensables para que no pereciesen de hambre o a manos
-de los indios? ¿Qué sublevaciones podía intentar Colón, agobiado
-por los años, rendido por las fatigas, enfermo de la gota y con su
-tripulación hambrienta, desmayada y medio desnuda? ¿Qué alborotos
-sobrevinieron cuando después llegó a la isla, permaneciendo en ella
-un mes? Y, sobre todo, ¿puede justificar la simple sospecha de que
-podía producirse un escándalo en Santo Domingo, aquel abandono en que
-se dejó al Almirante? ¿Qué mayor escándalo para el mundo todo, y qué
-ignominia mayor para la patria entera, que la noticia de haber perecido
-el descubridor del Nuevo Mundo, casi a la vista de los españoles, sin
-que se le tendiera una mano compasiva, por temor a una alteración del
-orden público? ¡Afortunadamente Dios, que sin duda velaba por la vida
-de Colón, libró a nuestra patria de semejante vergüenza![527].
-
- [526] _Conferencia leída en el Ateneo de Madrid el 14 de enero
- de 1892_, pág. 17.
-
- [527] _Conferencia dada en el Ateneo de Madrid el 8 de mayo de
- 1892_, págs. 19 y 20.
-
-El 12 de septiembre se hizo Colón a la vela desde Santo Domingo para
-España. Sufrió privaciones sin cuento y fué juguete de las olas en
-las inmensidades del Océano, arribando en el más deplorable estado al
-puerto de Sanlúcar de Barrameda el 7 de noviembre de 1504.
-
-Séanos permitido exclamar: ¡Qué ingratitud tan grande! Nada prueba
-la afectuosa carta que Colón escribió a Ovando de la isla _Beata_,
-anunciándole su llegada de Jamáica, y decimos que nada prueba porque en
-aquellos momentos aún podía el Gobernador perjudicar al Almirante. Tan
-cierto es lo que decimos, que cuando llegó a España manifestó cómo el
-Gobernador deseaba su perdición, pues mandó a Diego Escobar sólo por
-saber si ya era muerto. Si tales afirmaciones pecan de atrevidas, no
-será atrevimiento por nuestra parte decir que Ovando no perdonó medio
-para molestar al Almirante. Si anduvo solícito para poner en libertad
-y perdonar a los hermanos Porras, a los marineros y grumetes, todos
-del puerto de Sevilla o de las cercanías, que se habían sublevado en
-Jamáica contra el Almirante[528], manifestóse rehacio un día y otro
-día para devolver los bienes que a los Colones les fueran tomados por
-Bobadilla.
-
- [528] Se apoderaron de los botes que Colón había comprado
- a los indios y en ellos partieron para la Española; pero
- renunciaron a su intento, y abandonando dichos botes, se
- dedicaron a recorrer como bandidos la isla.
-
-En tanto que se desarrollaban tales sucesos, la reina Isabel, cuyo
-fervor religioso nadie podría poner en duda, escribió a Nicolás de
-Ovando una carta, fechada en la ciudad de Segovia el 20 de diciembre
-de 1503, diciéndole, entre otros cosas de importancia, «que compeliese
-y apremiase a los indios a reunirse con los cristianos para que se
-convirtieran al catolicismo y les auxiliasen en los trabajos de
-población y cultivo de la Española.» Influyesen o no en el ánimo
-del comendador de Lares lo escrito por Doña Isabel, probado se
-halla que desde entonces se establecieron de un modo permanente los
-repartimientos de indios. Lo cierto es que Cristóbal Colón inició el
-abuso, Bobadilla le dió más desarrollo, y en tiempo de Ovando llegó
-a su apogeo. Lejos de nosotros pensar que las palabras citadas de
-la reina Isabel fueron la causa de los repartimientos. Suyas son
-las siguientes palabras, que también se hallan en la misma carta:
-«Pagándoles (a los indios) el jornal que por vos fuese tasado, lo cual
-hagan e cumplan como personas libres, como lo son y no como siervos;
-e faced que sean bien tratados los dichos indios e los que de ellos
-fueren cristianos mejor que los otros, e non consintades ni dedes lugar
-que ninguna persona les haga mal ni daño, ni otro desaguisado alguno, e
-los unos ni los otros no fagades ni fagan ende al, por alguna manera,
-so pena de la mi merced, y de 10.000 maravedís para la mi Cámara.»
-
-Sea de ello lo que quiera, no puede negarse que cada vez fueron mayores
-los repartimientos de indígenas. «Los premios y los castigos--escribe
-el Sr. Ruiz Martínez--consistían en dar más o menos indios; los
-servicios y las influencias se pagaban con lucidos repartimientos, y
-llegó a tal extremo el abuso, que algún tiempo después, muerta ya la
-reina Isabel, se concedían a señores de España dotaciones de centenares
-de indios para que los explotasen allá sus criados y servidores,
-y que ellos, sin moverse de Castilla, recibiesen aquí los pingües
-rendimientos»[529]. Política tan torpe ocasionó casi la despoblación de
-muchas y dilatadas comarcas. Bastará decir que de unos tres millones
-de indios que había en la Española a la llegada de Colón, quedaban
-60.000 en los últimos tiempos de Ovando. Como los indígenas se acababan
-en la Española y la avaricia de los españoles iba en aumento, el
-comendador de Lares, con el consentimiento de D. Fernando el Católico,
-hubo de transportar a la Española los indios que habitaban las islas
-Lucayas. Por el engaño primero, y por la fuerza luego, los españoles se
-apoderaban de los indios, y embarcándolos, los conducían al mercado,
-donde eran vendidos, cuando la mercancía era más abundante, al precio
-de cuatro pesos. En poco tiempo las islas Lucayas quedaron casi
-desiertas y los indios que quedaron en ellas fueron sometidos a la dura
-condición que los de la Española.
-
- [529] _Conferencia pronunciada en el Ateneo de Madrid el 8 de
- Mayo de 1892_, pág. 24.
-
-De los malos tratos que recibía hubo de protestar por última vez
-la raza indígena. Los indios del Higuey prefirieron la muerte a la
-esclavitud. Juan de Esquivel, por orden de Ovando, al frente de 400
-hombres, los venció sin ningún esfuerzo. Los que no murieron en la
-lucha, fueron ahorcados o quemados. El cacique Cotubanamá que se
-refugió en la isleta Saona con su familia, fué preso y conducido a
-Santo Domingo, pagando en la horca su amor a la independencia.
-
-En otro orden de cosas no seríamos justos si negásemos nuestros
-aplausos al gobernador Ovando. Gobernó con bastante prudencia y puso
-en orden la administración: edificó y reedificó--como dijimos en
-este mismo capítulo--poblaciones; organizó el laboreo de las minas y
-estableció cuatro fábricas para acuñar moneda. Mandó a Sebastián de
-Campo (1508) a reconocer la isla de Cuba para saber si era o no tierra
-firme, lo cual aún se ignoraba, sin embargo de la indicación que había
-hecho en su famosa carta Juan de la Cosa; y envió a Juan de Esquivel
-a la isla de Boriquen (hoy Puerto Rico), para que la reconociese. Por
-último, arrojó de la isla a la gente maleante y dictó órdenes para
-dar forma legal a los amancebamientos de españoles con indias. Si
-cometió desaciertos y errores, censurémosle; pero tengamos presente las
-creencias y costumbres de su tiempo. En otro lugar y en distinta época,
-tal vez hubiese sido excelente gobernador.
-
-D. Diego Colón, nombrado gobernador y capitán general de las Indias,
-en virtud de las estipulaciones hechas por los Reyes Católicos con su
-padre el Almirante, llegó a Santo Domingo (julio de 1509). Comenzó
-residenciando a Ovando; pero el antiguo gobernador abandonó la Isla
-Española en septiembre del dicho año y llegó a Castilla, muriendo el 29
-de mayo de 1511.
-
-¿Por qué Colón y sus hermanos fueron tan poco queridos en Santo
-Domingo? Repetiremos aquí lo que ya hemos indicado varias veces:
-los Colones, por su nacionalidad italiana y por su carácter grave y
-demasiado formal, opuesto al de los andaluces, que eran muchos en la
-Isla Española, gozaban de pocas simpatías. Sobre el particular--y
-aunque no estamos del todo conformes--veamos lo que dice Cánovas del
-Castillo: «Mas nada de esto quita que saliesen Colón y sus hermanos de
-nuestra primera colonia transatlántica malqueridos de todos; ¿y cuál
-pudo, en suma, ser la causa sino la que yo pienso, es a saber: el poco
-tacto, la violencia y falta de dotes de mando que demostraron? ¿Sería
-sólo su calidad de extranjeros? Para soberanos les venía esto mal, sin
-duda, y ya lo he dicho; pero después de todo, ¿qué nación ha habido en
-el Universo que con menos dificultad que la española se haya dejado
-regir por gente nacida en extrañas tierras?» Los marqueses de Pescara
-y del Vasto, hijos de Nápoles, aunque de antiguo origen español;
-el condestable de Borbón, francés; Filiberto de Saboya, Alejandro
-Farnesio, Castaldo, Chapín Vitelli, Ambrosio de Espínola, Torrecusa,
-¿no eran tan extranjeros como los Colones? Pues fueron todos amadísimos
-de la ruda, tal vez feroz, y asimismo rapaz y viciosa gente, aunque no
-peor que la de los otros países, sino propia de los tiempos, que a sus
-órdenes ejecutó tantas hazañas inmortales. Ninguno de los nombrados
-llegaba al mérito de Colón en cien leguas; pero así y todo, ¿no parece
-claro que hubieron de estar mejor organizados y preparados que él para
-el especial oficio del mando[530]?
-
- [530] _Conferencia pronunciada en el Ateneo de Madrid el 11 de
- febrero de 1891, _ pág. 27.
-
-Cosas muy distintas fueron las ocupaciones de los capitanes antes
-citados y la de Cristóbal Colón. El marqués de Pescara, Alejandro
-Farnesio, Ambrosio de Espinóla y demás generales, peleaban al lado de
-otros jefes españoles y bajo las órdenes de nuestros monarcas; Colón,
-por sus grandes merecimientos, por la fortuna, que siempre le fué
-propicia, por su indudable superioridad, y tal vez por su legítimo
-orgullo, hubo de colocarse a tanta altura, que los pequeños se sentían
-humillados, los grandes le envidiaban y los mismos reyes se mostraban
-recelosos de un extranjero e importuno pretendiente hacía poco tiempo
-y que a la sazón estaba colocado en un trono de gloria. Cierto es, que
-el mando del Almirante en Santo Domingo fué poco feliz, influyendo en
-ello su carácter altanero y receloso; pero, como dice el Sr. Cánovas--y
-en esto estamos conformes con el ilustre historiador--«fué bastante
-extraordinario aquel hombre, y su memoria es sobrado gloriosa, para que
-ninguna flaqueza humana, cuanto más las que se le atribuyen, pudiera
-privarle del inmenso e indestructible pedestal sobre que su figura
-histórica descansa»[531].
-
- [531] Ibidem, pág. 35.
-
-
-
-
-CAPÍTULO XXIV
-
- ULTIMOS DIAS DE COLÓN.--COLÓN EN SANLÚCAR Y EN SEVILLA.--SUS
- PADECIMIENTOS FÍSICOS Y MORALES.--CONDUCTA DEL REY CATÓLICO
- CON COLÓN.--PRESÉNTASE COLÓN A D. FERNANDO EN SEGOVIA.--CARTA
- DEL ALMIRANTE A D.ª JUANA Y A FELIPE EL HERMOSO.--COLÓN EN
- VALLADOLID.--TESTAMENTO DEL ALMIRANTE.--SU MUERTE.--CELEBRACIÓN DE
- SUS EXEQUIAS.--SUS RESTOS EN EL CONVENTO DE SAN FRANCISCO.--JUICIO
- QUE DE COLÓN FORMARON SUS CONTEMPORÁNEOS.--FIRMA DE
- COLÓN.--CASA DONDE MURIÓ COLÓN.--TRASLACIÓN DE SUS RESTOS A
- LA CARTUJA DE SANTA MARÍA DE LAS CUEVAS EN SEVILLA, LUEGO A
- LA CATEDRAL DE SANTO DOMINGO Y DESPUÉS A CUBA. HÁLLANSE EN LA
- CATEDRAL DE SEVILLA.--RELIGIOSIDAD DE COLÓN.--SU CARÁCTER,
- SEGÚN HERRERA.--OPINIÓN DE LOS REYES CATÓLICOS.--OPINIÓN DE
- BOLÍVAR.--COLÓN, SEGÚN ALGUNOS ESCRITORES DE NUESTROS DÍAS.
-
-
-El descubridor del Nuevo Mundo, enfermo y pobre, se dirigió desde
-Sanlúcar de Barrameda a Sevilla. En esta última ciudad, con fecha 21
-de abril de 1504, escribió a su hijo Diego, y, entre otras cosas, le
-decía lo siguiente: «yo he servido a sus Altezas con tanta diligencia
-y amor y más que por ganar el paraíso; y si en algo ha habido falta,
-habrá sido por el imposible ó por no alcanzar mi saber y fuerzas
-más adelante.» Intentó presentarse en la corte, impidiéndoselo la
-enfermedad que le aquejaba. «Porque este mi mal es tan malo--decía a su
-hijo en carta fechada el 1.º de diciembre--y el frío tanto conforme a
-me lo favorecer, que non podía errar de quedar en alguna venta.» Como
-sus padecimientos no le permitiesen salir de Sevilla, envió a la corte
-a su hermano Bartolomé y a su hijo natural Fernando, «niño en días,
-pero no ansí en el entendimiento», para que en unión de su otro hijo
-Diego, que residía al lado del Rey, influyesen con Don Fernando, a
-fin de que le cumpliesen todo lo estipulado. El Rey, ocupado en otros
-asuntos, no atendió las reclamaciones del Almirante.
-
-Llegada la primavera del año 1505, pudo trasladarse en una mula a
-Segovia, siendo recibido por el Rey con semblante alegre y buenas
-palabras; eran estas palabras sólo dilaciones para no cumplir lo
-pactado. Diego Colón dirigió al Rey otro memorial pidiendo lo mismo
-que su padre, obteniendo también la misma contestación. «Cuantas más
-peticiones daban al Rey--escribe Herrera--tanto mejor respondía y se
-lo dilataba; y, entre estas dilaciones, quiso el Rey que le tentasen
-de concierto, para que hiciese renunciación de los privilegios, y que
-por Castilla le harían la recompensa, y se le apuntó que le darían a
-Carrión de los Condes y sobre ello cierto Estado, de lo cual recibió el
-Almirante gran descontento, pareciéndole que era señal de no cumplirle
-lo que tantas veces con la Reina le habían prometido; y por esta causa,
-desde la cama, adonde estaba muy enfermo, con una carta se quejó al
-Arzobispo de Sevilla, remitiéndolo todo al Divino Juicio»[532].
-
- [532] _Década 1.ª_, lib. VI, cap. XIV.
-
-Ignoramos las asistencias que percibió Colón en todo aquel año y
-primeros meses del siguiente; sabemos, sí, que a sus hijos y a su
-hermano se les libraban importantes cantidades, a aquéllos por resto de
-lo devengado en sus viajes a Indias, al otro como contino de la Real
-Casa.
-
-No esperando que Don Fernando le hiciese justicia, se dirigió a Doña
-Juana y a Don Felipe, que de Flandes acababan de llegar a España. Así
-decía la carta: «Por ende humildemente suplico a VV. AA. que me cuenten
-en la cuenta de su leal vasallo y servidor, y tengan por cierto que
-bien que esta enfermedad me trabaja así agora sin piedad, que yo les
-puedo aun servir de servicio que no se haya visto su igual. Estos
-revesados tiempos y otras angustias en que yo he sido puesto contra
-tanta razon me han llevado a gran extremo. A esta causa no he podido
-ir a VV. AA. ni mi hijo. Muy humildemente les suplico que reciban la
-intencion y voluntad, como de quien espera de ser vuelto en mi honra
-y estado como mis escrituras lo prometen. La Santa Trinidad guarde y
-acresciente el muy alto y real estado de Vuestras Altezas»[533].
-
- [533] Navarrete, _Colección de viajes_, tomo III, pág. 530.
-
-Dirigióse a Valladolid, a la generosa ciudad del conde D. Pedro
-Ansúrez. (Apéndice S). La última voluntad de Cristóbal Colón,
-«documento escrito de su propio puño, fechado el 1.º de abril de
-1502» y depositado en la celda del Reverendo Padre Gaspar Gorricio,
-de la Cartuja de las Grutas, antes de la partida del Almirante a su
-cuarto viaje, fué confirmado en todas sus partes después de su vuelta,
-conforme lo declaró él mismo, reproduciéndole el día 25 de agosto de
-1505. Tiempo adelante, cuando conoció que llegaba su última hora, quiso
-darle forma y que interviniese el correspondiente escribano y notario
-público, según puede verse a continuación. Dice de la siguiente manera:
-
-«En la noble villa de Valladolid, a 19 días del mes de mayo, año
-del nacimiento de Nuestro Salvador Jesucristo de mil e quinientos e
-seis años, por ante mí Pedro de Hinojedo, escribano de cámara de sus
-Altezas y escribano de Provincia en la su Corte e Chancillería, e su
-escribano y notario público en todos los sus Reinos y Señoríos, é de
-los testigos de yuso escritos: el Sr. D. Cristóbal Colon, Almirante
-é Visorrey é Gobernador general de las islas é tierra firme de las
-Indias descubiertas é por descubrir que dijo que era, etc. Son testigos
-el bachiller Andrés Mirueña y Gaspar de la Misericordia, vecinos de
-Valladolid, y Bartolomé de Fresco, Alvaro Perez, Juan de Espinosa,
-Andrés y Hernando de Vargas, Francisco Manuel y Fernan Martinez,
-criados de dicho señor Almirante»[534].
-
- [534] En los comienzos del siglo XVI y bastante tiempo
- después, la palabra _criado_ no significaba lo que al
- presente, sino a todos los que prestaban algún servicio en las
- casas de los magnates, como el de secretarios, administradores
- u otros semejantes. Seguramente que a estos últimos se
- referían los criados del señor Almirante.
-
-Muy significativo es el párrafo siguiente: «El Rey y la Reina, nuestros
-señores, cuando yo les serví con las Indias; digo serví, que parece que
-yo, por voluntad de Dios, se las dí, como cosa que era mía... é para
-las ir a descubrir allende poner el aviso y mi persona, Sus Altezas no
-gastaron ni quisieron gastar para ello, salvo un cuento de maravedís,
-é a mí fué necesario de gastar el resto: así plugó a Sus Altezas que
-yo hubiere en mi parte de las dichas Indias, islas é tierra firme que
-son al Poniente de una raya que mandaron marcar sobre las islas de las
-Azores, y aquellas del Cabo Verde, cien leguas, la cual pasa de polo
-a polo; que yo hubiese en mi parte el tercio y el ochavo de todo, é
-además el diezmo de lo que está en ellas, como más largo se amuestra
-por los dichos mis privilegios é cartas de merced.» (Apéndice T).
-
-Instituyó Colón dos mayorazgos: uno para Don Diego, hijo legítimo; y
-otro para Don Fernando, hijo natural. En ambos excluye a las hembras,
-las cuales únicamente podrán disfrutarlos en el caso de la completa
-falta de herederos varones. Sobre este particular, el académico D.
-Luis Vidart, hace la siguiente observación: «No pesó en el ánimo del
-Almirante la gratitud a su protectora la Reina Doña Isabel de Castilla,
-para inclinarle a respetar el mejor derecho de las hijas sobre los
-sobrinos, en la herencia de los bienes, sean o no amayorazgados»[535].
-Ordenó Colón a su hijo D. Diego que fundara una capilla y que en ella
-hubiese «tres capellanes que digan cada día tres misas, una a la honra
-de la Santísima Trinidad, é la otra a la Concepción de Nuestra Señora,
-é la otra por el ánima de todos los fieles difuntos, é por mi ánima
-é de mi padre é madre é mujer.» La cláusula respecto a la madre de
-Don Fernando Colón, dice lo siguiente: «E le mando (a Don Diego) que
-haya encomendada a Beatriz Enríquez, madre de Don Fernando, mi hijo,
-que la provea que pueda vivir honestamente, como persona a quien yo
-soy en tanto cargo. Y esto se haga por mi descargo de la conciencia,
-porque esto pesa mucho para mi ánima. La razon dello non es lícito
-de la escribir aquí.» A continuación del testamento se halla una
-memoria escrita de mano del Almirante, en que dispone se diese: «a
-los herederos de Jerónimo del Puerto, veinte ducados; a Antonio Vaso,
-dos mil quinientos reales, de Portugal; a un judío que moraba a la
-puerta de la Judería de Lisboa, el valor de medio marco de plata; a los
-herederos de Luis Centurion Escoto, treinta mil reales, de Portugal;
-a esos mismos herederos y a los de Paulo de Negro, cien ducados, y a
-Bautista Espíndola ó a sus herederos, si es muerto, veinte ducados.»
-(Apéndice U).
-
- [535] _Colón o la ingratitud de España._ Conferencia leída el
- 21 de enero de 1892 en el Ateneo de Madrid, pág. 26.
-
-Escribe Don Fernando Colón, que cuando el Rey Católico salió de la
-ciudad de Valladolid a recibir a Felipe I _el Hermoso_, que venía
-a reinar en España, su padre, «el Almirante quedó muy agravado de
-gota y otras enfermedades, que no era la menor el verse decaído
-de su posesion, y en estas congojas dió el alma a Dios el día de
-su Ascension[536] a 20 de mayo de 1506, en la referida villa de
-Valladolid, habiendo recibido antes todos los Sacramentos de la
-Iglesia. Fueron sus últimas palabras: _In manus tuas, Domine,
-commendo spiritum meum_. Las exequias se celebraron en Santa María la
-Antigua»[537].
-
- [536] No fué el día de la Ascensión, porque en aquel año cayó
- el 21.
-
- [537] Véase Washington Irving, _Vida y viajes de Colón_.
-
-Los restos del Almirante se depositaron--según algunos cronistas--en
-el convento de San Francisco. El Dr. D. Lorenzo Galíndez de Carvajal
-(n. en Plasencia el 1472 y m. en Burgos el 1532), en sus _Adiciones
-genealógicas a los Claros varones de Castilla_, de Fernán Pérez de
-Guzmán, escribe lo siguiente: «D. Cristóbal Colón, primer Almirante
-de las Indias, el cual primero las descubrió y halló en el año de mil
-cuatrocientos noventa y dos, y murió en Valladolid en el mes de mayo
-de mil quinientos seis, y allí se sepultó en el Monasterio de San
-Francisco en la capilla de Inés de Lacerda, para se llevar a la iglesia
-mayor de Sevilla, donde mandó hacer su capilla»[538]. En esta o en
-otras fuentes bebieron Washington Irving y Prescott, aquél en su obra
-ya citada, y éste en su _Historia de los Reyes Católicos D. Fernando
-y Doña Isabel_, cuando dicen que «los restos de Colón se depositaron
-primeramente en el convento de San Francisco de Valladolid»[539].
-
- [538] _Colección de documentos inéditos_, etc., t. XVIII, p.
- 467. Adición al cap. VI del Almirante D. Alonso Enríquez.
-
- [539] Tomo VII, p. 126.--Madrid, 1848. Tr.
-
-Ni dentro, ni fuera de España se hizo apenas caso de la muerte de
-Colón. La atención pública en España se hallaba distraída por la
-llegada de la princesa Juana y de su marido el archiduque Felipe de
-Austria, llamado el _Hermoso_, quienes iban a tomar posesión del reino
-de Castilla. A grandes y pequeños les interesaba saber si eran o no
-eran ciertas las discordias conyugales entre los dos príncipes, y
-si eran o no eran ciertos los disgustos y rencores entre el yerno y
-el suegro. A todos preocupaban las divisiones palaciegas; a ninguno
-el fallecimiento del hombre que había dado a España la mitad del
-globo. Europa tenía fijos sus ojos en el renacimiento, ya literario,
-ya artístico, y en las famosas guerras de Italia. Sucedíanse los
-descubrimientos y los inventos. ¿Quién había de acordarse de Colón,
-cuando sucesos de tanta importancia preocupaban a todas las naciones?
-
-¿Qué juicio habían formado los contemporáneos de Colón? Pedro Mártir
-de Anglería, historiógrafo real, que por el año 1506 se hallaba
-cerca de la hermosa ciudad del Pisuerga, no dice una palabra ni de
-la enfermedad ni de la muerte de Colón; y entre las muchas cartas
-curiosas de aquellos tiempos, publicadas en la _Biblioteca de autores
-españoles_[540], no hay tampoco dato alguno sobre el particular; los
-redactores del _Cronicón de Valladolid_[541], que dan noticia de las
-cosas más insignificantes de la ciudad, no creyeron que la muerte del
-insigne genovés merecía la pena de escribir unas cuantas líneas; el
-historiador valisoletano Antolínez de Burgos, que nació en el último
-tercio del siglo XVI y murió a mediados del XVII, se contentó con
-decir que acabó el Almirante sus días en Valladolid en mayo de 1506,
-y D. Manuel Canesi, hijo de una de las familias principales de dicha
-población, en su _Historia de Valladolid_, en seis tomos[542] escribe
-que murió el «año 1506, a 26 de mayo (algunos dicen a 6)». Ignoraba,
-pues, Canesi, que Cristóbal Colón falleció el 20 del citado mayo.
-
- [540] Tomos XIII y LXII.
-
- [541] Comienza en el año 1333 y termina en el 1539.
-
- [542] Esta obra, aún inédita, al ocurrir la muerte de D.
- Manuel en el año de 1750, se vendió por sus herederos a los
- Sres. Estradas, de éstos pasó a poder de D. Diego Sierra,
- vecino de Palencia, viniendo a parar a un puesto de libros
- viejos en Madrid, donde la compró D. Fidel de Sagarminaga, de
- Bilbao. A la muerte de D. Fidel de Sagarminaga, dicha obra,
- con la rica librería de dicho señor, se donó a la Diputación
- de Vizcaya. El título es el siguiente: _Historia Secular
- y Eclesiástica de la muy antigua, augusta, coronada, muy
- ilustre, muy noble, rica y muy leal ciudad de Valladolid,
- dedicada a los Señores Justicia y Regimiento, compuesta por D.
- Manuel Canesi Acebedo, natural de ella y criado de su excelso
- Ayuntamiento_.
-
-Otra prueba del poco interés que excitó la muerte del Almirante, se
-encuentra en la obra alemana intitulada _Países ignotos_, que terminó
-Ruchhamer el 20 de septiembre de 1508, pues en ella se refiere que
-Colón y su hermano Bartolomé vivían todavía en la corte de España.
-
-De modo que no pocos historiadores contemporáneos y muchos de los que
-después, hijos de Valladolid, escribieron sucesos de ciudad tan noble,
-apenas dedican unas pocas palabras de dudosa veracidad o no citan la
-muerte del hijo de Génova. Por el contrario, Galíndez de Carvajal en
-aquellos días, al tener noticia del fallecimiento de Colón, expresaba:
-«Podrá la inscripción que se le ha puesto borrarse de la piedra; pero
-no de la memoria de los hombres.» Estanques, cronista de Felipe el
-_Hermoso_, decía: «El descubrimiento de las Indias por D. Cristóbal
-Colón fué la cosa más señalada que antes de sus tiempos aconteció en el
-mundo..., el cual, si se hiciera en el de los griegos y romanos, cierto
-es que lo ensalzaran y ponderaran en muchos volúmenes e historias, como
-la grandeza del caso merecía.» Oviedo escribía a Carlos I lo que sigue:
-«Porque aunque todo lo escripto y por escribir en la tierra perezca,
-en el cielo se perpetuará tan famosa historia, donde todo lo bueno
-quiere Dios que sea remunerado y permanezca para su alabanza y gloria
-de tan famoso varón. Los antiguos le hubieran erigido estatua de oro,
-sin darse por ello exentos de gratitud.» Pinel y Monroy expone dicho
-particular en estos términos: «Fué, sin duda, la dificultosa empresa
-de D. Cristóbal la de mayor admiración que pudo caber en ánimo mortal,
-y que jamás imaginó ni concibió la esperanza de los siglos; y pudo con
-razón decirse que después de la creación del mundo y la redención del
-género humano, no resaltará en las letras sagradas ni profanas otra
-obra de mayor grandeza.»
-
-En la ciudad de Roma, Huberto Foglieta, historiador de las grandezas
-de la Liguria, manifestó su indignación contra _el vergonzoso silencio
-e increible ceguedad de su patria_ (Génova), que decretaba estatuas a
-ciudadanos de escaso mérito y no erigía ninguna al único de sus hijos
-cuya gloria no tenía igual[543]. La república de Génova, participando
-de la general indiferencia, no pensó, hasta el año 1577 «en consagrarle
-un trozo de aquel mármol de que tan pródigos son sus palacios»[544].
-
- [543] _Clarorum ligurum elogia_, pág. XXXVI.--Roma, 1577.
-
- [544] Roselly de Lorgues, _Hist. de Colón_, Introd. de Fr. R.
- B. tom. I, pág. 16.
-
-Ofrece cierta curiosidad la firma del Almirante, la cual es como sigue:
-
- .S.
- .S. A .S.
- X M Y
- Xpo FERENS
-
-El significado es el siguiente: _Servus, Supplex Altissimi Salvatoris.
-Jesús, María, Joseph. Christo Ferens_. Traducido al romance, será:
-_Siervo humilde del Altísimo Salvador. Jesús, María, José. El que lleva
-a Cristo_ (esto es, _Christophorus_, Cristóbal). En la firma, como
-en otras cosas, se ve con toda claridad la influencia de la religión
-cristiana sobre el alma creyente de Colón. Dice el P. Las Casas en su
-obra (lib. I, cap. 102) lo siguiente: «Siendo el Almirante muy devoto
-de San Francisco, prefirió también el color gris parduzco del hábito de
-su Orden; y le vimos en Sevilla llevar un traje que era poco menos que
-idéntico al hábito de los frailes franciscanos.» Del mismo Almirante
-son las palabras que a continuación copiamos: «Para la realización
-del viaje a la India de nada me han servido los razonamientos, ni las
-matemáticas, ni los mapamundis. Se cumplió sencillamente lo que predijo
-el profeta Isaías»[545].
-
- [545] Véase Navarrete, II, 229 y siguientes.
-
-Consideremos ahora dos asuntos de relativa importancia: la casa en que
-murió Cristóbal Colón y el lugar donde han descansado los restos del
-Almirante[546].
-
- [546] Sobre el particular publicamos un artículo en la
- _Revista de España_, núm. 566, correspondiente al 30 de
- Octubre de 1892, que después se reprodujo en la _Revista
- Contemporánea_, número 628, del 15 de agosto de 1902, y ahora
- lo trasladamos en parte a este lugar.
-
-¿En qué casa murió el insigne descubridor del Nuevo Mundo? Don Matías
-Sangrador fué el primero que escribió: «Colón murió en la casa número
-2[547] de la calle Ancha de la Magdalena, que siempre han poseído como
-de mayorazgo los que llevan este ilustre apellido»[548]. A pesar de la
-afirmación tan terminante del laborioso escritor valisoletano, cuando,
-en el año 1865, se quiso tributar un testimonio de respeto a la memoria
-de Colón, los resultados no correspondieron a las investigaciones que
-se realizaron, según se muestra por el documento que copiamos:
-
- «_Antecedentes relativos a la casa que en la calle de la Magdalena de
- la ciudad de Valladolid posee el Sr. D. Diego Colón._
-
- Los Sres. Licenciados D. Hernando Arias de Rivadeneira y don
- Francisco de Rivadeneira, arcediano de Palencia, por escritura que
- otorgaron con fecha en la ciudad de Valladolid y diciembre de 1551 a
- testimonio del escribano de S. M. D. Diego Alonso Terán, y en virtud
- de Real facultad, fundaron un mayorazgo titulado de Rivadeinera,
- con los bienes que compraron a Juan de Segovia y a Juana Rodríguez,
- su mujer, agregando a él la casa principal de su morada que tenían
- en la ciudad de Valladolid a la calle que decían de la Magdalena,
- lindante por un lado con corrales de la casa de Diego de Palacios
- Mudarra (hoy herederos del Sr. D. José Arellano); por otro, con casas
- del fundador D. Hernando, y por delante con la calle pública, cuyo
- mayorazgo lo instituyeron en cabeza del hijo de D. Hernando, D. Diego
- de Rivadeneira y sus sucesores.
-
- La Sra. D.ª Josefa de Sierra Sarria Salcedo y Rivadeneira, sucesora
- del referido Sr. D. Diego Rivadeneira, poseedora del mayorazgo de
- este título y abuela del Sr. D. Diego Colón, casó en 13 de marzo de
- 1780 con el Ilmo. Sr. D. José Joaquín Colón de Toledo y Larreategui,
- descendiente del descubridor del Nuevo Mundo, D. Cristóbal Colón.
-
- Por lo expuesto se demuestra que la casa sita en la calle de la
- Magdalena de la ciudad de Valladolid no perteneció al Almirante D.
- Cristóbal Colón ni a sus sucesores, hasta que, por el matrimonio
- del ilustrísimo Sr. D. José Joaquín Colón de Toledo con la Sra.
- D.ª Josefa de Sierra y Sarria, recayó en la familia de Colón como
- poseedora del mayorazgo de Rivadeneira.
-
- Muy bien pudo suceder que el Almirante D. Cristóbal Colón, por
- relaciones que le uniesen con la Sra. D.ª María de Rivadeneira o
- con D. Diego Hernández de Segovia, padres del D. Hernando Arias de
- Rivadeneira, o por otra cualquiera causa, habitase la calle de la
- Magdalena cuando en 1506 estuvo en Valladolid; pero en el archivo del
- señor D. Diego Santiago Colón de Toledo no existe ningún antecedente
- legal que justifique que la relacionada casa fuese habitada por tan
- ilustre señor.
-
- Cuanto queda relacionado es lo único que puede decirse relativo a
- la procedencia de la casa de la calle de la Magdalena, y a lo que
- resulta del archivo del Sr. Colón de Toledo sobre la posibilidad de
- que fuese habitada por el Almirante D. Cristóbal Colón.--Madrid 28 de
- septiembre de 1865.--P. O., _Cipriano Sáenz_»[549].
-
- [547] Hoy núm. 7.
-
- [548] _Hist. de Valladolid_, t. I, pág. 309.
-
- [549] Hállase el original en el Archivo municipal. Expediente
- instruído para tributar un testimonio de respeto a la memoria
- de Colón, Cervantes y conde Ansúrez.
-
-Sin embargo, la comisión de Valladolid, tenaz en su empeño, dispuso
-colocar la siguiente inscripción:
-
- «Aquí murió Colón.
- ¡Honor al genio!»
-
-Las razones en que aquélla se fundaba eran:
-
- «Se ha dispuesto colocar esta lápida en el frente de la casa núm. 7
- de la calle de Colón, perteneciente al Sr. D. Diego Santiago Colón
- de Toledo, descendiente del ilustre genovés, descubridor del Nuevo
- Mundo, y en cuya casa hay datos para presumir que fué la en que
- falleció éste, si bien sólo se halla comprobado que sus honras se
- celebraron en la iglesia de Nuestra Señora de la Antigua»[550].
-
- [550] Archivo municipal, año 1866.
-
-Además del documento procedente del archivo del Sr. D. Diego Santiago
-Colón de Toledo, es evidente que la casa señalada como tal no sirvió de
-última morada, ni en ella acabó sus días Cristóbal Colón, indicándolo
-así su género de construcción, la cual debió tener lugar ya bien
-entrado el siglo XVI.
-
-¿Es la conocida hoy con el nombre de cárcel de corona, situada en la
-calle de los Templarios, núm. 6? Podemos asegurar, según documentos
-que hemos tenido a la vista, que la mencionada casa era hospital por
-entonces, habiéndose hecho después reconstrucciones, obras y reparos de
-importancia. ¿Era la que se hallaba casi enfrente de la conocida como
-casa de Colón, quemada hace pocos años, y edificada luego con el núm.
-4? Alguno lo creyó así, fundándose en que en ella se encontraron un
-nivel y una regla para trazar planos, los cuales debían de pertenecer a
-últimos del siglo XV o a principios del XVI; pero dado que sea verdad
-lo expuesto, nada prueba, si se tiene en cuenta que aquellos objetos
-estaban en la buhardilla a la vista de todos, y a mayor abundamiento,
-se hará notar que en dicha casa vivió algunos años un industrial
-dedicado a la compra y venta de antigüedades. En resumen, no se
-encuentra ninguna luz que nos oriente en tan obscuro camino, y es de
-presumir que será una de las cosas destinadas a no saberse nunca.
-
-Otro asunto se presenta también a nuestra consideración. ¿Llevaron
-los franciscanos el cuerpo de Colón a determinada sepultura, como
-cree Galíndez Carvajal, o fué a parar al enterramiento general, como
-sospechan otros? No negaremos que los frailes de San Francisco le
-ayudaron a bien morir y celebraron sus funerales en Santa María la
-Antigua; pero tampoco debe olvidarse que el descubridor del Nuevo
-Mundo era hermano de la orden tercera. También debemos tener presente
-las palabras del Conde Roselly de Lorgues: «Es muy cierto, dice, que
-la muerte de un subgobernador, de un coronel, hace hoy más ruido en
-una provincia, que no la ocasionaba entonces en España la pérdida del
-hombre que había hallado un mundo»[551].
-
- [551] _Historia de la vida y viajes de Cristóbal Colón_, tomo
- II, pág 46.
-
-Nosotros sólo diremos que se tiene noticia exacta de otros
-enterramientos y de sus letreros, poco importantes si se comparan con
-el del ilustre navegante, y nada se dice del de Colón. En la Historia
-del Convento de San Francisco, de Fray Martín de Sobremonte, obra
-voluminosa, manuscrita, llena de curiosas noticias y de preciosos
-datos donde las cosas más insignificantes se detallan con exactitud
-matemática, y muy especialmente las sepulturas de personas religiosas o
-no religiosas, no hay indicación alguna sobre la de Colón. El título de
-la obra es el siguiente:
-
-_Noticias chronographicas y topographicas del Real y religiosisimo
-convento de los Frailes Menores Observantes de San Francisco de
-Valladolid, cabeza de la Provincia de la Inmaculada Concepcion de
-Nuestra Señora._
-
-Recogidas y escritas por Fray Matthias de Sobremonte, indigno Fraile
-Menor, y el menor de los moradores de el mismo convento.
-
- Año de MDCLX.
-
-En la parte I, que llama _Chronographica_, noticia XI, pág. 55 v.ª, se
-halla un epígrafe que intitula: _De algunos religiosos cuyas cenizas
-descansan en este convento_, y se lee que «Fray Pedro de Santoyo está
-enterrado en la capilla mayor desde el año 1431», etc., pág. 56, y más
-adelante, que «Fray Bernardino de Arebalo está en la capilla mayor»,
-etcétera, pág. 57. En la noticia XII, _De algunas cosas dignas de
-memoria que an sucedido en este convento_, pág. 61, se lee que «D.
-Alvaro de Luna estuvo enterrado en el convento», pág. 63.
-
-En la parte II, que designa con el nombre de _Topographica_, y en la
-noticia III, _De las capillas, altares y sepulturas_, etc., consta
-que «el Padre Guevara, Obispo de Mondoñedo, fué enterrado en San
-Francisco», pág. 20, y bajo el epígrafe _Otras sepulturas de personas
-de quenta_, página 32, se dan detalles de enterramientos que llaman la
-atención por lo minuciosos. ¡Ni una palabra acerca de la sepultura de
-Cristóbal Colón!
-
-De modo que el P. Sobremonte no ignoraba las sepulturas de los frailes
-Santoyo, Arebalo y del cronista P. Guevara, de D. Alvaro de Luna, de
-D.ª María de Mendoza, de D.ª Leonor de los Leones y de muchos más:
-¿puede admitirse que olvidase la de Colón?
-
-Don Rafael Floranes, que escribió en el siglo XVIII, y cuyos preciosos
-manuscritos se hallan en la Biblioteca Nacional, tampoco nombra la
-del descubridor del Nuevo Mundo. Entre las obras del insigne escritor
-valisoletano, citaremos _Inscripciones de Valladolid_,(un tomo)[552],
-y _Apuntes para la Historia de Valladolid_ (cinco tomos). Trata en
-la primera de las inscripciones que se pusieron en las capillas de
-las iglesias y conventos, habiéndonos fijado especialmente en las
-capillas de la _Orden Tercera de San Francisco_. El título de la
-segunda es _Apuntes para la Historia de Valladolid_[553]. Datos muy
-curiosos se encuentran en el primer tomo[554], varias noticias y
-algunos enterramientos en el segundo [555], y del tercero[556] lo que
-copiamos a continuación: _Noticias del convento de San Francisco de
-Valladolid conducentes a la Historia de esta ciudad_. Entre los varios
-epitafios hay el siguiente: «Aquí yace el bienaventurado Padre Fray
-Pedro Santoyo, Autor de la Regular Observancia en España y Fundador
-de esta Santa Provincia de la Concepción: murió en este convento con
-opinión de santidad y milagros, año de 1431 a 7 de abril; veinte
-años después le trasladaron junto al altar mayor, en un sepulcro de
-piedra; y en el año de 1629 a 4 de mayo le trasladaron a este lugar
-con licencia del Ordinario.» Más adelante leemos: _Noticias sacadas
-del Libro de la Sacristía de San Francisco, titulado el Libro de las
-sepulturas y capillas deste convento de San Francisco en Valladolid_.
-También, aunque ligeramente, hemos registrado los tomos cuarto[557]
-y quinto[558]. Don Rafael Floranes, como el P. Sobremonte, son
-diligentísimos escritores y de indiscutible autoridad en el asunto de
-que se trata.
-
- [552] _Departamento de manuscritos_, Mss. 11.246.
-
- [553] _Departamento de manuscritos._
-
- [554] Mss. 11.281.
-
- [555] Mss. 11.282.
-
- [556] Mss. 11.283.
-
- [557] Mss. 11.284.
-
- [558] Mss. 11.285.
-
-Dado como cierto que los restos de Colón se colocaron en determinada
-sepultura, ¿cuándo se trasladaron desde las bóvedas del convento de San
-Francisco a la Cartuja de Santa María de las Cuevas? Solamente se sabe
-que el 8 de septiembre de 1523, el cuerpo de Cristóbal Colón, según
-el testimonio de su hijo Diego, estaba depositado en el monasterio
-de Sevilla. De modo que en el período de diez y siete años, o sea,
-desde el 20 de mayo de 1506 hasta el 8 de septiembre de 1523, se puede
-asegurar que se verificó la primera traslación. Prescott dice que dicha
-traslación se hizo seis años después de la muerte del Almirante[559];
-pero no advirtió que Galíndez Carvajal escribió sus _Adiciones
-genealógicas_ en 1517, después del mes de octubre, y de ellas se
-desprende que todavía se encontraban los restos en San Francisco.
-
- [559] Ob. cit., tomo VII, pág. 120.
-
-¿Cuándo fueron trasladados por segunda vez desde el Monasterio de las
-Cuevas a la Iglesia Catedral de Santo Domingo? Créese que en el año
-1536[560]; se dice que la inhumación en la capilla mayor de la Catedral
-se verificó en 1540, y se ignora si tuvo o no tuvo lápida su tumba.
-
- [560] Así opinó también Prescott. Ibidem.
-
-Por el tratado de Basilea del 22 de julio de 1795, la isla de Santo
-Domingo pasó a formar parte de la república francesa, y los huesos
-del Almirante, exhumados el 20 de diciembre, se transportaron por don
-Gabriel de Aristizábal, Teniente General de la Armada, a la capital
-de Cuba, conducidos a la Catedral y depositados en un nicho que se
-abrió en el presbiterio al lado del Evangelio. En la Habana estaban el
-15 de enero de 1796. Se duda por algunos escritores dominicanos que
-los restos de Cristóbal Colón fuesen los mismos que se llevaron a la
-Habana, y afirman que eran los de su hermano Bartolomé o de su hijo
-Diego, y D. Fr. Roque Cocchia, Obispo de Orope, asegura, con sobrada
-ligereza, que el 10 de septiembre de 1877, encontró en la Catedral de
-Santo Domingo los _verdaderos restos_ de Cristóbal Colón.
-
-Ignórase, pues, la época en que fueron trasladados los restos de Colón
-desde Valladolid a Sevilla y desde Sevilla a Santo Domingo, y el Obispo
-citado, no solamente duda, sino cree que aquéllos todavía descansan en
-la Catedral dominicana.
-
-Hasta el 1899 estuvieron en la Habana, trasladándose en dicha fecha
-a Sevilla. Colocóse el pedestal en 1902, en la nave sur del templo,
-delante de la puerta de San Cristóbal. En el centro del pedestal
-se destacan las armas _chicas_ de Sevilla que consisten en la
-figura[ilustración][561] entre las siguientes inscripciones: «Sevilla,
-1891[562] y 1902[563].» Gótica inscripción ocupa todo el perímetro:
-«Cuando la Isla de Cuba--dice--se emancipó de la madre España, Sevilla
-obtuvo el depósito de los restos de Colón y su Ayuntamiento erigió este
-pedestal.» Encima del pedestal se admiran, en buen tamaño, los reyes
-de armas o heraldos de los cuatro reinos de Castilla, León, Aragón y
-Navarra, colocados uno en cada ángulo y sosteniendo sobre sus hombros
-el sarcófago. En la cara inferior del sarcófago, en letras góticas y
-doradas, hay un letrero que dice: «Aquí yacen los restos de Cristóbal
-Colón. Desde 1796 los guardó la Habana y este sepulcro por Real orden
-de 26 de febrero de 1891.»
-
- [561] Alfonso X _el Sabio_ concedió dichas armas _chicas_ en
- 1283 a Sevilla, por haberse mantenido leal cuando casi todo el
- reino se había alzado en contra suya. Significan: _No madeja
- do_.
-
- [562] Por Real orden del 26 de febrero de 1891 (_Gaceta_ del
- 27) se dispuso la erección de un monumento en la Catedral de
- la Habana para sepulcro de Colón. En el mismo año y mediante
- informe de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, se
- concedió el premio al proyecto de D. Arturo Mélida. Hízose
- el pedestal de piedra mármol y figuraba un templo o pirámide
- azteca. Cuando Cuba logró su independencia, al mismo tiempo
- que las cenizas del Almirante, se quiso trasladar el monumento
- a España. Como esto último era muy difícil, dado el mucho
- peso del pedestal, se hizo otro más modesto y con diferente
- carácter, también bajo la dirección del Sr. Mélida, para
- colocarlo en la Catedral de Sevilla.
-
- [563] Esta es la fecha en que se verificó en la ciudad
- andaluza la inauguración del artístico pedestal o histórico
- monumento.
-
-En el paño fúnebre se lee:
-
- _A Castilla y a Aragón_
- _Nuevo Mando dió Colón._
-
-Dice el cronista Herrera que era Colón ferviente religioso.
-«Acostumbraba a decir: _En el nombre de la Santísima Trinidad_. Cuando
-escribía alguna carta o algún otro documento, ponía en la cabeza:
-_Jesus, Cruz, María sit nobis en via_. Su juramento consistía algunas
-veces en estas palabras: _Juro a San Fernando_. Si cuando escribía
-cartas, especialmente a los reyes, quería afirmar alguna cosa, sus
-palabras eran: _Hago juramento que es verdad esto_. Observaba los
-preceptos de la iglesia respecto al ayuno, confesaba y comulgaba muchas
-veces, rezaba todas las horas canónicas, era simplicísimo de blasfemias
-y juramentos, devotísimo de Nuestra Señora y del Bienaventurado San
-Francisco; pareció ser muy agradecido a Dios por los beneficios
-recibidos; por lo cual, casi por proverbio, cada hora traía, que le
-había hecho Dios grandes mercedes, como a David. Cuando le llevaban
-algún oro o cosas preciosas, en su Oratorio, de rodillas, daba gracias
-a Dios porque de descubrir tantos bienes le hacía digno; era muy celoso
-de la honra de Dios y muy deseoso de la conversión de los indios, y
-que por todas partes se sembrase y ampliase la fe de Jesucristo, y
-singularmente aficionado y devoto de que Dios le hiciese digno de
-que pudiese ayudar en algo para ganar el Santo Sepulcro, y con esta
-devoción, y la confianza que tuvo de que Dios le había de guiar en el
-descubrimiento de este Orbe que prometía, suplicó a la Serenísima Reina
-Doña Isabel que hiciese voto de gastar todas las riquezas que por su
-descubrimiento para los Reyes resultase, en ganar la tierra y Casa
-Santa de Jerusalén. Fué varón de grande ánimo, esforzado y de altos
-pensamientos: inclinado particularmente a lo que se puede colegir de
-su vida, hechos, escrituras y conversación, a acometer hechos egregios
-y señalados; paciente y muy sufrido, perdonador de las injurias, y que
-no quería otra cosa, según de él se cuenta, sino que conociesen los
-que le ofendían sus errores y se le reconociesen los delincuentes;
-constantísimo y adornado de longanimidad en los trabajos y adversidades
-que le ocurrieron siempre, teniendo gran confianza de la Providencia
-Divina, y entrañable fidelidad y grandísima devoción siempre a los
-Reyes, y en especial a la Reina Católica; y si él alcanzara el tiempo
-de los antiguos, por la admirable empresa de haber descubierto el Nuevo
-Mundo, además de los templos y estatuas que le hicieran, le dedicaran
-alguna Estrella en los Signos Celestes, como a Hércules y a Baco; y
-nuestra Edad se puede tener por dichosa por haber alcanzado tan famoso
-varón, cuyos loores serán celebrados por infinitos siglos»[564].
-
- [564] _Década_ 1.ª, lib. VI, cap. XV, pág. 168.
-
-Por último, veamos el retrato que, bajo el punto de vista moral, hace
-el cronista Herrera del Almirante. Solía decir «cuando reprehendía o
-se enojaba con alguno: _¿Do vos a Dios, no os parece esto y esto?_ o
-_¿por qué hicistes esto y esto?_» Supo mucha astrología y muy perito en
-la navegación; supo latín e hizo versos. En las cosas de la religión
-cristiana fué muy católico y de mucha devoción.
-
-Creemos de inestimable valor el juicio que acerca de Colón tuvieron
-Doña Isabel y Don Fernando. Después del descubrimiento del Nuevo
-Mundo, los Reyes Católicos escribieron a Colón lo siguiente: «Una de
-las principales cosas porque esto nos ha placido tanto es por ser
-inventada, principiada é habida por vuestra mano, trabajo é industria.
-Y cuanto más en esto platicamos y vemos, conocemos cuán gran cosa ha
-seido este negocio vuestro, y que habéis sabido en ello más que nunca
-se pensó que pudiera saber ninguno de los nacidos.»
-
-Y Bolívar, el gran Bolívar, decía lo siguiente a sus amigos: «El plan
-en sí mismo (la fundación de la República de Colombia) es grande y
-magnífico; pero además de su utilidad deseo verlo realizado, porque
-nos da la oportunidad de remediar en parte la injusticia que se ha
-hecha a un grande hombre, a quien de ese modo erigiremos un monumento
-que justifique nuestra gratitud. Llamando a nuestra República Colombia
-y denominando su capital Las Casas, probaremos al mundo que no sólo
-tenemos derecho a ser libres, sino a ser considerados bastantemente
-justos para saber honrar a los amigos y a los bienhechores de la
-humanidad: Colón y Las Casas pertenecen a la América. Honrémonos
-perpetuando sus glorias»[565].
-
- [565] O'Leary, _Bolívar y la emancipación de Sud-América_,
- tomo II, pág. 22.
-
-Entre los escritores modernos que con más injusticia han escrito contra
-Colón se hallan Aarón Goodrich y María A. Brown, ambos americanos. De
-Goodrich son las siguientes afirmaciones: Dice que en las galeras del
-pirata Colombo el _Mozo_ (cuyo verdadero nombre era Nicolo Griego)
-se hallaba y tomó parte en el combate que en las costas de Portugal
-se dió contra la flota de Venecia, un tal Giovanni o Zorzi, pariente
-del citado jefe, que también usaba el sobrenombre de Colombo, el cual
-era terrible corsario, que había pasado toda su vida, ya robando en
-los mares, ya comerciando con carne humana en las costas de Guinea.
-Tomando el nombre de Colón, se casó en Portugal con Felipa Moriz de
-Mello. Escribe también que domiciliado Colón en la isla de la Madera,
-se apoderó de los documentos y mapas de Alonso Sánchez de Huelva. Añade
-Goodrich que el rey de Portugal le rechazó por la desmedida codicia de
-las proposiciones presentadas; pero él, apelando a la hipocresía y a la
-más baja adulación, se hizo oir en España.
-
-La señora Brown, deseosa de llamar la atención del público indocto,
-comienza diciendo que no hay ningún cristiano que tenga buenas
-cualidades y que a esa religión se deben todos los males de América.
-Colón fué el que llevó el cristianismo al Nuevo Mundo; de modo, que él
-y solo él es el responsable de los citados males. Llama al Almirante
-«infame, aventurero, usurpador, pirata, traficante de carne humana»,
-y otras cosas semejantes. «La religión cristiana--y estas son sus
-palabras--debe ser abolida, todo sacerdote expulsado, y el nombre de
-Cristo maldito como enemigo del género humano.»
-
-Consideremos, por el contrario, a los panegiristas del hijo de
-Génova. Entre ellos se encuentra el Sr. Peragallo y el abate Martín
-Casanova de Pioggiola, mereciendo entre todos el primer lugar, por sus
-exagerados encomios, por su cultura y aun por la elegancia del estilo,
-el conde Roselly de Lorgues. «Digamos con toda franqueza--tales son
-sus palabras--lo que pensamos acerca de Colón. Ese hombre no tuvo
-ningún defecto ni ninguna cualidad del mundo. Tenemos fundados motivos
-para considerarle como a Santo»[566]. «Acabamos de ver--dice más
-adelante--un hombre de virtud perpetua, de entera pureza de corazón,
-cuya grandeza moral excede a los tipos más célebres de la antigüedad,
-y no es inferior, por cierto, a las más notables figuras de los héroes
-formados por el Evangelio»[567]. Por último, el devoto panegirista del
-Almirante, escribe también: «El contemplador de la Naturaleza, heraldo
-de la Cruz, libertador en esperanza del Santo Sepulcro, lleva en todos
-sus hábitos la señal de su apostolado. El embajador de Dios a las
-naciones desconocidas se distingue, entre todos los hombres, por el
-caracter de su misión augusta»[568].
-
- [566] _Cristóbal Colón_, tomo II, pág. 80.
-
- [567] Pág. 83.
-
- [568] Pág. 97.
-
-Prescindiendo de los juicios, lo mismo de los enemigos que de los
-amigos de Colón, no haciendo caso de censuras ni de aplausos que ante
-el severo tribunal de la Historia carecen de valor alguno registraremos
-los nombres de aquellos escritores que más se han distinguido por su
-competencia e imparcialidad. «Lo que más caracteriza a Colón--dice A.
-de Humboldt--es la penetración y extraordinaria sagacidad con que se
-hacía cargo de los fenómenos del mundo exterior, y tan notable es como
-observador de la naturaleza que como intrépido navegante. Al llegar a
-un mundo nuevo y bajo un nuevo cielo, nada se oculta a su sagacidad,
-ni la configuración de las tierras, ni el aspecto de la vegetación, ni
-las costumbres de los animales, ni la distribución del calor según la
-influencia de la longitud, ni las corrientes, ni las variaciones del
-magnetismo terrestre... Y no se limita a la observación de los hechos
-aislados, que también los combina y busca su mutua relación, elevándose
-algunas veces atrevidamente al descubrimiento de las leyes generales
-que reaccionan el mundo físico. Esta tendencia a generalizar los hechos
-observados, es tanto más digna de atención cuanto que, antes del fin
-del siglo XV, y aun me atrevería a decir que casi antes del Padre
-Acosta, no encontramos otro intento de generalización»[569].
-
- [569] _Cristóbal Colón y el descubrimiento de América_, tomo
- II, págs. 15 y 18. Tr.
-
-Hermosa es la pintura que hace de Colón el primero de nuestros
-oradores. «Hombre maravilloso--dice Castelar--en quien se unen acción
-y pensamiento, fantasía y cálculo, el espíritu generalizador de los
-filósofos y el espíritu práctico de los mercaderes; verdadero marino
-por sus atrevimientos y casi un religioso por sus deliquios; poeta
-y matemático, el tiempo y el espacio en que nace y crece nos dan
-facilidades grandísimas de conocerlo y apreciarlo»[570]. Más adelante,
-añade: «Colón, profeta y mercader, vidente y calculador, cruzado y
-matemático; especie de Isaías en sus adivinaciones y de banquero en
-sus cálculos; con el pensamiento a un tiempo en la religión y en su
-negocio; sublime oráculo, de cuyo libro brotan profecías a borbotones
-y pésimo administrador que arbitra irregulares medidas; proponiendo
-la reconquista del Santo Sepulcro por un esfuerzo de su voluntad
-piadosa, y el reencuentro con las minas de Golconda por camino más
-corto que los conocidos a la India; siempre suspenso entre las
-idealidades y las contariñas; capaz de crear un mundo con la fuerza de
-su visión intelectual, para luego destruirlo con los expedientes de su
-imprevisión y de su desgobierno; con ojos de telescopio que le permiten
-hasta llegar a lo infinitamente grande y con ojos de microscopio para
-conocer y analizar lo infinitamente pequeño; matemático y revelador,
-teólogo y naturalista, místico y astrónomo, se aparece tan múltiple y
-vario, que apenas cabe dentro de nuestras lógicas encadenadas series y
-en nuestros bien regulados y proporcionadísimos sistemas»[571].
-
- [570] Tomo I, pág. 73 (2.ª edición).
-
- [571] Ibidem, págs. 114 y 115.
-
-Si su condición de extranjero perjudicó al Almirante, también fué
-motivo para que muchos no le estimasen, el carácter un tanto agrio de
-sus hermanos y de sus hijos. La envidia y aun la calumnia se cebaron
-en aquél, que ayer era pobre y loco, y hoy se igualaba a la primera
-nobleza de España.
-
-Posible es que Colón desconociese el arte de gobernar y a veces se
-mostrara envidioso y altivo. No olvidemos las palabras de Víctor Hugo:
-«Los hombres de genio--dice--tienen, sin duda, originalidad exuberante,
-tienen defectos. No importa. Es necesario tomar a esos hombres como
-son, con sus defectos, sopena de hacerles perder al mismo tiempo sus
-cualidades»... Se ha dicho que era codicioso; pero no se olvide que
-fama de codiciosos tenían en aquellos tiempos y tuvieron después los
-hijos de Génova, como al presente tienen los judíos en las naciones
-de Europa y los chinos en las de América. Los religiosos de San
-Francisco escribían al cardenal Jiménez de Cisneros lo siguiente: «Que
-V. S. trabaje con sus Altezas, como no consientan venir a esta tierra
-ginoveses, porque la robarán e destruirán». Y Quevedo hablando del
-dinero, escribe los versos que copiamos:
-
- «Nace en las Indias honrado
- donde el mundo le acompaña,
- viene a morir en España
- y es en Génova enterrado.»
-
-No es Colón un codicioso vulgar ni se le puede censurar por su ansia
-inmoderada de lucro. Deseaba mostrar a sus reyes, a España y al mundo
-toda la importancia de las tierras que iba descubriendo, importancia
-que se manifestaba por las riquezas que descubriera. Si venecianos y
-genoveses querían llegar directamente a la India por el mar Rojo, y si
-los portugueses deseaban hacer directamente la navegación doblando el
-Cabo de las Tormentas, era porque les corría prisa traer de aquella
-región los perfumes, las especias, el oro y las piedras preciosas.
-Otra idea bullía en la mente de Colón: pensaba dedicar las grandes
-riquezas que acumulara a conquistar la Palestina y librar el sepulcro
-de Cristo del poder de los infieles. Muchas veces expuso en sus cartas
-el mismo pensamiento y hasta hubo de apoyarse en predicciones que
-aseguraban que de España había de salir quien llevase a feliz término
-la empresa. Hasta tal punto ofuscaba la fantasía el espíritu vigoroso
-de Colón. Por lo que hace a la crueldad es preciso recordar el tiempo
-en que vivió y los hechos que hubo de realizar. No llegó a la severidad
-excesiva de Hernán Cortés y de Francisco Pizarro, ni a la crueldad de
-Vasco de Gama, ni de Alfonso de Alburquerque. Tuvo el Almirante que
-imponerse, ya a gente aventurera e indócil, ya a indígenas salvajes.
-Es cierto que Fray Bartolomé de las Casas, el protector de los indios,
-estuvo dotado de santo celo y de caridad sin límites; pero no se olvide
-que para aliviar a aquéllos, propuso emplear esclavos negros en los
-trabajos del campo y de minería. ¡Cómo si los negros no fuesen hijos de
-Dios igualmente que los americanos y los blancos! Ingleses, flamencos
-y genoveses tomaron el asiento o contrato de la traída de negros; de
-modo que aquéllos, lo mismo que los españoles, introdujeron en América
-tráfico tan vergonzoso.
-
-Aunque todos los defectos que han achacado a Colón fuesen ciertos,
-«¿qué importa eso--como dice el marqués de Hoyos--para la alta misión
-y el incomparable mérito del gran Colón? ¿Qué consecuencias han traido
-al mundo sus defectos? ¿Qué resultados, en cambio, para la cultura,
-para la civilización, para el progreso de la humanidad han traido sus
-excepcionales dotes, su inteligencia, su voluntad y su genio?»[572].
-
- [572] _Conferencia leída en el Ateneo de Madrid el 24 de marzo
- de 1891_, págs. 38 y 39.
-
-«Averiguar al cabo de cuatrocientos años que Colón fué un hombre, me
-parece descubrimiento un tanto inferior al del Nuevo Mundo.» Estamos
-conformes con las citadas palabras del notable crítico Federico Balart,
-palabras dirigidas a D. Luis Vidart, académico de la Historia y
-apasionado censor de Cristóbal Colón.
-
-Por nuestra parte solamente se nos ocurre decir: ¡Qué hombre tan
-extraordinario! Tuvo sus errores, es cierto; mas esto nada importa para
-su gloria. No negaremos que la idea que Colón tenía de la tierra era
-la misma que habían expresado los cosmógrafos griegos y romanos, sin
-otra diferencia que la de empequeñecer sus dimensiones. Calculaba la
-anchura del Atlántico, entre las costas occidentales de Europa y las
-orientales de Asia, en 1.100 leguas próximamente. «El mundo no es tan
-grande como dice el vulgo--escribe el Almirante a los Reyes Católicos
-en carta fechada en Jamaica el 7 de julio de 1503--y un grado de la
-equinoccial está 56 millas y dos tercios; pero ésto se tocará con el
-dedo.» Creía también como griegos y romanos que el hemisferio inferior
-estaba a trechos cubierto de tierras de igual modo que lo estaba el
-superior, admitiendo por tanto la existencia de muchas islas en el
-Atlántico. Fijo Colón en su idea de la pequeñez de la tierra, pensaba
-que, yendo con rumbo del Oeste, por el paralelo de las Canarias, en
-cinco semanas de navegación andaría las mil y tantas leguas para la
-India, o para Cipango de Marco Polo (el Japón); pero la distancia era
-doble, y, en vez del Cipango asiático, se encontró con las Antillas
-de la América Central. Entre lo que suponía haber hallado y lo que en
-realidad encontraba, existía otro mundo. También los portugueses se
-lanzaron al mar en busca del Preste Juan, y en vez del Preste Juan, que
-era un personaje fantástico, llegaron a la India.
