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If you are not located in the United States, you'll have -to check the laws of the country where you are located before using this ebook. - -Title: Historia de América desde sus tiempos más remotos hasta nuestros días, tomo I - -Author: Juan Ortega Rubio - -Release Date: September 24, 2018 [EBook #57960] - -Language: Spanish - -Character set encoding: ISO-8859-1 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA DE AMERICA, TOMO 1 *** - - - - -Produced by Carlos Colón, Adrian Mastronardi and the Online -Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This -file was produced from images generously made available -by The Internet Archive/American Libraries.) - - - - - - - - - - - HISTORIA - DE - AMÉRICA - - DESDE SUS TIEMPOS MÁS REMOTOS - HASTA NUESTROS DÍAS - - POR - - D. JUAN ORTEGA RUBIO - - CATEDRÁTICO DE LA UNIVERSIDAD CENTRAL. - - - TOMO I. - - - MADRID - LIBRERÍA DE LOS SUCESORES DE HERNANDO - CALLE DEL ARENAL, NÚM. 11 - 1917 - - - - -PRÓLOGO - - - I. POLÍTICA DE ESPAÑA EN LAS INDIAS. - - II. PLAN DE LA OBRA. - - III. FUENTES DE CONOCIMIENTO. - - IV. EXPOSICIÓN DE PROPÓSITOS. - - V. DESCRIPCIÓN GEOGRÁFICA DE AMÉRICA. - - - - -I - -POLÍTICA DE ESPAÑA EN LAS INDIAS. - - -Cuando no conservamos un palmo de terreno en América, cuando los -hermosos restos de nuestro inmenso poder colonial han adquirido -recientemente su independencia, tomamos la pluma para escribir -la historia de aquella parte del mundo. Hace tiempo que venimos -acariciando esta idea; pero circunstancias especiales nos han impedido -realizarla. Bajo el peso de larga enfermedad y en los últimos años -de la vida, ¿tendremos tiempo para reseñar los muchos y variados -acontecimientos que se han sucedido en el Nuevo Mundo? ¿Tendremos -fuerzas intelectuales y físicas para tamaña empresa? Sea de ello lo -que fuere, ponemos manos a la obra, creyendo firmemente que hacemos un -bien a España, y también--aunque sólo sea por el cariño con que hemos -de referir acontecimientos pasados--a las antiguas colonias americanas. -No para atraernos las simpatías de los pueblos del Nuevo Mundo, sino -porque así lo sentimos de todo corazón, comenzaremos afirmando que -nuestra vieja y querida España no quiere, ni puede, ni debe pensar en -ejercer hegemonía alguna sobre los pueblos ibero-americanos. Queremos y -aspiramos solamente a una comunión fraternal, y no seremos exigentes si -les recordamos que la mayor parte de los pueblos americanos pertenecen -a nuestra raza, hablan nuestro idioma, piensan como nosotros y llevan -nuestros apellidos. - -Españoles y americanos de raza ibera, olvidando antiguos agravios, -sólo pensarán en adelante vivir la vida de la cultura y del progreso. -Españoles y americanos de raza ibera, inspirados en generosos -sentimientos, condenarán el poder de la fuerza y olvidarán en lo -sucesivo que unos fueron vencedores y otros vencidos, que unos fueron -conquistadores y otros conquistados. - -Al mismo tiempo que rogamos a los hijos de aquellas Repúblicas de -nuestra raza, que no se olviden de España y que honren la memoria -de los descubridores y colonizadores de las Indias, también les -diremos que somos admiradores de los valerosos paladines que en los -comienzos del siglo XIX proclamaron su independencia y libertad. Con -la realización de tales acontecimientos, creemos que se cumplía una -ley histórica, la cual consiste en que las colonias, cuando llegan -a la mayor edad, esto es, a cierto grado de civilización y cultura, -se separan de la Metrópoli. Aquellas posesiones coloniales, 26 veces -mayores--como escriben Baralt (Rafael María) y Díaz (Ramón)--que el -propio territorio de la Metrópoli, eran mole inmensa que los hombres -debilitados por la edad y los achaques de España no podían sostener -por mucho tiempo[1]. Lo que llama la atención y causa extrañeza es -el largo tiempo en que España, sin ejército ni marina, sin frutos -ni manufacturas para cambiar sus productos, dominase tan extensos -territorios. Lo que impidió por siglos revolución reformadora en -América fué, según los citados Baralt y Díaz, «la despoblación, -efecto de una industria escasa y del comercio exclusivo; la falta -de comunicaciones interiores que aisla las comarcas; la ignorancia -que las embrutece y amolda para el yugo perpetuo; la división del -pueblo en clases que diversifican las costumbres y los intereses; el -hábito morboso de la servidumbre, cimentado en la ignorancia y en -la superstición religiosa, auxiliares indispensables y fieles del -despotismo; la cátedra del Evangelio y los confesionarios convertidos -en tribunas de doctrinas serviles; los peninsulares revestidos con los -primeros y los más importantes cargos de la República; los americanos -excluídos de ellos, no por las leyes, sino por la política mezquina del -Gobierno[2]. Vamos a escribir vuestras hazañas, pueblos americanos. -Nosotros, siguiendo a lord Macaulay, profesamos el principio de que la -política leal y honrada es la mejor de todas, y la única que conviene -así a los individuos aislados como a las colectividades, a los hombres -como a los pueblos[3]. Colocados en el alto tribunal de la historia, -mostraremos una y cien veces que no tenemos prejuicios de ninguna clase -y narraremos con la misma imparcialidad los hechos realizados por los -españoles que por los americanos de raza ibera o de raza anglo-sajona». -De Polibio es la siguiente máxima: «El que toma oficio de historiador, -algunas veces debe enaltecer a los enemigos, cuando sus hechos lo -merecen, y otras reprender a los amigos, cuando sus errores son dignos -de vituperio»[4]. Nosotros no tenemos enemigos; son todos amigos. - - [1] _Resumen de la Historia de Venezuela_, tomo I, pág. 1.ª - - [2] Ibidem. - - [3] _Estudios históricos_, pág. 126. - - [4] _Historia de los romanos_, lib. I. - -También queremos que termine nuestra leyenda histórica. Bastante -tiempo hemos hecho y aun estamos haciendo una novela de la historia. -Impórtanos poco que España tenga mayor o menor antigüedad; no afirmamos -que el suelo de nuestra nación es el mejor de Europa, ni paramos -mientes en las hazañas realizadas por los cristianos durante los -tiempos medioevales, ni consideramos a Isabel la Católica como tipo de -la mujer perfecta, ni creemos en el cesarismo de Carlos V, ni en la -prudencia de Felipe II, ni decimos orgullosos que nuestros abuelos se -cubrieron de laureles peleando con los franceses en los comienzos del -siglo XIX, ni tenemos frecuentemente en nuestros labios los nombres de -Sagunto y de Numancia, de San Quintín y Lepanto, de Zaragoza y Gerona. - -No son nuestros escritores los primeros de la historia de la -literatura, como tampoco son nuestros artistas los más inspirados, ni -nuestros industriales los más dignos de fama. - -En nuestra larga historia encontramos pocos políticos ilustres. - -Guerreros y marinos no son superiores a los de otras naciones. -Cuentan sesudos cronistas que nuestros triunfos en los Tiempos -Medios fueron debidos a la intervención de Santiago o de San Isidro; -refieren competentes historiadores que nuestros desastres en la edad -contemporánea fueron gloriosos. Lo primero y lo segundo pertenecen al -mundo de la fábula. Ni los santos intervinieron en aquellas batallas, -ni la fortuna acompañó siempre a nuestras banderas. Nuestros cronistas -creyeron en los milagros y nuestros poetas no dudaron de que la -valentía iba siempre unida al español. Dejemos también descansar las -cenizas del Cid. - -Si tiempo adelante (últimos años del siglo XV y gran parte del XVI) -el Sol no se ponía en los dominios españoles y los soldados del Gran -Capitán y de Alejandro Farnesio, de Hernán Cortés y de Francisco -Pizarro se coronaban de laureles, lo mismo en Europa que en las Indias, -luego, peleando con Francia e Inglaterra, sufrieron grandes reveses y -no pocas desventuras. - -Escritores extranjeros y españoles son injustos con nuestra nación. -«España--dice ilustre historiador desde una cátedra de la Sorbona--nada -ha hecho por la civilización y el progreso»; y famoso político de la -Gran Bretaña ha dicho en popular discurso que «España se halla entre -las naciones moribundas.» «No tiene pulso el pueblo español», repetía -Silvela en su pesimismo político. «¿Posee España--escribe Macías -Picavea--la patria amada, alientos para seguir viviendo entre los -pueblos vivos de la historia? ¿Es mortal, por el contrario, su agonía, -y al fin hemos tocado en la víspera de su desaparición como nación -independiente? ¿Cual Polonia y Turquía va a ser repartida y devorada -en forma de despojos por sus poderosos vecinos? Y si hemos de vivir, -¿a qué precio y con cuáles remedios? Y, si tenemos de morir, ¿por qué -hemos venido a dar en este trance de muerte?»[5]. - - [5] _El problema nacional_, Prólogo, pág. VII. - -Somos de opinión que no es tan grande nuestra decadencia, ni se -encuentra tampoco tan gastada y pobre la nacionalidad española. Cierto -es que adelantamos poco en el camino del progreso y que el miedo, el -apocamiento y el egoísmo, como en las épocas de verdadera crisis, -se halla en la mayoría de nuestros compatriotas. Apenas encontramos -hombres de carácter. Aquellos que creíamos espíritus fuertes, se -han convertido en aduladores cortesanos. Hasta los sabios y los -artistas rinden culto al que la fortuna, caprichosa de suyo, levanta -sobre el pavés. «La inteligencia--tales eran las palabras de Colbert -refiriéndose a los sabios de su tiempo--rindió respeto y vasallaje al -monarca (Luis XIV). Las clases ricas, más vanidosas que prudentes, se -cruzan de brazos, cuidándose poco de la prosperidad o decaimiento de -España. La clase obrera, especialmente en las grandes poblaciones, -si ama el trabajo, gusta más de los placeres. Los establecimientos -de enseñanza, lo mismo los pertenecientes al elemento civil que al -militar, piden reformas a voz en grito. Maestros y discípulos andan -desorientados, los primeros, sin vocación alguna, y los segundos, sin -entusiasmo por la ciencia. Si de política se trata, hemos de decir que -en los Cuerpos Colegisladores (Senado y Congreso) abundan los audaces, -no los más conocedores de la política o de la administración pública. -Los gobiernos que se suceden de algún tiempo a esta parte marchan casi -siempre a la ventura y carecen frecuentemente de ideales. No aparece -un hombre de Estado ni un verdadero orador». Estudiando la situación -política de Francia, escribía Timón lo siguiente: «Lo confesaré, aunque -haya de ofender la vanidad de mis más ilustres contemporáneos: nunca -conocí a un hombre, a uno sólo, que me pareciese enteramente digno de -dirigir el gobierno de mi país, ya por falta de talento, ya, sobre -todo, por falta de virtud»[6]. Más adelante, añade: «¡Cuántos oradores -se asemejan a esas luciérnagas o gusanos de luz que centellean en la -hierba como la estrella en los cielos! Pero acérquese a ellos una -luz, y veráse cuán fácilmente pierden su fosforescencia y brillo»[7]. -¿Seríamos justos si dijésemos de nuestros actuales políticos y oradores -lo que el crítico francés decía de los de su tiempo y de su nación? - - [6] _Libro de los oradores_, tomo I, Advertencia, pág. VII. - - [7] Ibidem, pág. 40. - -Sin embargo de nuestro decaimiento presente, España debe ocupar -puesto importante entre las naciones europeas; pero no oigamos -impasibles las quejas de nuestro pobre pueblo, ni permanezcamos con -los brazos cruzados ante las desgracias de esta bendita tierra, donde -descansan las cenizas de nuestros mayores y donde descansarán las de -nuestros hijos, ni cerremos los ojos para no ver que estamos cerca -de un precipicio. Sería cobardía llorar sobre las ruinas de nuestras -ciudades, como el profeta Jeremías lloraba sobre los restos de -Jerusalén. Sería propio de mujeres llorar por la pérdida de Granada, -como el infortunado Boabdil. ¿Nos hallamos amenazados de grandes males? -No lo sabemos. Nos asaltan tremendas dudas. - -En estos momentos, cuando nuestro espíritu se encuentra confuso, un -rayo de esperanza cruza por nuestra mente. Si llegase la hora tremenda -anunciada por muchos, volvamos la vista a las Indias, a esas Indias -descubiertas por nuestros antepasados. A vosotros, hijos del Nuevo -Mundo, pediremos entonces albergue en vuestras populosas ciudades o en -vuestros ricos y productivos terrenos. Nada esperamos ni queremos de -las egoístas naciones de Europa; tenemos toda nuestra confianza en los -generosos pueblos americanos. No deis crédito a ciegos defensores de -los indios, a la cabeza de los cuales se hallan Ercilla, autor de _La -Araucana_, y el P. Las Casas, Obispo de Chiapas. Uno y otro, Ercilla y -Las Casas, llegaron a olvidar frecuentemente que la imparcialidad es -una de las cualidades principales y más necesarias del historiador. -Lejos de mostrarse imparciales en sus juicios, se convirtieron--y -sentimos tener que decirlo--en plañideras asalariadas de los indígenas -y en acres censores de los españoles. - -No deis crédito a D. Jorge Juan y a D. Antonio Ulloa. Sin poner en -duda los méritos de los insignes marinos, conviene no olvidar el -espíritu generoso que les animaba al dirigir censuras tan amargas a -las autoridades de las Indias. Según ellos, la misma conducta que los -antiguos cartagineses y romanos observaron en España, los españoles -del siglo XVI observaron en el Nuevo Mundo. Aquéllos fueron fieros -conquistadores y codiciosos comerciantes; nosotros no les fuimos en -zaga cuando de exacciones y rapiñas se trataba. Si en el fondo hay -bastante verdad en el relato, no se olvide la época y el modo de hacer -la información. El P. Las Casas fué el maestro, mejor dicho, el oráculo -de todos los escritores de las Indias, los cuales mostraron empeño -en exagerar las doctrinas del piadoso prelado. Hermoso es el cuadro -que pintaron nuestros sabios marinos, no sin que se note a primera -vista demasiado colorido y alguna que otra incorrección en el dibujo. -Buscaron el efecto de la pintura, la expresión vigorosa y enérgica, -movidos exclusivamente por el corazón, por los sentimientos generosos -de la época (Apéndice A). - -No deis crédito a los muchos autores extranjeros que repiten a toda -hora que el aventurero castellano llegó al Nuevo Mundo llevando en una -mano la espada y en la otra incendiaria tea, como si se propusiese -conmover y aterrar a los mismos indígenas salvajes. - -Menos crédito debéis dar a juicios apasionados de famoso escritor -francés, el cual, con más deseo de causar efecto que de decir verdad, -ha escrito lo que copiamos a continuación: «España--tales son sus -palabras--pone la primera el pie en América; pero esta nación devota no -sabe ya pensar ni trabajar; no sabe más que asolar, destruir y rezar su -rosario; mata, saquea, pasea la cruz y la hoguera a través de México, -y deja allí, para bienvenida, la inquisición y la esclavitud»[8]. - - [8] Pelletan, _Profesión de fe del siglo XIX_, pág. 355. Tr. - -Si hubo exageración en la pintura de Ercilla y del P. Las Casas, de -D. Jorge Juan y de D. Antonio Ulloa; si apenas tiene parecido con el -original lo escrito por el autor de la _Profesión de fe del siglo XIX_, -no por eso habremos de negar que algunos o muchos descubridores y -conquistadores ni fueron prudentes, ni buenos, ni justos. - -Pero, sea más o menos censurable la conducta de aquellos españoles del -siglo XVI, prometemos que en la centuria XX nuestras armas serán la -azada, el arado, el pico, la sierra, el martillo y el yunque. En el -siglo XVI fuimos en busca del misterioso Bellocino y a pediros que nos -llenaseis una habitación de rico metal; pero en el XX iremos a labrar -el suelo, a edificar la casa, a variar el curso de los ríos, a guiar -las aguas del manantial, a derribar el árbol, a tallar el mueble, a -cultivar el tabaco, el café, la caña de azúcar y el algodón, a coger el -cacao, a buscar la esmeralda; en una palabra, a compartir con vosotros -el trabajo y a tomar parte en vuestras alegrías y en vuestras penas. En -el siglo XX, en cambio de vuestra protección y ayuda, os recordaremos -el _Quijote_, la condenación más enérgica de nuestras antiguas locuras, -y _La vida es sueño_, el cántico más hermoso de la libertad; y os -llevaremos _Las nacionalidades_, aspiración nueva del pueblo español, y -los _Episodios nacionales_, gallarda y simpática relación de nuestros -usos y costumbres. - -Las dos manos que vemos en la bandera argentina, no son las dos de -aquel país, sino una es la de América y la otra es la de España. Si -la obra de nuestros antepasados en el Nuevo Mundo fué de guerra, -la nuestra será de paz. Si los españoles que pasaron a las Indias -eran--como dice Platón de los espartanos del tiempo de Licurgo--_más -que ciudadanos, soldados acampados bajo tiendas_, a la sazón tenemos -presente el precepto pedagógico americano que dice: «Si la antorcha de -la libertad ha de iluminar el mundo, es preciso que sea con la luz del -entendimiento.» La obra que queremos realizar, no sólo será de paz, -sino también política, pues pretenderemos fomentar la unión de las -Repúblicas latinas entre sí y luego la unión de dichas Repúblicas con -la madre Patria. Nada importa que sea grande el espacio que separa -a España de América; nada importa el largo tiempo en que han estado -separados españoles y americanos. Unos y otros jamás olvidarán una -fecha memorable: el 12 de Octubre de 1492. - -Buena prueba de ello es la noticia que copiamos a continuación. El -Secretario de Estado o de Relaciones Exteriores de la República -dominicana, en carta fechada el 20 de Noviembre de 1912, y dirigida a -sus colegas de las otras naciones de origen ibero en aquel Continente, -recomienda la celebración del día 12 de Octubre, aniversario del -descubrimiento de América, como fiesta nacional en todos los Estados -ibero-americanos. - -He aquí el párrafo de la carta de que queda hecha referencia, que atañe -al asunto que nos ocupa: - - «Cree asimismo la República Dominicana que las naciones del Nuevo - Continente deben perpetuar de un modo que revista mayor gratitud - y amor el día inmortal del descubrimiento de América. No sólo con - el objeto de honrar de una manera solemne y general el nombre del - esclarecido nauta genovés Cristóbal Colón, sino con el laudable - propósito de que todas las naciones americanas tengan un día de - fiesta común, el Gobierno de la República Dominicana se permite - proponer igualmente al de V. E., que ese día, con la denominación - que se considere oportuna, sea declarado de fiesta nacional en - vuestro país. - - Ya mi Gobierno lo ha declarado de fiesta oficial con la - denominación de «Día de Colón», a reserva de hacer que las Cámaras, - tan pronto termine el receso en que se encuentran, lo declaren día - de fiesta nacional»[9]. - - [9] _Unión Ibero-Americana_, núm. 4, págs. 6 y 7. - - «La Asamblea Nacional Legislativa de la República de El Salvador, - - _Considerando_: que el 12 de Octubre, aniversario del - descubrimiento de América, es una fecha digna de ser conmemorada - por todas las naciones de este Continente; - - Que varias de estas naciones han decretado día de fiesta nacional - esa magna fecha histórica, insinuando la idea de que todos los - países americanos tributen en este día recuerdo de gratitud y - admiración al descubridor del Nuevo Mundo, Cristóbal Colón, - - - DECRETA - - Artículo único. Declárase el 12 de Octubre día de Fiesta Nacional. - - Dado en el Salón de Sesiones del Poder Legislativo. Palacio - Nacional: San Salvador a 11 de Junio de 1915. - - _Francisco G. de Machón_, Presidente.--_Rafael A. Orellana_, primer - Secretario.--_J. H. Villacorta_, segundo Secretario. - - Palacio Nacional: San Salvador, 12 de Junio de 1915. - - Publíquese.--_C. Meléndez._--El Ministro de Gobernación, _Cecilio - Bustamante_.» - -Igual conducta que Santo Domingo y El Salvador han seguido las -Repúblicas de Cuba, Chile, Argentina, Uruguay, Honduras, Paraguay, -Brasil, Panamá, Guatemala y Colombia. - -Trasladaremos aquí lo que acerca de la política española en las Indias -dicen D. Francisco Pi y Margall y D. Jacinto Benavente: - - «Las naciones cultas (de América), escribe el ilustre historiador - Pi y Margall, no vacilo en afirmar que, fuera de la religión y de - la guerra, tenían mejores costumbres que las de Europa. El Perú, - hasta dentro de la guerra, ya que la hacía con más respeto que - nosotros a la persona y los bienes de los enemigos. Con nuestro - contacto depraváronse todas, en común sentir de los primitivos - historiadores de Indias. Bajo la antigua tiranía eran dóciles, - trabajadoras, poco propensas a litigios, modeladas en el uso - de sensuales deleites; bajo la nuestra, con ser mucho peor, - contamináronse de todos nuestros vicios y se hicieron rebeldes, - inactivas, pendencieras, lujuriosas. - - De las tribus salvajes no me atrevo a formular juicio general de - ningún género. Las había rayanas de los brutos y las había que en - el sentimiento de la dignidad propia y la ajena igualaban cuando no - aventajaban a los pueblos cultos»[10]. - - [10] _Historia general de América_, tom. I. vol. II. págs. - 1.903 y 1.904. - -Del gran dramaturgo Benavente son las siguientes palabras: - - «... Y de nuestra política colonial en las Indias, ¿qué no se - habrá dicho? No sería tan tiránica, tan destructora, cuando de - ellas surgieron pueblos grandes y libres, orgullo de nuestra - raza. Una política tiránica, opresora, destruye toda posibilidad - de emancipación. No habríamos oprimido tanto, cuando de igual a - igual, fuertes y triunfantes, pudieron combatirnos y proclamar su - independencia. - - Yo he visitado alguna parte de la América española, y, con orgullo - puedo decirlo, lo mejor que hallé en ella es lo que de español - queda allí, pese al cosmopolitismo invasor. Las virtudes de la - familia española, esa discreción de la mujer no contaminada - de feminismo, que más bien debiera llamarse masculinismo, la - generosidad hidalga en los hombres, el trato afable y llano con los - iguales, con los inferiores, todas esas virtudes de nuestra raza, - la más democrática del mundo, contrastando con la sequedad de los - hombres de presa que allí acuden de todas partes, hacen de aquellas - hermosas ciudades, que nos recuerdan a las españolas, cuando en los - hogares donde aún alienta el espíritu de España se penetra como - amigo, ciudades a la americana, cuando después, por sus calles, - entre empujones y codazos, ve uno a los otros, a los extranjeros - de todos los puntos del mundo, brutales, febriles, codiciosos de - bienes materiales...[11]» - - [11] Discurso leído en los _Juegos florales_ de El Escorial el - 29 de Agosto de 1915. - -Sin embargo del respeto y admiración que sentimos por Pi y Margall y -por Benavente, habremos de manifestar que no estamos conformes con la -opinión del uno ni con la del otro. - -Reconoce el autor de _Las nacionalidades_ que las tribus americanas, -lo mismo cultas que salvajes tenían los vicios de la embriaguez, de -la lujuria, de la prostitución y del juego. Por nuestra parte diremos -que no debe olvidarse cómo el canibalismo se hallaba extendido por -toda América de la manera más brutal y fiera, hasta el punto que -muchos pueblos del Amazonas declaraban que «preferían ser comidos por -sus parientes antes que por los gusanos[12]». Asimismo sabemos con -toda certeza que unas tribus se contentaban con beberse la sangre -del cautivo, otras se repartían en menudos pedazos las carnes del -difunto, llegando el refinamiento de la crueldad al extremo de que -si no alcanzaba el reparto para todos, cocían algún trozo en agua, -distribuyendo luego el líquido con el objeto de que todos pudiesen -decir que habían probado en mayor o menor cantidad la carne del enemigo. - - [12] Markham, List. of Tribes etc. (Fourk, Anthrop. Inst. - 1895, pág. 233). - -También no parece ocioso advertir que la esclavitud era en las Indias -más bárbara y repugnante que en los pueblos de Europa. - -No negaremos que numerosas tribus indias que poblaban algunos de -aquellos dilatados países, ya tuviesen establecida su morada en las -heladas regiones de Groenlandia, ya en las riberas de los caudalosos -Mississipí y Amazonas, o en los elevados picos de los Andes, aunque no -tenían gobierno organizado ni leyes escritas y creían en dioses feroces -que se alimentaban de sangre humana, eran dulces, pacíficas y buenas. -No negaremos la pureza de costumbres, la sobriedad y el respeto al -extranjero de aquellas tribus bárbaras que habitaban en el Gran Chaco -o en la Patagonia. Pero habremos de añadir que muchos indígenas fueron -taimados y perversos. Ellos pagaron con traiciones los beneficios que -recibían de sus patronos, al mismo tiempo que se postraban ante los -españoles, que les maltrataban o envilecían. Fueron desleales con los -castellanos, que les trataban como hombres; obedientes y cariñosos con -los que veían en ellos seres irracionales. No hacían distinción entre -sus bienhechores y sus tiranos. - -Si llevamos a América--contestaremos a Benavente--nuestra política y -administración, nuestra religión católica, nuestro régimen económico, -nuestras ideas sobre la hacienda pública, nuestro sistema municipal -democrático, nuestras instituciones benéficas, nuestros consulados, -nuestras Audiencias y nuestras Universidades, también les llevamos -modos, usos y costumbres, ruines pasiones y no pocos vicios. Cierto es -que los frailes por un lado y la Compañía de Jesús por otro, cubrieron -el suelo de iglesias y de hospitales, los misioneros llevaron la -civilización a los países más lejanos e incultos, los artistas de la -Metrópoli instruyeron en las Bellas Artes a aquellos numerosos pueblos -y los colonos españoles crearon muchas industrias y enseñaron a los -indígenas la apertura de caminos y el cultivo de los campos; pero -frailes, misioneros, artistas y colonos abusaron de la ignorancia de -los indios y les engañaron en los tratos que con ellos hicieron. - -Si el gran poeta Quintana, recordando nuestras culpas pasadas, creía -vindicar a su patria diciendo: - - _Crimen fueron del tiempo, no de España_, - -el historiador, aunque con profundo sentimiento, se ve obligado a decir -otra cosa. De los primeros españoles descubridores y conquistadores -de América, habremos de afirmar que, hombres de poca cultura y, como -tales, de hábitos un tanto groseros, cometieron con harta frecuencia -desórdenes y tropelías, robos y muertes. (Apéndice B). - -Los soldados de Cortés y Pizarro no tenían la disciplina de aquellos -que mandaba el Gran Capitán, Antonio de Leiva y el marqués de -Pescara, ni aun la de los tercios de Flandes, ni siquiera la de los -que conquistaron Portugal bajo las órdenes del duque de Alba. Los -aventureros que desde Andalucía, especialmente de Sevilla, iban a -América, eran hombres más dados a la vagancia que al trabajo. Servían -unos de espadachines escuderos a elevadas damas o influyentes galanes; -descendían otros a rufianes de la más ínfima clase de cortesanas; -dedicábanse muchos a cobrar el barato en las casas de juego o se -agregaban a las compañías de comediantes o faranduleros, con el sólo -objeto de aplaudir en los corrales a damas y a galanes. En busca de -aventuras se dirigían también al Nuevo Mundo castellanos, extremeños, -catalanes y manchegos, gente ruda, altiva y áspera en sus costumbres. - -Aquéllos y éstos, unos y otros eran asistentes diarios a las farsas que -imitaban perfectamente o con exactitud las palizas, las lidias de toros -y los autos de fe que celebraba la Inquisición. - -Recordaremos a este propósito al hidalgo de Extremadura, que «viéndose -tan falto de dineros, y aun no con muchos amigos, se acogió al remedio -a que otros muchos perdidos en aquella ciudad (Sevilla) se acogen, que -es el pasarse a las Indias, refugio y amparo de los desesperados de -España, iglesia de los alzados, salvoconducto de los homicidas, pala -y cubierta de los jugadores (a quien llaman diestros los peritos en -el arte), añagaza general de mujeres libres, engaño común de muchos y -remedio particular de pocos»[13]. - - [13] Cervantes, _El Celoso Extremeño_, pág. 5. - -Y Prescott escribió que los conquistadores del Nuevo Mundo fueron -«soldados de fortuna, aventureros desesperados que entraron en la -empresa como en un juego, proponiéndose jugar sin el menor escrúpulo y -con el único objeto de ganar de cualquier modo que fuese»[14]. - - [14] _Historia del Perú_, tom. II, pág. 215. - -Creían que por el derecho de conquista podían, no sólo repartirse las -cosas, sino también las personas; pero no debemos olvidar--pues el -asunto tiene transcendental importancia--que la gente que iba de España -se veía obligada frecuentemente a subir altas y fragosas montañas, a -recorrer estrechas y pedregosas veredas o valles donde nunca llegaba -la luz del sol, a atravesar caudalosos ríos, terribles precipicios y -profundas simas, a subir escarpadas rocas y montes cubiertos de verdor -y cuyas cimas, coronadas de nieve, se ocultaban en las nubes, a bajar -cordilleras, a arrostrar riesgos y trabajos, a luchar de noche y de -día en las ciudades y en los campos. Para conquistar aquel país, donde -se encontraban hombres sencillos y feroces, civilizados y salvajes, -hospitalarios y antropófagos, necesitaba la Metrópoli, y no lo tenía, -poderoso, obediente y disciplinado ejército. - -Conviene recordar que las distracciones del español estaban reducidas -a fugaces amoríos con alguna india cautiva, a escuchar picaresco -cuento y a veces legendarias hazañas referidas en largas noches de -invierno por algún soldado poeta. Otra hubiese sido la conducta de los -conquistadores de las Indias al tener en su compañía mujeres de la -misma raza y del mismo país, pues ellas, con sus amores y caricias, con -sus alegrías y bondades, habrían transformado por completo el carácter -de aquellos rudos soldados. - -Tampoco habremos de negar que algunos de los primeros conquistadores, -con la excusa de la civilización, olvidándose de la Moral cristiana, -hollaron las instituciones, sentimientos, usos y costumbres de las -razas americanas. Con la excusa de la civilización, algunos de los -primeros conquistadores arrebataron a los indios sus mujeres y sus -hijas, sus casas y sus tierras. Con la excusa de la civilización, -algunos de los primeros conquistadores arrojaron de su pedestal -aquellos ídolos que habían sido el consuelo de infinitas generaciones, -en tanto que el miedo y el terror, cuando no la desesperación, se -pintaba en el rostro de los indígenas. Tuvieron a dicha no pocos -religiosos españoles derribar templos, romper ídolos y recorrer -extensas comarcas imponiendo por la fuerza la doctrina del Crucificado. - -En otro orden de cosas, también se cometieron abusos sin cuento. No -negaremos lo que dice--y que copiamos a continuación--el provisor -Morales. «Es general el vicio de amancebamiento con indias, y algunos -tienen cantidad de ellas como en serrallo»[15]. El citado cronista, más -dado a la leyenda que a la historia, se atrevió a escribir que algunos -españoles se entretenían, tiempo después de la conquista, en cazar -indios con perros de caza[16], añadiendo otros autores que hubo entre -los nuestros quienes llegaron a creer que los indígenas no pertenecían -a la especie humana, y que valían, por tanto, lo mismo que un mono o un -caballo. Sólo se nos ocurre contestar--y esta es la única observación o -comentario a la noticia--que no habían de faltar compatriotas nuestros, -ya que careciesen de toda clase de cultura, ya que por instinto fuesen -crueles y feroces. - - [15] _Relación dada por el provisor Morales sobre cosas que - convenían probarse en el Perú._ M. S. - - [16] Ibidem. - -Tristísima era la vida del indio entre algunos españoles. El, sin -mujer que le consuele, sin hijos que le ayuden en sus trabajos y sin -familia que se compadezca de sus infortunios, condenado a vivir--si -vida puede llamarse--en el fondo de las minas para extraer el oro y -la plata que los reyes de España gastaban en guerras y los cortesanos -en orgías; agricultor y recolector de los frutos de la tierra para -que se alimentasen sus despiadados amos; esclavo de hombres que se -llamaban religiosos cuando la religión enseña que ambos eran hijos de -un mismo Dios; el indio, repetimos, hastiado de la vida, buscaba en el -suicidio, enfermedad de todas las sociedades caducas y desesperadas, -el término de sus penas y dolores. Preferían la muerte a la pérdida de -su libertad, a la servidumbre, a la esclavitud. Los incultos indígenas -se creían más felices que los civilizados españoles. Indiferentes los -indios a los goces de la cultura, vivían alegres y satisfechos en sus -montañas y bosques. Lo que Dozy decía de los beduínos del tiempo de -Mahoma, decimos nosotros de los indios del siglo XVI. «Guiados (los -beduínos)--tales son las palabras del historiador francés--no por -principios filosóficos, sino por una especie de instinto, han realizado -de buenas a primeras la noble divisa de la revolución francesa: la -libertad, la igualdad y la fraternidad»[17]. - - [17] _Historia de los musulmanes españoles_, tomo I, pág. 36. - Tr. - -Severos censores hemos sido al juzgar la conducta de los conquistadores -españoles en las Indias, y sin miramientos de ninguna clase diremos -después lo bueno y lo malo que hicieron; pero colocándonos en el alto -tribunal de la historia, añadiremos que no todos son negruras en el -descubrimiento, conquista y gobierno de España en el Nuevo Mundo, como -no todo son negruras--aunque otra cosa digan apasionados cronistas--lo -realizado en la colonización inglesa y portuguesa de las Indias -Orientales. La imparcialidad no ha sido norma de los historiadores -antiguos y modernos. A pesar de los juicios poco favorables que -escritores europeos y americanos han emitido acerca de la política de -los gobiernos de Madrid, Londres y Lisboa, a pesar de la ingratitud -de algunas naciones de América--no todas, por fortuna--con España, -Inglaterra y Portugal, nadie podrá negar, o mejor dicho, conviene no -olvidar que un ilustre hijo de la república de Génova, al servicio -de los Reyes Católicos D. Fernando y Doña Isabel, descubrió el Nuevo -Mundo, y que ingleses, portugueses y españoles llevaron a aquellas -lejanas tierras su respectiva civilización y cultura. - -Al ocuparnos en las conquistas de unos pueblos sobre otros, tentados -estamos para decir que, lo mismo en aquella época que antes y después, -lo mismo si se trata de España que de otras naciones, dichas conquistas -han ido casi siempre acompañadas de abusos y alevosías. Si pecaron -los españoles, también pecaron ingleses, franceses, dinamarqueses y -holandeses. Si no fué generosa ni aun prudente la política seguida -por nuestros compatriotas, tampoco lo fué la de otras naciones. -Recuérdense los Gobiernos de lord Clive y de Warren Hastings en la -India. Del primero, gobernador general de las posesiones inglesas -de Bengala, dice lord Macaulay lo siguiente: «Se sabe que antes de -salir de la India remesó a su patria más de ciento ochenta mil libras -esterlinas por conducto de la Compañía Holandesa, y más de cuarenta -mil por la Inglesa, aparte de otras considerables sumas enviadas por -casas particulares. Además, poseía joyas de gran precio, medio muy -generalizado entonces de traer valores a Europa, y en la India era -dueño de propiedades cuyas rentas estimaba él mismo en veintisiete -mil libras; de modo, que sus ingresos anuales, cuando menos, según la -opinión de John Malcolm, pasaban de cuarenta mil libras esterlinas -(3.800.000 reales), rentas en aquella época tan pingües y raras como lo -son en la nuestra las de cien mil libras. Así, que podemos afirmar, sin -temor de incurrir en exageración, que ningún inglés que comenzara la -vida sin bienes de fortuna ha llegado, como Clive, a encontrarse a los -treinta y tres años poseedor de tan inmensas riquezas»[18]. Respecto a -la administración de Warren Hastings, gobernador de Bengala, añade el -citado historiador, que «es imposible desconocer que hacen contrapeso -a los grandes crímenes que la mancharon, los grandes servicios que -prestó al Estado»[19]. En efecto, muchos y graves fueron los atropellos -cometidos por Hastings y contados por Burke en la Cámara de los -Lores. Tampoco pasaremos en silencio las crueldades que el francés -D'Esnambuc cometió con los naturales de la Martinica en el año 1635, -ni la conducta torpe, torpísima de los dinamarqueses en la costa de -Coromandel y de los holandeses en la citada India. - - [18] _Estudios históricos_, pág. 140. Tr. - - [19] Ibidem, pág. 285. - -Allá en la antigüedad, la historia enseña que Virgilio daba idea clara -del destino y de la política exterior de Roma en los siguientes versos: - - _Tu regere imperio populos, Romane, memento_: - - .................................................. - - _Parcere subjectis, et debellare superbos_[20]. - - [20] _Eneida_, lib. VI, versos 851 y 853. - -Y las Doce Tablas consagraron aquel terrible principio que dice: - - _Adversas hostes æterna auctoritas esto._ - -Cartago, gobernada por egoísta aristocracia, sólo quería aumentar el -producto de su tráfico, importándole poco las ideas de patria, de -justicia, de honor y de cultura. - -Los germanos se apoderaron de la mejor y mayor parte de la tierra de -los vencidos, y algunos de aquéllos, los anglo-sajones, por ejemplo, se -hicieron dueños de todo en la Bretaña. Tristísima fué la condición de -los vencidos. - -Cuando los musulmanes lograron la victoria en la Laguna de Janda, -los ibero-romanos sufrieron toda clase de vejaciones, y cuando los -cristianos tomaron a Granada hicieron objeto de su odio a los hijos del -Profeta. - -En nuestros días, ingleses, alemanes, franceses, italianos, rusos y -portugueses, guiados únicamente por la idea del lucro, ven en sus -colonias ancho campo donde extender y desarrollar sus respectivas -industrias. - -En suma: el _Væ victis_ de Breno, fué y será, no la ley horrible del -derecho de gentes en la época romana, sino el dogma político de todos -los tiempos y de todos los pueblos. - -De Sir Russell Wallace, son las siguientes palabras: «¡Qué -colonizadores y conquistadores tan maravillosos estos españoles y -portugueses! En los territorios colonizados por ellos, trazaron cambios -mucho más rápidos que todos los demás pueblos modernos, y semejantes -a los romanos, poseen sus grandes facultades para imponer su lengua, -cultura y religión a pueblos bárbaros y salvajes.» - -Cariñoso por demás se muestra con nosotros Sir Russell Wallace. Si -no creemos que España tenga justos títulos para pedir, como nación -colonizadora, lugar preeminente en la Historia, tampoco admitimos que -la pérdida de las colonias de la América del Sur, sea prueba palmaria -de su incapacidad para gobernar las extensas posesiones adquiridas -en aquellos lejanos territorios. La Gran Bretaña no pudo sofocar la -rebelión y perdió las colonias de América del Norte, y a España le -sucedió lo mismo. Una y otra nación perdieron sus respectivas colonias -porque debían perderlas, porque no era posible tener en perpetua tutela -pueblos poderosos y cultos. - -No olvidemos, no, que las Leyes de Indias son monumento glorioso de la -legislación española, y la Casa de la Contratación mereció alabanzas, -lo mismo de nacionales que de extranjeros. Y dígase lo que se quiera en -contrario, digna de encomio fué muchas veces la conducta de nuestros -Reyes. Ellos, en no pocos casos, recomendaron con gran solicitud a sus -infelices indios. - -Isabel la Católica decía en su testamento lo siguiente: - - «Cuando nos fueron concedidas por la Santa Sede Apostólica las - Islas y Tierra Firme del mar Océano, descubiertas y por descubrir, - nuestra principal intención fué al tiempo que lo suplicamos al Papa - Alejandro VI, de buena memoria, que nos hizo la dicha concesión, - de procurar inducir y traer los pueblos de ellas, y los convertir - a nuestra Santa Fe Católica y enviar a las dichas islas y Tierra - Firme, prelado y religiosos, clérigos y otras personas doctas y - temerosas de Dios, para instruir los vecinos y moradores de ellas - a la fe católica y los doctrinar, y enseñar buenas costumbres y - poner en ello la diligencia debida, según más largamente en las - letras de la dicha concesión se contiene. Suplico al Rey, mi señor, - muy afectuosamente, y encargo y mando a la Princesa, mi hija, y al - Príncipe, su marido, que así lo hagan y cumplan, y que éste sea su - principal fin y en ello pongan mucha diligencia y no consientan - ni den lugar a que los indios vecinos y moradores de las dichas - islas y Tierra Firme, ganados y por ganar, reciban agravio alguno - en sus personas y bienes...» Igual conducta--como se muestra por - diferentes Reales Cédulas--, observaron Carlos I, Felipe II, Felipe - III y Carlos II. Gloria inmortal merece el Emperador Carlos V por - la Cédula que dió el 15 de Abril de 1540 en favor de los negros de - la provincia de Tierra Firme, llamada Castilla del Oro (Apéndice - C). No se olvide que Felipe II, al recibir en su palacio al - visitador Muñoz (1568), que ejerció sangrienta dictadura en México, - le dijo con severidad: «Te mandé a las Indias a gobernar, y no a - destruir», contándose también que, como casi al mismo tiempo se - le presentara el Virrey del Perú, D. Francisco de Toledo, matador - del inca Sairi Tupac, le dirigió en tono amenazador las siguientes - palabras: «Idos a vuestra casa, que yo no os mandé al Perú para - matar Reyes.» Felipe III miró con singular cariño a los infelices - indios. Y en la _Recopilación de las Leyes de Indias_, Felipe IV - escribió por su real mano la hermosa cláusula que copiamos: «Quiero - que me déis satisfacción a mí y al mundo, del modo de tratar esos - mis vasallos, y de no hacerlo, con que en respuesta de esta carta - vea yo ejecutados ejemplares castigos en los que hubieren excedido - en esta parte. Mandamos a los Virreyes, Presidentes, Audiencias - y Justicias, que visto y considerado lo que Su Majestad fué - servido de mandar y todo cuanto se contiene en las Leyes de esta - Recopilación, dadas en favor de los indios, lo guarden y cumplan - con tal especial cuidado, que no den motivo a nuestra indignación, - y para todos sea cargo de residencia.» Habremos de referir, por - último, que al confirmar Carlos II la concesión pontifical, lo hizo - con las siguientes palabras: «Y por que nuestra voluntad es que los - indios sean tratados con toda suavidad, blandura y caricia, y de - ninguna persona eclesiástica o secular ofendidos: Mando que sean - bien y justamente tratados, y si algún agravio han recibido, lo - remedien, y provean de manera que no se exceda cosa alguna lo que - por las letras apostólicas de la dicha concesión nos es inyungido y - mandado.» - -La misma simpática conducta siguieron con bastante frecuencia los -Reyes de la Casa de Borbón. Ilustre historiador contemporáneo ha dicho -lo siguiente: «En lo que se refiere a los indios, hay que repetir -que los monarcas multiplicaban los medios de proteger sus personas e -intereses. Sometidos los naturales por la conquista a un poder extraño, -intimidados ante la superioridad de los europeos, a quienes tenían -que obedecer, era muy justo que la Corte de Madrid les dispensara -consideraciones, para hacer simpático el nuevo régimen a los que tanto -necesitaban de paternal auxilio y de cariñoso apoyo; la justicia -debía mostrar mayor solicitud respecto de los débiles, que habían -perdido sus sagrados derechos como pueblo independiente y soberano; y -los delegados del Rey en las Indias tenían especial recomendación de -favorecer de todos modos a los aborígenes»[21]. Alejandro Humboldt, -cuya autoridad nadie se atreverá a poner en duda, ha escrito que la -condición social del indio español era mejor que la de los aldeanos -de una gran parte del Norte de Europa[22]. También el argentino D. -Vicente G. Quesada, aunque a veces ha juzgado con severidad el gobierno -español en América, reconoce que no están en lo cierto los escritores -que afirman que la organización colonial fué un centralismo pernicioso, -a la cual atribuyen todos los errores y males de las nuevas naciones -hispano-americanas[23]. - - [21] Gómez Carrillo, _Historia de la América Central_, tomo - III, págs. 27 y 28.--Continuación de Milla. - - [22] _Ensayo político_, lib. IV, cap. IX. - - [23] _La Sociedad hispano-americana bajo la dominación - española._ - -En tanto que los Monarcas austriacos y los Reyes de la casa de Borbón -daban pruebas de su amor a la justicia y del cariño que sentían por -los indios, también eran dignos de fama y renombre no pocos Virreyes, -Gobernadores, Presidentes, Corregidores, Arzobispos y Obispos. No -todos, ni aun una gran mayoría, como fuera nuestro deseo; pero muchos -fueron tolerantes y buenos, como lo confirman antiguos cronistas y -modernos historiadores. - -Nadie--por exigente que sea--escatimaría aplausos a Antonio de Mendoza -y a Luis de Velasco, virreyes de México; a Manuel de Guirior, virrey -del Perú; a José Antonio Manso de Velasco, Gobernador de Chile; a -Miguel de Ibarra, Presidente del Ecuador, y a Andrés Venero de Leyva, -Presidente de la Audiencia de Santa Fe de Bogotá. Entre los prelados, -justo será recordar los nombres insignes de Santo Toribio de Mogrovejo, -Arzobispo de Lima, y de Fr. Juan de Zumárraga, Arzobispo de México. -Protectoras incansables las autoridades españolas de la religión y de -las órdenes religiosas, la religión fué desde la cuna hasta la muerte -el sentimiento general lo mismo del español que del indio. Tanto las -autoridades civiles como las eclesiásticas se desvelaron por extender -la civilización, abrir escuelas, establecer imprentas y llevar a todas -partes el mejoramiento y el bienestar. Que en el esplendoroso cuadro de -los Gobiernos españoles hubo algunas y, si se quiere muchas manchas, -nada importa, pues toda obra humana las tiene en más o menos cantidad, -con mayor o menor fuerza señaladas. No hemos de negar que no siempre -estuvieron acertados los Reyes y los Gobiernos en el nombramiento de -las autoridades, lo mismo civiles que militares, para las colonias. Con -mucha frecuencia se impuso el favoritismo y ocuparon elevados puestos -hombres aduladores, necios e intrigantes, cuando no avaros, codiciosos -y crueles. - -Para terminar esta materia permítasenos recordar algunos hechos -y dirigir una pregunta. No olvidéis que a últimos del siglo XV -desconocíais la escritura alfabética, los progresos de las ciencias y -las bellezas de las artes, ni teníais arados para cultivar vuestras -tierras, ni utensilios de hierro para todas las necesidades de la -vida, ni carros en que transportar vuestras mercancías, ni buques de -alto bordo para recorrer los mares, ni moneda de ley para el cambio de -vuestros productos. No olvidéis que a últimos del siglo XV ni siquiera -teníais noticia de los animales domésticos, ni sabíais nada del cultivo -de los cereales. No olvidéis que durante largo lapso de tiempo, unidas -España y América han marchado por tierras y mares realizando su vida, -a veces con gran trabajo, a veces con facilidad extrema; pero siempre -con fe y entusiasmo. ¡Americanos! En uno de los platillos de sensible -balanza colocad lo bueno que habéis recibido de los españoles, y en el -otro platillo colocad lo malo. ¿Qué pesa más? - -«¡América para los americanos! Tal es la consigna adoptada--escribe -Reclus--por las repúblicas del Nuevo Mundo para oponerse a las -tentativas de intervención de las potencias europeas en los asuntos -interiores del continente occidental. Bajo el punto de vista político, -no cabe duda que los Estados americanos no han de temer ya los -ataques de ningún adversario, y no se sabe si tolerarán mucho tiempo -en aquellas regiones la existencia de colonias dependientes de un -Gobierno extranjero. Si oficialmente posee todavía la Gran Bretaña -la cuarta parte de la superficie del Nuevo Mundo, casi la totalidad -de aquel inmenso espacio está desierto, y las provincias habitadas, -constituyen, por decirlo así, una república independiente, en la que -el poder real sólo está representado en el nombre, y por todo ejército -tiene un regimiento acampado en una punta de tierra en el sitio más -inmediato a Europa, como si estuviese aguardando órdenes para regresar -a la Metrópoli. Los pueblos del Nuevo Mundo tienen, pues, asegurada -su autonomía política contra toda mira ambiciosa del extranjero; pero -bajo el aspecto social, América dista mucho de ser de los americanos; -es de todos los colonos del antiguo mundo que a ella acuden y en ella -encuentran nueva patria, aportando sus usos y costumbres hereditarias, -al par que sus ambiciones, sus esperanzas y la necesaria fuerza para -acomodarse a un nuevo modo de ser. Los que por distinguirse de los -hombres civilizados del resto del mundo se llaman _americanos_, son -también hijos o nietos de europeos; el número de estos americanos -aumenta en más de un millón cada año por el excedente de los nacidos -sobre los muertos; además, aumenta en más de otro millón con los -colonos recién llegados, que a su vez se llaman pronto americanos, y a -veces miran como intrusos a los compatriotas que llegan tras ellos. El -mundo trasatlántico es un campo experimental para la vieja Europa, y -como en el antiguo mundo, se prepara allí la solución de los problemas -políticos y sociales en bien de la humanidad»[24]. - - [24] _Geografía universal, América septentrional_, págs. 83 y - 84. - -Viene al caso recordar que allá en el año 1824, el Congreso de -Panamá, siguiendo las inspiraciones de Bolívar, entre otros asuntos, -procuró establecer un pacto de unión y de liga perpetua contra España -o contra cualquier otro poder que procurase dominar la América, -impidiendo además toda colonización europea en el nuevo continente, -toda intervención extranjera en los negocios del Nuevo Mundo[25]. -Los temores de Bolívar tenían su razón de ser después de pelear en -_Ayacucho_ con ejércitos de Europa. Añade con acierto J. B. Alberdi, -lo siguiente: «Si Bolívar viviera hoy día, como hombre de alto -espíritu, se guardaría bien de tener las ideas de 1824 respecto a -Europa. Viendo que Isabel II nos ha reconocido la independencia de -esa América que nos dió Isabel I hace tres siglos, lejos de temer a -la España como a la enemiga de América, buscaría en ella su aliada -natural, como lo es, en efecto, por otros intereses supremos que han -sucedido a los de una dominación concluida por la fuerza de las cosas. -Los peligros para las Repúblicas no están en Europa. Están en América: -son el Brasil, de un lado, y los Estados Unidos, del otro»[26]. - - [25] Véase _Simón Bolívar_, págs. 179 y 180. - - [26] _Simón Bolívar_, pág. 180. Madrid, 1914. - -Algunos escritores americanos tienen a gala el denostar a España. -Rechazan indignados la idea de que se les atribuyan las cualidades -de nuestra raza. No quieren llevar en sus venas sangre española. El -argentino Domingo F. Sarmiento, autor de la excelente obra _Facundo o -Civilización y barbarie_, tuvo el mal gusto de censurar con acritud las -costumbres españolas en su libro _Viajes por América, Europa y Africa_. -Contra Sarmiento escribió nuestro Martínez Villergas el folleto -titulado _Sarmenticidio_, al cual sirve de preliminar composición -poética que el inspirado vate había publicado en París el año 1853. En -ella se lee lo siguiente: - - _Quemó Erostrato el templo de Diana,_ - _Y usted, por vanagloria,_ - _Maldice de su raza la memoria:_ - .................................... - -La misma animosidad contra España ha manifestado recientemente Fernando -Ortiz, catedrático de la Universidad de la Habana, en su libro _La -Reconquista de América_. Otros no les han seguido por el mismo camino -en su enconada ojeriza a la madre Patria. - -Por fortuna, creemos que no están en mayoría los escritores que piensan -como Sarmiento y Ortiz. No pocos--aunque nosotros quisiéramos que fuese -mayor el número--aprovechan cuantas ocasiones se les presentan para -manifestar su cariño a España. Con singular complacencia hemos leído -varias veces el siguiente párrafo del Sr. Riva Palacio, ministro de -México en Madrid: - - «No se conserva memoria--dice--de otro pueblo que, como el - español, sin desmembrar su territorio patrimonial y sin perder la - existencia social y política, haya formado directamente diez y - seis nacionalidades enteramente nuevas sobre la faz de la tierra, - hoy ya emancipadas, y a la que legó sus costumbres, su idioma, - su literatura, su altivez, su indomable patriotismo y el celo - exagerado por su autonomía. Diez y seis nacionalidades que marchan - todas por el camino del progreso, y que, reconociendo con su - origen todas esas identidades, procuran estrechar cada día más sus - relaciones, creando una virtud cívica hasta hoy desconocida, el - patriotismo continental, que hace de cada americano como un hijo - cualquiera de las otras Repúblicas; y quizá algún día la España, - hija del antiguo mundo, podrá decir delante de esas diez y seis - nacionalidades, como Cornelia la romana: «Tengo más orgullo en ser - la madre de los Gracos, que la hija de Escipión el Africano»[27]. - - [27] Discurso leído por el general Riva Palacio en el Ateneo - de Madrid el 18 de Enero de 1892, pág. 9. - -Entre los papeles de Manuel Araujo, electo presidente de la República -de San Salvador en el año 1911, y fallecido en 1914, hallamos uno, en -el cual se consigna este hermoso pensamiento: - - «La obra afanosa de mi agitada vida va cumpliéndose. Bajo la égida - protectora de Dios, mis flores, mis ensueños de progreso para la - patria antigua y de libertad para mi pueblo amado, van siendo una - hermosa realidad»[28]. - - [28] Véase _Libro Araujo_.--San Salvador, Imprenta Nacional, - 1914. - -Merece trasladarse también aquí lo que Alejandro Alvarado Quirós ha -escrito al visitar el sepulcro de Colón en Sevilla. Dice así: - - «Los pueblos de América deberían visitarlo en cruzadas como el más - sagrado de sus cultos; tuvo para nosotros un resplandor celeste, - una palabra profundamente religiosa, superior a las que el espíritu - del gran guerrero, del artista y del santo nos dijeron al oído, y - que sólo podría ser superada por la armonía inefable de nuestras - creencias, evocadas ante la piedra tumular y el sepulcro abierto y - luminoso de Jerusalén»[29]. - - [29] _Bric-Brac._--San José de Costa Rica.--Alsina, 1914. - -En _La Nota_, periódico de Buenos Aires, ha publicado últimamente -José Enrique Rodó un artículo donde, entre otras cosas dignas de -nuestra gratitud, se lee este párrafo: «Cualesquiera que sean las -modificaciones profundas que al núcleo de civilización heredado ha -impuesto nuestra fuerza de asimilación y de progreso; cualesquiera que -hayan de ser en el porvenir los desenvolvimientos originales de nuestra -cultura, es indudable que nunca podríamos dejar de reconocer y confesar -nuestra vinculación con aquel núcleo primero, sin perder la conciencia -de una continuidad histórica y de un abolengo que no da solaz y linaje -conocido en las tradiciones de la humanidad civilizada.» - -De Blanco Fombona son las palabras que copiamos de la revista -_Renacimiento_, de la Habana: «La holgazanería española, que es una de -las frases hechas más injustas, labora minas en Bilbao, cultiva viñedos -en la Mancha y Aragón, cría ganados en Andalucía y ejerce toda suerte -de industrias en Cataluña y Valencia. En un momento de holgazanería -española, echaron nuestros abuelos a los moros de la Península, -descubrieron, conquistaron y colonizaron a América, y abriendo los -brazos en Europa, con gesto heroico y magnífico, pusieron una mano -sobre Flandes y sobre Nápoles la otra.» - -A José Ingenieros, crítico argentino y autor, entre otras obras, de -las intituladas _Simulación en la lucha por la vida_ y _Al margen de -la ciencia_, le colocamos entre los defensores de España, aunque otra -cosa digan críticos suspicaces. De la _Revista de Filosofía_, de Buenos -Aires, correspondiente al año de 1916, copiamos el siguiente párrafo de -largo artículo: - - ... «Mi anhelo de español sería que en los libros de los niños de - hoy--los españoles de mañana--se enseñara a venerar la memoria de - un Isidoro, de un Lulio, de un Vives y de un Servet, en vez de - seguir mintiendo las aventuras del Cid--que vivió mucho tiempo - con dinero de los moros--, las glorias de Carlos «Quinto» de - Alemania--que nadie conoce por Carlos «Primero» de España--, ni la - fastuosa magnificencia de los siguientes Hapsburgos--que por la - indigencia en que vivieron no fuéronle en zaga a ningún estudiante - de novela picaresca. - - Constituída una nueva moral, poniendo como ejemplo la tradición de - sus pensadores y de sus filósofos, a España le sobrarán fuerzas - para renacer; las hay en cada provincia o región; muchas de ellas - pujan ya en vuestra Cataluña intensa y expansiva.» - -Entre los inspirados vates que mas han amado a España, ataremos a Rubén -Darío. Recordamos aquellos versos: - - _No es Babilonia ni Nínive enterrada en olvido y en polvo_ - _ni entre momias y piedras reina que habita el sepulcro_ - _la nación generosa, coronada de orgullo inmarchito,_ - _que hacia el lado del alba fija las miradas ansiosas;_ - -o aquellos de Chocano: - - _Y así América dice: ¡Oh madre España!_ - _Toma mi vida entera;_ - _que yo te he dado el sol de mi montaña_ - _y tú me has dado el sol de tu bandera,_ - -o aquellos otros de Gómez Jaime; - - _Y a España, madre egregia que fecundó tu historia,_ - _le ofrecerás tu sangre, le rendirás tu gloria;_ - _y el triunfo de la raza le ofrendarás también;_ - -o los de Andrade Coello: - - _Erguido quedará siempre,_ - _porque su cumbre tremola_ - _mi altiva ensena española_ - _que tu raza no arriará;_ - -o, en fin, otros muchos inspirados en el mismo sentimiento hacia España. - -Al querer--como poco antes se dijo--la unión de los pueblos -hispano-europeos con los hispano-americanos, no deseamos de ningún modo -la enemiga con los de raza anglo-sajona. Pruebas habremos de dar en -el curso de nuestra obra, no sólo del respeto, sino de la admiración -que sentimos por la gran República de los Estados Unidos del Norte de -América. - -Algunas veces hemos llegado a creer--y de ello estamos -arrepentidos--que, para contrarrestar el imperialismo de los Estados -Unidos, debieran confederarse todos los pueblos de raza española del -Nuevo Continente y con ellos el lusitano americano, bajo la suprema -dirección de los más poderosos (el Brasil, la Argentina, Chile, etc.) - -De un artículo de Castelar copiamos lo siguiente: «Pero cuando la -raza anglo-sajona pretende negar nuestra influencia en América, -hacer suyo todo aquel mundo, turbar la paz de nuestras Repúblicas, -acrecentar su poderío, a costa de nuestro mismo territorio, contar -entre sus estrellas a Cuba; cuando esto suceda, fuerza es que todos -los que de españoles nos preciamos, unamos nuestras inteligencias y -nuestras fuerzas para no consentir tamaña degradación y estar fuertes -y apercibidos en el día de los grandes peligros, de las amenazadoras -desventuras»[30]. - - [30] _La unión de España y América._ - -Aunque llegó el día tan temido, no se unieron nuestras inteligencias -ni nuestras fuerzas, o mejor dicho, nuestras inteligencias y nuestras -fuerzas fueron vencidas por el inmenso poder de los Estados Unidos. Con -pena habremos de confesar que lo mismo América que Europa se alegraron -para sus adentros de las desgracias de España. - -Trasladaremos también a este lugar lo que ha escrito el académico Sr. -Beltrán y Rózpide, recordando seguramente la destrucción de nuestras -escuadras en Santiago de Cuba y en Cavite. «Si hoy los historiadores, -dice, encuentran las raíces de la decadencia de España en los mismos -días de Carlos I y de Felipe II, en los tiempos de Mac Kinley y -Roosevelt habrán de investigar los historiadores del porvenir el remoto -origen o causa primera de la disolución y ruina de los Estados Unidos -del Norte de América»[31]. - - [31] _Los pueblos hispano-americanos en el siglo XX_, pág. - 296. Madrid, 1904. - -Ni paramos mientes, ni damos valor alguno a juicios más apasionados que -justos de ilustrado escritor, cuyo libro ha sido publicado en estos -mismos días. El autor es el agustino P. Teodoro Rodríguez, Rector de -la Universidad de El Escorial, y el libro se intitula _La civilización -moderna_. - -«No vamos a estudiar--dice--aunque bien pudiéramos hacerlo, ciertos -actos de carácter internacional, y por todos conocidos, suficientes -para colocar a quien los realiza, sea persona individual o colectiva, -entre los profesionales del bandidaje y de la piratería; nos referimos -a la usurpación de España por los Estados Unidos de sus colonias -Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Tampoco queremos estudiar, la Historia -dará sobre ello su veredicto, la intervención _extraoficial_ en las -cuestiones de México y en la actual gran guerra europea, que para -algunos pone en entredicho su honorabilidad como nación»[32]. - - [32] Págs. 153 y 154. - -Cuando los hijos de Cuba, Puerto Rico y Filipinas no se hallen -contentos con su estado actual, cuando echen de menos el Gobierno de la -antigua Metrópoli y cuando el progreso se haya interrumpido o cortado -en aquellos países, entonces y sólo entonces estaremos conformes con el -sabio agustino. - -Nada importa que España haya perdido una provincia, dos o veinte. Lo -que importa es que la guerra no destruya aquellas ciudades, ni se -hiera ni se mate en aquellas tierras. Lo que importa es que al ruido -de la pólvora haya sucedido el reino de la paz y del amor. Entretanto -que geógrafos y religiosos condenan a los hijos de Wáshington y de -Franklin, nosotros bendecimos a Dios y entonamos un cántico a la -libertad e independencia de los pueblos. ¡Bendita sea la hora en que la -fuerza fué vencida por el derecho! - -Triste, muy triste es que España, la primera nación que tuvo la -fortuna de llegar a América y la única que fué dueña de más extensos -territorios, nada posea en nuestros días. La culpa es nuestra. Pero -olvidándolo todo, casi me atrevería a rogar al geógrafo Beltrán y -Rózpide y al teólogo P. Martínez que me acompañaran a rezar una oración -ante las tumbas de españoles y de americanos, pues las de aquéllos y -las de éstos se hallan bajo las flores del mismo cementerio. (Apéndice -D.) - -Grande es el amor que tenemos a España; grande es también el amor que -tenemos a nuestras antiguas colonias. Pero no dejamos de reconocer que -en esta vieja Europa los hombres sólo piensan en matarse unos a otros -y las naciones en destruirse; en esa joven América, salvo algunas -excepciones, los hombres son laboriosos, emprendedores, y las ciudades -poseen inmensas fábricas dedicadas a la industria y al comercio. Aunque -dichas naciones, lo mismo las europeas que las americanas, sufren -terribles enfermedades sociales, la historia enseña que las primeras -salen de sus crisis maltrechas y debilitadas, al paso que las segundas -continúan prósperas y poderosas. - -Si allá en los primeros tiempos de la historia, el progreso, después -de cumplir su misión en Egipto, pasó a Caldea, China e India, luego -a Grecia y Roma y tiempo adelante a los pueblos todos de Europa, en -nuestros días ¿emprenderá su marcha al Nuevo Mundo? De Africa pasó al -Asia, y de Asia a Europa; ¿pasará al presente de Europa a América? -¿Buscará otro campo de acción en las orillas del San Lorenzo, del -Mississipí, del Amazonas o del Plata? Cuando haya pasado la crisis -terrible porque atraviesa Europa, contestaremos, ya tranquilo nuestro -espíritu, que el Antiguo y Nuevo Mundo seguirán su marcha progresiva -y realizarán, cada vez con mayor entusiasmo, la ley del amor y de la -justicia. - - - - -II - -PLAN DE LA OBRA. - - -Por lo que respecta al plan de la obra, nos proponemos reseñar la -vida de los pueblos americanos de una manera clara y ordenada. En -cinco partes dividiremos la HISTORIA DE AMÉRICA: trataremos en la -primera de la América antes de Colón, o sea, de las primitivas razas -que poblaron el Nuevo Mundo; en la segunda del descubrimiento de las -Indias Occidentales y de los descubrimientos anteriores y posteriores -al del insigne genovés; en la tercera de las conquistas realizadas -por los españoles y otros pueblos de Europa; en la cuarta de los -diferentes Gobiernos establecidos en aquellos países o de los Gobiernos -coloniales, y en la quinta de la guerra de la independencia y de los -sucesos acaecidos en aquellos pueblos hasta nuestros días. - -Estas cinco partes o épocas se estudiarán en tres tomos; las dos -primeras, o sea América precolombina y los descubrimientos serán -materia del tomo primero; la conquista del país y los Gobiernos -coloniales se expondrán en el tomo segundo, y la independencia de todos -los Estados hasta nuestros días formarán la historia del tomo tercero. - -Veamos más detalladamente los asuntos que se incluirán en cada una -de las cinco partes. Después del Prólogo damos algunas noticias -geográficas del Nuevo Mundo, pasando luego a tratar de la Prehistoria -y de la aparición del hombre en el continente americano, procurando -resolver la cuestión de si es o no es autóctono; y en caso contrario, -cuál es su procedencia y el camino que siguió para llegar a América. -En seguida tratamos de las razas y tribus que habitaron el suelo -americano antes del descubrimiento. Si vaga y corta es la historia de -los pueblos que llamamos civilizados, casi nula es la de los pueblos -bárbaros. Algunas noticias daremos acerca del estado social de los -indios, de su lengua, de sus conocimientos científicos y artísticos. -Después se estudiará el estado de España durante el reinado de los -Reyes Católicos, y luego los importantes descubrimientos geográficos -anteriores al del Nuevo Mundo. - -Así como poetas y santos presentían la invasión de los germanos y la -muerte de Roma, y así como sabios y Papas anunciaban la llegada de -los turcos y la destrucción de Constantinopla, de la misma manera los -isleños de la Española tenían como cosa cierta que de lejanas tierras -vendrían unos guerreros a derrocar los altares de sus dioses, a -derramar la sangre de sus hijos y a reducir a eterna esclavitud a todos -los habitantes del país; los sacerdotes del Yucatán profetizaron que -había llegado el fin de los vanos dioses, que ciertas señales indicaban -próximos y terribles castigos, que estaban cerca los hombres encargados -de traer la buena nueva, que aborreciesen a los dioses indígenas y -adoraran al Dios de la verdad, y, por último, que se vislumbraba -ya la señal de nueva vida, la cruz que había iluminado al mundo; y -Huayna Capac, el último Emperador del Perú, cuando comprendió que se -aproximaba el último momento de su vida, llamó a sus dignatarios y les -anunció la ruina del imperio por extranjeros blancos y barbudos, según -habían pronosticado los oráculos, ordenándoles no hiciesen resistencia, -antes por el contrario, se sometiesen de buen grado. Al mismo tiempo -cometas cruzaban los cielos llenando de terror a los peruanos, la -luna apareció teniendo a su alrededor círculos de fuego de diferentes -colores, un rayo cayó en uno de los reales palacios destruyéndolo -completamente, los terremotos se sucedían unos tras otros y una águila -perseguida por varios alcones vino a caer herida en la plaza del Cuzco; -hecho que presenciaron aterrados muchos nobles incas, quienes creyeron -que era aquello triste agüero de su propia muerte. Del mismo modo que -aquel Dios Pan, tan alegre y risueño, que se precipitó, allá en los -tiempos antiguos, como dice Castelar, en las ondas del Mediterráneo -buscando la muerte[33], y cuyos tristes quejidos oían de noche los -navegantes que surcaban los mares helénicos, otros dioses, en el siglo -XVI, exhalaban su último suspiro cerca de las playas americanas--según -cuentan los sacerdotes indios--y eran reemplazados por el Dios de la -verdad, de la justicia y de la misericordia. - - [33] _La civilización de los cinco primeros siglos del - Cristianismo_, tomo I, pág. 352. - -Con todo detenimiento será objeto de nuestro estudio la vida de -Cristóbal Colón y los cuatro viajes que hizo al Nuevo Continente. - -Ultimamente nos fijaremos en los descubrimientos y expediciones de -Alonso de Ojeda, Vicente Yáñez Pinzón y Juan Díaz de Solís, Vasco Núñez -de Balboa, Juan Ponce de León, Juan de Ampués, Rodrigo de Bastidas y -Francisco Orellana. - -El tomo segundo está dedicado a la conquista del territorio y a los -Gobiernos de los diferentes Estados. Lo primero que se presenta a -nuestro estudio es la América septentrional, esto es, la Groenlandia, -el Canadá y las colonias inglesas. Seguirá a la conquista de México, la -de la América Central (Guatemala, Honduras, San Salvador, Nicaragua y -Costa Rica); también las Antillas, y, por último, la América Meridional -(Perú, Bolivia, Chile, Argentina, Patagonia, Colombia, Venezuela, -Ecuador, Las Guayanas, Paraguay, Uruguay y Brasil). - -Libre España de la guerra con los hijos del Profeta, dos rumbos -diferentes tomaron nuestros guerreros: unos marcharon a Italia sin -otra mira que conquistar laureles en los campos de batalla, dirigidos -por aquel ilustre político y valeroso soldado, a quien la Historia -designa con el nombre de _El Gran Capitán_; otros, tomaron camino de -Occidente buscando aventuras, o más bien guiados por la idea del lucro -o por la codicia de oro y piedras preciosas, oro y piedras preciosas -que abundantes se hallaban en la nueva tierra de promisión. «En las -guerras del Nuevo Mundo, escribe lord Macaulay, en las cuales el arte -estratégico vulgar no podía ser bastante, como tampoco la ordinaria -disciplina en el soldado; allí, donde se hacía necesario desbaratar y -vencer cada día por medio de alguna nueva estratagema la instable y -caprichosa táctica de un bárbaro enemigo, demostraron los aventureros -españoles, salidos del seno del pueblo, una fecundidad de recursos y -un talento para negociar y hacerse obedecer de que apenas daría otros -ejemplos la Historia»[34]. - - [34] _Estudios históricos_, pág. 5. - -Inmediatamente será objeto de examen el Gobierno de los franceses e -ingleses en el Canadá, deteniéndonos en las guerras intercoloniales. -No deja de ser interesante la política seguida por ingleses, franceses -y españoles en los Estados Unidos. Después de exponer los hechos de -la Capitanía general de Guatemala (San Salvador, Nicaragua, Honduras y -Costa Rica), daremos ligera idea de las luchas religiosas en la América -española, pasando inmediatamente a hacer ligera reseña de los sucesos -acaecidos en el Gobierno de las islas Mayores y Menores, Virreinato -del Perú, Capitanía general de Chile, Gobierno y luego Virreinato de -Buenos Aires, Gobierno de Colombia y luego Virreinato de Nueva Granada, -Gobiernos de Quito, Panamá, Venezuela, Paraguay, Uruguay y Brasil. - -Seguirá el estudio de la organización interior de los Estados, ya de -raza anglo-sajona, ya de raza ibera. Allí veremos que franceses e -ingleses defendieron y engrandecieron el territorio. Igual conducta -siguieron las autoridades españolas en nuestras colonias. Del mismo -modo en el tomo citado daremos exacta noticia de las Audiencias, -Consulados, Cabildos y otros tribunales menos importantes, como también -de la Inquisición y de la esclavitud. Además de las Encomiendas, -procuraremos fijarnos muy especialmente en la Casa de la Contratación -de Sevilla, en el Real y Supremo Consejo, y en las Leyes de Indias. Con -algunas consideraciones acerca de la instrucción pública, de la cultura -literaria, artística e industrial, terminaremos la materia del tomo -segundo. - -Asunto del tomo tercero y último será la independencia de las colonias, -ya de raza inglesa, ya de raza española. Antes diremos algo de la cuasi -independencia del Canadá en los últimos años. Tres nombres gloriosos -aparecen iluminando los primeros tiempos de la independencia de los -Estados Unidos: los americanos Franklin y Washington y el francés -Lafayette. Respecto a las colonias de la América española, creemos -indispensable y aun de importancia suma dar a conocer el estado en que -se hallaban al comenzar la guerra; esto es, reseñaremos los movimientos -precursores de la mencionada guerra, el carácter diferente que tuvo -en cada uno de los países, las noticias que nuestros gobernantes de -allá comunicaban de los sucesos y el efecto que dichas noticias hacían -en la metrópoli, las medidas o resoluciones que tomaba el gobierno -de Madrid, las instrucciones que se dieron a los comisionados para -la pacificación y los resultados que produjeron, no olvidando las -relaciones interesadas de algunas potencias con los insurgentes. Nótase -a primera vista una diferencia entre los Estados Unidos y las colonias -españolas; los Estados Unidos son--y permítasenos la palabra--un pueblo -trasplantado desde el Antiguo al Nuevo Mundo, y nuestras colonias se -hallan formadas por razas americanas injertas en españoles; sólo el -Brasil es hijo de Portugal. - -Cuando se vió que los destinos públicos principales se proveían -casi siempre en hijos de España y no en americanos[35], cuando las -Reducciones[36], Repartimientos[37] y Encomiendas[38] levantaron una -muralla entre conquistadores y conquistados, y cuando se agotó la -paciencia de los indios, entonces se notaron los primeros síntomas de -la revolución por la independencia. - - [35] De 170 virreyes que hubo en América, sólo cuatro fueron - de dicho país y los cuatro hijos de empleados: de 602 - capitanes generales de provincia, 14 fueron originarios del - Nuevo Mundo, y de 706 obispos, 105 únicamente nacieron en - aquellas lejanas tierras. - - [36] Pueblos de indios convertidos a la religión católica. - - [37] Familias indígenas repartidas a los colonos. - - [38] Distritos con sus respectivos habitantes distribuídos a - conquistadores y colonos. - -Ya los franceses habían realizado los hechos más brillantes de su -gloriosa historia, y los americanos de los Estados Unidos habían -mostrado al mundo el heroísmo que alentaba sus espíritus; ya la tabla -de los derechos del hombre, como nuevo Evangelio, se había grabado con -letras de fuego en el corazón de aquellas gentes. - -Escondidos en las asperezas de los montes y al abrigo de los espesos -bosques, en los hondos valles y estrechos desfiladeros, buscaron su -salvación aquellos pobres indios, ya de pura raza, ya mestizos (hijos -de españoles e indias), y ya mulatos (hijos de españoles y negras). -Otros formaban parte de las sociedades secretas, ramas de la masonería, -extendidas por todos los Virreinatos y Gobiernos de América. Aquéllos -y éstos se disponían a librar a la patria del dominio español. Algunos -se agitaban en el mismo sentido; pero más al descubierto, sin temor a -nada ni a nadie. Publicábanse muchos folletos subversivos y canciones -revolucionarias; se urdían diabólicos proyectos y conjuraciones. A -veces, fingiéndose decididos partidarios de Fernando VII, nombraban -Juntas, las cuales, después de muchas protestas de fidelidad, acababan -por proclamar la República. El fuego de la insurrección se extendió -pronto por Venezuela, El Ecuador, Bolivia, Perú y Colombia. - -Después estudiaremos las citadas Repúblicas, desde la muerte de -Bolívar, procurando no olvidar los acontecimientos de más bulto -acaecidos en dichos pueblos. Seguirá inmediatamente la narración de -los hechos, ya del Paraguay y Uruguay antes de la independencia, ya -de la independencia de Chile y Buenos Aires. Se darán también algunas -noticias acerca del Chaco y de la Patagonia, desde los últimos años del -siglo XVIII, para entrar de lleno en el estudio de la independencia de -México, Paraguay, Uruguay, de toda la América Central (Guatemala, San -Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa-Rica). En todas partes apenas -era obedecida la autoridad de nuestros Virreyes. Donde se conservaba -la dominación española, era a fuerza de gastar hombres y dinero, sin -comprender que un poco antes o un poco después, el resultado debía ser -el mismo, porque la hora de la independencia había sonado en el reloj -de las colonias españolas. - -Registraremos inmediatamente el hecho de la independencia del Brasil, -Santo Domingo, Haití, Cuba, Puerto Rico y Panamá. Los últimos capítulos -se refieren a Jamaica, las Guayanas y las pequeñas Antillas, de todo -lo cual nos ocuparemos con poca extensión. «Un mundo entero--como dice -Lafuente--que se levanta resuelto a sacudir la esclavitud y la opresión -en que se le ha tenido, no puede ser subyugado por la fuerza»[39]. - - [39] _Historia de España_, tomo XXVII, págs. 66 y 67. - -Entre los valerosos revolucionarios, cuyos nombres guardará eternamente -la historia, se hallan Hidalgo y Morelos, en México; O'Higgins, en -Chile; San Martín y Belgrano, en la Argentina; Sucre, en el Perú, y -Bolívar en el Ecuador, Bolivia, Perú, Venezuela y Colombia. Simón -Bolívar es superior, muy superior a todos. Paladín tan esforzado -ocupa--como expondremos en diferentes capítulos de esta obra--el primer -lugar en la historia de las Indias. Tentados estamos a decir que le -consideramos superior a Washington y Napoleón. Los dos últimos tuvieron -a su lado hombres, que con sus luces les alentaron en sus empresas, y -pueblos unidos que les siguieron entusiasmados a todas partes; pero -Bolívar, ni halló hombres que tuvieran conocimientos prácticos de -gobierno, ni encontró pueblos que comprendiesen sus altas cualidades. -Sólo él pudo decir en una de sus proclamas: «El mundo de Colón ha -dejado de ser español.» - -Creeríamos dejar incompleta nuestra obra si no estudiásemos las -Ciencias, Letras, Bellas Artes, Industria y Comercio, en el Canadá, -Estados Unidos y Estados Hispano-americanos. Con singular cariño -recordaremos los nombres de los prosistas y poetas, porque unos y otros -han inculcado en el pueblo americano el profundo sentimiento de la -patria. Objeto será de especial estudio, la fauna, flora y gea de aquel -hermoso continente. - -Para terminar, sólo nos resta decir, que al fin de cada tomo -colocaremos los Apéndices correspondientes. - - - - -III - -FUENTES DE CONOCIMIENTO. - - -Consideremos las fuentes de conocimiento. Para que nuestro estudio -sea lo más completo posible, conviene recordar: 1.º Los monumentos -históricos precolombinos que se han encontrado en aquellas antiguas -tribus. 2.º Las obras históricas que tratan del descubrimiento, -conquista, colonización, gobierno e independencia de las diferentes -colonias españolas en las Indias. - -De los mayas (tribus que se hallaban en México y en la América Central) -se conservan los llamados libros del _Chilan Balam_ (ciencia de los -sacerdotes). Cada uno de estos libros se distingue por el nombre del -pueblo en que se encontró; así se intitulan libro de _Chilan Balam de -Nabula_, de _Chumayel_, de _Mani_, de _Oxkatzcab_ y otros. Brinton cita -hasta 16, y en ellos se registran curiosas e interesantes noticias. -Hállanse algunos adornados con diferentes signos y aun con retratos más -o menos perfectos. - -De los quichés de Guatemala, se admira el _Popol Vuch_ (libro -nacional). Encontróse en el pueblo de Santo Tomás de Chichicastessango, -y fué traducido al castellano por el Padre Francisco Ximénez, a -principios del pasado siglo. En el año 1861 el abate Brasseur de -Bourbourg lo vertió al frances, haciendo notar que los dos primeros -libros eran una traducción del Tevamoxtli de los toltecas. «De las -cuatro partes que contiene, las dos primeras se refieren a las ciencias -poseídas por los sabios quichés, y las dos últimas a las tradiciones y -anales de aquellas gentes hasta la conquista por los españoles»[40]. - - [40] Sentenach, _Ensayo sobre la América Precolombina_, pág. - 73. Se ignora el nombre del autor del _Popol Vuch_; pero - se cree que fué escrito quince o veinte años después de la - conquista, por algún individuo de la familia real de quiché. - -Además del Popol-Vuch, se encuentra otro documento, traducido por el -citado Brasseur con el título de _Memorial de Tepan-Atilan_, que es un -manuscrito en lengua cakchiquel[41]. - - [41] Estaba (año 1845) en los Archivos del Gobierno - eclesiástico de Guatemala, y la versión se hizo en 1855. - -Pasando por alto el drama titulado _Rabinal Achi_ de los quichés, -la comedia del _Güegüence_ o del _viejo ratón_ (Nicaragua) y el -drama _Ollanta_ de los incas, se pueden considerar los tres códices -quichés-mayas que llevan los nombres de _Dresde_ (porque se conserva -en la Biblioteca Real de dicha ciudad), _Troano_ y _Cortesiano_ -(fragmentos de un tercero) que se hallan en el Museo Arqueológico -Nacional[42], y el _Pereziano_, existente en la Biblioteca Nacional de -París[43]. - - [42] Llámase _Troano_ porque perteneció a D. Juan de Tró, - quien lo vendió al Estado. - - [43] Se denomina _Pereziano_ porque su primitivo poseedor fué - un español de apellido Pérez. - -[Ilustración: Página del _Códice Cortesiano_.] - -Semejantes Códices los encontró el madrileño Gonzalo Fernández de -Oviedo, en Nicaragua, y de ellos hizo la siguiente descripción en -su _Historia natural y general de las Indias, Islas y Tierra Firme -del mar Océano_[44]: «Tenían (los de Nicaragua) libros de pergamino -que hacían de cueros de venados, tan anchos como una mano o más, e -tan luengos como diez o doce passos, e más e menos, que se encogían -e doblaban e resumían en el tamaño e grandeza de una mano por sus -dobleces uno contra otro (a manera de reclamo), y en éstos tenían -pintados sus caracteres o figuras de tinta roja o negra, de tal -manera que _aunque no eran lectura ni escriptura_, significaban e se -entendían por ellos todo lo que querían muy claramente, y en los tales -libros tenían pintados sus términos y heredamientos, e lo que más les -parecía que debía estar figurado, así como los caminos, los ríos, los -montes e boscages e lo demás, para los tiempos de contienda o pleyto -determinarlos por allí, con parecer de los viejos o _güegües_ (que -tanto quiere decir _güegüe_ como viejo).» - - [44] Libro XLII, cap. I.--Sevilla, 1535. - -En la región del Anahuac debieron existir muchos Códices como los -citados, siendo en mayor número y más notables los de los acolhuas, -cuya corte era Tezcuco. Entre los llamados mejicanos, los hay más -bien de procedencia acolhua que azteca, pudiendo servir como ejemplo -los denominados _Borjiano_, _Vaticano_, de _Viena_, de _Bolonia_, -_Fejervary_, de _Berlín_, _Mixteco_ y _Cuicateca_ o de Porfirio Díaz -(existentes los dos últimos en el Museo Nacional de México). - -Los Códices aztecas, ya anteriores, ya posteriores a la conquista, -merecen especial estudio. Citaremos los _Bodleianos_ (son tres), los -llamados _Libros de Tributos_, el _Mendozino_, el _Vaticano_ y el -_Teleriano Renensis_. - -Consideremos los cronistas de Indias. El insigne Alfonso X dispuso, -mediante una ley de las Partidas, que mientras él estuviera comiendo -se leyesen los grandes hechos de algunos hombres notables, debiendo -también de oir la lectura sus buenos caballeros. - -Abolida tal costumbre, poco tiempo después Alfonso XI estableció el -empleo de historiógrafo real, al cual dicho Monarca le impuso la -obligación de escribir los hechos de su antecesor en el trono. - -Adquirió importancia el cargo cuando su misión se extendió a narrar los -sucesos acaecidos en el Nuevo Mundo, instituyendo entonces Carlos I un -_primer cronista de las Indias_. - -Nombrado Gonzalo Fernández de Oviedo veedor en Tierra Firme y miembro -en el Consejo del Gobernador del Darién, cuando sus ocupaciones se -lo permitían, consignaba los hechos de que él era actor o testigo, -y arreglaba los datos que recibía de varios puntos del continente. -Habiendo atravesado seis veces el Atlántico, y luego, habiendo -desempeñado la gobernación de Cartagena de Indias y la alcaldía de -la fortaleza de Santo Domingo, pudo en sus viajes y en sus destinos -recoger preciosas noticias acerca de los indígenas y de los -conquistadores, como también de los animales, de las plantas y de todo -lo interesante. En uno de los viajes de Oviedo a España (1525), y -hallándose la corte en Toledo, Carlos V dispuso la publicación de los -trabajos de aquel laborioso escritor. La obra se intituló _Sumario de -la natural y general historia de las Indias_, etc. y fué publicada en -Toledo, a expensas del Tesoro Real, por el año de 1526. Dicho libro -valió a Oviedo el nombramiento de _Cronista Mayor de las Indias_, -con que le honró el Emperador por Real Cédula de 25 de Octubre de -1533. Aunque Oviedo carecía de conocimientos científicos de Historia -natural, su espíritu observador, su constancia y su imparcialidad se -manifestaron en la _Historia general y natural de Indias_, dada a la -estampa en Sevilla el 1535. Prosiguió sus trabajos el cronista por -instancias de Carlos V «hasta completar la historia del descubrimiento -y conquista del Nuevo Mundo que ha servido de fundamento en la parte -antigua para la _Historia Sud-Americana_, con algunas rectificaciones, -obra del estudio, del tiempo, de la habilidad de más modernos -cronistas, como Herrera.»[45]. Murió Oviedo en Valladolid el año 1557, -quedando muchos de sus manuscritos relegados al olvido en algunas -bibliotecas, hasta que la Academia de la Historia de Madrid, con -excelente acuerdo, los dió a la estampa en el año 1851. - - [45] Libro XLII, cap. I, pág. 141.--Sevilla, 1535. - -Sucedió a Oviedo en el cargo de cronista Juan Cristóbal Calvete de la -Estrada, que escribió de cosas de América cuatro tomos de _Historia -latina de Indias_, no publicados y de poco valor, según opinan los -inteligentes que vieron los manuscritos. - -Tercer cronista de América fué nombrado el 1571 Juan López de Velasco -por Felipe II. El Consejo de Indias, mediante Real Cédula dada en San -Lorenzo el 16 de Agosto de 1572, ordenó a la Audiencia de Santa Fe -que se recopilasen y mandasen a España, para entregarlas a Velasco -«las historias, comentarios o relaciones de los descubrimientos, -conquistas, entradas, guerras o facciones de paz o de guerra que en -aquellas provincias hubiera habido desde su descubrimiento hasta la -época.» Viniesen o no los datos pedidos, lo cierto es que el cronista -nada hizo, y de ello nos felicitamos porque él «pensaba que ésta era -una ciencia acomodaticia que podía ajustarse a las miras políticas del -Soberano, disfrazando los hechos para hacerlos servir a la conveniencia -del que manda.» - -Acertado estuvo Felipe II al nombrar en 1596 _cronista de Castilla_ a -Antonio de Herrera, ventajosamente conocido por varios y excelentes -trabajos históricos. Reunió muchos datos y también pudo aprovechar -la _Historia general de las Indias_, guardada en el Colegio de San -Gregorio de Valladolid y compuesta e inédita por Juan Ginés de -Sepúlveda. Del mismo modo tuvo a su disposición otros importantes -escritos de algunos autores que trataron de asuntos de América. - -En el año 1599 terminó los cuatro primeros tomos de la _Historia -general de los hechos de los castellanos en las Indias y Tierra Firme -del mar Océano_, publicados en Madrid el 1601. En el mismo año dió a -luz los dos primeros tomos de la _Historia general del mundo en el -tiempo del Rey Felipe II_. Corriendo el 1615 terminó otros cuatro tomos -de la historia de las Indias, los cuales comprenden los hechos desde -1531 hasta 1554, dedicando el último tomo a la descripción geográfica -de América. - -En el cargo de cronista, por muerte de Herrera, sucedió Luis Tribaldos -de Toledo, cuya labor se redujo a una sucinta historia de Chile -referente al comienzo de su conquista: murió en 1634. - -Mereció ser nombrado cronista el Dr. Tomás Tamayo de Vargas, quien -dedicó toda su actividad a reunir datos para escribir una historia -general de la iglesia en Indias: sorprendióle la muerte el 2 de -septiembre de 1641. - -Gil González Dávila sucedió a Tamayo de Vargas. Escribió el _Teatro -eclesiástico de las Iglesias en América_, en dos tomos y en los años de -1649 y 1656. Si la obra es deficiente a veces y aun errónea, no carece -de alguna buena cualidad: murió Gil González Dávila el año 1658. - -El nuevo cronista, Antonio de León Pinelo, natural de Lima, según unos, -y de Córdova de Tucumán, según otros, fué nombrado cuando ya era viejo -y se hallaba además enfermo. Dejó inédita--y a esto se reduce toda su -labor--parte de una _Historia Americana_. - -Antonio de Solís escribió la _Historia de la conquista de México_, obra -notable por lo castizo y elegante del estilo, por la sensatez de los -juicios y por la profundidad de las sentencias políticas y religiosas: -murió en Madrid el 19 de Abril de 1686, habiéndose publicado su obra -dos años antes. - -Nombrado cronista por Carlos II el Dr. en Teología Pedro Fernández -de Pulgar, se creyó que la historia de América, dada la erudición -del mencionado Pulgar, adelantaría mucho; pero no fué así. Pulgar, -siguiendo al pie de la letra a Herrera, dejó a su muerte cuatro -obras de valor escaso, a juicio de sus contemporáneos, intituladas: -una, _Historia de las Indias_; otra, de _México_; la tercera, de la -_Florida_, y la cuarta, de _América Eclesiástica_. - -Sucedió a Pulgar en el cargo de cronista Miguel Herrera de Ezpeleta. -Nombróle en 1735 Felipe V, y nada publicó en los quince años de su -empleo. - -Aunque por Real Cédula de 25 de Septiembre de 1744 se dispuso que la -_Academia de la Historia_ se encargase de la crónica de Indias, cuando -por la muerte de Ezpeleta debía aquélla entrar en funciones, el Rey -nombró cronista a Fray Martín Sarmiento, cargo que desempeñó unos cinco -años. - -Nombróse en el 1755 una comisión encargada de revisar los documentos -históricos de América reunidos hasta entonces, para llevar los que -fuesen útiles a una _Biblioteca Americana_; mas todo quedó en proyecto. - -En los últimos años del siglo XVIII sentíase deseo y aun necesidad de -conocer la Historia de América. Carlos III, desde El Pardo (27 de Marzo -de 1781) hubo de decir que habiendo dado el encargo a su cosmógrafo -de Indias, D. Juan Bautista Muñoz para que escribiera una Historia -general y completa de América, mandaba que se le franqueasen a dicho -Muñoz los Archivos y Secretarías de la corte, como también los que se -hallaren fuera de Madrid[46]. Aunque Muñoz era hombre de tanta cultura -como laboriosidad, encontró tenaz y ruda oposición en la Academia de -la Historia. Logró, sin embargo, formar una colección considerable de -copias correspondientes a los siglos XV, XVI y XVII, y dió a la estampa -en el año 1793 el primer tomo de su _Historia del Nuevo Mundo_[47]. - - [46] Arch. Hist. Nac.--_Cedulario índico_, tomo XLI, núm. 221, - págs. 275 vº y 276. - - [47] Biblioteca Nacional, signatura 3/14.753 - -A la muerte del mencionado historiador, ocurrida en el mes de julio del -año 1799, se encontró, entre otros varios manuscritos, el del primer -libro del segundo tomo de su citada _Historia del Nuevo Mundo_, que -publicó Navarrete casi íntegramente en la introducción a su tomo III de -la _Colección de viajes de los españoles_. - -Además de los cronistas citados, a la cabeza de todos los escritores -de Indias, colocaremos a dos que redactaron sus obras durante la vida -del Almirante. Llamábanse Andrés Bernáldez, cura de los Palacios, y -Pedro Mártir de Anglería. El primero escribió una _Crónica_, que es -fuente de muchas noticias, y el segundo, además de curiosas _Cartas_, -la importante obra que lleva por título _De orbe novo Decadas octo_. - -Conocieron personalmente a Cristóbal Colón, pero escribieron después -de su muerte, el citado Fernández de Oviedo, Fernando Colón y Fray -Bartolomé de Las Casas. Del Padre Las Casas ya dijimos en este mismo -Prólogo que fué en extremo impresionable y algo injusto, aunque -hombre de buena voluntad y de no poca cultura. Añadiremos ahora que -tiene no escaso mérito su _Historia general de las Indias desde el -año 1497 hasta el 1520_. La terminó el 1561. También en los comienzos -del párrafo III dimos nuestra opinión acerca de Fernández de Oviedo -(Apéndice E). - -Respecto a Fernando Colón, hijo del Almirante D. Cristóbal y de Doña -Beatriz Enríquez, merece lugar señalado entre los escritores de Indias. -Cultivó brillantemente las ciencias y las letras, especialmente las -que se relacionaban con la náutica, y adquirió sólida y extensa -cultura visitando las principales ciudades, lo mismo de España que de -otras naciones. Fernando logró inmortalizarse, no solamente con su -_Historia del Almirante_, sino con otros trabajos científicos. No puede -negarse, sin embargo, por lo que respecta a la obra citada, que alguna -vez desfiguró u omitió hechos importantes, lanzando tan violentas -como injustas censuras contra todos los que eran o él creía que eran -enemigos de su padre. Así lo ha probado el Sr. Altolaguirre. «Hemos -tratado de probar--escribe el distinguido académico historiador--que -el hijo del Almirante (Cristóbal Colón) no reparó en los medios para -llevar al ánimo de sus lectores el convencimiento de que los hechos -habían ocurrido tal y como a sus pasiones o a sus intereses convenía -presentarlos, y de consiguiente, que sus relatos y juicios deben ser -acogidos con gran reserva, sobre todo si redundan en provecho del -Almirante o en desprestigio de españoles o portugueses»[48]. Del Sr. -Fernández Duro son las siguientes palabras: «Quiso escribir la vida -y hechos de su progenitor, empapado en la lectura de los clásicos -antiguos, y puso los cimientos al edificio romancesco y legendario que -tan grandes proporciones tiene ahora, levantando a la par la neblina -que le envuelve. No tuvo la resolución, que su tiempo haría penosa, -de confesar que fueron los Colombos tejedores de lana, si pobres y -mecánicos, honrados. Inventó el cuento de las joyas de la Reina Isabel, -que aún anda en boga; usó de las arengas y adornos semejantes de -Salustio y Cornelio Nepote; omitió mucho de lo que quisiéramos saber, -creyendo cumplir deberes filiales, no extendidos a la que le dió la -vida; no la nombró siquiera. ¡Le avergonzaba la bastardía, debilidad -común, pero sensible en varón tan señalado!»[49]. - - [48] _Cristóbal Colón_ y _Pablo del Pozzo Toscanelli_, pág. - 362. Madrid, 1903. - - [49] Conferencia leída en el Ateneo de Madrid el 14 de Enero - de 1892, págs. 20 y 21. - -Respecto a los otros trabajos de que hicimos especial mención, -consignaremos aquí que por Real cédula, dada en 20 de Mayo de 1518, -se le mandó hacer una carta de marear para Indias[50]; y en la de -6 de Octubre del mismo año se expidió otra Real cédula acerca del -mismo asunto[51]. Es de notar--y esto indica sus vastos conocimientos -cosmográficos--que Carlos V le escogió para presidir una Comisión de -geógrafos y pilotos encargada de corregir los errores de los mapas -marinos dibujados bajo la dirección de Américo Vespucci[52]. - - [50] Academia de la Historia.--_Indice del Consejo de Indias_, - fol. 60. - - [51] Ibidem. - - [52] Roselly de Lorgues, _Cristóbal Colón_, tomo II, pág. 140. - -Se autorizó a D. Fernando Colón--ignoramos la fecha--para levantar -planos cosmográficos de la Península. La autorización es cierta, por -cuanto el 13 de Junio, por Real disposición dada en Valladolid, se -ordenó que no se hiciere dicha descripción y cosmografía[53]. - - [53] Este documento se halla en el Archivo Municipal de la - ciudad de Córdoba. - -Por si hubiese alguna duda sobre el particular, en la Biblioteca -Colombina hay un manuscrito, intitulado _Itinerario de Don Fernando -Colón_, escritas con letra del hijo del Almirante las 62 hojas primeras -y las restantes por dos amanuenses. El título o epígrafe, puesto por -D. Fernando, es como sigue: «Lunes 3 de agosto de 1517 comencé el -_Itinerario_. La primera descripción corresponde a Zaragoza, y la -última a la Membrilla, villa de la Mancha»[54]. - - [54] Véase _Documento inédito del siglo XVI, referente - a D. Fernando Colón_, por el Dr. Rodolfo del Castillo - Quartiellerz.--Madrid, 1898. - -Por el año 1524, el César, en la cuestión suscitada entre Castilla y -Portugal con motivo de la posesión de las Molucas, encargó a Fernando -Colón que examinase los puntos de litigio. Fernando, no ateniéndose -a sus propios conocimientos, consultó con otros sabios cosmógrafos, -quienes aprobaron sus conclusiones. Al fin fueron cedidas al rey de -Portugal, escribiendo D. Fernando con tal objeto el _Apuntamiento sobre -la demarcación del Maluco y sus Indias_, firmado en el año 1529 por los -seis jueces que intervinieron en el asunto. - -Estando en Sevilla, por ausencia del célebre Sebastián Caboto, fué -nombrado presidente (1527) del Tribunal de exámenes de pilotos. «Se -ordenó que... el examen y desputas se hiciesen en presencia de don -Hernando Colón y en su casa, y que no pudiesen dar el grado sin su -aprobación, hallándose en la ciudad de Sevilla»[55]. - - [55] Herrera, _Historia general de las Indias Occidentales_, - década IV. lib. II, cap. V. - -En la citada ciudad andaluza fundó un _Colegio Imperial_ para el -estudio de la ciencia de navegación, dotándolo de rica Biblioteca, la -cual llegó a contener más de 20.000 volúmenes[56]. - - [56] «Y en ella con licencia del Emperador deseó establecer - una Academia y Colegio de las ciencias mathemáticas, - importantissimas a la navegación.» Herrera. Ibidem, libro XIV, - fol 496. - -Al retirarse D. Fernando del bullicio de la corte de Carlos V se -estableció definitivamente en Sevilla, donde, a orillas del río, -hizo fabricar cómoda morada con su jardín, en que aclimataba plantas -exóticas, y allí, rodeado de unos cuantos amigos, con la lectura de sus -libros y con el cultivo de las flores, vivió sus últimos años. - -Consideremos como implacable censor del P. Las Casas al dominico -Fray Toribio de Benavente o Metolinía, quien, en 24 de Febrero de -1541, dedicó al conde de Benavente su _Historia de los indios de -Nueva España_, libro que tienen en estima los doctos por las curiosas -noticias que en él se hallan. Del mismo autor se ha conocido, en estos -últimos tiempos, un _Tratado sobre el planeta Venus_, en el cual se -encuentra la clave para poder comprender el Calendario azteca. - -Censor del P. Las Casas, como Fray Toribio de Metolinía, fué el R. P. -Fr. Vicente Palatino de Corzula, de la nación Dalmata, Theologo de la -orden de los Predicadores, que escribió (1559) _Tratado del derecho -y justicia de la guerra que tienen los Reyes de España contra las -Naciones de la India Occidental_, en el cual se intenta probar que los -Reyes de España, en virtud de la donación del Papa, pueden ocupar las -Indias con las armas, a fin de propagar la religión[57]. - - [57] Véase _Archivo de la Dirección general de navegación y - pesca marítima_.--Papeles varios, tom. IV, C. 3.ª, págs. 58-73. - -Digno es de alabanza Martín Fernández de Enciso, alguacil mayor de -Castilla del Oro, que publicó el año 1519 la _Suma de Geografía_, libro -que contiene noticias interesantes de América. También merece señalada -distinción Hernán Cortés, que en sus _Cartas de Relación_ historió los -hechos que él mismo llevó a cabo. Francisco López de Gomara, secretario -de Hernán Cortés y a quien acompañó a la expedición de Argel, escribió -_Historia general de Indias_ y la _Crónica de la conquista de Nueva -España_, obra que se distingue por la sencillez y facilidad en las -narraciones y pinturas: apareció por el año de 1552. «Habiendo -compuesto uno (libro) titulado _Historia de las Indias y conquista de -México_, que se hallaba impreso, el clérigo Francisco López de Gomara, -y conviniendo no se vendiese, leyese, ni imprimiese más, y que los que -lo estuviesen, se recogiesen y enviasen al Consejo de ellas. Mandó S. -M. a todos los Jueces y Justicias lo cumpliesen, e impuso a los que le -imprimiesen o vendiesen la pena de 200.000 mrs. para la Cámara y Fisco, -y 10.000 al que le tuviese en su casa o leyese. Céd. de 7 de Agosto de -1566. Vid. tomo 36 de ellas, fol. 36, núm. 28[58].» - - [58] Archivo histórico nacional.--_Cedulario índico_ de Ayala, - letra L, núm. 18. - -No debemos pasar en silencio el nombre del franciscano P. Bernardino -de Sahagún, quien llegó a Nueva España el 1529 y escribió la _Historia -Universal de las cosas de España_[59]. - - [59] Se imprimió en castellano y en la ciudad de México el año - 1829. - -No es inferior la _Relación y Genealogía de los señores de Nueva -España_, escrita por Fr. Bernardino de México, el 1532, según Chavero, -a ruego de D. Juan Cano. - -De las obras del P. Landa se sacó en 1566 la _Relación de las cosas del -Yucatán_, existente en la Academia de la Historia y publicada por el -Sr. Rada y Delgado. - -Nos proporcionan datos muy curiosos de la región Colombiana Fr. Pedro -Simón, autor de las _Noticias historiales de las conquistas de Tierra -Firme_, obra impresa en Cuenca el 1626, y el poeta Juan de Castellanos, -que escribió _Elegías de varones ilustres de Indias_ e _Historia del -Nuevo Reino de Granada_. - -Entre los mejores escritores de América se halla Bernal Díaz del -Castillo, compañero de Cortés y autor de la _Historia verdadera de la -conquista de la Nueva España_, impresa el 1632. - -El reino de Quito (hoy Ecuador) tuvo su cronista en el P. Juan de -Velasco, que escribió la _Historia del reino de Quito_. - -Pedro Cieza de León dió a luz la _Crónica del Perú_, terminada el 1550, -«la más concienzuda y más completa que se ha escrito de las regiones -sur americanas», según el Sr. Jiménez de la Espada. D. Pedro de la -Gasca, pacificador del Perú, nombró a Cieza cronista de las Indias. -Imprimióse la _Primera parte de la Chronica del Perú_ en Sevilla el año -1553. - -Citaremos también al P. Gregorio García, Alvar Núñez Cabeza de Vaca, -Francisco de Xeres, Agustín de Zárate, el inca Garcilaso de la Vega y -algunos otros. - -No sería justo pasar en silencio el nombre del capitán y poeta Alonso -de Ercilla (1533-1594), autor de _La Araucana_, poema impreso por -completo el 1578. Ercilla se ajustó en un todo a la verdad histórica, -aunque a veces--como se dijo al principio del Prólogo--trató con -demasiada benevolencia a los indios. No tiene tanto mérito la _Primera -parte del Arauco Domado_, de Pedro de Oña, edición de 1596. - -A tal punto llegaba la desconfianza de nuestros Reyes, cuando de -asuntos de América se trataba, que Felipe II desde el bosque de Segovia -encargó (24 Julio 1566) a los herederos del inquisidor Andrés Gaseo -que buscasen, entre los papeles del citado inquisidor, una Crónica que -hizo y ordenó Pedro de Aica de las cosas de las Indias, y hallada, la -remitiesen al Consejo de las Indias[60]. - - [60] _Cedulario índico_, tomo XXXVI, núm. 26, págs. 34 v.ª y - 35. - -Si desde el mismo bosque de Segovia mandó recoger--según hemos -dicho--los ejemplares de la _Historia de las Indias y conquista de -México_, de López de Gomara[61], por el contrario, algunos años -después, hallándose en El Pardo (2 Febrero 1579) se dirigió al capitán -Adriano de Padilla para decirle que, «teniendo noticia que el citado -Capitán había escrito un libro de historia intitulado _La Perla -Occidental_, obra de mucha curiosidad, le daba autorización para que -pudiese imprimirla y venderla...»[62]. - - [61] Véase _Cedulario índico_, tomo XXXVI, núm 28, págs. 30 y - 36 v.ª - - [62] _Cedulario índico_, tomo XXXVI, núm. 60, págs. 83 y 84. - -Felipe III, desde San Lorenzo (4 de Noviembre de 1617) autorizó al -licenciado Antonio de Robees Cornejo para que pudiese imprimir su libro -«necesario para la salud universal», que lleva el título de _Simples -Medicinas Indianas_[63]. - - [63] _Cedulario índico_, tomo XXXVII, núm. 40, págs. 75 y 76. - -Las _Noticias secretas de América_ de D. Jorge Juan y D. Antonio de -Ulloa, escritas según las instrucciones del Marqués de la Ensenada y -presentadas en informe secreto a Fernando VI, deben estudiarse con -mucho detenimiento. Dicha obra se publicó en Londres por D. David Barry -corriendo el año 1826. - -Cerramos la larga lista de los escritores españoles de Indias con los -nombres del laborioso D. Martín Fernández de Navarrete y D. Cesereo -Fernández Duro. La obra de Navarrete se intitula _Colección de viajes -y descubrimientos que hicieron por mar los españoles desde fines del -siglo XV_. Los cinco volúmenes de que consta fueron apareciendo desde -1825 a 1837, y en ellos se encuentran muchos documentos hasta entonces -inéditos, los cuales fueron rica fuente en la que bebieron ilustres -escritores, como el norteamericano Washington Irving (1783-1859), y -el alemán Federico Alejandro, barón de Humboldt (1769-1859). Humboldt -llegó a Madrid en compañía de Bonpland el 1799, siendo recibido con -toda clase de consideraciones. Dióle permiso Carlos IV para viajar -por todas las comarcas españolas de América, pasando a la vuelta por -las Marianas y Filipinas. Partieron ambos sabios de Madrid el mes de -mayo de dicho año. El 5 de junio se embarcaron en La Coruña a bordo -del _Pizarro_, llegando al puerto de Cumaná, capital de la Nueva -Andalucía. Pasaron cinco años recorriendo la América Meridional; luego -fueron a México, a la Habana y a los Estados Unidos. Abandonaron a -América el 9 de julio de 1804 y llegaron a Burdeos. Humboldt fijó -su residencia en París, marchando a su patria el año 1827. Publicó -preciosos estudios geográficos, etnográficos y políticos del Nuevo -Continente. La primera obra que dió a la estampa se intitula _Essai -Politique sur le Royaume de la Nouvelle Espagne_, dedicada a Carlos IV. -París, 1808. La segunda _Voyages aux regiones equinoxiales du nouveau -continent_. París, 1809-1828; tres volúmenes. La tercera _Vue des -Cordilleres et monuments des peuples indigenes de l'Amerique_. París, -1816: dos volúmenes. El autor del _Cosmos_ también dió a luz un _Ensayo -político sobre la isla de Cuba_ (publicado el 1826).--El filósofo Paz y -Caballero consideró al sabio alemán como _un segundo descubridor de la -Isla_. Sin embargo, la obra más importante de Humboldt lleva por título -_Examen critique de l'histoire de la geographie du Nouveau Continent et -des progrés de la astronomie nautique du XV et XVI siècle_ (publicada -en París de 1836 a 1839). Todas las obras del barón de Humboldt deben -consultarse con detenimiento por los que se dedican a la historia de -América. - -Respecto al Sr. Fernández Duro, curioso investigador de la vida y -hechos del primer Almirante, nadie podrá negar, por exigente que sea, -los méritos de _Colón y Pinzón_ (1883), _Colón y la Historia póstuma_ -(1885) y _Nebulosa de Colón_ (1890), además del prólogo a la edición de -los _Pleytos de Colón_, sin contar con multitud de artículos acerca de -asuntos relacionados con el descubrimiento de América. - -Entre los escritores extranjeros figura en primer término el escocés -Guillermo Robertson (1721-1793), que publicó en Edimburgo una _Historia -de América_, cuyos primeros ejemplares llegaron a España en Agosto -de 1777. Si nada tiene de extraño--como anteriormente hemos podido -notar--que el suspicaz Felipe II llegara a prohibir que se vendiese el -excelente libro intitulado _Historia de las Indias_, de D. Francisco -López de Gomara, llama la atención que Carlos III, el Rey que arrojó de -España a los hijos de Loyola, hiciera objeto de su odio la _Historia -de América_ del citado Robertson. «Por justos motivos prohibió S. M. -se introdujese en España, Indias y Filipinas el (libro) de la Historia -del descubrimiento de la América, escrito y publicado en idioma inglés, -o en otro qualquiera, por el Dr. Guillermo Robertson, Rector de la -Universidad de Edimburgo y chronista de Escocia, y mandó que en caso de -aver algunos exemplares de esta obra en los puertos de ambos dominios, -o introducidos ya tierra adentro, se embargasen a disposición del -Ministro de su cargo. Ord. de 23 de Diciembre de 1778. Vid. tom. 31 del -Ced., fol. 191, núm. 180»[64]. - - [64] Archivo histórico nacional.--_Cedulario índico_ de Ayala, - letra L, núm. 18. - -Al lado del inglés William Robertson colocamos a Guillermo Prescott -(1796-1859), historiador americano y meritísimo autor de los libros -que llevan por título _Historia de México_ e _Historia del Perú_, -publicados a mediados del siglo XIX. Durante esta última centuria y en -lo que va de la veinte, lo mismo en el Antiguo que en el Nuevo Mundo, -se han escrito y publicado muchas obras, ya de la Historia general de -América, ya de los diferentes pueblos en que se divide aquella parte -del continente. - -No dejaremos de citar entre los modernos panegiristas de Colón el -nombre del conde Roselly de Lorgues, quien, en el año 1856, publicó -una obra, en tres tomos, con el título de _Cristophe Colomb_. Intentó -Roselly de Lorgues elevar a los altares al descubridor del Nuevo Mundo; -pero, como dice Menéndez Pelayo, el libro estaba escrito «al gusto de -las beatas mundanas y los caballeros andantes del legitimismo francés.» -Si en un principio despertó en la opinión pública gran entusiasmo, -decayó pronto entre la gente docta, hallándose al presente casi -relegada al olvido. - -Más justa notoriedad adquirió la obra del abogado norteamericano -Harrisse, cuyo título es _Ferdinand Colomb, sa vie, ses oeuvres_, -dada a la luz en 1872. Continuó su labor Harrisse publicando -artículos y folletos; luego otras dos obras así llamadas: _L'Histoire -de Christophe Colomb atribuée a son fils_, etc., París, 1883, y -_Christophe Colomb devant l'histoire_, París, 1892. - -Hemos registrado también con algún detenimiento, aunque tal vez con -escaso fruto, otras crónicas antiguas y obras modernas, papeles -interesantes del _Archivo de Indias_ (Sevilla), del de _Simancas_ -(cerca de Valladolid), del _Histórico Nacional_, del de la _Academia -de la Historia_, del de _Navegación y pesca marítima_ y de otros menos -conocidos. Hemos estudiado curiosos manuscritos que se encuentran en -la _Biblioteca del Real Palacio_, en la de _San Isidro_ y en la de la -_Universidad_. - -En la obra que vamos a publicar se halla algo que merece toda clase -de alabanzas. Después de impresos los dos primeros volúmenes de la -_Historia de América_ del Sr. Pi y Margall, el sabio autor puso varias -notas a determinados pasajes de ella, notas manuscritas e inéditas que -nosotros hemos copiado y publicaremos en su lugar respectivo. Creemos, -no con toda certeza, pero sí con más o menos fundamento, que pensando -Pi y Margall en la publicación de otra edición, comenzó a corregir su -citada obra, cuyas correcciones, trasladadas a nuestra HISTORIA DE -AMÉRICA con toda exactitud y cuidado, serán leídas con gusto por todos -los admiradores del insigne autor de _Las Nacionalidades_. - -Hemos seguido algunas veces casi al pie de la letra obras impresas en -castellano y documentos manuscritos. También habremos de declarar que -se han traducido largos párrafos de libros ingleses. Si no aparecen en -nuestra obra las citas correspondientes a tales copias o versiones, -será por olvido, nunca con intención. Confesamos esto, no porque -temamos las censuras del público--que siempre ha sido con nosotros -bondadoso é indulgente--sino para tranquilidad de nuestra conciencia. - -Pasando a otro asunto, diremos que entre los que generosamente nos -han prestado libros, papeles impresos y manuscritos, se hallan D. -Antonio Graiño, D. Antonio Balbín de Unquera y D. Antonio Ballesteros; -otros han guardado, como el avaro guarda rico tesoro, sus documentos -históricos. Si nos consideramos obligados a declarar el agradecimiento -que debemos a los primeros, guardaremos silencio acerca de los -segundos; pero haciendo constar que la conducta de los últimos no debe -ser imitada. Hemos solicitado el auxilio de nuestros compañeros de -profesorado y de otros muchos hombres de letras; hemos rogado que nos -ayuden en la empresa los que a las ciencias históricas se dedican. No -hemos podido hacer más. - -Haremos, por último, especial mención de D. Carlos Navarro Lamarca, -quien generosamente nos ha autorizado para reproducir en nuestra obra -algunos grabados que adornan su _Compendio de La Historia general de -América_. - - - - -IV - -EXPOSICIÓN DE PROPÓSITOS. - - -Creemos--y bien sabe Dios que son ciertas nuestras palabras--que no -tiene mérito alguno nuestra HISTORIA DE AMÉRICA. Materia tan extensa, -compleja y complicada debía ser escrita por pluma mejor cortada que la -nuestra. Por esto varias veces, en el transcurso de la publicación, -del mismo modo que Sir Walter Raleigh, dudando de la existencia de la -verdad, arrojó al fuego el segundo volumen de su historia, nosotros, -poco seguros de nuestra competencia, hemos querido arrojar a las llamas -los manuscritos de la obra que ofrecemos al público. Pero si algún -valor tuviese, y si además el público la recibiese con benevolencia, -sería debido a los manuscritos inéditos o no inéditos que han llegado -a nosotros, a los diferentes libros consultados, a las noticias -adquiridas en los Archivos nacionales y particulares. - -Con ruda franqueza diremos a nuestros lectores que algo bueno -encontrarán en el plan y método de la obra, como también, dada la -extensión de ella, no dejarán de ser tratadas las materias más -importantes. ¿Seremos imparciales? No lo sabemos; pero a sabiendas no -hemos de faltar a la verdad. - -Altamente censurable juzgamos la conducta de cierto escritor antiguo, -quien escribió dos historias: Una _pública_ y otra _secreta_. En la -primera, Procopio--pues este es el nombre del historiador--fué débil, -faltando a lo que le dictaban la sinceridad de sus convicciones; en -la segunda fué parcial, exagerado hasta rayar en calumnioso. El se -disculpaba diciendo que carecía de libertad; nosotros no podríamos -disculparnos, porque la tenemos en absoluto. - -Sabemos que la adulación ha dado siempre sus frutos, aun usada por -los mejores historiadores; no ignoramos que los Reyes y los Gobiernos -se declaran protectores de quienes les sirven o engañan, en tanto que -no atienden a los que se atreven a decirles la verdad; tenemos como -cosa cierta que también los pueblos, engañados o aturdidos por los -que más gritan, arrojan incienso a ídolos, los cuales sólo merecen -el desprecio. Nosotros nos proponemos--y lo mismo nos dirigimos a -los americanos que a nuestros compatriotas--decir la verdad o lo que -creemos ser verdad, amar la justicia o lo que creemos ser justo, -enseñar los derechos o más bien los deberes, para que unos y otros, -vencidos y vencedores, puedan comprender que todos pecaron, olvidándose -de que hay un Dios en el cielo y una sanción en la tierra. - -Del mismo modo habremos de consignar que, sin apoyo de nadie, sin -Mecenas que nos protejan y casi sin amigos que nos ayuden, comenzamos -nuestra obra. Enemigos de la adulación y de la hipocresía, en -desacuerdo con ilustres escritores de aquende y allende los mares, -emprendemos confiados únicamente en nuestras débiles fuerzas, tarea -harto difícil y comprometida. Difícil, sí, y comprometida porque hemos -de censurar obedeciendo a generosos móviles de justicia, a algunos de -nuestros Reyes, a muchos de nuestros políticos y generales, y aun a no -pocos de nuestros sacerdotes. Difícil y comprometida, porque nuestras -censuras han de alcanzar a los indios que, a veces, suspicaces y -traidores, pagaron con deslealtad manifiesta las generosas acciones de -algunos buenos españoles. Difícil y comprometida, porque tenemos con -harta frecuencia que separarnos de la verdad oficial, negando muchas -veces algunos hechos que pasan como verdaderos. - -Comenzaremos, pues, la historia de la parte más hermosa del globo, -donde el suelo es tan rico, el cielo tan bello, la naturaleza tan -exuberante, las naciones tan poderosas, los hombres tan dignos de -gloria y la vida toda tan intensa y magnífica. Comenzaremos la historia -de tantos hechos gloriosos, de tantos héroes, y muy especialmente de la -generosa raza que, a la sombra del frondoso árbol de la libertad, vive -y progresa en el mundo descubierto por el genio inmortal de Cristóbal -Colón. - -De ilustre historiador contemporáneo son las siguientes palabras: «El -descubrimiento del Nuevo Mundo es un suceso en el dintel de la Historia -Moderna, que ha influído poderosamente en el curso de ella, pues, de -una parte, nuevos horizontes se ofrecían a la acción de las naciones -aventureras, y la colonización conducía a una serie sin fin de nuevos -territorios; de otra parte, el crecimiento del poder naval alteraba -profundamente las condiciones en que se fundaba la grandeza nacional, -la comunicación con pueblos desconocidos ofrecía inesperados problemas, -el comercio se trasformaba gradualmente y se presentaron cuestiones -económicas de la mayor complejidad»[65]. - - [65] La Historia Moderna según el Reverendísimo Mandel - Creighton D. D. Obispo que fué de Londres.--De _The Cambridge - Modern History_, 1907. - - - - -V - -DESCRIPCIÓN GEOGRÁFICA DE AMÉRICA. - - -América confina, por el N. con el Océano Glacial Artico; por el E. con -el Atlántico, que la separa de Europa y de Africa; por el O. con el -Pacífico, que la divide de Asia, y por el S. con el Océano Austral o -con las confusas aguas de los dos Océanos (Atlántico y Pacífico). - -América se pierde al N. en las heladas regiones del Polo, y baja tanto -al S., que su distancia del Círculo Antártico es poco más de 11 grados. -La acercan al Asia el Estrecho de Behring y la corva cadena de las -islas Aleutianas, que va de la península de Alaska a la de Kamchatha, y -la aproxima a Europa la Groenlandia, que está de la Islandia unos 615 -kilómetros. Por el cabo de San Roque (Brasil) se adelanta como en busca -del cabo Rojo, el más al Poniente de las riberas de Africa[66]. - - [66] Véase Pi y Margall, _Historia de América_, primer tomo y - cuaderno, páginas XXIX y XXX. - -Cruza las tres Américas, desde la península de Alaska hasta el Estrecho -de Magallanes, una cadena de montañas, que toman los nombres de -_Roquizas_ o _Peñascosas_ en el Canadá y Estados Unidos, de _Sierra -Verde_ y _Sierra Madre_ en México, de _Sierra de Guatimolienos_ en la -América Central, y de _Andes_ (ya Colombianos, ya Peruanos o Chilenos) -en la América Meridional. Además de la citada cordillera, en el Canadá -se halla el monte de _San Elías_, en los Estados Unidos los _Apalaches_ -y en el Brasil los cuatro siguientes: _Serra do Mar_, _Espinaso_, -_Gamastra_ y _Vertientes_. - -Por lo que respecta al _clima_, se disfrutan en América desde los fríos -más intensos hasta los calores más excesivos, debido a su diferencia de -latitud. Sin embargo, no son insoportables los calores, ni aun en el -Ecuador, donde creían los antiguos que allí no podía vivir el hombre. -Las eternas nieves de los montes, la altura de las mesetas y las -muchas aguas corrientes templan los ardorosos rayos del sol, reinando -en las elevadas llanuras perpetua primavera. Sólo en las cumbres de los -Andes se sienten los grandes fríos, así como en las llanuras bajas los -grandes calores. - -De Septentrión a Mediodía la distancia es de 14.000 kilómetros, y su -superficie tiene más de 40 millones de kilómetros cuadrados. - -Divídese América en tres grandes regiones: Septentrional, Central y -Meridional; la Central y Meridional se hallan unidas por el istmo de -Panamá o de Darién. - -La América Septentrional tiene 21 millones de kilómetros cuadrados -y más de 100 millones de habitantes; la Central, 465.500 kilómetros -cuadrados y cerca de 10 millones de habitantes, y la Meridional, -17.850.000 kilómetros cuadrados y cerca de 40 millones de habitantes. - - - AMÉRICA SEPTENTRIONAL. -Groenlandia, Archipiélago Polar, Dominio del Canadá -(Nueva Bretaña), Tierra del Labrador, Terranova, Estados -Unidos y México. - - - AMÉRICA CENTRAL. - -Guatemala, San Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica. También -pertenecen a la América Central las grandes Antillas (Cuba, Puerto -Rico, Haití, Santo Domingo y Jamaica), las Islas Vírgenes y Santa -Cruz, las de Bahama o Lucayas, las Bermudas y las pequeñas Antillas -(Martinica, Santa Lucía, San Vicente y otras). - - - AMÉRICA MERIDIONAL. - -Venezuela, Nueva Granada o Colombia, Panamá, Ecuador, Guayanas -(inglesa, holandesa y francesa), Perú, Bolivia (Alto Perú), Chile, -República Argentina o Estados Unidos de la Plata, Uruguay, Paraguay, -Brasil y Patagonia. - - -La superficie probable de Groenlandia, según Behm y Wagner, -es de 2.169.750 kilómetros cuadrados. Tiene un habitante por -500 kilómetros cuadrados en la parte del litoral explorado. La -Groenlandia dinamarquesa se divide en provincias del Sur y del -Norte, subdividiéndose a su vez en distritos, correspondiendo a la -primera: Julianaab, Frederikshaab, Godthaab (capital), Sukkertoppen y -Holstenborg; y a la segunda: Egedesminde, Kristianshaab, Jacobshavn, -Godhavn (capital), Ritenbenk, Umanak y Upernivik. La Groenlandia -Oriental y la del Norte, no anexionadas a Dinamarca, carecen de -circunscripciones administrativas. - -En el archipiélago polar (parte del mar polar poblado de islas) -encontramos la isla mayor, denominada tierra de Baffin y limitada al -Oeste por los mares de Groenlandia, entre el Estrecho de Lancaster y -el de Hudson. Los esquimales del Archipiélago no reconocen ninguna -autoridad. Tampoco pueden tener ciudades ni aldeas propiamente dichas, -sino campamentos, ya permanentes, ya temporales. - -El extremo Noroeste de la América del Norte, llamado Alaska, perteneció -hasta el 1867 al imperio ruso, en cuyo año fué vendido a los Estados -Unidos. Según el censo de 1880 tenía 33.620 habitantes y la mayor parte -eran esquimales. La población más populosa de Alaska es _Juneau-city_ y -contiene unos 3.000 habitantes; _Sitka_ es un caserío de 300 habitantes -y son inferiores respecto al número de habitantes y a la actividad -comercial, Wrangell y Fort-Tungas. El comercio de exportación de Alaska -llegó en 1888 a 16 millones de francos. - -El Canadá se divide en Alto y Bajo, Ontario y Quebec. Del Canadá -pueden considerarse como fracciones la Tierra del Labrador y la isla -de Terranova. «¿Por qué extraña ironía--como dice Reclus--[67] pudo -llamarse así (Tierra del Labrador) un suelo ingrato y helado, por -donde jamás pasó el arado del agricultor, y en donde no vió Jacques -Cartier la cantidad de tierra que podía caber en una cesta?» Hállanse -en la tierra del Labrador poblaciones míseras y errantes de indios y -de esquimales, los primeros en la parte meridional, y los segundos en -las costas orientales y septentrionales de la península; lo mismo los -indios que habitan en los bosques que los situados a orillas de los -lagos, pertenecen a la familia de los cris. - - [67] _América Boreal_, tomo 1, pág. 579. - -Puede admitirse como cosa probada que el Labrador ha sido la parte -menos explorada, desconociéndose por completo la configuración del -interior. Aunque el Labrador se halla en casi toda su extensión -situado a latitudes más lejanas del polo que Groenlandia, es, sin -embargo, más frío, lo cual se explica porque la costa de aquella tierra -está enteramente expuesta al Nordeste, es decir, a la parte donde -sopla el viento polar; «y además en que las bancas de hielo que bajan -al Sur arrastradas por la corriente del mar de Baffin se encuentran -con las que salen por el Estrecho de Hudson, y el mar las echa todas -sobre las costas del Labrador»[68]. El conjunto de la población del -Labrador, al Norte de las tierras altas, no pasa probablemente de -10.000 individuos[69]. Los esquimales del Labrador difieren poco de los -de Groenlandia y de los del Archipiélago Polar[70]. En la segunda mitad -del siglo XVIII y en la primera del siglo XIX los misioneros moravos -establecieron algunas estaciones, cuya población en 1876, según Behm y -Wagner, era: - - Hebrón 214 habitantes. - Hoffenthal 283 ---- - Nain 270 ---- - Okak 349 ---- - Rama 28 ---- - Zoar 128 ---- [71] - - [68] Reclus, _América Boreal_, pág. 587. - - [69] Ibidem, pág. 590. - - [70] Ibidem, pág. 591. - - [71] Ibidem, pág. 592, nota. - -La Compañía de Hudson, formada poco después de la fundación de Montreal -(1642), estableció algunos puertos para comerciar con los esquimales y -para pescar la ballena. - -Terranova es importante colonia británica. La tierra que se descubrió -tal vez por el año 1000 o poco después--según diremos en capítulos -posteriores--por Erik el Rojo o uno de sus hijos, que la denominaron -_Helluland_ o _Mark-land_, la encontramos tiempo adelante visitada por -portugueses, vascos, franceses e ingleses. Terranova, por tanto, es -entre todas las tierras americanas la que tiene con menos motivo el -nombre que ostenta. Todavía no había terminado el siglo XV y ya Juan -Cabot o Gaboto siguió la costa de la gran isla. De Reclus copiamos la -siguiente descripción: «La isla presenta al mar casi por todos lados -una costa abrupta y formidable; en pocas comarcas ofrece el litoral -más asombrosa sucesión de cuadros grandiosos; acantilados a pico o -peñascos voladizos que amenazan desplomarse sobre el mar; profundas -bóvedas donde se precipitan las olas; paredes inclinadas por las que -suben finas capas de agua; respidares que despiden umbelas de espuma; -cabos de avanzados picos cercados de rompientes; valles angostos -en cuyo fondo se columbran los plateados hilos de las cascadas. En -invierno y primavera cierran la entrada de los puertos témpanos de -hielo, y las nieblas impiden frecuentemente su acceso. Aun por tierra -son imposibles los viajes, salvo por los senderos que han abierto los -rengíferos, a pesar de no elevarse en el interior montañas de gran -altura: los furdos de la costa, los lagos, las charcas innumerables de -los valles detienen por do quiera al viajero; no son menos difíciles -de salvar las espesuras enmarañadas de arbustos, que los tremedales -henchidos de húmedo musgo; y durante el verano, estación de los viajes, -arremolínanse en la atmósfera nubes de mosquitos que caen sobre el -desgraciado peatón, ensangrentándole la cara»[72]. Tanto la fauna como -la flora de Terranova se parecen bastante a la del Canadá, con la -diferencia que las especies son menos abundantes en la primera. - - [72] Reclus, _América Boreal_, pág. 598. - -En los comienzos del siglo pasado, la población total se elevaba a unos -20.000 habitantes; en 1815 llegaba a 70.000, y hace pocos años aumentó -a más de 200.000. La superficie es de 110.670 kilómetros cuadrados. - -La producción anual de las pesquerías de bacalao de Terranova por -buques ingleses, franceses y americanos era de 185.000 toneladas, cuyo -valor consistía en 75.000.000 de francos[73]. - - [73] Ibidem, pág. 616. - -La capital y la ciudad más populosa de Terranova es Saint-John's; -también son importantes Havre-de-Grâce, Bonavista, Carbonear y algunas -otras. Saint-John's tenía en el año 1886 unos 31.000 habitantes[74]. - - [74] Ibidem, pág. 620. - -Los indios aborígenes o los beothuk han desaparecido. Cuando llegaron -los blancos aún era numerosa aquella tribu de algonquines; pero los -extranjeros sólo vieron en los indígenas una especie más de caza[75]. -Cuando la escopeta de los cazadores, las enfermedades, la miseria -y el hambre habían destruído la raza, cuando no quedaba un beothuk -en Terranova, se constituyó el 1828 en _Saint-John's_ una _Beothuk -Society_ para proteger a los infelices indios. Si existen algunas, muy -pocas familias de indios en Terranova, pertenecen a la raza de los -mic-mac. La población blanca, en su mayor parte, es de origen francés e -inglés. - - [75] Ibidem, pág. 610. - -Todos saben que los franceses disputaron por mucho tiempo y con empeño -a los ingleses la posesión de dicho país. Todavía es Terranova la -famosa _tierra de los bacalaos_, y muy especialmente un islote de la -costa oriental llamado _Bacalieu island_. La población de Terranova y -del Labrador terranovense de 1886, clasificada bajo el punto de vista -religioso, era la siguiente: - - Anglicanos y wesleyanos. 120.411 - Católicos. 74.651 - Otros. 2.290 - ------------ - 197.352 [76] - ------------ - - [76] Reclus, _América Boreal_, pág 611. - -América Central, esto es, la región de los istmos (sin Chiapas, -perteneciente a México, y sin Panamá, Estado independiente a la sazón), -ha constituído por mucho tiempo un solo cuerpo político. Rota la unidad -política, dividióse en 1838 en cinco Estados independientes. La verdad -es que los altos de Guatemala, las llanuras del Salvador, los valles -de Honduras, las depresiones de Nicaragua y la elevada meseta de -Costa-Rica, son otros tantos centros de vida independiente. - -Pasamos a dar ligerísima idea de los Estados de la América Meridional, -sin citar las muchas islas correspondientes a Centro América. -Unicamente haremos notar que los ingleses designan las Antillas -septentrionales, incluso las islas Vírgenes y hasta la Dominica, con -el nombre de islas de Sotavento (_Leeward-islands_), y las Antillas -Meridionales, desde la Martinica hasta la Trinidad, bajo el nombre -de Islas de Barlovento (_Windward-islands_); denominaciones--como -haremos notar más adelante--que si tienen valor administrativo, carecen -de sentido geográfico, puesto que todas las islas colocadas en la -divisoria exterior del mar de las Antillas se hallan expuestas a la -acción de los vientos alisios[77]. - - [77] Reclus, _América Central_, págs. 779 y 780. - -La naturaleza ha dividido a la América del Sur en dos partes: -occidental y oriental. La división política corresponde, sin mucha -diferencia, a la establecida por la naturaleza; las tres Repúblicas de -la antigua Colombia (Venezuela, Colombia o Nueva Granada y Ecuador) -con Perú, Bolivia y Chile, pertenecen a la región de los Andes; y la -Guyana, el Brasil y las Repúblicas de la cuenca del Plata ocupan los -llanos[78]. - - [78] Véase Reclus, _América del Sur_, pág. 23. - -En la América del Norte (Canadá) uno de los ríos principales tiene el -nombre de _Makenzie_, y se forma de la reunión del de la Paz y del -Athabasca, ambos procedentes de las montañas rocosas. El Athabasca -entra en el lago de su nombre, y después de la salida, recibe el río -de la Paz. La corriente así formada se llama río de los Esclavos -hasta el gran lago de este nombre, del cual sale con la denominación -definitiva de río Makenzie. Corre al mar en dirección Noroeste, regando -unos 1.200 kilómetros del territorio de los esquimales. El _Nelson_ -(Canadá), reunión de otros dos ríos, que se denominan Saskatchavan del -Norte y Saskatchavan del Sur, procedentes de los montes peñascosos, -atraviesa el lago Winnipeg, cruza el distrito de Keewatin y desagua en -la bahía de Hudson. El _San Lorenzo_, que puede decirse que comienza en -los lagos al Sudoeste de la cordillera Central, pone en comunicación -el Lago Superior, el Michigan, el Hurón, el Erié y el Ontario, baja -primero entre el Alto Canadá y Nueva York, y después por el Bajo -Canadá. Tiene de largo desde el Lago Superior, 3.350 kilómetros, y -desde Ontario, 1.000; de ancho de 800 a 3.000 metros; y de profundo, -bastará decir que es navegable hasta Quebek por navíos de línea y hasta -Montreal por buques de 600 toneladas. Entre sus afluentes se halla el -_Ottava_, que nace en el lago de Tomiscánning, separa los dos Canadás y -recorre 900 kilómetros. - -El _Oregón_ o _Columbia_, en los Estados Unidos, sale de las montañas -rocosas, entra en el Pacífico y su longitud es de 2.000 kilómetros. -El _Colorado_, en los mismos Estados Unidos, nace en dichas montañas -rocosas, atraviesa la llanura árida del Arizona y desagua en el golfo -de California, después de recorrer 1.300 kilómetros. Del mismo nombre -hay otro río en los Estados Unidos (Tejas) que desagua en el golfo de -México, y tiene de largo 1.150 kilómetros. El _Delaware_, también en -los mismos Estados, riega Filadelfia y desagua en la bahía de Delaware, -habiendo recorrido unos 580 kilómetros. - -El _Bravo_, que baña el límite oriental de México, desciende de las -faldas de Sierra Blanca y recorre 2.200 kilómetros. Más de 7.000 -baña la tierra el _Mississipí_, llamado por los natchez _Meschacebé_ -(marcha de las aguas). Cruza de Norte a Sud todos los Estados Unidos; -recibe al Este el _Wisconsin_, el _Illinois_ y el _Ohio_, y al Oeste -el _Missouri_, el _Arkansas_ y el _Río Rojo_. El Missouri es famoso -por la anchura de su cauce, por su profundidad en ciertos puntos, por -la rapidez de sus aguas y por lo imponente de sus cataratas. Tiene -el Mississipí sus fuentes en el lago Itasca, baja por la pintoresca -cascada de San Antonio al llano, y a más de 2.000 kilómetros une sus -claras aguas a las turbias del Missouri; mide ordinariamente de ribera -a ribera de 800 a 1.000 metros, y a su entrada en el golfo de México se -divide en muchos brazos. - -Antes de terminar la descripción de los ríos de la América -Septentrional, recordaremos un estudio muy curioso que se intitula -«Extracto de los acontecimientos y operaciones de la 1.ª División de -bergantines destinada a perfeccionar la Hidrografía de las islas de -la América Septentrional, bajo el mando del Capitán de fragata D. -Cosme Damián de Churruca.» Salió de Cádiz el 15 de Junio de 1792, y -después de describir perfectamente la situación, magnitud y figura -de las islas, volvió al puerto de Cádiz, donde a bordo del navío -_Conquistador_, el 18 de Octubre de 1795, firmó Churruca el mencionado -documento[79]. - - [79] Archivo de la Dirección de Navegación y pesca - marítima.--_Noticias hidrográficas de la América - Septentrional_, tomo II, págs. 188-199. - -En la América Central abundan los ríos, si bien no son tan caudalosos. - -De la América del Sur son el _Magdalena_, el _Orinoco_, el _Amazonas_ -o _Marañón_, el _Tocantines_, el _Paranayba_, el _San Francisco_, -el _Plata_ y el _Río Negro_. El _Magdalena_, que recibe al Este el -_Bogotá_ y el _Sogamoco_, al Oeste el _Cauca_, sale del lago Pampas con -dirección al Norte, atraviesa casi todo el territorio de Nueva Granada, -y, después de recorrer 1.320 kilómetros, penetra en el mar por muchas -bocas. El _Orinoco_ nace en las vertientes occidentales de la sierra -de Parima, corre al Septentrión aumentando su caudal de aguas mediante -el tributo de muchos ríos, tuerce hacia Levante desde su confluencia -con el Apure y se divide en cincuenta brazos antes de llegar al Océano. -Es navegable en su mayor parte. Se admiran espantosas cataratas cerca -de Atures; parece un lago en su embocadura y cuenta de extensión -2.500 kilómetros. El _Amazonas_ es el río mayor del mundo, mayor -que el Mississipí, que el Ganges y que el Nilo. Nace en el lago de -Lauricocha, cruza de Oeste a Este casi todo el continente, recibiendo -en las fronteras meridionales del Ecuador por su margen derecha al -_Huallaga_ y al _Ucayale_, a que afluyen, entre otros, el _Apurimac_ y -el _Vilcamayo_; y, por su izquierda, al _Napo_, que baja del Cotopaxi -(ya habiendo recibido el Curaray y el Aguarico) y al _Putamayo_, que -se forma en otra cumbre de los Andes. A Mediodía del Brasil recoge -al _Jurua_, al _Purús_, al _Madera_, al _Topayos_ y al _Xingú_; al -Norte al _Caqueta_ y al _Río Negro_. La longitud del Amazonas es -de 5.000 kilómetros y desemboca en el Atlántico, como también el -_Tocantines_, _Paranayba_, _San Francisco_, el _Plata_ y el _Negro_. -El río _Paranayba_ en el Brasil da sus aguas al Atlántico después -de recorrer 860 kilómetros. El _Plata_, que puede compararse con el -Amazonas por su anchura, comienza en la isla de Martín García, donde -recibe al _Uruguay_, y luego al _Paraná_, _Paraguay_ y _Pilcomayo_. El -río _Negro_, que separa la Patagonia de la República Argentina, es muy -ancho en su boca y cuenta su longitud por centenares de kilómetros. - -Los lagos de la América del Norte son el de los _Osos_, junto al -Círculo Artico o en el mismo círculo; más al Sur los dos del _Esclavo_, -el _Athabasca_, el _Winnipeg_ y otros; luego el _Superior_, _Michigán_, -_Hurón_, _Erié_ y _Ontario_, cruzados por el río San Lorenzo, que -forma entre los lagos Erié y Ontario la célebre catarata del Niágara. -En México está el _Chapala_. En la América Central los de _Managua_ y -_Nicaragua_. En la América del Sur, en Venezuela, el _Maracaibo_; entre -el Perú y Bolivia el _Titicaca_; en el Brasil, no lejos del Uruguay, el -de los _Patos_, y en la Patagonia los de _Coluguape_ y _Viedma_. - -Veamos las altitudes de algunas sierras de América. En los Estados -Unidos, el _Monte de San Elías_, que tiene 5.440 metros; el de -_Hooker_, con 5.100; el _Murchison_, con 4.877; el de _Santa Elena_, -con 4.724; el _Fainweather_, con 4.483 y el _Fremont_, con 4.135; -los seis se hallan en las sierras pedregosas. En los mismos Estados -Unidos y en Alleghany están el monte de _Washington_ y el _Mountais_, -el primero con 1.959 metros y el segundo con 1.900. En México tenemos -_Sierra Nevada_, _Cerro de Azusco_ y _Orizaba_, con 4.625, 3.673 y -5.450 metros respectivamente. En California está el _Monte Gigante_, -con 1.400 metros. En Guatemala citaremos el _Amilpas_ y el _Agua_, -el primero tiene 4.010 metros y el segundo, 4.570. De Honduras debe -nombrarse el _Pico Congrehay_, con 2.271 metros. En Cuba se encuentra -la _Sierra del Cobre_, que tiene 2.100 metros. Citaremos en El -Ecuador el _Chimborazo_, con 6.530 metros, el _Covambó_, con 5.956, -el _Pasto_, con 4.100 y el _Cotopaxi_, con 5.750. En el Perú se -admira el _Parinacota_, con 6.714 metros y el _Arequipa_, con 5.755. -Se ven en Bolivia el _Nevado de Sorata_, el _Nevado de Ilmane_, el -_Chuquibamba_ y el _Cerro de Potosí_, con 6.488, 6.446, 6.400 y 4.923, -respectivamente. En Colombia tenemos el _Puracé_, con 5.185 metros. -De Chile podemos citar el _Aconcagua_, el _Maypú_ y el _Tupungate_; -el primero con 7.288 metros; el segundo, con 5.380, y el tercero, con -4.600. Son de Venezuela la _Sierra de Santa Marta_ y el _Pichincha_, -con 5.791 y 4.855, respectivamente. En la Guayana está el _Roraima_, -con 2.271; en Buenos Aires, el _Sierra Ventana_, con 1.067; en el -Brasil, los de _Ilambo_ é _Ilacolumi_, con 1.817 metros el primero y -1.777 el segundo, y en Patagonia el _Corcobado_, con 2.290 metros. - -Entre los volcanes citaremos el de _San Elías_, en los Estados -Unidos; los de _Popocatepetl_ y _Orizaba_ en México; el del _Agua_, -el del _Fuego_ y otros en la América Central; los de _Chimborazo_, -_Cotopaxi_, _Pichincha_ y _Antisana_, en El Ecuador; los de _Aconcagua_ -y _Copiapó_, en Chile, y el de _Arequipa_ en el Perú. - -En la parte Norte de América encontramos la península de _Melville_, la -del _Labrador_, entre el Océano Glacial Artico y el Océano Atlántico, -y _Nueva Escocia_ o _Acadia_, pertenecientes a Nueva Bretaña; la de -_Florida_, en los Estados Unidos, y se halla entre el Océano Atlántico -y golfo de México; la de _Alaska_, en los Estados Unidos, entre el -Océano Glacial y el Pacífico; la del _Yucatán_, en México, está entre -el golfo de este nombre y el mar de las Antillas; la _Baja California_, -en México, se encuentra entre el golfo de California y el Océano -Pacífico; la de _Goajira_ y la de _Paraguana_ forman la entrada del -golfo de Maracaybo, en el mar de las Antillas, entre Venezuela y -Colombia, y la de _Brunswick_, sobre el Estrecho de Magallanes, en la -Patagonia. - -Los cabos más importantes bañados por el Océano Glacial Artico son el -_Farewell_ (Groenlandia) y el de _Carlos_ (Labrador); el de _Cod_, el -de _Hateras_, el de _Sable_ y el de _Mendocino_ (Estados Unidos) se -hallan bañados los dos primeros por el Atlántico, el tercero por el -golfo de México y el cuarto por el Pacífico; el de _Catoche_ (México), -por dicho golfo; el de _Gracias a Dios_ (América Central), por el -mar de las Antillas; _Gallinas_ (Colombia), el más septentrional de -la América del Sur, también por el mar de las Antillas; _San Roque_ -(Brasil), _San Antonio_ (Argentina), _Blanco_ (Patagonia) y _Hornos_ -(Tierra del Fuego), por el Atlántico. El _Blanco_ (Perú), _San Lorenzo_ -y _San Francisco_ (El Ecuador), por el Pacífico. - -Acerca del reino _mineral_ inmensas riquezas se han extraido de las -entrañas y de los cerros de aquel continente. El oro y la plata parecen -allí inagotables. Abunda también el hierro y no escasea el platino y el -cobre. Existen minas de diamantes, esmeraldas, topacios, amatistas y -otras piedras preciosas. En el mar de los Caribes se pescaron por mucho -tiempo claras y gruesas perlas. - -La _vegetación_ es admirable. Las tierras llanas están cubiertas de -inmensos bosques poblados de árboles gigantescos. Soberbios pinos, -aromáticas magnolias y otros árboles despliegan en la zona templada -todo su vigor y lozanía. Bajo los trópicos nace el cocotero, el banano, -la ceiba, el sauce, la higuera y el anacardo. Encontramos árboles de -madera tan rica como la caoba y tan fuerte como la corbana, la jagua -y el espino. En el fondo de los bosques crece el cedro y el árbol de -la canela. Trepan por los viejos troncos la vainilla, los pothos y los -bejucos. Las cañas y los helechos adquieren extraordinaria altura. -Americano es el árbol de la quina y plantas americanas son la jalapa, -la zarzaparrilla, el bálsamo de copaiba y la ipecacuana. Por último, -también son americanas el cacao, el maíz, la patata, el tabaco, el -algodón, el campeche y otras varias. - -Bellos y de vivos colores son muchos de los _animales_ que se -encuentran en América. No hay en ninguna parte del mundo pájaros de -más bello plumaje (colibrí, pájaro mosca y guacamayo), ni insectos -más caprichosamente pintados, ni reptiles (culebras y lagartos), de -más vistosos colores. Entre los pájaros se halla el condor, entre -los lagartos el caimán, y entre las culebras la boa. Si el león no -es tan grande ni bravo como el de Africa, habita en cambio el jaguar -en los bosques de los trópicos; el lobo, la zorra y otros dañinos -en las selvas del Norte. Abundan manadas de rengíferos y ovibos en -las regiones septentrionales: más abajo el bisonte, y en los países -calientes vive el llama y todas sus especies. Nada diremos del castor, -la marta y otros buscados hoy por sus riquísimas pieles. Llama la -atención la existencia de no pocos animales, pues son abundantes los -rebaños de bisontes y de llamas y numerosas las bandadas de pájaros. -«En el mes de Marzo--escribe Gonzalo Fernández de Oviedo--he visto -algunos años por espacio de quince o veinte días, y otros años más, -ir el cielo de la mañana a la noche cubierto de infinitas aves, unas -tan altas que se las perdía de vista, otras más bajas, pero siempre -muy por encima de las cumbres de los montes, que iban continuamente de -Septentrión a Mediodía»[80]. - - [80] _Sumario de la natural historia de las Indias_, cap. - LXVIII. - -Consignaremos del mismo modo que no en todas las regiones del Nuevo -Mundo se hallan minerales ricos, vegetales y árboles tan estimados, -animales tan útiles y hermosos. Al Oeste de la cadena perpetua de los -Andes, en las costas del mar del Sur--dice Humboldt--también he pasado -semanas enteras atravesando desiertos sin agua. Las mesetas de México, -los llanos de Venezuela, las pampas de Buenos Aires y otras regiones -son, en efecto, desiertos tristes y desconsoladores. - - - DIVISION POLITICA DEL NUEVO MUNDO - - - América Septentrional y Central. - - ESTADOS INDEPENDIENTES - - Estados Unidos. Costa Rica. - México. Panamá. - Guatemala. Cuba. - Salvador. Haití. - Honduras. Santo Domingo. - Nicaragua. - - - América Meridional. - - ESTADOS INDEPENDIENTES - - Venezuela. Chile. - Colombia. Argentina. - Ecuador. Paraguay. - Perú. Uruguay. - Bolivia. Brasil. - - POSESIONES INGLESAS - - Guayana inglesa. Islas Falkland. - - POSESIONES FRANCESAS - - Guayana francesa. - - POSESIONES HOLANDESAS - - Guayana holandesa. Saint-Eustache. - Aruba. Saba. - Saint-Martín[81]. - - POSESIONES DANESAS - - Groenlandia. - Sainte-Croix é islas adyacentes[82]. - Saint-Thomas é islas adyacentes. - Saint-John. - - POSESIONES VENEZOLANAS - - Islas del Este y del Viento. - - POSESIONES NORTEAMERICANAS - - Puerto Rico. Carlobacou. - Trinidad. Santa Lucía. - Tabago. San Vicente. - Granada. Granadina del Norte. - - POSESIONES FRANCESAS - - Saint-Pierre y Miquelon. Marie Galante. - Guadalupe. Saint-Barthelemy. - Désirade. Saint-Martín. - Les Saintes y Petite-Terre. Martinica. - - POSESIONES HOLANDESAS - - Curaçao. Buen Aire. - - POSESIONES INGLESAS - - Canadá. Anguila. - Terranova. Antigua. - Labrador. Barbada. - Islas Bermudas. Dominica. - Honduras Británica. Monserrat. - Islas Bahamas. Redonda. - Barbada. Nevis. - Jamaica. San Cristóbal. - Islas Turcas y Caicos. Islas Vírgenes. - Islas Caimanes. - - [81] Saint-Martín es la única de las Antillas dividida - políticamente en dos partes: la del Norte es de Francia y la - del Sur pertenece a Holanda. En el año 1648 y en la cima de - un monte (Montaña de los acuerdos), se hizo el tratado de - repartición. - - [82] París 14 julio 1916, 4 tarde.--Según la _Gaceta de - Lausanne_, la venta de las Antillas danesas a los Estados - Unidos está virtualmente terminada. Dinamarca cede todos sus - derechos sobre el archipiélago de las Vírgenes mediante la - entrega por los Estados Unidos de la suma de 125 millones - de francos. Este archipiélago, con sus tres islas (Santa - Cruz, Santo Tomás, San Juan), sus 360 kilómetros cuadrados - y sus 40.000 habitantes, sólo representa un modesto dominio - colonial; pero la vecindad del Canal de Panamá le da una - importancia especial. Por esto desde hace algunos años - Alemania había multiplicado sus esfuerzos para decidir a - Dinamarca, bien a cederle el archipiélago entero, bien a - permitirle establecer en Santo Tomás un depósito de carbón y - un punto de escala para sus barcos, lo que produjo objeciones - por parte del Gobierno de Washington en nombre de la doctrina - de Monroe. (_A B C._ Sábado 15 de julio de 1916). - -Conclusión. Tal es la tierra que descubrió aquel varón esclarecido sin -saber que la había descubierto; tal es la tierra que vieron Cristóbal -Colón y los suyos a las dos de la madrugada del 12 de Octubre de 1492. - - - - -PRIMERA ÉPOCA - -AMERICA PRECOLOMBINA - - - - -CAPÍTULO I - - UNIDAD Y VARIEDAD DE LA ESPECIE HUMANA.--EL EVOLUCIONISMO. LA - SELECCIÓN.--EL PITHECANTHROPUS.--PROTOHISTORIA AMERICANA.--EL - SALVAJISMO.--ANTIGÜEDAD DE LOS INDIOS.--RAZAS MIXTAS.--EL «HOMO - ASIATICUS» Y EL «HOMO AMERICANUS». DIFERENCIAS Y SEMEJANZAS ENTRE - UNO Y OTRO.--ALGUNOS POBLADORES DE AMÉRICA SON AUTÓCTONOS.--RAZAS - CULTAS Y SALVAJES. - - -El naturalista Quatrefages (1810-1892) sostuvo la teoría de la -unidad de la especie humana o del _monogenismo_. El hombre, según el -sabio francés, debió ser creado por una voluntad superior o por la -intervención de una fuerza desconocida por nosotros, siendo de notar -que las diferencias que se observan entre las razas se deben únicamente -a condiciones distintas del medio físico. - -Otro naturalista, el suizo Luis Agassiz (1807-1873), al mismo tiempo -que admitía una acción suprema, dijo que las especies nacieron -independientes en ocho puntos distintos del globo. - -La teoría biológica del evolucionismo intentó explicar el origen de los -diversos seres vivos por derivaciones sucesivas de unos a otros, de tal -manera que cada especie era únicamente la transformación de un tipo -común, que, a través de la evolución del tiempo, había ido generando -las múltiples formas conocidas. Explicó dicha teoría el francés -Lamarck (1744-1829), quien fué atacado por Quatrefages, Agassiz, -Cuvier y otros. No huelga decir que semejante doctrina tuvo no pocos -precursores, mereciendo entre los primeros señalado lugar Aristóteles. -Casi se hallaban olvidadas las obras de Lamarck (_Sistema de los -invertebrados_ y _Filosofía zoológica_) cuando apareció el eminente -naturalista inglés Carlos Roberto Darwin (1809-1882): su obra _Del -origen de las especies_, publicada en 1859, y cuya base es la evolución -universal, vino a hacer una revolución en la ciencia. Doctrina tan -peregrina consistía en afirmar que la lucha por la existencia y la -selección natural eran las dos leyes que regían la multiplicación y -perfeccionamiento de las especies. El estado de guerra que Hobbes -señalaba, solamente entre los hombres primitivos (_Homo homini lupus_) -era, según Darwin, la ley universal de la vida animal. «Vemos--dice--la -naturaleza resplandeciente de hermosura y observamos en ella -abundantemente todo lo que puede servir para alimento de los seres; -pero no miramos u olvidamos que las aves que cantan con tanta dulzura -alrededor de nosotros viven sobre todo de insectos y de otras aves o -se ocupan siempre de destruir. No recordamos que los huevos y nidos de -dichas aves cantoras son destruídos por animales feroces o por aves de -rapiña; no tenemos presente que el alimento que les está destinado y -que hoy es abundante, no lo es en todas las estaciones. Cuando se dice -que los seres luchan para vivir, es preciso entender esta palabra en -el sentido más amplio y más metafórico, comprendiendo las dependencias -mutuas de los seres, y lo que tiene más importancia, las dificultades -que se oponen a su propagación. En tiempos de hambre puede decirse -que los carnívoros están en lucha unos con otros para proporcionarse -el sustento. La planta arrojada a la orilla del desierto lucha para -vivir contra la sequía. Un arbusto que produce anualmente un millar de -granos, lucha en realidad contra las plantas de la misma especie o de -especies diferentes que ya cubren el suelo.» - -Respecto de la cría de los animales, se ha verificado hace un siglo -largo el comienzo de una doctrina que se llama _selección_. Según -ella, el individuo que se dedica a dicha cría, cuando sorprende en un -ser cualquiera un carácter especial, le sigue en una familia y escoge -con cuidado los reproductores que pueden transmitirle, obteniendo, -mediante largos esfuerzos, una nueva variedad, una raza. La naturaleza, -dice Darwin, no hace otra cosa; del mismo modo que el hombre forma -razas artificiales, la naturaleza crea razas naturales. La naturaleza -abandona desapiadadamente o arroja todo lo que es débil, impotente y -enfermizo; da vida, en cambio, a los más fuertes, poderosos y sanos. La -variedad, asegurando más y más su preeminencia, se eleva a la categoría -de especie, así como el boceto viene luego a ser cuadro. La nueva -especie vivirá largo tiempo; pero cuando cambien el medio físico y el -medio orgánico, los cambios o variaciones formarán otras especies, que, -a su vez, acabarán con las citadas anteriormente. La naturaleza, pues, -mediante la selección, renovará la faz de la tierra; renovación que -sólo necesita el tiempo, que no tiene límites. En tal estado el asunto, -falta explicar la aparición de las primeras formas orgánicas. ¿Había -en el seno de la naturaleza inorgánica fuerzas dormidas que en ciertas -circunstancias pudieron crear una planta o un animal, de igual manera -que se forma un cristal en virtud de ciertas afinidades químicas? Tal -es la doctrina de la generación espontánea. - -Darwin, en su libro intitulado _Descendencia del hombre_, y que -vió la luz en el año 1871, aplicó rigurosamente sus teorías a la -especie humana. Según Darwin y sus discípulos, el hombre, siguiendo -las leyes de la selección natural, desciende de un grupo de seres -antropomórficos, al cual pertenecen el orangután, el gorila y el -chimpancé. El eslabón que une a aquél con los últimos debió existir en -el período terciario, y fué el _pithecanthropus_ del alemán Haeckel o -el _anthropopythecus_ de Mortillet[83]. Los restos encontrados en las -formaciones sedimentarias de Java[84], parecen indicar la existencia -de un ser superior a los antropóides e inferior al hombre. No se da un -salto, pues, del orangután al hombre. _Natura non facit saltum._ El -precursor del hombre debió ser el pithecanthropus. - - [83] Deuxiéme session de _L'Asociation francaise pour - l'avancement des sciences_.--Lyon, Aout, 1872. (_Revue - Scientif_, 2.ª ser., 3.^{er} an., núms. 9, 10 y 11). - - [84] Isla en el archipiélago de la Sonda (Oceanía Occidental). - -Hovelacque dice por su parte: «La única facultad que distingue al -hombre de los animales es la palabra, y por mucho que retrocedamos en -el pasado, el ser que encontramos provisto del lenguaje articulado es -ciertamente el hombre, mas no lo es el que carezca de esta facultad. -No podemos pensar que el lenguaje le fuera dado al hombre de repente, -sin causa, _ex nihilo_, sino más bien que fué el fruto de su desarrollo -progresivo, el producto de su perfeccionamiento orgánico. Y siendo -esto así, antes del ser caracterizado por la facultad del lenguaje -articulado hubo otro que estaba en camino de adquirirla, de llegar a -ser hombre, y este ser es el que debió tallar los silex de Thenay»[85]. - - [85] _Lettre sur l'homme préhistorique du type le plus - ancien_, etc. París, 1876. - -En resumen: el mineral, mediante una serie de transformaciones -sucesivas más o menos largas, pudo llegar y ha llegado a ser planta, la -planta a ser animal y el animal a ser hombre. - -Ya en este punto de la investigación científica, la discusión entre -monogenistas y poligenistas carece de todo interés: se reduce a -averiguar si el hombre apareció en diferentes puntos de la tierra, -como creen unos, o en una sola parte, como piensan otros. Mientras -Darwin escribía que «los naturalistas que admiten el principio de -la evolución, no vacilarán en reconocer que todas las razas humanas -descienden de un solo tronco primitivo», el alemán Goethe (1749-1832), -afirmaba, por el contrario--tales son sus palabras--, que «la -naturaleza se muestra siempre generosa y hasta pródiga, estando más -conforme con su espíritu admitiendo que ha hecho aparecer a los hombres -por docenas y aun por centenares, más bien que suponiendo que los ha -hecho aparecer pobremente de una sola y única pareja. Cuando la tierra -hubo llegado a cierto grado de madurez, cuando las aguas se fueron -encauzando y los terrenos secos se cubrieron de verdura, apareció el -hombre en todos los lugares en que la tierra lo permitía.» - -De Fritsch son las palabras que copiamos: «Es evidentemente absurdo que -estas condiciones favorables (refiriéndose a las necesarias para la -aparición del hombre), sólo se han presentado en una sola localidad; -que un lugar de la tierra haya sido el preferido para la aparición del -hombre, y, por último, que una sola pareja haya tenido la dicha, para -asombro de la posteridad, de ser la originaria del género humano.» -Humboldt, Gumplowitz y otros sabios, niegan del mismo modo que todos -los hombres se deriven de una pareja única. - -Después de la teoría general que acabamos de reseñar, procede que nos -ocupemos de la aparición del hombre en América. Aunque se anunció como -cosa cierta y positiva que los Sres. Witney y Blaque, ingenieros de -los Estados Unidos, habían descubierto un cráneo que se hallaba debajo -de materiales volcánicos, edad terciaria y período plioceno[86], se -supo luego que aquellos naturalistas habían sido engañados por mineros -de poca conciencia. Aun admitiendo que dicho cráneo fuese auténtico -y no moderno, con señales bien hechas, nos asaltaría la duda de si -el terreno es terciario, pues todo indica que pertenece a la edad -cuaternaria. - - [86] Desor, _L'homme pliocene de la California_. Nice, 1879. - -Mayor importancia--como escribe D. Juan Vilanova--revisten los huesos -humanos descubiertos recientemente en el sitio, no lejos de México, -llamado el _Peñón de los Baños_. Bárcena y Castilla, profesores de -Geología, dicen «que, por los caracteres que ostentan los huesos, el -esqueleto pertenece a la raza indígena pura de Anahuac, añadiendo, por -último, que lo consideran como prehistórico, o sea muy anterior a las -noticias que sobre dicha raza presentan la tradición y la historia, -señalándole como antigüedad menor la de 800 años, y como horizonte -geológico, la división superior de la era cuaternaria»[87]. En la -cuenca del río Delaware, no lejos de la ciudad de Trenton (Estados -Unidos), en una formación glacial, halló el Dr. Abbott «más de un -cráneo humano que, si son contemporáneos de los instrumentos tallados -descubiertos en la misma localidad, deben ser tan antiguos como éstos, -que representan por su forma y por lo tosco de su labor el período -europeo de Chelles y Taubach»[88]. Llamó la atención que algunos de -los cráneos fuesen braquicéfalos y no dolicocéfalos, esto es, que -correspondiesen a una raza superior, como superior se considera la -braquicefalia a la dolicocefalia. - - [87] _Protohistoria Americana_, Conferencia de D. Juan - Vilanova en el Ateneo de Madrid el 21 de Abril de 1891, págs. - 30 y 31. - - [88] Ibidem. - -Hace notar el Marqués de Nadaillac a propósito de los cráneos -americanos, que no se halla probado que predominen los braquicéfalos o -los dolicocéfalos, habiendo verdadera mezcla de unos y otros, si bien -debe notarse que en todos está muy reducida la cavidad cefálica, sin -querer esto decir que signifique tal condición inferioridad intelectual -en aquellas gentes. Encierra verdadera importancia el siguiente hecho. -Los cráneos encontrados cerca de Merom (Indiana), los de Chicago, el -procedente del Stimpson's-Mound y los del Kennicott-Mound ofrecen -caracteres de inferioridad, hasta el punto que la depresión frontal -es casi igual a la del chimpancé. De la misma manera son de escasa -capacidad cefálica los cráneos encontrados en los paraderos del litoral -de California y del Oregón, como también los de la isla de Santa -Catalina, donde con los restos humanos aparecieron pequeñas vasijas de -esteatita, objetos de silex y de hueso, y alguna esculturita de piedra -dura. - -No pasaremos en silencio «la indicación de la singular forma que -ofrece la tibia de muchos esqueletos, a la que se aplica el nombre de -platignemia, común en muchos monos, así como el agujero natural que -ofrece la cavidad olecraniana del húmero, rasgos que los transformistas -invocan en pro de la descendencia simia del hombre.»[89]. Casi -idénticos caracteres se ven en los huesos encontrados en diferentes -puntos (Buenos Aires, Patagonia, Venezuela, Florida, etc.). Por cierto -que discurriendo el Sr. Tenkate, escritor distinguido, acerca de los -caracteres generales de las razas humanas encontradas en América, -ha venido a sostener que dichas razas corresponden a las llamadas -mogolas o amarillas. Haremos notar en este lugar que es un hecho el -predominio de la raza braquicéfala o de cráneo redondo en el Norte, así -como el de la dolicocéfala o de cráneo elíptico en el Sur; y siendo -inferiores--como generalmente se cree--las razas de cráneo largo, -debió poblarse el continente americano de Sur a Norte, y no--según la -opinión corriente--de Norte a Sur. En Europa los hombres más antiguos -son los dolicocéfalos, y en América--si damos crédito a investigaciones -recientes--los braquicéfalos. - - [89] Vilanova, ob. cit., pág. 32. - -[Ilustración: Cráneo neolítico (California).] - -Sintetizando la doctrina que acabamos de exponer, diremos que algunos -cráneos hallados en América tienen más parecido al del chimpancé que al -del hombre de nuestros días, siendo también objeto de estudio la forma -de ciertas partes de los esqueletos que son como un paso del mono al -hombre. - -Manifiéstase con toda claridad que los caracteres de otros esqueletos, -tal vez más modernos que los anteriormente citados, revelan el -salvajismo, pudiéndose sostener que ciertas señales acreditan la -antropofagia. ¿Indica más salvajismo el hombre primitivo de América -que el encontrado en el valle del Neckar, cerca de Suttgard, y que -Quatrefages y Hamy han hecho del citado ejemplar el tipo de la -raza más antigua que habitó el continente europeo en los tiempos -cuaternarios, distinguiéndola con el nombre de Canstadt? Creemos poder -afirmar que el continente americano ha pasado por los mismos cambios -y mudanzas que el Mundo Antiguo (Asia, Africa y Europa); ha seguido -las mismas vicisitudes y en él se ha desarrollado la vida del mismo -modo. Muéstrase la antigüedad de los indios con sólo atender, entre -otras cosas, al número considerable de lenguas y la perfección en que -éstas se hallaban al descubrir Cristóbal Colón el Nuevo Mundo. De -igual manera se manifiesta la antigüedad considerando los edificios -esparcidos por todo el continente americano. Opina el historiador -Bernal Díaz del Castillo que el templo de Huitzilipuctli se edificó mil -años antes de la llegada de los españoles a América. - -No obstante lo dicho, Bacón de Verulamio sostuvo que los indios eran -gente más nueva que los habitantes del Antiguo Mundo, y Herrera -entendía que nuestro hemisferio se hallaba habitado cuando comenzaron -a poblarse las Indias[90]. Cuenta Lescarbot que Noé llegó en un navío -al Estrecho de Gibraltar, pasando al Canadá y Brasil, y últimamente a -Paria y a otras tierras[91]. Algunos tienen como cosa cierta, que Tubal -envió gentes a poblar las Indias[92], y Acosta se contenta con decir -que se poblaron antes de Abraham[93]. Fulero consideró a los hijos de -Cus como los primeros que se establecieron en las Indias; Vasconcelos -supuso que los indios procedían de los dispersos al tiempo de la -confusión de las lenguas, o de los hijos de dichos dispersos; Hornio y -Laet creían que se pobló América al mismo tiempo que Africa y Europa, -y Torquemada sostuvo que la población se verificó cerca del tiempo del -diluvio[94]. - - [90] Fr. Gregorio García, Ob. cit., libro IV, párrafo XV, - págs. 312 y 313. - - [91] Pág. 308. - - [92] Pág. 308. - - [93] Pág. 309. - - [94] Págs. 309 y 310. - -Mostrado está que los americanos constituyen un grupo de razas mixtas, -como escriben Molina y D'Orbing. Dice el primero: «Las naciones -americanas son tan diferentes unas de otras como lo son las diversas -naciones de Europa: un chileno no se diferencia menos de un araucano, -que un italiano de un tudesco»; y el segundo añade: «Un peruano es más -diferente de un patagón, y un patagón de un guaraní, que un griego -de un etiope o de un mogol». Por el contrario, nuestro Herrera se -expresa del siguiente modo: «Es cosa notable que todas las gentes de -las Indias, del Norte y del Mediodía, son de una misma inclinación -y calidad, porque, según la mejor opinión, procedieron de una misma -parte; y asímismo los de las islas, a las cuales pasaron de la tierra -firme de Florida»; y Ulloa (Antonio) escribe lo que copiamos a -continuación: «Visto un indio de cualquier región se puede decir que -se han visto todos»[95]. Del mismo modo han opinado Robertson, Herder, -Blumenbach, Humboldt y otros. - - [95] _Noticias americanas._--Entretenimiento XXII, pág. - 253.--1792. - -El _homo asiaticus_, que comprende las poblaciones extendidas desde -el Caspio y el Eufrates hasta el mar Amarillo y el Japón, y desde la -Manchuria a Siam tiene por caracteres físicos «la cabeza de forma -prolongada y relativamente corta, braquicefálica, cuneiforme sobre -todo, y platicefálica; la faz en relación, la estatura variable, -el color de la piel amarillento como los chinos o atezado como los -japoneses; escaso o pobremente velludo, de barbas ralas y menguadas y -rígidos cabellos negros. Los ojos muestran inclinación oblícua hacia -el ángulo interno, mientras que el externo está levantado; la nariz -es corta y deprimida, los pómulos abultados y salientes, la faz en su -totalidad aplastada y los ojos obscuros»[96]. - - [96] G. Sergui, _La evolución humana individual y social_, - tomo I, pág. 65.--Barcelona, 1905. - -Los caracteres principales del _homo americanus_ son los siguientes: -«una frente chica y baja; hundidos, pequeños y obscuros los ojos; -grande la boca; dilatada la nariz por las ventanas y honda en su raíz; -largo, laso, grueso y negro el cabello; escasa la barba y depilada -la piel; la color, obscura con variedad de tonos, las más veces como -la del membrillo cocido; la contextura física, robusta y fuerte; -el temperamento bilioso y sobrio; y en la constitución social, la -costumbre es el régimen ordinario»[97]. - - [97] Antón, Ob. cit., pág. 11. - -Las diferencias, pues, entre el _homo asiaticus_ y el _homo americanus_ -no son radicales; antes por el contrario, la semejanza es manifiesta. - -Lo mismo pudiéramos decir de las costumbres y creencias. Los mejicanos, -como los mongoles, quemaban los cadáveres, recogían las cenizas y -las encerraban en urnas con una piedra preciosa. Los peruanos, como -los judíos, guardaban a sus muertos y los enterraban, ya en pie, ya -sentados, con parte de los utensilios, y a veces con los tesoros -que tuvieron en vida. Los peruanos, como los chinos, daban capital -importancia a la agricultura y conservaban los hechos históricos en -anudadas cuerdecillas. Por sus creencias, los americanos, como los -asiáticos, reconocían la existencia de un Espíritu, creador del Mundo, -para el cual no había representación posible ni era bastante ancho el -recinto de un templo. Unos y otros tenían noticia por tradición del -diluvio, y afirmaban que muy pocos se habían salvado de la catástrofe. -Los mejicanos suponían fabricada su pirámide de Cholula por unos -gigantes que habían intentado elevarla hasta las nubes, atrayéndose por -su insensato orgullo la cólera celeste: los hebreos decían lo mismo de -su torre de Babel. Tenían su Eva los indígenas en la diosa Cioacoatl, -la primera mujer que pecó, parió y legó a su sexo los dolores del -parto. Por ella instituyeron el Bautismo, que empleaban, como los -cristianos, para limpiar a los recién nacidos del pecado original -y traerlos a nueva vida. Muy parecida era también la organización -religiosa. En América y en Oriente el sacerdocio gozaba de grandes -prestigios y de mucho poder; en uno y en otro punto se celebraban -suntuosas fiestas y sangrientos sacrificios. No es, pues, de extrañar -que Guignes y Paravez, por los años de 1844, como también Humboldt, -Preschel y otros, intentasen probar que la cultura peruana procedía del -Asia. - -Consideremos las principales tribus americanas. Según Molina, los -boroanos, en las provincias de Chile, «son blancos y tan bien formados -como los europeos del Norte»; cree Quatrefages que los koluchos, -habitantes en la parte Norte de la costa del Pacífico, pertenecen a -la raza blanca; Bartram considera algunas jóvenes de los cherokises -«tan blancas y bellas como las jóvenes de Europa»; y Humboldt escribe -que también tienen el mismo color blanco los guanariboes, guanaros, -guayacas y maquiritarés, que él vió en las orillas del alto Orinoco. -Si en general es ralo y escaso el pelo del cuerpo y de la barba en los -americanos, los yuracarés, si damos crédito a D'Orbigny, tienen la -barba cerrada como los europeos; Laperouse, y también Molina dicen que -en algunos chilenos no es menos espesa la barba que en los españoles. -Acerca de la estatura, si son altos los patagones, algunos pieles-rojas -y los muscogíes, en cambio los peruanos son bajos, y más bajos todavía -los esquimales. Por lo que respecta a las proporciones de la cabeza, si -la forma del cráneo es en general la braquicéfala, también se encuentra -la dolicocefalia. - -Dejando otros caracteres físicos menos importantes que los anteriores, -pasamos a estudiar los intelectuales. Se ha discutido si la raza -americana es inferior para la civilización y cultura que las otras -razas del Antiguo Mundo, cuestión que no tiene valor alguno. Si en -la época del descubrimiento, algunos pueblos del nuevo continente -(mexicanos y peruanos) presentaban todas las formas sociales conocidas -en el Antiguo Mundo, no llegaron, sin embargo, al principio de la -civilización en toda su fuerza. Acostúmbrase a decir que en América se -hallaba el hombre en los estados siguientes: salvaje, bárbaro, nómada o -sedentario y civilizado. A la llegada de Cortés y Pizarro, el primero -a México y el segundo al Perú, encontraron Gobiernos regulares, artes, -industria y agricultura. - -Debemos fijar nuestra atención en las opiniones principales acerca -del origen de los primeros pobladores de las Indias. Creen algunos -escritores que los primeros habitantes han nacido en el mismo suelo -americano, esto es, que son _autóctonos_; según otros, proceden del -Africa; algunos dicen que de Europa, y muchos, tal vez la mayor parte, -les hacen venir del Asia. El primero que sostuvo, allá por el año -1520, que los americanos eran autóctonos, fué el naturalista suizo -Teofrasto Paracelso, el cual hubo de negarles clara y terminantemente -la descendencia de Adán, anticipándose con esto muchos años a la -escuela de antropólogos americanos. En un anónimo publicado en Londres, -en 1695, y que se intitula _Two essays, sent in a letter from Oxford -to a nobleman in London, by L. P. M. A._, se sostiene el autoctonismo -americano. Morton, profesor de Filadelfia y fundador de la citada -escuela de antropólogos, intentó probar, con razones de bastante peso, -el origen genuínamente americano de los indios, raza distinta de todas -las conocidas en el Viejo Mundo. Nott y Glidon, discípulos de Morton, -popularizaron en los Estados Unidos de Norte América la doctrina del -maestro. _The native americans are possessed of certain physical -traits that serve to identify them in localities the most remote from -each other: nor to they as a general rule assimilate less in their -moral character and usages._ Dicha doctrina tiene al presente no pocos -defensores. - -La mucha antigüedad del hombre en América se halla mostrada por -recientes descubrimientos. Lo mismo del Norte que del Sur, se han -extraído de terrenos cuaternarios armas y utensilios de piedra al -lado de restos de animales cuya especie se extinguió hace siglos. -«En California, en el condado de Tuolumne, en las galerías mineras -de Table Mountain, a trescientos cuarenta pies de profundidad, de -los cuales más de ciento eran de lava, se encontró el año 1862 con -huesos fósiles de mastodonte y otros paquidermos, un almirez de -granito, un adorno de pizarra silícea, puntas de lanza de pedernal y -una cuchara de esteatita. Han ocurrido después análogos y no menos -interesantes hallazgos en distintos lugares, sitos entre los Grandes -Lagos y el Golfo de México»[98]. En la América meridional, según Lund, -que reconoció el Brasil, se han encontrado muchas cuevas donde se -hallaban cráneos y aun esqueletos humanos confundidos con osamentas -de animales de razas muertas. No es de extrañar que se afirme la -existencia del hombre en América durante el período _diluvial_, cuando -los ventisqueros desprendidos del Polo transformaron completamente la -superficie del planeta. Como consecuencia de todo ello, tampoco es de -extrañar que no pocas tribus americanas se considerasen autóctonas. -Sostenían los navajos que todas las tribus habían salido del fondo de -sus cavernas; los peruanos afirmaban que los Incas tuvieron su cuna en -el lago de Titicaca; los iowas se creían descendientes del hombre y de -la mujer creados por el Grande Espíritu; los quichés se consideraban -originarios del Oriente de América. - - [98] Pi y Margall, _Historia general de América_, tomo I, vol. - II, pág. 1.158. - -Dado que en ninguna de las tribus americanas se recordaba el nombre -de pueblo ni de comarca del Antiguo Mundo; ni se conocía el arado, ni -el cultivo de la vid y el trigo, ni el uso del hierro, ni el carro de -guerra, ni el transporte, ni otras embarcaciones que el haz de juncos -y la canoa; ni en ninguna se había llegado a la escritura fonética, -considerando todo eso, deducía Pi y Margall que si el hombre americano -no había tenido su origen en el Nuevo Mundo, debía ser, por lo menos, -tan antiguo en él como el europeo en Europa, y hubo de vivir siglos -y siglos en el mayor aislamiento[99]. Creemos como cosa cierta que -no procedían del antiguo continente ni los _mound builders_, ni las -razas que unas después de otras invadieron el Anahuac, ni las que -se encaminaron desde el istmo de Tehuantepec al de Panamá, ni las -que civilizaron el Perú mucho antes que los Incas, ni los autores de -ninguna de las revoluciones porque debió pasar la América durante -tantos siglos. Tales razas debieron ser americanas y lejos de dejarse -dominar por extrañas gentes, ellas dominaron a los que desembarcaron en -sus costas. A los autores que no se explican cómo de una sola especie -se hayan derivado la multitud de gentes que encontramos establecidas -desde el Océano Glacial del Norte al Cabo de Hornos, les contestaremos -que tampoco debieran explicarse cómo nacieron de la sola especie -indo-europea tantas nacionalidades situadas entre el Estrecho de -Gibraltar y las orillas del Ganges. - - [99] Ob. cit., vol. II, pág. 1.159. - -Las revoluciones de que antes hicimos mención no fueron realizadas por -las razas salvajes, sino por las cultas. La raza de los nahuas fué la -que más hubo de contribuir a la civilización de la América del Norte, -y a ella pertenecían los olmecas, xicalancas, toltecas, chichimecas y -aztecas. Por quererse imponer unas tribus sobre otras engendraron las -revoluciones a que sirvió de teatro el valle de México. Considérase -como otra raza civilizadora la de los mayas, extendida por Chiapas, -Guatemala, Yucatán y Honduras. Además de los verdaderos mayas, existían -tribus con los mismos rasgos característicos, y todos formaron un -imperio; imperio que tiempo adelante se dividió en tres Estados. Además -de nahuas y mayas había otras razas civilizadoras. Entre ellas se -encuentran los zapotecas, que no hablaban ni el maya ni el nahuatl; -pero que tenían culto propio y levantaban monumentos como los de -Mitla. Lo mismo decimos de los pueblos de Palenque y de los autores de -los templos de Copán. En la América del Sur deben mirarse como razas -civilizadoras la de los muiscas o chibchas, la de los quechuas, y tal -vez la de los chimus. Los quechuas, chimus y aymarás, constituían -principalmente a la llegada de los españoles el imperio de los Incas. - -Cuando los españoles llegaron a América, ¿habían desaparecido algunas -de las razas cultas? Muchos autores creen que sí y citan en su apoyo -los monumentos cuyo origen desconocían los indígenas del tiempo de -la conquista. Hasta el año 1576 en que las descubrió D. Diego García -de Palacio, oidor de la Audiencia de Guatemala, se desconocieron las -ruinas de Copán; y hasta el 1746, en que las vió D. Antonio de Solís, -cura de Tumbalá, nada se sabía de las ruinas de Palenque. Y por lo que -al Perú respecta, nadie sabía quiénes habían sido los artistas del -templo de Pachacamac, los del mirador de Huanuco el Viejo, ni los de -los monolitos de Tiahuanaco. - -En la América del Norte se han descubierto extensos recintos de -cascajo y piedra e innumerables túmulos en el valle del Mississipí, a -los cuales, por ignorarse el nombre de las razas que los levantaron, -se les llama _mound-builders_. En las costas de los dos Océanos y en -las riberas de algunos ríos se encuentran inmensos bancos de conchas -de moluscos, llamados por los dinamarqueses _Kjökkenmoddings_, y por -los habitantes de los Estados Unidos _shell-heaps_ o _shell-mounds_, -que cubren 30 y hasta 60 hectáreas de terreno, y tienen de altura de -10 a 12 metros, hallándose en todos ellos utensilios y armas. ¿Qué -significan aquellas obras y estos utensilios y armas? Los indígenas -contestaban que ya existían cuando sus padres se establecieron en el -país. - -Por lo que a las razas salvajes se refiere, su historia queda reducida -a las creencias, usos y costumbres que las distinguían, como también -por las luchas que han debido tener con las civilizadoras para sostener -su independencia. A la sazón, los hombres cultos, unos las compadecen, -otros las envidian y algunos las odian. Las compadecen aquellos que -las ven privadas del beneficio de la civilización, las envidian los -que consideran los vicios de la sociedad culta, y las odian los que -las creen incapaces de progreso. Nosotros, ni las compadecemos, -ni las envidiamos, ni las odiamos. Diremos, sí, que preferimos la -civilización, sin embargo de los males que corroen la sociedad presente -y aun de las locuras de las naciones más civilizadas en este momento -histórico. Catlin opina que es más excelente la vida salvaje que la -culta; Bancroft deplora el paso de los europeos por las comarcas del -Pacífico, y algunos discípulos de Augusto Comte no quieren que a los -pacíficos y felices salvajes se les lleve al infierno en que viven -los pueblos europeos. No estamos--repetimos--conformes con semejante -teoría, aunque reconocemos que los vicios de los indios procedían -más bien de ignorancia y fiereza que de perversidad y malicia. En lo -sucesivo abrigamos la esperanza que las sociedades cultas se atraerán -los restos de las razas salvajes, no por la fuerza, sino por el cariño; -no destruyendo, sino civilizando. - - - - -CAPÍTULO II - - COMUNICACIÓN DE AMÉRICA CON ASIA.--COMUNICACIÓN DE AMÉRICA - CON AFRICA.--CONSIDERACIONES ACERCA DE LA DOCTRINA DE PLATÓN, - TEOPOMPO DE QUIO, ARISTÓTELES, DIODORO SÍCULO, Y SÉNECA.--LOS - INDIOS NO AUCTÓCTONOS, ¿DE DÓNDE PROCEDEN?--LOS EGIPCIOS.--LOS - GRIEGOS.--LOS FENICIOS.--LOS CARTAGINESES.--LOS RELIGIOSOS - BUDHISTAS.--SIGNIFICADO Y SITUACIÓN DE OPHIR.--LOS HEBREOS.--OTRAS - OPINIONES RESPECTO AL ORIGEN DE LOS INDIOS: LOS ROMANOS, LOS - ETIOPES CRISTIANOS, LOS TROYANOS, LOS SCYTHAS Y TÁRTAROS.--ORIGEN - DE LOS INDIOS SEGÚN FR. GARCÍA, EL DR. PATRÓN. HUMBOLDT Y RIAÑO. - - -Estimamos como cuestión resuelta la comunicación de América con el -Asia por el Estrecho de Behring. Si no hubiese otros hechos que lo -confirmasen, bastaría tener presente que los esquimales, no solamente -se hallan situados en la Groenlandia, en las orillas del Labrador y en -la estrecha faja de la costa Norte, prolongada del uno al otro Océano, -sino también, del otro lado del Estrecho, y pueblan la extremidad -oriental del Asia, desde la bahía Kolintchin, hasta el Golfo de Anadyr. -La existencia, desde tiempos muy remotos, de la raza esquimal, en -determinada parte del Mundo Nuevo y del Antiguo, prueba la comunicación -de América con Asia; además de la raza, lo confirma la lingüística, -pues Maury cree que los dialectos esquimales «pueden ser considerados -como haciendo la soldadura entre los idiomas del extremo Oriente de la -Siberia y los de la parte boreal del Nuevo Mundo». - -Acerca del paso de los indios asiáticos al Nuevo Mundo, opinan algunos -escritores que fueron por mar, añadiendo otros, no sólo que fueron por -mar, sino llevados por las tormentas y contra su voluntad. Entre los -escritores que afirman que los primeros pobladores de América pasaron -por lo que después se convirtió en Estrecho de Behring, se halla el -insigne naturalista inglés Wallace (n. en Vsk el 1822). Dice que, a -fines de la edad terciaria, o en el período plioceno, cuando ya pudo -existir el hombre, había comunicación no interrumpida entre Asia y -América, porque el citado Estrecho era de la época cuaternaria. Si -América se halla aislada del resto del globo, no deja de estar unida -por la naturaleza al Antiguo Mundo. La aproximan al Asia el Estrecho de -Behring y la cadena de las islas Aleutianas, y la acerca a Europa la -Groenlandia, que está de la Islandia 615 kilómetros. - -El filósofo e historiador alemán Herder (1744-1803), en su _Filosofía -de la Historia de la Humanidad_, no duda en afirmar que los esquimales -de la Groenlandia proceden del Asia, añadiendo también--y en esto se -halla conforme con la doctrina expuesta por el dominico P. Gregorio -García (1560-1627)--, que pueblos de todas las partes del mundo, y en -diferentes épocas, pasaron a América[100]. - - [100] Véase ob. cit., tomo I, págs. 291-301. - -Sobre materia tan interesante, dice el insigne geógrafo francés Eliseo -Reclus (1830-1905), en su _Geografía Universal_: «Históricamente--tales -son sus palabras--América es, cuando menos, en gran parte, continuación -del Asia, y, por lo tanto, debe considerarse como tierra oriental. Los -asiáticos no han necesitado descubrir la América, o los americanos -descubrir el Asia, puesto que desde el uno y el otro continente se -veían las respectivas tierras. Aun sin la flotilla de kayacs[101] que -los transportase, podían los indígenas de las dos regiones alcanzar -las costas opuestas. Al Sur del Estrecho, hasta el Oregón, se abrían -numerosos golfos a los barcos asiáticos: se ha dicho que el continente -americano vuelve la espalda al Asia; y esto, en lo que toca a la parte -septentrional del Nuevo Mundo, no es cierto. Es opinión de muchos -antropólogos--opinión muy combatida por Morton, Rink y otros sabios--, -que las tribus hiperbóreas de América descienden de las emigraciones -del Asia, y en las dos orillas del Estrecho de Behring, la semejanza -de tipos, de costumbres y de lenguaje, es tal, que no admite duda la -identidad de raza de aquellos habitantes[102]. Para los que aceptan -el parentesco de los esquimales con los mogoles siberianos, toda la -mitad de la América del Norte, debió poblarse con gentes de origen -occidental. Por otra parte, se nota la influencia polinesia en las -construcciones, en los trajes y en los adornos de los insulares de -América del Noroeste, desde Alaska al Oregón; y la _corriente negra_ -que atraviesa el Pacífico boreal, frecuentemente ha llevado objetos -japoneses: desde comienzos del siglo décimo séptimo, se pueden citar -más de sesenta ejemplos de este hecho[103]. A veces, como en 1875, la -corriente arrastró bajeles que habían naufragado en la otra parte del -mundo, y, según muchos historiadores y arqueólogos[104], la propaganda -budhista y, por consiguiente, la civilización del Asia, durante los -primeros siglos de la Era cristiana, debió influir directamente en -los habitantes de México y de la América Central. En las esculturas de -Copán y de Palenque, se han encontrado imágenes sagradas absolutamente -semejantes a las del Asia oriental y, en particular, el _taiki_, -símbolo muy venerado por los chinos, que representa--dice Hamy--, _la -combinación de la fuerza y de la materia, de la actividad y de la -pasividad, del macho y de la hembra_. Sea o no aceptable la hipótesis -relativa a la influencia budhista, no cabe duda que al Asia, es decir, -al Oeste de los continentes americanos, se refieren las más antiguas -relaciones transoceánicas»[105]. - - [101] Barco de pesca de Groenlandia, hecho con piel de foca. - - [102] A. de Chemisso--Waitz.--Oscar - Peschel,--Petitot.--Whymper. - - [103] Brooks, _Comptes rendus de la Société de Geographie_ (2 - julio 1886). - - [104] De Guignes, _Les navigations des Chinois_, 1761.--M. de - Humboldt, _Vues des cordilléres et des monuments des peuples - indigenes de l'Amerique_.--Kohl, _Geschichte, der Entdecung - Amerika's_. Neumann.--De Quatrefages.--Hamy.--Hervey de Saint - Denis.--Désiré Charnay. - - [105] _Geografía Universal._--_América boreal_, etc., págs. 5 - y 6. - -Consideremos las opiniones de algunos sabios acerca de la comunicación -de América con Africa, debiendo fijarnos principalmente en lo que dicen -los libros de Platón, Teopompo de Quio, Aristóteles, Diodoro Sículo y -Séneca. - -Platón, después de exponer en su famoso tratado de la _República_ el -plan para organizar un Estado de la mejor forma posible, escribió -«comentarios de aquellas mismas ideas y desarrollo de otras más o menos -conexas con ellas?»[106]. - - [106] Eduardo Saavedra, _Conferencia pronunciada en el Ateneo - de Madrid el 17 de febrero de 1891_, pág. 7. - -En el _Timeo_, otro de los libros del filósofo griego, se lee lo -que a continuación copiamos: «Entonces era el mar navegable en esos -parajes, puesto que existía una isla enfrente de la embocadura, que -designamos con el nombre de Columnas de Hércules, y esta isla era mayor -que la Libia y el Asia juntas, y desde ella pasaban a otras islas en -sus viajes los hombres de ese tiempo y desde estas islas al extenso -continente directamente opuesto, que está limitado por el verdadero -mar. El mar, que se halla dentro de la embocadura de que hemos hablado, -es aparentemente un puerto con la entrada estrecha: pero el otro que -está más allá es en realidad un mar, y la tierra que le rodea debía, -con mayor corrección y con absoluta verdad, llamarse continente.» - -Mayor importancia tiene para nuestro objeto el libro intitulado -_Critias_. Refiere Critias lo que un ascendiente suyo había oído a -Solón, quien a su vez lo aprendió en Egipto de cierto sacerdote de -Sais, conocedor de los libros históricos guardados en un templo de -la misma ciudad. La doctrina desenvuelta por el sabio legislador en -un poema, iba dirigida a demostrar que nueve mil años antes de aquel -tiempo, el pueblo ateniense, organizado casi igual al plan expuesto -en los libros de la República, llegó a la mayor grandeza, lo mismo -por sus virtudes cívicas que por sus triunfos militares. La misma -ventura--pues las circunstancias eran las mismas--logró la Atlántida; -pero allí y aquí la corrupción de costumbres atrajo el castigo del -cielo y mientras en Grecia grandes inundaciones asolaron la tierra, -dejando apenas rudos montañeses, ignorantes de las leyes y de los -hechos heroicos de sus antepasados, la Atlántida, castigada por -terribles terremotos, se sumergió en el fondo del mar. Tales sucesos--y -por eso pudo decir con razón el sacerdote de Sais que los griegos eran -siempre niños--sólo encontraron cabida en los libros sagrados de los -egipcios. Luego trata Critias del origen de los atenienses, del clima y -gobierno del Atica, como igualmente de los atlantes, según la relación -egipcia. Prescindiendo de sucesos un tanto legendarios, dice que se -encontraba en la isla, entre los metales, el _oricalco_, muy abundante -y después del oro el más precioso. Añade que abundaban los animales -domésticos y salvajes, en particular los elefantes, siendo de notar que -había alimento de sobra lo mismo para los que pastaban en los montes -y llanuras, que para los que vivían en los mares, pantanos y lagunas. -Cultivábanse allí los árboles frutales, las flores y toda clase de -hierbas y de plantas. Causaba admiración el grandioso alcázar de los -Reyes, los puentes y los canales. Por último, eran sumamente curiosas -ciertas leyes y ceremonias de los atlantes. - -Al hablar Platón de la Atlántida sólo se propuso que sus conciudadanos -viesen que el sistema político por él presentado tenía honrosos -antecedentes en antiquísimos tiempos. «Metido--como dice Saavedra--en -esa vía, no es de extrañar que fantaseara imperios, naciones, guerras y -cataclismos, pues no escribía historia, sino pura filosofía política.» -Pero, ¿qué hay de verdad en el relato de Critias? Creemos que el fondo -es verdadero, como así lo han mostrado los sabios franceses Gaffarel, -Luis Germain y otros. - -Geógrafos e historiadores han estudiado en estos últimos años la -situación que debió ocupar la Atlántida. Ya Fernández de Oviedo hubo -de decir que la isla a que se refería el sacerdote egipcio era el -continente americano, y ya el sueco Olof Rudveck (1630-1702) la situó -en Suecia. Bailly la colocó más al Septentrión, y supuso que estuvo -en las actuales tierras de Groenlandia, Islandia, Spitzberg y Nueva -Zembla. Bael llevó el emplazamiento a la Palestina. Más acertados -estuvieron los que situaron la Atlántida en el mar _Tenebroso_ (Océano -Atlántico), allende del Estrecho de Gibraltar, o sea en la región -oriental del Atlántico, comprendida entre las islas de Cabo Verde, la -de la Madera, las Canarias y las Azores[107]. - - [107] Véase artículo de D. Vicente Vera, publicado en la - Crónica científica de _El Imparcial_, correspondiente al 10 - febrero de 1913. - -El citado continente atlántico debió estar unido a América, quedando -allí como resíduos las Antillas, las Bahamas y la península de la -Florida. Que la Atlántida se hundiese bajo las aguas a consecuencia -de violentas conmociones del planeta, no en los últimos tiempos -del período terciario, como afirman algunos escritores, sino en el -cuaternario, o tal vez posteriormente; que los cataclismos fueran dos -mediando bastante tiempo del uno al otro, los sabios no se han puesto -de acuerdo, si bien se hallan conformes en que dichos cataclismos han -dejado como señales aquellas tierras atlántidas, y como huella de la -terrible sacudida volcánica, el humeante pico de Teide en la isla -canaria de Tenerife. - -Sostienen algunos, entre ellos Berlioux, Profesor de _Geografía -Histórica_ en Marsella, y Fernández y González, Profesor de _Estética_ -en la Universidad de Madrid, que los primitivos libios pertenecían a la -raza atlantea, siendo de igual modo cierto que de dicha raza procede el -bereber, bereber que pasando del Africa a España tomó luego el nombre -de ibero. Fijándonos en las Indias no dudamos de la comunicación de -atlantes y tal vez de europeos con los americanos. Estudios recientes -de geólogos, zoólogos y botánicos han venido, no a resolver, pero sí a -dar luz a cuestión que al presente despierta tanto interés. - -Los geólogos que han estudiado los fondos de la región oriental del -Océano atlántico consideran como muy posible que en ella estuviese -situada la Atlántida. Entre ellos citaremos a M. P. Termier, Director -del servicio de la Carta geológica de Francia. Comienza diciendo que -durante el verano de 1898 se hallaba un buque empleado en el tendido -de un cable submarino entre Brest (ciudad de Francia, departamento del -Finisterre) y el Cabo Cod, sobre el Atlántico (Estado de Massachusetts -en los Estados Unidos), y como se rompiese el cable, se trató de -encontrar por medio de garfios. - -Verificóse la operación entre los 47° de latitud Norte y 29° 40 -longitud Oeste de París, a unas 500 millas al Norte de las Azores. -En aquellos sitios la profundidad media del mar era de unos 3.100 -metros. Hallóse el cable; pero no sin grandes dificultades y después de -recorrer con los garfios el fondo marino. Pudo apreciarse entonces que -dicho fondo presentaba los caracteres de un país montañoso con altas -cúspides, pendientes escarpadas y valles profundos, llamando también -la atención las pequeñas porciones minerales con fracturas recientes -que sacaron los garfios entre las uñas. Dichos minerales son partes -de una lava vítrea que tiene la composición química de los basaltos, -llamada _taquilita_ por los petrógrafos. Del estudio de ciertos -vidrios basálticos de las islas Hawai o Sandwich que se hallan en el -archipiélago de Polinesia u Oceanía Oriental, y de las observaciones de -M. Lacroix acerca de las lavas del Monte Pelado, en la Martinica (una -de las Antillas meñores francesas) se deduce--según el Sr. Vera--«que -las lavas encontradas en el fondo del Atlántico, en los parajes -indicados, se hallaban recubriendo el suelo cuando éste no estaba aún -sumergido. Este terreno se hundió después, descendiendo unos 3.000 -metros, y como la superficie de las rocas ha conservado la disposición -escabrosa, las rudas asperezas y las aristas vivas correspondientes a -erupciones lávicas muy recientes, es preciso admitir que el hundimiento -fué muy brusco y se verificó muy poco después de la emisión de las -lavas; de no ser así, la erosión atmosférica y la acción de las olas -hubieran suavizado las asperezas, nivelado las desigualdades y allanado -en gran parte la superficie del suelo. - -Así, pues, según los datos que suministra la Geología, se advierte una -extrema movilidad en la región atlántica, sobre todo en la porción -correspondiente al encuentro de la depresión mediterránea con la gran -zona volcánica de tres mil kilómetros de anchura que corre de Norte a -Sur en la mitad oriental del Atlántico. Se tiene, asimismo, la certeza -de haber ocurrido en dicha zona grandes hundimientos de terreno, en -los que islas y aun continentes han desaparecido. Se puede asegurar, -además, que estos hundimientos han sido muy rápidos y algunos de -ellos acaecidos en la época cuaternaria, habiendo, por lo tanto, -posibilidad de que el hombre haya sido testigo de ellos. Geológicamente -hablando, resulta, por consiguiente, que la historia de la Atlántida es -perfectamente verosímil, refiriéndose a un país situado en la región -atlántica a que se viene haciendo referencia. - -Veamos ahora lo que dicen zoólogos y botánicos: M. L. Germain, -naturalista francés, habiendo examinado detenidamente la fauna y la -flora actuales de las islas Azores, Canarias, Madera y Cabo Verde, -deduce que necesariamente los cuatro archipiélagos citados han estado -unidos al continente africano hasta una época muy próxima a la -nuestra, por lo menos hasta el fin del terciario. Añade también que -el continente que abrazaba los cuatro archipiélagos nombrados estuvo -unido a la Península Ibérica hasta los tiempos pliocenos, cortándose la -comunicación en el transcurso de dichos tiempos pliocénicos. - -Es verdaderamente singular que los moluscos pulmonados llamados -pleacinidos sólo se encuentran en las citadas islas y en la América -Central. - -Bien merece que traslademos a este lugar la última parte del artículo -del Sr. Vera. «Finalmente, deben ser citados otros dos hechos, -relativos a los animales marinos, que no pueden explicarse sino por -la persistencia hasta tiempos muy próximos a los actuales de una -costa marítima que corriese desde las Antillas al Senegal y que -uniera la Florida, las Bermudas y el Golfo de Guinea. Estos hechos -son los siguientes. Existen quince especies de moluscos marinos que -viven tanto en las Antillas como en las costas del Senegal, y estas -quince especies no se encuentran en ninguna otra parte del mundo, no -pudiéndose explicar su existencia en regiones tan distantes como las -referidas por el transporte de los embriones. Por otra parte, la fauna -madrepórica de la isla de Santo Tomé comprende seis especies, una de -ellas, fuera de Santo Tomé, no se encuentra más que en la Florida, y -cuatro de las restantes no se hallan más que en las Bermudas. Como la -vida pelágica de las larvas de las madréporas dura solamente muy pocos -días, es imposible atribuir a la acción de las corrientes marinas esta -distribución geográfica tan extraordinaria.» - -Teniendo todos estos hechos en cuenta, M. Germain se ve inducido a -admitir la existencia de un continente atlántico que estuvo unido a la -Península Ibérica y a la Mauritania y que se prolongaba a considerable -distancia hasta el Sur, de modo que podía contener algunas regiones -correspondientes al clima de los desiertos que hoy se presentan en -el continente africano. En la época miocena, este continente llegaba -hasta las Antillas. Partióse después, primeramente por el lado de las -referidas Antillas; luego, hacia el Sur, dejando una costa que iba -hasta el Senegal y hasta el fondo del Golfo de Guinea, y, por último, -fragmentándose por el Este, durante la época pliocénica, a lo largo de -la costa de Africa. El último resto de este gran continente, sumergido -finalmente y no dejando más vestigios que los cuatro archipiélagos de -las Canarias, Madera, Cabo Verde y Azores, pudo ser la Atlántida de -Platón. - -«Todos estos hechos son interesantísimos, y prueban indudablemente -las grandes variaciones geográficas que ha debido experimentar la -superficie del planeta en la vasta región hoy ocupada por el Océano -Atlántico. Pero muy bien pueden haber ocurrido todas estas variaciones -sin que a ellas se refiera lo que Platón relata con respecto a la -Atlántida. Esta cuestión tiene otro aspecto que los geógrafos hasta -ahora y naturalistas actuales no han estudiado, y que puede variar por -completo el aspecto del problema.» - -Sobre el particular creemos importantes las siguientes observaciones -de D. Lucas Fernández Navarro, Catedrático de la Universidad Central. -Al decir Platón que la Atlántida estaba enfrente de las Columnas -de Hércules, «sólo a Madera o las Azores puede referirse. Las -Canarias eran bien conocidas de los griegos, y si a ellas hubiera -querido aludir, no habría dejado de señalar su situación mucho más -meridional»[108]. Más adelante añade: ... lo cierto es que los rasgos -topográficos parecen acusar para las Azores origen distinto del de los -demás Archipiélagos. Aquél, emplazado sobre la línea mediana de altos -fondos parece verdadera y originariamente atlántico, mientras que -los otros se relacionan con el continente europeo (Madera) o con el -africano (Salvajes, Canarias, Cabo Verde)[109]. - - [108] _Estado actual del problema de la - Atlantis._--_Conferencia leída en sesión pública de la Real - Sociedad Geográfica el 3 de abril de 1916_, pág. 32. - - [109] _Estado actual del problema de la - Atlantis._--_Conferencia leída en sesión pública de la Real - Sociedad Geográfica el 3 de abril de 1916_, pág. 33. - -Terminaremos asunto de tanto interés con esta pregunta: La existencia -de la Atlántida, ¿pertenece a la novela o a la historia? La autoridad -del _divino_ Platón por una parte, el recuerdo de otros antiguos -relatos análogos, y los estudios recientes de naturalistas y geólogos, -hacen sospechar--no a sostener como si lo viésemos--que la verdad -resplandece en el fondo poético de la narración contada por Critias. - -Del mismo modo, antes de pasar a otra materia, haremos constar que, si -el filósofo más grande de la antigüedad se ocupó de la Atlántida en sus -_Diálogos_, el inspiradísimo vate catalán, Mosén Jacinto Verdaguer (n. -en Folgarolas, cerca de Vich, el 1845 y m. en Barcelona el 1902) tomó -también la Atlántida como tema de su inmortal epopeya. - -Poco antes o después que Platón, otro escritor griego, Teopompo de -Quío, hubo de citar una tierra llamada _Merópida_, más allá de las -Columnas de Hércules, que se sumergió en tiempos remotos bajo las -aguas. Aunque nada dice Teopompo de los poderosos Reyes ni de las -victorias con que el filósofo de la Academia adornó su poema, afirma, -sin embargo, que poblaban la isla animales corpulentos, los cuales -morían siempre por herida de piedra o golpe de maza, pues los hombres -de aquellas tierras no conocían el uso del hierro, disfrutando, en -cambio, del oro y de la plata. Los que dictaron la narración de -Teopompo, debieron visitar, según Saavedra, «una isla cuaternaria con -sus grandes mamíferos, con sus hombres armados de hachas de piedra -y mazas de madera, forjadores del oro y la plata y desconocedores -del hierro y del bronce. Las familias salvadas del naufragio de la -grande isla y las de las tierras inmediatas que lo presenciaron, -transmitieron, a mi ver, la memoria del suceso de padres a hijos, -de tribu a tribu, de nación a nación; y así llegó a oídos de los -sacerdotes egipcios, y tal vez por algún otro conducto a noticia de los -rapsodas atenienses, quedando fundada una tradición mítica cuyo sólido -cimiento pone al descubierto la ciencia moderna»[110]. - - [110] Ibidem, pág. 12. - -Aristóteles, en su libro _De Mirabilibus_, se expresa de esta manera: -«Se refiere que en el mar que hay más allá de las Columnas de Hércules -descubrieron los cartagineses una isla desierta, distante muchos días -de navegación, la cual contenía toda clase de árboles, ríos navegables, -y era notable por la diversidad de frutos. Los cartagineses acudían -allí las más de las veces con motivo de tales recursos, yendo y -estableciéndose en ella; por cuya causa, el Senado cartaginés prohibió -semejantes viajes bajo pena de muerte, y desterró a los que se habían -establecido allí, de miedo de que, informándose del hecho, otros se -preparasen a luchar contra ellos por la posesión de la isla y decayera -la prosperidad de los cartagineses.»[111] - - [111] _Aristotelis Stagiritæ Opera_, págs. - 1640-1656.--Lugdvni, MDXLII. - -Diodoro de Sicilia, en el cap. II del libro 3.º, refiere lo siguiente: -«Después de haber tratado de las islas que caen al Oriente, dentro de -esta parte de las Columnas de Hércules, nos lanzaremos a la sazón al -gran Océano para ocuparnos de aquéllas situadas más allá de él; porque -enfrente de Africa existe una isla muy grande en el vasto Océano, de -muchos días de navegación, desde la Libia, en dirección a Occidente. -Es allí el terreno muy fructífero, aun cuando sea montañoso en gran -parte; pero muy parecido a tierra de vega, que es lo más placentero -y agradable de todo lo demás; porque está regado por varios ríos -navegables, embellecido con muchos y alegres jardines, plantado con -diferentes clases de árboles y abundancia de frutales, todo ello -atravesado de corrientes de agua dulce. Los pueblos están decorados -con majestuosos edificios, pabellones para celebrar banquetes aquí -y allí, agradablemente situados en sus jardines y huertas. En ellos -se recrean durante la estación de verano como en lugares a propósito -para el placer y la alegría. La parte montañosa del país está formada -por muchos y grandes bosques, y por toda clase de frutales, y para -mayor deleite y diversión de los que habitan en estas montañas, -resulta que siempre, y a cortas distancias, se abren los bosques en -valles placenteros, regados con frescas fuentes y manantiales. Y, -verdaderamente, toda la isla abunda de nacimientos de agua dulce; -de donde los pobladores, no sólo reciben gusto y alegría, sino que -mejoran de salud y de fuerzas corporales. Allí encontraréis caza mayor -abundante de toda clase de animales silvestres, de los cuales hay -tantos que nunca faltan en sus suntuosas y alegres fiestas. El mar -inmediato los provee de mucha pesca, porque el Océano abunda allí en -toda clase de pescado. El aire y clima de esta isla son templados y -saludables, hasta el punto que los árboles producen frutos (y se hallan -también frescas y hermosas otras producciones de aquella tierra) la -mayor parte del año, de manera que dicha isla, por su magnificencia en -todas las cosas, parece más bien la residencia de alguno de los dioses, -que de los hombres...» - -Creen algunos autores que Séneca, en su tragedia _Medea_, anuncia o -predice el descubrimiento del Nuevo Mundo[112]. Tales son sus palabras: - - _Venient annis_ - _Sæcula seris, quibus Oceanus_ - _Vincula rerum laxet; et ingens_ - _Pateat tellus, Tiphysque novos_ - _Detegat orbes, nec sit terris_ - _Ultima Thule._ - - [112] Acto II, versos 375 a 379 y final del coro. - -«Día vendrá, en el curso de los siglos, en que el Océano cortará los -lazos con que aprisiona al mundo, la tierra inmensa se abrirá para -todos, el mar pondrá de manifiesto nuevos mundos, y Thula no será ya la -última región de la tierra.» - -No es absurdo suponer que en los albores de la edad cuaternaria -llegasen, por un lado, las razas braquicéfalas del Oriente de Asia, y, -por otro, las razas dolicocéfalas del Occidente de Europa, encerradas -en el continente americano, cuando se formó el Estrecho de Behring y -cuando se sumergieron las tierras que se extendían de Africa a América. -Confundiéronse entonces las razas braquicéfalas y dolicocéfalas, -y formaron toda esa variedad de razas mixtas, predominando los -occidentales en los patagones e iroqueses, por ejemplo, razas -dolicocéfalas y de elevada estatura, y los orientales en los peruanos y -pueblenses, razas braquicéfalas, de talla menos que mediana[113]. - - [113] Véase Antón, Conferencia pronunciada el 19 de mayo de - 1891 en el Ateneo de Madrid acerca de la _Antropología de los - pueblos de América anteriores al descubrimiento_, págs. 46 y - 47. - -Los indios no autóctonos, ¿de dónde proceden? No ha faltado quien -sostenga que los egipcios de Africa, valiéndose de la Atlántida, -llegaron y poblaron a América. Dice Castelnau que los matrimonios entre -hermanos, la poligamia real, la adoración al Sol, la creencia en la -transmigración de las almas y en la vida futura, las ruinas de los -monumentos, etc., señales son que indican la fraternidad de egipcios -y peruanos. Egipcios e indios--según ha podido observarse--tenían -igualmente grueso y duro el casco de la cabeza. Además de esta calidad -exterior entre los dos pueblos, no tiene menos importancia otra -interior, la cual consiste en que unos y otros son vivos e inteligentes -cuando son mozos, y necios y torpes conforme van entrando en años. Otra -de las razones consiste en que los mejicanos, los de Yucatán y otros -indios dividían el año casi lo mismo que los egipcios. En la escritura -tampoco se diferenciaban mucho indios y egipcios. Los primeros usaban -figuras de animales, hierbas e instrumentos de diferentes clases, y -los últimos de geroglíficos. Por lo que a la arquitectura respecta, -las pirámides de Egipto tenían mucha semejanza a las de los indios. -Egipcios e indios eran supersticiosos e idólatras; unos y otros -adoraban al Sol, a la Luna, a las estrellas y a los animales. Tanto -los egipcios como los indios se casaban con sus hermanas; entre los -últimos citaremos el Inca: también debemos notar que los Monarcas de -una y otra parte tenían muchas mujeres; aquéllos y éstos guardaban -profundo respeto a los viejos; los primeros y los segundos usaban mucho -los baños. De modo que los egipcios, de todos los pueblos del Mundo -Antiguo, son los más parecidos a los indios, pudiéndose afirmar que los -pueblos americanos descienden del antiguo Egipto[114]. - - [114] Véase Fr. Gregorio García, ob. cit., lib. IV. párrafo I, - págs. 218-234. - -Sostienen algunos autores que los indios proceden de los griegos; estos -griegos debieron ir a las Indias antes del florecimiento de Cartago -y antes que los poderosos cartagineses cerrasen el Estrecho a sus -enemigos del mediodía de Europa. Semejante opinión puede fundarse en -lo siguiente: dice el dominico Fr. Gregorio García, que hallándose él -en el Perú oyó decir a un español, que cerca de las minas de Zamora, -entre Zambieta y Paracuza, en una peña alta estaban esculpidos cuatro -renglones, cada uno de vara y media de largo, cuyas letras parecían -griegas. Del mismo modo, junto a la ciudad de Guamanga, a la orilla -del río Vinaque--según refiere Cieza--se encontró una losa, en la que -se destacaban ciertas letras que parecían también griegas. Hace notar, -por último, el P. García, que un mestizo de Nueva España le refirió que -en la provincia de Chiapas había algunos pueblos y en ellos edificios -labrados de cal y canto, con sus correspondientes pilares, en los -cuales estaba un letrero, que a dicho mestizo le pareció escrito en -griego. Además, si los muchachos, como dice Platón, solían en Grecia -contar las historias de cosas antiguas, en Nueva España, escribe el -Padre Acosta, los ancianos enseñaban a los mozos, para que éstos los -aprendiesen de memoria, los discursos de los oradores y muchos cantos -de los poetas más favoritos. Como observa San Isidoro, era costumbre de -los griegos llevar oradadas las orejas y con pendientes las mujeres, -y los indios, especialmente los incas del Perú, solían, en señal de -nobleza, agujerearse también las orejas. - -Debe, además, tenerse en cuenta que los atenienses en sus guerras -con los de la Isla Atlántida adquirirían noticias de las Islas de -Barlovento y de la Tierra Firme de las Indias. Aparte de otras razones, -ciertas analogías entre la lengua griega con las de Nueva España y el -Perú, indican claramente las relaciones entre dicho pueblo europeo y -los mencionados de las Indias. - -Por último, en Nueva España, los de la provincia de Chiapas, conocían -las tres personas de la Santísima Trinidad y denominaban al Padre -_Hicona_, palabra griega que quiere decir _Imagen_. En algunas -provincias llamaban a Dios _Theos_, debiéndose advertir que muchos -vocablos de la lengua mejicana se componen del dicho nombre, como -_Theotopile_, alguacil de Dios; _Theuxiuitl_, fiesta de Dios, etc.[115]. - - [115] Véase ob. cit., libro IV, cap. XXI, págs. 189-192. - -¿Proceden los indios de los fenicios? Refiere Aristóteles en un libro -que escribió _De las cosas maravillosas_ existentes en la naturaleza, -que unos fenicios habitantes de Cádiz navegaron cuatro días hacia el -Occidente, con el viento _appelliotes_ (solano o levante), llegando -a unos lugares incultos, ya descubiertos o ya cubiertos por el mar. -Cuando el mar los dejaba en seco se veían muchos atunes de mayor tamaño -que los que se encuentran en nuestros mares. Los fenicios, después -de salar los atunes, los trajeron para venderlos. Como estos peces -se hallan a la sazón en la isla de Madera, y también en la llamada -Fayal o de la Nueva Flandia, que es una de las Azores. En la noticia -dada por el filósofo griego se han fundado algunos escritores, entre -ellos Vanegas, para sostener que los americanos eran originarios de -los fenicios. Es de creer que los fenicios, luego que descubrieron la -citada Fayal, continuarían navegando hacia las demás de las Azores; no -se olvide que desde la primera, pues tan corta es la distancia, se ven -las últimas. Además, la curiosidad, tan natural en el hombre, les haría -llegar a las islas llamadas de Barlovento, y acaso a la Tierra Firme. -Sirven de fundamento a algunos escritores para sostener la citada -tesis las inscripciones fenicias--pues la invención de las letras fué -posterior--descubiertas en Guatemala, Venezuela y Brasil. Igualmente -se cita a este propósito que el fenicio Melkart y el Inca Manco-Capac -fundaron muchas ciudades y dieron a sus respectivos pueblos la unidad -política de que antes carecían. Unos y otros, fenicios e indios, hacían -dioses a los héroes de sus respectivos pueblos. También ambos pueblos -se entregaron y dieron crédito a agüeros, supersticiones y hechicerías. - -Han dicho otros escritores que los indios proceden de los cartagineses. -Los cartagineses, aprovechando las noticias que recibieron de sus -progenitores los fenicios, emigraron a América. Varias son las -analogías que hay entre cartagineses y americanos: ambos usaban -geroglíficos en lugar de letras, empleaban el mismo sistema en sus -construcciones, se horadaban las orejas, tenían el mismo vicio de la -bebida, eran iguales las prácticas antes de hacer la guerra y adoraban -al Sol y a la Luna, ofreciéndoles análogos sacrificios[116]. Moraes -y Bocharto suponen que llegaron primero al Brasil, en tanto que el -maestro Vanegas afirma que fueron a la Isla Española, marchando -después a la de Cuba y a las demás islas de aquellos lugares, y de allí -hasta la Tierra Firme (Nombre de Dios, Panamá, Nueva España y Perú) y -finalmente hasta la parte de Oriente, donde están las islas de Java -Mayor y Menor[117]. - - [116] Juan de Torquemada, _Monarquía Indiana_, tomo I, libro - 1, cap. X. - - [117] Fr. Gregorio García, ob. cit., libro II, cap. I, pág. 42. - -Refiere el historiador chino Li-yu-tcheu--y la noticia la reputamos -sólo como probable--que en el año 458 de nuestra Era, cinco religiosos -budhistas salieron de Samarkanda con la idea de difundir la doctrina de -Budha o Sakya-muni, la cual llevaron hasta el país de Fu-sang. Hánse -suscitado cuestiones acerca de si Fu-sang es tierra americana; los que -tal afirman no carecen de algún fundamento. - -Léese en la Sagrada Escritura que Salomón recibió de Hirán, Rey de -Tiro, pilotos y maestros muy diestros en la mar, y que con ellos y sus -criados envió la flota, que había hecho en Asiongaber, a Ophir. Según -el historiador Josefo, Ophir era cierta región que en su tiempo se -llamaba _Terra Aurea_, palabras que traducidas al romance quieren decir -_Tierra del Oro_. ¿Qué se entendía por Ophir? Según la interpretación -de Vatablo, la Isla Española, y según Genebrardo y Arias Montano, con -otros autores, el Perú[118]. En el _Paralipomenon_ se dice que Salomón -cubrió el templo con láminas de oro muy fino, _Aurum Paruaim_, oro del -Perú. Téngase en cuenta que la terminación _aim_ es número dual en la -gramática hebrea, y conviene a las dos regiones Perú y Nueva España; de -modo que sería oro procedente de las citadas ambas regiones[119]. Todo -lo cual no tiene valor alguno, hallándose fuera de duda--como mostraron -varios escritores, entre ellos, el P. Acosta--que Ophir se refería a -las Indias Orientales. - - [118] Véase Fr. Gregorio García, _Origen de los indios - del Nuevo Mundo_, libro I, cap. II, párrafo III, págs. - 15-17.--Madrid, 1729. - - [119] Véase Fr. Gregorio García, ob. cit., lib. IV, párrafo - III, pág. 140. - -Y en este lugar cabe preguntar: ¿Proceden los indios de las diez tribus -israelitas que Salmanasar IV (Sargoún), rey de Asiria, llevó cautivas -a Nínive con su rey Oseas? Consideremos ante todo las semejanzas que -hay entre hebreos é indios. En el libro cuarto de Esdras se lee lo -siguiente[120]: «Y porque la viste que recogía así otra muchedumbre -pacífica, sabrás, que estas son las diez tribus que fueron llevadas en -cautiverio, en tiempo del rey Oseas, al cual llevó cautivo Salmanasar, -rey de los asirios, y a estos los pasó a la otra parte del río, y -fueron trasladados a otra tierra. Ellos tuvieron entre sí acuerdo -y determinación de dejar la multitud de los gentiles, y de pasarse -a otra región más apartada, donde nunca habitó el género humano, -para guardar siquiera allí su ley, la cual no habían guardado en su -tierra. Entraron, pues, por unas entradas angostas del río Eufrates, -porque hizo el Altísimo entonces con ellos sus maravillas, y detuvo -las corrientes del río hasta que pasasen, porque por aquella región -era el camino muy largo de año y medio, y llámase aquella región -Arsareth. Entonces habitaron allí hasta el último tiempo; y ahora, -cuando comenzaren a venir, tornará el Altísimo a detener las corrientes -del río para que puedan pasar. Por esto viste aquella muchedumbre con -paz.» Del anterior texto sacan algunos autores que las diez tribus -fueron a Nueva España y al Perú, extendiéndose luego por los lugares -comarcanos, lo mismo por Tierra Firme que por las islas, _donde hasta -entonces no había habitado el género humano_. El Padre Gregorio García, -después de preguntar cómo podrían aquellas tribus llegar a las Indias -Occidentales, teniendo que pasar tanta inmensidad de agua y tanta -infinidad de tierra, contesta diciendo que pudieron ir poco a poco -por tierra a la gran Tartaria y luego a Mongul, en seguida pasar el -Estrecho «e ir al reino de Aunian, que es ya tierra firme de Nueva -España, aunque desierta, y parte de ella muy frígida, porque está en 75 -grados de latitud al Norte. Desde este reino se pudieron venir hacia el -de Quivira y poblar la Nueva España, Panamá y las demás provincias y -reinos de las Indias Occidentales.» Cree Genebrardo que tal vez pasaran -al Nuevo Mundo por otros caminos semejantes al anterior, opinión -robustecida por la muy respetable y autorizada del P. Maluenda. Acaso -emprenderían otro camino las diez tribus y fué ir a la China, pasando -por mar a la tierra de Nueva España, cuya navegación no es muy larga. -Pudiera objetarse que cualquiera de los caminos que siguiesen las diez -tribus, tuvieron que recorrer mucha tierra, siendo de extrañar que no -hiciesen asiento en viaje tan largo o fueran muertos por gentes de -diferentes leyes, usos y costumbres. - - [120] Debe advertirse que hay cuatro libros con el nombre de - Esdras; pero los dos últimos se consideran como apócrifos o no - son reconocidos por canónicos en la Iglesia Latina. - -Surge otra dificultad que consiste en que la Glosa Ordinaria y algunos -Doctores dicen terminantemente que las diez tribus trasladadas a -la Media _perseveraron siempre allí y perseveran hoy día_. A esto -se contestará que probado se halla por la misma Escritura que los -sacerdotes y levitas que había en las diez tribus, dejando a Jeroboán, -se pasaron a la tribu de Judá. Entre otras autoridades que se hallan -conformes con lo anteriormente expuesto, citaremos la del _Tostado_, -quien afirma que no todos los israelitas de las diez tribus fueron -trasladados a Asiria, sino que algunos marcharon a la tierra de Judá, -en particular de las tribus de Efrain, Manasés, Zabulón y Neftalín. De -modo que gente de las diez tribus, no las diez tribus, pudieron salir -de la Media y marchar a un país _donde nunca habitó el género humano_. -Además, téngase presente que muchos años antes había dicho Dios al -pueblo israelita las palabras que copiamos: _Derramarte ha el Señor por -todos los pueblos desde el principio de la tierra hasta sus términos -y fines_, dándose a entender con ello que no sólo habían de dirigirse -al Asia, al Africa y a Europa, sino también a las Indias. La profecía -no deja rincón del Mundo Viejo y Nuevo que no comprenda. Respecto a -la semejanza de los hebreos con los indios, consignaremos que los dos -pueblos son tímidos, medrosos, ceremoniáticos, agudos, mentirosos e -inclinados a la idolatría. Pruébase todo ello con ejemplos sacados -de la Sagrada Escritura. De igual manera se parecen los judíos y los -indios en muchas de sus costumbres, como también en sus leyes, ritos y -ceremonias. Por último, guardaban los indios las leyes del Decálogo, -habiendo no pocas analogías entre la lengua de los hebreos y la de los -mejicanos y peruanos[121]. - - [121] Véase Fr. Gregorio García, ob. cit., libro III, págs. - 80-128. - -Antes que dar por terminado asunto de tanto valor histórico, no huelga -exponer o relatar otras opiniones acerca de los orígenes de los -indios. Tal vez carecen de fundamento alguno, tal vez no tienen valor -científico; pero no deben ser relegadas al olvido o desconocidas. - -La primera de dichas opiniones se refiere a si los romanos pueden -ser progenitores de los americanos, y los argumentos empleados para -confirmarla son los siguientes: Es tanta la semejanza entre el quechua -y el latín, que uno de los primeros obispos de la Orden de los -predicadores que vino al Perú, pudo componer una gramática quechua, -valiéndose de las raíces de la lengua del Lacio. Indios y antiguos -romanos tenían la costumbre de teñirse el rostro con bermellón. También -son pruebas de alguna importancia la existencia de los hechiceros, de -los sacrificios, de las casas religiosas de doncellas, etc. «No pasaré -en silencio--dice Marineo Sículo--en este lugar una cosa, que es muy -memorable y digna de que se sepa, mayormente por haber sido, según -pienso, pasada por alto de otros que han escrito. En cierta parte, que -se dice ser de la Tierra Firme de América, de do era obispo Fr. Juan -Quevedo, de la Orden de San Francisco, hallaron unos hombres mineros, -estando cavando y desmontando una mina de oro, una moneda con la imagen -y nombre de César Augusto; la cual, habiendo venido a manos de D. Juan -Rufo, arzobispo Consentino, fué enviada, como cosa admirable, al Sumo -Pontífice. Cosa es ésta que quitó la gloria y honra a los que navegan -en nuestro tiempo, los cuales se gloriaban haber ido al Nuevo Mundo -primero que otros, pues con el argumento de esta moneda parece claro -que fueron a las Indias mucho tiempo ha los romanos»[122]. Dicen, por -último, algunos escritores que debieron ser romanos los que aportaron -a Chile, por cuanto se han hallado en la imperial ciudad del reino -citado, águilas con dos cabezas, águilas que fueron siempre insignias -de los ejércitos del Lacio. - - [122] _Rex. Hispan._, lib. 19. cap. 16--Fr. Gregorio García, - ob. cit., lib. IV, cap. XIX, pág. 174. - -Asegura Hugo Grocio en sus _Disertaciones del origen de los Indios_, -que éstos descienden de los etiopes cristianos. En algún viaje por -la mar, dejándose gobernar por la furia de los vientos, llegaron -casualmente a Yucatán. Acompañaban sus mujeres a los etiopes, como -era costumbre entre aquellas gentes, no siendo tampoco de extrañar -que llevasen abundantes víveres, temiendo sucesos desagradables, tan -frecuentes en los viajes marítimos. Si las costumbres de los indios del -Yucatán eran iguales o parecidas a las de los etiopes cristianos, como -escribe Grocio, o eran diferentes y aun opuestas, como dice Laet, la -cuestión se halla sin resolver. - -Dícese también que los troyanos, _más ilustres por su ruina que por -la majestad de su imperio_, pasaron a las Indias. Del P. Simón de -Vasconcelos son las siguientes palabras: «Otros dijeron que estos -primeros pobladores (de las Indias) fueron de nación troyanos y -compañeros de Eneas, porque después de desbaratados éstos por los -griegos en la famosa destrucción de Troya, se dividieron entre sí, -buscando nuevas tierras en que habitasen, como hombres avergonzados -del mundo y del suceso de las armas, algunos de los cuales dicen se -engolfaron en el largo Océano y pasaron a las partes de América.» Y -prosigue: «Que según esta opinión, los moradores de esta tierra pasaron -a ella por los años de 2806 de la Creación, 1156 antes del nacimiento -de Christo S.N.»[123]. - - [123] Fr. Gregorio García, lib. IV. párrafo VIII, págs. - 263-265. - -Los scythas, pueblos situados entre el Don y el Danubio, o sus -descendientes, pasaron a las Indias Occidentales, si damos crédito -a algunos escritores. Sostiene el P. Fr. Gregorio García que las -costumbres de los indios, cotejadas con las de los tártaros y otras -naciones scythicas, parecen las mismas, y aun las desemejantes, si -se estudian con detenimiento, se ve que son hijas de las que usaron -primeramente. El citado historiador refiere que los sacerdotes egipcios -tenían cierto parecido a los de los tártaros y turcos, añadiendo lo que -sigue: «Y últimamente, las ceremonias de Christianos, que se hallaron -desfiguradas entre los Indios, no es difícil las llevasen los Tártaros, -si, como se ha dicho, predicó en Tartaria Santo Tomás, antes que el -malvado Mahoma compusiese de retazos del Judaísmo y Nestorianismo, su -Alcorán; pues se ha de entender que los Tártaros y Scythas pasaron -antes que infamase el género humano Mahoma; porque si no fuera así, -se conservara entre los Indios la abominable memoria de su secta, la -cual ignoraron los indios, aunque en el Río de la Plata hay unos que, -por dichas causas, tuvieron su nombre, de que hace mención Barco: -_Mahomas_, _Epuaes_ y _Galchines_, etc.[124]. Es de notar que los -tártaros e indios sacrificaban hombres para celebrar sus victorias; que -los scythas e indios se sangraban de las orejas, y tanto los primeros -como los segundos fueron hechiceros; que los hunos eran inconstantes, -infieles, vengativos, furiosos y ligeros, igualmente que los indios; -que los lapones creían en sueños y se caracterizaban por su melancolía, -lo mismo que los indios; que los tártaros comenzaban el año en febrero -y contaban por lunas, igualmente que los de Nueva España y otros; que -los tibarenos y los cinguis, que habitaban lo último de Tartaria, se -metían en la cama cuando parían sus mujeres, como se cuenta de los -caribes, de los brasileños y de otros pueblos de las Indias; que la -medicina entre los scythas y tártaros apenas se diferenciaba de la de -los indios; que los turcos y tártaros mataban a los malhechores en -un palo, lo mismo que los indígenas de la Española y de la Florida. -Prescindiendo de otras semejanzas menos importantes, recordaremos que -los entierros entre los scythas o entre los mejicanos y peruanos tenían -mucho parecido, y las sepulturas del Chim de los tártaros y las del -Inca estaban formadas de la misma manera. Hugo Grocio tiene como cosa -cierta que ni los hunos, tártaros, turcos, ni otros scythas pudieron -pasar a las Indias, porque no hay noticia de que tuviesen navíos, ni de -que navegasen en la antigüedad por el Ponto Euxino, Mar Caspio ni por -la laguna Meotis. Niega, del mismo modo, que las trazas y costumbres de -los indios correspondiesen a las de los scythas, hunos y demás naciones -referidas...[125]. No tienen, pues, el mismo origen. Dado que tuviesen -algunas semejanzas, dice, nada importa, porque en todas las naciones -bárbaras e idólatras se manifiestan ciertas cualidades comunes. - - [124] Fr. Gregorio García, lib. IV, párrafo XII, págs. 300 y - 301. - - [125] Ibidem, libro IV, párrafo XIII. págs. 303 y 304. - -El padre Fr. Gregorio García, tantas veces citado en esta obra, creyó -resolver cuestión tan complicada, diciendo que los indios que hay en -las Indias Occidentales y Nuevo Mundo no proceden de la misma nación y -gente, ni los del Viejo Mundo fueron de una sola vez, ni los primeros -pobladores caminaron o navegaron por el mismo camino y viaje, ni en un -mismo tiempo, ni de una misma manera, sino que realmente proceden de -diversas naciones, viniendo unos por mar y arrojados por las tormentas, -otros navegando tranquilamente y buscando aquellas tierras de que -tenían alguna noticia. Unos caminaron por tierra, otros compelidos por -el hambre o huyendo de enemigos circunvecinos. - -Acerca de la procedencia de la gente que llegó al Nuevo Mundo, unos son -originarios de los cartagineses; otros de las diez tribus israelitas, -que fueron llevadas cautivas a Nínive; algunos de la gente que pobló o -mandó poblar Ophir (hijo de Iectan y nieto de Heber) en México y Perú; -no pocos de los que vivieron en la isla Atlántida, y los habitantes -de las islas de Barlovento, proceden de España, pasando antes por la -citada Atlántida. No faltan autores que les consideren originarios de -los fenicios o de los griegos o de los romanos. Tampoco dejaremos de -nombrar a los que sostienen, con mayor o menor fundamento, que proceden -de religiosos budhistas, de chinos, de tártaros o de otros pueblos. -En una palabra, la raza indígena de América es resultado de la unión -de todos los elementos étnicos dichos, pudiéndose citar, entre otras -razones, la diversidad de lenguas, de leyes, de ceremonias, de ritos, -de costumbres y de trajes, ya de cartagineses, hebreos, atlánticos, -españoles, fenicios, griegos, romanos, indios, chinos y tártaros. - -En aquellos remotos tiempos debió suceder lo que al presente acontece -en nuestras Indias, donde hay españoles (castellanos, gallegos, -vizcaínos, catalanes, valencianos, etc.), portugueses, franceses, -italianos, ingleses y griegos, judíos y moriscos, gitanos y negros; -todos los cuales, viviendo en unas mismas provincias, naturalmente se -han de mezclar mediante casamientos, o mediante ilícita conjunción o -cópula[126]. - - [126] Véase _Origen de los indios del Nuevo Mundo_, lib. IV, - cap XXV, págs. 314-316. - -Merecen atención profunda los estudios que ha hecho el Dr. Pablo -Patrón. Sostiene con razones de algún peso que los americanos proceden -de la Mesopotamia y que la lengua súmera tiene raíces que explican -el origen y significado de muchas voces de los varios idiomas que se -hablan en las dos Américas. - -De una de las obras del insigne alemán barón de Humboldt copiamos -el siguiente e importante párrafo: «La comunicación entre los dos -mundos se manifiesta de una manera indudable en las cosmogonías, -los monumentos, los geroglíficos y las instituciones de los pueblos -de América y del Asia... Algunos sabios han creído reconocer en -estos extraños civilizadores de la América a náufragos europeos o -descendientes de los escandinavos, que después del siglo XI visitaron -la Groenlandia, Tierra Nova y puede ser que hasta la misma Nueva -Escocia; pero poco a poco que se reflexione sobre la época de las -primeras emigraciones toltecas, sobre las instituciones monásticas, -los símbolos del culto, el Calendario y la forma de los monumentos -de Cholula, Sogamoso y del Cuzco, se comprenderá que no es del Norte -de la Europa de donde Quetzalcoatl, Bochica y Manco-Capac han tomado -sus Códigos y sus leyes. Todo nos hace mirar hacia el Asia Oriental, -hacia los pueblos que han estado en contacto con los thibetanos, los -tártaros, schamanitas y los ainos barbudos de las islas de Jesso y de -Sachalín»[127]. - - [127] _Vistas de las cordilleras y de los monumentos indígenas - de América_, tomo I. - -Con razones más o menos poderosas, no pocos autores escriben que otros -pueblos, además de los citados, pasaron a las Indias y se establecieron -en aquel país. - -Después de ocuparse D. Juan Facundo Riaño de las semejanzas artísticas -entre el Nuevo y Viejo Continente, añade lo que a continuación -copiamos: «Demuestran fácilmente las anteriores observaciones, que -hubo en algún tiempo comunicación y relaciones entre la América y -los antiguos pueblos del Mediterráneo y del Oriente; pero se aducen -argumentos en contra que tienen importancia, hasta el punto de que hay -alguno que no encuentro manera de rebatir, dado el estado rudimentario -en que se encuentran todavía esta clase de estudios. Serán, si se -quiere, cuestiones de menor transcendencia; pero el pro y el contra se -debe estimar en toda discusión de buena fe; y así entiendo que merece -consignarse el principal argumento en contrario, que es el siguiente: -los americanos, a la llegada de los españoles, desconocían el uso -del hierro, la escritura alfabética, los animales domésticos y los -cereales; todo lo cual era perfectamente conocido de los pueblos que -les comunican las formas arquitectónicas que dejo indicadas. ¿Cómo -se justifica la deficiencia? Ya he significado que no encuentro hoy -medio de hacerlo, aunque posible será que el día menos pensado se -aclare la duda; mientras tanto, no pueden perder fuerza ninguna los -argumentos favorables a la importación de formas monumentales en aquel -país, porque se prueba con hechos tangibles, y porque el campo de los -testimonios auténticos se ensancha al compás de los estudios»[128]. - - [128] _Discurso pronunciado en el Ateneo de Madrid_ el 26 de - mayo de 1891, págs. 14 y 15. - - - - -CAPÍTULO III - - RELACIONES ENTRE AMÉRICA Y EUROPA DURANTE LA EDAD MEDIA.--LOS - VASCOS ESPAÑOLES Y FRANCESES.--LOS INGLESES O IRLANDESES.--LA - ISLANDIA.--ESCRITORES MODERNOS.--LOS SAGAS.--LAS CRÓNICAS.--EL - IRLANDÉS GUNNBJORN.--ERICO EL ROJO EN GROENLANDIA.--BIARNE EN - GROENLANDIA.--LEIF EN HELLULAND, MARKLAND Y VIRLAND.--THORWALL: - SUS EXPEDICIONES; SU MUERTE.--EXPEDICIÓN DE THORSTEIN Y - THORFINN.--THORFINNSBUDI.--LUCHA ENTRE GROENLANDESES Y - ESQUIMALES.--¿ERAN LAS MISMAS REGIONES LAS VISITADAS POR LEIF Y - THORFINN?--GUDRID EN ROMA.--EXPEDICIÓN DE FREYDISA EL 1011.--OTRAS - EXPEDICIONES.--AUTENTICIDAD DE LOS SAGAS.--LA RELIGIÓN CATÓLICA - EN EL NUEVO MUNDO.--LOS OBISPOS.--LOS DIEZMOS DE LOS COLONOS - DE VINLANDIA.--LAS COLONIAS.--INTERRUPCIÓN DE LAS RELACIONES - ENTRE NORMANDOS Y AMERICANOS: SUS CAUSAS.--CORRESPONDENCIA - DE LUGARES ANTIGUOS CON LOS MODERNOS.--ESTATUA ERIGIDA EN - BOSTON A LEIF.--TRABAJOS ARQUEOLÓGICOS.--CASAS DESCUBIERTAS EN - CAMBRIDGE.--LEIF Y COLÓN, SEGÚN FASTENRATH. - - -Dáse en nuestros días como cosa cierta la comunicación de América con -Europa durante los Tiempos Medios. Cuéntase que los vascos españoles -y franceses, persiguiendo a la ballena en los mares del Norte, -descubrieron las islas y costas de la América Septentrional. Creen -Gaffarel y Marmette que la nomenclatura castellana de _Labrador_ y -_Tierra de labor_, patentiza su hallazgo por vascos españoles, y -respecto a Terranova, muchos nombres geográficos de dicha isla acusan -origen éuskaro. _Rognouse_ se asemeja a Orrongne, villa situada cerca -de San Juan de Luz; _Cabo Raye_, quizás proceda del vocablo arráico; -_Cabo Bretón_, es el nombre de un pueblo inmediato a Bayona; la -palabra _Gratz_ (promontorio), se deriva de la voz Grata. _Vlicillo_, -_ophoportu_, _portuchna_ y otras revelan su origen vascongado. Las -muchas denominaciones geográficas de procedencia vasca que se conservan -en Terranova y en la región francesa del Canadá, algunos determinados -rasgos de sus moradores, la circunstancia, por demás importante, del -largo tiempo que en los citados países se habló la lengua vascongada, -y cierta simpatía entre los colonos franceses de aquellas comarcas y -los españoles, hacen sospechar, con fundamento, si pescadores vascos y -franceses, allá en tiempos lejanos, visitaron y poblaron alguna parte -de la América Septentrional[129]. - - [129] Véase _Precedentes del descubrimiento de América en - la Edad Media_, por D. Manuel María del Valle, Conferencia - pronunciada en el Ateneo de Madrid el 11 de marzo de 1891. - págs. 72-76. - -Los ingleses o los irlandeses, ¿poblaron las Indias del Norte? -Dice Hornio que los ingleses, a causa de las guerras civiles en la -Inglaterra Occidental, abandonaron el país (por el año 1170, o por el -1190), y llegaron al Canadá. En otra parte, el mismo Hornio refiere -que los ingleses, cuando los sajones se apoderaron del territorio en -que ellos vivían, pasaron a las Indias y las poblaron. También han -presumido algunos autores que los indios descienden de irlandeses. -Cotejando las lenguas y costumbres de algunos pueblos del Norte de -América con las de los ingleses e irlandeses, se ha venido a deducir -que las diferencias no son muchas ni importantes[130]. Fijándonos -en los irlandeses, nada tendría de particular que fueran al Nuevo -Mundo, no sólos, sino después de su estancia más o menos larga en -Islandia, y formando parte de las expediciones de los irlandeses. -Las islas británicas, y en particular Irlanda, la verde _Erin_, -gozaron siempre fama de pueblos aventureros y marítimos. Las costas -de _Hvitramannaland_, que algunos llaman _Irland-it Mikla_, fueron -pobladas--según algunos autores--por irlandeses. Dicho lugar está -colocado al poniente de Irlanda e Islandia, esto es, en dirección de -América. Rafn, en sus _Antiquitates americanæ_, escribe: _Hanc putant -esse Hvitramannaland (Terra Hominum alborum) sive Irlandiam Magnam_. -Al paso que Rafn colocaba a Irland-it-Mikla en la parte meridional -de los Estados Unidos, tal vez en la Florida, Beauvois declara, sin -duda alguna con más acierto, que la verdadera posición de dicho país -se halla mucho más al Norte, ya en la isla de Terranova, ya sobre la -orilla de San Lorenzo. - - [130] Véase Fr. Gregorio García, _Origen de los indios_, etc., - libro 4.º, párrafo 6.º, págs. 260-262. - -Comenzaremos haciendo notar, pues es asunto importante, que, ya -monjes de la iglesia anglo-latina e hijos de San Patricio de Irlanda, -ya religiosos de la iglesia cristiana fundada por San Colomba de -Escocia, llegaron (siglos VII y VIII) a las islas bañadas por el -Atlántico y conocidas con los nombres de Hébridas[131], Oreadas[132], -Shetland[133], Feroe[134] e Islandia[135]. Todo esto debe ser cierto, -por cuanto parece probado que los normandos, antes de colonizar a -Islandia, vieron allí hombres que llamaban _Papas_, tal vez cristianos, -los cuales vinieron por el mar de las comarcas de Occidente. Los -citados normandos, al llegar a Islandia, encontraron libros irlandeses, -campanas, cruces y otros muchos objetos, pudiendo deducirse que eran -_vestmannos_, esto es, hombres occidentales[136]. - - [131] Archipiélago inglés al Oeste de Escocia. - - [132] Archipiélago inglés al Norte de Escocia. - - [133] Archipiélago inglés al Norte de Escocia. - - [134] Archipiélago dinamarqués al Norte de Escocia. - - [135] Isla dinamarquesa. La antigua Tule, según algunos - autores, que se halla a los 13° y 50' de longitud, y 65° 4' de - latitud. - - [136] _Antiquitates americanæ_, pág. 202. - -[Ilustración: La Islandia de Olaus Magnus (1539)] - -Algunos autores, después de estudiar la proximidad de Islandia -(grande isla dinamarquesa de Europa, en el Océano Glacial Ártico) con -Groenlandia (vasta comarca insular al Norte de América), han creído -que en los tiempos cuaternarios se comunicaban el Antiguo y el Nuevo -Mundo, por la parte de Occidente. Nosotros tenemos como cosa probada, -que Europa estuvo en relaciones con América durante el siglo X y -comienzos del XI. Si el doctor D. Diego Andrés Rocha, oidor de la Real -Audiencia de Lima, escribió, en el año 1681, curioso libro, afirmando -que entre los nombres indígenas del Perú antiguo y los de varios -pueblos de Europa, existían muchas y notables semejanzas, en nuestros -días se han escrito obras de reconocido mérito que tratan de la misma -materia. A Francia se debe la de Mr. Beauvois, intitulada _Decouvertes -de Scandinaves en Amérique du X^e au XIII^e siècle_, 1859; la de Mr. -Gravier, _Decouverte de l'Amérique par les Normands au X^e siècle_, -1874, y la de Mr. Gaffarel, profesor de la Facultad de Letras de Dijon, -y cuyo título es _Histoire de la decouverte de l'Amérique, depuis les -origenes jusq'a la mort de Cristophe Colomb_, 1892. Llaman la atención, -entre los norteamericanos, Eben Norton Horsford, _Discovery of América -by Northmen_, 1888, y _The problem of the Northmen_; B. F. de Costa, -_Decouverte de l'Amérique avant C. Colomb par les hommes du Nord_, -1869, y _The Icelandic Discoverers of América_, 1888. - -En la Edad Media--según unos escritores en el siglo XII y según otros -en el XIII--se escribieron los Sagas[137], relaciones históricas y a -veces legendarias de la antigua Escandinavia (hoy Dinamarca, Suecia -y Noruega), que los poetas y cantores recitaban en las reuniones -públicas y en el seno de las familias. Recordaremos que en la segunda -mitad del siglo IX, cuando el terrible Haroldo Haarfager, después -de vencer en la famosa batalla de Hafursfiord, reunió bajo su cetro -la Noruega, muchos nobles y distinguidas familias se retiraron a -Islandia (Isla del hielo), buscando una libertad que no encontraban en -su desgraciado país. Organizóse en Islandia un gobierno republicano -dotado de instituciones religiosas y políticas, análogas a las de la -metrópoli. Respecto a la cultura no huelga decir que la lengua danesa -alcanzó extraordinario desarrollo, la poesía se cultivó con entusiasmo, -las letras y las artes llegaron a un verdadero estado de perfección. -Adoptaron, como era natural, los mismos usos y costumbres que habían -existido en su antigua patria antes de la tiránica dominación de -Haroldo. - - [137] El citado escritor Eben Norton Horsford, sostiene, en - uno de los apéndices de su libro, que los _Sagas_ fueron - redactados entre 1387 y 1395. - -Del mismo modo que los normandos visitaron a Islandia,--isla que, -por su posición geográfica, es más americana que europea,--también, -en pequeños barquichuelos, recorrieron las costas occidentales y -meridionales de Europa, no sin decir orgullosos en sus cantos que el -huracán estaba a su servicio y los arrojaría donde ellos quisiesen -hacer rumbo. - -Con la emigración de Noruega a Islandia aumentó en este último país la -afición a las tradiciones maravillosas. Los islandeses, recorriendo -anualmente las costas del Báltico y de Noruega, ora para recoger en su -antigua patria una herencia, ora por gusto de visitar a sus parientes o -amigos, renovaban la memoria de sus tradiciones. A su vez, el mercader -noruego iba a Islandia a vender los productos de su suelo natal y a -comprar las lanas y el pescado de los mares islandeses. Llegaba en el -otoño y no se volvía hasta la nueva estación. Durante su estancia era -acogido en una cabaña (_bar_) islandesa, y allí, durante las largas -noches de invierno, refería sus viajes y peligros en los mares, y -también las hazañas de los héroes noruegos. Por su parte, el islandés -que salía de su patria, después de recorrer dilatados países, regresaba -a su ahumada choza, donde, rodeado de sus compatriotas, contaba lo -que había visto y admirado. También, cuando llegaba un barco, acudían -todos, deseosos de saber noticias de Noruega, o de Dinamarca y Suecia. -«De modo que las tradiciones de toda la Escandinavia se depositaban -todos los años, como en un archivo de familia, revistiéndose de -aquella vaguedad e idealismo que les comunicaba la distancia, y -conservando, aun con mucha posterioridad, aquel carácter primitivo, -que se hallaba alterado en el continente por el roce con los pueblos -alemanes»[138]. - - [138] C. Cantú, _Hist. universal_, tomo III, pág. 451. - -Dichas tradiciones dieron origen a otros sagas o canciones históricas, -recogidas por cantores de país en país, ya en la choza del pescador y -ya en la tienda del guerrero, ora en la casa del magnate y ora en el -palacio del príncipe. Tales cantores, aunque no gozaron de la fama de -los bardos[139], se les acogía, sin embargo, cariñosamente en todas -partes. Los sagas, sencillos en la forma y en el fondo, transmitidos -de padres a hijos o de vecino a vecino, son--según Torfeo--187. Pueden -considerarse como el libro de las familias. El islandés, a la luz de la -lámpara alimentada por la grasa de la ballena, y rodeado de su familia -y criados, leía los Sagas, acompañando la lectura con explicaciones -y comentarios. La joven lechera los leía durante el invierno en los -establos, y cuando asomaba la primavera en las dehesas. Las paredes de -las casas, las entalladuras en madera o en acero, y los bordados de los -tapices, reproducían escenas de los _Sagas_[140]. Refiere Marmier, que -hallándose estudiando en Reykiavit el _Saga_, de Nial, le sorprendió -la hija de un pescador, la cual le dijo: «Ah, yo conozco ese libro que -he leído muchas veces cuando era niña», y al punto dió noticia de los -pasajes más bellos de la obra. Tiene razón Marmier al exclamar: «¿Sería -posible encontrar una artesana de París que conociese, por ejemplo, -la crónica de Saint Denis?» Prueba todo esto que los islandeses -conservaron sus tradiciones y las transmitieron oralmente, hasta que -las escribieron y emplearon con ellas los caracteres romanos. - - [139] Eran los bardos poetas nacionales de raza céltica. - Acompañándose con la lira, celebraban la gloria de los dioses - y de los héroes en las fiestas religiosas, como también - excitaban los guerreros al combate. Fueron los más famosos - Fingal y su hijo Osián. - - [140] El año 1261 Islandia volvió a unirse a Noruega. Entonces - conocieron los islandeses la literatura alemana en tiempo del - Grande Interregno (1250-1273) y de la primera, época de la - Casa de Habsburgo. - -Nosotros, después de haber leído los libros modernos que tratan del -asunto, como también las crónicas de Adam de Bremen (1043-1072), Ari -Thorgilson (m. 1148), el _Ladnama_ y Nicolás de Thingeyre, somos de -opinión que los normandos islandeses fueron los primeros europeos que -visitaron la América. - -Por el año 920, el islandés Gunnbjorn descubrió unas islas situadas -entre Islandia y Groenlandia, las cuales tomaron el nombre de su -descubridor y que desaparecieron en 1456 a causa de erupciones -volcánicas. En el mapa de Ruysch (1508), se lee la siguiente leyenda: -«_Insula hec in anno Domini 1456 fuit totaliter combusta_»[141]. Erico -el Rojo, desterrado de Islandia por haber cometido un homicidio, se -lanzó, por el año 985 o 986, a descubrir tierras, siguiendo los pasos -de Gunnbjorn: logró percibir la costa oriental de Groenlandia en el -grado 64 de latitud septentrional, continuó su viaje por el Sur, -dobló el cabo que los antiguos islandeses denominaban Hvarf, y hoy -llamamos Farewell, viniendo, por último, a fijar su residencia sobre -la costa occidental, en el _fiord_[142] de Igaliskko, que denominó, -para perpetuar el nombre de su persona, _Eriksfiord_. Allí comenzó -la construción de vasto edificio, adosado a una roca, y que llamó -_Brattahlida_. Volvió Erico el Rojo a Islandia con objeto de estimular -a sus compatriotas que le siguiesen hacia el país que él denominaba -_Tierra Verde_, que no otra cosa significa Groenlandia[143]. En el -mismo año que Erico regresaba a Brattahlida, 35 navíos islandeses -se dirigían a Groenlandia, llegando a su destino sólo 14, pues los -restantes se habían perdido a causa de las tempestades y borrascas -del Océano. Con los islandeses que lograron salvarse fundó Erico una -colonia, la cual, dos siglos después, contaba con 8.400 individuos, y -según otros, con 10.000, distribuídos en 280 establecimientos. - - [141] Véase Nordenskiol, _Facsimile-Atlas_, tom. XXXII. - - [142] Fiord, quiere decir sitio o paraje. - - [143] En nuestros tiempos, el marino Davis le dió el nombre de - _Tierra de desolación_. - -Por el año 986--cuentan los Sagas del Códice Flateyense el intrépido -joven Biarne, hijo de Heriulf, salió de Noruega en busca de su padre, -que moraba en Islandia. Cuando al llegar a Islandia recibió la -noticia de que su padre había marchado con Erik hacia las regiones -occidentales, sin descargar la nave, emprendió el mismo camino, -encontrando al poco tiempo una tierra donde se levantaban pequeñas -colinas y se hallaban bastantes selvas. A las veinticuatro horas de -navegación divisó una llanura poblada de árboles, pasados tres días -pudo distinguir una isla cubierta de nieve y grandes masas de hielo, y, -últimamente, a los cuatro días, tuvo la dicha de llegar a Groenlandia, -siendo recibido con grandes muestras de cariño por su padre y por Erik. - -Regresó Biarne a Noruega, y si damos crédito a modernos escritores, -especialmente a Yeclercq, las comarcas recorridas por el famoso marino -debieron ser las de Nantuket, Nueva Escocia y Terranova. Gravier afirma -que fueron las cuatro comarcas de Nueva Inglaterra, Nueva Escocia, -Terranova y golfo de Maine; y Geffroy, no sólo declara que llegó a -las costas de América, sino que descubrió el río San Lorenzo. Parece -verosímil que el continente encontrado por Biarne y sus compañeros -fuese, ya las costas del Labrador, ya las de los modernos Estados -Unidos, y por lo que respecta a la isla, podría corresponder, según -la autorizada opinión de Gaffarel, a Terranova o a cualquiera de las -situadas en los Estrechos de Davis y de Hudson. Dedúcese todo esto -por el probable derrotero del viaje, y también por la posición y -caracteres de las tierras indicadas[144]. Llegase o no Biarne a las -costas americanas o del Nuevo Mundo, su nombre figurará siempre entre -los intrépidos navegantes. - - [144] Véase Valle, ob. cit. págs. 33 y 34. - -El nunca bastante alabado Leif Erikson, hijo de Erico el Rojo y -que vivió en la corte de Olaf u Olaw I de Noruega (996-1000) fué -el continuador de la obra de Biarne. Cuando la mayor parte de las -naciones o pueblos de Europa se hallaban sobrecogidos de espanto y -de terror porque se aproximaba el año 1000, tristísimo año 1000, que -llevaba consigo el fin o acabamiento del mundo y, por consiguiente, -la muerte de la humanidad; cuando el rey Olaf, recién convertido al -cristianismo, hacía difundir su religión por todos sus Estados, el -marino Leif acometió la empresa desde las regiones más septentrionales -de Europa, de buscar, surcando el Atlántico, los países que sus -predecesores Gunnbiorn, Erico el Rojo y Biarne habían descubierto, -pero no explorado. Leif, en un barco que compró y seguido de 35 -hombres, se lanzó al Océano, y después de grandes trabajos, llegó a -una región llana, pedregosa, desolada y cubierta en muchas partes por -montañas de nieve, a las cuales dió el nombre de _Helluland_ (Tierra -pedregosa) y habiendo encontrado luego inmensas y dilatadas selvas, -llamó aquella tierra _Markland_ (Tierra de los bosques). A los dos -días de navegación llegaron los normandos a una isla, separada del -continente por peligroso estrecho. Descubríanse en la parte continental -corrientes aguas, saliendo de tranquilo lago. Decididos a permanecer en -aquellos lugares durante el invierno, levantaron barracas de madera, -a las que dieron el nombre de _Leifsbudir_ (Casas de Leif). El clima -era dulce, la tierra se hallaba alfombrada de hierba, y en el río y -el lago abundaban salmones. Cuando terminaron los modestos trabajos -de edificación, los inmigrantes se dedicaron a reconocer el país, -con cuyo objeto salían en grupos, no sin que el jefe les ordenara la -vuelta al acercarse la noche. Tardó un día más de lo justo uno de los -expedicionarios, alemán de origen, llamado Tyrker, amigo desde la -niñez de Leif. Como el citado jefe reprendiese su tardanza, contestó -Tyrker lo que sigue: «No me fuí tan lejos como suponéis; en cambio os -traigo algo nuevo, porque he encontrado viñas cargadas de uvas.» Por -esta razón Leif puso al país el nombre de _Vinland_ (Tierra del vino). -Llegada la primavera, Leif determinó regresar a su patria, cargando -la nave de pieles, maderas y uvas. Todos sus compatriotas alababan el -valor y la fortuna de Leif[145]. - - [145] De _La Tribuna_, periódico de Madrid del 24 de Octubre - de 1912, copiamos lo siguiente: - - «Un sabio americano, en el «American Museum of Natural - History», trae una gran cantidad de datos acerca de una - tribu de raza blanca que vive hace siglos en la isla - Victoria, separada del resto del mundo. Estos blancos son - cerca de 2.000 y los descendientes de una expedición mandada - por Leif Erickson. Con motivo de su existencia, se trata - ampliamente en dicho artículo de la cuestión precolombiana, - y se afirma que América fué descubierta por los noruegos y - escandinavos en el siglo X, es decir, cerca de cinco siglos - antes que Colón condujese sus naves a aquellas tierras. La - ciencia está conforme en que los escandinavos y noruegos la - habían descubierto; pero también lo está en que no sabían de - qué se trataba, y que estos pensaban, como pensó Colón, que - eran las costas de Asia. - -[Ilustración: - -FOTOTIPIA LACOSTE--MADRID. - -LEIF ERIKSON.] - -Cuando corría el año de 1002, Thorwald, otro de los hijos de Erico, -aceptando los consejos de su valeroso hermano Leif, acompañado de 30 -hombres, se lanzó a la mar y llegó a las barracas de Leifsbudir, donde -pasó el invierno. Durante la primavera se dedicó a recorrer la parte -meridional de Vislandia, encontrando pequeñas y pintorescas islas, -siendo la mayor de todas la que a la sazón llamamos _Longisland_. -Durante el otoño regresaron a Leifsbudir. En el verano siguiente -Thorwald y algunos de los suyos emprendieron la exploración de las -costas septentrionales. En la costa y sobre la arena hallaron tres -canoas de mimbres y en cada una de ellas tres hombres, los cuales -ocho perecieron a manos de los normandos, logrando sólo escapar uno. -Irritados los esquimales con semejante crueldad, cayeron sobre Thorwald -y los suyos, teniendo el jefe de los normandos la desgracia de morir -de un flechazo, habiendo antes encargado a sus compañeros que le -enterrasen en aquel sitio y pusiesen dos cruces sobre su tumba; en lo -futuro el cabo se llamaría _Krossanes_ (Promontorio de las cruces). -Thorwald fué el primer europeo que murió a manos de los americanos. - -Los compañeros de Thorwald, temiendo mayores venganzas de los -esquimales, y habiendo cumplido las órdenes que les había dado el -difunto jefe, abandonaron, en el año 1005, aquellos lugares, y, -cargando el barco de productos del país, volvieron a la patria, donde -contaron los sucesos que les habían ocurrido, y muy especialmente la -muerte del valeroso caudillo. - -Poco después un hermano de Thorwald, llamado Thorstein, acompañado de -su mujer, la inteligente Gudrid, y de 25 marinos, organizó la tercera -expedición, que fué más desgraciada que las anteriores. Contrarios -vientos les desviaron de su camino, y hasta la entrada del invierno -no pudieron arribar a Lysufiord, donde los recibió con generosa -hospitalidad un cierto Svart, en cuya casa cayó enfermo y murió -Thorstein, siendo sus cenizas trasladadas en el buque por la viuda y -Svart hasta Eriksfiord: allí tuvieron cristiana sepultura. - -Por entonces (1002) llegó a Groenlandia rico noruego, descendiente de -reyes, que se llamaba Thorfinn o Karlsefn--pues con ambos nombres se le -conoce--el cual, con beneplácito de Leif, se hospedó en Brattahlida, -y por cierto, que habiéndose enamorado de Gudrid, contrajo con ella -matrimonio. Thorfinn hizo armar una flotilla de tres naves, dotadas de -160 individuos, algunos de ellos mujeres, varios animales domésticos -y abundantes provisiones. En la primavera del año 1007 partieron de -Eriksfiord, y, ayudados por favorables vientos, lograron divisar a las -veinticuatro horas de navegación los picos de Helluland, llegando a -_Markland_, país de exuberante vegetación; recorrieron en vano varios -sitios buscando la tumba de Thorwald, pasaron el cabo Kialarnés, -encontrando luego dilatada extensión de dunas, vastos desiertos y -estrechas riberas, a cuyas playas llamaron _Jurdustrandir_ (Playas -maravillosas)[146]. Luego que Thorfinn tuvo la satisfacción de que dos -de sus compañeros que habían salido a recorrer las costas volviesen con -grandes racimos de uvas y espigas de trigo silvestre, penetró en una -bahía grande y en seguida en una isla abundante de plumas y huevos de -_eiders_ (ánades), que llamó _Straumey_ (Isla de las corrientes). En la -citada bahía, que denominaron _Staumfiord_ (Bahía de las corrientes), -fundaron una colonia. Cuando llegó la primavera se dedicaron a cultivar -los campos, a la pesca y muy especialmente a la construcción de -barracas que les sirvieran de alojamiento. - - [146] Tal vez dieron dicho nombre por la frecuencia con que - allí se observa el fenómeno del espejismo. - -[Ilustración: Tipo esquimal (Estrecho de Behring).] - -Grave contrariedad fué que les sorprendiese el invierno desprovistos de -caza y de pesca; pero la dificultad mayor consistió en el disentimiento -y enemiga entre el marino Thorhall, piloto de una de las embarcaciones, -y Thorfinn. Cada uno tomó diferente camino. Thorhall, deseando volver -a su patria, tomó rumbo hacia Europa, arribando a las costas de -Irlanda, donde--según dicen--murió en esclavitud. Thorfinn continuó sus -exploraciones, en busca siempre de Leifsbudir, llegando, no sin muchos -trabajos y estableciéndose enfrente de la colonia de Leif, con cuyo -objeto levantaron diferentes casas, que por el nombre de su fundador -recibieron el de _Thorfinnsbudir_. - -A los quince días de establecerse en aquel país, apareció la bahía -cubierta de botes tripulados por esquimales. Dichos esquimales -bajaron a la costa y luego que contemplaron a los hombres blancos, se -retiraron. Volvieron en la primavera de 1008 y eran tantos los que -tripulaban las muchas canoas, que la bahía parecía hallarse cubierta de -carbón. Groenlandeses y esquimales entablaron relaciones de comercio; -los primeros dieron a los segundos vistosas telas encarnadas y vasos de -leche, en cambio de pieles, cestas de mimbre y otras cosas. Pronto--por -causas que desconocemos--la guerra sucedió a la paz. Ya Thorfinn había -tenido un hijo de Gudrid y ya los normandos vivían tranquilos en sus -posesiones de Vinlandia. Entonces, los skrelings, se lanzaron a la -lucha, y aunque al principio lograron algunas ventajas, fueron al fin -vencidos y se retiraron de Vinlandia. - -Enojosa iba siendo a Thorfinn y los suyos la estancia en Vinlandia. -El deseo de volver a la patria, las cuestiones surgidas entre los -mismos normandos y la oposición de los naturales del país, obligaron -a Thorfinn a dar la vuelta a Groenlandia, no sin que en la travesía -explorase nuevos países y cogiera dos muchachos al pasar por las costas -de Markland. Dijeron los jóvenes skrelings, que más allá del sitio en -que fueron cogidos, había un país habitado por hombres que vestían -túnicas blancas y acostumbraban llevar pedazos de tela fijos en largas -varas. Estos pedazos de tela, según algunos críticos, eran estandartes -o banderas. Se sospecha con algún fundamento que tales noticias debían -referirse al territorio del _Hvitramannaland_. - -En este estado nuestra narración, antes de pasar adelante, preguntamos: -pero, las regiones visitadas por los ilustres viajeros Leif y Thorfinn, -¿eran las mismas? Dúdanlo con más o menos razones algunos escritores. -Recordaremos, a este propósito, que el francés Nicolás Denys, -lugarteniente por Inglaterra de Nueva Escocia a mediados de la centuria -XVII, dió exacta noticia de la riqueza forestal del país, añadiendo -que las uvas eran tan grandes como nueces moscadas y algo ácidas, -porque crecían silvestres. Opinaba que si se tuviese más cuidado en la -elaboración del vino, éste sería de mejor calidad o de mayor gusto. -De la misma manera el trigo nacía espontáneamente en la parte sur de -Escocia y también era susceptible de mejoramiento. - -No tenemos duda en que lo mismo Leif que Thorfinn encontraron uvas en -aquellas lejanas tierras; pero el trigo silvestre, que el segundo de -aquellos navegantes halló, no debió ser tal trigo, sino arroz indiano -(_Tizania aquatica_), producto mencionado por los viajeros que se -ocupan de las plantas de la tierra de la Nueva Escocia. También puede -afirmarse que Leif no vió indígenas, y Thorfinn tuvo que luchar con -los skrelings, que, como antes se dijo, pertenecían al grupo esquimal. - -Conviene no olvidar que de las tres naves que en 1007 hizo armar -Thorffinn, y que salieron de Eriksfiord, pronto quedaron dos: una de -ellas, bajo el mando de Biarne, hubo de naufragar, logrando salvarse -pequeña parte de la tripulación en las costas de Irlanda[147]. En la -otra nave, después de tantos trabajos, Thorffinn y su familia pudieron -arribar a Groenlandia en el año 1011, trasladándose al poco tiempo a su -patria, «llevando consigo tan considerable número de objetos, traídos -de Vinlandia, que, según creencia de aquellos tiempos, jamás apareció -en las costas escandinavas embarcación mejor provista y cargada»[148]. - - [147] Biarne sacrificó su vida por salvar la de sus compañeros. - - [148] Valle, Discurso leído en el Ateneo de Madrid el 11 de - Marzo de 1891, págs. 43 y 44. - -La noble Gudrid, al contraer matrimonio su hijo Snorre, matrimonio -que le llenó de alegría, salió de Islandia y se dirigió a Roma, donde -seguramente hubo de dar noticia de los descubrimientos de los normandos -en las regiones ultraoceánicas. La corte Pontificia oyó con interés las -curiosas e importantes narraciones de Gudrid, tal vez para aprovecharse -de ellas tiempo adelante. Al regresar a Islandia la buena viuda de -Thorffinn, formó el propósito de consagrar a la religión los últimos -días de su vida, retirándose con este objeto a un monasterio que su -hijo Snorre había hecho construir. - -En el año de 1011, la célebre Freydisa, hermana de Leif, deseosa de -riqueza más que de gloria, después de convencer a su débil marido -Thorvard, organizó una expedición, saliendo de Groenlandia con una nave -de su propiedad y las de dos ricos islandeses, en busca de las tierras -que se proponían visitar. Desdichada fué la expedición, como lo fueron -otras de europeos hacia las playas americanas, llamando la atención -el silencio que guardan de ellas los _Sagas_ islandeses. Probado se -halla que un tal Hervador, a mediados del siglo XI, salió de Vinlandia -para trasladarse a las tierras de Hvitramannaland, «y queriendo--como -escribe Valle--invernar en ellas, remontó un río, deteniéndose luego -al pie de espumosas cascadas, que denominó _Hridsoerk_; paraje que, -según algunos, permite asegurar que los normandos prolongaron sus -exploraciones bastante al Sur de la América Septentrional, hasta -descubrir la bahía de Chesapeake, los ríos que allí desembocan y los -naturales despeñaderos de aguas que se observan en Potomac, por encima -de Washington»[149]. - - [149] Ibidem, pág. 45. - -No cabe duda alguna que en el año 1135 tres groenlandeses, apasionados -de aventuras atrevidas y peligrosas, se internaron en los Estrechos -que a la sazón llamamos de Davis y de Baffin, llegando a la isla -_Kingiktorsoak_ o de las Mujeres, en la latitud boreal de 72° 55', -en cuyo punto grabaron sobre una piedra la noticia de su estancia. -Refieren los _Sagas_ que por el año 1266 tres sacerdotes de la -diócesis de Gardar, llamado uno de ellos Halldor, siguiendo la -misma dirección que los anteriores, fueron sorprendidos por furiosa -tempestad, consiguiendo arribar a un punto donde el sol, en el 25 de -julio y día de Santiago, no se ocultaba en el horizonte, permaneciendo -muy alto durante la noche y muy bajo en las horas correspondientes -al día. Dichos navegantes, ¿alcanzarían el paralelo 75° 46' un poco -al Norte del Estrecho de Barrow, como han pensado algunos sabios de -nuestros días? Halldor y sus compañeros, ¿habrán precedido a Parry, -Ross, Franklin y demás viajeros de las regiones boreales? Casi a -los veinte años (1285), dos sacerdotes islandeses, Adalbrando y -Thorwald Helgason, se embarcaron para Markland, llegando a un país que -llamaron _Nyja Land_ o _Terranova_, nombre que tiene a la sazón. Tan -naturales y corrientes debieron ser esta clase de viajes, que habiendo -recibido Ivar Bardson en 1347 el encargo de visitar y describir los -establecimientos de los normandos en América, publicó su obra, y como -cosa corriente y sabida dió noticia de aquellas regiones. Dicha obra, -de inestimable valor, la publicó, primero Rafn en sus _Antiquitates -americanæ_[150], y después Major en el año 1873[151]. Por último, -viene a confirmar con toda claridad lo que decimos el siguiente hecho: -también en el año 1347 llegó a Islandia una nave, con 18 hombres, -procedente del país de Markland, no llamando a nadie la atención las -noticias que dieron del citado país, pues eran harto conocidas y -sabidas de todos. - - [150] Páginas 302-318. - - [151] Véase Gaffarel, ob. cit. - -Creemos que nadie puede poner en duda los viajes de los normandos desde -últimos del siglo X o comienzos del XI en las regiones septentrionales -de América. Si algunos escritores, con poco sentido histórico, han -llegado a decir que los _Sagas_ son monumentos únicamente legendarios -o poéticos, les contestaremos que la crítica moderna los considera -documentos de inestimable valor, lo mismo por su fondo, casi siempre -verdadero, como por su sencillez y claridad. - -No deja de tener también no poca fuerza, que sabios como Humboldt, -Rafn, Magnussen, Kohl, Horsford, Costa, Brown, Schmidt, Loffler, -Beauvois, Gravier, Gaffarel y otros, hayan declarado la autoridad -histórica de los Sagas, siguiendo el mismo camino la _Sociedad Real -de Anticuarios del Norte_, y, últimamente, el Congreso de Copenhague, -celebrado el 1883. - -Acerca de si los establecimientos normandos fueron o no verdaderas -colonias, nada habremos de decir, como tampoco hace al caso discutir -sobre el fruto de las citadas expediciones; pero lo cierto es que -Europa se estuvo comunicando con América durante más de tres siglos. - -Como si todos los datos expuestos fueran poco, debe consignarse que -la Iglesia Romana no olvidó a aquellos lejanos países, sobre los -cuales extendió la luz del Evangelio. Ora porque la famosa Gudrid -diese a conocer en la corte pontificia la existencia de los citados -territorios, ora porque los Papas desearan progresar y difundir la -Religión cristiana en países que conocían por otros medios, lo cierto -es que, desde mediados de la centuria XI, los obispos de Noruega e -Islandia, y poco después el establecido en Gardar, capital de la -Groenlandia, consideraron las posesiones del Vinland como una parroquia -alejada de su diócesis, que frecuentemente iban a visitar. - -No habremos de pasar en silencio que el obispo Jon (Juan), en el -año 1059, habiendo ido desde Islandia a los territorios americanos -a predicar el Evangelio, los infieles le hicieron sufrir cruel -martirio. Corría el año 1121, cuando el islandés Erico Vpsi, al -considerar la situación religiosa de Vinlandia, renunció a la silla -de Gardar, dedicándose por completo a fortalecer a sus nuevos fieles -en la doctrina de Cristo. Tal vez con este asunto tenga relación la -demanda que en 1124 hicieron los colonos groenlandeses reunidos en -Asamblea general para que se hiciese el nombramiento de Obispo de -Gardar a favor de un cierto Arnaldo[152]. Desconocemos el resultado de -las predicaciones del Obispo Erico en Vinlandia; tal vez--como dice -Gaffarel--tengan su origen en las ceremonias religiosas de aquellos -tiempos ciertas costumbres que persisten en algunos puntos de la -América del Norte. - - [152] Gobernaron la diócesis de Vinlandia, desde el Obispo - Erico Vpsi, en 1121, hasta Vincentius, que la regía en 1537, - esto es, cuarenta y cinco años después del descubrimiento - de Colón, 29 Obispos. Torfaeus publicó en la Historia - Groenlandia, como también Gravier y otros, los nombres y las - fechas correspondientes a los citados Prelados. - -Del mismo modo, a nadie debe extrañar que la Iglesia procurara -proporcionarse recursos, lo mismo en las próximas que lejanas diócesis, -para el mantenimiento de las necesidades del culto y del clero. Es -cierto que allá por el año 1276, el arzobispo Jon, con la autoridad -del Santo Padre, delegaba sus funciones en tercera persona, la que -había de recoger el producto de los diezmos; y el Papa Nicolás III -(1277-1280), en carta escrita en Roma el 31 de enero de 1279, ratificó -los plenos poderes conferidos por el Arzobispo al mencionado anónimo -colector[153]. Pasados tres años, el mandatario llegó a Noruega con -los diezmos de los colonos de Vinlandia, que consistían, no en metales -preciosos como hubiera deseado la corte pontificia, sino en pieles, -dientes de morsa y barbas de ballena. Habiendo el Arzobispo consultado -al Papa lo que debía hacerse con tales cosas, contestó Martín IV -(1280-1285) que se enajenasen. - - [153] Dice D. Manuel del Valle que el producto de los diezmos - estaba «destinado a la cruzada que entonces se predicó por - toda Europa»; pero efeto nos parece poco exacto, pues las - cruzadas generales habían pasado hacía bastante tiempo y - también las de Luis IX de Francia, apenas se recordaban, sin - embargo, de que la última dirigida contra Túnez, al frente - de cuya ciudad murió de peste el Santo Rey, se verificó el - 1273. También habremos de observar que no fué Nicolás II el - que escribió la citada carta, según afirma el Sr. Valle, sino - Nicolás III. - -Veinticinco años después, los tributos eclesiásticos de Vinlandia -figuraban en la suma de las collectas y se vendieron en 1315 al -flamenco Juan de Pré. - -Pasamos a estudiar la organización de los normandos en Vinlandia. -Hallábanse constituídos en _colonias_, según la respetabilísima -opinión de Humboldt, de Gravier, de Eben Norton Horsford y de E. -Reclus. Formaban los citados establecimientos normandos una especie -de república, bajo la protección nominal de los reyes de Noruega; los -colonos mantenían con la metrópoli, especialmente con Groenlandia -e Islandia, relaciones frecuentes. Cambiaban las riquezas del país -(maderas finas, pieles de animales, dientes de morsa y aceite o barbas -de ballena), por el hierro y las armas que necesitaban; dedicábanse -también la mayor parte del tiempo--pues era para ellos el medio de vida -principal--a las ocupaciones de la pesca. - -Desde el siglo XIV llegaron a interrumpirse o se interrumpieron del -todo las relaciones entre los normandos y americanos. Contribuyeron -a ello, sin duda, además de otras causas, los frecuentes ataques de -los esquimales, refractarios a la civilización europea, quienes se -atrevieron a atacar a los normandos en sus mismas fortificaciones. -Adquirió carácter tan cruel la lucha en el siglo XV, y tantas fueron -las lamentaciones de los colonos, que Nicolás V hubo de dirigir -famosa Bula--en el año 1448--a los obispos islandeses para que -ellos proveyesen a las necesidades de los cristianos perseguidos en -Groenlandia. Señalan también los historiadores otra causa, y fué la -peste negra que por entonces, habiendo ya causado numerosas víctimas -en Asia y en Europa, se extendió por América y despobló a Groenlandia -e Islandia, no siendo de extrañar que las últimas posesiones dejasen -de enviar expedicionarios o colonos a Markland y Vinland[154]. Por -último, no faltaron escritores que sostuvieron haberse interrumpido las -comunicaciones marítimas entre los países septentrionales de Europa y -los de América, por la formación de inmensos témpanos de hielo en la -parte superior del Atlántico. - - [154] No sabemos a qué peste negra se refieren los - historiadores y que causó tantas víctimas en el siglo XV. - Conocemos la que se desarrolló en el siglo XIV y que dejó - desierto el país de Groenlandia y, más adelante, la que - comenzó en los Estados de Flandes, penetró en España por - Santander e hizo tantas víctimas en el año 1599. No tuvo - menos importancia la que ocasionó a mediados del siglo XVII - desgracias sin cuento en Nápoles y en casi toda la Italia. - -Pero dejando estos asuntos que carecen de valor histórico, diremos -las dos opiniones principales acerca de lo que es hoy la antigua -Helluland. Beauvois, Gravier, d'Avezac, Horsford y Gaffarel sostienen -su correspondencia con la isla de Terranova; pero Humboldt, Loffler -y Reclus estiman preferible referir el Helluland a la tierra de -Labrador[155]. Markland fué considerada idéntica a la moderna Acadia, -que los anglo-sajones pusieron el nombre de Nueva Escocia; participan -de esta opinión d'Avezac, Rafn, Beauvois, Gravier, Loffler, Gaffarel y -otros. De la misma manera geógrafos e historiadores asimilaron el suelo -de Vinlandia a determinadas porciones del de Massachusetts (Estados -Unidos); pero por lo que respecta a este particular, modernamente -Loffler ha sostenido que sería más conveniente referirla a la actual -Virginia. Más o menos acertadas tales correspondencias de lugares, lo -único que puede afirmarse de cierto es que en la bahía de Massachusetts -hicieron prolongado asiento Leif, Torwald y Thorffinn. Las casas -edificadas por Leif debieron estar, según Rafn, en la desembocadura -del Pocasset-River; pero el escritor contemporáneo Gaffarel las supone -en el mismo sitio donde hoy se levanta la capital Nueva York. La isla -descubierta por Torwald debe ser, si aceptamos la opinión de Gravier, -la que llamamos Long-Island; las playas que se observaron hacia el -Sur deben ser las de New-Jersey, Dellaware, Maryland y tal vez las de -Virginia y Carolina. Torwald reconoció dos promontorios: el _Kialarnés_ -y el _Krossanes_ o el de las Cruces; el primero corresponde al Cabo -Cod, o Nauset de los indios, y el segundo al que lleva hoy, según -Gaffarel, el nombre de Sable en la extremidad meridional de Nueva -Escocia, o más bien, como afirma Gravier, el Cabo de Gurnet. Las playas -maravillosas que encontró Thorffinn en su expedición, deben estar -colocadas--pues esta es la opinión de Rafn y Gravier--al Sur del citado -Cabo Cod, si bien afirma Gaffarel que se hallan en las costas de Nueva -Escocia, donde abundan fenómenos de espejismo, como los que admiraron a -los antiguos normandos; la bahía circular, famosa por sus corrientes, -debe ser la de Buzzard; la isla tan abundante de huevos de _liders_, -también pudiera ser la de Marta's Vineyard; y las casas que bajo la -dirección de Thorffinn se levantaron enfrente de las de Leif, debieron -estar en el sitio que los indios llamaron Mount-Haup, cerca de Taunton -River. Nada, pues, tiene de particular que en Boston, ciudad próxima -a los parajes citados, se haya erigido, a últimos del siglo XIX, una -estatua que recuerda la memoria del ilustre Leif. Debe consignarse que -Eben Norton Horsford, uno de los más decididos propagandistas para que -se levantase un monumento a Leif, dijo a este propósito que «no por -ello se amengua en nada la gloria de Colón, que trató de resolver el -problema de la redondez de la tierra», y añadiendo «que la misma ciudad -de Boston patrocinará con gusto la idea de levantarle una estatua en -1892.» - - [155] Afirmase a la sazón que hubo dos Helluland: el mayor o - Labrador y el menor o Terranova. - -Por lo que se refiere a la antigua _Marklandia_, en el mapa del -cosmógrafo Martín Waldseemüller, cerca de la _Illaverde_ (Groenlandia, -según Storm), aparece una isla pequeña casi circular, que supone el -mismo Storm sea la citada Marklandia. Por tanto, al Sur de Groenlandia -se halla Hellulandia, después Marklandia y en seguida Vinlandia; las -dos últimas se hallan separadas por el mar. - -No contentos historiadores y críticos con las pruebas aducidas para -mostrar las relaciones entre noruegos e irlandeses con americanos, -pretendieron robustecer dicha teoría con demostraciones arqueológicas. -En el estado de Massachusets, condado de Bristol, a la orilla oriental -del Taunton-River, se levanta una roca de color rojo de 4 metros -de base y 1,70 de altura, llamada _Dighton Writing Rock_, en cuya -superficie se distinguen toscas figuras e inscripciones con caracteres -misteriosos. Después de interpretaciones varias, los anticuarios -daneses Rafn y Magnussen, como también Lelewell y Gravier, pretendieron -descubrir caracteres rúnicos, llegando a sostener que las figuras -representaban a Thorffinn, a su mujer Gudrid y al niño Snorre, que -había rasgos de un navío defendiéndose del viento, un escudo blanco y -marineros luchando con enemigos (skrelings). Gravier llegó a decir que -los trozos escritos decían lo siguiente: «131 hombres han ocupado este -país con Thorffinn.» Al paso que Gaffarel opinó que el grabado y los -caracteres eran indescifrables, Horsford declaró que la crítica rechaza -dicho testimonio. Lo mismo puede decirse de las ruinas de Newport, -las cuales indican un edificio en forma de rotonda, hecho con piedras -de granito, unidas por argamasa, y que consta de diferentes arcos, -descansando sobre ocho columnas. El edificio de Newport, descubierto en -Rhode-Island, se ha dicho que era de procedencia normanda, sin tener en -cuenta que Benito Arnoldo, uno de los primeros colonos que vinieron, -desde 1638 a 1678, mencionó en su testamento dicho edificio con las -siguientes palabras: «El molino de piedra _que he construído_.» Por -último, Horsford cree haber hallado vestigios arqueológicos de los -noruegos en América (en Cambridge, población de Massachusets), los -cuales consistían en restos de dos grandes casas con cinco chozas a -dichas casas unidas; las primeras estaban destinadas al jefe y personas -de su familia, y las segundas a los criados. - -Recordaremos, pues, las siguientes palabras de Mr. Vivien de Saint -Martin: «Es indudable que desde el siglo XI, cerca de quinientos -años antes de Colón y de Cabot, los colonos noruegos de Islandia y -de Groenlandia conocieron algunas partes de las costas del NE. de -América»[156]. - - [156] _Histoire de la Geographie_, pág. 387. - -No habremos de terminar este capítulo sin trasladar aquí la opinión de -Reclus: «Aun en la misma patria de Cristóbal Colón y de Amerigo Vespuci -no hay quien ponga en duda que fueron los normandos los descubridores -de la América del Norte»[157]. - - [157] _Nueva Geografía Universal_, América Boreal, pág. 9. - -Dice que a fines del año 1000 descubrió Leif el _Virland_ o País del -vino. «Sea lo que fuere--añade--los escandinavos fundaron en tierra -firme del Nuevo Mundo colonias regulares en un período que, según la -tradición, abarca de ciento veinte a ciento treinta años. Después de -haber tomado posesión del país y encendido grandes hogueras, cuyo -resplandor llevara a lo lejos la noticia de su llegada, marcaron con -signos los árboles y las rocas, clavaron sus lanzas en los promontorios -y construyeron cabañas y recintos fortificados. Los _sagas_ hablan -del nacimiento de niños en aquellas colonias y refieren asimismo -combates, en los que sucumbieron guerreros. Entre ruinas de antiguas -construcciones atribuídas a los escandinavos, se han encontrado -sepulcros. Los piratas normandos, como los invasores de todas las -naciones de Europa que les sucedieron, asesinaron a los indígenas y -lo hicieron por el sólo gusto de verter sangre: la obra de exterminio -comenzó a la llegada de los blancos»[158]. - - [158] Ibidem, págs. 12 y 13. - -Citaremos, por último, el siguiente párrafo del sabio geógrafo: «En -vista de los descubrimientos hechos por las gentes del Norte en -aquellas latitudes, los navegantes de la Europa meridional debieron -buscar nuevas tierras hacia las regiones templadas y cálidas del otro -lado del mar. Además, nunca llegó a perderse del todo el recuerdo -de las primeras expediciones, o mejor, confundíase este recuerdo -con tradiciones diversas. Lo mismo que los galos y los islandeses, -los árabes relatan la historia de sus heróicos navegantes, los ocho -_almagrurim_ o «hermanos errantes» que salieron del puerto de Lisboa -en el año 1170, jurando no regresar sin haber desembarcado en las -lejanas islas de Ultramar: otros «hermanos» o compañeros, los frisones, -que embarcados en Brema, llegaron hasta la Groenlandia; después, a -fines del siglo XIV, dos venecianos visitaron las mismas tierras, -por ellos llamadas _Engroneland_, y los detalles que dan, así como -ciertas indicaciones hechas en sus cuadernos de navegación, dejan pocas -dudas acerca de la realidad de este viaje. En fin, un polaco, Juan de -Izkolno, en el año 1476, fué directamente enviado a la Groenlandia -con el objeto de restablecer las comunicaciones, desde largo tiempo -interrumpidas»[159]. - - [159] _Nueva Geografía Universal_, América Boreal, págs. 13 y - 14. - -La comunicación entre Escandinavia y las Indias durante la Edad Media, -y entre España y dichas Indias en los comienzos de la Edad Moderna, -recuérdanos las siguientes palabras de D. Juan Fastenrath, literato e -hispanófilo alemán: «Dios ha dado Leif a la raza escandinava; pero dió -Colón a la raza latina y a la humanidad entera. ¡Apreciemos y admiremos -a los dos, a Leif y a Colón»[160]. - - [160] _El Centenario_, tomo IV, pág. 391. - - - - -CAPÍTULO IV - - AMÉRICA MERIDIONAL: TRIBUS DEL OCÉANO ATLÁNTICO Y DEL OCÉANO - PACÍFICO.--REGIÓN AMAZÓNICA: SU SITUACIÓN.--LOS TUPÍES Y - GUARANÍES.--LOS OMAGUAS, COCAMAS Y CHIRIGUANOS.--LOS TAPUYAS.--LOS - PAYAGÜAES, AGACES, SUBAYAES Y OTRAS TRIBUS.--TRIBUS QUE HABITABAN - EN EL URUGUAY: CONFEDERACIÓN URUGUAYA: LOS CHARRÚAS.--LOS CHANÁS - Y OTRAS TRIBUS. LOS ARAWAK.--LOS CARIBES.--TRIBUS DEL ALTO - ORINOCO Y DEL ALTO AMAZONAS.--TRIBUS DE LAS MESETAS DE BOLIVIA: - LOS CHIQUITOS.--REGIÓN PAMPEANA: TRIBUS DEL GRAN CHACO Y DE LAS - PAMPAS.--LOS ARAUCANOS O MAPUCHES.--TRIBUS PATAGÓNICAS.--LOS - CALCHAQUÍES. - - -Daremos comienzo a la reseña histórica de las diferentes tribus que -poblaron el Nuevo Mundo antes del descubrimiento de Cristóbal Colón, -no sin decir antes que sólo serán objeto de estudio las que sean más -interesantes o de ellas tengamos más noticias. Consideraremos primero -las de la América Meridional, después las de la Central, y, por último, -las de la Septentrional. - -[Ilustración: La primera representación gráfica conocida de los -Aborígenes americanos (Augsburgo 1497 a 1503)] - -Las tribus de la América del Sur--según los autores--pueden dividirse -en dos grandes grupos: las del _Océano Atlántico_ y las del _Pacífico_. -El filólogo Brinton distingue en el grupo del Atlántico dos regiones: -la _amazónica_ y la _pampeana_; y en el grupo del Pacífico otras dos: -la _colombiana_ y la _peruana_[161]. - - [161] Véase Navarro Lamarca, _Historia general de América_, - tomo I, pág. 283 y síguientes. - -Comprende la región amazónica los territorios regados por el Amazonas, -el Orinoco y todos sus afluentes, incluyendo los estados de Santa Cruz -y Beni (Bolivia), casi todos los del Brasil, Venezuela y Guayanas; -también las grandes y pequeñas Antillas. De entre las familias -lingüísticas más conocidas de la región amazónica, citaremos la -_tupí-guaraní_, la _tapuya_, la _arawak_ y la _caribe_. - -Los tupíes, guaraníes, carios, etc., que habitaban desde las Guayanas -al Paraguay y desde las mesetas del Brasil a las costas de Bolivia, -hablaban una de las lenguas más dulces de América. Dicen unos -historiadores que los guaraníes eran una especie de los tupíes, y otros -sostienen, por el contrario, que los tupíes eran una especie de los -guaraníes; pero todos se hallan conformes en que tupíes y guaraníes -constituyen una sola familia. Según una leyenda, muy corriente en -América, el primer hombre, llamado Tapaicuá, nació en el fondo de un -lago, de donde proviene, según parece, el nombre de Ipacaray, que -quiere decir _hombre de lago_. Tapaicuá tuvo dos hijos, que fueron -Tupí y Guaraní, los cuales, acompañados de sus respectivas familias, -llegaron al Brasil. Otros cronistas sostienen que su primitivo asiento -estuvo en las Antillas y bajaron de Norte a Mediodía. - -Tupíes y guaraníes creían en Dios y en el Diablo (_Tupá_ y _Añang_). No -tuvieron sacerdotes, sino médicos y hechiceros. Creían en otra vida, -si bien no admitían la existencia del infierno. Decían que todas las -almas iban al cielo. La tradición que conservaban respecto al diluvio -era que por consejo del profeta Tamandaré algunas familias de tupíes -y guaraníes se refugiaron en elevadas palmeras cargadas de dátiles, -con cuyo fruto se alimentaron hasta la retirada de las aguas. Tiempo -adelante, una disputa entre las mujeres de Tupí y Guaraní hizo que -éstos interviniesen. Decidieron separarse para cortar la cuestión, -quedando Tupí con sus descendientes en el Brasil, y Guaraní con su -dilatada familia en el Paraguay. Luego los guaraníes se extendieron por -extensas regiones, pues se encuentran en el Uruguay, en las provincias -argentinas de Corrientes y Entrerríos, en el Brasil, en las Guayanas y -algo en Bolivia. - -Tenían los tupíes cabeza cuadrada, rostro lleno y oval, nariz corta -y achatada, ojos pequeños, barba poca y color desde el rojo hasta el -amarillo; eran robustos, de manos y pies pequeños. Distinguíanse los -guaraníes por su color cetrino, cabello lacio, ojos negros, dientes muy -blancas, buena estatura y facciones finas. - -Ni tupíes ni guaraníes reconocieron gobierno alguno. Pacíficos -por naturaleza, no estaban sujetos a fuertes pasiones. Existía la -poligamia, en particular entre la gente rica. Educaban a sus hijos -enseñándoles el manejo del arco y otros rudos ejercicios; obligaban -a las mujeres, no sólo a ocuparse en los trabajos domésticos, sino -en los agrícolas. Vivían, generalmente, en rancherías de 50 a 100 -familias, gobernadas por un cacique, autoridad inferior a la asamblea -de padres de familia. Acostumbraban reunirse al anochecer, y sentados -en el suelo deliberaban sobre los asuntos de la ranchería. Sólo en -caso de guerra elegían un caudillo; sus armas eran las flechas y la -macana. Al dios Tupá no le construían templos. Los sacerdotes, médicos -y hechiceros curaban las enfermedades, chupando la parte enferma y -arrojando luego de su boca, según decían, el germen del mal. Escritura, -geroglíficos, quippus, medios objetivos de transmitir los pensamientos, -no los conocían. Apenas tenían vagas noticias de cronología. Los -ranchos o chozas eran de madera y paja; varios ranchos o chozas -formaban aldeas (_tabas_). Con madera y paja fabricaban sus únicos -muebles. Por lo que a agricultura respecta, cultivaban bastante bien el -maíz, la mandioca, el algodón y el tabaco, que fumaban en pipa. - -Los _omaguas_ y _cocamas_ trabajaron los metales y enseñaron a -los europeos el uso del _caout-chout_, del que hacían vestidos, -zapatos, etc. Las demás tribus de la familia tupí-guaraní, aunque -completamente bárbaras, se distinguieron por sus excelentes trabajos -de alfarería. Por lo que atañe a su organización social, el jefe -militar (_morubixaba_) tenía absoluta autoridad en tiempo de guerra, -hallándose limitada en época de paz por las disposiciones del Consejo -(_nheemougaba_). Eran antropófagos y polígamos. Construían fuertes -canoas y enterraban sus provisiones en _silos hondos_ o _cuevas_. -Reconocían un poder superior y muchos espíritus activos y malignos. -Andaban desnudos, siendo aficionados a los adornos, a las músicas, a -las danzas y muy especialmente a la embriaguez. Los _chiriguanos_ se -distinguían sobre todos por su fiereza y salvajismo. - -Habitaban los _tapuyas_ (_enemigos_) desde los 5° a los 20° de latitud -sur, y desde el Océano Atlántico al río Xingú. Se les llamaba también -_Crens_ o _Guerens_ (antiguos), pues se creía que antes de los tupíes -fueron ellos dueños de la costa del Atlántico. Los _botocudos_, -tribus de la familia de los tapuyas, acostumbraban a adornar su labio -inferior con _botoques_ o pedazos de piedra o madera. Los tapuyas y sus -tribus eran salvajes, andaban desnudos, habitaban en los bosques y no -practicaron industria alguna. Fueron cazadores habilísimos. De si eran -o no antropófagos bastará decir que vivos todavía los prisioneros, les -cortaban pedazos de carne y se la comían. El tipo de los tapuyas estaba -en los _aymorés_ (hoy botocudos), y tapuyas eran los _potentues_, los -_guaytacaes_, los _guaramomíes_, los _goaregoares_, los _yecarusues_ -y los _amanipaques_. Constituían los tapuyas una familia especial y -su lengua era diferente a la de los tupíes. Por cama tenían el suelo -cubierto con hojas de árboles, por techumbre, el cielo; por armas, el -arco y la flecha. Atravesaban los ríos, ya a nado, ya a pie, por los -sitios donde la profundidad era poca. - -Refieren algunos escritores que, en la época del descubrimiento, -dominaban casi toda la costa del Brasil los tupíes o guaraníes, los -cuales habían vencido a los tapuyas, apoderándose del territorio. Los -tupíes hablaban una misma lengua, al paso que los tapuyas hablaban -lenguas diferentes; los primeros eran menos bárbaros que los segundos; -aquéllos tenían organización social más perfecta que los últimos; ambos -eran antropófagos, distinguiéndose en que entre los tupíes era sólo -tratándose de prisioneros de guerra, y entre los tapuyas era general. -Si los tapuyas, cuando llegaron los tupíes, se dividían en 76 tribus, -los tupíes, cuando llegaron los portugueses, formaban 16 naciones, las -cuales conservaban como radical de su nombre el del tronco común, y así -decían tupi-nambás, tupi-niquinos y tupi-aes. - -Muy poco, pues, se sabe de la historia primitiva del Paraguay. No se -han hallado en aquellas regiones vestigios que revelasen la existencia -de muy remotas civilizaciones, como se encontraron en México y Perú. -Son, sin embargo, datos curiosos la gruta del cerro de Santo Tomás en -Paraguarí, y la gran losa de Yariguaá, sobre la que se ven geroglíficos -y caracteres grabados a cincel y no descifrados todavía. Además de los -tupíes y guaraníes, existían a orillas del Paraguay los _payagüaes_ y -los _agaces_. En la parte Norte del Pilcomayo vivían los _subayaes_, -y en las fronteras del Brasil otras tribus que todavía no han sido -clasificadas. De las citadas tribus, unas fueron destruidas por los -conquistadores españoles, y otras existen aún en estado salvaje[162]. - - [162] Véase Pereira, _Geografía e Historia del Paraguay_. - -Pasamos a considerar las razas que habitaron en el Uruguay. Cuando -Juan Díaz de Solís descubrió, en 1512, las costas del Uruguay, se -encontró con una raza no aborigen, pues antes habían habitado razas -más atrasadas, cuyos groseros monumentos denunciaban su prioridad. -Exploraciones verificadas en los territorios de San Luis, departamento -de Rocha, dieron por resultado el hallazgo de construcciones, cuya -altura es de 8 a 10 metros y el diámetro de 15 a 25. «La capa -superficial de los pocos montículos excavados hasta ahora, es de -tierra dura y compacta, generalmente cubierta de talas, coronillas -o palmeras, siguiéndose luego el relleno de tierra negra en polvo, -con interpolaciones de tierra roja quemada, a manera de ladrillos o -adobes. Entre el relleno y la capa exterior hay una zona, que podrá -llamarse de esqueletos, de donde se han extraído varios, íntegramente -conservados: estaban en cuclillas y tenían a su alrededor restos -de armas y alimentos, como también fragmentos de una cerámica muy -primitiva. Mientras esto acontecía hacia el Este, algo análogo ha -revelado en el Oeste una excavación accidental. Sobre la costa del río -Negro, a veinte cuadras[163] del pueblo de Soriano, se extrajo del -montículo denominado _Cerrito_, un esqueleto sepultado boca arriba, -con los brazos en cruz y rodeado de sus armas de combate. El _Cerrito_ -estaba cubierto de una capa de tierra plomiza, luego otra de escamas, -al parecer de pescado, y entre esta última y el esqueleto extraído, -existía una tercera de conchas marinas. Al contrario de lo que -aconteció en _San Luis_, los fósiles del _Cerrito_ se pulverizaron al -contacto del aire»[164]. - - [163] Medida itineraria de 100 metros o de 100 o 150 varas, - según los países. - - [164] Francisco Bauzá, _Historia de la dominación española en - el Uruguay_, tomo I, páginas 133 y 134. - -Es evidente que anterior a la civilización que encontraron los -conquistadores españoles, hubo otra u otras. Acerca de donde procedían -los primitivos habitantes, es asunto no resuelto todavía. Lo que parece -hallarse fuera de duda, pues en ello están conformes los cronistas, -es que las tribus asentadas en el territorio uruguayo formaban una -confederación que se extendía desde las riberas del Atlántico hasta -donde se reunen los ríos Uruguay y Panamá, derramándose por las costas -de ambos ríos. No encontraron los españoles un gobierno central, sino -tribus con sus jefes respectivos que se unían en tiempo de guerra, -separándose en época de paz. Dichas tribus eran felices y dóciles, -siempre que no se quisiera sujetarlas por las amenazas o por la -violencia. Del mismo modo que se dió el nombre de Confederación del -Río de la Plata a todos los países bañados por el mencionado río, -así del nombre del río Uruguay se llamó aquella tierra Uruguay. -Trasladábanse las tribus de un punto a otro buscando alimento que les -proporcionaba la caza o los árboles frutales. Hablaban un idioma cuya -matriz era el guaraní mezclado con voces extrañas; pero un guaraní -bastante rudo. Prescindían de locuciones poéticas que otros empleaban -en cantares y fiestas, a las cuales ellos nunca se entregaban. Las -armas que usaban eran arrojadizas (dardo y flecha) y de esgrima (chuzo -y maza). La cerámica era pobre. Los colores más usados eran el rojo, -el azul y el amarillo. La casa la constituían cuatro estacas y la -techumbre cueros curtidos. Obtenían el fuego frotando dos maderos. -El hombre andaba generalmente desnudo, y la mujer se cubría desde la -cintura a las rodillas. No adoraban ídolos ni ofrecían sacrificios -humanos. Fabricaban manteca con la grasa del pescado, y hacían licores -fermentando con agua la miel de las abejas silvestres. El gobierno se -remontaba al sistema patriarcal. Los jefes de las familias constituían -la asamblea de la tribu. - -La tierra era fértil, las aguas abundantes y el arbolado escaso, -pues sólo se encontraban algunas especies de frutales, tintóreas y -maderables. No se conocían caballos, ni vacas, ni otra clase de -ganado. La caza estaba reducida al avestrúz, al venado y al apereá, -como también a la perdiz, al pavo del monte, a la nutria, al carpincho, -al zorro, al lagarto y a la mulita. Había carniceros, como el tigre y -el puma, y reptiles venenosos, como varias clases de víboras. Los ríos -y arroyos tenían abundancia de peces y de moluscos. - -La tribu más importante que habitó el país fué la _charrúa_, cuyo -asiento principal estaba en el litoral que bañan el Océano, el Plata -y el Uruguay, extendiéndose de allí hacia el interior del país. Eran -los charrúas altos, bien conformados los cuerpos, cabello negro, color -moreno tirando a rojo, negros y brillantes los ojos, blancos y fuertes -los dientes. De voz débil y parcos en palabras, sólo daban grandes -voces cuando entraban en batalla. Tenían vista y oído excelentes. -Sufrían el hambre y la sed; eran ágiles, astutos y emprendedores. -Gustábanles los lances caballerescos. Guerrear y cazar, a esto se -hallaba reducida la vida del charrúa. Era feliz en esa vida libre, -independiente, sin relaciones y sin oposición alguna. Habitaban bajo -toldos, los que mudaban a las costas en invierno, a los montes y -frescos valles en verano. No cultivaban la tierra, ni labraban el -barro, ni tejían, ni hilaban. Tampoco navegaban. Eran tan graves y -taciturnos que no conocían el baile, ni el canto, ni ninguna clase de -juegos. Ni en la guerra tenían jefes, ni en la paz obedecían a gobierno -alguno. La condición de las mujeres era la misma en todos los pueblos -bárbaros. Criaban los hijos, cuidaban al marido, guisaban, armaban -y desarmaban los toldos, servían de bestias de carga. Los charrúas -tal vez no profesaban religión determinada, aunque es indudable que -no conocían ni ídolos ni templos. Creían en la vida futura, según -ciertos ritos que observaban en los entierros. Enterraban a los -muertos con sus armas y con los objetos que más usaban en su vida. No -fueron antropófagos, antes por el contrario, se distinguían por su -hospitalidad. Si algunos escritores dicen que existió la antropofagia, -no están en lo cierto. - -Los hombres traían el cabello atado y las mujeres suelto, -distinguiéndose también los primeros en que llevaban el labio inferior -atravesado de parte a parte. En señal de duelo las esposas, hijas o -hermanas del difunto se cortaban una articulación de algunos de los -dedos; empleaban, además, ayunos y mortificaciones. La poligamia era -permitida, aunque no tan extendida como en otros pueblos, y por lo -que respecta a los divorcios eran raros si los matrimonios tenían -hijos. Castigaban el adulterio descargando algunas bofetadas sobre los -cómplices. - -Aunque no tan extendido en el país como en la tribu de los charrúas, -no carecía de prestigio la de los _chanás_, que residía en las -islas del _Vizcaíno_, sobre el río _Hum_ (negro); gozaban de menos -consideración la de los _yaros_, hacia San Salvador, sobre las orillas -del Uruguay, la de los _bohanes_ y la de los _chayos_. La tribu -_guenoa_, que no sabemos si era la misma de los charrúas, apareció -la última en el territorio uruguayo. Bien será hacer presente que -los indígenas brasileños, cuyo idioma era también el _guaraní_, se -distinguían por su fiereza, hipocresía, falsedad, y lo que era peor, -por su afición a comer carne humana. Puede del mismo modo afirmarse -que el indígena del Uruguay, cuando los españoles llegaron al país, -estaba en la época que la geología denomina _neolítica_ o _de la piedra -pulimentada_. «Todos los datos concurren, escribe Bauzá, a confirmar -esta aseveración; las armas de que se servían, los utensilios con que -las trabajaban, los talleres donde esos trabajos se llevaban a cabo, -son indicios seguros de que habían entrado ya al segundo período de -la Edad de piedra, en la cual los rudimentos de una industria menos -grosera, comenzó a abrir horizontes más vastos al espíritu humano. -Sin embargo, sea por el aumento de las necesidades, sea por el hecho -fatal de que la civilización se cimenta con sangre, la época en que -entraban los indígenas era la verdadera época de la guerra universal. -Así la han designado con mucha propiedad algunos maestros de la ciencia -geológica»[165]. - - [165] Ob. cit., tomo I, págs. 185 y 186. - -Los _arawak_ o _maipures_ que ocupaban el alto Paraguay y las mesetas -de Bolivia, llegando hasta las grandes y pequeñas Antillas y también -las Lucayas o de Bahama, fueron--según opinan algunos cronistas--los -primeros aborígenes americanos conocidos por los españoles. Las -palabras indias que oyeron Colón y sus compañeros en Haití, Cuba, -etcétera, pertenecían a la familia lingüística de los arawak. Eran -más cultos los arawak que los tupíes y tapuyas; sabían labrar el -oro, tallaban ídolos y construían canoas; hacían finos paños de -algodón y pulimentaban sus armas de piedra; cultivaban el maíz, la -mandioca y el tabaco. Algunas tribus habitaban en casas de regular -construcción, provistas de hamacas, esteras y objetos de alfarería; -tenían ritos religiosos definidos y destinaban para cementerio sitio -determinado. Las tribus _antis_ o _campas_ (ríos Ucayali, Pachitea, -etc.) domesticaban monos, cotorras y otros animales, y los _guanas_ -(alto Paraguay) eran inteligentes y pacíficos; había otras tribus menos -importantes. - -Por último, los _caribes_ o _karinas_, tal vez de la familia -tupi-guaraní, pasaron desde las Guayanas a las Antillas y Lucayas, -siendo de notar que en la época del descubrimiento de Colón se -hablaban los dialectos de aquellas gentes en las citadas islas y -en el continente, desde la boca del río Esequibo hasta el golfo de -Maracaibo. Tenían los caribes alguna cultura, pues supieron tejer -hamacas de algodón o pita, fabricaron objetos de alfarería, cultivaron -la tierra e hicieron grandes y marineras canoas. Respetaban a sus magos -(_piayes_) y _fetiches_. Alimentábanse de la caza; también del pescado, -de los plátanos y del cazabe. Acostumbraban a pintarse el cuerpo y se -horadaban las orejas y ternillas de la nariz. Distinguían los meses por -las lunas, y eran muy aficionados a la música y al canto. - -[Ilustración: Caribe (Guayanas).] - -Los caribes sólo consideraban hombres a los de su raza, y creían que -todos los demás debían ser reducidos a la servidumbre. Decían con -arrogancia: sólo nosotros somos gente (_Ana cariná rote_) y todas las -demás gentes son nuestros esclavos (_Amucon papororo itoto nantó_). -En cambio, los demás pueblos odiaban a los caribes. «Allá en lejanos -tiempos--tales son las palabras de los salivas--infestaba las regiones -del Orinoco horrible serpiente que todo lo destruía: hombres y cosas. -Bajó del cielo para matarla el hijo de Puru, y muerta la dejó sobre la -tierra. Grande fué el regocijo de todos los pueblos, regocijo que se -convirtió pronto en duelo. Pudrióse la serpiente, y de cada gusano que -en ella se formó salieron una hembra y un varón caribes.» Los achaguas -afirmaban que los caribes eran hijos de los tigres, y les llamaban por -esta razón _chavinavies_. Lo mismo después que antes de la conquista, -los caribes mostraron siempre feroces instintos. A la crueldad, -añadían la doblez y la perfidia. «Sentían las mujeres todas--escribe -Pi y Margall--que se les cayeran los pechos, y para evitarlo eran con -harta frecuencia madres sin entrañas. De ahí que provocaran, como las -de otros tantos pueblos, el aborto y sepultaran recién nacidos a sus -propios hijos, sobre todo si eran gemelos. Livianas, querían y buscaban -el placer: vanidosas, temían los efectos que produce, y almas sin -moralidad, ahogaban los más dulces sentimientos de la naturaleza»[166]. -Acerca de las bronchas de oro usadas por las hijas de los caciques para -levantar sus pechos, escribe Gonzalo Fernández de Oviedo, capítulo X -del sumario de la _Natural Historia de las Indias_ lo siguiente: «Las -mujeres principales a quienes se va cayendo las tetas, las levantan con -una barra de oro, de palmo y medio de luengo, y bien labrada. Pesan -algunas (las barras) más de doscientos castellanos. Están horadadas -en los cabos y por allí atados sendos cordones de algodón. El un cabo -va sobre el hombro y el otro debajo del sobaco, donde lo añudan en -ambas partes.» Por su parte los caciques solían viajar tendidos en -hamacas que llevaban en hombros los esclavos o criados. La mujer, -como inferior al hombre, según ellos, cuidaba del hogar, labraba los -campos y recogía las cosechas. Iba a la guerra para rematar a los -enemigos. En suma, los caribes eran valerosos, intrépidos, navegantes, -invasores, vengativos, crueles, amigos de su libertad y antropófagos. -Supone Washington Irving que no eran tan antropófagos como se les creía -y Humboldt dice que fueron quizá los menos antropófagos del Nuevo -Continente. - - [166] _Hist. general de América_, tomo y volumen I. pág. 697. - -Entre las tribus del Alto Orinoco y del Alto Amazonas citaremos -los _guahibos_ (de Casanare), los _otomacos_ (del río Meta) y los -_cashibos_ (del Aguaitía). Eran nómadas los _guahibos_; andaban de -una parte a otra, no parando en parte alguna más de dos noches. Aquí -cazaban, allí pescaban, en tanto que sus mujeres cavaban la tierra y -desenterraban raíces que les servían de alimento. Lo mismo cazaban y -devoraban a los tigres que a los venados. La guerra era para ellos la -ocupación principal. Los _otomacos_ era tribu numerosa y de no poca -importancia. Antes de rayar el alba conmovían el aire con tristes -alaridos. Se bañaban en seguida en el río o en el arroyo más próximo. -A la salida del Sol acudían a las puertas de su respectivo jefe, el -cual, según la época, les mandaba cazar jabalíes, coger tortugas o -pescar en canoa, como también desbrozar los campos o sembrarlos o segar -la cosecha. Como no todos los otomacos habían de estar diariamente -sujetos al trabajo, los ociosos iban al trinquete a jugar a la pelota. -Tanto los jugadores como los espectadores se dividían en dos bandos. -La destreza de los primeros era grande. También las mujeres tomaban -parte en el mencionado juego[167]. Sólo hacían una comida y ésta al -ponerse el sol; algunos se permitían durante las veinticuatro horas -comer algunas frutas y también algún puñado de arcilla, que digerían, -según algunos autores, gracias a la mucha grasa de tortuga o caimán que -tomaban, ya sola, ya con maíz y yuca. Después de la comida comenzaba -el baile, que duraba hasta media noche. Los varones, cogidos de las -manos, formaban un corro; otro las mujeres alrededor de los hombres; -y un tercero de los pequeños alrededor de las mujeres. El maestro o -director de la fiesta daba el tono, comenzando a la vez el canto y la -danza. Apenas dormían. Los vigorosos otomacos rechazaron siempre a los -caribes, con los cuales pelearon a menudo cuerpo a cuerpo. «Cuenta--se -decían a sí mismos--que si no eres valiente, comerte han los caribes.» -Eran monógamos. De ordinario, los mancebos se casaban con las viudas y -los viudos con las doncellas. Entregábanse a la embriaguez, como las -demás tribus bárbaras. Hicieron notables adelantos en la agricultura -y en la pesca. Ya se ha dicho que eran alfareros, añadiendo ahora que -sólo tenían esta industria y la fabricación de armas. Existía el -comercio, pues cambiaban sus artefactos con los de los pueblos vecinos. -Respecto a los _cashibos_, menos conocidos que los otomacos y guahibos, -tenemos pocas noticias. Sin embargo, puede afirmarse que eran más -bárbaros que los anteriores. - - [167] De este asunto nos ocuparemos con más extensión en el - capítulo XV. - -Pasando a estudiar las tribus de las mesetas de Bolivia, se presentan -a nuestra consideración y estudio los _chiquitos_, incluyendo en ellos -sus afines. El territorio donde habitaban estas tribus confinaba al -Norte con las tierras de Matto Grosso y las orillas del Iténes, al -Este por el Paraguay, al Sur por el Gran Chaco y al Oeste por las -orillas del Río Grande y las del Parapiti. «El gobierno y subdelegación -de chiquitos ocupa un espacioso terreno de doscientas leguas de -largo Norte Sur a la parte oriental de la provincia de Santa Cruz, -limitándose por el Oriente con el río Paraguay que lo divide de la -provincia de este nombre, y al Oeste por el Guapay o Grande que le -separa del de Santa Cruz. Los pueblos que ocupan este extenso país se -llaman de chiquitos, porque cuando la primera vez se llegaron a él los -españoles observaron que las puertas de las chozas de los indios eran -muy bajas, y no viendo a los naturales que se habían huído y escondido -en los bosques, los creyeron de reducida estatura y le dieron el -predicho nombre que conservan hasta el día...»[168]. A la llegada de -los españoles, ya no eran nómadas los chiquitos. Vivían a la sombra -del bosque o en la falda de la sierra donde habitaron sus antepasados. -Eran poco aficionados a la guerra; pero, si la hacían, se portaban -valerosamente. Por naturaleza eran dóciles, joviales, amigos de fiestas -y banquetes. Nada encontraban tan grato como beber su vino de maíz -con varios convidados. A sus huéspedes guardaban las atenciones más -delicadas. No eran rencorosos ni vengativos. Dicen algunos cronistas -que los chiquitos no profesaban religión alguna; creían, sin embargo, -en la otra vida. Cada tribu reconocía un caudillo, elegido generalmente -por los ancianos. Gustaban varones y hembras de las galas, adornándose -con esmeraldas y rubíes el cuello y piernas, con plumas la cabeza y la -cintura. Aborrecían a las hechiceras y creían en los sortilegios. Del -canto del ave, del aullido de la fiera, del ruido del viento, de la -espuma de los torrentes, etc., inferían los sucesos futuros. No creían -en Dios, aunque es posible que creyesen en el Diablo. Sólo tenían una -mujer, exceptuando los caciques que reunían hasta tres: tener más de -tres, era cosa rara. No descuidaban la agricultura y cuando recogían la -cosecha del maíz, marchaban a los bosques donde pasaban meses enteros -dedicados a la caza. Asegura D'Orbigny que la lengua de los chiquitos -era de las más perfectas y ricas de América. También en la provincia -boliviana de chiquitos vivían los _etilinas_. - - [168] _Arch. de la Direc. de Navegación y pesca marítima, - Perú, Chile y Buenos Aires_, tomo V, b 4.ª - -Pasamos a estudiar la región _pampeana_, cuyos límites son al Este el -Océano Atlántico y al Oeste la cordillera de los Andes. Comprende los -territorios del _Gran Chaco_, las Pampas, desde el río Salado al río -Negro, los desiertos de Patagonia y las soledades antárticas[169]. - - [169] Del Gran Chaco nos ocuparemos detenidamente en el tomo - III. - -Dáse el nombre de _Gran Chaco_, a la región que se extiende del río -Salado hacia el Norte, hasta los 18°, próximamente, de latitud Sur; -confina al Este con los ríos Paraguay y Panamá, y al Oeste por la -cordillera de los Andes. El Gran Chaco es un país de grandes llanuras y -espesos bosques, regado por tres grandes ríos (el Pilcomayo, el Salado -y el Vermejo), que lo dividen de Noroeste a Suroeste, en tres fajas -casi paralelas (Chaco Boreal, Central y Austral). Lo dulce de su clima, -la fertilidad de su suelo, la abundancia de caza de sus selvas y la -sabrosa pesca de sus ríos y lagos, hicieron agradable la vida de las -numerosas tribus indígenas que lo poblaron. Los _matacos_, situados -en las riberas del Vermejo, eran algo flojos, salvajes y refractarios -a toda civilización. Hoy, reducidos a corto número, prefieren la vida -nómada a la sedentaria. Los _lules_, que habitaban en las márgenes del -Salado y el Tabiriri, se encerraron en sus bosques cuando llegaron los -misioneros. A la numerosa familia de los _guaycurus_, pertenecían, -entre otras tribus, los _abipones_, los _tobas_, los _vilelas_ y -los _querandíes_. Prescindiendo de los _payaguás_ (río Paraguay), -tribus marineras, los indígenas del Chaco fueron excelentes ginetes. -Habiéndose propagado seguidamente el caballo en América, ellos, -caballeros en briosos corceles y armados con sus lanzas, se defendieron -un día y otro día del europeo. No salieron del estado de salvajes los -indios del _Gran Chaco_. Eran fetichistas y obedecían ciegamente a sus -magos y hechiceros. - -Hacia los 35° de latitud y al Sur del Gran Chaco, comienza la región -llamada de las _pampas_. Encantan aquellas llanuras tan extensas, -aquella riqueza de pastos y aquellos sitios tan pintorescos. Sólo la -familia lingüística _auca_ o _aucaniana_ encontramos en las pampas. A -dicha familia pertenecían los _pampas_, propiamente tales (_guarpes_, -_moluches_, etcétera) de la República Argentina, y también los -_araucanos_ o _mapuches_ del Sur de Chile. Refractarios los pampas a -toda cultura, ladrones y borrachos, servíales el caballo ya para ir -de una parte a otra, ya como elemento de guerra. Prestaban obediencia -a sus caciques, a sus hechiceros y brujos; de todas las tribus de -los pampas únicamente los _moluches_ o manzaneros (río Limay, etc.), -fueron sedentarios y agricultores. Conservaron su independencia y -ferocidad los pampas hasta últimos del siglo XIX. «Las últimas huestes -salvajes..., acosadas en sus propios aduares..., hanse visto obligadas -a clavar en tierra la tradicional lanza y presentarse sumisos al -gobierno», decía el General Winter (9 Febrero 1885), al comunicar al -gobierno argentino la sumisión del famoso cacique Saihueque. - -Los _indomables araucanos_, como los llamó Ercilla, ocupaban en la -centuria XVI la comarca llamada al presente _Araucania_ (Chile), -situada entre los Andes y el Océano. «Los araucanos del Norte de -Maule--escribe Reclus--se llamaban _picun-chen_; los del Centro eran -los _pehuenche_ o gente de la tierra de los _pehuen_, es decir, de -las araucarias, aventajados a los demás en número, y antepasados de -los araucanos de hoy; los _huilli-che_ moraban al Sur, ocupando el -resto de la parte continental de Chile; los _puel-che_ (de allende -las montañas). También en Chile había araucanos, a los que llamaban -_cunchos_ y _payos_, nombre que sus descendientes, después de -mezclada la raza con la de los españoles, han cambiado por el de -_chilotas_»[170]. Otras tribus situadas en el citado territorio de la -República no tuvieron la importancia de la de los araucanos. «El tipo -araucano, dice un escritor moderno, es el siguiente: estatura mediana y -miembros bien proporcionados; cabeza abultada; cara redonda con frente -estrecha y ojos pequeños, comúnmente negros; nariz corta y achatada; -boca grande con labios gruesos y dientes blancos; barba rala y escasa; -pómulos pronunciados y orejas regulares; y completando el conjunto, un -aire grave, sombrío y a veces desconfiado; pero que impone respeto. Su -color ha variado del mulato al blanco; pero ordinariamente es cobrizo». -Suave, armoniosa y flexible la lengua araucana, se habla al presente -por cerca de 100.000 individuos de raza indígena pura, que habitan en -Arauco. Adquirieron los _mapuches_ o araucanos fama inmortal por sus -luchas con los conquistadores incásicos (Huayna Capac, Tupac-Yupanqui, -etc.), y después por sus épicas hazañas con los españoles. Vivían los -mapuches cerca de la orilla de los ríos y arroyos, en chozas (_rucas_) -de madera o paja, formando aldeas (_lov_). Cultivaban las mujeres la -tierra, y de ella cogían, entre otras cosas, maíz y patatas, fabricaban -ollas, hacían cestos y tejían mantas, en tanto que sus maridos, hijos y -hermanos cazaban, pescaban o se preparaban para la guerra. Lo mismo en -la paz que en la guerra tenían los araucanos sus jefes, cuya autoridad -estaba limitada por el Consejo. Además, eran consultados con harta -frecuencia los brujos y los curanderos. Creían un deber religioso -sacrificar hombres y animales a los manes u a otros espíritus. Tenían -mucha afición a toda clase de fiestas y de juegos, como también se -hallaban dominados por la embriaguez y otros repugnantes vicios. - - [170] Nueva Geografía Universal, tomo III. _América del Sur_, - págs. 688 y 689. - -En lo militar habían hecho sus mayores adelantos. Maravilla lo bien -que escogían el sitio para sus combates, la facilidad con que abrían -fosos, levantaban muros y trincheras. Estaban sujetos a rigurosa -disciplina y rivalizaban en bravura porque sólo a fuerza de valor se -ganaban los altos puestos. Marchaban al son de atabales y trompetas, -llevando delante exploradores y detrás sus mujeres e hijos. Aunque los -araucanos hacían la guerra con crueldad, no sacrificaban al prisionero, -contentándose sólo con reducirlo a cautiverio y canjeándole después. -Desde niños se acostumbraban a la vida de los campamentos, teniendo -a gala arrostrar las privaciones y las fatigas. Luchaban por ser los -primeros en llegar a la cima de escarpado monte o en bajar hasta el -fondo de pedregoso valle. Procuraban, pues, no sólo ser sufridos, sino -ágiles. A la guerra iban al son de atabales y trompetas; llevaban -banderas en las que se veía una estrella. - -En religión, Ercilla supone que eran ateos; lo cierto es que no -rendían a Dios culto alguno. No se encontraron en el país ni templos -ni ídolos; jamás se les vió hacer sacrificios al Creador del Universo. -Representaban al diablo, a quien daban diversas formas y nombres: -llamaban _Pillan_ al autor del rayo; _Epuhamun_, al espíritu del mal -que consultaban antes de dar una batalla; _Huecuvu_ estaba considerado -como la causa de las enfermedades y la muerte, e _Ivunche_ era un -oráculo, por cuya boca hablaba el mismo diablo. Aun para el diablo -las ofrendas eran pocas y sin importancia. Creían en la inmortalidad -del alma y hablaban de un diluvio universal. Estaban atrasadísimos -en las ciencias, letras, artes e industria. Orgullosos, consideraban -inferiores a los demás hombres; ni aun reconocieron superioridad en los -europeos, a los cuales combatieron hasta conseguir su independencia. - -En las costas patagónicas del Océano Pacífico vivían las tribus de -los _chonos_ o _concones_, enemigos mortales de sus vecinos los -_huiliches_, y en las inmediaciones del Estrecho de Magallanes -estaban los _patagones_, _chonek_ o _inaken_ (hombres) célebres por -su alta estatura (1,73 metros a 1,83). Se alimentaban principalmente -de mariscos y de la grasa que sacaban de los lobos marinos y de las -toninas. Fabricaban canoas. Andaban desnudos o cubiertos con pieles no -curtidas. Respetaban a sus magos. Tenían una lengua áspera. Preferían -perder la vida a vivir en la servidumbre. En esto se parecían a los -araucanos, de quienes sólo les separaban los Andes. Como todos los -pueblos salvajes, tenían verdadera pasión por la guerra. Más crueles -que los araucanos, no dejaban con vida a sus prisioneros. Cuando no se -ocupaban de la guerra se dedicaban a la caza. Llama la atención que -si bien el patagón poseía dilatadas costas, no sabía construir ni una -canoa ni una balsa. - -Haremos del mismo modo notar que el patagón era poco dado a la -embriaguez, hecho verdaderamente singular, pues apenas había pueblo -bárbaro que no hubiese encontrado en el fruto o en las raíces de algún -árbol medio de procurarse bebidas más o menos alcohólicas. - -Creían los patagones en una divinidad, origen a la vez del bien y del -mal. No rendían a esa divinidad culto alguno. Como los araucanos, -carecían de templos y de ídolos. Eran supersticiosos y sacaban agüeros -del ave que cruzaba el espacio, del agua que corría, del viento que -soplaba y del humo que salía por el techo de su toldo. Por lo que -atañe a su cultura, los patagones se hallaban más atrasados que los -araucanos. Todas las tribus que habitaban en las inhospitalarias costas -de la Tierra del Fuego tenían los mismos caracteres y costumbres que -los patagones. - -Terminaremos este capítulo dando a conocer la civilización _calchaqui_, -anterior a la incásica y propia de la Argentina. Vivían los calchaquíes -en los territorios actuales de Catamarca, Tucumán y Salta. Supieron -tejer finas telas y fabricaban bonitas cerámicas. Construyeron murallas -de piedra e hicieron casas cómodas y bien acondicionadas. Adornábanse -con plumas de diferentes colores. Casi nada sabemos del estado social -de las tribus calchaquíes. Por último, aceptaron a mediados de centuria -XV la dominación incásica, resistiendo después valerosamente a los -españoles hasta que trasladados los últimos restos de las mencionadas -tribus al actual _Quilmes_ (1670), allí se extinguieron poco a poco. - - - - -CAPÍTULO V - - AMÉRICA MERIDIONAL (_Continuación_).--REGIÓN COLOMBIANA: TRIBUS - DEL ISTMO: LOS CUNAS Y OTRAS.--TRIBUS CHIBCHAS O MUISCAS: REYES - DE TUNJA Y DE BOGOTÁ: CONSIDERACIONES SOBRE LOS CHIBCHAS.--TRIBUS - DE LA PROVINCIA DE CHIRIQUI.--LOS PANCHES Y OTRAS TRIBUS.--REGIÓN - PERUANA: TRIBUS PRINCIPALES.--EL PERÚ ANTES DEL IMPERIO DE - LOS INCAS: OBSCURIDAD DE ESTOS TIEMPOS.--LOS INCAS ¿SON - INDÍGENAS?--MANCO CAPAC Y MAMA OCLLO.--MANCO CAPAC ES PROCLAMADO - INCA: SU POLÍTICA.--ZINCHI LLOCA: SU GOBIERNO.--LLOCE YUPANQUI: SU - CARÁCTER MILITAR.--MAYTA CAPAC: SU PASIÓN POR LA GUERRA.--CAPAC - YUPANQUI: SUS CONQUISTAS.--INCA YOCCA: SUS VICTORIAS.--YAHUAR - HUACAC: SU COBARDÍA.--HUIRACOCHA: SUS TRIUNFOS.--URCO: SU - DESTRONAMIENTO.--TITU-MANCO-CAPAC: SU CULTURA.--YUPANQUI: - SUS GUERRAS: CONCILIO EN EL CUZCO.--TUPAC YUPANQUI: SU PODER - MILITAR.--HUAYNA CAPAC: SU CRUELDAD.--HUASCAR Y ATAHUALPA: - GUERRA CIVIL.--EL INCA.--LOS INCAS, CURACAS Y AMANTAS.--LOS - VIRREYES.--LOS GOBERNADORES.--EL EJÉRCITO.--LA RELIGIÓN.--LA - CULTURA.--LA POESÍA.--LAS COMEDIAS Y TRAGEDIAS.--LA MÚSICA Y EL - BAILE.--LA LENGUA.--LA INDUSTRIA.--VÍAS DE COMUNICACIÓN: CAMINOS Y - CORREOS.--PUENTES.--ACUEDUCTOS.--LAS COLONIAS.--COLONIAS MILITARES. - - -Las tribus de la América del Sur (sección del Pacífico) forman dos -regiones, como se dijo en el capítulo IV de este tomo, que son la -_Colombiana_ y la _Peruana_. Dividiremos la Colombiana en tres grupos -geográficos: 1.º, Tribus _del Istmo y costas adyacentes_; 2.º, Tribus -_Chibchas_; 3.º, Tribus _Sud-Colombianas y Ecuatorianas_. Entre el mar -de las Antillas y el Océano Pacífico se hallaban establecidas en la -época del descubrimiento varias tribus más o menos importantes, las -cuales tenían lenguas que pertenecían a diversas familias. Citaremos -como las principales tribus, la de los _cunas_ (del Panamá), la de -los _dorasques_ (inmediaciones del Chiriqui), la de los _onotos_ o -_señores de la laguna_, y la de los _merigotes_ o _timotes_ (distritos -de Mérida y del lago Valencia). Todas las citadas tribus--según los -objetos encontrados en las tumbas de sus individuos--no salieron de la -barbarie. - -Extendíanse los _chibchas_, _muiscas_ o _muicas_ desde el istmo de -Panamá hasta Costa Rica y Colombia, y tanto la lengua chibcha como sus -dialectos, se hablaban durante la centuria XVI en el reino de Nueva -Granada (hoy Colombia). Se halla Colombia entre el Atlántico al Norte -y el Pacífico al Este, siendo muy corta la distancia que separa a -los dos mares por algunos sitios. Existía allí despótica y electiva -monarquía: el _zipa_ (Rey) y los _azaques_ (nobles) gozaban de grandes -privilegios. Considerábase como sagrada la persona del Rey, el cual -vivía en suntuosos palacios, lo mismo que los soberanos de México y del -Perú. - -Había dos Reyes, que residían, uno en Tunja, y el otro en Bogotá. -Desconocemos los comienzos del reino de Tunja; sabemos, sí, que se -formó posteriormente el reino de Bogotá. Por mucho tiempo, ya en paz, -ya en guerra, los monarcas de Bogotá debieron estar bajo el poder de -los de Tunja. ¿Cuándo se separaron y lograron su independencia? No lo -sabemos. En lo espiritual dirigía a los Reyes de Tunja y de Bogotá el -gran pontífice de Iraca o Sogundomuxo, que habitaba cerca de Suamoz -(hoy Sogamoso), cuyo templo fué, tiempo adelante, incendiado por los -españoles. - -Acerca del origen de ambos poderes, el de los reyes, a quienes -heredaban, no sus hijos, sino los hijos de sus hermanas, y el del -Pontificado de Sogamoso, que era electivo, veamos lo que refiere la -tradición. «Allá en apartados siglos--se decía--cuando no alumbraba -aún la Luna la tierra, vino a estas regiones un extranjero llamado por -unos _Bochica_, por otros _Zuhé_ y por algunos _Nemquetheba_. Llevaba -prendido el cabello, la barba hasta la cintura, los pies descalzos y el -cuerpo cubierto por un manto que por las puntas anudaba en el hombro. -Predicaba la virtud y condenaba el vicio, enseñaba la agricultura y las -artes, predecía los buenos y los malos tiempos y era el oráculo de la -comarca. Llegó también por aquel tiempo una mujer de singular hermosura -que, unos llamaban _Huythaca_, otros _Chia_ y algunos _Yubecayguaya_. -Enseñaba doctrinas opuestas a las de Bochica, halagaba los instintos -sensuales y llevaba tras sí las gentes; era mágica y de perversas -intenciones. Un día hizo crecer el río Funzha hasta hacerlo salir -de madre, e inundó la llanura de Bogotá, obligando a los habitantes -a recogerse en las cumbres de los vecinos montes. Afortunadamente, -Bochica acudió a remediar el daño. Fué a Bogotá, golpeó con su báculo -en una de las montañas del Mediodía, abrió paso a las aguas dando -nacimiento al salto de Tequendama y dejó seco el valle. No pudiendo -sufrir por más tiempo las maldades de Huythaca, la transformó en Luna y -la envió al cielo a que fuese mujer del Sol y alumbrase de noche. - -Bochica entonces arraigó en los muiscas sus ideas religiosas: la -existencia de un Ser Supremo, la inmortalidad del alma, el juicio final -y la resurrección de la carne. Concluída su predicación, se retiró a -_Iraca_, hoy Sogamoso, viviendo dos mil años. A su muerte fundó el -pontificado, instituyendo también al señor de la tierra y fijando la -manera de elegir a sus sucesores. - -Andando el tiempo, un sucesor de Bochica quiso poner fin a las -continuas guerras que se hacían los caciques. Los reunió a todos, les -hizo ver las ventajas de la paz y los indujo a nombrar un Rey a quien -todos obedeciesen. Recayó la elección en _Hunzahúa_, a quien dieron -desde luego el título de _Zaque_; y de aquí el origen del reino de -Tunja, que abrazó toda Cundinimarca.» Bochica y Huythaca son, pues, la -personificación del bien y del mal, de la virtud y del vicio, de Dios y -del Demonio. Son, además, signos cosmogónicos: él es el representante -del Sol, el día, el calor que seca la inundada tierra; y ella es la -representación de la Luna, la noche, la que cubrió la meseta de Bogotá -con las aguas del Funzha. - -A Hunzahúa, que vivió muchos años, no sabemos quién sucedió, pues a -_Fomagata_ o _Thomagata_ se le considera muy posterior. Dícese que era -casi tan santo como Bochica. Sucedió a Fomagata su hermano _Tuzuhua_, y -se guarda silencio sobre los demás reyes de Tunja hasta Michua. - -Respecto a los Reyes de Bogotá, si damos crédito a las tradiciones, -el primero fué Saguanmachica, que no subió al trono hasta el 1470, -veintidós años antes de la llegada de los españoles. Saguanmachica -tuvo mucho poder. Venció a todos los caciques vecinos, atreviéndose -luego a arrostrar las iras de Michua, Rey de Tunja. Cierto es, que los -de Bogotá llegaron a tener más fuerza que los de Tunja; pero a los -últimos favorecía lo áspero del terreno, la antigüedad de su origen -y el apoyo del gran sacerdote de Sogamoso. Llegaron a las manos en -Chocontá, siendo encarnizada la pelea, hasta el punto que los dos Reyes -perecieron después de derramar mucha sangre. - -_Quimuinchatecha_ sucedió a Michua y _Nemequene_ a Saguanmachica. -Aunque la victoria había sido de Saguanmachica, su sobrino Nemequene, -valeroso como ninguno, peleó con los caciques vecinos y también con -los lejanos, apoderándose de muchas tierras. El pontífice de Sogamoso, -que se llamaba _Nompanim_, más por miedo que por cariño, asistió a -Quimuinchatecha con 12.000 hombres. Quimuinchatecha reunió en Tunja -con la ayuda de Nompanim unos 60.000 hombres. En lo que hoy se llama -_Arroyo de las vueltas_, se dió la terrible batalla. Cuando los -bogotaes iban a cantar victoria, cayó Nemequene mortalmente herido, -cambiándose al punto la faz de las cosas. Quimuinchatecha, noticioso de -lo ocurrido, se dirigió con gran ímpetu sobre sus contrarios, logrando -señalado triunfo. _Thysquesuzha_, sobrino y heredero de Nemequene, -queriendo vengar la derrota anterior de los bogotaes, al frente de -70.000 hombres marchó contra Tunja, donde Quimuinchatecha se dispuso -a resistirle. El pontífice de Sogamoso, neutral a la sazón, predicó -la paz, que se hizo, mediante una buena cantidad de oro que el Rey de -Tunja entregó al de Bogotá. En esas treguas hallaron los españoles -a los muiscas. Los Reyes de Bogotá y Tunja no tuvieron fuerzas para -resistir a los conquistadores extranjeros. - -Entre los muiscas las leyes penales eran muy severas, y las civiles -apenas las conocemos. Sabemos que el matrimonio era una especie de -compra de la mujer por el marido. Cuidaban mucho de los enfermos y -respetaban exageradamente a los muertos, cuyas cenizas, si eran de -capitanes valientes, las llevaban a la guerra para animarse con su -vista y conseguir la victoria. Por lo demás, no se distinguían por su -arrojo y valentía. - -Para obtener del Cielo algún beneficio, o el fin de alguna calamidad, -celebraban grandes y suntuosas procesiones. En ellas--según las -crónicas--y como es natural, figuraba en primera línea el sacerdocio. -Los sacerdotes permanecían célibes, y de su castidad y prudencia -se hacen lenguas los cronistas. Los sacrificios humanos no eran -tan frecuentes como en México y en otros puntos. En honor de sus -dioses principales, que eran el Sol y la Luna, quemaban substancias -aromáticas. Veneraban a Bochica como hijo del Sol. Consideraban a los -ídolos que adoraban en sus santuarios como intercesores de los citados -brillantes astros. Las almas cuando salían de los cuerpos iban a -lejanas tierras, distinguiéndose las buenas de las malas, en que las -primeras hallaban allí descanso, y las malas, fatiga. - -Los muiscas, con ser tan cultos, no tuvieron escritura de ninguna -clase. En las ciencias tenían un sistema de numeración parecido al de -los aztecas; también un calendario. Pobre era su arquitectura y Herrera -dice que conocían la escultura y la pintura. La lengua chibcha murió -hace más de un siglo, conservándose únicamente en las gramáticas. -Había entre los chibchas artífices prácticos y hábiles en trabajar el -oro, con el cual fabricaban figurillas de hombres, collares, zarcillos -y otros adornos. Fueron buenos tejedores, como lo indicaban algunas -telas de algodón con dibujos de vivos colores. Fabricaban sus casas de -arcilla y madera, cubiertas con techos de forma cónica. Los muebles se -distinguían por su sencillez; pero los que se hallaban en los templos y -en los palacios de los reyes y sacerdotes eran lujosos y trabajados con -esmero. Hallábase muy adelantada la agricultura; cultivaban el maíz, -la patata y el cazabe. Los caminos eran excelentes, no careciendo -de importancia los puentes colgantes sobre los ríos y barrancos. -«Los muiscas usaban el oro en el comercio en concepto de moneda, -fundiéndolo para hacer unas ruedecitas con que pagaban las mercancías, -lo que apenas hay ejemplo que hiciera ninguna otra nación del Nuevo -Mundo»[171]. - - [171] Reclus, _Nueva Geografía Universal_.--_América del Sur_, - pág. 278. - -Las tribus de la provincia de _Chiriqui_ (costa del Pacífico), que -deben incluirse en la numerosa familia de los chibchas, pulimentaban -la piedra, eran buenos alfareros y trabajaban el oro, cobre y estaño, -haciendo con ellos aleaciones diversas. - -Los _panches_, _muzos_, _colimas_ y otras tribus, que ocupaban tierras -próximas a los chibchas y que acaso formaban parte de una misma familia -lingüística, si moraban en casas permanentes y tejían con fibras de -maguey mantas y esterillas, tenían fama--pues así lo dicen antiguos -cronistas--de «gente bestial y de mucha salvajía». - -Los panches eran, sin duda, los bárbaros más importantes en el reino -de Bogotá. Tenían sus viviendas en las ásperas montañas que miran al -río de la Magdalena, a unas nueve leguas de Santa Fe. Fama gozaban de -belicosos y de crueles con sus enemigos. Sacrificaban y comían a los -prisioneros. Eran apasionados por la guerra. Vivían de la caza y de la -pesca, abundante la primera en los montes y la última en los ríos. Muy -aficionados a la bebida, hacían vino del maíz, de la yuca, de la batata -y de la piña. También se entregaban locamente al baile. Es posible que -no conocieran forma alguna de gobierno; pero en religión parece ser -que adoraban a la Luna, pues el Sol les abrasaba y no le creían digno -de culto. Iban desnudos, si bien se colocaban zarcillos en narices y -orejas, se teñían de negro los dientes y de otros colores los brazos -y piernas; los que se habían distinguido por sus hechos de armas, se -taladraban el labio y adornaban sus sienes de brillantes plumas. Añaden -los cronistas que los panches midieron frecuentemente sus armas con los -muiscas y algunas veces con ventajas. Dicen también--y esto no deja de -llamar la atención--que no casaban con mujer de su pueblo, y mataban -mientras no tuviesen hijo varón a cuantas hembras les nacían[172]. - - [172] Véase Pi y Margall, _Historia general de América_, tom. - I, vol. I, pág. 293. - -Los muzos y los colimas estaban situados entre el Sogamoso y el -Magdalena. Propiamente hablando, no tenían dioses, si bien llamaban -padre al Sol y madre a la Luna; pero ni al astro del día ni al de -la noche tributaron culto ni erigieron adoratorios. No creyeron en -la inmortalidad del alma y recurrían con frecuencia al suicidio. No -conocían gobierno de ninguna clase, como tampoco leyes. Colimas y -muzos eran polígamos. Mostraron su valor y arrojo, ya peleando con las -tribus vecinas, ya en lucha luego con los españoles. Se cree que fueron -antropófagos. Si alguna de las mujeres de los colimas o muzos caía en -adulterio, el marido se suicidaba o manifestaba su cólera rompiendo el -ajuar de la casa. Si acontecía lo primero, la adúltera había de ayunar -tres días, bebiendo sólo algún vaso de chicha; además, en el citado -tiempo tenía que sostener en sus rodillas el cadáver de su marido. -Después se retiraba a lo más oculto de un cerro o valle, sembraba maíz -y allí vivía entregada a sus remordimientos, hasta que parientes de -ella y del difunto iban a recogerla. Cuando el marido únicamente rompía -las vasijas de la casa, debía huir al monte, levantar una choza y comer -lo que espontáneamente le daba la tierra, hasta que la mujer, repuesta -la vajilla, le buscaba y le hacía volver al hogar. En este caso, bien -puede asegurarse que el marido buscaba, no castigar el crimen, sino -consentirlo, cubriendo las apariencias. - -Las tribus indígenas que habitaban en los actuales Estados de Cauca, -Antioquía, Tolima, etc., no debían de carecer de alguna cultura, según -los restos que todavía se conservan. - -Los _guanucos_ o _coconucos_, que vivían en Popayán y en los valles -de la sierra, adoraban al Sol con no poco entusiasmo y fe ciega. Es -posible que desciendan de ellos los _moquxes_ o _guanabianos_, los -cuales vivían a la sazón en la vertiente occidental de la cordillera, -ocupados en sus faenas de agricultura. Los _andaquis_ se asentaban en -la parte más escarpada de la cordillera oriental, hacia las fuentes -del río Fragua; créese que ellos fueron los constructores de edificios -ciclópeos y de templos subterráneos. - -Los _cañaris_ y otras muchas tribus que habitaban los territorios que -rodean el golfo de Guayaquil y que debieron ser subyugados por los -_incas_ (siglo XV), no carecían de regular cultura, como puede verse en -sus delicados trabajos de oro y en sus hachas de cobre. - -Consideremos el territorio peruano. Las ruinas monumentales -existentes en la región del lago Titicaca--muy especialmente las de -Tiahuanaco--indican su carácter megalítico. Creemos que el inmenso -cuadro de grandes piedras sin labrar, dividido en dos secciones -desiguales por una quinta hilera de pedruscos, que se halla en -Tiahuanaco, al pie de la colina o terraplén de Acapana, era recinto -sagrado. Los citados monumentos megalíticos eran raros en América. -En la región comprendida en la parte Sur de lo que es a la sazón -departamento de La Paz, principalmente en la sección que limita con el -lago Titicaca, se encuentra el país conocido con el nombre de _aymará_, -tal vez cuna de la raza de dicho nombre, cuya gente está considerada -como los autores de las obras más colosales de la antigua arquitectura -del continente sudamericano. - -Dícese que las regiones que ahora componen el territorio boliviano -fueron ocupadas por razas prehistóricas, llegando a pensar algunos -escritores que Bolivia fué el verdadero lugar del nacimiento de la -especie humana, pues no pocos etnólogos (como ya se dijo) sostienen que -la emigración no se realizó del Asia a América, sino de América a Asia, -opinión aceptada desde la expedición organizada por Morris K. Fessup, -Presidente del Museo Americano de Historia Natural. - -Tiene exacto parecido la mitología de aymará con la de Oriente. En el -principio del mundo el dios Khunu (palabra que significa _nieve_), -Creador de todas las cosas, para castigar los vicios de la Humanidad -mandó una gran sequía, convirtiendo las regiones fértiles en desiertos. -Pachacamac, el Espíritu Supremo del Universo, compadecido y bueno, -dió a la Humanidad nueva vida. Por segunda vez se enojó Khunu y -mandó un diluvio y tinieblas sobre la tierra. Las pocas personas que -se salvaron imploraron al Cielo, apareciendo entonces el gran dios -Viracocha, nombre que significa _espuma de mar_, sobre las aguas del -lago Titicaca. Viracocha creó el Sol, la Luna y las estrellas; y -Tiahuanaco--según el profesor Max Uhle--fué edificado como un templo a -la citada deidad. - -No pocos escritores consideran a los _collas_, _umasuyas_, _yungas_ y -otras tribus como ramas del tronco aymará; pero sí puede asegurarse -que todas esas tribus fueron nativas de Bolivia. Perteneciesen o no -los collas o charcas al mismo tronco de los aymarás, y de origen -mongólico o no los primeros, es lo cierto que cuando aparecieron los -incas, ya los collasuyos se entregaban a destructoras guerras y luchas -fratricidas. «Es muy presumible--escribe el historiador D. José María -Camacho--que para haber alcanzado los aymarás el grado de prosperidad -que revelan sus monumentos, así como para haber llegado al estado de -decadencia en que fueron encontrados por los _quichuas_, hubiesen -experimentado en una larga sucesión de siglos, grandes acontecimientos -sociales y las irrupciones devastadoras de otros pueblos.» Ignoramos -las semejanzas y diferencias entre las religiones de los aymarás y -quichuas, ni cuándo aparecieron unos y otros. Parece cosa cierta que -ambas razas han sido rivales desde tiempo inmemorial; pero llegaron a -sobreponerse los segundos a los primeros. También llama la atención -que mientras los aymarás aparecen siempre confinados a la meseta -del Titicaca, los quichuas se extiendan por los departamentos de -Cochabamba, Chuquisaca, Potosí y Oruro. La aparición del primer -Inca--según el poético y legendario relato del historiador inca -Garcilaso de la Vega--fué del siguiente modo. Dice en sus _Comentarios -Reales_ que el Sol, dios que vivifica el Universo, deseando redimir al -género humano, envió del Cielo a sus hijos Manco Capac y Mama Ocllo, -los cuales aparecieron en la isla de Inti-karka, después del gran -diluvio, inundación con que el dios Khunu castigó a la Humanidad. - -Hállase probado que en los accidentados territorios del Perú vivieron -tribus populosas que supieron formar pueblos, levantar templos, -cultivar las tierras, ejercer la industria, llegando a un grado de -cultura material digno de todo encomio. Creemos poder afirmar, sin -género de duda, que las tribus de la costa peruana y las de los valles -interandinos, desde Quito y la línea ecuatorial hasta el desierto de -Acama, pertenecían a las familias lingüísticas aymará, quechua, yunca o -mochica, puquina y atacameña. - -[Ilustración: Indio peruano. (Región de los bosques).] - -Los _collas_, que ocupaban la meseta del Titicaca y valles inmediatos, -como también otras tribus establecidas en las vertientes y mesetas -occidentales de los Andes, cuencas del desaguadero y lago Aullaga, eran -fuertes, audaces y vivían en chozas cónicas de piedra cubiertas con la -paja de la _puna_. Las chozas agrupadas formaban pueblecillos. Daban -culto a los espíritus de la naturaleza (_animismo_) y a los mares. -Las ruinas de Tiahuanaco representan la arquitectura más poderosa del -continente americano. Aquellas estátuas colosales, aquellas fábricas -ciclópeas y aquellos enigmáticos relieves son hoy mismo la admiración -de los que las contemplan. Parece ser que todos los templos que hubo -en el país estuvieron consagrados a Viracocha, dios de los aymarás, -cuyo culto tuvo tanta importancia como el del Sol. Los collas cuidaban -de sus rebaños de alpacas y llamas, obteniendo lana para defender -sus cuerpos del intenso frío de los parajes altos; cogían patatas, -ocas, etc., en las tierras que estaban al abrigo de los collados, -pesca abundante en la laguna Titicaca, caza de patos y perdices en -las orillas de dicho lago, y de guanacos y vicuñas en las montañas. -Otras tribus, entre ellas las de los _Urus_, permanecían en el ángulo -Sudoeste del lago Titicaca y hablaban la lengua _paquina_. - -Los _yuncas_ (_yunca-cuna_, moradores de tierra caliente) habitaban -los valles de la costa del Pacífico desde el Callao a la serranía de -Amotape, hablaban la lengua _yunca_ o _mochica_ y predominaba entre -ellos el patriarcado. Hacían sus casas de columnas de adobe, tejían -telas de muchos colores y de complicada trama y eran excelentes -alfareros. Gozaron de justa fama los acueductos que construían para -regar sus campos, campos muy fértiles por el abono del _guano_, que -extraían de las islas. Navegaban en canoas hechas de cuero de lobo -marino y en balsas de madera con vela, timón y quilla. - -Los _chimus_, que dominaron desde Tumbez a Ancón y el valle de Huarcu -(Cañete), construyeron los palacios del _Gran Chimu_, de fábrica -análoga a la de sus magníficas necrópolis y de los depósitos y canales -de Chicama y de Nepeña. - -Los _huancas_ (valle de Jauja y sus cercanías), los _quechuas_ (la -zona del Apurimac hasta las Pampas), los _caras_ (entre el Cuzco y -lago Titicaca), los _quitos_ (alrededores de Quito) y otras tribus, -hablaban la lengua quechua o kechua. Aunque eran bárbaros, estaban -organizados perfectamente--si damos crédito a los cronistas--en -clases o linajes (ayllus), gobernados por jefes tribales (curacas) y -dedicados a la horticultura y pastoreo. Vivían los huancas en casas -parecidas a torreones cilíndricos de bastante altura y considerable -diámetro, dispuestas en hilera y unidas por estrechos pasadizos. Los -quechuas tuvieron más importancia y dieron nombre a la lengua general -del país. De los caras se cuenta que habían venido en balsas, hacía -unos doscientos años, no se sabe de qué lejanas tierras. A la sazón -obedecían los caras al valiente e intrépido Caran Scyri, quien, cuando -se creyó con fuerzas para disputar a los indígenas las comarcas que -a él le parecieron mejor, se dirigió al Norte y llegó hasta los -dominios del rey Quito. Comenzó la guerra, en la cual murió Quito. Los -sucesores de Caran Scyri, que según probables cálculos fueron quince, -sin contar a los incas, llevaron sus armas al Norte y se apoderaron -de extensos territorios. A la larga caras y puruaes formaron un -pueblo; pero no por la fuerza, sino a gusto de unos y otros. Los caras -adoraban únicamente al Sol y a la Luna, siendo de notar que miraban -con horror los sacrificios humanos e hicieron por desterrarlos. Como -veremos más adelante, ellos tenían el mismo alfabeto, el mismo sistema -de numeración, el mismo calendario, la misma religión, las mismas -actitudes para el cultivo de las ciencias y artes, y casi vestían el -mismo traje que los incas. ¿Tendrían los incas, como muchos pretenden, -el mismo origen que los caras? Es posible, y algunas señales lo indican -con bastante elocuencia. Más que los caras se hallaban civilizados los -quitos. Respecto a la industria, los quitos tallaban mejor que los -muiscas las esmeraldas: las hacían esféricas, cónicas, cilíndricas -y prismáticas. Labraban de oro collares, ajorcas, pendientes e -ídolos. Construían hachas de cobre. En la cerámica estaban todavía -más adelantados, y en los vasos, ya hechos de barro colorado, ya -negruzco, representaban ídolos, hombres, fieras, pájaros, reptiles -y peces. Tejían admirablemente el algodón y la lana. En las bellas -artes nada hicieron. Creemos que no levantaron puentes de piedra; pero -sí de madera, de bejuco y de cuerda. Conocieron los acueductos, ora -superficiales, ora subterráneos. Las fortalezas fueron muy toscas, como -fueron muy toscos sus palacios y sus templos. - -Poco sabemos de la historia de Tahuantinsuyo o Perú antes del -imperio de los incas, pues las noticias son obscuras, incompletas y -aun contradictorias. Ciertas señales indican la existencia remota -de centros de cultura, debidos tal vez a gente autóctona, siendo -de notar que a la decadencia o ruina de dichos centros comenzó la -civilización incásica. Para algunos escritores es cosa probada que -de los legendarios _piruas_, de los misteriosos _Hatun-Runa_ o gente -antigua, adoradores del _Con-Illá-Tici-Viracocha_, surgió el poderío -y engrandecimiento de los incas. No sería extraño--añaden--que los -primeros pobladores de Tahuantinsuyo tuvieran idea de un Ser Supremo, -creador de todo lo existente, y de un espíritu maligno o _Supay_, -como tampoco niegan que creyesen en la inmortalidad del alma y en la -resurrección del cuerpo. - -Dejando estas cuestiones para los que se ocupan solamente de la -historia particular del Perú, pasamos a tratar de los incas[173]. -Lo primero que se presenta a nuestro espíritu, es la pregunta que -copiamos a continuación. Los incas, ¿son indígenas o proceden del -Mogol? Sebastián Lorente y algunos más afirman lo primero[174]; Juan -Ranking y otros sostienen lo segundo. Puede, sí, asegurarse--y conviene -no olvidarlo--que los incas--_señores_--nunca creyeron haber tenido -el Asia por cuna. Diremos, para gloria de ellos, que supieron reunir -en vasta y poderosa nacionalidad tanto las cultas como las incultas -tribus, que se odiaban y hacían la guerra. Veamos lo que dice la -tradición, primera y casi única base de la historia de los incas, no -olvidando que muchos cronistas atribuyen un mismo hecho a distintos -incas, como también se da el caso que algunos hacen a Manco Capac autor -de instituciones que otros creen nacidas muy posteriormente. - - [173] Los historiadores suelen dividir la Historia del Perú en - las siguientes épocas: _Preincáica_, _Incáica_, _Conquista_, - _Virreinato_ e _Independencia_. - - [174] _Historia antigua del Perú_, libro III, capítulo II. - -En el siglo XIII apareció en el Perú un hombre verdaderamente superior, -llamado Manco Capac. Su reinado--con arreglo a las noticias más -exactas--comenzó el año 1221 y terminó el 1262. Tenía por mujer a su -hermana Mama Ocllo. Según Balboa, habían salido de Pacaritambo con tres -hermanos y tres hermanas[175]; opinan otros que salieron de una isla -del lago de Titicaca; pero lo que parece probado es que eran hijos -de un curaca o cacique de Pacaritambo. Se presentó Manco Capac y Mama -Ocllo, hermano y hermana, esposo y esposa, llevando un cetro en forma -de una barra de oro, el cual, al dar con él en el suelo de Cuzco, se -enterró, hecho que llevaba consigo que allí tendría asiento la capital -Inca. Dice Pedro Knamer, en su _Historia de Bolivia_, que Manco Capac -debió ser jefe o sacerdote aymará, de superior talento, que dejó su -país, en compañía de su hermana, huyendo de las guerras civiles. -Manco Capac se presentó diciendo que su padre el Sol le mandaba para -dirigir y educar a los hombres. Las gentes del Cuzco, comprendiendo que -los citados viajeros eran superiores a los habitantes del país, les -prestaron obediencia. Ellos fundaron la ciudad llamada _Cuzco_, «el -centro del Universo», y después otras varias poblaciones, bien que las -mayores no excedían entonces de 100 casas. Mientras que él enseñaba -a los hombres el culto del Sol, a edificar sus casas y a cultivar -la tierra, Mama Ocllo adiestraba a las mujeres en el hilado, en la -confección de vestidos y en otros ejercicios domésticos. - - [175] _Historia del Perú_, capítulo I, tomo XV de la Colección - de Ternaux-Compans. - -Tanta llegó a ser la influencia de Manco Capac, que consiguió ser -proclamado Inca, esto es, señor de la tierra o soberano del país. -También los descendientes de sangre real se llamaron incas. La mujer -legítima del Soberano o Rey, se denominó _Coya_, tomando el mismo -nombre las hijas del real matrimonio. A las concubinas que eran de la -familia real y, en general, a todas las mujeres de dicha familia, se -las conocía con el nombre de _Palla_; a las demás concubinas con el de -_Mamacuna_ o mujer que tiene obligación de hacer oficio de madre. No -deja de llamar la atención la industria del primer Inca para atraer a -la vida de la civilización a unas gentes tan rústicas y bárbaras. En el -Cuzco hizo construir magníficos edificios, sobresaliendo entre todos el -soberbio templo dedicado al Sol, el cual era visitado por multitud de -peregrinos que acudían de todo el Imperio. - -Estableció Manco Capac una _Monarquía despótica absoluta_. Heredaría -el trono el primogénito tenido en la _Coya_. El Emperador debía -casarse con una de sus hermanas, pues de este modo había seguridad -de que el príncipe heredero era de sangre real. Los hijos habidos en -las concubinas formaban la nobleza que componía la corte, y a quienes -daban el nombre de _Orejones_. Dividió la tierra en tres partes: la -del Rey, la de los sacerdotes y la del pueblo. Tuvo en cuenta al hacer -la última división el número de individuos que componían la familia, -la posición y las necesidades de cada uno. Los ganados los repartió -entre los sacerdotes y el pueblo. Organizó la sociedad bajo el punto de -vista político, religioso, administrativo y civil. Cuando Manco Capac -sintió cercana su muerte, llamó a su hijo primogénito Zinchi Lloca, y -le recomendó que no alterase el régimen del Gobierno que él dejaba -establecido. - -Zinchi Lloca (1262-1281) siguió los consejos de su padre. Casó con su -hermana Mama Cora, y de ella tuvo a Lloce Yupanqui. El nuevo Rey era -valiente y arrojado; pero no tuvo necesidad de lanzarse a la guerra, -logrando por la persuasión extender los límites de su Imperio. - -Lloce Yupanqui (1281-1300) al frente de un ejército, redujo a la -obediencia a diferentes tribus. Su imperio se extendía de Este a Oeste, -desde el Paucartampu a la sierra, y de Norte a Sur, desde el Cuzco al -fin del río Desaguadero. En la capital ya había templo para el Sol, -alcázares para los Emperadores y calzadas que después habían de unir -las cuatro estrellas de la monarquía. - -Mayta Capac (1300-1320), continuó la conquista de sus mayores, -apoderándose de varios territorios y venciendo a muchas tribus. Penetró -en Collasuyo, venció a sus habitantes, y tanto le impresionaron las -colosales ruinas del Tiahuanaco, que pensó hacer del citado lugar la -capital de su imperio. El Inca Garcilaso de la Vega le coloca entre -los monarcas más batalladores y afortunados; pero Balboa dice que no -emprendió guerra alguna[176], y Montesinos, añade, que nada notable se -conoce de su reinado[177]. - - [176] _Historia del Perú_, cap. II. - - [177] _Memorias Históricas del Perú_, cap. XIX. - -Capac Yupanqui (1320-1340), hijo mayor de Mayta y de Mama Cuca, hizo -matar a su hermano Putano Uman y a otros que intentaban destronarle. -En seguida se hizo dueño de toda la tierra de Yanahuara, situada al -Occidente del Cuzco; ganó también las comarcas de Cota-pampa, Cotanera -y Huemampallpa, habitadas por los quichuas; extendió su poder por las -costas del Pacífico, por las cordilleras de los Andes, por la provincia -de Charca y por el Norte. De Norte a Sur tenía ya el imperio unas 190 -leguas, y de Este a Oeste 70. - -Inca-Yocca (1340-1360), hijo de Capac y de Mama Curi-Illpay, siguió -las huellas de su padre, no siendo menos afortunado en las empresas. -Castigó duramente a los soberbios chancas, acompañándole también la -victoria en otras expediciones. Dió leyes importantes y protegió la -cultura. - -Yahuar Huacac (1360-1380) se entregó, según Balboa, a los placeres -sensuales[178]. Montesinos dice que fué prudente y pacífico, no -recurriendo a la fuerza ni aun para aplacar desórdenes y tumultos[179]. -Conforme con Montesinos está Garcilaso. El hecho más notable de -este reinado fué que los feroces chancas, después de matar a sus -gobernadores incas, cayeron sobre el Cuzco en número de 40.000. Yahuar -Huacac abandonó la capital y se retiró a la angostura de Muyna, cinco -leguas al Mediodía. Cuando lo supo su hijo primogénito Huiracocha, se -dirigió a su padre y delante de varios incas le dijo lo siguiente: -«¡Cómo! ¿Al solo anuncio de que se ha rebelado una pequeña parte del -imperio abandonáis el Cuzco? ¿Siendo hijo del Sol entregáis a los -bárbaros el templo para que lo pisen y a las vírgenes de vuestro padre -para que las violen? ¿Y todo por salvar la vida? No quiero la vida si -no la he de llevar con honra. Iré más allá del Cuzco, é interpondré mi -cuerpo entre los bárbaros y la ciudad sagrada.» - - [178] Capítulo II. - - [179] Capítulo XXII. - -Por este sólo hecho pasó la corona de Yahuar Huacac a Huiracocha. -Huiracocha (1380-1390) consiguió gran victoria peleando con los -chancas en una llanura al Norte de Cuzco. Cruel con los vencidos, como -escriben unos historiadores, o magnánimo con los prisioneros, como -refieren otros, lo cierto es que el triunfo del nuevo Rey fué de mucha -importancia. Por el Poniente Huiracocha llegó hasta la entrada de -Tucumán, y por el Norte sometió muchas tribus. - -Urco, sucesor de Huiracocha, se entregó a toda clase de vicios y fué -destronado por los grandes. - -Elegido Titu Manco Capac (que tomó el nombre de Pachacutec), hermano -del anterior, empleó tres años en dotar de buenas leyes el imperio y -otros tres en visitarlo y corregir los abusos. Prosiguió las conquistas -de su padre Huiracocha, no por sí mismo, sino valiéndose de su hermano -Capac Yupanqui. Ganó muchas tierras por medio de la guerra, aunque más -mediante la persuasión. En los últimos años de su reinado se ocupó -en asegurar sus conquistas, estableciendo en las comarcas recién -sometidas colonias, abriendo canales, convirtiendo en fructíferas las -tierras hasta entonces incultas, levantando suntuosos monumentos y -abriendo caminos. Excelente legislador, dió muchas leyes civiles y -penales. Suyas son las siguientes máximas: «La envidia es carcoma que -roe y consume las entrañas del envidioso. Envidiar y ser envidiado es -doble tormento. Mejor es que otros te envidien por bueno, que no los -envidies tú por malo. La embriaguez, la ira y la locura son hermanas: -no difieren sino en que aquéllas son voluntarias y mudables, y ésta -involuntaria y perpetua. Los adúlteros hurtan la honra y la paz de -sus semejantes: merecen igual pena que los ladrones. Al varón noble -y animoso se le conoce en la adversa suerte. La impaciencia es de -almas viles. El que no sepa gobernar su casa, menos sabrá gobernar -la República. Gran necedad es contar las estrellas cuando no se sabe -contar los nudos de los quipus.» Murió Pachacutec el año 1400. - -Yupanqui (1400-1439) fué conquistador[180]. Venció a los chunchus; -después a los fieros moxos, situados al otro lado de la rama oriental -de los Andes; en seguida la emprendió con los chiriguanas, que vivían -al Sudoeste de Chuquisaca; y, últimamente, dió una batalla a los -purumancas que duró tres días y dejó indecisa la victoria. Según -Balboa, así como Pachacutec dió a su pueblo la unidad de idioma, -Yupanqui reunió una especie de concilio en el Cuzco y, después de -largos debates, se convino en que el Sol merecía en primer término la -adoración de los hombres, puesto que a él se debían el verano y el -invierno, la noche y el día, la fecundidad de los campos y la madurez -de los frutos; en segundo lugar eran dignos de culto el trueno, la -tierra y las principales constelaciones, entre ellas la Cruz del Sud y -las Pléyades. Cuando todos estaban conformes en las dichas creencias, -Yupanqui hizo notar que no el Sol, sino el que le obliga a eterno -movimiento era el creador del mundo, acordando entonces todos llamar a -ese dios desconocido Ticci Huiracocha Pachacamac[181]. - - [180] Lorente y otros historiadores opinan que Pachacutec y - Yupanqui son los nombres de un mismo inca. - - [181] Balboa, cap. V. - -Tupac Yupanqui (1439-1480), a la cabeza de un ejército de 40.000 -soldados se dirigió al Norte, peleando con los huacrachucus, a quienes -desbarató completamente, obligándoles a pedir la paz. Al siguiente -año peleó con los chachapoyas, situados al Levante de Caxamarca, que -le opusieron tenaz resistencia. También sometió a los muyupampas y a -los cascayuncas. La emprendió tiempo adelante contra los habitantes -de Huancapampa (hoy Huancabamba), los cuales se rindieron y aceptaron -las condiciones impuestas por el Inca. Tocó el turno a Huanuco, cuyos -habitantes, como los de Huancapampa, se sometieron fácilmente. Todavía -continuó peleando y todavía continuó llevando la civilización por todo -el país. - -Huayna Capac (1480-1525), hijo del anterior, comenzó peleando contra -los caranguis, que fueron pasados a cuchillo, salvándose sólo los -niños. Dícese que la matanza fué tan grande, que llegó a enrojecer las -aguas de Yahuarcocha. Si Huayna Capac no extendió su imperio al Norte -hasta los límites que a la sazón separan la república del Ecuador de -la de Colombia, sí es cierto que ganó desde Chimo (hoy Trujillo) a -Puerto viejo. Sometió también a los chachapoyas, y con ellos se mostró -generoso. Tuvo dos hijos, Huascar, su primogénito, habido en su primera -mujer, llamada Rava Ocllo, y Atahualpa, que tuvo después de otra de sus -mujeres. Dispuso que a su fallecimiento se le arrancara el corazón y se -guardara dentro de un vaso de oro en el templo de Quito, que su cuerpo -embalsamado se llevara al Cuzco, y que Huascar se sentara en el trono -de los incas y Atahualpa en el de los antiguos scyris. - -Cuando Huayna Capac recorría y admiraba sus templos y palacios en el -sagrado lago, un rayo derribó uno de sus palacios y se sucedieron -unos terremotos después de otros; pero la noticia que sobrecogió a -todos de espanto, fué que en el Pacífico navegaban en casas de madera -hombres blancos y barbudos, cuya venida había anunciado el inca Ripac. -Inmediatamente Huayna Capac abandonó Collasuyo y se retiró a Quito, -buscando el consuelo de su favorita Pacha, madre de Atahualpa, su hijo -más querido. - -Huascar heredó el trono del Perú y Atahualpa el de Quito. Al poco -tiempo de morir Huayna Capac (1530), sus citados hijos comenzaron -desastrosa guerra. Huascar en Cuzco ambicionaba también el reino de -Quito, y Atahualpa a su vez no se contentaba con Quito, sino que quería -conquistar el Cuzco. Atahualpa organizó poderoso ejército bajo el mando -de su primogénito Hualpa Capac y de los generales Quizquiz, Calicuchina -y otros. Logró salir victorioso en varios combates, y se preparó a una -guerra cruel, cuando supo que su hermano Huascar salía del Cuzco al -frente de muchas tropas, habiendo jurado antes por el Sol y por todos -los dioses que había de cortar la cabeza al rey de Quito, la cual -convertiría en un vaso recamado de oro para sus festines. - -Contra Huascar se dirigieron los generales Quizquiz y Calicuchina. -La batalla fué sangrienta y duró todo un día. Prisionero Huascar, no -mereció compasión del vencedor, quien resolvió apoderarse de todo -el imperio y ceñir la borla de los incas. El Cuzco cayó en poder -de Atahualpa el año 1532. No negaremos que Atahualpa merecía el -calificativo de cruel; pero no le censuraremos por haber declarado -la guerra a su hermano. Si Huascar vencedor se había de apoderar del -reino de Quito, de esperar era que, vencedor Atahualpa, se apoderase -del imperio del Cuzco. Pero a la sazón los españoles, mandados por -Francisco Pizarro, habían llegado a Tumbez y procede que suspendamos -esta crónica de los incas, para tratar de las instituciones y cultura -del Perú. - -Como hemos podido observar, el Inca, Soberano o Rey, era a la vez -Pontífice y padre de los pueblos. Lograron con verdadera constancia -que todas las tribus tuviesen la misma religión, el culto del Sol, y -hablasen la misma lengua, la quechua. Consiguieron imponer las mismas -leyes, los mismos usos y costumbres a pueblos tan diferentes en su -origen y en sus inclinaciones. El Inca, según Velasco, podía tener -tres o cuatro mujeres legítimas, y según Garcilaso, solamente una. -Podía tener las concubinas que quisiera. Tanto el Inca como la Coya -eran objeto de veneración de parte del pueblo. Los nobles estaban -divididos en _incas, uracas_ y _amantas_. Los incas se diferenciaban -de los demás nobles porque llevaban engarzados en las orejas grandes -rodetes. Como estos rodetes hacían muy anchas las orejas, los españoles -designaron a los incas--como antes se dijo--con el nombre de _orejones_. - -Hallábase dividido el imperio en cuatro regiones, y al frente de -cada una había un virrey asistido de comisiones de guerra, justicia -y hacienda. Los cuatro virreyes formaban el Consejo de Estado del -Inca. La región se subdividía en provincias y estaba dirigida por -un gobernador o prefecto. La acción del gobernador se hallaba -frecuentemente limitada por la de los curacas. El ejército tenía -severa organización, como también la administración de justicia. Ya -se ha dicho que la religión del Imperio consistía en adorar al Sol: -Huiracocha era hijo del Sol; Catequil y Pachacamac permanecían en los -santuarios eclipsados ante aquel cuya luz y calor eran la fuente de -la vida. Consideraban al hombre formado de cuerpo y alma. Suponían -al alma inmortal y afirmaban que si en esta vida era buena, gozaría -luego de bienestar y reposo; si era mala sufriría eternamente dolores -y trabajos. Creían en la resurrección de los muertos. Más bien que -creyentes, eran supersticiosos. - -Acerca de su cultura diremos que la Filosofía estaba reducida a algunos -apólogos morales, la Jurisprudencia a un corto número de leyes, la -Medicina y la Cirugía a reglas y principios empíricos y las Matemáticas -apenas eran conocidas. En la poesía se distinguieron un poco. Cantaban -en verso sus amores, las hazañas de sus reyes y de sus héroes, y -componían en verso comedias y tragedias. Para los cantos de amor tenían -su música y entre aquéllos daremos a conocer los siguientes: «En las -solitarias pampas solíamos ver a los pájaros yendo a su nido. Lloraban -lastimeramente por sus compañeros. Así, al irte tú, lloraré yo, -amado mío.» Otro decía: «Mientras me dure la vida--seguiré tu sombra -errante--aunque a mi amor se oponga:--agua, fuego, tierra y aire.» - -Las comedias enaltecían las virtudes domésticas y las tragedias los -grandes hechos de la historia. Hasta nosotros sólo ha llegado una -tragedia intitulada _Ollanta_; pero afirma Markham que es posterior -a los incas, pudiéndose asegurar que la compuso el doctor Valdés, -cura de Sicuani, bien que aprovechando antiguos cantos. Sin embargo, -convienen los cronistas en que eran aficionados a las representaciones -dramáticas, las cuales tenían por objeto exponer doctrinas religiosas -o conmemorar triunfos guerreros. La música tenía cierto desarrollo, y -los instrumentos, además de la trompeta, eran el tambor, el _huancar_, -las sonajas y los cascabeles. Del mismo modo amaban con pasión el -baile. Acerca de la lengua, podemos dar como cosa cierta que la -_quichua_ era una de las mejores de América, la cual contaba entre sus -principales dialectos el de los _quitos_ y el de los _aymarás_. No -faltan escritores que consideren el aymará como lengua y la quichua -como dialecto. No descuidaron la agricultura y la ganadería. Supieron -aprovechar hasta los páramos, si no para la agricultura, para la -ganadería. Condujeron el agua por canales subterráneos de piedra, los -cuales llegaron a tener hasta 400 o 500 millas. «Entre estas obras las -había verdaderamente admirables, como que venían atravesando ríos, -rodeando montañas, perforando a veces las mismas peñas y salvando -abismos. Son indecibles el tiempo y el trabajo que debieron de costar -en tiempos donde se carecía, no ya tan sólo de los medios mecánicos de -que hoy se dispone, sino también de herramientas. Era aún más de notar -el sistema que para los riegos se había adoptado. No se distinguía -del que acá en España plantearon los árabes...»[182]. De la minería -hicieron poco caso. En las artes útiles se distinguieron como plateros, -tejedores y alfareros. Los metales que usaban eran el oro, plata y -cobre. - - [182] Pi y Margall, ob. cit., tomo I, volumen I, págs. 422 y - 423. - -Los caminos en el Perú, hechos casi lo mismo que en México, llamaron -profundamente la atención de los españoles, en particular el que corría -por la costa y el que iba por las mesetas y cumbres de los Andes. Cieza -dudaba de que el emperador Carlos V, sin embargo de sus grandes medios, -pudiera hacer en aquellos sitios otro tanto. En los lugares cenagosos, -parte de los caminos eran calzadas sostenidas por recios y fuertes -muros. El citado Cieza vió dos: una en el camino de Xaquixaguana al -Cuzco, y otra desde el Cuzco a Mohina. El camino principal partía del -Cuzco y llegaba a Quito, uniendo ambos reinos. Dice el ilustre Humboldt -lo siguiente: «El gran camino del Inca es una de aquellas obras más -útiles y más gigantescas que los hombres han podido ejecutar.» Este -camino, y otros de menos importancia, contribuyeron a la prosperidad -del Perú. Estableciéronse los correos, muy parecidos a los de los -nahuas mejicanos. Los puentes en el citado país eran generalmente de -bejuco o de maguey. Hemos dicho generalmente, porque los había de -cierta paja correosa y suave llamada _ichu_. Cuando los bejucos o las -pajas no eran tan largas como ancho el río, se levantaban dos pilares, -uno en cada orilla. Si damos crédito al historiador Garcilaso, el -primer puente de esta clase se construyó sobre el río Apurimac, en -tiempo de Mayta Capac. Tenía de longitud unos 200 pasos, y era tan -fuerte que, en tiempo de la conquista, lo pasaban sin apearse y sin -temor alguno los ginetes españoles. Encontrábanse--y así lo afirma -Velasco--puentes artificiales de piedra en el Perú, a los cuales se -daba el nombre de _rumichaca_. Nosotros creemos que tales puentes, sin -embargo de la respetable opinión de Velasco, debían ser naturales. Los -acueductos indicaban del mismo modo el adelanto de los peruanos. - -En relación con los medios de comunicación estaba la costumbre de -trasladar _colonias_ de una parte a otra del imperio, lo cual favorecía -el intercambio de productos. Los valles de Tacna y Moquegua, entre -otros territorios, se colonizaron con _mitimaes_ (_colonos_) de las -aldeas próximas al Cuzco. También se establecieron en las fronteras -colonias _militares_, lográndose con ello, además de otras cosas, dar -ocupación al sobrante de la población agrícola. Huelga decir que la -disciplina en lo militar era mucho más estrecha que en lo civil. - - - - -CAPÍTULO VI - - AMÉRICA CENTRAL: PRIMEROS HABITANTES DEL PAÍS.--LOS MAYAS.--LOS - QUICHÉS Y CAKCHIQUELES.--FUNDACIÓN DE LA MONARQUÍA QUICHÉ.--LUCHA - ENTRE LOS QUICHÉS Y CAKCHIQUELES: BATALLA DE QUANHTEMALAN.--LUCHA - ENTRE LOS CAKCHIQUELES Y OTROS PUEBLOS VECINOS.--ESTADO INTERIOR - DE GUATEMALA Y RELACIONES EXTERIORES.--PEDRO DE ALVARADO EN - EL PAÍS.--NOTICIA DEL SALVADOR, HONDURAS, NICARAGUA Y COSTA - RICA.--ESTADO SOCIAL DE LOS QUICHÉS.--CULTURA DE LOS HABITANTES - DE HONDURAS, NICARAGUA, PANAMÁ Y COSTA RICA.--LAS ANTILLAS, EN - PARTICULAR HAYTÍ Y CUBA: ARTES E INDUSTRIAS. - - -[Ilustración: Tipos mayas (actuales).] - -Antes de reseñar algunos hechos de las tribus que vivían en la América -Central y muy especialmente en el territorio de la actual Guatemala, -diremos que la familia de los mayas se dividía en mayas propiamente -dichos y en mayas-quichés. Según antiguas tradiciones, llegó a las -costas de Tabasco (México) donde hubo de desembarcar, un personaje -llamado _Votan_, quien fundó una ciudad denominada Nacham (ruinas -de Palenque), población luego muy importante y hoy departamento del -Estado de Chiapas (México). Cuando Votan efectuó su desembarco, el -territorio estaba poblado de tribus salvajes. Numerosas fueron las -tribus que habitaron desde el Istmo de Panamá hasta las orillas del río -Colombia en el Estado de Oregón (Estados Unidos), y desde las costas -del Océano Pacífico hasta el golfo de México. Han venido a mostrar -modernas investigaciones que así como los mayas ocupaban gran parte de -los actuales estados del Yucatán, Campeche y algo del de Chiapas, los -quichés y cakchiqueles se extendieron por el país donde al presente -se hallan las Repúblicas de Guatemala, Salvador, Honduras, Nicaragua, -Panamá y Costa Rica. Unas y otras tribus alcanzaron alguna cultura. - -Eran los mayas de color cobrizo, cráneo achatado, baja estatura y muy -fuertes. Vivían principalmente de sus cosechas de maíz; también de la -miel y de la cera de sus abejas. Gozaban fama de hábiles tejedores -y teñían admirablemente lo mismo sus vestiduras de algodón que sus -preciosas plamas. Refieren antiguos cronistas que con sus canoas -llegaron a la isla de Cuba y mantuvieron continuo tráfico con las -tribus meridionales de las costas del golfo. Cultivaban el cacao, el -maguey o aloe, el algodón, la pimienta, las judías y varios árboles -frutales. - -Los quichés, según _Popal-Vuch_[183], procedían de un lugar que se -llamaba Tulan-Zuiva. De este lugar, que tenía siete grutas o cuevas, -añade Sahagún, se extendieron por varios puntos, antes que los toltecas -y los pueblos que les acompañaban llegasen a Tulanzingo[184]. Es -de sospechar que los quichés eran uno de los pueblos citados y que -entraron en tierra de Guatemala antes de la fundación de Tula. Entre la -fundación de dicha ciudad y su destrucción tuvieron tiempo de realizar -los hechos que el Popal-Vuch les atribuye. - - [183] Véase el Prólogo de este tomo. - - [184] _Historia Universal de las cosas de Nueva-España_, - Prólogo y lib. X, cap. XXIII, párrafo 11. - -El fundador de la monarquía de los quichés debió ser Balan Quitzé, -al cual sucedió en el trono su hijo Qocabib. El tercer rey se llamó -Balan-Conaché, el cuarto, Cotuha Zttayub, y el quinto, Gucumatz-Cotuha. -En tiempo de Gucumatz estallaron graves discordias entre las -principales familias que tenían asiento en el territorio. El sexto -monarca debió ser Tepepal y el séptimo Caquicab. - -Entre los quichés y los cakchiqueles se originó tiempo adelante guerra -sangrienta. En ella llevaron la mejor parte los cakchiqueles, pues lo -mismo el pueblo que los Reyes eran arrojados y belicosos. La batalla -de _Quanhtemalan_ fué timbre de gloria para los cakchiqueles. «Desde -que la aurora--dice el cronista cakchiquel--comenzó a aparecer en el -horizonte y a iluminar las cumbres de las montañas, empezaron a oirse -los gritos de guerra; las banderas se desplegaron, resonaron los -tambores y caracoles, y en medio de este confuso estruendo, se vió -descender a los quichés, cuyas largas filas se movían con asombrosa -velocidad, bajando en todas direcciones de la montaña.» Llegaron a la -orilla del río que corría cerca de la ciudad, y ocuparon algunas casas -y se formaron en batalla, bajo el mando de los reyes Tepepul e Ixtayul. -«El encuentro--añade el mencionado cronista--fué terrible y espantoso. -Los gritos de guerra y el ruido de los instrumentos bélicos aturdían a -los combatientes, y los héroes de uno y otro ejército _hacían uso de -todos sus encantos_.» Fácilmente fueron vencidos los quichés, hasta -el punto que unos huyeron y otros murieron en el campo de batalla. -Entre los primeros se hallaban los reyes Tepepul e Iztayul y muchos -más, que fueron pasados al filo de la espada. «Tales fueron--así -termina el cronista--los hechos heróicos con que los reyes Oxlahuhtzi y -Cablahuh-Tihax, como también Roimox y Rokelbatzin hicieron para siempre -famosa la montaña de Iximché.» - -Desde la batalla de Quanhtemalan el poder de los quichés pasó a los -cakchiqueles, quienes orgullosos con su victoria, aspiraron a dominar -todo el territorio. Alarmados entonces los Estados vecinos, formaron -una liga para defender su independencia; mas fueron también vencidos -por los soberanos cakchiqueles. «Tal era la situación de estos países -en los últimos años del siglo XV y cuando ya Cristóbal Colón había -abordado a las playas del Nuevo Mundo»[185]. - - [185] Milla, _Hist. de la América Central_, tom. I, pág. XXII. - -En el interior del reino estalló, año de 1497, una insurrección. A -la cabeza de los tukuchés, de la misma familia de los cakchiqueles, -se puso Cay-Hunahpú, príncipe tan rico como ambicioso, quien se -propuso arrojar del trono a Oxlahuhtzi y Cablahuh-Tihax. Dióse un -combate, siendo vencidos los tukuchés, y Cay-Hunahpú pagó con la vida -sus instintos revolucionarios. Sin embargo, el fraccionamiento del -reino fué mayor cada día y la tribu de los zacatepequez consiguió -nombrar Rey a uno de los suyos, estableciendo la capital del reino en -Yampuk. Trece años después, esto es, el 1510, murió el rey cakchiquel -Oxlahuhtzi, y el 1511 el príncipe Cablahuh-Tihax, que gobernaba con -aquél; sucediéronles sus hijos Hunig y Lahuh-Noh. En el primer año -del reinado de éstos, vino numerosa embajada mejicana que mandó, -según unos autores, Moctezuma, y según otros, Ahuizotl, octavo rey de -México. Visitaron los embajadores a los reyes quichés, cakchiqueles y -algún otro; pero volvieron a su país sin haber adelantado nada. Es de -advertir que en el año 1512 Colón había realizado sus cuatro viajes, -la Isla Española estaba sometida, Puerto Rico y Cuba conquistadas, el -Golfo de Honduras y otras tierras exploradas por Yáñez Pinzón y Díaz -de Solís, Cartagena y países más lejanos habían sido reconocidos por -Ojeda, Enciso, Núñez de Balboa y otros expedicionarios. ¿La embajada -de Moctezuma tuvo por objeto la celebración de tratados para oponerse -a los españoles? No lo sabemos, aunque es posible. Discuten también -los historiadores modernos Fuentes, Juarros y Milla, si el reino de -Guatemala estuvo sujeto alguna vez al imperio mejicano. Niéganlo con -razones más o menos poderosas. - -Sin detenernos en asunto tan poco interesante, haremos notar que, -sin embargo de noticias o presentimientos acerca de llegada de los -españoles, quichés y cakchiqueles volvieron a pelear entre sí en el año -1513. Aunque la guerra fué favorable como antes a los cakchiqueles, -la naturaleza les castigaba mandándoles toda clase de calamidades: -langostas, incendios y pestes, de la que murieron Hunig y Lahuh-Noh, -sucediéndoles Belché-Qat y Cahí-Imox, quienes, al saber que los -extranjeros se habían apoderado de México, les pidieron auxilio, según -una carta de Cortés a Carlos V, fecha en México el 15 de Octubre de -1524[186]. Continuó la guerra civil en la América Central hasta que -llegó Pedro de Alvarado. - - [186] Véase Milla, Ob. cit. tomo I. pág. XXIX, nota. - -Respecto a los primeros pobladores establecidos en lo restante de la -América Central sólo hay vagas noticias y a veces contradictorias. Lo -mismo decimos de los habitantes de las islas de Haití, Puerto Rico, -Cuba, Jamaica, Lucayas y otras. Además de los mayas de Guatemala, el -país que al presente es la República del Salvador, estaba poblado -por los _chontales_ y por los _pipiles_, siendo su ciudad principal -Cuscatlán. Estuvo el Salvador unido a Guatemala durante los siglos -XVI, XVII y XVIII. Honduras estuvo habitada por los _chortises_, -pertenecientes a la familia de los mayas, y por los _lencas_ -(chontales). Cuando los nicaraguatecas fueron conquistados por los -españoles se hallaban divididos en cuatro grupos principales: los -_niquiranos_, que habitaban desde el golfo de Fonseca al de Nicoya; -los _chorotegas_, que vivían al Sur del lago de Managua y al Noroeste -del de Nicaragua; los _chontales_, que ocupaban las vertientes de la -cordillera central y se corrían a Honduras; y los _caribisis_, tal vez -aborígenes de aquella parte de América, bajaban desde el pie de la -citada cordillera hasta las playas del Atlántico. Fieros los indios -_chorotegas_, _cotos_ y _güetares_ de Costa Rica, vivían en contínuas -guerras. - -Pasamos a estudiar el estado social de las tribus que habitaban los -territorios de Guatemala y el Salvador, de Honduras, de Nicaragua, -Panamá, Costa Rica y Antillas, fijándonos particularmente en la de los -quichés. - -Acerca de la creación del Universo, la doctrina del _Popal-Vuch_ -de los quichés, tiene--según la opinión de algunos autores--mucha -analogía con la del _Génesis_ de los hebreos. También el _Tepan Atilan_ -de los cakchiqueles conviene substancialmente con el Popal-Vuch. -Adoraban los quichés a sus dioses y celebraban solemnes festividades, -no sin sacrificar seres humanos, que eran regularmente esclavos, -hechos en la guerra. Los dioses tenían santuarios, santuarios que -estaban servidos por sacerdotes y sacrificadores. Dícese con algún -fundamento que existía la confesión entre los quichés. La monarquía -quiché era hereditaria y la corte estaba formada de las familias -reales. La justicia se hallaba administrada por jueces y tribunales -pertenecientes a la aristocracia. Las leyes eran severas para los -criminales contra el Rey y la República. Los que atentaban contra el -Monarca sufrían la muerte; y los plebeyos o nobles que se pasaban -al enemigo o descubrían los secretos de la guerra, eran condenados -a muerte, y sus mujeres e hijos reducidos a la esclavitud, pasando -también al fisco sus bienes. Al ladrón de objetos sagrados, si éstos -eran de valía, se le condenaba a muerte; si tenían poco valor, se le -hacía esclavo. Los delitos contra la propiedad se castigaban con multas -y devolución de lo robado; aun al ladrón de oficio no se le ahorcaba, -si algún deudo suyo satisfacía el importe de la condena. De los delitos -contra la honestidad, se castigaba con la muerte la violencia consumada -y la frustrada nada más que con la servidumbre. El simple estupro no -llevaba consigo pena aflictiva, como no reclamasen por la mujer sus -padres o hermanos, en cuyo caso se declaraba esclavo al delincuente -y alguna vez se le condenaba a muerte. No consideraban delito la -prostitución. La mujer casada, mediando justo motivo, podía abandonar -la casa conyugal, quedando disuelto el matrimonio. Mujer y marido -en este caso tenían derecho a contraer con quien quisieran segundo -matrimonio. Era costumbre, muerto el marido, que la viuda casara con el -cuñado o con el más próximo deudo del marido. - -Después de ocuparse detenidamente Pi y Margall del idioma de los -quichés y del cual eran dialectos el cakchiquel y el tzutuhil, -de la literatura y en particular de un drama-baile de los que se -representaban en el patio de los templos o en la plaza pública, de la -arquitectura y de la numeración aritmética igual o parecida a la de los -mejicanos, escribe lo siguiente: «Algo más podría decir de los quichés; -pero muy aventuradamente. Harto a la ventura voy en mucho de lo que -escribo»[187]. - - [187] _Historia general de América_, tomo y cuaderno primeros, - pág. 257. - -Fijándonos en Honduras o Cerquín, que linda con tierras de Yucatán y -Guatemala, sus habitantes distaban mucho de tener la civilización de -los quichés y yucatecas. Los hombres iban ordinariamente desnudos; en -la guerra a veces usaban _maxtles_ y mantas. Las mujeres llevaban unos -pañuelos que les cubrían pecho y espalda; también unas enaguas que les -llegaba al tobillo. No se ataban el cabello; siempre le tenían suelto y -tendido. Comían todo género de animales, hasta los más inmundos; bebían -aguamiel en gran cantidad. En todo manifestaban su barbarie y vivían -en continua guerra. Peleaban a veces cubiertos con pieles de león y de -tigre. Adoraban el _Sol_, la _Luna_ y las _Estrellas_; rendían culto a -muchos ídolos. Los sacrificios eran frecuentes, los ayunos muchos, y en -sus grandes fiestas bailaban, al mismo tiempo que referían cantando -sus triunfos y derrotas. Consultaban a sus sacerdotes, no sólo en -materias religiosas, sino en asuntos belicosos. Sabemos que en la época -de la conquista, entre sus ídolos, tenían en mucha estima al gran Dios -y la gran Madre, tal vez personificación del Sol y de la Luna. Creían -en agoreros, en adivinos y en magos. Estaban reducidos sus templos -a unas casillas largas y estrechas: sus ídolos tenían espantable -rostro. Eran muy lujuriosos. Aunque se casaban solamente con una mujer -legítima, tenían además mancebas. Apenas cuidaban de sus mujeres y -de sus hijos; no hacían caso alguno de los enfermos. Sus ocupaciones -principales eran la caza y la pesca. Cazaban cercando primero y -quemando después grandes extensiones de monte: mataban a palos las -despavoridas reses. Pescaban atajando con rama y tierra los arroyos -y poniendo en la salida, siempre pequeña, zarzos de caña. Estaban -atrasadísimos en la industria y más en las bellas artes. Removían la -tierra con altas pértigas armadas de un garfio: apoyaban el brazo en la -parte superior del palo y la planta en la parte de abajo a donde iba -el garfio. Fabricaban mantas de cuatro hilos. Hacían el comercio de -plumas. Entre las tribus o gentes que se hallaban establecidos en el -país prevalecían los _chontales_. - -No dejaba de ser curiosa la vida de los habitantes de Honduras desde su -nacimiento hasta la muerte. Cuando las madres sentían los dolores del -parto, marchaban al campo y allí daban a luz. Al recién nacido se le -bañaba en el río más próximo y se le criaba con bollos de yuca. Antes -de cumplir el año les llevaban sus padres al templo, donde pasaban -una noche velados por sus parientes. De los sueños del que se dormía -sacaban el horóscopo. La única instrucción que recibían era la de las -armas. Los primogénitos, muertos sus padres, entraban de lleno en todo -el patrimonio; si eran señores, en el señorío. No partían en ningún -caso los bienes con sus hermanos. Cuando iban a casarse con mujer -legítima practicaban algunas ceremonias parecidas a las que se usaban -en México. Un anciano, llevando obsequios de mayor o menor valor, se -presentaba en la casa de la novia y la pedía. Si aceptaba la petición, -se celebraba un gran banquete y era recibida envuelta en una manta -de brillantes colores. Uno la conducía en hombros a casa del novio, -acompañada de deudos y amigos que cantaban y bailaban. De cuando en -cuando se paraba la comitiva y repetía sus cánticos y bailes. La novia -llevaba cubierto el rostro. Inmediatamente que llegaban a la casa -del novio, las amigas descubrían el rostro de la novia, y después de -bañarla en agua de flores, la encerraban en una habitación en tanto -que seguían las fiestas y diversiones. A los tres días pasaba a poder -del novio. Terminaba completamente el matrimonio luego que dormían -tres noches en la casa del novio y otras tres en la casa de la novia, -repitiéndose siempre la bulla y los banquetes. Como puede imaginarse, -semejantes bodas eran de la gente rica o noble; las de la plebe, si -pobres y humildes, venían a ser en el fondo lo mismo. Constituían los -casados--añade el citado historiador--hogar y tenían hacienda propia. -La hacienda a la verdad era bien pobre. Estaba generalmente reducida a -unas malas sementeras de maíz y unos cuadros de legumbres; a una azuela -para rozar y unos palos para arar la tierra; al metate en que molían el -grano, la artesa en que hacían el pan y las calabazas en que bebían; -a unos molinillos de mano y unas cestas forradas de cuero que servían -de cofres; a una cama de estera sobre cuatro estacas en que había por -almohada, ya un palo, ya una piedra. Con estos bienes y este ajuar -encontraron los españoles a los habitantes de aquella comarca[188]. - - [188] Ob. cit. pág. 281. - -Las tintas negras del cuadro casi se convierten en blancas si -pasamos de Honduras a Nicaragua. En Nicaragua se veían reflejos de -la civilización mejicana. Se hablaba por muchos moradores de aquella -tierra la lengua nahuatl y se tenía noticia del tiempo. Se escribían -libros cuyas hojas eran tiras de cuero de venado, en los cuales se -pintaban las heredades, los caminos, los montes, los ríos, los bosques -y las costas, anotándose también los ritos, las ceremonias, las leyes, -los trastornos de la naturaleza, los cambios y mudanzas de los pueblos. -Usaban la tinta, ya negra, ya roja. Doblábanse los libros de igual -manera que entre los aztecas. - -Había cierta semejanza lo mismo en los templos que en las creencias -religiosas de los nicaraguatecas y los mejicanos. Unos y otros creían -que los dioses gustaban de la sangre y del corazón de los prisioneros -de guerra, siendo de advertir que hasta los nombres de algunas -divinidades de Nicaragua eran mejicanos. Existían también semejanzas -entre los nicaraguatecas y los yucatecas. Ambos se sajaban el cuerpo -con cuchillos de pedernal y se echaban polvos de carbón en todo el -trayecto de la herida, teniendo para estas labores oficiales diestros y -entendidos. Unos y otros, al decir de Oviedo, usaban en la escritura, -no sólo de imágenes, sino de caracteres, y leían en sus libros como -nosotros en los nuestros. - -No vaya a creerse por todo lo dicho que los nicaraguatecas carecían -de fisonomía especial, de propias instituciones y costumbres. La -cultura estaba reducida, si cultura puede llamarse, a la que tenían los -pueblos que habitaban entre el Pacífico y los lagos, esto es, a los -_niquiranos_ y _chorotegas_. Chontales y caribises no eran tan bárbaros -como los que poblaban a Honduras. Los chorotegas, que se dividían -en _nagrandanos_ y _dirianes_, y los niquiranos en _orotinatecas_ -y _cholucatecas_, debieron tener cierto parentesco con las razas -pobladoras del Anahuac. Chorotegas y niquiranos iban vestidos, usando -hombres y mujeres pendientes en las orejas. Se distinguían por su -hermosura las mujeres de Nicoya. Diferenciábanse mucho físicamente -los hombres y las mujeres de Nicaragua. El hombre trabajaba en la -agricultura y en la industria, y era cazador y pescador; la mujer -vendía lo que el hombre ganaba. El hombre barría la casa y encendía -la lumbre; pero el comercio estaba reservado a la mujer. Guardaba el -hombre pocas consideraciones a su compañera; no le permitía ir al -templo, ni asistir a ningún acto religioso. Con harta frecuencia la -despreciaba y envilecía. Conducta semejante debió influir para que -la mujer se prostituyese, siendo considerable el número de rameras, -las cuales vendían sus gracias por diez almendras de cacao. Había -burdeles públicos y al lado de las rameras no faltaban los rufianes. -La poligamia se practicaba por los señores y por todos los ricos; la -monogamia existía para los pobres. La sodomía estaba tolerada por los -Gobiernos. - -Respecto al carácter de los Gobiernos, unos pueblos estaban regidos -monárquicamente o por señores o caciques; otros democráticamente o por -consejos de ancianos. Los primeros eran hereditarios, y los segundos -electivos. Donde gobernaban señores, había Asambleas (_monexicos_), -que deliberaban sobre todos los asuntos árduos del país. Estos árduos -asuntos, lo mismo en las monarquías que en las repúblicas, fueron -las guerras. Preparaba y dirigía la guerra un general que gozaba de -extraordinarias facultades, imponiéndose a veces a los caciques, a los -monexicos y a los consejos de ancianos. Pero el poder de los caciques -era en todo tiempo absoluto, y más que absoluto, tirano. - -Si de las bellas artes se trata, cabe suponer que la arquitectura no -careció de belleza. Algunas industrias, como el tejido de algodón y -la loza, estuvieron muy adelantadas. El comercio, tanto interior como -exterior, tuvo tanta o más importancia que la industria. En las plazas -tenían sus mercados, sirviéndoles el cacao de moneda. - -Consideremos la religión entre los nicaraguatecas. Parece ser que -hacían derivar todos los seres de _Tamagastad_ y de _Cipattoval_, varón -el primero y hembra la segunda, que habitaban en el Cielo. A ellos se -les invocaba en caso de guerra y en ellos tenían los nicaraguatecas -toda su confianza. Habían otros muchos dioses: _Quiateot_ era el Dios -de la lluvia, y _Mixcoa_ el de los mercaderes. Tenían igualmente dioses -para el amor, para la caza y la pesca, etc. Creía el nicaraguateco -que el bueno en la tierra, a su muerte, subía al cielo, y el malo, -por el contrario, descendía a un lugar profundo; el primero era -recibido por los dioses Tamagastad y Cipattoval, el segundo por -el dios _Miqtanteot_. Entre los nicaraguatecas existía también la -confesión y el confesor era un viejo célibe; los pecados consistían -en haber hablado mal de los dioses o en haber quebrantado las fiestas -religiosas. La penitencia consistía en deponer en los altares de los -dioses ofrendas, barrer o llevar leña al templo y otras de la misma -clase. Para todos los dioses había templos y oratorios, y en honor de -ellos celebraban los nicaraguatecos alegres y brillantes fiestas, como -también ofrecían sacrificios humanos, cuya carne comían sacerdotes y -caciques. Acerca del diluvio tenían ideas determinadas. Creían que todo -ser viviente había perecido. Después vinieron a la tierra Tamagastad y -Cipattoval y crearon todos los animales: hombres, pájaros y reptiles. -Nada quedó de las primitivas razas. El castigo fué terrible; pero -merecido. La humanidad, viciosa, pecadora y corrompida, había incurrido -en la ira de los dioses. - -Manifestaban singular atraso en algunas cosas. Apenas nacían sus -hijos, los padres deformaban la cabeza deprimiéndoles el hueso coronal -y abollándoles los parietales. La potestad de los padres sobre los -hijos era casi absoluta, pues, en caso de necesidad, hasta podían -venderlos como esclavos. Habremos de recordar el siguiente hecho: era -costumbre que la mujer durmiese la primera noche de su casamiento con -el sacerdote mayor. Por cierto, que con dicho sacerdote mayor confesaba -sus pecados, los cuales él sólo podía perdonarlos. - -Del siguiente modo describe y diseña Oviedo la morada del cacique de -Tecoatega, a quien visitó en Enero de 1528. Así podremos conocer la -vida de aquel cacique y de aquel pueblo. Dice el laborioso escritor en -su _Historia General y Natural de las Indias_, que vivía el gran señor -de Tecoaga en una gran plaza cuadrilonga rodeada de frondosos árboles. -Allí tenía casa, donde moraban sus mujeres y sus hijos; pórtico, donde -él pasaba las horas más calurosas del día acompañado de sus fieles -capitanes; lugar destinado a la fabricación del pan y hasta cementerio -para su familia. Allí, como señal de su poder y bravura, tenía puestas -en altas cañas las cabezas de los ciervos muertos por su mano. El -cacique estaba recostado de día en una cama a tres pies del suelo, alta -la cabeza, casi desnudas o mal cubiertas las carnes por una manta de -blanco algodón; sus capitanes se hallaban también sobre esteras que -cubrían el pavimento. Si llamaba el señor, se levantaba uno o varios -de los capitanes y ejecutaban las órdenes de aquél recibidas. Do noche -dichos jefes velaban el sueño del cacique y guardaban la plaza. - -Las casas eran grandes chozas terminadas en ángulo agudo, de cuyo -vértice bajaba el tejado hasta casi dar con los aleros en el suelo; -los pórticos consistían en tinglados sostenidos por troncos de árboles -y cubiertos con ramas, y las camas se componían de zarzos de gruesas -cañas, por colchón esteras y por almohada banquillos de madera. El -bambú, el bejuco, la madera y la paja, constituían los materiales de -esos edificios. - -Vagas y de segunda mano son las noticias que tenemos de los pueblos -que hoy constituyen las Repúblicas de Panamá y de Costa Rica. Dice -Torquemada que no había idólatras en los citados pueblos. Adoraban a -un solo Dios o _Chicuhna_, que moraba en el cielo. Chicuhna significa -principio de todas las cosas. A dicho Dios dirigían sus plegarias y -hacían sus sacrificios. Los europeos, cuando llegaron al país, no -encontraron imágenes de Chicuhna ni de otros dioses. Herrera, por el -contrario, sostiene que en Panamá rendían culto a una divinidad que -llamaban _Tabira_, y cuya imagen estaba hecha de oro. Algunos, no -todos, creían en la vida futura, y por esta razón enterraban con el -cadáver todo aquello que había sido más de su agrado durante la vida. -Los habitantes de Panamá, añade Herrera, tenían mucho parecido a los de -las islas de Santo Domingo y Cuba. Distinguíanse, en particular, como -pintores y entalladores. - -Por último, afirma Torquemada que del Darién a Nicaragua sólo existía -el gobierno monárquico, y al Rey heredaba el hermano, y a falta de -hermanos sucedían los sobrinos. Los sobrinos debían de ser, no por -línea de varón, sino de hembra. - -Pasando ya a otro asunto, habremos de notar que desde Panamá hasta -México, incluyendo también las islas de Santo Domingo y Cuba, se -parecían los habitantes en usos y costumbres; también tenían cierto -parecido o semejanza sus instituciones políticas y administrativas. - -Nada nuevo añadiremos al decir que las numerosas tribus que ocupaban -la mayor parte de las islas de Haití o Santo Domingo (Isla Española), -Cuba, Puerto Rico, Jamáica, las islas Lucayas y otras, diferían mucho -de los caribes, lo mismo física que moralmente. Si físicamente eran -de buena talla, de color más claro, de hermosas facciones, esbeltos -y bien formados, bajo el punto de vista moral se distinguían por su -dulzura, candidez y generosos sentimientos. Aunque se conoce poco de -la vida social de los habitantes de aquellas islas, se sabe que hasta -la veneración llevaban el respeto a sus caciques. Sobresalieron en -la industria agrícola, labraban la madera y trabajaban hábilmente el -barro. Hacían joyas de oro, estátuas, etc. Estaban muy atrasados en -las ciencias. Creían en la otra vida; adoraban el _Sol_, la _Luna_ -y otros dioses. Se permitía la poligamia y el repudio. No eran más -humanos con los enfermos que los patagones y los tapuyas. Tenían tanto -miedo a los caribes, que, cuando se les hablaba de ellos, se ponían -trémulos. Colón se los atraía sólo con decirles que había ido allí -para librarlos de enemigos tan fieros. Los caribes, como los tupíes, -se hallaban interpolados con otros muchos pueblos[189]. Caribes y -tupíes debían tener casi las mismas cualidades. «Iban--escribe Pi y -Margall--sin temor de isla en isla, y de las islas a Tierra Firme. -Hacían tan aventuradas expediciones con el sólo fin de asaltar pueblos -y procurarse cautivas. Bravos, no temían la lucha en campo abierto; -pero la evitaban siempre que podían, cayendo de noche sobre las plazas -objeto de su codicia o su venganza, tomándolas sigilosamente las -salidas, atacándolas de rebato, incendiándolas y para mayor confusión -aturdiéndolas con espantosos alaridos. Como los demás bárbaros, no -dejaban con vida sino a los niños y las mujeres; mataban y aun comían -a los adultos, y eran el terror de las gentes. Aterradas tenían a -todas las naciones de la cuenca del Orinoco, si se exceptúa la de los -cabres, aterradas las costas, aterradas las Antillas, y verdaderamente -aterrados tuvieron después a los mismos europeos»[190]. Untaban sus -flechas con veneno. Desde Pedro Mártir de Anglería, hasta el último de -los cronistas que, como testigos presenciales, escribieron, ora de las -Antillas, ora de Tierra Firme, los presentan comiéndose a sus enemigos -en repugnantes banquetes. - - [189] Recuérdese lo que se dijo de los tupíes y caribes en el - capítulo IV. - - [190] _Historia general de América_, tomo y volumen I, págs. - 695 y 696. - -Pondremos remate a nuestras consideraciones y por lo que a Cuba se -refiere, considerando que en estos últimos años (1909-1910). D. -Federico Rasco, coronel de la Guardia Rural, ha encontrado objetos -precolombinos en una cueva en Jauco, término de Bayamo (provincia -de Oriente), que tienen verdadero valor histórico. Consisten dichos -objetos en un dujo o asiento indio, de madera y de una sola pieza, con -dibujos en tallado, dos ídolos de piedra, tres hachas de piedra dorita -pulimentadas, varias figuras o mascarillas de arcilla endurecidas al -sol y que formaban parte de las vasijas de los indios, etc. Además, -se hallaron dos cráneos, uno de un hombre y otro de una mujer, y por -ciertas señales debieron ser de caribes. Indícanos el estudio de los -objetos citados que la civilización de los primeros habitantes de Cuba -no fué nula, pero inferior, bastante inferior a la del Yucatán, México -y América Central. - - - - -CAPÍTULO VII - - AMÉRICA SEPTENTRIONAL.