-
-No negaremos que ni en el _Diario de navegación_ del primer viaje,
-ni en las cartas que escribió a su regreso, aparecen ideas propias,
-pensamientos luminosos o nuevos proyectos. De los navegantes de la
-Guinea, de la Madera, de las Canarias y de las Azores sólo pudo
-saber que existían islas próximas en dirección al Oeste; mas esto
-le interesaba poco. La única utilidad que le reportaba la noticia
-consistía en saber que a ambos lados del camino se encontraban tierras
-en que pudiera hacer escala y acogerse en caso de necesidad. Colón se
-proponía, y esta era su idea capital, como consta en su _Diario_, ir
-directamente a Cipango y al Cathay. Aunque creía que a una banda y
-a otra se hallaban islas, no se para a buscarlas, y sigue adelante.
-Cuando encuentra tierra a la distancia que en la carta de Toscanelli
-se marcaba el Cipango, dice que se halla en dicha espléndida región y
-que no lejos se encontraba el Cathay. En varias cartas escritas por
-el Almirante después del primer viaje, se prueba que seguía al pie
-de la letra el proyecto de Toscanelli; donde se muestra esto con toda
-claridad es en el extracto que fray Bartolomé de las Casas hizo del
-Diario de a bordo y en los comentarios que hubo de poner al curioso
-Diario dicho obispo al confrontarlo con la carta de Toscanelli a
-Martins[573].
-
- [573] Véase Altolaguirre, _Cristóbal Colón_ y _Pablo del Pozzo
- Toscanelli_, págs. 379 y siguientes.
-
-Si damos como cosa cierta y averiguada que los escandinavos desde
-el año 874 conocieron la Islandia, territorio que fué colonizado
-por familias poderosas del Norte; si se halla probado que Erico el
-Rojo, arrojado de Islandia, abordó el año 986 a Groenlandia, tierra
-ya perteneciente a América; si no cabe duda alguna que durante los
-siglos XI, XII, XIII y XIV los escandinavos recorrieron el norte del
-Nuevo Mundo; si Alonso Sánchez, de Huelva, residente en la isla de la
-Madera, dejó a Colón, antes de morir, los diarios, derroteros, carta
-y demás documentos de un viaje hecho por él a la Isla Española; si
-Bartolomé Muñíz, suegro de Colón, distinguido navegante del tiempo de
-D. Enrique de Portugal, colonizador y gobernador de la isla de Porto
-Santo, dejó, a su muerte, mapas, diarios y apuntes de mucho valor; y
-si Pedro Correa, también notable navegante, departiendo en dicha isla
-de Porto Santo con su cuñado Cristóbal Colón, le manifestó cuanto se
-decía relativo a la existencia de tierras en el Atlántico, todo esto ni
-disminuye ni aumenta el mérito del descubridor del Nuevo Mundo.
-
-Que el hijo de Génova no tuvo noticia exacta de las expediciones de
-los escandinavos, se prueba considerando que dirigió sus naves, no
-por el Noroeste, sino por el Occidente. Que Sánchez de Huelva y otros
-no influyeron en su manera de pensar, se prueba con recordar que
-Colón siempre dijo que iba a descubrir nuevo camino a la India, no a
-descubrir Nuevo Continente.
-
-El mérito de Colón consiste, no sólo en haber encontrado la América,
-cosa que no buscaba, sino en haber partido de una hipótesis científica,
-de la redondez de la tierra, para lanzarse a través del Océano,
-en el _mar tenebroso_, con ánimo de llegar al extremo Oriente. Al
-propio tiempo debemos notar que emprendió el viaje, ya con el objeto
-de ensanchar el conocimiento geográfico del Mundo, ya--y esto es lo
-principal--con el deliberado propósito de colonizar y conquistar las
-tierras que encontrase. De modo que fué descubridor, colonizador y
-conquistador del Nuevo Mundo.
-
-El escritor contemporáneo norteamericano Charles F. Lummis ha dicho muy
-acertadamente lo que sigue: «A pesar de que, mucho antes que Colón,
-varios navegantes vagabundos de media docena de distintas razas habían
-ya llegado al Nuevo Mundo, lo cierto es que no dejaron huellas en
-América ni aportaron provecho alguno a la civilización...»[574]. En
-efecto, las expediciones de los escandinavos fueron infructuosas; los
-viajes de Colón cambiaron completamente la faz de la tierra.
-
- [574] _Los exploradores españolea del siglo XVI en América_,
- pág. 65. Tr.
-
-Bendecido por la iglesia católica, que ha tratado de santificarle en
-estos últimos años; glorificado por todos los pueblos del Antiguo y del
-Nuevo Mundo, inmortalizado por la Historia, saludado por los poetas
-y enaltecido por los escultores y pintores, su nombre será siempre
-orgullo de España. Si algunas sombras empañan su retrato, siempre será
-Colón la figura más extraordinaria de su siglo, de aquél siglo en que
-tanto abundaban los hombres superiores y de mérito indiscutible.
-
-En suma: para que no se nos diga que somos ciegos defensores de
-Colón, tentados estamos para terminar su retrato reconociendo, no
-sus bellezas, sino sus fealdades, no la sublimidad del genio, sino
-las pequeñeces del hombre vulgar. Envidioso, agrio de carácter,
-poco cariñoso con su primera mujer la portuguesa Felipa, amistado
-ilegítimamente con la andaluza Beatriz, comerciante a la manera judía,
-soñador hasta el punto que le dominaba la idea de recuperar el Santo
-Sepulcro, más encariñado con las riquezas que con la gloria, dominado
-por la idea de ir a las Indias y sin presentir jamás la existencia de
-otro mundo, mediano gobernante, severo con los españoles que servían
-a sus órdenes y autoritario con los indígenas; todo esto y algo más
-que pudiera decirse del insigne genovés, no tiene valor alguno. Con
-aquellas o sin aquellas cualidades, ¿dejó Cristóbal Colón de descubrir
-el Nuevo Mundo a las dos de la madrugada, poco más o menos, del viernes
-12 de Octubre de 1492?
-
-Al lado de Colón colocaremos a Isabel la Católica y a Martín Alonso
-Pinzón. Colón--dice Sales y Ferré--puso la idea, Isabel puso
-los medios y Pinzón puso la resolución. «Colón--añade el citado
-historiador--representa la inteligencia, Isabel el sentimiento, Pinzón
-la voluntad: los tres elementos indispensables en toda acción para que
-llegue a cumplido efecto»[575]. «Desde la intervención de los Pinzones
-en el descubrimiento--escribe Ibarra y Rodríguez, docto catedrático
-de la Universidad Central--van desapareciendo y venciéndose todos los
-inconvenientes»[576].
-
- [575] _El Descubrimiento de América_, pág. 213.
-
- [576] _Don Fernando el Católico y el Descubrimiento de
- América_, pág. 183.
-
-Debajo de las tres citadas figuras se colocan varios personajes en
-primero y segundo término. En primer término, Fr. Juan Pérez, Fray
-Antonio de Marchena y Fr. Diego de Deza, Alonso de Quintanilla, el
-cardenal Mendoza y el duque de Medinaceli; también el Rey Católico
-y los aragoneses Juan Cabrero, Gabriel Sánchez[577], Luis de
-Santángel[578], Juan de Coloma y Alonso de la Caballería. En segundo
-lugar García Fernández, médico que residía en Palos, muy aficionado a
-los estudios cosmográficos y algo astrólogo, el cual, en el solitario
-convento de la Rábida, dió no pocas veces aliento al ánimo decaído de
-Colón y de Juan Pérez; también la marquesa de Moya, Doña Beatriz de
-Bobadilla, Doña Juana Velázquez de la Torre, Gutiérre de Cárdenas, el
-Dr. Chanca y el P. Gorricio.
-
- [577] Al tesorero Gabriel Sánchez debió quedar Colón sumamente
- obligado, por cuanto al regreso de su primer viaje, antes que
- a los reyes o al mismo tiempo al menos, escribió interesante
- carta.
-
- [578] Luis de Santángel creía conveniente emprender
- aquella aventura «para servicio de Dios, triunfo de la fe,
- engrandecimiento de la patria y gloria del Estado Real de Don
- Fernando y de Doña Isabel.»
-
-Injusticia--y no pequeña--sería olvidar el nombre de Beatriz Enríquez
-de Arana. Una mujer encantadora llamada Beatriz inspiró al Dante la
-_Divina Comedia_, y otra mujer, que tenía el mismo nombre que la amada
-del gran poeta, de noble alcurnia y bella según unos, de las clases
-inferiores de la sociedad y fea según otros, le hizo caso cuando todos
-le abandonaban y le tomó por cuerdo cuando todos le tenían por loco.
-Si grande era la fe de Colón en hallar nuevo camino para las Indias,
-era más grande el amor que profesaba a la joven que conoció durante
-su primera estancia en Córdoba y de la cual tuvo a su hijo Fernando.
-El amor a la cordobesa y a su hijo mantuvieron a Colón cada vez más
-firme en su idea y en sus esperanzas, a pesar de tantos desengaños y
-amarguras. Estos amores influyeron seguramente para que el genovés
-no saliese de España. Que siempre estuvo en buenas relaciones con la
-familia de su dulce amiga, se prueba considerando que en su primer
-viaje le acompañó Diego de Arana, primo de Beatriz, que fué muerto
-a manos de los indios en el fuerte de Navidad (isla Española), en
-tanto que el Almirante volvía a España; y en su tercer viaje llevó en
-su compañía a Pedro de Arana, hermano de su citada amiga. Si--como
-creemos--la madre de Fernando, con sus consejos y cuidados, logró
-reponer las fuerzas quebrantadas del soñador extranjero, no sin
-animarle a permanecer en España y hacer más llevadera su pobreza
-«vendiendo libros de estampa o haciendo cartas de marear»; si el amor
-ha obrado todos estos milagros, permítasenos grabar en las inmortales
-páginas de la historia y en sitio preferente, el nombre de la cordobesa
-Beatriz Enríquez de Arana.
-
-Vamos a terminar este capítulo con los siguientes versos de un poeta
-mexicano, Justo Sierra y de dos poetas españoles, el duque de Rivas y
-el cantor de las Ermitas.
-
-_Colón_ (fragmentos de un poema dramático de Sierra):
-
- ...........................................
- ¿Quién es? ¿Qué afán le guia?
- ¿Qué busca ose hombre en los perfiles rojos
- Del remoto Occidente?
- ¿Por qué ese eterno pliegue en esa frente?
- ¿Por qué esa eterna llama en esos ojos?
- ¡Un visionario! ¡Ah, si! Cuando ha dejado
- La sombra, un horizonte; cuando avanza
- Del corazón en lo infinito un a hora,
- Rayo de luz que basta a la esperanza
- Para encender en el zafir su aurora;
- Cuando aparece un astro en el Oriente
- Mostrando al hombre en el dolor su ruta;
- Cuando bebe un anciano la cicuta;
- Cuando el sol de los libres centellea;
- Y un profeta agoniza en el Calvario,
- Es que la augusta antorcha de una idea
- Brilla en manos de un pobre visionario!...
- ...........................................
- Para alzar de la noche un hemisferio
- Edén de amores que la mar engasta,
- Dadme un punto de apoyo, les dijiste,
- Que la palanca de la fe me basta.
- ...........................................
- Y en pie en la proa del bajel hispano
- Clamaste, con acento sobrehumano:
- «En el nombre de Dios omnipotente
- En cuyo arbitrio la creación se encierra,
- ¡Despierta, continente!»
- Y como un eco enorme y de repente
- Gritó una voz en lontananza: _¡Tierra!_
- ...........................................
- Mártir padre de América: el futuro
- En la hora fatal de su justicia
- Te hará salir de tu sepulcro obscuro;
- Un himno estallará de polo a polo,
- Y tu América entonces, santo anciano,
- Hará de tu corona de martirio
- El sol de tu apoteosis soberano.
- Cuando llegue ese instante,
- Poned en la balanza, grandes reyes,
- Vuestro sol sin ocaso, vuestras leyes,
- De vuestro nombre el ominoso culto,
- Vuestra justicia, que era la venganza,
- Vuestro triste perdón, que era el insulto,
- Y pon, historia humana escarnecida,
- Del otro lado de la fiel balanza
- Los grillos de Colón.--Que Dios decida
-
-D. Angel Saavedra, en uno de sus romances, hace decir a Isabel la
-Católica, dirigiéndose a Colón, los versos que a continuación copiamos:
-
- «Lleva a ese ignorado mundo
- los castellanos pendones,
- con la santa fe de Cristo,
- con la gloria de mi nombre.
- El cielo tu rumbo guíe,
- y cuando glorioso tornes,
- ¡Oh Almirante de Castilla,
- Duque y Grande de mi Corte!
- tu hazaña bendiga el Cielo,
- tu arrojo al infierno asombre,
- tu gloria deslumbre al mundo
- y abarque tu fama el orbe.»
-
-De D. Antonio Fernández Grilo son los siguientes versos:
-
- «En éxtasis profundo
- Bendigo de Colón la eterna gloria.
- No puede marchitarse la memoria
- De aquél que al mundo regaló otro mundo.»
-
-
-
-
-CAPÍTULO XXV
-
- DESCUBRIMIENTOS POSTERIORES AL DEL NUEVO MUNDO.--VIAJES DE LOS
- CABOT BAJO LA PROTECCIÓN DE LA CORONA DE INGLATERRA.--VASCO DE
- GAMA BAJO LA PROTECCIÓN DE D. MANUEL DE PORTUGAL.--EXPEDICIÓN DE
- ALONSO DE OJEDA AL NUEVO MUNDO.--JUAN DE LA COSA Y AMÉRICO VESPUCIO
- FORMAN PARTE DE LA EXPEDICIÓN.--VIAJE DE PERO ALONSO NIÑO.--VIAJE
- DE VICENTE YÁÑEZ PINZÓN.--EXPEDICIÓN DE DIEGO DE LEPE EN EL CITADO
- AÑO.--RELACIÓN DE AMÉRICO VESPUCIO.--EL PORTUGUÉS PEDRO ALVAREZ
- CABRAL EN EL BRASIL Y EN LA INDIA.
-
-
-Si en el capítulo XVIII de este tomo se dijo que juzgábamos de todo
-punto interesante dar alguna idea de los descubrimientos que los hijos
-de Portugal llevaron a cabo antes del año 1492, ahora debemos ocuparnos
-de las expediciones que posteriormente a dicha fecha realizaron, ya los
-ingleses, ya los portugueses, al Nuevo Mundo, y también--pues no dejan
-de tener relación con la historia de América--las realizadas por los
-sucesores del infante D. Enrique al Asia y a la Oceanía.
-
-El descubrimiento del Nuevo Mundo por Cristóbal Colón despertó en
-Inglaterra mucha afición a las empresas marítimas. Enrique VII,
-mediante Real cédula firmada en Westminster (5 marzo 1496), dió
-autorización a John Cabot o Gaboto, natural de Savona o de Castiglione
-(Génova)[579] y establecido en Bristol (Inglaterra), y a sus tres hijos
-Luis, Sebastián y Santos «para hacerse a la vela con dirección a todos
-los puntos, comarcas y mares del Oriente, del Occidente y del Norte,
-bajo nuestra bandera e insignias, con cinco bajeles, de cualquiera
-carga o cabida que sean, y con tantos marineros u hombres como quieran
-llevar consigo en dichos bajeles, a su propia costa y cargo, para
-buscar, descubrir y encontrar cualesquiera islas, comarcas, regiones o
-provincias de los salvajes idólatras e infieles, sean las que fueren,
-y en cualquiera parte del mundo donde puedan existir, y que hayan sido
-ignoradas antes de ahora de todos los cristianos»[580].
-
- [579] Algunos dicen que era de origen veneciano (n. en 1451 y
- m. en 1498).
-
- [580] Hakluyt, _Viajes y descubrimientos_, tom. III. pág. 6.
-
-Embarcóse Juan con su hijo Sebastián en los primeros días de mayo de
-1497 en el puerto de Bristol. Llevaba una escuadra compuesta de una
-nave y tres o cuatro buques e hizo rumbo hacia el Oeste. Hállase la
-siguiente nota en la crónica de la ciudad: «En 24 de junio de 1497
-descubrieron a Terranova hombres de Bristol que tripulaban un buque
-llamado _Matthaens_». Otra nota que se encuentra en las cuentas
-del dicho Rey y que debe referirse a Cabot, dice así: «Diez libras
-(esterlinas) para el que descubrió la nueva isla»[581].
-
- [581] _Los Estados Unidos de la América del Norte._ Historia
- Universal de Oncken, tom. XII, páginas 3 y 4.
-
-Recibió dicha cantidad a su regreso de la costa de América. En
-efecto, el 24 de junio divisaron tierra por vez primera. Aquella
-tierra era la costa del Labrador y la llamaron _Terra prima vista_;
-también descubrieron una isla que denominaron _Isla de San Juan_, en
-conmemoración del día en que fué descubierta, la cual estaba «llena de
-osos blancos y de ciervos, mucho mayores que los de Inglaterra»[582].
-Costearon en una extensión de 300 leguas el continente descubierto y
-emprendieron el viaje de vuelta, llegando a Bristol en agosto del mismo
-año.
-
- [582] Haydwar, _Vida de Sebastián Cabot_, pág. 8.
-
-En 3 de febrero de 1498 el Rey otorgó una carta autorizando a Cabot
-para alistar una flota de seis buques y proseguir sus descubrimientos.
-No debió Juan Cabot aprovechar esta segunda carta.
-
-Sebastián Cabot, utilizando probablemente la carta real otorgada a su
-padre, salió en mayo de 1498 con dos buques: se proponía descubrir
-el supuesto paso septentrional para ir directamente a las Indias
-Orientales.
-
-[Ilustración: Sebastián Caboto.]
-
-Llegó, según se cree, a Terranova, y después alcanzó el continente,
-desembarcando en varios puntos, y estuvo quizá en la actual bahía de
-Chesapeake. Hizo un segundo viaje hacia el Noroeste, probablemente en
-1503; consta en la crónica de Roberto Fabián que de las islas recién
-descubiertas trajo algunos indígenas salvajes, vestidos de pieles.
-
-Posteriormente--si damos crédito a algunos cronistas--, el mismo
-Sebastián realizó un tercer viaje el 1517. En esta expedición entró en
-la bahía de Hudson y llegó hasta los 67 grados de latitud Norte; pero
-la tripulación, aterrada ante la vista de inmensos bancos de hielo en
-el mes de julio, exigió no seguir adelante, teniendo Cabot, a disgusto
-suyo, que regresar a Inglaterra.
-
-En suma, de las expediciones de los Cabot se deduce que subieron hasta
-la extremidad Norte del Estrecho de Davis, tal vez pasaron a la bahía
-de Hudson, y volviendo hacia el Sur, descubrieron la isla de Terranova,
-que denominaron _Tierra de los Bacalaos_ y siguieron costeando hasta
-5 grados Norte de la Florida. Parece ser que llegaron hasta el cabo
-Hatteras.
-
-Tiempo adelante Sebastián marchó a España. Dícese que cuando Carlos
-de Gante vino a ceñir la corona, se apresuró Cabot a ofrecerle sus
-servicios, los cuales fueron aceptados por el Rey, quien le nombró
-piloto mayor con el sueldo de 125.000 maravedís (300 ducados).
-Sostienen varios autores que antes había estado bajo las órdenes
-de Fernando el _Católico_, y probado se halla que después de su
-nombramiento de piloto mayor, volvió el 1519 a Inglaterra, aunque por
-poco tiempo. Disgustado Cabot lo mismo con el Gobierno español que con
-el de Inglaterra, por el año 1522 se dirigió secretamente--según las
-relaciones y comunicaciones del embajador veneciano Contarini--a la
-república de Venecia, ofreciéndole descubrir un camino a la China por
-el Noroeste; mas no fué oído. Por tercera vez vino a España y en esta
-ocasión tuvo más suerte, pues logró el mando de una expedición, con
-orden de seguir camino determinado, penetrar en el Pacífico y continuar
-hasta las Molucas. Aunque duró la expedición desde el año 1526 hasta el
-1530, el intrépido navegante sólo llegó hasta el río de la Plata.
-
-A su vuelta fué preso, pues se le atribuyó no poca torpeza o desidia,
-siendo desterrado en 1532, por dos años, a Orán. Indultado el 1533 por
-Carlos I, continuó al servicio de España hasta que a fines de 1547
-marchó a Inglaterra. El gobierno de Eduardo VI le nombró (1549) piloto
-mayor con el sueldo de 166 libras esterlinas anuales, y, aunque el rey
-de España le reclamó varias veces, el Consejo de la Corona de aquella
-nación declaró que Cabot era súbdito de Eduardo VI y que nadie podía
-obligarle a salir del territorio británico. Poco después el inconstante
-Cabot, poco agradecido a los favores del gobierno inglés, ofreció sus
-servicios, en agosto de 1551, a Venecia, no sin prometer que iría a
-China por un camino sólo conocido por él. Debió morir Sebastián Cabot
-por el año 1557 o un poco antes, en Londres. Sin embargo de haber
-pasado la segunda mitad de su vida aventurera en proyectos y sin
-embargo de su poca formalidad en el cumplimiento de sus compromisos,
-no puede negarse que dió gran parte de un continente a Inglaterra,
-contribuyendo como ninguno al poder marítimo de nación tan poderosa.
-Si España fué ingrata con Colón, Inglaterra lo ha sido más todavía
-con Sebastián Cabot, pues ni humilde monumento indica dónde yacen sus
-cenizas, llegándose hasta desconocer la fecha de su fallecimiento. Los
-dos Cabot, padre e hijo, fueron los primeros que intentaron hallar
-una ruta a la China y a la India por las regiones árticas, logrando
-entusiasmar a los ingleses por las expediciones y descubrimientos. «En
-las expediciones hechas--dice el Dr. Sophus Ruge--bajo los auspicios
-de la reina Isabel en dirección Oeste y Noroeste, se fundan las
-pretensiones de la Corona de Inglaterra a sus dilatados dominios en
-América»[583].
-
- [583] Ob. cit., pág. 207.
-
-Bajo el reinado de D. Manuel el _Grande_, sucesor de Juan II, Vasco
-de Gama, al frente de los navíos _San Rafael_, _San Gabriel_ y _San
-Miguel_, salió del puerto de Lisboa el 8 de julio de 1497. A las
-órdenes de Vasco de Gama, que montaba el _San Rafael_, iban su hermano
-Pablo, capitán del _San Gabriel_ y Nicolás Coelho, que dirigía el
-_San Miguel_. Como organizador de la pequeña flota se nombró al
-perito Bartolomé Díaz, con orden de ir acompañando a la expedición
-hasta la factoría de La Mina en la costa de Guinea. Antes de salir la
-expedición, D. Manuel entregó a Vasco de Gama cartas de recomendación
-para el Preste Juan, para el soberano de Calcuta y para otros príncipes
-de la India. Pasaron los expedicionarios por las Canarias, luego por
-las islas de Cabo Verde, y descansaron algunos días en Santiago,
-donde se separó Bartolomé Díaz para dirigirse a la factoría de La
-Mina, a donde había sido destinado. Vasco de Gama tomó rumbo hacia
-el Sur sin fijarse en la costa, no sin sufrir grandes trabajos a
-causa de terribles y contínuas tempestades. Quisieron volverse atrás
-las tripulaciones; pero Gama se negó a ello y aun amenazó a los más
-impacientes. Después de cuatro meses largos de grandes padecimientos,
-entró la flotilla en la bahía de Santa Elena y dobló el 22 de noviembre
-el _Cabo de las Tormentas_ (Cabo de Buena Esperanza). En los primeros
-días de enero del año 1498, y habiendo sufrido trabajos sin cuento, se
-aproximó Vasco de Gama a las costas, entró el 6 de dicho mes y año en
-el río que llamaron de los Reyes, por la fiesta de los Santos Reyes,
-buscó la alta mar temiendo la violenta corriente del Mozambique, pasó
-por delante de Sofala, llegó a la embocadura del Zambesi (río dos bons
-Sinaes), donde encontró por primera vez mestizos de tez clara que
-hablaban el árabe.
-
-Permaneció un mes en la isla y puerto de Mozambique, ya para reparar
-los barcos, ya para dar descanso a la gente. Allí plantó un padrón
-con la inscripción en lengua portuguesa que decía: «Del señorío de
-Portugal, reino de cristianos.» En aquel punto tan abrigado de la
-citada isla se habían establecido los árabes, haciendo de él centro
-de comercio con los negros, que les daban, en cambio de sus géneros,
-ore, marfil, cera y otros productos propios del país. El jeque del
-puerto era súbdito del soberano árabe de Quiloa, quien, después de
-recibir varios regalos de Gama, hizo una visita a bordo, llevando en
-su compañía muchos mestizos. Con toda clase de honores fué recibido
-por los capitanes de los buques, oyendo de boca de Gama, y mediante
-el intérprete, que el Rey más poderoso de la cristiandad les enviaba
-a la India, que llevaban dos años luchando con las borrascas del mar,
-y que deseando visitar pronto al país de las especias, le suplicaban
-les diese pilotos prácticos conocedores de aquellos mares. Volvió a
-tierra el jeque y en seguida envió víveres frescos, como también tres
-abisinios en calidad de prácticos. Del mismo modo un moro llamado
-Davané se ofreció generosamente a acompañar a los portugueses a la
-India. El jeque y los abisinios, sabiendo que los expedicionarios
-eran cristianos, decidieron, en tanto que la tripulación portuguesa
-se hallase en tierra cargando agua dulce, apresar los barcos. El plan
-fracasó, gracias a la fidelidad de Davané. El citado jeque quiso
-sincerarse de su conducta y envió otros prácticos; pero--como luego se
-vió--ellos tenían el encargo de conducir los barcos entre arrecifes de
-coral. Emprendieron al fin la marcha, y como Davané aprendiera pronto
-el portugués, pudo dar al jefe de la expedición importantes noticias
-sobre el comercio en aquellos mares. Por cierto, que como uno de los
-prácticos condujese a los buques entre bajíos de un grupo de islas, fué
-azotado por su traición, y en recuerdo del hecho, Vasco de Gama llamó
-a estas islas _del Azotado_ (Ilhas do Azoutado). Siguieron la costa
-hasta Quiloa, puerto a donde acudían--según dijeron--hasta cristianos
-de Armenia; mas vientos contrarios impidieron que los buques se
-aproximasen. Tuvieron que emprender nuevamente el camino, llegando en
-la última semana del mes de abril a Mombaza.
-
-Abandonó a Mombaza, cuyo jeque, lo mismo que el de Mozambique, intentó
-una traición. Por el contrario, el jeque de Melinde recibió a Gama con
-toda clase de honores. Dejaron la costa africana el 24 de abril, y a
-los veintidos días tocaron los portugueses en las playas de la India.
-El 20 de mayo entró la expedición en el puerto de Calcuta, capital del
-imperio del Malabar. A cierta distancia de la población, en medio de un
-bosque de palmeras se hallaba la residencia del _Samorín_ o _Samudrin_
-(Señor del mar). El comercio oriental estaba en manos de los musulmanes
-(árabes, egipcios y moros de Túnez y de Argel). Cuando Vasco de Gama
-llegó a la vista del puerto de Calcuta, se le acercaron en una lancha
-de pescadores dos moros de Túnez que hablaban italiano y español,
-quienes saludaron a los portugueses con las siguientes palabras:
-«Lléveos otra vez el demonio que os ha traído.» Después de varios
-hechos de menos importancia, Vasco de Gama se presentó al Samorín,
-haciéndole entrega de una carta que llevaba del rey D. Manuel, a la que
-contestó el soberano de Calcuta lo siguiente: «Vasco de Gama, noble
-de vuestra casa, ha visitado mi reino con lo cual he recibido gran
-satisfacción. En mi país abundan la canela, los clavos de especia, el
-jengibre y la pimienta. Tengo perlas y piedras preciosas. Lo que deseo
-de vos es oro, plata, coral y escarlata.» Hicieron los portugueses
-algunas compras y levaron anclas ante la actitud poco amistosa del
-Samorín y la enemiga de los mahometanos.
-
-Tocaron en el puerto de Cananor, cuyo soberano indio se manifestó
-muy complaciente con Vasco de Gama, hasta el punto que le invitó a
-detenerse en sus dominios. Además mandó algunas lanchas a los buques
-con agua, leña, gallinas, nueces de coco, pescado seco, higos y otros
-víveres, diciéndoles que aceptasen aquellos géneros como regalo, ya
-que no querían dar fondo en el puerto. También les ofreció especias
-para completar sus cargamentos, de mejor calidad y más barata que
-la comprada por ellos en Calcuta. Ante conducta tan generosa, Vasco
-de Gama pidió los artículos que necesitaba y que le fueron enviados
-inmediatamente, siendo pagados con coral, cinabrio, cobre y latón. En
-seguida Vasco de Gama, acompañado de su hermano y de Coelho, celebró
-una entrevista con el monarca indio, cambiándose regalos con gran
-contento de portugueses é indios.
-
-Hízose a la vela Gama, y en una isla pequeña situada a los 13° 20'
-de latitud Norte, plantó un padrón con el nombre de _Santa María_,
-llamándose así la isla desde entonces. Marchó siempre al Norte hasta
-el grupo de las Andiedivas (cinco islas), situadas a los 14° 45' de
-latitud Norte y unas 12 leguas de Goa. Las Andiedivas formaban parte
-del gobierno de Goa, y éste, a su vez, del Imperio de Bidyapur, cuyo
-soberano se llamaba Yusuf Adil Khan, y también Sabai (Sabayo, según los
-historiadores portugueses) por ser natural de Sava, cerca de Hamadan
-(Persia Occidental). Al tener noticia el gobernador de Goa de la
-estancia de los extranjeros en las Andiedivas, dispuso que el capitán
-del puerto--un hebreo procedente de España, expulsado de ella cuando
-Granada fué tomada por los Reyes Católicos y a la sazón en la India
-después de pasar por la Turquía y la Meca--se apoderase, cuando los
-portugueses se hallasen descuidados, de sus buques. Conocedor Vasco de
-Gama de tales proyectos por los pescadores indios que traficaban con
-él, tomó sus disposiciones, y cuando poco después pasó el judío en
-una barca saludando en español, le dejó acercarse y le invitó a subir
-a bordo. Hecho esto, Vasco de Gama le mandó atar, amenazándole con el
-tormento si no confesaba todo su plan. Lo confesó el judío y fué tan
-débil, que acompañó a los portugueses al sitio donde él tenía apostadas
-sus barcas (fustas), para caer sobre los citados extranjeros. Unos
-indios fueron muertos y otros reducidos a prisión, y si damos crédito
-al historiador Barros, el israelita se convirtió al cristianismo y
-recibió el nombre de Gaspar Gama. Lo cierto es que ya no se separó de
-los portugueses, a quienes acompañó en posteriores expediciones y les
-hubo de aconsejar la favorable situación del puerto de Goa, como centro
-y base de sus empresas mercantiles.
-
-Salió Gama de aquellas costas, divisando el 2 de enero de 1499 tierra
-africana cerca de Magadochu y llegando al puerto de Melinde el 8 del
-citado mes y año. Volvió el soberano de Melinde a recibir amistosamente
-a los portugueses, a quienes proveyó de víveres; a la despedida entregó
-a Gama una carta para el rey Don Manuel, ofreciéndole que tanto él como
-sus compatriotas serían siempre bien recibidos en sus futuros viajes
-a la India, si tocaban en sus puertos. El 2 de febrero, después de
-perder uno de sus buques, plantó el último padrón llamado _San Jorge_,
-en una isla cerca de Mozambique. Doblaron felizmente los portugueses
-el cabo de Buena Esperanza; luego, cerca del Ecuador y de las aguas
-de Guinea, la atmósfera, cargada de miasmas, causó en la tripulación
-varias víctimas. Como los buques hacían también agua y apenas podían
-sostenerse a flote, Gama hubo de arribar a la isla Tercera de las
-Azores, donde murió su hermano Pablo, siendo enterrado en el convento
-de San Francisco, en Angra.
-
-Al poco tiempo Vasco de Gama emprendió su viaje, llegando a la capital
-de Portugal. Concedió el Rey a Vasco de Gama la nobleza y el título de
-Almirante de los mares de la India, una participación de 200 cruzados
-anuales en el comercio de especias sin pagar flete ni alcabalas y por
-vía de regalo único 20.000 cruzados y 10 quintales de pimienta. Los
-herederos de Pablo de Gama recibieron la mitad de todo lo que se dió
-a Vasco. Nicolas Coelho fué recompensado con 3.000 cruzados por cada
-mes de viaje y un quintal de todas las drogas; también se le concedió
-el mando de un buque en todas las expediciones que fuesen a la India,
-teniendo el derecho de ceder o vender la plaza a otro si él no quería
-ir. Cada patrón y piloto recibió medio quintal de especias, excepto
-canela y corteza de nuez moscada, porque de éstas se había traído poco.
-Iglesias y conventos recibieron de igual manera grandes regalos, y los
-reyes asistieron a las procesiones y misas que, con motivo tan grato,
-se celebraron en Lisboa. «Tanta liberalidad--escribe el doctor Sophus
-Ruge--prueba la grandísima importancia que se dió al éxito feliz de
-la empresa de abrir el camino directo con la India; empresa cuya base
-había sentado el infante Enrique, continuada bajo el mando de tres
-reyes sucesivos y coronada por la fortuna antes de concluir el siglo en
-que tuvo comienzo. Para el desarrollo del comercio y poder marítimo de
-Portugal, el viaje de Gama fué colosal impulso, y la grandiosidad del
-resultado justificó plenamente la perseverancia incomparable con que se
-había llevado a cabo la idea desde un principio»[584].
-
- [584] Ob. cit., pág. 50.
-
-Alabanzas, que no escatimamos, merece Vasco de Gama por su peligrosa y
-heroica expedición; pero las empresas de Colón y de Magallanes son más
-importantes. Gama es sólo continuador de arriesgados viajes, mientras
-Colón y Magallanes se lanzaron a descubrimientos completamente nuevos.
-Gama casi no se separó de la costa, en tanto que Colón y Magallanes
-atravesaron océanos ignotos y _tenebrosos_; Gama fué nombrado por
-su propio Gobierno y escogió la gente entre sus compatriotas, y
-Colón y Magallanes eran extranjeros que ofrecieron sus servicios a
-monarcas que no les conocían y que les dieron tripulantes revoltosos y
-desobedientes. Por último, Gama, más afortunado que Colón y Magallanes,
-tuvo la suerte de que un gran poeta, Camoens, cantase su expedición en
-el hermoso poema _Os Luisiadas_.
-
-Por la expedición de Vasco de Gama pudo comprenderse que, si se quería
-continuar el comercio con la India, era necesario, dada la enemiga de
-los árabes, el empleo de importantes escuadras o de buques armados en
-guerra. Los reyes de Portugal siguieron conducta diferente a los Reyes
-Católicos.
-
-De la segunda expedición nombraron jefe a Pedro Alvarez Cabral; pero
-conservaron la dirección suprema a Vasco de Gama, quien dispuso y
-dirigió los preparativos, fijó el derrotero, señaló la conducta que
-debía seguirse con el soberano de Calcuta, previno terminantemente que
-no se saltara en tierra sin tener rehenes a bordo y señaló la época en
-que debía salirse de Portugal. Acordóse--repetimos--nueva expedición,
-siendo el plan del Gobierno establecerse permanentemente en la costa de
-Malabar; pero dejando ya las expediciones a la India, pasamos a reseñar
-las dirigidas al Nuevo Mundo. Si importantes fueron los viajes de los
-portugueses, no lo fueron menos los de los españoles. De Vasco de Gama
-pasamos a Alonso de Ojeda.
-
-La primera expedición de Alonso de Ojeda salió del puerto de Cádiz,
-según Vespucio, el 18 de mayo de 1499, y según Las Casas y Herrera el
-20 del mismo mes y año[585], dirigiéndose a las Canarias y atravesando
-el Océano, llegó a las playas de Surinam, descubrió la embocadura del
-Esequibo, que llamó Río Dulce, luego el delta del Orinoco, siguiendo
-después las huellas de Colón. Estuvo en la isla de la Trinidad, en cuya
-costa meridional dispuso que desembarcasen veintidós hombres armados.
-Los naturales, aunque eran caribes, no hicieron oposición alguna.
-Atravesó el golfo de Paria y la Boca del Dragón, siguió descubriendo
-hasta el golfo de las Perlas, visitó la isla Margarita, reconoció los
-islotes de los Frailes, que están a nueve millas al Norte y al Este
-de la citada isla, yendo a recalar al cabo Isleos (hoy cabo Codera),
-fondeando en la ensenada de Corsarios, que denominó _Aldea vencida_.
-Continuó reconociendo toda la costa _de puerto en puerto_, según
-declaró el piloto Morales en el pleito del Almirante, hasta el Puerto
-Flechado (hoy de Chichirivichi), donde tuvo que pelear con algunos
-indios. Desde la Vela del Coro se dirigió a la isla de Curazao, y
-allí los expedicionarios quedaron sorprendidos de la gran estatura de
-los indígenas, designando por esto a la isla con el nombre de la de
-los Gigantes. El día 9 de agosto llegaron al cabo de San Román, que
-llamaron con dicho nombre por ser la festividad de dicho santo, pasando
-inmediatamente a la aldea de Coquibacoa, en el golfo de Venezuela,
-que así denominaron los expedicionarios al ver la gente en viviendas
-construídas sobre estacadas en el agua cerca de la costa oriental de
-dicho golfo, pues tales construcciones les recordaron la situación de
-Venecia, edificada sobre las lagunas del Adriático. Desde el golfo
-penetraron los barcos (24 de agosto) en el lago de Maracaibo, cuya
-estrecha entrada llamó Ojeda puerto de San Bartolomé. Siguiendo más
-adelante se presentó la escuadra (16 de septiembre) en el cabo de la
-Vela (península de Guajira), al Oeste del citado golfo. Allá lejos
-divisaron los exploradores alta montaña que denominaron Monte de Santa
-Eufemia y que era casi seguramente una cumbre de la sierra nevada de
-Santa Marta. Desde el cabo de la Vela pasó la escuadra a Haití (23 de
-septiembre).
-
- [585] Cuéntase que era grande su destreza y agilidad en todos
- los ejercicios corporales. Un día que la reina Isabel se había
- subido a la Giralda de Sevilla con la idea de ver desde tanta
- altura la gente que estaba al pie de la torre, Ojeda anduvo
- hasta el extremo de una viga que salía 20 pies de la torre,
- volviéndose con paso rápido y con toda tranquilidad. También
- se cuenta que desde el suelo arrojó una naranja hasta el punto
- más alto de la torre, dando con ello una prueba de la fuerza
- extraordinaria de su brazo.
-
-Aunque el Almirante dispuso que Francisco Roldán fuese contra Ojeda,
-no llegaron a las manos por la astucia del último. Salió Ojeda para
-las Lucayas (febrero de 1500), y luego, en las tierras que recorrió,
-robó 232 indígenas para venderlos como esclavos en España (mediados
-de junio del citado año). Tuvo la fortuna Alonso de Ojeda de llevar
-en su importante y famosa expedición como piloto al vizcaino Juan de
-la Cosa[586] y también al florentino Américo Vespucio[587]. Los dos
-lograron renombre eterno en la historia del descubrimiento del Nuevo
-Mundo. El primero, esto es, Juan de la Cosa, después del viaje, hizo
-el primer mapa de América, y Vespucio escribió pintoresca relación del
-citado viaje. Contestando Ojeda a la pregunta que le dirigieron como
-testigo en el pleito que se seguía contra los hijos del Almirante, se
-ocupó de sus descubrimientos y terminó diciendo lo que sigue: _que en
-este viaje trujo consigo a Juan de la Cosa, piloto, e Américo Vespuche
-e otros pilotos_.
-
- [586] Residía a la sazón en el Puerto de Santa María.
-
- [587] Este fué el primer viaje realizado por el célebre
- italiano, siendo, por tanto, apócrifo el que hizo--según
- algunos--dos años antes, o sea el 1497.
-
-En dicha expedición, es de creer que--como escribe Pedro Mártir--se
-dió la vuelta a Cuba, por cuanto Juan de la Cosa, en su famoso mapa,
-la pone como isla, sin embargo de que algunos años antes declaró, bajo
-juramento solemne, que pertenecía al continente asiático. Aportó Ojeda
-a la bahía de Cádiz unos doscientos esclavos, y en aquella ciudad
-vendió muchos. Además, trajo piedras preciosas, buena cantidad de
-perlas y granos de oro. El beneficio de la expedición fué escaso o de
-poca importancia, pues, pagados todos los gastos, se repartieron unos
-500 ducados entre 55 personas. La verdad es que era tan grande el deseo
-de adelantar en los descubrimientos como el de adquirir riquezas.
-
-Mayores beneficios o ganancias produjo, bajo el punto de vista
-mercantil, la expedición que hizo, pocos días después, otro insigne
-navegante, Pero Alonso Niño, natural de Moguer. Era piloto de la
-carrera de Indias y compañero de Cristóbal Colón en su primero y tercer
-viaje. Careciendo de dinero suficiente, hubiese malogrado la empresa
-sin el auxilio del sevillano Luis Guerra, el cual dió medios a Niño
-para armar una carabela de cincuenta toneles, con la condición de que
-Cristóbal, hermano del dicho Luis, dirigiese también la expedición.
-Alonso Niño y Cristóbal Guerra, se hicieron a la vela en Palos,
-llevando 33 hombres, el mes de junio de 1499. Tocó el barco en la costa
-de la América Central, donde Guerra y Niño, con anuencia de los indios,
-cortaron y cargaron palo del Brasil, no lejos del golfo de Paria,
-pasando luego por la Boca del Dragón. Al salir de las bocas del Dragón
-se vieron rodeados de diez y ocho canoas de caribes, teniendo que
-disparar varios tiros de artillería para ahuyentar a aquellos bárbaros.
-Los nuestros se dirigieron a la isla de la Margarita, donde adquirieron
-perlas y fueron los primeros españoles que desembarcaron en ella.
-Pasaron a tierra de Curiana (hoy Cumaná), entrando en un puerto (tal
-vez el de Mochima o el de Manare). Allí vieron un pueblo de ochenta
-casas, y habiendo bajado a tierra, pudieron conseguir que los naturales
-les diesen algunas perlas. Dirigiéronse a otra población mayor, en la
-cual se detuvieron tres meses: agosto, septiembre y octubre. Asegurados
-del carácter pacífico de los indios, bajaron a tierra, siendo recibidos
-con amistosas demostraciones. Las casas estaban hechas con maderos
-hincados en tierra y cubierta la techumbre con hojas de palma. En los
-espesos bosques vieron animales salvajes, como también ciervos, venados
-y conejos. No tenían bueyes, ni ovejas, ni cabras. Se alimentaban de
-pan de maíz o de raíces, de ostras, de aves, de animales salvajes y no
-salvajes. Físicamente considerados llamaban la atención por el color
-obscuro del rostro, por sus labios gruesos y por sus cabellos crespos
-y largos. Para conservar blanca la dentadura masticaban frecuentemente
-cierta hierba. Las mujeres cuidaban de la agricultura y de las cosas de
-la casa, en tanto que los hombres se ocupaban de la caza y del juego.
-Eran ellas muy laboriosas y ellos diestros cazadores. Cariñosos con los
-españoles, permutaban con gusto sus objetos de oro y sus perlas por las
-bujerías de los nuestros.
-
-Como indicasen que el oro venía de una provincia llamada Cauchieto,
-que estaba al Occidente, allá se dirigieron los nuestros; llegaron
-el 1.º de noviembre de 1499. Desde Cumaná a Cauchieto habría unas
-seis jornadas, y como cada jornada puede conjeturarse de seis a siete
-leguas, la distancia era de 36 a 42 leguas. Sumamente dóciles los
-naturales de Cauchieto, venían en sus canoas a la nave, trayendo el
-oro propio de su país y los collares de perlas que adquirían de los de
-Curiana. En la tierra hallaron plantaciones de algodón.
-
-Continuaron navegando más de diez días hasta que lograron encontrar
-hermoso lugar con casas y fortalezas. Después de peligrosa navegación
-les fué grato llegar a país tan agradable y de vegetación tanta. Allí
-las huertas y jardines eran tan bellos que uno de los viajeros no tuvo
-inconveniente en decir que jamás había visto paraje más delicioso.
-Intentaron desembarcar, oponiéndose a ello unos dos mil indios con
-macanas, arcos y flechas. No dejó de extrañarles semejante novedad.
-Retrocedieron a Curiana y allí volvieron a hacer nuevo acopio de
-perlas, algunas del tamaño de las tan celebradas de Oriente. Según
-Mártir, a quien sigue Muñoz, el 6 de febrero de 1500 tomaron la vuelta
-para España[588], y a los sesenta y un días de navegación arribaron
-buenos y contentos al puerto gallego de Bayona. El beneficio del viaje
-fué de alguna consideración y sirvió de cebo para que algunos se
-dispusiesen a nuevas empresas.
-
- [588] Otros dicen que el 13.
-
-A principios de diciembre del mismo año de 1499, Vicente Yáñez Pinzón,
-célebre compañero del Almirante, se hizo a la vela en el puerto de
-Palos con rumbo a las Indias. Llevaba cuatro carabelas que había podido
-armar con la ayuda de su sobrino Arias Pérez y de otros parientes y
-amigos. Acompañábanle los afamados pilotos Juan de Quintero, Juan
-de Umbría y Juan de Jerez, también antiguos compañeros de Cristóbal
-Colón. Pasaron las Canarias, cruzaron el Atlántico, no sin que recia
-borrasca llenase de terror a nuestra gente, y llegaron a encontrar
-la costa americana sobre los 8° de latitud Sur; dicha tierra--pues
-tanto era el deseo que tenían de encontrarla--recibió el nombre de
-_Santa María de la Consolación_. Tiempo adelante se llamó aquel lugar
-cabo de San Agustín, algo al Sur de Pernambuco (Brasil)[589]. Vicente
-Yáñez Pinzón desembarcó con escribano y testigos, tomando posesión del
-país en nombre de Castilla. En los dos primeros días no vieron hombre
-alguno; posteriormente se les presentaron algunos de elevada estatura
-y desnudos por completo. Eran uraños y bastante belicosos. Continuaron
-los españoles hacia el Ecuador, y en la boca de un río, donde hicieron
-aguada, tuvieron que pelear con los indios, a los cuales castigaron
-enérgicamente, aunque con la pérdida de diez españoles. Compraron, por
-tanto, cara la victoria.
-
- [589] Antiguo documento atribuye el descubrimiento del Brasil
- a Juan Ramalho en 1490.
-
-¿Tomó parte Américo Vespucio en dicha expedición? El relato del segundo
-viaje de Vespucio es exactamente el mismo que el de Lepe, si bien es
-de extrañar que no cite el nombre del jefe, ni haya conformidad en las
-fechas de partida ni de llegada de la una y de la otra. Sea de ello lo
-que quiera, lo cierto es que el cabo de San Agustín, visitado dos veces
-por Vespucio, adquirió suma importancia por haber servido de base, una
-vez fijada la situación, para determinar el meridiano de demarcación
-entre los descubrimientos y conquistas de los españoles y de los
-portugueses.
-
-Consideremos la expedición portuguesa de Pedro Álvarez Cabral.
-Este insigne marino, llevando como capitanes a Bartolomé Díaz, el
-descubridor del Cabo de Buena Esperanza, y a Nicolás Coelho, el
-compañero de Vasco de Gama, al frente de una flota compuesta de 10
-buques mayores y tres menores, salió del puerto de Lisboa el día 9 de
-marzo del año 1500. La corriente ecuatorial llevó los buques, no hacia
-Calcuta, como se proponía Cabral, sino a las playas del Brasil. Dada,
-pues, la dirección que llevaban las expediciones marítimas de los
-portugueses, es evidente que un poco antes o un poco después habían de
-descubrir la América Meridional, aunque el proyecto de Colón no hubiese
-encontrado apoyo en los Reyes Católicos.
-
-De modo, que, huyendo de las gruesas mareas del Cabo de las Tormentas,
-y buscando mejores vientos para doblarlo, se fué engolfando la armada
-hacia Occidente. Navegaron de este modo, según Gaspar Correa, cronista
-de la India, _para que os ventos lhe fossem mais largos pera navegar
-pera o cabo_. «La capitana, añade el ilustre escritor, que iba delante,
-vió tierra a barlovento un domingo al amanecer, de lo que hizo señal
-disparando un falconete, y fué corriendo por ella y descubriéndola, que
-era gran costa y tierra nueva que nunca había sido vista, y estando
-cerca, corriendo al largo de ella, vieron grandes arboledas a orillas
-del mar, y por el interior grandes montes y serranías, y ríos muy
-anchos y grandes ensenadas, y siendo ya tarde vieron una gran bahía,
-en la que el capitán mayor entró sondando. Y hallando buen fondeadero
-dió fondo, y así lo hizo toda la armada. El capitán mayor botó un
-esquife al agua, y lo mismo hicieron los capitanes, y fueron a ver al
-capitán mayor, el cual mandó a Nicolás Coelho en su esquife con el
-piloto moro que fuese a tierra y viese si podía venir al habla con la
-gente de ella; y fué con diez hombres que llevaban lanzas y ballestas,
-porque aún no había escopetas, y saltó a tierra y halló poblaciones
-de chozas, en las que encontró gentes blancas y bárbaras, desnudas
-completamente, así los hombres como las mujeres. Algunos hombres
-vestían telas de malla de algodón y se adornaban con plumas de aves
-de variados colores y muy hermosas que hay en el país, especialmente
-papagayos, grandes como patos, con plumas de muchos colores. Eran tan
-pacíficos los habitantes que no huían, ni hacían daño, ni tenían armas;
-sólo unos arcos grandes con flechas de caña... No tenían en las casas
-ropa alguna, sino únicamente redes de hilo de algodón, que ataban por
-las puntas, las colgaban y dormían en ellas. Nadie podía entender la
-lengua de aquellos habitantes. La mayor parte de los árboles tenían una
-madera roja, la cual, echada en agua, la teñía de hermoso rojo; y se
-hallaron en esta tierra otras cosas que no describo y que después se
-descubrieron.»
-
-Siguiendo con no poco trabajo su ruta, llamóles la atención que el agua
-del mar se convirtiera en dulce en un espacio bastante dilatado; era
-que se encontraban en la desembocadura del río Marañón, llamado después
-de las Amazonas y de Orellana. Desagua por dos brazos principales
-divididos por la isla de Marajó (San Juan de las Amazonas). De tantas
-y tan largas fatigas pudieron descansar en la mencionada isla, cuyos
-habitantes les recibieron con señales de buena amistad. Retiráronse de
-aquellos sitios porque el _prororaca_, fenómeno del Amazonas y de otros
-ríos, puso en gran peligro las carabelas, llegando felizmente al golfo
-de Paria. En el camino tocaron con pequeños y pobres pueblecillos,
-y con grupos de indios errantes, quienes huían asustados y tímidos a
-cobijarse en la espesura de los bosques o en la cima de las montañas.
-Habremos de notar que los habitantes de Paria, tan buenos y dóciles con
-el Almirante Cristóbal Colón, se dispusieron a la sazón a pelear con
-los españoles.
-
-Marcharon a la Española, a donde llegaron el 23 de junio, pasando
-luego a la Isabela, llamada por los indios _Saometo_ o _Jumeto_, y
-en seguida a los bajos de Babura (tal vez _Babueca_), teniendo la
-desgracia de perder dos carabelas (julio de 1500). Con las otras dos
-tomaron el camino de España, llegando a Palos el 30 de septiembre.
-Entre otras cosas trajeron piedras que se calificaron de finos topacios
-y gran cantidad del palo de tinte; también animales raros, llamando
-especialmente la atención el conocido con el nombre de _zarigüeya_.
-
-Al mismo tiempo que salía Pinzón del puerto de Palos, se disponía Diego
-de Lepe a emprender igual viaje con dos carabelas. Llegó cerca del cabo
-de San Agustín, que llamó _Rostro Hermoso_. Desde allí llevó, con corta
-diferencia, el mismo derrotero que Pinzón, esto es, por delante del
-Marañón a la tierra de Paria. En el Marañón cautivó algunos naturales,
-y él perdió algunos hombres. El mayor fruto de esta expedición fué, no
-sólo haber doblado el cabo de San Agustín, sino haber dado a conocer
-que la costa de la nueva tierra firme continuaba por el Sudoeste. De
-tal descubrimiento, hecho ya por Pinzón, hizo Lepe un mapa para el
-obispo Fonseca, según declaró el piloto Andrés de Morales en el pleito
-del Almirante. Recordaremos en este lugar que el citado mapa fué
-consultado andando el tiempo por Juan Díaz de Solís. Es de justicia
-referir que Lepe descubrió al Sur más tierra que otro alguno en aquella
-época, y aun de diez o doce años adelante. El mérito de nuestro
-navegante no deja de tener importancia. En empresa tan arriesgada le
-sirvieron de guía Bartolomé García, genovés; Andrés García Valdín,
-García de Vedía y el famoso piloto Bartolomé Roldán.
-
-Lepe regresó por Haití a España, donde debió llegar antes de noviembre
-de 1500, y murió en Portugal, según declaró el piloto Andrés de Morales
-en el citado pleito del Almirante.
-
-«El capitán mayor, con otros capitanes bajó a tierra, donde estuvo
-cinco días, y los hombres que penetraron más en el interior, no
-hallaron quien les hiciese daño alguno.» Con los indígenas se
-establecieron cordiales relaciones. Asistieron aquéllos con gran
-recogimiento al santo sacrificio de la misa. Portugueses y brasileños
-construyeron una cruz muy grande de madera, que colocaron cerca de la
-playa, adorándola con mucha devoción unos y otros. Celebráronse también
-fiestas populares. Si los indios bailaban al son de la _yanubia_ y eran
-el encanto de los portugueses, éstos, en cambio, daban conciertos de
-guitarra durante las deliciosas noches tropicales, y eran la alegría
-de los indios. Uno de los tripulantes, llamado Diego Díaz, _homem mui
-prazenteiro_, dice el cronista, mostró muchas habilidades en la playa.
-El 3 de mayo, día en que celebra la iglesia la _Invención de la Santa
-Cruz_, salió Cabral de aquellas costas que dió el nombre de _Tierra de
-Santa Cruz_ y que poco después se llamó Brasil.
-
-Mandó Cabral al rey D. Manuel un buque, en el cual iban los productos
-y las riquezas de aquella tierra. Como lastre trajo el buque _uns paos
-vermelhos aparados que eran muy pesados é que chamarâo brasil per sua
-vermelhidâo ser fina como brasa_. Aquel palo dió nombre al país. No
-huelga decir aquí que si Vicente Yáñez Pinzón, Diego de Lepe o algún
-otro descubrieron el Brasil, sólo el descubrimiento de Cabral produjo
-sus frutos.
-
-Desde el Brasil, y llevando como segundo al castellano Sancho de
-Tóvar[590], se dirigió, al través del Océano, al cabo de Buena
-Esperanza, en cuyas cercanías se fueron cuatro buques a pique, entre
-ellos el de Bartolomé Díaz. Vino a morir navegante tan insigne junto
-al cabo por él descubierto. Pedro Alvarez Cabral marchó a Mozambique y
-después a Quiloa, y el 2 de agosto llegó a Melinde, con cuyo soberano
-estableció Cabral, como antes Vasco de Gama, relaciones de amistad.
-En esta ocasión dió también aquel soberano dos prácticos, los cuales
-condujeron la flota en diez y seis días a la India. El 23 de agosto
-estaban en las Andiedivas; allí permanecieron dos semanas calafateando
-los barcos y tomando agua dulce. Pronto se rompieron las buenas
-relaciones de Cabral con el Samorin, hasta el punto que, la gente del
-pueblo, excitada por los moros, atacó los almacenes de los portugueses
-y mató al factor y a algunos más, teniendo Cabral que disparar todo
-un día sus cañones contra la ciudad e incendiar 15 buques dentro del
-puerto.
-
- [590] Sancho de Tóvar debía encargarse de la jefatura, si
- Cabral fallecía en la expedición.
-
-En lugar de dirigirse Cabral a Calcuta, marchó con su flota más al
-Sur, a Cochin, cuyo soberano le invitó a pasar a su capital y puerto,
-donde hizo su cargamento de especias, como también en Collam, al Sur de
-Cochin, pues este soberano o rajá se manifestó de igual manera amigo
-de los portugueses. Pasaron luego a Cananor, esperando que el rajá del
-país tuviese con ellos el mismo generoso comportamiento que antes había
-tenido con Vasco de Gama. No se equivocaron, pues allí completaron los
-cargamentos con canela y gengibre. El 16 de enero de 1501 se hizo la
-flota a la vela, tocó en Melinde, se detuvo en Mozambique y después de
-varios sucesos, más adversos que favorables, entró en Lisboa en el mes
-de octubre de 1501.
-
-
-
-
-CAPÍTULO XXVI
-
- EXPEDICIÓN DE RODRIGO DE BASTIDAS.--EXPEDICIÓN DE ALONSO DE
- OJEDA.--VIAJES DE AMÉRICO VESPUCIO, AL SERVICIO DE PORTUGAL.--COLÓN
- Y VESPUCIO EN SEVILLA.--VESPUCIO AL SERVICIO DE ESPAÑA.--ORIGEN DEL
- NOMBRE AMÉRICA.--EXPEDICIONES DE CRISTÓBAL Y LUIS GUERRA, Y DE JUAN
- DE LA COSA.--REAL CÉDULA EN FAVOR DE BASTIDAS.--CAPITULACIÓN HECHA
- CON OJEDA.--CAPITULACIÓN CON YÁÑEZ PINZÓN.--VIAJES DE YÁÑEZ PINZÓN
- Y DE SOLÍS.--PRIVILEGIO EN FAVOR DE NICUESA Y DE LA COSA.--VIAJES
- DE OJEDA Y DE NICUESA.--LA ESPAÑOLA, CUBA Y PUERTO RICO EN AQUELLOS
- TIEMPOS.--EXPEDICIÓN DE PONCE DE LEÓN A LA FLORIDA Y LUEGO A
- BIMINÍ.--PÉREZ DE ORTUBIA EN BIMINÍ Y PONCE DE LEÓN EN PUERTO RICO.
-
-
-Rodrigo de Bastidas, vecino y escribano de la ciudad de Sevilla, en el
-arrabal de Triana, salió de la citada población en el mes de octubre
-del año 1501. Llevaba en su compañía a Juan de la Cosa, vizcaíno, «que
-por entonces era el mejor piloto que por aquellos mares había»[591].
-Acompañó a Cristóbal Colón en uno de sus viajes, y acababa de recorrer
-con Ojeda las costas de Venezuela. La primera tierra que visitó
-Bastidas fué una isla, a la que dió el nombre de _Verde_, situada entre
-la Guadalupe y la Tierra Firme. Visitó el golfo de Venezuela y los
-territorios al Sur y Oeste de la comarca de Coquibacoa. Desde el cabo
-de la Vela continuó sus descubrimientos; tocó en la costa de la sierra
-nevada de Santa Marta, pasó la desembocadura del río de la Magdalena,
-avistó el puerto de la galera de Zamba y el de Cartagena, la isla de
-Barú y las de San Bernardo, y siguiendo su derrota al Sur y al Oeste
-descubrió la isla Fuerte y la Tortuguilla, el puerto de Cispata y río
-Sinú, punta Caribana, entrando en el golfo de Darién o de Urabá. Costeó
-el istmo de Darién hasta la punta de San Blas o puerto de Escribanos,
-llamado así porque--como hemos dicho--Bastidas había desempeñado el
-mencionado cargo en Sevilla. Debemos notar que Bastidas estuvo en el
-puerto de Escribanos o del Retrete y del Nombre de Dios antes que
-Cristóbal Colón, pues el descubridor del Nuevo Mundo no llegó allí
-hasta el 26 de noviembre de 1502. El trazado de la costa septentrional
-de la América del Sur se completó con el viaje del escribano de Sevilla.
-
- [591] Las Casas, lib. II, cap. 2.º
-
-Conocedor Bastidas del carácter de los indígenas, comerció hábilmente
-con ellos, logrando recoger abundante cantidad de oro y perlas. Tuvo
-que volver a la Isla Española y fondear en la isleta llamada del
-_Contramaestre_, porque sus barcos fueron agujereados por el _broma_
-(caracol que horada e inutiliza la quilla de las embarcaciones).
-Salió para Cádiz, viéndose obligado a causa de los temporales y de
-las averías de sus barcos, a arribar al cabo de la Canongía, donde
-permaneció un mes. Dióse otra vez a la vela; mas también hubo de
-dirigirse, por la repetición de recias borrascas, hacia el puerto de
-Xaragua (hoy Puerto Príncipe). Allí, continuando los malos tiempos,
-perdió sus navíos, cuyo valor, con los esclavos, oro, brasil y otras
-cosas que conducían, era de consideración. Las riquezas que se pudieron
-salvar fueron llevadas a Santo Domingo, «y allí--dice el P. Las
-Casas--las vide yo entonces y parte del oro que había habido»[592].
-Bobadilla, a la sazón gobernador de la Española, le sometió a juicio,
-porque, según se decia, había malgastado grandes cantidades en hacer
-rescates y ventas con la gente de Xaragua y otras. Se le mandó a España
-y entró en Cádiz (septiembre de 1502).
-
- [592] Lib. II, cap. II.
-
-
-Compadecidos los reyes del intrépido navegante, en premio de sus
-servicios le concedieron pequeña pensión vitalicia sobre los frutos
-procedentes de la provincia de Urabá y de la llamada del Cenú, sobre
-la bahía del mismo nombre. Igual pensión se concedió al piloto Juan
-de la Cosa. Las Casas dice que Bastidas vino en la flota que traía a
-Bobadilla y en un navío que pudo libertarse de la tormenta[593], aunque
-no preso, como aseguró Oviedo[594].
-
- [593] Lib. II, cap. V.
-
- [594] Lib. III, cap. VIII.
-
-Alonso de Ojeda emprendió en enero de 1502 su segundo viaje, habiendo
-obtenido del Gobierno la concesión de los territorios que forman el
-golfo de Maracaibo con el título de gobernador de Coquibacoa. Con los
-buques de _Santa María de la Antigua_, _Santa María de la Granada_,
-_la Magdalena_ y _Santa Ana_, mandados respectivamente por García de
-Ocampo o del Campo, Juan de Vergara, Pedro de Ojeda y Hernando de
-Guevara, pasó Alonso de Ojeda por la Gran Canaria y por la isla de
-la Gomera, arribando a la isla de Santiago en Cabo Verde, donde se
-detuvo ocho o diez días. Llegó al golfo de Paria, descubriendo después
-muchas tierras. La primera que descubrió fué el lugar que llamaron los
-_anegados_ o _anegadizos_ de Paria. Mientras se limpiaban los buques,
-pudo la gente recoger corta cantidad de perlas y dos o tres clases de
-gomas de mucho color. Viéronse caníbales que habitaban allí, los cuales
-mataron a un cristiano, teniendo Ojeda que tomar sus medidas, temeroso
-de ser atacado.
-
-Ya habilitados los cuatro navíos, salieron el 11 de marzo de 1502.
-Antes de llegar a la Margarita, se separó Guevara con su carabela
-_Santa Ana_ y anduvo perdido algunos días. El 14 se dirigió Ojeda al
-puerto de la Codera, al cual llegó Guevara en la mañana del 15, no
-encontrando las dos naos la _Magdalena_ y _Santa María de la Granada_
-porque habían marchado en busca del citado Guevara. Cansado de esperar
-Alonso de Ojeda salió del puerto de la Codera y siguiendo la costa hizo
-alto en una tierra que los indios llamaban _Curiana_ y él le dió el
-nombre de _Valfermoso_. Pocos días después llegaron la _Magdalena_ y
-_Santa María de la Granada_.
-
-Convencidos de la necesidad de establecer una colonia, se dedicaron a
-la realización de la idea, tomando a viva fuerza de los naturales del
-país todo lo que les era indispensable. Los pobres indios se vieron
-robados y quemadas sus casas, llegando los españoles a matar unos siete
-u ocho en la refriega; de los nuestros fué muerto el escribano de una
-carabela, Juan de Guevara. Ojeda se cruzó de brazos ante las tropelías
-cometidas por Vergara y Ocampo, quienes hubieron de apoderarse de
-algunas indias. Después de algunos sucesos de menos importancia y
-después de recorrer costeando algunos puertos, siempre buscando el
-vellocino de oro, Ojeda, deseoso de hacer asiento y población, se
-detuvo en el puerto de Santa Cruz, que debió ser el conocido hoy con
-el nombre de _Bahía-honda_. De modo que en la parte Oriental del golfo
-de Venezuela resolvió Ojeda fundar la colonia, que no pudo llevar a
-cabo, ya por las hostilidades de los indígenas, ya por el motín de los
-tripulantes capitaneados por Vergara y Ocampo.
-
-Decían los enemigos de Ojeda que éste en sus frecuentes incursiones en
-tierra de indios se apoderaba de todo lo que podía y no daba parte a
-Guevara y a Ocampo. Además, la gente estaba fatigada, el trabajo era
-grande, la ración escasa y la estación cruel; además temían que los
-navíos, comidos de la _broma_, se fueran a pique antes de poder salir
-de allí para la Isla Española. Los resentimientos y aun enemiga entre
-los partidarios de Ocampo y de Vergara por un lado y los de Ojeda
-por otro, eran cada vez mayores. Con la excusa de que Ojeda viese el
-pan que Ocampo había traido en su último viaje de Jamaica, acordaron
-detenerle en el navío para conducirlo a disposición del gobernador de
-la Española. Decían Vergara y Ocampo que tomaban tal determinación por
-los deservicios que Ojeda había hecho y también porque se guardaba
-todas las ganancias para sí. Intentó huir Ojeda para presentarse en
-Santo Domingo; pero le cargaron de cadenas. Debió suceder todo esto a
-últimos de mayo o comienzos de junio de 1502. Salieron del puerto de
-Santa Cruz y llegaron en los primeros días de septiembre a la provincia
-de Haniguayaga, donde Vergara y Ocampo entregaron a Ojeda. Se hizo
-cargo de él el comendador Gallego, trasladándole a la ciudad de Santo
-Domingo. De la sentencia, dada en 4 de mayo del año siguiente, apeló
-Ojeda ante SS. AA. y los señores de su Consejo, siendo absuelto en
-Segovia a 8 de noviembre de 1503. No habiendo reclamado de la sentencia
-la parte contraria, mandaron los reyes en Medina del Campo a 5 de
-febrero de 1504 darle la ejecutoria.
-
-El rey D. Manuel de Portugal envió a Sevilla al florentino Juan
-Bartolomé del Giocondo para hacer proposiciones a Américo Vespucio, a
-quien deseaba atraer a su servicio. Hízose de rogar el insigne marino,
-aceptando al fin las proposiciones y marchó a Portugal[595]. En mayo
-de 1501 salió del puerto de Lisboa en una escuadra, tal vez en calidad
-de astrónomo, pues era diestro como ninguno para determinar por medio
-del cuadrante la latitud de un lugar. No conocemos el nombre del jefe
-que mandaba la expedición. Sabemos que siguieron los expedicionarios la
-costa de Africa hasta más allá del Cabo Verde y luego atravesaron el
-Océano con rumbo más al Oeste. Cerca del Ecuador espantosa tempestad
-detuvo dos meses a los buques en el camino, no llegando a la costa
-americana hasta el 16 de agosto. Casi desde el cabo de San Roque
-marcharon en dirección Sudoeste, pasando el cabo de San Agustín el
-28 del mismo mes; el día de San Miguel se descubrió el río de este
-nombre y el 4 de octubre el río de San Francisco. Recorrieron la costa
-descubierta por Cabral, conociendo que dicha costa no era de una isla,
-sino de un continente. Pasaron el río que llamaron de Santa Lucía y que
-debe ser el conocido hoy con el nombre de _Río Doce_ (13 de octubre),
-llegando el 21 al cabo de Santo Tomás. Descubrieron la boca de la bahía
-del Río Janeiro, tal vez el 1.º de enero de 1502, el 6 la ensenada de
-los reyes, el 22 el puerto de San Vicente, poco después Cananea, el 22
-de abril playas deshabitadas y llenas de arrecifes, probablemente las
-de Patagonia e islas de Falkland, atravesando en seguida el Océano en
-busca de Sierra Leona. En la costa de Sierra Leona hizo quemar uno de
-los tres buques porque estaba inservible, marchando a las Azores con
-los dos restantes y entrando en Lisboa el 7 de septiembre de 1502.
-
- [595] Otros dicen que no hubo tales proposiciones y creen que
- tomó parte en los viajes sin contar con el Rey.
-
-Tuvo este tercer viaje de Vespucio bastante utilidad para los
-conocimientos geográficos. Había recorrido la cuarta parte del mundo.
-Sus descripciones de la rica naturaleza tropical, de la belleza del
-firmamento y la certeza de haber llegado viendo costa por lo menos
-hasta los 50 grados de latitud Sur, dieron no poca fama a Vespucio.
-También merece fama dicho marino porque fué el primero que anunció la
-idea de ir a la India dirigiéndose desde Portugal al Sudoeste para
-doblar el continente americano, cuya idea realizó diez y seis años
-después Magallanes.
-
-Otra expedición en que Vespucio tomó parte la mandaba Gonzalo Coelho;
-se componía de seis buques y zarpó de Lisboa el 10 de junio del año
-1503. Desde Sierra Leona tomó rumbo al Sudoeste encaminándose a la
-costa del Brasil y teniendo pronto el sentimiento de ver el naufragio
-del buque principal (la _Capitana_), que tropezó en una roca, junto
-a una isla poco apartada de dicha costa. Los buques, cada uno por su
-lado se dirigieron a la bahía de _Todos los Santos_ o sólo Bahía, como
-vulgarmente se la llamaba. Aguardó Vespucio con su buque y otro a los
-tres restantes; mas viendo que no llegaban, se hizo a la vela, siguió
-la costa hacia el Mediodía y fundó a los 18° de latitud Sur la primera
-colonia en el Brasil, con 24 hombres de la tripulación del buque que
-le acompañaba y que allí había encallado. Cargó un buque de palo de
-Brasil y salió para Portugal el 2 de abril, llegando a Lisboa el 18 de
-junio de 1504. El encargo que Vespucio llevaba de ir a la India fracasó
-completamente.
-
-Desde Lisboa marchó Vespucio a Sevilla, donde vió a Colón en febrero de
-1505, tratándose ambos como compañeros de infortunio y víctimas de la
-ingratitud de los reyes. Cristóbal Colón escribió a su hijo: «Vespucio
-me ha hecho favores. La fortuna ha sido adversa a este hombre de bien,
-como a muchos otros.» Aprovechando Fernando el _Católico_ la estancia
-de Vespucio en Sevilla, intentó atraérselo. Comenzó haciéndole un
-regalo el 11 de abril de 1505; algunos días después Felipe el _Hermoso_
-le concedió derecho de ciudadanía española. Desde entonces fué fiel
-a su patria adoptiva. Se dice que hizo último viaje a América, no
-consiguiendo extender ya sus descubrimientos anteriores. El año 1508 se
-le nombró piloto del reino con 200 ducados de sueldo, con la obligación
-de examinar a los que aspiraban al título de pilotos. Hizo algunos
-mapas, no conservándose ninguno original, aunque sí la copia del del
-Nuevo Mundo (_Tabula terræ novæ_), publicado en la edición de Ptolomeo
-hecha en Estrasburgo, año 1513. Murió en Sevilla el 22 de febrero de
-1512. (Apéndice X).
-
-Se ha dicho y repetido hasta la saciedad que si Colón tuvo la desgracia
-de morir en Valladolid olvidado de todos, Vespucio, más afortunado,
-cinco años antes de su muerte, vió que al nuevo continente se le daba
-en su honor el nombre de América. Es cierto que Colón murió olvidado
-en la ciudad del Pisuerga, y también lo es que el Nuevo Mundo recibió
-el nombre de América en honor de Américo Vespucio, uno de los primeros
-exploradores de aquellas tierras; pero cuya fama es bastante menor que
-la de Cristóbal Colón. El nombre de América, aplicado al conjunto de
-las regiones que forman el Nuevo Mundo, aparece, por vez primera el
-1507, en un opúsculo publicado en Saint Dié (Lorena) por jóvenes del
-_Gymnase Vosgien_, asociación de literatos e impresores constituída
-con el apoyo y protección del duque de Lorena. El citado nombre, bajo
-la primitiva forma de _Amerrique_ fué introducido en la _Cosmographiæ
-Introductio_, capítulo IX, por Hylacomylus (o sea Waldseemüller),
-profesor de Geografía de Saint Dié.
-
-Trasladaremos a este lugar las palabras de Waldseemüller: «Pero ahora
-estas partes (Europa, Asia y Africa), han sido más extensamente
-exploradas, y otra cuarta parte ha sido descubierta por Américo
-Vespucio (como se verá luego); y no veo qué razón impediría llamarla
-Amerige o América, esto es, tierra de Américo, según el nombre de su
-descubridor Américo, varón de sagaz ingenio, así como Europa y Asia
-traen sus nombres de mujeres. Su situación y las costumbres de sus
-habitantes, se comprenderán claramente por las dos navegaciones de
-Américo, que siguen»[596]. Dícese que el primero que se opuso a que se
-diera al nuevo continento el nombre de Américo, fué el insigne Miguel
-Servet, condenado a la hoguera en Ginebra por Calvino. Waldseemüller
-primero y la costumbre después pudieron más que la honrada protesta de
-Servet, y el nombre de América pasó lentamente al dominio público. Son
-raros los mapas del siglo XVI, en que los nuevos territorios se señalen
-como independientes del Asia y se les denomine América. En los citados
-mapas, además del nombre América, se hallan otros, como Terranova,
-Brasil, Santa Cruz, Atlántide, Peruana y Nueva India. Ya en el siglo
-XVII se admitió por todos la denominación de América. «Ni presión
-oficial--escribe Reclus--ni la intervención de famosos escritores,
-intervinieron en la paulatina adopción de la palabra; proviene de los
-mismos pueblos. La eufonía entra por mucho en la acogida favorable que
-obtuvo de los idiomas europeos: merced a esta eufonía, la enumeración
-de los continentes, termina de una manera agradable al oído: _Europa,
-Asia, Africa y América_. En los anales de la humanidad, ya tan
-llenos de injusticias, la cadencia de las sílabas ha contribuído a que
-prevalezca una injusticia más»[597].
-
- [596] _Nunc vero et haec partes sunt latius lustrate et
- alia quarta pars per Americum Vesputium (ut in sequentibus
- audietur) inventa est: quam non video un quis iure vetet
- ab Americo inventore sagacis ingenii viro Amerigem quasi
- Americi terram sine Americam dicendam: cum et Europa et Asia
- a mulieribus sua sortita sunt nomina. Eius situm et gentis
- mores ex bis binis Americi navigationibus que sequntur liquide
- intellige datur._
-
- [597] _Geografía Universal_, América del Norte, etc., págs. 2
- y 3.
-
-Del escritor norteamericano Charles F. Lummis son las palabras que
-copiamos: «Llamar América a este continente en honor de Amérigo
-Vespucio fué una injusticia, hija de la ignorancia, que ahora nos
-parece ridícula; pero de todos modos, también fué España la que envió
-el varón cuyo nombre lleva el Nuevo Mundo»[598].
-
- [598] _Los exploradores españoles del siglo XVI en América_,
- pág. 60.
-
-Continuando el relato de las expediciones a las Indias, salieron
-dos en el año 1504: una mandada por Cristóbal y Luis Guerra, y otra
-a las órdenes de Juan de la Cosa. Las dos expediciones, después de
-haber saqueado las costas de Venezuela y de apoderarse de cuanta
-gente pudieron para venderla en seguida, sufrieron no pocos trabajos
-y terribles desgracias. Naufragaron varios buques junto al golfo de
-Darién, viéndose los expedicionarios en grandes apuros, sin exceptuar
-el hambre y las enfermedades. De los 200 individuos que salieron en
-ambas expediciones, pudieron llegar unos 40 a Jamaica, luego a Haití y,
-por último, a España. «En ese año de 1504--dice Reclus--cuando Colón
-dejó el Nuevo Mundo para ya no volver a él, conocíase en su mayor parte
-la costa oriental de los dos continentes, en tanto que el mar de las
-Antillas, la primera región descubierta, no se había explorado sino por
-la parte meridional. Desde el descubrimiento de las islas de Bahama por
-Colón, transcurrieron veinticinco años antes que las naves españolas
-penetrasen en el golfo de México, a no ser costeando la isla de Cuba.
-Para los españoles era poco importante la metódica exploración de las
-costas del Nuevo Mundo; lo que buscaban eran mares abundantes en perlas
-o bien tierras ricas en oro y esclavos»[599].
-
- [599] Ibidem, pág 24.
-
-La capitulación que los Reyes Católicos hicieron con Juan de la Cosa,
-se firmó en Medina del Campo el 14 de febrero de 1504[600]. Concedieron
-los reyes que el citado navegante pudiese ir a las tierras e islas de
-las Perlas, al golfo de Urabá y a otras islas y tierra firme del mar
-Océano que están descubiertas o por descubrir, siempre que no fuesen de
-las que descubrió Cristóbal Colón, ni de las islas y tierra firme que
-pertenecían al rey de Portugal. Exigían los reyes a Juan de la Cosa la
-quinta parte de todo lo que encontrase, y le dejaban las otras cuatro
-partes para que pudiera disponer de ellas a su voluntad. Le concedieron
-tomar seis o más indios de los que dejó en la Isla Española Rodrigo de
-Bastidas para llevarlos a las tierras del golfo de Urabá, como también
-a Juan Buenaventura, si quisiera ir con él; además podría tomar
-agua, leña u otros bastimentos, pagando por ellos lo que valieren.
-Le autorizaron para que él y los que le acompañasen, edificaran
-casas y pueblos, y cultivaran heredades. Mandáronle terminantemente
-que no llevase consigo a ningún extranjero. Hizo el viaje en cuatro
-navíos, y al Rey, por el quinto que le pertenecía de ganancias, le
-correspondieron 491.708 maravedís. A la Cosa se le concedieron 50.000
-maravedís vitalicios.
-
- [600] _Archivo de Indias._--E. 139.--C. 1.--_Colec. de doc.
- inéd., etc._, tomo XXXI.
-
-En la capitulación que se hizo con Alonso de Ojeda en Medina del Campo
-y con fecha 30 de septiembre de 1504[601], se disponía que el citado
-Ojeda podia ir a las tierras e islas de las Perlas, al golfo de Urabá,
-a la tierra antes descubierta por el mismo navegante y a otras islas y
-tierra firme del mar Océano, siempre que no fuesen de las descubiertas
-nuevamente por Colón (las cuales se hallan más allá de los lugares
-visitados antes por el mismo Ojeda y Rodrigo de Bastidas) ni de las que
-pertenecen al rey de Portugal. En las dichas tierras se le autorizaba
-para «resgatar é aber de otras qualesquier manera oro é plata é
-guanines é otros metales é alxofar é piedras preciosas, é mostruos é
-serpientes é animales é pescados, é aber especierias é droguerías é
-otras qualesquier cosas de qualquier género é nombre que sean, en tanto
-que non podays traer esclavos, _salvo los questan en la isla de Santo
-Domingo é isla Fuerte, é en los puertos de Cartagena en las islas de
-Barú que se dicen Caníbales_.» Mandaban los reyes que levantase una
-fortaleza donde antes la había hecho, o en otra parte que fuera más
-conveniente.
-
- [601] _Archivo de Indias._--E.139.--C. 1.º--_Colec. de doc.
- inéd., etc._, tomo XXXI, págs. 258-272.
-
-Hízose otra Capitulación o Asiento por el Rey Católico (24 de abril de
-1505) con Vicente Yáñez Pinzón, que se firmó en Toro y por la cual se
-autorizaba a dicho navegante poblar la isla denominada _San Juan_, que
-se halla en el mar Océano, cerca de la Española[602]. Hace notar el Rey
-los buenos servicios hechos por Pinzón, principalmente en la conquista
-de la Isla Española y en el descubrimiento de otras tierras e islas en
-el mar Océano.
-
- [602] _Arch. de Indias._--E.139.--C. 1.º. _Col. de doc. inéd.,
- etc._, tomo XXXI. págs. 309-317.
-
-Después del cuarto viaje de Colón, se suspendieron por breve tiempo las
-expediciones de los castellanos, y decimos por breve tiempo, puesto
-que en el año 1506, Fernando el _Católico_ autorizó a Vicente Yáñez
-Pinzón y a Juan Díaz de Solís para que emprendiesen un viaje marítimo.
-En efecto, llegaron a la isla de Guanaja, y navegando al Oeste,
-reconocieron el golfo de Honduras y una parte de la costa de Yucatán.
-
-Andando el tiempo, Fernando V expidió Real cédula (23 de marzo de
-1508), encargando a Pinzón y a Solís que procurasen descubrir un
-Estrecho--si dicho Estrecho existía, como opinaban algunos--al Norte de
-Yucatán, y por el cual se comunicasen los mares Atlántico y Pacífico.
-Con tal objeto salieron de Sanlúcar el 27 de junio de 1508: Como la
-península del Yucatán era a la sazón conocida imperfectamente, la
-cédula decía que irían «a la parte del Norte facia Occidente.» Y con el
-objeto de evitar rozamientos con Portugal, se les prohibía arribar a
-las posesiones del dicho reino, pues tales eran las palabras de la Real
-carta. «No tocareis (en el Brasil) so aquellas penas é casos en que
-caen é incurren los que pasan é quebrantan mandamientos semejantes, que
-es perdimiento de bienes é personas é nuestra merced.»
-
-Afirma algún historiador que Yáñez Pinzón y Díaz de Solís, faltando
-a las instrucciones recibidas, en vez de navegar por la costa
-septentrional de América en busca del Estrecho, se dirigieron al Sur
-explorando las costas hasta los 40° de latitud. Así lo dice el cronista
-Herrera, cuyas palabras trasladaremos a este lugar: «Partieron de
-Sevilla el año pasado (1508), y desde las islas de Cabo Verde fueron a
-dar en la Tierra Firme, al cabo de San Agustín»[603]. No creemos que
-tenga razón Herrera, por cuanto se halla probado que obedientes a las
-órdenes que habían recibido, los insignes navegantes recorrieron sólo
-la costa de la América Central, pasando cerca de Santo Domingo a la
-ida, y entrando a la vuelta en la dicha población. De igual modo cuenta
-la expedición el P. Las Casas[604].
-
- [603] _Década I_, lib. VI, cap. IX.
-
- [604] _Hist. de las Indias_, lib. II, cap. XXXIX.
-
-Fué de lamentar que las rivalidades entre Pinzón y Solís les obligasen
-a volver a España[605]. Llegaron a las playas españolas a últimos
-de octubre del año 1509. Formóseles proceso por la Casa de la
-Contratación, resultando culpable Solís, a quien se mandó preso a la
-cárcel de corte, e inocente Yáñez Pinzón. Posteriormente, habiendo
-quedado libre y absuelto de todos los cargos Solís, se le pagaron,
-con fecha de 24 de abril del año 1512, treinta y cuatro mil maravedís
-como recompensa del tiempo de su prisión y pleito, además del salario
-de piloto mayor, de cuya plaza tomó posesión por fallecimiento de
-Américo Vespucio, asentándosele en los libros sólo sesenta y cinco mil
-maravedís, porque los diez mil restantes se asignaron como pensión a
-la viuda de su antecesor[606].
-
- [605] En un asiento o capitulación hecho en Granada el
- cinco de septiembre de mil quinientos treinta y uno, los
- reyes dicen a Vicente Yáñez Pinzón que, recordando que «por
- nuestro mandado é con nuestra licencia é facultad fuísteis
- a vuestra costa é minsion con algunas personas o parientes
- é amigos vuestros» a descubrir ciertas islas y Tierra firme
- «Tenemos por bien é queremos, que en quanto Nuestra merced é
- voluntad fuere, ayades é gocedes de las cosas que adelante
- en esta capitulacion serán declaradas ó contenidas...»
- Después de descubrir Islas y Tierra Firme llegaron al Cabo
- de San Vicente, no sin sufrir grandes trabajos y bastantes
- pérdidas.--_Colec. de doc. inéd._, tomo XXII, págs. 300-307.
-
- [606] _Archivo general de Indias._--Ext. de Muñoz.--Conde
- Roselly de Lorgues.--_Vida de Cristóbal Colón_, tomo III, pág.
- 709.
-
-Con fecha nueve de junio de mil quinientos ocho años, Diego de Nicuesa,
-caballero muy querido en la corte de Castilla, y el famoso piloto Juan
-de la Cosa, en representación de Alonso de Ojeda, solicitaron del
-Rey (1509) permiso para fundar colonias en las Islas y Tierra Firme
-de América. Obtuvieron en seguida lo que deseaban. Dividióse dicha
-Tierra Firme, trazando una línea en el golfo de Darién, dando la parte
-oriental (Nueva Andalucía) a Alonso de Ojeda y la parte del Norte y la
-del Oeste (Castilla del Oro) a Nicuesa. La Nueva Andalucía, por tanto,
-comprendía desde el cabo de la Vela hasta la mitad del golfo de Urabá;
-la Castilla del Oro desde el golfo de Urabá hasta el cabo Gracias a
-Dios. Indispusiéronse ambos gobernadores (Ojeda y Nicuesa), resolviendo
-el conflicto Juan de la Cosa, quien fijó como límite de los dos
-gobiernos las bocas del Atrato o Río Grande del Darién, según entonces
-se le llamaba. Con el objeto de comenzar sus expediciones, Ojeda y
-Nicuesa se encaminaron a la Española.
-
-Se disponía en la capitulación que los dos jefes pudiesen fletar en la
-Española los navíos que necesitasen, como también se les autorizaba
-para llevarse seiscientos hombres además de los doscientos que fuesen
-de Castilla. Mandábase a Fray Nicolás de Ovando, gobernador de la
-isla, que diese todo el favor y ayuda que necesitaran Ojeda y Nicuesa.
-Y terminaba ordenando a dicho Gobernador que guardase y cumpliese la
-citada capitulación. En el otoño del año 1509 salió Alonso de Ojeda
-llevando cuatro buques y 300 hombres de dotación; entre los últimos
-se encontraba el extremeño Francisco Pizarro. El piloto Juan de la
-Cosa iba de lugarteniente o de segundo de la expedición. Poco después
-se hizo también a la mar Diego de Nicuesa, hombre que contaba con más
-recursos que Ojeda, pues pudo llevar siete buques y unos 700 hombres.
-
-Desembarcó Ojeda donde a la sazón se encuentra Cartagena (Colombia) y,
-no dando oídos a Juan de la Cosa, penetró en el país y cayó sobre la
-primera aldea que encontró, matando a los indios que se resistieron y
-llevándose prisioneros a los que pudo coger vivos. Cuando los españoles
-se entregaron al descanso, fueron sorprendidos por los caribes de
-las aldeas inmediatas, quienes les mataron, entre ellos a Juan de la
-Cosa, salvándose únicamente Ojeda, gracias a su gran escudo y a su
-destreza para parar los flechazos. Corrió Ojeda hacia la playa, donde
-se escondió por no poder llegar a sus buques. Afortunadamente acertó
-a pasar por la costa Nicuesa, que caminaba hacia las tierras que le
-habían sido concedidas. Al ver Nicuesa los buques sin jefe, determinó
-ir en busca de los expedicionarios con la gente de a bordo. Hallaron
-a Ojeda en lo más espeso de un manglar, extenuado por la fatiga y el
-hambre. Luego fueron al sitio de la lucha, donde encontraron el cadáver
-de Juan de la Cosa atado a un árbol y casi cubierto de flechas, hasta
-el punto que parecía un _erizo_.
-
-Regresaron a los barcos, y mientras Nicuesa seguía su rumbo a Veragua,
-Ojeda se dirigió más al Oeste, donde, a orillas del golfo de Urabá,
-fundó, en los comienzos de 1510, una colonia defendida por un fuerte
-(San Sebastián) hecho de troncos de árboles[607]. En la fortaleza
-tuvieron que guarecerse los expedicionarios por temor a los indios
-caribes, que eran tan fieros como los de la costa de Cartagena. En
-apuro tan grande, fué no poca dicha para ellos cuando vieron llegar
-un buque cargado de víveres con gente aventurera y aun maleante.
-Ayudado Ojeda por los recién llegados, emprendió lucha tenaz con los
-salvajes, teniendo la desgracia de ser herido en un muslo con una
-flecha envenenada. Salvóse de la muerte haciendo cauterizar la herida
-con un hierro candente para prevenir los efectos inevitables del
-veneno, cubriéndola luego con paños empapados en vinagre. Ya curado,
-marchó a Haití en busca de recursos, dejando a Francisco Pizarro como
-jefe; pero con orden de marchar con su gente a Veragua, si no volvía
-en el plazo de cincuenta días. Desembarcó Ojeda en la costa meridional
-de Cuba, recorriendo luego unas 50 leguas por la playa, atravesando
-lagunas y marismas, hasta que con sus compañeros de desgracia,
-extenuado y medio muerto de hambre, pudo llegar a una aldea india,
-donde halló hospitalidad. Allí hizo construir una capilla dedicada a
-la Virgen, cuya imagen, pintada por un artista flamenco, regalo de su
-protector el obispo Fonseca, llevaba siempre pendiente del cuello. Los
-indios condujeron a Ojeda y a los suyos en una piragua hasta dejarlos
-en Haití. Por cierto que al llegar a Haití aquella gente deseosa de
-aventuras--cuyo jefe se llamaba Talavera, y que poco antes, según se
-ha dicho, había auxiliado a Ojeda contra los salvajes--cayó en poder
-de la justicia, pagando con la muerte las cuentas que tenía atrasadas.
-Ojeda fué absuelto; pero sin recursos y sin auxilio alguno, murió en la
-mayor pobreza, allá por el año 1515. Dícese que en su testamento dejó
-ordenado, en expiación de su orgullo, que se le enterrase en el umbral
-de la puerta del convento de San Francisco (isla de Santo Domingo)
-para que los que entrasen y saliesen del templo tuvieran que hollar su
-tumba.
-
- [607] No deja de llamar la atención que, con fecha 28 de
- febrero de 1510, los reyes (Doña Juana y su padre Don
- Fernando) desde Madrid dirigiesen Real Cédula a Don Diego
- Colón, Almirante y gobernador de las Indias, para que, en
- lugar de los 600 hombres que a Nicuesa y Ojeda se les permitió
- sacar de la Isla Española, fuesen sólo 200, pues habían sido
- avisados que sacando los dichos 600 hombres recibiría la isla
- mucho daño.--_Archivo de Indias._--E. 139.--C. 2.--_Colec. de
- doc. inéd._, etcétera, tomo XXXI, paginas 533-535.
-
-La siguiente Real Provisión, dada por la reina Doña Juana y por su
-padre Don Fernando en la ciudad de Burgos el 5 de octubre de 1511,
-indica la mala opinión que se tenía de Alonso de Ojeda y de sus
-cómplices[608]. Dice así:
-
- [608] Hallase el original en el _Archivo de Simancas_.
-
- «Doña Juana, etc. A vos nuestros jueces de apelacion de las islas,
- Indias e tierra firme del mar Océano que residís en la isla
- Española, salud e gracia. Sepades de que yo he sido informada
- que Alonso de Hojeda seyendo nuestro gobernador de la provincia
- de Urabá, que es en la tierra firme del mar Océano, hizo muchos
- delitos e escesos, especialmente que estando en la dicha provincia
- hizo matar dos hombres, al uno degolló e a otro ahorcó, e hizo
- azotar otros dos hombres, e cortar la lengua a otro, e herrar
- a otro en la frente, e cortar dos dedos a otro, lo cual hizo e
- mandó hacer sin ser oídos a justicia, no guardándoles la orden del
- derecho; e diz que hizo nuevo juez y oficiales de justicia para
- los sentenciar y ejecutar, y dijo: que aunque fuésemos deservidos,
- sería gobernador en la provincia de Urabá, e que vernía a la dicha
- isla Española, e cortaría la cabeza al Almirante D. Diego Colon,
- nuestro visorey e gobernador de la dicha isla; e lo llamó traidor e
- otras palabras de injuria, e dijo que llevaría a D.ª María su mujer
- del dicho Almirante a la dicha provincia de Urabá, e que vernía la
- vía de la dicha isla Española e de San Juan, e que tomaría puercos
- e pan, e que procuraría de tomar alguna nao de las que fuesen o
- viniesen de Castilla a las dichas Indias e con esta intencion el
- dicho Alonso de Hojeda e Bernaldino de Talavera, vecino que fué de
- la dicha isla Española, habiéndose alzado con una nao e hurtado él
- e otros muchos vecinos de la dicha isla; e yéndose a Urabá en la
- dicha nao, salieron de la dicha provincia de Urabá con propósitos
- dañados de seguir un viaje a la dicha isla Española, como dicho
- es, e con tiempos e vientos contrarios diz que aportaron a la
- dicha isla de Cuba, donde diz que dicho Alonso de Hojeda hizo e
- cometió otros muchos delitos e desconciertos, e quel dicho Bernaldo
- de Talavera, después que en la dicha isla de Cuba entraron, se
- apartó de la compañía del dicho Alonso de Ojeda, e con la mayor
- parte de la gente que los susodichos llevaban en la dicha nao,
- se hizo jurar por capitan, e la dicha gente lo juró e puso de su
- mano alguaciles, no lo pudiendo hacer, e diz que ansí se entraron
- dicho Bernaldino de Talavera e los que le siguieron la tierra
- adentro por la dicha isla de Cuba, donde hicieron muchos delitos e
- escesos, maltratando los caciques e indios de ella, tomándoles sus
- haciendas e mantenimientos contra su voluntad, sin se lo pagar, e
- forzándoles las mujeres, sacandolas de su poder por fuerza para las
- traer consigo por sus mancebas, e hiriéndoles e injuriándoles grave
- e atrozmente...»
-
-Encarga la Reina a los jueces que se informen de todo lo que hicieron
-en todas partes Ojeda, Talavera y demás personas; hecha la información
-procedan contra los culpantes e contra sus bienes imponiéndoles las
-mayores y más graves penas civiles y criminales[609].
-
- [609] Véase la Real provisión en la _Historia de Colón_, de
- Roselly de Lorgues, tomo III, páginas 880-882.
-
-Pasados los cincuenta días fijados por Ojeda, como poco antes se dijo,
-salió Pizarro con los dos buques que le habían dejado camino de Santo
-Domingo; pero uno de los barcos zozobró en una tempestad, y el otro, en
-el que iba Pizarro, ya a punto de hundirse, fué sustituido por un buque
-armado en el citado Santo Domingo.
-
-Acerca del viaje de Nicuesa hemos de decir que, habiendo salido en
-noviembre de 1509 desde la costa, donde al presente se halla Cartagena,
-hacia el istmo de Darién y desde allí a Veragua, por la poca exactitud
-de una carta de marear dibujada por Bartolomé Colón, fué más lejos,
-teniendo la desgracia de perder todos sus buques. Habiendo logrado
-salvar la tripulación, se estableció en el puerto de Bastimentos, en
-cuyo lugar se fijó y denominó a la colonia _Nombre de Dios_. Cuentan
-que exclamó: «Detengámonos aquí en nombre de Dios»[610].
-
- [610] Diego de Nicuesa fundó el fuerte de _Nombre de Dios_
- el 1509, trasladándose luego a San Felipe de Puertovelo.
- La ciudad de Nombre de Dios fué quemada por los ingleses
- (13 agosto 1596) y San Felipe se fundó por D. Francisco de
- Valverde y Mercado(20 marzo 1597). _Col. de doc. inéd.,
- etcétera_, tom. IX, pág. 108.
-
-Desde que Cristóbal Colón, en su primer viaje, tomó posesión de Haití
-(Isla Española) el 12 de diciembre de 1492, aquella fué la primera
-colonia europea en el Nuevo Mundo y la capital o centro del poder
-español en aquellas lejanas tierras.
-
-Respecto a la isla de Cuba, descubierta también por Colón en su
-primer viaje (al anochecer del 27 de octubre del citado año), quedó
-casi olvidada por algún tiempo. Llamábanse _siboneyes_ sus primitivos
-habitantes. En 1508 Nicolás Ovando, gobernador de la Española, mandó a
-Sebastián de Ocampo, con dos carabelas, _para bojear a Cuba_. Recorrió
-Ocampo la costa de Cuba y probó que era una isla. Ya en 1511, Diego
-Colón, gobernador de la Española, dispuso que Diego Velázquez, natural
-de Cuéllar (Segovia), fuera a poblar la mencionada isla. El cacique
-Hatuey trató de impedir el desembarco de los españoles; mas vencido
-hubo de retirarse a los montes, siendo al fin hecho prisionero y
-condenado a morir en la hoguera. Como un fraile franciscano le dijera
-que se hiciese cristiano, único modo de ir al cielo, el indígena
-contestó que _no quería ir al cielo, porque allí iban los cristianos_.
-
-La isla de Puerto Rico, que descubrió Colón en su segundo viaje, fué
-explorada en el año 1500 por Juan Ponce de León, a quien recibió
-amistosamente el cacique Agueynaba. Ovando, noticioso de que en la isla
-de Borinquen se encontraba en abundancia el oro, mandó una expedición
-de 200 españoles bajo las órdenes de Juan Cerón; pero considerándose
-preterido Juan Ponce de León, acudió a los Reyes Católicos, quienes le
-nombraron gobernador de Puerto Rico. Tuvo que sofocar cerca de Añasco
-un levantamiento de los indios contra los encomenderos. Reedificó Ponce
-de León la villa de Sotomayor y fundó la de San Germán.
-
-Los españoles establecidos en Cuba, Santo Domingo y Puerto Rico,
-averiguaron la existencia de varias tierras situadas en la parte
-septentrional, donde, entre otras cosas maravillosas, había una fuente
-o río cuyas aguas tenían la virtud de remozar a los viejos que las
-bebían. Llevado de la curiosidad o de la idea de lucro. Juan Ponce de
-León, gobernador que había sido de Puerto Rico, armó tres naves y se
-hizo a la vela el 3 de marzo de 1512. Saliendo de la isla de Puerto
-Rico y corriendo al Noroeste cincuenta leguas, dió, el día 8, con los
-bajos de Babueca, reconociendo después las isletas de los Caicos,
-Yaguna, Amaguayo y Maniguá, llegando el 14 a Goanahaní, que situó en 25
-grados, 40 minutos. Continuó navegando al Noroeste hasta que el Domingo
-de Pascua, 27, vió tierra que el mal tiempo no le permitió reconocer,
-continuando en la misma dirección hasta el 2 de abril que llegó a una
-isla llamada por los indios _Cautío_, y que él denominó _Florida_, ya
-por haberla descubierto en la _pascua de flores_, ya porque se ofreció
-a su vista llena de verdura, de árboles y flores. Desembarcó Punce de
-León y tomó posesión de ella a nombre del rey de España.
-
-El día 8 continuó su derrota entre violentas corrientes, viéndose
-obligado a fondear cerca de tierra, no sin que una de las naves se
-perdiese de vista. Ponce no encontró buena acogida de parte de los
-indígenas, con los cuales tuvo que pelear; retiróse a un río que llamó
-de _la Cruz_, donde esperó en vano el bergantín perdido. El 8 de mayo
-dobló el _cabo de Cañaveral_, que él llamó de _Corrientes_ por la
-fuerza que allí tienen. Reconociendo la costa halló hacia los 27 grados
-dos islas, una tercera más al Sur y una cadena de isletas que nombró
-los _Mártires_. Recorrió la costa sin notar que era tierra firme,
-encontrando en todas partes indios suspicaces, sumisos a veces y fieros
-otras.
-
-Después de algunos días determinó dar la vuelta a la Española y a
-Puerto Rico. Al paso descubrió nuevas islas y reconoció otras vistas
-anteriormente. A un grupo de ellas dió el nombre de _Tortugas_ por la
-abundancia que de ellas había, a otras denominó de la _Vieja_, porque
-sólo pudo ver una vieja india y que recogió en sus navíos. El 25 de
-julio se encaminó a Biminí, en cuya tierra se suponía que estaba la
-fuente prodigiosa; continuó navegando hasta que descubrió la isla de
-Bahama. Desde la isla de Bahama corriendo al Oeste cuarenta leguas, se
-encuentra, según Oviedo, la tierra de Biminí. Salió de Bahama con mucho
-trabajo el 6 de agosto, llegando el 16 a una de las islas Lucayas. En
-Guanimá compuso los navíos de sus averías, acordando allí que Juan
-Pérez de Ortubia con el piloto Antón de Alaminos y algunos indios
-prácticos se dirigiesen con un navío a reconocer la isla de Biminí, en
-tanto que él continuaba su viaje a Puerto Rico, a cuya isla llegó el 21
-de septiembre. Pocos días después entró el otro navío que fué a Biminí,
-sin tener la fortuna de encontrar la fuente milagrosa; pero en cambio,
-halló una isla grande, con muchos árboles y abundantes aguas. Si este
-viaje fué de poca utilidad para Ponce de León, tuvo interés para la
-navegación que se hace por el canal de Bahama de regreso a España, y
-también por el descubrimiento de tantas isletas, bajos, restingas y
-canales, que hacen peligrosas las derrotas por aquellos mares.
-
-[Ilustración:
-
-FOTOTIPIA LACOSTE--MADRID.
-
-VASCO NÚÑEZ DE BALBOA.]
-
-
-
-
-CAPÍTULO XXVII
-
- DESCUBRIMIENTO Y EXPLORACIÓN DEL GRANDE OCÉANO U OCÉANO PACÍFICO
- POR NÚÑEZ DE BALBOA.--BALBOA ANTES DEL DESCUBRIMIENTO.--FORMA
- PARTE DE LA EXPEDICIÓN DE ENCISO.--DESGRACIA DE ENCISO.--POLÍTICA
- DE BALBOA.--LUCHA ENTRE LOS AMIGOS DE ENCISO Y LOS DE
- BALBOA.--NICUESA EN SANTA MARÍA LA ANTIGUA.--HUYE DE SANTA
- MARÍA Y SU MUERTE.--ENCISO SALE PARA ESPAÑA.--BALBOA Y EL
- CACIQUE CARETA.--BALBOA PENETRA EN EL INTERIOR DEL PAÍS.--SU
- CARTA AL REY.--DESCUBRIMIENTO DEL PACÍFICO.--IMPORTANCIA DEL
- DESCUBRIMIENTO.--D. PEDRO ARIAS DÁVILA, GOBERNADOR DE LA COLONIA DE
- DARIÉN.--ENEMIGA ENTRE BALBOA Y PEDRARIAS.--BALBOA SE PRESENTA A
- PEDRARIAS.--MUERTE DE BALBOA.--PEDRARIAS TOMA LA PROVINCIA DE PAQUE.
-
-
-Consideremos el descubrimiento del Océano Pacífico o mar del Sur en
-el año 1513, por Vasco Núñez de Balboa. Era Balboa natural de Jerez
-de los Caballeros (Badajoz), donde nació por el año 1475. Cuando
-apenas contaba veintiséis años formó parte de la expedición dirigida
-por Rodrigo de Bastidas. Partió de Sevilla en octubre de 1501, y tras
-feliz travesía arribó a las costas del Nuevo Mundo, recorriendo y
-explorando desde el Cabo de la Vela hasta el puerto de Nombre de Dios.
-Dió la escuadra en unos arrecifes, de los cuales pudieron salir los
-expedicionarios, no sin que las naves sufriesen averías de importancia.
-Balboa, como otros compañeros, llegaron a la isla Española, donde a la
-sazón era gobernador Don Francisco Bobadilla. Obtuvo autorización para
-permanecer en la isla en calidad de colono y se le concedieron terrenos
-y esclavos.
-
-Deseaba Balboa salir de aquella situación tan contraria a sus
-inclinaciones. Pronto se le presentó ocasión propicia. El bachiller
-Martín Fernández de Enciso comenzó a reclutar gente en Santo Domingo
-para una expedición. Salió de la isla (febrero de 1510) con dos buques,
-150 hombres, algunos caballos y muchas armas. Prohibió el gobernador
-que se embarcasen los que tuvieran alguna causa pendiente. En este
-caso se encontraba Núñez de Balboa; pero ayudado, no se sabe por
-quién, se hizo llevar a bordo dentro de una barrica, burlando de este
-modo la vigilancia de Bobadilla. En alta mar salió de su escondite.
-«Y de ese modo, teatral y picaresco, digno de un Gil Blas o de un
-Guzmán de Alfarache--escribe el Sr. Ruiz de Obregón--, comenzó Vasco
-Núñez de Balboa su camino de aventuras y de titánicas y legendarias
-empresas»[611].
-
- [611] _Vasco Núñez de Balboa_, pág. 27.
-
-Enciso, desgraciado como Ojeda y Nicuesa, hubo de naufragar en la Punta
-Caribana (extremo oriental del golfo de Darién). Murieron bastantes
-a manos de los indios, y los restantes, tristes y desalentados, no
-tuvieron más remedio que dirigirse por la playa a la colonia de San
-Sebastián de Urabá, la cual encontraron quemada y arrasada. Ánimo les
-dió Balboa con el anuncio de que pronto encontrarían las deseadas minas
-de oro. Resolvieron pasar al otro lado del golfo y fijarse allí, sin
-embargo de que aquella costa formaba parte del territorio cedido por
-el Rey a Nicuesa. En la márgen del río Darién les esperaba el cacique
-Cemaco, más ganoso de guerra que de paz. Se dispuso a pelear con los
-españoles. Después de poner en salvo, en la espesura del bosque a las
-mujeres, ancianos y pequeñuelos de la tribu, el cacique se colocó en
-la cima de inmediata montaña al frente de los suyos. Contra ellos fué
-Balboa que los venció fácilmente, haciéndoles muchos muertos y huyendo
-los demás a unirse con los que antes habían marchado al interior del
-país.
-
-Desde entonces aquel puñado de valientes se dispusieron a quitar la
-jefatura a Enciso. Ellos habían fundado la colonia de Santa María la
-Antigua del Darién, y ellos, por tanto, tenían el derecho de nombrar
-jefe. Dijeron, para dar visos de legalidad al hecho, que Enciso y
-los pocos que le seguían, se hallaban, como enviados o delegados de
-Ojeda, sin derecho a ejercer autoridad, puesto que la nueva colonia
-estaba situada en tierras de la jurisdicción de Nicuesa. Tales
-razones no convencieron a los partidarios de Enciso; pero los de
-Balboa, importándoles poco las amenazas de sus enemigos, eligieron
-para alcaldes de la villa a Vasco Núñez de Balboa y a Juan Zamudio.
-Con el objeto de poner paz entre los dos bandos, hubo quien propuso
-nombrar jefe a Diego Nicuesa, no comprendiendo que con esta solución se
-descontentaba a los amigos de Balboa y a los de Enciso.
-
-Llegó por entonces un navío español, mandado por Rodrígo Enríquez de
-Colmenares, en busca de Nicuesa, a quien llevaba soldados, municiones
-y víveres. Enterado Colmenares de las discordias interiores de la
-colonia, propuso que se nombrase jefe--como ya se había intentado--a
-Nicuesa, toda vez que Santa María se hallaba dentro de su propia
-jurisdicción. Accedieron a ello, aunque no de buena gana, los dos
-partidos enemigos, y al efecto, salieron algunos comisionados en busca
-de Nicuesa.
-
-Llamado Nicuesa por Balboa para que se encargase del gobierno de Santa
-María, o habiéndose enterado por Colmenares de todo lo que ocurría en
-tierras que a él le había cedido el Rey, lo cierto es que abandonó
-_Nombre de Dios_ con 60 hombres que le quedaban y se dirigió a la
-colonia de Santa María la Antigua. Refieren algunos cronistas que antes
-de presentarse Nicuesa en Santa María la Antigua pidiendo auxilio a
-Balboa, dos colonos del Darién llegaron a _Nombre de Dios_ decididos
-a ofrecer el gobierno al citado Nicuesa, volviendo tan disgustados de
-la entrevista que dijeron lo siguiente: «Libertándonos de Enciso hemos
-salido de los dientes del lobo; pero vamos a caer en las garras de un
-tigre.» Desde entonces la colonia del Darién se mostró obediente a las
-órdenes que diera Balboa.
-
-Llegó Nicuesa a Santa María y en el desembarcadero pudo oir la voz del
-procurador del pueblo que le decía que se tornase a su gobernación
-de Nombre de Dios. Otros cronistas dicen que se mostró tan pedante
-y orgulloso, que los de la ciudad no quisieron recibirle. No fueron
-atendidos los ruegos de Nicuesa, el cual rogaba que si no le querían
-por gobernador le tomasen por compañero; pero los de la ciudad se
-negaban a ello _porque se entraría por la manga y saldría por el
-cabezón_[612]. Insistió Nicuesa diciendo «que aquella tierra adonde
-estaban entraba en los límites de su gobernación, y que ninguno podía
-en ella poblar ni estar sin su licencia...»[613].
-
- [612] Herrera, _Década I_, lib. VIII, cap. VIII.
-
- [613] Ibidem.
-
-Quieras que no quieras, le obligaron a zarpar el 1.º de marzo de 1511
-con 17 de los suyos, «y nunca jamás pareció, ni hombre de los que con
-él fueron, ni adónde, ni cómo murió»[614].
-
- [614] Ibidem.
-
-Creyeron algunos que aportó a Cuba y que los indios le mataron,
-fundándose en que tiempo adelante unos marineros que naufragaron en
-la isla de Cuba encontraron la siguiente inscripción grabada en un
-árbol: _Aquí feneció el desdichado Nicuesa_; pero según el cronista
-Gomara la inscripción decía: _Aquí anduvo perdido el desdichado Diego
-de Nicuesa_. «Lo que se tuvo por más cierto es que como llevaba tan
-mal navío, y los mares de aquellas partes son tan bravos y vehementes,
-la misma mar lo tragaría fácilmente, o que perecería de hambre y de
-sed»[615].
-
- [615] Ibidem.
-
-Llegó su turno a Enciso, a quien se obligó a marchar en el primer navío
-que salió para España.
-
-Es de justicia confesar que la gratitud no fué nunca norma de conducta
-del valiente extremeño. Dueño absoluto del poder Núñez de Balboa, como
-temiera que en la metrópoli se agitasen en contra suya los amigos
-de Enciso y Nicuesa, mandó a su fiel amigo Zamudio para que de todo
-diese cuenta al Rey[616]. Procuró Vasco Núñez de Balboa mantener
-buenas relaciones, lo mismo con los colonos que con los indios, pues
-necesitaba de los últimos, ya para que le trajesen oro, ya para que le
-facilitaran provisiones. No pudo conseguir, aunque en ello tuvo empeño,
-ganarse la voluntad del cacique Cemaco. En efecto; dicho cacique, que
-siempre andaba buscando ocasión para vengarse, hizo que algunos de
-los suyos diesen noticia a Balboa del mucho oro que se encontraba en
-la región denominada Dobayba, distante de allí unas treinta leguas,
-proponiéndose con el engaño atraer a los españoles hacia los bosques
-y caer allí sobre ellos. Balboa envió como explorador a Francisco
-Pizarro, el futuro conquistador del Perú, quien se vió sorprendido, y
-a malas penas él y su pequeña hueste pudieron salvarse, teniendo que
-volver a Santa María. El mismo Núñez de Balboa salió en persona al
-frente de unos cien hombres y llegó al pueblo de Coyba, residencia del
-cacique Careta. Apoderóse del pueblo, haciendo prisionero al cacique
-y a toda su familia; cayeron bajo su poder muchas provisiones y algún
-oro. Hízose la paz entre Balboa y Careta, recibiendo aquél en prenda
-una hija del cacique, joven bastante agraciada, la cual ejerció sobre
-nuestro héroe más influencia que debiera. Vasco Núñez y Careta se
-dirigieron contra el vecino cacique Ponca, quien se internó en los
-bosques próximos mientras que aquéllos entraban a saco en la población
-abandonada.
-
- [616] En el mismo barco que marchó Zamudio salió también
- Enciso.
-
-Otra expedición dispuso Balboa a Dobayba, lugar de muchas riquezas
-y abundante de oro, según se decía por los indios; sólo encontró,
-después de penosas jornadas, el territorio del cacique Mibeyba, cuyos
-habitantes vivían en las ramas y copas de los árboles, a causa de que
-el suelo estaba siempre inundado por las aguas de próximas lagunas.
-Consiguieron los españoles comunicarse con aquellos indios, ya cortando
-o ya quemando los troncos de los árboles más corpulentos; pero nadie
-les dió noticia del oro y riquezas que buscaban con tanto empeño como
-codicia.
-
-Decidido Balboa a penetrar más en el interior, quiso amedrentar a los
-indígenas vecinos, lo que consiguió entrando a saco los pueblos de
-Cemaco y de Tichirí, cogiendo prisioneros algunos jefes guerreros, a
-los cuales hizo decapitar.
-
-Por mediación de su amigo Careta, logró Balboa atraerse al poderoso
-Comagro. Uno de los hijos del citado cacique le dió noticia de un mar
-muy grande que se extendía al Sur, añadiendo que siguiendo las costas
-de dicho mar en dirección Sudeste se llegaría a una región habitada por
-gentes belicosas y donde abundaban las perlas y el oro. Es de creer
-que tales noticias se referían al Perú, siendo de advertir que entre
-los oyentes se hallaba Francisco Pizarro, valiente conquistador de
-aquellas tierras. No dejó de decirle también que, para llegar al mar
-del Sur, era preciso atravesar profundos pantanos, impetuosos ríos,
-espesos bosques y altas montañas, como de igual modo había que luchar
-con feroces indios de todas aquellas comarcas, habiendo de encontrar,
-a las seis jornadas a Tubanamá, cacique de instintos sanguinarios.
-«Nada podéis hacer--y estas fueron las últimas palabras que el indio de
-Comagro dijo a Núñez de Balboa--si no contáis por lo menos con 1.000
-españoles armados como los que aquí tenéis».
-
-Inmediatamente Vasco Núñez participó tales noticias a D. Diego Colón,
-gobernador de Santo Domingo, rogándole al mismo tiempo que empleara
-sus buenos oficios para que el Rey le mandase los 1.000 hombres que
-necesitaba para su empresa.
-
-Después de tres años, escribió (21 enero 1513) Balboa al Rey censurando
-la política de Enciso. Entre otras cosas decía: «Ruego a V. A. que
-ordene que ningún bachiller en Derecho o en otra ciencia, a excepción
-de la Medicina, venga jamás a estas comarcas, bajo pena de un grave
-castigo, pues no viene aquí uno que no sea un demonio... y no sólo
-son malos en sí mismos, sino que además enseñan el mal a los demás, y
-tienen mil medios de multiplicar las discordias y los pleitos.»
-
-No teniendo paciencia para esperar el resultado de sus gestiones
-cerca de D. Diego, se embarcó el 1.º de septiembre con dirección a
-Coyba. Al frente de los suyos y de los indígenas que puso Careta a su
-disposición marchó desde Coyba por angosta faja de tierra que separa
-los dos océanos y une las dos grandes partes del continente americano.
-Veinte días tardó Balboa en hacer el viaje, en cuyo tiempo hubo de
-recordar muchas veces la exactitud de las noticias que le diera el
-hijo del cacique. El 26 de septiembre de 1513 pudo contemplar de cerca
-una de las mayores cordilleras de los Andes. Al pie del alto pico
-estaba situado el pueblo del cacique Cuareca. Comenzaron a subir. A
-poco señalaron los guías una eminencia desde la cual ya se veía el
-inmenso Océano. Quería ser el primer español que lo contemplase. Fijo
-en esta idea, ordenó hacer alto, y habiendo mandado a los suyos que no
-se movieran de aquel sitio hasta que él les avisase, trepó hasta la
-cima de la montaña y tendió la vista sobre un mar sin límites. Cayó de
-rodillas, elevó sus manos al cielo y dió gracias a la Providencia por
-haberle concedido dicha tan grande. Ya pudo avisar a sus compañeros,
-quienes, como su jefe, elevaron a Dios sus oraciones. «Alabemos a
-Dios--dijo Balboa--que nos ha concedido ser los primeros en pisar
-esta tierra jamás hollada por planta de cristianos, y en contemplar
-ese mar jamás surcado por naves de dichos cristianos, ofreciéndonos
-la dicha de dilatar la doctrina del Evangelio y de llevar a cabo
-dilatadas conquistas.» Cortaron ramas de un árbol e hicieron con ellas
-una cruz, que pusieron en el mismo sitio donde poco antes se arrodilló
-Núñez de Balboa, amontonando en torno de ella algunas piedras a manera
-de pedestal. Postrados todos ante la divina insignia, uno de ellos,
-que era sacerdote, entonó el _Te Deum laudamus_. «Jamás, jamás--dice
-Wáshington Irving--ha subido al trono del Todopoderoso desde ningún
-lugar santificado, oblación más pura ni más sincera que la elevada en
-tan solemne momento desde la cúspide de aquella montaña, sublime altar
-de la naturaleza.»
-
-Valderrábano, notario real y secretario de Núñez de Balboa, redactó un
-acta en presencia de «los caballeros, hidalgos y hombres de bien que
-concurrieron al descubrimiento del mar del Sur a las órdenes del muy
-noble señor capitán Vasco Núñez de Balboa, gobernador de Santa María y
-Adelantado de Tierra Firme.» Entre los que le acompañaban citaremos a
-Francisco Pizarro, Andrés Vara (clérigo) y Juan Mateos Alonso (Maestre
-de Santiago). Después de grabar en los árboles inmediatos al pedestal
-los nombres de los reyes de Castilla, comenzaron a bajar el monte para
-llegar a la playa. Tres días duró el descenso, no sin que se viesen
-acometidos por los indios de Chiapes. Hecha la paz con los citados
-indios, en cuyo pueblo de Chiapes dejó parte de su gente, acompañado de
-26 hombres solamente y del cacique de aquella tierra con varios de sus
-guerreros--pues los enemigos se habían convertido en auxiliares--llegó
-a una bahía que denominó de San Miguel por haberla descubierto en el
-día de dicho santo. Era por la tarde cuando logró tocar en la costa
-y en ocasión que la marea había descendido. El agua se hallaba a la
-distancia de una media legua. Sentado con su acompañamiento a la sombra
-de los árboles, esperó la pleamar, y cuando llegó ésta, se levantó,
-vistió sus armas, tomó una bandera en que aparecía la imagen de la
-Virgen y debajo las armas de Castilla y de León, desnudó la espada y
-agitando en la otra mano la bandera, penetró en el mar hasta que el
-agua le llegó a las rodillas. Allí proclamó a los muy altos y poderosos
-reyes D. Fernando y Doña Juana, en cuyo nombre tomaba posesión de
-aquellos mares y de todas las tierras que bañaban, añadiendo que
-estaba pronto y preparado para defenderlas y mantenerlas. Si los 26
-españoles que presenciaban el acto se sentían entusiasmados, los indios
-permanecían atónitos, no comprendiendo tales cosas.
-
-Unos dos meses permaneció Vasco Núñez de Balboa en aquellos sitios,
-emprendiendo varias expediciones peligrosas. No sólo se había propuesto
-el descubrimiento del mar del Sur o Pacífico, sino también el de
-explorarlo y reconocer la costa, deseoso de encontrar el rico país
-anunciado por el hijo del cacique de Comagro y de otros indios, que
-después confirmaron lo dicho por aquél.
-
-Con grandes trabajos pudo Balboa construir dos bergantines en la costa
-del Atlántico, los cuales transportó a la del Pacífico y se dió a la
-mar. Eran los primeros buques de construcción europea que surcaban
-aquellos mares y el primer hombre del antiguo mundo que navegaba por
-ellos. Anduvo hasta unas 20 leguas más allá del golfo de San Miguel
-y no descubrió el Perú porque vientos contrarios no le permitieron
-seguir aquella ruta, dirigiéndose entonces al archipiélago llamado
-por él de las Perlas, donde a la sazón trataba de construir otros dos
-bergantines. Aunque Balboa había recibido del Almirante Diego Colón,
-gobernador de Haití, nombramiento de jefe de la colonia, le remordía
-seguramente la conciencia por lo que hiciera con Enciso y con Nicuesa,
-y temía recibir malas noticias de la metrópoli, tal vez su deposición
-y aun su prisión. En efecto, los presentimientos de Balboa salieron
-ciertos. El obispo Fonseca, director del departamento de Indias, no
-le perdonaba el comportamiento que había tenido con Nicuesa, persona
-muy estimada por el prelado. Ignoraba, además, Fonseca el brillante
-descubrimiento del Pacífico y otra cosa para la corte del Rey de
-más importancia, cual era el envío de un buque con la relación de
-su atrevido viaje. 20.000 castellanos de oro y 200 de las mejores
-perlas. El 21 de enero de 1514 volvió a Santa María el descubridor del
-Pacífico, después de cuatro meses y veinte días de haber salido.
-
-Don Pedro Arias de Avila (Pedrarias Dávila) fué nombrado gobernador
-de la colonia del Darién. Era hermano del conde de Puñonrostro y muy
-querido en la corte. Este anciano sexagenario se embarcó en Sanlúcar
-el 12 de abril de 1514 en 20 buques y llevando más de 1.500 hombres;
-desembarcó en Santa María la Antigua el 30 de junio del citado año.
-El nuevo gobernador de _Castilla Aurífera_, como quiso el Rey que se
-llamara la tierra descubierta y conquistada por Vasco Núñez de Balboa,
-llevaba consigo, además de su mujer, Doña Isabel de Bobadilla, sus
-hijos y servidumbre, a Juan de Ayora como vicegobernador, a Gaspar de
-Espinosa como alcalde mayor de Santa María, al bachiller Enciso como
-alguacil mayor (cargo que aceptó para vengarse de Balboa), a Fernández
-de Oviedo (autor después de la _Historia general de las Indias_) como
-veedor o inspector de las minas, a Alonso de la Fuente como tesorero
-real, y al franciscano Fr. Juan de Quevedo como obispo de la provincia
-del Darién. Cuando Pedrarias Dávila arribó a la colonia de Santa
-María la Antigua y supo que Balboa, con otros expedicionarios, había
-descubierto el mar del Sur, su ira no tuvo límites, comprendiendo
-desde aquel momento que Balboa, más que subordinado suyo, era odioso
-rival. Al enterarse luego de las cualidades de dicho caudillo, pudo
-apreciar su inteligencia y su valor. Desde aquel momento juró perder
-a Balboa. Mientras que Pedrarias veía cómo Balboa navegaba con dos
-bergantines, y pronto iba a tener cuatro, siendo querido de los
-españoles y respetado por los indios, él contemplaba desorganizada su
-expedición, muerta su gente de hambre o enferma por el clima, perdido
-casi el Darién y envalentonados los indígenas. Temía, además, que
-los colonos llegasen a quitarle el gobierno para dárselo a Balboa.
-La enemiga de Pedrarias Dávila a Núñez de Balboa no dejaba de tener
-fundamento. No hemos de negar a este propósito que Balboa--con fecha 16
-de octubre de 1515--desde Santa María la Antigua, escribió a Fernando
-el _Católico_, dándole noticia de la mala gobernación de Pedrarias.
-Decíale--entre otras cosas peregrinas--que tanto el gobernador, como
-sus allegados y amigos, únicamente se cuidaban de tomar todo lo que
-podían y de matar cruelmente indios. Refiere que él (Núñez de Balboa),
-a la cabeza de unos 200 hombres, había penetrado en la provincia de
-Davaibe, cuyo cacique estaba receloso y alzado contra los cristianos.
-Averiguó que a las diez jornadas de allí se encontraban muchas minas
-de oro; pero hubo de volverse al Darién porque no halló de comer en
-aquella tierra, la cual estaba empobrecida a causa de la langosta.
-Obligáronle también a ello la actitud belicosa de los indios. Acerca
-del gobernador Pedrarias Dávila, afirmaba que era muy viejo y estaba
-enfermo, importándole poco que sus capitanes hurtasen oro y perlas en
-sus entradas en la tierra. Era aficionado a decir mal de los unos a
-los otros, codicioso, descuidado, suspicaz y envidioso. «Y por no ser
-más prolijo--añade--dejo de hazer saber a V. R. A. otras infinitas
-cosas, que consisten en su mala condicion, y que no había de caber en
-persona que tan gran cargo tiene y tanta y tan honrada gente ha de
-regir y administrar. Lo que a V. M. suplico, porque yo no sea tenido
-en posesion de maldiciente, es que mande tomar informacion desto que
-yo digo, de todas las personas que destas partes van, y verá V. A.
-claramente ser verdad todo lo que tengo dicho»[617]. Decía después que
-la tierra era muy rica, hermosa y sana.
-
- [617] _Archivo de Indias.--Patronato Real._ Estante I, cap.
- I, legajo 26, núm. 5. _Colección de doc. inéd. relativos
- al descubrimiento_, _conquista y colonización en América y
- Oceanía_, tomo II, página 536.
-
-Poco después Alonso de la Fuente y Diego Márquez escribieron una carta,
-con fecha 28 de enero de 1516, desde Darién, al citado monarca,
-manifestando que el gobernador Pedrarias Dávila había salido para la
-costa del Norte, desembarcando en el puerto de Acla. Allí--decían--dió
-comienzo a la edificación de una fortaleza y de un pueblo; pero
-habiendo enfermado gravemente, dió la vuelta al Darién, dejando
-encomendadas las obras a Lope Dolano. Igualmente--añadían--se está
-edificando otro pueblo en dicha costa y en el paraje de la isla de las
-Perlas. «En esta salida que hizo el dicho Gobernador muestra la gente
-mucho contentamiento de su conversacion, y segun del trato que dizen
-que ha hecho a los indios, creemos que, si su enfermedad tan continua
-no le hobiera impedido, que hobiera mucho aprovechado haber entrado
-por la tierra en las cosas que V. A. tiene mandado»[618]. «Y bien
-creemos--dicen los citados Puente y Márquez--que entretanto quel Obispo
-estoviere en estas partes, nunca cesarán pasiones o impedimentos al
-servicio de V. A. é al bien general de la tierra»[619].
-
- [618] _Col. de Doc. inéd._, etc., tomo I, pág. 541.
-
- [619] Ibidem, pág. 548.
-
-Después de breve expedición por las costas inmediatas y de corta
-estancia en las islas de las Perlas, regresó Vasco Núñez al río de las
-Balsas donde esperaría los refuerzos que había pedido a Pedrarias.