--OBSCURIDAD DE LA HISTORIA DE MÉXICO EN - SUS PRIMEROS TIEMPOS.--LOS QUINAMETZIN.--LOS QUINAMÉS.--LOS - NAHUAS, XICALANCAS Y OLMECAS: SU ORIGEN.--LOS CHICHIMECAS Y - FUNDACIÓN DE SU IMPERIO.--LOS TOLTECAS: SU PEREGRINACIÓN; SU - ASIENTO EN TULA.--TRIBUS MENOS IMPORTANTES.--RELACIONES ENTRE - CHICHIMECAS Y TOLTECAS.--MONARQUÍA TOLTECA EN TULA.--LAS TRES - MONARQUÍAS: SUS REYES.--QUETZALCOATL: SU DOCTRINA.--TETACATLIPOCA - Y NAUHYOT.--XIUHTLATLZIN.--MATLACCOATL Y TLILCOATZIN.--HUEMAC - Y TOPILTZIN.--LOS CHICHIMECAS SE APODERAN DE TULA.--REYES - TOLTECAS DE TULA.--CULTURA DE LOS TOLTECAS.--LOS CHICHIMECAS: SU - SITUACIÓN: SU VIDA.--GOBIERNO DE XOLOTT.--EL FEUDALISMO.--GUERRAS - DE XOLOTT.--TRIBUS QUE INVADEN EL IMPERIO.--NOPALTZIN Y - HUETZIN.--EL REINO DE TEZCUCO.--LOS AZTECAS: SU PROCEDENCIA.--LAS - CASAS GRANDES DE GILA.--LOS AZTECAS ANTES DE ESTABLECERSE EN - MÉXICO Y EN TLATELOLCO.--QUINANTZIN Y TECHOTLALAZIM.--LAS - 75 PROVINCIAS.--IXTLILXOCHITL: GUERRA CIVIL.--RIVALIDAD - ENTRE TEZCUCO Y MÉXICO.--NETZAHUALCOYOTL.--LOS REINOS - CONFEDERADOS.--GUERRA CIVIL.--LOS ESPAÑOLES EN TABASCO.--MOCTEZUMA - II: SU GRANDEZA.--LA RELIGIÓN Y LA GUERRA.--EL JEFE DE CLAN, EL - CALPULLI Y EL TLACALECUHLI.--LAS FRATIAS Y LA TRIBU.--CONSEJO - TRIBAL.--LA INDUSTRIA.--EL CALENDARIO.--OBRAS PÚBLICAS.--LA - ESCRITURA.--CREENCIAS RELIGIOSAS. - - -Consideremos el comienzo de la historia de México. El punto es obscuro -y nada puede asegurarse con certeza. Según recientes estudios, apareció -el hombre en el suelo mejicano al principio de la época cuaternaria. -Dícese del mismo modo que el habitante más antiguo pertenecía a la -raza negra. Dejando la cuestión de si era o no autóctono, sabemos -tradicionalmente que las primeras gentes fueron los _quinametzin_, -hombres de elevada estatura, establecidos en las orillas del Atoyac, -río que corre entre Cholula y Puebla; descendían, como todos los -invasores de América--y así lo dice Veytia--de siete familias que -vinieron de Tartaria. ¿Los quinametzin y quinamés son el mismo pueblo? - -La raza que contribuyó más que ninguna a la civilización de la América -del Norte fué la de los nahuas[191]. Estos nahuas, ya xicalancas, ya -olmecas, si estuvieron primeramente subyugados por los quinamés, luego -convidaron a sus señores a un banquete, y después de embriagarles, los -mataron. Dueños del país, lo poseyeron pacíficamente. Acerca de la -procedencia de olmecas y xicalancas, se cree que bajaron del Oriente -en canoas y llegaron primero al río Pánuco, desembarcando después en -las costas y ocupando toda la península del Yucatán con la fracción de -Chiapas y Tabasco. - - [191] Los nahuas y los mayas, ¿son razas diferentes? Sostienen - algunos autores que tuvieron el mismo origen y vivieron unidas - mucho tiempo. Puede, sí, asegurarse que los unen grandes - semejanzas y los separan notables diferencias. - -Decían los mejicanos del tiempo de la conquista que el mundo había -pasado por cuatro edades: en la segunda ponían a los quinamés, y en -la tercera a los xicalancas y olmecas. En la cuarta hacían venir del -Occidente a los _chichimecas_, conjunto de tribus pertenecientes -al mismo tronco que los xicalancas y olmecas, aunque de diferente -carácter. Estos nahuas acamparon en la parte más septentrional de -México, en las riberas del Gila o del río Colorado. Afirmase que -echaron los cimientos de la ciudad de Huehuetlapallan, y la hicieron -capital de su imperio. Andaban casi desnudos o cubiertos con pieles de -fieras, se alimentaban de la caza y de frutas silvestres, vivían en -cuevas naturales o abiertas en los montes. Aunque tenían su monarca y -organización, dichas tribus gozaban de cierta autonomía y obedecían -a su cacique. Los chichimecas eran monógamos. No se casaban sin el -consentimiento de los padres de la novia; luego, por ligeros motivos, -repudiaban a sus mujeres y contraían otras nupcias. Trataban, sin -embargo, muy bien lo mismo a sus mujeres que a sus hijos. No consentían -los enlaces entre padres é hijos, ni entre hermanos y hermanas; pero sí -entre cercanos deudos. - -Entre las tribus chichimecas había una que tenía mayor cultura y -costumbres más suaves, algunos conocimientos de astrología, de -artes y de agricultura. Era la de los _toltecas_, la cual pronto se -declaró independiente de los emperadores de Huehuetlapallan e hizo de -Tlachicatzin la capital de su república. Se ignora el tiempo que los -toltecas permanecieron en Tlachicatzin, como también si gozaron de -completa independencia. Parece probado que andando el tiempo pelearon -con las demás tribus, siendo vencidos y arrojados de su patria. -Emprendieron a últimos del siglo VI de Jesucristo, larga peregrinación -que duró cien años, llevando consigo, según cuentan muchos -historiadores, sus mujeres e hijos, siete capitanes por jefes, un -sacerdote por guía y consejero. Andaban unos días y descansaban otros. -Hacían largas estaciones, dejando en ellas cuando marchaban cierto -número de familias. No se dirigían a punto fijo; unas veces iban por -la costa del mar y otras veces se separaban de ella, ora se dirigían -a Levante y ora a Poniente, ya avanzaban y ya retrocedían[192]. Hacia -el año 697--según cálculos de Veytia--debieron llegar los toltecas -a Tulcantzingo (hoy Tulanzingo), recordando entonces que hacía dos -ciclos, esto es, ciento cuatro años, que habían salido de su país. No -agradándoles su nueva patria, a los diez y seis años, el 713, volvieron -a ponerse en camino con dirección a Occidente. Convidados por la -dulzura del clima y la fertilidad de la tierra, acamparon cerca del -pueblo de Xocotitlan, en las riberas de humilde río, donde fundaron -la ciudad de Tullan (hoy Tula). Decididos a no mudar de asiento, -edificaron sus casas de lodo y piedra, y desde Tula se derramaron por -el valle de México, tal vez teniendo que luchar con varias tribus que -aún quedaban en aquella tierra. - - [192] Veytia, _Historia Antigua de México_, caps. XXI y XXII. - -¿Se hallaban entre estas tribus los _tarascos_ y _otomíes_, los -_totonecas_, _zapotecas_ y _mixtecas_? De los tarascos de Michoacán -diremos que eran pueblos sedentarios, cuyas casas hacían de piedra y -barro, distinguiéndose en la fabricación de sus objetos de orfebrería, -en sus trabajos de pluma y en sus excelentes armaduras, rodelas, etc. -La lengua de los tarascos tenía cierta armonía, y en ella abundaban las -vocales. Manifestaban cierta obscuridad en sus ritos y ceremonias. - -Los otomíes, vecinos de los anteriores, no se distinguían por su -cultura. Cultivaban sus feraces tierras y eran aficionados a la música -y al canto. Apenas había mujeres célibes, pues los padres o los tutores -les buscaban con empeño maridos. Cuando la mujer otomí se hallaba en -cinta se cargaba de amuletos y talismanes; procuraba no encontrarse -con seres o cosas maléficas, como la vista de perros negros. Si el que -nacía era varón, se le colocaba en la frente una pluma, en los hombros -un arco y una aljaba, y en el pecho una herramienta cualquiera; si era -hembra, en la mano derecha un uso, en la izquierda una poca lana y en -el corazón una flor. - -Los otomíes, como todas las tribus del Norte, usaban el pulque, la -más estimada bebida alcohólica; el maíz era cultivado generalmente y -formaban con él sabrosas tortas. Debemos hacer notar que los otomíes -eran uno de los pocos pueblos que veían en la muerte la completa -aniquilación del hombre. Volveremos a recordar en este lugar que si las -tribus del Mediodía manifestaban sentimientos religiosos, en cambio, -las del Norte estimaban poco o apenas hacían caso de las relaciones -entre el hombre y Dios. - -Los totonecas de Veracruz, tributarios también de los aztecas, aunque -más cultos, debieron ser los constructores de las pirámides y templos -de Teotihuacán. Los antiguos cronistas, al ocuparse de _Cempoalla_, la -principal población de los totonecas, dicen--tal vez con exageración -manifiesta--que parecía un paraíso terrenal. - -No tenían menos cultura los zapotecas de Oaxaca y sus vecinos los -mixtecas de la costa del Pacífico. Afirmaban los zapotecas que las -ruinas de Mitla, llamadas en su lengua _Ryo-Ba_ o entrada a la tumba, -con sus soberbios palacios de grandes salones, fueron sepulcro de -sus antepasados. La lengua zapoteca se llamó en el país _tichaza_ -(lengua de los nobles). Entre los zapotecas existía la monogamia. Con -frecuencia se unían mancebos de catorce años con doncellas de doce. -Dominaban los hombres a las mujeres; pero no por la fuerza, sino por el -cariño y la dulzura. Si gustaban de los placeres carnales, no llevaban -sus relaciones amorosas hasta la lujuria. - -De los mixtecas se dice que perpetuaron en jeroglíficos la memoria de -sus mitológicas leyendas. Cuéntase de ellos que tenían en cada pueblo -personas anualmente elegidas para que todos los días señalasen trabajo -a sus convecinos. Al amanecer, las citadas personas, desde lo alto de -sus casas, llamaban a los convecinos y les señalaban tarea. Aquellos -que no cumplían el encargo, porque perezosos no realizaron la obra o -la hicieron mal, sufrían severo castigo. Tales hechos hacen pensar con -algún fundamento si los mixtecas se hallaban regidos bajo principios -comunistas. - -Dejando ya el estudio de las últimas tribus, cuya importancia es -escasa, recordaremos que durante la peregrinación de los de Tula, los -chichimecas invadieron el Anahuac[193], que tomaron por la fuerza. - - [193] Unos autores entienden que el antiguo Anahuac comprendía - toda la tierra que se halla entre los dos Océanos, y otros - dicen que sólo abrazaba lo que denominamos hoy Nueva España. - Nosotros entendemos por Anahuac el territorio ocupado al - presente por los Estados de Querétaro, México, Veracruz, - Tlaxcala y Puebla. - -Los toltecas, residentes en Tula, deseosos de reconciliarse con los -chichimecas, abandonaron el gobierno de los siete capitanes, que -los mandaban alternativamente, eligieron un Rey y establecieron -la monarquía hereditaria. El primer Rey--según Veytia--era -hijo de Icauhtzin, emperador de los chichimecas, y se llamaba -Chalchiuthlanetzin. Las leyes de sucesión disponían que ninguno pudiera -ser Rey más de un ciclo; el que viviera más, entregaría la corona -a su heredero, y el que muriese antes se encargarían de ella los -ancianos. La monarquía había gozado gran ventura, engrandeciéndose por -la influencia de la civilización más que por las armas. Brasseur de -Bourbourg, apoyándose en nuevos códices, sostiene que Nauhyotzin fué el -primer Rey de los toltecas y que no hubo las citadas leyes de sucesión; -añade que pasó toda su vida en lucha con las tribus extranjeras o -indígenas establecidas en aquel suelo. - -Por entonces se fundaron tres monarquías: una en Colhuacan, cuyo primer -Rey fué Nauhyotzin; otra en Guauhtitlan, dirigida por Chicon-Tonatiuh; -y la tercera en Tula, de la cual Mixcohuatl Mazatzin fué a la vez Rey -y Pontífice. Prestábanse apoyo las tres monarquías y los tres Reyes en -sus respectivos Estados emplearon sus armas, en el interior, contra -la aristocracia que se negaba a reconocerlos, y en el exterior contra -las tribus que venían del Norte. Los caudillos más bravos fueron -considerados luego como dioses, lo cual indicaba que todavía se hallaba -América en los tiempos heróicos y no en los históricos. - -A tal punto llegó la unión de las tres monarquías, que a la muerte de -Nauhyotzin en Colhuacan le sucedió Mixcohuatl Camaxtli, hijo del Rey de -Tula, y al morir Mixcohuatl Mazatzin en Tula, ocupó el trono Huetzin, -cuyo origen se desconoce. Según el _Códice Chimalpopoca_, la monarquía -menos venturosa fué la de Quanhtitlan, cuyo segundo Rey, llamado -Xiuhel, acabó sus días de muerte airada: tal vez hubiera perecido -este reino, si no se hubiese nombrado Rey a Huactli, joven de valor -y simpático. En su apoyo llegaron de Chapala número considerable de -chichimecas. - -El Rey de Colhuacan, Mixcohuatl Camaxtli, tomó a Cuitlahuac, ciudad -donde se estrelló su padre, y se dirigió al Mediodía de Popocatepetl y -al territorio de Tlaxcala y Huexotzingo, ciudades que él fundó, según -algunos escritores. Los nobles, enemigos de la monarquía, mataron a -Camaxtli, teniendo que bajar Huetzin desde Tula, el cual impidió la -disolución del reino. Ocurrió entonces un suceso que no acertamos a -explicar, y fué que Huetzin pasó a ser Rey de Colhuacan, quedando como -monarca de Tula un tal Ihuitimal. - -Por aquellos tiempos, esto es, en el año 856, se confederaron -los monarcas de Tula, de Colhuacan y de Otompan, reino el último -cuya situación se desconoce, y que tal vez--como opina algún -historiador--sus dominios constituyeron después el de Tezcuco. Dícese -que Reyes y ancianos de las tres monarquías, reunidos en asamblea, -acordaron dar al soberano de Colhuacan el título de _Tiatocat-Achcauh_, -que quiere decir Emperador o el primero de los Reyes. Cada Rey -continuaría siendo, lo mismo en lo religioso que en lo civil, la -autoridad suprema de su Estado. Las leyes de sucesión habían de ser -iguales en los tres pueblos: el primer sucesor sería el primogénito, -el segundo el segundogénito, el tercero el hijo del primogénito y el -cuarto el hijo del segundogénito, y así sucesivamente. El heredero -de la corona, cuando llegaba a la mayor edad, ejercía el cargo de -generalísimo; pero, si lo desempeñaba mal, no podía subir al trono. En -los intereses comunes a los tres Estados, deliberaban los tres Reyes, -resolviéndose todos los asuntos por mayoría. - -A la sazón--y seguimos al pie de la letra el Códice -Chimalpopoca--apareció un hombre extraordinario: llamábase Quetzalcoatl -o Quetzalcohuatl. Debió pertenecer a la tribu tolteca, si bien algunos -escritores le consideran olmeca o xicalanca. Ven en él, unos, al -mismo apóstol Santo Tomás, que apareció en América (siglo primero -de la Iglesia); otros dicen que era Dios; quién le hace Santo, -Pontífice o Rey; quién hechicero o un hombre cualquiera. Convienen -casi todos en que era un ser superior, digno de eterna fama en la -historia del Nuevo Mundo. «Quetzalcoatl, se dice unánimemente, les -enseñó a mejorar el cultivo de la tierra, fundir el oro y la plata, -tallar las piedras preciosas, tejer el algodón y la pluma, curtir y -adobar las pieles, construir puentes y calzadas, y levantar los más -suntuosos monumentos; los exhortó a moderar las pasiones, domar la -carne por el ayuno, purificarse por la penitencia y hacerse propicia -la divinidad por la oración y el sacrificio de la propia sangre; los -apartó de inmolar a Dios víctimas humanas, y los inclinó a no darle -en ofrenda sino perfumes, flores, frutos, pan de maíz, mariposas, y, -cuando más, serpientes y gamos; les ablandó, por fin, el corazón y -les suavizó las costumbres»[194]. Es de advertir que en la mitología -tolteca había un Quetzalcoatl, dios de los vientos; también se llamaba -Quetzalcoatl el sacerdote de aquella divinidad. ¿Contribuiría esto a -las contradicciones de los cronistas? - - [194] Pi y Margall, _Hist. gral. de América_, tom. y vol. I, - pág. 27. - -Cuentan algunos historiadores que había en Tula una virgen llamada -Chimalman, que tenía dos hermanos de nombre Tzochitlique y Conatlique. -Hallándose los tres solos en su casa, se les apareció de repente un -enviado del Cielo. Tzochitlique y Conatlique, murieron de terror, -oyendo entonces Chimalman de boca del ángel, que concibiría un hijo sin -obra de varón. Aquel hijo fué Quetzalcoatl. - -De diferente manera refiere el caso el _Códice Chimalpopoca_. Según -él, Chimalman fué una princesa que defendió valerosamente sus Estados -contra Mixcohuatl Camaxtli, Rey de Colhuacan, el mismo que murió -en Cuitlahuac a manos de los nobles. Vencida Chimalman, casó con -el vencedor, y tuvo a Quetzalcoatl. De muy joven, añade el Códice, -acompañó Quetzalcoatl a su padre en todas las expediciones belicosas. -Cuando Quetzalcoatl supo que el autor de sus días había sido asesinado, -reunió a sus parciales, se dirigió a Cuitlahuac y la tomó, llevando a -cabo terrible venganza. Desapareció luego, ignorándose donde estuvo. -A los quince años, el 870, apareció en Pánuco, rodeado de brillante -pléyade de sabios y artistas. El vengativo guerrero se había convertido -en profeta. Aquel hombre, de negros y largos cabellos, blanco rostro -y buenas facciones, de espesa barba y gallarda estatura, vestido con -una túnica y calzando sandalias, se atrajo y cautivó a las gentes. -Ganoso de extender la civilización por el país, comenzó su apostolado -en Tulanzingo. Pasó a Teotihuacan, de cuya ciudad salió irritadísimo -porque allí se levantaban los templos del Sol y la Luna, y allí se -inmolaban cautivos y criminales en el altar de los dioses. Recomendaba -que cada uno vertiera su sangre punzándose con espinas el cuerpo, -y él mismo se lo picaba con agujas de esmeralda después de haberse -bañado a media noche en las fuentes de Atecpan Amocheo. A la muerte -de Ihuitimal, fué proclamado Rey. Lo primero que hizo fué abolir los -cruentos ritos de los chichimecas y ordenar que se purificasen los -templos, medidas que le atrajeron el odio de los sacerdotes. Arreció -la enemiga contra él cuando introdujo las siguientes reformas: el -bautismo, el ayuno, la confesión, la castidad para los Ministros -de Dios, y la fundación de colegios sacerdotales sujetos a severa -disciplina. En cambio, se ganó el corazón de la muchedumbre por la -santidad de sus actos, el esplendor del culto, el fausto de la corte, -la grandeza de los monumentos que hizo levantar en Tula, la protección -que dispensó a la industria y a las artes, los caminos con que enlazó -los tres reinos. Como tuviese noticia que secretamente se inmolaban -cautivos en aras de los dioses, castigó sin piedad a los que tales -cosas hacían. Tetzcatlipoca, individuo de una familia que se creía con -derechos a la corona, al frente de algunos partidarios de la antigua -religión, y con la ayuda de los reyes de Colhuacan y de Otompan, -encendió la guerra contra Quetzalcoatl, quien, no queriendo derramar -sangre, abandonó el trono y partió de la ciudad, seguido de muchos de -los suyos. Dejaba el trono el 895. Hacía veinticinco años que llegó a -Pánuco y veintidós que era Rey. - -Veamos cómo dicen los historiadores que Quetzalcoatl hizo el viaje a -Cholula. Delante van los músicos tañendo la flauta, al lado pajes que -le cubren la cabeza con el parasol de plumas, detrás los ciudadanos -más distinguidos y por los aires pájaros de brillantes colores que -abandonan la población rebelde. Si vuelve los ojos y llora al ver a -Tula, sus lágrimas horadan los peñascos; si pone las manos en una roca, -en ella se señalan las huellas; si tira una piedra a un árbol, las -señales duran siglos; si se sienta en la loma de una sierra, el monte -se hunde. Escondió en el lecho de un río las joyas que no ocultó antes -de salir de Tula, y a instancias de sus antiguos vasallos, dejó en el -reino los maestros de las artes y las herramientas[195]. - - [195] Véase Sahagún. lib. III, caps. XII, XIII y XIV. - Torquemada, lib. VI, cap. XIV. - -Inmensa alegría causó su presencia en Cholula, donde continuó la obra -que había realizado en Tula. Enseñó a los hombres la moral y las artes; -extendió la civilización y cultura a toda la comarca. Convirtió a -Cholula en hermosa ciudad, pues antes sólo era pobre villa. Se atrajo -a los olmecas, que se hallaban situados al Este y Sur de Popocatepetl, -formando con ellos un segundo reino. Fundó ciudades, levantó templos, -abrió caminos, estableció colegios de sacerdotes y comunidades -religiosas de mujeres. - -Tetzcatlipoca, bajo el nombre de Huemac, logró ceñir la corona de Tula, -y luego, temiendo el ascendiente del reino de Cholula, al frente de -poderoso ejército, cayó sobre los dominios de Quetzalcoatl, quien, -como en Tula, se negó a pelear, aunque sus súbditos le manifestaron -su decisión de combatir hasta derramar la última gota de su sangre. -No lo consintió Quetzalcoatl, y, después de darles algunos sanos -consejos y esperanzas, abandonó la ciudad, acompañado sólo de cuatro -distinguidos jóvenes, emprendiendo su tercera retirada. Cuando llegó a -la embocadura del Guazacoalco, despidió a sus compañeros, anunciándoles -que en los futuros tiempos vendrían a dominar el país unos hombres de -Oriente, como él blancos y de espesas barbas. Dirigióse en seguida por -las aguas del río, ignorándose el camino que tomó, ni dónde acabó sus -días. Por mucho tiempo recordaron aquellas tribus el nombre inmortal de -Quetzalcoatl. - -Posteriormente el tirano Tetzcatlipoca, fué castigado como merecía. -Creíase invencible, cuando Nauyotl, por cuyas venas corría sangre -de los chichimecas, se sublevó en Tula, derrotó completamente a -Tetzcatlipoca y se apoderó del reino. El nuevo monarca, si permaneció -fiel a las antiguas creencias, no persiguió el nuevo culto. Tula fué -el centro de la religión tradicional y Cholula la ciudad santa de las -doctrinas de Quetzalcoatl. Nauyotl hizo construir en Tula magnífico -y soberbio templo. Aunque continuaron los sacrificios humanos y el -horrible culto de Tlaloc, no decayó el cultivo de las ciencias, de las -artes y de la industria. Si Tula había sido en tiempo de Quetzalcoatl y -aun durante el reinado de Tetzcatlipoca la capital del Imperio, Nauhyot -hizo a Coluhacan la verdadera metrópoli. Perdió Tula la superioridad -política, ganando en cambio la cultura científica, pues en ella se -crearon escuelas, y ella fué la morada de sabios y de artistas. Muerto -Nauhyot, en 945, su mujer Xiuhtlatlzin, querida de los súbditos, ciñó, -contra las leyes de sucesión del reino, la corona de Tula. A los -cuatro años murió reina tan excelente, dejando por heredero a su hijo -Matlaccoatl, de quien nada sabemos. Tampoco tenemos noticia alguna de -Tlilcoatzin, que comenzó su reinado el 973. - -Al llegar al año 994 se ve que Huemac Atecpanecatl, de la familia -de los reyes de Colhuacan, fué elegido rey de Tula[196]. Enamorado -de una mujer bellísima, la cual hubo de conocer porque se presentó -ofreciéndole miel o vino de maguey, tuvo de ella un hijo; y cuando -falleció su esposa, elevó al trono a la adúltera y designó por sucesor -a Topiltzin Acxitl, fruto de su adulterio. La nobleza y el pueblo -tomaron muy a mal lo hecho por Huemac Atecpanecatl. Venían a hacer más -difícil la situación del Rey las amenazas de los chichimecas, bárbaros -del Norte. Hallábanse en las fronteras del Anahuac, decididos a caer -sobre el reino de Tula. - - [196] Veytia designa a este Rey con el nombre de - Tecpancaltzin. _Hist. antigua de México_, capítulo XXIX. - -Viéndose perdido Huemac, no encontró otro medio para salir de su -apuro que abdicar en favor de su hijo Topiltzin Acxitl. Comenzó -bien Topiltzin; luego se entregó a las liviandades más repugnantes, -siguiéndole en su conducta depravada sacerdotes y sacerdotisas. -Cuéntase que Hueman, sacerdote que dirigió a los toltecas en larga -peregrinación, profetizó que perecería el reino cuando ocupase el -trono un hombre de cabello erguido, y naciesen conejos con cuernos y -colibríes con espolones. Creyó Topiltzin reconocer estos prodigios en -un conejo y en un colibrí que había cazado en sus jardines, cambiando -entonces, lleno de terror, de costumbres y ordenando sacrificios a -los dioses. Sin embargo, los dioses, irritados contra el monarca y su -pueblo, hicieron que las aguas inundasen el país y lo devastaran, que -los huracanes derribaran edificios y árboles; sucediéronse grandes -sequías, secándose las fuentes y arroyos; luego sofocante calor; en -seguida horrorosos fríos que helaban hasta los magueyes; después plaga -de gusanos que roían las plantas en los campos, y de gorgojos que -comían el trigo en los graneros; últimamente, un hambre que diezmaba -las poblaciones. Como consecuencia del hambre, por todas partes había -cuadrillas de ladrones e incendiarios. Tal estado de cosas, llegó hasta -los mismos tiempos de Hernán Cortés[197]. - - [197] Esta hambre--según Kinsborough--puso fin entre los - mejicanos a la cuarta edad del mundo. _Antiquities of Mexico_, - vol. VI, pág. 175. - -No estalló la guerra entre Topiltzin y los príncipes rebeldes del -Norte; pero aquél no pudo resistir la acometida de los chichimecas, -los cuales se extendieron por los valles de México. Es de advertir que -los reyes de Colhuacan y de Otompan no ayudaron en esta ocasión al -de Tula. Los chichimecas saquearon a Otompan y Tezcuco, como también -a Colhuacan. En la corte de Tula se prepararon a la lucha hasta los -ancianos padres de Topiltzin y hasta las mujeres acaudilladas por la -Reina madre. La victoria fué de los chichimecas; la madre de Topiltzin -murió en un combate y Tula cayó en poder de Huehuetzin, uno de los -jefes de las tribus victoriosas. Cuando Huemac, padre de Topiltzin, -perdió toda esperanza, se encerró en una gruta y se colgó. Así terminó -el imperio de los toltecas, que se extendía de mar a mar, entre los -grados 16 y 21 de latitud Norte. Brasseur dice que concluyó del 1060 al -1070; Veytia, el 1116, y Ixtlilxochitl, el 958. - -Los Reyes de Tula, según Brasseur, fueron: - - 1. Mixcohuatl-Mazatzin, Rey en 752. - 2. Huetzin, en 817. - 3. Ihuitimal, en 845. - 4. Quetzalcoatl, en 873. - 5. Tetzcatlipoca-Huemac, en 895. - 6. Nauhyotl, en 930. - 7. Hiuhtlaltzin, en 945. - 8. Matlalccoatl, en 949. - 9. Tlilcoatzin, en 973. - 10. Huemac II, en 994. - 11. Topiltzin Acxitl, en 1029. - 12. Huemac III, en 1062. - -Según Veytia: - - 1. Chalchiuhtlanetzin, Rey en 719. - 2. Ixtlilcucchanac, en 771. - 3. Huetzin, en 823. - 4. Totepeuh, en 875. - 5. Naxacoc, en 927. - 6. Mitl-Nauhyotl, en 979. - 7. Xiuhtlatzin, Reina, en 1035. - 8. Tecpancaltzin, en 1039. - 9. Topiltzin, en 1091. - -Según Ixtlilxochitl: - - 1. Chalchiuhtlanetzin subió al trono en 510. - 2. Ixtliquechanac, en 572. - 3. Huetzin, en 613. - 4. Topeuh, en 664. - 5. Xiuquentzin, Reina, en 826. - 6. Iztacquanhtzin, en 830. - 7. Topiltzin, en 882. - -Los Reyes de Colhuacan, según Brasseur, fueron: - - 1. Nauhyotl, Rey en 717. - 2. Nonohualcatl, en 767. - 3. Yohuallatonac, en 815. - 4. Quetzalacxoyatl, en 904. - 5. Chalchin-Tlatonac, en 953. - 6. Totepeuh, en 985. - 7. Nauhyotl, en 1026. - -Físicamente considerados, los toltecas eran de alta estatura, de bellas -formas, más blancos y de barba más espesa que los demás chichimecas. -Llevaban sombreros de paja o de hojas de palmera, se cubrían con -mantas y se calzaban con sandalias. Para ir a la guerra se ponían en -la cabeza vistosos penachos, se colocaban una banda de plumas, se -pintaban el cuerpo y se adornaban con sus mejores joyas. Los soldados, -en general, iban desnudos; sólo usaban el maxtle, para ocultar lo que -el pudor exige. La única arma de defensa que tenían era el escudo. Unos -empleaban el arco y llevaban las flechas en la aljaba; otros la honda y -guardaban las piedras en bolsas colgadas del cinto; estos blandían la -javalina o la maza con puntas de pedernal. Los jefes usaban el casco de -oro o de cobre y la cota de algodón. Los toltecas eran ágiles y aptos -para el trabajo. Beneficiaron las minas, construyeron varios monumentos -y eran inteligentes en varias industrias. Labraban el oro, la plata, el -cobre y el ámbar. Hacían toda clase de alhajas. Trabajaban con mucha -destreza y habilidad el barro. Por lo que a la cultura intelectual -respecta, conocían los jeroglíficos y mediante ellos transmitían a -sus sucesores los hechos más importantes. Poseían en dicha clase de -escritura el _Teo-Amoxtli_, compuesto, según se cree, por el sacerdote -Huemar en los primeros años del reino de Tula, y era como una síntesis -de las ciencias, instituciones y vida nacional del pueblo tolteca. -Cuando los españoles se apoderaron del país, ya no existía el citado -libro. También perpetuaban los hechos en unos poemas, que en sus -grandes festividades cantaban al son de la música. Cultivaban la -Medicina y la Astrología con algún aprovechamiento. Eran morales y -tenían establecida la monogamia. Rendían ferviente culto a sus dioses. -Las cuestiones religiosas y las luchas interiores, contribuyeron a la -decadencia y ruina de los toltecas. - -Los chichimecas suceden a los toltecas. Hallábanse aquellos -establecidos en las márgenes del Gila y bajaban por el mediodía hasta -las fronteras del reino de Tula. Estaban gobernados por consejos de -ancianos y por sacerdotes que les recordaban sus deberes. Vivían en -casas de mampostería, que tenían hasta cuatro pisos. Hilaban y tejían, -adobaban las pieles, eran hábiles alfareros, cultivaban la tierra y -recogían mucha cantidad de maíz. Hombres y mujeres iban vestidos; sólo -las solteras no podían cubrirse ni aun en los más rigurosos fríos. -La mujer, dedicada en absoluto a los negocios domésticos, era muy -considerada del marido. Los hombres se distinguían por su laboriosidad. -Miraban la Cruz como un símbolo de paz. Las tribus chichimecas bajaron -al Anahuac, empujándose las unas a las otras, como sucedió en el siglo -V en Europa con los bárbaros del Norte. Debieron venir los chichimecas -huyendo de los _teyas_, _querechos_, _apaches_ y otros. - -La caza era la ocupación principal de los chichimecas. Siempre llevaban -un arco y un carcaj. Comían y se vestían con lo que cazaban; en efectos -de caza pagaban sus tributos, y la res o pieza que primeramente cogían -la sacrificaban al Sol. Además de la caza, se alimentaban con los -frutos de la tierra. Poseían conocimientos de medicina, y no ignoraban -las virtudes curativas de muchas hierbas; pero si los remedios eran -ineficaces, lo mismo a los enfermos graves que a los viejos los mataban -introduciendo una flecha por la garganta. Hombres y mujeres iban -vestidos de pieles; sólo el Emperador podía usar la piel del león. -El hombre y la mujer casados se guardaban fidelidad hasta la muerte. -Juntos iban a las fiestas y a la guerra. Juntos pasaban toda la vida. -Creían en un Dios creador del universo. Sólo rendían culto al _Sol_ y a -la _Luna_. - -En política vivían bajo el inmediato poder de sus nobles, si bien -reconociendo en el Emperador la autoridad suprema. Xolotl, hermano del -emperador Achcauhtzin, conquistó el Anahuac; luego fundó a Tanayocan -(Tenayuca) en la margen occidental del lago de México, siendo desde -entonces residencia de la corte. Todo lo que constituyó el imperio -tolteca, pasó a formar parte del chichimeca. El gobierno de Xolotl fué -justo; dispuso que se dejase a los toltecas en posesión de sus ciudades -y villas, siempre que le reconociesen como señor y le pagasen tributo. -Llegó hasta permitirles que se gobernaran por sus antiguas leyes y -costumbres. - -El engrandecimiento de los toltecas llegó a inspirar recelos a los -chichimecas. Nauhyotl se declaró rey de Colhuacan, se negó a pagar el -feudo a Xolotl, y se dispuso a la guerra. Vencido y muerto Nauhyotl -en una batalla que se dió en las orillas de los lagos, habría podido -Xolotl acabar con el nuevo reino. Lejos de ello, continuó su política -de atracción, hasta el punto que, vacante el trono de Colhuacan--pues -sólo tres hijas del último Rey eran las herederas--el citado Xolotl -casó a su hijo Nopaltzin con una de ellas. - -A la sazón, de las opuestas playas del golfo de California vinieron -otras tribus, muy parecidas a los toltecas por el idioma y la cultura. -Adoraban a un dios que llamaban Cocopitl, y tenían conocimientos -de la agricultura y de otras industrias. Capitaneaba Tzortecomatl -a los _aculhuas_, Chiconquauhtli a los _otomíes_ y Aculhua a los -_tecpanecas_. Bien acogidos por Xolotl, se establecieron los primeros -en Coatlichan, los segundos en Xalcotan y los terceros en Azcapotzalco. -Mediante matrimonios de Tzortecomatl con una hija del tolteca -Chalchinhlatonac, cacique de la provincia de Chalco, y de los otros dos -jefes con dos hijas de Xolotl, se aseguraron las relaciones entre las -nuevas y antiguas tribus. Xolotl repartió tierras a los maridos de sus -hijas y luego a sus nietos; también a seis capitanes que habían venido -del Norte. Los nuevos jefes tenían la obligación de acudir con sus -soldados a defender al Emperador en tiempo de guerra, y a pagar ciertos -tributos para el sostenimiento del imperio. Feudal fué la constitución -de aquella vasta monarquía, pues de ninguna otra manera hubieran podido -vivir juntas tantas y tan extrañas gentes. Xolotl y sus chichimecas -se penetraron de las ideas de los toltecas y de los aculhuas, antes -sus enemigos, y levantaron un templo al _Sol_; conocieron la pintura -jeroglífica e hicieron palacios y jardines. - -Sin embargo, no son para olvidadas ciertas desavenencias y guerras -entre las nuevas tribus y aun contra el mismo Xolotl. Unidos toltecas y -otras tribus, decidieron deshacerse del Emperador del modo siguiente: -Tenía costumbre de dormir la siesta a la sombra de unos grandes -árboles de sus jardines. De repente inundarían con una gran cantidad -de agua el lugar donde dormía el Emperador. Sabido esto por Xolotl, -en el día destinado a su muerte, subióse a dormir a lo más alto de -una colina. De muerte natural acabó Xolotl sus días al poco tiempo. -Reinó--según Veytia--ciento quince años; según Ixtlilxochitl, ciento -doce. ¿Sería--como pretende Brasseur--no un nombre, sino un título, -confundiéndose por esta razón en un Emperador dos o más príncipes? -Hállase averiguado que en la historia antigua de América es cosa -corriente hallar personajes que su vida excedía en mucho a la ordinaria -del hombre. Veytia dice que vivió del año 1117 al 1232, Ixtlilxochitl -del 964 al 1075 y Brasseur del 1064 al 1160. - -Nopaltzin sucedió a Xolotl, reinando pacíficamente, si hacemos caso de -Veytia y de Ixtlilxochitl, y en completa anarquía, si damos crédito a -Brasseur. Conformes nosotros con los dos primeros, afirmamos, además, -que bajo su gobierno continuó la civilización de los chichimecas. - -A Nopaltzin sucedió su hijo Tlotzin-Pochotl, conocido también con el -nombre de Huetzin, el cual era chichimeca por su padre y tolteca por -su madre. Continuó la obra civilizadora de sus antepasados y fomentó -de un modo extraordinario la agricultura. Progresaron también las -artes. Tenían grandes y hermosas ciudades. Dentro del imperio se -hallaban siete Estados grandes y muchos pequeños; los grandes eran: -_Coatlichan_, _Azcapotzalco_, _Xaltocan_, _Quauhtitlan_, _Colhuacan_ y -_Xuexotla_. Bajo el imperio de Tlotzin tuvo origen el reino de Tezcuco; -también tuvieron comienzo los señoríos de Tlaxcala y de Huexotzingo. - -Pasamos a estudiar el imperio de los aztecas, que, como los toltecas, -pertenecían a la raza de los nahuas. Llamamos tribus aztecas, nahuatl -o mexicanas las de la familia utoazteca, que hablaban la lengua -nahuatl[198]. Hallábanse establecidas en la cuenca del Océano Pacífico -y regiones montañosas próximas, desde el río del Fuerte, en Sinaloa -(26° lat. Norte), a las actuales fronteras de Guatemala, exceptuando -pequeña parte del istmo de Tehuantepec. La mayor y más granada parte de -la citada familia formó poderoso reino en la meseta del Anahuac. - - [198] «En esta tierra de la Nueva España hay tres maneras - o linajes de gentes, que son chichimecas, los de Chulhúa e - mexicanos: todos estos están mezclados, emparentados por - casamientos; desde muchos años acá, antes que fuese México se - emparentaron los dos primeros linajes, que son los chichimecas - e los de Chulhúa, en los terceros se emparentaron después - de encomenzado México, que ellos edificaron e fundaron de - principio...» Pomar y Zurita, _Nueva colección de documentos - para la historia de México_, tom. III, págs. 283 y 284. - -Los aztecas que se sitúan en el Anahuac y fundan poderoso imperio, -¿de dónde proceden? Dícese que de una tierra llamada Aztlan; pero se -ignora su situación. Según Ixtlilxochitl procedían de Xalisco y eran -descendientes de aquellos toltecas que fueron arrojados de Chapultepec -después de la ruina de Tula; Aubín cree que de la península de -California; Veytia sostiene que de más allá de Cinaloa y la Sonora; -Brasseur opina que del territorio comprendido entre las orillas del -Colorado y las del Yaqui. - -Los aztecas aventajaban en cultura a los chichimecas de las márgenes -del Gila y a los toltecas. Eran pueblos agrícolas, industriales y -artistas. Ellos fueron los constructores de las dos _Casas Grandes_ que -se admiran en las riberas del Gila; y más abajo, en Chihuahua, entre el -río del Norte y los montes donde nace el Yaqui, se hallan otras, con la -misma denominación de _Casas Grandes_, fábrica también de las citadas -tribus[199]. Lo mismo unas casas que otras están situadas cerca de un -río, en lugar ameno y no lejos de ciudades. Tanto las primeras como las -segundas son cuadrilongas y se encuentran a los cuatro vientos. De las -Casas Grandes del Gila diremos que estaban defendidas por una muralla -en cuyos ángulos había una especie de torres o baluartes. Las citadas -dos casas tenían tres pisos y además un sótano; las paredes eran de -tapia, gruesas y fuertes, sin más abertura, fuera de las de entrada, -que dos agujeros redondos bastante pequeños. Invasores del Norte a Sur -debieron construirlas, los cuales debían ser excelentes arquitectos -y hábiles alfareros. En efecto, excelentes arquitectos y hábiles -alfareros fueron los pueblos de más allá del Gila. Citamos la industria -de alfarería porque en los alrededores de aquellos palacios se hallaron -multitud de ollas y jarras, de diferentes formas y de varios colores -(blancas, encarnadas y azules). El Aztlan, pues, de donde se supone -vinieron los aztecas, debió estar más allá del Gila, como lo creía -Veytia y lo afirmaba el cardenal Lorenzana en sus _Comentarios a las -Cartas de Hernán Cortés_. Salieron de Aztlan en la segunda mitad del -siglo XI, y siguiendo la conducta de los toltecas, comenzaron larga -peregrinación que duró más de doscientos años[200]. Iban buscando -siempre mejores y más productivas tierras. El que les guió por más -tiempo fué un hombre prestigioso llamado Huitziton, tal vez muerto -a mano airada en las riberas del lago de Patzcuaro. Los sacerdotes -dijeron al pueblo que Huitziton era Dios, siendo desde entonces -adorado bajo el nombre de Huitzilopochtli. Los huesos del nuevo Dios, -guardados en una cesta de junco, fueron conducidos en hombros de -cuatro ancianos. Los aztecas no emprendieron ningún negocio sin ser -consultado con el Dios, encargándose de la consulta los sacerdotes. -De esta manera vinieron a ser regidos por el sacerdocio. Recorrieron -diferentes lugares hasta que llegaron a Zumpango, cuyo señor se llamaba -Techpanecatl. - - [199] Véase Pi y Margall, _Historia general de América_, tom. - I, volúmen I. págs. 64 y 65. - - [200] Recuérdese lo que en este mismo capítulo se dijo del - viaje de los toltecas. - -De tal modo quedó prendado Techpanecatl de sus huéspedes, que les pidió -mujer para su hijo Ilhuicatl, les dió una de sus hijas para que casara -con un azteca y les facilitó toda clase de auxilios. Tan grande fué su -amistad que consintió en que se llevasen a su hijo Ilhuicatl cuando -acordaron continuar el viaje. - -Ilhuicatl tuvo un hijo llamado Huitzilihuitl, a quien se considera como -el primer rey de los mexicanos. Persiguió la desgracia después y por -algún tiempo a los aztecas, hasta que llegaron a Chapultepec, donde se -repusieron de sus quebrantos. Luego, muerto Huitzilihuitl, se unieron -con unos pueblos vecinos o con otros; pero siempre como conquistadores -o señores del país. Se establecieron últimamente, la mayor parte, en -lo que es hoy la ciudad de México, y la menor parte, en Tlatelolco. -Creían los aztecas, por su dios Huitzilopochtli, que no debían poner -término a su viaje hasta que viesen sobre un nogal un águila devorando -una culebra. Los que, impacientes, no quisieron esperar que tal hecho -sucediese, ocuparon la pequeña isla de Tlatelolco; los que continuaron -su camino y creyeron haber visto la profecía divina, hicieron asiento -en México. - -En seguida se dispusieron a tomar parte activa en las guerras de las -tribus vecinas, ayudando con extremado valor a Quinantzin, emperador -de los chichimecas. Por ello, con la benevolencia de Quinantzin, -se dedicaron a edificar, además de la ciudad de _Tlatelolco_, la -de _Tenochtitlan_ (por ser Tenuhczin o Tenuhc el caudillo de sus -fundadores), o _México_ (por llamarse mexicas los aztecas)[201]. -Quinantzin dejó por sucesor en el Imperio a su hijo menor Techotlalazin -o Techotlala, excelente político. Procuró la fusión de chichimecas -y de toltecas, montó su palacio y su corte a la costumbre tolteca, -desplegó magnificencia y lujo extraordinarios, subordinó la nobleza -y dividió el Imperio en 75 provincias, al frente de las cuales puso -otros tantos gobernadores. Al mismo tiempo había 73 señoríos, que el -Emperador no suprimió, pues eran sólo de nombre. Los reyes vecinos, -unos se engrandecieron durante el largo imperio de Techotlalatzin, -y otros decayeron y aun vinieron a la ruina; en el primer caso, se -encuentran los de Azcapotzalco, y en el segundo, los de Colhuacan. -Techotlalatzin, hombre verdaderamente superior, en su afán de fusionar -más los pueblos, hubo de consentir en sus dominios la idolatría. -Sin embargo, no permitió que entrase en su palacio, ni que en los -templos se vertiera sangre humana. «Para mí--decía--no hay sino un -Dios que todas las mañanas saludo en el Sol que nace. Como no es -cuerpo, me parecen innecesarias las ofrendas. Ni puedo convencerme -de que, habiendo creado los animales, se complazca en verlos impía -y estérilmente sacrificados. Menos he de creer aún que le agrade el -holocausto del hombre, horror de la naturaleza.» Techotlalatzin no se -dejó arrastrar al vicio. Ni tuvo amores ilícitos, ni solicitó más de -una mujer, ni se entregó a los placeres de la mesa, ni al lujo de su -persona. Como monarca trató con el mismo cariño a sus subordinados -y procuró establecer la igualdad en los tributos. Exigió exacto -cumplimiento de las leyes y castigó severamente los delitos. - - [201] Tenochtitlan se fundó, según Brasseur, en 1325: según - Veytia, en 1327, y según Torquemada, en 1341. - -A Techotlalatzin sucedió en el imperio su hijo Ixtlilxochitl. De las -manos robustas del gran Emperador pasa el país a las menos fuertes de -su hijo. - -A la sazón, los aztecas se hallaban encariñados con Tezozomoc, rey -de Azcapotzalco. Tezozomoc, con la ayuda de ellos, se decidió a -pelear con Ixtlilxochitl, pues éste se había atrevido a repudiar -una hija del mismo rey de Azcapotzalco. Además, el citado Emperador -era un libertino. Procuró Tezozomoc atraerse a todos los príncipes -que recibían algún agravio de Ixtlilxochitl. Cuando lo consiguió, -los convocó secretamente a una junta, exponiéndoles la necesidad de -recobrar la independencia--porque de otro modo no era posible--mediante -las armas. Obtuvo el general asentimiento de sus camaradas, buscando -desde entonces ocasión propicia para la rebelión. Noticioso de todo el -Emperador, se contentó con reconvenir a Tezozomoc. - -Comenzó la lucha entre el rey de Azcapotzalco y otros contra -Ixtlilxochitl. La fortuna acompañó al Emperador en todas ocasiones, -llegando por último a la misma corte de Tezozomoc. Cuando la capital -iba a rendirse por hambre, presentáronse embajadores a Ixtlilxochitl, -pidiéndole la paz y ofreciéndole que Tezozomoc sería en adelante fiel -vasallo. El Emperador accedió a los ruegos del enemigo, y se obligó a -restituir lo que le había quitado en lucha tan larga. Poco después, el -rey de Azcapotzalco, ingrato a los beneficios recibidos, y olvidándose -de sus promesas, volvió a buscar el apoyo de los descontentos, y al -frente de poderosas fuerzas se dirigió contra el Emperador, quien hubo -de abandonar a Tezcuco, y algún tiempo más adelante, sólo con unos -pocos hombres, luchó como un león hasta que perdió la vida. Tezozomoc -se dispuso, en unión de sus aliados, a apoderarse del Imperio, sin -hacer caso de Netzahualcoyotl, hijo de Ixtlilxochitl, y joven de -unos diez y seis años. Convencido Tezozomoc de la impotencia de -Netzahualcoyotl, le permitió vivir en México y después en Tezcuco. En -los comienzos del año 1427 murió el rey de Azcapotzalco, dejando por -heredero, no a su primogénito Maxtla, pues hubo de decir: «No quiero en -el trono un carácter orgulloso y áspero.» Le sucedió Teyauhzin, su hijo -segundo. - -Tiempo adelante, Netzahualcoyotl, poniéndose a la cabeza de muchos -y valerosos partidarios, peleó con constancia un día y otro día, -recuperó el trono de sus mayores y cayó sobre Azcapotzalco deseoso -de castigar a Maxtla, quien no sólo se había apoderado del trono, -sino que había dado muerte a su hermano Teyauhzin. Netzahualcoyotl -entregó la ciudad al saqueo, arrasó los templos y las principales -casas, mató a los habitantes sin respetar edad ni sexo, y habiendo -encontrado a Maxtla escondido en un baño, le hizo llevar a la plaza -pública, donde sufrió cruel muerte (junio de 1428). Sin darse punto -de reposo, tomó a Cuyoacan y Tlacopan, residencia de los fugitivos, -luego a Tenayocan, y dirigiéndose al Norte, llegó hasta Xaltocan, -de cuya ciudad también se hizo dueño (diciembre del citado año). Se -retiró a México a descansar de guerra tan desastrosa. Celebráronse -toda clase de fiestas y se sacrificaron muchos prisioneros en los -altares de Huitzilopochtli. Justo será consignar que Netzahualcoyotl -aborrecía los sacrificios de seres racionales, si bien no tuvo valor -para oponerse a la religión de sus aliados. Las creencias religiosas -de soberano tan ilustre estaban reducidas a adorar a un Dios creador -de todo el universo. En Tenochtitlan no levantó templos; pero sí un -palacio, un parque y obras de utilidad pública. A él se atribuyen las -albercas de Chapultepec y la elevada atarjea por donde corren las -aguas de la ciudad citada a México. En la primavera de 1429 volvió a -ponerse sobre las armas, ayudándole en esta empresa sus veteranos y los -Reyes y tropas de los aztecas. Se puso sobre Tezcuco que cayó bajo su -poder después de tenaz resistencia, y en seguida Xuexotla, Coatlichan, -Quauhtepec e Iztapalocan, no siguiendo adelante por el cansancio que -creyó notar en los aztecas. Retiróse a México y en el citado año -redujo la ciudad de Xochimilco, situada en la misma margen del lago. -Volvió a emprender nueva campaña en el año 1430, logrando la sumisión -de Cuitlahuac, de Acolman (hoy Oculma) y de otras ciudades. Había -conquistado Netzahualcoyotl la mayor y mejor parte del imperio de los -chichimecas, pudiendo ceñirse con orgullo la corona de sus mayores. -Entonces, cuando había llegado a la cima de la gloria, se hizo jurar -Emperador en Tenochtitlan (México); pero compartiendo generosamente el -imperio con Totoquiyauhtin, señor de Tlacopan, y con Itzcohuatl, Rey -del citado México. Se concibe que Netzahualcoyotl hubiese compartido -el poder con Itzcohuatl, a quien debía en gran parte la conquista de -Azcapotzalco y la sumisión de los rebeldes al Occidente de las lagunas; -mas, ¿qué debía a Totoquiyauhtin? Del siguiente modo lo explica el -historiador Veytia: «Entre las muchas concubinas que tenía el príncipe -Netzahualcoyotl, había una de singular hermosura, cuyo nombre no nos -dicen, sino sólo que era hija de Totoquiyauhtin, señor de Tlacopan, -que corrupta la voz por los españoles, llaman hoy Tacuba. Esta, pues, -juntaba al buen parecer la destreza y el artificio para hacerse amar -del Príncipe, cuyo afecto poseía en más alto grado que todas las otras, -y quien tenía ya en ella varios hijos. Su privanza, su alta nobleza -y su natural ambicioso, le hicieron concebir el deseo de exaltar -su casa... y logró hacer entrar al Príncipe en su proyecto, que se -reducía, no sólo a que no se despojase a su padre de los estados de -Tlacopan, sino a que se le aumentasen... y lo que es más, se le diese -en el gobierno del Imperio igual parte que al Rey de México, de suerte -que fuese éste un triunvirato de que dependiese el gobierno de todo el -Imperio»[202]. - - [202] Torquemada y Clavigero afirman que la hija del señor - de México se llamaba Matlatzihuatzin y era, no querida, sino - mujer legítima de Netzahualcoyotl. - -Sin embargo de que Itzcohuatl, de México, por su edad y experiencia -se creía con derecho a ser el jefe del triunvirato o de la liga o -confederación azteca (conocida después con el nombre de Imperio de -Moctezuma o mexicano), Netzahualcoyotl procuró desarmarle con blandas -razones, y cuando se convenció que nada adelantaba con ello, le hizo -la guerra y le venció completamente. Determinóse la nueva constitución -política. Se deslindaron ante todo los límites de los citados tres -reinos. El asiento del Gobierno o la capital de la Confederación estaba -en México, población situada en el centro de uno de los lagos (Tezcuco) -del valle de México, lagos que rodean las elevadas y volcánicas cumbres -del Popocatepetl (montaña que arroja humo) y de Ixtaccihuatl (mujer -que duerme). La Confederación había de conocer de todos los asuntos -comunes a los tres reinos, y cada Rey confederado de los propios de sus -pueblos. En las guerras se hallaban obligados a ayudarse mutuamente, -repartiéndose el botín del siguiente modo: de cinco partes, dos serían -para el de México, dos para el de Tezcuco y una para el de Tlacopan. -Se dispuso, después de largas discusiones, el restablecimiento de los -feudos, acordándose restablecer hasta 30; 14 en el de Tezcuco, 9 en el -de México y 7 en el de Tlacopan. Debería exigirse a los nuevos señores -que prestaran homenaje a los tres Reyes y sirviesen, además, con tropas -en tiempo de guerra. Tanta importancia se dió a la declaración de -guerra, que no bastaba el acuerdo de los triunviros, sino la reunión -de los pro-hombres de las tres monarquías. Netzahualcoyotl, por su -parte, hermoseó la ciudad de Tezcuco con soberbios edificios, y para -sí hizo magnífico alcázar, que era la admiración de todos. Organizó la -administración y justicia, protegió las ciencias y artes y promulgó -numerosas leyes civiles, políticas, penales y militares. Ocupáronle -mucho las guerras, ya sólo, ya con los reyes de México y de Tlacopan. -Refieren los cronistas que en los ratos de ocio Netzahualcoyotl -escribía versos, conservándose todavía algunos de sus cantos. Sin -embargo del idealismo que se nota en sus poesías, acostumbraba a decir -lo siguiente: «Ya que son pasajeros los bienes del mundo, apresurémonos -a disfrutar del bien que pasa; anhelemos y busquemos los del Cielo, -sin menospreciar los de la Tierra.» Con harta frecuencia sus acciones -no estaban en relación con sus ideas. Si quemaba templos en odio a la -idolatría y aborrecía los sacrificios humanos, levantó otros templos -y consintió que se pusiera la piedra destinada a recibir las víctimas -consagradas a los dioses Tlaloc y Huitzilopochtli, pues de este modo, -según algunos, transigía con las preocupaciones de su pueblo. - -Respecto al reino de México, a la muerte de Itzcohuatl, ocupó el -trono el general Moctezuma I, ya conocido por sus hechos militares. A -Moctezuma I sucedió Axayacatl. - -Llegó también la última hora a Netzahualcoyotl, rey de Tezcuco, que -sólo dejó un hijo legítimo de corta edad. El día de su fallecimiento, -llamó a los presidentes de los cuatro consejos y les habló de este -modo: «Aquí tenéis a vuestro Rey y señor; aunque niño es cuerdo y -prudente, y hará que reinen entre vosotros la concordia y la justicia. -Si le obedecéis como leales vasallos, os conservará los señoríos y las -dignidades. Siento cercano mi fin. Cuando muera, en vez de tristes -lamentos, entonad cánticos de alegría, para que déis muestras de -gran corazón, y lejos de consideraros abatidos, crean las naciones -que sometí que el último de vosotros es capaz de mantenerlas bajo -el yugo.» Volviéndose al príncipe Acapioltz, uno de sus más fieles -amigos, añadió: «Acapioltz, sé desde este momento el padre de este -niño. Enséñale a vivir y procura que por tus consejos gobierne bien el -imperio. Sé su guía mientras no esté en edad de marchar por sí mismo.» -Era el año 1470. - -Comenzó verdadera rivalidad entre Tezcuco y México. Axayacatl, rey -de México, se apoderó de extensos territorios a costa de los grandes -señores sus vecinos. En tanto, Netzahuilpilli se encargó del gobierno -de Tezcuco, dando señaladas muestras de prudencia. En seguida se -preparó a la guerra y se dirigió hacia el Oriente, volviendo cargado de -laureles. Mostró después que, como su padre, era aficionado al fausto y -a la magnificencia. Hizo construir un palacio de más bella arquitectura -que el del autor de sus días y dió a su corte un esplendor nunca visto. -No se durmió, sin embargo, en los brazos del deleite. Mientras que -por muerte de Axayacatl de México, ocupaba el trono su hermano Tizoc, -Netzahuilpilli reunió un ejército y marchó sobre Nauhtla, situada en -las playas del Golfo, al Nordeste de Tezcuco, logrando en poco tiempo -someter toda la provincia hasta la desembocadura del Pánuco. - -A la sazón murió Tizoc, sucediéndole su hermano Ahuitzotl, hombre -enérgico, de duro corazón y aficionado a la guerra. Inmediatamente -que se encargó del gobierno, excitó a los otros dos Reyes a atrevidas -expediciones; unidos los tres dominaron el país de Tlappan, las dos -Mixtecas, el Tapotecapan, y avanzando al Sur, llegaron hasta Chiapas -y Xoconuchco. El imperio recobraba--según los citados hechos--sus -antiguos términos. - -Netzahuilpilli no dejó las armas de la mano. Castigó la provincia de -Tizauhcoac, que se había rebelado contra el imperio y luego cayó sobre -Atlixco, a cuyo independiente señor le castigó con dureza. Lo mismo -hizo con el señor de Huexotzingo. - -De un acontecimiento verdaderamente singular vamos a dar noticia. -Ahuitzotl de México iba a inaugurar el templo o templos que acababa de -terminar. Asistieron al acto los reyes de Tlacopan y de Tezcuco, como -también los grandes del imperio. Unos cuarenta templos, rodeados de -un alto muro, se consagraron a todos los dioses del Olimpo mexicano. -Cada templo tenía su colegio de sacerdotes, sus braseros donde debía -arder perpetuamente el fuego sagrado y su piedra para los sacrificios. -En estos cuarenta templos fueron sacrificados miles de prisioneros de -guerra durante los cuatro días de fiestas (1486). - -A la muerte de Chimalpopoca, rey de Tlacopan, le sucedió -Totoquilinatzin, segundo de este nombre. Unidos los tres Reyes, -pelearon un día y otro día con las tribus vecinas, consiguiendo grandes -triunfos. Por su parte, Netzahuilpilli peleó después por su cuenta, -llevando aún más allá sus guerras y conquistas. - -Por lo que respecta al gobierno interior de Netzahuilpilli, era severo, -severísimo en el cumplimiento de las leyes. Porque un día su hijo -primogénito Huexotzincatl se atrevió a requebrar, o, según algunos, a -tener relaciones con una de las favoritas imperiales, Netzahuilpilli, -respetando la sentencia de los jueces, le hizo condenar a muerte. -A muerte hizo condenar, por causas más pequeñas, a otros dos hijos -y a una hija. A una de sus esposas, cogida en adulterio, la hizo -estrangular en la plaza pública, y no solamente a ella, sino a sus -amantes y cómplices. En cambio, a él se deben reformas que enaltecen -su nombre. Los hijos de los esclavos que había en el imperio, seguían, -como en la vieja Europa, la condición de los padres. Netzahuilpilli -dispuso que en lo futuro gozasen de la libertad que les concedía -naturaleza. Regularizó los procedimientos judiciales, estableciendo -que los negocios más graves sólo pudiesen durar ochenta días. Castigó -severamente las faltas de los jueces. Era tan bueno para los pobres, -huérfanos, ancianos y enfermos, como duro para los criminales. -Cultivó la poesía, y pasaba mucho tiempo contemplando el curso de los -astros. En religión creía en un sólo Dios creador del Universo, mas -no se atrevió a negar los dioses de los aztecas. Como se acercasen -los tiempos de la llegada de los españoles al Anahuac, recordaremos -que poco antes, esto es, en los primeros meses del 1500, nació a -Netzahuilpilli un hijo, llamado Ixtlixochitl, que será uno de los -primeros amigos de Hernán Cortés y del cual predijeron los astrólogos -que, partidario de un pueblo extraño y enemigo del suyo, sería la ruina -de su patria. Los augurios eran cada vez mayores y más constantes al -paso que los españoles se aproximaban al golfo de México. - -Sentábase en el trono de México a la sazón Moctezuma II, sucesor de -Alhuitzotl, é hijo de Axayacatl. No era Moctezuma II el mayor de sus -hermanos; pero había dado pruebas de valor y de arrojo. Siguiendo la -costumbre de sus antecesores, salió a campaña y venció. Generoso con -los hijos del pueblo, fué duro con los aristócratas. Debían hablarle -con la frente inclinada y los ojos bajos. Los súbditos habían de -postrarse cuando le veían en la calle. Era extraordinario el lujo de su -palacio, como era extraordinario el número de sus concubinas. Acerca -de la industria, se labraban los metales (oro, plata, plomo, latón, -estaño y cobre), y se hacían primorosos objetos de piedra, barro, hueso -y conchas de mar. Se trabajaba admirablemente la madera; se construían, -vidriaban y pintaban vasijas de exquisito gusto; se tejían finas -telas de algodón, y se curtían pieles y se las teñía de mil colores. -Calzadas y acueductos, palacios y casas particulares, todo era digno -de admiración y de alabanza. Moctezuma, con la eficaz ayuda de los -reyes de Tezcuco y Tlacopan, intentó acabar con la independencia de -Tlaxcala. La lucha fué tenaz, larga y sangrienta, resultando, al fin, -que los tres Reyes fueron vencidos y rotos sus ejércitos. Entonces se -resignaron a tener enclavada en el corazón del Imperio una república -libre e independiente. Refieren algunos autores que Moctezuma, con -la intención de quebrantar las fuerzas de Tezcuco, insistió tiempo -adelante con sus colegas a llevar de nuevo la guerra contra Tlaxcala. -Netzahualpilli fué el primero en reunir la flor de sus ejércitos que -mandó a la frontera bajo las órdenes de dos de sus hijos. Acudió -también Moctezuma; pero avisando secretamente a los tlaxcaltecas de -la marcha de los de Tezcuco y comprometiéndose a no tomar parte en la -contienda. En efecto, cayeron los tlaxcaltecas sobre los de Tezcuco, -derrotándolos completamente y matando a los hijos de Netzahualpilli. -Moctezuma presenció la matanza desde las faldas de Xacoltepetl. Lo -cierto es que, durante el reinado de Moctezuma, adquirió México no poca -preponderancia sobre Tezcuco. Debemos también referir que terrible -hambre afligió el imperio durante los años 1504 y 1505. Los tres Reyes -continuaron peleando con sus enemigos en los años sucesivos, llegando -por Chiapas y Guatemala, y no parando hasta los confines de la América -del Mediodía. Ganaron a Honduras por la fuerza y a Nicaragua por la -astucia. «No pudo ya el Imperio--escribe Pi y Margall--llevar más allá -sus armas. Sonó pronto para él la hora, no ya de conquistar, sino de -ser conquistado. Hace ya veinte años que los españoles pisan el suelo -de América, y en este momento acaban de descubrir la Florida. Están ya -en una de las extremidades del Anahuac los hombres barbudos y blancos, -de quienes dijo Quetzalcoatl que vendrían de Levante. No tardarán en -salir de Cuba para explorar el Occidente del golfo y penetrar por las -márgenes del Tabasco en tierra de México... Para colmo de mal, muere -a poco Netzahualpilli sin dejar elegido sucesor, y entra la discordia -en el palacio de los aculhuas. Ha llegado el imperio a la cumbre de la -grandeza, sólo para que fuese mayor su caída»[203]. - - [203] Vol. I, pág. 132. - -Cuando los españoles llegaron a México, tendría de extensión el imperio -de _Moctezuma II_ como la tercera parte de la actual República. Debía -ocupar, además del distrito federal de México, los Estados de Veracruz, -Tabasco, Chiapas, Oajaca, Guerrero, Puebla y Querétaro. Dentro de la -citada superficie había ciudades y aun provincias independientes: -lo era Cholula, Huexotzingo, Tlaxcala, Acatapec, Acapulco y otras. -La población del imperio era bastante numerosa. Los demás reinos y -señoríos casi debían su independencia a complacencias del Emperador. -Murió por entonces el rey de Tezcuco, a cuya corona se creían con -derecho tres de sus hijos, llamados Coanacochtzin, Ixtlixochitl y -Cacamatzin. Aunque logró ser proclamado Cacamatzin, con la ayuda de -Moctezuma, al fin se vino a un acuerdo, dividiéndose el reino en tres -partes y quedando para Cacamatzin y Coanacochtzin las provincias del -Mediodía y para Ixtlixochitl las del Norte. Cacamatzin conservó el -título, nada más que el título. Moctezuma era el verdadero dueño del -país, y en el Anahuac, a la llegada de los españoles, sólo sonaba el -Emperador de México. - -Habremos de repetir--si de religión se trata--que el _Sol_, la -_Luna_ y las _estrellas_ fueron adorados por los habitantes del -Anahuac, a quienes les levantaron templos. Además eran adorados otros -muchos dioses. Se decía que todos eran descendientes de Citlatonac -y Citlalycue. Quetzalcoatl, Huitzilopochtli y otros formaban el -Olimpo azteca. La religión del Imperio era, no sólo bárbara en los -sacrificios, sino en la manera de presentar a sus dioses. Pintábase -a los dioses de diferentes colores y se les cubría de joyas y -adornos, no faltando las plumas de papagayo; resultaban verdaderos -monstruos. No pocos dioses velaban por la agricultura. La fiesta que -se celebraba el primer día del cuarto mes del año estaba consagrada a -_Tzinteotl_, el dios de los maizares, y a _Chicomecoatl_, la diosa de -los mantenimientos. También hacían fiestas a los hermanos _Tlaloc_, -los dioses de las lluvias; a _Quetzalcoatl_, el dios de los vientos; -a _Xiuhtecutli_, el dios del fuego; a _Izquitecatl_ y sus compañeros, -los dioses del vino, y _Macuilxochitl_, el dios de las flores. Aunque -los mexicanos gustaban de la vida sedentaria, su ocupación principal -no era la agricultura, sino la guerra. Como otros pueblos americanos, -no tenían ejércitos permanentes. Desde la niñez se les educaba para -la guerra, y guerreros eran todos los hombres hábiles de la tribu. -Entre los jefes había categorías y grados, pues podían ser modestos -jefes de clan o linaje, o jefes distinguidos de las cuatro secciones -(_calpulli_) en que estaba dividido México. Sobre todos estos jefes -estaba el _tlacalecuhli_ o _jefe de hombres_, llamado Emperador o -Rey por los cronistas españoles. Su autoridad estaba limitada por -el _Consejo Supremo_ (Tlacopan) y por el _jefe civil_ superior -(_Cihuacohuautl_), que con él alternaba en el mando. El cargo era -electivo dentro de determinado clan o linaje y vitalicio; además -ejercía el poder supremo sacerdotal. Podía ser relevado del cargo. -Tanto el tlacalecuhli como el cihuacohuatl, podían llevar aquellas -«calaveras de plumería con sus penachos verdes y rodelas de lo mismo» y -aquellas «ajorcas y pulseras de oro y plumas en la nariz, los brazos y -los tobillos», de que nos dan idea los relieves de la llamada _Cruz de -Palenque_. - -Hacíase la guerra con cualquier pretexto, casi siempre _para adquirir -subsistencias_ y, a veces, para _conseguir víctimas humanas_ y -satisfacer las exigencias del culto. Las armas se guardaban en -almacenes públicos (_tlacochalco_), próximos al templo principal -(_teo-calli_), y pertenecían a la comunidad, repartiéndose cuando -lo ordenaba el Consejo. Por el Consejo se decidían las campañas y -se proclamaba la declaración de guerra en los _teo-callis_ al son -del tañido de grandes atambores. Repartíanse armas y provisiones, -dirigiéndose hacia el territorio enemigo lanzando gritos de guerra. -Si los enemigos eran derrotados, los mexicanos entraban a sangre y -fuego en sus aldeas, hasta que aquéllos pedían la paz y pagaban un -tributo. Consistían los tributos, generalmente, en _maíz_; también eran -a veces objetos de alfarería, tejidos, esclavos, mujeres, etc. En los -comienzos del siglo XVI, el pueblo de México estaba dividido en cuatro -barrios o partes, en los que vivían los individuos de cada clase, -linaje o grupo de parientes (_calpulli_), con derecho de usufructo del -territorio que ocupaban (_calpullalli_). Los calpullallis se hallaban -divididos en parcelas cultivables (_tlalmilli_), que se repartían por -las autoridades del clan o _calpulli_ a los jefes de familia del mismo -(_patriarcado_), para que los cultivasen en beneficio de los suyos. -Si dejaban de cultivarlos dos años seguidos, o si la familia que lo -usufructuaba moría o salía del _calpulli_, se daba la parcela a otra -familia del linaje. Cuando moría el jefe de la familia, heredaba la -parcela el mayor de sus hijos, y a falta de éste el hermano que le -seguía en edad o los tíos del muerto. El mayorazgo estaba obligado -a cultivar la parcela heredada y sostener a sus hermanos y hermanas -hasta que contraían matrimonio, obteniendo a su vez los varones otra -porción de tierra cultivable. Si alguno de los hijos estaba inválido, -el _calpulli_ cuidaba de su subsistencia, y si alguna de las hijas -permanecía soltera a causa de su vocación religiosa, era mantenida por -el templo. Es de advertir que la sociedad mexicana fué una especie -de democracia militar. Los _calpullis_ o los veinte linajes formaban -cuatro _fratrias_ y las cuatro fratrias la _tribu_, cuyo gobierno -supremo residía en el _Consejo Tribal_ (_tlatocan_), compuesto de -varios individuos, uno por cada _calpulli_. Reuníase este Consejo--el -cual tenía facultades absolutas--cada diez días, o antes en casos -extraordinarios. De cuando en cuando se reunía el Consejo en sesión -magna y pública (juntas tribales extraordinarias), concurriendo a -ella los veinte _hermanos mayores de los calpulli_, los jerarcas -sacerdotales, los capitanes de las fratrias, etc.; en estas juntas -podía pedirse la reforma o derogación de anteriores disposiciones del -Consejo Tribal. - -Existió la esclavitud entre los mexicanos, aunque en estado -rudimentario. Eran esclavos los que dejaban dos años sin cultivar -la parcela de tierra que les había sido asignada, como también los -arrojados de los _calpullis_ por su mala conducta. Si el esclavo -persistía en su poco amor al trabajo o no enmendaba su conducta, era -castigado con penas infamantes. Si continuaba lo mismo, a pesar del -castigo, era entregado a los sacerdotes para los sacrificios. - -La _familia_ azteca tenía su fundamento en el patriarcado. Los -_calpullis_ observaban la ley de exogamia. La mujer, aunque estaba -considerada como propiedad individual y exclusiva del marido, era -tenida en más estima. El _calpulli_ arreglaba los matrimonios y -castigaba severamente a los adúlteros, quienes se convertían en -esclavos. Como las leyes sociales del _calpulli_ disponían el -matrimonio de todos sus individuos, los que se negaban a cumplirlas, -salvo votos religiosos, tenían la misma pena que los adúlteros. Esto -no impidió impedir el concubinato, ni modificar en las tribus aztecas -los repugnantes vicios contra natura[204]. Por lo que respecta al -comercio--del cual se tratará más extensamente en el capítulo décimo -cuarto--haremos notar que en las poblaciones principales los mercados -se celebraban cada cinco días, siendo muy activo el tráfico de granos, -cacao, alimentos, bebidas, vestidos, armas, alfarerías y demás objetos -necesarios para la vida material y para el adorno del indígena. No se -usaban en los mercados pesas ni medidas. Consistían las transacciones -en permutas y en compras, haciendo el papel de moneda los _zontlis_ y -_xiquipiles_ de cacao, los cañutillos de ansarones llenos de granitos -de oro y los pedacitos de estaño o cobre en forma de T[205]. También, -de cuando en cuando, había ferias. - - [204] Bernal Díaz del Castillo, _Conq. Nueva Esp._, cap. - CCVIII, pág. 309. - - [205] Véase Bernal Díaz del Castillo, ob. cit. pág. 89. - -Cuando penetraron los españoles en el país, encontraron la agricultura -y otras industrias muy adelantadas. Producía la tierra toda clase de -legumbres. No dejó de llamar la atención la inteligencia que mostraban -en acueductos, canales, acequias, etc. De muy lejos, y por sitios -escabrosos, se traían a veces las aguas. Se talaban los bosques y se -allanaba la tierra. Para el fomento de la agricultura no se perdonaba -medio. En general, los cultivos más estimados eran el maíz, el maguey, -el cacao, el plátano, la vainilla, el algodón. Con mucho esmero se -cultivaban las flores, pues de ellas eran aficionados los mexicanos. - -Por lo que respecta al calendario mejicano, se consideraba el año de -trescientos sesenta y cinco días, dividido en diez y ocho meses de -veinte días cada mes, y los cinco días restantes se añadían al fin del -año para igualar el curso del Sol. En estos cinco días se daban todos -los mejicanos a la ociosidad, como preparándose a entrar en las tareas -del año siguiente. Las semanas tenían trece días y los siglos cuatro -semanas de años. - -Los puentes eran de diferentes clases. Consistía una clase en levantar -fronteros dos pilares: uno en cada orilla. De pilar a pilar se ataba -gruesa cuerda de cuero, de la cual pendía un aro del que se colgaba un -banasto. De este banasto caían dos cuerdas que se ataban por sus cabos -a las dos riberas. Metíase en el banasto el hombre o bestia que había -de pasar el río y se le llevaba de una orilla a la otra tirando de la -respectiva cuerda. También se hacían puentes de paja, enea y juncia. -Del mismo modo los mejicanos construían puentes de madera. Así eran -todos los de la capital, que, como sabemos, ocupaba el centro de un -lago. A la ciudad se llegaba por cuatro calzadas, las cuales estaban -defendidas por torres y fosos cubiertos de vigas. Por puentes de vigas -construídos de trecho en trecho se comunicaban también las casas de las -dos aceras. Estos puentes, levadizos todos, tenían vigas grandes y bien -labradas, y era tanta la anchura de ellos que podían pasar de frente -diez caballos. Creemos que de cantería no los hubo en México; pero -cerca de Palenque y en el Perú se encuentran algunos. Caminos había en -México, en el Perú y aun en los pueblos salvajes. - -Tampoco faltaban acueductos en diferentes puntos, especialmente en el -país de los aztecas; la mayor parte de las calles de México estaban -surcadas de canales, sobre los cuales, a trechos, había puentes de -madera. Procedía el agua de Chapultepec. Acequias para el riego de los -campos se encontraban en la mayor parte de los pueblos de América. - -Si estudiamos la _escritura_, no sería aventurado decir que los aztecas -no pasaron del sistema de escritura _jeroglífica_; los mayas, quichés y -cakchiquels, en sus pictografías simbólicas se aproximaron al sistema -de escritura _fonética_. Unas y otras pictografías, lo mismo las -nahuatl que las mayas-quichés, eran de colores brillantes y se hacían -en pieles preparadas para ello, en telas de algodón, en fibras de áloe -y en las columnas, muros, etc. Es de sentir que el tiempo, las guerras, -y muy especialmente la ignorancia del clero de pasados siglos, hayan -destruído casi todos los ejemplares pictográficos. - -De las creencias religioso-mágicas de los _uto-aztecas_ y _mayas_, -nada añadiremos a lo que hemos dicho sobre la materia al estudiar -otras tribus aborígenes. Hombres superiores (Quetzatcoatl, entre los -aztecas, y Votan, entre los mayas), no consiguieron moderar la crueldad -de aquellos sacerdotes y de aquellas muchedumbres que sacrificaban -tantas víctimas en las aras de sus divinidades guerreras. Y ya que -de la religión nos ocupamos, deberemos consignar que los sacerdotes -se sobrepusieron en México a los guerreros, logrando adquirir tal -influencia, que una especie de anatema pareció caer sobre los aztecas -y mayas. El vulgo, alentado a veces por el sacerdocio, era crédulo -y supersticioso. Sacaban presagios del aullido de las fieras, del -canto de la lechuza, del repentino encuentro de una raposa o de una -sabandija. Con mucho acierto escribe Pi y Margall lo que a continuación -copiamos: «¿Se deberá por esto considerar escasa la cultura del -Imperio? Conviene recordar que durante los siglos XV y XVI no privaban -menos en Europa que en América los agoreros y los astrólogos. Importa -poco que los adivinos de aquí pretendiesen leer lo futuro en el -firmamento, y los de allí en meros signos del calendario: tan mudos -estaban los cielos como los signos, y tan injustificados eran, por -consiguiente, unos como otros pronósticos»[206]. - - [206] _Hist. general de América_, vol. I, pág. 167. - -Sería injusto negar que la civilización del Imperio mexicano tenía un -carácter de originalidad que la distinguía de todas. Era una mezcla de -cultura y barbarie, de pequeñez y grandeza, de fiereza y dulzura de -sentimientos. Hernán Cortés se fijó, principalmente, en que aquellos -indios se comían a los prisioneros; eran caníbales. Sólo por esta -costumbre habían de parecer bárbaros a los ojos de los europeos. - - - - -CAPÍTULO VIII - - AMÉRICA SEPTENTRIONAL (_Continuación_).--TRIBUS MEJICANAS: LOS - SHOSHONEAMUS.--LOS COMANCHES: SUS COSTUMBRES; SU CULTURA.--TRIBUS - SONORAS: LOS PIMAS, LOS ÓPATAS Y LOS TARAHUMARES; SUS COSTUMBRES; - SU CULTURA.--TRIBUS IROQUESAS: SU SITUACIÓN Y SU DESARROLLO - SOCIAL.--CONFEDERACIÓN IROQUESA: RELIGIÓN E INDUSTRIA.--LOS - ESQUIMALES: SU SITUACIÓN; SU CARÁCTER Y COSTUMBRES; SU - RELIGIÓN.--ORGANIZACIÓN SOCIAL.--LOS ALGONQUINOS Y LOS ATHABASCOS: - SU SITUACIÓN.--LOS NAVAJOS Y LOS APACHES.--CULTURA DE LOS NAVAJOS, - APACHES Y ATHABASCOS: RELIGIÓN Y LENGUA.--LOS ALGONQUINOS: SUS - COSTUMBRES; SU INDUSTRIA; SU RELIGIÓN.--LOS SIOUX O DAKOTAS: - SU SITUACIÓN; SUS COSTUMBRES; SU CULTURA.--LOS MUSKOKIS: SU - SITUACIÓN.--LIGA MUSKOKA.--LOS CREEKS.--YUCHIS, TIMAQUANOS Y - NATCHEZ.--LOS CALIFORNIOS: SU SITUACIÓN; SU INDUSTRIA; SU RELIGIÓN - Y LENGUA.--LOS TLINKITS.--LOS PIELES-ROJAS.--REGIÓN DE LOS - PUEBLOS.--LOS CHINUKS: SITUACIÓN, CULTURA, INDUSTRIA Y COSTUMBRES - DE ESTAS TRIBUS. - - -Los _shoshoneamus_ ocupaban hasta el siglo pasado el territorio que -se extiende desde el río Columbia u Oregón (Estados Unidos) hasta el -Estado de Durango (México). A ellos pertenecen los _comanches_, gente -de alguna cultura y de suaves costumbres[207]. Cuenta la historia que -se distinguían los comanches por el lujo de los vestidos. Los hombres -calzaban mocasines que les subían a las corbas y se ponían delantales -que les bajaban a las rodillas. Al paso que algunos se cubrían el -cuerpo con camisetas de piel de ciervo, otros usaban largos mantos de -búfalo, que se prendían en los hombros. También las mujeres usaban -mocasines y del cuello a las piernas se ceñían especie de vestido de -piel de gamo. Aquéllos y éstas gustaban mucho de adornos, de los cuales -abusaban en sus fiestas civiles y religiosas. - - [207] Pi y Margall, que no se separa de la doctrina de - Bancroft en este punto, dice que los comanches formaban parte - de los apaches, primera familia de los nuevo-mejicanos. - _Historia general de América_, vol. II. pág. 1082.--Luego, - los comanches, empujados desde el N. por los apaches, fueron - nómadas al N. de Tejas y por Nuevo México. - -Las viviendas de los comanches en verano consistían en galerías y en -ellas solo se podía estar sentado o tendido. Hincaban paralelamente -en tierra ramas de sauce, las doblaban de dos en dos por los vértices -y las cubrían con esteras de junco. Dejaban puertas a Or. y Oc., y -ventanas a N. y S. Diestros cazadores, perseguían a los búfalos, que -al acercarse el invierno invadían el país. Lograban matarlos con solo -el arco y la flecha; a veces únicamente con la lanza. Bebían caliente -la sangre de los que mataban y comían con sumo gusto el hígado. -Importábales poco comer cruda la carne, y cuando querían asarla, la -colocaban en puntas de palo inclinados al fuego. La que no comían -después de muerto el animal, para que no se corrompiese, la cortaban en -delgadas lonjas, la secaban al sol y la molían. Con esta harina, echada -en agua hirviendo, se alimentaban perfectamente. También les servía de -comida las plantas silvestres. No se dedicaban a la agricultura y sólo -las tribus que moraban en las riberas de los ríos se nutrían de pescado. - -Antes de realizar sus bárbaras excursiones, más propias de bandidos que -de guerreros, llevaban a sus mujeres e hijos a lugares inaccesibles, -para que no cayesen en poder de los enemigos. Eran muy belicosos, -considerando el valor como la principal virtud y la suerte de la guerra -como la mayor fortuna. Desde niños se habituaban al ejercicio del arco -y de la javalina. Celebraban su danza de guerra antes de salir a sus -expediciones. A los prisioneros respetaban generalmente la vida, y a -pocos les daban muerte. Violaban las mujeres y trataban con cariño -a los niños. Hacían la paz, no sin celebrar la ceremonia de fumar -los guerreros en una sola pipa. Sentían poca afición por el comercio -y nunca empleaban el fraude. De todas las tribus pertenecientes a -la familia de los nuevos mexicanos, sólo los comanches vivían bajo -verdaderas instituciones políticas. Convocaban periódicamente los -comanches asambleas, donde se deliberaban todos los asuntos de -interés para la tribu, y lo dispuesto en aquéllas se cumplía con toda -fidelidad. Creían en un _Ser Supremo_ y adoraban también al _Sol_ y la -_Tierra_. Reconocían la existencia de espíritus malignos, a los que -atribuían sus enfermedades y todas sus desventuras. Honraban, como -pocos pueblos bárbaros, la memoria de sus héroes; hombres y mujeres, -especialmente las mujeres, daban rienda suelta a su dolor. Después de -sepultados, no cesaban de llorarlos durante treinta días, y con harta -frecuencia prorrumpían en lamentos y alaridos. Cortábanse en señal de -luto el cabello, y además se laceraban las carnes. Se tatuaban la piel -en distintos sitios, especialmente en la cara o pecho. - -En los comienzos de la segunda mitad del siglo XIX se confió a -los comanches meridionales, errantes por el _Bolsón de Mapimi_, -el exterminio de los apaches, sus enemigos hereditarios[208]. -Estos apaches, que vivían en el espacio comprendido entre el río -_Grande_[209] y la vertiente oriental de _Sierra Madre_, fueron -castigados sin compasión y casi destruídos completamente. «Los que -quedan, dice Reclus, se han hecho pastores, boyeros, chalanes y -hasta guardas de estación en los ferrocarriles que atraviesan ahora -sus antiguos territorios de correrías y de pillaje»[210]. Añade -Reclus que casi todos los indios que habitan la región Noroeste de -México, desde la frontera de Arizona hasta los montes que dominan -el río Lerma, pertenecen a una misma familia de tribus, cercana a -los aztecas por el lenguaje. Dos de sus grupos más considerables se -les conoce con el nombre de los _pimas_ (Norte de la Sonora)[211] y -de los _ópatas_ (Sierra Madre, en los valles altos del río Sonora y -del río Yaqui). Unos y otros se han puesto siempre al lado de los -blancos en las guerras de razas: los autores mejicanos ensalzan su -valor, su sobriedad, su consecuencia, habiéndoles dado el nombre de -_espartanos de América_. Sus poblaciones agrícolas se hallan casi -españolizadas[212]. - - [208] Reclus, _Nueva Geografia Universal: América_, tomo II, - página 122. - - [209] Durante parte de su curso separa a México de los Estados - Unidos. - - [210] Ibidem. - - [211] _El Estado de Sonora_ (México) se halla frontero a - la parte septentrional de la Península. Entre las ciudades - sonoreñas, la más próxima a la frontera de los Estados Unidos - es Magdalena o Santa Magdalena, Pi y Margall, siguiendo a - Bancroft, comprende en la segunda familia de los nuevos - mejicanos a los _pueblos_, los _moquis_, los _pimas_, los - _maricopas_, los _pápagos_ y otras tribus. _Historia general - de América_, tomo I, volumen II, página 1.096. - - [212] _Nueva Geografía Universal_: América Central, tomo II, - páginas 116 y 117. - -Los pimas levantaban, para pasar el invierno, chozas de planta circular -o elíptica y forma de cúpula, altas de cinco a siete pies, y de -diámetro o eje de 20 a 50. Sus aberturas estaban reducidas a una puerta -de entrada y a un agujero en el techo, por donde penetrase la luz y -el aire. En los estíos vivían en sus maizales al abrigo de ligeros -sombrajos, desde los cuales vigilaban sus cosechas. Supieron regar -sus campos. Aunque eran poco aficionados a la caza y a la pesca, no -por eso dejaban de comer carne de gamo, de liebre o de conejo, como -también los peces de sus ríos. Gustaban con verdadero deleite de las -bebidas alcohólicas. Eran pacíficos; pero si se les obligaba a hacer -la guerra, la hacían con coraje y aun con crueldad. No perdonaban edad -ni sexo en el calor del combate. Después de la victoria mataban a -los prisioneros varones y guardaban a los niños y a las hembras para -venderlos. Vencedores, entraban por sus pueblos en medio de coros y -danzas; vencidos, se retiraban silenciosos y sólo oían gritos de muerte. - -Nótanse muchas analogías entre los pimas y otra tribu--de la cual -habremos de ocuparnos en este mismo capítulo--conocida con el nombre de -los _pueblos_. Tenían los pimas escasa cultura. Ignoraban la escritura -de los jeroglíficos, ni hilaban, ni tejían. En sus construcciones -tampoco usaban la piedra ni el adobe. Como otras tribus vecinas, -celebraban fiestas, señalándose en particular la danza de las flechas, -la del búfalo, la de la tortuga, la del maíz verde y algunas otras. -Casi en todas las fiestas cantaban e iban marcando el compás algunos de -los concurrentes, y en casi todas se tocaba el tambor, la flauta y las -sonajas. - -Estimaban de igual manera los ejercicios de fuerza, como el juego de -pelota, el salto, la carrera y el golpear de los escudos. Explicaban -la creación del siguiente modo. La tierra, decían, había sido creada -por Ckiowotmahke. Era al principio como una telaraña que se extendía -por el espacio, mas luego tomó consistencia hasta ser tan sólida como -la vemos. La recorrió Ckiowotmahke volando en forma de mariposa, y, -cuando creyó conveniente, se detuvo y formó al hombre. Tomó arcilla -en sus manos, la amasó con el sudor de su cuerpo y la dió un soplo, -mediante el cual, llena de vida, se movió y convirtió en un hombre y -en una mujer. Hallábase ya bastante poblado el mundo, cuando ocurrió -el siguiente hecho. Vivían en el valle del Gila un gran profeta, -y Szeukha, hijo de Ckiowotmahke. Cierta noche apareció un águila -de gigantescas alas a la puerta del profeta, quien se despertó -sobresaltado al ruido del animal. Levántate--le dijo el águila--tú -que curas a los enfermos y ves lo futuro, porque está muy cerca el -diluvio que ha de inundar la tierra. Sordo el profeta al anuncio del -agorero pájaro, volvió a dormirse. Por segunda vez el águila le anunció -la catástrofe y por segunda vez no hizo caso el profeta. Por última -y tercera vez fué despreciada la reina de las aves, sin embargo de -anunciar que iba a ser invadido y sumergido el valle. Lo fué en efecto -y en el tiempo que dura el aleteo de un pájaro, después de varios -truenos, sonó horrible estallido y en seguida se levantó en la llanura -un monte de agua que, cayendo sobre el valle con pavoroso estruendo, -anegó la choza del profeta, salvándose sólo el hijo de Ckiowotmahke, -que flotaba sobre una pelota de resina. Cuando descendieron las aguas, -desembarcó Szeukha, con todas sus herramientas y utensilios, en la -cima de un cerro contiguo a la embocadura del río Salt. Inmediatamente -se dirigió a vengarse del águila y con este objeto hizo una escala de -cuerda de las fibras de un árbol, subió al nido y mató al fiero animal. -En la cueva o nido encontró una mujer y un niño, la esposa y el hijo -del aborrecido pájaro. - -Dejando el mundo de la fábula y entrando en el campo de la historia, -bien será decir que una de las páginas más brillantes de la Compañía -de Jesús en América es la evangelización de las aldeas de los pimas -(Pimería alta y baja) por el P. Kino. - -Los _tarahumares_, _ópatas_ (en los Estados de Chihuahua [213] y -Durango[214]) y otras muchas tribus eran sedentarios y laboriosos. -Bancroft sólo habla de las principales tribus establecidas, no sólo en -el citado Estado, sino en los próximos. Seguros de no ser desmentidos, -podemos afirmar que estos nuevos mejicanos del Norte conservan hasta -el presente las creencias, ritos y costumbres que estudiaron como -propias de ellos los misioneros de las centurias XVII y XVIII. Por lo -común dichos mexicanos eran altos, erguidos y de agradable rostro; unos -tenían color moreno claro, otros color moreno obscuro y muchos color -de cobre; todos tenían negro y fuerte cabello. Las mujeres llamaban la -atención por su hermosura y airoso porte. El traje no podía ser más -sencillo y pobre. - - [213] Ciudad del Norte mejicano en la vertiente oriental de - _Sierra Madre_. - - [214] Abraza por el Oeste las cadenas paralelas de _Sierra - Madre_. - -Tenían decidida afición por los adornos, los cuales se ponían en la -nariz, en las orejas, en la garganta, en los brazos, en las muñecas y -hasta en los tobillos. Pintábanse de diferentes colores, ya la cara, -ya el pecho, ya todo el cuerpo. En el cabello, tanto los hombres como -las mujeres, se colocaban plumas y a veces perlas. Si los ópatas vivían -en casas de adobes y vigas, los tarahumares buscaban abrigo en las -cuevas de las montañas pedregosas. Eran cazadores y pescadores; pero -en particular se alimentaban de frutas, semillas y raíces que daba -espontáneamente la naturaleza. Se dedicaban poco a la agricultura y los -ópatas tejían el algodón y la pita. En la guerra, harto frecuente entre -aquellas tribus, usaban los soldados el arco, la flecha y la clava, y -los jefes pequeña lanza y rodela o escudo. Unos y otros llevaban un -cuchillo de pedernal. Los infelices prisioneros, después de sufrir -las más terribles torturas, eran sacrificados de una manera cruel y -bárbara. A veces, algunas tribus los cocían y comían. Al volver de la -expedición, si era venturosa, salía todo el pueblo a recibir a los -combatientes. Las mujeres bailaban en corro, cantaban, jesticulaban -y prorrumpían en grandes alaridos. El botín se distribuía siempre a -los ancianos y a las mujeres. Malas, muy malas eran las instituciones -sociales. La poligamia dominaba generalmente en todas aquellas tribus -y se hacían grandes fiestas en honor de la mujer que se consagraba -al celibato o a la prostitución. La sodomía se hallaba extendida de -un modo considerable. Después del nacimiento de un hijo, el padre no -salía de la cama, ni comía pescado ni carne en seis o más días. Rara -costumbre que era común en varios pueblos de América. En casi todas -sus fiestas, la embriaguez y la obscenidad no tenían límites. Sin -embargo, entre los ópatas eran, no ya decentes, sino decorosas, la -fiesta de primero de año y la conocida con el nombre de _torom raquí_. -Consistía la primera en meter en el suelo por un extremo parte de un -palo de bastante altura y del cual colgaban cintas de cuero de varios -colores. Jóvenes bellas vestidas caprichosamente tomaban cada una del -cabo determinada cinta y danzaban alrededor del palo, formando varias y -caprichosas figuras. En la segunda, cuyo objeto era implorar la lluvia -para que la cosecha próxima fuera abundante, bailaban alegremente -cuatro grupos de jóvenes desde el amanecer hasta la noche. - -La industria apenas existía y las bellas artes se hallaban por completo -desconocidas. Si algunas tribus fabricaron casas, y si los españoles -vieron pinturas en las paredes, ni las primeras revelaban conocimientos -arquitectónicos, ni las segundas sentimiento estético. La ciencia -estaba reducida a observar atentamente los astros y los cambios de -la atmósfera. Fueron de los más crédulos y supersticiosos de toda la -América. Si para los habitantes de la Sonora vagaban los espíritus de -los muertos por las rocas de los precipicios y sus voces constituían -los ecos, para los de Nayarit había diferentes cielos, a los cuales se -iba según la edad y según la clase de muerte: un cielo estaba destinado -a los niños y a los adultos que muriesen buena y pacíficamente; otro, -situado en la región de los aires, donde pasaban a ser brillantes -estrellas, los que perecían luchando con los extranjeros; y un tercero -que se hallaba en la misma tierra, y tenía el nombre de _mucchita_, -destinado al vulgo, y, por lo tanto, a la mayor parte de las almas. De -la mucchita pudieron salir y aun volverse a encarnar en sus antiguos -cuerpos, hasta que lo hizo imposible un hombre imprudente. Este hombre -hizo un pequeño viaje, dejando la casa al cuidado de su mujer. A su -vuelta desapareció su consorte, penetrando en la mucchita. Allí fué -el desconsolado marido, logrando conmover con sus lágrimas y suspiros -el corazón del guarda de aquella región de las sombras. «Mira, le -dijo el guarda, ven aquí de noche, busca con los ojos a la que fué tu -compañera, y cuando la veas danzando, dispárala una de tus flechas. Te -reconocerá y volverá a tu casa; pero guárdate bien de prorrumpir en -gritos ni alaridos, porque si tal haces, la perderás para siempre y -tú serás entonces la causa de su muerte.» Hizo el hombre lo que se le -dijo. Al verse con su mujer, quiso celebrar tanta ventura y dió gran -fiesta llamando a músicos y cantores. Loco de alegría, olvidando por -un momento el aviso del guarda, exhaló un grito. Inmediatamente cayó -cadáver su compañera y entró de nuevo en la mucchita. Desde entonces no -volvió alma alguna a unirse con su cuerpo. Pudieron, sí, como pudieron -antes, convertirse de día en mariposas, salir en busca de alimentos y -andar entre los vivos. De noche recobraban sus naturales formas y la -pasaban danzando. - -En nuestros días, los _tarahumares_, en número de unos cuarenta mil, -viven exclusivamente en los valles de _Sierra Madre_, en las dos -vertientes del Atlántico y del Pacífico. Hállanse esparcidas sus -aldeas en las montañas de los tres Estados de _Chihuahua_, _Sonora_ y -_Sinaloa_, y aun, según Pimentel, penetran en Durango. Todavía algunas -familias pasan su vida en grutas, y se ven muchas cuevas que estuvieron -habitadas antiguamente. Los tarahumares que viven en las ciudades de -los blancos, hablan la lengua de los conquistadores; los habitantes -de la sierra conservan su antiguo idioma y no pocas de sus costumbres -primitivas. Practican, según se dice, su antigua religión. Se les -supone tristes; pero a veces manifiestan su alegría y _bailan con sus -dioses_. Son aficionados a las justas y a la carrera[215]. - - [215] Reclus, _Geografía Universal: América_, tom. II, págs. - 118 y 119. - -Entre las tribus que habitaban al Sur del Canadá (América -Septentrional), se hallan las _iroquesas_. Dichas tribus deben -estudiarse con algún detenimiento, y es de justicia que figuren a la -cabeza de las del Norte americano. Si en la cultura general no se -diferenciaban mucho de sus vecinos, en su desarrollo social podían -compararse a las tribus de la familia _Uto-Azteca_. Ocupaban muy -especialmente las orillas del río San Lorenzo y el actual Estado de -Nueva York, las llamadas _Cinco Naciones_ (Mohawk, Onondaga, Oneida, -Cayuga y Séneca). Suma importancia tuvo, en los comienzos del siglo -XV, la _Confederación_ o _Liga_ que para hechos defensivos y ofensivos -formaron los iroqueses. - -Esta Confederación desempeñó papel importante en la conquista y -colonización de la América del Norte. Fué formada por las cinco tribus -o naciones citadas, a las que se unió corriendo el año 1715 la de los -tuscaroras; el fundador, según la tradición, fué Hiawata, ayudado del -jefe de los onandagas. En asuntos de gobierno interior cada nación -permaneció autónoma, delegando toda su autoridad en un _Consejo -Federal_ o _Senado de Sachems_, elegido por las seis tribus, cuando -asuntos de interés general lo reclamaban o exigían. Además existía el -_Consejo Tribal_, de autoridad absoluta en los asuntos peculiares de la -tribu. El Consejo Federal sólo podía convocarse a instancia de alguno -de los Consejos Tribales y las decisiones de aquél habían de ser por -unanimidad, en cuyo caso se cumplían sin discusión. La Confederación no -tenía jefe o poder ejecutivo. En las guerras contra las tribus vecinas -o contra el europeo, el Consejo Federal nombraba dos jefes militares, -que habían de ser ayudados por los jefes secundarios de cada tribu. -Sólo el Consejo Federal tenía atribuciones para firmar tratados de paz. - -Como dice perfectamente un historiador contemporáneo «los iroqueses, -arrojados por los algonquinos de las márgenes del San Lorenzo, -consiguieron paulatinamente vencer a sus enemigos del Norte y Sur, -convirtiéndose, merced a su confederación, en dueños virtuales del -territorio comprendido entre la bahía de Hudson y la Carolina del -Norte»[216]. En religión se notaba--como en las demás tribus del -Norte de América--la influencia de los shamanes y hechiceros y los -sacrificios humanos. El canibalismo se hallaba también entre las -bárbaras costumbres de los iroqueses. Los mitos de los iroqueses -personificaban siempre de una manera o de otra la lucha constante entre -la luz y las tinieblas. - - [216] Navarro Lamarca, ob. cit., tom. I, pág. 219 - -Por lo que a la industria respecta, fabricaban alfarerías, cultivaban -entre otras cosas, el maíz y el tabaco, fortificaban sus aldeas -levantando en las calles empalizadas y otras defensas, construían -buenas canoas y sepultaban a sus muertos en grandes montículos -(_mounds_). Los iroqueses actuales (con excepción de los cherokees) -reducidos a unos 12.000, habitan en el Canadá y en las reservas indias -de Nueva York, Wisconsin y Ontario; los _cherokees_ forman parte de las -tribus civilizadas de los _Indian Territories_ (territorios indios) de -los Estados Unidos del Norte América. - -Los _esquimales_, tribus situadas alrededor del polo, se extendían -por la Groenlandia y por la región comprendida entre la bahía Hudson -y el Estrecho de Behring. Es probable que algunos de sus grupos -llegaran y hasta cruzasen en épocas remotas el Estrecho citado. Algunos -etnógrafos, dando como cierto lo que nosotros juzgamos probable, -consideran como esquimales a los chukchas de la Siberia. - -Ignoramos el origen del nombre esquimal. Charlevoix cree posible que -proceda de la voz abenaqui _esquimantsic_, comedor de carne cruda; pero -lo cierto es que no se llamaban a sí mismo esquimales, sino _innuits_, -palabra que significa el _pueblo_, de _inuk_, hombre. - -[Ilustración: Mujer esquimal.] - -Digna de estudio, por muchos conceptos, es la raza esquimal. -Confundíanse a primera vista las mujeres con los hombres, no sólo -porque el traje era igual, sino por la fisonomía. Tenían sucia y -desgreñada cabellera, grandes ojos, ancho rostro, negruzco color y -feo aspecto. Comían toda clase de carne y pescado, muy especialmente -la grasa de la foca, de la ballena y del manatí. Las viviendas -consistían, durante el verano, en poner de punta en el suelo tres o -más palos, los cuales cubrían por la parte superior con pieles de foca -o de chivo. En el invierno construían chozas a la manera de tinnehs, -esto es, cuevas debajo de tierra con agujeros en la techumbre para la -luz y el humo. La ocupación principal de los esquimales consistía en -la caza y la pesca. Las armas eran el arco, la flecha, el dardo, la -lanza, el hacha y la honda. Llamaba la atención en aquellas gentes -sus grandes canoas, los trineos y los patines. De los trineos tiraban -perros dóciles y fuertes. Encendían fuego por el frote de las maderas. -Desconocían en absoluto los conocimientos científicos y su literatura -estaba reducida a algunas lamentaciones fúnebres. - -Eran sumamente aficionados a los banquetes, al canto y al baile. Los -danzarines, al son del tamboril y el coro, remedaban mediante gestos a -muchos animales. - -Por lo que a la religión respecta, los esquimales profesaban el -_animismo_. Creían no sólo que el hombre tenía alma, sino también -los demás animales. Los sacerdotes (_angakoks_) eran legisladores, -jueces y médicos, hallándose dotados además de cualidades superiores. -Se les respetaba principalmente porque se les creía en relación con -los espíritus. Se comunicaban con Tornarsuk, ser supremo y fuente de -toda ciencia. Los hechiceros, que usaban los mismos procedimientos que -nuestras brujas, ejercían ministerios mágicos y no pocas veces se les -atribuía todas las calamidades que afligían al pueblo, en particular -las pestes. - -En lo tocante a la organización social de los esquimales puede -asegurarse que se basaba en la familia y no en el clan. También se -halla fuera de duda que entre ellos predominaba el patriarcado y -la monogamia. La propiedad era comunal o cuando más familiar; la -individual sólo existía al referirse a bienes muebles. Aun en nuestros -días los esquimales viven en aldeas pequeñas (de 10 a 20 chozas), -separadas por grandes distancias, siendo de notar, que apenas difieren -en el lenguaje unas tribus de otras. A causa de la poca fecundidad de -las mujeres y de la mucha mortandad de los niños, las tribus esquimales -tienden a extinguirse. - -«En las vastísimas comarcas donde esos hombres vivían, mar y tierra -están lo más del año cubiertas de espesas capas de hielo, que no se -derriten nunca en las cumbres de los altos montes. Huyen las aves a -más templados climas, busca la res abrigo en las cavernas o en los -apartados bosques, y reinan en toda la naturaleza la soledad y el -silencio. Escasea tanto la vegetación, que en muchas partes no hay -leña con que encender lumbre. Para colmo de mal, abandona el sol el -horizonte y no vuelve a brillar sobre tan árido suelo hasta después -de tres meses de noche y seis de crepúsculo. No interrumpe de vez en -cuando tan largas tinieblas sino la aurora boreal con sus ya tenues, -ya fúlgidos resplandores, que no parece sino que al extinguirse -aumentan la obscuridad del espacio. Sólo entre mayo y agosto brilla -sin interrupción la luz del día; libres de hielos las aguas, bajan al -Océano con alegre estruendo; se cubren de musgo las rocas y de hierba y -flores los espaciosos llanos. Sólo entonces pueblan el aire numerosas -bandadas de pájaros que volvieron del Mediodía en busca de sus antiguos -nidos; salen de sus cuevas o vienen de las lejanas selvas multitud -de rangíferos, de ciervos-mosas, de almirílados ovibos, y con ellos -inmensas greyes de búfalos. Durante el triste y prolongado invierno, -sólo en el crepúsculo que precede al día resuena a lo largo de las -playas el ladrar de las focas y el resoplar de las ballenas.»[217]. - - [217] Pi y Margall, _Historia de América_, volumen 1.º página - 921. - -En suma: los esquimales «moraban y moran todavía, en número de 4.000, -en el litoral Artico, desde el Labrador hasta el mar de Berhing; pero -nunca penetraron en el interior del Continente»[218]. - - [218] _Enciclopedia Universal Ilustrada_, tomo X, pág. 1.353. - -Al Sur de los esquimales, el Canadá se dividía entre dos grandes -razas, a saber, la de los _algonquinos_ y la de los _athabascos_. -Constituían la dilatada familia de los algonquinos muchos pueblos, y se -extendían--según la autorizada opinión de Bancroff--desde el golfo de -San Lorenzo hasta las montañas rocosas. Cuando los europeos llegaron al -país, el principal asiento de dicho grupo eran las tierras al Norte del -San Lorenzo. Otros autores dicen que ocupaban la costa del Norte del -Atlántico, desde el mar de Hudson al cabo Hatteras, exceptuando sólo -los territorios de los dakotas o sioux. - -Los athabascos poblaron las regiones comprendidas entre el mar Artico -y las fronteras de Durango (México), desde la bahía de Hudson al mar -Pacífico. A la familia de los athabascos pertenecen, entre otros, los -salvajes _navajos_ y _apaches_[219]. - - [219] El grupo de nuevo-mexicanos se divide--según - Bancroff--en cuatro grandes familias: los _apaches_, los - _pueblos_, los _indios de la península de California_, y - los _del septentrión de México_. Los apaches se subdividen - en las siguientes naciones: 1.ª, la de los _comanches_; - 2.ª, la de los _apaches_ o _shies_; 3.ª, la de los - _navajos_ o _tenuayos_; 4.ª, la de los _mojaves_; 5.ª, la - de los _hualapayos_; 6.ª, la de los _yumas_; 7.ª, la de - los _kosninos_; 8.ª, la de los _yampayos_; 9.ª, la de los - _yalchedunes_; 10, la de los _yamajabes_; 11, la de los - _cochis_; 12, la de los _cruzados_, y 13, la de los _nijoras_. - -Adquirieron los navajos fama de hábiles plateros y tejedores; pero se -cree, con algún fundamento, que dichas industrias se debían a tribus -más cultas sujetas a dichos navajos. Los telares en que tejían el -algodón consistían en dos vigas, una sujeta al suelo y otra que colgaba -del techo, en las cuales se extendía perpendicularmente la urdimbre; -además dos tablillas de pizarra que la mantenían en doble cruz y -abrían paso a la lanzadera; ésta consistía en un palo corto a que -arrollaban el hilo. - -[Ilustración: Apache.] - -Mostrábanse atrasadísimos en la construcción de sus viviendas los -apaches, lo cual no es de extrañar, puesto que eran nómadas y vivían -del pillaje, no pasando a veces ocho días sin cambiar de asiento. -Levantaban postes, ya vertical, ya oblicua, ya semicircularmente, -cubriendo el espacio formado por dichos postes con pieles, broza, -hierbas o piedras. Daban de anchura a las casas de 12 a 18 pies, y -de altura de cuatro a ocho. Sin embargo de su vida errante, labraban -la tierra casi todas las tribus apaches, y cultivaban el maíz y -algunas legumbres. Apenas comían la carne y tampoco eran aficionados -al pescado. Adelantaron más en la construcción de armas que en -herramientas para cultivar el campo, pues disponían de arcos y flechas, -de lanzas, de hondas, de escudos y de macanas. Tenaces y crueles -bandidos, casi hasta nuestros días, no han cesado de causar grandes -daños a los norteamericanos y mexicanos. Al presente, el único resto de -los apaches es el de los _janos_ o _janeros_ de Chihuahua (México). - -Predominaba el matriarcado entre los navajos y apaches. Distinguiéronse -los navajos porque cultivaron la tierra con fruto y no debemos pasar -en silencio que cuando por primera vez (1541) se encontraron a los -españoles, vivían en chozas fijas, construían graneros, eran labradores -y regaban con acequias sus campos. - -Menos cultos los athabascos que sus vecinos los esquimales, eran -también más desconfiados, taciturnos y astutos. La religión de los -athabascos era animista, con no pocas supersticiones mágicas. Los -shamanes y hechiceros, que gozaban de mucha estima, presidían los -Consejos Tribales. Caracterizábanse sus muchos dialectos por su dureza -y dificultad. - -Afirman algunos escritores que los algonquinos representaban el -verdadero tipo del indio norteamericano. Distinguíanse por su alta -talla, buenas formas, labios finos, manos y pies pequeños, color -cobrizo, pelo negro y recio, gran fortaleza y bastante longevidad. -Dominaban entre ellos el matriarcado y el _totemismo_. Vivían en chozas -redondas cubiertas con hojas de maíz y cercadas de empalizadas. Sus -jefes, lo mismo en tiempo de paz que de guerra, se elegían de un clan -determinado. Cultivaban el maíz, tabaco, etc.; curtían pieles, hacían -ollas y fabricaban objetos de cobre (no por medio de la fundición, -sino a golpe). Activos comerciantes, llevaron sus industrias a grandes -distancias, llegando hasta las costas del mar Atlántico. Adoraban al -Sol, al fuego, a los cuatro vientos como productores de lluvias, a los -espíritus y a ciertos animales. - -El _Michabo_ o _Manibozho_, dios y héroe de los algonquinos, redentor y -maestro de las tribus, inauguró la edad de oro de la obscura historia -de los citados indios. Aunque horticultoras las tribus algonquinas, se -alimentaban de la caza, de la pesca y de las abundantes cosechas de -arroz silvestre. Los individuos de la de los _lennapés_, situada en las -orillas del río Delaware (riega a Filadelfia), se llamaban ellos mismos -los _genuinos_ (progenitores de la raza), y así eran considerados por -las demás tribus. El dialecto de los lennapés era relativamente dulce -y armonioso. Merecen especial mención por su energía y habilidad en -la lucha con sus dominadores, los algonquinos Pontiac, King-Philip y -Tecumseh. - -Los restos de las tribus algonquinas o de la familia _álgica_ (unos -40.000) se encuentran repartidos a la sazón en algunas provincias del -Canadá (Manitoba y otras), y en pequeña región de los Estados Unidos -(Estado de Wisconsin). - -Después de los iroqueses, esquimales, athabascos y algonquinos, -se presentan los _sioux_ o _dakotas_, los cuales--según los -etnólogos--eran ejemplares típicos de la raza india. Vivían al Oeste -del Mississipí, desde el río Saskatchewan, en el Norte, al Arkansas, -en el Sur, extendiéndose hasta Virginia y tal vez hasta el golfo de -México. Estaban divididos en varios grupos, subdivididos en bandas -y sub-bandas locales. El Gobierno era casi patriarcal. Los jefes -eran electivos, y tenían su autoridad limitada por los Consejos -de las bandas o sub-bandas. Si en tiempos de paz gozaban de gran -respeto los ancianos, durante la guerra sólo eran respetados los -jefes militares. Prevalecía entre ellos la poligamia. Los sioux -ajustaron su vida en absoluto a la _caza del bisonte_, ocupación que -aumentó considerablemente con la llegada del caballo en la época del -descubrimiento de América. Antes de conocer el caballo, se valían los -sioux del perro en sus expediciones de caza; también se servían de él -para su alimento, arrastres, etc. Curtían pieles de bisonte, trabajaban -rudamente la alfarería y fabricaban armas y útiles de piedra, madera, -cuerno y hueso. La casa del sioux, igual a la de los comanches, etc., -era la movible tienda (_tipi_) formada sobre postes colocados en filas -paralelas o circularmente y cubiertos dichos postes con pieles de -bisonte, etc. Las tribus _mandanes_, pertenecientes a la familia de -los dakotas, fueron las constructoras de las casas comunales en forma -circular (_circular-house_) rodeadas de empalizadas. - -Para estudiar algunos puntos relativos a la evolución del arte -americano no carecen de interés las pictografías de los sioux, en -pieles de bisonte, sus pipas de arcilla roja y tubo largo adornado de -plumas y sus abigarradas aljabas. Predominaban los cultos de carácter -mágico, mereciendo especial mención las fiestas anuales de invocación -al Sol (_sun-dance_). - -Varias veces los sioux han hecho frente a los ejércitos -norteamericanos, y, últimamente, en el año 1862, llevaron a cabo la -sublevación de Minnesota, dirigida por el cruel _Little Crow_, en la -cual perdieron la vida más de 100 soldados y 700 colonos. A la sazón -los sioux o dakotas viven sin lazo alguno que les una en varios puntos -de los Estados Unidos, llegando su número en el año 1904 a 29.000, si -bien tienden poco a poco a extinguirse. - -Estaban situados los _muskokis_ en los valles que se extienden desde -las estribaciones de las montañas Apalaches hasta el golfo de México, -y desde las márgenes del Mississipí hasta el Océano Atlántico[220]. -Otros escritores sólo dicen que lindaban con la Florida por el Norte y -Oeste[221]. Entre los muskokis se distinguían por su valor las tribus -_creeks_. Vivían los muskokis en aldeas o poblados, y cada linaje tenía -su propio territorio y su montículo (_mound_) para depositar los restos -de sus muertos. - - [220] Navarro Lamarca, ob. cit., tomo I, pág. 222. - - [221] Pi y Margall, ob. cit., tomo y volúmen I, pág. 730. - -Aunque predominaba el matriarcado, la posición de la mujer, lo mismo -en la familia que en el clan, era inferior a la que tenía entre los -iroqueses. Los jefes civiles eran vitalicios y a veces hereditarios; -los militares se nombraban de acuerdo con los Consejos de las tribus. -Rodeados de enemigos por todas partes, colmaron de distinciones a -sus guerreros. No carecían de importancia sus Casas del Consejo -(Casa Grande) y muy especialmente la formación de una liga (_Creek -Confederacy_), parecida a la de los iroqueses, aunque solamente -defensiva. Los creeks y sus desmembraciones los _seminolas_ (Florida) -hicieron tenaz resistencia (1830-1842) a las tropas de los Estados -Unidos, siendo al fin trasladados a los _Territorios Indios_, donde -viven al presente con cierta independencia y aun prosperidad. Creían -que el Cielo era sólido y semicircular; que el Sol, la Luna y algunos -planetas giraban alrededor del mundo, entendiendo que los demás astros -estaban inmóviles y suspendidos del firmamento. Suponían la tierra -plana y fija en medio de vastos mares. Eran supersticiosos en medicina -y sólo en la aritmética conocían un sistema de numeración bastante -regular. No conocieron ningún género de escritura, ni ninguna de las -bellas artes. Cultivaban extensos campos, extraían el oro de las arenas -de sus ríos y se hallaban adelantados en la alfarería. - -Los _yuchis_, _timaguanos_ y _natchez_, tribus que habitaban en el -territorio de los muskokis, tenían lenguas y dialectos completamente -diferentes. Los yuchis (Río Savanah) se llamaban ellos mismos _hijos -del Sol_. Profesaban gran estima a las mujeres. Debemos notar que -cuando Hernando de Soto les vió por primera vez «la cacica, señora -de aquella tierra... moza y de buen gusto» le recibió con señaladas -muestras de alegría y le festejó (1540). Los timaguanos, que ocupan -las orillas del río San Juan (Florida) y la costa del Océano Atlántico -hasta el río Santa María, se extinguieron completamente hace más de -una centuria. Los natchez estaban situados en la orilla izquierda del -Mississipí, debajo de la confluencia del Yazoo. Créese que procedían -del Sudoeste. Emigraron de la primitiva patria y se fijaron en el -Anahuac. «Nuestros antepasados--decían--favorecieron a Cortés en la -guerra con Moctezuma, y sólo cuando se convencieron de la tiranía -de los españoles, levantaron de nuevo el campo y vinieron a estas -llanuras: quinientos soles habían ya reinado entonces sobre nosotros.» -Consideraban a sus caciques como hijos del Sol y adoraban a dicho -astro, sacrificándole cautivos. Los natchez eran muy sensuales, dándose -el caso que la mujer más prostituta gozaba de más estimación. Los -templos se distinguían por su humildad. Construían con habilidad suma -toda clase de objetos de alfarería y llegaron a la perfección en los -tejidos que hacían con fibras vegetales. - -Los _californios_ habitaban de Norte a Sur desde los montes Umpqua -hasta la boca del río Colorado, y de Oeste a Este desde las costas -del Pacífico hasta las sierras que limitan a Poniente la gran cuenca -(_the Great Bássin_). Divídense, según Bancroft, en californios del -Norte (desde las márgenes del río Rogue hasta las del Eel (Anguila)), -del Centro (desde las del Eel hasta cerca de las del Guyamas) y del -Mediodía (desde las del Guyamas hasta las islas Montague y Goree, -que se hallan en el interior del golfo de California. Vivían y viven -los californios del Norte en tierras algo productivas a causa de sus -muchos lagos, ríos, arroyos y bosques. Eran los californios de gallarda -presencia, y algunas mujeres estaban dotadas de singular belleza. -Hombres y mujeres apenas se cubrían algunas partes de su cuerpo. Vivían -en casas formadas por toscos maderos que descansaban en pies derechos, -cubiertas con esteras, helechos o ramaje. Alimentábanse de caza y -pesca, de raíces y de semillas; tenían pan que hacían de bellotas. -Sobresalían en el curtido de las pieles y fabricaban con no mucha -destreza las canoas. Justo será recordar la habilidad en trenzar las -raíces de sauce, con las cuales hacían sombreros, esteras, cestas y -cintas de colores para recogerse la cabellera. También de juncos y de -mimbres construían platos, fuentes, tazas, calderos y hasta los sacos -que acostumbraban a llevar las mujeres cuando iban en busca de bulbos -y bayas. Acerca de sus armas, estaban reducidas al arco y la flecha. -Declaraban la guerra, a veces encarnizada y sangrienta, a otras tribus, -ya por el rapto de mujeres, ya por motivos supersticiosos, ya para -obligarlas a pagar tributo. Pero lo verdaderamente repugnante era la -costumbre de cazar con trampa a los hombres como si fuesen fieras. -Hacían de la mujer objeto de venta y eran polígamos sólo los ricos. -Existía la esclavitud entre aquellas tribus. Divertían sus penas en -danzas y fiestas. Creían en un _Supremo Espíritu_, autor de lo creado, -en muchos diablos y en la vida futura. - -Por lo que respecta a los californios del Centro y del Sur, ni unos ni -otros diferían mucho de los del Norte. Réstanos decir que las muchas -lenguas habladas entre los californios eran generalmente dulces y -sonoras; pero las que se hablaban en las márgenes del río Smith y -unas 40 millas a lo largo de la costa se distinguían por lo duras y -guturales. - -Los _tlinkits_ (Alaska y costas adyacentes), los _haydahs_ y similares -(Islas _Queencharlotte_, Columbia Británica, etc.), y los _yumas_ -(península de California hasta los valles del río Colorado, colindantes -con el Estado de Arizona y el Norte de México), se diferenciaban de -las tribus de las costas del mar Atlántico. Procede recordar que -los tlinkits tenían ideas exactas acerca del _derecho de propiedad -privada_, desconocido en la mayor parte de las tribus salvajes. Tanto -estimaban la propiedad privada, que los más ricos eran los designados -para ocupar los puestos más elevados, completando esta plutocracia el -matriarcado y los linajes exogámicos. Los haidahs estimaban como los -tlinkits la riqueza individual, la que consideraban como fin único de -la vida. - -Prevalecía entre ellos el patriarcado y honraban a las mujeres por -su castidad e industria. Vivían en casas sólidas de madera, en cuyas -puertas levantaban altos postes cuajados de esculturas totémicas. -Fabricaban adornos de plata y cobre, lámparas, morteros y utensilios -de piedra, como también excelentes canoas de cedro rojo. Los primeros -navegantes que los visitaron (1741), dicen que tenían cuchillos de -hierro, adquiridos tal vez en sus expediciones al Sur. Eran activos -comerciantes y compraban esclavos a las tribus vecinas. Servíanse de -las conchas como moneda. Los _yumas_ fueron tribus salvajes, si bien -algunas de ellas debieron dedicarse a la horticultura y construyeron -sólidos edificios de adobe y piedra. - -Debajo de los esquimales, en el dilatado territorio que desde el Yukón -y la bahía de Hudson se alarga hasta la punta de la Florida y el Río -Grande de México, y desde el Atlántico se ensancha hasta el Pacífico, -permanecen, ya en estado nómada, ya algo sedentario, numerosas tribus -conocidas con el nombre de _pieles-rojas_, señalándose entre ellas -dos tipos bien distintos, uno dolicocéfalo y otro braquicéfalo. Estas -pieles-rojas descienden de varias tribus, entre ellas de la de los -comanches. - -[Ilustración: Indio del Río San Juan (Región Pueblos).] - -Consideremos, por último, los indios _pueblos_. Llamáronles así -nuestros capitanes del siglo XVI porque los encontraron distribuídos -en pueblos formados por una sola casa. Estos pueblos o casas estaban -construídos a la manera de las celdas de una colmena. Extendíase la -comarca o región de los indios pueblos desde los límites occidentales -del Estado de Tejas hasta California, y desde el centro del Estado de -Utah hasta el de Zacatecas (México). A mediados del siglo XVI poblaban -el territorio los _hopis_, _zuñis_, _querés_ y _tehuas_, quienes cada -uno de ellos hablaba lengua diferente. Vivían en 65 aldeas que distaban -entre sí de 30 a 100 kilómetros; las casas de dichas aldeas eran de -la misma forma y tenían tres o cuatro pisos, habiendo algunas de -siete, las cuales servían de fortalezas y tenían sus correspondientes -troneras y saeteras para defenderse en caso de ataque. Dichas casas -estaban construídas de una manera original. Una sola casa a veces -constituía un pueblo, componiéndose aquélla de un cuerpo central y -dos alas, que comúnmente enlazaba y cerraba un muro de piedra. Otras -veces el cuerpo central y las alas se hallaban separados por estrechas -calles; pero aun en este caso parecían formar una sola casa, dado que -todos estos cuerpos de obra estaban unidos por puentes o los acercaban -grandes voladizos. Variaba la forma de las casas, hallándose algunas -completamente circulares. En los patios había siempre estufas y en la -parte superior azoteas. Tenían un sólo piso, aunque las había también -de dos, tres o cuatro. En todas se entraba por la chimenea y a todas -se descendía por escaleras. Estaban situadas dichas casas en las -cumbres de empinados cerros o en los bordes de espantosos precipicios; -algunas, pero en escaso número, en mesetas, en estrechos valles o en -las orillas de los arroyos. Véase cómo describe Castañeda la situación -de Acuco, hoy Acoma. «Está Acuco--dice--en la cima de una roca a que -con dificultad llegarían las balas de nuestros arcabuces. Para llegar -a lo alto hay trescientos escalones cortados en la peña; doscientos de -bastante anchura, ciento mucho más angostos. Concluída la escalera, hay -que ganar tres toesas de altura, poniendo en un agujero la punta del -pie y en otro los dedos de la mano.» No sería aventurado decir en vista -de semejantes construcciones, que los pueblos no carecían de ciertos -conocimientos de arquitectura, indicándolo también las fuertes murallas -con sus correspondientes aspilleras, las profundas cisternas y las -largas acequias que utilizaban para el riego de sus tierras. - -Las mujeres trabajaban lo mismo que los hombres, siendo obligación -exclusiva de ellas la fábrica de aquellas ollas, y, en general, de -aquellos objetos de loza, vidriados, de diferentes hechuras y de -delicadas labores, que tanto llamaron la atención a los conquistadores -españoles y que dieron tanta fama a las alfarerías de la región de -los pueblos. Los habitantes de los pueblos eran monogamos y sólo -contraían matrimonio cuando lo disponía el Consejo de ancianos. Los -hijos pertenecían al clan o linaje de la madre (matriarcado). Los -linajes no estaban reunidos por tribus, sino por aldeas. En cada una -de dichas aldeas había un jefe de paz, que se asesoraba del Consejo de -ancianos, y un jefe militar, elevado a tan alto cargo por sus valerosos -hechos. No se conocía la propiedad privada de la tierra, si bien era -muy respetada la ocupación que por determinado tiempo tenían individuos -o familias de terrenos cultivables. Dedicábanse al cultivo del maíz, -de las judías, del algodón, del tabaco, etc., y regaban los campos -con acequias perfectamente construídas. Los sacerdotes y hechiceros -estaban muy estimados por aquellas tribus excesivamente religiosas, y -tenían a su cargo la celebración de los largos y complicados cultos. -Las ceremonias religiosas constaban de dos partes: una secreta y otra -pública. Terminaba la última exhibiendo los juglares sus habilidades -dramáticas y lanzando a veces frases intencionadas y maliciosas. El -principal y casi único objeto de todos los ritos religiosos consistía -en _atraer la lluvia_ para obtener buenas cosechas. En aquellas -tierras pobres y áridas la lluvia era la vida o muerte de estas tribus -pacíficas y laboriosas, que no estaban manchadas del canibalismo. - -Al presente, las tribus de los Pueblos, reducidas a 10.000 habitantes, -viven en el mismo territorio, repartidas en 27 aldeas, de las cuales -únicamente Acoma y algunas hopis ocupan los mismos sitios que antes de -la época de la conquista. - -Los _chinuks_ vivían al occidente de las orillas del río Columbia y -los montes Umpqua. El clima era dulce, la tierra fecunda, la caza -abundante en sus bosques, siendo también abundante la pesca en su mar -y en sus ríos. Distinguiéronse los chinuks por su pequeña estatura y -por su fealdad. Los hombres iban casi desnudos y las mujeres llevaban -una falda que apenas les alcanzaba a las rodillas. Vivían en casas -construídas sobre seis postes, cuatro en los ángulos y dos en el -centro de los dos extremos del cuadrilátero; lo mismo las paredes -que los techos estaban formados de tablas. Es de notar que no tenían -ventanas ni chimeneas, pues cuando les ahogaba el humo, levantaban -una de las tablas del techo. En la caza y en la pesca--salmones, -esturiones--encontraban sus principales elementos de vida. No dejaban -de ser industriosos los chinuks: fabricaban esteras de juncos o -espadañas, cestas de hierba o de fibras de cedro, artesas de cedro -o de otras maderas, cucharas de cuerno, agujas de ala de grulla, -canoas de varias clases y también de varias clases armas. Los chinuks -consideraban la tierra como propiedad de la tribu y no individual. -Existía la esclavitud que tenía origen, como en otros pueblos, en la -guerra y en el robo. Aunque se permitía la poligamia, pocos hacían uso -de ella. Hembras y varones pasaban gran parte del tiempo en fiestas -(banquetes y bailes), y en juegos de azar, habilidad o fuerza. En -religión creían que _Ikánam_ había creado el Universo; pero antes -o después de él vino a la tierra Itapalapas, creador del hombre. -Afirmaban que el hombre creado por _Itapalapas_ tenía los ojos y los -oídos cerrados, las manos y los pies sin movimiento. Ikánam abrió -al hombre los ojos y oídos haciéndole también incisiones en manos -y pies. Mostró todavía su generosidad el dios Ikánam enseñándole a -fabricar todo género de utensilios. Parece ser que los chinuks tenían -un espíritu del Bien que llamaban _Econé_, y un espíritu del Mal -denominado _Ecutoch_. Debían rendir culto a los dioses citados y tal -vez a algunos más. Hacíanles sacrificios humanos. Guardaban profundo -respeto a los muertos y miraban como el mayor de los sacrilegios la -violación de los sepulcros. Los cadáveres, envueltos en ricas mantas, -eran llevados a lugar tranquilo y apartado. Al dejarlos allí rompían -en tristes lamentos, y en señal de luto los parientes se cortaban la -cabellera y algunos se desgarraban el cuerpo. - -Nada diremos de los indios que vivían más adentro del Columbia, pues -todas estas tribus presentan casi los mismos caracteres. - - - - -CAPÍTULO IX - - ESTADO SOCIAL DE LOS INDIOS.--LA ANTROPOFAGIA.--EL EMPERADOR - EN MÉXICO Y EN EL PERÚ: ABSOLUTISMO DE LOS EMPERADORES.--LOS - CACIQUES.--LA POLICÍA.--LOS MERCADOS.--LA HACIENDA.--LA - ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA.--LOS TRIBUTOS.--INCAS, CURACAS Y - AMANTAS.--EL INTERREGNO.--EL CLAN, EL SACHEM Y EL CONSEJO.--NOMEN - Y TOTEM.--LA TRIBU.--CONFEDERACIONES TRIBALES.--EL MATRIMONIO: - MONOGAMIA Y POLIGAMIA.--ADULTERIO.--DIVORCIO.--LOS HIJOS.--LOS - ANCIANOS.--LAS VIVIENDAS.--INSTITUCIONES CIVILES EN AMÉRICA: LA - PROPIEDAD EN MÉXICO Y EN EL PERÚ.--LA SUCESIÓN.--TUTELA, CURATELA Y - ADOPCIÓN.--ESCLAVITUD.--LEYES PENALES Y DE PROCEDIMIENTOS.--LEYES - SOCIALES Y ADMINISTRATIVAS.--LAS POSTAS ENTRE LOS NAHUAS Y ENTRE - LOS PERUANOS. - - -Acerca del estado social de los indios, podemos afirmar que todos, -aun los mejicanos y peruanos, no llegaron al estado completo de -civilización. Si la antropofagia se hallaba extendida por toda América, -justo es reconocer que no fué tan general en los imperios de México y -Perú, como en el Río de la Plata o a orillas del Mississipí, en las -Antillas e islas Caribes. Los pueblos del Pacífico, donde existía -población numerosa, rica y dedicada a la agricultura y a las artes, no -debían tener por objeto principal la guerra y la antropofagia, como -los citados del Río de la Plata y todos los que ocupaban los extensos -territorios con vertientes hacia el Océano Atlántico. - -México y el Perú se hallaban organizados casi feudalmente, estando al -frente de ellos, más bien que un Emperador o Rey, un gran sacerdote, -el cual se hacía temer por los grandes castigos que imponía, y entre -ellos los sacrificios humanos que mandaba hacer en los adoratorios, -adoratorios que tiempo adelante hubo de destruir la espada de Hernán -Cortés y de Francisco Pizarro. - -Tanto en México como en el Perú se consideraban sagradas las personas -de los monarcas Moctezuma y Atahualpa. - -Fijándonos en el Emperador mejicano, diremos que todos los señores de -Estados particulares tenían su casa en México y eran fieles servidores -de Moctezuma. Demás de estos grandes señores, que constituían la -grandeza, servían a Moctezuma los soberanos de Estados enclavados en -el imperio. Los emperadores de México habitaban en magníficos palacios -y disponían de rica y numerosa servidumbre; tenían suntuosos aposentos -para los monarcas de Tezcuco y Tacuba; pasaban sus ocios en parques -de caza o en hermosos jardines; salían a la calle en andas, con gran -séquito, y a su presencia se postraban los súbditos. Con todo, no -eran tan absolutos como a primera vista pudiera creerse, pues en el -Anahuac había tierras de la corona, beneficiarias y feudales. De las -de la corona disponían directamente en sus respectivos estados los -reyes de Michoacán, la república de Tlaxoala, el cacicazgo de Xalixco -y algunos más; tanto las tierras beneficiarias como las feudales, -quedaban reducidas a feudos vitalicios o sólo a feudos. Otras causas, -también de importancia, moderaban el absolutismo del poder imperial. -No era la menor los diferentes reinos en que el país estaba dividido. -Los caciques, especie de señores feudales, ejercían jurisdicción, que -tiempo adelante consagraron las Leyes de Indias, con la mira de que -conservasen la autoridad para mantener a todos en la obediencia de la -metrópoli. Hallábase organizada numerosa policía en todos los reinos, -cacicazgos o señoríos del imperio y muy especialmente en México. En las -grandes ciudades había diariamente mercados, donde abundaban todas las -cosas; mientras se celebraban, se constituía un Tribunal compuesto de -10 o 12 magistrados. En las poblaciones menos populosas los alguaciles -o encargados de mantener el orden, llevaban las varas levantadas. -Las cuestiones entre vendedores y compradores se resolvían en juicio -verbal con bastante justicia. La hacienda descansaba en principios -algo parecidos a los nuestros. Había verdaderos derechos de consumos. -Estaba organizada la administración de justicia, como también la -administración pública. Los plebeyos, mediante la guerra, llegaban a -las más altas dignidades del Estado. - -Y por lo que a los emperadores del Perú se refiere, tomaban el nombre -de hijos del Sol, y en efecto, así lo parecían, pues en público sólo -salían con vestiduras de fina lana recamadas de oro y pedrería, anchos -discos de oro engarzados en los pulpejos de las orejas, una borla de -color carmesí en la frente y una guirnalda de colores en la cabeza. -Habitaban grandiosos palacios, en los cuales hasta los grandes señores -entraban descalzos, baja la cerviz y con ligera carga en los hombros. -Cuando salían de Palacio, ya para asistir a funciones religiosas dentro -de la ciudad, ya para recorrer el Imperio, iban en andas guarnecidas -de oro y esmeraldas, entre escogida guardia, llevando delante numerosa -hueste de honderos y detrás de lanceros, con heraldos anunciadores y -criados que limpiaban el camino. Presentábanse en todas partes no -como hombres, sino como dioses. Habían logrado captarse el amor de -sus pueblos, con razón seguramente, porque consiguieron desterrar de -su territorio el hambre, unciendo al yugo del trabajo hasta los más -indóciles. - -El Imperio se hallaba dividido en cuatro grandes regiones (_Antisuyu_, -_Chinchasuyu_, _Contisuyu_ y _Collasuyu_), unidas al Cuzco por cuatro -grandes caminos. Mandaba cada región un Señor (Cápac), llamado virey -por los españoles. Los cuatro Señores constituían el Consejo de -Estado del Inca, y ellos tenían bajo sus órdenes tres Juntas: la de -Guerra, la de Hacienda y la de Justicia. Las regiones se subdividían -en provincias mandadas por Gobernadores (_hunnus_), los cuales no -podían intervenir en los asuntos de los _curacas_ (antiguos caciques -de tribus o de comarcas independientes antes del Imperio). Los curacas -solamente estaban obligados a adorar al Sol, hablar la lengua del -Cuzco, asistir a la Corte por sí o por sus hijos y pagar tributo en -hombres y cosas. El cargo de Gobernador lo desempeñaban personas de -sangre real. En las capitales de provincia había, además, empleados que -llevaban la cuenta de lo que se recogía por impuestos y se invertía en -gastos públicos; también anotaban los nacimientos y defunciones; en los -primeros días del año llevaban los oficiales sus notas al Cuzco, donde -otros empleados se ocupaban de la estadística del Imperio. Refiere -Garcilaso que en los pueblos las familias estaban divididas en grupos -de 10, de 50, de 100, de 500 y de 1.000, bajo la autoridad de Jefes de -menor a mayor graduación. La misma organización servía seguramente para -la administración de justicia; los delitos eran castigados--según la -menor o mayor gravedad--por los Jefes que acabamos de citar. Para los -pleitos había otros jueces: uno en cada pueblo, otro en cada provincia -y un tercero en cada virreinato. Tanto la organización política como -la económica eran sumamente complicadas. Las minas eran del Inca o -de los _curacas_. Los tributos no pesaban de un modo oneroso sobre -el contingente, pues se tenía en cuenta la riqueza o pobreza de los -pueblos. - -Formaban los _incas_--como se dijo en el capítulo V--la primera clase -de la nobleza, los _curacas_ la segunda y los _amantas_ (sabios, -sacerdotes y hábiles artífices) la tercera. Superior, muy superior era -la clase de los incas; incas eran casi siempre los primeros empleados -civiles e incas eran los primeros capitanes. - -Entre el fallecimiento de cada Inca (Emperador) y la coronación del -que había de sucederle, esto es, durante el _interregno_, gobernaba -un hombre de gran autoridad y prestigio, perteneciente también a la -primera clase de la nobleza. - -El _clan_ o linaje (_gens_) era el factor más importante de las -rudimentarias sociedades indias. El clan, esto es, grupo de parientes -más o menos próximos, paternos o maternos, vivían en lugar determinado, -con obligación de ayudarse mutuamente. El indio se debía al clan antes -que a su propia e íntima familia. Entre el interés de sus próximos -deudos y el del clan, debía preferirse el último. El clan elegía y -destituía sus jefes, los cuales eran civiles (_sachems_) o militares -(_caciques_, _etc._) - -En tiempo de guerra, los jefes militares tenían absoluta autoridad -en la tribu. Durante la paz todos quedaban sometidos al _Sachem_, o -lo que es lo mismo, los jefes civiles dirimían las contiendas entre -los individuos del clan o linaje. Cuando no podían resolverlas, las -elevaban al _Consejo_, tribunal superior que también tenía la misión -de resolver las cuestiones de interés general. Estaba formado dicho -Consejo por los principales jefes o delegados de los clanes. - -«Las tribus criks o muscogis se hallaban divididas en nueve clanes: -el del _Tigre_, el del _Viento_, el del _Oso_, el de la _Zorra_, el -del _Lobo_, el de la _Raíz_, el del _Pájaro_, el del _Ciervo_ y el del -_Cocodrilo_; las iowas, en ocho: el del _Aguila_, el de la _Paloma_, -el del _Lobo_, el del _Alce_, el del _Oso_, el del _Castor_, el del -_Búfalo_ y el de la _Serpiente_; las iroquesas, en tres: el del _Lobo_, -el de la _Tortuga_ y el del _Oso_; las huronas, en otras tres: el de la -_Cuerda_, el del _Oso_ y el de la _Roca_...»[222]. - - [222] Pi y Margall, _Historia de América_, segundo volumen, - página 1.248. - -Más adelante añade: «Tenía generalmente cada uno de los clanes por -_nomen_ el del animal o el de la fuerza que miraba como su origen o -como el _nahual_ o el nombre del fundador de la estirpe: por _totem_, -la representación gráfica de ese mismo animal o de esa misma fuerza. -Sólo entre los iowas el totem estaba en la manera de llevar el -cabello.»[223] - - [223] Ibidem. - -La unión, pues, de varios clanes formaba la tribu. La nota -característica de la tribu, según todas las señales, consistía -principalmente en tener la misma lengua o dialecto. En general, las -tribus no tenían jefe supremo, sino el Consejo antes citado. A veces, -tribus afines, ante el temor de agresiones de tribus extrañas, se -unían para su protección y defensa. Tal fué seguramente el origen de -las _Confederaciones Tribales_, institución propia y característica de -los aborígenes de América. Las Confederaciones más conocidas fueron la -_azteca_ y la _iroquesa_; también las de los _mokis_ y de los _dakotas_. - -El matrimonio entre los indios se celebraba por medio de ciertas -ceremonias religiosas; se consignaba por escrito la dote que aportaba -la mujer. Consideraciones económicas influían en la forma del -matrimonio, pudiendo afirmarse que en los países en que la vida era -ruda y difícil, el indio se contentaba con una sola mujer; en los -climas cálidos y tierras fértiles existía la poligamia. En la América -Septentrional predominaba la monogamia y en la Meridional la poligamia, -siendo de notar que lo mismo en la primera que en la segunda dependía -la duración del matrimonio de la voluntad o del capricho de los -contrayentes. Habremos de advertir que en algunos pueblos predominaba -la monogamia por la escasez de mujeres; admitíase en otros la poligamia -por la abundancia de aquéllas. El esquimal llegó a recurrir a la -poliandria en las grandes carestías de hembras. Lo predominante en -América era la poligamia. El varón solía tomar las mujeres o concubinas -que le consentían sus riquezas o que le exigía el apetito. En general, -la mujer gozaba de alguna estimación en las tribus en que predominaba -la monogamia y el matriarcado, siendo considerada como esclava en -aquellas tribus en que se hallaba establecida la poligamia, como -también entre los salvajes. Lo mismo en los pueblos agricultores, que -en los cazadores y que en los nómadas, la mujer era la bestia de carga -de la familia. Se le hacía trabajar continuamente, y gracias podía -dar si no era objeto de malos tratamientos. El marido la despreciaba, -y con harta frecuencia la ofrecía a sus huéspedes. Gozaba de más -consideración en las razas cultas, aunque no de menos trabajo. Lo mismo -en México que en el Perú, ella hilaba y tejía la lana o el algodón, -ella iba al mercado y cambiaba por las cosas necesarias a la vida los -productos del trabajo de su marido. - -Castigábase el adulterio casi en todas las tribus, si bien con más -rigor en unas que en otras. En las razas cultas--y en ello están -conformes todos los escritores--lo mismo entre los aztecas que entre -los incas, no reinaba la blandura ni la justicia. Lo que no se -consentía en modo alguno ni en uno ni en otro pueblo era que el marido -se tomase la justicia por su mano. Aunque cogiese a la adúltera en -flagrante delito, estaba obligado a llevarla ante los tribunales. -Blandos con los adúlteros fueron los hurones, patagones, charrúas, los -pueblos de los llanos del Orinoco y los nicaraguatecas. Los hurones, -partidarios del amor libre, nada les importaba la infidelidad; los -patagones devolvían la mujer adúltera o la vendían al amante; los -charrúas sólo maltrataban a los criminales de palabra; los indígenas -de los Llanos buscaban la venganza en pagar ofensa con ofensa, y el -nicaraguateca despedía a la culpable y la condenaba a viudez perpétua; -pero entregándole el dote. Los divorcios eran frecuentes. En casi -todas las razas salvajes, no sólo el adulterio se consideraba motivo -de divorcio, sino la diferencia de caracteres, el capricho. Entre las -razas cultas existía también, aunque no con tanta frecuencia. Acerca -de los hijos puede asegurarse que la lactancia era larga. Cuando el -niño llegaba a la pubertad recibía su nombre, hecho que tenía no poca -importancia. Declarado adulto, si en unas tribus seguía el padre -gozando de autoridad absoluta, en otras recobraba el hijo completa -libertad de sus acciones, hasta el punto que nada tenía que ver desde -entonces con sus progenitores. - -Los ancianos (exceptuando los _shamanes_, adivinos, etc.), que no -servían para la guerra ni para la caza, eran mirados por su tribu como -pesada carga, siendo muertos con frecuencia violentamente. - -Respecto a las viviendas no conocieron algunas tribus más abrigo que -el de los bosques. Otras tribus se contentaban con cubrir la tierra -con verde follaje. Se defendían del sol colocándose a la sombra de -los árboles, de los barrancos y de las rocas, y del viento levantando -parapetos de piedra o de brozas, y también en reductos de fagina. -Cuando arreciaba el frío, se metían en cuevas o en hoyos; si estaban -enfermos, en bajas y miserables chozas. Otros salvajes hacían de paja -sus viviendas; algunos doblaban unas pocas ramas, las cuales metían en -el suelo por los dos cabos y encima de ellas echaban pieles; no pocos -metían en el suelo y a corta distancia palos, sobre los cuales tendían -pieles de huanaco. - -Constituían verdadero adelanto otras viviendas. Con gruesos postes o -troncos de árbol se formaban _buhíos_ poliédricos, hasta el arranque -del techo; desde el arranque del techo hasta el remate eran cónicos. -Hallábase formada la armadura del techo por varas o palos delgados que -partían de las soleras de los troncos y convergían a un largo madero -hincado en el centro de la casa, cubriéndose los intersticios por -cañas sobre las que se extendían luengas pajas, hojas de palmera o -de bihao. También algunos buhíos eran cuadrilongos y tenían modestos -zaguanes. Había pocas puertas sin jambas, y ninguna sin dintel. Tribus -más adelantadas labraban los postes de sus paredes y las vigas de sus -techos; entre las vigas y entre los postes colocaban tablas de cedro -que podían levantar y bajar a su capricho. Era cosa corriente que -algunas tribus tuviesen sus viviendas en alto y otras bajo tierra o -subterráneas. Lo que verdaderamente llamó la atención de los europeos, -fué las casas de hielo de los esquimales, de forma semi-esférica. -Muros, ventanas, puerta, muebles, todo era de hielo. Maravilla más -todavía la fábrica de las casas-pueblos, casas de dos, tres, cuatro y -hasta más pisos, cuya elevación no bajaba de 40 pies, de longitud 300 -y de anchura 120; muchas con grandes voladizos, y todas, en particular -en los pisos inferiores, tenían una especie de galerías o azoteas, que -cerradas por pretiles, servían de miradores en la paz y de baluarte en -la guerra. Componíanse dichas casas, ya de piedra y barro, ya de adobes -y ya de argamasa, que era una mezcla de carbón, ceniza, junco y tomillo -con tierra y agua[224]. - - [224] Véase lo que en el capítulo VII se dijo sobre las casas - grandes de Gila. - -En México, las casas de la plebe estaban hechas de barro y piedra, -de árboles, de cañas, cubiertas por heno, por hojas del maguey o del -áloe. Las de los hombres principales estaban hechas de piedra y cal y -las techumbres de madera de cedro, ciprés, abeto o pino; en general -se hallaban formadas dichas casas de dos pisos, y en los dos había -jardines; también zaguán, patio, azotea, granero, baño, oratorio, -aposento para las mujeres, aposento para los hombres y una o dos -entradas formadas por un cancel de cañas, pues puertas no se colocaba -ninguna. En el Perú eran de piedra bien labrada las del Cuzco y las de -los pueblos de la serranía; de adobes, las de los Llanos; en general, -sólo tenían un piso y el techo de estera o paja. Muchas habitaciones, -únicamente se encontraban en las casas de les curacas y de los incas. -Sin embargo de la pobreza, las viviendas de muchas razas salvajes -presentaban pintoresco conjunto. Estaba casi siempre el hogar en medio -de la casa, debajo del agujero que se dejaba en el techo para la salida -del humo; alrededor de las paredes corrían las camas, que consistían -en sencillos petates o en zarzos y tarimas. Colgaban del techo carne -o pescado hechos cecina o mazorcas de maíz; de los muros, aquí armas, -allí adornos o galas de hombres y mujeres; en el sitio más visible -de la casa cabezas de ciervos o de búfalos. La suciedad más grande, -lo mismo en las personas que en las cosas, era frecuente en el hogar -salvaje. - -Tiene excepcional importancia el estudio de las _instituciones civiles_ -en América antes de la conquista. Comenzando por la propiedad, -consignaremos que los individuos de las tribus, lo mismo de las -salvajes que de las cultas, tenían dominio sobre las cosas muebles; -pero no sobre los bienes raíces, con la sola excepción de las chozas -que habitaban. La propiedad no era individual, sino de la tribu o de -la nación. La propiedad colectiva gozaba de absoluta importancia, -siendo, no obstante, raro el verdadero comunismo. Parécenos exagerada -la pintura que hace Pedro Mártir de Anglería acerca del comunismo -en Cuba: «Todas las mañanas--escribe el autor citado--mientras a la -sombra de los árboles deliberaban los ancianos sobre los negocios de -la República, iban los mozos, según los tiempos, a sembrar, escardar -o segar los campos. Todo pertenecía a todos, nada a nadie, y se vivía -en paz y ventura sin cercados, leyes, tribunales ni suplicios.» No -negaremos que, tanto en las razas salvajes como en las cultas, latía -el comunismo en el fondo de las instituciones civiles. Recuérdese a -este propósito que cuando los trabajadores tenían noticia de la vuelta -de sus compañeros del campo, o del regreso de los cazadores, o de la -llegada de las barcas pescadoras, se encaminaban a las puertas de sus -jefes, donde recibían la parte de cereales, caza o pescado, en relación -con el número de los hijos que cada cual tuviera. Entre los nahuas, ni -la nobleza, ni el sacerdocio, ni el pueblo podían enajenar sus tierras; -eran más bien usufructuarios que propietarios. Llama la atención que -sólo los barones podían, a par de los Reyes, ceder sus campos y montes -a quien quisieran. En las tierras de la comunidad cada familia tenía -un lote que transmitía a sus herederos; pero si dejaba de cultivarlo -o cambiaba de domicilio, lo perdía. Los lotes vacantes servían para -la dotación de nuevas familias o para la mejora de otros lotes poco -fecundos o escasos. El jefe del barrio o _calpulli_ tenía en todos -los casos no pocos derechos y deberes. Entre los mayas debía haber, -no verdadera propiedad, sino mera posesión, que duraba mientras no se -dejase de cultivar la tierra, pudiéndose, sin embargo, transmitir por -herencia. Respecto al trabajo sí pudiera asegurarse que hubo comunismo. -Landa escribe lo siguiente: «En tiempo de sus sementeras, los que no -tienen gente suya para las hacer, júntanse de veinte en veinte, o más -o menos, y hacen todos juntos por su medida o tasa la labor de todos, -sin dejarla mientras no la cumplan.» El mismo carácter que entre los -mayas tuvo la propiedad entre los quichés y los cakchiqueles. Respecto -a los nicaraguatecas, es de notar que no podían vender su propiedad, -que pasaba a sus próximos deudos, y si no los había, al varón o al -municipio. Si de los peruanos se trata, la tierra entre ellos estaba -dividida en tres partes: una para el Sol o el Sacerdocio, otra para -el Inca o el Estado, y la tercera para el Pueblo o el Municipio. El -Municipio repartía anualmente a cada familia sin hijos dos _tupus_ -(unas tres fanegas de sembradura): uno para maíz y otro para legumbres. -A cada familia con hijos solteros se le daba dos _tupus_ más por -varón y uno más por hembra. De modo que las familias eran simples -usufructuarias de la tierra, no pudiendo cederla ni a título oneroso, -ni a título gratuíto. Las tierras del Sol y las del Inca aumentaban o -disminuían, según las necesidades de los Municipios. Los labradores -de la comarca cultivaban unas y otras tierras en determinada época. -Las tierras de las viudas, de los huérfanos, de los enfermos y de los -ausentes por causa de la República, se cuidaban por los agricultores -del Municipio respectivo. Del mismo modo que había comunidad en el -trabajo, había también en determinados bienes. Eran comunes la sal, los -peces de los ríos, los arroyos y los árboles silvestres. Considerábanse -como propiedad del Inca los ganados y las minas; disponían de -llamas, de objetos de oro y plata caciques nobles y aun plebeyos. -Semejante organización de la propiedad produjo en el Perú excelentes -frutos. «Vinculadas las tierras de los nobles--escribe Fernando de -Santillán--repartidas año por año las de los plebeyos, señor de casi -todo el país el Estado, la generalidad del pueblo en una medianía -rayana de la pobreza, no podía la sucesión tener en el Perú mucha -importancia.» Afirma el mismo Santillán que, cuando moría un cacique, -el sucesor se hacía dueño de las fincas y bienes, y con el producto -de ellos, subvenía a las necesidades de la mujer y de los hijos del -difunto. - -Por lo que a la _caza_ respecta, pertenecía al que la mataba. En -algunos pueblos al que hiriera las reses y aun al que las ojeara se les -reconocía el derecho a la piel y a cierta porción de carne. Si formaban -partida los cazadores, las piezas que se cogían se repartían entre -todos. - -De la _tutela_ y _curatela_ habremos de decir que existía en el Perú -y en algunas otras tribus. La _adopción_ adquirió caracter principal -entre los algonquinos e iroqueses. Los primeros sólo adoptaban -prisioneros de guerra, y los segundos a toda clase de hombres, amigos o -enemigos. - -La _esclavitud_ existía en América, pues sólo en el Perú, entre -los esquimales, dacotas y shushwaps no se hallaba establecida. -Nacía principalmente de la guerra, y según Pi y Margall--con cuya -opinión no estamos conformes--no era tan dura como en Europa. «No -mediaban--dice--allí tampoco entre los esclavos y los señores los -abismos que aquí en Europa. Acontecía más de una vez que tomase el -señor a una de sus esclavas por esposa y admitiese la señora a uno de -sus esclavos por marido; más de una vez también que niños esclavos se -sentasen a la mesa de sus dueños. Llegaban a establecerse entre las -dos clases hasta vínculos de cariño; viendo pobres a sus antiguos amos -trabajaban con ahinco por socorrerlos esclavos que ya no lo eran o -estaban en otras manos. Que ya no lo eran, digo, porque allí como en -Roma cabía emanciparlos y con frecuencia se los emancipaba. Lo que no -podía nunca el esclavo era obtener cargos públicos.»[225]. - - [225] _Historia de América_, vol. 2.º, pág. 1.353. - -Poco numerosas eran las _leyes penales_ entre las razas cultas, -escasas en las razas salvajes. Los salvajes no se contentaban con -aplicar la pena del talión (vida por vida, honra por honra y propiedad -por propiedad), sino que llevaban el castigo más allá del agravio. -En algunas razas el marido burlado tenía derecho a cohabitar con la -mujer o hermana del adúltero: en otras se destruía casa por casa, se -devastaba campo por campo y se arrasaba maizal por maizal. Para algunos -delitos no había pena alguna. No se castigaba ni al que mataba en -duelo ni al sodomita. Tampoco casi se castigaban los delitos contra la -honestidad, a excepción del adulterio, pues en general los adúlteros -sufrían la pena de muerte. Así sucedía entre los caribes, los criks, -los musos y los colimas. Se imponía la pena de muerte a los homicidas; -sólo los californios del Norte se limitaban a exigir precio por -cada muerte, y pedían por la de una mujer la mitad de la que por un -hombre. Se imponía la pena de muerte a los homicidas, debiéndose de -contar que, entre los tupinaes, si huía el matador, se extrangulaba a -cualquiera de sus hijos; si no los tenía, a cualquiera de sus hermanos, -y si tampoco los tenía, se obligaba a su pariente más próximo a ponerse -bajo la servidumbre del más próximo de la víctima. - -Los nahuas, entre las razas cultas, eran los que tenían más leyes -penales (Apéndice F). A los sediciosos, a los homicidas, a los -calumniadores, a los testigos falsos, a los adúlteros, a los sodomitas -y a los alcahuetes los condenaban a grandes penas o los mataban. -Castigaban con la muerte al hijo que levantaba la mano contra su padre -o su madre, y privaban de la herencia de sus abuelos a los hijos del -delincuente. No eran menos duros con los que se embriagaban y más -todavía con los imprudentes que se atrevían a dirigir palabras amorosas -a algunas de las concubinas del monarca. No se distinguían por su -blandura los castigos que imponían a los que no respetaban la propiedad -inmueble o mueble. El que entraba por las huertas y maizales robando -frutas o mazorcas, o el que arrancaba el maíz antes que granara, era -condenado a muerte; pero el viajero que pasaba por las orillas de los -bancales, si tenía hambre o sed, se le permitía coger algunas mazorcas. -Por lo que toca a los bienes muebles, aplastaban con la clava a los que -salían a robar en los caminos reales y mataban a palos al que hurtaba -la cosa más pequeña en los mercados públicos. También era largo, aunque -no tanto, el código penal de los mayas. Eran condenados a muerte los -traidores, los que se negaban a pagar los tributos, los homicidas y -los hechiceros. También los que provocaban alzamientos o los que de -algún modo ponían en peligro la salud del Estado. Contra los delitos -sensuales había diferentes penas, lo mismo respecto a los adúlteros -que a los seductores. Si en Guatemala y el Salvador, el raptor era -castigado con la muerte, en Nicaragua sólo tenía que pagar una -indemnización a los padres o parientes de la robada. Blandura extremada -había contra el adulterio en Guatemala, Nicaragua y Vera Paz. Acerca de -los delitos contra la propiedad, los mayas no fueron tan severos como -los nahuas. Los mayas únicamente mataban a los ladrones incorregibles. -Las pocas leyes penales que conocemos de los muiscas pueden calificarse -de muy severas. El código de los peruanos medía con la misma vara al -inca que al hombre del pueblo. Imponía la muerte al que mataba al Rey, -a la Reina o al Príncipe, al ministro del Rey, sacerdote o virgen -consagrada al astro del día y al cacique: también al que se pasaba al -enemigo en la guerra. Hacía cuartos al parricida, despeñaba o apedreaba -al matador de niños, ahorcaba o descuartizaba al marido que matase -a la mujer, como no fuera por causa de adulterio. Azotaba y ponía a -la vergüenza al estuprador y estuprada; de igual modo castigaba el -incesto entre sobrinos y tíos, primos de segundo grado y afines de -primero; con lapidación u horca el coito entre hermanos germanos; con -lapidación entre hermanos de padre; con despeñamiento entre padres e -hijos. Adúltero y adúltera pagaban con la vida su delito. Los reos -de sodomía eran arrastrados, ahorcados y quemados; a los alcahuetes -favorecedores de incestos o estupros se les ahorcaba. Los delitos -contra la propiedad dieron origen a pocas leyes. El hombre laborioso -que hurtase para satisfacer el hambre o adquirir vestido para él, su -mujer o sus hijos, no era castigado; pero lo era el jefe, que, debiendo -proveerle de víveres para satisfacer el hambre o de lana o de algodón -para vestidos, no lo había hecho. El que por haragán o vicioso hurtase -más de cierta cuantía, si era hijo de señor se le degollaba en la -cárcel, y si plebeyo, se le ahorcaba. - -No había _leyes de procedimientos_ en las razas salvajes. Donde más un -consejo de ancianos fallaba, procediendo en seguida a la ejecución de -la sentencia. Ni siquiera había cárceles donde encerrar a los reos. -Tampoco verdugos de oficio, pues de dar muerte a los reos se encargaba -el pueblo todo. En las razas cultas, lo mismo entre los peruanos que -entre los mayas y nahuas, sí había leyes de procedimientos. En estas -tribus los procedimientos eran verbales. Se sabe que tuvieron cárceles, -pudiéndose citar una del Cuzco, que estaba llena de osos, tigres, -culebras y víboras; era--según Cieza--como un lugar de prueba, donde -las fieras devoraban a los culpables y respetaban a los inocentes. -Debieron haber Jueces, tal vez Abogados, Procuradores y Amanuenses o -Notarios. Los juicios eran rápidos. - -En diferentes pueblos de América, y especialmente en el Perú, se -encuentran leyes, ya del _orden social_, ya del _administrativo_, no -faltando notables disposiciones acerca de la _agricultura_. No carecen -de curiosidad ciertos usos y costumbres de los incas (Apéndice G). - -Opinan algunos cronistas que las postas sólo se hallaban establecidas -entre los nahuas y los peruanos. Como ni unos ni otros disponían de -caballos ni de otra clase de animales que los supliese, empleaban -peatones (_chasquis_) que corrían con velocidad pasmosa[226]. Entre -los nahuas había postas de seis en seis millas, y entre los peruanos -de cinco millas era la mayor distancia[227]. Los despachos de los -nahuas eran verbales o escritos en jeroglíficos; los de los peruanos -en forma oral o por escrito (_quipus_). Los chasquis, vestidos de un -traje particular, partían a la carrera para transmitir las noticias -o entregar los objetos que llevasen para la Corte a la posta -siguiente, y así a las restantes hasta llegar a su término. «Es muy -notable--escribe Prescott--que esta importante institución fuese -conocida en México y en el Perú al mismo tiempo, sin que hubiese -comunicación entre ambos países y que se haya encontrado establecida en -dos naciones bárbaras del Nuevo Mundo antes que se adoptase entre las -naciones civilizadas de Europa.»[228]. Lo mismo en México que el Perú -gozaban dichos peatones de mucha consideración, hasta el punto de que -nadie podía inferirles la menor ofensa sin incurrir en pena de muerte. -Las casas de postas se hallaban siempre en alto, y las unas a la vista -de las otras. Es de advertir que los chasquis estaban únicamente -al servicio del Estado; pero a veces transportaban objetos para el -servicio de la Corte, y aun cosas de comer para el consumo de la Casa -Real. Por este medio la Corte recibía pescado del distante Océano, -caza de lejanos montes y frutas de las cálidas regiones de la costa. -Con semejante sistema de correos se tenía en seguida noticia en la -capital, ya de la insurrección de una provincia, ya de la invasión de -extranjeros enemigos por la frontera más remota. «Tan admirables eran -las disposiciones adoptadas por los déspotas americanos para mantener -la tranquilidad en toda la extensión de sus dominios. Esto nos recuerda -las instituciones análogas de la antigua Roma, cuando bajo el imperio -de los Césares eran señores de medio mundo.»[229]. - - [226] Dice Garcilaso que chasquis significaba _uno que hace un - cambio_. _Com. Real_, parte I, libro VI, cap. VIII. - - [227] Respecto al Perú casi todos los autores dicen que no - pasaba de _tres cuartos de legua_. - - [228] _Historia del descubrimiento y conquista del Perú_, tomo - I, pág. 82. - - [229] Prescott, Ibidem, pág. 83. - -Por último, terminaremos con las mismas palabras con que Herder dió fin -al capítulo que intituló _Organización de los americanos_[230]. ¿Qué -puede deducirse--preguntaba el filósofo alemán--de todo lo expuesto? - - [230] _Philosophie de L' Histoire de L' humanité_, tom. I, - págs. 300 y 301. - -Primero: que no se debe hablar de una manera general de los pueblos -de un continente que está enclavado en todas las zonas. El que dice: -América es cálida, sana, húmeda, baja, fértil, tiene razón; el que diga -lo contrario, también tiene razón, si considera estaciones y lugares -diferentes. La misma observación se aplica a las naciones, pues se -encuentran hombres de un hemisferio bajo todas las zonas. Al Norte y -al Sur hay enanos, y al lado de ellos se hallan gigantes. En el centro -se ven hombres de talla regular, más o menos bien formados, pacíficos, -belicosos, perezosos y vivos, en una palabra, todos los géneros de vida -y todos los caracteres. - -En segundo lugar, nada, sin embargo, prueba que tantas ramificaciones -no procedan de la misma raíz, y que la unidad de origen se manifieste -también por la semejanza de los frutos. Eso es lo que oímos decir -del carácter dominante, lo mismo en la figura que en la organización -física de los americanos. Ulloa observa en las comarcas centrales, que -los individuos tienen la frente pequeña cubierta de cabellos, naríz -afilada que se encorba hacia el labio superior, ancha cara, grandes -orejas, piernas bien formadas, pies pequeños y cuerpo rechoncho; y sus -caracteres se encuentran más allá de México. Pinto añade que la naríz -es algo chata, la cara redonda, los ojos negros o castaños, obscuros, -pequeños y vivos y las orejas un poco separadas de la cabeza: esto -mismo se halla en los pueblos degenerados que viven lejos de aquéllos. -Esta fisonomía general, que se transforma más o menos, según los -pueblos o los climas, parece como un rasgo de familia y se reconoce en -pueblos diversos, atestiguando perfectamente la unidad de origen. Si -fuese cierto que pueblos de todas las partes del mundo, en diferentes -épocas se habían fijado en América, ya mezclados o ya separados, la -diferencia con los anteriormente citados debía ser mayor. Los cabellos -blondos y los ojos azules no se ven en las gentes de esta parte del -mundo: los cessers de los ojos azules de Chile, y los akansas de la -Florida han desaparecido recientemente. - -En tercer lugar, ¿se puede, después de todo ello, señalar a los -americanos un carácter general? Parece que sí, y éste es una bondad -e inocencia casi infantil, de las que se encuentran señales en todas -sus formas, aptitudes y poca astucia y, sobre todo, por la manera como -ellos han recibido a los primeros europeos. Nacidos en un país bárbaro, -sin ninguna ayuda del mundo civilizado, realizaron los progresos por sí -solos, y por esa razón, presentan en sus comienzos un aspecto rico e -instructivo de la humanidad». - - - - -CAPÍTULO X - - INSTITUCIONES MILITARES.--EL ARCO Y LA FLECHA.--LA LANZA, LOS - DARDOS, LAS JABALINAS, LAS HONDAS Y OTRAS ARMAS.--LAS ARMAS - DEFENSIVAS: EL ESCUDO, EL PETO, LA COTA Y EL CASCO.--DIFERENCIA - ENTRE LAS ARMAS DE LAS RAZAS CULTAS Y DE LAS SALVAJES.--LAS - FORTIFICACIONES.--BANDERAS O ESTANDARTES.--LA MÚSICA - MILITAR.--ORGANIZACIÓN DE LA FUERZA ARMADA.--LA GUERRA: SU - DECLARACIÓN; SUS PREPARATIVOS.--LOS TAMBOS O CUARTELES-PÓSITOS.--LA - TÁCTICA Y LA ESTRATEGIA.--CRUELDAD EN LA GUERRA.--PREMIOS Y - CASTIGOS.--LEYES MILITARES.--MODO DE AFIANZAR LAS CONQUISTAS.--LA - PAZ EN LOS PUEBLOS SALVAJES Y EN LOS CULTOS. - - -Nos vamos a ocupar de las instituciones militares. Dividíanse las armas -de los indios en ofensivas y defensivas. Ofensivas más importantes eran -el _arco_ y la _flecha_. Los pueblos del Norte solían hacer el arco de -madera de cedro, roble, sauce, pino o tejo; los del Sur, de madera de -palma. Las cuerdas consistían en nervios de animales o tiras de cuero. -Las flechas que usaban los habitantes de la América septentrional -eran de pedernal o cobre; los de la América meridional eran astillas -de caña o de madera y huesos. Las puntas de las flechas, labradas -cuidadosamente, tenían la figura de lengüeta, de cono o de triángulo. -Muchos pueblos envenenaban sus flechas, valiéndose de diferentes -substancias, siendo la principal el _curare_, que se extraía de cierto -bejuco del género _strychnos_, muy abundante en la riberas del Orinoco, -del río Negro y del Amazonas. - -Después del arco y la flecha, el arma de más uso era la _lanza_: -blandíanla en la América del Norte los apaches, los californios del -Centro, los shoshonis, los haidahs, los tlinkits, los aleutas, los -koniagas, los chinuks y los esquimales; y en la América del Sur, los -araucanos, los aucas, los puelches, los charrúas, los albayas, los -panches, los pueblos de los Llanos y los omaguas[231]. Variaba lo largo -de las lanzas, ya en unos, ya en otros pueblos. - - [231] Véase Pi y Margall, _Hist. general de América_, tomo I, - cuaderno II, págs. 1.294 y 1.295. - -También usaban los _dardos_, las _jabalinas_, las _hondas_, las -_macanas_ y las _clavas_. Usaban del dardo, entre otros, el dacota; -de la jabalina, el iroqués; de la honda, el patagón y el apache; de -la macana (verdadera espada de dura madera), el chiquito y otros, y -de la clava, arma bastante parecida a la macana, el caribe. Otras -armas conocieron algunos pueblos, como los _sables_, las _hachas_, los -_cuchillos_, las _bolas_ o los _lazos_. - -En Cuba, en la Jamaica, en las islas de Bahama y en la parte -septentrional de Haytí no tenían los indios arcos y flechas, aunque sí -el arma conocida con el nombre de _azagaya_, la cual terminaba en punta -por uno de sus extremos; a veces esta punta se hallaba formada por una -espina de pescado. - -Las armas defensivas consistían en escudos, rodelas y máscaras. Los -escudos eran de diferentes formas. Algunos indios llevaban simples -rodelas de cuero, de madera, de piel o de corteza de árbol. Escudos -y rodelas variaban, no sólo de forma y de materia, sino también de -tamaño. Defendíanse, además, con el _peto_, la _cota_ y el _casco_. - -Casi iguales eran las armas de las razas cultas y salvajes, -diferenciándose únicamente en la mayor perfección de las primeras -sobre las segundas. Hasta tal punto mostraron su inventiva las -razas salvajes, que llegaron a emplear las flechas incendiarias; -las emplearon los habitantes de la Florida, y entre los tupíes, los -tupinambaes. Como los materiales de que estaban formadas las viviendas -ardían con suma facilidad, los que usaban tales flechas conseguían por -este medio su objeto. - -Si los toltecas, al establecerse en el valle del Anahuac no conocieron -más instrumentos belicosos que el arco, la flecha y la cerbatana, los -aztecas, además de las citadas, usaron lanzas de mucha altura, dardos -de tres puntas, espadas de guayacán o de otras maderas, y algunas más. -Los hierros de las lanzas eran de cobre o de obsidiana; los dardos, o -todos de madera endurecida al fuego o de cobre; las espadas no tenían -menos filo que nuestras cuchillas. - -Los nobles, como era natural, solían llevar armas más ricas; los -capacetes eran de oro o plata, o, por lo menos, cubiertos de aquellos -metales; las corazas estaban hechas de láminas de plata u oro; las -cotas adornadas con brillantes plumas, distinguiéndose por su finura -los guanteletes y por su riqueza los brazales. La armadura de los reyes -era todavía mejor, pues además de emplear el oro y la plata con mayor -profusión que los nobles, adornaban con plumas de _guetzalli_ sus -yelmos, cascos y rodelas. - -En la América Central las armas ofensivas y defensivas tenían exacto -parecido a las usadas en México y en el Perú. - -Pasando a estudiar las _fortificaciones_, diremos, como regla general, -que las razas salvajes, y aun las cultas, buscaban la defensa de sus -pueblos en la naturaleza, así que solían situarlos en lugares altos -y escabrosos o en las márgenes de los ríos. Muchas razas protegían -sus poblaciones con sencillas empalizadas y fosos. Los guaraníes del -Paraguay tenían fortificado el pueblo de Lampere con foso y doble -cerco. Aún eran más fuertes no pocas poblaciones de Guatemala. Lo -mismo podemos decir de muchas poblaciones de Nicaragua y del Ecuador. -En el Perú abundaban los castillos, siendo de notar que muchos de -ellos se comunicaban por galerías subterráneas; el del Cuzco y el de -Pisac, entre otros, eran célebres por su imponente grandeza. Lo mismo -interior que exteriormente, llaman la atención las fortificaciones de -la ciudad de México y las que se encuentran en las opuestas provincias -de Veracruz y Oajaca. Recordamos en la provincia de Veracruz la de -Centla, que está próxima a Huatusco, y la de Tlacotepec, a cuatro -leguas de Folutla. En la provincia de Oajaca, donde las fortificaciones -demuestran mayores adelantos que en ninguna parte, se halla, a tres -cuartos de legua al Oeste de Mitla, una ciudadela sobre escarpada roca, -que bien puede figurar al lado de ciudadelas de Europa posteriores en -siglos. «Tenía esta ciudadela un muro de piedra, grueso de 21 pies, -alto de 18 y largo casi de una legua. Corría el muro por todo el -borde superior de la roca y formaba multitud de ángulos entrantes y -salientes. Unido a él había al Este otro lienzo de muralla curvilíneo -y ondulante, de no menos espesor y de más altura. Las dos entradas de -tan regular fortificación eran oblícuas. Estaban las dos al Oriente; la -una en el primero y la otra en el segundo lienzo. Al Occidente, casi en -la misma línea de la segunda entrada, había una como puerta de salida o -de socorro; en medio de la plaza, grandes edificios, acaso cuarteles y -depósitos de efectos de boca y guerra»[232]. - - [232] Pi y Margall, Ob., tomo y cuad. citados, pág. 1.307. - -Hállanse fortificaciones, más o menos sólidas, en otros puntos de -América, llamando la atención algunas por su semejanza con nuestros -castillos de la Edad Media. - -Respecto a _banderas_ o _estandartes_, carecían de ellos las razas -salvajes; sólo de los araucanos se cuenta que usaban estandartes, y -en ellos pintada una estrella. Tenían banderas casi todos los pueblos -cultos. Dice Bernal Díaz del Castillo, que en la costa de Campeche -(Estado de México), vió escuadrones de indígenas con banderas tendidas. -En el imperio de Moctezuma--según el Oficial Anónimo--cada compañía -de cuatrocientos hombros llevaba su estandarte. En el Peón--añade -Jérez--los soldados estaban repartidos por escuadras y banderas. Los -aztecas los hacían de plumas que unían con hilos o cintas de oro o -plata, los peruanos los fabricaban de lana y los tlaxcaltecas los -componían de plumas de colores. - -¿Fueron siempre signo de guerra las banderas? Escribe Cortés que, en -su segunda expedición a México, salieron de Tezcuco cuatro indios con -una bandera en una vara de oro, lo que indicaba que venían de paz, -añadiendo Bernal Díaz, que en señal de paz abajaron, humillaron y -entregaron dicha bandera[233]. - - [233] Pi y Margall, ob., tomo y cuad. citados, pág. 1.312. - -Por lo que a instrumentos de _música militar_ se refiere, la diferencia -entre algunas razas salvajes y cultas era poca, y decimos algunas, -porque la mayor parte de ellas se enardecían en los combates dando sólo -voces y gritos. El instrumento principal usado por las cultas y algunas -salvajes era el tambor, construído con troncos huecos de árboles y -cubiertos los extremos de dichos troncos con piel de venado o de cabra -montés. De muy diferentes clases y tamaños eran los tambores, ya en -unos, ya en otros pueblos. Cítanse de igual manera los cuernos de caza, -los cuernos marinos y los silbatos. También debía ser instrumento de -guerra la flauta o _fututo_ que usaban los indígenas de la América -Meridional. - -No estaba organizada la guerra armada en las razas salvajes. Se servían -del arco y de la flecha lo mismo en sus guerras que en sus cacerías. -Cuando iba a comenzar la guerra, se nombraba el jefe. Entre los -araucanos, los tupíes y algunos más, el servicio debió ser obligatorio; -entre todos era obligatorio en las guerras defensivas, no en las -ofensivas. - -Respecto a la _organización del ejército_ entre los araucanos, se -sabe que estaba dividido en batallones de mil plazas y compañías de -ciento. Mandábalo un _thoqui_ o general en jefe, y bajo sus órdenes -había un _vicethoqui_ o lugarteniente; debajo de los dos, capitanes -de diferente graduación. Los aztecas habían dividido sus ejércitos en -batallones de 400 hombres y cuerpos de 8.000 o _xiquipillis_. Unos -batallones se distinguían por el color de las plumas de que llevaban -cubiertos jubón y calzas; otros--según el Oficial Anónimo--por las -plumas bermejas y blancas; algunos por las amarillas y azules; varios -por otra clase de colores. Unos iban provistos de arcos, otros de -hondas, algunos de espadas. Cada batallón tenía su capitán, y cada -ejército su _tlacochcalcatl_ o general en jefe. Los peruanos dividían -su ejército en grupos de diez, cincuenta, ciento, mil, cinco mil y -diez mil hombres; todos estos grupos se hallaban mandados por jefes de -diferente categoría. Un grupo manejaba la honda, otro el arco, aquél -la porra o el hacha y éste el lanzón o la pica. Existía, además, en el -Perú un cuerpo de dos mil incas destinado a la guardia y defensa de los -emperadores. Distinguíanse de todos los demás soldados porque llevaban -engarzados en las orejas rodetes de oro. - -La _guerra_ era casi el estado habitual de los pueblos americanos. -La hacían los cultos y los salvajes. Si guiaba a los primeros de vez -en cuando algún fin noble o humanitario, los segundos la promovían -por espíritu de venganza, por adquirir cautivas, por codicia, por -cuestiones de límites, por feroz canibalismo. Procede decir que los -cultos aztecas no sólo peleaban por engrandecer el Imperio y castigar -a sus enemigos, sino también con el deseo de coger prisioneros y -sacrificarlos a sus dioses. Sentimientos más nobles tenían los chibchas -y peruanos: los primeros no emprendían guerra alguna sin consultar al -Pontífice de Sogamoso, y los incas se proponían un fin civilizador, -cual era apartar a los salvajes de todo culto sangriento e instruirlos -en las artes industriales y en la agricultura. - -Decretaban la guerra, en los pueblos salvajes, los caciques poderosos, -las Juntas de jefes de familia o las Asambleas de guerreros. Los incas -tampoco declaraban formalmente la guerra, sino cuando contaban con -probabilidades del triunfo. Antes de lanzarse a la lucha, tomaban -posiciones y se guarecían tras estacadas en altos cerros, procurando -cortar el paso a los que pudiesen socorrer al enemigo. Más formalidades -guardaban los mejicanos, quienes enviaban embajadores a la capital -enemiga, esperando algunos días la respuesta. No se contentaban con una -embajada, sino repetían dichas embajadas antes de comenzar la guerra. - -Eran diferentes los _preparativos de guerra_ entre las razas salvajes -y las cultas. Lo primero que hacían los salvajes era buscar soldados, -y para ello se reunían los hombres más valerosos en banquetes y daban -cuenta de sus proyectos belicosos. Si encontraban acogida los tales -proyectos, se abría la campaña; en caso contrario, se desistía de ella. -Antes se celebraban ciertas fiestas, ya religiosas ya profanas. Los -dacotas acostumbraban a elegir por caudillo un sacerdote o un guerrero. -Al paso que algunos pueblos se preparaban a la guerra mediante -ridículos procedimientos, otros, aunque tan rudos como aquéllos, se -disponían más convenientemente. Tanto los pimas como los salvajes de -algunos puntos de México, buscaban el apoyo de los pueblos vecinos para -lanzarse a la lucha. También antes habían adquirido armas, víveres, -tiendas y todo lo que necesitaban en tales circunstancias. Tenían del -mismo modo sus exploradores. - -Los preparativos en las razas cultas eran diferentes. Los reyes aztecas -encargaban a gente sagaz y entendida que examinase la naturaleza del -terreno enemigo y la condición de los pobladores. No abrían la campaña -sino después de conocer los pasos fáciles y los peligrosos, el lado -vulnerable de las fortalezas, las armas, el número de los enemigos. -Discutido todo en consejo de guerra, se llamaba a los capitanes de -mayor categoría y se les decía el camino que habían de seguir, las -jornadas que debían hacer y el sitio más a propósito para lograr la -victoria. Mandaban a la vez que los demás jefes de las provincias se -incorporasen con tropas al ejército, y también que otras autoridades -aprestasen armas, víveres, mantas y tiendas de campaña. Los incas -tenían dichos abastecimientos en _tambas_ o cuarteles-pósitos; los -últimos se hallaban en determinados puntos de los caminos que de Norte -a Mediodía y de Oriente a Occidente cruzaban el imperio. Allí en los -citados _tambos_ podían las tropas alojarse, surtirse de víveres, de -armas y de vestidos. - -Eran casi nulas la _táctica_ y la _estrategia_. No las tenían las razas -salvajes; apenas las cultas. Empezada la refriega, los combatientes, -sin orden o en tumulto, y dando feroces alaridos, avanzaban disparando -flechas, hasta llegar a las manos con el enemigo. Peleaban cuerpo a -cuerpo, y abandonaban el campo si perdían al jefe o veían muertos -a muchos de sus hombres. La estrategia estaba reducida a partir -secretamente, escoger ocultas veredas, llegar de noche al campamento -enemigo, emboscarse, y al romper del alba caer y lograr la victoria. - -Los araucanos se distinguían por su _estrategia_. Eran diestros para -organizar en secreto expediciones, caer de improviso y de noche sobre -el enemigo, fingir falsas retiradas, simular ataques, triunfar por el -engaño. Metidos en las asperezas de los montes, eran invencibles. Los -mismos españoles tiempo adelante se vieron muchas veces engañados y -sorprendidos en las diferentes guerras que con ellos sostuvieron. Bien -puede asegurarse que los indios, en general, eran traidores en las -guerras. Combates en el mar no los había; pero sí en los lagos y en los -ríos. - -Los aztecas y los incas mostraron algunas veces ligeros conocimientos -de táctica y de estrategia, en particular los segundos: «Marchaban -los ejércitos peruanos divididos en vanguardia, centro y retaguardia. -Iban en la vanguardia los honderos con sus hondas y rodelas; en la -retaguardia, los piqueros con sus picas de treinta palmos, y en el -centro los soldados de las demás armas con el Inca o el general en jefe -y la guardia del imperio. - - * * * * * - -Sabían los peruanos atacar de frente y de flanco, fingir retiradas y -también emboscar gentes que en lugar y momento oportunos decidiesen el -combate. - - * * * * * - -Cuéntase, además, de los peruanos que llevaban en sus expediciones -rebaños de carneros para la manutención de las tropas en país enemigo, -el material necesario para las tiendas de sus campamentos y oficiales -que tomaran razón de los salvados, heridos y muertos»[234]. - - [234] Pi y Margall, ob. cit., tomo I y cuaderno II, pág. 1.327. - -_Crueles_ en las batallas eran las razas de América, como crueles -eran también las naciones europeas. Matar, destruir y llevarlo todo -a sangre y fuego será siempre el fin de la guerra. En diferentes -puntos de América, ya del Norte, ya del Sur, se mataba y se comía a -los prisioneros. Varias tribus se contentaban con reducirlos a la -servidumbre. Tanta crueldad mostraron los aztecas con los prisioneros -como las razas salvajes. Les colocaban en sus templos sobre la piedra -de los sacrificios, les abrían el pecho, les arrancaban el corazón y -rociaban con la sangre el rostro de sus ídolos. A otros prisioneros -les daban otro género de muerte. Los peruanos eran humanos, hasta el -punto de ponerlos en libertad luego que la guerra terminaba. A veces -los desterraban del hogar en que habían nacido; pero permitiéndoles -llevar consigo la familia. Procuraban economizar la agena y la propia -sangre, llegando su humanidad a no extremar el ataque ni la defensa, -aun sabiendo que con semejante conducta prolongaban la guerra. «No -aniquiléis ni destruyáis lo que habéis de vencer y adquirir mañana», -solían decir los jefes a sus ejércitos. Digna de alabanza fué, por -muchos conceptos, la conducta que seguían los peruanos y que hubiera -debido servir de ejemplo a las naciones más civilizadas de Europa. - -En las razas salvajes y en las cultas se premiaba a los valientes y -se castigaba a los cobardes. Para los hombres de reconocida bravura -había ciertas insignias en muchas razas salvajes. Pintarse los brazos, -el pecho o del ojo a la oreja era señal de cierto número de combates; -llevar prendidas en sus cabellos plumas de águila indicaba el valor del -guerrero, pues el número de plumas era igual al de enemigos a quienes -había dado muerte. - -También entre los aztecas era insignia de valor las plumas. Sólo podía -usarlas el que hubiese hecho por su mano cinco prisioneros. Semejante -guerrero tenía derecho a llevar vistosos penachos sujetos por hilos de -plata y mantos de diferentes colores o con ricas orlas. - -El pueblo más valeroso entre los americanos debió ser el azteca. Nadie -hacía caso del noble si era cobarde, y el soldado más humilde, si -tenía valor, se elevaba a los primeros puestos. Sólo dos cargos se -reservaban a determinadas clases: a la familia del Rey el de Capitán -general de los ejércitos; a la alta nobleza el de General de división -o _de xiquipilli_. Las insignias militares eran muchas. Ordenes de -caballería había una o varias, y para entrar en ella o en ellas debían -hacerse ceremonias graves y solemnes. Del mismo modo en el Perú hubo -una especie de orden de caballería, donde entraban los incas de diez y -seis años que resistieran determinadas pruebas. Alguna semejanza tenía -esta orden con la de los aztecas; en ambos pueblos compartían el ayuno -los deudos del neófito y en ambos pueblos era común el taladro, allí -de las narices y aquí de las orejas. Respecto a las demás ceremonias, -notábase a primera vista la diferencia; dominaba entre los aztecas -el sentimiento religioso sobre el militarismo, y entre los incas el -militarismo sobre la religión; eran aquéllas más fantásticas que -prácticas, y éstas más positivas que ideales. - -No dejan de ser curiosas y de no poco interés las _leyes militares_ de -los aztecas, que a continuación copiaremos: - - I. Todo General u Oficial que salga con el Rey a campaña y le - abandone o le deje en poder del enemigo, faltando a la obligación - que tiene de traerlo vivo o muerto, será decapitado. - - II. Todo Oficial que forme parte de la guardia del Príncipe y - abandone su puesto de confianza, será decapitado. - - III. Todo soldado que desobedezca a su jefe inmediato, o deje su - puesto, o vuelva la espalda al enemigo, o de cualquier modo le - auxilie, será decapitado. - - IV. Todo Oficial o soldado que usurpe, que robe el cautivo o el - botín de otro, o ceda a otro el prisionero que por su mano hizo, - sufrirá pena de horca. - - V. Todo soldado que en guerra dañe al enemigo sin la venia de su - Jefe, o le ataque sin haberse dado la señal de combate, o abandone - la bandera, o deserte del campamento, o quebrante o viole las - órdenes del Capitán de su compañía, será decapitado. - - VI. Todo traidor que revele al enemigo los secretos del ejército - o las órdenes encaminadas para llevarle a la victoria, será - descuartizado. Se le confiscarán los bienes y se reducirán sus - hijos y deudos a perpetua servidumbre. - - VII. Toda persona que en tiempo de guerra oculte o proteja al - enemigo, noble o plebeyo, será descuartizada en medio de la plaza - pública. Se arrojarán sus miembros a la muchedumbre para que los - haga objeto de escarnio. - - VIII. Todo noble o toda persona de distinción que en acciones de - guerra, en danzas o en otras fiestas ostente insignias de los - reyes de México, Tezcuco o Tamba, sufrirá pena de muerte y serán - confiscados sus bienes. - - IX. Todo noble que habiendo caído prisionero en poder del enemigo, - se escape y vuelva al país, será decapitado. Se dejará, por lo - contrario, libre y se premiará como bravo al que vuelva después - de haber vencido en la piedra gladiatorial a siete adversarios. - Si el que huyera de la cárcel del enemigo fuese simple soldado y - volviese al país, será bien recibido. - - X. Todo embajador que en cumplimiento de su mensaje no se atenga a - las órdenes é instrucciones que haya recibido o vuelva falseando la - contestación, será decapitado. - - * * * * * - -Con el objeto de _afianzar las conquistas_, los vencedores dejaban a -la cabeza de las tribus sometidas, al jefe vencido o a su sucesor, -exigiéndole únicamente ciertos tributos y determinadas obligaciones. -De todos los monarcas de América, los de Perú mostraron más deseos -que ningún otro de civilizar a los pueblos conquistados, ya mediante -la persuasión, ya por la fuerza. A los jefes les regalaban hermosas -mujeres y joyas de oro; a los demás, lana y algodón para que se -vistieran, ganados para criarlos, maíz y legumbres para que comiesen. -A veces les instruían en la agricultura y les abrían acequias para el -riego de los campos. - -Respecto a la _paz_, solicitábanla lo mismo los pueblos salvajes que -los cultos por medio de embajadores. Entre los salvajes, el símbolo -de la paz era la pipa; en una pipa generalmente esculpida o pintada, -fumaban los embajadores o los jefes de los pueblos que ponían fin a -sus discordias. Si los embajadores se presentaban al Rey, lo primero -que hacían era ofrecerle una pipa. Luego cada uno de aquéllos encendía -la suya y fumaban todos, echando la primera bocanada de humo al Sol, -la segunda a la tierra y la tercera al horizonte. En seguida pasaban -sus pipas a la comitiva regia, y exponían su mensaje. Expuesto y -contestado, el Rey usaba de la pipa, significando de este modo paz y -concordia. Hacía encender una pipa y la circulaba a los mensajeros; con -esto terminaba la embajada. - -Los embajadores aztecas llevaban una especie de dalmática verde, de -cuyos extremos pendían borlas de colores, manta finísima revuelta al -cuerpo y recogida por dos de sus puntas en los hombros, ricas plumas en -el cabello, una flecha con la punta al suelo en una mano y un escudo en -la otra; pendiente del brazo una red con víveres para el camino. Acerca -de los incas, ellos enviaron pocas o ninguna embajadas; pero recibieron -muchas de las naciones fronterizas. - - - - -CAPÍTULO XI - -LENGUAS AMERICANAS: SU NÚMERO.--LENGUA DE LOS HABITANTES EN LA TIERRA -DEL FUEGO: EL YAHGAN.--LENGUAS QUE SE HABLABAN EN LAS PAMPAS Y EN EL -GRAN CHACO.--LA LENGUA CHARRÚA.--LENGUAS DE LA AMÉRICA MERIDIONAL: -GRUPO ATLÁNTICO Y GRUPO ANDINO.--EL GOAGIRO ARAWAK.--EL TAPUYA, -EL TUPÍ Y GUARANÍ.--LENGUA CHIQUITA.--EL CHIBCHA, EL QUICHUA Y EL -AIMARÁ.--OTRAS LENGUAS.--LENGUAS DE LA AMÉRICA CENTRAL.--EL MAYA -QUICHÉ Y EL NAHUATL O AZTECA.--EL OTOMÍ Y EL PAMA.--LENGUAS DE LA -AMÉRICA SEPTENTRIONAL: EL CAHITA TA Y OTROS.--EL ÓPATA Y EL DACOTA.--EL -CHIGLET Y OTROS.--PARTES DE LA ORACIÓN EN LAS LENGUAS AMERICANAS.--LA -ESCRITURA.--EL LENGUAJE DE LOS GESTOS. - - -Hase dado en nuestros días suma importancia al estudio de las lenguas, -pretendiéndose obtener, mediante ellas, el origen y parentesco de los -pueblos. Que el estudio es interesante no cabe duda alguna, si bien, a -veces, la filología no ha estado conforme con la antropología[235]. - - [235] Para escribir este capítulo hemos tenido presente, y a - veces hemos seguido al pié de la letra, las obras siguientes: - - Fernández y González, _Los lenguajes hablados por los - indígenas del Norte y Centro de América_, Conferencia dada - en el Ateneo de Madrid el 29 de febrero de 1892. - - Fernández y González, _Los lenguajes hablados por los - indígenas de la América Meridional_, Conferencia dada en el - Ateneo de Madrid el 16 de mayo de 1892. - - Sentenach, _Ensayo sobre la América Precolombina_. - - Conde de la Viñaza, _Bibliografía española de las lenguas - indígenas de América_. - -Considerable es el número de lenguas y dialectos que se hablaron en -América. Bastará decir que el P. Kircher, aprovechando en su obra -_Sobre la Torre de Babel_ los datos que le comunicaron los Padres -Jesuítas de las misiones de América, al celebrarse una Congregación en -Roma el 1676, hubo de elevar a quinientos el número de tales idiomas. -En el siglo décimo octavo, D. Juan Francisco López sostuvo con algún -fundamento que se hablaban en las Indias Occidentales no menos de -mil quinientos[236]. En nuestros días, Brinton, ilustre profesor de -Arqueología y de Lingüística americana, menciona unos ochocientos -cincuenta y cuatro lenguajes entre idiomas y dialectos[237]. Por -nuestra parte, sólo habremos de citar algunos idiomas, y siguiendo -el método del inmortal Hervás y Panduro, comenzaremos estudiando las -lenguas del Sur de América hasta remontarnos a las del Norte. En tres -partes dividiremos el asunto, las cuales serán las siguientes: _Lenguas -de la América Meridional_, _Lenguas de la América Central_ y _Lenguas -de la América Septentrional_. Trataremos cada una de dichas partes -sin sujetarnos al orden observado por Hervás. Al Sur de la Patagonia, -que es el país más meridional de América, se halla la Tierra del -Fuego, cuyos habitantes hablan el _yahgan_, lengua sumamente pobre -y rústica[238]. Afirman otros autores, entre ellos el Sr. Fernández -y González, que el yahgan es lenguaje bastante culto, y de él se -consideran dialectos el _oua_, hablado al Noroeste en ambas costas del -Estrecho de Magallanes, y el _aliculuf_ de los fuegueños al Noroeste. -Del yahgan ha hecho L. Adam detenido estudio en la _Revista de la -Lingüística_[239]. - - [236] Hervás, _Catálogo_, etc., vol. I, pág. 115.