-
-Cuenta Herrera que en este corto viaje, una noche que Balboa
-contemplaba pensativo el cielo, en compañía de algunos soldados, se
-fijó en una estrella, la cual le hubo de recordar cierto pronóstico que
-años atrás le había hecho _micer_ Codro, astrólogo italiano. Consistía
-en que la noche que viese aquella estrella en el sitio donde a la
-sazón se encontraba y con aquellos destellos rojizos intermitentes que
-entonces despedía, su vida estaría amenazada de mucho peligro; mas si
-lograba escapar de él, su nombre, acompañado de la fama, recorrería el
-mundo. Balboa, habiendo contado esto a los que le rodeaban, se burló
-de los adivinos, no pudiendo creer que el horóscopo de Codro se iba a
-cumplir muy pronto.
-
-Andrés Garabito, lugarteniente y hombre de toda la confianza de
-Balboa, fué el denunciador de su jefe. Veamos el motivo: «Su intimidad
-con Balboa daba lugar a que viese con frecuencia y tratase con
-confianza a la hermosa hija de Careta, manceba de aquél. Prendado
-de ella, se atrevió a cortejarla, y sorprendido en cierta ocasión
-por Balboa, éste le insultó y humilló con dureza en presencia de la
-india. Ciego de cólera y despecho, juró Garabito vengarse, y en el
-acto escribió secretamente a Pedrarias, manifestándole que Balboa
-no pensaba casarse con su hija[620], sino con la india que tenía en
-su compañía; que había fingido aceptar aquel honroso enlace para
-adormecer los justos recelos del gobernador y tener así más libertad
-de acción en la ejecución de sus planes, y que se proponía declararse
-independiente, rebelándose contra Pedrarias y contra el Rey, tan pronto
-como estuviesen en disposición de navegar los cuatro bergantines que
-estaba construyendo[621]. Creyó Pedrarias lo que se le denunciaba y se
-dispuso a castigar a su enemigo. Los amigos de Balboa juzgaron que era
-conveniente avisarle lo que ocurría: uno de ellos, Hernández Argüello,
-cometió la torpeza de escribir una carta, aconsejando al citado Vasco
-Núñez que se hiciese a la mar sin perder tiempo y le ofrecía obtener
-la protección y ayuda de los frailes gerónimos, a la sazón poderosos
-en España. Carta tan imprudente--no sabemos cómo--cayó en poder del
-vengativo y suspicaz gobernador del Darién. Llamó Pedrarias a Balboa,
-que estaba entonces en la isla de las Tortugas, y, sospechando que
-no quisiera venir, despachó tras la carta a Francisco Pizarro con
-gente armada para que le prendiese, donde quiera que le encontrase.
-Inmediatamente que Balboa recibió la carta, se puso en camino. Cuando
-se hallaba cerca de Acla, le dijeron que Pedrarias estaba muy indignado
-con él; pero Balboa, confiado en su inocencia, continuó su camino.
-Encontró a Francisco Pizarro con la gente que le iba a prender y le
-dijo: «_¿Qué es esto, Francisco Pizarro? No soliades vos así salirme
-a recibir._» Llegó a Acla y fué reducido a prisión. Formóle proceso
-el licenciado Espinosa, alcalde mayor, en virtud del cual los jueces
-le condenaron a muerte, que sufrió con otros cuatro el 12 de enero de
-1519. Contaba a la sazón cuarenta y cuatro años. Los vecinos de Acla
-vieron llegar al patíbulo que se levantaba en la plaza uno de los más
-ilustres capitanes--tal vez el primero--después de Colón. Se le acusó
-de haber dado muerte a Diego de Nicuesa, de la prisión y agravios del
-bachiller Enciso y muy especialmente como traidor al Rey y usurpador
-de las tierras de la Real Corona. Marchaba tranquilo y resignado al
-suplicio; pero al oir--como en otro tiempo D. Alvaro de Luna en la
-plaza del Ochavo de Valladolid--que se le condenaba por traidor y
-usurpador de los territorios de la Real Corona, exclamó indignado:
-«Mentira; siempre he sido leal, sin más pensamiento que el de aumentar
-al Rey sus dominios»[622].
-
- [620] Por mediación de Fray Juan de Quevedo, Balboa pidió en
- matrimonio a María, hija de Pedrarias.
-
- [621] Ruiz de Obregón, ob. cit., págs. 147 y 148.
-
- [622] «Esta es la justicia (gritaba el pregonero) que manda
- hacer el Rey, nuestro señor, y Pedrarias, su lugarteniente,
- en su nombre, a estos hombres, por traidores y usurpadores de
- tierras pertenecientes a la Real Corona.»
-
-«Esta pérdida fué muy sentida, por ser Vasco Núñez capitán prudente,
-animoso y liberal, y que eternamente será estimado por uno de
-los capitanes más memorables de las Indias...»[623]. Al cabo de
-cuatrocientos años la posteridad ha hecho justicia al insigne
-navegante. Creemos que en el mismo sitio donde fué ajusticiado,
-se levantará pronto su estatua. Bien la merece, pues la gigantesca
-obra de Colón fué completada por el descubrimiento de Vasco Núñez
-de Balboa. El obispo Fray Bartolomé de las Casas en su _Brevissima
-relacion de la destruycion de las Indias_[624], dice de Pedrarias
-Dávila, sin nombrarlo, lo que a continuación copiamos: «El anno de mil
-é quinientos é catorce: passo a la terra firme un infelice gobernador:
-crudelissimo tirano: sin alguna piedad ni aun prudencia: como un
-instrumento del furor divino.» Fué decapitado Vasco Núñez de Balboa,
-el gran descubridor del Océano Pacífico, con no pequeño daño del poder
-de España en América, pues ninguno de sus sucesores valía lo que él.
-Ingrato había sido Balboa con Enciso y cruel con Nicuesa; pero no se
-olvide que el gobernador de Haití le dió el nombramiento de jefe de la
-colonia. Aun sin esto la sentencia de Pedrarias fué bárbara e inicua.
-Vasco Núñez de Balboa, valiente, tenaz en sus propósitos, inteligente
-y de clarísimo ingenio, nacido para mandar y dirigir una empresa, lo
-mismo pacífica que belicosamente, parecía destinado a elevar el poder
-de España en aquellas tierras a una gran altura. «Era--dice Antonio de
-Herrera--muy bien entendido y sufridor de trabajos, hombre de mucho
-ánimo, prudente en sus resoluciones, muy generoso con todos, discreto
-para obrar, tan hábil para mandar a los soldados como intrépido para
-conducirlos a la pelea, en la que nunca vacilaba en ocupar el puesto de
-mayor peligro.» Añade, para retratarle físicamente, que «era bien alto
-y dispuesto de cuerpo, de buenos miembros y fuerzas, y de gentil rostro
-y pelo rubio.» Pedro Mártir le llama _egregius digladiator_. Las Casas,
-después de repetir casi literalmente lo escrito por Herrera, dice por
-su cuenta que «Dios le reservaba para muy grandes cosas.»
-
- [623] Herrera, _Década II_, lib. II, cap. XXII.
-
- [624] Impreso en la ciudad de Sevilla el año 1552.
-
-Inmediatamente después de Vasco Núñez de Balboa fueron decapitados
-Valderrábano, Botello, Hernán Muñoz y el mismo Argüello. Fray Juan
-de Quevedo y Gaspar Espinosa pidieron al gobernador que indultara
-a Argüello. Negóse Pedrarias, como antes les había negado la misma
-gracia en favor de Balboa. Ya de noche «y a poco--dice el señor Ruiz de
-Obregón--oyóse en las tinieblas un golpe seco y siniestro, que anunció
-a los espectadores que todo había terminado, pereciendo también a manos
-del verdugo aquella inocente víctima de su afecto a Balboa y de su
-imprudencia»[625].
-
- [625] Ibidem, pág. 161.
-
-Terminemos, por último, este capítulo, reseñando la toma de posesión
-realizada por Pedrarias Dávila en la provincia de Paque (costa del Sur)
-el año de 1519. Estando Pedrarias, teniente general y gobernador de
-Castilla Aurífera, en la boca de un estero que se halla en la citada
-provincia, con los capitanes Francisco Pizarro, Bartolomé Pimienta
-(piloto), Bartolomé de Bastidas y otras muchas personas, en presencia
-de los escribanos Luis Ponce y Cristóbal de Mozolay, tomó en su mano
-derecha una bandera de tafetán blanco, en la cual estaba figurada la
-imagen de Nuestra Señora, y poniéndose de rodillas como todos los
-presentes, dijo en altas voces: «¡Oh, Madre de Dios!, amansa a la
-mar, e haznos dignos de estar y andar debaxo de tu amparo, debaxo del
-cual te plega descubramos estas mares e tierras de la mar del Sur, e
-convirtamos las gentes dellas a nuestra santa fee católica».
-
-Pedrarias Dávila, teniente general de los reinos e tierra firme de
-Castilla del Oro, gobernador e capitán general dellos por la reyna
-doña Juana y el rey D. Carlos su hijo, ordenó que los escribanos Ponce
-y Mozolay diesen fe de haber tomado posesión «de toda la costa de la
-tierra nueva e de la mar del Sur, e de todos los puertos y entradas e
-caletas e abras que hay en toda ella, y de todas las islas e ínsolas de
-cualquier manera o calidad o condicion que sean, que están en la dicha
-costa e mar del Sur, e de todas las provincias e tierra o tierras, que
-están aguas vertientes a la dicha mar». Luego dijo estas palabras: «En
-nombre de los dichos reyes nuestros señores e de sus subcesores de la
-corona real de Castilla, corto árboles e rozo la yerba que está en esta
-dicha tierra, y entro en el agua de la dicha mar del Sur, corporalmente
-e poniéndome de pies en ella, e huello la dicha tierra nueva e aguas de
-la dicha mar del Sur». Todos los capitanes y demás individuos presentes
-manifestaron que se hallaban dispuestos a defender y resistir la citada
-posesión; también los escribanos dieron fe y testimonio de todo lo
-sucedido[626].
-
- [626] _Archivo de Indias. Patronato Real._ Est. I, caj. I,
- leg. 26, núm. 13. _Colec. de doc. inéd._, etc., tom. II, págs.
- 549-556.
-
-
-
-
-CAPÍTULO XXVIII
-
- EXPEDICIÓN DE JUAN DÍAZ DE SOLÍS.--SEGUNDO VIAJE DE
- SOLÍS.--EXPEDICIÓN DE FRANCISCO HERNÁNDEZ DE CÓRDOVA.--VIAJE DE
- JUAN DE GRIJALBA A YUCATÁN.--FAMOSO VIAJE DE FERNANDO DE MAGALLANES
- ALREDEDOR DEL MUNDO.--JUAN SEBASTIÁN EL CANO.
-
-
-Ibase a descubrir el hermoso país del Río de la Plata. En tanto que
-el Rey Católico parecía haber olvidado los descubrimientos, los
-portugueses hallaron en Malaca rico comercio constituído por el clavo
-y la nuez moscada. D. Fernando hubo de decidirse al fin a mandar una
-expedición, recayendo el nombramiento de jefe de ella en Juan Díaz
-de Solís, antes al servicio de Portugal y a la sazón muy quejoso
-de la conducta que aquel gobierno había seguido con él. Mendes de
-Vasconcellos, embajador portugués en España, por encargo del rey D.
-Manuel, visitó varias veces al Rey Católico--pues a los portugueses les
-tenía en mucho cuidado el tratado de Tordesillas--replicando siempre
-D. Fernando «que su propósito era conservar la mayor armonía con su
-hijo el de Portugal; que su mayor deseo era no dejar ninguna manera
-de conflictos a sus nietos; y que si ahora era viejo y no estaba para
-reyertas en los escasos días que le quedaban de vivir, mucho sería su
-contento si al irse del mundo dejase asegurada de un modo firme la paz
-de su casa.» Vasconcellos escribía luego a su soberano diciéndole:
-«que todo no pasaba de muy buenas palabras». El embajador portugués no
-descansaba un momento. Convencido que nada sacaba de provecho con sus
-visitas al Rey Católico, llamó a Solís repetidas veces, no sólo para
-repararle en sus agravios contra Portugal, sino principalmente para
-averiguar lo que hubiese de cierto en la expedición a Malaca. Pensaba
-el monarca lusitano que la citada expedición podía ocasionar la ruina
-del comercio portugués en Asia, dada la intrepidez y deseo de riqueza
-de la marina mercante española. Por entonces, habiendo muerto en
-Sevilla (1512) Américo Vespucio, nombró el rey _Piloto Mayor del Reino_
-a Solís. El nombramiento acrecentó los temores de Vasconcellos, quien
-no paró hasta tener larga entrevista en Logroño, el 30 de agosto, con
-Solís, de la cual sacó que el ilustre navegante estaría en disposición
-de hacerse a la mar en abril del próximo año con tres barcos, uno
-de 170 toneladas, otro de 80 y el tercero de 40, con el objeto «de
-ver y demarcar los verdaderos límites de las posesiones castellanas
-que por las alturas de la Malaca debían caer en dominio español.» D.
-Manuel y su embajador insistieron con D. Fernando y Solís, dando por
-resultado que el Rey Católico escribiera a Hurtado de Mendoza, quien
-con el soberano portugués arreglaría el asunto. Mientras el embajador
-español tranquilizaba a la corte de Lisboa, D. Fernando decía a los
-oficiales de la Casa de Contratación que había suspendido el viaje a
-la Especería. Los aprestos hechos para aquella empresa se utilizarían
-en la exploración de las costas de Tierra Firme. ¿Fué el cansancio de
-los años lo que obligó a D. Fernando a modificar sus planes? ¿Fué el
-amor paterno, pues nietos suyos eran los hijos de D. Manuel? Tal vez ni
-lo uno ni lo otro, llegándose a sospechar que todo había sido obra de
-Solís.
-
-Dícese también que la expedición que el citado piloto mayor hizo en
-1512 fué preparada y por cuenta de él mismo. Ignoramos quién dió el
-dinero para armar las carabelas y tampoco sabemos el día cierto en que
-Solís se hizo a la vela. Tocó en el cabo de San Agustín, continuó su
-camino y llegó al puerto de Maldonado (departamento hoy del Uruguay),
-habitado por los charrúas. Apenas desembarcó, tomó posesión del país,
-no sin que los indígenas manifestasen cierta admiración por las
-ceremonias que hicieron al tomar dicha posesión. Cuando se hallaba
-ocupado en adquirir datos acerca de la topografía y extensión de
-aquella tierra, furiosa tempestad le obligó a alejarse de la costa,
-perdiendo uno de los buques de la flota. Volvió Solís a España. De
-aquella expedición se ignora también el día de llegada.
-
-Expedición tan próspera animó a D. Fernando a despachar a Solís, con el
-cual hizo asiento (24 noviembre 1514). Solís se hizo a la vela en el
-puerto de Lepe (8 octubre 1515) con tres naves, encaminándose a Santa
-Cruz de Tenerife. Salió de Santa Cruz, llegó al cabo de San Agustín y
-ancló en el puerto de Río Janeiro (1.º enero 1516). Continuó corriendo
-la costa hasta el cabo de Santa María, pasó las islas de Lobos, llegó a
-Maldonado (2 de febrero), a cuyo puerto denominó de _Nuestra Señora de
-la Candelaria_. Continuó su viaje, remontando el curso del río, dando
-el nombre de _río de los Patos_ a la parte comprendida entre los 35°
-hasta los 34 y 1/3, y siguió adelante, franqueando el abra, cuyas aguas
-son dulces, y por ello llamó _mar dulce_ a su caudal. Continuó aguas
-arriba con la menor de sus carabelas, y después de haber dejado atrás
-una isla que bautizó con el nombre de _Martín García_, en recuerdo de
-haber muerto allí un piloto así llamado, dió fondo en las costas de la
-colonia. Acompañado del factor Marquina, del contador Alarcón, del
-grumete Francisco del Puerto y de 50 marineros, desembarcó en el país,
-siendo recibido por los indígenas a flechazos y pedradas. Allí murieron
-Solís, Marquina, Alarcón y algunos marineros. Francisco del Puerto
-fué herido y prisionero. Los pocos sobrevivientes huyeron a la costa,
-donde se precipitaron a los botes y remando llegaron a la carabela. Los
-charrúas les persiguieron hasta la misma orilla del mar. Los españoles
-de la carabela acordaron partir en busca de los compañeros que habían
-dejado atrás, y todos juntos, dirigidos por el piloto Francisco de
-Torres, dispusieron la retirada. Desde que franquearon el cabo de Santa
-María, fuerte temporal hizo naufragar una de las carabelas, muriendo
-gran parte de sus tripulantes e internándose el resto a la ventura.
-En la bahía de los Inocentes se proveyeron de madera brasil (palo de
-Fernambuco), y a fines de agosto de 1516 llegaron a las costas de la
-península. Poco antes se había mandado a Europa el primer cargamento
-de dicha madera. La noticia de la feliz llegada de los expedicionarios
-se comunicó a los gobernadores del reino el 4 de septiembre. Cinco
-meses después Portugal reclamó contra los expedicionarios, pidiendo su
-inmediato castigo. Consistió todo el provecho de este viaje en unos
-500 quintales de brasil, 66 cueros de lobos marinos y una esclavita.
-Expedición tan desgraciada, y la muerte del rey don Fernando el
-Católico (1516), contribuyeron con sobrada razón a que por entonces,
-o mejor dicho, en algunos meses no se pensara en viajes al Río de la
-Plata. Recuerdos tan tristes apenas duraron un año.
-
-Importante fué la expedición realizada por Francisco Hernández de
-Córdova en el año 1517. Reunidos 110 compañeros españoles en Cuba,
-acordaron, con beneplácito de Diego Velázquez, gobernador de aquélla
-isla, nombrar por capitán a Francisco Hernández de Córdova, hombre
-rico, para descubrir nuevas tierras. Con tres barcos dirigidos por
-los pilotos Antón de Alaminos, Camacho de Triana y Juan Alvarez,
-salió Hernández de Córdova de la Habana (8 de febrero). A los doce
-días doblaron el cabo de San Antonio, navegando hacia donde se pone
-el sol; después de terrible tormenta, y al cabo de veintiún días
-de navegación, vieron tierra que antes nadie había descubierto.
-Desde los navíos vieron un pueblo grande que denominaron _El gran
-Cairo_. Una mañana llegaron algunos indios en cinco canoas y el jefe
-de esta gente o cacique les rogó que fuesen a su pueblo; allí se
-encaminaron los españoles; pero cuando habían penetrado en el monte
-cayeron sobre ellos los indígenas arrojándoles flechas y piedras.
-Huyeron vencidos por los nuestros, no sin sufrir unos y otros algunas
-pérdidas. En aquél país encontraron algún oro. Siguieron navegando
-hacia el poniente, descubriendo puntas, bajos, ancones y arrecifes,
-y luego, a los quince días, un pueblo importante, y cerca de él
-espaciosa ensenada. Llamaron al pueblo _Domingo de Lázaro_, porque fué
-descubierto en un día de estos; los indios le denominaban _Quimpech_,
-y los castellanos, tiempo adelante, cambiaron el nombre por el de
-_Campeche_. También los naturales de aquella tierra les condujeron a
-su pueblo, donde los sacerdotes (_Papas_) trajeron sahumerios como a
-manera de resina (_copal_). En braseros de barro arrojaron leña, y
-dirigiéndose a los castellanos les dijeron que antes que aquella leña
-se quemase, los matarían. Retiráronse a toda prisa costa adelante;
-mas luego desembarcaron en un pueblo que se llamaba _Potonchan_, cuyo
-cacique les atacó con tales bríos que sucumbieron 50 de los nuestros,
-dos prisioneros y muchos heridos, encontrándose entre los últimos el
-capitán Hernández de Córdova, quien recibió doce flechazos. Acordaron
-regresar a Cuba, deteniéndose al cabo de tres días para tomar agua en
-un estero o río. El agua era salada y mala, y habiendo en aquél sitio
-muchos lagartos, diéronle el nombre de _El Estero de los Lagartos_.
-Se encaminaron a la Florida, y ya en ella el piloto Alaminos, con 20
-soldados, bajó a tierra. Dijo el piloto que hacía diez o doce años que
-allí estuvo con Ponce de León. Cogieron agua muy buena; mas los indios
-cayeron sobre los españoles e hirieron algunos. Entre los heridos se
-hallaba el piloto Alaminos. Embarcáronse con el agua tan deseada,
-pasaron por las isletas que llaman de los _Mártires_ y llegaron al
-puerto de Carenas o de la Habana. Después que Hernández de Córdova dió
-a Velázquez noticia de las nuevas tierras descubiertas, se retiró a la
-villa de Sancti Spíritus, muriendo a los diez días de resultas de sus
-heridas[627].
-
- [627] Bernal Díaz del Castillo, _Historia de los sucessos de
- la conquista de la Nueva España_, capítulos I-VI, págs. 1-5.
-
-Consideremos la importantísima expedición realizada por el capitán Juan
-de Grijalba, preparada y dispuesta también por Velázquez. Grijalba
-llevaba por piloto mayor a Antonio de Alaminos, y formaba parte de
-ella Pedro de Alvarado. Salieron de Matanzas el 20 de abril de 1518,
-entraron en el de Carenas el 22 y se dirigieron pocos días después al
-cabo de San Antonio. El 3 de mayo reconocieron la isla de _Cozumel_,
-que el capitán, por la solemnidad del día, denominó de _Santa Cruz_.
-Siguió nuestra armada la costa. Pudieron contemplar los castellanos una
-tierra tan productora como bella, poblada de pacíficos indios. El día
-6 Grijalba, acompañado de 100 hombres armados y de un clérigo, saltó a
-tierra, llegó a una torre que se levantaba no lejos del mar, y subiendo
-a ella, tomó posesión en nombre de Su Alteza[628].
-
- [628] De dicha torre, dice Oviedo lo siguiente: «Era un
- edefiçio de piedra, alto é bien labrado. En el çircuyto tenia
- diez é ocho gradas, é subidas aquestas, avia una escalera
- de piedra que subia hasta arriba, é todo lo demás de la
- torre paresçia maçiço. En lo alto, por de dentro, se andaba
- alrededor por lo hueco de la torre a manera de caracol, é por
- de fuera en lo alto tenia un andén, por donde podían estar
- muchas gentes. Esta torre era esquinada, y en cada parte tenia
- una puerta, por donde podían entrar dentro, y dentro avia
- muchos ydolos.» Lib. 17, cap. 9.
-
-Encontraron los españoles algunos indios, con los cuales conversaron,
-desapareciendo los últimos al poco tiempo. Visitaron los nuestros
-varios pueblos, cuyos edificios parecían hechos por españoles. También
-hallaron muchos colmenares, abundando, por consiguiente, la cera y la
-miel. Había, del mismo modo, liebres y conejos, y, según los indios, se
-criaban puercos, ciervos y otros muchos animales monteses.
-
-El 7 de mayo salieron de Cozumel, y, habiendo atravesado quince millas
-de golfo, se encontraron en la isla de Yucatán. Vieron en seguida tres
-pueblos de numeroso vecindario, formados de muchas casas de piedra,
-torres muy grandes y bastantes casas de paja. Corrieron algún tiempo
-por la costa, y allá, muy lejos, divisaron un pueblo tan grande, «que
-la ciudad de Sevilla no podría parecer mayor ni mejor, y se veía en
-él una torre muy grande.» Salieron de la isla de Yucatán, volviendo a
-la de Cozumel o Santa Cruz, donde se proveyeron de agua y alimentos.
-Pasaron por segunda vez a la isla de Yucatán y anduvieron por la costa,
-encontrando una hermosa torre, habitada--según se decía--por mujeres,
-tal vez de raza de Amazonas. Llegaron al país del cacique Lázaro,
-tierra ya visitada en el año anterior por Hernández de Córdova. En
-aquella isla cogieron agua en un pozo, donde también hubo de cogerla
-el mismo Hernández de Córdova, y, después de obtener algunos obsequios
-de oro, cuyo valor era escaso, recibieron repetidas veces la orden de
-retirarse. «Pusieron en medio del campo un tiesto con cierto sahumerio,
-diciéndonos que nos fuéramos antes que aquel sahumerio se consumiese,
-que de no hacerlo así nos darían guerra. Y acabado el sahumerio nos
-empezaron a tirar muchas flechas...»[629]. Reñido fué el combate,
-muriendo varios indios y heridos algunos españoles.
-
- [629] _Itinerario_ escrito por el capellán mayor de la dicha
- armada.
-
-Abandonaron el 29 de mayo el pueblo del cacique Lázaro, recorrieron
-algunas tierras y el 31 encontraron un puerto muy bueno, que llamaron
-_Puerto Deseado_, permaneciendo en él doce días, alimentándose de
-exquisito pescado y encontrando también conejos, liebres y ciervos.
-Posteriormente descubrieron una tierra denominada _Mulua_ y un río,
-cuya agua dulce penetraba seis millas mar adentro. Pusiéronle por
-nombre _Río de Grijalba_. Seguidos de muchos indios, unas veces en
-actitud pacífica y otras veces amenazadores y belicosos, llegaron
-a ver unas sierras altas, donde nace el río, y «esta tierra parece
-ser la mejor que el sol alumbra.» Luego siguió costeando la armada
-y los expedicionarios saltaron a una isleta que llamaron _Isla de
-los Sacrificios_: en ella hallaron algunos edificios de cal y arena,
-bastante grandes, y un trozo de edificio de dicha materia, «conforme
-a la fábrica de un arco antiguo que está en Mérida, y otros edificios
-con cimientos de la altura de dos hombres, de diez pies de anchos y
-muy largos; y otro edificio de hechura de torre, redondo, de quince
-pasos de ancho, y encima un mármol como los de Castilla, sobre el cual
-estaba un animal a manera de león, hecho asimismo de mármol, y tenía un
-agujero en la cabeza en que ponían los perfumes; y el dicho león tenía
-la lengua fuera de la boca, y cerca de él estaba un vaso de piedra con
-sangre, que tendría ocho días, y aquí estaban dos postes de altura de
-un hombre, y entre ellos había algunas ropas labradas de seda a la
-morisca, de las que llaman almaizares; y al otro lado estaba un ídolo
-con una pluma en la cabeza, con el rostro vuelto a la piedra arriba
-dicha, y detrás de este ídolo había un montón de piedras grandes; y
-entre estos postes, cerca del ídolo, estaban muertos dos indios de
-poca edad, envueltos en una manta pintada; y tras de las ropas estaban
-otros dos indios muertos, que parecía haber tres días que lo fueron, y
-los otros dos de antes llevaban al parecer veinte días muertos. Cerca
-de estos indios muertos y del ídolo había muchas cabezas y huesos de
-muerto, y había también muchos haces de pino, y algunas piedras anchas
-sobre las que mataban a los dichos indios»[630].
-
- [630] _Itinerario_, etc.
-
-Fueron obsequiados por los indios con perfumes, con tortas y pasteles
-de gallina, con mantas de algodón pintadas de diversos colores.
-Trajeron oro fundido en barras y varias joyas de dicho metal. Cogían el
-oro de los ríos y lo fundían en una cazuela. Cuando llegó el momento
-de marcharse, los indios abrazaban a los españoles y daban señales de
-tristeza. En piedras preciosas era tierra muy rica. Entre las muchas
-piedras de gran valor, se hallaba una, destinada a Diego Velázquez,
-que valía más de dos mil castellanos. Continuaron navegando cerca de
-la costa, encontrando, ya gente pacífica, ya gente fiera. Rota una
-tabla de la nave capitana, fué preciso componerla, y con este objeto
-desembarcaron todo lo que tenía dentro y también toda la gente en
-el puerto que se llama de San Antonio. Permanecieron quince días en
-el dicho puerto hasta componer la nave. Dirigiéronse a un pueblo,
-siendo recibidos con mucho cariño por los indios, quienes les dieron
-de comer gallinas y les enseñaron mantas y bastante oro. Habiendo
-dejado el puerto; se encaminaron a _Champoton_, pueblo de tristes
-recuerdos, por cuanto en él fueron muertos por los indios algunos de
-la armada de Hernández de Córdova. A un tiro de ballesta de la costa
-se levantaba una torre, que fué ocupada por los nuestros, deseosos de
-vengar la muerte de sus compatriotas. Acordóse al fin seguir adelante,
-siempre descubriendo nuevas tierras, llegando el 5 de septiembre al
-pueblo de Lázaro, donde intentaron proveerse de agua, leña y maíz.
-Engañados por algunos indios se alejaron de la costa, hasta dar en una
-celada, donde 300 les esperaban armados, y con los cuales tuvieron que
-pelear. Salieron de allí el 8 de septiembre, navegaron algunos días,
-consiguiendo entrar en el puerto de Jaruco el 4 de octubre. En el día
-9, serenado ya el temporal, se trasladaron los navíos al puerto de
-Matanzas, teniendo la dicha de encontrar al capitán Cristóbal de Olid,
-que por orden de Velázquez había ido con un navío en busca de Grijalva.
-
-Velázquez hizo que se reuniesen todos en la ciudad de Santiago para
-aprestar de nuevo los buques y continuar sus expediciones. Entonces
-Juan de Grijalva le presentó exacta relación de todos los sucesos de su
-jornada, relación que luego se presentó al Rey. Hacía constar nuestro
-intrépido navegante que había descubierto una isla llamada Ulúa, cuya
-gente vestía ropas de algodón, habitaba casas de piedra y tenía sus
-leyes y ordenanzas. Añadía--y esto le llamó mucho la atención--que
-adoraban una cruz de mármol, blanca y grande, la cual tenía encima
-una corona de oro; «y dicen que en ella murió uno que es más lúcido y
-resplandeciente que el Sol.» Muestran su ingenio los indios de aquella
-isla en algunos vasos de oro y en mantas de algodón con figuras de
-pájaros y animales de varias clases. «Y es de saberse que todos los
-indios de la dicha isla están circuncidados, por donde se sospecha que
-cerca se encuentran moros y judíos, pues afirmaban los dichos indios
-que allí cerca había gentes que usaban naves, vestidos y armas como los
-españoles; que una canoa iba en diez días adonde están, y que puede ser
-viaje de unas trescientas millas.» Aquí termina el Itinerario de la
-isla de Yucatán, escrito por el capellán de la Armada[631].
-
- [631] Joaquín García Icazbalceta, _Colección de documentos
- para la Historia de México_, tom. I, págs. 281 y 308.--Obra
- impresa el 1858.
-
-El portugués Hernando de Magallanes[632] salió de Sanlúcar (20
-septiembre 1519) con el mismo rumbo que cuatro años antes había llevado
-Solís. En su juventud había pasado a la India (1505) con el virrey
-Don Francisco de Almeida, distinguiéndose por su valor y prudencia en
-la conquista de Mambaza y Quiloa. En la conquista de Malaca adquirió
-gloria inmortal, salvando la vida del general Diego López de Sequeira
-y de las tripulaciones de los buques. Cinco años después, por orden
-de Alfonso de Alburquerque, y con el cargo de capitán de una de las
-tres naves, salió de Malaca en demanda de las Molucas. Posteriormente,
-creyendo que el rey de Portugal no había premiado sus servicios, pasó a
-España y se ofreció a Carlos I.
-
- [632] Nació en Oporto el 1470. En el año 1517 se trasladó
- desde Portugal a España.
-
-Aceptó sus ofrecimientos el Emperador, encomendando la dirección de la
-empresa a Magallanes y Rui Falero, nombrando tesorero de la Armada, a
-Luis de Mendoza; veedor general, a Juan de Cartagena, y maestre en la
-nao _Concepción_, a Juan Sebastián de El Cano. Las naves se llamaban la
-_Trinidad_, _San Antonio_, _Concepción_, _Victoria_ y _Santiago_. La
-escuadra llegó sin novedad a las Canarias en seis días. Zarparon el 2
-de octubre y pronto comenzaron las reyertas entre Magallanes y algunos
-jefes. Los castellanos no perdonaban su nacionalidad al valeroso
-capitán, distinguiéndose como el más imprudente de aquéllos Juan de
-Cartagena. Magallanes le hizo prisionero, encargando su custodia a Luis
-de Mendoza. El 8 de diciembre avistó la escuadra la costa del Brasil y
-el 13 fondeó en Río Janeiro, donde hizo acopio de víveres. El 27 zarpó
-a lo largo de la costa con rumbo al OSO. El 10 de enero de 1520 llegó
-al cabo de Santa María y continuó navegando el río de la Plata. El 7
-de febrero volvió a salir al Océano y el 24 descubrió extensa bahía,
-a la que dió Magallanes el nombre de San Matías (hoy Bahía Nueva).
-Soportaron los buques recios temporales, y el 31 de marzo entró la
-armada en el puerto de San Julián. Como Magallanes indicase que se
-proponía invernar allí, estalló terrible insurrección, dirigida por
-Luis de Mendoza y Gaspar de Quesada, quienes pusieron en libertad a
-Juan de Cartagena. En seguida se declararon en rebelión las naves _San
-Antonio_, _Concepción_ y _Victoria_, mandadas, respectivamente, por
-Quesada, Cartagena y Mendoza. Magallanes, al verse desobedecido por las
-dos terceras partes de su armada, se decidió a pelear sin temor a nada
-ni a nadie.
-
-Todos los medios le parecían buenos si con ellos conseguía su objeto.
-Envió a la _Victoria_ al alguacil Gómez de Espinosa con seis hombres
-armados secretamente, los cuales mataron a Mendoza, y con el auxilio
-de otros quince hombres que mandó Magallanes, se hicieron dueños de
-la nao. Atemorizados los otros dos jefes, no hicieron resistencia,
-pudiendo Magallanes tomar la _Concepción_ y _San Antonio_. Hizo
-decapitar a Gaspar de Quesada y ordenó que fuesen abandonados en
-aquella costa inhospitalaria Juan de Cartagena y al capellán Sánchez
-de la Reina, que había tomado parte en la conjuración. Tales hechos
-acaecieron en el puerto de San Julián. Perdióse navegando a lo largo de
-costa unas cincuenta leguas la carabela _Santiago_ que mandaba Serrano:
-salvados sus tripulantes, volvieron casi muertos de hambre y de frío
-al puerto de San Julián. En aquellos lugares vieron por primera vez
-salvajes de gran estatura, que tomaron por gigantes, y a los cuales
-dieron el nombre de _patagones_, por el enorme tamaño de sus pies.
-
-Magallanes, pasado el invierno, continuó su viaje. Nombró capitán de
-la _San Antonio_ a Mezquita, de la _Concepción_ a Juan Serrano y de la
-_Victoria_ a Duarte Barbosa. El 24 de agosto del mencionado año de 1520
-salió de San Julián, llegando a mares completamente desconocidos. El
-21 de octubre divisó un cabo, que denominó de las _Once mil Vírgenes_,
-detrás del cual se encontró el Estrecho que buscaba[633]. No quiso
-pasar adelante el piloto portugués Esteban Gómez, quien dijo: «Pues
-que hemos hallado el Estrecho para pasar a las Molucas, volvámonos
-a Castilla para traer otra armada, porque hay gran golfo que pasar,
-y si nos tomasen algunos días de calmas o tormentas pereceríamos
-todos.» Magallanes le replicó del siguiente modo: «Aunque tuviese
-que comer los cueros de las vacas con que van forradas las entenas,
-he de pasar adelante y descubriré lo que he prometido al Emperador.»
-Por primera vez surcaron el Estrecho los españoles en veinte días sin
-ver habitante alguno; sólo de noche en la costa del Sur distinguieron
-muchas hogueras, y por ello llamaron aquella tierra _Tierra del Fuego_.
-Una de las veces que se separaron los buques, Esteban Gómez sublevó la
-tripulación de la nao _San Antonio_, puso preso al capitán Alvaro de
-Mezquita, se dirigió a la costa de Guinea y desde aquí al puerto de las
-Muelas de Sevilla, donde fondeó el 6 de Mayo.
-
- [633] Recordó seguramente que Colón, en su segundo viaje, dió
- a unas islas el mismo nombre.
-
-El 27 de noviembre Magallanes, con las naves _Trinidad_, _Victoria_
-y _Concepción_, salió al Océano Pacífico. Abandonaba aquel Estrecho,
-llamado por él de _Todos los Santos_, en recuerdo de la fiesta que
-celebra la Iglesia al comenzar el mes de noviembre; pero que la
-posteridad le ha dado el nombre de _Magallanes_.
-
-Durante el mes de noviembre navegó en demanda de más bajas latitudes,
-no sin ser combatido por gruesas borrascas. El 24 de enero de 1521
-descubrió una isla desierta, a la que llamó de _San Pablo_, y el 4 de
-febrero otra isla, también desierta, que denominó de los _Tiburones_.
-El 13 de Febrero cortó la equinoccial por los 147° de longitud Oeste.
-A mediados de marzo dió vista a las islas de los _Ladrones_ (hoy
-Marianas) y luego al archipiélago de San Lázaro (en la actualidad las
-Filipinas). Fondeó la armada en la isleta de Mazaguá y prosiguió a la
-isla de Cebú; allí halló víveres en abundancia a cambio de cascabeles
-y cuentas de vidrio. Reconocióse el rey de Cebú vasallo del de España.
-Peleando Magallanes con el soberano de Mactan, porque éste, si se
-hallaba dispuesto a acatar al rey de España, no quería obedecer al
-de Cebú, que era igual a él, recibió nuestro héroe una herida en la
-pierna, y posteriormente un flechazo que le causó la muerte (26 agosto
-1521). «Aun muriendo--escribe Pigafetta en su _Relación_--volvió, bajo
-los golpes de los fieros indios, varias veces la cara hacia nosotros,
-como para convencerse de que quedábamos a salvo, y como si solamente
-se resistiese con tanta tenacidad para sacrificarse por nosotros.
-Así cayó nuestro ejemplo, nuestra antorcha, nuestro consuelo y jefe
-fidelísimo.» «Era--dice el Dr. Sophus Ruge--, no solamente un soldado
-valiente y sufrido, que mejor que ningún otro soportó durante largos
-meses el hambre y toda clase de privaciones, sino también un marino
-inteligente que quiso que sus pilotos tuviesen siempre en cuenta las
-indicaciones de la aguja de marear, cosa nada generalizada en su
-tiempo, para no apartarse de la verdadera ruta de las Molucas. La
-prueba más brillante de su grande numen y de su valor impertérrito,
-está en haber sido el primero que emprendió una circunnavegación
-del globo y realizó la parte más difícil de ella. La grandeza y la
-importancia de esta empresa no fueron durante mucho tiempo apreciadas
-como merecían, a causa, en primer lugar, de la rivalidad entre Portugal
-y España. En Portugal no se apreciaron porque Magallanes servía al país
-vecino, y en España no se tuvieron en la debida estima, porque era
-portugués»[634].
-
- [634] Dr. Sophus Ruge, _Historia de la época de los
- descubrimientos geográficos_, págs. 196 y 197.--Oncken,
- _Historia Universal_, tomo VII.
-
-«Estuvo adornado--escribe nuestro Fernández Navarrete--de grandes
-virtudes y mostró su valor y constancia en todas las adversidades:
-su honra y pundonor contra las seducciones cortesanas; su lealtad
-y exactitud en el cumplimiento de sus tratados y obligaciones; su
-prudencia y moderación para oir siempre el dictamen ajeno; su arrojo e
-intrepidez (que acaso rayó en temeridad) en las batallas y combates;
-su severidad con los malvados; su indulgencia con los seducidos e
-inocentes; su resignación en las privaciones, igualándose en ellas con
-el último marinero; su instrucción en la náutica y en la Geografía,
-al concebir un plan discretamente combinado para el descubrimiento
-del Estrecho y completamente desempeñado, venciendo para ello los
-obstáculos que presentaba la naturaleza, las contradicciones e intrigas
-de los poderosos y de las pasiones turbulentas de los hombres: si se
-halló el Estrecho o el paso de la comunicación de los dos mares; si
-se dió la primera vuelta al mundo, con asombro de los coetáneos; si
-por este medio se surcaron mares y mares, se descubrieron islas y
-tierras desconocidas hasta entonces facilitándose el comercio y trato,
-la civilización y cultura de sus habitantes; si las ciencias hallaron
-nuevos objetos para extender la esfera de los conocimientos humanos,
-todo se debió a Magallanes.»
-
-Sucedió a Magallanes su primo Duarte Barbosa, que también al poco
-tiempo fué muerto por los indios, y con él los capitanes de las naos
-_Trinidad_, _Concepción_ y _Victoria_.
-
-Desde Cebú marchó la flota a la inmediata isla de Bohal, y como no
-hubiera gente para manejar los tres bajeles, se quemó la _Concepción_,
-que estaba en peores condiciones. Siguieron su camino y fondearon en
-la costa NE. de Mindanao; más adelante llegaron a Borneo en el mes de
-julio. En Borneo fueron espléndidamente obsequiados, y allí obtuvieron
-noticias exactas de las Molucas. El jefe de la escuadra, Juan de
-Carballo, que sucedió a Duarte Barbosa, tuvo la desgracia de dejar a su
-hijo y a otros dos españoles en poder de los indígenas: temiendo una
-traición de los indios, zarpó a principios de agosto en demanda de las
-Molucas.
-
-Destituído Carballo de la jefatura, volvió a su condición de piloto,
-siendo elegido general Gómez Espinosa y capitán de la _Victoria_ el
-ilustre Juan Sebastián de El Cano. El 8 de noviembre se hallaba entre
-las islas de Mare y Tidore, que eran del archipiélago de las Molucas.
-El rey de Tidore fué amigo leal de los españoles. Cargaron las naves
-de especiería; pero cuando se iban a dar a la vela se descubrió en la
-_Trinidad_ una vía de agua por la quilla. Acordóse entonces que El Cano
-con la nao _Victoria_ se dirigiera a España. Salió de Tidore el 21
-de diciembre con sesenta hombres de tripulación, inclusos 13 indios.
-Temporales, tormentas y borrascas se sucedían unas a otras; arroz y
-agua era el alimento de aquellos desgraciados navegantes; extenuados
-por el hambre y las fatigas, llegaron el 1.º de julio de 1522 al puerto
-de Santiago de las islas de Cabo Verde, pertenecientes al rey de
-Portugal. No encontrando allí la protección que esperaban, se hicieron
-a la mar. Contaba El Cano con sólo 22 hombres, pues los demás habían
-muerto durante la navegación; antes de llegar a España murieron otros
-cuatro. El 15 de agosto pasó por entre las Azores, el 4 de septiembre
-avistó el cabo de San Vicente y el 6 llegó a Sanlúcar de Barrameda.
-Tres años menos catorce días había durado el viaje; la _Victoria_ había
-cortado cuatro veces la equinoccial y recorrido 14.000 leguas; y Juan
-Sebastián de El Cano había dado el primero la vuelta al mundo[635].
-
- [635] Véase discurso leido en el Ateneo de Madrid, por D.
- Pedro Novo y Colson el 17 de marzo de 1892.
-
-
-
-
-CAPÍTULO XXIX
-
- EXPEDICIÓN DE ESPINOSA: FÚNDASE PANAMÁ.--EXPEDICIONES ORDENADAS POR
- PEDRARIAS.--GIL GONZÁLEZ DÁVILA SE DIRIGE A NICARAGUA.--CIUDADES
- FUNDADAS POR HERNÁNDEZ DE CÓRDOVA.--ANDAGOYA EN EL PERÚ.--SEGUNDO
- VIAJE DE GONZÁLEZ DÁVILA DESDE SANTO DOMINGO A NICARAGUA Y
- YUCATÁN.--EXPEDICIÓN DE CRISTÓBAL DE OLID: SU MUERTE.--PEDRO DE
- ALVARADO SALE DE MÉXICO PARA GUATEMALA.--EXPEDICIÓN DE RODRIGO DE
- BASTIDAS A COLOMBIA.--EXPEDICIÓN A VENEZUELA.--NUEVA CÁDIZ.--FAMOSA
- EXPEDICIÓN DE FRANCISCO DE ORELLANA AL RÍO AMAZONAS.--LUCHAS DE
- ORELLANA CON LOS INDÍGENAS.--LAS AMAZONAS.--IMPORTANCIA DE LA
- EXPEDICIÓN.--SEGUNDA EXPEDICIÓN DE ORELLANA: DESGRACIAS DE ESTE
- NAVEGANTE Y SU MUERTE.
-
-
-Espinosa, sucesor del insigne cuanto desgraciado Vasco Núñez de Balboa
-en la costa del Pacífico (y que lo mismo el uno que el otro se hallaban
-bajo el mando superior de Pedrarias Dávila, gobernador del Darién) con
-cuatro bergantines y la correspondiente tripulación y fuerza armada,
-fundó en 1519 la colonia de Panamá, a la cual Carlos V concedió en 1521
-el título y fueros de ciudad[636]. Espinosa sometió a la corona de
-España los territorios del istmo, y Bartolomé Hurtado recorrió la costa
-del Pacífico hasta el golfo de Nicoya a los 10° de latitud Norte.
-
- [636] Panamá estuvo primero en otro sitio, como media legua
- del que hoy tiene, a donde los vecinos se mudaron por la
- comodidad del puerto.--_Colec. de doc. inéditos_, tomo IX,
- pág. 80. Tiempo adelante, Felipe II, comprendiendo lo poco
- saludable que era el clima de Panamá, mandó construir nueva
- ciudad dos leguas más al Oeste.
-
-Las expediciones que después ordenó Pedrarias de Avila, se dirigían
-hacia el Noroeste, al contrario de las de Balboa, que se encaminaron
-al Sur. Haremos sucinta relación de las expediciones de Gil González
-Dávila y de Francisco Hernández de Córdova. También daremos noticia de
-las que Hernán Cortés encargó a Cristóbal de Olid y a Francisco de las
-Casas, llamando la atención, especialmente, la del capitán Pedro de
-Alvarado.
-
-Consideremos la expedición a _Nicaragua_. En los primeros años del
-siglo XVI se hallaba en Panamá un hidalgo de la ciudad de Avila, que
-se llamaba Gil González Dávila, antiguo criado del obispo Fonseca,
-presidente del Consejo de Indias. Autorizóle el Rey para llegar hasta
-las islas de la Especería, auxiliándole con algunos recursos. Marchó
-a Castilla del Oro y se presentó al gobernador Pedrarias, quien no
-tuvo para él las consideraciones que esperaba. Se decidió a construir
-naves y comenzó a cortar la madera en Acla para llevarla al otro mar.
-Aunque muchos le indicaron que su idea era descabellada, insistió en
-su propósito y obligó a su gente a transportar los materiales a través
-de las montañas del istmo, teniendo el sentimiento de ver morir más de
-la mitad de su gente en tan penoso trabajo. Cuando la expedición se
-iba a hacer a la vela, se notó que las maderas de los buques estaban
-podridas y las embarcaciones, por tanto, no servían para nada. Aquel
-hombre tenaz decidió hacer otros barcos, y puso manos a la obra en la
-isla de las Perlas. Por entonces hizo las paces con Pedrarias. El 21 de
-enero de 1522 salió de la isla de las Perlas, teniendo que desembarcar
-pronto porque los cuatro buques necesitaban reparos de importancia.
-Continuó su expedición por tierra, mientras que el piloto Andrés Niño
-hacía la reparación de los barcos. Gil González atravesó parte del
-territorio de la actual República de Costa Rica y entró en los dominios
-de un cacique nombrado Nicarao, de donde vino el nombre de Nicaragua.
-Recorrió los lagos de Nicaragua y de Managua; pero comprendiendo que no
-tenía elementos para establecer una colonia, dió la vuelta a Panamá.
-
-Veamos cómo en una carta relataba al Emperador sus expediciones:
-«Andando yo en este medio tiempo por la tierra adentro, sosteniéndome
-y tornando cristianos muchos caciques e indios, de causa de pasar los
-ríos e arroyos muchas veces a pie y sudando, sobrevínome una enfermedad
-de tollimiento en una pierna, que no podía dar un paso a pie, ni dormir
-las noches ni los días, de dolor, ni caminar, puesto que me llevaban
-en una manta atada en un palo, muchas veces, indios e cristianos en
-los hombros, de la cual manera caminé hartas jornadas; pero por causa
-que caminar desta manera me era el caminar muy dificultoso, y por las
-muchas aguas entonces hacía, que era invierno, hobe de parar en casa
-de un cacique muy principal, aunque con harto cuidado de velarnos;
-el cual cacique tenía su pueblo en una isla que tenía diez leguas de
-largo y seis de ancho, la cual hacía dos brazos de un río, el más
-poderoso que yo aya visto en Castilla, en el cual pueblo tomé la casa
-del cacique por posada, y era tan alta como una mediana torre hecha a
-manera de pabellón armada sobre postes y cubierta con paja; y en medio
-de ella hicieron para do yo estuviese una cámara para guardarme de la
-humidad, sobre postes, tan alta como dos estados y dende a quince
-días que llegué llovió tantos días, que crecieron los ríos tanto, que
-hicieron toda la tierra una mar, y en la casa do yo estaba, que era lo
-más alto, llegó el agua a dar a los pechos a los hombres». «Otro día...
-me dijeron que el cacique me esperaba en su pueblo de paz, y llegado,
-aposentóme en una plaza y casas del alrededor della, y luego me
-presentó parte de quince mil castellanos, que en todo me dió, y yo le
-dí una ropa de seda y una gorra de grana y una camisa mía y otras cosas
-de Castilla, muchas; y en dos o tres días que se le habló en las cosas
-de Dios, vino a querer ser cristianos él y todos sus indios e mugeres,
-en que se babtizaron en un día 9.017 ánimas chicas y grandes... Pasados
-los ocho días me partí a una provincia que está seis leguas adelante,
-donde hallé seis pueblos, legua y media o dos leguas uno de otro, de
-cada dos mil vecinos cada uno; después de abelles enbiado a decir el
-mensaje y cosas que a este cacique Nicaragua, e aposentádome en un
-pueblo dellos, y despues de venirme todos los señores dellos a ver y
-héchome presente de oro y esclavos y comida, como es su costumbre,
-y como ya ellos sabían que Nicaragua y sus indios se avían tornado
-cristianos, casi sin hablar se lo vinieron a querello ser.»[637]
-
- [637] _Carta del capitán Gil González Dávila a S. M. el
- Emperador Carlos V, Rey de España, sobre su expedición a
- Nicaragua_, Santo Domingo, 6 de marzo de 1524. Publicada por
- D. Manuel M. de Peralta en su libro _Costa Rica, Nicaragua y
- Panamá en el siglo XVI; su historia y sus límites_.--Madrid,
- Imp. de M. Ginés Hernández, 1883.
-
-Enterado Pedrarias Dávila de estos descubrimientos, equipó algunas
-naves que puso bajo el mando de Francisco Hernández de Córdova, capitán
-de su guardia, con encargo de fundar colonias en aquellas regiones.
-A fines de 1523 salió Hernández de Córdova de Panamá, desembarcó en
-el golfo de Nicoya y fundó, no lejos de la costa, una ciudad que
-denominó _Bruselas_, donde había estado el pueblo indígena de Orotina
-y que desapareció al poco tiempo. Pasó a la provincia de Nequecheri,
-sosteniendo rudas batallas con los indígenas. Fundó la ciudad de _Nueva
-León_, levantando en ella un templo y una fortaleza. Armó un bergantín
-que había llevado en piezas y con él recorrió el lago y descubrió el
-caudaloso río de San Juan, que desemboca en el mar de las Antillas.
-Del mismo modo que antes había fundado Nueva León cerca de la bahía
-de Fonseca, fundó después _Nueva Granada_ en el extremo Noroeste del
-lago de Nicaragua. Hernández de Córdova hizo que los religiosos que con
-él iban, acompañados de un capitán y algunos soldados, recorriesen la
-tierra con el objeto de convertir y bautizar a los indios. Avanzó hacia
-el territorio de Honduras, llegando cerca de Olancho. Al saber González
-Dávila que se aproximaba Hernández de Córdova, resolvió defender
-con las armas lo que consideraba como propiedad suya. Orgulloso
-Hernández de Córdova con sus conquistas, quiso hacerse independiente
-(siguiendo el camino que Balboa y otros subordinados de Pedrarias);
-pero sus capitanes Hernando de Soto y Compañón se opusieron a ello
-y se retiraron a Panamá. Es de advertir que a medida que prosperaba
-Panamá, disminuía Santa María la Antigua, que fué abandonada del todo
-en 1524. Cuando Pedrarias tuvo noticia de la traición que le hacía su
-subordinado, reunió sus mejores tropas y se presentó de improviso en
-Nicaragua, y reduciendo a prisión al jefe rebelde, le hizo decapitar en
-Nueva León el 1526.
-
-Bajo el gobierno de Pedrarias de Ávila y por orden suya, Andagoya
-emprendió (1522) desde el golfo de San Miguel, en el istmo de Panamá,
-una expedición a las costas del Sur, llegando--según dijo en su
-relación--a una provincia que llamaban Birú y corrompido el nombre se
-dijo _Pirú_. Encontró Andagoya bastante poblado el país y la gente
-guerrera; pero a pesar de no pocos obstáculos, penetró en el interior y
-recogió preciosos datos acerca de los territorios situados más al Sur y
-el poderoso imperio que allí existía. Como el estado de su salud no le
-permitiese seguir adelante, encargó empresa tan importante a Francisco
-Pizarro.
-
-En la primavera de 1524 salió Gil González de Ávila, de la ciudad de
-Santo Domingo para Nicaragua y Yucatán, siguiendo la costa oriental del
-istmo. Llegó a la embocadura del río Ulea, a cuya ría llamó _Puerto
-de Caballos_, porque allí hubo de arrojar algunos para aligerar de
-peso el buque. Siguiendo la costa por tierra hacia el Este, llegó al
-cabo de Honduras, y volviendo al Sur, se dirigió por tierra al lago de
-Nicaragua. Encontró en aquellos lugares algunos aventureros españoles
-que formaban parte de la expedición que para conquistar el país había
-mandado Pedrarias Dávila a las órdenes de Francisco Fernández de
-Córdova. Gil González quitó a sus compatriotas (que eran inferiores en
-número a los españoles que él llevaba) las armas y el oro que habían
-reunido, regresando al Puerto de Caballos, donde se hallaban los buques.
-
-Sorprendióle encontrar en el Puerto de Caballos a Cristóbal de Olid,
-enviado de Hernán Cortés, quien le llamó intruso y le hizo prisionero,
-alegando que aquel país pertenecía a México. Olid pobló, catorce leguas
-más abajo de Puerto de Caballos, la villa del _Triunfo de la Cruz_,
-extendiéndose luego por el país, con no poco contento de los naturales.
-De otras partes vinieron a Olid malas nuevas. Hernán Cortés, noticioso
-de que Cristóbal de Olid no le obedecía, envió contra él a Francisco
-de las Casas. Pelearon Olid y Casas; mas luego vinieron a un acuerdo.
-Cuando parecía que todo estaba en paz, ocurrió sangriento suceso. Casas
-se arrojó sobre Olid y le hirió con un cuchillo en la garganta, y Luis
-González le dió con una daga, en tanto que Mercado, otro conjurado, le
-tenía por detrás. Pudo escapar Olid, si bien murió en seguida a causa
-de las heridas. «Y de esta manera--escribe Herrera--acabó la valentía
-y confianza de Cristóbal de Olid, capitán famoso, de los más famosos
-de las Indias, si a la postre no mudara la mucha fe que siempre tuvo a
-Cortés»[638]. Muerto Cristóbal de Olid, Francisco de las Casas proveyó
-todos los oficios del pueblo en otras personas.
-
- [638] _Década III_, lib. V, cap. XIII.
-
-Anteriormente se ha dicho que Hernán Cortés, conquistador de México,
-al mismo tiempo que encomendó la conquista de Honduras a los capitanes
-Olid y las Casas, encargó de la de Guatemala al capitán Pedro de
-Alvarado. De esta famosa conquista se tratará más adelante.
-
-Digno, por varios conceptos, de especial mención, es el viaje realizado
-por Rodrigo de Bastidas a Tierra Firme[639] en 1525[640]. Con fecha
-del 6 de noviembre de 1524, desde Madrid, el Rey concedió a Rodrigo de
-Bastidas, vecino de la ciudad de Santo Domingo de la Isla Española,
-que poblase la provincia y puerto de Santa Marta, la cual se halla en
-Castilla del Oro (parte de la Tierra Firme en la actual Colombia). La
-había de poblar dentro de dos años, haciendo en ella un pueblo que lo
-menos debería tener cincuenta vecinos. Pondría en la citada provincia
-granjerías é crianzas, llevando al presente 200 vacas, 300 puercos, 25
-yeguas y otros animales de cría.
-
- [639] En Tierra Firme se formaron después el virreinato de
- Nueva Granada y la Capitanía general de Caracas; al presente
- las Repúblicas de Venezuela, Colombia o Nueva Granada y
- Ecuador.
-
- [640] Es el mismo escribano de Sevilla que en 1501--como ya se
- dijo en el capítulo XXVI de este tomo--hubo de salir de España
- y realizó famoso viaje por tierras americanas.
-
-Dió el Rey a Bastidas el título de Adelantado y le concedió que
-pudiese «repartir los solares é aguas é tierras de la dicha tierra
-a los vecinos y pobladores della como a vos os pareciere, con tanto
-que lo hayais de hacer con parecer de los Nuestros oficiales que a la
-sazón allí residieren.» De igual modo le facultó para que hiciese una
-fortaleza con el objeto de defenderse de los indios caribes. También
-le concedió otras mercedes y libertades, no sin encargarle que tratara
-a los indios como «libres é industriados en las cosas de Nuestra
-Fe», pues «haciendo lo contrario caereis en Nuestra indignacion y
-Mandaremos ejecutar en vuestra persona y bienes las penas en que por
-ello oviéredes incurrido»[641]. Bastidas se dirigió a Castilla del Oro
-(1525) y echó los cimientos de una ciudad, a la que le dió el nombre de
-_Santa Marta_. Hombre de carácter dulce, contrajo amistosas relaciones
-con algunos caciques, de los cuales obtuvo grandes cantidades de oro.
-Como luego se negara a repartir los citados despojos, sus compañeros,
-capitaneados por el miserable Juan de Villafuerte, le dieron de
-puñaladas, hiriéndole gravemente. Mandados los conjurados a Santo
-Domingo, allí fueron sentenciados a muerte; también al poco tiempo, de
-resultas de sus heridas, murió Bastidas en la isla de Cuba.
-
- [641] _Colec. de doc. inéd._, etc., tomo XXII, págs. 98-106.
-
-Noticiosos algunos habitantes de la Isla Española (Santo Domingo) de
-que Alonso de Ojeda, Pedro Alonso Niño y otros habían recogido gran
-cantidad de perlas en aguas de las islas de Margarita y Cubagua,
-fundaron una colonia en el último lugar, primer establecimiento
-español en Venezuela. Si el comienzo de la colonia fué próspero por
-la abundancia de perlas, pronto decayó a causa de la disminución de
-la pesca, la cual era mayor en las islas de Coche y Margarita. Aunque
-en el año de 1523 pasó aquella aldea a la categoría de ciudad, con el
-nombre de _Nueva Cádíz_; aunque los neogaditanos hicieron ostentación
-de poder cuando en 1528 fueron atacados, con escaso valor y poco
-empuje, por filibusteros franceses, la ciudad llevó vida raquítica y
-miserable hasta el 1543, en que fué arrasada por un vendaval, quedando
-al poco tiempo despoblada.
-
-Consideremos el descubrimiento del río de las Amazonas en el año
-1541 por Francisco de Orellana. Procede recordar que Orellana ayudó
-eficazmente a Francisco Pizarro en la conquista del Perú. Luego
-Gonzalo, el menor de los hermanos Pizarro, nombrado gobernador de Quito
-en el año 1540, emprendió atrevida expedición en busca de riquezas.
-Pasó los Andes Orientales y bajó el río Napo, llegando quizá hasta
-la catarata del Caudo. Allí, en medio de selvas intransitables y
-careciendo de alimentos, se encontró en situación tristísima. Construyó
-un barco y nombró capitán a Orellana, natural de Trujillo. Por algún
-tiempo el buque en el río y las tropas en las orillas continuaron la
-misma marcha, hasta que Orellana pasó adelante con orden de buscar
-provisiones. Pasaron días y días. Gonzalo, considerando inútil aguardar
-más tiempo la vuelta de Orellana, volvióse a Quito con su gente
-diezmada por las calenturas y el hambre. Entonces supo la desgraciada
-muerte de su hermano y la lucha entre el joven Almagro y Vaca de
-Castro, representante el último del Gobierno de la Metrópoli.
-
-Orellana, con su buque que tenía a bordo 50 hombres de tropa y dos
-clérigos, bajó por el río Napo, encontrando la primera aldea india el
-8 de enero de 1541. Habiéndole dicho los indígenas que se hallaban
-próximos a un río mucho más caudaloso, dispuso construir otro
-buque, que pronto estuvo listo. Acabado el bergantín y hechas las
-reparaciones necesarias en el viejo barco y después de proveerse de
-tortugas, gallinas y pescado que facilitaron los indios, siguió su
-navegación[642]. El 24 de abril de 1541 salió del Asiento de Aparia.
-Nuestros sufridos navegantes caminaron 80 leguas sin hallar indio
-de guerra y luego penetraron en despoblados, continuando su camino
-alimentándose sólo de hierbas y de maíz tostado.
-
- [642] Véase Herrera, _Década VI_, lib. IX, cap. II.
-
-El 6 de mayo llegaron a un Asiento alto y se detuvieron para pescar,
-y el 12 del mismo mes arribaron a las provincias de Machiparo, donde
-tuvieron que resistir las acometidas de belicosos indios. Continuaron
-su camino río abajo, siempre peleando, distinguiéndose por su bravura
-Cristóbal de Aguilar, Blas de Medina y Pedro de Ampudia. Seguidos
-los castellanos por muchas canoas de indios, pudieron llegar a la
-confluencia de tres ríos, siendo el Marañón el mayor de ellos.
-
-«El 26 de febrero echaron ancla y bajaron a tierra, donde fueron
-recibidos pacíficamente por los indígenas, sin otro inconveniente que
-sufrir--como escribió el cura Carvajal--la _plaga egipcia_ de los
-mosquitos. Más adelante sufrieron los ataques de tribus belicosas,
-viéndose obligados a permanecer en el centro de la corriente donde
-eran menos molestados, pues la humedad había inutilizado la pólvora
-que llevaban y las cuerdas de sus ballestas. La víspera de la
-Santísima Trinidad llegaron a la embocadura de un río que procedía
-de la izquierda y que por aquel lado era el mayor de los afluentes
-del Amazonas, y al cual, unos llamaron de la _Trinidad_, porque se
-descubrió en la mencionada víspera, y otros río _Negro_, porque
-sus aguas parecían negras como tinta»[643]. Pasando el río Negro
-encontraron bastante más abajo el territorio de los _paguanas_, en el
-que Orellana sostuvo diferentes combates con los indígenas. El 7 de
-junio se hallaba en el país de los _picotas_, nombre que dió porque en
-las orillas vió cabezas humanas clavadas en picas.
-
- [643] Dr. Sophus Ruge, _Historia de los descubrimientos
- geográficos_, pág. 187. Oncken, _Historia Universal_, tom. VII.
-
-Algunos días después encontraron una comarca tributaria de las
-_coniapayaras_, la cual estaba gobernada por 10 ó 12 mujeres Amazonas.
-Eran--según Carvajal--altas, robustas, de tez clara y llevaban sus
-cabellos en largas trenzas. Iban desnudas, armadas con arcos y flechas,
-notándose por sus facciones y por su aspecto que parecían proceder
-de una raza septentrional. Atacaron valerosamente a los españoles
-y murieron en la pelea siete u ocho de ellas. Como se encontrasen
-varias aldeas gobernadas por mujeres, recibió el río el nombre de las
-Amazonas, que actualmente conserva. Debió Orellana encontrar estas
-mujeres belicosas junto a la embocadura del Yamunda. Gomara califica
-de _disparates_ lo que refiere Orellana de las Amazonas, añadiendo
-lo siguiente: «Que las mujeres anden allí con armas y peleen, no es
-mucho, pues en Paria, que no es muy lejos, y en otras muchas partes de
-Indias lo acostumbraban; ni creo que ninguna mujer se corte y queme la
-teta derecha para tirar el arco, pues con ella lo tiran muy bien, ni
-creo que maten o destierren sus propios hijos, ni que vivan sin marido,
-siendo lujuriosísimas. Otros, sin Orellana, han levantado semejante
-hablilla de Amazonas después que se descubrieron las Indias, y nunca
-tal se ha visto ni se verá tampoco en este río. Con este testimonio,
-pues, escriben y llaman muchos río de las Amazonas, y se juntaron
-tantos para ir allá.» En la citada embocadura del Yamunda se reembarcó
-Francisco de Orellana, calculando ya haber recorrido más de 1.400
-leguas. Bajó otras 150 y halló (24 de junio) un país poblado, que
-recibió el nombre de _San Juan_. Pasó en seguida cerca de varias islas,
-de las que salieron más de 200 piraguas tripuladas por 30 ó 40 indios
-cada una. Orellana, aunque con algunas pérdidas, rechazó sus ataques.
-Supo que todas aquellas islas obedecían a Caripuna, y por ello dió a
-todo el archipiélago el nombre de aquel jefe. Notó por primera vez en
-el río el influjo de las mareas. Desembarcó en el país de Chipayo para
-reparar su nave, y allí sostuvo nuevo combate con los indígenas. Dióse
-a la vela el 8 de agosto, y el 26 de dicho mes llegó al golfo de Paria,
-en el Océano Atlántico Ecuatorial, no sabiendo dónde estaba ni adonde
-debía dirigirse, confiando solamente en la misericordia divina. Los dos
-buques doblaron, según Acuña, el llamado Cabo Norte, a 200 leguas de la
-Trinidad, anclando (11 de septiembre) en la isla de _Cubagua_, junto
-a la de las Perlas o sea Margarita, donde fueron recibidos por sus
-compatriotas.
-
-Orellana había navegado durante ocho meses, recorriendo--si no
-mentían sus cálculos--1.800 leguas, desde que verificó su embarque
-en el Amazonas hasta su salida al Océano Atlántico. En línea recta
-las 1.800 leguas, quedarían reducidas a 700. El ilustre extremeño,
-sin pensarlo siquiera, había descubierto y explorado el mayor río
-de la América del Sur. «Este viaje novelesco--escribe el Dr. Sophus
-Ruge--no tiene igual en la historia, a no ser el que hizo en el pasado
-decenio el célebre Stanley, por el río Congo en Africa»[644]. «Sin
-piloto ni astrolabio--dice el Sr. Coroleu--había hecho por regiones
-ignotas y pobladas de indómitos salvajes una travesía igual en línea
-recta a la distancia de 2.800 kilómetros, descubriendo el río más
-caudaloso del mundo. No sin razón se ha dicho que en la historia de los
-descubrimientos geográficos no hay ningún episodio comparable a éste
-por su heroica grandeza y por la importancia de sus resultados. Pero
-aquella expedición había pasado inauditos trabajos, cuya narración era
-para entibiar el entusiasmo de los más animosos exploradores. La obra
-de Orellana sólo podía continuarse disponiendo de grandes medios que no
-suelen tener a mano los simples particulares»[645]. Orellana, desde la
-citada isla de Cubagua envió al Rey minuciosa relación de su atrevido
-viaje, marchando después con sus compañeros a la isla de Haití, y a la
-cual llegó en 20 de diciembre de 1541.
-
- [644] Oncken, _Hist. Universal_, tom. VII, pág. 188.
-
- [645] _América, Historia de su colonización_, etc., tomo II,
- pág. 85.
-
-Orellana intentó colonizar el inmenso territorio descubierto, y a este
-fin pasó a España el 1542, logrando lo que deseaba del gobierno de
-Carlos V. Llamó al país que iba a colonizar _Nueva Andalucía_, porque
-así como Andalucía estaba regada por el Guadalquivir, el río más
-caudaloso de España, aquella región estaba regada por el Amazonas, la
-corriente más poderosa del Nuevo Mundo. También encontró apoyo en el
-país, consiguiendo para la ejecución de su proyecto cuatro buques y
-400 hombres, con los cuales salió el 11 de mayo de 1545 de Sanlúcar de
-Barrameda[646]. Tras larga y penosa navegación arribó a las Canarias,
-en cuyo punto perdió una de sus naves y 148 hombres. Tres meses residió
-en Tenerife y dos en Cabo Verde, viendo sus tripulaciones diezmadas
-por la sed, y una tempestad le arrebató otro navío y 70 compañeros de
-viaje. Habiendo llegado a la embocadura del Marañón, subió por el río
-unas 100 leguas, saltando a tierra para construir un barco con los
-restos de una de sus naves; perdió allí 57 hombres víctimas del hambre,
-y 30 leguas más arriba se hizo pedazos su último navío. Detúvose
-algún tiempo y continuó luego su viaje, buscando siempre la corriente
-principal del Amazonas; murieron otros 17 españoles luchando con los
-indígenas ribereños, y también el mismo Orellana, de dolor y de pena,
-en las cercanías de Montealegre, en el territorio de los manoas. La
-viuda de Orellana y los demás expedicionarios bajaron por el río, y
-arrojados por el mar a las costas de Caracas llegaron, por último, a la
-isla Margarita[647].
-
- [646] Otros dicen que el 1544.
-
- [647] Véase _Diccionario Hispano-Americano_, cuaderno 347,
- pág. 298.
-
-
-
-
-CAPÍTULO XXX
-
- EXPEDICIÓN DE JUAN DA NOVA.--SEGUNDA EXPEDICIÓN DE VASCO DE
- GAMA A LA INDIA.--EXPEDICIONES DE ALFONSO Y DE FRANCISCO DE
- ALBURQUERQUE.--FRANCISCO DE ALMEIDA ES NOMBRADO VIRREY DE LA
- INDIA.--GOBIERNO DE ALFONSO DE ALBURQUERQUE: TOMA DE GOA Y
- DE MALACA.--SUCESORES DE ALBURQUERQUE.--VASCO DE GAMA VIRREY
- DE LA INDIA: SU MUERTE.--SUCESORES DE VASCO DE GAMA.--LOS
- PORTUGUESES EN LAS MOLUCAS.--ANTONIO DE ABREU SALE PARA LAS
- MOLUCAS.--AVENTURAS DE SERRAO.--VIAJE DE TRISTÁN DE MENESES.--VIAJE
- DE ANTONIO BRITO.--PORTUGUESES Y ESPAÑOLES EN TIDOR.--GOBIERNO DE
- BRITO.--GOBIERNO DE GARCÍA ENRÍQUEZ.
-
-
-Antes de haber regresado Alvarez Cabral del Brasil y de la India--como
-se dijo en el capítulo XXV--el Gobierno portugués formó una escuadra
-compuesta de cuatro buques, la cual salió a la mar el 5 de marzo del
-año 1501 bajo el mando del marino gallego Juan da Nova.
-
-En su expedición Juan da Nova consiguió resultados mercantiles tan
-satisfactorios como la anterior de Cabral. Descubrió a los 8° de
-latitud Sur una isla que llamó de la _Concepción_, y que dos años
-después, creyendo Alburquerque que él era el primer descubridor, le
-dió el nombre de la _Ascensión_. El 7 de julio llegó a la bahía de
-San Braz, al Este del Cabo de Buena Esperanza; en agosto estuvo en
-Mozambique, después en Melinde y luego en Cananor. Dirigióse contra
-una escuadra del soberano de Calcuta, que intentaba impedirle el paso,
-echando a pique catorce buques. Regresó a Cochin y a Cananor, pudiendo
-en estos puntos llenar las bodegas de sus naves y capturando luego
-en el camino dos barcos de musulmanes cargados de especias, de cuya
-mercancía se hizo dueño. A su regreso descubrió una isla a la que dió
-el nombre de _Santa Elena_; isla que, según Barros, parece haber sido
-colocada en aquel punto por Dios para dar nueva vida a todos los que
-vienen de la India, porque allí se encuentra agua excelente y otros
-refrescos en abundancia. Juan da Nova dió fondo en el puerto de Lisboa
-el 11 de noviembre de 1502.
-
-Después de la expedición de Nova, y sin embargo de que la ganancia
-material no fué poca, se pensó por el gobierno si convenía o no
-continuar aquel comercio con la India o limitarse al de la costa
-de Africa con los negros, que era más fácil y menos costoso y
-comprometido. Tuvo el Rey muchas conferencias con sus consejeros,
-decidiéndose al fin proseguir los viajes, no sin castigar duramente a
-los musulmanes. Se decidieron a ello, ya por las ventajas comerciales,
-ya--y esto era lo más importante--por convertir aquellas regiones al
-cristianismo.
-
-Nueva expedición se encargó a Vasco de Gama, llevando a sus órdenes a
-Sodré, la cual se componía de 20 buques, con 800 individuos armados. El
-10 de febrero de 1502 salió Vasco de Gama con 15 buques, y el 1.º de
-abril su sobrino Esteban de Gama con cinco buques. Casi al mismo tiempo
-llegaron ambas secciones al término de su viaje. En Mozambique recibió
-Vasco de Gama señaladas pruebas de amistad del jeque, que ya no era
-el mismo de antes; en Quiloa, admiró la ciudad, que contaba con unos
-12.000 habitantes, rodeada de bosques de naranjos, limoneros, granados
-e higueras. Las casas estaban hechas de cal y canto con azoteas y un
-piso superior de madera. Sometióse el jeque, que era árabe, y se obligó
-a pagar al rey de Portugal un tributo anual de 500 meticales en oro
-(584 cruzados), y consintió en que se izara en la torre de su palacio
-la bandera portuguesa. De Quiloa marchó Vasco de Gama a Melinde, a cuyo
-rajá, amigo de los portugueses, le invitó a una gran fiesta a bordo
-de sus buques. Continuó Gama su viaje y en el mes de agosto encontró
-a su sobrino Esteban con tres barcos y luego halló los dos restantes
-en las islas Andiedivas. Detúvose en Baticola, puerto perteneciente
-al reino de Bisnaga, y allí le dieron un suministro de arroz para su
-gente. Siguiendo su ruta a Cananor, apresó, saqueó y quemó un buque
-que regresaba de la Meca con peregrinos y mercancías. Tuvo Gama
-audiencia solemne con el rajá de Cananor, a quien exigió que rompiese
-sus relaciones mercantiles con Calcuta. Antes de llegar a Calcuta
-recibió embajadas del Samorin ofreciéndole la paz; mas fueron tantas
-las exigencias del portugués, que el soberano indio no pudo acceder a
-ellas. Entre otras, pidió que el Samorin expulsase de la ciudad más
-de 4.000 familias de árabes del Cairo y de la Meca establecidas allí.
-Sin atender razones de ninguna clase, cañoneó dos veces a Calcuta,
-destruyendo muchas casas. El Samorin entonces se dispuso a una guerra a
-muerte. Mientras tanto Vasco de Gama se encaminó a Cochin, celebrando
-un tratado de comercio con el rajá y recibiendo amistosa embajada de la
-madre del soberano de Collam. Habiendo hecho su cargamento en Cochin
-y Collam, pasó a Cananor en los comienzos de febrero de 1503. Pasado
-algún tiempo emprendió su viaje de regreso, no sin dejar a Sodré con
-cinco buques mayores y dos carabelas en el mar Índico, ora para tener
-en jaque al Samorin, ora para proteger a los príncipes aliados. Llegó
-Gama a Lisboa en septiembre de 1503.
-
-Ni Vicente Sodré tuvo en jaque al soberano de Calcuta, ni protegió a
-los príncipes amigos. El Samorin atacó por mar y por tierra al rajá
-de Cochin, apoderándose del reino. Entretanto, el jefe de las fuerzas
-portuguesas había ido a Guzerat y luego a la costa meridional de
-Arabia, teniendo la desgracia de que furiosa tempestad destruyese parte
-de sus buques, incluso el suyo, muriendo las dotaciones cerca de las
-islas de Curia-Muria. Después de esta catástrofe, que ocurrió en el
-mes de julio o de agosto del 1503, volvió a la India y se situó en las
-Andiedivas, esperando refuerzos de su país.
-
-Pronto iban a llegar los refuerzos con tanta ansia esperados. El 6
-de abril de 1503 se hicieron a la vela desde Portugal a la India
-tres buques al mando del insigne Alfonso de Alburquerque, llamado el
-_Grande_ por los historiadores portugueses, y otros tres dirigidos por
-Francisco de Alburquerque, primo de Alfonso. Así describe al primero
-de estos capitanes uno de sus compatriotas: «Alfonso de Alburquerque
-era--dice--de estatura mediana y de exterior agradable. Su larga cara,
-de tez fresca y nariz aguileña, estaba adornada de hermosa barba,
-blanca con el tiempo, que le llegaba a la cintura, dándole aspecto
-venerable. Sabía perfectamente el latín y era prudente lo mismo en sus
-palabras que en sus escritos. Era amado y a su vez temido, sin que su
-benevolencia degenerara en parcialidad, ni sus reprensiones en dureza.
-Cumplía siempre la palabra que daba, aborrecía la impostura y amaba la
-justicia. Por mar y por tierra recibió muchas heridas, probando con su
-sangre que no rehuía ningún peligro. Liberal hasta el exceso, cedía el
-botín a sus capitanes, porque siempre se cuidaba más de la gloria que
-de la adquisición de riquezas.» A Alfonso de Alburquerque acompañaba el
-valeroso capitán Duarte Pacheco Pereira, y a Francisco de Alburquerque,
-Nicolás Coelho, ya conocido desde el primer viaje de Vasco de Gama.
-
-Las dos flotas llegaron en agosto a la costa de Malabar, primero
-Francisco, el cual, con la ayuda de los buques que habían quedado de la
-escuadra de Sodré, se dirigió a Cananor y Cochin. Cuando llegó Alfonso,
-ambos jefes reinstalaron en su capital y dominios al rajá de Cochin
-y levantaron en aquella población una ciudadela. Alfonso hizo sus
-compras en Collam y Francisco en Cochin. A fines de enero salió Alfonso
-de la India, dejando a su primo Francisco todavía ocupado en las
-compras; fondeó el 3 de septiembre en el puerto de Lisboa. Francisco
-de Alburquerque salió de la India el 5 de febrero. Sorprendido por
-una tempestad en la costa Oriental del Africa, pereció juntamente
-con Nicolás Coelho, salvándose sólo la tripulación de un buque de los
-de la escuadra de Sodré. Entre tanto, Duarte Pacheco Pereira, que se
-había quedado en la India, sostenía lucha empeñada y tenaz con el
-Samorin de Calcuta. Luego Duarte fué nombrado administrador de los
-establecimientos portugueses en la costa de Guinea; mas el Rey, dando
-crédito a calumniadores, dispuso que cargado de cadenas fuese conducido
-a Portugal, muriendo en la mayor miseria. El inspiradísimo Camoens
-compara al infeliz Duarte con Belisario y censura con acritud al Rey
-por su ingratitud, injusticia y codicia[648].
-
- [648] _Os Lusiadas_, X, 22 a 25.
-
-Nombrado virrey de la India Francisco de Almeida, bajo su mando aumentó
-extraordinariamente el comercio de Portugal. Alfonso de Alburquerque
-fué nombrado capitán general y gobernador de la India. Lo mismo bajo
-el gobierno del uno que del otro, no dejaron los portugueses de pelear
-con los naturales del país. En estas grandes y continuadas luchas la
-fortuna sonrió algunas veces a los indios. También reinaba cierto
-desconcierto y falta de armonía entre los capitanes portugueses. En el
-Consejo general que celebraron los capitanes bajo la presidencia de
-Alburquerque (12 de octubre de 1510), Fernando de Magallanes se opuso
-a los planes de su jefe, lo cual fué motivo para que, contrariado el
-dicho Magallanes y luego no atendido por el rey D. Manuel, abandonase
-la India y se pusiera al servicio de España. El 20 de noviembre del
-citado año, Alburquerque, al frente de una escuadra compuesta de 23
-buques con 1.600 individuos de tropa, se presentó a la vista de Goa
-y comenzó el ataque. El 25 de noviembre tomó la ciudadela por asalto
-y en seguida la ciudad. Los portugueses acuchillaron con verdadera
-crueldad a los musulmanes, lo mismo a los hombres que a las mujeres y
-a los niños. Comprendieron los portugueses que para hacer de Goa el
-centro del comercio entre el Occidente y la India anterior, necesitaban
-apoderarse también de Malaca. El 1.º de julio de 1511 se puso enfrente
-de Malaca. El sultán Mahmud encargó la dirección de la defensa de la
-plaza a su hijo; pero, después de valerosa resistencia, cayó Malaca
-a mediados de agosto. A los mahometanos, lo mismo que en Goa, no se
-les dió cuartel. Portugal, pues, se estableció en la India, cuyos
-príncipes, aunque de mala gana, reconocieron la soberanía de aquella
-nación.
-
-La impresión que causó en Europa la conquista de Malaca, fué inmensa.
-El rey D. Manuel escribió al Papa, con fecha 6 de junio de 1513,
-participándole las conquistas de la India; León X respondió con el
-breve _Significavit nobis_, de 5 de septiembre del mismo año. Como el
-sultán de Egipto no cesara de excitar a los príncipes indios para que
-se levantasen contra los portugueses, prestándoles también auxilios
-de buques y tropas, el rey D. Manuel instó al capitán general que
-emprendiese una expedición al mar Rojo, con el objeto de cerrar,
-tal vez en absoluto, el camino más importante del comercio árabe
-con la India. En los comienzos del año 1513 preparó Alburquerque la
-expedición, aunque sin prometerse felices resultados, indicándolo así
-la comunicación que pasó a sus capitanes, diciéndoles que el rey D.
-Manuel le había mandado diferentes veces hacer aquella expedición,
-exigiéndole, por último, que la realizase en seguida.
-
-Púsose en camino el 18 de febrero del citado año con 20 buques, 1.700
-soldados portugueses y 800 soldados indios. En el puerto de Soco
-(isla de Socotora), hizo provisión de agua dulce, penetró en aquel
-mar interior que separa dos continentes, dirigiéndose a la ciudad de
-Aden, que entonces, como al presente, era la llave del mar Rojo. A
-Aden llevaban los buques malabares los productos de la India, y a Aden
-acudían a hacer sus compras los comerciantes árabes. El gobernador
-de Aden se llamaba Aben-abdel-vahal, que se preparó a resistir a los
-portugueses. Comenzó la lucha, teniendo que retirarse Alburquerque
-ante el decidido arrojo de los árabes. Aunque con ánimo de volver a
-la lucha con más fuerzas, se dirigió a ocupar algunas islas del mar
-Rojo, encaminándose hacia la de Camarán, situada en el golfo Arábigo
-y cerca de la ciudad de Lohaya (a los 15°, 51' de latitud Norte y 40°
-32' de longitud Este del Meridiano de Greenwich). En la isla abundan
-los pozos de agua dulce. Permaneció algún tiempo en ella Alburquerque;
-mas aquel clima cálido le causó muchas bajas, decidiéndose al fin a dar
-la vuelta a la India. El 13 de julio pasó por Aden, y el 4 de agosto
-tocó en el puerto de Diu, cuyo gobernador, Melec Eias, le permitió
-el establecimiento de una factoría. Siguió ejemplo tan generoso el
-emperador de Calcuta. Entonces los portugueses, correspondiendo a la
-amistad de los indios, levantaron el bloqueo de las costas, dieron
-pasaportes a los buques mercantes mahometanos y el comercio volvió a
-florecer. Al año siguiente (1514), Pedro de Alburquerque, sobrino del
-capitán general, fué a Ormuz para cobrar el tributo anual; y Jorge de
-Alburquerque se dirigió con tropas frescas a Malaca, de cuya defensa
-hubo de encargarse.
-
-Cuando Alfonso de Alburquerque se ocupaba en arreglar los asuntos
-interiores de la India, recibió carta del Rey, ordenándole que marchase
-inmediatamente para Ormuz. Allá se encaminó, partiendo desde Goa el
-21 de febrero de 1515 con 27 buques, 1.500 soldados portugueses y
-700 indios. Aunque reinaba en Ormuz Rais Nordin, viejo y débil, el
-verdadero gobernador era el persa Rais Ahmed, su sobrino. Ya estaba
-decidido Ahmed a reconocer la soberanía del shah de Persia, única
-manera de librarse del tributo molesto impuesto por los portugueses;
-mas lo impidió la oportuna llegada de Alburquerque el 26 de marzo.
-Dueño el capitán general de la ciudadela, nombró gobernador de ella a
-su sobrino Pedro. En seguida, comprendiendo que Ahmed era un obstáculo
-para sus planes, le hizo matar, restableciendo en su antiguo poderío
-al anciano Rais Nordin, si bien los portugueses dominaban con su
-flota el mar y desde la ciudadela a Ormuz. Dió muestras Alfonso de
-Alburquerque de hábil político, mandando una embajada a Ismail, shah
-de Persia, estableciéndose la más cordial amistad. Contribuyó a ello
-la enemiga que a causa de la religión había entre persas y árabes,
-pues los primeros eran mahometanos siitas y los segundos mahometanos
-sunnitas. Enfermo el capitán general de disentería, oyendo el parecer
-de los médicos, se decidió a volver a la India, zarpando de Ormuz en
-los primeros días de noviembre. Al pasar por la costa de Omán, cerca
-de Calhat, recibió la noticia por un barco árabe que venía de Diu,
-que el Rey, desconociendo sus relevantes méritos, le había quitado el
-mando, siendo nombrado sucesor suyo Lope Soarez. Con amargura exclamó
-entonces: «¿Capitán general López Soarez? ¿No había otro? ¿Y el Rey
-me envía con el caracter de capitanes y secretarios a hombres como
-Diego Méndez y Diego Pereira, a quienes por sus delitos he enviado yo
-presos a Portugal? Por servir al Rey me he enemistado con esta gente, y
-ahora por amor de ellos me retira su confianza.» Deseaba por momentos
-llegar a Goa, donde encontraría cartas que le explicasen su destitución
-y en las cuales esperaba por lo menos que el Rey reconociera sus
-méritos. Por consejo de sus amigos escribió a Don Manuel su última
-carta: «Señor--le decía--estas son las últimas palabras que dirijo a
-V. M., agobiado por la desgracia, después de tantas relaciones como
-le he escrito con alegría y brío. Dejo aquí un hijo (natural) Blas
-Alburquerque, y suplico a V. M. premie en él mis méritos. Los asuntos
-de la India hablarán por sí y por mí.» Alburquerque murió a la vista de
-Goa el 16 de diciembre de 1515, cuando contaba sesenta y tres años.
-
-Ingrato fué el rey Don Manuel con el más notable de los caudillos
-portugueses en la India. Los enemigos de Alburquerque le calumniaron
-diciendo que quería hacerse soberano independiente de los citados
-territorios, como lo indicaba los nombramientos que hizo en favor de
-sus sobrinos, confiándoles la defensa de Malaca y de Ormuz. Jamás
-pensó Alburquerque en ello, proponiéndose solamente nombrar en las
-citadas plazas jefes de su confianza para mejor conservarlas en la
-corona de Portugal. Alburquerque era justiciero, enérgico, generoso y
-valiente hasta la temeridad. Así como Alejandro el _Macedónico_ procuró
-que jóvenes griegos se casasen con mujeres asiáticas, Alburquerque
-favoreció los matrimonios de los portugueses con jóvenes indias. A cada
-nuevo matrimonio regalaba de los fondos públicos 18.000 reis; a los
-portugueses que se establecían en el país repartió las casas y campos
-de los musulmanes expulsados. Lo mismo que Colón, pensó en proyectos
-absurdos y extravagantes; el genovés quiso conquistar la Palestina, y
-el preclaro hijo de Portugal, entre otros proyectos, tuvo el de hacer
-una expedición al mar Rojo, conquistar a Medina y llevarse los huesos
-de Mahoma, con el objeto de obtener después en cambio el Santo Sepulcro
-de Jerusalén, rescatándole del poder de los infieles. Los tres primeros
-sucesores de Alburquerque no valían lo que él. Lope Soarez (1515-1519)
-y Diego López de Sequeira (1519-1521) sufrieron algunos reveses, como
-también Duarte de Meneses. Murió Don Manuel el Grande el 13 de enero
-de 1521, sucediéndole su hijo Juan III; el nuevo monarca nombró como
-sucesor de Meneses, con el título de virrey, al muy ilustre Vasco de
-Gama. El 23 de septiembre llegó el nuevo virrey a Goa, dedicándose
-inmediatamente a examinar la administración, harto desorganizada. Por
-desgracia, murió el 24 de diciembre de 1524 en Cochin, y como Colón,
-fué sepultado en un convento de San Francisco[649].
-
- [649] Trasladáronse sus restos a Portugal, año 1538, y
- sepultados en Vidigueira, donde el populacho destruyó el
- sepulcro el 1840.
-
-Enrique de Meneses sucedió a Vasco de Gama, que murió el 1526; después
-gobernó Lope Vaz de Sampayo, y en seguida Nuño de Acuña (1528-1538),
-terminando con él los grandes gobernadores de la India. Coronóse
-de gloria en la conquista de la plaza de Diu, ciudad importante y
-puerto formidable del reino de Guzerat. Dicha conquista ocasionó
-guerra sangrienta con los turcos, los cuales tuvieron empeño en
-reconquistarla. García de Noronha, sucesor de Nuño de Acuña, llegó
-a Goa el 11 de septiembre de 1538 con una escuadra. No guardó
-consideración alguna a su antecesor, hasta el punto que, pretextando
-de que le hacían falta todos los buques, no quiso darle uno para su
-viaje de regreso. «El hombre--escribe el Sr. Sophus Ruge--que había
-ensanchado y engrandecido el poder de Portugal tan gloriosamente, el
-que había levantado las fortalezas de Diu, Basein y Chalí, que según
-Barros, eran tan importantes como Ormuz, Malaca y Goa, conquistadas por
-Alburquerque, tuvo que contratar a su costa un barco para salir de la
-India»[650]. Nuño de Acuña tuvo que prolongar su estancia en Cananor
-hasta enero de 1538, y, cuando se embarcó, llevaba el germen de próxima
-muerte. En efecto, siete semanas después falleció. Preguntándole en
-sus últimos momentos si quería que llevasen su cadáver a Portugal,
-contestó: «Si Dios tiene determinado que muera en el mar, quiero que
-el mar sea mi tumba. La patria que tan ingrata se ha portado conmigo,
-no debe conservar mis huesos.» También Publio Escipión, el vencedor
-de Aníbal, terminó sus días en voluntario destierro, y al tiempo de
-morir prohibió a sus parientes que llevasen su cuerpo a aquella ingrata
-patria por la cual tanto había peleado y en la que reposaban las
-cenizas de sus antepasados.
-
- [650] Ob. cit., pág. 78.
-
-Respecto al establecimiento de los portugueses en las Molucas
-(Oceanía), después que el gran Alburquerque se hubo apoderado de
-Malaca, envió a Antonio de Abreu con tres buques para visitar las
-Molucas o islas de las especias (Halmaheza o Gilolo, Ternate y Tidor.
-Ceram, Amboina, Banda y otras). Zarparon en diciembre de 1511 y fueron
-a la costa septentrional de Java, luego a Amboina y por último a Banda.
-Descubiertas las Molucas, último objeto de la política mercantil de
-Portugal, Abreu regresó a Malaca y después a Portugal, en tanto que
-Francisco Serrao, capitán de uno de los citados tres barcos[651],
-pasaba a Ternate y se hacía amigo del Sultán del país, el cual era el
-más poderoso de las Molucas, pues cada isla tenía su jefe o soberano
-propio. Sucedió que un barco malayo con carga de especias y que varó
-en la playa de Java, llevó la noticia a Malaca (1513) de las aventuras
-de Serrao. Entonces se despachó a Antonio de Miranda de Azevedo con
-una escuadra para ir a buscar a Serrao y demás compatriotas. Llegó
-Azevedo, quien se encontró con que los dos sultanes rivales de Ternate
-y de Tidor, que habían oído las hazañas de los portugueses, solicitaron
-su amistad, y ambos le ofrecieron terreno para establecerse en su isla
-respectiva, creyendo cada uno poder vencer a su rival con el auxilio
-de los extranjeros. No aceptó el ofrecimiento Miranda de Azevedo,
-quien se limitó por lo pronto a cumplir la orden que se le había
-dado, llevándose la tripulación y dejando a Serrao en Ternate. Entre
-las cartas que dió a Miranda para que éste las llevase a sus amigos
-de la India, se halla una dirigida a Fernando de Magallanes, en la
-cual exageraba la distancia de Malaca a las Molucas. Esta carta tuvo
-consecuencias de gran importancia, porque no dudando Magallanes de la
-veracidad de un amigo y creyendo exactas las distancias, tuvo como
-cierto que las Molucas se hallaban más allá del Meridiano fijado como
-límite entre los descubrimientos de españoles y portugueses. Fundándose
-en estos hechos, determinó ir a las Molucas desde España, siguiendo la
-ruta occidental, y tomar posesión de ellas en nombre del Rey Carlos I.
-
- [651] Francisco Serrao no solamente tuvo la desgracia de que
- naufragara el buque que sacó de Malaca, sino que también
- perdió otro adquirido en Banda.
-
-El portugués Tristán de Meneses en el año 1518 llegó a las Molucas,
-encontrándose con Serrao en Ternate. Aunque el sultán de la citada isla
-se ofreció a construir una factoría para los portugueses, Meneses no
-aceptó el ofrecimiento, diciendo que su Rey le había mandado sólo a
-comprar especias. Llenó su buque y tres más del país, dando el mando
-de los últimos a Serrao, a Simón Correa y a Duarte da Costa. Terrible
-tempestad dispersó la flotilla poco después de haber salido de Ternate,
-teniendo que cobijarse Meneses en Banda, y los tres barcos del país
-regresaron a las Molucas. Meneses se dirigió luego a las Molucas en
-busca de sus compañeros, a quienes encontró en lucha con los indígenas
-y llevando, desgraciadamente, la peor parte; entonces marchó a Amboina,
-completó su cargamento y regresó solo a Malaca. Serrao pudo librarse de
-la muerte que sufrieron las tripulaciones de los buques citados en la
-isla de Batian y se quedó en Ternate.
-
-Conocidos semejantes hechos en Lisboa, el Gobierno decidióse a enviar
-respetable escuadra a las Molucas, confiando el mando a Antonio Brito.
-Salió Brito de Portugal el año 1521 y después de sufrir terrible
-tempestad, pudo llegar en febrero de 1522 a la isla de Banda; luego a
-la de Batian, donde castigó a sus habitantes por la muerte que dieron
-a los de la escuadra de Meneses; y al pasar por delante de Tidor, vió
-con sorpresa a los españoles establecidos en la isla. Allí averiguó que
-dos buques de una expedición mandada por Magallanes, ya al servicio de
-Carlos I, había llegado a Tidor, siendo bien recibidos por el sultán
-de la isla, hasta el punto de haberse quedado en calidad de factor,
-después que se marcharon los dos barcos, Juan de Campos. Brito dispuso
-que Campos fuera a Ternate, isla siempre fiel a los portugueses,
-donde debió haber muerto el famoso capitán Serrao. Si estuvo acertado
-Brito haciendo construir una fortaleza a la que dió el nombre de
-San Juan Bautista, cerca de la ciudad, mereció severas censuras por
-haber intervenido en el gobierno interior y supremo de la isla. Como
-para nuestro objeto no tienen interés tales hechos, recordaremos que
-durante el gobierno de Brito en las Molucas llegó Jorge de Meneses,
-habiendo salido de Malaca el 22 de agosto de 1526, a un puerto de
-Borneo, pasó después entre Joló y Mindanao, viniendo a parar a la
-costa Septentrional de la Nueva Guinea, isla que se halla al Este de
-las Molucas. Meneses, descubridor de la Nueva Guinea, arribó a Ternate
-en mayo de 1527. Desde Ternate mandó también Brito una flota que
-descubrió la isla de Célebes, la cual se halla al O. de las Molucas, y
-cuyos habitantes no dejaron desembarcar a los portugueses, quienes a
-su regreso a Ternate, fueron llevados por el monzón a la playa de una
-de las islas Marianas o de los Ladrones, descubiertas ya entonces por
-Magallanes y situadas al E. de Filipinas. Relevado Brito, fué nombrado
-para sucederle García Henríquez. Más adelante los españoles dirigieron
-expediciones a aquellas lejanas tierras, mereciendo entre todos el
-primer lugar el guipuzcoano Miguel López de Legazpi.
-
-
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-
-APÉNDICES
-
-
-
-
-A
-
-
-Entre los que censuraron con más acritud la dominación española, se
-hallan los sabios D. Jorge Juan y D. Antonio Ulloa. Después de la
-expedición científica que en el año 1735 hicieron los mencionados
-marinos españoles en compañía de los franceses MM. Godin, Bouger y
-la Condamine, aquéllos se dedicaron a estudiar el estado social del
-Perú. «Ellos viajaron de pueblo en pueblo, indagando por todas partes
-cuanto podía conducir a su intento, tomando informe de las personas
-más desinteresadas, inteligentes y rectas, sobre aquellas cosas cuyo
-conocimiento no podían adquirir por su propia experiencia, y procurando
-siempre descubrir la verdad con la calificación de las noticias y con
-la repetición o examen de los sucesos»[652].
-
- [652] _Noticias secretas de América_, publicadas por David
- Barry, parte I, prólogo III. Londres, 1826.
-
-Trasladaremos a este lugar algunos párrafos de la citada obra. Afirman
-Jorge Juan y Ulloa que los indios que se llaman libres se hallaban en
-peor situación que los esclavos africanos, añadiendo luego: «La tiranía
-que padecen los indios nace de la insaciable hambre de riquezas que
-llevan a las Indias los que van a gobernarlos, y como éstos no tienen
-otro arbitrio para conseguirlo que el de oprimir a los indios de
-cuantos modos puede suministrarles la malicia, no dejan de practicar
-ninguno, y combatiéndolos por todas partes con crueldad, exigen de
-ellos más de lo que pudieran sacar de verdaderos esclavos suyos».[653].
-«Los indios son unos verdaderos esclavos en aquellos países, y serían
-dichosos si no tuvieran más de un amo a quien contribuir lo que
-ganan con el sudor de su trabajo; pero son tantos, que al paso que
-les importa cumplir con todos, no son dueños de lo más mínimo que
-con tanto afán y trabajo han adquirido...»[654]. «La iniquidad es
-todavía mayor en los casos de justicia, pues nada desean más aquellos
-jueces que una ocasión de querella o riña para dejarlos enteramente
-arruinados...»[655]. «Es dicho común de los hombres más juiciosos y
-timoratos de aquellos países, que si los indios llevan por Dios los
-trabajos que pasan durante su vida, serían dignos de que al punto que
-espirasen los canonizase la iglesia por santos; el continuo ayuno, la
-perpetua desnudez, la constante miseria, la interminable opresión y el
-castigo exorbitante que sufren desde que nacen hasta que mueren, es
-más que suficiente penitencia para satisfacer en este mundo todos los
-pecados que les puedan ser imputados»[656]. «Siempre que caminábamos,
-era la regular diversión en la molestia de la jornada, la conversación
-de los indios que nos servían de guías; y lo primero que nos informaban
-era sobre la familia que tenía el cura del pueblo a donde nos
-encaminábanos, siendo bastante el preguntar cómo se portaba la mujer
-del cura, para que ellos nos instruyesen en el número de las que le
-habían conocido, los hijos e hijas que habían tenido en cada una, sus
-linajes y hasta las más pequeñas circunstancias de lo que con ellas
-sucedía en los pueblos»[657].
-
- [653] Ob. cit., segunda parte, pág. 231.
-
- [654] Ibidem, pág. 238.
-
- [655] Ibidem, pág. 239.
-
- [656] Ibidem, pág. 292.
-
- [657] Ob. cit., pág. 349.
-
-«Cuando nosotros pasábamos (año 1741) por aquel pueblo (Lambayeque)
-para Lima, sucedió que un simple clérigo tuvo atrevimiento para
-intentar apalear al Corregidor porque fué a su casa a sacar un reo
-que acababa de dar de puñaladas a un vecino y se había retirado a
-ella; en fin, allí es donde no hay poder para que exerca el suyo la
-justicia»[658]. «Cuando pasamos por Panamá se hallaba aquella Audiencia
-en un estado tan corrompido y tan desacreditada la justicia, que entre
-los sujetos que formaban aquel tribunal, había uno (cuyo desahogo
-sobresalía al de los demás), el cual tenía a su cargo el ajustar los
-pleitos y convenirse con los interesados en el importe de la gracia que
-se les había de hacer»[659]. «Entre los vicios que reinan en el Perú,
-el concubinaje, como más escandaloso y más general, deberá tener la
-primacía. Todos están comprendidos en él, europeos, criollos, solteros,
-casados, eclesiásticos, seculares y regulares...»[660]. «Pero lo que
-se hace más notable es que los conventos estén reducidos a públicos
-burdeles...»[661].
-
- [658] Ibidem, pág. 447.
-
- [659] Ibidem, pág. 464.
-
- [660] Ibidem, pág. 490.
-
- [661] Ibidem, pág. 494.
-
-
-
-
-B
-
- PROVISIÓN DE LOS REYES MANDANDO SUSPENDER EL CONOCIMIENTO DE LOS
- NEGOCIOS Y CAUSAS CRIMINALES CONTRA LOS QUE VAN CON CRISTÓBAL COLÓN
- FASTA QUE VUELVAN[662].
-
- [662] _Archivo de los duques de Veragua._--_Colec. de doc.
- inéd., etc._, tomo XIX, págs. 465-467.
-
-
-Don Fernando e Doña Isabel, por la gracia de Dios Rey e Reina de
-Castilla, de Leon, de Aragon, de Secilia, de Granada, de Toledo, de
-Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba,
-de Córcega, de Murcia, de Jaen, de los Algarbes, de Algeciras, de
-Gibraltar e de las Islas de Canarias: Condes de Barcelona; Señores
-de Vizcaya e de Molina; Duques de Atenas e de Neopatria; Condes de
-Rosellon e de Cerdania; Marqueses de Oristan e de Gociano: A los
-de Nuestro Consejo e Oidores de la Nuestra Abdencia, Corregidores,
-Asistentes, Alcaldes e Alguaciles, Merinos e otras Justicias
-cualesquier de cualesquier Cibdades e Villas e Logares de los nuestros
-Reinos e Señoríos, e a cada uno e cualquier de Vos a quien esta Nuestra
-Carta fuese mostrada, o su traslado signado de Escribano publico, salud
-e gracia. Sepades que Nos mandamos ir a la parte del Mar Oceano a
-Cristobal Colon a facer algunas cosas complideras a Nuestro servicio, e
-para llevar la gente que ha menester en tres carabelas que lleva, diz
-que es necesario dar seguro a las personas que con el fueren, porque
-de otra manera no querrian ir con el, al dicho viage; e por su parte
-Nos fue soplicado que ge lo Mandasemos dar, o como la Nuestra Merced
-fuere; e Nos tovimoslo por bien. E por la presente damos seguro a
-todas e cualesquier personas que fueren en las dichas carabelas con el
-dicho Cristobal Colon en el dicho viage que hace por Nuestro mandado
-a la parte del dicho Mar Oceano, como dicho es, para que no les sea
-fecho mal ni daño ni desaguisado alguno en sus personas ni bienes, ni
-en cosa alguna de lo suyo, por razón de ningun delito que hayan fecho
-ni cometido fasta el dia desta Nuestra Carta, e durante el tiempo que
-fueren e estubieren alla con la venida a sus casas e dos meses despues.
-Porque vos Mandamos a todos, e a cada uno de Vos en vuestros logares
-e jurisdiciones, que no conoscais de ninguna cabsa criminal tocante
-a las personas que fueren con el dicho Cristobal Colon en las dichas
-tres carabelas, durante el tiempo susodicho; porque Nuestra Merced e
-voluntad es, que todo ello este asi suspendido. E los unos ni los otros
-no fagades ni fagan ende al por alguna manera, so pena de la Nuestra
-Merced e de diez mil maravedis para la Nuestra Camara a cada uno que lo
-contrario ficierede. E demas Mandamos a cualquier Escribano publico que
-para esto fuere llamado que deende al que vos la mostrase testimonio
-signado con su signo, porque Nos Sepamos en como se cumple Nuestro
-mandado. Dada en la Nuestra Cibdad de Granada a treinta dias del mes
-de Abril, Año del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo de mil e
-cuatrocientos e noventa y dos años.--_Yo el Rey._--_Yo la Reina._--Yo
-Joan de Coloma, secretario del Rey e de la Reina Nuestros Señores, la
-fice escrebir por su mandado.--(_Esta firmada._)
-
-En las espaldas está sellada en papel con cera colorada, y
-tiene las notas siguientes:--_Acordada su firma._--_Rodericus,
-Doctor._--(_Esta firmado._)--_Francisco de Madrid, Chanciller._--(_Esta
-firmado._)--_Derechos nihil._--(Esta rubricado).
-
-Del mismo modo, antes de partir Cristóbal Colón a su tercer viaje,
-los Reyes Católicos, mediante Real Provisión de 22 de junio de 1497,
-concedieron indulto a todos los súbditos y naturales de estos reinos
-que hubiesen cometido cualquier delito, con algunas excepciones, con
-tal que fuesen en persona a servir en la Isla Española a sus expensas,
-por cierto tiempo.
-
-«Los condenados a pena de muerte eran indultados totalmente pasando
-allí sólo dos años, y uno únicamente de estancia en la misma libraba
-de todas las condenas y penas inmediatas a la última. De esta
-manera, exceptuados los casos de herejía, lesa magestad, incendio y
-falsificación de moneda, todos los estafadores, perjuros, falsarios,
-ladrones y asesinos, yendo a sus costas a la Española, podían
-volver plenamente rehabilitados a Castilla al cabo del tiempo ya
-dicho...»[663].
-
- [663] Véase conde Roselly de Lorgues, _Cristóbal Colón_, tomo
- I, págs. 411 y 412.
-
-
-
-
-C
-
-REAL CÉDULA DADA EN MADRID 15 DE ABRIL DE 1540[664].
-
-
-El Rey: Por quanto Nos somos informados, que en la Provincia de
-Tierra Firme, llamada Castilla del Oro, ay echa Ordenanza, usada y
-guardada, para que a los negros que se alzaren se les corten los
-miembros genitales, y que a acaescido cortarselos a algunos, y morir
-dello, lo qual demás de ser cosa mui deshonesta, y de mal exemplo, se
-siguen otros inconvenientes, é visto por los del nuestro Consejo de
-las Indias: Fué acordado que devia mandar dar esta mi cédula en la
-dicha razon por la qual proivimos y defendemos que de aquí adelante
-en manera alguna no se egecute la dicha pena de cortar los dichos
-miembros genitales, que si necesario es, por la presente rebocamos
-qualquier Ordenanza que cerca de lo suso dicho esté echa, y mandamos
-a los nuestros oydores de la nuestra Audiencia é Chanzilleria Real de
-la dicha Provincia de Tierra Firme, y al Reverendo en Christo Padre
-Obispo de la dicha Provincia que ordenen la pena que se deve dar a los
-negros que se alzaren, y envien al dicho nuestro Consejo de las Indias
-relacion de la pena que assi acordaren que se les dé, y entre tanto que
-la envian y se ve, y se provee lo que convenga, Mandamos a las nuestras
-Justicias de la dicha Provincia que cada, y quando se alzaren los
-dichos esclavos negros ó cometieren otro delito, los castiguen conforme
-al delito que hicieren.--_Fray García Cardenalis Hispalensis._
-
- [664] _Arch. hist. nac._--_Cedulario índico_, tom. IX. núm.
- 256, págs. 147 v.ª y 149.
-
-
-
-
-D
-
-
-De una carta de D. Francisco Pi y Margall dirigida a los Estados Unidos
-de América, trasladamos aquí lo que creemos más interesante en el
-asunto de que se trata[665].
-
- [665] Publicóse dicha carta en _El Nuevo Régimen_ de 28 de
- agosto de 1909, y se volvió a publicar en el mismo periódico
- el 31 de diciembre de 1915.
-
- «Me dirijo a tí, República del Norte, desde una nación que te
- ultraja y te odia, por creerte cómplice de los insurrectos de
- Cuba. Si respecto a Cuba de algo debiera yo acusarte, sería de
- haberte conducido sobradamente remisa y floja. _...América para los
- americanos_; ese ha de ser tu criterio y tu grito de combate.
-
- Como de los europeos es Europa, de los americanos ha de ser
- América. No consentirían los europeos colonias ni en sus playas ni
- en sus islas, y no hay razón para que los americanos las consientan
- en las suyas. Siete siglos llevaron en Europa los árabes, y no se
- paró hasta arrojarlos a las costas de Africa; seis siglos llevan en
- Europa los turcos, y se conspira incesantemente para rechazarlos al
- Asia. Por dos veces ha intentado Rusia en este siglo apoderarse de
- Constantinopla...
-
- Europa anda como nunca desalada por ejercer imperio sobre extrañas
- gentes. No obró en siglo alguno con mayor descaro ni mayor
- violencia.
-
- Ve ahora los principios que invoca para sus conquistas. Te
- detallaré a continuación los medios que emplea.
-
- Hoy, como en el siglo XVI, tiene por principio inconcuso que las
- tierras ignoradas son del que las descubre. En vista de este
- principio, Colón, al llegar a Guanahaní, bajó a la costa, enarboló
- el estandarte de Castilla, tiró de la espada, y por ante escribano
- tomó posesión de la isla. En virtud de este principio hicieron otro
- tanto los demás descubridores de América. Hasta del mar del Sur
- u Océano Pacífico tomó posesión en parecida forma Vasco Núñez de
- Balboa. Metióse en el agua hasta las rodillas, llevando embrazado
- el escudo, en una mano la espada, en la otra el pendón de Castilla,
- y por ante escribano tomó _posesión corporal y real_, no sólo de
- aquel mar, sino también de sus tierras y sus costas, y sus puertos
- y sus islas, y los reinos y provincias anexos. Se aplica hoy este
- principio con una exageración muy semejante a la de Vasco Núñez. Se
- toma posesión apenas se ha puesto el pie, en un lugar de Africa, de
- territorios inmensos que no se ocuparán en años, tal vez en siglos.
- Se la toma de lo que no se domina, bautizándolo con el nombre de
- _zonas de influencia_.
-
- El principio es evidentemente falso. Podrá ocuparse lo que otro no
- ocupe, no lo que ocupen pueblos cultos o bárbaros. Se ocupan en
- este caso tierras y hombres, cosa que no prescriben la dignidad
- ni la naturaleza de seres racionales y libres. Las tierras que
- se ocupan, constituye, por otra parte, la patria de los que las
- pueblan: no hay derecho a quitársela, lo hay tanto menos en hombres
- que se consideran obligados a defender en todo tiempo y a todo
- trance la integridad de su patria; ¿cómo se han de considerar
- con derecho a defenderla si están siempre dispuestos a violar la
- integridad de la patria ajena?
-
- Un pueblo no puede cambiar su condición porque otro lo descubra.
- El descubrimiento es para él completamente extraño, tan extraño,
- que ni aun descubridor se considera. Recibe el pueblo descubridor
- como recibía antes los de sus alrededores; y, si por acaso lo ve
- de otro color o con otras condiciones, lo mira con curiosidad y
- aun lo agasaja, mientras no lo ve con ánimo hostil y en son de
- guerra. Entre el pueblo descubridor y el descubierto cabe que se
- establezcan relaciones de amistad y de comercio, nunca de vasallaje.
-
- Descubrió Europa la América y se creyó con derecho a sojuzgarla; si
- América hubiese descubierto a Europa, ¿habría reconocido Europa en
- América el derecho de someterla?
-
- El principio es antihumano, irracional, absurdo. ¿No parece mentira
- que lo aplique aún Europa, blasonando, como blasona, de ser la más
- culta parte del mundo?
-
- * * * * *
-
- Sigue aún Europa otro principio. Colonizar es civilizar, dice;
- porque amo la civilización, llevo mis soldados a las tierras de
- Africa y a las de apartadas regiones.
-
- ¿No cabe, según esto, civilizar sino por la violencia? La Historia
- lo desmiente. Siglos vivieron en nuestras costas los fenicios y
- los griegos sin lucha ni contiendas. Cuando fuimos nosotros a
- América, hasta con alborozo nos recibieron los habitantes de Haití;
- a creernos bajados del cielo llegaron. Desvivíanse aquellos hombres
- por servir a Colón, sobre todo cuando encalló en sus playas una
- de nuestras naves. Bajaron más tarde Orellana por el Amazonas y
- Ochagana por el Apure, sin que los hostilizaran, antes bien, los
- recibieron con agrado los pueblos de las orillas.
-
- En la América del Norte compró Guillermo Penn tierras a los
- delawares, y cuando los delawares quisieron faltar al compromiso,
- tuvo en su defensa a los iroqueses.
-
- En México, ¿quién duda que Hernán Cortés habría podido establecer
- buenas relaciones entre nosotros y los aztecas, si en vez de
- haber ido allí con aparato de guerra se hubiese limitado a
- presentarse como un embajador de don Carlos? Aun habiendo entrado
- en Tenochtitlan con infantes, caballos, arcabuces y cañones, habría
- podido enlazar pacíficamente los dos pueblos, si no se hubiese
- empeñado en poner aquella nación bajo la obediencia del rey de
- España y obligarla al pago de tributos.
-
- Por el bárbaro sistema de conquista hirió Europa los sentimientos
- y destruyó la civilización de los pueblos cultos y no domó, en
- cambio, los salvajes, vivos y enérgicos, aun después de cuatro
- siglos, así en América como en Oceanía.
-
- Por el comercio se debe ganar a los pueblos y no por la destrucción
- y la guerra. Aun los más salvajes acogen bien a sus semejantes
- cuando no tienen razón de temerlos. Son en general más humanitarios
- y menos egoístas que nosotros, y no nos rechazan. Los escandinavos,
- en sus primeras excursiones a las islas y costas Orientales de
- América, no encontraron, como es sabido, en los indígenas la menor
- resistencia.
-
- ¡La conquista medio de civilización! A nosotros, los españoles, nos
- conquistaron los cartagineses, los romanos, los godos y los árabes,
- y en este siglo los franceses, que llegaron a tener aquí un Rey
- en el trono; debiéramos ser y no somos el pueblo más culto de la
- tierra. Ni fueron los romanos vencedores los que en los antiguos
- tiempos civilizaron a los griegos vencidos, sino los griegos
- vencidos los que civilizaron a sus vencedores. Ni fué aquí tampoco
- la gente goda la que nos civilizó a nosotros, sino nosotros los que
- hubimos de civilizar a la gente goda.
-
- Cuando en nuestros pocos años de esplendor fuimos a América y la
- conquistamos, lejos, por otro lado, de civilizarla, destruímos
- la civilización de México y el Perú, sin hacerlos más felices,
- antes oprimiéndoles bajo el peso de males como en los anteriores,
- ni en los posteriores siglos los registra la historia. De tal
- manera fuimos su azote, que se nos supuso escogidos por Dios para
- instrumento de sus venganzas. Vivía el Perú precavido contra las
- malas cosechas, y el hambre y nosotros suprimimos incesantemente
- las precauciones. Eran los mejicanos gente dócil y los hicimos
- díscolos. ¿Dimos después al uno ni al otro pueblo mayor libertad?
- Respondan las encomiendas. No compensa el bien que pudimos
- hacerles, los horribles males que les infligimos.
-
- Destruímos civilizaciones que debimos limitarnos a corregir, y poco
- o nada pudimos hacer en mucho tiempo con los pueblos salvajes. Los
- hay todavía después de cuatro siglos, en las dos Américas. No se
- los trae a la civilización; se los va aniquilando.
-
- No es fácil que sean otros los resultados. Lo primero que procura
- el conquistador es asegurar su conquista, reduciendo los vencidos
- poco menos que a la servidumbre. Piensa a continuación en hacerle
- fuente de riqueza para su pueblo, y ya condena los indígenas a
- rudos e ímprobos trabajos, ya les arrebata la hacienda, ya los
- agobia con excesivos tributos, que los aisla y los condena a que
- no se surtan de otros productos que los de su agricultura y de
- su industria. Un monopolio en nuestra pró hicimos nosotros del
- comercio de América durante siglos. Si en el país conquistado hace
- el pueblo conquistador mejoras, atendiendo a sus intereses, y no al
- de los vencidos, las realiza.
-
- En el terreno moral no pone ahinco el conquistador, sino en
- fanatizar a los indígenas. Ve en el fanatismo un medio de
- consolidar su obra, y lo utiliza. Los somete a continuas prácticas
- religiosas, y de ahí que le presente como imagen de Dios al
- sacerdote. Esto hicimos nosotros en toda América, y esto en las
- islas Filipinas.....
-
- La instrucción ¡cuán poco la desarrollaron los conquistadores! Ven
- en ella un enemigo; ven, por el contrario, en la ignorancia otro
- medio de mantener sometidos a sus vasallos. Ya que den la primera
- enseñanza, la neutralizan, esclavizando el pensamiento, y tal vez
- cerrando a piedra y lodo las fronteras para los libros de otros
- pueblos...
-
- Ciega en su afán de dominación, Europa rara vez consulta la
- voluntad de los que intenta poner bajo su dominio. Emplea, aquí
- la fuerza; allí el más punible dolo; y al otro día de haber
- tomado posesión de sus usurpaciones, castiga hasta con la pena
- de muerte a los que se le rebelan. De bandoleros y de foragidos
- los acusa ella, que para sojuzgarlos no ha ejercido sino actos
- de bandolerismo. Tutora se llama luego de sus oprimidas gentes,
- y no encuentra nunca razón de emanciparlas. Si después de siglos
- se alzan por su independencia, de ingratas las califica y como
- criminales vuelve a tratarlas. Años y años lucha por retenerlas,
- sin perdonar sacrificios de oro y sangre. ¿Qué no debiste sufrir
- tú por conseguir la libertad que tanto te ha engrandecido? ¿Qué
- no debieron sufrir las colonias que nosotros teníamos de México
- a Chile? Debieron nacer hombres del temple de Washington y de
- Bolívar para que América pudiera sacudir el yugo de sus seculares
- opresores...
-
- Haz tú de América la antítesis de Europa, República de Washington.
- Trabaja cuanto puedas por arrojar de tu continente hasta la sombra
- de la monarquía. Presta, presta, como antes te dije, tu influjo y
- tus armas a las colonias que luchan por su independencia. Te lo
- exige la Humanidad y te lo exige tu historia. Negar a los pueblos
- de la América española el derecho a la independencia, decía, el año
- 1821, una Comisión de tu Congreso, sería renunciar a la nuestra; no
- olvides nunca estas palabras.
-
- No olvides tampoco las que escribió Bolívar en su programa del 2
- de Agosto de 1824: _La libertad del Nuevo Mundo es la esperanza
- del Universo_. Defiende y escuda esa libertad donde quiera que
- esté en peligro. En Europa, no sólo hay aún naciones regidas por
- el absolutismo; en las libres es aún de temer que el absolutismo
- renazca...
-
- Así termina la notabilísima carta: «¡República de Washington!
- Cansada de tu aislamiento, te ingieres ya en los negocios de Europa
- a la manera de la Europa misma. Apártate de tan cenagoso camino
- y sigue el que podrá llevarte a la regeneración del mundo. Tú
- tienes hoy en tus manos la fuerza, la libertad, la industria, la
- ciencia. Tu poder te impone deberes que no puedes dejar de cumplir
- sin violar los fueros de la Humanidad y los de la Justicia. Aun la
- cuestión social puedes resolver por la anchurosa vía que te está
- abierta.
-
- F. PI Y MARGALL.
-
- _Madrid, 10 de noviembre de 1896._»
-
-
-
-
-E
-
-
-GONZALO FERNÁNDEZ DE OVIEDO.
-
-Nació Gonzalo Fernández de Oviedo en Madrid en agosto de 1478. A los
-trece años entró al servicio del príncipe Don Juan, y a la muerte de
-dicho heredero de la Corona logró continuar en la corte y servir a los
-Reyes Católicos. Adquirió gran amistad con Diego y Fernando, hijos de
-Cristóbal Colón, como también con Vicente Yáñez Pinzón, Fray Nicolás
-de Ovando y otros personajes. Estuvo en Italia y recorrió algunas
-poblaciones de España. Asistió en Dueñas (Palencia) al casamiento de
-Don Fernando el _Católico_ con Doña Germana, y fué testigo de las
-diferencias entre dicho Don Fernando y Don Felipe el _Hermoso_. El
-emperador Carlos V le honró mucho y le mandó escribir la _Historia
-General y Natural de Indias_.
-
-Hizo su primera expedición al Nuevo Mundo, saliendo del puerto de
-Sanlúcar el 11 de abril de 1514. En la misma expedición, y tal vez en
-el mismo barco, iba también Bernal Díaz del Castillo; volvió a España
-en el año siguiente. Varias veces hizo los mismos viajes, siendo
-perseguido y preso por la inquina que siempre le tuvo Pedro Arias de
-Avila (Pedrarias Dávila), gobernador del Darién.
-
-Entre sus obras figuran, en primer término, las dos siguientes:
-
-_Sumario de la Natural Historia de las Indias_ (1525).
-
-_Historia General y Natural de las Indias, Islas y Tierra Firme del mar
-Océano_ (1535 y 1557).
-
-El asunto de ambas es el mismo; pero debe preferirse la segunda, que
-se halla más completa y con más cuidado escrita. Consta dicha obra de
-cincuenta libros. «Aunque la _Historia General y Natural de las Indias_
-no satisfaga hoy todas las exigencias de la crítica, siempre presentará
-a nuestra vista el maravilloso efecto que en nuestros abuelos produjo
-el espectáculo de un Nuevo Mundo, y descubrirá a los extraños mil
-ignorados tesoros»[666].
-
- [666] Amador de los Ríos, _Vida y escritos de Gonzalo
- Fernández de Oviedo_, fol. CVI, en la _Historia General y
- Natural de las Indias_, tomo I.
-
-
-FERNANDO COLÓN.
-
-Fernando Colón nació en Córdoba el 15 de agosto de 1488[667]. Creció y
-se educó entre príncipes. Cuando llegó a tener la edad necesaria para
-el caso, él y su hermano Diego fueron nombrados pajes del príncipe
-D. Juan, hijo de los Reyes Católicos. Habiendo muerto prematuramente
-D. Juan y antes de emprender su tercer viaje el Almirante, Fernando,
-acompañado de su hermano Diego, marcharon desde Sevilla a la corte
-para continuar siendo pajes de la Reina Católica.
-
- [667] Otros dicen que el veintitantos de septiembre.
-
-Salía ya Fernando casi de la adolescencia cuando marchó a las Indias
-en compañía de su padre. Si en su niñez había recibido en Sevilla los
-insultos de los enemigos del Almirante, en este cuarto viaje pudo
-conocer la fiereza de algunos indios, la furia de las tempestades, la
-destrucción de varios navíos, el hambre en la Jamaica, la rebelión de
-los Porras y otros sucesos tan poco halagüeños.
-
-A su vuelta de América, padre e hijo se detuvieron algunos meses en
-la citada ciudad andaluza para descansar de las fatigas que pasaron
-durante el viaje.
-
-Posteriormente hizo segunda expedición al Nuevo Mundo.
-
-Además de sus viajes a las Indias recorrió Europa, Asia y Africa, y
-estuvo en Italia, Flandes y Alemania en compañía del Emperador. Todos
-estos viajes fueron aprovechados, pues adquirió profundos conocimientos
-en Cosmografía, Náutica, Matemáticas e Historia Natural.
-
-Su generosidad le llevó a establecer en Sevilla una Academia y Colegio,
-al cual dejó su Biblioteca, que a fuerza de trabajo y paciencia llegó
-a reunir muchos volúmenes. También comenzó la fábrica de suntuoso
-edificio fuera de los muros de la ciudad y próximo al Guadalquivir, que
-la muerte le impidió ver acabada y que destinaba a los citados Colegio
-y Academia.
-
-Los muchos trabajos que sufrió durante su vida, los frecuentes viajes
-en países de diferente clima, la escasez y mala calidad a veces de los
-alimentos debilitaron su salud y abreviaron su existencia, la cual
-terminó a las doce del día en la ciudad de Sevilla el 12 de julio de
-1539. Otorgó su testamento en dicho día 12.
-
-La _Historia del Almirante_, publicada después de otras producciones
-suyas notables, fué escrita para desvanecer los errores que se habían
-dicho y propagado acerca del descubridor del Nuevo Mundo.
-
-Dicha obra, escrita en castellano, fué traducida al toscano por Alfonso
-de Ulloa; pero habiéndose perdido toda aquella edición, de la lengua de
-Toscana pasó a la de Castilla, siendo recopilada con los historiadores
-primitivos de Indias en tres tomos en folio, ilustrados con eruditas
-notas y copiosos índices por D. Andrés González Barcia, del Consejo y
-Cámara de S. M. Divídese en ciento ocho capítulos.
-
-La mencionada obra, que indudablemente tiene mucha importancia, termina
-dando noticia de los padecimientos que a la vuelta del Nuevo Mundo
-sufrió el Almirante a causa de las tempestades; en una de ellas (19
-de octubre de 1504) se rompió el árbol mayor del buque y en otra la
-contramesana. En mayo de 1505 pasó el Almirante a la corte. Ya había
-muerto D.ª Isabel, muerte que sintió D. Cristóbal porque ella era la
-que le apoyaba y favorecía, pues si D. Fernando le recibió con muestras
-de cariño y le ofreció volverle a poner en su estado, su intención era
-no dejar el absoluto dominio de lo conquistado y proveer a su voluntad
-los oficios que le tocasen. Triste, contrariado y enfermo, se retiró a
-la ciudad del Pisuerga, falleciendo el 20 de mayo de 1506.
-
-
-
-
-F
-
-
-LEYES QUE TENÍAN LOS INDIOS DE LA NUEVA ESPAÑA, ANAHUAC O MÉXICO, SEGÚN
-FRAY ANDRÉS DE ALCOBIZ.
-
-Si el hijo del principal era tahur, y vendía lo que su padre tenía, o
-vendía alguna suerte de tierra, moría por ello secretamente ahogado; y
-si era macehual, era esclavo.
-
-Si alguno toma de los magueyes para hacer miel, y son de veinte,
-págalos con las mantas que los jueces dicen; y si no las tiene, ó es de
-más magueyes, es esclavo o esclavos.
-
-Quien pide algunas mantas fiadas o emprestadas, y no las paga, es
-esclavo.
-
-Si alguno hurta alguna red de pescar, págala con mantas; y si no las
-tiene, es esclavo.
-
-Si alguno hurta alguna canoa, paga tantas mantas cuantas vale la canoa;
-y si no las tiene, es esclavo.
-
-Si alguna esclava pequeña, que no es de edad para hombre, alguno la
-toma, es esclavo el que se echó con ella, si muere; de otra manera paga
-la cura.