--Fernández y - González, Ibidem. - - [237] _The American Race_, New York, 1891. - - [238] En la Tierra del Fuego--según la opinión de von Martins - y del Dr. Deniker, de París--se encuentran los moradores más - antiguos de América. - - [239] _Revue de la Linguistique_, XVII y XVIII - -Las lenguas de las pampas manifiestan del mismo modo rudeza -extraordinaria. La región de las pampas comprende tres vastos -territorios, que son al Norte el Gran Chaco, en el Centro las pampas -propiamente dichas y al Sur la Patagonia. Entre las principales -familias lingüísticas del Gran Chaco se encuentran el _guaycuru_, -el _payagua_, el _chunupe_, el _lule_, el _vilelo_ y el _mataco_; -todos estos idiomas, al parecer, carecen de numerales, lo cual indica -el estado de ignorancia de los pueblos que hablaban tales lenguas. -Afirma Pelleschi--uno de los más sabios investigadores de los usos y -costumbres de los indios--que caudillos estimados como inteligentes en -la religión citada, no saben contar los dedos de las manos, llegando -su ignorancia a expresar los dos numerales primeros por palabras -compuestas y sin forma fija. Nada tendría de particular que todos los -indios que hablan el guaycuru en el Chaco (lengua distinta de la de -los indios de California, llamada con el mismo nombre) procedan del -Paraguay. - -Del mismo modo se tiene por cierto que los _charrúas_, pueblo casi -salvaje, ocupaban la margen oriental del Uruguay; respecto a su idioma -apenas tenemos más noticias filológicas que las suministradas por -Hervás y Panduro. Haremos observar que, según Azara, la citada lengua -charrúa era completamente nasal y gutural. - -Pasamos a estudiar lenguas y pueblos más importantes y también más -conocidos de la misma América Meridional. Estas lenguas pueden -dividirse en dos grandes grupos: el atlántico, representado -principalmente por el _goajiro_, _caribe_ y sus dialectos, con los -idiomas _tupí_ o _guaraní_, y el _chiquito_ de Bolivia, más pobre que -los otros de la citada América Meridional; el otro grupo es el andino, -occidental, que llega hasta el _araucano_. - -En rigor de verdad, el primero de los dos grupos, que consta de muchas -lenguas, genuinamente americanas, presenta, además de perfecta unidad -en la formación, admirable pureza de raíces. Parece probado que el -_goajiro arawak_ es la primera lengua que oyeron los españoles en el -Nuevo Mundo, extendida en aquellos tiempos por todas las Antillas. -Considérase por muchos como hermana del caribe y se presenta como -aglutinante en superior grado. Su vocabulario es rico y su numeración -es decimal. Las mismas particularidades se encuentran en las demás -lenguas de la citada región, notándose que pierden su riqueza y -organismo gramatical conforme se van acercando hacia el Sur, como -sucede con el _tapuya_ o _brasileño_ y el _tupí_ o _guaraní_, más -pobres en formas conjugables y con numeración solamente quinaria. Los -tupíes o guaranís (provincia de Corrientes en la Argentina y República -del Uruguay)[240] forman la declinación de su lengua por medio de -posposiciones, que son las mismas para singular y plural. Dialecto -muy interesante de la lengua guaraní es el de los _omaguas_, los más -occidentales de la raza. - - [240] La mayor parte de la población de la provincia de - Corrientes está formada por los descendientes de los indios - guaraníes; y un noventa por ciento de la población del Uruguay - tiene sangre guaraní en sus venas. - -La región de los chiquitos, que se extendía entre los afluentes del -alto Paraguay y la cima de la cordillera de los Andes, al Norte -hasta la tierra de los moxos, al Sur el Gran Chaco y al Oeste hasta -los quichuas, comprendía cuatro tribus principales: los taos, los -pinocos, los penoquíes y los manacicas. Situados los últimos cerca -del lago Xavay y hacia las fuentes del Paraguay, constituían el grupo -más importante y civilizado. Sumamente curiosas son las noticias -que acerca de la lengua chiquita ha dado el profesor de _Estética_ -de la Universidad de Madrid: «Como en iroqués y en otros idiomas de -Asia y Africa, dice, se señalan en chiquito dos modos de hablar, en -tercera persona principalmente, el de los hombres y el de las mujeres, -con la particularidad de que éstas no pueden usar el modo varonil, -mientras los hombres emplean ambos; de forma que, cuando se trata de -seres que se representan en figura de varón, emplean la masculina, y -cuando hablan de otras (mujeres, brutos, seres inanimados, etc.), o -refieren conversación de alguna mujer, usan la femenina. El lenguaje -de la mujer se distingue a las veces por palabras diferentes, y en lo -común por aféresis y síncopas, como el género femenino de los idiomas -semíticos se diferencia por formas pronominales y verbales que le son -privativas»[241]. - - [241] Conferencia pronunciada en el Ateneo de Madrid el 16 de - Mayo de 1892, pág. 62. - -Y más abajo añade el mismo escritor: «Por suponerse relaciones con -el chiquito, de parte de idiomas mal conocidos todavía, los cuales -conforman con él en alguna palabra, se han atribuído a su misma familia -los de poblaciones vecinas al Oeste, es a saber: de los yurucares, -tacanas y mosetanas, así como también los de los ites, movimas y -canichanas al Norte, y el de los samucos al Mediodía, en los confines -septentrionales del Chaco. Por lo que toca a los tacanas, es evidente -la mayor analogía de su lenguaje con el aimará, con el quichua de los -peruanos y con otros idiomas del alto Amazonas»[242]. - - [242] Ibidem, págs. 65 y 66. - -La lengua _chibcha_ o muysca no deja de tener algunas formas, en -particular en los verbos, semejantes a los del sanscrito, a los del -griego y a los del latín. Llama la atención el gran número de raíces -y temas comunes al chibcha con los idiomas arios. «Extinguido--dice -Fernández y González--el idioma chibcha en Bogotá desde 1765, así como -sus dialectos, el _chimila_ y el _deut_, duran de ellos, al parecer, -al Sur del istmo, el _aravaco_ en Sierra Nevada de Santa Marta, y -el _siquisique_ en el Estado de Lara»[243]. Añade después que son -dialectos del chibcha el _guaymi istmiano_ de Veragua, hablado al Norte -por los valientes, el _siquisique_ de Venezuela y tal vez el extinguido -_chimila_, el _oroaco_ y el _coggaba_[244]. - - [243] Ibidem, pág. 9. - - [244] Ibidem, págs. 16 y 17. - -En la cuenca del Pacífico, pero en la región peruviana que comprende -los territorios de las actuales repúblicas del Ecuador, Perú, algo de -Bolivia y bastante de Chile, se hallan en primer término el _quichua_ -y el _aimará_; ambos idiomas, o idioma el uno y dialecto el otro, como -opinan algunos autores, tienen organismo gramatical muy completo, con -ricas formas en declinaciones y conjugaciones. Si la declinación en -quichua recuerda en parte la declinación vasca, la ugrofinnesa y alguna -otra, la conjugación procede con la misma sencillez que la semítica. - -Aparecen en la misma región el _yunca_ (al norte de Trujillo)[245], el -_puquina_ (en las islas y esteros del Lago Tiquitaca) y el _atacameño_ -(en el valle del río Loa), lenguajes todos los citados--según la -opinión de varios filólogos--completamente rudos y primitivos, tal vez -restos de pueblos anteriores a la dominación incásica. El _quichua_, -el _aimará_, el _yunca_, el _puquina_ y el _atacameño_ o _calchaqui_ -son, pues, los cinco idiomas expuestos por el misionero Alonso de -la Bárcena en su obra, hoy perdida, _Lexica et Præcepta en quinque -Indorum linguis_, dada a conocer en Lima el 1590. Desde el grado 2 -al 35, sur de la América Meridional, predominó el idioma quichua, el -cual se generalizó por las conquistas de los incas. Estiman algunos -autores, aunque sin fundamento alguno, que el yunca, hablado al norte -de Truxillo, pertenece a la raza quichua. - - [245] Aunque el yunca ha sido estimado como de raza quichua, - no lo es, como tampoco lo es el puquina, ni el atacameño. Los - atacameños, en opinión de Techudi, son una rama desprendida - de los calchaquis de Tucumán, que huyendo de los españoles se - refugiaron en los oasis de las costas del Pacífico. - -En la América Central, entre los dos istmos, figura en primer término -el idioma _maya_, o, como se dice colectivamente, el _maya-quiché_, -asociándole una de las ramas más importantes de su familia. El -ascendiente que el maya consiguió por Oriente y Mediodía, logró el -_nahuatl_ o _azteca_ en el norte de la América Central. Ambos idiomas -se extendieron por Tabasco, Chiapas, Yucatán, isla de Cozumel, -Guatemala, Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, y parecen ser -los más cultivados y perfectos de América. - -Gran interés ha despertado desde los tiempos del descubrimiento el -estudio del nahuatl o azteca. Lengua rica, flexible y cultivada, -ofrece en su gramática y vocabulario, no sólo influencias semíticas y -turanio-euskaras, sino también elementos arios, en particular griegos, -galeses y noruegos. - -Desde que Fr. Francisco Gabriel de San Buenaventura, en el año 1560, -publicó su _Arte del idioma maya_, se han hecho curiosos e importantes -trabajos acerca de dicha lengua, llamando la atención entre todos -el _Gran Diccionario_, que Fr. Antonio de Ciudad Real dió a luz en -los comienzos del siglo XVII, no interrumpiéndose dichos estudios -hasta nuestros días. El Sr. Rada y Delgado ha reproducido la obra -del P. Landa intitulada _Relación de las cosas del Yucatán_ y que -el sabio franciscano escribió a mediados del siglo XVI; en ella se -encuentra un alfabeto del que se servían los mayas cuando querían -consignar sus pensamientos. Lo mismo Landa que otros de nuestros -primitivos escritores pudieron darnos el silabario y aun la traducción -de manuscritos mayas; pero «so pretexto de que los citados códices -mantenían la superstición y retardaban los progresos del cristianismo, -mandó Zumárraga, primer obispo de México, quemarlos, en vez de procurar -que se los estudiase y descifrase, y se hizo con esto un daño que no -podrán nunca perdonar ni la ciencia ni la historia. Contribuyó ese -mismo Landa a tan salvaje quema»[246]. - - [246] Pi y Margall, _Historia de América_, vol. II, pág. 1.728. - -En letra manuscrita escribió después el mismo Pi y Margall: «El Sr. -Icabalceta ha publicado recientemente (año 1881) un libro, _Don -Fray Juan de Zumárraga, primer obispo y arzobispo de Méjico_, donde -pretende probar, no sólo que no partió de este prelado la orden, sino -que también fueron pocas las pinturas aztecas entregadas al fuego. -En sus curiosas investigaciones es muy de notar que hace caso omiso -de Diego de Landa, franciscano como Zumárraga, que pisó la tierra -de Yucatán cuando aún vivía el arzobispo. Ese mismo testigo, que es -de toda excepción, dice textualmente: Hallámosles grande número de -libros de estas sus letras, y, porque no tenían cosa en que no uviese -superstición y falsedades del demonio, se los quemamos todos, lo qual -a maravilla sentían y les dava pena. Se quiso borrar hasta la memoria -de lo que habían sido los aztecas antes de la conquista. Tampoco debe -olvidarse que por Real cédula de 22 de Abril de 1577 se mandó recoger -la obra de Bernardino de Sahagún y se previno a las autoridades de -México que en manera alguna consintiesen que nadie escribiera en -ninguna lengua de cosas que tocasen a las supersticiones y a la manera -de vivir de aquellos indios, pues así convenía al servicio de Dios -nuestro señor y al nuestro. El mismo Sr. Icabalceta ha publicado esta -Real cédula en otro libro posterior (1883), intitulado _Nueva colección -de documentos para la Historia de México_.» - -Prueba todo esto la importancia que se ha dado al lenguaje de las -gentes más civilizadas del Nuevo Mundo, debiéndose advertir que las -bellezas que se muestran en su sonido y mecanismo alcanzan a su conexo -el _quiché_, con sus varios dialectos: el _trotzil_, el _chol_, el -_totomaco_ y otros. No pocas afinidades ofrece este grupo con las -lenguas asiáticas jaféticas, «hasta el punto de poderlas asimilar -en ciertos momentos a los idiomas llamados indo-germánicos, como el -_chiapanec_, apenas aglutinante, y el _tarasco_, con un verbo casi -greco-sanscrito o zendo, sin que por esto falten entre ellos dicciones -semíticas y hasta vascas, adquiridas por contacto con las aborígenes, -como haríamos patentes a poder entrar en su estudio detallado»[247]. - - [247] Sentenach, ob. cit., pág. 52. - -Con el _tarasco_ manifiestan cierto parentesco el _otomí_ y el _pame_, -como otros que corresponden a los pueblos que tuvieron asiento en la -parte más meridional de América. Al lado del azteca o mejicano, en -los Estados de San Luis de Potosí, en alguna parte de Querétaro, en -mucha de Guanajuato, Mechoacán, Veracruz, Puebla y en otros lugares -de Nueva España, se habló el _otomí_, uno de los idiomas más usados -en la América Central, y que tenía muchas analogías con varios de -la América Meridional. Al Nordeste de los países en que se hablaba -el otomí, dominó el _pame_, idioma propio de los chichimecas, y que -guarda no pocas analogías con el otomí. En el fondo el idioma de los -_zapotecas_ (situados en el Estado de Oaxaca y en las costas del Océano -Pacífico) se asemeja mucho al pame y al otomí, si bien hay en él, como -en el egipcio antiguo, procedimientos y raíces que lo mismo guardan -conexión con los idiomas semíticos que con los arios. Semejantes a -estos idiomas debieron ser los hablados por varios pueblos primitivos -al Norte de México, según la autorizada opinión de Brinton y otros -modernos, apareciendo el ya conocido _nahuatl_, hablado por los -aztecas en su última época. Tardó mucho tiempo la formación de dicha -lengua en el Anahuac, y cultivo tan largo le dió más flexibilidad y -riqueza, a costa, seguramente, de su pureza y carácter castizo, pues -se advierten en seguida las influencias más extrañas, lo cual no -debe llamar la atención, por los muchos pueblos que pasaron por el -territorio mexicano antes que los aztecas se hiciesen dueños absolutos -del país. El _mixteca_, hablado todavía en el Estado de Oaxaca y en -parte del de Puebla y Guerrero, es bastante perfecto, como también el -_zapoteca_, que se halla del mismo modo en dicho Estado de Oaxaca y en -las costas del Pacífico. En el fondo el zapoteca se asemeja al pame y -al otomí, siendo de notar que hay en él, como en el egipcio antiguo, -procedimientos y raíces que lo mismo guardan conexión con los idiomas -semíticos, que con los arios. Al Mediodía de los zapotecas viven indios -procedentes de remotas costas de la parte del Sur, que no ofrecen en -su lenguaje nada de extraño; no así los que están situados al Norte de -dicho territorio. - -Los últimos dos pueblos, el chinanteco y el mazateco, difieren -notablemente de sus vecinos, y en particular de los nahuas, mixtecas -y zapotecas. El chinanteco tiene por capital a Chinantla, llegando -dicho Estado a confinar con el de Veracruz, y el mazateco está situado -al Norte de los mencionados mazatecos. El _chiapanec_, afine con el -mazateco, se hablaba en Chiapas, y, en la época de la conquista, los -naturales ocupaban las orillas del lago de Managua y de la bahía de -Fonseca en Nicaragua. Parece ser que el chinanteco tenía lengua bronca, -compuesta de sonidos guturales, al contrario del mazateco y chiapanec, -que era eufónico y armonioso. - -De Guatemala mencionaremos el _chanabal_, el _chol_, el _cacchí_, el -_poconchí_, el _pocoman_, el _guasteco_, el _zutugil_ y el _xinca_; -de Honduras el _lenca_ y el _xicaque_; de Nicaragua el _chontal_ y el -_subtiaba_; de la costa de los Mosquitos el _rama_ y el _guatuso_; de -Costa Rica el _viceita_, y otros menos importantes en toda la América -Central. - -Recordaremos en este lugar que tienen la misma lengua--según ha -mostrado el excelente filólogo Joh. Card. Ed. Buschman--todas las -tribus de la familia Uto-Azteca[248]. - - [248] Como dato curioso conviene saber que en el año - 1880--si damos crédito a los censos norteamericanos y - mexicanos--vivían en los dos territorios, unos 2.000.000 de - indios pertenecientes a la familia lingüística Uto-Azteca. - -Procede ya que tratemos de las lenguas principales que se hablan en -la América Septentrional. Conforme avanzamos de la América Central -a la del Norte, las lenguas presentan caracteres diferentes. En la -parte Oeste de México merecen consideración especial el _cahita_, el -_tara-humara_, el _tepehuano_ y el _cora_, hablados todavía en los -Estados mejicanos e influidos de antiguo por el azteca, en particular -el último. - -Asentados los cahitas en la parte Norte de Sinaloa, cerca de los ceris, -ópatas y pimas, su lenguaje, que se extiende por el territorio de -Sonora, comprende los dialectos siguientes: el _mayo_, el _yaqui_ y el -_tehuepo_. El _tara-humara_ se halla en Chihualuca, Sonora y Durango; -el _tepehuauo_ en Cohuaila y Sonora; y el _cora_ en Jalisco. Al Sur -de Colombia se encuentra la California a lo largo de las costas del -Pacífico, y en las márgenes del Oregón, del Pitt, del de la Trinidad y -del Salmón se hablan varios idiomas y dialectos. En el valle Potter se -habla el _tahtú_, que comprende el _pomo-yuca_, del cual es principal -dialecto el _kunalapo_, que se usa cerca del lago Clear. Según Bancroft -el kunalapo tiene alguna analogía con el malayo, añadiendo el citado -escritor que los idiomas de los habitantes situados en el nacimiento -del río Eel guardan mucha semejanza con el chino y el japonés. Entre -los idiomas dominantes en los pueblos de la Baja California y Nuevo -México no deben ser olvidados el de los _teguas_, _cuñies_, _guaymíes_ -y _guaicuris_. El _guaicuri_ tiene más importancia que los anteriores. - -Nos creemos obligados a decir que el _pima_, idioma hablado al Sur del -río Gila, en Sonora y en algunas partes de la Sinaloa septentrional, -es un lenguaje armonioso cuyas dicciones todas terminan en sonidos -vocales. Entre el pima alto y bajo se habla el _ópata_. Al Este de -los lugares donde se habla el pima bajo y el ópata, en las regiones -del Golfo de California y en la isla del Tiburón, se usa el idioma de -los _ceris_ o de los _seris_, y a la parte oriental de las Montañas -Roquizas, en el valle del Misouri, el de los _dakotas_; pero no se -debe olvidar que dichos idiomas, como sus respectivos dialectos, han -merecido profunda atención por algunos escritores, quienes han llegado -a decir que los ceris y los dakotas hablaban lenguajes idénticos a -los de los europeos. No huelga referir que confinan con dakotas y -esquimales los _algonquinos_ e _iroqueses_ cuyos lenguajes han sido -estudiados con bastante detenimiento. - -De los esquimales comenzaremos diciendo que se hallan en América y -en Asia, o en ambos lados del Estrecho de Behering. Recordaremos -aquí que Brinton, guiado por tradiciones orales de los indígenas que -pudieran remontarse a dos mil años, no tiene inconveniente en afirmar -que los esquimales asiáticos proceden o son originarios de América, -llegando a creer que la familia de ellos es la misma que la de los -de Groenlandia, tierra que debió estar unida a la de Baffin y a la -Escandinavia[249], allá por la edad cuaternaria. Filólogos de bastante -reputación reducen a tres los dialectos principales de la lengua -esquimal, y son el de _Groenlandia y el Labrador_, el _chiglet_, o -de las costas del mar Artico, y el de Alaska. No carecen de interés -los estudios modernos que se han hecho acerca del chiglet (idioma -de los esquimales del río Makencie), y del _alascano_. El _athka_, -dialecto hablado en las islas occidentales aleutienas, se diferencia -poco del alascano. Al mediodía de la región occidental ocupada por -los esquimales, se hallan los tlinkits o koloss, y más al Este los -_tinnas_ (chepeweyanos y athabascanos). Resulta, después de estudiar -las costumbres de los tlinkits, que no dejaban de mostrar cierta -disposición como comerciantes y marinos, habiéndose hallado entre ellos -cuchillos y sierras de hierro, como también objetos para labrar la -plata y el cobre. Practicaban el comercio de esclavos. De su lengua -dicen los americanistas que era dura y áspera. - - [249] La idea de un territorio a manera de puente que sirviera - de barrera o valla a los Océanos Atlántico y del Norte hasta - el período glacial, ha sido expuesta por M. A. J. Jules-Browne - en su obra _The Buildings of the British Isles_, impresa en - Londres el año 1888. - -Al mediodía de los tlinkits, en el territorio llamado colonia inglesa, -y que comprende comarcas occidentales de los Estados Unidos, entre -los grados 55 y 43 de latitud Norte, habitan los kaidahs o kaigames, -que hablan un idioma pobre, sucediendo lo mismo a los indios nass, -sebasas y hailtzas, situados alrededor del río Nass. En el interior -de la Colombia Británica se habla el _nitlacapamuch_, o lengua del -río Tompson, y no lejos, pero más al interior y cerca de las Montañas -Roquizas, el idioma _salish_ de los indios llamados _flatheads_. No -carecen de interés los idiomas de la familia de los _sahaptines_, -idiomas que se hablan a lo largo de los ríos Lewis y de la Culebra, -hasta la falda de las Montañas Roquizas. En cierto sentido pudieran -referirse al _sahaptin_ el lenguaje de los calapoyoc, que habitan al -Sur de los valles de Villameta, el de los indios watlalas y el de los -chinuks. - -Acerca de las partes de la oración en las lenguas americanas, procede -notar: - - 1.º Que el artículo, en las lenguas cultas, sólo existe en el maya, - y en las incultas entre los algonquines y otomíes. - - 2.º El nombre suele llevar un pronombre posesivo en muchas lenguas. - Si en unas no cambian los nombres de singular a plural, y se les - pluraliza mediante numerales o adjetivos, en otras las formas - plurales son varias y más o menos numerosas. El dual sólo existe, - entre todas las lenguas de la América del Sur y del Centro, en - la chilena; pero sí en algunas de la América del Norte. Respecto - a géneros masculino y femenino, no los hay--según no pocos - gramáticos--en las lenguas americanas. Casi lo mismo pudiéramos - decir de las declinaciones y los casos. - - 3.º No abundan los verdaderos adjetivos en las lenguas americanas, - y se duda si los tienen las algonquinas. - - 4.º El pronombre es parte importante de la oración en muchos de - aquellos idiomas. - - 5.º El verbo se incorpora, no sólo los pronombres, sino los nombres - que rige, los adverbios y hasta las conjunciones y preposiciones. - Tiene, además, muchas conjugaciones, voces y modos. Débese recordar - que falta el verbo sustantivo en lenguas bárbaras y en lenguas - cultas, y lo hay lo mismo en unas que en otras lenguas. - - 6.º El adverbio se incorpora en muchas lenguas al verbo. En otras - es muy frecuente adverbiar los verbos o los adjetivos. - - 7.º La preposición abunda en algunos idiomas de la América del Sur, - del Centro y del Norte. En la mayor parte de las lenguas americanas - las preposiciones deberían denominarse postposiciones; sobre todo - cuando rigen pronombres, suelen ir, no sólo pospuestas, sino - también prefijas o sufijas[250]. - - [250] Véase Pi y Margall, ob. cit., pág. 1.693. - - 8.º Del mismo modo la conjunción va sufija o cuando menos pospuesta - en muchos de dichos idiomas. Tal vez la lengua más rica en - conjunciones sea la maya y la más pobre la lule. - - 9.º La interjección se halla en todas las lenguas. Advertiremos - que en las americanas, si algunas veces son, como en las nuestras, - gritos arrancados al hombre por movimientos del alma, otras veces - difieren completamente. Otra particularidad debemos tener en - cuenta, y es que en algunas lenguas las interjecciones usadas por - los hombres son diferentes a las que usan las mujeres. - -Escasas noticias se tienen de la Sintaxis, Ortografía, Prosodia y -Lexicología. - -Respecto a la escritura se desconocía la fonética. Cuando llegó Pizarro -al Perú se encontró con otro medio gráfico sumamente curioso, y éste -era el _quipu_. «Consistía el quipu en un cordón de lana, generalmente -de más de un metro, al que se prendía y del que se colgaba a manera -de rapacejos cordoncillos de diversos colores. Constituía el color en -esta singular escritura el primer orden de signos ideológicos; así que -con frecuencia cambiaba, no sólo en cada uno de los cordoncillos, sino -también en cada uno de los hilos de que se componían. A lo largo de -los cordoncillos se hacían nudos; y éstos constituían el segundo orden -de signos. Variaban de significación los nudos, según estuviesen más -o menos lejanos del cordón-tronco, según formasen o dejasen de formar -grupo, según el puesto que en el grupo ocupasen y tal vez, según la -forma que se les diese»[251]. Afirman algunos, en nuestro sentir sin -fundamento, que mediante los quipus, conocían los peruanos su historia, -sus leyes, su dogma, su culto, su ciencia y hasta su poesía. Creemos sí -que servían los quipus para todo lo que se relacionase con los números -y cuentas; pero nada más. - - [251] Pi y Margall, ob. cit. pág. 1.719. - -Más común fué en toda América la _pintura simbólica_. Abundan las -rocas donde se encuentran grabadas curvas, círculos concéntricos, -figuras fantásticas, representaciones del Sol y la Luna, cabezas -humanas, monstruosas imágenes y verdaderas inscripciones. Escritura tan -rara es todavía objeto de largos estudios. Muchos pueblos tenían sus -jeroglíficos, unos pintados sobre papel y otros pintados o esculpidos -en sus monumentos. Aunque no han sido descifrados todavía, abrigamos -alguna esperanza de que se rasgará el velo que los cubre, y entonces -tendrán explicación hechos que hoy parecen absurdos o contradictorios. - -Además de las lenguas o idiomas, los indios transmitían sus ideas -mediante _gestos_. En particular el indio del Norte de América usó con -perfección y bastante ingenio el lenguaje de los gestos, pues con los -gestos llegó a expresar nombres propios y comunes, también verbos, -pronombres, etc., y hasta pudo construir discursos. - -El número considerable de lenguas contribuyó al mayor desarrollo de -este lenguaje de gestos, medio de comunicación general y a veces único -entre distintas tribus. El lenguaje de los gestos sólo tiene carácter -general en América, pues en las demás partes del mundo es únicamente -auxiliar del lenguaje hablado. - - - - -CAPÍTULO XII - - LAS CIENCIAS Y LETRAS ENTRE LOS INDIOS.--LAS MATEMÁTICAS, LA - GEOGRAFÍA Y LA ASTRONOMÍA.--LA MEDICINA.--LA RELIGIÓN: EL DIOS - DE LOS INDIOS.--LOS SACERDOTES Y HECHICEROS.--EL DIABLO.--LAS - PLEGARIAS.--LAS OFRENDAS.--LOS SACRIFICIOS.--LA PENITENCIA.--EL - CUERPO HUMANO.--EL ALMA.--LA INMORTALIDAD.--LOS SUEÑOS: SU - IMPORTANCIA.--LA VIDA FUTURA.--LAS SEPULTURAS.--LOS DUELOS.--EL - DILUVIO.--LAS LETRAS, LA ORATORIA.--LA POESÍA: EL DRAMA «OLLANTA» Y - EL BAILE-DRAMA «RABINAL-ACHI.» - - -Acerca del estado de la ciencia entre los indios, los sabios o maestros -enseñaban los ritos religiosos, la historia de los Emperadores, la -enseñanza del quechua y la descifración del quipus (escritura); pero -la instrucción se daba únicamente a los descendientes de la familia -real, pues al pueblo, para mejor gobernarlo, se le mantenía en la -ignorancia. Algo sabían de Matemáticas, de Geografía y de Astronomía; -algo sabían de otras ciencias, en especial los mejicanos y peruanos. El -sistema decimal llegó a su completo desarrollo en algunos pueblos, al -paso que en otros prevaleció el sistema vigesimal. Ambos sistemas, lo -mismo el decimal que el vigesimal, parecen indicar el conocimiento de -operaciones aritméticas. Sin temor de equivocarnos, se puede afirmar -que el primero, esto es, el decimal, llegó a su completo desarrollo en -la América Meridional, especialmente entre los peruanos y chilenos. -Además, los peruanos no desconocían los números ordinales. Entre los -pueblos que prevaleció el sistema vigesimal, citaremos los nahuas, -los mayas, los quichés y también--si damos crédito a Duquesne--los -muiscas. Revelaban lo mismo el sistema de los decimales como el de los -vigesimales el conocimiento de operaciones aritméticas. - -Atrasadísimos vivían los pueblos americanos en ciencias cosmológicas. -Creían plana e inmóvil la tierra. Al paso que unos decían que era un -ser viviente, otros afirmaban que estaba sostenida por gigantescos -pilares, y algunos la consideraban como una isla en medio de un mar sin -límites. Suponían que el cielo estaba formado de una masa sólida, no -faltando quien dijese que estaba sostenido por dioses. No distinguían -los astros fijos de los errantes, y todos tenían a los cometas como -apariciones de mal agüero. Rindieron culto al Sol y a la Luna, -considerando al primero como fuente de luz, de calor y de vida. Por el -Sol distinguieron el día de la noche y un día de otro día, y mediante -la Luna se elevaron a la noción de mes. Contaron por lunaciones durante -siglos, y algunos, sin embargo de conocer el año solar, no acertaron -a eliminarlas por completo de sus sistemas cronológicos. Bien puede -asegurarse que hasta que los españoles conquistaron el Nuevo Mundo, no -llegó ningún pueblo salvaje a fijarse en el año solar[252]. - - [252] Véase Pi y Margall, _Hist. general de América_, tomo I, - cuad. II, págs. 1.758 y 1.759. - -Entre los medios naturales más usados por la medicina en América -encontramos el baño ruso. No sólo se empleaba el baño ruso en la mayor -parte de la América septentrional, lo mismo hacia el Atlántico que -hacia el Pacífico, sino el sudatorio público se hallaba establecido -en muchos lugares. No cabe duda que en las poblaciones de México, las -familias más acomodadas tenían sudatorio en sus casas. Consistía en -una pequeña habitación, baja de techo y puerta angosta, con un agujero -muy pequeño en dicho techo. Después de muy caliente la habitación, se -retiraba el fuego, se hacía entrar desnudo al enfermo y se le colocaba -sobre una estera. Cerrada la puerta, se rociaba de agua el pavimento y -paredes. Cuando apenas podía respirar el doliente, a causa de la masa -de vapor que se producía, se le sacaba del sudatorio sumergiéndole de -improviso en agua fría. Unas veces, mientras permanecía en el sudatorio -se le daba con un manojo de hojas de maíz en todo el cuerpo o sólo en -la parte lesionada; otras veces, después del baño de agua fría, se le -frotaba las carnes, y con harta frecuencia se le conducía del sudatorio -a la cama. Para muchas enfermedades se empleaban los baños rusos. En -Nuevo México y California del Norte los sudatorios públicos estaban -situados generalmente en las orillas de los arroyos. Más al Norte -consistía el sudatorio en calentar piedras, rociarlas, y cuando con el -vapor promovido por dicho medio se hallaba bañado de sudor el enfermo, -era llevado al próximo mar o al próximo río, prefiriendo siempre el -agua muy helada. - -También producíase el calor de otro modo. Los californios del Centro -abrían una zanja en la arena y la calentaban con lumbre; en seguida -tendían al enfermo y lo cubrían con arena también caliente. En el -momento que sudaba a mares, le bañaban en agua fría. - -Muchas de las tribus de la América central usaban baños de agua -caliente. - -Además de los baños, no pocos pueblos de América usaban la sangría, -considerándola como medio curativo en el Perú, itsmo de Panamá, -Honduras, Guatemala, México, Florida, etc. En el Perú se la empleaba -contra los dolores de cabeza y se hacía en la junta de las cejas, -encima de las narices. La lanceta consistía en una punta de pedernal -engastada en un palo. En el istmo de Panamá la sangría era remedio -contra la fiebre. En Honduras, Guatemala, México y Florida se usaba la -sangría como medio curativo de diferentes enfermedades; unas veces se -sangraba en la frente, otras en los hombros o en los brazos, no pocas -en los muslos o en las piernas. - -Hacían uso diferentes pueblos de purgantes y eméticos. En el Perú -consistían los purgantes en ciertas raíces que se tomaban, ya contra -los empachos, ya contra los dolores de estómago. En México se usaba -como purgantes, la jalapa, los piñones tostados y las raíces; como -eméticos, el _neixcotlapatli_ y las hojas del _mexóchitl_. Curaban -la sífilis con los purgantes y con comidas cortas y sobrias. Además, -en las costas del Perú los enfermos apuraban uno tras otro jarros -de zarzaparrilla, y en las riberas del mar de los Caribes tomaban -cocimiento de guayacán o de palo santo por doce o quince días. Con -el mismo cocimiento se lavaban las úlceras, dado que las tuviera el -enfermo, hasta que se curasen; la curación tardaba unos noventa días. -La gonorrea la curaban los californios del Mediodía con la canchalagua, -las llagas con el cauterio, las mordeduras de las serpientes con las -hojas y las raíces del guaco, las heridas con orines calientes, las -ronqueras bebiendo miel de abejas y así otras muchas enfermedades. - -De los médicos diremos que los había en México y Perú; también había -médicas. Lo mismo en México que en el Perú, médicos y médicas curaban -o intentaban curar toda clase de enfermedades. Parece ser que ellas y -ellos eran muy dados a la superchería y a la magia. - -Entre los salvajes, la medicina iba unida al cacicazgo, al sacerdocio -o al mago. Con frecuencia fué peligrosa la profesión de médico. No -pocas veces el que la ejercía era castigado, si no curaba al paciente. -Por esta razón comenzó a decirse que la muerte del enfermo era debida, -ya a la cólera de Dios o del Diablo, ya a los conjuros y a las malas -artes de tribus enemigas. Motivo fué lo último, esto es, la creencia en -las citadas malas artes, para que peleasen con saña dos o más tribus. -Refieren las crónicas que a veces se presentaba el médico o hechicero -llevando la cara y cuerpo cubiertos con una piel de oso, adornada con -objetos ridículos, en la mano izquierda un lanzón y en la derecha un -tambor... Con trajes tan raros y con danzas y contorsiones, cantos, -conjuros y rugidos, untos y brujerías, creían que se marchaban las -enfermedades. Si la credulidad del indígena no tenía límites, tampoco -tenía límites la habilidad del médico o hechicero. Afirman los autores -que los medios extranaturales se hallaban más usados en la América del -Norte y en la Central que en la del Sur. Los secretos medicinales -pasaban de los padres a los hijos. Los médicos eran a la vez sacerdotes -y hechiceros. - -Los indios, ya cultos, ya incultos, llevaban amuletos, a los cuales -atribuían virtudes sobrenaturales. - -Por lo que a la religión respecta, el indio adoró a un Dios que tenía -alguna semejanza con el panteísta de los pueblos orientales. Mediante -ruegos y plegarias, el salvaje procuraba constantemente aplacar -la supuesta cólera de sus dioses. ¿Era general la idea de Dios en -América? En este punto no se hallan conformes los cronistas. Al paso -que algunos sostienen que no se consideraba general ni mucho menos, -otros dicen que todas las tribus, aun las más salvajes, adoraban a sus -dioses. Se ha dicho con algún fundamento que las religiones americanas -fueron principalmente astrolátricas. Lo fueron las de las tribus más -adelantadas; así la de los aztecas y otras adoraban al Sol como origen -de todo bien, y los incas prestaban culto al Sol, a la Luna y a las -Estrellas. Otras muchas tribus adoraban a los elementos. Los mismos -mejicanos e incas consideraban el fuego como sagrado, los chibchas -creían que era sagrada el agua de los ríos y lagos, y los iroqueses -adoraban a los vientos. El salvaje veía a su dios en todas partes, en -la luz, en las tinieblas, en la tempestad y en el Océano. El murmullo -del viento entre las hojas, el crugir de las ramas y el ruido de los -troncos, fueron considerados por el indio como voces misteriosas del -espíritu que moraba en los árboles. Los árboles grandes y solitarios -inspiraban veneración profunda. También el culto de la piedra fué -practicado por los americanos. Los dakotas pintaban de rojo las piedras -que consideraban sagradas y les ofrecían sacrificios y, en general, -el indio, de cualquier tribu que fuese, conservaba con veneración -piedras de formas, colores o propiedades para él extrañas. Tales -piedras fueron convertidas por el indio en _fetiches_ o en prodigiosas -medicinas para determinadas dolencias. Objeto de especial devoción -eran ciertos animales, siendo la culebra el animal que, entre todos -los sagrados, recibía universal homenaje. El fetiche era para el indio -verdadero ídolo; de modo que, en la Historia de los americanos no cabía -distinguir la idolatría del fetichismo. El Diablo fué adorado o temido -en la mayor parte de los pueblos. Afirmaban algunos que se les había -aparecido bajo horrible aspecto y hablándoles con ronca voz. Creían -muchos--de igual modo que los hebreos--que el Diablo entraba en el -cuerpo del hombre. Así explicaban ciertas enfermedades, y por esto, -unos le invocaban y otros le conjuraban. No se presentaba el Diablo de -igual manera ni bajo la misma forma en todas partes. Decían unos que se -presentaba en figura de serpiente, otros de tigre, algunos de hombre, -no pocos de zumaya o de halcón, murciélago, etc. Del mismo modo la -creencia en el dualismo y en el antagonismo de Dios y el Diablo era -frecuente en América. - -Según la tradición iroquesa, la humanidad bajó del Cielo a la Tierra. -Dos mellizos, hallándose todavía en el claustro materno, bajaron al -mundo. Eran enemigos, lo mismo en el vientre de la madre que en la -tierra. Llamábase el primero _Enigorio_ y el segundo _Eningonhahetgea_; -aquél representaba el espíritu del Bien y éste el del Mal. Representaba -Enigorio la bondad y Eningonhahetgea la maldad. Enigorio creó el Sol -y la Luna; llenó la tierra de arroyos y de ríos; pobló de mansos -animales el suelo, el aire y las aguas; formó de barro al hombre -y la mujer, infundiéndoles vida y alma, dándoles por sustento los -frutos de la naturaleza. Eningonhahetgea, en tanto, erizó la tierra -de rocas y de barrancos, despeñó las aguas, esparció por todas partes -tigres, serpientes y lagartos; quiso sacar del barro dos seres a su -semejanza y sólo sacó dos monos; para crear hombres, tuvo que pedir -a Enigorio que les dotara de alma. Continuó la lucha entre los dos -hermanos, acordando al fin acabar de una vez mediante un duelo. Dos -días seguidos pelearon, cayendo al cabo de ellos vencido y casi muerto -Eningonhahetgea. Desaparecieron de la tierra los dos rivales; pero -continuaron siendo, el uno, el genio del bien y el otro el genio del -mal. Semejante doctrina tiene más semejanza con la persa que con la -hebrea. Enigorio y Eningonhahetgea de los iroqueses no son el Dios y -el Diablo, ni los ángeles y los demonios de la Biblia, sino el Ormuz -y el Ahrimán de Zoroastro. No es esto decir que fuese la misma la -doctrina americana que la contenida en el Zendavesta. La lucha entre -Ormuz y Ahrimán, entre la luz y las tinieblas, debía terminar con la -victoria del primero: pero entre el Dios y el Diablo de muchas razas -salvajes del Nuevo Mundo, no acabaría nunca, o la guerra entre los -dos sería eterna. Dichas razas--y la doctrina no deja de tener cierto -gusto positivista--rendían preferente culto al Espíritu del Mal, -fundándose en que el del Bien siempre era propicio a los hombres. Los -indios querían tener contento al que podía hacerles daño e importábales -poco o nada el que por su naturaleza tenía que hacerles beneficios. -Aztecas, peruanos, quichés y otros pueblos dirigían plegarias a los -dioses, pidiéndoles protección y amparo, salud y ventura, ayuda contra -los enemigos, agua para regar los campos, alimento para los inocentes -niños que no andan y están en sus cunas, consuelo a los hombres, a los -brutos y a las aves que habitan en la tierra. El dacota se contentaba -con decir cuando iba de caza: _Espíritu de los bosques, compadeceos de -mí y enseñadme dónde encontraré el búfalo y el ciervo. Espíritu de los -vientos_--repetía al entrar en un lago--_dejad que cruce sano y salvo -estas profundas aguas_. - -Acerca de la actitud en que oraban los mejicanos, era, unas veces -arrodillados, otras en cuclillas, algunas, vuelta la faz a Oriente, y -también, en solemnes fiestas, postrados a los pies de sus ídolos. Los -peruanos se ponían en cuclillas, las manos altas y dando besos al aire. -Los quichés se contentaban con levantar el rostro al cielo. - -Respecto a las ofrendas estaban en relación con las riquezas del que -las daba. Aztecas e incas ofrecían a sus dioses ricas joyas de oro -y de plata; los quichés deponían en los altares de sus divinidades -provisiones de boca o mercancías. El pobre, en todos los pueblos -citados, se contentaba con dar modesta torta o sencilla flor. Entre las -razas salvajes, el dacota, por ejemplo, se limitaba a dirigir al cielo -la primera bocanada de humo que salía de su pipa. - -La ofrenda de los seres vivos debió ser general en América. Brutos y -aves se ofrecían por las razas cultas y por las salvajes. La codorniz -era en México la víctima predilecta; ovejas y carneros en el Perú; -lobos, ciervos, perros y otros en las razas salvajes. - -De igual modo los aztecas sacrificaban hembras y varones, adultos -y niños; los peruanos apenas hicieron tales sacrificios; la -misma costumbre observaron los indios de la América Central y de -la Meridional. Los prisioneros de guerra y los esclavos fueron -principalmente las víctimas propiciatorias. - -La penitencia se hallaba establecida de un modo o de otro, y consistía -en el ayuno, la abstinencia de algunas comidas, el apartamiento de les -placeres sensuales y el martirio del cuerpo. Dícese que algunos pueblos -conocieron la confesión, la comunión y la circuncisión. - -El cuerpo humano--según el indio--era sólo envoltura de otro ser dotado -de facultades misteriosas. Creía el indio que todo el mundo material -tenía inteligencia y sensibilidad; los animales todos oían los ruegos -de los hombres. Confundían a menudo la inteligencia y sensibilidad con -la vida. Pensaban que el hombre, al nacer, recibía del aire el aliento, -la existencia; aliento o existencia que perdía poco a poco hasta morir. - -Casi todas las tribus de América admitían en el hombre un ser -interior que le daba vida e inteligencia. No sabemos si lo suponían -inmortal, afirmando por lo menos que sobrevivía al cuerpo. Dícese -que los otomíes y los miwocos de la América del Norte veían en la -muerte el completo acabamiento del hombre, y lo mismo se piensa de -algunas tribus del valle del Sacramento. También se afirma que lo -mismo pensaban algunas tribus de Sinaloa, varias de los columbios de -tierra adentro y otras de los hiperbóreos. Sostenían los acagchemenes -que el hombre, al tiempo de nacer, recibía del aire el aliento, la -respiración, la existencia; todo esto lo iba perdiendo a medida que -envejecía, y al morir los dejaba confundidos en aquel vasto mar de -la vida. No carece de originalidad teoría tan peregrina. Sospéchase -de igual manera que en la América Central se hallaban tribus que no -creían en el alma. El alma, a los ojos de los americanos, era el aire, -el viento, la respiración, la sombra, la imagen, el corazón, la vida -y la inteligencia. Acerca del sitio donde residía, según unos, en -el corazón; según otros, en la cabeza; había pueblos que decían que -estaba en los ojos, y algunos afirmaban, por último, que residía en los -huesos. Después de la muerte--decían algunos pueblos--salía del cuerpo -y corría a nuevas regiones; según otros, se convertía en ángel de los -que amó o en demonio de los que aborreció; sostenían muchas gentes que -las almas transmigraban, no sólo a cuerpos de hombres, sino a cuerpos -de otros seres. La del que había muerto en batalla, se convertía--así -lo contaban los aztecas--en pájaro de rico plumaje que libaba las -flores de los vergeles del cielo o venía a sustentarse con las de -los jardines de la tierra. En vistosas aves y también en estrellas -se transformaban--según creencia de los tlaxcaltecas--las de noble -alcurnia, y en escarabajos u otros insectos las de la obscura plebe. En -serpientes de cascabel suponían los apaches encarnadas las almas de los -réprobos, convirtiéndose igualmente--según dichos salvajes--en osos, -lechuzas y otros animales. Del mismo modo se creía por la generalidad -que las almas, después de morir el cuerpo, iban a regiones más o menos -felices. - -Dichas regiones las suponían muchos pueblos en la misma tierra, ya -al Oriente, ya al Occidente, ora en lugares subterráneos, ora en el -cielo. No faltaron pueblos que para los justos concibieron un paraíso y -para los pecadores un infierno. Con el inca Garcilaso diremos que los -peruanos daban a las buenas almas el cielo y a las malas el centro de -la tierra. - -La creencia en la inmortalidad del alma originó la costumbre de -enterrar los cadáveres con sus armas, vestidos, etc., y a veces con -sus caballos y hasta con sus esclavos y mujeres, para que el muerto -pudiera presentarse en el otro mundo con la misma dignidad que gozó en -la tierra. - -Sin embargo de todo lo expuesto acerca del alma humana, trasladaremos -aquí la siguiente nota manuscrita de Pi y Margall y con la cual -terminaba el capítulo LXXXVI: «Verdadera noción del espíritu no la -tenía pueblo alguno de América»[253]. - - [253] _Historia de América_, vol. II. pág. 1.371. - -Tuvieron verdadera y transcendental importancia entre los americanos -los _sueños_ (naturales o provocados). Mediante los sueños se ponían -en comunicación directa con los dioses, según pensaban los indios. Esto -dió un carácter especial a la vida del salvaje, carácter que podemos -calificar de irreal y absurdo. - -Creían en la vida futura, considerando la muerte como tránsito a otra -vida. Moría el cuerpo; pero lo que constituía la individualidad pasaba -a otro mundo astral. - -Las sepulturas tenían varias formas. Se colocaban los cadáveres en -cisternas, en sepulcros, en grutas y en cavernas, bajo montículos, -entre las ramas de los árboles, en elevadas plataformas, etc. Algunos -pueblos quemaban a sus muertos. - -Manifestaban los parientes o amigos su dolor con gritos, quejas, -lastimándose el cuerpo, etc., y hacían esto para aplacar la cólera -del alma vagabunda. Infundían los muertos, más que respeto, temor. -Frecuentes eran también las ofrendas. Se acostumbraba poner víveres -junto a los muertos, como igualmente armas y herramientas; a veces -joyas. «Por estos valles del Perú--escribe Cieza--se usa mucho enterrar -con el muerto sus riquezas y cosas preciadas, y en los pasados tiempos -hasta se le abría la sepultura para renovarle la comida y la ropa. -Mucha cantidad de oro y plata sacaron de estas huacas los españoles -luego que ganaron este reino; y, al decir de los indígenas, lo que -entonces y después sacaron es para lo que continúa oculto, lo que para -una gran medida de maíz un puñado y para una gran vasija de agua una -simple gota». Lo mismo que en el Perú halló Cieza, mucho más al Norte, -en los sepulcros esta abundancia de riquezas. Hállanse hoy los museos -de Berlín, de París, de Lima, de otros pueblos de América y de Europa -llenos de objetos de oro, de plata, de bronce, de piedra y de otras -substancias de las vastas necrópolis de Ancón, Chancay y Pachacamac. -Se han descubierto en ellas vasos y brazaletes de oro, de plata, de -bronce; sortijas y collares de plata e imitaciones de hojas de coca en -oro; alfileres y depiladores de plata; pedazos de plata y de bronce; -hachas y flechas; flautas y pájaros de hueso; muchos objetos de barro, -etc. En la isla de Hayti solíase encerrar con los difuntos, además de -cazabe y un cántaro de agua, joyas y armas. En América del Norte los -pueblos establecidos hacia el Atlántico observaban la citada costumbre. - -Hemos de registrar del mismo modo, que como en la otra vida los reyes -y los señores podían echar de menos el cariño de sus mujeres y el -servicio de sus criados, se hizo indispensable que mujeres y criados -muriesen al mismo tiempo que dichos reyes y señores. Si en las tribus -de la América del Norte casi estaban reducidos los duelos a cantos, -lloros y alaridos, llama la atención que en Michoacán (Estado de -México), después de quemar el cadáver del monarca, se daba un banquete -a todos los que le habían llevado a la hoguera y un paño de algodón -para limpiarse el rostro. Cinco días habían de permanecer sentados, la -cabeza baja y en absoluto silencio. Si de la penitencia se exceptuaban -los grandes, en cambio tenían que velar y llorar de noche en la tumba. -En los citados cinco días los hogares estaban tristes y las calles -desiertas. - -Entre algunas tribus salvajes de la Carolina, cuando alguien moría, se -reunía la familia y los individuos invitados, para oir una especie de -oración fúnebre. A los soldados muertos en batalla se les tributaba -mayores honras. Cuando moría un cacique se cortaban la cabellera todos -los vasallos, varones y hembras, y guardaban tres días de abstinencia y -luto. - -Entre los algonquines consistía el luto en abstenerse de concurrir -a los banquetes y fiestas y en no cortarse el cabello. Daban otros -pueblos mayores muestras de dolor, debiendo citarse los tacully, en -cuyo pueblo la viuda había de llevar, durante dos años, en un saco, -las cenizas y los huesos no quemados de su marido, teniendo que ir -también vestida de andrajos. Por último, entre los natextetanos de la -América del Norte, se hallaba la familia de los tinnehs, cuyas mujeres -se mutilaban la falange de un dedo cuando moría cualquiera de sus -parientes. No se cortaban los hombres los dedos; pero se rapaban la -cabeza y se herían el cuerpo con pedernales. - -En la América Central, al morir un jefe o cualquiera de su familia, -era llorado cuatro días por los súbditos, quienes de día estaban -silenciosos y de noche daban grandes alaridos. El gran sacerdote, al -amanecer el quinto día, les ordenaba que no continuasen en sus tristes -demostraciones o lamentos, asegurándoles que el alma del muerto estaba -ya con los dioses. En Guatemala el viudo se pintaba de amarillo el -cuerpo, y entre los mozquitos todos los individuos de la familia se -cortaban el cabello cuando fallecía uno de sus deudos; sólo se dejaban -una tira de la nuca a la frente. La viuda, entre los mozquitos, daba -con su rostro en el suelo hasta chorrear sangre. - -Acerca de la América del Sur, dejando de contar los duelos en el Perú y -en otros puntos, los cuales quedaban reducidos a llantos y a muestras -de sentimiento parecidas a las ya dichas, citaremos los duelos con -sangre, tan comunes en toda América, lo mismo en la del Norte, que -en la Central y en la del Sur. Entre los charrúas de la América del -Mediodía, la viuda por el marido, la hija por el padre y la hermana por -el hermano, se cortaban la falange de uno de sus dedos y se clavaban -varias veces en brazos, pechos o costados la lanza o el cuchillo del -muerto. - -De un diluvio o general inundación tuvieron noticias más o menos vagas -muchas tribus, como ya indicamos en algunos capítulos de este tomo. - -Terminaremos esta breve reseña de las ciencias y religión de los -antiguos americanos, no sin decir antes que nos asaltan dudas acerca -de ciertos asuntos. ¿Habremos dicho la verdad? No lo sabemos. ¡Es tan -obscura la historia de América antes de la conquista de los españoles! - -No quedan grandes vestigios de la vida literaria de los indios. No -obstante, por la tradición oral sabemos que se distinguieron bajo el -punto de vista de la oratoria los araucanos al Sur y los iroqueses al -Norte. Unos y otros daban y dan aún brillante colorido a sus arengas; -tenían y tienen todavía mucho cuidado porque su lenguaje sea puro y su -estilo enérgico. Como muestra, trasladaremos aquí el siguiente párrafo -del discurso que el jefe de los onondagas dirigió en 1684 al enviado de -Dorgan, pues anteriores a la conquista nada conocemos. - -«Corlear[254]: Ononthio[255], me adoptó por hijo, como hijo me trató -en Montreal y como hijo me dió el traje que visto. Juntos plantamos -allí el árbol de la paz, y juntos lo pusimos en Onondaga, a donde envía -siempre sus mensajeros. Hacían ya otro tanto sus antecesores, y ni a -ellos ni a nosotros nos pesa. Tengo dos brazos: extiendo el uno sobre -Montreal para sostener el árbol que allí plantamos, el otro sobre la -cabeza de Corlear, que es, hace tiempo, mi hermano. Corlear es mi -hermano, y Ononthio mi padre; pero sólo porque quiero. Ni el uno ni -el otro son mis señores, y del Creador del mundo recibí la tierra que -ocupo. Soy libre. Respeto a los dos, si bien no reconozco en ninguno -el derecho de mandarme. No lo tiene tampoco ninguno de los dos para -quejarse de que yo procure por todos los medios posibles evitar la -guerra. Tomóse mi padre (Ononthio) el trabajo de venir a mi puerta -y siempre me hizo proposiciones razonables. Voy a verle: no puedo -diferirlo más tiempo»[256]. - - [254] Corlear era súbdito inglés. - - [255] Ononthio era natural de Francia. - - [256] Véase Pi y Margall, Ob. cit., tomo I, cuaderno II, pág. - 1.730. - -Notables son también algunas leyendas y baladas y cantos de amor, lo -mismo de los pueblos cultos que de los salvajes. Netzahualcóyotl, rey -de Tezcuco, fué gran poeta y compuso hermosos cantos. Así comienza uno -de ellos: «Son las caducas pompas del mundo como los verdes sauces, -que por mucho que quieran durar perecen, porque los consume inesperado -fuego, o los destroza el hacha, o los derriba el cierzo o los agobian -los años. Como las rosas es la púrpura por su color y su suerte; son -bellas ínterin sus castos botones recogen y guardan avaros el rocío que -cuaja en ricas perlas la aurora; se marchitan, pierden su hermosura, -su lozanía y el encendido color con que agradablemente se ufanaban, -luego que les dirige el padre de los vivientes el más ligero de sus -rayos...»[257]. - - [257] Pi y Margall, ob., t. y cuad. citados, pág. 1.743. - -En el Perú floreció la poesía lírica y también la dramática. De -la última puede servir de ejemplo el drama que lleva el título de -_Ollanta_[258]. El protagonista del drama se llama _Ollanta_, famoso -guerrero, que se había enamorado de Kusi-Khóyllur, hija del inca -Pachacútij[259]. Encontramos las siguientes frases pronunciadas por -Ollanta: «Sería más fácil hacer brotar agua de una roca y arrancar -lágrimas a la arena que hacerme abandonar a mi Kusi-Khóyllur, la -estrella de mi ventura.» - - [258] _Ollantay_ escriben otros. - - [259] O Cusi Coyllur, hija de Pachacutec. - -El drama, escrito en el quechua, fué traducido al francés por el señor -Pacheco Zegarra. Acerca del autor del drama nos asaltan algunas dudas. -¿Se escribió antes o después de la conquista? ¿Se halla probado que el -autor pertenecía a la raza indígena o lo escribió D. Antonio Valdez, -cura de Tinta, quien lo hizo representar en la corte del desgraciado -Tupac-Amaru? Sólo afirmamos que el autor, sea el que quiera, conocía -perfectamente el lenguaje; tal vez fuese algún misionero versado en el -quechua, pudiéndose sospechar con fundamento que se escribió después -de la conquista. El inca Garcilaso en sus _Comentarios Reales_ afirma -que no era raro que religiosos españoles, principalmente jesuítas, -compusieran comedias en quechua y aimará. - -De la citada composición dramática escribe Pi y Margall lo que sigue: - -«Ollanta, según la tradición, era uno de los más poderosos caciques -de Tahuantinsuyu. Vivía en la ciudad de su mismo nombre, a no gran -distancia del Cuzco, al abrigo de una vetusta fortaleza construída en -la cumbre de un áspero y empinado cerro. Enamoróse de Cusi Khóyllur, -hija de Pachacutec, y fué, para desgracia de ambos, correspondido. -Al advertirlo el Inca, trató con gran rigor a la hija y la encerró, -quién dice que en un calabozo, quién que en el monasterio de vírgenes -consagradas al Sol. Ciego el cacique Ollanta de amor y cólera, concibió -nada menos que la idea de ganar a Khóyllur por la fuerza de las armas. -Se sublevó contra su soberano, y alcanzó al principio brillantes -triunfos. Derrotado después, se hizo fuerte en su castillo, verdadero -nido de águilas. Sostúvose allí algún tiempo, desplegando un valor y -una estrategia que no se esperaba de sus años, siendo al fin vencido y -preso por uno de los mejores generales del Imperio. Estaba ya entonces -sentado en el trono de Cuzco Inca Yupanqui. Inca Yupanqui, no sólo le -perdonó, sino que también le dió la mano de Cusi Khóyllur, su infeliz -hermana»[260]. - - [260] Véase Pi y Margall, Ob. cit., tomo I, vol. I, pág. 401. - -No hay en él--escribe el citado historiador--reminiscencias católicas, -y habría sido difícil que en una composición literaria se hubiese -dejado de escapar una que otra de la pluma de un español de aquel -tiempo. Retrátase en él, por lo contrario, con fidelidad pasmosa y -verdadero cariño las creencias, el culto y aun las supersticiones de -los antiguos peruanos; y esto, sobradamente lo comprenderá el lector, -habría sido todavía más difícil para nuestros hombres. El lenguaje es, -además, puro y clásico: ¿qué extranjero había de conocer tan a fondo -aquél idioma? ¿Con qué objeto lo habría estudiado?[261]. - - [261] Ob. cit., vol. II, pág. 1.749. - -Después de decir el autor de la _Historia general de América_ que si -los versos parecen castellanos por el número de sílabas, no lo son por -sus condiciones prosódicas, y si hay frases que parecen acusar manos -españolas, como también un gracioso bastante parecido al de nuestras -antiguas comedias, esto no es bastante motivo para creer la obra ni -extranjera, ni posterior a la conquista. Pudo sí ocurrir que la obra -con posterioridad a la conquista sufriese enmiendas y correcciones, -cosa no sólo posible, sino también probable. - -Es de advertir que la afición a los espectáculos teatrales no era -exclusiva de los peruanos; la tenían los mayas, los nahuas y otros[262]. - - [262] Ibidem, págs. 1.749 y 1.750. - -De los bailes-dramas, tan estimados entre algunos pueblos americanos, -citaremos el _Rabinat-Achi_, que recogió Brasseur de boca de los -indígenas y publicó en su _Colección de documentos_, volumen segundo. -El Rabinat-Achi es un documento interesante y se halla escrito en -lengua quiché. Su argumento, sumamente sencillo, consiste en que -Rabinat-Achi, valeroso guerrero, consiguió poner preso a Queche-Achi, -enemigo de su pueblo. Llevado Queche-Achi a la presencia del rey -Hobtoh, cuando se convence que ha de morir, pide, entre otras gracias, -que se le conceda trece veces veinte días y trece veces veinte noches -para ir a despedirse de sus montañas y de sus valles. Obtuvo el permiso -y cumplió valerosamente lo que había ofrecido. Los bailes-dramas -fueron generales en toda la América Central antes de la conquista y -continuaron después de ella con el mismo entusiasmo. De unos y de otros -se conservan ligeras noticias. - -Respecto de las razas salvajes casi nada sabemos, pero llegamos a -creer que sólo tuvieron el baile pantomímico. No pudieron tener otra -cosa[263]. - - [263] Ibidem, pág. 1.752. - - - - -CAPÍTULO XIII - - LAS BELLAS ARTES ENTRE LOS INDIOS.--CARÁCTER DE LAS BELLAS - ARTES EN MÉXICO Y EN EL PERÚ.--MATERIALES EMPLEADOS EN LOS - MONUMENTOS.--LAS PIRÁMIDES.--RELACIONES ENTRE LOS MONUMENTOS DE - AMÉRICA Y LOS DEL ANTIGUO MUNDO.--LOS TEMPLOS: EL DE MÉXICO.--LOS - PALACIOS.--MONUMENTOS DE MITLA.--RUINAS DE PALENQUE.--ORATORIOS - DE OCOTZINGO.--ESTATUAS DE PALENQUE.--PIRÁMIDES DE - AKÉ.--OTROS MONUMENTOS.--LOS MONUMENTOS DE YUCATÁN Y DE - HONDURAS.--CONSIDERACIONES SOBRE LOS TEOCALLIS.--SU SEMEJANZA CON - OTROS DEL ASIA.--LA FALSA BÓVEDA EN AMÉRICA.--LA ARQUITECTURA EN - EL PERÚ: MONUMENTOS PRE-INCÁSICOS Y DE LOS INCAS.--EL TEMPLO DEL - CUZCO.--OTROS EDIFICIOS.--LA ARQUITECTURA PERUANA Y LA DEL VIEJO - CONTINENTE.--LA ESCULTURA.--EL DIBUJO Y LA PINTURA.--LA MÚSICA EN - MÉXICO Y EN EL PERÚ.--LAS BELLAS ARTES EN BOLIVIA Y EN LA AMÉRICA - CENTRAL.--EL CANTO: EL AREITO. - - -Antes de fijar nuestra atención en las construcciones arquitectónicas, -recordaremos que en las tres Américas (Meridional, Central y -Septentrional), se hallan cuevas más o menos profundas que fueron un -día, unas albergue de vivos, otras tumba de muertos y algunas templo de -dioses. - -También en varios puntos de América se ven puentes naturales, ya -formados por árboles seculares, ya por grandes rocas. Consisten los -primeros en que un árbol, nacido en la margen de un río o torrente, -cae sobre la opuesta ribera y forma un puente sobre el cual pasa el -indígena. Pero no son esos los puentes que llaman más la atención en -las Indias: lo son los dos de roca viva de Icononzo, tendidos sobre el -profundísimo valle de Pandi y por el cual corre el torrente de Suma -Paz. Comunícanse los dos puentes: el uno está a más de 97 metros sobre -el nivel de las aguas y forma un arco que mide 14-1/2 de longitud, 12 -con 7 decímetros de anchura, 2 con 4 de espesor en su centro; el otro -puente se halla sobre el torrente a unos 78 metros y se compone de tres -masas de rocas, haciendo oficio de clave la del medio. Tales puentes -deben ser obra de la naturaleza, como obra de la naturaleza son los -montes y los valles. - -Pasando a estudiar la arquitectura propiamente dicha, haremos notar -primeramente la poca o ninguna relación artística que ha mediado -entre México y el Perú, dada la distancia tan corta que los separa. -Diferente es el camino que siguió el arte en México y en el Perú. Si -atendiésemos a imperiosas necesidades de la localidad, al clima, por -ejemplo, resultaría que debieran hallarse en México muchos edificios -del Perú, y en el Perú muchos de México. Ya sabemos que en sus -orígenes, las construcciones son, ya de piedra, ya de madera o ya de -ambas cosas. Pues bien, en ciertas localidades se comprende el empleo -de la piedra y la madera o el sistema mixto; pero no--y esto sucede -frecuentemente--que unos edificios sean sólo de piedra y otros de -madera. - -Tal vez pueda explicarse todo esto no olvidando que Manco Capac, en el -Perú, y Quetzalcoatl en México, fundadores el primero de aquel Imperio -y el segundo del último, son extranjeros. Ellos y su gente importaron -la cultura de su primitivo país a sus nuevos Estados, y no teniendo en -cuenta las condiciones de las ciudades peruanas y mejicanas, levantaron -edificios como los que habían dejado en su antigua patria. Peruanos -y mejicanos dieron a sus obras formas artísticas diferentes, que, -mediante transiciones y modificaciones, llegaron al estado de relativa -perfección. - -Los materiales empleados en los monumentos eran los mismos que los -usados en Europa, esto es, la tierra, la arcilla, la madera, la cal, -la arena, el betún y la piedra; el adobe y el ladrillo; la argamasa, -el cemento y el estuco. Usábase también de los mismos aparejos: el -tapial, el hormigón y la mampostería; el sillar paralelepípedo, el -ciclópeo y el almohadillado; la sillería de juntas en cruz y la de -juntas verticales; los revoques y los enlucidos[264]. No huelga decir -que tales construcciones no se hallan en los pueblos salvajes. Si -encontramos la columna en muchos edificios de los pueblos cultos, el -arco no fué conocido en ningún pueblo. En frisos y cornisas vemos -riqueza considerable, y, por lo que respecta a los huecos, sólo por las -puertas recibían la luz la mayor parte de los edificios. Las puertas -eran rectangulares y algunas cuadradas, y las ventanas, donde las -había, presentaban la misma forma que las puertas. Como los grandes -edificios, especialmente los templos, se edificaban en sitios elevados, -para subir a ellos se recurría a la rampa o a la escalera. Los tramos -eran, generalmente, rectos, las escaleras angostas y los escalones -altos. Los pasamanos, como los escalones, estaban construídos de piedra. - - [264] Véase Pi y Margall, Ob. cit., vol II. págs. 1.801 y - 1.802. - -Abundaban las pirámides y, entre otras, llamaban la atención la del -Sol y la de la Luna en Teotihuacán, la de Cholula, la de Teopantepec -y la de Huatusco. Acusan marcado adelanto las de Huatusco, Papantla, -Xochicalco y Tusapán. La de Tusapán es perfecta. «Sólo éstas--dice -el historiador citado--merecen el nombre de pirámides. Las demás -no tienen ni siquiera oblicuas las aristas de los diversos altos -que las componen. Son todas, no secciones piramidales, sino -paralelepípedos-rectángulos, de abajo arriba, el uno menor que el otro. - -Escaseaba en Egipto este género de construcciones; abundaba en la -cuenca del Tigris y del Eufrates, en los antiguos reinos de Asiria -y Babilonia. Herodoto vió el templo de la ciudad de este nombre y -lo describió en el párrafo 181 del libro primero de su Historia. El -templo, según él, era cuadrado en su base, y medía en cada uno de sus -frentes dos estadios, 370 metros. En medio de esta base se alzaba una -torre maciza de un estadio de longitud y otro de anchura; sobre ésta, -otra; sobre ésta, otra; y así sucesivamente, hasta el número de ocho. -Alrededor de todas había una rampa, y como a la mitad un relleno con -asientos para descanso de los que subían. En la última torre estaba el -santuario. A juzgar por las ruinas que aún existen, debió de ser esta -forma de construcción, tan general y típica en aquella parte del Asia -como en América. Lo hubo de ser hasta en la Pérsida. Nos lo revela el -sepulcro de Ciro que cabe aún ver en lo que fué ciudad de Pasárgada. -Véase el tomo II de la obra _Histoire de l'Art dans l'Antiquite_, -principalmente el capítulo II y el IV»[265]. - - [265] Nota de Pi y Margall, escrita por él mismo en su - _Historia de América_, volumen segundo página 1.825. - -Al oeste de Puebla de los Angeles se encuentra la citada pirámide de -Cholula. Antes de pasar adelante, consignaremos que las pirámides -de Teotihuacán son de tierra, arcilla, argamasa y guijarros; la de -Cholula, de adobes; la de Huatusco, está revestida de piedra, y la de -Xochicalco, es de sillería. - -Respecto a templos, tal admiración causó a Hernán Cortés el mayor -de México, que suyas son las siguientes palabras: «al es--decía el -insigne capitán--su grandeza, que no lo sabría explicar lengua humana: -dentro de su circuito se podría muy bien facer una villa de quinientos -vecinos. Hay bien cuarenta torres muy altas, la mayor más alta que -la de la catedral de Sevilla. Son todas de tal labor, así en lo de -piedra como en lo de madera, que no pueden estar en parte alguna mejor -labradas ni hechas.»Comenzóse su fábrica por Tizoc, el año 1483, y fué -inaugurado por Almitzotl, el 1487. Dentro de vasta cerca, coronada -de almenas, había 33 templos, siete casas para otros tantos colegios -de sacerdotes, seis oratorios, una hospedería, cuatro albercas, dos -juegos de pelota y otras habitaciones, sin contar los muchos patios, -alguno tan grande que medía más de 130 metros en cuadro. Otro palacio -no menos digno de memoria describe Cortés. En él dice que tenía -Moctezuma un jardín con miradores que del suelo al techo eran de jaspe. -En dicho jardín había diez albercas y en ellas se mantenían muchas aves -acuáticas. Los leones, tigres, lobos y otras fieras, como también las -aves de rapiña, tenían sus correspondientes albergues. Otros palacios -con sus jardines se levantaban en Tezcuco, en Toxcutzingo y en la -Quemada. En el Estado de Oajaca, en el fondo de un valle, y en medio -de un semicírculo de agudos picachos, se hallan los monumentos de -Mitla. Estas antiguas necrópolis consisten en cuatro grandes fábricas, -llamadas comúnmente palacios, y dos pirámides que se consideran como -altares o templos. «Examinados en conjunto--dice Pi y Margall--los -cuatro monumentos, asombra a la verdad su rigor geométrico, la pureza -y la energía de sus líneas, la precisión de sus ángulos, la simetría -y harmónica disposición de sus partes, el corte y las juntas de sus -piedras que hicieron inútil la argamasa, las combinaciones de sus -mosáicos, también sujetos a medida. No cabe regularidad mayor que la de -esas singulares construcciones»[266]. Las dos pirámides, la una está -situada al Oeste de la primera necrópolis, y la segunda al Sur de la -última; aquélla consta de cuatro pisos y ésta de tres. - - [266] _Historia general de América_, vol. II, pág. 1.839. - -Pasamos a estudiar las ruinas de Palenque, restos de antigua ciudad -llamada Nacham, y que--según Dupaix--tenía de extensión unos doce -kilómetros. A la sazón--si damos crédito a Waldeck--apenas llega a -cinco. Se hallan en territorio de Chiapas, orillas del Otolúm, de 11 o -12 kilómetros al Sudoeste de Santo Domingo, en las colinas de un valle -y a la entrada de una serranía de la que bajan abundantes arroyos. -Cinco son los principales y ruinosos monumentos: el Palacio, el templo -de la Cruz, el del Sol, el del Relieve y el de los Tableros. - -Hay, además, muros aislados, arranques de edificios, sillares sueltos -y dos pirámides. Al Norte está el Palacio; al Sur, y casi en la línea -del Palacio, el templo del Relieve: al Sudeste, los del Sol y la Cruz; -al Sudoeste, el de los Tableros, y a unos 3.500 pasos al Mediodía de -la última casa Nordeste de Santo Domingo, las dos pirámides. Levántase -el Palacio casi a la margen del Otolúm, sobre una mole piramidal de -78 por 86 metros de base y 11 o 12 de altura; el Palacio mide de alto -8 metros y de base 50 por 35. En sus cuatro frentes lleva 40 huecos, -distinguiéndose las puertas sólo por la mayor anchura. Las talladas -losas, numerosas tumbas y gigantescas estatuas, han hecho que algunos -arqueólogos hayan creído que el citado lugar fuera sagrado, donde se -congregaba un pueblo de devotos y residía el alto sacerdocio de los -mayas[267]. - - [267] Véase Navarro Lamarca, ob. cit., págs. 273 y 274. - -En Ocotzingo, allá en la vertiente de pequeño cerro, al que se sube por -espaciosa y casi desmoronada gradería, se levantan tres adoratorios, -dos pequeños y uno mayor central; y en segundo término, la arquitectura -de los mencionados oratorios es del mismo gusto que la de Palenque. - -Dentro del territorio de Yucatán, que es donde se descubren más restos -de edificios antiguos, se ven muchos monumentos que afectan la forma -piramidal. - -Las dos estatuas de Palenque, según algunos críticos, hubieran podido -también aparecer en Egipto sin llamar la atención de los arqueólogos. -¿Serán casuales las semejanzas entre los monumentos del Antiguo y -del Nuevo Continente? Es evidente que en los comienzos de la cultura -primitiva, la humanidad ha debido desplegar sus energías del mismo -modo, siempre que se haya encontrado en condiciones semejantes, -por cuya razón no causa extrañeza la semejanza entre los edificios -americanos y los del Antiguo Mundo. Cuando el arte ha llegado a su -completo desarrollo, entonces no existen ciertas analogías, pues--como -dice Riaño--«nunca se da el caso en la historia del arte de que -aparezcan en distintas localidades, debido a la casualidad, formas y -pormenores que representan las más veces muchos siglos de cultura»[268]. - - [268] _El arte monumental americano._ Conferencia pronunciada - en el Ateneo de Madrid el 26 de mayo de 1891, pág. 13. - -Como a 40 kilómetros al Este de Mérida, en un lugar llamado Aké, -se encuentran 15 o 20 pirámides de diferentes tamaños, las cuales -sostuvieron palacios hoy completamente derruídos. También en Izamal se -admiraban varias pirámides, llamando particularmente la atención la de -Kinichkakmó, que tenía dos pisos, veinte escalones, ancha plataforma y -detrás una plazoleta con otro cerro o pirámide que sostenía un templo. -Era redonda por su parte posterior y toda de cantería. Cada escalón -tenía de largo 28 metros y de alto cinco decímetros. Al ocuparse -Charnay de los restos de un camino a la isla de Cozumel, y de otro a -Mérida, dice del último, que era de siete a ocho metros de anchura y -se componía de grandes piedras cubiertas de hormigón y de una capa -de cemento. De cemento era también el camino a la isla de Cozumel. -En Mayapán se admira otro monumento, el cual manifiesta los mismos -caracteres que los anteriores. Las ruinas de Chichén-Itzá ocupan un -rectángulo de 835 metros de largo y 556 de ancho: al Norte está el -templo y, según otros, gimnasio o circo; al Este el Pórtico, y entre -el templo y Pórtico el castillo; al Sur el Acabtzib y la Casa de -las Monjas, más al Norte el Caracol, y al Oeste el Chichanchob o la -Casa Roja. El más antiguo de todos estos edificios y a la vez el más -humilde, es el Acabtzib; y el más moderno y también el más bello, es la -Casa de las Monjas. Debe fijarse la vista en las numerosas e imponentes -ruinas que se descubren en Uxmal, la Atenas de los mayas. Preséntanse -a nuestros ojos, al Norte, el Palacio o Casa de las Monjas, la Casa de -los Pájaros y el cerro del Enano o del Adivino; a Mediodía Las Culebras -o juego de Pelota; más al Sur la magnífica Casa del Gobernador y la -de las Tortugas; al Sudeste la Casa de la Vieja y al Sudoeste la Casa -de las Palomas. Son por más de un concepto notables los monumentos de -Kabah, la Casa Grande de Zayi, los edificios de Labnah, los de Kewick, -y en las costas del Oriente los de Tuloom. El apogeo del arte americano -se encuentra en Yucatán. Algunos autores creen que la arquitectura tuvo -su comienzo en Aké y su fin en Zayi. Al Sur de la Península yucateca se -hallan las ruinas de Tikal. En la margen izquierda del Usumacinta se -ven las ruinas de Lorillard, y en una de las islas del lago Yaxhaa, -aparece especie de torre de cinco altos. En la margen oriental del río -Copán (límites o confines de Guatemala y Honduras), se admiran grandes -ruinas, como también en Quirigua, mucho más al Norte. Las ruinas de -Tenampua, situadas al Sur, tienen bastante parecido a las de Copán. - -[Ilustración: Teocalli en Palenque.] - -Continuando el estudio de los templos o casas de Dios (Teocallis), -diremos que los encontramos dentro de los valles del río Usumacinta, -que desagua en la bahía de Campeche (golfo de México). Ya sabemos que -de la misma clase hay muchos en México, no siendo tampoco extraño, sino -bastante frecuente, que haya varios en una misma localidad. Todos los -mencionados Teocallis manifiestan la misma forma de pirámide, truncada -en su último tercio, con el fin de dejar una explanada para levantar un -adoratorio, donde estuviesen encerradas las imágenes. Se ascendía al -pequeño santuario por medio de escaleras, las cuales eran diferentes, -manifestándose las mayores variedades en su estructura. Como ejemplos -de tales monumentos dimos a conocer diferentes pirámides, siendo -de notar que es una cuestión todavía no resuelta por los críticos -acerca de si tienen o no cierto parecido o semejanza los Teocallis de -México con las pirámides de Egipto. Creen algunos--y en ello estamos -conformes--que, además de las grandes diferencias en la forma, los -Teocallis son templos y las pirámides son tumbas. Afirma el señor Riaño -que los Teocallis tienen bastante parecido con edificios de la misma -forma levantados en el Thibet, Cambodia y en toda la parte fronteriza -entre la India y la China, como igualmente en otras localidades de -varias regiones del Oriente. Nadie negará--por ejemplo--que los -Teocallis de Tehuantepec y de Xochicalco manifiestan en su estructura y -pormenores verdaderas identidades con los templos en forma de pirámide -de Sukú y de Boso Budhor (isla de Java). - -Encontramos otra clase de monumentos antiguos en México, adornados con -trabajos de escultura y pintura, pudiendo servir de ejemplo, entre -otros, los ya citados de Mitla. - -No hubo arcos, como sabemos, en la arquitectura americana; pero -en Palenque y Yucatán se abovedaban puertas y salas. Recientes -descubrimientos han corregido la idea que hasta aquí se tuvo sobre el -origen de la bóveda. Atribuíaselo a los Etruscos, y hoy es indiscutible -que la hubo en Egipto, Caldea. Asiria, tierra de Israel, Fenicia y en -las costas de Cerdeña. - -Se ha encontrado en casi todo el Occidente de Asia la verdadera y la -falsa bóveda: así la de dovelas como la de piedras horizontales, de la -que acabo de hacer mérito. Ofrece Abydos un ejemplar de la primera en -un sepulcro, y de la segunda en una capilla. En Egipto, sin embargo, -la falsa bóveda era perfectamente semicircular, tanto que algunos la -suponen coetánea y aun posterior a la verdadera. Verdadera o falsa, -aparecía principalmente en los monumentos de ladrillo, en los de los -Ptolomeos y en los de los Faraones. - -La falsa bóveda de América se la ve mejor que en parte alguna en la -isla de Cerdeña, en un pasadizo de la unragha de zuri. La bóveda es -allí de cantería, y tiene por cerramiento una serie de lajors. Notable -es también en este género una bóveda de la necrópolis asiria de -Mugheir, bien que de adobes y con los muros que la sostienen inclinados -hacia dentro. - -Empleaban la verdadera bóveda los pueblos occidentales de Asia, sobre -todo en los canales y demás obras subterráneas. En ninguno constituía -uno de los elementos comunes de la Arquitectura[269]. - - [269] Nota manuscrita de Pi y Margall, etc., pág. 1.805. - -Por último, entre otras antigüedades mejicanas, citaremos la _Máscara -del Sol_, el _Calendario_ y dos _ídolos_. - -Pasando a estudiar la arquitectura del Perú, dividiremos los monumentos -en dos clases: pre-incásicos y de los incas. Entre los primeros -se hallan los de Tiahuanaco, donde deben admirarse las puertas -monolíticas, que son muestra curiosa e importante de la primitiva -historia del arte. ¿Qué objeto podrían tener cuando no servían de -paso y eran por sí solos monumentos? No lo sabemos. También anterior -a los incas debió ser otro edificio de Tiahuanaco y del cual solo -vió Cieza un muro bien labrado. Anteriores debieron ser del mismo -modo dos ídolos que dicho autor calificó de gigantescos. Se admiran -monumentales puertas de sólida sillería y de forma piramidal, en una -meseta de los Andes, a la que se sube desde el valle de Colpa y donde -se halla Huánuco el Viejo. Recuerdan el arte egipcio por la tendencia a -la pirámide, y el arte griego por el esmerado corte y buen asiento de -las piedras, la acertada contraposición de las juntas y la pureza de -las líneas y la sobriedad de adornos. Merece atento exámen en Huánuco -un terraplén que lo mismo pudo ser mirador que fortaleza. Puertas y -terraplén formaban parte de un vasto sistema de construcciones. A unos -ocho kilómetros del puerto de Huanchaco (valle de Trujillo), al Sur, -se ven los monumentos del Gran Chimu. En un área de cuatro kilómetros -vivía--según todas las señales--un pueblo que tenía ricos palacios y -extensos jardines, laberintos, templos, sepulcros, plazas, calles de -humildes viviendas y un estanque que recibía las aguas del río Moche -por larga y bien construída acequia. No lejos de las citadas ruinas, -a unos cuatro kilómetros de la ciudad de Trujillo al Este, hay una -fábrica que llaman Templo del Sol y que consiste en una pirámide -rectangular de tres pisos, toda de adobes; tiene de altura de 25 a 31 -metros, en su base 125 por 130 y en la plataforma 104 de anchura. Un -poco más abajo se halla otro edificio, también de adobes, que mide 90 -metros en cuadro y está rodeado de un muro grueso de 33 decímetros. - -Por lo que se refiere a los monumentos de los incas, comenzaremos -trasladando aquí la siguiente observación de Humboldt: «Imposible es -examinar con atención un solo edificio del tiempo de los incas, sin -reconocer el mismo tipo en todos los demás que existen en la superficie -de los Andes, en una extensión de más de 450 leguas, desde 1.000 hasta -4.000 metros de elevación sobre el nivel del Océano. Parece que un -solo arquitecto ha construído este gran número de monumentos»[270]. -La arquitectura peruana se distingue por la rica variedad de sus -materiales y sus aparejos. Empleaba generalmente el pórfido, el -granito, y a menudo, el adobe o ladrillo; también el barro, el cascajo, -la piedra en bruto y labrada, la arenisca y pizarra; por morteros o -argamasa, ya una mezcla de yeso y arena, ya una mezcla de betún y -cal, y ya cierta arcilla soluble y pegajosa. Usaba el hormigón, la -mampostería, la sillería común y la almohadillada, y, con no poca -frecuencia, el aparejo denominado _ciclópeo_, que consiste en grandes -piedras sin cemento o argamasa que las una, sólo empleado por los -pueblos de Europa en los monumentos militares. Lo encontramos en las -murallas de Tarragona (España). En el Perú vemos sus manifestaciones -más legítimas en las fortalezas del Cuzco y de Ollantaitambo, no sin -que notemos diferencias entre unas y otras, pues allí las piedras se -hallan separadas por intersticios, y en Ollantaitambo están unidas casi -perfectamente. Otro aparejo ciclópeo--si cabe darle este nombre--se -distingue considerando la arquitectura de los incas, y consiste en -no guardar riguroso orden ni en la colocación de los sillares ni en -la formación de las hiladas, como puede verse si contemplamos la -fachada Norte del palacio de Titicaca, el frente septentrional de un -palacio de Cajamarca y otros muchos edificios. Los demás aparejos son -excepcionales y únicamente se hallan en determinadas construcciones; o -son mezcla de hormigón y pedruscos, o consisten en el empleo de adobes, -hechos de barro y paja. Por todas partes se admiran templos, palacios, -monasterios de las vírgenes del Sol, estaciones militares o tambos, -coptas (depósitos de armas, de cereales, de tejidos, etc.), casas de -baños y casas de juego. El templo del Cuzco tenía de circuito más de -560 metros y estaba cercado por una muralla. La puerta se hallaba al -Oriente. Consistía su decoración en una cenefa de oro que llevaba por -su parte más elevada y a todo su alrededor; la puerta estaba cubierta -por una lámina de oro. En su parte interior el oro constituía todo el -ornato, todo el adorno del templo; de oro y pedrería era el Sol del -testero del fondo. El pavimento estaba embaldosado de mármoles y el -techo de paja le ocultaban finos tejidos de algodón bordados de vivos -colores. Contiguo al templo había un patio, por cuyas paredes corría -un friso de oro; dentro del patio se encontraban santuarios erigidos -a la Luna, a las Estrellas, al Trueno y al Arco Iris. La imagen de la -Luna era de plata, y de plata estaban revestidos los muros y la puerta -del santuario. El segundo santuario tenía aforrada de oro la puerta y -recamado de estrellas el velo tendido debajo del techo. - - [270] _Vues des Cordilléres_, págs. 107. - -Es de advertir que en los monumentos del Perú no se conocía la columna. -Las puertas de las casas tenían las jambas oblícuas y resultaban más -estrechas en el dintel que en la base. Triangulares había algunas, -y también rectangulares. Umbral no tenía puerta alguna y batientes, -pocas. Las ventanas, que apenas las había, presentaban ordinariamente -la forma de las puertas. Los escalones eran casi siempre de piedra -como también los pasamanos. Los adornos de los monumentos tenían el -mismo carácter que en México. Extraordinario--repetimos--fué el lujo -desplegado en el templo del Cuzco; por dentro y por fuera abundaba el -oro con toda esplendidez. Exteriormente una cenefa de oro, según Cieza, -ancha de dos palmos y gruesa de dos dedos, corría alrededor de todo el -templo; interiormente las puertas y las paredes se hallaban cubiertas -de planchas de oro. No andan descaminados los que dicen que el gran -templo del Sol era el edificio más magnífico del Nuevo Mundo y tal vez -en el Antiguo no hubiere otro que pudiera comparársele en la riqueza de -sus adornos. - -Para terminar el estudio de los monumentos del Perú, añadiremos los -siguientes: el palacio de Manco Capac, que se levanta en una de las -islas del gran lago; la casa de las monjas o vírgenes dedicadas al -culto del Sol; las tumbas que se encuentran en el camino que va del -Cuzco a Sinca, y las murallas ciclópeas del mencionado Cuzco[271]. -Los citados edificios están hechos de piedra y nada tienen de madera, -siendo de notar la absoluta carencia de ornamentación. No es esto -decir que en el imperio de los incas se desconociera el adorno, pues -rica decoración se manifiesta en las ruinas del palacio de Chimu, -en las de Hatuncolla y en otras, hallándose también muchos objetos -profusamente decorados; pero en el citado palacio de Manco Capac y -demás monumentales, la sobriedad de líneas no puede ser mayor. Tales -construcciones guardan completa semejanza y aun pudiéramos decir -igualdad con las griegas arcaicas y etruscas, hechas seis siglos antes -de la era cristiana. - - [271] También debemos mencionar las ruinas del palacio de - Mamacuna en Pachacamac, el palacio del inca Rocca y las - fortalezas de Ollantaytambo y Tiahuanuco. - -Las murallas del Cuzco pertenecen al mismo sistema de construcción -que las de Mycena, Cremona, Tarragona y otras fundadas por etruscos y -griegos. Aquéllas y éstas se hicieron con grandes bloques de piedra de -forma irregular, colocadas en hileras de desigual altura, y con los -huecos llenos de piedras pequeñas, para igualar, aunque con poco arte, -los planos del muro. A semejante construcción se llama poligonal, por -los muchos lados que presentan los bloques, los cuales se usaban como -salían de las canteras. Generalmente, esta clase de obra se empleaba en -la base del edificio, continuando sobre ella la fábrica con sillares -labrados, «aunque desiguales también en longitud y altura, y no falta -alguno que otro ejemplo en que los sillares afectan ya la forma -rectangular, colocados en hiladas iguales, con las uniones verticales -dispuestas de manera que caigan en los centros de los rectángulos, o -sea, adoptando el perfecto sistema de este género de obras, el _opus -quadratum_ de los romanos, que no ha variado después»[272]. - - [272] Riaño, Conferencia pronunciada el 26 de mayo de 1891 en - el Ateneo de Madrid, pág. 10. - -Lo mismo en puertas, ventanas y otras perforaciones de los muros de -muchos edificios, se emplea la forma de trapecio, de igual manera que -aparece en los antiguos restos de Etruria. - -Si en algunos edificios del Nuevo y del Viejo Mundo hay semejanzas -arquitectónicas, existen otros en el Perú, donde brillan en todo su -esplendor la originalidad y fantasía de aquellas gentes, como son los -del lago de Umaya, los de Cacha, de Palca, de Chimu, de Hervai, de -Cajamarquilla y de Quisque. - -Ocurre preguntar: ¿Cómo bloques tan grandes, no siendo conocida la -mecánica, se pudieron traer de distancias tan considerables? ¿Cómo -no fueron labradas las piedras, si se conocían los instrumentos -indispensables para dicho trabajo? ¿Por qué se les dió tanta -consistencia, si las armas en aquellos tiempos eran únicamente flechas? -Había piedras en el castillo de Cuzco que tenían de anchura 16 pies -y altas más de 13. Las había de 36 de altura por 24 de anchura. Las -había anchas de 6 pies, altas de 22 y largas de 50. Debieron llevarse -arrastrando a través de cerros y ríos, y en las pendientes rápidas -emplearían muchos hombres, ya para empujarlas, ya para impedir que se -desprendiesen al fondo de los barrancos. Dicha fortaleza tenía tres -murallas por la parte del campo y una por la de la ciudad, la cual se -hallaba construída--según Garcilaso que la vió--con piedras labradas y -regulares como las del templo de la misma ciudad de Cuzco. Por lo que -respecta a la consistencia extraordinaria de sus fortalezas cuando sólo -se conocían las flechas, no acertamos a dar satisfactoria explicación. - -Consérvanse en el _Museo Antropológico de Madrid_ algunas curiosas -antigüedades peruanas. - -En Bolivia, las primitivas bellas artes de los indios aymeraes estaban -reducidas a las _chullpa_ (casita pequeña de piedra) y a las _pucanas_ -(montecillo fortificado con varias zonas de gruesas piedras); sobre -ellas estaba una _chaca_ o un templete construído con muros de piedra -cubiertos con grandes losas. - -En Guatemala, Nicaragua y en algunos otros países de América se -cultivaron las bellas artes. Afirman algunos escritores que en Yucatán -estuvo el apogeo del arte americano, y añaden que allí la tendencia al -arco era manifiesta. - -Por lo que a escultura y pintura respecta, siempre encontramos--como -escribe Navarro Lamarca--la misma rigidez de líneas, la misma tosquedad -de factura, el mismo afán de imitación grosera, la misma falta de -espontaneidad e idealismo[273]. - - [273] _Compendio de Historia general de América_, tomo I, pág. - 150. - -Fijándonos en la escultura no deja de observarse, aun en las mejores -obras que decoran los templos, que el sentimiento de la naturaleza era -todo. La idea de Dios no inspiraba al artista americano. Sin género de -duda podemos afirmar que el arte escultural en las Indias hizo pocos, -muy pocos adelantos. En Tiahuanaco se han encontrado una estatua de -granito y una cabeza de pórfido, resultando las dos paralelepípedos y -prevaleciendo en las dos la línea recta. Cerca de Cajabamba se halló -otra escultura de granito que representaba un hombre en cuclillas y -en actitud de orar; pero aunque sea como las de Tiahuanaco, se nota -que el artista hizo esfuerzos para redondear las formas de la cara, lo -cual ya es un progreso digno de alabanza. Superior es, sin duda, el -arte escultórico entre los muiscas, como se muestra por las estatuas -y relieves hallados en el fondo de un bosque, cerca de Timana, donde -comienza el valle del río Magdalena. - -[Ilustración: Escultura en las ruinas de Copán.] - -En Nicaragua la escultura reprodujo mejor al bruto que al hombre, y -del hombre, lo mejor la cabeza. En Copán (Honduras) participó el arte -escultórico del de los muiscas y del de Nicaragua. Los monumentos -de Quisigua son inferiores a los de Copán. Los de Yucatán recuerdan -a Tiahuanaco en las máscaras que adornan el frontis de uno de los -edificios de la casa de las Monjas, a Nicaragua en las fauces de fiera -que sirven como de tocado a ciertas figuras de Nohpat, y a los muiscas -en el remedo de las facciones humanas. Los relieves escultóricos -del gimnasio o juego de pelota de Chichén-Itzá (Yucatán), son más -artísticos que los de Copán y Tiahuanaco. La influencia de la bárbara -religión azteca en la escultura de México, produjo monstruos y no -estatuas. Otros relieves que encontramos en diferentes puntos de México -son inferiores a los del gimnasio de Chichén-Itzá. Llegó la escultura -en Palenque del mismo modo que la arquitectura a un relativo apogeo. -No labró muchas estatuas; pero sí figuras de relieve, las cuales hizo -de piedra o de estuco. Los relieves del palacio de la gran pirámide -consisten en figuras de granito, casi todas de mujer, altas de tres -metros, unas de pie y otras de rodillas, desnudas de la cintura -arriba, y de la cintura abajo con faldas o con un _maxtli_ suelto. -Estas figuras, tal vez copias de una raza que ha desaparecido, tienen -deprimida la frente, corva y grande la nariz, salientes y gruesos -los labios. Lo mejor modelado de ellas es la cabeza; pero de todos -modos son inferiores a las de estuco. Es evidente que los artistas -de Palenque no sabían hacer en piedra lo que en estuco. En el templo -de la Cruz se hallan relieves en piedra mejores que los anteriores, -aunque tal vez inferiores a los del Sol. La figura que ha dado nombre -al templo del Relieve es sumamente bella. Así la describe Pi y Margall. -«En almohadón riquísimo--dice--puesto sobre un banco a que sirve de -pies y brazos un monstruo de dos cabezas, está gallardamente sentada -una graciosa joven, vueltos a un lado los ojos, alzada la mano zurda, -con la diestra señalando, el pie izquierdo en la almohada y el otro -caído sin que apenas roce con el banco la punta de los dedos. Ciñe esta -joven un casco parecido al gorro frigio, del que sobresalen revueltas -plumas, viste una camiseta que no le cubre la mitad del pecho, y luce -un medallón suspendido de un collar de finas perlas; tiene prendida -al cinto una corta falda y una sobrefalda que cae sobre el almohadón -en airosos pliegues; ostenta en los brazos anchas ajorcas y calza -no menos elegantes sandalias que las de la otra figura»[274]. Esta -es--añade dicho escritor--la obra maestra de la escultura en América. -Por último, entre los zapotecas, mixtecas y tarascos la escultura sólo -creó monstruos, aunque de excelente ejecución, tales como la cabeza del -dios Ocelotl de Mitla, el vaso cinerario de Tlacolula y la urna Ocelotl -de Xochixtlahuaca. - - [274] _Historia general de América_, volumen II, pág. 1.898. - -Por lo que a la pintura se refiere, era ésta polícroma. También es -cierto que los mejicanos y peruanos hacían uso de la pintura mural. -El historiador Cieza vió brutos y aves pintados en las paredes de las -fortalezas de Huarco y Paramanga, y Charnay descubrió en Tula una casa -tolteca, en cuyas paredes pintadas de blanco y rojo sobre fondo negro -halló caprichosas figuras. Por espacio de muchos años se han podido -contemplar en los muros del Juego de Pelota de Chichén-Itzá pinturas de -costumbres de los mayas en diferentes colores (rojo, amarillo, verde y -azul). - -En algunos códices se ven pinturas de varios colores, siendo las más -perfectas las de los códices Borjiano y Vaticano; pero estéticamente -consideradas, lo que se llama verdadera pintura, no la hubo en América. -Se sabía dibujar, no pintar. Refiere Garcilaso--no sabemos con qué -fundamento--que el inca Viracocha hizo pintar en lo más elevado de alta -peña dos condores: el uno, abiertas las alas y mirando al Cuzco; el -otro, recogidas las alas y baja la cabeza. - -[Ilustración: Dibujo propiciatorio. (Pueblos).] - -Por tanto, puede afirmarse en el terreno de la estética que ni los -arquitectos, ni los escultores, ni los pintores dieron señales de gusto -y de conocimientos de la belleza. Dígase lo que se quiera por los -apasionados defensores de las bellas artes americanas, aun las de los -pueblos más adelantados, carecían de la hermosura, gracia e inspiración -de las griegas, romanas y cristianas. - -Cultivóse la música con algún entusiasmo entre algunos pueblos de -América, distinguiéndose especialmente los mejicanos y peruanos. Sin -embargo, sólo sirvió como auxiliar del canto y del baile. Respecto a -la música de los haravies del Perú, dominaba en ella--según anónimo -escritor--melancólica monotonía que nacía de su vaga tonalidad y de -su constante terminación en notas bajas. La música azteca--escribe -el señor Chavero--revelaba el carácter belicoso del pueblo y en los -cantares de la muerte parecía a veces lluvia de lágrimas. - -Los instrumentos musicales que principalmente usaba el indio eran -el atambor, tamboretes, sonajeros y chirimías, silbatos de hueso o -madera y flautas de caña. En el Perú encontramos la _linya_, especie -de guitarra de cinco a siete cuerdas. El canto se usaba con frecuencia -en las funciones religiosas. Del mismo modo las danzas eran elemento -principal de las citadas funciones, no careciendo tampoco de interés -las llamadas guerreras. Aquéllas, unas tenían por actores a hombres -y otras a mujeres, usándose en todas máscaras grotescas y trajes -ridículos de colores. - -El himno religioso, el canto de guerra y las canciones romancescas -tuvieron escaso valor. «Pocas muestras de cantos y salmodias -religiosas nos han dejado las primitivas razas americanas; pero -podemos asegurar que las endechas funerarias han prevalecido entre -todas ellas, llegando a obtener en alguna la forma de verdaderas -recitaciones poéticas. En el _Libro de los ritos de los Iroqueses_ se -encuentran ejemplares de éstas»[275]. El canto más extendido entre las -gentes aborígenes es el que nos dió a conocer Fernández de Oviedo con -el nombre de _areito_ (del verbo aranak, recitar). El citado canto, tan -parecido a los infantiles nuestros, coreados en rueda que repite el -verso dictado por el que lleva la voz cantante, fué sumamente estimado. -«Los cantos de Dakota recogidos por Riggs, los de Chippeway de los -californios, y tantos otros, son verdaderas especies de areitos, al -igual de los oídos por Oviedo en la isla española»[276]. - - [275] Sentenach, Ob. cit., pág. 58. - - [276] Ibidem. - - - - -CAPÍTULO XIV - - LA INDUSTRIA.--LA METALURGIA.--LA MINERÍA.--LOS CURTIDOS.--LOS - TEJIDOS.--LA CERÁMICA.--LOS COLORES.--OTRAS INDUSTRIAS.--LA - AGRICULTURA.--LA GANADERÍA.--EL COMERCIO.--LA MONEDA. - - -Hubo industria en América, lo mismo entre las razas cultas que entre -las incultas. En las primeras, como es natural, más perfecta que en -las segundas. Muy frecuente era el uso de los metales en la América -del Sur; poco común en la del Norte. Fundían el oro, plata y cobre -aztecas e incas; también los caribes, haitianos y otros. No dejan de -sorprendernos algunos productos del arte metalúrgico, considerando las -pocas e imperfectas herramientas que tuvieron a mano. Desconocían el -fuelle, el yunque, el martillo con mango, las tenazas, los clavos, la -sierra, la barrena, el cepillo, el buril, las tijeras y la aguja. El -oro era el metal más estimado y con él imitaban formas animales. Lo -mismo sucedía en obras de madera y el carpintero apenas podía disponer -más que del hacha y de la azuela. - -El cacique Guaynacapa--si damos crédito al historiador Gomara--«tenía -de oro todo el servicio de su casa, adornaba además con estatuas de -oro, de tamaño real, de cuantos animales, aves, árboles y hierbas -produce la tierra, y cuantos peces cría la mar y agua sus reinos.» -Otros caciques chapeaban las paredes de sus palacios y templos con el -rico metal. «La metalurgia americana precolombina juega un gran papel -entre las antiguas industrias humanas, tanto por la abundantísima e -inmejorable riqueza de sus productos, como por el exquisito arte y -estética que imprimieron en ellos»[277]. Causa admiración los muchos -y preciosos objetos que hacían de oro y de plata; no los harían más -perfectos los mejores artífices de Europa. Se conservan ajorcas y -collares de delicadas y caprichosas labores, siendo de notar que en -dichas joyas estaba mezclado el oro con el estaño y antimonio. En uno -de los cintos que el cacique Guacanagarí regaló a Colón, había una -carátula que tenía de oro las orejas, los ojos, la nariz y la lengua. -Admirábanse objetos de oro, plata y pedrería en los palacios de -Moctezuma y de Atahualpa. En los jardines del emperador de México se -dice que había figuras de oro y plata que tenían movimiento, pues se -habla de pájaros y otros animales que meneaban la cabeza, la lengua, -las alas y los pies, añadiéndose que llamaba la atención un mono que -hilaba y se ponía en cómicas actitudes. Sacudía una zumacaya la cabeza, -daba una gaviota con el pico en una tabla, se picoteaban dos perdices -y en una de las fiestas de los koniagas cuatro pájaros artificiales -ejecutaban especie de pantomima. - - [277] Sentenach, Ob. cit., págs. 135 y 136. - -No sólo trabajaban los americanos las piedras preciosas, sino toda -clase de piedra, haciendo con ellas la mayor parte de sus instrumentos -y utensilios. De piedra hacían la punta de sus lanzas, los almireces, -los metates, las pipas, los espejos, las estatuas y los relieves. No -se limitaban a todo esto; también cincelaban la piedra, la pulían y -le daban formas elegantes. Se distinguían en estos trabajos aztecas y -peruanos. - -La industria _minera_ se estimaba mucho. Se beneficiaba especialmente -el oro, la plata, el cobre, el estaño y el plomo. Se dice que sólo -los aztecas aplicaron el plomo a la industria. Conocían los indios -el azogue, aunque no la virtud que posee de separar el metal de la -escoria. Había hierro en el país; pero ignoraban los indígenas sus -infinitas aplicaciones. Buscábase generalmente el oro en el lecho -de los ríos. Los nahuas mejicanos y los peruanos lo tenían en la -superficie de la tierra; los primeros en las provincias del Mediodía, -y los segundos en casi todas ellas. Unos y otros para adquirirlo, -¿abrieron galerías subterráneas? No lo sabemos. La plata y el estaño -lo extraían los nahuas de las minas de Taxco y de Tzompanco; el cobre, -de Michoacán y de otras partes. Ignoramos de dónde lo extrajesen los -peruanos. - -Respecto a la industria de curtir las pieles de los animales, animales -que cazaban o pescaban muchas tribus, mostraron rara habilidad los -indios. Los conquistadores españoles quedaron asombrados al ver cómo -las tundían y adobaban. Los aztecas, no sólo las curtían perfectamente, -sino las teñían de vivos colores. Más torpes los peruanos, se -contentaban con meterlas dentro de grandes vasijas llenas de orines, -zurrándolas después. En dicha industria aventajaban a los peruanos -algunas tribus salvajes que se extendían desde el golfo de México al -Océano Glacial del Norte. Las tribus de la Florida hacían finos mantos -para sus caciques con las pieles de martas cebellinas. Los californios, -los columbios, los hurones y otros, las curtían de diferentes modos. -Los del Gila curtían las del alce, del ciervo, del oso y de la -zorra; los esquimales, además de las de los animales dichos, las del -rengífero, el lobo, la liebre, la ardilla, la foca y la ballena. - -La industria _plumaria_ adquirió mucha importancia. Las plumas de los -pájaros se las mezclaba con el algodón en los tejidos y se hacían -mosqueadores y abanicos. Con las plumas se adornaban los escudos de los -guerreros y con ellas se reproducían los seres todos de la naturaleza: -hombres, bestias, aves, reptiles, árboles, flores y hojas. Recogíanse -las de los brillantes pájaros de los trópicos, entre los que figuraban -el colibrí, el papagayo y el guainambi. Estas obras de pluma--si -damos crédito a los historiadores de las Indias--podían competir con -los cuadros más perfectos de los artistas europeos. De pluma estaban -compuestos los mantos de los reyes y las vestiduras de los sacerdotes, -los tapices que cubrían las paredes de los palacios y los templos, los -quitasoles y las colchas de las camas. Eran muy estimados en México -los artífices de estas obras de pluma, y porque vivían en el barrio -denominado Amantla, se dió a ellos el nombre de _amantecas_. - -Asimismo se estimaba mucho la industria de tejidos de lana, alpaca, -vicuña, llama y huanaco. La lana de vicuña la hilaban y tejían las -vírgenes del Sol para los incas y los sacerdotes. Se desconocen -los procedimientos de industria tan adelantada. Mantos de pelo le -parecieron a Hernán Cortés de seda, lo mismo por la suavidad que por -el brillo. Hilaban y tejían el algodón muchas tribus, distinguiéndose -sobre todas los aztecas y peruanos, cuyos tejedores hacían toda clase -de telas, lo mismo finas que bastas. A veces mezclaban el algodón y las -plumas; a veces el algodón y el pelo de conejo. - -No sólo del reino animal, sino también del vegetal, sacaron todas -aquellas razas muchos elementos para su industria. Los pobres mejicanos -se vestían con telas hechas de las fibras del maguey y de ciertas -palmas. Otros pueblos tejían telas con determinadas substancias; así -los hurones hilaban el cáñamo silvestre, los guaicurues el hilo de -ciertos cardos, los achaguas y los otomacos el de las palmeras, los -tlinkits el de las algas marinas y los haidahs el de la corteza de -cedro, de pino o de sauce. El juracaré se cubría con la corteza de los -árboles, la cual pintaba, no la deshilaba. Con los vegetales se servían -para la fabricación de cuerdas, esteras, cestas y otras clases de -utensilios. - -De igual modo, muchas tribus trabajaban hábilmente la madera. Los -aztecas y los mayas, que tuvieron su escritura geroglífica, usaron -de hojas delgadas de palmera, y más frecuentemente de las fibras del -maguey. Además de la fabricación del papel, ya se ha dicho que el -maguey se empleaba para hacer telas, esteras y sogas; también como -substancia alimenticia. Añadiremos a todo esto que de las espinas -hicieron los aztecas agujas, y de las raíces los peruanos cierto -jaboncillo, con el cual las mujeres se pintaban las pecas de la cara y -se lavaban el cabello. - -La industria más extendida fué la _cerámica_. Quizá se desarrolló -más rápidamente en América que en Europa. Los productos cerámicos -eran numerosos y diferentes entre los pueblos americanos. Llegaron -algunos a trabajar perfectamente el barro, revelándolo así los objetos -encontrados en antiguos sepulcros del Perú, Chiriqui y Costa Rica. -Entre las vasijas de los _mound-builders_ ya las había de largo cuello -y de iguales formas que en la industria española. Mucho mejor que los -_mound-builders_ trabajaron el barro los nahuas, los cuales hacían -platos, fuentes, copas, jarros, calderos, pebeteros, urnas sepulcrales, -instrumentos de música y otros muchos objetos. Puédese citar como -ejemplos la urna de México, descubierta en la plaza de Tlatelulco, -el vaso de Tula y el ídolo de Culhuacán. Del mismo modo los mayas -trabajaron con toda perfección el barro, hasta el punto que los vasos -de Yarumela son tan bellos como la citada urna de Tlatelulco entre los -nahuas. Por lo que se refiere al Perú, también la cerámica era muy -rica en formas. Brutos, aves y peces estaban reproducidos en los vasos -de arcilla. Lo estaban el hombre y la mujer en sus diferentes edades, -a veces en caricatura o en el acto de cumplir deseos carnales. Estas -imágenes, ya daban la forma al vaso, ya sólo le servían de adorno. -Vasos había que eran la cabeza o el pie de hombres o de monstruos. -No encontramos en ningún pueblo vasos construídos con más ingenio. -Algunos, por el movimiento del agua de que estaban llenos, reproducían -la voz de hombre o el grito del animal que representaban: uno imitaba -perfectamente el gemido lastimero de una anciana, como el que se halla -en el _Museo Arqueológico de Madrid_; otro el gorjeo de un pájaro, -un tercero el silbido de una culebra. Constan generalmente de dos -botellas que se comunican y llevan el cuello de la una abierto, el de -la otra sólo con agujeros que permiten el paso del aire. El aire que -el agua desaloja al moverse es el que, pasando por los orificios o -estrechos agujeros, produce el fenómeno. Ciertas vasijas redondas se -llenaban por el asiento; ya llenas podía volvérselas sin derramar el -líquido. Había, además, vasos que podríamos llamar _lacrimatorios_, -los cuales representaban caras tristes y por los poros salía el agua -y se deslizaba por las mejillas. «La variedad de los vasos del Perú -era infinita. Se les descubre todos los días de nuevas formas en las -excavaciones de los sepulcros. No parece sino que repugnaba a los -alfareros la reproducción de los tipos que inventaban. Los hay de -doble cuello y hasta de cuatro recipientes unidos por tubos huecos. -En riqueza de formas no es comparable con la cerámica peruana ni aun -la fenicia, que tenía también vasos de cuello doble y aun de tres -recipientes»[278]. Añade el mismo historiador que en el siglo XV casi -todos los pueblos americanos fabricaron el barro, siendo de notar que -ni cultos ni salvajes conocieron la rueda del alfarero. Se cree que -empleaban algún procedimiento para que la arcilla no se abollase ni -resultara desigual el espesor de las paredes de los vasos. Tampoco -se sabe si cocieron las vasijas en hornos. Los hubo en el valle del -Mississipí, según dicen Squier y Davis; pero se ignora cuándo y quiénes -los hicieron. - - [278] Nota manuscrita de Pi y Margall en su _Historia de - América_, volumen 2.º, pág. 1.236. - -Si se trata de los _colores_, los sacaron de los tres reinos de la -naturaleza. Recurrieron a los vegetales casi todas las tribus. Aztecas -y peruanos se sirvieron para sus tintes lo mismo de los minerales que -de los vegetales. - -Del reino animal utilizaron la cochinilla y ciertas ostras. De la -primera sacaron el color carmesí y de las segundas el de púrpura. Los -mayas y nahuas se servían de la cochinilla, y los nicaraguatecas de las -ostras. No sólo servían los vegetales para los tejidos; también para -la fabricación de cestos, canastos, esteras, cuerdas, sogas y otros -objetos. En los textiles, diferentes en las formas, usos, colores y -trama, los había sencillos como los de los iroqueses y algonquinos, -artísticos como los de los aztecas, peruanos y otras tribus del Sur de -América. Se sabe que las razas que vivían cerca del mar de los caribes -usaban la palmera y el cabuya o henequén para hacer toda clase de -cuerdas; los tobas se servían de la bromelia; los muscogis empleaban -retorcidas cortezas de árboles o hierbas parecidas al lino, y los -iroqueses tenían como substancia principal los filamentos del sauce -o del cedro. Los californios del Norte hacían esteras de raíces de -sauce, los nutkas de fibras de cortezas de cedro, y multitud de pueblos -de mimbre, junco o bambú. Iroqueses, hurones, tacullis y colombios -de tierra adentro, hacían sus vasijas, platos y copas de cortezas -de varios árboles; los shoshonis y otros, de mimbre o de hierbas -trenzadas; los apaches, de varetas de sauce; los yaquis, los ceris y -los nicaraguatecas, de calabaza. De la vajilla de los haitianos se -hacen lenguas algunos cronistas. - -Respecto a objetos de madera sobresalían los aztecas y los mayas, -superiores a los peruanos, y entre las razas salvajes los chinuks, los -esquimales, los koniagas y los tinneks. - -Pocos progresos hizo la _agricultura_, industria que presupone el -empleo de bestias de tiro y el uso del arado. Los aztecas se servían -para romper la tierra, ya de una especie de pala de roble, ya de una -herramienta de cobre y madera; los incas usaban una como laya. Araban, -pues, la tierra con una estaca o pértiga terminada en punta, de cuatro -dedos de ancha, larga como de una braza, llana por delante y redonda -por detrás, que llevaba a una media vara de su remate sólido y firme -travesaño. Clavábase la estaca en la tierra y saltando el labrador -sobre el estribo la hincaba cuanto podía. Seis o siete hombres, -apalancándola al mismo tiempo y tirando con toda su fuerza, levantaban -grandes terrones. Las mujeres, que asistían a la faena, ora rompían los -terrones con sus rastrillos, ora volvían las tierras de abajo arriba, -para que, puestas al aire y al sol, las malas raíces se secaran pronto -o muriesen. Fatigoso y pesado era el procedimiento; pero con él se -conseguía suplir la falta de yuntas, como también el uso del arado y de -otros instrumentos de agricultura. - -Hacíase la siembra agujereando el suelo con agudas estacas y echando la -semilla en los agujeros, los cuales tapaban con tierra, sirviéndose del -pie o de la mano. A su tiempo se escardaba o se limpiaba de hierbas y -broza. Cuando la mies estaba en sazón, en el mismo terruño o en próximo -paraje, se levantaba una especie de barraca de madera y cañas, donde -muchachos con piedras y a gritos ahuyentaban las aves y toda clase de -animales dañinos. Contribuía al atraso de la agricultura la falta de -instrumentos de toda clase. Los americanos desconocían el molino y el -cedazo: el maíz lo molían sobre una piedra plana con otra en forma -de media luna, que cogían con las dos manos. A fuerza de repetidos -golpes y de batirlo una y otra vez, lo reducían a tosca harina. Luego -extendían la harina sobre mantas de algodón, pegándose la flor y -quedando suelto el salvado. Con la harina formaban tortillas que las -tostaban en los hornos. De otros varios modos preparaban el maíz, pues -con él hasta hacían un licor, dejando fermentar el agua en que había -cocido aquella planta. - -Los abonos eran conocidos y aun estimados por muchos pueblos; pero -principalmente consistían en la ceniza. En unas partes se pegaba fuego -al rastrojo y en otras a los arbustos o matas: la ceniza se extendía -por las tierras destinadas al cultivo. Los peruanos, además de la -ceniza, abonaban las tierras, ya por medio de excrementos humanos, ya -por medio de excrementos del ganado, y muy especialmente por el que -dejaban los numerosos pájaros marinos de las islas Chinchas. También -servía de abono los peces muertos que el mar arrojaba a la playa. -Refieren los cronistas, que desde Arequipa a Tarapaca era tan estimado -por los agricultores el estiércol de las aves marinas, que se castigaba -con la pena capital al matador de ellas e igualmente al que entraba en -las islas durante la cría de dichos pájaros. - -Los mayas de la América Central, lo mismo que los aztecas mejicanos y -los incas peruanos, hicieron algunos progresos en la agricultura. Entre -los pueblos de la América Central se distinguieron los habitantes de -Nicaragua. Los nicaragüenses para el riego de las tierras conducían el -agua a veces de ásperas y lejanas distancias, por medio de acequias y -acueductos. Tales obras causan a la sazón no poca sorpresa a nuestros -ingenieros. No dejó de aprovecharse ni un solo pedazo de tierra -cultivable. En las costas más bajas, como en las montañas más altas, se -cogían abundantes cosechas de maíz, patatas, algodón, coco, etcétera. -También practicaron con mucho acierto y dieron bastante desarrollo a la -_horticultura_. - -Cultivábase el maíz por numerosas tribus, y aunque no tanto, la -mandioca, las judías, las patatas o papas, el pimiento (_chile o axi_), -la calabaza, el _maní_ (cacahuete), el tabaco, el maguey, el cacao, -el algodón y el plátano; en el Perú, muy especialmente, la coca y la -quinua. Indígena del Perú, o importada de Chile, la patata constituía -en algunas partes el principal alimento de los indios: dicha planta -era desconocida en México, lo cual prueba que peruanos y mexicanos -ignoraban recíprocamente su existencia. Por lo que al tabaco se -refiere, conviene no olvidar que el uso que de él hacían los peruanos, -era diferente del de otros pueblos donde era conocido, pues allí sólo -lo empleaban como medicina en forma de rapé[279]. Del maíz sólo diremos -que era el principal alimento, lo mismo entre los pueblos del Norte que -entre los del Sur del continente americano; después de su exportación -al Antiguo Mundo, también aquí se extendió rápidamente. - - [279] Garcilaso, _Com. Real._, parte I, lib. II, cap. XXV. - -El pan llamado _cazabe_ se hacía de la yuca o mandioca. Conocían muchas -de las excelentes cualidades del maguey (_agave americano_) y del -_maní_. - -Los árboles que producían el cacao sólo se cultivaban en las tierras -calientes de México, y en las que median entre los dos istmos, y se -plantaban por hileras, distantes uno de otro sobre cuatro varas, cerca -del agua, para que fuera fácil el riego y a la sombra de árboles más -altos y frondosos, para que a causa de los ardores del sol no cuajara -el fruto. - -Fué muy estimada en algunos puntos la _ganadería_. No se conocía el -caballo, si bien la paleontología muestra que lo hubo en los primitivos -tiempos. Recorrían numerosos bisontes las praderas. Pacían en los Andes -del Perú cuatro especies de carneros: el llama, el huanaco, la alpaca -y la vicuña. Consiguieron los incas domesticar el llama, sirviéndose -de él para los transportes. El huanaco, la alpaca y la vicuña pacían -salvajes por los páramos de los citados montes. No se consentía al -campesino peruano que cazase estos animales silvestres. Cada año se -celebraba una cacería, ya presidida por el Emperador, ya por sus -representantes. No se repetían las cacerías en la misma parte del país, -sino cada cuatro años, pues de este modo podían reponerse fácilmente -los animales. - -Los indios trasquilaban y recogían excelentes lanas de los animales -muertos; de igual manera se aprovechaban del vellón de los llamas -que destinaban al acarreo. Tanto los llamas como los otros animales -de la misma familia, casi sólo eran estimados por su lana. La lana de -la vicuña, dice Walton, era mucho más apreciada que el pelo fino del -castor del Canadá y que la lana de la _brébis des Calmoucks_ o de la -cabra de Siria[280]. Además del animal doméstico llama, Garcilaso de -la Vega cita gansos en el Perú, Hernán Cortés refiere que gallinas, -ánsares y perros castrados había en México, no cabe duda que el -pavo y otras aves se criaban en los pueblos mayas, y--según ciertos -autores--el conejo, la liebre y la abeja. El P. Las Casas habla de -colmenas, y Gomara dice que las abejas eran pequeñas y la miel un poco -amarga. Convienen los historiadores que en los estanques de uno de los -palacios de Moctezuma se mantenían varias aves acuáticas. - - [280] _Relación histórica y descriptiva del camero peruano_, - pág. 115. Londres, 1811. - -Numerosas tribus de América no conocían la agricultura. Los patagones, -los charrúas y otras muchas tribus vivían exclusivamente de la caza, -la pesca y los frutos silvestres. Lo mismo hacían las que en el Norte -habitaban más allá de los Grandes Lagos. Aun en la América Central -se encontraban tribus que desconocían los trabajos agrícolas más -rudimentarios. - -Pocas razas salvajes se dedicaban al _comercio_. Había, sí, cambio -de productos de hogar a hogar y aun de tribu a tribu. Los españoles -daban a los indios fruslerías por artículos de utilidad. «En la isla -de Guanahaní--dice Cristóbal Colón--nos daban los indígenas por -cuentecillas de vidrio y cascabeles, papagayos, ovillos de algodón, -azagayas y otras muchas cosas. Hasta diez y seis ovillos que pesarían -más de una arroba ví dar por tres centis de Portugal, que equivalen a -una blanca de Castilla». Entre las razas salvajes sólo podemos decir -que se dedicaban al comercio antes de la conquista los haidahs, los -nutkas, los chinuks, los columbios y los mojaves; pero los verdaderos -comerciantes de América fueron los nahuas y los mayas, que tuvieron -sus mercados, sus ferias, sus expediciones mercantiles y algo que -suplía la moneda. Desde la remota época de los xicalancas venían los -nahuas ejerciendo el comercio en Veracruz, Oajaca y Tabasco. Durante -la dominación de los toltecas adquirieron importancia comercial Tula y -Cholula, bajo los chichimecas Tlaxcala y bajo los aztecas Tlatelulco, -alcanzando en esta última época su apogeo. Los mercaderes de Tlatelulco -llegaron a rivalizar con la nobleza, se regían por Cónsules y -Tribunales propios y formaban uno de los Consejos de la corona. A los -pueblos del Mediodía cambiaban artículos de algodón, pieles, objetos de -oro, piedras preciosas y esclavos por aromas, plumas, productos de mar -y muy especialmente ámbar, una de las materias más estimadas por los -nobles de México. - -Era aún más considerable entre los nahuas el comercio interior. Todos -los días celebraban mercado y semanalmente una feria en Tlatelulco, -Tlaxcala, Tezcuco y otros pueblos. La plaza que para los mercados y -ferias había en Tlatelulco se hallaba rodeada de portales; en ella se -vendían toda clase de mercancías; pero en su correspondiente calle o -compartimiento. Aquí, se vendía la caza; allí, la hortaliza; más allá, -las frutas; en ésta, las telas; en aquélla la porcelana. Vendíase en -este compartimiento la plata, el oro y la pedrería, y en aquél, la -piedra, los adobes y el ladrillo; en otros muchos, los diferentes -productos de la naturaleza y del arte. Dentro de la misma plaza había -un edificio (_teopancalli_) donde estaban sentados 10 o 12 jueces -que regulaban los precios, dirimían toda clase de cuestiones entre -vendedores y compradores y castigaban a los delincuentes. Refiere -Hernán Cortés que unas piezas de estaño hacían oficio de moneda en -varias provincias; Ixtlilxochitl cita cierta moneda de cobre, larga -de dos dedos, ancha de uno y gruesa como un real, que habían usado -los indígenas de Tutupec; y Bernal Díaz del Castillo habla de unos -cañutillos de pluma blancos y transparentes, llenos de granos de oro -que, según los gruesos y largos, se les daba determinado valor. Pero -lo que pasaba en todas partes por moneda corriente eran almendras de -cacao, las cuales se podían emplear sueltas y también reunidas en -_xiquipillis_ (8.000) y en sacos (24.000). La moneda, pues, en México -era el cacao; las monedas de estaño de que habla Cortés y las de cobre -de Ixtlilxochitl debieron ser puramente locales. En todos los mercados -se vendía por cuenta y medida, no por peso. «Fasta agora no se ha -visto vender cosa alguna por peso», escribe Hernán Cortés, después de -recorrer el mercado de Tlatelulco. Refiere Oviedo que en Nicaragua -se compraba por diez almendras de cacao un conejo, por otras diez se -gozaba una prostituta y se adquiría por ciento un esclavo. - -También entre los mayas tenía suma importancia el comercio. Del mismo -modo, allí los comerciantes constituían clase privilegiada; había -mercados y ferias, y un empleado regulaba los precios y castigaba a los -infractores de las leyes comerciales. El comercio exterior se hacía por -grandes caravanas. - -En suma, nahuas y mayas eran comerciantes; pero a causa de ser -imperfectísima la moneda, prevalecía tanto en los primeros como en los -segundos el cambio directo de las cosas. - -«La sarta de conchas--escribe Pi y Margall--se dice hoy que haría -el oficio de moneda en todas las tribus que ocupaban el territorio -del Canadá, los Estados Unidos y las dos Californias. Aun entre los -yucatecas se cree que sirvieron de moneda las conchas»[281]. - - [281] Nota manuscrista en la pág. 1.244 de la citada obra y - volumen. - - - - -CAPÍTULO XV - - ALIMENTACIÓN DEL INDIO.--EL CANIBALISMO.--BEBIDAS EMBRIAGADORAS - DE LOS INDIOS.--EL FUEGO: MODO DE OBTENERLO.--LA LUZ.--LAS - LÁMPARAS.--LAS CASAS DE LOS INDIOS.--LAS ALDEAS.--LAS VIVIENDAS - DEL SALVAJE.--EL VESTIDO.--LOS ADORNOS.--LA CAZA Y LA PESCA.--LAS - CANOAS O PIRAGUAS.--LOS JUEGOS DE AZAR.--EL JUEGO DE PELOTA. - - -La alimentación del indio era abundante tanto de vegetales como -de substancias animales en los países cálidos y fértiles. Por el -contrario, en los fríos y estériles, la alimentación se conseguía con -grandes trabajos y a veces consistía en arañas, gusanos, lagartijas, -culebras, etc. - -Entre los alimentos _vegetales_, además de aquellos que la naturaleza -producía espontáneamente (plátano, los frutos de la pita o agave, el -ajo, el puerro y otros), los que necesitaban cultivos elementales -(maíz, patata, arroz salvaje, mandioca, yuca, etc.) Ponen algunos -escritores en la lista de las subsistencias vegetales la coca y -el tabaco. De la coca hacían uso los peruanos, los habitantes -de Venezuela, de Nicaragua y tal vez los tlinkits de la América -Septentrional. Seguramente que el tabaco carece de las virtudes de la -coca. Cuando los españoles comenzaron la conquista, el cultivo y el -uso del tabaco estaba limitado a parte de las Antillas, Venezuela, -México y algunos pueblos situados entre el golfo mejicano y el de San -Lorenzo. El uso del tabaco en la isla de Santo Domingo--según refiere -Oviedo--estaba reducido a quemar las hojas en un plato, y luego aspirar -el humo por las narices mediante un tubo en forma de Y griega o -mediante dos canutos de caña. El efecto que producía era caer el que lo -usaba en profundo letargo. Los mexicanos aprendieron de los dominicanos -y se acostumbraron al mismo vicio. - -La alimentación _animal_ variaba desde el walrus, lobo marino, -ciervo, antílope o bisonte, propia de los indígenas del Norte, hasta -la delicada pesca de los ríos de la América del Sur y los sabrosos -mariscos de sus costas é islas, que sostenían a muchas tribus -ribereñas. Entre los alimentos animales uno de los más estimados eran -perros castrados que los indígenas alimentaban y engordaban. Huelga -decir que comían venados, liebres, conejos, patos y gallinas. Estimaban -mucho los huevos. - -El reino _mineral_ proporcionaba la sal y algunas tribus comían una -especie de tierra o caolín, ya sola, ya mezclada con algunas raíces. - -De los aztecas diremos que aventajaban en alimentos a las demás razas. -No conocían el trigo, ni el centeno, ni la avena, ni el mijo; todo lo -cual suplían con las tortas que hacían del maíz, como hoy sucede en -algunas comarcas de España. Hacían pasteles de aves y empanadas de -pescado; conocían la olla podrida. Cortés afirma que la miel, lo mismo -de maíz que de maguey, era mejor que el arrope. Estaban adelantados -en la cocina y llevaron el sibaritismo hasta servir todo lo caliente -en platos con braserillo: así se hacía en los palacios de los reyes. -Los pueblos de la América Central se parecían a los aztecas, si bien -preferían el pescado y las frutas a la carne. Los nicaraguatecas se -lavaban las manos antes de comer y la boca después de la comida. En -el imperio de los incas, cuyos adelantos competían con los de los -aztecas, se estimaba el maguey más que en ninguna parte; de él sacaban -miel, vino y vinagre; de él, mezclándolo con maíz, arroz o pepitas de -mulli, fortísimo brebaje. Pan y vino hacían también del maíz, el cual -molían en anchas losas. Lo comían crudo, asado, cocido, en gachas; lo -convertían en agradable licor desliendo la harina en agua. Disponían -igualmente de la _quinua_, que era una especie de arroz; lo usaban -como comida y como bebida. Completaban sus alimentos con la carne de -sus carneros, de ordinario hecha cecina, con peces, con frutas, con -legumbres y con raíces. - -Entre las muchas razas salvajes que comían el maíz, podemos citar -las siguientes: al Norte de México, los pimas, los _pueblos_ y los -californios del Mediodía; al Sur del Perú, los araucanos; al Oriente -de los Andes, los chiquitos y otros; en la cuenca del Orinoco, los -otomacos, y hacia el Atlántico, los caquesios y algunos más. Otras -razas salvajes suplían la mandioca por el maíz, como sucedía con muchos -pueblos de los Llanos. No pocas tribus de Barlovento usaban el pan de -_ajes_; los californios del Norte, los del Centro y los del Sur, el pan -de bellotas. - -Tostaban el maíz, arroz, etc., dentro de habitaciones a propósito, -moliéndolos luego en morteros con mazas o en piedras planas con -rodillos. - -Consideramos también como uno de los alimentos de muchos pueblos indios -el hombre. No cabe duda alguna que lo mismo en el Norte que en el Sur -y en el Centro de América, existió la antropofagia o canibalismo, -llegando a ser conocidas algunas tribus con el nombre de _comedores de -hombres_. Por comedores de hombres la nación española consintió que sus -capitanes o conquistadores persiguieran, hicieran esclavos y vendieran -a los indígenas. ¿Eran caníbales por glotonería, por odio o por sed -de venganza? No podemos dar respuesta satisfactoria; pero sí de que -eran comedores de hombres, los cuales hallamos lo mismo entre las -razas cultas que entre las salvajes. Afirma Hernán Cortés que durante -el sitio de México los tlaxcaltecas, los otomíes, los naturales de -Tezcuco, los de Chalco y los de Xochimilco se comían alegremente los -cadáveres de los enemigos en sus cenas y almuerzos. Añade que a los -soldados de Matlanzingo se les cogió muchas cargas de maíz y de _niños -asados_. Termina diciendo que en su expedición al Golfo de Honduras -mandó matar a un mexicano porque se le encontró comiendo carne de un -indio. Extendióse el canibalismo a los pueblos mayas. No cabe duda que -desde el istmo de Tehuantepec al de Panamá se comían a los hombres -sacrificados en los altares de los dioses. Que existió el canibalismo -en Guatemala lo dice el P. Las Casas; en Yucatán, Pedro Martir de -Anglería, y en Nicaragua, Gonzalo Fernández de Oviedo. No es dudoso que -lo hubiera entre los caribes, en Santo Domingo y en toda la América. -Llegaron algunas tribus a cebar a los prisioneros para hacerlos más -sabrosos. - -En general no sentían el hambre ni los indios de la América del Norte, -ni los de la Central, ni los del Sur. Sufrían hambres pasajeras los -pueblos cultos y los salvajes, lo cual no debe causar extrañeza, -considerando que hoy mismo en la culta Europa no puede impedirse, -aunque de tarde en tarde, el azote del hambre. - -Lo extraño es que pueblos adelantados como los aztecas, y que no -ignoraban algunos guisos de verdadero gusto, comiesen en el suelo, -emplearan no sillas, sino toscas banquetas o almohadones. Usaban -por manteles vistosas esteras de palma. ¿Desconocieron el uso de -las servilletas? No lo sabemos. De los yucatecas se dice que tenían -manteles y servilletas, añadiendo los cronistas que se desvivían por -conservarlos limpios. - -Era muy común la embriaguez entre los indios. Bebidas embriagadoras, ya -por fermentación sólo del maíz, ya por fermentación del maíz con otras -substancias, eran muy estimadas en las tribus que sabían obtenerlas. -Citaremos el _pulque_ entre los mejicanos y la _chicha_ entre los -indígenas de Chile y de Guatemala. También las mujeres del harem de -Atahualpa sirvieron la chicha en grandes vasos de oro a Hernando -Pizarro y a Soto[282]. Unos pueblos preparaban la chicha de una manera -y otros de otra. Un escritor antiguo dice que la preparaban poniendo -a fermentar en agua, cebada, maíz tostado, piña y panocha, añadiendo -también especias y azúcar. Del mismo modo el _aca_ era usado entre los -peruanos y el _cajuni_ entre los brasileños. Embriagábanse por otros -medios las tribus que no sabían obtener las bebidas dichas, pudiéndose -citar, entre otras, los _otomaques_ (Orinoco) que tomaban como rapé los -polvos de una semilla (_yuapa_) mezclada con otras substancias. Además, -no pocas tribus usaron bebidas no fermentadas, como el _mate_ (planta -parecida al acebo, cuyas hojas se cuecen como el té) y algunas otras. - - [282] Prescott, _Hist. del descubrimiento y conquista del - Perú_, tomo I, pág. 373.--Madrid, 1858. - -Por lo que respecta al fuego, conocido entre los aborígenes americanos, -se producía por _fricción_ (esto es, barrenando con un trozo cilíndrico -de aguzada punta y madera dura otro pedazo de madera más blanda); por -_percusión_ (golpeando pedernales con piritas u otras piedras que -contuviesen hierro); y mediante _reflexión_ «con un brazalete grande -(chipaba), del que colgaba un vaso cóncavo como media naranja, muy -bruñido, poníanlo contra el sol y a un cierto punto donde los rayos que -del vaso salían, daban en junto, ponían un poco de algodón carmenado, -el cual se encendía en breve espacio.»[283]. Servíales el fuego para -calentarse y alumbrarse. La _hoguera_ fué principal elemento de -vida del indígena. Si en un principio algunas tribus iluminaban sus -chozas con gusanos de luz o de otros modos primitivos, descubierto el -fuego, la luz contribuyó de un modo extraordinario al progreso de la -humanidad. Tuvo origen entonces la industria de alfarería por lo que se -refiere a las _lámparas_, siendo los esquimales los primeros que las -conocieron. Al mismo tiempo se fabricaron las primeras vasijas de barro -(_ollas_) y de arcilla. Es de creer, pues, que al ladrillo de adobe, -sucedió la lámpara del esquimal y luego las restantes alfarerías. - - [283] Garcilaso de la Vega, _Com. Reales_, I, 13, 198, cap. - XXII. - -En capítulos anteriores hemos dicho que las habitaciones o viviendas -indígenas, fijas o movibles, variaban desde la casa del esquimal, -hecha con bloques de nieve, hasta los palacios de los aztecas y de -los incas, fábricas de piedras no pulimentadas. Bueno será advertir -que algunas tribus no conocieron más abrigo que el de los bosques. -Se defendían del sol a la sombra de los árboles, de las rocas o de -los barrancos; del viento, con parapetos de piedras o de broza. -En cuevas se metían cuando arreciaba el frío. Los salvajes que ya -tenían casas, las construían de diferentes formas y maneras. Unas las -cubrían de paja, barro o corteza de árbol, otras eran altas o bajas -y se fabricaban en llanuras, en elevaciones o debajo de la tierra. -Constituían un adelanto los _buhíos_ de Haití y de otras islas del mar -de los caribes. Eran generalmente poliédricos hasta el arranque del -techo y cónicos hasta el remate. A veces estos buhíos tenían la forma -rectangular. Cerraban cada uno de los lados por postes o troncos de -árbol, y entre poste y poste colocaban cañas unidas por bejucos. La -armadura del techo se formaba con varas que partían de las soleras de -los troncos y se unían a un alto madero hincado en el centro de la -casa: los intersticios se cubrían por cañas, pajas, hojas de bihao -o de palmera. Todas las puertas tenían su correspondiente dintel y -casi todas tenían jambas. Las casas que se hacían donde la madera era -abundante, ésta predominaba en los materiales de construcción; donde -no existía el arbolado, predominaba la piedra, el barro o el adobe. -Al contemplar la regularidad y armonía de los edificios de México y -el Perú, casi no se explica que el arquitecto indio no conociese el -_compás_ ni la _plomada_, ni la _escuadra_, como tampoco tuviera idea -del _arco_, elemento esencial de la arquitectura. La reunión de las -cabañas o tiendas formaban _aldeas_ (rancherías, tabas, etc.), más o -menos grandes, más o menos sólidas. Las casas de los jefes, templos, -etc., se rodeaban generalmente de empalizadas para su protección. - -Tales villorrios se hallaban frecuentemente esparcidos a lo largo de -las costas de los mares, de los ríos y de los lagos, lo cual fué causa -de las relaciones exageradas que del número de indígenas dieron los -conquistadores europeos, quienes llegaron a suponer que también estaban -habitadas las zonas mediterráneas. - -La miseria en el hogar salvaje no podía ser mayor. Las camas eran -bastas y pobres tarimas enclavadas en la pared. Colgaban del techo -carne o pescado hechos cecina, mazorcas de maíz y a veces el trineo -o la canoa; de las paredes colgaban las armas y cabezas de búfalo o -ciervo; no lejos de la puerta se hallaban los trofeos del dueño de la -casa. Unos hincaban la lanza delante de su toldo, otros en altas cañas -las cabezas de las reses muertas por su mano y algunos sobre viejas -aljabas las cabelleras de sus enemigos. Humosas teas iluminaban de -noche la habitación o choza del salvaje, y sólo en las viviendas de los -esquimales o en los subterráneos de la isla de Fox, ardían lámparas -de piedra alimentadas por aceite de ballena o de foca. Ni los mismos -mexicanos y peruanos dispusieron de mejor luz. También el señor feudal -europeo colgaba en sus desabrigados salones las lanzas, alabardas y -ferradas mazas, y en las puertas de su castillo cabezas de jabalíes o -de lobos; también el vasallo vivía en casas de barro y se alumbraba con -resinosas teas. - -Lo mismo en las casas de los indios cultos, que en las de los salvajes, -vivían hacinados viejos y jóvenes, hombres y mujeres. Las casas de los -pobres sólo tenían un aposento. Si las de las razas cultas o de los -indios algo acomodados tenían más de una pieza, el dormitorio era uno. -Ellos hacían públicamente actos que la moral y el pudor quieren que -sean secretos. Unicamente entre los reyes y los nobles parecía existir -cierta honestidad. - -Acerca del uso del _vestido_, halló Colón, en su primer descubrimiento, -desnudos a hombres y mujeres, presentándose todos sin muestra alguna -de sonrojo. En algunas partes vió el Almirante que las hembras se -ponían unas _cosas_ de algodón que apenas _les cobijaban la natura_. -Afirma el P. Gumilla que las mujeres del Orinoco se avergonzaban, no -de andar desnudas, sino de cubrirse las carnes. Es, pues, evidente -que en casi toda América iban desnudos hombres y mujeres, siendo una -excepción los que iban vestidos. En los países comprendidos entre los -dos trópicos se cubrían con pieles; pero era cuando arreciaba el frío o -les molestaba la lluvia. - -En muchas partes las mujeres usaban faldas con las cuales se cubrían -desde la cintura a las corvas; en otras, pequeños delantales que -flotaban a merced del viento; y en algunas, cortas sayas hechas con -fibras de cortezas de árbol. En las costas meridionales del mar de los -Caribes, las mujeres se ponían un simple hilo, y los hombres llevaban -recogido el miembro o metido en cañutos de metal, en tubos de madera o -cuellos de calabaza. - -Algunas tribus pegaban a su piel varias plumas y las pegaban con un -barniz resinoso. - -Costumbre fué también que el salvaje (esquimal, botocudo, etc.), -perforase con dijes, joyeles, piedras, etc., la nariz, labios, orejas o -mejillas. - -No sabemos cuándo y cómo comenzaron a usar _vestido_ los americanos. -Tanto la forma como la materia variaban de un modo extraordinario. -Llamaba la atención la piel finísima de algunos vestidos, siendo muy -común abrigarse con pieles de búfalo, ciervo, lobo marino, etc. - -Entre los aztecas, las mujeres vestían el _huipil_ o camisa sin mangas -o con medias mangas que del cuello bajaba a las rodillas y el _cucilt_ -o especie de faldellín que las cubría de la cintura abajo; llevaban -también sandalias. Mejor vestida iba la mujer en el imperio de los -incas. Llevaba en la cabeza vistosa cinta, del cuello a los talones -una bata que se ajustaba a las caderas con ancho cinto, de los hombros -a los tobillos fino manto sujeto por alfileres de oro o plata que -llamaba _topus_, y en los pies, abarcas hechas de fibras de cabuya. -Era bastante parecido el traje del varón. En las sienes llevaba una -guirnalda; de la garganta a las rodillas camiseta sin mangas ni cuello; -encima, una manta de lana en las tierras frías y de algodón en las -calientes; en los pies, albarcas. - -Más bellos eran los trajes de los iroqueses y algonquines. Diferían -muy poco los de la mujer y el hombre. La túnica era ceñida, la manta -estaba compuesta de pieles de castor, y casi siempre salpicada de -vivos colores, y las polainas y zapatos se hacían de pieles de ciervo. -La diferencia más notable entre el traje de la mujer y del hombre -consistía en que la túnica de la primera era ancha y flotante. - -El _tatuaje_ (imprimir en el cuerpo dibujos hechos con una aguja y una -materia colorante) fué general entre los americanos y se consideró como -un adorno, siendo los colores más usados el rojo, amarillo, blanco y -negro, que fabricaban con ocres, cal, carbón y jugos de diferentes -plantas. Del mismo modo pintábanse casi todas las razas, y lo hacían -casi siempre para embellecerse. Unas se pintaban la nariz, la barba o -los dientes, otras todo el rostro, algunas el pecho y muchas todo el -cuerpo. - -Los caquesios se pintaban el brazo si en duelo o en batalla habían -dado muerte a uno de sus enemigos, el pecho si habían vencido en dos -combates, y del ojo a la oreja si victoriosos por nuevos triunfos -habían entrado en la corte de sus caciques. Los guaycurues cuando -eran niños se pintaban de negro las carnes, ya mozos de encarnado, -ya ancianos o jefes de varios colores. En algunas razas era el más -estimado aquel que se presentaba con colores más brillantes; esto -sucedía entre los salivas y los cumaneses. - -Numerosos adornos usaban, lo mismo las razas cultas que las salvajes. -Aunque los caciques de Haití iban desnudos, llevaban coronas, placas -en el pecho y cintos con carátulas de oro. Los reyes de México, aunque -se presentaban casi desnudos, llevaban durante determinadas fiestas -joyas en las orejas, nariz, labios y garganta; encima de los codos, -brazaletes, de los cuales salían brillantes plumas; en los brazos, -ajorcas de oro; en las muñecas, pulseras de perfumado cuero con sendas -esmeraldas; de la rodilla abajo, grebas de luciente oro; en los pies, -sandalias de piel de tigre con suela de piel de ciervo; la espalda -estaba adornada con vistoso plumaje; en la cabeza llevaban un pájaro -disecado de vivos colores, y en las sienes dos borlas de finísimo -plumión, que bajaban de lo alto de la cabellera. Otros adornos, más o -menos ricos, usaban, no sólo los monarcas aztecas, sino los cortesanos -y los poderosos magnates del imperio. - -La mayor parte de las razas no se cortaban el cabello. Unas lo llevaban -suelto y a la espalda (apaches, etc.), otras distribuído en trenzas, -algunas como formando una corona alrededor de la cabeza, y no pocas a -manera de asas. Entre las razas que se rapaban la cabeza, citaremos los -tarascos. Los nicaraguatecas se dejaban un mechón en la coronilla, y -las mujeres, entre los albayas, una cresta que iba del cerviguillo a -la frente; los yucatecas se quemaban el cabello en la coronilla; los -tupinambaes lo llevaban como nuestros monjes, etc. - -La _caza_ y la _pesca_ fueron entre los indios cultos y salvajes -ocupación principal. Si los primeros la consideraron como ejercicio de -recreo, los segundos se entregaron a ella por necesidad. El cazador y -el pescador indio conocían todos los medios para apoderarse y destruir -los animales. Lo mismo usaban las trampas o lazos que las armas -arrojadizas, valiéndose de una manera o de otra para cazar ciervos, -antas, liebres, conejos y toda clase de pájaros. - -Veamos cómo se verificaban las grandes cacerías en México y en el Perú. -Cientos y cientos de hombres formaban un gran círculo, el cual iban -poco a poco reduciendo o haciéndolo más pequeño. Conseguían de este -modo que todas las reses se fueran cobijando en un lugar del bosque -donde había muchas trampas y redes. Esto hacían los aztecas. Los incas, -en número también considerable de hombres, provistos de lanzas y palos, -corrían en opuestas direcciones, llevando la caza a determinado sitio. -Mataban, desde luego, todas las alimañas y muchos venados; de ningún -modo a los huanacos y vicuñas. Es de notar que este sistema de caza lo -empleaban de igual manera los pueblos salvajes. Lo practicaban, entre -otros, los patagones, los mosquitos de Honduras y los guajiros de -Orinoco. Los últimos se distribuían en forma de media luna y cerraban -el círculo cuando veían reunidas gran número de reses. En México había -parques y sotos reservados a los reyes, incurriendo en pena de muerte -los cazadores que se atrevían a penetrar en aquéllos; en el Perú, fuera -de las cacerías anuales ordenadas por los incas, no se permitía matar -huanacos ni vicuñas. - -Dedicábanse principalmente a la _pesca_ los pueblos que vivían en las -orillas de los ríos y en las costas del mar. Eran aficionados a la -pesca lo mismo las tribus cultas que las salvajes. Pescaban los indios -ballenas, focas, nutrias, salmones, tortugas, manatíes, caimanes y toda -clase de peces. Unas veces los indígenas se metían en el agua y cogían -los peces; otras los mataban, ya disparando flechas desde sus piraguas, -ya desde las costas o riberas; con mucha frecuencia los atufaban con -el jugo de algunas plantas; algunos atajaban la corriente con banastos -para cogerlos fácilmente. Conocían los indios las redes y los anzuelos. -Había anzuelos de hueso, de madera, de cuero y de conchas de almeja. -Tenían fisgas y arpones. Usaban el dardo, la lanza y otros aparejos de -pesca. Los pescadores más arrojados y valientes eran los esquimales -y todos los del Norte; tal vez fuesen más diestros y audaces los -pescadores del Orinoco y algunos de la América del Sur, en particular -los que se dedicaban a la pesca del manatí dentro del río citado. Más -intrepidez se necesitaba todavía para pescar el caimán y la tortuga. -Cuando los otomacos veían que caimanes y tortugas saltaban al Orinoco, -se arrojaban sobre los primeros o sobre las segundas, y caballeros en -unas o en otras, bajaban al fondo del río, donde se apoderaban de los -caimanes con lazos de nudo corredizo y de las tortugas volviéndolas -de espaldas. Seguramente que este procedimiento era bastante más -peligroso que el usado contra el caimán por las tribus de la Florida, -pues allí los pescadores lo cogían introduciéndole en las fauces larga -y nudosa rama de árbol. - -Por lo que a la navegación respecta, los indios sólo conocieron la -balsa, la canoa y el haz de juncos para recorrer únicamente sus ríos, -sus lagos y las costas de sus mares. Los aztecas usaron la balsa y la -canoa; los peruanos recorrieron sus ríos, el lago Titicaca y las costas -del Pacífico, valiéndose también de balsas o de haces de enea. Los -mayas se hallaban tan atrasados como los peruanos. - -Puede asegurarse que eran más navegantes muchas razas salvajes. -Lo eran los habitantes de la tierra del Fuego, los payagüaes, los -guarapayos, y muy especialmente los intrépidos tupíes, que corrían -ciento o doscientas leguas por las costas del Atlántico. Entre los -tupíes descollaban por su audacia los caribes, que navegaban de isla en -isla, de las islas a Tierra Firme; y allá en el Orinoco atravesaban--no -sabemos cómo--los raudales y los saltos del Caroní y el Caura. Los -antillanos y los esquimales desafiaban con sus canoas las tempestades -y borrascas. Las piraguas o canoas de los habitantes de Santo Domingo, -Cuba, etc., eran de bastante tamaño y de no poca fortaleza. Dícese que -sólo los esquimales conocieron el _remo_, pues las restantes tribus -manejaron las embarcaciones con _palas_. - -La canoa, la balsa, el haz de enea, o de bambúes o de juncos, servían -de medios de navegación y también de transporte. Ya sabemos que en -América no había otra bestia de carga que el llama, ni otra de tiro que -los perros del Norte. Los trineos, de los cuales tiraban los perros, lo -usaban sólo los esquimales y los tinnehs. - -Probado se halla que los americanos desconocían la brújula y el -astrolabio. Tenían mucha afición a los juegos de azar, hasta el punto -que jugaban frecuentemente sus vestidos, sus adornos, sus armas, su -libertad personal y hasta sus mujeres. Si unos juegos eran del agrado -de determinadas tribus y otros juegos de otras, el _juego de pelota_ -era común a casi todas. Ejercitábanse en determinadas tribus los -guerreros y hasta las mujeres en carreras a pie, logrando con ello -fortaleza y destreza de sus miembros. - -Entre las razas salvajes del Norte se jugaba del siguiente modo. -Tomaban parte en la contienda dos tribus o dos pueblos. Se ponía la -pelota entre dos metas equidistantes y las tribus se colocaban en -opuestas direcciones. Consistía el juego en que la tribu del norte, por -ejemplo, lograra llevar la pelota más allá de la meta del mediodía y -la tribu del mediodía más allá de la meta del norte; esto era difícil -porque eran muchos los jugadores de una y otra parte, y porque las dos -metas, la una de la otra estaban a larga distancia. Unas tribus usaban -pelotas de roble, otras de barro cubiertas de piel de ciervo. Arrojaban -la pelota sirviéndose de un palo, en cuya punta retorcida se colocaba -pequeña red de tiras de cuero o nervios de búfalo. Asistía al juego -mucha gente: unos apostaban en favor de un bando y otros del otro. -Gritaban a los jugadores lo mismo el público que llevaba la mejor parte -como el que llevaba la peor; gritaban también los que se disputaban la -victoria. Los haitianos jugaban igualmente en el campo, entre dos metas -o rayas, logrando el triunfo los que conseguían llevar la pelota fuera -de la linde de sus contendientes. Las pelotas eran de caucho, y las -recibían o rechazaban, no con la mano, sino con la cabeza, el hombro, -la cadera o la rodilla. También recibían y despedían las pelotas, los -chiquitos con la cabeza y los otomacos con el hombro derecho. Los -aztecas jugaban muy bien y tenían a gala ser los primeros: se cuenta -que, vencido el rey de Tlatelolco, dispuso que se estrangulase al -vencedor que era el señor de Xochimilco. Llegó el juego de pelota a -toda su perfección entre los mayas y los nahuas. Se consideraba entre -estas tribus como fiesta nacional, como la más importante, casi como la -única. Los pueblos más pequeños tenían un trinquete, que consistía en -habitaciones rectangulares, de 25 a 55 metros de largo, de 12 a 22 de -ancho. Dividíanse los jugadores en dos bandos. Recibían y despedían la -pelota con la parte del cuerpo que de antemano se hubiese convenido, -generalmente con las rodillas o las asentaderas. Duraba la lucha de sol -a sol. Los espectadores hacían apuestas en favor de uno o de otro de -los jugadores. El que lograba meter la pelota por el ojo de uno de los -dos anillos que se hallaban en una de las paredes, se le consideraba -como el héroe de la fiesta y se le agasajaba con muchos y valiosos -regalos. Jugaban con pala, bote y argolla. Desconocemos lo que fuese el -bote y la argolla. Si se suscitaban cuestiones o discordias, ora entre -jugadores, otra entre espectadores, allí estaban jueces nombrados por -los caciques con el objeto de dirimirlas. También las mujeres, después -de fabricar artículos de alfarería y de tejer con el hilo que sacaban -del muriche esteras, canastas, etcétera, se dirigían al trinquete, -cogían la pala (del ancho de una tercia de bordo a bordo y de astil -grueso y largo para cogerlo con las dos manos) y tiraban la pelota (que -era de caucho y de gran circunferencia) con tal fuerza que los hombres -no se atrevían a recibirla en el hombro. A veces, hombres y mujeres, -para evitarse tabardillos, se sajaban brazos, muslos y piernas durante -los citados juegos, y para restañar las heridas se arrojaban al río. Si -esto no era bastante, las cubrían de arena o barro. - - - - -SEGUNDA ÉPOCA - -DESCUBRIMIENTOS - - - - -CAPÍTULO XVI - - REYES DE CASTILLA A FINES DE LA EDAD MEDIA: ENRIQUE II, JUAN I, - ENRIQUE III, JUAN II Y ENRIQUE IV.--REYES CATÓLICOS.--CULTURA - LITERARIA EN AQUELLOS TIEMPOS.--CRISTÓBAL COLÓN EN ESPAÑA. - - -Veamos lo que dice el insigne historiador Mariana de los últimos reyes -de la dinastía de Trastamara y de los Reyes Católicos: «Tuvo, dice, -el Rey D. Enrique (II), tronco y principio deste linaje, el natural -muy vivo y el ánimo tan grande que suplía la falta del nacimiento. -Don Juan (I), su hijo, fué persona de menos ventura y de industria y -ánimo no tan grande ni valeroso. Don Enrique (III), su nieto, tuvo el -entendimiento encendido y altos pensamientos, el corazón capaz del -cielo y de la tierra; la falta de salud y lo poco que vivió no le -dejaron mostrar mucho tiempo el valor que su aventajado natural y su -virtud prometían. El ingenio de D. Juan, el segundo de este nombre, era -más a propósito para letras y erudición que para el gobierno.» De su -hijo D. Enrique IV, escribe el jesuíta historiador lo siguiente: «Lo -que importa más, las costumbres no se mejoraron en nada, en especial -era grande la disolución de los eclesiásticos; a la verdad se habla -que por este tiempo Don Rodrigo de Luna, arzobispo de Santiago, de las -mismas bodas y fiestas arrebató una moza que se velaba, para usar della -mal...»[284]. En Don Enrique, añade después el P. Mariana, «desfalleció -de todo punto la grandeza y loa de sus antepasados, y todo lo afeó -con su poco orden y traza; ocasión para que la industria y virtud se -abriese por otra parte camino para el reino de Castilla, y aun casi -de toda España, con que entró en ella una nueva sucesión y línea de -grandes y señalados príncipes»[285]. - - [284] _Historia de España_, tomo II, libro XXII, cap. XX. - ¿Es verdad o leyenda lo que dice el Padre Mariana acerca - de D. Rodrigo de Luna, arzobispo de Santiago y sobrino del - condestable don Alvaro? ¿Se trata de un cuento forjado, - después de la muerte de D. Alvaro, para desacreditar a la - familia de los Lunas? Así lo cree--y razones poderosas tiene - para ello--D. Antonio López Ferreiro en su estudio histórico - intitulado _Don Rodrigo de Luna_, impreso en Santiago el 1884. - - [285] _Historia general de España_, tomo II, libro XXIV, cap. - IV. - -Don Modesto Lafuente se halla conforme con el P. Mariana. «En poco más -de un siglo--tales son sus palabras--que ocupó el trono de Castilla -la línea varonil de la familia de Trastamara, vióse a aquellos -príncipes ir degenerando desde la energía al apocamiento, y desde la -audacia hasta la pusilanimidad. El prestigio de la majestad desciende -hasta el menosprecio y el vilipendio, y la arrogancia de la nobleza -sube hasta la insolencia y el desacato. La licencia invade el hogar -doméstico, la corte se convierte en lupanar y el regio tálamo se -mancilla de impureza, o por lo menos se cuestionaba de público la -legitimidad de la sucesión. La justicia y la fe pública gemían bajo -la violación y el escarnio. La opulencia de los grandes o el boato -de un valido insultaban la miseria del pueblo y escarnecían las -escaseces del que aún conservaba el nombre de soberano. Mientras los -nobles devoraban tesoros en opíparos banquetes, Enrique III encontraba -exhausto su palacio y sus arcas, y su despensero no hallaba quien -quisiera fiarle. Juan II procuraba olvidar entre los placeres de las -musas las calamidades del reino, y se entretenía con las _Querellas -del amor_, o con los versos del _Laberinto_, teniendo siempre sobre -la mesa las poesías de sus cortesanos al lado del libro de las -oraciones. Este príncipe tuvo la candidez de confesar en el lecho -mortuorio, que hubiera valido más para fraile del Abrojo que para rey -de Castilla[286]. «Los bienes de la corona se disipaban en personales -placeres, o se dispendiaban en mercedes prodigadas para grangearse la -adhesión de un partido que sostuviera el vacilante trono»[287]. «La -degradación del trono--añade después--, la impureza de la privanza, -la insolencia de los grandes, la relajación del clero, el estrago de -la moral pública, el encono de los bandos y el desbordamiento de las -pasiones, llegan al más alto punto en el reinado del cuarto Enrique -de Castilla. Los castillos de los grandes se convierten en cuevas -de ladrones; los indefensos pasajeros son robados en los caminos, y -el fruto de las rapiñas se vende impunemente en las plazas públicas -de las ciudades; un arzobispo capitanea una tropa de rebeldes para -derribar al monarca y sentar al infante D. Alfonso en el solio. En -el campo de Avila se hace un burlesco y extravagante simulacro de -destronamiento, ignominioso espectáculo y ceremonia cómica, en que un -prelado turbulento y altivo, a la cabeza de unos nobles ambiciosos -y soberbios, se entretienen en despojar de las insignias reales la -estatua de su soberano, y en arrojar al suelo, entre los gritos de la -multitud, cetro, diadema, manto y espada, y en poner el pie sobre la -imagen misma del que había tenido la imprudente debilidad de colmarlos -de mercedes»[288]. - - [286] El convento del Abrojo se fundó en 1415, a las márgenes - del Duero, cerca de Valladolid, por el venerable Fray Pedro de - Villacreces y San Pedro Regalado. Cuentan algunos escritores, - copiándolo del supuesto Bachiller de Cibdareal, que Juan II, - poco antes de morir, le dijo: _Bachiller, naciera yo fijo de - un mecánico, e hobiera sido frayle del Abrojo, e no Rey de - Castilla_. - - [287] _Historia de España_, tomo I. _Discurso preliminar_, - páginas 100 y 101. - - [288] Ibidem, págs. 102 y 103. - -[Ilustración: - -FOTOTIPIA LACOSTE.--MADRID. - -ISABEL LA CATÓLICA.] - -Pasamos a reseñar el reinado de Doña Isabel y D. Fernando. Después de -decir el P. Mariana que la reina falleció en la villa de Medina del -Campo, añade: «su muerte fué tan llorada y endechada cuanto su vida lo -merecía, y su valor y prudencia y las demás virtudes tan aventajadas, -que la menor de sus alabanzas es haber sido la más excelente y valerosa -princesa que el mundo tuvo, no sólo en sus tiempos, sino muchos siglos -antes»[289]. A Fernando el Católico así le juzga: «Príncipe el más -señalado en valor y justicia y prudencia que en muchos siglos España -tuvo. Tachas a nadie pueden faltar, sea por la fragilidad propia, o -por la malicia y envidia ajena, que combate principalmente los altos -lugares. Espejo, sin duda, por sus grandes virtudes en que todos los -príncipes de España se deben mirar»[290]. - - [289] _Historia general de España_, tomo II, lib. XXVIII, cap. - XI. - - [290] Ibidem, tom. II, lib. XXX, cap. XXVII. - -Por su parte, D. Modesto Lafuente, lleno de entusiasmo por los Reyes -Católicos, escribe: «Gran príncipe el monarca aragonés, sin dejar de -serlo, lo parece menos al lado de la reina de Castilla. Asociados en -la gobernación de los reinos como en la vida doméstica, sus firmas -van unidas como sus voluntades; _Tanto monta_, es la empresa de sus -banderas. Son dos planetas que iluminan a un tiempo el horizonte -español; pero el mayor brillo del uno modera sin eclipsarla la luz -del otro. La magnanimidad y la virtud, la devoción y el espíritu -caballeresco de la Reina, descuellan sobre la política fría y -calculada, reservada y astuta del Rey. El Rey es grande, la Reina -eminente. Tendrá España príncipes que igualen o excedan a Fernando; -vendrá su nieto rodeado de gloria y asombrando al mundo; pasarán -generaciones, dinastías y siglos, antes que aparezca otra Isabel»[291]. - - [291] _Historia general de España_, tomo I. _Discurso - preliminar_, págs. 118 y 119. - -Sentimos no estar conformes con la opinión de historiadores tan -ilustres. En nuestro humilde juicio, no son tan negras las tintas -del cuadro de los reyes de la casa de Trastamara, ni tan claras ni -brillantes las que se destacan del de Doña Isabel y D. Fernando. -Creemos que los reinados de Enrique II, Juan I, Enrique III, Juan II y -Enrique IV, prepararon el de los Reyes Católicos. Si de la reconquista -se trata, ellos continuaron la obra comenzada por sus antepasados, en -particular por los dos últimos. - -Enrique II el de las _Mercedes_, sin embargo de su bastardía, se captó -el amor de sus súbditos. Venció a todos sus enemigos, a unos con su -talento y a otros con su espada. Aunque anhelaba vivamente la paz con -los moros, tuvo a veces que pelear, no sin mostrar brío y pujanza. -Juan I vivió en paz con los muslimes, a los que era aficionado. Gozaba -fama de bondadoso. En sus guerras con Portugal, la fortuna le fué -adversa en la batalla de Aljubarrota. Enfermo de cuerpo, Enrique III -no lo estuvo de alma, pues contuvo a los nobles, se aficionó a los -muslimes granadinos y procuró con gran interés llenar las arcas vacías -del erario público. Admitimos con Mariana que Juan II _no tenía mucha -capacidad_; pero afirmamos que no le faltaban excelentes cualidades. -Honró durante todo su reinado a los hombres de talento, y mostró su -generosidad lo mismo con sus amigos que con sus enemigos. Ejercitábase -en las ciencias, en las letras y en las artes. Cultivó la lengua -latina, en la cual--según el cronista Pérez de Guzmán--fué _asaz -docto_[292]; también en la filosofía, poesía y música, no faltándole -ingenio para las dos últimas. Dice el cronista que _tañía e cantaba e -trovaba e danzaba muy bien_. Puede asegurarse que bajo su protección se -elevó a un grado hasta entonces desconocido la cultura intelectual en -Castilla. - - [292] _Crón._, pág. 576. - -«La ciega afición de D. Juan a su favorito--dice Prescott--es la clave -para juzgar de todas las turbulencias que agitaron al país durante -los últimos treinta años del aquel reinado»[293]. Creemos nosotros -que los disturbios hubiesen sido los mismos con o sin la privanza de -D. Alvaro de Luna. Los revoltosos D. Juan y D. Enrique, infantes de -Aragón, confederados con los grandes de Castilla, dividieron el reino -en banderías, mantuvieron siempre viva la llama de la guerra civil, -trayendo conmovidos los pueblos, acobardando al rey y perturbando la -monarquía. Al favorito nadie podrá negarle su fidelidad al Monarca y -su valor en los combates. Era, además, conocedor de la política de su -tiempo, dotado de penetración para descubrir las intenciones ajenas -y de serenidad para ocultar las suyas, infatigable en el trabajo y -perseverante en sus propósitos. - - [293] _Historia de los Reyes Católicos_, tomo I, pág. 114. - -Si Juan II se mostró siempre apático, si no supo contener los tumultos -y rebeliones que se sucedieron unos después de otros, si no castigó -con mano de hierro a los revoltosos magnates--siguiendo en esto la -misma conducta del insigne y nunca bastante alabado Alfonso X, _el -Sabio_--debe ser justamente censurado; pero no se olvide que durante -su menor edad, el almirante Alonso Enríquez destrozó la escuadra de -Marruecos, y D. Fernando de Antequera tomó a Zahara, venció en la -batalla de las Yeguas y conquistó a Antequera. No se olvide tampoco que -tiempo adelante el privado D. Alvaro de Luna llegó cerca de Granada y -ganó la importante batalla de la Higueruela o de Sierra Elvira, que -el primer marqués de Santillana se apoderó de Huelma en las fronteras -de Jaén, y que Alfonso Fajardo, gobernador de Lorca, obtuvo señalado -triunfo peleando con las tropas de Osmin, Rey de Granada. - -Por lo que respecta a Enrique IV, los historiadores le han juzgado con -una parcialidad como no hay ejemplo, llegando a decir que lo único -bueno que hizo fué morirse. Reconocen algunos que se distinguía por su -carácter benigno y por una bondad, que podía llamarse familiaridad, -con los inferiores. Su generosidad no tuvo límites, hasta el punto -que le mereció el renombre de _el Liberal_. «La vida de un hombre no -tiene precio--decía--y no se debe en manera alguna consentir que la -aventure en las batallas.» Lafuente, que sigue al pie de la letra los -relatos y juicios de Prescott, añade que cuando el emir de Granada -tuvo noticia de la máxima monacal del Rey cristiano, hubo de decir: -«que en el principio lo hubiera dado todo, inclusos sus hijos, por -conservar la paz en su reino, pero que después no daría nada.» Dijera -o no dijera tales palabras el granadino--cosa que no tiene importancia -alguna--opinamos que no merecen censura las dictadas por el generoso y -noble espíritu de Enrique IV. No negaremos que era débil de carácter y -que grandes y prelados vilipendiaron el trono. También repetiremos una -vez más que era pródigo en mercedes, generoso y en la clemencia--como -escribe Mariana--fué demasiado. De su amor a las bellas artes son -prueba las fábricas que hizo levantar en Madrid y Segovia. Nosotros -recordaremos que corriendo los años 1455, 1456 y 1457, realizó tres -expediciones a Andalucía, logrando que el granadino se le ofreciese -por vasallo y se comprometiera a enviarle anualmente diez mil doblas -y seiscientos cristianos cautivos. Pasado algún tiempo y rotas las -paces entre cristianos y moros, Enrique IV tomó posesión de Gibraltar -ganado por los suyos y entró a saco por tierras granadinas; pero le -salió al encuentro el Sultán y se reanudaron las paces. Sin embargo -de la enemiga de los orgullosos magnates, de la insurrección de su -hermano Alfonso y de los disgustos que le dió su hermana Isabel, -«contribuyó más de lo que se cree--como escribe Fernández y González--a -debilitar el reino de Granada, dejando una rica herencia para lo -porvenir a sus inmediatos sucesores»[294]. ¿Por qué le censuraron -con tanto encono los escritores contemporáneos? No negaremos que la -conducta del cuarto Enrique se prestaba a censuras, y de su impureza -de costumbres dió hartas pruebas. No le perdonaron aquellos autores la -afición que tuvo a las inclinaciones de los muslimes, y aun pudiéramos -decir a las creencias musulmanas. Nada nuevo añadiremos al notar que -si Enrique IV tenía aficiones a los musulmanes, no era él sólo, sino -toda aquella sociedad. La civilización árabe venía desde tiempos -anteriores infiltrándose poco a poco en la vida y costumbres de los -cristianos. Jóvenes españoles estudiaban la lengua árabe, asistían a -las escuelas de los moros, no dejaban de la mano los libros publicados -o traducidos por los hijos del Profeta. A las fiestas y torneos que se -celebraban en el reino de Granada acudían caballeros cristianos, los -cuales correspondían galantemente con otras invitaciones. Cristianos -amaban a moras y moros a cristianas. Poetas cristianos cantaban la -belleza de la hija de algún cadí y trovadores musulmanes dedicaban -sus versos a la hermosa compañera de algún magnate español. Jóvenes -andaluces acompañaban a las castellanas en los paseos, en las corridas -de caballos o de toros, y a veces llegaban a esperarlas a la salida de -las iglesias; a su vez los cristianos no miraban con malos ojos, cuando -de cosas de amor se trataba, el que las jóvenes moras leyesen con mayor -o menor fervor el libro del Profeta. - - [294] _Los Mudéjares de Castilla_, págs. 195 y 196. - -Además--y cumplimos un deber diciendo lo que creemos -verdadero--aduladores cronistas, olvidándose de la elevada misión del -historiador, quisieron congraciarse con los Reyes Católicos maltratando -a Enrique IV. - -Debemos detenernos un poco en el reinado de los Reyes Católicos. Cierto -es que la unión de las coronas de Aragón y Castilla contribuyó al -esplendor y grandeza de la monarquía, cuyo timbre de gloria más grande -será haber puesto un freno a las demasías de los nobles, robusteciendo, -por tanto, el poder real. En las cortes de Madrigal de 1476, -convocadas--según dice muy acertadamente Hernando del Pulgar--para -dar orden en aquellos robos e guerras que en el reino se facían, se -reglamentó la Santa Hermandad y se reorganizó la administración de -justicia, logrando la reina, como escribe el laborioso escritor, -«hacer que el labrador y el oficial no estuviesen sojuzgados por el -caballero, y que la sentencia de un par de jueces fuese más respetada -que un ejército»[295]. Más importantes, no sólo que las cortes de -Madrigal, sino que todas las celebradas por D. Fernando y D.ª Isabel, -fueron las de Toledo del año 1480, en las cuales afirma con mucha -razón Galindez de Carvajal «se hicieron las leyes y las declaratorias, -todo tan bien mirado y ordenado que parecía obra divina para remedio y -ordenación de las desórdenes pasadas»[296]. Consiguióse en poco tiempo -que la justicia imperara en las grandes y pequeñas poblaciones, en -las ciudades y en los campos. Mejoraron la administración pública y la -hacienda, procurando poner orden y paz en el país. - - [295] Colmenares, en su _Historia de Segovia_, al exponer la - primera aplicación de la Santa Hermandad, dice lo siguiente: - «Uno de sus primeros efectos fué en nuestra ciudad; porque - llegando alguna gente de mala sospecha y peor traza, con - algunos moros, que dezían ser criados del Rey a hospedarle en - Zamarramala, arrabal (como hemos dicho), de nuestra ciudad, - pidiendo aposento como soldados, les fué respondido como - tenían privilegio de pechos y aposentos, por la vela que - hacían en los alcázares, que todo permanece hoy. La gente era - inquieta, los vecinos briosos; vinieron a las manos; hubo - heridos y muertos. Súpose en la ciudad la revuelta; la _Santa - Hermandad_ despachó ministros, que prendiendo a algunos, - averiguada con verdad la causa, los asaltaron, con que se - temía más y se robaba menos.» Págs. 386 y 387. - - [296] _Anales breves_ en la _Colección de documentos - inéditos_, tomo XVIII, 267. - -Por lo que atañe a la inquisición, publicada la Bula (día 1.º de -noviembre de 1478), por Sixto IV, concediendo facultad a D. Fernando -y D.ª Isabel para elegir tres prelados u otros eclesiásticos doctores -o licenciados, de buena vida y costumbres, para que inquiriesen y -procediesen contra herejes y apóstatas de sus reinos, los mencionados -monarcas, hallándose en Medina del Campo, nombraron (17 de septiembre -de 1480) primeros inquisidores a los dominicos Fr. Miguel Morillo y -Fray Juan de San Martín, juntamente con otros dos eclesiásticos, como -asesor el uno y como fiscal el otro, facultándoles para establecer la -inquisición en Sevilla. Comenzó en seguida el nuevo tribunal a ejercer -sus funciones, adquiriendo suma importancia cuando el Papa expidió un -breve nombrando (2 de agosto de 1483) inquisidor general de la corona -de Castilla a Fray Tomás de Torquemada, prior del convento de dominicos -de Segovia, cuyo nombramiento hizo extensivo después (17 de octubre de -dicho año) a la corona de Aragón. - -¿Por qué la reina Católica se fijó en Fray Tomás de Torquemada para -el cargo de inquisidor general y no en Talavera, González de Mendoza -o Cisneros? Era el primero--como dice Lafuente--, «el representante -del fanatismo más furioso e implacable»[297]. Eran los segundos, «tres -grandes lumbreras que sobraban por sí solas para derramar copiosa luz -por el vasto horizonte de un siglo»[298]. - - [297] _Hist. de España_, tomo IX, pág. 511. - - [298] Ibidem, pág. 518. - -Dígase lo que se quiera en contrario, los Reyes Católicos, con una -irreflexión o torpeza como no hay ejemplo--pues nada importa que la -opinión general del pueblo español estuviese conforme con ello o que el -espíritu del siglo fuese la intolerancia y la persecución--, crearon el -tribunal más terrible que registra la historia y nombraron Inquisidor -general al hombre más cruel de todos los tiempos. - -Bernáldez, cura de los Palacios, historiador coetáneo, dice que -desde 1482 a 1489, hubo en Sevilla más de 700 quemados y más de -5.000 penitenciados, sin designar el número de los castigados en -estatua[299]. Zurita, añade, que «en sola la Inquisición de Sevilla, -desde que pasaron los términos de la gracia hasta el año de 1520, se -quemaron más de 4.000 personas y se reconciliaron más de 30.000.» -«Hállase (continúa) memoria de autor, en esta parte muy diligente, -que afirma que esta parte que aquí se señala es muy defectuosa, y que -se ha de tener por cierto y averiguado que sólo en el arzobispado -de Sevilla, entre vivos y muertos y absentes, fueron condenados por -herejes que judaizaban más de 100.000 personas, con los reconciliados -al gremio de la iglesia»[300]. Mariana escribe: «Publicó el dicho -inquisidor (Torquemada) edictos en que ofrecía perdón a todos los -que de su voluntad se presentasen: con esta esperanza dicen se -reconciliaron hasta 17.000 personas entre hombres y mujeres de todas -edades y estados; 2.000 personas fueron quemadas, sin otro mayor número -de los que se huyeron a las provincias comarcanas»[301]. No se olvide -que en el año 1489, además del de Sevilla, había otros tribunales del -Santo Oficio en Córdoba, Jaén, Villarreal (que se trasladó a Toledo), -Valladolid, Calahorra, Murcia, Cuenca, Zaragoza, Valencia, Barcelona, -Mallorca y los tres de Extremadura; y en cada uno de ellos solían -celebrarse autos de fe cuatro veces al año. - - [299] _Reyes Católicos_, caps., XLIII y XLIV. - - [300] _Anal. de Aragón_, lib. XX, cap. XLIX. - - [301] _Hist. de España_, lib. XXIV, cap. XVII. - -Pasando a otro punto no habremos de negar que Isabel y Fernando -realizaron prudente política, publicando las _Ordenanzas Reales_ de -Montalvo, incorporando a la Corona los Maestrazgos de las órdenes -militares, reformando los tributos, fomentando la marina mercante, -organizando el ejército y tomando a Granada (2 enero 1492). Señales -eran todas de la radical transformación que se operaba en la nación -española. - -En el citado año, cuando todo anunciaba bienes sin cuento, un hecho -de transcendencia suma vino a nublar el horizonte de España: los -Reyes Católicos--no el terrible inquisidor Torquemada, como dicen los -cronistas--publicaron el cruel edicto del 31 de marzo de 1492 arrojando -a los hebreos de los dominios españoles. ¿Qué número de judíos -salieron de España? El cronista Bernáldez dice que unos 170 a 180.000 -individuos[302], y Mariana los hace subir a 800.000[303]. El número -mayor o menor importa poco; lo que importa consignar es que los Reyes -Católicos faltaron a las leyes de la humanidad con la publicación del -mencionado edicto. - - [302] _Reyes Católicos_, cap. CX. - - [303] _Historia de España_, lib. XXVI, cap. I. - -Posteriormente pelearon nuestros monarcas con una tenacidad rayana a -la imprudencia en Italia, sacando de allí, el Gran Capitán, gloria -inmarcesible, y los españoles afición a la lengua, a la poesía y a -todas las artes italianas. - -[Ilustración: - -FOTOTIPIA LACOSTE.--MADRID. - -FERNANDO EL CATÓLICO.] - -Dejando a poetas y cronistas que forjen toda clase de novelas alrededor -de Isabel la Católica, pues si para los primeros era tanta su virtud - - _que hacía se apartara de su lado_ - _hasta la sombra misma del pecado,_ - -acerca de los segundos recordaremos que el cura de los Palacios la -compara a Santa Helena, madre de Constantino, y el venerable D. Juan -de Palafox, obispo de Osma, a Santa Teresa. Entre los historiadores -modernos, el conde de Montalembert dice que era «la más noble criatura -que jamás haya reinado sobre los hombres», y Cánovas del Castillo -la llama _veneranda princesa, excelsa Reina y la mujer más grande -de la historia_[304]. Dejando exagerados relatos, nosotros, aunque -sin autoridad alguna, queremos consignar que la reina Isabel no fué -superior a otras reinas de España. - - [304] _Conferencia inaugural con motivo del cuarto Centenario - del descubrimiento de América, pronunciada en el Ateneo de - Madrid el 11 de febrero de 1891_, pág. 17. - -Cierto es que nadie podrá negar que tanto Isabel como Fernando -realizaron hechos, unos dignos de alabanza y otros censurables. Merecen -alabanzas la organización de la Santa Hermandad, la incorporación a -la corona de los maestrazgos de las Ordenes militares y la conquista -de Granada; y merecen censura el establecimiento del Tribunal de la -Inquisición y la expulsión de los israelitas. Tampoco aprobamos la -conducta que siguió Isabel con su hermano Enrique IV ni con su sobrina -Juana. Ni Isabel ni Fernando estuvieron acertados en el nombramiento -de inquisidores; no fueron generosos ni con Gonzalo de Córdova, ni -con Colón, ni con Jiménez de Cisneros; no se valieron, por último, de -buenos y justos medios para arrojar de España a Boabdil, quien vivía -contento en sus tierras de las Alpujarras. - -Sobre la política de los Reyes Católicos en el Nuevo Mundo, no seríamos -imparciales si pasáramos en silencio dos cargos: uno, la poca clemencia -tenida con los indios; otro, el funesto sistema de administración -colonial. La reina Isabel--como mostraremos en su lugar--no tuvo reparo -en autorizar la venta de sus infelices indios, como tampoco se opuso a -que los hijos de Canarias se vendiesen en las plazas de las ciudades de -Andalucía. - -Creyendo los españoles que la mayor riqueza de un país consistía en la -mayor abundancia de oro, buscaban el precioso metal en las entrañas de -la tierra y olvidaban la riqueza que tenían en la superficie de dicha -tierra. - -Y como un error engendra otro error, prohibieron la exportación del -oro y el comercio de los productos indígenas, logrando que el valor -de aquel metal disminuyese, y el valor de las mercancías aumentara. -De aquí que el laborioso pueblo español se transformara en un pueblo -indolente, poco trabajador y vicioso. - -Respecto a la pureza de costumbres y moralidad, dice Fernández de -Oviedo que «ansí tenían hijos los frailes y monjas como si no fuesen -religiosos»[305]. Consideramos como cuento aquello de que la reina -Isabel vestía de camisas hiladas por su mano, y el rey Fernando -renovaba más de una vez las gastadas mangas de un mismo jubón[306]. - - [305] _Epílogo real, imperial y pontifical._ - - [306] Véase Lafuente, _Hist. de España_, tom. XI, pág. 55. - -Del aspecto moral y político pasaremos a la cultura y al movimiento -intelectual. No se olvide que D. Pedro López de Ayala fué cronista de -Pedro el _Cruel_, de Enrique II, de Juan I y de Enrique III. No se -olvide que poetas y prosistas brillaron en la corte de los reyes de -la dinastía de Trastamara. Recordaremos que Juan II formó una corte -poética que se componía de lo más granado de la nobleza castellana. -A la cabeza de aquellos poetas y escritores, figuraba D. Enrique de -Villena, pariente de Juan II de Castilla y de Fernando I de Aragón, el -cual no se limitó al estudio de la poesía y de la amena literatura, -sino que también cultivó la filosofía, las matemáticas y la astrología, -ciencias, en especial la última, que le valieron la fama de mágico y -de nigromántico[307]. La más estimada de todas sus obras en prosa, es -la intitulada _Libro de los doce trabajos de Hércules_. Don Enrique -tuvo un doncel llamado Macías el _Enamorado_: su amor a una mujer -casada fué la causa de su muerte. El marqués de Santillana, a quien -se llamó «gloria y delicias de la corte de Castilla», figura a la -cabeza de los poetas más inspirados y de los prosistas más famosos. -Entre sus obras doctrinales e históricas, citaremos los _Proverbios_; -entre las de recreación, _Preguntas y respuestas de Juan de Mena y -el marqués de Santillana_; entre las de devoción, la canonización de -los bienaventurados santos Vicente Ferrer, predicador, y Pedro de -Villacreces, frayre menor; y entre las amorosas, _El sueño, Querella de -amor_ y las _Serranillas_. Además, escribió obras en prosa y _Refranes -que dicen las viejas tras el fuego_. No encontramos nada más dulce y -flúido que algunas estrofas de las canciones tituladas _Serranillas_. -Así comienza la serranilla III: - - -I - - Después que nascí, - non vi tal serrana - como esta mañana. - - -II - - Allá a la vegüela, - a Mata el Espino, - en esse camino - que va a Lozoyuela, - de guissa la vi - que me fizo gana - la fructa temprana. - ................... - - [307] No fué marqués de Villena, aunque Pellicer y otros - autores lo llaman así. Lo fué su abuelo D. Alfonso; pero no su - hijo D. Pedro, ni su nieto D. Enrique, de quien nos ocupamos. - -De la serranilla VI copiaremos lo siguiente: - - -I - - Moza tan fermosa - non ví en la frontera, - como una vaquera - de la Finojosa. - - -II - - Faciendo la via - del Calatraveño - a Sancta Maria, - vencido del sueño - por tierra fragosa - perdí la carrera, - do ví la vaquera - de la Finojosa. - - -III - - En un verde prado - de rosas é flores, - guardando ganado - con otros pastores, - la ví tan graciosa - que apenas creyera - que fuesse vaquera - de la Finojosa. - ..................[308] - - [308] Amador de los Ríos, _Obras del Marqués de Santillana_, - págs. 467 y siguientes. - -Al lado de D. Enrique de Villena y del marqués de Santillana, podemos -colocar al cordobés Juan de Mena, autor, entre otras composiciones, del -_Laberynto_, llamada también _Las trescientas_, por ser éste el número -de las coplas de obra tan excelente. Propúsose Juan de Mena en la -citada obra imitar al Dante, y así como el autor de la _Divina Comedia_ -se deja conducir por Beatriz, el poeta español se deja llevar por la -Providencia bajo la forma de hermosa doncella. - -Pertenece igualmente al reinado de Juan II el judío converso Juan -Alfonso de Baena, natural de la villa que le dió su nombre, en la -provincia de Córdoba, y autor del _Cancionero_. En el mismo reinado -floreció Antón de Montoro, que empleó principalmente su musa en la -sátira. - -Del tiempo de Enrique IV son los hermanos Gómez y Rodrigo Manrique, -sobrinos del marqués de Santillana. Don Gómez logró justa y merecida -fama, ya por su obra _Prosecución de los vicios y virtudes_, ya por su -poema _A la muerte del marqués de Santillana_. Pero el que aventajó -a todos, por la ternura de sentimiento y por la natural fluidez, fué -Jorge Manrique, hijo de D. Rodrigo y el último vástago de familia tan -esclarecida. La muerte de su padre, acaecida dos años después de la de -Enrique IV, es la más bella y delicada de sus composiciones; elegía -que, con el nombre de _Coplas de Jorge Manrique_, goza de reputación -universal. Por las siguientes estancias, que transcribimos de dichas -_Coplas_, puede juzgarse su inestimable valor: - - Recuerde el alma adormida, - avive el seso y despierte - contemplando - cómo se pasa la vida, - cómo se viene la muerte - tan callando. - - Cuán presto se va el placer, - cómo después de acordado - da dolor; - - Cómo a nuestro parecer - cualquiera tiempo pasado - fué mejor. - - ............................. - Nuestras vidas son los ríos - que van a dar en la mar, - que es el morir; - allí van los señoríos - derechos a se acabar - y consumir. - -Otro poeta de tanta fama, aunque no de tanto mérito, como Jorge -Manrique, floreció en aquellos tiempos: llamábase Juan Alvarez Gato. De -él dijo D. Gómez Manrique que _fablaba perlas y plata_. - -No sería justo pasar en silencio las célebres coplas de _Mingo -Revulgo_, cuya paternidad se atribuye a Rodrigo de Cota y que -circularon por Castilla profusamente en las postrimerías del reinado de -Enrique IV. - -Por lo que a la historia se refiere, aunque fueron varios ingenios -los que trabajaron en la Crónica de Juan II, tales como Alvar García -de Santa María, Juan de Mena, Diego de Valera, y tal vez algún otro, -no hay duda de que su ordenación se debió al insigne Fernan Pérez de -Guzmán, quien, como escribe Galíndez de Carvajal, «cogió de cada uno -lo que le pareció más probable, y abrevió algunas cosas, tomando la -substancia de ellas.» No fueron menos notables los cronistas de Enrique -IV, Enríquez del Castillo y Alonso de Palencia, partidario aquél y -adversario el último del desgraciado monarca. - -Recordaremos, por último, el nombre de Alvar García de Santa María, -judío converso y autor de una de las crónicas de D. Alvaro de Luna; el -de D. Alfonso de Madrigal, Obispo de Avila, conocido por el _Abulense_, -y más todavía con el nombre vulgar de el _Tostado_, «persona -esclarecida--dice el P. Mariana--por lo mucho que dejó escrito y por -el conocimiento de la antigüedad, y su varia erudición que parecía -milagro»[309]. - - [309] _Hist. de España_, tomo II, libro XXI, cap. XVIII. - -Acerca de la cultura literaria en tiempo de los Reyes Católicos, -nuestras primeras palabras serán para decir que en el mismo año que -ciñó la corona Isabel, se introdujo en España la imprenta, invención -que debía hacer social revolución en el mundo. Cultiváronse las letras, -aunque no realizaron los progresos que era de esperar, dado el impulso -iniciado en Italia y en Alemania, y dado el espíritu innovador del -Renacimiento. No negaremos que los doctos varones que vinieron de -Italia, como los hermanos Geraldino, Pedro Mártir de Anglería y Lucio -Marineo Sículo, hicieron adelantar aquellos estudios, que estaban -más atrasados en España. La cultura clásica de la Reina; la sólida -educación que daba a su hijo, el príncipe D. Juan y a sus hijas; el -cultivo que de la lengua latina hicieron Doña Beatriz de Galindo (la -_Latina_), Doña Francisca de Lebrija, Doña Lucía de Medrano, Doña María -Pacheco y la marquesa de Monteagudo (hijas las dos últimas del Conde -de Tendilla y la primera mujer de Juan de Padilla) y otras, merecen -alabanzas. Cierto es que las Universidades, Estudios generales y -Academias se hallaban concurridos por una juventud aplicada y deseosa -de saber. De Gonzalo Fernández de Oviedo, autor de la _Historia -general y natural de las Indias_ y de algunos más escritores, poco -podremos decir en su elogio. Ni la jurisprudencia, a pesar de Díaz de -Montalvo, ni ninguna de las ciencias se colocó a gran altura, ni aun -las mismas sagradas y eclesiásticas. Poetas y trovadores no faltaban -en la corte, bien que ninguno de aquéllos podía compararse con Juan -de Mena, ni con el marqués de Santillana, astros brillantes del -reinado de Juan II. Si se echaron los cimientos del teatro, justo será -recordar que ya en Italia habían adquirido carta de naturaleza las -comedias, siendo de advertir que las del extremeño Bartolomé Torres -Naharro fueron representadas en dicha nación y no en España. De Italia -también vinieron por entonces los primeros maestros de las Bellas Artes -(arquitectura, escultura, pintura y música). - -Dejando el relato de todos estos hechos para la historia política y -para la historia de la literatura de España, recordemos con alegría -que procedentes del vecino reino de Portugal, no sabemos si por mar -o por tierra, llegaron a España dos extranjeros, de edad madura el -uno y niño el otro. Debió de acaecer todo esto entre fines de 1484 y -comienzos de 1485. El primero, o sea el hombre de edad madura, venía -decidido a ofrecer a los Reyes Católicos el imperio que poco antes -había rehusado Juan II, rey de Portugal. Y nos encontramos ante Colón y -el descubrimiento del Nuevo Mundo. Había sonado la hora fijada por la -Providencia para que todo el Mundo Nuevo, no parte de él, se comunicara -con Asia, Africa y Europa. Jamás la fortuna se mostró más propicia con -ningún Rey. - - - - -CAPÍTULO XVII - - DESCUBRIMIENTOS ANTERIORES AL DEL NUEVO MUNDO.--EL PRESTE - JUAN.--VIAJE DE MARCO POLO.--«DE IMAGINE MUNDI» DE PEDRO DE - AILLY.--SUPUESTAS CARTAS DE TOSCANELLI A COLÓN.--EXPEDICIONES DE - ENRIQUE EL «NAVEGANTE».--IMPORTANCIA DE ESTAS EXPEDICIONES.--VIAJES - DE DIEGO GÓMEZ.--LOS CONOCIMIENTOS GEOGRÁFICOS EN AQUELLOS - TIEMPOS.--LA ASTRONOMÍA.--VIAJES DE DIEGO CAO.--EL COSMÓGRAFO - BEHAIM: SU FAMOSO GLOBO.--EXPEDICIÓN DE BARTOLOMÉ DÍAZ.--VIAJES DE - COVILHAM Y PAIVA. - - -Somos de opinión que tiene interés en una Historia de América este -capítulo, pues sin el estudio de ciertas noticias y determinados -viajes, no podríamos explicar hechos relacionados, más o menos -directamente, con el descubrimiento realizado por el insigne genovés. - -Entre las noticias más peregrinas que corrieron por Europa en el -siglo XIII, se halla la de un personaje misterioso, conocido con -el nombre de _Preste Juan_ o _Rey sacerdote_. Decíase que reinaba -sobre un pueblo cristiano. La primera noticia del Preste Juan la -encontramos en los escritos del historiador alemán Otón de Freising, -hermano político del emperador Conrado III, de Alemania[310]. Escribe -el mencionado historiador que, habiendo encontrado en el año 1145 -en Viterbo (Italia), al obispo de Gabula (hoy Jibal, en el Norte de -Siria), le había dicho, no sin derramar algunas lágrimas, los peligros -que amenazaban allí a la Iglesia cristiana desde la caída de Edesa. -Hacía pocos años, según dicho prelado, que en el lejano Oriente, más -allá de la Armenia y de la Persia, apareció un tal Juan, sacerdote y -monarca al mismo tiempo, que reinaba sobre un pueblo nestoriano. Juan, -después de conquistar a Ecbatana, capital de la Media, venció en una -batalla de tres días a los hermanos sandyardos (Mohamed y Sandyar), -que tiranizaban a Persia y Media, y avanzando más al Oeste para llevar -auxilio a la oprimida iglesia de Jerusalén, tuvo que retroceder por no -poder pasar el caudaloso río Tigris. - - [310] Véase Dr. Sophus Ruge, _Hist. de la época de los - descubrimientos geográficos_, págs. 15 y siguientes.--_Hist. - Universal_, de Oncken, tom. III. - -¿Quién era el Preste Juan? Los cronistas han buscado en vano al famoso -monarca presbítero; Marco Polo (1254-1323) lo confunde, unas veces con -Ungchan, rey de los Keraitas, y otras con Jeliutache, primo del último -soberano de Catay y fundador de un imperio al Oeste del río Lop-nor. -En el siglo XIV se creyó haberlo encontrado en la persona del rey -cristiano de Abisinia; en los comienzos del XV, Enrique el _Navegante_ -lo buscó en el mencionado país y a fines de la misma centuria, y aun -en la siguiente, los reyes de Portugal enviaban embajadas, deseosos de -hallarle. - -Marco Polo, ya con su padre Nicolás, ya con su tío, de nombre también -Marco, realizó muchos viajes aumentando los conocimientos geográficos -del Oriente en Europa, teniendo la gloria de ser el viajero más -conocido de los tiempos medios. Las noticias del célebre veneciano -constituyeron durante mucho tiempo en Europa lo fundamental de la -Geografía y Cartografía del Oriente. «Resumamos, dice Sophus Ruge, -los resultados del famoso viaje de Marco Polo, que duró veinticuatro -años, desde el 1271 hasta el 1295. Marco Polo fué el primer viajero -que atravesó toda el Asia, de un extremo a otro, y que describió los -diferentes países, los desiertos de la Persia, las altas mesetas con -sus verdes pastos y las barrancas espantosas de Badajchan, los ríos que -llevan lapiz-lázuli del Turkestán Oriental, los páramos inhospitalarios -de la Mongolia, la ostentosa corte imperial de Pekín y los innumerables -habitantes de la China. Refirió lo que supo del Japón, con sus palacios -cubiertos de oro, y de Birmania, con sus pagodas del mismo metal, y fué -también el primero que descubrió las islas deliciosas de la Sonda con -sus especias y aromas, las islas lejanas de Java y Sumatra, con sus -muchos reinos, sus preciosos productos y sus habitantes caníbales. Vió -a Ceilán con sus montañas sagradas; visitó muchos puertos de la India y -estudió la extensión y las riquezas de este país, tan fabuloso entonces -para los europeos. El fué el primero que publicó una relación clara del -reino cristiano de Abisinia, que adquirió noticias por un lado hasta de -Madagascar, y por otro del extremo Norte del Asia, de la Siberia, el -país, según dice, de las tinieblas, en que no brillan ni sol, ni luna, -ni estrellas, donde domina un crepúsculo eterno, y donde se viaja en -trineos tirados por perros o a caballo sobre rengíferos, un país detrás -del cual se extiende el Océano helado»[311]. - - [311] Ibidem, pág. 27. - -La relación primitiva de obra tan interesante fué escrita en francés -antiguo, siendo traducida y refundida tiempo adelante en latín y en -italiano. Muchos años después se tradujo al alemán con el siguiente -título: «Este es el noble caballero Marco Polo de Venecia, el gran -viajero terrestre que nos describe las grandes maravillas del mundo, -desde donde sale el sol hasta donde se pone, cosas que no se han oído -nunca. Esto ha impreso Friczs Creussner, en Nuremberg, el año del -nacimiento de Cristo 1477.» - -Gozó también de mucha popularidad, y se leyó con no poco entusiasmo el -tratado conocido con el nombre _De imagine mundi_, escrito por Pedro de -Ailly (en latín, Petrus de Alliaco), cardenal de Cambray[312]. Venía -a ser dicho tratado una compilación, medianamente hecha, de obras -escolásticas anteriores (ex _pluribus auctoribus recollecta_): de -autores griegos (Aristóteles, Ptolomeo, Hegesipo y Juan Damasceno), de -autores latinos (Séneca, Plinio, Solino, Orosio, San Agustín, Isidoro -de Sevilla y Beda), y de autores árabes (Alfragani y Albategni). -De la obra de Ailly sacó Colón la mayor parte de sus conocimientos -cosmográficos y en particular sus ideas, ya sobre la magnitud de la -tierra y poca anchura del Océano, ya sobre la situación y naturaleza -del paraíso, ya también, por último, del próximo fin del mundo. - - [312] Pedro de Ailly (n. en 1350 en Copiegne, y m. en Avignon - en 1420 o 1425), escribió muchas obras. El tratado _De Imagine - Mundi_, y otros, se compilaron en Basilea el MCCCCXVIII. Véase - Bellarmino, _De scriptoribus ecclesiasticis_, tomus septimus, - pág. 509. - -Ciega fe tenía Colón en la obra _De Imagine Mundi_. En el capítulo VIII -se trata de la magnitud de la Tierra, y tanto crédito dió el Almirante -a la doctrina del Cardenal que, en la carta escrita en su tercer viaje -desde Haití en 1498, copió un gran trozo de aquél capítulo; en él se -afirmaba que para saber la superficie habitable de la tierra debían -tenerse en cuenta el clima y la parte del globo ocupada por el agua. -Dice Ailly en el capítulo XII que la zona tórrida estaba habitada por -monstruos humanos, lo cual también había dicho San Agustín. Conforme -Colón con la misma idea, en el Diario de su primer viaje se muestra -admirado de no haber encontrado todavía los monstruos. En el capítulo -XLIX se ocupa de la diversidad de las aguas, y particularmente del -Océano, haciendo notar que lo mismo Aristóteles que su comentador -Averroes, sostienen que la distancia entre la costa occidental del -Africa y la oriental de la India (entiéndase Asia) no puede ser muy -grande, porque en ambos países se encuentran elefantes, bien que nadie -le ha medido en nuestro tiempo ni se tiene noticia de ello en los -autores antiguos. Añade en el capítulo LI que la extensión de la tierra -habitada desde España hacia el Oriente o la India, es mucho mayor que -la media circunferencia de dicha tierra. Sostiene el Cardenal Ailly en -el capítulo LV, que el paraíso terrenal está situado--según los datos -de Isidoro, Juan Damasceno, Beda y otros--en el lugar más delicioso -del Oriente, lejos de nuestra región habitada, en un sitio tan elevado -que casi toca con la Luna, donde no pudo llegar el diluvio universal. -Antes, en el capítulo VII, dijo que a pesar de hallarle el paraíso -junto al Ecuador, tenía un clima muy templado a causa de su gran -elevación. - -No hemos de pasar en silencio otra proposición del citado cardenal. -Encuéntrase en su tratado que lleva por título _Vigintiloquium de -concordantia astronomicæ veritatis cum theología_[313], página 181, -referente a la edad de la tierra y a la época del juicio final. -«Calcula siguiendo a Beda--escribe el Dr. Ruge--que desde la creación -hasta el nacimiento de Jesucristo habían pasado 5.199 años; de suerte -que en 1501 de nuestra era iban transcurridos 6.700; y como el juicio -final debía ocurrir 7.000 después de la creación, resultaba próximo -el fin del mundo. Colón entretegió también esta idea en su proyecto, -aunque difirió algo en el cómputo»[314]. - - [313] Véase Bellarmino, _Descritoribus ecclesiasticis_, tomus - septimus, pág. 509. - - [314] _Hist. de la época de los descubrimientos geográficos_, - págs. 15 y siguientes. - -¿Llegaron a Colón noticias del Preste Juan? Posible es que nada -supiera del famoso personaje. ¿Tuvo noticia de los viajes de Marco -Polo? En ninguna parte menciona al ilustre veneciano. Acerca de la -correspondencia que--según Don Fernando Colón--tuvo el Almirante con el -médico florentino Pablo Toscanelli, no cabe duda que es apócrifa, como -ha probado el Sr. Altolaguirre[315]. Sin embargo de ello, trasladaremos -aquí las supuestas cartas del sabio italiano. - - [315] _Cristóbal Colón y Pablo del Pozzo Toscanelli_, págs. - 363-397. - -«A Cristóbal Columbo, Paulo, físico, salud: Yo veo el magnífico y -grande tu deseo para haber de pasar a donde nace la especiería, y por -respuesta de tu carta te envío el traslado de otra carta que ha días -yo escribí a un amigo y familiar del Serenísimo Rey de Portugal[316], -antes de las guerras de Castilla, a respuesta de otra que por comisión -de S. A. me escribió sobre el dicho caso, y te invio otra tal carta de -marear como es la que yo le invié[317], por la cual serás satisfecho de -tus demandas, cuyo traslado es el que sigue.» Copia en seguida la carta -escrita a Martins y cierra con la data Florencia 25 de junio de 1574. - - [316] Hernán Martins, canónigo de Lisboa. Esta correspondencia - es auténtica. - - [317] Desgraciadamente, la carta de marear mandada a Martins - se ha perdido. - -Don Fernando insertó después la segunda carta que copiamos: «A -Cristóbal Colón, Paulo, físico, salud: Yo rescibí tus cartas con las -cosas que me enviaste, y con ellas rescibí gran merced. Yo veo el tu -deseo magnifico y grande a navegar en las partes de Levante por las -de Poniente, como por la carta que yo te invio se amuestra, la cual -se amostrará mejor en forma de esfera redonda; pláceme mucho sea bien -entendida, y que es el dicho viaje no solamente posible, mas que es -verdadero y cierto e de honra e ganancia inestimable y de grandisima -fama entre todos los cristianos. Mas vos no lo podreis bien conocer -perfectamente, salvo con la experiencia o con la platica, como yo la -he tenido copiosisima, e buena, e verdadera informacion de hombres -magnificos y de grande saber que son venidos de las dichas partidas -aquí en corte de Roma y de otros mercaderes que han tractado mucho -tiempo en aquellas partes, hombres de mucha autoridad. Así que cuando -se hará el dicho viaje será a reinos poderosos e ciudades e provincias -nobilisimas, riquisimas de todas maneras de cosas en grande abundancia -y a nosotros mucho necesarias, ansi como de todas maneras de especiería -en gran suma y de joyas en grandisima abundancia. Tambien se irá a los -dichos Reyes y Principes que están muy ganosos, más que nos, de haber -tracto e lengua con cristianos de estas nuestras partes, porque grande -parte dellos son cristianos y tambien por haber lengua y tracto con los -hombres sabios y de ingenio de acá, ansi en la religión como en todas -las otras ciencias, por la gran fama de los imperios y regimientos -que han destas nuestras partes; por las cuales cosas todas y otras -muchas que se podrían decir, no me maravillo que tu, que eres de -grande corazon, y toda la nacion de portugueses, que han seido siempre -hombres generosos en todas grandes empresas, te vea con el corazon -encendido y gran deseo de poner en obra el dicho viaje.» «Puede, pues, -afirmarse--dice Altolaguirre--que la correspondencia de Toscanelli -con Martins fué en 1474, que hasta dos años después no llegó Colón a -Portugal, y como acto seguido emprendió el viaje a Thule, parece lo -cierto que hasta después de 1478, cuando ya los portugueses habían -desechado y probablemente olvidado el proyecto de Toscanelli, no tuvo -de él conocimiento Cristóbal Colón»[318]. Se propuso Don Fernando -con tales patrañas «recabar para su padre la gloria de haber sido -el iniciador del pensamiento de que navegando desde Europa o Africa -directamente al Oeste, era posible arribar a la costa Oriental de -Asia»[319]. - - [318] _Cristóbal Colón y Pablo del Pozzo Toscanelli_, pág. 369. - - [319] Ibidem, pág. 397. - -[Ilustración: - -FOTOTIPIA LACOSTE.