-
-Si llevó a vender su esclava a Escapuzalco, do era la feria de los
-esclavos, y el que se la compró le dió mantas, y él las descojó y se
-contentó de ellas, si después se arrepiente, vuelva las mantas.
-
-Si alguno quedó pequeñito y los parientes le venden, y se sabe después
-cuando es mayor, sacan los jueces las mantas que les parecen para dar
-al que lo compró, y queda libre.
-
-Si algún esclavo se huye y se vende a otra persona, pareciendo, se
-vuelva a su dueño, y pierde lo que dió por él.
-
-Si alguno se echa con esclava, y muere estando preñada, es esclavo el
-que con ella se echó; y si pare, el parto es libre y llévalo el padre.
-
-Si algunos vendieron algún niño por esclavo, y después se sabe, todos
-los que en ello entendieron son esclavos, y dellos dan uno al que lo
-compró, y los otros los reparten entre la madre de quien era el niño
-que vendieron, y entre el que lo descubrió.
-
-Los que dan bebedizos para que otra muera, muere por ello a garrotazos,
-y si la muerta era esclava, era esclava la que los daba.
-
-Si hurtaban las mazorcas de maíz, de veinte arriba, moría por ello; y
-si menos, pagaba alguna cosa por ello.
-
-El que arrancaba el maíz antes de granado, moría por ello.
-
-El que hurtaba el yete, que es una calabaza atada con unos cueros
-colorados por la cabeza, con unas borlas de pluma en el cabo, de que
-usan los señores, y traen en ellas polvos verdes, que son tabaco, moría
-el que lo hurtaba a garrotazos.
-
-El que hurtaba algún chalchuy en cualquier parte, era apedreado en el
-tianguez, porque ningún hombre bajo lo podía tener.
-
-El que en el tianguez hurtaba algo, los del tianguez lo mataban a
-pedradas.
-
-El que salteaba en el camino, era apedreado públicamente.
-
-Era ley que el papa que se emborrachaba, en la casa do le hallaban
-borracho, lo mataban con unas porras, y el mozo por casar que se
-emborrachaba, era llevado a una casa que se decía telpuchcalli, y allí
-le mataban con garrotes; y el principal que tenía algún cargo, si
-se emborrachaba, quitábanle el oficio, y si era valiente hombre, le
-quitaban el título de valiente.
-
-Si el padre pecaba con su hija, morían ahogados con garrote, echada una
-soga al pescuezo.
-
-El que pecaba con su hermana moría ahogado con garrote, y era muy
-detestable entre ellos.
-
-Si una mujer pecaba con otra, las mataban ahogándolas con garrotes.
-
-El papa que era hallado con alguna mujer, le mataban secretamente con
-un garrote, e le quemaban, e derribábanle su casa, y tomábanle todo lo
-que tenía, y morían todos los encubridores que lo sabian y callaban.
-
-No bastaba probanza por el adulterio, si no los tomaban juntos, y la
-pena era que públicamente los apedreaban.
-
-_Algunas destas leyes no son auténticas, porque se sacaron de un
-librillo de indios no auténtico, como estotras que se siguen, las
-cuales son verdaderas._
-
-En esto que se sigue no se trata más de decir y contar las leyes que
-los indios de Nueva España tenían en cuatro cosas: la primera, es de
-los hechiceros y salteadores; la segunda, es de la lujuria; la tercera,
-es de las guerras; la cuarta, es de los hurtos.
-
-
-CAPÍTULO PRIMERO, QUE TRATA DE LOS HECHICEROS Y SALTEADORES.
-
-Era ley que sacrificasen, abriéndolo por los pechos, al que hacía
-hechicerías para que viniese algún mal sobre alguna ciudad.
-
-Era ley que ahorcasen al hechicero que con hechizos ponía sueño a los
-de la casa para poder entrar más seguro a robar.
-
-Ahorcaban a los salteadores de los caminos y castigaban muy reciamente.
-
-Ahorcaban al que mataba con bebedizos. Ahorcaban a los que por los
-caminos, por hacer mal, se fingían ser mensajeros de los señores.
-
-
-CAPÍTULO DOS, QUE TRATA DE LA LUJURIA.
-
-Ahorcaban al que se echaba con su madre por fuerza; y si ella era
-consentidora de ello, también la ahorcaban a ella, y era cosa muy
-detestable.
-
-Ahorcaban a los hermanos que se echaban con sus hermanas.
-
-Ahorcaban a los que se echaban con su entenada, y a ella también, si
-había consentido.
-
-Tenía pena de muerte el que pecaba con su suegra. Apedreaban a las que
-habían cometido adulterio a sus maridos, juntamente con el que con ella
-había pecado. A ninguna mujer ni hombre castigaban por este pecado de
-adulterio, si sólo el marido della acusaba, sino que había de haber
-testigos y confesión de los malhechores; y si estos malhechores eran
-principales, ahogábanlos en la cárcel.
-
-Tenía pena de muerte el que mataba a su mujer por sospecha o indicio, y
-aunque la tomase con otro, sino que los jueces lo habían de castigar.
-
-En algunas partes castigaban al que se echaba con su mujer después que
-le oviese fecho traición.
-
-Por la ley no tenía pena el que se echaba con la manceba de otro,
-exceto si había ya mucho tiempo que el otro la tenía, y por haber mucho
-que estaban juntos eran entre sus vecinos tenidos por casados.
-
-Ahorcaban al puto o somético y al varón que tomaban en hábito de mujer.
-
-Mataban al médico o hechicera que daba bebedizos para echar la criatura
-la mujer preñada, y asimismo a la que lo tal tomaba para este efecto.
-
-Desterraban y tomaban los vestidos y dábanle otros castigos recios a
-los papas que tomaban con alguna mujer; y si había pecado contra natura
-los quemaban vivos en algunas partes y en otras los ahogaban o los
-mataban de otra manera.
-
-
-CAPÍTULO TERCERO, QUE TRATA DE LAS LEYES QUE HABÍA EN LAS GUERRAS.
-
-Cuando algún pueblo se rebelaba, enviaban luego los señores de los
-tres reinos, que era México y Tezcuco y Tlacopan, secretamente a saber
-si aquella rebelión procedía de todo el pueblo o sólo por mandado y
-parecer del señor de tal pueblo: y si esta rebelión procedía solamente
-del señor de tal pueblo, enviaban los señores de los tres reinos
-sobredichos, capitanes y jueces que públicamente justiciaban a los
-señores que se rebelaban y a los que eran del mismo parecer; y si esta
-rebelión era por parecer y voluntad de todo el pueblo, requeríanlos
-muchas veces a que fuesen subjetos como antes y tributasen; y si
-después de muchas veces requeridos no querían subjetarse, entonces
-dábanles ciertas rodelas y ciertas armas en señal de amenazas, y
-apregonaban la guerra a fuego y a sangre; pero de tal manera que en
-cualquier tiempo que saliesen de paz los tales rebeldes, cesaban la
-guerra.
-
-Era ley que degollasen a los que en la guerra hacían algún daño a los
-enemigos sin licencia del capitán, o acometían antes, o se apartaban de
-la capitanía.
-
-Tenía pena de muerte el que en la guerra quitaba la presa a otro.
-
-Tenía pena de muerte y de perdimiento de bienes y otras muy graves
-penas, el señor o principal que en algún baile o fiesta o guerra sacaba
-alguna divisa que fuese como las armas y divisas de los señores de
-México y Tezcuco y Tlacopan, que eran los tres reyes principales, y
-algunas veces había guerra sobre ello.
-
-Hacían pedazos y perdía todos los sus bienes y hacían esclavos a todos
-sus parientes, al que era traidor, avisando a los enemigos en la
-guerra, avisándoles de lo que se concertaba o platicaba contra ellos.
-
-
-CAPÍTULO CUARTO, QUE TRATA DE LOS HURTOS.
-
-Hacían esclavo al que era ladrón, si no había gastado lo hurtado; y si
-lo había gastado, moría por ello, si era cosa de valor.
-
-El que en el mercado hurtaba algo, era ley que luego públicamente en el
-mismo mercado le mataban a palos.
-
-Ahorcaban a los que hurtaban cantidad de mazorcas de maíz o arrancaban
-algunos maizales, exceto si no era de la primera renglera que estaba
-junto al camino, porque desta tenían los caminantes licencia de tomar
-algunas mazorcas para su camino.
-
-Era ley, y con rigor guardada, que si algún indio vendía por esclavo
-algún niño perdido, que hiciesen esclavo al que lo vendía, y su
-hacienda partían en dos partes; la una parte daban al niño, y la otra
-parte al que lo había comprado; y si los que lo habían vendido eran más
-de uno, a todos los hacían esclavos.
-
-
-ESTAS SON LEYES DIVERSAS.
-
-Tenían pena de muerte los jueces que hacían alguna relación falsa al
-señor superior en algún pleito, y asimismo los jueces que sentenciaban
-a alguno injustamente.
-
-Ahorcaban y muy gravemente castigaban a los hijos que gastaban mal la
-hacienda que sus padres les habían dejado, o deshacían para gastar mal,
-o destruían las armas o joyas o cosas señaladas que los padres les
-habían dejado; y asimismo tenían esta pena y castigo los que quedaban
-por tutores de algunos menores, si no daban buena cuenta a los hijos de
-los bienes de sus padres difuntos.
-
-Tenía pena de muerte el que quitaba o apartaba los mojones y términos o
-señales de las tierras y heredades.
-
-El modo que tenían de castigar a sus hijos y hijas siendo mozos, cuando
-salían viciosos y desobedientes y traviesos, era trasquilarlos y
-traerlos maltratados, y punzarles las orejas y los muslos y brazos.
-
-Era cosa muy vedada y reprendida y castigada el emborracharse los
-mancebos hasta que fuesen de cincuenta años, y en algunas partes había
-penas aseñaladas.
-
-Hacían esclavo al que vendía alguna tierra ajena o que tuviese
-depositada, sin licencia.
-
-Era ley que el esclavo que estaba preso y se soltaba de la prisión y
-iba a palacio, en entrando que entrase en el patio era libre de la
-servidumbre, y como libre podía andar seguro.
-
-Era costumbre entre ellos que los hijos de los señores y hombres ricos
-en siendo de siete años, poco más o menos, entraban en los templos
-a servicio de los ídolos, adonde servían barriendo y haciendo fuego
-delante de los templos y salas y patios; y echaban los enciensos en
-los fuegos y servían a los papaguaques; y cuando eran negligentes o
-traviesos o desobedientes, atábanles las manos y pies, y punzábanles
-los muslos con unas puyas y los brazos y los pechos, y echábanlos a
-rodar por las gradas abajo de los templos pequeños; y más es de saber,
-que en México y ansi mismo en Tezcuco y Tacuba había tres Consejos;
-el primero era Consejo de las cosas de guerra; el segundo era adonde
-había cuatro oidores para oir los pleitos de la gente común; el tercero
-era el Consejo adonde se averiguaban los pleitos que entre señores y
-caballeros se ofrecían, o entre pueblos sobre señorios o por términos,
-y deste Consejo en ciertas cosas señaladas daban parte al Señor, que
-eran como casos reservados a estos reyes y señores de estos tres reinos
-que arriba están dichos.
-
-
-ESTAS SON LAS LEYES POR LAS CUALES CONDENABAN A ALGUNO A QUE FUESE
-ESCLAVO.
-
-Hacían pedazos y perdía todos sus bienes y hacían esclavos todos sus
-parientes al que era traidor, avisando a los enemigos en la guerra,
-avisándoles de lo que se concertaba o platicaba _en el real_ contra
-ellos[668].
-
- [668] Esta ley es la misma que la última del capítulo tercero;
- la única diferencia es que se añade las palabras _en el real_.
-
-Hacían esclavo al que había hecho algún hurto en cantidad, si aún no lo
-había gastado.
-
-Era ley que si algún indio vendía por esclavo a algún niño perdido, y
-ansimismo hacían esclavos a todos los que lo habían vendido, si eran
-muchos.
-
-Hacían esclavo al que vendía alguna tierra ajena o que tuviese
-depositada, sin licencia[669].
-
- [669] Esta ley es la misma que la sexta de _Estas son leyes
- diversas_.
-
-En algunas partes era ley que hacían esclavo al que había empreñado
-alguna esclava cuando la tal moría de parto, o por el parto quedaba
-lisiada.
-
-Hacían esclavos a los que hurtaban cantidad de mazorcas de maíz en los
-maizales de los templos o de los señores.
-
-Por otras cosas también hacían esclavos, mas eran arbitrarias; mas
-estas sobredichas eran leyes que ningún juez podía dispensar en ellas,
-si no era matando al que las cometía, por no hacerlo esclavo; y todo
-esto sobredicho es verdad porque yo las saqué de un libro de sus
-pinturas, adonde por pinturas están escritas estas leyes en un libro
-muy auténtico; y porque es verdad lo firmé de mi nombre.
-
-Fecha en Valladolid a diez del mes de septiembre de mill y quinientos y
-cuarenta y tres años.--_Fray Andrés de Alcobiz._
-
-
-
-
-G
-
-
-USOS Y COSTUMBRES DE LOS INCAS.[670]
-
- [670] _Archivo de Indias._--_Colec. de doc. inéd._, etc., tomo
- XXI, págs. 131-220.
-
-En junio de 1571, ante el muy ilustre D. Francisco de Toledo, virrey,
-gobernador y capitán general del Perú, presidente de la Audiencia
-de los Reyes, se hizo la siguiente información: Que antes que los
-españoles--dijeron algunos indios ancianos--se apoderasen del Perú,
-los Incas, caciques e indios ricos hacían sus sepulturas en sitios
-retirados y escondidos, en las cuales disponían se enterrasen también
-parte de sus tesoros y riquezas. El lugar de las sepulturas sólo era
-conocido de las mujeres y buenos amigos del muerto, único modo de
-impedir el robo de dichos tesoros.
-
-Como los Incas, caciques y principales indios pensaban que habían
-de resucitar y volver en cuerpo y alma a la tierra, por esta causa
-enterraban sus tesoros; tesoros que habían de gozar después que
-resucitasen.
-
-Para servicio del Inca Guaynacapal y de otros Incas difuntos, tenían
-los indios algunos criados y ganados, pues consideraban aquéllos como
-si fueran vivos.
-
-Con el objeto de que no se descubriesen los tesoros y riquezas de los
-Incas y caciques ricos, para el secreto hacían confianza de los viejos,
-entendiendo que éstos habían de morir presto y ya nadie sabría el lugar
-de la sepultura.
-
-Adoraban los indios a diferentes dioses, siendo el principal de todos
-Viracocha, hacedor de todas las cosas[671]; también el Sol, Guanaconcí
-y otros Guacas e ídolos. Muchos indios e indias se ocupaban en servir a
-dichas divinidades.
-
- [671] Garcilaso tiene por dios supremo a Pachacámac, y por
- dios inferior a Viracocha, y el P. Valera identifica a
- Pachacámac y Viracocha.
-
-Oyeron decir los dichos testigos que Topa Inca Yupangui, conquistador
-del Perú, sacrifica niños a los dioses e ídolos, y ellos vieron que
-Guaynacapal hacía los mismos sacrificios a la salida del sol y al
-mediodía.
-
-También ofrecían los Incas minas de oro y plata, ganados, etc., a
-sus dioses; bienes que eran guardados y aprovechados por empleados a
-quienes llamaban Camayos.
-
-Además del dios Viracocha y de otros, los indios adoraban a algunas
-fuentes, árboles y piedras, porque en estas cosas se habían convertido
-los dioses.
-
-Sin embargo, sólo Viracocha era el verdadero dios, pues los demás
-servían como intercesores y nada más.
-
-Con el objeto de que los indios no se hiciesen holgazanes y por ende
-conspiradores o rebeldes, el dicho Guaynacapal Inca les hacía trabajar,
-ya abriendo caminos, ya cambiando el curso de los ríos o en otras
-cosas.
-
-Por naturaleza el indio es holgazán y únicamente trabaja por temor al
-castigo.
-
-Puede asegurarse del mismo modo que los naturales de este reino es
-gente de poco entendimiento, necesitando, por tanto, curador que los
-gobierne.
-
-En tiempo de Guaynacapal eran escasos las cocas[672], y sólo las comía
-el Inca, el cual las mandaba como gran regalo a algunos caciques.
-
- [672] La coca era un arbol del Perú cuyas hojas eran muy
- estimadas por los indios.
-
-El mencionado Guaynacapal hacía que los indios trabajasen en las minas
-de oro, plata y otros metales.
-
-Desde los tiempos de Topa Inca Yupangui, todos los curacas (hunos), que
-eran señores de diez mil indios, daban al dicho Inca un vaso de oro;
-los demás curacas y caciques mandaban a la corte y al servicio del Inca
-sus hijos mayores. También cada comarca o provincia enviaba a la corte
-un embajador para que enterase al Inca de todo lo que deseaba saber de
-la citada comarca.
-
-Dijeron los indios informantes que Topa Inca Yupangui, padre de
-Guaynacapal, había muerto, ya viejo, en un pueblo que llaman Chincheso,
-en el camino del valle de Yucay, término del Cuzco, y que Guaynacapal
-murió en Quito, también anciano, y cuyo cuerpo trajeron a Cuzco.
-
-Afirmaron del mismo modo, que los indios de los Andes, antes de la
-llegada de los españoles, comían carne humana, como también los de las
-provincias de los Chuncos y Chiriquanale.
-
-Por último, dijeron que en las provincias de los Chinchas y del Collado
-había indios que cometían el pecado contra natura, a los cuales se
-les llamaba Oruas, que quiere decir hombre que hace de mujer, e iban
-vestidos como las mujeres y tenían los rostros afeitados.
-
-
-
-
-H
-
-
-PATRIA Y ORIGEN DE CRISTÓBAL COLÓN[673].
-
- [673] _El Imparcial_ del 27 y 29 de diciembre de 1912.
-
-El muy distinguido periódico italiano _Il Secolo_, de Milán, en su
-número correspondiente al 23 de noviembre último, publica un notable
-artículo bajo el epígrafe de «Una gloria italiana che sfuma...»,
-en el cual se trata la cuestión relativa a la patria de Colón y se
-intenta refutar un folleto del acreditado escritor cubano doctor
-Horta y Pardo, dedicado a demostrar que el descubridor de América era
-español y natural de Pontevedra. El erudito doctor aduce y comenta los
-diversos documentos y datos que yo tuve la honra de exponer en una
-conferencia ante la ínclita Sociedad Geográfica de Madrid acerca de
-tan extraordinario asunto, y añade otros sugeridos por el estudio del
-mismo. Pero el amable articulista de _Il Secolo_ prescinde de puntos
-esenciales, pasa como sobre ascuas en cuanto a los que menciona, pues
-se limita a contestarlos con evidente ligereza y no ofrece en su
-refutación ninguna argumentación ni dato alguno de importancia, sin
-duda porque no los hay, deficiencia que procura encubrir acudiendo a
-un tono algo sarcástico, aunque desde luego reconoce lealmente que no
-existe completa certeza acerca del lugar en que nació Colón, bastándole
-para juzgar la circunstancia de que éste se haya declarado hijo de la
-hermosa ciudad de Génova.
-
-Dicho articulista dedica casi toda su tarea al que suscribe, y
-empieza por la conocida habilidad de ponerme en berlina ante los
-lectores, afirmando que hago alarde de muchísimos títulos honoríficos
-y científicos, por cuya razón hay algún derecho a tomar en serio mis
-raciocinios. Esta inexactitud no puede ser mayor, puesto que carezco de
-tales títulos; de manera que nunca he hecho ni podido hacer alarde de
-ellos en ninguna ocasión, por escrito ni de palabra; con esto, no tengo
-más que decir acerca de mi modesta persona.
-
-Y contando de antemano con la benevolencia de _El Imparcial_, paso
-a rectificar algunas de las demás inexactitudes en que _Il Secolo_
-incurre, y a contestar en serio a sus razonamientos, a fin de que la
-prensa italiana y de otras naciones, que seguramente habrán copiado
-el artículo del importante periódico milanés, obtenga elementos para
-formar juicio por el momento, porque me propongo dar muy pronto a la
-imprenta el libro prometido en mi citada conferencia, no habiéndolo
-hecho antes a causa de los achaques de mi vejez.
-
-Lo primero que a propósito de dicha conferencia debo advertir es que
-una Sociedad científica tan ilustre, circunspecta y sabia como la
-Geográfica de Madrid, no habría de proporcionar a cualquier atrevido
-solemne ocasión para acometer una aventura desatinada, cual sería la
-de presentar a Colón como español, si el asunto no ofreciera por lo
-menos un aspecto de certidumbre digno de atención. No abrigo ahora el
-ridículo intento de hacer solidaria a la docta Corporación, directa
-o indirectamente, de mis ideas, sino demostrar con tan oportuna
-consideración que la teoría relativa a la patria española de Colón no
-es absurda, ni siquiera caprichosa.
-
-No merecen comentario alguno las festivas frases que al ingenioso
-articulista de _Il Secolo_ inspira la noticia de que he invertido
-treinta años en investigar antecedentes y en rebuscar documentos en
-los archivos, pues nunca ni a nadie he dicho semejante cosa; no tengo
-la culpa de que en este y en otros puntos se exagere mi labor por los
-propagandistas entusiastas, a quienes estoy muy reconocido. Tampoco es
-cierto que yo atribuya a un mal concepto acerca de los naturales de
-Galicia el hecho de haber ocultado Colón su verdadero origen y patria.
-No creo que hay necesidad grande o pequeña de rehabilitar a dicho
-país, que tiene una historia tan digna de aprecio y tan honrosa como
-cualquiera otra región de España; nada he dicho de esto en mis trabajos
-colonianos, ni puedo evitar que haya escritores susceptibles, llorones
-o impacientes. A pesar de la exactitud que encierra el proverbio de
-que nadie es profeta en su tierra, no se me ha ocurrido aplicarlo en
-este asunto; bastan los nombres de Susana, Jacob, otro Jacob, Benjamín,
-Abraham y Eliezer o Eleázar con el apellido Fonterosa, esto es, una
-familia de hebreos, expulsados precisamente en 1492, así como la
-circunstancia, entre otras especiales, de que los Colón de Pontevedra
-pertenecían a la clase ínfima del pueblo, para conjeturar las causas
-de que el primer Almirante de las Indias ocultase patria y origen y se
-engalanase con el título de navegante genovés, dado también que estos
-marinos italianos disfrutaban en el siglo XV, como en los anteriores,
-merecida fama y gozaban gran acogimiento en la corte de Castilla.
-
-En otro enorme error cae el articulista de _Il Secolo_. Afirma nada
-menos que atribuyo el resuelto y constante apoyo que el P. Deza,
-oriundo de Galicia, dispensó a Colón, al hecho de que éste le comunicó
-en el secreto de la confesión su calidad de gallego. En ninguna
-ocasión, lugar ni escrito he aducido tal disparate, y para explicar en
-mi libro el motivo de dicha protección, estudio otras circunstancias de
-gran valor, fundándome en ciertas cartas de Colón a su hijo Diego.
-
-Descartadas estas pequeñeces y prescindiendo de otras inexactitudes
-de escaso interés, entraré en el fondo del asunto. Por lo visto, para
-el citado articulista no tienen importancia diversos hechos que por
-ningún concepto deben ser desdeñados. La existencia en Pontevedra, en
-la generación anterior y en la coetánea de Colón, de personas con este
-apellido y con nombres de pila iguales a los de la familia histórica
-del Almirante, no significan gran cosa a su juicio; tampoco tiene
-ningún valor la circunstancia de aparecer a la vez en dicho pueblo el
-apellido Fonterosa, materno de Colón, en una familia hebrea, y la de
-constar unidos ambos apellidos en un documento oficial de 1437 para el
-pago de 24 maravedís, a pesar de la naturalísima y lógica reflexión
-de que apenas hay distancia de un matrimonio entre personas de las
-dos familias a una asociación de intereses, o viceversa, para que
-hubiese nacido Cristóbal de Colón y Fonterosa, descubridor del Nuevo
-Mundo. Carecen también de importancia, en concepto del articulista,
-la imposición de ciertos nombres pontevedreses a varios lugares de las
-Antillas; no sé qué diría si contemplase en las fotografías la gran
-semejanza que hay entre la bahía de Miel, en Baracoa (Cuba), bautizada
-por Colón con el nombre de Portosanto, y la ensenada que tiene este
-este mismo nombre en Pontevedra.
-
-_Il Secolo_ menciona otro hecho notabilísimo; pero no lo analiza ni lo
-comenta o explica, pasando sobre él, repito, como sobre ascuas, aunque
-observando que Colón había declarado ser genovés y llevado «durante
-mucho tiempo» (esto carece de justificantes) el apellido Colombo. El
-hecho a que me refiero es el siguiente: en la escritura de institución
-del mayorazgo, año de 1498, el Almirante declara en una cláusula que
-«salió de Génova» y «en ella nació» (frase singularmente construída);
-pero en otra manifiesta textualmente que «su verdadero» linaje es el de
-los llamados «de Colón», con «antecesores» llamados «de Colón», de cuya
-manera repudia la nacionalidad genovesa y el apellido Colombo. Estas
-dos declaraciones son contradictorias, y hay que elegir una de ellas.
-¿Cuál? La solución no es dudosa, porque la primera, que el elocuente
-escritor señor marqués de Dosfuentes califica muy acertadamente de
-«heráldica», no ha podido comprobarse durante los cuatro siglos
-transcurridos, mientras que la segunda se halla cabalmente justificada
-por los documentos pontevedreses, en los cuales consta el apellido
-Colón precisamente con la preposición «de», así como esos «antecesores
-llamados de Colón», de la misma manera que se ve en la inscripción de
-principios del siglo XVI, grabada en piedra con letra gótica alemana,
-en que figura el mareante Juan «de Colón», existente en la iglesia de
-Santa María, de Pontevedra; inscripción que por cierto estuvo oculta
-hasta que recientemente fué derribado un antiguo altar del mismo
-templo, edificado a costa de los marineros.
-
-Pero, además, ¿quién califica de «verdadero» a su linaje sino en
-presencia de otro supuesto o ficticio, como lo era para el Almirante el
-de los Colombo italianos? El gran marino no abrigaba seguramente ningún
-recelo acerca de que tales manifestaciones descubriesen su patria y
-origen, ya porque la escritura del mayorazgo habría de permanecer
-reservada en el archivo de su familia y no transcendería al público, ya
-porque acaso no ignoraba que en Pontevedra no existían más de uno o dos
-humildes marineros de su apellido, y que éstos no habrían de sospechar
-siquiera que el «glorioso marino genovés» tenía la misma sangre
-que ellos. Por esta razón, y tal vez en descargo de su conciencia,
-el descubridor de América dispuso que, en último caso, heredase el
-mayorazgo cualquier individuo llamado «de Colón» que hubiera aquí o «en
-otro cabo del mundo». Semejante frase en aquella época parece aludir
-a Galicia y su promontorio Finisterre y no a Italia en general o a
-Génova, Saona, Calví, etc., en particular, que están en el centro del
-Mediterráneo. ¿No era esta la ocasión lógica y precisa, si Colón fuera
-italiano, de que nombrase heredero en último término a cualquiera de
-los llamados Colombo? ¿Hay, pues, fundamentos sólidos para afirmar que
-los italianos de este apellido eran parientes del primer Almirante de
-las Indias?
-
-El articulista no debiera admirarse de que yo conceda gran importancia
-a la afirmación de D. Fernando Colón, hijo y primer biógrafo del
-insigne navegante, el cual dice categóricamente que su padre «quiso
-hacer desconocidos e inciertos» su origen y patria. Esta afirmación
-se halla corroborada, pues resulta que las dos familias de Colón, la
-legítima y la de su amante Beatriz Enríquez, ignoraban en qué pueblo
-había nacido el Almirante, hasta el punto de que Pedro de Arana, buen
-amigo de éste y hermano de aquella dama, en la información de un
-expediente de las Ordenes militares, declara con respecto a Cristóbal
-Colón que «ha oído decir que es genovés, pero él no sabe de dónde es
-natural.» El mencionado articulista prescinde de estos antecedentes,
-como también prescinde de que Colón no dejó ningún escrito en italiano,
-y, en cambio, llamaba «nuestro romance» a la lengua castellana ocho
-años después de venir a España; de que los cronistas italianos de la
-época del descubrimiento, el genovés Gallo y el obispo Giustiniani,
-dicen que Bartolomé Colón nació en Lusitania; de que ningún escritor de
-aquellos tiempos determina el lugar del nacimiento de Colón ni da la
-menor noticia acerca de su vida anterior a la presentación en Castilla,
-sobre cuyo punto existen las mayores tinieblas, mientras que están bien
-conocidas las vidas de varios personajes italianos más antiguos y menos
-famosos que el gran navegante, y en fin, prescinde asimismo de otra
-multitud de hechos que omito para no cansar a los lectores.
-
-Pero entonces, ¿qué es lo que tiene importancia para el articulista
-de _Il Secolo_ en la cuestión que se discute? Pues, simplemente,
-la mencionada declaración heráldica de Colón sobre haber nacido en
-Génova y, además, un documento especial, conocido y estudiado por el
-distinguido escritor norteamericano Mr. Vignaud, fechado en dicha
-ciudad a 25 de agosto de 1479 y descubierto recientemente; papel
-curiosísimo por todo extremo y que, según veremos, debiera acompañar
-a otros que se guardan en la Casa municipal de aquella incomparable
-población, con respecto a los cuales, en cuatro libros diversos,
-dice el acreditado colombófilo Harrisse, también yanqui, que están
-al lado del violín de Paganini. Mencionaré dos detalles del citado
-documento: primero, que Colón nació en 1452, y segundo, que en 1479
-era todavía ciudadano tejedor de Génova. Pues bien; ambos resultados
-son sencillamente inaceptables, a juzgar por los siguientes datos
-históricos: primero, Bernáldez, gran amigo de Colón, en su «Crónica
-de los Reyes Católicos», dice, y se comprueba por otros datos, que
-el Almirante falleció a los setenta años, «senectude bona»; y una
-Real cédula, expedida en febrero de 1506, concede permiso a Colón,
-en vista de su «ancianidad» y enfermedades, para viajar en mula
-ensillada y enfrenada. (Asensio, «Cristóbal Colón», tomo I, páginas
-212-213). Nacido el Almirante en 1452, tendría cincuenta y cuatro años
-al fallecer en 1506; jamás en ninguna parte se ha llamado ni llama
-a esa edad senectud o ancianidad. Segundo, cuando Colón se presentó
-en Castilla, año 1484, era viudo y le acompañaba su hijo Diego, niño
-de ocho años, nacido en 1476. ¿Cómo podía ser ciudadano de Génova y
-tejedor de lanas el insigne marino, que se habría casado en Lisboa por
-lo menos en 1475 y consultado entonces su gran proyecto a Toscanelli
-desde la misma ciudad? Pensando, pues, piadosamente, resulta sólo
-que el Cristóforo Colombo de ese documento de 1479 no era el mismo
-Cristóbal Colón descubridor de América, el cual consigna, en una carta
-a los Reyes, incluída en su «Libro de las Profecías», que en 1501
-contaba cuarenta años de navegación, y restando los ocho que permaneció
-en España antes de su primer viaje, resultaría que, nacido en 1452,
-como quiere el papel de que se trata, habría empezado a navegar, poco
-más ó menos... ¡antes de tener un año de edad! Siendo muy común en
-Italia el apellido Colombo, nada tendría de particular que en aquel
-país hubiera un Cristóforo Colombo distinto del gran marino, del mismo
-modo que hubo otro Cristobo de Colón en Pontevedra durante el siglo XV.
-
-En mi citado libro patentizo el valor que puede concederse al texto de
-ciertos documentos; pero no terminaré este punto sin dedicar algunas
-palabras a la carta en castellano, que se dice de Colón, conservada
-en la Casa municipal de Génova, a fin de que por esa muestra los
-lectores y el articulista milanés se enteren de los singulares detalles
-que ofrecen aquéllos. En esa carta, fechada «a 2 de abril de 1502»,
-Colón participa al magnífico Oficio de San Jorge que manda a su hijo
-D. Diego destine el diezmo de toda la renta de cada año a disminuir
-los impuestos que por las vituallas comederas se satisfacían a su
-entrada en Génova, dádiva verdaderamente espléndida. Ahora bien;
-nos encontramos aquí con una contradicción enorme, porque antes de
-emprender el cuarto viaje, el Almirante dió a su heredero un memorial
-de mandatos, a manera de disposición testamentaria, que comunicó a su
-íntimo amigo Fray Gaspar Gorricio «dos días después» de la fecha de
-aquella carta, esto es, «en 4 del mismo mes y año», en cuyo memorial,
-analizado minuciosamente y comprobado por el Sr. Fernández Duro en su
-«Nebulosa de Colón», no aparece, como tampoco en ningún otro documento,
-semejante concesión a Génova, ni consta que de ella se hayan preocupado
-poco ni mucho las autoridades y el vecindario de aquella ciudad. En
-la misma carta, Colón añade que «los reyes me quieren honrar más que
-nunca», precisamente cuando se le negaba el ejercicio de los cargos
-de virrey y gobernador de los países que había descubierto y se le
-imponía, para dicho cuarto viaje, la bochornosa condición de no
-desembarcar en la isla de Santo Domingo; he aquí cómo se le honraba más
-que nunca. ¿Qué concepto, pues, merece esta carta? Creo que está bien
-colocada al lado del falso y desatinado codicilo militar del Almirante.
-
-En Italia se comprendió la absoluta necesidad de probar que la madre
-de Colón era italiana; pero por ninguna parte apareció el apellido
-Fonterosa. Por fin surgió un gran recurso para salir del atolladero:
-habiéndose encontrado documentos acerca de personas que tenían el
-apellido «Fontanarubea», una de ellas, padre de cierta Susana, se le
-traduce cómodamente convirtiéndolo en «Fontanarossa», con el pretexto
-de que ambas palabras tienen el mismo significado. De manera que siendo
-los italianos los únicos mortales que en este mundo pueden aspirar a
-la infalibilidad, sin duda el articulista de _Il Secolo_ juzga que la
-tergiversación mencionada es incontrastable; y así, hay desahogo y
-manga ancha para la teoría colombina de Italia, mientras que para la
-coloniana de España son las dificultades y los escrúpulos.
-
-Mucho tendría que decir aún sobre esta interesante cuestión; pero
-no debo abusar de la hospitalidad que _El Imparcial_ me concede.
-Concluiré, pues, haciéndome cargo de la manifestación final de _Il
-Secolo_. Dice que «genovés o pontevedrino, Colón no habría arribado a
-su maravilloso descubrimiento si no le hubiese abierto camino el buen
-Pablo Toscanelli, cuya nacionalidad no constituye, ni ha constituído
-jamás, un punto histórico oscuro.» Esta reivindicación tiene el aspecto
-de una retirada, puesto que ya se trata de disminuir el mérito de
-Colón; perfectamente, pero conste que Toscanelli, en su correspondencia
-con el futuro Almirante, considera a éste natural de Lusitania. Se ve,
-por consiguiente, que en 1474 o 1475 Colón no decía que era genovés,
-ni aparentaba serlo, sino que se fingía portugués. Cierto es que Mr.
-Vignaud, citado por _Il Secolo_, califica de apócrifa a la mencionada
-correspondencia, sin presentar justificantes adecuados, en su libro
-titulado «La carta y el mapa de Toscanelli sobre la ruta de las
-Indias por el Oeste», criterio que he refutado en un artículo que _La
-Ilustración Española y Americana_ me dispensó la merced de publicar.
-Si yo fuera sistemático en mi teoría coloniana, hubiera aceptado y
-secundado ese criterio, porque de semejante superchería o falsedad
-se deduciría lógicamente que, siendo de mano del propio Almirante la
-copia de la carta de Toscanelli hallada por Harrisse en las guardas de
-un libro que había pertenecido a Colón, éste presentaba al cosmógrafo
-florentino bien enterado de que la nacionalidad del temerario
-proyectista no era la italiana.
-
-Por último, el distinguido articulista de _Il Secolo_ censura
-sarcásticamente al sabio doctor Horta y Pardo (que posee, en efecto,
-muchos títulos honoríficos y científicos) por encargar a los lectores
-de su notable folleto que, en vista de los fundamentos que expone,
-tengan fe en la nacionalidad española del inmortal descubridor
-del Nuevo Mundo. Esa censura es injusta. Por mi parte tengo fe
-absoluta y «razonada» en que la gloria de Colón pertenece íntegra a
-España.--_Celso García de la Riega._
-
-
-
-
-I
-
-
-CARTA DEL REY DE PORTUGAL A CRISTÓBAL COLÓN, DÁNDOLE SEGURIDADES PARA
-SU IDA A AQUEL REINO[674].
-
- [674] _Archivo de los Duques de Veragua._--_Colec. de doc.
- inéd. relativos al descubrimiento, etc._, t. XIX, págs. 459 y
- 460.
-
- Marzo 20 de 1488.
-
-En el sobrescrito dice: A _Cristovam Colon Noso especial amigo en
-Sevilha_.
-
-Cristobal Colon. Nos Dom. Joham, per graza de Deos, Rey de Portugall
-e dos Algarbes; da aquem e da allem mar em Africa, Senhor de Guinea,
-vos enviamos muito saudar. Vimos a carta que Nos escribestes: e a boa
-vontade e afeizaon que por ella mostraaes teerdes a nosso servizo,
-vos agradecemos muito. E cuanto a vossa viuda, ca, certo, assi pollo
-que apontaaes como por outros respeitos para que vossa industra, e
-boe engenho Nos sera necessareo, Nos a desejamos e prazernos ha muito
-de visedes, porque em o que a vos toca se dara tal forma de que vos
-devaaes ser contente. E porque por ventura teerees algum rezeo de
-nossas justizas por razaon dalgunas cousas a que sejaaes obligado,
-Nos por esta nossa carta vos seguramos polla viuda, stada e tornada
-que nom sejaaes presso, retendo, acusado, citado nem demandado por
-nenhua cousa, ora seja civil, ora criminal de qualquier cualidade. E
-por ella mesma tanto vos rogamos e encomendamos que nossa viuda seja
-loguo e para isso non tenhaaes pejo algum: e egardecernos lo hemos e
-teeremos, muito en servizo. Scripta en Avis a veinte de marzo de mil
-cuatrocientos ochenta y ocho.--El Rey.
-
-
-
-
-J
-
-
-CAMINOS POSIBLES PARA DESCUBRIR AMÉRICA Y CAUSAS DE HABER SIDO EL MÁS
-IMPROBABLE, EL MÁS RÁPIDO Y FECUNDO[675].
-
- [675] Resumen de la Conferencia dada en el Ateneo de Madrid
- (5 mayo 1892), por D. Eduardo León y Ortiz, Catedrático de la
- Facultad de Ciencias de la Universidad Central.
-
-Cuatro caminos se ofrecían--dice el Sr. León y Ortíz--para descubrir
-el Nuevo Continente, partiendo de Europa: uno natural o lógico, dos
-probables y otro muy improbable.
-
-Era el del Nordeste, a causa de que por este lado linda Europa con
-Asia, y también por dicho lado sólo están separadas Asia y América por
-un Estrecho, el camino natural o lógico[676]. A seguirlo estaba llamado
-el pueblo ruso; pero lo impidieron justas y poderosas causas. Llegó el
-siglo XVII. En 1696, reinando Pedro el Grande, una banda de cosacos
-invadió la península de Kamtchatka, cuyo extremo meridional los dejaba
-enfrente de las islas Kuriles, al Sur de las cuales se hallan las del
-Japón[677].
-
- [676] Pág. 10.
-
- [677] Kamtchatka es una península montañosa de Siberia, entre
- los mares de Behring y de Okhotsk.
-
-Requería la vasta extensión del territorio dominado establecer
-comunicación marítima entre sus distantes regiones, y al efecto,
-dispuso Pedro el Grande se prepararan dos flotas: una, desde Arcángel
-hacia Oriente, debía costear por el Norte la Siberia, y otra, saliendo
-de Kamtchatka, navegar hacia altas latitudes. Aunque no en vida del
-célebre Czar, quien murió a poco, ambas expediciones se intentaron. En
-la primera, por causa de los hielos, no se pasó de la desembocadura
-del Yenisei. Mejor éxito tuvo la segunda, emprendida en 1728. Mandada
-la flota por Behring, danés al servicio de Rusia, al cual acompañaba
-Tshirikof como segundo, pasó desde el río de Kamtchatka a la isla
-de San Lorenzo, y avanzando más hacia el polo, cruzó el Estrecho,
-designado después con el nombre de Behring, y penetró en el mar
-Glacial, desde donde volvió al punto de partida. Por haberse ceñido en
-todo el viaje demasiado a la costa de Asia, no divisaron la de América;
-pero esto no podía tardar en suceder. Al coronel Schestakof, que había
-manifestado cuánto importaba someter a los tschukches, situados en el
-extremo más oriental, se le confió la campaña que debía emprender desde
-el Kolima, mientras el capitán Paulustky avanzaría desde el Anadir y,
-secundando a ambos, el cosaco Krupishef combatiría por mar. Schestakof
-pereció en la pelea. Más afortunado Paulustky, batió a los enemigos y
-los persiguió por encima de los hielos, hasta trasponer el promontorio
-oriental de Asia, viendo entonces, con no poco júbilo, a lo lejos, una
-nueva costa, que también alcanzó a ver Krupishef, impelido hacia ella
-por una tempestad. Era dicha costa la de América.
-
-Sucedió esto en 1731, y diez años adelante Behring y Tshirikof,
-salieron otra vez de Kamtchatka, proponiéndose descender al paralelo
-de 50° de latitud y navegar luego hacia Oriente, hasta dar con la costa
-americana. Separados a poco por un temporal, Tshirikof llegó a dicha
-costa por los 55° 36' de latitud, mientras Behring arribaba por los 60°
-hacia el Cabo de San Elías desde donde costeando pasó a la península
-de Aliaska y archipiélago de las Aleoutes. Cumpliéndose, pues, la ley
-del progreso, no hubiera dejado de alcanzarse América, así como no
-dejara de descubrirse China, en cuyas fronteras quedaron los rusos en
-el siglo anterior, según antes se dijo, ni el Japón, adonde arribaron
-en el mismo XVIII en que a América. En efecto, en 1732 naufragó en la
-costa de Kamtchatka un barco procedente de ese Imperio, y habiendo
-llegado a San Petersburgo la noticia, se despertó de nuevo avidez por
-los descubrimientos. Spangberg y Walton salieron por separado desde las
-islas Kuriles hacia las grandes islas del Japón, y en 1739 la bandera
-rusa ondeó por primera vez en los mares donde dos siglos antes lo
-habían realizado las de Portugal y España.
-
-¡Qué triste camino el seguido por el Nordeste para llegar a América,
-y qué mísero hallazgo el encontrado en ella por ese camino! Cielo
-nebuloso y suelo cubierto de nieve es todo el paisaje ofrecido por la
-Siberia; y no era mejor el cuadro que Behring y Tshirikof contemplaran
-al pisar la parte más septentrional de América. Sucumbió el primero
-de frío y de tristeza en una estéril isla, designada después con su
-nombre. Tshirikof logró regresar a Kamtchatka, no sin haber perdido
-mucha parte de su gente recorriendo aquellas tierras inhospitalarias.
-Si no se hubiese sabido ya que tal región pertenecía a la América,
-fuente de riqueza y prosperidad para otras naciones, Rusia acaso no
-la hubiese abandonado, porque al fin era otra Siberia, mas el resto
-de Europa no se hubiera conmovido con el descubrimiento. Tal vez
-se escondiera allí un tesoro; pero tanta nieve lo cubría y tanta
-esterilidad lo rodeaba, que no hubiera apetecido buscarlo[678].
-
- [678] Págs. 14, 15 y 16.
-
-Camino probable era el del Noroeste, porque por esta parte y a
-distancias comparativamente no muy grandes, hay varias islas y tierras
-como escalonadas entre Europa y el continente americano.
-
-Eran, para seguir este camino, los más a propósito por su situación
-geográfica y natural intrepidez, aquellos normandos o _magioges_,
-según los árabes los llamaban, que aparecieron en el siglo IX como
-sección rezagada de los bárbaros del Norte. Habitaban en la Cimbria y
-la Escandinavia, donde hoy se alzan los reinos de Dinamarca, Suecia
-y Noruega; mas, así que era pasado el invierno, dejaban sus ahumadas
-chozas, y acaudillados por los segundones de sus reyes, salían al mar
-ansiosos de esgrimir en alguna costa sus mazas estrelladas... Caían de
-improviso sobre las poblaciones que allí hubiera, y cuando no existían
-éstas, resonaba con sus hachazos la selva próxima y formada con sus
-troncos derribados una escuadrilla, remontaban algún río caudaloso
-hasta encontrar moradores a los cuales pudieran exigir cuantioso botín
-o la cesión de algún territorio, asiento para recabar después mayor
-riqueza o más extenso señorío. Así recorrieron las costas occidentales
-y meridionales de Europa, y si de las de España fueron rechazados,
-en otras se impusieron estos arrojados aventureros, que tanto horror
-causaron primeramente con sus crueldades de piratas y tanta admiración
-después con sus proezas de caballeros.
-
-A Islandia (_Iceland_ o tierra del hielo), isla por su posición
-geográfica más americana que europea, llegaron los normandos en el
-mismo siglo en que tan temible aparición hicieron en las costas de
-Europa. Unos cien años antes, a juzgar por algunos manuscritos y
-ruinas, parece había sido visitada por monjes irlandeses esa isla; pero
-su importancia histórica data desde que en las correrías a la ventura
-hechas por los normandos, y ya descubiertos por ellos el grupo de
-numerosas islas, que por la abundancia de rebaños llamaron Féroe, una
-tempestad en el año 860 arrojó a Naddod, que por estas islas viajaba,
-hacia aquella otra. Pocos años adelante revueltas interiores hicieron
-emigrar hacia la misma a varios nobles y caudillos noruegos bajo el
-mando de Ingolf. Imitáranlos otros y pronto en aquella tierra contigua
-al circulo polar se fundó otra Escandinavia, donde, andando el tiempo,
-no dejó de brillar cierta cultura. En el siguiente siglo, o sea el X,
-aún avanzaron más a Occidente, descubriendo un vasto país, al cual
-después, por el año 932, según unos, o el 982, según otros, se trasladó
-con Eriulfo y otros irlandeses, el noble noruego Erico Rauda o el Rojo.
-Era el nuevo país, el que por la hierba que lo cubría, llamaron tierra
-verde o Groenlandia.
-
-Siguieron las tempestades desempeñando el papel de hábil piloto en esta
-serie de enlazados descubrimientos. Biorn, hijo del citado Eriulfo,
-llevado muy lejos hacia el Sudoeste, avistó playas desconocidas,
-donde no desembarcó entonces, porque pasada la tormenta, prefirió él
-enderezar el rumbo a Groenlandia; pero a las cuales al cabo de poco
-tiempo, en el año 1.000, procuró volver acompañado de Leif, hijo de
-Erico Rauda. Hallaron en este viaje una isla estéril y pedregosa, que
-por ello denominaron Hellulandia, y una ribera baja, arenosa y con
-muchos árboles, a la cual dieron significativo nombre de Marklandia.
-Dos días después arribaron a otra costa que tenía una isla al Norte
-de ella. Remontaron un río e invernaron a orillas de un lago de donde
-nacía. Era la isla fértil y abundaba en vides, como hizo reparar un
-marinero alemán que iba con los descubridores, quienes esa planta no
-conocían. Dieron por esto a dicho país el nombre de Vinlandia. El
-clima, comparado con el riguroso a que estaban acostumbrados, era
-suave, como correspondiente a latitud menos elevada, pues allí en los
-días más cortos el sol permanecía ocho horas sobre el horizonte. Como
-esto viene a ocurrir a la latitud de París, las regiones descubiertas
-podían ser la isla de Terranova y tierras próximas al golfo de
-San Lorenzo, o si esa duración del día se había fijado con alguna
-incertidumbre, comprenderían desde el país del Labrador hasta el cabo
-Cod y actuales estados de Massachussets, Rhode Island y Connecticut...
-Mas esos descubrimientos en la América septentrional, ni los hizo
-la verdadera Europa ni los supo siquiera. Fueron obra de islandeses
-y groenlandeses, y aunque ambos pueblos fuesen de origen normando,
-durante tres siglos vivieron independientes[679].
-
- [679] Págs. 16, 17 y 18.
-
-... Otro camino probable para llegar a América partiendo de Europa,
-era el del Sudoeste, desde el momento en que los marinos contaran con
-instrumentos que les permitieran dirigir con acierto su rumbo, sin
-precisión de costear.
-
-Consta América de dos grandes regiones unidas por el itsmo de Panamá,
-y si la septentrional se acerca tanto a Asia que sólo queda separada
-de ella por el Estrecho de Bering, la meridional no se halla muy lejos
-del continente africano. Median desde el cabo Verde y las islas del
-mismo nombre a los cabos de San Roque y San Agustín unos 20 grados,
-distancia grande, sin duda, para naves temerosas de apartarse de las
-costas; pero nada excesiva para las que merced al astrolabio y a la
-aguja de marear, pudieran alejarse. Sólo faltaría entonces motivo que
-impulsara a navegar a esa distancia de la costa occidental de Africa;
-mas la experiencia o cierta sagacidad natural, adelantándose a ella,
-revelaría que el derrotero más seguro, si se quería evitar las grandes
-tormentas y altos mares desde el golfo de Guinea hasta el cabo de
-Buena Esperanza, era seguir desde las islas de cabo Verde a orza la
-derrota entre poniente y mediodía, conservándose de cinco a diez grados
-al Oeste del meridiano de cabo Verde, y llegados a elevada latitud
-austral, torcer ya hacia el terrible León o cabo de Buena Esperanza. En
-cuanto tal derrotero se siguiese, era muy fácil verse de pronto ante el
-Brasil. Así sucedió el 25 de abril de 1500 al portugués Pedro Alvarez
-Cabral[680].
-
- [680] Págs. 23 y 24.
-
-Cristóbal Colón siguió desde las islas Canarias el rumbo de Occidente.
-Muy improbable era descubrir por este camino tierra alguna, confiándose
-puramente a la casualidad. Desde las citadas islas Canarias, hasta el
-archipiélago de las Lucayas, corren, a una latitud de 24 a 28 grados,
-cerca de 58 de paralelo, es decir, unas mil cuarenta leguas. No era
-semejante trecho para recorrido a la ventura, y mucho menos en la
-época del descubrimiento, en que, si algo alentaba a lanzarse en el
-Atlántico, no costeando, sino mar adentro hacia Occidente, mucho más
-retraía de hacerlo. Pues si algún ánimo podían infundir, de una parte
-las costas lejanas, que una ilusión óptica fingía a veces desde las
-islas Canarias, y de otra parte las tierras occidentales, citadas en
-fábulas con visos de historia, si no era alguna de ellas historia
-desfigurada por la fábula, como la Atlántida imaginada por Platón, la
-gran isla Antilla, que mentaba Aristóteles, como descubierta por los
-cartagineses, y las dos islas de San Brandán y de las Siete Ciudades,
-de que se hablaba en piadosas leyendas de la Edad Media, bastaban a
-vencer todo aliento las dudas que gentes doctas abrigaban todavía
-acerca de que la tierra fuese esférica o de que, aun siéndolo, fuese
-posible la existencia humana en el hemisferio opuesto; y los temores
-que, sin entrar en tales razonamientos, sentían las gentes de menos
-letras, porque las engañosas costas, a veces distinguidas, nadie las
-encontraba, como si fuera obra de encanto producida por el ángel de las
-tinieblas, que, según antiguas consejas árabes, asomaba su negra mano
-en aquellos horizontes para apoderarse de las naves en el silencio y
-obscuridad de la noche[681]. Este tan improbable camino, era el que,
-seguido al calor de una idea, la de buscar la India por Occidente,
-llevaba a regiones cuya exploración sería rápida y fecunda...»
-
- [681] Págs. 29 y 30.
-
-Así terminaba su notable Conferencia el Sr. León y Ortiz: «Si en la
-Edad Antigua, los que ansiaban gloria, provecho o mayor noticia del
-mundo, decían: _A la India_, y en la Edad Media añadían: _Al Catay
-y Cipango_, también en la Edad Moderna se amplió el propósito, y _A
-América_ dijeron a una voz viajeros, mercaderes, políticos, misioneros
-y capitanes»[682].
-
- [682] Pág. 84.
-
-
-
-
-L
-
-
-LO QUE COSTÓ DESCUBRIR LA AMÉRICA[683]
-
- [683] _ABC_ del 5 de octubre de 1911.--Núm. 2.307.
-
-Hace poco han sido encontrados en Génova documentos auténticos que
-permiten fijar de un modo exacto la suma empleada en el descubrimiento
-de América por Cristóbal Colón.
-
-Al célebre navegante, como jefe de la expedición, le fué asignado un
-sueldo de 1.600 pesetas anuales.
-
-Los capitanes de las dos carabelas que marcharon a las órdenes de
-Cristóbal Colón, cobraron 900 pesetas por año, y cada marinero fué
-contratado con el salario mensual de 50 reales.
-
-El equipo de la flotilla sumó en total 14.000 pesetas. Los víveres
-(pan, vino, legumbres, carnes, etc.), costaron seis pesetas por mes y
-por cabeza.
-
-Cuando regresó Cristóbal Colón, recibió 22.000 pesetas, a título de
-reembolso, por las cantidades que adelantó durante el viaje. Esa suma
-representa los gastos de la expedición, que duró desde 3 de agosto de
-1492 a 4 de marzo de 1493.
-
-Si a las 22.000 pesetas se añade la suma de 14.000 pesetas que, según
-hemos dicho, costó el equipo de la flota, resulta que uno de los más
-grandes descubrimientos de que se enorgullece la humanidad, ha costado
-36.000 pesetas.
-
-No puede darse nada más económico.
-
-Las cifras que acabamos de citar han sido extraídas de los libros de
-los hermanos Pinzón, armadores de Palos, merced a los cuales pudo
-Cristóbal Colón realizar su viaje.
-
-
-
-
-M
-
-
-CARTA DE CRISTÓBAL COLÓN DIRIGIDA AL MAGNÍFICO SR. RAFAEL SÁNCHEZ,
-TESORERO DE LOS SERENÍSIMOS MONARCAS[684].
-
- [684] Navarrete, _Colección de los viajes y descubrimientos_,
- etc., tom. I, págs. 179-195.
-
- 14 marzo 1493.
-
-Conociendo que os será de placer que haya yo tenido feliz éxito en mi
-empresa, he dispuesto escribiros esta carta que os manifieste todos y
-cada uno de los sucesos ocurridos en mi viaje y los descubrimientos
-que han sido su resultado. Treinta y tres días después de mi salida de
-Cádiz arribé al mar de la India, donde hallé muchas islas habitadas
-por innumerables gentes, y de ellas tomé posesión a nombre de nuestro
-felicísimo Monarca a público pregón y aclamaciones, tremolando bandera
-y sin contradicción alguna; puse a la primera el nombre de _San
-Salvador_, en cuya protección confiado llegué así a ésta como a las
-demás; los indios la llaman _Guanahanín_. Dí también nuevo nombre a
-cada una de las otras, habiendo mandado que la una se llamase _Santa
-María de la Concepción_, otra la _Fernandina_, la tercera _Isabela_,
-la cuarta _Juana_, y así respectivamente las restantes. Luego que
-arribamos a la que acaba de nombrarse _Juana_, me adelanté un poco
-cerca de su costa hacia el Occidente, y la descubrí tan grande y sin
-límites, que no hubiera creído ser isla, sino más bien la provincia
-continental de Cathay...[685].
-
- [685] Véase Conde Roselly de Lorgues, _Cristóbal Colón_, tomo
- III, págs. 132-137.
-
-
-
-
-N
-
-
-BULA DE ALEJANDRO VI[686].
-
- [686] Véase Solórzano, _Política Indiana_, lib. 1, cap. X.
-
-Alejandro Obispo, siervo de los siervos de Dios, A los ilustres
-Carisimo en Cristo hijo Rey Fernando, y muy amada en Cristo hija
-Isabel, Reina de Castilla, de León, de Aragón, de Sicilia y de Granada:
-salud y bendición apostólica. Lo que más, entre todas las obras,
-agrada a la Divina Majestad, y nuestro corazón desea, es que la Fe
-Católica y Religión Cristiana sea exaltada, mayormente en nuestros
-tiempos, y que en toda parte sea ampliada, y dilatada, y se procure
-la salvación de las almas, y las bárbaras naciones sean deprimidas y
-reducidas a esa misma Fe. Por lo cual, como quiera que a esta sacra
-silla de San Pedro, por favor de la divina clemencia (aunque indignos)
-hayamos sido llamados, conociendo de vos, que sois Reyes y Príncipes
-Católicos verdaderos, cuales sabemos que siempre habeis sido, y
-vuestros preclaros hechos (de que ya casi todo el mundo tiene entera
-noticia), lo manifiestan, y que no solamente lo deseais, mas con todo
-conato, esfuerzo, fervor y diligencia, no perdonando a trabajos,
-gastos y peligros, y derramando vuestra propia sangre lo haceis, y que
-habeis dedicado desde atrás a ello todo vuestro ánimo y todas vuestras
-fuerzas, como lo testifica la recuperación del Reino de Granada, que
-ahora con tanta gloria del divino nombre hicisteis, librándole de la
-tiranía sarracénica. Dignamente somos movidos (no sin causa) y debemos
-favorablemente y de nuestra voluntad concederos aquello, mediante
-lo cual, cada día con más ferviente ánimo, a honra del mismo Dios y
-ampliación del Imperio Cristiano, podais proseguir este santo y loable
-propósito de que nuestro inmortal Dios se agrada.
-
-Entendimos, que desde atrás aviades propuesto en vuestro ánimo, de
-buscar y descubrir algunas islas y tierras firmes remotas é incógnitas,
-de otros hasta ahora no halladas, para reducir los moradores y
-naturales de ellas al servicio de nuestro Redentor y que profesen la Fe
-Católica; y que por haber estado muy ocupados en la recuperación del
-dicho Reino de Granada no pudistes hasta ahora llevar a deseado fin
-este vuestro santo y loable propósito; y que finalmente, habiendo por
-voluntad de Dios cobrado el dicho Reino, queriendo poner en ejecución
-vuestro deseo, proveistes al dilecto hijo Cristóbal Colón, hombre
-apto y muy conveniente a tan gran negocio, y digno de ser tenido en
-mucho, con navíos y gente para semejantes cosas bien apercibidos,
-no sin grandísimos trabajos, costas y peligros, para que por la mar
-buscase con diligencia las tales tierras firmes, é islas remotas é
-incógnitas, a donde hasta ahora no se había navegado; los cuales,
-después de mucho trabajo, con el favor divino, habiendo puesto toda
-diligencia, navegando por el mar Océano, hallaron ciertas islas
-remotísimas y también tierras firmes, que hasta ahora no habían sido
-por otros halladas, en las cuales habitan muchas gentes que viven en
-paz; y andan, según se afirma, desnudas, y que no comen carne. Y a lo
-que los dichos vuestros mensajeros pueden colegir, estas mismas gentes,
-que viven en las susodichas islas y tierras firmes, creen que hay un
-Dios Creador en los cielos, y que parecen asaz aptos para recibir la Fe
-Católica, y ser enseñados en buenas costumbres; y se tiene esperanza
-que si fuesen dotrinados, se introduciría con facilidad en las dichas
-tierras é islas el nombre del Salvador y Señor nuestro Jesucristo. Y
-que el dicho Cristóbal Colón hizo edificar en una de las principales de
-las dichas tierras una torre fuerte, y en guarda de ella puso ciertos
-cristianos de los que con él habían ido, y para que desde allí buscasen
-otras islas y tierras firmes remotas é incógnitas, y que en las dichas
-islas y tierras ya descubiertas, se halla oro y cosas aromáticas, y
-otras muchas de gran precio, diversas en género y calidad. Por lo cual,
-teniendo atención a todo lo susodicho con diligencia, principalmente,
-a la exaltación y dilatación de la Fe Católica, como conviene a Reyes
-y Príncipes católicos, a imitación de los Reyes vuestros antecesores,
-de clara memoria, propusisteis, con el favor de la Divina clemencia,
-sujetar las susodichas islas y tierras firmes, y los habitadores y
-naturales de ellas, y reducirlos a la Fe Católica.
-
-Así que Nos, alabando mucho en el Señor este vuestro santo y loable
-propósito, y deseando que sea llevado a debida ejecución y que el mismo
-nombre de nuestro Salvador se plante en aquellas partes, os amonestamos
-muy mucho en el Señor, y por el sagrado bautismo que recibistes,
-mediante el cual estais obligado a los Mandamientos apostólicos, y por
-las entrañas de misericordia de nuestro Señor Jesucristo, atentamente
-os requerimos que cuando intentaredes emprender y proseguir del
-todo semejante empresa, queráis y debáis con ánimo pronto y celo de
-verdadera fe, inducir los pueblos que viven en las tales islas y
-tierras, que reciban la Religión Cristiana, y que en ningún tiempo os
-espanten los peligros y trabajos, teniendo esperanza y confianza firme,
-que el Omnipotente Dios favorecerá felizmente vuestras empresas; y para
-que siéndoos concedida la liberalidad de la gracia apostólica, con más
-libertad y atrevimiento toméis el cargo de tan importante negocio,
-_motu propio_, y no a instancia de petición vuestra ni de otro que por
-vos Nos lo haya pedido, mas de nuestra mera liberalidad, y de ciencia
-cierta y de plenitud del poderío apostólico, todas las islas y tierras
-firmes halladas y que se hallaren descubiertas y que se descubriesen
-hacia el Occidente y Mediodía, fabricando y componiendo una línea
-del Polo Artico, que es el Septentrión, al Polo Antártico, que es el
-Mediodía; ora se hayan hallado islas y tierras firmes, ora se hayan de
-hallar hacia la India o hacia otra cualquier parte, la cual línea diste
-de cada una de las islas, que vulgarmente dicen de los Azores ó Cabo
-Verde, cien leguas hacia el Occidente y Mediodía. Así que todas sus
-islas y tierras firmes halladas y que se hallaren descubiertas y que se
-descubrieren del de la dicha línea hacia el Occidente y Mediodía, que
-por otro Rey ó Príncipe Cristiano no fueren actualmente poseídas hasta
-el día de nacimiento de nuestro Señor Jesucristo próximo pasado, del
-cual comienza el año presente de mil y cuatrocientos y noventa y tres,
-cuando fueron por vuestros mensajeros y capitanes halladas algunas de
-dichas islas, por la autoridad del Omnipotente Dios, a Nos en San Pedro
-concedida, y del vicariato de Jesucristo, que ejercemos en las tierras,
-con todos los señoríos de ellas, ciudades, fuerzas, lugares, villas,
-derechos, jurisdicciones y todas las pertenencias, por el tenor de las
-presentes las damos, concedemos y asignamos perpetuamente a vos, y a
-los Reyes de Castilla y de León, vuestros herederos y sucesores señores
-de ellas, con libre, lleno y absoluto poder, autoridad y jurisdicción:
-con declaración que por esta nuestra donación, concesión y asignación
-no se entienda, ni pueda entender, que se quite ni haya de quitar el
-derecho adquirido a ningún Príncipe cristiano que actualmente hubiere
-poseído las dichas islas y tierras firmes, hasta el susodicho día de
-Natividad de Nuestro Señor Jesucristo. Y allende de eso, os mandamos
-en virtud de santa obediencia, que así como también lo prometéis, y
-no dudamos por vuestra grandísima devoción y magnanimidad real que
-lo dejaréis de hacer, procuréis enviar a las dichas tierras firmes é
-islas, hombres buenos temerosos de Dios, doctos, sabios y expertos,
-para que instruyan los susodichos naturales y moradores en la Fe
-Católica y les enseñen buenas costumbres, poniendo en ello toda la
-diligencia que convenga.