--MADRID. - -ENRIQUE EL NAVEGANTE.] - -Entrando ya en el estudio de los descubrimientos geográficos, colocamos -a la cabeza de los grandes viajeros al infante D. Enrique, llamado el -_Navegante_, quinto hijo del rey Juan I de Portugal (nació el 4 de -marzo de 1394). Habremos de comenzar recordando que Portugal, pobre -rincón de tierra separado de España, si sufrió en el siglo VIII, como -toda la Península Ibérica, la dominación musulmana, pronto logró -expulsar a los moros del territorio lusitano, penetrando luego en -Marruecos y extendiendo su poder en aquellas tierras. Cerca de medio -siglo llevaba el reino de Portugal buscando ocasión de extenderse -allende los mares. A la sazón el representante del espíritu aventurero -de la época fué, sin duda alguna, el citado infante D. Enrique. -Todavía muy joven se dió a conocer por su espíritu belicoso. Juan -I de Portugal arrebató a los sultanes marinitas de Marruecos--año -de 1415--la ciudad de Ceuta, en la costa meridional del Estrecho de -Gibraltar, siguiéndose a dicha conquista la de Tánger, Tetuán y otras -plazas vecinas del Estrecho. En un combate sangriento contra los -moros de la citada Ceuta, el infante D. Enrique ganó las espuelas de -caballero. Cuéntase que tanto se distinguió en la acción, que Martín -V, Segismundo de Alemania y otros soberanos le hicieron proposiciones -para confiarle el mando de sus ejércitos. El Papa deseaba enviarle -contra los turcos y el Emperador en el Concilio de Constanza hizo sus -proposiciones al embajador de Portugal, quien debía trasladarlas al -valeroso infante. No hizo caso D. Enrique de tales invitaciones porque -otras ideas bullían en su mente. Subiendo a los muros de la plaza de -Ceuta - - ... con sola su rodela - y una espada, enarboló - las quinas en sus almenas. - -Desde lo alto de las almenas de la ciudad, para la realización de -sus atrevidos proyectos, pudo contemplar, por un lado, el mar, y por -otro, las tierras que esconde el Atlas. Tiempo adelante, el Rey, su -padre, le concedió el ducado de Vizeu y le nombró _Gran Maestre de la -orden de Cristo_, pudiendo ya contar con rentas propias para realizar -sus vastos proyectos. Sin embargo de que la Orden de Cristo había -sido fundada para combatir a los musulmanes, enemigos de la ley de -Jesucristo, se creyó en el deber de atraerse a los hijos del Profeta -por medios más humanos y justos. No quería seguir la política de los -reyes sus antecesores. Volvió de Ceuta con el pensamiento de conquistar -Marruecos por la fuerza de las ideas y de recorrer el mar por el valor -y audacia de sus marinos. Era un hombre enérgico, valeroso y tenaz. -Embargábale la idea de llegar hasta la Guinea (parte Oeste de Africa, -que se extiende desde la Senagambia al Congo), conocida entonces con el -nombre de Guanaja o Ganaja, y de la cual sólo se tenían vagas noticias, -pues no se conocía europeo alguno que hubiese visitado aquellas lejanas -tierras. Decíase, sin embargo--no sabemos con qué fundamento--que el -oro abundaba en aquellos países; noticia que dió mayores alientos al -infante D. Enrique, deseoso de que Portugal fuese la única potencia de -Europa que comerciara con los pueblos de la Guinea. - -Del mismo modo se proponía descubrir--y esto era para él cuestión -de no poca importancia--en qué consistía el poder de los moros, los -enemigos mortales de su nación. Había notado que en todas las guerras -con la morisma aquéllos luchaban solos, dándose el caso que nunca rey -alguno del interior de Africa acudió a prestarles auxilio. Este hecho -y algunos otros, aunque de menos valor, hicieron sospechar al infante -portugués que al Sur de los territorios musulmanes había quizás pueblos -cristianos, en cuyo caso, contando con la ayuda de los últimos, los -hijos de Mahoma estaban perdidos cuando se les atacase simultáneamente -por el Norte y el Mediodía. Anhelaba de igual manera llevar la luz del -Evangelio a regiones desconocidas. Por último, influía su horóscopo, -que le declaraba destinado a hacer grandes descubrimientos. - -El antiguo cronista Azurara considera que influyeron en el ánimo de -D. Enrique los cinco motivos siguientes: 1.º, saber lo que había más -allá del cabo Bojador; 2.º, entrar en relaciones comerciales con los -cristianos que hubiese en aquellas tierras; 3.º, tener noticia exacta -del poderío de los moros de aquella parte de Africa; 4.º, descubrir si -en aquellos países existían príncipes que le ayudasen contra los moros, -y 5.º, acrecentar o extender la religión católica[320]. - - [320] Véase _Chronica do descobrimento e conquista de Guiné_. - -Contando D. Enrique con el beneplácito del Rey, estableció--en el -promontorio de Sagres en el Algarbe, de cuya provincia era gobernador -vitalicio--su Palacio, el primer Observatorio astronómico de Portugal, -el Arsenal marítimo y la Escuela de Cosmografía. Sagres viene a ser -una peña llana, de unos 70 metros de altura, que penetra en el mar más -de un kilómetro, y termina, no en punta, sino en una especie de maza. -Allí, en el puerto de Sagres, cerca del cabo de San Vicente, rodeado de -algunos doctos, ya lusitanos, ya de Marruecos y de Fez, olvidándose de -la Tierra Firme, dirigió toda su atención al vasto Océano. La población -que tocaba con el promontorio recibió el nombre de _Villa del Infante_. -Dispuso D. Enrique que sus naves se abrigasen en el próximo puerto de -Lagos. Adquirió noticias del Sudán y de las caravanas que traficaban -entre Marruecos, el Senegal y Tombuctu, enviando después sus buques a -descubrir el gran río Senegal (llamado _Samaya_ por los portugueses, y -_Ovedech_ por los indígenas). - -Entre las expediciones más importantes organizadas por el infante D. -Enrique citaremos las siguientes: En 1416 envió a Gonzalo Velho a -pasar más allá de las Canarias, y en 1431 descubrió las primeras islas -del grupo de las Azores. El año 1434 Gil Eannes, paje del Infante, -arriesgó su vida para doblar el cabo Bojador, y su sucesor Alfonso -González Baldaya llegó hasta el río de Oro, o sea, hasta el límite -septentrional de la zona tórrida. Llegó Nuño Tristán en 1441 al Cabo -Blanco, y dos años después a la bahía de Arguim. Destinóse la isla de -Arguim como centro de operaciones y relaciones mercantiles, fundándose -allí la primera colonia portuguesa permanente en Africa, que adquirió -pronto importancia, hasta el punto que a los pocos años, una Sociedad -mercantil de Lagos (puerto de la villa del Infante) pudo enviar una -flotilla de seis buques. Los portugueses llevaban tejidos (pañuelos -de color y mantas de lana), sillas de montar y estribos, trigo, miel, -especias, plata, coral rojo y barreños, que cambiaban por esclavos -negros de Guinea, oro de Tombuctu, camellos, vacas, cabras, pieles de -búfalo y de martas zibelinas, huevos de avestruz y goma arábiga. En -el año 1445 el intrépido marino Dionís Díaz (ascendiente de Bartolomé -Díaz, que veintiséis años después de la muerte del Infante dobló el -Cabo de Buena Esperanza) pasó por delante de la embocadura del Senegal -que separa la raza negra de la blanca, llegando hasta el Cabo Verde. -Consistía la importancia de la expedición en que se había llegado a -la verdadera tierra de los negros y en que las teorías de Aristóteles -y de Ptolomeo acerca de la inhabitabilidad de la zona tórrida eran -falsas. «Esta teoría antigua, que había prevalecido tantos siglos, -se estrelló contra el Cabo Verde, cabiendo este honor al infante -D. Enrique, cuyo lema _Talent de bien faire_ celebró allí su mayor -victoria, porque desde entonces se abrió para la ciencia geográfica -un horizonte enteramente nuevo, y el mundo europeo aprendió a fiarse -más de las observaciones directas que de la autoridad de los filósofos -griegos»[321]. Vino a completar este descubrimiento el veneciano Luis -de Mosto, a cuya disposición puso D. Enrique, pocos años más adelante, -una carabela de 90 toneladas a las órdenes de Vicente Díaz, los cuales -llegaron hasta el río Gambia. Relación minuciosa del viaje publicó -Mosto y de ella copiamos la siguiente descripción del Cabo Verde: -«El Cabo Verde--dice--trae su nombre de los árboles verdes que allí -crecen y que conservan su color casi todo el año. Lo descubrieron los -portugueses un año antes de mi llegada, y le dieron este nombre por -la razón indicada, conforme llamaron el Cabo Blanco así por el color -de la arena que lo forma; pero el Cabo Verde es elevado y halaga la -vista. Está entre dos montañas y penetra en el mar con muchas chozas -y viviendas de negros. Hay que notar que al otro lado del Cabo Verde -forma la costa una bahía con playas llanas y cubiertas como toda la -costa de multitud de bellísimos y grandísimos árboles verdes, porque -allí no caen las hojas viejas hasta que salen las nuevas. Desde lejos -parecen estar a orillas del agua, aunque en realidad están distantes -un tiro de ballesta. Es una costa bellísima. He viajado hacia Levante -y Poniente y he visto muchos países, mas ninguno más hermoso que éste, -bañado por muchos ríos grandes y pequeños»[322]. La descripción debió -interesar vivamente a D. Enrique, puesto que organizó desde Arguim un -sistema completo de exploración. Juan Fernández penetró en el desierto -de Sahara, permaneciendo siete meses entre las tribus salvajes del -interior, al cabo de cuyo tiempo volvió a Sagres a dar cuenta al -Infante, su señor, de lo que había visto en aquellas tierras. En el año -siguiente de la expedición de Díaz, Nuño Tristán llegó hasta el río -Gambia y Alvaro Fernández casi hasta Sierra Leona. Las tribus próximas -al Gambia eran más numerosas y valientes que las del Sahara, las cuales -se opusieron al desembarque, logrando con sus flechas envenenadas matar -a la mayor parte de los portugueses sin exceptuar al jefe. Por último, -Diego Gómez, en el año 1457, con otros intrépidos navegantes subió río -Gambia arriba hasta la ciudad de Cantos. Esta fué la última expedición -importante que ordenó D. Enrique. - - [321] Dr. Sophus Ruge, _Historia de la época de los - descubrimientos_, pág. 37.--_Historia Universal_, de Oncken, - tomo VII. - - [322] Ibidem, pág. 37. - -Murió navegante tan ilustre en Sagres (13 noviembre 1460), cuando -ya contaba sesenta y seis años. En sus geográficas empresas había -gastado más de sus recursos, pues en 1449 era en deber a su pariente -Fernando de Braganza la suma enorme de 19.394 coronas de oro[323]. Todo -este dinero lo había empleado en hacer de Portugal una gran potencia -marítima. - - [323] La corona de oro en aquel tiempo valía unas 20 pesetas - de nuestra moneda. - -Aunque a la muerte del Infante disminuyó el entusiasmo por los -descubrimientos, sin embargo, en la corte de Portugal se hallaban los -pilotos más inteligentes y los constructores de barcos más hábiles; se -vendían las mejores obras de astronomía, los planisferios, los mapa -mundis y las cartas marítimas más exactas. Lisboa, pues, continuó -siendo el centro de los estudios geográficos. Por entonces descubrió -Diego Gómez, en compañía del genovés Antonio de Noli, las islas de Cabo -Verde. - -Antes de proseguir el estudio de los descubrimientos marítimos, -recordaremos los conocimientos geográficos generales de aquel tiempo. -En la _Margarita philosophica_ del prior cartujo alemán Gregorio -Reisch, publicada en el año 1496 y reimpresa muchas veces durante el -siglo XVI, se lee lo siguiente: «El agua cubrió al principio toda la -superficie de la tierra como una niebla fina que se elevaba hasta las -altas regiones. A la orden del Creador, el firmamento separó las aguas -superiores de las inferiores, reuniéndose éstas últimas en un sólo -punto más profundo y dejando descubierta la tierra firme para los seres -vivientes. De toda la substancia de la tierra y del agua se formó un -solo cuerpo esférico, al cual atribuyeron los eruditos dos centros, -uno de gravedad y otro de volumen. Este último es el que está situado -en el punto medio del eje de toda la esfera formada de la tierra y del -agua, y de consiguiente, en el centro del mundo. Fuera de este centro -está el de gravedad, que es el centro del eje de la tierra sólida, -mayor necesariamente que el radio de la esfera formada de la tierra y -del agua, porque, a no ser así, caería el centro del mundo fuera de la -tierra, suposición que sería la más necia que pudiera imaginarse en -física y en astronomía. La admisión de centros distintos es ineludible, -porque la parte seca de la superficie terrestre es más ligera que la -cubierta de agua. La tierra seca es más ligera que la empapada del -agua, y por esta razón no puede ser el centro de gravedad idéntico al -de volumen, sino que el primero se halla más hacia la periferia del -lado del agua que el segundo, y hacia aquella parte se reunirán también -las aguas de la tierra, porque así se aproximan más al centro del -mundo.» - -El primero que intentó la representación del lado del agua de la -esfera terrestre fué Toscanelli de Florencia, allá por el año 1474. -Ya por entonces se había introducido nuevo e importante factor que -trajo radical reforma en las teorías dominantes en aquella época. -Este nuevo e importante factor era el libro de Claudio Ptolomeo -(geógrafo y astrónomo egipcio que floreció en Alejandría por los -años de 125 a 135 antes de Cristo), intitulado _Almagesto_, obra de -la cual trató el cardenal Pedro de Ailly en su citado tratado _De -imagine Mundi_[324]. Entre los astrónomos más sabios de aquella época -sobresale Regiomontano (1436-1476). Para facilitar las observaciones -astronómicas a la orientación y determinación de las situaciones -geográficas, calculó Regiomontano en 1473 las efemérides (tablas que -indican día por día la posición de los planetas en el Zodiaco) para un -período de treinta y dos años. También el sabio astrónomo inventó un -instrumento (llamado _balestilla_ por los portugueses y _ballestilla_, -_flecha_ o _báculo de Jacob_ por los españoles), para medir la -altura del polo de un astro. El último instrumento lo introdujo en -Portugal Martín Behaim, discípulo del inventor. Durante el reinado de -Alfonso V el _Africano_ (1438-1481)[325], tío del infante D. Enrique, -continuaron las expediciones marítimas. Juan II (1481-1495) parecía -heredero del espíritu de Enrique el _Navegante_. En su tiempo Diego -Cao se hizo a la vela (1484) con dos buques de su propiedad, llevando -en calidad de cosmógrafo a Martín Behaim. Pasaron el Cabo de Santa -Catalina y descubrieron el Congo, el río más caudaloso de Africa. Se -atrajo Cao a algunos habitantes con la idea de que aprendiesen el -portugués y servirse luego de ellos en sus relaciones con el rey del -Congo. Cao continuó todavía hacia el Sur unas 200 leguas, llegando -al Norte del Cabo Negro (1485). Behaim, a la vuelta del viaje, fué -nombrado por el Rey caballero de la Orden de Cristo. Cosmógrafo tan -insigne, después de su larga residencia en Portugal, y después de -haber desempeñado importantes comisiones científicas, se retiró a su -patria, a Nuremberg (1492), en cuyo año construyó--antes de que Colón -regresara de su primer viaje--el globo terrestre, que ha inmortalizado -su nombre. Debemos advertir que dicho globo, guardado, como precioso -depósito, en Nuremberg, es--como Mr. Davezac sostuvo en el Congreso -Geográfico de Amberes de 1871, y cuya proposición aprobó la sabia -Corporación--una reproducción, en la parte que al Extremo Oriente se -refiere, de la carta de navegar de Toscanelli. En el globo de Martín -de Behaim se ven indicadas ya las longitudes y las latitudes, siendo -de notar los grandes errores cometidos en las últimas. En cambio, las -inscripciones que hay en él son muy interesantes. Léese lo siguiente -en uno de sus ángulos: «Sépase como esta figura del globo representa -toda la extensión de la tierra, tanto en longitud como en latitud, -medida geométricamente, parte, según lo que Ptolomeo dice en su libro -titulado _Cosmografía_; el resto, según el caballero Marco Polo, que -desde Venecia viajó por el Oriente el año de 1250, y también según lo -que el respetable, docto y caballero Juan de Mandeville dijo, en 1322, -de los países orientales desconocidos de Ptolomeo, con todas las islas -pertenecientes a aquel continente, de donde nos vienen las especias -y las piedras preciosas. Mas el ilustre D. Juan, rey de Portugal, -ha hecho visitar por sus naves, en 1485, todo el resto de la parte -del globo, hacia el Mediodía, que Ptolomeo no conoció, en el cual -descubrimiento he tomado yo parte...» - - [324] Ptolomeo es también autor de una _Geografía_ y de otras - obras. - - [325] A Juan I (1385-1433) sucedió Eduardo I (1433-1438). - -En el golfo de Benin, junto a las islas Príncipe, Santo Tomás y San -Martín, se halla el siguiente letrero: «Estas islas fueron descubiertas -por las naves que el rey de Portugal envió a estos puertos del país de -los moros el año de 1484...» La inscripción puesta encima del cabo de -Nueva Esperanza contiene la relación del viaje que hizo Martín Behaim -con Diego Cao. Dice así: «El año 1484 del nacimiento del Señor, el -ilustre D. Juan, rey de Portugal, hizo equipar dos naves, llamadas -carabelas, provistas de hombres con armas y víveres para tres años, -ordenando a la tripulación navegar al otro lado de las columnas de -Hércules, en Africa, siempre hacia el Mediodía y los lugares donde el -sol sale, tan lejos como les fuese posible... Así equipados, salimos -del puerto de la ciudad de Lisboa con rumbo a la isla de la Madera, -donde crece el azúcar de Portugal... Llegamos al país llamado reino de -Gambia, donde crece la malagueta (especie de pimienta), y el cual dista -de Portugal 800 leguas alemanas; después, pasamos al país del rey de -Furfur, que está a 1.200 leguas o millas y donde crece la pimienta que -se llama de Portugal. Más lejos aún, hay un país donde hallamos la -corteza de la canela; pero encontrándonos de Portugal a 2.800 leguas, -volvimos sobre nuestros pasos y a los diez y nueve meses estuvimos de -vuelta ante nuestro Rey». - -En el año de 1486 Bartolomé Díaz con tres embarcaciones, una mandada -por él, otra por Juan Infante, y la tercera destinada a provisiones -por su hermano Pedro, se hizo a la vela, con el ánimo de continuar -las exploraciones de las costas africanas, desde el punto que Diego -Cao dejó las que hubo de realizar en compañía del cosmógrafo Martín -Behaim. Se propuso obscurecer las glorias de sus parientes Juan Díaz -y Dionís Díaz. Bartolomé hizo que mujeres negras que conducía a bordo -desembarcasen en varios puntos de la costa del Congo y más allá hacia -el extremo Sur de Africa, las cuales debían dar a los indígenas -noticias del poderío de los portugueses, no sin manifestarles también -que iban en busca del país del Preste Juan. Creyeron que las nuevas -de la expedición llegarían de boca en boca y de país en país a oídos -del fabuloso personaje, quien, al saberlas, tal vez enviase mensajeros -para recibir a los portugueses con el objeto de entrar con ellos en -relaciones. - -Bartolomé Díaz levantó el primer padrón de piedra cerca de la Sierra -Parda, al Norte de la bahía de la Ballena (_Angra das Voltas_), no -lejos de la desembocadura del río Orange. Desde el Golfo de Santa Elena -emprendió de nuevo su rumbo, llegando, después de grandes trabajos, -a una ensenada llamada de los Vaqueros (_Angra dos Vaqueiros_)[326], -donde los hotentotes que allí guardaban sus rebaños, al ver los barcos, -huyeron espantados hacia el interior. Dirigiéndose más al Este llegó -a la bahía de San Bras[327], donde hizo provisión de agua dulce, lo -cual dió motivo a un choque con los indígenas, pasando, por último, a -la pequeña isla de Santa Cruz (Golfo de Algoa), y plantando en ella -el último padrón. Pidieron los tripulantes al jefe no seguir adelante -y emprender el viaje de regreso; pero Díaz les suplicó que le dejasen -continuar avanzando dos o tres días más hasta ver la costa hacia el -Norte, porque él creía firmemente haber doblado el extremo Sur del -Africa, y en este caso, con poco trabajo, se lograría llegar a la -India, que eran todos sus deseos. Continuaron navegando dos días más, -hasta llegar a un gran río que Díaz denominó _do Infante_, porque un -compañero, el Capitán de este apellido, fué el primero que saltó a -tierra. Aunque a disgusto suyo, Díaz hubo de dar la vuelta, teniendo -entonces la dicha de contemplar el imponente promontorio que forma la -punta austral del Africa. Terrible tempestad que puso en gran peligro -las embarcaciones, estuvo a punto de cambiar en día de luto los -anteriores momentos de alegría. En recuerdo de la furiosa tormenta, -Díaz dió al citado promontorio el nombre de _Cabo de las Tormentas_, -y que Juan II, influído por otros sentimientos, le sustituyó por el -que hoy lleva. «Ese Cabo nos abre el camino del Asia, dijo, se llamará -_Cabo de Buena Esperanza_.» Bartolomé Díaz, después de una ausencia de -diez y seis meses y diez y siete días, y de haber explorado 350 leguas -de costa, llegó a Lisboa en diciembre de 1487. - - [326] Hoy lleva el nombre inglés de _Flesh-bai_ (Bahía de la - carne). - - [327] Hoy Moselbai. - -Consideremos los últimos viajes realizados durante el reinado de Juan -II. Antes del regreso de Bartolomé Díaz, el Rey había mandado a Pedro -de Covilham y a Alfonso de Paiva para explorar el reino de Abisinia -y las condiciones de comercio y de comunicación en el Océano Indico. -Antes intentaron lo mismo, por orden de Juan II, el Padre Antonio de -Lisboa y Pedro de Montorryo; mas la expedición no dió resultado alguno. -En cambio, no careció de interés la de Covilham y Paiva, quienes se -pusieron en camino el 7 de mayo de 1487. Penetraron en Egipto, después -de pasar por Rodas, llegando a Alejandría y al Cairo; embarcándose en -el Mar Rojo fueron hasta Aden, donde se separaron, designando como -punto de reunión otra vez el Cairo. Covilham, que se embarcó para la -costa del Malabar, visitó a Cananor, Calcuta y Goa, regresando a la -costa oriental del Africa, la cual siguió hasta el extremo meridional -del rico país de Sofala, donde adquirió noticias sobre la isla de -Madagascar. - -Cuando Covilham regresó al Cairo, se encontró con la noticia de que -Paiva había muerto; halló sí dos nuevos emisarios del rey Juan, que -eran los rabinos Abraham de Beja y José de Lamego. En tanto que el -judío José marchó a Lisboa con las noticias que adquirió Covilham, -éste último, acompañado del hebreo Abraham, visitó la ciudad de Ormuz, -tomando en seguida diferente rumbo, pues Abraham de Beja, con una -caravana se dirigió por Bagdad y Haleb a Siria, mientras él marchó a -Abisinia y se estableció en su capital Choa, con gran complacencia del -monarca del país. Covilham se casó en Abisinia, y allí murió pasados -algunos años. - -Cuando se realizaban tales hechos, el genovés Cristóbal Colón se -disponía a marchar a las Indias. Procede estudiar ya el descubrimiento -del Nuevo Mundo. - -[Ilustración: - -FOTOTIPIA LACOSTE.--MADRID. - -COLÓN.] - - - - -CAPÍTULO XVIII - - CRISTÓBAL COLÓN: SU PATRIA Y FAMILIA.--COLÓN EN PORTUGAL: - SU MATRIMONIO.--LA FAMILIA DE SU MUJER.--ALONSO SÁNCHEZ DE - HUELVA.--CULTURA DE COLÓN.--LA ESFERICIDAD DE LA TIERRA.--LA - ACADEMIA DE TOLEDO.--ROGERIO BACON Y RAIMUNDO LULIO.--PROVECTO DE - COLÓN DE IR DIRECTAMENTE A LA INDIA POR OCCIDENTE.--LA LIBRERÍA DE - COLÓN.--JUNTA CONVOCADA POR JUAN II Y PRESIDIDA POR EL OBISPO DE - CEUTA: OPINIÓN DEL CONDE DE VILLARREAL. - - -Cristóbal Colón, según Andrés Bernáldez, cura de Los Palacios[328], -gran amigo del futuro Almirante y depositario de todos sus papeles, -debió nacer hacia el año 1435[329]. Afirma Washington Irving que se -verificó la época de su nacimiento allá por los años de 1434 a 1436. - - [328] Los Palacios es una población próxima a Sevilla. - - [329] _Historia de los Reyes Católicos D. Fernando y Doña - Isabel_, Sevilla, 1870. - -Respecto a la patria de Colón, creemos que no cabe duda alguna, puesto -que él mismo lo declara en la fundación de su mayorazgo (22 febrero -1498)[330] terminantemente dice que ha nacido en Génova. Copiamos a -continuación sus mismas palabras: «Siendo yo nacido en Génova, vine a -servir aquí, en Castilla.» Además, encontramos la siguiente cláusula: -«Item: mando al dicho D. Diego, mi hijo, o a la persona que heredare -el dicho Mayorazgo que tenga y sostenga siempre en la ciudad de Génova -una persona de nuestro linaje que tenga allí casa e mujer, e le ordene -renta con que pueda vivir honestamente como persona tan llegada a -nuestro linaje, y haga pie y raíz en la dicha ciudad como natural -della, porque podrá haber de la dicha ciudad ayuda e favor en las -cosas del menester suyo, pues que della salí y en ella nací.» En otra -cláusula manifiesta también Colón el afecto que tiene lo mismo a Génova -que a España, lo mismo a su país natal que a su nueva patria. He aquí -sus palabras: «Item: mando al dicho D. Diego, o a quien poseyere el -dicho Mayorazgo, que procure y trabaje siempre por la honra y bien y -acrecentamiento de la ciudad de Génova, y ponga todas sus fuerzas e -bienes en defender y aumentar el bien e honra de la república della, no -yendo contra el servicio de la Iglesia de Dios y alto Estado del Rey -o de la Reina, nuestros señores, e de sus sucesores.» No hay dudas, -pues, acerca de la patria da Colón; él mismo dice varias veces que era -de Génova. «Sólo demostrando--como escribe Sánchez Moguel--que Colón -no dijo que había nacido en la ciudad de Génova, o probando que mintió -al decirlo, es como cabe abandonar fundadamente la causa de Génova, -para abrazar la de Saona o de cualquiera otra de las innumerables -poblaciones que pretenden haber dado nacimiento al descubridor del -Nuevo Mundo»[331]. No ha conseguido Génova encontrar la calle y casa en -que nació; pero el municipio de la ciudad compró en el año 1887, por -la cantidad de 31.500 pesetas, una casa en la que se cree con algún -fundamento que Cristóbal Colón pasó su infancia y juventud hasta la -edad de catorce años[332]. - - [330] Procede recordar aquí que durante la monarquía - castellano-leonesa de Doña Urraca (1109-1126), mujer de - Alfonso I de Aragón, D. Diego Gelmínez, obispo de Compostela, - dió comienzo a la organización de fuerzas navales para - resistir a las piraterías de los moros, los cuales asolaban - toda la costa, desde Sevilla hasta Coimbra, _ab Hispali usque - ad Cohimbram_, según se lee en la _Historia Compostelana_. El - prelado de Compostela contrató genoveses, porque los italianos - ejercían a la sazón el papel que los griegos, y en particular - los fenicios habían tenido en los tiempos antiguos. Eran - los genoveses los hombres de mar, los mejores constructores - navales y los más expertos marineros que recorrían el - Mediterráneo: eran, como dice la Crónica, _optimi navium - artifices, nautæque peritissimi_. «No puedo prescindir, dice - Charlevoix, de hacer de paso una observación. Es muy glorioso - para Italia que las tres potencias entre las cuales está - repartida actualmente casi toda la América, deban a italianos - sus primitivos descubrimientos. España, a Colón, genovés: - Inglaterra, a Juan Cabot y sus hijos, venecianos: y Francia a - Verrazani, ciudadano de Florencia.» _Viajes_, etc., en 1720. - - [331] _España y América_, pág. 100. Del cura de Los - Palacios son las siguientes palabras: «En el nombre de Dios - Todopoderoso, ovo un hombre de tierra de Génova, mercader de - libros de estampa, que trataba en esta tierra de Andalucía...» - _Historia de los Reyes Católicos_, tomo I, capítulo CXVIII. - - [332] Víctor Balaguer, _Cristóbal Colón_, pág. 159. - - -Veamos ahora lo que sobre el particular ha publicado el historiador -Juan Solari[333], no sin dar a conocer antes la opinión de Muratori y -de Casoni. Muratori dijo: «Colombo es natural de Génova, o por mejor -decir, de un pueblo vecino de Génova». Casoni escribió (_Annali Genova -1708_), lo siguiente: «Los antepasados de Cristóbal--como consta por -escrituras públicas--habitaban Terrarossa, poco distante de Nervi, -atrás de las faldas del Monte Fasce, situada al lado de Maconesi en -Fontanabuona, que dá el nombre a dicho valle. Su abuelo se llamaba -Juan. Su padre era Domingo, ciudadano de Génova, y su madre se -apellidaba Susana Fontanarrosa»[334]. - - [333] _La cuna del descubridor de América, Cristóbal Colón._ - Homenaje al centenario de la República Argentina, 25 mayo 1910. - - [334] Ibidem, pág. 50. - -Cristóbal Colón--dice Solari--nació en Terrarossa, valle de -Fontanabuona, provincia de Génova, y su nacimiento se verificó en el -año 1436[335]. Compónese Terrarossa de un grupo de casas situadas sobre -un collado a flor del valle de Fontanabuona, a cien pasos de Entella. -Su distancia de Maconesi es media milla, dos de Cicagna, tres de Oreso, -ocho de Chiavari, y otro tanto o algo más de Génova, en línea recta. -Decimos en línea recta, porque este camino es poco frecuentado por ser -montuoso y de difícil acceso, lo que hace que la distancia parezca más -larga de lo que es en realidad. La casa de Colón se encuentra entre las -primeras que dan al río[336]. A la sazón se halla reconstruída en su -mayor parte. A poca distancia de la casa existen rastros de la fábrica -de Domingo Colombo y no lejos una tierra denominada _Pian Colombino_, -nombre que hace suponer fuera propiedad de la familia de Colombo[337]. - - [335] Harrise lo fijó en el 1445. - - [336] Ob. cit., págs. 68 y 69. - - [337] Ibidem, pág. 70. - -Hállase probado--y seguimos la relación de Solari--que el padre del -descubridor del Nuevo Mundo, en una escritura de venta de un terreno, -año de 1445, a Bartolomeo de Maconesi, se firma Domenico Colombo di -Terrarossa. Tampoco cabe duda que la madre del Almirante se llamaba -Susana y era hija de Santiago Fontanarrosa. Bartolomé, hermano del -Almirante, en una carta geográfica trazada en Londres, firmaba -Colombo di Terrarossa; y Fernando, hijo de dicho Almirante, afirma -que su padre, antes de descubrir el Nuevo Mundo, firmaba Colombo de -Terrarossa[338]. Además de la escritura citada, correspondiente al -año 1445, se encuentran otros documentos públicos en que al lado de -Domenico Colombo de Terrarossa se hallan los nombres de Simón de -Maconesi, Benedicto de Monleone, Antonio Leverone de Fontanabuona y -otros. - - [338] Ibidem, págs. 50 y 51. - -Parece cosa probada que los tres hermanos llamados Juan, Mateo y -Amighetto--según documentos del año 1496--eran hijos de Antonio Colombo -de Maconesi, hermano de Domingo, padre del descubridor del Nuevo Mundo. -Juan, Mateo y Amighetto comparecieron ante escribano y celebraron un -contrato a los efectos siguientes: Juan iría a España en busca de su -primo carnal Cristóbal, Almirante al servicio de los Reyes Católicos, -para tomar parte en las empresas marítimas o descubrimientos en el -Nuevo Mundo. Los tres hermanos deberían contribuir por iguales partes -a los gastos, así como también los productos se repartirían del mismo -modo[339]. - - [339] Ibidem, pág. 52. En el cuarto viaje acompañó al - Almirante un hijo de Génova llamado Juan Antonio Colombo. - -Añade Solari que en el año 1500, por deuda pendiente, se entabló -demanda en Savona contra la sucesión de Domingo, padre de Cristóbal. En -el juicio se hizo constar que los hermanos Cristóbal, Bartolomé y Diego -se hallaban en España. - -Resulta de todo lo expuesto, que Cristóbal Colón pudo llamarse -ciudadano de Génova, puesto que el valle de Fontanabuona y, por -consiguiente, Terrarossa, dependían de la ciudad citada; pero el lugar -de su nacimiento fué el caserío de Terrarossa. Por tanto, es evidente -que Domingo Colombo tuvo en el valle de Fontanabuona la fabricación -de paños, estableciendo luego pequeños depósitos, para aumentar la -venta, primero en Quinto y después en Génova y Savona[340]. Los -depósitos citados, por el solo hecho de estar a su nombre, implicaban -el domicilio de Domingo, aunque no se hallase presente; mas dicho -domicilio, lo mismo en Quinto que en Génova y Savona eran transitorios, -pues únicamente tenía fijeza el de Fontanabuona. - - [340] Ibidem, págs. 53 y 54. La casa de Savona sólo estuvo - abierta el año 1470. - -Haremos notar que el activo tráfico entre los caseríos o aldeas de -Fontanabuona con Génova, era mucho, teniendo aquellos comerciantes--por -falta de escribanos en la región--que recurrir a Génova para celebrar -sus actos públicos. Por esto no debe causar extrañeza que los testigos -y demás personas que intervenían en los contratos, se llamasen -Antonio Colombo de Maconesi, Antonio Leverone de Cicagna, Nicolás de -Fontanabuona, Juan de Monleone, etc.; y decimos que no debe causar -extrañeza, porque Domingo, cuando salía de Terrarossa, o iba acompañado -de testigos, o los buscaba en Savona o Génova, donde se encontraban -accidentalmente[341]. - - [341] Ibidem, pág. 72. - -Consideremos, por último, las principales poblaciones que con mayores o -menores títulos y con más o menos entusiasmo se disputan la gloria de -haber sido cuna del descubridor del Nuevo Mundo[342]. En Cogoletto--que -otros llaman Cugureo--se ve humilde casita sobre cuya puerta se halla -el escudo de armas de Colón, y debajo el siguiente letrero: - - _¡Hospes, siste gradum! Fuit hic lux prima Columbo._ - _Orbe viro majori hæ nimis arcta domus._[343] - - [342] Véase Víctor Balaguer, _Cristóbal Colón_, págs. 149-198. - - [343] - - ¡Extranjero, detente! Aquí vió Colón la luz primera. - El hombre más ilustre del mundo vivió ea esta pequeña casa. - -Mayor es el número de los que afirman que la patria del descubridor del -Nuevo Mundo fué Saona. D. Francisco de Uhagón, después de estudiar los -archivos de las Ordenes militares, y en ellos el Códice intitulado: -_Indice de los caballeros que han vestido el hábito de Santiago con -sus genealogías correspondientes_, sostuvo en el libro intitulado _La -Patria de Colón, según los documentos de las Ordenes militares_, que -Colón era de Saona, añadiendo lo siguiente: «La materia está agotada, -el problema histórico resuelto, y no debe discutirse más en este -asunto». En la genealogía de D. Diego Colón, nieto del descubridor, con -el proceso de información que hubo de abrirse para su toma de hábito, -se hallan las tres declaraciones que a continuación copiamos. El -testigo Pedro de Arana, solamente afirma haber oído decir que Cristóbal -Colón era _genovés, pero que no sabe dondes natural_. El licenciado -Rodrigo Barreda, dice, sólo por _haberlo oído decir_, que D. Cristóbal -Colón _era de la señoría de Génova, de la cibdad de Saona_. Por último, -Diego Méndez, compañero que fué del gran Almirante, depone que D. -Cristóbal Colón _era natural de la Saona, ques una villa cerca de -Génova_. Antes del descubrimiento del Sr. Uhagón, ya se había escrito -sobre una puerta de modesta casa, el siguiente letrero: - - _Lunghi anni_ - _Meditando_ - _L'ardito concetto_ - _In questa casa_ - _Già posseduta da Domenico Colombo_ - _Abitó l'inmortale scopritor dell' America,_ - _Che_ - _Fra i perigli della gloriosa impresa_ - _A ricordo della Patria_ - _Impose il nome di Saona_ - _Ad un' insola dell' Atlantico._[344] - - [344] «Largos años--meditando--su atrevida empresa--en esta - casa--ya de antiguo poseída por Domingo Colombo--habitó el - inmortal descubridor de la América--que en medio de las - grandes penalidades de su gloriosa empresa--en recuerdo de la - Patria--dió el nombra de Saona a una isla del Atlántico.» - -Preséntase Calvi, en Córcega, a pedir el título de cuna de Cristóbal -Colón. Ya en 1886 hizo colocar en su calle del Filo una lápida con la -siguiente inscripción: - - _Ici est ne en 1441_ - _Christophe Colomb,_ - _Immortalisé par la découverte du Nouveau-Monde_ - _Alors que Calvi était sous la domination Génoise._ - _Mort a Valladolid, le 20 mai 1506._[345] - - [345] Aquí nació en 1441 Cristóbal Colón, inmortalizado por el - descubrimiento del Nuevo Mundo, mientras que Calvi se hallaba - bajo la dominación genovesa. Murió en Valladolid el 20 de mayo - de 1506. - -El capellán Casanova y el Padre J. Perreti no abrigan duda alguna de -que el gran Almirante nació en Calvi. Digno por todos conceptos de -alabanza es el libro del citado D. Martín Casanova intitulado _La -verité sur la patrie et l'origene de Cristophe Colomb_. Reconocemos el -mérito del trabajo, ora por las razones que aduce y ora por los datos -que aporta, ya por los testimonios que invoca y ya por las noticias -que comunica. Partiendo de que Calvi fué la patria de Colón, el P. -Perreti le considera francés y Casanova español, fundándose el primero -en que Francia es al presente poseedora de la isla y el segundo en que -Córcega, cuando nació Colón, formaba parte de la Corona aragonesa. -Córcega, desde que Bonifacio VIII la cedió a los reyes de Aragón en -1297, pertenecía de _derecho_, aunque no de _hecho_, toda ella a -la Corona aragonesa. Y decimos que no de hecho, porque Calvi, por -ejemplo, reconocía la dominación genovesa, sosteniendo guerras con los -aragoneses y catalanes, los cuales se apoderaron de ella y la perdieron -varias veces. Conviene no olvidar que Colón nació por el año 1436[346], -y Alfonso V el _Magnánimo_ comenzó su reinado el año 1416, muriendo el -1458. - - [346] Avezac, _Année véritable de la naissance de Christophe - Columbe_ (_Boletín de la Sociedad de Geografia de Francia_, - París, 1872), dice que nació en 1446. - -Antes que el capellán Martín Casanova y el P. J. Perreti, sostuvieron -otros la tesis de que Cristóbal Colón era natural de Calvi. Del -siglo XVII existe una composición (que algunos atribuyen al mismo -Colón) intitulada _Chistophorus Columbus ad Corsicam_, y en ella -se declara el gran Almirante hijo de Córcega, y por consiguiente -de Calvi, lamentándose de la enemiga que le tiene Génova. «Oh -Córcega--exclama--por haberme visto tú nacer, es por lo que Génova, mi -fiera madrastra, origen de mis males, ha sido para mí un puñal!» Más -adelante añade: «En vano desarrollé mi plan ante los Padres Conscriptos -de Génova. De todas partes partieron voces desdeñosas murmurando: -¡sería de ver que fuese de Córcega de donde nos llegase un profeta!». -Dicha composición comienza de este modo: - - _Corsica non solum, ser cor et sica vocaris_ - _Cum te membratim, Corsica, considero..._ - -y termina con estos versos: - - _Corsica, cor, sicam nostris oppone tyrannis:_ - _Hanc mihi vindictam, si dabis, ultus ero!_ - -Del mismo siglo XVII y también de poeta anónimo es otra poesía, cuyos -primeros versos los trasladaremos aquí: - - _¡Madre, ó Corsica, sei di grande Eroí!_ - _Ma infelice fur sempre i figli tuoi._ - ........................................... - -Otro poeta de la misma centuria, Simón Fabiani, escribió otra -composición y en ella dice: - - _O fortunata terra_ - _Della nostra Balagna_[347] - _Di monti coronata e che il mar bagna,_ - _Quante memorie serra_ - _Il tuo grembo gentil? Da te partia_ - _L'intrepido nocchier che un mondo apria._[348] - - [347] Balagna se llama la comarca de que Calvi es cabeza. - - [348] «¡Oh tierra afortunada de nuestra Balagna, coronada - de montes y bañada por el mar, cuántas memorias guarda tu - gentil seno! De tí partió el intrépido navegante que abrió las - puertas de un mundo.» - -A últimos de la centuria décimo octava, Alejandro Franceschi publicó -otros versos dirigidos a Colón y en ellos le consideraba como hijo de -Córcega. Dice así: - - _Cerchiato tu di bronzo il forte petto,_ - _corresti ignoti mari, e coronato_ - _fu, contra ogni speranza, il gran progetto._ - _Cirno[349] ti segue con il cor di madre_ - _e infiora di tua gloria il suo bel cisne._[350] - - [349] Cirno es el nombre poético que los griegos dieron a la - isla de Córcega. - - [350] «Cercado el pecho por la coraza, fuiste a cruzar mares - desconocidos, y coronado fué por el éxito, contra lo que todos - esperaban, tu gran proyecto. Cirno te sigue con su corazón de - madre y con los rayos de tu gloria ciñe su frente.» - -Mayor autoridad tiene el insigne escritor alemán Fernando Gregorovius, -y de su _Córsica_ copiamos el siguiente párrafo: «Génova y Calvi están -en desacuerdo. Los de Calvi sostienen que Cristóbal Colón nació en su -seno, de familia genovesa allí hace tiempo establecida, suscitándose -con este motivo empeñada contienda, que recuerda el antiguo debate -entre las siete villas de Grecia, atribuyéndose el honor de haber -sido cuna de Homero. Se supone que Génova se apoderó del archivo de -la familia Colón y que mudó el nombre de la _Vía Colombo_ de dicha -ciudad por el de _Vía del Filo_. Parece además que los calvenses fueron -los primeros corsos que pasaron a América, y que todavía existen en -Calvi varios que llevan el nombre de Colombo. Los escritores corsos -consideran como su compatriota al gran navegante, y Napoleón, durante -su permanencia en la isla de Elba, dió órdenes para que se hiciesen -investigaciones sobre el particular... El mundo tendría motivos de -estar celoso si la suerte hubiese hecho nacer también en ese pequeño -país de Córcega al Almirante del Océano, hombre extraordinario, más -grande que Napoleón.» El famoso e ilustre general Paoli hablaba de -Colón como de un compatriota. En las luchas de Córcega con Génova, -cuando Paoli se veía obligado a sitiar a Calvi, ciudad donde se -mantenían firmes los genoveses, decía con frecuencia: _La culla di -Colombo e dirazzata_[351]. Entre otros muchos que sostienen que la -patria de Colón fué Calvi, citaremos al príncipe Pedro Bonaparte, quien -afirma que en Santo Domingo se encontró una piedra con un letrero en -español, perteneciente a la época del descubrimiento de dicha isla, -y cuyo letrero decía: _Maldito sea el corso que me trajo aquí_. Se -supone que el autor de la inscripción formaba parte de la pequeña -guarnición que Colón dejó en el fuerte de la _Española_ antes de su -primera vuelta a España. Arrigo Arrighi, historiador y consejero del -tribunal de Bastia, en su _Historia de Sampiero_, después de hacer -notar que tuvo a la vista documentos guardados por individuos de su -familia, con referencia a dichos papeles, dijo lo que copiamos aquí: -«La partida de bautismo del gran navegante, cuya autenticidad es ya -incontestable, prueba que nació en Calvi, de una familia corsa, cuando -los presidios de esta ciudad se hallaban bajo la dominación genovesa.» -Se ha perdido dicha partida, tal vez a causa de la ruina que sufrieron -los archivos de Calvi durante la guerra con los ingleses. Además de -Arrighi, otros escritores afirman la existencia del documento, y alguno -asegura haberlo tenido en sus manos. El notario Octavio Colonna-Cecaldi -dió fe de que muchos testigos se presentaron ante él para declarar -bajo juramento que sus padres o sus abuelos habían visto y leído la -mencionada partida de bautismo. Lo que parece hallarse probado es que -en la _calle del Hilo_ (_caruggio del Filo_) hubo una casa, antes de -existir Colón, perteneciente a una familia llamada Colombo, y, después -de la muerte del descubridor del Nuevo Mundo, la calle tomó el nombre -de _calle de Colón_ (_caruggio Colombo_). «Esto (dice el notario -Colonna-Cecaldi, en el acta que levantó) está en la tradición, en los -registros, en el plano de esta villa y en la carta de los ingenieros -militares.» En la casa a que antes hemos hecho referencia se ha -colocado dicha lápida. - - [351] La cuna de Colón ha degenerado. - -Hace algunos años que se planteó la tesis de que el Almirante era -descendiente de hebreos, suponiéndole extremeño, de la familia del -converso D. Pablo de Santa María, obispo de Cartagena. Don Vicente -Barrantes, con su autoridad de historiador y extremeño, refutó con -acierto en el año 1892 la opinión de que Colón era hijo de Extremadura. -Reprodújose la cuestión en 1903 por D. Vicente Paredes, en su estudio -que bajo el título de _Colón Extremeño_ se publicó en la _Revista de -Extremadura_. - -Otras poblaciones, entre ellas Cúccaro, Nervi, Prudello, Oneglia, -Finale, Quinto, Palestrella, Albizoli o Albizola y Cosseria, reclaman -la gloria de ser patria de Colón. - -En estos últimos tiempos, D. Celso García de la Riega, con tanta -convicción como entusiasmo, ha sostenido que Cristóbal Colón había -nacido en Pontevedra. Comienza haciendo notar el laborioso escritor -que ninguno de los documentos redactados por Colón, y que han llegado -a nosotros, lo están en lengua italiana: «Memoriales, instrucciones, -cartas y papeles íntimos, notas marginales en sus libros de estudio, -todos se hallan escritos en castellano o en latín»[352]. Hasta tal -punto llegó el insigne navegante a olvidar el italiano, que la carta -que dirigió a la Señoría de Génova no está escrita en dicha lengua. -Bien merece consignarse que al exponer a los Reyes Católicos el objeto -de su empresa, diga[353] que en el Catay domina un príncipe llamado el -Gran Kan, _que en nuestro romance_ significa rey de los reyes. ¿Por qué -Colón llama suya a la lengua castellana? Refiere Fernando Colón que -cuando su padre, desahuciado en sus pretensiones, volvió a la Rábida -decidido a dirigirse al Gobierno de otra nación, ante los ruegos de -Fr. Juan Pérez, desistió de su propósito porque su mayor deseo era que -«España lograse la empresa que proponía teniéndose por natural de estos -reinos». ¿Qué fuerza íntima--pregunta García de la Riega--le impulsaba -a tales demostraciones de afecto hacia España? Téngase en cuenta -que en la correspondencia de Colón, año 1474, con el sabio italiano -Pablo Toscanelli, ni aquél para atraerse las simpatías del segundo le -manifiesta ser su compatriota, ni el famoso cosmógrafo tiene noticia -exacta de la patria del decidido navegante, pues le considera hijo de -Portugal. No deja de llamar también la atención que Lorenzo Giraldo, -italiano, residente en Lisboa, al poner en relaciones a Colón con -Toscanelli no indicara el título de compatriota del futuro descubridor -del Nuevo Mundo[354]. - - [352] Conferencia del Sr. García de la Riega en sesión pública - celebrada por la Sociedad geográfica de Madrid en 20 de - diciembre de 1898, pág. 11, _Boletín_ de dicha Sociedad, tomo - XL, números 10, 11 y 12. - - [353] Preámbulo de su _Diario de navegación_. - - [354] Recuérdese lo dicho sobre este particular en el capítulo - XVII. - -Desde que Colón se presentó en la Rábida el año 1474 comenzó a correr -en cartas, recomendaciones y gestiones de toda clase que la patria -de aquel personaje era Génova. No se olvide que en aquellos tiempos -genoveses y venecianos monopolizaban el comercio del Asia y del -Mediterráneo; no se olvide que los genoveses gozaban en España, desde -mucho tiempo antes, fama de excelentes navegantes, y cerca de los reyes -de Castilla de no poca consideración. ¿Se propuso Colón--exclama García -de la Riega--aprovechar el dictado de genovés para el buen éxito de su -empresa y para ocultar a la vez su modesto origen?[355]. - - [355] Ob. cit., págs 13 y 14. - -Pasando a otra clase de consideraciones, habremos de manifestar la -poca luz que arrojan los libros de la época respecto a su infancia -y juventud. Todos los escritores se vieron obligados a consignar lo -que se decía de público acerca de la patria del futuro Almirante. -Pedro Mártir de Anglería, italiano, relacionado con los cortesanos -y nobles, se contenta en sus Epístolas con llamar a su amigo _vir -ligur_, el de la Liguria. Escritor tan minucioso y detallista nada -más dijo, guardando absoluto silencio del nacimiento, de la vida -y de la familia de un compatriota que había realizado hechos tan -sorprendentes. El bachiller Andrés Bernáldez, cura de Los Palacios, -en cuya casa estuvo aposentado Colón a su paso por Andalucía en el -año 1496, dice que era mercader de estampas, y por lo que a la patria -del Almirante se refiere, si en el primero de los capítulos de su -_Crónica de los Reyes Católicos_ le llama «hombre de Génova», al dar -noticia de su fallecimiento en Valladolid, dice terminantemente que -era de la provincia de Milán. Gonzalo Fernández de Oviedo, cronista -oficial de Indias, que trató a Colón y a los que intervinieron en -aquellos sucesos, sólo pudo enterarse de que «unos dicen que Colón -nació en Nervi, otros en Saona y otros en Cugureo, _lo que más cierto -se tiene_». El Padre Las Casas se contenta con decir que era de -nacionalidad genovesa, cualquiera que fuese el pueblo perteneciente a -la Señoría donde vió la luz primera. De modo que los cuatro escritores -que se honraron con la amistad del descubridor del Nuevo Mundo no -puntualizan hecho tan interesante. - -Galíndez de Carvajal, por su parte, afirma que era de Saona. Medina -Nuncibay, autor de una crónica que se halla en la colección de Vargas -Ponce, sostiene que el Almirante era natural de los confines del -Genovesado y Lombardía, en los Estados de Milán, añadiendo que se -escribieron algunos tratadillos «dando prisa a llamarle genovés». En el -archivo de Indias se encontró Navarrete con dos documentos oficiales -escritos en los comienzos del siglo XVI: léese en uno que nació en -Cugureo, y el otro señala por lugar de su nacimiento Cugureo o Nervi. -De Fernando Colón, historiador de su padre, son textualmente las -siguientes palabras: «de modo que cuanto fué su persona a propósito -y adornada de todo aquello que convenía para tan gran hecho, _tanto -menos conocido y cierto quiso que fuese su origen y patria_; y así, -algunos que de cierta manera quieren obscurecer su fama, dicen que -fué de Nervi, otros de Cugureo, otros de Boggiasco; otros que quieren -exaltarle más, dicen era de Saona y otros _genovés_, y algunos también, -saltando más sobre el viento, le hacen natural de Placencia». No -acertamos a explicar cómo Fernando Colón, su hijo, ignora la patria -del descubridor del Nuevo Mundo. ¿Quiso ocultar el humilde origen del -Almirante? - -Al estudiar otros puntos obscuros de la vida de Colón, lo primero -que salta a la vista es que confiesa, en su postrera disposición -testamentaria, la existencia de un cargo «que pesa mucho para su -ánima» con relación a D.ª Beatriz Enríquez, añadiendo que «la razón -dello non es lícito decilla». Si en esta confesión alude al hecho de -no haberse casado con la cordobesa, preguntamos nosotros: ¿Por qué no -realizó el matrimonio? ¿Por qué no descargó oportunamente su conciencia -de aquel peso a fin de que la muerte no le sorprendiera en semejante -estado? Nada de particular tendría que, ya por la universal notoriedad -que había adquirido, ya por lo altivo de su carácter, hubiera creído -que, ni aun en el trance de la muerte, debía casarse en secreto ni en -condiciones que pudieran menoscabar su fama o desconceptuarle. ¿Cabe -presumir que _la razón que no era lícito decilla_ consistió en ocultar -sus antecedentes? ¿Acaso su hermano Bartolomé se encontró en situación -semejante, y por ello falleció sin casarse y dejando un hijo natural? - -Si los escritores españoles apenas aportan datos acerca del nacimiento -y de la vida de Colón antes de presentarse en Castilla, el historiador -italiano Giustiniani se contenta con noticiar que los hermanos -Cristóbal y Bartolomé habían sido cardadores de lana; y Allegretti, -en sus _Anales de Siena_ del año 1493, añade escuetamente que las -noticias del descubrimiento llegaron a Génova. «Las nuevas de ese -maravilloso descubrimiento realizado por un genovés»--escribe García de -la Riega--debieron ocasionar en Génova justificado orgullo y vivísima -curiosidad en las autoridades, en los parientes de Colón, en el clero -de la iglesia en que se bautizó, en los amigos, conocidos y vecinos de -sus padres, así como en la mayor parte de los ciudadanos. En este caso, -hubieran sido espontáneamente recordados los antecedentes del glorioso -hijo de Génova, su infancia y juventud, su educación, sus estudios, sus -prendas personales; y de todo este naturalísimo movimiento se hubieran -hecho eco los escritores contemporáneos y hubieran pasado a la historia -y llegado a nuestros tiempos datos diversos relativos a la vida y -a la familia de Colón. No ha sucedido así y semejante indiferencia -sólo puede explicarse, a mi juicio, por el hecho de que el inmortal -navegante no era hijo de Génova, ni tenía en ella parientes»[356]. -Añade la leyenda que los dos hermanos tejedores, en sus ratos de ocio, -adquirieron variados conocimientos científicos, cuando no emprendían -viajes marítimos a diferentes puntos. Ya en el camino de la fábula, -documentos encontrados en los archivos, hacen a Colón y a su padre, -no cardadores, como escribe Giustiniani, sino tejedores. Cree García -de la Riega que el Almirante no fué en sus primeros años ni cardador -ni tejedor; pero los escritores coetáneos, al aceptar la nacionalidad -genovesa, procuraron confirmarla con la existencia en dicha ciudad de -familias Colombo dedicadas a cardar lana y emparentando con ellas al -inmortal navegante. - - [356] Conferencia citada, págs. 21 y 22. - -Pasando a estudiar los documentos que se guardan en la casa municipal, -destinados a corroborar el nacimiento de Colón en la capital de -Liguria, los escritores presentan los cuatro siguientes: una carta de -Cristóbal al magnífico Oficio de San Jorge, la minuta de contestación -a esta carta, un dibujo de la apoteosis del ilustre nauta y el llamado -codicilo militar. La carta atribuída a Colón comienza con la frase -siguiente: «Bien que el cuerpo ande por acá, el corazón está allí de -continuo.» En seguida participa a los señores del Oficio de Génova que -manda a su hijo D. Diego destine el diezmo de la renta de cada año a -disminuir el impuesto que satisfacían los comestibles a su entrada -en la citada ciudad. El extraño donativo no guarda conformidad con -otros hechos. Cristóbal Colón, antes de emprender su cuarto viaje, -dejó a su primogénito un memorial de encargos que D. Diego incluyó -en su testamento, figurando entre aquéllos el relativo a un diezmo -de la renta; mas no lo destinó al pago de los consumos de Génova, ni -a favor de pueblo alguno de Italia, sino al de los pobres. Causa no -poca extrañeza que el Almirante, tal vez pensando no regresar con -vida de aquel cuarto viaje, manifieste su amor a Dios, a la caridad, -a los reyes, a doña Beatriz y hasta al orden doméstico, no dedicando -ni una sola palabra a la ciudad de Génova. Y téngase en cuenta que la -fecha de la carta es del 2 de abril de 1502, y la del memorial fué -escrito por aquellos mismos días. Semejante contradicción no debe pasar -desapercibida, como tampoco la circunstancia de no constar que las -autoridades se hayan preocupado ni entonces ni nunca de la generosa -concesión. En la misma famosa carta se encuentra la frase de que «los -reyes me quieren honrar más que nunca.» En efecto, en aquella época -le negaban Fernando e Isabel los títulos de Virrey y Gobernador y -el ejercicio de estos cargos. El segundo documento o la minuta de -contestación a la anterior carta da lugar a una cosa rara. El mismo -gobierno que llama a Colón «clarissime amantissimeque concivis», -pocos años después haya dado a la comarca de Saona la denominación de -«Jurisdizione di Colombo», indicando con ello que no le consideraba -hijo de Génova[357]. El tercer documento es un dibujo representando la -apoteosis de Colón, hecho por su propia mano. Conócese a primera vista -que es una grosera falsificación: vocablos castellanos, franceses e -italianos explican las diversas figuras, entre las cuales, por cierto, -no se halla la reina Isabel; pero sí, en lugar preferente, a la cabeza -y en el centro del dibujo la palabra Génova. El cuarto documento, o sea -el codicilo militar, ha sido declarado sin protesta de nadie documento -apócrifo. - - [357] Véase García de la Riega, Ob. cit., pág. 25. - -De otros documentos que pudiéramos llamar auxiliares--y seguimos la -narración de García de la Riega--, vamos a ocuparnos, con los cuales -se han querido reforzar los argumentos para sostener que Génova era la -patria del Almirante. Correspondientes al período comprendido entre -los años 1456 y 1459, se han hallado en el Archivo del Monasterio de -San Esteban de la Vía Mulcento, de Génova, papeles con los nombres de -Dominico Colombo y de Susana Fontarossa o Fontanarossa, y de los hijos -Cristóbal, Bartolomé y Diego. No tuvo en cuenta el falsificador de los -documentos que Diego nació el 1463 o 1464, como tampoco hubo de fijarse -que Juan, segundo o tercer hermano de Colón, y Blanca, hermana de dicho -Almirante, vivían por los citados años de 1456 a 1459. Otro documento -que han encontrado los comisionados de la Academia genovesa, encargados -de informar acerca de la patria del descubridor, ha sido un antiguo -manuscrito, en cuya margen un notario escribió que Colón había sido -bautizado en la iglesia de San Esteban de la Vía Mulcento. ¿De dónde -sacaría la noticia el buen notario? Y cuando todo el mundo se ocupaba -del descubrimiento, y el nombre de Colón adquiría la inmortalidad, -sólo pasaba inadvertido para los religiosos de San Esteban, los cuales -necesitaron que un notario, tiempo adelante, estampase la noticia. -Otra de las pruebas consiste en la presentación de dos papeles, uno -en 1470 y otro en 1472: dice en el primero, Christophorus de Columbo, -filius Dominici, _mayor de diez y nueve años_; y en el segundo, -Christophorus Columbus, lanerius de Januua lex Letoriæ egressus, esto -es, _mayor de veinticinco_. De modo que, en dos años pasó de diez y -nueve a veinticinco; en el primer papel es _Columbo_, y en el segundo -_Columbus_, llamando todavía más la atención lo de _lanerius_, de -Génova. Posible es que en el año 1472 Colón marchase a Italia con -objeto de visitar a sus padres; pero el que se iba a casar con una -joven distinguida, el que abrigaba ideas tan elevadas y era ya conocido -como excelente marino, seguramente no firmaría, como tejedor de lanas, -en documentos notariales. Además, no se olvide que en aquella región -de Italia, y por entonces, se encontraban varios Dominicos Colombo, -pudiéndose afirmar que eran tan vulgares como Juan García o José -Fernández en España. Prescindimos de otros documentos todavía más -absurdos, y pasamos a otro asunto de más interés. - -El apellido del descubridor del Nuevo Mundo, ¿era Colombo o Colón? -Ante todo conviene saber que muchos apellidos italianos y españoles -se derivan de la lengua latina, de modo que Colombo, lo mismo en los -dos idiomas modernos, procede de Columbus. En los reinos de León y de -Galicia se hallan pueblos y parroquias con la denominación de Santa -Colomba, y familias que tienen el apellido de Coloma. A la pregunta -anteriormente hecha responderemos que el apellido del Almirante -era Colón. Probado está, por la carta del rey D. Juan invitándole -a volver a Lisboa, que en Portugal usó el apellido Colón; en las -estipulaciones de Santa Fe se estampó también Colón; indudablemente con -el beneplácito del gran navegante; y Pedro Mártir, en carta que dirigió -al conde Borromeo, con fecha 14 de mayo de 1493, dijo: «Christophorus -Colonus.» «Fernando Colón--escribe García de la Riega--, al tratar -esta materia en la historia de su padre y al comentar alegóricamente -ambos apellidos, asegura que _si queremos reducirle a la pronunciación -latina, es Christophorus Colonus_; y no sólo insiste en afirmarlo, -sino que también añade la singularísima indicación de que el Almirante -_volvió a renovar_ el de Colón.» Nos explicamos de la siguiente manera -la renovación del apellido Colón. Es posible que nuestro célebre -descubridor, en los tiempos en que navegaba por el Mediterráneo, -seducido por la fama de los almirantes Colombo _el Viejo_ y Colombo _el -Mozo_, o también porque Nicolo, Zorzi, Giovanni y otros distinguidos -marinos usufructuaron tal sobrenombre, él lo llevó algún tiempo, -arrepintiéndose pronto y volviendo a llamarse Colón. - -Antes de manifestar la existencia de los apellidos Colón y Fonterosa, -durante los siglos XV y XVI, en la citada provincia gallega, -recordaremos «la importancia marítima que Pontevedra tenía en el mismo -siglo XV, ya como puerto de Galicia, ya como uno de los principales -astilleros de Castilla en aquella época. Patria es de los almirantes -Payo Gómez, Alvar Páez de Sotomayor y Jofre Tenorio, en la Edad Media; -del ilustre marino al servicio de Portugal, Juan da Nava, descubridor -de las islas de la Concepción y de Santa Elena, en el entonces recién -hallado camino de la India por el Cabo de Buena Esperanza; de Bartolomé -y Gonzalo Nodal, descubridor éste último del Estrecho que injustamente -lleva el nombre de Lemaire; de Pedro Sarmiento, a quien publicistas de -Inglaterra llaman el primer navegante del siglo XVI; de los almirantes -Matos, que brillaron en el XVII, y de otros distinguidos marinos, entre -los cuales descuella en nuestros tiempos el ilustre Méndez-Núñez»[358]. - - [358] García de la Riega, Ob. cit., pág. 33. - -Veamos ahora los documentos más importantes: - - 1.º Escritura de carta de pago dada a Inés de Mereles por Constanza - Correa, mujer de Esteban de _Fonterosa_, fecha 22 de junio de 1528. - - 2.º Escritura de aforamiento por el Concejo de Pontevedra a - Bartolomé de Sueiro, y a su mujer María _Fonterosa_, fecha 6 de - noviembre de 1525. - - 3.º Ejecutoria de sentencia del pleito, ante la Audiencia de la - Coruña, entre el Monasterio del Poyo y Don Melchor de Figueroa, - vecino y alcalde de Pontevedra, sobre foro de la heredad de - Andurique, en cuyo texto se incluye por copia la escritura de - aforamiento de dicha heredad, hecho por el expresado Monasterio a - Juan de Colón, mareante de aquella villa, y a su mujer Constanza de - _Colón_, en 13 de octubre de 1519. - - 4.º Escritura de aforamiento por el Concejo de Pontevedra a María - Alonso, de un terreno cercano a la Puerta de Santa María, señalando - como uno de sus límites la heredad de _Cristobo (xp.º) de Colón_, - en 14 de octubre de 1496.--Folio 20 vuelto. - - 5.º Acuerdo del Concejo de Pontevedra, nombrando fieles cogedores - de las rentas del mismo año (1454), entre otros, a _Jacob - Fonterosa_. Folio 66 del libro que comienza en 1437 y termina en - 1463. - - 6.º Acuerdo del Concejo de Pontevedra, nombrando fieles cogedores - de las rentas de la villa en dicho año (1444), entre otros, a - _Benjamín Fonterosa_.--Folio 48 del citado libro. - - 7.º Minutario notarial de 1440, folio 4 vuelto. Escritura de - censo a favor de Juan Osorio, picapedrero, y de su mujer María de - _Colón_, fecha 4 de agosto del citado año. - - 8.º Acuerdo del Concejo (Pedro Falcón, juez; Lorenzo Yáñez, - alcalde, y Fernán Pérez, jurado), mandando pagar a _Domingos de - Colón_ y _Benjamín Fonterosa_ 24 maravedís viejos, por el alquiler - de dos acémilas que llevaron con pescado al arzobispo de Santiago: - su fecha, 29 de julio de 1437.--Folio 26 del mencionado libro. - - 9.º Minutario notarial de 1436. Escritura de aforamiento, en la - cual se halla el nombre de _Jacob Fonterosa el Viejo_: fecha, el 21 - de marzo de dicho año. - - 10. Minutario notarial que comienza el 28 de diciembre de 1433 y - termina el 20 de marzo de 1435. Escritura del 29 de septiembre de - 1434 de compra de casa y terreno hasta la casa de _Domingos de - Colón el Viejo_, etc.--Folio 85 vuelto. - - 11. Minutario anterior. Escritura de venta (11 de agosto de 1434) - de la mitad de un terreno que fué casa en la rua de las Ovejas, - por María Eans a Juan de Viana _el Viejo_ y a su mujer María de - _Colón_, moradores en Pontevedra.--Folio 80. - - 12. Minutario notarial de 1434 y 1435. Dos escrituras correlativas, - en que el abad del monasterio de Poyo se obliga a pagar - respectivamente 274 maravedís de moneda vieja a Blanca Soutelo, - heredera de _Blanca Colón_, difunta, mujer que fué de Alonso de - Soutelo, y 550 maravedís de la misma moneda a Juan García, heredero - de dichos Alonso de Soutelo y su mujer _Blanca Colón_: su fecha, 19 - de enero de 1434.--Folios 6 vuelto y 7. - -Fijándonos en el documento señalado con el número 8, cabe pensar si el -Domingos de Colón casó con una Fonterosa y de cuyo matrimonio naciese -el descubridor del Nuevo Mundo. Resulta del mencionado acuerdo que el -Domingos de Colón era alquilador de acémilas: ¿sería absurdo suponer -que las preocupaciones sociales de aquellos tiempos obligaron al -Almirante a ocultar su origen y patria? - -A todo esto debe añadirse que la madre de Colón se llamaba Susana -Fonterosa, familia hebrea, sin duda, o por lo menos de cristianos -nuevos: ¿tendría interés Colón de no revelar tales antecedentes, dado -el odio a dicha raza en todas las naciones, y muy especialmente por -los Reyes Católicos?--«¿No merecería examen en este caso--escribe -García de la Riega--la inclinación de Colón a las citas del -Antiguo Testamento?»[359]. Es de notar su estilo y sus fantásticas -descripciones, sus metáforas y sus invocaciones, donde aparecen nombres -bíblicos (Israel, Judá, David, Jerusalén, etc.). - - [359] Ob. cit., pág. 27. - -De una carta de Colón escrita en Jamaica y dirigida a los Reyes -Católicos, con fecha 7 de julio de 1503, son los siguientes párrafos. -Hallábase sólo en brava costa y con fuerte fiebre, y habiéndose -adormecido oyó una voz piadosa que le decía: - -«¡O estulto y tardo a creer y a servir a sus Dios, Dios de todos! -¿Qué hizo él más por Moisés o por David, su siervo? Desque naciste, -siempre él tuvo de tí muy grande cargo. Cuando te vido en edad de -que él fué contento, maravillosamente hizo sonar tu nombre en la -tierra. Las Indias, que son parte del mundo, tan ricas, te las dió -por tuyas; tú las repartiste a donde te plugo, y te dió poder para -ello. De los atamientos de la mar océana, que estaban cerrados con -cadenas tan fuertes, te dió las llaves; y fuiste obedecido en tantas -tierras, y de los cristianos cobraste tan honrada fama. ¿Qué hizo el -más alto pueblo de Israel cuando le sacó de Egipto? ¿Ni de David, que -de pastor hizo Rey en Judea? Tórnate a él y conoce ya tu yerro: su -misericordia es infinita; tu vejez no impedirá a toda cosa grande; -muchas heredades tiene él grandísimas. Abraham pasaba de cien años -cuando engendró a Isaac, ¿ni Sara era moza? Tú llamas por socorro -incierto: responde, ¿quién te ha afligido tanto y tantas veces, Dios -o el mundo? Los privilegios y promesas que da Dios, no las quebranta, -ni dice después de haber recibido el servicio, que su intención no era -ésta, y que se entiende de otra manera, ni da martirios por dar color -a la fuerza; él va al pie de la letra; todo lo que él promete cumple -con acrescentamiento, ¿esto es uso? Dicho tengo lo que tu Criador ha -fecho por tí y hace con todos. Ahora medio muestra el galardón de estos -afanes y peligros que has pasado sirviendo a otros. - -Yo así amortecido vi todo; mas no tuve yo respuesta a palabras tan -ciertas, salvó llorar por mis yerros. Acabó él de fablar, quien quiera -que fuese, diciendo: «No temas, confía: todas estas tribulaciones están -escritas en piedra mármol y no sin causa»[360]. - - [360] Hernández de Navarrete, _Colec. de los viajes y - descubrimientos que hicieron por mar los españoles desde fines - del siglo XV_, tom. I, págs. 303 y 304. - -También indica el origen semítico de Colón el retrato que hacen -de él los historiadores de aquellos tiempos, según puede verse -considerando el famoso regateo de Colón con los Reyes Católicos en las -capitulaciones de Santa Fe. - -Pasando a otro asunto diremos que la huerta de Andurique--añade el -historiador de Pontevedra--aforada por el monasterio de Poyo a Juan de -Colón, y situada a medio kilómetro de dicha población, linda con otras -heredades de la pequeña ensenada de Portosanto, lugar de marineros -en la parroquia de San Salvador. Cristóbal Colón bautizó a las dos -islas que halló en su primer viaje con los nombres de _San Salvador_ -(Guanahaní) y la _Concepción_, dando con ellos pruebas de sus creencias -religiosas. En seguida descubrió tres islas, a las cuales llamó -_Fernandina_, _Isabela_ (Saometo) y _Juana_ (Cuba), en demostración -de su gratitud a D. Fernando, a Doña Isabel y al príncipe D. Juan, -primogénito de los reyes. Continuó su camino y llegó a un río y puerto -que llamó de _San Salvador_, recorrió otras tierras, puso una cruz -en la entrada de un puerto, que llamó _Portosanto_ (hoy de Baracoa). -Tiempo adelante visitó la isla Española (Haití). Todo esto lo hace -notar García de la Riega en su erudita _Conferencia_[361]. A los que -escriben que el Almirante dió el nombre de Portosanto en memoria de que -su suegro había sido gobernador de la isla portuguesa así llamada, no -recuerdan seguramente que el inmortal navegante tenía hijos, hermanos, -su amada Doña Beatriz, etc. Si Colón hubiese nacido en Pontevedra, nada -tendría de particular que repitiese la denominación de San Salvador y -de Portosanto, parroquia y lugar donde quizás fué bautizado y tuvo su -cuna. En su segundo viaje Colón bautizó a una isla con el nombre de -_La Gallega_. ¿Quiso unir en el nombre La Gallega dos recuerdos: el de -la carabela _Santa María_ o _La Gallega_ y el de Galicia?[362]. - - [361] Pág. 37. - - [362] «_La Capitana_--escribe Gonzalo Fernández de Oviedo--era - _La Gallega_, que había sido un buque de carga destinado al - transporte de mercancías. Se llamó _La Gallega_, dedicada - a Santa María, y nombre que se repite muchas veces.» Y el - elocuentísimo Castelar añade «que la nao _La Gallega_ fué - rebautizada en el Puerto de Palos con el nombre _Santa - María_.» Del Padre Sarmiento, benedictino, son las siguientes - palabras: «La nao _La Gallega_ se construyó en Pontevedra, y - fue dedicada a _Santa María la Grande_, parroquia de todos los - marineros de aquellos lugares.» - -En el tercer viaje denominó _Trinidad_ a la primera isla que descubrió, -y Cabo de la _Galea_ (hoy Cabo Galeote) al primer promontorio. Recuerda -a este propósito el citado escritor un documento que contiene la compra -de una casa por Payo Gómez de Sotomayor (rico hombre de Galicia, -Mariscal de Castilla, Caballero de la Banda y Embajador en Persia de -Enrique III), y su mujer D.ª Mayor de Mendoza (sobrina del arzobispo -de Santiago), en cuya escritura se menciona, como parte del contrato, -el terreno hasta la casa de Domingo de Colón el Viejo, con salida al -_eirado_ de la puerta de la Galea. El dicho eirado, inmediato al lugar -que ocupaba la puerta y torre de la Galea, es una plaza o espacio -irregular entre varios edificios, tapias y muelle al fondeadero llamado -de la Puente. Nada de particular tendría el nombre de Cabo de la Galea, -si Colón hubiese jugado en su niñez en aquel eirado, vecino a la casa -de un pariente muy cercano. - -No limitándose el historiador gallego a estudiar los documentos -referentes a las familias de Colón y Fonterosa, cuyos dos apellidos -eran los del Almirante de las Indias, estudia otro que arroja potentes -rayos de luz en el obscuro campo de la Historia. Tal es la cédula -del arzobispo de Santiago, fechada el 15 de marzo de 1413, dirigida -al Concejo, Juez, Alcaldes, Jurados y hombres buenos de su villa de -Pontevedra, mandándoles entregar _cogidos y recabdados_, quince mil -maravedís de moneda vieja a maese Nicolao Oderigo de Génova. Casi un -siglo después, otro Nicolao Oderigo, a quien el Almirante le confió -en 1502 las copias de sus títulos, despachos y escrituras--lo cual -indica la estrecha amistad que había entre ambos--había sido legado -del Gobierno genovés cerca de los Reyes Católicos. ¿Sería el segundo -Oderico descendiente del primero? Si aquél fué mercader de telas de -seda y de otros géneros de la industria italiana, y el último desempeñó -el cargo de legado en la Corte de Castilla, ¿sería aventurado presumir -que la amistad de Colón con el mencionado legado tenía antigua fecha en -su familia, y provenía de la protección del Oderigo a que se refiere -la cédula del Prelado compostelano? Si los padres del Almirante fueron -individuos de las familias Colón y Fonterosa, residentes en Pontevedra -y emigrados luego a Italia, puede aceptarse que tuvieron relaciones -más o menos directas con los Oderigos. ¿Conocía el legado Nicolao -Oderigo la verdadera patria de su amigo el Almirante, como parece -deducirse del hecho de haber retenido las copias que se le confiaron, -y que no fueron entregadas a las autoridades de Génova hasta cerca -de dos siglos después por Lorenzo Oderigo? Cree el Sr. García de la -Riega que el matrimonio Colón-Fonterosa, residente en Pontevedra, -emigró a Italia a consecuencia de las perturbaciones ocurridas, o por -otras causas, hacia los años 1444 al 1450, aprovechando las relaciones -comerciales existentes entre ambos países. Llevó en su compañía a sus -dos hijos mayores--pues los demás nacieron posteriormente--, utilizando -para establecerse en Génova, en Saona o en otras poblaciones cercanas, -recomendaciones para el arzobispo de Pisa, que a la sazón era clérigo -_sine cura_ de la iglesia de Santa María la Grande, de Pontevedra, y -cobraba un quiñón de sardina a los mareantes de dicha población; o tal -vez se valiese de relaciones directas o indirectas con la familia de -Oderigo. Allí adquirió Cristóbal algunos conocimientos y se dedicó a -la profesión de marino. Navegó durante veintitrés años, y cambiando su -apellido por el de Colombo se puso quizás bajo las órdenes de Colombo -el _Viejo_ o de Colombo el _Mozo_, famosos corsarios de aquellos -tiempos. Antes de dirigirse a Portugal, donde los descubrimientos y -viajes de los portugueses habían inmortalizado aquel reino, Colón vivió -en la isla de la Madera, adquiriendo por entonces relaciones con Alonso -Sánchez, de Huelva, y trasladándose luego a Lisboa. En la capital de -Portugal concibió el proyecto de surcar el Atlántico en dirección al -Oeste. Desechado su plan por el gobierno de Portugal, se presentó al -de España fingiéndose genovés, ya para encubrir su humilde origen, ya -para ocultar otra condición de raza de su familia materna. Cuando se -vió en el apogeo de la gloria, tanto él como sus hermanos y sus hijos -siguieron ocultando patria y origen. «¡Quién sabe--exclama García de la -Riega--si aquel hebreo que moraba a la puerta de la judería de Lisboa, -para el cual dejó una manda en su testamento y _cuyo nombre reservó_, -era pariente materno del eximio navegante!»[363]. Nada de particular -tendría que Cristóbal Colón, en alguno de sus viajes a los mares del -Norte, hiciese escala en Pontevedra, y convencido de que en aquella -población nadie conservaba recuerdo de sus padres y de su familia, se -decidió a fingirse hijo de Génova, lo cual, a falta de pruebas con -respecto al lugar verdadero de su cuna, aceptó la historia. Después de -relatar, aunque sucintamente, la conferencia de García de la Riega, -recibimos de dicho señor la siguiente noticia: - - [363] Ob. cit., pág. 42. - -«Recientemente, derribado un viejo altar en la parroquial de Santa -María de esta ciudad, apareció un hueco en forma de arco y en su pared -una inscripción de principios del siglo XVI, grabada en piedra con -letra gótica alemana (de aquella época), relativa a un Juan de Colón -(mareante de Pontevedra), que era sin duda el que figura con el mismo -nombre en el tercer viaje del gran descubridor; además, los varios -documentos del siglo XV hallados aquí, exhiben desde 1428 el mismo -apellido precedido con la partícula _de_. Ahora bien, en una cláusula -del testamento e institución de mayorazgo, documento que Colón y su -heredero reservaron y que tiene la fecha de febrero de 1498, aquél -consignó que «_su verdadero linaje_ es el de los llamados _de_ Colón». -Y ¿quién califica de _verdadero_ a su linaje sino en presencia de uno -ficticio o supuesto, el de los Colombo italianos? Por consiguiente, -en esa cláusula Colón desvirtúa su declaración _heráldica_ de haber -nacido en Génova. Y esto hay que enlazarlo con el hecho de que en -las famosas estipulaciones de Santa Fe (1492) el futuro Almirante, -Virrey, etc., estampó el apellido _Colón_, que anteriormente _se le -daba en Portugal_, y no el de Colombo. Acaso temió dificultades y -peligros para el porvenir si no consignaba su verdadero apellido en tan -solemne y transcendental documento, pues era hombre sumamente cauto y -receloso»[364]. Hemos terminado la larga relación del Sr. García de la -Riega (Apéndice H). - - [364] Parte de una carta de D. Celso G. de la Riega, escrita - al autor de esta obra desde Pontevedra y con fecha 3 de - noviembre de 1912. - -Añadiremos por nuestra parte que mientras los israelitas del Antiguo y -del Nuevo Mundo, inspirados por el sentimiento de raza, se enorgullecen -con tener entre sus antepasados a Colón; y mientras que en el Antiguo -y Nuevo Mundo hombres ilustres proclaman el origen español del -descubridor de América, nosotros esperamos más datos y más noticias -para resolver cuestiones tan complicadas. Aunque mucho nos halagaría -poder decir que Colón era español, sin embargo, no dejaremos de copiar -los dos versos que se hallan escritos en las paredes del convento de la -Rábida, firmados con las iniciales F. G. F.: - - ¡Al nauta genovés, honor y gloria! - ¡Bendecid, españoles, su memoria! - -Y tentados estamos para hacer nuestra la siguiente octava del poeta -Foxá, escrita cuando Génova erigía a Colón magnífico monumento: - - «A tu memoria el genovés levanta - gigante estatua que respeta el viento; - de noble aspecto y de riqueza tanta, - cuanta puede crear el pensamiento. - - --Pero la patria que tu nombre canta - y te consagra eterno monumento, - ¿qué parte tuvo en tu inmortal hazaña? - ¡Toda tu gloria pertenece a España!» - -De la familia de Cristóbal Colón sólo diremos que es cierto que su -padre se llamaba Domenico y su madre Susana Fontanarrosa; que, además -de Bartolomé y Diego, tuvo otro hermano que se llamó Juan Peregrín, el -cual murió joven, y que su hermana Blanquineta casó con el industrial -Santiago Rayarello[365]. - - [365] Blanquineta y Santiago tuvieron un hijo de nombre - Pantaleón. - -Procede ya referir los sucesos acaecidos al futuro descubridor del -Nuevo Mundo en Portugal. Colón, acompañado de su hermano Bartolomé, -llegó a Lisboa, a últimos del año 1476[366]. Habitaba cerca del -Monasterio de _Todos los Santos_, en cuya iglesia debió conocer a la -joven Felipa Muñiz. Prendóse de ella y la obtuvo en matrimonio. La -primera noticia del nombre de la mujer del futuro Almirante, aparece en -el testamento de su hijo Diego, quien la llama Felipa Muñiz. Bastantes -años después, Fernando Colón añadió segundo apellido, y la dió el -nombre de Felipa Muñiz Perestrello[367]. Felipa era hija--según todas -las señales--de Bartolomé Perestrello, genovés naturalizado en Portugal -y distinguido navegante de la casa del nunca bastante alabado infante -D. Enrique[368]. Cristóbal Colón vino a Portugal, como otros muchos, en -busca de fortuna, arrastrado, seguramente, por las noticias que corrían -acerca de los navegantes y descubrimientos portugueses, pues a la -sazón era Lisboa un centro náutico de gran importancia. Además no debe -olvidarse que en la capital del reino lusitano se hallaban establecidos -muchos italianos, en particular genoveses. Ya en Portugal, un poco -antes o un poco después, emprendió un viaje a Thule[369] e hizo otros a -diferentes puntos. Parece probado que Porto-Santo, isla descubierta por -exploraciones dirigidas bajo la dirección del infante D. Enrique, se -entregó en feudo a la familia de los Perestrellos. - - [366] Otros dicen que llegó entre el año 1470 y 1472. Lo único - que puede asegurarse es--pues lo dice él mismo--que en febrero - de 1477 estaba en Lisboa. - - [367] Algunos dicen Palestrello. - - [368] Felipa, siguiendo la costumbre de aquellos tiempos, pudo - usar el apellido materno antes que el paterno, y llamarse - Muñiz Perestrello. - - [369] P. Las Casas, _Hist. general_, lib. I. - -De lo que no cabe duda es que, Pedro Correa, casado con una hermana -de Felipa, tuvo el mando superior de Porto Santo, a la muerte de su -suegro y de su suegra. Y afírmase por algunos que Miguel de Muliarte, -de Huelva, era marido de Violante Muñíz, hermana también de Felipa[370]. - - [370] Pero Miguel de Muliarte y Violante Muñíz, ¿eran - realmente cuñados de Colón, como afirma Fernández Duro, en la - _Nebulosa de Colón_, págs. 18-29? Es de advertir que tiempo - adelante, según cartas que se conservan, Muliarte trataba - con mucho respeto a su protector Cristóbal Colón, hasta el - punto que en dicha correspondencia no aparece señal alguna de - familiaridad o parentesco. - -Cuando murió Bartolomé Perestrello, Colón pudo adquirir los mapas, -diarios y notas de viajes de su suegro. También su cuñado Correa le -dió algunas noticias, decidiéndose entonces Cristóbal Colón a ir a las -famosas Indias, no por el Oriente, que era la idea de los portugueses, -sino por el Occidente, por el Atlántico, mar que siempre había sido -mirado con temor supersticioso. Del mismo modo, Colón, a la muerte de -su cuñado, debió de hacerse dueño de los documentos y cartas de éste. -No abrigamos duda alguna de que Colón se decidió entonces a realizar su -viaje. - -El que reveló a Colón las tierras trasantlánticas fué--según la opinión -de algunos cronistas--Alonso Sánchez de Huelva. Véase lo que dice sobre -el particular Oviedo: «Quieren decir algunos que una carabela que desde -España passaba para Inglaterra cargada de mercadurías é bastimentos, -assi como vinos é otras cosas que para aquella isla se suelen cargar -(de que ella caresçe é tiene falta), acaesçió que le sobrevinieron -tales é tan forçosos tiempos é tan contrarios, que ovo neçessidad de -correr al poniente tantos días, que reconosçió una ó más de las islas -destas partes é Indias; é salió en tierra é vido gente desnuda de -la manera que acá la hay, y que cessados los vientos (que contra su -voluntad acá la trajeron), tomó agua y leña para volver a su primero -camino. Dicen mas: que la mayor parte de la carga que este navío traía -eran bastimentos é cosas de comer é vinos, y que assi tuvieron con qué -se sostener en tan largo viaje é trabajo, é que despues le hizo tiempo -a su propósito y tornó a dar la vuelta, é tan favorable navegacion -le suçedió, que volvió a Europa é fué a Portugal. Pero como el viaje -fuesse tan largo y enojoso, y en especial a los que con tanto temor é -peligro forçados le hicieron, por presta que fuesse su navegacion, les -duraría cuatro ó cinco meses (ó por ventura más) en venir acá é volver -a donde he dicho. Y en este tiempo se murió quasi toda la gente del -navío é no salieron de Portugal sino el piloto, con tres ó cuatro ó -alguno más de los marineros, é todos ellos tan dolientes, que en breves -días después de llegados murieron. - -»Diçese junto con esto que este piloto era muy íntimo amigo de -Chripstóbal Colom, y que entendía alguna cosa de las alturas, y marcó -aquella tierra que halló de la forma que es dicho, y en mucho secreto -dió parte de ello a Colom, é le rogó que le fiçiesse una carta y -assentase en ella aquella tierra que había visto. Diçese que él le -recogió en su casa como amigo, y le hizo curar, porque tambien venía -muy enfermo; pero que tambien se murió como los otros; é que assi -quedó informado Colom de la tierra é navegación destas partes, y en él -solo se resumió este secreto. Unos diçen que este maestre ó piloto era -andaluz, otros le hacen portugués, otros vizcaino; otros diçen quel -Colom estaba entonces en la isla Madera, é otros quieren deçir que en -la de Cabo Verde, y que allí aportó la carabela que he dicho, y él ovo -por esta forma notiçia desta tierra. Que esto passase así ó no, ninguno -con verdad lo puede afirmar; pero aquesta novela ansí anda por el mundo -entre la vulgar gente de la manera que es dicho. Para mí yo lo tengo -por falso, é como dice el agustino: _Melius est dubitare de ocultis, -quam litigare de incertis_. Mejor es dubdar de lo que no sabemos, que -porfiar lo que no está determinado»[371]. - - [371] _Historia general y natural de las Indias_, lib. II, - cap. II, pág. 13. - -Añade el inca Garcilaso de la Vega que cerca del año 1484, un piloto -natural de la villa de Huelva (condado de Niebla), llamado Alonso -Sánchez de Huelva, tenía un navío pequeño, en el cual llevaba de España -a las Canarias algunas mercaderías y allí las vendía; y de las Canarias -cargaba frutos que transportaba a la isla de la Madera, volviéndose a -España con azúcar y conservas. En cierta ocasión, atravesando de las -Canarias a la isla de la Madera, dejóse llevar de recio y tempestuoso -temporal. Al cabo de veintiocho o veintinueve días, sin saber por -dónde ni a dónde iba, se encontró cerca de una isla, tal vez Santo -Domingo, según todas las señales. El piloto saltó a tierra, tomó la -altura y escribió todo lo que vió. A la vuelta le faltó el agua y el -bastimento, comenzando a enfermar y morir de tal manera la tripulación, -que de 17 hombres que salieron de España no llegaron a la Tercera más -de cinco, entre ellos el piloto Alonso Sánchez de Huelva. Fueron a -parar a casa de Cristóbal Colón, genovés, porque supieron que era gran -piloto y cosmógrafo, y que hacía cartas de marear. Recibiólos Colón con -mucho cariño; pero iban tan enfermos que murieron todos en su casa, -«dexándole en herencia los trabajos que les causaron la muerte[372]: -los quales aceptó el gran Colón con tanto ánimo y esfuerzo, que -habiendo sufrido otros tan grandes y aun mayores, pues duraron más -tiempo, salió con la empresa de dar el Nuevo Mundo y sus riquezas a -España, como lo puso por blasón en sus armas, diciendo: _a Castilla y a -León, Nuevo Mundo dió Colón_»[373]. - - [372] Documentos y mapas importantes. - - [373] _Historia general del Perú_ o _Comentarios Reales de los - Incas_, tomo I, págs. 11-15.[smudge or '--'?]--Madrid, 1800. - -Lo mismo que Oviedo y el inca Garcilaso refieren López de Gomara, -Acosta y algunos más. Lope de Vega, en su comedia _El Nuevo Mundo -descubierto por Christobal Colón_, escrita en el año 1604, el piloto -Sánchez de Huelva dice al insigne genovés lo siguiente: - - «La misma tormenta fiera - que allí me llevó sin alas, - casi por el mismo curso - dió conmigo vuelta a España. - No se vengó solamente - en los árboles y jarcias, - sino en mi vida, de suerte - que ya, como ves, se acaba. - Toma esas cartas, y mira - si a tales empresas bastas, - que si Dios te da ventura, - segura tienes la fama.» - -Sobre este particular añade el Sr. Fernández Duro: «Los que la tachan -de invención despreciable, no se han fijado, al parecer, en que el -más interesado, el Almirante mismo, consignó en sus Memorias[374] -que un marinero tuerto, en el Puerto de Santa María, y un piloto, en -Murcia, le aseguraron haber corrido con temporal hasta lejanas costas -de Occidente, donde tomaron agua y leña para regresar. Los nombres no -comunicó, ni dijo hasta qué punto las confidencias se extendieron; mas -la declaración confirma plenamente, en lo esencial, aquello que entre -la gente de mar corría por válido. Que el piloto muriese en su casa -y le legara los papeles, adorno añadido puede muy bien ser; que el -piloto existió y de su boca supo cómo había ido y vuelto de las tierras -incógnitas, confirmado por él está»[375]. - - [374] El P. Las Casas, _Historia de Indias_, libro I, capítulo - XIII. - - [375] _La tradición de Alonso Sánchez de Huelva._--_Boletín de - la Real Academia de la Historia_, tomo XXI, página 45. - -Más adelante escribe: «Con las indicaciones vulgares se vislumbra ya, -desde luego, que hubo más de una expedición o aventura desgraciada, y -que vascos, andaluces y portugueses intentaron la empresa que Cristóbal -Colón llevó a cabo»[376]. - - [376] Ibidem, pág. 46. - - * * * * * - -Pero ¿puede acaso llamarse descubridores de América, ni lo son, cuantos -columbraron la existencia de aquellos Continentes, o los que se admita -o algún día llegue a probarse que de hecho aportaron a las playas -americanas, ora queriendo, o bien llevados allá por no poder resistir -el empuje de los vientos o a las corrientes del Océano?[377]. - - [377] Ibidem, pág. 51. - -Por nuestra parte, se nos ocurre preguntar: Si--como dice la narración -de Oviedo y de otros--Colón es el único depositario del secreto, -¿quién, cómo y cuándo lo ha revelado? En asunto de tanta importancia, -añadiremos que, aun admitiendo que por el año 1000 de nuestra Era--como -se dijo en el capítulo III de este tomo--valientes marinos normandos de -Islandia llegaron a las costas de Groenlandia, de Labrador, de la Nueva -Inglaterra, y acaso hasta donde hoy está Nueva York; aun admitiendo lo -que de Alonso Sánchez de Huelva se refiere, y aun admitiendo otras -expediciones, descubrimientos y noticias, nada importa para la gloria -del inmortal nauta. - -Con respecto a la ciencia del futuro descubridor del Nuevo Mundo, él -mismo, en carta a los Reyes Católicos, escribe lo que a continuación -copiamos: «En la marinería me hizo Dios abundoso; de astrología me -dió lo que abastaba y ansí de geometría y aritmética; y engenio en -el anima y manos para dibujar esfera, y en ella las cibdades, ríos -y montañas, islas y puertos, todo en su propio sitio. Yo he visto y -puesto estudio en ver de todas escrituras, cosmografía, historia, -coronicas y filosofía y de otras artes, ansí que me abrió Nuestro -Señor el entendimiento con mano palpable a que era hacedero navegar de -aquí a las Indias, y me abrió la voluntad para la ejecucion de ello». -Probado se halla--aunque otra cosa diga Fernando Colón en su historia -del Almirante--que el descubridor del Nuevo Mundo no estudió ni poco -ni mucho tiempo en la renombrada Universidad de Pavía. Debió pasar su -infancia al lado de su padre y de sus hermanos. A los catorce años, -o tal vez de más tierna edad, se lanzó al mar, adonde le llamaban -sus constantes inclinaciones y ardientes deseos. Sirviese o no Colón -bajo las órdenes de los corsarios Colombos, el asunto carece de toda -importancia[378]. «De muy pequeña edad--dice Cristóbal Colón en carta -a los Reyes Católicos escrita en 1501--entré en la mar navegando e lo -he continuado fasta hoy. La mesma arte inclina a quien le prosigue, a -desear de saber los secretos de este mundo. Ya pasan de cuarenta años -que yo voy en este uso. Todo lo que fasta hoy se navega, todo lo he -andado». En otro lugar se lee: «El año de 1477, por febrero, navegué -más allá de Tile cien leguas, cuya parte austral dista de la equinocial -73 grados y no 63 como dicen algunos... Veintitrés años he andado por -el mar sin salir de él, por tiempo que deba descontarse--dice en otro -sitio--ví todo el Levante y el Poniente, y al Norte de Inglaterra. He -navegado a Guinea; pero en ninguna parte he visto tan buenos puertos -como estos de la tierra de las Indias»[379]. - - [378] El conde Roselly de Lorgues cree que eran dos corsarios: - el _Archipirata_, verdadero Duguay-Tronin de la Liguria, y - su sobrino _Colombo el Mozo_. _Historia de Cristóbal Colón_, - tomo I, página 63. Barcelona, 1892. Añade D. Juan Solari - que no están en lo cierto los escritores que hacen a Colón - pariente de los citados corsarios y le consideran al servicio - de Colombo el _Mozo_. Hace también observar que los tales - corsarios no eran genoveses, ni aun italianos, sino gazcones; - y sus apellidos eran Cazeneuve y de sobrenombre Coullon, - que historiadores complacientes han traducido por Columbus - y Colombo.--_La cuna del descubridor de América Cristóbal - Colón._ Homenaje al centenario de la República Argentina. 25 - de mayo de 1910. - - [379] Fernando Colón, _Historia del Almirante_, tom. I. cap. - IV. - -Se ha creído por algunos que sólo Colón y otros pocos sabios -contemporáneos creían en la forma esférica de la tierra. Ignoran que -ya lo dijeron muchos, entre ellos Aristóteles (384-321), Arquímedes -(287-212), los filósofos de la Escuela de Alejandría, Plinio (siglo I -de la Era Cristiana), San Basilio (siglo IV), el venerable Beda (siglo -VIII), el patriarca Focio (siglo IX), el presbítero Honorio (siglo -XII); y entre los árabes Mazoudi, Edrisí y Aboulfeda. La Academia de -Toledo, fundada en 1258 por Alfonso X, seguía el sistema de Ptolomeo, -profesando, por tanto, la teoría de la forma redonda de la tierra. -Mientras que en Toledo se discutía el movimiento de los astros, dos -hombres superiores, fundándose en la esfericidad de nuestro globo, -deducían la existencia de otro Continente: eran estos Rogerio Bacon -(1214-1294) y Raimundo Lulio (1235-1315)[380]. Como dice el ilustre -Gaffarel, es imposible señalar mejor que Bacon lo hizo la posición de -América. Anunció muchas de las grandes leyes con que después se han -enriquecido las ciencias físicas y naturales. Expuso en términos claros -y precisos la doctrina de que al Occidente de Europa debían existir -tierras, siendo posible, por tanto, la comunicación de aquella parte -del mundo con las citadas tierras. ¿Conocía Bacon el viaje del islandés -Erik Rauda (Erico el Rojo)? ¿Conocía alguna de las expediciones -islandesas o normandas que poco después se llevaron a feliz término? ¿O -adivinó el descubrimiento que en 1492 hizo el genovés Cristóbal Colón? - - [380] Rogerio Bacon nació en Inglaterra e hizo sus estudios en - Oxford y en París. Escribió su magnífica obra intitulada _Opus - Majus_. - -Háse dicho, del mismo modo, que el mallorquín Raimundo Lulio, el -sublime autor de _Arte Magna_ (_Ars Magna_), se había ocupado de la -existencia de un continente al Occidente de Europa, quedando reservado -a Colón la gloria de encontrarlo. En la edición de Maguncia del año -MDCCXXIX, forman las obras del beato Raimundo Lulio (_Operum Beati -Raymundi Lulli_), diez tomos en folio, hallándose en el cuarto el -libro intitulado _Questiones per Artem Demonstrativam solubiles_. En -la cuestión 154 (CLIV), folios 151 y 152, al proponer la dificultad -del flujo y reflujo en el mar de Inglaterra (_¿quâ naturâ Mare Anglicæ -fluat et refluat?_), el _Doctor Iluminado_ la explica con todo -detenimiento. La traducción del texto, hecha libremente al castellano, -dice así: «Toda la principal causa del flujo y reflujo del Mar grande o -de Inglaterra, es el arco del agua del mar, que en el Poniente estriba -en una tierra opuesta a las costas de Inglaterra, Francia, España -y toda la confinante de Africa, en las que ven los ojos el flujo y -reflujo de las aguas, porque el arco que forma el agua como cuerpo -esférico, es preciso que tenga estribos opuestos en que se afiance, -pues de otro modo no pudiera sostenerse; y, por consiguiente, así como -a esta parte estriba en nuestro continente, que vemos y conocemos, _en -la parte opuesta del Poniente estriba en otro continente que no vemos -ni conocemos desde acá_; pero la verdadera filosofía, que conoce y -observa por los sentidos la esfericidad del agua y su medido flujo y -reflujo, que necesariamente pide dos opuestas vallas que contengan -el agua tan movediza y sean pedestales de su arco, infiere que -necesariamente en la parte que nos es occidental _hay continente_ en -que tope el agua movida, así como topa en nuestra parte respectivamente -oriental». Después de leer el citado pasaje, podemos repetir con un -estudioso jesuíta: «La existencia de un continente al Occidente de -Europa, estuvo científicamente probada por Raimundo Lulio dos siglos -antes que Colón lo hallara. Que este continente fuera precisamente la -América, ni Lulio, ni Colón, ni nadie lo dijo: _Suum cuique_.» Somos de -opinión que Cristóbal Colón no conoció las obras científicas de Bacon, -ni de Lulio. Según un autor coetáneo del beato mallorquín, éste visitó -varias veces la ciudad de Génova, dejando allí algunas de sus obras en -poder de un amigo suyo. - -Además, casi todos los escritores cristianos coetáneos y posteriores -a la Academia Toledana, admitían la redondez de la Tierra: Alberto el -Grande, Vicente de Beauvois y nuestro D. Enrique de Villena o de Aragón -(a quien muchos llaman, sin serlo, marqués de Villena), se encuentran -entre ellos. El de Villena, en su _Tratado de Astrología_[381], dando -por verdad sabida la redondez del planeta, estudió la fuerza de -atracción de la tierra. Alonso de Córdoba, Pedro Ciruelo, Antonio de -Nebrija, Fernando de Córdoba, Abraham Zacut, afirmaron la esfericidad -del globo. De modo, que en tiempo de Colón no indicaba sabiduría, ni -aun era peregrina la creencia de que nuestro planeta tenía la forma -esférica. - - [381] Terminó dicho libro el 20 de Abril del año 1428. - -Debieron contribuir a que Colón formase su proyecto de ir directamente -a la India por Occidente, no la correspondencia, que ha resultado -apócrifa, con Toscanelli, ni las enseñanzas de las obras científicas -de los sabios que acabamos de citar, sino las noticias de los marinos -y por los mapas de navegación que las confirmaban. Debió tener -conocimiento de los viajes de los venecianos Polo, del _Almanaque -Perpetuo_ de Zacut, y muy especialmente de la obra _De imagine Mundi_, -del cardenal Pedro de Ailly. - -Procede en este lugar que demos cuenta de los libros que tuvo en su -librería Colón, y que han llegado hasta nosotros[382]. Estos son los -siguientes: _Historia rerum ubique gestarum_, escrita por Eneas Silvio -Piccolomini (después Papa con el nombre de Pío II), impresa en Venecia -el año 1477; _De imagine Mundi_, del cardenal Pedro Alliaco o d'Ailly, -impreso en Lovaina, en la oficina de Juan de Wesfalia, entre los -años de 1480 a 1483; _De consuetudinibus et conditionibus orientalium -regionum_, obra de Marco Polo, impresa tal vez en Amberes por el año -1485; _Historia naturalle_, de C. Plinio, impresa en Venecia el 1489; -_Vidas de los ilustres varones_, de Plutarco, traducidas al castellano -por Alfonso de Palencia e impresas en Sevilla el 1491; _Almanak -perpetuum_, compuesto por Abraham Zacut, impreso en Leirea el 1496; -_Concordantiæ Biblia Cardinales_, S. P., manuscrito del siglo XV, y el -titulado _Libro de las Profecías_, manuscrito posterior a 1504. También -se cree que le pertenecieron: _Sumula confessionis_, de San Antonino -de Florencia, impreso en Venecia el 1476; _Filosofía natural_, de -Alberto Magno, edición de Venecia de 1466, y _Tragedias_, de Séneca, -palimpsesto en folio, del siglo XV[383]. - - [382] _Libros y autógrafos de D. Cristóbal Colón_, por D. - Simón de la Rosa y López. Sevilla, 1891. - - [383] Respecto a los numerosos extractos y a las pocas notas - que se hallan en las márgenes de estos códices, especialmente - en las obras de Pío II y de Alliaco, se ignora quién fué - el autor, atribuyéndolos, unos al mismo Almirante, otros a - Bartolomé y algunos a un tercero desconocido; pero se puede - afirmar que tanto los extractos, como las notas, son obra de - un hombre poco versado en la ciencia cosmográfica. - -Resuelto ya Colón a llevar a cabo su idea, se decidió a pedir -ayuda--según refieren algunos historiadores--, primero al Senado de -Génova y después a la república de Venecia. Habiendo rehusado las -dos poderosas repúblicas el ofrecimiento, dirigióse--y esto se halla -completamente probado--a Juan II de Portugal. Una Junta, presidida -por don Diego Ortiz de Calzadilla, obispo de Ceuta, opinó contra la -propuesta del marino genovés, no sin que la defendiese con tanto -entusiasmo como energía el conde de Villarreal. Merece el conde de -Villarreal que se le señale el primer puesto entre los defensores de -Colón. - -Juan II, no sabiendo decidirse entre la opinión de la Junta y la del -conde de Villarreal, tomó--según refiere la leyenda colombina--un -término medio, cual fué mandar, con pretexto de ir a las islas de Cabo -Verde, un buque, cuyo capitán, llevando los mapas y papeles que Colón -había entregado sin desconfianza alguna, navegase hacia los lugares -indicados en los dichos mapas y papeles. Cuentan que después de algún -tiempo, la tripulación, sobrecogida de espanto, volvió a Lisboa, -considerando como locura el pensamiento del insigne navegante. Creemos -que todo esto--como acabamos de notar--pertenece a la novela. - - - - -CAPÍTULO XIX - - CRISTÓBAL COLÓN EN PALOS Y EN LA RÁBIDA.--COLÓN EN SEVILLA.--EL - DUQUE DE MEDINASIDONIA Y EL DUQUE DE MEDINACELI.--COLÓN EN CÓRDOBA: - SE PRESENTA A LOS REYES.--RETRATO MORAL Y FÍSICO DE COLÓN.--AMIGOS - Y ENEMIGOS DEL GENOVÉS.--POLÍTICA EXTERIOR E INTERIOR.--JUNTA DE - CÓRDOBA.--JUNTA DE SALAMANCA.--COLÓN ANTE LOS REYES EN ALCALÁ - DE HENARES.--DOÑA BEATRIZ ENRÍQUEZ DE ARANA.--PROPOSICIONES - PRESENTADAS POR COLÓN A LOS REYES CATÓLICOS.--COLÓN EN LA - RÁBIDA.--LOS CONSEJEROS DE COLÓN.--JUAN PÉREZ ANTE DOÑA - ISABEL.--TRATADO ENTRE LOS REYES CATÓLICOS Y COLÓN.--EL ALMIRANTE - EN LA RÁBIDA.--MARTÍN ALONSO PINZÓN.--«SANTA MARÍA», LA «NIÑA» Y LA - «PINTA».--CONVENIO ENTRE COLÓN Y PINZÓN. - - -Habiendo fallecido la mujer de Colón (1484)[384], el audaz genovés -abandonó a Portugal y llegó a la corte de Castilla, Estado a la -sazón poderoso, engrandecido por la política de los Reyes Católicos. -Debió de hacer el viaje por mar y no por tierra. Si realizó el viaje -embarcado--como muchos creen[385]--es probable que hiciese escala en -Huelva para ver a su cuñado o amigo Muliarte. - - [384] Fué enterrada en la _capilla de la Piedad_ del convento - del Carmen en Lisboa, siendo de notar que Colón se ocupó en - sus escritos muy poco de ella, lo cual hace sospechar que la - dicha y felicidad del matrimonio no fueron completas. - - [385] Herrera, _Década_ 1.ª, lib. I, cap. VII. - -Tomó después el camino de Córdoba, donde a la sazón se hallaban los -reyes; pero hubo de tocar de arribada en el puerto de Palos[386]. Es -de creer que no habiendo encontrado en Palos seguro asilo donde poder -descansar y recuperar sus gastadas fuerzas, vió allá lejos y en una -altura un convento, y hacia él dirigió sus pasos para gloria suya y de -España. - - [386] No se halla probado si desembarcó en Palos o en el - Puerto de Santa María, en Sanlúcar de Barrameda o en la - Higuera. - -Aunque el convento de _Santa María de la Rábida_ o de _Nuestra Señora -de los Remedios_ no se hallaba en el camino de población alguna -importante, Cristóbal Colón fué allí, como otros muchos pobres -caminantes acudían a las puertas de dichas casas religiosas. Del -convento de la Rábida dijo el duque de Rivas en uno de sus romances lo -siguiente: - - «A media legua de Palos - sobre una mansa colina, - que dominando los mares - está de pinos vestida, - de la Rábida el convento - fundación de orden francisca, - descuella desierto, sólo, - desmantelado, en ruinas.» - -Daremos algunas noticias del convento en aquella época. Componíase de -dos cláustros interiores y de tres pequeños cuerpos anejos al edificio -principal. La iglesia de Santa María estaba rodeada de un cercado, cuyo -espacio formaba un patio interior. Dicho templo, construído en forma de -cruz, tenía tres capillas. Exteriormente, y por encima del altar mayor -se levantaba esférica cúpula, rodeada de un borde de mampostería. Dicha -parte del tejado, dispuesta a manera de azotea, parecía destinada a -Observatorio. La cúpula, revocada de blanca cal, servía de señal a los -buques costaneros. El convento, rodeado de espeso bosque de pinos, no -se descubría por la parte de tierra; únicamente por la parte del mar. - -Si era pobre la obra arquitectónica, lo era más todavía por la falta de -estatuas, cuadros y lámparas de oro y plata. El convento sólo contenía -habitación para el prior, doce celdas y biblioteca; el refectorio y la -cocina ocupaban pequeño edificio rectangular, adosado a la izquierda -del principal edificio. - -Gruesa pared, construída tal vez para defenderse de los moros de España -y de los merodeadores de Portugal, encerraba la escarpada colina que -sirve de pedestal al convento y al pie de la cual crecían magníficos -aloes y altas palmeras. Subíase por gradas formadas de piedras, -viéndose a un lado y a otro frondosas higueras y arrastrándose por -todas partes alcaparros y sarmientos. Al jardín, regado por máquina -hidráulica alimentada mediante el río Tinto, le daba sombra frondoso -parral y algunos limoneros. - -[Ilustración: - -FOTOTIPIA LACOSTE.--MADRID. - -SANTA MARÍA DE LA RÁBIDA ANTES DE SU RESTAURACIÓN.] - -A medida que los habitantes de Palos se han ido trasladando a Moguer, -los religiosos, convencidos que ya no eran útiles a la población harto -alejada, también se fueron retirando poco a poco. En tiempo de la -revolución francesa estaban allí unos cuatro o cinco y se cuenta que -el convento fué saqueado y el archivo destruído. El año 1825 había -cuatro frailes; el edificio se hallaba casi olvidado. La revolución -religiosa de 1835 suprimió los conventos, y aunque el de la Rábida -fué clasificado y numerado como propiedad nacional, sin embargo, los -habitantes ribereños devastaron el edificio y el jardín. En el año 1854 -el duque de Montpensier inició una suscripción para restaurar aquella -joya histórica. En efecto, se restableció la celda del P. Juan Pérez y -se restauró la iglesia, inaugurándose la restauración el 15 de abril -de 1855, con asistencia de los duques de Montpensier, acompañados de -los duques de Nemours[387]. - - [387] Véase la _Historia de Cristóbal Colón_, tom. I, págs. - 123-126 del conde Roselly de Lorgues. - -A la sazón--como dice Becerro de Bengoa--el histórico monumento, -completamente blanqueado, es «sencillo en sus líneas, breve en su -contorno y humilde en su total apariencia». «En su aspecto--añade--nada -puede darse más reducido, en su arte exterior nada más pobre, en sus -alrededores nada más mustio y desolado, y realmente en su interior nada -más diminuto y vulgar, según está ahora. Añadid a esto el abandono, -el silencio, la soledad, el aparente apartamiento del mundo en que -aquello yace, y tendréis idea de la desilusión de que os hablo, y que, -en efecto, allí se siente»[388]. En aquella modesta mansión se trataron -los asuntos más transcendentales del siglo XV y aun de la historia. - - [388] _Conferencia pronunciada el 21 de diciembre de 1891 en - el Ateneo de Madrid_, pág. 10. - -Desde Portugal venía Colón acompañado de su hijo Diego. Hallábase a -la vista de Santa María de la Rábida. Vencido por el cansancio y la -fatiga, descansó a la sombra de carcomida palmera--si damos crédito -a la tradición--; palmera conservada hoy entre un macizo de flores y -con el largo tronco apuntalado, distante cien metros del convento. -Frente al cenobio o explanada que dá acceso al interior de dicha casa -religiosa, se levanta cruz de hierro sobre pilar de tosca mampostería, -en cuyas gradas hubo de sentarse el futuro descubridor del Nuevo Mundo. -Al poco tiempo--según refieren antiguas relaciones--Cristóbal Colón -llamó a la puerta de la casa franciscana para pedir un pedazo de pan y -una poca agua con que saciar el hambre y apagar la sed de su hijo Diego. - -¿Llego Colón el año 1484, como tradicionalmente han escrito los -historiadores, o el año 1491, según parece desprenderse de una -relación de Garci Hernández, médico de Palos, en el famoso pleito de -los Pinzones?[389]. Con mucha razón dice el marqués de Hoyos, que «si -las palabras del físico de Palos se refiriesen a 1491, era totalmente -impropio el calificativo de _niñico_ dado por éste al hijo de Colón, -al que también Las Casas llama niño chiquito, siendo así que en esa -época debía tener ya más de quince años, mientras que a su llegada -a España (1484), tendría ocho, edad en que le cuadraban las citadas -expresiones»[390]. - - [389] No falta quien diga que llegó el 20 de enero de 1485. - - [390] _Conferencia en el Ateneo de Madrid acerca de Colón y - los Reyes Católicos_ (24 de marzo de 1891). Debió nacer Diego - en el año 1476. - -Los franciscanos de Nuestra Señora de los Remedios, y en particular, -el P. Fr. Juan Pérez--a quien algunos llaman guardián del -convento--acogieron a Colón con gran afecto y cariño. Justo será -recordar entre los religiosos el nombre de Fr. Antonio de Marchena -«buen astrólogo», como decían los Reyes Católicos. - -En el convento de Santa María de la Rábida encontró el futuro Almirante -el apoyo que buscaba. Los frailes dieron pan y agua al hijo de Colón. -Aquel pedazo de pan que sirvió de alimento, y aquella poca agua que -apagó la sed del _niñico_ Diego, fueron pagados con el descubrimiento -del Nuevo Mundo. El convento de Santa María de la Rábida respondió a -su tradición protegiendo al insigne genovés. Aquel Fray Juan Pérez y -aquel Fr. Antonio de Marchena, eran discípulos de San Francisco de -Asís, del bondadoso San Buenaventura, del sabio Rogerio Bacon y del -_Doctor Iluminado_ Raimundo Lulio. Si San Francisco enseñó a sus hijos -la caridad y fraternidad humanas, y San Buenaventura pasó toda su -vida queriendo armonizar las dos tendencias religiosas representadas -en San Antonio y en Elías de Cortona, Rogerio Bacon, el inventor de -la pólvora, predijo gran parte de los descubrimientos modernos; y -Raimundo Lulio, cerca del año 1287, en filosófico discurso, dijo (como -ya en el anterior capítulo hicimos notar), que «la parte opuesta del -Poniente estriba en otro continente que no vemos ni conocemos desde -acá». De caritativos y sabios podemos calificar a los fundadores de la -Orden de San Francisco. Correspondióles Colón con el mismo cariño. Por -eso, a la hora de su muerte en Valladolid, un fraile franciscano le -leía la _Comendación_ del alma, franciscanos acompañaron su cuerpo a -_Santa María la Antigua_, franciscanos celebraron en dicho templo sus -exequias, y franciscanos, por último, condujeron sus restos mortales a -las tumbas del convento de los mencionados Padres. - -Conocedores Fr. Juan Pérez, Fr. Antonio de Marchena y el físico Garci -Hernández de los proyectos del futuro Almirante, no ignorando que -pensaba dirigirse a Francia en busca de protección, y comprendiendo al -mismo tiempo que por entonces andaban empeñados los Reyes Católicos en -la guerra de Granada, aconsejaron a Colón que se dirigiera en demanda -de apoyo al duque de Medinasidonia, dueño entonces de la mayor parte -de la actual provincia de Huelva y de muchos pueblos y tierras de las -de Cádiz y Sevilla, con espléndida corte en la última de las citadas -ciudades y en la de Sanlúcar de Barrameda. Los productos mayores de la -casa de Medinasidonia procedían de su privilegio de las almadrabas de -Sanlúcar, para cuya industria tenían importante flota. En solicitud -de algunas naves se dirigió Colón camino de Sevilla, llevando cartas -de recomendación del guardián de la Rábida dirigidas al duque de -Medinasidonia. En Sevilla encontró nuestro extranjero navegante a -algunos genoveses, banqueros por lo general, y entre ellos a Juan -Berardi, hombre rico y en cuya casa estaba empleado Américo Vespucio, -tan famoso luego en la historia del Nuevo Mundo[391]. - - [391] Vespucio nació su Florencia el año 1455. - -No habiendo encontrado protección en el de Medinasidonia, se presentó, -con iguales recomendaciones, al duque de Medinaceli, señor no menos -poderoso que el anterior y que en su ciudad del Puerto de Santa María -no le faltaban elementos marítimos para una empresa tan arriesgada como -gloriosa. - -Bien será poner en este lugar la carta que el de Medinaceli escribió -al cardenal González de Mendoza, y que Navarrete colocó entre sus -documentos. Dice así: - - «Al Reverendísimo señor, el Sr. Cardenal de España, Arzobispo de - Toledo, etc. - - Reverendísimo señor: no sé si sabe vuestra Señoria como yo tuve en - mi casa mucho tiempo a Cristobal Colomo, que se venia de Portugal y - se queria ir al Rey de Francia para que emprendiese de ir a buscar - las Indias con su favor y ayuda, e yo lo quisiere probar e enviar - desde el Puerto que tenia buen aparejo con tres o cuatro carabelas, - que no demandaba mas; pero como vi que era esta empresa para la - Reina nuestra señora, escribilo a su Alteza desde Rota[392], y - respondiome que ge lo enviase; yo ge lo envié entonces, y supliqué - a su Alteza, pues yo no lo quise tentar y lo aderezaba para su - servicio, que me mandase hacer merced y parte en ella, y que el - cargo y descargo de este negocio fuese en el Puerto. Su Alteza - lo recibió y le dió encargo a Alonso de Quintanilla, el cual me - escribió de su parte, que no tenia este negocio por muy cierto; - pero que si se acertase, que su Alteza me haria merced y daria - parte en ello: y después de haberle bien examinado, acordó de - enviarle a buscar las Indias. Puede haber ocho meses que partió, y - agora es él venido de vuelta a Lisbona, y ha hallado todo lo que - buscaba y muy cumplidamente, lo cual luego yo supe, y por facer - saber tan buena nueva a su Alteza, ge lo escribo con Xuarez, y le - envío a suplicar me haga merced que yo pueda enviar en cada año - allá algunas carabelas mias. Suplico a vuestra Señoria me quiera - ayudar en ello, y ge lo suplique de mi parte, pues a mi cabsa, e - por yo detenerle en mi casa dos años, y averle enderezado a su - servicio, se ha hallado tan grande cosa como esta. Y porque de todo - informará mas largo Xuarez a vuestra Señoria, suplicole le crea. - Guarde Nuestro Señor vuestra Reverendisima persona como vuestra - Señoria desea. De la villa de Cogolludo a 19 de marzo. - - Las manos de vuestra Señoria besamos.--_El Duque._» - - [392] La carta escrita desde Rota debió serlo a últimos del - año 1485 o comienzos del 1486. - -En la ciudad de Córdoba se presentó Cristóbal Colón el 20 de enero de -1486, en cuya fecha se hallaban los reyes en Madrid. Hasta el 28 de -abril no llegaron D. Fernando y D.ª Isabel a la ciudad andaluza, de -la cual salió el Rey en el mes de mayo de dicho año para la conquista -de Loja. De modo que la primera entrevista entre los reyes y Colón -debió verificarse en el lapso de tiempo que media desde el 28 de abril -y últimos días de mayo. El tiempo que estuvo el futuro Almirante -esperando la llegada de los reyes, debió pasarlo buscando amigos y -protectores que le ayudaran en su empresa y tal vez sufriendo las -burlas de cortesanos y gente del pueblo. - -Veamos el retrato tanto moral como físico que hacen antiguos -historiadores del ilustre genovés. El Almirante era--según -Herrera--«alto de cuerpo, el rostro luengo y autorizado, la nariz -aguileña, los ojos garzos, la color blanca, que tiraba a rojo -encendido; la barba y cabellos, cuando era mozo, rubios, puesto que -muy presto, con los trabajos, se le tornaron canos: y era gracioso y -alegre, bien hablado y elocuente; era grave con moderación, con los -extraños afable, con los de su casa suave y placentero, con moderada -gravedad y discreta conversación, y así provocaba fácilmente a los que -le veían, a su amor; representaba presencia y aspecto de venerable -persona, y de gran estado y autoridad y digna de toda reverencia; era -sobrio y moderado en el comer y beber, vestir y calzar...»[393]. Por su -parte, Gomara le retrata del siguiente modo: «Hombre de buena estatura -y membrudo, cariluengo, bermejo, pecoso y enojadizo y crudo y que -sufría mucho los trabajos...»[394]. Garibay escribe que era «de recia y -dura condición» y Benzoni añade: _iracundiæ tamen pronus_[395]. - - [393] _Década_ 1.ª, lib. VI, capítulo XV. - - [394] _Historia de las Indias_ en la Biblioteca de Autores - españoles, tomo XII, pág. 172. - - [395] _Historia Indiæ Occ._, libro I, cap. XIV. - -Amaba de tal modo a la naturaleza que la contemplaba con entusiasmo -durante el día y la observaba por los astros en las noches serenas. -Navegando cerca de las costas, aspiraba los aromas balsámicos -procedentes de la orilla, y en medio de los mares los efluvios de las -olas. Complacíase contemplando pájaros y flores. Gustaba de impregnar -del aroma de rosas o acacias o de flores de azahar sus vestidos, su -camarote y muy especialmente su papel para cartas. Era frugal y sobrio -en las comidas, noble en todos los actos de la vida y cristiano en sus -obras. - -En la poderosa corte de los Reyes Católicos el primero que se puso -al lado de Colón fué Alonso de Quintanilla, Contador mayor del reino -(cargo parecido al actual Ministro de Hacienda). Quintanilla le -recomendó a D. Pedro González de Mendoza, gran Cardenal de España, -apellidado por el cronista contemporáneo Mártir de Anglería: _Tertius -Hispaniæ Rex_, tercer Rey de España. Colón «fué conosçido del -reverendíssimo é ilustre Cardenal de España, Arçobispo de Toledo, D. -Pedro Gonçalez de Mendoça, el qual començó a dar audiencia a Colon, é -conosçió dél que era sabio é bien hablado, y que daba buena raçon de -lo que decia. Y túvole por hombre de ingenio é de grande habilidad; -é conçebido esto, tomóle en buena reputacion é quísole favoresçer. Y -como era tanta parte para ello, por medio del Cardenal y de Alonso de -Quintanilla fué oydo del Rey e de la Reyna; é luego se prinçipió a dar -algun crédito a sus memoriales y peticiones é vino a concluirse el -negoçio.» - -En mala, en muy mala ocasión hubo de presentarse Cristóbal Colón a los -Reyes Católicos. Cuando Doña Isabel y D. Fernando se hallaban ocupados -en arrojar de nuestro suelo y para siempre a los musulmanes, cuando la -Santa Hermandad castigaba con mano de hierro a los revoltosos magnates -y la Inquisición echaba al fuego a los herejes, cuando se publicaban -sabias Ordenanzas y se reunían célebres Cortes, y cuando en la corte -brillaban aquellos personajes que se llamaban Talavera, González de -Mendoza, Cisneros y Gonzalo de Córdova, un hombre obscuro, extranjero, -sin otra recomendación que la de un pobre fraile franciscano y sin -otros recursos que vender libros de estampa o hacer cartas de marear, -fundándose en que la tierra era esférica, solicitaba apoyo de los reyes -para ir por el Occidente a las costas de la India (Asia). No es extraño -que las gentes le llamasen iluso o loco. - -Antes de continuar nuestra relación, consideremos el estado de la -política entre España y Francia, entre los Reyes Católicos y Carlos -VIII. En los primeros días del mes de enero de 1484 se encontraban D. -Fernando y D.ª Isabel en la ciudad de Vitoria. Allí recibieron una -embajada que tenía el encargo de notificarles la muerte de Luis XI y la -sucesión de su hijo Carlos VIII. Nuestros monarcas acordaron también -mandar a Francia su correspondiente embajada, con la indicación de que -Carlos VIII devolviese a España el Rosellón y la Cerdaña, condados que -retenía contra la voluntad de su padre, quien había dispuesto antes -de morir que se entregaran a los Reyes Católicos. La embajada, que se -envió en abril del mismo año, sólo obtuvo cariñosas promesas. Fernando -entonces pensó declarar la guerra a Francia; Isabel quería ocuparse -únicamente de la guerra con los moros. Las razones en que se apoyaba -el Rey Católico las expone admirablemente el cronista Pulgar. «El voto -del Rey, dice, era que primero se debían recobrar los condados del -Ruissellón y de Cerdaina que los tenía injustamente ocupados el rey de -Francia: e que la guerra con los moros se podía por agora suspender, -pues era voluntaria e para ganar lo ageno, y la guerra con Francia non -se debía escusar, pues era necesaria e para recobrar lo suyo. E que si -aquella era guerra sancta, estotra guerra era justa, e muy conveniente -a su honra. Porque si la guerra de los moros por agora no se -persiguiese, no les sería imputada mengua, e si estotra no se ficiese, -allende de recibir daño e pérdida, incurrían en deshonra por dexar a -otro Rey poseer por fuerza lo suyo, sin tener a ello título ni razon -alguna. Decía ansimesmo que el Rey de Francia era mozo, e su persona e -reino andaban en tutorías e gobernacion agena; las cuales cosas daban -la oportunidad pare facer la defensa de los franceses más flaca, e -la demanda de restitucion más fuerte. E que por si agora se dexase, -era de esperar que cresciéndole la cobdicia con la edad, sería más -dificile de recobrar e sacar de su poder aquella tierra. Otrosí decía -que cuanto más tiempo dexase de mover esta guerra, tanto mayor posesión -ganaba el Rey de Francia de aquellos Condados: e los moradores dellos -que cada hora esperaban ser tornados a su señorío, veyendo pasar el -tiempo sin dar obra a los recobrar, perderían la esperanza que tenían -de ser reducidos al señorío primero: e que el tiempo faría asentar sus -ánimos en ser súbditos del Rey de Francia e perderían la aficion que -tenían al señorío real de los Reyes de Aragon. La cual aficion decía él -que no era pequeña ayuda para los recobrar prestamente. Otrosí decía -que no podía buenamente sufrir los clamores de algunos caballeros e -cibdadanos de aquellos condados, que por servicio del Rey su padre e -suyo, han estado tanto tiempo desterrados de sus casas y heredamientos, -e reclamaban toda hora solicitando que se diese obra a la reducción de -aquella tierra por tornar a sus casas e bienes.» - -Triunfó la opinión de la Reina y se continuó la campaña contra Granada, -a gusto también del Rey, convencido de las grandes dificultades que -tenía la guerra con Francia. - -Desde que los castellanos asolaron la vega granadina (1484) hasta que -Boabdil entregó las llaves de la ciudad (2 enero 1492), no dejaron de -agitarse los amigos y enemigos de Colón, o mejor dicho, los partidarios -o no partidarios de los proyectos del genovés insigne. Al frente -del partido contrario al de Colón se puso Fr. Hernando de Talavera, -prior de Nuestra Señora de Prado (Valladolid), y después arzobispo de -Granada. Algunos escritores han tratado con severidad al prior de Prado -por las dificultades que puso _al más noble solicitante del universo_, -como le llama el conde Roselly de Lorgues[396]. No tienen razón. Fr. -Fernando ni era envidioso de la gloria ajena, ni sistemáticamente se -opuso a los proyectos del genovés. Creía de buena fe lo que afirmaba. -Aunque versado en las letras y en la ciencia teológica, apenas tenía -noción alguna de las matemáticas y de la cosmografía. Nadie ponía en -duda su clara inteligencia, ni sus muchas virtudes. «Varón tenido -por santo», escribe Vasconcellos; pero él que se había propuesto, -como regla de conducta, no influir en recomendación alguna, creyó que -debía oponerse a los deseos del extranjero. Justificada encontramos -la oposición de Talavera. «¿Qué proponía Colón?--pregunta con mucho -acierto el P. Ricardo Cappa--. Hallar por Occidente un camino más -breve del que por Oriente intentaban los portugueses al Asia. Asunto, -a la verdad, digno de consideración y acción; pero ¿qué podía valer -para los españoles la Cipango del Gran Khan en comparación del reino -de Granada?... ¿Podía un religioso, un prelado que fué el alma de esa -guerra, podía Talavera permitir que se debilitara en algo empleando los -recursos nacionales en lo que no fuese derrocar de una vez para siempre -a la media luna de las muslímicas torres de Granada? La empresa de -Colón era de un orden secundario por la ocasión en que se presentó, por -lo dudoso de la ejecución, por lo problemático del resultado»[397]. - - [396] Obra citada, tom. I, pág. 135. - - [397] _Colón y los españoles_, pág. 2. - - -Comenzó entonces para Cristóbal Colón lucha continua y tenaz, con unos -porque no le entendían, y con otros porque no le querían entender. - -Decidieron los reyes someter el asunto a una Junta de letrados que se -reunió en Córdoba y presidió Talavera, resultando de ella, como era -de esperar--dado que sus individuos fueron nombrados por el prior de -Prado--que las promesas y ofertas del genovés fueron juzgadas «por -imposibles y vanas y de toda repulsa dignas», según la expresión del -P. Las Casas. Comunicóse a Colón el resultado de la Junta, y para no -quitarle toda esperanza, se le prometió «volver a la materia cuando -más desocupadas sus Altezas se vieran». Cumplióse poco después lo -prometido. «Nueva Junta se celebró en Salamanca a fines del año -1486, al mismo tiempo que los reyes, de regreso de su expedición a -Galicia, residían en la ciudad[398]. Si el alma de la Junta de Córdoba -fué Talavera, ocupado a la sazón en visitar su diócesis como obispo -de Avila, el principal papel de la de Salamanca lo desempeñó el -dominico Fray Diego de Deza, maestro del príncipe D. Juan y protector -decidido de Colón[399]. De Fray Diego de Deza había de decir el mismo -Colón tiempo adelante, lo que sigue: «El señor obispo de Palencia, -siempre, desde que yo vine a Castilla, me ha favorecido y deseado mi -honra»[400]. Un mes después decía que el obispo de Palencia «fué causa -que sus Altezas hobiesen las Indias, y que yo quedase en Castilla, que -ya estaba yo de camino para fuera»[401]. - - [398] Washington-Irving, Prescott, Humboldt, Navarrete y - otros suponen erróneamente que sólo se celebró una Junta en - Salamanca. - - [399] Obtuvo después altas dignidades: fué sucesivamente - obispo de Zamora, Salamanca, Palencia y Jaén; arzobispo de - Sevilla y electo de Toledo; canciller mayor de Castilla, - capellán mayor y del Consejo Real, inquisidor general de - España y confesor del Rey Católico. - - [400] Carta de Colón a su hijo Diego, fechada en Sevilla el 21 - de noviembre de 1504. - - [401] Carta al mismo D. Diego del 21 de diciembre de 1504. - Esto que dice de Fray Diego de Deza, lo aplica en otras - ocasiones a Fr. Juan Pérez, a Luis de Santángel y a otros. - -Albergóse Cristóbal Colón en el convento de San Esteban. En dicho -convento se hallaba el colegio de estudios superiores, que dirigían -los mismos religiosos dominicos; colegio de estudios superiores que -sobresalía entre todos los demás establecimientos de instrucción -de Salamanca. Colón fué acogido benévolamente, lo mismo por el -citado Padre Deza, profesor de Teología en el colegio, que por el -prior Magdaleno. Los Padres dominicos, para poder examinar con todo -detenimiento y tranquilidad el proyecto de Colón, se retiraron a -la _granja de Valcuevo_, distante unos 10 kilómetros Oeste de la -ciudad[402]. Allí pudo el hijo ilustre de Génova exponer sus doctrinas, -atrayéndose la mayor y más granada parte de los individuos de la -sabia Junta, a pesar de ruda y tenaz oposición que le hicieron los -partidarios de Talavera[403]. Certificó la Asamblea de lo «seguro e -importante del asunto», y Fr. Diego de Deza, con otros religiosos, -acompañaron a Colón desde Salamanca a Alcalá de Henares, adonde se -había trasladado la corte, para comunicar a los monarcas el dictamen -favorable de los religiosos y maestros del convento de dominicos de -San Esteban. El cardenal González de Mendoza los introdujo ante la -presencia de Sus Altezas, dando los reyes a Colón «esperanzas ciertas» -de que se resolvería el asunto acabada la conquista de Granada. «Desde -entonces--dice Bernáldez--le miraron los reyes con agrado»[404]. En -efecto, le admitieron a su servicio, en el que estuvo durante la -campaña con los musulmanes. En las cuentas del tesorero real Francisco -González de Sevilla, se lee con fecha 5 de mayo de 1487 lo siguiente: -«pagado a Cristóbal Colón, extranjero, tres mil maravedís por cosas -cumplideras al servicio de Sus Altezas»[405]. - - [402] Asistieron a las discusiones Monseñor Bartolomé - Scandiano, nuncio apostólico, y Pablo Olivieri, secretario de - la nunciatura; Monseñor Antonio Geraldini, ex nuncio, y su - hermano Alejandro; Lucio Marineo y otros sabios. - - [403] Todavía el P. Manovel, catedrático de Derecho Canónico - de la Universidad de Salamanca (m. el 4 de junio de 1893), - alcanzó a ver--según decía--las figuras que Cristóbal - Colón trazó en las paredes de Valcuevo para explicar - sus teorías. Conviene no olvidar lo que el Sr. Berrueta - escribió en su librito _El Padre Manovel_, librito que forma - parte de la Biblioteca Salmantina. «Pasóse Manovel años y - años--dice--rotulando puertas y paredes del convento de San - Esteban: por aquí pasó el desvalido Colón, aquí estuvo sentado - el desgraciado Colón, por aquí entró Colón, por aquí salió - Colón, y la verdad es que ni Manovel ni nadie sabe todas esas - cosas.» - - [404] _Historia de los Reyes Católicos_, capítulo CXVIII. Ms. - - [405] _Docum. Diplom._, número XI.--Simancas. Más adelante se - le dieron otras cantidades. - -No es cierto, pues, lo que Vivien de Saint-Martín y otros muchos -han escrito acerca de las conferencias de Salamanca. «Toda la -ignorancia--dice el citado geógrafo--, todos los prejuicios, todo -el dogmatismo intolerante, todas las objeciones pueriles contra las -verdades físicas conquistadas ya por la ciencia antigua, en una -palabra, todo lo que habían acumulado doce siglos de decadencia -intelectual y científica, las argucias escolásticas y monacales y -la citada interpretación de los textos de la Escritura, todo tuvo -que oirlo y soportarlo Colón»[406]. También, con sobrada injusticia, -escribe el italiano Bossi lo que sigue: «El proyecto fué entregado -al examen de hombres inexpertos, que, ignorando los principios de la -cosmografía y de la náutica, juzgaron impracticable la empresa. - - [406] _Historia de la Geografía_, tomo II, pág. 40. - -«¡Los mejores cosmógrafos del reino! ¡Y qué cosmógrafos! - -«Una de sus principales objeciones era que si una nave se engolfaba -demasiado hacia el Poniente, como pretendía Colón, sería arrastrada por -efecto de la redondez del globo, no pudiendo, por lo tanto, regresar a -España.» Durante el siglo XV, lo mismo en España que en otras naciones, -no era extraño que hombres tenidos por doctos dudasen de la posibilidad -de que siendo la tierra esférica pudiera navegar un barco siempre en -la misma dirección sin caer en la inmensidad del espacio. A nadie por -entonces le era permitido aceptar cualquiera novedad en las ciencias -físicas y naturales que pudiese aparecer como falsa interpretación -de la Biblia. Por entonces debió recibir carta del Rey D. Juan de -Portugal. (Apéndice I). - -Hallándose Colón en Córdoba, conoció a Beatriz Enríquez de Arana, joven -de familia muy humilde, tan humilde, que--según Arellano--tal vez fuera -moza de algún mesón donde se hubiese alojado el futuro descubridor de -América. Las relaciones íntimas de Colón con la cordobesa, dieron por -resultado el nacimiento de un hijo (15 agosto 1488) a quien se dió el -nombre de Hernando. - -Iba a llegar el momento tan deseado por Colón. Cuando Fernando e Isabel -se hallaban en el Real de Santa Fe y cercana la rendición de Granada, -el genovés llegó a dicho campamento, no sabemos si por propio impulso -o por orden de los reyes o llamado por sus amigos y protectores. -Inmediatamente formuló sus proposiciones, las cuales debieron ser -casi las mismas que--como después veremos--presentó la segunda vez. -«Pareció, dice, cosa dura concederlas, pues saliendo con la empresa -parecía mucho, y malográndose, ligereza.» Ocasión propicia se ofreció -a los enemigos de Colón para desacreditarle ante los reyes, poniéndose -al frente de aquellos D. Fernando de Talavera, ya indicado para -arzobispo de Granada. En efecto, D. Fernando y Doña Isabel rechazaron -las proposiciones. - -Volvió Colón a la Rábida, donde Fray Juan Pérez y el físico Garci -Hernández le convencieron de que debía permanecer en España por -entonces. Es de advertir que en aquellos tiempos los físicos, no sólo -estudiaban el arte de curar, sino las ciencias naturales, la geografía -y la astrología. Tal vez por ello los franciscanos Fr. Juan Pérez y Fr. -Antonio de Marchena echaron mano de Garci Hernández para que plantease -y resolviese los árduos y difíciles problemas que acariciaba el marino -de Génova. Convencido Fray Juan Pérez, escribió una carta a la Reina. -Llevó dicha carta Sebastián Rodríguez, piloto de Lepe. Garci Hernández, -físico de Palos, testigo presencial de los sucesos, en las _Probanzas_ -del pleito que D. Diego Colón suscitó a la Corona declaró lo que sigue: - -«Que sabe que el dicho myn alonso pinçón en la dicha pregunta tenya en -esta villa lo que le hacya menester, é que sabe que el dicho almirante -don Xobal colon venyendo a la Rabida con su hijo don diego, que es -agora almyrante, a pie se byno a la Rabida, ques monesterio de frayles -en esta villa, el qual demandó a la porterya que le diesen para aquel -nyñyco, que hera nyño, pan y agua que bebiese, e que estando ally -ende este testigo con un frayle que se llamaba frey juan perez, que -es ya defunto, quyso ablar con el dicho don Xobal colon, e vyendole -despusicion de otra trra o reyno ageno en su lengua le pregunto que -quyen hera e donde venya, e que el Xobal colon le dixo que venya de la -corte de su alteza e le quiso dar parte de su embaxada, a que fué a la -corte e como venya, e que dixo el dicho Xobal colon al dicho frey juan -perez como abya puesto en platyca en descobryr ante su alteza e que se -obligaba a dar la trra firme, queriendole ayudad su alteza con nabyos -e las cosas pertenecientes para el dicho viage e que convenyesen, e -que muchos de los caballeros e otras personas que ay se hallaron al -dicho razonamiento le bolaron su palabra e que no fué acoxida, mas que -antes hazian burla de su razon, desiendo que tantos tiempos aca se -abian probado e puesto nabyos en la busca e que todo hera un poco de -ayre e que no abya razon dello; que el dicho Xobal colon, vyendo ser -su rason desyelta en tan poco conoscimiento de lo que se ofresia de -haced e complyr, el se vino de la corte e se yba derecho desta villa -a la villa de Huelva, para fablar e verse con un su cuñado casado con -hermana de su muger e que a la sazon estaba e que habia nombre muliar, -e que vyendo el dicho freyle su rason, envyó a llamer a este testigo, -con el cual tenya mucha conversacion de amor e porque alguna cosa sabya -del arte astronómica, para hablarse con el dicho Xobal colon e byese -razon sobre este caso del descobryr, y que este dicho testigo vyno -luego e hablaron todos tres sobre el dicho caso, e que de aquy lygeron -luego un hombre para que llevase una carta a la Reyna doña Isabel, que -aya santa gloria, del dicho frey juan perez, que hera su confesor, el -qual portador de la dicha carta fue sebastian Rodriguez, un piloto de -Lepe, e que detubieron al dicho Xobal colon en el monesterio fasta -sabed la respuesta de la dicha carta de su alteza para ver lo que por -ella proveyan e asy se hyso, e dende a catorce dias la Reina, nuestra -señora, escribió al dicho Fray Juan Perez, agradeciéndole mucho su -buen propósito e que le rogaba e mandaba que luego, vista la presente, -pareciese en la corte ante S. A. y que dejase al dicho Xobal colon en -seguridad de esperanza fasta que S. A. le escribiese e vista la dicha -carta e su disposicion, secretamente se marchó antes de media noche el -dicho fraile del monasterio, e cabalgó en un mulo e cumplió el mandato -de S. A.; e pareció en la corte e de allí consultaron que se diesen al -dicho Xobal colon tres navíos para que fuese a descubrir e facer verdad -su palabra dada, e que la Reina nuestra señora, concedido esto, envió -2.000 maravedises en florines, los cuales trujo Diego Prieto, vecino -de esta villa, e los dió con una carta a este testigo, para que los -diese a Xobal colon para que se vistiese honestamente y mercase una -vestezuela e pareciese ante S. A., e que el dicho Xobal colon recibió -los dichos 2.000 maravedises e partió ante Su Alteza como dicho es a -consultar todo lo susodicho, e de ally vyno proveydo con lycencia para -tomar los dichos nabios quel señalase que conbenyan para seguyr el -dicho viaje, e desta hecha fué el concierto e compañya que tomó con -myn alonso pinçon e vicente yañez, porque heran personas suficientes -e sabydos en las cosas del mar, los quales, allende de su saber e del -dicho Xobal colon ellos le abyaron e pusieron en muchas cosas, las -quales fueron en probecho del dicho viaje»[407]. - - [407] _Archivo general de Indias de Sevilla.--Información de - Palos_, 1.º de octubre de 1515.--Piexa 23, fol. 58 (Colec. del - Patronato, estante 1.º, caja 1.ª. leg. 5/12). - -Por entonces contrajo relaciones Colón con Martín Alonso Pinzón, -hombre que tenía posición desahogada, numerosos parientes, armador en -Palos, experto marino y conocedor de los mares por donde a la sazón -se navegaba desde nuestras costas, esto es, en el Mediterráneo hasta -Italia y en el Atlántico hasta las Canarias. A la vuelta de un viaje -que hizo a Roma, inmediatamente que Colón supo que había desembarcado -en Palos, fué a verle, entendiéndose en seguida, pues había un punto, -el más importante, en que los dos estaban conformes, cual era que -navegando al Occidente hallarían ricas tierras. ¿Qué tierras eran -éstas? Según Colón las partes orientales del Asia llamadas _Manghi, -athay_ y _Cipango_; según Pinzón las islas del Atlántico conocidas -con los nombres de _San Barandán_, _Antila_ o _Siete Ciudades_ y _Max -Satanaxia_. - -Reanudáronse las negociaciones entre Colón y los Reyes Católicos, -merced al citado Fray Juan Pérez, y tal vez influyesen en el mismo -sentido la marquesa de Moya, Fr. Diego de Deza, el P. Marchena, -Cabrero, Gutiérrez de Cárdenas, Dr. Chanca, P. Gorricio y otros amigos -de Colón; pero la firmeza de carácter y aun inflexibilidad del insigne -navegante hicieron que por segunda vez se rompiesen los tratos. Púsose -en camino; mas convencidos Fernando e Isabel de los razonamientos -de Luis Santángel, escribano de raciones de Aragón, dispusieron que -un alguacil de corte fuese en su busca, alcanzándole a dos leguas -de Granada, en la Puente de Pinos. La Reina ya no dudaba de que el -proyecto de Colón podía realizarse, pues de ello le habían convencido -los razonamientos del citado Santángel y los de otros servidores. -Cuéntase que como algunos hiciesen notar que el Tesoro estaba exhausto -después de tantas guerras, Isabel indicó que todo se arreglaría -«buscando sobre sus joyas el dinero necesario para la Armada»[408], o -«yo torné por bien que sobre joyas de mi recámara se busquen prestados -los dineros que para hacer la Armada pide Colón»[409]. Esta tradición -pertenece a la leyenda, pues--como dice perfectamente Fernández -Duro--«no se la encuentra en los cronistas de la época, ni en los -abundantes cancioneros que subsisten de entonces, ni en los elogios, -biografías, relaciones y epistolarios de los personajes más allegados -a los reyes o que directamente intervinieron en las pretensiones de -Cristóbal Colón y en la expedición de las naves que hallaron el Nuevo -Mundo»[410]. El primero que la estampó fué Fernando Colón, que era muy -niño a la sazón y se hallaba lejos del lugar; de él la transcribió Fr. -Bartolomé de las Casas, en su _Historia de las Indias_. Como las dos -obras quedaron sin imprimirse, Antonio de Herrera nada dijo de las -joyas en sus _Décadas_. Comenzó a difundirse la especie en los albores -de la centuria décimo séptima, cuando se conoció la obra publicada -por el hijo del descubridor del Nuevo Mundo. Desde entonces, en todos -los libros en que se trata del famoso descubrimiento, se relata y -amplifica el hecho, creyendo de este modo ensalzar el nombre de Isabel -la Católica. Afirmamos que la Reina no dijo tales palabras, aunque -sí es cierto que estaba decidida a prestar todo su apoyo al gran -navegante italiano. ¿Forjó la leyenda Fernando Colón? No; la forjó la -fantasía popular, la forjaron todos los españoles, porque éste era el -sentimiento de la nación. - - [408] Fernando Colón, _Vida del Almirante_, cap. XIV. - - [409] Las Casas, _Hist. general de las Indias_, cap. XXXII. - - [410] _Tradiciones infundadas_, págs. 359-383.--Madrid, 1888. - -El 17 de abril de 1492, en Santa Fe, se firmaron las Capitulaciones -entre los Reyes Católicos y Cristóbal Colón, redactadas por el aragonés -Juan Coloma; el 30 de dicho mes se le despachó, y el 12 de mayo partió -el Almirante para Palos. Bajo las siguientes bases se redactaron las -mencionadas Capitulaciones: - - _Capitulaciones entre los señores Reyes Católicos y Cristóbal - Colon_, abril 17 de 1492[411]. - - Las cosas suplicadas é que Vuestras Altezas dan y otorgan a don - Cristóbal Colon, en alguna satisfaccion de lo que ha de descubrir - en las mares Océanas, y del viage que agora, con el ayuda de Dios, - ha de hacer por ellas en servicio de Vuestras Altezas, son las que - siguen: - - Primeramente: que Vuestras Altezas, como señores que son de las - dichas mares Océanas, fagan desde agora al dicho D. Cristóbal Colon - su Almirante en todas aquellas islas é tierras-firmes, que por su - mano ó industria se descobrieren ó ganaren en las dichas mares - Océanas para despues dél muerto a sus herederos é sus sucesores - de uno en otro perpetuamente, con todas aquellas preeminencias - é prerogativas pertenecientes al tal oficio, é segund que D. - Alonso Henriquez Vuestro Almirante Mayor de Castilla é los otros - predecesores en el dicho oficio lo tenian en sus distritos. - - _Place a sus Altezas._==Juan de Coloma. - - - Otrosi: que Vuestras Altezas facen al dicho D. Cristóbal Colon, - su Visorey y Gobernador General en todas las dichas islas y - tierras-firmes, que como dicho es, él descubriere ó ganare en las - dichas mares; é que para el regimiento de cada una y cualquier - dellas, faga él, eleccion de tres personas para cada oficio; é que - Vuestras Altezas tomen y escojan uno, el que mas fuere su servicio, - é así serán mejor regidas las tierras que nuestro Señor le dejará - fallar é ganar a servicio de Vuestras Altezas. - - _Place a sus Altezas._==Juan de Coloma. - - - Item: que todas é cualesquier mercadurias, siquier sean perlas, - piedras preciosas, oro, plata, especieria é otras cualesquier cosas - é mercadurias de cualquier especie, nombre é manera que sean, que - se compraren, trocaren, fallaren, ganaren é obieren dentro de los - límites del dicho Almirantazgo, que dende agora Vuestras Altezas - facen merced al dicho D. Cristóbal y quieren que haga y lleve para - sí, la decena parte de todo ello, quitadas las costas todas que se - ficieren en ello. Por manera, que de lo que quedare limpio é libre - haga é tome la decena parte para si mismo, é faga de ella a su - voluntad, quedando las otras nueve partes para Vuestras Altezas. - - _Place a sus Altezas._==Juan de Coloma. - - - Otrosi: que si a causa de las mercadurias que él traerá de las - dichas islas y tierras, que así como dicho es, se ganaren é - descubrieren, ó de las que en trueque de aquellas se tomaran acá de - otros mercaderes, naciere pleito alguno en el logar donde el dicho - comercio é trato se terná é fará: que si por la preeminencia de su - oficio de Almirante le pertenecerá cognoscer de tal pleito: plega a - Vuestras Altezas que él ó su Teniente, y no otro Juez, cognosca de - tal pleito: é así lo provean dende agora. - - _Place a sus Altezas, si pertenece al dicho oficio de Almirante, - segun que lo tenia el dicho Almirante D. Alonso Henriquez y los - otros sus antecesores en sus distritos, y siendo justo._==Juan de - Coloma. - - - Item: que en todos los navíos que se armaren para el dicho trato é - negociacion, cada y cuando é cuantas veces se armaren, que pueda el - dicho D. Cristóbal Colon, si quisiere, contribuir é pagar la ochena - parte de todo lo que se gastare en el armazon, é que tambien haya - é lleve del provecho la ochena parte de lo que resultare de la tal - armada. - - _Place a sus Altezas._==Juan de Coloma. - - [411] _Archivo de los Duques de Veragua._--_Colec. de doc. - ined._, _etc._, tomo XVII. págs. 572-574. - -Es evidente--como han dicho no pocos escritores--que las Capitulaciones -de Colón con los Reyes Católicos no podían llevarse a cabo. No pudieron -ejecutarse en vida de Colón y mucho menos en tiempo de sus sucesores. -Si los descendientes del genovés tenían derecho a que se les cumpliese -todo lo ofrecido, el Estado, por su parte, no debía renunciar su -soberanía sobre los territorios descubiertos. De modo que tiene clara -explicación el pleito de la familia de Colón con el Estado y también -con los Pinzones. - -Hecho el convenio citado, encaminóse el nuevo Almirante por tercera vez -a Palos y a la Rábida, pudiendo contar con la ayuda de Martín Alonso -Pinzón, _persona esforzada y de buen ingenio_, al decir del mismo -Colón[412]. El nombre de Martín Alonso Pinzón merece el más alto lugar -entre los compañeros del descubridor del Nuevo Mundo. - - [412] Se ha dicho que la alegría de Colón vino a turbarse - cuando supo, al llegar a Palos, que patronos y marineros se - negaban a acompañarle. Añade la leyenda, que en situación tan - crítica apareció Martín Alonso Pinzón, logrando levantar el - espíritu de los apocados o miedosos. Por lo que respecta a los - navíos _Santa María_, la _Pinta_ y la _Niña_, declaró Colón - «que eran muy aptos para semejante fecho.» - -Distribuyéronse los cargos de la manera siguiente: mandaría la carabela -_Santa María_, que era la de mayor calado, el Almirante, desempeñando -el cargo de Maestre Juan de la Cosa; Martín Alonso Pinzón fué nombrado -Capitán de la _Pinta_, que era la más velera, llevando de Maestre a su -hermano Francisco; y otro hermano de Martín, Vicente Yáñez, dirigiría -la _Niña_, y sería Maestre su propietario Juan Niño. En el espacio de -un mes estuvo la flota en disposición de partir. - -¿Cuáles fueron las condiciones del convenio entre Colón y Martín Alonso -Pinzón? Arias Pérez declaró que «enseñando Cristóbal Colón a Martín -Alonso las mercedes que sus Altezas le facían descubriendo la tierra -y vistas, dixo e le prometió de partir con él la mytad»[413]. Alonso -Gallego puso en labios de Colón lo que sigue: «Señor Martín Alonso, -vamos este viaje, que si salimos con él y Dios nos descubre la tierra, -yo os prometo por la corona real de partir con vos como buen hermano -mio»[414]. - - [413] Información de Palos, 15 de octubre de 1515. Pieza 23, - folio 71. Archivo general de Sevilla. - - [414] Información de Sevilla, 15 de diciembre de 1535. Pieza - 5.ª, folio, 119. - -Francisco Medel dijo que el Almirante ofreció a Martín Alonso «cuanto -pidiese e quisiese»[415]. Diego Hernández Colmenero manifestó que -«el dicho Almirante le prometió la mitad de todo el interés e de la -honra e provecho que dello se hobiese...»[416]. Somos de opinión que -la mitad ofrecida no se refiere a todas los mercedes, como títulos, -etc., conferido por los reyes a Colón, sino a las utilidades que se -recogiesen en la expedición. No creemos que sea mucho esta mitad, -considerando que Pinzón puso medio cuento de maravedís, o sea la mitad -de lo que pusieron los reyes; puso, de acuerdo con sus condueños, -la nao _Pinta_, y contrató las otras dos, y, por último, puso las -tripulaciones, esto es, todo el personal. - - [415] Información de Sevilla, 15 de diciembre de 1535. Pieza - 5.ª - - [416] Información de Sevilla, 15 de diciembre de 1535. Pieza - 5.ª - - - - -CAPÍTULO XX - - PRIMER VIAJE DE COLÓN.--INCIDENTES MÁS IMPORTANTES QUE OCURRIERON - DURANTE EL VIAJE.--DISGUSTO DE ALGUNOS MARINEROS.--EL 11 DE - OCTUBRE DE 1492.--RODRÍGUEZ BERMEJO ES EL PRIMERO QUE GRITA - ¡TIERRA!--GUANAHANÍ (SAN SALVADOR), SANTA MARÍA DE LA CONCEPCIÓN, - FERNANDINA, ISABELA (SAOMETO), CUBA (JUANA) Y ESPAÑOLA (HAITÍ).--EL - CACIQUE GUACANAGARI.--FUERTE DE NAVIDAD.--VUELTA DE COLÓN A - ESPAÑA.--COLÓN EN LISBOA Y EN PALOS.--COLÓN EN SEVILLA Y EN - BARCELONA.--BREVES DE ALEJANDRO VI.--CASTILLA Y ARAGÓN EN EL - DESCUBRIMIENTO. - - -Consideremos la primera expedición de Cristóbal Colón. En la mañana -del 3 de agosto de 1492, después de oir misa en la iglesia de Palos, -se dirigieron los expedicionarios a las naves, acompañados de sus -familias y de los religiosos de la Rábida, y seguidos de muchos vecinos -del pueblo, como también de Moguer y de Huelva. La bandera de la -Santa María llevaba la imagen de Nuestro Señor Jesucristo clavado en -la cruz[417]. En el nombre de Jesús mandó Cristóbal Colón desplegar -las velas de sus naves[418]. Cuando levaron anclas[419] y las tres -carabelas comenzaron a alejarse, no pocos de los que quedaban en el -puerto se mofaban del futuro Almirante de las Indias y pensaban que -ni él ni ninguno de los expedicionarios regresarían del viaje. Era -aquél un cortejo de luto más bien que una reunión de alegres personas -que despedían a sus deudos y amigos para feliz viaje. Las madres, las -esposas, las hijas y las hermanas de los marineros maldecían en voz -baja a ese funesto extranjero que había engañado con sus palabras a -los reyes. Todo lo que se adelanta a la humanidad, lleva consigo la -reprobación de los contemporáneos[420]. - - [417] _Una banniera nella quale era figurato il Nostro - Signore Jesucristo en croce._ Giov. Battista Ramussio, _Della - navigatione e viaggi, raccolta_, vol. III, fol. I. - - [418] Véase Oviedo, _Historia natural y general de las - Indias_, lib. II, cap. V, fol. C. - - [419] Al pie del convento se halla la parte de playa (estero - de Domingo Rubio), de donde zarparon las tres carabelas. - - [420] «Al tiempo quel dicho D. Cristóbal Colon aderezaba para - yr a descobryr las dchas yndias, declara Alonso Pardo, este - testigo vido que todos andaban haciendo burla del dcho D. - Cristobal Colon e lo tenían por muerto, a él e a todos los que - yvan con él, e que no había de venyr nynguno.» (Información de - Moguer, 12 de febrero de 1515. Pieza 3.ª) - -Sin embargo de las importantes expediciones que se habían hecho en el -siglo XVI y muy especialmente los viajes de Enrique el _Navegante_, -todavía del mar Tenebroso, como de antiguo se llamó al Atlántico, -circulaban en aquella centuria preocupaciones, consejas y patrañas, -capaces de infundir terror en gentes supersticiosas e incultas. - -Los tripulantes de la _Santa María_ eran 70, los de la _Pinta_ 30 y los -de la _Niña_ 24[421]. Además de Cristóbal Colón, Almirante, que montaba -la _Santa María_; de Martín Alonso Pinzón, natural de Palos, capitán de -la _Pinta_, y de Vicente Yáñez Pinzón, de Palos, que mandaba la _Niña_, -se hallaban de la familia de los Pinzones los siguientes: - - [421] _Relación hecha por D. Nicolás Tenerio con motivo del - cuarto centenario del descubrimiento de América._ Consta dicha - relación de 72 expedicionarios. Los restantes, hasta el número - 124, unos se encuentran entre los 54 que murieron en el fuerte - de Navidad, y otros todavía ignoramos sus nombres. - - Diego Martín Pinzón, el viejo, de Palos. - - Bartolomé Martín Pinzón, de Palos. - - Francisco Martín Pinzón, de Palos. - - Arias Martín Pinzón, de Palos. - - Juan Niño, natural de Moguer, dueño y maestre de la carabela _Niña_. - - Pero Alonso Niño, de Moguer, hermano de Juan y piloto de dicha - carabela. - - Alonso Niño, de Moguer, hijo de Juan y maestre de la misma carabela. - - Andrés Niño, de Moguer. - - Francisco Niño, de Moguer. - - Cristóbal Niño, de Moguer. - - Bartolomé Pérez Niño, de Moguer. - - Alonso Pérez Niño, de Moguer. - - Diego de Arana, natural de Córdoba, alguacil mayor de la Armada. - - Rodrigo de Escobedo, natural de Segovia, escribano de la Armada. - - Pero Gutiérrez, repostero de estrados de los Reyes Católicos. - - Alonso, de Moguer, físico. - - Luis de Torres, intérprete de la expedición, que había vivido con - el Adelantado de Murcia y era judío converso, conocedor del hebreo, - caldeo, árabe y de otras lenguas. - - Jacome el Rico, genovés. - - Juan de la Cosa, de Santoña, maestre de la _Santa María_. - - Gomes Rascón y - - Cristóbal Quintero, ambos de Palos y dueños de la carabela _Pinta_. - - García Hernandez, de Palos, físico. - - Juan de Umbría y - - Cristóbal García Xalmiento, ambos de Palos y pilotos de la _Pinta_. - - García Hernández, de Huelva, despensero de dicha carabela. - - Juan Rodríguez Bermejo, vecino de Molinos en tierra de Sevilla. - - Rodrigo de Triana. - - Juan Quintero, de Palos, llamado el _plateador_, piloto. - - Juan Pérez Vizcaíno, de Palos, calafate. - - Diego Rodríguez, de Palos. - - Pedro de Soria, de Palos. - - Francisco de Huelva. - - Andrés de Huelva. - - López, calafate. - - Diego Lorenzo, de Huelva. - - Pedro de Lepe, vecino de Redondela. - - Domingo de Lequeitio. - - Juan de Lequeitio. - - Martín de Urtubia, vizcaíno. - - Alonso de Morales, de Moguer. - - Francisco García Vallejo, de Moguer. - - Rodrigo Sánchez, de Segovia. - - Maestre Diego. - - Rodrigo de Xerez, de Ayamonte. - - Alonso Pérez Roldán, piloto de Palos. - - Pedro Terreros, maestresala del Almirante. - - Pedro de Saucedo, paje de Colón. - - Gil Pérez. - - Pero Bermúdez, de Palos. - - Rodrigo Monge, de Palos. - - Hernán Pérez, de Palos. - - Bartolomé Pérez, piloto de Palos. - - Bartolomé Colín, de Palos. - - Alonso Gutiérrez Querido, de Palos. - - Juan Ortiz, de Huelva. - - Sancho Ruiz, piloto de Palos. - - Pedro de Villa, del Puerto de Santa María. - - Bartolomé García, de Palos. - - Vicente Eguía. - - García Alonso, de Palos. - - Pedro de Arcos, de Palos. - - Juan de Xerez, de Palos. - - Juan de Sevilla. - - Francisco García Gallegos, de Palos. - - Alonso Medel, de Palos. - - Juan Bermúdez, de Moguer. - - Juan de Triana, de Moguer. - - Juan de Moguer. - - Pedro Arráez. - - Fernández. - -El primer día, impelidas las carabelas por favorable ventolina, tenían -la proa Sudoeste cuarto sud. - -El día siguiente, sábado, todo continuó bien. - -El domingo, 5 de Agosto, anduvieron 40 leguas. - -El lunes, 6 de Agosto, zarparon de la isla de Hierro, la más occidental -de las Canarias[422]. El viaje fué feliz. El mar estaba tranquilo, el -cielo sereno y los vientos del Oeste empujaban las naves. Sin embargo, -no habían transcurrido tres días desde que Cristóbal Colón salió de -Palos, y ya desencajóse el gobernalle de la carabela _Pinta_, que era -de Cristóbal Quintero y de Gómez Rascón, _porque les pesaba ir aquel -viaje_, obligando a retrasar la expedición para poder adobar el timón -en la Gomera. Después de reparar dicha carabela y de cambiar por velas -cuadradas el velamen triangular de la _Niña_; después de renovar la -provisión de agua y leña, y de tomar víveres frescos, continuaron su -marcha el jueves, 6 de septiembre; pero una calma chicha les hizo -estacionarse en las aguas de la Gomera. Situación tan triste duró desde -el jueves por la mañana hasta el crepúsculo del sábado, 8 de dicho mes. -Desde el día 9 de septiembre dispuso el Almirante contar menos leguas -de las que andaba, para que la gente no se espantase ni desmayase, -teniendo que reñir muchas veces a los marineros _porque gobernaban mal_. - - [422] «De haber continuado Colón la ruta dispuesta por él - desde que zarpara de la Isla de Hierro, topa su nave con - el territorio llamado la Florida hoy, es decir, con el - Continente; a lo menos con isla de grandor casi continental, - como Cuba; pero en la desviación propuesta por los Pinzones, - y admitida por él a última hora, estaba llamada a dar con un - islote muy hermoso de aspecto, pero diminuto y baladí si lo - parangonamos con el inmenso mundo en cuyos mares navegaban - ya.» Castelar, _Hist. del descubrimiento de América_, tomo II, - pág. 38. - -Consideremos los incidentes más notables que ocurrieron a la -expedición. El primero fué la llegada al mar de las Hierbas o de -Sargaso; pero la turbación de los tripulantes se desvaneció fácilmente -por las explicaciones dadas por los jefes. El segundo ocurrió a primera -noche del 13 de septiembre y consistió en que habiendo apuntado la -brújula hasta entonces al Noreste, declinó de cinco a seis grados -al Noroeste, cuya declinación aumentó la mañana del día siguiente -y los días sucesivos. Aunque esto asustó a los pilotos, Colón les -hizo notar que «al tomar la altura de la estrella polar era preciso -tener en cuenta su movimiento horario, y que la brújula se dirigía -a mi _punto invisible_, al Oeste del polo del mundo.» Colón, pues, -había descubierto la declinación occidental de la aguja. Desde el -comienzo del viaje, aquella fué la primera vez que se hizo semejante -observación. Pronto el temor se iba a convertir en alegría. - -El 14 de septiembre dijeron los de la carabela _Niña_ que habían -visto un _garjao_ y un _rabo de junco_; el 16 también pudieron ver -bastante porción de hierba, porción de hierba que aumentó el 17, y -en la cual encontró un cangrejo vivo, diciendo entonces el Almirante -que aquellas señales eran del Poniente, «donde espero en aquel alto -Dios, en cuyas manos están todas las victorias, que muy pronto nos -dará tierra.» En aquella misma mañana vió un _rabo de junco_, ave que -no suele dormir en la mar. El 18, Martín Alonso desde la _Pinta_, que -era gran velera dijo a Colón que había visto muchas aves dirigirse al -Poniente, esperando aquella noche ver tierra. El 19 vino a la nao un -_alcatraz_ o _pelícano_, y por la tarde los marineros vieron otro; el -20 vinieron a la nao cuatro _alcatraces_, un _garjao_ y dos o tres -_pajaritos de tierra_; el 21 vieron un _alcatraz_ y una _ballena_. El -22 de septiembre distinguieron otras aves. Dice el Almirante: «Mucho -me fué necesario este viento contrario, porque mi gente andaban muy -estimulados que pensaban que no ventaban estos mares vientos para -volver a España.» - -Registremos el incidente más importante que ocurrió durante la -travesía, y sobre el cual no están acordes los historiadores. El 23 de -septiembre la gente continuó murmurando del largo viaje, y murmurando -continuó diez y siete días más; pero el Almirante dióles buenas -esperanzas de los provechos que podrían haber. El mismo Colón escribió -con fecha 14 de febrero de 1493, esto es, a su regreso, «que había -tenido que sufrir mucho a la ida a causa de su gente, porque todos a -una voz estaban determinados de se volver y alzarse contra él haciendo -protestaciones»[423]. Pedro Mártir de Anglería, en su obra _De rebus -Oceanis_, dice lo que a continuación copiamos: «Los españoles de la -expedición empezaron a comunicarse su descontento en secreto, y luego -se congregaron públicamente, amenazando arrojar al mar a su jefe, -porque el genovés los había engañado y conducido a su perdición.» - - [423] Véase _Diario del primer viaje de Colón_, publicado - por Las Casas y reproducido por Fernández Navarrete en su - _Colección diplomática_, tom. I, págs. 1 a 197. - -Washington Irving, el conde Roselly de Lorgues y otros, refieren que -una sublevación de los marinos contra Colón estuvo a punto de echar por -tierra el descubrimiento del Nuevo Mundo. Dicen que, contagiados del -miedo, los Pinzones amenazaron con la muerte al Almirante si no volvía -las proas de los barcos hacia Castilla. Los tres hermanos, el mayor -sobre todo, le habían tratado con cierta rudeza y aun altanería. Pero -el _Diario de Colón_, relato oficial de cuantos sucesos ocurrían, no -refiere así los hechos. Entre las declaraciones relacionadas con el -famoso motín de las tripulaciones, encontramos la de García Vallejo, -que se hallaba en la carabela de Martín Alonso. «Capitanes, dijo el -Almirante, ¿qué faremos que mi gente muestra mucha queja? ¿que vos -parece, señores, que fagamos? Y que entonces dijo Vicente Yáñez: -Andemos, señor, fasta dos mil leguas, e si aquí non falláremos lo que -vamos a buscar, de allí podremos dar buelta.» Y entonces respondió -Martín Alonso Pinzón, que iba por capitán así principal: «Cómo, señor: -¿agora partimos de la villa de Palos y ya vuesa merced se va enojando? -Avante, señor, que Dios nos dará victoria que descubramos tierra, que -nunca Dios querrá que con tal vergüenza volvamos.» Entonces respondió -el dicho Almirante Don Cristóbal: «Bienaventurados seáis.» Nosotros -creemos que la rebelión se redujo a murmurar y pretender el regreso -algunos expedicionarios, siendo disuadidos fácilmente por Colón y los -Pinzones. La rebelión, pues, careció de importancia[424]. - - [424] Véase _Colón y Pinzón_.--Memorias de la Real Academia de - la Historia, tomo X.--Madrid. 1885. - -¿Por qué murmuraron contra Cristóbal Colón los tripulantes de la _Santa -María_? ¿Por qué no murmuraron los marineros de las otras dos naos? Las -causas quedan reducidas a dos: la primera, que Colón era extranjero; -la segunda, que los marineros habían emprendido el viaje, no por la -confianza que les inspiraba Colón, sino por la consideración y afecto -que tenían a los Pinzones. Pudo también influir en que el Almirante -era altivo y orgulloso o «de recia y dura condición,» como escribe -Garibay, lo cual le llevó a tratar con despego y aun con desdén a sus -subordinados, pues nunca supo conquistarse el cariño de la gente de mar -española. - -El viernes, 5 de octubre, aparecieron señales de la proximidad de la -tierra. «A Dios muchas gracias sean dadas», exclamó el Almirante. -Cada vez se agitaban en el aire mayor número de aves. Continuaba -siendo fácil la navegación y corrían presurosas las tres carabelas. -El domingo, día 7, se creyó haber descubierto tierra. El lunes, día -8, dice Colón: «Gracias a Dios: los aires muy dulces como en abril a -Sevilla, qué placer estar a ellos, tan olorosos son.» El martes, día -9, cambió algo el viento, siendo preciso mudar varias veces de rumbo. -El miércoles, día 10 de octubre, la escuadrilla andaba diez millas -por hora, e hizo 59 leguas durante el día y la noche. Continuaban -vientos favorables; pero cuando menos se pensaba, se alborotó el -mar y se levantaron oleadas inmensas que impelían con fuerza las -carabelas. Anunció Colón la proximidad de la tierra, aunque su vista -nada descubría a la sazón. «Aquí--según el extracto hecho por Las -Casas del _Diario_ del primer viaje--la gente ya no lo podía sufrir: -quejábase del largo viaje; pero el Almirante los esforzó lo mejor que -pudo dándoles buena esperanza de los provechos que podían haber.» Y -terminaba así: «que por demás era quejarse, pues que él había venido a -las Indias y que así lo había de proseguir hasta hallarlas con ayuda de -nuestro Señor.» - -Las esperanzas dadas por Cristóbal Colón a su gente se vieron -realizadas en la noche del jueves, 11 de octubre de 1492. Ibase a -descubrir el Nuevo Mundo, convirtiéndose en realidad los sueños del -intrépido italiano (Apéndice J). Cuando el reló de la _Santa María_ -marcaba las dos de la madrugada, salió de la carabela _Pinta_ el grito -mágico de ¡Tierra! dado seguramente por el afortunado marinero Juan -Rodríguez Bermejo, según las declaraciones de varios testigos[425]. -Sin embargo--escribe Sales y Ferré--se adjudicó Colón la pensión -vitalicia de diez mil maravedís que se había ofrecido como premio al -primero que viese tierra, y que pertenecía de derecho a Juan Rodríguez -Bermejo[426]. Nuevo y triste testimonio de lo mucho que podía la sed -de oro en el ánimo de Colón[427]. Dejamos al Sr. Sales y Ferré la -responsabilidad de sus últimas palabras, de las cuales huelga decir que -no estamos conformes. Washington Irving ha dicho--también en nuestro -sentir con poco acierto--que no era digno y noble para Colón «el -haber disputado la recompensa a un pobre marinero»[428]. Despechado -Juan Rodríguez Bermejo--según se cuenta--de que la renta de diez mil -maravedís se hubiese adjudicado a Colón, pasó al Africa, donde se hizo -musulmán, creyendo encontrar más justicia entre los hijos del Profeta -que entre los cristianos[429]. - - [425] «Esta tierra vido primero un marinero que se decía - Rodrigo de Triana: puesto que el Almirante a las diez de la - noche, estando en el castillo de popa, vido lumbre, aunque - fué cosa tan cerrada que no quiso afirmar que fuese tierra; - pero llamó a Pero Gutierrez, repostero destrados del Rey, é - díjole, que parecía lumbre, que mirase él, y así lo hizo y - vídola: díjolo también a Rodrigo Sanchez de Segovia, quel Rey - y la Reina enviaban en el armada por veedor, el cual no vido - nada porque no estaba en lugar do la pudiese ver. Después - quel Almirante lo dijo, se vido una vez ó dos, y era como una - candelilla de cera que se alzaba y levantaba, lo cual a pocos - pareciera ser indicio de tierra. Pero el Almirante tuvo por - cierto estar junto a la tierra. Por lo cual, cuando dijeron - la _Salve_, que la acostumbraban decir é cantar a su manera - todos los marineros y se hallan todos, rogó y amonestólos el - Almirante que hiciesen buena guarda al castillo de proa, y - mirasen bien por la tierra, y que al que le dijese primero que - via tierra, le daría luego un jubon de seda, sin las otras - mercedes que los Reyes habían prometido, que eran diez mil - maravedís de juro a quien primero la viese. A las dos horas, - después de media noche pareció la tierra, de la cual estarían - dos leguas.» _Diario del primer viaje de Colón_, etc., tomo I, - págs. 19 y 20. - - «... e qual cuarto de la prima, rendido el dicho Colon, - mandó hacer guardias en las proas de los navíos, e que yendo - navegando, al otro cuarto vido la tierra un Juan Bermejo de - Sevilla, e que la prima tierra fué la ysla de Guadahany.» - (Inf. de Lepe. 19 de septiembre de 1515. Pieza 23, folio 37). - _Declaración del testigo Manuel de Valdovinos._ - - «Que oyó decir a los mismos que venían del dicho viaje, e - que del navío del dicho Martín Alonso, un marinero que se - decía Juan Bermejo, vido la tierra de Guahanani primero que - otra persona, e que pidió albricias al capitán Martín Alonso - Pinzón, que ansi descubrió la tierra primero, e esto es - público e notorio.» (Inf. de Palos, 1.º de octubre de 1515. - Pieza 23). _Declaración del testigo Diego Hernández Colmenero._ - - [426] Cree el Sr. Sales y Ferré que Juan Rodriguez Bermejo y - Rodrigo de Triana son una misma persona. - - [427] _El Descubriente de América_, págs. 176 y 177. - - [428] _Historia de la vida y viajes de Cristóbal Colón_, tomo - I, lib. V, cap. VII. - - [429] Conde Roselly de Lorgues, _Historia de Cristóbal Colón_, - tomo I, pág. 299. - -En nuestros días se ha publicado un impreso sumamente curioso acerca -del particular[430]. D. F. Rivas Puigcerver, de México, cuenta que -Rodrigo de Triana era judío converso y fué el primero que en lengua -hebrea, dijo: _¡tierra! ¡tierra!_, en la noche del 11 de octubre de -1492. Con Colón iban no pocos judíos y moriscos, forzados por los -decretos de expulsión de los Reyes Católicos. Añade el Sr. Rivas que -Rodrigo de Triana, cuando se adjudicó a Colón la pensión ofrecida al -que primero viera tierra, pasó el Estrecho renunciando religión y -patria[431]. - - [430] Intitúlase _Los judios en el Nuevo Mundo_. México. Impr. - del Sagrado Corazón de Jesús, 1891, en 8.º, dos hojas. - - [431] _Boletín de la R. Academia de la Historia_, tomo XIX, - págs. 361-365.--Madrid, 1891. - -Continuando nuestra interrumpida narración, afirmaremos que la alegría -que sintieron los marineros después de sesenta y nueve días de -navegación, fué inmensa. No es de extrañar que los tripulantes de la -_Pinta_ (que era la carabela más velera y siempre llevaba la delantera -a las otras dos), contemplaran, cuantos iban sobre cubierta, el -encantador panorama de Guanahani, isla que llamó Colón _San Salvador_, -distante quince leguas de la que los ingleses llaman _Cat_ (o del -_Gato_) y una de las que forman el archipiélago de las Lucayas. D. Juan -Bautista Muñoz en el derrotero de las Antillas, publicado en Madrid, -año de 1890, dijo lo siguiente (pág. 805): «La isla Watling o San -Salvador, que reúne las mayores probabilidades de ser la primera tierra -que pisó Colón en el Nuevo Mundo...» - -En la carta de Juan de la Cosa, hábil piloto que hizo con Cristóbal -Colón los dos primeros viajes, y del cual hablaremos varias veces en -esta obra, se ve claramente que la isla de Guanahani es al presente la -de Watling. Es, pues, evidente, que la isla Guanahani, San Salvador y -Watling es una misma; pero no todos han opinado lo mismo. Washington -Irving creyó que San Salvador era la isla Cat (o del Gato)[432] y -siguen su opinión el alemán Humboldt, el cubano D. José María de la -Torre y otros. Nuestro sabio marino Navarrete[433], quiso que Colón -hubiera ido a parar nada menos que a una de las Turcas. De Varnhagen, -que censuró a Navarrete por su equivocación, sostuvo[434] que San -Salvador era la conocida posteriormente con el nombre de _Mayaguana_, -y hoy con el de _Mariguana_. Mr. G. V. Fox dijo[435], que Guanahani -debió ser la isla _Samaná_ o Cayo Atwood. - - [432] En el año 1828. - - [433] En 1825. - - [434] En 1864. - - [435] En 1881. - -Por el rumbo que llevaba el Almirante, debió fondear cerca de la punta -Suroeste de ella. Y antes de pasar adelante trasladaremos aquí las -palabras que Francisco López de Gomara dijo al emperador Carlos V. - -«La mayor cosa, después de la creación del mundo, sacando la -Encarnación y Muerte del que lo crió, es el descubrimiento de las -Indias.» (Apéndice L). - -Respecto a la descripción de la citada isla, habremos de manifestar -que a corta distancia de la espuma de las olas se extendían en forma -de gradería hasta las alturas de la isla muchos y majestuosos bosques -de árboles. Trechos sin árboles dejaban penetrar la luz en los -citados bosques, viéndose allí habitaciones diseminadas que parecían -grandes colmenas por su forma cilíndrica y por sus techos de hojas -secas: las chimeneas asomaban por encima del arbolado y en distintos -puntos. Grupos de hombres, de mujeres y de niños aparecían medio -desnudos entre los troncos de los árboles más próximos a la costa, -adelantándose un poco, retirándose después, y expresando siempre con -sus gestos y actitudes más admiración y curiosidad que temor y miedo. -Colón se dirigió con una chalupa hacia la playa, tomando posesión de -la isla en nombre de los Reyes Católicos. Sobrecogidos los indígenas -al ver hombres con trajes de brocado y con armas que reverberaban la -luz, habían concluído por acercarse, como si secreta fascinación les -empujara hacia ellos. Los españoles, a su vez, quedaban sorprendidos -al no encontrar en los americanos ninguno de los caracteres físicos de -las razas europeas, africanas y asiáticas. Su tinte cobrizo, su fina -cabellera que se extendía sobre sus hombros, sus ojos apagados, sus -femeniles miembros, su rostro confiado y sin expresión, su desnudez y -los dibujos que adornaban su piel, denunciaban una raza distinta de -las esparcidas por el Viejo Mundo, la cual conservaba aún la sencillez -y la dulzura de la infancia. Persuadido Colón que aquella isla era un -apéndice del mar de las Indias, hacia las cuales creía navegar, llamó a -sus habitantes indios[436]. - - [436] Véase Lamartine, _Biografia de Cristóbal Colón_, págs. - 86-92. Tr. - -En el _Diario_ de Colón, fuente única de la cual proceden todas las -opiniones acerca de las primeras tierras descubiertas en el Nuevo -Mundo, encontramos la siguiente noticia: «... Pusiéronse a la corda -(al pairo), temporizando hasta el viernes, que llegaron a una isleta -de los lucayos, que se llamaba en lengua de indios Guanahani... está -Lesteoueste con la isla de Hierro... Esta isla es bien grande y muy -llana y de árboles muy verdes y muchas aguas, y una laguna en medio muy -grande» (sábado 13 de octubre). - -El día 14 de octubre por la noche salió el Almirante de Guanahaní, -llegando el 15 a las islas de _Santa María de la Concepción_ (hoy -_Concepción_ y _Cayo Rum_). El 16 de octubre, ya cerca del mediodía, -dejó el Almirante la isla de la Concepción y fué a fondear cerca de -la punta SE. de la isla Fernandina, que es la Cat de los ingleses. -El miércoles 17 salió Colón costeando la isla Fernandina y fondeó al -obscurecer del 18 en la punta del SE. (Punta de Colón). El viernes -19, al amanecer, levantó anclas y a las tres horas de navegación vió -la isla llamada _Saometo_ por los indios y que él puso el nombre de -_Isabela_. También a la Isabela se le dió el nombre de _Larga_. Desde -el 20 de octubre que fondeó en dicha isla, hasta el 24, se ocupó en -reconocerla. Refiere el mismo Colón que el 21 salió con sus capitanes -a ver la isla; «que si las otras ya vistas--dice--son muy fermosas -y verdes y fértiles, ésta es mucho más y de grandes arboledas y muy -verdes. Aquí es unas grandes lagunas, y sobre ellas y a la rueda es -el arbolado en maravilla, y aquí y en toda la isla son todos verdes -y las yerbas como en el Abril en el Andalucía; y el cantar de los -pajaritos que parece que el hombre nunca se querría partir de aquí, y -las manadas de los papagayos que obscurecen el sol; y aves y pajaritos -de tantas maneras y tan diversas de las nuestras, que es maravilla...» -Más adelante añade: «También andando en busca de muy buena agua fuimos -a una población aquí cerca, adonde estoy surto media legua; y la gente -della, como nos sintieron dieron todos a fugir, y dejaron las casas -y escondieron su ropa y lo que tenían por el monte; yo no dejé tomar -nada ni la valía de un alfiler. Después se llegaron a nos unos hombres -dellos y uno se llegó del todo aquí: yo di unos cascabeles y unas -cuentecillas de vidrio, y quedó muy contento y muy alegre, y porque la -amistad creciese más y los requiriese algo le hice pedir agua, y ellos, -después que fui en la nao, vinieron luego a la playa con sus calabazas -llenas, y folgaron mucho de dárnosla, y yo les mandé dar otro remalejo -de cuentecillas de vidrio, y dijeron que de mañana venían acá.» Después -de adquirir noticias de los isleños, los cuales le dijeron que hacia el -Sudoeste encontraría una isla muy grande que se llamaba _Cuba_[437], -en la cual abundaba el _oro y especerías y naos grandes y mercaderes_, -levantó las anclas. Desde la media noche del 24 hasta la tarde del -25 se mantuvo Colón a la vela, huyendo de los peligros y costeando -los bajos, que son muchos en aquellos lugares. El 27 del dicho mes de -octubre dirigió sus naves al Sudoeste y vió tierra al anochecer del -mismo día, entrando el 28 por la mañana en _un río muy hermoso y muy -sin peligro de bajas ni de otros inconvenientes_, y recalando--según -todas las señales--en el puerto de Gibara (Cuba)[438]. Permaneció -algunos días y recorrió varios puntos de la isla de Cuba, a la que -él dió el nombre de _Juana_, por honor--como se dijo en el capítulo -XVIII--al príncipe D. Juan, primogénito de los reyes. - - [437] Colón creía que la isla llamada Cuba por los indios, era - la verdadera _Cipango_. - - [438] De Varnhagen son las siguientes palabras: «No titubeamos - ya en suponer que la recalada de Colón tuvo lugar en el puerto - de Gibara, y de nuestra opinión son varios pilotos prácticos - de la costa, a quienes hemos leído los pasajes respectivos del - derrotero». - -El día 5 de diciembre llegó a la isla Haití, que él denominó la -Española y que también lleva el nombre de Santo Domingo. El 14 de -diciembre salió del Puerto de la Concepción y llegó a la Isla de la -Tortuga que--según Colón--«es tierra muy alta, pero no montañosa, y -es muy hermosa y muy poblada de gente como la de la Isla Española, y -la tierra así toda labrada, que parecía ser la campiña de Córdoba». -Refiriéndose a la Isla Española escribe Colón lo siguiente: «Era -cosa de maravilla ver aquellos valles y los rios y buenas aguas, y -las tierras para pan, para ganado de toda suerte...» Cariñoso fué -el recibimiento que el cacique Guacanagari, que mandaba en aquellas -costas, hizo a Colón. Envióle Guacanagari una grande canoa llena de -gente, y en ella un principal criado suyo a rogar al Almirante que -fuese con los navíos a su tierra y que le daría cuanto tuviese. Más -adelante Cristóbal Colón se dirigía a los Reyes Católicos en esta -forma: «Crean vuestras Altezas que en el mundo todo no puede haber -mejor gente, ni más mansa; deben tomar vuestras Altezas grande alegría -porque luego los harán cristianos, y los habrán enseñado buenas -costumbres de sus reinos, que más mejor gente ni tierra puede ser, y -la gente y la tierra en tanta cantidad que yo no sé cómo lo escriba; -porque yo he hablado en superlativo grado la gente y la tierra de la -_Juana_, a que ellos llaman _Cuba_; mas hay tanta diferencia dellos y -della a esta en todo como del día a la noche; ni creo que otro ninguno -que esto hoviese visto hoviese hecho ni dijese menos de lo que yo tengo -dicho, y digo que es verdad que es maravilla las cosas de acá y los -pueblos grandes de esta isla Española, la que así la llamé, y ellos la -llaman _Bohío_, y todos de muy singularísimo tracto amoroso y habla -dulce, no como los otros que parece cuando hablan que amenazan, y de -buena estatura hombres y mujeres, y no negros. Verdad es que todos se -tiñen, algunos de negro y otros de otro color, y los más de colorado. -He sabido que lo hacen por el sol, que no les haga tanto mal, y las -casas y lugares tan hermosos, y con señorío en todos, como Juez o señor -dellos, y todos le obedecen que es maravilla, y todos estos señores son -de pocas palabras y muy lindas costumbres, y su mando es lo más con -hacer señas por la mano, y luego es entendido que es maravilla.» - -Cuando el Almirante se disponía a dirigirse a un lugar de la isla -donde encontraría oro en abundancia, por negligencia o ignorancia de -un grumete se encalló (noche del 24 de diciembre o mañana del 25) la -carabela, salvándose toda la gente por el oportuno auxilio de la Niña -y de las canoas de los indígenas. «El (Cacique) con todo el pueblo -lloraban tanto--dice el Almirante--: son gente de amor y sin cudicia, -y convenibles para toda cosa, que certifico a vuestras Altezas que en -el mundo creo que no hay mejor gente ni mejor tierra; ellos aman a sus -prójimos como a sí mismos, y tienen un habla la más dulce del mundo, -y mansa, y siempre con risa. Ellos andan desnudos, hombres y mujeres, -como sus madres los parieron. Mas crean vuestras Altezas que entre sí -tienen costumbres muy buenas, y el Rey muy maravilloso estado, de una -cierta manera tan continente ques placer de verlo todo, y la memoria -que tienen, y todo quieren ver, y preguntan qué es y para qué.» También -el Cacique, además del socorro que prestó a Colón con sus canoas, le -dió algún oro. El Almirante, al encontrarse solo con la _Niña_--pues -la _Pinta_ se había alejado con Alonso Pinzón--, se decidió a dar la -vuelta a España[439]. - - [439] Ignóranse los motivos que tuvo Alonso Pinzón para - separarse del Almirante. La reconciliación se verificó poco - después en el puerto que de este suceso se llamó de _Gracia_. - -¡Qué contraste--exclama Lamartine--entre el estado en que se hallaban -estos pueblos en el momento en que los europeos les trajeron el -espíritu y el genio del Viejo Mundo y el estado a que llegaron años -después de haber conocido a sus pretendidos civilizadores! «¿Por qué -misterio la Providencia envió a Colón a ese nuevo hemisferio, que creía -favorecer con la virtud y la vida, y no sembró en él más que la tiranía -y la muerte?»[440]. Decidido Colón a dar la vuelta a España, dejó en -la Isla Española parte de sus marineros. Contaba con la buena amistad -del cacique Guacanagari, cuyos súbditos le ayudaron a hacer pequeña -fortaleza de tierra y madera, sirviéndose del tablaje y poniendo los -cañones del buque _Santa María_. El fuerte se llamó de _Navidad_. -Encargóles Colón que fuesen buenos cristianos, obedeciesen a su -capitán, respetaran a Guacanagari y no hicieran violencia a hombre ni -mujer. También les encargó que no mostrasen codicia y que aprendieran -la lengua de los indígenas[441]. Su amigo Arana, deudo de la cordobesa -Beatriz, recibió la jefatura de la improvisada fortaleza. - - [440] Ob. cit., pág. 105. - - [441] Véase Herrera, Década 1.ª, lib. I, cap. XX. - -Despidióse del cacique Guacanagari y se dispuso a volver a España. Se -habían desvanecido las ilusiones de muchos tripulantes, que soñaban -con encontrar una tierra rica, la famosa tierra de Marco Polo, cuajada -de oro y sembrada de piedras preciosas. Hallaron, sí, montañas -tapizadas de verdura, extensos bosques con árboles gigantescos, huertas -con plantas de varias clases y pájaros de vivos colores. En lugar de -grandes ciudades, encontraron miserables aldeas; en lugar de grandes -casas, pequeñas chozas; en lugar de grandiosos templos, _piedras -propias para la construcción de Iglesias_. Según el mismo Almirante, en -lugar de poderosos sacerdotes, groseros fetiches; en lugar de gentes -civilizadas, tribus desnudas y salvajes, y, lo que fué peor, en lugar -de oro y piedras preciosas, pelotas de algodón hilado y azagayas y -papagayos domesticados. Después de recorrer varias islas, encontraron -algo, muy poco oro; ninguna piedra preciosa. Cansados de recorrer -diferentes pueblos cosechando desengaño tras desengaño, pues el oro no -parecía por ninguna parte, se decidieron a abandonar las Indias. - -El 16 de enero de 1493 emprendió Colón la vuelta a España sin incidente -alguno notable. El mar se hallaba tranquilo, el viento era excelente -y la temperatura suave. El 21 de enero el viento refrescó mucho, y -luego el cielo perdió su transparencia. Las provisiones disminuían, no -quedando ya más que patatas, galleta y vino. El viernes, 25 de enero, -sobrevino gran calma. En este día los marineros lograron coger un -atún y un tiburón. El 4 de febrero se puso lluvioso y frío el tiempo: -el Almirante mandó gobernar al Este. El 8 de dicho mes se cambió de -rumbo, tomando al Sudeste cuarto al Este. El 12 de febrero el Almirante -comenzó a tener grande mar y tormenta, aumentando el 13 el peligro. El -14 por la noche, cuando ya se hallaba cerca de las costas de Europa, -creció el viento y se desencadenó furioso temporal, que separó a las -dos carabelas. La _Pinta_ fué a fondear en Bayona de Galicia y la -_Niña_ arribó a Santa María, la isla meridional de las Azores. El 4 de -marzo llegó a Lisboa, después de nuevas tormentas. Escribió al rey de -Portugal, quien se hallaba nueve leguas de allí, diciéndole que los -reyes de Castilla le habían mandado que no dejase de entrar en los -puertos lusitanos y pedir, mediante sus dineros, lo que necesitase, -añadiendo que solicitaba permiso para ir con la carabela a Lisboa, pues -temía que algunos, creyendo que traía mucho oro, estando en puerto -despoblado, intentasen robarle, como también para que se supiera que no -venía de Guinea, sino de las Indias. El 8 de marzo recibió Colón carta -del rey de Portugal invitándole a que se llegase adonde él estaba, y -daba órdenes para que se diese generosamente al Almirante todo lo que -necesitara. Colón, el 9 de dicho mes, salió de Sacanbeu, teniendo la -señalada honra de presentarse ante el Monarca, que se encontraba en el -valle del Paraíso, por la noche de aquel día. El 11 se despidió del Rey -y marchó a Villafranca con el objeto de ver a la Reina, que permanecía -en el monasterio de San Antonio. En seguida volvió a emprender su -camino y se fué a dormir a Llandra. El 12, estando para salir de -Llandra, recibió la visita de un escudero del Rey, quien le ofreció, -en nombre de su Monarca, toda clase de medios, dado que prefiriera ir -a Castilla por tierra. Cristóbal Colón desde Lisboa, y Pinzón desde -Bayona, cinglaron (13 de marzo) a Palos, entrando los dos el día 15, -el Almirante por la mañana y Martín Alonso por la tarde. Pinzón no -llegó a entrar en la villa y se trasladó a una casa de campo, en donde -se agravó su enfermedad, siendo llevado al convento de la Rábida y -falleciendo a los pocos días. «Y porque en breves días murió--escribe -el P. Las Casas--no me ocurrió más que de él pudiera decir.» - -Por el contrario, la fortuna se mostró propicia con el Almirante, como -lo indicaba entusiástica carta que desde Lisboa, con fecha 13 de marzo -de 1493, escribió al magnífico Sr. Rafael Sánchez, tesorero de los -Reyes Católicos. (Apéndice M). El día 15 del mismo mes entró en Palos. - -_Carta de los Sres. Reyes Católicos a D. Cristóbal Colón, -complaciéndose del buen suceso de su primer viaje; encargándole -que acelere su ida a la corte, y que deje dadas las disposiciones -convenientes para volver luego a las tierras que había -descubierto[442]._ - - [442] _Archivo de los duques de Veragua. Colec. de doc. inéd._ - etc., tomo XIX, págs. 470 y 471. - - Marzo 30 de 1493. - - El Rey e la Reyna: D. Cristóbal Colón. Nuestro Almirante del - Mar Océano, e Visorrey y Gobernador de las islas que se han - descubierto en las Indias: Vimos vuestras letras y hobimos mucho - placer en saber lo que por ellas nos escribisteis y de haberos - dado Dios tan buen fin en vuestro trabajo, y encaminado bien - en lo que comenzaste, en que El será mucho servido, y Nosotros - asimismo y Nuestros Reinos recibir tanto provecho. Placera a Dios - que demás de lo que en esto le servides, por ello recibiréis - de Nos muchas mercedes, las cuales creed que se vos harán como - vuestros servicios e trabajos lo merecen: y porque queremos que - lo que habeis comenzado con el ayuda de Dios se continúe y lleve - adelante, y deseamos que vuestra venida fuese luego; por ende - por servicio Nuestro, que dedes la mayor priesa que pudieredes - en vuestra venida, porque con tiempo se provea todo lo que es - menester, y porque como vedes el verano es entrado, y no se pase - el tiempo para la ida allá, ved si algo se puede aderezar en - Sevilla o en otras partes para vuestra tornada a la tierra que - habeis hallado; y escribidnos luego con ese correo que ha de volver - presto, porque luego se provea como se haga, en tanto que acá vos - venís y tornais; de manera que cuando volvieredes de acá, esté - todo aparejado. De Barcelona a treinta días de marzo de noventa y - tres.==_Yo el Rey._==_Yo la Reina._==Por mandado del Rey e de la - Reina, _Fernando Alvarez_.==En el sobrescrito decía: _Por el Rey e - la Reina_.==_A D. Cristóbal Colón, su Almirante del Mar Océano, e - Visorrey e Gobernador de las islas que se han descubierto en las - Indias._ - -Acerca del recibimiento de Colón en Sevilla y Barcelona, Andrés -Bernáldez, que alojó en su casa al Almirante, refiere lo que a -continuación copiamos: «Descubierta la tierra, se vino Colón a -Castilla... entró en Sevilla con mucha honra a 31 de marzo, Domingo de -Ramos, donde le fué hecho buen recibimiento; trajo diez indios, de los -cuales dejó en Sevilla cuatro, y llevó a Barcelona a enseñar a la Reina -y al Rey seis, donde fué muy bien recibido, y el Rey y la Reina le -dieron gran crédito y le mandaron aderezar otra armada mayor y volver -con ella». - -Cuéntase que cierto día en que fué invitado a la mesa de los reyes, -uno de los convidados, envidioso de los honores que se tributaban a -modesto extranjero, le hubo de preguntar que si él (Colón) no hubiese -nacido, ¿hubiera algún otro descubierto el nuevo hemisferio? El -Almirante no le respondió; pero cogiendo un huevo entre sus manos se -dirigió a todos los comensales invitándoles a que colocasen el huevo de -modo que el punto de contacto fuera el extremo exterior del diámetro -más largo. Ninguno pudo conseguirlo. Entonces Colón lo rompió por uno -de sus extremos, y haciendo que se mantuviera recto sobre la mesa -probó a los envidiosos de su gloria, que no existía mérito alguno en -realizar una idea; pero el que la realizaba antes que los demás podía -reclamar para él los derechos de la primacía. Este apólogo ha sido -desde entonces la respuesta que los inventores y descubridores han dado -a sus semejantes. Ellos no habrán sido los más grandes; pero fueron -los más favorecidos por la inspiración[443]. El banquete fué--según -otros escritores--ofrecido a Cristóbal Colón por Don Pedro González -de Mendoza, gran cardenal de España. A la divulgación del imaginario -banquete ha contribuído seguramente y no poco la conocida estampa de -Teodoro Bry, y respecto a lo que se llama _El huevo de Colón_, ha -probado Navarrete que es una leyenda más entre las muchas que adornan -el descubrimiento de las Indias. - - [443] Lamartine. Ob. cit. págs. 119 y 120. - -Como se creyese por todos que las tierras descubiertas eran como -una parte del continente asiático, se les dió el nombre de _Indias -Occidentales_, para distinguirlas de las _Orientales_, y se llamó -indios a los naturales del Nuevo Mundo. - -Quisieron los Reyes Católicos, _aunque para esto no tuviesen -necesidad_, como dice Oviedo, fortalecer su derecho con la sanción -pontificia[444]. En su virtud, después del primer viaje de Cristóbal -Colón, se apresuraron a obtener el beneplácito de Alejandro VI para los -descubrimientos hechos y los sucesivos, pensando, ya en la propagación -del cristianismo, ya con el objeto de precaver las pretensiones y -reclamaciones de los reyes de Portugal, a los cuales los Papas, -mediante diferentes Breves, les habían concedido el monopolio de todas -las tierras descubiertas y por descubrir lo mismo en Africa que en -la India[445]. Los dos Breves de Alejandro VI llevan la fecha del 3 -y 4 de mayo de 1493, y comienzan designando como objeto principal -y obra agradable a Dios la predicación de la doctrina cristiana -entre los indios. Dice en seguida en el primer Breve: «Como Colón -ha descubierto ciertas islas y continentes lejanos y que hasta hoy -eran ignorados[446], concedemos de nuestro libre impulso, sin ser -solicitados por vos[447], ni por otra persona alguna, de nuestra propia -autoridad apostólica, a vos y a todos vuestros sucesores todas estas -islas y tierras firmes recientemente descubiertas y por descubrir, -en cuanto no pertenezcan ya a algún otro rey cristiano, y prohibimos -a todos los demás, bajo pena de excomunión, ir a aquellas tierras y -traficar allí sin vuestro permiso.» (Apéndice N). - - [444] _Hist. de Indias_, lib. I. cap. VIII. - - [445] Véase Dr. Sophus Ruge, _Hist. de la época de los - descubrimientos geográficos_, págs. 105, 106 y 107, en la - Hist. Universal de Oncken, tomo VII. - - [446] Colón, como se dijo en una nota de este capítulo, creía - que la isla de Cuba era la verdadera Cipango. - - [447] Doña Isabel y Don Fernando. - -Considerando el Pontífice que los términos en que se hallaba redactado -el citado Breve eran demasiado generales, publicó otro al día -siguiente, señalando las regiones respectivas, donde España y Portugal, -sin temor de exponerse a colisiones, podían hacer sus descubrimientos. -En el Breve, pues, del día 4, se fijó una línea de demarcación «que -a la distancia de 100 leguas al Oeste de las Azores y de las islas -de Cabo Verde pasaba por los dos polos como meridianos y dividía -el planeta en dos mitades.» El hemisferio occidental pertenecía a -España, y el oriental a Portugal. Al trazar dicha línea de demarcación -Alejandro VI, debió tener presente las ideas manifestadas por el -Almirante, quien todavía en el año 1498 consignaba lo siguiente: «Me -acuerdo que cuantas veces fui a la India cambió la temperatura a 100 -leguas al Oeste de las Azores, y esto sucedía en todos los puntos desde -Norte a Sur.» Añade más adelante: «Cuando navegaba de España a las -Indias, encontré, tan pronto como había pasado 100 leguas al Oeste de -las Azores, un grandísimo cambio en el cielo y en los astros, en el -ambiente y en el agua del mar, y estos fenómenos los tengo observados -con gran cuidado. Noté, cuando había pasado las citadas 100 leguas más -allá de las mencionadas islas, tanto en el Norte como en el Sur, que -las agujas de marear, que hasta allí declinaban hacia Nordeste, giraban -todo un cuarto de viento (igual a 11° y cuarto de la brújula) hacia -Noroeste, y esto acontecía desde el instante que llegaba a aquella -línea. Al propio tiempo se presentaba otro fenómeno, como si en aquel -punto fuese más elevada la superficie de la tierra, porque encontré el -mar cubierto completamente de yerbas semejantes a ramas de abeto y con -frutos parecidos a los del alfónsigo, siendo estas yerbas tan espesas -que en mi primer viaje creí que allí había bajíos que harían encallar -los buques. Tan pronto como llegamos a aquella línea a nuestro regreso, -no se encontró rama alguna. También observé que el mar estaba en este -punto tranquilo y unido, y casi nunca agitado por vientos, y que desde -aquella línea al Oeste era la temperatura muy suave, distinguiéndose -muy poco verano e invierno»[448]. - - [448] Para comprender mejor todo esto estúdiese la colección - de Navarrete. - -«Este pasaje--dice el barón de Humboldt en su _Cosmos_--contiene las -ideas de Cristóbal Colón y sus observaciones sobre la Geografía física; -la influencia de las longitudes, la declinación de la aguja magnética, -la inflexión de las líneas isotérmicas entre las costas occidentales -del Mundo Antiguo y las orientales del Nuevo, la situación del gran -banco de Sargazos o plantas ficoideas en el Atlántico, y sobre las -relaciones que existen entre esta parte del mar y su atmósfera. Los -pocos conocimientos matemáticos de Cristóbal Colón y sus observaciones -equivocadas del movimiento de la estrella polar cerca de las islas -Azores, indujeron a este descubridor a admitir una irregularidad en la -forma esférica de la tierra. Creía que el hemisferio occidental era más -elevado, más _hinchado_ que el otro; que los buques al llegar a esta -parte donde la aguja magnética señala el Norte verdadero, estaban más -próximos al cielo; y que esta elevación era la causa de la temperatura -más fresca. Si a esto se agrega que Colón de regreso de su primer -viaje tuvo la idea de ir a Roma para referir personalmente al Papa -todo cuanto había descubierto (se entiende en cuanto se relacionaba -con la religión, la mayor proximidad del cielo, etc.); si, por otra -parte, se tiene presente la importancia que se daba en tiempo de Colón -al descubrimiento de una línea nueva magnética, en la cual la aguja -se mantiene constante, se me dará razón cuando el primero sostuve que -el Almirante en los momentos de mayor favor en la corte, trabajó para -transformar la línea divisoria física que había encontrado en la línea -divisoria política.» - -En el Breve del día 4 se fijó la línea de demarcación a 100 leguas al -Oeste de _cualquiera_ (_qualibet_), isla de las Azores o de las de Cabo -Verde, sin fijar ninguna isla determinada, ni a un grupo de ellas, -ignorando que la más occidental de Cabo Verde se halla casi 6° más al -Este que la más occidental de las Azores. Explícase esta ignorancia -porque los cosmógrafos en aquellos tiempos no podían, por falta de -medios, determinar exactamente las longitudes. - -También por entonces (28 mayo 1493) se concedió a Colón un escudo de -armas, en el cual figuraban, además de las suyas o de familia, las de -Castilla y León en campo verde, y unas islas doradas en ondas de mar -(Apéndice O). - -En el correr de los tiempos se colocó en su sepulcro un letrero que -decía: - - _A Castilla y a León._ - _Nuevo Mundo dió Colón._ - -Los detractores del Almirante y defensores de Pinzón transformaron el -dístico en la siguiente forma: - - _A Castilla y a León_ - _Nuevo Mundo dió Pinzón._ - -Pareciéndoles después que habían cometido una injusticia, creyeron -arreglarlo todo diciendo: - - _Por Castilla, con Pinzón,_ - _Nuevo Mundo halló Colón._ - -Con espíritu más levantado vinieron otros que admitieron el mote de -esta manera: - - _Por Castilla y Aragón_ - _Nuevo Mundo halló Colón._ - -Desde la cátedra del Ateneo de Madrid propuso D. Víctor Balaguer que si -algún día se intentaba variar el dístico, debía ser del siguiente modo: - - _Por la española nación_ - _Nuevo Mando halló Colón._ - -El ilustre escritor norteamericano Charles F. Lummis, en su pequeño -libro intitulado _Los exploradores españoles del siglo XVI_, ha dicho -lo siguiente: «A una nación le cupo en realidad la gloria de descubrir -y explorar la América, de cambiar las nociones geográficas del mundo -y de acaparar los conocimientos y los negocios por espacio de siglo y -medio. Y esa nación fué España.» - -Un genovés, es cierto, fué el descubridor de América; pero vino en -calidad de español; vino de España por obra de la fe y del dinero de -españoles; en buques españoles y con marineros españoles, y de las -tierras descubiertas tomó posesión en nombre de España»[449]. - - [449] Pág. 59. - -Colocada en este punto la cuestión que nosotros resolveríamos con -Balaguer y Lummis, no queremos, sin embargo, pasar en silencio las -atinadas observaciones del Sr. Sánchez Moguel. Tales son las palabras -del Catedrático de la Universidad de Madrid: «El conquistador de -Granada, en su testamento, otorgado el 20 de enero de 1516, al -instituir heredera de sus reinos de la corona de Aragón a su hija doña -Juana, no comprende entre ellos en modo alguno las islas y tierra firme -del mar Océano, esto es, el Nuevo Mundo». Sin duda, no pertenecía, ni -en todo ni en parte, a su corona aragonesa, cuando no lo menciona. No -cabe atribuirlo a olvido, porque no los hay de tanta monta, ni menos -aún en documentos de esta clase. En cambio, su egregia esposa, la -magnánima Reina de Castilla, en su testamento, fechado en Medina del -Campo el 12 de octubre de 1504, habla de las islas y tierra firme del -mar Océano como parte integrante de sus reinos de Castilla. Y ¿por -qué? Sea la gloriosa Reina quien nos responda: «_Por quanto... fueron -descubiertas e conquistadas a costa destos Reynos e con sus naturales -dellos_»[450]. - - [450] _España y América_, págs. 34 y 35. - -No creemos que la cuestión tenga mucha importancia. Sin embargo, -colocados en la obligación de dar nuestra opinión, diremos que la -parte que tomó Castilla en el descubrimiento del Nuevo Mundo fué -mayor, como mayor fué el apoyo que prestó a Colón la reina Isabel. -Conviene no olvidar lo que dice Guicciardini, Embajador de la Señoría -de Florencia en la Corte del Rey Católico: «los negocios pertenecientes -a Castilla se gobernaban, principalmente, por su mediación y autoridad -(de Isabel)». Se ha dicho también que D. Fernando mandó librar de -la Tesorería de Aragón--y esto lo afirman los defensores de D. -Fernando--la cantidad necesaria para la empresa del descubrimiento, -a causa de la pobreza del Erario castellano, disponiendo después -que del primer oro que viniese de las tierras descubiertas se diera -parte a Aragón, que se empleó, por cierto, en dorar el artesonado de -la Aljafería de Zaragoza; pero el catalán Bofarull no halló entre -los papeles de la citada Tesorería orden ni registro de semejante -libramiento, y el aragonés Nougués y Secall ha mostrado que el dorado -de la Sala mayor de la Aljafería es anterior a la vuelta de Colón de -su primer viaje. Si pudiese haber todavía alguna duda, habremos de -recordar que Alejandro VI concedió las tierras descubiertas a los reyes -de Castilla y sólo a los reyes de Castilla. - - - - -CAPÍTULO XXI - - SEGUNDO VIAJE DE COLÓN.