-
-Y del todo inhibimos a cualesquier personas, de cualquier dignidad,
-aunque sea Real é Imperial, estado, grado, orden ó condición, so pena
-de excomunión _latæ sententiæ_, en la cual por el mismo caso incurran,
-si lo contrario hicieren; que no presuman ir, por haber mercaderías, ó
-por otra cualquier causa, sin especial licencia vuestra y de los dichos
-vuestros herederos y sucesores, a las islas y tierras firmes halladas ó
-que se hallaren descubiertas, y que se descubrieren hacia el Occidente
-y Mediodía, fabricando y componiendo una línea desde el Polo Artico al
-Polo Antártico, ora las tierras firmes é islas sean halladas y se hayan
-de hallar hacia la India ó hacia otra cualquier parte, la cual línea
-diste de cualquiera de las islas, que vulgarmente llaman de los Azores
-y Cabo Verde, cien leguas hacia el Occidente y Mediodía, como queda
-dicho.
-
-No obstante constituciones y ordenanzas Apostólicas, y otras
-cualesquiera que en contrario sean: confiando en el Señor, de quien
-proceden todos los bienes, Imperios y Señoríos, que encaminando
-vuestras obras, si proseguís este santo y loable propósito, conseguirán
-vuestros trabajos y empresas en breve tiempo, con felicidad y gloria
-de todo el pueblo Cristiano prosperísima salida. Y porque sería
-dificultoso llevar las presentes letras a cada lugar donde fuere
-necesario llevarse, queremos, y con los _Motu_ y ciencia, mandamos,
-que a sus trasumptos, firmados de mano de Notario público, para ello
-requerido, y corroborados con sello de alguna persona constituída en
-dignidad Eclesiástica ó de algún Cabildo Eclesiástico, se les dé la
-misma fe en juicio, y fuera de él, y en otra cualquier parte, que se
-daría a las presentes, si fuesen exhibidas y mostradas. Así, que a
-ningún hombre sea licito quebrantar, ó con atrevimiento temerario, ir
-contra esta nuestra carta de encomienda, amonestación, requerimiento,
-donación, concesión, asignación, constitución, deprestación, decreto,
-mandado, inhibición, voluntad. Y si alguno presumiere intentarlo,
-sepa que incurrirá en la indignación del Omnipotente Dios y de los
-bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo. Dada en Roma en San Pedro, a
-cuatro de mayo del año de la Encarnación del Señor mil y quatrocientos
-y noventa y tres, en el año primero de nuestro Pontificado.
-
-
-
-
-O
-
-
-PROVISIÓN REAL ACRECENTANDO A COLÓN Y SUS DESCENDIENTES UN CASTILLO Y
-UN LEON MÁS EN SUS ARMAS POR PREMIO DE SUS SERVICIOS[687].
-
- [687] _Archivo de los Duques de Veragua._--_Colec. de doc.
- inéd. relativos al descubrimiento, etc._, tomo XIX, págs.
- 475-477.
-
-Don Fernando e doña Isabel etc. Por facer bien e merced a vos don
-Cristobal Colon, Nuestro Almirante de las Islas e Tierra-Firme
-por Nuestro mandado descobiertas e por descobrir en el Mar Oceano
-en la parte de las Indias; acatando los muchos y leales servicios
-que Nos habeis fecho e esperamos que Nos fareis, especialmente en
-poner vuestra persona como la pusistes a mucho arrisco e trabajo en
-descobrir las dichas Islas; e por vos honrar e sublimar, e porque de
-vos e de vuestros servicios e linage e descendientes quede perpetua
-memoria para siempre jamas, habemos por bien, e es Nuestra Merced, e
-vos damos licencia e facultad para que podades traer e traigades en
-vuestros reposteros e escudos de armas e en las otras partes donde las
-quisieredes poner de mas de vuestras armas, encima dellas un Castillo
-e un Leon, que Nos vos damos por armas, conviene a saber: el castillo
-de color dorado en campo verde, en el cuadro del escudo de vuestras
-armas en lo alto a la mano derecha, y en el otro cuadro alto a la mano
-izquierda un Leon de purpura en campo blanco rampando de verde, y en
-el otro cuadro bajo a la mano derecha unas islas doradas en ondas de
-mar, y en el otro cuadro bajo a la mano izquierda las armas vuestras
-que soliades tener, las cuales armas sean conocidas por vuestras
-armas e de vuestros fijos e descendientes para siempre jamas. E por
-esta Nuestra Carta, Mandamos al Principe Don Joan, Nuestro muy caro
-e muy amado Fijo, e a los Infantes, Prelados, Duques, Marqueses,
-Condes, Maestres de los Ordenes, Ricos-Homes, Priores, Comendadores e
-Subcomendadores, Alcaldes de los Castillos e Casas Fuertes e llanas, e
-a los de Nuestro Consejo, Alcaldes, Alguaciles, Regidores, Caballeros,
-Jurados, Escuderos, Oficiales, Homes-buenos de todas las Ciudades e
-Villas e Lugares de los Nuestros Reinos e Señorios, que vos dejen e
-consientan traer e que traigades las dichas armas que Nos vos asi damos
-de suso nombradas e declaradas, e en ello vos non pongan ni consientan
-poner a vos ni a los dichos vuestros fijos e descendientes embargo ni
-contrario alguno; e si desto que dicho es, quisieredes Nuestra Carta
-de provision, Mandamos al Nuestro Chanciller e Notario e a los otros
-Oficiales que estan a la tabla de los Nuestros sellos, que vos la den,
-e libren, e pasen, e sellen. Dada en la Ciudad de Barcelona a veinte
-dias del mes de mayo, Año del Nascimiento de Nuestro Señor Jesucristo
-de mil cuatrocientos noventa y tres años.
-
-
-CARTA REPREHENDIENDO LOS REYES A XOAN DE SORIA POR ABER TRATADO AL
-ALMIRANTE CON POCO ACATAMIENTO.
-
- 4 de agosto de 1493[688]
-
- El Rey e la Reyna.
-
-Xoan de Soria: Nos abemos sabido algunas novedades que allá abeys
-fecho, que non mirays e acatays al Almirante de las Indias como es
-rrazon e Nosotros lo queremos, de que Abemos Abido muncho enoxo; e
-porque Nos, queremos quel Almirante sea honrrado e acatado sigund
-el Título que le dymos, Nos, vos Mandamos que ansi lo fagays e vos
-conformeys con él, porque ello seremos servidos; e de lo contrario
-abriamos enoxo e lo mandariamos castigar.--De Barcelona, a quatro días
-de agosto de noventa e tres años.--(Está rubricado e sellado).
-
- [688] _Archivo de Indias. Colec. de doc. inéd._, etc., tomo
- XXX, págs. 183 y 184.
-
-
-
-
-P
-
-
-TRATADO DE TORDESILLAS.
-
-(_Sobre límites, celebrado entre los Reyes de España y Portugal el 7 de
-junio de 1494_)[689].
-
- [689] Véase Guzmán Blanco, _Documentos para la historia de la
- vida pública de Bolívar_, tomo I, páginas 10-17.
-
-Don Fernando y Doña Isabel, por la gracia de Dios Rey y Reyna de
-Castilla, de León, de Aragón y de Sicilia, de Granada, de Toledo,
-de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de
-Córdova, de Córcega, de Murcia, de Jahén, del Algarbe, de Algezira, de
-Gibraltar, de las Islas de Canaria, conde y condesa de Barcelona, y
-señores de Vizcaya y de Molina, duques de Atenas y de Neopatria, condes
-de Rosellón y de Cerdaña, marqueses de Oristán y de Goceano, en una con
-el príncipe Don Juan, nuestro mui caro y mui amado hijo primogénito
-heredero de los dichos nuestros reynos y señorios. Por quanto, por
-don Henrique Henriques, nuestro mayordomo mayor, y don Guterre de
-Cárdenas, comisario mayor de León, nuestro contador mayor, y el doctor
-Rodrigo Maldonado, todos del nuestro Consejo, fué tratado, assentado y
-capitulado por Nos, y en nuestro nombre, y por virtud de nuestro poder,
-con el serenissimo don Juan, por la gracia de Dios rey de Portugal
-y de los Algarbes, de aquende y de allende el mar, en Africa señor
-de Guinea, nuestro muy caro y muy amado hermano, y con Ruy de Sosa,
-señor de Usagres y Berengel, y don Juan de Sosa su hijo, almotacén
-mayor del dicho serenissimo rey nuestro hermano, y Arias de Almadana,
-corregidor de los fechos civiles de su corte y del su desembargo,
-todos del Consejo del dicho serenissimo rey nuestro hermano, en su
-nombre y por virtud de su poder, sus embaxadores que a Nos vinieron,
-sobre la diferencia de lo que a Nos y al dicho serenissimo rey nuestro
-hermano pertenece, de los que hasta siete días deste mes de junio en
-que estamos, de la fecha desta escriptura está por descubrir en el mar
-Océano, en la qual dicha capitulación los dichos nuestros procuradores,
-entre otras cosas, prometieron que dentro de cierto término en ella
-contenido, Nos otorgariamos, confirmariamos, jurariamos, ratificariamos
-y aprobariamos la dicha capitulación por nuestras personas; é Nos
-queriendo cumplir é cumpliendo todo lo que asy en nuestro nombre fué
-asentado, é capitulado, é otorgado cerca de lo susodicho, mandamos
-traer ante Nos la dicha escriptura de la dicha capitulación y asiento
-para la ver y examinar, y el tenor della de _verbo ad verbum_ es este
-que se sigue:
-
- _En el nombre de Dios Todopoderoso, Padre
- y Hijo y Espíritu Santo, tres personas
- realmente distintas y apartadas,
- y una sola esencia
- divina._
-
-Manifiesto y notorio sea a todos quantos este público instromiento
-vieren, como en la villa de Tordesillas, a siete días del mes de
-junio, año del nascimiento de Nuestro Señor Jesu Christo de mil
-é quatrocientos é noventa é quatro años, en presencia de Nos los
-secretarios y escrivanos, é notarios públicos de yuso escritos,
-estando presentes los honrados don Henrique Henriques, mayordomo mayor
-de los muy altos y muy poderosos príncipes, señores don Fernando y
-doña Isabel, por la gracia de Dios rey y reyna de Castilla, de León,
-de Aragón, de Sicilia, de Granada, etc., é don Guterre de Cárdenas,
-contador mayor de los dichos señores rey y reyna, y el doctor Rodrigo
-Maldonado, todos del Consejo de los dichos señores rey y reyna de
-Castilla, é de León, de Aragón, de Sicilia, é de Granada, etc., sus
-procuradores bastantes de la una parte, é los honrados Ruy de Sosa,
-señor de Usagres é Berengel, é don Juan de Sosa, su hijo, almotacén
-mayor del muy alto y muy excelente señor don Juan, por la gracia de
-Dios rey de Portugal, é de los Algarbes, de aquende é de allende el
-mar, en Africa señor de Guinea, é Arias de Almadana, corregidor de los
-fechos civiles en su corte, é del su desembargo, todos del Consejo del
-dicho señor rey de Portugal é sus embaxadores é procuradores bastantes,
-segund amas las dichas partes lo mostraron por las cartas é poderes, é
-procuraciones de los dichos señores sus constituyentes, de las quales
-su tenor de _verbo ad verbum_ es este que se sigue:
-
-Don Fernando y Doña Isabel, por la gracia de Dios rey y reyna de
-Castilla, de León, de Aragón, de Sicilia, de Granada, de Toledo,
-de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de
-Córdova, de Córcega, de Murcia, de Jahén, del Algarbe, de Algezira,
-de Gibraltar, de las Islas Canarias, conde y condesa de Barcelona, é
-señores de Vizcaya é de Molina, duques de Atenas é de Neopatria, condes
-de Rosellón é de Cerdaña, marqueses de Oristán é de Goceano. Por quanto
-el serenissimo rey de Portugal, nuestro muy caro é muy amado hermano,
-embió a Vos por sus embaxadores é procuradores a Ruy de Sosa, cuyas
-son las villas de Usagre é Berengel, é a don Juan de Sosa su almotacén
-mayor, é Arias de Almadana, su corregidor de los fechos civiles en
-su corte é del su desembargo, todos del su Consejo, para platicar
-é tomar asiento, é concordia con Nos, ó con nuestros embaxadores é
-procuradores, en nuestro nombre, sobre la diferencia que entre Nos
-y el dicho serenissimo rey de Portugal nuestro hermano, é sobre lo
-que a Nos y a él pertenece de lo que hasta agora está por descubrir
-en el mar Océano; por ende confiando de vos don Henrique Henriques,
-nuestro mayordomo mayor, é don Guterre de Cárdenas, comisario mayor
-de León, nuestro contador mayor, é el doctor Rodrigo Maldonado,
-todos del nuestro Consejo, que sois tales personas, que guardareis
-nuestro servicio, é bien, é fielmente hareis lo que por Nos vos
-fuere mandado é encomendado, por esta presente carta, vos damos todo
-nuestro poder complido, en aquella más apta forma que podemos é en tal
-caso se requiere, especialmente para que por Nos y en nuestro nombre
-é de nuestros herederos, é subcesores, é de todos nuestros reynos é
-señoríos, súbditos é naturales dellos, podais tratar, concordar é
-asentar, é facer trato é concordia con los dichos embaxadores del dicho
-serenissimo rey de Portugal, nuestro hermano, en su nombre, qualquier
-concierto, asiento, limitación, demarcación é concordia sobre lo que
-dicho es, por los vientos en grados de Norte, é del Sol, é por aquellas
-partes, divisiones, é lugares del Cielo, é de la mar, é de la tierra,
-que a vos bien visto fueren, é asy vos damos el dicho poder, para que
-podais dexar al dicho rey de Portugal, é a sus reynos é subcesores
-todos los mares é islas, é tierras que fueren ó estuvieren dentro de
-qualquier limitación é demarcación, que con él fincaren é quedaren;
-é otrosy vos damos el dicho poder, para que en nuestro nombre, é de
-nuestros herederos é subcesores, é de nuestros reynos é señoríos, é
-súbditos, é naturales dellos, podades concordar, é asentar, é recebir,
-é aceptar del dicho rey de Portugal, é de los dichos sus embaxadores,
-é procuradores en su nombre, que todos los mares, islas é tierras que
-fueren é estovieren dentro de la limitación é demarcación de costas,
-mares é islas é tierras, que quedasen é fincaren con Nos é con nuestros
-subcesores, para que sean nuestros é de nuestro señorío é conquista, é
-asy de nuestros reynos é subcesores dellos, con aquellas limitaciones
-é excepciones, é con todas las otras divisiones é declaraciones, que
-a vosotros bien visto fuere; é para que sobre todo lo que dicho es,
-é para cada una cosa é parte dello, é sobre lo a ello tocante, ó de
-ello dependiente, ó a ello anexo é conexo en qualquier manera, podais
-fazer é otorgar, concordar, tratar é recebir, é aceptar en nuesto
-nombre, é de los dichos nuestros herederos é subcesores, é de todos
-nuestros reynos, señoríos, é súbditos é naturales dellos, qualesquiera
-capitulaciones é contractos, escripturas, con qualesquier vínculos,
-abtos, modos, condiciones, obligaciones é estipulaciones, penas é
-submisiones, é renunciaciones, que vosotros quisieredes é bien visto
-vos fuere, é sobre ello podais fazer é otorgar, é fagais, é otorgueis
-todas las cosas, é cada una dellas, de qualquier naturaleza é calidad,
-gravedad é importancia que sean, ó ser puedan aunque sean tales, que
-por su condición requieran otro nuestro señalado é especial mandado,
-é de que se deviese de fecho é de derecho fazer singular é expresa
-mención, é que Nos seyendo presentes podriamos fazer é otorgar, é
-recebir; é otrosy vos demos poder complido, para que podais jurar, é
-jureis en nuestra ánima, que Nos é nuestros herederos, é subcesores,
-é súbditos, é naturales, é vassallos adquiridos é por adquirir,
-tornemos, guardaremos, é compliremos, é que ternán, guardarán é
-complirán realmente é con efecto todo lo que vosotros asy asentardes,
-capitulardes, é jurardes, é otorgardes, é firmardes, cesante toda
-cautela, fraude é engaño, ficción, simulación, é asy podais en
-nuestro nombre capitular é segurar, é prometer; que Nos en persona
-seguraremos, juraremos é prometeremos, é otorgaremos é firmaremos todo
-lo que vosotros en nuestro nombre, cerca lo que dicho es, segurardes
-é prometierdes é capitulardes, dentro de aquel término de tiempo que
-vos bien pareciere, é que lo guardaremos é compliremos realmente é
-con efecto, so las condiciones é penas é obligaciones contenidas en el
-contracto de las paces entre Nos y el dicho serenissimo Rey nuestro
-hermano fechas é concordadas, é so todas las otras que vosotros
-prometierdes, é asentardes, las quales desde agora prometemos de pagar,
-si en ellas incorriéremos, para lo qual todo é cada una cosa é parte
-dello, vos damos el dicho poder con libre é general administración,
-é prometemos é seguramos por nuestra fe y palabra real, de tener é
-guardar é complir Nos é nuestros herederos é subcesores, todo lo que
-por vosotros, cerca de lo que dicho es en qualquier forma é manera
-fuese fecho é capitulado é jurado, é prometido, é prometemos de lo
-haver por firme, rato é grato, estable é valedero agora é en todo
-tiempo jamás, é que no iremos ni vernemos contra ello ni contra parte
-alguna dello, Nos, ni nuestros herederos é subcesores, por Nos, ni
-por otras interpósitas personas, _directe, ni indirecte_, so alguna
-color, ni causa en juicio, ni fuera del, so obligación expresa, que
-para ello fazemos de todos nuestros bienes patrimoniales é fiscales, é
-otros qualesquier de nuestros vassallos, súbditos, é naturales, muebles
-y raizes, havidos é por hauer. Por firmeza de lo qual mandamos dar
-esta nuestra carta de poder, la qual firmamos de nuestros nombres, é
-mandamos sellarla con nuestro sello, dada en la villa de Tordesillas, a
-cinco días del mes de junio, año del nascimiento de nuestro señor Jesu
-Christo de mil quatrocientos é noventa é cuatro años.
-
- Yo _el Rey_.--Yo _la Reyna_.
-
-
-Yo Fernán Dalvres de Toledo, Secretario del Rey é de la Reyna, nuestros
-señores, la fize escrebir por su mando.
-
-Don Juan, por la gracia de Dios rey de Portugal é de los Algarbes, de
-aquende, de allende el mar en Africa, é Señor de Guinea. A quantos
-esta nuestra carta de poder é procuración vieren, fazemos saber, que
-por quanto por mandado de los muy altos y muy excelentes, é poderosos
-príncipes el rey Don Fernando, é reyna Doña Isabel, rey é reyna de
-Castilla, de León, de Aragón, de Sicilia, de Granada, etc., nuestros
-muy amados é preciados hermanos, fueron descobiertas é halladas
-nuevamente algunas islas, é podrían adelante descobrir é hallar otras
-islas é tierras, sobre las quales unas é las otras halladas, é por
-hallar, por el derecho é razón que en ello tenemos, podían sobrevenir
-entre Nos todos, é nuestros reynos é señoríos, súbditos é naturales
-dellos, debates é diferencias, que nuestro Señor no consienta, a Nos
-plazo, por el grande amor é amistad que entre Nos todos ay, é por
-se buscar, procurar é conservar mayor paz, é más firme concordia, é
-asuciego, que el mar en que las dichas islas están, y fueren halladas,
-se parta é demarque entre nos todos en alguna buena, cierta é limitada
-manera; y porque Nos al presente no podemos en ello entender en
-persona, confiando de vos Ruy de Sosa, señor de Usagres é Berengel,
-y don Juan de Sosa, nuestro almotacén mayor, y Arias de Almadana,
-correjidor de los fechos civiles en la nuestra corte, é del nuestro
-desembargo, todos del nuestro Consejo, por esta presente carta vos
-damos todo nuestro complido poder, abtoridad, é especial mandado, é vos
-fazemos é constituimos a todos juntamente, é a dos de vos é a uno _in
-solidum_ si los otros en qualquier manera fueren impedidos, nuestros
-embaxadores é procuradores, en aquella más alta forma que podemos, é
-en tal caso se requier general y especialmente, en tal manera, que
-la generalidad no derrogue a la especialidad, ni la especialidad a
-la generalidad, para que por Nos y en nuestro nombre é de nuestros
-herederos é subcesores, é de todos nuestros reynos é señoríos, súbditos
-é naturales dellos podaís tratar, concordar, asentar, é fazer,
-trateis, concordeis, é asenteis é fagais con los dichos rey é reyna
-de Castilla, nuestros hermanos, ó quien para ello su poder tenga,
-qualquier concierto, asiento, limitación, demarcación, é concordia
-sobre el mar Océano, islas é tierra firme, que en el estovieren por
-aquellos rumos de vientos é grados de Norte é de Sol, é por aquellas
-partes, divisiones é lugares del cielo é del mar, é de la tierra, que
-vos bien parecier, é asy vos damos el dicho poder para que podais
-dexar, é dexeis a los dichos rey é reyna é a sus reynos é subcesores,
-todos los mares, islas, é tierras que fueren é estovieren dentro de
-qualquier limitación, é demarcación, que con los dichos rey é reyna
-quedaren, é asy os damos el dicho poder para en nuestro nombre, é de
-nuestros herederos é subcesores, é de todos nuestros reynos é señoríos
-súbditos é naturales dellos, podais con los dichos rey é reyna, ó
-con sus procuradores, concordar, asentar, recebir, é aceptar, que
-todos los mares, islas, é tierras, que fueren é estovieren dentro de
-la limitación, é demarcación de costas, mares, islas, é tierras que
-con Nos é nuestros subcesores fincaren, sean nuestros é de nuestro
-señorío é conquista, é asy de nuestros reynos é subcesores dellos, con
-aquellas limitaciones é excepciones de nuestras islas, é con todas las
-otras cláusulas é declaraciones, que vos bien parecier. El qual dicho
-poder damos a vos los dichos Ruy de Sosa, é Don Juan de Sosa, é Arias
-de Almadana, para que sobre todo lo que dicho es, é sobre cada una
-cosa, é parte dello, é sobre lo a ello tocante, ó dello dependiente,
-ó a ello anexo ó conexo en qualquier manera, podais fazer é otorgar,
-concordar, tratar, é distratar, recebir é aceptar en nuestro nombre,
-é de los dichos nuestros herederos é subcesores, é de todos nuestros
-reynos é señoríos, súbditos é naturales dellos, qualesquier capítulos
-é contratos é escripturas, con qualesquier vínculos, pactos, modos,
-condiciones, obligaciones, é estipulaciones, penas é submisiones, é
-renunciaciones que vos quisierdes, é a vos bien visto fueren, é sobre
-ello podaís fazer é otorgar, é fagais é otorgueis todas las cosas,
-é cada una dellas, de qualesquier naturaleza, calidad, gravedad é
-importancia que sean ó ser pueden, puesto que sean tales, que por su
-condición requieran otro nuestro singular é especial mandado é que
-se deviesse de fecho é de derecho fazer singular é expresa mención,
-é que Nos siendo presentes podriamos facer, é otorgar, é recebir; é
-otrosy vos damos poder complido, para que podais jurar, é jureis en
-vuestra ánima, que Nos é nuestros herederos é subcesores, súbditos é
-naturales é vasallos adquiridos, é por adquirir ternemos, guardaremos,
-é compliremos, ternán, guardarán é complirán realmente, é con efeto,
-todo lo que vos asy asentardes, capitulardes, jurardes, é otorgardes,
-é firmardes, cesante toda cautela, fraude, engaño, é fingimiento, é
-asy podais en nuestro nombre capitular, segurar é prometer, que Nos en
-persona seguraremos, juraremos, prometeremos, é firmaremos todo lo que
-vos en el sobredicho nombre, acerca de lo que dicho es, seguiardes,
-prometierdes, é capitulardes, dentro de aquel término de tiempo que
-vos bien parecier, é que lo guardaremos é compliremos realmente, é
-con efeto, so las condiciones, penas, é obligaciones contenidas en el
-contracto de las paces entre nos fechas, é concordadas, é so todas las
-otras que vos prometierdes, é asentardes en el dicho nombre, las quales
-desde agora prometemos de pagar, é pagaremos realmente, é con efeto,
-si en ellas incurrieremos, para lo qual todo, é cada una cosa, é parte
-dello, vos damos el dicho poder con libre y general administración,
-é prometemos é seguramos por nuestra fé real, de tener guardar é
-complir, é asy nuestros herederos é subcesores, todo lo que por vos
-acerca de lo que dicho es, en qualquier forma é manera que fuere fecho,
-capitulado, jurado é prometido, é prometemos de lo haver por firme,
-rato é grato, estable é valioso de agora para todo siempre, é que no
-iremos, ni vernemos, ni irán ni vernán contra ello, ni contra parte
-alguna dello en tiempo alguno, ni por alguna manera, por Nos, ni por
-sí, ni por interpósitas personas _directe, ni indirecte_, so alguna
-color ó causa en juicio, ni fuera del, so obligación expresa, que para
-ello fazemos de los dichos nuestros reynos é señoríos, é de todos los
-otros nuestros bienes patrimoniales, fiscales, é otros qualesquier de
-nuestros vasallos, súbditos é naturales, muebles é de raiz, avidos é
-por aver, en testimonio é fe de lo qual, vos mandamos dar esta nuestra
-carta firmada por Nos, é sellada de nuestro sello, dada en la nuestra
-cebdat de Lisbona a ocho dias de marzo.
-
-Rui de Pina la fizo año del nascimiento de nuestro Señor Jesu Christo,
-de mil é quatrocientos é noventa é quatro años.
-
- _El Rei._
-
-
-E luego los dichos procuradores de los dichos señores rey é reyna de
-Castilla, de León, de Aragón, de Sicilia, de Granada, etc., é del dicho
-señor rey de Portugal, é de los Algarbes, etc., dixeron, que por cuanto
-entre los dicho señores sus constituyentes hai cierta diferencia, sobre
-lo que a cada una de las dichas partes pertenece, de lo que fasta oy
-día de la fecha desta capitulación está por descubrir en el mar Océano;
-por ende que ellos por bien de paz é concordia, é por conservación del
-debdo é amor, quel dicho señor rey de Portugal tiene con los dichos
-señor rey é reyna de Castilla, é de Aragón, etc., a sus Altezas plaze,
-é los dichos sus procuradores en su nombre, é por virtud de los dichos
-sus poderes, otorgaron é consintieron que se haga é señale por el dicho
-mar Océano una raya, ó línea derecha de polo a polo, convien a saber,
-del polo Artico al polo Antártico, que es de Norte a Sul, la qual raya
-ó línea se aya de dar, é de derecha, como dicho es, a trescientas
-é setenta leguas de las islas del Cabo Verde, hacia la parte del
-Poniente, por grados ó por otra manera, como mejor y más presto se
-pueda dar, de manera que no sean más é que todo lo que hasta aquí se ha
-fallado é descubierto, é de aquí adelante se hallare, é descubriere por
-el dicho señor rey de Portugal, é por sus navíos, así islas como tierra
-firme, desde la dicha raya é línea dada en la forma susodicha, yendo
-por la dicha parte del Levante, dentro de la dicha raya a la parte del
-Levante ó del Norte, ó del Sul della, tanto que no sea atravesando la
-dicha raya, que esto sea, é finque, é pertenezca al dicho señor rey de
-Portugal é a sus subcesores, para siempre jamás, é que todo lo otro,
-así islas como tierra firme, halladas y por hallar, descobiertas ó
-por descobrir, que son ó fueren halladas por los dichos señores rey é
-reyna de Castilla, é de Aragón, etc., é por sus navíos desde la dicha
-raya dada en la forma susodicha, yendo por la dicha parte del Poniente,
-después de pasada la dicha raya hacia el Poniente, ó el Norte, ó el Sul
-della, que todo sea, é finque, é pertenezca a los dichos señores rey
-é reyna de Castilla, de León, etc., é a sus subcesores, para siempre
-jamás. Item los dichos procuradores prometieron, é seguraron por
-virtud de los dichos poderes, que de oy en adelante no embiarán navíos
-algunos; convien a saber, los dichos señores rey é reyna de Castilla,
-é de León, é de Aragón, etc., por esta parte de la raya a la parte
-del Levante aquende de la dicha raya, que queda para el dicho señor
-rey de Portugal, é de los Algarbes, etc., ni el dicho señor rey de
-Portugal a la parte de la dicha raya, que queda para los dichos señores
-rey é reyna de Castilla, é de Aragón, etc., a descobrir é buscar
-tierras, ni islas algunas, ni a contratar, ni rescatar, ni conquistar
-en manera alguna; pero que si acaesciere, que yendo así aquende de la
-dicha raya los dichos navíos, de los dichos señores rey é reyna de
-Castilla, de León, é de Aragón, etc., fallasen qualesquier islas, ó
-tierras en lo que así queda para el dicho señor rey de Portugal, que
-aquello tal sea, é finque para el dicho señor rey de Portugal, é para
-sus herederos para siempre jamás, é sus Altezas gelo ayan de mandar
-luego dar é entregar. E si los navíos del dicho señor rey de Portugal
-fallasen qualesquier islas é tierras en la parte de los dichos señores
-rey é reyna de Castilla, é de León, é de Aragón, etc., que todo lo
-tal sea, é finque para los dichos señores rey é reyna de Castilla, de
-León, é de Aragón, etc., é para sus herederos para siempre jamás, é
-que el dicho señor rey de Portugal gelo haga luego de mandar, dar é
-entregar. Item, para que la dicha línea ó raya de la dicha partición
-se aya de dar, é de derecha, é la más cierta que ser podiere por las
-dichas trescientas é setenta leguas de las dichas islas del Cabo Verde
-hacia la parte del Poniente, como dicho es, concordado, é asentado por
-los dichos procuradores de amas las dichas partes, que dentro de diez
-meses primeros siguientes, contados desde el día de la fecha desta
-capitulación, los dichos señores sus constituyentes hayan de enviar
-dos ó quatro caravelas, convien a saber, una ó dos de cada parte, ó
-menos, segund se acordaren por las dichas partes que son necesarias,
-las quales para el dicho tiempo sean juntas en la isla de la gran
-Canaria; y embien en ellas cada una de las dichas partes, personas,
-así pilotos como astrólogos, é marineros, é qualesquier otras personas
-que convengan; pero que sean tantos de una parte, como de otra; y que
-algunas personas de los dichos pilotos, é astrólogos, é marineros, é
-personas que sepan, que embiaren los dichos señores rey é reyna de
-Castilla, é de León, é de Aragón, etc., vayan en el navío ó navíos que
-embiare el dicho señor rey de Portugal, é de los Algarbes, etcétera,
-é así mismo algunas de las dichas personas que embiare el dicho señor
-rey de Portugal, vayán en el navío ó navíos, que embiaren los dichos
-señores rey é reyna de Castilla é Aragón, tanto de una parte como de
-otra parte, para que juntamente puedan mejor ver é reconocer la mar,
-é los rumos, é vientos, é grados de Sol é Norte, é señalar las leguas
-sobredichas, tanto que para fazer el señalamiento é límite concurrirán
-todos juntos, los que fueren en los dichos navíos que embiaren amas
-las dichas partes, é llevaren sus poderes; los quales dichos navíos,
-todos juntamente continúen su camino a las dichas islas del Cabo Verde,
-é desde allí tomarán su rota derecha al Poniente hasta las dichas
-trescientas é setenta leguas, medidas como las dichas personas, que
-así fueren, acordaren que se deven medir, sin perjuicio de las dichas
-partes, y allí donde se acabaren se haga el punto é señal que convenga,
-por grados de sol ó de Norte, ó por singladura de leguas, ó como mejor
-se pudieren concordar. La cual dicha raya señalen, desde el dicho polo
-Artico al dicho polo Antártico, que es de Norte a Sul, como dicho
-es, y aquello que señalaren lo escrivan, é firmen de sus nombres las
-dichas personas que así fueren embiadas por amas las dichas partes,
-las quales han de llevar facultad é poderes de las dichas partes cada
-uno de la suya, para hacer la dicha señal é limitación; y fecha por
-ellos, seyendo todos conformes, que sea avida por señal é limitación
-perpetuamente para siempre jamás. Para que las dichas partes, ni alguna
-dellas, ni sus subcesores para siempre jamás no la puedan contradecir,
-ni quitar, ni remover en tiempo alguno, ni por alguna manera que sea, ó
-ser pueda. E si acaso fuere, que la dicha raya é límite de polo a polo,
-como dicho es, topare en alguna isla ó tierra firme, que al comienço de
-la tal isla ó tierra que así fuere hallada donde tocara la dicha raya
-se haga alguna señal ó torre; é que en derecho de la tal señal ó torre
-se continúe dende en adelante otras señales por la tal isla ó tierra en
-derecho de la dicha raya, los quales partan lo que a cada una de las
-partes perteneciera della, é que los súbditos de las dichas partes no
-sean osados los unos de pasar a la de los otros, ni los otros de los
-otros, pasando la dicha señal ó límite en la tal isla ó tierra.
-
-Item, por quanto para ir los dichos navíos de los dichos señores rey é
-reyna de Castilla, de León, de Aragón, etc., de los reynos é señoríos
-a la dicha su parte allende de la dicha raya, en la manera que dicho
-es, es forzado que ayan de pasar por los mares desta parte de la raya
-que queda para el dicho señor rey de Portugal, por ende es concordado,
-é asentado que los dichos navíos de los dichos señores rey é reyna
-de Castilla, de León, de Aragón, etc., puedan ir é venir, y vayan é
-vengan libre, segura é pacificamente sin contradicción alguna por los
-dichos mares que quedan con el dicho señor rey de Portugal, dentro
-de la dicha raya en todo tiempo, é cada y quando sus Altezas, é sus
-subcesores quisieren, é por bien tuvieren; los quales vayan por sus
-caminos derechos, é rotas, desde sus reynos para qualquier parte, de lo
-que está dentro de su raya é límite, donde quisieren embiar a descubrir
-é conquistar, é contratar, é que lleven sus caminos derechos por donde
-ellos acordaren de ir para qualquier cosa de la dicha su parte, é de
-aquellos no puedan apartarse, salvo lo que el tiempo contrario los
-fiziere apartar; tanto que no tomen ni ocupen antes de pasar la dicha
-raya, cosa alguna de lo que fuere fallado por el dicho señor rey de
-Portugal en la dicha su parte, é si alguna cosa fallaren los dichos sus
-navíos antes de pasar la dicha raya, como dicho es que aquello sea
-para el dicho señor rey de Portugal, é sus Altezas gelo ayán de mandar
-luego dar é entregar. E porque podría ser que los navíos é gentes de
-los dichos señores rey é reyna de Castilla, é de Aragón, etc., ó por
-su parte avrán fallado hasta veinte días deste mes de junio en que
-estamos de la fecha desta capitulación, algunas islas é tierra firme
-dentro de la dicha raya, que se ha de fazer de polo a polo por línea
-derecha en fin de las dichas trescientas é setenta leguas contadas
-desde las dichas islas del Cabo Verde al Poniente, como dicho es; es
-concordado, é asentado, por quitar toda dubda, que todas las islas é
-tierra firme que sean falladas, é descubiertas en qualquier manera
-hasta los dichos veinte días deste dicho mes de junio, aunque sean
-falladas por los navíos é gentes de los dichos señores rey é reyna de
-Castilla, é de Aragón, etc., con tanto que sea dentro de las doscientas
-é cincuenta leguas primeras de las dichas trescientas é setenta leguas,
-contadas desde las dichas islas del Cabo Verde al Poniente hacia la
-dicha raya, en qualquier parte dellas para los dichos polos, que sean
-falladas dentro de las dichas doscientas é cincuenta leguas, haciéndose
-una raya ó línea derecha de polo a polo donde se acabaren las dichas
-doscientas é cincuenta leguas queden é finquen para el dicho señor rey
-de Portugal, é de los Algarbes, etc., é para sus subcesores é reynos
-para siempre jamás. E que todas las islas é tierra firme, que hasta los
-dichos veinte días deste mes de junio en que estamos, sean falladas
-ó descubiertas por los navíos de los dichos señores rey é reyna de
-Castilla, é de Aragón, etc., é por sus gentes, ó en otra qualquier
-manera dentro de las otras ciento é veinte leguas, que quedan para
-complimiento de las dichas trescientas é setenta leguas, en que ha de
-acabar la dicha raya, que se ha de fazer de polo a polo, como dicho
-es, en qualquier parte de las dichas ciento é veinte leguas para los
-dichos polos que sean falladas fasta el dicho día, queden é finquen
-para los dichos señores, rey é reyna de Castilla, é de Aragón, etc.,
-é para sus subcesores, é sus reynos para siempre jamás, como es, y ha
-de ser suyo lo que es ó fuere fallado allende de la dicha raya, de las
-dichas trescientas é setenta leguas, que quedan para sus Altezas, como
-dicho es, aunque las dichas ciento é veinte leguas son dentro de la
-dicha raya de las dichas trescientas é setenta leguas que quedan para
-el dicho señor rey de Portugal, é de los Algarbes, etc., como dicho
-es. E si fasta los dichos veinte días desde dicho mes de junio, no son
-fallados por los dichos navíos de sus Altezas cosa alguna dentro de las
-dichas ciento é veinte leguas, é de allí adelante lo fallaren, que sea
-para el dicho señor rey de Portugal, como en el capítulo susoescripto
-es contenido. Lo qual todo que dicho es, é cada una cosa, é parte dello
-los dichos, don Henrique Henriques, mayordomo mayor, é don Guterre de
-Cárdenas, contador mayor, é doctor Rodrigo Maldonado, procuradores de
-los dichos muy altos é muy poderosos príncipes, los señores el rey é
-la reyna de Castilla, de León, de Aragón, de Sicilia, é de Granada,
-etc., é por virtud del dicho su poder que de suso va incorporado, é los
-dichos Ruy de Sosa, é don Juan de Sosa, su hijo, é Arias de Almadana,
-procuradores é embaxadores del dicho muy alto é muy excelente príncipe
-el señor rey de Portugal é de los Algarbes, de aquende é allende,
-en Africa señor de Guinea, é por virtud del dicho su poder, que de
-suso va incorporado, prometieron é seguraron en nombre de los dichos
-sus constituyentes, que ellos é sus subcesores é reynos é señoríos
-para siempre jamás ternán, é guardarán, é complirán realmente, é con
-efeto, cesante todo fraude é cautela, engaño, ficción, é simulación,
-todo lo contenido en esta capitulación, é cada una cosa, é parte
-dello, é quisieron é otorgaron que todo lo contenido en esta dicha
-capitulación, é cada una cosa é parte della sea guardado é complido é
-executado como se ha de guardar é complir é executar todo lo contenido
-en la capitulación de las paces fechas é asentadas entre los dichos
-señores rey é reyna de Castilla, é de Aragón, etc., é el señor don
-Alfonso rey de Portugal, que santa gloria aya, é el dicho señor rey,
-que agora es de Portugal, su fijo, seyendo príncipe, el año que pasó
-de mil é quatrocientos é setenta é nueve años, é so aquellas mismas
-penas, vínculo é firmezas, é obligaciones, segund é de la manera que
-en la dicha capitulación de las dichas paces se contiene y obligaronse
-que las dichas paces ni alguna dellas, ni sus subcesores para siempre
-jamás no irán, ni vernán contra lo que de suso es dicho y especificado,
-ni contra cosa alguna ni parte dello directa, ni indirecta, ni por
-otra manera alguna en tiempo alguno, ni por alguna manera pensada, ó
-non pensada, que sea ó ser pueda; so las penas contenidas en la dicha
-capitulación de las dichas paces.
-
-E la pena pagada ó non pagada, ó graciosamente remetida, que esta
-obligación ó capitulación, é asiento, quede é finque firme, estable,
-é valedera para siempre jamás, para lo qual todo asy tener é guardar
-é complir é pagar los dichos procuradores en nombre de los dichos
-sus constituyentes obligaron los bienes cada uno de la dicha su
-parte, muebles é raices, patrimoniales é fiscales é de sus súbditos
-é vasallos, havidos é por haver, é renunciaron qualesquier leyes, é
-derechos de que se puedan aprovechar las dichas partes, é cada una
-dellas para ir ó venir contra lo susodicho, ó contra alguna parte
-dello; é por mayor seguridad é firmeza de lo susodicho, juraron a Dios
-é a Santa María, é a la señal de la cruz, en que pusieron sus manos
-derechas é a las palabras de los Santos Evangelios doquier que más
-largamente son escriptos en ánima de los dichos sus constituyentes,
-que ellos y cada uno dellos ternán, é guardarán, é complirán todo lo
-susodicho, y cada una cosa, é parte dello realmente, é con efeto,
-cesante todo fraude, cautela é engaño, ficción é simulación, é no
-la contradirán en tiempo alguno, ni por alguna manera. So el qual
-dicho juramento juraron de no pedir absolución, ni relaxación del a
-nuestro muy Santo Padre, ni a otro ningún legado, ni prelado que ge la
-pueda dar, é aunque propio motu gela dé, no usarán della, ántes por
-esta presente capitulación suplican en el dicho nombre a nuestro muy
-Santo Padre, que a su Santidad plega confirmar, é aprovar esta dicha
-capitulación, segund en ella se contiene, é mandando expedir sobre
-ello sus bulas a las partes, ó a qualquiera dellas, que las pedieren,
-é mandando incorporar en ellas el tenor desta capitulación, poniendo
-sus censuras a los que contra ella fueren, ó pasaren, en qualquier
-tiempo que sea, é ser pueda. E asy mismo los dichos procuradores en
-el dicho nombre se obligaron so la dicha pena, é juramento dentro de
-ciento dias primeros siguientes, contados desde el dia de la fecha
-desta capitulación, darán la una parte a la otra, y la otra a la
-otra aprobación, é ratificación desta dicha capitulación, escriptas
-en pergamino, é firmadas de los nombres de los dichos señores sus
-constituyentes, é selladas con sus sellos de plomo, pendiente, é en
-la escriptura que ovieren de dar los dichos señores rey é reyna de
-Castilla, é Aragón, etc., aya de firmar, é consentir, é otorgar el
-muy esclarecido, é ilustrissimo señor el señor príncipe don Juan su
-hijo, de lo qual todo que dicho es, otorgaron dos escripturas de un
-tenor tal la una como la otra, las quales firmaron de sus nombres, é
-las otorgaron ante los secretarios, é escrivanos de yuso escriptos,
-para cada una de las partes la suya. E qualquiera que paresciere,
-vala como si ambas a dos pareciesen; que fueron fechas é otorgadas en
-la dicha villa de Tordesillas al dicho dia, é mes, é año susodicho.
-El comisario mayor don _Henrique Ruy de Sosa_, don _Juan de Sosa_,
-el doctor _Rodrigo Maldonado_, licenciatus _Arias_, testigos que
-fueron presentes, que vieron aquí firmar sus nombres a los dichos
-procuradores, é embaxadores, é otorgar lo susodicho é fazer el dicho
-juramento, el comisario Pedro de León, el comisario Fernando de Torres,
-vecinos de la villa de Vallid, el comisario Fernando de Gamarra,
-comisario de Tagra é Senete, contino de la casa de los dichos rey é
-reyna nuestros señores, é Juan Soares de Segueras é Ruy Leme, é Duarte
-Pacheco, contino, de la casa del señor rey de Portugal para ello
-procurados. E yo Fernán Dalvres de Toledo, secretario del rey é de la
-reyna nuestros señores, é del su Consejo, é escrivano de Cámara, é
-notario público en la su corte, é en todos los sus reynos é señoríos,
-fuy presente a todo lo que dicho es en uno con los dichos testigos, é
-con Estevan Vaes, secretario del dicho señor rey de Portugal, que por
-abtoridad que los dichos rey é reyna nuestros señores le dieron para
-dar fé deste abçon en sus reynos, que fué asy mismo presente a lo que
-dicho es, é a ruego é otorgamiento de todos los dichos procuradores, é
-embaxadores, que en mi presencia, é suya, aquí firmaron sus nombres,
-este público instromento de capitulación fize escrevir, el qual va
-escripto en estas seis fojas de papel de pliego entero escriptas de
-ambas partes con esta en que van los nombres de los sobredichos, é muy
-signo; é en fin de cada plana va señalado de la señal de mi nombre é
-de la señal del dicho Estevan Vaes, é por ende fize aquí mi signo,
-que es tal. En testimonio de verdad _Fernán Dalvres_. E yo el dicho
-_Estevan Vaes_, que por abtoridad que los dichos señores rey é reyna
-de Castilla, é de León, me dieron para fazer público en todos sus
-reynos é señoríos juntamente con el dicho Fernán Dalvres, a ruego, é
-requerimiento de los dichos embaxadores é procuradores a todo presente
-fuy, é per fe é certidumbre dello aquí de mi público señal la signé,
-que tal es.
-
-La qual dicha escriptura de asiento é capitulacion, é concordia suso
-incorporada, vista é entendida por Nos, é por el dicho príncipe Don
-Juan nuestro hijo, la aprovamos, loamos, é confirmamos, é otorgamos,
-é ratificamos, é prometemos de tener, é guardar, é complir todo lo
-susodicho en ella contenido, é cada una cosa, é parte dello realmente
-ó con efeto, cesante todo fraude, é cautela, ficcion, é simulacion, é
-de no ir, ni venir contra ello, ni contra parte dello en tiempo alguno,
-ni por alguna manera que sea, ó ser pueda; é por mayor firmeza, Nos
-y el dicho príncipe Don Juan nuestro hijo, juramos a Dios, é a Santa
-María, é a las palabras de los Santos Evangelios do quier que más
-largamente son escriptas, é a la señal de la Cruz en que corporalmente
-posimos nuestras manos derechas en presencia de los dichos Ruy de
-Sosa, é Don Juan de Sosa, é licenciado Arias de Almadana, embaxadores
-é procuradores del dicho serenissimo Rey de Portugal, nuestro hermano,
-de lo asy tener é guardar, é complir, é a cada una cosa é parte de lo
-que a nos incumbe, realmente é con efeto, como dicho es, por Nos é por
-nuestros herederos é subcesores, é por los dichos nuestros reynos é
-señoríos, é súbditos é naturales dellos, so las penas é obligaciones,
-vínculos é renunciaciones en el dicho contracto de capitulacion,
-é concordia de suso escripto, contenidas: por certificación é
-corroboracion de lo qual, firmamos en esta nuestra carta nuestros
-nombres, é la mandamos sellar con nuestro sello de plomo pendiente en
-filos de seda a colores. Dada en la villa de Arévalo a dos días del
-mes de julio año del nascimiento de Nuestro Señor Jesu Christo de mil
-cuatrocientos noventa é cuatro años.
-
- _Yo el Rey._--_Yo la Reyna._--_Yo el Príncipe._
-
-
-Y yo _Fernan Dalvres de Toledo_, secretario del Rey é de la Reyna
-nuestros señores, la fize escrebir por su mandado.»
-
- * * * * *
-
-Concluido el tratado el 7 de junio de 1494, fué ratificado por los
-Reyes de España en la villa de Arévalo el 2 de julio siguiente, y por
-el Rey de Portugal el 5 de septiembre de 1494 en Setuval.
-
-
-
-
-Q
-
-
-CARTA DE CRISTÓBAL COLÓN A LOS REYES CATÓLICOS, EXPONIENDO ALGUNAS
-OBSERVACIONES SOBRE EL ARTE DE NAVEGAR.--Granada, 6 de febrero de
-1502[670].
-
- [670] _Cartas de Indias_, págs. 7-10.--Madrid, 1877.
-
-Muy altos y muy poderosos Reyes y Señores: Yo querria ser cabsa de
-placzer y holgura a Vuestras Alteças, que no de pesadumbre y hastio;
-mas como sé la afizion y deleyte que tienen a las cosas nuevas y dalgun
-interese diré de unas y otras, compliendo con su mandamiento, aquello
-que agora me venga a la memoria; y cierto non judguen dellas por el
-desaliño, mas por la intinzion y buen deseo, ya que en todo lo que
-fuere del servizio de Vuestras Alteças, non he de deprender de ningun
-otro lo que yo sé fazer por my mesmo; que si me faltaren las fuerzas y
-las fatigas me ryndieren, non desfallezerá en my ánima la voluntad como
-el más obligado y debdor que soy.
-
-Los navegantes y otras gentes que tractan por la mar, tienen syempre
-mayor conoszimiento de las partidas particulares del mundo donde usan
-y fazen sus contractaciones más continuo, y por esto cada uno destos
-sabe mejor de lo que vee cada dia, que no lo otro que viene de años há
-años, y asy reszebimos con delectazion la relazion quellos mesmos nos
-fazen de lo que vieron y collejieron, como cierto allegamos más grande
-enseñanza de aquello que deprendemos por nuestra propia espirenzia.
-
-Si resconozemos el mundo ser esférico, según el sentir de muchos
-escriptores que ansy lo afirman, o que la scienzia non faga asentar
-otra cosa con su auctoridad, no se deve entender que la templanza sea
-igual en un clyma, porque la diversidad es grande asy en la mar como en
-la tierra.
-
-El sol syembra su ynfluenzia y la tierra la reszibe segun las
-concavidades o montañas que son formadas en ella, y bien que harto
-hayan scripto los antiguos sobre esto, así como Plinio[671], que dize
-que debaxo del norte ay tan suave templanza, que la gente que ally está
-jamas se muere, salvo por enfadamiento ó aborrimiento de vida, que se
-despeñan y voluntariamente se matan.
-
- [671] Plinio tomó sus fabulosas noticias acerca de los
- hiperbóreos de los autores Hecateo, Heródoto, Pomponio Mela y
- otros.
-
-Nos vemos aquy en España tanta diversydad de templanza, que non es
-menester el testimonio sobre esto de ninguna antigüedad del mundo:
-vemos aquy en Granada la syerra cubierta de nyeve todo el año, ques
-señal de grand frio, y al pie desta syerra son las Alpujarras donde
-es siempre suavisima tenplanza syn demasiado calor ny frio, y asy
-como es en esta provinzia, es en otras hartas en España, que se deja
-de dezir por la prolixidad dellas. Digo que en la mar acaesze otro
-tanto y en espezial en las comarcas de las tierras, y desto es en mayor
-conoszimiento los que continuo ally tractar, que no los otros que
-tractan en otras partes.
-
-En el verano, en l'Andaluzia por muy cierto se tiene cada dia, después
-de ser el sol altillo, la virazon, ques viento que sale del poniente,
-esta vien muy suave y dura hasta la tarde; asy como esta virazon
-continúa en aquel tiempo en esta region, ansy continúa otros vientos en
-otras partes y en otras regiones diferentes el verano y el ynvierno.
-Los que andan continuo de Cadiz a Napoles, ya saben cuando pasan por
-la costa de Catalunia, segund la sazon, el viento que han de hallar
-en ella, y asymismo cuando pasan por el golfo de Narbona. Estos que
-han de yr de Cadiz a Napoles, si es tiempo de ynvierno, van a vista de
-cabo de Creo en Catalunia, por el golfo de Narbona: entonzes vienta muy
-rezio, y las vezes las naos conviene la obedezcan y corran por fuerza
-hasta Berueria, y por esto van más al cabo Creo, por sostener más la
-bolina y cobrar las Pomegas de Marsella o las yslas de Eres, y despues
-jamas se desabarcan de la costa hasta llegar donde quier. Si de Cadiz
-ovieren de yr a Napoles en tiempo de verano, navegan por la costa de
-Berueria hasta Cerdena, ansy como está dicho de la otra costa de la
-tramotana. Para estas navegaziones ay hombres señalados, que se an dado
-tanto a ello, que conoszen todos estos caminos y qué temporales pueden
-esperar, segund la razon del año en que fueren. Vulgarmente, a estos
-tales llamamos pylotos, que es tanto como en la tierra adalid; que bien
-que uno sepa muy bien el camino daqui a Fuenterrabia para llevar una
-hueste, ni lo sabe daqui a Lisbona. Esto mismo acaesze en la mar, que
-unos son pylotos de Flandes y otros de Levante, cada uno de la tierra
-donde más usa.
-
-El tracto y tránsito d'España a Flandes mucho se continúa; grandes
-marineros ay que andan a este uso. En Flandes, en el mes de enero,
-están todas las naos despechadas para volver a sus tierras, y en
-este mes, de raro sale que no haya algunos estirones de brysa ques
-cernosdeste y nornordeste. Estos vientos, a este tiempo, no vienen
-amorosos, salvo salvajes y frios y fasta peligrosos: la distançia del
-sol y la calidad de la tierra son cabsa que se enjendre esto. Estas
-brysas no son estábiles, bien que asy no yerren el tiempo: los que
-navegan con ellas son presonas que se ponen a ventura y lo más de las
-veçes llegan con la mano en los cabellos. A estos, sy la brisa les
-falta y les haze fuerza otro viento, ponense en los puertos de Franzia
-o Ingalterra, hasta que venga otra marea que puedan salyr de los
-puertos.
-
-La gente de la mar es cobdiziosa de dyneros y de volver a su casa, y
-todo lo aventuran syn esperar a ver quel tiempo sea firme. Cativo como
-estaba en cama, en otra tal ocasion dixe a Vuestras Alteças lo que pude
-de mayor seguridad desta navegazion, que era despues de ser el sol en
-Tauru, y renegar de fazer esta partida en la fuerza y más peligroso de
-ynvierno. Sy los vientos ayudan, muy corto es el tránsito, y non se
-debe de partir hasta tener buena certeza del viaje; y de acá se puede
-judgar dello, ques cuando se viere estar el çielo muy claro y salir el
-viento de la estrella de la tramotana y durar algunos dias, syempre en
-aquella alegria. Saben bien Vuestras Alteças lo que aconteszió el año
-de noventa y syete, cuando estaban en Burgos en tal congoxa por quel
-tiempo perseveraba crudo y se suçedian los estirones, que de enfadados
-se yban a Soria; y partida toda la corte un sabado, quedaron Vuestras
-Alteças para partir lunes de mañana; y a un çierto proposito, en
-aquella noche, en un escripto mio que envié a Vuestras Alteças, dezia:
-tal dia comenzó a ventar el viento; el otro dia no partirá la flota,
-aguardando sy el viento se afirme; partirá el miercoles, y el jueves o
-viernes será tant avant como la isla de Huict, y syno se meten en ella,
-serán en Laredo el lunes que viene, o la razon de la marineria es toda
-perdida. Este escripto mio, con el deseo de la venida de la Prinzesa,
-movió a Vuestras Alteças a mudar de proposito de no yr a Soria y
-espirmentar la opinion del marinero; y el lunes remaneszió sobre Laredo
-una nao que refusó de entrar en Huict, porque tenia pocos bastimentos.
-
-Muchos son los juizios y fueron syempre en la mar y en la tierra en
-semejantes casos, y agora han de ser muchos los que hayan de navegar a
-las yslas descubiertas; y sy el camino es ya conoszido, los que hayan
-de tractar y contractar, con la perfizion de los ystrumentos y el
-aparejar de las naos, habran mayor conoszimiento de las cosas y de las
-tierras y de los vientos y de las epocas mas convenybles para sus usos,
-y más espirenzia para la seguridad de sus presonas.
-
-La Sancta Trenydad guarde a Vuestras Alteças como deseo y menester
-habemos, con todos sus grandes estados y señoríos. De Granada, a seys
-de hebrero de mill y quinientos y dos años.
-
- .S.
- .S.A.S.
- X M Y
- Xpo Ferens.
-
-
-CARTA DE CRISTÓBAL COLÓN AL REVERENDO Y MUY DEVOTO PADRE FRAY D. GASPAR
-(GORRICIO), EN LAS CUEVAS DE SEVILLA[672].
-
- [672] Navarrete, _Colec. de los viajes_, etc., tomo I, pág.
- 322.
-
-Reverendo y muy devoto Padre: Si mi viaje fuera tan apropiado a la
-salud de mi persona y descanso de mi casa, como amuestra que haya
-de ber acrescentamiento de la Corona Real del Rey é de la Reina mis
-Señores, yo esperaría de vivir mas de cien gibileos. El tiempo no
-da lugar que yo escriba más largo. Yo espero que el portador sea
-persona de casa, que os dirá por palabra más que non se puede decir
-en mis papeles. También suplirá don Diego. Al Padre Prior y a todos
-los Religiosos pido por merced que se acuerden de mí en todas sus
-oraciones. Fecha en la isla de Janahica a 7 de julio de 1503.
-
-Para lo que V. R. mandaré.
-
- .S.
- .S.A.S.
- X M Y
- Xpo Ferens.
-
-
-A MI MUY CARO FIJO DON DIEGO COLÓN. EN LA CORTE[673].
-
- [673] Navarrete, _Col. de los viajes_, etc., tomo I, págs. 351
- y 352.
-
-Muy caro fijo: Diego Méndez partió de aquí lunes tres de este mes.
-Después de partido fablé con Amerigo Vespuchi, portador desta, el
-cual va allá llamado sobre cosas de navegación. El siempre tuvo deseo
-de me hacer placer: es mucho hombre de bien: sus trabajos no le han
-aprovechado tanto como la razón requiere. El va por mío y en mucho
-deseo de hacer cosa que redonde a mi bien, si a sus manos está. Yo non
-se de acá en que yo le emponga que a mí aproveche, porque non sé que
-sea lo que allá le quieren. El va determinado de hacer por mí todo lo
-que a él fuere posible. Ved allá en que puede aprovechar, y trabajad
-por ello, que él lo hará todo y fablará, y lo porná en obra; y sea todo
-secretamente porque non se haya dél sospecha. Yo, todo lo que se haya
-podido decir que toque a esto, se lo he dicho, y enformado de la paga
-que a mí se ha fecho y se haz. Esta carta sea para el Sr. Adelantado
-también, porque él vea en que puede aprovechar, y le avise dello. Crea
-Su Alteza que sus navíos fueron en lo mejor de las Indias y más rico:
-y si queda algo para saber más de lo dicho, yo lo satisfaré allá por
-palabra, porque es imposible a lo decir por escrito. Nuestro Señor te
-haya en su santa guardia.--Fecha en Sevilla a cinco de febrero (de
-1505).
-
-Tu padre que te ama más que a sí.
-
- .S.
- .S.A.S.
- X M Y
- Xpo Ferens.
-
-
-
-
-R
-
-
-CÉDULA ADVIRTIENDO AL OBISPO DE BADAXOZ, QUE LOS INDIOS QUE VENIAN EN
-LAS CARABELAS, SE VENDAN EN ANDALUCÍA; E QUE APRESURE BERNAL DE PISA LA
-SALIDA DE LAS OTRAS CARABELAS PARA LAS INDIAS[674].
-
- [674] _Archivo de Indias._--_Colec. de doc. inéd. relativos al
- descubrimiento_, etc., tomo XXX, páginas 331 y 332.
-
- 12 de abril de 1495.
- El Rey e la Reyna.
-
-Reverendo _in Cristo_ Padre Obispo: Dempues de aberos escripto e
-ymbiado el despacho que os ymbiamos sobre lo que toca a las quatro
-carabelas que Mandamos agora ymbiar a las Indias, rrescebimos vuestra
-letra con un correo, por lo qual Nos faceis saber la venida de las
-otras quatro carabelas de allá, de lo qual obimos muncho plascer;
-e porque esperamos la venida de Torres con las cartas que de allá
-trae, non podemos agora escrebiros acá en ello. Cerca de lo que Nos
-escrebisteis de los indios que vienen en las carabelas, paréscenos que
-se podran vender mexor en _Andalucía_ quen otra parte; debeislos facer
-vender como mexor os paresciere; y en la venida de Bernal de Pisa,
-debeis facer que se venga luego acá, e ymbiad algunas cosas que vengan
-con él para las traer a Nos.
-
-Cuanto a las quatro carabelas que vos escrebimos que ymbiáredes agora,
-paréscenos que por la nescesidad de manthenimientos que los questan en
-las Indias thienen, debeis dar muncha priesa en la partida dellas; e
-porque con el mensaxero que ayer partió vos escrebimos largo, non ay
-agora más que descir. De _Madrid_ a doce dias de abril de noventa e
-cinco. E vos encargamos que con estas quatro carabelas vaya Joan Aguado.
-
- (Está rrubricado e sellado)
-
-
-PROVISIÓN DE 30 DE OCTUBRE DE 1503[675].
-
- [675] Abbad y Lasierra, _Hist. de Puerto Rico_, pág. 29,
- nota.--Puerto Rico, 1866.
-
-Por una provisión dada en Segovia a 30 de octubre de 1503, la magnánima
-Isabel dió licencia para cautivar a los caribes y venderlos, así
-en Indias como en España y demás lugares que por bien tuviesen los
-traficantes. «Porque trayéndose a estas partes--decía la Provisión--é
-sirviéndose de ellos los cristianos, podrán ser más ligeramente
-convertidos é atraídos a nuestra santa fé católica.»
-
-
-ORDEN DE LOS REYES MANDANDO SE ENTREGAREN A JUAN DE LEZCANO CINCUENTA
-INDIOS PARA DISTRIBUIRLOS EN LAS GALERAS DE SU MANDO[676].
-
- [676] _Arch. de Simancas._--Conde Roselly de Lorgues,
- _Cristóbal Colón_, tom. III, págs. 889 y 890.
-
-El Rey é la Reina. Reverendo in Cristo padre obispo de Badajoz: porque
-para fornescer ciertas galeras que Juan de Lezcano, nuestro capitán en
-la nuestra armada, trae en nuestro servicio, habemos acordado de le
-mandar dar cincuenta indios, por ende Nos vos mandamos é encargamos que
-de los indios que vos ahí teneis, deis al dicho Juan de Lezcano ó a la
-persona quél con su carta por ellos enviare los dichos cincuenta indios
-que sean de edad de veinte fasta cuarenta años; é tomad su carta de
-pago ó de la persona quél por ellos enviase, nombrando en ella cuántos
-son los indios que así recibiere, é de qué edad cada uno, para que
-si los dichos indios hubieren de ser libres retorne al dicho Juan de
-Lezcano los que dellos toviere vivos, é si hobieren de ser cautivos, se
-les queden para en cuenta del sueldo quél dicho Juan de Lezcano hobiere
-de haber en la dicha armada, é se le descuente lo que en ellos montare,
-a los precios que cada uno dellos valieren, según la edad de cada uno
-dellos: fue fecha en la ciudad de Tortosa a trece de enero de noventa y
-seis años.--Yo el Rey, etc.
-
-
-CLÁUSULA DEL TESTAMENTO QUE HIZO FRAY BARTOLOMÉ DE LAS CASAS, OBISPO
-QUE FUÉ DE CHIAPA[677]
-
- [677] El 17 de marzo de 1564, hallándose en el Monasterio
- de Nuestra Señora de Atocha (Madrid), presentó al escribano
- Gaspar Testa dicho testamento escrito, cerrado y sellado.
-
-En el nombre de la Santísima Trinidad, Padre, é Hijo, y Espíritu Santo,
-un solo Dios verdadero: el obispo Fr. Bartolomé de las Casas, porque
-todo fiel cristiano debe dar testimonio de sí mismo al tiempo de su fin
-y muerte cuanto en sí fuere con la gracia de Dios, y en aquel paso tan
-peligroso ocurren muchos é grandes impedimentos, y por eso antes que en
-él me vea, digo que protesto morir y vivir lo que viviere en la santa
-fe católica de la Santísima Trinidad, Padre, y Hijo, y Espíritu Santo,
-creyendo é teniendo como creo y tengo todo aquello que cree y tiene
-la Santa Iglesia de Roma, y en esta fe y creencia protesto é afirmo
-que quiero vivir lo que me resta de la vida y hasta el fin della, que
-es la muerte inclusive, quiero en esta santa fe morir; é porque por
-la bondad y misericordia de Dios que tuvo por bien de elegirme por su
-ministro sin yo se lo merecer, para procurar y volver por aquellas
-universas gentes de las que llamamos Indias, poseedores y propietarios
-de aquellos reinos y tierras, sobre los agravios, males y daños nunca
-otros tales vistos ni oídos, que de nosotros los españoles han recibido
-contra toda razón é justicia, y por reducillos a su libertad prístina
-de que han sido despojados injustamente, y por librallos de la violenta
-muerte que todavía padecen, y perecen, como han perecido é despobládose
-por esta causa muchos millares de leguas de tierra, muchos dellos en
-mi presencia, y he trabajado en la corte de los reyes de Castilla,
-yendo y viniendo de las Indias a Castilla, y de Castilla a las Indias
-muchas veces, cerca de cincuenta años, desde el año de mil é quinientos
-y catorce, por solo Dios é por compasión de ver perecer tantas
-multitudes de hombres nacionales, domésticos, humildes, mansuetísimos y
-simplicísimos, y muy aparejados para recibir nuestra santa fe católica
-y toda moral doctrina y ser dotados de todas buenas costumbres, como
-Dios es testigo que otro interese nunca pretendí; por ende digo que
-tengo por cierto y lo creo así, porque creo y estimo que así lo terná
-la Santa Romana Iglesia, regla y mesura de nuestro creer, que cuanto se
-ha cometido por los españoles contra aquellas gentes, robos é muertes
-y usurpaciones de sus estados y señoríos de los naturales reyes y
-señores, tierras é reinos, y otros infinitos bienes con tal malditas
-crueldades, ha sido contra la ley rectísima inmaculada de Jesucristo
-y contra toda razón natural, é en grandísima infamia del nombre de
-Jesucristo y su religión cristiana, y en total impedimento de la fe,
-y en daños irreparables de las ánimas é cuerpos de aquellas inocentes
-gentes; é creo que por estas impías y celerosas é ignominiosas obras,
-tan injusta, tiránica y barbáricamente hechos en ellas y contra
-ellas, Dios ha de derramar sobre España su furor é ira, porque toda
-ella ha comunicado é participado poco que mucho en las sangrientas
-riquezas robadas y tan usurpadas y mal habidas, y con tantos estragos é
-acabamientos de aquellas gentes, si gran penitencia no hiciere, y temo
-que tarde ó nunca la hará, porque la ceguedad que Dios por nuestros
-pecados ha permitido en grandes y chicos, y mayormente en los que se
-arrean ó tienen nombre de discretos y sabios, y presumen de mandar
-el mundo por los pecados de ellos, y generalmente de toda ella; aun
-está, digo, esta obscuridad de los entendimientos tan reciente que
-desde setenta años que há que se comenzaron a escandalizar, robar é
-matar y extirpar aquellas naciones, no sea ya desta hoy advertido que
-tantos escándalos y infamias de nuestra santa fe, tantos robos, tantas
-injusticias, tantos estragos, tantas matanzas, tantos cautiverios,
-tantas usurpaciones de estados é señoríos ajenos, y finalmente
-tan universales asolaciones é despoblaciones hayan sido pecados y
-grandísimas injusticias.--_El obispo Fr. Bartolomé de las Casas._
-
-
-REPRESENTACIÓN DE FRAY BARTOLOMÉ DE LAS CASAS AL CONSEJO ACERCA DE LOS
-INDIOS DE GUATEMALA[678].
-
- [678] _Colec. de dóc. inéd._, etc., tomo VII, págs. 162-167.
-
-... «Otro intolerable agravio y daño padecen las gentes de las
-provincias de Guatemala y su distrito, y en toda la Nueva España, y así
-debe ser en las otras partes; y éste es el repartimiento ó perneamiento
-de los indios que se hace para que se vayan a alquilar y trabajar en
-las haciendas de los españoles. Vienen los indios de diez leguas a
-la ciudad ó al pueblo, métenlos en un corral como si fuesen carneros
-ó otras bestias, y allí un alguacil reparte a un español tantos, y a
-otros tantos. Aquél los toma de los cabellos violentamente y los lleva,
-como si llevara una bestia, y en llegando a su casa, quítale la manta
-que trae con que se cubre, y déjale en cueros, diciendo que porque no
-se le huya. Tiénelo en los trabajos que quiere ponerlo sin dalle de
-comer, durmiendo en un portal, muerto de frío, etc.»[679].
-
- [679] _Colec. de doc. inéd., etc._, tomo VII, pág. 105.
-
-
-REMEDIOS PARA LAS ISLAS ESPAÑOLA, CUBA, SANT JUAN Y JAMAICA, SEGÚN FRAY
-BARTOLOMÉ DE LAS CASAS[680].
-
- [680] Págs. 106-109.
-
-... «En cuanto a los indios, porque están muy destruídos y muy flacos
-y muy pocos, que de un cuento y cient mil ánimas que había en la Isla
-Española, no han dejado los cristianos sino ocho ó nueve mil, que
-todos los han muerto, es necesario que al presente los dejen holgar
-y recrearse de los trabajos incomparables pasados y tomar algunas
-fuerzas...»
-
-
-CARTA DE GONZALO FERNÁNDEZ DE OVIEDO AL EMPERADOR, SOBRE LAS
-DISIDENCIAS ENTRE PIZARRO Y ALMAGRO (25 DE OCTUBRE DE 1537)[681].
-
- [681] _Colec. de doc. inéd. referentes al descubrimiento,
- conquista y colonización en América y Oceanía_, tomo III,
- págs. 64-70.
-
-Dícese en dicha carta lo siguiente: «Por cierto, muy bien es que el oro
-se les quite (a los indios) y se lleve a España, porque mijor estará en
-poder de hombres que no de bestias...»
-
-
-PLATA QUE SE HA TRAÍDO DE LAS INDIAS, SEGÚN PINELO[682].
-
- [682] _Colec. de doc. inéd. relativos al descubrimiento_,
- etc., tomo VIII, pág. 53.
-
-Acerca de la plata--pues el oro, perlas y piedras preciosas, no se
-puede contar--que ha venido de las Indias a España, Antonio de León
-Pinelo, licenciado y relator del Supremo y Real Consejo de Indias, en
-su libro _Del Paraíso en el Nuevo Mundo_, libro III, que son más de
-tres mil y doscientos y cuarenta millones de pesos de ocho reales; y
-por cuenta aritmética, suponiendo que haya dos mil leguas desde las
-Indias a España, «se podía hacer un camino cubierto de barras de plata,
-de cuatro dedos de grueso y de catorce varas de ancho, con sólo la
-plata que han dado las Indias.»
-
-
-REAL CÉDULA DEL 18 DE FEBRERO DE 1549[683].
-
- [683] _Cedulario índico_, tomo X, núm. 562, págs. 330 y 330 v.ª
-
-Dióse Real Cédula, desde Valladolid, con fecha 18 de febrero de 1549,
-firmada por Maximiliano y la Princesa, mandando que no se dejase pasar
-a las Indias ninguna persona casada como no fuera en compañía de su
-mujer.
-
-
-REAL CÉDULA DEL 16 DE JULIO DE 1550[684].
-
- [684] _Archivo histórico nacional._--_Cedulario índico de
- Ayala_, letra E, núm. 16.
-
-«Noticioso S. M. que a causa de averse encarecido los (esclavos) de
-Guinea é islas de Cabo Verde, se llevaban a Indias de las de Cerdeña,
-Mallorca, Menorca y otras partes de Levante, de los quales muchos
-eran de casta de Moros, y de grande inconveniente en tierra en que
-se empezaba a plantar la fee: Mandó a oficiales R^s de Sevilla no
-permitiesen pasar Negros de Levante, ni los que, aunque fuesen de
-Guinea, se huviesen criado con Moriscos. Véase tomo 16 de Reales
-Cédulas, fol. 396 b.º, núm. 673.»
-
-
-CAPÍTULO DE ORDENANZA DE 19 DE NOVIEMBRE DE 1551[685].
-
- [685] _Arch. hist. nac._--_Cedulario índico_, tomo XI, núm.
- 43, págs. 29 v.ª y 30.
-
-Otrosí, vista la desorden que en esa ciudad y sus términos ha habido
-y hay en los negros y negras, así libres como esclavos, de servirse
-de indios é indias muy sueltamente, y aun muchos de ellos las tienen
-por mancevas y las tratan mal y tienen opresas, y para remediar lo
-susodicho ordenaron y mandaron que ningun negro ni negra de aquí
-adelante de qualquier calidad y condición que sea, sea osado de tener
-y servirse de indio ni india en esa ciudad ni sus términos, sopena al
-negro que fuere allado tener india y servirse della le sea cortada su
-Naptura, y si sirviese de indio le sean dados 100 azotes públicamente,
-y si fuere esclava, por la primera vez le sean dados 100 azotes, y
-por la segunda cortadas las orejas, y si fuere libre, por la primera
-vez le sean dados 100 azotes y por la segunda destierro perpetuo de
-sus Reinos, y mas tenga el Alguacil ó persona en denunciar de lo suso
-derecho 10 pesos de pena, los quales le serán pagados de qualesquier
-bienes que se hallasen de los dichos negros ó negras, ó de gastos de
-justicia no se les hallando bienes, y porque lo contenido en esta
-Ordenanza haya más cumplimento ordenaron y mandaron que los tales
-señores de los tales esclavos y esclavas no consientan ni den lugar a
-que los tales esclavos tengan indias ni se sirvan dellas, y tengan muy
-gran cuidado de que así se haga, so pena de 100 pesos y que no puedan
-decir ni alegar que no lo saben ni que vino a su noticia.»
-
-
-
-
-S
-
-
- Sr. D. Juan Ortega Rubio.
-
- Bilbao 29 de Julio de 1886.
-
-Muy Sr. mío y de toda mi consideración y aprecio: He recorrido
-atentamente la obra de Canesi con el objeto de desempeñar cumplidamente
-el encargo que en su atenta carta me hizo V. hace días, sintiendo mucho
-no poder darle más noticias que las que van por separado sobre los
-puntos a que V. se refería. Muy poco es, como verá V., lo que dice de
-Colón Canesi; de Cervantes no hace mención siquiera; pero lo que más
-me extraña es que nada diga de los sucesos de los luteranos, movido,
-sin duda, a callarlos de algunos escrúpulos nacidos de temores o
-preocupaciones religiosas.
-
-Deseando poder complacer a V. de nuevo en cualquier otra ocasión queda
-de V. affmo. s. s. q. b. s. m.,
-
- FIDEL DE SAGARMINAGA.
-
-
-Canesi.--_Historia de Valladolid._--Libro V, cap. I.
-
-Por horden de los Reyes se dió también principio aquel año al feliz
-descubrimiento de las Indias Occidentales por Christoval Colombo,
-que en lengua castellana decimos Colón, Cavallero genovés, ilustre
-progenitor de los Duques de Veragua, Marqueses de Jamaica; este, pues,
-argonauta insigne salió de Valladolid a esta conquista, y guiado de
-los papeles que le dexó en la isla de la Madera Rodrigo Faleyro,
-peritíssimo Marinero y gran cosmógrafo portugués, se dió a la vela
-viernes al amanecer tres de Agosto, acompañado de noventa compañeros
-(algunos dicen ciento y veinte) en tres Navíos del puerto de Palos
-de Moguer, junto a la costa del Algarve, aprestados con sólos diez y
-seis ó diez y siete mil ducados. (Aquí sigue una breve descripción
-del descubrimiento de América, que nada de particular ofrece, y luego
-refiriéndose a la residencia de Colón en Valladolid, que es lo que
-importa, dice lo siguiente): Diré algo de lo mucho que de él nos
-dexaron los Escriptores de aquellos tiempos, pues vivo y difunto honró
-esta Ciudad de Valladolid empeñado ya en sembrar al Cielo de almas, y
-con esta idea volvió a proseguir con infatigable celo el adelantamiento
-de su conquista, descubriendo tierras incógnitas, acompañado de su
-hermano D. Bartholomé y de mucha más gente que la primera vez, y
-lleno de triumphos se restituió a España, mereciendo que los Reyes le
-nombrasen por Almirante mayor, Virrey y Capitán general de las Indias
-por él descubiertas y por descubrir para él y los sucesores en su casa
-y Estado; y casó con D.ª Phelipa Muniz de Melo, Portuguesa de nación,
-y estando en Valladolid hizo Cobdicilo a diez y nueve de Mayo de mil
-quinientos seis, ante Pedro de Hinojedo, Escribano de Cámara de los
-Catholicos Reyes, que le dieron facultad para fundar el mayorazgo de
-su casa el año de mil quatrocientos y noventa y siete, y el título de
-Duque de Veraguas el de mil y quinientos seis, en que murió a veinte y
-seis de Mayo (algunos dicen a seis) en Valladolid, y sus huesos fueron
-trasladados a las Cuevas de Sevilla, donde se lee un Epitafio que
-traducido en el castellano idioma dice así en esta Octava.
-
- Este poco compás que ves encierra
- aquel varón que dió tan alto vuelo,
- que no se contentó con nuestro suelo
- y por darnos un nuevo se destierra;
- dió riquezas inmensas a la tierra,
- innumerables ánimas al Cielo,
- halló donde plantar divinas leyes
- y prósperas Provincias a sus Reyes.
-
-
-
-
-T
-
-
-LOS PLEITOS DE D. DIEGO Y DE D. LUIS COLÓN[686].
-
- [686] Duraron las negociaciones desde fin de enero hasta el 17
- de abril de 1492. Esta fecha llevan las _Capitulaciones_.
-
-Cristóbal Colón, antes de su muerte, para asegurarse de sus derechos
-como Almirante de las Indias, consultó a un letrado, el cual dió su
-opinión, después de estudiar las Capitulaciones de Santa Fe y todos los
-privilegios y mercedes concedidos por los reyes.
-
-Dijo el letrado, «sin que en esto pueda haber engaño ni yerro», que a
-Don Cristóbal Colón pertenecían el tercio, el décimo y el octavo que
-produjesen las Indias descubiertas y por descubrir, esto es, un 55,80
-por 100, además de las ventajas de justicia, oficios, nombramientos,
-etc.
-
-Aceptó el Almirante el dictamen, y así lo consignó en su testamento.
-
-A la muerte de Colón, su hijo y heredero D. Diego, fundándose en la
-citada consulta, hizo las correspondientes reclamaciones, que dieron
-lugar a pleitos, los cuales duraron muchos años.
-
-En una petición sin fecha, que conservamos, suplica D. Diego que se
-le tenga por virrey y gobernador perpetuo de las Islas y Tierra Firme
-descubiertas y por descubrir, que se le entregue la gobernación de la
-isla de San Juan y de las provincias de Veragua y Urabá, que se le
-señale y libre salario como tal Almirante y virrey gobernador, que
-se le dé y pague gente armada para su guarda, que no intervengan los
-oficiales de la Casa de Contratación en los negocios de Indias sin el
-concurso de la persona o personas que el Almirante designe, que se le
-entregue el diezmo de cuanto produjeron las citadas Indias, etcétera.
-
-Aunque la petición se ajustaba casi por completo a las Capitulaciones
-de Santa Fe, otorgar aquélla y reconocer la validez de las últimas,
-equivalía a enajenar para siempre la soberanía de todos los países
-descubiertos y por descubrir. Era evidente que D. Diego daba un
-alcance a las citadas Capitulaciones que los reyes no les dieron al
-estipularlas en el convenio de Santa Fe. Además, ¿podía la Corona, en
-nuestro sistema actual de legislación, otorgar tales mercedes?
-
-Contestóse al Almirante que, según una ley dada en las Cortes de Toledo
-de 1480, no podía darse oficio alguno de justicia con carácter de
-perpetuidad, añadiendo que los dados anteriormente en esa forma debían
-entenderse otorgados de por vida; de modo que, aun en el caso de que
-los cargos concedidos a Colón lo hubiesen sido perpétuamente, por la
-ley dicha la concesión debía entenderse como hecha de por vida. Negada,
-pues, la petición principal, debían negarse todas las demás que de ella
-arrancaban.
-
-A pesar de la negativa, merced a las gestiones que hicieron a su favor
-el duque de Alba[687], Rodríguez de Fonseca y el secretario Conchillos,
-se dispuso, por Real Cédula de 9 de agosto de 1508, que D. Diego
-marchara a las Indias y entendiese en la gobernación de ellas, «sin
-perjuicio del derecho de ninguna de las partes», y, aunque así lo hizo,
-en 9 de diciembre del mismo año otorgó poder a Juan de la Peña, criado
-y factor del dicho duque, para que le representase ante los tribunales
-e hiciere las diligencias necesarias en favor de sus intereses.
-
- [687] El Almirante hubo de contraer matrimonio con una hija
- del duque de Alba.
-
-El nombramiento de gobernador, hecho a favor de Don Diego, se hizo con
-arreglo a la Real Provisión de 29 de septiembre de 1509, esto es, con
-ciertas facultades y por el tiempo que la voluntad real fuere; pero el
-Almirante insistió en que se le nombrase virrey y gobernador perpetuo
-de las Indias descubiertas y por descubrir. A ello se opuso el fiscal,
-sosteniendo que en el segundo capítulo de los otorgados en Santa Fe el
-17 de abril de 1492 se concedió el título de gobernador y virrey de las
-islas y Tierra Firme que se descubriesen a D. Cristóbal Colón; pero
-sólo a él y no a sus herederos, añadiendo que vacaron dichos oficios a
-la muerte del primer Almirante «y aun en su vida por deméritos y por
-usar mal de la merced que le fué fecha, y pasar a más de lo que le fué
-dado.»
-
-Si examinando el texto de las Capitulaciones el fiscal estaba en lo
-cierto, don Diego presentó los traslados de dos privilegios: uno, de
-23 de abril de 1492 confirmando lo capitulado en Santa Fe, y otro, de
-30 de abril del mismo año, en el cual, al conceder a D. Cristóbal el
-uso de los mencionados títulos, se dice lo siguiente: «Seades nuestro
-almyrante e visorrey e governador en ellas e vos podades dende en
-adelante llamar e yntitular don e almirante e visorrey e governador
-dellas, et assy vuestros hijos e sucesores en el dicho oficio et cargo
-se puedan llamar e yntitular don e almyrante e visorrey e governador
-dellas.»
-
-Estimó el fiscal que el último privilegio no alteraba las
-Capitulaciones, ni podía alterarlas; pero, dado que se entendiese como
-quería D Diego, resultaba contrario a las leyes. Replicó el Almirante.
-
-El 5 de mayo de 1511 el Consejo Real, formado por los doctores
-Carvajal, Palacios Rubios y Cabrero, y los licenciados Zapata,
-Muxica, Santiago, Aguirre y Sosa firmaron la declaración o sentencia
-que a continuación copiamos: «1.º Que al Almirante y sus sucesores
-pertenecían la gobernación y administración de justicia, en nombre
-de los reyes, así de la Isla Española como de las otras islas que
-el Almirante D. Cristóbal Colón, su padre, descubrió en aquellos
-mares, y la de aquellas islas que por industria del dicho su padre
-se descubrieron, con título de virrey de juro y heredad para siempre
-jamás, para que por sí y sus tenientes y oficiales de justicia,
-conforme a sus privilegios, pudiesen ejercer y administrar la
-jurisdicción civil y criminal de las dichas islas, cómo y de la
-manera que los otros gobernadores y virreyes la usan y pueden y deben
-usar en los límites de su jurisdicción. 2.º Que la décima del oro y
-demás cosas pertenecía al Almirante D. Diego y a sus sucesores de
-juro y heredad, ahora y para siempre. 3.º Que no pertenecía parte
-ni cosa alguna al Almirante D. Diego y sus sucesores de los diezmos
-eclesiásticos. 4.º Que de las penas que pertenecían a la Cámara de sus
-Altezas no correspondía parte alguna al Almirante ni a sus sucesores,
-pero que pertenecían al Almirante y a sus oficiales las penas que
-por las leyes correspondían a las justicias y jueces. 5.º Que las
-apelaciones interpuestas de los alcaldes por elección o nombramiento
-de los Consejos, fuesen primeramente al Almirante y a sus tenientes y
-de ellos fuesen a sus Altezas y a sus Audiencias. 6.º Que sus Altezas
-podían poner en las islas jueces que conociesen de las apelaciones.
-7.º Que también pertenecía a sus Altezas el nombramiento de regidores
-y jurados, fieles y procuradores y otros oficios de gobernación de
-dichas islas que deben ser perpetuos. 8.º Que la provisión de las
-escribanías pertenecía a sus Altezas, excepto las del juzgado del
-Almirante, que pertenecía a éste; pero debiendo poner notarios o
-escribanos de sus Altezas. 9.º Que sus Altezas podían mandar, cuando lo
-juzgasen conveniente, tomar residencia al Almirante y a sus oficiales,
-conforme a las leyes del reino. Y 10. Que a sus Altezas, y a quien su
-poder tuviese, y no al Almirante, pertenecía el repartimiento de los
-indios»[688].
-
- [688] Becker y González, _Los pleitos de Colón_, págs. 210 y
- 211, en la _Historia del Mundo_, publicada por la Universidad
- de Cambridge, tomo XXIII.
-
-Aprobóse la sentencia por Real provisión el 17 de julio del mismo año,
-y aunque el fiscal Pero Ruiz interpuso súplica, se confirmó aquélla por
-Real cédula de 5 de noviembre.
-
-Tenaz D. Diego, volvió a continuar sus pleitos, pues con fecha 3 de
-enero de 1512 Juan de la Peña presentó un escrito para que se declarase
-que el Almirante no estaba obligado a hacer residencia, que los jueces
-nombrados por la Corona sólo podrían conocer en grado de apelación,
-que se declarase pertenecerle la gobernación del Darién y que se le
-autorizara para tomar en el repartimiento los indios que necesitase
-para su grangería. Se opuso el fiscal a estas pretensiones, replicó
-Peña en nombre del Almirante, acordando el Consejo que su Alteza
-proveería respecto a la residencia y que se recibiese el pleito a
-prueba por término de ciento veinte días--que luego se amplió hasta un
-año--lo relativo a la gobernación de Darién.
-
-En tanto que probaba D. Diego con las declaraciones de 39 testigos cómo
-su padre había descubierto el Darién, formuló en 29 de diciembre de
-1512 una protesta contra la sentencia dada en Sevilla el año anterior
-por el Consejo Real.
-
-Continuaron los pedimentos y réplicas, llegando el atrevimiento del
-Almirante a «consignar en un memorial de agravios que contenía 42
-capítulos, que le correspondía el gobierno absoluto, provisión de
-oficios, administración de justicia y percepción de rentas en la
-tierra extendida de polo a polo al Occidente de la línea trazada
-por el pontífice Alejandro VI, a las islas del Pacífico, _y a más,
-si más se descubriese_, sentando que no le alcanzaba el precepto
-legal de dar residencia de sus actos. Añadió en dichos documentos
-que los reyes de Castilla no tenían facultad para entender en el
-repartimiento de indios, ni para establecer tributos de cualquiera
-especie que fueran, toda vez que habrían de afectar al décimo y octavo
-de productos, pertenecientes al Almirantazgo por las Capitulaciones de
-Santa Fe, y afirmó, en fin, su derecho a percibir parte de los diezmos
-eclesiásticos y de las penas de Cámara, y a nombrar, no solamente los
-consejos de los pueblos, sino los capitanes de los navíos que fueran a
-las Indias»[689].
-
- [689] Becker y González, _Los pleitos de Colón_, pág. 212,
- en la _Historia del Mundo_, publicada por la Universidad de
- Cambridge, tomo XXIII.
-
-Sin embargo de peticiones tan exageradas y hasta imprudentes,
-continuaron las pruebas de testigos. Volvió a insistir el 15 de
-diciembre de 1515 en un nuevo memorial de agravios, con otros 42
-capítulos, recayendo sentencia, dada en la Coruña el 17 de mayo de
-1520. En dicha sentencia se disponía cómo habían de proveerse los
-oficios en Indias; se declaró que el Almirante tenía derecho de
-gobernador y virrey en todas las islas que su padre descubrió o por
-su industria se descubrieron; se dispuso que se guardase lo acordado
-é determinado acerca de los indios libres; se hizo constar que el
-Rey podía nombrar comisarios que procediesen contra el Almirante,
-bien que el proceso se había de remitir al Consejo Real para que
-administrasen justicia; se ordenó que no se tomase residencia al
-Almirante sino en ciertos casos, pero el Rey podía mandar que se
-tomase residencia a los jueces nombrados por el Almirante; se concedió
-permiso al dicho Almirante para nombrar un representante suyo en la
-casa de Contratación; y, por último, se consignó que al Almirante
-correspondía la décima parte de los productos de las Indias, excepto el
-almojarifazgo y otros servicios.
-
-Con la misma fecha de la sentencia se dictó Real Cédula ordenando
-a Miguel de Pasamonte, tesorero de la Isla Española, que entregase
-anualmente 376.000 maravedises al Almirante, «para su ayuda de costa,
-en alguna enmyenda y remuneración de lo mucho que a gastado después
-que vino de las yndias andando en nuestra corte y servicio e en
-equivalencia de lo que llevava a causa de la gente que se le solía
-librar.»
-
-Apeló don Diego de la sentencia el 23 de agosto de 1520, y como se
-opusiese el fiscal, en 24 de abril de 1524 solicitó que se mandasen
-buscar y traer los procesos incoados el 1500 y 1501, «por los quales
-constó e pareció que de fecho e contra derecho el almyrante don
-cristóbal colón ynjustamente hizo ahorcar e matar a ciertos ombres en
-la ysla española e les tomó sus bienes, de cuya causa el Rey e Reina
-católicos, de gloriosa memoria, se movieron a le mandar venyr a esta
-corte detenydo e le quitaron los oficios de visorrey e gobernador.»
-
-Cada vez más intransigente, Don Diego quiso oponerse a las pretensiones
-de Hernán Cortés y Diego Velázquez, alegando que la gobernación
-de Yucatán le pertenecía. ¿No era un absurdo creer que por las
-Capitulaciones de Santa Fe todo lo que se descubriese debía convertirse
-en feudo de la familia de Colón?
-
-Habiendo muerto Don Diego, su viuda, doña María de Toledo, continuó
-los pleitos en nombre de su hijo Don Luis, apoyada por su cuñado Don
-Fernando y por su padre el comendador mayor de León. Después de
-muchos incidentes, Doña María, _la desdichada virreina_, como ella se
-intitulaba, logró que el mismo Don Hernando de Toledo se personase en
-el pleito, consiguiendo que el 25 de junio de 1527 se declarasen nulas
-las sentencias dadas en Sevilla y la Coruña; a su vez se mandaba que
-se vieran y fallaran de nuevo los autos. Hasta el 27 de agosto de 1534
-no se dictó sentencia, la cual constaba de 33 capítulos; en ella se
-reconocía una vez más a los herederos de Cristóbal Colón el derecho
-al almirantazgo de Indias, extendiéndose su gobierno al Darién, con
-facultad de poner en éste un teniente; mas se le negaba derecho a la
-décima del impuesto de almojarifazgo y a parte alguna de los diezmos
-eclesiásticos.
-
-Vese con toda claridad que los Colones veían premiados sus esfuerzos;
-pero cuanto más se les concedía, mayores eran sus ambiciones; así que
-tampoco se dieron por satisfechos con el último fallo. Tanto molestó
-esta conducta al fiscal Villalobos, que formuló un alegato, queriendo
-demostrar que las Indias se descubrieron, no por industria de Colón,
-sino por la de Martín Alonso Pinzón y otros marinos. Sostuvo, del
-mismo modo, que los reyes otorgaron mercedes y privilegios a Colón,
-creyéndole descubridor. Terminaba afirmando que la mitad de las honras
-y provechos correspondían al dicho Pinzón, según el convenio celebrado
-por ambos marinos antes de emprender el viaje. El Consejo estimó
-impertinente el alegato, y, con fecha 18 de agosto de 1535, dictó nueva
-sentencia, reconociendo a los sucesores del Descubridor del Nuevo
-Mundo el derecho de disfrutar perpétuamente los oficios de virrey y
-gobernador en la Isla Española y adyacentes, en las provincias de Paria
-y de Veragua, en Tierra Firme; también percibirían la décima de las
-rentas reales.
-
-Los defensores de Don Luis Colón, tercer Almirante, volvieron a
-interponer nueva apelación, y tacharon de injusta la anterior sentencia.
-
-Lejos de imponer a los tenaces litigantes perpetuo silencio, como por
-el matrimonio de D. Diego Colón con Doña María de Toledo, el Almirante
-de Indias se había emparentado con las casas más poderosas de la
-nobleza, se pensó acabar los litigios mediante una transacción. Se
-ofreció al Almirante el territorio comprendido entre el Cabo de Gracias
-a Dios y Puerto Bello, y los islotes adyacentes, con título de Duque
-o Marqués. Vínose al fin a un acuerdo, encargándose Fray García de
-Loaysa, Cardenal de Santa Susana, Obispo de Sigüenza, Presidente de
-Indias y Comisario general de la Santa Cruzada, y el Doctor Gaspar de
-Montoya, del Consejo de Castilla, de dictar un laudo arbitral, como
-así hicieron el 28 de junio de 1536. Por él D. Luis Colón y sucesores
-conservarían el título de Almirante de Indias con diez mil ducados de
-renta en ellas, la isla de Jamaica, con título de Duque o Marqués, 25
-leguas cuadradas en Veragua con jurisdicción civil y criminal, y otras
-preeminencias y rentas para las hijas de D. Diego Colón.
-
-Don Luis no rechazó la sentencia, si bien se consideró perjudicado y
-logró, por decisión del Consejo, que el Emperador confirmó por Cédula
-de 6 de septiembre, que se mejorasen las condiciones de la mencionada
-sentencia. Luego, por otra Cédula de 8 de noviembre, se dió a Doña
-María de Toledo la cantidad de cuatro mil ducados en oro, pagados por
-las Cajas de Puerto Rico.
-
-El testarudo D. Luis volvió a sus reclamaciones, y el pacientísimo
-Emperador, para terminar de una vez para siempre, consintió nuevo
-juicio arbitral, que decidieron el dicho Cardenal Loaysa y D. Francisco
-de los Cobos, Comendador Mayor de León, en laudo de 5 de febrero de
-1540.
-
-Por último, D. Luis volvió a provocar nuevos incidentes, que terminaron
-cuando la muerte arrebató la vida del tercer Almirante de Indias.
-
-«Esta rápida exposición de los hechos--escribe el Sr. Becker
-González--basta para destruir la leyenda de la ingratitud de España
-con el descubridor y con sus sucesores. Se les dió alta posición
-política y social, pingües rentas, grandes posesiones territoriales y
-títulos honoríficos, y lograron enlazarse con una de las principales
-familias de la nobleza. ¿A qué más se les considera con derecho, y
-que más podían pretender? ¿Qué más ha hecho nación alguna por sus
-descubridores, por sus navegantes y por sus conquistadores? ¿Quién
-no recuerda cómo Inglaterra trató a Raleigh, a Clive y a Hastings, y
-Francia, a Dupleix y a Lally?»[690].
-
- [690] Obra citada, pág. 217.
-
-
-
-
-U
-
-
-COMPROMISO DE MAYORAZGO Y DE TESTAMENTO[691].
-
- [691] _Archivo de Indias._--_Colec. de doc. inéd._, tomo XXX,
- págs. 481-500.
-
-En virtud de real autorización del 23 de abril de 1497 hizo una
-institución de mayorazgo el 22 de febrero de 1498. El mismo Colón dijo
-cinco años después que había fundado aquel mayorazgo al objeto de que
-fuera al mayor provecho para su alma, para el servicio de Dios, para
-su honra y la de sus sucesores. Este documento es de importancia suma
-para la historia de Cristóbal Colón. El mismo Almirante dice: «Que
-siendo yo nacido en _Génova_, les vine a servir (a sus Altezas) aquí
-en Castilla...» Más adelante añade: «Mando al dicho D. Diego (su hijo
-primogénito) o a quien poseyere el dicho mayorazgo, que procure e se
-trabaxe siempre por la honrra e bienes e acrescentamiento de la cibdad
-de _Génova_, e ponga todas sus fuerzas e bienes a defender e alimentar
-el bien e honrra de la República della, non yendo contra el servicio
-de la Iglesia de Dios, e alto Estado del Rey o de la Reyna Nuestros
-Señores e de sus subcesores.»
-
-El carácter del mayorazgo es eminentemente religioso. Manda a sus
-descendientes que preparen los medios de rescatar el Santo Sepulcro,
-de mantener la integridad del poder temporal del Papa, de pagar el
-diezmo a Dios en sus pobres, de establecer un hospital para socorrer
-a los pobres, de fundar un seminario de misiones extranjeras para la
-conversión de los pueblos idólatras y de erigir una iglesia en honra de
-la Inmaculada Concepción. Todo ello se haría bajo la dirección del Sumo
-Pontífice, y mediante la aprobación lo mismo del Papa que de los Reyes
-Católicos.
-
-
- (APÓCRIFO Y SUPUESTO)
-
-TESTAMENTO MILITAR DEL ALMIRANTE D. CRISTÓBAL COLÓN[692].
-
- [692] Ibidem, pág. 501.
-
- Valladolid 4 de mayo de 1506.
-
-Habiéndome honrado con un devotísimo Memorial de preces el Sumo
-Pontífice Alejandro VI, dándome un gran consuelo en mi cabtividad,
-en mis batallas e adversidades, quiero que dempues de mi muerte, se
-entregue por memoria a mi amantísima Patria la República de _Génova_,
-e por los beneficios rrescebidos en esta Cibdad, es mi voluntad, que
-funde en ella un nuevo Hospital de mis rrentas heredadas en _Italia_,
-e para la mejor sustentación de los pobres en mi Patria, faltando
-mi línea masculina, declaro e substituyo en mi Almirantazgo de las
-_Indias_, e sus anexidades, por subcesora, a la misma República de San
-Xorge.
-
-Dado en Valladolid a quatro de mayo de mil e quinientos e seys años.
-(Está sellado y firmado).
-
-
-
-
-X
-
-
-CARTA DE AMERRIGO VESPUCCI AL CARDENAL ARZOBISPO DE TOLEDO (JIMÉNEZ
-DE CISNEROS), DÁNDOLE SU PARECER SOBRE LAS MERCANCÍAS QUE HUBIERAN DE
-LLEVARSE A LAS ISLAS ANTILLAS[693].
-
- [693] _Cartas de Indias_, págs. 11-13. Madrid, 1877.
-
-Muy reverendo é magnífico señor: Tengo, pues, de agradezer la confianza
-que debo a vuestra reverendísima señoría, que non dexaré de dezirle my
-pareszer, syn que me mueva ynterese alguno, aunque non oviere gana de
-hablar dello; ya que agora he de responder sobre lo que háse de llevar
-a las yslas, sy es bien que vaya por una mano y que Su Alteza lleve el
-provecho, segun que lo haze el rey de Portugal en lo de la Mina de Oro,
-ó sea, como creo aver entendido ser la manera de pensar de Su Alteza,
-que cada uno tenga lybertad de yr i llevar lo que quisyere.
-
-Yo hallo grande diferenzia del tracto del rey de Portugal a este dacá,
-por quel uno es enviar a tierra de moros i a un solo lugar una ó dos
-mercaderias apreziadas a zierto prezio, y de aquellas le responde los
-fatores que allá tiene, con el valor del mismo prezio ó con la ropa;
-y acá es al contrario, porque lo que se ha de llevar a las yslas es
-diversidad de todas cosas que las personas puedan aver menester, asy
-de vestyr como vestidos y muchas cosas nezesarias para edifyzios i
-grangerias, que no tienen quenta ny razon; de manera, que yo averia por
-muy dificoltoso i casy imposyble que Su Alteza lo pueda mandar hazer
-desta manera, en espezial que muchas de las cosas que son menester para
-las yslas, cumple más llevarlas de otras partes que destas, asy como
-de las yslas de Canaria y las de Portugal, de las quales sacan ganados
-y vituallas y otras cosas nezesarias; i para cosa seria menester un
-fator, i ay muchas dellas de que non se podria dar quenta, porque
-dellas se comen, dellas se dañan y otras se pierden; y desta causa, a
-my ver, non se podria llevar este negozio por la dicha manera, i sy en
-espirienzia lo pusyere, el tiempo doy por testygo.
-
-Syempre que Su Alteza tenga algun provecho en la entrada de las ropas
-que a las yslas se llevaren syn cuidado ny costa, ocurreme uno de dos
-camynos: el uno, poner un zierto derecho en todo lo que a las yslas se
-llevase, qual a Su Alteza paresziere, i que cada uno pudiese libremente
-yr i llevar lo que quisyere; el otro, es encargar esta negoziacion a
-mercaderes que repartiesen el provecho con Su Alteza i forneziesen todo
-lo que fuese menester, sin que Su Alteza toviese dello cuidado. I en
-esta tal companya seria de tener esta orden: que toviese en las dichas
-yslas cargo de entender en el reszibir i vender de las ropas que allá
-se enviaren el thesorero de Su Alteza, en companya del fator de los
-mercaderes, tenyendo cada uno dellos su libro en que, por dos manos, se
-asentase todo lo que se vendiese.
-
-Y de todas las ropas que se enviasen en cada navio, fuese la quenta de
-lo oviesen costado, firmada del mercader y del thesorero, o bien de
-otro factor que Su Alteza deputado a estar en Sevilla o en Cadiz, para
-que, segun aquella, pudiesen en las yslas soldar quenta de todo lo que
-llevare cada navio sobre sy, i tomar cada uno su parte de la gananzia,
-entregandose el mercader del costo de la ropa con costa y fletes,
-porque desta manera averia orden y conzierto, ny podria aver fraude ny
-engaño alguno; i para las cosas que se oviesen de llevar de fuera dacá
-y de las yslas de suso nombradas y saber el costo dellas, el mercader
-y fator de Su Alteza que estoviese en Sevilla o Cadiz, podria dar el
-cargo a alguna presona que a ellos paresziere.
-
-Este es my pareszer, remityendome a los que más saben.
-
-De Sevilla, a IX dias del mes de diziembre de mill é quinientos é ocho
-años.
-
-De vuestra reverendisima señoría humyldemente beso las manos.
-
- _Amerrigo Vespucci_,
- piloto mayor.
-
-
-_Sobre._ Reverendisymo é magnifyco Señor (el Señor) Cardenal d'España,
-Arzobispo de Toledo.
-
-
-
-
-ÍNDICE
-
-
- Páginas.
-PRÓLOGO
-
- Política de España en las Indias. V
- Plan de la obra. XXXIII
- Fuentes de conocimiento. XL
- Exposición de propósitos. LV
- Descripción geográfica de América. LVIII
-
-
-CAPÍTULO I
-
- Unidad y variedad de la especie humana.--El evolucionismo.
- --La selección.--El pithecantropus.--Protohistoria
- americana.--El salvajismo.--Antigüedad de los indios.--Razas
- mixtas.--El _homo asiaticus_ y el _homo
- americanus_.--Diferencias y semejanzas entre uno y
- otro.--Algunos pobladores de América son autóctonos.--Razas
- cultas y salvajes. 3
-
-
-CAPÍTULO II
-
- Comunicación de América con Asia y con Africa.
- --Consideraciones acerca de la doctrina de Platón, Teopompo
- de Quio, Aristóteles, Diodoro Sículo y Séneca. ¿De dónde
- proceden los indios no autóctonos?--Los egipcios.--Los
- griegos.--Los fenicios.--Los cartagineses.--Los religiosos
- budhistas.--Significado y situación de Ophir.--Los hebreos.
- --Los romanos.--Los etiopes cristianos.--Los troyanos.--Los
- scythas.--Los tártaros.--Origen de los indios según Fr.
- García, el Dr. Patrón, Humboldt y Riaño. 15
-
-
-CAPÍTULO III
-
- Relaciones entre América y Europa durante la Edad Media.--Los
- vascos españoles y franceses.--Los ingleses o irlandeses.--La
- Islandia.--Los Sagas.--Las Crónicas.--El islandés Gunnbjorn.
- --Erico el Rojo en Groenlandia.--Biarne.--Leif en Helluland,
- Markland y Virland.--Thorvall: sus expediciones; su muerte.
- --Expedición de Thorstein y Thorfinn.--Thorfinnhudi.--Lucha
- entre groenlandeses y esquimales.--Regiones visitadas por
- Leif y Thorfinn.--Gudrid en Roma.--Expedición de Freydisa.
- --Otras expediciones.--Autenticidad de los Sagas.--La
- religión católica en el Nuevo Mundo: los obispos; los diezmos
- de los colonos de Vinlandia.--Las colonias.--Interrupción de
- las relaciones entre normandos y americanos.--Correspondencia
- de lugares antiguos con los modernos.--Estatua de Leif en
- Boston.--Trabajos arqueológicos.--Casas descubiertas en
- Cambridge.--Leif y Colón según Fastenrath. 34
-
-
-CAPÍTULO IV
-
- América Meridional: tribus del Océano Atlántico y del
- Pacífico.--Región amazónica: su situación.--Los tupies y los
- guaraníes.--Los omaguas, cocamas y chiriguanos.--Los tapuyas.
- --Los payagüaes, agaces, subayaes y otras tribus.--Tribus que
- habitaban en el Uruguay: Confederación uruguaya: los charrúas.
- --Los chanás y otras tribus.--Los arawak.--Los caribes.
- --Tribus del Alto Orinoco y del Alto Amazonas.--Tribus de las
- mesetas de Bolivia: los chiquitos,--Región pampeana: tribus
- del Gran Chaco y de las Pampas.--Los araucanos.--Tribus
- patagónicas.--Los calchaquíes. 52
-
-
-CAPÍTULO V
-
- América Meridional.--Región Colombiana.--Tribus del Istmo:
- los cunas y otras tribus.--Los chibchas.--Reyes de Tunja y de
- Bogotá.--Tribus de Chiriqui.--Los panches y otras tribus.
- --Región peruana: tribus principales.--El Perú antes del
- imperio de los incas. ¿Son indígenas los incas?--Manco Capac
- y Mama Ocllo.--Cinchi Lloca: su gobierno.--Lloce Yupanqui: su
- carácter.--Mayta Capac: su pasión por la guerra.--Capac
- Yupanqui: sus conquistas.--Inca Focca: sus victorias.--Yahuar
- Huacac: su cobardía.--Huiracocha: sus triunfos.--Urco: su
- destronamiento.--Titu-Manco-Capac: su cultura.--Yupanqui: sus
- guerras: concilio en el Cuzco.--Tupac Yupanqui: su poder
- militar.--Huayna Capac: su crueldad.--Huascar y Atahualpa:
- guerra civil.--El Inca.--Los incas, curacas y amantas.--Los
- virreyes.--Los gobernadores.--El ejército.--La religión.--La
- cultura.--La poesía.--Las comedias y tragedias.--La música y
- el baile.--La lengua.--La industria.--Vías de comunicación:
- caminos y correos.--Fuentes.--Acueductos.--Las colonias.
- --Colonias militares. 66
-
-
-CAPÍTULO VI
-
- América Central.--Primeros habitantes del país.--Los mayas.
- --Los quichés y cakchiqueles.--Fundación de la monarquía
- quiché.--Lucha entre quichés y cakchiqueles: batalla de
- Guanhtemalan.--Lucha entre cakchiqueles y otros pueblos.
- --Estado interior de Guatemala y relaciones exteriores.
- --Pedro de Alvarado en el país.--Salvador, Honduras,
- Nicaragua y Costa Rica.--Estado social de los quichés.
- --Cultura de los habitantes de Honduras, Nicaragua, Panamá y
- Costa Rica.--Las Antillas, en particular Haytí y Cuba: artes
- e industria. 84
-
-
-CAPÍTULO VII
-
- América Septentrional.--Obscuridad de la historia de México
- en sus primeros tiempos.--Los quinametzín.--Los quinamés.
- --Los nahuas, xicalancas y almecas: su origen.--Los
- chichimecas y fundación de su imperio.--Los toltecas: su
- peregrinación; su asiento en Tula.--Tribus menos importantes.
- --Relaciones entre chichimecas y toltecas.--Monarquía tolteca
- en Tula.--Las tres monarquías; Quetzalcoatl; su doctrina.
- --Tetacatlipoca y otros reyes.--Los chichimecas se apoderan
- de Tula.--Reyes toltecas en Tula.--Cultura de los toltecas.
- --Los chichimecas: su vida.--Gobierno de Xolott.--El
- feudalismo.--Tribus que invaden el imperio.--Nopaltzin y
- Huetzin.--El reino de Tezcuco.--Los aztecas: su procedencia.
- --Las casas grandes de Gila.--Los aztecas antes de
- establecerse en México y Tlatelolco.--Quinantzin y
- Techotlalazin.--Las 75 provincias.--Ixtlilxochitl: guerra
- civil.--Rivalidad entre Tezcuco y México.--Netzahualcoyotl.
- --Los reinos confederados.--Guerra civil.--Los españoles en
- Tabasco.--Moctezuma II.--La religión y la guerra.--El jefe
- del clan, el capulli y el tlacalecuhli.--Las fratias y la
- tribu.--Consejo Tribal.--La industria.--El Calendario.--Obras
- públicas.--La escritura.--Ciencias religiosas. 95
-
-
-CAPÍTULO VIII
-
- América Septentrional.--Tribus mejicanas.--Los
- shoshoneamus.--Los comanches: sus costumbres.--Tribus
- sonoras: los pimas, los ópatas y los tarahumares:
- sus costumbres.--Tribus iroquesas: sus
- costumbres.--Confederación iroquesa: religión e
- industria.--Los esquimales: su carácter y costumbres.--Los
- algonquinos y athabascos.--Los navajos y los
- apaches.--Los sioux o dakotas.--Los muskokis.--Los
- creeks y otros pueblos.--Los californios.--Los
- tlinkits.--Los pieles-rojas.--Región de los pueblos.--Los
- chinuks.--Situación y costumbres de los pueblos citados. 122
-
-CAPÍTULO IX
-
- Estado social de los indios.--La antropofagia.--El
- emperador en México y en el Perú.--Los caciques.--La
- policía.--Los mercados.--La Hacienda.--La administración
- de justicia.--Los tributos.--Incas, curecas y amantas.--El
- Interregno.--El clan, el sachem y el Consejo.--Nomen y
- totem.--La tribu.--Confederaciones tribales.--El matrimonio:
- monogamia; poligamia; adulterio; divorcio.--Los hijos.--Los
- ancianos.--Las viviendas.--Instituciones civiles.--La
- propiedad en México y en el Perú.--La sucesión: tutela,
- curatela y adopción.--Esclavitud.--Leyes penales y de
- procedimientos.--Leyes sociales y administrativas.--Las
- postas entre los nahuas y entre los peruanos. 140
-
-
-CAPÍTULO X
-
- Instituciones militares.--El arco y la flecha.--La
- lanza, los dardos, las jabalinas, las hondas y otras
- armas.--Las armas defensivas: escudo, peto, cota y
- casco.--Armas de las razas cultas y de las salvajes.--Las
- fortificaciones.--Banderas.--Música militar.--Organización
- de la fuerza armada.--La guerra.--Los tambos o
- cuarteles-pósitos.--La táctica y la estrategia.--Premios y
- castigos.--Leyes militares.--La paz en los pueblos salvajes
- y en los cultos. 153
-
-
-CAPÍTULO XI
-
- Lenguas americanas: su número.--Lengua de los habitantes de
- la Tierra del Fuego: el yahgan.--Lenguas que se hablaban en
- las Pampas y en el Gran Chaco.--Lengua charrúa.--Lenguas de
- la América Meridional: grupo atlántico y grupo andino.--El
- goagiro arawak.--El tapuya, el tupí y el guaraní.--Lengua
- chiquita.--El chibcha, el quichua y el aimará.--Otras
- lenguas.--Lenguas de la América Central.--El maya-quiché
- y el nahuatl o azteca.--El otomi y el pama.--Lenguas de
- la América Septentrional: el cahita y otros.--El ópata y
- el dacota.--El chiglet y otros.--Partes de la oración en
- las lenguas americanas.--La escritura.--El lenguaje de los
- gestos. 162
-
-
-CAPÍTULO XII
-
- Las ciencias y letras entre los indios.--Las matemáticas,
- la geografía y la astronomía.--La medicina.--La
- religión: el dios de los indios.--Los sacerdotes y
- hechiceros.--El diablo.--Las plegarias.--Las ofrendas.--Los
- sacrificios.--La penitencia.--El cuerpo humano.--El
- alma.--La inmortalidad.--Los sueños.--La vida futura.--Las
- sepulturas.--Los duelos.--El Diluvio.--Las letras, la
- oratoria, la poesía, el drama «Ollanta»: el baile drama
- «Rabinal-Achi.» 173
-
-
-CAPÍTULO XIII
-
- Las bellas artes entre los indios.--Carácter de las bellas
- artes en México y en el Perú.--Materiales empleados en
- los monumentos.--Las pirámides.--Relaciones entre los
- monumentos de América y los del Antiguo Mundo.--Los templos:
- el de México.--Los palacios.--Monumentos de Mitla.--Ruinas
- de Palenque.--Oratorios de Ocotzingo.--Estatuas de
- Palenque.--Pirámides de Aké.--Los monumentos de Yucatán
- y de Honduras.--Consideraciones sobre los teocallis.--Su
- semejanza con otros del Asia.--La falsa bóveda en
- América.--La arquitectura en el Perú: monumentos
- pre-incásicos y de los incas.--El templo del Cuzco.--Otros
- edificios.--La arquitectura peruana y la del Viejo
- Continente.--La escultura.--El dibujo y la pintura.--La
- música en México y en el Perú.--Las bellas artes en Bolivia
- y en la América central.--El canto: el areito. 185
-
-
-CAPÍTULO XIV
-
- La industria.--La metalurgia.--La minería.--Los
- curtidos.--Los tejidos.--La cerámica.--Los colores.--Otras
- industrias.--La agricultura.--La ganadería.--El
- comercio.--La moneda. 200
-
-
-CAPÍTULO XV
-
- Alimentación del indio.--El canibalismo.--Bebidas
- embriagadoras de los indios.--El fuego: modo de
- obtenerlo.--La luz.--Las lámparas.--Las casas de los
- indios.--Las aldeas.--Las viviendas del salvaje.--El
- vestido.--Los adornos.--La caza y la pesca.--Las canoas o
- piraguas.--Los juegos de azar.--El juego de pelota. 209
-
-
-CAPÍTULO XVI
-
- Reyes de Castilla a fines de la Edad Media:
- Enrique II, Juan I, Enrique III, Juan II y Enrique
- IV.--Reyes Católicos.--Cultura literaria en aquellos
- tiempos.--Cristóbal Colón en España. 221
-
-
-CAPÍTULO XVII
-
- Descubrimientos anteriores al del Nuevo Mundo.--El
- Preste Juan.--Viaje de Marco Polo.--«De imagine mundi»
- de Pedro de Ailly.--Supuestas cartas de Toscanelli a
- Colón.--Expediciones de Enrique el «Navegante».--Viajes
- de Diego Gómez.--Los conocimientos geográficos en aquella
- época.--La astronomía.--Viajes de Diego Cao.--El cosmógrafo
- Behaim: su famoso globo.--Expedición de Bartolomé
- Díaz.--Viajes de Covilham y Paiva. 234
-
-
-CAPÍTULO XVIII
-
- Cristóbal Colón: su patria y familia.--Colón en Portugal:
- su matrimonio.--La familia de su mujer.--Alonso Sánchez
- de Huelva.--Cultura de Colón.--La esfericidad de la
- Tierra.--La Academia de Toledo.--Rogerio Bacon y Raimundo
- Lulio.--Proyecto de Colón de ir directamente a la India por
- Occidente.--La librería de Colón.--Junta convocada por Juan
- II y presidida por el obispo de Ceuta: opinión del conde de
- Villarreal. 247
-
-
-CAPÍTULO XIX
-
- Cristóbal Colón en Palos y en la Rábida.--Colón en
- Sevilla.--El duque de Medinasidonia y el duque de
- Medinaceli.--Colón en Córdoba: se presenta a los
- Reyes.--Retrato moral y físico de Colón.--Amigos y enemigos
- del genovés.--Política exterior e interior.--Junta
- de Córdoba.--Junta de Salamanca.--Colón ante los
- Reyes en Alcalá de Henares.--Beatriz Enríquez de
- Arana.--Proposiciones presentadas por Colón a los Reyes
- Católicos.--Colón en la Rábida.--Los consejeros de
- Colón.--Juan Pérez ante Doña Isabel.--Tratado entre
- los Reyes Católicos y Colón.--El Almirante en la
- Rábida.--Martín Alonso Pinzón.--_Santa María_, la _Niña_ y
- la _Pinta_.--Convenio entre Colón y Pinzón. 275
-
-
-CAPÍTULO XX
-
- Primer viaje de Colón.--Incidentes más importantes
- que ocurrieron durante el viaje.--Disgusto de algunos
- marineros.--El 11 de octubre de 1492.--Rodríguez Bermejo
- es el primero que grita _¡Tierra!_--Guanahaní (San
- Salvador), Santa María de la Concepción, Fernandina,
- Isabela (Saometo), Cuba (Juana) y Española (Haití).--El
- cacique Guacanagari.--Fuerte de Navidad--Vuelta de Colón a
- España.--Colón en Lisboa y en Palos.--Colón en Sevilla y en
- Barcelona.--Breves de Alejandro VI.--Castilla y Aragón en el
- descubrimiento. 292
-
-
-CAPÍTULO XXI
-
- Segundo viaje de Colón.--Prisa de los Reyes en que se
- realizase.--Junta de Tordesillas.--Personas notables
- que acompañaron al Almirante--Descubrimientos: la
- Dominica y otras islas.--El Fuerte de Navidad.--La
- Isabela.--Insurrección general.--El comisario regio Juan
- de Aguado.--Colón en España.--Preséntase a los Reyes en
- Burgos.--El comerciante joyero Mosén Jaime Ferrer. 311
-
-
-CAPÍTULO XXII
-
- Tercer viaje de Colón.--Relación de este viaje hecha por
- el mismo Almirante.--¿Supo Colón que había hallado un
- Nuevo Continente?--Colón en Haití: anarquía en la colonia:
- los repartimientos.--Enemiga al Almirante en la Española
- y en la corte.--El comisario regio Bobadilla en Santo
- Domingo.--Proceso contra Colón.--Carácter y cualidades del
- Almirante.--Colón es preso y cargado de cadenas.--Ingratitud
- general con Colón.--Preséntase a los Reyes en
- Granada.--Nicolás de Ovando, gobernador de la Española. 326
-
-
-CAPÍTULO XXIII
-
- Cuarto y último viaje de Colón.--Muerte de Bobadilla, Roldán
- y otros en alta mar.--Conducta de Ovando con Colón.--Ovando
- en Xaragua.--Anacaona: su muerte.--Colón en las playas de
- Jamáica.--Diego Méndez y Bartolomé Fieschi.--Escobar en
- auxilio de Colón.--Conducta de Ovando con Colón y de la
- Reina con los indios.--Repartimientos de indios.--Colón en
- España.--Insurrección de los indígenas.--Diego Colón en la
- Española.--Censuras a la política de Cristóbal Colón en
- Santo Domingo. 336
-
-
-CAPÍTULO XXIV
-
- Ultimos días de Colón.--Colón en Sanlúcar y en Sevilla.--Sus
- padecimientos físicos y morales.--Conducta del Rey
- Católico con Colón.--Preséntase Colón a D. Fernando en
- Segovia.--Carta del Almirante a D.ª Juana y a Felipe
- el Hermoso.--Colón en Valladolid.--Testamento del
- Almirante.--Su muerte.--Celebración de sus exequias.--Sus
- restos en el convento de San Francisco.--Juicio que de Colón
- formaron sus contemporáneos.--Firma de Colón.--Casa donde
- murió Colón.--Traslación de sus restos a la Cartuja de Santa
- María de las Cuevas en Sevilla, luego a la Catedral de
- Santo Domingo, después a Cuba y últimamente a la Catedral
- de Sevilla.--Religiosidad de Colón.--Su carácter, según
- Herrera.--Opinión de los Reyes Católicos.--Opinión de
- Bolívar.--Colón, según algunos escritores de nuestros días. 354
-
-
-CAPÍTULO XXV
-
- Descubrimientos posteriores al del Nuevo Mundo.--Viajes
- de los Cabot bajo la protección de la Corona de
- Inglaterra.--Vasco de Gama bajo la protección de D. Manuel
- de Portugal.--Expedición de Alonso de Ojeda al Nuevo
- Mundo.--Juan de la Cosa y Américo Vespucio forman parte de
- la expedición.--Viaje de Pero Alonso Niño.--Viaje de Vicente
- Yáñez Pinzón.--Expedición de Diego de Lepe.--Relación de
- Américo Vespucio.--El portugués Pedro Alvarez Cabral en el
- Brasil y en la India. 377
-
-
-CAPÍTULO XXVI
-
- Expedición de Rodrigo de Bastidas.--Expedición de Alonso
- de Ojeda.--Viajes de Américo Vespucio al servicio de
- Portugal.--Colón y Vespucio en Sevilla.--Vespucio
- al servicio de España.--Origen del nombre
- América.--Expediciones de Cristóbal y Luis Guerra, y de Juan
- de la Cosa.--Real Cédula en favor de Bastidas.--Capitulación
- hecha con Ojeda.--Capitulación con Yáñez Pinzón.--Viajes de
- Yáñez Pinzón y de Solís.--Privilegio en favor de Nicuesa y
- de la Cosa.--Viajes de Ojeda y de Nicuesa.--La Española,
- Cuba y Puerto Rico en aquellos tiempos.--Expedición de Ponce
- de León a la Florida y luego a Biminí.--Pérez de Ortubia en
- Biminí y Ponce de León en Puerto Rico. 392
-
-
-CAPÍTULO XXVII
-
- Descubrimiento y exploración del Grande Océano u
- Océano Pacífico por Núñez de Balboa.--Balboa antes del
- descubrimiento.--Balboa y Enciso.--Lucha entre los
- amigos de Balboa y de Enciso.--Nicuesa en Santa María
- la Antigua.--Muerte de Nicuesa y Enciso sale para
- España.--Balboa y el cacique Careta.--Descubrimiento
- del Pacífico.--Pedrarias gobernador de la colonia del
- Darién.--Enemiga entre Balboa y Pedrarias.--Muerte de
- Balboa.--Pedrarias toma la provincia de Paque. 407
-
-CAPÍTULO XXVIII
-
- Expedición de Juan Díaz de Solís.--Segundo viaje de
- Solís.--Expedición de Francisco Hernández de Córdova.--Viaje
- de Juan de Grijalba a Yucatán.--Famoso viaje de Fernando de
- Magallanes alrededor del mundo.--Juan Sebastián El Cano. 419
-
-CAPÍTULO XXIX
-
- Expedición de Espinosa: funda a Panamá.--Expediciones
- ordenadas por Pedrarias.--Gil González Dávila se
- dirige a Nicaragua.--Ciudades fundadas por Hernández
- de Córdova.--Andagoya en el Perú.--Segundo viaje de
- González Dávila desde Santo Domingo a Nicaragua y
- Yucatán.--Expedición de Cristóbal de Olid: su muerte.--Pedro
- de Alvarado sale de México para Guatemala.--Expedición
- de Rodrigo de Bastidas a Colombia.--Expedición a
- Venezuela.--Nueva Cádiz.--Famosa expedición de Francisco
- de Orellana al río Amazonas.--Luchas de Orellana con
- los indígenas.--Las Amazonas.--Importancia de la
- expedición.--Segunda expedición de Orellana: desgracias de
- este navegante y su muerte. 430
-
-CAPÍTULO XXX
-
- Expedición de Juan da Nova.--Segunda expedición de Vasco de
- Gama a la India.--Expediciones de Alfonso y de Francisco de
- Alburquerque.--Francisco de Almeida es nombrado virrey de la
- India.--Gobierno de Alfonso de Alburquerque: toma de Goa y
- de Malaca.--Sucesores de Alburquerque.--Vasco da Gama virrey
- de la India: su muerte.--Sucesores de Vasco da Gama.--Los
- portugueses en las Molucas.--Antonio de Abreu sale para
- las Molucas.--Aventuras de Serrao.--Viaje de Tristán de
- Meneses.--Viaje de Antonio Brito.--Portugueses y españoles
- en Tidor.--Gobierno de Brito.--Gobierno de García Enríquez. 439
-
-
-
-
-ÍNDICE DE APÉNDICES
-
-
- Páginas Páginas
- en que del
- se cita. apéndice.
- -------- ---------
- A. X 451
- B. XVI 453
- C. XXII 455
- D. XXXI 456
- E. XLVI 460
- F. 149 462
- G. 150 467
- H. 266 469
- I. 285 475
- J. 298 476
- L. 300 481
- M. 305 482
- N. 307 483
- O. 309 487
- P. 314 489
- Q. 336 501
- R. 342 505
- S. 355 510
- T. 356 512
- U. 357 518
- X. 396 519
-
-
-
-
-PAUTA
-
-PARA LA COLOCACIÓN DE LAS LÁMINAS DE ESTE TOMO.
-
-
- Páginas.
-
- _Leif Erikson._ 40
-
- _Isabel la Católica._ 223
-
- _Fernando el Católico._ 229
-
- _Enrique el Navegante._ 238
-
- _Colón._ 247
-
- _Santa María de la Rábida antes de su restauración._ 277
-
- _Fr. Bartolomé de las Casas._ 332
-
- _Vasco Núñez de Balboa._ 407
-
-
-
-
-GRABADOS
-
-INCLUÍDOS EN LAS PÁGINAS DE ESTE TOMO.
-
-
- Páginas.
-
- _Cráneo neolítico._ 7
-
- _Tipo esquimal._ 42
-
- _Primera representación gráfica conocida de los aborígenes
- americanos._ 52
-
- _Caribe._ 59
-
- _Indio peruano._ 73
-
- _Tipos mayas._ 84
-
- _Mujer esquimal._ 129
-
- _Apache._ 132
-
- _Indio del río de San Juan._ 137
-
- _Teocalli en Palenque._ 190
-
- _Escultura en las ruinas de Copán._ 196
-
- _Dibujo propiciatorio._ 198
-
- _Américo Vespucio._ 327
-
- _Sebastián Caboto._ 378
-
-
-
-
-
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-más remotos hasta nuestros días, tomo I, by Juan Ortega Rubio
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-Professor Michael S. Hart was the originator of the Project
-Gutenberg-tm concept of a library of electronic works that could be
-freely shared with anyone. For forty years, he produced and
-distributed Project Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of
-volunteer support.
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-Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
-editions, all of which are confirmed as not protected by copyright in
-the U.S. unless a copyright notice is included. Thus, we do not
-necessarily keep eBooks in compliance with any particular paper
-edition.
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-Most people start at our Web site which has the main PG search
-facility: www.gutenberg.org
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-Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
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