--PRISA DE LOS REYES EN QUE SE - REALIZASE.--JUNTA DE TORDESILLAS.--PERSONAS NOTABLES QUE - ACOMPAÑARON AL ALMIRANTE.--DESCUBRIMIENTOS: LA DOMINICA Y - OTRAS ISLAS.--EL FUERTE DE NAVIDAD.--LA ISABELA.--INSURRECCIÓN - GENERAL.--EL COMISARIO REGIO JUAN DE AGUADO.--COLÓN EN - ESPAÑA.--PRESÉNTASE A LOS REYES EN BURGOS.--EL COMERCIANTE JOYERO - MOSÉN JAIME FERRER EN BURGOS. - - -Prisa tenían los Reyes Católicos de que Cristóbal Colón realizase la -segunda expedición. Desde Barcelona, con fecha 23 de mayo de 1493, -escribieron Doña Isabel y Don Fernando al florentino Juan Berardi, -mercader y asentista para los negocios de las Indias, ordenándole que -comprase una nao de 100 a 150, hasta 200 toneles, y la pertrechase para -cuando fuera a recibirla el Almirante, el cual (añadían) iría presto -y le satisfaría el costo que hubiese tenido; le encargaban también la -provisión de 2.000 o 3.000 quintales de bizcocho. - -Empeño tenían Doña Isabel y D. Fernando en que el médico o físico -Alvarez Chanca fuese a las Indias, como indica la carta que copiamos. -«El Rey o la Reina: Doctor Chanca: Nos habemos sabido que vos, con el -deseo que teneis de Nos servir, habeis voluntad de ir a las Indias, -e porque en lo hacer nos servireis, e aprovechareis mucho a la salud -de los que por nuestro mandado allá van, por servicio nuestro que -lo pongais en obra, e vayais con el nuestro Almirante de las dichas -Indias, el cual vos hablará en lo que toca a vuestro asiento para allá, -y en lo de acá Nos vos enviamos una carta para que vos sea librado el -salario e racion que de Nos teneis en tanto que allá estuvieredes.--De -Barcelona, veinte y tres de mayo de noventa y tres»[451]. - - [451] Navarrete, _Colección de los viajes y descubrimientos_, - etc., tomo II. pág. 54. - -Al Doctor sevillano Alvarez Chanca, debemos la relación del segundo -viaje. - -Salió Cristóbal Colón de Barcelona el día 30 del mismo mes de mayo, con -encargo especial de apresurar su salida. El 1.º de junio volvieron a -escribir los reyes una carta a Berardi y otra a Gómez Tello, alguacil -de la Inquisición, sobre la provisión del bizcocho[452]. - - [452] Tan a satisfacción desempeñó Berardi el encargo, - que en 4 de agosto del mismo año le dieron los monarcas - las gracias por lo que había hecho, encargándole la - continuación.--_Archivo de Indias de Sevilla._--Extractos - hechos por Muñoz, de varios libros y documentos. - -El deseo de los reyes de que Colón realizase su viaje, era cada vez -mayor. Veámoslo: «El Rey e la Reina: D. Juan de Fonseca, del nuestro -Consejo: Nos escribimos al Almirante de las Indias, encargándole que -dé mucha priesa en su partida; vos por servicio nuestro, dad toda -la priesa que pudiéredes en ello, y ya sabeis como vos mandamos que -después de partido, vos quedásedes ende en esa costa de la de la mar y -en Sevilla, para que si hobiese que facer otra armada para ir en pos -del Almirante, la ficiéredes e la enviáredes. Por servicio nuestro que -así lo fagais, y vos informad mucho de los navíos que podreis haber -en esas partes, que son para enviar este viaje, y en cuantos días se -podrán aderezar para que partan, y el bizcocho que fuere menester, -sabed en que tiempo se puede haber, y que dinero será menester para -todo esto, y escribídnoslo luego para que cuando mandáremos entender -en ello, se provea todo con tiempo. En Barcelona, a veinti y cinco de -julio de noventa y tres»[453]. - - [453] Ob. cit. - -La actitud poco franca de Portugal tenía en mucho cuidado a Doña Isabel -y a Don Fernando. Terminantemente así lo manifiestan en la siguiente e -interesante carta, dirigida al Almirante, y escrita dos días después -que la anterior. - -«El Rey é la Reina: Don Cristobal Colon, nuestro Almirante de las Islas -é Tierra del mar Océano a la parte de las Indias: vimos vuestra letra -que escribisteis desde Córdoba, y ya con un correo que este otro día -partió de aquí vos escribimos la respuesta que el Rey de Portugal nos -envió con Herrera: despues acá no son venidos los mensajeros que nos -escribió que nos enviaba, ni sabemos cosa dello; verdad es que nos han -dicho que eran partidos de Portugal para acá por la mar, puede ser que -con tiempo contrario no sean venidos: y cuanto a lo que decís que puede -ser que se haya detenido de partir el armada de Portugal, esperando -a partir despues que seais partido, es posible que sea así; aunque -nosotros dudamos dello según lo que el Rey de Portugal nos escribió; -pero como quiera que sea, no se faga mudanza en lo de los Capitanes y -carabelas: y asimismo ya sabeis que, cuando de aquí partisteis y Don -Juan de Fonseca, mandamos al dicho Don Juan que despues de vos en buena -hora partido, se quedase él en buen hora en Sevilla y en su costa, para -saber de continuo si armaron en Portugal, y que sabiéndolo él ficiese -otra armada para enviar a vos, que fuese el doble de los navíos que -supiese que en Portugal armasen. Esto mismo le mandamos agora, como -lo vereis por la carta que le escribimos. Por servicio nuestro que -en tanto que ende estuviéredes vos procureis de saber todo lo que se -ficiere en Portugal, y de continuo nos lo faced saber, porque si fuese -menester cualquier provision de acá, se envíe luego. En lo que toca a -Alonso Martínez de Angulo quisiéramos que tuviera disposición para ir -este viaje, porque conoscemos que es tal cual cumple al negocio; pero, -pues si su indisposicion no le dá lugar para ello, quédese que en otras -cosas nos servirá, y vaya Melchor como aquí vos lo fablamos. Dad mucha -priesa en vuestra partida por servicio nuestro, é facednos saber para -cuando será queriendo Dios. De Barcelona a veinti y siete de julio de -noventa y tres»[454]. - - [454] Ob. cit. - -No pasaron muchos días y también los reyes, desde Barcelona, pensando -en la actitud de Portugal, escribieron (cinco de septiembre del mismo -año) a Fonseca, dándole prisa para que inmediatamente se realizase el -viaje. Decíanle lo siguiente: «... é Nos vos damos é encargamos, si -servicio nos deseais facer, que dedes mucha priesa en todo lo que se -ha de facer, de manera quel dicho Almirante no se detenga una hora de -partir, porque de cualquier dilacion que hobiese en su partida seriamos -mucho deservidos...»[455]. - - [455] Archivo de Indias en Sevilla.--Conde Roselly de Lorgues, - _Cristóbal Colón_, tomo II, páginas 909 y 910. - -¿Por qué las relaciones entre Castilla y Portugal no eran cordiales? -El rey Juan II, inmediatamente que hubo despedido a Colón[456], se -dirigió al gobierno de España recordándole los Breves pontificios que -sancionaban su derecho de monopolizar los descubrimientos y tráfico -en determinados mares. Ni la embajada que Fernando e Isabel enviaron -a Lisboa y que tan prudentemente desempeñó Lope de Herrera, ni la -que mandó a Castilla el rey de Portugal, compuesta de Pedro Díaz y -de Ruy de Pina, dieron resultado alguno favorable. No siendo posible -el fijar la línea de demarcación propuesta por el Papa[457], obligó -a los gobiernos de España y Portugal a entrar en negociaciones para -resolver todas las cuestiones que pudieran suscitarse. Acordóse al fin -el nombramiento de dos comisiones, una de parte de Portugal y otra -de parte de Castilla. Nombrados por ambas naciones sus respectivos -representantes, reuniéronse en Tordesillas, población situada junto al -río Duero, al Sudoeste de Valladolid, y después de varias conferencias, -se firmó el convenio (7 junio 1494). - - [456] Véase el capítulo XX. - - [457] Ibidem. - -Por dicho convenio España reconoció a Portugal todos los derechos -sobre la Guinea y otros territorios; también, en atención a que los -portugueses se quejaban de que la línea trazada por el Papa reducía sus -empresas a muy estrechos límites, accedió a que en vez de tirarse a -las 100 leguas al Occidente de Cabo Verde y las Azores, como dispuso -Alejandro VI, se extendiese a las 370; pero tomando esta vez por punto -de partida la isla más Occidental de Cabo Verde, sin hablar para nada -de las Azores. «De lo cual resultó, según nuestros conocimientos -geográficos actuales, que la concesión hecha a España quedó reducida, -por lo menos, en 90 leguas, diferencia entre la isla extrema Occidental -de las Azores y la extrema de Cabo Verde, es decir, que España, en -realidad, no obtuvo 270 leguas a más de las 100 fijadas por el Papa, -sino solamente unas 180 leguas»[458]. Así--dice Vasconcellos--esta gran -cuestión, la mayor que se agitó jamás entre las dos Coronas, porque era -la partición de un Nuevo Mundo, tuvo amistoso fin por la prudencia de -los dos monarcas más políticos que empuñaron nunca el cetro.» Prescott -añade la observación siguiente: «No pasaron muchos años sin que las -dos naciones, rodeando el globo por distintos caminos, vinieran a -encontrarse en la parte opuesta; caso, según parece, no previsto por el -tratado de Tordesillas. Sin embargo, las pretensiones de ambas partes -se fundaron en los artículos de aquel tratado, que no era más, como -es sabido, que un suplemento a la bula primitiva de demarcación de -Alejandro VI. Así, aquel arrogante ejercicio de autoridad pontificia, -tantas veces ridiculizado como quimérico y absurdo, en cierto modo -llegó a justificarse por el suceso, porque estableció, en efecto, los -principios según los cuales quedó definitivamente entre dos pequeños -estados de Europa la vasta extensión de imperios vacantes en Oriente y -Occidente»[459]. - - [458] Dr. Sophus Ruge, Ob. cit., pág. 106. - - [459] _Reyes Católicos_, cap. 18. - -Dentro del plazo de diez meses, cada nación había de mandar a la Gran -Canaria una comisión compuesta de pilotos y astrónomos, para fijar la -línea de demarcación. De la Gran Canaria pasarían a las islas de Cabo -Verde, navegando luego 370 leguas al Oeste y señalando del modo que se -acordase la citada línea de demarcación. La expedición no se realizó y -tiempo adelante renacieron nuevas disensiones y divergencias. (Apéndice -P). - -Al fin el 25 de septiembre de 1493 salió Colón del puerto de Cádiz -con rumbo a las Canarias. Se componía la flota de 14 carabelas y tres -buques grandes de transporte. Fueron embarcados unos 1.200 hombres de -armas con su correspondiente caballería, bastantes animales domésticos, -varios cereales, legumbres de toda clase y vides para aclimatarlas en -las nuevas tierras descubiertas. - -Si en el primer viaje nadie quería embarcarse, en el segundo «allí -estaba--escribe Washington Irving--el hidalgo de elevados sentimientos -que iba en pos de aventuradas empresas; el altivo navegante que -deseaba coger laureles en aquellos mares desconocidos; el vago -aventurero que todo se lo promete de un cambio de lugar y de distancia; -el especulador ladino, ansioso de aprovecharse de la ignorancia de -las tribus salvajes; el pálido misionero de los claustros consagrado -al servicio de la iglesia, y devotamente celoso por la propagación de -la fe; todos animados y llenos de vivas esperanzas...»[460]. La clase -noble estaba representada por Alonso de Ojeda, Juan Ponce de León, -que descubrió tiempo adelante la Florida, Diego Velázquez y Juan de -Esquivel, después gobernadores, respectivamente, de Cuba y de Jamaica, -y otros, atraídos por el deseo de grandes riquezas y de novelescas -aventuras. - - [460] _Vida y viajes de Cristóbal Colón_, libro VI, cap. I. - -En una carta de los Reyes Católicos a Cristóbal Colón, escrita -desde Barcelona, cuando se andaba en los preparativos de la citada -expedición, se lee lo que de ella copiamos: «Nos parece que sería bien -llevásedes con vos un buen astrólogo, y nos parecía que sería bueno -para esto Fray Antonio de Marchena, porque es buen astrólogo y siempre -nos pareció que se conformaba con vuestro parecer.» Además de Fray -Antonio de Marchena, llevó Colón un Vicario apostólico, el benedictino -Bernardo Boil o Buil, personalidad de bastante relieve en los últimos -años del siglo XV[461]. - - [461] Caresmar dice que Fray Boil nació en Tarragona cerca del - año 1445 (_Boletín de la Real Academia de la Historia_, tomo - XIX, pág. 280). Otros afirman que fué aragonés y algunos que - nació en el reino de Valencia. - -En las instrucciones de los Reyes Católicos a Colón, dadas el 29 de -mayo de 1493, se le dice que había de llevar al Padre Buil con otros -religiosos para catequizar a los indios, _tratándolos muy bien y -amorosamente, sin que les fagan enojo alguno_[462]. Los religiosos -siguieron al pie de la letra los consejos de D.ª Isabel y D. Fernando, -y sin descanso alguno predicaron la ley de Dios, donde todo es amor y -caridad. - - [462] Archivo de Indias en Sevilla. - -A ruego de los Reyes Católicos, Alejandro VI, por Bula de 7 de julio -de 1493, concedió omnímoda potestad eclesiástica a Fr. Bernardo Buil y -a sus delegados para bautizar, confirmar y administrar toda clase de -sacramentos, consagrar iglesias, absolver de pecados reservados a la -Santa Sede, etc.[463]. - - [463] El P. Buil pertenecía a la orden de benedictinos y fué - abad del convento de Montserrat, pasando luego a la de los - Mínimos, fundada por San Francisco de Paula. - -El 2 de octubre llegó la flota a la Gran Canaria, donde hubo de -recalar; también el 5 en la Gomera porque uno de los barcos hacía agua. -Después de comprar algunos animales para que se aclimatasen en las -nuevas tierras, continuó su marcha y el 13, favorecida la escuadra por -buena ventolina del Este, perdió de vista la isla de Hierro. El 26 de -dicho mes sobrevino brusca tempestad, cuya violencia duró cuatro horas, -llegando al otro lado del Atlántico, habiendo seguido un derrotero más -meridional que la expedición primera. - -El 3 de noviembre, cerca del alba--según escribe el Dr. Chanca--dijo -un piloto de la nave capitana: _albricias que tenemos tierra_. La -gente, fatigada de tanto navegar, recibió la noticia con suma alegría. -Los tripulantes, habiendo desembarcado y recorrido más de una legua -de costa, notaron que toda la isla era montañosa y cubierta de verdes -praderas: el Almirante la llamó _Dominica_, por ser domingo aquel -día. Pasaron luego a otra, distante cuatro o cinco leguas, la cual -era tierra llana, y les pareció que estaba despoblada, denominándola -_Marigalante_, del nombre de la nao de Colón. Navegaron siete u ocho -leguas y encontraron una tercera isla que nombraron _Guadalupe_, en -cumplimiento de una promesa hecha a los religiosos del célebre convento -de dicho título en Extremadura. Vista la isla desde el mar ofrecía -grandioso espectáculo, contribuyendo a ello magnífica cascada que -se precipitaba desde elevada sierra a la llanura. Desembarcaron los -españoles en un sitio donde había chozas abandonadas, en las que se -encontraron comestibles, algodón en rama y alguno elaborado, indicando -los huesos humanos que vieron en las citadas cabañas que los habitantes -eran antropófagos o caribes. En las relaciones con estos salvajes -sirvieron a Colón como intérpretes dos de los siete indios que se había -llevado en su primer viaje, pues los cinco restantes habían muerto. - -Costeando al Nor-Oeste de la isla Guadalupe fué poniendo nombre a -las islas del hermoso archipiélago según se le presentaban, como -_Monserrate_, _Santa María la Redonda_, _Santa María la Antigua_, _San -Martín_, _Santa Cruz_ y otras. Sostuvieron los españoles un combate con -una canoa de feroces indios, llamándoles la atención que las mujeres -peleaban lo mismo que los hombres. Mandó Colón algunos de los suyos en -una carabela hacia unas islas que de lejos se veían, y como aquéllos a -su vuelta le dijesen que eran más de 50, Colón, a la mayor del grupo, -le puso _Santa Ursula_, y a las otras _Las once mil vírgenes_. Continuó -su rumbo hasta llegar a una isla grande, de rica vegetación y con -buenos pastos, a la que los naturales llamaban Burenquen, él denominó -_San Juan Bautista_ y hoy se la conoce con el nombre de _Puerto Rico_. -Detúvose en un puerto de dicha isla dos días[464], dándose a la vela -la escuadra, hasta que el 22 de noviembre arribó a otra isla, que -reconoció ser el extremo Oriental de Haití o la Española. Continuó -su rumbo y al pasar por la provincia llamada Xamaná dos indios se -metieron en una canoa pequeña y llegaron a la nao del Almirante, a -quien dijeron que los mandaba su Rey para rogarle que bajase a tierra -y le darían oro y comida; negóse Colón, y continuó su camino hasta -llegar al puerto de _Monte Cristi_, donde estuvo dos días. Bajaron a -tierra algunos españoles y vieron un gran río (el de Santiago), en -cuyas márgenes encontraron dos hombres muertos y al día siguiente otros -dos, pudiéndose notar que uno de ellos tenía muchas barbas. Aunque el -puerto de Monte Cristi se halla distante del de Natividad unas siete -leguas, comenzaron a presentir malas nuevas de la colonia que en su -primer viaje dejara el Almirante. Al anochecer del día 27 llegó Colón -al fuerte de Natividad y mandó tirar dos tiros de lombarda. No tuvieron -contestación, porque los 43 españoles habían muerto a manos de los -caciques Caonabó y Mayrení, seguramente--como se probó después--con -gran contento del famoso Guacanagari[465]. Varios indios y entre ellos -un primo de Guacanagari se presentaron al Almirante. - - [464] Ensenada de Mayagüez. - - [465] Lista de las personas que Cristóbal Colón dejó en la - Isla Española en su primer viaje y halló muertas por los - indios cuando volvió el 1493: - - Diego de Arana, Gobernador. Pedro Gutiérrez, - Teniente-Gobernador. Rodrigo de Escobedo, - Teniente-Gobernador Alonso Velez de Mendoza, de Sevilla. - Alvar Pérez Osorio, de Castrojeriz. Antonio de Jaén, - de Jaén. El bachiller Bernardino de Tapia, de Ledesma. - Cristóbal del Alamo, del Condado de Niebla. Castillo, - platero, de Sevilla. Diego García, de Jerez. Diego de - Tordoya, de Cabeza de Vaca. Diego de Capilla, de Almadén. - Diego de Torpa. Diego de Mambles, de Mambles. Diego de - Mendoza, de Guadalajara. Diego de Montalbán, de Jaén. - Domingo de Bermeo. Francisco Fernández. Francisco de Godoy, - de Sevilla. Francisco de Vergara, de Sevilla. Francisco de - Aranda, de Aranda. Francisco de Henao, de Avila. Francisco - Jiménez, de Sevilla. Gabriel Baraona, de Belmonte. Gonzalo - Fernández de Segovia, de León. Gonzalo Fernández, de - Segovia. Guillermo Ires, de Galney (Irlanda). Hernando de - Porcuna. Jorge González, de Trigueros. Juan de Urniga. - Juan Morcillo, de Villanueva de la Serena. Juan de Cueva, - de Castuera. Juan Patiño, de la Serena. Juan del Barco, - del Barco de Avila. Juan de Villar, del Villar. Juan de - Mendoza. Martín de Logrosán, cerca de Guadalupe. Pedro - Corbacho, de Cáceres. Pedro de Talavera. Pedro de Foronda. - Sebastián de Mayorga, de Mayorga. Tallarte de Lajes, - inglés. Tristán de San Jorge[465a]. - - [465a] Arch. de Indias en Sevilla, _Papeles de - Contratación_. - -Dijeron los indígenas a Colón que el cacique Guacanagari no podía ir -en persona porque tenía pasado un muslo, herida que recibió luchando -con los caciques Caonabó y Mayrení por defender a los españoles. A -reconocer el sitio del fuerte fué el Almirante con algunos de los -suyos, encontrado aquél quemado y algunos cadáveres de cristianos, -cubiertos ya de la hierba que había crecido sobre ellos. Aunque los -indios decían que Caonabó y Mayrení habían sido los autores de las -muertes, «con todo eso asomaban queja que los cristianos uno tenía tres -mujeres, otro cuatro, donde creemos que el mal que les vino fué de -celos»[466]. Varios españoles saltaron a tierra, encaminándose a ver a -Guacanagari, «el cual fallaron en su casa echado faciendo del doliente -ferido»[467]. Como le preguntasen por los cristianos, repitió que -Caonabó y Mayrení los habían muerto, y que él por defenderlos sufrió -una herida en un muslo. Mostró deseo de ver al Almirante. En efecto, -Colón se dirigió a la casa de Guacanagari, a quien encontró tendido en -una hamaca y mostrando mucho sentimiento con lágrimas en los ojos por -la muerte de los cristianos. Dijo que unos murieron de dolencia, otros -que habían ido a tierras de Caonabó en busca de una mina de oro y allí -fueron muertos, y algunos sufrieron la muerte en su misma fortaleza. -Queriendo atraerse la voluntad del insigne genovés, Guacanagari le hizo -algunos regalos de oro y pedrería. «Estábamos presentes yo--escribe el -Dr. Chanca--y un zurugiano de armada; entonces dijo el Almirante al -dicho Guacamari[468] que nosotros éramos sabios de las enfermedades -de los hombres que nos quisiese mostrar la herida: él respondió que -le placía, para lo cual yo dije que sería necesario, si pudiese, que -saliese fuera de casa, porque con la mucha gente estaba escura e no -se podía ver bien; lo cual él fizo luego, creo más de empacho que -de gana: arrimándose a él salió fuera. Después de asentado llegó el -zurugiano a él e comenzó de desligarle; entonces dijo al Almirante que -era ferida fecha con _ciba_[469], que quiere decir con piedra. Después -que fué desatada, llegamos a tentarle. Es cierto que no tenía más mal -en aquella que en la otra, aunque él hacía del raposo que le dolía -mucho.» Todos se convencieron que Guacanagari era cómplice. Aunque -otros indicios vinieron a confirmar lo mismo, se procuró disimular para -no romper tan pronto con los naturales de la isla. Muchos españoles -hubieran deseado fuerte e inmediato castigo, negándose a ello el -Almirante, quien no quiso malquistarse con un aliado todavía poderoso -en el país y del que había recibido en el primer viaje señaladas -pruebas de amistad[470]. También creemos--y la imparcialidad nos obliga -a decirlo--que los españoles del fuerte de Natividad, menospreciando -la autoridad de Diego de Arana, únicamente pensaron en satisfacer su -avaricia y sensualidad. - - [466] _Carta del Dr. Chanca._--Véase Roselly de Lorgues, Ob. - cit., tom. III, pág. 150. - - [467] Ibidem. - - [468] Así lo escribe el Dr. Chanca. - - [469] Ibidem, págs. 217 y 218. - - [470] El P. Boil aconsejaba que se prendiese a Guacanagari. - -Oviedo emite, con respecto a los marinos, una opinión, tal vez algo -exagerada é injusta. Dice así: «Pero en realidad de verdad, sin -perjuicio de algunos marineros que son hombres de bien, atentos y -virtuosos, soy de opinión de que en la mayoría de los que ejercen el -arte de marinos, hay una gran falta de juicio para las cosas de tierra; -porque además de que la mayor parte de ellos son de baja condición y -mal instruídos, son también ambiciosos y dados a otros vicios, como a -la golosina, lujuria, robo, etc., que no se podría tolerar»[471]. Lo -cierto es que no siguieron los consejos de Colón, y que abusaron de los -indios, atrayéndose por ello la cólera de Caonabó, Mayrení y del mismo -Guacanagari. - - [471] _Historia general y natural de las Indias_, lib. II, - cap. XII. - -Siguió después el Almirante explorando toda la costa, no sin luchar -con vientos contrarios y grandes borrascas, hasta que llegó, al cabo -de tres meses, a un sitio, a 10 leguas al Este de Monte Cristi, donde -determinó fundar en aquella isla una ciudad que fuese como capital de -la colonia. Levantáronse casas de piedra, madera y otros materiales, se -erigió un templo y se hicieron almacenes, quedando, al fin, edificada -la primera población cristiana del Nuevo Mundo. El Almirante le dió el -nombre de _Isabela_, en honra de la Reina Católica. - -De los naturales del país dice lo siguiente el Dr. Chanca: «Si -pudiésemos hablar y entendernos con esta gente, me parece que sería -fácil convertirlos, porque todo lo imitan, en hincar las rodillas ante -los altares, é al Ave María, é a las otras devociones é santiguar; -todos dicen que quieren ser cristianos, puesto que verdaderamente -son idólatras, porque en sus casas hay figuras (ídolos) de muchas -maneras...»[472]. - - [472] Ibidem, pág. 154. - -En aquella tierra hay árboles que producen lana y harto fina; otros -llevan cera en color, en sabor e en arder tan buena como la de abejas, -y varios que fluyen trementina. Encuéntranse árboles cuyo fruto es la -nuez moscada. También se halla la raíz de gengibre, la planta de áloe, -el árbol de la canela y otros árboles y plantas. Fabrican el pan con -raíces de una hierba. La noticia más grata que recibieron los españoles -fué de que a 25 o 30 leguas de la costa, en unas comarcas conocidas, -la una con el nombre de Cibao y la otra con el de Nití, había mucho -oro en ríos y arroyos, creyéndose que cavando se hallaría en mayores -pedazos. A Cibao se encaminó Alonso de Ojeda con 15 compañeros por -el mes de enero de 1494, habiendo sido recibido en todas partes muy -bien, y regresando a los pocos días con arenas auríferas de los -arroyos del interior de la isla. Conocedor el Almirante de nuevas tan -satisfactorias, con numerosa fuerza de españoles se encaminó al país -del oro, esto es, a Cibao, dando pronto la vuelta, convencido de haber -descubierto el famoso país de Ofir de Salomón. Hasta el nombre del Rey -de aquel país era de buen agüero, pues se llamaba Caonabó, es decir, -_señor de la Casa de Oro_. Antes de dar la vuelta, quiso levantar una -fortaleza que protegiera las comunicaciones entre las montañas de Cibao -y el puerto de Isabel. Escogió para ello un sitio ventajoso e improvisó -allí un fuerte, que denominó de _Santo Tomás_, en el cual dejó 56 -hombres y algunos caballos, al mando de Pedro Margarit, caballero de -Santiago. El doctor Chanca confirma la gran cantidad de oro encontrada -con las siguientes palabras: «Ansí que de cierto los Reyes nuestros -señores desde agora se pueden tener por los más prósperos é más ricos -Príncipes del mundo, porque tal cosa hasta agora no se ha visto ni -leído de ninguno en el mundo, porque verdaderamente a otro camino que -los navíos vuelvan, pueden llevar tanta cantidad de oro que se puedan -maravillar cualesquiera que lo supiesen. Aquí me parece será bien cesar -el cuento: creo los que no me conocen que oyesen estas cosas, me ternán -por prolijo é por hombre que ha alargado algo; pero Dios es testigo que -yo no he traspasado una jota los términos de la verdad»[473]. - - [473] Ob. cit., pág. 155. - -Todavía se hallaba Colón descansando de su viaje cuando recibió un -enviado de Margarit anunciándole que Caonabó, señor de la Casa de Oro, -se disponía a tomar el fuerte de Santo Tomás. El Almirante envió un -refuerzo de 70 hombres con sus correspondientes víveres. En seguida se -ocupó en activar la terminación de Isabel. - -De la mente de Colón no se separaba la idea de ir a China. Dejó en la -Isabela de Gobernador a su hermano Diego, y él con los buques _Niña_, -_San Juan_ y _Cardera_, zarpó el 24 de abril, llegando a la isla de -la Tortuga, luego al cabo de San Nicolás, en seguida a Cuba, poco -después a Jamaica y, por último, a Puerto Nuevo, dando la vuelta a -Cuba, siempre pensando que la última isla formaba parte del continente -asiático. En la isla de Pinos, que llamó _Evangelista_, ordenó (12 -junio 1494) al escribano Fernán Pérez de Luna, que redactase un acta; -en ella se declaraba que la tierra que tenían delante era el continente -asiático, esto es, Manci o la China Meridional. - -Firmado el documento, Colón se hizo a la vela con rumbo al Oriente, -teniendo el disgusto de que la _Niña_ varase en la playa (6 de julio) -y si se consiguió ponerla a flote, tuvo que entrar en la ensenada -inmediata al cabo de Santa Cruz para recomponerla. El 8 de julio dobló -la expedición el citado cabo y el 20 pasó a la Jamaica, llegando el -19 de agosto al cabo Morante. Presentóse el 20 a la vista del cabo -Tiburón (Haití), llamado por Colón cabo de San Miguel. Después de -recorrer algunos días los mares, no sin luchar con las olas y las -tormentas, el 29 de septiembre dió fondo a la colonia Isabela. En esta -expedición quedaron descubiertas las cuatro grandes Antillas. - -La fortuna iba a comenzar volviendo la espalda a Cristóbal Colón. La -codicia y la tiranía de algunos españoles, en particular de Pedro de -Margarit y del P. Boil, produjo insurrección general de los rudos e -infelices indios. Dice Herrera que Margarit, al frente de 400 hombres, -se retiró a la Vega Real, diez leguas de la Isabela, donde aquella -gente, alojada en varias poblaciones, sin regla, ni disciplina, cometía -toda clase de excesos y violencias. Dicho capitán Margarit, después -de conducta tan insensata, temiendo ser castigado por el Almirante, -decidió, en compañía del Padre Boil y de otros de su bando, volver a -Castilla. - -Las relaciones entre el fraile y Colón no fueron tan cordiales como era -de esperar, dado el carácter de ambos personajes. Parece cosa probada -que el Almirante hubo de extralimitarse en lo referente a severos -castigos impuestos a los españoles, y que el vicario apostólico--como -escribía el cronista Fernández de Oviedo--_ybale a la mano_, queriendo -contenerle. Hasta tal punto llegaron las cosas, que el Padre Buil llegó -a poner entredicho e hizo cesar el oficio divino, vengándose entonces -el Almirante con negar a los frailes los mantenimientos. Comprendiendo -el P. Buil que no podía luchar con enemigo tan poderoso, acordó marchar -a España--según puede verse en su correspondencia con los Reyes -Católicos--; pero, alegando su falta de salud y no el verdadero motivo. -En efecto, regresó a España, donde vió recompensados sus servicios por -Doña Isabel y D. Fernando. - -¿Quién era el causante de aquel estado de cosas? Si Colón no era buen -gobernante, Margarit había olvidado sus deberes de militar y el P. -Buil no hizo caso de la obediencia que a sus hijos dictara el fundador -de la orden benedictina. Margarit y el P. Buil se pusieron al frente -de la facción enemiga de los Colones. En su afán de ensalzar a Colón -llega a decir el conde Roselly de Lorgues que D. Fernando propuso al -Papa el nombramiento del benedictino P. Bernardo Buil; pero «el jefe -de la Iglesia, sabiendo la adhesión de Cristóbal Colón a la Orden -Seráfica, la participación de los franciscanos en el descubrimiento, -reservaba esta honra a la humildad de un discípulo de San Francisco; -y nombró espontáneamente por Breve del 7 de julio de 1493, como -vicario apostólico de las Indias al padre _Bernardo Boyli_, provincial -de los franciscanos en España»[474]. Creyó el Rey--según afirma -nuestro apasionado historiador--que el Papa se había equivocado en -la designación de la persona, a causa de la semejanza del nombre, y -fundándose en ello, pudo D. Fernando el _Católico_, teniendo en cuenta -la premura del negocio, sustituir al nombrado por el Papa, con el -benedictino P. Buil. - - [474] _Cristóbal Colón_, tom. I, pág. 365. - -En tanto que el P. Fray Bernardo Boil y el capitán D. Pedro Margarit se -presentaban en la corte e informaban que en las Indias no había oro, -añadiendo que todo cuanto decía el Almirante era burla y embeleco, allá -en la Española los soldados, cuando se vieron sin el citado capitán, se -esparcieron por la tierra, viviendo como gente sin cabeza[475]. Logró -el Almirante, no sin grandes trabajos, restablecer la tranquilidad, -castigando severamente a los causantes de la insurrección, enviando -algunos a España y mandando fusilar a otros. En seguida sujetó a -los insulares, ya enemigos mortales de todo lo que era español. Por -último, quiso--y esto le perjudicó grandemente--que todos los colonos -trabajasen, incluso los hidalgos. Desde entonces, lo mismo los que -quedaban en la Española, que los que habían venido castigados a España, -le pintaban como hombre cruel y tirano; decían que sólo miraba a su -provecho, no al de su nación. No se percataban de decir en todos los -tonos y en todas partes que la codicia de Colón no tenía límites. -Tantas cosas dijeron en contra suya, quizá con algún fundamento, -aunque siempre con exageración manifiesta, que los Reyes Católicos -hubieron de mandar con el carácter de comisario regio a Juan de Aguado. -«Margarit--escribe Muñoz en su _Historia del Nuevo Mundo_--había -sembrado entre los nuestros la peste de la discordia, y entre los -indios odio mortal a todo lo que era español, manteniendo su gente -constantemente en la Vega Real, la comarca más cultivada y más rica del -país donde la soldadesca se entregó a todos los vicios y se permitió -todos los abusos, hasta que despertó a los naturales de su letargo e -hizo que los caciques más poderosos y más notables se unieran en una -alianza para arrojar a los extranjeros de la isla. El alma de esta -conspiración fué Caonabó»[476]. - - [475] Herrera, _Historia de los viajes y conquistas de los - castellanos en las Indias occidentales_, década 1.ª, lib. II, - cap. XVI. - - [476] Véase Dr. Shopus Ruge, Ob. cit., pág 110. - -A castigar al cacique Caonabó se dispuso el valiente y arrojado Alonso -de Ojeda. A la cabeza Ojeda de algunos hombres decididos, fué en -busca del cacique, a quien hizo creer que era distinción especial de -príncipes, llevar esposas relucientes adornadas de campanillas, de -campanillas que tanto gustaban a los indios. En semejante estado le -hizo montar en su caballo y, metiendo espuelas al brioso corcel, a todo -escape y seguido de los suyos, se dirigió, en tanto que los indios -atónitos no comprendían el suceso, a la costa, entregando a Caonabó -al gobernador del castillo de la Isabela. Continuó el cacique en la -fortaleza, de la cual salió para acompañar a Colón a España. - -El comisario regio Juan de Aguado llegó al Nuevo Mundo. Comenzó -intimando a los jefes de servicio para que se le presentasen y le -dieran cuentas, reprendió a otros y dispuso encarcelar a muchos. Trató -con altanería a Bartolomé Colón y apenas hizo caso del Almirante. -Luego «se propasó a palabras descomedidas hasta amenazarle con el -castigo de la corte»[477]. Por el contrario, Colón se mostró cada -vez más respetuoso con el comisario regio. Cuando Aguado entregó su -credencial, recibióla el Almirante, hizo repetir su lectura y dijo -que estaba dispuesto a cumplir lo que se le mandase de parte de -sus soberanos. Intentó Aguado provocar la ira del descubridor del -Nuevo Mundo; mas Colón «sufrió su insolencia (de Aguado) con grande -modestia»[478]. El comisario regio estaba decidido a perder no sólo -a Colón, sino a todos los partidarios del Almirante. Comprendiéndolo -así, y no queriendo someterse a un proceso, salió Colón de Haití con -dos buques, 225 españoles y 32 indios el día 10 de marzo de 1496. Entre -los últimos se hallaba Caonabó, que murió en el camino, un hermano, -un hijo y un sobrino del mismo cacique[479]. El viaje fué muy penoso, -llegando a Cádiz el 11 de junio. También había salido de la Española -Aguado y se había encaminado a España llevando el proceso para perder -a Colón. Malos vientos corrían en la Corte contra el genovés. Además -de las informaciones de Aguado, la Reina había escuchado varias veces -las quejas del Padre Boil, de Pedro Margarit y de otros servidores de -la Real Casa, en quienes tenía ella gran confianza. Sin embargo, las -graves acusaciones formuladas por aquéllos fueron olvidadas cuando -Colón se presentó en Burgos a Don Fernando y a Doña Isabel. Expuso -con exactitud la situación de la colonia y dijo que había dejado de -gobernador de la Isla Española, con el título de _Adelantado_, a su -hermano Bartolomé. Diéronle a entender los reyes que hubiera convenido -proceder con menos severidad[480]. Lo mismo Isabel que Fernando se -mostraron contentos y satisfechos al recibir los presentes que trajo -el Almirante y que consistían en oro, papagayos y otras cosas. Le -ofrecieron una vez más su apoyo y protección. Colmáronle públicamente -de honores, puesto que le confirmaron los privilegios concedidos en la -capitulación de la vega de Granada[481]; le dieron licencia para que, -bajo ciertas y determinadas condiciones, hiciese el repartimiento -de las tierras de Indias[482]; nombraron a su hermano Bartolomé -_Adelantado_ de Indias[483] y a sus hijos Diego y Fernando pajes -de la Reina[484]; también le dieron facultad para fundar uno o más -mayorazgos[485]. - - [477] Muñoz, _Hist. del Nuevo Mundo_, lib. V, párrafo 35. - - [478] Herrera, _Década 1.ª_, lib. II, cap. XVIII. - - [479] Muñoz, Ob. cit., lib. V, párrafo 38. El hermano de - Caonabó falleció también pocos días después. - - [480] Véase Herrera, _Década 1.ª_, lib. III, capítulo I. - - [481] Real cédula dada en Burgos el 23 de abril de 1497. - - [482] Carta patente, dada en Medina del Campo, el 22 de julio - de 1497. - - [483] Con la misma fecha. - - [484] Albalaes de 18 y 19 de febrero de 1497, en Alcalá de - Henares. - - [485] En Alcalá a 23 de abril de 1497. - -Al mismo tiempo Fernando e Isabel disponían tercera expedición, siendo -de advertir que así como antes se disputaban muchos el afán de ir al -Nuevo Mundo, ahora apenas se encontraba quien quisiera acompañar a -Colón en el tercer viaje proyectado. Tampoco los reyes prestaban la -atención necesaria, ya porque estaban en guerra con Francia, a la que -deseaban arrebatar el reino de Nápoles, ya también porque estaban -ocupados en asuntos de familia, pues trataban de casar a sus hijos, el -infante Don Juan y la infanta Doña Juana, con los hijos del emperador -Maximiliano, la princesa Margarita de Austria y el archiduque Felipe. -Retardóse después la expedición por la muerte imprevista del infante -Don Juan, acaecida el 4 de octubre de 1497. - -En la ciudad de Burgos contrajo Cristóbal Colón relaciones amistosas -con un hombre muy estimado por los reyes y que el gran Cardenal -de España le honraba llamándole amigo. Era éste Jaime Ferrer de -Blanes[486], a quien comunmente se le designaba con el nombre de -_Mosén_. Tenía en Burgos un comercio de joyería y sucursales en otros -puntos. Sus relaciones con hombres ilustres de otros países, su manera -fina de tratar las personas y los negocios, su honradez y su modestia -le granjeaban simpatías en todas partes. Podía recomendársele también -como políglota, matemático, astrónomo, cosmógrafo, metalurgista, -erudito, filósofo y poeta. Era grande la cultura que había adquirido -en sus contínuos viajes, y le servía de lustre su parentesco con su -homónimo Jaime Ferrer, el antiguo cosmógrafo. Sus negocios mercantiles -le llevaron a Génova y Venecia (Italia), a El Cairo (Egipto), a -Palestina, Damasco y Alepo (Siria) y a otras poblaciones asiáticas. - - [486] Blanes, pueblo de la provincia de Gerona. - -El simpático lapidario, además de buscar las esmeraldas, topacios, -zafiros y otras piedras preciosas del Oriente, estudiaba las obras del -autor de la Divina Comedia, y publicaba el libro intitulado _Sentencias -católicas del divino poeta Dante_. Habiendo frecuentado el trato con -los indios, persas, musulmanes, cismáticos, griegos, etc., conocía -sus doctrinas religiosas, las cuales consideraba muy inferiores a las -católicas. - -Como sabía cuán atrasadas estaban las ciencias geográficas y náuticas, -llamaba al descubrimiento de Colón «más bien divina que humana -peregrinación.» - -No estando terminada la cuestión, al cabo de más de un año, y a pesar -del Tratado de Tordesillas, entre Portugal y España, Jaime Ferrer, -que estaba al corriente de todo--pues así se lo había ordenado el -gran Cardenal de España--escribió a la Reina (27 enero 1495) dándole -su opinión acerca de los medios geográficos que había para allanar la -disputa. Isabel contestó al lapidario (28 de febrero del citado año) -dándole gracias por su carta y le invitaba a que fuera a la corte en -el mes de mayo siguiente[487]. En la carta que el lapidario burgalés -escribió a la Reina, le decía que la Divina Providencia había escogido -a Colón como su mandatario para esta empresa (Descubrimiento del Nuevo -Mundo). Cuando Ferrer se presentó en la corte fué objeto de muchas -consideraciones y agasajos. A su vuelta a Burgos escribió (5 agosto -1495) respetuosa carta al descubridor de las Indias. En ella le decía, -entre otras cosas, lo que sigue: «La divina e infalible Providencia -mandó al gran Tomás, de Occidente a Oriente, para manifestar en India -nuestra sancta y católica ley; y a vos, Señor, mandó por opuesta parte, -de Oriente a Poniente, a fin de que por la Divina Voluntad llegárais -hasta el Oriente, etc.»[488]. Y más adelante añade: «Después de esas -proezas gloriosas, cuando repase en su imaginación los resultados de -vuestro glorioso ministerio, debe arrodillarse como el profeta y cantar -en alta voz, al son de su arpa: _Non nobis, Domine, non nobis, sed -nomini tuo da gloriam_»[489]. - - [487] _Colección diplomática_, docum. núm. LXVIII. También - Conde Roselly de Lorgues, ob. cit., tomo I, pág. 403. - - [488] _Colección diplomática._--Documentos.--Apéndice al - número LXIII.--También Conde Roselly de Lorgues, ob. cit., - tomo I, pág. 404. - - [489] _Colección diplomática._--Documentos.--Apéndice al - número LXIII.--También Conde Roselly de Lorgues, ob. cit., - tomo I, pág. 405. - - - - -CAPÍTULO XXII - - TERCER VIAJE DE COLÓN.--RELACIÓN DE ESTE VIAJE HECHA POR EL - MISMO ALMIRANTE.--¿SUPO COLÓN QUE HABÍA HALLADO UN NUEVO - CONTINENTE?--COLÓN EN HAITÍ: ANARQUÍA EN LA COLONIA: LOS - REPARTIMIENTOS.--ENEMIGA AL ALMIRANTE EN LA ESPAÑOLA Y EN LA - CORTE.--EL COMISARIO REGIO BOBADILLA EN SANTO DOMINGO.--PROCESO - CONTRA COLÓN.--CARÁCTER Y CUALIDADES DEL ALMIRANTE.--COLÓN ES PRESO - Y CARGADO DE CADENAS.--INGRATITUD GENERAL CON COLÓN.--PRESÉNTASE A - LOS REYES EN GRANADA.--NICOLÁS DE OVANDO, GOBERNADOR DE LA ESPAÑOLA. - - -Aunque tantos y tan graves asuntos traían de contínuo ocupados a los -Reyes Católicos, no por eso apartaban su vista de los descubrimientos -geográficos. Si el florentino Juanoto Berardi fué el encargado de -realizar los preparativos del segundo viaje de Colón, a la muerte de -aquél en diciembre de 1495, nombraron a Américo Vespucio, quien dispuso -todas las cosas necesarias para la tercera expedición[490]. - - [490] Ya se dijo en el capítulo XIX que Américo Vespucio debía - ser empleado, y ahora añadimos que tal vez socio de la casa - comercial de Berardi. Después, en capítulos sucesivos nos - ocuparemos también de este famoso personaje. - -Las ideas contenidas en la famosa carta de Mosén Jaime Ferrer a Colón--y -de la cual tratamos al terminar el capítulo anterior--contribuyeron -a las conclusiones cosmográficas que se hallan en la relación del tercer -viaje, escrita por el mismo Colón y que afortunadamente se ha -conservado. Dice que en nombre de la Santísima Trinidad salió del puerto -de Sanlúcar (30 mayo de 1498)[491], dirigiéndose por camino no -acostumbrado a la isla de la Madera, huyendo de los corsarios franceses. -Dispuso que tres buques marchasen directamente a la isla Española con el -objeto de entregar a la colonia las vituallas y utensilios que él -llevaba. Colón, con los otros tres buques, pasó a las islas de Cabo -Verde[492], marchando en seguida hacia el Sudoeste 480 millas, que son -120 leguas. «Allí--dice--me desamparó el viento y entré en tanto ardor y -tan grande que creí que se me quemasen los navíos y gente»[493]. Al cabo -de ocho días siguió al Poniente y navegó diez y siete, viendo tierra el -31 de julio. El primero que la vió fué Alonso Pérez, marinero de Huelva -y criado del Almirante. Aquella tierra era una isla cuya costa formaba -tres montañas. Después de decir la _Salve Regina_ y de dar muchas -gracias al Señor, el Almirante la llamó isla de la _Trinidad_[494] y al -promontorio primero le dió el nombre de cabo de la _Galea_ (hoy Cabo -Galeota). La citada isla, la más meridional de las pequeñas Antillas, -estaba situada cerca del continente americano del Sur, cuya costa -llana se distinguía perfectamente y que Colón llamó de Gracia. Desde -los buques se veían en la isla casas rodeadas de huertas y en el mar -aparecieron canoas, cuyos tripulantes no se aproximaban a nuestros -buques. Iban armados de arcos, flechas y escudos de madera. Notóse--con -gran sorpresa de los españoles--que aquellos indios tenían la tez más -clara que la de los otros vistos hasta entonces, despertando también -alguna curiosidad que llevasen el cabello cortado por la parte que caía -sobre la frente, según la moda española a la sazón. El traje consistía -en un faldellín de algodón de color. Navegando en dirección Oeste a lo -largo de la costa meridional de la isla, llegó Colón el 1.º de agosto -al extremo Occidental (Punta del Arenal), distante dos leguas de la -playa del delta que forman los brazos del río Orinoco. Estréchase -allí el Océano entre la isla y la tierra firme, siendo de notar que -las masas de agua dulce que los dos brazos del Orinoco vierten al mar -empujan la corriente ecuatorial hacia el golfo de Paria. Navegando en -dirección Norte--según el descubridor del Nuevo Mundo--se encuentran -muchas cascadas, una tras otra en el canal o estrecho, que producen -estruendo espantoso, proviniendo, a su parecer, de rocas y arrecifes -que cierran la entrada; y detrás de ellas se veían muchos remolinos que -hacían un estruendo como el de las olas cuando se estrellan contra las -rocas[495]. Por fin pudo salir del estrecho, dirigiéndose al través -del golfo hacia su extremo Norte, formado por la península montuosa de -Paria. Tomó rumbo al Oeste, desembarcando en Paria, cuyos habitantes -eran sociales y hasta corteses. Allí los españoles conocieron el maíz, -que Colón llevó más adelante a España para cultivarlo. Colón, siempre -en la misma idea, creía que Paria era una isla y que él podría salir al -Norte. El 13 de agosto logró pasar peligroso remolino o logró salir por -la boca del Norte llamada _Grande_, hallando que el agua dulce vencía -a la salada. Más adelante dice Colón que el mundo no era redondo como -muchos escriben, sino de forma de una pera, salvo donde tiene el pezón, -«o como una teta de mujer puesta en una pelota redonda, así que desta -media parte non hobo noticia Tolomeo ni los otros que escribieron del -mundo por ser muy ignoto; solamente hicieron raíz sobre el hemisferio, -adonde ellos estaban ques redondo esférico»[496]. Ocúpase luego el -Almirante del Paraíso terrenal, del cual sale una fuente de la que -resultan cuatro ríos principales. Nadie sabe--dice--el sitio de dicho -Paraíso; unos le colocan en las fuentes del Nilo (Etiopía) y otros en -las islas Fortunatas o Canarias. San Isidoro, Beda, Strabón, el maestro -de la Historia escolástica, San Ambrosio, Scoto y todos los sanos -teólogos sostienen que el Paraíso terrenal se encuentra en el Oriente. -Después de otras teorías donde se manifiesta la ignorancia de Colón, lo -mismo en matemáticas que en astronomía, pues llega a decir que en el -pezón de la teta o protuberancia de la pera se encontraba situado el -Paraíso, adonde no puede llegar nadie, salvo por voluntad divina, añade -lo que sigue: - - [491] Componíase la flota de seis naves con escasa tripulación. - - [492] El 27 de junio. - - [493] Véase Roselly de Lorgues, _Historia de la vida y viajes - de Colón_, tom. III, págs. 170 y 171. - - [494] Según el voto que había hecho al salir del puerto de - Sanlúcar. - - [495] Véase Roselly de Lorgues, Ob. cit., tom. III, pág. 173. - - [496] Roselly de Lorgues, Ob. cit., tom. III, pág. 178. - - -[Ilustración: Américo Vespucio (Montanus).] - - -«Grandes indicios son estos del Paraíso terrenal, porquel sitio es -conforme a la opinión destos santos é sanos teólogos[497], y asimismo -las señales son muy conformes, que yo jamás leí ni oí que tanta -cantidad de agua dulce fuese así adentro é vecina con la salada; y en -ello ayuda asimismo la suavísima temperancia, y si de allí del paraíso -no sale, parece aun mayor maravilla, porque no creo que se sepa en -el mundo de río tan grande y profundo»[498]. Refiere en seguida el -Almirante que cuando salió de la Boca del Dragón era tan fuerte la -corriente del mar en dirección Oeste, que pudo andar en un día 65 -leguas, a pesar de la flojedad del viento, porque apenas se sentía -una ligera brisa; lo cual le hizo suponer que hacia el Sur el mar se -elevaba progresivamente y hacia el Norte bajaba. Estaba seguro de que -el agua del mar se movía con el firmamento de Oriente a Occidente, y -que a consecuencia de su movimiento más rápido en esta región, ha -separado tantas islas de la tierra firme. Estas islas (las pequeñas -Antillas) lo prueban también además con su forma, por ser anchas las -que se dirigen de Noroeste a Sudeste, estrechas y más pequeñas las -que se dirigen de Norte a Sur o de Nordeste a Sudoeste. Verdad es que -el agua no tiene en todos los puntos la misma dirección; mas solo -toma otra en aquellos donde la tierra le impide el paso y le obliga a -desviarse[499]. Después de algunos conceptos de Geografía física, añade -más adelante lo siguiente: «Si no procede del Paraíso terrenal el río -(antes mencionado) procederá de tierra infinita»[500]. Tan juiciosa -reflexión persuadió seguramente al Almirante que aquella era la tierra -firme, como dice con mucho acierto el ilustre Navarrete. - - [497] El sitio es el golfo de Paria: los santos y sanos - teólogos los citados San Isidoro, etc. - - [498] Ibidem, pág. 180. - - [499] Véase Roselly de Lorgues, Ob. cit., tomo III, págs. 180 - y 181. - - [500] Ibidem, pág. 182. - -Es de importancia suma trasladar aquí las siguientes palabras de -Fray Bartolomé de las Casas: «Si a pesar de todo fuera (esta tierra -dilatada) un continente, será el asombro de todos los doctos.» Además, -el autor de la _Vida del Almirante_, añade que Colón, después de -haber descubierto muchas islas, estuvo convencido de haber hallado en -la tierra de Paria el continente, por haber encontrado allí un río -poderosísimo (Orinoco) que confirmó lo que decían los naturales de las -pequeñas Antillas, acerca de una vasta tierra al Sur. - -Dado caso que sean ciertas las anteriores opiniones, no se explica -el alejamiento del Almirante de las costas que acababa de reconocer, -sospechando que fueran de un gran continente, para dirigirse a Haití -al segundo día de haber pasado felizmente la Boca del Dragón. Era tan -ciega la fe de Colón en los autores que consultaba--autores que nada -sabían ni decían del Nuevo Continente--que dejó dicho continente a -pesar de que lo estaba tocando. Una choza abandonada, lejana humareda -que se elevaba por encima de los árboles de un bosque y algunas huellas -en la arena de la playa fué todo lo que vió del nuevo continente. Era -lo bastante para que pudiese dar su nombre a las Indias[501]. - - [501] Véase Lamartine, Ob. cit., pág. 140. - -Zarpó del Golfo de Paria y volvió a Santo Domingo, no por la ingratitud -de sus compatriotas, no por la enfermedad que padecía a la sazón de la -vista, sino principalmente por su deseo de llegar a la insurreccionada -colonia, que no había visto en veintinueve meses. - -Durante dicho lapso de tiempo, la colonia había sido gobernada por -su hermano Bartolomé, como Adelantado o lugarteniente, quien hizo -levantar fortalezas o castillos en varios puntos de la isla, obligó a -los caciques indios a reconocer la soberanía de España y a que pagasen -un tributo en oro o en géneros de fácil salida. Al mismo tiempo el -religioso franciscano Juan Borgoñón y el fraile Jerónimo Ramón Pané, no -descansaban un momento en la obra de convertir al cristianismo a los -indígenas, logrando felices resultados. Sin embargo, reinaba el más -completo desorden y anarquía en toda la colonia. Los españoles no sólo -se hallaban en guerra con los naturales, sino entre sí mismos, haciendo -especialmente objeto de su odio al adelantado Bartolomé, hermano del -Almirante y _la fuerza de la familia_, según la feliz expresión de -Lamartine. Algún motivo había para ello, porque Bartolomé, además de -valiente, era áspero de condición, lo cual fué causa de que algunos -le aborreciesen. Del mismo modo los caciques indígenas se aprestaron -a sacudir el yugo del Adelantado, y seguramente hubieran conseguido -poner en peligro a la colonia, si en los comienzos del año 1498 no -hubiesen llegado de España alguna tropa y provisiones de boca, pudiendo -Bartolomé con dicho auxilio reducir a la obediencia a los indígenas sus -enemigos. Francisco Roldán, Magistrado superior de la colonia, cobró, -por el contrario, más bríos, pues tuvo la fortuna de recibir la ayuda -que le prestaron tres buques enviados por el Almirante a Haití desde -las Canarias, los cuales echaron anclas en aquella parte de la isla. En -una de las ausencias de Bartolomé de la ciudad de la Isabela, estalló -la revolución. A duras penas pudo Diego Colón, hermano de Bartolomé -y Comandante de la plaza, contener a los revoltosos. Cuando llegó el -Adelantado, al frente Roldán de sus parciales, salió de la Isabela y se -retiró a la comarca de Xaragua, no sin declarar guerra a muerte a los -genoveses, como acostumbraban a llamar a los Colones. - -Un mes después llegó Cristóbal Colón con otros tres buques a la ciudad -de Santo Domingo, fundada por Bartolomé Colón junto a la desembocadura -del río Ozama. Sin darse punto de reposo intentó el glorioso -descubridor del Nuevo Mundo sosegar las discordias haciendo importantes -concesiones a Roldán y a sus partidarios, siendo la principal de -todas ellas distribuirles terrenos en cuyo cultivo pudiesen emplear -determinado número de indígenas; recurso funesto, que le quitó -bastante autoridad y fué luego el origen del famoso sistema de los -_repartimientos_[502]. - - [502] Véase Herrera, _Década_ 1.ª, lib. III, caps. XII-XVI. - -Tantas fueron las acusaciones que en España se hicieron contra el -Almirante, que los Reyes Católicos nombraron a Francisco de Bobadilla, -natural de Medina del Campo, comendador de la Orden de Calatrava, -para que fuera a la Española, se informase de todo, y si el Almirante -era culpable, le mandase a Castilla, quedándose él en el gobierno. -Bobadilla era muy apreciado por Fonseca y gozaba de mucho prestigio -en la corte. Bobadilla llegó a Santo Domingo a fines de agosto de -1500, en ocasión que el Almirante y sus hermanos estaban fuera de la -capital combatiendo una rebelión de indios. Con poco respeto, y aun -sin consideración alguna, el Comendador se fué a vivir al palacio de -Cristóbal Colón, sirviéndose de todas las cosas que había como si -fueran suyas. El 7 de septiembre, con Fray Juan de Trasierra y el -tesorero Juan Velázquez, le mandó una carta de los reyes, que al pie de -la letra decía así: - - «Don Cristóbal Colón, nuestro Almirante del mar Océano, hemos - mandado al Comendador Francisco de Bobadilla, portador de ésta, - que os diga algunas cosas de nuestra parte; por lo cual os rogamos - le déis fe y crédito y obedezcáis.--Dado en Madrid a 21 de Mayo de - 1499.--_Yo el Rey._--_Yo la Reina._--Por mandato de sus Altezas, - _Miguel Pérez de Almazán_. - -Tres capítulos escribe D. Fernando Colón en su obra _Historia del -Almirante_ para referir lo sucedido entre su padre y el comendador -Bobadilla. Intitúlase del siguiente modo el primero: _Cómo por -informaciones falsas y fingidas quejas de algunos, enviaron los Reyes -Católicos un juez a las Indias para saber lo que pasaba_. - -En tanto que las referidas turbaciones sucedían, como se ha dicho, -muchos de los rebelados, con cartas desde la Española, y otros que -se habían vuelto a Castilla, no dejaban de presentar informaciones -falsas a los Reyes Católicos y a los del Consejo contra el Almirante -y sus hermanos, diciendo que eran muy crueles, incapaces para aquel -gobierno, así por ser extranjeros y ultramontanos, como porque en -ningún tiempo se habían visto en estado de gobernar gente honrada; -afirmando que si sus Altezas no ponían remedio sucedería la última -destrucción de aquellos países, los cuales, cuando no fuesen destruídos -por su perversa administración, el mismo Almirante se rebelaría y -haría liga con algún príncipe que le ayudase, pretendiendo que todo -fuese suyo, por haber sido descubierto por su industria y trabajo, y -para salir con este intento escondía las riquezas y no permitía que -los indios sirviesen a los cristianos, ni se convirtiesen a la fe, -porque acariciándoles esperaba tenerles de su parte para hacer todo -cuanto fuese contra el servicio de sus Altezas. Procedían éstos y otros -semejantes en estas calumnias con tan grande importunación a los Reyes, -diciendo mal del Almirante y lamentándose de que había muchos años que -no pagaba sueldos, que daban que decir a todos los que entonces estaban -en la corte. Era de tal manera, que estando yo en Granada cuando murió -el serenísimo príncipe D. Miguel, más de 50 de ellos, como hombres sin -vergüenza, compraron una gran cantidad de uvas y se metieron en el -patio de la Alhambra, dando grandes gritos, diciendo que sus Altezas -y el Almirante les hacían pasar la vida de aquella forma por la mala -paga, y otras muchas deshonestidades e indecencias que repetían. Tanta -era su desvergüenza, que cuando el Rey Católico salía, le rodeaban -todos y le cogían en medio, diciendo: _Paga, paga_, y si acaso yo y -mi hermano, que éramos pajes de la serenísima Reina, pasábamos por -donde estaban, levantaban el grito hasta los cielos, diciendo: _Mirad -a los hijos del Almirante de los mosquitillos, de aquél que ha hallado -tierra de vanidad y engaño, para sepultura y miseria de los hidalgos -castellanos_, añadiendo otras muchas injurias, por lo cual excusábamos -pasar por delante de ellos.» - -Así se intitula el segundo capítulo, escrito por Fernando Colón acerca -de las relaciones entre su padre y Bobadilla: _Cómo el Almirante fué -preso y enviado a Castilla con grillos, juntamente con sus hermanos_. - -Inmediatamente que Colón recibió la citada carta del 21 de mayo de -1499, vínose con ellos a Santo Domingo, donde Bobadilla (1.º de octubre -de 1500) le hizo poner preso en un navío con su hermano Don Diego, -poniéndoles grillos y vigilados por buena guardia. Decidióse Bobadilla -a formar proceso a Colón y a sus hermanos. Entre otras cosas, acusaron -al Almirante de haber dado malos y crueles tratamientos a infelices -trabajadores: a unos no les pagaba, condenándoles a morir de hambre, -y a otros, por causas pequeñas, les hacía ahorcar. Quería--según -dijeron--más bien esclavos que cristianos, y llegó a pensar alzarse con -las Indias con el favor de algún otro rey cristiano, añadiendo, por -último, que había ordenado reunir muchos indios armados para resistir -al Comendador y hacerle tornar a Castilla. Si hubo--como creemos -firmemente--exageración manifiesta en las citadas declaraciones, no -debemos pasar por alto las siguientes palabras del P. Las Casas, -quien vió el proceso y conoció a muchos testigos de los que en él -declararon. «Yo no dudo--dice--sino que el Almirante y sus hermanos -no usaron de la modestia y discreción, en el gobernar los españoles, -que debieran, y que muchos defectos tuvieron y rigores y escaseza en -repartir los bastimentos a la gente, según el menester y necesidad de -cada uno, por lo cual todos cobraron contra ellos, la gente española, -tanta enemistad.» Y el mismo Colón, durante su viaje de Santo Domingo -a Cádiz, escribió a Doña Juana de Torres (o de la Torre), ama del -príncipe Don Juan, lo que sigue: «porque mi fama es tal, que aunque -yo faga iglesias y hospitales, siempre serán dichas espeluncas para -ladrones.» - -[Ilustración: - -FOTOTIPIA LACOSTE.--MADRID - -FR. BARTOLOMÉ DE LAS CASAS.] - -Mucho afectó a Colón la orden de prisión, llegando a creer que iban a -matarle, pues--según se cuenta--cuando el hidalgo Alonso de Vallejo, -pariente de Fonseca, director del departamento de Indias, se le -presentó con un piquete de tropa para llevarle a bordo, pensando que -se disponían a conducirle al patíbulo, preguntó, con mucha tristeza, -al oficial: _Vallejo, ¿a dónde me llevais?_ _Al navío va Vuestra -Señoría_, respondió. No dando Colón crédito a la respuesta, hubo de -exclamar: _Vallejo, ¿decís la verdad?_ _Por vida de Vuestra Señoría_, -replicó Vallejo, _que es verdad que se va a embarcar_. Hubo entonces -de tranquilizarse y _casi de muerte a vida resucitó_[503]. Lo mismo -Alonso de Vallejo que Andrés Martín, capitán del buque, trataron con -todo respeto y consideración a Colón y a sus hermanos. Cuando el buque -que conducía a los Colones se alejó de las playas americanas, Vallejo y -Martín quisieron quitarle los grillos a los presos, a lo cual se negó -el ilustre navegante, añadiendo que los conservaría siempre como un -monumento de la recompensa dada a sus servicios. «Así lo hizo--escribe -su hijo Fernando--; yo los vi siempre colgados en su cuarto, y quiso -que fuesen enterrados con él.» - - [503] Herrera, _Década 1.ª_, libro IV, cap. X. - -El tercer capítulo que escribió el hijo del descubridor del Nuevo -Mundo, lleva el siguiente título: _Cómo el Almirante fué a la Corte a -dar cuenta de sí a los Reyes_. Llegó a Cádiz el desgraciado prisionero, -excitando en toda España compasión e interés. Por importantes que -fueran sus detractores, la grandeza del descubrimiento hizo que en -Cádiz se levantara un grito de indignación hasta en los mismos enemigos -de los Colones. Los reyes escribieron al Almirante una carta deplorando -aquella ofensa, y le invitaban a trasladarse inmediatamente a la corte. - -Acerca de la conducta de Bobadilla, el cronista Gonzalo Fernández -de Oviedo, después de referir la prisión de Colón y su salida de la -Isla Española, escribió lo que al tenor copiamos: «Y quedó en el -cargo y gobernacion desta isla este caballero (Bobadilla) e la tuvo -en mucha paz y justicia fasta el año de mill e quinientos e dos, que -fué removido y se le dió licencia para tornar a España... Los Reyes -Católicos removieron del cargo a Bobadilla e le dieron licencia que -se fuese a España, _teniéndose por muy servidos del_ en el tiempo -que acá estuvo, por que abia retamente e como buen caballero hecho -su oficio en todo lo que tocó a su cargo»[504]. De López de Gomara -son las siguientes palabras: «Bobadilla gobernó muy bien»[505]. En -efecto, Bobadilla gobernó la Española desde últimos de agosto de -1500 hasta mediados de abril de 1502. El P. Ricardo Cappa, de la -Compañía de Jesús, en su libro _Colón y los españoles_, juzga con más -apasionamiento que justicia a los Colones, y suyas son las siguientes -palabras. «No debe detener al escritor sincero y recto el clamoreo de -los que sin conocimiento de las leyes de otros siglos, no tienen más -norma para juzgar de lo ocurrido en ellos que la _sensiblería_ del -nuestro. Bobadilla, al aherrojar a los Colones que no habían obedecido -sus mandatos y que se habían puesto en armas contra él, no hizo más -que aplicarles la pena que ordenaba la legislación entonces vigente». -Más adelante, añade: «No fué un refinamiento de crueldad: fué la pena -correspondiente a todo reo de Estado». - - [504] _Historia general de las Indias_, lib. III, caps. VI y - VII. - - [505] _Historia de las Indias_, Parte I. - -Por nuestra parte habremos de decir que, aunque torpe en su gobierno -el Almirante--como escribe el P. Las Casas--jamás debió el comisario -regio Bobadilla disponer que se pusiesen grillos al ilustre genovés, -y asimismo a sus hermanos Bartolomé y Diego. Cuando un hombre llega a -la cima de la gloria, y su nombre ha de ser bendecido por todas las -generaciones, no es permitido a los contemporáneos conducirle ante el -severo tribunal de la justicia para absolverle o condenarle como a los -demás mortales. El pueblo español, sin pararse a estudiar con más o -menos detenimiento la conducta de los gobernantes de la Isla Española, -creyó, desde el primer momento, que en el fondo de todo aquello había -no poca ingratitud para con el Almirante y sus hermanos, como también -una inmensa censura para los que habían decretado la prisión. No podía -explicarse el pueblo que hoy cruzara preso aquellos mares el mismo -que poco antes los cruzó cual victorioso conquistador, y que viniera -cargado de hierros, como criminal, el que antes había sido aclamado -como un Mesías. Séanos permitido añadir una vez más que los Reyes -Católicos nunca mostraron afecto sincero al exigente y descontentadizo -Cristóbal Colón. Nada importa que Fernando e Isabel le recibiesen con -afabilidad en Granada el 17 de diciembre de 1500, y le devolvieran -muchos de sus honores y mercedes; pero no el título y mando de virrey -y gobernador de las Indias. Nada importa que el Rey y la Reina, desde -Valencia de las Torres (Badajoz), le dirigiesen una carta el 14 de -marzo de 1502, en la cual se leen las siguientes palabras: «Tened por -cierto que de vuestra prision nos pesó mucho, y bien lo visteis vos -y lo cognoscieron todos claramente, pues que luego que lo supimos lo -mandamos remediar, y sabeis el favor con que vos hemos tratado siempre, -y agora estamos mucho más en vos honrar y tratar muy bien». ¿Quisieron -Fernando e Isabel con el anterior documento reparar injusticias -pasadas? ¿Quisieron también desautorizar a Bobadilla? Tarde vinieron -la reparación y la desautorización; pero si los Reyes Católicos y su -gobierno fueron ingratos con Colón, no se olvide que Atenas dió de -beber la cicuta a Sócrates, que Francia dejó desamparada a Juana de -Arco, que Holanda persiguió a Descartes y lo arrojó de su seno, que -Portugal vió morir a Camoens en un hospital, que Inglaterra menospreció -a Shakespeare y maldijo a Byron, que Italia puso preso a Galileo, que -Florencia no se opuso a que Savonarola fuese llevado a la hoguera y que -Ginebra, la progresiva Ginebra, quemó a Servet: achaques propios de la -humanidad y de que ningún pueblo logra libertarse. - -El 13 de febrero de 1502 salió Ovando de Sanlúcar, llevando 32 naves -con 2.500 hombres. Mandaba la flota Antonio Torres y en ella iban doce -frailes franciscanos con el prelado Fr. Alonso del Espinal. «Hasta -entonces--como escribe el Sr. Ruiz Martínez--no había salido para -las Indias escuadra más lucida y numerosa»[506]. Después de violento -temporal, que puso en grave peligro la escuadra, reunidos los navíos -en la isla Gomera, de allí salió Ovando con los más ligeros, llegando -a Santo Domingo el 15 de abril de 1502. Antonio Torres, con la otra -mitad de la flota, llegó unos quince días después. Fray Nicolás de -Ovando, caballero de la Orden de Alcántara y comendador de Lares, -fué nombrado gobernador de la Española. A Bobadilla sucedió Ovando. -El nuevo gobernador era natural de Brozas (Cáceres), pertenecía a -distinguida familia y era pariente, aunque lejano, de Hernán Cortés. -«Este caballero--escribe el P. Las Casas--era varón prudentísimo -y digno de gobernar mucha gente, pero no indios, porque con su -gobernación, inestimables daños, como abajo parecerá, les hizo. Era -mediano de cuerpo y la barba muy rubia o bermeja, tenía y mostraba -grande autoridad, amigo de justicia; era honestísimo en su persona, -sus obras y palabras; de cudicia y avaricia muy grande enemigo y no -pareció faltarle humildad, que es esmalte de virtudes; y dejando que lo -mostraba en todos sus actos exteriores, en el regimiento de su casa, en -su comer y vestir, hablas familiares y públicas, guardando siempre su -gravedad y autoridad, mostrólo asimismo, en que después que le trajeron -la Encomienda mayor, nunca jamás consintió que le dijese alguno -Señoría. Todas estas partes de virtud y virtudes, sin duda ninguna en -él cognoscimos.» Cariñoso por demás se muestra el P. Las Casas con -Ovando. No negaremos que tenía maneras graves y corteses, aunque a -veces era orgulloso más de lo justo. Portóse bien con los españoles, -mal con Colón y cruelmente con los indios. - - [506] _Conferencia pronunciada en el Ateneo de Madrid_ el 8 de - mayo de 1892, pág. 9. - - - - -CAPÍTULO XXIII - - CUARTO Y ÚLTIMO VIAJE DE COLÓN.--MUERTE DE BOBADILLA, ROLDÁN Y - OTROS EN ALTA MAR.--CONDUCTA DE OVANDO CON COLÓN.--OVANDO EN - XARAGUA.--ANACAONA: SU MUERTE Y CRUELDAD DE LOS ESPAÑOLES.--COLÓN - EN LAS PLAYAS DE JAMAICA.--DIEGO MÉNDEZ Y BARTOLOMÉ - FIESCHI.--ESCOBAR EN AUXILIO DE COLÓN.--CONDUCTA DE OVANDO - CON COLÓN Y DE LA REINA CON LOS INDIOS.--REPARTIMIENTOS DE - INDIOS.--COLÓN EN ESPAÑA.--INSURRECCIÓN DE LOS INDÍGENAS.--DIEGO - COLÓN EN LA ESPAÑOLA.--INJUSTAS CENSURAS A LA POLÍTICA DE CRISTÓBAL - COLÓN EN SANTO DOMINGO. - - -Deseaba Colón hacer su cuarto y último viaje. «Es muy probable--como -escribe el Dr. Sophus Ruge--que le aguijoneasen a esta nueva empresa -los grandes resultados obtenidos entonces por los portugueses en la -verdadera India, porque mientras estaba todavía luchando con el rebelde -Roldán en Haití, había vuelto de la India Vasco de Gama, en septiembre -de 1499. De regreso Colón a España, se había informado, naturalmente, -con vivo interés de las empresas portuguesas, y adquiridas ya todas -las noticias posibles sobre la India, y convencidísimo de que había -encontrado en Cuba y en la tierra de Paria las orillas orientales -del Asia, habiendo, además, otros descubridores particulares como -Ojeda, Vespucio y Pinzón, reconocido nuevos trechos de costa del -continente más allá de Paria, no dudó que pasando entre Cuba y Paria, -y dirigiéndose al Oeste llegaría a la India de los portugueses. La -poderosa corriente marítima que se lanza impetuosa en la costa de -la América del Sur, hacia el Oeste, era para él segura señal de que -se dirigía a un estrecho desconocido e inexplorado que conducía al -mar Indico; al mar más allá del Ganges, como se llamaba desde la -antigüedad. Esta idea fué la base de su nueva empresa, recibida y -aprobada por los soberanos de España con benevolencia»[507]. (Apéndice -Q). - - [507] _Historia de la época de los descubrimientos - geográficos_, pág. 117. _Historia universal de Oncken_, tomo - VII. - -Decidida su marcha, redactó una memoria para su hijo mayor don Diego; -en ella consignaba sus derechos y enumeraba sus títulos. Temía de que -en su ausencia o después de su muerte, si acaecía en lejanas tierras, -le robasen sus títulos y privilegios, y por eso los confió a sus -amigos los religiosos, depositándolos por copia o por duplicado en sus -conventos. Escribió, además, a los reyes recomendándoles a sus hijos -y a sus hermanos, en el caso de que muriese durante aquel viaje. El -14 de marzo contestaron D. Fernando y D.ª Isabel prometiéndole hacer -más en su favor que lo especificado en los privilegios, y le renovaban -la promesa de que, después de él, pondrían a D. Diego en posesión de -sus títulos, cargos y dignidades. Como si todo esto fuera poco, confió -a Nicolás Oderico, legado del Gobierno genovés cerca de los Reyes -Católicos, copia de todos sus privilegios y también de la carta del -14 de marzo que acababa de recibir de los reyes. Para colocar «esos -privilegios querría mandar hacer una caja de corcho enforrada de -cera»[508]. - - [508] Conde Roselly de Lorgues, obra citada, tomo I, págs. - 541-544. _Carta autógrafa del Almirante D. Cristóbal Colón, al - R. P. Gaspar, de la Cartuja de Sevilla._ - -Hechas todas las cosas que acabamos de contar, se ocupó con actividad -en sus preparativos de viaje, «bien que él sea el más noble y -provechoso»[509]. Emprendió Cristóbal Colón su cuarto y último viaje -con cuatro carabelas pequeñas[510] y 150 hombres de mar, saliendo -del puerto de Cádiz el 11 de mayo de 1502. Le acompañaban su hermano -Bartolomé y su hijo Fernando, de edad de trece años. En la Instrucción -que los reyes dieron al Almirante le decían lo siguiente: «Habeis de -ir vuestro viaje derecho, si el tiempo no os feciese contrario, a -descubrir las islas é Tierra Firme que son en las Indias en la parte -que cabe a Nos, y si a Dios pluguiere que descubrais ó falleis las -dichas islas habeis de surgir con los navíos que levais y entrar en -las dichas Islas é Tierra Firme que así descubriéredes, y habeis de -informaros del grandor de las dichas islas é facer memoria de todas -las dichas islas, y de la gente que en ellas hay y de la calidad que -son, para que todo nos traigais entera relacion. Habeis de ver en estas -islas y Tierra Firme que descubriéredes, qué oro é plata é perlas é -piedras é especería, é otras cosas hobiere, é en qué cantidad é cómo -es el nascimiento de ellas, é facer de todo ello relacion por ante -nuestro escribano é oficial que nos mandamos ir con vos para ello, para -que sepamos de todas las cosas quen las dichas islas é Tierra Firme -hobiere»[511]. - - [509] _Carta de Cristóbal Colón, fecha en Jamaica el 7 de - julio de 1503._ - - [510] Se llamaban la _Capitana_, el _Santiago de Palos_, el - _Gallego_ y la _Vizcaína_. En la primera izó el Almirante su - pabellón. - - [511] Roselly de Lorgues, ob. cit., tomo III, pág. 193. - -Desde las Canarias escribió Colón al fraile cartujo Gaspar Gorricio, -su amigo y consejero en Sevilla, las palabras que a continuación -copiamos: «Agora será mi viaje en nombre de la Santa Trinidad y espero -della victoria»[512]. Tardó diez y nueve días de las Canarias a la -Martinica. Desde la Martinica navegó a lo largo de las otras pequeñas -Antillas más septentrionales, y de la costa meridional de Puerto Rico -hasta Santo Domingo. Necesitando el Almirante reparar algunas averías -de sus buques y tomar agua, se dirigió a la Española, a cuya vista -llegó el 29 de junio, hallándose todavía anclada en el puerto de Santo -Domingo la flota que debía conducir a Bobadilla a España. Cristóbal -Colón quiso entrar en el puerto, a lo cual se opuso Ovando, comenzando -con ello a mostrar su ojeriza al inmortal descubridor del Nuevo Mundo. -En los primeros días del mes de julio del citado año salió la armada -que conducía al comendador Bobadilla, a Francisco Roldán, jefe de la -sublevación contra el Almirante y a otros. Como la flota se fué, a poco -de salir del puerto, a pique, ahogándose Bobadilla, Roldán y la mayor -parte de los pasajeros, esto dió ocasión a Hernando Colón para escribir -lo siguiente: «Yo tengo por cierto que esto fué providencia divina, -porque si arribaran a Castilla jamás serían castigados según merecían -sus delitos, antes bien, porque eran favorecidos del obispo, hubieran -recibido muchos favores y gracias.» Llama la atención que entre los -pocos buques, entre los muy pocos que se salvaron, se encuentre uno -pequeño, gastado, malo, llamado el _Aguja_, el cual, como escribe -Herrera «traía todo el caudal del Almirante, que consistía en cuatro -mil pesos, y fué el primero que llegó a España, como por permiso -de Dios»[513]. La mar se había tragado a los enemigos de Colón y a -las inmensas riquezas que ellos habían reunido. El cronista Oviedo -y Valdés, que residió en la isla y habló del suceso con testigos -oculares, dice en su _Historia natural y general de las Indias_ «que -se perdieron (las naves) por no haber creído ni tomado consejo del -Almirante.» Del mismo modo el milanés Benzoni, que vivió en la Española -cuarenta años después del citado hecho, ve la justicia de Dios en la -destrucción de la escuadra[514]. - - [512] Navarrete, I, 479. También en el nombre de la Santa - Trinidad hizo su tercer viaje. - - [513] _Historia general de los viajes y conquistas de los - castellanos en las Indias occidentales. Década 1.ª_, lib. V, - cap. II, pág. 337. - - [514] _La Storia del Novo Mondo_, lib. I, folio - XXIV.--Venezia, 1572. - -Si censurable--aunque otra cosa digan apasionados cronistas--fué la -conducta de Bobadilla como gobernador de la Isla Española, mayores -censuras merece la de Ovando. Cuando llegó Ovando a la isla apenas -había unos 300 españoles, repartidos en cuatro poblaciones: Santo -Domingo, Concepción, Santiago y Bonao; pero el mismo huracán que -echó a pique la flota que debía conducir a Bobadilla, destruyó casi -completamente la población de Santo Domingo, cuyas casas eran de madera -y paja. El Comendador tuvo el poco acierto de hacerla reedificar en un -sitio menos higiénico, cual fué al otro lado del río, esto es, a la -derecha del Ozama. En cambio, estuvo muy acertado haciendo construir -varios edificios de mampostería, como _La Fortaleza_, residencia de la -primera autoridad, el convento de San Francisco, el hospital de San -Nicolás y otros que proyectó, y después se fueron haciendo. Reedificada -la villa de Santo Domingo, hizo edificar la que llamó _Puerto de -Plata_, en la costa Norte de la isla, y algunas más en otros lugares. -Más preocupaban otros asuntos al comendador de Lares. Había traído -consigo unos 2.500 hombres, más deseosos de riquezas que de trabajar. -Preferían el oro y la plata de las minas más que los productos de -aquellas fértiles comarcas. Cuando vieron que para extraer aquellos -ricos metales se necesitaba rudo y peligroso trabajo, regresaron a -Santo Domingo hambrientos, desnudos y cargados de deudas. En lugar de -las inmensas riquezas que esperaban, las enfermedades y la peste se -cebaron en ellos, llegando a 1.000 el número de víctimas. Socorrió -Ovando--según sus fuerzas--a tantos desgraciados. También hubiera -querido no recargar con onerosos tributos a los que trabajaban en las -minas; pero no tuvo más remedio que obedecer las órdenes de los reyes. -Sabía, además, que la bondad de los gobernadores en España estaba en -relación con el oro que mandaban. Eran buenos si remitían mucho oro, y -malos si poco. Toda la prudencia que mostró Ovando con los españoles, -se convertía en despotismo y crueldad cuando de los indios se trataba. -No pudiendo resistir tantos vejámenes y tropelías los indios de la -provincia de Higuey, huyeron a las montañas y cavernas, huída que -calificaban los españoles de sublevación. Ovando mandó a Juan de -Esquivel, al frente de unos 300 o 400 hombres, para que hiciese la -guerra a Cotubanamá, uno de los caciques más poderosos de la isla. -Crueles fueron los españoles con los infelices indígenas. El delito--si -lo hubo--fué insignificante; el castigo terrible. Pacificado el Higuey, -Juan de Esquivel dejó una guardia de nueve hombres mandados por Martín -de Villaman, ya para que vigilasen a los indios, ya para que cobrasen -los tributos que los isleños se habían comprometido a satisfacer. - -Sometida casi por completo la Isla Española, la parte más occidental, -el Estado de Xaragua, equidistante de la Isabela y de Santo Domingo -unas 60 leguas, conservaba su independencia. Desde que los españoles -se habían llevado al fiero Caonabó, su mujer Anacaona, que en el -idioma indígena quiere decir _flor de oro fino_, se retiró al lado de -su hermano Behechio, dueño a la sazón del Estado de Xaragua. Vamos -a relatar una historia legendaria. Era Anacaona--dicen--mujer de -mucho talento y de extraordinaria hermosura. Su inspiración poética -le había granjeado generales simpatías. Los _areytos_ o romances de -su invención se convertían en nacionales y sus dulces composiciones -poéticas eran el encanto de todos los soberanos indios de la isla. -Llamaba la atención por su elegancia la etiqueta de su corte: sus usos -y costumbres, sus flores, sus adornos y muebles se pusieron de moda. Su -palacio estaba lleno de objetos elegantes y de lindas obras del arte -indígena. Tales objetos consistían en hamacas aéreas, en canastillas -formando variados relieves o pinturas, vistosos abanicos, máscaras con -adornos de oro y de conchas. Tenía magnífico servicio de mesa, manteles -finos de algodón adornados con flores y a manera de servilletas lienzos -de hojas olorosas. Hallábase su mencionado palacio lleno de jóvenes y -alegres doncellas, de hermosos pájaros de todas clases; perfumado con -los aromas más delicados; centro de toda cultura literaria y artística. -Cuando la visitó Bartolomé Colón para concertar tributos, tanto ella -como su hermano Behechio dispensaron a los españoles entusiástica -acogida, agasajándoles con lo mejor que tenían. Cuéntase que cuando los -españoles estuvieron cerca de la capital de Xaragua, los oficiales de -la corte y empleados, con sus respectivos trajes, se presentaron ante -ellos, llevando delante encantadores grupos de jóvenes, que servían de -comparsas a un coro de treinta jóvenes doncellas adornadas de flores, -ceñida la frente con una cintilla, llevando en sus manos flexibles -palmas que entrelazaban ingeniosamente y con las cuales formaban -arcos, canastillos y haces, al mismo tiempo que acomodaban sus danzas -al son de sus cantos. En medio de la amenidad de virgen naturaleza, -debajo de los magníficos arcos de olorosos bosques y junto al lago de -Xaragua, recibió a Bartolomé Colón y a sus acompañantes. Las jóvenes -Terpsícores--como las llama el conde Roselly de Lorgues--, al llegar -cerca del Adelantado, doblaban sus rodillas y depositaban a sus plantas -un ramo, en señal de reverencia y homenaje. Detrás de esos grupos, -en el centro de un coro de _canéforas_ o doncellas de distinguido -nacimiento, aparecía en un trono cubierto de flores la reina Anacaona, -rodeada de su corte y llevada en un palanquín por seis caballeros. En -lugar de corona real ceñía su frente corona de flores, y de flores -se componía su collar, brazaletes, cinturón y borceguíes. En sus -negros cabellos resaltaban las flores y su cetro era un tallo florido. -«Parecía--añade Roselly--que la flor de las reinas era también la reina -de las flores»[515]. - - [515] _Historia de Colón_, tom. I, pág. 453. - -Anacaona descendió de su litera, hizo graciosa reverencia a Bartolomé -Colón, le ofreció una de sus flores y le condujo a la habitación que se -le tenía preparada. Dos días pasó el Adelantado en compañía de la Reina -y de Behechio, obsequiado con espléndidos festines y agasajado con -toda clase de honras. Logró Bartolomé que, en cambio de la protección -de España, se comprometiese Behechio a pagar un tributo a los Reyes -Católicos. - -Algún tiempo después, Anacaona, por muerte de su hermano Behechio, -se encargó en absoluto del trono de Xaragua. Pasaron unos seis años. -Ovando, gobernador de Santo Domingo, se disponía a visitar los dominios -de la hermosa e inteligente reina Anacaona. Aunque ella recordaba -que los cristianos habían preso a su marido, lo cual fué causa de la -muerte del poderoso cacique; aunque no dejaba de tener presente que -al acogerse a sus dominios los sublevados de Francisco Roldán habían -abusado torpemente de su hija Hignememotta; aunque recordaba los -atropellos que dichos revolucionarios habían cometido con los pacíficos -habitantes de sus Estados, ella, comprendiendo su situación, soportaba -con paciencia tantos desmanes, pagaba puntualmente los tributos -concertados y no permitía que se hiciera el menor daño a los pocos -españoles que, restos de anteriores revueltas, vivían en su territorio -con los indios[516]. Es de advertir que los citados españoles, -cómplices del malvado Roldán, continuaban cometiendo horribles excesos; -pero con la idea de captarse el favor del gobernador Ovando--favor que -necesitaban para prevenir las quejas que podrían llegarle acerca de sus -iniquidades--, escribieron algunas veces diciendo que los indios de -aquella comarca preparaban próxima rebelión. - - [516] Ruiz Martínez, _Conferencia pronunciada en el Ateneo de - Madrid el 8 de mayo de 1892_, págs. 13 y 14. - -Con el objeto de hacer una visita--según dijo--se dirigió a Xaragua -el gobernador Ovando, no sin hacerse acompañar de 300 infantes y 70 -caballos. Anacaona envió en seguida la orden a todos los caciques para -que acudiesen a prestar homenaje al representante de los reyes de -España. Ella misma salió a recibirle, acompañada de las 30 doncellas -más hermosas de su servidumbre y de 300 señores de su reino, todos -luciendo sus galas más vistosas. Hizo que las dichas doncellas -ejecutasen la danza virginal, llamada así porque en ella no tomaron -parte ni hombres, ni mujeres casadas. Al Gobernador, lo mismo que a los -que le acompañaban se les alojó en habitaciones preparadas al efecto, -y se les sirvió ricos y abundantes banquetes. Obsequióse a Ovando con -exquisitos presentes, y se ofreció a todos pan y tortas de cazabí, -hutias guisadas de diferentes modos, caza, pesca, frutas y todo lo que -tenían de más gusto. Toda la comarca hubo de despoblarse para ver al -gobernador Ovando y a los españoles que le acompañaban, en obsequio -de los cuales se organizaron alegres fiestas, como juegos de pelota, -simulacros de guerra, bailes, cantos del país y otras. - -De igual manera el comendador de Lares anunció un domingo que los -suyos iban a celebrar unas justas o cañas a usanza de España. La -noticia se recibió con general alegría y se dispuso que los principales -señores del país debían presenciar la fiesta en la casa donde se -hallaba la Reina y él. Cuando se creía que todo estaba dispuesto para -la fiesta, el Gobernador se asomó a una ventana y al colocar su mano -sobre la cruz de Alcántara que ostentaba en su pecho, pues ésta era la -señal convenida, rodearon la casa multitud de españoles, en tanto que -otros sujetaban en el interior a Anacaona y a 80 personajes indios. -Atados a los maderos que sostenían la techumbre, después de retirarse -los españoles con Anacaona, pusieron fuego a la habitación que, hecha -de madera y paja, se convirtió en seguida en inmensa hoguera. Mientras -que aquellos infelices sobre los cuales recaían sospechas de traidores -a la patria eran quemados, la gente del Gobernador alanceaba a la -muchedumbre, pisaba con sus caballos a mujeres y niños, perseguía a -los desarmados indios que huían, los unos hacia las montañas para -esconderse entre breñas y matorrales, y los otros hacia las costas para -arrojarse al mar. El gobernador Ovando, no contento todavía con tanta -crueldad, dispuso que Diego Velázquez y Rodrigo Mejía persiguieran a -los fugitivos que habían buscado amparo en los montes con un sobrino -de Anacaona. Preso el pariente de la Reina, sufrió la muerte con otros -infelices. La capital de Xaragua entregada a las llamas desapareció -completamente[517]. - - [517] Ob. cit., pág. 14 y siguientes. - -La infortunada Anacaona, en premio de sus buenas acciones, vió -trocadas sus guirnaldas de flores en cadenas de hierro. Con las falsas -confesiones arrancadas al dolor, se le condujo a Santo Domingo, donde -fué juzgada después de las declaraciones de gente ruín y miserable. -¡La infeliz fué condenada a la horca! Así acabó su reinado la noble -Anacaona. El historiador, aun suponiendo que haya gran parte de leyenda -en el relato, debe condenar, con harto sentimiento suyo, no sólo a -Ovando, sino a Don Alvaro de Portugal, presidente a la sazón del Real -Consejo de Indias. No negaremos, sin embargo, que se ha poetizado la -figura de la reina indígena, exagerando a la vez el rudo gobierno de -los españoles; pero insistiremos en que los Católicos Monarcas no -fueron siempre y en todos los casos caritativos y piadosos con los -indios. (Apéndice R). - -Al continuar la historia de Cristóbal Colón, comenzaremos diciendo que, -cuando pasó la tormenta en la que pereció Bobadilla, aquél abandonó (14 -de julio) las costas de la Isla Española en busca de nuevas tierras. -El 16 de julio llegó a la vista de la Jamaica (cayos de Morante), -continuando su derrota. Su navegación se vió sumamente contrariada. -Paró en _Cayo Largo_, volviendo a salir el 27 de dicho mes de julio. -El 30 descubrió la isla Guanaja, que él llamó isla de Pinos, primera -tierra centro-americana que encontraron los europeos en el siglo -XVI. Guanaja se hallaba rodeada de varios islotes y estaba situada -delante del golfo de Honduras. Bartolomé Colón, con algunos de los -expedicionarios, desembarcó en la isla, a la cual vieron llegar una -canoa de grandes dimensiones, hecha del tronco de un solo árbol. En -ella iban hombres, mujeres y niños, conduciendo varias mercaderías. -Para resguardar a los pasajeros del sol y de la lluvia tenían en medio -una especie de cámara, formada con petates o esteras. Se creyó que -pertenecía a indios traficantes que habían ido a cargar la embarcación -en las costas cercanas a Yucatán. El Almirante fué de opinión que los -naturales de aquella isla eran más civilizados que los de las Antillas, -descubiertas en anteriores expediciones. Para juzgar de aquel modo, -se fijó Colón en los siguientes hechos: aquellos indios no habían -mostrado asombro a la vista de los buques, ni temor al aproximarse -a los españoles; además iban vestidos y se dedicaban al comercio. -El 14 de agosto desembarcaron en punta de Caxinas, hoy puerto de -Trujillo, donde asistieron a la misa, que se celebró en el citado día -por primera vez en el suelo centro-americano. Continuó avanzando la -escuadrilla al abrigo de la costa. A unas quince leguas de la punta de -Caxinas desemboca en el golfo el río Tinto, por el cual subieron los -botes: bajó a tierra el Almirante y enarboló el 17 de agosto el real -estandarte de Castilla. A orillas del mencionado río se presentaron -indios diferentes--lo mismo en la fisonomía que en el lenguaje--a -otros que habían visto en las islas. Anduvieron algunos días costeando -aquella tierra, a la que dieron los nombres de Guaymuras, Hibueras y -Honduras, cuya última denominación conserva al presente. La fuerza de -los vientos, la violencia del mar y las lluvias torrenciales causaron -muchas enfermedades a los marineros. Tanto su hijo Fernando, como su -hermano el _Adelantado_, le animaron en aquellos días tristísimos. El -14 de septiembre alcanzó un promontorio que se desviaba bruscamente del -Este hacia el Sur; luego que lo doblaron dejóse sentir brisa excelente -y se calmó el mar. El Almirante dió _Gracias a Dios_, y así llamó al -mencionado cabo. Siguió la costa de los Mosquitos, deteniéndose el 17 -de septiembre en la embocadura de ancho río, donde zozobró el bote -de la _Vizcaína_, y por ello Colón llamó a aquel lugar _el río del -Desastre_. El 25 de septiembre, entre la pequeña isla de Quiribi y -la Tierra Firme, se presentó excelente puerto, situado al frente de -la aldea llamada Cariari, donde algunos indios principales llevaban -_guani_(oro bajo), y donde vió mantas de algodón, puercos y grandes -gatos monteses. Este pueblo parecía muy entregado a la hechicería, y -sus habitantes hicieron señas a los españoles para que saliesen a la -orilla. Luego salieron del río _Guyga_ (hoy de Veragua) a la ribera -muchos indios armados con sus lanzas y flechas, llevando en sus pechos -espejos de oro. Notaron los españoles que aquellos indios estimaban -más sus joyas que las nuestras, y que la tierra estaba cubierta de -arboledas muy espesas. Del mismo modo, hubieron de observar que ninguna -población se hallaba en la costa, sino dos o tres leguas adentro, como -también que los indios, para ir desde la mar a sus pueblos, no iban por -tierra, sino por los ríos en sus canoas. - -El 5 de octubre el Almirante mandó levar anclas, dirigiéndose hacia el -Sur. Iba navegando a lo largo de la costa de Mosquitos (hoy Costa Rica, -a causa de sus minas de oro y plata). Siguiendo su derrotero, entró -en un golfo rodeado de varias islas que formaban pequeños canales, en -cuyas orillas se levantaban árboles gigantescos, que entrelazándose -sus elevadas copas, formaban arcos. La fresca sombra y el suave aroma -de los bosques, recreaban a las tripulaciones. El golfo era la bahía -de _Carabaro_ (hoy bahía del Almirante). Al bajar a tierra vieron -algunos indígenas que iban desnudos y llevaban en el cuello placas de -oro. Pasaron después las carabelas a otra bahía grande llamada ahora -_Laguna de Chiriqui_. Continuó su camino y habiendo descubierto la -embocadura de un río, dirigió allá las embarcaciones. Cuando vieron -los indios que los españoles se aproximaban a la playa, se prepararon -a oponerse a su desembarco, en tanto que el sonido de los caracoles -marinos y de los tambores de madera, que resonaban en los bosques, -llamaba a otros al combate. Los indios se dirigieron decididos al -encuentro de los españoles, escupían hierbas mascadas en señal de -desprecio y entraban en el agua hasta la cintura para arrojar de más -cerca los dardos y jabalinas. Ante las señales de paz de los nuestros, -los indígenas se calmaron, hasta el punto que hubieron de cambiar 17 -espejos de oro por cascabeles. Volvieron los indios a las andadas, esto -es, acordaron deshacerse de aquellos importunos visitantes. Comenzaron -la lucha disparando algunas flechas, contestando los españoles con -un tiro de ballesta y un cañonazo. Tal espanto produjo la detonación -entre los indígenas, que huyeron a todo correr, a las espesuras de los -bosques. Al poco volvieron algunos y cambiaron con los nuestros tres -espejos. Fué preciso continuar el camino, y desde aquella costa se -dirigió la escuadrilla hacia el Este. Pasó por delante de _Cobrava_ y -descubrió cinco aldeas grandes. Llegó después al litoral de _Chagres_. -Siguió la costa al Este, y el 2 de noviembre echó el ancla en seguro y -cómodo puerto, llamado por Colón _Puerto Bello_. Encontró allí casas -espaciosas y tierras perfectamente cultivadas, donde se contemplaban -hermosas palmeras y donde las ananas y vainillas embalsamaban el -ambiente. Los indios le trajeron algodón elaborado y muchas frutas; -el oro, poco. El 9 de noviembre se hizo a la vela para continuar la -exploración, siguiendo a lo largo del istmo de Panamá. Continuó su -camino; mas sorprendido por terrible borrasca, echó el ancla en unas -islas de la costa, donde era tal la abundancia de frutos, raíces y -en particular de maíz, que denominó aquel sitio el _Puerto de las -Provisiones_. Allí estuvo hasta el 23 de noviembre, saliendo al fin -con el objeto de continuar el reconocimiento de la isla. Tres días -después, esto es, el 26 de noviembre, encontró un puerto estrecho que -denominó _El Retrete_ (hoy Puerto Escribanos), dando la vuelta a la -tierra que atrás quedaba, noticioso de que las minas de oro se hallaban -en Veragua. El 5 de diciembre dejó El Retrete; hizo noche en Puerto -Bello; se vió en gran peligro por violentas borrascas, pues «ojos nunca -vieron la mar tan alta, fea y hecha espuma.» El 13 de noviembre una -tromba marina (_fronks_) estuvo a punto de sumergir la escuadrilla. A -los cuatro días siguientes, o el 17, lograron nuestros barcos entrar -en un puerto, y cerca de él había un campamento, cuyas viviendas se -hallaban construídas encima de los árboles. El 20 desplegaron sus -velas y se lanzaron a la mar; furioso viento les hizo acogerse a una -ensenada, dedicándose a reparar las averías de las carabelas. En aquel -sitio pasaron el año nuevo. El 3 de enero de 1503 salió la escuadrilla -y penetró en un río que el Almirante llamó de _Belén_ (los indígenas -_Yebra_) distante una legua del conocido con el nombre de Veragua, país -de las minas de oro. La distancia de Puerto Bello a Veragua es de unas -30 leguas; pero habiendo tardado en salvarlas cerca de un mes, y no sin -bastante trabajo, el Almirante dió a aquella parte de litoral el nombre -de _Costa de los Contrastes_. «Durante todo ese mal tiempo--según -Herrera--sufrió (Colón) ataques continuos de gota con grandes dolores, -y todos los que se hallaban a bordo de las carabelas estaban enfermos, -fatigados y sujetos a raras debilidades de temperamento»[518]. - - [518] _Hist. de los viajes y conquistas de los castellanos en - las Indias Occidentales, Década 1.ª_, libro V, cap. IX. - -Como el río de Veragua tenía poco fondo, y el de Belén pasaba de cuatro -brazas en su entrada, continuó Colón en el citado último río. Aunque -las relaciones con los indígenas no eran tan cordiales como hubiera -deseado el Almirante, sin embargo, los nuestros pudieron cambiar con -ellos algunas fruslerías por veinte espejos de oro. El 12 de enero -dispuso el Adelantado remontar con los botes el río de Veragua y llegar -hasta la residencia de Quibián, jefe de aquella comarca. En efecto, -verificóse la entrevista, que fué amistosa, hasta el punto que el -indio obsequió con alhajas de oro al español. Al día siguiente, el -Quibián se presentó en el puerto de Belén, recibiendo cariñosa acogida -de parte del Almirante. Luego que los suyos cambiaron espejos de oro -por cascabeles, partió bruscamente y sin despedirse de Colón. - -El 24 de enero, de repente se desencadenó terrible tempestad en el -Océano. Creció mucho el río. Las amarras de los barcos se rompieron, -y la _Capitana_ fué lanzada con violencia sobre el _Gallego_, -ocasionándole graves averías. Del 6 de enero al 14 de febrero, llovió -copiosamente. A pesar de la lluvia, el Adelantado, con 75 hombres, -penetró en el país y habló a Quibián, por el cual supo dónde se -hallaban las minas. Regresó el Adelantado el 16 de febrero, caminando -a lo largo de la costa y no perdiendo de vista las embarcaciones. -Recorrió una gran parte del litoral, donde obtuvo espejos de oro y -provisiones, regresando con bastante cantidad de dicho metal. - -Dispuso el Almirante establecer en aquel punto un puerto militar que -fuese al mismo tiempo factoría para la trata del oro, en tanto que -él marcharía a Castilla en busca de refuerzos. A un kilómetro de la -embocadura del río, y con el beneplácito del Quibián, se construyeron -algunas casas de madera y un gran almacén para encerrar provisiones -de boca y algunos efectos de campamento (armas y artillería). Cuando -disponía Colón su retirada, descubrióse terrible conjuración del -Quibián. Descubrióla Diego Méndez, quien hubo de encontrar reunidos -unos mil guerreros, con muchas provisiones de víveres y brebajes[519]. -Convencido el Almirante de la traición, dispuso que su hermano, el -Adelantado, redujese a prisión al Quibián. Conducido el prisionero a un -bote, aprovechando un momento en que el piloto Juan Sánchez se hallaba -distraído, se arrojó de un salto al mar y desapareció debajo de las -olas. Entretanto, el Adelantado se limitó a ejercitar sus derechos de -conquista en la casa del famoso cacique, encontrando en ella--según el -notario real Porras--seis grandes espejos, dos coronas, varias placas -pequeñas y veintitrés alhajas de oro[520]. El total podía valer unos -trescientos escudos de oro[521]. Mientras se preparaba Colón para -dirigirse a la Española, el Quibián, ya fuera de las aguas, y oculto en -las apartadas regiones de su tribu, animaba a los suyos para lanzarse -a la lucha. El 6 de abril, cuando intentaba el Almirante hacerse a -la vela y la gente de barcos iba a despedirse de los españoles del -campamento, el Quibián, al frente de «más de cuatrocientos (indios), -armados con sus flechas y cachiporras», atacó el Real. Sufrió terrible -castigo de los bravos cristianos. Repitieron el ataque los indios, -decididos a conquistar el campamento. Colón no sabía qué camino seguir. -Los hombres que había dejado en tierra se hallaban en mucho peligro, -y entre ellos, estaba su hermano que sólo podía disponer de pequeña -guarnición, diezmada por la muerte y abatida por la desesperación. Las -carabelas hacían agua por todas las costuras. El mar continuaba furioso -y el cielo inclemente. Las tripulaciones presentían siniestros temores, -y él se vió acometido de ardiente fiebre. Perdido el _Gallego_, y -abandonado en el río Belén, ante situación tan crítica, el fiel Diego -Méndez se multiplicaba, dando ánimos a todos. Colón le felicitó por su -comportamiento. «Lo cual el Almirante tuvo a mucho, y no se hartaba -de abrazarme y besar en los carrillos por tan gran servicio como allí -le hice, y me rogó tomase la capitanía de la nao _Capitana_, y el -regimiento de toda la gente y del viaje»[522]. - - [519] Relación hecha por Diego Méndez de algunos - acontecimientos del último viaje. - - [520] _Relación del oro que trajo el Adelantado de Veragua, - cuando trajo preso al cacique e ciertas piezas de guani._ - - [521] P. Charlevoix, _Histoire de Saint Domingue_, lib. IV, - pág. 244, in-4. - - [522] _Relación hecha por Diego Méndez de algunos - acontecimientos del último viaje del Almirante D. Cristóbal - Colón._ - -Hacia últimos de abril pudieron al fin salir «en nombre de la Santísima -Trinidad», las tres carabelas y navegar hacia la Española. Los vientos -volvieron a agitar los mares y las naves, unas veces eran empujadas -hacia el oriente y otras hacia el poniente. Habiendo andado treinta -leguas, se inutilizó la _Vizcaína_, que no hubo más remedio que -abandonarla, repartiéndose la tripulación entre la _Capitana_ y el -_Santiago de Palos_. Continuó el Almirante su derrotero, pasó a la -altura del puerto de _El Retrete_, atravesó algunas islas, llegó al -Cabo de San Blas y se adelantó diez leguas más al Oeste. El 1.º de -mayo, los pilotos le hicieron presente el mal estado de los buques y -el 2 de dicho mes estuvo en dos islas que denominó de las _Tortugas_ -por los muchos animales que vió de este nombre. Azotados los barcos por -las furiosas olas y empujados por las corrientes, fueron a parar a las -islas situadas al Sur de Cuba, que en otro viaje llamó el Almirante -al sitio de arribada _Jardines de la Reina_. Aunque le quedaba poco -para llegar a la Española, se encaminó a _Puerto Nuevo_ (Jamáica), -donde entró el 23 de junio de 1503. Al día siguiente marchó por la -costa buscando un asilo más al Este, el cual encontró, y en su primer -arranque de admiración le dió el nombre de _Santa Gloria_. - -Hallábase rodeado el puerto de Santa Gloria de lugares encantadores, -poblados de árboles frutales. Allí mandó encallar las carabelas, de las -cuales hizo habitación. En Santa Gloria permaneció doce meses y cinco -días, teniendo el sentimiento de que se le rebelasen los hermanos Diego -y Francisco Porras. En carta escrita el día 7 de julio de 1503, desde -la isla Jamáica, escribe lo que sigue: «Allí se me refrescó del mal -la llaga; nueve días anduve perdido sin esperanza de vida: ojos nunca -vieron la mar tan alta, fea y hecha espuma. El viento no era para ir -adelante, ni daba lugar para correr hacia algún cabo. Allí me detenía -en aquella mar fecha sangre, herviendo como caldera por gran fuego. El -cielo jamás fué visto tan espantoso; un día con la noche ardió como -forno; y así echaba la llama con los rayos que todos creíamos que me -habían de fundir los navíos. En todo este tiempo jamás cesó agua del -cielo, y no para decir que llovía, salvo que resegundaba otro diluvio. -La gente estaba ya tan molida, que deseaban la muerte para salir -de tantos martirios. Los navíos estaban sin anclas, abiertos y sin -velas»[523]. - - - [523] Navarrete, Ob. cit., tom. I, pág. 301. - -Más adelante escribe: «Yo estoy tan perdido como dije: yo he llorado -fasta aquí a otros: haya misericordia agora el Cielo, y llore por -mí la tierra. En el temporal no tengo solamente una blanca para el -oferta: en el espiritual he parado aquí en las Indias de la forma que -está dicho: aislado en esta pena, enfermo, aguardando cada día por -la muerte, y cercado de un cuento de salvajes y llenos de crueldad y -enemigos nuestros, y tan apartado de los Santos Sacramentos de la Santa -Iglesia, que se olvidará desta ánima si se aparta acá del cuerpo. Llore -por mí quien tiene caridad, verdad y justicia. Yo no vine este viaje a -navegar por ganar honra ni hacienda: esto es cierto, porque estaba ya -la esperanza de todo en ella muerta. Yo vine a V. E. con sana intencion -y buen celo, y no miento. Suplico humildemente a V. E. que si a Dios -place de me sacar de aquí, que haya por bien mi ida a Roma y otras -romerías»[524]. - - [524] Ibidem, pág. 312. - -En aquella olvidada isla hubiera encontrado obscura muerte el ilustre -navegante, si el leal y bueno Diego Méndez no se ofreciera a pasar -en una canoa india a la Isla Española en demanda de auxilio. A -Méndez le acompañaba en tan arriesgada empresa el italiano Bartolomé -Fieschi[525]. Después de algunos días de luchar con las tempestades y -borrascas, llegó Méndez al puerto de Azna, donde supo que el gobernador -general Ovando estaba en Xaragua, cincuenta leguas tierra adentro, -ocupado en exterminar a sus habitantes. El comendador de Lares oyó el -relato y ofreció tratar de ello. Cuantas veces insistió Méndez, otras -tantas se le contestó con evasivas y dilaciones. Y así pasaron ocho -meses hasta que, habiendo perdido toda esperanza, se decidió a fletar -una carabela y enviarla en ayuda del Almirante. - - [525] Reunidos el Almirante y los oficiales, Méndez dijo: - «Señor, tengo una vida no más, yo, la quiero aventurar por - servicio de vuestra Señoría y por el bien de todos los que - aquí están, porque tengo esperanza en Nuestro Señor, que - vista la intención con que yo lo hago me librará, como otras - muchas veces lo ha hecho.» Contestó Colón lo siguiente: «Bien - sabía yo que no había aquí ninguno que osase tomar esta - empresa sino vos.» _Relación hecha por Diego Méndez de algunos - acontecimientos del último viaje del Almirante D. Cristóbal - Colón._ - -Entonces Ovando, para convencerse de si era cierta la narración de -Méndez, mandó a Jamáica un carabelón mandado por Diego Escobar, uno de -los que se habían sublevado contra el Almirante. Llegó Escobar a cierta -distancia del sitio donde estaban los infelices viajeros, se aproximó -en una barca, les dijo que el Gobernador se compadecía de ellos, y -habiéndoles entregado por todo socorro una barrica y un tocino, volvió -al galeón, el cual se hizo a la vela para Santo Domingo. Aunque dijo -Escobar al Gobernador que todo lo dicho por Méndez era verdad, todavía -pasó un mes sin decidirse, lo cual prueba la pasividad de Ovando. - -Diego Méndez, cansado de esperar y arrostrando todas las consecuencias, -hizo público en Santo Domingo el peligro en que se hallaba el -descubridor del Nuevo Mundo y el abandono en que se le tenía. Amigos y -enemigos, todos a una, se pronunciaron en favor de Colón y en contra -de Ovando. Cuando, merced a los sacrificios de los amigos de Colón, -pudo Méndez fletar un buque (28 junio 1504) para dirigirse a Jamáica, -entonces, y sólo entonces, tal vez temiendo quejas y murmuraciones de -la opinión pública, se decidió a mandar otro en auxilio del Almirante. -Embarcado el descubridor del Nuevo Mundo, llegó (13 de agosto) al -puerto de Santo Domingo, teniendo de parte de Ovando un recibimiento -poco cariñoso y aun rayano a la frialdad. Había recorrido, desde el -río Belén a la isla Española, unas 225 leguas. Si alguno de nuestros -lectores dudase--y no nos extrañaría su duda--de la fidelidad del -relato, le recomendaremos que lea al P. Las Casas, que estaba a la -sazón en Santo Domingo; a Fernando Colón, que acompañó a su padre en -el cuarto viaje, y a Diego Méndez, que tomó parte principal en dichos -sucesos. - -Háse dicho por el Sr. Fernández Duro que Ovando demoró su ayuda al -Almirante por el temor que abrigaba de que, llegando en aquellos -momentos, pudieran reproducirse las no extinguidas banderías. -Deseaba--añade el distinguido historiador--recibirle «con toda -consideración, con todo el respeto y agasajo que se le debían»[526]. A -esto contesta--y hacemos nuestras sus palabras--el Sr. Ruiz Martínez lo -siguiente: «Quizás sea ésta, en efecto--a falta de otra mejor--la razón -que diera Ovando para explicar su tardanza. Pero si tal recelo, que en -el estado que ya se hallaba la isla era infundado, pasó realmente por -su imaginación, ¿no le imponía el más rudimentario deber de humanidad, -ya que no de patriotismo, la obligación de enviarles un buque para que -hubiesen marchado directamente a España, sin tocar en Santo Domingo? -Y si esto le parecía demasiada generosidad, ¿no estaba obligado, no -ya tratándose de Colón, no ya tratándose de españoles, sino de unos -náufragos, cualquiera que fuese su país y nacionalidad, a ponerse en -frecuente correspondencia con ellos y enviarles las ropas, víveres y -demás cosas indispensables para que no pereciesen de hambre o a manos -de los indios? ¿Qué sublevaciones podía intentar Colón, agobiado -por los años, rendido por las fatigas, enfermo de la gota y con su -tripulación hambrienta, desmayada y medio desnuda? ¿Qué alborotos -sobrevinieron cuando después llegó a la isla, permaneciendo en ella -un mes? Y, sobre todo, ¿puede justificar la simple sospecha de que -podía producirse un escándalo en Santo Domingo, aquel abandono en que -se dejó al Almirante? ¿Qué mayor escándalo para el mundo todo, y qué -ignominia mayor para la patria entera, que la noticia de haber perecido -el descubridor del Nuevo Mundo, casi a la vista de los españoles, sin -que se le tendiera una mano compasiva, por temor a una alteración del -orden público? ¡Afortunadamente Dios, que sin duda velaba por la vida -de Colón, libró a nuestra patria de semejante vergüenza![527]. - - [526] _Conferencia leída en el Ateneo de Madrid el 14 de enero - de 1892_, pág. 17. - - [527] _Conferencia dada en el Ateneo de Madrid el 8 de mayo de - 1892_, págs. 19 y 20. - -El 12 de septiembre se hizo Colón a la vela desde Santo Domingo para -España. Sufrió privaciones sin cuento y fué juguete de las olas en -las inmensidades del Océano, arribando en el más deplorable estado al -puerto de Sanlúcar de Barrameda el 7 de noviembre de 1504. - -Séanos permitido exclamar: ¡Qué ingratitud tan grande! Nada prueba -la afectuosa carta que Colón escribió a Ovando de la isla _Beata_, -anunciándole su llegada de Jamáica, y decimos que nada prueba porque en -aquellos momentos aún podía el Gobernador perjudicar al Almirante. Tan -cierto es lo que decimos, que cuando llegó a España manifestó cómo el -Gobernador deseaba su perdición, pues mandó a Diego Escobar sólo por -saber si ya era muerto. Si tales afirmaciones pecan de atrevidas, no -será atrevimiento por nuestra parte decir que Ovando no perdonó medio -para molestar al Almirante. Si anduvo solícito para poner en libertad -y perdonar a los hermanos Porras, a los marineros y grumetes, todos -del puerto de Sevilla o de las cercanías, que se habían sublevado en -Jamáica contra el Almirante[528], manifestóse rehacio un día y otro -día para devolver los bienes que a los Colones les fueran tomados por -Bobadilla. - - [528] Se apoderaron de los botes que Colón había comprado - a los indios y en ellos partieron para la Española; pero - renunciaron a su intento, y abandonando dichos botes, se - dedicaron a recorrer como bandidos la isla. - -En tanto que se desarrollaban tales sucesos, la reina Isabel, cuyo -fervor religioso nadie podría poner en duda, escribió a Nicolás de -Ovando una carta, fechada en la ciudad de Segovia el 20 de diciembre -de 1503, diciéndole, entre otros cosas de importancia, «que compeliese -y apremiase a los indios a reunirse con los cristianos para que se -convirtieran al catolicismo y les auxiliasen en los trabajos de -población y cultivo de la Española.» Influyesen o no en el ánimo -del comendador de Lares lo escrito por Doña Isabel, probado se -halla que desde entonces se establecieron de un modo permanente los -repartimientos de indios. Lo cierto es que Cristóbal Colón inició el -abuso, Bobadilla le dió más desarrollo, y en tiempo de Ovando llegó -a su apogeo. Lejos de nosotros pensar que las palabras citadas de -la reina Isabel fueron la causa de los repartimientos. Suyas son -las siguientes palabras, que también se hallan en la misma carta: -«Pagándoles (a los indios) el jornal que por vos fuese tasado, lo cual -hagan e cumplan como personas libres, como lo son y no como siervos; -e faced que sean bien tratados los dichos indios e los que de ellos -fueren cristianos mejor que los otros, e non consintades ni dedes lugar -que ninguna persona les haga mal ni daño, ni otro desaguisado alguno, e -los unos ni los otros no fagades ni fagan ende al, por alguna manera, -so pena de la mi merced, y de 10.000 maravedís para la mi Cámara.» - -Sea de ello lo que quiera, no puede negarse que cada vez fueron mayores -los repartimientos de indígenas. «Los premios y los castigos--escribe -el Sr. Ruiz Martínez--consistían en dar más o menos indios; los -servicios y las influencias se pagaban con lucidos repartimientos, y -llegó a tal extremo el abuso, que algún tiempo después, muerta ya la -reina Isabel, se concedían a señores de España dotaciones de centenares -de indios para que los explotasen allá sus criados y servidores, -y que ellos, sin moverse de Castilla, recibiesen aquí los pingües -rendimientos»[529]. Política tan torpe ocasionó casi la despoblación de -muchas y dilatadas comarcas. Bastará decir que de unos tres millones -de indios que había en la Española a la llegada de Colón, quedaban -60.000 en los últimos tiempos de Ovando. Como los indígenas se acababan -en la Española y la avaricia de los españoles iba en aumento, el -comendador de Lares, con el consentimiento de D. Fernando el Católico, -hubo de transportar a la Española los indios que habitaban las islas -Lucayas. Por el engaño primero, y por la fuerza luego, los españoles se -apoderaban de los indios, y embarcándolos, los conducían al mercado, -donde eran vendidos, cuando la mercancía era más abundante, al precio -de cuatro pesos. En poco tiempo las islas Lucayas quedaron casi -desiertas y los indios que quedaron en ellas fueron sometidos a la dura -condición que los de la Española. - - [529] _Conferencia pronunciada en el Ateneo de Madrid el 8 de - Mayo de 1892_, pág. 24. - -De los malos tratos que recibía hubo de protestar por última vez -la raza indígena. Los indios del Higuey prefirieron la muerte a la -esclavitud. Juan de Esquivel, por orden de Ovando, al frente de 400 -hombres, los venció sin ningún esfuerzo. Los que no murieron en la -lucha, fueron ahorcados o quemados. El cacique Cotubanamá que se -refugió en la isleta Saona con su familia, fué preso y conducido a -Santo Domingo, pagando en la horca su amor a la independencia. - -En otro orden de cosas no seríamos justos si negásemos nuestros -aplausos al gobernador Ovando. Gobernó con bastante prudencia y puso -en orden la administración: edificó y reedificó--como dijimos en -este mismo capítulo--poblaciones; organizó el laboreo de las minas y -estableció cuatro fábricas para acuñar moneda. Mandó a Sebastián de -Campo (1508) a reconocer la isla de Cuba para saber si era o no tierra -firme, lo cual aún se ignoraba, sin embargo de la indicación que había -hecho en su famosa carta Juan de la Cosa; y envió a Juan de Esquivel -a la isla de Boriquen (hoy Puerto Rico), para que la reconociese. Por -último, arrojó de la isla a la gente maleante y dictó órdenes para -dar forma legal a los amancebamientos de españoles con indias. Si -cometió desaciertos y errores, censurémosle; pero tengamos presente las -creencias y costumbres de su tiempo. En otro lugar y en distinta época, -tal vez hubiese sido excelente gobernador. - -D. Diego Colón, nombrado gobernador y capitán general de las Indias, -en virtud de las estipulaciones hechas por los Reyes Católicos con su -padre el Almirante, llegó a Santo Domingo (julio de 1509). Comenzó -residenciando a Ovando; pero el antiguo gobernador abandonó la Isla -Española en septiembre del dicho año y llegó a Castilla, muriendo el 29 -de mayo de 1511. - -¿Por qué Colón y sus hermanos fueron tan poco queridos en Santo -Domingo? Repetiremos aquí lo que ya hemos indicado varias veces: -los Colones, por su nacionalidad italiana y por su carácter grave y -demasiado formal, opuesto al de los andaluces, que eran muchos en la -Isla Española, gozaban de pocas simpatías. Sobre el particular--y -aunque no estamos del todo conformes--veamos lo que dice Cánovas del -Castillo: «Mas nada de esto quita que saliesen Colón y sus hermanos de -nuestra primera colonia transatlántica malqueridos de todos; ¿y cuál -pudo, en suma, ser la causa sino la que yo pienso, es a saber: el poco -tacto, la violencia y falta de dotes de mando que demostraron? ¿Sería -sólo su calidad de extranjeros? Para soberanos les venía esto mal, sin -duda, y ya lo he dicho; pero después de todo, ¿qué nación ha habido en -el Universo que con menos dificultad que la española se haya dejado -regir por gente nacida en extrañas tierras?» Los marqueses de Pescara -y del Vasto, hijos de Nápoles, aunque de antiguo origen español; -el condestable de Borbón, francés; Filiberto de Saboya, Alejandro -Farnesio, Castaldo, Chapín Vitelli, Ambrosio de Espínola, Torrecusa, -¿no eran tan extranjeros como los Colones? Pues fueron todos amadísimos -de la ruda, tal vez feroz, y asimismo rapaz y viciosa gente, aunque no -peor que la de los otros países, sino propia de los tiempos, que a sus -órdenes ejecutó tantas hazañas inmortales. Ninguno de los nombrados -llegaba al mérito de Colón en cien leguas; pero así y todo, ¿no parece -claro que hubieron de estar mejor organizados y preparados que él para -el especial oficio del mando[530]? - - [530] _Conferencia pronunciada en el Ateneo de Madrid el 11 de - febrero de 1891, _ pág. 27. - -Cosas muy distintas fueron las ocupaciones de los capitanes antes -citados y la de Cristóbal Colón. El marqués de Pescara, Alejandro -Farnesio, Ambrosio de Espinóla y demás generales, peleaban al lado de -otros jefes españoles y bajo las órdenes de nuestros monarcas; Colón, -por sus grandes merecimientos, por la fortuna, que siempre le fué -propicia, por su indudable superioridad, y tal vez por su legítimo -orgullo, hubo de colocarse a tanta altura, que los pequeños se sentían -humillados, los grandes le envidiaban y los mismos reyes se mostraban -recelosos de un extranjero e importuno pretendiente hacía poco tiempo -y que a la sazón estaba colocado en un trono de gloria. Cierto es, que -el mando del Almirante en Santo Domingo fué poco feliz, influyendo en -ello su carácter altanero y receloso; pero, como dice el Sr. Cánovas--y -en esto estamos conformes con el ilustre historiador--«fué bastante -extraordinario aquel hombre, y su memoria es sobrado gloriosa, para que -ninguna flaqueza humana, cuanto más las que se le atribuyen, pudiera -privarle del inmenso e indestructible pedestal sobre que su figura -histórica descansa»[531]. - - [531] Ibidem, pág. 35. - - - - -CAPÍTULO XXIV - - ULTIMOS DIAS DE COLÓN.--COLÓN EN SANLÚCAR Y EN SEVILLA.--SUS - PADECIMIENTOS FÍSICOS Y MORALES.--CONDUCTA DEL REY CATÓLICO - CON COLÓN.--PRESÉNTASE COLÓN A D. FERNANDO EN SEGOVIA.--CARTA - DEL ALMIRANTE A D.ª JUANA Y A FELIPE EL HERMOSO.--COLÓN EN - VALLADOLID.--TESTAMENTO DEL ALMIRANTE.--SU MUERTE.--CELEBRACIÓN DE - SUS EXEQUIAS.--SUS RESTOS EN EL CONVENTO DE SAN FRANCISCO.--JUICIO - QUE DE COLÓN FORMARON SUS CONTEMPORÁNEOS.--FIRMA DE - COLÓN.--CASA DONDE MURIÓ COLÓN.--TRASLACIÓN DE SUS RESTOS A - LA CARTUJA DE SANTA MARÍA DE LAS CUEVAS EN SEVILLA, LUEGO A - LA CATEDRAL DE SANTO DOMINGO Y DESPUÉS A CUBA. HÁLLANSE EN LA - CATEDRAL DE SEVILLA.--RELIGIOSIDAD DE COLÓN.--SU CARÁCTER, - SEGÚN HERRERA.--OPINIÓN DE LOS REYES CATÓLICOS.--OPINIÓN DE - BOLÍVAR.--COLÓN, SEGÚN ALGUNOS ESCRITORES DE NUESTROS DÍAS. - - -El descubridor del Nuevo Mundo, enfermo y pobre, se dirigió desde -Sanlúcar de Barrameda a Sevilla. En esta última ciudad, con fecha 21 -de abril de 1504, escribió a su hijo Diego, y, entre otras cosas, le -decía lo siguiente: «yo he servido a sus Altezas con tanta diligencia -y amor y más que por ganar el paraíso; y si en algo ha habido falta, -habrá sido por el imposible ó por no alcanzar mi saber y fuerzas -más adelante.» Intentó presentarse en la corte, impidiéndoselo la -enfermedad que le aquejaba. «Porque este mi mal es tan malo--decía a su -hijo en carta fechada el 1.º de diciembre--y el frío tanto conforme a -me lo favorecer, que non podía errar de quedar en alguna venta.» Como -sus padecimientos no le permitiesen salir de Sevilla, envió a la corte -a su hermano Bartolomé y a su hijo natural Fernando, «niño en días, -pero no ansí en el entendimiento», para que en unión de su otro hijo -Diego, que residía al lado del Rey, influyesen con Don Fernando, a -fin de que le cumpliesen todo lo estipulado. El Rey, ocupado en otros -asuntos, no atendió las reclamaciones del Almirante. - -Llegada la primavera del año 1505, pudo trasladarse en una mula a -Segovia, siendo recibido por el Rey con semblante alegre y buenas -palabras; eran estas palabras sólo dilaciones para no cumplir lo -pactado. Diego Colón dirigió al Rey otro memorial pidiendo lo mismo -que su padre, obteniendo también la misma contestación. «Cuantas más -peticiones daban al Rey--escribe Herrera--tanto mejor respondía y se -lo dilataba; y, entre estas dilaciones, quiso el Rey que le tentasen -de concierto, para que hiciese renunciación de los privilegios, y que -por Castilla le harían la recompensa, y se le apuntó que le darían a -Carrión de los Condes y sobre ello cierto Estado, de lo cual recibió el -Almirante gran descontento, pareciéndole que era señal de no cumplirle -lo que tantas veces con la Reina le habían prometido; y por esta causa, -desde la cama, adonde estaba muy enfermo, con una carta se quejó al -Arzobispo de Sevilla, remitiéndolo todo al Divino Juicio»[532]. - - [532] _Década 1.ª_, lib. VI, cap. XIV. - -Ignoramos las asistencias que percibió Colón en todo aquel año y -primeros meses del siguiente; sabemos, sí, que a sus hijos y a su -hermano se les libraban importantes cantidades, a aquéllos por resto de -lo devengado en sus viajes a Indias, al otro como contino de la Real -Casa. - -No esperando que Don Fernando le hiciese justicia, se dirigió a Doña -Juana y a Don Felipe, que de Flandes acababan de llegar a España. Así -decía la carta: «Por ende humildemente suplico a VV. AA. que me cuenten -en la cuenta de su leal vasallo y servidor, y tengan por cierto que -bien que esta enfermedad me trabaja así agora sin piedad, que yo les -puedo aun servir de servicio que no se haya visto su igual. Estos -revesados tiempos y otras angustias en que yo he sido puesto contra -tanta razon me han llevado a gran extremo. A esta causa no he podido -ir a VV. AA. ni mi hijo. Muy humildemente les suplico que reciban la -intencion y voluntad, como de quien espera de ser vuelto en mi honra -y estado como mis escrituras lo prometen. La Santa Trinidad guarde y -acresciente el muy alto y real estado de Vuestras Altezas»[533]. - - [533] Navarrete, _Colección de viajes_, tomo III, pág. 530. - -Dirigióse a Valladolid, a la generosa ciudad del conde D. Pedro -Ansúrez. (Apéndice S). La última voluntad de Cristóbal Colón, -«documento escrito de su propio puño, fechado el 1.º de abril de -1502» y depositado en la celda del Reverendo Padre Gaspar Gorricio, -de la Cartuja de las Grutas, antes de la partida del Almirante a su -cuarto viaje, fué confirmado en todas sus partes después de su vuelta, -conforme lo declaró él mismo, reproduciéndole el día 25 de agosto de -1505. Tiempo adelante, cuando conoció que llegaba su última hora, quiso -darle forma y que interviniese el correspondiente escribano y notario -público, según puede verse a continuación. Dice de la siguiente manera: - -«En la noble villa de Valladolid, a 19 días del mes de mayo, año -del nacimiento de Nuestro Salvador Jesucristo de mil e quinientos e -seis años, por ante mí Pedro de Hinojedo, escribano de cámara de sus -Altezas y escribano de Provincia en la su Corte e Chancillería, e su -escribano y notario público en todos los sus Reinos y Señoríos, é de -los testigos de yuso escritos: el Sr. D. Cristóbal Colon, Almirante -é Visorrey é Gobernador general de las islas é tierra firme de las -Indias descubiertas é por descubrir que dijo que era, etc. Son testigos -el bachiller Andrés Mirueña y Gaspar de la Misericordia, vecinos de -Valladolid, y Bartolomé de Fresco, Alvaro Perez, Juan de Espinosa, -Andrés y Hernando de Vargas, Francisco Manuel y Fernan Martinez, -criados de dicho señor Almirante»[534]. - - [534] En los comienzos del siglo XVI y bastante tiempo - después, la palabra _criado_ no significaba lo que al - presente, sino a todos los que prestaban algún servicio en las - casas de los magnates, como el de secretarios, administradores - u otros semejantes. Seguramente que a estos últimos se - referían los criados del señor Almirante. - -Muy significativo es el párrafo siguiente: «El Rey y la Reina, nuestros -señores, cuando yo les serví con las Indias; digo serví, que parece que -yo, por voluntad de Dios, se las dí, como cosa que era mía... é para -las ir a descubrir allende poner el aviso y mi persona, Sus Altezas no -gastaron ni quisieron gastar para ello, salvo un cuento de maravedís, -é a mí fué necesario de gastar el resto: así plugó a Sus Altezas que -yo hubiere en mi parte de las dichas Indias, islas é tierra firme que -son al Poniente de una raya que mandaron marcar sobre las islas de las -Azores, y aquellas del Cabo Verde, cien leguas, la cual pasa de polo -a polo; que yo hubiese en mi parte el tercio y el ochavo de todo, é -además el diezmo de lo que está en ellas, como más largo se amuestra -por los dichos mis privilegios é cartas de merced.» (Apéndice T). - -Instituyó Colón dos mayorazgos: uno para Don Diego, hijo legítimo; y -otro para Don Fernando, hijo natural. En ambos excluye a las hembras, -las cuales únicamente podrán disfrutarlos en el caso de la completa -falta de herederos varones. Sobre este particular, el académico D. -Luis Vidart, hace la siguiente observación: «No pesó en el ánimo del -Almirante la gratitud a su protectora la Reina Doña Isabel de Castilla, -para inclinarle a respetar el mejor derecho de las hijas sobre los -sobrinos, en la herencia de los bienes, sean o no amayorazgados»[535]. -Ordenó Colón a su hijo D. Diego que fundara una capilla y que en ella -hubiese «tres capellanes que digan cada día tres misas, una a la honra -de la Santísima Trinidad, é la otra a la Concepción de Nuestra Señora, -é la otra por el ánima de todos los fieles difuntos, é por mi ánima -é de mi padre é madre é mujer.» La cláusula respecto a la madre de -Don Fernando Colón, dice lo siguiente: «E le mando (a Don Diego) que -haya encomendada a Beatriz Enríquez, madre de Don Fernando, mi hijo, -que la provea que pueda vivir honestamente, como persona a quien yo -soy en tanto cargo. Y esto se haga por mi descargo de la conciencia, -porque esto pesa mucho para mi ánima. La razon dello non es lícito -de la escribir aquí.» A continuación del testamento se halla una -memoria escrita de mano del Almirante, en que dispone se diese: «a -los herederos de Jerónimo del Puerto, veinte ducados; a Antonio Vaso, -dos mil quinientos reales, de Portugal; a un judío que moraba a la -puerta de la Judería de Lisboa, el valor de medio marco de plata; a los -herederos de Luis Centurion Escoto, treinta mil reales, de Portugal; -a esos mismos herederos y a los de Paulo de Negro, cien ducados, y a -Bautista Espíndola ó a sus herederos, si es muerto, veinte ducados.» -(Apéndice U). - - [535] _Colón o la ingratitud de España._ Conferencia leída el - 21 de enero de 1892 en el Ateneo de Madrid, pág. 26. - -Escribe Don Fernando Colón, que cuando el Rey Católico salió de la -ciudad de Valladolid a recibir a Felipe I _el Hermoso_, que venía -a reinar en España, su padre, «el Almirante quedó muy agravado de -gota y otras enfermedades, que no era la menor el verse decaído -de su posesion, y en estas congojas dió el alma a Dios el día de -su Ascension[536] a 20 de mayo de 1506, en la referida villa de -Valladolid, habiendo recibido antes todos los Sacramentos de la -Iglesia. Fueron sus últimas palabras: _In manus tuas, Domine, -commendo spiritum meum_. Las exequias se celebraron en Santa María la -Antigua»[537]. - - [536] No fué el día de la Ascensión, porque en aquel año cayó - el 21. - - [537] Véase Washington Irving, _Vida y viajes de Colón_. - -Los restos del Almirante se depositaron--según algunos cronistas--en -el convento de San Francisco. El Dr. D. Lorenzo Galíndez de Carvajal -(n. en Plasencia el 1472 y m. en Burgos el 1532), en sus _Adiciones -genealógicas a los Claros varones de Castilla_, de Fernán Pérez de -Guzmán, escribe lo siguiente: «D. Cristóbal Colón, primer Almirante -de las Indias, el cual primero las descubrió y halló en el año de mil -cuatrocientos noventa y dos, y murió en Valladolid en el mes de mayo -de mil quinientos seis, y allí se sepultó en el Monasterio de San -Francisco en la capilla de Inés de Lacerda, para se llevar a la iglesia -mayor de Sevilla, donde mandó hacer su capilla»[538]. En esta o en -otras fuentes bebieron Washington Irving y Prescott, aquél en su obra -ya citada, y éste en su _Historia de los Reyes Católicos D. Fernando -y Doña Isabel_, cuando dicen que «los restos de Colón se depositaron -primeramente en el convento de San Francisco de Valladolid»[539]. - - [538] _Colección de documentos inéditos_, etc., t. XVIII, p. - 467. Adición al cap. VI del Almirante D. Alonso Enríquez. - - [539] Tomo VII, p. 126.--Madrid, 1848. Tr. - -Ni dentro, ni fuera de España se hizo apenas caso de la muerte de -Colón. La atención pública en España se hallaba distraída por la -llegada de la princesa Juana y de su marido el archiduque Felipe de -Austria, llamado el _Hermoso_, quienes iban a tomar posesión del reino -de Castilla. A grandes y pequeños les interesaba saber si eran o no -eran ciertas las discordias conyugales entre los dos príncipes, y -si eran o no eran ciertos los disgustos y rencores entre el yerno y -el suegro. A todos preocupaban las divisiones palaciegas; a ninguno -el fallecimiento del hombre que había dado a España la mitad del -globo. Europa tenía fijos sus ojos en el renacimiento, ya literario, -ya artístico, y en las famosas guerras de Italia. Sucedíanse los -descubrimientos y los inventos. ¿Quién había de acordarse de Colón, -cuando sucesos de tanta importancia preocupaban a todas las naciones? - -¿Qué juicio habían formado los contemporáneos de Colón? Pedro Mártir -de Anglería, historiógrafo real, que por el año 1506 se hallaba -cerca de la hermosa ciudad del Pisuerga, no dice una palabra ni de -la enfermedad ni de la muerte de Colón; y entre las muchas cartas -curiosas de aquellos tiempos, publicadas en la _Biblioteca de autores -españoles_[540], no hay tampoco dato alguno sobre el particular; los -redactores del _Cronicón de Valladolid_[541], que dan noticia de las -cosas más insignificantes de la ciudad, no creyeron que la muerte del -insigne genovés merecía la pena de escribir unas cuantas líneas; el -historiador valisoletano Antolínez de Burgos, que nació en el último -tercio del siglo XVI y murió a mediados del XVII, se contentó con -decir que acabó el Almirante sus días en Valladolid en mayo de 1506, -y D. Manuel Canesi, hijo de una de las familias principales de dicha -población, en su _Historia de Valladolid_, en seis tomos[542] escribe -que murió el «año 1506, a 26 de mayo (algunos dicen a 6)». Ignoraba, -pues, Canesi, que Cristóbal Colón falleció el 20 del citado mayo. - - [540] Tomos XIII y LXII. - - [541] Comienza en el año 1333 y termina en el 1539. - - [542] Esta obra, aún inédita, al ocurrir la muerte de D. - Manuel en el año de 1750, se vendió por sus herederos a los - Sres. Estradas, de éstos pasó a poder de D. Diego Sierra, - vecino de Palencia, viniendo a parar a un puesto de libros - viejos en Madrid, donde la compró D. Fidel de Sagarminaga, de - Bilbao. A la muerte de D. Fidel de Sagarminaga, dicha obra, - con la rica librería de dicho señor, se donó a la Diputación - de Vizcaya. El título es el siguiente: _Historia Secular - y Eclesiástica de la muy antigua, augusta, coronada, muy - ilustre, muy noble, rica y muy leal ciudad de Valladolid, - dedicada a los Señores Justicia y Regimiento, compuesta por D. - Manuel Canesi Acebedo, natural de ella y criado de su excelso - Ayuntamiento_. - -Otra prueba del poco interés que excitó la muerte del Almirante, se -encuentra en la obra alemana intitulada _Países ignotos_, que terminó -Ruchhamer el 20 de septiembre de 1508, pues en ella se refiere que -Colón y su hermano Bartolomé vivían todavía en la corte de España. - -De modo que no pocos historiadores contemporáneos y muchos de los que -después, hijos de Valladolid, escribieron sucesos de ciudad tan noble, -apenas dedican unas pocas palabras de dudosa veracidad o no citan la -muerte del hijo de Génova. Por el contrario, Galíndez de Carvajal en -aquellos días, al tener noticia del fallecimiento de Colón, expresaba: -«Podrá la inscripción que se le ha puesto borrarse de la piedra; pero -no de la memoria de los hombres.» Estanques, cronista de Felipe el -_Hermoso_, decía: «El descubrimiento de las Indias por D. Cristóbal -Colón fué la cosa más señalada que antes de sus tiempos aconteció en el -mundo..., el cual, si se hiciera en el de los griegos y romanos, cierto -es que lo ensalzaran y ponderaran en muchos volúmenes e historias, como -la grandeza del caso merecía.» Oviedo escribía a Carlos I lo que sigue: -«Porque aunque todo lo escripto y por escribir en la tierra perezca, -en el cielo se perpetuará tan famosa historia, donde todo lo bueno -quiere Dios que sea remunerado y permanezca para su alabanza y gloria -de tan famoso varón. Los antiguos le hubieran erigido estatua de oro, -sin darse por ello exentos de gratitud.» Pinel y Monroy expone dicho -particular en estos términos: «Fué, sin duda, la dificultosa empresa -de D. Cristóbal la de mayor admiración que pudo caber en ánimo mortal, -y que jamás imaginó ni concibió la esperanza de los siglos; y pudo con -razón decirse que después de la creación del mundo y la redención del -género humano, no resaltará en las letras sagradas ni profanas otra -obra de mayor grandeza.» - -En la ciudad de Roma, Huberto Foglieta, historiador de las grandezas -de la Liguria, manifestó su indignación contra _el vergonzoso silencio -e increible ceguedad de su patria_ (Génova), que decretaba estatuas a -ciudadanos de escaso mérito y no erigía ninguna al único de sus hijos -cuya gloria no tenía igual[543]. La república de Génova, participando -de la general indiferencia, no pensó, hasta el año 1577 «en consagrarle -un trozo de aquel mármol de que tan pródigos son sus palacios»[544]. - - [543] _Clarorum ligurum elogia_, pág. XXXVI.--Roma, 1577. - - [544] Roselly de Lorgues, _Hist. de Colón_, Introd. de Fr. R. - B. tom. I, pág. 16. - -Ofrece cierta curiosidad la firma del Almirante, la cual es como sigue: - - .S. - .S. A .S. - X M Y - Xpo FERENS - -El significado es el siguiente: _Servus, Supplex Altissimi Salvatoris. -Jesús, María, Joseph. Christo Ferens_. Traducido al romance, será: -_Siervo humilde del Altísimo Salvador. Jesús, María, José. El que lleva -a Cristo_ (esto es, _Christophorus_, Cristóbal). En la firma, como -en otras cosas, se ve con toda claridad la influencia de la religión -cristiana sobre el alma creyente de Colón. Dice el P. Las Casas en su -obra (lib. I, cap. 102) lo siguiente: «Siendo el Almirante muy devoto -de San Francisco, prefirió también el color gris parduzco del hábito de -su Orden; y le vimos en Sevilla llevar un traje que era poco menos que -idéntico al hábito de los frailes franciscanos.» Del mismo Almirante -son las palabras que a continuación copiamos: «Para la realización -del viaje a la India de nada me han servido los razonamientos, ni las -matemáticas, ni los mapamundis. Se cumplió sencillamente lo que predijo -el profeta Isaías»[545]. - - [545] Véase Navarrete, II, 229 y siguientes. - -Consideremos ahora dos asuntos de relativa importancia: la casa en que -murió Cristóbal Colón y el lugar donde han descansado los restos del -Almirante[546]. - - [546] Sobre el particular publicamos un artículo en la - _Revista de España_, núm. 566, correspondiente al 30 de - Octubre de 1892, que después se reprodujo en la _Revista - Contemporánea_, número 628, del 15 de agosto de 1902, y ahora - lo trasladamos en parte a este lugar. - -¿En qué casa murió el insigne descubridor del Nuevo Mundo? Don Matías -Sangrador fué el primero que escribió: «Colón murió en la casa número -2[547] de la calle Ancha de la Magdalena, que siempre han poseído como -de mayorazgo los que llevan este ilustre apellido»[548]. A pesar de la -afirmación tan terminante del laborioso escritor valisoletano, cuando, -en el año 1865, se quiso tributar un testimonio de respeto a la memoria -de Colón, los resultados no correspondieron a las investigaciones que -se realizaron, según se muestra por el documento que copiamos: - - «_Antecedentes relativos a la casa que en la calle de la Magdalena de - la ciudad de Valladolid posee el Sr. D. Diego Colón._ - - Los Sres. Licenciados D. Hernando Arias de Rivadeneira y don - Francisco de Rivadeneira, arcediano de Palencia, por escritura que - otorgaron con fecha en la ciudad de Valladolid y diciembre de 1551 a - testimonio del escribano de S. M. D. Diego Alonso Terán, y en virtud - de Real facultad, fundaron un mayorazgo titulado de Rivadeinera, - con los bienes que compraron a Juan de Segovia y a Juana Rodríguez, - su mujer, agregando a él la casa principal de su morada que tenían - en la ciudad de Valladolid a la calle que decían de la Magdalena, - lindante por un lado con corrales de la casa de Diego de Palacios - Mudarra (hoy herederos del Sr. D. José Arellano); por otro, con casas - del fundador D. Hernando, y por delante con la calle pública, cuyo - mayorazgo lo instituyeron en cabeza del hijo de D. Hernando, D. Diego - de Rivadeneira y sus sucesores. - - La Sra. D.ª Josefa de Sierra Sarria Salcedo y Rivadeneira, sucesora - del referido Sr. D. Diego Rivadeneira, poseedora del mayorazgo de - este título y abuela del Sr. D. Diego Colón, casó en 13 de marzo de - 1780 con el Ilmo. Sr. D. José Joaquín Colón de Toledo y Larreategui, - descendiente del descubridor del Nuevo Mundo, D. Cristóbal Colón. - - Por lo expuesto se demuestra que la casa sita en la calle de la - Magdalena de la ciudad de Valladolid no perteneció al Almirante D. - Cristóbal Colón ni a sus sucesores, hasta que, por el matrimonio - del ilustrísimo Sr. D. José Joaquín Colón de Toledo con la Sra. - D.ª Josefa de Sierra y Sarria, recayó en la familia de Colón como - poseedora del mayorazgo de Rivadeneira. - - Muy bien pudo suceder que el Almirante D. Cristóbal Colón, por - relaciones que le uniesen con la Sra. D.ª María de Rivadeneira o - con D. Diego Hernández de Segovia, padres del D. Hernando Arias de - Rivadeneira, o por otra cualquiera causa, habitase la calle de la - Magdalena cuando en 1506 estuvo en Valladolid; pero en el archivo del - señor D. Diego Santiago Colón de Toledo no existe ningún antecedente - legal que justifique que la relacionada casa fuese habitada por tan - ilustre señor. - - Cuanto queda relacionado es lo único que puede decirse relativo a - la procedencia de la casa de la calle de la Magdalena, y a lo que - resulta del archivo del Sr. Colón de Toledo sobre la posibilidad de - que fuese habitada por el Almirante D. Cristóbal Colón.--Madrid 28 de - septiembre de 1865.--P. O., _Cipriano Sáenz_»[549]. - - [547] Hoy núm. 7. - - [548] _Hist. de Valladolid_, t. I, pág. 309. - - [549] Hállase el original en el Archivo municipal. Expediente - instruído para tributar un testimonio de respeto a la memoria - de Colón, Cervantes y conde Ansúrez. - -Sin embargo, la comisión de Valladolid, tenaz en su empeño, dispuso -colocar la siguiente inscripción: - - «Aquí murió Colón. - ¡Honor al genio!» - -Las razones en que aquélla se fundaba eran: - - «Se ha dispuesto colocar esta lápida en el frente de la casa núm. 7 - de la calle de Colón, perteneciente al Sr. D. Diego Santiago Colón - de Toledo, descendiente del ilustre genovés, descubridor del Nuevo - Mundo, y en cuya casa hay datos para presumir que fué la en que - falleció éste, si bien sólo se halla comprobado que sus honras se - celebraron en la iglesia de Nuestra Señora de la Antigua»[550]. - - [550] Archivo municipal, año 1866. - -Además del documento procedente del archivo del Sr. D. Diego Santiago -Colón de Toledo, es evidente que la casa señalada como tal no sirvió de -última morada, ni en ella acabó sus días Cristóbal Colón, indicándolo -así su género de construcción, la cual debió tener lugar ya bien -entrado el siglo XVI. - -¿Es la conocida hoy con el nombre de cárcel de corona, situada en la -calle de los Templarios, núm. 6? Podemos asegurar, según documentos -que hemos tenido a la vista, que la mencionada casa era hospital por -entonces, habiéndose hecho después reconstrucciones, obras y reparos de -importancia. ¿Era la que se hallaba casi enfrente de la conocida como -casa de Colón, quemada hace pocos años, y edificada luego con el núm. -4? Alguno lo creyó así, fundándose en que en ella se encontraron un -nivel y una regla para trazar planos, los cuales debían de pertenecer a -últimos del siglo XV o a principios del XVI; pero dado que sea verdad -lo expuesto, nada prueba, si se tiene en cuenta que aquellos objetos -estaban en la buhardilla a la vista de todos, y a mayor abundamiento, -se hará notar que en dicha casa vivió algunos años un industrial -dedicado a la compra y venta de antigüedades. En resumen, no se -encuentra ninguna luz que nos oriente en tan obscuro camino, y es de -presumir que será una de las cosas destinadas a no saberse nunca. - -Otro asunto se presenta también a nuestra consideración. ¿Llevaron -los franciscanos el cuerpo de Colón a determinada sepultura, como -cree Galíndez Carvajal, o fué a parar al enterramiento general, como -sospechan otros? No negaremos que los frailes de San Francisco le -ayudaron a bien morir y celebraron sus funerales en Santa María la -Antigua; pero tampoco debe olvidarse que el descubridor del Nuevo -Mundo era hermano de la orden tercera. También debemos tener presente -las palabras del Conde Roselly de Lorgues: «Es muy cierto, dice, que -la muerte de un subgobernador, de un coronel, hace hoy más ruido en -una provincia, que no la ocasionaba entonces en España la pérdida del -hombre que había hallado un mundo»[551]. - - [551] _Historia de la vida y viajes de Cristóbal Colón_, tomo - II, pág 46. - -Nosotros sólo diremos que se tiene noticia exacta de otros -enterramientos y de sus letreros, poco importantes si se comparan con -el del ilustre navegante, y nada se dice del de Colón. En la Historia -del Convento de San Francisco, de Fray Martín de Sobremonte, obra -voluminosa, manuscrita, llena de curiosas noticias y de preciosos -datos donde las cosas más insignificantes se detallan con exactitud -matemática, y muy especialmente las sepulturas de personas religiosas o -no religiosas, no hay indicación alguna sobre la de Colón. El título de -la obra es el siguiente: - -_Noticias chronographicas y topographicas del Real y religiosisimo -convento de los Frailes Menores Observantes de San Francisco de -Valladolid, cabeza de la Provincia de la Inmaculada Concepcion de -Nuestra Señora._ - -Recogidas y escritas por Fray Matthias de Sobremonte, indigno Fraile -Menor, y el menor de los moradores de el mismo convento. - - Año de MDCLX. - -En la parte I, que llama _Chronographica_, noticia XI, pág. 55 v.ª, se -halla un epígrafe que intitula: _De algunos religiosos cuyas cenizas -descansan en este convento_, y se lee que «Fray Pedro de Santoyo está -enterrado en la capilla mayor desde el año 1431», etc., pág. 56, y más -adelante, que «Fray Bernardino de Arebalo está en la capilla mayor», -etcétera, pág. 57. En la noticia XII, _De algunas cosas dignas de -memoria que an sucedido en este convento_, pág. 61, se lee que «D. -Alvaro de Luna estuvo enterrado en el convento», pág. 63. - -En la parte II, que designa con el nombre de _Topographica_, y en la -noticia III, _De las capillas, altares y sepulturas_, etc., consta -que «el Padre Guevara, Obispo de Mondoñedo, fué enterrado en San -Francisco», pág. 20, y bajo el epígrafe _Otras sepulturas de personas -de quenta_, página 32, se dan detalles de enterramientos que llaman la -atención por lo minuciosos. ¡Ni una palabra acerca de la sepultura de -Cristóbal Colón! - -De modo que el P. Sobremonte no ignoraba las sepulturas de los frailes -Santoyo, Arebalo y del cronista P. Guevara, de D. Alvaro de Luna, de -D.ª María de Mendoza, de D.ª Leonor de los Leones y de muchos más: -¿puede admitirse que olvidase la de Colón? - -Don Rafael Floranes, que escribió en el siglo XVIII, y cuyos preciosos -manuscritos se hallan en la Biblioteca Nacional, tampoco nombra la -del descubridor del Nuevo Mundo. Entre las obras del insigne escritor -valisoletano, citaremos _Inscripciones de Valladolid_,(un tomo)[552], -y _Apuntes para la Historia de Valladolid_ (cinco tomos). Trata en -la primera de las inscripciones que se pusieron en las capillas de -las iglesias y conventos, habiéndonos fijado especialmente en las -capillas de la _Orden Tercera de San Francisco_. El título de la -segunda es _Apuntes para la Historia de Valladolid_[553]. Datos muy -curiosos se encuentran en el primer tomo[554], varias noticias y -algunos enterramientos en el segundo [555], y del tercero[556] lo que -copiamos a continuación: _Noticias del convento de San Francisco de -Valladolid conducentes a la Historia de esta ciudad_. Entre los varios -epitafios hay el siguiente: «Aquí yace el bienaventurado Padre Fray -Pedro Santoyo, Autor de la Regular Observancia en España y Fundador -de esta Santa Provincia de la Concepción: murió en este convento con -opinión de santidad y milagros, año de 1431 a 7 de abril; veinte -años después le trasladaron junto al altar mayor, en un sepulcro de -piedra; y en el año de 1629 a 4 de mayo le trasladaron a este lugar -con licencia del Ordinario.» Más adelante leemos: _Noticias sacadas -del Libro de la Sacristía de San Francisco, titulado el Libro de las -sepulturas y capillas deste convento de San Francisco en Valladolid_. -También, aunque ligeramente, hemos registrado los tomos cuarto[557] -y quinto[558]. Don Rafael Floranes, como el P. Sobremonte, son -diligentísimos escritores y de indiscutible autoridad en el asunto de -que se trata. - - [552] _Departamento de manuscritos_, Mss. 11.246. - - [553] _Departamento de manuscritos._ - - [554] Mss. 11.281. - - [555] Mss. 11.282. - - [556] Mss. 11.283. - - [557] Mss. 11.284. - - [558] Mss. 11.285. - -Dado como cierto que los restos de Colón se colocaron en determinada -sepultura, ¿cuándo se trasladaron desde las bóvedas del convento de San -Francisco a la Cartuja de Santa María de las Cuevas? Solamente se sabe -que el 8 de septiembre de 1523, el cuerpo de Cristóbal Colón, según -el testimonio de su hijo Diego, estaba depositado en el monasterio -de Sevilla. De modo que en el período de diez y siete años, o sea, -desde el 20 de mayo de 1506 hasta el 8 de septiembre de 1523, se puede -asegurar que se verificó la primera traslación. Prescott dice que dicha -traslación se hizo seis años después de la muerte del Almirante[559]; -pero no advirtió que Galíndez Carvajal escribió sus _Adiciones -genealógicas_ en 1517, después del mes de octubre, y de ellas se -desprende que todavía se encontraban los restos en San Francisco. - - [559] Ob. cit., tomo VII, pág. 120. - -¿Cuándo fueron trasladados por segunda vez desde el Monasterio de las -Cuevas a la Iglesia Catedral de Santo Domingo? Créese que en el año -1536[560]; se dice que la inhumación en la capilla mayor de la Catedral -se verificó en 1540, y se ignora si tuvo o no tuvo lápida su tumba. - - [560] Así opinó también Prescott. Ibidem. - -Por el tratado de Basilea del 22 de julio de 1795, la isla de Santo -Domingo pasó a formar parte de la república francesa, y los huesos -del Almirante, exhumados el 20 de diciembre, se transportaron por don -Gabriel de Aristizábal, Teniente General de la Armada, a la capital -de Cuba, conducidos a la Catedral y depositados en un nicho que se -abrió en el presbiterio al lado del Evangelio. En la Habana estaban el -15 de enero de 1796. Se duda por algunos escritores dominicanos que -los restos de Cristóbal Colón fuesen los mismos que se llevaron a la -Habana, y afirman que eran los de su hermano Bartolomé o de su hijo -Diego, y D. Fr. Roque Cocchia, Obispo de Orope, asegura, con sobrada -ligereza, que el 10 de septiembre de 1877, encontró en la Catedral de -Santo Domingo los _verdaderos restos_ de Cristóbal Colón. - -Ignórase, pues, la época en que fueron trasladados los restos de Colón -desde Valladolid a Sevilla y desde Sevilla a Santo Domingo, y el Obispo -citado, no solamente duda, sino cree que aquéllos todavía descansan en -la Catedral dominicana. - -Hasta el 1899 estuvieron en la Habana, trasladándose en dicha fecha -a Sevilla. Colocóse el pedestal en 1902, en la nave sur del templo, -delante de la puerta de San Cristóbal. En el centro del pedestal -se destacan las armas _chicas_ de Sevilla que consisten en la -figura[ilustración][561] entre las siguientes inscripciones: «Sevilla, -1891[562] y 1902[563].» Gótica inscripción ocupa todo el perímetro: -«Cuando la Isla de Cuba--dice--se emancipó de la madre España, Sevilla -obtuvo el depósito de los restos de Colón y su Ayuntamiento erigió este -pedestal.» Encima del pedestal se admiran, en buen tamaño, los reyes -de armas o heraldos de los cuatro reinos de Castilla, León, Aragón y -Navarra, colocados uno en cada ángulo y sosteniendo sobre sus hombros -el sarcófago. En la cara inferior del sarcófago, en letras góticas y -doradas, hay un letrero que dice: «Aquí yacen los restos de Cristóbal -Colón. Desde 1796 los guardó la Habana y este sepulcro por Real orden -de 26 de febrero de 1891.» - - [561] Alfonso X _el Sabio_ concedió dichas armas _chicas_ en - 1283 a Sevilla, por haberse mantenido leal cuando casi todo el - reino se había alzado en contra suya. Significan: _No madeja - do_. - - [562] Por Real orden del 26 de febrero de 1891 (_Gaceta_ del - 27) se dispuso la erección de un monumento en la Catedral de - la Habana para sepulcro de Colón. En el mismo año y mediante - informe de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, se - concedió el premio al proyecto de D. Arturo Mélida. Hízose - el pedestal de piedra mármol y figuraba un templo o pirámide - azteca. Cuando Cuba logró su independencia, al mismo tiempo - que las cenizas del Almirante, se quiso trasladar el monumento - a España. Como esto último era muy difícil, dado el mucho - peso del pedestal, se hizo otro más modesto y con diferente - carácter, también bajo la dirección del Sr. Mélida, para - colocarlo en la Catedral de Sevilla. - - [563] Esta es la fecha en que se verificó en la ciudad - andaluza la inauguración del artístico pedestal o histórico - monumento. - -En el paño fúnebre se lee: - - _A Castilla y a Aragón_ - _Nuevo Mando dió Colón._ - -Dice el cronista Herrera que era Colón ferviente religioso. -«Acostumbraba a decir: _En el nombre de la Santísima Trinidad_. Cuando -escribía alguna carta o algún otro documento, ponía en la cabeza: -_Jesus, Cruz, María sit nobis en via_. Su juramento consistía algunas -veces en estas palabras: _Juro a San Fernando_. Si cuando escribía -cartas, especialmente a los reyes, quería afirmar alguna cosa, sus -palabras eran: _Hago juramento que es verdad esto_. Observaba los -preceptos de la iglesia respecto al ayuno, confesaba y comulgaba muchas -veces, rezaba todas las horas canónicas, era simplicísimo de blasfemias -y juramentos, devotísimo de Nuestra Señora y del Bienaventurado San -Francisco; pareció ser muy agradecido a Dios por los beneficios -recibidos; por lo cual, casi por proverbio, cada hora traía, que le -había hecho Dios grandes mercedes, como a David. Cuando le llevaban -algún oro o cosas preciosas, en su Oratorio, de rodillas, daba gracias -a Dios porque de descubrir tantos bienes le hacía digno; era muy celoso -de la honra de Dios y muy deseoso de la conversión de los indios, y -que por todas partes se sembrase y ampliase la fe de Jesucristo, y -singularmente aficionado y devoto de que Dios le hiciese digno de -que pudiese ayudar en algo para ganar el Santo Sepulcro, y con esta -devoción, y la confianza que tuvo de que Dios le había de guiar en el -descubrimiento de este Orbe que prometía, suplicó a la Serenísima Reina -Doña Isabel que hiciese voto de gastar todas las riquezas que por su -descubrimiento para los Reyes resultase, en ganar la tierra y Casa -Santa de Jerusalén. Fué varón de grande ánimo, esforzado y de altos -pensamientos: inclinado particularmente a lo que se puede colegir de -su vida, hechos, escrituras y conversación, a acometer hechos egregios -y señalados; paciente y muy sufrido, perdonador de las injurias, y que -no quería otra cosa, según de él se cuenta, sino que conociesen los -que le ofendían sus errores y se le reconociesen los delincuentes; -constantísimo y adornado de longanimidad en los trabajos y adversidades -que le ocurrieron siempre, teniendo gran confianza de la Providencia -Divina, y entrañable fidelidad y grandísima devoción siempre a los -Reyes, y en especial a la Reina Católica; y si él alcanzara el tiempo -de los antiguos, por la admirable empresa de haber descubierto el Nuevo -Mundo, además de los templos y estatuas que le hicieran, le dedicaran -alguna Estrella en los Signos Celestes, como a Hércules y a Baco; y -nuestra Edad se puede tener por dichosa por haber alcanzado tan famoso -varón, cuyos loores serán celebrados por infinitos siglos»[564]. - - [564] _Década_ 1.ª, lib. VI, cap. XV, pág. 168. - -Por último, veamos el retrato que, bajo el punto de vista moral, hace -el cronista Herrera del Almirante. Solía decir «cuando reprehendía o -se enojaba con alguno: _¿Do vos a Dios, no os parece esto y esto?_ o -_¿por qué hicistes esto y esto?_» Supo mucha astrología y muy perito en -la navegación; supo latín e hizo versos. En las cosas de la religión -cristiana fué muy católico y de mucha devoción. - -Creemos de inestimable valor el juicio que acerca de Colón tuvieron -Doña Isabel y Don Fernando. Después del descubrimiento del Nuevo -Mundo, los Reyes Católicos escribieron a Colón lo siguiente: «Una de -las principales cosas porque esto nos ha placido tanto es por ser -inventada, principiada é habida por vuestra mano, trabajo é industria. -Y cuanto más en esto platicamos y vemos, conocemos cuán gran cosa ha -seido este negocio vuestro, y que habéis sabido en ello más que nunca -se pensó que pudiera saber ninguno de los nacidos.» - -Y Bolívar, el gran Bolívar, decía lo siguiente a sus amigos: «El plan -en sí mismo (la fundación de la República de Colombia) es grande y -magnífico; pero además de su utilidad deseo verlo realizado, porque -nos da la oportunidad de remediar en parte la injusticia que se ha -hecha a un grande hombre, a quien de ese modo erigiremos un monumento -que justifique nuestra gratitud. Llamando a nuestra República Colombia -y denominando su capital Las Casas, probaremos al mundo que no sólo -tenemos derecho a ser libres, sino a ser considerados bastantemente -justos para saber honrar a los amigos y a los bienhechores de la -humanidad: Colón y Las Casas pertenecen a la América. Honrémonos -perpetuando sus glorias»[565]. - - [565] O'Leary, _Bolívar y la emancipación de Sud-América_, - tomo II, pág. 22. - -Entre los escritores modernos que con más injusticia han escrito contra -Colón se hallan Aarón Goodrich y María A. Brown, ambos americanos. De -Goodrich son las siguientes afirmaciones: Dice que en las galeras del -pirata Colombo el _Mozo_ (cuyo verdadero nombre era Nicolo Griego) -se hallaba y tomó parte en el combate que en las costas de Portugal -se dió contra la flota de Venecia, un tal Giovanni o Zorzi, pariente -del citado jefe, que también usaba el sobrenombre de Colombo, el cual -era terrible corsario, que había pasado toda su vida, ya robando en -los mares, ya comerciando con carne humana en las costas de Guinea. -Tomando el nombre de Colón, se casó en Portugal con Felipa Moriz de -Mello. Escribe también que domiciliado Colón en la isla de la Madera, -se apoderó de los documentos y mapas de Alonso Sánchez de Huelva. Añade -Goodrich que el rey de Portugal le rechazó por la desmedida codicia de -las proposiciones presentadas; pero él, apelando a la hipocresía y a la -más baja adulación, se hizo oir en España. - -La señora Brown, deseosa de llamar la atención del público indocto, -comienza diciendo que no hay ningún cristiano que tenga buenas -cualidades y que a esa religión se deben todos los males de América. -Colón fué el que llevó el cristianismo al Nuevo Mundo; de modo, que él -y solo él es el responsable de los citados males. Llama al Almirante -«infame, aventurero, usurpador, pirata, traficante de carne humana», -y otras cosas semejantes. «La religión cristiana--y estas son sus -palabras--debe ser abolida, todo sacerdote expulsado, y el nombre de -Cristo maldito como enemigo del género humano.» - -Consideremos, por el contrario, a los panegiristas del hijo de -Génova. Entre ellos se encuentra el Sr. Peragallo y el abate Martín -Casanova de Pioggiola, mereciendo entre todos el primer lugar, por sus -exagerados encomios, por su cultura y aun por la elegancia del estilo, -el conde Roselly de Lorgues. «Digamos con toda franqueza--tales son -sus palabras--lo que pensamos acerca de Colón. Ese hombre no tuvo -ningún defecto ni ninguna cualidad del mundo. Tenemos fundados motivos -para considerarle como a Santo»[566]. «Acabamos de ver--dice más -adelante--un hombre de virtud perpetua, de entera pureza de corazón, -cuya grandeza moral excede a los tipos más célebres de la antigüedad, -y no es inferior, por cierto, a las más notables figuras de los héroes -formados por el Evangelio»[567]. Por último, el devoto panegirista del -Almirante, escribe también: «El contemplador de la Naturaleza, heraldo -de la Cruz, libertador en esperanza del Santo Sepulcro, lleva en todos -sus hábitos la señal de su apostolado. El embajador de Dios a las -naciones desconocidas se distingue, entre todos los hombres, por el -caracter de su misión augusta»[568]. - - [566] _Cristóbal Colón_, tomo II, pág. 80. - - [567] Pág. 83. - - [568] Pág. 97. - -Prescindiendo de los juicios, lo mismo de los enemigos que de los -amigos de Colón, no haciendo caso de censuras ni de aplausos que ante -el severo tribunal de la Historia carecen de valor alguno registraremos -los nombres de aquellos escritores que más se han distinguido por su -competencia e imparcialidad. «Lo que más caracteriza a Colón--dice A. -de Humboldt--es la penetración y extraordinaria sagacidad con que se -hacía cargo de los fenómenos del mundo exterior, y tan notable es como -observador de la naturaleza que como intrépido navegante. Al llegar a -un mundo nuevo y bajo un nuevo cielo, nada se oculta a su sagacidad, -ni la configuración de las tierras, ni el aspecto de la vegetación, ni -las costumbres de los animales, ni la distribución del calor según la -influencia de la longitud, ni las corrientes, ni las variaciones del -magnetismo terrestre... Y no se limita a la observación de los hechos -aislados, que también los combina y busca su mutua relación, elevándose -algunas veces atrevidamente al descubrimiento de las leyes generales -que reaccionan el mundo físico. Esta tendencia a generalizar los hechos -observados, es tanto más digna de atención cuanto que, antes del fin -del siglo XV, y aun me atrevería a decir que casi antes del Padre -Acosta, no encontramos otro intento de generalización»[569]. - - [569] _Cristóbal Colón y el descubrimiento de América_, tomo - II, págs. 15 y 18. Tr. - -Hermosa es la pintura que hace de Colón el primero de nuestros -oradores. «Hombre maravilloso--dice Castelar--en quien se unen acción -y pensamiento, fantasía y cálculo, el espíritu generalizador de los -filósofos y el espíritu práctico de los mercaderes; verdadero marino -por sus atrevimientos y casi un religioso por sus deliquios; poeta -y matemático, el tiempo y el espacio en que nace y crece nos dan -facilidades grandísimas de conocerlo y apreciarlo»[570]. Más adelante, -añade: «Colón, profeta y mercader, vidente y calculador, cruzado y -matemático; especie de Isaías en sus adivinaciones y de banquero en -sus cálculos; con el pensamiento a un tiempo en la religión y en su -negocio; sublime oráculo, de cuyo libro brotan profecías a borbotones -y pésimo administrador que arbitra irregulares medidas; proponiendo -la reconquista del Santo Sepulcro por un esfuerzo de su voluntad -piadosa, y el reencuentro con las minas de Golconda por camino más -corto que los conocidos a la India; siempre suspenso entre las -idealidades y las contariñas; capaz de crear un mundo con la fuerza de -su visión intelectual, para luego destruirlo con los expedientes de su -imprevisión y de su desgobierno; con ojos de telescopio que le permiten -hasta llegar a lo infinitamente grande y con ojos de microscopio para -conocer y analizar lo infinitamente pequeño; matemático y revelador, -teólogo y naturalista, místico y astrónomo, se aparece tan múltiple y -vario, que apenas cabe dentro de nuestras lógicas encadenadas series y -en nuestros bien regulados y proporcionadísimos sistemas»[571]. - - [570] Tomo I, pág. 73 (2.ª edición). - - [571] Ibidem, págs. 114 y 115. - -Si su condición de extranjero perjudicó al Almirante, también fué -motivo para que muchos no le estimasen, el carácter un tanto agrio de -sus hermanos y de sus hijos. La envidia y aun la calumnia se cebaron -en aquél, que ayer era pobre y loco, y hoy se igualaba a la primera -nobleza de España. - -Posible es que Colón desconociese el arte de gobernar y a veces se -mostrara envidioso y altivo. No olvidemos las palabras de Víctor Hugo: -«Los hombres de genio--dice--tienen, sin duda, originalidad exuberante, -tienen defectos. No importa. Es necesario tomar a esos hombres como -son, con sus defectos, sopena de hacerles perder al mismo tiempo sus -cualidades»... Se ha dicho que era codicioso; pero no se olvide que -fama de codiciosos tenían en aquellos tiempos y tuvieron después los -hijos de Génova, como al presente tienen los judíos en las naciones -de Europa y los chinos en las de América. Los religiosos de San -Francisco escribían al cardenal Jiménez de Cisneros lo siguiente: «Que -V. S. trabaje con sus Altezas, como no consientan venir a esta tierra -ginoveses, porque la robarán e destruirán». Y Quevedo hablando del -dinero, escribe los versos que copiamos: - - «Nace en las Indias honrado - donde el mundo le acompaña, - viene a morir en España - y es en Génova enterrado.» - -No es Colón un codicioso vulgar ni se le puede censurar por su ansia -inmoderada de lucro. Deseaba mostrar a sus reyes, a España y al mundo -toda la importancia de las tierras que iba descubriendo, importancia -que se manifestaba por las riquezas que descubriera. Si venecianos y -genoveses querían llegar directamente a la India por el mar Rojo, y si -los portugueses deseaban hacer directamente la navegación doblando el -Cabo de las Tormentas, era porque les corría prisa traer de aquella -región los perfumes, las especias, el oro y las piedras preciosas. -Otra idea bullía en la mente de Colón: pensaba dedicar las grandes -riquezas que acumulara a conquistar la Palestina y librar el sepulcro -de Cristo del poder de los infieles. Muchas veces expuso en sus cartas -el mismo pensamiento y hasta hubo de apoyarse en predicciones que -aseguraban que de España había de salir quien llevase a feliz término -la empresa. Hasta tal punto ofuscaba la fantasía el espíritu vigoroso -de Colón. Por lo que hace a la crueldad es preciso recordar el tiempo -en que vivió y los hechos que hubo de realizar. No llegó a la severidad -excesiva de Hernán Cortés y de Francisco Pizarro, ni a la crueldad de -Vasco de Gama, ni de Alfonso de Alburquerque. Tuvo el Almirante que -imponerse, ya a gente aventurera e indócil, ya a indígenas salvajes. -Es cierto que Fray Bartolomé de las Casas, el protector de los indios, -estuvo dotado de santo celo y de caridad sin límites; pero no se olvide -que para aliviar a aquéllos, propuso emplear esclavos negros en los -trabajos del campo y de minería. ¡Cómo si los negros no fuesen hijos de -Dios igualmente que los americanos y los blancos! Ingleses, flamencos -y genoveses tomaron el asiento o contrato de la traída de negros; de -modo que aquéllos, lo mismo que los españoles, introdujeron en América -tráfico tan vergonzoso. - -Aunque todos los defectos que han achacado a Colón fuesen ciertos, -«¿qué importa eso--como dice el marqués de Hoyos--para la alta misión -y el incomparable mérito del gran Colón? ¿Qué consecuencias han traido -al mundo sus defectos? ¿Qué resultados, en cambio, para la cultura, -para la civilización, para el progreso de la humanidad han traido sus -excepcionales dotes, su inteligencia, su voluntad y su genio?»[572]. - - [572] _Conferencia leída en el Ateneo de Madrid el 24 de marzo - de 1891_, págs. 38 y 39. - -«Averiguar al cabo de cuatrocientos años que Colón fué un hombre, me -parece descubrimiento un tanto inferior al del Nuevo Mundo.» Estamos -conformes con las citadas palabras del notable crítico Federico Balart, -palabras dirigidas a D. Luis Vidart, académico de la Historia y -apasionado censor de Cristóbal Colón. - -Por nuestra parte solamente se nos ocurre decir: ¡Qué hombre tan -extraordinario! Tuvo sus errores, es cierto; mas esto nada importa para -su gloria. No negaremos que la idea que Colón tenía de la tierra era -la misma que habían expresado los cosmógrafos griegos y romanos, sin -otra diferencia que la de empequeñecer sus dimensiones. Calculaba la -anchura del Atlántico, entre las costas occidentales de Europa y las -orientales de Asia, en 1.100 leguas próximamente. «El mundo no es tan -grande como dice el vulgo--escribe el Almirante a los Reyes Católicos -en carta fechada en Jamaica el 7 de julio de 1503--y un grado de la -equinoccial está 56 millas y dos tercios; pero ésto se tocará con el -dedo.» Creía también como griegos y romanos que el hemisferio inferior -estaba a trechos cubierto de tierras de igual modo que lo estaba el -superior, admitiendo por tanto la existencia de muchas islas en el -Atlántico. Fijo Colón en su idea de la pequeñez de la tierra, pensaba -que, yendo con rumbo del Oeste, por el paralelo de las Canarias, en -cinco semanas de navegación andaría las mil y tantas leguas para la -India, o para Cipango de Marco Polo (el Japón); pero la distancia era -doble, y, en vez del Cipango asiático, se encontró con las Antillas -de la América Central. Entre lo que suponía haber hallado y lo que en -realidad encontraba, existía otro mundo. También los portugueses se -lanzaron al mar en busca del Preste Juan, y en vez del Preste Juan, que -era un personaje fantástico, llegaron a la India. - -No negaremos que ni en el _Diario de navegación_ del primer viaje, -ni en las cartas que escribió a su regreso, aparecen ideas propias, -pensamientos luminosos o nuevos proyectos. De los navegantes de la -Guinea, de la Madera, de las Canarias y de las Azores sólo pudo -saber que existían islas próximas en dirección al Oeste; mas esto -le interesaba poco. La única utilidad que le reportaba la noticia -consistía en saber que a ambos lados del camino se encontraban tierras -en que pudiera hacer escala y acogerse en caso de necesidad. Colón se -proponía, y esta era su idea capital, como consta en su _Diario_, ir -directamente a Cipango y al Cathay. Aunque creía que a una banda y -a otra se hallaban islas, no se para a buscarlas, y sigue adelante. -Cuando encuentra tierra a la distancia que en la carta de Toscanelli -se marcaba el Cipango, dice que se halla en dicha espléndida región y -que no lejos se encontraba el Cathay. En varias cartas escritas por -el Almirante después del primer viaje, se prueba que seguía al pie -de la letra el proyecto de Toscanelli; donde se muestra esto con toda -claridad es en el extracto que fray Bartolomé de las Casas hizo del -Diario de a bordo y en los comentarios que hubo de poner al curioso -Diario dicho obispo al confrontarlo con la carta de Toscanelli a -Martins[573]. - - [573] Véase Altolaguirre, _Cristóbal Colón_ y _Pablo del Pozzo - Toscanelli_, págs. 379 y siguientes. - -Si damos como cosa cierta y averiguada que los escandinavos desde -el año 874 conocieron la Islandia, territorio que fué colonizado -por familias poderosas del Norte; si se halla probado que Erico el -Rojo, arrojado de Islandia, abordó el año 986 a Groenlandia, tierra -ya perteneciente a América; si no cabe duda alguna que durante los -siglos XI, XII, XIII y XIV los escandinavos recorrieron el norte del -Nuevo Mundo; si Alonso Sánchez, de Huelva, residente en la isla de la -Madera, dejó a Colón, antes de morir, los diarios, derroteros, carta -y demás documentos de un viaje hecho por él a la Isla Española; si -Bartolomé Muñíz, suegro de Colón, distinguido navegante del tiempo de -D. Enrique de Portugal, colonizador y gobernador de la isla de Porto -Santo, dejó, a su muerte, mapas, diarios y apuntes de mucho valor; y -si Pedro Correa, también notable navegante, departiendo en dicha isla -de Porto Santo con su cuñado Cristóbal Colón, le manifestó cuanto se -decía relativo a la existencia de tierras en el Atlántico, todo esto ni -disminuye ni aumenta el mérito del descubridor del Nuevo Mundo. - -Que el hijo de Génova no tuvo noticia exacta de las expediciones de -los escandinavos, se prueba considerando que dirigió sus naves, no -por el Noroeste, sino por el Occidente. Que Sánchez de Huelva y otros -no influyeron en su manera de pensar, se prueba con recordar que -Colón siempre dijo que iba a descubrir nuevo camino a la India, no a -descubrir Nuevo Continente. - -El mérito de Colón consiste, no sólo en haber encontrado la América, -cosa que no buscaba, sino en haber partido de una hipótesis científica, -de la redondez de la tierra, para lanzarse a través del Océano, -en el _mar tenebroso_, con ánimo de llegar al extremo Oriente. Al -propio tiempo debemos notar que emprendió el viaje, ya con el objeto -de ensanchar el conocimiento geográfico del Mundo, ya--y esto es lo -principal--con el deliberado propósito de colonizar y conquistar las -tierras que encontrase. De modo que fué descubridor, colonizador y -conquistador del Nuevo Mundo. - -El escritor contemporáneo norteamericano Charles F. Lummis ha dicho muy -acertadamente lo que sigue: «A pesar de que, mucho antes que Colón, -varios navegantes vagabundos de media docena de distintas razas habían -ya llegado al Nuevo Mundo, lo cierto es que no dejaron huellas en -América ni aportaron provecho alguno a la civilización...»[574]. En -efecto, las expediciones de los escandinavos fueron infructuosas; los -viajes de Colón cambiaron completamente la faz de la tierra. - - [574] _Los exploradores españolea del siglo XVI en América_, - pág. 65. Tr. - -Bendecido por la iglesia católica, que ha tratado de santificarle en -estos últimos años; glorificado por todos los pueblos del Antiguo y del -Nuevo Mundo, inmortalizado por la Historia, saludado por los poetas -y enaltecido por los escultores y pintores, su nombre será siempre -orgullo de España. Si algunas sombras empañan su retrato, siempre será -Colón la figura más extraordinaria de su siglo, de aquél siglo en que -tanto abundaban los hombres superiores y de mérito indiscutible. - -En suma: para que no se nos diga que somos ciegos defensores de -Colón, tentados estamos para terminar su retrato reconociendo, no -sus bellezas, sino sus fealdades, no la sublimidad del genio, sino -las pequeñeces del hombre vulgar. Envidioso, agrio de carácter, -poco cariñoso con su primera mujer la portuguesa Felipa, amistado -ilegítimamente con la andaluza Beatriz, comerciante a la manera judía, -soñador hasta el punto que le dominaba la idea de recuperar el Santo -Sepulcro, más encariñado con las riquezas que con la gloria, dominado -por la idea de ir a las Indias y sin presentir jamás la existencia de -otro mundo, mediano gobernante, severo con los españoles que servían -a sus órdenes y autoritario con los indígenas; todo esto y algo más -que pudiera decirse del insigne genovés, no tiene valor alguno. Con -aquellas o sin aquellas cualidades, ¿dejó Cristóbal Colón de descubrir -el Nuevo Mundo a las dos de la madrugada, poco más o menos, del viernes -12 de Octubre de 1492? - -Al lado de Colón colocaremos a Isabel la Católica y a Martín Alonso -Pinzón. Colón--dice Sales y Ferré--puso la idea, Isabel puso -los medios y Pinzón puso la resolución. «Colón--añade el citado -historiador--representa la inteligencia, Isabel el sentimiento, Pinzón -la voluntad: los tres elementos indispensables en toda acción para que -llegue a cumplido efecto»[575]. «Desde la intervención de los Pinzones -en el descubrimiento--escribe Ibarra y Rodríguez, docto catedrático -de la Universidad Central--van desapareciendo y venciéndose todos los -inconvenientes»[576]. - - [575] _El Descubrimiento de América_, pág. 213. - - [576] _Don Fernando el Católico y el Descubrimiento de - América_, pág. 183. - -Debajo de las tres citadas figuras se colocan varios personajes en -primero y segundo término. En primer término, Fr. Juan Pérez, Fray -Antonio de Marchena y Fr. Diego de Deza, Alonso de Quintanilla, el -cardenal Mendoza y el duque de Medinaceli; también el Rey Católico -y los aragoneses Juan Cabrero, Gabriel Sánchez[577], Luis de -Santángel[578], Juan de Coloma y Alonso de la Caballería. En segundo -lugar García Fernández, médico que residía en Palos, muy aficionado a -los estudios cosmográficos y algo astrólogo, el cual, en el solitario -convento de la Rábida, dió no pocas veces aliento al ánimo decaído de -Colón y de Juan Pérez; también la marquesa de Moya, Doña Beatriz de -Bobadilla, Doña Juana Velázquez de la Torre, Gutiérre de Cárdenas, el -Dr. Chanca y el P. Gorricio. - - [577] Al tesorero Gabriel Sánchez debió quedar Colón sumamente - obligado, por cuanto al regreso de su primer viaje, antes que - a los reyes o al mismo tiempo al menos, escribió interesante - carta. - - [578] Luis de Santángel creía conveniente emprender - aquella aventura «para servicio de Dios, triunfo de la fe, - engrandecimiento de la patria y gloria del Estado Real de Don - Fernando y de Doña Isabel.» - -Injusticia--y no pequeña--sería olvidar el nombre de Beatriz Enríquez -de Arana. Una mujer encantadora llamada Beatriz inspiró al Dante la -_Divina Comedia_, y otra mujer, que tenía el mismo nombre que la amada -del gran poeta, de noble alcurnia y bella según unos, de las clases -inferiores de la sociedad y fea según otros, le hizo caso cuando todos -le abandonaban y le tomó por cuerdo cuando todos le tenían por loco. -Si grande era la fe de Colón en hallar nuevo camino para las Indias, -era más grande el amor que profesaba a la joven que conoció durante -su primera estancia en Córdoba y de la cual tuvo a su hijo Fernando. -El amor a la cordobesa y a su hijo mantuvieron a Colón cada vez más -firme en su idea y en sus esperanzas, a pesar de tantos desengaños y -amarguras. Estos amores influyeron seguramente para que el genovés -no saliese de España. Que siempre estuvo en buenas relaciones con la -familia de su dulce amiga, se prueba considerando que en su primer -viaje le acompañó Diego de Arana, primo de Beatriz, que fué muerto -a manos de los indios en el fuerte de Navidad (isla Española), en -tanto que el Almirante volvía a España; y en su tercer viaje llevó en -su compañía a Pedro de Arana, hermano de su citada amiga. Si--como -creemos--la madre de Fernando, con sus consejos y cuidados, logró -reponer las fuerzas quebrantadas del soñador extranjero, no sin -animarle a permanecer en España y hacer más llevadera su pobreza -«vendiendo libros de estampa o haciendo cartas de marear»; si el amor -ha obrado todos estos milagros, permítasenos grabar en las inmortales -páginas de la historia y en sitio preferente, el nombre de la cordobesa -Beatriz Enríquez de Arana. - -Vamos a terminar este capítulo con los siguientes versos de un poeta -mexicano, Justo Sierra y de dos poetas españoles, el duque de Rivas y -el cantor de las Ermitas. - -_Colón_ (fragmentos de un poema dramático de Sierra): - - ........................................... - ¿Quién es? ¿Qué afán le guia? - ¿Qué busca ose hombre en los perfiles rojos - Del remoto Occidente? - ¿Por qué ese eterno pliegue en esa frente? - ¿Por qué esa eterna llama en esos ojos? - ¡Un visionario! ¡Ah, si! Cuando ha dejado - La sombra, un horizonte; cuando avanza - Del corazón en lo infinito un a hora, - Rayo de luz que basta a la esperanza - Para encender en el zafir su aurora; - Cuando aparece un astro en el Oriente - Mostrando al hombre en el dolor su ruta; - Cuando bebe un anciano la cicuta; - Cuando el sol de los libres centellea; - Y un profeta agoniza en el Calvario, - Es que la augusta antorcha de una idea - Brilla en manos de un pobre visionario!... - ........................................... - Para alzar de la noche un hemisferio - Edén de amores que la mar engasta, - Dadme un punto de apoyo, les dijiste, - Que la palanca de la fe me basta. - ........................................... - Y en pie en la proa del bajel hispano - Clamaste, con acento sobrehumano: - «En el nombre de Dios omnipotente - En cuyo arbitrio la creación se encierra, - ¡Despierta, continente!» - Y como un eco enorme y de repente - Gritó una voz en lontananza: _¡Tierra!_ - ........................................... - Mártir padre de América: el futuro - En la hora fatal de su justicia - Te hará salir de tu sepulcro obscuro; - Un himno estallará de polo a polo, - Y tu América entonces, santo anciano, - Hará de tu corona de martirio - El sol de tu apoteosis soberano. - Cuando llegue ese instante, - Poned en la balanza, grandes reyes, - Vuestro sol sin ocaso, vuestras leyes, - De vuestro nombre el ominoso culto, - Vuestra justicia, que era la venganza, - Vuestro triste perdón, que era el insulto, - Y pon, historia humana escarnecida, - Del otro lado de la fiel balanza - Los grillos de Colón.--Que Dios decida - -D. Angel Saavedra, en uno de sus romances, hace decir a Isabel la -Católica, dirigiéndose a Colón, los versos que a continuación copiamos: - - «Lleva a ese ignorado mundo - los castellanos pendones, - con la santa fe de Cristo, - con la gloria de mi nombre. - El cielo tu rumbo guíe, - y cuando glorioso tornes, - ¡Oh Almirante de Castilla, - Duque y Grande de mi Corte! - tu hazaña bendiga el Cielo, - tu arrojo al infierno asombre, - tu gloria deslumbre al mundo - y abarque tu fama el orbe.» - -De D. Antonio Fernández Grilo son los siguientes versos: - - «En éxtasis profundo - Bendigo de Colón la eterna gloria. - No puede marchitarse la memoria - De aquél que al mundo regaló otro mundo.» - - - - -CAPÍTULO XXV - - DESCUBRIMIENTOS POSTERIORES AL DEL NUEVO MUNDO.--VIAJES DE LOS - CABOT BAJO LA PROTECCIÓN DE LA CORONA DE INGLATERRA.--VASCO DE - GAMA BAJO LA PROTECCIÓN DE D. MANUEL DE PORTUGAL.--EXPEDICIÓN DE - ALONSO DE OJEDA AL NUEVO MUNDO.--JUAN DE LA COSA Y AMÉRICO VESPUCIO - FORMAN PARTE DE LA EXPEDICIÓN.--VIAJE DE PERO ALONSO NIÑO.--VIAJE - DE VICENTE YÁÑEZ PINZÓN.--EXPEDICIÓN DE DIEGO DE LEPE EN EL CITADO - AÑO.--RELACIÓN DE AMÉRICO VESPUCIO.--EL PORTUGUÉS PEDRO ALVAREZ - CABRAL EN EL BRASIL Y EN LA INDIA. - - -Si en el capítulo XVIII de este tomo se dijo que juzgábamos de todo -punto interesante dar alguna idea de los descubrimientos que los hijos -de Portugal llevaron a cabo antes del año 1492, ahora debemos ocuparnos -de las expediciones que posteriormente a dicha fecha realizaron, ya los -ingleses, ya los portugueses, al Nuevo Mundo, y también--pues no dejan -de tener relación con la historia de América--las realizadas por los -sucesores del infante D. Enrique al Asia y a la Oceanía. - -El descubrimiento del Nuevo Mundo por Cristóbal Colón despertó en -Inglaterra mucha afición a las empresas marítimas. Enrique VII, -mediante Real cédula firmada en Westminster (5 marzo 1496), dió -autorización a John Cabot o Gaboto, natural de Savona o de Castiglione -(Génova)[579] y establecido en Bristol (Inglaterra), y a sus tres hijos -Luis, Sebastián y Santos «para hacerse a la vela con dirección a todos -los puntos, comarcas y mares del Oriente, del Occidente y del Norte, -bajo nuestra bandera e insignias, con cinco bajeles, de cualquiera -carga o cabida que sean, y con tantos marineros u hombres como quieran -llevar consigo en dichos bajeles, a su propia costa y cargo, para -buscar, descubrir y encontrar cualesquiera islas, comarcas, regiones o -provincias de los salvajes idólatras e infieles, sean las que fueren, -y en cualquiera parte del mundo donde puedan existir, y que hayan sido -ignoradas antes de ahora de todos los cristianos»[580]. - - [579] Algunos dicen que era de origen veneciano (n. en 1451 y - m. en 1498). - - [580] Hakluyt, _Viajes y descubrimientos_, tom. III. pág. 6. - -Embarcóse Juan con su hijo Sebastián en los primeros días de mayo de -1497 en el puerto de Bristol. Llevaba una escuadra compuesta de una -nave y tres o cuatro buques e hizo rumbo hacia el Oeste. Hállase la -siguiente nota en la crónica de la ciudad: «En 24 de junio de 1497 -descubrieron a Terranova hombres de Bristol que tripulaban un buque -llamado _Matthaens_». Otra nota que se encuentra en las cuentas -del dicho Rey y que debe referirse a Cabot, dice así: «Diez libras -(esterlinas) para el que descubrió la nueva isla»[581]. - - [581] _Los Estados Unidos de la América del Norte._ Historia - Universal de Oncken, tom. XII, páginas 3 y 4. - -Recibió dicha cantidad a su regreso de la costa de América. En -efecto, el 24 de junio divisaron tierra por vez primera. Aquella -tierra era la costa del Labrador y la llamaron _Terra prima vista_; -también descubrieron una isla que denominaron _Isla de San Juan_, en -conmemoración del día en que fué descubierta, la cual estaba «llena de -osos blancos y de ciervos, mucho mayores que los de Inglaterra»[582]. -Costearon en una extensión de 300 leguas el continente descubierto y -emprendieron el viaje de vuelta, llegando a Bristol en agosto del mismo -año. - - [582] Haydwar, _Vida de Sebastián Cabot_, pág. 8. - -En 3 de febrero de 1498 el Rey otorgó una carta autorizando a Cabot -para alistar una flota de seis buques y proseguir sus descubrimientos. -No debió Juan Cabot aprovechar esta segunda carta. - -Sebastián Cabot, utilizando probablemente la carta real otorgada a su -padre, salió en mayo de 1498 con dos buques: se proponía descubrir -el supuesto paso septentrional para ir directamente a las Indias -Orientales. - -[Ilustración: Sebastián Caboto.] - -Llegó, según se cree, a Terranova, y después alcanzó el continente, -desembarcando en varios puntos, y estuvo quizá en la actual bahía de -Chesapeake. Hizo un segundo viaje hacia el Noroeste, probablemente en -1503; consta en la crónica de Roberto Fabián que de las islas recién -descubiertas trajo algunos indígenas salvajes, vestidos de pieles. - -Posteriormente--si damos crédito a algunos cronistas--, el mismo -Sebastián realizó un tercer viaje el 1517. En esta expedición entró en -la bahía de Hudson y llegó hasta los 67 grados de latitud Norte; pero -la tripulación, aterrada ante la vista de inmensos bancos de hielo en -el mes de julio, exigió no seguir adelante, teniendo Cabot, a disgusto -suyo, que regresar a Inglaterra. - -En suma, de las expediciones de los Cabot se deduce que subieron hasta -la extremidad Norte del Estrecho de Davis, tal vez pasaron a la bahía -de Hudson, y volviendo hacia el Sur, descubrieron la isla de Terranova, -que denominaron _Tierra de los Bacalaos_ y siguieron costeando hasta -5 grados Norte de la Florida. Parece ser que llegaron hasta el cabo -Hatteras. - -Tiempo adelante Sebastián marchó a España. Dícese que cuando Carlos -de Gante vino a ceñir la corona, se apresuró Cabot a ofrecerle sus -servicios, los cuales fueron aceptados por el Rey, quien le nombró -piloto mayor con el sueldo de 125.000 maravedís (300 ducados). -Sostienen varios autores que antes había estado bajo las órdenes -de Fernando el _Católico_, y probado se halla que después de su -nombramiento de piloto mayor, volvió el 1519 a Inglaterra, aunque por -poco tiempo. Disgustado Cabot lo mismo con el Gobierno español que con -el de Inglaterra, por el año 1522 se dirigió secretamente--según las -relaciones y comunicaciones del embajador veneciano Contarini--a la -república de Venecia, ofreciéndole descubrir un camino a la China por -el Noroeste; mas no fué oído. Por tercera vez vino a España y en esta -ocasión tuvo más suerte, pues logró el mando de una expedición, con -orden de seguir camino determinado, penetrar en el Pacífico y continuar -hasta las Molucas. Aunque duró la expedición desde el año 1526 hasta el -1530, el intrépido navegante sólo llegó hasta el río de la Plata. - -A su vuelta fué preso, pues se le atribuyó no poca torpeza o desidia, -siendo desterrado en 1532, por dos años, a Orán. Indultado el 1533 por -Carlos I, continuó al servicio de España hasta que a fines de 1547 -marchó a Inglaterra. El gobierno de Eduardo VI le nombró (1549) piloto -mayor con el sueldo de 166 libras esterlinas anuales, y, aunque el rey -de España le reclamó varias veces, el Consejo de la Corona de aquella -nación declaró que Cabot era súbdito de Eduardo VI y que nadie podía -obligarle a salir del territorio británico. Poco después el inconstante -Cabot, poco agradecido a los favores del gobierno inglés, ofreció sus -servicios, en agosto de 1551, a Venecia, no sin prometer que iría a -China por un camino sólo conocido por él. Debió morir Sebastián Cabot -por el año 1557 o un poco antes, en Londres. Sin embargo de haber -pasado la segunda mitad de su vida aventurera en proyectos y sin -embargo de su poca formalidad en el cumplimiento de sus compromisos, -no puede negarse que dió gran parte de un continente a Inglaterra, -contribuyendo como ninguno al poder marítimo de nación tan poderosa. -Si España fué ingrata con Colón, Inglaterra lo ha sido más todavía -con Sebastián Cabot, pues ni humilde monumento indica dónde yacen sus -cenizas, llegándose hasta desconocer la fecha de su fallecimiento. Los -dos Cabot, padre e hijo, fueron los primeros que intentaron hallar -una ruta a la China y a la India por las regiones árticas, logrando -entusiasmar a los ingleses por las expediciones y descubrimientos. «En -las expediciones hechas--dice el Dr. Sophus Ruge--bajo los auspicios -de la reina Isabel en dirección Oeste y Noroeste, se fundan las -pretensiones de la Corona de Inglaterra a sus dilatados dominios en -América»[583]. - - [583] Ob. cit., pág. 207. - -Bajo el reinado de D. Manuel el _Grande_, sucesor de Juan II, Vasco -de Gama, al frente de los navíos _San Rafael_, _San Gabriel_ y _San -Miguel_, salió del puerto de Lisboa el 8 de julio de 1497. A las -órdenes de Vasco de Gama, que montaba el _San Rafael_, iban su hermano -Pablo, capitán del _San Gabriel_ y Nicolás Coelho, que dirigía el -_San Miguel_. Como organizador de la pequeña flota se nombró al -perito Bartolomé Díaz, con orden de ir acompañando a la expedición -hasta la factoría de La Mina en la costa de Guinea. Antes de salir la -expedición, D. Manuel entregó a Vasco de Gama cartas de recomendación -para el Preste Juan, para el soberano de Calcuta y para otros príncipes -de la India. Pasaron los expedicionarios por las Canarias, luego por -las islas de Cabo Verde, y descansaron algunos días en Santiago, -donde se separó Bartolomé Díaz para dirigirse a la factoría de La -Mina, a donde había sido destinado. Vasco de Gama tomó rumbo hacia -el Sur sin fijarse en la costa, no sin sufrir grandes trabajos a -causa de terribles y contínuas tempestades. Quisieron volverse atrás -las tripulaciones; pero Gama se negó a ello y aun amenazó a los más -impacientes. Después de cuatro meses largos de grandes padecimientos, -entró la flotilla en la bahía de Santa Elena y dobló el 22 de noviembre -el _Cabo de las Tormentas_ (Cabo de Buena Esperanza). En los primeros -días de enero del año 1498, y habiendo sufrido trabajos sin cuento, se -aproximó Vasco de Gama a las costas, entró el 6 de dicho mes y año en -el río que llamaron de los Reyes, por la fiesta de los Santos Reyes, -buscó la alta mar temiendo la violenta corriente del Mozambique, pasó -por delante de Sofala, llegó a la embocadura del Zambesi (río dos bons -Sinaes), donde encontró por primera vez mestizos de tez clara que -hablaban el árabe. - -Permaneció un mes en la isla y puerto de Mozambique, ya para reparar -los barcos, ya para dar descanso a la gente. Allí plantó un padrón -con la inscripción en lengua portuguesa que decía: «Del señorío de -Portugal, reino de cristianos.» En aquel punto tan abrigado de la -citada isla se habían establecido los árabes, haciendo de él centro -de comercio con los negros, que les daban, en cambio de sus géneros, -ore, marfil, cera y otros productos propios del país. El jeque del -puerto era súbdito del soberano árabe de Quiloa, quien, después de -recibir varios regalos de Gama, hizo una visita a bordo, llevando en -su compañía muchos mestizos. Con toda clase de honores fué recibido -por los capitanes de los buques, oyendo de boca de Gama, y mediante -el intérprete, que el Rey más poderoso de la cristiandad les enviaba -a la India, que llevaban dos años luchando con las borrascas del mar, -y que deseando visitar pronto al país de las especias, le suplicaban -les diese pilotos prácticos conocedores de aquellos mares. Volvió a -tierra el jeque y en seguida envió víveres frescos, como también tres -abisinios en calidad de prácticos. Del mismo modo un moro llamado -Davané se ofreció generosamente a acompañar a los portugueses a la -India. El jeque y los abisinios, sabiendo que los expedicionarios -eran cristianos, decidieron, en tanto que la tripulación portuguesa -se hallase en tierra cargando agua dulce, apresar los barcos. El plan -fracasó, gracias a la fidelidad de Davané. El citado jeque quiso -sincerarse de su conducta y envió otros prácticos; pero--como luego se -vió--ellos tenían el encargo de conducir los barcos entre arrecifes de -coral. Emprendieron al fin la marcha, y como Davané aprendiera pronto -el portugués, pudo dar al jefe de la expedición importantes noticias -sobre el comercio en aquellos mares. Por cierto, que como uno de los -prácticos condujese a los buques entre bajíos de un grupo de islas, fué -azotado por su traición, y en recuerdo del hecho, Vasco de Gama llamó -a estas islas _del Azotado_ (Ilhas do Azoutado). Siguieron la costa -hasta Quiloa, puerto a donde acudían--según dijeron--hasta cristianos -de Armenia; mas vientos contrarios impidieron que los buques se -aproximasen. Tuvieron que emprender nuevamente el camino, llegando en -la última semana del mes de abril a Mombaza. - -Abandonó a Mombaza, cuyo jeque, lo mismo que el de Mozambique, intentó -una traición. Por el contrario, el jeque de Melinde recibió a Gama con -toda clase de honores. Dejaron la costa africana el 24 de abril, y a -los veintidos días tocaron los portugueses en las playas de la India. -El 20 de mayo entró la expedición en el puerto de Calcuta, capital del -imperio del Malabar. A cierta distancia de la población, en medio de un -bosque de palmeras se hallaba la residencia del _Samorín_ o _Samudrin_ -(Señor del mar). El comercio oriental estaba en manos de los musulmanes -(árabes, egipcios y moros de Túnez y de Argel). Cuando Vasco de Gama -llegó a la vista del puerto de Calcuta, se le acercaron en una lancha -de pescadores dos moros de Túnez que hablaban italiano y español, -quienes saludaron a los portugueses con las siguientes palabras: -«Lléveos otra vez el demonio que os ha traído.» Después de varios -hechos de menos importancia, Vasco de Gama se presentó al Samorín, -haciéndole entrega de una carta que llevaba del rey D. Manuel, a la que -contestó el soberano de Calcuta lo siguiente: «Vasco de Gama, noble -de vuestra casa, ha visitado mi reino con lo cual he recibido gran -satisfacción. En mi país abundan la canela, los clavos de especia, el -jengibre y la pimienta. Tengo perlas y piedras preciosas. Lo que deseo -de vos es oro, plata, coral y escarlata.» Hicieron los portugueses -algunas compras y levaron anclas ante la actitud poco amistosa del -Samorín y la enemiga de los mahometanos. - -Tocaron en el puerto de Cananor, cuyo soberano indio se manifestó -muy complaciente con Vasco de Gama, hasta el punto que le invitó a -detenerse en sus dominios. Además mandó algunas lanchas a los buques -con agua, leña, gallinas, nueces de coco, pescado seco, higos y otros -víveres, diciéndoles que aceptasen aquellos géneros como regalo, ya -que no querían dar fondo en el puerto. También les ofreció especias -para completar sus cargamentos, de mejor calidad y más barata que -la comprada por ellos en Calcuta. Ante conducta tan generosa, Vasco -de Gama pidió los artículos que necesitaba y que le fueron enviados -inmediatamente, siendo pagados con coral, cinabrio, cobre y latón. En -seguida Vasco de Gama, acompañado de su hermano y de Coelho, celebró -una entrevista con el monarca indio, cambiándose regalos con gran -contento de portugueses é indios. - -Hízose a la vela Gama, y en una isla pequeña situada a los 13° 20' -de latitud Norte, plantó un padrón con el nombre de _Santa María_, -llamándose así la isla desde entonces. Marchó siempre al Norte hasta -el grupo de las Andiedivas (cinco islas), situadas a los 14° 45' de -latitud Norte y unas 12 leguas de Goa. Las Andiedivas formaban parte -del gobierno de Goa, y éste, a su vez, del Imperio de Bidyapur, cuyo -soberano se llamaba Yusuf Adil Khan, y también Sabai (Sabayo, según los -historiadores portugueses) por ser natural de Sava, cerca de Hamadan -(Persia Occidental). Al tener noticia el gobernador de Goa de la -estancia de los extranjeros en las Andiedivas, dispuso que el capitán -del puerto--un hebreo procedente de España, expulsado de ella cuando -Granada fué tomada por los Reyes Católicos y a la sazón en la India -después de pasar por la Turquía y la Meca--se apoderase, cuando los -portugueses se hallasen descuidados, de sus buques. Conocedor Vasco de -Gama de tales proyectos por los pescadores indios que traficaban con -él, tomó sus disposiciones, y cuando poco después pasó el judío en -una barca saludando en español, le dejó acercarse y le invitó a subir -a bordo. Hecho esto, Vasco de Gama le mandó atar, amenazándole con el -tormento si no confesaba todo su plan. Lo confesó el judío y fué tan -débil, que acompañó a los portugueses al sitio donde él tenía apostadas -sus barcas (fustas), para caer sobre los citados extranjeros. Unos -indios fueron muertos y otros reducidos a prisión, y si damos crédito -al historiador Barros, el israelita se convirtió al cristianismo y -recibió el nombre de Gaspar Gama. Lo cierto es que ya no se separó de -los portugueses, a quienes acompañó en posteriores expediciones y les -hubo de aconsejar la favorable situación del puerto de Goa, como centro -y base de sus empresas mercantiles. - -Salió Gama de aquellas costas, divisando el 2 de enero de 1499 tierra -africana cerca de Magadochu y llegando al puerto de Melinde el 8 del -citado mes y año. Volvió el soberano de Melinde a recibir amistosamente -a los portugueses, a quienes proveyó de víveres; a la despedida entregó -a Gama una carta para el rey Don Manuel, ofreciéndole que tanto él como -sus compatriotas serían siempre bien recibidos en sus futuros viajes -a la India, si tocaban en sus puertos. El 2 de febrero, después de -perder uno de sus buques, plantó el último padrón llamado _San Jorge_, -en una isla cerca de Mozambique. Doblaron felizmente los portugueses -el cabo de Buena Esperanza; luego, cerca del Ecuador y de las aguas -de Guinea, la atmósfera, cargada de miasmas, causó en la tripulación -varias víctimas. Como los buques hacían también agua y apenas podían -sostenerse a flote, Gama hubo de arribar a la isla Tercera de las -Azores, donde murió su hermano Pablo, siendo enterrado en el convento -de San Francisco, en Angra. - -Al poco tiempo Vasco de Gama emprendió su viaje, llegando a la capital -de Portugal. Concedió el Rey a Vasco de Gama la nobleza y el título de -Almirante de los mares de la India, una participación de 200 cruzados -anuales en el comercio de especias sin pagar flete ni alcabalas y por -vía de regalo único 20.000 cruzados y 10 quintales de pimienta. Los -herederos de Pablo de Gama recibieron la mitad de todo lo que se dió -a Vasco. Nicolas Coelho fué recompensado con 3.000 cruzados por cada -mes de viaje y un quintal de todas las drogas; también se le concedió -el mando de un buque en todas las expediciones que fuesen a la India, -teniendo el derecho de ceder o vender la plaza a otro si él no quería -ir. Cada patrón y piloto recibió medio quintal de especias, excepto -canela y corteza de nuez moscada, porque de éstas se había traído poco. -Iglesias y conventos recibieron de igual manera grandes regalos, y los -reyes asistieron a las procesiones y misas que, con motivo tan grato, -se celebraron en Lisboa. «Tanta liberalidad--escribe el doctor Sophus -Ruge--prueba la grandísima importancia que se dió al éxito feliz de -la empresa de abrir el camino directo con la India; empresa cuya base -había sentado el infante Enrique, continuada bajo el mando de tres -reyes sucesivos y coronada por la fortuna antes de concluir el siglo en -que tuvo comienzo. Para el desarrollo del comercio y poder marítimo de -Portugal, el viaje de Gama fué colosal impulso, y la grandiosidad del -resultado justificó plenamente la perseverancia incomparable con que se -había llevado a cabo la idea desde un principio»[584]. - - [584] Ob. cit., pág. 50. - -Alabanzas, que no escatimamos, merece Vasco de Gama por su peligrosa y -heroica expedición; pero las empresas de Colón y de Magallanes son más -importantes. Gama es sólo continuador de arriesgados viajes, mientras -Colón y Magallanes se lanzaron a descubrimientos completamente nuevos. -Gama casi no se separó de la costa, en tanto que Colón y Magallanes -atravesaron océanos ignotos y _tenebrosos_; Gama fué nombrado por -su propio Gobierno y escogió la gente entre sus compatriotas, y -Colón y Magallanes eran extranjeros que ofrecieron sus servicios a -monarcas que no les conocían y que les dieron tripulantes revoltosos y -desobedientes. Por último, Gama, más afortunado que Colón y Magallanes, -tuvo la suerte de que un gran poeta, Camoens, cantase su expedición en -el hermoso poema _Os Luisiadas_. - -Por la expedición de Vasco de Gama pudo comprenderse que, si se quería -continuar el comercio con la India, era necesario, dada la enemiga de -los árabes, el empleo de importantes escuadras o de buques armados en -guerra. Los reyes de Portugal siguieron conducta diferente a los Reyes -Católicos. - -De la segunda expedición nombraron jefe a Pedro Alvarez Cabral; pero -conservaron la dirección suprema a Vasco de Gama, quien dispuso y -dirigió los preparativos, fijó el derrotero, señaló la conducta que -debía seguirse con el soberano de Calcuta, previno terminantemente que -no se saltara en tierra sin tener rehenes a bordo y señaló la época en -que debía salirse de Portugal. Acordóse--repetimos--nueva expedición, -siendo el plan del Gobierno establecerse permanentemente en la costa de -Malabar; pero dejando ya las expediciones a la India, pasamos a reseñar -las dirigidas al Nuevo Mundo. Si importantes fueron los viajes de los -portugueses, no lo fueron menos los de los españoles. De Vasco de Gama -pasamos a Alonso de Ojeda. - -La primera expedición de Alonso de Ojeda salió del puerto de Cádiz, -según Vespucio, el 18 de mayo de 1499, y según Las Casas y Herrera el -20 del mismo mes y año[585], dirigiéndose a las Canarias y atravesando -el Océano, llegó a las playas de Surinam, descubrió la embocadura del -Esequibo, que llamó Río Dulce, luego el delta del Orinoco, siguiendo -después las huellas de Colón. Estuvo en la isla de la Trinidad, en cuya -costa meridional dispuso que desembarcasen veintidós hombres armados. -Los naturales, aunque eran caribes, no hicieron oposición alguna. -Atravesó el golfo de Paria y la Boca del Dragón, siguió descubriendo -hasta el golfo de las Perlas, visitó la isla Margarita, reconoció los -islotes de los Frailes, que están a nueve millas al Norte y al Este -de la citada isla, yendo a recalar al cabo Isleos (hoy cabo Codera), -fondeando en la ensenada de Corsarios, que denominó _Aldea vencida_. -Continuó reconociendo toda la costa _de puerto en puerto_, según -declaró el piloto Morales en el pleito del Almirante, hasta el Puerto -Flechado (hoy de Chichirivichi), donde tuvo que pelear con algunos -indios. Desde la Vela del Coro se dirigió a la isla de Curazao, y -allí los expedicionarios quedaron sorprendidos de la gran estatura de -los indígenas, designando por esto a la isla con el nombre de la de -los Gigantes. El día 9 de agosto llegaron al cabo de San Román, que -llamaron con dicho nombre por ser la festividad de dicho santo, pasando -inmediatamente a la aldea de Coquibacoa, en el golfo de Venezuela, -que así denominaron los expedicionarios al ver la gente en viviendas -construídas sobre estacadas en el agua cerca de la costa oriental de -dicho golfo, pues tales construcciones les recordaron la situación de -Venecia, edificada sobre las lagunas del Adriático. Desde el golfo -penetraron los barcos (24 de agosto) en el lago de Maracaibo, cuya -estrecha entrada llamó Ojeda puerto de San Bartolomé. Siguiendo más -adelante se presentó la escuadra (16 de septiembre) en el cabo de la -Vela (península de Guajira), al Oeste del citado golfo. Allá lejos -divisaron los exploradores alta montaña que denominaron Monte de Santa -Eufemia y que era casi seguramente una cumbre de la sierra nevada de -Santa Marta. Desde el cabo de la Vela pasó la escuadra a Haití (23 de -septiembre). - - [585] Cuéntase que era grande su destreza y agilidad en todos - los ejercicios corporales. Un día que la reina Isabel se había - subido a la Giralda de Sevilla con la idea de ver desde tanta - altura la gente que estaba al pie de la torre, Ojeda anduvo - hasta el extremo de una viga que salía 20 pies de la torre, - volviéndose con paso rápido y con toda tranquilidad. También - se cuenta que desde el suelo arrojó una naranja hasta el punto - más alto de la torre, dando con ello una prueba de la fuerza - extraordinaria de su brazo. - -Aunque el Almirante dispuso que Francisco Roldán fuese contra Ojeda, -no llegaron a las manos por la astucia del último. Salió Ojeda para -las Lucayas (febrero de 1500), y luego, en las tierras que recorrió, -robó 232 indígenas para venderlos como esclavos en España (mediados -de junio del citado año). Tuvo la fortuna Alonso de Ojeda de llevar -en su importante y famosa expedición como piloto al vizcaino Juan de -la Cosa[586] y también al florentino Américo Vespucio[587]. Los dos -lograron renombre eterno en la historia del descubrimiento del Nuevo -Mundo. El primero, esto es, Juan de la Cosa, después del viaje, hizo -el primer mapa de América, y Vespucio escribió pintoresca relación del -citado viaje. Contestando Ojeda a la pregunta que le dirigieron como -testigo en el pleito que se seguía contra los hijos del Almirante, se -ocupó de sus descubrimientos y terminó diciendo lo que sigue: _que en -este viaje trujo consigo a Juan de la Cosa, piloto, e Américo Vespuche -e otros pilotos_. - - [586] Residía a la sazón en el Puerto de Santa María. - - [587] Este fué el primer viaje realizado por el célebre - italiano, siendo, por tanto, apócrifo el que hizo--según - algunos--dos años antes, o sea el 1497. - -En dicha expedición, es de creer que--como escribe Pedro Mártir--se -dió la vuelta a Cuba, por cuanto Juan de la Cosa, en su famoso mapa, -la pone como isla, sin embargo de que algunos años antes declaró, bajo -juramento solemne, que pertenecía al continente asiático. Aportó Ojeda -a la bahía de Cádiz unos doscientos esclavos, y en aquella ciudad -vendió muchos. Además, trajo piedras preciosas, buena cantidad de -perlas y granos de oro. El beneficio de la expedición fué escaso o de -poca importancia, pues, pagados todos los gastos, se repartieron unos -500 ducados entre 55 personas. La verdad es que era tan grande el deseo -de adelantar en los descubrimientos como el de adquirir riquezas. - -Mayores beneficios o ganancias produjo, bajo el punto de vista -mercantil, la expedición que hizo, pocos días después, otro insigne -navegante, Pero Alonso Niño, natural de Moguer. Era piloto de la -carrera de Indias y compañero de Cristóbal Colón en su primero y tercer -viaje. Careciendo de dinero suficiente, hubiese malogrado la empresa -sin el auxilio del sevillano Luis Guerra, el cual dió medios a Niño -para armar una carabela de cincuenta toneles, con la condición de que -Cristóbal, hermano del dicho Luis, dirigiese también la expedición. -Alonso Niño y Cristóbal Guerra, se hicieron a la vela en Palos, -llevando 33 hombres, el mes de junio de 1499. Tocó el barco en la costa -de la América Central, donde Guerra y Niño, con anuencia de los indios, -cortaron y cargaron palo del Brasil, no lejos del golfo de Paria, -pasando luego por la Boca del Dragón. Al salir de las bocas del Dragón -se vieron rodeados de diez y ocho canoas de caribes, teniendo que -disparar varios tiros de artillería para ahuyentar a aquellos bárbaros. -Los nuestros se dirigieron a la isla de la Margarita, donde adquirieron -perlas y fueron los primeros españoles que desembarcaron en ella. -Pasaron a tierra de Curiana (hoy Cumaná), entrando en un puerto (tal -vez el de Mochima o el de Manare). Allí vieron un pueblo de ochenta -casas, y habiendo bajado a tierra, pudieron conseguir que los naturales -les diesen algunas perlas. Dirigiéronse a otra población mayor, en la -cual se detuvieron tres meses: agosto, septiembre y octubre. Asegurados -del carácter pacífico de los indios, bajaron a tierra, siendo recibidos -con amistosas demostraciones. Las casas estaban hechas con maderos -hincados en tierra y cubierta la techumbre con hojas de palma. En los -espesos bosques vieron animales salvajes, como también ciervos, venados -y conejos. No tenían bueyes, ni ovejas, ni cabras. Se alimentaban de -pan de maíz o de raíces, de ostras, de aves, de animales salvajes y no -salvajes. Físicamente considerados llamaban la atención por el color -obscuro del rostro, por sus labios gruesos y por sus cabellos crespos -y largos. Para conservar blanca la dentadura masticaban frecuentemente -cierta hierba. Las mujeres cuidaban de la agricultura y de las cosas de -la casa, en tanto que los hombres se ocupaban de la caza y del juego. -Eran ellas muy laboriosas y ellos diestros cazadores. Cariñosos con los -españoles, permutaban con gusto sus objetos de oro y sus perlas por las -bujerías de los nuestros. - -Como indicasen que el oro venía de una provincia llamada Cauchieto, -que estaba al Occidente, allá se dirigieron los nuestros; llegaron -el 1.º de noviembre de 1499. Desde Cumaná a Cauchieto habría unas -seis jornadas, y como cada jornada puede conjeturarse de seis a siete -leguas, la distancia era de 36 a 42 leguas. Sumamente dóciles los -naturales de Cauchieto, venían en sus canoas a la nave, trayendo el -oro propio de su país y los collares de perlas que adquirían de los de -Curiana. En la tierra hallaron plantaciones de algodón. - -Continuaron navegando más de diez días hasta que lograron encontrar -hermoso lugar con casas y fortalezas. Después de peligrosa navegación -les fué grato llegar a país tan agradable y de vegetación tanta. Allí -las huertas y jardines eran tan bellos que uno de los viajeros no tuvo -inconveniente en decir que jamás había visto paraje más delicioso. -Intentaron desembarcar, oponiéndose a ello unos dos mil indios con -macanas, arcos y flechas. No dejó de extrañarles semejante novedad. -Retrocedieron a Curiana y allí volvieron a hacer nuevo acopio de -perlas, algunas del tamaño de las tan celebradas de Oriente. Según -Mártir, a quien sigue Muñoz, el 6 de febrero de 1500 tomaron la vuelta -para España[588], y a los sesenta y un días de navegación arribaron -buenos y contentos al puerto gallego de Bayona. El beneficio del viaje -fué de alguna consideración y sirvió de cebo para que algunos se -dispusiesen a nuevas empresas. - - [588] Otros dicen que el 13. - -A principios de diciembre del mismo año de 1499, Vicente Yáñez Pinzón, -célebre compañero del Almirante, se hizo a la vela en el puerto de -Palos con rumbo a las Indias. Llevaba cuatro carabelas que había podido -armar con la ayuda de su sobrino Arias Pérez y de otros parientes y -amigos. Acompañábanle los afamados pilotos Juan de Quintero, Juan -de Umbría y Juan de Jerez, también antiguos compañeros de Cristóbal -Colón. Pasaron las Canarias, cruzaron el Atlántico, no sin que recia -borrasca llenase de terror a nuestra gente, y llegaron a encontrar -la costa americana sobre los 8° de latitud Sur; dicha tierra--pues -tanto era el deseo que tenían de encontrarla--recibió el nombre de -_Santa María de la Consolación_. Tiempo adelante se llamó aquel lugar -cabo de San Agustín, algo al Sur de Pernambuco (Brasil)[589]. Vicente -Yáñez Pinzón desembarcó con escribano y testigos, tomando posesión del -país en nombre de Castilla. En los dos primeros días no vieron hombre -alguno; posteriormente se les presentaron algunos de elevada estatura -y desnudos por completo. Eran uraños y bastante belicosos. Continuaron -los españoles hacia el Ecuador, y en la boca de un río, donde hicieron -aguada, tuvieron que pelear con los indios, a los cuales castigaron -enérgicamente, aunque con la pérdida de diez españoles. Compraron, por -tanto, cara la victoria. - - [589] Antiguo documento atribuye el descubrimiento del Brasil - a Juan Ramalho en 1490. - -¿Tomó parte Américo Vespucio en dicha expedición? El relato del segundo -viaje de Vespucio es exactamente el mismo que el de Lepe, si bien es -de extrañar que no cite el nombre del jefe, ni haya conformidad en las -fechas de partida ni de llegada de la una y de la otra. Sea de ello lo -que quiera, lo cierto es que el cabo de San Agustín, visitado dos veces -por Vespucio, adquirió suma importancia por haber servido de base, una -vez fijada la situación, para determinar el meridiano de demarcación -entre los descubrimientos y conquistas de los españoles y de los -portugueses. - -Consideremos la expedición portuguesa de Pedro Álvarez Cabral. -Este insigne marino, llevando como capitanes a Bartolomé Díaz, el -descubridor del Cabo de Buena Esperanza, y a Nicolás Coelho, el -compañero de Vasco de Gama, al frente de una flota compuesta de 10 -buques mayores y tres menores, salió del puerto de Lisboa el día 9 de -marzo del año 1500. La corriente ecuatorial llevó los buques, no hacia -Calcuta, como se proponía Cabral, sino a las playas del Brasil. Dada, -pues, la dirección que llevaban las expediciones marítimas de los -portugueses, es evidente que un poco antes o un poco después habían de -descubrir la América Meridional, aunque el proyecto de Colón no hubiese -encontrado apoyo en los Reyes Católicos. - -De modo, que, huyendo de las gruesas mareas del Cabo de las Tormentas, -y buscando mejores vientos para doblarlo, se fué engolfando la armada -hacia Occidente. Navegaron de este modo, según Gaspar Correa, cronista -de la India, _para que os ventos lhe fossem mais largos pera navegar -pera o cabo_. «La capitana, añade el ilustre escritor, que iba delante, -vió tierra a barlovento un domingo al amanecer, de lo que hizo señal -disparando un falconete, y fué corriendo por ella y descubriéndola, que -era gran costa y tierra nueva que nunca había sido vista, y estando -cerca, corriendo al largo de ella, vieron grandes arboledas a orillas -del mar, y por el interior grandes montes y serranías, y ríos muy -anchos y grandes ensenadas, y siendo ya tarde vieron una gran bahía, -en la que el capitán mayor entró sondando. Y hallando buen fondeadero -dió fondo, y así lo hizo toda la armada. El capitán mayor botó un -esquife al agua, y lo mismo hicieron los capitanes, y fueron a ver al -capitán mayor, el cual mandó a Nicolás Coelho en su esquife con el -piloto moro que fuese a tierra y viese si podía venir al habla con la -gente de ella; y fué con diez hombres que llevaban lanzas y ballestas, -porque aún no había escopetas, y saltó a tierra y halló poblaciones -de chozas, en las que encontró gentes blancas y bárbaras, desnudas -completamente, así los hombres como las mujeres. Algunos hombres -vestían telas de malla de algodón y se adornaban con plumas de aves -de variados colores y muy hermosas que hay en el país, especialmente -papagayos, grandes como patos, con plumas de muchos colores. Eran tan -pacíficos los habitantes que no huían, ni hacían daño, ni tenían armas; -sólo unos arcos grandes con flechas de caña... No tenían en las casas -ropa alguna, sino únicamente redes de hilo de algodón, que ataban por -las puntas, las colgaban y dormían en ellas. Nadie podía entender la -lengua de aquellos habitantes. La mayor parte de los árboles tenían una -madera roja, la cual, echada en agua, la teñía de hermoso rojo; y se -hallaron en esta tierra otras cosas que no describo y que después se -descubrieron.» - -Siguiendo con no poco trabajo su ruta, llamóles la atención que el agua -del mar se convirtiera en dulce en un espacio bastante dilatado; era -que se encontraban en la desembocadura del río Marañón, llamado después -de las Amazonas y de Orellana. Desagua por dos brazos principales -divididos por la isla de Marajó (San Juan de las Amazonas). De tantas -y tan largas fatigas pudieron descansar en la mencionada isla, cuyos -habitantes les recibieron con señales de buena amistad. Retiráronse de -aquellos sitios porque el _prororaca_, fenómeno del Amazonas y de otros -ríos, puso en gran peligro las carabelas, llegando felizmente al golfo -de Paria. En el camino tocaron con pequeños y pobres pueblecillos, -y con grupos de indios errantes, quienes huían asustados y tímidos a -cobijarse en la espesura de los bosques o en la cima de las montañas. -Habremos de notar que los habitantes de Paria, tan buenos y dóciles con -el Almirante Cristóbal Colón, se dispusieron a la sazón a pelear con -los españoles. - -Marcharon a la Española, a donde llegaron el 23 de junio, pasando -luego a la Isabela, llamada por los indios _Saometo_ o _Jumeto_, y -en seguida a los bajos de Babura (tal vez _Babueca_), teniendo la -desgracia de perder dos carabelas (julio de 1500). Con las otras dos -tomaron el camino de España, llegando a Palos el 30 de septiembre. -Entre otras cosas trajeron piedras que se calificaron de finos topacios -y gran cantidad del palo de tinte; también animales raros, llamando -especialmente la atención el conocido con el nombre de _zarigüeya_. - -Al mismo tiempo que salía Pinzón del puerto de Palos, se disponía Diego -de Lepe a emprender igual viaje con dos carabelas. Llegó cerca del cabo -de San Agustín, que llamó _Rostro Hermoso_. Desde allí llevó, con corta -diferencia, el mismo derrotero que Pinzón, esto es, por delante del -Marañón a la tierra de Paria. En el Marañón cautivó algunos naturales, -y él perdió algunos hombres. El mayor fruto de esta expedición fué, no -sólo haber doblado el cabo de San Agustín, sino haber dado a conocer -que la costa de la nueva tierra firme continuaba por el Sudoeste. De -tal descubrimiento, hecho ya por Pinzón, hizo Lepe un mapa para el -obispo Fonseca, según declaró el piloto Andrés de Morales en el pleito -del Almirante. Recordaremos en este lugar que el citado mapa fué -consultado andando el tiempo por Juan Díaz de Solís. Es de justicia -referir que Lepe descubrió al Sur más tierra que otro alguno en aquella -época, y aun de diez o doce años adelante. El mérito de nuestro -navegante no deja de tener importancia. En empresa tan arriesgada le -sirvieron de guía Bartolomé García, genovés; Andrés García Valdín, -García de Vedía y el famoso piloto Bartolomé Roldán. - -Lepe regresó por Haití a España, donde debió llegar antes de noviembre -de 1500, y murió en Portugal, según declaró el piloto Andrés de Morales -en el citado pleito del Almirante. - -«El capitán mayor, con otros capitanes bajó a tierra, donde estuvo -cinco días, y los hombres que penetraron más en el interior, no -hallaron quien les hiciese daño alguno.» Con los indígenas se -establecieron cordiales relaciones. Asistieron aquéllos con gran -recogimiento al santo sacrificio de la misa. Portugueses y brasileños -construyeron una cruz muy grande de madera, que colocaron cerca de la -playa, adorándola con mucha devoción unos y otros. Celebráronse también -fiestas populares. Si los indios bailaban al son de la _yanubia_ y eran -el encanto de los portugueses, éstos, en cambio, daban conciertos de -guitarra durante las deliciosas noches tropicales, y eran la alegría -de los indios. Uno de los tripulantes, llamado Diego Díaz, _homem mui -prazenteiro_, dice el cronista, mostró muchas habilidades en la playa. -El 3 de mayo, día en que celebra la iglesia la _Invención de la Santa -Cruz_, salió Cabral de aquellas costas que dió el nombre de _Tierra de -Santa Cruz_ y que poco después se llamó Brasil. - -Mandó Cabral al rey D. Manuel un buque, en el cual iban los productos -y las riquezas de aquella tierra. Como lastre trajo el buque _uns paos -vermelhos aparados que eran muy pesados é que chamarâo brasil per sua -vermelhidâo ser fina como brasa_. Aquel palo dió nombre al país. No -huelga decir aquí que si Vicente Yáñez Pinzón, Diego de Lepe o algún -otro descubrieron el Brasil, sólo el descubrimiento de Cabral produjo -sus frutos. - -Desde el Brasil, y llevando como segundo al castellano Sancho de -Tóvar[590], se dirigió, al través del Océano, al cabo de Buena -Esperanza, en cuyas cercanías se fueron cuatro buques a pique, entre -ellos el de Bartolomé Díaz. Vino a morir navegante tan insigne junto -al cabo por él descubierto. Pedro Alvarez Cabral marchó a Mozambique y -después a Quiloa, y el 2 de agosto llegó a Melinde, con cuyo soberano -estableció Cabral, como antes Vasco de Gama, relaciones de amistad. -En esta ocasión dió también aquel soberano dos prácticos, los cuales -condujeron la flota en diez y seis días a la India. El 23 de agosto -estaban en las Andiedivas; allí permanecieron dos semanas calafateando -los barcos y tomando agua dulce. Pronto se rompieron las buenas -relaciones de Cabral con el Samorin, hasta el punto que, la gente del -pueblo, excitada por los moros, atacó los almacenes de los portugueses -y mató al factor y a algunos más, teniendo Cabral que disparar todo -un día sus cañones contra la ciudad e incendiar 15 buques dentro del -puerto. - - [590] Sancho de Tóvar debía encargarse de la jefatura, si - Cabral fallecía en la expedición. - -En lugar de dirigirse Cabral a Calcuta, marchó con su flota más al -Sur, a Cochin, cuyo soberano le invitó a pasar a su capital y puerto, -donde hizo su cargamento de especias, como también en Collam, al Sur de -Cochin, pues este soberano o rajá se manifestó de igual manera amigo -de los portugueses. Pasaron luego a Cananor, esperando que el rajá del -país tuviese con ellos el mismo generoso comportamiento que antes había -tenido con Vasco de Gama. No se equivocaron, pues allí completaron los -cargamentos con canela y gengibre. El 16 de enero de 1501 se hizo la -flota a la vela, tocó en Melinde, se detuvo en Mozambique y después de -varios sucesos, más adversos que favorables, entró en Lisboa en el mes -de octubre de 1501. - - - - -CAPÍTULO XXVI - - EXPEDICIÓN DE RODRIGO DE BASTIDAS.--EXPEDICIÓN DE ALONSO DE - OJEDA.--VIAJES DE AMÉRICO VESPUCIO, AL SERVICIO DE PORTUGAL.--COLÓN - Y VESPUCIO EN SEVILLA.--VESPUCIO AL SERVICIO DE ESPAÑA.--ORIGEN DEL - NOMBRE AMÉRICA.--EXPEDICIONES DE CRISTÓBAL Y LUIS GUERRA, Y DE JUAN - DE LA COSA.--REAL CÉDULA EN FAVOR DE BASTIDAS.--CAPITULACIÓN HECHA - CON OJEDA.--CAPITULACIÓN CON YÁÑEZ PINZÓN.--VIAJES DE YÁÑEZ PINZÓN - Y DE SOLÍS.--PRIVILEGIO EN FAVOR DE NICUESA Y DE LA COSA.--VIAJES - DE OJEDA Y DE NICUESA.--LA ESPAÑOLA, CUBA Y PUERTO RICO EN AQUELLOS - TIEMPOS.--EXPEDICIÓN DE PONCE DE LEÓN A LA FLORIDA Y LUEGO A - BIMINÍ.--PÉREZ DE ORTUBIA EN BIMINÍ Y PONCE DE LEÓN EN PUERTO RICO. - - -Rodrigo de Bastidas, vecino y escribano de la ciudad de Sevilla, en el -arrabal de Triana, salió de la citada población en el mes de octubre -del año 1501. Llevaba en su compañía a Juan de la Cosa, vizcaíno, «que -por entonces era el mejor piloto que por aquellos mares había»[591]. -Acompañó a Cristóbal Colón en uno de sus viajes, y acababa de recorrer -con Ojeda las costas de Venezuela. La primera tierra que visitó -Bastidas fué una isla, a la que dió el nombre de _Verde_, situada entre -la Guadalupe y la Tierra Firme. Visitó el golfo de Venezuela y los -territorios al Sur y Oeste de la comarca de Coquibacoa. Desde el cabo -de la Vela continuó sus descubrimientos; tocó en la costa de la sierra -nevada de Santa Marta, pasó la desembocadura del río de la Magdalena, -avistó el puerto de la galera de Zamba y el de Cartagena, la isla de -Barú y las de San Bernardo, y siguiendo su derrota al Sur y al Oeste -descubrió la isla Fuerte y la Tortuguilla, el puerto de Cispata y río -Sinú, punta Caribana, entrando en el golfo de Darién o de Urabá. Costeó -el istmo de Darién hasta la punta de San Blas o puerto de Escribanos, -llamado así porque--como hemos dicho--Bastidas había desempeñado el -mencionado cargo en Sevilla. Debemos notar que Bastidas estuvo en el -puerto de Escribanos o del Retrete y del Nombre de Dios antes que -Cristóbal Colón, pues el descubridor del Nuevo Mundo no llegó allí -hasta el 26 de noviembre de 1502. El trazado de la costa septentrional -de la América del Sur se completó con el viaje del escribano de Sevilla. - - [591] Las Casas, lib. II, cap. 2.º - -Conocedor Bastidas del carácter de los indígenas, comerció hábilmente -con ellos, logrando recoger abundante cantidad de oro y perlas. Tuvo -que volver a la Isla Española y fondear en la isleta llamada del -_Contramaestre_, porque sus barcos fueron agujereados por el _broma_ -(caracol que horada e inutiliza la quilla de las embarcaciones). -Salió para Cádiz, viéndose obligado a causa de los temporales y de -las averías de sus barcos, a arribar al cabo de la Canongía, donde -permaneció un mes. Dióse otra vez a la vela; mas también hubo de -dirigirse, por la repetición de recias borrascas, hacia el puerto de -Xaragua (hoy Puerto Príncipe). Allí, continuando los malos tiempos, -perdió sus navíos, cuyo valor, con los esclavos, oro, brasil y otras -cosas que conducían, era de consideración. Las riquezas que se pudieron -salvar fueron llevadas a Santo Domingo, «y allí--dice el P. Las -Casas--las vide yo entonces y parte del oro que había habido»[592]. -Bobadilla, a la sazón gobernador de la Española, le sometió a juicio, -porque, según se decia, había malgastado grandes cantidades en hacer -rescates y ventas con la gente de Xaragua y otras. Se le mandó a España -y entró en Cádiz (septiembre de 1502). - - [592] Lib. II, cap. II. - - -Compadecidos los reyes del intrépido navegante, en premio de sus -servicios le concedieron pequeña pensión vitalicia sobre los frutos -procedentes de la provincia de Urabá y de la llamada del Cenú, sobre -la bahía del mismo nombre. Igual pensión se concedió al piloto Juan -de la Cosa. Las Casas dice que Bastidas vino en la flota que traía a -Bobadilla y en un navío que pudo libertarse de la tormenta[593], aunque -no preso, como aseguró Oviedo[594]. - - [593] Lib. II, cap. V. - - [594] Lib. III, cap. VIII. - -Alonso de Ojeda emprendió en enero de 1502 su segundo viaje, habiendo -obtenido del Gobierno la concesión de los territorios que forman el -golfo de Maracaibo con el título de gobernador de Coquibacoa. Con los -buques de _Santa María de la Antigua_, _Santa María de la Granada_, -_la Magdalena_ y _Santa Ana_, mandados respectivamente por García de -Ocampo o del Campo, Juan de Vergara, Pedro de Ojeda y Hernando de -Guevara, pasó Alonso de Ojeda por la Gran Canaria y por la isla de -la Gomera, arribando a la isla de Santiago en Cabo Verde, donde se -detuvo ocho o diez días. Llegó al golfo de Paria, descubriendo después -muchas tierras. La primera que descubrió fué el lugar que llamaron los -_anegados_ o _anegadizos_ de Paria. Mientras se limpiaban los buques, -pudo la gente recoger corta cantidad de perlas y dos o tres clases de -gomas de mucho color. Viéronse caníbales que habitaban allí, los cuales -mataron a un cristiano, teniendo Ojeda que tomar sus medidas, temeroso -de ser atacado. - -Ya habilitados los cuatro navíos, salieron el 11 de marzo de 1502. -Antes de llegar a la Margarita, se separó Guevara con su carabela -_Santa Ana_ y anduvo perdido algunos días. El 14 se dirigió Ojeda al -puerto de la Codera, al cual llegó Guevara en la mañana del 15, no -encontrando las dos naos la _Magdalena_ y _Santa María de la Granada_ -porque habían marchado en busca del citado Guevara. Cansado de esperar -Alonso de Ojeda salió del puerto de la Codera y siguiendo la costa hizo -alto en una tierra que los indios llamaban _Curiana_ y él le dió el -nombre de _Valfermoso_. Pocos días después llegaron la _Magdalena_ y -_Santa María de la Granada_. - -Convencidos de la necesidad de establecer una colonia, se dedicaron a -la realización de la idea, tomando a viva fuerza de los naturales del -país todo lo que les era indispensable. Los pobres indios se vieron -robados y quemadas sus casas, llegando los españoles a matar unos siete -u ocho en la refriega; de los nuestros fué muerto el escribano de una -carabela, Juan de Guevara. Ojeda se cruzó de brazos ante las tropelías -cometidas por Vergara y Ocampo, quienes hubieron de apoderarse de -algunas indias. Después de algunos sucesos de menos importancia y -después de recorrer costeando algunos puertos, siempre buscando el -vellocino de oro, Ojeda, deseoso de hacer asiento y población, se -detuvo en el puerto de Santa Cruz, que debió ser el conocido hoy con -el nombre de _Bahía-honda_. De modo que en la parte Oriental del golfo -de Venezuela resolvió Ojeda fundar la colonia, que no pudo llevar a -cabo, ya por las hostilidades de los indígenas, ya por el motín de los -tripulantes capitaneados por Vergara y Ocampo. - -Decían los enemigos de Ojeda que éste en sus frecuentes incursiones en -tierra de indios se apoderaba de todo lo que podía y no daba parte a -Guevara y a Ocampo. Además, la gente estaba fatigada, el trabajo era -grande, la ración escasa y la estación cruel; además temían que los -navíos, comidos de la _broma_, se fueran a pique antes de poder salir -de allí para la Isla Española. Los resentimientos y aun enemiga entre -los partidarios de Ocampo y de Vergara por un lado y los de Ojeda -por otro, eran cada vez mayores. Con la excusa de que Ojeda viese el -pan que Ocampo había traido en su último viaje de Jamaica, acordaron -detenerle en el navío para conducirlo a disposición del gobernador de -la Española. Decían Vergara y Ocampo que tomaban tal determinación por -los deservicios que Ojeda había hecho y también porque se guardaba -todas las ganancias para sí. Intentó huir Ojeda para presentarse en -Santo Domingo; pero le cargaron de cadenas. Debió suceder todo esto a -últimos de mayo o comienzos de junio de 1502. Salieron del puerto de -Santa Cruz y llegaron en los primeros días de septiembre a la provincia -de Haniguayaga, donde Vergara y Ocampo entregaron a Ojeda. Se hizo -cargo de él el comendador Gallego, trasladándole a la ciudad de Santo -Domingo. De la sentencia, dada en 4 de mayo del año siguiente, apeló -Ojeda ante SS. AA. y los señores de su Consejo, siendo absuelto en -Segovia a 8 de noviembre de 1503. No habiendo reclamado de la sentencia -la parte contraria, mandaron los reyes en Medina del Campo a 5 de -febrero de 1504 darle la ejecutoria. - -El rey D. Manuel de Portugal envió a Sevilla al florentino Juan -Bartolomé del Giocondo para hacer proposiciones a Américo Vespucio, a -quien deseaba atraer a su servicio. Hízose de rogar el insigne marino, -aceptando al fin las proposiciones y marchó a Portugal[595]. En mayo -de 1501 salió del puerto de Lisboa en una escuadra, tal vez en calidad -de astrónomo, pues era diestro como ninguno para determinar por medio -del cuadrante la latitud de un lugar. No conocemos el nombre del jefe -que mandaba la expedición. Sabemos que siguieron los expedicionarios la -costa de Africa hasta más allá del Cabo Verde y luego atravesaron el -Océano con rumbo más al Oeste. Cerca del Ecuador espantosa tempestad -detuvo dos meses a los buques en el camino, no llegando a la costa -americana hasta el 16 de agosto. Casi desde el cabo de San Roque -marcharon en dirección Sudoeste, pasando el cabo de San Agustín el -28 del mismo mes; el día de San Miguel se descubrió el río de este -nombre y el 4 de octubre el río de San Francisco. Recorrieron la costa -descubierta por Cabral, conociendo que dicha costa no era de una isla, -sino de un continente. Pasaron el río que llamaron de Santa Lucía y que -debe ser el conocido hoy con el nombre de _Río Doce_ (13 de octubre), -llegando el 21 al cabo de Santo Tomás. Descubrieron la boca de la bahía -del Río Janeiro, tal vez el 1.º de enero de 1502, el 6 la ensenada de -los reyes, el 22 el puerto de San Vicente, poco después Cananea, el 22 -de abril playas deshabitadas y llenas de arrecifes, probablemente las -de Patagonia e islas de Falkland, atravesando en seguida el Océano en -busca de Sierra Leona. En la costa de Sierra Leona hizo quemar uno de -los tres buques porque estaba inservible, marchando a las Azores con -los dos restantes y entrando en Lisboa el 7 de septiembre de 1502. - - [595] Otros dicen que no hubo tales proposiciones y creen que - tomó parte en los viajes sin contar con el Rey. - -Tuvo este tercer viaje de Vespucio bastante utilidad para los -conocimientos geográficos. Había recorrido la cuarta parte del mundo. -Sus descripciones de la rica naturaleza tropical, de la belleza del -firmamento y la certeza de haber llegado viendo costa por lo menos -hasta los 50 grados de latitud Sur, dieron no poca fama a Vespucio. -También merece fama dicho marino porque fué el primero que anunció la -idea de ir a la India dirigiéndose desde Portugal al Sudoeste para -doblar el continente americano, cuya idea realizó diez y seis años -después Magallanes. - -Otra expedición en que Vespucio tomó parte la mandaba Gonzalo Coelho; -se componía de seis buques y zarpó de Lisboa el 10 de junio del año -1503. Desde Sierra Leona tomó rumbo al Sudoeste encaminándose a la -costa del Brasil y teniendo pronto el sentimiento de ver el naufragio -del buque principal (la _Capitana_), que tropezó en una roca, junto -a una isla poco apartada de dicha costa. Los buques, cada uno por su -lado se dirigieron a la bahía de _Todos los Santos_ o sólo Bahía, como -vulgarmente se la llamaba. Aguardó Vespucio con su buque y otro a los -tres restantes; mas viendo que no llegaban, se hizo a la vela, siguió -la costa hacia el Mediodía y fundó a los 18° de latitud Sur la primera -colonia en el Brasil, con 24 hombres de la tripulación del buque que -le acompañaba y que allí había encallado. Cargó un buque de palo de -Brasil y salió para Portugal el 2 de abril, llegando a Lisboa el 18 de -junio de 1504. El encargo que Vespucio llevaba de ir a la India fracasó -completamente. - -Desde Lisboa marchó Vespucio a Sevilla, donde vió a Colón en febrero de -1505, tratándose ambos como compañeros de infortunio y víctimas de la -ingratitud de los reyes. Cristóbal Colón escribió a su hijo: «Vespucio -me ha hecho favores. La fortuna ha sido adversa a este hombre de bien, -como a muchos otros.» Aprovechando Fernando el _Católico_ la estancia -de Vespucio en Sevilla, intentó atraérselo. Comenzó haciéndole un -regalo el 11 de abril de 1505; algunos días después Felipe el _Hermoso_ -le concedió derecho de ciudadanía española. Desde entonces fué fiel -a su patria adoptiva. Se dice que hizo último viaje a América, no -consiguiendo extender ya sus descubrimientos anteriores. El año 1508 se -le nombró piloto del reino con 200 ducados de sueldo, con la obligación -de examinar a los que aspiraban al título de pilotos. Hizo algunos -mapas, no conservándose ninguno original, aunque sí la copia del del -Nuevo Mundo (_Tabula terræ novæ_), publicado en la edición de Ptolomeo -hecha en Estrasburgo, año 1513. Murió en Sevilla el 22 de febrero de -1512. (Apéndice X). - -Se ha dicho y repetido hasta la saciedad que si Colón tuvo la desgracia -de morir en Valladolid olvidado de todos, Vespucio, más afortunado, -cinco años antes de su muerte, vió que al nuevo continente se le daba -en su honor el nombre de América. Es cierto que Colón murió olvidado -en la ciudad del Pisuerga, y también lo es que el Nuevo Mundo recibió -el nombre de América en honor de Américo Vespucio, uno de los primeros -exploradores de aquellas tierras; pero cuya fama es bastante menor que -la de Cristóbal Colón. El nombre de América, aplicado al conjunto de -las regiones que forman el Nuevo Mundo, aparece, por vez primera el -1507, en un opúsculo publicado en Saint Dié (Lorena) por jóvenes del -_Gymnase Vosgien_, asociación de literatos e impresores constituída -con el apoyo y protección del duque de Lorena. El citado nombre, bajo -la primitiva forma de _Amerrique_ fué introducido en la _Cosmographiæ -Introductio_, capítulo IX, por Hylacomylus (o sea Waldseemüller), -profesor de Geografía de Saint Dié. - -Trasladaremos a este lugar las palabras de Waldseemüller: «Pero ahora -estas partes (Europa, Asia y Africa), han sido más extensamente -exploradas, y otra cuarta parte ha sido descubierta por Américo -Vespucio (como se verá luego); y no veo qué razón impediría llamarla -Amerige o América, esto es, tierra de Américo, según el nombre de su -descubridor Américo, varón de sagaz ingenio, así como Europa y Asia -traen sus nombres de mujeres. Su situación y las costumbres de sus -habitantes, se comprenderán claramente por las dos navegaciones de -Américo, que siguen»[596]. Dícese que el primero que se opuso a que se -diera al nuevo continento el nombre de Américo, fué el insigne Miguel -Servet, condenado a la hoguera en Ginebra por Calvino. Waldseemüller -primero y la costumbre después pudieron más que la honrada protesta de -Servet, y el nombre de América pasó lentamente al dominio público. Son -raros los mapas del siglo XVI, en que los nuevos territorios se señalen -como independientes del Asia y se les denomine América. En los citados -mapas, además del nombre América, se hallan otros, como Terranova, -Brasil, Santa Cruz, Atlántide, Peruana y Nueva India. Ya en el siglo -XVII se admitió por todos la denominación de América. «Ni presión -oficial--escribe Reclus--ni la intervención de famosos escritores, -intervinieron en la paulatina adopción de la palabra; proviene de los -mismos pueblos. La eufonía entra por mucho en la acogida favorable que -obtuvo de los idiomas europeos: merced a esta eufonía, la enumeración -de los continentes, termina de una manera agradable al oído: _Europa, -Asia, Africa y América_. En los anales de la humanidad, ya tan -llenos de injusticias, la cadencia de las sílabas ha contribuído a que -prevalezca una injusticia más»[597]. - - [596] _Nunc vero et haec partes sunt latius lustrate et - alia quarta pars per Americum Vesputium (ut in sequentibus - audietur) inventa est: quam non video un quis iure vetet - ab Americo inventore sagacis ingenii viro Amerigem quasi - Americi terram sine Americam dicendam: cum et Europa et Asia - a mulieribus sua sortita sunt nomina. Eius situm et gentis - mores ex bis binis Americi navigationibus que sequntur liquide - intellige datur._ - - [597] _Geografía Universal_, América del Norte, etc., págs. 2 - y 3. - -Del escritor norteamericano Charles F. Lummis son las palabras que -copiamos: «Llamar América a este continente en honor de Amérigo -Vespucio fué una injusticia, hija de la ignorancia, que ahora nos -parece ridícula; pero de todos modos, también fué España la que envió -el varón cuyo nombre lleva el Nuevo Mundo»[598]. - - [598] _Los exploradores españoles del siglo XVI en América_, - pág. 60. - -Continuando el relato de las expediciones a las Indias, salieron -dos en el año 1504: una mandada por Cristóbal y Luis Guerra, y otra -a las órdenes de Juan de la Cosa. Las dos expediciones, después de -haber saqueado las costas de Venezuela y de apoderarse de cuanta -gente pudieron para venderla en seguida, sufrieron no pocos trabajos -y terribles desgracias. Naufragaron varios buques junto al golfo de -Darién, viéndose los expedicionarios en grandes apuros, sin exceptuar -el hambre y las enfermedades. De los 200 individuos que salieron en -ambas expediciones, pudieron llegar unos 40 a Jamaica, luego a Haití y, -por último, a España. «En ese año de 1504--dice Reclus--cuando Colón -dejó el Nuevo Mundo para ya no volver a él, conocíase en su mayor parte -la costa oriental de los dos continentes, en tanto que el mar de las -Antillas, la primera región descubierta, no se había explorado sino por -la parte meridional. Desde el descubrimiento de las islas de Bahama por -Colón, transcurrieron veinticinco años antes que las naves españolas -penetrasen en el golfo de México, a no ser costeando la isla de Cuba. -Para los españoles era poco importante la metódica exploración de las -costas del Nuevo Mundo; lo que buscaban eran mares abundantes en perlas -o bien tierras ricas en oro y esclavos»[599]. - - [599] Ibidem, pág 24. - -La capitulación que los Reyes Católicos hicieron con Juan de la Cosa, -se firmó en Medina del Campo el 14 de febrero de 1504[600]. Concedieron -los reyes que el citado navegante pudiese ir a las tierras e islas de -las Perlas, al golfo de Urabá y a otras islas y tierra firme del mar -Océano que están descubiertas o por descubrir, siempre que no fuesen de -las que descubrió Cristóbal Colón, ni de las islas y tierra firme que -pertenecían al rey de Portugal. Exigían los reyes a Juan de la Cosa la -quinta parte de todo lo que encontrase, y le dejaban las otras cuatro -partes para que pudiera disponer de ellas a su voluntad. Le concedieron -tomar seis o más indios de los que dejó en la Isla Española Rodrigo de -Bastidas para llevarlos a las tierras del golfo de Urabá, como también -a Juan Buenaventura, si quisiera ir con él; además podría tomar -agua, leña u otros bastimentos, pagando por ellos lo que valieren. -Le autorizaron para que él y los que le acompañasen, edificaran -casas y pueblos, y cultivaran heredades. Mandáronle terminantemente -que no llevase consigo a ningún extranjero. Hizo el viaje en cuatro -navíos, y al Rey, por el quinto que le pertenecía de ganancias, le -correspondieron 491.708 maravedís. A la Cosa se le concedieron 50.000 -maravedís vitalicios. - - [600] _Archivo de Indias._--E. 139.--C. 1.--_Colec. de doc. - inéd., etc._, tomo XXXI. - -En la capitulación que se hizo con Alonso de Ojeda en Medina del Campo -y con fecha 30 de septiembre de 1504[601], se disponía que el citado -Ojeda podia ir a las tierras e islas de las Perlas, al golfo de Urabá, -a la tierra antes descubierta por el mismo navegante y a otras islas y -tierra firme del mar Océano, siempre que no fuesen de las descubiertas -nuevamente por Colón (las cuales se hallan más allá de los lugares -visitados antes por el mismo Ojeda y Rodrigo de Bastidas) ni de las que -pertenecen al rey de Portugal. En las dichas tierras se le autorizaba -para «resgatar é aber de otras qualesquier manera oro é plata é -guanines é otros metales é alxofar é piedras preciosas, é mostruos é -serpientes é animales é pescados, é aber especierias é droguerías é -otras qualesquier cosas de qualquier género é nombre que sean, en tanto -que non podays traer esclavos, _salvo los questan en la isla de Santo -Domingo é isla Fuerte, é en los puertos de Cartagena en las islas de -Barú que se dicen Caníbales_.» Mandaban los reyes que levantase una -fortaleza donde antes la había hecho, o en otra parte que fuera más -conveniente. - - [601] _Archivo de Indias._--E.139.--C. 1.º--_Colec. de doc. - inéd., etc._, tomo XXXI, págs. 258-272. - -Hízose otra Capitulación o Asiento por el Rey Católico (24 de abril de -1505) con Vicente Yáñez Pinzón, que se firmó en Toro y por la cual se -autorizaba a dicho navegante poblar la isla denominada _San Juan_, que -se halla en el mar Océano, cerca de la Española[602]. Hace notar el Rey -los buenos servicios hechos por Pinzón, principalmente en la conquista -de la Isla Española y en el descubrimiento de otras tierras e islas en -el mar Océano. - - [602] _Arch. de Indias._--E.139.--C. 1.º. _Col. de doc. inéd., - etc._, tomo XXXI. págs. 309-317. - -Después del cuarto viaje de Colón, se suspendieron por breve tiempo las -expediciones de los castellanos, y decimos por breve tiempo, puesto -que en el año 1506, Fernando el _Católico_ autorizó a Vicente Yáñez -Pinzón y a Juan Díaz de Solís para que emprendiesen un viaje marítimo. -En efecto, llegaron a la isla de Guanaja, y navegando al Oeste, -reconocieron el golfo de Honduras y una parte de la costa de Yucatán. - -Andando el tiempo, Fernando V expidió Real cédula (23 de marzo de -1508), encargando a Pinzón y a Solís que procurasen descubrir un -Estrecho--si dicho Estrecho existía, como opinaban algunos--al Norte de -Yucatán, y por el cual se comunicasen los mares Atlántico y Pacífico. -Con tal objeto salieron de Sanlúcar el 27 de junio de 1508: Como la -península del Yucatán era a la sazón conocida imperfectamente, la -cédula decía que irían «a la parte del Norte facia Occidente.» Y con el -objeto de evitar rozamientos con Portugal, se les prohibía arribar a -las posesiones del dicho reino, pues tales eran las palabras de la Real -carta. «No tocareis (en el Brasil) so aquellas penas é casos en que -caen é incurren los que pasan é quebrantan mandamientos semejantes, que -es perdimiento de bienes é personas é nuestra merced.» - -Afirma algún historiador que Yáñez Pinzón y Díaz de Solís, faltando -a las instrucciones recibidas, en vez de navegar por la costa -septentrional de América en busca del Estrecho, se dirigieron al Sur -explorando las costas hasta los 40° de latitud. Así lo dice el cronista -Herrera, cuyas palabras trasladaremos a este lugar: «Partieron de -Sevilla el año pasado (1508), y desde las islas de Cabo Verde fueron a -dar en la Tierra Firme, al cabo de San Agustín»[603]. No creemos que -tenga razón Herrera, por cuanto se halla probado que obedientes a las -órdenes que habían recibido, los insignes navegantes recorrieron sólo -la costa de la América Central, pasando cerca de Santo Domingo a la -ida, y entrando a la vuelta en la dicha población. De igual modo cuenta -la expedición el P. Las Casas[604]. - - [603] _Década I_, lib. VI, cap. IX. - - [604] _Hist. de las Indias_, lib. II, cap. XXXIX. - -Fué de lamentar que las rivalidades entre Pinzón y Solís les obligasen -a volver a España[605]. Llegaron a las playas españolas a últimos -de octubre del año 1509. Formóseles proceso por la Casa de la -Contratación, resultando culpable Solís, a quien se mandó preso a la -cárcel de corte, e inocente Yáñez Pinzón. Posteriormente, habiendo -quedado libre y absuelto de todos los cargos Solís, se le pagaron, -con fecha de 24 de abril del año 1512, treinta y cuatro mil maravedís -como recompensa del tiempo de su prisión y pleito, además del salario -de piloto mayor, de cuya plaza tomó posesión por fallecimiento de -Américo Vespucio, asentándosele en los libros sólo sesenta y cinco mil -maravedís, porque los diez mil restantes se asignaron como pensión a -la viuda de su antecesor[606]. - - [605] En un asiento o capitulación hecho en Granada el - cinco de septiembre de mil quinientos treinta y uno, los - reyes dicen a Vicente Yáñez Pinzón que, recordando que «por - nuestro mandado é con nuestra licencia é facultad fuísteis - a vuestra costa é minsion con algunas personas o parientes - é amigos vuestros» a descubrir ciertas islas y Tierra firme - «Tenemos por bien é queremos, que en quanto Nuestra merced é - voluntad fuere, ayades é gocedes de las cosas que adelante - en esta capitulacion serán declaradas ó contenidas...» - Después de descubrir Islas y Tierra Firme llegaron al Cabo - de San Vicente, no sin sufrir grandes trabajos y bastantes - pérdidas.--_Colec. de doc. inéd._, tomo XXII, págs. 300-307. - - [606] _Archivo general de Indias._--Ext. de Muñoz.--Conde - Roselly de Lorgues.--_Vida de Cristóbal Colón_, tomo III, pág. - 709. - -Con fecha nueve de junio de mil quinientos ocho años, Diego de Nicuesa, -caballero muy querido en la corte de Castilla, y el famoso piloto Juan -de la Cosa, en representación de Alonso de Ojeda, solicitaron del -Rey (1509) permiso para fundar colonias en las Islas y Tierra Firme -de América. Obtuvieron en seguida lo que deseaban. Dividióse dicha -Tierra Firme, trazando una línea en el golfo de Darién, dando la parte -oriental (Nueva Andalucía) a Alonso de Ojeda y la parte del Norte y la -del Oeste (Castilla del Oro) a Nicuesa. La Nueva Andalucía, por tanto, -comprendía desde el cabo de la Vela hasta la mitad del golfo de Urabá; -la Castilla del Oro desde el golfo de Urabá hasta el cabo Gracias a -Dios. Indispusiéronse ambos gobernadores (Ojeda y Nicuesa), resolviendo -el conflicto Juan de la Cosa, quien fijó como límite de los dos -gobiernos las bocas del Atrato o Río Grande del Darién, según entonces -se le llamaba. Con el objeto de comenzar sus expediciones, Ojeda y -Nicuesa se encaminaron a la Española. - -Se disponía en la capitulación que los dos jefes pudiesen fletar en la -Española los navíos que necesitasen, como también se les autorizaba -para llevarse seiscientos hombres además de los doscientos que fuesen -de Castilla. Mandábase a Fray Nicolás de Ovando, gobernador de la -isla, que diese todo el favor y ayuda que necesitaran Ojeda y Nicuesa. -Y terminaba ordenando a dicho Gobernador que guardase y cumpliese la -citada capitulación. En el otoño del año 1509 salió Alonso de Ojeda -llevando cuatro buques y 300 hombres de dotación; entre los últimos -se encontraba el extremeño Francisco Pizarro. El piloto Juan de la -Cosa iba de lugarteniente o de segundo de la expedición. Poco después -se hizo también a la mar Diego de Nicuesa, hombre que contaba con más -recursos que Ojeda, pues pudo llevar siete buques y unos 700 hombres. - -Desembarcó Ojeda donde a la sazón se encuentra Cartagena (Colombia) y, -no dando oídos a Juan de la Cosa, penetró en el país y cayó sobre la -primera aldea que encontró, matando a los indios que se resistieron y -llevándose prisioneros a los que pudo coger vivos. Cuando los españoles -se entregaron al descanso, fueron sorprendidos por los caribes de -las aldeas inmediatas, quienes les mataron, entre ellos a Juan de la -Cosa, salvándose únicamente Ojeda, gracias a su gran escudo y a su -destreza para parar los flechazos. Corrió Ojeda hacia la playa, donde -se escondió por no poder llegar a sus buques. Afortunadamente acertó -a pasar por la costa Nicuesa, que caminaba hacia las tierras que le -habían sido concedidas. Al ver Nicuesa los buques sin jefe, determinó -ir en busca de los expedicionarios con la gente de a bordo. Hallaron -a Ojeda en lo más espeso de un manglar, extenuado por la fatiga y el -hambre. Luego fueron al sitio de la lucha, donde encontraron el cadáver -de Juan de la Cosa atado a un árbol y casi cubierto de flechas, hasta -el punto que parecía un _erizo_. - -Regresaron a los barcos, y mientras Nicuesa seguía su rumbo a Veragua, -Ojeda se dirigió más al Oeste, donde, a orillas del golfo de Urabá, -fundó, en los comienzos de 1510, una colonia defendida por un fuerte -(San Sebastián) hecho de troncos de árboles[607]. En la fortaleza -tuvieron que guarecerse los expedicionarios por temor a los indios -caribes, que eran tan fieros como los de la costa de Cartagena. En -apuro tan grande, fué no poca dicha para ellos cuando vieron llegar -un buque cargado de víveres con gente aventurera y aun maleante. -Ayudado Ojeda por los recién llegados, emprendió lucha tenaz con los -salvajes, teniendo la desgracia de ser herido en un muslo con una -flecha envenenada. Salvóse de la muerte haciendo cauterizar la herida -con un hierro candente para prevenir los efectos inevitables del -veneno, cubriéndola luego con paños empapados en vinagre. Ya curado, -marchó a Haití en busca de recursos, dejando a Francisco Pizarro como -jefe; pero con orden de marchar con su gente a Veragua, si no volvía -en el plazo de cincuenta días. Desembarcó Ojeda en la costa meridional -de Cuba, recorriendo luego unas 50 leguas por la playa, atravesando -lagunas y marismas, hasta que con sus compañeros de desgracia, -extenuado y medio muerto de hambre, pudo llegar a una aldea india, -donde halló hospitalidad. Allí hizo construir una capilla dedicada a -la Virgen, cuya imagen, pintada por un artista flamenco, regalo de su -protector el obispo Fonseca, llevaba siempre pendiente del cuello. Los -indios condujeron a Ojeda y a los suyos en una piragua hasta dejarlos -en Haití. Por cierto que al llegar a Haití aquella gente deseosa de -aventuras--cuyo jefe se llamaba Talavera, y que poco antes, según se -ha dicho, había auxiliado a Ojeda contra los salvajes--cayó en poder -de la justicia, pagando con la muerte las cuentas que tenía atrasadas. -Ojeda fué absuelto; pero sin recursos y sin auxilio alguno, murió en la -mayor pobreza, allá por el año 1515. Dícese que en su testamento dejó -ordenado, en expiación de su orgullo, que se le enterrase en el umbral -de la puerta del convento de San Francisco (isla de Santo Domingo) -para que los que entrasen y saliesen del templo tuvieran que hollar su -tumba. - - [607] No deja de llamar la atención que, con fecha 28 de - febrero de 1510, los reyes (Doña Juana y su padre Don - Fernando) desde Madrid dirigiesen Real Cédula a Don Diego - Colón, Almirante y gobernador de las Indias, para que, en - lugar de los 600 hombres que a Nicuesa y Ojeda se les permitió - sacar de la Isla Española, fuesen sólo 200, pues habían sido - avisados que sacando los dichos 600 hombres recibiría la isla - mucho daño.--_Archivo de Indias._--E. 139.--C. 2.--_Colec. de - doc. inéd._, etcétera, tomo XXXI, paginas 533-535. - -La siguiente Real Provisión, dada por la reina Doña Juana y por su -padre Don Fernando en la ciudad de Burgos el 5 de octubre de 1511, -indica la mala opinión que se tenía de Alonso de Ojeda y de sus -cómplices[608]. Dice así: - - [608] Hallase el original en el _Archivo de Simancas_. - - «Doña Juana, etc. A vos nuestros jueces de apelacion de las islas, - Indias e tierra firme del mar Océano que residís en la isla - Española, salud e gracia. Sepades de que yo he sido informada - que Alonso de Hojeda seyendo nuestro gobernador de la provincia - de Urabá, que es en la tierra firme del mar Océano, hizo muchos - delitos e escesos, especialmente que estando en la dicha provincia - hizo matar dos hombres, al uno degolló e a otro ahorcó, e hizo - azotar otros dos hombres, e cortar la lengua a otro, e herrar - a otro en la frente, e cortar dos dedos a otro, lo cual hizo e - mandó hacer sin ser oídos a justicia, no guardándoles la orden del - derecho; e diz que hizo nuevo juez y oficiales de justicia para - los sentenciar y ejecutar, y dijo: que aunque fuésemos deservidos, - sería gobernador en la provincia de Urabá, e que vernía a la dicha - isla Española, e cortaría la cabeza al Almirante D. Diego Colon, - nuestro visorey e gobernador de la dicha isla; e lo llamó traidor e - otras palabras de injuria, e dijo que llevaría a D.ª María su mujer - del dicho Almirante a la dicha provincia de Urabá, e que vernía la - vía de la dicha isla Española e de San Juan, e que tomaría puercos - e pan, e que procuraría de tomar alguna nao de las que fuesen o - viniesen de Castilla a las dichas Indias e con esta intencion el - dicho Alonso de Hojeda e Bernaldino de Talavera, vecino que fué de - la dicha isla Española, habiéndose alzado con una nao e hurtado él - e otros muchos vecinos de la dicha isla; e yéndose a Urabá en la - dicha nao, salieron de la dicha provincia de Urabá con propósitos - dañados de seguir un viaje a la dicha isla Española, como dicho - es, e con tiempos e vientos contrarios diz que aportaron a la - dicha isla de Cuba, donde diz que dicho Alonso de Hojeda hizo e - cometió otros muchos delitos e desconciertos, e quel dicho Bernaldo - de Talavera, después que en la dicha isla de Cuba entraron, se - apartó de la compañía del dicho Alonso de Ojeda, e con la mayor - parte de la gente que los susodichos llevaban en la dicha nao, - se hizo jurar por capitan, e la dicha gente lo juró e puso de su - mano alguaciles, no lo pudiendo hacer, e diz que ansí se entraron - dicho Bernaldino de Talavera e los que le siguieron la tierra - adentro por la dicha isla de Cuba, donde hicieron muchos delitos e - escesos, maltratando los caciques e indios de ella, tomándoles sus - haciendas e mantenimientos contra su voluntad, sin se lo pagar, e - forzándoles las mujeres, sacandolas de su poder por fuerza para las - traer consigo por sus mancebas, e hiriéndoles e injuriándoles grave - e atrozmente...» - -Encarga la Reina a los jueces que se informen de todo lo que hicieron -en todas partes Ojeda, Talavera y demás personas; hecha la información -procedan contra los culpantes e contra sus bienes imponiéndoles las -mayores y más graves penas civiles y criminales[609]. - - [609] Véase la Real provisión en la _Historia de Colón_, de - Roselly de Lorgues, tomo III, páginas 880-882. - -Pasados los cincuenta días fijados por Ojeda, como poco antes se dijo, -salió Pizarro con los dos buques que le habían dejado camino de Santo -Domingo; pero uno de los barcos zozobró en una tempestad, y el otro, en -el que iba Pizarro, ya a punto de hundirse, fué sustituido por un buque -armado en el citado Santo Domingo. - -Acerca del viaje de Nicuesa hemos de decir que, habiendo salido en -noviembre de 1509 desde la costa, donde al presente se halla Cartagena, -hacia el istmo de Darién y desde allí a Veragua, por la poca exactitud -de una carta de marear dibujada por Bartolomé Colón, fué más lejos, -teniendo la desgracia de perder todos sus buques. Habiendo logrado -salvar la tripulación, se estableció en el puerto de Bastimentos, en -cuyo lugar se fijó y denominó a la colonia _Nombre de Dios_. Cuentan -que exclamó: «Detengámonos aquí en nombre de Dios»[610]. - - [610] Diego de Nicuesa fundó el fuerte de _Nombre de Dios_ - el 1509, trasladándose luego a San Felipe de Puertovelo. - La ciudad de Nombre de Dios fué quemada por los ingleses - (13 agosto 1596) y San Felipe se fundó por D. Francisco de - Valverde y Mercado(20 marzo 1597). _Col. de doc. inéd., - etcétera_, tom. IX, pág. 108. - -Desde que Cristóbal Colón, en su primer viaje, tomó posesión de Haití -(Isla Española) el 12 de diciembre de 1492, aquella fué la primera -colonia europea en el Nuevo Mundo y la capital o centro del poder -español en aquellas lejanas tierras. - -Respecto a la isla de Cuba, descubierta también por Colón en su -primer viaje (al anochecer del 27 de octubre del citado año), quedó -casi olvidada por algún tiempo. Llamábanse _siboneyes_ sus primitivos -habitantes. En 1508 Nicolás Ovando, gobernador de la Española, mandó a -Sebastián de Ocampo, con dos carabelas, _para bojear a Cuba_. Recorrió -Ocampo la costa de Cuba y probó que era una isla. Ya en 1511, Diego -Colón, gobernador de la Española, dispuso que Diego Velázquez, natural -de Cuéllar (Segovia), fuera a poblar la mencionada isla. El cacique -Hatuey trató de impedir el desembarco de los españoles; mas vencido -hubo de retirarse a los montes, siendo al fin hecho prisionero y -condenado a morir en la hoguera. Como un fraile franciscano le dijera -que se hiciese cristiano, único modo de ir al cielo, el indígena -contestó que _no quería ir al cielo, porque allí iban los cristianos_. - -La isla de Puerto Rico, que descubrió Colón en su segundo viaje, fué -explorada en el año 1500 por Juan Ponce de León, a quien recibió -amistosamente el cacique Agueynaba. Ovando, noticioso de que en la isla -de Borinquen se encontraba en abundancia el oro, mandó una expedición -de 200 españoles bajo las órdenes de Juan Cerón; pero considerándose -preterido Juan Ponce de León, acudió a los Reyes Católicos, quienes le -nombraron gobernador de Puerto Rico. Tuvo que sofocar cerca de Añasco -un levantamiento de los indios contra los encomenderos. Reedificó Ponce -de León la villa de Sotomayor y fundó la de San Germán. - -Los españoles establecidos en Cuba, Santo Domingo y Puerto Rico, -averiguaron la existencia de varias tierras situadas en la parte -septentrional, donde, entre otras cosas maravillosas, había una fuente -o río cuyas aguas tenían la virtud de remozar a los viejos que las -bebían. Llevado de la curiosidad o de la idea de lucro. Juan Ponce de -León, gobernador que había sido de Puerto Rico, armó tres naves y se -hizo a la vela el 3 de marzo de 1512. Saliendo de la isla de Puerto -Rico y corriendo al Noroeste cincuenta leguas, dió, el día 8, con los -bajos de Babueca, reconociendo después las isletas de los Caicos, -Yaguna, Amaguayo y Maniguá, llegando el 14 a Goanahaní, que situó en 25 -grados, 40 minutos. Continuó navegando al Noroeste hasta que el Domingo -de Pascua, 27, vió tierra que el mal tiempo no le permitió reconocer, -continuando en la misma dirección hasta el 2 de abril que llegó a una -isla llamada por los indios _Cautío_, y que él denominó _Florida_, ya -por haberla descubierto en la _pascua de flores_, ya porque se ofreció -a su vista llena de verdura, de árboles y flores. Desembarcó Punce de -León y tomó posesión de ella a nombre del rey de España. - -El día 8 continuó su derrota entre violentas corrientes, viéndose -obligado a fondear cerca de tierra, no sin que una de las naves se -perdiese de vista. Ponce no encontró buena acogida de parte de los -indígenas, con los cuales tuvo que pelear; retiróse a un río que llamó -de _la Cruz_, donde esperó en vano el bergantín perdido. El 8 de mayo -dobló el _cabo de Cañaveral_, que él llamó de _Corrientes_ por la -fuerza que allí tienen. Reconociendo la costa halló hacia los 27 grados -dos islas, una tercera más al Sur y una cadena de isletas que nombró -los _Mártires_. Recorrió la costa sin notar que era tierra firme, -encontrando en todas partes indios suspicaces, sumisos a veces y fieros -otras. - -Después de algunos días determinó dar la vuelta a la Española y a -Puerto Rico. Al paso descubrió nuevas islas y reconoció otras vistas -anteriormente. A un grupo de ellas dió el nombre de _Tortugas_ por la -abundancia que de ellas había, a otras denominó de la _Vieja_, porque -sólo pudo ver una vieja india y que recogió en sus navíos. El 25 de -julio se encaminó a Biminí, en cuya tierra se suponía que estaba la -fuente prodigiosa; continuó navegando hasta que descubrió la isla de -Bahama. Desde la isla de Bahama corriendo al Oeste cuarenta leguas, se -encuentra, según Oviedo, la tierra de Biminí. Salió de Bahama con mucho -trabajo el 6 de agosto, llegando el 16 a una de las islas Lucayas. En -Guanimá compuso los navíos de sus averías, acordando allí que Juan -Pérez de Ortubia con el piloto Antón de Alaminos y algunos indios -prácticos se dirigiesen con un navío a reconocer la isla de Biminí, en -tanto que él continuaba su viaje a Puerto Rico, a cuya isla llegó el 21 -de septiembre. Pocos días después entró el otro navío que fué a Biminí, -sin tener la fortuna de encontrar la fuente milagrosa; pero en cambio, -halló una isla grande, con muchos árboles y abundantes aguas. Si este -viaje fué de poca utilidad para Ponce de León, tuvo interés para la -navegación que se hace por el canal de Bahama de regreso a España, y -también por el descubrimiento de tantas isletas, bajos, restingas y -canales, que hacen peligrosas las derrotas por aquellos mares. - -[Ilustración: - -FOTOTIPIA LACOSTE--MADRID. - -VASCO NÚÑEZ DE BALBOA.] - - - - -CAPÍTULO XXVII - - DESCUBRIMIENTO Y EXPLORACIÓN DEL GRANDE OCÉANO U OCÉANO PACÍFICO - POR NÚÑEZ DE BALBOA.--BALBOA ANTES DEL DESCUBRIMIENTO.--FORMA - PARTE DE LA EXPEDICIÓN DE ENCISO.--DESGRACIA DE ENCISO.--POLÍTICA - DE BALBOA.--LUCHA ENTRE LOS AMIGOS DE ENCISO Y LOS DE - BALBOA.--NICUESA EN SANTA MARÍA LA ANTIGUA.--HUYE DE SANTA - MARÍA Y SU MUERTE.--ENCISO SALE PARA ESPAÑA.--BALBOA Y EL - CACIQUE CARETA.--BALBOA PENETRA EN EL INTERIOR DEL PAÍS.--SU - CARTA AL REY.--DESCUBRIMIENTO DEL PACÍFICO.--IMPORTANCIA DEL - DESCUBRIMIENTO.--D. PEDRO ARIAS DÁVILA, GOBERNADOR DE LA COLONIA DE - DARIÉN.--ENEMIGA ENTRE BALBOA Y PEDRARIAS.--BALBOA SE PRESENTA A - PEDRARIAS.--MUERTE DE BALBOA.--PEDRARIAS TOMA LA PROVINCIA DE PAQUE. - - -Consideremos el descubrimiento del Océano Pacífico o mar del Sur en -el año 1513, por Vasco Núñez de Balboa. Era Balboa natural de Jerez -de los Caballeros (Badajoz), donde nació por el año 1475. Cuando -apenas contaba veintiséis años formó parte de la expedición dirigida -por Rodrigo de Bastidas. Partió de Sevilla en octubre de 1501, y tras -feliz travesía arribó a las costas del Nuevo Mundo, recorriendo y -explorando desde el Cabo de la Vela hasta el puerto de Nombre de Dios. -Dió la escuadra en unos arrecifes, de los cuales pudieron salir los -expedicionarios, no sin que las naves sufriesen averías de importancia. -Balboa, como otros compañeros, llegaron a la isla Española, donde a la -sazón era gobernador Don Francisco Bobadilla. Obtuvo autorización para -permanecer en la isla en calidad de colono y se le concedieron terrenos -y esclavos. - -Deseaba Balboa salir de aquella situación tan contraria a sus -inclinaciones. Pronto se le presentó ocasión propicia. El bachiller -Martín Fernández de Enciso comenzó a reclutar gente en Santo Domingo -para una expedición. Salió de la isla (febrero de 1510) con dos buques, -150 hombres, algunos caballos y muchas armas. Prohibió el gobernador -que se embarcasen los que tuvieran alguna causa pendiente. En este -caso se encontraba Núñez de Balboa; pero ayudado, no se sabe por -quién, se hizo llevar a bordo dentro de una barrica, burlando de este -modo la vigilancia de Bobadilla. En alta mar salió de su escondite. -«Y de ese modo, teatral y picaresco, digno de un Gil Blas o de un -Guzmán de Alfarache--escribe el Sr. Ruiz de Obregón--, comenzó Vasco -Núñez de Balboa su camino de aventuras y de titánicas y legendarias -empresas»[611]. - - [611] _Vasco Núñez de Balboa_, pág. 27. - -Enciso, desgraciado como Ojeda y Nicuesa, hubo de naufragar en la Punta -Caribana (extremo oriental del golfo de Darién). Murieron bastantes -a manos de los indios, y los restantes, tristes y desalentados, no -tuvieron más remedio que dirigirse por la playa a la colonia de San -Sebastián de Urabá, la cual encontraron quemada y arrasada. Ánimo les -dió Balboa con el anuncio de que pronto encontrarían las deseadas minas -de oro. Resolvieron pasar al otro lado del golfo y fijarse allí, sin -embargo de que aquella costa formaba parte del territorio cedido por -el Rey a Nicuesa. En la márgen del río Darién les esperaba el cacique -Cemaco, más ganoso de guerra que de paz. Se dispuso a pelear con los -españoles. Después de poner en salvo, en la espesura del bosque a las -mujeres, ancianos y pequeñuelos de la tribu, el cacique se colocó en -la cima de inmediata montaña al frente de los suyos. Contra ellos fué -Balboa que los venció fácilmente, haciéndoles muchos muertos y huyendo -los demás a unirse con los que antes habían marchado al interior del -país. - -Desde entonces aquel puñado de valientes se dispusieron a quitar la -jefatura a Enciso. Ellos habían fundado la colonia de Santa María la -Antigua del Darién, y ellos, por tanto, tenían el derecho de nombrar -jefe. Dijeron, para dar visos de legalidad al hecho, que Enciso y -los pocos que le seguían, se hallaban, como enviados o delegados de -Ojeda, sin derecho a ejercer autoridad, puesto que la nueva colonia -estaba situada en tierras de la jurisdicción de Nicuesa. Tales -razones no convencieron a los partidarios de Enciso; pero los de -Balboa, importándoles poco las amenazas de sus enemigos, eligieron -para alcaldes de la villa a Vasco Núñez de Balboa y a Juan Zamudio. -Con el objeto de poner paz entre los dos bandos, hubo quien propuso -nombrar jefe a Diego Nicuesa, no comprendiendo que con esta solución se -descontentaba a los amigos de Balboa y a los de Enciso. - -Llegó por entonces un navío español, mandado por Rodrígo Enríquez de -Colmenares, en busca de Nicuesa, a quien llevaba soldados, municiones -y víveres. Enterado Colmenares de las discordias interiores de la -colonia, propuso que se nombrase jefe--como ya se había intentado--a -Nicuesa, toda vez que Santa María se hallaba dentro de su propia -jurisdicción. Accedieron a ello, aunque no de buena gana, los dos -partidos enemigos, y al efecto, salieron algunos comisionados en busca -de Nicuesa. - -Llamado Nicuesa por Balboa para que se encargase del gobierno de Santa -María, o habiéndose enterado por Colmenares de todo lo que ocurría en -tierras que a él le había cedido el Rey, lo cierto es que abandonó -_Nombre de Dios_ con 60 hombres que le quedaban y se dirigió a la -colonia de Santa María la Antigua. Refieren algunos cronistas que antes -de presentarse Nicuesa en Santa María la Antigua pidiendo auxilio a -Balboa, dos colonos del Darién llegaron a _Nombre de Dios_ decididos -a ofrecer el gobierno al citado Nicuesa, volviendo tan disgustados de -la entrevista que dijeron lo siguiente: «Libertándonos de Enciso hemos -salido de los dientes del lobo; pero vamos a caer en las garras de un -tigre.» Desde entonces la colonia del Darién se mostró obediente a las -órdenes que diera Balboa. - -Llegó Nicuesa a Santa María y en el desembarcadero pudo oir la voz del -procurador del pueblo que le decía que se tornase a su gobernación -de Nombre de Dios. Otros cronistas dicen que se mostró tan pedante -y orgulloso, que los de la ciudad no quisieron recibirle. No fueron -atendidos los ruegos de Nicuesa, el cual rogaba que si no le querían -por gobernador le tomasen por compañero; pero los de la ciudad se -negaban a ello _porque se entraría por la manga y saldría por el -cabezón_[612]. Insistió Nicuesa diciendo «que aquella tierra adonde -estaban entraba en los límites de su gobernación, y que ninguno podía -en ella poblar ni estar sin su licencia...»[613]. - - [612] Herrera, _Década I_, lib. VIII, cap. VIII. - - [613] Ibidem. - -Quieras que no quieras, le obligaron a zarpar el 1.º de marzo de 1511 -con 17 de los suyos, «y nunca jamás pareció, ni hombre de los que con -él fueron, ni adónde, ni cómo murió»[614]. - - [614] Ibidem. - -Creyeron algunos que aportó a Cuba y que los indios le mataron, -fundándose en que tiempo adelante unos marineros que naufragaron en -la isla de Cuba encontraron la siguiente inscripción grabada en un -árbol: _Aquí feneció el desdichado Nicuesa_; pero según el cronista -Gomara la inscripción decía: _Aquí anduvo perdido el desdichado Diego -de Nicuesa_. «Lo que se tuvo por más cierto es que como llevaba tan -mal navío, y los mares de aquellas partes son tan bravos y vehementes, -la misma mar lo tragaría fácilmente, o que perecería de hambre y de -sed»[615]. - - [615] Ibidem. - -Llegó su turno a Enciso, a quien se obligó a marchar en el primer navío -que salió para España. - -Es de justicia confesar que la gratitud no fué nunca norma de conducta -del valiente extremeño. Dueño absoluto del poder Núñez de Balboa, como -temiera que en la metrópoli se agitasen en contra suya los amigos -de Enciso y Nicuesa, mandó a su fiel amigo Zamudio para que de todo -diese cuenta al Rey[616]. Procuró Vasco Núñez de Balboa mantener -buenas relaciones, lo mismo con los colonos que con los indios, pues -necesitaba de los últimos, ya para que le trajesen oro, ya para que le -facilitaran provisiones. No pudo conseguir, aunque en ello tuvo empeño, -ganarse la voluntad del cacique Cemaco. En efecto; dicho cacique, que -siempre andaba buscando ocasión para vengarse, hizo que algunos de -los suyos diesen noticia a Balboa del mucho oro que se encontraba en -la región denominada Dobayba, distante de allí unas treinta leguas, -proponiéndose con el engaño atraer a los españoles hacia los bosques -y caer allí sobre ellos. Balboa envió como explorador a Francisco -Pizarro, el futuro conquistador del Perú, quien se vió sorprendido, y -a malas penas él y su pequeña hueste pudieron salvarse, teniendo que -volver a Santa María. El mismo Núñez de Balboa salió en persona al -frente de unos cien hombres y llegó al pueblo de Coyba, residencia del -cacique Careta. Apoderóse del pueblo, haciendo prisionero al cacique -y a toda su familia; cayeron bajo su poder muchas provisiones y algún -oro. Hízose la paz entre Balboa y Careta, recibiendo aquél en prenda -una hija del cacique, joven bastante agraciada, la cual ejerció sobre -nuestro héroe más influencia que debiera. Vasco Núñez y Careta se -dirigieron contra el vecino cacique Ponca, quien se internó en los -bosques próximos mientras que aquéllos entraban a saco en la población -abandonada. - - [616] En el mismo barco que marchó Zamudio salió también - Enciso. - -Otra expedición dispuso Balboa a Dobayba, lugar de muchas riquezas -y abundante de oro, según se decía por los indios; sólo encontró, -después de penosas jornadas, el territorio del cacique Mibeyba, cuyos -habitantes vivían en las ramas y copas de los árboles, a causa de que -el suelo estaba siempre inundado por las aguas de próximas lagunas. -Consiguieron los españoles comunicarse con aquellos indios, ya cortando -o ya quemando los troncos de los árboles más corpulentos; pero nadie -les dió noticia del oro y riquezas que buscaban con tanto empeño como -codicia. - -Decidido Balboa a penetrar más en el interior, quiso amedrentar a los -indígenas vecinos, lo que consiguió entrando a saco los pueblos de -Cemaco y de Tichirí, cogiendo prisioneros algunos jefes guerreros, a -los cuales hizo decapitar. - -Por mediación de su amigo Careta, logró Balboa atraerse al poderoso -Comagro. Uno de los hijos del citado cacique le dió noticia de un mar -muy grande que se extendía al Sur, añadiendo que siguiendo las costas -de dicho mar en dirección Sudeste se llegaría a una región habitada por -gentes belicosas y donde abundaban las perlas y el oro. Es de creer -que tales noticias se referían al Perú, siendo de advertir que entre -los oyentes se hallaba Francisco Pizarro, valiente conquistador de -aquellas tierras. No dejó de decirle también que, para llegar al mar -del Sur, era preciso atravesar profundos pantanos, impetuosos ríos, -espesos bosques y altas montañas, como de igual modo había que luchar -con feroces indios de todas aquellas comarcas, habiendo de encontrar, -a las seis jornadas a Tubanamá, cacique de instintos sanguinarios. -«Nada podéis hacer--y estas fueron las últimas palabras que el indio de -Comagro dijo a Núñez de Balboa--si no contáis por lo menos con 1.000 -españoles armados como los que aquí tenéis». - -Inmediatamente Vasco Núñez participó tales noticias a D. Diego Colón, -gobernador de Santo Domingo, rogándole al mismo tiempo que empleara -sus buenos oficios para que el Rey le mandase los 1.000 hombres que -necesitaba para su empresa. - -Después de tres años, escribió (21 enero 1513) Balboa al Rey censurando -la política de Enciso. Entre otras cosas decía: «Ruego a V. A. que -ordene que ningún bachiller en Derecho o en otra ciencia, a excepción -de la Medicina, venga jamás a estas comarcas, bajo pena de un grave -castigo, pues no viene aquí uno que no sea un demonio... y no sólo -son malos en sí mismos, sino que además enseñan el mal a los demás, y -tienen mil medios de multiplicar las discordias y los pleitos.» - -No teniendo paciencia para esperar el resultado de sus gestiones -cerca de D. Diego, se embarcó el 1.º de septiembre con dirección a -Coyba. Al frente de los suyos y de los indígenas que puso Careta a su -disposición marchó desde Coyba por angosta faja de tierra que separa -los dos océanos y une las dos grandes partes del continente americano. -Veinte días tardó Balboa en hacer el viaje, en cuyo tiempo hubo de -recordar muchas veces la exactitud de las noticias que le diera el -hijo del cacique. El 26 de septiembre de 1513 pudo contemplar de cerca -una de las mayores cordilleras de los Andes. Al pie del alto pico -estaba situado el pueblo del cacique Cuareca. Comenzaron a subir. A -poco señalaron los guías una eminencia desde la cual ya se veía el -inmenso Océano. Quería ser el primer español que lo contemplase. Fijo -en esta idea, ordenó hacer alto, y habiendo mandado a los suyos que no -se movieran de aquel sitio hasta que él les avisase, trepó hasta la -cima de la montaña y tendió la vista sobre un mar sin límites. Cayó de -rodillas, elevó sus manos al cielo y dió gracias a la Providencia por -haberle concedido dicha tan grande. Ya pudo avisar a sus compañeros, -quienes, como su jefe, elevaron a Dios sus oraciones. «Alabemos a -Dios--dijo Balboa--que nos ha concedido ser los primeros en pisar -esta tierra jamás hollada por planta de cristianos, y en contemplar -ese mar jamás surcado por naves de dichos cristianos, ofreciéndonos -la dicha de dilatar la doctrina del Evangelio y de llevar a cabo -dilatadas conquistas.» Cortaron ramas de un árbol e hicieron con ellas -una cruz, que pusieron en el mismo sitio donde poco antes se arrodilló -Núñez de Balboa, amontonando en torno de ella algunas piedras a manera -de pedestal. Postrados todos ante la divina insignia, uno de ellos, -que era sacerdote, entonó el _Te Deum laudamus_. «Jamás, jamás--dice -Wáshington Irving--ha subido al trono del Todopoderoso desde ningún -lugar santificado, oblación más pura ni más sincera que la elevada en -tan solemne momento desde la cúspide de aquella montaña, sublime altar -de la naturaleza.» - -Valderrábano, notario real y secretario de Núñez de Balboa, redactó un -acta en presencia de «los caballeros, hidalgos y hombres de bien que -concurrieron al descubrimiento del mar del Sur a las órdenes del muy -noble señor capitán Vasco Núñez de Balboa, gobernador de Santa María y -Adelantado de Tierra Firme.» Entre los que le acompañaban citaremos a -Francisco Pizarro, Andrés Vara (clérigo) y Juan Mateos Alonso (Maestre -de Santiago). Después de grabar en los árboles inmediatos al pedestal -los nombres de los reyes de Castilla, comenzaron a bajar el monte para -llegar a la playa. Tres días duró el descenso, no sin que se viesen -acometidos por los indios de Chiapes. Hecha la paz con los citados -indios, en cuyo pueblo de Chiapes dejó parte de su gente, acompañado de -26 hombres solamente y del cacique de aquella tierra con varios de sus -guerreros--pues los enemigos se habían convertido en auxiliares--llegó -a una bahía que denominó de San Miguel por haberla descubierto en el -día de dicho santo. Era por la tarde cuando logró tocar en la costa -y en ocasión que la marea había descendido. El agua se hallaba a la -distancia de una media legua. Sentado con su acompañamiento a la sombra -de los árboles, esperó la pleamar, y cuando llegó ésta, se levantó, -vistió sus armas, tomó una bandera en que aparecía la imagen de la -Virgen y debajo las armas de Castilla y de León, desnudó la espada y -agitando en la otra mano la bandera, penetró en el mar hasta que el -agua le llegó a las rodillas. Allí proclamó a los muy altos y poderosos -reyes D. Fernando y Doña Juana, en cuyo nombre tomaba posesión de -aquellos mares y de todas las tierras que bañaban, añadiendo que -estaba pronto y preparado para defenderlas y mantenerlas. Si los 26 -españoles que presenciaban el acto se sentían entusiasmados, los indios -permanecían atónitos, no comprendiendo tales cosas. - -Unos dos meses permaneció Vasco Núñez de Balboa en aquellos sitios, -emprendiendo varias expediciones peligrosas. No sólo se había propuesto -el descubrimiento del mar del Sur o Pacífico, sino también el de -explorarlo y reconocer la costa, deseoso de encontrar el rico país -anunciado por el hijo del cacique de Comagro y de otros indios, que -después confirmaron lo dicho por aquél. - -Con grandes trabajos pudo Balboa construir dos bergantines en la costa -del Atlántico, los cuales transportó a la del Pacífico y se dió a la -mar. Eran los primeros buques de construcción europea que surcaban -aquellos mares y el primer hombre del antiguo mundo que navegaba por -ellos. Anduvo hasta unas 20 leguas más allá del golfo de San Miguel -y no descubrió el Perú porque vientos contrarios no le permitieron -seguir aquella ruta, dirigiéndose entonces al archipiélago llamado -por él de las Perlas, donde a la sazón trataba de construir otros dos -bergantines. Aunque Balboa había recibido del Almirante Diego Colón, -gobernador de Haití, nombramiento de jefe de la colonia, le remordía -seguramente la conciencia por lo que hiciera con Enciso y con Nicuesa, -y temía recibir malas noticias de la metrópoli, tal vez su deposición -y aun su prisión. En efecto, los presentimientos de Balboa salieron -ciertos. El obispo Fonseca, director del departamento de Indias, no -le perdonaba el comportamiento que había tenido con Nicuesa, persona -muy estimada por el prelado. Ignoraba, además, Fonseca el brillante -descubrimiento del Pacífico y otra cosa para la corte del Rey de -más importancia, cual era el envío de un buque con la relación de -su atrevido viaje. 20.000 castellanos de oro y 200 de las mejores -perlas. El 21 de enero de 1514 volvió a Santa María el descubridor del -Pacífico, después de cuatro meses y veinte días de haber salido. - -Don Pedro Arias de Avila (Pedrarias Dávila) fué nombrado gobernador -de la colonia del Darién. Era hermano del conde de Puñonrostro y muy -querido en la corte. Este anciano sexagenario se embarcó en Sanlúcar -el 12 de abril de 1514 en 20 buques y llevando más de 1.500 hombres; -desembarcó en Santa María la Antigua el 30 de junio del citado año. -El nuevo gobernador de _Castilla Aurífera_, como quiso el Rey que se -llamara la tierra descubierta y conquistada por Vasco Núñez de Balboa, -llevaba consigo, además de su mujer, Doña Isabel de Bobadilla, sus -hijos y servidumbre, a Juan de Ayora como vicegobernador, a Gaspar de -Espinosa como alcalde mayor de Santa María, al bachiller Enciso como -alguacil mayor (cargo que aceptó para vengarse de Balboa), a Fernández -de Oviedo (autor después de la _Historia general de las Indias_) como -veedor o inspector de las minas, a Alonso de la Fuente como tesorero -real, y al franciscano Fr. Juan de Quevedo como obispo de la provincia -del Darién. Cuando Pedrarias Dávila arribó a la colonia de Santa -María la Antigua y supo que Balboa, con otros expedicionarios, había -descubierto el mar del Sur, su ira no tuvo límites, comprendiendo -desde aquel momento que Balboa, más que subordinado suyo, era odioso -rival. Al enterarse luego de las cualidades de dicho caudillo, pudo -apreciar su inteligencia y su valor. Desde aquel momento juró perder -a Balboa. Mientras que Pedrarias veía cómo Balboa navegaba con dos -bergantines, y pronto iba a tener cuatro, siendo querido de los -españoles y respetado por los indios, él contemplaba desorganizada su -expedición, muerta su gente de hambre o enferma por el clima, perdido -casi el Darién y envalentonados los indígenas. Temía, además, que -los colonos llegasen a quitarle el gobierno para dárselo a Balboa. -La enemiga de Pedrarias Dávila a Núñez de Balboa no dejaba de tener -fundamento. No hemos de negar a este propósito que Balboa--con fecha 16 -de octubre de 1515--desde Santa María la Antigua, escribió a Fernando -el _Católico_, dándole noticia de la mala gobernación de Pedrarias. -Decíale--entre otras cosas peregrinas--que tanto el gobernador, como -sus allegados y amigos, únicamente se cuidaban de tomar todo lo que -podían y de matar cruelmente indios. Refiere que él (Núñez de Balboa), -a la cabeza de unos 200 hombres, había penetrado en la provincia de -Davaibe, cuyo cacique estaba receloso y alzado contra los cristianos. -Averiguó que a las diez jornadas de allí se encontraban muchas minas -de oro; pero hubo de volverse al Darién porque no halló de comer en -aquella tierra, la cual estaba empobrecida a causa de la langosta. -Obligáronle también a ello la actitud belicosa de los indios. Acerca -del gobernador Pedrarias Dávila, afirmaba que era muy viejo y estaba -enfermo, importándole poco que sus capitanes hurtasen oro y perlas en -sus entradas en la tierra. Era aficionado a decir mal de los unos a -los otros, codicioso, descuidado, suspicaz y envidioso. «Y por no ser -más prolijo--añade--dejo de hazer saber a V. R. A. otras infinitas -cosas, que consisten en su mala condicion, y que no había de caber en -persona que tan gran cargo tiene y tanta y tan honrada gente ha de -regir y administrar. Lo que a V. M. suplico, porque yo no sea tenido -en posesion de maldiciente, es que mande tomar informacion desto que -yo digo, de todas las personas que destas partes van, y verá V. A. -claramente ser verdad todo lo que tengo dicho»[617]. Decía después que -la tierra era muy rica, hermosa y sana. - - [617] _Archivo de Indias.--Patronato Real._ Estante I, cap. - I, legajo 26, núm. 5. _Colección de doc. inéd. relativos - al descubrimiento_, _conquista y colonización en América y - Oceanía_, tomo II, página 536. - -Poco después Alonso de la Fuente y Diego Márquez escribieron una carta, -con fecha 28 de enero de 1516, desde Darién, al citado monarca, -manifestando que el gobernador Pedrarias Dávila había salido para la -costa del Norte, desembarcando en el puerto de Acla. Allí--decían--dió -comienzo a la edificación de una fortaleza y de un pueblo; pero -habiendo enfermado gravemente, dió la vuelta al Darién, dejando -encomendadas las obras a Lope Dolano. Igualmente--añadían--se está -edificando otro pueblo en dicha costa y en el paraje de la isla de las -Perlas. «En esta salida que hizo el dicho Gobernador muestra la gente -mucho contentamiento de su conversacion, y segun del trato que dizen -que ha hecho a los indios, creemos que, si su enfermedad tan continua -no le hobiera impedido, que hobiera mucho aprovechado haber entrado -por la tierra en las cosas que V. A. tiene mandado»[618]. «Y bien -creemos--dicen los citados Puente y Márquez--que entretanto quel Obispo -estoviere en estas partes, nunca cesarán pasiones o impedimentos al -servicio de V. A. é al bien general de la tierra»[619]. - - [618] _Col. de Doc. inéd._, etc., tomo I, pág. 541. - - [619] Ibidem, pág. 548. - -Después de breve expedición por las costas inmediatas y de corta -estancia en las islas de las Perlas, regresó Vasco Núñez al río de las -Balsas donde esperaría los refuerzos que había pedido a Pedrarias. - -Cuenta Herrera que en este corto viaje, una noche que Balboa -contemplaba pensativo el cielo, en compañía de algunos soldados, se -fijó en una estrella, la cual le hubo de recordar cierto pronóstico que -años atrás le había hecho _micer_ Codro, astrólogo italiano. Consistía -en que la noche que viese aquella estrella en el sitio donde a la -sazón se encontraba y con aquellos destellos rojizos intermitentes que -entonces despedía, su vida estaría amenazada de mucho peligro; mas si -lograba escapar de él, su nombre, acompañado de la fama, recorrería el -mundo. Balboa, habiendo contado esto a los que le rodeaban, se burló -de los adivinos, no pudiendo creer que el horóscopo de Codro se iba a -cumplir muy pronto. - -Andrés Garabito, lugarteniente y hombre de toda la confianza de -Balboa, fué el denunciador de su jefe. Veamos el motivo: «Su intimidad -con Balboa daba lugar a que viese con frecuencia y tratase con -confianza a la hermosa hija de Careta, manceba de aquél. Prendado -de ella, se atrevió a cortejarla, y sorprendido en cierta ocasión -por Balboa, éste le insultó y humilló con dureza en presencia de la -india. Ciego de cólera y despecho, juró Garabito vengarse, y en el -acto escribió secretamente a Pedrarias, manifestándole que Balboa -no pensaba casarse con su hija[620], sino con la india que tenía en -su compañía; que había fingido aceptar aquel honroso enlace para -adormecer los justos recelos del gobernador y tener así más libertad -de acción en la ejecución de sus planes, y que se proponía declararse -independiente, rebelándose contra Pedrarias y contra el Rey, tan pronto -como estuviesen en disposición de navegar los cuatro bergantines que -estaba construyendo[621]. Creyó Pedrarias lo que se le denunciaba y se -dispuso a castigar a su enemigo. Los amigos de Balboa juzgaron que era -conveniente avisarle lo que ocurría: uno de ellos, Hernández Argüello, -cometió la torpeza de escribir una carta, aconsejando al citado Vasco -Núñez que se hiciese a la mar sin perder tiempo y le ofrecía obtener -la protección y ayuda de los frailes gerónimos, a la sazón poderosos -en España. Carta tan imprudente--no sabemos cómo--cayó en poder del -vengativo y suspicaz gobernador del Darién. Llamó Pedrarias a Balboa, -que estaba entonces en la isla de las Tortugas, y, sospechando que -no quisiera venir, despachó tras la carta a Francisco Pizarro con -gente armada para que le prendiese, donde quiera que le encontrase. -Inmediatamente que Balboa recibió la carta, se puso en camino. Cuando -se hallaba cerca de Acla, le dijeron que Pedrarias estaba muy indignado -con él; pero Balboa, confiado en su inocencia, continuó su camino. -Encontró a Francisco Pizarro con la gente que le iba a prender y le -dijo: «_¿Qué es esto, Francisco Pizarro? No soliades vos así salirme -a recibir._» Llegó a Acla y fué reducido a prisión. Formóle proceso -el licenciado Espinosa, alcalde mayor, en virtud del cual los jueces -le condenaron a muerte, que sufrió con otros cuatro el 12 de enero de -1519. Contaba a la sazón cuarenta y cuatro años. Los vecinos de Acla -vieron llegar al patíbulo que se levantaba en la plaza uno de los más -ilustres capitanes--tal vez el primero--después de Colón. Se le acusó -de haber dado muerte a Diego de Nicuesa, de la prisión y agravios del -bachiller Enciso y muy especialmente como traidor al Rey y usurpador -de las tierras de la Real Corona. Marchaba tranquilo y resignado al -suplicio; pero al oir--como en otro tiempo D. Alvaro de Luna en la -plaza del Ochavo de Valladolid--que se le condenaba por traidor y -usurpador de los territorios de la Real Corona, exclamó indignado: -«Mentira; siempre he sido leal, sin más pensamiento que el de aumentar -al Rey sus dominios»[622]. - - [620] Por mediación de Fray Juan de Quevedo, Balboa pidió en - matrimonio a María, hija de Pedrarias. - - [621] Ruiz de Obregón, ob. cit., págs. 147 y 148. - - [622] «Esta es la justicia (gritaba el pregonero) que manda - hacer el Rey, nuestro señor, y Pedrarias, su lugarteniente, - en su nombre, a estos hombres, por traidores y usurpadores de - tierras pertenecientes a la Real Corona.» - -«Esta pérdida fué muy sentida, por ser Vasco Núñez capitán prudente, -animoso y liberal, y que eternamente será estimado por uno de -los capitanes más memorables de las Indias...»[623]. Al cabo de -cuatrocientos años la posteridad ha hecho justicia al insigne -navegante. Creemos que en el mismo sitio donde fué ajusticiado, -se levantará pronto su estatua. Bien la merece, pues la gigantesca -obra de Colón fué completada por el descubrimiento de Vasco Núñez -de Balboa. El obispo Fray Bartolomé de las Casas en su _Brevissima -relacion de la destruycion de las Indias_[624], dice de Pedrarias -Dávila, sin nombrarlo, lo que a continuación copiamos: «El anno de mil -é quinientos é catorce: passo a la terra firme un infelice gobernador: -crudelissimo tirano: sin alguna piedad ni aun prudencia: como un -instrumento del furor divino.» Fué decapitado Vasco Núñez de Balboa, -el gran descubridor del Océano Pacífico, con no pequeño daño del poder -de España en América, pues ninguno de sus sucesores valía lo que él. -Ingrato había sido Balboa con Enciso y cruel con Nicuesa; pero no se -olvide que el gobernador de Haití le dió el nombramiento de jefe de la -colonia. Aun sin esto la sentencia de Pedrarias fué bárbara e inicua. -Vasco Núñez de Balboa, valiente, tenaz en sus propósitos, inteligente -y de clarísimo ingenio, nacido para mandar y dirigir una empresa, lo -mismo pacífica que belicosamente, parecía destinado a elevar el poder -de España en aquellas tierras a una gran altura. «Era--dice Antonio de -Herrera--muy bien entendido y sufridor de trabajos, hombre de mucho -ánimo, prudente en sus resoluciones, muy generoso con todos, discreto -para obrar, tan hábil para mandar a los soldados como intrépido para -conducirlos a la pelea, en la que nunca vacilaba en ocupar el puesto de -mayor peligro.» Añade, para retratarle físicamente, que «era bien alto -y dispuesto de cuerpo, de buenos miembros y fuerzas, y de gentil rostro -y pelo rubio.» Pedro Mártir le llama _egregius digladiator_. Las Casas, -después de repetir casi literalmente lo escrito por Herrera, dice por -su cuenta que «Dios le reservaba para muy grandes cosas.» - - [623] Herrera, _Década II_, lib. II, cap. XXII. - - [624] Impreso en la ciudad de Sevilla el año 1552. - -Inmediatamente después de Vasco Núñez de Balboa fueron decapitados -Valderrábano, Botello, Hernán Muñoz y el mismo Argüello. Fray Juan -de Quevedo y Gaspar Espinosa pidieron al gobernador que indultara -a Argüello. Negóse Pedrarias, como antes les había negado la misma -gracia en favor de Balboa. Ya de noche «y a poco--dice el señor Ruiz de -Obregón--oyóse en las tinieblas un golpe seco y siniestro, que anunció -a los espectadores que todo había terminado, pereciendo también a manos -del verdugo aquella inocente víctima de su afecto a Balboa y de su -imprudencia»[625]. - - [625] Ibidem, pág. 161. - -Terminemos, por último, este capítulo, reseñando la toma de posesión -realizada por Pedrarias Dávila en la provincia de Paque (costa del Sur) -el año de 1519. Estando Pedrarias, teniente general y gobernador de -Castilla Aurífera, en la boca de un estero que se halla en la citada -provincia, con los capitanes Francisco Pizarro, Bartolomé Pimienta -(piloto), Bartolomé de Bastidas y otras muchas personas, en presencia -de los escribanos Luis Ponce y Cristóbal de Mozolay, tomó en su mano -derecha una bandera de tafetán blanco, en la cual estaba figurada la -imagen de Nuestra Señora, y poniéndose de rodillas como todos los -presentes, dijo en altas voces: «¡Oh, Madre de Dios!, amansa a la -mar, e haznos dignos de estar y andar debaxo de tu amparo, debaxo del -cual te plega descubramos estas mares e tierras de la mar del Sur, e -convirtamos las gentes dellas a nuestra santa fee católica». - -Pedrarias Dávila, teniente general de los reinos e tierra firme de -Castilla del Oro, gobernador e capitán general dellos por la reyna -doña Juana y el rey D. Carlos su hijo, ordenó que los escribanos Ponce -y Mozolay diesen fe de haber tomado posesión «de toda la costa de la -tierra nueva e de la mar del Sur, e de todos los puertos y entradas e -caletas e abras que hay en toda ella, y de todas las islas e ínsolas de -cualquier manera o calidad o condicion que sean, que están en la dicha -costa e mar del Sur, e de todas las provincias e tierra o tierras, que -están aguas vertientes a la dicha mar». Luego dijo estas palabras: «En -nombre de los dichos reyes nuestros señores e de sus subcesores de la -corona real de Castilla, corto árboles e rozo la yerba que está en esta -dicha tierra, y entro en el agua de la dicha mar del Sur, corporalmente -e poniéndome de pies en ella, e huello la dicha tierra nueva e aguas de -la dicha mar del Sur». Todos los capitanes y demás individuos presentes -manifestaron que se hallaban dispuestos a defender y resistir la citada -posesión; también los escribanos dieron fe y testimonio de todo lo -sucedido[626]. - - [626] _Archivo de Indias. Patronato Real._ Est. I, caj. I, - leg. 26, núm. 13. _Colec. de doc. inéd._, etc., tom. II, págs. - 549-556. - - - - -CAPÍTULO XXVIII - - EXPEDICIÓN DE JUAN DÍAZ DE SOLÍS.--SEGUNDO VIAJE DE - SOLÍS.--EXPEDICIÓN DE FRANCISCO HERNÁNDEZ DE CÓRDOVA.--VIAJE DE - JUAN DE GRIJALBA A YUCATÁN.--FAMOSO VIAJE DE FERNANDO DE MAGALLANES - ALREDEDOR DEL MUNDO.--JUAN SEBASTIÁN EL CANO. - - -Ibase a descubrir el hermoso país del Río de la Plata. En tanto que -el Rey Católico parecía haber olvidado los descubrimientos, los -portugueses hallaron en Malaca rico comercio constituído por el clavo -y la nuez moscada. D. Fernando hubo de decidirse al fin a mandar una -expedición, recayendo el nombramiento de jefe de ella en Juan Díaz -de Solís, antes al servicio de Portugal y a la sazón muy quejoso -de la conducta que aquel gobierno había seguido con él. Mendes de -Vasconcellos, embajador portugués en España, por encargo del rey D. -Manuel, visitó varias veces al Rey Católico--pues a los portugueses les -tenía en mucho cuidado el tratado de Tordesillas--replicando siempre -D. Fernando «que su propósito era conservar la mayor armonía con su -hijo el de Portugal; que su mayor deseo era no dejar ninguna manera -de conflictos a sus nietos; y que si ahora era viejo y no estaba para -reyertas en los escasos días que le quedaban de vivir, mucho sería su -contento si al irse del mundo dejase asegurada de un modo firme la paz -de su casa.» Vasconcellos escribía luego a su soberano diciéndole: -«que todo no pasaba de muy buenas palabras». El embajador portugués no -descansaba un momento. Convencido que nada sacaba de provecho con sus -visitas al Rey Católico, llamó a Solís repetidas veces, no sólo para -repararle en sus agravios contra Portugal, sino principalmente para -averiguar lo que hubiese de cierto en la expedición a Malaca. Pensaba -el monarca lusitano que la citada expedición podía ocasionar la ruina -del comercio portugués en Asia, dada la intrepidez y deseo de riqueza -de la marina mercante española. Por entonces, habiendo muerto en -Sevilla (1512) Américo Vespucio, nombró el rey _Piloto Mayor del Reino_ -a Solís. El nombramiento acrecentó los temores de Vasconcellos, quien -no paró hasta tener larga entrevista en Logroño, el 30 de agosto, con -Solís, de la cual sacó que el ilustre navegante estaría en disposición -de hacerse a la mar en abril del próximo año con tres barcos, uno -de 170 toneladas, otro de 80 y el tercero de 40, con el objeto «de -ver y demarcar los verdaderos límites de las posesiones castellanas -que por las alturas de la Malaca debían caer en dominio español.» D. -Manuel y su embajador insistieron con D. Fernando y Solís, dando por -resultado que el Rey Católico escribiera a Hurtado de Mendoza, quien -con el soberano portugués arreglaría el asunto. Mientras el embajador -español tranquilizaba a la corte de Lisboa, D. Fernando decía a los -oficiales de la Casa de Contratación que había suspendido el viaje a -la Especería. Los aprestos hechos para aquella empresa se utilizarían -en la exploración de las costas de Tierra Firme. ¿Fué el cansancio de -los años lo que obligó a D. Fernando a modificar sus planes? ¿Fué el -amor paterno, pues nietos suyos eran los hijos de D. Manuel? Tal vez ni -lo uno ni lo otro, llegándose a sospechar que todo había sido obra de -Solís. - -Dícese también que la expedición que el citado piloto mayor hizo en -1512 fué preparada y por cuenta de él mismo. Ignoramos quién dió el -dinero para armar las carabelas y tampoco sabemos el día cierto en que -Solís se hizo a la vela. Tocó en el cabo de San Agustín, continuó su -camino y llegó al puerto de Maldonado (departamento hoy del Uruguay), -habitado por los charrúas. Apenas desembarcó, tomó posesión del país, -no sin que los indígenas manifestasen cierta admiración por las -ceremonias que hicieron al tomar dicha posesión. Cuando se hallaba -ocupado en adquirir datos acerca de la topografía y extensión de -aquella tierra, furiosa tempestad le obligó a alejarse de la costa, -perdiendo uno de los buques de la flota. Volvió Solís a España. De -aquella expedición se ignora también el día de llegada. - -Expedición tan próspera animó a D. Fernando a despachar a Solís, con el -cual hizo asiento (24 noviembre 1514). Solís se hizo a la vela en el -puerto de Lepe (8 octubre 1515) con tres naves, encaminándose a Santa -Cruz de Tenerife. Salió de Santa Cruz, llegó al cabo de San Agustín y -ancló en el puerto de Río Janeiro (1.º enero 1516). Continuó corriendo -la costa hasta el cabo de Santa María, pasó las islas de Lobos, llegó a -Maldonado (2 de febrero), a cuyo puerto denominó de _Nuestra Señora de -la Candelaria_. Continuó su viaje, remontando el curso del río, dando -el nombre de _río de los Patos_ a la parte comprendida entre los 35° -hasta los 34 y 1/3, y siguió adelante, franqueando el abra, cuyas aguas -son dulces, y por ello llamó _mar dulce_ a su caudal. Continuó aguas -arriba con la menor de sus carabelas, y después de haber dejado atrás -una isla que bautizó con el nombre de _Martín García_, en recuerdo de -haber muerto allí un piloto así llamado, dió fondo en las costas de la -colonia. Acompañado del factor Marquina, del contador Alarcón, del -grumete Francisco del Puerto y de 50 marineros, desembarcó en el país, -siendo recibido por los indígenas a flechazos y pedradas. Allí murieron -Solís, Marquina, Alarcón y algunos marineros. Francisco del Puerto -fué herido y prisionero. Los pocos sobrevivientes huyeron a la costa, -donde se precipitaron a los botes y remando llegaron a la carabela. Los -charrúas les persiguieron hasta la misma orilla del mar. Los españoles -de la carabela acordaron partir en busca de los compañeros que habían -dejado atrás, y todos juntos, dirigidos por el piloto Francisco de -Torres, dispusieron la retirada. Desde que franquearon el cabo de Santa -María, fuerte temporal hizo naufragar una de las carabelas, muriendo -gran parte de sus tripulantes e internándose el resto a la ventura. -En la bahía de los Inocentes se proveyeron de madera brasil (palo de -Fernambuco), y a fines de agosto de 1516 llegaron a las costas de la -península. Poco antes se había mandado a Europa el primer cargamento -de dicha madera. La noticia de la feliz llegada de los expedicionarios -se comunicó a los gobernadores del reino el 4 de septiembre. Cinco -meses después Portugal reclamó contra los expedicionarios, pidiendo su -inmediato castigo. Consistió todo el provecho de este viaje en unos -500 quintales de brasil, 66 cueros de lobos marinos y una esclavita. -Expedición tan desgraciada, y la muerte del rey don Fernando el -Católico (1516), contribuyeron con sobrada razón a que por entonces, -o mejor dicho, en algunos meses no se pensara en viajes al Río de la -Plata. Recuerdos tan tristes apenas duraron un año. - -Importante fué la expedición realizada por Francisco Hernández de -Córdova en el año 1517. Reunidos 110 compañeros españoles en Cuba, -acordaron, con beneplácito de Diego Velázquez, gobernador de aquélla -isla, nombrar por capitán a Francisco Hernández de Córdova, hombre -rico, para descubrir nuevas tierras. Con tres barcos dirigidos por -los pilotos Antón de Alaminos, Camacho de Triana y Juan Alvarez, -salió Hernández de Córdova de la Habana (8 de febrero). A los doce -días doblaron el cabo de San Antonio, navegando hacia donde se pone -el sol; después de terrible tormenta, y al cabo de veintiún días -de navegación, vieron tierra que antes nadie había descubierto. -Desde los navíos vieron un pueblo grande que denominaron _El gran -Cairo_. Una mañana llegaron algunos indios en cinco canoas y el jefe -de esta gente o cacique les rogó que fuesen a su pueblo; allí se -encaminaron los españoles; pero cuando habían penetrado en el monte -cayeron sobre ellos los indígenas arrojándoles flechas y piedras. -Huyeron vencidos por los nuestros, no sin sufrir unos y otros algunas -pérdidas. En aquél país encontraron algún oro. Siguieron navegando -hacia el poniente, descubriendo puntas, bajos, ancones y arrecifes, -y luego, a los quince días, un pueblo importante, y cerca de él -espaciosa ensenada. Llamaron al pueblo _Domingo de Lázaro_, porque fué -descubierto en un día de estos; los indios le denominaban _Quimpech_, -y los castellanos, tiempo adelante, cambiaron el nombre por el de -_Campeche_. También los naturales de aquella tierra les condujeron a -su pueblo, donde los sacerdotes (_Papas_) trajeron sahumerios como a -manera de resina (_copal_). En braseros de barro arrojaron leña, y -dirigiéndose a los castellanos les dijeron que antes que aquella leña -se quemase, los matarían. Retiráronse a toda prisa costa adelante; -mas luego desembarcaron en un pueblo que se llamaba _Potonchan_, cuyo -cacique les atacó con tales bríos que sucumbieron 50 de los nuestros, -dos prisioneros y muchos heridos, encontrándose entre los últimos el -capitán Hernández de Córdova, quien recibió doce flechazos. Acordaron -regresar a Cuba, deteniéndose al cabo de tres días para tomar agua en -un estero o río. El agua era salada y mala, y habiendo en aquél sitio -muchos lagartos, diéronle el nombre de _El Estero de los Lagartos_. -Se encaminaron a la Florida, y ya en ella el piloto Alaminos, con 20 -soldados, bajó a tierra. Dijo el piloto que hacía diez o doce años que -allí estuvo con Ponce de León. Cogieron agua muy buena; mas los indios -cayeron sobre los españoles e hirieron algunos. Entre los heridos se -hallaba el piloto Alaminos. Embarcáronse con el agua tan deseada, -pasaron por las isletas que llaman de los _Mártires_ y llegaron al -puerto de Carenas o de la Habana. Después que Hernández de Córdova dió -a Velázquez noticia de las nuevas tierras descubiertas, se retiró a la -villa de Sancti Spíritus, muriendo a los diez días de resultas de sus -heridas[627]. - - [627] Bernal Díaz del Castillo, _Historia de los sucessos de - la conquista de la Nueva España_, capítulos I-VI, págs. 1-5. - -Consideremos la importantísima expedición realizada por el capitán Juan -de Grijalba, preparada y dispuesta también por Velázquez. Grijalba -llevaba por piloto mayor a Antonio de Alaminos, y formaba parte de -ella Pedro de Alvarado. Salieron de Matanzas el 20 de abril de 1518, -entraron en el de Carenas el 22 y se dirigieron pocos días después al -cabo de San Antonio. El 3 de mayo reconocieron la isla de _Cozumel_, -que el capitán, por la solemnidad del día, denominó de _Santa Cruz_. -Siguió nuestra armada la costa. Pudieron contemplar los castellanos una -tierra tan productora como bella, poblada de pacíficos indios. El día -6 Grijalba, acompañado de 100 hombres armados y de un clérigo, saltó a -tierra, llegó a una torre que se levantaba no lejos del mar, y subiendo -a ella, tomó posesión en nombre de Su Alteza[628]. - - [628] De dicha torre, dice Oviedo lo siguiente: «Era un - edefiçio de piedra, alto é bien labrado. En el çircuyto tenia - diez é ocho gradas, é subidas aquestas, avia una escalera - de piedra que subia hasta arriba, é todo lo demás de la - torre paresçia maçiço. En lo alto, por de dentro, se andaba - alrededor por lo hueco de la torre a manera de caracol, é por - de fuera en lo alto tenia un andén, por donde podían estar - muchas gentes. Esta torre era esquinada, y en cada parte tenia - una puerta, por donde podían entrar dentro, y dentro avia - muchos ydolos.» Lib. 17, cap. 9. - -Encontraron los españoles algunos indios, con los cuales conversaron, -desapareciendo los últimos al poco tiempo. Visitaron los nuestros -varios pueblos, cuyos edificios parecían hechos por españoles. También -hallaron muchos colmenares, abundando, por consiguiente, la cera y la -miel. Había, del mismo modo, liebres y conejos, y, según los indios, se -criaban puercos, ciervos y otros muchos animales monteses. - -El 7 de mayo salieron de Cozumel, y, habiendo atravesado quince millas -de golfo, se encontraron en la isla de Yucatán. Vieron en seguida tres -pueblos de numeroso vecindario, formados de muchas casas de piedra, -torres muy grandes y bastantes casas de paja. Corrieron algún tiempo -por la costa, y allá, muy lejos, divisaron un pueblo tan grande, «que -la ciudad de Sevilla no podría parecer mayor ni mejor, y se veía en -él una torre muy grande.» Salieron de la isla de Yucatán, volviendo a -la de Cozumel o Santa Cruz, donde se proveyeron de agua y alimentos. -Pasaron por segunda vez a la isla de Yucatán y anduvieron por la costa, -encontrando una hermosa torre, habitada--según se decía--por mujeres, -tal vez de raza de Amazonas. Llegaron al país del cacique Lázaro, -tierra ya visitada en el año anterior por Hernández de Córdova. En -aquella isla cogieron agua en un pozo, donde también hubo de cogerla -el mismo Hernández de Córdova, y, después de obtener algunos obsequios -de oro, cuyo valor era escaso, recibieron repetidas veces la orden de -retirarse. «Pusieron en medio del campo un tiesto con cierto sahumerio, -diciéndonos que nos fuéramos antes que aquel sahumerio se consumiese, -que de no hacerlo así nos darían guerra. Y acabado el sahumerio nos -empezaron a tirar muchas flechas...»[629]. Reñido fué el combate, -muriendo varios indios y heridos algunos españoles. - - [629] _Itinerario_ escrito por el capellán mayor de la dicha - armada. - -Abandonaron el 29 de mayo el pueblo del cacique Lázaro, recorrieron -algunas tierras y el 31 encontraron un puerto muy bueno, que llamaron -_Puerto Deseado_, permaneciendo en él doce días, alimentándose de -exquisito pescado y encontrando también conejos, liebres y ciervos. -Posteriormente descubrieron una tierra denominada _Mulua_ y un río, -cuya agua dulce penetraba seis millas mar adentro. Pusiéronle por -nombre _Río de Grijalba_. Seguidos de muchos indios, unas veces en -actitud pacífica y otras veces amenazadores y belicosos, llegaron -a ver unas sierras altas, donde nace el río, y «esta tierra parece -ser la mejor que el sol alumbra.» Luego siguió costeando la armada -y los expedicionarios saltaron a una isleta que llamaron _Isla de -los Sacrificios_: en ella hallaron algunos edificios de cal y arena, -bastante grandes, y un trozo de edificio de dicha materia, «conforme -a la fábrica de un arco antiguo que está en Mérida, y otros edificios -con cimientos de la altura de dos hombres, de diez pies de anchos y -muy largos; y otro edificio de hechura de torre, redondo, de quince -pasos de ancho, y encima un mármol como los de Castilla, sobre el cual -estaba un animal a manera de león, hecho asimismo de mármol, y tenía un -agujero en la cabeza en que ponían los perfumes; y el dicho león tenía -la lengua fuera de la boca, y cerca de él estaba un vaso de piedra con -sangre, que tendría ocho días, y aquí estaban dos postes de altura de -un hombre, y entre ellos había algunas ropas labradas de seda a la -morisca, de las que llaman almaizares; y al otro lado estaba un ídolo -con una pluma en la cabeza, con el rostro vuelto a la piedra arriba -dicha, y detrás de este ídolo había un montón de piedras grandes; y -entre estos postes, cerca del ídolo, estaban muertos dos indios de -poca edad, envueltos en una manta pintada; y tras de las ropas estaban -otros dos indios muertos, que parecía haber tres días que lo fueron, y -los otros dos de antes llevaban al parecer veinte días muertos. Cerca -de estos indios muertos y del ídolo había muchas cabezas y huesos de -muerto, y había también muchos haces de pino, y algunas piedras anchas -sobre las que mataban a los dichos indios»[630]. - - [630] _Itinerario_, etc. - -Fueron obsequiados por los indios con perfumes, con tortas y pasteles -de gallina, con mantas de algodón pintadas de diversos colores. -Trajeron oro fundido en barras y varias joyas de dicho metal. Cogían el -oro de los ríos y lo fundían en una cazuela. Cuando llegó el momento -de marcharse, los indios abrazaban a los españoles y daban señales de -tristeza. En piedras preciosas era tierra muy rica. Entre las muchas -piedras de gran valor, se hallaba una, destinada a Diego Velázquez, -que valía más de dos mil castellanos. Continuaron navegando cerca de -la costa, encontrando, ya gente pacífica, ya gente fiera. Rota una -tabla de la nave capitana, fué preciso componerla, y con este objeto -desembarcaron todo lo que tenía dentro y también toda la gente en -el puerto que se llama de San Antonio. Permanecieron quince días en -el dicho puerto hasta componer la nave. Dirigiéronse a un pueblo, -siendo recibidos con mucho cariño por los indios, quienes les dieron -de comer gallinas y les enseñaron mantas y bastante oro. Habiendo -dejado el puerto; se encaminaron a _Champoton_, pueblo de tristes -recuerdos, por cuanto en él fueron muertos por los indios algunos de -la armada de Hernández de Córdova. A un tiro de ballesta de la costa -se levantaba una torre, que fué ocupada por los nuestros, deseosos de -vengar la muerte de sus compatriotas. Acordóse al fin seguir adelante, -siempre descubriendo nuevas tierras, llegando el 5 de septiembre al -pueblo de Lázaro, donde intentaron proveerse de agua, leña y maíz. -Engañados por algunos indios se alejaron de la costa, hasta dar en una -celada, donde 300 les esperaban armados, y con los cuales tuvieron que -pelear. Salieron de allí el 8 de septiembre, navegaron algunos días, -consiguiendo entrar en el puerto de Jaruco el 4 de octubre. En el día -9, serenado ya el temporal, se trasladaron los navíos al puerto de -Matanzas, teniendo la dicha de encontrar al capitán Cristóbal de Olid, -que por orden de Velázquez había ido con un navío en busca de Grijalva. - -Velázquez hizo que se reuniesen todos en la ciudad de Santiago para -aprestar de nuevo los buques y continuar sus expediciones. Entonces -Juan de Grijalva le presentó exacta relación de todos los sucesos de su -jornada, relación que luego se presentó al Rey. Hacía constar nuestro -intrépido navegante que había descubierto una isla llamada Ulúa, cuya -gente vestía ropas de algodón, habitaba casas de piedra y tenía sus -leyes y ordenanzas. Añadía--y esto le llamó mucho la atención--que -adoraban una cruz de mármol, blanca y grande, la cual tenía encima -una corona de oro; «y dicen que en ella murió uno que es más lúcido y -resplandeciente que el Sol.» Muestran su ingenio los indios de aquella -isla en algunos vasos de oro y en mantas de algodón con figuras de -pájaros y animales de varias clases. «Y es de saberse que todos los -indios de la dicha isla están circuncidados, por donde se sospecha que -cerca se encuentran moros y judíos, pues afirmaban los dichos indios -que allí cerca había gentes que usaban naves, vestidos y armas como los -españoles; que una canoa iba en diez días adonde están, y que puede ser -viaje de unas trescientas millas.» Aquí termina el Itinerario de la -isla de Yucatán, escrito por el capellán de la Armada[631]. - - [631] Joaquín García Icazbalceta, _Colección de documentos - para la Historia de México_, tom. I, págs. 281 y 308.--Obra - impresa el 1858. - -El portugués Hernando de Magallanes[632] salió de Sanlúcar (20 -septiembre 1519) con el mismo rumbo que cuatro años antes había llevado -Solís. En su juventud había pasado a la India (1505) con el virrey -Don Francisco de Almeida, distinguiéndose por su valor y prudencia en -la conquista de Mambaza y Quiloa. En la conquista de Malaca adquirió -gloria inmortal, salvando la vida del general Diego López de Sequeira -y de las tripulaciones de los buques. Cinco años después, por orden -de Alfonso de Alburquerque, y con el cargo de capitán de una de las -tres naves, salió de Malaca en demanda de las Molucas. Posteriormente, -creyendo que el rey de Portugal no había premiado sus servicios, pasó a -España y se ofreció a Carlos I. - - [632] Nació en Oporto el 1470. En el año 1517 se trasladó - desde Portugal a España. - -Aceptó sus ofrecimientos el Emperador, encomendando la dirección de la -empresa a Magallanes y Rui Falero, nombrando tesorero de la Armada, a -Luis de Mendoza; veedor general, a Juan de Cartagena, y maestre en la -nao _Concepción_, a Juan Sebastián de El Cano. Las naves se llamaban la -_Trinidad_, _San Antonio_, _Concepción_, _Victoria_ y _Santiago_. La -escuadra llegó sin novedad a las Canarias en seis días. Zarparon el 2 -de octubre y pronto comenzaron las reyertas entre Magallanes y algunos -jefes. Los castellanos no perdonaban su nacionalidad al valeroso -capitán, distinguiéndose como el más imprudente de aquéllos Juan de -Cartagena. Magallanes le hizo prisionero, encargando su custodia a Luis -de Mendoza. El 8 de diciembre avistó la escuadra la costa del Brasil y -el 13 fondeó en Río Janeiro, donde hizo acopio de víveres. El 27 zarpó -a lo largo de la costa con rumbo al OSO. El 10 de enero de 1520 llegó -al cabo de Santa María y continuó navegando el río de la Plata. El 7 -de febrero volvió a salir al Océano y el 24 descubrió extensa bahía, -a la que dió Magallanes el nombre de San Matías (hoy Bahía Nueva). -Soportaron los buques recios temporales, y el 31 de marzo entró la -armada en el puerto de San Julián. Como Magallanes indicase que se -proponía invernar allí, estalló terrible insurrección, dirigida por -Luis de Mendoza y Gaspar de Quesada, quienes pusieron en libertad a -Juan de Cartagena. En seguida se declararon en rebelión las naves _San -Antonio_, _Concepción_ y _Victoria_, mandadas, respectivamente, por -Quesada, Cartagena y Mendoza. Magallanes, al verse desobedecido por las -dos terceras partes de su armada, se decidió a pelear sin temor a nada -ni a nadie. - -Todos los medios le parecían buenos si con ellos conseguía su objeto. -Envió a la _Victoria_ al alguacil Gómez de Espinosa con seis hombres -armados secretamente, los cuales mataron a Mendoza, y con el auxilio -de otros quince hombres que mandó Magallanes, se hicieron dueños de -la nao. Atemorizados los otros dos jefes, no hicieron resistencia, -pudiendo Magallanes tomar la _Concepción_ y _San Antonio_. Hizo -decapitar a Gaspar de Quesada y ordenó que fuesen abandonados en -aquella costa inhospitalaria Juan de Cartagena y al capellán Sánchez -de la Reina, que había tomado parte en la conjuración. Tales hechos -acaecieron en el puerto de San Julián. Perdióse navegando a lo largo de -costa unas cincuenta leguas la carabela _Santiago_ que mandaba Serrano: -salvados sus tripulantes, volvieron casi muertos de hambre y de frío -al puerto de San Julián. En aquellos lugares vieron por primera vez -salvajes de gran estatura, que tomaron por gigantes, y a los cuales -dieron el nombre de _patagones_, por el enorme tamaño de sus pies. - -Magallanes, pasado el invierno, continuó su viaje. Nombró capitán de -la _San Antonio_ a Mezquita, de la _Concepción_ a Juan Serrano y de la -_Victoria_ a Duarte Barbosa. El 24 de agosto del mencionado año de 1520 -salió de San Julián, llegando a mares completamente desconocidos. El -21 de octubre divisó un cabo, que denominó de las _Once mil Vírgenes_, -detrás del cual se encontró el Estrecho que buscaba[633]. No quiso -pasar adelante el piloto portugués Esteban Gómez, quien dijo: «Pues -que hemos hallado el Estrecho para pasar a las Molucas, volvámonos -a Castilla para traer otra armada, porque hay gran golfo que pasar, -y si nos tomasen algunos días de calmas o tormentas pereceríamos -todos.» Magallanes le replicó del siguiente modo: «Aunque tuviese -que comer los cueros de las vacas con que van forradas las entenas, -he de pasar adelante y descubriré lo que he prometido al Emperador.» -Por primera vez surcaron el Estrecho los españoles en veinte días sin -ver habitante alguno; sólo de noche en la costa del Sur distinguieron -muchas hogueras, y por ello llamaron aquella tierra _Tierra del Fuego_. -Una de las veces que se separaron los buques, Esteban Gómez sublevó la -tripulación de la nao _San Antonio_, puso preso al capitán Alvaro de -Mezquita, se dirigió a la costa de Guinea y desde aquí al puerto de las -Muelas de Sevilla, donde fondeó el 6 de Mayo. - - [633] Recordó seguramente que Colón, en su segundo viaje, dió - a unas islas el mismo nombre. - -El 27 de noviembre Magallanes, con las naves _Trinidad_, _Victoria_ -y _Concepción_, salió al Océano Pacífico. Abandonaba aquel Estrecho, -llamado por él de _Todos los Santos_, en recuerdo de la fiesta que -celebra la Iglesia al comenzar el mes de noviembre; pero que la -posteridad le ha dado el nombre de _Magallanes_. - -Durante el mes de noviembre navegó en demanda de más bajas latitudes, -no sin ser combatido por gruesas borrascas. El 24 de enero de 1521 -descubrió una isla desierta, a la que llamó de _San Pablo_, y el 4 de -febrero otra isla, también desierta, que denominó de los _Tiburones_. -El 13 de Febrero cortó la equinoccial por los 147° de longitud Oeste. -A mediados de marzo dió vista a las islas de los _Ladrones_ (hoy -Marianas) y luego al archipiélago de San Lázaro (en la actualidad las -Filipinas). Fondeó la armada en la isleta de Mazaguá y prosiguió a la -isla de Cebú; allí halló víveres en abundancia a cambio de cascabeles -y cuentas de vidrio. Reconocióse el rey de Cebú vasallo del de España. -Peleando Magallanes con el soberano de Mactan, porque éste, si se -hallaba dispuesto a acatar al rey de España, no quería obedecer al -de Cebú, que era igual a él, recibió nuestro héroe una herida en la -pierna, y posteriormente un flechazo que le causó la muerte (26 agosto -1521). «Aun muriendo--escribe Pigafetta en su _Relación_--volvió, bajo -los golpes de los fieros indios, varias veces la cara hacia nosotros, -como para convencerse de que quedábamos a salvo, y como si solamente -se resistiese con tanta tenacidad para sacrificarse por nosotros. -Así cayó nuestro ejemplo, nuestra antorcha, nuestro consuelo y jefe -fidelísimo.» «Era--dice el Dr. Sophus Ruge--, no solamente un soldado -valiente y sufrido, que mejor que ningún otro soportó durante largos -meses el hambre y toda clase de privaciones, sino también un marino -inteligente que quiso que sus pilotos tuviesen siempre en cuenta las -indicaciones de la aguja de marear, cosa nada generalizada en su -tiempo, para no apartarse de la verdadera ruta de las Molucas. La -prueba más brillante de su grande numen y de su valor impertérrito, -está en haber sido el primero que emprendió una circunnavegación -del globo y realizó la parte más difícil de ella. La grandeza y la -importancia de esta empresa no fueron durante mucho tiempo apreciadas -como merecían, a causa, en primer lugar, de la rivalidad entre Portugal -y España. En Portugal no se apreciaron porque Magallanes servía al país -vecino, y en España no se tuvieron en la debida estima, porque era -portugués»[634]. - - [634] Dr. Sophus Ruge, _Historia de la época de los - descubrimientos geográficos_, págs. 196 y 197.--Oncken, - _Historia Universal_, tomo VII. - -«Estuvo adornado--escribe nuestro Fernández Navarrete--de grandes -virtudes y mostró su valor y constancia en todas las adversidades: -su honra y pundonor contra las seducciones cortesanas; su lealtad -y exactitud en el cumplimiento de sus tratados y obligaciones; su -prudencia y moderación para oir siempre el dictamen ajeno; su arrojo e -intrepidez (que acaso rayó en temeridad) en las batallas y combates; -su severidad con los malvados; su indulgencia con los seducidos e -inocentes; su resignación en las privaciones, igualándose en ellas con -el último marinero; su instrucción en la náutica y en la Geografía, -al concebir un plan discretamente combinado para el descubrimiento -del Estrecho y completamente desempeñado, venciendo para ello los -obstáculos que presentaba la naturaleza, las contradicciones e intrigas -de los poderosos y de las pasiones turbulentas de los hombres: si se -halló el Estrecho o el paso de la comunicación de los dos mares; si -se dió la primera vuelta al mundo, con asombro de los coetáneos; si -por este medio se surcaron mares y mares, se descubrieron islas y -tierras desconocidas hasta entonces facilitándose el comercio y trato, -la civilización y cultura de sus habitantes; si las ciencias hallaron -nuevos objetos para extender la esfera de los conocimientos humanos, -todo se debió a Magallanes.» - -Sucedió a Magallanes su primo Duarte Barbosa, que también al poco -tiempo fué muerto por los indios, y con él los capitanes de las naos -_Trinidad_, _Concepción_ y _Victoria_. - -Desde Cebú marchó la flota a la inmediata isla de Bohal, y como no -hubiera gente para manejar los tres bajeles, se quemó la _Concepción_, -que estaba en peores condiciones. Siguieron su camino y fondearon en -la costa NE. de Mindanao; más adelante llegaron a Borneo en el mes de -julio. En Borneo fueron espléndidamente obsequiados, y allí obtuvieron -noticias exactas de las Molucas. El jefe de la escuadra, Juan de -Carballo, que sucedió a Duarte Barbosa, tuvo la desgracia de dejar a su -hijo y a otros dos españoles en poder de los indígenas: temiendo una -traición de los indios, zarpó a principios de agosto en demanda de las -Molucas. - -Destituído Carballo de la jefatura, volvió a su condición de piloto, -siendo elegido general Gómez Espinosa y capitán de la _Victoria_ el -ilustre Juan Sebastián de El Cano. El 8 de noviembre se hallaba entre -las islas de Mare y Tidore, que eran del archipiélago de las Molucas. -El rey de Tidore fué amigo leal de los españoles. Cargaron las naves -de especiería; pero cuando se iban a dar a la vela se descubrió en la -_Trinidad_ una vía de agua por la quilla. Acordóse entonces que El Cano -con la nao _Victoria_ se dirigiera a España. Salió de Tidore el 21 -de diciembre con sesenta hombres de tripulación, inclusos 13 indios. -Temporales, tormentas y borrascas se sucedían unas a otras; arroz y -agua era el alimento de aquellos desgraciados navegantes; extenuados -por el hambre y las fatigas, llegaron el 1.º de julio de 1522 al puerto -de Santiago de las islas de Cabo Verde, pertenecientes al rey de -Portugal. No encontrando allí la protección que esperaban, se hicieron -a la mar. Contaba El Cano con sólo 22 hombres, pues los demás habían -muerto durante la navegación; antes de llegar a España murieron otros -cuatro. El 15 de agosto pasó por entre las Azores, el 4 de septiembre -avistó el cabo de San Vicente y el 6 llegó a Sanlúcar de Barrameda. -Tres años menos catorce días había durado el viaje; la _Victoria_ había -cortado cuatro veces la equinoccial y recorrido 14.000 leguas; y Juan -Sebastián de El Cano había dado el primero la vuelta al mundo[635]. - - [635] Véase discurso leido en el Ateneo de Madrid, por D. - Pedro Novo y Colson el 17 de marzo de 1892. - - - - -CAPÍTULO XXIX - - EXPEDICIÓN DE ESPINOSA: FÚNDASE PANAMÁ.--EXPEDICIONES ORDENADAS POR - PEDRARIAS.--GIL GONZÁLEZ DÁVILA SE DIRIGE A NICARAGUA.--CIUDADES - FUNDADAS POR HERNÁNDEZ DE CÓRDOVA.--ANDAGOYA EN EL PERÚ.--SEGUNDO - VIAJE DE GONZÁLEZ DÁVILA DESDE SANTO DOMINGO A NICARAGUA Y - YUCATÁN.--EXPEDICIÓN DE CRISTÓBAL DE OLID: SU MUERTE.--PEDRO DE - ALVARADO SALE DE MÉXICO PARA GUATEMALA.--EXPEDICIÓN DE RODRIGO DE - BASTIDAS A COLOMBIA.--EXPEDICIÓN A VENEZUELA.--NUEVA CÁDIZ.--FAMOSA - EXPEDICIÓN DE FRANCISCO DE ORELLANA AL RÍO AMAZONAS.--LUCHAS DE - ORELLANA CON LOS INDÍGENAS.--LAS AMAZONAS.--IMPORTANCIA DE LA - EXPEDICIÓN.--SEGUNDA EXPEDICIÓN DE ORELLANA: DESGRACIAS DE ESTE - NAVEGANTE Y SU MUERTE. - - -Espinosa, sucesor del insigne cuanto desgraciado Vasco Núñez de Balboa -en la costa del Pacífico (y que lo mismo el uno que el otro se hallaban -bajo el mando superior de Pedrarias Dávila, gobernador del Darién) con -cuatro bergantines y la correspondiente tripulación y fuerza armada, -fundó en 1519 la colonia de Panamá, a la cual Carlos V concedió en 1521 -el título y fueros de ciudad[636]. Espinosa sometió a la corona de -España los territorios del istmo, y Bartolomé Hurtado recorrió la costa -del Pacífico hasta el golfo de Nicoya a los 10° de latitud Norte. - - [636] Panamá estuvo primero en otro sitio, como media legua - del que hoy tiene, a donde los vecinos se mudaron por la - comodidad del puerto.--_Colec. de doc. inéditos_, tomo IX, - pág. 80. Tiempo adelante, Felipe II, comprendiendo lo poco - saludable que era el clima de Panamá, mandó construir nueva - ciudad dos leguas más al Oeste. - -Las expediciones que después ordenó Pedrarias de Avila, se dirigían -hacia el Noroeste, al contrario de las de Balboa, que se encaminaron -al Sur. Haremos sucinta relación de las expediciones de Gil González -Dávila y de Francisco Hernández de Córdova. También daremos noticia de -las que Hernán Cortés encargó a Cristóbal de Olid y a Francisco de las -Casas, llamando la atención, especialmente, la del capitán Pedro de -Alvarado. - -Consideremos la expedición a _Nicaragua_. En los primeros años del -siglo XVI se hallaba en Panamá un hidalgo de la ciudad de Avila, que -se llamaba Gil González Dávila, antiguo criado del obispo Fonseca, -presidente del Consejo de Indias. Autorizóle el Rey para llegar hasta -las islas de la Especería, auxiliándole con algunos recursos. Marchó -a Castilla del Oro y se presentó al gobernador Pedrarias, quien no -tuvo para él las consideraciones que esperaba. Se decidió a construir -naves y comenzó a cortar la madera en Acla para llevarla al otro mar. -Aunque muchos le indicaron que su idea era descabellada, insistió en -su propósito y obligó a su gente a transportar los materiales a través -de las montañas del istmo, teniendo el sentimiento de ver morir más de -la mitad de su gente en tan penoso trabajo. Cuando la expedición se -iba a hacer a la vela, se notó que las maderas de los buques estaban -podridas y las embarcaciones, por tanto, no servían para nada. Aquel -hombre tenaz decidió hacer otros barcos, y puso manos a la obra en la -isla de las Perlas. Por entonces hizo las paces con Pedrarias. El 21 de -enero de 1522 salió de la isla de las Perlas, teniendo que desembarcar -pronto porque los cuatro buques necesitaban reparos de importancia. -Continuó su expedición por tierra, mientras que el piloto Andrés Niño -hacía la reparación de los barcos. Gil González atravesó parte del -territorio de la actual República de Costa Rica y entró en los dominios -de un cacique nombrado Nicarao, de donde vino el nombre de Nicaragua. -Recorrió los lagos de Nicaragua y de Managua; pero comprendiendo que no -tenía elementos para establecer una colonia, dió la vuelta a Panamá. - -Veamos cómo en una carta relataba al Emperador sus expediciones: -«Andando yo en este medio tiempo por la tierra adentro, sosteniéndome -y tornando cristianos muchos caciques e indios, de causa de pasar los -ríos e arroyos muchas veces a pie y sudando, sobrevínome una enfermedad -de tollimiento en una pierna, que no podía dar un paso a pie, ni dormir -las noches ni los días, de dolor, ni caminar, puesto que me llevaban -en una manta atada en un palo, muchas veces, indios e cristianos en -los hombros, de la cual manera caminé hartas jornadas; pero por causa -que caminar desta manera me era el caminar muy dificultoso, y por las -muchas aguas entonces hacía, que era invierno, hobe de parar en casa -de un cacique muy principal, aunque con harto cuidado de velarnos; -el cual cacique tenía su pueblo en una isla que tenía diez leguas de -largo y seis de ancho, la cual hacía dos brazos de un río, el más -poderoso que yo aya visto en Castilla, en el cual pueblo tomé la casa -del cacique por posada, y era tan alta como una mediana torre hecha a -manera de pabellón armada sobre postes y cubierta con paja; y en medio -de ella hicieron para do yo estuviese una cámara para guardarme de la -humidad, sobre postes, tan alta como dos estados y dende a quince -días que llegué llovió tantos días, que crecieron los ríos tanto, que -hicieron toda la tierra una mar, y en la casa do yo estaba, que era lo -más alto, llegó el agua a dar a los pechos a los hombres». «Otro día... -me dijeron que el cacique me esperaba en su pueblo de paz, y llegado, -aposentóme en una plaza y casas del alrededor della, y luego me -presentó parte de quince mil castellanos, que en todo me dió, y yo le -dí una ropa de seda y una gorra de grana y una camisa mía y otras cosas -de Castilla, muchas; y en dos o tres días que se le habló en las cosas -de Dios, vino a querer ser cristianos él y todos sus indios e mugeres, -en que se babtizaron en un día 9.017 ánimas chicas y grandes... Pasados -los ocho días me partí a una provincia que está seis leguas adelante, -donde hallé seis pueblos, legua y media o dos leguas uno de otro, de -cada dos mil vecinos cada uno; después de abelles enbiado a decir el -mensaje y cosas que a este cacique Nicaragua, e aposentádome en un -pueblo dellos, y despues de venirme todos los señores dellos a ver y -héchome presente de oro y esclavos y comida, como es su costumbre, -y como ya ellos sabían que Nicaragua y sus indios se avían tornado -cristianos, casi sin hablar se lo vinieron a querello ser.»[637] - - [637] _Carta del capitán Gil González Dávila a S. M. el - Emperador Carlos V, Rey de España, sobre su expedición a - Nicaragua_, Santo Domingo, 6 de marzo de 1524. Publicada por - D. Manuel M. de Peralta en su libro _Costa Rica, Nicaragua y - Panamá en el siglo XVI; su historia y sus límites_.--Madrid, - Imp. de M. Ginés Hernández, 1883. - -Enterado Pedrarias Dávila de estos descubrimientos, equipó algunas -naves que puso bajo el mando de Francisco Hernández de Córdova, capitán -de su guardia, con encargo de fundar colonias en aquellas regiones. -A fines de 1523 salió Hernández de Córdova de Panamá, desembarcó en -el golfo de Nicoya y fundó, no lejos de la costa, una ciudad que -denominó _Bruselas_, donde había estado el pueblo indígena de Orotina -y que desapareció al poco tiempo. Pasó a la provincia de Nequecheri, -sosteniendo rudas batallas con los indígenas. Fundó la ciudad de _Nueva -León_, levantando en ella un templo y una fortaleza. Armó un bergantín -que había llevado en piezas y con él recorrió el lago y descubrió el -caudaloso río de San Juan, que desemboca en el mar de las Antillas. -Del mismo modo que antes había fundado Nueva León cerca de la bahía -de Fonseca, fundó después _Nueva Granada_ en el extremo Noroeste del -lago de Nicaragua. Hernández de Córdova hizo que los religiosos que con -él iban, acompañados de un capitán y algunos soldados, recorriesen la -tierra con el objeto de convertir y bautizar a los indios. Avanzó hacia -el territorio de Honduras, llegando cerca de Olancho. Al saber González -Dávila que se aproximaba Hernández de Córdova, resolvió defender -con las armas lo que consideraba como propiedad suya. Orgulloso -Hernández de Córdova con sus conquistas, quiso hacerse independiente -(siguiendo el camino que Balboa y otros subordinados de Pedrarias); -pero sus capitanes Hernando de Soto y Compañón se opusieron a ello -y se retiraron a Panamá. Es de advertir que a medida que prosperaba -Panamá, disminuía Santa María la Antigua, que fué abandonada del todo -en 1524. Cuando Pedrarias tuvo noticia de la traición que le hacía su -subordinado, reunió sus mejores tropas y se presentó de improviso en -Nicaragua, y reduciendo a prisión al jefe rebelde, le hizo decapitar en -Nueva León el 1526. - -Bajo el gobierno de Pedrarias de Ávila y por orden suya, Andagoya -emprendió (1522) desde el golfo de San Miguel, en el istmo de Panamá, -una expedición a las costas del Sur, llegando--según dijo en su -relación--a una provincia que llamaban Birú y corrompido el nombre se -dijo _Pirú_. Encontró Andagoya bastante poblado el país y la gente -guerrera; pero a pesar de no pocos obstáculos, penetró en el interior y -recogió preciosos datos acerca de los territorios situados más al Sur y -el poderoso imperio que allí existía. Como el estado de su salud no le -permitiese seguir adelante, encargó empresa tan importante a Francisco -Pizarro. - -En la primavera de 1524 salió Gil González de Ávila, de la ciudad de -Santo Domingo para Nicaragua y Yucatán, siguiendo la costa oriental del -istmo. Llegó a la embocadura del río Ulea, a cuya ría llamó _Puerto -de Caballos_, porque allí hubo de arrojar algunos para aligerar de -peso el buque. Siguiendo la costa por tierra hacia el Este, llegó al -cabo de Honduras, y volviendo al Sur, se dirigió por tierra al lago de -Nicaragua. Encontró en aquellos lugares algunos aventureros españoles -que formaban parte de la expedición que para conquistar el país había -mandado Pedrarias Dávila a las órdenes de Francisco Fernández de -Córdova. Gil González quitó a sus compatriotas (que eran inferiores en -número a los españoles que él llevaba) las armas y el oro que habían -reunido, regresando al Puerto de Caballos, donde se hallaban los buques. - -Sorprendióle encontrar en el Puerto de Caballos a Cristóbal de Olid, -enviado de Hernán Cortés, quien le llamó intruso y le hizo prisionero, -alegando que aquel país pertenecía a México. Olid pobló, catorce leguas -más abajo de Puerto de Caballos, la villa del _Triunfo de la Cruz_, -extendiéndose luego por el país, con no poco contento de los naturales. -De otras partes vinieron a Olid malas nuevas. Hernán Cortés, noticioso -de que Cristóbal de Olid no le obedecía, envió contra él a Francisco -de las Casas. Pelearon Olid y Casas; mas luego vinieron a un acuerdo. -Cuando parecía que todo estaba en paz, ocurrió sangriento suceso. Casas -se arrojó sobre Olid y le hirió con un cuchillo en la garganta, y Luis -González le dió con una daga, en tanto que Mercado, otro conjurado, le -tenía por detrás. Pudo escapar Olid, si bien murió en seguida a causa -de las heridas. «Y de esta manera--escribe Herrera--acabó la valentía -y confianza de Cristóbal de Olid, capitán famoso, de los más famosos -de las Indias, si a la postre no mudara la mucha fe que siempre tuvo a -Cortés»[638]. Muerto Cristóbal de Olid, Francisco de las Casas proveyó -todos los oficios del pueblo en otras personas. - - [638] _Década III_, lib. V, cap. XIII. - -Anteriormente se ha dicho que Hernán Cortés, conquistador de México, -al mismo tiempo que encomendó la conquista de Honduras a los capitanes -Olid y las Casas, encargó de la de Guatemala al capitán Pedro de -Alvarado. De esta famosa conquista se tratará más adelante. - -Digno, por varios conceptos, de especial mención, es el viaje realizado -por Rodrigo de Bastidas a Tierra Firme[639] en 1525[640]. Con fecha -del 6 de noviembre de 1524, desde Madrid, el Rey concedió a Rodrigo de -Bastidas, vecino de la ciudad de Santo Domingo de la Isla Española, -que poblase la provincia y puerto de Santa Marta, la cual se halla en -Castilla del Oro (parte de la Tierra Firme en la actual Colombia). La -había de poblar dentro de dos años, haciendo en ella un pueblo que lo -menos debería tener cincuenta vecinos. Pondría en la citada provincia -granjerías é crianzas, llevando al presente 200 vacas, 300 puercos, 25 -yeguas y otros animales de cría. - - [639] En Tierra Firme se formaron después el virreinato de - Nueva Granada y la Capitanía general de Caracas; al presente - las Repúblicas de Venezuela, Colombia o Nueva Granada y - Ecuador. - - [640] Es el mismo escribano de Sevilla que en 1501--como ya se - dijo en el capítulo XXVI de este tomo--hubo de salir de España - y realizó famoso viaje por tierras americanas. - -Dió el Rey a Bastidas el título de Adelantado y le concedió que -pudiese «repartir los solares é aguas é tierras de la dicha tierra -a los vecinos y pobladores della como a vos os pareciere, con tanto -que lo hayais de hacer con parecer de los Nuestros oficiales que a la -sazón allí residieren.» De igual modo le facultó para que hiciese una -fortaleza con el objeto de defenderse de los indios caribes. También -le concedió otras mercedes y libertades, no sin encargarle que tratara -a los indios como «libres é industriados en las cosas de Nuestra -Fe», pues «haciendo lo contrario caereis en Nuestra indignacion y -Mandaremos ejecutar en vuestra persona y bienes las penas en que por -ello oviéredes incurrido»[641]. Bastidas se dirigió a Castilla del Oro -(1525) y echó los cimientos de una ciudad, a la que le dió el nombre de -_Santa Marta_. Hombre de carácter dulce, contrajo amistosas relaciones -con algunos caciques, de los cuales obtuvo grandes cantidades de oro. -Como luego se negara a repartir los citados despojos, sus compañeros, -capitaneados por el miserable Juan de Villafuerte, le dieron de -puñaladas, hiriéndole gravemente. Mandados los conjurados a Santo -Domingo, allí fueron sentenciados a muerte; también al poco tiempo, de -resultas de sus heridas, murió Bastidas en la isla de Cuba. - - [641] _Colec. de doc. inéd._, etc., tomo XXII, págs. 98-106. - -Noticiosos algunos habitantes de la Isla Española (Santo Domingo) de -que Alonso de Ojeda, Pedro Alonso Niño y otros habían recogido gran -cantidad de perlas en aguas de las islas de Margarita y Cubagua, -fundaron una colonia en el último lugar, primer establecimiento -español en Venezuela. Si el comienzo de la colonia fué próspero por -la abundancia de perlas, pronto decayó a causa de la disminución de -la pesca, la cual era mayor en las islas de Coche y Margarita. Aunque -en el año de 1523 pasó aquella aldea a la categoría de ciudad, con el -nombre de _Nueva Cádíz_; aunque los neogaditanos hicieron ostentación -de poder cuando en 1528 fueron atacados, con escaso valor y poco -empuje, por filibusteros franceses, la ciudad llevó vida raquítica y -miserable hasta el 1543, en que fué arrasada por un vendaval, quedando -al poco tiempo despoblada. - -Consideremos el descubrimiento del río de las Amazonas en el año -1541 por Francisco de Orellana. Procede recordar que Orellana ayudó -eficazmente a Francisco Pizarro en la conquista del Perú. Luego -Gonzalo, el menor de los hermanos Pizarro, nombrado gobernador de Quito -en el año 1540, emprendió atrevida expedición en busca de riquezas. -Pasó los Andes Orientales y bajó el río Napo, llegando quizá hasta -la catarata del Caudo. Allí, en medio de selvas intransitables y -careciendo de alimentos, se encontró en situación tristísima. Construyó -un barco y nombró capitán a Orellana, natural de Trujillo. Por algún -tiempo el buque en el río y las tropas en las orillas continuaron la -misma marcha, hasta que Orellana pasó adelante con orden de buscar -provisiones. Pasaron días y días. Gonzalo, considerando inútil aguardar -más tiempo la vuelta de Orellana, volvióse a Quito con su gente -diezmada por las calenturas y el hambre. Entonces supo la desgraciada -muerte de su hermano y la lucha entre el joven Almagro y Vaca de -Castro, representante el último del Gobierno de la Metrópoli. - -Orellana, con su buque que tenía a bordo 50 hombres de tropa y dos -clérigos, bajó por el río Napo, encontrando la primera aldea india el -8 de enero de 1541. Habiéndole dicho los indígenas que se hallaban -próximos a un río mucho más caudaloso, dispuso construir otro -buque, que pronto estuvo listo. Acabado el bergantín y hechas las -reparaciones necesarias en el viejo barco y después de proveerse de -tortugas, gallinas y pescado que facilitaron los indios, siguió su -navegación[642]. El 24 de abril de 1541 salió del Asiento de Aparia. -Nuestros sufridos navegantes caminaron 80 leguas sin hallar indio -de guerra y luego penetraron en despoblados, continuando su camino -alimentándose sólo de hierbas y de maíz tostado. - - [642] Véase Herrera, _Década VI_, lib. IX, cap. II. - -El 6 de mayo llegaron a un Asiento alto y se detuvieron para pescar, -y el 12 del mismo mes arribaron a las provincias de Machiparo, donde -tuvieron que resistir las acometidas de belicosos indios. Continuaron -su camino río abajo, siempre peleando, distinguiéndose por su bravura -Cristóbal de Aguilar, Blas de Medina y Pedro de Ampudia. Seguidos -los castellanos por muchas canoas de indios, pudieron llegar a la -confluencia de tres ríos, siendo el Marañón el mayor de ellos. - -«El 26 de febrero echaron ancla y bajaron a tierra, donde fueron -recibidos pacíficamente por los indígenas, sin otro inconveniente que -sufrir--como escribió el cura Carvajal--la _plaga egipcia_ de los -mosquitos. Más adelante sufrieron los ataques de tribus belicosas, -viéndose obligados a permanecer en el centro de la corriente donde -eran menos molestados, pues la humedad había inutilizado la pólvora -que llevaban y las cuerdas de sus ballestas. La víspera de la -Santísima Trinidad llegaron a la embocadura de un río que procedía -de la izquierda y que por aquel lado era el mayor de los afluentes -del Amazonas, y al cual, unos llamaron de la _Trinidad_, porque se -descubrió en la mencionada víspera, y otros río _Negro_, porque -sus aguas parecían negras como tinta»[643]. Pasando el río Negro -encontraron bastante más abajo el territorio de los _paguanas_, en el -que Orellana sostuvo diferentes combates con los indígenas. El 7 de -junio se hallaba en el país de los _picotas_, nombre que dió porque en -las orillas vió cabezas humanas clavadas en picas. - - [643] Dr. Sophus Ruge, _Historia de los descubrimientos - geográficos_, pág. 187. Oncken, _Historia Universal_, tom. VII. - -Algunos días después encontraron una comarca tributaria de las -_coniapayaras_, la cual estaba gobernada por 10 ó 12 mujeres Amazonas. -Eran--según Carvajal--altas, robustas, de tez clara y llevaban sus -cabellos en largas trenzas. Iban desnudas, armadas con arcos y flechas, -notándose por sus facciones y por su aspecto que parecían proceder -de una raza septentrional. Atacaron valerosamente a los españoles -y murieron en la pelea siete u ocho de ellas. Como se encontrasen -varias aldeas gobernadas por mujeres, recibió el río el nombre de las -Amazonas, que actualmente conserva. Debió Orellana encontrar estas -mujeres belicosas junto a la embocadura del Yamunda. Gomara califica -de _disparates_ lo que refiere Orellana de las Amazonas, añadiendo -lo siguiente: «Que las mujeres anden allí con armas y peleen, no es -mucho, pues en Paria, que no es muy lejos, y en otras muchas partes de -Indias lo acostumbraban; ni creo que ninguna mujer se corte y queme la -teta derecha para tirar el arco, pues con ella lo tiran muy bien, ni -creo que maten o destierren sus propios hijos, ni que vivan sin marido, -siendo lujuriosísimas. Otros, sin Orellana, han levantado semejante -hablilla de Amazonas después que se descubrieron las Indias, y nunca -tal se ha visto ni se verá tampoco en este río. Con este testimonio, -pues, escriben y llaman muchos río de las Amazonas, y se juntaron -tantos para ir allá.» En la citada embocadura del Yamunda se reembarcó -Francisco de Orellana, calculando ya haber recorrido más de 1.400 -leguas. Bajó otras 150 y halló (24 de junio) un país poblado, que -recibió el nombre de _San Juan_. Pasó en seguida cerca de varias islas, -de las que salieron más de 200 piraguas tripuladas por 30 ó 40 indios -cada una. Orellana, aunque con algunas pérdidas, rechazó sus ataques. -Supo que todas aquellas islas obedecían a Caripuna, y por ello dió a -todo el archipiélago el nombre de aquel jefe. Notó por primera vez en -el río el influjo de las mareas. Desembarcó en el país de Chipayo para -reparar su nave, y allí sostuvo nuevo combate con los indígenas. Dióse -a la vela el 8 de agosto, y el 26 de dicho mes llegó al golfo de Paria, -en el Océano Atlántico Ecuatorial, no sabiendo dónde estaba ni adonde -debía dirigirse, confiando solamente en la misericordia divina. Los dos -buques doblaron, según Acuña, el llamado Cabo Norte, a 200 leguas de la -Trinidad, anclando (11 de septiembre) en la isla de _Cubagua_, junto -a la de las Perlas o sea Margarita, donde fueron recibidos por sus -compatriotas. - -Orellana había navegado durante ocho meses, recorriendo--si no -mentían sus cálculos--1.800 leguas, desde que verificó su embarque -en el Amazonas hasta su salida al Océano Atlántico. En línea recta -las 1.800 leguas, quedarían reducidas a 700. El ilustre extremeño, -sin pensarlo siquiera, había descubierto y explorado el mayor río -de la América del Sur. «Este viaje novelesco--escribe el Dr. Sophus -Ruge--no tiene igual en la historia, a no ser el que hizo en el pasado -decenio el célebre Stanley, por el río Congo en Africa»[644]. «Sin -piloto ni astrolabio--dice el Sr. Coroleu--había hecho por regiones -ignotas y pobladas de indómitos salvajes una travesía igual en línea -recta a la distancia de 2.800 kilómetros, descubriendo el río más -caudaloso del mundo. No sin razón se ha dicho que en la historia de los -descubrimientos geográficos no hay ningún episodio comparable a éste -por su heroica grandeza y por la importancia de sus resultados. Pero -aquella expedición había pasado inauditos trabajos, cuya narración era -para entibiar el entusiasmo de los más animosos exploradores. La obra -de Orellana sólo podía continuarse disponiendo de grandes medios que no -suelen tener a mano los simples particulares»[645]. Orellana, desde la -citada isla de Cubagua envió al Rey minuciosa relación de su atrevido -viaje, marchando después con sus compañeros a la isla de Haití, y a la -cual llegó en 20 de diciembre de 1541. - - [644] Oncken, _Hist. Universal_, tom. VII, pág. 188. - - [645] _América, Historia de su colonización_, etc., tomo II, - pág. 85. - -Orellana intentó colonizar el inmenso territorio descubierto, y a este -fin pasó a España el 1542, logrando lo que deseaba del gobierno de -Carlos V. Llamó al país que iba a colonizar _Nueva Andalucía_, porque -así como Andalucía estaba regada por el Guadalquivir, el río más -caudaloso de España, aquella región estaba regada por el Amazonas, la -corriente más poderosa del Nuevo Mundo. También encontró apoyo en el -país, consiguiendo para la ejecución de su proyecto cuatro buques y -400 hombres, con los cuales salió el 11 de mayo de 1545 de Sanlúcar de -Barrameda[646]. Tras larga y penosa navegación arribó a las Canarias, -en cuyo punto perdió una de sus naves y 148 hombres. Tres meses residió -en Tenerife y dos en Cabo Verde, viendo sus tripulaciones diezmadas -por la sed, y una tempestad le arrebató otro navío y 70 compañeros de -viaje. Habiendo llegado a la embocadura del Marañón, subió por el río -unas 100 leguas, saltando a tierra para construir un barco con los -restos de una de sus naves; perdió allí 57 hombres víctimas del hambre, -y 30 leguas más arriba se hizo pedazos su último navío. Detúvose -algún tiempo y continuó luego su viaje, buscando siempre la corriente -principal del Amazonas; murieron otros 17 españoles luchando con los -indígenas ribereños, y también el mismo Orellana, de dolor y de pena, -en las cercanías de Montealegre, en el territorio de los manoas. La -viuda de Orellana y los demás expedicionarios bajaron por el río, y -arrojados por el mar a las costas de Caracas llegaron, por último, a la -isla Margarita[647]. - - [646] Otros dicen que el 1544. - - [647] Véase _Diccionario Hispano-Americano_, cuaderno 347, - pág. 298. - - - - -CAPÍTULO XXX - - EXPEDICIÓN DE JUAN DA NOVA.--SEGUNDA EXPEDICIÓN DE VASCO DE - GAMA A LA INDIA.--EXPEDICIONES DE ALFONSO Y DE FRANCISCO DE - ALBURQUERQUE.--FRANCISCO DE ALMEIDA ES NOMBRADO VIRREY DE LA - INDIA.--GOBIERNO DE ALFONSO DE ALBURQUERQUE: TOMA DE GOA Y - DE MALACA.--SUCESORES DE ALBURQUERQUE.--VASCO DE GAMA VIRREY - DE LA INDIA: SU MUERTE.--SUCESORES DE VASCO DE GAMA.--LOS - PORTUGUESES EN LAS MOLUCAS.--ANTONIO DE ABREU SALE PARA LAS - MOLUCAS.--AVENTURAS DE SERRAO.--VIAJE DE TRISTÁN DE MENESES.--VIAJE - DE ANTONIO BRITO.--PORTUGUESES Y ESPAÑOLES EN TIDOR.--GOBIERNO DE - BRITO.--GOBIERNO DE GARCÍA ENRÍQUEZ. - - -Antes de haber regresado Alvarez Cabral del Brasil y de la India--como -se dijo en el capítulo XXV--el Gobierno portugués formó una escuadra -compuesta de cuatro buques, la cual salió a la mar el 5 de marzo del -año 1501 bajo el mando del marino gallego Juan da Nova. - -En su expedición Juan da Nova consiguió resultados mercantiles tan -satisfactorios como la anterior de Cabral. Descubrió a los 8° de -latitud Sur una isla que llamó de la _Concepción_, y que dos años -después, creyendo Alburquerque que él era el primer descubridor, le -dió el nombre de la _Ascensión_. El 7 de julio llegó a la bahía de -San Braz, al Este del Cabo de Buena Esperanza; en agosto estuvo en -Mozambique, después en Melinde y luego en Cananor. Dirigióse contra -una escuadra del soberano de Calcuta, que intentaba impedirle el paso, -echando a pique catorce buques. Regresó a Cochin y a Cananor, pudiendo -en estos puntos llenar las bodegas de sus naves y capturando luego -en el camino dos barcos de musulmanes cargados de especias, de cuya -mercancía se hizo dueño. A su regreso descubrió una isla a la que dió -el nombre de _Santa Elena_; isla que, según Barros, parece haber sido -colocada en aquel punto por Dios para dar nueva vida a todos los que -vienen de la India, porque allí se encuentra agua excelente y otros -refrescos en abundancia. Juan da Nova dió fondo en el puerto de Lisboa -el 11 de noviembre de 1502. - -Después de la expedición de Nova, y sin embargo de que la ganancia -material no fué poca, se pensó por el gobierno si convenía o no -continuar aquel comercio con la India o limitarse al de la costa -de Africa con los negros, que era más fácil y menos costoso y -comprometido. Tuvo el Rey muchas conferencias con sus consejeros, -decidiéndose al fin proseguir los viajes, no sin castigar duramente a -los musulmanes. Se decidieron a ello, ya por las ventajas comerciales, -ya--y esto era lo más importante--por convertir aquellas regiones al -cristianismo. - -Nueva expedición se encargó a Vasco de Gama, llevando a sus órdenes a -Sodré, la cual se componía de 20 buques, con 800 individuos armados. El -10 de febrero de 1502 salió Vasco de Gama con 15 buques, y el 1.º de -abril su sobrino Esteban de Gama con cinco buques. Casi al mismo tiempo -llegaron ambas secciones al término de su viaje. En Mozambique recibió -Vasco de Gama señaladas pruebas de amistad del jeque, que ya no era -el mismo de antes; en Quiloa, admiró la ciudad, que contaba con unos -12.000 habitantes, rodeada de bosques de naranjos, limoneros, granados -e higueras. Las casas estaban hechas de cal y canto con azoteas y un -piso superior de madera. Sometióse el jeque, que era árabe, y se obligó -a pagar al rey de Portugal un tributo anual de 500 meticales en oro -(584 cruzados), y consintió en que se izara en la torre de su palacio -la bandera portuguesa. De Quiloa marchó Vasco de Gama a Melinde, a cuyo -rajá, amigo de los portugueses, le invitó a una gran fiesta a bordo -de sus buques. Continuó Gama su viaje y en el mes de agosto encontró -a su sobrino Esteban con tres barcos y luego halló los dos restantes -en las islas Andiedivas. Detúvose en Baticola, puerto perteneciente -al reino de Bisnaga, y allí le dieron un suministro de arroz para su -gente. Siguiendo su ruta a Cananor, apresó, saqueó y quemó un buque -que regresaba de la Meca con peregrinos y mercancías. Tuvo Gama -audiencia solemne con el rajá de Cananor, a quien exigió que rompiese -sus relaciones mercantiles con Calcuta. Antes de llegar a Calcuta -recibió embajadas del Samorin ofreciéndole la paz; mas fueron tantas -las exigencias del portugués, que el soberano indio no pudo acceder a -ellas. Entre otras, pidió que el Samorin expulsase de la ciudad más -de 4.000 familias de árabes del Cairo y de la Meca establecidas allí. -Sin atender razones de ninguna clase, cañoneó dos veces a Calcuta, -destruyendo muchas casas. El Samorin entonces se dispuso a una guerra a -muerte. Mientras tanto Vasco de Gama se encaminó a Cochin, celebrando -un tratado de comercio con el rajá y recibiendo amistosa embajada de la -madre del soberano de Collam. Habiendo hecho su cargamento en Cochin -y Collam, pasó a Cananor en los comienzos de febrero de 1503. Pasado -algún tiempo emprendió su viaje de regreso, no sin dejar a Sodré con -cinco buques mayores y dos carabelas en el mar Índico, ora para tener -en jaque al Samorin, ora para proteger a los príncipes aliados. Llegó -Gama a Lisboa en septiembre de 1503. - -Ni Vicente Sodré tuvo en jaque al soberano de Calcuta, ni protegió a -los príncipes amigos. El Samorin atacó por mar y por tierra al rajá -de Cochin, apoderándose del reino. Entretanto, el jefe de las fuerzas -portuguesas había ido a Guzerat y luego a la costa meridional de -Arabia, teniendo la desgracia de que furiosa tempestad destruyese parte -de sus buques, incluso el suyo, muriendo las dotaciones cerca de las -islas de Curia-Muria. Después de esta catástrofe, que ocurrió en el -mes de julio o de agosto del 1503, volvió a la India y se situó en las -Andiedivas, esperando refuerzos de su país. - -Pronto iban a llegar los refuerzos con tanta ansia esperados. El 6 -de abril de 1503 se hicieron a la vela desde Portugal a la India -tres buques al mando del insigne Alfonso de Alburquerque, llamado el -_Grande_ por los historiadores portugueses, y otros tres dirigidos por -Francisco de Alburquerque, primo de Alfonso. Así describe al primero -de estos capitanes uno de sus compatriotas: «Alfonso de Alburquerque -era--dice--de estatura mediana y de exterior agradable. Su larga cara, -de tez fresca y nariz aguileña, estaba adornada de hermosa barba, -blanca con el tiempo, que le llegaba a la cintura, dándole aspecto -venerable. Sabía perfectamente el latín y era prudente lo mismo en sus -palabras que en sus escritos. Era amado y a su vez temido, sin que su -benevolencia degenerara en parcialidad, ni sus reprensiones en dureza. -Cumplía siempre la palabra que daba, aborrecía la impostura y amaba la -justicia. Por mar y por tierra recibió muchas heridas, probando con su -sangre que no rehuía ningún peligro. Liberal hasta el exceso, cedía el -botín a sus capitanes, porque siempre se cuidaba más de la gloria que -de la adquisición de riquezas.» A Alfonso de Alburquerque acompañaba el -valeroso capitán Duarte Pacheco Pereira, y a Francisco de Alburquerque, -Nicolás Coelho, ya conocido desde el primer viaje de Vasco de Gama. - -Las dos flotas llegaron en agosto a la costa de Malabar, primero -Francisco, el cual, con la ayuda de los buques que habían quedado de la -escuadra de Sodré, se dirigió a Cananor y Cochin. Cuando llegó Alfonso, -ambos jefes reinstalaron en su capital y dominios al rajá de Cochin -y levantaron en aquella población una ciudadela. Alfonso hizo sus -compras en Collam y Francisco en Cochin. A fines de enero salió Alfonso -de la India, dejando a su primo Francisco todavía ocupado en las -compras; fondeó el 3 de septiembre en el puerto de Lisboa. Francisco -de Alburquerque salió de la India el 5 de febrero. Sorprendido por -una tempestad en la costa Oriental del Africa, pereció juntamente -con Nicolás Coelho, salvándose sólo la tripulación de un buque de los -de la escuadra de Sodré. Entre tanto, Duarte Pacheco Pereira, que se -había quedado en la India, sostenía lucha empeñada y tenaz con el -Samorin de Calcuta. Luego Duarte fué nombrado administrador de los -establecimientos portugueses en la costa de Guinea; mas el Rey, dando -crédito a calumniadores, dispuso que cargado de cadenas fuese conducido -a Portugal, muriendo en la mayor miseria. El inspiradísimo Camoens -compara al infeliz Duarte con Belisario y censura con acritud al Rey -por su ingratitud, injusticia y codicia[648]. - - [648] _Os Lusiadas_, X, 22 a 25. - -Nombrado virrey de la India Francisco de Almeida, bajo su mando aumentó -extraordinariamente el comercio de Portugal. Alfonso de Alburquerque -fué nombrado capitán general y gobernador de la India. Lo mismo bajo -el gobierno del uno que del otro, no dejaron los portugueses de pelear -con los naturales del país. En estas grandes y continuadas luchas la -fortuna sonrió algunas veces a los indios. También reinaba cierto -desconcierto y falta de armonía entre los capitanes portugueses. En el -Consejo general que celebraron los capitanes bajo la presidencia de -Alburquerque (12 de octubre de 1510), Fernando de Magallanes se opuso -a los planes de su jefe, lo cual fué motivo para que, contrariado el -dicho Magallanes y luego no atendido por el rey D. Manuel, abandonase -la India y se pusiera al servicio de España. El 20 de noviembre del -citado año, Alburquerque, al frente de una escuadra compuesta de 23 -buques con 1.600 individuos de tropa, se presentó a la vista de Goa -y comenzó el ataque. El 25 de noviembre tomó la ciudadela por asalto -y en seguida la ciudad. Los portugueses acuchillaron con verdadera -crueldad a los musulmanes, lo mismo a los hombres que a las mujeres y -a los niños. Comprendieron los portugueses que para hacer de Goa el -centro del comercio entre el Occidente y la India anterior, necesitaban -apoderarse también de Malaca. El 1.º de julio de 1511 se puso enfrente -de Malaca. El sultán Mahmud encargó la dirección de la defensa de la -plaza a su hijo; pero, después de valerosa resistencia, cayó Malaca -a mediados de agosto. A los mahometanos, lo mismo que en Goa, no se -les dió cuartel. Portugal, pues, se estableció en la India, cuyos -príncipes, aunque de mala gana, reconocieron la soberanía de aquella -nación. - -La impresión que causó en Europa la conquista de Malaca, fué inmensa. -El rey D. Manuel escribió al Papa, con fecha 6 de junio de 1513, -participándole las conquistas de la India; León X respondió con el -breve _Significavit nobis_, de 5 de septiembre del mismo año. Como el -sultán de Egipto no cesara de excitar a los príncipes indios para que -se levantasen contra los portugueses, prestándoles también auxilios -de buques y tropas, el rey D. Manuel instó al capitán general que -emprendiese una expedición al mar Rojo, con el objeto de cerrar, -tal vez en absoluto, el camino más importante del comercio árabe -con la India. En los comienzos del año 1513 preparó Alburquerque la -expedición, aunque sin prometerse felices resultados, indicándolo así -la comunicación que pasó a sus capitanes, diciéndoles que el rey D. -Manuel le había mandado diferentes veces hacer aquella expedición, -exigiéndole, por último, que la realizase en seguida. - -Púsose en camino el 18 de febrero del citado año con 20 buques, 1.700 -soldados portugueses y 800 soldados indios. En el puerto de Soco -(isla de Socotora), hizo provisión de agua dulce, penetró en aquel -mar interior que separa dos continentes, dirigiéndose a la ciudad de -Aden, que entonces, como al presente, era la llave del mar Rojo. A -Aden llevaban los buques malabares los productos de la India, y a Aden -acudían a hacer sus compras los comerciantes árabes. El gobernador -de Aden se llamaba Aben-abdel-vahal, que se preparó a resistir a los -portugueses. Comenzó la lucha, teniendo que retirarse Alburquerque -ante el decidido arrojo de los árabes. Aunque con ánimo de volver a -la lucha con más fuerzas, se dirigió a ocupar algunas islas del mar -Rojo, encaminándose hacia la de Camarán, situada en el golfo Arábigo -y cerca de la ciudad de Lohaya (a los 15°, 51' de latitud Norte y 40° -32' de longitud Este del Meridiano de Greenwich). En la isla abundan -los pozos de agua dulce. Permaneció algún tiempo en ella Alburquerque; -mas aquel clima cálido le causó muchas bajas, decidiéndose al fin a dar -la vuelta a la India. El 13 de julio pasó por Aden, y el 4 de agosto -tocó en el puerto de Diu, cuyo gobernador, Melec Eias, le permitió -el establecimiento de una factoría. Siguió ejemplo tan generoso el -emperador de Calcuta. Entonces los portugueses, correspondiendo a la -amistad de los indios, levantaron el bloqueo de las costas, dieron -pasaportes a los buques mercantes mahometanos y el comercio volvió a -florecer. Al año siguiente (1514), Pedro de Alburquerque, sobrino del -capitán general, fué a Ormuz para cobrar el tributo anual; y Jorge de -Alburquerque se dirigió con tropas frescas a Malaca, de cuya defensa -hubo de encargarse. - -Cuando Alfonso de Alburquerque se ocupaba en arreglar los asuntos -interiores de la India, recibió carta del Rey, ordenándole que marchase -inmediatamente para Ormuz. Allá se encaminó, partiendo desde Goa el -21 de febrero de 1515 con 27 buques, 1.500 soldados portugueses y -700 indios. Aunque reinaba en Ormuz Rais Nordin, viejo y débil, el -verdadero gobernador era el persa Rais Ahmed, su sobrino. Ya estaba -decidido Ahmed a reconocer la soberanía del shah de Persia, única -manera de librarse del tributo molesto impuesto por los portugueses; -mas lo impidió la oportuna llegada de Alburquerque el 26 de marzo. -Dueño el capitán general de la ciudadela, nombró gobernador de ella a -su sobrino Pedro. En seguida, comprendiendo que Ahmed era un obstáculo -para sus planes, le hizo matar, restableciendo en su antiguo poderío -al anciano Rais Nordin, si bien los portugueses dominaban con su -flota el mar y desde la ciudadela a Ormuz. Dió muestras Alfonso de -Alburquerque de hábil político, mandando una embajada a Ismail, shah -de Persia, estableciéndose la más cordial amistad. Contribuyó a ello -la enemiga que a causa de la religión había entre persas y árabes, -pues los primeros eran mahometanos siitas y los segundos mahometanos -sunnitas. Enfermo el capitán general de disentería, oyendo el parecer -de los médicos, se decidió a volver a la India, zarpando de Ormuz en -los primeros días de noviembre. Al pasar por la costa de Omán, cerca -de Calhat, recibió la noticia por un barco árabe que venía de Diu, -que el Rey, desconociendo sus relevantes méritos, le había quitado el -mando, siendo nombrado sucesor suyo Lope Soarez. Con amargura exclamó -entonces: «¿Capitán general López Soarez? ¿No había otro? ¿Y el Rey -me envía con el caracter de capitanes y secretarios a hombres como -Diego Méndez y Diego Pereira, a quienes por sus delitos he enviado yo -presos a Portugal? Por servir al Rey me he enemistado con esta gente, y -ahora por amor de ellos me retira su confianza.» Deseaba por momentos -llegar a Goa, donde encontraría cartas que le explicasen su destitución -y en las cuales esperaba por lo menos que el Rey reconociera sus -méritos. Por consejo de sus amigos escribió a Don Manuel su última -carta: «Señor--le decía--estas son las últimas palabras que dirijo a -V. M., agobiado por la desgracia, después de tantas relaciones como -le he escrito con alegría y brío. Dejo aquí un hijo (natural) Blas -Alburquerque, y suplico a V. M. premie en él mis méritos. Los asuntos -de la India hablarán por sí y por mí.» Alburquerque murió a la vista de -Goa el 16 de diciembre de 1515, cuando contaba sesenta y tres años. - -Ingrato fué el rey Don Manuel con el más notable de los caudillos -portugueses en la India. Los enemigos de Alburquerque le calumniaron -diciendo que quería hacerse soberano independiente de los citados -territorios, como lo indicaba los nombramientos que hizo en favor de -sus sobrinos, confiándoles la defensa de Malaca y de Ormuz. Jamás -pensó Alburquerque en ello, proponiéndose solamente nombrar en las -citadas plazas jefes de su confianza para mejor conservarlas en la -corona de Portugal. Alburquerque era justiciero, enérgico, generoso y -valiente hasta la temeridad. Así como Alejandro el _Macedónico_ procuró -que jóvenes griegos se casasen con mujeres asiáticas, Alburquerque -favoreció los matrimonios de los portugueses con jóvenes indias. A cada -nuevo matrimonio regalaba de los fondos públicos 18.000 reis; a los -portugueses que se establecían en el país repartió las casas y campos -de los musulmanes expulsados. Lo mismo que Colón, pensó en proyectos -absurdos y extravagantes; el genovés quiso conquistar la Palestina, y -el preclaro hijo de Portugal, entre otros proyectos, tuvo el de hacer -una expedición al mar Rojo, conquistar a Medina y llevarse los huesos -de Mahoma, con el objeto de obtener después en cambio el Santo Sepulcro -de Jerusalén, rescatándole del poder de los infieles. Los tres primeros -sucesores de Alburquerque no valían lo que él. Lope Soarez (1515-1519) -y Diego López de Sequeira (1519-1521) sufrieron algunos reveses, como -también Duarte de Meneses. Murió Don Manuel el Grande el 13 de enero -de 1521, sucediéndole su hijo Juan III; el nuevo monarca nombró como -sucesor de Meneses, con el título de virrey, al muy ilustre Vasco de -Gama. El 23 de septiembre llegó el nuevo virrey a Goa, dedicándose -inmediatamente a examinar la administración, harto desorganizada. Por -desgracia, murió el 24 de diciembre de 1524 en Cochin, y como Colón, -fué sepultado en un convento de San Francisco[649]. - - [649] Trasladáronse sus restos a Portugal, año 1538, y - sepultados en Vidigueira, donde el populacho destruyó el - sepulcro el 1840. - -Enrique de Meneses sucedió a Vasco de Gama, que murió el 1526; después -gobernó Lope Vaz de Sampayo, y en seguida Nuño de Acuña (1528-1538), -terminando con él los grandes gobernadores de la India. Coronóse -de gloria en la conquista de la plaza de Diu, ciudad importante y -puerto formidable del reino de Guzerat. Dicha conquista ocasionó -guerra sangrienta con los turcos, los cuales tuvieron empeño en -reconquistarla. García de Noronha, sucesor de Nuño de Acuña, llegó -a Goa el 11 de septiembre de 1538 con una escuadra. No guardó -consideración alguna a su antecesor, hasta el punto que, pretextando -de que le hacían falta todos los buques, no quiso darle uno para su -viaje de regreso. «El hombre--escribe el Sr. Sophus Ruge--que había -ensanchado y engrandecido el poder de Portugal tan gloriosamente, el -que había levantado las fortalezas de Diu, Basein y Chalí, que según -Barros, eran tan importantes como Ormuz, Malaca y Goa, conquistadas por -Alburquerque, tuvo que contratar a su costa un barco para salir de la -India»[650]. Nuño de Acuña tuvo que prolongar su estancia en Cananor -hasta enero de 1538, y, cuando se embarcó, llevaba el germen de próxima -muerte. En efecto, siete semanas después falleció. Preguntándole en -sus últimos momentos si quería que llevasen su cadáver a Portugal, -contestó: «Si Dios tiene determinado que muera en el mar, quiero que -el mar sea mi tumba. La patria que tan ingrata se ha portado conmigo, -no debe conservar mis huesos.» También Publio Escipión, el vencedor -de Aníbal, terminó sus días en voluntario destierro, y al tiempo de -morir prohibió a sus parientes que llevasen su cuerpo a aquella ingrata -patria por la cual tanto había peleado y en la que reposaban las -cenizas de sus antepasados. - - [650] Ob. cit., pág. 78. - -Respecto al establecimiento de los portugueses en las Molucas -(Oceanía), después que el gran Alburquerque se hubo apoderado de -Malaca, envió a Antonio de Abreu con tres buques para visitar las -Molucas o islas de las especias (Halmaheza o Gilolo, Ternate y Tidor. -Ceram, Amboina, Banda y otras). Zarparon en diciembre de 1511 y fueron -a la costa septentrional de Java, luego a Amboina y por último a Banda. -Descubiertas las Molucas, último objeto de la política mercantil de -Portugal, Abreu regresó a Malaca y después a Portugal, en tanto que -Francisco Serrao, capitán de uno de los citados tres barcos[651], -pasaba a Ternate y se hacía amigo del Sultán del país, el cual era el -más poderoso de las Molucas, pues cada isla tenía su jefe o soberano -propio. Sucedió que un barco malayo con carga de especias y que varó -en la playa de Java, llevó la noticia a Malaca (1513) de las aventuras -de Serrao. Entonces se despachó a Antonio de Miranda de Azevedo con -una escuadra para ir a buscar a Serrao y demás compatriotas. Llegó -Azevedo, quien se encontró con que los dos sultanes rivales de Ternate -y de Tidor, que habían oído las hazañas de los portugueses, solicitaron -su amistad, y ambos le ofrecieron terreno para establecerse en su isla -respectiva, creyendo cada uno poder vencer a su rival con el auxilio -de los extranjeros. No aceptó el ofrecimiento Miranda de Azevedo, -quien se limitó por lo pronto a cumplir la orden que se le había -dado, llevándose la tripulación y dejando a Serrao en Ternate. Entre -las cartas que dió a Miranda para que éste las llevase a sus amigos -de la India, se halla una dirigida a Fernando de Magallanes, en la -cual exageraba la distancia de Malaca a las Molucas. Esta carta tuvo -consecuencias de gran importancia, porque no dudando Magallanes de la -veracidad de un amigo y creyendo exactas las distancias, tuvo como -cierto que las Molucas se hallaban más allá del Meridiano fijado como -límite entre los descubrimientos de españoles y portugueses. Fundándose -en estos hechos, determinó ir a las Molucas desde España, siguiendo la -ruta occidental, y tomar posesión de ellas en nombre del Rey Carlos I. - - [651] Francisco Serrao no solamente tuvo la desgracia de que - naufragara el buque que sacó de Malaca, sino que también - perdió otro adquirido en Banda. - -El portugués Tristán de Meneses en el año 1518 llegó a las Molucas, -encontrándose con Serrao en Ternate. Aunque el sultán de la citada isla -se ofreció a construir una factoría para los portugueses, Meneses no -aceptó el ofrecimiento, diciendo que su Rey le había mandado sólo a -comprar especias. Llenó su buque y tres más del país, dando el mando -de los últimos a Serrao, a Simón Correa y a Duarte da Costa. Terrible -tempestad dispersó la flotilla poco después de haber salido de Ternate, -teniendo que cobijarse Meneses en Banda, y los tres barcos del país -regresaron a las Molucas. Meneses se dirigió luego a las Molucas en -busca de sus compañeros, a quienes encontró en lucha con los indígenas -y llevando, desgraciadamente, la peor parte; entonces marchó a Amboina, -completó su cargamento y regresó solo a Malaca. Serrao pudo librarse de -la muerte que sufrieron las tripulaciones de los buques citados en la -isla de Batian y se quedó en Ternate. - -Conocidos semejantes hechos en Lisboa, el Gobierno decidióse a enviar -respetable escuadra a las Molucas, confiando el mando a Antonio Brito. -Salió Brito de Portugal el año 1521 y después de sufrir terrible -tempestad, pudo llegar en febrero de 1522 a la isla de Banda; luego a -la de Batian, donde castigó a sus habitantes por la muerte que dieron -a los de la escuadra de Meneses; y al pasar por delante de Tidor, vió -con sorpresa a los españoles establecidos en la isla. Allí averiguó que -dos buques de una expedición mandada por Magallanes, ya al servicio de -Carlos I, había llegado a Tidor, siendo bien recibidos por el sultán -de la isla, hasta el punto de haberse quedado en calidad de factor, -después que se marcharon los dos barcos, Juan de Campos. Brito dispuso -que Campos fuera a Ternate, isla siempre fiel a los portugueses, -donde debió haber muerto el famoso capitán Serrao. Si estuvo acertado -Brito haciendo construir una fortaleza a la que dió el nombre de -San Juan Bautista, cerca de la ciudad, mereció severas censuras por -haber intervenido en el gobierno interior y supremo de la isla. Como -para nuestro objeto no tienen interés tales hechos, recordaremos que -durante el gobierno de Brito en las Molucas llegó Jorge de Meneses, -habiendo salido de Malaca el 22 de agosto de 1526, a un puerto de -Borneo, pasó después entre Joló y Mindanao, viniendo a parar a la -costa Septentrional de la Nueva Guinea, isla que se halla al Este de -las Molucas. Meneses, descubridor de la Nueva Guinea, arribó a Ternate -en mayo de 1527. Desde Ternate mandó también Brito una flota que -descubrió la isla de Célebes, la cual se halla al O. de las Molucas, y -cuyos habitantes no dejaron desembarcar a los portugueses, quienes a -su regreso a Ternate, fueron llevados por el monzón a la playa de una -de las islas Marianas o de los Ladrones, descubiertas ya entonces por -Magallanes y situadas al E. de Filipinas. Relevado Brito, fué nombrado -para sucederle García Henríquez. Más adelante los españoles dirigieron -expediciones a aquellas lejanas tierras, mereciendo entre todos el -primer lugar el guipuzcoano Miguel López de Legazpi. - - - - -APÉNDICES - - - - -A - - -Entre los que censuraron con más acritud la dominación española, se -hallan los sabios D. Jorge Juan y D. Antonio Ulloa. Después de la -expedición científica que en el año 1735 hicieron los mencionados -marinos españoles en compañía de los franceses MM. Godin, Bouger y -la Condamine, aquéllos se dedicaron a estudiar el estado social del -Perú. «Ellos viajaron de pueblo en pueblo, indagando por todas partes -cuanto podía conducir a su intento, tomando informe de las personas -más desinteresadas, inteligentes y rectas, sobre aquellas cosas cuyo -conocimiento no podían adquirir por su propia experiencia, y procurando -siempre descubrir la verdad con la calificación de las noticias y con -la repetición o examen de los sucesos»[652]. - - [652] _Noticias secretas de América_, publicadas por David - Barry, parte I, prólogo III. Londres, 1826. - -Trasladaremos a este lugar algunos párrafos de la citada obra. Afirman -Jorge Juan y Ulloa que los indios que se llaman libres se hallaban en -peor situación que los esclavos africanos, añadiendo luego: «La tiranía -que padecen los indios nace de la insaciable hambre de riquezas que -llevan a las Indias los que van a gobernarlos, y como éstos no tienen -otro arbitrio para conseguirlo que el de oprimir a los indios de -cuantos modos puede suministrarles la malicia, no dejan de practicar -ninguno, y combatiéndolos por todas partes con crueldad, exigen de -ellos más de lo que pudieran sacar de verdaderos esclavos suyos».[653]. -«Los indios son unos verdaderos esclavos en aquellos países, y serían -dichosos si no tuvieran más de un amo a quien contribuir lo que -ganan con el sudor de su trabajo; pero son tantos, que al paso que -les importa cumplir con todos, no son dueños de lo más mínimo que -con tanto afán y trabajo han adquirido...»[654]. «La iniquidad es -todavía mayor en los casos de justicia, pues nada desean más aquellos -jueces que una ocasión de querella o riña para dejarlos enteramente -arruinados...»[655]. «Es dicho común de los hombres más juiciosos y -timoratos de aquellos países, que si los indios llevan por Dios los -trabajos que pasan durante su vida, serían dignos de que al punto que -espirasen los canonizase la iglesia por santos; el continuo ayuno, la -perpetua desnudez, la constante miseria, la interminable opresión y el -castigo exorbitante que sufren desde que nacen hasta que mueren, es -más que suficiente penitencia para satisfacer en este mundo todos los -pecados que les puedan ser imputados»[656]. «Siempre que caminábamos, -era la regular diversión en la molestia de la jornada, la conversación -de los indios que nos servían de guías; y lo primero que nos informaban -era sobre la familia que tenía el cura del pueblo a donde nos -encaminábanos, siendo bastante el preguntar cómo se portaba la mujer -del cura, para que ellos nos instruyesen en el número de las que le -habían conocido, los hijos e hijas que habían tenido en cada una, sus -linajes y hasta las más pequeñas circunstancias de lo que con ellas -sucedía en los pueblos»[657]. - - [653] Ob. cit., segunda parte, pág. 231. - - [654] Ibidem, pág. 238. - - [655] Ibidem, pág. 239. - - [656] Ibidem, pág. 292. - - [657] Ob. cit., pág. 349. - -«Cuando nosotros pasábamos (año 1741) por aquel pueblo (Lambayeque) -para Lima, sucedió que un simple clérigo tuvo atrevimiento para -intentar apalear al Corregidor porque fué a su casa a sacar un reo -que acababa de dar de puñaladas a un vecino y se había retirado a -ella; en fin, allí es donde no hay poder para que exerca el suyo la -justicia»[658]. «Cuando pasamos por Panamá se hallaba aquella Audiencia -en un estado tan corrompido y tan desacreditada la justicia, que entre -los sujetos que formaban aquel tribunal, había uno (cuyo desahogo -sobresalía al de los demás), el cual tenía a su cargo el ajustar los -pleitos y convenirse con los interesados en el importe de la gracia que -se les había de hacer»[659]. «Entre los vicios que reinan en el Perú, -el concubinaje, como más escandaloso y más general, deberá tener la -primacía. Todos están comprendidos en él, europeos, criollos, solteros, -casados, eclesiásticos, seculares y regulares...»[660]. «Pero lo que -se hace más notable es que los conventos estén reducidos a públicos -burdeles...»[661]. - - [658] Ibidem, pág. 447. - - [659] Ibidem, pág. 464. - - [660] Ibidem, pág. 490. - - [661] Ibidem, pág. 494. - - - - -B - - PROVISIÓN DE LOS REYES MANDANDO SUSPENDER EL CONOCIMIENTO DE LOS - NEGOCIOS Y CAUSAS CRIMINALES CONTRA LOS QUE VAN CON CRISTÓBAL COLÓN - FASTA QUE VUELVAN[662]. - - [662] _Archivo de los duques de Veragua._--_Colec. de doc. - inéd., etc._, tomo XIX, págs. 465-467. - - -Don Fernando e Doña Isabel, por la gracia de Dios Rey e Reina de -Castilla, de Leon, de Aragon, de Secilia, de Granada, de Toledo, de -Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba, -de Córcega, de Murcia, de Jaen, de los Algarbes, de Algeciras, de -Gibraltar e de las Islas de Canarias: Condes de Barcelona; Señores -de Vizcaya e de Molina; Duques de Atenas e de Neopatria; Condes de -Rosellon e de Cerdania; Marqueses de Oristan e de Gociano: A los -de Nuestro Consejo e Oidores de la Nuestra Abdencia, Corregidores, -Asistentes, Alcaldes e Alguaciles, Merinos e otras Justicias -cualesquier de cualesquier Cibdades e Villas e Logares de los nuestros -Reinos e Señoríos, e a cada uno e cualquier de Vos a quien esta Nuestra -Carta fuese mostrada, o su traslado signado de Escribano publico, salud -e gracia. Sepades que Nos mandamos ir a la parte del Mar Oceano a -Cristobal Colon a facer algunas cosas complideras a Nuestro servicio, e -para llevar la gente que ha menester en tres carabelas que lleva, diz -que es necesario dar seguro a las personas que con el fueren, porque -de otra manera no querrian ir con el, al dicho viage; e por su parte -Nos fue soplicado que ge lo Mandasemos dar, o como la Nuestra Merced -fuere; e Nos tovimoslo por bien. E por la presente damos seguro a -todas e cualesquier personas que fueren en las dichas carabelas con el -dicho Cristobal Colon en el dicho viage que hace por Nuestro mandado -a la parte del dicho Mar Oceano, como dicho es, para que no les sea -fecho mal ni daño ni desaguisado alguno en sus personas ni bienes, ni -en cosa alguna de lo suyo, por razón de ningun delito que hayan fecho -ni cometido fasta el dia desta Nuestra Carta, e durante el tiempo que -fueren e estubieren alla con la venida a sus casas e dos meses despues. -Porque vos Mandamos a todos, e a cada uno de Vos en vuestros logares -e jurisdiciones, que no conoscais de ninguna cabsa criminal tocante -a las personas que fueren con el dicho Cristobal Colon en las dichas -tres carabelas, durante el tiempo susodicho; porque Nuestra Merced e -voluntad es, que todo ello este asi suspendido. E los unos ni los otros -no fagades ni fagan ende al por alguna manera, so pena de la Nuestra -Merced e de diez mil maravedis para la Nuestra Camara a cada uno que lo -contrario ficierede. E demas Mandamos a cualquier Escribano publico que -para esto fuere llamado que deende al que vos la mostrase testimonio -signado con su signo, porque Nos Sepamos en como se cumple Nuestro -mandado. Dada en la Nuestra Cibdad de Granada a treinta dias del mes -de Abril, Año del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo de mil e -cuatrocientos e noventa y dos años.--_Yo el Rey._--_Yo la Reina._--Yo -Joan de Coloma, secretario del Rey e de la Reina Nuestros Señores, la -fice escrebir por su mandado.--(_Esta firmada._) - -En las espaldas está sellada en papel con cera colorada, y -tiene las notas siguientes:--_Acordada su firma._--_Rodericus, -Doctor._--(_Esta firmado._)--_Francisco de Madrid, Chanciller._--(_Esta -firmado._)--_Derechos nihil._--(Esta rubricado). - -Del mismo modo, antes de partir Cristóbal Colón a su tercer viaje, -los Reyes Católicos, mediante Real Provisión de 22 de junio de 1497, -concedieron indulto a todos los súbditos y naturales de estos reinos -que hubiesen cometido cualquier delito, con algunas excepciones, con -tal que fuesen en persona a servir en la Isla Española a sus expensas, -por cierto tiempo. - -«Los condenados a pena de muerte eran indultados totalmente pasando -allí sólo dos años, y uno únicamente de estancia en la misma libraba -de todas las condenas y penas inmediatas a la última. De esta -manera, exceptuados los casos de herejía, lesa magestad, incendio y -falsificación de moneda, todos los estafadores, perjuros, falsarios, -ladrones y asesinos, yendo a sus costas a la Española, podían -volver plenamente rehabilitados a Castilla al cabo del tiempo ya -dicho...»[663]. - - [663] Véase conde Roselly de Lorgues, _Cristóbal Colón_, tomo - I, págs. 411 y 412. - - - - -C - -REAL CÉDULA DADA EN MADRID 15 DE ABRIL DE 1540[664]. - - -El Rey: Por quanto Nos somos informados, que en la Provincia de -Tierra Firme, llamada Castilla del Oro, ay echa Ordenanza, usada y -guardada, para que a los negros que se alzaren se les corten los -miembros genitales, y que a acaescido cortarselos a algunos, y morir -dello, lo qual demás de ser cosa mui deshonesta, y de mal exemplo, se -siguen otros inconvenientes, é visto por los del nuestro Consejo de -las Indias: Fué acordado que devia mandar dar esta mi cédula en la -dicha razon por la qual proivimos y defendemos que de aquí adelante -en manera alguna no se egecute la dicha pena de cortar los dichos -miembros genitales, que si necesario es, por la presente rebocamos -qualquier Ordenanza que cerca de lo suso dicho esté echa, y mandamos -a los nuestros oydores de la nuestra Audiencia é Chanzilleria Real de -la dicha Provincia de Tierra Firme, y al Reverendo en Christo Padre -Obispo de la dicha Provincia que ordenen la pena que se deve dar a los -negros que se alzaren, y envien al dicho nuestro Consejo de las Indias -relacion de la pena que assi acordaren que se les dé, y entre tanto que -la envian y se ve, y se provee lo que convenga, Mandamos a las nuestras -Justicias de la dicha Provincia que cada, y quando se alzaren los -dichos esclavos negros ó cometieren otro delito, los castiguen conforme -al delito que hicieren.--_Fray García Cardenalis Hispalensis._ - - [664] _Arch. hist. nac._--_Cedulario índico_, tom. IX. núm. - 256, págs. 147 v.ª y 149. - - - - -D - - -De una carta de D. Francisco Pi y Margall dirigida a los Estados Unidos -de América, trasladamos aquí lo que creemos más interesante en el -asunto de que se trata[665]. - - [665] Publicóse dicha carta en _El Nuevo Régimen_ de 28 de - agosto de 1909, y se volvió a publicar en el mismo periódico - el 31 de diciembre de 1915. - - «Me dirijo a tí, República del Norte, desde una nación que te - ultraja y te odia, por creerte cómplice de los insurrectos de - Cuba. Si respecto a Cuba de algo debiera yo acusarte, sería de - haberte conducido sobradamente remisa y floja. _...América para los - americanos_; ese ha de ser tu criterio y tu grito de combate. - - Como de los europeos es Europa, de los americanos ha de ser - América. No consentirían los europeos colonias ni en sus playas ni - en sus islas, y no hay razón para que los americanos las consientan - en las suyas. Siete siglos llevaron en Europa los árabes, y no se - paró hasta arrojarlos a las costas de Africa; seis siglos llevan en - Europa los turcos, y se conspira incesantemente para rechazarlos al - Asia. Por dos veces ha intentado Rusia en este siglo apoderarse de - Constantinopla... - - Europa anda como nunca desalada por ejercer imperio sobre extrañas - gentes. No obró en siglo alguno con mayor descaro ni mayor - violencia. - - Ve ahora los principios que invoca para sus conquistas. Te - detallaré a continuación los medios que emplea. - - Hoy, como en el siglo XVI, tiene por principio inconcuso que las - tierras ignoradas son del que las descubre. En vista de este - principio, Colón, al llegar a Guanahaní, bajó a la costa, enarboló - el estandarte de Castilla, tiró de la espada, y por ante escribano - tomó posesión de la isla. En virtud de este principio hicieron otro - tanto los demás descubridores de América. Hasta del mar del Sur - u Océano Pacífico tomó posesión en parecida forma Vasco Núñez de - Balboa. Metióse en el agua hasta las rodillas, llevando embrazado - el escudo, en una mano la espada, en la otra el pendón de Castilla, - y por ante escribano tomó _posesión corporal y real_, no sólo de - aquel mar, sino también de sus tierras y sus costas, y sus puertos - y sus islas, y los reinos y provincias anexos. Se aplica hoy este - principio con una exageración muy semejante a la de Vasco Núñez. Se - toma posesión apenas se ha puesto el pie, en un lugar de Africa, de - territorios inmensos que no se ocuparán en años, tal vez en siglos. - Se la toma de lo que no se domina, bautizándolo con el nombre de - _zonas de influencia_. - - El principio es evidentemente falso. Podrá ocuparse lo que otro no - ocupe, no lo que ocupen pueblos cultos o bárbaros. Se ocupan en - este caso tierras y hombres, cosa que no prescriben la dignidad - ni la naturaleza de seres racionales y libres. Las tierras que - se ocupan, constituye, por otra parte, la patria de los que las - pueblan: no hay derecho a quitársela, lo hay tanto menos en hombres - que se consideran obligados a defender en todo tiempo y a todo - trance la integridad de su patria; ¿cómo se han de considerar - con derecho a defenderla si están siempre dispuestos a violar la - integridad de la patria ajena? - - Un pueblo no puede cambiar su condición porque otro lo descubra. - El descubrimiento es para él completamente extraño, tan extraño, - que ni aun descubridor se considera. Recibe el pueblo descubridor - como recibía antes los de sus alrededores; y, si por acaso lo ve - de otro color o con otras condiciones, lo mira con curiosidad y - aun lo agasaja, mientras no lo ve con ánimo hostil y en son de - guerra. Entre el pueblo descubridor y el descubierto cabe que se - establezcan relaciones de amistad y de comercio, nunca de vasallaje. - - Descubrió Europa la América y se creyó con derecho a sojuzgarla; si - América hubiese descubierto a Europa, ¿habría reconocido Europa en - América el derecho de someterla? - - El principio es antihumano, irracional, absurdo. ¿No parece mentira - que lo aplique aún Europa, blasonando, como blasona, de ser la más - culta parte del mundo? - - * * * * * - - Sigue aún Europa otro principio. Colonizar es civilizar, dice; - porque amo la civilización, llevo mis soldados a las tierras de - Africa y a las de apartadas regiones. - - ¿No cabe, según esto, civilizar sino por la violencia? La Historia - lo desmiente. Siglos vivieron en nuestras costas los fenicios y - los griegos sin lucha ni contiendas. Cuando fuimos nosotros a - América, hasta con alborozo nos recibieron los habitantes de Haití; - a creernos bajados del cielo llegaron. Desvivíanse aquellos hombres - por servir a Colón, sobre todo cuando encalló en sus playas una - de nuestras naves. Bajaron más tarde Orellana por el Amazonas y - Ochagana por el Apure, sin que los hostilizaran, antes bien, los - recibieron con agrado los pueblos de las orillas. - - En la América del Norte compró Guillermo Penn tierras a los - delawares, y cuando los delawares quisieron faltar al compromiso, - tuvo en su defensa a los iroqueses. - - En México, ¿quién duda que Hernán Cortés habría podido establecer - buenas relaciones entre nosotros y los aztecas, si en vez de - haber ido allí con aparato de guerra se hubiese limitado a - presentarse como un embajador de don Carlos? Aun habiendo entrado - en Tenochtitlan con infantes, caballos, arcabuces y cañones, habría - podido enlazar pacíficamente los dos pueblos, si no se hubiese - empeñado en poner aquella nación bajo la obediencia del rey de - España y obligarla al pago de tributos. - - Por el bárbaro sistema de conquista hirió Europa los sentimientos - y destruyó la civilización de los pueblos cultos y no domó, en - cambio, los salvajes, vivos y enérgicos, aun después de cuatro - siglos, así en América como en Oceanía. - - Por el comercio se debe ganar a los pueblos y no por la destrucción - y la guerra. Aun los más salvajes acogen bien a sus semejantes - cuando no tienen razón de temerlos. Son en general más humanitarios - y menos egoístas que nosotros, y no nos rechazan. Los escandinavos, - en sus primeras excursiones a las islas y costas Orientales de - América, no encontraron, como es sabido, en los indígenas la menor - resistencia. - - ¡La conquista medio de civilización! A nosotros, los españoles, nos - conquistaron los cartagineses, los romanos, los godos y los árabes, - y en este siglo los franceses, que llegaron a tener aquí un Rey - en el trono; debiéramos ser y no somos el pueblo más culto de la - tierra. Ni fueron los romanos vencedores los que en los antiguos - tiempos civilizaron a los griegos vencidos, sino los griegos - vencidos los que civilizaron a sus vencedores. Ni fué aquí tampoco - la gente goda la que nos civilizó a nosotros, sino nosotros los que - hubimos de civilizar a la gente goda. - - Cuando en nuestros pocos años de esplendor fuimos a América y la - conquistamos, lejos, por otro lado, de civilizarla, destruímos - la civilización de México y el Perú, sin hacerlos más felices, - antes oprimiéndoles bajo el peso de males como en los anteriores, - ni en los posteriores siglos los registra la historia. De tal - manera fuimos su azote, que se nos supuso escogidos por Dios para - instrumento de sus venganzas. Vivía el Perú precavido contra las - malas cosechas, y el hambre y nosotros suprimimos incesantemente - las precauciones. Eran los mejicanos gente dócil y los hicimos - díscolos. ¿Dimos después al uno ni al otro pueblo mayor libertad? - Respondan las encomiendas. No compensa el bien que pudimos - hacerles, los horribles males que les infligimos. - - Destruímos civilizaciones que debimos limitarnos a corregir, y poco - o nada pudimos hacer en mucho tiempo con los pueblos salvajes. Los - hay todavía después de cuatro siglos, en las dos Américas. No se - los trae a la civilización; se los va aniquilando. - - No es fácil que sean otros los resultados. Lo primero que procura - el conquistador es asegurar su conquista, reduciendo los vencidos - poco menos que a la servidumbre. Piensa a continuación en hacerle - fuente de riqueza para su pueblo, y ya condena los indígenas a - rudos e ímprobos trabajos, ya les arrebata la hacienda, ya los - agobia con excesivos tributos, que los aisla y los condena a que - no se surtan de otros productos que los de su agricultura y de - su industria. Un monopolio en nuestra pró hicimos nosotros del - comercio de América durante siglos. Si en el país conquistado hace - el pueblo conquistador mejoras, atendiendo a sus intereses, y no al - de los vencidos, las realiza. - - En el terreno moral no pone ahinco el conquistador, sino en - fanatizar a los indígenas. Ve en el fanatismo un medio de - consolidar su obra, y lo utiliza. Los somete a continuas prácticas - religiosas, y de ahí que le presente como imagen de Dios al - sacerdote. Esto hicimos nosotros en toda América, y esto en las - islas Filipinas..... - - La instrucción ¡cuán poco la desarrollaron los conquistadores! Ven - en ella un enemigo; ven, por el contrario, en la ignorancia otro - medio de mantener sometidos a sus vasallos. Ya que den la primera - enseñanza, la neutralizan, esclavizando el pensamiento, y tal vez - cerrando a piedra y lodo las fronteras para los libros de otros - pueblos... - - Ciega en su afán de dominación, Europa rara vez consulta la - voluntad de los que intenta poner bajo su dominio. Emplea, aquí - la fuerza; allí el más punible dolo; y al otro día de haber - tomado posesión de sus usurpaciones, castiga hasta con la pena - de muerte a los que se le rebelan. De bandoleros y de foragidos - los acusa ella, que para sojuzgarlos no ha ejercido sino actos - de bandolerismo. Tutora se llama luego de sus oprimidas gentes, - y no encuentra nunca razón de emanciparlas. Si después de siglos - se alzan por su independencia, de ingratas las califica y como - criminales vuelve a tratarlas. Años y años lucha por retenerlas, - sin perdonar sacrificios de oro y sangre. ¿Qué no debiste sufrir - tú por conseguir la libertad que tanto te ha engrandecido? ¿Qué - no debieron sufrir las colonias que nosotros teníamos de México - a Chile? Debieron nacer hombres del temple de Washington y de - Bolívar para que América pudiera sacudir el yugo de sus seculares - opresores... - - Haz tú de América la antítesis de Europa, República de Washington. - Trabaja cuanto puedas por arrojar de tu continente hasta la sombra - de la monarquía. Presta, presta, como antes te dije, tu influjo y - tus armas a las colonias que luchan por su independencia. Te lo - exige la Humanidad y te lo exige tu historia. Negar a los pueblos - de la América española el derecho a la independencia, decía, el año - 1821, una Comisión de tu Congreso, sería renunciar a la nuestra; no - olvides nunca estas palabras. - - No olvides tampoco las que escribió Bolívar en su programa del 2 - de Agosto de 1824: _La libertad del Nuevo Mundo es la esperanza - del Universo_. Defiende y escuda esa libertad donde quiera que - esté en peligro. En Europa, no sólo hay aún naciones regidas por - el absolutismo; en las libres es aún de temer que el absolutismo - renazca... - - Así termina la notabilísima carta: «¡República de Washington! - Cansada de tu aislamiento, te ingieres ya en los negocios de Europa - a la manera de la Europa misma. Apártate de tan cenagoso camino - y sigue el que podrá llevarte a la regeneración del mundo. Tú - tienes hoy en tus manos la fuerza, la libertad, la industria, la - ciencia. Tu poder te impone deberes que no puedes dejar de cumplir - sin violar los fueros de la Humanidad y los de la Justicia. Aun la - cuestión social puedes resolver por la anchurosa vía que te está - abierta. - - F. PI Y MARGALL. - - _Madrid, 10 de noviembre de 1896._» - - - - -E - - -GONZALO FERNÁNDEZ DE OVIEDO. - -Nació Gonzalo Fernández de Oviedo en Madrid en agosto de 1478. A los -trece años entró al servicio del príncipe Don Juan, y a la muerte de -dicho heredero de la Corona logró continuar en la corte y servir a los -Reyes Católicos. Adquirió gran amistad con Diego y Fernando, hijos de -Cristóbal Colón, como también con Vicente Yáñez Pinzón, Fray Nicolás -de Ovando y otros personajes. Estuvo en Italia y recorrió algunas -poblaciones de España. Asistió en Dueñas (Palencia) al casamiento de -Don Fernando el _Católico_ con Doña Germana, y fué testigo de las -diferencias entre dicho Don Fernando y Don Felipe el _Hermoso_. El -emperador Carlos V le honró mucho y le mandó escribir la _Historia -General y Natural de Indias_. - -Hizo su primera expedición al Nuevo Mundo, saliendo del puerto de -Sanlúcar el 11 de abril de 1514. En la misma expedición, y tal vez en -el mismo barco, iba también Bernal Díaz del Castillo; volvió a España -en el año siguiente. Varias veces hizo los mismos viajes, siendo -perseguido y preso por la inquina que siempre le tuvo Pedro Arias de -Avila (Pedrarias Dávila), gobernador del Darién. - -Entre sus obras figuran, en primer término, las dos siguientes: - -_Sumario de la Natural Historia de las Indias_ (1525). - -_Historia General y Natural de las Indias, Islas y Tierra Firme del mar -Océano_ (1535 y 1557). - -El asunto de ambas es el mismo; pero debe preferirse la segunda, que -se halla más completa y con más cuidado escrita. Consta dicha obra de -cincuenta libros. «Aunque la _Historia General y Natural de las Indias_ -no satisfaga hoy todas las exigencias de la crítica, siempre presentará -a nuestra vista el maravilloso efecto que en nuestros abuelos produjo -el espectáculo de un Nuevo Mundo, y descubrirá a los extraños mil -ignorados tesoros»[666]. - - [666] Amador de los Ríos, _Vida y escritos de Gonzalo - Fernández de Oviedo_, fol. CVI, en la _Historia General y - Natural de las Indias_, tomo I. - - -FERNANDO COLÓN. - -Fernando Colón nació en Córdoba el 15 de agosto de 1488[667]. Creció y -se educó entre príncipes. Cuando llegó a tener la edad necesaria para -el caso, él y su hermano Diego fueron nombrados pajes del príncipe -D. Juan, hijo de los Reyes Católicos. Habiendo muerto prematuramente -D. Juan y antes de emprender su tercer viaje el Almirante, Fernando, -acompañado de su hermano Diego, marcharon desde Sevilla a la corte -para continuar siendo pajes de la Reina Católica. - - [667] Otros dicen que el veintitantos de septiembre. - -Salía ya Fernando casi de la adolescencia cuando marchó a las Indias -en compañía de su padre. Si en su niñez había recibido en Sevilla los -insultos de los enemigos del Almirante, en este cuarto viaje pudo -conocer la fiereza de algunos indios, la furia de las tempestades, la -destrucción de varios navíos, el hambre en la Jamaica, la rebelión de -los Porras y otros sucesos tan poco halagüeños. - -A su vuelta de América, padre e hijo se detuvieron algunos meses en -la citada ciudad andaluza para descansar de las fatigas que pasaron -durante el viaje. - -Posteriormente hizo segunda expedición al Nuevo Mundo. - -Además de sus viajes a las Indias recorrió Europa, Asia y Africa, y -estuvo en Italia, Flandes y Alemania en compañía del Emperador. Todos -estos viajes fueron aprovechados, pues adquirió profundos conocimientos -en Cosmografía, Náutica, Matemáticas e Historia Natural. - -Su generosidad le llevó a establecer en Sevilla una Academia y Colegio, -al cual dejó su Biblioteca, que a fuerza de trabajo y paciencia llegó -a reunir muchos volúmenes. También comenzó la fábrica de suntuoso -edificio fuera de los muros de la ciudad y próximo al Guadalquivir, que -la muerte le impidió ver acabada y que destinaba a los citados Colegio -y Academia. - -Los muchos trabajos que sufrió durante su vida, los frecuentes viajes -en países de diferente clima, la escasez y mala calidad a veces de los -alimentos debilitaron su salud y abreviaron su existencia, la cual -terminó a las doce del día en la ciudad de Sevilla el 12 de julio de -1539. Otorgó su testamento en dicho día 12. - -La _Historia del Almirante_, publicada después de otras producciones -suyas notables, fué escrita para desvanecer los errores que se habían -dicho y propagado acerca del descubridor del Nuevo Mundo. - -Dicha obra, escrita en castellano, fué traducida al toscano por Alfonso -de Ulloa; pero habiéndose perdido toda aquella edición, de la lengua de -Toscana pasó a la de Castilla, siendo recopilada con los historiadores -primitivos de Indias en tres tomos en folio, ilustrados con eruditas -notas y copiosos índices por D. Andrés González Barcia, del Consejo y -Cámara de S. M. Divídese en ciento ocho capítulos. - -La mencionada obra, que indudablemente tiene mucha importancia, termina -dando noticia de los padecimientos que a la vuelta del Nuevo Mundo -sufrió el Almirante a causa de las tempestades; en una de ellas (19 -de octubre de 1504) se rompió el árbol mayor del buque y en otra la -contramesana. En mayo de 1505 pasó el Almirante a la corte. Ya había -muerto D.ª Isabel, muerte que sintió D. Cristóbal porque ella era la -que le apoyaba y favorecía, pues si D. Fernando le recibió con muestras -de cariño y le ofreció volverle a poner en su estado, su intención era -no dejar el absoluto dominio de lo conquistado y proveer a su voluntad -los oficios que le tocasen. Triste, contrariado y enfermo, se retiró a -la ciudad del Pisuerga, falleciendo el 20 de mayo de 1506. - - - - -F - - -LEYES QUE TENÍAN LOS INDIOS DE LA NUEVA ESPAÑA, ANAHUAC O MÉXICO, SEGÚN -FRAY ANDRÉS DE ALCOBIZ. - -Si el hijo del principal era tahur, y vendía lo que su padre tenía, o -vendía alguna suerte de tierra, moría por ello secretamente ahogado; y -si era macehual, era esclavo. - -Si alguno toma de los magueyes para hacer miel, y son de veinte, -págalos con las mantas que los jueces dicen; y si no las tiene, ó es de -más magueyes, es esclavo o esclavos. - -Quien pide algunas mantas fiadas o emprestadas, y no las paga, es -esclavo. - -Si alguno hurta alguna red de pescar, págala con mantas; y si no las -tiene, es esclavo. - -Si alguno hurta alguna canoa, paga tantas mantas cuantas vale la canoa; -y si no las tiene, es esclavo. - -Si alguna esclava pequeña, que no es de edad para hombre, alguno la -toma, es esclavo el que se echó con ella, si muere; de otra manera paga -la cura. - -Si llevó a vender su esclava a Escapuzalco, do era la feria de los -esclavos, y el que se la compró le dió mantas, y él las descojó y se -contentó de ellas, si después se arrepiente, vuelva las mantas. - -Si alguno quedó pequeñito y los parientes le venden, y se sabe después -cuando es mayor, sacan los jueces las mantas que les parecen para dar -al que lo compró, y queda libre. - -Si algún esclavo se huye y se vende a otra persona, pareciendo, se -vuelva a su dueño, y pierde lo que dió por él. - -Si alguno se echa con esclava, y muere estando preñada, es esclavo el -que con ella se echó; y si pare, el parto es libre y llévalo el padre. - -Si algunos vendieron algún niño por esclavo, y después se sabe, todos -los que en ello entendieron son esclavos, y dellos dan uno al que lo -compró, y los otros los reparten entre la madre de quien era el niño -que vendieron, y entre el que lo descubrió. - -Los que dan bebedizos para que otra muera, muere por ello a garrotazos, -y si la muerta era esclava, era esclava la que los daba. - -Si hurtaban las mazorcas de maíz, de veinte arriba, moría por ello; y -si menos, pagaba alguna cosa por ello. - -El que arrancaba el maíz antes de granado, moría por ello. - -El que hurtaba el yete, que es una calabaza atada con unos cueros -colorados por la cabeza, con unas borlas de pluma en el cabo, de que -usan los señores, y traen en ellas polvos verdes, que son tabaco, moría -el que lo hurtaba a garrotazos. - -El que hurtaba algún chalchuy en cualquier parte, era apedreado en el -tianguez, porque ningún hombre bajo lo podía tener. - -El que en el tianguez hurtaba algo, los del tianguez lo mataban a -pedradas. - -El que salteaba en el camino, era apedreado públicamente. - -Era ley que el papa que se emborrachaba, en la casa do le hallaban -borracho, lo mataban con unas porras, y el mozo por casar que se -emborrachaba, era llevado a una casa que se decía telpuchcalli, y allí -le mataban con garrotes; y el principal que tenía algún cargo, si -se emborrachaba, quitábanle el oficio, y si era valiente hombre, le -quitaban el título de valiente. - -Si el padre pecaba con su hija, morían ahogados con garrote, echada una -soga al pescuezo. - -El que pecaba con su hermana moría ahogado con garrote, y era muy -detestable entre ellos. - -Si una mujer pecaba con otra, las mataban ahogándolas con garrotes. - -El papa que era hallado con alguna mujer, le mataban secretamente con -un garrote, e le quemaban, e derribábanle su casa, y tomábanle todo lo -que tenía, y morían todos los encubridores que lo sabian y callaban. - -No bastaba probanza por el adulterio, si no los tomaban juntos, y la -pena era que públicamente los apedreaban. - -_Algunas destas leyes no son auténticas, porque se sacaron de un -librillo de indios no auténtico, como estotras que se siguen, las -cuales son verdaderas._ - -En esto que se sigue no se trata más de decir y contar las leyes que -los indios de Nueva España tenían en cuatro cosas: la primera, es de -los hechiceros y salteadores; la segunda, es de la lujuria; la tercera, -es de las guerras; la cuarta, es de los hurtos. - - -CAPÍTULO PRIMERO, QUE TRATA DE LOS HECHICEROS Y SALTEADORES. - -Era ley que sacrificasen, abriéndolo por los pechos, al que hacía -hechicerías para que viniese algún mal sobre alguna ciudad. - -Era ley que ahorcasen al hechicero que con hechizos ponía sueño a los -de la casa para poder entrar más seguro a robar. - -Ahorcaban a los salteadores de los caminos y castigaban muy reciamente. - -Ahorcaban al que mataba con bebedizos. Ahorcaban a los que por los -caminos, por hacer mal, se fingían ser mensajeros de los señores. - - -CAPÍTULO DOS, QUE TRATA DE LA LUJURIA. - -Ahorcaban al que se echaba con su madre por fuerza; y si ella era -consentidora de ello, también la ahorcaban a ella, y era cosa muy -detestable. - -Ahorcaban a los hermanos que se echaban con sus hermanas. - -Ahorcaban a los que se echaban con su entenada, y a ella también, si -había consentido. - -Tenía pena de muerte el que pecaba con su suegra. Apedreaban a las que -habían cometido adulterio a sus maridos, juntamente con el que con ella -había pecado. A ninguna mujer ni hombre castigaban por este pecado de -adulterio, si sólo el marido della acusaba, sino que había de haber -testigos y confesión de los malhechores; y si estos malhechores eran -principales, ahogábanlos en la cárcel. - -Tenía pena de muerte el que mataba a su mujer por sospecha o indicio, y -aunque la tomase con otro, sino que los jueces lo habían de castigar. - -En algunas partes castigaban al que se echaba con su mujer después que -le oviese fecho traición. - -Por la ley no tenía pena el que se echaba con la manceba de otro, -exceto si había ya mucho tiempo que el otro la tenía, y por haber mucho -que estaban juntos eran entre sus vecinos tenidos por casados. - -Ahorcaban al puto o somético y al varón que tomaban en hábito de mujer. - -Mataban al médico o hechicera que daba bebedizos para echar la criatura -la mujer preñada, y asimismo a la que lo tal tomaba para este efecto. - -Desterraban y tomaban los vestidos y dábanle otros castigos recios a -los papas que tomaban con alguna mujer; y si había pecado contra natura -los quemaban vivos en algunas partes y en otras los ahogaban o los -mataban de otra manera. - - -CAPÍTULO TERCERO, QUE TRATA DE LAS LEYES QUE HABÍA EN LAS GUERRAS. - -Cuando algún pueblo se rebelaba, enviaban luego los señores de los -tres reinos, que era México y Tezcuco y Tlacopan, secretamente a saber -si aquella rebelión procedía de todo el pueblo o sólo por mandado y -parecer del señor de tal pueblo: y si esta rebelión procedía solamente -del señor de tal pueblo, enviaban los señores de los tres reinos -sobredichos, capitanes y jueces que públicamente justiciaban a los -señores que se rebelaban y a los que eran del mismo parecer; y si esta -rebelión era por parecer y voluntad de todo el pueblo, requeríanlos -muchas veces a que fuesen subjetos como antes y tributasen; y si -después de muchas veces requeridos no querían subjetarse, entonces -dábanles ciertas rodelas y ciertas armas en señal de amenazas, y -apregonaban la guerra a fuego y a sangre; pero de tal manera que en -cualquier tiempo que saliesen de paz los tales rebeldes, cesaban la -guerra. - -Era ley que degollasen a los que en la guerra hacían algún daño a los -enemigos sin licencia del capitán, o acometían antes, o se apartaban de -la capitanía. - -Tenía pena de muerte el que en la guerra quitaba la presa a otro. - -Tenía pena de muerte y de perdimiento de bienes y otras muy graves -penas, el señor o principal que en algún baile o fiesta o guerra sacaba -alguna divisa que fuese como las armas y divisas de los señores de -México y Tezcuco y Tlacopan, que eran los tres reyes principales, y -algunas veces había guerra sobre ello. - -Hacían pedazos y perdía todos los sus bienes y hacían esclavos a todos -sus parientes, al que era traidor, avisando a los enemigos en la -guerra, avisándoles de lo que se concertaba o platicaba contra ellos. - - -CAPÍTULO CUARTO, QUE TRATA DE LOS HURTOS. - -Hacían esclavo al que era ladrón, si no había gastado lo hurtado; y si -lo había gastado, moría por ello, si era cosa de valor. - -El que en el mercado hurtaba algo, era ley que luego públicamente en el -mismo mercado le mataban a palos. - -Ahorcaban a los que hurtaban cantidad de mazorcas de maíz o arrancaban -algunos maizales, exceto si no era de la primera renglera que estaba -junto al camino, porque desta tenían los caminantes licencia de tomar -algunas mazorcas para su camino. - -Era ley, y con rigor guardada, que si algún indio vendía por esclavo -algún niño perdido, que hiciesen esclavo al que lo vendía, y su -hacienda partían en dos partes; la una parte daban al niño, y la otra -parte al que lo había comprado; y si los que lo habían vendido eran más -de uno, a todos los hacían esclavos. - - -ESTAS SON LEYES DIVERSAS. - -Tenían pena de muerte los jueces que hacían alguna relación falsa al -señor superior en algún pleito, y asimismo los jueces que sentenciaban -a alguno injustamente. - -Ahorcaban y muy gravemente castigaban a los hijos que gastaban mal la -hacienda que sus padres les habían dejado, o deshacían para gastar mal, -o destruían las armas o joyas o cosas señaladas que los padres les -habían dejado; y asimismo tenían esta pena y castigo los que quedaban -por tutores de algunos menores, si no daban buena cuenta a los hijos de -los bienes de sus padres difuntos. - -Tenía pena de muerte el que quitaba o apartaba los mojones y términos o -señales de las tierras y heredades. - -El modo que tenían de castigar a sus hijos y hijas siendo mozos, cuando -salían viciosos y desobedientes y traviesos, era trasquilarlos y -traerlos maltratados, y punzarles las orejas y los muslos y brazos. - -Era cosa muy vedada y reprendida y castigada el emborracharse los -mancebos hasta que fuesen de cincuenta años, y en algunas partes había -penas aseñaladas. - -Hacían esclavo al que vendía alguna tierra ajena o que tuviese -depositada, sin licencia. - -Era ley que el esclavo que estaba preso y se soltaba de la prisión y -iba a palacio, en entrando que entrase en el patio era libre de la -servidumbre, y como libre podía andar seguro. - -Era costumbre entre ellos que los hijos de los señores y hombres ricos -en siendo de siete años, poco más o menos, entraban en los templos -a servicio de los ídolos, adonde servían barriendo y haciendo fuego -delante de los templos y salas y patios; y echaban los enciensos en -los fuegos y servían a los papaguaques; y cuando eran negligentes o -traviesos o desobedientes, atábanles las manos y pies, y punzábanles -los muslos con unas puyas y los brazos y los pechos, y echábanlos a -rodar por las gradas abajo de los templos pequeños; y más es de saber, -que en México y ansi mismo en Tezcuco y Tacuba había tres Consejos; -el primero era Consejo de las cosas de guerra; el segundo era adonde -había cuatro oidores para oir los pleitos de la gente común; el tercero -era el Consejo adonde se averiguaban los pleitos que entre señores y -caballeros se ofrecían, o entre pueblos sobre señorios o por términos, -y deste Consejo en ciertas cosas señaladas daban parte al Señor, que -eran como casos reservados a estos reyes y señores de estos tres reinos -que arriba están dichos. - - -ESTAS SON LAS LEYES POR LAS CUALES CONDENABAN A ALGUNO A QUE FUESE -ESCLAVO. - -Hacían pedazos y perdía todos sus bienes y hacían esclavos todos sus -parientes al que era traidor, avisando a los enemigos en la guerra, -avisándoles de lo que se concertaba o platicaba _en el real_ contra -ellos[668]. - - [668] Esta ley es la misma que la última del capítulo tercero; - la única diferencia es que se añade las palabras _en el real_. - -Hacían esclavo al que había hecho algún hurto en cantidad, si aún no lo -había gastado. - -Era ley que si algún indio vendía por esclavo a algún niño perdido, y -ansimismo hacían esclavos a todos los que lo habían vendido, si eran -muchos. - -Hacían esclavo al que vendía alguna tierra ajena o que tuviese -depositada, sin licencia[669]. - - [669] Esta ley es la misma que la sexta de _Estas son leyes - diversas_. - -En algunas partes era ley que hacían esclavo al que había empreñado -alguna esclava cuando la tal moría de parto, o por el parto quedaba -lisiada. - -Hacían esclavos a los que hurtaban cantidad de mazorcas de maíz en los -maizales de los templos o de los señores. - -Por otras cosas también hacían esclavos, mas eran arbitrarias; mas -estas sobredichas eran leyes que ningún juez podía dispensar en ellas, -si no era matando al que las cometía, por no hacerlo esclavo; y todo -esto sobredicho es verdad porque yo las saqué de un libro de sus -pinturas, adonde por pinturas están escritas estas leyes en un libro -muy auténtico; y porque es verdad lo firmé de mi nombre. - -Fecha en Valladolid a diez del mes de septiembre de mill y quinientos y -cuarenta y tres años.--_Fray Andrés de Alcobiz._ - - - - -G - - -USOS Y COSTUMBRES DE LOS INCAS.[670] - - [670] _Archivo de Indias._--_Colec. de doc. inéd._, etc., tomo - XXI, págs. 131-220. - -En junio de 1571, ante el muy ilustre D. Francisco de Toledo, virrey, -gobernador y capitán general del Perú, presidente de la Audiencia -de los Reyes, se hizo la siguiente información: Que antes que los -españoles--dijeron algunos indios ancianos--se apoderasen del Perú, -los Incas, caciques e indios ricos hacían sus sepulturas en sitios -retirados y escondidos, en las cuales disponían se enterrasen también -parte de sus tesoros y riquezas. El lugar de las sepulturas sólo era -conocido de las mujeres y buenos amigos del muerto, único modo de -impedir el robo de dichos tesoros. - -Como los Incas, caciques y principales indios pensaban que habían -de resucitar y volver en cuerpo y alma a la tierra, por esta causa -enterraban sus tesoros; tesoros que habían de gozar después que -resucitasen. - -Para servicio del Inca Guaynacapal y de otros Incas difuntos, tenían -los indios algunos criados y ganados, pues consideraban aquéllos como -si fueran vivos. - -Con el objeto de que no se descubriesen los tesoros y riquezas de los -Incas y caciques ricos, para el secreto hacían confianza de los viejos, -entendiendo que éstos habían de morir presto y ya nadie sabría el lugar -de la sepultura. - -Adoraban los indios a diferentes dioses, siendo el principal de todos -Viracocha, hacedor de todas las cosas[671]; también el Sol, Guanaconcí -y otros Guacas e ídolos. Muchos indios e indias se ocupaban en servir a -dichas divinidades. - - [671] Garcilaso tiene por dios supremo a Pachacámac, y por - dios inferior a Viracocha, y el P. Valera identifica a - Pachacámac y Viracocha. - -Oyeron decir los dichos testigos que Topa Inca Yupangui, conquistador -del Perú, sacrifica niños a los dioses e ídolos, y ellos vieron que -Guaynacapal hacía los mismos sacrificios a la salida del sol y al -mediodía. - -También ofrecían los Incas minas de oro y plata, ganados, etc., a -sus dioses; bienes que eran guardados y aprovechados por empleados a -quienes llamaban Camayos. - -Además del dios Viracocha y de otros, los indios adoraban a algunas -fuentes, árboles y piedras, porque en estas cosas se habían convertido -los dioses. - -Sin embargo, sólo Viracocha era el verdadero dios, pues los demás -servían como intercesores y nada más. - -Con el objeto de que los indios no se hiciesen holgazanes y por ende -conspiradores o rebeldes, el dicho Guaynacapal Inca les hacía trabajar, -ya abriendo caminos, ya cambiando el curso de los ríos o en otras -cosas. - -Por naturaleza el indio es holgazán y únicamente trabaja por temor al -castigo. - -Puede asegurarse del mismo modo que los naturales de este reino es -gente de poco entendimiento, necesitando, por tanto, curador que los -gobierne. - -En tiempo de Guaynacapal eran escasos las cocas[672], y sólo las comía -el Inca, el cual las mandaba como gran regalo a algunos caciques. - - [672] La coca era un arbol del Perú cuyas hojas eran muy - estimadas por los indios. - -El mencionado Guaynacapal hacía que los indios trabajasen en las minas -de oro, plata y otros metales. - -Desde los tiempos de Topa Inca Yupangui, todos los curacas (hunos), que -eran señores de diez mil indios, daban al dicho Inca un vaso de oro; -los demás curacas y caciques mandaban a la corte y al servicio del Inca -sus hijos mayores. También cada comarca o provincia enviaba a la corte -un embajador para que enterase al Inca de todo lo que deseaba saber de -la citada comarca. - -Dijeron los indios informantes que Topa Inca Yupangui, padre de -Guaynacapal, había muerto, ya viejo, en un pueblo que llaman Chincheso, -en el camino del valle de Yucay, término del Cuzco, y que Guaynacapal -murió en Quito, también anciano, y cuyo cuerpo trajeron a Cuzco. - -Afirmaron del mismo modo, que los indios de los Andes, antes de la -llegada de los españoles, comían carne humana, como también los de las -provincias de los Chuncos y Chiriquanale. - -Por último, dijeron que en las provincias de los Chinchas y del Collado -había indios que cometían el pecado contra natura, a los cuales se -les llamaba Oruas, que quiere decir hombre que hace de mujer, e iban -vestidos como las mujeres y tenían los rostros afeitados. - - - - -H - - -PATRIA Y ORIGEN DE CRISTÓBAL COLÓN[673]. - - [673] _El Imparcial_ del 27 y 29 de diciembre de 1912. - -El muy distinguido periódico italiano _Il Secolo_, de Milán, en su -número correspondiente al 23 de noviembre último, publica un notable -artículo bajo el epígrafe de «Una gloria italiana che sfuma...», -en el cual se trata la cuestión relativa a la patria de Colón y se -intenta refutar un folleto del acreditado escritor cubano doctor -Horta y Pardo, dedicado a demostrar que el descubridor de América era -español y natural de Pontevedra. El erudito doctor aduce y comenta los -diversos documentos y datos que yo tuve la honra de exponer en una -conferencia ante la ínclita Sociedad Geográfica de Madrid acerca de -tan extraordinario asunto, y añade otros sugeridos por el estudio del -mismo. Pero el amable articulista de _Il Secolo_ prescinde de puntos -esenciales, pasa como sobre ascuas en cuanto a los que menciona, pues -se limita a contestarlos con evidente ligereza y no ofrece en su -refutación ninguna argumentación ni dato alguno de importancia, sin -duda porque no los hay, deficiencia que procura encubrir acudiendo a -un tono algo sarcástico, aunque desde luego reconoce lealmente que no -existe completa certeza acerca del lugar en que nació Colón, bastándole -para juzgar la circunstancia de que éste se haya declarado hijo de la -hermosa ciudad de Génova. - -Dicho articulista dedica casi toda su tarea al que suscribe, y -empieza por la conocida habilidad de ponerme en berlina ante los -lectores, afirmando que hago alarde de muchísimos títulos honoríficos -y científicos, por cuya razón hay algún derecho a tomar en serio mis -raciocinios. Esta inexactitud no puede ser mayor, puesto que carezco de -tales títulos; de manera que nunca he hecho ni podido hacer alarde de -ellos en ninguna ocasión, por escrito ni de palabra; con esto, no tengo -más que decir acerca de mi modesta persona. - -Y contando de antemano con la benevolencia de _El Imparcial_, paso -a rectificar algunas de las demás inexactitudes en que _Il Secolo_ -incurre, y a contestar en serio a sus razonamientos, a fin de que la -prensa italiana y de otras naciones, que seguramente habrán copiado -el artículo del importante periódico milanés, obtenga elementos para -formar juicio por el momento, porque me propongo dar muy pronto a la -imprenta el libro prometido en mi citada conferencia, no habiéndolo -hecho antes a causa de los achaques de mi vejez. - -Lo primero que a propósito de dicha conferencia debo advertir es que -una Sociedad científica tan ilustre, circunspecta y sabia como la -Geográfica de Madrid, no habría de proporcionar a cualquier atrevido -solemne ocasión para acometer una aventura desatinada, cual sería la -de presentar a Colón como español, si el asunto no ofreciera por lo -menos un aspecto de certidumbre digno de atención. No abrigo ahora el -ridículo intento de hacer solidaria a la docta Corporación, directa -o indirectamente, de mis ideas, sino demostrar con tan oportuna -consideración que la teoría relativa a la patria española de Colón no -es absurda, ni siquiera caprichosa. - -No merecen comentario alguno las festivas frases que al ingenioso -articulista de _Il Secolo_ inspira la noticia de que he invertido -treinta años en investigar antecedentes y en rebuscar documentos en -los archivos, pues nunca ni a nadie he dicho semejante cosa; no tengo -la culpa de que en este y en otros puntos se exagere mi labor por los -propagandistas entusiastas, a quienes estoy muy reconocido. Tampoco es -cierto que yo atribuya a un mal concepto acerca de los naturales de -Galicia el hecho de haber ocultado Colón su verdadero origen y patria. -No creo que hay necesidad grande o pequeña de rehabilitar a dicho -país, que tiene una historia tan digna de aprecio y tan honrosa como -cualquiera otra región de España; nada he dicho de esto en mis trabajos -colonianos, ni puedo evitar que haya escritores susceptibles, llorones -o impacientes. A pesar de la exactitud que encierra el proverbio de -que nadie es profeta en su tierra, no se me ha ocurrido aplicarlo en -este asunto; bastan los nombres de Susana, Jacob, otro Jacob, Benjamín, -Abraham y Eliezer o Eleázar con el apellido Fonterosa, esto es, una -familia de hebreos, expulsados precisamente en 1492, así como la -circunstancia, entre otras especiales, de que los Colón de Pontevedra -pertenecían a la clase ínfima del pueblo, para conjeturar las causas -de que el primer Almirante de las Indias ocultase patria y origen y se -engalanase con el título de navegante genovés, dado también que estos -marinos italianos disfrutaban en el siglo XV, como en los anteriores, -merecida fama y gozaban gran acogimiento en la corte de Castilla. - -En otro enorme error cae el articulista de _Il Secolo_. Afirma nada -menos que atribuyo el resuelto y constante apoyo que el P. Deza, -oriundo de Galicia, dispensó a Colón, al hecho de que éste le comunicó -en el secreto de la confesión su calidad de gallego. En ninguna -ocasión, lugar ni escrito he aducido tal disparate, y para explicar en -mi libro el motivo de dicha protección, estudio otras circunstancias de -gran valor, fundándome en ciertas cartas de Colón a su hijo Diego. - -Descartadas estas pequeñeces y prescindiendo de otras inexactitudes -de escaso interés, entraré en el fondo del asunto. Por lo visto, para -el citado articulista no tienen importancia diversos hechos que por -ningún concepto deben ser desdeñados. La existencia en Pontevedra, en -la generación anterior y en la coetánea de Colón, de personas con este -apellido y con nombres de pila iguales a los de la familia histórica -del Almirante, no significan gran cosa a su juicio; tampoco tiene -ningún valor la circunstancia de aparecer a la vez en dicho pueblo el -apellido Fonterosa, materno de Colón, en una familia hebrea, y la de -constar unidos ambos apellidos en un documento oficial de 1437 para el -pago de 24 maravedís, a pesar de la naturalísima y lógica reflexión -de que apenas hay distancia de un matrimonio entre personas de las -dos familias a una asociación de intereses, o viceversa, para que -hubiese nacido Cristóbal de Colón y Fonterosa, descubridor del Nuevo -Mundo. Carecen también de importancia, en concepto del articulista, -la imposición de ciertos nombres pontevedreses a varios lugares de las -Antillas; no sé qué diría si contemplase en las fotografías la gran -semejanza que hay entre la bahía de Miel, en Baracoa (Cuba), bautizada -por Colón con el nombre de Portosanto, y la ensenada que tiene este -este mismo nombre en Pontevedra. - -_Il Secolo_ menciona otro hecho notabilísimo; pero no lo analiza ni lo -comenta o explica, pasando sobre él, repito, como sobre ascuas, aunque -observando que Colón había declarado ser genovés y llevado «durante -mucho tiempo» (esto carece de justificantes) el apellido Colombo. El -hecho a que me refiero es el siguiente: en la escritura de institución -del mayorazgo, año de 1498, el Almirante declara en una cláusula que -«salió de Génova» y «en ella nació» (frase singularmente construída); -pero en otra manifiesta textualmente que «su verdadero» linaje es el de -los llamados «de Colón», con «antecesores» llamados «de Colón», de cuya -manera repudia la nacionalidad genovesa y el apellido Colombo. Estas -dos declaraciones son contradictorias, y hay que elegir una de ellas. -¿Cuál? La solución no es dudosa, porque la primera, que el elocuente -escritor señor marqués de Dosfuentes califica muy acertadamente de -«heráldica», no ha podido comprobarse durante los cuatro siglos -transcurridos, mientras que la segunda se halla cabalmente justificada -por los documentos pontevedreses, en los cuales consta el apellido -Colón precisamente con la preposición «de», así como esos «antecesores -llamados de Colón», de la misma manera que se ve en la inscripción de -principios del siglo XVI, grabada en piedra con letra gótica alemana, -en que figura el mareante Juan «de Colón», existente en la iglesia de -Santa María, de Pontevedra; inscripción que por cierto estuvo oculta -hasta que recientemente fué derribado un antiguo altar del mismo -templo, edificado a costa de los marineros. - -Pero, además, ¿quién califica de «verdadero» a su linaje sino en -presencia de otro supuesto o ficticio, como lo era para el Almirante el -de los Colombo italianos? El gran marino no abrigaba seguramente ningún -recelo acerca de que tales manifestaciones descubriesen su patria y -origen, ya porque la escritura del mayorazgo habría de permanecer -reservada en el archivo de su familia y no transcendería al público, ya -porque acaso no ignoraba que en Pontevedra no existían más de uno o dos -humildes marineros de su apellido, y que éstos no habrían de sospechar -siquiera que el «glorioso marino genovés» tenía la misma sangre -que ellos. Por esta razón, y tal vez en descargo de su conciencia, -el descubridor de América dispuso que, en último caso, heredase el -mayorazgo cualquier individuo llamado «de Colón» que hubiera aquí o «en -otro cabo del mundo». Semejante frase en aquella época parece aludir -a Galicia y su promontorio Finisterre y no a Italia en general o a -Génova, Saona, Calví, etc., en particular, que están en el centro del -Mediterráneo. ¿No era esta la ocasión lógica y precisa, si Colón fuera -italiano, de que nombrase heredero en último término a cualquiera de -los llamados Colombo? ¿Hay, pues, fundamentos sólidos para afirmar que -los italianos de este apellido eran parientes del primer Almirante de -las Indias? - -El articulista no debiera admirarse de que yo conceda gran importancia -a la afirmación de D. Fernando Colón, hijo y primer biógrafo del -insigne navegante, el cual dice categóricamente que su padre «quiso -hacer desconocidos e inciertos» su origen y patria. Esta afirmación -se halla corroborada, pues resulta que las dos familias de Colón, la -legítima y la de su amante Beatriz Enríquez, ignoraban en qué pueblo -había nacido el Almirante, hasta el punto de que Pedro de Arana, buen -amigo de éste y hermano de aquella dama, en la información de un -expediente de las Ordenes militares, declara con respecto a Cristóbal -Colón que «ha oído decir que es genovés, pero él no sabe de dónde es -natural.» El mencionado articulista prescinde de estos antecedentes, -como también prescinde de que Colón no dejó ningún escrito en italiano, -y, en cambio, llamaba «nuestro romance» a la lengua castellana ocho -años después de venir a España; de que los cronistas italianos de la -época del descubrimiento, el genovés Gallo y el obispo Giustiniani, -dicen que Bartolomé Colón nació en Lusitania; de que ningún escritor de -aquellos tiempos determina el lugar del nacimiento de Colón ni da la -menor noticia acerca de su vida anterior a la presentación en Castilla, -sobre cuyo punto existen las mayores tinieblas, mientras que están bien -conocidas las vidas de varios personajes italianos más antiguos y menos -famosos que el gran navegante, y en fin, prescinde asimismo de otra -multitud de hechos que omito para no cansar a los lectores. - -Pero entonces, ¿qué es lo que tiene importancia para el articulista -de _Il Secolo_ en la cuestión que se discute? Pues, simplemente, -la mencionada declaración heráldica de Colón sobre haber nacido en -Génova y, además, un documento especial, conocido y estudiado por el -distinguido escritor norteamericano Mr. Vignaud, fechado en dicha -ciudad a 25 de agosto de 1479 y descubierto recientemente; papel -curiosísimo por todo extremo y que, según veremos, debiera acompañar -a otros que se guardan en la Casa municipal de aquella incomparable -población, con respecto a los cuales, en cuatro libros diversos, -dice el acreditado colombófilo Harrisse, también yanqui, que están -al lado del violín de Paganini. Mencionaré dos detalles del citado -documento: primero, que Colón nació en 1452, y segundo, que en 1479 -era todavía ciudadano tejedor de Génova. Pues bien; ambos resultados -son sencillamente inaceptables, a juzgar por los siguientes datos -históricos: primero, Bernáldez, gran amigo de Colón, en su «Crónica -de los Reyes Católicos», dice, y se comprueba por otros datos, que -el Almirante falleció a los setenta años, «senectude bona»; y una -Real cédula, expedida en febrero de 1506, concede permiso a Colón, -en vista de su «ancianidad» y enfermedades, para viajar en mula -ensillada y enfrenada. (Asensio, «Cristóbal Colón», tomo I, páginas -212-213). Nacido el Almirante en 1452, tendría cincuenta y cuatro años -al fallecer en 1506; jamás en ninguna parte se ha llamado ni llama -a esa edad senectud o ancianidad. Segundo, cuando Colón se presentó -en Castilla, año 1484, era viudo y le acompañaba su hijo Diego, niño -de ocho años, nacido en 1476. ¿Cómo podía ser ciudadano de Génova y -tejedor de lanas el insigne marino, que se habría casado en Lisboa por -lo menos en 1475 y consultado entonces su gran proyecto a Toscanelli -desde la misma ciudad? Pensando, pues, piadosamente, resulta sólo -que el Cristóforo Colombo de ese documento de 1479 no era el mismo -Cristóbal Colón descubridor de América, el cual consigna, en una carta -a los Reyes, incluída en su «Libro de las Profecías», que en 1501 -contaba cuarenta años de navegación, y restando los ocho que permaneció -en España antes de su primer viaje, resultaría que, nacido en 1452, -como quiere el papel de que se trata, habría empezado a navegar, poco -más ó menos... ¡antes de tener un año de edad! Siendo muy común en -Italia el apellido Colombo, nada tendría de particular que en aquel -país hubiera un Cristóforo Colombo distinto del gran marino, del mismo -modo que hubo otro Cristobo de Colón en Pontevedra durante el siglo XV. - -En mi citado libro patentizo el valor que puede concederse al texto de -ciertos documentos; pero no terminaré este punto sin dedicar algunas -palabras a la carta en castellano, que se dice de Colón, conservada -en la Casa municipal de Génova, a fin de que por esa muestra los -lectores y el articulista milanés se enteren de los singulares detalles -que ofrecen aquéllos. En esa carta, fechada «a 2 de abril de 1502», -Colón participa al magnífico Oficio de San Jorge que manda a su hijo -D. Diego destine el diezmo de toda la renta de cada año a disminuir -los impuestos que por las vituallas comederas se satisfacían a su -entrada en Génova, dádiva verdaderamente espléndida. Ahora bien; -nos encontramos aquí con una contradicción enorme, porque antes de -emprender el cuarto viaje, el Almirante dió a su heredero un memorial -de mandatos, a manera de disposición testamentaria, que comunicó a su -íntimo amigo Fray Gaspar Gorricio «dos días después» de la fecha de -aquella carta, esto es, «en 4 del mismo mes y año», en cuyo memorial, -analizado minuciosamente y comprobado por el Sr. Fernández Duro en su -«Nebulosa de Colón», no aparece, como tampoco en ningún otro documento, -semejante concesión a Génova, ni consta que de ella se hayan preocupado -poco ni mucho las autoridades y el vecindario de aquella ciudad. En -la misma carta, Colón añade que «los reyes me quieren honrar más que -nunca», precisamente cuando se le negaba el ejercicio de los cargos -de virrey y gobernador de los países que había descubierto y se le -imponía, para dicho cuarto viaje, la bochornosa condición de no -desembarcar en la isla de Santo Domingo; he aquí cómo se le honraba más -que nunca. ¿Qué concepto, pues, merece esta carta? Creo que está bien -colocada al lado del falso y desatinado codicilo militar del Almirante. - -En Italia se comprendió la absoluta necesidad de probar que la madre -de Colón era italiana; pero por ninguna parte apareció el apellido -Fonterosa. Por fin surgió un gran recurso para salir del atolladero: -habiéndose encontrado documentos acerca de personas que tenían el -apellido «Fontanarubea», una de ellas, padre de cierta Susana, se le -traduce cómodamente convirtiéndolo en «Fontanarossa», con el pretexto -de que ambas palabras tienen el mismo significado. De manera que siendo -los italianos los únicos mortales que en este mundo pueden aspirar a -la infalibilidad, sin duda el articulista de _Il Secolo_ juzga que la -tergiversación mencionada es incontrastable; y así, hay desahogo y -manga ancha para la teoría colombina de Italia, mientras que para la -coloniana de España son las dificultades y los escrúpulos. - -Mucho tendría que decir aún sobre esta interesante cuestión; pero -no debo abusar de la hospitalidad que _El Imparcial_ me concede. -Concluiré, pues, haciéndome cargo de la manifestación final de _Il -Secolo_. Dice que «genovés o pontevedrino, Colón no habría arribado a -su maravilloso descubrimiento si no le hubiese abierto camino el buen -Pablo Toscanelli, cuya nacionalidad no constituye, ni ha constituído -jamás, un punto histórico oscuro.» Esta reivindicación tiene el aspecto -de una retirada, puesto que ya se trata de disminuir el mérito de -Colón; perfectamente, pero conste que Toscanelli, en su correspondencia -con el futuro Almirante, considera a éste natural de Lusitania. Se ve, -por consiguiente, que en 1474 o 1475 Colón no decía que era genovés, -ni aparentaba serlo, sino que se fingía portugués. Cierto es que Mr. -Vignaud, citado por _Il Secolo_, califica de apócrifa a la mencionada -correspondencia, sin presentar justificantes adecuados, en su libro -titulado «La carta y el mapa de Toscanelli sobre la ruta de las -Indias por el Oeste», criterio que he refutado en un artículo que _La -Ilustración Española y Americana_ me dispensó la merced de publicar. -Si yo fuera sistemático en mi teoría coloniana, hubiera aceptado y -secundado ese criterio, porque de semejante superchería o falsedad -se deduciría lógicamente que, siendo de mano del propio Almirante la -copia de la carta de Toscanelli hallada por Harrisse en las guardas de -un libro que había pertenecido a Colón, éste presentaba al cosmógrafo -florentino bien enterado de que la nacionalidad del temerario -proyectista no era la italiana. - -Por último, el distinguido articulista de _Il Secolo_ censura -sarcásticamente al sabio doctor Horta y Pardo (que posee, en efecto, -muchos títulos honoríficos y científicos) por encargar a los lectores -de su notable folleto que, en vista de los fundamentos que expone, -tengan fe en la nacionalidad española del inmortal descubridor -del Nuevo Mundo. Esa censura es injusta. Por mi parte tengo fe -absoluta y «razonada» en que la gloria de Colón pertenece íntegra a -España.--_Celso García de la Riega._ - - - - -I - - -CARTA DEL REY DE PORTUGAL A CRISTÓBAL COLÓN, DÁNDOLE SEGURIDADES PARA -SU IDA A AQUEL REINO[674]. - - [674] _Archivo de los Duques de Veragua._--_Colec. de doc. - inéd. relativos al descubrimiento, etc._, t. XIX, págs. 459 y - 460. - - Marzo 20 de 1488. - -En el sobrescrito dice: A _Cristovam Colon Noso especial amigo en -Sevilha_. - -Cristobal Colon. Nos Dom. Joham, per graza de Deos, Rey de Portugall -e dos Algarbes; da aquem e da allem mar em Africa, Senhor de Guinea, -vos enviamos muito saudar. Vimos a carta que Nos escribestes: e a boa -vontade e afeizaon que por ella mostraaes teerdes a nosso servizo, -vos agradecemos muito. E cuanto a vossa viuda, ca, certo, assi pollo -que apontaaes como por outros respeitos para que vossa industra, e -boe engenho Nos sera necessareo, Nos a desejamos e prazernos ha muito -de visedes, porque em o que a vos toca se dara tal forma de que vos -devaaes ser contente. E porque por ventura teerees algum rezeo de -nossas justizas por razaon dalgunas cousas a que sejaaes obligado, -Nos por esta nossa carta vos seguramos polla viuda, stada e tornada -que nom sejaaes presso, retendo, acusado, citado nem demandado por -nenhua cousa, ora seja civil, ora criminal de qualquier cualidade. E -por ella mesma tanto vos rogamos e encomendamos que nossa viuda seja -loguo e para isso non tenhaaes pejo algum: e egardecernos lo hemos e -teeremos, muito en servizo. Scripta en Avis a veinte de marzo de mil -cuatrocientos ochenta y ocho.--El Rey. - - - - -J - - -CAMINOS POSIBLES PARA DESCUBRIR AMÉRICA Y CAUSAS DE HABER SIDO EL MÁS -IMPROBABLE, EL MÁS RÁPIDO Y FECUNDO[675]. - - [675] Resumen de la Conferencia dada en el Ateneo de Madrid - (5 mayo 1892), por D. Eduardo León y Ortiz, Catedrático de la - Facultad de Ciencias de la Universidad Central. - -Cuatro caminos se ofrecían--dice el Sr. León y Ortíz--para descubrir -el Nuevo Continente, partiendo de Europa: uno natural o lógico, dos -probables y otro muy improbable. - -Era el del Nordeste, a causa de que por este lado linda Europa con -Asia, y también por dicho lado sólo están separadas Asia y América por -un Estrecho, el camino natural o lógico[676]. A seguirlo estaba llamado -el pueblo ruso; pero lo impidieron justas y poderosas causas. Llegó el -siglo XVII. En 1696, reinando Pedro el Grande, una banda de cosacos -invadió la península de Kamtchatka, cuyo extremo meridional los dejaba -enfrente de las islas Kuriles, al Sur de las cuales se hallan las del -Japón[677]. - - [676] Pág. 10. - - [677] Kamtchatka es una península montañosa de Siberia, entre - los mares de Behring y de Okhotsk. - -Requería la vasta extensión del territorio dominado establecer -comunicación marítima entre sus distantes regiones, y al efecto, -dispuso Pedro el Grande se prepararan dos flotas: una, desde Arcángel -hacia Oriente, debía costear por el Norte la Siberia, y otra, saliendo -de Kamtchatka, navegar hacia altas latitudes. Aunque no en vida del -célebre Czar, quien murió a poco, ambas expediciones se intentaron. En -la primera, por causa de los hielos, no se pasó de la desembocadura -del Yenisei. Mejor éxito tuvo la segunda, emprendida en 1728. Mandada -la flota por Behring, danés al servicio de Rusia, al cual acompañaba -Tshirikof como segundo, pasó desde el río de Kamtchatka a la isla -de San Lorenzo, y avanzando más hacia el polo, cruzó el Estrecho, -designado después con el nombre de Behring, y penetró en el mar -Glacial, desde donde volvió al punto de partida. Por haberse ceñido en -todo el viaje demasiado a la costa de Asia, no divisaron la de América; -pero esto no podía tardar en suceder. Al coronel Schestakof, que había -manifestado cuánto importaba someter a los tschukches, situados en el -extremo más oriental, se le confió la campaña que debía emprender desde -el Kolima, mientras el capitán Paulustky avanzaría desde el Anadir y, -secundando a ambos, el cosaco Krupishef combatiría por mar. Schestakof -pereció en la pelea. Más afortunado Paulustky, batió a los enemigos y -los persiguió por encima de los hielos, hasta trasponer el promontorio -oriental de Asia, viendo entonces, con no poco júbilo, a lo lejos, una -nueva costa, que también alcanzó a ver Krupishef, impelido hacia ella -por una tempestad. Era dicha costa la de América. - -Sucedió esto en 1731, y diez años adelante Behring y Tshirikof, -salieron otra vez de Kamtchatka, proponiéndose descender al paralelo -de 50° de latitud y navegar luego hacia Oriente, hasta dar con la costa -americana. Separados a poco por un temporal, Tshirikof llegó a dicha -costa por los 55° 36' de latitud, mientras Behring arribaba por los 60° -hacia el Cabo de San Elías desde donde costeando pasó a la península -de Aliaska y archipiélago de las Aleoutes. Cumpliéndose, pues, la ley -del progreso, no hubiera dejado de alcanzarse América, así como no -dejara de descubrirse China, en cuyas fronteras quedaron los rusos en -el siglo anterior, según antes se dijo, ni el Japón, adonde arribaron -en el mismo XVIII en que a América. En efecto, en 1732 naufragó en la -costa de Kamtchatka un barco procedente de ese Imperio, y habiendo -llegado a San Petersburgo la noticia, se despertó de nuevo avidez por -los descubrimientos. Spangberg y Walton salieron por separado desde las -islas Kuriles hacia las grandes islas del Japón, y en 1739 la bandera -rusa ondeó por primera vez en los mares donde dos siglos antes lo -habían realizado las de Portugal y España. - -¡Qué triste camino el seguido por el Nordeste para llegar a América, -y qué mísero hallazgo el encontrado en ella por ese camino! Cielo -nebuloso y suelo cubierto de nieve es todo el paisaje ofrecido por la -Siberia; y no era mejor el cuadro que Behring y Tshirikof contemplaran -al pisar la parte más septentrional de América. Sucumbió el primero -de frío y de tristeza en una estéril isla, designada después con su -nombre. Tshirikof logró regresar a Kamtchatka, no sin haber perdido -mucha parte de su gente recorriendo aquellas tierras inhospitalarias. -Si no se hubiese sabido ya que tal región pertenecía a la América, -fuente de riqueza y prosperidad para otras naciones, Rusia acaso no -la hubiese abandonado, porque al fin era otra Siberia, mas el resto -de Europa no se hubiera conmovido con el descubrimiento. Tal vez -se escondiera allí un tesoro; pero tanta nieve lo cubría y tanta -esterilidad lo rodeaba, que no hubiera apetecido buscarlo[678]. - - [678] Págs. 14, 15 y 16. - -Camino probable era el del Noroeste, porque por esta parte y a -distancias comparativamente no muy grandes, hay varias islas y tierras -como escalonadas entre Europa y el continente americano. - -Eran, para seguir este camino, los más a propósito por su situación -geográfica y natural intrepidez, aquellos normandos o _magioges_, -según los árabes los llamaban, que aparecieron en el siglo IX como -sección rezagada de los bárbaros del Norte. Habitaban en la Cimbria y -la Escandinavia, donde hoy se alzan los reinos de Dinamarca, Suecia -y Noruega; mas, así que era pasado el invierno, dejaban sus ahumadas -chozas, y acaudillados por los segundones de sus reyes, salían al mar -ansiosos de esgrimir en alguna costa sus mazas estrelladas... Caían de -improviso sobre las poblaciones que allí hubiera, y cuando no existían -éstas, resonaba con sus hachazos la selva próxima y formada con sus -troncos derribados una escuadrilla, remontaban algún río caudaloso -hasta encontrar moradores a los cuales pudieran exigir cuantioso botín -o la cesión de algún territorio, asiento para recabar después mayor -riqueza o más extenso señorío. Así recorrieron las costas occidentales -y meridionales de Europa, y si de las de España fueron rechazados, -en otras se impusieron estos arrojados aventureros, que tanto horror -causaron primeramente con sus crueldades de piratas y tanta admiración -después con sus proezas de caballeros. - -A Islandia (_Iceland_ o tierra del hielo), isla por su posición -geográfica más americana que europea, llegaron los normandos en el -mismo siglo en que tan temible aparición hicieron en las costas de -Europa. Unos cien años antes, a juzgar por algunos manuscritos y -ruinas, parece había sido visitada por monjes irlandeses esa isla; pero -su importancia histórica data desde que en las correrías a la ventura -hechas por los normandos, y ya descubiertos por ellos el grupo de -numerosas islas, que por la abundancia de rebaños llamaron Féroe, una -tempestad en el año 860 arrojó a Naddod, que por estas islas viajaba, -hacia aquella otra. Pocos años adelante revueltas interiores hicieron -emigrar hacia la misma a varios nobles y caudillos noruegos bajo el -mando de Ingolf. Imitáranlos otros y pronto en aquella tierra contigua -al circulo polar se fundó otra Escandinavia, donde, andando el tiempo, -no dejó de brillar cierta cultura. En el siguiente siglo, o sea el X, -aún avanzaron más a Occidente, descubriendo un vasto país, al cual -después, por el año 932, según unos, o el 982, según otros, se trasladó -con Eriulfo y otros irlandeses, el noble noruego Erico Rauda o el Rojo. -Era el nuevo país, el que por la hierba que lo cubría, llamaron tierra -verde o Groenlandia. - -Siguieron las tempestades desempeñando el papel de hábil piloto en esta -serie de enlazados descubrimientos. Biorn, hijo del citado Eriulfo, -llevado muy lejos hacia el Sudoeste, avistó playas desconocidas, -donde no desembarcó entonces, porque pasada la tormenta, prefirió él -enderezar el rumbo a Groenlandia; pero a las cuales al cabo de poco -tiempo, en el año 1.000, procuró volver acompañado de Leif, hijo de -Erico Rauda. Hallaron en este viaje una isla estéril y pedregosa, que -por ello denominaron Hellulandia, y una ribera baja, arenosa y con -muchos árboles, a la cual dieron significativo nombre de Marklandia. -Dos días después arribaron a otra costa que tenía una isla al Norte -de ella. Remontaron un río e invernaron a orillas de un lago de donde -nacía. Era la isla fértil y abundaba en vides, como hizo reparar un -marinero alemán que iba con los descubridores, quienes esa planta no -conocían. Dieron por esto a dicho país el nombre de Vinlandia. El -clima, comparado con el riguroso a que estaban acostumbrados, era -suave, como correspondiente a latitud menos elevada, pues allí en los -días más cortos el sol permanecía ocho horas sobre el horizonte. Como -esto viene a ocurrir a la latitud de París, las regiones descubiertas -podían ser la isla de Terranova y tierras próximas al golfo de -San Lorenzo, o si esa duración del día se había fijado con alguna -incertidumbre, comprenderían desde el país del Labrador hasta el cabo -Cod y actuales estados de Massachussets, Rhode Island y Connecticut... -Mas esos descubrimientos en la América septentrional, ni los hizo -la verdadera Europa ni los supo siquiera. Fueron obra de islandeses -y groenlandeses, y aunque ambos pueblos fuesen de origen normando, -durante tres siglos vivieron independientes[679]. - - [679] Págs. 16, 17 y 18. - -... Otro camino probable para llegar a América partiendo de Europa, -era el del Sudoeste, desde el momento en que los marinos contaran con -instrumentos que les permitieran dirigir con acierto su rumbo, sin -precisión de costear. - -Consta América de dos grandes regiones unidas por el itsmo de Panamá, -y si la septentrional se acerca tanto a Asia que sólo queda separada -de ella por el Estrecho de Bering, la meridional no se halla muy lejos -del continente africano. Median desde el cabo Verde y las islas del -mismo nombre a los cabos de San Roque y San Agustín unos 20 grados, -distancia grande, sin duda, para naves temerosas de apartarse de las -costas; pero nada excesiva para las que merced al astrolabio y a la -aguja de marear, pudieran alejarse. Sólo faltaría entonces motivo que -impulsara a navegar a esa distancia de la costa occidental de Africa; -mas la experiencia o cierta sagacidad natural, adelantándose a ella, -revelaría que el derrotero más seguro, si se quería evitar las grandes -tormentas y altos mares desde el golfo de Guinea hasta el cabo de -Buena Esperanza, era seguir desde las islas de cabo Verde a orza la -derrota entre poniente y mediodía, conservándose de cinco a diez grados -al Oeste del meridiano de cabo Verde, y llegados a elevada latitud -austral, torcer ya hacia el terrible León o cabo de Buena Esperanza. En -cuanto tal derrotero se siguiese, era muy fácil verse de pronto ante el -Brasil. Así sucedió el 25 de abril de 1500 al portugués Pedro Alvarez -Cabral[680]. - - [680] Págs. 23 y 24. - -Cristóbal Colón siguió desde las islas Canarias el rumbo de Occidente. -Muy improbable era descubrir por este camino tierra alguna, confiándose -puramente a la casualidad. Desde las citadas islas Canarias, hasta el -archipiélago de las Lucayas, corren, a una latitud de 24 a 28 grados, -cerca de 58 de paralelo, es decir, unas mil cuarenta leguas. No era -semejante trecho para recorrido a la ventura, y mucho menos en la -época del descubrimiento, en que, si algo alentaba a lanzarse en el -Atlántico, no costeando, sino mar adentro hacia Occidente, mucho más -retraía de hacerlo. Pues si algún ánimo podían infundir, de una parte -las costas lejanas, que una ilusión óptica fingía a veces desde las -islas Canarias, y de otra parte las tierras occidentales, citadas en -fábulas con visos de historia, si no era alguna de ellas historia -desfigurada por la fábula, como la Atlántida imaginada por Platón, la -gran isla Antilla, que mentaba Aristóteles, como descubierta por los -cartagineses, y las dos islas de San Brandán y de las Siete Ciudades, -de que se hablaba en piadosas leyendas de la Edad Media, bastaban a -vencer todo aliento las dudas que gentes doctas abrigaban todavía -acerca de que la tierra fuese esférica o de que, aun siéndolo, fuese -posible la existencia humana en el hemisferio opuesto; y los temores -que, sin entrar en tales razonamientos, sentían las gentes de menos -letras, porque las engañosas costas, a veces distinguidas, nadie las -encontraba, como si fuera obra de encanto producida por el ángel de las -tinieblas, que, según antiguas consejas árabes, asomaba su negra mano -en aquellos horizontes para apoderarse de las naves en el silencio y -obscuridad de la noche[681]. Este tan improbable camino, era el que, -seguido al calor de una idea, la de buscar la India por Occidente, -llevaba a regiones cuya exploración sería rápida y fecunda...» - - [681] Págs. 29 y 30. - -Así terminaba su notable Conferencia el Sr. León y Ortiz: «Si en la -Edad Antigua, los que ansiaban gloria, provecho o mayor noticia del -mundo, decían: _A la India_, y en la Edad Media añadían: _Al Catay -y Cipango_, también en la Edad Moderna se amplió el propósito, y _A -América_ dijeron a una voz viajeros, mercaderes, políticos, misioneros -y capitanes»[682]. - - [682] Pág. 84. - - - - -L - - -LO QUE COSTÓ DESCUBRIR LA AMÉRICA[683] - - [683] _ABC_ del 5 de octubre de 1911.--Núm. 2.307. - -Hace poco han sido encontrados en Génova documentos auténticos que -permiten fijar de un modo exacto la suma empleada en el descubrimiento -de América por Cristóbal Colón. - -Al célebre navegante, como jefe de la expedición, le fué asignado un -sueldo de 1.600 pesetas anuales. - -Los capitanes de las dos carabelas que marcharon a las órdenes de -Cristóbal Colón, cobraron 900 pesetas por año, y cada marinero fué -contratado con el salario mensual de 50 reales. - -El equipo de la flotilla sumó en total 14.000 pesetas. Los víveres -(pan, vino, legumbres, carnes, etc.), costaron seis pesetas por mes y -por cabeza. - -Cuando regresó Cristóbal Colón, recibió 22.000 pesetas, a título de -reembolso, por las cantidades que adelantó durante el viaje. Esa suma -representa los gastos de la expedición, que duró desde 3 de agosto de -1492 a 4 de marzo de 1493. - -Si a las 22.000 pesetas se añade la suma de 14.000 pesetas que, según -hemos dicho, costó el equipo de la flota, resulta que uno de los más -grandes descubrimientos de que se enorgullece la humanidad, ha costado -36.000 pesetas. - -No puede darse nada más económico. - -Las cifras que acabamos de citar han sido extraídas de los libros de -los hermanos Pinzón, armadores de Palos, merced a los cuales pudo -Cristóbal Colón realizar su viaje. - - - - -M - - -CARTA DE CRISTÓBAL COLÓN DIRIGIDA AL MAGNÍFICO SR. RAFAEL SÁNCHEZ, -TESORERO DE LOS SERENÍSIMOS MONARCAS[684]. - - [684] Navarrete, _Colección de los viajes y descubrimientos_, - etc., tom. I, págs. 179-195. - - 14 marzo 1493. - -Conociendo que os será de placer que haya yo tenido feliz éxito en mi -empresa, he dispuesto escribiros esta carta que os manifieste todos y -cada uno de los sucesos ocurridos en mi viaje y los descubrimientos -que han sido su resultado. Treinta y tres días después de mi salida de -Cádiz arribé al mar de la India, donde hallé muchas islas habitadas -por innumerables gentes, y de ellas tomé posesión a nombre de nuestro -felicísimo Monarca a público pregón y aclamaciones, tremolando bandera -y sin contradicción alguna; puse a la primera el nombre de _San -Salvador_, en cuya protección confiado llegué así a ésta como a las -demás; los indios la llaman _Guanahanín_. Dí también nuevo nombre a -cada una de las otras, habiendo mandado que la una se llamase _Santa -María de la Concepción_, otra la _Fernandina_, la tercera _Isabela_, -la cuarta _Juana_, y así respectivamente las restantes. Luego que -arribamos a la que acaba de nombrarse _Juana_, me adelanté un poco -cerca de su costa hacia el Occidente, y la descubrí tan grande y sin -límites, que no hubiera creído ser isla, sino más bien la provincia -continental de Cathay...[685]. - - [685] Véase Conde Roselly de Lorgues, _Cristóbal Colón_, tomo - III, págs. 132-137. - - - - -N - - -BULA DE ALEJANDRO VI[686]. - - [686] Véase Solórzano, _Política Indiana_, lib. 1, cap. X. - -Alejandro Obispo, siervo de los siervos de Dios, A los ilustres -Carisimo en Cristo hijo Rey Fernando, y muy amada en Cristo hija -Isabel, Reina de Castilla, de León, de Aragón, de Sicilia y de Granada: -salud y bendición apostólica. Lo que más, entre todas las obras, -agrada a la Divina Majestad, y nuestro corazón desea, es que la Fe -Católica y Religión Cristiana sea exaltada, mayormente en nuestros -tiempos, y que en toda parte sea ampliada, y dilatada, y se procure -la salvación de las almas, y las bárbaras naciones sean deprimidas y -reducidas a esa misma Fe. Por lo cual, como quiera que a esta sacra -silla de San Pedro, por favor de la divina clemencia (aunque indignos) -hayamos sido llamados, conociendo de vos, que sois Reyes y Príncipes -Católicos verdaderos, cuales sabemos que siempre habeis sido, y -vuestros preclaros hechos (de que ya casi todo el mundo tiene entera -noticia), lo manifiestan, y que no solamente lo deseais, mas con todo -conato, esfuerzo, fervor y diligencia, no perdonando a trabajos, -gastos y peligros, y derramando vuestra propia sangre lo haceis, y que -habeis dedicado desde atrás a ello todo vuestro ánimo y todas vuestras -fuerzas, como lo testifica la recuperación del Reino de Granada, que -ahora con tanta gloria del divino nombre hicisteis, librándole de la -tiranía sarracénica. Dignamente somos movidos (no sin causa) y debemos -favorablemente y de nuestra voluntad concederos aquello, mediante -lo cual, cada día con más ferviente ánimo, a honra del mismo Dios y -ampliación del Imperio Cristiano, podais proseguir este santo y loable -propósito de que nuestro inmortal Dios se agrada. - -Entendimos, que desde atrás aviades propuesto en vuestro ánimo, de -buscar y descubrir algunas islas y tierras firmes remotas é incógnitas, -de otros hasta ahora no halladas, para reducir los moradores y -naturales de ellas al servicio de nuestro Redentor y que profesen la Fe -Católica; y que por haber estado muy ocupados en la recuperación del -dicho Reino de Granada no pudistes hasta ahora llevar a deseado fin -este vuestro santo y loable propósito; y que finalmente, habiendo por -voluntad de Dios cobrado el dicho Reino, queriendo poner en ejecución -vuestro deseo, proveistes al dilecto hijo Cristóbal Colón, hombre -apto y muy conveniente a tan gran negocio, y digno de ser tenido en -mucho, con navíos y gente para semejantes cosas bien apercibidos, -no sin grandísimos trabajos, costas y peligros, para que por la mar -buscase con diligencia las tales tierras firmes, é islas remotas é -incógnitas, a donde hasta ahora no se había navegado; los cuales, -después de mucho trabajo, con el favor divino, habiendo puesto toda -diligencia, navegando por el mar Océano, hallaron ciertas islas -remotísimas y también tierras firmes, que hasta ahora no habían sido -por otros halladas, en las cuales habitan muchas gentes que viven en -paz; y andan, según se afirma, desnudas, y que no comen carne. Y a lo -que los dichos vuestros mensajeros pueden colegir, estas mismas gentes, -que viven en las susodichas islas y tierras firmes, creen que hay un -Dios Creador en los cielos, y que parecen asaz aptos para recibir la Fe -Católica, y ser enseñados en buenas costumbres; y se tiene esperanza -que si fuesen dotrinados, se introduciría con facilidad en las dichas -tierras é islas el nombre del Salvador y Señor nuestro Jesucristo. Y -que el dicho Cristóbal Colón hizo edificar en una de las principales de -las dichas tierras una torre fuerte, y en guarda de ella puso ciertos -cristianos de los que con él habían ido, y para que desde allí buscasen -otras islas y tierras firmes remotas é incógnitas, y que en las dichas -islas y tierras ya descubiertas, se halla oro y cosas aromáticas, y -otras muchas de gran precio, diversas en género y calidad. Por lo cual, -teniendo atención a todo lo susodicho con diligencia, principalmente, -a la exaltación y dilatación de la Fe Católica, como conviene a Reyes -y Príncipes católicos, a imitación de los Reyes vuestros antecesores, -de clara memoria, propusisteis, con el favor de la Divina clemencia, -sujetar las susodichas islas y tierras firmes, y los habitadores y -naturales de ellas, y reducirlos a la Fe Católica. - -Así que Nos, alabando mucho en el Señor este vuestro santo y loable -propósito, y deseando que sea llevado a debida ejecución y que el mismo -nombre de nuestro Salvador se plante en aquellas partes, os amonestamos -muy mucho en el Señor, y por el sagrado bautismo que recibistes, -mediante el cual estais obligado a los Mandamientos apostólicos, y por -las entrañas de misericordia de nuestro Señor Jesucristo, atentamente -os requerimos que cuando intentaredes emprender y proseguir del -todo semejante empresa, queráis y debáis con ánimo pronto y celo de -verdadera fe, inducir los pueblos que viven en las tales islas y -tierras, que reciban la Religión Cristiana, y que en ningún tiempo os -espanten los peligros y trabajos, teniendo esperanza y confianza firme, -que el Omnipotente Dios favorecerá felizmente vuestras empresas; y para -que siéndoos concedida la liberalidad de la gracia apostólica, con más -libertad y atrevimiento toméis el cargo de tan importante negocio, -_motu propio_, y no a instancia de petición vuestra ni de otro que por -vos Nos lo haya pedido, mas de nuestra mera liberalidad, y de ciencia -cierta y de plenitud del poderío apostólico, todas las islas y tierras -firmes halladas y que se hallaren descubiertas y que se descubriesen -hacia el Occidente y Mediodía, fabricando y componiendo una línea -del Polo Artico, que es el Septentrión, al Polo Antártico, que es el -Mediodía; ora se hayan hallado islas y tierras firmes, ora se hayan de -hallar hacia la India o hacia otra cualquier parte, la cual línea diste -de cada una de las islas, que vulgarmente dicen de los Azores ó Cabo -Verde, cien leguas hacia el Occidente y Mediodía. Así que todas sus -islas y tierras firmes halladas y que se hallaren descubiertas y que se -descubrieren del de la dicha línea hacia el Occidente y Mediodía, que -por otro Rey ó Príncipe Cristiano no fueren actualmente poseídas hasta -el día de nacimiento de nuestro Señor Jesucristo próximo pasado, del -cual comienza el año presente de mil y cuatrocientos y noventa y tres, -cuando fueron por vuestros mensajeros y capitanes halladas algunas de -dichas islas, por la autoridad del Omnipotente Dios, a Nos en San Pedro -concedida, y del vicariato de Jesucristo, que ejercemos en las tierras, -con todos los señoríos de ellas, ciudades, fuerzas, lugares, villas, -derechos, jurisdicciones y todas las pertenencias, por el tenor de las -presentes las damos, concedemos y asignamos perpetuamente a vos, y a -los Reyes de Castilla y de León, vuestros herederos y sucesores señores -de ellas, con libre, lleno y absoluto poder, autoridad y jurisdicción: -con declaración que por esta nuestra donación, concesión y asignación -no se entienda, ni pueda entender, que se quite ni haya de quitar el -derecho adquirido a ningún Príncipe cristiano que actualmente hubiere -poseído las dichas islas y tierras firmes, hasta el susodicho día de -Natividad de Nuestro Señor Jesucristo. Y allende de eso, os mandamos -en virtud de santa obediencia, que así como también lo prometéis, y -no dudamos por vuestra grandísima devoción y magnanimidad real que -lo dejaréis de hacer, procuréis enviar a las dichas tierras firmes é -islas, hombres buenos temerosos de Dios, doctos, sabios y expertos, -para que instruyan los susodichos naturales y moradores en la Fe -Católica y les enseñen buenas costumbres, poniendo en ello toda la -diligencia que convenga. - -Y del todo inhibimos a cualesquier personas, de cualquier dignidad, -aunque sea Real é Imperial, estado, grado, orden ó condición, so pena -de excomunión _latæ sententiæ_, en la cual por el mismo caso incurran, -si lo contrario hicieren; que no presuman ir, por haber mercaderías, ó -por otra cualquier causa, sin especial licencia vuestra y de los dichos -vuestros herederos y sucesores, a las islas y tierras firmes halladas ó -que se hallaren descubiertas, y que se descubrieren hacia el Occidente -y Mediodía, fabricando y componiendo una línea desde el Polo Artico al -Polo Antártico, ora las tierras firmes é islas sean halladas y se hayan -de hallar hacia la India ó hacia otra cualquier parte, la cual línea -diste de cualquiera de las islas, que vulgarmente llaman de los Azores -y Cabo Verde, cien leguas hacia el Occidente y Mediodía, como queda -dicho. - -No obstante constituciones y ordenanzas Apostólicas, y otras -cualesquiera que en contrario sean: confiando en el Señor, de quien -proceden todos los bienes, Imperios y Señoríos, que encaminando -vuestras obras, si proseguís este santo y loable propósito, conseguirán -vuestros trabajos y empresas en breve tiempo, con felicidad y gloria -de todo el pueblo Cristiano prosperísima salida. Y porque sería -dificultoso llevar las presentes letras a cada lugar donde fuere -necesario llevarse, queremos, y con los _Motu_ y ciencia, mandamos, -que a sus trasumptos, firmados de mano de Notario público, para ello -requerido, y corroborados con sello de alguna persona constituída en -dignidad Eclesiástica ó de algún Cabildo Eclesiástico, se les dé la -misma fe en juicio, y fuera de él, y en otra cualquier parte, que se -daría a las presentes, si fuesen exhibidas y mostradas. Así, que a -ningún hombre sea licito quebrantar, ó con atrevimiento temerario, ir -contra esta nuestra carta de encomienda, amonestación, requerimiento, -donación, concesión, asignación, constitución, deprestación, decreto, -mandado, inhibición, voluntad. Y si alguno presumiere intentarlo, -sepa que incurrirá en la indignación del Omnipotente Dios y de los -bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo. Dada en Roma en San Pedro, a -cuatro de mayo del año de la Encarnación del Señor mil y quatrocientos -y noventa y tres, en el año primero de nuestro Pontificado. - - - - -O - - -PROVISIÓN REAL ACRECENTANDO A COLÓN Y SUS DESCENDIENTES UN CASTILLO Y -UN LEON MÁS EN SUS ARMAS POR PREMIO DE SUS SERVICIOS[687]. - - [687] _Archivo de los Duques de Veragua._--_Colec. de doc. - inéd. relativos al descubrimiento, etc._, tomo XIX, págs. - 475-477. - -Don Fernando e doña Isabel etc. Por facer bien e merced a vos don -Cristobal Colon, Nuestro Almirante de las Islas e Tierra-Firme -por Nuestro mandado descobiertas e por descobrir en el Mar Oceano -en la parte de las Indias; acatando los muchos y leales servicios -que Nos habeis fecho e esperamos que Nos fareis, especialmente en -poner vuestra persona como la pusistes a mucho arrisco e trabajo en -descobrir las dichas Islas; e por vos honrar e sublimar, e porque de -vos e de vuestros servicios e linage e descendientes quede perpetua -memoria para siempre jamas, habemos por bien, e es Nuestra Merced, e -vos damos licencia e facultad para que podades traer e traigades en -vuestros reposteros e escudos de armas e en las otras partes donde las -quisieredes poner de mas de vuestras armas, encima dellas un Castillo -e un Leon, que Nos vos damos por armas, conviene a saber: el castillo -de color dorado en campo verde, en el cuadro del escudo de vuestras -armas en lo alto a la mano derecha, y en el otro cuadro alto a la mano -izquierda un Leon de purpura en campo blanco rampando de verde, y en -el otro cuadro bajo a la mano derecha unas islas doradas en ondas de -mar, y en el otro cuadro bajo a la mano izquierda las armas vuestras -que soliades tener, las cuales armas sean conocidas por vuestras -armas e de vuestros fijos e descendientes para siempre jamas. E por -esta Nuestra Carta, Mandamos al Principe Don Joan, Nuestro muy caro -e muy amado Fijo, e a los Infantes, Prelados, Duques, Marqueses, -Condes, Maestres de los Ordenes, Ricos-Homes, Priores, Comendadores e -Subcomendadores, Alcaldes de los Castillos e Casas Fuertes e llanas, e -a los de Nuestro Consejo, Alcaldes, Alguaciles, Regidores, Caballeros, -Jurados, Escuderos, Oficiales, Homes-buenos de todas las Ciudades e -Villas e Lugares de los Nuestros Reinos e Señorios, que vos dejen e -consientan traer e que traigades las dichas armas que Nos vos asi damos -de suso nombradas e declaradas, e en ello vos non pongan ni consientan -poner a vos ni a los dichos vuestros fijos e descendientes embargo ni -contrario alguno; e si desto que dicho es, quisieredes Nuestra Carta -de provision, Mandamos al Nuestro Chanciller e Notario e a los otros -Oficiales que estan a la tabla de los Nuestros sellos, que vos la den, -e libren, e pasen, e sellen. Dada en la Ciudad de Barcelona a veinte -dias del mes de mayo, Año del Nascimiento de Nuestro Señor Jesucristo -de mil cuatrocientos noventa y tres años. - - -CARTA REPREHENDIENDO LOS REYES A XOAN DE SORIA POR ABER TRATADO AL -ALMIRANTE CON POCO ACATAMIENTO. - - 4 de agosto de 1493[688] - - El Rey e la Reyna. - -Xoan de Soria: Nos abemos sabido algunas novedades que allá abeys -fecho, que non mirays e acatays al Almirante de las Indias como es -rrazon e Nosotros lo queremos, de que Abemos Abido muncho enoxo; e -porque Nos, queremos quel Almirante sea honrrado e acatado sigund -el Título que le dymos, Nos, vos Mandamos que ansi lo fagays e vos -conformeys con él, porque ello seremos servidos; e de lo contrario -abriamos enoxo e lo mandariamos castigar.--De Barcelona, a quatro días -de agosto de noventa e tres años.--(Está rubricado e sellado). - - [688] _Archivo de Indias. Colec. de doc. inéd._, etc., tomo - XXX, págs. 183 y 184. - - - - -P - - -TRATADO DE TORDESILLAS. - -(_Sobre límites, celebrado entre los Reyes de España y Portugal el 7 de -junio de 1494_)[689]. - - [689] Véase Guzmán Blanco, _Documentos para la historia de la - vida pública de Bolívar_, tomo I, páginas 10-17. - -Don Fernando y Doña Isabel, por la gracia de Dios Rey y Reyna de -Castilla, de León, de Aragón y de Sicilia, de Granada, de Toledo, -de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de -Córdova, de Córcega, de Murcia, de Jahén, del Algarbe, de Algezira, de -Gibraltar, de las Islas de Canaria, conde y condesa de Barcelona, y -señores de Vizcaya y de Molina, duques de Atenas y de Neopatria, condes -de Rosellón y de Cerdaña, marqueses de Oristán y de Goceano, en una con -el príncipe Don Juan, nuestro mui caro y mui amado hijo primogénito -heredero de los dichos nuestros reynos y señorios. Por quanto, por -don Henrique Henriques, nuestro mayordomo mayor, y don Guterre de -Cárdenas, comisario mayor de León, nuestro contador mayor, y el doctor -Rodrigo Maldonado, todos del nuestro Consejo, fué tratado, assentado y -capitulado por Nos, y en nuestro nombre, y por virtud de nuestro poder, -con el serenissimo don Juan, por la gracia de Dios rey de Portugal -y de los Algarbes, de aquende y de allende el mar, en Africa señor -de Guinea, nuestro muy caro y muy amado hermano, y con Ruy de Sosa, -señor de Usagres y Berengel, y don Juan de Sosa su hijo, almotacén -mayor del dicho serenissimo rey nuestro hermano, y Arias de Almadana, -corregidor de los fechos civiles de su corte y del su desembargo, -todos del Consejo del dicho serenissimo rey nuestro hermano, en su -nombre y por virtud de su poder, sus embaxadores que a Nos vinieron, -sobre la diferencia de lo que a Nos y al dicho serenissimo rey nuestro -hermano pertenece, de los que hasta siete días deste mes de junio en -que estamos, de la fecha desta escriptura está por descubrir en el mar -Océano, en la qual dicha capitulación los dichos nuestros procuradores, -entre otras cosas, prometieron que dentro de cierto término en ella -contenido, Nos otorgariamos, confirmariamos, jurariamos, ratificariamos -y aprobariamos la dicha capitulación por nuestras personas; é Nos -queriendo cumplir é cumpliendo todo lo que asy en nuestro nombre fué -asentado, é capitulado, é otorgado cerca de lo susodicho, mandamos -traer ante Nos la dicha escriptura de la dicha capitulación y asiento -para la ver y examinar, y el tenor della de _verbo ad verbum_ es este -que se sigue: - - _En el nombre de Dios Todopoderoso, Padre - y Hijo y Espíritu Santo, tres personas - realmente distintas y apartadas, - y una sola esencia - divina._ - -Manifiesto y notorio sea a todos quantos este público instromiento -vieren, como en la villa de Tordesillas, a siete días del mes de -junio, año del nascimiento de Nuestro Señor Jesu Christo de mil -é quatrocientos é noventa é quatro años, en presencia de Nos los -secretarios y escrivanos, é notarios públicos de yuso escritos, -estando presentes los honrados don Henrique Henriques, mayordomo mayor -de los muy altos y muy poderosos príncipes, señores don Fernando y -doña Isabel, por la gracia de Dios rey y reyna de Castilla, de León, -de Aragón, de Sicilia, de Granada, etc., é don Guterre de Cárdenas, -contador mayor de los dichos señores rey y reyna, y el doctor Rodrigo -Maldonado, todos del Consejo de los dichos señores rey y reyna de -Castilla, é de León, de Aragón, de Sicilia, é de Granada, etc., sus -procuradores bastantes de la una parte, é los honrados Ruy de Sosa, -señor de Usagres é Berengel, é don Juan de Sosa, su hijo, almotacén -mayor del muy alto y muy excelente señor don Juan, por la gracia de -Dios rey de Portugal, é de los Algarbes, de aquende é de allende el -mar, en Africa señor de Guinea, é Arias de Almadana, corregidor de los -fechos civiles en su corte, é del su desembargo, todos del Consejo del -dicho señor rey de Portugal é sus embaxadores é procuradores bastantes, -segund amas las dichas partes lo mostraron por las cartas é poderes, é -procuraciones de los dichos señores sus constituyentes, de las quales -su tenor de _verbo ad verbum_ es este que se sigue: - -Don Fernando y Doña Isabel, por la gracia de Dios rey y reyna de -Castilla, de León, de Aragón, de Sicilia, de Granada, de Toledo, -de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de -Córdova, de Córcega, de Murcia, de Jahén, del Algarbe, de Algezira, -de Gibraltar, de las Islas Canarias, conde y condesa de Barcelona, é -señores de Vizcaya é de Molina, duques de Atenas é de Neopatria, condes -de Rosellón é de Cerdaña, marqueses de Oristán é de Goceano. Por quanto -el serenissimo rey de Portugal, nuestro muy caro é muy amado hermano, -embió a Vos por sus embaxadores é procuradores a Ruy de Sosa, cuyas -son las villas de Usagre é Berengel, é a don Juan de Sosa su almotacén -mayor, é Arias de Almadana, su corregidor de los fechos civiles en -su corte é del su desembargo, todos del su Consejo, para platicar -é tomar asiento, é concordia con Nos, ó con nuestros embaxadores é -procuradores, en nuestro nombre, sobre la diferencia que entre Nos -y el dicho serenissimo rey de Portugal nuestro hermano, é sobre lo -que a Nos y a él pertenece de lo que hasta agora está por descubrir -en el mar Océano; por ende confiando de vos don Henrique Henriques, -nuestro mayordomo mayor, é don Guterre de Cárdenas, comisario mayor -de León, nuestro contador mayor, é el doctor Rodrigo Maldonado, -todos del nuestro Consejo, que sois tales personas, que guardareis -nuestro servicio, é bien, é fielmente hareis lo que por Nos vos -fuere mandado é encomendado, por esta presente carta, vos damos todo -nuestro poder complido, en aquella más apta forma que podemos é en tal -caso se requiere, especialmente para que por Nos y en nuestro nombre -é de nuestros herederos, é subcesores, é de todos nuestros reynos é -señoríos, súbditos é naturales dellos, podais tratar, concordar é -asentar, é facer trato é concordia con los dichos embaxadores del dicho -serenissimo rey de Portugal, nuestro hermano, en su nombre, qualquier -concierto, asiento, limitación, demarcación é concordia sobre lo que -dicho es, por los vientos en grados de Norte, é del Sol, é por aquellas -partes, divisiones, é lugares del Cielo, é de la mar, é de la tierra, -que a vos bien visto fueren, é asy vos damos el dicho poder, para que -podais dexar al dicho rey de Portugal, é a sus reynos é subcesores -todos los mares é islas, é tierras que fueren ó estuvieren dentro de -qualquier limitación é demarcación, que con él fincaren é quedaren; -é otrosy vos damos el dicho poder, para que en nuestro nombre, é de -nuestros herederos é subcesores, é de nuestros reynos é señoríos, é -súbditos, é naturales dellos, podades concordar, é asentar, é recebir, -é aceptar del dicho rey de Portugal, é de los dichos sus embaxadores, -é procuradores en su nombre, que todos los mares, islas é tierras que -fueren é estovieren dentro de la limitación é demarcación de costas, -mares é islas é tierras, que quedasen é fincaren con Nos é con nuestros -subcesores, para que sean nuestros é de nuestro señorío é conquista, é -asy de nuestros reynos é subcesores dellos, con aquellas limitaciones -é excepciones, é con todas las otras divisiones é declaraciones, que -a vosotros bien visto fuere; é para que sobre todo lo que dicho es, -é para cada una cosa é parte dello, é sobre lo a ello tocante, ó de -ello dependiente, ó a ello anexo é conexo en qualquier manera, podais -fazer é otorgar, concordar, tratar é recebir, é aceptar en nuesto -nombre, é de los dichos nuestros herederos é subcesores, é de todos -nuestros reynos, señoríos, é súbditos é naturales dellos, qualesquiera -capitulaciones é contractos, escripturas, con qualesquier vínculos, -abtos, modos, condiciones, obligaciones é estipulaciones, penas é -submisiones, é renunciaciones, que vosotros quisieredes é bien visto -vos fuere, é sobre ello podais fazer é otorgar, é fagais, é otorgueis -todas las cosas, é cada una dellas, de qualquier naturaleza é calidad, -gravedad é importancia que sean, ó ser puedan aunque sean tales, que -por su condición requieran otro nuestro señalado é especial mandado, -é de que se deviese de fecho é de derecho fazer singular é expresa -mención, é que Nos seyendo presentes podriamos fazer é otorgar, é -recebir; é otrosy vos demos poder complido, para que podais jurar, é -jureis en nuestra ánima, que Nos é nuestros herederos, é subcesores, -é súbditos, é naturales, é vassallos adquiridos é por adquirir, -tornemos, guardaremos, é compliremos, é que ternán, guardarán é -complirán realmente é con efecto todo lo que vosotros asy asentardes, -capitulardes, é jurardes, é otorgardes, é firmardes, cesante toda -cautela, fraude é engaño, ficción, simulación, é asy podais en -nuestro nombre capitular é segurar, é prometer; que Nos en persona -seguraremos, juraremos é prometeremos, é otorgaremos é firmaremos todo -lo que vosotros en nuestro nombre, cerca lo que dicho es, segurardes -é prometierdes é capitulardes, dentro de aquel término de tiempo que -vos bien pareciere, é que lo guardaremos é compliremos realmente é -con efecto, so las condiciones é penas é obligaciones contenidas en el -contracto de las paces entre Nos y el dicho serenissimo Rey nuestro -hermano fechas é concordadas, é so todas las otras que vosotros -prometierdes, é asentardes, las quales desde agora prometemos de pagar, -si en ellas incorriéremos, para lo qual todo é cada una cosa é parte -dello, vos damos el dicho poder con libre é general administración, -é prometemos é seguramos por nuestra fe y palabra real, de tener é -guardar é complir Nos é nuestros herederos é subcesores, todo lo que -por vosotros, cerca de lo que dicho es en qualquier forma é manera -fuese fecho é capitulado é jurado, é prometido, é prometemos de lo -haver por firme, rato é grato, estable é valedero agora é en todo -tiempo jamás, é que no iremos ni vernemos contra ello ni contra parte -alguna dello, Nos, ni nuestros herederos é subcesores, por Nos, ni -por otras interpósitas personas, _directe, ni indirecte_, so alguna -color, ni causa en juicio, ni fuera del, so obligación expresa, que -para ello fazemos de todos nuestros bienes patrimoniales é fiscales, é -otros qualesquier de nuestros vassallos, súbditos, é naturales, muebles -y raizes, havidos é por hauer. Por firmeza de lo qual mandamos dar -esta nuestra carta de poder, la qual firmamos de nuestros nombres, é -mandamos sellarla con nuestro sello, dada en la villa de Tordesillas, a -cinco días del mes de junio, año del nascimiento de nuestro señor Jesu -Christo de mil quatrocientos é noventa é cuatro años. - - Yo _el Rey_.--Yo _la Reyna_. - - -Yo Fernán Dalvres de Toledo, Secretario del Rey é de la Reyna, nuestros -señores, la fize escrebir por su mando. - -Don Juan, por la gracia de Dios rey de Portugal é de los Algarbes, de -aquende, de allende el mar en Africa, é Señor de Guinea. A quantos -esta nuestra carta de poder é procuración vieren, fazemos saber, que -por quanto por mandado de los muy altos y muy excelentes, é poderosos -príncipes el rey Don Fernando, é reyna Doña Isabel, rey é reyna de -Castilla, de León, de Aragón, de Sicilia, de Granada, etc., nuestros -muy amados é preciados hermanos, fueron descobiertas é halladas -nuevamente algunas islas, é podrían adelante descobrir é hallar otras -islas é tierras, sobre las quales unas é las otras halladas, é por -hallar, por el derecho é razón que en ello tenemos, podían sobrevenir -entre Nos todos, é nuestros reynos é señoríos, súbditos é naturales -dellos, debates é diferencias, que nuestro Señor no consienta, a Nos -plazo, por el grande amor é amistad que entre Nos todos ay, é por -se buscar, procurar é conservar mayor paz, é más firme concordia, é -asuciego, que el mar en que las dichas islas están, y fueren halladas, -se parta é demarque entre nos todos en alguna buena, cierta é limitada -manera; y porque Nos al presente no podemos en ello entender en -persona, confiando de vos Ruy de Sosa, señor de Usagres é Berengel, -y don Juan de Sosa, nuestro almotacén mayor, y Arias de Almadana, -correjidor de los fechos civiles en la nuestra corte, é del nuestro -desembargo, todos del nuestro Consejo, por esta presente carta vos -damos todo nuestro complido poder, abtoridad, é especial mandado, é vos -fazemos é constituimos a todos juntamente, é a dos de vos é a uno _in -solidum_ si los otros en qualquier manera fueren impedidos, nuestros -embaxadores é procuradores, en aquella más alta forma que podemos, é -en tal caso se requier general y especialmente, en tal manera, que -la generalidad no derrogue a la especialidad, ni la especialidad a -la generalidad, para que por Nos y en nuestro nombre é de nuestros -herederos é subcesores, é de todos nuestros reynos é señoríos, súbditos -é naturales dellos podaís tratar, concordar, asentar, é fazer, -trateis, concordeis, é asenteis é fagais con los dichos rey é reyna -de Castilla, nuestros hermanos, ó quien para ello su poder tenga, -qualquier concierto, asiento, limitación, demarcación, é concordia -sobre el mar Océano, islas é tierra firme, que en el estovieren por -aquellos rumos de vientos é grados de Norte é de Sol, é por aquellas -partes, divisiones é lugares del cielo é del mar, é de la tierra, que -vos bien parecier, é asy vos damos el dicho poder para que podais -dexar, é dexeis a los dichos rey é reyna é a sus reynos é subcesores, -todos los mares, islas, é tierras que fueren é estovieren dentro de -qualquier limitación, é demarcación, que con los dichos rey é reyna -quedaren, é asy os damos el dicho poder para en nuestro nombre, é de -nuestros herederos é subcesores, é de todos nuestros reynos é señoríos -súbditos é naturales dellos, podais con los dichos rey é reyna, ó -con sus procuradores, concordar, asentar, recebir, é aceptar, que -todos los mares, islas, é tierras, que fueren é estovieren dentro de -la limitación, é demarcación de costas, mares, islas, é tierras que -con Nos é nuestros subcesores fincaren, sean nuestros é de nuestro -señorío é conquista, é asy de nuestros reynos é subcesores dellos, con -aquellas limitaciones é excepciones de nuestras islas, é con todas las -otras cláusulas é declaraciones, que vos bien parecier. El qual dicho -poder damos a vos los dichos Ruy de Sosa, é Don Juan de Sosa, é Arias -de Almadana, para que sobre todo lo que dicho es, é sobre cada una -cosa, é parte dello, é sobre lo a ello tocante, ó dello dependiente, -ó a ello anexo ó conexo en qualquier manera, podais fazer é otorgar, -concordar, tratar, é distratar, recebir é aceptar en nuestro nombre, -é de los dichos nuestros herederos é subcesores, é de todos nuestros -reynos é señoríos, súbditos é naturales dellos, qualesquier capítulos -é contratos é escripturas, con qualesquier vínculos, pactos, modos, -condiciones, obligaciones, é estipulaciones, penas é submisiones, é -renunciaciones que vos quisierdes, é a vos bien visto fueren, é sobre -ello podaís fazer é otorgar, é fagais é otorgueis todas las cosas, -é cada una dellas, de qualesquier naturaleza, calidad, gravedad é -importancia que sean ó ser pueden, puesto que sean tales, que por su -condición requieran otro nuestro singular é especial mandado é que -se deviesse de fecho é de derecho fazer singular é expresa mención, -é que Nos siendo presentes podriamos facer, é otorgar, é recebir; é -otrosy vos damos poder complido, para que podais jurar, é jureis en -vuestra ánima, que Nos é nuestros herederos é subcesores, súbditos é -naturales é vasallos adquiridos, é por adquirir ternemos, guardaremos, -é compliremos, ternán, guardarán é complirán realmente, é con efeto, -todo lo que vos asy asentardes, capitulardes, jurardes, é otorgardes, -é firmardes, cesante toda cautela, fraude, engaño, é fingimiento, é -asy podais en nuestro nombre capitular, segurar é prometer, que Nos en -persona seguraremos, juraremos, prometeremos, é firmaremos todo lo que -vos en el sobredicho nombre, acerca de lo que dicho es, seguiardes, -prometierdes, é capitulardes, dentro de aquel término de tiempo que -vos bien parecier, é que lo guardaremos é compliremos realmente, é -con efeto, so las condiciones, penas, é obligaciones contenidas en el -contracto de las paces entre nos fechas, é concordadas, é so todas las -otras que vos prometierdes, é asentardes en el dicho nombre, las quales -desde agora prometemos de pagar, é pagaremos realmente, é con efeto, -si en ellas incurrieremos, para lo qual todo, é cada una cosa, é parte -dello, vos damos el dicho poder con libre y general administración, -é prometemos é seguramos por nuestra fé real, de tener guardar é -complir, é asy nuestros herederos é subcesores, todo lo que por vos -acerca de lo que dicho es, en qualquier forma é manera que fuere fecho, -capitulado, jurado é prometido, é prometemos de lo haver por firme, -rato é grato, estable é valioso de agora para todo siempre, é que no -iremos, ni vernemos, ni irán ni vernán contra ello, ni contra parte -alguna dello en tiempo alguno, ni por alguna manera, por Nos, ni por -sí, ni por interpósitas personas _directe, ni indirecte_, so alguna -color ó causa en juicio, ni fuera del, so obligación expresa, que para -ello fazemos de los dichos nuestros reynos é señoríos, é de todos los -otros nuestros bienes patrimoniales, fiscales, é otros qualesquier de -nuestros vasallos, súbditos é naturales, muebles é de raiz, avidos é -por aver, en testimonio é fe de lo qual, vos mandamos dar esta nuestra -carta firmada por Nos, é sellada de nuestro sello, dada en la nuestra -cebdat de Lisbona a ocho dias de marzo. - -Rui de Pina la fizo año del nascimiento de nuestro Señor Jesu Christo, -de mil é quatrocientos é noventa é quatro años. - - _El Rei._ - - -E luego los dichos procuradores de los dichos señores rey é reyna de -Castilla, de León, de Aragón, de Sicilia, de Granada, etc., é del dicho -señor rey de Portugal, é de los Algarbes, etc., dixeron, que por cuanto -entre los dicho señores sus constituyentes hai cierta diferencia, sobre -lo que a cada una de las dichas partes pertenece, de lo que fasta oy -día de la fecha desta capitulación está por descubrir en el mar Océano; -por ende que ellos por bien de paz é concordia, é por conservación del -debdo é amor, quel dicho señor rey de Portugal tiene con los dichos -señor rey é reyna de Castilla, é de Aragón, etc., a sus Altezas plaze, -é los dichos sus procuradores en su nombre, é por virtud de los dichos -sus poderes, otorgaron é consintieron que se haga é señale por el dicho -mar Océano una raya, ó línea derecha de polo a polo, convien a saber, -del polo Artico al polo Antártico, que es de Norte a Sul, la qual raya -ó línea se aya de dar, é de derecha, como dicho es, a trescientas -é setenta leguas de las islas del Cabo Verde, hacia la parte del -Poniente, por grados ó por otra manera, como mejor y más presto se -pueda dar, de manera que no sean más é que todo lo que hasta aquí se ha -fallado é descubierto, é de aquí adelante se hallare, é descubriere por -el dicho señor rey de Portugal, é por sus navíos, así islas como tierra -firme, desde la dicha raya é línea dada en la forma susodicha, yendo -por la dicha parte del Levante, dentro de la dicha raya a la parte del -Levante ó del Norte, ó del Sul della, tanto que no sea atravesando la -dicha raya, que esto sea, é finque, é pertenezca al dicho señor rey de -Portugal é a sus subcesores, para siempre jamás, é que todo lo otro, -así islas como tierra firme, halladas y por hallar, descobiertas ó -por descobrir, que son ó fueren halladas por los dichos señores rey é -reyna de Castilla, é de Aragón, etc., é por sus navíos desde la dicha -raya dada en la forma susodicha, yendo por la dicha parte del Poniente, -después de pasada la dicha raya hacia el Poniente, ó el Norte, ó el Sul -della, que todo sea, é finque, é pertenezca a los dichos señores rey -é reyna de Castilla, de León, etc., é a sus subcesores, para siempre -jamás. Item los dichos procuradores prometieron, é seguraron por -virtud de los dichos poderes, que de oy en adelante no embiarán navíos -algunos; convien a saber, los dichos señores rey é reyna de Castilla, -é de León, é de Aragón, etc., por esta parte de la raya a la parte -del Levante aquende de la dicha raya, que queda para el dicho señor -rey de Portugal, é de los Algarbes, etc., ni el dicho señor rey de -Portugal a la parte de la dicha raya, que queda para los dichos señores -rey é reyna de Castilla, é de Aragón, etc., a descobrir é buscar -tierras, ni islas algunas, ni a contratar, ni rescatar, ni conquistar -en manera alguna; pero que si acaesciere, que yendo así aquende de la -dicha raya los dichos navíos, de los dichos señores rey é reyna de -Castilla, de León, é de Aragón, etc., fallasen qualesquier islas, ó -tierras en lo que así queda para el dicho señor rey de Portugal, que -aquello tal sea, é finque para el dicho señor rey de Portugal, é para -sus herederos para siempre jamás, é sus Altezas gelo ayan de mandar -luego dar é entregar. E si los navíos del dicho señor rey de Portugal -fallasen qualesquier islas é tierras en la parte de los dichos señores -rey é reyna de Castilla, é de León, é de Aragón, etc., que todo lo -tal sea, é finque para los dichos señores rey é reyna de Castilla, de -León, é de Aragón, etc., é para sus herederos para siempre jamás, é -que el dicho señor rey de Portugal gelo haga luego de mandar, dar é -entregar. Item, para que la dicha línea ó raya de la dicha partición -se aya de dar, é de derecha, é la más cierta que ser podiere por las -dichas trescientas é setenta leguas de las dichas islas del Cabo Verde -hacia la parte del Poniente, como dicho es, concordado, é asentado por -los dichos procuradores de amas las dichas partes, que dentro de diez -meses primeros siguientes, contados desde el día de la fecha desta -capitulación, los dichos señores sus constituyentes hayan de enviar -dos ó quatro caravelas, convien a saber, una ó dos de cada parte, ó -menos, segund se acordaren por las dichas partes que son necesarias, -las quales para el dicho tiempo sean juntas en la isla de la gran -Canaria; y embien en ellas cada una de las dichas partes, personas, -así pilotos como astrólogos, é marineros, é qualesquier otras personas -que convengan; pero que sean tantos de una parte, como de otra; y que -algunas personas de los dichos pilotos, é astrólogos, é marineros, é -personas que sepan, que embiaren los dichos señores rey é reyna de -Castilla, é de León, é de Aragón, etc., vayan en el navío ó navíos que -embiare el dicho señor rey de Portugal, é de los Algarbes, etcétera, -é así mismo algunas de las dichas personas que embiare el dicho señor -rey de Portugal, vayán en el navío ó navíos, que embiaren los dichos -señores rey é reyna de Castilla é Aragón, tanto de una parte como de -otra parte, para que juntamente puedan mejor ver é reconocer la mar, -é los rumos, é vientos, é grados de Sol é Norte, é señalar las leguas -sobredichas, tanto que para fazer el señalamiento é límite concurrirán -todos juntos, los que fueren en los dichos navíos que embiaren amas -las dichas partes, é llevaren sus poderes; los quales dichos navíos, -todos juntamente continúen su camino a las dichas islas del Cabo Verde, -é desde allí tomarán su rota derecha al Poniente hasta las dichas -trescientas é setenta leguas, medidas como las dichas personas, que -así fueren, acordaren que se deven medir, sin perjuicio de las dichas -partes, y allí donde se acabaren se haga el punto é señal que convenga, -por grados de sol ó de Norte, ó por singladura de leguas, ó como mejor -se pudieren concordar. La cual dicha raya señalen, desde el dicho polo -Artico al dicho polo Antártico, que es de Norte a Sul, como dicho -es, y aquello que señalaren lo escrivan, é firmen de sus nombres las -dichas personas que así fueren embiadas por amas las dichas partes, -las quales han de llevar facultad é poderes de las dichas partes cada -uno de la suya, para hacer la dicha señal é limitación; y fecha por -ellos, seyendo todos conformes, que sea avida por señal é limitación -perpetuamente para siempre jamás. Para que las dichas partes, ni alguna -dellas, ni sus subcesores para siempre jamás no la puedan contradecir, -ni quitar, ni remover en tiempo alguno, ni por alguna manera que sea, ó -ser pueda. E si acaso fuere, que la dicha raya é límite de polo a polo, -como dicho es, topare en alguna isla ó tierra firme, que al comienço de -la tal isla ó tierra que así fuere hallada donde tocara la dicha raya -se haga alguna señal ó torre; é que en derecho de la tal señal ó torre -se continúe dende en adelante otras señales por la tal isla ó tierra en -derecho de la dicha raya, los quales partan lo que a cada una de las -partes perteneciera della, é que los súbditos de las dichas partes no -sean osados los unos de pasar a la de los otros, ni los otros de los -otros, pasando la dicha señal ó límite en la tal isla ó tierra. - -Item, por quanto para ir los dichos navíos de los dichos señores rey é -reyna de Castilla, de León, de Aragón, etc., de los reynos é señoríos -a la dicha su parte allende de la dicha raya, en la manera que dicho -es, es forzado que ayan de pasar por los mares desta parte de la raya -que queda para el dicho señor rey de Portugal, por ende es concordado, -é asentado que los dichos navíos de los dichos señores rey é reyna -de Castilla, de León, de Aragón, etc., puedan ir é venir, y vayan é -vengan libre, segura é pacificamente sin contradicción alguna por los -dichos mares que quedan con el dicho señor rey de Portugal, dentro -de la dicha raya en todo tiempo, é cada y quando sus Altezas, é sus -subcesores quisieren, é por bien tuvieren; los quales vayan por sus -caminos derechos, é rotas, desde sus reynos para qualquier parte, de lo -que está dentro de su raya é límite, donde quisieren embiar a descubrir -é conquistar, é contratar, é que lleven sus caminos derechos por donde -ellos acordaren de ir para qualquier cosa de la dicha su parte, é de -aquellos no puedan apartarse, salvo lo que el tiempo contrario los -fiziere apartar; tanto que no tomen ni ocupen antes de pasar la dicha -raya, cosa alguna de lo que fuere fallado por el dicho señor rey de -Portugal en la dicha su parte, é si alguna cosa fallaren los dichos sus -navíos antes de pasar la dicha raya, como dicho es que aquello sea -para el dicho señor rey de Portugal, é sus Altezas gelo ayán de mandar -luego dar é entregar. E porque podría ser que los navíos é gentes de -los dichos señores rey é reyna de Castilla, é de Aragón, etc., ó por -su parte avrán fallado hasta veinte días deste mes de junio en que -estamos de la fecha desta capitulación, algunas islas é tierra firme -dentro de la dicha raya, que se ha de fazer de polo a polo por línea -derecha en fin de las dichas trescientas é setenta leguas contadas -desde las dichas islas del Cabo Verde al Poniente, como dicho es; es -concordado, é asentado, por quitar toda dubda, que todas las islas é -tierra firme que sean falladas, é descubiertas en qualquier manera -hasta los dichos veinte días deste dicho mes de junio, aunque sean -falladas por los navíos é gentes de los dichos señores rey é reyna de -Castilla, é de Aragón, etc., con tanto que sea dentro de las doscientas -é cincuenta leguas primeras de las dichas trescientas é setenta leguas, -contadas desde las dichas islas del Cabo Verde al Poniente hacia la -dicha raya, en qualquier parte dellas para los dichos polos, que sean -falladas dentro de las dichas doscientas é cincuenta leguas, haciéndose -una raya ó línea derecha de polo a polo donde se acabaren las dichas -doscientas é cincuenta leguas queden é finquen para el dicho señor rey -de Portugal, é de los Algarbes, etc., é para sus subcesores é reynos -para siempre jamás. E que todas las islas é tierra firme, que hasta los -dichos veinte días deste mes de junio en que estamos, sean falladas -ó descubiertas por los navíos de los dichos señores rey é reyna de -Castilla, é de Aragón, etc., é por sus gentes, ó en otra qualquier -manera dentro de las otras ciento é veinte leguas, que quedan para -complimiento de las dichas trescientas é setenta leguas, en que ha de -acabar la dicha raya, que se ha de fazer de polo a polo, como dicho -es, en qualquier parte de las dichas ciento é veinte leguas para los -dichos polos que sean falladas fasta el dicho día, queden é finquen -para los dichos señores, rey é reyna de Castilla, é de Aragón, etc., -é para sus subcesores, é sus reynos para siempre jamás, como es, y ha -de ser suyo lo que es ó fuere fallado allende de la dicha raya, de las -dichas trescientas é setenta leguas, que quedan para sus Altezas, como -dicho es, aunque las dichas ciento é veinte leguas son dentro de la -dicha raya de las dichas trescientas é setenta leguas que quedan para -el dicho señor rey de Portugal, é de los Algarbes, etc., como dicho -es. E si fasta los dichos veinte días desde dicho mes de junio, no son -fallados por los dichos navíos de sus Altezas cosa alguna dentro de las -dichas ciento é veinte leguas, é de allí adelante lo fallaren, que sea -para el dicho señor rey de Portugal, como en el capítulo susoescripto -es contenido. Lo qual todo que dicho es, é cada una cosa, é parte dello -los dichos, don Henrique Henriques, mayordomo mayor, é don Guterre de -Cárdenas, contador mayor, é doctor Rodrigo Maldonado, procuradores de -los dichos muy altos é muy poderosos príncipes, los señores el rey é -la reyna de Castilla, de León, de Aragón, de Sicilia, é de Granada, -etc., é por virtud del dicho su poder que de suso va incorporado, é los -dichos Ruy de Sosa, é don Juan de Sosa, su hijo, é Arias de Almadana, -procuradores é embaxadores del dicho muy alto é muy excelente príncipe -el señor rey de Portugal é de los Algarbes, de aquende é allende, -en Africa señor de Guinea, é por virtud del dicho su poder, que de -suso va incorporado, prometieron é seguraron en nombre de los dichos -sus constituyentes, que ellos é sus subcesores é reynos é señoríos -para siempre jamás ternán, é guardarán, é complirán realmente, é con -efeto, cesante todo fraude é cautela, engaño, ficción, é simulación, -todo lo contenido en esta capitulación, é cada una cosa, é parte -dello, é quisieron é otorgaron que todo lo contenido en esta dicha -capitulación, é cada una cosa é parte della sea guardado é complido é -executado como se ha de guardar é complir é executar todo lo contenido -en la capitulación de las paces fechas é asentadas entre los dichos -señores rey é reyna de Castilla, é de Aragón, etc., é el señor don -Alfonso rey de Portugal, que santa gloria aya, é el dicho señor rey, -que agora es de Portugal, su fijo, seyendo príncipe, el año que pasó -de mil é quatrocientos é setenta é nueve años, é so aquellas mismas -penas, vínculo é firmezas, é obligaciones, segund é de la manera que -en la dicha capitulación de las dichas paces se contiene y obligaronse -que las dichas paces ni alguna dellas, ni sus subcesores para siempre -jamás no irán, ni vernán contra lo que de suso es dicho y especificado, -ni contra cosa alguna ni parte dello directa, ni indirecta, ni por -otra manera alguna en tiempo alguno, ni por alguna manera pensada, ó -non pensada, que sea ó ser pueda; so las penas contenidas en la dicha -capitulación de las dichas paces. - -E la pena pagada ó non pagada, ó graciosamente remetida, que esta -obligación ó capitulación, é asiento, quede é finque firme, estable, -é valedera para siempre jamás, para lo qual todo asy tener é guardar -é complir é pagar los dichos procuradores en nombre de los dichos -sus constituyentes obligaron los bienes cada uno de la dicha su -parte, muebles é raices, patrimoniales é fiscales é de sus súbditos -é vasallos, havidos é por haver, é renunciaron qualesquier leyes, é -derechos de que se puedan aprovechar las dichas partes, é cada una -dellas para ir ó venir contra lo susodicho, ó contra alguna parte -dello; é por mayor seguridad é firmeza de lo susodicho, juraron a Dios -é a Santa María, é a la señal de la cruz, en que pusieron sus manos -derechas é a las palabras de los Santos Evangelios doquier que más -largamente son escriptos en ánima de los dichos sus constituyentes, -que ellos y cada uno dellos ternán, é guardarán, é complirán todo lo -susodicho, y cada una cosa, é parte dello realmente, é con efeto, -cesante todo fraude, cautela é engaño, ficción é simulación, é no -la contradirán en tiempo alguno, ni por alguna manera. So el qual -dicho juramento juraron de no pedir absolución, ni relaxación del a -nuestro muy Santo Padre, ni a otro ningún legado, ni prelado que ge la -pueda dar, é aunque propio motu gela dé, no usarán della, ántes por -esta presente capitulación suplican en el dicho nombre a nuestro muy -Santo Padre, que a su Santidad plega confirmar, é aprovar esta dicha -capitulación, segund en ella se contiene, é mandando expedir sobre -ello sus bulas a las partes, ó a qualquiera dellas, que las pedieren, -é mandando incorporar en ellas el tenor desta capitulación, poniendo -sus censuras a los que contra ella fueren, ó pasaren, en qualquier -tiempo que sea, é ser pueda. E asy mismo los dichos procuradores en -el dicho nombre se obligaron so la dicha pena, é juramento dentro de -ciento dias primeros siguientes, contados desde el dia de la fecha -desta capitulación, darán la una parte a la otra, y la otra a la -otra aprobación, é ratificación desta dicha capitulación, escriptas -en pergamino, é firmadas de los nombres de los dichos señores sus -constituyentes, é selladas con sus sellos de plomo, pendiente, é en -la escriptura que ovieren de dar los dichos señores rey é reyna de -Castilla, é Aragón, etc., aya de firmar, é consentir, é otorgar el -muy esclarecido, é ilustrissimo señor el señor príncipe don Juan su -hijo, de lo qual todo que dicho es, otorgaron dos escripturas de un -tenor tal la una como la otra, las quales firmaron de sus nombres, é -las otorgaron ante los secretarios, é escrivanos de yuso escriptos, -para cada una de las partes la suya. E qualquiera que paresciere, -vala como si ambas a dos pareciesen; que fueron fechas é otorgadas en -la dicha villa de Tordesillas al dicho dia, é mes, é año susodicho. -El comisario mayor don _Henrique Ruy de Sosa_, don _Juan de Sosa_, -el doctor _Rodrigo Maldonado_, licenciatus _Arias_, testigos que -fueron presentes, que vieron aquí firmar sus nombres a los dichos -procuradores, é embaxadores, é otorgar lo susodicho é fazer el dicho -juramento, el comisario Pedro de León, el comisario Fernando de Torres, -vecinos de la villa de Vallid, el comisario Fernando de Gamarra, -comisario de Tagra é Senete, contino de la casa de los dichos rey é -reyna nuestros señores, é Juan Soares de Segueras é Ruy Leme, é Duarte -Pacheco, contino, de la casa del señor rey de Portugal para ello -procurados. E yo Fernán Dalvres de Toledo, secretario del rey é de la -reyna nuestros señores, é del su Consejo, é escrivano de Cámara, é -notario público en la su corte, é en todos los sus reynos é señoríos, -fuy presente a todo lo que dicho es en uno con los dichos testigos, é -con Estevan Vaes, secretario del dicho señor rey de Portugal, que por -abtoridad que los dichos rey é reyna nuestros señores le dieron para -dar fé deste abçon en sus reynos, que fué asy mismo presente a lo que -dicho es, é a ruego é otorgamiento de todos los dichos procuradores, é -embaxadores, que en mi presencia, é suya, aquí firmaron sus nombres, -este público instromento de capitulación fize escrevir, el qual va -escripto en estas seis fojas de papel de pliego entero escriptas de -ambas partes con esta en que van los nombres de los sobredichos, é muy -signo; é en fin de cada plana va señalado de la señal de mi nombre é -de la señal del dicho Estevan Vaes, é por ende fize aquí mi signo, -que es tal. En testimonio de verdad _Fernán Dalvres_. E yo el dicho -_Estevan Vaes_, que por abtoridad que los dichos señores rey é reyna -de Castilla, é de León, me dieron para fazer público en todos sus -reynos é señoríos juntamente con el dicho Fernán Dalvres, a ruego, é -requerimiento de los dichos embaxadores é procuradores a todo presente -fuy, é per fe é certidumbre dello aquí de mi público señal la signé, -que tal es. - -La qual dicha escriptura de asiento é capitulacion, é concordia suso -incorporada, vista é entendida por Nos, é por el dicho príncipe Don -Juan nuestro hijo, la aprovamos, loamos, é confirmamos, é otorgamos, -é ratificamos, é prometemos de tener, é guardar, é complir todo lo -susodicho en ella contenido, é cada una cosa, é parte dello realmente -ó con efeto, cesante todo fraude, é cautela, ficcion, é simulacion, é -de no ir, ni venir contra ello, ni contra parte dello en tiempo alguno, -ni por alguna manera que sea, ó ser pueda; é por mayor firmeza, Nos -y el dicho príncipe Don Juan nuestro hijo, juramos a Dios, é a Santa -María, é a las palabras de los Santos Evangelios do quier que más -largamente son escriptas, é a la señal de la Cruz en que corporalmente -posimos nuestras manos derechas en presencia de los dichos Ruy de -Sosa, é Don Juan de Sosa, é licenciado Arias de Almadana, embaxadores -é procuradores del dicho serenissimo Rey de Portugal, nuestro hermano, -de lo asy tener é guardar, é complir, é a cada una cosa é parte de lo -que a nos incumbe, realmente é con efeto, como dicho es, por Nos é por -nuestros herederos é subcesores, é por los dichos nuestros reynos é -señoríos, é súbditos é naturales dellos, so las penas é obligaciones, -vínculos é renunciaciones en el dicho contracto de capitulacion, -é concordia de suso escripto, contenidas: por certificación é -corroboracion de lo qual, firmamos en esta nuestra carta nuestros -nombres, é la mandamos sellar con nuestro sello de plomo pendiente en -filos de seda a colores. Dada en la villa de Arévalo a dos días del -mes de julio año del nascimiento de Nuestro Señor Jesu Christo de mil -cuatrocientos noventa é cuatro años. - - _Yo el Rey._--_Yo la Reyna._--_Yo el Príncipe._ - - -Y yo _Fernan Dalvres de Toledo_, secretario del Rey é de la Reyna -nuestros señores, la fize escrebir por su mandado.» - - * * * * * - -Concluido el tratado el 7 de junio de 1494, fué ratificado por los -Reyes de España en la villa de Arévalo el 2 de julio siguiente, y por -el Rey de Portugal el 5 de septiembre de 1494 en Setuval. - - - - -Q - - -CARTA DE CRISTÓBAL COLÓN A LOS REYES CATÓLICOS, EXPONIENDO ALGUNAS -OBSERVACIONES SOBRE EL ARTE DE NAVEGAR.--Granada, 6 de febrero de -1502[670]. - - [670] _Cartas de Indias_, págs. 7-10.--Madrid, 1877. - -Muy altos y muy poderosos Reyes y Señores: Yo querria ser cabsa de -placzer y holgura a Vuestras Alteças, que no de pesadumbre y hastio; -mas como sé la afizion y deleyte que tienen a las cosas nuevas y dalgun -interese diré de unas y otras, compliendo con su mandamiento, aquello -que agora me venga a la memoria; y cierto non judguen dellas por el -desaliño, mas por la intinzion y buen deseo, ya que en todo lo que -fuere del servizio de Vuestras Alteças, non he de deprender de ningun -otro lo que yo sé fazer por my mesmo; que si me faltaren las fuerzas y -las fatigas me ryndieren, non desfallezerá en my ánima la voluntad como -el más obligado y debdor que soy. - -Los navegantes y otras gentes que tractan por la mar, tienen syempre -mayor conoszimiento de las partidas particulares del mundo donde usan -y fazen sus contractaciones más continuo, y por esto cada uno destos -sabe mejor de lo que vee cada dia, que no lo otro que viene de años há -años, y asy reszebimos con delectazion la relazion quellos mesmos nos -fazen de lo que vieron y collejieron, como cierto allegamos más grande -enseñanza de aquello que deprendemos por nuestra propia espirenzia. - -Si resconozemos el mundo ser esférico, según el sentir de muchos -escriptores que ansy lo afirman, o que la scienzia non faga asentar -otra cosa con su auctoridad, no se deve entender que la templanza sea -igual en un clyma, porque la diversidad es grande asy en la mar como en -la tierra. - -El sol syembra su ynfluenzia y la tierra la reszibe segun las -concavidades o montañas que son formadas en ella, y bien que harto -hayan scripto los antiguos sobre esto, así como Plinio[671], que dize -que debaxo del norte ay tan suave templanza, que la gente que ally está -jamas se muere, salvo por enfadamiento ó aborrimiento de vida, que se -despeñan y voluntariamente se matan. - - [671] Plinio tomó sus fabulosas noticias acerca de los - hiperbóreos de los autores Hecateo, Heródoto, Pomponio Mela y - otros. - -Nos vemos aquy en España tanta diversydad de templanza, que non es -menester el testimonio sobre esto de ninguna antigüedad del mundo: -vemos aquy en Granada la syerra cubierta de nyeve todo el año, ques -señal de grand frio, y al pie desta syerra son las Alpujarras donde -es siempre suavisima tenplanza syn demasiado calor ny frio, y asy -como es en esta provinzia, es en otras hartas en España, que se deja -de dezir por la prolixidad dellas. Digo que en la mar acaesze otro -tanto y en espezial en las comarcas de las tierras, y desto es en mayor -conoszimiento los que continuo ally tractar, que no los otros que -tractan en otras partes. - -En el verano, en l'Andaluzia por muy cierto se tiene cada dia, después -de ser el sol altillo, la virazon, ques viento que sale del poniente, -esta vien muy suave y dura hasta la tarde; asy como esta virazon -continúa en aquel tiempo en esta region, ansy continúa otros vientos en -otras partes y en otras regiones diferentes el verano y el ynvierno. -Los que andan continuo de Cadiz a Napoles, ya saben cuando pasan por -la costa de Catalunia, segund la sazon, el viento que han de hallar -en ella, y asymismo cuando pasan por el golfo de Narbona. Estos que -han de yr de Cadiz a Napoles, si es tiempo de ynvierno, van a vista de -cabo de Creo en Catalunia, por el golfo de Narbona: entonzes vienta muy -rezio, y las vezes las naos conviene la obedezcan y corran por fuerza -hasta Berueria, y por esto van más al cabo Creo, por sostener más la -bolina y cobrar las Pomegas de Marsella o las yslas de Eres, y despues -jamas se desabarcan de la costa hasta llegar donde quier. Si de Cadiz -ovieren de yr a Napoles en tiempo de verano, navegan por la costa de -Berueria hasta Cerdena, ansy como está dicho de la otra costa de la -tramotana. Para estas navegaziones ay hombres señalados, que se an dado -tanto a ello, que conoszen todos estos caminos y qué temporales pueden -esperar, segund la razon del año en que fueren. Vulgarmente, a estos -tales llamamos pylotos, que es tanto como en la tierra adalid; que bien -que uno sepa muy bien el camino daqui a Fuenterrabia para llevar una -hueste, ni lo sabe daqui a Lisbona. Esto mismo acaesze en la mar, que -unos son pylotos de Flandes y otros de Levante, cada uno de la tierra -donde más usa. - -El tracto y tránsito d'España a Flandes mucho se continúa; grandes -marineros ay que andan a este uso. En Flandes, en el mes de enero, -están todas las naos despechadas para volver a sus tierras, y en -este mes, de raro sale que no haya algunos estirones de brysa ques -cernosdeste y nornordeste. Estos vientos, a este tiempo, no vienen -amorosos, salvo salvajes y frios y fasta peligrosos: la distançia del -sol y la calidad de la tierra son cabsa que se enjendre esto. Estas -brysas no son estábiles, bien que asy no yerren el tiempo: los que -navegan con ellas son presonas que se ponen a ventura y lo más de las -veçes llegan con la mano en los cabellos. A estos, sy la brisa les -falta y les haze fuerza otro viento, ponense en los puertos de Franzia -o Ingalterra, hasta que venga otra marea que puedan salyr de los -puertos. - -La gente de la mar es cobdiziosa de dyneros y de volver a su casa, y -todo lo aventuran syn esperar a ver quel tiempo sea firme. Cativo como -estaba en cama, en otra tal ocasion dixe a Vuestras Alteças lo que pude -de mayor seguridad desta navegazion, que era despues de ser el sol en -Tauru, y renegar de fazer esta partida en la fuerza y más peligroso de -ynvierno. Sy los vientos ayudan, muy corto es el tránsito, y non se -debe de partir hasta tener buena certeza del viaje; y de acá se puede -judgar dello, ques cuando se viere estar el çielo muy claro y salir el -viento de la estrella de la tramotana y durar algunos dias, syempre en -aquella alegria. Saben bien Vuestras Alteças lo que aconteszió el año -de noventa y syete, cuando estaban en Burgos en tal congoxa por quel -tiempo perseveraba crudo y se suçedian los estirones, que de enfadados -se yban a Soria; y partida toda la corte un sabado, quedaron Vuestras -Alteças para partir lunes de mañana; y a un çierto proposito, en -aquella noche, en un escripto mio que envié a Vuestras Alteças, dezia: -tal dia comenzó a ventar el viento; el otro dia no partirá la flota, -aguardando sy el viento se afirme; partirá el miercoles, y el jueves o -viernes será tant avant como la isla de Huict, y syno se meten en ella, -serán en Laredo el lunes que viene, o la razon de la marineria es toda -perdida. Este escripto mio, con el deseo de la venida de la Prinzesa, -movió a Vuestras Alteças a mudar de proposito de no yr a Soria y -espirmentar la opinion del marinero; y el lunes remaneszió sobre Laredo -una nao que refusó de entrar en Huict, porque tenia pocos bastimentos. - -Muchos son los juizios y fueron syempre en la mar y en la tierra en -semejantes casos, y agora han de ser muchos los que hayan de navegar a -las yslas descubiertas; y sy el camino es ya conoszido, los que hayan -de tractar y contractar, con la perfizion de los ystrumentos y el -aparejar de las naos, habran mayor conoszimiento de las cosas y de las -tierras y de los vientos y de las epocas mas convenybles para sus usos, -y más espirenzia para la seguridad de sus presonas. - -La Sancta Trenydad guarde a Vuestras Alteças como deseo y menester -habemos, con todos sus grandes estados y señoríos. De Granada, a seys -de hebrero de mill y quinientos y dos años. - - .S. - .S.A.S. - X M Y - Xpo Ferens. - - -CARTA DE CRISTÓBAL COLÓN AL REVERENDO Y MUY DEVOTO PADRE FRAY D. GASPAR -(GORRICIO), EN LAS CUEVAS DE SEVILLA[672]. - - [672] Navarrete, _Colec. de los viajes_, etc., tomo I, pág. - 322. - -Reverendo y muy devoto Padre: Si mi viaje fuera tan apropiado a la -salud de mi persona y descanso de mi casa, como amuestra que haya -de ber acrescentamiento de la Corona Real del Rey é de la Reina mis -Señores, yo esperaría de vivir mas de cien gibileos. El tiempo no -da lugar que yo escriba más largo. Yo espero que el portador sea -persona de casa, que os dirá por palabra más que non se puede decir -en mis papeles. También suplirá don Diego. Al Padre Prior y a todos -los Religiosos pido por merced que se acuerden de mí en todas sus -oraciones. Fecha en la isla de Janahica a 7 de julio de 1503. - -Para lo que V. R. mandaré. - - .S. - .S.A.S. - X M Y - Xpo Ferens. - - -A MI MUY CARO FIJO DON DIEGO COLÓN. EN LA CORTE[673]. - - [673] Navarrete, _Col. de los viajes_, etc., tomo I, págs. 351 - y 352. - -Muy caro fijo: Diego Méndez partió de aquí lunes tres de este mes. -Después de partido fablé con Amerigo Vespuchi, portador desta, el -cual va allá llamado sobre cosas de navegación. El siempre tuvo deseo -de me hacer placer: es mucho hombre de bien: sus trabajos no le han -aprovechado tanto como la razón requiere. El va por mío y en mucho -deseo de hacer cosa que redonde a mi bien, si a sus manos está. Yo non -se de acá en que yo le emponga que a mí aproveche, porque non sé que -sea lo que allá le quieren. El va determinado de hacer por mí todo lo -que a él fuere posible. Ved allá en que puede aprovechar, y trabajad -por ello, que él lo hará todo y fablará, y lo porná en obra; y sea todo -secretamente porque non se haya dél sospecha. Yo, todo lo que se haya -podido decir que toque a esto, se lo he dicho, y enformado de la paga -que a mí se ha fecho y se haz. Esta carta sea para el Sr. Adelantado -también, porque él vea en que puede aprovechar, y le avise dello. Crea -Su Alteza que sus navíos fueron en lo mejor de las Indias y más rico: -y si queda algo para saber más de lo dicho, yo lo satisfaré allá por -palabra, porque es imposible a lo decir por escrito. Nuestro Señor te -haya en su santa guardia.--Fecha en Sevilla a cinco de febrero (de -1505). - -Tu padre que te ama más que a sí. - - .S. - .S.A.S. - X M Y - Xpo Ferens. - - - - -R - - -CÉDULA ADVIRTIENDO AL OBISPO DE BADAXOZ, QUE LOS INDIOS QUE VENIAN EN -LAS CARABELAS, SE VENDAN EN ANDALUCÍA; E QUE APRESURE BERNAL DE PISA LA -SALIDA DE LAS OTRAS CARABELAS PARA LAS INDIAS[674]. - - [674] _Archivo de Indias._--_Colec. de doc. inéd. relativos al - descubrimiento_, etc., tomo XXX, páginas 331 y 332. - - 12 de abril de 1495. - El Rey e la Reyna. - -Reverendo _in Cristo_ Padre Obispo: Dempues de aberos escripto e -ymbiado el despacho que os ymbiamos sobre lo que toca a las quatro -carabelas que Mandamos agora ymbiar a las Indias, rrescebimos vuestra -letra con un correo, por lo qual Nos faceis saber la venida de las -otras quatro carabelas de allá, de lo qual obimos muncho plascer; -e porque esperamos la venida de Torres con las cartas que de allá -trae, non podemos agora escrebiros acá en ello. Cerca de lo que Nos -escrebisteis de los indios que vienen en las carabelas, paréscenos que -se podran vender mexor en _Andalucía_ quen otra parte; debeislos facer -vender como mexor os paresciere; y en la venida de Bernal de Pisa, -debeis facer que se venga luego acá, e ymbiad algunas cosas que vengan -con él para las traer a Nos. - -Cuanto a las quatro carabelas que vos escrebimos que ymbiáredes agora, -paréscenos que por la nescesidad de manthenimientos que los questan en -las Indias thienen, debeis dar muncha priesa en la partida dellas; e -porque con el mensaxero que ayer partió vos escrebimos largo, non ay -agora más que descir. De _Madrid_ a doce dias de abril de noventa e -cinco. E vos encargamos que con estas quatro carabelas vaya Joan Aguado. - - (Está rrubricado e sellado) - - -PROVISIÓN DE 30 DE OCTUBRE DE 1503[675]. - - [675] Abbad y Lasierra, _Hist. de Puerto Rico_, pág. 29, - nota.--Puerto Rico, 1866. - -Por una provisión dada en Segovia a 30 de octubre de 1503, la magnánima -Isabel dió licencia para cautivar a los caribes y venderlos, así -en Indias como en España y demás lugares que por bien tuviesen los -traficantes. «Porque trayéndose a estas partes--decía la Provisión--é -sirviéndose de ellos los cristianos, podrán ser más ligeramente -convertidos é atraídos a nuestra santa fé católica.» - - -ORDEN DE LOS REYES MANDANDO SE ENTREGAREN A JUAN DE LEZCANO CINCUENTA -INDIOS PARA DISTRIBUIRLOS EN LAS GALERAS DE SU MANDO[676]. - - [676] _Arch. de Simancas._--Conde Roselly de Lorgues, - _Cristóbal Colón_, tom. III, págs. 889 y 890. - -El Rey é la Reina. Reverendo in Cristo padre obispo de Badajoz: porque -para fornescer ciertas galeras que Juan de Lezcano, nuestro capitán en -la nuestra armada, trae en nuestro servicio, habemos acordado de le -mandar dar cincuenta indios, por ende Nos vos mandamos é encargamos que -de los indios que vos ahí teneis, deis al dicho Juan de Lezcano ó a la -persona quél con su carta por ellos enviare los dichos cincuenta indios -que sean de edad de veinte fasta cuarenta años; é tomad su carta de -pago ó de la persona quél por ellos enviase, nombrando en ella cuántos -son los indios que así recibiere, é de qué edad cada uno, para que -si los dichos indios hubieren de ser libres retorne al dicho Juan de -Lezcano los que dellos toviere vivos, é si hobieren de ser cautivos, se -les queden para en cuenta del sueldo quél dicho Juan de Lezcano hobiere -de haber en la dicha armada, é se le descuente lo que en ellos montare, -a los precios que cada uno dellos valieren, según la edad de cada uno -dellos: fue fecha en la ciudad de Tortosa a trece de enero de noventa y -seis años.--Yo el Rey, etc. - - -CLÁUSULA DEL TESTAMENTO QUE HIZO FRAY BARTOLOMÉ DE LAS CASAS, OBISPO -QUE FUÉ DE CHIAPA[677] - - [677] El 17 de marzo de 1564, hallándose en el Monasterio - de Nuestra Señora de Atocha (Madrid), presentó al escribano - Gaspar Testa dicho testamento escrito, cerrado y sellado. - -En el nombre de la Santísima Trinidad, Padre, é Hijo, y Espíritu Santo, -un solo Dios verdadero: el obispo Fr. Bartolomé de las Casas, porque -todo fiel cristiano debe dar testimonio de sí mismo al tiempo de su fin -y muerte cuanto en sí fuere con la gracia de Dios, y en aquel paso tan -peligroso ocurren muchos é grandes impedimentos, y por eso antes que en -él me vea, digo que protesto morir y vivir lo que viviere en la santa -fe católica de la Santísima Trinidad, Padre, y Hijo, y Espíritu Santo, -creyendo é teniendo como creo y tengo todo aquello que cree y tiene -la Santa Iglesia de Roma, y en esta fe y creencia protesto é afirmo -que quiero vivir lo que me resta de la vida y hasta el fin della, que -es la muerte inclusive, quiero en esta santa fe morir; é porque por -la bondad y misericordia de Dios que tuvo por bien de elegirme por su -ministro sin yo se lo merecer, para procurar y volver por aquellas -universas gentes de las que llamamos Indias, poseedores y propietarios -de aquellos reinos y tierras, sobre los agravios, males y daños nunca -otros tales vistos ni oídos, que de nosotros los españoles han recibido -contra toda razón é justicia, y por reducillos a su libertad prístina -de que han sido despojados injustamente, y por librallos de la violenta -muerte que todavía padecen, y perecen, como han perecido é despobládose -por esta causa muchos millares de leguas de tierra, muchos dellos en -mi presencia, y he trabajado en la corte de los reyes de Castilla, -yendo y viniendo de las Indias a Castilla, y de Castilla a las Indias -muchas veces, cerca de cincuenta años, desde el año de mil é quinientos -y catorce, por solo Dios é por compasión de ver perecer tantas -multitudes de hombres nacionales, domésticos, humildes, mansuetísimos y -simplicísimos, y muy aparejados para recibir nuestra santa fe católica -y toda moral doctrina y ser dotados de todas buenas costumbres, como -Dios es testigo que otro interese nunca pretendí; por ende digo que -tengo por cierto y lo creo así, porque creo y estimo que así lo terná -la Santa Romana Iglesia, regla y mesura de nuestro creer, que cuanto se -ha cometido por los españoles contra aquellas gentes, robos é muertes -y usurpaciones de sus estados y señoríos de los naturales reyes y -señores, tierras é reinos, y otros infinitos bienes con tal malditas -crueldades, ha sido contra la ley rectísima inmaculada de Jesucristo -y contra toda razón natural, é en grandísima infamia del nombre de -Jesucristo y su religión cristiana, y en total impedimento de la fe, -y en daños irreparables de las ánimas é cuerpos de aquellas inocentes -gentes; é creo que por estas impías y celerosas é ignominiosas obras, -tan injusta, tiránica y barbáricamente hechos en ellas y contra -ellas, Dios ha de derramar sobre España su furor é ira, porque toda -ella ha comunicado é participado poco que mucho en las sangrientas -riquezas robadas y tan usurpadas y mal habidas, y con tantos estragos é -acabamientos de aquellas gentes, si gran penitencia no hiciere, y temo -que tarde ó nunca la hará, porque la ceguedad que Dios por nuestros -pecados ha permitido en grandes y chicos, y mayormente en los que se -arrean ó tienen nombre de discretos y sabios, y presumen de mandar -el mundo por los pecados de ellos, y generalmente de toda ella; aun -está, digo, esta obscuridad de los entendimientos tan reciente que -desde setenta años que há que se comenzaron a escandalizar, robar é -matar y extirpar aquellas naciones, no sea ya desta hoy advertido que -tantos escándalos y infamias de nuestra santa fe, tantos robos, tantas -injusticias, tantos estragos, tantas matanzas, tantos cautiverios, -tantas usurpaciones de estados é señoríos ajenos, y finalmente -tan universales asolaciones é despoblaciones hayan sido pecados y -grandísimas injusticias.--_El obispo Fr. Bartolomé de las Casas._ - - -REPRESENTACIÓN DE FRAY BARTOLOMÉ DE LAS CASAS AL CONSEJO ACERCA DE LOS -INDIOS DE GUATEMALA[678]. - - [678] _Colec. de dóc. inéd._, etc., tomo VII, págs. 162-167. - -... «Otro intolerable agravio y daño padecen las gentes de las -provincias de Guatemala y su distrito, y en toda la Nueva España, y así -debe ser en las otras partes; y éste es el repartimiento ó perneamiento -de los indios que se hace para que se vayan a alquilar y trabajar en -las haciendas de los españoles. Vienen los indios de diez leguas a -la ciudad ó al pueblo, métenlos en un corral como si fuesen carneros -ó otras bestias, y allí un alguacil reparte a un español tantos, y a -otros tantos. Aquél los toma de los cabellos violentamente y los lleva, -como si llevara una bestia, y en llegando a su casa, quítale la manta -que trae con que se cubre, y déjale en cueros, diciendo que porque no -se le huya. Tiénelo en los trabajos que quiere ponerlo sin dalle de -comer, durmiendo en un portal, muerto de frío, etc.»[679]. - - [679] _Colec. de doc. inéd., etc._, tomo VII, pág. 105. - - -REMEDIOS PARA LAS ISLAS ESPAÑOLA, CUBA, SANT JUAN Y JAMAICA, SEGÚN FRAY -BARTOLOMÉ DE LAS CASAS[680]. - - [680] Págs. 106-109. - -... «En cuanto a los indios, porque están muy destruídos y muy flacos -y muy pocos, que de un cuento y cient mil ánimas que había en la Isla -Española, no han dejado los cristianos sino ocho ó nueve mil, que -todos los han muerto, es necesario que al presente los dejen holgar -y recrearse de los trabajos incomparables pasados y tomar algunas -fuerzas...» - - -CARTA DE GONZALO FERNÁNDEZ DE OVIEDO AL EMPERADOR, SOBRE LAS -DISIDENCIAS ENTRE PIZARRO Y ALMAGRO (25 DE OCTUBRE DE 1537)[681]. - - [681] _Colec. de doc. inéd. referentes al descubrimiento, - conquista y colonización en América y Oceanía_, tomo III, - págs. 64-70. - -Dícese en dicha carta lo siguiente: «Por cierto, muy bien es que el oro -se les quite (a los indios) y se lleve a España, porque mijor estará en -poder de hombres que no de bestias...» - - -PLATA QUE SE HA TRAÍDO DE LAS INDIAS, SEGÚN PINELO[682]. - - [682] _Colec. de doc. inéd. relativos al descubrimiento_, - etc., tomo VIII, pág. 53. - -Acerca de la plata--pues el oro, perlas y piedras preciosas, no se -puede contar--que ha venido de las Indias a España, Antonio de León -Pinelo, licenciado y relator del Supremo y Real Consejo de Indias, en -su libro _Del Paraíso en el Nuevo Mundo_, libro III, que son más de -tres mil y doscientos y cuarenta millones de pesos de ocho reales; y -por cuenta aritmética, suponiendo que haya dos mil leguas desde las -Indias a España, «se podía hacer un camino cubierto de barras de plata, -de cuatro dedos de grueso y de catorce varas de ancho, con sólo la -plata que han dado las Indias.» - - -REAL CÉDULA DEL 18 DE FEBRERO DE 1549[683]. - - [683] _Cedulario índico_, tomo X, núm. 562, págs. 330 y 330 v.ª - -Dióse Real Cédula, desde Valladolid, con fecha 18 de febrero de 1549, -firmada por Maximiliano y la Princesa, mandando que no se dejase pasar -a las Indias ninguna persona casada como no fuera en compañía de su -mujer. - - -REAL CÉDULA DEL 16 DE JULIO DE 1550[684]. - - [684] _Archivo histórico nacional._--_Cedulario índico de - Ayala_, letra E, núm. 16. - -«Noticioso S. M. que a causa de averse encarecido los (esclavos) de -Guinea é islas de Cabo Verde, se llevaban a Indias de las de Cerdeña, -Mallorca, Menorca y otras partes de Levante, de los quales muchos -eran de casta de Moros, y de grande inconveniente en tierra en que -se empezaba a plantar la fee: Mandó a oficiales R^s de Sevilla no -permitiesen pasar Negros de Levante, ni los que, aunque fuesen de -Guinea, se huviesen criado con Moriscos. Véase tomo 16 de Reales -Cédulas, fol. 396 b.º, núm. 673.» - - -CAPÍTULO DE ORDENANZA DE 19 DE NOVIEMBRE DE 1551[685]. - - [685] _Arch. hist. nac._--_Cedulario índico_, tomo XI, núm. - 43, págs. 29 v.ª y 30. - -Otrosí, vista la desorden que en esa ciudad y sus términos ha habido -y hay en los negros y negras, así libres como esclavos, de servirse -de indios é indias muy sueltamente, y aun muchos de ellos las tienen -por mancevas y las tratan mal y tienen opresas, y para remediar lo -susodicho ordenaron y mandaron que ningun negro ni negra de aquí -adelante de qualquier calidad y condición que sea, sea osado de tener -y servirse de indio ni india en esa ciudad ni sus términos, sopena al -negro que fuere allado tener india y servirse della le sea cortada su -Naptura, y si sirviese de indio le sean dados 100 azotes públicamente, -y si fuere esclava, por la primera vez le sean dados 100 azotes, y -por la segunda cortadas las orejas, y si fuere libre, por la primera -vez le sean dados 100 azotes y por la segunda destierro perpetuo de -sus Reinos, y mas tenga el Alguacil ó persona en denunciar de lo suso -derecho 10 pesos de pena, los quales le serán pagados de qualesquier -bienes que se hallasen de los dichos negros ó negras, ó de gastos de -justicia no se les hallando bienes, y porque lo contenido en esta -Ordenanza haya más cumplimento ordenaron y mandaron que los tales -señores de los tales esclavos y esclavas no consientan ni den lugar a -que los tales esclavos tengan indias ni se sirvan dellas, y tengan muy -gran cuidado de que así se haga, so pena de 100 pesos y que no puedan -decir ni alegar que no lo saben ni que vino a su noticia.» - - - - -S - - - Sr. D. Juan Ortega Rubio. - - Bilbao 29 de Julio de 1886. - -Muy Sr. mío y de toda mi consideración y aprecio: He recorrido -atentamente la obra de Canesi con el objeto de desempeñar cumplidamente -el encargo que en su atenta carta me hizo V. hace días, sintiendo mucho -no poder darle más noticias que las que van por separado sobre los -puntos a que V. se refería. Muy poco es, como verá V., lo que dice de -Colón Canesi; de Cervantes no hace mención siquiera; pero lo que más -me extraña es que nada diga de los sucesos de los luteranos, movido, -sin duda, a callarlos de algunos escrúpulos nacidos de temores o -preocupaciones religiosas. - -Deseando poder complacer a V. de nuevo en cualquier otra ocasión queda -de V. affmo. s. s. q. b. s. m., - - FIDEL DE SAGARMINAGA. - - -Canesi.--_Historia de Valladolid._--Libro V, cap. I. - -Por horden de los Reyes se dió también principio aquel año al feliz -descubrimiento de las Indias Occidentales por Christoval Colombo, -que en lengua castellana decimos Colón, Cavallero genovés, ilustre -progenitor de los Duques de Veragua, Marqueses de Jamaica; este, pues, -argonauta insigne salió de Valladolid a esta conquista, y guiado de -los papeles que le dexó en la isla de la Madera Rodrigo Faleyro, -peritíssimo Marinero y gran cosmógrafo portugués, se dió a la vela -viernes al amanecer tres de Agosto, acompañado de noventa compañeros -(algunos dicen ciento y veinte) en tres Navíos del puerto de Palos -de Moguer, junto a la costa del Algarve, aprestados con sólos diez y -seis ó diez y siete mil ducados. (Aquí sigue una breve descripción -del descubrimiento de América, que nada de particular ofrece, y luego -refiriéndose a la residencia de Colón en Valladolid, que es lo que -importa, dice lo siguiente): Diré algo de lo mucho que de él nos -dexaron los Escriptores de aquellos tiempos, pues vivo y difunto honró -esta Ciudad de Valladolid empeñado ya en sembrar al Cielo de almas, y -con esta idea volvió a proseguir con infatigable celo el adelantamiento -de su conquista, descubriendo tierras incógnitas, acompañado de su -hermano D. Bartholomé y de mucha más gente que la primera vez, y -lleno de triumphos se restituió a España, mereciendo que los Reyes le -nombrasen por Almirante mayor, Virrey y Capitán general de las Indias -por él descubiertas y por descubrir para él y los sucesores en su casa -y Estado; y casó con D.ª Phelipa Muniz de Melo, Portuguesa de nación, -y estando en Valladolid hizo Cobdicilo a diez y nueve de Mayo de mil -quinientos seis, ante Pedro de Hinojedo, Escribano de Cámara de los -Catholicos Reyes, que le dieron facultad para fundar el mayorazgo de -su casa el año de mil quatrocientos y noventa y siete, y el título de -Duque de Veraguas el de mil y quinientos seis, en que murió a veinte y -seis de Mayo (algunos dicen a seis) en Valladolid, y sus huesos fueron -trasladados a las Cuevas de Sevilla, donde se lee un Epitafio que -traducido en el castellano idioma dice así en esta Octava. - - Este poco compás que ves encierra - aquel varón que dió tan alto vuelo, - que no se contentó con nuestro suelo - y por darnos un nuevo se destierra; - dió riquezas inmensas a la tierra, - innumerables ánimas al Cielo, - halló donde plantar divinas leyes - y prósperas Provincias a sus Reyes. - - - - -T - - -LOS PLEITOS DE D. DIEGO Y DE D. LUIS COLÓN[686]. - - [686] Duraron las negociaciones desde fin de enero hasta el 17 - de abril de 1492. Esta fecha llevan las _Capitulaciones_. - -Cristóbal Colón, antes de su muerte, para asegurarse de sus derechos -como Almirante de las Indias, consultó a un letrado, el cual dió su -opinión, después de estudiar las Capitulaciones de Santa Fe y todos los -privilegios y mercedes concedidos por los reyes. - -Dijo el letrado, «sin que en esto pueda haber engaño ni yerro», que a -Don Cristóbal Colón pertenecían el tercio, el décimo y el octavo que -produjesen las Indias descubiertas y por descubrir, esto es, un 55,80 -por 100, además de las ventajas de justicia, oficios, nombramientos, -etc. - -Aceptó el Almirante el dictamen, y así lo consignó en su testamento. - -A la muerte de Colón, su hijo y heredero D. Diego, fundándose en la -citada consulta, hizo las correspondientes reclamaciones, que dieron -lugar a pleitos, los cuales duraron muchos años. - -En una petición sin fecha, que conservamos, suplica D. Diego que se -le tenga por virrey y gobernador perpetuo de las Islas y Tierra Firme -descubiertas y por descubrir, que se le entregue la gobernación de la -isla de San Juan y de las provincias de Veragua y Urabá, que se le -señale y libre salario como tal Almirante y virrey gobernador, que -se le dé y pague gente armada para su guarda, que no intervengan los -oficiales de la Casa de Contratación en los negocios de Indias sin el -concurso de la persona o personas que el Almirante designe, que se le -entregue el diezmo de cuanto produjeron las citadas Indias, etcétera. - -Aunque la petición se ajustaba casi por completo a las Capitulaciones -de Santa Fe, otorgar aquélla y reconocer la validez de las últimas, -equivalía a enajenar para siempre la soberanía de todos los países -descubiertos y por descubrir. Era evidente que D. Diego daba un -alcance a las citadas Capitulaciones que los reyes no les dieron al -estipularlas en el convenio de Santa Fe. Además, ¿podía la Corona, en -nuestro sistema actual de legislación, otorgar tales mercedes? - -Contestóse al Almirante que, según una ley dada en las Cortes de Toledo -de 1480, no podía darse oficio alguno de justicia con carácter de -perpetuidad, añadiendo que los dados anteriormente en esa forma debían -entenderse otorgados de por vida; de modo que, aun en el caso de que -los cargos concedidos a Colón lo hubiesen sido perpétuamente, por la -ley dicha la concesión debía entenderse como hecha de por vida. Negada, -pues, la petición principal, debían negarse todas las demás que de ella -arrancaban. - -A pesar de la negativa, merced a las gestiones que hicieron a su favor -el duque de Alba[687], Rodríguez de Fonseca y el secretario Conchillos, -se dispuso, por Real Cédula de 9 de agosto de 1508, que D. Diego -marchara a las Indias y entendiese en la gobernación de ellas, «sin -perjuicio del derecho de ninguna de las partes», y, aunque así lo hizo, -en 9 de diciembre del mismo año otorgó poder a Juan de la Peña, criado -y factor del dicho duque, para que le representase ante los tribunales -e hiciere las diligencias necesarias en favor de sus intereses. - - [687] El Almirante hubo de contraer matrimonio con una hija - del duque de Alba. - -El nombramiento de gobernador, hecho a favor de Don Diego, se hizo con -arreglo a la Real Provisión de 29 de septiembre de 1509, esto es, con -ciertas facultades y por el tiempo que la voluntad real fuere; pero el -Almirante insistió en que se le nombrase virrey y gobernador perpetuo -de las Indias descubiertas y por descubrir. A ello se opuso el fiscal, -sosteniendo que en el segundo capítulo de los otorgados en Santa Fe el -17 de abril de 1492 se concedió el título de gobernador y virrey de las -islas y Tierra Firme que se descubriesen a D. Cristóbal Colón; pero -sólo a él y no a sus herederos, añadiendo que vacaron dichos oficios a -la muerte del primer Almirante «y aun en su vida por deméritos y por -usar mal de la merced que le fué fecha, y pasar a más de lo que le fué -dado.» - -Si examinando el texto de las Capitulaciones el fiscal estaba en lo -cierto, don Diego presentó los traslados de dos privilegios: uno, de -23 de abril de 1492 confirmando lo capitulado en Santa Fe, y otro, de -30 de abril del mismo año, en el cual, al conceder a D. Cristóbal el -uso de los mencionados títulos, se dice lo siguiente: «Seades nuestro -almyrante e visorrey e governador en ellas e vos podades dende en -adelante llamar e yntitular don e almirante e visorrey e governador -dellas, et assy vuestros hijos e sucesores en el dicho oficio et cargo -se puedan llamar e yntitular don e almyrante e visorrey e governador -dellas.» - -Estimó el fiscal que el último privilegio no alteraba las -Capitulaciones, ni podía alterarlas; pero, dado que se entendiese como -quería D Diego, resultaba contrario a las leyes. Replicó el Almirante. - -El 5 de mayo de 1511 el Consejo Real, formado por los doctores -Carvajal, Palacios Rubios y Cabrero, y los licenciados Zapata, -Muxica, Santiago, Aguirre y Sosa firmaron la declaración o sentencia -que a continuación copiamos: «1.º Que al Almirante y sus sucesores -pertenecían la gobernación y administración de justicia, en nombre -de los reyes, así de la Isla Española como de las otras islas que -el Almirante D. Cristóbal Colón, su padre, descubrió en aquellos -mares, y la de aquellas islas que por industria del dicho su padre -se descubrieron, con título de virrey de juro y heredad para siempre -jamás, para que por sí y sus tenientes y oficiales de justicia, -conforme a sus privilegios, pudiesen ejercer y administrar la -jurisdicción civil y criminal de las dichas islas, cómo y de la -manera que los otros gobernadores y virreyes la usan y pueden y deben -usar en los límites de su jurisdicción. 2.º Que la décima del oro y -demás cosas pertenecía al Almirante D. Diego y a sus sucesores de -juro y heredad, ahora y para siempre. 3.º Que no pertenecía parte -ni cosa alguna al Almirante D. Diego y sus sucesores de los diezmos -eclesiásticos. 4.º Que de las penas que pertenecían a la Cámara de sus -Altezas no correspondía parte alguna al Almirante ni a sus sucesores, -pero que pertenecían al Almirante y a sus oficiales las penas que -por las leyes correspondían a las justicias y jueces. 5.º Que las -apelaciones interpuestas de los alcaldes por elección o nombramiento -de los Consejos, fuesen primeramente al Almirante y a sus tenientes y -de ellos fuesen a sus Altezas y a sus Audiencias. 6.º Que sus Altezas -podían poner en las islas jueces que conociesen de las apelaciones. -7.º Que también pertenecía a sus Altezas el nombramiento de regidores -y jurados, fieles y procuradores y otros oficios de gobernación de -dichas islas que deben ser perpetuos. 8.º Que la provisión de las -escribanías pertenecía a sus Altezas, excepto las del juzgado del -Almirante, que pertenecía a éste; pero debiendo poner notarios o -escribanos de sus Altezas. 9.º Que sus Altezas podían mandar, cuando lo -juzgasen conveniente, tomar residencia al Almirante y a sus oficiales, -conforme a las leyes del reino. Y 10. Que a sus Altezas, y a quien su -poder tuviese, y no al Almirante, pertenecía el repartimiento de los -indios»[688]. - - [688] Becker y González, _Los pleitos de Colón_, págs. 210 y - 211, en la _Historia del Mundo_, publicada por la Universidad - de Cambridge, tomo XXIII. - -Aprobóse la sentencia por Real provisión el 17 de julio del mismo año, -y aunque el fiscal Pero Ruiz interpuso súplica, se confirmó aquélla por -Real cédula de 5 de noviembre. - -Tenaz D. Diego, volvió a continuar sus pleitos, pues con fecha 3 de -enero de 1512 Juan de la Peña presentó un escrito para que se declarase -que el Almirante no estaba obligado a hacer residencia, que los jueces -nombrados por la Corona sólo podrían conocer en grado de apelación, -que se declarase pertenecerle la gobernación del Darién y que se le -autorizara para tomar en el repartimiento los indios que necesitase -para su grangería. Se opuso el fiscal a estas pretensiones, replicó -Peña en nombre del Almirante, acordando el Consejo que su Alteza -proveería respecto a la residencia y que se recibiese el pleito a -prueba por término de ciento veinte días--que luego se amplió hasta un -año--lo relativo a la gobernación de Darién. - -En tanto que probaba D. Diego con las declaraciones de 39 testigos cómo -su padre había descubierto el Darién, formuló en 29 de diciembre de -1512 una protesta contra la sentencia dada en Sevilla el año anterior -por el Consejo Real. - -Continuaron los pedimentos y réplicas, llegando el atrevimiento del -Almirante a «consignar en un memorial de agravios que contenía 42 -capítulos, que le correspondía el gobierno absoluto, provisión de -oficios, administración de justicia y percepción de rentas en la -tierra extendida de polo a polo al Occidente de la línea trazada -por el pontífice Alejandro VI, a las islas del Pacífico, _y a más, -si más se descubriese_, sentando que no le alcanzaba el precepto -legal de dar residencia de sus actos. Añadió en dichos documentos -que los reyes de Castilla no tenían facultad para entender en el -repartimiento de indios, ni para establecer tributos de cualquiera -especie que fueran, toda vez que habrían de afectar al décimo y octavo -de productos, pertenecientes al Almirantazgo por las Capitulaciones de -Santa Fe, y afirmó, en fin, su derecho a percibir parte de los diezmos -eclesiásticos y de las penas de Cámara, y a nombrar, no solamente los -consejos de los pueblos, sino los capitanes de los navíos que fueran a -las Indias»[689]. - - [689] Becker y González, _Los pleitos de Colón_, pág. 212, - en la _Historia del Mundo_, publicada por la Universidad de - Cambridge, tomo XXIII. - -Sin embargo de peticiones tan exageradas y hasta imprudentes, -continuaron las pruebas de testigos. Volvió a insistir el 15 de -diciembre de 1515 en un nuevo memorial de agravios, con otros 42 -capítulos, recayendo sentencia, dada en la Coruña el 17 de mayo de -1520. En dicha sentencia se disponía cómo habían de proveerse los -oficios en Indias; se declaró que el Almirante tenía derecho de -gobernador y virrey en todas las islas que su padre descubrió o por -su industria se descubrieron; se dispuso que se guardase lo acordado -é determinado acerca de los indios libres; se hizo constar que el -Rey podía nombrar comisarios que procediesen contra el Almirante, -bien que el proceso se había de remitir al Consejo Real para que -administrasen justicia; se ordenó que no se tomase residencia al -Almirante sino en ciertos casos, pero el Rey podía mandar que se -tomase residencia a los jueces nombrados por el Almirante; se concedió -permiso al dicho Almirante para nombrar un representante suyo en la -casa de Contratación; y, por último, se consignó que al Almirante -correspondía la décima parte de los productos de las Indias, excepto el -almojarifazgo y otros servicios. - -Con la misma fecha de la sentencia se dictó Real Cédula ordenando -a Miguel de Pasamonte, tesorero de la Isla Española, que entregase -anualmente 376.000 maravedises al Almirante, «para su ayuda de costa, -en alguna enmyenda y remuneración de lo mucho que a gastado después -que vino de las yndias andando en nuestra corte y servicio e en -equivalencia de lo que llevava a causa de la gente que se le solía -librar.» - -Apeló don Diego de la sentencia el 23 de agosto de 1520, y como se -opusiese el fiscal, en 24 de abril de 1524 solicitó que se mandasen -buscar y traer los procesos incoados el 1500 y 1501, «por los quales -constó e pareció que de fecho e contra derecho el almyrante don -cristóbal colón ynjustamente hizo ahorcar e matar a ciertos ombres en -la ysla española e les tomó sus bienes, de cuya causa el Rey e Reina -católicos, de gloriosa memoria, se movieron a le mandar venyr a esta -corte detenydo e le quitaron los oficios de visorrey e gobernador.» - -Cada vez más intransigente, Don Diego quiso oponerse a las pretensiones -de Hernán Cortés y Diego Velázquez, alegando que la gobernación -de Yucatán le pertenecía. ¿No era un absurdo creer que por las -Capitulaciones de Santa Fe todo lo que se descubriese debía convertirse -en feudo de la familia de Colón? - -Habiendo muerto Don Diego, su viuda, doña María de Toledo, continuó -los pleitos en nombre de su hijo Don Luis, apoyada por su cuñado Don -Fernando y por su padre el comendador mayor de León. Después de -muchos incidentes, Doña María, _la desdichada virreina_, como ella se -intitulaba, logró que el mismo Don Hernando de Toledo se personase en -el pleito, consiguiendo que el 25 de junio de 1527 se declarasen nulas -las sentencias dadas en Sevilla y la Coruña; a su vez se mandaba que -se vieran y fallaran de nuevo los autos. Hasta el 27 de agosto de 1534 -no se dictó sentencia, la cual constaba de 33 capítulos; en ella se -reconocía una vez más a los herederos de Cristóbal Colón el derecho -al almirantazgo de Indias, extendiéndose su gobierno al Darién, con -facultad de poner en éste un teniente; mas se le negaba derecho a la -décima del impuesto de almojarifazgo y a parte alguna de los diezmos -eclesiásticos. - -Vese con toda claridad que los Colones veían premiados sus esfuerzos; -pero cuanto más se les concedía, mayores eran sus ambiciones; así que -tampoco se dieron por satisfechos con el último fallo. Tanto molestó -esta conducta al fiscal Villalobos, que formuló un alegato, queriendo -demostrar que las Indias se descubrieron, no por industria de Colón, -sino por la de Martín Alonso Pinzón y otros marinos. Sostuvo, del -mismo modo, que los reyes otorgaron mercedes y privilegios a Colón, -creyéndole descubridor. Terminaba afirmando que la mitad de las honras -y provechos correspondían al dicho Pinzón, según el convenio celebrado -por ambos marinos antes de emprender el viaje. El Consejo estimó -impertinente el alegato, y, con fecha 18 de agosto de 1535, dictó nueva -sentencia, reconociendo a los sucesores del Descubridor del Nuevo -Mundo el derecho de disfrutar perpétuamente los oficios de virrey y -gobernador en la Isla Española y adyacentes, en las provincias de Paria -y de Veragua, en Tierra Firme; también percibirían la décima de las -rentas reales. - -Los defensores de Don Luis Colón, tercer Almirante, volvieron a -interponer nueva apelación, y tacharon de injusta la anterior sentencia. - -Lejos de imponer a los tenaces litigantes perpetuo silencio, como por -el matrimonio de D. Diego Colón con Doña María de Toledo, el Almirante -de Indias se había emparentado con las casas más poderosas de la -nobleza, se pensó acabar los litigios mediante una transacción. Se -ofreció al Almirante el territorio comprendido entre el Cabo de Gracias -a Dios y Puerto Bello, y los islotes adyacentes, con título de Duque -o Marqués. Vínose al fin a un acuerdo, encargándose Fray García de -Loaysa, Cardenal de Santa Susana, Obispo de Sigüenza, Presidente de -Indias y Comisario general de la Santa Cruzada, y el Doctor Gaspar de -Montoya, del Consejo de Castilla, de dictar un laudo arbitral, como -así hicieron el 28 de junio de 1536. Por él D. Luis Colón y sucesores -conservarían el título de Almirante de Indias con diez mil ducados de -renta en ellas, la isla de Jamaica, con título de Duque o Marqués, 25 -leguas cuadradas en Veragua con jurisdicción civil y criminal, y otras -preeminencias y rentas para las hijas de D. Diego Colón. - -Don Luis no rechazó la sentencia, si bien se consideró perjudicado y -logró, por decisión del Consejo, que el Emperador confirmó por Cédula -de 6 de septiembre, que se mejorasen las condiciones de la mencionada -sentencia. Luego, por otra Cédula de 8 de noviembre, se dió a Doña -María de Toledo la cantidad de cuatro mil ducados en oro, pagados por -las Cajas de Puerto Rico. - -El testarudo D. Luis volvió a sus reclamaciones, y el pacientísimo -Emperador, para terminar de una vez para siempre, consintió nuevo -juicio arbitral, que decidieron el dicho Cardenal Loaysa y D. Francisco -de los Cobos, Comendador Mayor de León, en laudo de 5 de febrero de -1540. - -Por último, D. Luis volvió a provocar nuevos incidentes, que terminaron -cuando la muerte arrebató la vida del tercer Almirante de Indias. - -«Esta rápida exposición de los hechos--escribe el Sr. Becker -González--basta para destruir la leyenda de la ingratitud de España -con el descubridor y con sus sucesores. Se les dió alta posición -política y social, pingües rentas, grandes posesiones territoriales y -títulos honoríficos, y lograron enlazarse con una de las principales -familias de la nobleza. ¿A qué más se les considera con derecho, y -que más podían pretender? ¿Qué más ha hecho nación alguna por sus -descubridores, por sus navegantes y por sus conquistadores? ¿Quién -no recuerda cómo Inglaterra trató a Raleigh, a Clive y a Hastings, y -Francia, a Dupleix y a Lally?»[690]. - - [690] Obra citada, pág. 217. - - - - -U - - -COMPROMISO DE MAYORAZGO Y DE TESTAMENTO[691]. - - [691] _Archivo de Indias._--_Colec. de doc. inéd._, tomo XXX, - págs. 481-500. - -En virtud de real autorización del 23 de abril de 1497 hizo una -institución de mayorazgo el 22 de febrero de 1498. El mismo Colón dijo -cinco años después que había fundado aquel mayorazgo al objeto de que -fuera al mayor provecho para su alma, para el servicio de Dios, para -su honra y la de sus sucesores. Este documento es de importancia suma -para la historia de Cristóbal Colón. El mismo Almirante dice: «Que -siendo yo nacido en _Génova_, les vine a servir (a sus Altezas) aquí -en Castilla...» Más adelante añade: «Mando al dicho D. Diego (su hijo -primogénito) o a quien poseyere el dicho mayorazgo, que procure e se -trabaxe siempre por la honrra e bienes e acrescentamiento de la cibdad -de _Génova_, e ponga todas sus fuerzas e bienes a defender e alimentar -el bien e honrra de la República della, non yendo contra el servicio -de la Iglesia de Dios, e alto Estado del Rey o de la Reyna Nuestros -Señores e de sus subcesores.» - -El carácter del mayorazgo es eminentemente religioso. Manda a sus -descendientes que preparen los medios de rescatar el Santo Sepulcro, -de mantener la integridad del poder temporal del Papa, de pagar el -diezmo a Dios en sus pobres, de establecer un hospital para socorrer -a los pobres, de fundar un seminario de misiones extranjeras para la -conversión de los pueblos idólatras y de erigir una iglesia en honra de -la Inmaculada Concepción. Todo ello se haría bajo la dirección del Sumo -Pontífice, y mediante la aprobación lo mismo del Papa que de los Reyes -Católicos. - - - (APÓCRIFO Y SUPUESTO) - -TESTAMENTO MILITAR DEL ALMIRANTE D. CRISTÓBAL COLÓN[692]. - - [692] Ibidem, pág. 501. - - Valladolid 4 de mayo de 1506. - -Habiéndome honrado con un devotísimo Memorial de preces el Sumo -Pontífice Alejandro VI, dándome un gran consuelo en mi cabtividad, -en mis batallas e adversidades, quiero que dempues de mi muerte, se -entregue por memoria a mi amantísima Patria la República de _Génova_, -e por los beneficios rrescebidos en esta Cibdad, es mi voluntad, que -funde en ella un nuevo Hospital de mis rrentas heredadas en _Italia_, -e para la mejor sustentación de los pobres en mi Patria, faltando -mi línea masculina, declaro e substituyo en mi Almirantazgo de las -_Indias_, e sus anexidades, por subcesora, a la misma República de San -Xorge. - -Dado en Valladolid a quatro de mayo de mil e quinientos e seys años. -(Está sellado y firmado). - - - - -X - - -CARTA DE AMERRIGO VESPUCCI AL CARDENAL ARZOBISPO DE TOLEDO (JIMÉNEZ -DE CISNEROS), DÁNDOLE SU PARECER SOBRE LAS MERCANCÍAS QUE HUBIERAN DE -LLEVARSE A LAS ISLAS ANTILLAS[693]. - - [693] _Cartas de Indias_, págs. 11-13. Madrid, 1877. - -Muy reverendo é magnífico señor: Tengo, pues, de agradezer la confianza -que debo a vuestra reverendísima señoría, que non dexaré de dezirle my -pareszer, syn que me mueva ynterese alguno, aunque non oviere gana de -hablar dello; ya que agora he de responder sobre lo que háse de llevar -a las yslas, sy es bien que vaya por una mano y que Su Alteza lleve el -provecho, segun que lo haze el rey de Portugal en lo de la Mina de Oro, -ó sea, como creo aver entendido ser la manera de pensar de Su Alteza, -que cada uno tenga lybertad de yr i llevar lo que quisyere. - -Yo hallo grande diferenzia del tracto del rey de Portugal a este dacá, -por quel uno es enviar a tierra de moros i a un solo lugar una ó dos -mercaderias apreziadas a zierto prezio, y de aquellas le responde los -fatores que allá tiene, con el valor del mismo prezio ó con la ropa; -y acá es al contrario, porque lo que se ha de llevar a las yslas es -diversidad de todas cosas que las personas puedan aver menester, asy -de vestyr como vestidos y muchas cosas nezesarias para edifyzios i -grangerias, que no tienen quenta ny razon; de manera, que yo averia por -muy dificoltoso i casy imposyble que Su Alteza lo pueda mandar hazer -desta manera, en espezial que muchas de las cosas que son menester para -las yslas, cumple más llevarlas de otras partes que destas, asy como -de las yslas de Canaria y las de Portugal, de las quales sacan ganados -y vituallas y otras cosas nezesarias; i para cosa seria menester un -fator, i ay muchas dellas de que non se podria dar quenta, porque -dellas se comen, dellas se dañan y otras se pierden; y desta causa, a -my ver, non se podria llevar este negozio por la dicha manera, i sy en -espirienzia lo pusyere, el tiempo doy por testygo. - -Syempre que Su Alteza tenga algun provecho en la entrada de las ropas -que a las yslas se llevaren syn cuidado ny costa, ocurreme uno de dos -camynos: el uno, poner un zierto derecho en todo lo que a las yslas se -llevase, qual a Su Alteza paresziere, i que cada uno pudiese libremente -yr i llevar lo que quisyere; el otro, es encargar esta negoziacion a -mercaderes que repartiesen el provecho con Su Alteza i forneziesen todo -lo que fuese menester, sin que Su Alteza toviese dello cuidado. I en -esta tal companya seria de tener esta orden: que toviese en las dichas -yslas cargo de entender en el reszibir i vender de las ropas que allá -se enviaren el thesorero de Su Alteza, en companya del fator de los -mercaderes, tenyendo cada uno dellos su libro en que, por dos manos, se -asentase todo lo que se vendiese. - -Y de todas las ropas que se enviasen en cada navio, fuese la quenta de -lo oviesen costado, firmada del mercader y del thesorero, o bien de -otro factor que Su Alteza deputado a estar en Sevilla o en Cadiz, para -que, segun aquella, pudiesen en las yslas soldar quenta de todo lo que -llevare cada navio sobre sy, i tomar cada uno su parte de la gananzia, -entregandose el mercader del costo de la ropa con costa y fletes, -porque desta manera averia orden y conzierto, ny podria aver fraude ny -engaño alguno; i para las cosas que se oviesen de llevar de fuera dacá -y de las yslas de suso nombradas y saber el costo dellas, el mercader -y fator de Su Alteza que estoviese en Sevilla o Cadiz, podria dar el -cargo a alguna presona que a ellos paresziere. - -Este es my pareszer, remityendome a los que más saben. - -De Sevilla, a IX dias del mes de diziembre de mill é quinientos é ocho -años. - -De vuestra reverendisima señoría humyldemente beso las manos. - - _Amerrigo Vespucci_, - piloto mayor. - - -_Sobre._ Reverendisymo é magnifyco Señor (el Señor) Cardenal d'España, -Arzobispo de Toledo. - - - - -ÍNDICE - - - Páginas. -PRÓLOGO - - Política de España en las Indias. V - Plan de la obra. XXXIII - Fuentes de conocimiento. XL - Exposición de propósitos. LV - Descripción geográfica de América. LVIII - - -CAPÍTULO I - - Unidad y variedad de la especie humana.--El evolucionismo. - --La selección.--El pithecantropus.--Protohistoria - americana.--El salvajismo.--Antigüedad de los indios.--Razas - mixtas.--El _homo asiaticus_ y el _homo - americanus_.--Diferencias y semejanzas entre uno y - otro.--Algunos pobladores de América son autóctonos.--Razas - cultas y salvajes. 3 - - -CAPÍTULO II - - Comunicación de América con Asia y con Africa. - --Consideraciones acerca de la doctrina de Platón, Teopompo - de Quio, Aristóteles, Diodoro Sículo y Séneca. ¿De dónde - proceden los indios no autóctonos?--Los egipcios.--Los - griegos.--Los fenicios.--Los cartagineses.--Los religiosos - budhistas.--Significado y situación de Ophir.--Los hebreos. - --Los romanos.--Los etiopes cristianos.--Los troyanos.--Los - scythas.--Los tártaros.--Origen de los indios según Fr. - García, el Dr. Patrón, Humboldt y Riaño. 15 - - -CAPÍTULO III - - Relaciones entre América y Europa durante la Edad Media.--Los - vascos españoles y franceses.--Los ingleses o irlandeses.--La - Islandia.--Los Sagas.--Las Crónicas.--El islandés Gunnbjorn. - --Erico el Rojo en Groenlandia.--Biarne.--Leif en Helluland, - Markland y Virland.--Thorvall: sus expediciones; su muerte. - --Expedición de Thorstein y Thorfinn.--Thorfinnhudi.--Lucha - entre groenlandeses y esquimales.--Regiones visitadas por - Leif y Thorfinn.--Gudrid en Roma.--Expedición de Freydisa. - --Otras expediciones.--Autenticidad de los Sagas.--La - religión católica en el Nuevo Mundo: los obispos; los diezmos - de los colonos de Vinlandia.--Las colonias.--Interrupción de - las relaciones entre normandos y americanos.--Correspondencia - de lugares antiguos con los modernos.--Estatua de Leif en - Boston.--Trabajos arqueológicos.--Casas descubiertas en - Cambridge.--Leif y Colón según Fastenrath. 34 - - -CAPÍTULO IV - - América Meridional: tribus del Océano Atlántico y del - Pacífico.--Región amazónica: su situación.--Los tupies y los - guaraníes.--Los omaguas, cocamas y chiriguanos.--Los tapuyas. - --Los payagüaes, agaces, subayaes y otras tribus.--Tribus que - habitaban en el Uruguay: Confederación uruguaya: los charrúas. - --Los chanás y otras tribus.--Los arawak.--Los caribes. - --Tribus del Alto Orinoco y del Alto Amazonas.--Tribus de las - mesetas de Bolivia: los chiquitos,--Región pampeana: tribus - del Gran Chaco y de las Pampas.--Los araucanos.--Tribus - patagónicas.--Los calchaquíes. 52 - - -CAPÍTULO V - - América Meridional.--Región Colombiana.--Tribus del Istmo: - los cunas y otras tribus.--Los chibchas.--Reyes de Tunja y de - Bogotá.--Tribus de Chiriqui.--Los panches y otras tribus. - --Región peruana: tribus principales.--El Perú antes del - imperio de los incas. ¿Son indígenas los incas?--Manco Capac - y Mama Ocllo.--Cinchi Lloca: su gobierno.--Lloce Yupanqui: su - carácter.--Mayta Capac: su pasión por la guerra.--Capac - Yupanqui: sus conquistas.--Inca Focca: sus victorias.--Yahuar - Huacac: su cobardía.--Huiracocha: sus triunfos.--Urco: su - destronamiento.--Titu-Manco-Capac: su cultura.--Yupanqui: sus - guerras: concilio en el Cuzco.--Tupac Yupanqui: su poder - militar.--Huayna Capac: su crueldad.--Huascar y Atahualpa: - guerra civil.--El Inca.--Los incas, curacas y amantas.--Los - virreyes.--Los gobernadores.--El ejército.--La religión.--La - cultura.--La poesía.--Las comedias y tragedias.--La música y - el baile.--La lengua.--La industria.--Vías de comunicación: - caminos y correos.--Fuentes.--Acueductos.--Las colonias. - --Colonias militares. 66 - - -CAPÍTULO VI - - América Central.--Primeros habitantes del país.--Los mayas. - --Los quichés y cakchiqueles.--Fundación de la monarquía - quiché.--Lucha entre quichés y cakchiqueles: batalla de - Guanhtemalan.--Lucha entre cakchiqueles y otros pueblos. - --Estado interior de Guatemala y relaciones exteriores. - --Pedro de Alvarado en el país.--Salvador, Honduras, - Nicaragua y Costa Rica.--Estado social de los quichés. - --Cultura de los habitantes de Honduras, Nicaragua, Panamá y - Costa Rica.--Las Antillas, en particular Haytí y Cuba: artes - e industria. 84 - - -CAPÍTULO VII - - América Septentrional.--Obscuridad de la historia de México - en sus primeros tiempos.--Los quinametzín.--Los quinamés. - --Los nahuas, xicalancas y almecas: su origen.--Los - chichimecas y fundación de su imperio.--Los toltecas: su - peregrinación; su asiento en Tula.--Tribus menos importantes. - --Relaciones entre chichimecas y toltecas.--Monarquía tolteca - en Tula.--Las tres monarquías; Quetzalcoatl; su doctrina. - --Tetacatlipoca y otros reyes.--Los chichimecas se apoderan - de Tula.--Reyes toltecas en Tula.--Cultura de los toltecas. - --Los chichimecas: su vida.--Gobierno de Xolott.--El - feudalismo.--Tribus que invaden el imperio.--Nopaltzin y - Huetzin.--El reino de Tezcuco.--Los aztecas: su procedencia. - --Las casas grandes de Gila.--Los aztecas antes de - establecerse en México y Tlatelolco.--Quinantzin y - Techotlalazin.--Las 75 provincias.--Ixtlilxochitl: guerra - civil.--Rivalidad entre Tezcuco y México.--Netzahualcoyotl. - --Los reinos confederados.--Guerra civil.--Los españoles en - Tabasco.--Moctezuma II.--La religión y la guerra.--El jefe - del clan, el capulli y el tlacalecuhli.--Las fratias y la - tribu.--Consejo Tribal.--La industria.--El Calendario.--Obras - públicas.--La escritura.--Ciencias religiosas. 95 - - -CAPÍTULO VIII - - América Septentrional.--Tribus mejicanas.--Los - shoshoneamus.--Los comanches: sus costumbres.--Tribus - sonoras: los pimas, los ópatas y los tarahumares: - sus costumbres.--Tribus iroquesas: sus - costumbres.--Confederación iroquesa: religión e - industria.--Los esquimales: su carácter y costumbres.--Los - algonquinos y athabascos.--Los navajos y los - apaches.--Los sioux o dakotas.--Los muskokis.--Los - creeks y otros pueblos.--Los californios.--Los - tlinkits.--Los pieles-rojas.--Región de los pueblos.--Los - chinuks.--Situación y costumbres de los pueblos citados. 122 - -CAPÍTULO IX - - Estado social de los indios.--La antropofagia.--El - emperador en México y en el Perú.--Los caciques.--La - policía.--Los mercados.--La Hacienda.--La administración - de justicia.--Los tributos.--Incas, curecas y amantas.--El - Interregno.--El clan, el sachem y el Consejo.--Nomen y - totem.--La tribu.--Confederaciones tribales.--El matrimonio: - monogamia; poligamia; adulterio; divorcio.--Los hijos.--Los - ancianos.--Las viviendas.--Instituciones civiles.--La - propiedad en México y en el Perú.--La sucesión: tutela, - curatela y adopción.--Esclavitud.--Leyes penales y de - procedimientos.--Leyes sociales y administrativas.--Las - postas entre los nahuas y entre los peruanos. 140 - - -CAPÍTULO X - - Instituciones militares.--El arco y la flecha.--La - lanza, los dardos, las jabalinas, las hondas y otras - armas.--Las armas defensivas: escudo, peto, cota y - casco.--Armas de las razas cultas y de las salvajes.--Las - fortificaciones.--Banderas.--Música militar.--Organización - de la fuerza armada.--La guerra.--Los tambos o - cuarteles-pósitos.--La táctica y la estrategia.--Premios y - castigos.--Leyes militares.--La paz en los pueblos salvajes - y en los cultos. 153 - - -CAPÍTULO XI - - Lenguas americanas: su número.--Lengua de los habitantes de - la Tierra del Fuego: el yahgan.--Lenguas que se hablaban en - las Pampas y en el Gran Chaco.--Lengua charrúa.--Lenguas de - la América Meridional: grupo atlántico y grupo andino.--El - goagiro arawak.--El tapuya, el tupí y el guaraní.--Lengua - chiquita.--El chibcha, el quichua y el aimará.--Otras - lenguas.--Lenguas de la América Central.--El maya-quiché - y el nahuatl o azteca.--El otomi y el pama.--Lenguas de - la América Septentrional: el cahita y otros.--El ópata y - el dacota.--El chiglet y otros.--Partes de la oración en - las lenguas americanas.--La escritura.--El lenguaje de los - gestos. 162 - - -CAPÍTULO XII - - Las ciencias y letras entre los indios.--Las matemáticas, - la geografía y la astronomía.--La medicina.--La - religión: el dios de los indios.--Los sacerdotes y - hechiceros.--El diablo.--Las plegarias.--Las ofrendas.--Los - sacrificios.--La penitencia.--El cuerpo humano.--El - alma.--La inmortalidad.--Los sueños.--La vida futura.--Las - sepulturas.--Los duelos.--El Diluvio.--Las letras, la - oratoria, la poesía, el drama «Ollanta»: el baile drama - «Rabinal-Achi.» 173 - - -CAPÍTULO XIII - - Las bellas artes entre los indios.--Carácter de las bellas - artes en México y en el Perú.--Materiales empleados en - los monumentos.--Las pirámides.--Relaciones entre los - monumentos de América y los del Antiguo Mundo.--Los templos: - el de México.--Los palacios.--Monumentos de Mitla.--Ruinas - de Palenque.--Oratorios de Ocotzingo.--Estatuas de - Palenque.--Pirámides de Aké.--Los monumentos de Yucatán - y de Honduras.--Consideraciones sobre los teocallis.--Su - semejanza con otros del Asia.--La falsa bóveda en - América.--La arquitectura en el Perú: monumentos - pre-incásicos y de los incas.--El templo del Cuzco.--Otros - edificios.--La arquitectura peruana y la del Viejo - Continente.--La escultura.--El dibujo y la pintura.--La - música en México y en el Perú.--Las bellas artes en Bolivia - y en la América central.--El canto: el areito. 185 - - -CAPÍTULO XIV - - La industria.--La metalurgia.--La minería.--Los - curtidos.--Los tejidos.--La cerámica.--Los colores.--Otras - industrias.--La agricultura.--La ganadería.--El - comercio.--La moneda. 200 - - -CAPÍTULO XV - - Alimentación del indio.--El canibalismo.--Bebidas - embriagadoras de los indios.--El fuego: modo de - obtenerlo.--La luz.--Las lámparas.--Las casas de los - indios.--Las aldeas.--Las viviendas del salvaje.--El - vestido.--Los adornos.--La caza y la pesca.--Las canoas o - piraguas.--Los juegos de azar.--El juego de pelota. 209 - - -CAPÍTULO XVI - - Reyes de Castilla a fines de la Edad Media: - Enrique II, Juan I, Enrique III, Juan II y Enrique - IV.--Reyes Católicos.--Cultura literaria en aquellos - tiempos.--Cristóbal Colón en España. 221 - - -CAPÍTULO XVII - - Descubrimientos anteriores al del Nuevo Mundo.--El - Preste Juan.--Viaje de Marco Polo.--«De imagine mundi» - de Pedro de Ailly.--Supuestas cartas de Toscanelli a - Colón.--Expediciones de Enrique el «Navegante».--Viajes - de Diego Gómez.--Los conocimientos geográficos en aquella - época.--La astronomía.--Viajes de Diego Cao.--El cosmógrafo - Behaim: su famoso globo.--Expedición de Bartolomé - Díaz.--Viajes de Covilham y Paiva. 234 - - -CAPÍTULO XVIII - - Cristóbal Colón: su patria y familia.--Colón en Portugal: - su matrimonio.--La familia de su mujer.--Alonso Sánchez - de Huelva.--Cultura de Colón.--La esfericidad de la - Tierra.--La Academia de Toledo.--Rogerio Bacon y Raimundo - Lulio.--Proyecto de Colón de ir directamente a la India por - Occidente.--La librería de Colón.--Junta convocada por Juan - II y presidida por el obispo de Ceuta: opinión del conde de - Villarreal. 247 - - -CAPÍTULO XIX - - Cristóbal Colón en Palos y en la Rábida.--Colón en - Sevilla.--El duque de Medinasidonia y el duque de - Medinaceli.--Colón en Córdoba: se presenta a los - Reyes.--Retrato moral y físico de Colón.--Amigos y enemigos - del genovés.--Política exterior e interior.--Junta - de Córdoba.--Junta de Salamanca.--Colón ante los - Reyes en Alcalá de Henares.--Beatriz Enríquez de - Arana.--Proposiciones presentadas por Colón a los Reyes - Católicos.--Colón en la Rábida.--Los consejeros de - Colón.--Juan Pérez ante Doña Isabel.--Tratado entre - los Reyes Católicos y Colón.--El Almirante en la - Rábida.--Martín Alonso Pinzón.--_Santa María_, la _Niña_ y - la _Pinta_.--Convenio entre Colón y Pinzón. 275 - - -CAPÍTULO XX - - Primer viaje de Colón.--Incidentes más importantes - que ocurrieron durante el viaje.--Disgusto de algunos - marineros.--El 11 de octubre de 1492.--Rodríguez Bermejo - es el primero que grita _¡Tierra!_--Guanahaní (San - Salvador), Santa María de la Concepción, Fernandina, - Isabela (Saometo), Cuba (Juana) y Española (Haití).--El - cacique Guacanagari.--Fuerte de Navidad--Vuelta de Colón a - España.--Colón en Lisboa y en Palos.--Colón en Sevilla y en - Barcelona.--Breves de Alejandro VI.--Castilla y Aragón en el - descubrimiento. 292 - - -CAPÍTULO XXI - - Segundo viaje de Colón.--Prisa de los Reyes en que se - realizase.--Junta de Tordesillas.--Personas notables - que acompañaron al Almirante--Descubrimientos: la - Dominica y otras islas.--El Fuerte de Navidad.--La - Isabela.--Insurrección general.--El comisario regio Juan - de Aguado.--Colón en España.--Preséntase a los Reyes en - Burgos.--El comerciante joyero Mosén Jaime Ferrer. 311 - - -CAPÍTULO XXII - - Tercer viaje de Colón.--Relación de este viaje hecha por - el mismo Almirante.--¿Supo Colón que había hallado un - Nuevo Continente?--Colón en Haití: anarquía en la colonia: - los repartimientos.--Enemiga al Almirante en la Española - y en la corte.--El comisario regio Bobadilla en Santo - Domingo.--Proceso contra Colón.--Carácter y cualidades del - Almirante.--Colón es preso y cargado de cadenas.--Ingratitud - general con Colón.--Preséntase a los Reyes en - Granada.--Nicolás de Ovando, gobernador de la Española. 326 - - -CAPÍTULO XXIII - - Cuarto y último viaje de Colón.--Muerte de Bobadilla, Roldán - y otros en alta mar.--Conducta de Ovando con Colón.--Ovando - en Xaragua.--Anacaona: su muerte.--Colón en las playas de - Jamáica.--Diego Méndez y Bartolomé Fieschi.--Escobar en - auxilio de Colón.--Conducta de Ovando con Colón y de la - Reina con los indios.--Repartimientos de indios.--Colón en - España.--Insurrección de los indígenas.--Diego Colón en la - Española.--Censuras a la política de Cristóbal Colón en - Santo Domingo. 336 - - -CAPÍTULO XXIV - - Ultimos días de Colón.--Colón en Sanlúcar y en Sevilla.--Sus - padecimientos físicos y morales.--Conducta del Rey - Católico con Colón.--Preséntase Colón a D. Fernando en - Segovia.--Carta del Almirante a D.ª Juana y a Felipe - el Hermoso.--Colón en Valladolid.--Testamento del - Almirante.--Su muerte.--Celebración de sus exequias.--Sus - restos en el convento de San Francisco.--Juicio que de Colón - formaron sus contemporáneos.--Firma de Colón.--Casa donde - murió Colón.--Traslación de sus restos a la Cartuja de Santa - María de las Cuevas en Sevilla, luego a la Catedral de - Santo Domingo, después a Cuba y últimamente a la Catedral - de Sevilla.--Religiosidad de Colón.--Su carácter, según - Herrera.--Opinión de los Reyes Católicos.--Opinión de - Bolívar.--Colón, según algunos escritores de nuestros días. 354 - - -CAPÍTULO XXV - - Descubrimientos posteriores al del Nuevo Mundo.--Viajes - de los Cabot bajo la protección de la Corona de - Inglaterra.--Vasco de Gama bajo la protección de D. Manuel - de Portugal.--Expedición de Alonso de Ojeda al Nuevo - Mundo.--Juan de la Cosa y Américo Vespucio forman parte de - la expedición.--Viaje de Pero Alonso Niño.--Viaje de Vicente - Yáñez Pinzón.--Expedición de Diego de Lepe.--Relación de - Américo Vespucio.--El portugués Pedro Alvarez Cabral en el - Brasil y en la India. 377 - - -CAPÍTULO XXVI - - Expedición de Rodrigo de Bastidas.--Expedición de Alonso - de Ojeda.--Viajes de Américo Vespucio al servicio de - Portugal.--Colón y Vespucio en Sevilla.--Vespucio - al servicio de España.--Origen del nombre - América.--Expediciones de Cristóbal y Luis Guerra, y de Juan - de la Cosa.--Real Cédula en favor de Bastidas.--Capitulación - hecha con Ojeda.--Capitulación con Yáñez Pinzón.--Viajes de - Yáñez Pinzón y de Solís.--Privilegio en favor de Nicuesa y - de la Cosa.--Viajes de Ojeda y de Nicuesa.--La Española, - Cuba y Puerto Rico en aquellos tiempos.--Expedición de Ponce - de León a la Florida y luego a Biminí.--Pérez de Ortubia en - Biminí y Ponce de León en Puerto Rico. 392 - - -CAPÍTULO XXVII - - Descubrimiento y exploración del Grande Océano u - Océano Pacífico por Núñez de Balboa.--Balboa antes del - descubrimiento.--Balboa y Enciso.--Lucha entre los - amigos de Balboa y de Enciso.--Nicuesa en Santa María - la Antigua.--Muerte de Nicuesa y Enciso sale para - España.--Balboa y el cacique Careta.--Descubrimiento - del Pacífico.--Pedrarias gobernador de la colonia del - Darién.--Enemiga entre Balboa y Pedrarias.--Muerte de - Balboa.--Pedrarias toma la provincia de Paque. 407 - -CAPÍTULO XXVIII - - Expedición de Juan Díaz de Solís.--Segundo viaje de - Solís.--Expedición de Francisco Hernández de Córdova.--Viaje - de Juan de Grijalba a Yucatán.--Famoso viaje de Fernando de - Magallanes alrededor del mundo.--Juan Sebastián El Cano. 419 - -CAPÍTULO XXIX - - Expedición de Espinosa: funda a Panamá.--Expediciones - ordenadas por Pedrarias.--Gil González Dávila se - dirige a Nicaragua.--Ciudades fundadas por Hernández - de Córdova.--Andagoya en el Perú.--Segundo viaje de - González Dávila desde Santo Domingo a Nicaragua y - Yucatán.--Expedición de Cristóbal de Olid: su muerte.--Pedro - de Alvarado sale de México para Guatemala.--Expedición - de Rodrigo de Bastidas a Colombia.--Expedición a - Venezuela.--Nueva Cádiz.--Famosa expedición de Francisco - de Orellana al río Amazonas.--Luchas de Orellana con - los indígenas.--Las Amazonas.--Importancia de la - expedición.--Segunda expedición de Orellana: desgracias de - este navegante y su muerte. 430 - -CAPÍTULO XXX - - Expedición de Juan da Nova.--Segunda expedición de Vasco de - Gama a la India.--Expediciones de Alfonso y de Francisco de - Alburquerque.--Francisco de Almeida es nombrado virrey de la - India.--Gobierno de Alfonso de Alburquerque: toma de Goa y - de Malaca.--Sucesores de Alburquerque.--Vasco da Gama virrey - de la India: su muerte.--Sucesores de Vasco da Gama.--Los - portugueses en las Molucas.--Antonio de Abreu sale para - las Molucas.--Aventuras de Serrao.--Viaje de Tristán de - Meneses.--Viaje de Antonio Brito.--Portugueses y españoles - en Tidor.--Gobierno de Brito.--Gobierno de García Enríquez. 439 - - - - -ÍNDICE DE APÉNDICES - - - Páginas Páginas - en que del - se cita. apéndice. - -------- --------- - A. X 451 - B. XVI 453 - C. XXII 455 - D. XXXI 456 - E. XLVI 460 - F. 149 462 - G. 150 467 - H. 266 469 - I. 285 475 - J. 298 476 - L. 300 481 - M. 305 482 - N. 307 483 - O. 309 487 - P. 314 489 - Q. 336 501 - R. 342 505 - S. 355 510 - T. 356 512 - U. 357 518 - X. 396 519 - - - - -PAUTA - -PARA LA COLOCACIÓN DE LAS LÁMINAS DE ESTE TOMO. - - - Páginas. - - _Leif Erikson._ 40 - - _Isabel la Católica._ 223 - - _Fernando el Católico._ 229 - - _Enrique el Navegante._ 238 - - _Colón._ 247 - - _Santa María de la Rábida antes de su restauración._ 277 - - _Fr. Bartolomé de las Casas._ 332 - - _Vasco Núñez de Balboa._ 407 - - - - -GRABADOS - -INCLUÍDOS EN LAS PÁGINAS DE ESTE TOMO. - - - Páginas. - - _Cráneo neolítico._ 7 - - _Tipo esquimal._ 42 - - _Primera representación gráfica conocida de los aborígenes - americanos._ 52 - - _Caribe._ 59 - - _Indio peruano._ 73 - - _Tipos mayas._ 84 - - _Mujer esquimal._ 129 - - _Apache._ 132 - - _Indio del río de San Juan._ 137 - - _Teocalli en Palenque._ 190 - - _Escultura en las ruinas de Copán._ 196 - - _Dibujo propiciatorio._ 198 - - _Américo Vespucio._ 327 - - _Sebastián Caboto._ 378 - - - - - -End of the Project Gutenberg EBook of Historia de América desde sus tiempos -más remotos hasta nuestros días, tomo I, by Juan Ortega Rubio - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA DE AMERICA, TOMO 1 *** - -***** This file should be named 57960-8.txt or 57960-8.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/5/7/9/6/57960/ - -Produced by Carlos Colón, Adrian Mastronardi and the Online -Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This -file was produced from images generously made available -by The Internet Archive/American Libraries.) - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the United -States without permission and without paying copyright -royalties. 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INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the -trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone -providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in -accordance with this agreement, and any volunteers associated with the -production, promotion and distribution of Project Gutenberg-tm -electronic works, harmless from all liability, costs and expenses, -including legal fees, that arise directly or indirectly from any of -the following which you do or cause to occur: (a) distribution of this -or any Project Gutenberg-tm work, (b) alteration, modification, or -additions or deletions to any Project Gutenberg-tm work, and (c) any -Defect you cause. - -Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm - -Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of -electronic works in formats readable by the widest variety of -computers including obsolete, old, middle-aged and new computers. It -exists because of the efforts of hundreds of volunteers and donations -from people in all walks of life. - -Volunteers and financial support to provide volunteers with the -assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg-tm's -goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will -remain freely available for generations to come. In 2001, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure -and permanent future for Project Gutenberg-tm and future -generations. To learn more about the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation and how your efforts and donations can help, see -Sections 3 and 4 and the Foundation information page at -www.gutenberg.org - - - -Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation - -The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit -501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the -state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal -Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification -number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation are tax deductible to the full extent permitted by -U.S. federal laws and your state's laws. - -The Foundation's principal office is in Fairbanks, Alaska, with the -mailing address: PO Box 750175, Fairbanks, AK 99775, but its -volunteers and employees are scattered throughout numerous -locations. Its business office is located at 809 North 1500 West, Salt -Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email contact links and up to -date contact information can be found at the Foundation's web site and -official page at www.gutenberg.org/contact - -For additional contact information: - - Dr. Gregory B. Newby - Chief Executive and Director - gbnewby@pglaf.org - -Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg -Literary Archive Foundation - -Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide -spread public support and donations to carry out its mission of -increasing the number of public domain and licensed works that can be -freely distributed in machine readable form accessible by the widest -array of equipment including outdated equipment. Many small donations -($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt -status with the IRS. - -The Foundation is committed to complying with the laws regulating -charities and charitable donations in all 50 states of the United -States. 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